P. 1
Omraa Mikhael - Los Esplendores de Tipheret

Omraa Mikhael - Los Esplendores de Tipheret

3.0

|Views: 2,795|Likes:

More info:

Published by: OmraamMikhaelAivanhov on Jun 16, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/30/2013

pdf

text

original

El sol es el mejor pedagogo: da ejemplo

El sol, corazón del universo

Cuando miramos al sol, lo primero que vemos, ya os lo he dicho, es este disco

luminoso que tiene siempre la misma forma, las mismas dimensiones. Después vemos

esta luz que brota de él, sus rayos que irrumpen como si no pudiesen quedarse quietos,

como si estuviesen desbocados, encendidos...

¿Qué nos va enseñar aún el sol con sus rayos? ¿Por qué ha decidido enviarlos al

espacio, hasta los planetas? ¿Acaso es para molestarlos, para inquietarlos? Se lo he

preguntado al sol, y me ha respondido: “¿Cómo quieres que estos planetas, que son tan

sombríos, tan apagados y opacos, puedan llegar a ser como yo y a actuar como yo, si no

les doy ejemplo? Envío mis rayos para mostrarles cómo ilumino y cómo caliento, ¡para

que ellos hagan como yo!" Entonces he comprendido que ésta era su forma de

educarlos. ¿Veis la pedagogía del sol? Es el mejor pedagogo, porque da ejemplo sin

cesar.

El sol está siempre ahí desde hace miles de años para enseñarles a los humanos

cómo calentar, cómo iluminar, cómo irradiar. Pero éstos son tan ciegos, tan

inconscientes, que no han comprendido nada de la actividad del instructor más grande,

del Maestro más grande. Siempre van a instruirse a otra parte. El día en que al fin

quieran transformarse, deberán volver hacia el sol, estudiar cómo actúa, y actuar como

él. Mirad: este disco luminoso, que es estable, inmóvil, es el cuerpo del sol. Lo que sale

214

de él son sus pensamientos, sus ideas, su alma, su espíritu; se van a visitar la periferia.

¿Por qué?... Muy sencillo, ¡porque en el sol hace tanto calor que necesitan ir a

refrescarse un poco fuera! Encontraréis que esta explicación se parece a la de aquél mal

estudiante que decía: “El calor dilata los cuerpos y el frío los contrae; la prueba de ello

es que en verano los días se alargan y en invierno se acortan”. Y yo os doy una

explicación del mismo estilo: los rayos del sol tienen demasiado calor, así que van a

refrescarse un poco fuera. ¿No es cierto que, cuando habéis estado demasiado tiempo

cerca de una estufa, sentís la necesidad de salir, y una vez que os habéis refrescado bien,

volvéis de nuevo a calentaros? Pues bien, los rayos también salen porque tienen

demasiado calor, y después vuelven tan contraídos, tan ateridos, que ya no los vemos.

Sin duda habéis observado este ir y venir en la vida cotidiana: nos quedamos en

casa, decidimos ir a la ciudad para trabajar o para hacer compras, y después volvemos a

casa. Salimos del centro para ir a la periferia, y después dejamos la periferia para volver

al centro. Al analizar los móviles de esta salida hacia la periferia, encuentro que, o bien

es para tomar, ganar o robar algo, o bien para dar, ayudar, hacer regalos. Todas las

actividades, las visitas, las gestiones que hacemos cuando salimos de casa, tienen una de

estas dos finalidades. Puede haber miles de matices, pero siempre se resumen en la

palabra “tomar” o en la palabra “dar”*

: hacer negocios, ganar, o bien dar, ayudar.

¿Cuál es el objetivo de los rayos del sol, cuál es su deseo? Si viniesen para

tomar, no serían tan luminosos y resplandecientes. Este es un criterio importante que el

sol me ha revelado: el amor genera luz. Los rayos del sol son tan cálidos, tan

resplandecientes y puros porque tienen un amor inmenso que les empuja a distribuir por

todas partes la riqueza y la abundancia de las que el sol rebosa. Y cuando se han

*

Ver la conferencia: “Tomar y dar” (tomo XI).

215

descargado, vuelven al sol para recargarse y salir de nuevo a visitar a otras criaturas en

el universo.

El sol no es el único, también existen en otros planos representantes del sol que

tienen las mismas funciones que él. En nuestro cuerpo físico, por ejemplo, el

representante del sol es el corazón. Tiene las mismas funciones, la misma actividad

incansable, prosigue su trabajo sin cesar, incluso cuando todos los demás órganos se

relajan un poco, porque sólo tiene un objetivo: el de ayudar, sostener, alimentar,

edificar, reparar. No tiene otro pensamiento más que dar, ser impersonal, generoso y

lleno de amor. ¿Acaso se han dado cuenta los humanos de que poseen un órgano, el

corazón, que es el representante del sol en su cuerpo físico?

Estos rayos, esta luz que el sol envía, corresponden, pues, a la sangre: lo mismo

que ella, están llenos de todo aquello que es útil, provechoso, benéfico y saludable para

todas las criaturas del universo. Cuando esta sangre ha depositado su cargamento de

materiales nutritivos, reparadores, portadores de curación, y ha tomado, a cambio, todas

las impurezas, vuelve. Pero no vuelve directamente al sol, al corazón, sino que pasa

primero por los pulmones del universo para desembarazarse allí de estas impurezas. El

planeta que juega el papel de los pulmones es Júpiter. Algunos astrólogos atribuyen a

Júpiter más bien el hígado; en efecto, el hígado cumple las mismas funciones en otro

dominio: también limpia y purifica el organismo de sus venenos. En búlgaro, hígado se

dice: tcheren drob, que podemos traducir por pulmón negro, y pulmón se dice bel drob,

pulmón blanco. ¿Veis? Se trata de un paralelismo muy sensato, ya que ambos están

encargados de la purificación en dos dominios diferentes.

Aunque la astrología atribuye ordinariamente el hígado a Júpiter, yo se lo

atribuyo más bien a Saturno. Además la mitología griega puede ayudarnos a

comprender sus relaciones: Originariamente Júpiter se encontraba en el hígado y

216

Saturno en los pulmones, pero cuando Júpiter destronó a su padre, se apoderó del

gobierno de los pulmones y precipitó a Saturno al hígado. Desde entonces Saturno lleva

una vida subterránea, en las minas, como el hígado, que trabaja debajo del diafragma, en

la oscuridad y los venenos.

Pero dejemos todo eso y volvamos al sol. La luz que sale del sol es, pues, su

sangre. Una vez que los rayos han sido utilizados por los planetas, por los seres

innumerables que pueblan el universo –porque el espacio está habitado por miles de

millones de criaturas que reciben, captan, recogen estos rayos y extraen de ellos un

alimento- se ensombrecen, pierden su luz, su calor. Entonces se dirigen hacia Júpiter,

que los purifica (la Luna y Saturno participan también en esta purificación) y finalmente

vuelven al sol. Después, de nuevo, como una fuerza cargada de amor, de sabiduría y de

verdad, parten otra vez hacia el espacio, enviados por el sol.

Existe, pues, toda una circulación formidable en el sistema solar. El sistema

solar es un organismo vivo que funciona gracias al sol, a este corazón que late y lo

alimenta sin cesar. Por eso el corazón ha sido tomado como símbolo de impersonalidad,

de desinterés altruista, de amor: porque ocupa en el hombre el lugar del sol.

Unas palabras aún sobre las relaciones que existen entre los pulmones y el

corazón, Júpiter y el Sol. La sangre que el corazón ha enviado a todo el organismo va a

purificarse a los pulmones antes de volver al corazón. Toda la vida depende de las

relaciones entre los pulmones y el corazón. En el momento del nacimiento, los

pulmones ponen en marcha al corazón; si el niño no puede realizar su primera

respiración, el corazón no se pone en marcha, y el niño muere. Y al final, en el

momento de la muerte, es la parada del corazón la que provoca la parada de los

pulmones. Esta relación entre el corazón y los pulmones la encontramos también en las

afinidades astrológicas entre Júpiter y el Sol. Lo mismo que el Sol, Júpiter es generoso:

217

en astrología se le llama la Fortuna Mayor, porque es el que distribuye las riquezas, la

gloria y todas las prosperidades. Evidentemente, Júpiter no posee la luz y el calor del

Sol, pero es generoso como él.

Todas estas relaciones son interesantes, pero secundarias. Para mí, lo esencial es

llevaros a comprender que la luz y el calor del sol vienen de su deseo de dar. Si alguien

pierde el amor, la bondad, el deseo de ayudar a los humanos, su rostro se vuelve

apagado, tenebroso. En cambio, mirad a un hombre que se va a ir a ver a un amigo

enfermo o desgraciado, a llevarle regalos, a decirle palabras de consuelo: su rostro es

bello, resplandeciente. Mirad, al contrario, el rostro de un criminal que prepara una mala

jugada: es tenebroso, crispado, inquieto, no tiene luz. Debéis comprender este lenguaje.

Cuanto más deseo tenéis de iluminar, de instruir a los seres, de ayudarles, más aumenta

la luzgr en vosotros y se extiende hasta formar en torno vuestro un aura luminosa

extraordinariamente bella e irradiante, que hace que os parezcáis al sol. ¿Comprendéis

ahora que es el sol quien posee los verdaderos criterios, las medidas, las leyes

absolutas? Yo no voy a buscarlos en los libros. Para mí. el único libro verdadero es el

sol.

De ahora en adelante, esforzaos siempre en tomar al sol como modelo, tended

hacia él, preguntadle cómo podéis pareceros a él, y os responderá: “Si os despojáis de

vuestros pensamientos interesados, de vuestros deseos egoístas, empezaréis a irradiar y

a calentar a las criaturas.” Todos los seres de élite que han descendido a la tierra a

ayudar a los humanos son como los rayos del sol. El trabajo que han hecho sobre la

humanidad es exactamente comparable al trabajo del sol sobre la tierra; sin ellos nunca

hubiera habido cultura ni civilización. Evidentemente, en el transcurso de su paso por la

tierra se cargan con las impurezas y los pecados de los humanos y pierden, por tanto,

una parte de su vitalidad, de su brillo, pero cuando vuelven al Cielo han cumplido su

218

misión, ¡y con qué gloria entran allí!... Todas estas almas elegidas, estos Hijos de Dios,

son los verdaderos rayos del sol en la tierra.

Y ahora, ¿no encontráis asombroso que el sol, que da, da e irradia desde hace

miles de millones de años, no se haya agotado? Es porque existe una ley en el amor

divino: cuanto más dais, más os llenáis. No hay vacío en el universo. En cuanto se

produce un vacío, inmediatamente algo viene a colmarlo. Esta ley actúa en todos los

planos. Si lo que dais es luminoso, radiante, benéfico, por la ley de afinidad que entra

también en juego recibís, por otro lado, elementos de la misma calidad, de la misma

esencia luminosa y radiante. Pero si emanáis suciedades, inmediatamente después,

vuestro depósito se llena de suciedades.

Por eso el sol es inagotable. Con su deseo de dar, se llena: nos envía sus rayos,

pero al mismo tiempo recibe sin cesar nuevas energías del infinito, de la inmensidad,

del Absoluto. Mientras irradia hacia la periferia, absorbe en su centro las riquezas y las

energías del Absoluto. Esto es lo que me ha explicado: “Estoy continuamente conectado

con la Divinidad y, como tengo los pensamientos y los deseos más puros, también

atraigo todas las energías más puras, las más luminosas. Aprended de mí cómo llegar a

ser perfectos, inagotables, incansables. Trabajad como yo y os daréis cuenta de que, en

cuanto gastáis ciertas energías para el bien de los demás, muy poco tiempo después, de

repente, os sentís recargados de energías nuevas.” ¿Cómo sucede? Es algo misterioso,

¡pero tan real! Mientras que si gastáis energías con un objetivo demasiado personal,

necesitaréis mucho tiempo para recuperaros, para restableceros, y si por desgracia caéis

enfermos, necesitaréis quizá meses y años para curaros. Las criaturas que están

inspiradas por los mejores pensamientos y el mejor ideal se restablecen siempre más

rápidamente.

219

Los astrónomos no aceptarán nunca, claro, que el sol es inagotable. Es más, ya

han determinado la duración de su vida: unos miles de millones de años más, y se habrá

terminado. Este es el destino del sol, lo han enterrado de antemano porque no saben que

es un ser vivo, consciente, inteligente, que posee el poder de prolongar su vida tanto

como quiera para acabar su trabajo. Dirán: “¡Pero esto es animismo! ¡Es de una

mentalidad de niño!” ¿Y si fuesen precisamente los niños los que tuviesen razón? En

realidad, todo está vivo.

Todo nuestro trabajo espiritual está basado en el sol, mis queridos hermanos y

hermanas. Él es para nosotros el director de orquesta, nosotros miramos los

movimientos de su batuta, y cantamos, interpretamos. No sabéis qué descubrimientos

se harán pronto... Si tuviese a mi disposición unos aparatos muy perfeccionados, me

gustaría ocuparme de captar la música del sol. Porque de él sale una música que se

propaga por todo el universo, y es la más bella de todas las músicas. Cuando los sabios

se ocupen seriamente de ello, el mundo entero estará maravillado, deslumbrado,

dilatado, al oír esta música maravillosa que viene del sol.

Pero el sol no sólo envía música al espacio, también vierte en él perfumes a

profusión, todas las quintaesencias de todas las flores. Si no los captamos, es porque

nuestro olfato no es lo suficientemente sutil para ello. De entre todos los perfumes

exquisitos que vienen del sol, las flores de la tierra escogen el que conviene a su

naturaleza. No son ellas las que fabrican su perfume, ellas son solamente capaces de

captarlo y de transmitírnoslo cuando las olemos. Al oler los perfumes de las flores,

pues, olemos los perfumes del sol, esta es otra verdad que un día será verificada. Pero

tendrá que pasar aún mucho tiempo antes de que se capten los perfumes del sol; en

cuanto a la música, será más rápido.

220

Os llevo hacia el sol para que lo toméis como modelo. Quiero convenceros de

que está vivo, de que es inteligente, de que está en el origen de todas las ciencias... Sí, y

además es mi jefe, es el mejor pedagogo. Me ha dicho: “Escucha, abandona la vieja

filosofía del mundo entero. Los que se dicen pedagogos no conocen la verdadera

pedagogía. No saben que para calentar a los demás hay que ser cálidos; que para

iluminar a los demás hay que ser luminosos; y que para vivificar a los demás hay que

estar vivos. Los educadores quieren imponer a las jóvenes generaciones unas cualidades

morales que ellos mismos no poseen y de las que no pueden darles ejemplo. ¿Cómo

quieres que los jóvenes no se rebelen? Es normal que ya no les obedezcan. Un

verdadero pedagogo debe emanar las cualidades que quiere enseñar, debe salir de él

algo contagioso, estimulante, ¡irresistible! Un verdadero poeta, un verdadero músico,

arrastran a los demás a convertirse en poetas, en músicos. Un verdadero portador de

amor hace que los demás estén llenos de amor. Un general audaz, lleno de valor,

influencia a sus soldados que se lanzan al asalto y logran la victoria. Imagínate a un

cobarde, a un miedoso que grita: "¡Adelante!” con una voz temblorosa; nadie le seguirá.

Los educadores dicen: “Debéis ser razonables, debéis ser honestos, debéis ser

generosos...”, pero ellos, ¿lo son? Entonces, ¿cómo quieres que las nuevas generaciones

les sigan?”

Y es cierto, creen que la educación se mejora con créditos, con material y con

toda clase de instalaciones de estadios, de piscinas, de bibliotecas... No, ¡antes que nada

hay que dar un ejemplo vivo! Esta es la verdadera solución. La instrucción actual se

queda en la superficie, en la periferia. La verdadera pedagogía es una pedagogía del

centro: si interiormente sois nobles, justos, honestos, aunque no digáis nada, hacéis que

los seres a vuestro alrededor sean nobles, justos y honestos. Si no, sólo son palabrerías y

sermones.

221

Ahí tenéis, mis queridos hermanos y hermanas, la nueva cultura, es decir, “el

nuevo cielo”. ¡Cambio profundo de la situación! Y aquéllos que quieren seguir en los

viejos caminos, en las viejas costumbres, las viejas concepciones, pues bien, ¡que sigan

en ellos! Tarde o temprano, todo se desplomará, todo se les escapará. Porque se

preparan trastornos en el mundo para llevar por fin a la humanidad hacia la verdad.

Y todas las pretendidas verdades humanas, si no son capaces de aportarme el

calor, la luz y la vida, las rechazo. La verdad libera, calienta, vivifica, ilumina, mejora.

Dadme esta verdad, si no, quedaos con todas vuestras verdades ¡yo no las necesito! ¿La

verdad? Cuando la hemos encontrado ya no somos los mismos. ¿Veis qué sencillo es?...

Además, no conozco a nadie más sencillo que el sol.

Pero ¿quién se asombra de esta bendición increíble de tener el sol? Debemos

alegrarnos y dar gracias de que esté ahí, sin cesar, para sostenernos, animarnos,

calentarnos... Yo encuentro eso extraordinario. ¿Qué hemos hecho para merecerlo, para

ser dignos de una bendición tan grande?... Todo el mundo encuentra su presencia

normal, natural. Sí, está ahí..., está ahí, eso es todo. Comen, beben, trabajan, se

divierten, y no se ocupan de él. Está ahí, es normal, ¡es mi asombro el que es anormal!

Y ¿sabéis qué es la verdad? Es una cosa que está siempre ante los humanos, que salta a

la vista, ¡y que no ven!

Sèvres, 9 de abril de 1968

222

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->