DESEMBARCO MASÓN EN MERCEDES

NUEVAS VIEJAS NOTICIAS EN LA OBRA DE JOSÉ OLAZARRI José Olazarri es un periodista actual, indagador, que exhibe un título académico. Toma la historia como lo que es, una disciplina científica. En su empeño, ordena datos e informaciones de manera metódica y, de este modo, presenta sus obras. La más reciente, titulada Breve Historia de Soriano recoge, en el tomo tercero, elementos documentales que, más allá de su vejez, constituirán novedad noticiosa sobre el pasado mercedario. Con los buenos oficios de su erudición, me detengo para recrear un momento especial. Ignorado, por el revestimiento del secreto, que tantas veces merodea propósitos políticos. Se trata de la instancia en que se funda la primigenia sociedad masónica local. El episodio es tomado de un cronista de la época: Mariano (Marino) Berro Chopitea (1874-1915). De manera desacostumbrada, este relató a la prensa lugareña que la reunión preparatoria para la conformación de la cofradía tuvo lugar el 13 de mayo de 1855. En rigor, las bases de la logia La Constancia se venían estableciendo desde tres años antes. “Los abuelos eran breves en todos sus procedimientos” sostenía, para indicar que hecha la fundación, se procedió a dar normas internas y a arrendar una casa, propiedad de la Sra. Gertrudis Sienra, ubicada en la calle Montevideo 223 (hoy Eusebio Giménez) esquina Colón. No ha sido frecuente, salvo para estos últimos años, que los masones uruguayos den publicidad a sus actividades. El sigilo ha sido su ley. Sin embargo, configurando casi una herejía para su tiempo, Berro Chopitea reveló otros detalles. La comisión directiva fue compuesta por Manuel Chopitea (1802-1880), como presidente; Joaquín Egaña (1802-1876), vicepresidente; Juan Basilio Braga, secretario; Federico A. de Vasconcellos, prosecretario; David Silveira, tesorero y, José González, vocal. Lisandro Cumplido y Francisco Albín ocuparon grados de destaque en el grupo. La entidad masónica se disuelve el 23 de mayo de 1860. Una digresión muy puntual: Elvira Cumplido de Chopitea fue la benefactora de las primeras obras para la infancia desvalida Mercedes. Ambos apellidos son de tronco masónico. El Dr. Alfredo Alambarri, ilustre sorianense que revolucionó pediatría social -siguiendo los pasos del Dr. Luis Morquio- y encauzó noveles institutos asistenciales infantiles, pasó por la entidad, siendo de su costumbre ensalzar el nombre de la bienhechora Cumplido. Al extinguido centro le sucederán la Logia Luz y La Lira, para la promoción musical. Otras fueron las llamadas Armonía y Porvenir. En 1990, el Dr. Alfonso Fernández Cabrelli, masón activo, reveló más facetas de la historia de las cofradías mercedenses. Los edificios de la Sociedad Italiana y el Orfeón Español detentan símbolos masónicos, como que fueron levantados por miembros de estas colectividades no públicas. La recreación formulada por José Olazarri, en los tres tomos publicados, invita a una lectura amena que permite saber más sobre Soriano, un fuerte eslabón de la sociedad uruguaya.-

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