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Cómo hacer una introducción a un

ensayo
Cómo hacer una introducción a un ensayo: consejos
para una buena introducción
La introducción de un ensayo es algo así como la presentación de un producto, es decir,
debe de enganchar al lector y hacer que se interese por leer el resto del ensayo. Es
importante mostrarlo interesante pero sin hacer falsas promesas, no podemos decir en la
introducción que vamos a hablar de algo que luego no se toque porque eso sería una
incongruencia y restaría seriedad a nuestro trabajo. Cuándo pensemos en cómo hacer
una introducción a un ensayo determinado debemos de plantearnos qué es lo más
interesante que tiene el mismo y destacarlo con entusiasmo, pero siempre de un modo
realista.

Su tamaño debe de ir en relación con el tamaño del ensayo. Este es un aspecto muy
importante de cómo hacer una introducción a un ensayo, no se puede realizar un escrito
de dos hojas y que una de ellas sea casi por completo la introducción, ni presentar un
libro con un párrafo breve. Todo debe de guardar una proporción y un equilibrio. La
mayoría de los autores están de acuerdo en que la introducción debe de ser
aproximadamente un 10% del total del ensayo.

Es buena idea que la introducción recoja todas las ideas principales del ensayo cuándo
éste incluye más de una. De este modo se presenta el trabajo por completo y no solo una
parte del mismo. A fin de que todas las ideas importantes del ensayo estén recogidas en
la introducción, es buena idea escribir esta al final. De este modo podremos introducir lo
que realmente se ha escrito, que puede mostrar diferencias respecto a lo que
pretendíamos plasmar en un principio.

Por ejemplo pudiera ser que hayamos comenzado con una idea, pero a mitad del ensayo
y tras leer alguna referencia, decidamos incluir algo a mayores que sea lo
suficientemente importante como para merecer un lugar en la introducción.

Cómo hacer una introducción a un ensayo: la hipótesis


La hipótesis merece una mención aparte cuándo analizamos cómo hacer una
introducción a un ensayo, ya que es la parte fundamental de la introducción, la teoría
que vamos a defender a lo largo del ensayo y que acabará siendo reafirmada o refutada
tras la realización de nuestro trabajo.

Ejemplo de cómo hacer una introducción a un ensayo


Ejemplo de cómo hacer una introducción a un ensayo en el cual queremos defender una
idea sobre el amor.
“Gracias al amor nos reproducimos, atendemos a nuestros hijos y nos organizamos en
familias y sociedades. Pero, ¿es el amor un sentimiento que nace de nuestra parte
espiritual, de la llamada alma o es tan solo un arma evolutiva de nuestro cerebro?

El amor se basa más en la antropología y en la evolución humana que en sentimientos


espirituales. Amamos porque necesitamos ese sentimiento para poder sobrevivir en
sociedad y no porque seamos seres con alma. ¿Le parece muy frío mi razonamiento?
Pues tiene una buena base científica tal y cómo voy a exponer a continuación. Le
demostraré que el amor es solo producto de su cerebro y haré que todos los principios
en los que se asienta su vida se tambaleen”

Se trata de una introducción polémica, agresiva, que intenta atrapar al lector con un
argumento muy radical y desafiante que va a causar el rechazo de las personas que lo
lean, pero que seguro que también el interés en leerlo aunque solo sea para rebatir los
argumentos que se expongan en el ensayo. Es una forma alternativa de captar la
atención, aunque se trata de un método peligroso porque puede alejar al lector al
sentirse demasiado ofendido por el planteamiento.

No obstante tiene todos los elementos de una introducción: un resumen de las ideas más
importantes, una tesis a defender y un intento (más o menos acertado según opiniones)
de captar la atención del lector.

Cómo hacer el desarrollo o la


argumentación.
En las publicaciones anteriores revisamos cómo se estructura un ensayo, las
características que debe contener el mismo, cómo elegir los temas y delimitarlos, y
cómo hacer una introducción atractiva para los lectores. Bien, es tiempo de enfocarnos a
cómo hacer el desarrollo o la argumentación del ensayo ahora que ya tenemos la
información necesaria sobre el tema del que hablaremos.

¿Cómo hacer el desarrollo o la argumentación de mi ensayo?

Respecto a la argumentación del ensayo, Claudia Liliana Agudelo Montoya (“¿Cómo se


hace un ensayo?”), profesora de la Universidad de Caldas, nos dice:

Pongamos, como ejemplo, el argumento que expone Cristián Santibáñez en su artículo


“La argumentación. Variantes y ejemplos”:
Así pues, en nuestro desarrollo debemos exponer nuestros argumentos de una manera
lineal y lógica para ir sustentando poco a poco nuestra hipótesis. En este sentido, antes
de iniciar la escritura, es bueno realizar esquemas o cuadros sinópticos en los que
desarrollemos a grandes rasgos el contenido de nuestro ensayo, incluyendo los
argumentos de los que nos valdremos para sustentar nuestro escrito para poder guiarnos
y elegir el orden óptimo a tratar.

Claudia Montoya también nos recomienda (en el artículo citado con anterioridad) para
cómo hacer el desarrollo o la argumentación que, al momento de redactar, tomemos en
cuenta los siguientes puntos: combinar la información vieja o conocida con la nueva;
cerciorarse de que los sujetos y predicados estén encadenados; cuidar la congruencia de
los tiempos verbales; no someter al lector a un exceso de información nueva, pues
podríamos saturarlo; no introducir bruscamente y sin contextualización referentes o
información nueva, pues pierde solidez nuestro argumento; utilizar partículas de enlace
adecuadas para la relación causa y efecto; evitar ambigüedades léxicas o gramaticales; y
suprimir las repeticiones innecesarias.

Cómo hacer una conclusión.


En los apartados anteriores hemos revisado cómo se estructura un ensayo, cómo elegir
temas para el mismo, delimitándolos, cómo se hace una introducción y cómo podemos
hacer el desarrollo o la argumentación del ensayo. Ahora es tiempo de que aprendamos
cómo hacer una conclusión.

Respecto a la conclusión, Claudia Liliana Agudelo Montoya, a quien hemos citado


anteriormente, nos dice que:

¿Cómo hacer una conclusión?

La conclusión, en sí, consta de dos partes: la recapitulación de la hipótesis e ideas


desarrolladas durante el cuerpo del ensayo, los argumentos (ya sean a favor o en
contra); y la idea final, reflexión o punto de vista, que proponga al lector una
interpretación de los resultados obtenidos a lo largo del ensayo.

Algo que debemos tomar en cuenta, y que es esencial al momento de aprender cómo
hacer una conclusión, es retomar la hipótesis y la pregunta principal que nos llevó a
formularla, pero sin repetirlos, cosa que comprenderemos cómo realizar enseguida, al
hablar de la recapitulación de ideas, y que nos funcionará para no parecer repetitivos ni
fastidiar al lector.

Es importante que, al momento de recapitular las ideas principales del ensayo,


busquemos no repetirlas de manera idéntica, o con la misma extensión con que las
expusimos. Aprovechemos que, en la mente del lector, esas ideas siguen teniendo una
vigencia temporal casi inmediata para, solamente, propiciar con unas pocas palabras su
resurgimiento. Por ejemplo, si hablamos de que los calcetines fueron creados en una
época remota, justo después de los guantes, y se utilizaban sólo en invierno, pues el
calzado nació siglos antes y no se juzgaban necesarios todavía, podemos remitirnos
simplemente al “tiempo en que aparecieron los calcetines”, sin hacer mención de fechas
ni suposiciones respecto a su origen. Hay que buscar la mejor manera de recapitular,
con el menor número de palabras que podamos (pero con claridad), el cuerpo entero del
ensayo pues, si un argumento está fuera o quedó sin relación con la idea concluyente,
quedarán, como dicen, “cabos sueltos” y el ensayo perderá credibilidad. Debemos tomar
en cuenta que los argumentos se van sumando conforme avanza el ensayo y si, por
ejemplo, el argumento número tres que utilicemos es resultado de los dos primeros
argumentos, podremos sólo recapitular este último. Sin embargo, hay que tener cuidado
de que ese argumento, que sintetiza a otros dos, los refleje o contenga implícitos.

Otro punto importante que debemos tomar en cuenta es que no debemos introducir
nuevos argumentos en la conclusión. Lo que debemos introducir en ella es una
reflexión, un comentario final, nuestro punto de vista, respecto a los resultados de
nuestro ensayo. En este sentido, siendo un ensayo libre, buscaremos que nuestro ensayo,
para tener mayor influencia en los lectores, concluya con un aspecto que sea cercano a
lo universal, y no a lo particular. Si, por ejemplo, hablamos de la tristeza y las lágrimas
de cocodrilo, buscaremos concluir con afirmaciones no en primera persona, sino que
incluyan al lector también: “Y si con las lágrimas de cocodrilo nuestro corazón no se
limpia de ponzoña, es bueno llorar de tristeza, como también lo es llorar de felicidad”.
Y no: “Y si con las lágrimas de cocodrilo mi corazón no se limpia de ponzoña, es bueno
que llore de tristeza, como también lloro de felicidad”.

Recordemos, ahora que aprendimos cómo hacer una conclusión y tenemos ya las bases
sentadas de cómo hacer un ensayo bien, en su totalidad, que lo más importante es el
lector, y si éste no es tomado en cuenta a la hora de realizar nuestros trabajos, es posible
que tampoco se nos tome en cuenta para ser leídos de manera atenta.