El Imperialismo Internacional del Dinero-(notas

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-La Globalización y el Imperialismo de los Usureros

-La crisis: deuda y riqueza real
-La ley Islámica SHARÍA aplicada a la banca y las revoluciones "espontaneas" de Túnez,Egipto,Marruecos,Libia,etc...

PIO XI, JUAN XXIII y PAULO VI definen conceptualmente como “imperialismo internacional del dinero” (1) a lo que hoy se impone en el mundo como “modelo de ajuste estructural”, lo cual no es otra cosa que un modelo de dominación ejecutado a través de la “globalización” y de los bancos internacionales (FMI, BM, BID, etc. Y bancos internacionales privados). Aunque parezca mentira, esto fue definido a partir de 1931. Claro está, no lo hacen exactamente con las mismas palabras de uso actual, sino que describen el contexto económico, financiero y político, con una visión admirable, ya que señalan los procedimientos e instrumentos que en ese entonces ya se utilizaban para la expoliación de las naciones, así como las consecuencias inhumanas que ello acarrearía a los pueblos. Tales vientos, han traído las actuales tempestades. Sin embargo, muchos católicos se sorprenden de dicho pronunciamiento y de su alcance. Colabora con ello, el silencio o, tal vez, el poco conocimiento que los pastores, obispos, sacerdotes y laicos católicos tienen sobre este tema.
En tal sentido, resulta contradictorio que la jerarquía eclesiástica denuncie en forma vehemente la injusticia social y ponga muchos de sus esfuerzos en dar de comer a los pobres, mientras no se enseña al pueblo, simultáneamente y con igual ahínco, la naturaleza de ese poder económico y financiero opresor y tiránico, que es la causa verdadera de la miseria e indigencia del pueblo. Igualmente paradójico resulta que se dicten cursos, seminarios y conferencias sobre la Doctrina Social Católica y no se estudie, ni se desarrolle ni se explique específicamente el tema del “imperialismo internacional del dinero”. Son contradicciones inexplicables, a la luz de la claridad, el valor profético, la valentía y la anticipación con que dichas enseñanzas del Magisterio de la Iglesia fueron inicialmente efectuadas (1931) y que décadas más tarde se reiteraran –a través del pronunciamiento de otros dos pontífices- con igual fidelidad. Pero la contradicción es más sorprendente cuando, al consultar la bibliografía sobre la mencionada cuestión, nos encontramos que las obras que tratan y desarrollan el tema son generalmente protestantes, las que, a su vez, citan y se apoyan en los mencionados textos de la Doctrina Social Católica. Mientras tanto, particularmente los católicos, pareciéramos estar ausentes del debate y de la difusión de la verdadera doctrina. Se llega así a una situación incomprensible y a un punto tal, que los que deberían enseñar y definir con propiedad respecto a los aborrecidos “modelos de ajuste estructural” o la tan publicitada “globalización”, no saben o ignoran que éstas son algunas de las consecuencias de la puesta en ejecución del fenómeno que Pio XI señalara claramente como “imperialismo internacional del dinero”. De ahí que, en mi opinión, no hay nada novedoso en el actual proceso de expoliación mundial, que no haya sido descrito anteriormente en los documentos pontificios referidos. Las actuales

características del proceso de “globalización” están ya señaladas desde hace setenta años, tales como: *Que la concentración de enormes riquezas y de dinero en pocas manos, dio lugar al surgimiento de un Poder a escala universal (internacional o mundial). *Que dicho Poder controla toda la economía, fundamentalmente el crédito –los bancos- que es como decir la “sangre de que vive toda la economía”. *Que el referido Poder es ejercido en forma arbitraria, tiránica o dictatorial (sin sujeción a ninguna norma moral, al contrario, crea la moral que conviene a su existencia). *Que, a su vez, el mencionado Poder ha originado: O La lucha por la hegemonía económica mundial, es decir, entre los grupos o entre las pocas manos que concentran la riqueza. O El servilismo o esclavitud de los poderes públicos o del Estado a los intereses de grupo; que no es otra cosa que indicar el dominio que ejercen los grupos que concentran la riqueza sobre el o los Estados. En esta observación, también , hay una coincidencia casual, con otra de similar tenor que hiciera Carlos Marx en l841: “...es la contradicción entre la política y el poder del dinero, en general. Mientras que la primera predomina idealmente sobre el segundo, en la practica se convierte en sierva suya”(2). La gran diferencia radica en que Marx ni el marxismo, a pesar de la gran cantidad de obras que publicaron a escala mundial, se ocuparon de esta subordinación perversa de los “poderes políticos” al Poder del Dinero y, mucho menos, de la “usura nacional o internacional”. O La lucha por el predominio entre los diferentes estados. Es una consecuencia obvia de los dos aspectos mencionados precedentemente, o sea: una vez dominados los Estados, son utilizados por los grupos económico-financieros como meros instrumentos en su lucha por la hegemonía mundial. O La dictadura económica. Es una consecuencia de la naturaleza del Poder: siempre tiende a la unidad, a la exclusividad, al monopolio. En el caso de la economía, esa tendencia es más agresiva, dado que el acceso a ese Poder deviene de la propiedad personal –aunque se trate de sociedades anónimas, siempre hay alguien que tiene más que otro- y de la inmediata disposición que se puede hacer de los bienes poseídos, sin intermediación de otras voluntades ni limitaciones morales, que no sean el lucro, la necesidad práctica y el interés egoísta. Ahora bien, en las palabras de los Santos Padres, debe deducirse que la existencia del “imperialismo internacional del dinero” no está atada ni se identifica con ningún Estado, Potencia o Poder Nacional en particular. Por lo tanto, se lo debe entender, como un poder y una entidad distinta al de las naciones, ajeno a la estructura de un Estado en particular, dado que su esencia radica en la extraordinaria concentración de riquezas y de dinero, y no en los factores o elementos tradicionalmente constitutivos de un Estado (territorio, población, fuerzas armadas, jurisdicción

judicial, moneda, etc.) . Es decir, se trata de un poder que no tiene bandera. Esto queda explícitamente aclarado, cuando Pio XI expresa que ese imperialismo tiene su asentamiento “...donde el bien, allí la patria”. Lo expresado, no quiere decir que el Poder del Dinero no opere a través de Estados Nacionales o Potencias. Precisamente, la denuncia respecto al “servilismo de los poderes públicos” o a la esclavitud de un Estado o Potencia a los intereses de grupo, nos advierte sobre la existencia de Estados subordinados, dominados o simplemente usurpados por el Poder del Dinero, los cuales ejercen una función meramente instrumental, de simple medio. No distinguir esta diferencia entre el Poder del Dinero y el Poder de los Estados o Potencias al servicio del primero, es no entender o, lo que es peor, no querer entender lo que ha sido una de las características del siglo XX, en lo que hace a la naturaleza, a la conformación y a la lucha por el poder hegemónico a escala mundial. En otras palabras, es este estadio de la civilización estamos asistiendo, más que a una lucha de las naciones entre sí, a una lucha entre grupos económicofinancieros que utilizan y dominan a las naciones para obtener el predominio mundial y, consecuentemente, a una extraordinaria concentración de las riquezas en muy pocas manos, que no reconoce antecedentes similares en al Historia Universal. La falta de percepción de esta diferencia es un grave error, ya sea por ignorancia o ingenuidad, porque anula todo intento y esfuerzo de independencia y liberación del Poder del Dinero, debido a que se ataca a un enemigo equivocado, se malgastan esfuerzos en empresas inútiles y se entretiene a los pueblos con enemistades y oposiciones dialécticas falsas. Es que, normalmente, ha sido el mismo Poder del Dinero el que promovió y promueve dicha confusión para su beneficio, en una forma que se asemejaría, en términos religiosos, a lo que se dice respecto a la suprema habilidad del Diablo: hacer creer que no existe. Finalmente, sería poco sincero y serio de mi parte, no hacer pública una observación que me merecen los textos pontificios mencionados, que deberá atribuirse más a mi ignorancia que a mi mala fe. Se trata de la ausencia de actualización respecto a la cuestión de la “usura”. En mi opinión, las justas y muy precisa descripciones que dichos textos realizan de respecto de la realidad económica-financiera mundial, solo representan algunas de las consecuencias del extraordinario fenómeno de acumulación de riquezas a través del instrumento de la “usura”. No tengo títulos ni argumentos para afirmar que tal vez, en este tema, los Santos Padres no hayan creído oportuno actualizar la Doctrina Social de la Iglesia ya que, por su altísima sabiduría, descarto que se trate de un olvido reiterado. La Iglesia Católica aquilata, desde los primeros siglos del cristianismo, muy sabias y prudentes enseñanzas sobre la “usura”, pero su práctica se ha ido perdiendo en la noche de los tiempos. De esta forma hemos llegado al Siglo XXI, con el pavoroso espectáculo de millones de personas y gran cantidad de pueblos que son expoliados y desvastados por causa del llamado pago de la “deuda externa”, cuyo mecanismo central, precisamente, es la “usura”.

En este punto debemos ser claros: la ”usura” es una realidad moral y no una relación meramente económica o financiera. Pretender obtener justicia en la Corte Internacional de la Haya, respecto a la “deuda externa”, sin definir el tema de la “usura”, podría parecer un ejercicio distractivo, porque carece de toda viabilidad práctica. De ahí nuestra humilde sugerencia para que este tema sea actualizado en la Doctrina Social, ya que la existencia de los pueblos está amenazada por la opresión económicafinanciera que se ejerce sobre ellos y porque considero que se trata de una exigencia de la Justicia, que emana de la enseñanza de los Santos Evangelios. viernes, 16 de noviembre de 2012

http://seineldin.8m.com/cn04092002.htm

La Globalización y el Imperialismo de los Usureros

En 1931, cuando nadie hablaba de "globalización" - si bien ya había fuerzas trabajando organizadamente en esa dirección - el Papa Pío XI advertía sobre la existencia de un poder, el poder de "aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito": "...

A la libre concurrencia sucede la dictadura económica 105. Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. 106. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad. 107. Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia. ... 109. ... Por lo que atañe a las naciones en sus relaciones mutuas, de una misma fuente manan dos ríos diversos: por un lado, el "nacionalismo" o también el "imperialismo económico"; del otro, el no menos funesto y execrable "internacionalismo" o"imperialismo internacional del dinero", para el cual, donde el bien, allí la patria." ..." Encíclica Quadragesimo Anno - 1931 http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_pxi_enc_19310515_quadragesimo-anno_sp.html

Es el mismo poder que Carroll Quigley señala en 1966 con mayor precisión: "...El Poder del capitalismo financiero tiene un objetivo trascendental, nada menos que crear un sistema de control financiero mundial en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo. Este sistema ha estado controlado de un modo feudal por los Bancos Centrales del mundo actuando concertadamente y por acuerdos secretos, a los que se llegan en reuniones privadas y conferencias. Cada Banco Central buscó dominar a su Gobierno mediante la habilidad para controlar los préstamos al Tesoro del Estado, para manipular el mercado de cambios, en la determinación del nivel de la actividad económica del país y en influir sobre los políticos colaboracionistas mediante recompensas posteriores en el mundo de los negocios. La cúspide del sistema ha sido el Banco de Pagos Internacionales (BIS: Bank of International Settlements) de Basilea, Suiza; un banco de propiedad privada y controlado por los Bancos Centrales del mundo, que también son corporaciones privadas"

Carroll Quigley. Tragedia y Esperanza. 1966 "el mundo está gobernado por personajes muy diferentes a los que creen los que no ven más allá de sus ojos" Benjamín Disraeli

"El imperialismo internacional del dinero": una entidad política Con la denominación de "internacionalismo" o "imperialismo internacional del dinero", Pío XI se está refiriendo al imperialismo ejercido por lo que normalmente se conoce como el capital financiero internacional. El Papa caracteriza al referido imperialismo como un "poder" real y concreto, surgido como consecuencia de la concentración de la riqueza mundial en pocas manos y de la esclavización de los poderes públicos o gobiernos y el cual ejerce el poder en forma despótica, tiránica, arbitraria o dictatorial a través de la apropiación absoluta del dinero y del crédito. De hecho está refiriéndose a una entidad no solamente económica sino también esencialmente política, con lo cual introduce una nueva categoría política en el ámbito de esta disciplina, de la cual -a pesar de haber transcurrido setenta y tres años- todavía no han acusado recibo de su existencia. El "Imperialismo Internacional del Dinero" Instrumento de Esclavización de la Humanidad por Santiago Roque Alonso Publicado en el Anexo 3, del libro: "Como funciona realmente el mundo", de Alan B.Jones. Edit. Segunda Independencia. Buenos Aires. 2da.Edición. 2004 Y es esa "entidad política", invisible a quienes "no ven más allá de sus ojos", la que detenta realmente el poder, y no los gobernantes "elegidos por el pueblo", quienes son sólo sus gerentes. Fuente: Imperialismo y Usura FUENTE: http://www.lacebroncordoba.com/2012/11/la-globalizacion-y-el-imperialismo-de.html

La crisis: deuda y riqueza real
Herman Daly Economista ecológico y profesor de la Universidad de Maryland. Fue economista del Banco Mundial.

La debacle financiera actual no es realmente una crisis “de liquidez” como a menudo se la llama eufemísticamente. Es una crisis de crecimiento desorbitado de los activos financieros con respecto al crecimiento de la riqueza real, algo bastante más parecido a lo contrario de una liquidez muy reducida. Los activos financieros han crecido una gran cantidad de veces más que la economía real: el papel que se intercambia por papel es ahora 20 veces más grande que los intercambios de papel por productos reales. No debería sorprender que el valor relativo de los activos financieros inmensamente más abundantes haya caído en términos de los activos reales. La riqueza real es concreta; los activos financieros son abstracciones; la riqueza real existente está gravada por la cantidad de deuda futura. El valor de la riqueza real actual ya no es más suficiente para servir de prenda para garantizar la deuda que crece de forma explosiva. En consecuencia la deuda se está devaluando en términos de la riqueza existente. Ya nadie está ansioso por cambiar riqueza actual por deuda, ni siquiera a tasas elevadas de interés. Esto se debe a que la deuda vale mucho menos, no porque no haya suficiente dinero o crédito, o porque “los bancos no están prestándose unos a otros”, como a menudo dicen los comentaristas. ¿Puede la economía crecer suficientemente rápido en términos reales para compensar el aumento masivo de la deuda?. Dicho con una sola palabra, no. Como señaló en 1926 Frederick Soddy (Premio Nobel de Química y economistaunderground), “uno no puede estar contraponiendo permanentemente una convención humana absurda como la del crecimiento espontáneo de la deuda [el interés compuesto] a la ley natural del decrecimiento espontáneo de la riqueza*entropía+”. La población de “cerdos negativos” (deuda) puede crecer ilimitadamente dado que no es más que un número; la población de “cerdos positivos” [1] (riqueza real) enfrenta serias limitaciones físicas. Lo que subyace a la crisis es haberse dado cuenta de que el sentido común de Soddy era correcto, aunque nadie lo admita públicamente. El problema no es poca liquidez sino demasiados cerdos negativos engordando demasiado rápidamente, con respecto a la cantidad de cerdos positivos cuyo crecimiento está constreñido por sus tractos digestivos, su período de gestación y los espacios para instalar pocilgas. También sucede que hay demasiados cerdos de dos patas en Wall Street, pero este es otro tema. El crecimiento de la riqueza real está limitado por la escasez creciente de recursos naturales, tanto por el lado de los suministros (agotamiento del petróleo) como por el de los desperdicios (la capacidad que tiene la atmósfera de absorber CO2). Además, el desplazamiento de la naturaleza y de los objetos viejos para hacer sitio para los objetos nuevos resulta crecientemente oneroso a medida que el mundo se va llenando. La creciente desigualdad de la distribución del ingreso impide que la mayor parte de la gente compre muchos objetos nuevos, excepto a crédito (más deuda). Los costes marginales del crecimiento es probable que actualmente excedan los beneficios marginales, por lo que el crecimiento físico real nos hace más pobres, no más ricos (el coste de alimentar y cuidar los cerdos adicionales es mayor que el beneficio extra). Para mantener la ilusión de que el crecimiento nos está haciendo más ricos diferimos los costes emitiendo valores financieros de manera prácticamente ilimitada, olvidándonos convenientemente de que esos llamados valores son, para la sociedad en conjunto, hipotecas o deudas que se deberán pagar con

el futuro crecimiento real. Ese crecimiento futuro real es muy dudoso y en consecuencia recurrir a él sirve de poco, con independencia de la liquidez. ¿Qué es lo que hizo posible que los valores financieros simbólicos llegaran a estar tan desconectados de la riqueza subyacente que simbolizan? Primero está el hecho de que nuestro dinero son billetes sin respaldo ni garantía emitidos por un gobierno, dinero fiduciario. A pesar de todas sus desventajas, un producto empleado como dinero (el oro) estaba por lo menos amarrado a la realidad por un coste real de producción. En segundo lugar, nuestro sistema bancario de reserva fraccionario admite que al dinero fiduciario emitido por el gobierno, se acumule de manera piramidal dinero bancario (depósitos a la vista). Tercero, la compra de acciones y “derivados” en margen [2] hace posible la acumulación piramidal adicional de activos financieros sobre la cantidad de dinero ya multiplicada. Además la deuda contraída mediante las tarjetas de crédito expande la provisión de cuasi-dinero, como lo hacen otras “innovaciones” financieras que fueron diseñadas para eludir la regulación de los bancos comerciales y de la oferta de dinero, que tiene por objeto cuidar del interés público. No estoy a favor de que se vuelva al dinero-producto, al dinero de pleno valor, pero seguramente sí apoyaría que a los bancos se les exija tener el 100% de reservas (que se alcanzaría gradualmente) así como que se ponga fin a la práctica de comprar acciones en margen. Todos los bancos deberían ser intermediarios financieros que prestaran el dinero de los depositantes y no máquinas de crear dinero surgido de la nada y de prestarlo con interés. Si cada dólar invertido representara un dólar previamente ahorrado, restableceríamos el equilibrio entre inversión y abstinencia de los economistas clásicos. Si la abstinencia tuviera que anteceder a la inversión se tolerarían menos inversiones estúpidas o deshonestas. Por supuesto los economistas del crecimiento proferirán alaridos diciendo que esto disminuiría el crecimiento del PIB. Que así sea ya que el crecimiento marginal como lo medimos en la actualidad ha devenido antieconómico. La agrupación de hipotecas de diferentes calidades en conjuntos opacos y mezclados debería prohibirse. Una de las premisas básicas de un mercado eficiente y con un precio que tenga significado es un producto homogéneo. Por ejemplo, tenemos el mercado del maíz número 2 y el precio correspondiente, no el mercado y el precio de un agregado aleatorio de diversos granos. Sólo gente que no entiende nada acerca de los mercados o que está cometiendo concientemente una estafa pudo haber comprado o vendido estos revoltijos imprecisos. No obstante los genios matemáticos de la agregación de Wall Street lo hicieron y ahora parecen sorprendidos por su incapacidad para justipreciar estos “valores” idiotas. Y es muy importante en todo este asunto el déficit de nuestra balanza comercial, que ha hecho posible que consumamos como si verdaderamente estuviéramos creciendo, en lugar de estar acumulando deuda. Hasta el momento nuestros socios comerciales con excedente han estado dispuestos a prestarnos los dólares que obtuvieron de nosotros comprando bonos del tesoro, es decir más deuda “garantizada” por derechos sobre una riqueza que todavía no existe. Por supuesto que ellos también compran valores reales y la capacidad de obtener beneficios en el futuro. Mientras tanto, nuestros brillantes gurús económicos continúan predicando la desregulación tanto del sector financiero como del comercio internacional (es decir, el “libre”

comercio). Algunos hemos estado manifestando desde hace mucho tiempo que este comportamiento era torpe, insostenible, antipatriótico y probablemente delictivo. Quizá estábamos en lo correcto. El próximo paso será el repudio de la deuda que no se pueda rescatar, ya sea directamente con la bancarrota de los bancos y la confiscación o, indirectamente, con la inflación. Artículo publicado en enero de 2009 por el BANK INFORMATION CENTER (www.bicusa.org), organización no gubernamental orientada a influir en el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales para promover la justicia social y económica y la sostenibilidad ecológica (pdf). Traducido por Jorge Crosa.

[1] La referencia a los “cerdos” proviene de un ejemplo que da Soddy en su libroWealth, Virtual Wealth and Debt (Riqueza, riqueza virtual y deuda), publicado en 1926. (N. del T.) [2] La compra “en margen” se caracteriza por hacerse, en parte, con un préstamo que el agente bursátil que realiza la venta hace al comprador. (N. del T.) FUENTE: http://blogs.publico.es/dominiopublico/5960/la-crisis-deuda-y-riqueza-real/

La ley Islámica SHARÍA aplicada a la banca y las revoluciones "espontaneas" de Túnez,Egipto,Marruecos,Libia,etc...
La Banca islámica o Finanzas islámicas, hace referencia a un sistema de banca o actividad bancaria que debe ser respetuoso con los principios de la ley islámica (Sharia) y su aplicación práctica a través del desarrollo de la economía islámica. La sharia prohíbe el pago o la aceptación de las tasas de interés por el préstamo y la aceptación de dinero, respectivamente, (Riba, usura), así como la inversión en empresas que suministran bienes o servicios considerados contrarios a sus principios (Haram, prohibido), y deben estar amparados por el halal. Las operaciones de compra de productos con créditos bancarios respetuosos con las finanzas islámicas exige que banco y cliente fijen el precio del bien más una cantidad extra que el cliente pagará en un tiempo que también debe ser establecido previamente. Dicho bien, será adquirido por el banco que lo vende al cliente en las condiciones acordadas. Sin embargo, la cantidad extra que paga el cliente al banco no estará sujeta a las condiciones cambiantes del mercado por lo que no hay lugar a la especulación y no se consideraría riba (usura). Así, uno de los principales conceptos que diferencian las finanzas islámicas del resto es la riba. Su origen está en la introducción de las monedas con valor ex-natura sua o que tomaban su valor no de su peso, sino del material del que estaban hechas (oro o plata), en lugar de las denominadas fiat que basaban su valor en su peso. El origen de este tipo de capitalismo, al que algunos llaman capitalismo islámico, se remonta a la Edad de Oro del Islam (siglos VIII a XII d.C.). En este período se dieron las condiciones necesarias – una moneda con un valor estable como el dinar y la incorporación de zonas monetarias independientes – para el desarrollo de unos conceptos que favorecen la estabilidad y rechazan la especulación. Teniendo esto en cuenta, os invito a leer este artículo traducido por Burbuja (foro de economía) Los Rothschilds organizaron las revoluciones en Túnez y Egipto para eliminar a los bancos islámicos de los mercados emergentes del norte de África.Las revoluciones espontáneas en los Países Árabes y la pista del dinero

Aquellos que quieren imponer el Nuevo Orden Mundial o más bien perpetuarlo hasta la saciedad,necesitan deshacerse de la banca Islámica que cada vez está más en auge. Es por esto que las revoluciones que se están dando en los pueblos musulmanes no son tan espontaneas...

Sigue la pista del dinero... Las élites del NWO sólo quieren que siga esta demencia:

FUENTE: http://lok-otraveztu.blogspot.com.ar/2011/02/la-ley-islamica-sharia-aplicada-la.html

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