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Tp Plásticas IV (Il Paragone) final

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HISTORIA DE LAS ARTES PLÁSTICAS IV

1er CUATRIMESTRE 2013

Profesor: Alejo Lo Russo

EL PARANGÓN COMO TÓPICO DEL SIGLO XVI

INTRODUCCIÓN Paragone en italiano significa “comparación”. En la Historia del Arte, se utiliza en cuanto a la competición de las artes que comienza en el Renacimiento y se extiende hasta los inicios del Barroco. En esta discusión sobre la primacía de las artes se debate cuál de las artes visuales es merecedora del primer puesto. Siendo protagonistas de ella la escultura, la pintura y la arquitectura. Como podemos ver en el libro “El Cortesano” 1 de Baltasar de Castiglione, diplomático y escritor italiano, el arte debía formar parte fundamental de los códigos de la conducta de un cortesano ideal. Es así como se muestra la disputa existente entre la escultura y la pintura. Este libro escrito en forma de diálogo influyó en la Nobleza y los escritores del Renacimiento en toda Europa. Presentaremos este asunto basándonos en numerosos tratados y cartas que expresan las diversas opiniones acerca de estas artes, desde Leonardo Da Vinci hasta Giorgio Vasari, entre otros. Así como también por la guía histórica que plantea Blunt acerca de la evolución de esta problemática. ARTES LIBERALES Como nos plantea Anthony Blunt2, todo comienza en el momento en que los escultores, pintores y arquitectos quisieron lograr que sus profesiones se consideraran artes liberales ya que, hasta ese entonces, se los incluía dentro del mundo de los artesanos. De esta manera, lograrían también un mejor estatus social; y así poder trabajar con libertad para sí mismos y no sólo por encargo, lo cual desprestigiaba su arte haciéndolo valer como una simple mercancía. Para ello intentaban sacar a la luz todos los elementos intelectuales de su arte, reivindicando la totalidad del saber y pedían que se las consideraran semejante a la poesía y la retórica, las cuales ya eran consideradas “artes liberales”. Ya en Leonardo Da Vinci podemos ver cómo

1

Castiglioni, Baldassare, El Cortesano, México, Universidad Nacional Autónoma de Máxico, 1997, Libro I, Cap. 11, pp 121-133
2

Blunt, Anthony, La teoría de las artes en Italia (del 1450 a 1600), Madrid, Cátedra, 1979, Cap. 2, 4 y 9

se argumenta esto, así como también él agrega el papel de las matemáticas en la pintura, considerando este arte como una ciencia. Como resultado de éstas polémicas y la lucha por una mejor posición social, pintores, escultores y arquitectos alcanzaron el consenso del arte como ciencia gerando así la autonomía del campo artístico y logrando ser aceptados como maestros de las artes liberales. Es así como nace la idea de “Bellas Artes”. Una vez legitimadas estas artes surge la profundización en teorización de reglas y metodologías para la realización del proceso creativo. Es así, como gracias a este nuevo proceso evolutivo y etapa de madurez, las nuevas bellas artes pueden comenzar a gestar la discusión acerca su primacía. COMPETENCIA DE LAS ARTES Leonardo Da Vinci va a plantear en su Tratado de la Pintura cómo la escultura, más allá de ser un arte digno, es menos excelente e ingeniosa que la pintura. Para ello plantea dos asuntos principales: la perspectiva por un lado y las sombras y luces por el otro. Él considera a la escultura un arte mecánica y no una ciencia, dado que muestra al ojo el objeto tal cual es. El escultor concluye sus obras con mayor fatiga de cuerpo que el pintor, pero con menor fatiga de la mente y juicio. Éste no cuida la luz o las sombras y de color no sabe nada, por lo cual la escultura tiene menos discurso que la pintura, haciendo que ésta última tenga una belleza superior. Si bien los escultores consideran que su arte es más digna por ser más eterna, esto es gracias a la materia y no al artífice. En cuanto a la luz, la escultura exige luz externa, mientras que la pintura la lleva dentro de ella. Concluyendo, Leonardo dice:
“La pintura requiere mayor discurso y artificio y es arte de mayor maravilla que la escultura, porque la mente del artista está obligada a transmutarse en la mente de la naturaleza para servir de intérprete entre esta y el arte y comentar con ella las causas de las manifestaciones de sus leyes…” (Urb. 24ª, 25ª)3

***
3

Leonardo Da Vinci, Tratado de la pintura, Ed. Preparada por Ángel González García, Madrid, Editora Nacional, 1982, parágrafo 24ª 25ª, Página 81.

Por otro lado, el filósofo Benedetto Varchi 4, en 1547 realiza una encuesta entre los artistas florentinos recopilando variedad de información y opiniones sobre esta disertación del Cinquecento. De esta manera intentó aplacar la rivalidad entre pintores y escultores. Va a encontrar siete denominadores comunes dentro de los distintos puntos de vista. Entre ellos: reputación; honores y recompensas; universalidad de la imitación; dificultad o esfuerzo corporal y de ingenio; magnificencia y ornamento; comodidad y utilidad; amenidad y deleite. Reputación: La pintura, al requerir menos tiempo de producción y esfuerzo corporal, suele ser una práctica llevada a cabo por grandes hombres también ocupados en otras profesiones y asuntos. La escultura, por el contrario, exige del realizador plena atención a su arte sin poder atender otras profesiones y asuntos. Honores y recompensas: Siempre han obtenido una mayor remuneración los escultores debido a la mayor fatiga corporal, la extensa elaboración y perdurabilidad en el tiempo, esto último satisfaciendo mejor los intereses de quien la ha encargado. Universalidad de la imitación: No se puede negar que la pintura puede imitar más y más cosas, lo que no significa que lo haga mejor. Dificultad o esfuerzo corporal y de ingenio: Los escultores reclaman que su arte es el más difícil por trabajar con herramientas y condiciones a veces más complejas y dificultosas que con las que debe trabajar el pintor. Certifican que la precisión y atención que exige su arte son resultados tanto del ingenio como de lo manual. Magnificencia y ornamento: La grandeza de la escultura es producto de la magnificencia que procuran los bronces y los mármoles. Comodidad y utilidad: No se puede negar que la producción de la pintura resulta de mayor comodidad que con la que se esculpe. La escultura es más invasiva del entorno donde se realiza, entorpeciendo el lugar de producción. Respecto a la utilidad, hay quienes argumentan que las estatuas sirven también como ménsulas, soportes o columnas. Amenidad y deleite: Si bien ambas producen goce, la manera más fácil de llegar a él serían los colores, los detalles y la capacidad de engaño
4

Varchi, Benedetto, Disertación sobre la primacía de las artes, en: Fuentes y documentos para la Historia del Arte. IV. Renacimiento en Europa , Edición a cargo de Joaquín Garriga, Barcelona, Ed. Gustavo Pili, 1983, pp 245-254

a los que la escultura no puede alcanzar. Sin embargo, quien posea un mayor ingenio, entendería a la escultura como más duradera y placentera al tacto En las cartas enviadas a Benedetto Varchi, encontramos entre ellas opiniones de Agnolo Bronzino, Jacopo Pontormo, Benvenuto Cellini, Miguel Angel y Giovan Paolo Lomazzo. Agnolo Bronzino va a defender a la pintura, afirmando que la escultura es más duradera pero ello será a merced de la naturaleza y no del arte mismo así como también el relieve y sentido al tacto, perteneciente en ella. También les concederá la razón a los escultores respecto a que su fatiga corporal es indiscutible, pero aun así, será esto lo que le sustraiga nobleza a ese arte porque cuanto más mecánica, menos noble será. De ser así, habría que enaltecer actividades consideradas viles como ser la de los picapedreros. En oposición, Benvenuto Cellini sostendrá que de todas las artes donde interviene el diseño, la escultura, es siempre siete veces superior. Ésta arte ha de tener siete vistas y todas deben ser igual de buenas, no así la pintura. Un simple dibujo proveniente de la imaginación resultará algo falso y torpe. Para que esto no ocurra y pueda ser extraordinario, deberá partir obligatoriamente de una previa realización en relieve de lo que se quiere dibujar. El escultor necesitará conocer a todas las artes para poder plasmar en su obra la totalidad de lo representado. Siendo la escultura la madre de todas las artes, quien sea un buen escultor, en consecuencia, será buen arquitecto y pintor. En cambio, ser buen pintor no garantizará nunca ser un buen escultor. En su tratado de orfebrería, escultura, dibujo y arquitectura profundizará la superioridad de la escultura por sobre la pintura y lo fundamentará diciendo que toda obra de Dios es escultura coloreada. Es así, como éste arte nos presenta las cosas tal cuales son y no a través de un mero engaño como lo hace la pintura. No obstante, éste engaño es llevado a cabo de una manera tan admirable por el hombre que no por ello se la debe despreciar. Pero aun así, la escultura resulta más noble que la pintura a causa de su eternidad. Con una opinión neutral, podemos mencionar a Miguel Ángel quien dice que a pintura y la escultura son la misma cosa y por este motivo todo

pintor debería ejercer la escultura y todo escultor debería ejercer la pintura. Entenderá que la diferencia entre estas artes residirá en que la escultura se basa en la fuerza de quitar, mientras que la pintura, en la de añadir. Una como otra deberían convivir en paz ya que tanta discusión lo único que genera es reducir la producción de obras de arte. Opinión similar tiene Jacopo Pontormo quien afirma que en ésta discusión en lo que hay que concentrarse es en lo más noble. En estas artes, aquello sería el diseño: su fundamento. Todo aquello que escape de éste punto, resultaría inconsistente. Finalmente, cabe mencionar a Giovan Paolo Lomazzo. Si bien su carta no muestra una discusión explicita contra la escultura, nos demuestra aquellos aspectos y las necesidades de teorizar al arte de la pintura para demostrar su solidez y su nobleza. El género (esencia) de la pintura es arte. El pintor presupone de materia sin forma y sin belleza a la cual se la atribuirá a través de sus delineados y dibujos. El colorear será la atribución última del arte y su principal distinción con la escultura coincidiendo con un buen manejo y trabajo de las propiedades de la luz. Todo artista debe guiarse por la proporción visual y no la natural de las cosas. Es decir, confirmarse al ojo y al intelecto regulándola a través de la perspectiva. Como conclusión, Varchi dirá que ambas artes tienen un mismo objetivo: La artificiosa imitación de la naturaleza mediante el diseño. Su debate, basado en la filosofía, no buscará tener una respuesta concisa respecto a cual es más noble y superior entre la pintura y la escultura. Este diseño no cumple solamente la función de ser un objetivo en común entra ambas artes sino que también es su principio y método. Se dará cuenta que en éste Paragone, si bien ciertos aspectos se abrirán a la discusión, algunos otros serán indiscutibles como la universalidad de la pintura y la eternidad de la escultura. VASARI Y LA ACADEMIA DEL DISEÑO Respecto al parangón del Siglo XVI, Vasari va a argumentar que tanto la pintura como la escultura cuentan con una excelencia, fundamentando que el dibujo es la madre de cada una de estas artes. En “Las vidas…” 5 dirá
5

Vasari, Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos (Antología ), Estudio, selección y traducción de María Teresa Baiges y Juan M Montijano García, Madrid, Tecnos, 1998, pp 57-68

que ambas son hijas de igual manera y opina que la discusión de primacía entre ambas artes es sin propósito alguno y que han dejado de lado la arquitectura. Analizando todas las opiniones de los escultores, dirá que en líneas generales ellos tratarán de demostrar que la escultura proviene de la remota antigüedad y que comprenden más artes semejantes y auxiliares. Que sus obras se defienden mejor del tiempo y se conservan más. Además, que al haber menos esculturas que pinturas, les adjudicará mayor nobleza a las piezas. La escultura exigirá una mayor disposición del cuerpo y del alma. No dejan de mencionar las dificultades para obtener los materiales y la fatiga de su manipulación y trabajo. Reclamarán que la pintura sólo muestra apariencias y que la escultura se acerca más a lo real. El escultor tiene más riesgo de cometer un error sin retorno, lo cual exige un trabajo previo y conocimiento de antemano de cómo será la figura y su juicio deberá ser perfecto, absoluto e inmediato. Los pintores, por otro lado, responden que la plástica y la pintura nacen a la vez, inmediatamente del dibujo. Cuentan con mayor número de obras que la escultura, dado que la pintura incluye la invención de la composición. Este arte tiene más ramas y más utilidad. No niega la eternidad de la escultura, pero dicen que eso no ennoblece dicho arte sino que es una simple cualidad de la materia. Atribuyen que la menor cantidad de obras escultóricas no son debido a la necesidad de mayor disposición de su cuerpo y juicio, sino que carecen de materiales para trabajar: “…quien no dispone de mármol ni de otras piedras duras, que son muy costosas, no puede practicar este arte como conviene, y quien no la práctica no la aprende y quien no la ha aprendido, no puede ejecutarla con perfección.” 6. Los altos precios de la escultura se deben al precio del material y el pago de sus ayudantes y no porque sea superior a otras artes. Defenderán que un arte noble es aquella que requiera estudio y sabiduría y no aquella que se sirva de la fuerza. Además, los pintores deben contar con mayor juicio, ya que además de saber manipu lar sus herramientas, deben saber aplicar la perspectiva. Los escultores se sirven de la vista y el tacto, mientras que los pintores dan
6

Vasari, Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos (Antología ), Estudio, selección y traducción de María Teresa Baiges y Juan M Montijano García, Madrid, Tecnos, 1998, pp 57-68, pág. 60

fondo y relieve con la ayuda de un único sentido. Los pintores dicen que en una sola pieza se ven limitados a representar pocas figuras, mientras que ellos en una sola tabla pueden representar infinidad de figuras y hasta lo transparente e impalpable. En su opinión, Vasari concluye su prefacio diciendo “…la escultura y la pintura son realmente hermanas, nacidas de un mismo padre, que es el dibujo, en un mismo parto y a un mismo tiempo, y que ninguna de ellas aventaja la otra…”7. Aunque tengan ciertas diferencias, estas no pesan frente a tal similitud que las une. Coincidiendo con Miguel Ángel, dirá que muchos escultores han pintado y muchos escultores han esculpido. *** Los artistas necesitaban una institución que pudieran salvaguardar sus intereses y la formación de artistas jóvenes. Es así como en Florencia en 1562 Giorgio Vasari fundó la primera Accademia del Designo. A diferencia de las anteriores instituciones, las cuales se regían a través de improvisaciones y tenían fines económicos y cometidos de representación –como los gremios-, la academia trato las artes como temas científicos enseñando sus prácticas y teorías. Fue una institución severamente mas organizada y jerarquizada donde los debates informales comenzaron a obtener una estructura y forma determinada con fines y metodologías practico-teóricos. Como nos presentan Federico Zuccari y Romano Alberti en sus escritos, ésta Institución pretendía reunir profesionales del tema para poder juntarse a debatir asuntos que los competen y así llegar a determinados acuerdos y clarificar toda verdad. Además, dedicarían horas de teoría y práctica para enseñar a dibujar a los jóvenes artistas. Este parangone exigía la presencia de un espacio formal de discusión donde el debate intangible e informal se pudiera dar de un modo más rígido y organizado. Es así, como la Academia abre un ámbito donde se permite discutir los temas en boga pero teniendo en cuenta esta nueva concepción de las artes defendida por Vasari. Tanto la escultura, como la pintura y la arquitectura muchas veces olvidada, son hermanas y no deben ser
7

Ibídem, pág. 66

protagonistas de una discusión inútil acerca de cuál merece el primer puesto dentro del campo artístico.
“(…) queda prohibido discutir en la Academia sobre preeminencia de pintura, escultura y arquitectura, porque siento todas ellas hijas de un mismo padre tan noble como es el diseño, son y deben ser de idéntica nobleza y conjuntadas en unión como amadísimas hermanas (…) al propugnar que todo pintor debería ser escultor y arquitecto, y todo escultor y arquitecto, pintor.”8

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Alberti Romano y Federico Zuccari, Origen y Progreso de la Academia del Diseño de Roma, en Ibídem, pp. 357-365

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