Ánsares de Menga

Ánsares de Menga Al arroyo van: Ellos visten nieve, Él corre cristal. El arroyo espera Las hermosas aves, Que cisnes suaves Son de su ribera; Cuya Venus era Hija de Pascual. Ellos visten nieve, Él corre cristal. Pudiera la pluma Del menos bizarro Conducir el carro De la que fue espuma. En beldad, no en suma, Lucido caudal, Ellos visten nieve, Él corre cristal.

Trenzado el cabello Los sigue Minguilla, Y en la verde orilla Desnuda el pie bello, Granjeando en ello Marfil oriental Ellos -(los que)- visten nieve, Él corre cristal. La agua apenas trata Cuando dirás que Se desata el pie, Y no se desata, Plata dando a plata Con que, liberal, Los viste de nieve, Le presta cristal
Luis de Góngora.

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2 .Primero sueño (fragmento). escalar pretendiendo las Estrellas. tan obscuras. tan graves. funesta. que aun el silencio no se interrumpía. al Cielo encaminaba de vanos obeliscos punta altiva. quedando sólo o dueño del aire que empañaba con el aliento denso que exhalaba. y en la quietud contenta de imperio silencioso. sumisas sólo voces consentía de las nocturnas aves. Sor Juana Inés de la Cruz. que su atezado ceño al superior convexo aun no llegaba del orbe de la Diosa que tres veces hermosa con tres hermosos rostros ser ostenta. Piramidal. siempre rutilantes-la tenebrosa guerra que con negros vapores le intimaba la pavorosa sombra fugitiva burlaban tan distantes. de la tierra nacida sombra. si bien sus luces bellas --exentas siempre.

y el palor lo tomó en las mejillas. a magnos trancos andando. pues pensó que se iba a vengar del culpable. Y cuando. fue. y a su raza. Y cuando lo advirtió Menelao amante de Ares. Alejandro deiforme. de los argivos desafiaba a todos los óptimos a combatir fuerza contra fuerza en terrible pelea. y hacia atrás se apartó. por tanto. de compañeros. así se regocijó Menelao. en su corazón fue golpeado. 3 . lo advirtió Alejandro deiforme aparecerse en la vanguardia. pues mucho lo devora. la piel de un leopardo y los corvos arcos teniendo en los hombros. con armas. yendo adelante de la tropa. aunque a él mismo lo persigan raudos perros y fornidos mancebos. y un temblor sus miembros asió.Y cuando ellos cerca estuvieron. hambriento. y de inmediato. y él dos astas armadas de bronce blandiendo. yendo unos contra otros. así entró de nuevo en la multitud de altivos troyanos temiendo al hijo de Atreo. saltó de los carros al suelo. Homero. se regocijó como el león que al azar cayó en un gran cadáver. al encontrar un cornudo ciervo o una cabra salvaje. Ilíada. como cuando alguien salta retrocedente al ver una sierpe en lo más denso del monte. atrás. por los troyanos combatía al frente Alejandro deiforme. esquivando el destino. a Alejandro deiforme viendo con sus ojos. y la espada.

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