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127022845-Nietzsche-en-España Sobejano

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1 Nietzsche en España Gonzalo Sobejano El presente artículo es en realidad un fragmento de un libro que con el mismo título publicó el autor

en 1967 bajo el sello de la editorial española Gredos. El paso del tiempo ha hecho de esta obra un auténtico clásico, una lectura imprescindible para incursionar en el tema de la recepción nietzscheana en España. Además, el hecho de que nunca se haya reeditado desde entonces, la ha dotado de un halo enigmático y sugestivo. Metapolítica ha querido reproducir un fragmento de esta obra fundamental no sólo para complementar nuestras visiones de Nietzsche en español, sino para dar a conocer a los lectores un texto prácticamente imposible de conseguir en la actualidad. Un lugar común muy difundido es considerar a España, en su desenvolvimiento cultural, cerrada a los influjos del exterior. Sin embargo, prescindiendo de la masa inerte que, en cualquier pueblo de la tierra, rumia el propio nutrimento como la mejor y aun la única ambrosía, puede afirmarse que en España hubo siempre, hasta en las épocas de autarquía más enconada, muchedumbre de espíritus ansiosos de abertura. Frente al tópico fácil de que España se bastó a sí misma mientras fue poderosa (siglo de oro) y pasó a una actitud receptiva y mimética tan pronto como se inició su decadencia política (de Rocroy en adelante), cabe oponer esta comprobación: España no ha dejado nunca de recibir influencias externas, ha sabido siempre asimilarlas a su naturaleza —salvo temporales excepciones—, y de lo ajeno y lo propio ha engendrado frutos mejor o peor sazonados, según el estado de su energía generatriz, no siempre coincidente con el de su vigor como nación. Es erróneo querer explicar la mayor permeabilidad de España a influencias exteriores (filosóficas, científicas, literarias, etcétera) como testimonio de su propia decadencia. Los siglos XV y XVI están cuajados de influencias italianas y aun en el XVII Quevedo, por ejemplo, compendia una pluralidad de solicitaciones por los varios lados europeos sin mengua alguna del propio poder creador. Asciende luego a preponderante y casi exclusiva la influencia de Francia en el siglo XVIII (¿en qué otros pueblos no se verifica lo mismo?), y el siglo XIX trae a España los más diversos vientos: de Francia, de Inglaterra, de Alemania, de Italia, etcétera. En el último cuarto de ese siglo comparecen nuevos focos de irradiación cultural y sobre todo literaria: Rusia, Norteamérica, Escandinavia y, después, Hispanoamérica. En el complejo entrecruzamiento de estas corrientes internacionales, o mejor, interculturales, destacan sobre el fondo crepuscular del siglo declinante ciertas figuras en las que se condensan direcciones espirituales nuevas y atractivas: Zola, Tolstoy, Ibsen, Nietzsche, Verlaine. Son los astros supremos de la constelación fin de siglo, cuyo resplandor se extiende sobre la España que piensa y siente, hasta por lo menos el tercer lustro de nuestra centuria. Poco más acá de 1910 el fulgor del patriarca naturalista, del anarquista cristiano y del renovador dramaturgo nórdico entra en fase de apagamiento, mientras la estrella de Verlaine sigue luciendo aunque sin alumbrar rutas nuevas. Sólo el brillo de Nietzsche se mantiene en lo alto; sólo a él afluyen sucesivas aproximaciones, sólo en torno a su luz fomentan nuevas aspiraciones o se creen llamadas a vuelos distintas mentes españolas abiertas a la vida de la cultura aquende el umbral de 1900. ARTIFICIOS POÉTICOS

la forma de expresión rítmica. Su abundante selección agrupa 24 poemas en “Bromas. quien por cierto yerra al suponer el librito de Icaza publicado hacia 1916. Koble alles. ¡Soy la llama. los versos de Nietzsche. y 61 en “Símbolos. profundo. “pasa Nietzsche en España y en la América española. was ich lasse. En ellas recuerda el ambiente de postración de las letras alemanas al surgir Nietzsche. Icaza cree necesario por eso mismo aclarar las limitaciones de su versión: Conviéneme desde luego decir que estos versos míos no pueden llamarse estrictamente traducción. por un extraño filósofo. como no se haga labor personal. el hábito de su propia poesía original. tan briosos y alacres. Refiérese luego Icaza a su anticristianismo y a su enfermedad. el único que tiene cualidades de universalidad”. y al alumbrar me consumo. pero añadiendo que “seinem talent nach nuigte Icaza haber vie mehr zu Heine und das masct sish vemerkbar”. soy la llama! “Habla el solitario” Tener idea es ser el amo. apóstol de la voluntad y de la fuerza”. comparando su prosa con la de Lutero y estimando su lírica en verso como una de las cumbres de su obra toda. y lo que toco se inflama. poeta él mismo y poeta inclinado a la brevedad sentenciosa. y así. si se puede. cobran en manos de Icaza un redondesmiento de rimas. ardides y venganzas”. y a través de éstos por los países latinos. su patria y sus íntimos”. Conocido ya por los franceses. leves hipérbatos y vieja eufonía octosílaba que le quita a menudo su genuinidad. Llega hasta la elección de vocales”. de Icaza pone al frente de su antología de Nietzsche unas “palabras preliminares”. Buen conocedor del alemán. a quien juzga “quizá entre los grandes poetas alemanes de éstos últimos tiempos. Ningún traductor anterior (salvo el de Humano. imágenes. . aprecia su tentativa como “durchaus annehmbar”. en la que coincidan el sentido. enraíza al compilador y escritor de nacionalidad mexicana en el mullido subsuelo de Heine y de Becquer. recomendando la lectura del discurso de Nietzsche sobre la filología clásica. lacónico. Icaza. A. el sentimiento y. que “le hace irresponsable de sus ingratitudes para con su tiempo. pero en Alemania es ante todo poeta excepcional. y artífice del verbo. demasiado humano en la edición de “La España Moderna” y el anónimo de la revista Estudio) se había atrevido a verter en forma métrica poemas de Nietzsche. un juego de simetrías de todas clases y un saltar y burlar estas mismas simetrías. y que se expresa en lengua de índole tan distinta a nuestra lengua. soy la llama. y que a través de mi versión presumo han de interesar a los lectores de Nietzsche y a los míos. más romántica que modernista o moderna. sin apegarse a la verbal. Udo Rukser. 14 en “Cantos y sentencias”.[1] Efectivamente. y queda ceniza y humo. La obra de un poeta de ese género. was ich fasse.2 Francisco. y razonamientos”. Veamos unos ejemplos: “Ecce Homo” Ja! Ich weiss wober ich stamme! Ungesátigt gleich der Flamme Glübe und verzehr ich mich. es intraducible. Licht word alles. es el primero en intentarlo. en el sentido vulgar de la palabra: “mi estilo —decía Nietzsche— es una danza. Ese ha sido mi intento al trasladar al castellano los mejores versos de Nietzsche —o por lo menos los que yo tengo por tales—. Flamme bin ich sicherlich! Der Emsieder spricbt” Gedanker aben? Gut sie wollten mich zum Herro (Versión de Icaza) Soy la Llama. y entra a considerar su condición de poeta y de filólogo.

en la América hispana la crítica en torno a Nietzsche era amplia y estimulante. el alma bella le horripila. pero Hitler entendió. Und dienen will ich oun und nie. y. Eugenio Imaz. En el libro citado de Udo Rukser se halla noticia de vida sobre esto. Por eso su única contribución indiscutible es la que ha hecho al psicoanálisis”. Nietzsche coincide con Schopenhauer en su retraimiento de la historia. Su debilidad está en la exaltación pura de la vida. Concediendo a Nietzsche hondura de psicólogo y moralista. donde él confiesa sus obras y éstas confiesan la vida. se sirve de ellas. que le lleva a negar la historia hacia delante. se han inspirado en él”. “El hombre bueno le apesta. pero “ambos lo han utilizado abundantemente. a pesar de las alturas ozónicas que habita Zaratustra. Pero —añade Imaz— la historia no huele.[4] María Zambrano con “La destrucción de la filosofía en Nietzsche”. intelectualista y de exaltada decadencia.[5] Eugenio Imaz con su ensayo “Ecce Homo”. en esta labor. hacerse ideas es ser esclavo: quien tiene ideas. y creemos que siempre embebido en razón histórica. Para Eugenio Imaz. necesaria o voluntariamente exiliados: José Ferrater Mora con un ensayo sobre “Nietzsche y el problema de la expresión filosófica”. oler la virtud. está aquí. no un vitalismo pleno. que esa región enrarecida donde se fabrican las réplicas de Benvennuto o de los Borgia”. Su vitalismo es. otro marxista. . ya que es un estudio referido a todo el mundo hispánico. están al ‘servicio’”. tomaron parte varios españoles. sitúa a Nietzsche al lado de Kierkegaard para conceptuar a ambos como los padres de la razón vital tan bien acogida en España. otro demócrata. En primer lugar. la facultad nietzscheana por excelencia es el olfato: oler la corrupción. sin embargo. [6] Eduardo Nicol con su conferencia “El mito fáustico”[7] y otros trabajos de que informa Rukser. el verdadero está en su “Ecce homo”. “Esta es la paradoja que encierra eso que se llama influencia de las ideas”. mal a Nietzsche. claro está. “Ecce homo releedlo pausadamente y estaréis al cabo de la calle de todas las interpretaciones”. al fin. La hermana de Nietzsche regaló a Hitler uno de los látigos de su hermano y Hitler a Mussolini las obras completas de aquél. En cuanto a Eduardo Nicol. Particularmente valioso es el mencionado ensayo de Eugenio Imaz. en segundo lugar. LOS MUCHOS NIETZSCHES Mientras en el estrecho marco de la España de postguerra se iba verificando esta especie de cierre de curiosidad. traductor de Dilthey.[2] José María Souviron con unas notas sobre “Nietzsche y la poesía”. como ya mucho antes para Pérez de Ayala. Aquí sólo importa destacar que. esas ideas ya no son las del autor. hace ver como hay ya un Nietzsche fascista. como también Spengler. no sufre que reduzca la historia a unos paradigmas de máxima vitalidad: “creemos que nuestra misión está un poco más arriba.[3] José Gaos con su artículo “El último Nietzsche”.3 Doch sich Gedanken machen— das Verdarnte in gern Wer sich Gedanken macht— den haben sie. y habla razonablemente del desprecio de aquél hacia el hombre masa como el ser incapaz de comprender la tragedia del hombre que quiere sustituir a Dios. Escrito en plena conflagración mundial y con ocasión del centenario. Cree Imaz que “sin Nietzsche el nazismo y el fascismo se hubieran producido lo mismo”.

Pero la postguerra española hace imposible que se produzca. de un biologismo puro que se desprende de sustancia humana y relacionando tal tipo de experiencia con la exaltación tóxica del haschisch. menos uno). real o supuesta. Manuel Azaña. Y Ramón Pérez de Ayala publica varios artículos de divulgación sobre Nietzsche en relación con los griegos. Gonzalo Torrente.[12] De los trabajos de Udo Rukser hemos ido indicando lo pertinente. y no meramente condenaciones o vulgaridades periodísticas. han hecho que el hombre desconfíe de sí y. se podrán suplir lagunas. de Tejada en “El superhombre y Don Juan”. en ABC. y la crisis profunda que vivimos. por consecuencia. o en la directa información editorial de la actualidad. por parcial y retirada que sea. Una interpretación ya insinuada por Ramiro de Maeztu desarrolla F. y en su libro. Ramón Sijé hablaba de “nuestro hermano Federico Nietzsche”. El silencio público envuelve la obra de Nietzsche cada vez más. francamente inhumano”. sin embargo. corresponde ya al . se reedita el Epistolario y siguen circulando ediciones baratas de otras obras. Enrique Tierno Galván publica una amplia y excelente reseña de nueve estudios recientes sobre Nietzsche (todos alemanes. la visión trágica y las influencias padecidas. Pedro Salinas. [8] Juan José López-Ibor analizó la experiencia del “gran mediodía”. Heidegger. Quintín Pérez consideraba la época de la República propicia a una nueva entrada de Nietzsche y temía que en 1941 estuviese iniciándose una “segunda ola nietzscheana”. con todo. Y. un mes después. En “Nietzsche y su psicología”.4 A la larga. Ernesto Giménez Caballero. en cuanto parece ver en Nietzsche un metafísico mal interpretado. “Nietzsche —dice— fue el gran poeta de la vitalidad. pero inhumano. Guillermo Díaz-Plaja son los principales nombres que hay que recordar. podría sospecharse el comienzo de una nueva ola. encarados a un futuro tan sombrío como el pasado.[10] Miguel Oltra trata “El nihilismo de Nietzsche. En este sentido su mensaje fue total y absolutamente nuevo. discrepa de este general recelo. La terrible experiencia bélica por la que acaba de pasar el mundo. sin embargo.[11] Vicente Moreno. sus “Nuevas palabras sobre Federico Nietzsche” en la revista Punta Europa. En la misma revista. acusando a Nietzsche. Tampoco es necesario ya —se ha ido haciendo en el curso de la exposición— puntualizar las señales de la crítica hacia el tema de este estudio: el influjo de Nietzsche en España. Hans Jeschke. Agotar la materia se hace precisamente menos seguro cuanto más cerca se encuentra ella de uno. también en España se pudo escuchar algún juicio comprensivo. de las doctrinas de Nietzsche. su consecuencia y su superación” en 1955.E. Su Discusión en torno a Nietzsche[9] concluye poniendo de relieve la revalorización de Heidegger frente a la común suspicacia de otros: Acusan [estos libros] una actitud de desconfianza cuando no de hostilidad al autor de Más allá del bien y del mal. en 1960. pasmo orgiástico de la plena realización del ser en el instante intemporal. Doris King Arjona. Si se repara en que entre 1929 y 1933 aparecen las versiones de Muñagorri y de Ovejero. claro es que la lectura de este filósofo. EL INFLUJO DE NIETZSCHE EN LAS GENERACIONES ESPAÑOLAS En algunas declaraciones vistas arriba puede reconocerse algún testimonio —coetáneo — de la influencia. de Nietzsche sobre los españoles de este tiempo. en 1957. y su mensaje era nuevo porque venía a romper el imperio del hombre sometido a la física de sus elementos y asociaciones.

en bien conocidos ensayos o memorias. Jorge Guillén me contaba de palabra. el reconocimiento exacto del influjo posible de Nietzsche se hace difícil por dos razones: primera. Tampoco sabemos que lo hagan los principales escritores de postguerra. porque la obra de Nietzsche está ya incorporada al equipaje cultural de todos. dichas en 1947.) La similitud entre los postulados de Nietzsche y muchos puntos del programa y la práctica fascista y nazi es patente. las ideologías políticas de fuera. quienes. sin embargo. ni Alberti. que. Ortega. los de 1914. o se encontraban en bibliotecas privadas o públicas. que entre los empleados de un cortijo andaluz propiedad del torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías había uno que sabía de memoria páginas enteras de así hablaba . expresiones tan incitantes por su corte paradójico y su ardor combativo como por lo confuso y sibilino de la significación. debían de conocerlo un poco mejor.5 trabajo formativo de cualquier español intelectual o sencillamente culto. con pocas modificaciones: La aceptación más amplia y la mayor influencia ocurrieron hace años entre los jóvenes. y sólo una excesiva y desplazada ternura hacía el filósofo puede desconocerlo (. Desde luego. El fervor y la natural rebeldía de la juventud hallaban en el filósofo una voz acorde con la suya. pues. cuando definen su propia generación a la distancia.. pocos años después El origen de la tragedia y Así hablaba Zaratustra (Sempere y Maucci. lo cierto es que. y segunda. Bastará remitir a unas palabras del pensador argentino Francisco Romero. intermediarios: los noventiochistas. Se compraban las obras de Nietzsche en Baratillos. en grado mayor o menor. a los intelectuales en su reserva. en medida algo menor. por una oscuridad grata a la confusión de la primera edad juvenil. El efecto de estos intermediarios hubo de ser más intenso que el del propio filósofo. Pero su justificación no me parece alcanzable por el camino de las ideas sino por otro: como he dicho. pueden valer para España lo mismo que para los pueblos hispánicos de la otra orilla. porque entre Nietzsche y esos hombres ha habido mediadores. Era entre 1940 y 1950. es seguro —hasta donde suposiciones de este género sean seguras— que él hubiera renegado de esos horrores y desvaríos. Aduciré mi propio testimonio: yo leí a los dieciséis años Aurora y Más allá del bien y del mal en los azules tomos de Aguilar. en Cambridge. Mucho se ha hablado de la influencia de Nietzsche en los movimientos afortunadamente frustrados por la guerra reciente (. agruparemos algunos indicios de la fama de que Nietzsche gozaba todavía por estos tiempos entre el pueblo. ni Guillén. consignan la presencia de Nietzsche en la atmósfera intelectual de su juventud... cuando se busca afanosamente. No indagaremos en estos niveles de cultura.[13] Sea de esto último como quiera. Pero que la mayoría de ellos conocían obras de Nietzsche es cosa que se debe suponer sensatamente. por lo que se refiere a la generación española de 1939.) El recurso acostumbrado para limpiarlo de culpa es someter sus tesis a una retorcida hermenéutica que progresivamente las aleja de todo sentido comprensible. Ni Dámaso Alonso. respectivamente). directa o indirectamente. en el verano de 1965. Puedo suponer y casi afirmar que muchos estudiantes de mi edad conocían aproximadamente el mismo lote. como los de 1898 o. Dejando. los representantes consagrados de las generaciones de 1927 y 1939 no se pueden calificar de “nietzscheistas”..

de un lema que dice “Arte y libertad”. -Aurora —dice—. Celestino esconde el libro debajo del mostrador. en el Madrid de 1942. Fulano.. un superviviente de esas clases modestas afanosas de lectura y formación espiritual: Celestino Ortiz. su catecismo. ¡pero por si acaso! . ex comandante y actual dueño de un bar pequeñito.6 Zaratustra. calle del Palomar 10. etcétera. Volney. contaminados por este tipo de lucha. Traza esa viñeta Camilo José Cela en La colmena (1951): Celestino Ortiz guarda cuidadosamente. En la portada de dentro aparece la marca de los editores: un busto de una señorita con gorro frigio y rodeado. un sucio y desbarato ejemplar de la Aurora de Nietzsche. por arriba.. el título.. Rosa Luxemburgo. etcétera.. Con ironía no exenta de ternura aparece dibujado. que es su libro de cabecera. Otro declarante enumera esos y otros muchos autores.[14] Uno declara haber leído. soberbio y colérico de Federico Nietzsche y el nihilismo musical de Rubén Darío. y cita el Zaratustra entre obras de Kropotkin. sobre el cajón de los botellines de vermú. La preocupación moralizadora de ejemplar apostolado: no importan las soflamas amenazadoras de aquellos. Pudiera ser —aunque no es necesario suponerlo— que aquel campesino fuese un tipo raro. “que faltos de una cultura sólida o por lo menos metódica. hacían paralelismo entre el pensamiento rígido. Galdós. editores. Del confusionismo de semejantes lecturas se percata alguno. como se ve en este pasaje del ensayo de la Sra. Stirner. en los cinco años que estuvo preso durante el régimen de Primo de Rivera. el precio —cuatro reales— y el pie editorial: F. Valencia. Sánchez Mejías le llamaba ante sus invitados y decía: “A ver. -Son hijos del pueblo como yo —se dice—. Lo lee a cada paso y en el encuentra siempre solución a los problemas de su espíritu. Anticristo y Zaratustra. Gorki y Tolstoy. Gener. Tomás Mann y de Nietzsche Humano. por abajo. Carmen Aldecoa reproduce fragmentos de cartas de algunos obreros que confiesan y a veces comentan sus lecturas. En un interesante ensayo sobre la cultura de los trabajadores españoles del siglo pasado al nuestro.. Sampere y Compañía. di eso de Zaratustra”. con especiales elogios para Korolenko. Vinos y comidas”. Stirner. resultaron unas cuantas docenas en cada ciudad o pueblo. Olmo. Unamuno. y entre los alemanes menciona a Marx. su nombre. Pero la difusión de Nietzsche entre trabajadores modestos es fenómeno comprobado.. La traducción es de Pedro González Blanco. Schopenhauer. Hay párrafos enteros que Celestino se los sabe de memoria. destructivo. desde hace muchos años ya. Blasco Ibáñez. ¿Qué hermoso título? La portada lleva un óvalo con la foto del autor. Y el hombre recitaba con vibrante entonación versículos de aquel evangelio. pintado de verde que ostenta el rótulo: “Aurora. multitud de volúmenes. de una corona de laurel y. Cuando entran en el bar los guardias del garaje. Mediación sobre los prejuicios morales. 4 (sucursal)... Aldecoa: Este es el criterio dominante. Madrid.

que Nietzsche es realmente algo muy peligroso. En el fondo.[16] Ese tabernero orgulloso de conocer bien a Nietzsche. sin decirles nunca de dónde los ha sacado. es recitarles parrafitos. 254). ¡Si Nietzsche levantara la cabeza!” (p. el Eterno Retorno y la Voluntad de Dominio— aparece ahora como un dios. Mas no todos los dioses han muerto. que no pudo pagar a aquél unas consumiciones. Lo que suele hacer. juzgar peligrosa. con los curas del pueblo. Celestino se indigna y les escupe con desprecio. animado por los pensamientos atesorados en un librillo antiguo y estropeado. en pequeñas dosis. soñadora. el goce de la superioridad”. es don Quijote. superior a él. -Oye. Martín es también un nietzscheano” (p. -Y calefacción central. NIETZSCHE Y LOS POETAS En alguna parte. -Y agua corriente. revuelta. 206). luz y libertad de movimientos”. sin embargo.7 Celestino piensa. como de broma. Los guardias se ríen. -¡Sois unos pobres incultos![15] Más adelante se produce un altercado entre el tabernero y Martín Marco. su lectura. porque el mismo Zaratustra —el símbolo del Superhombre. como los curas de pueblo. y tan orgullosa y dionisiaca como la de Zaratustra. “Martín Marco no salió del bar con la frente rota a pedazos gracias a Nietzsche. y ese intelectual roto. León Felipe sostuvo que: Zaratustra pronunció al empezar su predicación el grito “Dios ha muerto”. y una España sujeta a vigilancias. ¿denunciable?. en una sola y breve impresión. . pero que además sabe encender su propia locura en Sancho (en el . Pero el propio Martín es presentado así por el autor: “A Martín no le divierte la caridad. y temeroso de que unos guardias puedan. escudándose en una supuesta falta de caridad para no deshacerse en la compasión de la propia y la ajena miseria nos dan. y el buen tabernero logra dominar la ira recurriendo a otra frase de su oráculo. Los guardias ríen a carcajadas. parejo a él. cuando se enfrenta con los guardias.“La compasión viene a ser el antídoto del suicidio. el contraste entre una España pretérita ávida de estímulos. por ser un sentimiento que proporciona placer y que nos suministra. Martín increpa a Celestino tratándole de “pequeñoburgués”. de alma tan duramente cristalina y esplendente. ¿tu no has sido nunca cura? -¡Nunca! “La dicha —continúa— sea lo que fuere nos da aire. Celestino.

y el payaso. hogueras encendidas en la tiniebla “para que alguien nos vea.8 pueblo) y posee para levantarse de la tierra una sola y más larga escala (¿la caridad?. Todo buen combustible es material poético excelente. pero se estremecen cuando les pongo la mano encima”..) porque no ha habido nunca más que una sola fórmula para componer un poema: la fórmula de Prometeo. en un guiño flamígero. León Felipe erigía la idea del poeta prometéico: La Historia la componen el sueño de los hombres —Edipo. Y don Quijote no es más que la España legítima. dios por dios. don Quijote. Los sueños son la semilla de la realidad de mañana y florecen cuando la sangre los ciega y los fecunda. (. España. para que no nos olviden”. Al expresar su Poética en la antología compuesta por Gerardo Diego en 1934.[17] En la Guerra Civil española. 10-11). cuando un “lord” dijo en el Parlamento británico que todo lo que en España se estaba ventilando no valía la vida de un solo marinero inglés. ¿la justicia?). que lo organiza todo en una arquitectura luminosa. Podría pensarse que el sentido último de esta blasfemia en tono menor fuera sencillamente éste: la humanidad elige sus dioses y. León Felipe enderezó a Inglaterra furiosos reproches en su poema “El payaso de las bofetas y el pescador de caña”. Y continuaba: Y no vale menos un proverbio rodado que una imagen virginal. En su ataque a Inglaterra el antifascismo de León Felipe no le impide llegar a este reconocimiento: ¡Raposa! ¡Hija de raposos! Italia es más noble que tú Y Alemania también. Vale más. Lo importante es esta fuerza que lo conmueve todo por igual —lo que viene en el viento y lo que está en mis entrañas—. Zaratustra—. un versículo de la Revelación que el último slang de las alcantarillas. el espíritu de la justicia.[18] El ocioso pescador era Inglaterra. que lo funde. este fuego que lo enciende.. en el que no pueden respirar los mercaderes. La Historia es sangre y sueños. “Se que en mi palomar hay palomas forasteras —decía Nietzsche—. En su rapiña y en sus crímenes Hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo. ¿el amor?. don Quijote. bajo las estrellas impasibles. Fausto. España es el sueño de don Quijote. El efecto de Nietzsche en León Felipe no sólo se deduce del comentario citado. don Quijote capaz de volar en Clavileño y con Sancho a lado vale tanto como Zaratustra habitando las cumbres con el águila y la serpiente. León Felipe definía la poesía como un sistema luminoso de señales. vida y actual (pp. .

Ortega y D’Ors. pensadores. la imagen del eterno retorno es objeto de curiosidad y sugestión para la concepción de la filosofía de la cultura de Eugenio D’Ors y origen de poderosas y últimas vivencias poéticas para el autor de La estación total y de Animal de fondo. Tras lo aquí examinado ¿se podrá juzgar escaso su alcance? Los pensadores más fecundos de este tiempo —Ortega. Para la generación de 1914 dicha influencia. el dolor español de 1898: faltaba el impulso unificante y entusiasta. y. Y. Se reiteraba. Dos peligros. no obstante el vitalismo en que se fundan. la religiosidad de Sánchez Rivero tiene poco de española. en otras circunstancias. fácilmente heredables de Nietzsche. Decimos que tales riesgos son fáciles de aparecer en conexión con el pensamiento de Nietzsche. la justicia. por míseras rivalidades de partido. ni uno ni otro prescinde de las exigencias impuestas por ese vitalismo. o sea mitología de León Felipe. (p.9 Un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a la última carta. actitud acarreada por los ecos de aquel grito aún próximo: “Dios ha muerto”. que no pueden comprender los hombres pragmáticos. había merecido aún menos atención.. Por último. reaccionan contra toda tentativa de fomento del irracionalismo unamuniano. 42) Veía el poeta entregado el mundo a los intereses mezquinos y la misma desunión de España. destellos de Also sprach Zarathustra. ya sea que el joven Gómez de la Serna o la nube de los novelistas eróticos clamen contra las represiones y sentimientos del ánima cristiana. aunque el primero mucho más ligado al vitalismo de Nietzsche que el segundo. exceptuando al católico D’Ors y el eclesiástico Ricardo León (salvas sean las distancias). en el empuje oratorio y en la forma versicular preferida de León Felipe no sería difícil encontrar. sí indicada en algunos casos. pero no . junto a ecos de la Biblia. había sido la influencia de Nietzsche en la generación de 1898. que abarca a Cristo. entre los que representaban. La teoría orteguiana de la perspectiva está en relación más estrecha de lo que se ha admitido con el perspectivismo planteado en Der Wille zur Macht. de Walt Whitman y de Eliot. Los argumentos nietzscheanos contra el cristianismo siguen reflejándose ahora. D’Ors— centran el sentido último de su filosofía en el intento de superar la antítesis Razón-Vida. D’Ors) combata las perspectivas antivitales del ascetismo. Poco estudiada en detalle. Sin embargo. para él.. ya sea que Ortega (como. de referencia exclusiva al hombre: actitud que podrá ser ateísmo tácito. y. se abandonaba una gran causa al azar de los egoísmos menudos. la controversia soliloquial con las ideas de Nietzsche promueve la inquieta búsqueda de Dios en espíritu tan penetrante como el de Ángel Sánchez Rivero. pero aireada por cualquier comentarista. de otra manera. pero en cualquier forma. se perfilan en la generación de 1914: el peligro de que la norma aristocrática desemboque en autoritarismo (voluntad de poder por la violencia) y el peligro de que la exaltación de la vida se convierta en frenética anarquía de los instintos o impulsos (perversión hacia el caos). panteísmo. literatos y poetas de la generación de 1914 mantienen hasta siempre o muy cerca del final una común actitud de terrestreidad. En la órbita religiosa. por otra parte. ateísmo declarado y bajo.

449-461. [17] G. vol. [3] Archivos de la Revista Estudios. 1953. . 1917. núm. México. núm. 16. 53. núm. 2. [4] Filosofía y Letras. Nietzsche in der Hispania. El Colegio de México. Sevilla. 13. 1944. raudo de 1889. p. 132-135. 1901-1934. 1952. [15] Cap. 105-106. pp. “Nietzsche”. [8] Argos. 71-74. Por otra parte. en aquellos tiempos. 53. pp. 321. pp. [18] México. p. Santiago. [10] Estudios Americanos. y de hecho se mezcló. 1944. 7. abril de 1950. Costa Amir. México. 121-130. pp. 1946. figura un retrato. para mostrar la parte positiva de un proceso que sin Nietzsche no hubiera podido ser. vol. pp. Francke Verlag. núm. México. 159-163. Poesía española contemporánea. 7. 290. [7] De 1949. 1960. Diego. pp. a cuyo pie se lee: “Mi padre en sus tiempos de lector de Nietzsche”. pp. para lo citado. vol. 93 y 96. 109-183. [9] Argos. 52. en el libro de la autora Del sentir y pensar.10 que lógicamente se deriven de él por necesidad. núm. México. [11] El trabajo de Oltra. p. Taurus. al recuerdo de la obra de Nietzsche. libro 1. Los artículos de Pérez de Ayala recogidos en su libro Más divagaciones literarias. 14. Barcelona/México. 1959. septiembre de 1945. Recuérdese cuanto error pudo mezclarse. 1. Coleccionado en el libro: Topía y utopía. en Verdad y vida. México. 32. y en La cucaña (Barcelona. vol. en verdad reminiscente. núm. [16] El padre de Camilo José Cela era aficionado a la lectura de Nietzsche. hacia la misma extremidad. en ningún caso lamentable. 1938. p. [14] Carmen Aldecoa. pp. Buenos Aires. [12] Núm. FCE. Madrid. “Herramientas y letras”. Madrid. Romero. bastaría señalar la labor de Ortega. en particular. Cuadernos Americanos. México. Rukser. [2] Sur. [5] El hijo pródigo. pp. 15. 151-176. Madrid. 1957. de la cabeza del filósofo. 121. 221-228. 1945. Munich. pp. 67-76. enerofebrero de 1947. 1962. Coleccionada en el libro: La vocación humana. núm. vol. 1959. [6] De 1944. -------------------------------------------------------------------------------[1] U. 50. 6. [13] F. tercera edición. Noger. Téngase presente la evolución de gran parte de Europa hacia el mismo desborde. 58). mayo de 1950. pp.

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