HUGO BALL

LA HUIDA DEL TIEMPO
PRÓ LO GO P R E S E N T A C IÓ N T R A D U C C IÓ N DE PAUL A U ST ER DE H ERM ANN BRAVO H ESSE D E LA VARG A

DE RO BERTO

BARCELONA

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marZO de 200$ Die Flucht aus der Zeit

P u blicado por:
A C A N T I L A D O

Q uaderns Crem a, S. A ., Sociedad U nipersonal M untaner, 46 2 - 0 8 0 0 6 Barcelona Tel.: 9 3 4 1 4 4 9 0 6 - Fax: 9 3 4 1 4 7 1 0 7 correo@ acantilado.es www.acantilado.es © de la presentación de H erm ann H esse, all rights reserved by Suhrkam p Verlag, Frankfurt am M ain © de «H uesos dada», Paul Auster c/o G u illerm o Schavelzon, Agente Literario (info@ schavelzon.com ) © de la traducción 2 0 0 5 by Roberto Bravo de la Varga © de esta edición, 2 0 0 5 by Q uaderns Crem a, S .A . D erechos exclusivos de esta edición: Q uaderns Crem a, S. A. L a publicación de esta obra ha recibido una ayuda de Pro H elvetia, fundación suiza para la cultura. E n la cubierta, fotografía de H ugo B ail en el Cabaret Voltaire, en mayo de 19 16 .
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CONTENIDO
Huesos dada,
por Paul A uster, 7 Presentación a la edición de 19 31: algunas palabras sobre la huida d e l tiempo, por H erm ann H esse, i j

L A H U ID A D E L T IE M P O
P R IM E R A P A R T E p r e l u d i o : e l b a s t i d o r , 27 r o m a n t i c i s m o s : l a p a l a b r a y l a I MAGE N, SEG U N D A PARTE DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DIVINOS, LA HUIDA A LO F UNDA MENTA L,
2 $$ 10 $

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M anifiesto inaugural de la primera velada dadá, 3 7 1

H U ESO S D AD Á

D e todos los movimientos de la primera vanguardia, el dadaísmo es el que sigue teniendo más significación para nosotros. A pesar de su corta vida— comenzó en 1916 con los espectáculos nocturnos del Cabaret Voltaire, en Zurich, y acabó, de forma efectiva aunque no oficial, en 1922 con las descontroladas manifestaciones en París contra la obra de Tristan Tzara, Le Coeur à gaz— su espí­ ritu aún no ha quedado completamente relegado al olvi­ do en lo remoto de la historia. Incluso ahora, más de cin­ cuenta años después, no pasa un año sin que se publique algún nuevo libro o se presente alguna exposición sobre el dadaísmo, y es más que un interés académico lo que nos mueve a continuar investigando los interrogantes que plan­ teó. Porque los interrogantes del dadaísmo siguen sien­ do los nuestros y cuando hablamos de la relación del ar­ te con la sociedad, del arte opuesto a la acción y del arte como acción, no podemos evitar recurrir al dadaísmo co­ mo fuente y ejemplo. Queremos conocerlo no sólo por sí mismo, sino porque somos conscientes de que nos ayu­ dará a entender nuestro propio presente. Los diarios de Hugo Bail son un buen punto de par­ tida. Ball, una figura clave en la fundación del dadaísmo, fue además el primer desertor del movimiento, y sus anotaciones sobre el período que va del año 19 1 4 3 19 2 1 son un documento extremadamente valioso. El original de La huida del tiempo se publicó en Alemania en 1927, poco antes de la muerte de Bail, a la edad de cuarenta y
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PAUL A U ST ER

un años, a consecuencia de un cáncer de estómago, y es­ tá compuesto de pasajes que el autor extrajo de sus dia­ rios y editó con una visión retrospectiva clara y polémi­ ca. No es tanto un autorretrato como un testimonio de su evolución interior, una rendición de cuentas espiri­ tual e intelectual que va avanzando de asiento en asiento de una manera rigurosamente dialéctica. Aunque hay pocos detalles biográficos, la arriesgada aventura del pensamiento basta para cautivarnos, porque Ball fue un agudo pensador (como partícipe en los inicios del dadaís­ mo tal vez estemos ante el más fino observador del gru­ po de Zúrich) y porque el dadaísmo sólo marcó un esta­ dio en su complejo desarrollo, de modo que la visión que obtenemos a través de su mirada nos ofrece una pers­ pectiva que no habíamos tenido hasta entonces. Hugo Ball fue un hombre de su tiempo y su vida pa­ rece encarnar las pasiones y contradicciones de la socie­ dad europea del primer cuarto de siglo de una forma ex­ traordinaria. Estudioso de la obra de Nietzsche; director de escena y dramaturgo expresionista; periodista de iz­ quierdas; pianista de vaudeville-, poeta; novelista; autor de obras sobre Bakunin, la intelectualidad alemana, el cristianismo temprano y los escritos de Hermann Hesse; converso al catolicismo, parecía que, en un momento u otro, había tocado prácticamente todas las preocupacio­ nes políticas y artísticas de la época. Y, sin embargo, a pesar de sus numerosas actividades, las actitudes e inte­ reses de Ball fueron increíblemente coherentes a lo largo de su vida, y al final su carrera entera se puede ver como un intento metódico, incluso febril, de basar su existen­ cia en una verdad fundamental, en una realidad única,

H UESOS DADA

absoluta. Demasiado artista para ser filósofo, demasiado filósofo para ser artista, demasiado preocupado por el destino del mundo para pensar únicamente en términos de salvación personal, y con todo, demasiado introverti­ do para ser un auténtico activista; Ball luchó por encon­ trar soluciones que de algún modo pudieran dar res­ puesta tanto a sus necesidades particulares como a las generales, e incluso en la más profunda soledad nunca se vio a sí mismo separado de la sociedad que lo rodeaba. Fue un hombre que tuvo que afrontar grandes dificulta­ des para lograr lo que buscaba, que nunca se fijó una idea de sí mismo y cuya integridad moral le permitió te­ ner gestos decididamente idealistas que no encajaban en absoluto con su delicada naturaleza. No hay más que examinar la famosa fotografía de Ball recitando un poe­ ma sonoro en el Cabaret Voltaire para comprenderlo. Está vestido con un disfraz absurdo que lo hace parecer como un cruce entre el Hombre de Hojalata y un obispo enloquecido, y mira fijamente por debajo de un sombre­ ro alto de hechicero con una expresión de incontenible terror en la cara. Es una expresión inolvidable, y esta imagen única de él viene a ser una parábola de su carác­ ter, una perfecta interpretación del interior confrontán­ dose con el exterior, de la oscuridad encontrándose con la oscuridad. En el prólogo de La huida del tiempo, Ball ofrece al lector una autopsia cultural que marca la pauta de todo lo que sigue: «Éste es el aspecto que presentaban el mun­ do y la sociedad en 1913: la vida está totalmente encade­ nada a un entramado que la mantiene cautiva. [...] La pregunta última que se repite día y noche es ést^-¿®xi§9

esta fe sustentó a Ball desde sus primeros trabajos en el teatro— «Unicamente el teatro está en disposición de conformar la nueva so­ ciedad.. Ya no hay columnas ni pila­ res. sino de creadores de nuevos mundos. sino de sacerdotes. sobre todo. El arte no era una ma­ nera de dar la espalda a los problemas del mundo. con el vigor suficiente para acabar con esta situación?» En otra parte.. no hablábamos de pintores. influido por Kandinsky.» Los sueños de regeneración total no podían coexistir con el más negro pesimismo. en cualquier caso. expone estas ideas incluso con mayor énfasis: «Una cul­ tura milenaria se desintegra. Como si ellos fueran los profetas de este renacimiento. de servirse de «todos los medios y recursos 10 .» Estos sentimientos no nos re­ sultan nuevos. confirman nuestra impresión sobre el cli­ ma intelectual europeo que se vivía en la época de la Primera Guerra Mundial y se hacen eco de muchas cues­ tiones que hoy damos por sentadas puesto que han aca­ bado conformando la sensibilidad moderna.. se han venido abajo.PAUL A U ST E R te en alguna parte un poder fuerte y. era una manera de resolver directamente esos problemas. El sentido del mundo ha desaparecido. en su conferencia de 1917 sobre Kandinsky. Cuando hablábamos de Kandinsky y de Picasso. y para Ball no ha­ bía contradicción en esto: ambas actitudes formaban parte de un mismo planteamiento. ni cimientos. Durante sus años más difíciles. de nuevos paraísos. no hablábamos de arte­ sanos. es lo que Ball dice un po­ co más adelante en el prólogo: «Podía dar la impresión de que la filosofía había pasado a manos de los artistas. Lo que es inesperado.. como si los nuevos impulsos partieran de ellos..»—hasta aquel planteamiento suyo.

sus poemas sonoros. por tanto. y más allá. el caos alcanzado resueltamente y con todas las fuer­ zas y.. se convierten en mercancía no declarable. al menos en esta primera fase. confirma esto. En su deseo casi místico de recu­ ii . para comprender el dadaís­ mo. la revocación completa de la fe sean ne­ cesarios antes de que pueda triunfar una construcción radicalmente nueva sobre los fundamentos de una fe transformada. en una cosa o en una cuestión.. Aunque desecha el lenguaje ordinario. o «poemas sin palabras».] Prácticamente se puede decir que cuando desparece la fe. una especie de chifladura deli­ berada al estilo de los hermanos Marx. por su­ puesto. como una expresión simultánea de esperanza y desesperación.HUESOS DADA artísticos reunidos». Aunque. no tuvo intención de destruir el lenguaje en sí mismo. La seriedad con que estas consideraciones aparecen elaboradas en los diarios contribuye a desterrar algunos mitos sobre los comienzos del dadaísmo. una catar­ sis necesaria: «El escepticismo consumado también hace posible la libertad consumada. La particular contribución de Bail a las representaciones del Cabaret. Hubo. [. muchas actuaciones del cabaret que fueron sen­ cillamente estúpidas. hemos de verlo como restos de los viejos ideales humanistas. sobre todo la idea de que el dadaísmo era poco más que el desvarío rimbombante e inmaduro de un grupo de jóvenes que rehuían la llamada a filas. esta cosa y esta cuestión retornan al caos. una reafirmación de la dignidad individual en la era de la estandarización mecánica. tal vez. pero para Ball estas bufonadas representaban un medio para alcanzar un fin.» Por tanto. en sus actividades dadaístas en Zurich.

.» Bail se fue de Zúrich sólo siete meses después de la inauguración del Cabaret Voltaire. un mo­ do de capturar las esencias mágicas de las palabras. algunos meses más tarde. que el periodismo había corrompido y maltratado. en parte por agota­ miento y en parte por desencanto con la forma en que el dadaísmo estaba evolucionando.» En cualquier caso. Ball vio en esta nueva forma de poesía. creyó perci­ bir una cierta “hybris dadaísta” en lo que habían estado haciendo.. Luego empe­ zó a poner en duda todo esto— había llegado a avergon­ zarse de la confusión y el eclecticismo del cabaret—y consideró que aislarse de su época era un camino más seguro y más honesto para alcanzar estas metas persona­ les. y esta vez la ruptura fue defini­ tiva. que el sensacionalismo era el mejor método para destruir lo académico. cuya ambición era convertir el dadaís­ mo en uno de los muchos movimientos de la vanguardia internacional. puramente emotiva. que habían dado la bienvenida al irracionalismo como una vía hacia lo “ sobrenatural” . Suponía una retirada a la alquimia más ínti­ ma de la palabra. pero poco tiempo después estaba de nuevo discutiendo con Tzara. «Con este tipo de poemas sonoros se renunciaba en blo­ que a la lengua.PAUL AU STER perar lo que consideraba un habla primitiva. Había creído que estaban evitando la moral convencional para elevarse como hombres nuevos. Tal como apunta John Elderfield en su in­ troducción al diario de Ball: «Una vez fuera. Ball regresó a Zúrich para tomar parte en los eventos de la Galería Dada y para dar su importante conferencia sobre Kandinsky. 12 ... Se enfrentó principal­ mente con Tzara.

Pocos años más tarde. y al final. era esencialmente una idea inauténtica.HUESOS DADÄ En julio de 1917. con su propia editorial. La postura del anti-arte. que abrió el camino a incesantes ataques y provocaciones. con un enfoque fundamentalmente político. también es cierto que le sustrajo el propósito moral al que había as­ pirado con Ball. Lo que para Ball había sido un auténtico cla­ mor que partía del corazón contra todos los sistemas de pensamiento y acción se convirtió en una organización más entre otras muchas. se produjo una nue­ va escisión en el movimiento y el dadaísmo se dividió en dos facciones: el grupo alemán. al aderezar­ lo con una serie de ideales programáticos. Tzara llevó el dadaísmo a una contradicción consigo mismo y a la im­ potencia. liderado por Huelsenbeck. de lo que Elderfield denomina acertadamente «el primitivo equilibrio de construcción-negación». Si Tzara dio al dadaísmo su identidad. y acercándolo a la osadía de un anti-arte. manifiestos y campaña de promo­ ción. George Grosz y los hermanos Herzefelde. y el grupo de Tza­ ra. no se puede ser y no ser a un tiempo. que se trasladó a París en 1920 y abogó por el anar­ quismo estético que a la postre desembocó en el surrea­ lismo. el dadaís­ mo era lanzado oficialmente como movimiento total. un verdadero vanguardista al estilo de Marinetti. fue apartando el dadaísmo de las ideas originales del Cabaret Voltaire. porque el arte que se opone al arte no deja por ello de ser arte. Tal como Tzara escribió en uno de sus manifiestos: «Los auténticos dadaístas es­ 13 . Tzara era un organizador incansable. Al convertirlo en doctrina. con la ayu­ da de Picabia y Serner. bajo la dirección de Tzara.

cómo sucumbió al decadente sistema de in­ tercambio en el mundo del arte burgués. parece que esta rama del dadaísmo debe verse como un síntoma de la debilidad esencial del arte bajo el capitalismo moder­ no. Para los demás. el período que nos habla hoy con mayor poder de con­ vicción. y cuando el dadaísmo finalmente murió no lo hizo tanto por la bata­ lla que había librado como por su propia inercia. era simple­ mente el nombre de una especie de duda radical.» La imposibilidad de esta­ blecer este principio como dogma resulta evidente. para Ball. Por otra parte. Dadaísmo. que tuvo la perspicacia de advertir esta contradic­ ción muy pronto. sin embargo. provocando al mismo público cuyo favor estaba solicitando. Tal como yo lo veo. el dadaísmo se convirtió en una especie de farsa que iba cada vez más lejos. una manera de dejar a un lado todas las ideologías existentes 14 . y Bail. encerrado en la jaula invisible de lo que Marcuse ha llamado «tolerancia represiva». la posición de Ball no ha perdido hoy la validez que tenía en 1917. el momen­ to en que participó Ball sigue siendo el de mayor fuerza. abandonó en cuanto vio signos de que el dadaísmo estaba convirtiéndose en un movimiento. Tal vez sea una visión herética. Pero la auténtica motivación había desaparecido. pero cuando consideramos cómo se agotó el dadaísmo bajo la influen­ cia de Tzara.PAUL A U ST ER tán en contra del dadaísmo. para producir una crítica genuina de su época. tenien­ do en cuenta lo que fueron los distintos períodos y las tendencias divergentes dentro del dadaísmo. Sin embargo. como Ball nunca trató el dadaísmo como un fin en sí. conservó su flexibilidad y fue capaz de usarlo como un instrumento para alcanzar metas más altas.

iremos más allá de Wilde y Baudelaire.» La cor­ ta vida de Ball fue una lucha constante por lograr una síntesis de estos distintos puntos de vista. la Iglesia. No representa un verdadero cambio en su pensa­ miento y en muchos sentidos puede considerarse senci­ llamente un paso más en su evolución.H U ESO S DADA y avanzar en el análisis del mundo circundante. en 19 2i. De hecho. no hay razón para pensar que no habría ex­ perimentado nuevas metamorfosis. Por su coraje 15 .: la ascética. Como tal. Si hubiera vivido más tiempo. a pesar de todos nuestros esfuerzos. no es en realidad tan extraño como podría pare­ cer. Seguro que hay otros caminos para que se obre el milagro. la energía del dadaísmo no puede agotarse jamás: es una idea cuyo momento siempre es la actualidad. El retorno final de Bail al catolicismo de su infancia.») y durante la etapa de su catolicismo más serio hay una preocupación por el lenguaje místico que recuerda claramente a las teorías sobre los poemas sonoros de su período dadaísta. a pesar de to­ do. por ejemplo. Si hoy lo con­ sideramos una figura importante no es porque lograra descubrir una solución. Como señala en uno de sus últimos apuntes. no seguimos siendo simplemente románticos. el esteta. si. sino porque fue capaz de plan­ tear los problemas con semejante claridad. en 1921: «El socialista. hay repetidas referencias al cris­ tianismo («No sé si. el monje: los tres están de acuerdo en que la moderna cul­ tura burguesa es responsable de la decadencia.. por ejemplo. en sus diarios descubrimos una continua superposición de ideas e inquietudes.. El nuevo ideal tomará sus nuevos elementos de ellos tres. de modo que incluso durante el período dadaísta. tam­ bién otros caminos para oponerse.

por la convicción con que se enfrentó al mun do. I 9 7 5 16 . PAUL A US TE R.PAUL A U ST ER intelectual. Hugo Ball sobresale como uno de los espíritus ejem piares de nuestro tiempo.

Esbozar una imagen suya hace cinco. como un santo o un poseso. filiación. Para formarse una idea de la vida y de la evolución de Hugo Ball es importante saber que ya en su más tierna juventud perdió todo el apoyo de su familia tan sólo por­ que no quiso hacerse comerciante de piel. Entre esas pocas no hay ninguna que no haya conservado de él una profunda y gran impresión. algunos lo temieron. seis años me hubiera parecido mucho más sencillo que hacerlo hoy. casi siempre en la pobreza más extrema. sin dejarse vencer por ninguna seducción. cuando la variedad de ma­ tices de su ser. sino estudiar. algunos lo admiraron y veneraron ar­ dientemente.A LG U N A S PALABRAS SOBRE LA HUIDA DEL TIEMPO N o hay muchas personas que hayan conocido de cerca a Hugo Ball. pero siempre trabajando. ni refugio burgueses en su periplo vital. Pasó muchos años duros recorriendo su camino en solitario. A partir de ese momento nunca más volvió a tener nin­ gún tipo de seguridad. sin de­ jarse atrapar por ningún sentimentalismo. siempre un caballero del espíritu. de su obra. de su carácter plural se me em­ pieza a desdibujar cada vez más. Su mujer Emmy ha descrito muy gráficamente en el delicioso libro que ha dedicado hace poco a la me­ moria de su marido' cómo Hugo Bail se convirtió en el ' Emma Hennings-Ball: Hugo Balls Weg zu Gott [El camino de 17 . sufriendo a menudo las amarguras del hambre. un fiel servidor de la palabra. Casi todos lo quisieron. heroico y fatalista.

sino también una gran desesperación por la indigencia de su época. Durante los dos últimos años de la guerra. Verlag Josef Kösel & Friedrich Pustet. En 1919 apareció en forma de libro. El libro es de una enorme parcialidad. esta incan­ descencia sólo podía alcanzarse con un sufrimiento en todo extraordinario. en medio de la sangrienta locura de Hugo Ball hacia Dios].H ERM ANN HESSE fundador y en una de las figuras más respetadas del da­ daísmo. Hugo Ball desarrolló una actividad singular como crítico de su épo­ ca y autor político-filosófico. ha facilitado más tarde que muchos interpreten a Ball erróneamente. esta obra representa el intento más grandio­ so. M u­ nich. di­ fícil de comprender por los lectores de hoy. poniéndole en tela de juicio como un ro­ mántico que huye de la realidad. un movimiento artístico tras cuya apariencia agre­ siva y desconcertante no sólo se esconde la juventud y el ansia de renovar. honesto y profundo que se dio en el ámbito alemán para tomar consciencia de las fuerzas funestas que con­ dujeron a la degeneración espiritual y moral de la Ale­ mania moderna y a su íntima complicidad en la miseria general y el estallido de la Guerra Mundial. 1931. de un proselitismo ardiente. Fue el colaborador más prolífico del Freie Zeitung . El hecho de que por su talante tranquilo y profundamente moderado dijera «huida» y no «lucha» o «superación del tiempo». que se publicaba entonces en Suiza. A mi juicio. donde destacó por su importancia una incitante serie de artículos titulada «Para una crítica de la intelec­ tualidad alemana». . Ese fue el primer intento de Ball de emprender una «huida del tiempo».

a sueldo de los enemigos de Alemania y había podido darse la gran vida a costa de su patria. justo en esa época. en Suiza (yo fui testi­ go ocular y afectado). Ball vivió en una pobreza monacal. este intento casi suicida. La huida del tiempo surgió de los mismos plantea­ mientos que su Crítica de la intelectualidad alemana. La acusación que se formuló entonces contra Bail. su inspiración ori­ ginal. Entonces. y que fue repetida más adelante en otras circuns­ tancias. lo que orientó sus pasos. que bullía en medio de una exa­ cerbada efervescencia de espías. de lograr una comprensión y una expiación en lo más hondo de lo moral fue un fenómeno que sólo unos pocos advirtieron y comprendieron. como todo el Freie Zeitung . su actividad como autor político en Berna había sumido a Bail en una estrechez material incluso mayor que la que nunca antes hubiera padecido. lo que lo hizo situarse en la oposición irreconciliable tanto con las actuales técni­ 19 . En reali­ dad. que hacía tiempo que se había desquiciado. propio de un mártir.SOBRE «LA HUIDA DEL T IEM PO » esta abominable guerra. y pasó duros inviernos helándose de frío. probable­ mente no fue nunca formulada con absoluta seriedad por parte de sus acusadores. junto a espías y soplones. donde los hoteles y los locales de lujo rebosaban de legaciones diplomáticas. de mercadeo y corrupción. sino que fuera utilizada sin más como un poderoso instrumento político. soplones y propaganda política. afirmando que había estado. En este libro se pone de manifiesto con particular intensidad lo más profundo del carácter de Bail. pero para esos po­ cos representa una de las grandes experiencias de aque­ llos años. en la Berna de entonces. hinchadas hasta lo absurdo.

Este impulso primigenio tuvo su traducción moral tanto en la vida política como en la per­ sonal. ni de un determinado tipo de cristia­ nismo o catolicismo. de toda literaturización. a la Iglesia católica. sino de la religiosidad por antono­ masia: la necesidad siempre despierta. que se substraiga a las disputas y a las modas. el hecho de que no viera ninguna posibilidad de realiza­ ción de su ideal dentro de nuestras normas. tanto con los políticos como con los oficialistas de la Iglesia ca­ tólica: su religiosidad. ejemplarmente desasida y atenta a los dictados del espíritu. de conferir un sentido para nuestros actos e ideas. debo pedirle algo más: ¡En lugar de «huida del tiempo» decid otra cosa. No se trataba de una piedad o de una fe cualquiera. de una norma de pensamiento y conciencia que esté por encima del tiempo. Su ideal intelectual era un método científico que resistiera a cualquier crítica. convenciones y métodos académicos y literarios lo devolvió a las fuen­ tes espirituales de su infancia. de todo periodismo. Su correlato intelectual fue la incesante búsque­ da de una norma espiritual. co­ mo si este hombre heroico.H ERM ANN HESSE cas científicas modernas como con el teatro actual. A todo aquel que quiera seriamente conocer este pensamiento y esta piedad. de una vida en Dios. o no deis a la palabra «huida» un sentido miserable y mezquino. así como el siempre despierto y agudo examen y control de su vehículo: la palabra. de una legitimidad en el pen­ samiento. lo que le convirtió en un profundo amante y admirador del latín y le hizo enemigo mortal de toda palabrería. increíblemente valeroso y dispuesto al sacrificio hubiera sido una especie de co­ barde y desertor! ¡El lugar que anhelaba encontrar en la zo . siempre renovada.

el juego teatral con la Edad Media y el Romanticismo monacal! Más bien lo que Ball buscaba incesantemente era alcanzar la suprema realidad. el lugar donde surge Dios. por su lucha consciente contra la tendencia de la época a la indolen­ cia y a la irresponsabilidad en el pensamiento y en el dis­ curso. por el incesante servicio a la palabra. que inspiraba su crítica a su tiempo. por el rigor de su sentido de la responsabilidad con relación a la len­ gua. su pobre y valerosa vida de asceta: sirviendo al espíritu. que en muchos momentos de ne­ cesidad nos ha estimulado confortándonos y en muchos momentos de debilidad nos ha reconvenido exhortán­ donos.SOBRE «LA HUIDA D EL T IEM PO » huida de la «realidad» no era la irrealidad. por el ardiente impulso ha­ cia la verdad. despreciado por él. o con una virtuosa espiritua­ lidad profesional. la vida más fervorosa. respirábamos agradecidos y dichosos la at­ mósfera auténticamente mágica de su vida de santidad! Junto a sus libros y pensamientos estuvo su vida. Hugo Ball ha sido a lo largo de muchos años un ejemplo para nosotros. el sueño. A su lado era imposible contentarse con una espiri­ tualidad ramplona. nadie era más enemigo de toda palabrería in­ consciente que él. donde el hombre en lucha por la ardiente realización de su potencial se despoja de todo juego y vanidad y entrega su vida para que sea renovado. sin miramientos. Al conversar con él siempre se trataba del todo. Por lo disciplinado de su pensamiento. ¡También por eso le estábamos tan profundamente agradecidos. la irresponsabilidad o simplemente el juego infantil con formas pretéritas de vida y pensamiento. vulgar. de espaldas al mundo. 2 1 .

H ERM ANN HESSE Su vida pasó ante nosotros. HERMANN HESSE. pero nos dejó algo impe recedero: sus escritos estarán un día entre los mejores li bros alemanes de nuestra época. I 9 3 I 22 .

LA H U I D A D E L T I E M P O Fron tosu s esto. Q u id times fronti tuae. quam signo crucis arm asti? AUGUSTINUS . prorsus fron tosus esto.

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PRIMERA PARTE .

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Sin embargo. aunque intente resistirse. cuando las masas son enviadas a la contienda para regular la tasa de nata­ lidad. con ella. una función determinada y. Sin embargo. apuntaba yo entonces. La Iglesia como «empresa redentora» cuenta con poco peso. con el vigor suficiente para acabar con es­ ta situación? Y de no ser así: ¿cómo se puede escapar a ella? La razón puede hacerse encajar y acomodarse. Da igual cómo se haya llegado a este estado de cosas. Lo que hace falta es una liga de todos aquellos que quieran escapar a este me27 . por ejemplo. / E ste es el aspecto que presentaban el mundo y la socie­ dad en 1913: la vida está totalmente encadenada a un en­ tramado que la mantiene cautiva. ¿podrá el corazón humano aplacarse tanto que sea posible calcular sus reacciones? Por aquella época Rathenau escribió su Crítica de nuestro tiempo. sobre todo. sin que en realidad llegase a encontrar solución alguna. en el caso de una guerra. «ya no se logrará nada. un interés y un carácter propio. está ahí y nadie pue­ de substraerse a él. la pregunta última que se repite día y noche es ésta: ¿existe en alguna parte un poder fuerte y. Impera una suerte de fatalismo económico que asigna a cada uno en particular. «Con propuestas políticas y económicas como las que desarrolla Rathenau al final de su libro». Se limi­ taba a constatar con toda precisión el fenómeno y su al­ cance. la literatura funciona como una válvula de escape. Las perspectivas no son halagüeñas.P R EL U D IO : EL B A S TID O R I.

A l­ go más de tiempo y también ella será historia. El triunfo de esta suerte de religión es una abe­ rración espantosa. Carecemos de jerarquía en los valores individuales y sociales. Múnich. Co­ mo concepto alternativo se ofrecía un renacimiento del individuo en su dimensión física. La es­ cisión entre técnica y mito. caza. La moderna necrofilia. en algún lugar en medio del océano Pacífico. exista una pequeña isla que todavía siga intac­ ta. a la que todavía no haya llegado nuestra ansiedad. el Códi­ go de Manú y la Iglesia Católica sabían de escalas distin­ tas a las que hoy en día dan la medida.PRIM ERA PARTE canismo. movimiento. ¿Quién sabe aún lo que es bueno y lo que es malo? La nivelación es el fin del mundo. Jensen (El nuevo mundo) también andaba pregonando con bastante fuerza: «¡Paso a las masas! Vivimos en el siglo supremo de la democra­ cia. una forma de vida que se oponga a la udlidad práctica. visto desde la perspec­ tiva de la Antigüedad: deporte. así rezaba la consigna brusca y agresiva. En otro tiempo.» Por aquel entonces Johannes V. La fe en la materia es una fe en la muerte. verano de 1913. «Con la técnica con­ tra el mito». que hay que afirmar en todos sus respectos. Intentemos desencadenar su pathos específico. La máquina confiere a la materia muer- .» Cantemos himnos a esta época (la de las máquinas). entre máquina y religión se debía dejar de lado resueltamente. a favor de los logros patentados. Una entrega orgiástica al polo opuesto de todo aquello que es útil y práctico. Quizá.

Es decir. Quien aguanta toda una vida junto a una de tales máquinas ha de ser un héroe o acabará hecho pedazos. me encontré con una ciudad oriental e intenté 29 . Es más. En este sentido. irreal. las personas. Un paseo por una prisión no puede ser tan te­ rrible como un paseo por la ruidosa sala de una impren­ ta moderna. aniquila el ritmo hu­ mano influyendo ininterrumpidamente en el subcons­ ciente. Para mí. la moral. Entre 1910 y 1914. Combina materias entre sí y de esta forma da muestras de una cierta lógica. sin embargo.p r e l u d io : el ba stid o r ta una especie de vida aparente. Dar forma a partir del mundo espiritual a un organismo vivo que reaccione a la más leve presión. el amor. en el Oeste. la del escritor como drama terrible. Todavía me acuerdo de mi querido Herbert Eulenberg con cuya bendición y mejores deseos me fui a Berlín en 1910 o 19 11. los líquidos apestosos. Frank Wedekind fue quien me causó la impresión más profunda. el teatro significaba una libertad inaprensible. Allí. Todos los sentidos centrados en lo bestial. cínico. lo monstruo­ so y. Miente de una manera todavía más flagrante que cualquier periódi­ co que se imprima con ella. es la muerte que trabaja sistemáticamente. Es un fantasma. que simula la vida. Su es­ fuerzo en el teatro se concentraba en disolver los últimos restos de una civilización— en otro tiempo fundada sóli­ damente—y a sí mismo en la nada. Mueve la materia. Lo vi en muchos ensayos y en casi todas sus obras. para mí todo giraba en torno al teatro: la vida. De un ser así ya no se puede esperar ningún arranque es­ pontáneo. Los ruidos brutales.

En la galería de Goltz vi cuadros de Heuser. Rous­ seau y Jawlensky. Cuadros alrededor de 1913. 30 . Brotaban paisajes paradisíacos. Parecía que se anunciaban grandes cosas. se había postrado de rodillas ante el mito de la madre con el niño. deinde philosophari. En ellos se había logrado dar una expresión global a la vida. La pintura hacía todos los esfuerzos por quebrar el marco. tiembla an­ te esta mueca y ante su carácter siniestro».PRIM ERA PARTE adaptarme a ella con todas mis fuerzas. la del artista. du­ rante siglos. El in­ telecto quedaba suspendido como un mundo infame. tan poderosa era la fuerza que la movía. siempre ha sido una mueca para quien no lo es. En­ tonces se nos abrieron los ojos y buscamos «un mundo de máscaras de formas severas». En ella se estaba iniciando un adviento visionario. El gozo de la visión podía servir como índice de su intensidad. sin rodeos intelectuales. No en vano. ante las que nos asus­ tamos y con las que nos pudimos reconciliar piadosa­ mente en la creencia de que allí se escondía el sentido y el delirio. Meidner. Una vida nueva empezaba a manifestarse en la pintura más que en cualquier otro ar­ te. al niño Dios. el artista. sin embargo. lo fatal. Era como si la pintura quisiera alumbrar nuevamente. a su manera. Cuando Hausenstein escribió: «La auténtica y suprema naturaleza. lo demoníaco. fue cuando percibimos lo caricaturesco. Ilustraban la máxima: primum videre. Desde entonces me han tomado muchas veces por judío y no puedo ne­ gar que este Oriente berlinés me resultaba simpático.

la labor de éste sólo puede consistir en encon­ trar papeles para ellos y ofrecer directrices generales. también representamos La ola de Franz Blei. En un descanso de los ensayos me presentó a Cari Sternheim. incluso me permitieron dirigir. el patio de butacas se levantaba de su asiento lleno de admiración. De entre los actores todavía recuerdo a Karl Gótz. Es algo bien di­ fícil para un joven pedante. con en­ tradas a unos precios exorbitantes. propuse su fragmento «Helios» a la Asociación Libre de Estudiantes. Entre el público se sentaba la élite de Múnich. sin embargo. E l mendigo de Reinhard Sorge era una pieza que me gustaba mucho y que siempre propuse que se represen­ tara. he olvidado todo lo que ocurre en este pequeño mito solar. que detrás del escenario lo confundían con­ migo. Con lo importante que me pareció enton­ ces. El autor representaba el pa­ pel de Spavento con mi máscara y lo hacía de forma tan convincente. 31 . y el teatro perdió terreno frente a la lite­ ratura más moderna. en realidad. los actores lo saben todo mucho mejor que el director y. Cuando son personalidades. No. un hombre pequeño. Desde entonces empecé a ver­ me con mucha frecuencia con Hans Leybold. con una agilidad pas­ mosa. un joven de Hamburgo. pero nadie creyó que fuera a tener éxito. profundamente conmovi­ do. Sólo con él se podría escribir un libro entero. hoy. Cuando representaba a Crainquebille en la obra homónima de Anatole France. Así que. con motivo del cincuenta aniversario de Hauptmann.p r e l u d io : el ba stid o r Una vez.

que era. por esa misma época. E l baile del Pan-Pan en el Monico de Severini y E l poder de la calle de Boccioni. [Leybold]. por fin. impreso en letras rojas sobre papel de pe­ riódico. Die Aktion [«La acción»]. Sobre ellos debió de aparecer un reportaje mío com­ pletamente entusiasta en el número 4 0 5 . de Claudel. Dresde era una ciudad muy activa. la mayoría de los cola­ boradores y. en especial. el director. Fue allí donde. a la vez. Tenía más una intención estilística que un sentido político. La revolución de Russolo. sin vacilar. El viaje fue bastante interesante. Nadie podía hablar sobre él con una devoción más profunda y mejor conocimiento que Hegner. el número 1 fue secuestrado. su traductor y su editor. Allí estaban: E l entierro del anarquista G alli . en el núme­ ro 2 apareció una carta mía sobre la censura del teatro. 32 . Por lo demás. de Carra. En cualquier caso. Entonces. y asistí a unas lecciones privadas que Hegner ofrecía so­ bre quien entonces todavía era nuevo autor y cónsul francés.PRIM ERA PARTE Nuestras revistas se llamaban Der Sturm [«La tempes­ tad»]. En Hellerau vi una representación de La anunciación. Die Revo­ lution [«La revolución»]. ya en el otoño de 1913. en aquel entonces. El título de esta liltima era in­ confundible. con un pequeño grabado de Seewald con casas torcidas y tambaleantes debajo. mi amigo L. prácticamente no tenían ni idea de política. hice un viaje de improviso a Dres­ de y me presenté allí para ocupar el puesto de director en un teatro. vi una exposición colectiva de Picasso y los primeros cuadros futuristas. Die Neue Kunst [«El nuevo arte»] y.

siem­ pre y a cualquier precio.p r e l u d io : el b a stid o r Con el testamento de Oscar Wilde adquirimos la convic­ ción de que había que hacer frente al common sense. devaluadora. Sin embargo. parece. infame. es forzado. Tal vez el letargo. Incesante construcción y deconstrucción de las fuerzas que se encuentran en juego» (febrero de 1914). Una época psicológica y. Fue una época de lo «interesante» y de lo indiscreto. una época de lo domésti­ co. no nos referíamos a artesanos. En su caso fue el puritanismo inglés y la consabida moral. Nos agolpábamos y metíamos las narices incluso en los secretos más sublimes. que sólo velaba por la suave docilidad. En nuestro caso eran otras cosas. que conformaba un orden abs­ tracto y. Uno se ponía a escuchar a las puertas de la naturale­ za. «Una época destructiva. de lo individual. Como si ellos fueran los profetas de este renacimiento. sino a creadores de nue­ vos mundos. Fue una época indolente y cerrada. para elimi­ narlo como un estorbo. sino a sacerdotes. tan racional. que tomar la psicología como piedra de toque siempre será lo característico de las generaciones dema­ . ¡cómo no!. como si los nuevos impulsos par­ tieran de ellos. no nos referíamos a pintores. Cuando hablábamos de Kandinsky y de Picasso. el sistema de vigencias dominante. Podía dar la impresión de que la filosofía había pasado a manos de los artistas. la época rabiaba furibunda siguiendo el rastro de todo lo particular. La consigna era penetrar. Quien no se presta voluntariamente. en efecto. empatizar. como tal. de nuevos paraísos.

me dedico a estudiar las relaciones entre los muchos genios que ha­ bía entonces y la mímica. esa diversidad de reflejos de la que proceden los pensamientos. ¿Cómo podrá disolverse en juego y símbolo lo que se resiste a cual­ quier transformación. Al genio le corresponde la intuición teatral. si­ no porque las supera. la pose. Ahora que se han popularizado. eres la momia de los pueblos! Todo el mundo te carga con sus cadáveres. lo hermafrodita ha llegado a convertirse sencillamente en una parte más de la constitución gene­ 34 . Alemania. como una capacidad de cam­ biar a discreción en sí mismo el campo de visión del hombre y de la mujer. Quien plantea un repertorio sólo puede partir de un punto de vista: ¿qué está muerto y qué está vivo? ¡Oh. Porque lo decisivo no es la «ver­ dad». pero de una forma peligrosa. Para quien se puede trans­ formar. ¿Dónde se podría encontrar a un psicólogo que se contentase con una verdad? Conoce cien verdades diferentes y una le parece tan cierta como las demás. No porque opere al margen de ellas. a cualquier apropiación y repro­ ducción complaciente? Ahora que el teatro se terminó y está cerrado. la disposición sexual lábil.PRIM ERA PARTE siado humanas. envuelta en cien­ tos y cientos de vendas. sino el sentido y el objeto de la verdad. uno puede estudiar en todas partes los impresionantes conocimientos y libertades que se derivan de ello. Luego. El fondo mímico de un gran personaje le garantiza a éste una permanente libertad. lo esencial también se convierte en un juego. tierra patria y tierra madre. En to­ do este tiempo.

dejan de tener pensamientos y de ser creativos. los que ya no pueden transformarse ni ponerse en otro lu gar. acababa de publicar Lo espiritual en el arte y el jinete azul junto con Franz Marc. La diversidad y pro­ fundidad de sus intereses eran sorprendentes. ella en sí misma tiene fundamentos más profundos. por delante de todas las demás ciudades alemanas: Vasili Kandinsky. No había ensayado ningún género artístico sin recorrer ca­ minos completamente nuevos. Puede que esta valoración parezca exagerada. yo lo veía así. Da lo mismo en qué pueda consistir. una cosa es segura: los hombres que están helados y secos en su raíz. Su objetivo era la ejemplaridad en cada manifestación artística en particular. sin preocuparse de las burlas y de las risas. en aquel momen­ to. dos libros programáticos con los que después fundó el Expresionismo. ral En aquel entonces. mayor aún era la altura y fineza de su concepción estética. sino repre­ sentar el arte como tal. La palabra. Munich albergaba a un artista que con su mera presencia confería a esta ciudad una condi­ ción privilegiada de modernidad. romper la 35 . Lo que le preocupaba era el renacimiento de la sociedad a partir de todos los medios y recursos artísticos reunidos. su fin último no era sólo crear obras de arte. Sin embargo. el color y el sonido vivían en una extraña armonía en su interior y él sabía cómo hacer que incluso lo paradójico apareciera siempre co­ mo algo plausible y completamente natural. tan desnaturalizado.p r e l u d io : el BASTIDOR de lo proteico. ¿Hay algo más hermoso y mejor para una ciudad que acoger y albergar a un hombre cuyas pro­ ducciones son directrices vivas de la naturaleza más no­ ble? Cuando conocí a Kandinsky.

en marzo de 1914. que había ido en­ vejeciendo. Era inevitable que nos encon­ tráramos y. Cuando. En la prensa apareció un mani­ . ¿Cabía algo más natural que asegurarnos la simpatía de esta generación mayor y solicitar a la administración la cesión de los espacios para nuestros propios fines jóve­ nes y modernos? En la Casa de los Artistas tuvo lugar una entrevista. Cuando considerábamos el peso y la envergadura de nuestro proyecto. Unicamente el teatro está en disposición de conformar la nueva sociedad. había acumulado mucha experiencia en él. Tan sólo hay que llamar a la existencia a los colores. En el Parque de Exposiciones había un teatro que parecía como hecho a propósito para nues­ tros fines.PRIMERA PARTE convención y probar que el mundo seguía siendo tan jo­ ven como el primer día. para que devoren la vida cotidiana junto con sus miserias. Albert von Keller. Stadler y Stuck parecían ser favora­ bles a nuestros planes. un teatro experimental más allá de los intereses cotidianos. estaba convencido de que faltaba un escenario que mostrara las pasiones en auténtico movimiento. no sólo del arte. Una generación de artistas. Las consultas a los profesores Habermann. sigo lamentando que la guerra nos llevara por caminos separados. apenas nos hemos vuelto a reunir para algún proyecto extraordinario. la elección sólo podía recaer en el Tea­ tro de los Artistas. palabras y sonidos del sub­ consciente. Europa pinta. todavía hoy. concebí el plan de un nuevo teatro. Síntesis de todas las ideas de regeneración. compone música y escribe poesía de una forma nueva.

Nos reuníamos en casa de la señora Selenka. El nuevo teatro vol­ verá a utilizar máscaras y zancos. Los procesos se refieren al individuo. a la razón. Unicamente las finanzas y la dirección de la exposición parecían vacilar. Quiere despertar las imágenes primitivas y utilizar megáfonos. Y la circunstancia de que fuera yo quien encon­ tró el nombre para su bautismo no fue un motivo menor. Cuando yo entré (¿en 1911?).p r e l u d io : el ba stid o r fiesto firmado por ambas generaciones y muchos amigos del proyecto. Con el Teatro de Cámara me unieron múltiples inclina­ ciones. Todavía había conocido a Bis­ marck y traducía obras de caballería japonesas. que estaba bajo la 37 . según rezaba mi tesis. el teatro. El sol y la luna pasarán por encima del escenario pregonando su subli­ me sabiduría. una gran dama. y sobre Múnich como ciudad artística. un poco anticuada. La forma artística del teatro actual es impresionista. En alguna parte escribí también sobre la oposición entre lo antiguo y lo moderno. El teatro expresionista. Expuse nuestras ideas en la Socie­ dad Asiática Oriental y tuve la satisfacción de lograr una aceptable acogida. tiene la idea de ser un festival y encierra una nueva concepción de la obra de arte total. No se altera el subconsciente. Los vo­ luntariosos asiáticos que se movían por allí se ofrecieron a registrar en un disco de gramófono música de su teatro tradicional y recuerdo que redactamos conjuntamente una carta a Tokio y leimos un artículo de Kellermann so­ bre el teatro japonés.

No me sirvieron de poco mis conocimientos comerciales para consolidarme. más profundo que lo que hacíamos nos­ otros. El entonces Teatro de la Comedia tenía la ambición de riva­ lizar incluso con París y el Grand Guignol en cuestiones de gusto. se encontraba próximo a su fin. más amplio. E s­ taba al borde de la liquidación. Era algo distinto. Pero Kandinsky me presentó a Thomas von Hartmann. y contribuyó mucho a ensanchar mis horizontes y a ampliar mis pretensiones sobre un tea­ tro moderno. Él venía de Moscú y contaba muchas cosas nuevas de Stanislavski: cómo se representaba allí a Andréiev y a Chéjov.PRIM ERA PARTE dirección de Robert. bajo la influencia de los estudios hindúes. Teóricamente el Teatro de los Artistas debía presentar más o menos el siguiente aspecto: Kandinsky Marc Fokin Hartmann Paul Klee Kokoschka Ball Yevreinov Mendelsohn Kubin Obra de arte total Escenas para La tempestad Sobre ballet Anarquía de la música Bocetos para Las bacantes Escenas y dramas Expresionismo y escena Sobre lo psicológico Arquitectura escenográfica Bocetos para Pulga en la casa fortificada 38 . Yo provenía de Reinhardt y estaba marcado por la impresión que me habían causado sus representa­ ciones en el circo y en teatros de cámara. y más novedoso.

P R E L U D IO : E L B A S T ID O R I< lo s diletantes del milagro de Cari Einstein señalaban la dirección. Veyssié. A uno le gustaría comprender. He pasado catorce días en la frontera. Mandin. así como las si­ guientes. aún me encontré en casa con un paquete de correo que traía lírica francesa. [Franz Pfem fert]' y el círculo más íntimo de su redac­ ción son antipatriotas y opositores a la guerra convenci' F. Florian-Parmentier. Los ideales sólo son etiquetas postizas. entender. Pfem fert (1879-1954). si no se indica lo contrario. cuando la guerra ya estaba allí. En la fortaleza de Manonvillers. 2. An­ dré Spire. Lo que se ha desatado ahora es la maquinaria global al completo y el diablo mismo. Luego vine aquí. Justo al final. fotógrafo y editor. ocho números de las Soirées de Paris (an­ tología privada del traductor Hermann Hendrich. fundó el periódico berlinés radical Die Aktion. encontré entre los escombros un Rabelais hecho trizas. Todo se ha desmoro­ nado. Merezhkovski. a Berlín. B E R L ÍN . En Dieuze vi las primeras tumbas de soldados. el 29 de ju­ lio. Ahora estoy leyendo a Kropotkin. Derème. (Esta nota. Incluía poemas de: Barzun. hasta los últimos fundamentos. Bru­ selas). tres volúmenes de la Vie des Lettres . anto­ logía de Lanson. 1 9 1 4 . Bakunin. periodista.) 39 . N O V I E M B R E D E P. Marinetti. es del editor. que acababa de ser atacada.

Más bien acabó perdiéndola por comple­ to en medio de la obscuridad en que estaba sumido. Es evidente que saben más que uno. No es un filósofo clásico (no es clásico. éste es el enemigo jurado al que todo se remon­ ta.. Con su teoría del conocimiento puso todos los obje­ tos del mundo visible en manos de la razón y del poder. Según Kropotkin (biografía) toda salvación procede del proletariado. pas­ tores y trabajadores de las riberas que. habría que inventarlo. Kant.. El punto de partida de Nietzsche es bueno. si no existiera. como geógrafo. Su máxima suprema dice así: la razón ha de ser aceptada a priori-. es exagerado e impreci­ so).I9I 4 PRIM ERA PARTE dos. cada vez me parece más claro que Francia y so­ bre todo Bélgica pueden invocar este derecho. se encontró en las estepas y páramos de Rusia. Más tarde vivió entre los pulidores de lentes y los relojeros del Jura suizo. es algo inconmovible. que hasta la fe­ cha no se ha preocupado de la política. para que yo pueda aprobar la guerra a pesar de la injusticia. Elevó la razón de Estado prusiana al nivel de la razón co­ mún y al imperativo categórico al que todo se tiene que someter. y no llega a tanto mi patriotismo. Sin em­ bargo. tampoco se puede decir que él haya aceptado final­ mente la razón.. Pero es el primero que rompe toda razón y desmon­ ta todo el kantismo. ¿Por qué no ha de poder defenderse un país y luchar por sus derechos? Además. Es el cuartel en su potencia metafísica. todo lo 40 . Su sistema de ayuda mutua se apoya en los campesinos. Son gente que se fija bien y alarga la vista.

Quie­ ren escuelas. es utili­ tarista. todo aquello que falta todavía en Rusia y de lo que aquí.PRELUDIO: EL BASTIDOR 1914 contrario que nuestros modernos obreros en sus fábri­ cas. preci­ samente por ello. También el poeta. Lo que parece significar es que nada puede perdurar. además. hoy el ciudadano es un objeto de uso corriente (para el Estado). en el Oeste. los pensamientos más humanos. Lo que significa es que uno no puede confiar en nada. 2Ç. Por lo demás. economía racional. Seguir el ins­ tinto más que la intención. Pero es precisamente con el principio ra­ cional con lo que hay que romper en aras de una razón su­ perior. tenemos tanto que resulta fatal. que ha de romper con todo. Tal vez el Estado sea el principal apoyo de la razón y viceversa. sigue siendo cierto que alguien que lu­ cha por su existencia y por mejorar su situación tiene la voluntad más firme. la palabra «nihilista» significa me­ nos de lo que da a entender. el filósofo. Todo razonamiento político. El Estado no es más que un objeto de uso corriente. el santo han de convertirse 41 . Los nihilistas apelan a la razón (en realidad a la suya propia). la meta más clara y. No obstante. máquinas. en la medi­ da en que pone sus miras en la norma y la reforma. De la misma manera. Se debería dejar que el inconsciente probase en qué me­ dida puede uno haber tenido uso de razón.XI. estamos saturados. Política y racionalismo mantienen una desagradable rela­ ción entre sí.

Como dice Baudelaire: «Si yo le pidiera al Estado un ciudada­ no para mi establo. Incluso el demonismo. 42 . incluso pobres en muchos casos. que hasta la fecha era tan intere­ sante. Feuerbach (la filosofía ilustrada protestante). el valor de la metafísica ha caído mucho. la mayor parte de las veces. Para cal­ cular el beneficio (Marx). Sin embargo.I9I 4 PRIM ERA PARTE en objetos de uso corriente (para el ciudadano). Hoy he visto un pro­ ducto para limpiar zapatos con el rótulo «La cosa en sí». Uno ha de convertirse en santo. Para acondicionar los cuarteles (Kant). Sus comienzos están marcados por: Kant. He­ gel. tiene ahora un brillo apagado y trivial. Pero si el ciudadano exigiera al Estado un poeta asado. ¿Por qué se ha perdido tanto el respeto por la metafísi­ ca? Porque sus presupuestos sobrenaturales se pueden explicar de una manera demasiado natural. si todavía quiere seguir distinguiéndose. epílogo de Lan­ dauer). 4 . Bakunin (biografía de Nettlau. desde que se ha descubierto que. Fichte. se lo proporcionarían. todo el mundo sacudiría la cabeza.» Hemos usado la metafísica para todo lo posible y lo im­ posible. Para ele­ var el yo por encima de todo el mundo (Fichte). El demonismo ya no distingue al dandy de lo cotidiano. esas meta­ físicas no eran más que elementos de aritmética en ma­ nos de sus inventores y que se pueden reconducir a prin­ cipios simples. X II. En los últi­ mos tiempos el mundo entero se ha vuelto demoníaco.

Tenía que procurarse por sí mismo todos los medios y apoyos. Su auténtica actividad consistía en conspirar. que el Estado refrena. Holyoake.p r e l u d io : el b a stid o r 1914 Cuanto más conocía el carácter francés. «aquella libertad completamente formal. Linton. Louis Blanc.1 La libertad a la que se refiere no es. con Mazzini. acompasa y regula. El carácter tendencioso de Marx le indica que la re­ volución no debe esperar nada de esos círculos de «filis­ teos y pedantes». Sólo mantenía relaciones con los círculos más decidi­ dos y que más simpatizaban con él. Saffi. En Londres. Talendier. que les impedía abandonarse por completo a la quietud y dormirse. sin éxito. Al patriotismo religioso (de Mazzini) le opone la In­ ternacional atea e incluso prefiere apoyarse en el «lum­ penproletariado». esa mentira eterna 2 Bakunin quiso establecer en Lyon una república después de la caída de Napoleón III. los demócratas establecidos lo veían como un revoltoso incómodo. en sus propias palabras. En todas partes. tanto más se apartaba del alemán. Las masas inconscientes han de ser llevadas por una élite a la conciencia solidaria (idea fundamental que orien­ ta sus esfuerzos de 1864 a 1874). El levantamiento de Lyon hace temblar su fe en los instintos de rebeldía y en las pasiones del proletariado. es de­ cir. Garrido. 43 . intentar ganarse a los elementos vivos de los distintos países para una acción común. que admitir y conceder validez al sta­ tu quo.

representa el privilegio de unos po­ cos que se orienta a la esclavitud de todos. sino la forma. desde Chaadaiev a Soloviov.. Es más necesaria una revuelta de la filosofía materialista que una revuelta de las masas. Tampoco la li­ bertad egoísta-individualista.» El ateísmo que Marx y Bakunin aportan a la Internacio­ nal es percibido entre los rusos como un don alemán. Lo esencial es lo si­ guiente: Todos los literatos y filósofos relevantes del siglo xix. 12 ..I9 H PRIM ERA PARTE que. J. La única libertad es aquella que. que re­ comiendan la escuela de J. son teólogos. E l zar y la revolución. con lo que el derecho de cada individuo se reduce a cero. el mundo de la hu­ manidad solidaria. 44 . se fundará y organizará tras la caída de to­ dos los ídolos del cielo y de la tierra. ficticia. de Merezhkovski.. trata so­ bre el problema religioso en Rusia. Rousseau y todas las demás escuelas del individualismo burgués. Equiparan las exigencias de la revolución social con las disposiciones de la ortodoxia bizantina. Tampoco el dere­ cho de todos. Al espíritu no le importa la masa. mezquina. como se ha dicho. Bakunin pare­ ce ser la única excepción. en realidad. Ni siquiera el cálculo pudo popularizarse hasta que no se hizo idea en la filosofía. Sin em­ bargo. la forma quiere imprimirse en la masa.XII.

nada popular. es la duda de si una «revolución teo­ lógica» no es una contradicción en sí misma. como rebelde. Lo consideran un libro revolucionario. en tus ma­ nos encomiendo mi espíritu. Conciben a Cristo como nihilista. La posición de Merezhkovski y sus amigos es sutil y. La gran diferencia: allí el zar es la bestia apocalíptica desde hace cien años. en Dostoievski. crucificado por una institución autoritaria. a Münzer. 45 . Sí. debe establecer antítesis. Esporádicamente (como en Chaadaiev. en realidad. a decir verdad. Rosanov) se produce el intento de dar una nueva interpretación a los dogmas. aquí la relación Padre-Hijo adquie­ re un fuerte relieve y resulta creativa. Soloviov. El Hijo se alza contra el Padre. La mayoría de estos rebeldes son.» De todos modos. En el Oeste. por ejemplo. con la diferencia de que la Reforma proclamaba la humanidad de Cristo como autoridad. Parece dudoso que sus pen­ samientos puedan resultar plausibles en amplios secto­ res de población. Como Hijo. Su conflicto con la ortodoxia recuerda a ciertas ma­ nifestaciones del siglo xvi. ya no es posible pensar en creatividad alguna hasta que revi­ van las luchas de religión y resurja de nuevo el pensa­ miento sobre las postrimerías. Aquí es el pueblo quien represen­ ta ese papel y también quien es tratado como tal. doctores de la Iglesia heréticos. mientras que los rusos ven la divinidad de Cristo en el pueblo. se apoyan en el Nuevo Tes­ tamento.p r e l u d io : el ba stid o r 1914 En tanto que se rebelan. Las últimas palabras pronunciadas en la cruz son: «Padre.

Sólo el pensamiento puesto a prueba sin paliativos. E s­ cribió un libro. reiterándose. Antes de la guerra. Le dan vueltas y vueltas sin parar a este escollo. dice alto y claro el quinto mandamiento. sólo el pensa­ miento que vive y se encarna. Es la tiranía que favorece el desarrollo de las capaci­ dades dramáticas. XII. Quien tiende a reconocerlo todo. En el fondo saben bien con qué cho­ can. El zar hizo que lo decla­ raran loco. los merezhkovitas fracasan. no puede ser actor. pero no siguen adelante. el que conoce la tentación y la resistencia. allí hay muchos actores. Son Hamlets teológicos. Sin embargo. Ahora es cuando empiezo a comprender el tea­ tro. 1 3 . Sólo que es más piadoso y no está tan alejado del mundo. Necrópolis . Chaadaiev tiene algo de nuestro Schopenhauer. Uno ha de perderse si es que se quiere encontrar. La altura del teatro siempre está en re­ lación inversa con la altura de la moral social y de la libertad civil. donde no se reconoce nada.1914 PRIMERA PARTE Considerándolo de forma práctica. en el que sepultaba a toda Rusia como en un cementerio. Rusia tenía un flaman­ te teatro y Alemania prácticamente le iba a la zaga. 46 . Eso indica que en ambos países existía un agotamiento de la autenticidad y de la franqueza debido a las constriccio­ nes externas. «No matarás». sólo ése existe verdadera­ mente.

Una impresión pasada de moda. exclama alguien y su brindis llega hasta nosotros. Invitación de su parte para que le haga una visita en Hermsdorf. Pero pongamos que haya tres anarquistas en Alemania. «¡Por el nuevo año!». con sombrero ondeante y barba rala. la revista Der Sozialist [«El socialista»]. II. El inmisericorde Moloc de Berlín alza su cabeza de hormigón armado. No se quiso publicar una nota. [Pfemfert]. Le hubiera resultado imposible «mezclarse con los alemanes». Las teorías socialistas como refugio para natu­ ralezas más nobles. Un «acto conmemorativo en memoria de los poe­ tas caídos» con algunos amigos en la Casa de la Arqui­ tectura. 47 . Algunas ventanas ilumi­ nadas se abren. porque entre ellos 3 Filósofo y político anarquista y pacifista (1870-1919). él es uno de ellos. Por la tarde. Le rodea una cierta dulzura pastoral. En el balcón de la traductora de Marinetti nos manifestamos contra la guerra a nuestro mo­ do. muy retirado. Penúltima ge­ neración. AÑO N U E V O DE 1 2 . en casa de P. Cree en la evolución «biológica» del alemán.XII. «Un hombre inteligente. que en otro tiempo no carecía de peligro.Encuentro con Gustav Landauer. Él dice que Landauer es «un político al que el esteta ha echado a perder». Gritando a la silenciosa noche entre los balcones de la gran ciudad y las líneas de telegrafía: «À bas la guerre!» Algunos transeúntes se paran.» Ahora escribe crítica teatral para el Mörsen-Courier y edita. No aconseja marchar.3 Un hombre consumido por la edad.P R E L U D IO : E L B A S T ID O R I4. culto. sino quedarse.

La inspira­ ción les resulta ajena y el entusiasmo les parece una fábula. que. En la Pagoda celestial.5 PRIMERA PARTE también se homenajeaba a un francés. el hombre santo agarra al cau­ dillo de los tártaros por el gaznate y lo estrangula can­ tando con entonación dramática. da paso al canto. La letra de la canción es indiferente. y luego se detiene para comunicarle al público que ha llegado. es más impor­ tante cómo se regula el ritmo. marcha alrededor del escenario dando tres o cuatro vueltas en medio de un rui­ do terrible de gongs. exceptuando. ¿Quién quiere aho­ ra seguir haciendo teatro o siquiera verlo? Pero el teatro chino es distinto del europeo. IV. Cuando el dramaturgo quiere conmover o estremecer a su público. I I . tambores y trompetas. El drama de Tao-tse se desarrolla en un mundo de ma­ gia. Todavía sigo dedicándome al teatro y. . tal vez. ya nada tiene sentido en absoluto. La comedia de magia es el drama filosófico de los chi­ nos (exactamente como nos ocurre a nosotros ahora). adopta el carácter de un teatro de tí­ teres y quiebra constantemente la unidad de la concien­ cia a la manera del sueño. Cuatro de los ora­ dores hicieron constar que los homenajeados no habían encontrado una muerte que inspirase nada. Murieron con plena conciencia de que la vida se había vuelto ab­ surda. a Péguy. sin embar­ go. a menudo. El heroísmo deja los ánimos indiferentes. Cuando un general recibe órdenes de emprender una expedición a una lejana provincia. se puede afirmar incluso en medio del delirio homicida.

sino un fragmento de barbarie en medio de la moderna civilización. el proletariado no es ningún Rousseau. Cuanto más se hacía por ambas partes. como empresario supremo. menos incli­ nación mostraba el proletario a darse una vuelta por las barricadas por amor a los ideólogos. 49 . según la cual lo único que impide un paraíso en la tierra es la sociedad corrupta. ha hecho algo para remediar la miseria y la filosofía ha ayudado voluntariosamente a destruir el espíritu cristia­ no. Cuando ofrece un esbozo. con el teatro. éste es el lema que hoy en día podría aparecer en los papeles de algún partido. El Llamamiento al socialismo (1912) de Landauer se abstrae de la época e intenta despertar un interés por la idea. Y ya no es tampoco. «Un esclavo gordo es mejor que un proletario flaco». En todos los sistemas socialistas anda enredando la peligrosa opinión de Rousseau. por lo menos no en Ale­ mania. Es proba­ ble que siga de pie e incluso que dé algunos pasos más. Pero luego cae al suelo y yace muerto. sino 2 2 . La cuenta se ha hecho sin consultar al hostelero. un fragmento de barbarie con culto y rito. el Estado. Desde entonces. trueque. se va perfilando el es­ quema (huelga general. «Hay trabajadores cristianos que son esclavos y sus condiciones de vida claman al cielo»: esto es lo que pro­ clamaba el socialismo hace más o menos ochenta años. me sucede lo mismo que a un hom­ bre al que han decapitado inesperadamente.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 A mí. Pero las ideas incluso quieren ser más: quieren ser las que den la medida del orden terrenal. felicidad). IV. expropiación. Sin embargo.

1 2 . me preguntó una vez H. precisamente porque y en la medida en que pertenece a la proie. 32 9 . Agudizar la vista para la envergadura de una personali­ dad. la primera de su género en Berlín.15 . la real y la posible. v. sin más ni más. [Richard Huelsenbeck]. de cuando en cuando no saben cómo me llamo realmente. Es curioso.4 Luego llegan funciona­ rios y se informan.I 9 15 PRIM ERA PARTE una barbarie descreída. «En el fondo fue una protesta contra Alemania en fa­ vor de Marinetti» (Vössische Zeitung). vota por la vida sedentaria en el paraí­ so (campesinado. ZÜ RICH . No. fue una despedida. 50 . 4 Ball adoptó el nombre «Willibald» a su llegada a Zúrich. comunas agrarias). colonización.V . «Velada expresionista» en la Harmoniumsaal. sin antes haber salvado y asegurado su yo como corresponde. «¿Cómo te llamas en realidad?». No querían creer que uno pueda estar tan despreocupado. para evitar ser descubierto como prófugo del servicio militar alemán. ¿Qué cabe esperar en estas circunstancias de una re­ volución proletaria? ¿Una regresión a un estado primiti­ vo como poco? L. a la que le falta resistencia fren­ te a la corrupción. Ya en Berlín empezaron a tomar mi verdadero nombre por un pseudónimo. incluso mis ami­ gos.

Brupbacher5 habló sobre Rusia ante unos cin- s Fritz Brupbacher (1874-1944). Es auténtico. Desgraciadamente. Una sola noche de primavera proporciona a los hombres una liberación más profunda que toda una literatura. Puedo recorrer un montón de veces este muelle arriba y abajo. asistió a las representaciones del ca­ baret Voltaire. la noche de primavera no se puede reproducir a voluntad. no necesito ningún intercambio. los barcos con sus ventanas pintadas de verde. El ambiente me basta. El muelle del Limmat me gusta especialmente. Las grandes esferas de los relo­ jes de las torres en el agua. y siempre me sigue gustando. me encontré con él y con su mujer en el Café Te­ rrasse. todo ello es hermoso y genuino.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 L. Tal vez nos hagamos amigos. 51 . Aquí me puedo sentir tan en casa como el antiguo reloj de la torre o un suizo nativo. que todavía no están «forzados». ningún contacto directo.. que no están hechos de aire y papel.. Las gaviotas no son artificiales ni disecadas. Da igual que me quede aquí o no. R. vuelan realmen­ te en medio de la ciudad. Trotsky y Dukharin. y ayudó a Bail en su obra sobre Bakunin. Fue fundador de la formación obrera «Forderung» («Reivindicaciones»).. La ciudad es hermosa. En este lu­ gar va a seguir habiendo hombres que tendrán tiempo. Los tilos despedían un agradable aroma y el hotel era un castillo iluminado.v i. En cuanto llegó. anarquista amigo de Kropotkin. Menzhinsky. que no confunden la coyuntura con la vida. [Ludwig Rubiner] también está aquí. y sus intereses con el destino. I I .

» Todos admiten 52 . 1 3 . ha visto la Rusia campesina preeconómica. Cuando un hombre de su importancia emprende un viaje tan largo. Esto. quedó completamente claro en la velada. los nuevos rusos son germanófilos. lo opuesto a románticos. Tema de debate en la velada con Sonneck: «La re­ lación del trabajador con el producto. ha debido de resultar sumamente paradójica. Otra cuestión es lo que uno pueda pensar sobre su convicción. aunque amable. Se le tachó de romántico. dada ante exiliados. Así es como ve las co­ sas en Rusia un colegial. sin una concepción sistemática. Como marxistas inveterados. intelectual. gente que sueña que la ahorcan o que la fusilan. La conferencia fue unáni­ memente rechazada en el debate que siguió. Se olvidó del público ante el que se encontra­ ba. Su conferencia. habrá que contar con una Rusia calculadora y astuta. v i. y descubre la salvación en la oposición de esta Rusia frente al Occidente americanizado. B. Es como si uno quisiera hacer un viaje por Pomerania y hablar de Alemania.19 15 PRIM ERA PARTE cuenta o sesenta emigrantes. debe ver otras cosas distintas a las que vería un alcalde de aldea sumido en sus ensoñaciones o una dama de la buena so­ ciedad que busca un viaje lleno de aventuras. Como la emigración en su conjunto piensa así y tiene importantes inteligencias a su cabeza. de una forma decidida. es decir. Su perspectiva es primitiva e infantil. Los rusos estaban en su derecho de rechazarlo. No me pareció antipático que se escandali­ zaran por el tono de su discurso. Por regla general son marxistas. por lo menos. Y lo hicieron sin excepción. fantástica.

Hay un hombre que ha trabajado para Mauser. prosperidad para la humanidad entera). «Sólo cuando llegaron los agentes que se hicieron cargo de los fusiles. enrejado hasta arri­ ba. Br. so­ bre la colonización (estar en consonante armonía con la naturaleza. El inventor ilimitado también es el ideal de las artes y de 53 . De alguna for­ ma.» «Inventar un botón que hiciera todo al momento con só­ lo apretarlo. fusi­ les todo el año.» Otro es interventor de billetes bancarios. para Turquía. pero seguimos trabajando. Desde entonces tuvimos la sensación de que no estábamos ha­ ciendo lo correcto. para Serbia.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 que no tienen relación alguna con el producto que fabri­ can. Como conclusión me quedo con que la actitud hostil del pro­ grama socialista respecto a quien «trabaja con la cabeza» no está fundada en hechos psicológicos de ningún tipo. inventar aparatos para producir automática­ mente. y justamente el agente turco y el agente serbio el mismo día.» «Un botón automático que ni siquiera hu­ biera que apretar. [Brupbacher] acaba hablando sobre Tolstói. nos empezamos a preocupar. «Inventar un método para llegar a Constantinopla en media hora. «La mayoría de las ve­ ces en el trabajo me invade la irritante sensación de que no se confía en mí. Su ideal es el inventor a semejanza de Dios. en todas sus res­ puestas está el hacer de aprendiz de brujo. porque logra el máximo resultado empleando el mínimo esfuerzo.» En pocas palabras: ninguno traba­ jaría.» Cuando se pregunta a cada uno qué le gustaría hacer si estuviera en su mano elegir libremente. de modo que apenas te puedes mover y enseguida te das cuenta de que simplemente te están utilizando. pero todos inventarían máquinas. Estás allí metido. Para Brasil.

Con se­ mejante teoría. Al ciudadano no se le reconocen derechos civiles. El anarquismo se debe a la exageración o a la desnatura­ 54 . por tanto. La escasa valoración del trabajo intelectual es un punto programático que proviene de teóricos abs­ tractos. Cualquier medio es justo y lí­ cito contra la ley y el legislador. abolir el reglamento punto por punto. Cuanto más lejos y más tiempo esté apartado de Alemania.I 9I S PRIMERA PARTE la religión. como abstracción. Nunca daré el caos por bienvenido. A quien «trabaja con la cabeza» le deben agradecer los proletarios no sólo sus programas. Dios y el Diablo in­ tercambian sus papeles. Los anarquistas establecen el desprecio a la ley como principio supremo. Es algo contrario a la naturaleza. He examinado mi conciencia cuidadosamente. el cielo filosófico del Estado se rompe en pedazos. ni haré saltar puentes por los aires. ni tiraré bombas. I ç . ni derogaré conceptos.VI. No soy un anarquista. a la vez. Las estrellas van en zigzag. que reco­ gieron en el programa su propia liberación y. un producto de su desarraigo y del orden y policía que le siguen pervirtiendo. sino además sus éxitos. dirección) procede. de escritorzuelos plumillas y lamentables chupa­ tintas. de poetas de medio pelo e igual talento. su venganza. Ser anarquista significa. del mal. Se pre­ supone la fe rousseauniana en la bondad natural del hombre y en el orden inmanente de la naturaleza origi­ naria abandonada a sí misma. Toda intervención (gobier­ no. tanto menos lo seré.

son encerrados en los estrictos límites es­ tatales. tal vez. La superioridad de tales individuos sobre las construcciones y mecanismos de un monstruoso Estado moderno salta a la vista. íntimamente unidos a las condiciones de la naturaleza o de la religión. hoy ya no haya otro Estado distinto. Incluso su propia teoría se alimenta del sacra­ mento del bautismo y de la agricultura. Después de todo. terratenientes. esta bondad se nutre de un tesoro más o menos consciente de educación religiosa y tradición. pero de Kropotkin y Bakunin es seguro) son católicos bau­ tizados y. los portavoces del anarquismo (de Proudhon no lo sé. como nos gustaría que fuera. Si este Estado se cubre de ropajes metafísicos o se apoya en ellos. La natura­ leza. considerada sin prejuicios ni sentimentalismo. Aparece especialmente allí donde individuos o clases que han crecido en lo idílico. pero no es una ley general en modo alguno. La mayor parte de las veces. Sobre la bondad natural del hombre hay que decir que ciertamente es posible. es decir. hace tiempo que no es necesariamente bondadosa y ordena­ da.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 lización de la idea de Estado. es comprensible que un hombre que todavía no esté corrupto se empiece a irritar. 1 6 . en el caso de los rusos hacendados. mientras que su praxis económica y moral está en flagrante contradicción con los mismos. La teoría de una destrucción incondicional de la metafísica del Estado puede convertirse en una cuestión de dignidad personal y de una conciencia sensible con la autenticidad y la impostura. VI. han sido naturalezas poco amigas de la sociedad. Los anarquistas sólo conocen un Estado mons­ truoso y. Las teorías anarquistas de­ 55 .

es superior a nuestra loada civilización. previsiblemente.19 15 PRIM ERA PARTE jan al descubierto la soterrada degeneración formalista de nuestro tiempo. Se han investigado con enorme minuciosidad las «Actividades anarquistas en Suiza». la máquina. Tal vez esta teoría sólo se hará efectiva por completo con el tiempo y la di­ fusión. la cultura entera al abrigo de las hojas (de periódico) que cuelgan sobre él. el anarquismo es una fe en la obe­ diencia filial a Dios que todos le deben de forma natural. la catastrófica destrucción a la que han con­ ducido en todas partes el sistema centralista y el trabajo sistemático. y se agudizará o se suavizará según la oposición estatal. La metafísica aparece como un mime­ tismo del que se sirve el ciudadano moderno para devas­ tar. igual que una voraz oruga. Naturalmente. una fe también en el máximo rendimiento productivo de un mundo sin constricciones. Como doctrina de la unidad y solidaridad del género hu­ mano en su conjunto. 56 . sigan haciendo progresos. no habrá ningún hombre razonable que se niegue a afirmar que una comunidad de los Mares del Sur que trabaje u holgazanee en un estado primitivo. Los anarquistas consecuentes son muy raros o simple­ mente son absolutamente imposibles. sin preocupaciones. tan interesada e in­ fluida como está ahora y. el anar­ quismo será un ideal para las catacumbas y los miembros de una orden. Si se considera la confu­ sión moral. Toda la investiga­ ción no ha arrojado más resultado que una mistificación. mientras el racionalismo y con él su quin­ taesencia. pero no para la masa. lo seguirá es­ tando.

Y Bianchi quiere hacerme llegar desde Italia un libro que orienta sobre los partidos.vi. 2 0 . Fue 57 . Se sienten rodeados de terribles secretos. sencillamente. el hombre es una suerte de crustáceo. Sin embargo. pero me parece que también existe otra posi­ bilidad: penetrar. de un nimbo nebuloso y sanguinario. Cavatini (su por­ tavoz). si todavía se puede penetrar hasta esa chispa sin derribar los muros que la limitan y la ahogan. su novia vive allí. «Uno podría pasarse llorando día y no­ che». «no tienen sen­ timientos. 1 7 .p r e l u d io : el ba stid o r 1915 A un sastre. En cada hombre reside una fuerza que lo impulsa a lo más alto. es un oficio tierno. En rea­ lidad quería decir que todo pensamiento se mueve por oposición. Desde un punto de vista sociológico. «Los alemanes». Si se destruye la concha es probable que también se des­ truya el núcleo. La cuestión es. La in­ ofensiva existencia cotidiana adquiere un cariz peligro­ so. De Bianchardi. dice Bia. Me acompañan un trecho del camino a casa. dice. a un tonelero les gustaría de­ rribar la sociedad. Eso les satisface sobradamente. algunos números de Réveil. v i. los hechos ya no son necesarios. ni siquiera las muchachas». Su padre es florista en San Remo. Mi pensamiento se mueve por oposición. Él mismo estuvo algunas veces en Leipzig. a un zapatero. Nietzsche atacó a la Iglesia y dejó pasar al Estado. la mayoría de las veces ya basta con este simple pensamiento para sacarles com­ pletamente de quicio.

En el caso del Mar­ qués colma a Dios y al mundo con sus invectivas y sarcas­ mos. Su prototipo es el tan criticado Marqués de Sade (al que leí en Heidelberg y que ahora me viene de nuevo a la cabe­ za). de las leyes. Rezar la oración de las cua­ renta horas a Goethe. nuestro señor. He reflexionado sobre los panfletistas. Él mismo lo dice. desprecia precisamente lo que en realidad demanda. muestra la «pobreza» de las ideas. Para eso no hace falta mucho. que no llevó en vano su nombre de rey. El panfletista critica y repudia a un tiempo. y pedir la gracia de mimar todas las pequeñas cosas. VI. éste estalla en críticas. Empeña todo su espíritu en exaltar su pasión. de las disposiciones. Está enamorado de lo extraor­ dinario y lo está de veras hasta la superstición. Perpetra crímenes con sus panfletos. justo en las primeras páginas. «Ecce homo». de Alemania surge una confusión de los princi­ pios. Son seres insaciables. Constata la mediocridad de las intenciones natura­ les y sobrenaturales recurriendo a estridentes contrastes. Repudiar es lo que le da su fuerza.19 15 PRIM ERA PARTE un tremendo desacierto. 2 1 . Como compara los límites de la entrega con una posibilidad imaginaria. Al fin y al cabo no fue más que el hijo de un pastor protestante prusiano. incluso mate­ rialmente. Ya sea para atacar el alma (como Voltaire). a la mujer (como Strindberg) o al espíritu (como Nietz­ sche): su característica es siempre la insaciabilidad. hasta el absurdo. En el momento en que el ideal refuta a un amante de esta naturaleza. Hay que guardarse de aumentar el número de los devastadores espirituales. Afinando tanto en los de­ talles. Y es cruel en tanto que ama la 58 .

tendrá algo más de sentido. La guerra se basa en un craso error. en lugar de a los hombres. 2 6 . Sona­ ría verdaderamente afectado si uno pretendiera decir que no es tan seductor como Rousseau. En todo caso. Se ha con­ fundido a los hombres con las máquinas. Lucha contra los programas en lugar de con­ tra los caracteres. sí que es más libre. Se podría reivindicar al vilipendiado Marqués como las auténticas antípodas del adulador Rousseau. sobre las que cada cual tiene su opinión y para lo que se necesitan muchas palabras nada claras. cuando se destrocen entre ellas. en medio del dolor. 3 o . No luchar contra abstracciones y doc­ trinas. Entonces todo el mundo exultará de júbilo y con razón. más libre de sentimientos y de ilusio­ nes. sino con59 . El ser humano— tal es su convicción—vive muy escondido. mucho más escondido de lo que puede y quiere recono­ cer. hay que es­ tar vivo ante todo. Nietzsche le ha copiado en muchos fragmen­ tos.v i.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 pasión bajo cualquier figura y la ama precisamente cuan­ do hace padecer de verdad. Hay que averiguar la auténtica pasión oculta del hombre o admitir que no existe pasión alguna. VI. Es él quien corrige su tesis de la virtud y la bondad naturales. Si un día las máquinas marchan solas y por sí mismas. Como filósofo es más bien un ideólogo patético que un cínico. En los tiempos que corren. Habría que diezmar las máquinas. cuando la pasión no se puede negar. Bertoni (en Réveil) comete el mismo error que Landauer. porque es justo entonces.

VII. Siento curiosidad por leer algo de él. La crítica intelectual debe­ ría desaparecer. el padre del anarquismo. la armonía dependería del impulso. La revolución como art pour l’art no es algo que me fas­ cine. No me parece senci6o . no tiene por qué ser todo el sistema. Si des­ cubriera que la vida exige ser conservada para subsistir. El mismo proceso de construcción lingüística habría de ser abandonado a su suerte. Es previsible que la simetría se quebrara. Una sola frase basta. las afirmaciones procederían del mal. Tal vez algún día le sea dado al lenguaje de­ mostrar ad oculos lo absurdo de esta doctrina. Falta una conspiración de la eterna juventud con amplias ramificaciones. Hay algo podrido y senil en el mundo. Quiero saber adonde conduce una cuestión. Ningún tipo de tra­ dición o ley debería tener vigencia. entonces sería conservador. parece haber sido además el primero que supo de las consecuencias del estilo. que tome bajo su protección todo lo noble. de la misma manera que cualquier distribución consciente de los acentos. que evita los substantivos y elude la con­ centración. Las utopías eco­ nómicas también lo están. este reconocimiento conduce a un esti­ lo fluctuante. Una vez que se ha reconocido verdaderamente que la palabra fue el primer poder. inclu­ so los vocablos y los sonidos. i . Cada parte de la oración en particular. recuperan su autonomía individual.19 15 PRIM ERA PARTE tra los acontecimientos y las personas prominentes. Proudhon.

Y. ¿Cómo se­ rá la empresa por la que un día tome partido en cuerpo y alma? ¿Con todo mi interés por lo más diverso en lo que respecta a la belleza. sin embargo. incluso sin que la desarrollara propiamente. del doctor Jahn). se aventura en una ebrie­ dad sin aliento de hipérboles salvajes. que está totalmen­ te fuera del equilibrio del pensamiento y la considera­ ción sensatos. siendo un anarquista consecuente. Siva hace su morada sobre campos de cadáveres y lle­ va una corona hecha de cuerpos mutilados alrededor de la cabeza. Soy es­ pectador. La casualidad ha puesto en mis manos un libro: el Saurapuränam (compendio del sivaísmo.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 lio poner de acuerdo a la persona con la doctrina. la vida. Se puede transfigurar. En él encuentro confirmadas y reforzadas mis inclinacio­ nes «fantásticas» de una manera que me resulta sorpren­ dente. el estilo de un autor debería representar su filosofía. puede cambiar su figura a vo­ luntad. la lengua de estos fragmentos. ten­ go por costumbre no poner más que una parte. En el fondo es una aventura en la que realmente no me involucro. De vez en cuando. 61 . los ideales deberían ser idénticos con la persona que los representa. que celebran a Siva como el Atmán. Ni los mismos dioses conocen a Siva. me limito a ejercer el diletantismo. el mundo.Vil. y con toda mi cu­ riosidad por lo contrario? 3 . Jamás pongo todas mis fuerzas en juego. al esti­ lo con la convicción.

8 . oficial e interesado de todas las depravacio­ nes religiosas. Se le honra mediante la alteración de las condiciones normales de la voz. es decir. que soy burlado. i. con el éxtasis). Intuición. A Siva no se le rinde por las obras. olfato. dedicándome simultáneamente a cosas irracionales. sigo dentro de mi círculo estético. su cuerpo se funda sobre la dicha suprema. Observo que no puedo llevar adelante mis odiosos estu­ dios (político-racionalistas) sin inmunizarme una y otra vez. Define el partido del orden como «el representante privilegiado. de los miembros del cuer­ po (con convulsiones y espasmos. económicas y sociales del presente y del pasado». La Comuna de París y la idea del Estado de Baku­ nin. Por tanto. es decir. filosóficas. oído. aunque sea un criminal. Cuando una teoría política me gusta. también la intuición). «El partido del orden busca mantener el mundo en la estupidez y en la esclavitud. jurídicas. utópica. poética. vista. los maestros de la verdad son en realidad maes­ tros de Maya (maestros de la ilusión). Veintiún Parusas (ángeles) acompañan al lugar más alto a quien sacrifica su existencia a Siva. El mundo visible es vano y fue construido por Maya. temo que es fantás­ tica.» (Tal vez habría menos que oponer al partido del or­ 62 .19X5 PRIMERA PARTE Es quien aniquila el dolor. por tanto. tacto: éstos son los seis horrores de Satvam (es decir. de los ojos. Quiero entresacar algunos de los puntos principales y glosarlos. y que.v il. gusto.

.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 den si todavía existiera una jerarquía de valores eficaz.) 63 . aquellas verdades con las que la humanidad se mantiene en pie o cae. En Europa. «El Estado se asemeja a un gigantesco matadero o a un cementerio. es precisamente porque el universo no se rige por un sistema preconcebido. en la que el partido del orden ocupara un rango subordi­ nado. el partido del orden aspira al máximo rango que la conciencia de hoy puede otorgarle. No obstante. La quimera religioso-judía de una legislación divina conduce a un absurdo sin igual y a la negación de todo orden y de la naturaleza en sí. donde en medio de las sombras y bajo el pretexto de una idea de representación de los intere­ ses generales se dejan sacrificar como víctimas obedien­ tes todas las verdaderas aspiraciones. tales leyes son. Constituyen la columna ver­ tebral del espíritu. todas las fuerzas vivas de un país. Pero la antigua jerarquía se ha quebrado y no dis­ ponemos de una nueva. me parece a mí. Pero no se negará una mutila­ ción y un descenso del tono de todas las exigencias al mí­ nimo.) 2. una involución . Las verdades de esta naturaleza pertenecen a la esencia.» (Parecerá exagerado. «Si en el universo el orden es posible y conforme a la naturaleza.) 3. con las que prospera o se viene abajo. se está estable­ ciendo a la vez su carácter inviolable y necesario para el bien de la humanidad. en rea­ lidad. forzado. Si se proclama una verdad divina.» (Aquí se plantea la cuestión de qué es una ley y si existen leyes divinas.. a la biología del ser humano tan­ to como los órganos físicos.

Eso indica un gran aisla­ miento y un empobrecimiento. Es preciso escribir frases inexpugnables. del T. como el gusto. el ritmo y la forma. ¿Y por qué es así? «Parce que la démocratie refuse les moyens d’existence à l’écrivain. La sintaxis se ha sacado de quicio. parce qu’elle encourage le monstrueux mandarinat des journalis­ tes. Vil. tanto mayor será el rango. un esfuerzo desesperado por recibir una buena acogida. se puede desplegar un poema como si fuera un mapa. PRIM ERA PARTE Marinetti me envía Parole in libertà. VII. Cuanto mejor sea la frase. Los escritores buscan las pa­ siones en lugar de ocultarlas.»6 6 «Porque la democracia priva al escritor de los medios de subsis tencia. 1 4 .» (N. Según Florian-Parmentier (Histoire de la poésie française depuis 25 ans) desde Rousseau «la sensación» se ha vuelto todopoderosa. hay que volverlo a encontrar. Frases que re­ sistan cualquier tipo de ironía. Ya no existe lenguaje. Son simples carteles con letras. Desactivando la sintaxis o la asociación susceptible de ser atacada se preserva la suma de lo que constituye el estilo y el orgullo de un escritor. porque fomenta el monstruoso mandarinato de los periodis­ tas. Cangiullo. Buzzi y Govoni.191 5 9 . Disolución hasta lo más profundo del proceso creador. anuncian los astrólogos y mayorales literarios. por llamar la atención a toda costa. Las letras están dispersas y apenas se pueden reunir de nuevo.) 64 . escrito por él mismo. la cadencia.

en los que me dedico a cultivar la lengua y. De vez en cuando lo echaba de menos. La palabra ha perdido cualquier dignidad. El capítulo «Johann.8.» 3 1 . Dos nuevos capítulos de la novela. una figura imagi­ naria. N i tampoco su dra­ matismo cinematográfico. Ya no creemos en la inteligencia. 8 Se refiere de nuevo a Tenderenda der Phantast. Me han puesto el sello de la época. que a su vez se convierte en objeto de ironía. cada uno de ellos de cuatro a cinco páginas. La palabra se ha revelado. 65 . Uno de los fragmentos se titula « Jo ­ hann. Pero ¿cómo se dice en los Soñadores de quime­ ras?8 «Nos internamos en la noche y olvidamos colgar­ nos piedras pesadas como lastre. No se ha he­ cho sin mi colaboración.7 ¡Qué digo capítulos! Pequeños fragmentos. Ahora flotamos libre­ mente en el aire. A la palabra hay que dejarla tranquila. Nos hemos puesto en marcha para salvar del populacho a este animal. el caballito de carrusel». Sólo una palabra como aclara­ ción: somos soñadores de quimeras. En él. el caballito de carrusel» se publicó en Cabaret Voltaire. v in . junio de 1916. habitó entre nosotros. que cuenta con todo nues­ tro respeto. 2.» 7 Tenderenda der Phantast. dice: «¡Apreciado señor Feuerschein! Su genuina naturaleza humana confederada no nos impone.Vil. a la vez busco la forma de quedarme con un res­ to de tranquilidad.V II.PRELUDIO: EL BASTIDOR 1915 jó. La palabra se ha convertido en mercancía.

Para Alemania. En Ginebra era más pobre que un pez. Los peces son seres místicos.I caba un nuevo camino más corto hacia el océano. y desde Flandes se marcha a Francia con un frente amplio. una amenaza inmediata para sus costas. se les debería matar ni comer.» (TV .! ricos. del T. os lo suplico. Sauvez-moi de l ’horreur de l ’entendre crier. Amberes signifi. / ahorradme el horro de oíros gritar. Hay que quitarse la costumbre de los sentimientos lí. j’ose vous en prier. la cortesía más llana obliga a que uno se guarde sus sen­ timientos para sí mismo. sin obstáculos.) 66 . Es una falta de tacto hacer alarde de emociones en tiempos como éstos.1 9 15 PRIM ERA PARTE Delaisi me ha permitido conocer el complot económico I de la guerra (La guerre qui vient).9 (r a c i n e ) IX. La decencia más elemental lo exige. Ahora entiendo por qué un pequeño país como Bélgica era tan importante I para todos los partidos.j rar si cada cual quisiera hurgarle con el dedo al otro en la 9 «Guardaos vuestra sangre. para Inglaterra. Habría podido darles un sermón a los pe.I ces sobre esta cuestión. Ya no me podía j mover. ¿adonde iríamos a pa. Me sentaba a la orilla del lago junto a un pesca­ dor con su caña y envidiaba a los peces por el cebo que él les lanzaba. no . mientras que la línea del Rin está llena de montañas y fortificaciones. Además. La propia Bélgica posee una rica industria carbonífera y metalúrgica. Épargnez votre sang.

es decir. entre el pescado. El que acabó con las ideologías en Alemania de la forma más sistemática fue Bismarck. mi paso lento y vacilante hace tiempo que le han revelado que soy un «artista». nada más.p r e l u d io : el b a st id o r 1915 cavidad de su corazón? G racias a Dios todavía no somos tan desvergonzados como para ir cantando las letanías incluso por los mercados. 1 5 . en el corazón de Europa. En el resto del mundo también le jugó una mala pasada a la ideología. Si un depen­ diente me vende un par de tirantes. yo mismo noto a la legua que el que se sienta allí no es más que un fantasma. H e realizado todo tipo de esfuerzos para si­ mular ante mí mismo una existencia real. La timidez de mi tono de voz. También por eso evito dejarme ver. Contra él se dirige todo el desencanto. Una vez. incluso acompañado. Si ocupo una silla. 1 8 . E l colapso adquiere dimensiones colosales. un per­ sonaje de aire. Soy cortés y servicial. Ya ni siquiera podrem os apoyarnos en la antigua Alemania idealista. IX. un idealista. Jam ás se le perdonará a Alem a­ nia que este sueño haya terminado. protestante-ilustrada de la Reforma y de las 67 . veremos cómo el suelo desaparece por completo bajo nuestros pies. i x . A cualquier ciudadano más o me­ nos resuelto y enérgico le resulto sospechoso e inferior a él. sonríe con aire de su­ ficiencia y de una forma inconfundible. hubo un país en el que parecía haber un campo de cultivo perfecto pa­ ra la ideología altruista. Es un error creer en mi presencia. Porque aquella Alemania piadosa.

se remon­ tan a un rancio ideal de Renacimiento: el «derecho del 10 Theobald von Bethmann-Hollweg (1856-1921). IX.1 9 15 PRIM ERA PARTE Guerras de Liberación trajo consigo una autoridad de la que se puede decir que ha destruido y confundido los úl­ timos focos de resistencia frente al reino animal. 2 5 . no sólo del lenguaje del poder. Sólo admito que estoy esforzándome por desprenderme de mis cos­ tumbres germanas. porque también el pueblo admitió las palabras de Bethmann10 sobre la necesidad que no conoce precepto alguno. lo inmoral. IX. por desgracia. Ya hace tiempo que no me obedezco ni a mí mismo. 0 . sí. En últi­ mo término. canciller ale mán entre 1909 y 1917. los pasto­ res protestantes fueron los portavoces con menos escrú­ pulos y los intérpretes de este discurso deshonroso. toda esta civilización no era más que apa­ riencia. 68 . Puedo imaginarme que llegará el momento en el que busque la obediencia de la misma manera que he sa­ boreado la desobediencia: a fondo. La filosofía con la que los generales intentan fun­ damentar su actuación es una versión vulgarizada de Maquiavelo. Dominaba el mundo académico lo bastante como para corromper también al pueblo bajo. así de des­ confiado me he vuelto respecto a mi origen. No presto oído a ningu­ na voz que sea más o menos razonable. sea­ mos conscientes de ello o no? ¿Y más profundamente cuanto menos lo reconocemos? 2 . el protestantismo. Los curiosos términos del lenguaje del poder y. ¿Acaso no está metido en cada uno de nosotros el cuartel. noble.

Sin embargo. la empiezan y hacen que venga un jurista trabajador para que pruebe que efectivamente es justa». 4- Z ü r i c h . X . la indignación de todas estas fuerzas desatadas? Si es verdad que la lengua nos convierte en reyes de nuestra nación.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 más fuerte». los poetas y pensadores. la contradicción. Ahora estoy viviendo en la Grauen G as­ se y me llamo Géry. En el teatro. cuan­ do siente que todo ello está íntimamente unido a su ser? ¿Cómo podría reafirmarse una persona cuyo fantástico yo sólo parece estar hecho para acoger en sí y sufrir has­ ta el fin lo inaudito. entonces nos­ otros. Las palabras de Fede­ rico II: «Si los príncipes quieren la guerra. a todo desorden. existe una moral del pueblo. Han pasado dos días y el mundo tie­ ne otro aspecto. estas palabras precisamente son las que están siendo contestadas de manera tajante. el maquiavelismo se ha desprestigiado. Las guerras maquiavéli­ cas en la vieja Europa ya no serían posibles. ¿Cómo puede sentirse bien un hombre. la «necesidad que no conoce precepto algu­ no». somos sin duda los culpa­ bles de este baño de sangre y los que tenemos que ex­ piarlo. a toda suerte de problemas y de delitos. se recuerdan dis­ posiciones legales en su contra. A pesar de todo. a esto se le llama muta69 . cómo debe vivir cuando se ve inclinado de manera fatal por su propia constitución personal a todo tipo de aventuras. 1 9 1 5 . el «lugar al sol» y cosas por el estilo. Se llama a los ma­ quiavélicos por su verdadero nombre.

Pero el hombre tiene muchos tipos de yo. 70 . ni con mucho. Lo que no se puede conservar hay que dejarlo caer. como la cebolla tiene muchas capas. tan mal como nosotros hoy. En el interior siempre quedan más capas. Tuvieron la mínima deferencia de dejarle que siguiera buscando. El temor les cierra a aquello que es digno de respeto. Aquel filósofo que buscaba hombres con un farol no lo tenía. Aquí florece la magia egipcia y el L i­ bro de los sueños está en las mesillas de noche de aquellos que pasan de largo ante los ojos cerrados del día." Domina con sus desplu­ madas alas un pequeño barrio que por la noche se trans­ forma todavía más. pero también es muy vulnerable. Antes habría hecho referencia a su intento de suicidio en el lago de Zúrich. No le apagaron de un soplo el farol ni su propia luz. El ser más tierno.1 91 5 PRIMERA PARTE ción o cambio de escena. El extraño pájaro cuyo nido me ha acogido se llama flamingo. Soporta el martirio más amargo con tal de no desprenderse de sí mismo. por­ que temen por las heridas de su alma. sin duda. Pocos llegan a esta intuición. Hay hombres que no aceptan en absoluto prestar su yo. Es sorprendente ver con qué tenacidad se aferra el hombre a sus prejuicios. Desprenderse del yo como de un abrigo agujereado. más íntimo del hombre ha de ser muy sensible. " Flamingo era el nombre del grupo de vaudeville en el que se in­ tegraron Ball y Emmy Hennings. Nada importa un yo más o menos. Se fi­ guran que sólo tienen un ejemplar de él. a esta sospecha.

arriesga su vida. También se podría decir que el aventurero se apoya en una ideología del azar. Si se presenta la ocasión. La vida decente. pero no ejerce de diletante con él. H e ido con él a la farmacia. Lo que le lleva de una vivencia a otra no es la veleidad de su humor. a uno de los numerosos volcanes que existen. el dandy es otra cosa. E l aventurero siempre es un diletante. el dandy. Por eso parece oportu­ no atenerse a la distinción. segura. Lo que más le gustaría es ser Iván el Terrible. sino confirma­ ciones de su superioridad. aunque 71 . El curioso. Tampoco llevan el diablo en el cuerpo. resuelta. X . surgen de la arbitrariedad y corren de su cuenta. Lo concibe como un enigma. se presenta en ciertas épocas de formas inciertas. Mi vecino. No busca conocimientos. Las aventuras del dandy corren por cuenta de su tiem­ po. las vivencias del aventurero. sino la consecuencia de un pensamiento y la lógica de los hechos espirituales.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 3 . Las pasiones de los hombres no son en absoluto tan grandes como a veces parece. está enfermo del estómago. por el contrario. intenta penetrar en él. También él busca el peligro. en una del destino. en modo alguno. P e­ ro puede lograr que lo incierto sirva como atestado y prueba de una conducta honesta. Deposita su confianza en el azar y se abandona a sus fuerzas. Es demasiado ambicioso. Esto no es nuevo. Intenta rodearse de un halo terrorífico. si no. porque ha bebido demasiado petróleo de una lámpara de bron­ ce. Tiene que beber petróleo para escupir llamas de tres metros de largo. Pero ¿por qué tiene que escupir llamas? Se lo podría dejar tranquilamente al Estróm boli o. el casero. pero confía en salir airoso.

pero no podría vivir sin el con­ vencimiento de que mi destino personal representa una versión abreviada del destino del conjunto del pueblo. x . que me siento rodeado por ella en todas partes. no habría fuerza en el mun­ do que me pudiera convencer de que no son mis compa­ triotas. en medio de los cuales vivo. Para que me desprenda del tiempo y fortalezca mi fe en lo improbable.1 9 15 PRIM ERA PARTE también lo pueda parecer. Tiendo a comparar mis vivencias particulares con las de la nación. En la mayoría de los casos és­ te sólo les sirve para su engrandecimiento y para infun­ dir terror. ¡Qué ingenuidad la de estas gentes que se consumen víc­ timas de enfermedades incurables y se someten a un tra­ 72 . Uno también puede alardear haciéndose un nombre con lo diabólico. Hasta tal punto llevo sobre mí la marca de mi patria. Prácticamente considero una cuestión de conciencia el percibir cierto paralelismo. 4 . Para que viva la parodia de lo que una vez tomé en se­ rio: el bastidor. Los satánicos de todas las épo­ cas han sido más vanidosos que auténticamente perver­ sos. Si tuviera que admitir ante mí mismo que me encuentro en­ tre salteadores de caminos. Si en el momento de mayor quietud me pregunto para qué ha de servir todo esto. Puede que sea un antojo caprichoso. me respondo sin dudar: Para que me desprenda para siempre de mis prejui­ cios.

A quien ha consumido todas sus dudas y esperan­ zas ya sólo le pueden consolar las drogas. El Oriente no es sólo un paisaje. Así que.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 tamiento fundado en el racionalismo! No hay duda de que es una gran época: para un psiquiatra. que permiten penetrar profundamente en un más allá imaginario. Las drogas son estados humanos de perplejidad y dicha concentra­ das. Si los comedores de opio y los morfinómanos considera­ ran oportuno dar explicaciones. según el grado de nostalgia o decepción. se regula.X. El mero hecho de encontrar la voluntad para ello ya es motivo de admiración. por desgracia. siempre tan normal. Los estupefacientes tie­ nen un sentido complementario con relación al ideal. descubriríamos que ellos construyen un mundo para sí mismos que. esa dosis. un mundo peligroso para la vida. La dosis que uno necesita para que la vi­ da todavía le parezca soportable. se ha perdido o jamás existió. que sabe de apuestas formidablemente audaces y también de pérdidas. Un mundo de extremos en lo bueno y lo malo. ¿por qué no habría de agrietarse y partirse el en­ calado que recubre el corazón humano? 73 . sin embargo. un mundo con una forma heroica de pen­ samiento. mantener los ojos abiertos: en estos tiempos es un empeño en el que hay que perder toda esperanza. Llevar una vida firme y. 5. sino una región del alma. Las montañas se desplazan y las ciudades se elevan en el aire. para nuestra Europa. con independencia de su constitución física.

adopta un gesto serio y se levanta de la mesa. 74 . la hum ildad y el propio rejuveneci­ miento.19 1 5 PRIMERA PARTE Parece que hay una filosofía de los estupefacientes. «ofreció su sangre. sus leyes me interesan. una capa de la hu- 6. Uno ya no está seguro de sus pensamien­ tos con todos los epilépticos que le rodean.X . Alguien dice: «Fue el primer líder so­ cialista. x . que la conciencia aún no ha conquistado sistemática­ mente en parte alguna. replica la directora. dice el director para concluir el debate.» «Un hombre como Bismarck». Los narcóticos vendrán a quebrar la esterilidad de la v i­ da moderna. es decir. ¿Qué pueden querer decirlos rusos con «ir al pue­ blo»? Puede significar muchas cosas distintas: i. Minan todo el terreno. Descubrir el pueblo. Se habla de Cristo. Se abre un mundo inquietante que está aún por explorar. Se comprende que haya pueblos para los que los narcóticos pertenecen a la esfera re­ ligiosa. La alegría de vivir ha de acabar fortaleciéndose. E l yo desea revocar las cir­ cunstancias adversas en las que se ve inmerso.» La costurera de los ojos cargados opina: «Fue­ ron las mujeres quienes lo soportaron. i l . Completan la dimensión psicológica. que resulta demasiado simple. como un método o una escuela preparatoria para el desgaste. adormeciéndose o siendo aniquilada. un índice de transformaciones. Es un trigo de mil demonios el que crece allí. Sonríen cuando uno dice «¡Salu d !» y sienten aversión por todas las cosas nuevas y vivas.» «Fue un caballe­ ro».

Los huesos de los pómulos se pintaban con rosas y no­ meolvides. y me resultó muy di­ fícil separarme de ella. A esa cala­ vera me recuerda la que en este caso todavía vive. Pero también puede significar 3. Se habían abierto tumbas y. com o un nuevo continente. la abandoné precisamente en Berlín. Llevar la educación a este pueblo y obtener de él una nueva formación más sólida. Pero ¿de qué vida se trata? La creencia supersticiosa 75 . E l caput mortuum que llevé conmigo tanto tiempo era la cabeza de una muchacha de veintidós años. Estaba completamente loco por esta jovencita de ciento treinta y tres años.» La «Calavera»: ése es el nombre que los apaches le han dado en su lengua a una muchacha. porque no se conocen limitaciones de ningún ti­ po. A través de sus ras­ gos faciales consumidos se perfila su esqueleto. Pero por fin.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 inanidad despreciada y mirada con desdén hasta ahora. me gustaría tomar las pin­ turas y dar color a su rostro consum ido dibujándole flores. aquella experiencia vital que en el Credo se desig­ na con las palabras: «Descendió a los Infiernos. cuando me marché a Suiza. la vida palpita con un pulso más fresco y desen­ vuelto. al hacerlo. En otro tiempo llevé conmigo de ciudad en ciudad una calavera que había encontrado en una antigua capilla. quedaron al descubierto es­ queletos centenarios. Sobre la tapa del cráneo escribían el nombre del difunto y añadían el lugar de nacimiento. 2. Cuan­ do contemplo a la muchacha. Aquí. muerta en 18 11.

na­ turalmente. Se ha escrito mucho sobre el carácter y la moral de la sociedad de hoy. Pero cuando los hombres ni siquiera poseen ese carácter y esa moral. es un grave engaño. Será de utilidad olvidar y volver a olvidar. a pesar de ello. la gente sucumbe a las peores influencias del prestigio burgués. y.X . de reaccionar. Hay que pasar como a través de un mal sueño. y más en el de una gran ciudad. Al despertar hare­ mos bien en no reconocer ni siquiera lo que hemos soña­ do. ¿qué importa que busque la vida por sí misma. ¿quién tiene fuerzas para hacerlo? ¿Quién puede estar tan lleno de las cosas de Dios como para no verse afectado por el embate? ¿Quién tiene su corazón y su fantasía tan cerrados. Aquí. es ciertamente desconso­ lador. desinteresadamente? ¿Tanta muerte hay en mí 76 . 1 3 . está pendiente del récord más im­ presionante que celebran los periódicos. Hay que guardarse de llamar a la época y a la so­ ciedad por su auténtico nombre. como si me hubiera sumergido tan profundamente en una pesadilla tan amenazadora que ya no alcanzo a ver la inocencia de las cosas. Porque. con los labios apretados y los ojos absortos.1915 PRIMERA PARTE de que la integridad y la moral se pueden encontrar en el pueblo bajo. sucumben a su sugestión. Pero. sin mirar a derecha o izquierda. se entrega a cualquier placer caducado que le llega desde arriba co­ mo un desecho. Hay que guardarse de hablar. tan a salvo como para que no penetre ningún tipo de substancia venenosa y los haga pedazos? De vez en cuando es como si ya hubiera caído sin remisión en la obscuridad de la magia. dejarnos caer y no armar jaleo si es que podemos olvidar.

fueron escuchadas tus palabras y. contemplé la visión: los hombres que se encontraban conmigo no veían nada. pues ahora he sido enviado a ti. Repetidas notas me animan a releer la historia de Daniel. ni el olor del fuego había quedado en ellos» (3. me incorporé temblando todavía. porque las fuerzas me abandonaban. Daniel es el intérprete de los sueños que es lanzado con sus amigos al fuego y arrojado a los leones. Dame la fuerza para reconocerla. he venido yo ” » (10. x . hombre preferido por Dios. debido a ellas. »El continuó: “ No temas. 77 . al sentirlo. pero un gran terror los invadió y huyeron a esconderse. presta atención a las palabras que te voy a decir e incor­ pórate. rostro en tierra. pálido el rostro casi hasta des­ vanecerme. 27). ni sus vestidos se habían alte­ rado. Daniel. más aún. »Una mano me tocó y me hizo enderezarme temblan­ do sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. » Y me dijo: “ Daniel. 7-12). »O í entonces el rumor de sus palabras y. con el fin de comprender. »Quedé así yo solo contemplando esta imponente vi­ sión. Se­ ñor. Daniel. me sentí sin fuerzas.” A l decirme es­ to. perdí el sentido y caí de bruces. «Sólo yo. i ç . pues desde el pri­ mer día que tú. Pero su­ cede que el fuego «no había hecho ningún mal a la per­ sona de aquellos jóvenes y que ni siquiera un pelo de su cabeza se había quemado.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 o en mi entorno? ¿De dónde procede aquello que me mue­ ve? ¿De la luz o de las tinieblas? Tu imagen busco. decidiste hacer penitencia ante tu Dios.

Pero 78 . aunque incluso esto comporte una dificultad. pero de vez en cuando me pa­ rece como si la Historia entera estuviera ahí dispuesta para mí. Como si se hubiera convenido en secundar mi juego. ¿adonde habría de ir? Suiza es una jaula de pájaros rodeada de leones que ru­ gen. porque el concepto de ley contradice la naturaleza. una tendencia destructiva. Educa para la hipocresía.I9I5 PRIM ERA PARTE Son delirios de grandeza. ¿qué puede surgir de la protesta? La pro­ testa exige una y otra vez situaciones precarias en las que se enciende y se aviva. Sin Dios. con la que toda psicología acabará por desaparecer en lugar de experimentar un impulso. porque somos ateos. Resulta de lo más sorprendente que del protestantismo pueda surgir una cultura. ¿cómo se habría de poder leer en ella? Sin Dios se pueden constatar leyes naturales. sin distancia respecto a la vida. por ejemplo. ni siquiera queda la psicología. ¿Qué puede verse del hombre si no se le contempla con distancia y alejado? Además: si no se confiere valor alguno al alma. sólo es una reducción a hipóte­ sis biológicas de manifestaciones intelectuales y cultura­ les. porque.X. Pero ¿leyes del alma? Lo que Nietzsche llama psicología. Si ahora quisiera huir de nuevo. 16. Como alemanes no tenemos espíritu formal algu­ no. E l protestantismo práctica­ mente viene a instituir la falta de creatividad como prin­ cipio.

considerándolo más profundamente. en ocasiones me parece que estoy equivocado.. Sin embargo. y se me plantea la pregunta personal de cómo me puedo substraer a este circulus vitiosus. como alemán y como protestante siento aversión hacia el protestantismo. no de nacimiento. eso es lo que di­ cen las duras palabras: «Sabemos que no hacemos lo correcto. sino por el entorno. ¿Acaso no hace tiempo que los presupuestos de los que surgió el protestantismo se dejaron de lado o fueron denunciados? Entonces. sucumbirá esta tendencia.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 cuando se dejan de lado las malas condiciones o éstas se han declarado como tales. ¿O es que existe otra forma de interpretarla? ¿Por ejemplo. Sin embargo. la católica? ¿Y sería en­ tonces la libertad la aprobación incluso de una equivo­ cación reconocida? Porque. ¿no se ha vuelto superfluo el protestantismo e incluso un auténti­ co tormento? Es bien curioso: como alemán soy a la vez un protestan­ te rabioso y apasionado. Mi problema es el protestantismo y. de hecho. ninguno protesta hacia den­ tro. x .. La Alemania oficial está integrada en su mayor parte por protestantes.» 1 7 . ¿qué sentido tiene ya la pro­ testa? No se puede protestar contra las leyes de Dios o de la naturaleza humana (y los dogmas exigen que se los entienda así) sin estar loco. aunque no me haya quedado otra elección. Por ello. todos lo hacen exclusivamente hacia fuera. Si A le­ mania sucumbe. Estoy esforzándome con toda la pasión de la que dispongo en cerrarme por completo y para siempre cier­ 79 . la libertad.

Mi vida presente está dispuesta a apoyarme decididamente en esta intención. una existencia burguesa y otras similares). Es necesario que borre el texto trémulo que otros han escrito. por ejemplo. Pero ¿cómo. es don­ de el individuo puede compararse. Mi conciencia superior. cuando todas las normas están trastocadas y confundidas? ¿Cuando imágenes falaces do­ minan no sólo el presente. A veces. «Conócete a ti mismo. de la literatura y de la política. se desacraliza y se devalúa? ¿Cuando todas las voces de la sinfonía andan a la greña unas con otras? ¿Quién va a querer conocerse a sí mismo entonces? ¿Quién va a que­ rer encontrarse a sí mismo? Es necesario que me desprenda de todo mi respeto por la tradición. la opinión y el juicio. donde puede verse y corregirse. mi intuición me lo prohíben. una carrera. cuando raza y tradición. cuando la sospechosa «armo­ nía» de mi naturaleza toma una decisión tras una larga lucha interior. cuando sangre y espíritu.» ¡Cómo si fuera tan sencillo! C o­ mo si para ello sólo se requiriera buena voluntad y una mirada vuelta hacia el interior. tener una equivocación. el éxito.PRIM ERA PARTE tas vías y posibilidades (como. para hundirme de nuevo a mí mismo. . No puedo permitirme que afloren en mí cier­ tos talentos y capacidades. dar un mal pa­ so. Allí donde encontramos un ideal eterno anclado en las formas fijas de la educa­ ción y la cultura. cuando toda posesión segura del pasado pierde su carácter divino. huelo la basura y me esfuerzo instintiva­ mente por cometer algún tipo de tontería. sino las generaciones.

Deja que siempre caiga como víctima. rodéame con tu sagrado fuego.\ 2. «Mientes». átame y róbame el último don. 2 1 . La Orden del Águila Negra.x . Los ru­ bios cabellos le caían graciosamente sobre los hombros. «lo que el Otro ha creado. Séllame la lengua. pero sólo por tus manos sacerdotales. misericordioso. dijo Caín. envuélveme en la noche. Mi opinión es que cada cual tiene que luchar en su puesto. la Cruz del Mérito de i . También se puede lle­ var la Cruz de Hierro en las espaldas. Derrama mi vino. dijo Caín.a o 3. ¡O h!. Eres un traidor a nues­ tro orgullo. x . dispérsame.a clase. que yo he sufrido en ti. Abel amaba la lengua de los pájaros. «Amas».0 . Abel no le entendió. Noto que caigo en una ligera locura que brota de mi ili­ mitado amor a ser otro. todo ello lo he tira­ do hoy por la tarde junto a mi llamamiento a filas al lago de Zürich. Bromeaba con el fuego.» Entonces Abel reconoció la voz y sus ojos 81 . para que se hunda. No ha de ser pre­ cisamente en el pecho.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 2. Se sentaba al fuego y construía una torrecilla con las cenizas. la Medalla al Valor. Soplaba sobre la llama y la llama saltaba hacia sus claros cabellos y le tiraba de ellos. Fue un día a finales de otoño cuando Caín mató a su her­ mano.

somos un pueblo de músicos. lleno de una confianza ilimitada en la fuerza omnipotente de la armo­ nía. Su calza­ do era de flores trenzadas entre sí y una última abeja lle­ gó para chuparles la miel.X. que al final. Vio alzarse una cruz de la que Abel. Z2. Ocultó sus ojos en el pecho de Caín. él lo estrechó entre sus brazos. Hay crímenes atroces que se convierten en voti­ vos y lances que rayan con lo promisorio.PRIM ERA PARTE quedaron horrorizados. con todo. Da igual que empecemos en ma­ yores o en menores y entonemos las más arriesgadas di­ sonancias: creemos. Sus ropas se las habían arreglado los pájaros con sus alas. la . Aterrado. Caín sintió un dolor ardiente en la frente. Entonces.. y los corzos ve­ nían a amamantar a sus crías bajo sus pies y el cielo de­ rramaba estrellas y lágrimas. Y Caín miraba la conmovedora pobreza de aquel al que había dado muer­ te. Pero la sangre de su hermano se levantó y gritó y lo persiguió. el niño. Caín se asustó y huyó. Abel yacía sumiso y su postura denotaba que nunca más volvería a jugar en los campos. Entonces Caín vio J que Abel lo había reconocido y lo hirió. cayó vencido sobre el montón de leña que había cerca del fuego. para todo tipo de osadías y aberraciones. colgaba. el niño. Abel. en la fuga. nunca más instruiría a las fuentes ni conversaría con los vientos. Entonces. fue marcado con una señal. Entonces. nunca más atraería con halagos al cabrito pin­ to. Y eso puede servirnos como carta blanca para cierto tipo de tentaciones y experimentos. Nosotros. Las manos de Abel yacían abiertas y vacías. La torrecilla de cenizas se elevaba como único testigo junto a los rescoldos del fuego. los alemanes.

p r e l u d io : el ba stid o r discordia más obscura. recurriendo a un único tema sobre el que distri­ buye los acentos según el caso. cegado y engañado. pero siempre fascinado. X . tanto más insignificante es el matiz decisivo. ¿De qué sirve que me deje caer? No llegaré a perder la cabeza hasta el punto de que no siga estudiando las leyes de gravitación universal mientras caigo. ¿Acaso un árbol florecería más deprisa si se le re­ gara? ¿Se les podría devolver la vida a las ramas secas de este modo? Es humilde invitado en variétés de escoria. esto representa una objeción contra la psicología. sino el carácter proteico de quien presenta el objeto. Me di cuenta de ello muy pronto.x . más áspera habrá de resolverse y encajar. con este o 83 . Cuanto más grande es el psicólogo. en un gesto de acompañamiento apenas perceptible. cuando de niño relataba alguna vivencia. Siempre es arbitraria y no caracteriza el objeto. Puede encontrarse en un tono cadencioso. 2 6 . 2 4 . que ha de venir a liberar a su pueblo de la diversidad que resuena de forma contradictoria. Un buen psicólogo logra infundir temor o tran­ quilizar. donde patalean diablesas tatuadas con flores. Así que se podría decir que la armonía es el mesías alemán. Sabía de antemano la im pre­ sión que lograría con esta o aquella cadencia. Su tridente le seduce para que se precipite dulcemente en el infierno. El psicólogo siempre es un so­ fista.

Que cualquier acción y cualquier opinión. conocedores de sus prote­ gidos no lo fueron. sorpresa. se haga plausible y esté motivada. A los que concibieron teorías de este es­ tilo y se alimentaron de ellas. 2 . incluso la más osada y absur­ da. dando por supuesto tácitamente que el más divino de to­ dos nuestros dramaturgos no necesitaría una motivación terminante. No sé si la Dramaturgia de Hamburgo es un regalo usual y adecuado para la primera comunión. Sin embargo. les gustaría haber sido afectuosos amigos del pueblo. en la medida en que cuentan con el entusiasmo de las masas. El teatro vive de la misma sofística.x . En mis ejercicios de estilo infantiles intentaba despertar simpatías incluso por la abominación que más clamara al cielo. Para la gente corriente son reforma­ dores convencidos. curiosidad o aversión.1915 PRIM ERA PARTE aquel matiz: compasión. me parecen bastante román­ ticas e insulsas. Ahora sé cómo se ven las cosas desde aquí abajo y las teorías socialistas. Los dramaturgos clá­ sicos exigen que cada figura se comporte adecuadamen­ te. A l final se logra que uno también se sienta legitimado de forma personal para todo tipo de audacia y extravío. Con los reformadores sucede lo mismo que con los pe­ 84 .7 . es curioso que el resultado fue que mi público se volvió para mí digno de desprecio. Nada me parecía más fácil. M arx probó suerte como poeta antes de empezar a contar con los instintos de la masa. en cada caso. Me gustaba mucho sacar partido a este ins­ trumento. que no han prosperado en la auténti­ ca esfera de su ambición. incluso el malvado más recalcitrante.

el vigilante ojo de Argos de Suiza.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 riodistas. Se podría pensar que hubieran conser­ vado un corazón abierto para los objetos superiores y. Basilea me parecía la ciudad de los humanistas. la que se refiere a su ocu­ 85 . 2. las curiosidades y las anomalías. Entonces. quedarse aquí sin poder dar referencias sobre su madre y su bisabuela hasta la sexta generación lo pa­ saría mal. porque yo mismo me he convertido en curiosidad. efectivamente. me encaramaba a las cuadernas de las to­ rres de la catedral y admiraba los tres banquitos vacíos ante los que el joven profesor Nietzsche de Naumburg explicó a los griegos. aunque sólo fuera en broma. Una vez estuve estudiando en Basilea. Sin embargo. en sus programas se manifiestan en contra del trabajo intelectual. así es. En sus folletines lo critican y censuran. A juzgar por los testimonios de mi entorno. Ahora será la ciudad de los en­ terradores. en muchos casos. Ambos han probado suerte como poetas antes de convertirse en pasantes de la vida cotidiana y salva­ dores del mundo. Quien intentara. 5BAS ILEA. m u­ chas veces. anomalía y ente­ rrador.XI. Como cuando uno es estudiante nunca sabe por dónde debe empezar. Basi­ lea es la escoba moral y. le sobreviniera un tic nervioso ocasional justo en el momento en que le formulan la pregunta capital. por así decirlo.. lo que les ha resultado inalcanzable pasa a servir como fantoche para su venganza. A quien. para colmo de males. hice que me enseñaran cuadros de Holbein y Bócklin.

todas las ejecuciones. To­ do lo soterrado y callado se revuelve y se saca afuera a golpes de tambor. el estado o la dignidad. toca con algo más de fuerza. hambrunas. fusi­ lamientos. entonces toca hasta que tienen que escayolarle los dos brazos. todas las épocas de peste y los saqueos. Toda la ciudadanía participa. quien tiene algo en su corazón o. Si en su visión del mundo hay una secreta melancolía. todo el mundo. se encontraría en veinticuatro ho­ ras puesto en la frontera sin el menor cumplimiento y devuelto allí de donde es natural su nerviosa lengua. Se recuerda a los amigos y parientes fallecidos. todas las or­ denanzas municipales. en una palabra. todas las instituciones y acontecimientos espantosos y luctuosos de esta obscura existencia y se los expulsa del alma a golpes de tambor. Aquí. Pero si existen emociones que permiten deducir sin ningún género de dudas un defecto. ha­ ce sonar el tambor y se hace entender. en un plano más amplio. Sólo se toca el tambor una vez al año y de forma sumaria. Se recuerdan. Aquí. se recuerdan las dichas ilusorias de este mun­ do y. Afloran los sentimientos más ocultos. lo que es lo mismo. por así decirlo. lleva consigo el tambor (ahora hablo del pequeño. Es una auténtica orgía de matracas y un día de oración y peni­ tencia sonado. en su conciencia. quiebros y cadencias más diversos.5 PRIMERA PARTE pación en este mundo. sequías e incendios. Basilea no entiende la Inmaculada Concepción y tampo­ co la forma de hablar atropellada. batallas y cuarteles imaginables. con los redobles. no del grande) como . Se descarga lo acumulado sin consideración por el rango.

esto es lo peor. Considerado como alar­ ma y despertador es la resurrección de los muertos. en el Juicio Final. ¡Qué arruinado está todo y cuánta desesperación! ¿Qué saldrá de aquí? Hay que considerar como una gra­ cia el poder vivir en este albergue de piedra. Y se puede decir que.. e incluso es una gracia.12 Aquí no puedo es­ perar nada bueno. uno de Basilea haría bajar a otro al Orco más obscuro a golpes de tambor. Llegué con dolor de muelas. Pero la vida es inagotable en grados y matices por lo que se refiere al malestar. in­ fundiéndole un terror absolutamente insuperable. algodón y alcohol. Basilea es una ciudad suiza. Esto del tambor es demoledor. Uno siempre se imagina que no puede ser peor.» 12 En sentido espiritual. La lluvia tamborileaba sobre los tejados y la habitación que me enseñaron es fría y se parece a una sala de operaciones en un hospital de tercera clase. pueden irse. Ten­ go que meditar si no haré de Basilea mi ciudad natal. 87 . y el parche de las generaciones. en determinados momentos.. en cada caso. Es el vientre del tiempo. Como. Así que me pro­ curaré velas. XI. Es la ciudad más obscura de Alemania. que emite sonidos malhumorados. el ceño adquiere un aspecto tan imponente y amenazador que. 3 . «Si les place. todos disponen de un año para concebir una nueva dificultad en el redoblar. Aunque en la frontera.PRELU D IO: EL BASTIDOR I 9I 5 adorno en la cadena del reloj o como amuleto colgado del cuello. naturalmente. siempre hay alguien que va a la zaga de otro haciendo ruido y le reta a duelo con el bombo.

¿O acaso una corneja se limpia el pico en un muñeco de paja? De los Soñadores de quimeras (Berlín. También hará una exhibición un magistral equili­ brista con mucho arte. y prodigará besos y cum­ plidos. expulsados. para que juzgue sobre su estado. la epilepsia y la parálisis. dijo el conquistador. nuestra vaca marina siciliana to­ cará para ustedes con una concha en forma de cuerno “ Las grutas de las estalactitas de la miseria”.» Los aislados depositarios del espíritu de esta última épo­ ca tienden a la persecución. «ahora les mostraremos al famoso maestro Hans Schütz que tendrá el honor de agasajarles con siete nuevas posiciones in­ glesas inventadas sobre la cuerda floja. maníacos por amor a su obra. 4 . Se di­ rigen al público como si éste tuviera que encargarse de su enfermedad. XI. le presentan el material. También la de­ moiselle realizará a pie juntillas sobre el tenso alambre del funámbulo algunos bailes. Y para acabar. como si dos curiosos amantes se buscaran entre el cielo y la tierra para insinuarse con la mayor perfec­ ción. La corneja más ordinaria tie­ ne consideración por él. otoño de 1914): «Damas y caballeros». A veces un muñeco de paja tiene más valor que un hombre. Pero tampoco me place para nada quedarme aquí. La dama tatuada recibe el nombre de señora Ko- 88 .PRIM ERA PARTE No me place en absoluto. Son poseídos. que tocando las castañuelas lleva­ rá a nuestra demoiselle en un cochecito sobre una cuerda tan delgada como la cinta de un sombrero al ritmo de la música.

Por otra parte. la operación de tatuarse ha de ser muy do­ lorosa. en ocasiones pone en peligro la vida. para los artistas es gratis. El tatuaje fue originalmente un arte más bien hierático. no de erotismo. Se trata de cultura. nenúfares. El marido toca la cítara mientras tanto. Las figuras aterciopeladas en la carne no carecen de hermosura y brindan un placer primitivo.PRELUDIO: EL BASTIDOR I rítzky y se hace llamar Nandl. 89 . Es tierno y da un testimonio a favor de la norma esté­ tica. ítem: habría que someter a consideración si los libros se garabatean con tinta o se tatúan. ya no podrían substraerse tanto al sentido original de la publicación como una for­ ma de desnudarse a uno mismo. Tiene un gabinete en una cervecería desde el que atrae a sus clientes. que se deben a los pigmen­ tos. Una vez leí en algún sitio sobre una mujer india ta­ tuada. Algunos líricos— no quie­ ro dar nombres— también quedarían por completo des­ enmascarados al exhibir su humanidad. los brazos y los muslos (excluyendo la moralidad. Por lo demás. Éste no es el caso. Si los poetas se tuvieran que grabar sus versos o simple­ mente sus ideales en la propia carne. que se hizo marcar el nombre de su amante sobre la piel. Con sus medallones y retratos Nandl ofrece más bien un curso de música e historia de la literatura alemana. guirnaldas de flo­ res y coronas de hojas. seguramente se es­ cribiría menos. Las nalgas están cubiertas por dos alas de maripo­ sa. Se pagan treinta céntimos. Y si la belleza pende del vestido o arde en la carne. Aparecen síntomas de envenenamiento. Se descubre el pecho. el arte mantiene el equilibrio) y entonces aparece cubier­ ta por completo de retratos.

Me he quedado sin vivir la expe­ riencia de esta mezcla de pueblos. Pero ella lamenta su pérdida visiblemente. Ante ella. Las asignaturas que estudió en la École des Chartres: historia francesa y latín eclesiástico. Miss Ranovalla viajaba antes con un tipo bávaro con el que formaba un dúo. Se sienta allí. . un Casti Piani con duros dientes ri­ sueños. Tertuliano y [san] Agustín son sus lecturas. Los «cohetes» [ Fusées ] de Baudelaire son una fiel compañía. Quiero asimilarlos. Europa ha fra­ casado. Tuvo alucinaciones olfativas. En 1857 compone en latín eclesiástico el poema «Franciscae meae laudes». triste y con la vellosa cara negra de una mona me­ lancólica que se ha arreglado. ¡Figúrense a una camarera suiza de semejantes proporciones abandonada entre los negros del Congo! A veces. Entusiasmado con las teorías satánicas de Gregory Lewis y Maturin. Se sienta junto a la estufa de una taberna de Basilea y pasa frío. Sobre la piel negra lleva un vestido amplio de color azul y sobre los hombros un abriguito ribeteado en color rojo. XI. pia­ dosa. Su empresario. Sus brazos son como panes. Despreciaba a la burguesía y la naturaleza.5 PRIM ERA PARTE Después he visitado a la negra gorda Miss Ranovalla de Singapur. la vida es verdaderamente compli­ cada. 5. me ofrece un cigarrillo que acepto agradecido. dedicado a una modista culta.

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La biografía de su amigo Charles Asselineau es una colección de anécdotas. El poeta de Francia con el vocabulario más rico. Su participación en los esfuerzos humanitarios: trato con socialistas como Thoré, Proudhon y H. Castille. Su «entusiasmo literario» se remonta a un empleo transitorio como redactor de Salut Public, un periódico que fundó a finales de febrero de 1848 con sus amigos Champfleury y Toubin, pero que dejó de publicarse por falta de capital después de tan sólo dos números. Renuncia a sus arrebatos políticos después del golpe de Estado de diciembre de 1851. El 20 de marzo de 1952 escribe a Poulet-M alassis: «Estoy decidido a mantenerme alejado de toda polémica humana de ahora en adelante, y más decidido que nunca a perseguir el sublime sueño de la aplicación de la meta­ física en la novela. Esté usted tan convencido como yo de que la filosofía lo es todo.» Oeuvres posthumes, 1908. Lettres de Ch. Baudelaire (Ed. Crepet). En cuanto haya inspirado el temor y la aversión general, dice, habré conquistado la soledad. Su doctor Estraminetus Crapulosis Pedantissimus. Hay una frase de Vauvenargues que es interesante por la transición de una deslumbrante secuencia vocáli­ ca a un sonoro diptongo: «La fatuité dédommage du dé­ faut du coeur» (La fatuidad compensa de que se rompa cl corazón). Voltaire le parece el antipoeta, el rey de los menteca­ tos, el príncipe de los superficiales, el antiartista, el pre­
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dicador de los porteros, el Papa Gigogne de los redacto­ res del Siècle (¡Dios mío, si alguien escribiera algo así so­ bre W olfgang!). Lo que le atraía del dandismo de Brummel y D ’Aurevilly era la supresión de lo natural a favor de lo artístico y lo artificial. La mujer (la naturaleza, el tiempo) es, como lo natu­ ral, lo opuesto al dandy, demasiado humano e intimidatorio. La victoria sobre lo feo presupone su experiencia. E l dandy debe aspirar incesantemente a ser sublime. Ser un gran hombre y un santo por sí mismo: lo único importante. Querer ser el mayor de los hombres cada día. Llevar una vida transcendente. Nuestros alabados pen­ sadores se daban por satisfechos con una teoría trans­ cendente. Abandonar las cosas probables y confiarse a las improbables.

6 .XI. El perfil apocalíptico de la guerra apareció justo al comienzo. Dies irae, dies illa (el 4 de agosto).
En la infancia, los hombres sueñan con un ideal de sí mismos y del mundo tan natural que la experiencia pos­ terior siempre acaba decepcionándolos. La rectificación se realiza de improviso y la conmoción que resulta de ello, la mayoría de las veces, es de tal naturaleza que nun­ ca desaparece una cierta susceptibilidad respecto a este punto. Quien logra sacar adelante el tesoro de sueños
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del hombre puede convertirse en su salvador. Entre sue­ ño y experiencia se encuentran las heridas de las que los hombres mueren. Allí se encuentran las tumbas de las que serán despertados. Todos los sueños de la infancia son desinteresados y sir­ ven al bienestar y liberación de la humanidad. Todos los hombres en conjunto nacen como reyes y libertadores. Pero sólo la minoría es capaz de mantenerse firme o, cuando ya se ha perdido, de volver a encontrarse. Quien quiera liberar la vida, ha de liberar los sueños. 7 . XI. Arte, filosofía, música, religión: todas las aspira­ ciones superiores se han intelectualizado, se han vuelto racionales. Por lo menos, la guerra ha proporcionado al diablo una expresión liberadora, y el diablo ya no perte­ nece a la esfera racional, sino a la mitológica. Por eso, in­ cluso los sacerdotes lo aprueban. La indiferente cohabi­ tación de los opuestos del bien y del mal se ha acabado. Spinoza y Hegel han sido superados. Nadie parece no­ tarlo todavía. Dorian [Gray] dice que la peor inmoralidad para un hombre de cultura sería aceptar las convenciones de su tiempo. Pero estas convenciones abarcan un lapso de tiempo muy amplio. 8.x i . Hay diferencias. Se puede estar en pie fuera de la sociedad y estar echado fuera de ella. No obstante, ante un agravamiento de la situación, uno puede incluso bus­ carse un domicilio fuera del tiempo, y no sólo de la so-

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ciedad, y conformarse únicamente con el trato de los muertos. Si ya se ha renunciado una vez a conseguir la comprensión, entonces ningún género de sacrificio de­ para ya dificultades. Alejarse del tiempo tanto como sea posible para contem­ plarlo con perspectiva. Pero no asomarse demasiado a la ventana para no precipitarse al vacío. Daniello quiere que tome nota de su historia. ¿Sabes— dice— que precisamente estuve como jefe de los hereros en el Circo Busch? Ganaba quince marcos por noche y sólo tenía que trabajar dos minutos. Al principio, como un herero más, lo hacía por un marco con veinte. Luego llamé la atención y llegué a ser el segundo al mando y, más tarde, jefe. Como jefe subo galopando la «cascada» de treinta y ocho metros de alto. Es un entablado, una pared empinada con escalones. Tengo que derribar al blanco apuñalándolo desde mi caballo. Ambos caemos. Me subo al caballo del otro, doy un silbido y sigo corrien­ do cascada arriba, hasta el techo. Allí me alcanza un dis­ paro desde abajo. Me precipito junto con mi corcel des­ de la cúspide más alta de la cascada hacia abajo, hasta caer en un tanque de agua que surge del piso del escena­ rio. Naturalmente, mientras lo hago, tengo que desem­ barazarme del corcel. Una vez, en Friedenau, me precipité desde una altu­ ra de cinco pisos, desde el edificio en construcción de una nueva escuela. Esto también lo tienes que anotar. El tejado cedió, el paranieves se rompió, yo caí abajo y afor­ tunadamente acabé en un foso de cal. No te puedes ha-

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cer ni idea de ello. En esos momentos cierras los ojos au­ tomáticamente y tu vida entera pasa en imágenes delan­ te de ti. Cuando eras un niño. Lo que has amado. Todas las cosas importantes. Y si has hecho algo malo— porque a veces uno también hace cosas malas— , todo eso tam­ bién lo ves. Luego fue asistente de los entrenamientos en las pis­ tas de carreras. En Holanda, conduciendo un coche de carreras para marcar los tiempos al resto de los pilotos; noventa y dos kilómetros. Luego la caída: aceite, sangre, arena, gasolina. Habla de sus amigos de entonces, de cur­ vas y máquinas. Su rostro adquiere la expresión de un lo ­ bo. Describe cómo hizo que los demás volcaran en la arena y fue llevado ante la federación. «N o tenía padre, ni madre, ni hermanos, ni parientes, a nadie. Lo que se acabó, se acabó.» Aprovecha una pausa para hacerme una pregunta so­ bre su novia: «¿Crees que sus intenciones son sinceras? En realidad, nunca se sabe.» Le han ocurrido cosas completamente inauditas. En el golfo de Vizcaya estuvo trabajando de lardero. Rumpeldibum, los grandes cierres de la maquinaria se movían por toda la sala de máquinas. Si uno de esos cierres te golpea en la cabeza, estás muerto. E l barco yacía sobre su costado, las hélices zumbaban en el aire. Eso es lo que ocurría alrededor del Stella. ¿Quién lo sostuvo, quién lo remolcó fuera del golfo? Hazte una idea de los pescado­ res. Y eso fue también lo que le ocurrió con los leones. Llega un domador recién salido del horno, que actúa con veinte leones y nadie se atreve a hacer de asistente suyo.

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¿Quién haría algo así con unos gatos tan grandes? Nadie más que F. [Alexander Fischer], Así que cambia su nom­ bre por el de Daniello (Danielito) y se mete dentro con él. «La primera vez te tiembla todo el cuerpo ante la pre­ sencia de las bestias, cuando te miran de refilón. La se­ gunda vez ya va mejor. Al final te agarras firmemente a la melena y metes la cabeza entre sus fauces.» Muestra una tarjeta postal grasienta y llena de araña­ zos, en la que se le ve «todo tembloroso», el primer día en medio de los mansos leones que se sientan a su alre­ dedor. Esta es la historia de Daniello. x o .X I. Los hombres que anotan sus vivencias son hom­ bres rencorosos, vengativos, cuya vanidad ha sido heri­ da. Se aferran compulsivamente a su certificado, a sus pruebas y documentos como Shylock. Creen en una suerte de Juicio Final. Entonces presentarán sus libros de notas. Un gesto del Creador frunciendo las cejas y se­ ñalando hacia la izquierda les recompensará. Hay que guardarse de caer en esta especie de misantropía. El rea­ lismo del último siglo revela una fe pedante en la justicia punitiva. ¿Para qué sirve si no toda esa cantidad de dia­ rios, epistolarios y memorias anticipadas? Se ha hecho toda una ciencia de la vida e incluso del cris­ tianismo. Todo este mundo se ha intelectualizado. Razón y ciencia, incluso Goethe las nombra a la vez. Sin em­ bargo, lo insondable refuta a la ciencia, y no se puede decir que a veces no provenga de una esfera superior. Dentro de poco se aprovecharán los latidos del corazón y las potencias del alma para mover turbinas. Con seme-

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jante ampliación del aparato legal se llegará a formas ab­ surdas, cuando el arte, en la lucha por su libertad, tome por fin conciencia de la situación. Entonces propondrá y abogará por formas que sean irreductibles en sus contra­ dicciones y se burlen de toda aproximación e intento de hacerlas inteligibles. El camino más corto de la autoayuda: renunciar a las obras y convertir el propio ser en objeto de enérgicos in­ tentos de revitalización. 1 2 . XI. Cuando las ratas corren tan libres de un lado a otro, siempre acabo pensando que podrían ser de cartón y correr sobre ruedecitas. La casera habla tranquilamen­ te de ello. Pero desde que una se sentó de repente delante de mí sobre la mesa en la que quería escribir, siempre pienso que algún día me encontraré una en la cama, ta­ pada hasta el cuello y con la patita sobre la colcha. E s­ taría muy bien que yo mismo fuera esa rata, que me que­ dara metido en la cama, con un cigarrillo entre los dientes de roedor y leyendo el periódico. Seguro que es­ to proviene de las ratas gigantes que una vez vi de niño en la feria anual. Aunque seguramente fueran sólo hámsters disfrazados. El feriante que las mostraba había es­ crito en el cartel: «Ratas gigantes de París.» En el dibujo se veía a un joven que llevaba una jarra de leche y que caía en las profundidades por una tapa de alcantarilla mal ajustada. Allá abajo era conducido ante el rey de las ratas y se le hacía un proceso. El feriante había logrado apoderarse de cuatro de estos magníficos ejemplares y los mostraba en una jaula de hierro. Los alimentaba con

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en el recuerdo. Quien quisiera creer en la realidad de lo que sucede a su alrededor. las cosas se deshacen en fantasmagorías. La mano que aga­ rra se descompone en átomos. el ojo que quiere ver se deshace en humo. Estaría obligado a considerar en cualquier parte lo bueno como una ilusión de lo ma­ lo. que sólo ha conseguido sombras de la nada y llevar una mancha por estas sombras. una suerte de sentido y consistencia. Ten­ dría que constatar (y se ha constatado muchas veces) que el mundo no se rige en modo alguno por un ser bienpensante. Nuestra época ha llamado la atención precisamente sobre todas estas cosas y ha invitado a penetrar en ellas.19 15 PRIM ERA PARTE raíces amarillas y. es decir. una perspectiva. Toda organización parece una sucesión fatal de ilusiones ópticas. Y la unidad y la duración como ardides bienintencio­ nados que no tienen lugar alguno en la naturaleza. dice Baudelaire. en el mejor de los casos. al «hom­ me naturel». dicho con exactitud. en la que el error consciente y la mentira decidida conservan. tendría que 98 . que sucumbe a su desatado apetito y gusta del poder. tendría que hacer cuanto an­ tes la experiencia de ver que ha reunido menos que nada. una nada inflada. Al considerarlas más detenidamente. 1 3 . me parece incluso que tenían un aspecto verdaderamente humano. XI. ¿Cómo puede afirmarse el corazón si concede validez a los hechos? Quien se sintiera inclina­ do a insistir en los hechos. ¿Dónde he visto yo una cara así? Volver siempre a Sade. Lo que comúnmente se llama realidad es. sino por un monstruo espantoso. para explicar el mal.

Los seres vivos nunca son ni actúan de forma idéntica. en­ tonces. XI. las cifras serían tan grandes que la cuenta. no. a no ser que estén amaes­ trados y preparados para los rígidos esquemas de la cul­ tura.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 ser muy corto de vista y duro de oído para que no lo asal­ tase ningún temor ni vértigo por la nada de lo que las pa­ sadas generaciones llamaron humanidad. Hay tipos de es- 99 . Dos piezas de una lámpara troqueladas por una máquina son idénticas entre sí. 1 7 . La rigidez tetánica ya no es una idea y la rigidez cadavérica de este tiempo no dice nada a favor de su participación en la inmortalidad. en lugar de con los patrones. Evitar la jerga de lo abstracto. la existencia de la mayoría de los hombres es só­ lo aparente e inmoral. La Academia es la calculadora de la época mecanicista. La liebre como ti­ po ya no es verdad. afortunadamente. La moral al uso es un autoengaño. Participamos de la descomposi­ ción general y de los delirios que van unidos a ella mucho más de lo que somos conscientes. en oposición al devenir. Si Baader tiene razón en que en la moral reside el auténtico ser del hombre. Si se contara más seriamente con los individuos. XI. dos liebres vivas. Luchar con proce­ sos mentales o con molinos de viento es lo mismo. el kantismo ha acabado. El idealismo abstracto en sí mismo no es más que un patrón. 1 5 . Cuando la «cosa en sí» se encuentra con el lenguaje. habría de ahogarse en sí misma y lo mismo este sobredimensionado sistema de pensamiento.

si no es en absoluto una moral. Sentarme en una celda y poder decir: aquí estoy en clausura. Pero sólo hay que es­ perar un instante para que vuelvan a la vida de la forma más desagradable. . Antes de que la moral pueda ser restituida. ¿no tie­ ne también que ponerse del lado de los que sufren tanto que ya no es posible reconocerlos? Y si ahora aceptamos Nietzsche y Schopenhauer. vivir metódicamente como los yoguis o los jesuítas. Sigue estando en cuestión en qué medida su­ cumbe al devenir y al decurso general eso que habitual­ mente llamamos moral.5 PRIMERA PARTE carabajo que con el más mínimo roce se hacen los muer­ tos para salvarse de la aniquilación. De vez en cuando me gustaría perderme y desaparecer por completo. es decir. Uno debería poder pensar y hacer algo más serio. El tema de la tesis doctoral de Ball se centró en la obra de Nietzsche en Basilea. He visto suficiente. el otro.0 . Pasan los días. tal vez deba producirse la restitución de la naturaleza en un sentido fantástico.XI. 2. En Basilea vivían dos grandes hombres de los cuales uno cantaba el elogio de la locura.13 Cuando uno se pone del lado de los que sufren. aquí no tiene acceso nadie. Y sigue estando en cuestión cómo se puede de­ fender y proteger el mundo de las ideas contra los ins­ tintos generales. el de la inteligen­ cia.

Es duro tener que creer en una condenación eterna. incluso aunque se tenga por un mode­ lo de piedad. más aún. con cada gesto que hace sin darse cuenta y. de Ellinger. contará con la probabilidad de ser en sí mismo el mal en persona. robar y adulterar cada vez que respira. hasta echarse a perder. al hombre que está deformado por tormentos hasta quedar com­ pletamente irreconocible. 2 3 . XI. la antigua aversión que estos aristócratas del es­ píritu habían sentido por los “hábitos apestosos” (se re­ ferían naturalmente a los franciscanos. reconoceremos que ésta es una simpatía peligrosa. un conocimiento adecuado de la fragilidad de los sueños humanos hacen que se imponga el deseo de que el Juicio Final se desarrolle con extrema piedad y clemencia. Se podría descubrir en él. Si uno cree verdaderam en­ te en la vulneratio in naturalibus de lo bueno y lo bello. hostiles a la educación). contiene cosas interesantes sobre los humanistas y la Reforma. las actividades de algunos predicadores tuvieron que despertar en ellos (los humanistas en general) la idea de que la doctrina re­ formista.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 que Satán sufre eternamente. uno puede matar. Melanchthon. no hacía más que fortalecer las tinieblas espiri­ tuales. de la que se había esperado que combatiera la barbarie. mentir. como es completamente natural. de al­ gún modo. hasta ser completamente irre­ cuperable. se volvió. la decadencia de las universidades. Por ejem­ plo: «El abandono generalizado de los ideales humanis­ tas. 1902. con un interés mezcla de curiosidad y de compasión. Una cuidadosa introspección y. contra los nuevos detractores de la ciencia y suscitó la 101 .

Hay que guardarse de hacer palabras una vez que uno ha co­ nocido el poder de la palabra viva. tan maleducado como es el alemán. En 1524. Nuestra época lo ha convertido en miedo y horror. pier­ den fácilmente el control sobre sus impresiones y su­ cumben a afectos y motivaciones inconscientes. de Melanchthon. pues la tiene. ávido de sangre. E l secreto del artista reside en el temor y en el respeto. sería necesario que un pueblo tan salvaje. La idea de que Dios sea también el causante del pecado le resulta escandalosa a Melanchthon.» En 1523 aparece Uso de la elocuencia.5.» 2. componer) les hará bien. el alemán. Los hombres que viven rápida y atropelladamente. el libro de Erasmo De libero arbitrio. La prác­ tica de algún tipo de actividad artística (pintar. sobre el carácter del pueblo alemán (1525): «Sí. dando por supuesto que. a quien en justicia habría que tratar con mucha más dureza.XI. En 1525 . escribir. El resultado de este enfrentamiento: Erasmo logra que Melanchthon desista del acertado Organon Lutheri. de Lutero. tuviera todavía menos libertad. El mismo. en su 102 . Toda palabra es un deseo o una execración. la dura réplica de Erasmo Hyperaspistes.19 15 PRIM ERA PARTE pregunta de si no sería preferible el antiguo estado de la Iglesia a la tiranía despótica de esta gente.D e servo arbitrio. es un pueblo petulante. En 1526.

2 8 . con tal de formar una pequeña pirámide tosca que se ha teñido con su san­ gre. sino la imagi­ nación libre y sin freno. XI.p r e l u d io : el ba stid o r 1915 ámbito. El proceso autónomo de la fanta­ sía saca a la luz indefectiblemente aquellas cosas que han traspasado la frontera de la conciencia sin descomponer­ se. 103 . manejará un lenguaje secreto y no dejará co­ mo legado documentos edificantes. Por la noche soy Esteban. la producción estética se convierte en die­ ta. Sin embargo. primitivo y complejo. Llu e­ ven guijarros y yo siento el deleite del que es aplastado y molido sin compasión por las piedras. que es lapidado. todo arte vivo será irracional. En una época como la nuestra. no se persigue ninguna intención. sin que se pueda tomar conciencia de las im presiones. en la que los hombres se ven asaltados a diario por las cosas más monstruosas. sino paradójicos. en una época así.

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El local estaba lleno a rebosar. 5. 1 05 . que rebuscaba en los bolsi­ llos de su chaqueta de una manera bastante simpática. cuando todavía se martilleaba activamente y se colgaban carteles futuris­ tas. X . Daba la casualidad de que Arp también estaba allí y nos entendíamos sin muchas palabras. ZURICH. Los generosos Arcángeles de Janeo colgaron pronto con el resto de aque­ llas hermosas obras. 1 9 1 6 . Con este nom­ bre se ha constituido un círculo de jóvenes artistas y lite­ ratos. Se presentaron: el pintor Marcel Janeo. cuyo objetivo es crear un punto de encuentro para el esparcimiento artístico. «Cabaret Voltaire. e incluso Tzara leyó esa misma tar­ de versos de estilo antiguo.1916 R O M A N T IC IS M O S : L A P A L A B R A Y L A IM A G E N I. Hacia las seis de la tarde. muchos ya no podían encontrar sitio. Georges Janeo y un cuarto señor cuyo nombre se me ha ido. apareció una delegación de aspecto oriental integra­ da por cuatro hombrecitos con carpetas y cuadros bajo el brazo. de modo que se hace una invitación a los jóvenes artistas de Zürich para que acudan con sus propuestas y aportaciones sin que importe su orientación particular» (Nota de prensa).II. Tristan Tzara. que se inclinaban una y otra vez cortésmente. El principio que regirá el ca­ baret será que los artistas que concurran a las reuniones diarias reciten y ofrezcan actuaciones musicales.II.

Lo que más le gustaría sería hacer que los tambores de la literatura redoblaran radicalmente. con el corazón todavía vacío. Versos de Kandinsky y Else Lasker. 11. El pequeño cabaret amenaza con salirse de quicio y se con­ vierte en un hervidero de emociones locas. 11. Versos de Morgenstern y Lichtenstein. Había muchos rusos.1916 PRIM ERA PARTE 6 . Aboga por que se re­ fuerce el ritmo (el ritmo negro). 7 . Versos de Werfel: «Los autores de palabrería de la época» y «Extranjeros somos todos en la tierra». 2. Organizaron una orquesta de balalaicas de bastante más de veinte per­ sonas y quieren quedarse como habituales del local. Ha llegado Huelsenbeck. 1 06 . «A la Villette» de Aristide Bruant (traduci­ do por Hardekopf). ¡rayos y truenos! L le n a a rebosar de vanidad. Piezas humorísticas de Reger y la 13. Yo leo «Ascensión del visionario» y «Café Sauvage». ¡rayos y truenos! «Danza de la muerte» con la asistencia del Coro de revo­ lucionarios.6 . 11. La «Canción de la tormenta» de Wedekind: E n el p rístino esplen d or de la juventud entra ella.11. Madame Leconte debuta con canciones francesas. 1 1 . Versos de Biaise Cendrars y Jacob van Hoddis. Un frenesí indefinible se ha apoderado de todos.a Rapsodia de Liszt.

11. La pieza co­ 107 . de Débussy. que en la vida civil era farolero. fornido y sin amparo.11. y uno se convence fácilmente de que el tocino y los pasteles de papá y mamá no le han sentado nada mal. y se calaba sobre la oreja izquierda la gorra de revolucionario. Tzara lee repetidas veces fragmentos de La Côte de M ax Jaco b . Luego se queda de pie sobre la pequeña tari­ ma. todos los demás lo hacen sim­ plemente como marionetas de un sueño. que me gusta mu­ cho. La «Canción del revolucionario». «El egoísta». Sólo los dos personajes principales aparecen como hombres de carne y hueso. Ernst Thape. confrontada con «Sembre et Meuse».ll. una pieza teatral legendaria. Cuando dice con mimosa melancolía: «Adieu ma mère. Los rusos cantan a coro el «Sarafán [mandil] rojo». Y decía: «¡Estoy haciendo la revolución!». dolorida. 2 8 . adieu mon père». Tenía la sensación de ser altamente peligroso. un joven trabajador.r o m a n t ic ism o s : LA P A L A B R A y LA I M A G E N 1916 X7 . las sílabas le salen tan conmovedoras y decididas que todos caen enamora­ dos de él. lee un relato breve. Una «Berceuse». bien armado con un monócu­ lo negro. marchaba con paso revolucionario con los revolucionarios. Leí con Emma La vida del hombre. 2 9 . de Mühsam: Hubo una vez un revolucionario. de Andréiev. de Turlet.

i . Enamorarse del círculo y del cubo. Le gustaría saber que las cosas están ordenadas de forma más rigurosa. no obstante. que está ahí. fantástica y. se refiere al pri­ mer trazado abstracto que es consciente de las complica­ ciones. Está a favor del empleo de colores (pape­ les y telas multicolores) nítidos (sobre todo impresos). Incluso lo cotidiano linda con lo terrible. Si lo en­ tiendo bien. de introducir la meticulosidad y precisión mecánicas. por su heráldica. Hay que abandonar tanto el sentimiento como el análisis primario del lienzo. pero que no las hace caso. en medio de la riqueza y el esplendor. lo que más le gusta es la Edad Media. hasta en el último contorno que destaca. no le importa tanto la riqueza como la sim­ plificación. y. Los toros de Marc le resultan demasiado gordos.16 PRIM ERA PARTE mienza con los gritos del parto y termina con una danza salvaje de sombras y larvas. En cualquier caso. por­ que (tanto en el campo de instrucción como en la lógica) están a favor de la división geométrica de los espacios. de las líneas secantes bien definidas. me­ nos arbitraria. en general. En la cúspide de su vida. Cuando aboga por lo primitivo. las cosmogonías de Baumann y Meidner y los extravíos de sus estrellas fijas le recuer­ dan las estrellas de Bölsche y Carus. Me parece que le gustan Kant y Prusia. El arte no debe despreciar aquella parte del 108 . Eso es todo lo que consigue. pre­ cisa. Arp se declara en contra de la presunción de los dioses que pintan (expresionistas). el artista es llamado respetuosa­ mente «Señor hombre» por las máscaras que se sientan a su alrededor. l l l . Reco­ mienda la planimetría frente a las auroras y los ocasos del mundo. menos rebosantes de color y poesía.

como de aquello que constituye estas imágenes. 14René Schickele era el editor de la revista Die Weissen Blätter. E l presupuesto del que parte es que las imágenes ya están compuestas en la imaginación. de lo contrario se quedará en un romanticismo sentimental. El artista. llamar a la exis­ tencia».III. Sólo cuando las cosas se agotan co­ mienza la realidad. que trabaja a partir de la libre imaginación creadora. Para ello cita mis si­ guientes versos: E l niño Je sú s. gatea p o r las escaleras y los anarquistas cosen ropa militar. Kirchner. También pueden producirse artistas. Schickele14 planea una exposición (Meidner. Le gustaría limpiar la imaginación y dirigir todos sus esfuerzos al descubri­ miento no tanto de su riqueza de imágenes. . el pequeño bam bino.r o m a n t ic ism o s : la PALABRA y la im a g e n I americanismo que pueda incorporar a sus principios. Tienen m ontones de escritos y m áquinas infernales. 2 . En un artículo titulado «Los viejos y los jóvenes» alguien considera que me burlo del espíritu y que esto no se puede hacer impunemente. Utiliza un material que ya está confi­ gurado y lo que hace son composiciones. para él. Producere significa «sacar hacia fuera. No tienen por qué ser libros. dar forma significa marcar fronteras que nos se­ paren de lo indefinido y nebuloso. E l fusilam iento da con ellos en la pared del calabozo. sucumbe a un engaño en cuanto a su carácter original.

La re­ citación en voz alta se ha convertido para mí en la piedra de toque de la bondad de un poema. Es una carrera con las expectativas del público que requie­ re de todas las energías para la invención y el debate. En ninguna parte se ponen tan de manifiesto las debilidades de una composi­ ción poética como al declamarla públicamente. caería bajo la rúbrica de propaganda cultural. Nuestro intento de entretener al público con cosas artís­ ticas nos empuja sin tregua a lo vivo. En cambio. lo nuevo. . La amenaza provoca un rechazo. en lugar de para los oídos de personas vivas.» (n o v a l i s ) ’ E l artista como órgano de lo inaudito amenaza y sosiega a un tiempo. cuando se demuestra que es inofensiva.i6 PRIM ERA PARTE Segal) y una exposición internacional estaría bien. Sin em­ bargo. Una co­ sa es segura. ha sido cuidadosamente pen­ sada en el escritorio y producida para la lente del colec­ cionista. que el arte sólo es alegre en la medida en que no prescinde de la plenitud ni de la vitalidad. lo inge­ nuo de una forma tan estimulante como instructiva. el e s p e c ­ tador comienza a reírse de sí mismo por su temor. es decir. una específicamente alemana tiene poco senti­ do. No se puede decir que el arte de los últimos veinte años ha­ ya sido precisamente alegre. y he aprendido (gracias a la tarima) hasta qué punto es problemática la literatura de hoy. ni que los poetas modernos sean muy entretenidos y populares. Tal y como están las cosas. «La gramática es la dinámica del reino del espíritu.

salvo el propio hombre. Por lo menos. Son cosas que. Un señor pequeño. al hombre. las de Kandinsky. pre­ sentó dos piezas humorísticas de Chéjov. Soirée rusa. Todo funciona. Música de Skriabin y Rachm aninoff para piano. por ejemplo. no del arte.111. a quien ya se aplaudía an­ tes de que subiera a la tarima. Un serbio (Pavlovac) canta apasionadas canciones mi­ litares entre estrepitosos aplausos. El hecho de que la imagen del hombre esté desaparecien­ do poco a poco de la pintura de esta época y que todas las cosas ya no aparezcan más que en estado de descomposi­ ción es otra prueba de lo desagradable y manido que se ha vuelto el rostro humano y lo abominable de cada uno de los objetos de nuestro entorno. nunca se hayan dado hasta ahora. luego cantó canciones populares. Ha participado en la retirada hacia Salónica. n i . Se trata del hombre. bonachón. en primera instancia. tal vez. La poesía ya está casi decidida a abandonar el lenguaje por razones análogas.r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1916 4 . y no dejarse llevar hacia la estética. Aplicar siempre las teorías.111. el señor D olgaleff. 5. (¿Puede uno imaginarse a alguien cantándole canciones populares a Thomas o a Heinrich Mann?) Una señora desconocida lee Yegorovska de Turguéniev y versos de Nekrásov. no se trata del arte. a la persona.

La boca. que nos hizo enrojecer y bajar la mi­ rada a todos. Le tiemblan las ventanas de la nariz. Cuando sale a escena no suelta su bastón de caña de Indias y de vez en cuando lo agita en el aire. del T. / Ser libre con sus riesgos y peligros. Huelsenbeck leyó el 9. ar­ quea las cejas enormemente. Esto produce un efecto sensacional en los que lo escuchan. Sin embargo. 1 1 . 111. Se le considera arrogante y tiene as­ pecto de serlo. vo ilà un h om m e . contenida. E l domingo se lo habíamos reservado a los suizos. Un señor muy exquisito hizo honor a la libertad del lugar y cantó la canción de la «Hermosa doncella Lieschen». Se rendre lib re est la seule m orale. Algunas frases de Suarés sobre Péguy se me han queda­ do en el oído: L e dram e de sa conscience l ’obsédait. ' 5 He enviado estas frases a aquel señor que dijo que yo me burlo del espíritu. silbidos y risas: 15 El drama de su consciencia le obsesiona. sin embargo. la juventud suiza es demasiado circunspec­ ta para un cabaret. / Liberarse es la única moral.) 112 .1916 PRIM ERA PARTE 7 . E tre lib re à ses risques et p érils. de gritos. en la que se transluce una mueca irónica. (N. se muestra cansada y. 111. Así es como lee acompañado del gran bombo. he ahí a un hombre. Otro señor recitó «Poemas de roble» (poe­ mas de su propia cosecha).

. Los colores y los sonidos quedaron hech os trizas com o cristal y cem ento. Seamos radicalmente nuevos y creativos. En lugar de principios. cada día. Sus versos son un intento de captar en una melodía ilu­ minada la totalidad de esta época innombrable. Lo que celebramos es una bufonada y una misa de difun­ tos a un tiempo. y blandas gotas ob scu ras cayeron pesadam en ­ te . introducir simetrías y rit­ mos.r o m a n t ic ism o s : la pa la b r a y la im a g e n 1916 Lentam ente. la vida en un poema. las gargantas hinchadas de las iglesias gritaron a las p ro fu n d id ad es p o r encim a de ellas. Todos los sonidos jam ás oídos se precipitaro n al centro es­ truendosam ente. con to­ dos sus desgarros y saltos. 113 . con todo su ruido y su sordo estrépito. transformándolos en parte de una oración o en una pincelada. Entonces. 1 2 . Rebatir los órdenes del mundo y las acciones de E s ­ tado. n i. el conglom erado de casas abrió el centro de su cuerpo. Refundamos. Luego se p ersigu ieron com o perros los colores de todas las tie­ rras nunca vistas. de un horror sin medida.. con todas sus comodidades perversas y trastornadas. En medio de los fantásticos naufragios sonríe la cabeza de la Gorgona. La invención que crea distancia es la vida misma.

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1 4 . 111. Soijrée francesa. Tzara leyó versos de M ax Jacob, André Salmón y La­ forgue. Oser y Rubinstein tocaron la primera parte de la So­ nata op. 32, de Saint-Saëns, para piano y chelo. Lautréamont, del que yo quería traducir y leer algo, no llegó a tiempo. Arp leyó en su lugar fragmentos de Ubu roi, de A l­ fred Jarry. El piquito de Madame Leconte cantó «À la Martini­ que» y algunas otras cosas graciosas. En tanto que el entusiasmo y el éxtasis no se apode­ ren de toda la ciudad, el cabaret habrá fracasado en su objetivo. 1 5 . 111. E l cabaret necesita un descanso. Salir a escena a diario con esta tensión no sólo agota, desmoraliza. En me­ dio del trajín me invade un temblor por todo el cuerpo. Entonces, sencillamente, no puedo soportar más, lo dejo todo tirado, abandono y salgo huyendo. 2 .6 .111. Hoy he leído por primera vez Decadencia de la danza de la farsa, una pieza en prosa, en la que describo una existencia socavada por todos los miedos y temores; un poeta que, sufriendo inmensas e inexplicables depre­ siones, se viene abajo entre espasmos nerviosos y parálisis. El insidioso punto de partida es una hipersensibilidad apasionada, que busca la claridad obsesivam ente. No puede substraerse a las impresiones ni controlarlas. Su­ cumbe a las fuerzas subterráneas.
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3 o .III. Todas las variantes estilísticas de los últimos veinte años se dieron cita ayer. Huelsenbeck, Tzara y Ja n ­ eo aparecieron con un «Poème simultan». Es un recitati­ vo contrapuntístico en el que tres o más voces hablan, cantan, silban o hacen otras cosas por el estilo sim ultá­ neamente, de modo que sus coincidencias constituyen en realidad el contenido elegiaco, divertido o extraño de la cuestión. En este tipo de poemas simultáneos alcanza su drástica expresión el capricho de un órgano, tanto co­ mo la dependencia del acompañamiento. Los ruidos (un rrrrr prolongado durante varios minutos, o taconeo, o ruido de sirenas y similares) tienen una presencia que su­ pera en energía a la voz humana. El «Poème simultan» trata del valor de las voces. El órgano humano representa el alma, la individualidad en su errar entre acompañantes demoníacos. Los ruidos re­ presentan el trasfondo; lo inarticulado, lo fatal, lo deter­ minante. E l poema quiere poner de manifiesto la forma en que el hombre ha quedado enredado en el proceso mecanicista. Con una perspectiva típica se muestra el conflicto de la vox humana con un mundo que la amena­ za, cautiva y aniquila, cuyo ritmo y ruidoso decurso son inevitables. Al «Poème simultan» (que sigue el modelo de Henri Barzun y Fernand Divoire) le siguen «Chant nègre I y II», ambos se llevan a escena por primera vez. «Chant nègre (o funèbre) n.° I» estaba especialmente bien preparado; los ejecutantes vestían hábitos negros y tocaban tambo­ res exóticos de todos los tamaños, grandes y pequeños, como en un tribunal secreto de la Edad Media. Las me-

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lodías para «Chant nègre II» las proporcionó nuestro apre­ ciado anfitrión, Mr. Jan Ephraim, que hace algún tiempo se involucró en la realidad africana y prestó su amable ayuda para la representación, como una prima donna, ase­ sorando y animando. 2 . IV. Frank16 y señora han honrado el cabaret con su vi­ sita. Igual que el señor Von L ab an ,'7 con sus señoritas. Uno de nuestros invitados más incondicionales es el poe­ ta suizo, ya entrado en años, J. C. Heer, que hace las de­ licias de muchos miles de personas con sus soberbios li­ bros dulces como la miel. Siempre aparece con un abrigo Havelock con esclavina; cuando pasa entre las mesas, su amplia mantilla va rozando las copas de vino que hay en ellas. 5 .IV. Los maudits y décadents siguen vivos; en cambio, aquellos que les disputaban la gloria han desaparecido. ¿Cómo es posible? Deben de haber sido más sanos y me­ nos perversos de lo que parecía. Pero ¿es que la muerte y el diablo no son idénticos? Y quien puede morir, ¿es porque ha vivido?, ¿no se quedó desde el principio atra­ pado en la materia? Toda jerarquía, tal vez, incluso todo orden sobre la tierra depende de su duración y su grada­ ción. Lo que puede ser superado y mejorado ya está sen­ tenciado.

16 Leonhard Frank (1882-1961), novelista y pacifista, se hizo muy amigo de Ball. * 17 Rudolf von Laban, coreógrafo y profesor de danza húngaro, i
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Con H. [Huelsenbeck] se puede debatir muy a gusto, aunque o precisamente porque en el fondo no escucha en absoluto. Sabe demasiado, por instinto, como para hacer algún caso a palabras y pensamientos. Discutimos las teorías artísticas de los últimos decenios y siempre lo hacemos en un sentido que, efectivamente, toca la cues­ tionable esencia del arte mismo, su completa anarquía, sus relaciones con el público, la raza y la cultura del mo­ mento. Se puede decir, sin duda, que para nosotros el ar­ te no es un fin en sí mismo— para ello necesitaría de una ingenuidad más incontrovertible— , sino una ocasión pa­ ra hacer una crítica de la época y sentirla verdaderamen­ te, cosas que, en efecto, son la condición previa de un es­ tilo típico y lleno de pretensiones. Esto último no nos parece en absoluto una cosa tan sencilla como en general se tiende a creer. ¿Qué significa un poema hermoso y ar­ mónico si nadie lo lee porque no puede encontrar reso­ nancia alguna en la sensibilidad de la época? ¿ Y qué sig­ nifica una novela que en realidad se lee por adquirir cultura, pero que, a su vez, está muy lejos de dinamizar esa cultura? De modo que nuestros debates son una bús­ queda ardiente, cada día más flagrante, del ritmo especí­ fico, del rostro soterrado de esta época. De su funda­ mento y esencia; de la posibilidad de conmoverla, de despertarla. El arte es sólo una ocasión para ello, un mé­ todo.

6 .iv. El proceso de autodestrucción en Nietzsche. ¿De dónde habrían de venir la calma y la sencillez si no las precediera el socavar, el desmontar y despejar la base hinchada por la humedad? Incluso el estilo de Goethe,
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cortés, peripatético, no es más que fachada. Tras él, todo es problemático y desequilibrado, lleno de contradiccio­ nes y disonancias. Su mascarilla mortuoria lo revela. Sus rasgos no dicen mucho del optimista. Un examen since­ ro no lo podría disimular. El llamado furor teutonicus, el odio, la terquedad, la pedantería, la alegría instintiva por el mal ajeno y el deseo de venganza frente a los triunfos espirituales, todo ello es consecuencia de una incapaci­ dad, acaso racial, fisiológica o, si no, de una catástrofe que ha afectado al núcleo esencial. Pero si uno no llega a ver el carácter auténtico, específico, a pesar de todo el tanteo y la búsqueda, ¿cómo va a poder amar y cuidarlo? Dos males hereditarios han condenado el carácter ale­ mán de raíz: un falso concepto de libertad y el cuartel pietista. Todo entusiasmo se ha vuelto sobre una beata apostasía del uno; todo dominio, sobre una sumisión en­ gañosa. De este modo, la sucesión de adelantos en su conjunto, el concepto de cultura al completo fue poco a poco alterándose y trastornándose hasta la raíz, un pa­ limpsesto de desfiguraciones. Es posible que una catás­ trofe pueda enmendarlo, en tanto que toda una clase pier­ da su prestigio y su influencia. Pero también es posible que el fundamento permanezca intacto y que todo se complique todavía más, hasta el infinito. Entonces, to­ das las perspectivas auguran que el «judío errante» en­ contrará su pareja en el «alemán errante» y que nos con­ vertiremos en ejemplo de una conciencia que rebaja todas las cuestiones capitales de la vida a elementos de la periferia y a accesorios.

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Afinar el sentido para la peculiaridad específica de una cosa. Evitar las subordinaciones. Abrirse paso siempre ¿ q forma franca y directa. El escepticismo consumado también hace posible la libertad consumada. Cuando ya no se puede, no se tiene o no se debe creer nada determinado sobre el perfil interior de un objeto, entonces éste queda a merced de su opuesto y sólo importa si el nuevo orden de los elementos, que el artista, el erudito o el teólogo acomete de esta manera, es capaz de lograr el reconocimiento. Este reconocimiento es equivalente al hecho de que el intérprete ha conseguido enriquecer el mundo con un nuevo fenómeno. Práctica­ mente se puede decir que cuando desaparece la fe en una cosa o en una cuestión, esta cosa y esta cuestión retornan al caos, se convierten en mercancía no declarable. Aun­ que, tal vez, el caos alcanzado resueltamente y con todas las fuerzas y, por tanto, la revocación completa de la fe sean necesarios antes de que pueda triunfar una construc­ ción radicalmente nueva sobre los fundamentos de una fe transformada. Lo elemental, lo demoníaco es entonces lo primero que brota; los antiguos nombres y palabras des­ aparecen. Porque la fe es la medida de las cosas, por me­ dio de la palabra y la denominación. En su fantasía, el arte de nuestro tiempo, que procede del escepticismo consumado, no tiene, en principio, tanto que ver con Dios como con el Demonio; él mismo es de­ moníaco. Por otra parte, todo el escepticismo y toda la filosofía escéptica que han deparado este resultado tam­ bién lo son.
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8 .IV.

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1 1 .IV. Se está planeando una Sociedad Voltaire y una ex­ posición internacional. Los beneficios de las soirées se quieren dedicar a la publicación de una antología. H. [Huelsenbeck] se pronuncia en contra de la «organiza­ ción»; ya hemos tenido suficiente. Comparto por com­ pleto su opinión. De un estado de ánimo no debe hacer­ se una orientación artística. Tarde, sobre las doce de la noche, llega todo un grupo de jóvenes holandeses. Han traído consigo banjos y mando­ linas y se comportan como locos absolutos. A uno de su pandilla lo llaman «Aceite en la Rodilla». Este señor Aceitenlarodilla es el actor principal, ya que sube a la ta­ rima engalanado y ejecuta excéntricos pasos de baile con toda clase de contorsiones, flexiones y bamboleos de ro­ dilla. Otro, larguirucho, rubio («muchacho formal, cuya mirada revelaba algo de bondad»), me llama «señor di­ rector» de una manera forzada, una e infinitas veces, sin parar, y pide permiso para poder bailar un poco. De mo­ do que se ponen a bailar y acaban poniendo todo el local patas arriba. Incluso al viejo Jan, con su barba cuidada y su pelo encanecido, nuestro noble padre en la posada y el asador, comienzan a chispearle los ojos y a írsele los pies. La sonada fiesta se extiende hasta la calle. 1 3 . IV. Arte abstracto (que Hans Arp defiende impasible). La abstracción se ha convertido en objeto del arte. Un principio formal anula otro, o: la forma anula el forma­ lismo. En principio, la época abstracta está superada. Gran triunfo del arte sobre la máquina.
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debería pensar que es ab­ solutamente imposible ofrecer una comedia y lograr que se aprecie sin humanidad.IV. Además. ¿Las grandiosas matanzas que celebra y sus hazañas ca­ níbales? Nuestra locura voluntaria.'* no puede estar bien. El comediógrafo percibe la vida de dos for18 Chambre garnie . ni imponiéndolo por la fuerza. 14 1 6 .r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1916 Ayer. mientras se utiliza con to­ da tranquilidad el tirabotas de una chambre garni. ¿Su idea­ lismo? Hace tiempo que se ha convertido en motivo de risa. Escribir sobre vacas marinas y monos. Toda comicidad surge de la contemplación de objetos desfigurados a la luz de la hu­ manidad. no pude evitar pensar en Freiligrath.iv. Nuestro cabaret es un gesto. . Cada palabra que se dice o se canta en él significa. en cambio. tanto en su versión popular como en la académica. Los demás. Si alguien echa de menos los «valores humanos» en las comedias de Sternheim. al fin y al cabo. uno y lo mismo. 12 1 . por lo menos. que esta época degradante no ha logrado infundirnos respeto. término francés asimilado al alemán. cuando Huelsenbeck volvió a entonar con fuerza sus umbas. Rimbaud huyó realmente. nos entusiasmamos con el rey del desierto y somos apacibles tartarines. nuestro entusiasmo por la ilusión desbaratará sus planes. «Yoshiwara» y «Sycamore» son. ¿qué hay de respe­ table e imponente en ella? ¿Sus cañones? Nuestros gran­ des tambores los superan. los cubren y acallan. vi­ vió el exotismo y se trajo a casa una prenda suya que le costó la vida.

el esnob.i6 PRIM ERA PARTE mas: como utopía y como realidad.IV. No resultará fácil decir que todo esto no son «valores humanos». Las grandes paradojas de Brummei. Huysmans. Baudelaire. dentro de la persona del autor en cuestión. un estereotipo de cierto alcance. como trasfondo y co. mo figura. el iluso idealista convencido. 122 . tanto hacia la vida como hacia la forma. El des­ cubrimiento de Sternheim es el mediocre cultivado. Es por ello (según Diógenes Laercio) un paradoxólogo. y tanto mayor cuanto más del lado del ideal esté. Heráclito relata conscientemente historias prodigiosas. Xavier de Montépin. W ilde. Para identificarlo y transformarlo en las formas más diversas se requiere un gusto muy sensible para la extravagancia y la exaltación. El dandismo es una escuela de lo paradójico (y de la paradoxología). Un autor así siempre está inclina­ do a la crítica. además de una ob­ servación tan rica en perspectivas como aguda a la hora de penetrar en las resistencias a las que la belleza norma­ tiva sucumbe diariamente. Otra cuestión es en qué medida se muestran además estas vacilaciones. y de los últimos encuentros parisinos: Lucien de Rupembré (un personaje de Balzac) G érard de Nerval (vida de Delvau) Chatterton. Es absolutamente imposible hacer patente la distancia respecto del ideal sin disponer del correctivo. 1 7 . Griffith. Poe. Sufre por su época y su entorno. La comi­ cidad surge de su actitud conciliadora. de cuya contradicción vive su obra. La distancia entre ambos se le muestra com0 una deformación de la imagen.

en mi opinión. no existe nada más favorable para la cultura de un país que hombres que consideren como su obligación creer en lo sobrenatural y obrar milagros cada día.r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1916 j-[ay un ensayo de Wilde que resulta muy esclarecedor en eSte sentido: De la decadencia de la mentira. para que de ella saliera algo grande y maravilloso. porque con ello alimentan el espíritu que configura los mitos. por las influencias de las Cruzadas. y aquellas que la vida desconoce son creadas para su deleite. han surgido soberbias obras de espíritu creador. o como en el resto de Europa. sin duda. como en Bizancio. como ciencia y como entretenimiento social.» «En todas las partes donde el orientalismo ha preva­ lecido. ligadas la una a la otra.» «La mentira y la poesía están.» 123 . una disposición que habría que cuidar con solicitud y cultivar de la mano de los ejem­ plos más elevados.» «Por lo que respecta a la Iglesia. Sicilia y España. en la decadencia de la mentira como arte. es en su ma­ yor parte una invención de Balzac. como reconoció P la­ tón.» «El siglo x ix . tal y como lo conocemos. que es el alma de la fantasía. bien sea por contacto directo. en las que las cosas visibles de la v i­ da se transforman artísticamente. Quiero tomar nota de algunas frases entresacadas de él: «Una de las principales causas que se pueden aducir pa­ ra explicar el carácter particularmente trivial de la ma­ yor parte de nuestras letras de hoy consiste.» «Más de un joven llega a la vida con una disposición natural para la exageración.

en concreto es llevada a escena montada sobre un cochecito y dicta. en 1913. En todo este tiempo ha tenido lugar una degeneración considerable. O-Aha sigue siendo un símbolo que tiene activos apoyos. Hoy he vuelto a ver esta pieza y me parece verdaderamente graciosa. En la redacción se podría alternar: un consejo de redacción conjunto. Con todo. que deje al cuidado de cada uno de sus miembros la selección y composición de un número cada vez. Aparece hacia el final de esta sátira. sí». Para los alemanes es un signo de simpleza e ingenuidad y está unido prolífica e íntimamente al co­ checito de niño. O-Aha apenas tiene ya relación con el alma del mundo hegeliana.1916 PRIM ERA PARTE 1 8 . sus profundos oráculos al conse­ jo de redacción de un conocido semanario satírico. Dominan cinco lenguas. «O -A ha!» [¡O h. en su completa demencia. en francés. Mi propuesta de lla­ marla Dadá ha sido aceptada. No han escatima­ do en gastos. «balancín» y «caballito de madera». se produjo un fuerte alboroto. En su re­ presentación en Munich. En realidad. veintitrés historias de la literatura y la vida intelectual desde Nemrod hasta Zeppelin. Tzara se atormenta por la revista. En rumano Dadá quiere decir «sí. Y ahora resulta que llega uno y les anuncia ale­ gremente que a él no lo han podido engañar. ya caigo!] es el nombre que se da al alma del mundo en la pieza homónima de Wedekind. no hay nada que haga que los hombres se enfaden tanto como que se les obsequie con un derroche de cultura e inteligencia. 124 . IV.

Cae una lluvia formidable de bonmots. Ahora hay una suma fabulosa de intelectuales que están ¿e viaje. Estrella de muchas noches de cabaret y poe­ mas. nunca estamos de acuerdo por completo y a la vez. 1 V. Igual que hace años. así. Las cabezas están de parto e irradian un brillo etéreo. presta hoy su cuerpo. «Pero la estrella de este cabaret es la señora Emmy Hennings. v. Existe un partido de los inte­ lectuales. cuando aparecía junto al fra­ goroso telón amarillo de un cabaret berlinés.ROMANTICISMOS: la pa la br a y la im a g e n 1916 2 . precisamente las su­ tilezas dificultan la comunicación. Si esto sigue así. 7. los inte­ lectuales» se ha convertido ya en un adorno del lenguaje coloquial y en una muletilla para los viajantes de comer­ cio. una política del intelecto. a las mismas canciones» {Zürcher Post). en reali­ dad.V. los brazos en jarras sobre las caderas. los periódicos rebosan de intelecto y los folle­ tines culturales compiten intelectualmente unos con otros. Quiero ocuparme de consolidar el cabaret y lue­ go dejarlo. exuberante como un arbusto en flor. ya no estará lejos el día en el que una central de acumulación intelectual decrete espontánea­ mente la psicostasia general y el fin del mundo. 2.1 . muy especialmente hacia Suiza. aunque en las cuestiones capitales nos une la misma con125 . Hay tirantes intelectuales. sólo un poco socavado desde entonces por el dolor.4. botones de camisa inte­ lectuales. con la frente muy alta. «Nosotros. Ha aparecido el número 1 de la suiza Weissen Blätter. Somos cinco amigos y lo curioso es que.

Concebidas para que causen efecto a distancia. De pronto Arp y Huelsenbeck se entienden entre sí y parecen inseparables. y así sucesivamente. Recuerdan al tea­ tro japonés o al de la antigua Grecia y. dictaba además un gesto patético totalmente determina­ do. sin embargo. La máscara no sólo exigía un disfraz. Es el único de nosotros que no necesita la ironía para arreglárselas con la época. Es una alternancia ininterrumpida de atracción y repulsión. Es un hombre alto y delgado. Basta una ocurrencia. un gesto. En este momento.16 PRIM ERA PARTE vicción. Estába­ mos todos presentes cuando Janeo llegó con sus másca­ ras y cada cual se puso una enseguida. Sin haberlo siquiera sospechado cinco minutos antes. y Tzara contra Arp. y la cons­ telación se cambia sin que ello perturbe gravemente el pequeño círculo. En los momentos de descui­ do. Entonces suce­ dió algo extraño. una inquietud. son completamente modernas. haciendo las figuras más singulares. adorna126 . Janeo ha hecho un buen número de máscaras que están más que logradas. Para la nueva soirée. Janeo me resulta particularmente próximo. provocan una impresión sorprendente en el espacio relativamente pequeño del cabaret. que rayaba incluso en la locura. Las constelaciones cambian. [Huelsenbeck]. nos encontramos mo­ viéndonos. una seriedad melancólica le da a su ser un matiz des­ deñoso y una solemnidad soberbia. después H. luego Arp y Janeo se unen contra H. que llama la aten­ ción por su cualidad de sentirse azorado por cualquier locura o extravagancia ajena y pedir luego indulgencia o comprensión con una sonrisa o un movimiento delicado.

se han alargado por medio de unos tubos especiales. para el tea­ tro. y abstrajimos de su carácter propio. la nariz es ancha y atra­ vesada. para cada una de las cuales inventé sobre la marcha una breve pieza musi­ cal. A la segunda danza la llamamos «Cauchemar». Las máscaras exigían sencillamente que sus portadores se pusieran en movimiento para una danza trágico-absurda. En un momento habíamos apren­ dido qué importancia tenían para la mímica. es­ tirándose mucho. abierto a múlti­ ples significados. La bo­ ca de la máscara está muy abierta. acompañadas de una música nerviosa y estridente. pintados y pega­ dos. cantidad de danzas. para retornar poco a poco al primer movimiento. levantados de forma amenazadora. Los brazos de la mujer que hace la representa­ ción.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 dos y engalanados con objetos imposibles. A esta máscara sólo le iban pasos torpes. A la tercera danza la llamamos «Solemne desesperación». La figura da varias vueltas a izquierda y derecha. unas caretas así. La figura que baila parte de una posición encogida y va desarrollándose en línea recta y hacia delante. rivalizando unos con otros en ocurrencias. Después examinamos más detenidamente aquellos objetos hechos con recortes de cartón. La fuerza motriz de estas máscaras se transmitió a nosotros de una manera sor­ prendente e irresistible. Lo que a todos nos fascinó de las máscaras es que no 127 . pesados y algu­ nas poses que consistían en atrapar algo rápidamente. A una de estas danzas la llamamos «Atrapamoscas». luego gira lentamente alrededor de su eje y fi­ nalmente se desploma sobre sí misma de manera fulmi­ nante. De los brazos ar­ queados formando una bóveda cuelgan largas manos re­ cortadas en oro.

Sólo con mucho esfuerzo pudi­ mos hacer que desistiera de su empeño. El «Auto de la Natividad» (concert bruitiste. E l horror de esta época. 1886-1964). un mendigo que combate en su interior las sutilezas de los últimos sistemas. 20 Emil Szittya (Adolf Schenk. Acabó fuera de sí por el montón de colores y el delirante ajetreo. Quería subir enseguida a la tarima a «recitar también algo». en el arte y en la vida. . con su dulce sencillez. pe­ riodista y pintor. En el bolsillo de la chaqueta se trajo un trozo desmigajado de tarta de fresa para Anne- 1 9 La hija de Emmy Hennings. y mucho menos en és­ te. sonriente. acompañando al texto del Evangelio) tuvo un efecto sorprendente y tierno. que masculla sus oraciones contra las reglas de la ortografía quejándose y haciendo pucheros y al que la Virgen prodigará sus cari­ cias hasta que se le olviden todas sus blasfemias infanti­ les y se quede dormido. Las ironías habían limpiado el ambiente. hecho pedazos.v i. En 1915 coeditor de la revis­ ta Mistral en Zúrich. Dimos la bienvenida al Niño. Annemarie19 obtuvo permiso para acompañarnos en la soirée. el trasfondo paralizante de las cosas se ha hecho visible. difícilmente se habría podido esperar algo así. sino de una di­ mensión sobrenatural. En un cabaret. 3 . escritor húngaro. Ha aparecido Szittya. Un bailarín de Nuestra Señora con­ movedor. cronista de la bohemia. Nadie osaba reírse.19x6 PRIM ERA PARTE encarnan pasiones y caracteres humanos. que entonces contaba nueve años de edad.20 Es un anciano con cara de joven.

Había japoneses y turcos que observaban el trajín bien asombrados. Marinetti. Oppenheimer. Arp. el futurismo y el cubismo están representados en él con colaboraciones. la confusión de es­ tilos y orientaciones. Cabaret Voltaire incluye colaboraciones de A polli­ naire. Es la primera síntesis sumaria de las modernas orientaciones literarias y artísticas. 4 . Cualquier juego del escondite al que vaya aparejada una fuerza embaucadora. Kandinsky. Cangiullo. Janeo. Cendrars. Bail. un gesto de gladiadores. Por ello.v i. Slodki y Tzara. 1 2 . Picasso. Sabe que la vida se afirma en la contradicción y que su época tiende a la aniquilación del generoso como ningu­ na otra anteriormente. 129 . Los fundadores del expresionismo.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 marie. cosas que físicamente ya no sopor­ to desde hace semanas. Por vez primera advertí con vergüenza el jaleo que originaba nuestra actividad. Siempre está sonriendo. Hoddis. da por bienvenido cual­ quier tipo de máscara. Lo directo y primitivo le parecen lo auténticamente increíble en medio de la enorme desnaturalización. El dadaísta ama lo extraordinario. un juego con los despojos raídos. Lo que llamamos Dadá es un juego de locos a par­ tir de la nada en el que se enredan todas las cuestiones ele­ vadas. Van Rees. Huelsenbeck. así que uno nunca sabe si es un sátiro o un serafín sagrado. Modigliani.v i. incluso lo absurdo. Hennings. una ejecución de la moralidad y la plena pose.

VI. allí es donde comienza para los dadaístas una risa clara y un dulce sosiego. Como parece que no hay ningún tipo de arte. La imagen nos distingue. que sufre por las disonancias hasta la liquidación de su propio yo. 130 . sin embargo. El dadaísta confía más en la autenticidad de los aconte­ cimientos que en el ingenio de las personas. Poco amigo de cualquier reserva prudente. de su solidaridad. Sea lo que sea— es de noche— . sólo queda la broma y la pose sangrienta. conservamos la impre­ sión en las manos. No concede demasiada importancia a las personas. Sabe que el mundo de los sistemas está en ruinas y que la época que conmina al pago en metálico ha inaugu­ rado unas rebajas por liquidación de las filosofías desacralizadas.1 91 6 PRIMERA PARTE Como la bancarrota de las ideas ha deshojado la ima­ gen del hombre hasta sus capas más íntimas. 13 . comien­ za el horror y la mala conciencia. cultiva la curiosidad de aquel que todavía experimenta un placer gozoso con la forma más cuestionable de opo­ sición. Ya no cree en la comprensión de las co­ sas desde un punto de vista y. Donde. los impul­ sos y las motivaciones ocultas aparecen de manera pato­ lógica. El dadaísta lucha contra la agonía y el delirio de muerte de esta época. sin excluir a su propia persona. sigue estando en tal modo convencido de la unión íntima de todos los seres. En la imagen captamos. política o credo que pueda contener la rotura de este di­ que. para el dueño de la tienda.

Los dadaístas son parecidos.. 15. a pesar de todos nuestros esfuerzos. para que la producción pueda seguir adelante sin estorbos. porque yo también me siento en la repisa de la ventana rechazando asociaciones y vocablos ajenos. a las que ningún ánimo hu­ . Pero ¿acaso estos caminos no están completa­ mente cerrados? Hay que temer que lo único que se re­ nueve. Cristo es palabra e imagen.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g e n i La imagen y la palabra son uno.: la ascética. por ejemplo. también otros caminos para oponerse.. una y otra vez. Cada dos palabras vuelve la cabeza y dice: «¿O esto es algo tuyo?». que se echaban lloriqueando en una cuna y hacían que las mujeres les dieran el pecho y los envolvieran en pa­ ñales. Pintores y escritores se corresponden. La palabra y la imagen están crucificadas. garabateo y observo al carpintero que anda abajo en el patio con sus ataúdes. v i. niños en pañales de una nueva época. Huelsenbeck viene a pasar a máquina sus versos más re­ cientes. si. No sé si. Para ser precisos. a pesar de todo. Seguro que hay otros caminos para que se obre el milagro. sean nuestros errores. habría que reconocer que dos tercios de las palabras con un carác­ ter maravillosamente triste. Hay una secta gnóstica cuyos adeptos estaban embarga­ dos de tal forma por la imagen de la infancia de Jesús. la Iglesia. Propongo burlón que cada cual ela­ bore un registro alfabético de sus constelaciones y frases más características. ire­ mos más allá de Wilde y Baudelaire. no seguimos siendo simplemente románticos.

esta matanza civilizada. naturalmente. Las oraciones de Huelsenbeck para ídolos paganos y ciertos capítulos de mi novela producen estos efectos. decretando que ahora ha de impe­ rar un ambiente de Viernes Santo.V I . se graban irresistiblemente y con una fuer­ za hipnótica en la memoria y vuelven a surgir de ella igual de irresistibles y fluidas. Re­ presentan una farsa. cuya resistencia es limi­ tada. el Cándido1' con el que nos oponemos a esta época. Muchas veces he tenido la experiencia de que personas que asistían de improviso a nuestras veladas han quedado impresionadas por una única palabra o una frase de tal naturaleza que ya no les ha abandonado durante semanas. Es precisamente en las personas indiferentes o apáticas. El uso de «sellos». proceden de conjuros antiquí­ simos. haciéndonos creer que se trata de un triunfo de la inteligencia europea. Hacen como si no hubiera pasado nada. cuando es­ tán logradas.. 1 6 .i6 PRIMERA PARTE mano se puede resistir. E l desolladero crece y se aferran al presti­ gio de la magnificencia europea. Los ideales de cultura y arte como programa de variétés. que no puede ser per­ turbado ni afrentado ni por un rasgueo furtivo de laúd. : éste es. . que da nombre al cabaret. de palabras aladas repletas de magia y figuras sonoras caracteriza nuestra forma común de escribir.. Intentan hacer posible lo imposible y trocar por mentiras la traición al ser hu­ mano. en las que se desarrolla este tipo de trastorno. Tales constelaciones de palabras. Frente a ello hay que decir 2 1 De Voltaire. a nuestro modo. la explotación sistemática del cuerpo y del alma de los pueblos. ni siquiera por un parpadeo.

V I . lo que más nos ayudó fue el empuje y el énfasis de nuestro círculo. No pueden exigirnos que las temblorosas ventanas de nuestra nariz absorban con entusiasmo el tufo a cadá­ ver. por ello. por tanto. en primer lugar. la hipo­ cresía que domina en la generalidad. se obliga a poner a prueba los medios. con lejía y burlas. Alguna vez tendrán que admitir que reaccionamos de forma muy cortés. que no permite que un talento noble repose ni madure y. renun­ ciando también a una obra documental (como la que só­ lo es posible agrupando frases en una sintaxis ordenada de modo lógico. justo después. Pero. Que se ría quien quiera: la lengua nos agradecerá alguna vez nuestro tesón. lo cual exige mucho tiempo). Los panfletos más estridentes no han alcanzado a empapar como es debido. aunque no le haya sido dado tener ninguna consecuencia directamente v i­ sible. A l­ canzamos este resultado a costa de la frase construida de forma lógica. conforme al sentido y. No pueden esperar que confundamos con heroísmo el embotamiento y la frialdad de corazón que cada día se revelan más funestos. Lo que nos vino como a propósito para nuestros esfuerzos fue­ ron. Hemos cargado la palabra con fuerzas y energías que nos permitieron volver a descubrir el concepto evangéli- 1 33 . cuyos miembros intenta­ ban siempre superarse entre sí aumentando las exigen­ cias y los acentos. 1 8 . Ahora hemos llevado la plasticidad de la palabra hasta un punto que difícilmente podrá ser superado. las circunstancias especiales de es­ ta época.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 que no pueden exigirnos que nos traguemos con gusto la nauseabunda empanada de carne humana que nos ofre­ cen. incluso conmo­ vedora.

le devolvieron su calor. Como poeta ha pro­ ducido grandes cosas. despertó y for­ taleció las capas más profundas de la memoria. Nosotros. del oyente.v i. la estrella de la moder­ na desolación estética. sin indicar su nombre. Es un poeta y un refractario. Nosotros somos rimbaudistas sin quererlo ni saberlo. el ardor de un astro. y esto último preva­ lece. que no estaba ligada ni condicionada por ningún tipo de sentido convencional. que se le había adjudicado automática e irreflexivamente. Y resulta extraño: el vocablo llevado a plenitud mágicamente con­ juró y alumbró una nueva frase. Acariciando cientos de pensamientos a la vez. Con la renuncia a la frase por amor a la palabra.1916 PRIM ERA PARTE co de la «palabra» (logos) como una compleja figura má­ gica. fuimos todavía un pa­ so más allá. el círculo en torno a Marinetti comenzó resueltamente con las Parole in liberta. con los que nuestro entorno. desgraciadamente tan racional y precoz en su prudencia. apenas podía permitirse soñar. En nuestra astronomía no puede faltar el nombre de Arthur Rimbaud. nutrieron el consumido vocablo de la gran ciudad con luz y aire. su movimiento y su despreocupada libertad ori­ ginal. 20 . ori­ ginal y lúdico. El es el patrón de nuestras múltiples poses y pretextos sentimentales. Nuestros ensayos tocaron ámbitos de la filosofía y de la vida. pero no lo definitivo. Rimbaud se descompone en dos partes. por nuestra parte. Le falta la 134 . Intentamos otorgarle al vocablo aislado la plenitud de un conjuro. Sacaron la palabra del marco oracio­ nal (la imagen del mundo). esta frase hizo resonar el ser irracional. pero abismado. Sacrifica el poeta al fugitivo.

algo más lentamente. sino casi permanentemente. teme ser la víctima de una decadencia in­ digna si sigue sus impulsos apocados y más reposados. debili­ dades sentimentales. árboles de amatista. tuvo que re­ conocer que ni siquiera los negros auténticos correspon­ dían a su ideal.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g e n i paciencia. antes eran blancos. Renunció a ser amable curandero e ídolo en medio de un paisanaje limitado y mezquino. aquéllos criaban gansos. en la B re­ taña o en la Baja Baviera. Ahora los negros eran negros. como encantamientos lujuriosos. la pérdida de espíritu general de la que ella misma es culpable. el don de saber esperar. Teme sucumbir a la relajación y al sopor general. Podría ha­ ber obtenido lo mismo. Armonía y equilibrio le parecen. Cuando. Esa era toda la diferencia. fue a Harare y a K affa. delicadas y comedidas de un hombre sintético. reyes de los monos. El descubrimiento de Rimbaud es el del europeo como el «falso negro». ésta es su especificidad. H aber sufrido la barbarie cafre e hipócri­ ta de Europa. Buscaba un mundo fabuloso: lluvia de rubíes. Al final llegó a pensar que los negros tampoco va­ lían la pena. Todavía no . más tarde. No puede decidirse a sacrificar a esta Europa los fata tnorgana de esplendorosas aventuras. dioses con figura humana y religiones fantásticas. en las que la fe se convierte en servicio fetichista a la idea y al ser hu­ mano. Estos criaban avestruces. Un carácter natural salvaje o indómito se opone hasta la aniquilación a las fuerzas básicas sacerdotales. no sólo ocasionalmente. como una prenda envenenada del mundo europeo nos­ tálgico de la muerte. la Capua humanitaria de los espíritus hasta el sacrificio de su talento.

como confesiones. anulando lo que había creado. Sin embargo. de culto. pero allí se convierte en rey de los locos y pone patas 136 . sólo confiesa los peca­ dos del A nden Régime. Tenía un ideal religioso.1916 PRIM ERA PARTE había descubierto el prodigio de la banalidad y el mila­ gro de lo cotidiano. Es completamente desen­ frenado e infantil. aunque fueran auténticas obras maestras de lo que en su época se entendió como poesía europea. del que él mismo sólo sabía a ciencia cierta una cosa. ¡E l Marqués participó en una campaña! Las frases mo­ ralizantes de su época llegan a ponerlo furioso. Al sabio le basta una mirada a los libros del depravado Marqués para reconocer que inclu­ so los trabajos más crudos surgen con la pretensión de defender la causa de la verdad y la rectitud.. Quiere restablecer el texto original. Sapienti Sade.. 2 2 . Sade opina que el vicio constituye la «auténtica» natura­ leza del ser humano. Se puede aprender de él lo que no hay que hacer. que era más grande e im­ portante que un talento poético extraordinario. Este pre­ sentimiento le dio fuerza para apartarse voluntariamente. Por ello estuvo encarcelado vein­ tisiete años en la Bastilla. Comete los peores delitos sin perci­ birlo así en modo alguno. Existe una categoría de libros que sólo se pueden aceptar sin indignación si se conside­ ran. Lo meten en un manicomio. Recorrió un camino equivocado hasta el final. VI.

Al dandy todo lo definitivo le resulta odioso. Mis piernas estaban metidas en una columna redonda de cartón azul brillante. El resultado es infinitamente más importante que el experimento. en los que el equilibrio de las vocales sólo se pondera y distribuye según el valor de la secuencia de la que se parte. Esta noche he leído los pri­ meros versos de este tipo. a rayas azules y blancas. He inventado un nuevo género de versos. Antes de reconocer su debilidad. forra­ da de escarlata por dentro y de oro por fuera. El médico del manicomio implora al rey que aleje a este hombre terrible de la clínica. Por encima llevaba una enorme capa hasta el cuello. Para ver las objeciones sólo se requiere una vista aguda.VI. A es­ to había que añadir un sombrero de chamán con forma de chistera. se inclinará a desacreditar la fuerza como una muestra de brutalidad. Pero ¿adonde van a llevárselo? Procede de una familia a la que pertenecen altos funcionarios. recortada en cartón. 2 3 . Lo realmente difícil y especial de una cuestión sólo surge en el momento en que se exige lo definitivo. Para ello me había construido un vestuario especial. que me llegaba esbelta hasta la cadera. alto. podía moverla como si se tratara de unas alas. de modo que hasta allí te­ nía el aspecto de un obelisco. Procura evitar las decisiones. «Versos sin pa­ labras» o poemas fonéticos. estaba su­ jeta al cuello de tal manera que. Para penetrar en ellas y disolverlas se precisa además una fuerza creativa. subiendo y bajando los codos.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en arriba todo el establecimiento con sus obscenas come­ dias escritas ad hoc. poetas y cardenales. .

22 Jelm oli. compositor y crítico musical suizo. 24 Rudolf von Laban. 25Marie Wiegmann (1886-1973). si quería seguir serio (y lo quería a cualquier precio). y me contuve.23 Laban.2 5 Tuve miedo de hacer el ridículo y pegarme un planchazo. mis medios de expresión no estarían a la altura de la pompa de mi puesta en escena. como no podía caminar vestido de columna.1916 PRIMERA PARTE En los tres lados de la tarima frente al público había dispuesto atriles y puesto sobre ellos mi manuscrito re­ dactado con lápiz de color rojo. Todos sentían curiosidad. hice que me llevaran a la ta­ rima en la obscuridad y comencé a decir lenta y solemne­ mente: g a d ji b eri b im b a g lan d rid i lauli lonni cad o ri g ad jam a bim b eri g lassala g la n d rid i g la ssa la tu ffm i zim b rab im b la ssa g a la ssa sa tuffm i z im b ra b im . 2í Hans Jelmoli (1877-1936).24 la señora Wigman. nota 17. hubo un pequeño estreno. pero en toda re­ gla. la dicción se elevó al agudizarse las consonantes. H abía acabado entonces con el «Can­ to de Labada a las nubes» en el atril de la derecha y la «Caravana de elefantes» en el de la izquierda. C f. Entre el público vi a Brupbacher. iba oficiando la celebra­ ción ora en uno ora en otro. y me vol- 22 Probablemente Fritz Brupbacher. bailarina y coreógrafa. Muy pronto me di cuenta de que. Como Tzara sabía de mis preparativos. 138 J . Así que. nota 5.. Cf. Los acentos se volvieron más duros..

2 4 . Pero ¿cómo iba a rematarlo ahora? E n ­ tonces advertí que mi voz. Con este tipo de poemas sonoros se re­ nunciaba en bloque a la lengua. Suponía una retirada a la al­ quimia más íntima de la palabra. como yo había dispuesto. la luz eléctrica. a la que no le quedaba otra vía. Antes de los versos había leído algunas palabras programáticas. a asumir palabras (por no hablar ya de 139 . Se renunciaba a hacer poesía de segunda ®ano: es decir. cubierto de sudor como un obispo mágico. azorado. Entonces se apagó. en las misas de difuntos y en los oficios solemnes de la parroquia de su pueblo. está pendiente. agitando las alas diligen­ temente. y fui bajado de la ta­ rima al escotillón. mitad curioso de un muchacho de diez años que. Por un momento me pa­ reció como si en mi máscara cubista apareciera el rostro de un jovencito pálido.r r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 vi de nuevo al caballete central. por las iglesias católicas de Oriente a Occidente. tembloroso y ávido. se abandonaba incluso la palabra para preservar así un último recinto santísimo para la poesía. con aflicción. Pero co­ mencé a cantar mis series vocálicas de forma recitativa al estilo eclesiástico e intenté. Las pesadas series vocálicas y el ritmo arrastra­ do de los elefantes me habían perm itido incluso una última subida. no sólo seguir serio. de la boca del sacerdote. sino además forzarme a la seriedad. que el periodismo había vuelto corrupta e imposible. tal y como suena. aquel rostro mitad asus­ tado.v i. No sé qué fue lo que me sugirió esta música. aquel estilo del canto de la misa. adquiría la arcaica cadencia de la lamentación sa­ cerdotal.

V I R A . Los verdes viñedos colgantes. el repicar de las campanas. VI I I. 2. enteramente nuevas y flamantes.M A G A DI ÑO. desnudos.1916 PRIMERA PARTE frases) que no se hubieran acabado de inventar para uso propio. viniendo de Locarno. guardadas por una serpentina que vela sobre ellas con una corona de oro. Tzara ha inaugurado una colección Dadá con La première aventure céleste de Monsieur Antipyrine. Nuestras ma­ letas estaban sobre la gravilla al sol. los ojos pardos de los pescadores corren por mi sangre. Ya no se desea­ ba alcanzar el efecto poético por medios que. To­ do ese paisaje completamente intacto. v in .. hasta el pueblo.. que nos condujeron arriba. Muy poco a poco fueron acudiendo algunos niños curiosos y pescadores. en el agua azul plata. como Robinson en su isla de papagayos.. I. para mí. la aventura celeste ahora es la apatía y aquella nostalgia de la convalecencia que hace brillar to­ das las cosas con una luz nueva. Peque­ ñas islas que brillan a la luz del amanecer. no son nada más que el reflejo de intuiciones o de arre­ glos ofrecidos furtivamente y ricos en lo intelectual. quanto è bello! Montañas de azul acero sobre jardines de rosas. Sin embargo. Pisamos tierra aquí. 1 40 . a la postre. ¡Ya ni siquiera ne­ cesito poemas! Todas las colinas quedan reposando so­ bre la orilla. 4 . Tres veces al día sumerjo los miembros blan­ cos. pe­ ro no en lo plástico. que lo inunda todo dul­ cemente.

toda la inmediatez infantil. La infancia no es. Y yo les respon­ do que me he enamorado de los vaqueros sordomudos que cuidan de sus animales y busco elementos descripti­ vos. con todo. La infancia como un mundo nuevo. pero tampoco se puede confundir la fantasía con el logos. tan transparente como generalmente se piensa. que constara. y sin cuyo reconoci­ miento religioso y filosófico ningún arte puede subsistir ni ser aceptado. arena. sus evasivas fren­ te al conocimiento y. madera y otros). la figuración in­ fantil contra las senilidades. para procurarme «garantías reales» para mi presente. con leyes propias.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1916 ¡Vle escriben sobre los nuevos materiales que se emplean en el arte (papel. gráficos. pienso que se podría hacer un her­ moso artículo antifantástico. ésta sigue siendo la mejor defensa. el Crucificado dictará sentencia. ç . A pesar de ello. sin cu­ ya proclamación ningún arte existe.VIII. contra el mundo de los adultos. Superarse en sencillez y alma de niño. VIH.. de ningún modo. la fiel fantasía de los niños. el Resucitado perdonará.. también está expuesta a toda corrup­ ción y a toda confusión. de las siguientes tesis: No se puede confundir la lógica. La desconfianza de los niños. Es un mundo al que ape­ nas se le ha prestado atención. 1 41 . siempre dispuesta a creer. 6 . Cuando me pongo a reflexionar sobre nuestros ensayos en Zúrich. no ser entendidos. su reserva. por ejemplo. E l niño será el fiscal el día del Juicio Final. y toda la fan­ tasía infantil..

Su oposición es un engaño. materia. Sólo porque no quiere convencerse de ello. porque muestra una des­ medida hipocresía. No obstante. la moral. sólo existe aún en las asociaciones. en la medida en que la Academia ha caído en un enorme nominalis­ mo.i6 PRIMERA PARTE El presente no existe en los principios. Es. son sus emisarios y sus parientes consanguíneos. en la medida en que son escépticos. En consecuen­ cia. En esta épo­ ca. los artistas. no es necesario que el artista se sirva obligato­ riamente de su fantasía. vivimos en una época fantástica que en sus decisiones se remite más a la aso­ ciación que a fundamentos inconmovibles. Se configura a partir de los cinco sentidos y nunca ofrecerá al artista más que hechos probados por la experiencia. se debe al escepticismo consumado. La nueva ley que simula puede estar tomada de las normas del futuro e incluso de las de un pasado muy remoto. el espíritu creador puede emprender lo que se le an­ toje. mercancía no declarable. Aunque ciertamente sea contrario a las normas y a la cultura. nunca elementos formales. es la madre nutricia de toda fantasía. la intuición también es fantástica. según figura en mis notas anterio­ res. des­ embocan en la corriente de esta época fantástica. puede uno engañarse sobre el mis1 42 . Por tanto. En la medida en que las ideas. por mucho que quieran adoptar la acti­ tud contraria. en toda su extensión. los principios de nuestra época no son ya más que nombres. En su fantasía. el arte. forman parte de la decadencia.

el absurdo y la soledad. Mi manifiesto para la primera velada pública de Dadá (en la casa gremial Waag) fue un desaire apenas velado a mis amigos. 27 de febrero de 1799). sino que lo opondrá al fantástico culto a la ciencia de una forma alec­ cionadora. de Lombroso. Así que. De la biblioteca. también sé cuánto se parece la fantasía a un sueño. toda consideración en sentido contrario obtendría escasos frutos. así fue. mucho menos perpetuarla» (A C a­ rolina. Por otra parte.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 mo hecho de que el sacrificio del intelecto no es lo indi­ cado para enfrentarse a ella. Hoy. que ama la noche. pero no para más personas. La Academia misma es fan­ tástica e irracional. El sue­ ño y la fantasía son la propiedad más personal. sin embargo. lo más brutal intelectualmente. Cuando las cosas están agotadas. Novalis sobre la fantasía: «Sé que lo que más le gusta a la fantasía es lo amoral. Uno no se puede detener en ella.v iii. Es algo que me viene por naturaleza. 143 . Genio y locura.26 Ellos también lo percibieron así. mi opinión sobre los internos de los manicomios es 16Reproducido al final de la presente edición. ¿Se ha visto alguna vez que el primer manifiesto de una causa recién fundada contradiga la causa misma ante sus partidarios? Y. el futuro no sacrificará el intelecto. Su fe en la «ciencia objetiva» es el fundamento de todas las fantasmagorías. no puedo permanecer más tiempo en ellas. son a lo sumo para dos. 8. segu­ ramente.

v ill . por ejemplo.1916 PRIM ERA PARTE diferente a la de hace diez años. para la oración de la tarde. con todas sus consecuencias. que plantea nuevos enigmas y nuevas tareas. en un mundo reprimido y sepultado hasta hacerlo irreconocible. que en el arte se libera mediante un entusiasmo desenfrenado y en el ma­ nicomio. al igual que un continente recién descubierto. un mundo con leyes propias y su propia figura. sólo se le en­ tiende en una de estas oraciones católicas de la tarde. que no han sido tocadas por la lógica y el aparato. No es necesario que busquemos un punto de apoyo fuera del mundo como aquel mecánico de la Antigüedad. 1 0 . ¡Cuántos son los fenómenos y los grandes personajes de la tradición para los que la Iglesia es la única clave! A Rembrandt. El 1 44 . viene de la fe en un recuerdo originario. con la paranoia. toda la noche espiritual. De la misma manera. Las nuevas teorías que formulamos rozan esta esfera peligrosamente. En la iglesia de Vira con Emmy. Mi vestimenta de obispo y mi lamenta­ ble irrupción en la última soirée me dan que pensar. basta un solo pensamiento iluminado para llenar de claridad todo el espacio espiritual. aparecen capas ori­ ginales nunca antes alcanzadas. Los revo­ lucionarios a los que me refiero han de buscarse más bien allí que en la literatura y la política mecanizadas de hoy. donde las limitaciones se han echado abajo. En el propio hombre se encuentra la palanca para sacar de quicio este mundo nuestro agotado. en la locura. con la demencia. En lo disparatadamente infantil. en cambio. La cándida inocencia que linda con lo infantil. donde una única vela ilumina toda la bóveda mística. mediante la enfermedad.

Sobre la tumba y la catacumba se eleva to­ da la construcción que se despliega en la imagen. « ¡S a lid de las prision es!». Pa145 L . I I . Los que han sufrido prisión. Eso penetra en uno más pro­ fundamente de lo que se cree. Ascona y Brissago son relojes de música. Estar prisionero invita a la oración y a la lectura. E l profeta sabrá por qué invoca precisamente a los presos. La Katorga y cualquier prisión (a decir verdad. Ronco. pero só­ lo vista desde fuera. El observador superficial no logra encontrar nin­ gún acceso. No deben tolerar la amargura. clama Isaías. El problema de la muerte está en el centro de todas sus con­ sideraciones. El trato con la muerte es la preocupación central de la Iglesia. La muerte es la antítesis del baru­ llo y las baratijas terrenales. Suiza no es más que otra prisión) educa enterrando a los delincuentes y haciéndoles olvidar su antigua vida ante­ rior.r r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 marco del Voltaire en el que tuvo lugar era poco adecua­ do para ello y mi interior no estaba preparado. los penados de esta época. no deben caer en el desaliento. También la Iglesia es fantástica y m ulticolor. a la reflexión y a la transformación poética de la vida ante­ rior y del ser. v i l l ... Su (aparente) fantasía proviene de que lo sencillo esté tan profundamente abismado en sí mismo. E l me­ mento mori de la Iglesia Católica adquiere en esta época un nuevo significado. el secreto permanece oculto para él. que tocan graciosas melodías. Hem os leído la Las campanas de Magadino.. Casa de los muertos de Dostoievski.

Lo que llamamos nuestros asuntos privados. ¡Qué despliegue de as­ tucia y prudencia utiliza cada individuo para controlar y reprimir los estados de ánimo. es un hervidero de contraven­ ciones de la ley y locuras inconfesadas. en realidad. Sin embargo. Eso quiere decir que sólo una minoría de las personas pueden atreverse a reconocer y exponer sus motivacio­ nes más profundas y auténticas. extravagancias. Toda la contención en el comportamiento. 1 3 . en esos momentos íntimos. las imágenes son las cosas mismas. Que cada cual compruebe en sí mismo con qué frecuencia le gustaría apartar de sí. a un amigo o in­ cluso a un familiar próximo. de las cosas sólo tenemos las imágenes que hay en nuestro interior y nos gusta creer que las podemos borrar o alte­ rar a voluntad. deseos y celos que surgen en él continuamente! Así se explican todas las desavenencias en los matrimonios. una heroica naturaleza muerta cercada por llamas plateadas. Las depuraciones han de empezar con el len146 . uniones y negocios donde los hombres ponen su con­ fianza y se descuidan.v in . no sirve de mucho.16 PRIM ERA PARTE san el día entero entonando su aire romántico y soñador Las montañas y el mar. exteriorizar el inte­ rior. en la que la mayoría de las veces desemboca la moral. lo más personal. por el más mínimo motivo. y ya se estará maduro para todo tipo de cuidados. No hay más que ser directo. La fuerza de las imágenes reprimidas no queda por ello eli­ minada. manías. aun cuando las cosas no sólo sean imágenes. Esto es así porque de nuestro entorno y. Con la creciente atención al lenguaje desaparecerá tam­ bién la falta de atención a la imagen del hombre.

No mediante prohibiciones. Puede ser su propio conejillo de Indias y puede someterse a la vivisección en su propia carne. Alcanzar esferas inex­ pugnables. 3. N o ha de tener ninguna consideración. Pero permanecer en máxima tensión interiormente. Simular una modera­ ción gris.r ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1916 guaje. la imaginación ha de ser purificada. 2. «Locamente hermoso» quiere decir: creado a partir de 147 . sin que el proceso creativo tenga que sufrir por ello necesariamente. allí donde acaba la razón. Allí donde se interrumpen las asociaciones. No alcanza a comunicar las vivencias más profundas (algo que hay que considerar al hacer una valoración de la li­ teratura). E l lenguaje como órgano social puede ser des­ truido. incomprensibles. VIII. de ser así. la soledad. Nadie puede prohibírselo. castrense o una locura. es donde crece el recogimiento en el propio yo. El desperado como el tipo experimental. Parece incluso que. esclerótico. La destrucción del órgano lingüístico puede con­ vertirse en un medio de dominio sobre uno mismo. El lenguaje no es el único medio de expresión. la abstracción. Tie­ ne toda su persona a su disposición. 1. sino mediante un perfil más preciso en la expresión literaria. ni tiene que arriesgar nada. ¡Cuántas co­ sas extraordinarias se pueden encontrar así! 1 6 . vacío. las fuerzas creativas saldrían ganando. Escupir palabras: el lenguaje yermo. del ser humano en sociedad.

pasando por en­ cima de los trabajosos estudios y de cualquier reflexión ordenada y coherente. si. Existen hoy poetas re­ conocidos que han perdido todo respeto y consideración. que. trabajan por el descré­ dito de la voz “ literato” . también hay un tropel de literatos que. 1 5 . para cualquier crítica. ¿ha de ser también quien las devuelva a su armonía? Esto es se­ guramente lo que me entristece. Y hay eruditos cuyas frases habrían de espantarle a uno si las tuviera que citar sin haberlas pulido antes estilísticamente. se puede ha­ blar de literatos eternos o bohemios. En Die Aktion. No obstante. pese a to­ do. deshonran la palabra “ literato” . sobre su grandeza y su mérito. por otra. se creen legitimados. El literato es uno que cuida la palabra por amor a la palabra misma. y el poeta y el erudito. por una parte. sobre todo y antes que na­ da. También yo pertenezco a los atacantes de los que hay que defenderse. IX. en mi opinión. peligrosa. Pero ¿qué ocurre para que ahora una palabra así ya no me entusiasme. es­ ta palabra es incluso un título honorífico. En este sentido. A S C O N A .1916 PRIMERA PARTE una profundidad extrema. porque la palabra determina. Rubiner defiende a los literatos contra diversos ataques reales e imaginarios.» — Pero no es cierto en absolu­ to que yo también pertenezca a los atacantes. de la misma mane­ ra que se habla de estudiantes eternos o bohemios. no que me disguste? Quien choca con las cosas. es perversa. La profunda especialización de la época es la única res­ ponsable de que se haya producido una escisión entre el literato. «Todos insultan diciendo “ literato”. para mí. Seria bueno que los poetas y eruditos volvieran a ser más lite148 .

y 2) que el erudito pre­ sente una conclusio estilizada. hostigadores de las letras). La literatura presupone ante todo a los literatos. Y. incluso del sentido de las palabras.r ~ r o m a n t ic is m o s : la p a l a b r a y la IM AGEN 19 16 ratos (artistas de la palabra. que independientem ente de lo personal. no debería perder de vista a los lite­ ratos y juzgar el conjunto por la sintaxis. más eruditos y poetas (lógicos y maníacos ¿e lo maravilloso). que se pueda deducir de los hechos mismos.» Eso es la «belleza objetiva». de Heinrich Mann: «Sólo hay qüe amar una cosa: la belleza. y ]oS literatos. De Flaubert y la crítica. ante todo. su incorporación a una forma personal. tiene en las frases (que son como fórm u­ las cabalísticas) una existencia que resulta incomprensi­ ble a su mismo sacerdote. la belleza ab­ soluta. aunque también tiene su parte en los poetas y eruditos. pero carente de forma. inde­ pendientemente del tema y. ¿Cómo si no iba a existir esta sobresaturación de poetas y profesores reconocidos. cuando se presentan libros. tal vez. que ni siquiera saben escribir correctamente? En el tipo del literato moderno (en el dandy) pervive al­ go del estilo elegante y del carácter reflexivo de los hu­ manistas. La estilización literaria de los hechos. es decir. Parece que son lugares comunes. es más im por­ tante que la conclusión más interesante. Pero una frase más sobre el autor: 149 L . Lo cual no excluye una doble dificultad: 1) que el literato al­ cance una estilización objetiva. la crítica literaria. pero no se llevan a la práctica en modo alguno.

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PRIMERA PARTE

«Siempre que fue posible, vio odio en las críticas; y cuando eso no fue posible, se quedó atónito. Ha de ha­ ber mostrado un desprecio desmedido por aquellos que le exigían “ corazón” . Esta gente con tanto corazón no puede tolerar la modestia y la divina mezcla de desprecio y comprensión en un maestro que esconde la cabeza de­ trás de su mundo.» Es comprensible; porque buscan la «naturalidad» de lo que no puede reconocer lo natural sin renunciar a sí mismo. Propongo un nuevo juego de sociedad. Se leen las frases que uno quiera tomadas de los principales periódicos y, luego, a ver quién adivina su autor. 1 8 .I X . Frank opina que hay que trabajar hasta que a uno le arda la piel del cerebro, hasta que uno se caiga del es­ critorio. Hasta que uno se llene de asco y repulsión ante el trabajo. Entonces el trabajo estará listo. Ya lo dijo Flaubert. Se trata del artista del lenguaje como asceta. No se quiere reconocer que no hay forma de «hacer» una revolución si no es mediante una apresurada reorienta­ ción del aprendizaje. En Alemania, el impulso vendrá previsiblemente de la descomposición, de un estado de agotamiento. No es algo que uno pueda hacer, es algo que se hace por sí mismo. A uno sólo le queda esforzarse por ajustarse a los hechos y al auténtico estilo de la época. Si entonces las cosas se tambalean, que se tambaleen. Sur­ girá una nueva base.

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«Nuestra señora de O rléans»:27 es éste un capítulo de delicadas banderas y de espadas; agudo con las palabras, entusiasmado con las palabras.
2 2 . IX. Sobre el curioso poder que esta época ejerce so­ bre mí. Creía que sólo la belleza y la pobreza poseían au­ téntico poder sobre mí y debo reconocer que me enga­ ñaba. Para confesar sus crímenes, la época necesita un médium. Como consuelo sólo puedo decirme una cosa: tal vez no dependa tanto de lo que uno hace como de dónde tiene uno los oídos. Como dadaístas exigimos que se buscara y mostrara a las personas jóvenes con todas sus virtudes y defectos, con toda su maldad y su bondad, con todos sus aspectos cínicos y extáticos, independientemente de cualquier moral y, sin embargo, partiendo de una moral que sirve para elevar al ser humano en conjunto (y no solamente una parte del hombre, a la que educarse le resulta agra­ dable, que promueve la sociedad o que se adapta a los sistemas existentes). Fue un error. Entonces, ¿es divina la infancia y la juventud natural? Es muy improbable. De modo que queríamos procurar a los hechos sus derechos; aquellos hechos, fueran de la índole que fue­ sen (espantosos, ridículos, sublimes o descorazonadores), que en su conjunto constituyen lo «irracional, lo neciosublime, el inagotable milagro de la vida». En esto tam­ bién se entremezclan lo verdadero y lo falso. Hay que abandonar los irracionalism os. Tanto lo suprarracional como lo irracional son ambos irracionales. En busca de
17 Obra de Johannes R. Becher.

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PRIM ERA PARTE

la vida caemos en la superstición de que hay que contar la vida misma entre nuestros irracionalismos. Pero hay que separar lo natural de lo sobrenatural. Al momento surge la cuestión de los límites. Nuestra época también intenta hacer que lo sobrenatural aparez­ ca como algo completamente natural. ¿Dónde residen las garantías de lo sobrenatural? No encuentro más res­ puesta que ésta: en el aislamiento; en el abandono, en substraerse a la propia época. Así es como uno se vuelve sobrenatural antes de darse cuenta. Mirar bien y contro­ lar siempre cómo puede aislarse uno de esta época, pero sin abandonar la vida, la belleza, lo insondable. Así es como uno afrontará la separación en las mejores condi­ ciones. 2 4 . IX. Lo superlativo tiene toda una tradición en Ale­ mania: con Kleist, Wagner y Nietzsche. También en el ju­ daismo oriental; en el judaismo de los alemanes en gene­ ral. Desde Rousseau, lo sensacional sirve para liberarse de la mazmorra de silogismos de la Ilustración; para des­ viar la atención pública de la Academia. Esa es la razón por la que Kleist fue desgraciado; también Nietzsche. ¿Cómo se puede uno proteger? ¿Acaso puede uno olvidarse de sus propios pensamien­ tos? Me parece que ya anoté en Berlín que lo demoníaco está acabado; que uno ya no se distingue por lo demo­ níaco. Una nueva prueba de que los productos intelec­ tuales no significan mucho; porque no he podido resistir la música del impulso y me he dejado arrebatar por él.

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2,5.IX . Ya antes había tomado también algunas notas so­ bre la intuición, que cuento entre los «horrores de Satvam». Y he sucumbido a ella. Seguramente, la ciencia tiene razón cuando se enfrenta a la arbitrariedad de la fantasía y el sentimiento. Es cierto que eso no cambia nada en su posición, pero sí demuestra que es estricta con una irra­ cionalidad que se podría poner en tela de juicio. Resulta sorprendente que para Spinoza, que, por otra parte, también era un erudito, la scientia intuitiva repre­ sente la forma máxima de conocimiento. Según los hin­ dúes es un engaño, un error aceptarla como divina. La scientia intuitiva llevó a Spinoza a considerar la natura­ leza como un ser divino precisamente porque tomó la in­ tuición por algo divino, cuando en realidad ésta sigue encerrada en la naturaleza. Hay que andar con cuidado. También en el mal existe una eternidad y una inmortalidad. Si no fuera así: ¿dón­ de aprenderían los destructores a realizar su tarea? 2 6 . IX. Un día maravilloso. Haberlo disfrutado ya es al­ go. Las hojas se caen. Los nobles racimos azulados cuel­ gan con sus uvas redondas y maduras sobre las colinas. Ahora ya sé adonde se podía huir estando en Zúrich: al Tesino. A Emmy le parece que la lengua alemana es pobre en vo­ cablos de ternura y pasión. La danesa es infinitamente más rica en este sentido. Conversación sobre la gracia a las cinco de la mañana. Es aquella invención de mil pe153

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PRIM ERA PARTE

queñas formas de ternura que adornan, regalan y enriquecen. Sosiego en todo momento. Un pequeño derro­ che constante, la facultad de inventar por el placer de adornar. M odelar minuciosamente y jugar crean gracia, y toda gracia une, obligl*. Quien modela minuciosamente tiene en cualquier instante cosas listas para poder rega­ larlas. Esto humaniza las relaciones, da lugar a que el re­ galo sea correspondido con otro, a la conversación, al es­ parcimiento. La gracia es el auténtico elemento vital de las naturalezas creativas. Tal vez la creatividad misma no sea más que una gracia. Gratiae gratis datae. . . En alemán se pone demasiado acento sobre la voluntad, sobre la construcción. Incluso se valora el carecer de gracia y el resultar áspero, es decir, carecer de creatividad. Por eso no nos comprometemos con nadie y no contamos con simpatías. La actitud cortés frente al entorno está estrechamen­ te relacionada con la gracia. No todos los pequeños de­ talles tienen por qué ser ciertos y auténticos; de vez en cuando, también se dice algo que no es cierto por corte­ sía, por gracia: para quedar al mismo nivel. Quien habla en contra de la gracia, no se puede gustar a sí mismo; porque se requiere gracia incluso para con la propia inti­ midad, para con nuestra alma querida, que muchas veces se encuentra tan contrariada que sólo la gracia puede alegrarla y estimularla ya. Uno mismo no puede compor­ tarse como un policía. La falta de gracia vuelve a las per­ sonas amargadas y descontentadizas. Vitalidad y gracia son casi idénticas. La vida no quiere ser formada, amada e iluminada sólo en ciertos momentos, sino a cada ins­ tante. Confrontar a cada instante los acontecimientos ás­

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peros y difíciles de aceptar con la ilusión: éste es el triun­ fo de la gracia.
2,9.IX. Amo a mi nación como a ninguna otra; en mi co­

razón sé que nadie puede disputarme este hecho. Pero no amo mis vicios ni mis perversiones. ¡Menudo amor ciego y ñoño sería ése! Sin embargo, cuando la perver­ sión se ha convertido en una segunda naturaleza, ¿cómo puede extirparla uno si no es con un dominio y un con­ trol férreo y firme? Muchas veces casi estoy por creer que soy el único que experimenta esta dificultad y no puedo ni quiero asumir que sea así. Tampoco se me ocul­ ta, en modo alguno, el peligro que corro al perseverar en este empeño. Tendré en mi contra a toda la jauría de aquellos cuyos intereses se reflejan en mi falta de interés. En sus diarios, Hebbel opina que el judío puede conver­ tirse fácilmente en un hombre como todos los demás si se empeña a fondo y con toda su voluntad en eliminar aquellas cualidades suyas que lo separan de la sociedad. Respecto al carácter alemán, en la singularidad que todo el mundo le reconoce, una cuestión que tiene que ver con la formación y la deformación, un repugnante pro­ ducto artificial fruto de una humanidad anclada en las normas: ¿es que este carácter alemán habría de dominar el núcleo esencial de cada uno de nosotros hasta tal pun­ to que sus huellas sean indelebles? Eso es algo que no se puede aceptar. «Convertirse en un ser humano es un arte.»
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I .X . «La gente que participa en la batalla del Somme», dice Emmy, «no puede sostener luchas interiores. Así es como debe ser.» Considera la batalla del Somme el auténtico Infierno, del que se habla en las profecías. Ha visto una imagen, gente con fieras máscaras de gas, que parecen trompas y hocicos. «Desde entonces creo con toda firmeza que aquello es verdaderamente el Infier­ no, según está escrito. ¿Por qué no habría de ser posi­ ble?» E l material más próximo y original siempre es el hombre en sí mismo. Trabajar en uno mismo como en una co­ lumna con figuras, a la que no se puede hacer temblar y sobre la que no se puede sutilizar. Todos los sistemas de los filósofos no son más que glosas a grandes personali­ dades. La gran personalidad es el sistema de una época in nuce. Doble tarea: educarse y protegerse. Las sanguijuelas abstractas que Kant prescribe a la na­ ción se han multiplicado alarmantemente. Es hora de re­ tirarlas si no queremos que el paciente sucumba. 3 .X . Tzara, Arp y Janeo me han escrito una carta desde Zúrich, diciendo que debo volver sin falta; se requiere mi presencia urgentemente. Querer ser y representar algo en una época así sería un placer decorativo. Lo que es un filósofo. Hay hombres que se esfuerzan por compendiar lo elemental. Los hombres anteriores, que
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3. porque la intensa actividad crítica respecto a la si­ tuación de la propia casa creará poco a poco un fondo esencial. declinaría tal invitación por los siguientes motivos: 1. en primer lugar. sólo a partir de un trabajo intelectual in­ tensivo. Supongamos que me invitaran a colaborar en una revista que: 1. podían dedicar toda su fuerza a la sublimación. que tendrá como conse­ cuencia la armonización de las naciones por su base.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g e n 1916 crecieron en una época firmemente articulada. 2. más allá de su nación. 3. a las falsas opiniones de los propios compatriotas que buscar un hermanamiento que no es deseado por el partido opositor. su opinión es que la burguesía internacional es la culpable de esta guerra. hasta qué punto están justificadas las obje­ ciones que se hacen a mi nación y qué acciones se pue­ den emprender para eliminarlas. 157 . X . un perfil auténtico. Así es como yo veo que nacerá un nuevo ideal de en­ tendimiento. anhe­ lan vivamente una nueva sociedad. aspira a un entendimiento. porque me parece más importante investigar. en primer lugar. rechaza la guerra. porque es más importante hacer frente. no extensivo. 2. 4 . El filósofo de hoy consume dos terceras partes de su vida en esfuerzos infructuosos para orientarse en el caos. Todo lo demás me parece una pér­ dida de tiempo y un derroche de energías. a un hermanamiento de aquellos individuos que.

siempre escupiendo. Desaparecer. marinettismo. «a volver a Alemania. en lo sobrenatural. que se aferra a la frase clasicista. porque padezco una grave enfermedad nerviosa en el estómago. También yo he manifestado siempre una fuerte resistencia frente a este arte. Es poco artístico y perjudicial para la salud querer representar el sexo de uno. sin darse cuenta. He encon­ trado a un francés que es extraordinario: Léon Bloy. Por mi libro verás que no me faltan ganas de hacerme jesuíta. para no ser alcanzado. Más de uno. Huelsenbeck envía sus Oraciones fantásticas.x . tal vez.6 PRIM ERA PARTE 6 . si no quiere ser tenido por falso y traidor a su propio espíritu. pe­ ro por el momento no puedo marcharme. con la magia de la palabra. animismo. La construcción levantada con mentiras se despl0. «Hace sema­ nas que estoy decidido».X . el castigo por aquella hybris dadaísta que tú crees haber identificado ahora. sin dormir. el infierno tres veces. ha quedado obligado a una vida sacramen­ tal para el resto de su existencia. 8 . en la singularidad. Humillaciones y mortificaciones. Por todas partes la desesperación por un mundo sin Dios. Apartarse lo más lejos posible y refugiarse en la tra­ dición. Burdo naturalismo. 1 58 A . con sueños y deseos.» Las exageraciones me resultaban saludables. escribe. se ha envuelto en votos de tal modo que. Ocultarse detrás de los objetos. ma. Es espan­ toso.

Toda sátira y toda ironía remiten a la ingenuidad. y toda risa se interpreta como una extraña contracción de ciertos músculos de origen incierto. . entonces sólo los niños y los dadaístas notan lo inapropiado y absurdo de tales representaciones defor­ mantes. la ingenuidad del niño puede pa­ recer cruda.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g e n i Objetivo de mi Novela fantástica. cuando el profesor se hace militante y el diablo aparece como una agradable tía au cul de Paris. Sólo una persona ingenua puede sentir regocijo con aquella contradicción que surge cuando las personas y las cosas rebasan sus límites naturales y su independencia hasta la total oposición. La propia contradicción tampoco se elimina en modo alguno ni se cura por completo al percibir su ca­ rácter absurdo. cuando una cultura envejecida por los años recupera. que empecé hace dos años.X. mientras sueña con el campo de bata­ lla como un «paisaje violeta». Cuando un sol­ dado pierde su ojo. El desconcertante embate de es­ ta época fracasó en nuestra ingenuidad. IO . y ¿adonde llegaríamos si abandonar aquello que nos con­ viene ya no fuera percibido como un desorden? Una orientación antiintelectualista consecuente debería tratar de doblegar los juicios en general y sus propias va­ loraciones. un estilo juvenil y empieza a in­ sinuarse. en el otoño de 1914: destrucción de mi duro con­ torno interior. Cuando la acabe. Pero la ingenuidad pertenece a la salud. a pesar de todo. habré escrito de ante­ mano su crítica. sin corazón. Naturalmente.

una novelita de unas ciento se­ tenta páginas. En su casa hay muchos corazones de plata. el otro.1916 PRIM ERA PARTE Bufonería y quijotismo: ambos son irracionales. 1 7 . El peligro de peste e inun­ dación me produce hasta náuseas. culebras sobre escaleras. por lo vulgar. por lo generoso. No se puede pretender ser Sancho Panza y Don Quijote a un tiempo. Sus imáge­ nes votivas están arriba. Con un extraño estado de escisión en mi ser he acabado hoy Flametti. X . ésa bien podría ser una tarea para mí. Visita a la «Madonna del Sasso». Como un escrito de circunstancias. Su influencia en toda la comarca. una. Pero ¿qué importa la época ante tales potestades celestiales? Sus juguetes están abajo. románticas sillas de postas volca­ das. incluso. que nadie considera posible y tampoco auténticamente nece­ saria. el camello apocalíptico de estuco con los ojos curiosamente torcidos. fue precisamente en el año 1480. Un cua160 . 1 3 . en la pequeña capi­ lla: el cordero con la nariz larga. x . La Alta Señora no parece encontrarse en casa. pero está bien que sea así. Una tarea ante la que cualquier otro sentiría escalofríos y a la que nadie quiere acercarse. una tarea. en la iglesia: niños moribundos en camas imposibles. puede que desaparezca con él. por lo elevado. por lo profundo. como una glosa al D adaísm o. Es cierto que ya hace algún tiempo que se le apareció a Fray Bartolomeo. En cualquier momento puede aparecérsele a cualquiera.

Los antiguos castaños del desfiladero eran como un parque abandonado. Ya no me acuerdo de dón­ de me he podido dejar esos versos. duermo mal. Tzara me lee y me entrega un buen número de poemas nuevos. cuando es día hábil y con­ cede audiencia. Los pa­ tres.18 por cuya angustiada carta emprendí viaje hacia allí. Cf. con los barrenderos. toda esta ciudadela celestial me pareció bastante abandonada. Habrá que venir cuando vie­ nen los numerosos peregrinos. 161 . Durante el viaje a Mannenbach me lee algún manuscrito nuevo: lo primero que ha escrito en se­ manas. Pero. Los monjes rezaban una rápida letanía detrás Je una cortina azul con estrellas. lleno de consonancia y armonía. sus lacayos. me le­ vanto y a las cuatro de la mañana estoy en Niederdorf. La residencia estaba vacía. Yo soy el único que siente y piensa como él. Oficina de objetos perdidos. todo 28Leonhard Frank. despedían un aroma de galerías de flo­ res lleno de despreocupación. Su ser concentrado en sí mismo. XI. para buscar los poemas en el canal. 3ER MA TI NG EN . De camino a casa pierdo todo el paquete. En Zúrich: como ando distraído. H e pasado cuatro días en Zúrich con Frank.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1916 ¿xo hermoso y dulce de Giorgione. 2 . Su «soledad». periódicos. a pesar de todo. En vano. La escena de ballet del encuentro de María con su prima también me conmovió profundamente. nota i6. como si la divina Majestad hubiera ocupado alguna otra morada.

5 . No quedaría otra cosa que la lucha de clases más brutal. Frank me leyó fragmentos de su nove­ la burguesa. Los manuscritos se han extraviado. Ya sea con cañones o con debates. el otro le responde: «Ya no creería en la di­ vina Providencia. al fin y al cabo no supone una gran diferencia. Además. Us­ ted ya no tenía ningún interés en ellos. casi no me atrevo a decírselo. XI. 2 i>«Todessprung im Zirkus. Amplias calles y carteles ornamentales en las tabernas.» Ermatingen. Arenenberg o algo así.29 el capítulo bohemio de antes y aquel que describe la atormentada conciencia del funcionario Jürgen. me he prestado como modelo para el poeta Vorlang. tampoco me gus­ tan mucho las colinas y la planicie. Ahora se mantienen conversaciones de este estilo: Uno dice: «¿Q ué hará usted si Rusia firma una paz por separado?» Entonces. En los jardines todavía florecen asteres y rosas. En el capítulo bohe­ mio. como «expresionista». Frank opina: «El subconsciente. En el hotel.» Sólo hay ruido. este pequeño nido huele a todo tipo de va­ riedades de manzana. El «Salto mortal en el circo». Las casas campesinas tienen algo del arte industrial. Napoleón III tenía un palacete de recreo en es­ ta comarca.» 162 A .X916 PRIM ERA PARTE en vano.

debe compararse. cortinas de fuego y gritos de muerte sobrenaturales.R O M A N T IC IS M O S : LA P A L A B R A Y LA I M A G E N I La quema de los individuos ante el negro trasfondo. himnos. Y este dominio también debe salir a la luz. no me podrán convencer tampoco en 1916. pe los veinte genios alemanes en los que ya no quería creer en 1914 . 7 . ¿Qué es lo que no se podrá decir de él? ¿Por qué le gustará tanto usar esa palabra constantemente? Respuesta: sobrevalorar la in­ justicia sufrida convierte a los hombres en tartufos hipó­ critas. Parece ser lo que flota en la mente de Frank.XI. E l dominio de sí mis­ mo no puede ser entonces lo bastante riguroso. Buscar en la persona lo absoluto para vivirlo. G ran ­ des desesperaciones. Pero ¿con qué? La gente bohemia no es un modelo en absoluto y los poetas expresionistas tampoco lo son. la crítica enmudezca. poco inclinado a atacar el punto de partida. por fin. Se ha hecho una «causa» a partir de ellas. aunque vaya en contra de los propios intereses. sin convicción. [Frank] habla mucho sobre la mentira. . Sólo se puede esperar algo de la sinceridad incon­ dicional. Pero el editor [René Schickele] los cita uno a uno y debatimos cada día sus puntos fuertes y sus debilidades. hasta que. F. Concede demasiada importancia a algunas viven­ cias juveniles traumáticas. ¿Es posible siquiera el absoluto en la persona? ¿ Y hay que renunciar entonces a la época? Tal vez sólo haya que so­ meterse a una crítica total y seguir sometiéndose a ella una y otra vez.

Os contará cómo os volvéis infieles a vuestra infancia y cómo. cómo sigue acompa­ ñándoos permanentemente. Jürgen . ése es el burgués que ha per­ dido su alma y que cabalga al galope hacia el manico­ mio para volver a encontrarla allí. en las noches de bo­ da y en las aventuras furtivas. cuando se lo carga todo a otro y cuando todo se queda en apariencia. cuando uno se atie­ ne a editores y a lo que es bueno para el negocio y le sur164 À . a pe­ sar de todo.X I. ¿N o se pierde uno al escribir novelas. [Frank] me dicta La locura de Jürgen en la má­ quina de escribir. no os quedáis sin la infancia ni sin vuestra querida alma. el que sabe cómo salir vencedor por en­ cima de negocios. aunque queráis ocultaros cien veces detrás de conchas. documentos y sequedades faltas de corazón. en el arte. Pero diréis que lo que está haciendo no es más que escribir una novela y que lo que exponga en ella serán sus propios conflictos. Lo que tiene que ver con el alma y con nuestro yo no son más que melindres. y aunque os obstinéis en ideas fijas y finalmente lleguéis a una neurosis por ago­ tamiento. ella no os abandona. E l os mostrará cómo perder vuestra alma y cómo volver a recuperarla.1916 PRIM ERA PARTE ¡O h ! ¡T am bién algo espantoso y funesto! ¡A lg o m uy alejado de la vida pequeña y piadosa! ¡A lg o no pro b ad o . Os demostrará que. en la novia y en el recién nacido. algo extático! ¡A lg o que se ha soltado del ancla y se m ueve librem ente! (W A L T W H I T M A n ) 8 . Os pondrá en consonancia con vuestro mayor anhelo. F. Es una idea que sólo se le puede ocurrir a Frank.

por eso odia a sus personajes. despersonalizado. murmuro para mí mismo. Lemaître y Barrés del Mercure de France.. el alma. La novela. Sería absurdo negarlo.X I. cuando Frank viene a dictarme. romantizante) con­ sumido por el moralista. La decidida repre­ sentación de uno mismo en el sentido de [san] Agustín o de Rousseau sería la solución. esto es lo que murmuro: . ¿Al final habré venido hasta aquí para acordarme de la Madona del Rin y de la catedral de Estrasburgo? Prácticamente parece que sí. Pero para eso se requiere mucho valor y para ello es preciso un carácter sensible. Pues bien. si hu­ biera que prescindir incluso del peso específico del autor. que se agotara a sí misma. que se puede simular con demasiada facilidad recurrien­ do a imágenes oníricas «objetivadas». Hay algo nuevo en esta novela: el artista (se trata del artista burgués.. el romanticismo y el propio novelista se vuelven dudosos. este poeta odia su proyecto. por eso. 1 5 -XI. hermosa chispa divina». En cambio. XI. Schickele me trae algunas cosas para traducir: no­ tas de prensa sobre la autonomía de Polonia y un artículo sobre Maurras. seguramente es así. no pierde uno mis­ mo su alma como autor? Sí. antes de que pueda decir que la está per­ diendo. sería indispensable una conciencia que se reconociera. Y. 1 1 .r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n i gen preocupaciones existenciales. 10 . Uno la pierde.. «Alegría. Me pregunta qué es lo que estoy murmurando.

19 1 6 PRIM ERA PARTE A legría. Así que. Giler. Me tienen que pagar cien francos por el artículo. según Mr. Y Frank prepara una narración para el número navideño del Berliner Tageblatt. ahora es frecuente que las conversaciones tomen un giro teatral. Él asiente e incluso sonríe un poco. en tu santuario. Un pequeño volumen de ese tipo de relatos breves de carácter programático (la novela la ha dejado de momento) constituiría un buen género. Alemania es hoy salvaje y bárbara a un tiempo. Según Monsieur Giler. Por la tarde llega sil­ bando una melodía para sí mismo. He traducido el artículo de Gillouin. la naturaleza del hombre puede adoptar dos formas antitéticas: o bien la de un salvaje. Si en Alemania se necesita una canción revoluciona­ ria: no hay otra mejor. herm osa chispa divina. 1 6 . Sch. hija del E líseo. Como no se puede llegar a ningún entendimiento. si sus principios destruyen sus sentimien­ tos. o bien la de un bárbaro.X I . en realidad. tendría que pagar yo por la feliz coincidencia. celestes. Se me ha cruzado con G iler y Beethoven. si sus sentimientos imperan sobre sus principios. [Schickele] me pide que le adapte Hans en el mentidero para la representación en el Neues Theater. 166 . penetram os ebrios de fuego.

por el asco que le produce la insuficiencia del ayer y del hoy y. Escriba usted rápi­ damente un segundo libro. Blei. sólo católicos teóricos. por cierto. con este trasfondo. sí por lo menos mañana. del primero. Yo no quiero la Civitas Dei sólo en el interior.r o m a n t ic ism o s : la pa la bra y la im a g e n 1916 17 . y eso significa creer en general.» «No representamos intereses de ningún género. analiza los puntos débiles de la posición de tres destacados Pro católicos y. Por fin tengo tiempo para escribir unas palabras. Y creer significa querer que el ser humano crea.» «Ahora hay veces que descubro en usted la peligrosa tendencia a huir y refugiarse en el anteayer. Y si no inme­ diatamente. 167 . También a usted. decretar la Civitas Dei “interior” . unidos en conjunto por un poso de reserva renacentista. Apologistas intelectuales. por lo demás.X I. Controversia Blei-Schickele sobre Consideraciones huma­ nas sobre política. El artículo es muy instruc­ tivo. Francia tiene una tradición católica que llega viva hasta el presente y que no ha podido ser quebrada por tres revoluciones. E inmediatamente.3° de Gillouin. «El cristiano debe querer liberar a las masas porque cree en el libre arbitrio del hombre.» 18 . Cuanto más profundamente penetren 30Ése es el artículo del Mercure de France citado anteriormente.X I. sólo especulativos. sino al hombre libre. Consideraciones políticas so­ bre la humanidad. al hombre eterno de mañana. pero. de cualquier hombre. como tales. sino también en el exterior.

por cierto. Me abre su corazón sobre algunos de sus colaboradores y. Sch. Crearon la lite­ ratura francesa y lo hicieron sobre valores que. Si editáramos juntos una revista. son simpatías religiosas. de noche y a la luz de la luna. más seguro es que choquen con esta tradi­ ción. y un católico renano. sin acometer a la vez un cambio de di­ rección que invierta el rumbo de nuestra historia inte­ lectual. todavía hoy. aceptar e imitar los nuevos modelos de la litera­ tura francesa. Pero es po­ sible que Alemania retorne algún día al catolicismo. La asimilación de Francia y Alemania no puede salir adelante si 00 es mediante una asimilación en el ca­ rácter religioso. Son simpatías por la Francia católica. De otro modo quedará en esnobismo y decora­ ción. las cuatro de la madrugada. nos entendemos muy bien. ¿Es que vamos a celebrar una boda? Faltan cigarrillos y be­ bemos el café en la jarra del aguamanil. no tuviéramos que tener miramientos y encontráramos colaboradores que se esforzaran un po168 J . Francia no se hará protestante. sobre sus amigos más cercanos. en reali­ dad. los reyes eran populares como católicos. ¿Por qué habría de quedar excluida esta posibilidad? Ahora comprendo mejor mis simpatías francesas. mantienen parte de su vigencia. Soy católico de nacimiento. en los que el catolicismo vuelve a abrirse camino victorioso. La Igle­ sia nunca se va a convertir al protestantismo. no polí­ ticas. También la monarquía tiene una tradición comple. tamente distinta de la nuestra. Hasta la gran Revolución. Le acompaño a casa. [Schickele] llega con algunas botellas de vino. Así. Es imposible com­ prender. Se hace tarde.1916 PRIM ERA PARTE los literatos.

estilo. Entonces él gana en carácter enérgico exactamente tanto como yo pierdo. si no me engaño. y así no saldrá nada de ello. El escepticismo europeo.» Yo también lo quise hacer una vez. y porque el propio ca­ tolicismo en Alemania se ve obligado por el entramado político y por la mayoría protestante a ponerse a la de­ fensiva. pre­ cisamente en Alemania todos los recursos se han agudi­ 169 . exigirá duras luchas interio­ res. mediante los institutos de humanidades (lo sé por mí mismo). mediante los estudios clásicos. «querría hacer una cosmovisión. una similitud en el encono y en el ar­ dor con aquellas que conocemos de la época romana. Crítica.XI. «Del Expresionismo». 1 0 . incluso a renunciar a aspectos esenciales de su tradición. infinitos esfuerzos y sacrificios. podría resultar algo verdaderamente hermoso. el paganismo europeo. psicología. ha acabado minando en Alemania incluso el catolicismo. Pero. No hemos logrado nada siendo piadosos o volviéndonos piadosos. que no tienen motivo alguno para soportarlo. porque siempre que toque los fundamentos chocará con las posiciones protestantes y escépticas. El gran escritor católico no es posible en Alemania. si no a los mejores. ambos volvemos a tener caras por completo dis­ tintas. Las luchas interiores de las que hablo adquirirán. forma de vida. por lo que respecta al destino de los combatientes. Para ello se necesitan. Seguir siendo hoy un auténtico católico. de día. dice. sin caer en el ornamento o en el fari­ seísmo hipócrita y mojigato. eso quiere decir negar siglos enteros de evolución nacional. un radicalismo en toda regla.r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1916 co. hay que romper con la tradición.

sucumbe a impulsos y apetitos. x i . Las libertades de la Reforma nos deparan para hoy una completa servidumbre. X I . ¿qué se puede derivar de ella? Como mucho.1916 PRIMERA PARTE zado y refinado en un sentido antieclesiástico. La negación del libre al­ bedrío fue lo peor. En un principio. de tal mo­ do que afirmar y hacer creíble la conciencia ortodoxa en nuestro siglo es sinónimo de un duro destino. Wag­ ner y Bócklin. un animismo de los espíritus del fuego. la ciencia como fetiche y ambos unidos en una alianza catastrófica: éste es el sentido de las seculari­ zaciones de la Reforma. viento y agua. Los símbolos individuales de Nietzsche. cerrada en sí misma! Porque. La destrucción de la moral en Alemania es una con­ secuencia de la falta de dogmas y de individuos canóni­ 170 . Lutero rechazaba la cultura en fa­ vor de la moral. el aire y la tierra. Estaba pensado incluso monásticamen­ te. Pero una moral arbitraria desemboca de inmediato en categorías culturales. han pasado a la prensa moderna y mantienen en movimiento con su impulso los molinos de la banalización. Los otros dos elementos. ¿Cuál es la ley: la autoridad de Dios o la del individuo? ¿La de la Iglesia objetiva o la de la cien­ cia objetiva? ¿Ha ahondado en la razón el culto a la ciencia o la ha vuelto completamente superficial? E l Estado co­ mo fetiche. el agua. una religión natural y ele­ mental. ¿Quién podrá seguir construyendo sobre ellos? ¡Q ué despilfarro para una mitología carente de creatividad. Spitteier. Goethe llama a Mefistófeles grotesco aborto de fango y fuego.

Sobre la crítica del individualismo. es que el yo tiene intereses. Siempre sigue impulsos y apetitos en tanto que no se inserta en la sociedad. hasta llegar a la unión general de los apetitos mecanizados que vemos sangrar y corromperse ante nosotros. despótico. incluso la Je Jesús. Fortinhrás o la lucha del si­ glo XIX con el espíritu del Romanticismo es uno de esos . renuncia a su yo. eso equivale a construir una torre de Babel. Por eso prosperó el ideal in­ dividualista-egoísta del Renacimiento. incorpora las cosas a la ley. El protestantismo in­ tentó incluso enmarañar la tradición paulina. junto con los nombres. ya sea avaricioso. De la falta de un arquetipo incontrovertible y un modelo de conducta para la vida. Quien renuncia a sus intereses. Es una generosa participación en la obra de la Creación la que Dios le concedió a Adán permitiéndole que. vanidoso o indolente. El yo y los intereses son idénticos. 4 Z Ú r i c h . x i . Siempre que se resal­ ta el yo. sí que aparecen li­ bros realmente interesantes. De vez en cuando. 2 5 .r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n i cos. se está diciendo con ello que era el hom­ bre fiel que creía en su entorno. además podía creer en él porque procedía directamente de las manos del Creador. XI. La fe es una potencia ordenadora de primera fi­ la. Otorga su forma a las cosas. adjudicara una personalidad. Cuando en el Génesis se dice que Adán dio nombres a los animales. 2 2 .

vo­ caciones. tal vez lo sea el Romanticismo. incluso el lenguaje simbólico de Dostoievski no es más que Romanticismo. el fin del cristianismo. Para Occiden­ te. en este sentido. Se acabará resueltamente con los «devaneos y quimeras erótico-artístico-políticas» de la gente joven. al Occidente realista le llega una crisis violenta y de­ finitiva. Incluso Hauptmann. que.1916 PRIM ERA PARTE libros. el Romanti­ cismo. he iniciado caminos que sólo habían de ocultar una inmadurez de la que era consciente y que. Con ello. plenamente románticos: los instintos realis­ tas. Julius Bab. un escenario de los intereses y pasiones más diversos para disimular y poder crecer en paz y madurar. que ya no tiene base alguna en la cultura popular. He emprendido huidas. Como señalan el título del libro y una cita referida a ello al final. el autor se siente muy es­ peranzado por los cañonazos actuales. ve una contradicción entre ciertos «principios cristianos elementales» y el moderno positivismo. constituye. Goethe y Nietzsche son la garantía de ello. La guerra traerá el fin del Romanticismo alemán. Durante una larga fase de mi evolución me he sustenta­ do con pretextos. sin embargo. En primer plano. así lo espera el autor. e Ibsen y Strindberg son. Esta conciencia experimenta su más fuerte revitalización con la entrada de la Rusia bi­ zantina en la comunidad de trabajadores europea. sin embargo. según él. Su autor. 172 . Lo metafísico. mundano-paganos pugnan con el «anhelo del cielo cristiano-romántico». no quería reco­ nocer. habrá de ser superada con acero y fuego por «los que actúan pia­ dosamente y se complacen con la tierra». Extravíos de la vergüenza: tal vez la juventud sea eso.

Nosotros asumimos la ortodoxia y. 2 7 .La confutación de Eck parte de la idea de que los Protestantes habían encubierto y pasado por alto. La Reforma fue una negación de obediencia polí­ tica. se ve obligado a disparar. 4. le repugna. Antes de la convocatoria de la Dieta de Augsburgo. a matar. 2. Acallando incluso la violencia y la in­ justicia. Dejan de ser inmaculados. les entregamos las máquinas. a convertirse en pecador. Tal vez se produzca un cambio. Las pruebas son evidentes: 1. el príncipe elector había preguntado a Lutero y a M e­ lanchthon si era lícito oponer resistencia al emperador. 3. A Occidente. Melanchthon confía en que su causa triunfe con astucia y diplomacia. ¿Podemos convertirnos y vol­ ver a hacernos cristianos? Parece más bien como si los rusos tuvieran que sucumbir ante Occidente. hasta ahora pasivo. nuestra patria. a cambio. Está viviendo su caída del sueño puro al satanismo occidental. Ambos habían respondido a la pregunta en sentido ne­ gativo (el 6 de marzo de 1530). E l mundo ruso. sino que recomienda resig­ nación y renuncia. Melanchthon no reconoce a los gobernados nin­ gún derecho a la resistencia.XI.R O M A N T IC IS M O S : LA P A L A B R A Y LA I M A G E N 1916 Renacimiento del cristianismo de Oriente. Tal vez luego se levanten doblemente reforzados y de­ seen retornar a su pureza. que el emperador estaba autorizado Para castigar. a la 173 L . La «apología» de Augsburgo está determinada a defender a los protestantes contra la acu­ sación de herejía.

queda justificada la resistencia por la fuerza. Melanchthon se sirvió del método de «pasar por alto» (dissimulare). E l príncipe elector de Sajonia es declarado hereje y. de la veneración de los santos y. que pretendía pasar de puntillas. Si el emperador no cumple con su deber. Lutero despacha con ironía y desdén la disolución de la Dieta en una Glosa al pretendido Edicto Imperial 7. pierde el derecho al voto. De los puntos 2 y 5 se desprende que los príncipes fueron los principales interesados y los principales pr°174 . b) E l propio Lutero escribe a Joñas: «Satán sigue vi­ vo y se ha dado buena cuenta de que vuestra apología. sobre todo. Ahora Lu­ tero se deja convencer por los juristas sajones de que la posición de los príncipes que reinan en los territorios del Imperio no puede entenderse como una simple relación de sumisión al emperador. el emperador declaró a los protestantes refutados y les exigió que se unieran a la Iglesia. El 19 de noviembre de 1530 se hace pública la diso­ lución de la Dieta Imperial. no menciona ante el Papa los artículos del purgatorio. En caso contrario se vería en la ne­ cesidad de «afirmarse como protector y defensor de la Santa Iglesia Cristiana». como tal. a) Además de acuñar fórmulas ambiguas. Con la confutación. del Anticristo. Peligro de guerra. 6. Algunas cuestiones que no tenían en absoluto una importancia menor ni siquiera llegaron a discutirse. la auténtica peligrosidad de su doctrina en la Confesión de Augsburgo (leída pública­ mente el 3 de agosto).1916 PRIM ERA PARTE manera de los herejes. procedimiento que había recomendado repetidas ve­ ces en casos difíciles.» 5.

anclados en la naturaleza. por no hablar ya de los hombres. dice Nietzsche. ya se había puesto de manifiesto en la Dieta de Spira. incluso traer la confusión? ¿ Y cuando uno alberga en su interior pensamientos contra­ dictorios que lo hacen pedazos? ¿Quién puede haberse reservado tanta libertad como para poder prescindir de toda decisión sobre el mañana. no carecemos por completo de relieve. fue esencialmente un gran psicólo- . ¿Quién se acuerda todavía de que las ideas pueden ma­ tar. «como con la mujer.» Muchas veces he reflexionado largo y tendido sobre estas palabras. Nietzsche.RO M A N T ICISM O S: LA PALABRA y LA IM A G E N I motores de la rebelión y que los teólogos. no obstante.XI. Las cuestiones de fe no se pueden vincu­ lar a las decisiones de la mayoría. porque cualquier idea. Pero. este rostro se va convirtiendo más y más en una máscara en el curso de la Reforma. la «improceden­ cia de una obligación moral de la conciencia por impera­ tivo del Estado». no tienen rostro alguno. «Con el alemán». fueron meros instrumentos en sus manos. no tiene ninguno: eso es todo. Me parece que la solución al enigma es ésta: que los hombres y naciones naturales. en Alemania. puede cruzarse en su camino y cambiar todos los aspectos? Son una minoría los pensadores que han intentado vivir según sus ideas. nunca llega uno al fondo. hacer desdichado. Que solamente el espíritu y la forma les dotan de un rostro y que. que descubrió el rostro natural de la nación. la idea fundamental de la Reforma. z 8 . De todos m o­ jos. en cambio.

en este sentido. XII. n° por la inclinación.. viene dictado por la época. Penetrando hasta el núcleo más íntimo de la persona y de la nación. Para entender el cubismo. A Schickele: «Si edita usted a Bakunin. Duccio y Bizancio si no fuera así? Se trata de cortejar al arte allí donde arde más vivamente.) 3 . ¿Cómo se le puede devolver su poder a la p a la ­ bra? Identificándose cada vez más profundamente con la palabra. 4 . tampoco tiene fun. como tal. En Alemania apenas se le cono­ ce. damento alguno. y no pudo encontrar el fundamento del carácter ale­ mán. Me gustaría revisar mis estudios anteriores y llevarlos a término.. de un gusto por la expresión definitiva de las cosas y déla vida. donde llegan las ideas dinámicas. de Giotto.» (A decir verdad: sólo me mueve a ello un interés es­ tudiantil. E l arte empieza a ocuparse de los ideales ascéticos y sacerdotales. X I I . La arqui­ tectura empieza donde la pintura termina: en la planta. ¿Qué se podría entender de las miniaturas medievales. porque la naturaleza. Hace años que me dedico a él. 176 . Y.1916 PRIM ERA PARTE go. Es un sentido para el yo amenazado. tal vez haya que leer a los Pa­ dres de la Iglesia. Incluso Janeo reconoce que el último Picasso pertene­ ce a la arquitectura y que de la pintura apenas conserva ya más que los colores y el marco de los cuadros.: ¿puedo encar­ garme yo? Creo que nadie puede hacerlo tan bien.

. Intenta superar el europeísmo haciendo hincapié en la raza y el instinto en medio de la (ruinosa) esfera moral. Si tuviera algún sentido se­ ría republicano. Sólo soy un artista en pequeñito.. del más pobre. del T. De vez en cuando me parece como si fuera despedazado y descuartizado miembro a miembro. x i i.r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1916 El arte está.3' *' «Eterno ladrón de energías (. no haya diferencia. Cristo es el «éternel voleur des énergies»... Schickele deja a mi cuidado el breviario de Bakunin. un cabaretista. del más abandonado. Pero formular esta contradicción exige además probar que existe. de la religión y la ciencia precisamente. Para él.» (N.. más cerca de la religión que la ciencia. I I . Algo que sólo es com ­ prensible si percibe el arte como antítesis de. bueno. Me parece una contradicción inconcebible cuan­ do Nietzsche contrapone un hermanamiento de la reli­ gión y la ciencia frente al arte.) una debilidad del cerebro. Mis estudios dan vueltas en un torbellino. con mucho.) 177 L . 1 4 . Las di­ sonancias me asustan. ¿Qué pa­ saría si quisiera predicar moral? Pero algún día. XII. «une faiblesse de la cervelle». la mo­ ral. Hoy leo a Rimbaud de forma diferente a como lo leía hace sólo un año. Por ahora tengo todos los motivos para insistir en los derechos del más humilde. tal vez.

él mismo volvía a calificarse de nuevo de «ra­ za indigna». niega todos los valores estéticos. que ciertamente existen. la ciencia» (uno de sus argumentos más fuertes). x i l . locos. de las despedidas que desgarran el corazón. «Entonces me expliqué mis mágicos sofismas con la alucinación de las palabras. es nihilista en el más profundo sentido. no entiendo las leyes.1916 PRIMERA PARTE «La raza inferior lo ha velado todo. de los duros trabajos. El mismo se preciaba. otras veces.» ¿Es ello cierto? Franz von Baader. La agudeza de los instintos contra su tibieza e hi­ pocresía. soy un hombre rudo. salvajes. en referencia a Baco.. un negro. que renacían en él. de los des­ dichados. y por tanto el cristianismo. como la poe­ sía más elevada. no tengo mo­ ral.. escandinavos. caracte­ riza la religión. No es ni apolíneo ni dionisíaco. El problema de la decadencia (en él como en tantos otros). que trae el arrepentimiento. la nación. Luego. el carácter na­ cional... vosotros sois falsos negros..» 1 8 . de tener antepasa­ dos galos y. nunca he sido cristiano. Pertenezco a la raza que cantó al escuchar la condena de muerte. mezquinos. pero tal vez sea salvo. como lo llaman. ¿Niega el cristianismo los valores estéticos? Lo dice Nietzsche (sobre E l nacimiento de la tragedia): «Un profundo silencio hostil al cristianismo en todo el libro.» O: «Soy un animal. Hay pasajes de 178 . «Nunca he pertenecido a este pueblo. unas veces. muy al contrario.» Algunas veces habla en una especie de tierno dialec­ to de la muerte. la razón.

También me viene otra vez a la memoria el ar­ tículo de Wilde sobre el arte de fingir y lo que dice sobre ello en relación al Oriente en la Iglesia. más rico. también.x il. Vuelvo a estar ocupado con los esbozos para la Novela fantástica. 9-1. La autoafirmación insinúa el arte de la autotransformación. El tono fundamental es de un encanto irresisti­ ble. dejándo­ se de bromas. el instinto de autoconservación del cadá­ ver. en los que se habla de verdades ficticias. más pro­ fundo. de la misma manera que un poema es verdadero sin que pueda ser contrastado en la realidad. Satán sufrirá una m er­ ma más que notable cuando apostatemos de él.r r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1 917 Baader— sólo los tengo en la memoria— . Al hom­ bre del farol tampoco le permiten cualquier lectura. No logro avanzar ni tampoco librarme de ella. Pero podría ser que el cristianismo pusiera el arte más en la personalidad que en las obras y que conozca un camino especial para la inmortalidad. Da igual: nuestro mundo será más grande. En ella se trata de una manera cáustica. un camino que no otorga valor al esteti­ cismo. La «Carta de un cadáver» que Emmy dirige a Frank. cuando nos encontremos. 2 1 .1 . La confusión de los instintos de Rimbaud.1 7 . El que está aislado busca afirmarse en medio de 179 L . 8 . Las enormidades de Rabelais son una mala lectura. Echará espumarajos de rabia e impotencia.

La Edad Media no sólo alababa la locura. la traducción de Rubakin sobre las intrigas políticas de Rasputín. i l . . Mientras la llevaba. vaciló y se desplomó blandamente. i . Visita al doctor Brupbacher.1 . 2 2 . Se apoyó contra el muro. la gran biografía manuscrita de Nettlau (4 tomos) y otras cosas. Los barones enviaban a sus hijas a que vivieran con familias de idiotas para que aprendieran la humildad. Emmy se ha desmayado en la calle. En el edificio de la policía. La magia es el último refugio de la autoafirmación individual. su cabecita yacía muy tranquila y pegada a mi hombro. Habría que quemar las bibliotecas y no dejar de ellas más que lo que cada uno sabe de memoria. El número de enero de Weissen Blätter incluye Don Quijote. Comenzaría una hermosa época de leyendas.1 . que traían agua y acariciaban los rubios cabellos.1917 PRIM ERA PARTE las condiciones más desfavorables. sino incluso la idiotez. 1 5 . Para Schickele. Estábamos es­ perando el tranvía bajo una farola. y a nuestro alre­ dedor seis o siete caras preocupadas de agentes de poli­ cía. tal vez del individualismo en general. ella en el camastro y yo a su lado. Llamé a los transeúntes y la llevamos al puesto de socorro que hay en el cercano edificio de la policía. una imagen extraña: nosotros dos. ha de volverse inex­ pugnable. Pone amablemente a mi disposición la edición completa de las obras de Baku­ nin.

1896-1938).» î ! Frédéric Clauser (Friedrich Glauser. Sólo cuando el alma se ve devorada. a pesar de ello. escritor vienés que trató estrechamente a Ball cuando estudiaba en Zúrich en 1916. son juicios que uno ha recibido y trans­ mite sin reparar en ellos. que. Clauser3* me ha traído un artículo sobre Bloy. exclusivamente al día. 1 81 . sonriendo: «¿Por qué tienes la boca tan amarga?» 4 . y un conoci­ miento doble. Los juicios prácticamente ya no son posibles. 6. Carecer de prejuicios se considera el non plus ultra de la cultura de hoy. Juzgar significa analizar los aspectos originales a la luz de sus orígenes. puede transformar su úl­ tima gota de sangre en una obra de arte. Todo el mundo vive de prejuicios. E l razonamiento ha sido reemplazado por una simple vinculación y un asentimiento a algunos hechos y convicciones que se consideran inquebrantables y que. en realidad.11.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1917 Cuando volvimos a casa. a decir verdad: de la esencia original y de la ausencia. quiero anotar los aspectos principales que se extraen de él: «Sólo un gran dolor puede crear grandes obras.11. Para ello es necesario un conocimiento de los orígenes. han acabado haciéndose pedazos. Si la esencia se corrompe es sencillamente consecuencia de un extravío. C o ­ mo nadie lo quiere publicar. Pensar significa juzgar. Al final se ha renunciado incluso a los prejuicios y se vive con la máxima naturalidad. que ejecuta el salto desde la esencia original. se han olvidado los orígenes.

Re­ presentaba el papel de satánico para irritar al burgués.» «El único poeta moderno de Francia que descendió y vivió en la miseria. sólo en el pueblo se encuentra auténtica grandeza. La única seguridad de este mundo son las profecías tradi­ cionales. Para encontrar al hombre hay que vivir con aquellos que sólo tienen un vestido. donde se rezaba y se araba el campo. que se ha lavado con incontables chaparrones y está tieso por la suciedad acumulada durante años. Su lenguaje es el de Rabelais.» «El sarcasmo incisivo lo saca de su profesor. porque han reconoci­ do su auténtica maldad. era creyente. Jéhan Rictus. un anacronismo. comprendió la mística de la pobreza. que son más grandes que to­ dos los reputados de este mundo. que todavía sabía cómo fustigar con palabras y matar con frases. Léon Bloy es una excepción. el últi­ mo aristócrata. D ’Aurevilly fue el último crítico de Francia. penetrado de su importancia.» 182 . cuya gran figura llena el cielo. De él le viene a Bloy el odio contra Bourget. Donde to­ davía existía compasión e incluso los más sanguinarios se doblegaban ante Dios. sino convencido. con el temor cons­ tante de que Cristo pudiera volver a la tierra.» «El escepticismo de Anatole France fue una tradi­ ción.I 917 PRIMERA PARTE «Las prostitutas se convierten en santas. como Claudel. el último apoyo de la Iglesia. Barbey d ’Aurevilly. las del Apocalipsis y las que siguen dando a co­ nocer hoy las Vírgenes puras (Notre-Dame de la Salette). lucha Bloy.» «Resistir sigue siendo la única ley eterna de la com­ pasión con los depravados.» «Místico y católico. pertenece a la Edad Media. no estéticamente.

no se puede seguir produciendo sin más.Los amigos planean una «Manifestation internationale d ’art et de littérature». 183 4 . Las obras contienen en conjunto una filo­ sofía de su propia justificación. componer poesía o música para un pú­ blico imaginario? ¿O ya sólo se hace para quien comer­ cia con las obras de arte? El comercio con obras de arte se ha convertido en un negocio bursátil por cuenta pro­ pia. y las obras contienen en conjunto una filosofía de la base. el arte es lo único que sigue a contracorriente.li. En definitiva. En otras palabras: la imagen misma se vuelve problemática como imagen original. valores para los que el receptor apenas en­ tra ya en consideración. Se trata de la base. reproducida y modélica. ¿Se puede escribir. ha alcanzado un grado de infantilismo y desamparo de pios que ya no se puede reproducir con palabras. jo . Los pin­ tores y escritores se convierten en teólogos. pero sus receptores se vuelven cada vez más dudosos. que se refleja en nuestros nervios. desarrollan una lucha por la existencia también por cuenta propia. un negocio que comercia con papel impreso y lien­ zos pintados. Los precursores recu­ rren a la última línea de defensa. El público del artista ya no está limitado a su nación. en la medida en que son seres humanos y no sólo proveedo­ res.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1 917 La farsa de esta época. La vida se diluye en parti­ dos. Así que los artistas y literatos. sin saber a quién se dirige uno.

11. al arte le correspon­ de volver a conquistar el territorio en cuestión. Tal vez se acabe el prestigio educativo de Prusiay de la sala de máquinas en el instante en que el arte y la fi­ losofía vuelvan a adquirir aquel rigor extremo de la or­ denación conjunta. Los federalistas Defensores de la Li­ bertad y no la centralista Unión de Consumo triunfaron en aquellos memorables años de 1868-1876 y dominaron la Internacional. Tal vez la máquina no sea más que un monje secularizado. riov. que ahora ya sólo se podía encontrar fuera de sus ámbitos respectivos.» 1 2 . La contraposición de los congresos es el extracto de una peripecia histórica que en Mehring se presenta muy germánicamente. . En cambio. que se ha perdido.19 17 PRIM ERA PARTE Emmy me dicta su correspondencia con Herzen y 0 ga.. Su Carta a Seidengrieder contiene un detalle muy hermoso.. Con la conmoción que sufrió el monacato se perdió el cultivo medieval de la técnica y de lo militar. En general. E l libro se revela más fructífero cuanto más profundizo en él. El breve apartado sobre los fracasos de la Comuna es ma­ gistral por lo conciso de su exposición. 1 3 . Marx y Bakunin de Brupbacher ahonda en la dis­ puta ideológica de la Primera Internacional. En los anuncios luminosos de una gran ciudad en lo alto de los grandes almacenes aparecen las palabras«Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ánge­ les. si no tengo amor. 1 1 . la ex­ posición tiene una energía singular.

«L’esprit modern est profondement plébéien. que así se convierte.r ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1 91 7 Característica del estilo del libro es una frase sobre los del Jura. que. como consecuencia de la guerra y del populacho plebeyo. co­ mo tal. entonces este asunto no puede ser absoluto en sí mismo. de sus disposiciones jerárquicas. como está ocurriendo hoy con el destino del arte y de la nobleza espiritual. 20 . en sus principios fo r­ males. Cuando puede estar en juego el destino de un asun­ to. en filosofía y en religión. en su campo más propio.» En frases como ésta reside el valor del libro: su irónica indulgencia respecto a los hombres. la vanguardia anarquista: «N o eran cierta­ mente». simplemente. «obreros fabriles esmirriados.» (N. sino gente a la que las circunstancias le permiten el lujo de poseer un puñado de ansias de libertad. Las conversiones de círculos de artistas están aumentan­ do excesivamente. iJ «El espíritu moderno es profundamente plebeyo. una consecuencia del llamado sacerdocio laico. Hacer de los estéticos fenómenos morales.) 185 . sino al desánimo y a la degradación de la dignidad. según se dice allí. Esto es precisamente lo que sucede hoy dentro del arte mismo. no ha conducido en realidad a un sacerdocio ge­ neral. del T. en particular.»33 Tam­ bién esto es una consecuencia de la emancipación de la Iglesia. El propio arte parece querer conver­ tirse. su vacilante simpatía con la im­ paciente exaltación de Bakunin. Los más consecuentes de entre los artistas empiezan a reconocer este hecho.II. toman­ do el arte. como pretexto para emitir jui­ cios.

¿Dónde está el camino que une el sue­ ño con la realidad y. La consecuencia última del individualismo es la magia. volveré a mi Novela fantástica. tal y como la veo y tal y como debo creer en ella. no hago más que esforzarme por encontrar el puente que los una.. en realidad. pero la sociedad. blanca o románticamente azul. Sufro una escisión esencial.1917 PRIMERA PARTE z 8 . Después de este breviario. tal vez no haya dejado de ser sencillamente un romántico. aunque creo sinceramente que un único rayo la podría fundir. el juego original con su risa majestuosa. en la que intento desplegar un mundo mágico-anárquico. no la puedo acep­ tar y tampoco dispongo de otra. además. La permanente antítesis. La «naturaleza» que lo rodea.: en Berlín aprendí a apreciar esas co­ sas. una aplica­ ción de sus principios que sea más que un arte fabril? Mis estudios políticos y mis estudios artísticos parecen contradecirse entre sí y.l l . 5 . ne furioso que simplemente alguien la pronuncie. por ello. acompasada con lo sobrena­ tural y grotescamente inventada. Así que me sirvo del so­ cialismo contra el arte y del arte contra los moralismos y. Me p0. . III. sin embargo. el sueño más remoto con la realidad más banal? ¿Dónde está el camino hacia una creatividad social de este arte en particular. Ya no puedo escuchar la palabra «espíritu». encantado hasta el absurdo. ya sea negra.. un mun­ do sin leyes y. No puedo encontrar equilibrio alguno entre el so­ cialismo y el arte.

III. 19) y ayer inauguramos la Galería Dadá con una E x ­ posición «Tempestad». así que hablé yo de nuestra intención de constituir una pequeña comunidad de individuos que se cultiven y se apoyen mutuamente. Los versos están bien confi­ gurados. Paul Klee. 2 Z. Es una continuación de la idea del cabaret del año anterior. que lleva una cola sobre la que los duendes bailan y dan volteretas. Diarios . el domingo pasado. Jacoba van Heemskerk. Kandinsky. Amplía el 187 .I9I7 SZURICH. Tzara llegó demasiado tarde. El arte no puede mostrar respeto alguno por la imagen del mundo existente. Junto con Tzara me he hecho cargo Je los locales de la G alería Coray (en la Bahnhofstras­ se. Se pudieron escuchar por primera vez versos de Hans Arp. Fiesta de disfraces. Carl Mense y Gabriele Miinter. «Todo el secreto para que nuestro espíritu se des­ prenda de su actividad nocturna a menudo consiste.1 7 . Entre propuesta e inaugu­ ración mediaron tres días. sin renunciar a sí mismo.48). sen­ cillamente. P. Había unas cuarenta perso­ nas. que leyó su amigo Neitzel. como una fábula cerrada. 1 8 . recuerdan a aquel ves­ tido de mujer de la catedral de Maguncia. La Serie I de «Tempestad» incluye cuadros de Campendonk. sentado sobre una alfombra como un derviche. III. en darle algo para jugar» (Baader. en casa de Mary Wigman.

III. pero con uno estético del «mundo de las imágenes y de los arquetipos». Si yo pregunto con qué se puede defender el ser y la du­ ración contra los instintos generales. no se puede ser artista y creer en la Historia. Conferencia de Tzara: «L’Expressionisme et l ’art abstrait. Pero lo absoluto no necesita ser abstracto.I9I7 PRIMERA PARTE mundo negando los aspectos vigentes y conocidos hasta el momento y poniendo en su lugar otros nuevos. por la forma. Entre Voltaire y Galería Dadá media un margen de tiempo en el que cada cual ha reunido fuerzas y ha acumulado nue­ vas impresiones y experiencias. entonces. Un hombre natural es uno que no tiene ni juicios ni pre­ juicios. 188 . Las barbaridades del cabaret han sido superadas. Lo que me interesa de la galería es pre­ cisamente la imagen. Este es el poder de la estética moderna. que la filo­ sofía fuera conquistada por el arte y lo formal. el plano que se convierte en un fin en sí mismo. sino a lo cate­ górico y a lo típico. Tampoco se alu­ de a la abstracción en el sentido habitual. Si este arte fuera abstracto. mi planteamiento sería que la lógica se abriera paso a través de la imagen. 2 5 .» La denominación de «arte abstracto» no me parece que haya sido una elección afortunada. y no la abstracción. entonces puedo hablar con un término abstracto del «mundo de las ideas».

también contra el Expresionism o de M arc. la señora Rubiner-Ichak.H. . el con’ 4 Franz M arc (18 80-1916).n i. miembros del club de psi­ coanálisis. la doctora Tobler. versos de Ball.Claire Walther: Danzas expresionistas. una creencia en el «puro instinto». . . 2 9 . pintor.Emmy Hennings: Versos. Tristan Tzara: Versos negros. Entre el público: Jacoba van Heemskerk. la señora de Leon­ hard Frank. . tal vez cometan pecados que uno ya no creía posibles. Von Laban. 189 L . cofundador del grupo Der Blaue Reiter. . Fiesta de inauguración de la Galería Programa Danzas abstractas (de Sophie Taeuber. el comandante de la plaza Thomann.r r o m a n t ic ism o s : la p a la br a y la im a g e n I 9I 7 C o m p a r t o los reparos contra el Expresionism o. Neitzel: Versos de Hans Arp. lo que eleva sus tigres y sus toros a la categoría de quimeras? Que los artistas modernos son gnósticos y practican co­ sas que los sacerdotes suponían olvidadas hace muchísi­ mo tiempo. Mary Wigman.Frédéric Clauser: Versos.Madame Perottet: Música moderna. Olly Jacques: Prosa de Mynona. .34 ¿Qué le pasa con los a n im a le s que los eleva hasta el cielo? ¿Están más cerca de nosotros que las personas? ¿No es una mitología del instinto.Hans Heusser: Composiciones. L. . máscaras de Arp).

el arte no puede tenerlo en cuenta.1 9 17 PRIMERA PARTE sejero de la corte Rosenberg. Insiste en el nervio vital que vi­ ve dentro y todo lo une. la contradicción exterior no lo perturba. este último improvisó un teatro de títeres político bajo el marco de la puerta que separa dos salas. La danza se ha convertido en un fin en sí misma. También se podría decir que la moral se subs­ trae a la convención y se aplica exclusivamente a agudi­ zar el sentido de la medida y del peso. 3 o . De un «Canto del pez volador y el caballito de mar» salió una danza llena de puntas y espinas. Danzas abstractas: un sonido de gong basta para sugerir al cuerpo de la bailarina las figuras más fantásticas. Más tarde llegaron Schickele y Grumbach. En un caso especial bastaría una poesía de secuencias foné­ ticas para procurar a todas y cada una de las partículas lingüísticas la vida visible más singular en el cuerpo arti­ culado de cien maneras diferentes de la bailarina. . tal vez incluso toda la emoción que oculta la persona que hace sonar el gong y permite que se transforme en imagen. llena de sol resplande­ ciente y cortante agudeza. porque tiende a obtener la imagen por la fuerza.III. E l arte moderno resulta simpático. unas noventa personas. por mucho que los elementos y las partes quieran enfrentarse entre sí. La convención triunfa en la valora­ ción moral de las partes y particularidades. porque ha preservado la voluntad de la imagen en una época de to­ tal desgarro. El sistema nervioso apura todas las vibraciones del sonido. con Zar y Zarina de Emmy.

está muy cerca del arte del tatuaje y de todas las aspiraciones representativas primitivas que as­ piran a una encarnación. Difícilmente podrán volver a lucir tan hermosos como aquí y en un entorno tan vivo.» (N. I . 3 5«Madame. del T. .Janeo ha vuelto de Ascona. en cuyas mangas estaban cosidos los versos de una canción. el día 24. de unos setenta años. muchas veces.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im ag en 1917 Llevar la chaqueta del dandy y del dadaísta: precisamen­ te aquella que llevó Carlos de Orleans. Para Schickele. pero se retrasó. que comenza­ ba: «Madame. Lo que más me hubiera gustado habría sido que la conferencia hubiera empezado de nue­ vo y haber podido volver a reunir al público telefónica­ mente. sin haber escucha­ do la conferencia.) 191 . Un hombre ma­ yor. El anciano señor dice que ahora no harán más que burlarse de él.»35 El acompañamiento se había llevado a cabo con hilos de oro. estoy lleno de júbilo. La danza. Traducción de Barbusse Le F eu (18 páginas). llegó el señor Hans Klee de Berna. cuando vuelva a Berna. je suis tout joyeux. va más allá que ellas. Había venido ex pro­ feso para la conferencia. Ayer el doctor Jollos habló sobre Paul Klee. mientras que ca­ da una de las notas cuadrangulares de entonces llevaba cuatro perlas. como un arte que se sirve del material más di­ recto e inmediato.IV. Cuando la conferencia acababa de terminar. el padre del pintor. Pero se llevó una gran alegría al ver los cuadros de su famoso hijo.

La dispersión que Kandinsky necesita para rellenar con colores sus lienzos de gran formato. Max Ernst. Por ejem­ plo: da la impresión de ser pequeño y juguetón en todo lo que hace. El 9 de abril comienza la Serie II de «Tempestad». ¡Cuánta ironía. Kandinsky. exi­ ge una extensa exposición. comporta necesariamente esfuerzo y fatiga. 7 . Siempre se queda muy cerca de su pri­ mera impresión y. no echa mano inmediatamente de una nueva ho­ ja. Ko­ koschka. Fritz Baumann. Siempre reco­ rre el camino más corto de la idea a la hoja. hasta llegar al sarcasmo. en el formato más pequeño. por tanto. una explicación: cuando quie­ re afirmar unidad y alma. y co­ mo el cielo y todo el infinito se reflejan allí. Maria Uhden. estirando mucho la mano y el cuerpo. los pinta jun­ to con ellos. Apenas se aparta de la inspiración. Kubin. con cuadros de Albert Bloch. 192 A . Klee. IV. Lyonei Feiniger. Cuando llega al borde. En una época de colosos se enamora de una hoja verde. Georg Muche. debe de perci­ bir este artista en nuestra época hueca. sino que empieza a retocar la primera. vacía! Tal vez no haya hoy otro hombre que sea tan dueño de sí mismo co­ mo él.1917 PRIMERA PARTE Se podrían decir cosas muy distintas de Klee. de una estrellita. se convierten en car­ tas mágicas y palimpsestos de colores. El ímpetu lo domina y no lo deja libre. de su pincel le induce a ser minucioso. de un ala de mariposa. Los pequeños formatos se colman con intensidad. La punta de su lápiz. Johannes Itten. la pintura se convierte en un sermón o en música.

su rumia brinda placer y. IV. El arte total: cuadros. Los pintores como defensores de la vita contemplativa. El modo simbólico de ver las cosas es una consecuencia de la larga inmersión en las imá­ genes.r r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1917 «¡Los cuadros le hacen bien al alma! Son su auténtico sustento. Como heraldos del lenguaje de símbolos de un mundo sobrenatural.. Todo ello también tiene sus efectos sobre la imaginería de los poetas. La creación artística es un proceso mágico. pero volverán a dar color de nuevo a la idea del paraíso. ver­ sos— ahora lo tenemos aquí. «Intento librarme de esta naturaleza terrible (demonía­ ca) huyendo. ¿Es el lenguaje de símbolos la auténtica lengua del paraíso? Los paraísos personales. como es mi costumbre.: puede que sean errores. que juega con conjuros y tiene como efecto un encantamiento. p. Ayer fue mi conferencia sobre Kandinsky. música. no puede existir salud para el alma» (Baader. 193 . he hecho realidad un antiguo proyecto que llevaba acariciando largo tiempo. y yendo a refugiar­ me detrás de un cuadro» ( g o e t h e ) . Su ingestión.. sin es­ te sustento. 8 . danzas. 26). Diarios. Viaje de Arp y Sophie Taeuber a Ascona. A Coray le gustaría publicar esta conferencia junto con otra conferencia de Neitzel y algunas reproducciones. a la imagen original.

Los mo­ vimientos son simétricos.. liberar también el subconsciente y. de esta manera. El esteta necesita de la fealdad como contraste. lógicamente. ¿Cómo se la puede salvar? La fealdad despierta la conciencia y lleva finalmente al reconocimiento. en un sentido más amplio. el esteta. el ritmo fuertemente marcado. está completamente ciego. los ar­ tistas más conscientes.. como un método conscien­ te para la simplificación y el descargo de las pasiones en el lenguaje y en la imagen.1917 PRIMERA PARTE 1 0 . II. El moralista intenta aboliría. por el monacato) de forma totalmente 194 . Nietzsche. La vita contemplativa se opo­ ne al pensamiento abstracto. abogaban por la vita contemplativa (y. Preparativos para la Soirée II. cuando se declara a favor de las maldades de Lutero en contra de la vita co n tem pla ti­ va. La consecuencia de la vita contemplativa es una unión mágica con las cosas y. pero la vita aesthetica tam­ bién. La conciencia de la belleza es lo primero.IV . IV. que sane? ¿Acaso. que hacen de negras vestidas con largos caftanes negros y antifaces. Wilde y Baudelaire. todo ha de ser bello. la mímica de una fealdad selecta. dar al tiempo su forma más íntima. ¿Existe una hermosura que remedie. de la propia fealdad. no sólo el yo? ¿Cómo pueden llegar a concordar el esteta y el moralista? Nuestra solicitud de ahora por el estilo— ¿qué busca? Liberarse del tiempo. la culminación de la ascética. Ensayo una nueva danza con cinco mujeres de Laban. según reza el principio. deforme.

exécutées par 5 personnes avec le concours de Mlles. Franz Marc t. Herwarth Waiden: August Macke t . 195 . para el diccionario alemán. 1 4 . F. que está envuelto en juegos de palabras y fi­ guras gramaticales». S. Marinetti: «La literatura futurista». H. los arquetipos. acaso un estupor. Jakob van Hoddis: Versos. (Masques par M. Biaise Cendrars: «Crépitements». August Stramm t. T. Kandinsky: «Fagot». Sulzberger: «Cortège et fête». II. quijotesco. Hans Heusser: «Burlesques turques». «Mirada y relámpa­ go». Dadaísta: «hombre infantil. Las imágenes presuponen una contemplación. recitados por Emmy H en­ nings. Musique et Danse Nègre. «Le dos du Douanier». Programa de la Soirée II («Tempestad») I. «Jaula». Apollinaire: «Rotsoge». IV. G. en cambio. Tristan Tzara: Presentación. exécuté par l ’au­ teur.r r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1917 expresa. «Luna sobre el agua» (in­ terpretadas por el compositor). Hans Heusser: «Prélude». Janeo). Jeanne Rigaud et M a­ ria Cantarelli. V. «Desfile en Capri» (interpretadas por el compositor).

. Alma femenina. con la luz saliendo de los ojos. Su figura era mitad sílfide.. en parte por los celos. Hugo Ball W. Clauser La galería resultaba demasiado pequeña para tantos asis­ tentes. tenia que dar un aspecto bastante extraño. III «La esfinge y el hombre de paja»... ... El señor de Caucho .. lo que en el espacio obscuro.. Otro poeta alemán se permite preguntar si saben que Herwarth Waiden es un patriota entusiasta. E l señor Firdusi . aunque los precios de las entradas son altos. Anima La muerte .. que cubrían todo el cuerpo. Emmy era la úni­ ca que no llevaba máscara. Hartmann Emmy Hennings F...17 PRIM ERA PARTE Albert Ehrenstein: Versos.. la mía era tan grande que podía leer cómodamente mi papel dentro de ella. en parte por el «radicalismo». La pieza fue representada en dos espacios que estaban uno a continuación del otro y con máscaras trágicas. curiosidad de Os car Kokoschka. A un tercer poeta alemán le parece que en la galería debemos de ganar una «cantidad de dinero exorbitante» y no aca­ ba de decidirse a permitir que se lea su relato breve de la paz «El padre». En suma: se está a disgusto.. .. Sobre Kokoschka... . La cabeza de la máscara estaba iluminada con luz eléctrica. Un poeta alemán ofende a los invitados llamándolos «came­ llos». Máscaras y escenografía: Marcel Janeo.

Es como si me hubieran endosado el libro sólo para ha­ cerme recordar constantemente los sucesos de allá fuera. violeta y azul claro. Pero. todo se enredó con los cables tirantes y las luces. El patio de butacas lle­ gaba hasta muy cerca de los intérpretes. entre los personajes de su tragedia. sin que por ello se apartaran gran cosa del texto. causando toda la impresión de que aquello era un efecto especial del director. Eso significa que en el origen primigenio de las cosas se verifica una cierta equi­ valencia de las partes. la galería volvió a tener su aspecto anterior. 1 8 . Al final. De parte de Schickele. al ordenar su cajón. para que se lo traduzca para Weissen Blätter. así como de decir como un papagayo «¡Anim a. el último capítulo de L’Aube de Barbusse. cuando el señor Firdusi tiene que caer. al mismo tiempo. Durante al­ gunos minutos reinó la noche y la confusión más com­ pleta.r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n i mitad ángel. luego. El fundamento de los símbo­ los.iv . Tzara. Nosotros estamos intentando encontrar ahora este origen y este fundamento. tal y como esta­ ban. tenía que preocuparse de los «rayos y truenos». desde el espacio de atrás. una con­ fusión buscada deliberadamente entre bastidores. se encargaba de las entradas y las salidas de escena y acabó tronando en el momento equivocado. donde toda imagen no hace más que ilustrar e ilumi- . dulce Ánim a!». en la medida en que cualquier de­ talle acaba por servir únicamente como símbolo e ilus­ tración del elemento eternamente invariable. Se dice que cuando Goethe había acabado la se­ gunda parte de Fausto. encontró un legajo de aforismos que podía repartir.

curar. Hay pueblos primitivos en los que los niños más sensi­ bles son retirados de la vida corriente desde su más tier­ na infancia. una for198 A ..: quiere decirse que un mínimo de impresiones bastan para sacar a la luz imágenes de formas extraordinarias. que a la mínima incitación re­ acciona con las mentiras y pretextos más sorprendentes (ficciones e imágenes). El mundo entero se ha vuelto medial: por miedo. poesía absoluta. por temor. despistar y distraer de las heridas recibidas. tan atormentada. dando por supuesto que se quie­ ra aceptar que las imágenes no sirven más que para cu­ brir. para exagerar. que revela los secretos.. Los sistemas nerviosos se han vuel­ to extremadamente sensibles. Danza absoluta.19 17 PRIM ERA PARTE nar otra. cuando el individuo mis­ mo sólo tiene un eje.. ¿quién lo sabe? Tal vez lo único que pasa es que nuestra conciencia está tan angustiada. Lo que me interesa de todas estas creaciones es una disposición ilimitada para fabular. El reloj que regula una época abstracta ha explotado. o porque ya no hay leyes. y donde parece indiferente lo que se diga. IV. por­ que los enunciados se agrupan por sí mismos.. una clave salomónica. convertida en principio. Tal vez el arte que buscamos sea la clave de cualquier ar­ te anterior. porque proceden de un centro común. por tormento. arte absoluto. 2 0 . para recibir. tan lastrada. por parte del Estado. Wilde me ha enseñado que éste es un poder muy valioso. y es precisamente el vínculo que nos une a todos..

¿Qué enseñan del ser y el pensamiento plástico? Platón fue un ideólogo.r o m a n t ic ism o s : la p a la b r a y la im a g e n 1917 marión especial como videntes.. estos genios siguen expuestos a to­ do tipo de impresiones destructivas. tampoco. tal vez. ¿Quién las conoce ya? Jugam os con un fuego que no podemos domesticar. no crear figu­ raciones. desconcer­ tantes. crear» (dice Baudelaire). el poeta es el «crea­ dor». Para ser ideólogo habría que conocer las leyes de la magia. frecuentemente desgarrado.. Resulta un tormento reconducir el es­ tilo folletinesco. evitar. En la moderna Europa. a una forma con un estilo más sólido.iv. Las partes dialécticas son especialmente flojas. En cambio. poeta: saber.. en realidad no esté más que rebe­ lándose. Es un esfuerzo vano. matar. necias. 2 3 . tan evidente se ha vuelto que el poeta «crea». soldado. la ciencia sólo parece conce­ dérsela al sacerdote. Kant. las palabras para las cuales no hay imágenes. Hegel no lo es. 199 . sacerdotes y médicos. Termina apabullándote físicamente con sus espantosos detalles. Ante todo hay que exigir la fusión de nombres y cosas. cuando lo hace. Sólo puede reproducir imágenes. Por lo tanto. ¿Qué es en realidad un ideólogo? Un maestro en leer el libro de las imágenes sobrenaturales. Y. Traducción de L’Aube durante los preparativos para la Soirée III. «Sacerdote. en todo lo posible. de este li­ bro tan sobrevalorado. ¿Son nuestros pen­ sadores adictos a las imágenes? No se puede decir que sea así.

«Cosas» (versos). C. prosa disfrazada. Léon Bloy: «Extraits des l’exégèse des lieux-communs». que en esta edición lleva el pseudónimo X. Ni siquiera he te­ nido tiempo de echarle un vistazo. ayudaron a Sacharoff a poner en esce­ na sus danzas y admiran los cuadros de Janeo. «Apuntes»- . IV.17 PRIMERA PARTE 2 6 . 2 8 . [Frédéric Clauser]. Ball: «G ran Hotel Metafísica». A Huelsenbeck le gustaría volver a Suiza. Clauser: «Padre». traduciendo Lohengrin de Laforgue. II Janeo: «Sobre el cubismo y los propios cuadros». Laban y Perottet (piano). Laban y Perottet (piano y violín).IV. Estu­ vieron en Lugano. Clauser ha accedido a mis ruegos. S. Y. Seguro que está bien. Grumbach me envía su libro La Alemania anexionada. Visita de Madame Werefkin y Jawlensky. nos pide que le hagamos saber al detalle qué es lo que pasa por la galería. traducido y leído por F. Perottet: Composiciones de Schönberg. Perottet: Composiciones de Schönberg. Programa de la Soirée III I S. Emmy Hennings: «Crítica del cadáver».

diplom ático. Hacemos que el desfile de la fiesta de mayo pase por de­ bajo. Entre el público: Sacharoff. Las veladas se han llevado a cabo a pesar de Nikisch y el cuarteto Klingler. Si nosotros no queremos ir. Hay que dirimir una disputa que se ha adue­ ñado de nuestros órganos más íntimos. lu par 7 per­ sonnes. M ary Wigman. la época nos arrastrará. Habría que escribir una exégesis del carácter terrible de Dios. Clotilde von Derp. escritor y observador del mundo artístico. La repugnancia que sentimos ante la vida. 201 . una tauromaquia con las funestas insinuaciones de la naturaleza y del estado sal­ vaje. Redactó unos interesantísimos Diarios. Jawlensky. La irracionalidad y la vacuidad de la naturaleza des­ nuda ya la expuso ampliamente Schopenhauer. poème simultan.36 Elisabeth Bergner. tuviera razón. Werefkin. delante del «Gran Hotel Metafísica». Las pro­ fecías se han cumplido. se­ guramente. Los medios con los que intenta afirmarse i6H arry Kessler (1868-1937). el conde Kessler. El espíritu europeo se debate en una lucha a muerte por su existencia. 5 .ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1917 Tzara: «Froide lumière». ¿no es más que una pose? Huelsenbeck solía decir que así era y. Pero la pose se convertirá en algo serio.v.

los crí­ menes de los que son capaces el Estado y la sociedad. innombrables y tristes. y no viven más que del recuerdo de otros cuadros? Y en el lengua­ je: ¿de dónde tomamos las ideas y las series autoritarias que configuran el estilo? ¿Qué es lo que constituye nues­ tro espíritu? ¿Qué es aquello a partir de lo que creamos las creencias.17 PRIM ERA PARTE son inhabituales desde cualquier punto de vista. Haremos bien en tomar en consideración lo uno y lo otro en los nuevos programas escolares. ¿Se trata de la pura simetría? ¿Dios como el geóme­ tra eterno? Los egipcios tomaron las medidas de las es­ trellas. Buscar la imagen de las imágenes. inhabi­ tuales y extrañas son también las soterradas explosiones de la naturaleza humana. la topografía terrestre es un reflejo de la celeste. la imagen origi­ nal. por ejemplo. pero no fustiga a nadie. y algunos probos maestros de escuela se extrañarán. 7. Sólo nuestra voluntad de establecer distancia será nueva y digna de considera­ ción. la forma? ¿N o vamos robándoles elemen­ tos a todas las religiones mágicas? ¿No somos acaso ecléc­ ticos mágicos? El infierno es más profundo y espantoso de lo que imagi- . Pero nuestro arte. por nuestra cuenta y riesgo. el abstracto.V . ¿opera igual? ¿Acaso nuestros cuadros no son arbitrarios. Sin embargo. La belleza de las melódicas cadenas de palabras es po­ derosa. en la es­ cuela no nos enseñaron que debíamos recogerlos de to­ das partes. cuando caen las cadenas.

el doctor Jollos..ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1917 nan aquellos que sienten nostalgia de su fuego. sin embargo. La palabra se hizo carne. A Dios se le representa como el crucificado. hay palabras que. va inspeccionando los espacios. escritor. escritor. Preparativos con Janeo para la exposición gráfica. La substancia se convertirá por la palabra en cuerpo y alma y en espíritu todopoderoso.v . el señor Barbizon. es una especie de cuerpo docente para pensionistas y damas de la alta 203 . son imágenes. vendría a ser lo abstracto absoluto. Si lo busca. el señor Goetz. (n o s t r a d a m u s ) Por la palabra. le pierde. El. imagen: y. por su parte. Durante el día. Sólo lo que se nombra está ahí y tiene ser esencial. La doctora G yr. en la leche mística. A todo lo que gira oculto en el cielo y en la tierra. La palabra es una abstrac­ ción de la imagen y. 1 0 . La galería ofrece entre sus actividades el té de la tarde. V. no por la imagen. «G uío» a un funcionario con botas sucias y pan­ talones de ciclista a través de las salas (durante el té). También Neitzel y Slodki prestan su ayuda. siguió siendo Dios. arquitecto. sospecha que detrás de los cuadros hay todo tipo de puertas falsas y demás secretos. No obstante. a la vez. El poeta no procede del infierno. por tanto. La galería tiene tres caras. el señor Heymann.. 1 1 .

«se han mantenido mucho tiempo a una casta y prudente distancia de las palabras «imaginación» y «magia». v. el secreto que experimentamos. se celebran aquí con fiestas de un esplendor y un delirio como Zúrich no ha visto hasta ahora.I9I7 PRIM ERA PARTE sociedad. Tal vez todo el arte asociativo. 1 2 . artificios del diablo. el espíritu plástico. la imaginación y la propia magia. cuando no están basadas en la Revelación y en la tradición. encon­ traban la clave de toda la creación espiritual y natural en la unión de los conceptos de magia. con el que creemos atrapar y encadenar el tiempo. Con otras palabras: no se puede sostener una antítesis puramente plástica respecto a la naturaleza y al acontecer del entorno. Por la tarde. Las veladas. y del significado de las mismas. ) El Spiritus phantasticus. Paracelso y Jacob Bóhme. es la Sala Kandinsky iluminada con velas. 31). dice Baader (X. sea una ilusión. La metáfora. 204 . por tanto. a la filosofía de la naturaleza. en cambio. sólo acortan y garanti­ zan los caminos hacia la nada. el de la gé­ nesis natural. «Nuestros filósofos y teólogos». pertenece. son engaños para cegar­ nos. Soirée cerrada IV: «Arte antiguo y moderno». mientras que los filósofos ale­ manes de la naturaleza. La fuente en la que penetramos será el pa­ raíso natural. imaginatio y magne­ sio (magnésium). un club para las filosofías más remotas.» (Sobre la racionalidad de las tres doctrinas fundamen­ tales del cristianismo.

Francesco Meriano «Gemma». e anonimi popolari dei xm secolo. Del libro Johanser zum Grünen Werde de Estrasbur­ go: De la insondable unidad. santos» (versos). El monje de Halsbrune: «Quien cree en la verdad se engaña» (1320). Aurora en el amanecer. Del libro de la Luz que fluye de la Divinidad (12121294): Hermana Mechthild. Corrado Alvaro «Cantata». 205 . Del diario de Durero: El viaje a los Países Bajos. de Jacob Bóhme: De la cuali­ dad de amargo. vosotros. Hans Arp: Crónica del duque Ernst (r48o): «De cómo luchó en una isla con pájaros muy grandes y también de cómo los venció». Hans Heusser: Preludio y fuga. Cortège exotique (piano).r r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1917 Programa: Alberto Spaïni: Jacopone da Todi. De la calificación de frío (i6r2). Emmy Hennings: «Oh.

x v e. Nos adornamos como curanderos. nos dispensamos con gusto de recorrer el camino por el que ellos han llegado a estas piezas ceremoniales y de culto. sin embargo. L.V . Visita de un tal señor Baumgarten. 15 . Por lo demás. 1 4 . Sobre la Hermana M echthild: ¿por qué tenemos que remontarnos tan lejos para encontrar sosiego? ¿Por qué desenterramos fetiches de mil años de antigüedad? ¿Las perturbaciones son tan graves que la conmoción alcanza hasta los tiempos más remotos y hasta las cotas más altas del pensamiento? Sólo las cosas más ordenadas y reduci­ das nos pueden deparar todavía alegría. Blondel. La Edad Media creaba de forma anónima.x v m e siècle. con­ cernant la peinture et l ’art abstrait». F. ¿Quién publicaría ya libros si su nombre no estuviera en la por­ tada? También tomamos de los negros las piezas mágico-litúr­ gicas exclusivamente y sólo la antítesis las hace intere­ santes. La mística moderna se refiere al yo.V . Brunneleschi. una cruz es más sencilla que una escultura negra. No nos podemos li­ brar de ello. delegado de R[Rubiner]. Le declaro sin ambages que la «propaganda contra el arte» la considero una propaganda contra las . Estamos enfermos o tenemos que defender­ nos. B. con sus distin­ tivos y sus extractos.7 PRIM ERA PARTE Marcel Janeo: «Principes de l ’architecture ancienne. Alberti.

que nos acarrea tantos esfuerzos y penalida­ des. no importa cuánto pueda te­ ner que luchar el arte consigo mismo por su consistencia y su claridad. Janeo. y a hacerlo de la manera más rápida y sorprendente. bordado y relieve. Política y arte son dos cosas distintas. pero no se pue­ de ni se debe conminarle a pintar arte propagandístico (para carteles alemanes). 16 . Slodki. Nietzsche. Esta exposición resulta interesante por cien trabajos de Arp. simplemente se agudiza todavía más. Es formidable que toda empresa fresca y audaz obligue a todos los que hay a su alrededor a mostrar su auténtica cara. sino a una inaudita síntesis de los me­ dios de expresión. Klee. Lástima que tengamos que cerrar.V . Las deudas de la galería ascienden a 313 francos. Los estetas heroicos : Baudelaire. La galería. Mañana jueves tengo una visita guiada a nuestra nueva exposición de Grafismo. Se puede invocar al artista como particular.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1917 estrellas. Es un empeño nihilista querer banalizar inclu­ so los restos de resistencia. W ilde. 207 . Pero el aislamiento del artista no se elimina por ello. D ’Aurevilly. despierta la envidia expresa y tácita de todos aque­ llos que hasta hace tan sólo dos semanas se consideraban personalidades indiscutibles. Van Rees y Prampolini. H oy en día. hay una gnosis estética y no se de­ be al sentimiento. Me hubiera gustado mucho que continuara.

. del ornamento.I9I7 PRIM ERA PARTE 19 . 208 . Trae es­ moquin. Repetición de la Soirée IV («Arte antiguo y moderno») H ardekopf lee parte de los Fragmentos para la lectu­ ra: Manon. y no las simetrías? El ar­ te abstracto. sino de la imagen incorrupta.. Después de la Soirée: debates psicoanalíticos. asumir la si­ metría que exterioriza.. Pero es eso lo que rebaja al ar­ tista mismo al nivel de la decoración. como si fueran incurables.: ¿son acaso simples alfombras pintadas (sobre las que habría que sentarse y resulta que las colgamos de la pared)? Tendemos a tomar la conciencia por la creación. El doctor H ochdorf todavía tarda en venir. pero abandonamos la vida y la persona a su suerte.. Las personas no deberían tener menos valor que sus obras. El psicoanálisis sugiere una pregunta importante: ¿son padre y madre los arquetipos. es decir. por la obra. Tal vez no se trate en absoluto del arte.: ¿traerá algo más que una revitalización de lo ornamental y un nuevo acceso a ello? Las curvas de­ corativas de Kandinsky. Hay que tomar la palabra al artista. como es debido.V ... Angela Hubermann lee cuentos de la China.

La litur­ gia es el poema transpuesto. La liturgia es un poema que es celebrado por los sacerdotes. Las famosas pa­ labras del filósofo. 1. 2 . Ya no se puede ver ningún Dios. se en­ cuentra bajo el signo de la pausa general. de la misma manera que un año litúrgico. Pero si Dios ha muerto. «Dios ha muerto». ¿ Y aún nos po­ dríamos reír. en este caso concre­ to. también existe un siglo litúrgico y que. el Viernes Santo y. que el mundo ha llegado a un punto muerto. 0 . que quiere comprar la mitad de la galería. La misa es una tragedia trans­ puesta. se percibe con más fuerza fuera de la Iglesia que en ella misma. 2. El poema es la realidad transpuesta. El abandono mismo se ha convertido en cuadro. el Demonio se volverá todopoderoso. en particular Slodkis. Visita guiada por la galería para tra­ bajadores. V. empiezan a tomar forma a nuestro alrededor. que el calendario litúrgico se rompe y que Dios sigue muerto en la cruz el día de Pascua. ninguna persona. en lugar de hundirnos en el fondo de cons­ ternación? ¿Qué significa todo esto? Tal vez una única cosa. más exactamente.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1917 D O M I N G O . Si nuestros cuadros abstractos estuvieran colgados en una Iglesia. que. Cabría pensar que. V. la hora de la muerte en la cruz desapa­ rece. 209 . Kokoschkas y Picassos algo más antiguos. Que ha amaneci­ do un Viernes Santo universal. no haría falta cubrirlos el Viernes Santo. y Jancos. así como un se­ ñor misterioso. en el nuestro. Aparece un único trabajador.

Preparativos para una Soirée de Hans Heusser (piano. inaprensible del mundo a la destrucción y al cálculo to­ tal? Será interesante observar lo que sucede allí y aquí. canto. armonio. 17 8 9 .V. los rusos viajaron a Petersburgo para poner en pie la revolución. 7 . E l Dadaísmo. (n o s t r a d a m u s ) 6. vivía enfrente de nosotros. v i. demoníacas del siglo xix ? La tromba dará una nota en falso que rompe la cabeza al mismo cielo.3.I9 I7 PRIMERA PARTE 2 . leche y miel en el rostro del loco. 1 4 . recitado).. De­ bía de oír cada noche nuestras músicas y tiradas. el señor Uliánov Lenin. M A G A D I N O . inoportuna. los años in­ cendiarios de Francia. una carcajada? ¿Y tras él una síntesis de las teorías románticas.17 9 3 . en la Spiegelgasse 1. si no me equivoco. en el número 6 de la misma Spie­ gelgasse... han dejado poderosas 210 . ¿N o será el Da­ daísmo. como símbolo y como gesto. no sé sin con gusto y agrado. Algo tendrá que pasar en Alemania. dandistas y.. La sangre manchará la boca sedienta de sangre. Extrañas coincidencias: mientras te­ níamos el cabaret en Zúrich. VI. Y mientras inaugurábamos la galería en la Bahnhofstrasse. la contra del bol­ chevismo? ¿N o opone la cara quijotesca. ¿un juego de máscaras.

Ahora comienza la Revolución Rusa en la otra frontera. su más peligroso opo­ nente? ¿Tendrá la Revolución Rusa un efecto contagioso en Alemania? ¿ Y qué tradiciones libertarias acoge? En realidad. El marxismo. naturalmente. no liberadora. a la vez. por lo tanto. sí que rechazan la autori­ dad hereditaria consagrada. Al contrario. mientras que los rusos. por mucho que la economía pueda estar unida con las cuestiones morales. ¿De qué naturaleza será su influencia? ¿Logra­ rá derribar la monarquía prusiana. Sólo un cambio teológico podría sacarnos adelante. tiene al mun­ do oficial al completo. son mucho más apropiadas para fortalecer esta tradición que para romperla. de la manera más infructuosa. por cierto. lo que hizo fue proteger a Prusia y ayudarle en su ascenso. pseudolibertaria. no veo ningún punto de contacto auténtico. Las doctrinas de M arx pertenecen a una tradición. no uno econó­ mico. sólo de naturaleza inmunízadora. Como socialistas radicales es­ tán deseosos de aniquilar la teología. La diferencia es únicamente ésta: que la filosofía alemana es fiel al Esta­ do y. sólo un cambio moral. en sí misma. monárquica. tiene pocos visos de popularidad en Alemania. aunque no rechacen lo inmoral. La filosofía pre­ tendía proteger al Estado y a los príncipes. 211 . sólo vendrá a complicar el problema alemán. Su revolución. lo cual quiere decir que repre­ senta un inmoralismo autoritario. como resul­ tado. Me parece que esto explica además por qué se daban gustosamente pasaportes a los rusos para que viajaran por Alemania. como «movimiento judío». a la Universidad y al Estado M a­ yor cerrados frente a él. y lo hará.ro m an ticism o s: la p alab ra y la im agen 1917 huellas en la filosofía alemana.

para la que se intentaría en vano buscar un paralelo antes o después. Fue la teoría de la humanidad más completa que se había pro­ puesto hasta entonces. a la vez. un pa­ triota. Los patriotas franceses de 1793 pelearon. Lo que hemos vivido es más que un infanticidio en Belén. mi mejor entendimiento. lucharon y triunfaron en nombre de la libertad del mundo. Y José huyó a Egipto. una situación única en la historia. ser. Esa fue la situación de los franceses en 1793. La Con­ vención Nacional presentó el programa de libertades más amplio y universal que el mundo haya conocido.» ¿Qué habría que cambiar antes de poder volver a ser pa­ triota? ¿Qué podríamos ofrecerle a la humanidad como presente. porque el destino fu­ turo de la humanidad entera era idéntico con la causa de la Francia revolucionaria. Nâpoles.I 9 17 PRIM ERA PARTE 1 8 . V I . fue una suerte de revelación humana en contraposición con la Revelación divina que ofreció el cristianismo. «Toma al niño y a su madre y huye». puede un ciudadano. si se llama revolucionario. 212 . le dijo el án­ gel a José. en una carta a Elisée Reclus. 6 de ene­ ro de 1867: «Sólo en los escasos momentos en los que una nación representa realmente el interés general. el derecho y la libertad de toda la humanidad. Bakunin. estaba unido a ella. al país de la magia. para reconciliarla de inmediato y predisponer­ la a la gratitud e incluso al amor? Esta pregunta contiene el ideal alemán de futuro y el ideal al que quiero dedicar todas mis fuerzas.

¿Por qué no se iba a po­ der pedir de una nación civilizada que acabara con la arbitrariedad política? ¿Se convierte uno en un revolu­ cionario cuando se vuelve contra aquel monstruo. Los proyectos rozan aquella línea profética que linda con el delirio. sin insistir en esta clari­ dad. cultural y sentimental). cuyas máximas repetidas cientos de veces han confirmado que el derecho y la ley no son más que palabras para él? Sin la vuelta a una autoridad cristiana clara no puede existir una vida superior auténtica y. se quedarán. en romanticismo y arabesco. v i. Entre esta esfera y el decrépito presente media todo un mundo (social. sencillamente. la última prisión de la persona espiritual. re­ clamaba el alma inmortal incluso para los primitivos ha­ bitantes de un país conquistado. futuros. Aquel dominico que luchó por los derechos de los indios del Perú. fuera con­ templado como si de él tuviera que nacer toda majestad y todo género de bendición. en particular. todos los proyectos buenos y hermosos que imagi­ nan las personas nobles. La lucha contra los patéticos fantasmas que proceden de él es su ascética. Una piedrecita que se desprende de una pared rocosa .r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en Una república cristiana se distinguiría en lo más esencial de las «ideas democráticas modernas». La incomparable candidez infantil y la conten­ ción del nuevo arte no se deben a elementos de estilo conscientes. políti­ co. el más miserable. Exigiría que cada individuo y. H ay un esfuerzo por captar el marco más íntimo. sino visionarios. De las Casas. 2 0 . a cuyos presupuestos renun­ cia el artista.

Su funda­ dor. que sólo vive en consonancia.PRIM ERA PARTE basta para convertirse en origen de leyendas y sagas fa­ bulosas. pero no representará aquello que la excita (eso sería ciencia. Siendo abso­ lutamente coherente. a un pueblo ra­ zonable tal vez no le quede más elección que el procedí- . malvada o santa. Intentará. el señor Baboeuf. v i. sencillamente. Sólo transmitirá la osci­ lación. igual que el loco. El joven pastorcillo no pintará la piedrecita des­ prendiéndose. de su constitución interior que quien está dotado artísticamente no transmita más que alucinaciones vi­ suales y auditivas absurdas. que cree imágenes con fuerte sensibilidad social. el resultado. restablecer de nuevo su paz y armonía interior. siga desarrollando esa consonancia. no arte). sino que relatará un cuento. presentó su sistema justo en el ins­ tante en que la Revolución Francesa había agotado su sa­ biduría económica y había llevado a término su sistema de administración. como el santo. o que. 2 . el artista moderno evitará el choque que supone referir sus imágenes estéticas a las viven­ cias que dan testimonio de ellas. Puede que la consecuencia de esto sean quimeras y romanticismos. pero callará la causa que lo suscitó. de una concentración todavía más exclusiva de las fuerzas y medios auxiliares existentes. la curva. por tanto. tras el agotamiento de todas las finanzas. El comunismo no es más que un sistema de liqui­ dación y. pero también obras clásicas y nuevos miembros del cuerpo místico. E l alma receptiva puede ser pura o impura. confusa o clara. deseoso de una economía todavía más rígida. que encuentren su cumplimiento en una ley evocadora. Tras una guerra como la de ahora. como tal. Depende. 5 .

sen­ cillamente. como una secularización de todos los bienes y el patri­ monio que realmente existe. como pa­ trimonio nacional. Nietzsche tiene todo tipo de salidas de tono de lo más maliciosas e impertinentes para con su herencia na­ cional. las condiciones ex­ traordinarias. ¿Dónde se va a mantener uno si no es en este mundo? Acaso en el más allá. aprovechando.v i. en que se menosprecia la resistencia de aquellos que han obtenido enormes ven­ tajas. de ninguna manera. en que no se pueden contemplar las fuerzas intelectuales y morales igual que las materiales. Incluso la transcendencia más re­ mota parece muy de este mundo bajo la lupa de la cien­ cia. Pero preci­ samente ha sido la filosofía alemana la que ha acabado de raíz con ese más allá. Los interesados no cederán voluntariamente. y. precisamente.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g e n i miento de quiebra más implacable contra su propia casa. El error se encuentra. Como ésta: «Allá donde llega Alemania. mientras que ha cen­ tralizado las brutalidades y todos los elementos egoístas. Los esbirros de la Academia están por todas partes.» O esta otra: . la cultura se corrompe. 28 . en conjunto. con los brazos abiertos. habrá que alejarlos por la fuerza. desordenadas de los últimos tiempos. La guerra ha agotado los idealismos. ¿Quién puede sentirse con ganas o con ánimo para hacerlo? ¿ Y cuál se­ ría el resultado? ¿Qué es lo que quedaría después de re­ novar semejante carnicería? Los acontecimientos ponen en cuestión el sentido de la existencia en su conjunto.

siguen creyendo en el pretexto y en la máscara. La frase se refiere a Wagner. incluso así. se dice allí. supuesto que en todo tiempo hemos tomado en serio las cosas más serias. Pero. por tanto. por no hablar ya de la cultura alema­ na. «con Dios.» Estos pasajes— he citado sólo los más suaves de Ecce homo— se podrían multiplicar hasta el infinito. «era wagneriano.» El que escribió estas frases conoce. un ger­ manismo con un primer término y un germanismo con un trasfondo. por el emperador y la patria». Soy el más decepcionado de todos los wagnerianos. pero que. mis señores germanos!. En sus cartas (V.» O un tercer ejemplo: «¡Prim ero dos siglos de disciplina psicológica y artís­ tica. cuando la máscara alemana cae.. que conocen el bastidor..19 17 PRIMERA PARTE «Sólo creo en la cultura francesa y me parece que el resto de lo que en Europa se llama cultura no es más que un malentendido. y un germanismo para los eruditos y filósofos. Pero eso no se recupera. por el gran ejemplo de An­ ticristo que Wagner representaba con su arte y su estilo. pero luego también se aplica al ser alemán en general. 777) se encuentra un pasaje que testimonia su­ ficientemente el trasfondo de la naturaleza a la que siente que pertenece. el engaño. «Entonces». una máscara y un rostro auténtico. Wagner también lo fue. somos todos blasfemos y ateos. por­ que en el momento en el que era más decente que nunca ser pagano. y aquí viene un pero muy delicado: el maestro de estas fra­ ses sólo es germanófobo en un primer término. ¿H ay una tradición secreta? 216 . un ger­ manismo para el pueblo.» Y ahora la auténti­ ca declaración: «Nosotros los alemanes. Wagner se volvió Cristo.

y que. desfiladeros y pasos rocosos. Un verdadero infierno de agua. perdida entre matorrales. en realidad. Pero ¿qué ocu­ rriría si le siguiera un católico. que. contra la confusión en su con­ junto? ¿Qué harían con él? ¿No debería echarse a tem­ blar en lo más profundo de su ser? La soledad del de Sils-Maria llegará a su término en breve. Una familia de salutaristas de Ronchini. un día. Llevo diez días aquí arriba. por el contrario. contra la belle­ za del animal de rapiña. moral y formación. conduce hasta nosotros por una empinada pared rocosa. I O . pero no alcanzarlos. contra la religión natural. Los forasteros los pueden ver desde lejos. Pero ¿qué pasaría enton­ ces si ahora. Estamos igual de aleja­ dos de las nieves eternas que del pueblo más próximo. por la que hay que pasar agachado. Una senda angosta. Entre cerezos en flor.r r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en 1917 Verdaderamente parece que sí. viniera uno que reconociera esta tra­ dición con no menos claridad. H ay que realizar una ascensión por zonas con peligro de desprendimien­ tos y aludes. en el valle de Maggia. que tampoco se dejara se­ ducir por todas las hermosas palabras de cultura. so­ bre un prado habitado por miles de cigarras. V I I . gargantas y estruendo sale al encuentro del visitante. se decantara contra los blasfemos. no han fructificado lo suficiente? ¿Qué harían con él los sajones y los prusianos unidos? B R U S A D A . en el Brusada alpino. si viniera uno que com­ prendiera que los tiempos de Bonifacio e Ignacio no han pasado todavía. si uno quiere encontrar los Alpes. que se afinca en los Alpes para la inminente época de persecución de los 217 L . se encuen­ tra entonces con nuestra cabaña.

Toda la Edad Media (y no sólo la Edad Media) afir­ maba que los hechos religiosos representan la base esen­ cial. reconocer el hado económico. nos ha proporcionado además un pastor para que nos sirva de guía y una cabra blanca. pero permanecer. Pertenece a la lógica de la cuestión. Si uno asume una ejecutiva autónoma de las leyes económicas. Le interesa afirmar la liber­ tad individual. políticos. Karl Marx afirma exactamente lo contrario. su compasión son. necesariamente. según M arx. ha de percibir necesariamente a su descubridor como un Jehová económico en la ofici­ na central de sus intuiciones. tendencias muy material­ .17 PRIMERA PARTE cristianos. Sobre Empire knoutogermanique (de Bakunin. morales. Sin embargo. Fue él quien hizo por primera vez esta afirmación «científicamente» y le proporcionó popularidad. el principal fundamento en el que. La expedición hasta aquí arriba fue penosa. no acierta a considerar la economía como úni­ ca base de todo desarrollo. Bakunin no está del todo de acuerdo: no le gustaría tomar el descubrimiento marxista en términos absolutos. tienen su punto de partida todos los demás hechos (inte­ lectuales. su «corazón». un paso más allá y se identifique con la base económica de una ma­ nera dictatorial. al margen y reivindicar un estatuto especial para la libertad. y sociales). Su ofrenda al pueblo. Tiene una mentalidad antiautoritaria y teme que M arx pueda ir. la cabra atada y la máquina de escribir a cuestas. Hacemos pan y removemos la polenta en la olla de cobre. no se puede hacer como Baku­ nin. como de hecho lo hizo. por lo demás. Oeuvres III).

el corazón y la razón. del pueblo reducido a la miseria. la Iglesia. sin embargo. El altruismo desinteresado de los rusos. en tiempos como los nuestros. del abandonado a sí mismo. la imagen de Dios. ¿Dónde están los límites de la ma­ teria y de los apetitos personales? 1 4 . Sólo me gustaría que. cuando se ha ente­ rrado la última certeza y el castillo en el aire que hemos ido construyendo hasta llegar a las alturas tiembla de arriba abajo. contra­ dice esto. sólo es un propagador. todo para la emancipación del pueblo y. era mayor que el de M arx. Espíritu. no toman en consideración la mediación entre Dios y el hombre. Cristo es Dios y hombre a la vez.r o m a n t ic ism o s : la palabra y la im a g en i mente condicionadas. todo para el pueblo. el espíritu. sin duda. sólo me gustaría que se tuviera a bien in­ vestigar dónde pueden garantizarse y fundarse. «Dios lo es todo y el hombre no es nada. corazón. que. precisamente. que. La filosofía de este mundo está orientada ori­ ginalmente contra las abstracciones hegelianas y prehegelianas. pero el hombre debería ser todo y Dios desaparecer»: ésta es la antítesis de Feuerbach. con ca­ rácter general. se basan en el protestantismo. al igual que Bruno Bauer. No hay ninguna antítesis cristiana entre Dios y hombre. del desamparado. tendría que haberse dado cuenta de que uno no se puede defender contra las tendencias au­ toritarias de los materialistas convencidos apelando a su tacto y a su decencia. Es una consigna noble. Estas abstracciones. con dos na­ turalezas. La cues­ . se enfrenta más con el judaismo que con el cristianismo en este punto. No es un pensador fundamental. si no. Vil. razón.

un calambur con poca gracia basta para abonarla. E l in­ tento hegeliano de encerrar la razón divina en la historia profana es una calumnia inaudita. En otras palabras: para Hegel. A l leer el ter­ cer tomo de Nettlau concretamente. Esta es doctrina cristiana.VII. 2. en determinadas circunstancias. puede reconocer realmente la justicia y la verdad.v il. que siguió con el mayor interés el Kultur­ kampf de Bismarck.2.. la absoluta renuncia a uno mismo o una reserva megalómana. E l espíritu. Supone. 1 5 . pero. la forma suspende la Historia. en cada caso. una torpe degrada­ ción de la doctrina paulina de la quiebra de la fatalidad del destino por el hijo de Dios. y cualquier individuo particular. tomó una decisión muy importante. El profesor de historia se percibe como cómplice del destino y él mismo se vuelve fatal. puede hacer de la Historia lo que se le antoje. el hombre inquebrantable en su carácter animal. La causalidad de la Historia descarta el libre albedrío. En Hegel la fatalidad del destino sólo se quiebra por la gracia del príncipe. Aquí arriba. cae la libertad de Dios mismo. cuando se asienta en el espíritu y en la forma. ya que.17 PRIM ERA PARTE tión última es si el hombre «natural». hago hoy un descu­ brimiento que viene muy a propósito para distanciarme por completo de un trabajo de gran calado. me encuentro con que Bakunin. a mil ochocientos metros por encima del nivel del mar. no tie­ ne nada de casual. como todas las tonterías. Se trata de una concepción pagana y anticristiana. La fama vulgans. . es decir. Es bien curioso. con ello. Dios y el destino fatal son idénticos.

Mi habitación abanderada (Casa Pon- cini): banderas rojas y azules cubren la pared. 221 . y de una manera ciertamente écrasante. 2. en este caso. de izquier­ das y derechas. ésa es la respuesta. Pero rebasa mi entendimiento cómo un enemigo declarado de la dictadura militarista puede jus­ tificar el Kulturkampf prusiano. conservadores y rebeldes. ¡Racionalistas del mundo. se decidió por esto último. Tam­ bién puedo entender que la conciencia de nuestra época perciba cualquier alianza de la metafísica y de la Iglesia con un cínico aparato monetario como burla y origen de toda corrupción. unios! ¡Por la razón y la liber­ tad (¡con Bismarck!) contra las artes embrutecedoras y arrulladoras de la Iglesia. La Iglesia.. con el bastón del sargento y el sable contra la jerarquía! Puedo comprender que un amigo del pueblo luche contra la consagración de una autocracia despótica que se ha vuelto imposible. yo tomaría partido por la Iglesia.V III. la cama baja reposa sobre el suelo rodeada de libros y artículos de fumador. Por lo demás. una y otra vez la Iglesia.R O M A N T IC IS M O S : LA P A L A B R A Y LA I M A G E N I917 puesto ante la disyuntiva de dejar de lado su anticlericalismo y declararse a favor de la Iglesia contra sus más ra­ biosas antípodas o. 7* A SCONA. sacrificar su anarquismo y aplaudir a Bismarck. con­ tra el asalto de los apóstoles de la naturaleza. la habitación está completamente vacía. En el cen­ tro. si no. Está fuera de cuestión que. con­ tra los estadistas y antiestadistas unidos en la bêtise. de lo más insospechada.

infesta la co­ marca. Se dice que hay una liebre en parti­ cular que. a la rusa o a la francesa. Se curan las heridas poniéndoles alas de mariposa. porque se enlazó a ellos una larga pri­ sión y Bakunin ya no se volvió a librar de los alemanes.i9i 7 PRIM ERA PARTE Emmy también vive muy bien: bajo la cúpula pintada de azul de una antigua capilla de oración rebosante de sol. A un editor (sobre la primera parte de Bakunin): «Es cierto que lo que le envío (las primeras cien páginas) está cerrado en sí mismo. pertenece. que cazan ágiles liebres con arcos y flechas. fueron su vi­ vencia más fuerte. los años de es­ tudiante. con toda justicia. Toda su acción posterior (tal y como pretendo exponer en las partes II y III) se ocupa críticamente del pensa222 A . En las paredes con colores. Descripción de los asconeses. por ejemplo. Contar los puntos de las alas de mariposa tiene que ser bueno contra el mal de esta época. Muestra cómo Bakunin se traza una vida am­ plia. 8 . Muestra ante todo— y por eso he aportado preferentem ente documentos de la época de 18481849— que B. en Dresde. a la literatura alemana y no. cada vez que baja de Bellinzona. por lo que los asconeses están en armas contra ella. Los auténticos asconeses comen hierba como Nabucodonosor y llevan largas barbas ondeantes. Los años 1848 y 1849. aun­ que sus obras tardías principales estén escritas en estas lenguas. pero todavía no es indicativo del carácter del libro. imágenes de santos cam­ pesinos.VIII. europea. Sólo es el preludio.

N i un judío ni un protestante lo po­ drían hacer. Hoy. profunda e indiso­ lublemente unidos a ellos. la filosofía natural del socialismo. es un enfrentamiento con métodos y oponentes alemanes. tampoco. la individualista de la Refor­ ma. aunque les pese a los alemanes. ¿Lo lograrán? Habría que remontarse mucho más para datar correctamente los elementos. Pertenece a nuestra literatura. La segunda.r o m a n t ic ism o s : LA PA L A BR A y LA IM A G E N I miento alemán. Varnhagen y Wagner). ¿Dónde se ofre­ cen puntos de conexión para reducir el ser alemán a una forma. Por eso era necesario aportar completos y sin huecos los documentos de la introduc­ ción (así como las manifestaciones de Ruge. ¿Tan mal están las cosas que para alcanzar la antítesis hay que acabar luchando además por una cla­ ra formulación de la tesis? ¿Cómo se va a entender lo que uno piensa si no se ha percibido antes lo que pensa­ ron sus predecesores? I O . co­ mo Heine y Nietzsche pertenecieron a ella. pero. con todo. VIII. tener sensibilidad para todas sus vías. todo el mundo se esfuerza por resolver el enigma ale­ mán. Un estilista tan claro como Heine no podía aca­ bar con A lem ania.» Es una cuestión sumamente absurda que haga propagan­ da de un ateo. un espíritu tan penetrante como Nietzsche. Eso sólo lo podría hacer un católico. Es necesario tener una visión de conjunto de toda la tradición. M arx. para darle un perfil estable y una expresión uni­ taria? La república reduciría los problemas considera- . la tercera. H ay tres tradicio­ nes alemanas: la más fuerte es la hierática del Sacro Im ­ perio Romano.

porque se substrae a cualquier interpretación unívoca con astucia y recelo. De vez en cuando. los pretextos y la secreta reserva condujeron en los puntos decisivos a un estilo que ape­ nas se puede combatir.I9I7 PRIM ERA PARTE H blemente. al que se le ha substraído la base) me reafirma en ello. E l Romanticismo guarda una relación muy es­ trecha con el problema de la tradición alemana. V III. I I . que cualquiera conoce y de los que se ríe. que fue tildado de Imperio romántico por la Reforma. Hegel y Nietzsche) por un resuelto anticris­ tianismo y contemplando el ordo católico como un resi­ duo insignificante en el ámbito de la cultura moderna. Pero también se podía deducir que la Reforma debe su origen al declive del ideal de disciplina eclesiástico y que una nueva tensión universal de este ideal desató las nos­ talgias románticas. que en Alemania se convirtió en norma­ tiva. en 224 A . se podía tomar la decisión de sacrificar el Romanticismo. desaparecería el aislamiento de los espíritus románticos. me parece que la palabra se refiere al Sacro Imperio Romano. porque las órdenes rigurosas y la sumisión. Con ello. Si el catolicismo recobrara su importancia normativa en Europa. con el debilitamiento de la autoridad de la Reforma. volverían a encontrar en suelo eclesiástico todo el espacio interior que pierden en la vida m o d e r n a y que les conduce a los grotescos saltos en el aire. La de­ finición que da Bab del Romanticismo (añoranza y anhe­ lo de un culto catolizante. los corazones perdieron su arraigo. Por de pronto. no obstante. perduró la nostalgia del suelo perdido. abogando (co­ mo Goethe. facilitaría su clasificación. Según esto.

son aleccionadores en este sentido. sólo pudo nacer en Suiza.. el aire helado de la nieve de las alturas.r r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y LA I M A G E N 1917 ini opinion. en el transcurso de los siglos nunca ha re­ nunciado a su relación con los ideales cristianos más an­ tiguos. El mundo primitivo más apartado se encuentra aquí con el idilio más querido. a la Antigüedad. Con la caída de la monarquía pro­ testante. más tiernos. El artículo de Novalis «La cristiandad o Europa» y el Hiperión. i S . ¿Por qué el Romanticismo adquirió una dimensión tan grande precisamente en Alemania? Porque una vez hubo un Sacro Imperio y porque. La idea del paraíso natural. a Satán. himnos y altu­ ras que no habían encontrado lugar en la sociedad y en la vida pública desde Friedrich y Napoleón.. con el más suave son de las campanas del 225 L .V l i i . de H ö l­ derlin. a la magia. la presión del me­ canismo protestante-prusiano-napoleónico se percibió de una manera doblemente dura. con más perspectiva. Sabían de espacios y vaivenes. los espíritus intentaron. por ello. Los sentimien­ tos reprim idos se vuelven a pueblos extranjeros. Los espíritus más fi­ nos. Baader y G örres son la continuación directa del antiguo germanismo católico. en todos los extremos y extravagancias. en todos los extravíos inconscientes y campos substitutivos. poner la antigua cohe­ rencia en el lugar de los gastados ideales de la Reforma. el Romanticismo también se relajó. al Romanticismo se le debería proteger más que atacar. renunciaron al intento de adquirir vali­ dez social. En ellos han quedado res­ tos de la antigua grandeza. Baader fue todavía tan pode­ roso como para derrocar al primer Napoleón.

Si se lle­ gara a despertar el entusiasmo por la república. cómo podría garantizarse una nueva humanidad. H acer temblar la jerarquía del Estado de Hegel. que junto con su filosofía absoluta del Estado plantea una atípica exigencia? Tal vez el motivo de todo aislamiento sea simplemente la falta de una auténtica emancipación del pueblo. Quiere exaltar la razón natural de una manera sobrenatural. ¡como si las hubiera!. y otro metafísico. Sólo reconoce una razón. no niega en absoluto lo sobrenatural. V III. Por tanto. el entusiasmo estético y el político: la cuna de Jean Jacques Rousseau. por la historia del pueblo. Suiza es el refugio de todos aquellos que llevan un nuevo proyecto en la cabeza. viven o vivieron una vez en este país. durante la guerra. sería una gran fortuna. el Esta­ do. Todos los que se rompen o se rompie­ ron la cabeza con la cuestión de cómo ayudar a la huma­ nidad a levantarse de nuevo. partiendo de Suiza. Con la caída de la mo- . Fue y es ahora. por la exaltación de los verdaderos méritos. la Iglesia. ¿Cómo puede entonces lle­ gar a discutir que hay una razón sobrenatural. junto con todos los coros de sus funcionarios angélicos. Europa reco­ brará su vitalidad. 1 6 .17 PRIM ERA PARTE sur. Desde aquí. Aquí estuvo la cu­ na de aquel legislador en cuya fantasía rejuvenecida se encontraban el mundo del artista y del reformador. el gran espacio natural protegido en el que las naciones custodian su última reserva. pero hay dos órganos que perciben: uno físico. Su razón se refiere a las leyes naturales históricas. es spinozista.

del arte. El protestantismo iconoclasta y el idealismo abstracto son ambos hostiles al arte. El clasicismo no conoce la com­ pasión cristiana. y no tie­ nen raíz alguna en la milenaria imaginería de nuestros antepasados. Con la despedida de este déspota tirano. no la calamidad ni la miseria. co­ mo hace Rimbaud en Francia. La decadencia de la religión. «¿con qué empezaría? Con una resuelta cala en esta con­ tradicción del instinto. «antirrománticos».v ill. el par de opuestos se llaman cristianis­ 227 . con la disolución de sus valores contrapuestos. reformadores y clasicistas. 1 9 . elevada. «Un diagnóstico del alma moderna». grande. que sentían más rigurosa. a pesar de la mentira». E l rey de Prusia se ha convertido en una suerte Je zar militar para el protestantismo. paganos. ele­ mentos culturales cristianos. El menguante sentido de lo auténtico. los modales de Cagliostro de la Modernidad. las cuestiones religiosas deben en­ cauzarse. de 1888. de Nietzsche. el laberinto de la cultura. amplia y humanamente.» En este caso. sólo conoce la canaille. señala el problema de la decadencia. aquel carnaval bu r­ gués en el que giran. la «inocencia entre dos opuestos».r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1917 jarquía protestante. la «conciencia tranquila. la de­ cadencia del carácter. el protestantismo habría perdido su protector más importante. Desaparecería la causa prin­ cipal de la debilidad del carácter alemán y de la tergiver­ sación de la historia de Alemania. dice el autor. todos revueltos unos con otros. la farsa de los ideales. E l caso Wagner.

Ya en el mismo año. He traducido el estatuto de la «Fraternité in­ ternationale». a pesar de todas las embestidas. Entre sus miembros se en­ contraban entonces Fanelli. Este ideal no se extenderá más allá de algunos prosélitos dispersos y sólo tendrá el valor que corresponde a una contradicción concentrada. empezaron a aparecer adeptos entusiastas en Nápoles (primavera de 1 8 6 6 ) . toda la distancia señorial. Tucci. lo clásico. Un gi­ gantesco aparato distanciador. más o menos. Entre los monjes cristianos hay miles de aliados desinte­ resados a disposición de una nueva disciplina. se de­ dicaba a la masonería. Mientras tanto. Malón. Friscia. el anarquismo fundó su conspiración. v ill. Llegó a Florencia con recomendaciones de Manzini para el gran maestre Dolfi. Naquet. sus postulados siguen sien­ do inaceptables. ¿Qué pasa en cambio con la «moral de los señores»? Sus modelos son ajenos al pueblo. Mroczkovski y otros. pro­ funda. Talendier y Garrido deben de haber sido miembros de la Fraternité en Londres. acaso pertenecía a ella. de Bakunin. sus funda­ mentos son construcciones. Rey. yo me decantaría por lo contrario. la jerarquía sigue teniendo fuertes raíces en el pueblo. 2 2 . sus argumentos antiteológicos comienzan aquí con una contestación al Sílabo papal del año 1 8 6 4 . Con estos treinta párrafos. . Si me pre­ guntaran mi opinión.17 PRIM ERA PARTE mo o Antigüedad. El título «Fraternité» remite a un tiempo en el que B. Elie y Elisée Reclus. Talendier. El tesoro cristiano simbólico e iconográfico no se ha extinguido. y la recomendación sirve para todo lo pagano.

v iii. el despotismo y el carácter del pueblo ruso. «Yo predico la revolución de la vida contra la ciencia». de la Fraternité. (La Edad Media no conocía propie­ dad alguna. sino una moral de la clase trabajadora en con­ traposición con la tendencia parasitaria de toda la cultu­ ra moderna. no había nada que proteger. parcialmente. también el futuro de Rusia tan escéptica y desfavorablemente. las familias nacionales dependen necesariamente de una directiva se c re ta . Según Pestel la protección de la propiedad es el ob­ jetivo principal de la sociedad civilizada y un deber sa­ grado del gobierno. dice. La destrucción incondicional de todos los elementos culturales hostiles al pueblo es uno de los puntos capitales. Lo que Nietzsche llama «decadencia» y M arx «superes­ tructura ideológica». Chaadaiev: nadie antes de él había juzgado el pasado. aquí se llama directamente A cade­ mia. Universidad. por lo tanto. Historia de la Revolución Rusa de Ludwig Kulczicki (o el fin de la Ilustración).) A las ideas de Europa occidental que empujaron al progreso social y político se opondrá inmediatamente la «naturalidad rusa»: es decir. como de una familia internacional que está dispersa por las distintas nacio­ nes. parten todas las iniciativas intelectuales. por la ociosidad. 2 9 . La «nueva moral» no es ni clásica ni cristiana. Fomentó las cone2 29 . el presente y. a la cultura mo­ derna le falta la necesidad. la ortodoxia. La decadencia se declara por la falta de una lucha por la existencia.r ' r o m a n t ic ism o s : la pa la br a y la im a g e n 1917 S e g ú n este estatuto.

el de ajustar cuentas con el raciona­ lismo. se cultiva por mor de sí misma. Chaadaiev. Buckle fueron tremendamen­ te leídos. el sistema de Comte también disfrutó de gran popularidad. pero que su- . social y revolucionario entre 1860 y 1870 es discípulo de la doctrina de Feuerbach. los alemanes son la encarnación del espíri­ tu del siglo. Bakunin como propagador de Hegel: inició a Belinski. Su famosa carta a G ógol. en la que le reprocha que idealice la Rusia oficial y sus terribles condiciones. (Tienen necesidades distintas a las nues­ tras. E l nihilismo. fue la protesta de aquellos grupos que vivían en con­ diciones sociales y materiales soportables. Nos falta una nueva tarea. centra­ da en la inmanencia (exactamente como Bakunin por la misma época). pero le faltó temperamento político. Tene­ mos otro problema.17 PRIM ERA PARTE xiones con los decembristas.) El realismo de Belinski se mostraba tirando por la borda todos los sistemas de pensamiento metafísico y entregándose por completo a las «auténticas preguntas vitales». Darwin. (Apenas han pasado cien años y todo el siglo se ríe de ello. No se trataría de ir-al-pueblo. ése podría ser nuestro lema. El ir-al-pueblo del nihilismo tendría poco sentido entre nosotros. nadie piensa ya en su aplicación fructífera.) Chernishevski. una nueva ex­ pectativa para la inteligencia. así como a ámbitos tanto sociales como indivi­ duales. Spencer. sino de volver a ir­ a-la-iglesia. Mili. Según Hegel. el representante más sobresaliente del movimiento intelectual. tal y como lo predicaban Pisarev y Zaicev. Herzen y Proudhon en el hegelianismo.

ni siquiera fue estudiada y discuti­ da a fondo. En 1873 aparece en ruso la obra de Guillaume La Internacional y E l Estado y la anarquía . El impulso lo propor­ cionan los emigrantes. Uno es­ tá por el centralismo. (Con ellos se puede aprender mucho del sentido práctico de la política de los jóvenes alemanes. de manera similar a Francia en 1793.) En Rusia (exactamente igual que en el Oeste). (De todo ello hemos tenido más que suficiente. para hacer una prueba con ellas. Con el comienzo del año r 8 62 se intenta soldar en un todo a las fuerzas revolucionarias. el ni­ hilismo allanó los caminos para el anarquismo.R O M A N T IC IS M O S : LA P A L A B R A Y LA I M A G E N 1917 frían bajo la opresión de las costumbres e ideas tradicio­ nales. Aspiraban a la libertad del individuo y combatían todas las cadenas intelectuales y morales. Lo mismo se puede decir de la unificación de 231 . El Estado representaba la suma y el común denominador de todas las autoridades hostiles al pueblo. Marx. Feuerbach. La imitación sólo po­ dría significar un anacronismo. de Bakunin. nos pertrechamos ya para una vuelta ideológica. Bakunin rechaza el Estado como no reformable. Hegel. M arx exige la democratización del Estado existente. Rusia reúne ahora las ideas euro­ peas «más radicales». por la cooperativa de pro­ ducción autónoma. el otro. Mientras se sacan las consecuencias prácticas de nuestras envejecidas teorías.) El movimiento agrario no había producido resulta­ dos grandes ni visibles (hasta 1864). La cuestión de qué papel definitivo le corresponde al Estado en una futura sociedad socialista sin clases no es que no fuera resuelta. Por eso se esperaba que el renacimiento de la humanidad procediera de las fábricas.

23 2 .1917 PRIM ERA PARTE la Iglesia Oriental y Occidental. un sueño que la cris­ tiandad alberga desde hace más de un milenio. sin que su realización haya sido posible.

S E G U N D A PARTE .

.

He viajado hasta aquí para ver al editor. la parte política. En Zürich. 7 . «El arte». que me he traí­ do aquí junto con unas pocas cosas más. dice. luego emprendió viaje a Beatenberg. «que se iba haciendo cada vez más exclusivo. ha acabado por vol­ verse loco. aquí. pero me siento tan dividido en mis intereses. me viene muy a propósito para esto.» E l ve la solución en la música popular y en la poesía popular. El arte se ha vuelto egoísta hasta el gra­ do más extremo y con ello se ha vuelto loco. porque parece que no se puede conten­ tar con ello. que verdaderam en­ te estoy a punto de sacrificar la estética a la política. la parte estética.37 he hablado con él fugazmente. Tengo tiempo suficiente y puedo sentarme en la terraza a entender el mundo tal como es y tal como podría ser. Temporalmente. 235 . ix. BERNA.1 9 17 DE LO S D ER EC H O S H U M AN O S Y D IV IN O S I. «reflexiono sobre el arte y sobre las tentaciones y seducciones que oscurecen el es- 17Ball intenta publicar su libro sobre Bakunin. 1 9 1 7 . cada vez más egoísta. «Constantemente». dice Tolstói. porque la locura no es más que el egoísmo lle­ vado al extremo. Ahora me siento verdaderamente abandonado en esta ciudad que me resulta extraña. El diario de Tolstói (de los años 1895-1899).

evitando otras. en el pensamiento también es decisivo lo que se ha dejado y no se ha nombrado.I917 SEGUNDA PARTE píritu. dice. pero no sé cómo debo explicar esto» (p. 81). su pesar es éste: que. en realidad. la manera en que uno se ha limitado. por lo que no se puede decir que haya un solo Dios. La belleza le tienta para que sea creador y egoísta. a trazar fronteras. considera a cada uno en particular como un creador especial. Dios no habrá creado el mundo de manera distinta. así que se percibe como un elemento hostil. ¿Cómo iba Dios a ser una persona? «Con respecto a Dios». a decir verdad. Por lo demás. Esto da como resultado un politeísmo. sino al artista. tiene mucho interés en discutir la personalidad del creador y al crea­ dor mismo. Persona significa limitación. Que Dios haya creado el mundo. a dar cabida y admitir exclusivamente ciertas percepcio­ nes. «el con­ cepto de número no puede tener sentido. me parece que el pensamiento también puede ser un arte y estar sometido a las leyes del arte: en caso de que uno oriente su atención a separar ciertos pen­ samientos y series de pensamientos. 236 A . el artista no ha­ ce más que imitarle. Y le parece que es «un error entender a Dios como persona». Sólo así aparece el carácter propio y distintivo. Es el artifex en persona. y. no considera a Dios como el Creador. y veo que también el arte pertenece a esta catego­ ría. Dado que rechaza la personalidad como una limitación y la percibe como una seducción del egoísmo. Como ocurre con el resto de las ar­ tes. él lo llama «una su­ perstición absurda».» Si lo entiendo bien.

El artículo trata de Bergson. Un artículo en 1 0 . IX.. En la época del cabaret nos dedica­ mos mucho a Bergson. Ahora tengo un ejemplar encuadernado del ma­ nuscrito de Bakunin. Si quiero trabajar así. es muy fácil. La intuición como principio creador me parece una posición imposible. Sólo puedo entender la intui­ ción como una facultad perceptiva. Ya no tiene ningún sentido y. el desarrollo de la teoría anarquista. Puede estar orienta­ da hacia arriba o hacia abajo. el romántico del dolor. mientras que yo todavía sigo hilando. Pero que pueda ser determinante para la comprensión del libre albedrío. me parece dudoso. Sin embargo. hacia la naturaleza o hacia el espíritu. la lucha con M arx y Manzini por la Internacional. la psicología. sigo afanándome. En la librería encuentro un libelo con el título: Grünewald. la scientia intuitiva no es más y no puede ser más que. Si se vuelve hacia el espíritu. Sólo contiene la primera parte. ¿adon­ de me conducirá? I4-ÏX .D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S I917 Weissen Blätter . se encuentra la inspiración. me parece que el libro ha dado de lleno en el corazón. la parte democrática. En este sentido. 9 . Lo que sigue sería la confrontación de los congresos y organizaciones. sólo es necesario 237 . La consecuencia fue un arte puramente asociativo. también a su simultaneidad. Ante tal título. sin embargo. es in­ evitable preguntarse: ¿puede hacerse romántica una na­ ción entera? Sí que puede. IX. si un simple pensamiento logra casar el proyecto entero. Su concepto de «intuition créatrice» no me da ningún juego. de vez en cuando.. «La vivencia del tiempo y el libre albedrío».

pero en con­ junción. de las que el autor no puede saber demasiado. cada uno de ellos. Además. pero está completamente pe­ trificada. Ya no puedo leer novelas.iç)i7 SEGUNDA PARTE que perciba el tormento y la moral como Romanticismo. encuentra una expli­ cación verdaderamente acertada. y fue. funda­ mentalmente. Es un derroche tan excesivo y un aparato tan recargado que. se asemejan a un sueño de fábula. de lírica y realismo. en Isenheim: sobre el dulce ángel que vuelve su arco. que aparta del asunto. Ante todo. En ella siempre se da noticia de un montón de cosas. este carácter fabuloso lo que Grünewald buscó de muchas maneras diferentes. el librito es absolutamente fabuloso. es más propio de las ciencias exactas que de la literatura. en concreto ésta: «La increíble intensidad de ciertos momentos de realidad tiene como consecuencia que el conjunto ya no tenga un efecto real. no tiene nada de fabuloso. Lo intento una y otra vez. sino completamente fabuloso. el autor no debería tener la cabeza tan repleta de la cantidad de cosas fabulosas y fantásticas. asociándose entre sí. en parte. que caracteriza el estilo de Grünewald. pe­ ro no logro sacarle ningún gusto a esta forma artística excesivamente poblada. considera­ do en sí mismo. hay una alegoría que también toca el violín. En esto. así como mediante una particular asociación de los detalles. a lo fa­ buloso se llega por medio de esta intensidad que aca­ bamos de mencionar.» Vi el concierto de los ángeles en 1913. Aquella curiosa mezcla de estrella y cruz. que han de aparecer necesariamente en una novela para mantener .

sobre todo. más objetivas en Bakunin. 2 39 L . Todo niño cree iluso que la escuela está concebida necesariamente con arreglo a sus propias necesidades y que toda la orga­ nización pone sus miras exclusivamente en el provecho de su propia persona. La genealogía del Estado y de la moral. Antithéologisme y Dieu et l ’État. La forma de interpretarlas determina la categoría del indi­ viduo y la fisonomía de la colectividad. IX. Rubakin hace notar que esa teoría está extendida. an­ ticipan todo Nietzsche.IX. Unidad y realidad: ambas son grandes palabras del si­ glo x ix que mantendrán su influencia en el siglo xx.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1917 entretenido al lector. porque se re­ fieren a la sociedad. que tiene una importancia supre­ ma. todavía no están seguros de su personalidad cultural). El autor mismo debería ser una no­ vela y entregarse en cuerpo y alma (lo mejor de su cuer­ po y su alma). Nietzsche sólo filosofa como rentis1 8 . de Bakunin. Pero ¿cómo se pueden soportar los libros romantizantes de personas que nunca estarían en condi­ ciones de ser lo que sueñan? 1 5 . en pue­ blos poco desarrollados. La doctrina del carácter propio de una nación (la carta de naturaleza alemana) es cuestión de la filosofía naturalista. a la que no se debería conceder una im por­ tancia exagerada. las investigaciones sobre el origen de la religión son más claras. se podría añadir. que siempre se consideran el pueblo elegido (mientras que. En este sentido. como tampoco se hace con las cuestio­ nes de raza en la política.

. de un modo nada estético. El planteamiento del proble­ ma que.»38 H abla de la «faculté. creadores de primera mano. cualquiera que sea su raza. el grado de desarrollo de su inteligencia y de su propia mo­ ralidad.. su color. le degré de développement de son intelligence et de sa moralité même. a partir de 1870 (en Basilea). «de s eléver à la conscience de son humanité— pour peu que s’effectue un changement radical dans les conditions sociales». ya en 1864 (por Nozin). del T.) 240 . el sacerdote .. Ambos son emigrantes y. ¿Qué entendemos por respeto huma­ no? E l reconocim iento de la humanidad. La carencia del plano jurídico en Nietzsche es un descubri­ miento que me sorprende.» (N. La teocracia se per­ cibe como una violación del ser humano. sa cou­ leur.) facultad siempre viva (.) 5 9«(.) de cobrar consciencia de su hu­ m anidad— a poco que se efectúe un cambio radical en las condicio­ nes sociales. Ambos están influidos por la concep­ ción zoológica de Darwin: Bakunin.s «Toda moral colectiva e individual se fundamenta esencial­ mente en el respeto humano. hacen los rusos en Antithéologisme (pp. de los derechos humanos y de la dignidad humana de todo hom bre. quelle que soit sa race.39 Su propósito es descomponer el Estado divino militar-burocrático-industrial en una religion universal de los derechos huma­ nos que también englobe la miseria. du droit humain et de l’humaine dignité en tout homme. Q u’entendons-nous par respect humain? C ’est la recon­ naissance de l ’humanité. como tales. Nietzsche. 177-179 ).I9 I7 SEGUN DA PARTE ta y para sí mismo. del T. toujours vi­ vante» del ser humano..» (TV. se queda fijado profunda­ mente en la memoria: «Toute morale collective et indivi­ duelle repose essentiellement sur le respect humain.

Así que sigo en Berna.IX.. Pero lo extraordi­ nario es que se decida a renunciar a la persona. Y el adjunto del comandante de la plaza de Petersburgo es otro «literato» y terrorista. pegada a una hermosa biblioteca interna­ cional. en particular Le sentiment tragique de la vie. una renuncia a la dignidad del hombre. Si el gobierno actúa injustamente. el sacrificio. a través de sus co­ mentarios y llamamientos. Las novelas se hacen realidad.2. Me recomienda las obras de su compatriota Unamuno. Quebrar las relaciones abstractas respecto a la na­ ción. es algo inconcebible y debe de surgir de una filosofía. El director del Ministerio Revolucionario de la Marina es Ropschin (Savinkov). en lugar de obligarse a la unidad. el antiguo teniente y actual coronel Kusmin. La nueva revista de Schickele debe aparecer en noviembre. Por su magnitud como artista. 2 6 . el autor de E l caballo pálido. Petroso me ha cedido su habitación. y siempre se ha remitido a sí mismo: una imagen de toda la nación. Es el que repartió diez mil fu ­ siles a los maximalistas. encontrar a la persona entre cien posibilidades? ¿No es consecuencia de refrenar en muchos aspectos los ta­ lentos y disposiciones individuales? Este espíritu sinies­ tro se ha extendido por todas partes. El espíritu goethiano: ¿no surge de una situación apura­ da.D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S 1917 representa un enemigo para el pueblo. de una voluntad. 2..: ¿es lícito ofre­ cerle resistencia? Según el párrafo 34 de los «Derechos 241 .IX.

y en particular de éste. también lo es ante sus moralistas. la única condición es que del saber no se deriven consecuencias y se insista en su aplicación. también de los más altos. Según Kant. Pero existe un saber que re­ nuncia a este rodeo y aspira a lo directo. necesariamente. a la ciencia se le permite todo. I X . la conciencia del individuo. aunque tuviera a su disposición los cañones más grandes. que hoy están vivos en la conciencia de to­ do el mundo civilizado. Esto es lo que explica el punto en que nos en­ contramos. De poco le ser­ viría discutir esto. El gobierno no es una ins­ titución para la injusticia. Un gobierno no só­ lo es responsable ante sus hombres de negocios y sus mi­ litares. y el Estado debería ser expresión de todos los intereses. En Alemania. es una institución para la justicia. La ciencia tiene que ver con la explicación. con la hipertrofia simultánea de literatura y erudición. sin que éste pueda probar que vive autén­ ticamente.I 9 I7 SEGUNDA PARTE del hombre». y en última instancia nadie más. porque tal conciencia existe. mientras paseaba bajo las arcadas de los soportales: Siegfried Flesch. Si el Estado ha de tener algún sentido y no ocultar en sus principios jurídicos una contradicción lógica. An242 . se dice. no sólo en apariencia. dispone también de la nación. la resistencia no es sólo un de­ recho. aunque el derecho a la resistencia contra abusos no esté garantizado en ninguna carta constitucional ale­ mana. sino el deber supremo. en­ tonces ha de instalar en él. Quien dispone de la forma. Alguien me tocó en el hombro. el hombre funda su vida sobre la ciencia. naturalmente. 2 8 .

como edi­ tor de Manzini. cuelga ante mí. Por su ardiente inteligencia y su ca­ rácter.» En 1914. Tributa toda su admiración al profesor Masaryk. Gerlach. «no es posible sin la solución de la cuestión religiosa. Me alegra mucho encontrar a un antiguo conocido y él me cuenta su historia en pocas palabras. «Una solución radical de la cuestión política». porque con ello me entero de algunas novedades sobre Manzini. Jaekh. se dice allí. cuya actividad a favor de la liberación de los checos sigue con viva atención en todos los periódicos que tiene a su al­ cance. Tenemos puntos en común por nuestro interés por la literatura ru­ sa y francesa y nos hemos hecho amigos rápidamente. Como precisamen­ te en estos días está publicando una serie de artículos so­ bre Austria. Desde entonces me acompaña su grabado. nos reíamos entonces de su publicación. Nosotros.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1917 tes de la guerra estaba en el Consejo de Administración del Teatro de Cámara de Múnich y publicaba. mientras escribo esto. lo que resulta doblemente interesante. que también ahora. ya escribí sobre Münzer en Berlín. me cae particularmente bien Tschokitsch. en la que sin embargo colaboraba un gran número de conocidos publicistas alemanes (como Bahr. Nordau y muchos otros). los jóvenes. Sobre los serbios y croatas con los que comparto mesa al mediodía. 2 . una revista republicana con Wehner en Leipzig. le pido que me informe sobre éste su tema preferido. [Freie Zeitung ] incluye un comen­ tario mío sobre la conmemoración de la Reforma. Z. Blei.x . Es conmovedor ver la consideración de que gozan 243 L . El número 48 del F.

La Déclaration contiene una filosofía (del hombre y del Estado). en un senti­ do universal. los Derechos fundamentales no contienen nada similar. Los Derechos del hombre establecen. en aspectos muy esenciales. se les asesina y se les ahorca. Las libertades de los mercachifles burgueses. Humboldt y Fichte. 6 . del humanismo romántico y entusiasta de Herder. H erder y Grim m en particular. . que vuelven a la gente superficial. la soberanía del pueblo sobre el Estado y sólo confieren al Estado el derecho negativo de velar so­ bre esa constitución. ahora que defienden su autono­ mía hasta la última gota de sangre. las pretendidas libertades profanas. 1. Nuestra filosofía ha abonado su conciencia nacional. Conocen nuestra literatura clásica mucho me­ jor y en un sentido más directo y práctico que la mayo­ ría de nuestros estudiantes. Estos días he comparado la «Déclaration des droits de l ’homme» de 1789 con los «Derechos fundamentales» alemanes de 1848.X . no contienen ningún tipo de determinación primaria sobre los límites del Estado o siquiera sobre la dependencia del Estado sobre la nación.17 SE G U N D A PARTE nuestros clásicos. entre esta gente. Los Derechos fundamentales. La diferencia es manifiesta. 2. por el contrario. Un país no se conquista en modo alguno si no se con­ quistan sus ideas y su corazón. Con ellas se olvida sin más que uno ni siquie­ ra las tiene y que el «liberalismo humanitario de las de­ mocracias occidentales» (América y Francia) se aparta.

una división del Estado en un poder legislativo. Esta idea hace que el rey. por el con­ trario. Para caracterizar los Derechos fundamentales no se puede 5. así como el Derecho a la resistencia contra la supresión de todas estas leyes). Como no establecen la soberanía del pueblo. Estos tres pode­ res juntos están instaurados por el pueblo soberano y se relacionan con la ley. uno ejecutivo y uno judicial. no reco­ nocen tal reparto de poderes. es decir. en concreto. al que sólo le queda el poder ejecutivo. con las ex­ periencias que median en ese período de tiempo y con 245 . 4. La Constitu­ ción está garantizada por la colectividad y por cada indi­ viduo. no de la persona. dejar de mencionar que se redactaron medio siglo después de la Revolución Francesa. ni siquiera son conscientes del problema. e intenta evitar una acumulación de la autoridad.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IVIN O S 1917 3. propiedad. Los Derechos fundamentales. Sólo reconoce a las personas (por lo tanto. Los Derechos fundamentales. igualdad ante la ley. se convierta en representante del pueblo en la misma medida que el legislador y el juez. también reconoce al proletariado) y se dirige a las personas. La Constituante francesa establece algunos dere­ chos inalienables del individuo (seguridad. por el contrario. como se relacionan en el dogma ca­ tólico las personas de la Trinidad respecto a la persona conjunta de Dios. La Déclaration establece la tripartición de los po­ deres y. im plí­ citamente. sólo hablan de derechos del ciudadano y del súb­ dito. tampoco reconocen el derecho a sublevarse contra abusos o actuaciones indignas o peligrosas del gobierno.

encuentren un com­ plemento en los derechos que adquieren Dios y el hom­ bre mediante los sacramentos (del Bautismo y de la Con­ firmación). Pudie­ ra ser que algún día la conciencia religiosa exija que los derechos que nacen con el hombre. un rango superior al de la simple naturaleza.I9 I7 SE G U N D A PARTE todos los resultados del clasicismo alemán. hay que exigir una separación más . como la que una vez se lideró por los derechos humanos y todavía hoy sigue causando estragos. en ellos no se registra el aliento auténtico de la hu­ manidad alemana y de la filosofía alemana. 1 4 . Como la vida religiosa y eclesial se desarrolla en la sociedad y como la religión adquiere. El huma­ nismo alemán. sin duda. Con todo. desde que el soberano ya no está obligado por la subordinación a la Iglesia. Son la condición previa más básica para una situación ordenada. no se presta a una formu­ lación clara de los derechos constitucionales. Tampoco seamos hipócritas. La rica con­ ciencia intelectual de las generaciones precedentes ha quedado lejos de los Derechos fundamentales. en particular. na­ cen con el hombre. evidentemente. Tal y como están hoy las cosas. No pidamos la paloma antes de tener el gorrión. Los Droits de l ’homme son derechos naturales. hay que suponer que inmediatamente se encen­ derá una disputa por los derechos divinos. A pesar de to­ do. pero no es el único modus vivendi. Otorgan al individuo eo ipso el sentimiento de su dignidad humana y se asientan sobre este sentimiento. si se han de evitar graves conflictos y reunir todas las fuerzas de una nación.X . La Ilustración tuvo su mo­ mento y no se la podrá borrar de la Historia. siguen siendo derechos de nacimiento.

En la Augustana sólo se habla de los derechos de los señores territoriales frente al Papa. Los súbdi­ tos se hacen católicos o evangélicos según decida el prín­ cipe. Esto es lo único que se conoció y se hizo popular en el extranjero sobre la Reforma política. Según manifiesta Lutero expresamente. al Papa y al empera­ dor. Sólo tras la disolución de la Dieta y el anuncio de la excomunión de los príncipes electores sa­ jones. ésta hace que sus juristas definan un derecho a la resistencia contra el emperador. no se habla en absoluto de los derechos del pueblo. el hombre común. de modo que. el liberalismo data de las tres nega­ tivas que Lutero dio a los legados. ya que algunos prínci­ pes presentaron su revuelta teológica al emperador de forma contenida. en la época de la Contrarreforma. la cuestión se plantea de una forma radicalmente distinta. En la política in­ terior. Según Mignet. el campesino. en las crisis confesionales. La Augustana sólo representa una secularización de la dignidad episcopal por algunos príncipes. Lutero y Melanchthon ya habían rechazado este derecho antes de la querella de Augsburgo. La ausencia de 247 . pertenece en cuerpo y alma a su señor. Allí só­ lo se fundamenta el individualismo del soberano.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y DIVINO S 1917 clara de Iglesia y Estado. En la Confesión de Augsburgo. e incluso de estos derechos se habla muy escasamente y. X . que incluso H e­ gel señala como la Carta Magna de los protestantes. no se hace más que de forma implícita. Lo único que muestra es un poderoso fortale­ cimiento del particularismo dinástico. Los teólogos. X j . antes que una unión más estre­ cha. en realidad. ya sólo deciden los príncipes.

19 17 SEG U N D A PARTE derechos estatales y eclesiásticos del pueblo no sólo se ha quedado como estaba. sino parecer». Se intenta eludir con todas las fuerzas una identificación de palabras y hechos. traidores.X . que protegía con la excomu­ nión de la violencia y arrogancia de los príncipes. se ha agudizado de la manera más palpable. Por lo menos tienen la de­ ferencia de permitir la huida. son alevosos. Se intenta evitar el he­ cho.X . porque el hecho.» Eso lo dice todo. Ferdinand Kürnberger menciona que «el deber doméstico. que ya existía en sí. según dice este párrafo. cortesano y estatal del austríaco no es ser. y por tanto. al contrario. según reza la consigna. El juego de apariencias del antiguo Imperio Habsburgo también tiene relación con ello. La consecuencia es una desconfianza frente a todo lo que es real. Los Derechos fundamentales de 1848 contienen un párra­ fo gracioso. Lo real es el enemigo. «El Esta­ do». El éxito 248 . Los hombres. Porque antes había una ins­ tancia eclesiástica neutra. ciertamente. Conocer el hecho de que el mundo natural no cons­ ta más que de errores hace más fácil encontrar el punto débil de los sistemas filosóficos. es realidad y podría convertirse en herejía. La «Reforma» sa­ jona hizo que bajo Fernando II se levantara en Alemania una muralla china contra todo progreso y que se fortale­ ciera aún más el impulso de los países católicos hacia lo transcendente. el 6 (antes incluso del artículo 1). «no limita la libertad de emigración. 1 7 . 1 9 . Sobre la descripción del carácter romántico.

pasando por H o ­ landa. lenguas. Los emperadores alemanes tenían una suerte de hegemonía cultural sobre Occidente. y él es precisamente el filósofo que está en el cambio entre dos épocas alemanas. Armenia. el nacionalismo que Lutero fundó y el protestantismo fue elaborando significa una li­ mitación y una constricción insoportable. de hecho. «Todo lo real es racional». Creta. Siria. La política expansionista que se introdujo justo después de la caída de Bismarck se alimenta del sentimiento de que ahora.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y DIVINO S 1917 ¿c Federico II. cuyos métodos degeneraron entonces en las disputas y rivalidades entre los Habsburgo y los Hohenzollern en los gabinetes prusianos. de la que al carácter alemán le ha quedado una cierta universalidad y polifonía en la estructura del alma. El Sacro Imperio Romano unificaba las razas. el filó­ sofo de la era Metternich. Esto sería una perfecta locura. visto desde cualquier otra nación. Los planes de expansión pangermánica bajo Waldersee y Bülow abarcan. Lille y Dunkerque. y otros territo­ rios de todo tipo. pueblos y temperamentos más diferentes. como en tiempos de las Cruzadas. después de la reforma que ha tenido lugar en la representación dinástica y confesional. Pero si se toma en conside249 1 . de Napoleón I e incluso de Bismarck se explica a partir de semejantes premisas. además de Turquía y Marruecos. En su época de esplendor abarcaba desde Turquía. el protestantis­ mo debe recuperar la hegemonía europea perdida bajo los Habsburgo. Para esta estructura. los Balcanes y los Países Bajos. hasta llegar a España y a Sicilia. dice Hegel. Luxem burgo y Suiza. incluso una afección libidinosa que reacciona a la más leve llamada.

curio­ samente. que fueron quienes hicieron pedazos el universalismo del Sacro Imperio Ro­ mano. 250 A . base de la socialdemocracia. El carácter providencial de los alemanes se debe a su antigua posición de privilegio respecto al Reino de Dios. Confesando sus creencias religiosas. . socialista alemán y miembro de los Jóvenes Hegelianos. El mismo chauvinismo de las clases superiores también aparece en los comienzos de la socialdemocracia alema­ na. incluso los protestantes.X. fundó el Allgemeiner Deutscher Arbeiterve­ rein en 1863. este sentido sólo puede residir en que Alemania to­ davía sigue albergando la posibilidad de retornar tarde o temprano a su posición prevista originalmente. esta confianza. No obstante. en las luchas racistas de la Unión y en la Ingla­ terra de Pitt. Si esta fe. todas las naciones están convenci­ das de la situación excepcional de Alemania y.I9I7 SEGUNDA PARTE ración la antigua misión cultural romano-germánica. Si los protestantes. en la Francia revolucionaria y en la Rusia más moderna sucedieron un número infinito de cosas mucho más importantes que en la Alemania de Bis­ marck. el programa se vuelve completamente comprensible. como guardianes actuales del prestigio na4°Ferdinand Lasalle (1825-1864). Considerándolo desde una perspectiva puramente política. incluso se permite imaginar a Franz von Sickingen como «empera­ dor y cabeza evangélica al frente de un gran Imperio».40 su fundador. es monárquico y sueña con que ejércitos de trabajadores alemanes formarán en el Bosforo. Lassalle. ha de tener algún senti­ do.

1 9 . Tam­ bién se pueden hacer burlas y sarcasmos de una época de mártires.) 251 L . Los preceptos del derecho canónico que Lutero quemó ^icut fecerunt mihi. Cuando el principio choca con la realidad. Nunca antes se había dado un esfuerzo tan importante y multilateral para conciliar lo real con lo posible. humanístico. Pero el mismo concepto de genio (de genius. es cuando comienza la resistencia. su análisis nos devuelve a los misterios naturales de la Antigüedad. por medio de una doc­ trina de lo genial.x . del T. aun cuando uno quiera evitar reconocérselo.» (TV.D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S I917 cional. al despliegue de los instintos. el culto al Estado de la Reforma. sic feci eisY' afectan casi por com­ 4 1 «Com o me hicieron a mí. héroes y santos. y Savonarola entró en un monasterio porque en el mundo ya no tenía espacio sobre el que poderse afirmar. Aretino se vio obligado en ocasiones a hacer causa común con una obscura banda. es porque intuyen en ella un destino superior y hay que sabérselo agrade­ cer. En la épo­ ca del Renacimiento hubo algo semejante en lo que se re­ fiere a dureza y atrocidad. «semidiós») es clásico. Nietzsche intenta quebrantar el culto a la razón. antes Je que sus principios queden definitivamente invalida­ dos. velan tan celosamente sobre una metafísica del Estado que consideran trasnochada. y hoy es­ tas resistencias son tan poderosas que se necesita algo más que la razón natural para aceptar la lucha. así hago yo con ellos.

en su lugar. Yo también he sido un asno que iba mendigando su pan y he aceptado pan de muchas casas. Habla de los métodos del Servicio de Exteriores. Me devuelve la Liga de la paz y la libertad y me insinúa la idea de que. el derecho y la moral). franca. He conocido también al doctor Sch. dice. mi querida ciudad. así como de su actividad como negociador en el asunto de Algeciras. Una personalidad flexible.17 SEGUNDA PARTE pleto a la supremacía del Papa (en concreto. Es lo contrario. dispuesto a dejar que su compañero 42 H ans Schlieben (1865-1943). colaborador de la asociación pacifista N eues Vaterland y fundador del periódico Die Freie Zeitung. particularmente en Eisenach.» 9 . como los japoneses. «que cantan pa­ ra conseguir pan. en el que Ball colaboró. . «N o desprecio a los compañeros». Yo ya había oído hablar de él muchas veces y me había ima­ ginado a un señor con una barba gris y cerrada. en lo qU e respecta al intelecto. le escriba un libro sobre los «intelectuales ale­ manes».41 Fue cónsul en Belgrado hasta que estalló la guerra y el gobierno lo declaró amigo de los serbios. [Hans Schlieben]. diplom ático. Invitación para visitar a Schickele en su casa y con­ versación con él mientras yace en cama. Quedamos en que le presentaré un exposé. que sabe marcar límites. Entonces per­ tenecía a la Liga Nueva Patria y recuerdo haber leído to­ davía hace poco colaboraciones suyas bajo el pseudóni­ mo de «Cives Diplomaticus» en Weissen Blätter. pero que siempre se muestra sonriente. X I .

Debería haber sido un libro sobre los intelectuales modernos como. Charles Péguy. Pero. al presente. todo mi interior se contrae. 253 L . Siento que esta incitación es lo único que necesi­ taba. No perder nunca la conciencia: somos la última reserva.43 Ahora da lo mismo. El exposé está listo. Antes de que me mude a la otra habitación. los autores de Weissen Blätter. Pero ¿cómo es posible? Las ideas se enredan alrededor de mi pluma. por ejemplo. Berna resulta un ambiente seco con todos sus ra­ cionalistas. y lo que ha sali­ do es un perfil de la evolución alemana o. jI.x i. [Schi­ ckele]. más bien. Una tormenta pasa por encima de mí. No tengo ninguna aptitud para llevar a cabo un encargo. Su presencia revela una cauta delicadeza. su inteligencia tiene algo cautivador. 43Editor suizo de Berna.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1917 gane y se sienta superior. quie­ ro anotar lo que contiene la biblioteca de Petroso (en ca­ so de necesidad): Achalme. Oeuvres choisies. La science des Civilisés et la science alle­ mande. un borrador contra el Manifiesto de los 9s intelectuales. es la mejor biblioteca políti­ ca que se puede encontrar en Europa y va a más día a día. Tal vez lo publique O rell Fiissli.X I. 1 4 . X I . En la Biblioteca Europea no pueden publicar a Sch. 1 7 .

1 8 . en Suiza. en un sentido pro­ pio. por su parte. con todas sus te­ rribles consecuencias. que me sugiere que lea a Moro y a Campanella. mientras que él. El Oeste comunica con más intensidad que nunca sus experiencias. Treitschke). B. . 2 2 . A. Perthes. ya se ha producido la unión del mundo. historiador de la lite­ ratura. que aquí. Sidney y Beatrice Webb. entonces me pregunto cómo nos íba­ mos a poder entender si algún día cayeran las fronteras. 45 G iuseppe Antonio Borgese (1882-1952). planes y disposiciones. *54 . filósofo alemán. Estetas moder­ nos. Mommsen. nos llegan a diario cosas nuevas— también nuevas conmociones.. La caste dominante allemande. na­ turalmente— .ic>i7 SEGUN DA PARTE La libertad alemana. x i . Ranke. Scheler44 estaba allí y se esperaba al profesor Borgese. Maurice Millioud. Apuntes sobre la «inteligencia». LAllem agne nouvelle et ses historiens (Niebuhr. X I . Les origines du socialisme d’État en Allemagne. A lo largo de mis apuntes he ido desarrollando toda 44M ax Scheler (1874-1928). Sybel. E l problema de la pobreza Andler.4 5 Ahora también me veo más a menudo con un amigo utó­ pico. pero Ale­ mania desempeña el papel de proscrito. E. Cuando pienso que Alemania está separada del gran torrente de la vida. Guilland. mientras que arriba todo aliento de liber­ tad es reprimido. estudia a Münzer y a Eisenmenger. [Ernst Bloch]. Gotha.

En Hegel resulta particularmente negativo. es que hay algo que no marcha bien. Tiene muy pocas ideas y una cantidad extraor­ dinaria de tesis. y devolverla a sí misma. 3 o . de los objetos. Sch. sino sola­ mente sus procesos. Tengo que hacer lo que 0ii interior me dicta. la razón natural. lo único que denotan. No está libre de la necesidad más apremiante cuando hace de la lógica un absoluto. al fin y al cabo. X I. tanto en el entorno del filósofo como en su propia persona. Hoy por la noche se me ha ocurrido algo importante so­ bre Kant. donde el entendimiento se refiere tanto a la sociedad y al sentido como a lo abstrac­ to. [Schickele] tiene una falsa imagen de mí. R e­ sulta lamentable que no tenga aptitud alguna para orien­ tarme hacia lo que me conviene. el peso y el cálculo de las cosas. Una disociación tan completa de las potencias del pensamiento en la medida. convirtiéndola en fin en sí misma. Es uno de los pensadores más pormeno­ rizados que uno pueda imaginarse. No le faltan motivos muy serios para separar con tal rigor la potencia regula­ dora. con la prudencia más escrupulosa.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1917 esta línea. Bus­ cando una explicación para ello. como la que se da en él. Jacob ter Meulen. Uno de los mayores defectos de los filósofos ale­ manes es que no comuniquen sus resultados. un embrollo tal de la razón en la reflexión. se llega primordialmen­ 2-55 . dicho sea suavemente. Aunque es verdad que he hablado poco de ello. E l pensamiento internacional en su evo­ lución entre 1300-1800 (para que no se me olvide).

Así es como surge aquella construc­ ción filosófica propia de un barroco tardío. se repite también en la esfera personal y privada: puesto que el pietismo ha decretado las mismas prohibiciones contra las opiniones e inclinaciones. En Kant.19 17 SEGUNDA PARTE te a dos argumentos. en cambio se confiere al entendimiento. Im­ pera un rigorismo policial respecto a opiniones y cos­ tumbres. es decir. De repente. el destino de su con­ ciudadano.. el valor y la capacidad opuestos a lo que es la norma de un fin. así como de su propia naturaleza.. que complica la posición de un individuo ge­ nial y de un filósofo ilustrado hasta la maldad y el deseo de venganza. La persona decente se ve desviada y apartada de toda expresión visible y concreta en el Estado y en la sociedad. Pero este fenómeno. contra el instinto. contra la fantasía misma. sino también elevado. y no sólo en un sentido vulgar. el torrente reprimido se dirige con­ tra las raíces de la imaginación. este hecho hace que la partici­ pación disminuya y que la gente caiga en la apatía a la hora de prestarse ayuda mutuamente [. que sirve para el Estado. Las consecuencias del sistema de tutela ya las describió Humboldt admirablemente en su escrito sobre los Lími­ tes de la actuación del Estado. Sin embargo. de la misma manera y hasta en mayor medida. que ha lleva­ do un enorme desequilibrio a la vida y al pensamiento humano. le entrega. a un medio de la ra­ zón. las estrictas prohibi­ ciones del despotismo político se cruzan en el camino del ingenuo uso de razón. «Todo aquel que confía en la solícita asistencia del Estado.] Cuando el ciu25 6 . Al filósofo se le prohíbe un uso directo de la razón.

porque más tarde lo revocó por completo. la dis­ puta teológica y filosófica sobre la esencia de la naturale­ za humana. no se le puede con­ ceder mucho valor a este «idealismo» de Humboldt. sino que tendría que referirse a la socie­ dad y al Estado. y en particular la moral. Humboldt sólo quiere que el Estado garantice la seguridad del ciudada­ no. que ya no se desarrolla en el plano abstracto.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV I N O S I917 dadano muestra una mayor frialdad al ciudadano.» En esta obra temprana. ha de quedar al «arbitrio» del individuo. Esta disputa. de 179 2. Deben de haber sido las circunstancias desfavorables que existían en las cortes las que hicieron que pareciera preferible evitar cualquier directiva clara y fiable. tam­ bién lo hace el marido con la mujer. Y es una au­ téntica lástima que sea tan difícil derivar una línea direc­ triz inconfundible y unívoca de toda la riqueza que nues­ tros clásicos sacan a la luz. se hará bien en ir al fondo de las consecuencias que se pueden extraer. todo lo demás. prácticamente no ha dado comienzo en Alemania. sería ocioso disponer nuevas Constituciones. Pero antes de que esta disputa se haga consciente y se de­ cida. a cuya grande­ za hace un hermoso llamamiento para que no sucumba ante el egoísmo. con la fa ­ milia. todo el mundo está convencido todavía de que la esencia del hombre se encierra en la naturaleza. en cambio. antes de que se examinen los documentos y se dic­ te un fallo. Con la posibilidad de que las garantías generales y per­ durables de la moral individual se eleven a fundamento del Estado comienza una nueva fase: en concreto. no sólo las teo­ 257 L . el padre. Desgraciadamente. Cuando llegue la ocasión.

no protestante. incluso con una solución democrática. XII. 46 E l libro de Ball Zur Kritik der Deutschen Intelligenz no apare­ cerá hasta 19 19 . y recuperarlos para la historia religiosa. La lengua alemana es la espada del arcángel san Miguel. 1 6 . sino también las experiencias de esta guerra. Será un proceso doloroso. valiosas. agotar los re­ cursos.46 Escribo prácticamente de memoria. Hay que apartar de la historia profana de los héroes estos im­ pulsos y estas energías ficticias. lo cierto es que en la nueva época que comienza. 1 5 . X I I . Sólo cuando se agotan las cosas co­ mienza la realidad. fue católico.1 7 SEGUNDA PARTE rías. La historia moderna de Alemania es una leyenda conti­ nuada y una idealización vergonzosa de hechos en parte muy dudosos y la mayoría de las veces exagerados. me digo burlándo­ me de mí mismo. Una muestra de afecto más o menos no importa. Por lo pronto. «¡Exaltado. Sólo se vive una vez. Será mi primer libro. Nada puede permanecer reservado e inalterado. y éste. radikalinsky\». La excitación no me deja tiempo para vol­ ver a leer las notas que he ido amontonando anterior­ mente. . su novela Flametti. por mucho que se diga. aunque ya había publicado dos obras de teatro y. en 19 18 . habría que empe­ zar a hablar de una nueva manera de los derechos huma­ nos y divinos. Poner en juego todas las fuerzas.

Hallar al hombre entero y elevarlo: desde lo más perdido y profundo del abismo hasta la ca­ beza de los ángeles. 1 8 . Primero.. en cierta medida. humen supranaturale. incluso si. podré volver a las cuestiones que se susciten. la obscuri­ dad que es absorbida por la luz. la claridad de las tres aes. 2. luego. le daré un relieve único y.. No es momento de trabajar tranquilo.. v i. equili­ brado. más tarde. Si lo que quiero es mantener la forma. fuéramos llevados a alturas que se burlaran de nuestra desnudez y flaqueza. que vemos cosas que son inauditas y que..DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S 1918 Para empezar. x . nuevos sentimientos en este choque entre todos los sistemas. rodeados de mil mentiras. es preciso no resaltar más que las relacio­ nes y dejar atrás las particularidades. 259 .. Cada día trae nuevos frutos. incluso si no llegamos. eleva­ dos por una mano invisible. bern a. Todo está por encima y más allá de la norma. tenemos que ser idénti­ cos con nuestros rostros. entre la percepción y la representación? ¿No se nos ha instado a no tomar los nombres en va­ no? ¿No juramos cuando nombramos? O por lo menos: ¿no deberíamos jurar al nombrar? Esta es la sugestión onírica de esta hora. ¿Quién osaría hacerlo? ¿No estamos obligados precisamente a suspender toda oposición en­ tre ver y hacer.: ¡qué asombrosa palabra! Ante la que sólo cabe inclinarse y llorar. inclu­ so si el corazón se nos rompe por ello.

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SEGUNDA PARTE

5 . IV. Los opuestos de obra y vida, de público y privado de conocimiento y fe, de Estado e Iglesia, de libertad y ley, de justicia humana y cristiana, todos estos opuestos se remontan a la contraposición luterana entre ley y Evangelio. Aunque, tal vez, no sea en absoluto una con­ traposición. E l Evangelio podría ser ley; y la ley, Evange­ lio. Esta separación es ajena al catolicismo; los Papas le­ yeron a [san] Pablo de forma distinta que Lutero. Y, con esta interpretación, evitaron aquella terrible fisura que recorre toda la vida intelectual alemana: la pérdida de interés en las cosas mundanas, con el simultáneo incre­ mento del poder terrenal. Hay que temer que el Evange­ lio se convierta en romanticismo sin la inclusión de la ley. Y, de hecho, muy pronto, los regentes protestantes no interpretaron el Evangelio de otra manera; pero no sólo el Evangelio, sino todo el pensamiento filosófico de la nación. La «libertad inteligible» o el asentimiento a la ley por intuición moral ha demostrado ser un correctivo sumamente cuestionable. En Kant, la «ley» es el Estado despótico prusiano. El asentimiento voluntario a esta ley puede ser reprobable. Y ya se ve adonde conducía el prin­ cipio de la libertad meramente «inteligible» en el des­ arrollo prusiano (-germano). Primero se asintió a la ley; luego, a la fuerza; luego, a la injusticia; por último, al mismo diablo. Siempre con la salvedad de que ese asen­ timiento tenía lugar voluntariamente y no afectaba a la moral propia, privada. 1 2 ,.IV. Lutero, Böhme, Kant, Hegel, Nietzsche estaban igualmente convencidos, aunque con expresiones muy 260

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distintas, de la falta de libertad de la voluntad humana, de la inexistencia del libre albedrío. La unión con la na­ turaleza, el amor alemán por lo natural es el motivo más profundo para ello. N o creen que uno se pueda subs­ traer al dominio de la naturaleza, que pueda escapar a este dominio. Incluso Schopenhauer, que en muchos pa­ sajes constituye una excepción, considera extremadamen­ te difícil escapar a los instintos. La renuncia al principio de la ascética lleva aparejada como consecuencia la des­ aparición del libre albedrío. Sólo el santo domina el ins­ tinto y sólo él es la prueba visible de la libertad. Con la ascética, la Reform a despachó el presupuesto de toda la grandeza y la humanidad medievales. Todos los pen­ sadores que están convencidos de la falta de libertad desprecian la ascética como una fantasmagoría. Aunque sean de la opinión de que el hombre natural puede pen­ sar de forma metafísica, no logran, sin embargo, salir de una cultura psicológica. Su metafísica, en la medida en que la presentan como tal, ha de ser necesariamente un engaño; su fe en Dios, en la medida en que niegan la li­ bertad, una ilusión supersticiosa. Para la naturaleza inquebrantable, satisfecha de su fuer­ za germinativa, no puede existir libertad alguna; e, in­ cluso quebrantada, sólo se aproxima en algo a la libertad. Los santos son los únicos metafísicos dignos de confian­ za; sólo ellos dan una noticia legítima de Dios. No hay santo en la Iglesia que no haya sido un enérgico asceta, es decir, que no haya contemplado la naturaleza en ge­ neral y la suya propia con el mayor escepticismo. La as­ cética cristiana es una doctrina de los métodos con los
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que se someten la naturaleza y el instinto, con los que se conquista la libertad; porque, en efecto, según el evan­ gelista, el Reino de los Cielos exige ser conquistado. La bondad del pensamiento, el conocimiento, el heroísmo: toda la jerarquía descansa sobre el principio de la ascé­ tica. Las cosas elevadas son caras, costosas. Tienen co­ mo precio el dominio de sí mismo o, incluso, la completa destrucción del hombre egoísta. Uno no puede que­ darse en la tierra de Jau ja y en la Civitas Dei al mismo tiempo. 1 5 . IV. G . A. Borgese investiga el furor teutonicus en su libro Italia e Germania. El espíritu alemán muestra una divergencia entre dos cualidades reconciliadas y equili­ bradas en otras naciones. Una se agota en lo orgiástico, en la efervescencia dionisíaca, en la manía; la otra, en la forma, lo jurídico, la lógica. El autor habla de «intima sfrenatezza» y «esterna regolaritá».47 En los genios y en los grandes cambios de época el fanatismo quiebra la pre­ sión formal y, entonces, se percibe como liberación de cadenas indignas y penosas (como son: leyes, contratos y convenciones). «Non fanno nulla a mezzo»,48 dice. Ale­ mania es una nación «dello slancio trascendentale, ricco di tutte le virtú fuorché di misura».49 El clasicismo no es alemán, que ha seguido siendo impopular, sino la Refor­ ma, que rompió las cadenas, el Sturm und Drang y, luego,

4 7 «íntimo desenfreno» y «regularidad externa». (N. del T.) 4 8«No hacen nada a medias.» (TV. del T.) 49 «(una nación) de impulso transcendente, rico en todas las vir­
tudes excepto en la mesura.» (TV . del T.)

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el Romanticismo. Para la concepción del derecho como una insinuación cita a Karl Moor (y no, por ejemplo, a Franz) en los Bandidos y la apoteosis del derecho del más fuerte en Götz von Berlichingen. La arbitrariedad indi­ vidual del titán pasa por encima de la tradición y el Esta­ do. El culto al titán y lo superlativo se encuentran en el joven Goethe (Prometeo, Fausto), en Kleist (Pentesilea), Wagner (el mito de Sigfrido), H ebbel (Holofernes) y Nietzsche (el Superhombre). Ni la arquitectura, ni la po­ lítica; la lírica y la mística son lo típico. «Uomini délia natura» quieren ser estos héroes; pero de una naturaleza «quale è veramente, crudele, sanguinosa, inflessibile premiatrice della potenza effettiva.»50 El ciclo místico que celebra la poesía alemana es una gigantomaquia, una prometeida, «tutto uno scrollare di tirsi dionisiaci».51 El corazón del poeta siempre está con los titanes, aunque sucumba. Titán y Anticristo son lo mismo. El punto cardinal se encerraría, por tanto, en la cuestión de si se puede contemplar la Reforma como una expre­ sión de carácter antropológico o como una consecuencia de una especulación teológica errónea. En el último caso, la desgracia sería reparable y se podría remediar como una decisión intelectual libre, con fundamentos racionales. En cambio, en el otro caso, si la Reforma se ve desacre­ ditada, sólo cam biaría la ideología, pero la reticencia volvería a surgir en la primera ocasión que se presentara.
s° «(de una naturaleza) tal como es ella verdaderamente, cruel, sanguínea, inflexible, que se rinde ante el auténtico poder.» (N. del T.) " «Todo un desmoronarse de los tirsos dionisíacos.» (N. del T.)
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No deja de resultar sospechoso que sólo los linajes ale­ manes más indómitos apoyaran la Reforma: los de Hesse (Chatten, Tácito escribe sobre ellos), los sajones (de los que da noticia la Historia de Carlomagno) y los prusia­ nos (que ya en el año 997 dieron muerte al obispo Adal­ berto de Praga, y al monje Bruno de Querfurt, en el año 1008; en ambos casos por predicar el Evangelio).
1 9 . IV. Una y otra vez, en Alemania se pone de manifies­

to la antítesis entre cultura y civilización. Las personas más inteligentes se afanan por distinguir estas dos pala­ bras de manera satisfactoria. El resultado es que nosotros, los alemanes, poseemos la cultura; los franceses, en cam­ bio, sólo la civilización. La confusión afecta únicamente a la definición del concepto y, como los alemanes suelen definir un concepto de cultura que, en general, está en profunda contradicción con los hechos de hoy, la pala­ bra «coultour» en Francia se ha vuelto un poco ridicula desde la guerra. Tal vez la disputa se pueda solventar. Lo que el ale­ mán entiende por cultura es un vago recuerdo medio hundido de la antigua unión del Imperio con los Papas, junto con las órdenes sagradas procedentes de él, tal y como se representan y circunscriben en la «misión cul­ tural» de su Apostólica Majestad. Esta misión cultural abarcaba entonces: 1) la conquista y evangelización de los territorios paganos limítrofes (los llamados pueblos marginales); 2) la fundación de seminarios, escuelas mo­ nacales y fortalezas; 3) la supervisión militar de los terri­ torios limítrofes ocupados. - Para todos los que estaban bajo su brazo, su Apostólica Majestad resultaba, en ver264

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Jad , de lo más formidable, y esta Majestad sagrada es la que, todavía hoy, yace en lo más profundo del espíritu de cada alemán que se incorpora a filas sin preguntar. Estos recuerdos también son la explicación del carácter mo­ nárquico alemán, que, para los propios católicos, por ejemplo, tampoco perdió su encanto, cuando en lugar de su Apostólica Majestad apareció el Sumo Obispo protes­ tante. Ha perdurado, aunque sea como abstracción, la subordinación a una Majestad de índole teológica del ti­ po que sea. La civilización, por el contrario, supone el concep­ to de cultura profanado, hostil a la devoción y a la re­ ligión, que encierra en sí la Ilustración, los derechos humanos y un mundo sin D ios, m ecánico-industrial. Scheler y Sombart son, cada cual a su manera, los re­ presentantes modernos de esta forma de pensar. Sin embargo, los primeros que introdujeron tal antítesis fu e­ ron los románticos, que, no cabe duda, al principio só­ lo formularon su concepto de cultura contra Francia, no contra los «mercachifles anglosajones», como últi­ mamente también hace Sombart. Voltaire, el ilustrado y anticristo, es el archienemigo de los románticos. Ellos también quieren ver simbolizada en lo político la fu er­ za sobrenatural que gobierna el mundo; considerar a los que ostentan el poder principal, vicarios de Dios, co­ mo quiera que se presenten. ¿De qué sirve que se quiera objetar que, desde De Maistre, Bonald y Chateaubriand, es decir, desde hace bastante más de cien años, la antítesis romántica carece ya de toda validez para Francia; que una vez Francia po­ seyera un rey de todos los cristianos y si vuelve su vista
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al pasado pueda contar como treinta reyes católicos y que, incluso, nos dispute a Carlomagno; que, por tanto, lo que llamamos cultura, pudiera servir tanto allí como aquí, con la diferencia de que allí todavía sigue habien­ do un poderoso partido católico-realista,’ 2 para el que nosotros somos, precisamente, los discípulos de la Re­ forma, los fundadores del liberalismo y de todas las des­ gracias que se han abatido sobre Europa? ¿De qué sirve todo eso? Tenemos un emperador, en la guerra incluso dos, y confundimos cien veces el poder con la justicia y a los ojos modernos somos Don Quijotes sangrientos...: tenemos la cultura, estamos en comunicación directa con Dios misericordioso, los demás son inferiores, per­ sonas de segunda clase. Sólo hay que aceptar que la Edad Media en la que basamos nuestra cultura, manejó una lengua más discreta y, por lo menos, siempre estaba dispuesta a vindicar una odiosa superioridad ante el otro. La extensión del Imperio bajo los Staufer y los Habsburgo, la disputa de los derechos de la Iglesia bajo En­ rique [IV] y [Federico I] Barbarroja: de todo ello han tomado buena nota los modernos representantes de las aspiraciones continentales. Pero la otra Edad Media, la espiritual, ha experimentado un giro copernicano a par­ tir de Lutero y Kant. Que un Imperio tan grande como el que ambicionan presuponga una terrible profundi­ dad y un elevado fundamento para existir, eso lo pasan por alto; todo lo miden con el sable y esperan sacar par51 Action Française, de Charles Maurras.
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en absoluto. el que introdujo el Renacimiento. Sólo la matanza. Con respecto a Hegel y a sus seguidores (Bauer. que unía el Imperio Sacro y no sólo Romano. llegara desde la cúspide más elevada de los coros angélicos hasta la miseria más baja. Sus avillanados sentidos ya no pueden captar. Hay que prescindir de una vez para siempre del poder unificador del amor. Tratan los grandes. la lengua esencial de la Edad Media. una vergüenza.. grandes filósofos y juristas. [san] Francis­ co y [santo] Domingo vivieran y sufrieran profunda­ mente la Edad Media. debilidad. que ésta. sobre diez siglos de éxtasis. sino también santos a montones. por no hablar ya de comprenderla.. la pobreza. Se ha apoderado de ellos un falso concepto de héroe. Que en la Edad Media no sólo ha habido emperadores y ejércitos. que lo militar sólo desempeñara un papel de policía. E l mi­ lagro lo consideran una ilusión. La His267 . construida. Marx) tal vez sería necesario y debería estar permitido substituir el principio de la autoconciencia de la H isto­ ria por el principio del autorreconocimiento. miles de santos. el Grande]. de eso no quieren oír ni ha­ blar. los eternos documentos de la conciencia de la Edad Media como si no hubieran sido más que desvarios y quimeras supers­ ticiosas. la ternura. Que [san] Gregorio [Magno] y [san] León [I. el arsenal. hidalgos y siervos de la gleba. en palabras de Léon Bloy.DE LOS D E R E C H O S H U M AN O S Y D IVIN OS 1918 tido de la fuerza bruta.: de eso no quieren saber nada y uno no haría más que ponerse en ridículo recordándolo. Strauss. [santo] Tomás [de Aquino] y [san] Bernardo [de Claraval]. la invasión y la aniquilación han de perdurar.

Pe­ ro así ocurre en Alemania. de todos modos. «Sólo a agu­ dizar el sentido moral». dice D ’Aurevilly en su libro so­ bre De Maistre y Bonald.» 2 4 . sino por la auto crítica. merece este nombre [. mucho espacio para la autoconciencia. aspira a la supresión universal de la ley y la conciencia. como la Iglesia dice. Sólo la suma perfección moral. donde todavía no ha sido considerada nunca como una articulación religioso-polí­ tico-filosófica. en ello se encierra todo. pero que nunca llega a alcanzar. este proceso no será interrumpido por la auto conciencia— esto es un error de pensamiento de la teo­ ría del conocimiento— ... «se le puede llamar progreso. El progreso es el intento de buscar una justificación para la revuelta de la Reforma. Sin embargo. en Alemania. sin atender además a sus efectos.1918 SEGUNDA PARTE toria como «un proceso dialéctico que se desarrolla in­ dependientemente de la voluntad del hombre» no deja. E l «progreso» del liberalismo no es más que el si­ niestro efecto de los heréticos principios de la Reforma.] y los pueblos podrán disfrutar de este progreso en la medida en que el individuo se vuelva más santo.. 2 2 . precisamen­ te.IV . La Reforma también es un corpus mysticum y se­ ría un esfuerzo vano si se quisiera considerar exclusiva­ mente su aparición. que tal vez es el mayor engaño al que Eu­ ropa ha sucumbido. Este proceso. IV.. a la que uno se aproxima con esfuerzo. 268 . y a ello se ha llegado ya. por­ que el progreso no existe fuera de la conciencia de cada hombre.

cuando al otro lado la nostalgia se despeja. cómo me marchito por ti.D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 191 8 27 -iv - ¿Cómo voy a marchar con tus muertos? ¿Cómo seguir ante tus vivos? ¿Cómo debo gritar a estas tumbas? ¡A h!. Aliento que brotas de la descomposición. Refuerza el grito que gime en mí. Tú. como su pan de cada día. Soy devorado por el espanto. sólo un eco llega a tus escalones. el vulnerable. 2 69 . me has dominado. Mírame. ¿eres el vapor que se inflama? ¿Eres la tierra que echa llamaradas de fuego? Tu boca nos arrebata. Eres la fiebre que nos recorre.

Empiezo a com­ prender todo esto. Tal vez haría mejor dejando las cosas en paz. no bastarán para encontrar una salida a este in­ fierno y recorrerlo con alguna autoridad. quiera o no. De día déjanos reposar en los ataúdes. en parte. obra tu milagro. por qué una agonía paraliza los espíritus. z 8 . incluso las de una generación entera. por qué las pocas cabezas que todavía están vi­ vas. en parte. del que es difí­ cil escapar. por la noche. de una fe fatal en el desarrollo. solitaria trinidad. Otórganos en la luz la misericordia. se quedaran como están. Me retuerzo de horror y ante 270 A . Empiezo a comprender por qué la renuncia se hi­ zo soberana en Alemania. también por mi parte. Sé también que las ca­ pacidades de un individuo.1918 SEGUNDA PARTE Suspende. porque fuera de él apenas hay ya posibilidad de existencia material y espiritual. pero. insoportable. gritar hurras y dirigirme al consulado más cercano para ser eva­ cuado a primerísima línea. caen víctimas de un esteticismo estéril. que. a un siste­ ma de profanación demasiado poderoso. tu consideración.IV. sé que levantar el velo que cubre estas cuestiones tal vez sea un sacrificio estéril. un piadoso manto de tinieblas. Concédeme. Llámanos en la obscuridad. indescriptible. Uno sucumbe.

sé para él el Cirineo que te ayudó a llevar tu cruz hasta el Gólgota» (Chateaubriand rezó así). que das tu vida y tu muerte a los hombres y amas a aquellos que lloran. hay que decir que to­ dos estamos bautizados. escucha la oración del desdichado que padece a imagen tuya. y el profeta dice que no se debe amordazar la boca de la bes­ tia de carga. Libérale de la carga que le oprime. soy un pensador? Soy un «diletante camino del destierro». sobre la maldad y la vanidad que se les su­ ponía a los súbditos.V. 3. Y. ha despreciado a los grandes. se rompa su moral y se les considere una herramienta sin voluntad. La burra de Balaam ha hablado. «Tú. como lo de cualquier otro. en la medida de mis fuerzas y sin considera­ ción por el estado. por mucho que me lo diga me sirve de poco: yo también estoy comprometido. El poeta idealista de Suabia sabía por qué se apartaba del deseo de contemplar lo que los dioses cUbrían de horror clementemente. Hegel querían levantar el Estado según la receta maquiavélica. Schelling.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S 1918 mi propia vanidad. Ha escogido a los pequeños. no puedo decapitarme a mí mismo. Quiero reconocer y dar testimonio de lo pequeño y de lo grande. 271 . Frente a ese espíritu de casta ajeno al pueblo. Kant. También lo mío pasará al otro lado. la clase. la dignidad y el resto de las cosas que se consideran respetables. Humboldt. Fichte. Yo no quiero saber si soy pequeño o gran­ de. el cargo. que en el período de esplendor absolutista enseñaba el despre­ cio al hombre corriente. sin embargo. frente a él. ¿Soy un poeta. Se funda en el absolutismo el que se trate a los súbditos en canaille.

. sino con una disciplina de igual condi­ ción. de otra forma. que. La bibliografía correspon­ diente lo revela punto por punto. no sa­ be lo que hace o no merece el nombre de ser huma­ no». en la misma medida en que la ascética. ésa es la disciplina del ejército permanente. en ” Joseph von G örres (1776-18 4 8 ). digamos de los caba­ lleros del hábito prusianos.1918 SEGUNDA PARTE En esta convicción. aquel Görres que redescubrió la mística medieval. y el hombre que in­ tenta hacer sospechosa a esta institución sagrada. Una frase como la de Scharnhorst: «Si la Providencia le ha inspi­ rado directamente al hombre alguna de las instituciones modernas. se hizo profana. Ella es la única que impide la aniquilación de su obra. merece este nombre porque sirve inequívoca­ mente a la degradación y al aniquilamiento. Sin embargo. si se coge y se traspasa del ejército prusia­ no al ejército permanente de la orden de los jesuítas. simpatizante alemán de la Revolución Francesa. palabra por palabra. intentando dar a entender que este tipo de asce­ tismo prusiano no se puede combatir y quebrantar con oratoria liberal. desapareció de la conciencia disciplinaria del resto de Alemania. La fuerte aversión que siente nuestro G örres53 contra Prusia. sino con la seriedad más con­ tenida.. espiritual. sólo puede haber estado motivada. cuartelada y popular. sería inevitable. Y esto no lo digo con dolor. Aquella suerte de instrucción diabó­ lica que se practicaba en Prusia del gran príncipe elec­ tor abajo. 272 . Prusia transfirió la disciplina mona­ cal del monasterio al cuartel.: una frase así tiene toda su justificación.

la teología popular alemana se ha escondido por com­ pleto en la música. sobre todo. Al final. pero tuvo que bus­ car una coartada. Una críti­ ca de la inteligencia no debe olvidar la música. y las misas y oratorios tal vez digan más que los sistemas filosóficos. Schopenhauer. porque en todos vosotros hay algo sagra­ do.™ «Las palabras es54 Ball juega con el título de Nietzsche E l nacimiento de la trage­ dia en el espíritu de la música. los encuentra en Baader. no se logró erradicar. 273 . Novalis. Wagner. incluso en Nietzsche. por su fino olfato para las blasfemias prusianas. aquí presenta una impronta hindú. La música alemana comienza con la Reforma. lo que tal vez indique que. en el Romanti­ cismo. bajo la presión de la Ilustra­ ción. Arnim escribió una vez: «Creo que to­ dos vosotros procedéis de la India oriental.» Las fuerzas secretas de la nación se movilizan.V. Entonces se podrá rebautizar el título de aquella obra de juventud de Nietzsche como E l renacimiento del Reino de los Santos del espíritu de la música. A alguna parte tendrían que haber huido los ángeles y los santos. de la casta de los brahmanes. cuando sea reconstruido el anterior. es cierto.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV I N O S 1918 Jo fundamental. Curiosamente. Están bien escondidos en la música alemana y cabe espe­ rar que algún día salgan de este cielo en el que han en­ contrado refugio. ç. Si uno busca los vestigios de la doctrina de los santos. Pero.

Tenemos que hacerla efectiva en el exterior y. Se oponen hostilmente a la utopía y. La cuestión jurídica actual apenas les in­ teresa. Es curioso que no se puedan encontrar socialis­ tas entre los emigrados o. ningún socialis­ ta de renombre. penden de la rocalla de la teoría catastrofista y de su partido. La política interior y la exte­ rior están completamente aisladas. tampoco nadie perci­ be siquiera la necesidad de que lleguen a entenderse. tal vez. E l círculo de juristas de Berna apenas mantiene vinculación con los socialistas revolucionarios de Berlín. en sus esfuerzos por el Estado teocrático reformado. 1 7 . Esta es nuestra Civitas Dei interior. cuando. los sonidos son libres»: ésta es la expli. Su noble carácter era un ejemplo resplandeciente de cómo conce­ bía él el sacrificio en la democracia. v il. En su lucha contra la teocracia o. En la música alemana está enterrado el Sacro Imperio Romano. por lo menos. se re­ partirán cargos en Alemania. mejor dicho. sería la utopía de todas las utopías el mantenerse en el extranjero. dentro de no mucho tiempo. VII. Man­ zini quería vindicar la ascética para el pueblo. eación por la que la música alemana es tan grande y la prosa alemana tan menesterosa.1918 SEGUNDA PARTE tán prohibidas. Tenía muy presente una teocracia popular y. Todavía nos quedan algunos rasgos de aquella timidez que calla en lo visible y se oculta en lo in­ visible. en la Italia de entonces 274 . que no se quería dejar atrapar ni torturar. . La autoridad sólo se puede garantizar ascética­ mente. todavía podríamos ser una de las primeras naciones. 1 2 . de esta forma. vejar ni deshonrar. en efec­ to. una instancia sagrada.

a mediados del pasado si­ glo. como latifun­ distas. Una clase sin fortuna como soberana: es una gran idea. En aquel entonces. era de la opinión de que tenía que gobernar una clase sin fortuna. como Platón. en el Estado feudal. Manzini. É s­ te es el auténtico motivo de la revolución proletaria. La propiedad violará las leyes del Estado en tanto que una clase sin fortuna no decida sobre lo que es justo. La condición previa desde la que se entiende este pensamiento de Manzini es la fatal unión del clero de su tiempo con la plutocracia. La antigua forma feudal de la teocracia se erigió sobre la extrema miseria de las masas populares y ofrece las flaquezas más palpables. no hace del todo justicia al pensamiento de Manzini. sólo descubre la paradoja. tanto en Italia como en Rusia. una unión que. expresados por el antagonismo del caudillo proleta­ rio respecto al sacerdocio. en el latifundio. en la época de la más estricta centralización. ahora hay que añadir algo más. enarde­ ce a toda Europa y. No es absolutamente necesario que el sobera­ no dirija los asuntos públicos. y son los apeti­ tos. en Italia todavía existían los Estados Pontificios y sus dignatarios. Sin embargo. con su objeción de que no se podía eliminar la miseria perpetuándola. pero—y esto oponiéndose a Platón de la forma más ex­ trema que cabe imaginar— transfiriéndole ahora al pue­ blo todas las esperanzas que originalmente había puesto en el clero. lleva del mismo modo a levantamientos religiosos. eran un motivo constante para el escándalo reli­ gioso y político. Bakunin. existe una se275 .DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IVIN O S 191 hubiera una base para ella. podría bastar con que los controlara. En realidad.

los ascetas gobernarán. además del proleta­ riado: la de los ascetas. 276 . 1 9 . E l proletariado quiere alcanzar el máximo provecho posible. Como es natural. los asuntos de la humanidad y de la cultura pasan a un se­ gundo plano. tal vez no muy lejano. no aprecia las ventajas de su libertad respecto a la propiedad y. Es como Jehová con Israel. el resultado final de esta lucha será que en un futuro. pero esta clase carece de fortuna voluntariamente. la pura existencia de esta clase supone la refutación de las pretensiones prole­ tarias. como la falta de fortuna no es en modo alguno un don natural (contradice la naturaleza). sin embargo. Ve cómo León XIII lanza el interdicto sobre todas las ochenta Iglesias de Francia. se mantendría intacta. a una rivalidad por el gobierno de dos clases sin fortuna. precisamente en la medida en que es proles-. por su parte. No puede ofrecer duda alguna que. efectivamente.VII. incluso se considera superior por esta misma renuncia. Léon Bloy conoce una forma inusual de separa­ ción entre Iglesia y Estado. sino que exige ser conquista­ do cada día. si realmente han de primar los intereses espirituales y no los materiales. pero bajo el más estricto control por par­ te de los celosos gobernados. E l sacerdocio.1918 SEGUNDA PARTE gunda clase que carece de fortuna. por tanto. la teocracia. La hostilidad entre proletariado y sacerdocio se reduce. un interdicto absoluto «omnia appellatione remota». De todos modos sería un ordenamiento distinto al que conoció la Edad Media. hasta el día en que «todo este pueblo pida misericordia entre sollozos». la conciencia cultural se decidirá por el ideal ascético contra el proletario en esta disputa en cier­ nes.

el judaismo alemán también se vio unido en esta línea. es lo peor que se puede imaginar. algún día.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S 19 18 3 I . La resistencia sigue siendo el más importante de los derechos humanos. que niega directamente el carácter religioso. Harán bien en unirse a su debido tiem­ po al partido que cuente con la victoria y. Un antisemita como Marx. Podría darse el caso de que. es de creer que no vacilarán mucho antes de decantarse por lo definitivo y lo absoluto. Sirvió de base a una alianza del mesianismo judío con el chovinismo protestante. además. el mesianismo judío recobrará su libertad. con su fina sen­ sibilidad. el proletario y el prometedor partido católico. 7 -Vlli. es una cuestión de la máxima importancia. lo invirtieron muy pronto sus discípulos ger­ manos en el orden material. en concreto. los ju­ díos en Alemania se vean solicitados insistentemente por dos poderosos partidos. Cuando la Reforma fue soldada a Prusia por la filosofía idealista. A los defensores de las teorías de la raza se les podría recomendar el ejemplo inmortal de los judíos. pa­ ra probar que la raza sólo se garantiza mediante la ley y. Se podría decir que los demás no 2-77 . su falsa interpretación por parte de la Reforma. mediante la ley religiosa. Con el des­ moronamiento de las ideas de la Reforma como pensa­ miento guía de la nación. La recepción del Antiguo Testamento y. V I I . Tal vez los católi­ cos ortodoxos y los judíos formen algún día una alianza que saque a Alemania del pantano en el que se encuen­ tra. pe­ ro todo lo que los antiguos judíos entendieron espiri­ tualmente.

vis à vis les uns des autres. si lo he entendido bien (p. Les prophètes du Passé). Y. «Les droits des peuples. me encuentro con que Bonald ya había manifesta­ do la idea de complementar los derechos humanos con los derechos divinos. elle ne sera finie que par la déclaration des droits de 5 5 «L o s derechos de los pueblos.1918 SEGUNDA PARTE tienen sino un significado antropológico y caracterizan al Estado que los convierte en base de su ordenamiento. Es así como D ’Aurevilly concibe las democracias. sólo ve la contraposición entre el sistema papal de De Maistre y el Leviatán de Hobbes. Por lo demás. en reali­ dad. «a commencé par la déclaration des droits de l'hom­ me. En cualquier caso. este derecho es el que hoy mismo ya dis­ tingue la lucha entre la pura fuerza y las democracias fundadas sobre la resistencia. para mi sor­ presa. seraient leurs facultés (naturelles) et l ’on sait de quoi cette notion de facultés se com pose!»55 Sin embargo. ¡y sabemos en qué consiste esta noción de facultades!» (N. me sentía un poco orgulloso. un pensamiento del que. por lo tanto. según su índole natural. cara a cara los unos con los otros. «La Révolution». Este es el punto en el que los de­ rechos humanos se encuentran con los divinos. di­ ce. al final de todas sus fi­ losofías.) . toda constitución podrá y habrá de unirse a este párrafo 34 de la Déclaration. en el futuro. serán sus facultades (naturales). Mercier lo ha probado. Es evidente que el derecho a la resistencia que se ha introducido en la Dé­ claration francesa procede de la antigua teología por me­ diación de los jesuitas. el derecho a la resistencia constituye una excepción y. según su temperamento nacio­ nal. del T. 55. D ’Aurevilly se equivoca cuando.

279 . Además.. también él es de la opinión de que no es posible negar. Mientras estoy produciendo prácticamente no puedo ha­ cer otra cosa. casi no me reconoció. En aquellos días..) ha comenzado por la declaración de los derechos del hombre y no acabará más que con la declaración de los derechos de D ios. donde yacía postrada por una grave neumonía. Fue pocos días antes de la crisis. no era nada raro que entraran en casas particulares.» (N.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 pieu. 1 9 . Entretanto ha aparecido mi libro Lamento mucho no haber anotado más cuidadosamente los hechos de actualidad durante mi trabajo literario. como si se despidiera para siempre. pasó su mano acari­ ciando el libro que le llevaba y sonrió de una manera do­ lorosa. la evolución. 3Pa­ ra una crítica de la inteligencia alemana. Salió aproxim a­ damente el día del asesinato de Liebknecht. 1 z .»56 Por tanto. era obligado ser cauteloso con unos apuntes que habrían podido poner en peligro a no pocas personas que viven en este y del otro lado de la frontera. robaran es- 5 6 «L a Revolución (. incluso en suelo suizo. sino que es preci­ so defender el bien alcanzado y desarrollarlo.57 El primer ejemplar se lo llevé a Emmy por su cumpleaños al hospi­ tal. del T.) 57El 1 5 de enero de 19 19. sin más. l l . E l médico apenas me permitió pi­ sar la habitación unos minutos. Tenía fiebre alta. B E R N A .

Deus ex machina. ([San] Agustín buscaba lo contrario. resultado de una sesión nocturna de sus adversarios. El libro le recordó a Ronsard. hicieran incautaciones o fotografías. La cabeza de Cristo rebosante de san­ gre resurgirá de improviso de la máquina hecha pedazos. Es hermoso quedarse dormido poco a poco mientras ella se 280 . cansado y abatido en la tumbona. Rabelais. carpetas de documentos.1919 SEGUNDA PARTE critos. 1 7 . Califica la Crítica de libro piadoso escrito en un bello estilo profano. Una vez. Radek ha sido detenido en Berlín.) Ahora todos los aventureros han salido para Rusia. Brantôme. que les prohíbe la propaganda en Alemania. el redactor del F. Ven­ dría a ser un sermón de Pascal con el estilo de Helvetius. Con Emmy. Otra vez. [Freie Zeitung ] me aseguró con total seriedad que una mañana se encontró en su redacción con un cenicero completamente lleno de ceniza de los ci­ garros de otros. acabe con mi religión. rebosando de sangre aún en su resurrección y extendien­ do un obscuro terror en su majestad. y confía en que este estilo. el estilo del libro. La policía afirmó que habían encon­ trado estas fotografías flotando en el Aar. Z. es­ critos y similares.. 11. Una interesante carta de Brupbacher.. A los bolcheviques les trae sin cuidado el artículo 2 del tratado de Brest-Litovsk. 11. la policía de Berna le presentó un buen número de fotografías que tenían como objeto el interior de los despachos. adqui­ rir un buen estilo mediante un mejor conocimiento. 1 9 .

Las guerras santas me embriagaban. los corazones quieren prodigarse. a una buena o a una mala fama. Ahora tú eres yo y yo soy tú. Es muy hermoso. Me encuen­ tro con que me siento extraño y solitario. acerca el cenicero. cómo amaba a [san] Bernardo de Claraval! Quien liquida su yo. El tiempo brilla resplandeciente en largas series. banderas blancas. Hará bien en llevar una máscara que se ajuste en cada caso a las ambiciones y opi­ niones del entorno. una tras otra.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S I919 dedica a sus pequeñas labores. incluso sacude la ceniza. que estoy triste e incluso desesperado. De chaval seguramente habré leído cincuenta veces. Emmy me ha regalado un poema: Todavía nos cogemos de las manos. no puede ser sensible a la alabanza o a la crítica. Me arropa con su abrigo marrón de pa­ na inglesa porque entra frío por la rendija de la puerta y hace crêpes. sin que pueda decir por qué. nos confundimos uno con otro en la lejana linde. ¡Cómo amaba a Tancredo y Reinaldo. así como a cualquier cuestión de poder. la historia de la Cruzada de G odofredo de Bouillon. quiere nevar lirios blancos. En estos días tengo a me­ nudo la sensación de una profunda ausencia. 281 . Mira. Se ahorrará muchas contrariedades. Continuamente nos recreamos paseando. Me gusta mucho el color blanco. Me pone un cigarrillo en la boca que ya ha encendido ella. la calle es un sueño blanco.

no estaría en absoluto al alcance de la sociedad. aventurándose a una distancia de todo punto inconmensurable y que. un muerto de vacaciones. En sueños veo a Emmy con las manos levantadas. sin la prueba de su valor social.» 2 .19 19 SEGUN DA PARTE Y.. El primero doble­ ga la idea. La única política digna del ideólogo tal vez sea la realización de su idea en carne propia y en su propia vida. suave decaer!— que alrededor de nosotros juguetea la luz más clara. Señor. Soñando— ¡oh. Yo me encuentro entre la m uche282 . ¿Cuántas veces se muere uno sin saberlo? A más de uno lo tomamos por una persona cuando no es más que un fantasma.. descansen en paz. Entonces quiero correr a refugiarme en tu rostro. se producirá una blanca dispersión. el segundo. la impulsa interponiéndose cons­ tantemente en todo esfuerzo práctico. El político y el ideólogo son tipos contrapuestos. por amor a las ideas mismas. 2 3 . Me gustaría leer Los demonios de Dostoievski.1 .1 1 .11. ¿Qué es­ tará haciendo ahora la señora Ketty? Salvo Dostoievski no había nada ni nadie en el mundo que le gustara. el descanso eterno y brille pa­ ra ellos la luz eterna. un día. sin tratar constantemente de que fructifiquen. co­ mo saludo: «Dales. llevada a través de la nave central de la Frauenkirche de Múnich hasta el altar. Pero se comple­ mentan entre sí. A todos los muertos de esta guerra que ha acabado. H acer política significa realizar ideas. por tanto.

Hasta ahora. con la mayor decisión. amplificado hasta la desmesura por el inaudito des­ moronamiento de todas las esperanzas. millones de pecados personales contra la conciencia individual de los subordinados en el ejército. Vi mucha gracia. la represión de toda conciencia personal en el ejército y en la patria. en la que se encuentran las si­ guientes frases: «El pueblo alemán ha perdido su alma.: todo esto y mucho más. «Cuanto mayor me hago».. que se agolpa empujando desde atrás entusiasmada y emocionada..DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 dumbre del pueblo. el es­ pacio de las potencias mundiales malogrado. el alma se asentaba sobre el orden. ha matado nues­ tra alma.. Evidenciaba constantemente la fal­ ta de una conciencia cívica responsable.. el Frankfur­ ter Zeitung trae una colaboración del Secretario de los Trabajadores Erkelenz. Está de espaldas al al­ tar. escribe Tolstói a Berta v°n Suttner. el ensalzamiento del asesinato co­ mo crimen nacional durante cuatro largos años. manifestándose. en cambio. Con el título de «El alma alemana enferma». alegría y vida próspera: amantes que se sacrificaban. el cierre de la válvula de seguridad de la palabra libre durante la guerra. el cono­ cimiento y la obediencia. a favor del pensamien­ to y la actividad comercial. El vergonzoso abuso que nos­ otros mismos y el antiguo directorio ejercimos sobre ella ha matado esta alma. muertos que contestaban con una sonrisa a un réquiem que se ofrecía por ellos. «y cuanto más reflexiono sobre la cuestión de la guerra.» 2'7 -H. tanto más me convenzo de que la única so283 . La usura de la guerra.

Me cuenta o me lee partes de la biografía de [san] Francisco [de Asís]. Está en la página 42 284 . 1 1 . En el acto me llamó la aten­ ción una frase que me da la idea suprema de todo el libro y que he vuelto a leer una y otra vez. habrá que enfocar la cues­ tión jurídica de tal forma que. con ella. Es un hecho inadmisible que en un Estado así exista un servicio militar obligatorio.» (Pero mientras. mientras esto ocurra. si este Estado conculca los derechos divinos. Para que la guerra desaparezca sólo es precisa una cosa: la res­ tauración de la verdadera religión y. dura­ rá la guerra y se volverá cada vez más espantosa. fragmentos de Tomás de Kempis o de Ana Catalina [Emmerich]. incluso a sus hermanos y a sus padres.) 2 8 . de Tomás de Celaño. y en tanto que impere un Estado in­ diferente u hostil a la religión. Y es francamente monstruoso que un Estado que no sólo no reconoce los derechos canónicos sino que ni siquiera reconoce los de­ rechos humanos exija a sus ciudadanos el cumplimiento de sus obligaciones militares. de la digni­ dad humana. veintiún años abjure de su religión— no sólo del cristianismo. ¡Se toma tantas molestias para conmigo! Le cogí prestada la Amarga Pasión de Nuestro Señor y le eché una ojeada fugazmente. Ahora acostumbro a pasar las tardes con Emmy en su cuartito de Marzili. En tanto que todo hombre de veinte. no se le tenga que prestar juramento alguno. sino también del mandamiento de la ley mosaica “ ¡N o m atarás!”— y se preste a prometer que abatirá a tiros a todos los que su jefe le ordene.1 91 9 SEGUNDA PARTE lución a dicha cuestión estaría en que el ciudadano se ne­ gara a convertirse en soldado.

) Más difícil todavía que ofrecer resistencia a esta época es no preocuparse de ella. Número 2: el libro ilustrado de Basedow.» (Lo dice. exclama Emmy y señala a un tipo biz­ co con pechos caídos y pezuñas de cerdo. «¡Esto ya lo he visto yo!». que acaban en cuerpo de lagarto. y ésta. Mozas campesinas de ro ­ llizos mofletes. para inducir a error. y lo que se pone o se planta en una intención persevera muy vivamente en di­ cha intención y se extiende según conviene a su desti­ no. de una cebada insolencia.lli . sin ese acento. «sucedió con un prodigioso orden y con solemnidad. Tal vez la pureza a la que aspiramos no sea más que una nostalgia. un símbolo de nuestra implicación en la decadencia. con fuertes ojeras. «Todo esto». y se consumó sim­ bólica. la banalidad agradable y rechoncha. Engen­ dros de la esfera ígnea. También están coloreados así. para engañar. fingiendo que no son diablos. Es el castigo por nuestro intelecto y un símbolo de que la corrupción to­ davía participa de nuestra naturaleza. Las figuras re­ cuerdan a las sotas de la baraja de cartas. subrayada.DE LOS D E R E C H O S H UM AN O S Y D IVIN O S I919 Je esa edición. Jóvenes que llaman mucho la atención. Dos libros raros. Demonios que muestran una deliberada banalidad. Número i: un libro de dibujos ca­ balísticos. de un suceso que le cuenta a Brentano estando en éxtasis.58 con los s8Johann Bernhard Basedow (172 3-179 0 ). con ilustraciones demonológicas. es que todavía seguimos estando unidos a ella. Si todavía puede afectarnos. se dice allí. pedagogo prusiano. luminosa y prontamente. i. 285 .

de Pascal. todavía pueden pasar algunos días has­ ta que me lo expidan. que el concepto de libertad tiene muchos significados y per­ mite interpretaciones de la más diversa especie. marsopas y ciudades. en el gobierno de las almas. [san] Agustín. ¿Qué sería la crítica a la nación más que un acto conti­ nuado del más despreciable afán de censurar si no fuera 59 Friedrich Wilhelm Foerster (1869-1966). Las ilustraciones ha­ blan por sí mismas. tan pronto figuran como implacables destructores de la autonomía indivi­ dual.III. pero. perci­ bidas directamente y asentadas como tales.59 No obstante. Probablemente. leo las Cartas a los jesuítas . en particular [san] Ignacio. Al mismo tiempo. son formas del pensamiento. Pelagio. sobre la libertad y la responsabilidad. más dispuestos a concesiones que la época anterior a ellos. 3 . por tanto. Lutero y Jansenio. Discuten el problema de la gracia tal como se refleja en [san] Pablo. Estas cartas conducen al corazón de la disputa sobre la gracia y. se puede comprobar. Recibí la promesa de un pasaporte por parte del profesor Foerster.19 1 9 SEGUN DA PARTE colores japoneses más tiernos. Los je­ suítas. o como los apóstoles de una nueva moral más laxa. Pascal tampoco podía probar otra cosa sin reservas. 286 . la verdad sea que en teología moral fue­ ran más estrictos. Mientras tanto. autor de M i lucha contra e l nacionalismo y militarismo alemán (1919) y colaborador de D ie Freie Zeitung. una vez más. volcanes. Fantásticas vistas de pe­ ces.

ahora también de la política. a una responsabilidad y una li­ bertad cada vez mayores? ¿Qué podría importarle a uno atribuir una y otra vez a su propia nación en particular una culpa y un compromiso cuestionados por su amor propio.v. a principios de marzo y a principios de mayo. a invitación de Lederer.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 porque uno confía en llegar. en Mannheim hablé yo mismo. vivir sólo de la propia identidad. en y con la nación. Durante este tiempo he estado dos veces en A le­ mania. si no fuera porque uno confía en llegar. con tales medios. a una unión más auténtica y a una conciencia más libre? 2 4 . También volví a ver a algunos viejos conocidos. Gerlach y Stróbel. eso creía yo) por una actuación Dadá. renunciar por completo a cualquier actuación corporativa. 287 . En Frankfurt escu­ ché una conferencia de Beerfeld. Una tarde también me dejé caer de improviso (de incógnito. Berlín. tuve que acompa­ ñar al doctor Lubasch a su casa. Frankfurt y Mannheim. Estoy profundamente desen­ gañado. En Berlín encontré la acogida más calurosa por parte de Witting y Persius. en concreto en Múnich. después de haber abandonado ya antes el esteticismo. donde pasaban las cosas más variopintas: había aproximadamente veinte parejas bailando con la música de un gramófono. Resultado: que la acción política de Suiza ya no tiene sentido alguno y que es pueril resistirse a esta corriente sobre la base de la moral. También estuve re­ petidas veces con Elisabeth Rotten. Es necesario recu­ rrir todavía más estricta y exclusivamente a la base indi­ vidual. a un co­ nocimiento de sí mismo. sobre Setenta documen­ tos.

1793): «Ah. periodista serbio. luego derribado al suelo. no la criatura. restarle importancia a este gesto. La serbia me agrada especialmente. 2 8 . La Serbie era una revista ser­ bia en el exilio. Toda la prensa alemana lo celebra con júbilo. todos moriremos. En su Llamamiento al socialismo. No hay nada vivo más que lo que nos­ otros hacemos de nosotros mismos. No hay nada vivo más que la actuación de unas manos honradas y el gobierno de un espíritu puro. auténtico. desde que sé que no hay virtud alguna en la revolución. Item: me alegro since­ ramente y también se lo he hecho saber así al profesor Markowitsch.» A mi regreso me encuentro con dos nuevas entrevistas: del doctor G rb a6c en La Serbie y del doctor Saager6' en el Nationalzeitung. 288 . la creación vive. y pisoteado y aplastado después.I 9I 9 SEGUNDA PARTE También Landauer ha sido asesinado. escritor suizo. pero no deseo. No vivi­ mos en absoluto. 61 A lfred Saager (1879-1949). fue cogido por la espalda. Johann G eorg Förster (París. ésta me produce repugnancia. es motivo de polémica. sólo el creador. Sé que la en­ trevista es un gesto. concretamente en la conclusión. sacrificada. aunque me muestra que mi inclinación por esta nación seria. Excavar las sucias alcantarillas en las que estas salamandras agitan los ánimos incitando a 6oM ilovan G rb a. de ninguna manera. ¡qué digo asesina­ do!. v. escribió: «¿Q ué impor­ ta la vida? Pronto moriremos.

sorpren­ dentemente.. resulta que hay algunos más que también han sobrevivido a la gran muerte.v.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D I V I N O S 1919 la rebelión no merece el esfuerzo de ningún historiador. En este capítulo se asume que el último en ser enterrado será un comerciante de productos cárnicos. para no encontrar más que palabras y sentimientos.. Los deudos son aparecidos y cadáveres de tres meses. Es curioso cómo el libro se sigue entretejiendo con los acontecimientos. se eleva desde el erotismo al humanismo. La tentación de tomar parte en revoluciones y re­ 289 . El director de la descomposición se hace informar con deta­ lle por su fámulo y compra el desfile con algunos amables donativos. El entierro ad­ quiere la forma de un desfile similar a aquel que tenía lu­ gar en los misterios de Eleusis. A la derecha del escena­ rio.. Más tarde. 31. para la que no había vuelto a mirar desde Ascona. Para no encontrar más que interés personal y pasión donde se espera y se exige grandeza. sin embargo. A la izquierda. se muestra un ateneo literario que también ha sobrevivido y que se ocupa afa­ nosamente de registrar la descomposición y atenuar de modo conveniente la realidad. se mete en cajas una obscuridad que provoca una sensación opresiva. ¿quién lo puede soportar?» Desde hace algunos días vuelvo a dedicarme a mi Novela fantástica. Choque entre el maestro de la descomposición y ese ateneo literario que. nada más que fanfarro­ nadas en lugar de auténtico carácter y hechos. Ahora acabo de escribir un nuevo capítulo para él y lo he titulado «El director de la des­ composición».

sino con la moneda extranjera. Incluso Baudelaire y Wagner. y. ten­ go fe: en un nuevo Romanticismo según el espíritu de Franz von Baader. en una Civitas Dei social. en una reunificación de la Iglesia Occidental con la Oriental. dos personas tan metafísicas. no contra los fun­ damentos naturales de la sociedad y de la conciencia. el pro­ grama más hermoso y bienintencionado es demasiado tentadora. VI. en especial. con ello. que está dispuesta a hacerlo. si­ no por esos fundamentos de la conciencia universal. en una conspiración en Cristo. La perspectiva de poder lle­ var a la práctica. Natural­ mente. ambos desistieron con la mayor rapidez de sus in­ clinaciones filantrópicas. en una sacra revolución cristiana y una unió mystica del mundo liberado. veo que me he esforzado en encade­ nar juntos los distintos discursos europeos de ayer y de hoy y que. Había ido allí a discutir de­ mandas políticas. no en último lugar. Curiosas vivencias en Berlín. según Hermann Bahr. dicho sea de paso. no tenían nada que ver con la política. de inmediato y de un solo golpe. Por esta nómina. encargos que. 5. Todo aquello en lo que. Y al final me vi asediado por todas par­ tes con encargos para Suiza. para los idealistas.19 SEGUN DA PARTE vueltas es siempre muy grande para la gente joven y. no pudieron resistir tal tentación. en una nueva unión de Alemania con la espiri­ tualidad de Europa. en una rebelión. en un germanismo que colmará de sentido esta guerra: la toma de posición de una nación que se rebela contra la sociedad. he cometido el error patriótico de desear .

VI. Un recensor berlinés lo llama «memorias moder­ nas de una casa mortuoria» y sólo puede comparar la im­ presión que le ha producido con la que tuvo al leer Hambre. La primeras se­ senta páginas ya están listas y yo las he leído. Una revista de Múnich escribe: «Un tercio de niña.. de Hamsun. Emmy prepara un nuevo libro.DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y DIVIN O S 1919 que todos juntos se hicieran realidad en Alemania. un tercio de mujer.» Estilística­ mente. la que ha escrito este libro sobresaldrá por encima de los muchos que se asemejan a ella. 9 . El libro hace mención al nombre de la época y a sus pe­ sares.. No conoce ni capitulación ni com pro­ miso.» «Hoy te he engendrado. Pero ¿cuál fue el motivo último de la revuelta de Lutero? Situó al individuo religioso tan alto que. por su causa. Señor. un tercio de golfilia. toda la nostalgia de mi existencia ha perecido hoy de una muerte violenta. Empieza a cundir el interés por Prisión.. Este libro 291 . al derecho ca­ nónico y al derecho profano. y ade­ más de un solo asalto.. cargó sobre sí con una doble violación del derecho. «Oh. Es inconmovible en su exacta rectitud. junto al que todo lo demás se deshace en grises cenizas.v i. el libro es un limar y desgastar ininterrumpido de las férreas rejas. de Emmy. toda mi fe.» I I . porque lo origina­ riamente humano se inflama de compasión en sus tiernas manos con el fulgor rojo y vivo de un rubí. Hoy habría podido tener de su lado a ambos.

La ausencia de una mística que conmine a la unid a d y a la libertad es una constante. Los clásicos prácticamente no conceden validez a ninguno de los dogmas fundamentales del cristianismo (verdad divina objetiva. no se va más allá de la lí­ nea marcada por el humanismo... Trinidad. su trino es tan blanco. Un niño atraviesa la noche y llo­ ra. 19 10 ) me ha venido muy a propósito. Un pájaro tempranero canta. VI. También yo he empezado con los estudios para un nuevo libro. divinidad de Cristo.. Incluso el paganismo en­ cuentra una expresión entusiasta.. pecado. reconciliación del mundo con Dios por su Pasión y su sangre. la estéril oración en la catedral. 1 7 .. Tubinga. no en el cristiano. Clausuran la época humanista de una manera poco 292 . Los elementos e ideas muy contradictorias se poetizan. la deshonra: ¿qué es todo eso más que el desamparo? Pero luego: el cielo se abre y las es­ trellas salen tiernamente. en el que una pequeña compañía de actores se disuelve y to­ dos se dispersan a los cuatro vientos.. ¡Una luz cae sobre el niño! ¡Una sonrisa por el niño que canta! El alma quiere levantarse del lodo y del do­ lor. porque me doy cuenta de que en mi Crítica ha quedado una laguna en lo que se refiere a este aspecto. Su religión p e rm a n e c e dentro de las fronteras de una humanidad en el sentido antiguo.. salvación o condenación). Una obra del profesor Karl Seil (La reli­ gión de nuestros clásicos. Fin del mundo y Juicio Final.1919 SEGUN DA PARTE también será un símbolo de la época. el hambre. El comienzo.

aquellas fuer­ zas desbordantes del amor que llevan a la compasión. a la O r­ den del Temple. Su humanidad todavía no tenía que superar pruebas tan difíciles como las que hoy se nos imponen a nosotros. en absoluto. Sería interesante seguirle la pista a las causas del esteti­ cismo en Schiller y Herder. a excepción de Schiller. En sus Con­ versaciones para masones se encuentra la idea fundamen­ tal de que esta alianza secreta de las fuerzas espirituales y morales de todos los individuos ha de evolucionar ha­ cia una humanidad libre. como todos nuestros clásicos. habrían tenido que ser enérgicos opositores del pre­ sente (lo que no era. es masón en im­ 293 . H erder y Goethe. el conde Bernstorff. Les faltaban (siempre según Sell) aquellas fuerzas de la religión que son propias del gran legislador y organizador. L E S S IN G Pertenece. Si hubieran sido profetas de un futuro. a las ideas masonas y a la de­ pendencia de Spinoza en Lessing. También Reimarus. pero ha de actuar en contra del nacionalismo y del sometimiento de todos bajo el Esta­ do. entre otros. el caso). Müller. a la misericordia. Su interpretación poética ocultaba el carácter nocivo de una filosofía que buscaba la disolución. al sacrificio. que lo publicó. y también como Claudius. el conde Stolberg.DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y D IVIN OS 1919 original. J. Voss. del direc­ tor y pastor espiritual de muchos hombres. «tan influyente entonces». dice Sell.

a lo creador. «Hen kai Pan». «no conozco otra cosa. al rito y a la constitución.» En común con Spinoza tiene la inclinación al fatum y la aversión frente a un Dios que se opone a la naturaleza como algo ajeno. por tanto. Jacobi. la Shakespearemanía pasó de Inglaterra al continente. le confiesa Lessing. de una época. a la que acaso le gustaría mantener separados el mundo de aquí y el del más allá. muy acertadamente. Entien­ de a Spinoza. Como literato representa la crítica más dura a la Iglesia y al dogma. Su llamamiento a Schaumburg-Lippe le introduce en un mundo de delicados con­ trastes. Her­ der intenta encontrar su sitio entre lo militar y el pietismo. la aversión frente a una concepción dualista. L. es una estricta pietista. el culto a lo original. por el contrario. como guar­ dián (obispo) del pequeño condado aboga por una Igle- . La condesa. Drang'. se declara partidario de Spinoza con motivo de una visita de Fr. H. inspirador de Scharnhorst y Gneisenau. El conde que le llamó es una figura paralela a Fe­ derico II. en la que el culto al genio.19 SEGUNDA PARTE portantes pasajes. Por eso cuenta la antigua fábula gnóstica del robo del cuerpo de Cristo «aparentemente muer­ to» para explicar la resurrección. como el representan­ te de un ateísmo y un fatalismo que aniquila cualquier religión personal. Jacobi es uno de los mejores conocedores de Spinoza de su tiempo y supera en este conocimiento a los clásicos de mayor renombre. H ERD ER Pasa por ser el teólogo del período del Sturm und.

Así es como Bückeburg se convierte en el auténtico lugar natal de la «cosmovisión moderna». no se aprecia en lo que vale. aparecidos en 1787 bajo el título de Dios. Sólo existe una némesis indivi­ dual. Herder estaba muy alejado del auténtico Spinoza de J a ­ cobi. una escisión esen­ cial como (según Sell) nunca más se ha vuelto a ver. exclusiva­ mente. Dios es un Reino en el que nada malo puede ha­ ber. Con todo. La humanidad es una máxima del conocimiento creador de todo «lo auténticamente valioso» de la H is­ toria. Sus «Cinco diálogos sobre Spinoza». sólo acepta la doctrina del panteísmo. Esta escisión personal entre obis­ po y libertino caracteriza su actividad. La Historia es un conjunto úni­ co de evolución natural. la H is­ toria tiene una meta inmanente. La colaboración con Goethe en las Ideas para una fi­ losofía de la historia de la humanidad. Dios se basta a sí mismo. ni siquiera con Schleiermacher. La redención se encuentra en la «cultura que pro­ gresa». motivados por el descubri­ miento de Jacobi del spinozismo de Lessing. Según Herder-Goethe. 2 95 . El gran pensa­ miento de [san] Agustín sobre una meta universal en el Juicio Final se desprecia. «también se podría decir que fue entonces cuando nació el Romanticismo» (!). Se trata de que el hombre llegue a ser por completo aquello a lo que le llaman sus fuerzas. también surgieron del vivo intercambio con Goethe.DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y D IVIN OS 1919 sia nacional rigurosa como columna vertebral de la cul­ tura popular alemana. por lo común.

Tras la lectura de Kant. sin duda. llevada a cabo a su debido tiempo y volun­ tariamente desde arriba. Spinoza. La filosofía de la Historia de Schiller: la humanidad tiene una causa final de índole moral. reconoce. «De ahí». en concreto. «el prodigio que obró incluso en nuestros mayores hom­ bres de Estado y generales. que Körner le facilita. cualquier revolución. dice Sell. situación semejante a la de H erder y semejante re­ sultado: esteticismo como huida hacia una tercera posi­ bilidad. de jovencito se interesa por el «delincuente sublime». doblegará. como H erder por la misma épo­ ca. En Don Carlos esboza el programa del partido liberal nacio­ nal: la reforma. E l objetivo de la libertad no ha de ser fomentado de una forma meramente física por el instinto de autoconservación (Spinoza) y el fomento de los intereses. Aficionado a predicar en la adolescencia. por la discordia de los intereses. En este punto surge la contraposición entre el mun­ do aparente y el real. queda abolido para Schi­ ller. la libertad (¡aun­ que sólo la inteligible!) se hará realidad en la Historia y.» En su Teosofía de Julius. con su estilo inocente. la duplicidad del mundo de aquí y del más allá. sino que ha de ser reconocido racional29 6 . en forma de una combinación de Leib­ niz y.19 1 9 S C H IL L E R Vacila entre el seminario de Tubinga y la academia militar. el dualismo. de la manera siguiente: las disposiciones naturales aspiran inconscientemente a la libertad. Schiller muestra un panteís­ mo lleno de vida. de nuevo. «N o he tenido ninguna escuela filosófica y he leído pocas publicaciones».

todavía queda muy lejos. H.» De Spinoza admira la piedad «desinteresada». el mo­ delo de un Estado estético de almas hermosas. a par­ tir de la intuición de una realidad divina de naturaleza superior. por de pronto. la naturaleza divina (o. prácticamente. hacer realidad la igualdad y la libertad. El genio crea según leyes autónomas. GO ETH E Llama a Spinoza «theissimus y christianissimus». en los es­ critos de Giordano Bruno. primordialmen­ te. La tarea que hay que acometer consiste en poner en lugar de la razón de Esta­ do. Jacobi: «A las variadas orientacio­ nes de mi ser no les basta con tener una forma de pensar. si se le da la vuelta. En 1813 reconoce ante Fr. como naturalista soy panteísta. Mefistófeles es la síntesis final de toda la literatura diabólica europea. Como poeta y artista soy politeísta. es decir. Schiller planea una apología para el desdichado rey. todavía no se ha investigado en sus pormenores hasta qué punto influ­ yó este odio en su actuación). E l intento del pueblo francés de tomar posesión de sus derechos humanos más sagrados. y tan resuelto para lo uno como para lo otro.DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y D IVIN O S I919 mente (en ello reside la libertad) y liberado del senti­ miento y de la intuición intelectual. En Schiller no se encuentra ningún juicio relevante sobre Cristo. que. por la vía estética. un dios natural). no hizo más que sacar a la luz su propia incapacidad e indignidad. Como ciudadano de la Revolución Francesa. en la medi297 . Alimenta contra el cristia­ nismo un «odio juliano» (y.

) . sino un medio cultural. «Nemo contra deum. combatirlo. La piedad no es un fin. A partir de 1817. Prometeo. En el Fausto pre­ domina lo demoníaco (Margarita y Fausto-Mefistófeles: ¡qué espantosa contraposición! Estos dos demonios jue­ gan con la pobre como grandes gatos con un ratón). Goethe aprendió a apreciar el cristianismo original (acaso por la encarnación individual de Cristo. no una demanda de Dios.» (N. Goethe es un autodidacta religioso. Sólo la ple­ na posesión de toda la actividad creativa intelectual (és­ te es un axioma capital goethiano) nos pone en contacto con la deidad. nisi deus ipse». Lo que uno intenta ser. En Herrenhutertum. Como «hijos de Dios» podemos adorar a Dios en nosotros mismos. Fausto ha de ser una «Teodicea»: el mal. por tanto. Cris­ to. La religión es una demanda humana. lo ma­ ligno tiene su fin en el mundo. o la natura­ leza. como también en Herder). puede serlo. La mayoría de los héroes del joven Goethe son tita­ nes humanos: César. por tanto. Mahoma. un principio espiritual). que aparece en Zinzendorf y Lavater). del T. considera que la Iglesia es una institución necesaria para el pueblo (esoterismo cultural. e in­ cluso ha de serlo. si no es Dios mismo. G . Con lo cual. que sólo quiere seguir el testimonio de su propia conciencia.I9 I9 SEGUN DA PARTE da en que está viva y rebosa vitalidad. Naturaleza y espíritu humano son. sólo es un fenómeno de la naturaleza. Sócrates. in­ dignarse contra él está fuera de lugar.62 escribe como lema de la segunda parte de Poesía y verdad. Donde la 6 2 «Nadie contra Dios. reflejo de la luz original (el espíritu. entre los moravos. de igual manera.

No obs­ tante. o bien. siente G . en particular contra la frase de Jacobi: la naturaleza oculta a Dios. Quiere tributar a Cristo una respetuosa veneración. pero el criterio de lo sagrado es la experiencia: lo sagrado se encuentra allí donde no hay más que vivencias. una profunda aversión. darwinistas y psicoanalíticas). cosas y hombres frente a la aprobación general. Una y otra vez aparece la equi­ paración de Dios y naturaleza (una idea grotesca. No quie­ 299 . para él. por lo tanto. el asentimiento y la abnegación. profana­ ción. lo des­ mesurado. co­ mo un polo opuesto al orden moral del mundo. En el hombre está lo titáni­ co (Fausto). precisamente en esto se confirma Dios. E l concepto bíblico del «Dios vivo» lo interpretan Goethe y H erder en el sentido del motor del mundo aristotélico-spinoziano. si se compara con las nuevas teorías económicas. es donde él tiene a la naturaleza como principio que se re­ vela. lo irracional (Noche de Walpurgis).DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S I 9I 9 Iglesia tiene a Cristo como fuente de la Revelación. en la naturaleza. y. Entre los atributos de lo sagrado aparece también el ser lo «más tranquilizador». la ética de Spinoza: la naturaleza actúa según leyes eternas. necesarias. frente a Jacobi. sacramentos naturales). lo carente de reglas. inquebrantables. Salva para sí. en su an­ tiguo asilo. o bien. sino uno que se cruza. De la época de su emancipación del cristianismo pro­ viene el descubrimiento de Goethe de lo demoníaco. Contra el escrito de Jacobi sobre las Cosas divinas y su revelación (r812). lo demoníaco no supone un poder que niega. En lo sagrado ve la divinidad que se anuncia al hombre. pero lo mismo que al Sol (equiparación de santificación espiritual y naturaleza.

«sin pasar por alto cuántas veces un único pensamiento ha cambiado el aspecto de siglos enteros y cómo ciertos hombres concretos. hay que considerar al hombre una he­ rramienta de un poder universal superior (es decir. surge la frase: «Un hombre bueno. arre­ pentimiento.» (En esta declaración está expre­ sada la completa equiparación de Dios y daimon. le escandalizan del cristianismo: i) el carácter provisional del mundo. de un poder universal demoníaco). al heroísmo y al endiosamiento de uno mismo. a base de te­ són. hace de ella lo que se le anto­ ja.i ç>i 9 SEGUNDA PARTE re equiparar lo demoníaco con el diablo. Son tres las cosas que. el principio de desarrollo y evolución). pecado. que. un . sino que se atie­ ne más a lo antiguo. en particular. siempre es consciente del camino co­ rrecto» (es decir. también la ascética. 3) la doctrina de la encarnación única. añade. Frente a los conceptos cristianos de culpa. que a él le gustaría ver reemplazado por una concepción definitiva de la inmanencia. un recipiente que es halla­ do digno de recibir una influencia divina (demoníaca). imprimieron un cuño a su época que sigue siendo reconocido en las sucesivas generaciones y sigue actuan­ do beneficiosamente. la mayor parte de las veces. en su obscuro afán. y a la que se entrega inconscientemente mientras cree que actúa por propio impulso. no al sentido exclusivo de la palabra. que parece condi­ cionar un reino exclusivo de la figura histórica de Cristo (no hay manifestación alguna sobre la idea del Corpus Christi). «está emparentada con lo demoníaco.» En tales casos. 2) la doctrina del pecado ori­ ginal con todas sus consecuencias. demasiado poderoso. «Yo digo esto». dice Goethe en alguna parte. «Aquella creatividad en grado sumo».

r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 pensamiento al que tiende la filosofía de la naturaleza de Goethe entera y en el que su «odio juliano contra el cris­ tianismo» se ha convertido en filosofía y actuación por excelencia. no te301 . a la manera spinozista. hacer incluso un poco de Historia! No se podrá constituir la Historia sin estar uno mismo constituido y penetrar en el entorno con su correspondiente constitución. Cuando el profesor Sombart intenta deducir todo el amoralismo de los marxistas co­ mo efecto de la Enciclopedia francesa únicamente. en los que todo ha acabado mezclándose. v i. 1 9 . Nosotros. ¡Cuánta fuerza se sigue empleando en construir la historiografía. los modernos. no a partir del tiempo. todas las rocas de esta naturaleza están garantizadas por la roca Petri. Sin embargo. porque ya no conocemos la justicia. La determinación del hombre se produce a partir del mundo espiritual. en realidad. y hay que es­ forzarse por que esto siga siendo así. se es­ tá engañando a sí mismo. habría habido oca­ sión de controlar de facto el curso histórico y. Hay que elevar la imagen del hombre tan alto como sea posible y velar por que esta altura no sea vea amenazada ni destruida. cualquiera puede convertirse individualmente en una roca alrededor de la cual arde la Historia. me gustaría añadir que al final habrá que renunciar a ver los motivos de nuestros males nacio­ nales únicamente en causas externas y que vienen de fue­ ra. así.) Personalmente. Así. cuando.

El más allá se va apagando cada vez más a favor de este mun­ do. nos encontraría­ mos muy rápidamente frente a un desierto que. En cambio. Podríamos tener tanta unidad y armonía en nuestro pensamiento. porque en épocas anteriores lo fue. que ni si­ quiera prestáramos atención a los hechos desordenados. para nuestra vergüenza.19 1 9 SEGUNDA PARTE nemos más elección que acostumbrarnos a enumerar to­ do lo positivo y lo negativo. Lo específicamente católico. La constatación de todo aquello que nos resulta desagradable ocupa la mayor parte de nuestro espacio. Las declaraciones de Unamuno sobre la muerte. ética o cultural. v i. o bien. si quisiéramos ser estrictos. que quería salvarlo. nos consumiría de indiferencia. tanta pureza. prevalece como actuación de­ fensiva. o si no. a pesar de Kant. El protestantismo tiende a caer en una anarquía confe­ sional: una vaga religiosidad estética. no la justificación a la manera protestante. sino que los entregáramos al olvido. dice Unamuno. pero que lo destruyó. que se nos presentan como Historia. es la inmortalidad. 2 2 . molestos y brutales. También podría ser de otra forma. nos aniquilaría por la acción diabólica de su exagerada transparencia. y esto. que só­ lo somos capaces de caracterizar nuestros conceptos de orden y razón exponiendo cómo no han de ser las cosas. Pero entonces ten­ dríamos que reconocer. Además. lo que dice sobre Don Quijote en la tra­ gicomedia europea contemporánea me parece arriesga302 . la resurrección y la inmortalidad introducen en la discu­ sión un catolicismo heroico y se remontan a la doctrina de los primeros siglos.

sí. El Q ui­ jote interior. Aquí es donde choca el lector. en este punto. al considerarlo como religión llega.) 303 . porque. 6’ «L a pasión por la broma y el desprecio. no una ilusión. Es cierto que hay una filosofía quijotesca. Todos y cada uno de nosotros le hemos ofrecido alguna vez un sacrificio.. del T. eso ya no lo sé. es reclamado como désespéré.» (N. y un pagano no puede ser testigo de la verdad. la mística de san Juan de la Cruz más que una caballería andante de los senti­ mientos según el plan divino? El quijotismo meditativo o especulativo. que tiene conciencia de su carácter tragicó­ mico.: ¿no es una locura al igual que el prácti­ co? ¿Una loca variante de la locura de la cruz? En el fon­ do. a consecuencias ridiculas. la filosofía siempre ha sentido horror ante el cristia­ nismo. ¿Qué fue. Este quijotismo de la cruz se vuelve todavía peor cuando Unamuno define la tragicomedia irracional con­ temporánea como «la passion pour la blague et le mé­ pris».r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 do. Con la forma tan simpática que tuvo de tocar el qui­ jotismo en la novela. porque Don Quijote fue un auténtico loco.. Ironizaba con sus oponentes.. la de Loyola y los místi­ cos. voluntaria o in­ voluntariamente. precisa­ mente. ¿la consideró Tertuliano una auténtica locura? Apenas. pregunta Unamuno. La cruz es una rea­ lidad... La locura de la cruz.63 El quijotismo viene a ser el último reducto en la lucha de la Edad Media contra el Renacimiento.. el cristianismo se convierte en auténtica locura. incluso el delicado Marco Aurelio lo confirmó. Pero si además se puede caracterizar la filosofía de la Contrarreforma.. como quijotesca. «Un aventurero. en cambio..

la espe­ ranza absurda. en lo profundo de la noche. en un vago recuerdo. ¿Quién podría atreverse a hablar con ellos? ¿Quién encontraría las dulces palabras. a la desespe­ ración. al diletantismo. cuando sólo los ladrones y los locos enamorados no están en casa. en una sonrisa. que todavía fueran capaces de penetrar en ellos? ¿Quién se podría hacer entender como símbolo y bandera para que todavía considerasen que merece la pena aguzar el oído y entiendan el torrente de lágrimas como la conse­ cuencia de una emoción? Tal vez Dios mismo les visitará.V I . contra molinos de viento y sacos de harina en los que cree encontrar el más allá y la muralla de los dogmas. al romanticismo.» La desesperación es la dueña de lo imposible. enseñaba Salazar y Torres. Toda esta cadena de pensamientos me parece un enorme error. contiene precisamen­ te la capitulación de aquel mundo que nos gustaría de­ jarle al quijotismo. al absurdo. en modo alguno. [San] Ignacio [de Loyo­ la] no fue en modo alguno un Don Quijote. Porque. 304 . loca. en sueños. [san] Juan de la Cruz. Sería confundir el más real de todos los entusias­ mos con el más fantástico el querer equiparar entre sí ambos heroísmos (el de la cruz y el del autoengaño). . en el fondo. con su ridículo furor contra los moli­ nos de viento y los sacos de harina.19 19 SEGUN DA PARTE como Pizarro y Loyola. Hay hombres que fueron cubiertos con fango y sangre. las palabras más delicadas y tiernas. [santa] Teresa [de Jesús] y [sor] María [Je­ sús] de Agreda no hicieron honor. y de la desespe­ ración y sólo de ella nacerá la esperanza heroica. y la corrupción les penetró hasta el alma.

tuvo que quitárselos. Muchas veces era como si estuviera acostado en un hormiguero. le mordían y le chupaban la sangre insidiosamente. Así que dijo con todo su corazón a Dios Todopoderoso: « ¡A y de mí. había veces que se echaba y gritaba y gruñía para sí mismo y daba vueltas y vueltas de aflicción: como hace un gusano cuando se le pincha con agujas afiladas. y lo hizo de un largo que le llegaba hasta la cabeza. por la noche dormía con él. le resultó duro y amargo. que eran de latón y estaban agudamente afilados. Hizo que. le confeccionaran ropa interior. pa­ ra que se ciñera más al cuerpo y los clavos punzantes se clavaran en la carne. en ellas había clavados ciento cincuenta clavos punzantes. en secreto. C o­ mienzo del capítulo xvn: «Fue de una naturaleza viva en su juventud. Durante algún tiempo llevó un cilicio y una cadena de hierro. y que en la ropa interior le pusieran tiras de cuero. En verano. contada por él mismo. hasta que hicieron que le brotara sangre y. De la vida de Suso. o cuando leía y estaba cautivo de grandes trabajos y las sabandijas lo atormentaban. Se hizo el vestido muy estrecho y cosido por delante. por eso. y las puntas de los clavos estaban vueltas contra la carne en todo momento. cuando hacía calor y se encontraba muy cansado y enfer­ mo de tanto caminar. Recurrió a al­ guna astucia y a mucha penitencia.r D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S I 9I 9 2. teme­ roso de los bichos. cuando empezó a cobrar conciencia de sí mismo y se dio cuenta de que estaba lastrado por su pro­ pia naturaleza. qué muerte es ésta! A quien los asesinos o los violentos ani305 .5. porque cuando le apetecía dormir o se había quedado dormido.VI. D ios clemente. ya que quería some­ ter el cuerpo al espíritu.

La búsqueda del rostro de Dios. ni siquiera puede parecer 306 . Están liberados de la maldición y del encantamiento. sin embargo. 3 0 .I 9I 9 SEGUNDA PARTE males matan. tanto de épocas anteriores como de hoy. Igual que los estigma­ tizados. Hemos comido y bebido la muerte a grandes tragos. Los santos son los censores de este mundo. en nuestra alma? Tal vez nues­ tro Señor y Creador no fuera crucificado más que por tantas muertes y tantos muertos. en nuestra con­ ciencia. acaba pronto: mientras yo yazgo aquí entre bichos detestables y voy agonizando y.» Ha habido tantas y tan repentinas muertes en esta época. Depende de cuánto se haya amado a los hombres y de su grandeza. manos y pies.VI. se ha aniquilado y destruido tanta vida. en nuestras ideas. La Iglesia no es una ilusión.. que re­ ciben de las imágenes del Dios verdadero crucificado he­ ridas interiores y exteriores en la frente. Sólo el rechazo de la Iglesia podría llevar a semejante predominio de lo puramente animal y a la concepción de toda metafísica y de todo el más allá como ilusiones. La huida a la última reserva. que en los hom­ bres sensibles se han amontonado verdaderos campos de cadáveres. Captar la vivencia del tiempo en un libro sagrado.. E l santo está por encima y fuera del tiempo. ¿Sería tan extraño que se hubiera adueñado de todos nuestros sentidos? ¿Que hubiese dejado su huella profundamente en nuestros corazones. no puedo morir.

¿Qué dicen a esto los ascetas que no tienen interés alguno en la carne. no tiene 307 . sin embargo.» No quiere decir: resurrec­ ción en la carne. incluso en el «judaismo revelado» se dice: quien no cree en la resurrección de toda carne. desaparecerían. A la cabeza cauta y previsora no se le puede ocurrir pensamiento alguno que no haya surgido del cuerpo en su conjunto y haya llegado. de una concesión humana. Las ridiculas blasfemias con las que la gente da una apariencia piadosa a sus deseos personales. Y. no se debería poner en cuestión el nombre de Dios.r D E LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 una ilusión.Vil. pero Dios sí que puede. cuando no a sus locuras y chiquilladas. de un recur­ so para casos de urgencia. Se arranca y se rasga y sangra por cien heridas. «Resurrección de la carne. Todas las ideas deben acompañarme. Pero es la Iglesia y los santos que hay en ella la prueba última y definitiva. a su realización. La Igle­ sia es el cuerpo de Cristo. Creer en un Dios abstracto. H abría que empe­ zar a sentirse más responsable ante el sacerdote que an­ te Dios. 3 . No puedo quedarme en lo privado y vuelto sólo hacia mi persona. que incluso se mues­ tran hostiles a ella? Aquí aparece una contradicción. la más concluyente de la existencia de Dios. supone más supersticiones que acudir a la Iglesia para que nos dispense su gracia. Quiero coincidir con toda la na­ ción o no vivir. todo el entramado que he ido tejiendo al crecer y que puede contener mi pensamiento. por él. Los deístas y los abstractos son los que han rebajado a Dios al nivel de una ilusión.

el individuo sólo existe con y en la colectividad. ésta es mi sangre». una doctrina fantasmagórica. Lo demoníaco en la historia alemana desde 1517. «Ésta es mi carne. una fantasmagoría.. Tal vez la historia alemana al completo desde 15 17 sea sencillamente romanticismo. un demonismo. es decir. una vez más. y el cáliz de la misa sigue reser­ vado al sacerdote. a la «causa» y el «efecto» 308 . ¿Pertenece la «carne» a la comuni­ dad. en el sentido cristiano. v il. heroico. Prueba: el señor Cementerio en su conjunto. dice Cristo.. es tal vez la comunidad misma? ¿Quién no cree en la resurrección de toda carne. ¿Depende la dicha eterna de la unión íntima de los escogidos con la comunidad? ¿Es una condición de la resurrección personal que también resucite todo el pueblo? Si sólo resucitara el espíritu. de la comunidad entera?. evidentemente.VII. Los dos términos goethianos se refieren. E l gusto alemán por la na­ turaleza. en el peor de los casos. Los demás también deben participar. He leído entera la Ética de Spinoza y me he sor­ prendido. en el sentido antiguo. sería un pobre espiritismo. es un gusto por el de­ monio.. 5 . de cómo Goethe le puede llamar theissimus y christianissimus. casi siempre fue un demonio o surgió aliado con el demonio.I 9I 9 SEGUNDA PARTE parte alguna en la vida eterna. por el llamado «texto original» (en la medida en que se entendía físicamente). En el mejor de los casos. ¿Cóm o iba uno a poder sufrir por su nación si no? Aunque sólo depare tormentos e inju­ rias. 9 .. Siempre que alguien se hizo grande.

El arrepentimiento no es ninguna virtud y no bro­ ta de la razón. y rechaza el afecto y la pasión. en su opinión. Dios está libre de toda pasión. conservador-actor. es judía. actor. 305). al pasivo. aunque en una lengua abstracta. La compasión en un hombre que aspira a regirse por la razón es en sí y por sí misma mala e inútil (p. se­ guramente. De ser así. 334). y ningún afecto le mueve al placer o al descontento (p. siempre es mala (p. Según el derecho natural supremo. 6. 309 . 3. Goethe lo llama theissimus-. 364). de hecho. 297). se podría decir que del concepto de causalidad de Spinoza se extrae una contraposición entre el motor más divino de todos (Jehová) y el paciente más cristiano de todos (Jesús). A l principio motor. El placer en sí y por sí no es malo. 335). es en sí y por sí malo (p. 298). 310). antes bien. 4. sino bueno. el des­ contento. por el contrario. expues­ to al efecto: christianissimus. me parece que es así como está caracterizada la estructura más profunda de Spinoza. a cualquiera le es lícito hacer aquello que. geométrica. y. 2. redunde en su provecho (p. La comodidad siempre es buena.r DE LOS D E R E C H O S H UM AN O S Y D IVIN OS 1919 en el sistema de Spinoza. que. Como todo aquello de lo que el hombre mismo es causa eficiente es necesariamente bueno (?). la incomodidad. al hombre no le puede sobrevenir ningún mal más que por causas externas (p. 5. aquel que se arrepiente de un hecho está doblemente oprimido o incapacitado (p. Com ­ párense las siguientes frases: 1. por­ que la ética de Spinoza aboga por el principio motor. no cristiana. 7. por el contrario.

más profundamente padecemos. cuya balanza anímica consta sólo de activos. que nos ha llamado así. 310 . Cuanto más profundamente senti­ mos la llamada. En el ámbito humano. Es una pasión bienaventurada. La mayoría de las veces tienen éxito a posteriori. se rechaza el cristianismo. es Dios. por tanto. La nostalgia es el anhelo de ver cara a cara a Quien nos llama desde su esfera sobrenatural. aunque demasiadas veces pueda pare­ cer lo contrario. Alcanza el máximo efecto empleando la míni­ ma fuerza (por medio del aliento y del símbolo). Como Dios nos llama criaturas e hijos suyos. El otro. Nunca habría que conceder mucho valor a cosmolo­ gías y fundamentaciones.919 SEGUNDA PARTE (En esta última frase se declara que no existe un D ios que padezca. La palabra divina es una conmoción en lo más íntimo. sólo lo puede conferir una persona. La consecuencia es un movi­ miento hacia Dios. una pasión por Dios. como el que asume Spino­ za. Él nos ha tocado en lo más noble de nuestro interior. No existe un motor abstracto. aunque puede ser una llamada desventurada. más se conmueve. la lengua es la substancia y. la len­ gua es Dios. Aquel que mayor activo ha registrado en su contabilidad ética. Quien más pade­ ce. la ética de Spinoza desemboca en que el «acti­ vo» prima sobre el «pasivo». a decir verdad. El movimiento que nos impele. La pasión y el movimiento se producen por una profunda conmo­ ción. hemos de amarlo a él. es un pobre diablo y no vale na­ da. cuando no ha de excluirlo por completo.) Al final. que necesariamente tiene to­ do el pasivo de su lado. Personare significa «resonar».

de una manera nueva para mí. cerca de las cumbres cristalinas: transparente en su profundidad de hielo. los pastores: holgazaneando tendidos entre cerdos y cabras de color negro en una soledad faunesca. Y es así. [san] Bernardo de Claraval. [san] Francisco de Sales. El informe se refiere a un libro de Louis Morel. «ya no es posible hoy en día.v il. X. Sus síntomas. son ascesis y ensoñación. dice el informe. Los grados de su introversión se ex­ presan en la doctrina de las jerarquías celestiales. Estuve bastante tiempo en el Tesino (Melide) y lo que más me hubiera gustado habría sido vivir para siem­ pre en este paisaje paradisíaco. como meros ensueños que se pueden reconducir a la histeria y a anormalidades sexuales».. rechaza lo terrenal y aspira al uno. contiene un interesante artículo titulado «Psicoanálisis y mística». entre cabañas abandonadas.DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 1 2 . mediante la ignorancia mística. por el mero he­ cho de que sigue sin explicarse por qué estos medios pa­ tológicos llevan a todos los místicos a vivir un mundo de fenómenos espirituales. a lo divino.. Madame Guyon y A n­ toinette Bourignon. a Dionisio Areopagita. Sambuco: un sueño esmeral­ da. Dionisio Areopagita. del 15 de marzo. Essai sur l’introversion mystique. A la bajada. con larga caña. «Analizar en bloque las cuestiones místicas como confusions pseudohallucinatoires avec la réalité. 1 9 .» En el centro del ensayo de Morel está el depositario de Plotino. según dice el au­ tor. Wissen und Leben. en el que se trata. E l lago de montaña. 311 . había un pescador en la tarde. Por el paso de Naret se bajaba al valle de Maggia.

no de principios jurídicos. ni consideración alguna. según ha acabado demostrando Pierre Ramus [pseudónimo de Rudolf Grossmann]. el capítulo II de la Constitución. 19 19 . se formulan siete puntos que. ¿cómo hubiera pensa­ do que iba a entrar en política de una manera tan inten­ sa? Me entusiasmo con facilidad y entonces no conozco medias tintas. una masa de ilotas asalariados por 5 . contiene el texto oficial de la nueva Constitución rusa. a los bolcheviques no solían importarles mu­ cho los derechos y deberes. así que apenas se podrá valorar lo suficiente la fuerza articuladora de esta Constitución. de Étienne Buisson. en virtud del cual se suprime definitivamente la división de la so­ ciedad en clases. la auténtica base del capitalismo. Les Bolscheiviki (1917-1919). en conjunto. sólo discutió la plusvalía. pero que en modo alguno lo­ gran abolir la diferencia de clases entre la administra­ ción centralista y el trabajo nacional. M arx nunca planteó objeciones jurídico-morales a la manera de Bray y Proudhon. Se trata de principios de autoridad. (cf. tienen un significado revolucionario. co­ mo un hecho económico nacional a la manera de Smith y Ricardo.I9I9 SEGUN DA PARTE Cuando fui a Berna entonces. La doctrina herética del marxismo. pp. Una fuerte buro­ cracia por una parte. Luego. Incluso contra la plusvalía. Para abolir el antiguo Estado clasista. Viena. Lo que sorprende es sencillamente que se haya esta­ blecido una ley fundamental. 312 . La dictadura del proletaria­ do que rige ahora como fundamento de derecho se apo­ ya en principios jacobinos y terroristas. XI. 142-151). Debido a toda su tradición marxista.

por lo menos. los judíos llevaban reprimidos en Rusia mu­ cho tiempo y muy cruelmente. la primacía estilística. como los bolcheviques. A decir verdad. esto podría indicar que.. en qué sentido se regularán los controles laborales y las cuestio­ nes salariales. cuatro judíos. al contrario. y de qué naturaleza es la responsabilidad fáctica de la persona dirigente.. indiferente desde el punto de vista jurídico. En la Consti­ tución soviética las relaciones estatales están repartidas enérgica y claramente. Todo lo substancial y capital está distribuido con gran precisión según su jerarquía objeti- 313 . Los materialistas más destacados y convencidos. Si se compara la nueva Constitución rusa y la nueva Constitución de Weimar. no se acabaran agitando antiguos resentimientos de raza contra la Rusia ortodoxa y progromista. por lo menos. tam­ bién son siempre los más destacados. no se le puede negar a la p ri­ mera. ésta parece ser la consecuencia histórica inm e­ diata. y de su forma de pensar programática­ mente materialista.. para los señores. esta palabra siem­ pre sirve de pretexto ante su conciencia. Pero. habría de ser muy extraño que en es­ tos hombres que deciden sobre la expropiación y el te­ rror. no hay nada que objetar a ello. al margen de la ideo­ logía de la que participan. Queda por dilucidar qué dimensión tendrán los réditos que se cobre la burocracia del Banco Nacional.r DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y D IVIN O S 1919 otra. De entre los seis hombres del comité ejecutivo hay. y si ahora la pa­ labra «bandido» desempeña un papel incluso en el len­ guaje jurídico y administrativo de la diplomacia.

que. al fin y al cabo. con una mayor con­ ciencia de la época y de la eternidad. XI. No es una consecuencia del marxismo. 1 8 . sólo fue una liqui­ dación del desorden anterior. Estilísticamente. esta Constitución es una obra maes­ tra. Este último título me recuerda mi estancia de cuatro años en Suiza. Otros hombres relevarán a los pri­ meros. de León Bloy. es un enorme paso hacia el futuro. Reviso los apuntes que tomé durante mi última estancia en el Tesino. sean cuales sean los métodos con los que se manifieste. Los actuales miem­ bros de la ejecutiva no son inmortales. evidente a nivel gene­ racional. y eso es lo que me hace pensar si mi juicio preceden­ te no será completamente injusto. el golpe contra el poder del dinero. Dandy e Iglesia. sin embargo. al contrario: contienen un rechazo a ella. un movimiento profundamente cristiano. Este principio. y no comprender 314 . De libros sólo me había llevado la Historia de la filosofía cristiana de la Edad Media. E l principio anticapitalis­ ta puede ser reformado y adquirir formas más humanas. perdurará.I9I9 SEGUNDA PARTE va. y Quatre ans de Captivité. les será prácticamente imposible volver a borrar de la conciencia de la humanidad el derrocamiento que ha tenido lugar. Ya no contienen nada de política. ¿puede ser objeto de nuestra admiración y de nuestro reconoci­ miento como autoridad? Escribir mejor: eso supondría escribir con una total disciplina. de Bäumker. sino de los inicios so­ cialistas humanitarios y filantrópicos de entre t78o y 1850. La argumentación es la siguiente: un eclesiástico que no escriba mejor que nosotros.

el más encantador. 315 . idéntico de la palabra (logos). limitadas. todo lo demás.XI. Sin la infalibilidad. A l dandy le parece­ ría una disciplina demasiado simplista y. es decir. tienen más senti­ do y conciencia de la palabra. cuando no particulares e intere­ sadas. por ejemplo. Pero ¿cómo se puede. en su significado original. como simple disposición e x ­ terna. Lo que subyace aquí es más que una querella. Los gran­ des poetas y artistas del lenguaje ya no se pueden encon­ trar dentro de la Iglesia. pre­ gunta el dandy. en una virtud y una corrección externas y dejar desatendido. cuyo sacerdote y pregonero ha de ser el teólogo. co­ mo tal. la unidad anímica y la pureza lin­ güística. que aquellos que habrían de tenerlos ex officio. parciales. cuando se brutaliza la palabra temporal y relativa? Esta es la objeción más profunda del esteticismo contempo­ ráneo frente al sacerdote y frente a la Iglesia. y ello no puede ser simplemente una consecuencia de su maldad. tener un acceso vivo a la palabra eterna. y que anuncian la palabra absoluta. E l teólogo es un filósofo de lo maravilloso y. están fuera de ella. ZÇ. Hasta el concepto más elevado que los hombres se puedan hacer de D ios está sujeto. Cuando compiten con los eclesiásticos. en cam­ bio. el hombre de Iglesia. por ejemplo. sino en el sentido inmediato. en consecuen­ cia.r DE LOS D E R E C H O S H U M A N O S Y D IV IN O S 1919 la disciplina. sólo decorativa: insistir. necesariam ente. personal. todo esfuerzo queda simplemente en un intento de inducir a opiniones subjetivas.

Antes no lo hubiera podido creer. Y uno mismo habría de obligarse to­ dos los días a creer en las cosas más increíbles. Estamos planeando viajar a Flensburg. P a tre m o m n ip o te n te m .. cobro conciencia de lo ausente que vivo y de que prácticamente he matado al poeta que había en mí. X I I . tal y como se me había estado pasando por la ca­ beza una y otra vez en estas últimas semanas. Tal vez deberíamos creerlo todo: lo que a uno le colocan delante para que crea. 31 6 . poder creer. V isib iliu m et in v is ib iliu m . F a c to re m co e li e t te rra e . Emmy siente nostalgia de Alemania. pasando por Berlín y Hamburgo. 7 . Las palabras me embriagan. Poder creer. lo que a uno le inducen a creer. de esta exaltación. H oy por la tarde me puse a cantar el credo de re­ pente. C re d o in u n u m D e u m . Me inclino profundamente. y ¿qué sería este control si ella no fuera infalible? ¿Quién soy yo para poder exi­ gir a un igual que crea en la veracidad de lo que yo pienso? 3 o . temo no estar a la altura de esta vida. El mundo de la infancia se levanta. A l hojear distintos versos de jóvenes poetas.I 9I 9 SEGUNDA PARTE a la Iglesia que lo controla. no puedo decir que yo sienta esa misma nostalgia. Desgraciadamente. Lucha y se desenfrena dentro de mí. X I ..

Sí.. natural. de Dostoievski. «¿Q ué tiene que ver la paja con el grano?».2 0 . Leí el Libro de Jeremías en la Biblia. sino sólo ante cascabillo trillado. tiene sus peligros. pero yo me siento tan mor­ tal. Sus lamentacio­ nes dan testimonio de sus heridas. un anarquismo de la índole más sublime. Una psico­ logía como la suya. Nietzsche sabía bien por qué triunfaba. que proviene de la infinitud del cora­ zón. Los límites entre lo lícito y lo ilícito se quiebran. ¡Pero qué maravilloso es este canto! Todas las vocales se dan cita aquí. sacerdotes y profetas. susurrantes. «No se muere aquí». seguramente eso sea lo peor. 1 2 . Morir de un tipo de sentido común latente o buscar el milagro. XII. con el éxito de que todos se hundieron en la nada.DE LOS D E R E C H O S H UM A N O S Y DIVIN OS 1920 E t in u n a m sa n c ta m C a th o lic a m e t a p o s to lic a m E c c le s ia m . una capacidad de motivación tan ilimitada.1 . cuando el profeta ya no se vea ante hombres. el crimen parece plausible. Luchó con­ tra reyes. ¿qué será entonces del cuerpo? 5 .. El cuerpo es una función del alma. Una psi­ cología semejante podría suponer la abolición de todas las leyes. el prodigio. Estoy como ebrio de tedio y desesperación. dice el Señor. dice Emmy. eternas. Para el ortodoxo Dostoievs317 . Si ahora el alma se atrofia. También leimos Los demonios. en la Iglesia. salvo él mismo.

Es decir: que su psicología ilumina lo último y lo más re­ cóndito de los obscuros rincones del sofismo contempo­ ráneo.11. pero no el asesino. recuperar la fe y hacer posible un nuevo orden. Si de verdad la idea del héroe nos resulta sagrada— se trata de la extra­ dición y entrega de los delincuentes de guerra— . 11. enton­ ces nuestro héroe ha de ser el santo como vivificador y protector.. tal vez sea la confesión más universal del pasado siglo. Al fin y al cabo. Hoy cumplo treinta y cuatro años.1920 SEGUN DA PARTE ki apenas habría tenido un elogio. En los próxim os días emprenderemos un viaje. como Prometeo a la roca del Cáucaso. con todos sus napoleónidas criminales. Ayer fue el enlace nupcial de Emmy y mío en el re­ gistro civil de Berna. ateos y rebeldes.. Crear una autoridad astringente.: es decir. Podría ser el poseído que intenta ser su propio exorcista. él alaba a los psicólo­ gos. 318 . Dostoievski podría ser más que un simple psicólogo. Pero la psicología como norma es antinómica. que transgrede la ley y la destruye. 2 2 . su obra. Crear una autoridad astringente. 1 2 . También ayer acabó la transcrip­ ción de Estigma de fuego de Emmy. que en él aparece aferra­ do con cadenas a la Iglesia.

3 . en esta pequeña ciudad portuaria. 1 9 2 . Con esfuerzo hemos logrado que nos dieran un par de habitaciones en casa propia. 0 . V . dis­ pongo ahora de tiempo suficiente para reflexionar y pa­ ra ordenar mis papeles.0 L A H U ID A A L O F U N D A M E N T A L I. casi placi­ dez. como Suiza no nos ha acostumbrado a malos hábitos. 1 9 . en cierto sentido. Al llegar. con la única excepción de Suso. La gen­ te nos miraba como intrusos. fue precisamente él quien escribió el libro alemán más a conciencia de to­ dos: su vida. incluso lo lograremos. es un pensamiento agradable. Hemos visitado la tumba de esta patria extraña y le hemos lleva­ do flores. sin embargo. En el jardín todavía está el antiguo saúco exactamente igual que Emmy lo veía de niña y me lo solía describir.v i. Aquí. Emmy como señora de la casa.r 192. 319 . Hay tanta calma aquí. yerma. F L E N S B U R G . Cae en mis manos un ma­ nuscrito comenzado ya en Berna. Quiero sintetizar lo esencial de él y anotarlo aquí: Los héroes de la conciencia alemana (desde Eckhart a Nietzsche) están todos al margen de la jerarquía. Tratamos de adaptarnos a las caprichosas circunstancias y. nos sentamos formalmente en la escalera. me encuentro aún como si no estuviera más que de visita.

es decir. que necesita rodrigones y ligaduras. teniendo pre­ sente el resultado al que ha conducido dicha autonomía. Ambos se declaran contra las abstracciones. como la mujer de Lot. para poder crecer.[920 SEGUNDA PARTE El placer de cualquier desenfreno. Pero prohibámonos igualmente quedarnos parados a medio camino y quedar convertidos al mo­ mento en estatua de sal. también en el caso de la guerra. Cincuenta años de materialismo no son una escuela pre­ paratoria adecuada para juicios dignos de consideración sobre la naturaleza propia y ajena. Consideremos impropio de nuestra dignidad divertirnos de tal modo. Aban­ donada a sí misma se deforma y asilvestra. como sólo lo puede hacer un alfarero sobre una forma que deja que corra cien veces por sus manos. La humanidad se parece al noble fruto de la parra. Ambos se declaran. una y otra vez. a favor de penetrar en la realidad para obtener algo de luz sobre ella. que la ponderan. se apoya en una venganza contra la cultura. Las de­ cisiones de estos dos intelectuales hay que aceptarlas con el máximo respeto y sólo se pueden rechazar tras el más cuidadoso examen. Goethe y Nietzsche trabajaron tan conscientemente so­ bre la figura de la nación. No hay que hacer demasiado caso de la mayoría y del pueblo en esta época. convirtiéndonos en amargo monumento. Se ha vuelto ridículo querer defender aún la autonomía del individuo y de la nación. lo mejor es no prestarle oídos. que la modelan. 320 . Ésta es la gran enseñanza de la historia alemana de los últimos cuatro­ cientos años.

en la nación. El carácter plástico del conocimiento sólo lo po­ dría discutir una época que. y por un carácter cosmopolita. Con Duns Escoto. Eso pone de manifiesto la existencia de potencias malig­ nas de naturaleza contrapuesta. de un rasgo plebeyo. La separación de la razón respecto de los objetos. o bien. esta orientación intelectual antipoética y gramatófoba. Y se declaran a sí mismos aristócratas y psicólogos. Sp i­ noza y Kant y ya está configurada en Durandus en el si­ glo xiii. que triunfa en las obras de Descartes. ya no logra armoni­ zar su conocimiento con su vivencia. Contra la consideración simbólica de las cosas. la naturaleza se desata de una manera inaudita hasta entonces y. cuantitativa y económica de gran importancia. hasta el punto de sudar san­ gre. está un 3 21 . Por enci­ ma está la voluntad. VI. huraño. como la que fomentaba la temprana Edad Media.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92O contra la transcendencia. Ambos abogan. La razón es una facultad pasiva. 3. o bien. produce una catástrofe extraordinaria. 2. por la belleza de la figura suspendida entre el cielo y la tierra. 7 . que tiene a la razón como condición previa y trampolín. estoy por el primado de la vo­ luntad sobre la razón. se confiere a esta última toda aquella monstruosidad original a la que nos vemos expuestos. Sobre la filosofía de la Edad Media: 1. irreal. en cambio. Sepa­ rando la palabra de las cosas. indefensos. contra la embriaguez de la mú­ sica. su form u­ lación lingüística de la esencia de las cosas ha sido superada y refutada. en todas partes. substrayéndole la forma a la materia.

Tenían respeto por los fenómenos. Sólo renunciaban a la parcelación en forma útil de sus obser­ vaciones. como si uno pudie­ ra escapar a las imágenes. sólo conduce a un empobrecimiento. se apercibían de las cosas hasta el armazón. en realidad. Cuando la ley mosaica prohíbe hacerse una imagen de Dios. sólo lo hace porque Dios mismo es una imagen y porque ya no se honra toda la persona divina cuando. a un sucedáneo del proceso lingüístico. aquella autoridad pegadiza. a un enrarecimien­ to. se hace una ima­ gen de una imagen. Eckhart habla de la contemplación. su inocencia. humanamente. In­ tentaban ganar el oro del alma. debilita su cercanía a Dios. no se querría clasificar las cosas. sino a uno mismo en las cosas. toda abstracción. En realidad.1920 SEGUNDA PARTE intento de evitar la clasificación predicativa de los obje­ tos. Fueron cien veces más elegantes que nosotros hoy. La abstrac­ ción alimenta el orgullo. que es condición previa de toda acogida y de toda entrega. absorbente. 4. Por ello. de Dios en la chispa del alma. carente de imagen. Intentaban hacer que sus análisis fueran provecho­ sos para el alma. su fe. incluso por los animales y los objetos inanimados como prodigios de Dios. simples soña­ dores. 5. como intento de manejarse sin la imagen. Ésta es una gran diferencia. De facto . a la Edad Media no le fue ajeno un furioso realismo. de ninguna manera. Las gentes no fueron. Como si la «chispita del alma» no fuera una imagen. hace que los hombres parezcan iguales o semejantes a Dios (aunque sólo sea una ilu­ sión). no siendo en él mismo más que una imagen. no el de la bolsa. en lugar de para la bolsa de dinero. Es 322 . Como el hombre no logra huir de lo plástico.

E l desfile de en­ fermedades monstruosas. el pecado es algo distinto. inverosímiles. . No 3 2-3 . la sencillez de la niña visionaria: ¡qué flor del cielo! Nunca toma a la Virgen que se le aparece más que por una simple dama distinguida y no se pre­ gunta en absoluto si acaso es posible tener tales encuen­ tros en una húmeda gruta de los Pirineos. no se me va de la cabeza desde hace días. también tiene derecho sobre ella. El derecho divino circunscrito aquí se es­ tablece en los sacramentos del Bautismo y de la Confir­ mación.VI. Por el contrario. de hecho. para él es una ofensa a Dios y una vulneración de los derechos objeti­ vos. La pequeña Bernadette Soubirous nos gusta mucho. Para el teólogo. VI. los conversos tienen una cierta preeminencia. y a Quien ha hecho una alianza con el hombre. la marcha triun­ fal de taras físicas que Zola describe. 1 2 . Con razón: porque Quien ha dotado al hombre mortal de alma inmortal. nuestra época al completo. cojeando y bamboleándose. IO . En esta anormal exhibición de úlceras y tumefacciones sobrenaturales pasa achacosa. de modo que lo que es la razón es de­ terminado por propia estimación y por la experiencia. y que. se le debe fidelidad. Por ello se podría ser de la opinión de que con­ viene que el hombre reciba estos dos sacramentos en pleno uso de razón y con toda responsabilidad. Post scriptum sobre la filosofía de la Edad Media: para el filósofo. Por la tarde leemos Lourdes de Zola. el pecado contradice la razón y es la ne­ gación de la razón.L A H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 1920 difícil de comprender cómo habrían de concordar la abstracción y la imagen que conforma la cultura.

Ahora intento volver a la Iglesia y una vida llena de faltas se interpone ante ello. Ahora. A cualquier incrédulo se lo habría podido ocultar. por Laurentius Tenderenda. Una vez hablé y escribí muy mucho sobre la vulneración del derecho y la culpa. pero fue una llamada especial a mi intuición y a guardarme a mí mismo. Domine. me he pasado el tiempo jugando con estas palabras y frases entre tormentos y dudas. Y. En él pueden que­ dar enterrados todos aquellos ataques de la maldad de los que san Ambrosio dice: 32 4 . en la que los antiguos judíos creían ha­ ber encerrado al Asmodeo. peccavi. Durante estos siete años. que yo también soy uno de ellos. Yo era uno de los que más celosamente defendían la moral y ahora tengo que reconocer que yo también formo parte de ello. pero ante el sacerdote no pude seguir adelante. Sólo puedo comparar el librito con aquella arca mágica. Hoy acabo de terminar también la Novela fantás­ tica. del que se trata al final del libro. la Iglesia sabrá por qué persevera en el Bautis­ mo y en la Confirmación de los niños. v il. bien ensamblada. el poeta de la Iglesia. he de reconocer que he roto la promesa de fidelidad que hice entonces a la Iglesia. 1 5 . ¿Cómo podría borrar mi trai­ ción y salir airoso ante mí mismo? ¿Cantando las alabanzas de Aquel a quien he ofendido? ¿Qué sería y qué significa­ ría mi canto de alabanza? Así es como canta una corneja con voz enronquecida. el libro está listo y ello supone una dulce liberación para mí. Se llamará Tenderenda. Naturalmente que era un niño cuando recibí la sa­ grada Confirmación.1920 SEGUNDA PARTE obstante. sin embargo.

Le Latin mystique. 1892).. del T. por esto. 2.6 4 Entretanto.r LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 1920 P ro cu l recedant somnia E t noctium phantasm ata. como después de un carnaval salvaje en el que todo estaba dis­ puesto para la sangre. y esto basta para hacerme pensar que también se anuncian rápidos y pro­ fundos cambios en mi entorno.. el crimen y la vergüenza. Ahora también tengo algo que agradecerle a la B i­ blioteca del Estado de Prusia.) 325 i . indefinible de ella. he pasado unos días en Berlín y me he traído a casa una impresión desvalida.1 . so­ bre la que Szittya me llamó la atención y sobre la que Bloy ha escrito de una manera formidable. Mercure de France. K.. no he encontrado a nadie con el que haya podido entenderme abierta y humanamente. para llegar hasta aquí! Es curioso: todos los intelectuales que presenta este libro siguieron siendo prácticamente desconocidos co6 4 «Q ue se alejen los sueños / y las fantasmagorías de la noche. tan dispares. Pré­ face de J.v u . ¡Qué rodeo tan largo ha sido necesario dar. Por lo que respecta a mi propia conciencia. la supero con más rapidez de la que podría describir. Huysmans (Paris.» (N. encuentro una con­ clusión para todos mis afanes y nostalgias.. En esta obra. / y contén a nuestro enem igo. Les Poetes de l’Antiphonaire et la Symbolique au moyen âge par Rémy de Gourmont. Con tanta gente como conozco allí. H ostem qu e nostrum com prim e .

los sellos misterio­ sos. monjes y sacerdotes. en parte. comentarista. las esencias espirituales. Como poeta. 326 . En su tratado De statu animae defiende. y es.1920 SEGUNDA PARTE mo poetas. filósofo. por tanto. poeta. Sólo conocen a la mujer como María y Magdalena. Sus versos pasaron de boca en boca a través de los siglos. escribió el Veni. se per­ dieron con ella. Pero apenas se hizo mención a sus nom­ bres. cantor y antifonista. himno y adoración. CLAUDIUS MAMERTUS Es orador. E l verso es para ellos la expresión última de la esen­ cia de las cosas. creator spiritus. Desprecian la carne y todo lastre. uno de los documentos impere­ cederos de la época carolingia. sorprendentemente. músico. el espíritu más notable del siglo v. Aunque quiero resumir un poco. Todos estos poetas son ascetas. nunca comió sin invitar a la vez a su mesa a cientos de pobres. ni siquiera en la Iglesia. no voy a escatimar espacio en esto. Luego compo­ ne el Pange lingua gloriosi. R A BAN U S MAURUS Como obispo de Maguncia. surgieron de la tradición y. teorías idealistas y altamente subversivas. Su poesía es la de los nombres divinos. El mundo de aquí no tiene ninguna magia para ellos.

demasiado ocupado con reformas prácticas.» (N. del T.) 3 27 . estaba demasiado lleno de teolo­ gía positiva.6’ (Tengo que traducírselo a Emmy. y Pedro el Venerable le habían dado el consejo: «Ve por el cami65 «Tras el tropiezo de la carne caída / la olla de los sacrificios p a­ ganos se convierte en frasco de esencias. con las utilidades de la moral. Quince palabras le bastaron pa­ ra resumir simbólicamente la historia entera de santa Magdalena: Post flu xae carnis scandala F it ex lebete phiala. [San] Gregorio [Magno].1920 [SAN] ODÓN DE CLU N Y No es específicamente un poeta. el Papa. In vas translata gloriae D e vase con tum eliae. era demasiado preciso. / pasando de vaso de ofensa / a ser vaso de gloria. dice Rémy.) TOMÁS DE KEMPIS Encuentra en la «secuencia» el secreto principio que do­ mina el estilo de su Imitatio Christi y de sus otros trata­ dos místicos. su espíritu. como para aproximarse con finura y asombro a las palabras e ideas que son esen­ ciales para toda poesía.

» (N. Más versos del mismo Damián: H o r a n o v issim a .» (TV. del T. / E l juez supremo está al venir amenazante. del T.. el peor de los tiem pos.» Así surge la secuencia del Aleluya de la misa. ahora y por los siglos. v ig ile m u s. té m p o ra p essim a su n t.) 6 7 «Es la hora final. Al principio desarrolla el Aleluya simbólicamente. E c c e m in a c ite r im m in et a rb ite r ille s u p re m u s . Luego introduce en su lugar la forma artística de la secuencia. que pone de manifiesto «la impotencia del hombre para ex­ presar la lengua de Dios y el anhelo de la patria eterna». con coros de niños que iban balbuciendo vocales según se les iban ocurriendo.. y más aún de la espiritual que de la cor­ poral.67 66 «Soy hijo del Rey supremo. permanezcamos vigi­ lantes.) 328 ..1920 SEGUNDA PARTE no de la pobreza. SA N PEDRO DAM IÁN Quiero citar unos versos suyos que me gustan especial­ mente: E g o sum su m m i R e g is filiu s P rim u s et novissimus Q u i d e c o e lis in h as v e n i te n e b ra s L ib e r a r e c a p tiv o ru m an im as P a ssu s m o rte m et m u lta s in iu r ia s . / el prim ero y el último / que del cielo viene a esta tiniebla / a liberar las almas de los cautivos / tras pa­ decer la muerte y muchas ofensas..66 A sí será.

disponer de una sensibilidad extrema. teólogo y director espiritual. [SAN] BERNARDO DE CLARAVAL El autor del libro profesa una particular devoción por él. Pero para que las piedras muestren su efec­ to. rit­ mos y cifras. Su libro De las piedras preciosas (Liber de gemmis) trata de las virtudes mágicas y de los poderes de los diamantes (también la vidente de Prevorst y Kerner sa­ bía de ello). y es bien cierto: incluso la imagen de un Goethe palide­ ce junto a él. orador. su portador ha de ser muy puro. De ello surge un comentario a los versículos 19 y 20 del capítulo xx del Apocalipsis. fundador de más de ciento sesenta monasterios de la orden de san Benito re­ formada por él. y esto hay que decirlo: universal en pa­ labras. hombre de acción. una criatura tan comprehensiva y 329 . luego di­ ce que la Jerusalén celeste está construida sobre ellas y pone a los doce apóstoles en una relación sorprendente­ mente profunda con las doce piedras. es decir. auténtico Papa de Occidente bajo el pontificado de diez Papas nominales.1920 M ARBO DIO [DE R E N N E S ] . inventor de nuevas formas. [San] Bernardo es descrito de la siguiente manera: «Grande por la palabra. m u e rto en 1 1 2 5 Es el poeta para el que todo es símbolo. poeta y creador verbal en latín y francés. santo. Marbodio enumera las pro­ piedades de cada una de las piedras preciosas. hechos y amor. analogía y con­ cordancia.

) 65 «N inguna criatura escapa de la muerte / vais. venís.SEGUNDA PARTE amplia que infunde respeto y conmueve. Y. Nada de Eones. D e m orte n ’eschappe créature A llez.» (N. / actuad bien y le encon­ traréis. del T. en los que no se pierde el rastro. como una pren­ da visible que da muestras de la gracia de quien es el ar­ te absoluto. venez. después morís. C este vie c ’y bien petit dure. Esta euritmia de Adán hubo de ser inventada y desarrollada antes de que [santo] Tomás de Aquino pudiera cantar la eucaristía. P laise vous p rier pou r les âmes D e ceu lx qui sont en sép u ltu re . el propio: 6 8 «O h.» O vou s. F aictes bien et le trou verez .) . señoras y señores / que contempláis esta pintura. m esseigneurs et m esdam es. après m ourez.» (N. el prodigio. Q u i contem plez ceste painture. del T.6 9 ADÁN DE SAN VÍCTOR Y su absoluta euritmia en las frases. / dig­ naos a rezar por las almas / de los que yacen en sepultura. ahora. / esta vida de aquí dura bien poco.6 8 Asi es como redacta su propio epitafio.

algunos versos y responsorios. A sí se convirtió en el poeta del «Lauda. o que sea un importante filósofo pero un hombre seco e insignificante. [Santo] Tomás compuso entero el oficio del Santo Sacramento. Se impone una observación que Gourm ont ha deja­ do escapar: que todos estos poetas están tanto más eleva­ dos según el arte y el símbolo. Pero no se encuentra una quiebra semejante a la que padece el conjunto de los autores modernos.1920 [SANTO] TOMÁS DE AQUINO El mayor filósofo de la Iglesia es también su mayor poe­ ta. hay que contar con una situación de rebelión latente. pero el in­ dividuo no pueda hacer lo propio contra el consorcio ge­ neral de intereses. el hecho de que alguien pueda ser un gran poeta pero carezca de relevancia como intelectual. prosas. porque no se puede entender que a la colectividad le esté permi­ tido rebelarse contra la autoridad espiritual. La libertad en su formulación alemana: en eso hubo un 331 . oraciones. intelecto y persona. Sion» y del «Tantum ergo». escogió pasajes de las escrituras y de los Padres. En ellos se cumple una ley segura y absoluta: en la palabra culminan forma. Mientras el Estado no reconozca la suprema au­ toridad de una Iglesia infalible y no obligue a sus ciuda­ danos a pertenecer a tal Iglesia o a abandonar el país. re­ dactó entera la parte que había de ser nueva: himnos. 2 3 . Para ello. v u . a petición de Urbano IV. cuanto mayores filósofos y más importantes intelectuales son.

comprendí que el mundo entero. o mejor dicho. en parti­ cular del platonismo. Prácticamente nadie ha superado mi tesón. seguramente. incluso del «ático bur­ lón Sócrates». y estalla de júbilo en la conciencia de per­ . 3 1 . que muchas veces me resultó muy opresiva. La atmós­ fera moral de Suiza. M inucio F élix. que. cuando las actas estén cerradas. Lo que más me interesa de la patrística (según Bäumker) es: 1. llevado hasta el extremo. fue mi creación.920 SEGUN DA PARTE tiempo en que fui muy alemán. Aprendí a comprender los síntomas de la disolu­ ción y su origen. se aparta finalmente de la filosofía. con la pala­ bra. que se estaba pulverizando en la nada a nuestro alrededor. Tal vez algún día. sino sólo de sí mismos. Políticamente llegaba hasta la anarquía y artísticamente. que se enfrentaban a la filosofía antigua escépticamente. v il. auténticamente implacable. Su sumaria discusión de la filosofía antigua. hasta el Dadaísmo. los filóso­ fos antiguos habrían sospechado la unidad de Dios. En este sentido. en realidad. cla­ maba por ser complementado con la magia. pero luego cayeron en contradicciones porque no querían aprender de Dios. como sello y esencia última de la vida. despec­ tivamente incluso. educado con Cicerón y Séneca. A Atenágoras le parece que. esta atmósfera en su conjunto me ha hecho bien. confieso mis sim­ patías por los más estrictos de entre los Padres. mi carcajada. no se le pueda negar algún reconocimiento a mi esfuerzo por la esencia y la resistencia.

«Atenas y Jerusalén. el «especiero» del que todos los herejes se han servido para crear sus doctrinas. el que ha engendrado un «mundo sobrenatural inteligible». Y para Teodoredo [de Ciro] la filosofía es una «enfermedad helena». quiere combatirlo con más rigor de lo que hacían los estoicos. «¿Qué tienen en común». Pero también mantiene firme la fe en que la Providencia divi­ na ha ordenado todo de antemano en el curso del mundo. A quien permite que sólo impere la casualidad. Está abierto a diversas interpretaciones. ha­ blando en todo hombre como simiente. En Orígenes es el Creador del mundo. Diodoro de Tarso. pregunta. sino que vive de grandes cosas. Por delante de to­ dos. Eusebio [de Cesarea]. 333 . El gnóstico Bardesanes o uno de sus discí­ pulos redacta un escrito propio en el que intenta refutar la forma astrológica del determinismo. en los que se expresa exteriormente la capacidad de imitar la esencia divina. La posición respecto al libre albedrío. la Academia y la Iglesia.LA H U ID A A LO F U N D A M E N T A L I 9 ZO tenecer a una comunidad que no habla de grandes cosas. platónico o dialéctico. 3. poniéndose de relieve en Cristo como sol. Platón le parece el pa­ triarca de los heresiarcas. los heresiarcas y los cristianos?» [San] Epifanio cuenta las escuelas filosóficas griegas entre las herejías gnósticas. Lactancio combaten el fata­ lismo estoico. [san] Agustín se enfrenta contra el «hado». En [san] Agustín es quien encierra en las ideas los pensamientos ejemplares de la Divinidad. En [san] Justino es la Palabra creadora y la Revelación de Dios al espíritu humano. 2. Tertuliano no quiere saber nada de un cristianismo estoico. El Logos es quien quiebra el hado.

por la palabra). Kant. Baader. Hegel y Bismarck. sangrado y sido crucificados en y con la persona. una causa llega más profundo cuanto más alta está (por lo que Plotino y Dionisio [Areopagita] no pueden exaltar lo suficiente las causas últi­ mas). Los crímenes del mundo inferior sólo son posibles por la extrema debilidad del pensamiento general y el nuestro propio. por el poder de la lengua cristiana. Como dice Minucio. Y 6. El gran golpe universal contra el racionalismo y la dialéctica. Desgraciadamente. Que. Ya no es el inte­ lecto. VIII. Sé que Münzer.1920 SEGUNDA PARTE 4. el Romanticismo y Scho­ penhauer no son contrincantes de Lutero. según Proclo. La palabra contiene todos los tesoros de la sabiduría y la gnosis. Toda­ vía no estaba demasiado preso del nacionalismo. 5 . Algunas cosas más de índole menor: 5. la transcendencia se entiende mu­ chas veces de modo que la superación del mundo corpó­ reo es un pasar por encima del cadáver. ningu­ na. Pero es importante resaltar precisamente eso. contra el culto al saber y las abstracciones es la encarnación: las ideas y símbolos se han hecho carne en la persona divina y humana. sino que se vivirá. han padecido. Sólo el extremo recogimiento y la devoción a lo 334 . sino la persona entera la portadora del cielo espi­ ritual. que [san] Agustín se convierte por el poder retó­ rico de san Ambrosio (es decir. ¿Qué influencia tuvieron? En realidad. ya no se hablará más.

V I I I. No me importa demasiado tener razón. Por eso habría que salirle al encuentro con curiosidad y respeto. aun cuando fuera el enemigo más acérrimo o el elogista más inofensivo. a mí me gustaría poner el concepto de persona original y de lengua original. sino uno nuevo. Su silencio no les servirá de nada. cueste lo que cueste. Una causa no puede estar al comien­ zo de toda existencia. incluso los harán inadmisibles. no les resultará agradable a ellos.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92O más alto lograrán paralizarlos y suspenderlos. que no respeta los intereses. pasa a formar parte de nuestro ser. De la causa nunca puede surgir una persona. Pero no el catolicismo del pe­ ríodo de preguerra y de los años de la guerra. un catolicismo integral. Quien se ocupa de nosotros. ponen el concepto de causa original y de Revelación inteligible. que no se deja intimidar. 1 7 . Donde los filósofos. Los he tomado en mi corazón. Con mi Crítica he involucrado en mi sistema al conjunto de los alemanes. La interpretación causal del mundo sólo tie­ ne una importancia conceptual y viceversa. toma parte en nuestro ser y. por ello. pero sí me importa Alemania y nuestro nombre común. 335 . porque la persona ya existía en el corazón de la causa. V I I I. 9 . e incluso Plotino. No me resulta agradable. Pero hemos de aprender a apreciarnos y discutir unos con otros. que conoce a Satán y defiende los derechos. Sólo hay un poder que esté a la altura de la tradición disgregadora: el catolicismo. ya sea positiva o ne­ gativamente. más profundo.

La sola perfección del ser original no basta para producir otros seres a su imagen y semejanza. Las primeras competen al Estado. De modo que las ideas no son sólo imágenes origi­ nales del ser individual. según él. sostiene y soporta al inferior supone un completo asentimiento frente a ello. porque es cierto que el intelecto genera un impulso crítico y receptivo. poseen toda la realidad y. sólo es real aquel pensamiento que posee enteramente su obje­ to. muy cuestionable. purificadoras y extáticas. De la misma manera que aquella otra que afirma que todos los efectos del mundo son de índole espiritual o anímica. verifica­ dor y separador. ya que distingue entre virtudes civiles. como son puros pensa­ mientos de Dios. . en otras palabras. pero no ama ni infunde). así es como también Plotino cono­ ce verdades substanciales. pro­ ducen inmediatamente en el alma que las ha alentado todo el bien que nombran. así se resuelven muchas sospechas y difi­ cultades. sublime. toda vez que. Para ello. en cambio. sino además causas de su apa­ rición. se precisa de un acto de voluntad que lo produzca. es completamente falso o. por ello. el intelecto tiene poder para engendrar (lo cual. De la misma manera que [san] Juan de la Cruz cono­ ce palabras substanciales que. Aquella frase suya según la cual siempre es el ser su­ perior el que comprende. Además.920 SEGUNDA PARTE La creación sólo se puede entender por medio del lenguaje y como una lengua. espiritual. por lo menos. la presión y el choque no son más que su última consecuencia material y apéndices no esenciales de deci­ siones que se tomaron mucho tiempo atrás en la esfera suprema. claro está.

En él desaparece de la conciencia toda la diversidad de nuestras percepciones y el alma. como parece hoy tan evidente. se dedique a hacer va­ loraciones. tan fatal como ha de ser una conclusión lógica y el principio formalista siempre que hayan de tener alguna existencia real. es decir. a Dios mismo. En conjunto. sino sólo mediante el éxtasis. que la in­ tuición intelectual sólo tenga en cuenta la praxis. no tiene sitio alguno (eso lo demostró Kant) y no resulta apropiada ninguna valoración. a la Iglesia. Si entiendo bien. objetivo. consecuentemente.LA H U ID A A LO F U N D A M E N T A L I92O las segundas. Tales valoraciones echan por tierra el ordo entero. En este sistema. el bien no es más que un deseo. empleando un ordo geométrico estricto logre levantar una ética. Spinoza. porque esta unidad se encuentra más allá de todo lo pensable. en la unión mística. en este escalafón una virtud precede a la otra y no sería posible sin ella. resuelto. por ejemplo. las terceras. Siempre me pa­ reció un comienzo arbitrario y sentimental que. Es diferente cuando se trata de personas y de fuerza creadora. Plotino representa un mundo concep­ tual místico que se eleva a la causa última a partir de las cosas. no es un mundo de la expresión. Plotino declara expresa­ mente que la praxis se da por voluntad de la teoría y no. En un mun­ do conceptual. por ejem­ plo. un postulado. 337 . que se cree y rija a partir del ser personal. A la unidad última ya no se puede llegar por medio del pen­ samiento (incluso según el racionalista Plotino). algo fatal en sí mismo. entra en contacto inme­ diato con el uno. la moral.

mucho más allá de Casiano y Pontetresa. que regenta un antiguo Palazzo campestre. I X . 2 9 . en Platón. el abad anacoreta. [San] Justino dice que.920 2. el señor Donada. La mirada se extiende más allá del agua verde. echando mano a todas partes y tanteando. X . A G N U Z Z O . Lo primero que hice al llegar aquí fue profundi­ zar en los Acta Sanctorum y rodearme de vidas de santos. La prime­ ra fecha en la que me detuve fue el 17 de enero. en la que se reflejan los abedules. x . Ahora puede venir lo que quiera: tendré una posición in­ conmovible. 2 0 . abrió las contraventanas que hacía años que no se tocaban y de ellas salieron en des­ bandada arañas y polillas al aire del estío. un pensamiento análogo. Así que 338 . 2 0 . a [san] Antonio. sea un mendigo. hasta la fronte­ ra italiana. Ahora me dedico. nues­ tra época no le va a la zaga a ninguna de las que hayan existido ni vayan a existir jamás. la X es el símbolo del alma universal. Tenemos golondrinas pintadas en el te­ cho y fuera. Recorro la leyenda mes a mes y me detengo donde resuena el eco de una experiencia familiar. Por sus cargas y su saber. sobre el hinojo. No tengo la sensación de que. El cartero. un sentimiento remoto. Ahora vivimos en el pueblecito más pequeño y apacible del Tesino que uno se pueda imaginar. 1 8 . También tenemos una pequeña capilla de pueblo que está dedicada a san Andrés. por ello. Sobre el mar se extiende un jardín y hasta el jardín lleva una ancha esca­ lera de glicinas.

En este nuevo círculo de gente. 2 1 . Ha aparecido Estigma de fuego de Emmy. En esta nuestra capilla de pueblo he encontrado ade­ más la solución a la cuestión de la culpa. Ya no más «crítica de la conciencia». aunque también en su caso todo está determinado a la decadencia. El opúsculo de Hesse sobre Dostoievski todavía lo pue­ do leer bastante bien. Prácticamente me ha sido imposible leer el nuevo libro de Sternheim. Parece más sencillo. cuando vuelvo a encontrarme uno a uno con los intelectualismos y logaritmos en su mons­ truosidad. Mishkin se diferencia de todos los demás porque. E l Almanaque de los dadaístas tam­ bién lo he dejado tirado. La caracterización de Mishkin es lo que mejor define su punto de vista. todos los que vi­ vimos aquí abajo estamos muy aislados. sino examen de conciencia. Aquí no 339 . Y así es: «el idiota. aun­ que al mismo tiempo sea un hombre extraordinaria­ mente inteligente. Mea culpa. tiene relaciones más cercanas e inme­ diatas con el inconsciente que cualquier otro. a la psychologia universalis. más tranqui­ lo. pensado hasta el final. es como si rascaran una chapa. con ello deroga la cultu­ ra». Parece que todo el continente se desmorone. X I. como idiota y epiléptico. 1 8 .LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92O Andrés se retuerce atado al alma universal. introduce el derecho matrilineal del inconsciente. XI . mea maxima culpa. pero. no quiero saber nada más de crítica de una época y de problemas cultu­ rales.

X I I . X II. A Sternheim le gustaría mantener unas relacio­ nes fluidas mediante metáforas figuradas. fantasía e imaginación que ansian volver a la luz. Aquí está la época vivida y padecida en carne propia. asombrarse porque nos elevan por completo a lo maravi­ lloso. Ahora voy prácticamente a diario a Lugano. si uno no lo lleva en sí mismo. estamos charlando como si nos co­ nociéramos muy bien desde hace mucho tiempo. de apariencia juvenil. Acabamos de conocer al autor de Demian en per­ sona. Recorre las paredes con la vista.1920 SEGUN DA PARTE hay más debate. 1 0 . enciendo fuego en la chimenea. Eso es lo que le ocurre también a Hesse. Le ofrecemos una si­ lla. de cara afilada y ca­ rácter dolorido. Así es como nos sen­ tamos y. con torrentes de pensamiento. Así es como la eternidad se asombra ante el tiempo y lo transforma. saber que el pensamiento europeo se ha disuelto a favor de la visión europea. a la biblioteca cantonal. E incluso ante las heridas más profundas y extremas. al momento. luego nos mira detenidamente a los ojos. Hay que asombrarse ante lo maravilloso. 4 . Hay que asombrarse por entero y por cosas más finas ca­ da vez. No se puede per­ cibir lo singular en el entorno. Llamaron a la puerta a mediodía y entró un hom­ bre pequeño. en un estrato más profundo. Siempre resulta sintomático que haya poetas que ocupen el lugar de los filósofos y los teólogos. A llí es donde han confluido varias 340 .

El desierto sólo es una hipérbole para e x ­ presar el vacío absoluto que se abre a nuestro alrededor. una terrible soledad. X I I . incluso en su propia carne. que están al cuidado del profesor Chiesa. la tierra era soledad y caos. No se le puede llamar huida del mundo. le sacan partido a Orígenes y sacuden las po­ lillas a los grandes tomos infolio llenos de polvo. Pero cuanto más se llena y cubre de vanidad la imaginación del hombre (añade él).LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92O librerías antiguas de monasterios. incluso hasta la cámara funeraria más profunda. Este hombre penetra muy consciente. Siem­ pre que vengo.» [San] Antonio se familiariza con las ideas de la Creación. [San] Antonio elige lo que se impone a su espíritu como la realidad de su siglo: el retorno a los orígenes. la vida del hombre que no quiere haber nacido en vano y que experimenta el triunfo de las alturas en su propio espíritu. 341 . sólo queda la soledad del desierto. Aquí comienza su auténtica vida. por cuya irradiación el objeto se comprende en toda substancia y se encarna en nuestro ánimo. La verdadera fe (dice Welling) no es más que la pura irra­ diación de nuestra imaginación inmersa en la luz divina. el plumero desempeña un papel gracioso. «A l prin­ cipio creó Dios el cielo y la tierra. Cuando en el mundo interior y en el exterior ya no hay nada seguro. muy au­ daz y decidido en el dominio de la tumba. Z 9 . despertando el recelo de la concurrencia. jóvenes educados. Estudiantes de bachillerato. como una firme aprehensión de las cosas invisibles por medio de una fuerte impresión de la fantasía.

No se le puede reprochar a la Iglesia que haya elevado a la dignidad de los altafes al 3 42 . H oy no percibimos la Academia de manera diferen­ te a como Tertuliano y [san] Antonio Abad pudieron haberla percibido. 3 . La fuga saeculi ya aparece consumada en Nietz­ sche. el esteta. por motivos estéticos. ni erudito. En el monacato cristiano de los primeros tiempos viene a concurrir una fuga más consecuente aún. Según [san Juan] Crisóstomo. la abstinencia más riguro­ sa. Según Lactancio. rebelde y dandy. el tacto exige que nos opongamos a él con la pobreza voluntaria.1 . a manos de burlones y ateos. poeta y filó­ sofo.1921 SEGUNDA PARTE menos capaz será éste de irradiar en las cosas espiritua­ les y. en la que él vería el mayor de los prodigios. un cristiano pia­ doso no puede ser ni soldado. ni hombre de negocios. Las épocas tienen una notable simili­ tud. 2 1 . No hubo ningún comerciante o matemático que haya sido canonizado. por tal irradiación. De ahí habría de proceder el contragolpe que se siguiera contra el mundo que nos rodea y que parece poseído y sin espe­ ranza de salvación. sumergirse en las mismas y unir­ se inextricablemente con ellas. los comerciantes no deben pisar la Iglesia. sucesivamente. el monje: los tres están de acuerdo en que la moderna cultura burguesa es responsable de la decadencia. E l nuevo ideal tomará sus nuevos elementos de ellos tres. 7 . El socialista. cuando no con la desaparición deliberada. Desde que el hombre de vistas cultu­ rales limitadas se ha hecho. 1 .

la mentira. El que tiembla o se aflige ante la idea de la muerte. el sacerdote perfecto. los filósofos eran monjes. pero és­ ta es la condición previa de todo filosofar. La muerte es el único estado en el que se puede creer en un perfecto desinterés. se han anticipa­ do a la muerte. X 2 . En tales épocas se puede vol­ ver a decir que el monje es un hombre que ha tratado tanto con la muerte que la lleva consigo en su cuerpo y en su alma por donde quiera que va. Hoy leí a Hesse el Simeón Estilita. en aquellas épocas.III. con Satán. Estoy tentado a 343 . el filósofo. no será un buen filósofo. en épocas pasadas se llamaba «filósofos» a los mon­ jes con todo derecho y. Ésta es la gran enseñanza de la Edad Media. En épocas de guerra o de levan­ tamientos. un filósofo fiable. así es como. donde toda vida se ha vuelto insegura. Aquellos tormentos que se padecen en el espíritu no pueden ser superados por ningún tipo de tormento que se padezca fuera del espíritu. el santo. con la que justificó la supremacía del espíritu y la mantuvo firme.ll. 8 . Así. E l monje perfecto. el moralista tiene que ver con la corrupción. hablan y actúan a partir de la muerte. Hay hombres que se ocupan continuamente del problema de la muerte. tal ocupación es muy natural. El artista experimenta la fealdad. Ya han muerto como hombres.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92I que inventó la pólvora o al que creó la tabla de multipli­ car.

» O esta otra frase: «La tristeza crecía en mí y me llenaba hasta reventar.I 92.» 344 . todas las cosas. que lanzaba destellos. refulgían en una soledad dolorosamente hermosa. I I I. No estoy del todo contento con la primera versión de Antonio. conmovedora. la buscamos. Se necesita estar aislado. eran tan encantadoramente hermosas y se amontonaban a su alrededor en una sole­ dad tan fatal como la de los cuadros de los grandes pin­ tores. Cuando la vida nos ha corrompido. un par de flores otoñales en el vaso de agua. que me gusta mucho: «Volvió a recrearse la plasticidad a partir del turbio vapor del infierno. también el pie de latón de la lám­ para. y el alma salió del mundo primitivo al ámbito natural de la época. la luz creadora del recuerdo volvió a iluminar un pequeño tramo del tenebroso sendero. También esto es un camino hacia la renuncia. de una elocuencia sugestiva. De la Secuencia onírica de Hesse. hemos muerto por completo. Un interior rebosante de de­ cepciones provoca automáticamente un distanciamiento. y las imágenes que me rodeaban eran de una claridad. No rehuimos la vida.I SEGUNDA PARTE pensar que la conclusión del libro se me ha ocurrido a mí antes. más claras de lo que es cualquier realidad. lo que a uno le ha podi­ do suceder. para volver a encontrarse y comprender lo que ha ocurrido. una dalia de un marrón rojizo obscuro de­ bajo de ellas. I I .

IV. Reinventamos a los demás a diario. se trata de una copla de ca­ rácter popular que se hila atropelladamente. De entrada tengo que aplazar el capítulo.L A H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I 92I 3 O . de un melodrama sentimental.I I I . Quien se ha familiarizado con esta idea saca algún gran provecho de ella. E s­ ta es la única amistad y correspondencia de Berna que todavía atiendo. del favor del escenario y. cuando contemplo el estilo de estas colecciones de materiales. todos nos movemos en medio de la ilusión. A veces. Son muy pocas las referencias de los manuales que vienen a coincidir con las obras mis­ mas. Esto depende del talento de los actores. 345 . exagera sin cesar. La vida se escribe sin cesar. a lo sumo. de una mo­ ralidad o. Ha pasado el invier­ no en Túnez y se congratula por mis nuevos estudios. Carta del prelado Mathies de Niza. los defectos que descubri­ mos en el otro son sencillamente los propios. La mayoría de las veces. Por lo común. 6 . de la gracia de quien provee la representación y la dirige. no menos importante. Pero también podría ser un epigrama y una tragedia con men­ saje divino. no puedo reprimir una sonrisa. La inexactitud de la bibliografía especializada es una nueva experiencia para mí. eso supone esperar un tiempo hasta que yo mismo me haya procurado un acceso a la lectura. Entretanto he ido leyendo algunas cosas sobre Dionisio Areopagita.

dice Helio. Pero ¿qué le importa? ¿Qué son nuestros sufrimientos personales (por no hablar de los particulares)? 1 0 .) la atacan en el momento en que ella des­ confía de la Providencia. Léase la pá­ gina 10 7 de Physiognomies de Saints. Swedenborg lo ha hechizado. también aquí.. «Temed a aquel que después de haberos matado. 5).»70 No hay nada similar en Strindberg.» (N.. ¡Qué sutilezas emplea pa­ ra parecer interesante! ¡Qué vanamente se esfuerza en darles una luz demoníaca a todas sus damas. No sabe y ni siquiera sospecha por qué se encuentra en el infierno. Esta es una terna hacia abajo. Sólo se re­ tuerce en sus obsesiones. puede además arrojaros al Infierno» (Lucas 12. por­ que percibe en él cierta obstinación y se da cuenta ade­ más de que está dispuesto a alimentar su vanidad inclu­ so con sufrimientos reales.IV . Jo b .I 92. de Strindberg. Y como ocurre con aquél. «Les démons». Saúl y J a ­ cob acaban sirviendo como ejemplo para todo tipo de ocurrencias y extravagancias. En realidad. 70 «Los demonios (.I SEGUNDA PARTE 9 . Francisca Romana per­ cibió esta jerarquía infernal y la desarrolló. Cada tarde leo el Infierno. Es un in­ fierno muy personal. «ils atta­ quent au moment où elle se défie de la Providence. de Helio. muy activo en lo privado.) 34 6 .IV . genial. por medio del espanto y la admiración. uno no llega a compadecerse del autor. y compá­ rese luego el infierno de Strindberg con aquel que nos presenta el santo. del T. tías y sue­ gras! Su libro es una constante llamada a que lo acepte­ mos.

Cada vez más.. 71 Casa de comidas de campo 347 . IV.7' En un pequeño rincón del bos­ que. empiezo a concebir el sueño como un apoyo y una amable referencia a los estados y disposicio­ nes de mi vida interior. con la corona de espinas. donde tuerce el sendero. Emmy me ha leído hoy el comienzo de un nuevo libro. Anne­ marie dice muy tranquila y silenciosa: «Fue el Espíritu Santo. 1 7 . Todo nombrar que aspira al nacimiento de lo innombra­ ble. está la imagen de [san] Francisco estigmatizado. otro: una garza. Estas dos son mis ocupaciones preferidas: leer los Acta Sanctorum y mis sueños.» Vamos a un canvetto.» Agnuzzo tiene siete letras y el siete es una cifra hermética. en ese momento pasa volando por encima un pájaro blanco in­ usualmente grande.. sea alabado. »En toda palabra que anhela la ausencia de palabras habita la consumación. Dionisio Areopagita es la refutación anticipada de Nietz­ sche. Cuando desperté. IV. Uno dice: fue un pato salvaje.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 1921 1 5 . un águila marina y así sucesivamente. Este libro comienza de la siguiente manera: «Benditos sean todos los nombres que ocultan la vida. pensé: sólo se podría escribir una vida a través de sueños que son relatados como ver­ dad.

unido con todo el gusto por el juego y la fabulación del espí­ ritu. IV.£921 SEGUNDA PARTE Y ya sólo aludir a la vida por medio de los sueños. 1 9 . en casa. 1 . Las lágrimas de mi infancia vienen a suplicar por mí. Eso me hace bien: el rigor. Pero él no quiere tomar ese nombre. porque le des­ agrada una relación tan estrecha entre el nombre de Dios y la palabra «polvo». el celo de santidad. Mientras me dedico a investigar en Lugano la etimo­ logía del nombre de Notker. Críti­ ca.. tiene un sueño con toda una serie de pormenores etimológicos. le dan el nombre de «Pol­ vo del Molino». A l final. me escriben di­ ciendo que el bibliotecario de Sankt Gallen (el monaste­ rio de donde procede Notker) debe de llamarse Staub [«polvo»] o Staupp [pulvu]. Algunos días más tarde. IV. E l obispo de Grenoble es mi patrón. Ahora también he perdido el gusto por mi 348 . He empezado con La alegre fe en los milagros de los Acta Sanctorum sim­ plifica mi pensamiento.. A un hombre llamado Polvo le van a imponer el nombre de Polvo de Dios en un consejo medieval (él es moline­ ro). que siempre echa nuevos miembros y abre 2 . ¿Quién se preguntaría aún por las disputas políticas? ¿A quién le interesan ya? No sabía que el cuerpo de Cristo crece en su vida y en su muerte. Emmy. Clímaco y Notker Balbulus. me hace volver a ser un niño.

Pala­ bra e imagen: pero eso no es la ciencia. 349 . una religión que está enteramente orientada por su carácter más profundo hacia la vida y la muerte. 2. Nietzsche cree que el cristianismo convierte la verdad.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92I nuevos ojos. o.. necesariamente.IV. Ante Dios seguían siendo lo suficientemente ni­ ños. resonó en mí: el cuerpo de Cristo impulsa en vosotros un nuevo nacimiento. tendrá otro arte (y otro arte de vivir) que una época que retrasa la muerte hasta el final. No puede haber dos ciencias objetivas de las cuales una crea y la otra dude. Esto también contradice la afirmación de Nietzsche. cuando iba por un camino de vides. sino el arte. En su tratado sobre los «ideales ascéticos».2. Tal vez el cristianismo sólo convierta en absoluto la imagen inco­ rrupta (como cuando se dice de san Lucas que fue pin­ tor). A la poda moral del Nuevo Testamento está unida una defensa de la ignorancia. adversaria de la A cade­ mia. la ciencia en absolutos. O convierta en absoluto la palabra (logos). N a­ turalmente. nuevos órganos. frente al culto alejandrino al sa­ ber. se trata de una verdad y de una ciencia que tie­ nen un sentido distinto al que se les supone. [San] Juan Clímaco y Tomás de Kempis tenían sesenta años cuando escribieron la Scala Paradisi y la Imitatio Christi. como se puede leer al comienzo del Evangelio de san Juan. Esto no es cierto en modo alguno. La duda sólo puede servir como etapa previa. Hoy.. nueva vitalidad. La Iglesia es. si no..

el en­ tusiasmo se convirtió en perversión. IV. estuve a pun­ to de desmayarme. tiempo.1 9 2. ¿tan marcado estás? ¡Tono rosa. blancamente cantado! ¡Tú.) En su nuevo libro es una fiebre la que abre las esferas superiores. Así. lo más tierno. Cuando. temiendo que al día siguiente les pudiera haber perdido. «Non convenit lugentibus de rebus altis et theo350 . ¿Cómo he de esperar signos cuando yo mismo estoy tan lleno de ellos? Así que tampoco quiero coquetear con es­ to. con nueve años. El confesor de Emmy en Munich.. fruto del amor. ¿Cómo fue mi infancia? Por la tarde reunía a to­ da la familia alrededor de mi cama. intentando adaptarme.1 SEGUNDA PARTE 2 3 . Fui corrompiéndome abnegadamen­ te. escuché la historia de san Laurencio. IV. qué sonriente despiertas. cuando ella le habla de su tifus: «¡Q ué buena suerte!» (Fue en la época de su conversión. la brutalidad me resultaba insidiosa.. 2 4 . En mi naturaleza tímida. De los nuevos poemas de Emmy: ¡Canto lo infinito! Oh. Intenté eliminar con todas mis fuerzas lo más noble. sangre de la muerte! ¡Escucha mi canción que conjura la noche! ¡ Aviva la claridad de la noche en lo profundo del día! ¡Qué llorosa estás. IV.! 2 5 .

.73 En una revista de Múnich.1V . Luego. Falta el gusto por la forma. pues hace cesar el llanto.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I 92I logicis tractatio seu cogitado. Daniello? 2. par­ te de mi desidia.72 Es una escuela dura.. como con­ secuencia de ello. 2 8 . extinguit enim luctum» ([san] Juan Clímaco). Con motivo de un sueño.» (N. en la siguiente no- 7 1 «N o conviene a los que lloran la consideración o pensamiento de asuntos profundos o teológicos. (Me tendría que haber llamado el Director del coro de la nada. además.) 7J «N o hay nada más pobre y miserable que el alma que carece de Dios y sobre Dios filosofa y discute. Mi carácter fastidioso. digo frases mal acen­ tuadas y mal conformadas. impaciente.) Me he roto los dientes mordiendo la época y. Carl Sternheim llama la aten­ ción sobre mi Crítica. «Uno podría pasarse llorando día y noche.) 351 .» Pero ¿quién dijo eso? ¿No fue en Zúrich.» (N.. «Nihil est pauperius et miserius mente quae caret Deo et de Deo philosophatur et disputât» ([san] Juan Clímaco).7. leo de principio a fin mi antiguo diario de los años 1913-1915 y. Me llama uno de los «Doce pre­ cursores». del T..IV. también he echado a perder mi estó­ mago. del T. descorazonado..

IV.) 352 . cruz que iluminas a todo el mundo! ¡Recibe sobre ti al discí­ 74 «Los hay que en la adversidad conducen su vida en la sabiduría de Dios. ¡Quién pudiera! 4 . Esta noche ha muerto nuestro párroco. 2 9 . Dijo que éramos buenas per­ sonas.I 92I SEGUNDA PARTE che. IV. Llegó en coche y re­ galó medallas. Un sueño al que tengo todos los mo­ tivos para estarle agradecido. abad). «¡O h. Un día antes de su muerte le regalamos al párroco una pequeña virgen de filigrana. «Est qui in rebus adversis operatur vitam in sapientia Dei et est qui in peccato perpetrando tamquam in conspectu Dei occupatus est» ([San] Serapio. 5 . sueño con una clara imagen sintetizada de él. La habitación en que murió sólo estaba separada por una delgada pared de la habitación de Emmy. Ayer vino el obispo a darle la extremaunción. y los hay tam bién que al com eter sus pecados lo hacen cömo si estuvieran dedicándose a la contem plación de Dios. ¡Qué conmovedora sonaba la campanita del pueblo! M a­ ñana es la Ascensión.» (N. Sólo se le podía distinguir del resto de los sacerdotes por un cordón rojo en el bajo de la sotana. Sería demasiado prolijo repetir el sueño.v. cruz milagrosa! ¡Oh. del T. Pero no era ni lison­ jero ni desacertado. cruz anhelada! ¡Oh.74 Si con el signo de mi vida interior pudiera convencer a mi entorno de que puedo llevar una vida sin signos.

1 0 .V. 8. Es evidente que los terapeutas de los que habla Filón [de Alejandría] eran analistas. sufre. Simplemente le daban otro nombre. La imagen del Cristo de Limpias. o un enemigo. Frankfurter Zeitung saluda a Emmy como poe­ ta alemana. Una muchacha de do­ ce años fue la primera que vio que los ojos de Nuestro Señor se movían. querida cruz. se ha estableci­ do. me salió el carácter de [san] Juan Clímaco. Me transforma por completo.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92I pulo de Cristo! ¡A través de ti me ha de recibir Aquel que muriendo en ti me redimió! ¡Oh. que reci­ biste adorno y belleza de los miembros del Señor.. V. Algo en mí llora sin cesar. Los niños fueron los prime­ ros en ver que Jesús abre los ojos. Ayer por la tarde. y lo hace de la siguiente manera: «E. H . nómada por toda una serie de efímeras tribu­ nas a lo largo y ancho de nuestra patria. Está claro que la gen­ te ya conocía entonces el psicoanálisis. Sólo que interpretaban de otra forma y su terapia estaba com­ prendida en el exorcismo. definitivamente y sin duda alguna. sangra y sonríe. Tal vez es un amigo que llora. El 353 . una muchachita de seis años vio la sangre que fluía a su lado. Luego. Es curioso y bello. conversando con Hesse. Emmy y Annemarie regresan de la tumba del párroco. en el distrito de la poesía con el Estigma de fuego. recibe sobre ti al discípulo de Cristo!» (san Andrés).

todos los pirrónicos (escép­ ticos) del tres al cuarto. han escogido como protector y defensor a Tomás. En su deleite de humildad le iría bien. los pusilánim es de las cátedras y de la acade­ mia. El.»76 Hermosa clientela para un santo. tutti i pirronisti da tre un quattrino. Papini. opina el recensor.. como título de honor. todos los tontos que no adm iten vuelos de halcón.» (TV . todos los puntillosos. llamarse Prima inter. tutti i casosi. »Sonámbula y sin nada más que apetecer.» (N. del T.. infine tutti i lucignoli gelosi del sole. considera al após­ tol [santo] Tomás como «protettore e presidiatore»75 de todo el ejército de chusma fanfarrona de esta época: «Tutti i posapiani dello spirito. los cínicos. i cinici. en definitiva.921 SEGUNDA PARTE »Flagelante es el afán de verdad de este libro. hanno scelto a protettore e presidiatore Tommaso. la solidaridad de H. con estas cria­ turas es completa. Englert me envía reseñas del nuevo libro de Papini. los piojos de la ciencia y los limpialetrinas de los hom bres de ciencia. »En este sentido. los sofistas...) 76 «Todos los figurones del espíritu. i cacastecchi delle cattedre e dell’academia.. tut­ ti i paperi che non ammettono i voli dei falchi. pierde cuer­ po en el crepúsculo de la gran catedral católica. el libro entrará pronto en el índex. Pero siempre es lo mismo: si uno señala anomalías.) . El Corriere della Sera opina que. todas las luciér­ nagas ahítas de sol. seguramente. los tem blorosos cretinos em bebidos de prejuicios. »El respeto y el éxtasis de la mirada armonizan per­ fectamente con una minuciosa observación. Parias. i pidocchi della scienza e i vuotacessi degli scienziati. i sofistici. logra poner en pie 75 «(como) protector y defensor. del T..» Il.v... i trepidi cretini im-bottiti di pregiudiziali.

355 . 12. Resulta muy sorprendente que ocu­ rra en mayo. bajo una gran haya. de lo que está marchito y de lo que es deforme. «Quien escandalice a uno de estos pequeños. Los hombres no sufren tanto por las cosas que existen. como por las cosas que faltan.. E l árbol ofrece dos hojas mustias. No sólo el cuerpo. ni pen­ sarlo.. que pone en cuestión todas las virtudes burguesas. parece evidente que se trata de un acto sim­ bólico del árbol: hay que desprenderse de ambos. Emmy y Hesse echan mano de ellas.» Uno de estos pequeños. V. el sa­ no..1 a toda la jauría. arrancarlo y apartarlo de uno. 1 4 . pero no contra la anormalidad. que ha perdido el bueno. querría que éste fuera su siglo infantil. el beneficioso sentido de la autoconservación.. La corrupción es una carencia de posibilidades de desarrollo. «Nada hay más corruptible que un artista» (Nietzsche).. «es un enfermo tan patológico. sino contra sí mismo. Crear espacios para corazones humanos.» Por la tarde nos sentamos en el grotto. dice. Hesse defiende a los analfabetos. tal vez también el corazón y el espíritu. sobre todo cuando ya no existe una atmósfera que los soporte y los reafirme.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 192. Distanciarse de todo. «El profeta». Pero ¿por qué? Porque precisamente los medios están especialmente expuestos a la corrupción. V. Aboga por que se haga pedazos la imprenta.

18 . Luego se hi­ cieron notar llamándonos a voces. el Árbol de la Ciencia acabó desplomándose. todo el mundo vería que el corazón se le ha subi­ do a la cabeza. 1 9 . Bañado en ella y maternalmente envuelto y arrullado por ella. Y si fuera un corazón con tinta azul. E l desconsolado niño y su madre. con cuidado y en silencio. No nece­ sitamos más que anotar lo profundamente que nos llegó el terror. 17 . Bajo el peso de los sol­ dados que se hacían fotografías subidos a sus ramas. Fue una gran alegría. uno también podría decir que la muerte se le ha subido a la cabeza. este árbol habría sido el auténtico «Arbol de la Ciencia» del Jardín del Edén.3 . Según la tradición.V . E l Suso dionisíaco: «En esta incomprensible mon­ taña. un azul de muerte. del que en su día ba­ jó la serpiente para seducir a Eva. colocaron sobre la chimenea roja una virgen bizantina y pusieron tres rosas debajo. en este lugar por encima de lo divino».v.V . v. un corazón agónico. eso es lo que 356 . llegaron amigos. 2.1921 SEGUNDA PARTE ¿Debería uno tatuarse un corazón sobre la frente? E n ­ tonces. Klingsor está profundamente inmerso en la natu­ raleza vista desde una perspectiva muy cristiana. ¡Pero qué cosas más asombrosas pasan! En el pre­ supuesto inglés se requieren mil libras para la construc­ ción de una mezquita en Mesopotamia como reparación por un árbol que soldados ingleses han derribado. Esta mañana temprano.

] Allí es donde el espíritu universal vivo muere ante los prodigios de la Divinidad» (Denifle.77 Mi Crítica es una renuncia. Eso es lo que vi escrito en la peana.) 357 . una huida. 77 «Toda criatura del mundo / es como el libro.). Sobre la peana está escrito: «Tota es pulchra». del T.. Con Emmy a las flores de mayo. «hay un abismo que se manifiesta en todos los es­ píritus puros. Entonces se me ocurrieron algunos versos a propósito de ello: Virgen negra.» (T V .LA H U ID A A LO F U N D A M E N T A L I92I él dice. 289 ss. Omnis mundi creatura Quasi liber et pictura Nobis est et spéculum Nostrae vitae. Las lágrimas junto a una tumba extraña son un signo an­ gelical. 4 . pp. Y éste es el pro­ fundo abismo sin fondo de todas las criaturas [. nostrae mortis Fidele signaculum. según la mención aproximada de los motivos que determinan esta huida.. el retrato / y el espe­ jo nuestro: / un signo fiel / de nuestra vida y nuestra muerte. eres toda bella. Y en él.. 2 . Allí.. en Loreto. V. el alma llega al escondido anoni­ mato y al prodigioso distanciamiento. los mon­ jes franciscanos— son como mucho cuatro o cinco los que viven pobremente en este rico entorno— tienen una virgen negra detrás del altar.

Es un acento dolo­ rido. en el camino de vuelta. da igual: sólo puede es­ cuchar quien no posee nada y ni siquiera se escucha a sí mismo. ardió en llamaradas. que. No tie­ ne mérito alguno que yo lo diga.. 358 .. una marcha y un júbilo con­ tenido. En el compás ternario de la música dionisíaca. Emmy me ha regalado cuatro nuevos poemas. toda dulce y toda delicada. v. que decía «no» categóricamente. una vez en casa. Los peces son los úni­ cos animales que puede tomar y llevar en sus brazos. Intentába­ mos prevenir y cada cual procuraba exorcizar su propio cuerpo. Coros heroicos. Luego. se manchó. Un fragor. echamos al agua.I92I SEGUNDA PARTE Eres toda bella. lo que era inflamable. 2 7 . La obediencia es la renuncia a la propiedad. Era como si se hubiera abierto un abismo en el que los sentimientos eran martirizados y cualquier intuición escarnecida y vilipendiada. Pero existía un poder invisible amenazador. Lo que se podía infectar. Sólo puede escuchar quien no se escucha a sí mismo. 2 5 . Una corona de oro lleva tu niño. Emmy es auténticamente la dama del lago. V. compramos un pez en Bernadone. ¡Como si eso no fuera un patrimonio y una fortuna! No nos quedaba elección. el acento cae sobre el elemento central.

nada parecido a un hombre. pero más cortas. en medio de un círculo blanco. alas y emblemas de las otras tres figuras. con su manto azul celeste extendido. Rodeado por estas tres figuras (el Entusiasmo. cuando tenía catorce años. Este cuadro es casi más hermoso de lo que he di­ cho. En el círculo blanco que ocupa el sacerdote. magra. ¿Cómo puede una niña pintar algo así? Lo hizo en Flensburg. una mujer arrodillada con el rostro del color de la luna. Encima se arrodilla el muchacho que representa la Devoción de la forma más exaltada. Una quinta figura. Pero las columnas están pintadas de forma que también pueden representar los troncos de dos po­ 359 . Dos columnas amarillas figuran un templo. rojos y blancos sobre mi cama y puedo sumergirme largo tiempo en su contemplación. muy apretada en el margen. al otro lado.V I. Por encima. sólo se elevan las cabezas. la figura alada de un niño con la figura sinuosa y ondulante de la Devoción. I . Es el cuadro más hermoso y profundo que conoz­ co. amarillos. Las puntas de las alas de aquella figura que repre­ senta el Entusiasmo. la cabeza ocul­ ta con una máscara. una ale­ goría. en junio de 1920. rodeada por las estrellas y el sol. tiene una fantástica sombrilla abierta. esquilmada. A la derecha. a la derecha. con la Profecía. se al­ za el Sacerdote. El hermoso cuadro de Annemarie: una mujer. una sombra sobrenatural con las alas igualmente extendidas. Ahora cuelga con sus brillantes colores azules. arriba a la izquierda. rozan a la izquierda con la D evo­ ción y. la seño­ ra Tierra.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92I Z 9 .V. la D evo­ ción y la Profecía). vis­ ta desde atrás.

2 . Trabajo en estas cosas como si tuviera que morir por ellas. 1 1 . Los colores re­ cuerdan a los antiguos mosaicos y pinturas de las cata­ cumbas.1 SEGUNDA PARTE derosas palmeras que cortan el cuadro. el cristiano está obligado a aprender la lengua de los cerdos y a ganarse su confianza. Podría decirse que se trata de un penoso orgullo y que. Pero soy independiente y espero serlo cada vez más. Se ha hecho foto­ grafiar delante de algunos cerdos (véase Quatre ans de Captivité). Conocí a un hombre de los Vosgos que era porquerizo. Incluso he escrito un pe­ queño testamento ante el que ya me vuelvo a sonreír. Este es el sonambulismo del amor. Luego he reformado los apartados 3 y 5 del capítulo de Clímaco y he dejado listo el conjunto. Debo poner toda mi atención en no ser in­ cluido en ningún partido o clase. Si fuera profesor. VI. le iba muy 360 . y con un gesto ciertamente reservado y hura­ ño. «Dormierunt somnium suum et nihil invenerunt in manibus suis»: durmieron su sueño y no encontraron nada en sus manos. en tales casos. El cuadro tiene una impronta absolutamente hierática. Es admira­ ble desde cualquier punto de vista. 5 . Tengo la ventaja de no tener ningún cargo. Léon Bloy devant les cochons. tendría las manos atadas. Conver­ saba con sus cerdos en un idioma particular. tal y como están las cosas en Alemania. Emmy ha rezado conmigo por mi cansancio.VI. para que pueda decidir libre de todo interés y consideración. Incluso las figuras recuerdan a ellos.

me parece que lo hizo más por obediencia que por con­ vencimiento y propio gusto. Hay que asumir que lo tomaron por su igual. Cuando a [san] Francisco le dijeron que podía irse a predicar su nueva regla a los cerdos fue al poverello y ofreció su discurso seráfico a los cerdos.) 1 6 . Así es como se queja el desgarrado grito de angustia del interior. Así es como canta el alma herida de épocas que sienten las ideas como una burla.. VI. otras se marcha a pintar. Luego se sienta en alguna parte sobre la pradera y ape­ nas se le puede ver. que se hunde en la silenciosa profundidad de la compasión divina.. No ha quedado escrito có­ mo recibieron los cerdos al seráfico y si quedaron satis­ fechos..LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 1921 bien.: puede que sean erro­ res. Ahora Hesse viene con más frecuencia. con útiles de pin­ tura y caballete. ¡Qué importa! Si en realidad lo tomarán por una simple frase. Los pájaros pían a su alrededor y las cigarras zumban. no encuentra más crédito o reconoce avergonza­ do su impotencia. Sin embargo. Los paraísos personales. Unas veces vamos a bañarnos. paraíso!». porque el sol deslumbra. Porque el sentimiento humano ya no existe. Tachado de Cltmaco: «Este es el himno de todos los que sufren de melancolía. y otra vez ta­ chado y vuelto a recuperar.v i. 12 . «¡Paraíso.» (Tachado y recuperado. Luego tomamos juntos una taza de café. Pero volverán a dar color a la idea del paraíso y la potenciarán. le gritaban los golfos en las calles al 361 .

del Sumo Sacerdote. . v il. 2 . En el Evangelio se hablaba de la adver­ tencia de Cristo sobre los falsos profetas. naturalmente. Cuando me encontré con la palabra «Dadá». Hoy dijo misa un capuchino de Lugano. Como es sordomudo no sabe. VI. Luego siempre caía en un éxtasis espiritual y permanecía inmóvil una amplia parte del día. justo enfrente de mí. con las piernas y los brazos cruza­ dos. Giuseppe. Pero yo estoy cada vez más desconcertado. [San] José. cuya alma. alto.I92I SEGUNDA PARTE hermano Egidio de Asís. cuyo cuerpo son las palabras. está apoyado en la puerta de la sacristía. también yo mismo..V I.k [Huelsenbeck]. con barba ondeante.. La jerarquía celestial y eclesiástica son las pruebas divinas de Cristo. el patriarca de la ascética.D. A. Me mira y me hace señas. fui llamado dos veces por Dionisio [Areopagita] D. cuya muerte tiene como consecuencia su ascenso y triunfo. (sobre este nacimiento místico escribió H . Y los esenios comparaban la escritura con un ser vivien­ te. lo que está diciendo el capuchino. 18 . cuya segunda ocupación es hacer de acóli­ to en la misa. 2 2 . E n ­ tonces me dedicaba a la alquimia de las letras y las pala­ bras). A. es el padre nutricio de Jesús. Por sus frutos los conoceréis. fuerte. en notas anteriores. Luego viene 362 . el sentido que se esconde en las palabras.

Pero está de muy buen humor: ha heredado el jardín del preste fallecido. el conjunto de la Revelación está im ­ preso en él. Todavía sigue habiendo capas históricas que me han quedado vedadas. en cambio. E l bautizado posee el Espíritu Santo y sólo necesita conservarlo para ir ascendiendo cada vez más alto. inmortal.Vil. Pero me siento impotente frente a ello. Emmy. una nueva ordenación de los elementos. como buen practi­ cón. Pero sé que no es bueno. v il. el Bautismo es un re­ vestirse de incorruptibilidad.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I92I con la limosnera y se ríe de mí amablemente. 1 4 . Hasta el día de hoy ni si­ quiera tengo idea de dónde aparecerá el libro. 6 . a los que está dedicado el libro. 363 . y sacude la cabeza. lo mortal. Hoy he acabado el primer esbozo de Dionisio. cada cual ha recibido el fruto de la salvación. Son setenta y seis páginas en cuatro apartados. La esencia de los misterios y la gnosis dan la clave última de forma absolutamente in­ equívoca. hace y deshace en mí a su antojo. Lo corrupto (según Atanasio) se vuelve incorrupto. Le indico que podría dejar de hacer gestos. Por la gracia del Bautism o. ¿Quién puede querer publicarlo? Trabajo completamente a la buena de Dios. opina que los santos. ya procurarán también que se encuentre una editorial. un renacimiento. Me he quedado atascado en cuestiones que tal vez no sean asunto mío. Hesse se sorprende. Cristo entero. En las antiguas liturgias. Incluso sobre las «jerarquías eclesiales».

en­ tonces. «Casi todos los investigadores contemporáneos carecen por igual. su au­ mento y exaltación. p. «Muero cada día». iç En este libro. sino de la muerte y la resurrección de la comuni­ dad. que es calificada por los Padres co­ mo una innovación cristiana y representa para ellos una virtud sobrenatural.1921 SEGUNDA PARTE Éste también es el camino que conduce hasta [san] A n­ tonio. . E l simbolismo de los misterios. Los espíri­ tus expulsados le sitian e intentan hacer saltar el sello. tanto de la comprensión de las causas más profundas. se transforma. no puede morir. Ya no se trata de la ascética indi­ vidual. Regresa. 12). de la nación. El objetivo de los miste­ rios es la acumulación y unión de todas las fuerzas. La abstinencia sexual. A l moribundo no le importa el acto carnal. A brir camino a este conocimiento es un objetivo capital de mi libro» (Horneffer. Y si es así. E l novicio es declarado asesino de 364 . Quien graba en sí mismo la Pasión divina o la experimenta co­ mo mártir. dice [san] Pablo. el simbolismo teatral adquiere una visión particularmente clara. Con ello encuentro y retorno también a mi interés parti­ cular y personal. me parece que es una consecuencia de la experiencia de muerte. las turbias aguas del tiempo no pueden tragárse­ lo. El pneuma del Bautismo consume en el fondo más íntimo de su alma los gusanos y demás ralea. como de la dimensión de la esencia de los misterios. del pueblo. v i i . que se justifica mediante la consagración de la alianza. Soy un católico bautizado.

P e­ ro ¿de dónde se hizo la luz? De la nada.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I 92I Dios y entregado a la propia condena. en nacimiento. 3). la hora de la muerte. Pero el auténtico arte de los misterios. Pero para ello no basta con que ya no respire ni se mueva. ¿qué importa la salud? Todo depende de los resultados de la conmoción. lo puede hacer. «Hágase la luz y la luz se hizo» (Génesis 1. La muerte se convierte en punto central del pensamiento. ya no puede entender la lengua común. 1 9 . Tal vez nunca se equivocó más que en los años en los que 365 . sino sólo que se hizo por la voz del que hablaba (Basilides Schultz. Ya no es un hom­ bre adulto. sino un niño. no de la salud. Le dan leche y miel como a los niños pequeños. Documentos de la Gnosis). Luego volverá a nacer. Ha de estar desnudo ante todas las per­ sonas que le rodean. vi l . Porque no está escrito de dónde se hizo. Quien quiera escoger esta última. el auténtico arte del sacerdocio es el del hacer humano. E l saber de las condiciones previas de la ilu­ minación no se conmueve por una objeción tan fútil. VII. Al fin y al cabo. 1 8 . ha de disolverse por completo. E l pecado de ase­ sinato es la consagración de la alianza. La vida del fi­ lósofo de Naumburg no es precisamente una prueba de que la inteligencia de las cosas proceda de la salud. El más enfermo se convierte en guía y orientador hacia Dios. Ya no puede hablar. Revela una escasa inteligencia de la cuestión que Nietzsche se sirva de la «salud» contra la Iglesia y contra los santos. in­ comprensibles. Le corresponde la lengua de los ángeles y espíritus: series de palabras obscuras.

si hundo la vista hacia abajo. asciendo. Pero. que quería sanar el conjunto. después de que la maldad hubiera alcanzado su máxima expresión y de que los hombres no hubieran dejado de probar ninguna forma de perversi­ dad. La salud es la ley espiritual. Lo que me atrajo hacia él fue.1 SEGUNDA PARTE disfrutaba de su «salud». 4 .» Nos levantamos tal y como fuimos engendrados (paradi­ síaca y espiritualmente). Por otro lado. 5 . Los sueños en que se vuela parecen ser sueños de huida. otra es lo demoníaco. P e­ ro por qué caminos se llega a la inteligencia es una cues­ tión indiferente. Deduzco esto de los dogos que me perseguían en uno de ellos. Una cosa es el Bautismo.192. VIII. al que hoy se mima en todas partes. 2 . esperó hasta que ya no se ocul­ tara en nuestra naturaleza ninguna forma más de mal­ dad. el médico. Ahora empiezo a creer que he entendido a [san] A nto­ nio. entonces. Si miro hacia arriba fascinado. no tal y como fuimos heridos. [San] Gregorio de Nisa sobre la encarnación de Cristo: «Una vez que la enfermedad del mal (que es algo dife­ rente a la enfermedad nerviosa y a estar físicamente en­ fermo) se hubo apoderado del hombre. 366 . para que la sanación se extendiera a toda flaqueza. del que todavía me ocupo. mi problema personal como converso que ha perdido la gracia del Bautismo y encuentra en él su suprema defensa. curó la enfermedad completa. v i l . fue el demonismo. por un lado. me hundo.

al animal o a la naturaleza. más precisamente. Y en Carona me regalaron una fotografía muy curio­ sa de Hesse. pero que sí inflige sufrimiento es demoníaco. 1 7 . en concreto. H e tomado prestado del doctor M. En los textos antiguos. Este estado impide el verdadero conocimiento de Dios.LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L I9ZI Durante estos días he rastreado un poco el origen de la palabra «demonio» y me gustaría explicar alguna vez. Y así es como la cruz expulsa a los demonios (y pone fin a los coqueteos con lo demoní­ aco). El «engaño demoníaco» es el estado del caído. lo espiritual. la explica como consecuencia de la apostasía de lo metafísico. que fue quien escribió la historia de aquellas tentaciones. en el que hasta ahora no he encontrado nada nuevo. el Bagavadgita. lo que se entiende por él. de lo animal. Debéis morir radicalmente. 1 0 . se extienda al hombre. No sufren. para resucitar radicalmente. Todo lo que no sufre. La vene­ ración de la criatura. si llega la ocasión. Según [san] Atanasio. de modo que se lo devolveré inmediatamente. v i n . Se preguntará: ¿cómo se compaginan la música negra y los santos coptos? Creo haber indicado cómo se compaginan o. cómo no se compagi­ nan. «el negro» es el símbolo del mismo mal. indiferente y ausente. lo divino (de la gracia del Bautismo). eso es lo que es. los demonios incitan a la veneración de la criatura (idolatría) y. En ella aparece como un mandarín chino. 367 . V I I I .

la muerte. La relación de san Basilio con santa Tecla no de­ ja de ser hermosa. mi tumba. En el fragmento de Gawan hay hermosas palabras: 368 . Mi madre. 4. un poema. a la historia de la formación del espíritu. Q uie­ ro decirlo con la voz más suave: el niño ha sido crucifi­ cado. I X .1921 SEGUNDA PARTE Los dos prodigios infantiles: la palabra y la imagen. entonces la santa lo castiga con la enferm edad. ¿qué representan aquellas vivencias de las que nos ufanamos porque fueron dolorosas? Hoy leo sobre [san] Ignacio de Antioquía y encuentro allí las siguientes palabras: «Al nacimiento. E l escribe sus milagros y mantiene con ella una rela­ ción semejante a la de Aristides con Asclepio.» 8 . 2 4 . Ella cura a este gramático y sofista. la form a­ ción de Cristo en el hombre y la relación con él le parecían lo único importante. Blandir las espadas de la sapiencia flameante. Transcripciones y copias en limpio. el pan. pues el renacimiento. a las diversas relaciones y cir­ cunstancias de la vida personal no merecía la pena pres­ tarles siquiera atención. la luz. Si retroce­ de en su celo piadoso. mi padre. luego lo vuelve a curar y así su cesiva­ mente. Ahora bien. I X . Mi sustento. La imagen es la madre de la palabra. I X .

) z9. Yacer en el polvo..» (Final del segundo acto. devorar en este baño de lágrimas el cadáver de Dios.... E l pecado mortal de la ceguera recobrará la vista por el amor. Emprendemos viaje a Alemania. confuso por el arrepentimiento. implorando el cáliz.. o: «. 3 69 .IX..LA H U I D A A LO F U N D A M E N T A L 1921 «Una purificación del alma es una experiencia pecami­ nosa». quiero viajar a la tumba .

15 de mayo de 1916. .Manifiesto Inaugural de la primera velada dadá.

da­ dá Tza. E tcé­ tera. hasta perder el sentido. dadá Huelsenbeck. así es. dadá m ’dadá. ¿Cómo se puede desmontar todo lo escurridizo y periodístico. todo lo moralizado. En rumano: «sí. dadá literatura. Cuando a partir de ello se crea un estilo artístico ha de significar que se quiere evitar toda com plicación. Dadá G u erra M undial sin fin. hasta que nos vo l­ vamos a ver!». dadá mhm’ dadá. afectado? Diciendo dadá. En alemán: «¡adiós. fin de trayecto. ¿Cómo se adquiere fama? Diciendo dadá. dadá es la sensación del momento.M A N IF IE ST O IN A U G U R A L D E L A P R IM E R A VELA D A DADÁ D a d á es un nuevo estilo artístico. ¿Cómo se alcanza la eterna bienaventuranza? D i­ ciendo dadá. de acuerdo». dadá burguesía y vosotros. que siempre habéis hecho poe­ sía con palabras. dadá re­ volución sin principio. Con ademán noble y refinadas maneras. dadá Hue. de verdad. Dadá psicología. Dadá vosotros. dadá es el mejor jabón de leche de azucena 371 . Se nota en que hasta la fecha nadie lo conocía y mañana todo Zúrich habla­ rá de él. efectivamente. muy respetados poetas. Es terriblemente sencillo. Sólo una palabra y la palabra como movimiento. Dadá Tzara. Una palabra internacional. Es terriblem en­ te sencillo. claro que sí. embrutecido. pero nunca habéis poetizado la p a­ labra misma. tiene ra­ zón. evangelistas sumos. Dadá procede del diccionario. En francés significa «caballito de madera». Hasta la locura. todo lo agradable y pulcro. amigos y poetas como yo. Dadá es el alma universal.

dadá señor Anastasius Lilienstein. Recito versos que aspiran nada más y nada menos que a renunciar a la lengua. Quiero zascan­ dilear por mi cuenta con las vocales y consonantes que me convengan. Quiero tener la palabra. u. brazos. Cualquier cosa tiene su palabra. To­ das las palabras las han inventado otros. Así se podrá apreciar bien cómo surge el lenguaje ar­ ticulado. midan siete varas. quiero palabras que. piernas. donde acaba y donde empieza. m a­ nos de palabras. Esta maldita lengua. la palabra. Dadá Stendhal. oi. la misma palabra se ha convertido en cosa. Afecta al contacto. pegada a la suciedad como en manos de cambistas que han sobado las monedas. Un verso es la ocasión de manejar­ se sin palabras y sin la lengua lo máximo posible. dadá m ’dadá. Las pala­ bras surgen. dadá m ’dadá. dadá señor Korrodi. Simplemente dejo salir los sonidos. Si una vibración mide siete varas. en realidad. dadá mhm’dadá. Dadá Buda. Dalai Lama. Au. Las palabras del señor Schulze sólo miden dos centímetros y medio.M A N I F I E S T O DE LA P R I M E R A V E L A D A DADA ciel mundo. que en principio queda algo interrum­ pido. Dadá Johann Fuchsgang Goethe. 372 . No hay que dejar que salgan demasiadas palabras. ¿Por qué no se va a poder llamar Pluplusch al ár­ bol y Pluplubasch cuando ha llovido? ¿Y. el malestar en este punto precisamente. consecuentemente. No quiero palabras que otros hayan inventado. hombros de palabras. por qué ha de llamarse de alguna manera? ¿Es que tene­ mos que meter nuestra boca en todas partes? La pala­ bra. Dadá señor Rubiner. Significa en suma: valorar la hospitalidad de Suiza por encima de todo y considerar que la clave de lo esté­ tico es la norma.

14 de julio de 1 916 373 . señores míos. HUGO B ALL Zúrich.M A N I F I E S T O DE LA P R I M E R A V E L A D A DADA la palabra. es un asunto público de primer orden.

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