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Toponimia de Gran Canaria

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Vestigios toponímicos aborígenes y castellanos en la isla de Gran Canaria 1 Introducción Los nombres de lugar se caracterizan por ser los

vestigios más evidentes e históricos de cualquier territorio. En este sentido, la toponimia de Canarias, en concreto, Gran Canaria, nos proporciona las señales más numerosas de su cultura hispánica y prehispánica. Sabemos que el hombre pone nombre a los lugares donde discurre su actividad vital para familiarizarse con ellos y para poder identificarlos en su vida comunitaria. Antes de hablar de algunos topónimos de Gran Canaria, por tanto, primero indicaremos algunos datos de la cultura amazigh o bereber, de los que proceden muchos vocablos y luego describiremos brevemente algunas características culturales (geográficas, históricas y artísticas) de este territorio donde han nacido y se desarrollan estos nombres de lugar, que como veremos, muchos de ellos. Como afirma Pablo Saira, en su artículo “Cultura Amazigh e identidad étnica en Canarias (2002), los aborígenes canarios y/o guanches hay que adscribirlos al ámbito de las culturas "amazigh" (berebere) norteafricanas. Y, en virtud de su ubicación geográfica, hay que considerarlos como "bereberes insulares" o más correctamente "amazigh insulares". Sus formas socioculturales, desde una perspectiva morfológica, eran de naturaleza neolítica a la llegada de mallorquines, genoveses, portugueses y castellanos, explicándose estas arcaicas formas socioculturales únicamente por un proceso de involución desencadenado tras desembarcar en las islas y quedar aislados. Hoy por hoy no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni por qué aquellos amazigh desembarcaron en las islas Canarias. Las evidencias y conclusiones arqueológicas del tipo de la cerámica, la epigrafía en tifinagh, o del tipo antropológico-físicas como tipologías craneales o el grupo sanguíneo, o del tipo lingüístico-toponímicas son irrebatibles: estamos ante una cultura amazigh. Gran Canaria, con su capital Las Palmas de Gran Canaria (mejor clima del mundo, según estudio de la Universidad de Siracusa) es una de las siete islas españolas-junto con Lanzarote, Fuerteventura, Tenerife, La Palma, La Gomera y el Hierro-que conforman el archipiélago canario. Declarada parte de la isla, en 2005, reserva de la biosfera, Gran Canaria es la tercera en extensión, 1560 kilómetros cuadrados, con 846.676 habitantes, es la segunda isla más poblada de Canarias, seguida de Tenerife. Distribuidos por la totalidad de los términos municipales de la isla, conviene resaltar algunos puntos. Así, de entre los picos y monumentos naturales de esta isla de origen volcánico, destacan el Pico de Las Nieves, Roque Nublo y Roque Bentayga. Se distinguen dos zonas geomorfológicas como son la neocanaria (noreste) y Tamarán (suroeste). En la neocanaria, como, la Caldera de Bandama, Caldera de Tenteniguada, Caldera de Temisas y Caldera de Tirajana. Interesan también los Barrancos de Telde, de Guayadeque y Tirajana. En el norte, se halla la península de La Isleta, junto a las Playas de las Alcaravaneras y Las Canteras. En la parte más antigua de la isla, Tamarán, destacan el macizo de Tamadaba y el Risco Faneque, pero también, las Dunas de Maspalomas y Playa del Inglés. Asimismo, son importantísimos a este nivel, el Parque Rural del Nublo, el Barranco de Azuaje, la selva de Doramas, Tamadaba, Pino Santo, Inagua. Dignos de mención especial
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son las formaciones volcánicas de tipo rocoso como los roques: Roque Nublo, El Cura, La Rana, Bentayga, Roque de Gando y el Peñón Bermejo. Con una diversidad climática de barlovento a sotavento debida a los vientos alisios, Gran Canaria presenta una estratificación de su piso de vegetación que va desde el Cardonal-Tabaibal de 0 a 800 metros de altura, al Pinar de 600 a 2000 metros, pasando por el bosque termófilo de 200 a 1000 metros y laurisilva y fayal-brezal, de 500 a 1200 metros. Gran Canaria, Tamarán o Tamarant, en la antigüedad, fue incorporada a la corona castellana en el transcurso de cinco largos años, con tres etapas históricas: una etapa inicial, en 1478, en donde la expedición comandada por Juan Rejón y el deán Bermúdez derrota a los aborígenes en el Real de Las Palmas, junto al Guiniguada. Una segunda etapa, de resistencia aborigen y divisiones castellanas, de 1478 a 1481, en donde los aborígenes resisten valientemente en las zonas de interior, añadido a las desavenencias del mando conquistador en las que los Reyes Católicos destituyen a Juan Rejón, para luego, erigirse más tarde, Pedro de Vera en gobernador de la isla, y volver a poner orden en las filas. Una última etapa, de 1481 a 1483, cuando ya Pedro de Vera, ayudado por el contingente de gomeros mandados por Diego García de Herrera, conquista definitivamente el guanartemato de Gáldar y el interior de la isla. Caen los líderes Doramas y Tenesor Semidán, siendo este último enviado a Castilla y nombrado Fernando Guanarteme por Fernando el Católico, para convertirse en fiel de los conquistadores. En la Fortaleza de Ansite, en el actual municipio de Santa Lucía de Tirajana, se producen la entregas de algunos líderes, y el despeñamiento de otros, al grito de Atis Tirma (por mi tierra). Como se suele afirmar, los topónimos pretender reflejar la geografía, o las características geográficas de un territorio. Aunque pudiéramos ahondar en datos antropológicos, socioculturales y lingüísticos sobre muchos de los topónimos que han ido apareciendo anteriormente –muchos de origen amazigh-, dado el tiempo y el espacio aquí asignados, mencionaremos y describiremos someramente solo alguna toponímica de origen guanche-bereber y castellana. 2 Algunos ejemplos de topónimos mayores guanche-bereberes: el topónimo “Gran Canaria” y algunos topónimos del campo léxico “municipios y localidades” de Gran Canaria. 2.1 Gran Canaria Dice Abreu Galindo (1977: 145-146) que se la llamó Gran “no porque sea grande la isla, ni la mayor, ni la mayor en cantidad, sino en cualidad, por la grande resistencia y fortaleza que en ella halló de los naturales en defenderse y ofender con destreza de los que mal y daño les querían hacer”. Respecto a la denominación Canaria, una etimología conocida es la relatada por el historiador Plinio, en la que se atribuía el nombre por los muchos y grandes canes que había en la isla, algo así como la isla de los perros. No obstante, hoy día también hay otra etimología aceptada que es que los canarios aborígenes procedían de una etnia norteafricana llamada canarii (Tejera, 2000). Otras versiones, como la de López de Gómara, que
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afirma que los romanos les pusieron ese nombres porque comían como perros, mientras que otras las relacionan con las numerosas focas monjes o lobos marinos que había en Fuerteventura o en su hoy en día Isla de Lobos. Como se ve hay diferentes etimologías, pero es en Le Canarien, obra escrita en los primeros años del siglo XV sobre las campañas de los normandos en las islas, donde aparece por primera vez de forma inequívoca este término aplicado a la isla. La confirmación oficial de esta denominación se da con una disposición de Isabel la Católica en la que se puede leer como sigue: "[...] y desde ahora mando que aquesta, mi ínsula de Canaria, sea llamada Grande". 2.2 Artenara Su topónimo, con grafía antigua Artenara o Artenaran, es de origen amazigh (bereber) cuya traducción más aceptada de “lugar escondido entre rocas”. Es de señalar que hasta la década de los años 30 del siglo XX apenas unas pocas casas se situaban junto a la actual iglesia, mientras que la mayoría de la población vivía encasas-cueva situadas al borde de las abruptas laderas que forman parte de la caldera de Tejeda. También se explica la etimología de este topónimo puesto que los numerosos yacimientos arqueológicos atestiguan numerosas cuevas de habitación y funerarias, graneros, lugares de culto, etc, entre las rocas. La vivienda más generalizada, al igual que en los Altos de su vecina Gáldar, es la casa cueva, hábitat que ha permanecido hasta la actualidad desde la época prehispánica como el rasgo de mayor diferenciación del municipio y que se puede apreciar en los diferentes caseríos. Los conjuntos habitacionales soterrados aparecen en todos los pagos y caseríos, con sus típicos patios delanteros donde crecen las flores (Acusa Verde, Lugarejos, Las Cuevas, Las Hoyas, Las Arvejas, Coruña, etc.) 2.3 Arucas El nombre de la localidad proviene de la transliteración que hicieron los castellanos del topónimo aborigen "Arehucas". La ciudad está asentada sobre un valle, originariamente suelo marino que al surgir el volcán de la Montaña de Arucas fue cerrado formando una laguna. 2.4 Firgas El término de Firgas, que deriva del topónimo aborigen Afurgad, y entre otras interpretaciones significa pradera o lugar de vegetación, es el municipio más reducido de la isla, con apenas 15 km2 de superficie. 2.5 Gáldar La antigua Agáldar fue capital de Gran Canaria por iniciativa de Andamana y Gumidafe, primeros monarcas de la isla, que la eligieron como su corte. En Gáldar residieron todos los reyes o guanartemes (Artemi, Tagoter, Soront, Guayasen, Tenesor) hasta la Conquista (1483) y era el lugar de reunión del "Gran
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Sábor" de los doce guaires. Muchas crónicas confirman esta circunstancia, afirmando José de Sosa que “la mejor población que hubo en esta afortunada isla Gran Canaria fue la villa de Gáldar, en donde habría mejores edificios por ser la cabeza del Partido de la isla y corte del Rey Guanarteme”, mientras Viera y Clavijo la denomina “metrópoli de la isla”. 2.6 Moya Tras la conquista de Gran Canaria, a finales del siglo XV, y, como fruto de los repartimientos de tierras y aguas a los participantes en la misma, muchos lugares comenzaron a recibir nombres en honor a sus colonizadores. No fue el caso de este topónimo que ha conservado su nombre antiguo hasta nuestros días, según las crónicas. 2.7 Teror Su nombre deriva del topónimo aborigen Therore o Terori, del cual, en la actualidad, desconocemos su significado. No obstante, el origen de Teror puede buscarse con anterioridad a la conquista de Gran Canaria por la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, si bien su población debió de ser poco numerosa hasta comienzos del proceso de colonización, como así lo atestigua la escasez de restos arqueológicos hallados en el municipio, de los cuales destaca el poblado troglodita de Guanchía. 2.8 Valleseco Uno de los aspectos más llamativos o sorprendentes para el visitante es el verdor del lugar, contrastado éste con la toponimia, que resulta confusa a tenor de la realidad. Curiosamente, Valleseco es de los escenarios verdes más húmedos de Gran Canaria, no en vano se le ha llegado a denominar la "Galicia de Canarias". En sus orígenes, surgen otros topónimos como Valle Seco o Verde Seco, pero algunos historiadores apuntan que se debe, sobre todo, al estar los valles que lo flanquean mucho más favorecidos por la presencia del agua, lo que se aprecia en el Barranco de la Vírgen y Madrelagua, que lo flanquean a un lado y al otro. Otra versión explica que en el momento de bautizar el lugar, llovía de forma torrencial en esos valles cercanos, pero no en éste, el central. 2.9 Telde Se cree que una de las fuentes posibles y complementarias de las que tomaron los autores de Le Canarien los topónimos de las citas están los nombres guanches de lugares del interior de alguna de las islas que visitan debieron tomarlo de los labios de los propios indígenas, a través de las lenguas que llevaban consigo, así los de Agüimes, Arguineguín y, esta, Telde. Según el profesor Trapero, Telde, salvo una vez que se transcribe Teldes, su transcripción, ha sido siempre uniforme en las crónicas escritas. Se ha dicho que
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Telde significó en guanche ‘tierra rica en higueras’ o, simplemente, ‘zona fértil’. De lo primero se duda más, mientras que lo segundo es más posible dada la fertilidad de ese valle. Según Abreu Galindo (1977), hay unas huertas que llaman las huertas de Telde, en el actual Agadir de Marruecos. Otros autores emparentan el topónimo formalmente con el término bereber aydi ‘perro’, ‘perrera’ o lugar donde habitan los perreros. Hoy en día se celebra la famosa fiesta popular del perro maldito en la localidad. 2.10 Agüimes Este topónimo, también citado por vez primera en Le Canarien y, por tanto, oídos de los labios de los aborígenes canarios. Las variantes gráficas de este topónimo, sin embargo, demuestran el problema general de la transcripción de los nombres extranjeros. Así se ha escrito Argomes, Argones, Argoimez y Argouimes. 2.11 Arguineguín Asegura el profesor Trapero, que el caso del topónimo es más paradigmático debido a las numerosas grafías con las que se ha registro, debido a su sonoridad. El lugar está situado en la parte sur de la isla de Gran Canaria. Los restos arqueológicos que todavía pueden verse en la zona hablan del importante poblamiento que allí debió haber. Wölfer interpreta este topónimo como ‘mar quieto’, pero no desde el bereber esta vez, sino desde la designación de los textos históricos que dicen que tiene aguas muy tranquilas. Otros autores como Abraham Louth sí que lo emparentan con el amazigh como ‘los árboles argán de allí’, siendo argán un árbol típico de Marruecos. 3 Otros ejemplos de topónimos del campo léxico “propiedades de la nobleza castellana” y “flujo de esclavos a las islas” 3.1 Cortijo de Falcón y Gamonal El apellido Falcón está muy vinculado al municipio de Telde, dando origen al Cortijo del mismo nombre, cerca de la Hacienda de Rosiana. Igualmente, el Cortijo de Gamonal, toponimia presente en toda la Península, relacionada con la presencia de gamones. 3.2 Cortijo y Hoya de Burgos Para la creación de los lindes parroquiales se tomaron como divisorios los cauces de los barrancos, que en muchos casos dieron pie a la división municipal, que se inició tras la muerte de Fernando VII (1833), con la reformas administrativas de Javier de Burgos, durante la regencia de María Cristina, madre de Isabel II. 3.3 Hoya del Mondongo, Cadenas del Guapo y Barranquillo del Negro
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Los dichetes o nombretes de los colonizadores han dejado huella en la toponimia de Telde. Con frecuencia, el sarcasmo y la ironía popular se burla de distintos personajes pintorescos, que dejan huella en la historia local. Así, el topónimo Cadenas del Guapo, La Hoya del Mondongo, que hace alusión a los intestinos del cochino o carnero, pudo ser el origen del dichete que se pudo transformar en un apellido. El topónimo Barranquillo del Negro, refleja claramente la introducción de esclavos de ese color en el pasado, especialmente en el siglo XVI, con el desarrollo de los ingenios azucareros. 3 Bibliografía Abreu Galindo F.R. Juan. (1977). Historia de la conquista de las siete islas canarias (ed. Alejandro Cioranescu). Santa Cruz de Tenerife: Goya. López de Gómara, Francisco. (1985). Historia General de las Indias. Barcelona: Orbis. Tejera, Antonio. (2000). Los cuatro viajes de Colón y las Islas Canarias (1492-1502). La Laguna: Cabildo Insular de La Gomera/Francisco Lemus editor. Trapero, Maximiano, et al. (1997). La toponimia de Gran Canaria. (2 vols.). Las Palmas de Gran Canaria. Cabildo Insular de Gran Canaria. Trapero, Maximiano. (1999). Diccionario de toponimia canaria: léxico de referencia oronímica. Gobierno de Canarias. Consejería de Educación, Cultura y Deportes /UNED. Trapero, Maximiano. (2006). La toponimia de Canarias en Le Canarien: Problemática de una toponomástica inaugural. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Saira, Pablo. (2002). “Cultura Amazigh e identidad étnica en Canarias”, en Geopolítica, 2002. Wölfel, Dominik Josef. (1996). Monumenta Linguae Canariae (trad. al español, Marcos Sarmiento Pérez). Gobierno de Canarias: Dirección General de Patrimonio Histórico, 2 vols. (1ª ed. en alemán, Graz (Austria, 1965).

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