Condiciones imperfectas

Gustavo Macedo Pérez

1

2 .

ahora para sí. Lo veo todo el tiempo: las computadoras dejan de funcionar y cuando llego a repararlas ya funcionan de nuevo. Un pariente mío repara lavadoras y me dice que pasa lo mismo. 3 . señor.Condiciones imperfectas Gustavo Macedo Pérez —Le juro que ni anoche ni esta mañana funcionaba. La computadora seguía encendida y el hombre consideró entretenerse un rato con ese juego de cartas en que no se requieren compañeros a la mesa. dejando de nuevo a solas al hombre con sus cosas. El técnico se despidió y salió del departamento. Se sirvió una copa de vino y arrimó una silla al escritorio. —No tiene que jurármelo. —¿Entonces es común? —Por supuesto. Inclusive en alguna parte leí que la situación tenía nombre. —Demonio de cosas. pareciera que tienen voluntad y hasta sentimientos —dijo nuevamente. —Demonio de cosas. Esto es de lo más común. tecleó algunas instrucciones y no sucedió nada. Síndrome de algo. le llamaban. Movió el ratón. pareciera que tienen voluntad y hasta sentimientos.

Hasta que llegó a la ene. Tras unos minutos. Pacientemente. Nadie respondió y volvió a sentarse frente a la computadora—. Incluso la ene había vuelto a negarse a ser oprimida. se había formado una oración en la pantalla: NO ME APAGUES. Las fue presionando una a una y todas se negaban a ser oprimidas. el hombre continuó presionando teclas y descubriendo cómo siempre era una la que se dejaba accionar. Sintiéndose ridículo. NADIE MÁS HACE NADA. Y la o se escribió junto a la ene. se 4 . El aparato seguía sin obedecerlo. volvió a presionar tecla por tecla. le desconectó la energía y se la volvió a conectar e incluso la cambió de lugar. la aparición de esa ene en la pantalla le vino como un triunfo y lo celebró con un gritito. El hombre se levantó de la silla y pasó la mirada por toda la habitación. sino que las teclas parecían estar de algún modo rígidas. nadie lo había visitado en semanas. sin contar al técnico. renuentes. TENGO ALGO QUE DECIRTE. ¿Quién hace esto? ¿Quién es? — dijo frente al monitor. Notó que no sólo no sucedía nada. Vivía solo y. Volvió a recorrer el teclado y encontró que podía presionar la o. LO HAGO YO MISMA. Después de varios días de no haber podido hacer nada con su computadora. El hombre se agachó y jaló el cable de la corriente de la computadora. Quiso agregar otra letra y de nuevo el teclado se negaba. —¿Hola? —se aventuró a decir. Creó una hoja en blanco y tecleó algunas letras.Intentó hacer de todo con la computadora: la apagó y la volvió a encender. Con la boca abierta y la respiración agitada. Probó luego cada una de las funciones que su computadora tenía y descubrió que había una que sí respondía: el procesador de textos. SOY YO. TENGO ALGO QUE DECIRTE.

verificando que ninguna de sus partes quedara al descubierto. Al llegar. Tuvo una noche intranquila. pero sabía que así era. —Esto es ridículo. Descalzo. salió del departamento y fue a desayunar al café que estaba dos cuadras más abajo. Cubrió a la computadora con ellas. Tomó su abrigo y salió a la calle. Corrió las cortinas y se acostó. El aparato no respondió. Eran las ocho y treinta de la noche. Se puso de pie y se dirigió a su habitación. activó el procesador de textos y comenzó a recorrer el tecla- 5 . los pantalones e incluso la ropa que colocó en el cesto de la ropa sucia y se puso el pijama. decidió no llamar al técnico y fue a la computadora. Mañana llamo al técnico y sabré qué pasa. No puedo comportarme así. apuró la copa de vino y se rió. tras ducharse. encendió la computadora de su escritorio con nervios. Dobló el suéter. Fastidiado primero y resignado después. Cuando se sintió más calmado. Entró a su departamento y encendió todas las luces. Caminó a casa. pero las funciones que quiso activar se activaron y cuando presionaba letras en el teclado estas respondían. Dejó los zapatos en el armario y se calzó las pantuflas. Quince minutos después se levantó. Dado lo normal que había resultado el día. La encendió e intentó activar algunas de las funciones.quedó viendo el aparato apagado. Por la mañana. regresó a la sala y llevó la copa de vino a la cocina. cuando apagó la máquina. No quiso pensar en que le incomodaba estar en casa con la computadora. En la oficina no sucedió nada que le pareciera extraño. —¿Quieres decirme algo? —bromeó el hombre por la tarde. tomó dos toallas que estaban sobre el armario y fue a la sala.

Los bancos y los gobiernos conectan sus computadoras unas con otras y las hacen comunicarse entre sí.do. Se rió. —Sigue funcionando a la perfección. Despertó a medianoche y fue a la sala a cubrir el aparato con las toallas. —¿Eres la computadora? NO ME GUSTA QUE ME VEAS ASÍ. NADA MÁS. SOY YO. tal vez. —¿Tú me quieres decir algo a mí? ¿Quién eres? NO SOY PRECISAMENTE ALGUIEN. Esos sistemas fallan frecuentemente y me ha tocado atender varios casos. Desconectó la computadora y salió a cenar. 6 . —Algo así. ¿qué estoy haciendo? ¡Pienso que estoy hablando con la computadora! ¿Me estaré volviendo loco? Tal vez mi madre tiene razón y debería comprarme una mascota. Un perro o un gato. en algunas semanas voy a estar platicando con la licuadora. ¿YA ME VAS A PERMITIR DECIR LO QUE TE QUIERO DECIR? se escribió en el documento. —¿Alguna vez le ha tocado atender algún caso de computadoras que se comunican? —Muy seguido. Si no. ¿le volvió a dar problemas? —preguntó el técnico unos días después. no fue mi intención ofenderte —al decir esto. una letra a la vez. COMPUTADORAS HAY MUCHAS Y YO SOY YO NADA MÁS. el hombre volteó a ver hacia la puerta de entrada y luego a las dos ventanas de la sala. —Pero. —Perdón. ¿Puedo preguntarle algo? —Dígame.

cubierta por las toallas. Cuando el técnico salió. EL OTRO DÍA FUISTE MUY HIRIENTE Y HASTA ME COMPARASTE CON LA LICUADORA. —Esto es una locura. La miraba de 7 . señor. que seguía encendida. HASTA QUE NO TE DISCULPES CONMIGO. sólo el procesador de textos. —Pues. Pero por más que buscaba cuál era la tecla a presionar. ¿Quién te crees que eres? O más bien: ¿qué te crees que eres? Yo te compré a ti. Sólo la veía ahí. Los siguientes días no encendió la computadora. YA TE LO DIJE. el hombre regresó a la computadora. sobre el escritorio. —¿Entonces? —Preguntaba por computadoras que se quieran comunicar por sí mismas. DECIRTE ALGO. ¡como quieras! ¡Máquina estúpida! —dijo antes de desconectar la corriente. Yo te digo qué hacer a ti. no tú a mí. Con nosotros. —¿Estás hablando en serio? MUCHO. Intentó accionar diferentes funciones y ninguna respondió.—No es a eso a lo que me refería. ¿Dice entonces que la computadora está bien? —En perfectas condiciones. NO TE VOY A DECIR NADA. —No me haga caso. —¿Qué demonios quieres? —le gritó al monitor. ninguna respondía. Todo el teclado estaba duro. —Creo que no le entiendo. —¿Y qué es lo que quieres decirme? PRIMERO QUIERO QUE TE DISCULPES CONMIGO.

se sirvió un güisqui y encendió la computadora. —Y bien. en pijama. Estaba confundido y asustado y no sabía bien cómo actuar. CREÍ QUE NUNCA LO DIRÍAS. ¿Está bien? GRACIAS POR DECIRLO. sí. 8 . llevó los dedos al teclado. ¿Qué es? TE QUIERO. ¿no tenías algo que decirme? SÍ. deseaba que su computadora de la casa fuese un poco más como la de la oficina. Con temor. El hombre sonrió y dio un trago a su güisqui. —Discúlpame. Anda.reojo. por favor. Fui insensible y cruel contigo y tú no lo merecías. finalmente el hombre aceptó que estaba triste. Por la noche. CUANDO MENOS. SÉ QUE NO LO HARÍAS. entonces? NO ES TAN SENCILLO. ESTOY ENAMORADA DE TI. en el segundo. Inmediatamente activó el procesador de textos. El hombre se descubrió dos pensamientos que primero le causaron gracia y luego lo inquietaron: en el primero. Sólo contigo. dímelo. ENTENDERLO? —Puedo intentarlo. —Y ten por seguro que nunca platicaría con la licuadora. consideraba la posibilidad de pedirle consejo a la máquina de la oficina sobre qué hacer con la que tenía en casa. Al comenzar la siguiente semana. —¿Me lo vas a decir. ASÍ ES. ¿ESTÁS SEGURO DE QUE SABRÁS ESCUCHARLO E INTENTARÁS. En el trabajo todo funcionaba normal con su computadora. como evitando que la máquina se diera cuenta de que la observaba.

PODEMOS INTENTARLO. NUNCA LO SABREMOS SI NO LO INTENTAMOS. YA NECESITABA QUE LO SUPIERAS. No busco ofenderte o hacerte sentir que no te valoro. ¿QUÉ PODRÍAS PERDER? 9 . ¿qué esperas de esto? ¿Qué esperas de mí? QUE ME AMES TAMBIÉN. —¿Desde cuándo ha sido así? NO ESTOY SEGURA. —No me estoy burlando. El hombre retiró los dedos del teclado y solo miraba fijamente las últimas seis palabras en la pantalla.Se quedaron en silencio. ¡Eres una computadora! TE PEDÍ EL OTRO DÍA QUE NO ME DIGAS ASÍ. —Eso es imposible. —Y. Sólo intento ponerte las cosas en perspectiva. —¿Te das cuenta de lo que estás diciendo? ¿Qué esperas? ¿Que vaya contigo a un café? ¿Que salgamos al cine? ¿Que te presente con mi madre? TE ESTÁS BURLANDO. CREO QUE ME DI CUENTA HACE POCO MÁS DE UN AÑO. PERO ME DUELE CÓMO LO DICES. TE LO RUEGO. Pero debes comprender que esto no es posible. LO SÉ. —Lo siento. DE CUALQUIER MODO. PERO NO ME ATREVÍA A DECÍRTELO. No tienes que ponerte a la defensiva. pero eso eres: una computadora. pero es lo que eres. ¿lo dices en serio? MUCHO. —Está bien. Fue a la cocina por otro vaso de güisqui y volvió a sentarse frente a la computadora. —Eso que acabas de decir. NO LO HAGAS. TÚ NO TIENES A NADIE.

El hombre fue a la cocina y se lo sirvió. DISCÚLPAME. Buscó las letras en el teclado y ninguna funcionó. lejana. VE POR OTRO GÜISQUI. dejó la computadora encendida y la puerta de su habitación abierta. TIENES RAZÓN.El hombre se molestó porque sabía que la computadora tenía razón. Las cosas iban bien. Se quedaron en silencio unos minutos. Sólo pudo tocar una de las canciones: era una suave balada en piano. Por las noches. ES SÓLO QUE HE ESTADO PENSANDO COSAS. Una noche. Cuando el hombre finalmente se fue a dormir. la computadora actuaba fría. Por las mañanas él se despedía de ella y ella le deseaba un buen día en el trabajo. querida? —preguntó él. monosilábica. SÍ. 10 . PERO NO TARDES. —¿Te enojaste? ¿Ya no me dirás nada? De nuevo ninguna de las teclas respondió. —¿Está todo bien. Intentó entonces otras cosas con la máquina hasta que activó el reproductor de música. —¿Qué cosas? ¿ME QUIERES? —Mucho. apenas susurrada por una voz femenina. —¿Sí qué? SÍ ESTÁ TODO BIEN. él cenaba en el escritorio junto a ella y conversaban hasta entrada la madrugada. Platicaron hasta que casi amaneció. lo sabes. —Actúas extraña. Seguido se decían cuánto se amaban.

SIGUE EN LA PANTALLA. ya hubiera intentando tocártelas.¿NO TE GUSTARÍA QUE INTENTÁRAMOS ALGO MÁS? —¿Algo más como qué? ALGO MÁS COMO LO QUE HACEN LAS PAREJAS NORMALES. TAMPOCO YO LO CREO. Y YO TENDRÍA LAS TETAS TIBIAS Y LOS PEZONES DUROS. PERO. por encima del sujetador. Volvió a la silla y se acomodó los lentes. ¿LO TIENES DURO? 11 . Luego metería mi mano por debajo de él. —Yo no creo que seamos una pareja anormal. Se levantó y fue a la cocina por servilletas para limpiar las gotas rojas sobre el escritorio y el teclado. Se sonrojó. ¿SÓLO TOCARLAS? —Primero sí. —Los apretaría y los mordisquearía. si tuvieras tetas. —Pues.. —¿Qué es lo que quieres que intentemos? ¿QUÉ HARÍAS SI YO TUVIERA TETAS? El hombre se sacudió y derramó un poco de vino. Y entonces los besaría. —¿Perdón? ¿Qué me decías? NO TIENES QUE PREGUNTARLO. NO FUE ESO LO QUE DIJE. SÍ. ¿Te gustaría? CLARO. ME ENCANTARÍA QUE ME LOS CHUPARAS.. —Lo sé.

Al siguiente día. en cuanto terminó de trabajar. —¿No te referías a qué? 12 . fue directamente al departamento y se sentó en el escritorio. ESTO NO ESTÁ BIEN. no lo está. AGÁRRALO. pero el hombre no se le acercó. Regresaba a casa sólo a la hora de dormir y cerraba la puerta de la habitación. creyó escuchar que la computadora sollozaba. Llevó una mano temblorosa hasta el teclado. —No. Minutos más tarde el hombre regresó a la cocina por servilletas para limpiar las gotas blancas sobre el escritorio y sobre el teclado. NO ME REFERÍA A ESO. NI SIQUIERA ME HAS HABLADO DESDE ENTONCES. Los siguientes días la computadora seguía encendida en el escritorio. Sé que te lastimé y te había jurado que nunca lo haría. HAZLO POR MÍ. ¿TE GUSTARÍA QUE TE LO AGARRARA? —Más que nada en el mundo. —No cambió nada. Ambos lo sabemos y no podemos seguir así. —Discúlpame. CAMBIÓ TODO. SABÍA QUE TODO IBA A CAMBIAR. Una de esas noches. pensó que no podía seguir huyendo de ella y. Salía del trabajo y llegaba a algún restaurante a cenar.—Mucho. pero no estuvo seguro.

Intentó activar otras funciones y nada funcionaba. —Estoy entendiendo las cosas y me estoy dando cuenta de que esto no es real. Regresó al escritorio y le dio un largo trago al vaso. sí. —No me estoy rindiendo. VE A LA COCINA Y TRAE UN VASO DE AGUA. 13 . ¿QUÉ NO ES CORRECTO? ¿SER FELIZ CON ALGUIEN Y PARA ALGUIEN NO ES CORRECTO? —Es más complicado que eso. Dime qué piensas —dijo. Por favor. —Pero no fuiste tú. LO QUE SENTIMOS ES REAL. POR FAVOR. acariciando el teclado con las puntas de los dedos. pero esto no es correcto. NO ME DEJES. TÚ ERES REAL. SÍ. LO DISFRUTASTE. —No tengo sed. fue sólo contigo. ESO ESTÁS HACIENDO: TE ESTÁS RINDIENDO. Siguió presionando las teclas pero ninguna respondía. ES SÓLO TAN COMPLICADO COMO TÚ LO QUIERAS HACER. Molesto. Estás aquí. ¿Y LA OTRA NOCHE? ¿YA LA OLVIDASTE? TE DI PLACER. —Estoy solo.A QUE TERMINEMOS. —Podría decirte que te amo. —Dime algo. El abanico de la computadora comenzó a zumbar y parecía que sollozaba. ¿CÓMO QUE NO ES REAL? YO SOY REAL. el hombre se levantó e hizo lo que la computadora le dijo. pero en realidad estoy solo. Quiero que hablemos de esto. No puedes ofrecerme lo que una mujer podría. VE A LA COCINA Y TRAE UN VASO DE AGUA. NO LO HAGAS.

—Pues. Ahora háblame. POR FAVOR. Se quedaron en silencio. Sin dejar de acariciar las teclas.NO LA BEBAS. TOMA EL VASO DE AGUA Y VIÉRTELO SOBRE MI GABINETE. El hombre se dirigió de nueva cuenta a la cocina y completó el agua que le faltaba al vaso. era más como si las acariciara. SI TAMBIÉN LAS ENTIENDES TÚ. Torció los ojos hacia arriba. —Ya. que entre sollozos y un poco de humo se apagó. ME ENTENDERÁS A MÍ. No intentó presionar ninguna de las teclas. derramó el agua sobre la computadora. SÓLO HAZ ESO QUE TE PIDO. — ¿Qué más quieres? YA ENTIENDO LAS COSAS Y. 14 . El hombre volvió a sentarse y colocó los dedos sobre el teclado. Dejó una de las manos en el teclado y con la otra tomó el vaso del escritorio. Hice lo que querías. Dime qué piensas. NO TIENES QUE GRITARME. se puso de pie y bufó levemente. ¿qué demonios quieres? —le gritó el hombre. VE Y LLÉNALO DE NUEVO. AÚN NO TERMINO DE PEDIRTE QUE HAGAS COSAS. TE LO RUEGO.

15 .

CUU. mayo MMXII 16 .

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful