Ensayo y literatura

Sabado, 18 de mayo de 2013 | 4:30 am Abelardo Oquendo El ensayo literario se da poco en el Perú. No el que trata sobre literatura, sino aquel que hablando de literatura o de cualquier otro tema produce un objeto verbal estético, como lo son un poema u otro texto genéricamente literario. La diferencia está en que, buenos o malos, tales textos clasifican como literarios, en tanto que el ensayo debe necesariamente, para acceder a la literatura, ser un logro estético. Por eso no hay muchos, y no solo entre nosotros. Y es por eso que su clasificación – en realidad su calificación- resulta discutible. Pero no se va aquí a discutir sino solo a decir que un ensayo califica como literatura cuando, como todo logro estético, parece decir más de lo que dice, ser más de lo que es (T.W. Adorno), cuando deriva de él una fruición, un goce. Por eso puede volverse a él como a un poema: por puro gusto. Así se releen ensayos de Borges, dentro y fuera de nuestra lengua; de Luis Loayza entre nosotros. ¿A qué viene esto? A propósito de la publicación de un libro de ensayos de Eduardo Chirinos: Nueva miscelánea antártica. Escritos sobre poesía (Universidad Sedes Sapientiae y Borrador Editores, Lima, 2012). Y para afirmar que Chirinos, además de escribir buenos poemas, es uno de los contados que entre nosotros escribe ensayos donde dice no solo lúcidamente lo que dice sino donde se encuentra ese ‘algo más’ de Adorno en no pocas de sus páginas, que es acá lo que importa.

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