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129. Especulación. Filosofia

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Especulación. Filosofia.

Categoria: Filosofía
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L. Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)

I. FILOSOFIA. La e. o el conocimiento especulativo consiste esencialmente en la mera consideración o inquisición de lo que es consistente en sí mismo y con independencia de nuestros actos, es decir, en la consideración o investigación del orden real y del ideal en tanto que no tratamos de cambiarlos, sino simplemente de conocerlos. La palabra e. viene de specula (atalaya) y ésta, a su vez, de specio (ver). Por su parte, la palabra griega teoria, que significa lo mismo que e., se relaciona con el verbo orao, que también significa ver. La e., por una parte, se contrapone a la acción moral y a la producción artística o técnica, mientras que, por otra, se relaciona con la contemplación de la que, o bien forma parte, o bien constituye su preámbulo. Examinemos estas relaciones. Especulación y acción. La contraposición entre la teoría, de un lado, y la praxis y la poiesis, de otro, la encontramos ya en Aristóteles, especialmente en el libro VI de la Ética a Nicómaco. La teoria, que comprende las virtudes intelectuales denominadas: ciencia (episteme), inteligencia (nous) y sabiduría (sofia), versa sobre lo necesario y tiene como única finalidad el conocimiento de la verdad. En cambio, la praxis y la poiesis versan sobre lo contingente y tienen como última finalidad la acción o la producción. Por su parte, S. Tomás escribe en sus Comentarios a la Ética a Nicómaco: «El orden (objeto propio de la razón) se compara a ésta de cuatro maneras. Hay un orden que la razón no produce, sino que se limita a considerar, y éste es el orden natural. Hay otro orden que la razón produce, al considerarlo, en sus propios actos, como cuando ordena entre sí los conceptos y los signos de los conceptos que son las voces significativas. Hay un tercer orden que la razón introduce, al considerarlo, en las operaciones de la voluntad. Y hay, por último, un cuarto orden que la razón imprime, al considerarlo, en las cosas exteriores de las cuales es causa, como el arca o la casa» (In I Ethica, 1, 1). Estos cuatro órdenes: el orden natural, el racional, el moral y el artificial, representan los objetos de los tres saberes de que habla Aristóteles (teoria, praxis y poiesis) con la añadidura del orden lógico o racional, que para el Estagirita no es objeto de ninguna ciencia, sino del instrumento o preámbulo de toda ciencia: la lógica. Así, la praxis se corresponde con el orden moral, la poiesis con el orden artificial, mientras que la teoria versa sobre el orden natural. Pero nos interesa explicar algo más este último orden, que es el objeto de la e. Como hemos visto, S. Tomás lo llama orden natural, porque es el propio de las cosas naturales, en contraposición a las cosas artificiales y a los asuntos morales. Se trata, pues, de un orden que está ahí y que nos limitamos a considerar. Por lo demás, ese orden no se reduce a lo real físico, sino que se extiende también a lo real suprafísico y a lo ideal. Para el mismo Aristóteles, en efecto, las ciencias teóricas o especulativas son tres: la física, la matemática y la metafísica (a la que él llama teología y filosofía primera). De modo que la teoría o la e. no versa sólo sobre los entes reales sensibles, sino también sobre las leyes constantes que los rigen, y sobre las verdades ideales de la matemática, y sobre los supremos principios de la metafísica. En una palabra, abarca todo el orden real y el ideal. Por eso, la misma lógica, en tanto que se limita a descubrir las leyes ideales del pensamiento, es también un saber teórico. En realidad, lo más característico de la e. es la actitud que con ella adoptamos frente a todo tipo de objetos: nos limitamos a conocerlos o a investigarlos, pero nos abstenemos de cambiarlos o de manejarlos. Y no por eso, el trato que la e. comporta con los objetos reales o con las verdades ideales es superficial o está teñido de indiferencia. Más bien hay aquí una actitud de sumo respeto y de amor por la verdad; y ambos sentimientos son perfectamente compatibles con una investigación y penetración diligentes de aquellos objetos y verdades. Esto se ha dicho para salir al paso de esa actitud, tan extendida hoy, de desprecio o subestima de la e. frente a la acción y la producción. Ya en algún sector del pensamiento moderno se puede observar una distinción entre el conocimiento teórico en general y un uso particular de ese conocimiento, que sería el puramente especulativo. Este último supondría una vía muerta e inútil, un puro juego mental, sin verdadero alcance cognoscitivo. Tal es, p. ej., la opinión de Kant, quien escribe: «Un conocimiento teórico es especulativo cuando versa sobre un objeto o sobre conceptos de un objeto al que no puede llegarse en ninguna experiencia. Se opone a conocimiento natural, que no versa sobre otros objetos, o sus predicados,

por así decirlo. no sólo es que la praxis es colocada por encima de la teoría. pero no sin la ayuda del entendimiento. El lema de su filosofía: «saber es poder» es en el fondo el mismo que.que los dados en una experiencia posible» (Crítica de la razón pura. En estas tesis de Marx. que son saberes prácticos y activos. en Karl Marx (v. hay que partir del conocimiento de alguna verdad. obsesionado como está por los resultados prácticos del saber. En efecto. que tiene siempre a su cargo el ilustrar y dirigir. pues nuestra voluntad se goza naturalmente con la posesión de la verdad. es una cuestión de la práctica. y que se contrapone a la «vida activa». 18). a saber. no es para nosotros un regalo. sobre las que versa principalmente la contemplación. No encontramos en él un verdadero interés por la e. La vida contemplativa comporta en nosotros una pluralidad de actos. pues. que se forme la siguiente imagen de la filosofía: «Toda la filosofía. son todas las demás ciencias. porque el acto mismo de contemplar está sometido a su dominio. y está. como se ve. se orientan y subordinan a la ética y a la mecánica. Y aquí es donde se encuentra el fundamento para distinguir entre e. más que por el afán de verdad se muestra acuciado por el deseo de un conocimiento perfecto y útil: tan riguroso como las matemáticas y tan práctico como la ética. porque en un sentido técnico la e. Madrid 1925. en la vida activa el hombre busca obrar en sí o fuera de sí. A pesar de lo cual. es la investigación diligente que nos conduce desde la visión inmediata de los primeros principios hasta la visión mediata. Lo que se hace es distinguir entre dos tipos de teoría: la auténtica y valiosa (conocimiento natural). cuando se habla de ella en expresiones como éstas: «hay que dejarse de especulaciones» o «eso es pura especulación». Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad» (tesis 2). el valor de lo teórico. puede seguirse diciendo que la teoría tiene un valor por sí misma. sobre todo a las más difíciles y elevadas. Dialéctica trascendental. No es de extrañar. y en esto no hace sino recoger las enseñanzas más o menos explícitas de los científicos y políticos del Renacimiento. Especulación y contemplación. Francis Bacon (v. que para él la metafísica y la física. S. y las ramas que parten de este tronco. que se reducen a tres principales. Lo que se quiere dar a entender en estos casos es que se trata de una ocupación ociosa que a nada conduce. pero tiene también otros muchos actos por los cuales llega a este acto final. tres siglos más tarde. sino que ésta queda absolutamente descalificada. Descartes (v. pero también la voluntad interviene en alguna medida. que son saberes especulativos.). Pero tampoco se puede desconocer que en todo o casi todo el pensamiento moderno (incluyendo al mismo Kant) hay una tendencia a supravalorar la praxis y a ponerla sobre la teoría. quien en sus Tesis sobre Feuerbach (1845) escribe: «La cuestión de saber si el pensamiento humano puede tener acceso a una verdad objetiva. y aquí es la voluntad la que juega el principal papel.). Y también: «Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas maneras.) el iniciador del empirismo moderno. así como en el resto de su pensamiento filosófico-político. de las verdades supremas. en la mayor parte de los casos. y contemplación.). y porque el objeto de la contemplación raramente deja de redundar en ella. sino una conquista. llamado con razón el padre de la filosofía moderna. no es una cuestión del campo de la teoría. En cambio. la contemplación de la verdad. de un puro malabarismo de ideas que ni sirven para la acción ni llevan siquiera a un verdadero conocimiento de la realidad. la Mecánica y la £tica» (Principios de la Filosofía. llevar a cabo cualquier género de actividad.). acto que dota de unidad a dicha vidá. a saber: la Medicina. hay que proceder laboriosamente investigando o meditando. saber lo que las cosas son. concretamente de la verdad de los primeros principios. prever para poder». es el camino para llegar a la contemplación. Aquí es el entendimiento el que campea. pura. Pero esto tal vez se vea mejor relacionando la e. en toda investigación. con la contemplación (v. escribe. O sea. El ideal de la razón pura. conviene enmarcarlo en aquella dimensión del espíritu que se conoce con el nombre de «vida contemplativa». y descalificar a esta última. Por su lado. lo que importa es trasformarlo» (tesis 11). Este sentido kantiano es el que se asigna a la e. Con todo. de los que unos . cuyas raíces son la Metafísica. pero para llegar a las verdades no evidentes de suyo. levantará como una bandera el positivismo: «saber para prever. y la inauténtica y sin valor alguno (conocimiento especulativo). es a manera de un árbol. donde la descalificación de la teoría llega a su punto culminante dentro del pensamiento moderno es. sin duda. e incluso un valor superior a la acción y la producción. subordina claramente el saber al poder o a la acción. que poseemos naturalmente. En la vida contemplativa el hombre no busca más que conocer. Por supuesto que siempre. 7). Para precisar más el concepto de e. y absorbida o suplantada por aquélla. el tronco la Física. en su propio papel. Tomás escribe a este respecto: «la vida contemplativa tiene un acto en el cual se consuma o plenifica. pero gozosa. la mayor parte de las veces no puede el hombre llegar a la contemplación de la verdad sino después de una inquisición o búsqueda más o menos laboriosa: la verdad (v. En esa postura de Kant todavía se salva.

A.: A. que pertenecen a la vida activa. segunda. Y por lo que toca a la e. México 1947. GARCÍA LÓPEZ. GNOSEOLOGÍA. Roma 1944. Madrid 1962. S. CARLINI. 11 problema della vita contemplativa nel mondo grecoromano. íD. La vita dello spirito. JAEGER. Tlt. Sigue escribiendo S. W. A esta inquisición se le llama e. que son los inteligibles..pertenecen al conocimiento de los principios. V. la e. la meditación o especulación que nos lleva desde los principios hasta las verdades supremas. Montané Comunicación S. Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio . Pero ver algo mediante un espejo es ver la causa por medio de su efecto. 2-2 gl80 a3). Milán 1950. Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Aristóteles. si esto es así. escribe: «Especular viene de espejo (speculum). Tomás: «La meditación pertenece al proceso de la razón desde los principios hasta la contemplación de alguna verdad. 2-2 gl82 al). E. Tomás da hasta nueve razones para demostrar que «la vida contemplativa es en absoluto mejor que la activa» (cfr. y cuarta. Dottrina tomista e sua relazione con le fonti. Ahora bien. A diferencia de lo que sucede en la filosofía moderna. que la vida contemplativa conviene al hombre por lo que hay en él de más elevado.L. que es el entendimiento. y otros pertenecen a la deducción o inquisición de la verdad a partir de los principios» (Sum. en el cual reluce la semejanza de aquélla. que en la vida contemplativa el hombre es más autosuficiente y necesita de menos cosas.: CONOCIMIENTO. no de atalaya (specula).. que la vida contemplativa puede ser más continua. G. y la contemplación de estas verdades. y respecto a los objetos propios del mismo. en la vida contemplativa hay que distinguir: la visión inmediata de los principios. Filosofía del saber. BIBL. De esta suerte. Gran Enciclopedia Rialp. En este acto de la contemplación. F. Pero la contemplación pertenece a la misma simple intuición de la verdad» (2-2 gl80 a3 adl). plenitud de la vida humana contemplativa. Señalemos solamente cuatro: primera. alcanza el hombre los valores más elevados de que es capaz. Madrid 1945. Milán-Roma 1953.. OLGIATI. que es mayor la delectación que procura. será también más elevada que la acción y la producción. A. 1991. la clásica afirma que la vida contemplativa es superior a la activa. tercera. J.). 1 fondamenti della filosofía classica. PALACIOS. Y por eso la especulación puede reducirse a la meditación» (2-2 gl80 a3 ad2). La vita contemplativa. Florencia 1940. L. Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S. a partir de los cuales procede a la contemplación de la verdad. que se integra en la vida contemplativa y que es el camino obligado para llegar al acto de la contemplación. TURBESSi. t. y que ésta se subordina a aquélla. GRILLI. La prudencia política. y también meditación (v.

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