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del movimiento cocalero al estado plurinacional

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DEL MOVIMIENTO COCALERO AL ESTADO PLURINACIONAL: EN DEFENSA DE LA COCA Y LA NACIÓN BOLIVIANA Yulieth Cuellar Álvarez y Gloria Mora1 “El

pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.” (Preámbulo constitución política de Bolivia)

La crisis que afrontó Bolivia luego de la instauración del modelo neoliberal que convirtió al Estado en una estructura basada en relaciones clientelistas, corporativistas y de tutelaje, ha llevado a otras formas de pensar la sociedad, que rechazan las dinámicas impuestas por la colonización. En Bolivia ésta forma de resistencia se instaura en un primer momento desde las organizaciones de base, que posteriormente van a tener una representatividad en el campo político estatal, considerando al Estado-nación como la institución más importante desde donde se puede hacer frente a la globalización y con ésta a políticas neoliberales, sin olvidar que es el Estado, por excelencia, la institución reproductora del modo de producción capitalista, pero con la particularidad en el caso boliviano, de ser resultado de una larga lucha del pueblo y en particular del movimiento Cocalero, foco sobre el cual se centrara el presente artículo para develar la importancia de la organización cocalera en la configuración del actual y particular Estado Boliviano, ejemplo de resistencia desde América Latina, en donde como señala Perry Anderson “encontramos una combinación de factores, mucho más fuerte y prometedores que en Europa o en Medio Oriente. Aquí y solamente aquí, la resistencia al neoliberalismo y al neoimperialismo conjuga lo cultural con lo social y nacional.” (Anderson, 2004, p.19) Bolivia en la década de los 80 afrontó una serie de cambios fruto no solo de la vuelta a la democracia en 1982, sino también de la implementación de la Nueva Política Económica un plan que buscaba estabilizar la economía y generar una serie de reformas estructurales, muestra de
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Estudiantes de Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales.

ello es el Decreto Supremo 21060 de 1985 al cual nos referiremos más adelante, que llevarían a que Bolivia avanzara hacia políticas neoliberales, como lo están haciendo por esta época otros países de Latinoamérica. Morales (1992) pone de manifiesto cuatro factores que determinaron los cambios, que pueden decirse derivan de una crisis que por ese momento afrontaba el Estado boliviano. El primero estaba compuesto por la inestabilidad que habían dejado los gobiernos militares de los tres años anteriores a 1982 y del alejamiento de la comunidad internacional a la cual había sido expuesto el país y que tuvo que heredar Hernán Siles Suazo el primer presidente de la vuelta a la democracia; el segundo es la inflación que llega a estar hasta 172%, por la deuda externa acumulada y contraída por los gobiernos militares; el tercero sería aprender a convivir nuevamente con instituciones democráticas como el parlamento y una prensa sin censuras, puesto que luego de alrededor de 18 años de gobierno de facto tocaba reaprender las reglas del juego democrático; y el cuarto aspecto corresponde a los problemas a nivel social, los trabajadores habían estado padeciendo la pérdida en salarios reales entre los años 1971 y 1982, sumado además la poca atención que se le daba al campesinado en las políticas públicas, lo cual repercutirá en reivindicaciones futuras, y el gran auge del narcotráfico en esos momentos. Evidentemente esta administración tomo medidas, pero al fracasar cada una de ellas y darle paso al siguiente mandato de Víctor Paz Estenssoro éste tomaría la opción de aplicar la NPE o la Nueva Política Económica, que llevaría por ejemplo a la liberalización de los precios, a una apertura de la economía dirigida al comercio exterior, flexibilidad del mercado laboral (principalmente en el sector público), a la reducción del gasto público y el favorecimiento del sector privado. Retomando nuevamente a Morales, se llama la tención sobre el año en el cual realiza su escrito que es en 1992, pero ya en este periodo haciendo un balance de los principales beneficios obtenidos con la NEP nos dice: ¿Quiénes son entonces los principales beneficiarios de la NPE? Si se considera la estabilización de precios y la manera ordenada de formular la política económica traída por la NPE, el país entero ha ganado. En cambio, en términos de la distribución del

ingreso (para la cual no hay desafortunadamente estudios recientes), los resultados son más difusos. La información disponible, pero no sistemática, parece indicar que con la NPE se han beneficiado sobre todo las élites exportadoras y comerciales, los poseedores de activos financieros, y las altas clases medias que han podido desviar en su favor los recursos de la ayuda internacional. (p. 24) Sumado al panorama anterior, en los ochenta entre los años 1982 y 1983 se da una sequía, lo cual incentiva a los campesinos a buscar zonas no afectadas dirigiendo su atención hacia lo valles Tropicales de Cochabamba y cultivar coca fue una valiosa alternativa de sustento. A su vez también se da el desmantelamiento de la empresa minera nacional boliviana CAMIBOL, la caída de los precios del estaño y el posterior despido de mineros que vinieron a asentarse en su mayoría en la región del Chapare y que significarían una base fuerte dentro del movimiento cocalero luego de la implementación del decreto 21060, bajo el cual se aplicaron políticas fiscales y monetarias restrictivas, liberalizando el mercado financiero y se suprimiendo los controles de precios y de comercio exterior, provocando que ex mineros quechuas y aymaras “relocalizados” hallaron en la producción de coca una forma de sobrevivencia, lo que los ayudo a descubrir su identidad indígena, de obreros a cocaleros (Pajuelo, 2007). Es en este contexto que vemos como emergen las luchas cocaleras en Bolivia, ya que este tránsito a la democracia también va a estar marcado por una serie de reformas que se asocian al cultivo de la planta de coca. La planta llega a la economía campesina como una estrategia que permite la sobrevivencia de la población en la mayoría de los casos, y el auge del cultivo se asocia, específicamente en el trópico de Cochabamba más conocido como Chapare que es la mayor región productora de la misma2, a los procesos de colonización de la zona así como a la demanda internacional que empieza a manejar y a una serie de crisis que como se dijo anteriormente van desde sequías hasta reformas económicas. Además de esto el cultivo de la planta permite la puesta en escena de sectores que empiezan a tomar fuerza y sobresalir en el panorama nacional como es el caso de los cocaleros, que empiezan un reencuentro con raíces indígenas, en lo que

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Maria Teresa Pinto Ocampo refiere que Cochabamba es el área de Bolivia donde más se cultiva coca y se produce la pasta básica de cocaína, y también ha sido el foco de las mayores movilizaciones cocaleras.

podría ser el advenimiento de una nueva forma de concebir la identidad boliviana y la actividad cocalera en este mismo marco. Es necesario precisar que el departamento de Cochabamba es una zona histórica de colonización, en la cual como dice Salazar (2008) retomando a Rodríguez (1998) “La colonización de tierras bajas del Trópico de Cochabamba y su vinculación con el cultivo de plantas de coca tuvieron una larga tradición desde los períodos prehispánicos, y se extendieron luego durante toda la colonia y la república oligárquica (1880-1952), mediante el sistema de haciendas o latifundios”. Por ejemplo se encuentra que en los años 1930 aún se perpetúa esta dinámica y después de la guerra del Chaco especialmente por la presión que ejercen los excombatientes por tierras en el trópico de Cochabamba. Años después también, alrededor de mediados del siglo XX, es impulsada por el Estado. Al respecto de esta última colonización Pinto (2004) refiriéndose a Illanes (2003) expone que los colonos se articulan al cultivo de coca debido principalmente a la demanda de cocaína en la década de los setenta en Estados Unidos, y que esto a su vez también pertenece a un periodo de auge de la misma en otras regiones de Latinoamérica como Perú, Ecuador y Colombia. El movimiento cocalero como sostiene Castillo (2004) “surge en el seno de la violencia. Cuando el mundo, y específicamente Estados Unidos, decidió que la lucha contra las drogas era un objetivo prioritario y que el control de la manufactura de cocaína era el eje principal de ésta, América Latina emerge en el mapa como el principal objetivo: los países productores de la hoja, entre los que se cuentan en orden de importancia, Colombia, Perú y Bolivia, comenzaron a ser el blanco de una serie de acciones destinadas a controlar el cultivo” (p.1). Además de esto Estados Unidos estaba interesado en traspasar la lucha contra el narcotráfico para intervenir cada vez más en las políticas internas de Bolivia, lo que va a influir en la consolidación del movimiento cocalero como un movimiento antiimperialista. Cabe resaltar que la lucha contra las drogas no siempre estuvo en el primer plano, ya que éste correspondía a la lucha contra el comunismo, pero esto cambia finalizando la guerra fría y para Estados Unidos de forma particular la lucha contra las drogas hace parte de la defensa de su seguridad nacional. Otro aspecto importante que cabe mencionar es la presión que ejerce en el sector internacional la aceptación de la intervención de la lucha contra las drogas, ya que no

hacerlo conlleva al retiro de ayudas a nivel económico, bloqueos de préstamos multilaterales y otras restricciones a nivel internacional, debido al poder económico que Estados Unidos tiene. (Pinto, 2004). Estados Unidos viene participando activamente en lo que a políticas en Bolivia se refiere, principalmente desde la implementación en Latinoamérica de la Alianza para el Progreso, y también desde el desarrollo que a nivel internacional ha tenido la aprobación de leyes con las cuales este país puede contralar la legislación antidrogas, basadas principalmente en la erradicación y militarización de las zonas donde se cultiva la planta de coca. En los cocaleros del Chapare específicamente, la represión de los diversos gobiernos por el aumento del cultivo de coca fue uno de los factores de cohesión, ya que el resultado fue la conformación de diversas federaciones que asumieron la reivindicación del sentido cultural de la planta de la coca y lo interpretan como un símbolo de bolivianidad. Pajuelo (2007) puntualiza que el término con el que empiezan a nominarse a sí mismo es “originarios”, pues el Chapare no es simplemente un destino de colonización sino un territorio ancestral, para evitar connotaciones discriminatorias y asumen con orgullo la defensa de la hoja de coca y de sus reinventados orígenes étnicos. Así de esta manera, se resalta que una base organizativa particularmente importante que permitió esa cohesión fueron los sindicatos a través de la apropiación de las demandas de los cocaleros y de sus reivindicaciones. Puede decirse en relación a los sindicatos que su historia se remonta incluso desde los procesos de colonización del trópico cochabambino donde los campesinos se ven abocados a organizarse y lo hacen en torno a ellos, y estos a su vez van a ser más adelante una estructura base para las demandas cocaleras. Se puede hablar que dicha figura existe desde los años 30 pero es después de la revolución de 1952 que se generaliza, ya que también son mayormente reconocidos por el Estado. Las funciones que cumplen van desde abrir caminos, distribución de tierras, hasta imponer sanciones o mediar en disputas dentro de la organización de las comunidades, es decir un órgano de poder en la región, y en Cochabamba expone Pinto (2004) fue el principal organizador y estructurador de la sociedad rural. Así continúan hasta pasar a ser los mediadores entre el Estado y las comunidades, para cuestiones relacionadas con el cultivo de la coca y también para atacar las medidas de las políticas antidrogas que los afectaran. Para muchos

Cochabamba también se vio beneficiada por el repertorio de luchas de los mineros ya que a su vez esto ayudo en el proceso de organización sindical. Pero Pinto (2004) llama la atención sobre los despidos de los trabajadores, puesto que aún cinco años después de los sucesos no existía presencia masiva de los mismos en el trópico. Los sindicatos entonces tomaron las demandas de los cocaleros de las regiones del trópico de Cochabamba, los cuales desde los años 80 también empiezan a tener mayor reconocimiento en el panorama nacional de Bolivia en distinto niveles: económico debido a la rentabilidad del cultivo, político por su capacidad organizativa y de movilización, y social y cultural ante la defensa de la planta de coca. En esta última parte se puede añadir que: Mediante una hábil batalla ideológica, el movimiento cocalero logra liberar la hoja de coca de su asociación al tema del narcotráfico y la cocaína, mediante una construcción de una cadena de equivalencias que permite el tránsito de la significación de la hoja de coca como "la hoja de nuestros antepasados" a ser el símbolo de la defensa de la dignidad nacional y su memoria, así como de la soberanía frente a Estados Unidos, convirtiéndola en un tema de importancia nacional. Así la coca en sí no nos habla de una simple hoja: pierde su significado en tanto que la defensa de ésta no se remite sólo a la hoja, nos habla de un tema de dignidad nacional, de defensa frente al intervencionismo, un rescate de la memoria de los antepasados, Etc. (Castillo, 2004, p. 5). Ahora bien situándonos en un plano mucho más reciente, al precisar el papel del movimiento cocalero en lo que García Linera (2006, p.25) ha denominado la emergencia de un nuevo actor en la izquierda Latinoamericana: el evismo, es necesario evocar en primera medida al MAS (Movimiento al Socialismo), que tiene su origen en la organización cocalera, resultado de éstos procesos de organización que inician en la década de los 80s y que responden a la alta represión estatal e internacional, como ya se señalo anteriormente y de donde deviene en el marco legislativo leyes como la 1008 de 1988, “(Del Régimen de la Coca y Sustancias Controladas), redactada con la ayuda de la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (AID) y ratificada rápidamente por el Congreso boliviano, para hacer frente al narcotráfico y a la producción de hoja de coca”( Transnational Institute,2002). Con esta ley se consideraba un

exceso al alto porcentaje de la coca producida en el Chapare y junto al plan Dignidad, impulsado por el presidente Jorge Quiroga en 1998 con el objetivo de realizar una erradicación total de los cultivos ilegales de coca, estas dos iniciativas hacen parte de un marco legislativo, que impulsará a los grupos de cocaleros organizados a la resistencia local, enfrentándose al Estado en jornadas como las llevadas a cabo en 1987, donde resalta por su crueldad la masacre de Villa Tunari, en la cual hubo varios muertos heridos y desaparecidos, así mismo son importantes hacia 1994 y 1996 la marcha por la coca, la vida y la dignidad; y la marcha por la vida y la soberanía nacional, respectivamente. Luego de este proceso de resistencia desde lo social en el ámbito local, emerge la necesidad de mirar hacia un horizonte político, buscando en un primer momento el apoyo de organizaciones de izquierda, pero debido a la marginalidad de éstas en la esfera política y a su estructura misma de conformación, los cocaleros se desvincularon e impulsaron no solo entre los campesinos sino también entre el movimiento indígena, la defensa de la hoja de coca, promoviendo una serie de reivindicaciones sociales, económicas, apelando a la soberanía nacional y a salir de ese discurso que enuncia la coca como cocaína y consecuentemente narcotráfico, defendiendo el hecho de que es ésta la hoja sagrada y representativa para la cultura andina y amazónica, así pues “la base material del movimiento cocalero y de su vasto mercado interior y transfronterizo es una economía que combina la reciprocidad con la ganancia, la redistribución festiva con una rigurosa ética del trabajo”(Rivera Cusicanqui, en Ticona,E. 2011, p.88). En este límite entre lo ancestral y el sistema capitalista, la producción de hoja de coca se convierte en un proceso que resiste al sistema hegemónico, al mismo tiempo que lo reafirma. Ahora bien como respuesta a ésta organización, emerge un nuevo sujeto político, movimiento campesino-indígena y a partir de éste surge la idea de una participación política autónoma, mediante la conformación de un “instrumento” que no tuviese las mismas lógicas de conformación y funcionamiento de los partidos políticos tradicionales y que permitiera la participación de los dos sectores, tanto el indígena como el campesino, efectivamente este instrumento es aprobado en 1994 en el VI congreso de la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia), con el nombre de Asamblea para la Soberanía de los Pueblos (ASP). En su origen el instrumento funciona como una especie de federación de

organizaciones sociales, ya que no hay diferenciación entre las organizaciones sociales de base y la estructura partidaria, pues ésta surge como extensión del movimiento social diferenciándola mucho, -como señala Komadina (2007)- de los procesos tradicionales en América Latina en donde el partido surge para a construir movimiento social, sin embargo el instrumento político va a empezar a tener fracturas debido a que las organizaciones no van a ver suplidas sus dos principales necesidades, a saber: que sus demandas particulares (del gremio u organización) sean tenidas en cuenta en la plataforma política del instrumento y que al interior de éste puedan tener acceso al poder; es así que se empieza a evidenciar una especie de clientelismo político, sin excluir el control a los funcionarios que representan las organizaciones, por parte de las estructuras de base. Por otra parte también surgen fisuras entre los líderes de las diferentes organizaciones sociales principalmente entre Evo Morales y Alejo Veliz lo que desemboca en una separación entre los que apoyaban a Morales y los que apoyaban A Veliz. Los Evistas van a crear en 1998 el IPSP (Instrumento para la Soberanía de los Pueblos) Mientras los Alejistas conservan la ASP. Posterior a esto Evo consigue que David Añez Pedraza, líder del entonces partido de izquierda Movimiento al Socialismo, le ceda la sigla de su organización (MAS) esto debido a que era esta una sigla ya reconocida como partido político por la CNE (Corte Nacional Electoral). Posteriormente en 1999 pasa a ser MAS- IPSP, pero legítimamente las organizaciones se siguen reconociendo solo como IPSP. Es así que se forma el partido que con poco más de diez años de existencia llega a la presidencia, el origen de éste ascenso lo podemos ver en las elecciones generales del 2002, cuando Evo alcanzó un segundo lugar en las elecciones presidenciales, el MAS-IPSP había logrado un gran triunfo bajo la campaña que se había articulado con éxito al concepto de soberanía nacional impregnada -como señala Hervé Do Alto (CLACSO, 2007. p. 81)- de indianismo y marxismo, con la que se consiguió un porcentaje significativo de masistas en el parlamento, pero el triunfo más importante va a venir con las elecciones de 2005,donde Evo Morales obtuvo mayoría absoluta de votos por lo que accedió a la presidencia de forma directa, cosa que no había sucedido nunca en ese ciclo de transición a la democracia, iniciado en 1982. Este hecho significativo deja de lado dos décadas de gobierno de coalición, conformados por pactos entre

partidos tradicionales que convergían en torno a un proyecto neoliberal, este nuevo plan de gobierno es mucho más amplio e incluyente; representa identidades campesinas y étnicoculturales, además de plantear una crítica de frente contra el neoliberalismo, muestra de esto es la nacionalización de los hidrocarburos , a partir de un decreto presidencial aprobado en el 2006, pensado para favorecer a la nación boliviana y no a las empresas extranjeras, estableciendo no la confiscación de inversiones sino una reformulación de los contratos. Otra ejemplo importante a este respecto tomada por el gobierno del MAS fue la negociación de petróleo con Argentina y Brasil a costos más elevados. Uno de los puntos más importantes que asumía la presidencia de Evo era la asamblea

constituyente; ésta fue propuesta por primera vez por los indígenas de tierras bajas, pero se popularizó al resto de la población en los primeros años de la década del 2000 con la guerra del agua3 y del gas4, para finalmente ser adoptada por el gobierno de Evo en un proceso que tuvo tres momentos: el primero entre agosto y diciembre de 2006, donde principalmente se discute la forma de votación para aprobar los artículos de la nueva constitución; el segundo se puede identificar en el primer cuatrimestre de 2007, en donde se da el trabajo entre comisiones para discutir puntos centrales como la visión y concepto de país, donde el oficialismo entra a jugar como una especie de contraparte al MAS con un documento análogo a la concepción de Estado plurinacional, sin embargo en un tercer momento de conclusión, finalmente se aprueba el 10 de Diciembre del 2007 la nueva constitución política, cultural, como por ejemplo: -La recuperación de los recursos naturales, para el bienestar igualitario de los y las bolivianas y sus futuras generaciones. -La limitación de la propiedad privada, contrarrestando dinámicas típicas del sistema capitalista. que da cuenta de una serie de transformaciones que ya se venían haciendo en la agenda política, de tipo económico social y

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Conflicto desarrollado en el año 2000, debido a la intención del gobierno de privatizar el abastecimiento de agua potable.
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Nombre con el que se le conoce al conflicto desarrollado en 2003, debido a la explotación y exportación a Estados Unidos Y México, de gas natural, poniendo a riesgo el abastecimiento interno.

Así mismo en torno a la hoja de coca se plantea que “El Estado protege la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social; en su estado natural no es estupefaciente. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se regirá mediante la ley.” (Constitución Política de Bolivia, 2009, articulo 384, P. 147) La constitución demarca un momento histórico de muchos cambios sociales, pero el más significativo de estos es la concepción de un Estado plurinacional comunitario, de igualdad y reconocimiento, que admite una interculturalidad como herramienta para la cohesión y armonía de y entre los pueblos como resultado de una lucha histórica de reivindicaciones de la sociedad boliviana, especialmente de las comunidades indígenas y campesinas. Es un triunfo del y para el pueblo que en su mayoría, “cerca del 62% (…)se considera indígena, (…) de origen quechua y aymara” (Valenzuela,2004, p.5), es una constitución que respeta y valora sus pueblos ancestrales, reprochando y desligándose de dinámicas coloniales, constituyendo un nuevo Estado: “Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad, complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del producto social, donde predomina la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos […] Que integra y articula los propósitos de avanzar hacia una Bolivia democrática, productiva, portadora e inspiradora de la paz, comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos” (constitución política de Bolivia.2009). Lo anterior sumado al hecho de que Evo Morales es el actual candidato a la presidencia por el MAS, para las elecciones presidenciales de 2014, demuestra que hay una aceptación y reconocimiento de este proceso, sin desconocer que hay quienes como Komadina (2007) postulan que el vínculo con la política por parte del movimiento cocalero de Bolivia, es la transición de un proceso autónomo con connotaciones descolonizadoras, movilizado bajo el poder simbólico de la hoja de coca, a un proyecto político de carácter mestizo mediado ahora por

Evo morales, que busca instaurar un gobierno federal, lo cual establece una desviación entre los principios del movimiento cocalero y los del evismo. Lo que es claro es el hecho de que el gobierno de Evo Morales es un gobierno que claramente demarca un cambio en la historia de Bolivia y América Latina, ante la implantación de modelos que vulneran la soberanía nacional, en este caso los relacionados con la legislación antidrogas inmersa en un plano económico neoliberal. Este nuevo ciclo democrático que se inaugura es característico por la supremacía de una fuerza política, un liderazgo indiscutible y el protagonismo de diversos movimientos y sectores sociales, donde los cocaleros en particular van a jugar un papel fundamental al funcionar como ente cohesionador, articulándose no solo para defender sus costumbres y poner frente la incursión de actores armados en detrimento de sus prácticas, sino también alrededor de toda la comunidad boliviana encontrando apoyo en diferentes sectores.

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