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ChortenStupa01 (1)

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Stupa – Chörten (mchod rten

)
Por Adolfo Federico © 2011
Advertencia preliminar. El presente estudio es fruto de reunir una gran diversidad de fuentes de diferentes orientaciones. Debido a ello podrán verse referencias contradictorias o ambiguas, especialmente en referencias de fechas y/o ubicaciones geográficas. En algunas he optado por afirmar las que son aceptadas en general por la tradición budista, y en otras simplemente he resaltado la contradicción. Tome el lector lo que considere mejor. A. Federico.

Orígenes de la Stupa en Oriente. Chaitya o chetiya es una palabra sánscrita para designar túmulos o acumulaciones de piedras o de tierra que los viajeros apilaban en un determinado lugar, conformando un gran mojón para indicar un camino, una distancia, un cruce de direcciones, o un lugar de poder o de respeto. Apilar rocas es una antigua especie de 'rito' que algunos consideran originario de la era megalítica (aprox. 5000 años a.C.) y no es exclusivo de Asia: aun hoy día puede observarse la difusión de esta práctica en todo el continente europeo y sus islas británicas, y también en América. En la península índica en particular, estas 'montañas artificiales' se utilizaban profusamente. La palabra Chaitya deriva de la raíz chi: amontonar, de la cual deriva también la palabra chita con la que se designa la pira funeraria –y quizás también de chitta: acumulaciones de pensamientos o sea, la mente-. Las chaityas llegaron a ser elementos muy comunes en la religiosidad védica hindú.

En lengua pali esos antiguos túmulos erigidos en India eran llamados Tupa, término equivalente a otra palabra sánscrita Stupa, (lit.: cumbre, cima, coronilla, techo, y por extensión: anudar los cabellos formando un montículo sobre la coronilla de la cabeza). En los textos del Rig Veda, el término stupa significa tallo o tronco de un árbol.

TallOvoo – Mongolia

Estos monumentos son llevados a cabo basados en la convicción de que los restos allí instalados contienen o bien 'canalizan' una energía 'psíquica' o inmaterial capaz de ayudar a los seres humanos en su desarrollo espiritual, además de traer prosperidad material y

aliviar el sufrimiento a quienes viven y/o se acercan a su área de influencia. Esta creencia al respecto de la reliquias no es solo budista sino que es compartida por todas las religiones: los judíos con el Muro del Gran Templo de Jerusalén, los cristianos con el Monte de los Olivos y otros lugares, los islámicos con la Kaaba y las tumbas de sus santos, los hindúes con sus templos que resguardan reliquias de las encarnaciones 'divinas', los taoístas con los lugares de los Inmortales, los shintoistas con esos lugares de poder en la naturaleza, etc. Cuando el budismo adoptó el stupa como su santuario característico, la chaitya evolucionó a la categoría de refugio para proteger a los meditantes, en el sentido de un espacio para albergar a los meditantes durante su práctica, en un todo diferente a monasterio –viharaque era donde vivían las comunidades de monjes lo cual recién sucedió a partir de unos 400 años posteriores a la muerte de Buda. Los hindúes utilizaban profusamente unas chaityas rectangulares delimitadas por columnas alrededor, detrás de las cuales se podía caminar recorriendo el perímetro a fin de distender el cuerpo luego de la inmovilidad de la meditación. Las primeras chaityas budistas eran simples 'refugios' individuales, de forma circular y generalmente excavadas en roca, a modo de cuevas, como celdas de aislamiento para meditaciones intensivas tal como pueden apreciarse en Ellora y Ajanta. Posteriormente las chaityas se hicieron para un grupo de meditantes e incluyeron un stupa en el centro. A medida que los stupas fueron aumentando de importancia y por ende de tamaño, las chaityas colectivas se anexaron a las viharas y ya no contenían un stupa dentro sino una simple estatua del Buda, dejando los stupas como santuarios populares.

Stupa en el interior de una cueva chaitya en Ajanta

Incluso muchas chaityas individuales fueron construidas en las terrazas de los stupas mas grandes, como puede verse en la stupa de Borobudur, Java. Las chaityas budistas más tempranas se atribuyen a Asoka, el primer emperador budista. En algunos países asiáticos surorientales, los stupa son llamados chedi (derivado de chetiya); en Sri Lanka (Ceylán) y reinos cercanos como dagoba, forma abreviada de la expresión dhatu-garbha (sánsc.: matriz de los elementos, contenedor de esencias) de donde se supone derivó la palabra pagoda; mientras que en Tíbet se los denominó chörten (T.: mchod rten, soporte del dharma), y proliferaron en todo su territorio y en países vecinos –Nepal, Sikkhim, Bhutan, etc.- pese a que el budismo entró allí doce siglos después

de Buda (s. VII d.C.). También se encuentra en forma estilizada en Japón con el nombre de gorinto –jap. 'Torre de cinco anillos'-, o gorinsotoba –sotoba es stupa- y su variante el hokyointo. No obstante tales diferenciaciones, en muchos textos budistas del canon pali, se encuentra referencia a los stupas bajo la denominación 'chetiya' o 'chaitya', debido seguramente a su carácter de monumento funerario, ya que el término para designar la pira funeraria es 'chita'.

Panorámica de las terrazas con chaityas del Stupa de Borobudur, Java.

Con el transcurso del tiempo la palabra Stupa se utilizó como término arquitectónico para designar un cierto tipo de construcción sagrada del tipo monumento funerario, que señala el lugar de enterramiento de las cenizas o de los restos de un santo o iluminado, que puede contener o no otras reliquias, u objetos rituales o imágenes 'milagrosas' o que pertenecieron a Iluminados, y cuyo objeto es obrar como un centro de devoción y respeto popular. Los arquitectos occidentales la definen como: Conjunto conmemorativo religioso construido sobre un túmulo que consta de un deambulatorio alrededor de un montículo artificial con forma de cúpula sobre una plataforma.

Se dice que las acumulaciones de piedras llegaron a ser tan altas como colinas cubiertas con tierra, y que luego fueron cubiertas con ladrillos y mas adelante con piedras pulidas tal como las primitivas pirámides egipcias que, comenzaron siendo de adobes hasta evolucionar a las grandes de piedra caliza-, mientras que en su interior permanecía el recipiente original con las cenizas de algún personaje relevante, como un héroe, o un santo, o un rey. El enterramiento de las cenizas solía acompañarse de algunos objetos personales. Mas adelante en el tiempo fue cubierta con una pequeña construcción, de manera que los restos quedaron dentro, protegidos de las inclemencias del tiempo: de un amontonamiento de piedras pasó a ser un monumento funerario y conmemorativo, con una cúpula que solía contener reliquias y ofrendas.

Stupa de acumulación de piedras, adornada con banderas de oración

Hasta ahora nadie tiene una respuesta certera respecto al origen de la forma de las stupa. Una aventurada hipótesis dice que, en principio, fueron los 'tornillos' de madera destinados a elevar las aguas subterráneas de los pozos, enclavados en la boca de los mismos, en torno a los cuales un animal atado daba vueltas: el desgaste del suelo llevaría a la forma primitiva del perímetro o contorno circular de la cúpula de una stupa. Otra hipótesis es que se construyen artificialmente estas 'montañas' como centros de poder, o para resguardar el poder de ciertos objetos. En el transcurso de los años, el stupa ha adoptado varias formas, a veces muy distintas la una de la otra, lo cual hace casi imposible reconocer que provienen de un mismo origen. Hay stupas hechos de ladrillo y otros hechos de piedra, algunos incluso hechos con metales preciosos, tales como oro y plata, y con joyas incrustadas. Algunos stupas son tan grandes que se tardaría unos diez minutos en dar la vuelta a su alrededor y otros tan pequeños que es posible sostenerlos en la mano. Los stupas primitivos no tienen vedika, toranas, harmika y yashti-chatras, y su domo es de curva suave, no hemisféricos como los stupa posteriores (estos elementos se explican mas adelante).

El Stupa en la tradición budista. Un gran número de textos budistas atribuyen al propio Buda ( 6 2 3 - 5 4 3 o 5 6 3 4 8 3 a . C . ) la elección de utilizar el stupa como monumento religioso. El pergamino chino Hsuan tsang habla de una de estas tradiciones: “El Buda tomó sus tres mantos, dobló cada uno en cuadrado y los dispuso sobre la tierra empezando por el más grande y terminando con el más pequeño. Después tomó su vasija de mendigar alimentos y la colocó boca abajo, encima de sus mantos y entonces dijo: “se ha hecho un stupa”. Además, Buda estableció qué hacer con ellos: “Así Ananda, como tratan a los restos de un rey de reyes, así deben tratar los restos de Tathagata. Donde se cruzan cuatro grandes caminos, el stupa debe ser construido al Tathagata y quien quiera que deposite sus perfumes, pinturas o haga postraciones o convierta su presencia en un corazón en calma, que obtengan provecho y gozo”. Según el texto MahaParinirvanaSutra, al ser preguntado el Buda respecto de lo que debiera hacerse con los restos del Maestro cuando este hubiera muerto, él habría recomendado construir stupas para guardar las reliquias. Sus discípulos intrigados naturalmente preguntaron qué forma debería tomar este monumento. En respuesta el Buda no dijo nada, sino que hizo una demostración práctica. Tomó un extremo de su túnica amarilla y la plegó por la mitad varias veces hasta formar un cubo. Luego tomó su escudilla de mendigar -que tradicionalmente era un cuenco semiesférico-, la volvió al revés, y la colocó encima de la túnica plegada. “Hagan el stupa como esto. Los restos del Buda Gautama, como de otros Budas, debieran cubrirse con estos túmulos”, dijo. Desde ese entonces hasta hoy, cualquiera sea su ubicación geográfica, la forma básica del stupa tiene este carácter elemental: un cubo de base y una semiesfera arriba. Así, las primitivas stupas budistas seguramente se iniciaron con un montón de piedras apiladas en cuyo centro fueron colocadas las reliquias de Buda Gautama. En otra historia de los sutra se advierte sobre un aspecto particular en la construcción de stupas. Las reliquias del fallecido Shariputra, uno de los

discípulos más cercanos de Shakyamuni, fueron ubicadas en la casa de un discípulo laico para su veneración. Un día este laico salió y dejó cerrada la puerta, contrariando a los devotos que llegando al lugar no pudieron entrar a adorar las reliquias. Cuando esto fue llevado a la atención de Shakyamuni, él estableció que para alojar las reliquias de Shariputra debería construirse como un relicario externo, para que todas las personas pudiesen tener libre acceso en cualquier momento. Buda describió su construcción como teniendo escalones gradualmente ascendentes, una base con forma de cubo, un domo o techo de jarrón, una harmika cuadrada encima –como una habitación para que resida una deidad-, y un alto remate para poder ser visible desde lejos, llegando de ese modo a ser santuarios sellados permanentemente accesibles. Siendo monolitos cerrados sobre reliquias, la práctica devocional consistía en caminar alrededor y por fuera de ellos repitiendo oraciones en honor a Buda y los Iluminados, como mínimo tres vueltas. Previamente se habrían formulado deseos personales o intención, como si se encontrase frente al Buda mismo, considerando que los deseos que se formulan cerca de un stupa pueden hacerse realidad en poco tiempo y llevar su influencia beneficiosa a la vida diaria.

Stupas que rodean el templo Mahabodhi en Bodhgaya, India.

Desde la muerte de Sidharta Gautama (siglo VI a.C.), los seguidores de Buda se dedicaron a construir y venerar stupas. En aquel entonces no existían templos ni imágenes; los budistas laicos no meditaban ni se iban a vivir a la jungla o a la montaña como los monjes. Además de la 'recta conducta', la otra única práctica religiosa que podían hacer eran las ofrendas en los stupas y venerar las reliquias. Mayor mérito religioso –y prestigio social- obtenían al construirlas. De esa manera podían mantener vivo el recuerdo del Buda y el ejemplo que él había dado. Debido a esta circunstancia los stupas tuvieron un gran desarrollo y proliferación, llegando a convertirse en importantes centros de veneración por ser considerados como monumentos en honor del propio Buda. El rey Suddhodana, padre del Buda, en Lumbini –hoy Rummindei -, construyó durante la vida de Gautama el primer stupa de la historia budista, acorde a las instrucciones del propio Buda. El segundo, aun en vida de Shakyamuni, debe haber sido el de su discípulo Shariputra, respecto a cuya construcción el propio Buda estableció muchas de las características de los stupa. Los siguientes stupas fueron siete de los ocho que recibieron los restos del parinirvana de Buda -el de Lumbini ya estaba construido-. Durante cientos de años después de la muerte del Buda, la construcción, decoración y veneración de los stupas fueron las principales prácticas religiosas del laicado. La práctica de erigir stupas comienza a expandirse con el budismo mahayana y el emperador budista Ashoka en India, y llegando al siglo II d.C., los monumentos fueron siendo más elaborados, aunque manteniendo sus elementos principales distintivos. Ashoka

está considerado como el principal impulsor de la propagación de este tipo de construcción. Según la tradición, ordenó la construcción de cerca de 84.000 stupas en los lugares más significativos del imperio, aunque se cree que esta cifra es más simbólica que real. En posteriores etapas, sobre todo durante las dinastías Shunga y Andhara, muchos de los antiguos stupas fueron recubiertos con bloques de piedra, que con frecuencia eran talladas ilustrando la vida de Buda. Por el éxito que tuvieron todos estos monumentos como centros de peregrinación, llegaron a congregarse grandes masas de creyentes. Especialmente en las grandes stupas se hizo necesaria la delimitación de algún espacio adecuado para hacer la circunvalación (pradakshina) del monumento. Para ayudar a ordenar los masivos pradakshina en los grandes stupas, se adosó en torno del stupa un deambulatorio externo (védika) –una simple vereda alrededor de la construcción principal- con sus cuatro puertas (toranas) para el acceso orientadas a los cuatro puntos cardinales, dentro de un recinto cuadrangular. En ese camino en torno al exterior de la stupa se recitan plegarias y se medita caminando a su alrededor, dejando siempre la construcción a venerar a la derecha. Circunvalar o circumambular es el acto de andar alrededor de algo. Es un ritual que forma parte de las prácticas de numerosas religiones y creencias, considerándose que los más antiguos fueron alrededor de un fuego ritual -o de cualquier otro símbolo ‘vertical’, ‘solar’, o ‘fálico’ como se dice hoy día- tal como una montaña, un peñasco, o un árbol. Este acto es considerado como una forma de rendir homenaje, e implica dar vueltas alrededor del fuego presentando siempre al costado derecho del cuerpo, el costado ‘solar’, -hoy diríamos: dar vueltas en el sentido de las agujas del reloj- con el objeto de imbuirse de la energía espiritual. Y debido a que, desde la visión tántrica, la mujer tiene su costado ‘solar’ en su izquierda, debiera hacerlo a la inversa, en sentido anti-horario. Así, dar vueltas alrededor de lo venerado se desarrolla como una práctica que imita el sentido en que las estrellas circundan el firmamento del cielo, que refleja el movimiento del sol, de las siempre cambiantes estaciones y de la rotación de los planetas. El devoto debía acercarse desde el este, y rodearla hacia la dirección sur (sánsc.: dakshina) continuando de forma que siempre el monumento quedase a su costado derecho, hasta llegar nuevamente al punto de entrada. Esto es el pradakshina (sánsc.) conservado por la tradición hindú: circum-ambular el lugar sagrado (que originalmente se hacía alrededor de un fuego sagrado y luego se extendió a todo objeto o construcción sagrada) teniéndolo siempre a la derecha. Esta circunvalación debe hacerse un mínimo de tres vueltas. En el hinduismo es practicada la circunvalación pradáksina alrededor de templos o imágenes de los dioses, o un lugar ‘mágico’ –p.ej.: una montaña (Kailash), u otro lugar-. El budismo también conservó el pradáksina -llamado Khora en Tíbet-, que en resumen es dar vueltas alrededor de una deidad, de un Buda, de una figura que lo representa, de un stupa, de un templo o de un lugar de peregrinación. La religión tibetana Bön (los Bonpo) preconiza el acto de Khora en sentido inverso. Como monumentos para la paz en el mundo, construir un Stupa es considerado una forma muy poderosa de purificar el karma y los oscurecimientos, y de acumular un enorme mérito, por ello llegaron a convertirse en centros de peregrinación. Una de las metas como seres humanos conscientes es proteger a aquellos que lo necesitan. Colaborar de alguna manera en la construcción de un stupa, es aportar el propio "ladrillo" a un esfuerzo conjunto para la realización de esta meta. La influencia espiritual de los Stupas es enorme. Las personas que los veneran, las que participan en su construcción, las que viven o simplemente transitan en su proximidad, encuentran en ellos una fuente de paz, felicidad y prosperidad.

Stupas con las reliquias de Buda Cuando Buda se apercibió que su muerte era inminente, dio instrucciones sobre la disposición de su cuerpo. Dijo que su cuerpo debía ser cremado, y las reliquias divididas y colocadas en cuatro monumentos diferentes. Estos monumentos debían ser erigidos en los lugares que marcaron hitos importantes en el viaje a la Iluminación de Buda. El Buda pasó la mayor parte de su vida en el reino de Magadha y otros reinos cercanos, por lo cual los primeros stupa construidos están todos en el noreste de la India de entonces. 1). Lumbini –hoy Rummindei-, cerca de Kapilavastu –Kapilavatthu-. Lumbini (sánsc.) significa Amada, y es el nombre de la esposa del rey Suprabuddha de Devadaha, reino anterior al de los Sakya. Posteriormente se llamó Rummindei, el nombre de la esposa del rey Anjana de Devadaha. Lumbini fue el lugar de nacimiento de Buda. Cuando el Buda nació, se cuenta que dio siete pasos hacia cada una de las cuatro direcciones (Este, Sur, Oeste y Norte), las cuales simbolizan los Cuatro Inconmensurables: amor, compasión, alegría y ecuanimidad. Hoy día, Lumbini queda en el distrito Rupandehi, cerca de la antigua ciudad Kapilavastu (Bhairahawa, Piprahwa, Siddhartha Nagar) al sudoeste de la region Terai del actual Nepal, en las primeras estribaciones de la cadenas montañosas de Churia (Chure) y Siwalik en los Himalayas. 2). Vaishali (Vesali), en el reino de Maghada -hoy estado de Bihar-, India: Donde Buda logró la iluminación bajo el árbol bodhi -abhisambuddha bodhi mahacaitya, abhisambodhi: iluminación-. En Vaisali el Buda realizó sus más extensas meditaciones, pasó dos retiros de la estación de lluvias con sus monjes (el quinto y el cuadragésimo quinto), y en este lugar estableció la Bhikkhuni Sangha –la sangha de mujeres-. También aquí anunció la proximidad de su muerte. 3). Sarnath –Saranganatha- distrito de Varanasi –Benares-, hoy estado de Uttar Pradesh: Además de ser el lugar elegido por el Buda Sakyamuni para transmitir su primera enseñanza, en Sarnath se constituyó su Orden de Monjes, la Noble Sangha, manifestando así por primera vez al mundo las Tres Joyas: Buda, Dharma, Sangha. Además de los cinco primeros Arhats, el Buda ordenó como monjes a otros habitantes de Varanasi, sesenta de los cuales se convirtieron también en Arhats y los envió en todas direcciones para expandir el Dharma: “Marchad para beneficio de muchos, la felicidad de muchos, por compasión hacia los seres del mundo, para beneficio y felicidad de dioses y humanos. Que no haya dos entre vosotros que tome el mismo camino”. La Rueda del Dharma girará de nuevo en Sarnath durante el siguiente ciclo cósmico, pues allí se establecerá Ketumati, la capital del reino espiritual del futuro Buda Maitreya. 4). Kushinagara o Kusinara, Uttar Pradesh, India -cerca de la frontera con Nepal-: El lugar donde Buda manifestó la muerte (mahaparinirvana). Para Ananda, Kusinagar sólo era una “despreciable aldea de zarzas y barro en medio de la jungla”. Pero, el Buda la contempló como Kushavati, ciudad del rey Kusha, el hijo de Rama –o de Iksvaku en otras versiones-, que fuera el famoso rey de Ayodhya de los relatos épicos del Ramayana y primer ancestro del clan Sakya. Allí Buda murió durante siete existencias anteriores, por lo que era natural que Buda eligiese la cuna de sus antepasados para integrar y trascender su estirpe. A la muerte del Buda, se le rindió tributo de veneración a su cadáver durante siete días. Luego su cuerpo fue envuelto en 500 vueltas de tela nueva, se depositó en un sarcófago de hierro lleno de aceite y mantequilla, y este fue colocado sobre una pira funeraria hecha de numerosas clases de maderas aromáticas. La cremación de Buda estuvo a cargo de los integrantes de uno de los clanes Malla con capital en Kusinagara quienes intentaron prender fuego a la pira aunque no encendió hasta que llegaron 500 monjes budistas –según el propio Buda había profetizado-, conducidos por otro de los discípulos de Buda: Maha Kassapa, quienes veneraron el cuerpo de Buda. El cuerpo del Buda había probado ser incombustible al fuego ordinario, pero una llama divina vino desde su interior y la pira empezó a arder espontáneamente, ardió durante siete días y redujo a cenizas su cuerpo terrenal. Cuando las llamas bajaron, los discípulos laicos del Buda buscaron con reverencia

entre las cenizas los fragmentos de huesos que fueron objeto de veneración durante otros siete días con danzas, cánticos y música, y con guirnaldas y perfumes. Los monjes posiblemente tuvieran la ecuanimidad suficiente para prescindir de recuerdos físicos de su maestro, pero los discípulos laicos tenían el deseo humano –si es una debilidad, quizás sea una que puede perdonarse– de preservar toda reliquia que quedase. El rey Ajatasattu -Ajatashatru, hijo del rey Seniya Bimbisara de Maghada-, enterado de la muerte de Buda y que su cuerpo había sido incinerado, propuso construir un stupa sobre los restos. También invocaron sus derechos a recibir los restos del Iluminado y construir un stupa los licchavies, los sakiyas, los bulis, los koliyas y los dos clanes mallas, así como un brahman de Vethadipa. A punto estuvo de provocarse una guerra entre los clanes principescos que se disputaban las reliquias del Buda, que eran más en número, que las cuatro partes en que originalmente habrían de dividirse. Afortunadamente, el brahmán Drona, otro discípulo de Buda, medió entre ellos, recordándoles que “es la renuncia lo que caracteriza la enseñanza del Buda y no es correcto luchar por conseguir los restos del mejor de los humanos”. Así, aceptaron su propuesta de repartir las sarira “unidos en armoniosa y pacífica amistad” entre los ocho reclamantes de partes y, en consecuencia, los restos se dividieron en ocho partes, aparte de la urna de hierro y los rescoldos de la cremación que conformaron otras dos partes de reliquias, edificándose los stupas en los respectivos territorios de los reclamantes. De ese modo se construyeron los primeros diez estupas, esparcidas por los reinos budistas del noreste de la India: Buda enseñó físicamente en ese entorno. Posteriormente, con la expansión de su enseñanza, la práctica de construir stupas se generalizó en todos los territorios budistas. Los primeros diez stupas conteniendo reliquias de Buda –acorde al Mahaparinibbana Suttafueron: los ocho realizados por los grandes reclamantes -el rey Ajatasatru de Magadha, los Licchavis de Vaisali, los Sakyas de Kapilavastu, los Mallas de Kusinagara, los Mallas de Pava –muy cerca de Kusinagara-, los Bulis de Allakappa –lugar un poco al norte de Vaisali-, los Koliyas de Ramagama –a 21 km de Lumbini, en camino a Rajagaha- y un Brahman de Vethadipa –Vetadvipa, luego Vishnudvipa, cercano a Allakapa--; y otros dos más que se construyeron inmediatamente después de su muerte, uno levantado por Drona sobre la urna de hierro que contuvo el cuerpo en la cremación y donde fueron reunidos sus restos para repartir –no se establece el lugar-, y el último construido por los Moriyas de Pipphalavana sobre los restos de carbones de la pira funeraria. De estos diez, tan sólo dos urnas con sarira del Buda Sakyamuni se conservan en la actualidad: la del clan Sakya enterrada en Piprava, Rummindei (Lumbini, Nepal), y la del clan Licchavi en la ciudad de Vaisali (donde nació Mahavira: 549–477 a.C.) del reino de Maghada, -hoy es el estado de Bihar, nombre que es una deformación de vihara-, en India. Los stupa con reliquias posteriormente se convirtieron en puntos focales para la construcción de los primitivos vihara o monasterios budistas. La elección de los ocho stupas principales del budismo conmemorando episodios relevantes de la vida de Buda, no son todos los stupas originales, y es considerada como una leyenda instituida en tiempos del rey Ashoka, en cuyo interés estaba el desarrollo del culto a los stupas como un modo de mantener vivo el recuerdo del Perfecto. Los stupa designados por Ashoka fueron tomados como prototipos para hacer otros stupas acorde a la expansión de las enseñanzas budistas. En las tradiciones tibetanas se ha adoptado el criterio de Ashoka y por ende los prototipos de stupas siguieron esos hechos considerados los más importantes en la vida de Buda.

Mapa del noreste de India en época de Buda

1. Stupa del Nacimiento –Buddha jati-. Papung chorten (theg gsum chos 'khor pad spungs mchod rten che) o proliferación de lotos Construido en Rummindei –hoy Lumbini-, cerca de Kapilavastu –Kapilavatthu-, hoy día Nepal. Su construcción fue emprendida por el rey de los Shakya, Suddhodana, padre de Buda, cuando el Buda aun vivía. Conmemora el lugar del nacimiento del Perfecto.

Stupa de Lumbini

2. Stupa de la Iluminación o de la Victoria sobre Mara (Abhisambodhi Stupa o Janchub Chorten -byang chub mchod rten-. (Skt. abhisambuddha bodhi mahacaitya; Tib. mngon par sans rgyas byang chub mchod rten che) Construido por el rey Ajatasatru, hijo de Seniya Bimbisara de los Licchavis, en Rajghir – Rajagaha, o Rajagriha-, ciudad capital del antiguo reino de Maghada del clan Licchavi –el reino mas extenso del norte de la India, hoy Bihar-, donde ya su padre Bimbisara había ofrendado a Buda y sus monjes, un lugar de retiro (Veluvana Ramaya o ‘los claros con canales de bambú’ y el Pico del Buitre –Gridhrakuta (Gijjhakuta)-). A orillas de los bancos del río Nairanjana, se levantó el complejo hoy conocido como Bodhgaya, tal como fuera descripto por el viajero chino Hiuen Tsang, en memoria de cuando Buda, a sus 35 años, logró conquistar al demonio Mara y superar las tentaciones mundanas.

Kolhua Buddha Stupa en Vaisali

3. Stupa de la Reconciliación o de la Unión. Yendum chorten (byang chub snying po rbdud btul mchod rten che) –yen: celos, dum: detener; equivalente a rbdud btul-. El rey Ajatasatru también construyó este otro stupa en las afueras de Vaisali (Vaishali o Vesali, Magadha –hoy Bihar-, India). Fue levantado en recuerdo del lugar donde Buda logró la reconciliación de los desacuerdos surgidos entre sus monjes, promovido por su primo y cuñado Devadatta. Allí, Buda y sus monjes pasaron 5 estaciones de lluvia en los retiros segundo, tercero, cuarto, décimo séptimo y el vigésimo después de su Iluminación. 4. Stupa del Primer Giro de la Rueda de la Ley –dharmacakra pravartana-, la primera enseñanza, o las muchas puertas auspiciosas. Gomang chorten (tib: bkra shis sgo mang sku bltams mchod rten che) El Dhamek Stupa fue construido en Mrgadava, el ‘Parque de los Ciervos’ en Sarnath Saranganatha- distrito de Varanasi –Benares-, Uttar Pradesh, siendo según algunos, uno de los stupa más antiguos que se conservan. Conmemora la primera enseñanza de Buda a sus cinco compañeros ascetas del bosque, y se caracteriza por las muchas puertas o salidas que brinda su enseñanza.

Dhamek Stupa, Sarnath, India.

5. Stupa de los Milagros que agradaron a dioses y hombres. Chethul chorten (lha mi'i yid tshim cho 'phrul bstan mchod rten che) Construido por el clan Licchavi bajo el rey Prasenajit de Kosala, en la foresta de Jetavana cerca de Sravasti –Savatthi-, capital del reino de Kosala (hoy es el distrito Gonda en el estado de Uttar Pradesh), en recuerdo de cuando Buda, a sus 50 años, venció allí a los thirthikas –sabios y poderosos magos, maestros de otras sectas que pretendían desvalorizar las enseñanzas de Buda-. La ciudad de Sravasti debe su nombre a haber sido fundada por el rey Sravast de la dinastía solar. En pali es Savatthi, de Sabban atthi: hay de todo, variedad y abundancia, en referencia a las riquezas de esta ciudad. Buda pasó en Sravasthi 25 vassa –tib. yarne, retiros de la temporada de lluvias- y allí fueron pronunciados la gran mayoría de los sutras (70%). También en vida del Buda se conformó allí una comunidad de monjas y otra de monjes –el monasterio Pubbarama levantado por Visakha-, y se consagró un árbol de Iluminación –Ananda Bodhi- con una función similar al árbol Boddhi de Vaisali. 6. Stupa del Descenso desde Tushita –tib. Gaden-. Lebab chorten (ston mchog dga' ldan lha las babs mchod rten che) Construido en Sankashya (hoy en el estado de Uttar Pradesh) por su discípulo Kashyapa, en recuerdo del episodio en que Buda, a sus 42 años, pasó un retiro de verano en el cielo Tushita o Trayatrimsa: ‘el cielo de los 33 dioses’ –un espacio en una dimensión diferente a nuestro mundo- donde fue a dar enseñanzas sobre el renacimiento a su madre que había renacido allí, y luego regresó a este mundo. 7. Stupa del Parinirvana. Myangdei chorten (srid zhir mi gnas myang 'das mchod rten che) Conmemorando el apaciguamiento de la existencia y del nirvana, fue construido en Kushinagara –Kusinara- por uno de los dos clanes Malla, conmemorando el lugar donde el Buda manifestó la Muerte o Parinirvana, a sus 80 años.

Templo con imagen del Buda Yacente, Kusinagar, Uttar Pradesh, India

8. Stupa de la Victoria Completa sobre Mara –la muerte-. Vijaya Stupa, Namgyal Chorten (nye zho kun las rnam rgyal mchod rten che) Victoria sobre todos los infortunios. Construida para recordar cuando el Buda contrajo una seria enfermedad y estaba al borde de la muerte. Uno de sus devotos laicos, de nombre Tsundra, le pidió que siguiese con vida, a lo cual el Buda accedió, prolongando su vida por tres meses… simboliza la victoria de Buda y de su enseñanza por sobre la enfermedad y la muerte. Las fuentes tibetanas

afirman que este stupa fue construido en Vaisali (aun cuando allí estaba el Janchub chorten…) Mahakassapa advirtió que las reliquias desaparecerían y para evitar su desaparición, veinte años después de la muerte de Buda, 483 a.C., Ajatasattu de Maghada retiró las reliquias de siete de los ocho –o 10- stupas. No pudo retirar las custodiadas por los Naga en el stupa de Ramagama, mientras que los otros siete estaban custodiados por humanos. Ajatasattu las distribuyó entre los nuevos stupas que se habían construido. Esto luego fue atribuido a Asoka –circa 250 a.C.-, afirmando que las repartió en 84000 lugares aunque parece cierto que fue Ajatasattu. Posteriormente se construyeron otros stupas que ya no contenían reliquias de Buda sino de maestros que alcanzaron la realización, y, según se decía, en su maciza construcción era donde un maestro, una vez muerto, fusionaba su estado de iluminación con lo edificado, por lo cual se considera que los stupas quitan obstáculos y promueven la paz. Los 8 Prototipos de Stupas tibetanas. Cada uno de los ocho tipos de stupa se construye de acuerdo con instrucciones precisas en su diseño y sus proporciones exactas son cuidadas en forma estricta. En los siglos XVIII y XIX, algunos tibetanos como Jigme Lingpa y Jamgon Kongtrul Lodro Thaye en particular, establecieron los planos de construcción definitivos conocidos como tikse, palabra tibetana referente a proporción. Este tikse codifica los esquemas arquitectónicos para los ocho tipos diferentes de stupas, representando eventos clave de la vida de Buda, esquemas que han ido pasando de una generación a otra como los planos fundamentales para la construcción de un stupa. 1) Papung Chorten, 2) Jangchub Chorten, 3) Gomang Chorten, 4) Chöthül Chorten, 5) Labab Chorten, 6) Yendun Chorten, 7) Namgyal Chorten, 8) Myangday Chorten

Stupa de los Lotos: llamada también Stupa del Nacimiento del Sugata, fue edificada por primera vez por el padre de Buda, el rey Suddhodana, en Lumbini, durante la vida de Gautama. Simbolizando el nacimiento del Buda, se caracteriza por tener cuatro escalones circulares que están decorados con diseños de pétalos de loto entre la base y la cúpula.

Stupa de la Iluminación, (Chang Chub Chorten) o de la Superación de Todos los Obstáculos, fue edificada en Rajagriha por el Rey del Dharma -Dharma RajaBimbisara, en honor al Logro de la Iluminación, esto es, la victoria de Sakyamuni sobre las huestes de Mara bajo el Árbol Boddhi. Representa la eliminación de los últimos velos de obscurecimiento y obstáculos de la mente de Gautama en la noche previa a su Iluminación. Se caracteriza porque los cuatro escalones entre la base y la cúpula llevan un ligero saliente hacia arriba.

Stupa de las Puertas, o de la Sabiduría, fue edificada en el Parque de los ciervos en Sarnath, cerca de Benares, en conmemoración de la Primera Enseñanza de Buda a los cinco discípulos mendicantes: las Cuatro Nobles Verdades. Cada uno de los cuatro escalones está decorado con muchos marcos de puertas, que representan los numerosos caminos de las enseñanzas de Buda.

Stupa de los Milagros, o de la Conquista de los Tirthikas, fue construida en Shravasti por la tribu de los Lichavi, conmemorando los milagros que realizó Buda para hacer comprender los erróneos puntos de vista de la gente del lugar. Se caracteriza porque los cuatro escalones tienen una proyección central en cada lado.

Stupa del Descenso del Cielo Tushita. El Cielo Tushita, morada del Señor de la Compasión, es de donde desciende Buda al vientre de su madre y por ende al mundo. Allí vuelve el Buda a enseñar sobre el Renacimiento, a su propia madre Maya quien habiendo muerto a poco de dar a luz, había renacido en este cielo –uno de los 33 cielos-. Fue edificada por los su discípulo Kashyapa en Sankasya en agradecimiento por el regreso del Buda a este mundo, en ese lugar. Se caracteriza porque los cuatro escalones tienen una proyección central en cada lado, y en cada proyección hay una triple escalera de 33 escalones, que representan las escaleras para ascender a los reinos celestiales, o a Tushita en particular.

Stupa de la Reconciliación, o de la Unidad. Devadatta, el primo de Buda, provocó enfrentamientos en la comunidad de Rajghir, y el Buda logró que esas facciones se reconciliasen. Fue construida por los habitantes de Rajghir en celebración de este hecho. Aquí los cuatro escalones son octogonales, por lo que resultan 32 escalones en lugar de 16.

Stupa de la Victoria. Fue edificada en Vaisali, supuestamente por mano de seres celestiales, en conmemoración a que Buda accediera al pedido de un devoto laico de nombre Tsundra, y prolongara Su vida por tres meses. Se caracteriza porque de los cuatro escalones, los tres superiores son circulares y sin adornos.

Stupa del Nirvana. Fue edificada por la tribu Malla de Kushinagara, lugar donde Buda manifiesta Su muerte o Parinirvana. La cúpula no tiene los cuatro escalones, y tiene la forma de una campana, la cual simboliza la Sabiduría Completa del Buda.

Hay un Noveno Tipo de Stupa que no es mencionada en los Sutras: el Stupa de Kalachakra. Cuando Buda en el Pico de los Buitres al norte de la India propagaba El sutra de la Prajnaparamita (La perfección de la sabiduría), al mismo tiempo se estaba

manifestando como Kalachakra en Dhanyakataka, Amaravati, Andhra Pradesh, distrito Guntur, al sur de la India, y de ese modo puso en marcha las cuatro clases de tantra. El antiguo Stupa Dhanyakataka es el más antiguo de todos los Stupas de la clase Kalachakra y está emplazado en el lugar donde el Buda histórico, de acuerdo a la transmisión oral del Vajrayana, reveló por primera vez el tantra de Kalachakra. Fundamentado en las supremas enseñanzas de Buda expresadas en el tantra no-dual del Maha-Anuttarayoga, también conocido como “La Rueda del Tiempo” o Kalachakra, refiere a los aspectos externos, internos, y alternativos (traducido también como secretos). Los aspectos externos tratan de cosmología, astronomía, y astrología; los aspectos internos tratan del sistema energético interno –canales, chakras, tigles, etc.- que interrelacionan el cuerpo y la mente; los aspectos alternativos tratan de la práctica meditativa en Kalachakra. Este stupa tiene gran poder protector. En los espacios internos se delimitan diferentes niveles demarcados por mandalas de diferentes deidades. Si se considera que el mandala de Kalachakra contiene 720 deidades, cualquier persona puede entender la complejidad de su construcción.

Dhanyakataka Stupa –del tipo Kalachakra- en Amaravati, India

Categorías o clases de stupas No todos los stupas contienen reliquias o un único tipo de ellas. También es cierto que no todas las reliquias se conservan en stupas. No obstante, un stupa está ‘cargado’ de energía por las poderosas ceremonias realizadas por los practicantes. Hay tres tipos de stupa de acuerdo a los maestros zatathakatha (1) Saririka Cetiya, stupas con partes del cuerpo de Buda; (2) Paribhoga Cetiya, stupas con objetos propios y utilizados por Buda, tales como ropas, sombrillas, calzado, etc., incluso el árbol Boddhi es considerado aquí; y (3) Uddissaka Cetiya, stupas con objetos construidos o confeccionados en memoria del Señor, tal como imágenes de Buda pintadas, esculpidas en mármol u otras piedras, o en bronce u otros metales, o en madera, y también escritos con Sus enseñanzas, sobre todo si están escritos sobre placas de oro, plata, o bronce, todo lo cual es adorable en sí mismo –y son objetos que pueden considerarse stupas en sí mismos-. Un grupo de maestros Dika las clasifican como: (1) Paribhoga Cetiya- stupas con objetos utilizados por Buda (2) Dhatu Cetiya- stupas con reliquias de Buda tales como cabellos, dientes, huesos. (3) Dhamma Cetiya- stupas con escrituras del dharma de Buda Teniendo en cuenta las cualidades de las reliquias, se consideran cuatro categorías: (1) Los dhātu-chaitia o saririka, stupas construidas sobre reliquias de Buda o de un Iluminado. (2) Los paribhoga-chaitia o paribhogika, stupas construidas sobre objetos que pertenecieron a Buda o a un Iluminado.

(3) Los dharma-chaitia o votos de dharma, stupas construidas por el deseo de ganar méritos religiosos y entonces contienen imágenes de Buda o deidades, sobre textos de la doctrina budista, preferiblemente grabados en placas de oro, plata, o bronce –reliquias de la mente-. (4) Los uddeshika-chaitia o auddesika, stupas que tienen la función de santuario conmemorativo de incidentes de la vida de Buda o de sus anteriores encarnaciones y su parte principal es la exterior, tallada en piedra con diversos relatos aunque suelen contener imágenes y escritos –reliquias de la acción-. Algunos maestros Athakatha las categorizan en cinco tipos: (1) Paribhoga Cetiya- stupas con objetos utilizados por Buda (2) Dhatu Cetiya- stupas con reliquias de Buda tales como cabellos, dientes, huesos (3) Dhamma Cetiya- stupas con escrituras del dharma de Buda (4) Uddissaka Cetiya- stupas con objetos construidos o confeccionados en memoria de Buda (5) Pada Cetiya- stupas con las huellas del Buda Simbolismo budista en los stupa. En una visión integral, la construcción de cualquier cosa, desde una casa hasta un monumento, precisa satisfacer las necesidades del hombre tanto físicas como metafísicas. Como toda expresión artística, deberá ser elaborada de un modo tal que sea posible ver y hasta sentir el mundo fenoménico relacionado con el espiritual. La arquitectura, siendo por naturaleza tridimensional, es perfectamente capaz de actuar como una metáfora, toda vez que cualquier construcción está arraigada en el mundo fenoménico, y gracias a su aspecto y formas induce a captar los niveles no físicos. El diseño básico de un stupa ha sido descripto como una “geometría celestial o sagrada”. Sus formas simétricas corresponden a los movimientos del sol, luna, tierra y los ritmos cíclicos del universo. Desde que se planifica una stupa, es orientada cuidadosamente a las cuatro direcciones fundamentales del espacio: “el cruce de cuatro grandes caminos” al que Buda se refirió en sus instrucciones originales. La forma exterior de los stupas varía según la región en la que sean construidas. En el Oriente de Asia han evolucionado ganando monumentalidad y altura. En Tíbet las bóvedas semiesféricas tienen forma de un bulbo mientras que en Sri Lanka y en Myanmar –Birmaniase asemejan más a una campana. En Indochina –Vietnam, Laos- tienen forma de flecha y en Bután y Nepal son decoradas con unos ojos pintados. Un stupa en el budismo es esencialmente la forma más temprana –aprox. 2500años- de imagen de un Buda sentado en meditación, construido a fin de conmemorar su presencia, su enseñanza, marcar importantes sucesos de su vida, los lugares sagrados donde esos sucesos ocurrieron, y para alojar sus reliquias, así como también las de sus discípulos más espiritualmente avanzados. No obstante, sus aspectos simbólicos se desarrollaron de tal manera que su significación como simple tumba o relicario se modificó profundamente, volviéndose un símbolo de múltiples propósitos, un tesoro de conocimiento sobre los fenómenos, el universo, la naturaleza de la mente, y el camino que lleva al estado de pleno desarrollo o iluminación. Para los budistas de hoy, el Stupa representa la mente iluminada de Buda, el Dharmakaya, y cada área del Stupa muestra alguna parte del camino de la Iluminación. Elementos constitutivos de un stupa: visión simple. Considerando los aspectos externos de la enseñanza, la imagen un Buda sentado, la base son las piernas de Buda, el domo es su torso, y para representar la cabeza es agregada una segunda estructura: una especie de ‘terraza’ circular en las primeras, y una forma cúbica en las posteriores, ubicada entre el domo y la punta cónica. Este cubo conocido como harmika (muralla cuadrangular) es exactamente el lugar donde los ojos de Buda deberían estar. Esto puede verse representado en las típicas stupas de Nepal donde, sobre cada muro del harmika, se pinta un par de ojos. Por sobre la harmika está la punta cónica y sus

remates que representan el usnisha o protuberancia craneal de los Budas, que por otra parte es lo que propiamente significa el término stupa: rodete de cabello sobre el cráneo. Así, un stupa se construye esencialmente con cinco partes, enhebradas todas sobre un ‘árbol de la vida’: Una base cuadrada. Una bóveda semiesférica o domo. Una punta cónica que nace en una especie de terraza o un cubo arriba del domo. Un cuenco al tope de la punta cónica, considerado luego como luna creciente. Un disco solar. El árbol de la Vida (tib. sog shin, sáns.: yashti) es una doble columna que proporciona la estabilidad necesaria a la construcción. Ubicado verticalmente en el centro del stupa, este eje es colocado como punto de partida en su construcción ya que el resto se monta a su alrededor, y corre desde la base de la bóveda hasta el extremo superior de los discos del sol y de la luna en la cima o tope. Representa la columna vertebral del Buda, cuando el stupa se interpreta como el cuerpo del Buda, o el Axis Mundi (el eje del mundo), en los casos en que el stupa se interpreta como el universo en su conjunto. Cada columna tiene un stupa tallado en el tope y un vajra en su base, con mantras inscriptos con oro y reliquias consagradas en los diferentes centros a lo largo que representan los chakras, que entonces son envueltos con seda y acabados con hilos de los cinco-colores. En la base del sog shing están las cinco gemas preciosas, gemas semipreciosas, metales preciosos, y otros objetos simbólicos y a veces reliquias. Al iniciarse la construcción de un stupa, se planta el yashti, del cual penden cintas de colores que son tomadas por los presentes para infundir sus buenos deseos en el árbol y así darle vida al stupa todo. La Base Cuadrada: Esto simboliza el elemento tierra. El mundo fenoménico se expande en las cuatro direcciones y el cuadrado con sus cuatro lados es una metáfora apropiada para ello. Estas cuatro direcciones definen la tierra y la mantienen en orden. Todo ello hace que el cuadrado sea el símbolo perfecto para denotar el mundo terrestre. Frecuentemente una stupa tendría cuatro puertas, una para cada dirección, El Domo Hemisférico: La masa principal de la forma clásica del stupa consiste de un domo hemisférico hueco. En el pensamiento yógico tradicional de India, el hemisferio o domo del stupa es identificado con el dorado huevo cósmico que fue llamado 'Hiranyagarbha'. Hiranya en Sánscrito es dorado, áureo, y garbha, como se ha mencionado antes, significa matriz. Según la cosmología Védica, esta matriz dorada era el núcleo desde donde toda la creación evolucionó. En los textos budistas tempranos se hace referencia a esto como garbha, significando 'matriz' (útero) o 'recipiente'. Con esta referencia, el stupa como una totalidad se llama 'dhatu-garbha'. Dhatu en sánscrito significa elemento. De esta palabra deriva 'dagoba', que es la forma abreviada de dhatu-garbha y que es la designación más usual de un stupa en Sri Lanka –Ceilán-. Así esta sección o parte de una stupa es una alusión a las aguas creativas primordiales. Desde luego en todas las cosmologías importantes, la vida provino desde las aguas arquetípicas, un símbolo femenino de la potencialidad sin forma. El domo, en virtud de representar la matriz desde la cual todas las cosas manifestaron existencia, es el significado de esta matriz creativa. El domo es un símbolo tanto de matriz como de tumba. Según el pensamiento budista, antes de investirnos con un cuerpo material nuestras consciencias son libres y totalmente vivas en el mundo espiritual. Nuestra concepción física en la matriz sigue a nuestra muerte en el reino sutil. La matriz es así el símbolo de la tumba. También el vacío interior del domo simboliza la vacuidad enseñada por el Buda. Como un tema de construcción, era frecuente practicar la excavación de pequeños huecos en las curvas de la pared de las stupa para sostener filas de lámparas de aceite, de modo que la totalidad del montículo pueda iluminarse de noche. El efecto era dar forma al concepto abstracto de matriz brillante mediante una realidad visible.

La Espira Cónica: Esta parte representa el elemento fuego. Cuando se enciende un fuego, la llama no se dirige hacia abajo sino que va hacia arriba, por lo que el fuego simboliza la energía que sube. Representa la sabiduría que quema toda ignorancia. La Luna Creciente: Esto denota el elemento aire. El aire tiene la capacidad de expandirse. Las hembras de las distintas especies comparten esta propiedad con el aire. La Luna es ejemplificada por la expansión del vientre en una mujer encinta. Desde luego la luna creciente es un antiguo símbolo para denotar femineidad toda vez el crecimiento y la mengua de la luna se dicen que reflejan el ciclo menstrual de la mujer. El Círculo o Sol: La perfecta forma del círculo expresa totalidad y plenitud. Representa el principio que no tiene fin ni comienzo. Así esto significa el elemento espacio. Debido a su altura las stupas suelen atraer rayos, lo cual refuerza el que sean percibidos como lugares cargados espiritualmente. Muchas stupas tienen en su techo una estructura que funciona como pararrayos, llamada "finial". Además de su función física, el finial tiene un significado simbólico en el budismo (suele representar al mani o quinto elemento), y a veces es decorado con diseños de aspecto de flor de loto. Los espacios internos delimitados en la base y el domo son rellenados no solo con reliquias sino además con vasijas con ofrendas diversas: especias, semillas, telas, piedras preciosas o no, etc., estatuillas tsa-tsa, mantras escritos en papeles enrollados, objetos rituales como campanas, tambores, etc. Es costumbre que una vez que se han depositado todas las ofrendas dentro, el resto del espacio se rellena con arena. Elementos constitutivos de un stupa: visión más compleja. Si bien la enseñanza tántrica del budismo también se desarrolló en India, alcanzó su máxima expresión en China, Japón y especialmente en Tíbet. Muchas veces el Buda predijo el ‘nacimiento’ de un maestro budista que daría las enseñanzas tántricas que Él no pudo desarrollar, así como también muchos otros maestros del futuro. El rey de Tíbet, aconsejado por el maestro Shantarakshita, convocó al maestro Padmasambhava para asentar el budismo en su reino, quien vivió allí durante 55 años –desde el 810 al 865 d.C., siglo VII- y conformó toda una sociedad impregnada del tantrismo budista. Los tibetanos lo consideran el segundo Buda. Debido a la decadencia del budismo en India, el conocimiento de los elementos tántricos del budismo hoy día solo es posible obtenerlo mediante los textos preservados por los tibetanos. Cuando comienzan a difundirse conocimientos más profundos, pasando del sutra al tantra, los elementos constitutivos de un stupa son más pormenorizados, y su significación es más elaborada. En este otro nivel de comprensión los stupas se convirtieron en símbolos de la realidad de la iluminación o Cuerpo de la Verdad, la Mente Omnicompenetrante de todos los Budas. Aquí la estructura externa tiene un significado profundo en muchos niveles. Por lo mismo, sus espacios internos -salas de tesoro- están llenos de objetos de gran valor simbólico. Lo primero que fue haciéndose notorio es el simbolismo de los elementos. Puede entonces decirse que las formas de sus diferentes partes representan a los cinco elementos: la tierra, que sostiene a todo, evoca la resistencia y solidez, se representa por un cubo; el agua que fluye –la imagen del cambio- está constituida por una gota temblorosa: una esfera. El fuego se simboliza como una pirámide: una flama. El viento toma la figura de una esfera partida a la mitad, sostenida en la punta de la pirámide del fuego, por la parte curva, lo que sugiere inestabilidad y movimiento. Y finalmente el vacío -que llena todo el espacio- asociado a la luminosidad del cielo, se manifiesta con una esfera que tiene un filamento brillante en la punta. En la visión de otra escuela, el monumento simboliza la enseñanza budista y cada parte representa determinados elementos cósmicos. Cada uno de los componentes de la estructura se identifica con uno de los cinco elementos cósmicos: tierra, agua, fuego, aire, y éter (o espacio). La base cuadrada representa la tierra. La bóveda semiesférica describe el cielo. La terraza simboliza la residencia de los dioses. La luna creciente es la unión del cielo y de la tierra. Y por último, los chakras o discos que coronan el mástil, los cuales a

medida que ganan altura pierden superficie, representan los sucesivos cielos o estadíos del sendero de iluminación. En relación a los atributos de un ser humano completamente realizado, la base del stupa significa la tierra y la ecuanimidad; el domo, agua e indestructibilidad; el cono espiral, fuego y compasión; arriba del cono espiral, el viento y la acción completamente fructífera; y el tope o cima, la joya, representa el espacio y la conciencia omnicompenetrante.

El rey Ashoka fue uno de los reyes más famosos en la historia de la India, que en un momento dominó la mayor parte de Asia. Era muy cruel y mató a cientos de seres sensibles. Mas tarde cambió su mente hacia la no-violencia: Guru Padmasambhava, manifestado como un monje de nombre Wangpo Dey, le enseñó sobre la no-violencia, y entonces Ashoka prometió que nunca más tocaría su espada. Cambió en su manera de pensar y comenzó a trabajar para el Dharma. Construir stupas se convirtió en un modo de esparcir la enseñanza de Buda por todas partes –y seguramente también para purificar su karma negativo acumulado por tantas muertes cometidas-. Trajo maestros y ayudó a establecer el Dharma del Buda en todas partes de su mundo. El emperador Ashoka concibió el stupa como un símbolo cósmico, conmemorativo del paranirvana de Buda. Una gran plataforma (medhi) a modo de altar sacrificial, que representa la tierra y lo femenino, soporta el cuerpo central semiesférico, macizo, con forma de campana en las hindúes, y con forma de cáliz (amrta kalasa ‘vaso de la inmortalidad’, o bumpa en tibetano, y, tántricamente hablando, el vaso de Amitayus, el Buda de la Vida Permanente) en las tibetanas, que representa la bóveda celeste (anda, ‘huevo’ o garbha ‘recipiente’, ‘cofre del tesoro’, ‘matriz’, o dhatu garbha ‘receptáculo de reliquias’). Encima, se encuentra una empalizada cuadrangular (harmika) que hace referencia y simboliza la residencia de la divinidad, la cual protege la parte superior del eje del universo (yashti), que hipotéticamente atraviesa la bóveda de la esfera de la stupa. La cuarta porción es la aguja o kunta, representando el parasol y el árbol, que se desarrolló a lo largo de muchos años hasta llegar a la forma de eje con trece anillos (chatravali) cuyo diámetro disminuye a medida que ascienden. Estos representan los trece bhumis, las etapas por las que pasa el Bodhisattva en su camino a la Iluminación. El eje y los discos decrecientes dan forma a una sombrilla sagrada o árbol sagrado, resaltando de

ese modo la dignidad que representa la reliquia en cuestión: cuantos más chatravali hayan, más sagrada se considera. La sección siguiente, la quinta es el plato o cuenco, que originalmente representaba el espacio o el éter, y posteriormente se convirtió en una media luna blanca, pura en cuarto creciente, representando el principio femenino. En sexto lugar está el disco solar rojo, que representa al principio masculino también sumamente purificado y sublimado. Y por último, la joya con el color de una llama de fuego o con los colores del arco iris, que surge del disco solar rojo. Este símbolo no sólo se encuentra en la cima de los stupas, aparece también sobre la cabeza de todas las imágenes de Budas en todos los países y períodos, recordándonos así que el significado original de la palabra stupa se refiere a la coronilla, la parte superior del cráneo. Ushnisha, que suele traducirse como ‘protuberancia craneal búdica’ o ‘montículo en la cima’ –thupa-, a veces tiene la apariencia de una llama ascendente sobre la cabeza del Buda, a veces la de un capullo de loto. El significado de la ushnisha es el mismo que el de la joya de color de llama de la cima del stupa: la Iluminación. El stupa tiene un eje central que representa el eje del universo, y enlaza las dos formas fundamentales: el cuadrado y el círculo, cuya unión crea innumerables formas a través del cosmos. Ambas formas son sagradas y simbolizan la perfección de la Budeidad. Los dos tipos fundamentales de formas que pueden apreciarse en todos los stupas son: el “hemisferio arquetípico” (montón de tierra) y el cono espiralado, formas evocativas que han dado cabida a numerosas interpretaciones artísticas. Vistos desde arriba, muchos stupas reproducen el contorno de un mandala. Los textos tradicionales para la planificación de un stupa pueden compararse con los textos para la construcción de un mandala. Finalmente el coronamiento o ápice del stupa tiene una forma como de joya. Esta se superpone a todos los cinco elementos y de aquí en adelante expresa el más alto estado de realidad que el caracterizado por los otros cinco elementos. De aquí que el viaje a la cima de la stupa es un proceso de ascensión espiritual, donde la joya que yace al final de la búsqueda es el propio Nirvana. La identificación del más alto punto del stupa con el más alto punto en la imagen de Buda conduce a reflexionar con respecto a si una correspondencia más profunda puede establecerse entre el stupa y el cuerpo físico de Buda. Las formas del stupa fueron cambiando, y una forma cuadrada llamada harmika fue dimensionada más grande entre el hemisferio y el cono o punta. Se dice que es una “habitación para los Dioses”. Para el nivel sutra ‘los dioses no existen’ y por ello no existía en los antiguos stupas, ni existían, por ende, deidades protectoras en las entradas a los deambulatorios. El harmika fortalece la idea de que los stupas son lugares de devoción, donde se pueden hacer ofrendas –esto es, acumular méritos- y recibir bendiciones.

Los Veinticuatro Elementos De Un Stupa Estos 24 elementos o partes están ‘enhebrados’ en el Sog Shing o ‘árbol de la vida’, el cual representa el árbol boddhi de la sabiduría bajo el cual el Buda logró su Iluminación – mChod-sdong chen-po-, y constituye el eje de un stupa, que no solo une las partes entre sí, sino que además conecta el cielo con la tierra. 1. Punta superior, tope Tog 2. Sol Nyi-mA 3. Luna Zla-Ba 4. Cubierta para la lluvia Char-khebs 5. Símbolo de la compasión Thugs-rje-mdo-gzungs 6. Pabellón Zar-tshag 7. Chakra padre Pho-‘khor (espacio entre ambos chakra) 8. Chakra madre Mo-‘khor

9. Trece Dharmachakras Chos-‘khor-bcu-gsun 10. Parasol de loto Gdugs-‘degs-padma 11. Harmika Bre 12. Soporte del harmika Bre-rten 13. Base del harmika Bre-rman 14. Domo-Jarrón ‘Bum-pa 15. Puerta del Domo-Jarrón Sgo-khyim 16. Asiento del Domo-Jarrón ‘Bum-gdan 17. Escalones Bang-rim 18. Las diez virtudes Dge-bcu 19. Balcón de lotos grandes Bad-gam 20. Saliente con lotos pequeños Bad-chung 21. Reborde o saliente a la altura de los vasos de Tesoro Gsung-sne 22. Frente, plataforma base y trono del león Gdong-chen 23. Escaleras Them-skas 24. Base Sa-‘dzin

Una explicación del simbolismo de estos elementos. (24) Los cimientos como dharmadhatu, el reino del Dharma, sostienen la (22) plataforma base y el conjunto del monumento. El trono del león simboliza la superioridad sobre todo el universo; representa las cuatro ‘valentías’, que son el trono desde donde se otorga

poder o sea el vehículo para la transmisión de la iluminación. Como resultado de poseer las cuatro ‘valentías’, los Budas tienen el poder para ayudar a los demás a conocer todo lo que es cognoscible, para permitir a los demás abandonar lo que debe ser abandonado, para enseñar todo aquello que es preciso que sea enseñado, y para obtener la más pura y suprema iluminación. Las cuatro ‘valentías’ surgen como resultado de cuatro conocimientos-sabidurías: 1. El conocimiento de que todos los factores de la existencia están entendidos. 2. El conocimiento de que los obstáculos son correctamente entendidos y poder enseñar a otros el modo de detenerlos. 3. El conocimiento de que el sendero de la renuncia, a través de la cual se obtienen todas las cualidades virtuosas, de hecho se ha logrado. 4. El conocimiento de que toda corrupción será conducida a un final. (23) Los tres escalones simbolizan los tres refugios que uno toma: Buda, lo alcanzado por Buda: el Dharma, la Asamblea de aquellos que practican estas enseñanzas –Sangha-. (22) La plataforma base que ‘Sostiene la Tierra’, representa las (18) diez acciones correctas que generan el mérito y la virtud necesarios para seguir con éxito el sendero. Las tres primeras se aplican al cuerpo, las cuatro siguientes se aplican a la palabra, y las tres últimas se aplican a la mente. Ellas son: 1. El refrenarse de destruir vida o proteger la vida; 2. El refrenarse de tomar lo que no le ha sido dado o practicar la generosidad; 3. El refrenarse de prácticas sexuales incorrectas o mantener una moralidad pura; 4. El refrenarse de decir falsedades o decir la verdad; 5. El refrenarse de usar lenguaje abusivo o hablar con tranquilidad y gentileza; 6. El refrenarse de difamar (calumniar) a otros o reconciliar; 7. El refrenarse de complacerse en charlas irrelevantes o hablar con sensibilidad; 8. El refrenarse de codiciar o contentamiento; 9. El refrenarse de actos maliciosos o ser altruista; 10. El refrenarse de sostener puntos de vista destructivos o tener fe en la visión correcta – que es el fundamento correcto para la liberación-. (21) Los Vasos de Tesoro simbolizan las Nobles Acciones. La primera terraza representa los cuatro fundamentos de la atención: 1. atención del cuerpo 2. atención de la sensación 3. atención de la mente 4. atención de acontecimientos mentales La segunda terraza representa las cuatro genuinas restricciones: 1. no emprender las acciones no-virtuosas todavía no generadas 2. suspender las acciones no-virtuosas ya generadas 3. disponerse a acciones virtuosas todavía no generadas 4. no permitir que las acciones virtuosas se degeneren La tercera terraza representa las cuatro bases de los poderes supernormales: 1. Experiencia meditativa basada en la buena voluntad 2. Experiencia meditativa basada en la mente 3. Experiencia meditativa basada en el esfuerzo 4. Experiencia meditativa basada en el análisis La cuarta terraza representa las cinco facultades espirituales: 1. Fe

2. 3. 4. 5.

Esfuerzo Atención Concentración Meditativa Sabiduría

(20 y 19) Los pequeños y grandes lotos simbolizan las seis paramitas o virtudes trascendentales: generosidad, moralidad, paciencia, energía, meditación, sabiduría. La base del ‘vaso’ o ‘jarra’ representa los cinco esfuerzos espirituales, lo mismo que las cinco facultades espirituales integradas y activadas como esfuerzos. El ‘vaso’ representa las siete ramas de la iluminación: 1. Atención 2. Investigación de significados y de valores 3. Esfuerzo sostenido 4. Alegre Disfrute 5. Refinamiento y serenidad 6. Concentración Meditativa 7. Ecuanimidad La base y el soporte del harmika representan el sendero óctuple: 1. autentica Visión pura 2. autentica Conceptualización pura 3. autentica Palabra o Habla pura 4. autentica Conducta pura 5. autentico Sustento o Medios de Vida puro 6. autentico Esfuerzo puro 7. auténtica Meditación pura 8. autentica Concentración pura Las diez acciones correctas generan mérito y virtud, la base para el sendero espiritual. Las cuatro fundaciones de la atención, los cuatro alojamientos genuinos, las cuatro bases de poder supranormal, las cinco facultades, las cinco fuerzas, las siete ramas de la iluminación, y el óctuple sendero son conocidos colectivamente como las treinta y siete alas de la iluminación. Junto con las diez acciones correctas forman la causa de la realización. El resultado son los siguientes: las sabidurías y liberaciones específicas a un Bodhisattva y los diez estadíos del sendero del Bodhisattva que culminan en la omnisciencia. Con este logro surgen las cualidades específicas de los Budas supremamente iluminados: las tres atenciones, la gran compasión y el Dharmadhatu no-diferenciado. El árbol de la vida como los diez conocimientos: 1. Conocimiento del Dharma 2. Conocimiento de los pensamientos de otros 3. Conocimiento de relaciones de interdependencia 4. Conocimiento empírico de la ilusión 5. Conocimiento del sufrimiento 6. Conocimiento de la causa del sufrimiento 7. Conocimiento de la cesación del sufrimiento 8. Conocimiento del camino a la cesación del sufrimiento 9. Conocimiento de las cosas que conducen a la desesperación 10. Conocimiento de la no-producción de cosas (pensamientos) El harmika representa las cuatro sabidurías iluminadas que permiten a los Budas activar las cuatro liberaciones para ayudar a otros: a conocer todo que es cognoscible; a abandonar lo

que debe ser abandonado; a enseñar lo que es necesario enseñar; y a lograr la iluminación suprema de un Buda. Las trece ruedas o chatras representan las diez etapas del bodhisattva o poderes, y los tres recuerdos esenciales o usos de la atención: 1. El gozoso 2. El inmaculado 3. El iluminado 4. El radiante 5. El difícil de conquistar 6. El manifiesto 7. El de gran riqueza 8. El inconmovible 9. El de inteligencia excelente 10. La nube del Dharma y los tres usos de la atención. Estos se relacionan con la profunda ecuanimidad en las tres posibles circunstancias de enseñar el Dharma: 11. Todos los discípulos pueden oír, aceptar, y practicar las enseñanzas 12. Ninguno puede oír, aceptar, y practicar las enseñanzas 13. Algunos discípulos pueden oír, aceptar, y practicar las enseñanzas, mientras que otros no. El parasol (sombrilla) representa la protección de la compasión o sea el Estado de un Victorioso: La gran compasión de un Buda surge de la omnisciencia. Libre de todo vestigio de interés personal, la compasión se aplica uniformemente, cubriendo a todos los seres por igual. El tope ‘zaratsak’ representa el Ornamento de las Supremas Cualidades, el prístino Dharmadhatu, comprendido por la omnisciencia de los Budas completamente iluminados, descripto como sabiduría primordial auto-emergente, seidad no-dual, comprensión completa y directa de todos los aspectos de la realidad. La Luna simboliza la eliminación de todo sufrimiento. El Sol simboliza la radiancia de las miles de luces de la compasión. La joya en la cima simboliza la satisfacción de todos los deseos. El conjunto de la stupa representa los tres aspectos de los seres iluminados: Nirmanakaya, Sambhogakaya, y Dharmakaya. Debido a su forma y también a las “joyas” que se depositan en su interior, un stupa trabaja con los diferentes niveles, conscientes y no conscientes de la mente. Tomando energía de la naturaleza, la concentran, potencian, y redistribuyen. Al estar llenas de energía positiva, pacifican y transforman las fuerzas negativas, por lo que se considera que tienen un gran poder protector. Dado que se trata de un centro de influencias bienhechoras, se toman muchos cuidados a la hora de ubicar el lugar donde se levantará el monumento. Beneficios por la construcción y veneración de los stupas Los stupas también son conocidos como montañas sagradas. Como grandes trabajos de arte, se encuentran en la naturaleza y cambian el paisaje, pacificando a los seres. En este entendimiento, los reyes budistas del Tíbet poblaron toda la superficie de su reino con stupas logrando transformar el suelo del País de las Nieves, colocándolos para recordar la omnipresencia de la iluminación en todas partes. Construir un stupa es considerado extremadamente beneficioso, dejando impresiones karmicas muy positivas en la mente. Esto es debido a que las reliquias –restos materiales de un Iluminado- es una esencia destilada de su cuerpo, voz y mente, convirtiéndose pues

en una corporización de la Iluminación. Los beneficios futuros de esta acción pueden resultar en renacimientos afortunados. Esto significa que quien construye un stupa puede renacer en una familia rica, tener un cuerpo hermoso y saludable, con voz agradable, atractivo, capaz de brindar alegría a otros, tener una larga y feliz vida, donde cada deseo es satisfecho rápidamente. En un nivel absoluto puede incluso lograr la meta budista de la iluminación, rápidamente. Por otro lado, destruir un stupa es considerado un asunto extremadamente negativo, similar a matar. Como acción es crear huellas karmicas masivamente negativas que conducen a problemas futuros muy negativos. Se dice que esto puede llevar a la mente a un estado de paranoia y después de la muerte, conducir a renacimientos totalmente infortunados. En un altar tradicional, sea en un templo o en una casa, se suele colocar una imagen o estatua de Buda (que simboliza el cuerpo de Buda) en el centro, un stupa o imagen de un stupa (que simboliza la mente de Buda) a la derecha, y un texto (que simboliza la palabra de Buda) a la izquierda. El stupa es un mandala u ordenamiento sagrado, conteniendo todas las cualidades iluminadas. La palabra mandala en si misma deriva de la raíz manda, que significa esencia, a lo cual se ha agregado el subfijo –la, significando contener. Así, la connotación obvia de mandala es que se trata de un contenedor de esencias. Como una imagen, un mandala puede simbolizar tanto la mente como el cuerpo de un Buda. En el budismo esotérico o tántrico, el principio en el mandala es la presencia del Buda en él, aunque no son necesarias las imágenes de deidades. Ellas pueden ser representadas ya sea por una rueda, un árbol, una joya, o con cualquier otra manifestación simbólica. Buda dijo que quienquiera que vea un dharmakaya stupa será liberado solo por verla. Sentir el roce de la brisa que ha pasado por el stupa libera por el tacto. El sonido de tintineo de las pequeñas campanillas que cuelgan de un stupa libera por el sonido. Por haber visto o experimentado este tipo de stupa y pensar en esa experiencia uno es liberado por la ‘recolección’ (de todos los sentidos). Sutra del Mérito de Rendir Culto al Buda Nirmanakaya. Si un buen hombre de familia o una buena mujer ofrenda estatuillas o imágenes de Buda o por lo menos un esfuerzo mínimo como un grano de cebada, o construye una stupa como el fruto de la jojoba, con su mástil del tamaño de una aguja, con su cúpula como una escama de salvado; deberá colocar allí la reliquia, tan pequeña como una semilla de mostaza, con tanto cuidado como si estuviera ofreciendo una rara joya de acuerdo con su propia fuerza y habilidad. Si es realmente sincero y respetuoso, la imagen o el stupa será como si Mi cuerpo estuviera presente, igual, sin diferencia. Así, esta persona obtendrá los quince tipos de méritos y virtudes. Primero: una mente pura; segundo: una mente de acuerdo al Dharma; tercero: una mente de arrepentimiento; cuarto: ver al Tathagata; quinto: poder dar origen a una mente pura y confiada; sexto: sostener el verdadero Dharma; séptimo: practicar lo que dice; octavo: estar constantemente cerca de todos los Budas; noveno: nacer de acuerdo con su deseo en todos los mundos de Buda; décimo: si renace entre los humanos, pertenecer a grandes familias de renombre, con pensamientos elevados, respetado/a entre los hombres; undécimo: renacer entre los hombres teniendo siempre presente la apariencia del Buda; duodécimo: no ser dañado por ningún demonio; decimotercero: en la era del Final del Dharma ser capaz de proteger y mantener el verdadero Dharma; decimocuarto: ser protegido por los Budas de las diez direcciones, y decimoquinto: obtener rápidamente los cinco atributos del Cuerpo del Dharma". Los 10 propósitos tradicionales de un stupa o Para ser el recordatorio de un maestro

o Para servir como relicario (con las reliquias del maestro y de la mente iluminada) y como un punto focal para la continuación de la actividad búdica del maestro o Para magnetizar energía iluminada o Para acelerar el renacimiento del maestro o Para promover la longevidad o Para crear paz y armonía en la sociedad o Para magnetizar la salud o Para alejar ejércitos invasores o Para pacificar problemas físicos y mentales, pestilencia y enfermedades o Para actualizar la iluminación Dice el maestro Thrangu Rinpoché: “Aunque en la actualidad no se tenga un maestro vivo para enseñar el Dharma, las personas pueden ver un stupa con sus ojos y así, generación tras generación, recibir las bendiciones y entender que allí se encuentran las Tres Joyas en las que podemos depositar nuestra confianza; de esta forma tan natural, el Dharma continúa. Al construir un stupa para preservar los restos de un gran maestro, hace que su presencia se encuentre allí, y sus bendiciones también se encontrarán allí. Por esta razón se construye un estupa”. El maestro Chatral Sangye Dorje Rinpoché ha colectado muchísimas citas de las escrituras budistas donde se mencionan los beneficios de construir y venerar stupas. El Manjushri Mula Tantra dice: Si uno construye un stupa con sus propias manos con miras de purificar el propio cuerpo, ese logrará pureza al hacerlo incluso aunque haya cometido las cinco clases de crímenes mas graves. Si uno construye 100.000 stupas se convertirá en el Regente Universal de todos los Sostenedores del Conocimiento, comprenderá completamente todas las escrituras, y estará dotado con todas las habilidades y sabidurías durante todo un Eón. Después de morir, siempre podrá renacer como un rey y nunca lo hará en los tres reinos inferiores. Tal como el sol naciendo en un lugar central, ese estará dotado con todas las facultades sensoriales, recordando todo lo que haya estudiado y recordándolo en sus vidas siguientes. El Sutra del Cofre de las Reliquias Secretas dice: Bhagavan habló así: Vajrapani! Si uno escribe estas enseñanzas del Dharma y las coloca dentro de un Stupa, ese stupa se convertirá en una reliquia vajra super esencial de todos los Tathagatas, se convertirá en un stupa bendecido con la esencia del Dharani secreto de todos los Tathagatas, se convertirá en un stupa de los 99 Tathagatas, brindando tantos beneficios como cuantas semillas de sésamo entran en un jarrón, será difusor de bendiciones como un stupa que contenga los ojos y usnishas de todos los Tathagatas. Quien sea que coloque imágenes de Buda en un stupa, esa persona será bendecida con la naturaleza de las siete joyas preciosas de las imágenes de los Tathagatas. Quien sea que preste reverencia y respeto a este stupa, se convertirá en ‘uno que no retorna’ y eventualmente despertará completa y perfectamente a la insuperable y ultérrima iluminación suprema. Incluso si uno ofrece solamente una postración o realiza una circunvalación simple, uno quedará completamente liberado de caer en lugares tales como el infierno Avici. Ese nunca se alejará del sendero a la insuperable y ultérrima iluminación suprema. Incluso los lugares alrededor del stupa e imágenes serán bendecidos por todos los Tathagatas. El Saddharma Pundarika Sutra dice: Con paredes construidas con barro y ladrillos, si un stupa a los Victoriosos es levantada de ese modo, E incluso si es construida con montones de arena, Quien sea que construya un stupa en respeto a los Victoriosos, en remotos lugares de sufrimiento,

Incluso si es hecha con un montón de arena, por niños que están jugando, El constructor alcanzará la iluminación. El Sutra de la Respuesta a Prasenajid dice: Si uno suena una campana frente a un stupa de Buda, Ese tendrá palabra carismática y gran fama, Y obtendrá la placentera voz de Brama y recordará sus vidas anteriores. Quien sea de entre los discípulos, que haga girar su mala con mente devota frente a un stupa del Sugata, Será bien compensado con muchos preciosos malas de oro, Obtendrá diversos ornamentos Y se convertirá en el principal de entre los meritorios y afortunados. Quien sea que ofrezca a un stupa de los Victoriosos, el sonido de una música, Obtendrá perfecta confianza en la profundidad del conocimiento, Tendrá una perfecta forma física y palabra y mente puras: Su propia palabra podrá llenar el mundo. Si la gente coloca diversas banderas hermosas en un relicario esencial –stupa-, el cual es fuente de inmaculados méritos, ellos mismos recibirán ofrendas tal como ahora ofrendan un lugar a los tres mundos. Si uno coloca cintas ondeantes en un stupa a los Sugata, Ese se convertirá en un glorioso regente de los hombres, Se convertirá en un poderoso regente de dioses y experimentará gran felicidad, Obtendrá la ondeante cinta de la liberación completa. Si uno limpia un stupa de Buda Ese se convertirá en hermoso y atractivo, Tendrá un rostro noble y la complexión de un loto, Y será completamente libre de los defectos del samsara. Quienquiera que limpie la tierra alrededor de un stupa, con agua limpia en la primavera, será agradablemente admirado por las mujeres que llevan abanicos dorados. Concerniente a los beneficios de hacer postraciones y circunvalar un Stupa, el Avalokiteshvara Sutra dice: Si uno presenta respeto arrodillándose frente a un stupa de Buda, Se convertirá en un heroico y poderoso rey del mundo, Tendrá una armadura con emblemas de oro, Se convertirá en un poderoso maestro y descansará en los Budas. El Saddharma Pundarika Sutra dice: Quien junte sus palmas frente a un stupa, sea con ambas manos o solo una, Quien solo una vez incline su cuerpo, o incluso incline ligeramente su cabeza, Quien haga postraciones o simplemente diga ‘Buda’ con mente distraída, sea una o varias veces ante lugares donde se guardan reliquias, Ese obtendrá suprema iluminación.

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Anexo I: los stupa en Japón. En China y en Japón, las stupas originales fueron transformadas en pagodas, representando el cosmos budista. Especialmente en Japón, se desarrolló una forma de stupa sin reliquias, puramente simbólica: el gorinsotoba, stupa de cinco anillos, representando los cinco elementos que constituyen el universo, y el hokyointo, stupa del sutra del loto, el cual representa la enseñanza más esencial de Buda según la concepción de las escuelas tántricas japonesas –Tendai, Shingon, etc.-.

También una estupa es un receptáculo de las energías del cielo y de la tierra. Según explica el Roshi –grado de maestría en el zen- Eido Shimano, para el Budismo Zen, una estupa puede ser una simple piedra, colocada con una intención particular. Así, un ser

humano sentado en Zazen, es una estupa. Una estupa contiene todas las potencialidades de la Mente humana. Una estupa es el Universo, el Maestro mismo y el Camino.

Anexo II: Relatos extraídos de los Sutra La Iluminación de Sidharta Gautama, príncipe de los Sakya, en Vaisali, Maghada, India. El príncipe Sidharta estaba a punto de alcanzar la iluminación sentado bajo el árbol boddhi sin interrumpir su meditación. Al anochecer, el mara Devaputra, jefe de los maras o demonios de este mundo, intentó interrumpir su concentración con el conjuro de pavorosas apariciones. Manifestó huestes de terribles espíritus demoníacos: unos le disparaban lanzas y flechas, otros le arrojaban bolas de fuego, piedras, rocas y hasta montañas enteras. Sin embargo, Sidharta permaneció imperturbable. Gracias al poder de su concentración, los fuegos ardientes se transformaron en ofrendas de luces de arco iris, y las armas, rocas y montañas, en una refrescante lluvia de flores. Se dice que el amor es la mejor armadura contra el miedo. Al comprobar que no podía distraer a Sidharta de su meditación, el mara Devaputra intentó hacerlo manifestando innumerables bellas doncellas, entre las cuales estaban sus tres hermosas hijas, cuyos nombres son: Pasado, Presente, Futuro. Con ello sólo logró que Buda profundizase aun más en su estado de concentración. De este modo, venció a los demonios de este mundo y, por ello, más tarde recibió el nombre de Buda Victorioso. Sidharta continuó meditando hasta el amanecer, cuando alcanzó la concentración semejante al vajra. Con esta concentración, que es la parte de la mente más recóndita de un ser con limitaciones, eliminó de su mente los velos más sutiles de la ignorancia, y al momento siguiente, se convirtió en un Buda, un ser totalmente iluminado o despierto. No hay nada que Buda no conozca. Debido a que despertó del sueño de la ignorancia y eliminó todas las obstrucciones de su mente, conoce todo lo que existe en el pasado, presente y futuro de manera directa y simultánea. Además, Buda posee una compasión imparcial que abarca a todos los seres sintientes. Vaishali deriva su nombre del Rey Vishal mencionado en el Mahabharata. Incluso antes del advenimiento del Buddhismo y del Jainismo, Vaishali era la capital de la vibrante republica de los Licchavi, que aun antes del nacimiento de Mahavira (c. 599 a.C.), se ha sugerido que quizás haya sido la primera republica en el mundo, similar las posteriormente fundadas en la antigua Grecia. En ese periodo, Vaishali era una antigua metrópolis y la ciudad capital de la republica del estado de Vaishali, la cual abarcaba la mayor parte de la región del Ganges superior en los Himalayas, hoy día el estado de Bihar, India. Muy poco se conoce de la historia temprana de Vaishali. El Vishnu Purana registra 34 reyes de Vaishali, siendo el primero Nabhaga, de quien se cree que haya abdicado de su trono por un asunto de derechos humanos, sobre lo que declaró: "Ahora soy un labrador libre del suelo, reino sobre mi tierra." El último de los 34 reyes fue Sumati, que es considerado un contemporáneo de Dasaratha, el padre del Señor Rama, manifestación de Vishnu. Numerosas referencias a Vaishali se encuentran en los pertinentes textos tanto del Jainismo como del Budismo, en los cuales se ha preservado mucha información sobre Vaishali y otros Maha Janapadas -reinos, imperios, repúblicas-. Basados en la información de estos textos, Vaishali se estableció como una república allá por el siglo VI a.C., antes del nacimiento de Gautama Buddha en el 563, convirtiéndose en la primera republica surgida en la historia del mundo. En la república de Vaishali nació el Señor Mahavira, el Buda dio su última enseñanza y anunció su próximo Parinirvana. También esta fue la tierra de Ambapali o Amrapali, la gran cortesana india que aparece en muchas historias populares y también en la literatura budista por cuanto ella se convirtió en discípula de Buda. Ananda, el discípulo favorito de Buda, entró en Nirvana en el medio del Ganges -Ganga-, en las afueras de Vaishali. Apenas a un kilómetro está el estanque de las coronaciones: Abhishek Pushkarini. En las sagradas aguas del tanque se ungían a los representantes elegidos del pueblo de Vaishali. Cercano al estanque de las coronaciones se levantó el Stupa de las Reliquias de Buda. La octava parte de las reliquias de Buda fueron consagradas en los cimientos y en el chhatra del stupa.

Después de su última enseñanza Buda partió a Kushinagar, y los Licchavis lo siguieron. Buda les ofreció su cuenco de limosnas y aún así rehusaron a regresar. Finalmente, el Despierto, en la villa de Deora, la moderna Kesariya, creó la ilusión de un río torrentoso para impulsarlos a regresar. En este lugar, años después, Ashoka construyó un stupa en recuerdo de este hecho. Rajagaha, que significa ‘Residencia del Rey’, era la capital del reino de Maghada y la ciudad más grande, llamada Rajgir en la actualidad. Fue visitada muchas veces por el Buda durante su vida. Los dos lugares favoritos del Buda eran el Bosquecillo de Bambúes, y un monte bajo llamado Pico de los Buitres. La leyenda del reino de Maghada, del rey Bimbisara y su hijo Ayatashatru Bimbisara (sánscrito; en japonés Bimbashara-o) fue uno de los reyes de Magadha, que reinó en el período 540 a.C. - 493 a.C. Durante su reinado, Magadha se convirtió en el imperio más poderoso de la India. Anexionó mediante una guerra cruel el estado de Anga, situado al este de Magadha, de gran importancia económica por su puerto, al que llegaban barcos del Ganges y del sur de la India. Aumentó su influencia con enlaces matrimoniales con los reinos vecinos. Su primera esposa fue la hija del rey de Kosala. Dedicó gran atención a la administración y a las obras públicas. Construyó la nueva capital de Rajaghra, en sustitución de la antigua Girivraja. No se conocen las razones, aunque seguramente habrán sido económicas o estratégicas. El cruel rey Seniya Bimbisara decidió consultar a un adivino debido a que su esposa Vaideji no había concebido ningún heredero. El adivino le dijo que un santo ermitaño que vivía en las montañas, renacería como hijo del rey después de morir. Bimbisara estaba tan ansioso por concebir un hijo que mandó matar al santo. Poco después, Vaideji concibió un varón, Áyata Shatru, pero aquí el adivino predijo que ese niño -que era el santo asesinado- se convertiría en enemigo del rey y vengaría su muerte, por lo cual Bimbisara mandó matar al bebé. Ajatashatru (pronunciado ayatashatru), significa ‘enemigo no nacido’ (o sea, aquel que es tan bueno que no tiene enemigos, o que sus enemigos aún no han nacido), siendo a: partícula negativa, jata: ‘nacido’, satru: ‘enemigo’. También puede verse traducido como ‘victoria sobre los enemigos’. Traducciones chinas de escrituras budistas interpretan Ajata Shatru como ‘enemigo antes de nacer’ o ‘enemigo no nacido’. También se le daba el nombre de Ayata Shatru al dios Shiva, al rey pándava Iuddhi Shtira (Yudhisthira), a un rey de Kashi (actual Benarés), y a un hijo de Samika. La tradición dice que cuando Shakyamuni recién dejó su casa para buscar la iluminación, arribó a Rajagriha, la capital de Magadha, en donde su aspecto noble llamo la atención del Rey Bimbisira quien le ofreció riquezas y la comandancia de sus ejércitos. Shakyamuni rechazó el ofrecimiento, explicando que él solo buscaba la iluminación. Bimbisira entonces le solicitó a Shakyamuni que, una vez que la encontrase, le contase esa verdad que estaba buscando. Después de que Shakyamuni alcanzó la iluminación, regresó a Magadha y Bimbisira se convirtió en su seguidor. Donó el Monasterio del Bosquecillo de Bambúes a la Orden Budista y se dice que hizo construir una escalera de piedras que llegaba a lo alto del Pico del Buitre cerca de Rajagriha donde Shakyamuni a menudo pernoctaba. De acuerdo al texto “Sobre la Destrucción de la Orden”, Devadatta, primo, cuñado y acérrimo enemigo de Siddharta, le reveló la historia de su nacimiento, y que entonces fue arrojado desde lo alto de una torre, pero como el ermitaño había alcanzado una cierta santidad que le daba una temporal inmortalidad, sobrevivió y de esa caída solo tuvo un dedo roto, lo que le valió el mote de «Dedo Roto». De este modo lo persuadió a rebelarse en contra de su padre. Ajatashatru, a sus quince años, puso a su padre en prisión y tomó el trono de Magadha. También, y por la misma influencia, intentó matar a Shakyamuni y sus discípulos al soltar un elefante enloquecido para que los atropellara, intento que obviamente fracasó. Reinó en el período 493 a.C.- 461 a.C. y conquistó Koshala para

dominar Kashi, venciendo al rey Virudaka, hijo de Prasenashit. Así Magadha llegó a ser el reino más poderoso de la India. Luego hizo la paz con Kosala. Más tarde cuando Ajatashatru cayó gravemente enfermo, Bimbisira sintió gran lastima por él. Ajatashatru arrepentido de sus acciones envió a sus guardias a liberar a Bimbisira, y este, pensando que estos iban para torturarlo se suicidó. De acuerdo a otra fuente Ajatashatru mató de hambre a su padre en prisión, y otra fuente incluso dice que Bimbisira descubrió los planes de su hijo y al verlo tan obsesionado con tomar el poder simplemente abdicó voluntariamente al trono a favor de su hijo. Ajatashatru, después de la muerte de su padre, cuando nació su propio hijo, fue presa de remordimientos y virulentos dolores aparecieron en el decimoquinto día del segundo mes de su decimoquinto año. Le predijeron que fallecería tres semanas después, en el séptimo día del tercer mes. Tras haber intentado el suicidio, y ante el consejo de su médico y ministro Yivaka, encontró al Buda, quien le aseguró que su arrepentimiento le llevaría al cese de sus actos negativos sin que, sin embargo, eso bastara para borrar las consecuencias de su acto criminal y le enseñó las doctrinas del Sutra del nirvana. Ajatashatru fue capaz de erradicar su mal karma y prolongar su vida, convirtiéndose desde entonces en el fiel sostén de la comunidad del Buda. Un año después de la muerte de Buda, Áyata Shatru apoyó la realización del Primer Concilio Budista para colectar de las enseñanzas de Shakyamuni. Tres historias del Buda en Jetavana, Sravasti –Savatthi-, Kosala, India: la de Anathapindika, la de Angulimala, y la de los milagros ante los thirtikas. El primer encuentro de Anathapindika con el Buda, tuvo lugar al poco tiempo de que el Maestro hubiera realizado el tercer retiro de la temporada de lluvias, después de su Iluminación. En estos primeros años de su ministerio, el Buda no había establecido ninguna regla relacionada con los lugares de residencia. Los bhikkhus (monjes, hombres-ordenados) vivían en el lugar que ellos mismos elegían: en el bosque o la selva, entre las raíces de los árboles, debajo de piedras salientes, en barrancas, cuevas, osarios y al aire libre. En ese entonces, un rico comerciante de Rajagaha, la capital del reino de Magadha, quien se había convertido en un fiel seguidor laico del Buda, percatándose de la forma de vida de los monjes, les sugirió que le preguntaran a su Maestro si les permitiría aceptar una residencia permanente. En cuanto el Buda dio su permiso, el comerciante mandó construir no menos de sesenta viviendas para los monjes, argumentando que necesitaba acumular mérito. Con la construcción de ese primer monasterio budista, se habían establecido los cimientos para la difusión del Dharma, pues a partir de ese momento se contaba con un lugar en donde instruir a la Orden. El comerciante tenía un cuñado en Sravasti, de nombre Sudatta, al que todos llamaban Anathapindika. Era el comerciante más rico del lugar. En una ocasión mientras Sudatta realizaba un viaje de negocios por el vecino estado de Magadha, llegó a Rajagaha y, como siempre, su primera parada fue para hacerle una visita a su cuñado, al que estaba unido por una afectuosa amistad. Cuando entró en la casa, se asombró al ver que ninguno de sus habitantes mostraba mucho interés en su llegada. Estaba acostumbrado a gozar de toda la atención de su cuñado y a ser objeto de una animada bienvenida por parte de los demás residentes de la casa. Pero ahora, todos estaban muy ocupados, trabajaban incansablemente realizando elaborados preparativos. Anathapindika le preguntó a su preocupado cuñado cuál era el motivo de ese trajín: “¿Una boda? ¿Un sacrificio importante? ¿Una visita del rey?” El cuñado le explicó: “Invité a comer al Iluminado y a la orden de monjes y van a venir mañana”. Anathapindika se mostró interesado y dijo: “¿Acaso dijiste ‘el Iluminado’? “Así es”, respondió el cuñado, “mañana vendrá el Iluminado”. Y Anathapindika, que apenas podía creer lo que escuchaba, le preguntó una segunda y una tercera vez: “¿Dijiste ‘el Iluminado’?” Entonces, suspirando hondo en señal de alivio, dijo, “Incluso el solo sonido de estas palabras es algo raro en el mundo: ‘el Iluminado’. ¿Puede uno conocerlo?” El cuñado señaló: “Hoy no sería conveniente, pero puedes ir mañana temprano”.

Esa noche, mientras Anathapindika se acostaba a dormir, una gran cantidad de pensamientos y sentimientos se apoderaron de él. Era tan fuerte su expectación por el encuentro del día siguiente, que se despertó tres veces durante la noche pensando que ya era de día. Acabó por levantarse antes del amanecer y se dirigió hacia el monasterio. En la oscuridad, el miedo lo aturdió, la duda y la incertidumbre se agitaban en su corazón, y todos sus instintos mundanos le decían que se diera la media vuelta. Pero un espíritu invisible llamado Sivaka lo exhortaba para que siguiera adelante: Cien mil elefantes, Cien mil caballos, Cien mil carros tirados por mulas, Cien mil doncellas adornadas con joyas y pendientes Estos no valen una dieciseisava parte de avanzar un solo paso. "¡Sigue adelante Señor! ¡Sigue adelante Señor! Ir hacia adelante es mejor que darte la vuelta una vez más.” Y así, Anathapindika siguió adelante con decisión por el resto de la noche. Después de un rato, a través de la neblina del amanecer, vio una figura que caminaba silenciosamente de aquí para allá. Se detuvo, y en ese momento la figura lo llamó con una voz indescriptiblemente melodiosa: “¡Ven Sudatta!” Anathapindika se sorprendió de que lo llamaran por su nombre de pila, pues en ese lugar solamente lo conocían como Anathapindika; además, él era un desconocido para el Buda y había llegado de improviso. Ahora estaba seguro de que se encontraba en la presencia del Iluminado. Abrumado ante la importancia del encuentro, cayó de rodillas a los pies del Maestro y le preguntó tartamudeando: “¿El Bendito durmió bien?” La respuesta del Buda a esta pregunta convencional le permitió entrever su verdadera condición: Ciertamente siempre duerme bien, El brahmin que está completamente satisfecho (i.e., ha alcanzado el nirvana), Que no se aferra a los placeres sensuales, De corazón sereno, desprovisto de pertenencias. Cortados todos los apegos, Eliminada la inquietud (i.e. conflicto) del corazón, El Pacífico, ciertamente duerme bien, Pues ha alcanzado la paz mental. Luego, el Bendito le habló con detenimiento sobre el dar, la virtud, los cielos, los peligros, la vanidad y la naturaleza engañosa de los placeres sensuales, así como de los beneficios de la renuncia. Cuando vio que Anathapindika estaba listo de corazón y de mente –esto es: flexible, sin obstrucciones, animado y sereno- le explicó la enseñanza que es exclusiva de los Iluminados: las Cuatro Preciosas Verdades del sufrimiento, sus causas, su cesación y el camino que conduce a esa cesación. Debido a esto, a Anathapindika se le abrió el ojo de la verdad (Dharmacakkshu) que está inmaculado y libre de polvo: “Todo lo que posee la naturaleza del surgimiento, eso mismo posee la naturaleza de la cesación”. Anathapindika había entendido la verdad del Dharma, había superado todas las dudas y estaba libre de vacilaciones; en su mente había certeza y gracias a la Guía Espiritual del Maestro, ahora era independiente. Había realizado el camino y el fruto de “entrar en la corriente” (sotapatti). Entonces, Anathapindika invitó al Bendito a comer a la casa de su cuñado al día siguiente y el Maestro aceptó. Después de la comida, le preguntó al Buda si le permitiría construir un monasterio para la Orden, en su ciudad natal: Sravasti. El Buda respondió: “Los Iluminados aman los lugares tranquilos.” “Entiendo Maestro, entiendo”, respondió Anathapindika loco de contento al ver que su ofrecimiento había sido aceptado.

Cuando Anathapindika regresó a Sravasti, animó a la gente que se encontró a lo largo del camino para que recibiera al Buda con respeto. En cuanto llegó, se puso a buscar un lugar adecuado para el monasterio. Este lugar no debería estar ni muy lejos, ni muy cerca de la ciudad; no debía estar lleno de personas en el día, ni ser ruidoso por las noches; habría de ser accesible para los visitantes devotos y también apropiado para los que estaban en reclusión. Finalmente, en la cadena de colinas que rodeaba a la ciudad, encontró un hermoso claro de bosque ideal para su propósito. Era Jetavana, que significa: Arboleda de Jeta, y le pertenecía al Príncipe Jeta, uno de los hijos del Rey Pasenadi (Prasenajit) de Kosala. Anathapindika fue a la casa del príncipe Jeta para preguntarle si ese bosque estaba en venta. El príncipe le manifestó que no vendería ese lugar ni aunque le pagaran su valor exacto, que correspondía a dieciocho millones de monedas de oro. “Yo te doy esa cantidad ahora mismo,” respondió Anathapindika, pero como no conseguían ponerse de acuerdo, decidieron recurrir a un mediador. El mediador determinó que el valor del terreno ascendería a tantas monedas de oro de los dieciocho millones como pudieran colocarse sobre el terreno una al lado de la otra, y fue sobre esta base que se llegó a un arreglo y la venta se concretó. Anathapindika llevó al lugar muchos carros llenos con monedas de oro e hizo que estas se distribuyeran sobre el terreno. Al final, solo quedó descubierto un pequeño pedazo de suelo a la entrada. Dio instrucciones para que trajeran más oro, pero el príncipe Jeta le dijo que en ese lugar él mismo mandaría construir un enrejado y una torre imponentes. El bastión y el enrejado eran impresionantes y protegerían al monasterio del mundo exterior, resguardándolo de los ruidos del camino y acentuando la línea divisoria entre lo sagrado y lo mundano. Y así se hizo. Anathapindika gastó otros dieciocho millones de monedas en los edificios y el mobiliario. Construyó celdas individuales, una sala para reuniones, un comedor, despensas, caminos, letrinas, pozos y estanques con lotos para bañarse, así como un gran muro circundante. De esta manera, el claro del bosque fue transformado en un monasterio y se distinguió como un santuario religioso. Para honrar a las dos partes que contribuyeron con su establecimiento, los textos siempre se refieren a este lugar de dos maneras: “Arboleda de Jeta” –Jetavana- y “El Monasterio de Anathapindika” –Anathapindika Vihara-. Cuando los preparativos estuvieron listos, el Buda y sus monjes fueron a Sravasti para instalarse en el nuevo monasterio. A su llegada, Anathapindika los convidó a comer y posteriormente le preguntó al Buda: “¿Cómo debo proceder para ofrendar Jetavana?” “Puedes dedicársela a la Sangha de las cuatro direcciones, presente y futura.” Y así lo hizo. Después el Buda le expresó su aprecio con los siguientes versos: Se protegen del frío y del calor y de las bestias de rapiña que habitan el lugar, y de lo que se arrastra y de los mosquitos y de las tormentas en la época de lluvias. Cuando el temible viento caliente aparece, se puede evitar. Meditar y obtener entendimiento profundo en un refugio y con comodidad; Elogiada es por El Despierto la morada Como el principal obsequio para una Orden. Por lo tanto, una persona sensata que busque su propio bienestar Mandará construir moradas, para que los eruditos se alojen ahí. Comida y bebida, vestiduras y alojamientos, Ha de dárselos honradamente y con la mente purificada. Entonces, ellos le enseñaran el Dharma que disipa todos los males. Él, conociendo tal Dharma, ahí mismo, incorrupto, obtiene el nirvana. A la comida de caridad para los monjes, le siguieron suntuosas celebraciones por parte de los laicos, en las que había regalos para todos... Por esta razón, el Buda nombró a Anathapindika el principal benefactor de la sangha.

Otro de los eventos famosos que sucedieron en Savatthi mientras el Buda estaba vivo fue la conversión de Angulimala. Este ladrón y asesino había matado a tantas personas, que los aldeanos de los distritos de la periferia empacaron sus pertenencias y se mudaron a otra ciudad. A cada una de sus víctimas le cortaba un dedo y lo amarraba en un collar que llevaba colgado del cuello, de aquí su nombre Angulimala, el Collar de Dedos. Cuando el Buda oyó hablar de todo esto, se dirigió al área en la que Angulimala solía operar, con el único propósito de encontrarse con él. En un tramo solitario del camino, Angulimala vio al Buda y fue tras él. Corría lo más rápido que le era posible pero no lograba alcanzarlo, a pesar de que el Buda seguía caminando tranquilamente. Lleno de frustración y desconcierto, Angulimala se dirigió al Buda: “¡Detente monje!” A lo que el Buda respondió: “Yo me he detenido Angulimala. Tú deberías detenerte.” Angulimala le preguntó cuál era el significado de sus palabras, y el Buda dijo que él ya había dejado de matar y lastimar a los seres y que Angulimala debería de hacer lo mismo. El asesino tiró su espada y postrándose a los pies del Buda le pidió que lo ordenara como monje. Tiempo después, Angulimala se iluminó, pero antes tuvo que soportar la violencia y los insultos de aquellos que recordaban su terrible pasado. Murió siendo un Arhat y un stupa se construyó sobre sus restos. Mientras el Buda deambulaba por los reinos de los alrededores de Shravasti, los líderes de las seis principales escuelas filosóficas de la India lo habían desafiado a participar en una competencia de poderes milagrosos. Finalmente, a la edad de cincuenta y siete años, el Bendito aceptó el reto en Shravasti. El Rey Prasenajit construyó una sala especial para este evento; en ella se hicieron siete tronos. En el primer día de la primavera, los otros seis maestros ocuparon sus lugares y Shakyamuni se dirigió al suyo volando por el aire. Propagó fuego y agua que salían de su cuerpo, y la sala se destruyó y luego se rehizo en un palacio transparente. Plantó un palillo en la tierra, haciendo que brotara un gran árbol fragante, cargado de flores y fruta madura. Multiplicó su cuerpo infinitamente, llenado el espacio con Budas que exponían el Dharma. Realizó estos y muchos otros milagros y en ocho días derrotó por completo a sus oponentes, cuyos seguidores adoptaron las doctrinas budistas. Durante siete días adicionales, siguió efectuando milagros y dio enseñanzas a la gran asamblea de monjes. Sarnath o Sarnatha es también conocido por los nombres Mrigadava, Migadaya, Rishipattana, Isipatana, y está a 13 km al noreste de Varanasi -Benares-, en Uttar Pradesh, India. El nombre Sarnath en realidad es la abreviatura de Saranganatha, “El Señor de los Ciervos”. Durante una de sus vidas anteriores, el Buda residió allí como líder de una manada de ciervos y ofreció su vida al rey para que liberase a una cierva preñada. Conmovido por aquel acto de supremo desapego, el rey se abstuvo del sacrificio y creó el “Parque de los Ciervos” (Mrgadava) como santuario para protegerlos. Dicho lugar ya había sido utilizado por los sabios védicos (rishis) como un excelente lugar de meditación y enseñanza. De hecho, otra de sus denominaciones es el “Lugar donde cayeron los rishis” (Rishipatana), pues antes del nacimiento de Gautama, los dioses anunciaron a quinientos rishis que moraban en Mrgadava la inminente llegada del futuro Buda. Al saberlo, todos ellos se alzaron en el aire y entraron en el Nirvana, con lo cual sus restos-reliquias cayeron a la tierra, consagrando así el sitio con el nombre de Rishipatana. En el Parque de los Ciervos es donde Gautama Buddha dio su primera enseñanza del Dharma, y donde comenzó la existencia de la Sangha u Orden de los monjes de Buda, impulsado por la Iluminación de su discípulo Kondanna. Así pues, Sarnath es el lugar inicial de la manifestación universal y continuidad terrenal del Dharma. Tras dos siglos de oscuridad, el stupa de Kusinagar gozó de gran prestigio gracias al emperador Asoka (300-232 a.C.), quien erigió innumerables estupas, pilares y monasterios. El florecimiento de Kusinagar llegó hasta el s. V d.C., después, los peregrinos monjes chinos Fa-hsien (s. V) y Hsuan-tsang (s. VII) testificaron su decadencia. Siguiendo las precisas descripciones de Hsuan-tsang, los arqueólogos A. Cunningham y A. Carlleyle (1876-

77) rescataron los principales vestigios de Kusinagar: el stupa y templo del Nirvana, el stupa de la Cremación y la estatua yacente del Buda (esta es del s. V d.C.). Luego hicieron lo propio con Bhod Gaya en 1883. Actualmente, los numerosos templos e instituciones de todo el mundo budista asentados en Kusinagar muestran que el Nirvana del Iluminado en la India no significó un final, sino un repetido comienzo. Vethadipa, luego llamada Visnudvipa, se menciona solo en el Mahaparinibbana Sutta por ser uno de los lugares donde se enviaron reliquias de Buda. En todo el resto de las escrituras budistas no se la vuelve a mencionar, excepto un comentario del Dhammapada, que menciona a Vethadipa como un lugar muy cercano a Allakappa, del reino de los bulis. La reconstrucción de mapas con la geografía del 500 a.C. se ha logrado con la colaboración de la actual tecnología. Con esta ayuda se ha llegado a determinar que Vethadipa está en la costa este del río Mahi, un afluente del Ganges, al norte de Vesali y Allakhapa, un poco al sur de Pippalavana. En la búsqueda del lugar, una hipótesis consideraba que Dipa o Dvipa significa isla, por lo que no resultó difícil considerar que Vethadipa haya sido una isla en un lago o en un río, posiblemente el Ganges o alguno de sus afluentes. Y quien era el brahman o los brahmanes de esa localidad que con tanto derecho solicitaron –y Drona concedió- una parte de las reliquias? Aun es un misterio. Stupas Kalachakra El antiguo Stupa Dhanyakataka en Amaravati, Andhra Pradesh, Guntur district, India del Sur, es el mas antiguo de todos los Stupas de la clase Kalachakra y está emplazado en el lugar donde el Buda histórico, de acuerdo a la transmisión oral del Vajrayana, reveló por primera vez el tantra de Kalachakra. Se construyó un Stupa en el lugar para conmemorar este importantísimo evento. Un stupa Kalachakra se caracteriza por su simbolismo que no está conectado a eventos de la vida de Buda sino al simbolismo del Tantra de Kalachakra. Es una rara clase de stupa creado como protección contra energías negativas. Tan rara que hay solo seis de su clase. Su simbolismo específico se refiere al mismo tiempo al significado de un stupa convencional como al significado de la concepción budista del universo tal como se describe en las enseñanzas Kalachakra. Los stupas expresan la naturaleza de la mente en un modo perfecto. Simbolizan tanto el estado de iluminación de Buda con cuerpo, voz, y mente, los diez niveles del sendero de los Bodhisattva, tanto como del universo mostrando la armonía y perfección de todos los principios universales. El stupa de la clase Kalachakra, está fundamentado en las supremas enseñanzas de Buda expresadas en el tantra no-dual del Maha-Anuttarayoga, también conocido como “La Rueda del Tiempo” o Kalachakra. Este tantra se refiere a aspectos externos, internos, y alternativos (traducido también como secretos). Los aspectos externos tratan de cosmología, astronomía, y astrología; los aspectos internos tratan del sistema energético interno –canales, chakras, tigles, etc.- que interrelacionan el cuerpo y la mente; los aspectos alternativos tratan de la práctica meditativa en Kalachakra. Este stupa tiene gran poder protector. En sus espacios internos se delimitan diferentes niveles demarcados por mandalas de diferentes deidades. Si se considera que el mandala de Kalachakra contiene 720 deidades, cualquier persona puede entender la complejidad de su construcción. Los seis stupas Kalachakra: 1. El antiguo Stupa Dhanyakataka es el mas antiguo de todos los Stupas de la clase Kalachakra. El stupa no está intacto; no obstante hay un museo cercano con una réplica en pequeño del Stupa de Dhanyakataka, donde también se muestran algunos fragmentos de sus estelas originales –frisos esculpidos- y mármoles tallados. De acuerdo a las fuentes tradicionales del Vajrayana, el Buda enseñó el Dharma en Dhanyakataka y confirió la ceremonia Kalachakra a discípulos selectos, los cual eleva la antigüedad del Stupa de Amravati a unos 500 años a.C. El monje budista Taranatha, escribió: "En la Luna llena del

mes de Caitra, al año siguiente de Su Iluminación, en el gran stupa Dhanyakataka, Buda manifestó el mandala de las “Gloriosas Mansiones Lunares” –Kalachakra-. En el tantrismo vajrayana, Dhanyakataka (Amaravati) es considerado un lugar muy importante relacionado a la revelación del tantra de Kalachakra. 2. Stupa en el Bokar Monastery, Mirik, India, 1988 d.C. 3. Stupa en la antigua frontera de Tíbet del Este. 4. Stupa en Karma Guen, un centro Karma Kagyu en España, 1994. 5. Stupa en Dharamsala, India, en la residencia del Dalai Lama, 2000 6. Stupa en Garanas, Austria 2002 Resumen de la enseñanza de Buda: Su última enseñanza. En la luna llena de Mayo, en el año 563 a.C., en el parque Lumbini, cerca de Kapilavatthu, nació un noble príncipe que estaba destinado a ser el más grande maestro religioso del mundo, Siddhatta (que significa ‘deseos satisfechos’) Gotama, del clan Sakya. Luego de 80 años de vida en este mundo, entró en su nirvana en la luna llena de mayo del 483 a.C. Los libros sagrados denominados Triple Cesta -Tripitaka-, nos han transmitido las palabras del Perfecto tal y como las oyeron sus discípulos; allí se registra la última enseñanza dada antes de Su muerte -parinirvana-. «En todos los universos, visibles e invisibles, no existe más que una sola y misma fuerza, sin comienzo, sin fin, sin más ley que la suya, sin predilección, sin odio. Ella mata y ella salva sin otro objetivo que realizar el Destino. La muerte y el dolor son las herramientas de su oficio, el amor y la vida son sus hijos. »Pero no intentéis medir lo inconmensurable con palabras, ni sumerjáis la fibra del pensamiento en lo impenetrable. El que interroga se equivoca, el que responde se equivoca. »No esperéis nada de los dioses despiadados, sometidos ellos mismos a la ley del karma, que nacen, envejecen y mueren para renacer, y que no han conseguido vencer su propio dolor. Esperadlo todo de vosotros mismos. Sin olvidar que cada hombre crea su propia prisión y que cada uno puede adquirir un poder superior al del mismo Indra.» Como las lágrimas corrían por las mejillas de Ananda, el Maestro levantó un índice reprobatorio: «¡Cómo! ¿Con todo lo que te he enseñado puedes todavía sentir dolor? ¿Es, pues, tan difícil para un hombre desembarazarse de todo sufrimiento?» Y, con cierta pena ante las dificultades que la humanidad podría tener para salir de su prisión, prosiguió diciendo: «No te dejes engañar, Ananda. La vida es una larga agonía, no es sino dolor. Y el niño tiene razón al llorar desde que nace. Esta es la primera verdad. »La segunda verdad es que el dolor no proviene más que del deseo. El hombre se aferra perdidamente a las sombras. Se entusiasma con sueños, se sitúa en medio de un falso yo, y establece a su alrededor un mundo imaginario. Cuando su alma le abandone, partirá con el ardiente deseo de beber otra vez. »La tercera verdad es la cesación posible del dolor. Tú no la obtendrás, oh Ananda, más que triunfando sobre todos los amores que llevas en ti, y arrancando de tu corazón las últimas pasiones que aún puedan quedar en él. Entonces vivirás por encima de los dioses. »Pero, escucha bien la cuarta verdad, que es la vía de la salvación de las ocho sendas. Vigila en primer lugar el karma que forja tu destino futuro. Después, no alberques más que sentimientos desprovistos de malevolencia, de codicia y de cólera. Luego, vigila tus labios como si fuesen las puertas de un palacio habitado por un rey, de donde no debe salir nada impuro. Y, en fin, que cada una de tus acciones ataque una falta, desarrolle una virtud. Estos son los cuatro primeros caminos. No pienses que cualquier hombre puede seguir estas cuatro sendas. »Luego —concluyó el Perfecto—, una vez que hayas destruido el egoísmo, la falsa fe, la duda, el odio y la codicia, y que hayas vuelto a renacer, entonces podrás, en una nueva existencia, seguir las cuatro últimas sendas que tienen los hombres de recta pureza, recto

pensamiento, recta soledad, recto éxtasis. En ese momento, de forma natural podrás vencer tu deseo de vivir sobre la tierra, tu deseo de ganar el cielo, tus errores, y sobre todo, tu orgullo de haber avanzado en el camino de la santidad. Estarás muy cerca del nirvana.»

Miscelanea… El maestro tántrico Padmasambhava –Padma Jungne o Padmakara-, aparecido de forma extraordinaria en Oddiyana –reino al norte del Kashmir indio, que limita con China: hoy Afganistán- ocho días después de la muerte de Buda –s. V a.C.-, se formó con grandes maestros de Oddiyana e India, incluso con Ananda, uno de los discípulos de Buda. Los textos afirman que Padmasambhava vivió 3.600 años en India y alrededores, de los cuales pasó 55 en Tíbet, 12 siglos después de la muerte de Buda. Allí fue convocado por el rey Tisong Detsen a instancias del maestro budista Shantarakshita que allí vivía. Siguió realizando actividades iluminadas en otros lugares, desconociéndose que hubiese manifestado muerte sino solo un viaje al mundo de los rakshasas (un mundo infernal) y que actualmente reside en el mundo sutil de los vidyadharas manifestado como Vajradhara, a la espera de la manifestación de Maitreya. Citado por Jamgoon Kongtrul Lodrotaye en su primer volumen del Rinchen Terdzod, e incluido en Dakini Teachings, Dakini Teachings: Padmasambhava's Oral Instructions to Lady Tsogyal, Shambhala Dragon Editions. Llevado el borrador del presente a la consideración de Rinchen, un amigo practicante de Kalachakra del linaje Karma/Shangpa Kagyu de Kalu Rinpoche, terminó invitándome a una charla personal donde me expuso su teoría. Me contaba de un autor Rene Barjavel, quien, entre otras cosas, escribió una novela erótico-mística: El Guru, de gran difusión allá por los ’80. Ese autor habría aprovechado su obra para exponer una clase de conocimiento recogido en ciertas partes de India referente a historias de yoguis y siddhas –seres de gran poder- que se enterraban, incluso en vida, a fin de convertirse en protectores de la vida. El hilo argumental de la novela es totalmente accesorio para permitir una exposición un poco mas fluida mediante diálogos, que una exposición lineal. Argumentalmente entonces, dos varones y una mujer ingleses viajan por el mundo y llegan a India donde conocen a un Guru con quien admirablemente se comunican mente a mente. Seducidos de diversas maneras, se convierten en sus seguidores y colaboran en el cierre de las actividades externas, para llegar a enterarse que el Maestro habría de convertirse en un ‘ángel silencioso’ como tantos otros lo habían hecho en el pasado. Algunos se momificaban en vida, refugiados en pequeños templos subterráneos, y otros se ‘empalaban’ con grandes varas de aleación de metales que los atravesaban desde el perineo hasta la coronilla de la cabeza, y que enterradas en la tierra, les permitía adoptar la postura de loto. La parte de la vara que sobresalía hacia el cielo funcionaba como una antena multiplicando de ese modo su poder de irradiación de ondas benéficas. A su alrededor se construía una stupa y la vara llegaba hasta el remate. La energía de su consciencia se ocupaba del cuidado de toda la vida en un radio increíblemente extenso, quizás unos 120 o 200 km a la redonda. Algunos de estos seres estaban actuando desde muchos siglos atrás, donde la stupa ya había sido cubierta por tierra, rocas, y vegetación conformando una verdadera montaña… Desconozco si esto sea cierto. Quizás es simple fantasía, aunque este mundo precisamente está hecho de ese tipo de fantasías colectivas ya materializadas. Seguramente en algún momento llegaremos a conocer la verdad!! El arquitecto Wojtek Kossowski ha participado en la construcción de 17 estupas dirigido por Lopon Tsechu Rinpoche. Ellos pueden ser contactados para asesorar en la construcción de un stupa. Para los budistas hay cuatro sitios principales que son sagrados: Bodhgaya, Sarnath, Kushinagar, y Lumbini. Cuatro sitios adicionales para los budistas son: Sravasti, Rajgir, Sankissa, Vaishali. Otros sitios importantes son: Patna, Gaya, Kosambi, Kapilavastu, Devadaha, Kesariya, Pava, Nalanda, Varanasi. También resultan de interés sitios tales como Sanchi, Mathura, Ellora, Ajanta, Vikramshila, Ratnagiri, Udayagiri, Bharhut, y las cuevas Barabar.

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