POEMAS DE ÓSCAR CASTRO

Coloquio de flauta y viento
Luna de cantos mojados, pulida de viento y alba. Calles de esquinas desnudas. Casas de ciegas ventanas. En una esquina sin nadie, el viento encontró a la flauta; sobre el agua de la música se le murieron las alas y se vistió de colores como un país en un mapa. Por las aceras desiertas iban el viento y la flauta. Como el viento estaba herido, la música lo llevaba. Iban buscando los ojos de los niños qué soñaban para lamerlos de azul con su caricia delgada. Con la frescura del canto los hombres se despertaban y se dormían de nuevo, entre el sonido y el alba. Quebró su junco la música; el viento giró buscándola. Quedó la calle ceñuda como una mala palabra. Gallos batieron las alas para que el canto volara. En la cubierta del día se deshojaron campanas.

Romance de barco y junco  El junco de la rivera y el doble junco del agua. mi barco de niño pobre que me trajeron por pascua y que hoy surca este romance con velas anaranjadas. El estanque era un océano para mi barco pirata: mi barco que por las tardes en un lucero se anclaba. besaba de lejanías mis manos y mis pestañas . El junco batido al viento -estrella de seda y platale daba la espalda al cielo y hacia el cielo se curvaba. Estrella de marineros. donde volaban. El viento azul que venía dolorido de fragancias. en el país de un estanque donde el día se mojaba. inversas. palomas de inversas alas. como un dibujo salido de un biombo de puertas claras. en junco al barco guiaba.

me lo decía allá en el campo de trojes y un sobresalto rondaba por sus pupilas de azogue. lo dejé anclado en la orilla para hacerle una ensenada. llorando. Dos lágrimas me trizaron las pupilas desoladas. llevé mi barco pirata. un día.y era caricia redonda sobre las velas combadas. en la cubierta del barco se fue. mi infancia. y en el monte andan ladrones"   ¡Buen viejo!. Al río del pueblo. mas lo llamó la corriente con su telégrafo de aguas y huyó pintando la tarde de letras anaranjadas.   Andaba el agua desnuda En claras conversaciones Con los grillos y las piedras Y las huidas canciones   " Es mala la noche amigo. Romance del Hombre Nocturno   Mi yegua subía. La noche de crucifijos fulgía sobre los montes. lenta con firmes pasos de bronce. .

negros Contra las constelaciones. . un ancho corazón de hombre. a la izquierda . Pausados bajando el monte. Cinco años van desde entonces.  Pero era buena la sombra Madura de oros y olores ¿Miedo?.   ¡Quién va!   Los vi detenerse. tinta o residuo de noche. adelante. los jinetes.   Seguí avanzando en la sombra. Cuatro jinetes venían. Los vi recortarse.   Mi bestia irguió las orejas en agudos aguijones Y la estría de un lucero Rieló sobre mi revolver. me tropecé con sus voces:   . y mi voz multiplicose rebotando en los picachos como en cojín de resortes.Al pueblo de más al norte. mi yegua era firme y yo llevaba un revolver en el cinto y en el pecho.   Cruzaba en ese momento un paso de angostos bordes: A la derecha. Los dejé un día de marzo.¿Adónde marcha el amigo? .   Sin embargo.el monte. mi mano sobresaltose.   Me esperan mi vieja madre Y mis hermanos menores.   Ancha mi voz y serena.muro. hacia las sombras inmóviles. traspuesto el paso difícil. el abismo. sin embargo.

Aquí . Rancagua y sus torres.   Clareó mas tarde en el cielo. lejos. Amanecer de limones. maitenes y boldos.La suya opaca y de cobre Miré brillar las pupilas en un fulgor de emociones. su lira se afina hasta alcanzar sutileza y diafanidad exquisitas.Acompañaré al amigo hasta que trasponga el monte. con ciruelos y parrones ¡y mi madre con sus ojos de mares y horizontes!   Detrás el recuerdo grande de un bandido que era un hombre. su segundo libro de poesía y el más campesino de todos. mi casa.   Cinco jinetes tomaron Rumbo a las constelaciones Bajaron cinco jinetes Con firmes pasos de bronce. Pájaros madrugadores   Cerca.   Cuatro pararon de pronto Y el otro siguió hacia el norte.   . Palabras de agua liviana. Oscar Castro publicó Viaje del alba a la noche. . Después de estrechar las manos Tendidas de los cuatro hombres.    En 1940. en algunos poemas. por su propia cuenta. y entre sus casas.

y las caucheras y los minerales. La América de los grandes ríos y las montañas grandes. El Nuevo Mundo que amamanta el mundo viejo. porque bebe leche de cielo en la cumbre del Aconcagua. Sólo así encontraremos la América no descubierta. Partir de la raíz del indio. La América que pare abundancia. No la escolar América sabida por los mapas: tierra tatuada de nombres y colores. si. Ir al origen puro sin conceptos ya hechos.Viaje del alba a la noche Descubrimiento de América A Raúl González Labbé Habría que empezar de nuevo. No sabemos usar nuestros ojos. Pies extraños caminan por nuestras heredades. La América. la América quo no necesita nodrizas.OSCAR CASTRO . y los cafetales. cobre y sudor americanos -amalgama de gritos y protestassurcan el mar en barcos de incomprensibles nombres. . América. Tenemos cuatro siglos de invasiones. la América del vientre claro y los jocundos pechos. Digo: la América de los bananos. galopando su libertad de yegua joven bajo cielo. la América con su propio idioma cantador. Oro. La tierra en que mis hermanos los parias tienen hambre. Extranjeras palabras definen gestos nuestros.

sino ésta otra. y en la ojota besada por aguas y tierras. Conozco el trigo que madura -sol en monedas acuñadoy las mujeres que transportan su llamarada entre los brazos. Canta el sinsonte y el quetzal es un relámpago. Partamos. Vamos a descubrir la América nuestra. hermanos. Esa es la América. Es pura la mañana. y en el aroma de la piña madura. y en el sombrero floreado. del llanero. y en el lamento de la quena y la trutruca. y en la espuela grandona. Esta que va en la espalda del cargador de muelles. Es hora de partir y amanecer. resonando en el galope del charro. Raíz del canto Conozco el habla de los hombres que van curvados sobre el campo y el grito puro de la tierra cuando la hienden los arados. y en el olor del mate amargo.partida en Panamá por un canal de fierro y comida en el Sur por los hielos australes. Cantan los pájaros. ésta que nace en el pétreo filo de los Andes y cae como un poncho verde a dos mares azules. y en el maíz que ríe con risa de sátiro. y en el coco y la jícara que recibe su jugo. del indio y del gaucho. Esta que va en mi canto americano. . del huaso. El día agita sus banderas anchas.

Sé de las lentas escrituras del humo gris sobre los ranchos. van por mi sangre río abajo. Todos me cantan pecho adentro. Sé del lagar. giran en trilla de jacintos por mi silencio deslumbrado. el vaso blanco de los nardos. Ellos hablaban con Dios vivo en el mensaje de los cardos y conversaban con el agua en el lenguaje de los pájaros. la yerba-luisa. . hembras del pecho en dos racimos. En el silencio de mi madre dormía el yuyo de los campos. La tarde pura de mi verso tiene gavillas y ganados. porque aún miran con mis ojos los que sembraron y sembraron. del viento sur cuyo relincho puebla la noche de caballos. el toronjil. sé de las viñas y de los mostos fermentando. entre los pámpanos.Generaciones de labriegos van por el cauce de mi canto. borracho azul. es que me tiene desvelado mi sementera de los astros. Cuando galope cielo arriba sobre mi yegua de topacio. Un abuelo de mis abuelos era padrino de los álamos. Otro acuñaba lunas nuevas al levantar su hoz en alto. y sé de Baco que solloza. Conozco el grito jubiloso del trebolar recién regado y ese licor que se derrama desde las copas del zapallo. firmes varones solitarios.

como la luna era blanca. Era blanca como un queso. Cansada de comer hierbas. Si de repente me muriera. Toronjil comió después y después tallos de malva.Sé de la harina mañanera que agosto vuelca de un cedazo y de los pozos que gotean en un crepúsculo de cántaros. viviré siempre deslumbrado y conversando iré por ella con la semilla y con el árbol. se puso a comer retamas. De greda tengo mis dos manos. Sabiduría de mi sueño. retemblarían las campiñas en un galope de centauros. Lento. por este surco voy pasando. como se cae un campanario. Nadie la vio sino Dios. Sabiduría de mis manos. Sabiduría de mi tacto. Porque conozco y sé la tierra. Tengo de greda hecha la frente. Sabiduría de mi sangre donde los llantos fermentaron. . La cabra La cabra suelta en el huerto andaba comiendo albahaca. Sabiduría de mi pecho. en la tarde silenciosa. Mi corazón la miraba. surco sutil hecho en el tiempo con el arado de mi canto.

Se puso a balar después. Su balido era en el aire un agua que no mojaba. . "Las alas del fenix". mas otro la pretendiera: Antes de decir su nombre. mi boca firme se cierra.Ella seguía comiendo flores y ramas de salvia. Manuel Rodríguez la amaba. Se perfumaba de malvas el viento. vivía la primavera la luna que se asomaba por los ventanales era la boca de una guitarra: las cuerdas eran las rejas. camino de la montaña. (1943) Por calle del rey arriba   Por calle del rey arriba de San Francisco a la diestra. en casa de recios muros. cuando balaba. Se fue por el campo fresco.   La Primavera tenía carne de mujer morena. bajo la clara mañana. boca de dulce promesa. ojos de amor y pecado.

eran amargos de celos y hablaban de muerte artera. el otro por franca puerta.   Manuel Rodríguez besaba . Le cantan los espolines al desmontar en la acera.   Jinete en caballo moro.sonriente y mozo era el uno.... Rodríguez a verla llega.   Los besos del que acudía sin trabas a la vivienda. Amado. las manos de la morena sobre el pecho masculino descansan en la guerrera. pecho adentro.   -Amado. el otro... Del militar en el cuello relumbran dos calaveras: es la insignia de los Húsares que entre las sombras destella.   En noches de ausente luna. celo y fiereza. llegaban ambos a verla: el uno por la ventana. en un cielo negro sangraba la luna nueva. sabían a estrellas rubias y a rasgueo de vihuelas.. sangre arriba como nupciales promesas   A través de los barrotes. soñaba cosas siniestras: la insignia que tu llevabas en sangre se tiñera. Los espolines le cantan a la mujer que lo espera. mas los de Manuel Rodríguez sabían a madreselvas. a la mujer por las rejas toda el alma se le fuera. anoche soñaba.   Entre los dos militares temblaba la Primavera.

La bala que ha de matarme ningún hombre la fundiera.   En Tiltil quedó tendido. . de San Francisco a la diestra tras enrejada ventana lloraba la primavera.   En la noche de aquel día fue roja la luna nueva.   . La bala no fue de plomo. Las rosas fueron mas rojas y fue mas triste la tierra. A traición tuvo que ser. no cantan sus espolines al desmontar en la acera. amor y leyenda?.   ¿El nombre de esta mujer de sueño.. de muerte alevosa y fiera. morena. La sangre del pecho abierto manchaba dos calaveras. La sangre que viste anoche son mis amores.los labios de la morena.   En vano dos blancos brazos asómase por la reja: el caballo es el viento. la mujer está llorando. sombra en la sombra se aleja.   En calle del Rey arriba. Vivió en Santa Cruz de Triana. que fue de celo y fiereza.. sus dientes en la penumbra brillaban con risa fresca. que de frente no pudieran. del caballo que lo trae las herraduras no suenan.   Al mundo vino muy tarde ese año la primavera.   Un caballero de sombra llegarse quiere a ella. ya no vendrá el que la espera.

Tuvo una alegría: la de cosechar. Rocío en el trébol. maravilla por la paz que respira el poeta... casi transparente rama de verdad. . fina de suyo y agudizada por la enfermedad.   La historia no dice más. 1950. Era casi tierra. Cosechó los trigos de ajena heredad y se fue apagando corazón en paz. Pequeña Elegía Por el valle claro vienen a enterrar al hombre que nunca divisó la mar. El retorno al hogar propio de su alma leit-motiv de casi todos los poemas. una obra escrita al borde mismo de la muerte.era criolla y morena. Era un campesino de lento mirar mediero tranquilo de la soledad. casi claridad. Llamémosla Primavera. produce en este libro una poesía de intensa y sincera emoción. La sensibilidad de Castro.

Por el valle claro lo despedirán tréboles y alfalfas de verde mirar. y en el valle puro todo será igual. Cuando lo sepulten. te bendicen. Aguas del estero dirán un cantar por el campesino que nunca vio el mar. alguien llorará. piensa en mi corazón que por ti sueña. en un altar lejano. cuando te pongan el anillo de oro. mi alma será una lágrima invisible . Si dormida caminas dulcemente por un mundo de diáfanos jardines. para que no me olvides. de otra mano cogida. Oración para que no me olvides   Yo me pondré a vivir en cada rosa Y en cada lirio que tus ojos miren Y en todo trino cantaré tu nombre Para que no me olvides Si contemplas llorando las estrellas Y se te llena el alma de imposibles. Es que mi soledad viene a besarte Para que no me olvides Yo pintaré de rosa el horizonte y pintaré de azul los alelíes y doraré de luna tus cabellos para que no me olvides. y si una tarde.Tuvo una tristeza: ya no sabe cual.

en los ojos de Cristo moribundo ¡Para que no me olvides! .

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