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Crónicas de la memoria rural española. Borja Cardelús (2011) - Ministerio de Agricultura

Crónicas de la memoria rural española. Borja Cardelús (2011) - Ministerio de Agricultura

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  • Llanos de Oropesa
  • Pueblos blancos
  • Montes de Toledo
  • Sierra de Cazorla
  • Las Hurdes
  • Tierras maragatas
  • Tierra de olivos
  • Dehesas bravas
  • Sierra Oeste de Madrid
  • El Maestrazgo
  • Las Tablas de Daimiel
  • Marismas de Santoña
  • Marismas del Guadalquivir
  • Lagunas de Villafáfila
  • Laguna de Antela
  • Humedales mediterráneos
  • La Albufera de Valencia
  • Delta del Ebro
  • La Manga del Mar Menor
  • Picos de Europa
  • La Vera, a la sombra de Gredos
  • Pirineos
  • Vaqueiros de alzada
  • Pastores trashumantes
  • Sierra Nevada
  • Campos de panllevar
  • La primavera
  • El verano
  • El otoño
  • El invierno
  • La estepa cerealista, ayer y hoy
  • Desierto de Almería
  • Los Monegros
  • Tierra de lobos
  • Cosecheros del río
  • Gancheros del Tajo
  • Riacheros del Guadalquivir

Hasta la mitad del siglo XX, la España rural permaneció anclada en ancestrales estructuras económicas y sociales.

Era un modelo primitivo, basado en la subsistencia estricta, en el trueque, donde el dinero apenas circulaba, no había dónde ni qué comprar, y las familias eran autosuficientes y de una prole muy numerosa, para paliar la gran mortalidad infantil, allegar brazos a las faenas agrícolas y asegurar la vejez de los mayores. Pero desde esa fecha, y en el curso de muy pocos años, un nuevo modelo de economía se instaló en el campo. Llegaron la maquinaria, la sanidad, la Seguridad Social, el subsidio agrario, los seguros, el consumo, aunque también las inevitables secuelas de un desarrollo demasiado rápido, y todos estos cambios alteraron radicalmente la vida en el medio rural. Crónicas de la memoria rural española está basado en el testimonio de las gentes mayores, hombres y mujeres que han tenido ocasión de conocer el enorme salto operado, las luces y las sombras de dos mundos tan diametralmente distintos. Los jóvenes de hoy apenas pueden reconocer ese modo de vida que narran sus antepasados, e incluso no llegan a darle crédito, de tal magnitud son los cambios acaecidos. Y por eso resultaba necesario registrar esa memoria, y es un verdadero privilegio contar todavía con los últimos testimonios de unas gentes que conocieron las dos épocas: la de la España rural milenaria y la de la modernidad.

Crónicas de la memoria rural española

Borja Cardelús

Borja Cardelús

Crónicas de la memoria rural española

La obra profesional y divulgativa de Borja Cardelús incluye diversos campos, como la televisión, con seis series sobre Naturaleza, entre ellas La España Salvaje; el ensayo, con dos enciclopedias y una decena de libros sobre Naturaleza y medio ambiente; la novela, con títulos como Fugitivo, El alimañero, El último trashumante, Voces de la marisma...; o el teatro satírico (El país de las furgonetas blancas), habiendo creado y dirigido la Unidad de Naturaleza de Televisión Española. En el ámbito de América y su historia ha publicado Luces de la Cultura hispana, Momentos estelares de las Américas, La huella de España en los Estados Unidos; la serie de libros sobre caminos hispánicos: El Camino Real de Tierra Adentro, El Gran Camino Inca, El Camino de las Mulas, El Camino de las Misiones; y ha dirigido los largometrajes documentales Crónicas Paralelas de Iberoamérica y El Camino Real, habiendo dirigido la Unidad Audiovisual para la imagen exterior de España. Ha sido asímismo Secretario General de Medio Ambiente y Presidente de Parques Nacionales y del Patronato de Doñana, y es Premio Nacional de medio ambiente.

Crónicas de la memoria rural española

Borja Cardelús

Crónicas de la memoria rural española

© Servac, S.L. © Borja Cardelús Edita: Servac, S.L. Créditos ilustraciones: FOTOGRAFÍAS: Borja Cardelús Pablo Mateos Martín (Págs. 159, 214 y 515) Museo del Pueblo de Asturias (Pág. 501) Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnográfico (Págs. 16, 221, 403, 271, 274, 307 y 585) Centro de interpretación de Pesca y salazón de O’grove (Pág. 169) ILUSTRACIONES: Bernardo Lara Colaboradores: Antonio Domingo, Belén Carnicero, Personal técnico de Servac, S.L.

Maquetación e impresión: Método Gráfico, SL ISBN: 978-84-933838-2-4 Dep. Legal: M-38893-2011 NIPO: 770-11-321-5 Impreso en España – Printed in Spain
Todos los derechos reservados. No se permite la repoducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo por escrito del editor.

ÍNDICE

página

EL BOSQUE MEDITERRÁNEO Llanos de Oropesa .............................................................. Pueblos blancos .................................................................. Montes de Toledo ................................................................ Sierra de Cazorla.................................................................. Las Hurdes .......................................................................... Tierras maragatas ................................................................ Tierra de olivos .................................................................... Dehesas bravas .................................................................... Sierra Oeste de Madrid ........................................................ Tierra de pinares .................................................................. El Maestrazgo ......................................................................

13 19 40 59 74 88 97 107 115 131 141

HUMEDALES IBÉRICOS Las Tablas de Daimiel .......................................................... Marismas de Santoña .......................................................... Marismas del Guadalquivir .................................................. Lagunas de Villafáfila .......................................................... Laguna de Antela ................................................................

157 167 180 195 204

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Crónicas de la memoria rural española

Humedales mediterráneos .................................................. La Albufera de Valencia .................................................. Delta del Ebro ................................................................ La Manga del Mar Menor ................................................

212 212 220 228

ÁREAS DE MONTAÑA Picos de Europa .................................................................. La Vera, a la sombra de Gredos .......................................... Pirineos ................................................................................ Vaqueiros de alzada ............................................................ Pastores trashumantes ........................................................ Sierra Nevada ......................................................................

235 247 261 275 286 300

PÁRAMOS Y ESTEPAS Campos de panllevar .......................................................... La primavera .................................................................. El verano ........................................................................ El otoño .......................................................................... El invierno ...................................................................... La estepa cerealista, ayer y hoy............................................ Desierto de Almería ............................................................ Los Monegros ...................................................................... Tierra de lobos ....................................................................

313 315 321 327 332 338 352 364 374

LOS RÍOS Cosecheros del río .............................................................. Gancheros del Tajo .............................................................. Riacheros del Guadalquivir..................................................

401 412 422

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Índice

MEDIOS HUMANIZADOS La masía catalana ................................................................ Tierra de vinos .................................................................... La huerta levantina .............................................................. EL BOSQUE ATLÁNTICO Muniellos ............................................................................ Somiedo ..............................................................................

433 444 463

481 488

ISLAS Y COSTAS Islas gallegas ........................................................................ Pescadores de las playas atlánticas ...................................... Costa de la Muerte .............................................................. Pescadores del Cantábrico .................................................. La Gomera ..........................................................................

507 518 528 540 554

LA PRADERA CANTÁBRICA El Caserío vasco .................................................................. Praderías cántabras ..............................................................

569 577

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El bosque mediterráneo
Llanos de Oropesa Pueblos blancos Montes de Toledo Sierra de Cazorla Las Hurdes Tierras maragatas Tierra de olivos Dehesas bravas Sierra Oeste de Madrid Tierra de pinares El Maestrazgo

Llanos de Oropesa La familia de Antonio Moreno vive en Oropesa, un poblado de prosapia alzado en un terromontero dominando el Valle del Tiétar, que se extiende allá abajo, amplio, fecundo, cubiertas las espaldas por el contrafuerte del murallón de Gredos, una tiramira grisácea que cierne su larga sombra protectora sobre las dehesas, castañares y huertas del vasto rellano. Y que no solo lo tapa de los nortes hirientes, sino que lo provee de aguas copiosas, que se precipitan garganta abajo en un profuso entrechocar de piedras, o brotan en innumerables manantiales, lagrimales de la tierra. El resultado de tanta fortuna geográfica es una campiña feraz y un clima benéfico, hasta el punto de que el Emperador Carlos V eligiera el lugar para su retiro, prefiriéndolo entre todas sus tierras de los dos lados del océano. Es territorio de fauna egregia, sobrevolado por el águila imperial y recorrido, hasta hace poco, por el elegante lince. Los Moreno habitan en una confortable casa lindera a un patio hermoso, que presiden una higuera y un olivo, como símbolos de la vegetación mediterránea domesticada. Los días son largos y calorientos cuando aprieta el verano, pero las noches en el patio son agradables, invitadoras de largas tertulias bajo un esplendoroso manto de estrellas. Desde hace dos siglos la familia se dedica al noble oficio de la cerámica, transmitido hasta hoy de padres a hijos y quien sabe hasta cuándo, vista la mudanza de los tiempos. Antonio es el representante vivo más antiguo de esta casta de tejeros ilustres, y a sus 87 años aún acude al tejar para echar una mano a los hijos y nietos y trasladarles la maestría.
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Crónicas de la memoria rural española

—Antaño sacábamos mucho material para los marqueses y los duques de por estas partes. ¡No habré puesto yo ladrillos y baldosas en los palacios y en los conventos de por aquí! Las fincas de la gente principal tenían su propio horno, que les traía más cuenta eso que acarrear las piezas desde los tejares. Entonces me llamaban, porque una cosa es tener horno y otra conocer el oficio. Había que tener buena arcilla, la mejor la del puente del arzobispo, muy suave ella, no hacía falta ni asolearla como se hace con otras, las tierras fuertes, que hay que sacarles el hierro que llevan dentro porque si no quiebra la pieza. La labor la hacíamos con el tiempo caliente, de abril a octubre, porque en echándose los fríos había que dejar la faena. Entonces era tiempo de apañar combustible para la temporada siguiente. Cogíamos la paja que quedaba del rastrojo, o nos íbamos a los montes, a arrancar jaras, todo a pura mano, y hacíamos unas gavillas. La mezcla de barro y agua, bien amasada la trabajábamos con una herramienta que le decíamos el calabozo para darle la forma, según que fueran baldosas, ladrillos o tejas. Para estas hacíamos un montón y las conformábamos con el galápago. Así que estaba el material listo y extendido había que darse prisa en hornearlo, porque si se echaba una nube encima y soltaba un aguacero te desbarataba el trabajo, porque con el agua la masa se esponjaba y se echaba a perder del todo. El horno tenía que alcanzar sus mil y pico grados para que la masa cociera bien y no rajaran las piezas más adelante. El fuego iba trepando de abajo arriba, y en llegando a lo cimero lo caliente lo apagábamos, todo a ojo y con mucho tino para no quedarse corto ni largo en el cocimiento. De una vez sacábamos sus buenas quince mil piezas, y de que se enfriaba las dejábamos extendidas a que se oreasen. Ahora todo es más industrial, y tanto Antonio Moreno, el tejero, como Jaime Soria, el herrero, a los que la edad retiró de sus viejos oficios
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El bosque mediterráneo

pero no les quitó el gusto por ellos, coinciden en que las piezas de hoy, sean de cerámica o de forja, vienen con la perfecta frialdad de lo fabricado en serie, como soldaditos uniformados de plomo, desprovistas de la encantadora irregularidad de lo hecho a mano. —Pero no se crea, no, que a la gente más le tira lo nuestro que lo moderno. A nuestros hijos se lo piden para las restauraciones o meramente porque huyen de lo industrial, tan parigual todo. Hoy es por capricho, pero antes es que se aprovechaba mucho el material, mucho, no se tiraba tanto como ahora. Por poner un caso, me venía un labrador con una azada gastada por el uso, y me decía, dice, Jaime, cálzame esta reja porque entavía vale el mango, y yo iba y hala, le calzaba un
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económica. 16 . vital en una palabra.Crónicas de la memoria rural española cacho hierro nuevo sobre el viejo y apañaba la azada para que siguiera tirando. y también más saludable. era reciclado y reutilizado. humana. Su relato expresa toda la crudeza física. Lo dice María Rodríguez. como casi todas las mujeres mucho más comunicativa que su esposo. pues todo tenía su valor. Y es que entonces la palabra desperdicio no tenía cabida en el diccionario práctico del campo español. la esposa de Antonio. hasta que llegó el desarrollo. y cualquier objeto cuyo destino sería hoy el basurero. pues dijérase que la faena en los campos y tajos ha consumido más a los hombres que los quehaceres domésticos a las mujeres. de la vida rural española de todos los tiempos.

íbamos de noche los del pueblo al pie de la barranca y nos lo disputábamos para hacerlo cachos y añadir a la olla un poco de magro. Esa noche corría un poco de alegría en el pueblo con el olor a carne en las ollas. porque le estaban bailando dentro del cuerpo. y eran lo que llamábamos “pelos de hambre”. y a nosotros nos ocurrió que estando cociendo las tajadas de burro en el patio se coló dentro un forastero y en un descuido se llegó donde la olla y apuñó una tajada. Y si al dueño de una finca se le malograba un burro y lo despeñaba.El bosque mediterráneo —Hemos pasado muchas calamidades. porque es que no había para comer. y se conservaban como los de hoy en una nevera. por la parte del cuello. ni le cuento los perros. en mitad de la soga poníamos una tapa de latón. Y es que gastaba el personal unas hambres que no son para contarlas. una vez que habían pasado los marranos por el encinar en la montanera. que las había. y apurábamos tanto que no había fruto que quedara en el suelo. Y si nosotros estábamos hambríos. o con las uvas de las viñas. Me acuerdo que mi madre calzaba a mis hermanos con unos calcetines de tela de saco y unas albarcas de goma de alguna rueda vieja. Cómo sería que a algunos en el pueblo les salían unos pelos aquí. y lo mismo con las aceitunas que quedaban en el suelo después de la recogida. teníamos uno que cada vez que se echaba en el suelo de la casa le crujían los huesos. rebañando lo que ellos dejaban. de la poca carne que tenía el chucho. Los huevos se guardaban metidos en cal viva. que hasta se atragantó con la carne del ansia que tenía y a poco se ahoga. y los mandaba al rebusco de la bellota. y cuando la rata se descolgaba por la soga bascula17 . El tocino lo salábamos y los chorizos y los jamones los colgábamos. Por eso éramos tan cuidadosos con las cosas y sobre todo con los alimentos. y no se desperdiciaba nada. y para que no andaran ratas encima de ellos. figúrese el hambre que traía el pobre.

la preferencia en la comida llevaba su orden. el padre primero de todos. Los hijos de ahora sacri- 18 . luego la madre y luego los hermanos. Había una jerarquía a la hora de comer. ¡Como para dejar que las ratas metieran el diente a los jamones.Crónicas de la memoria rural española ba la tapa y caía al suelo. que no los catábamos ni nosotros. como todo entonces. y cuidado con protestar. los hermanos pequeños de la familia! Eso era para los mayores. según la edad. y primero comían los que más aportaban a la casa. Y se daba el caso hasta de que los mayores llegaran de la faena con muchas hambres y se comieran el puchero entero de gachas y no dejaban nada. Pasaba entonces contrario a lo que pasa hoy.

Eso era todo. cacharrero… los oficios de toda la vida. El padre aviaba una caja de cartón y se la daba a un hermano para que la enterrara en el cementerio. como el de herrero. estrechas. y eso no puede ser. tejero. Dicen de que hay crisis. Ahora la habrá. Era corriente que se tuvieran nueve y diez hijos. porque contra más hijos más brazos para el campo y la casa y más beneficio para los padres. había que contar los que se quedaban en el camino. y todos están desapareciendo. Y de pronto el personal se puso en que las labores de antes no las hacía ya. los de la región de los alcornocales acomodan el suyo al movimiento natural de los cerros. Son de calles largas. con balcones aprisionados por rejas de hierro. y tuvo que venir gente de fuera a hacerlas. y hasta diecisiete y veinte algunos. pero nadie quiere trabajar como se trabajaba antes. como tampoco los oficios de siempre. que no había labor que no se la echara uno a pechos. Y los de aquí quieren trabajar poco y ganar mucho. pero la nuestra sí que era crisis. Y por eso en aquellos tiempos se tenían muchos hijos. Pueblos blancos Los pueblos blancos de Andalucía parecen bloques de tiza apelmazados sobre las laderas. Las necesidades defensivas impusieron la sobree19 . Al campo no lo quiere nadie.El bosque mediterráneo fican a los padres y antes los padres sacrificaban a los hijos. y no se le daba mayor importancia. y más adelante eran el seguro de su vejez. casi todos de la colitis. pero claro. A diferencia de los rectilíneos trazados de los pueblos de los valles. de casas enjalbegadas. para los trabajos que aquí se habían hecho toda la vida.

enterizas. deslumbrantes blancuras. Pues como ocurre con todos los recursos naturales. Siempre a lomos del hambre y la necesidad extremas. 20 . El temple suave de estas comarcas permite que se extiendan los alcornoques. obligados a abandonar la tierra y tentar otra suerte en las fábricas de Alemania. Madrid o Barcelona. que es lo que produce el dinero grueso. pero jamás un buen vino se cierra con otro tope que no sea el de corcho. un material todavía no superado a la hora de taponar las botellas de vino. dejando en ella el valor añadido de la transformación industrial. Salían entonces las planchas limpias. castillos blanquísimos refulgiendo como diamantes en la llanura. pero que se rinde ante la excelencia de la corteza del alcornoque. que era donde sacaban el corcho propiamente dicho. Atrás quedaron los padecimientos de aquella Andalucía de los temporeros. Y uno se pregunta por qué no estaban las fábricas corcheras en la propia comarca. seis meses de faena para malvivir los otros seis con las migajas que dejaban los tiempos de bonanza. —En llegando los calores de julio recogíamos el corcho. Se las llevaban tal cual para las fábricas de Cataluña.Crónicas de la memoria rural española levación de estos pueblos. que rizan el paisaje de navas y collados con su hirsuta pelambrera. adusta encina. pero el corcho mucho. en el corazón de la Andalucía profunda. y las cargábamos sobre las bestias. que es cuando se deja desnudar. siempre sobre la oscura frontera de la inanición. la corteza vale poco. Hay sustitutivos. Son parientes próximos de la sobria. la que tanto ha cambiado en los últimos decenios. a pie de obra. Estos pueblos encajan sus insólitas. que supera al alcornoque en la calidad de la bellota y de la madera. el material único y fabuloso del corcho.

para un andaluz la mejor manera de aprovechar el tiempo es contemplando su paso. así que mayormente rechazaron las ayudas. es para ellos lo verdaderamente importante. tiempo libre pa lo demás. una planta industrial. propicio para saborearlo y no para malgastar el tiempo en iniciativas empresariales que ocupen por entero cuerpo y alma y no dejen resquicio para el disfrute. el personal de por aquí no quería meterse en los berenjenales y los quebraderos que traen los negocios: que si las nóminas. una envasadora. se ofrecieron subvenciones para cualquiera que presentara una iniciativa: un hotel rural. que si la seguridad social. Pero tampoco en estos pagos encontró destinatarios. y aquí está la clave de estos pueblos. la vida. aunque eso sí. clima dulce. ya que esto. las ventas. poblado de hispanos de procedencia andaluza. o sea los amos y los señoritos. todo el que lo buscara obtenía apoyo financiero muy generoso. Nada de sumergirse en las preocupaciones que traen los negocios. Y lo demás es simplemente vivir. aquí nos ha bastado poco pa viví. Mire usté. nunca tuvieron la iniciativa de montar las fábricas. Cuando el dinero llegó a manos llenas a España. pasan21 . invitador. Aquí se trabaja para vivir. y por eso nunca se instalaron fábricas por estas partes.El bosque mediterráneo —Es que los que tenían capital. El andaluz es el polo opuesto de la mentalidad noreuropea. En cambio. se acuñó una palabra que lo expresaba con gran propiedad: verywellear. en tiempos de la entrada del país en la Unión Europea.. Consistía en estar simplemente sin hacer nada. Tener lo justo.. Para un anglosajón o un nórdico es impensable no llenar el tiempo con el trabajo o con el ocio organizado. pero siempre haciendo algo... “aprovechando” el tiempo. la producción. —No señor. Se contentaban con lo que les pagaban por la corteza. Aunque la historia hay que contarla completa. Tierra exuberante. En el suroeste de los Estados Unidos. donde se vive para trabajar.

arriba y abajo. ya con la aportación de sus recursos naturales. porque la hondura de su filosofía vital sencillamente se lo impide. con todos sus pesares y fatigas a cuestas. no como ahora.. condenaron al continente americano a ejercer exclusivamente de proveedores de materias primas para las fábricas inglesas o norteamericanas. gentes más industriosas. Peones. verywelleando. En eso coinciden todos los que han vivido otras épocas. algo que los angloamericanos juzgaban inconcebible. De paso. El destino que el mercantilizado mundo de hoy destina a los territorios y pueblos “vividores” es el de servir a los “productores”. Países como Inglaterra primero y más tarde Estados Unidos. El modelo andaluz fue exportado al Nuevo Mundo. que hay mucha 22 . pastores. El peonaje iberoamericano o andaluz se asienta sobre unas mismas raíces: la escasa iniciativa empresarial de sus gentes. De ahí que en España el latifundio y el terrateniente fueran asuntos del Sur y nunca del Norte. ha sido un pueblo infeliz. ya con su trabajo.Crónicas de la memoria rural española do el rato. llamaron a los estados del Suroeste “la tierra del mañana”. Ha ocurrido en Iberoamérica durante los últimos 200 años desde la independencia de España. Y por estas razones sería engañoso creer que el andaluz rural. arrieros. braceros. pagados claro está con salarios raquíticos. Materias primas a precios baratos. porque todos estaban dispuestos a trabajar. porque prefieren contentarse con poco y disponer del tiempo libre para vivir. menos proclives a dejarse manejar y menos avasallar por amos o capataces. Ramas paralelas de un mismo tronco. y si Andalucía creó las figuras del amo o el señorito. —Antes había mucha gente en el campo.. De modo que en la Andalucía profunda ha faltado la iniciativa empresarial a todos los niveles. tratantes.. para disfrutar a plenitud de cada uno de los preciosos instantes que regala cada día.. mañana. pero muy natural para los hispanos. en América fueron el hacendado y el patrón.

y lo que se llevaba era cambiar unas cosas por otras. que ese día como quien dice tiraba la casa por la ventana. el día de difuntos. Yo te daba media docena de huevos y el vecino te daba una botella de aceite. los Mayos. no se vaya a creer. porque el año venía cuajado de fiestas: la Semana Santa. Santiago. Dinero había poco. Y diversión no faltaba. eso sí.. el Santo Patrono. y en eso también se ha cambiado. El Corpus. también nos ayudábamos mucho unos a otros. la romería a la Virgen o el Cristo.El bosque mediterráneo despobladura y da tristeza ver los campos vacíos. y allá que nos íbamos todos pa su choza a celebrarlo. Y si había necesidad.. 23 . y endemás estaban las fiestas particulares. y así íbamos tirando. la Navidad. San Juan. que habiendo tantísimo personal por el campo siempre había uno que celebraba el día de su Santo. San Blas.

José María El Tempranillo. deshilachados. pero la de aquí es la legítima. acaso porque su fama atrae cada año carretadas de visitantes nacionales y extranjeros. sustentada hoy en la eximia calidad de sus mantas. Benito García es uno de los pocos que mantienen la honda reputación ganadera de Grazalema. que con seis años mi padre me dejaba allá arriba. y no tan buenas: era región de bandoleros. y debe en buena parte su nombradía al hecho de ser el lugar más lluvioso de España. de aureolada leyenda que ha traspasado las fronteras ingratas del olvido. que al decir de tantos débese a lo mucho que les llueve encima a las ovejas de estas partes. que tiende una suerte de trampa a las nubes y no las deja escapar sin ordeñar sus ubres. viajan ya como jirones vacíos. Antaño Grazalema. Por ahí la han cruzado con otras sangres. Pero Benito conoce el fondo del secreto. porque en verdad no lo hay más blanco ni más repulido. hará cosa de cinco siglos. y se debe a ello a la conformación natural de la sierra. Y cuando las nubes abandonan Grazalema. —Lo que ocurre es que de aquí. De Grazalema era precisamente la mujer del más afamado de todos los bandidos de Sierra Morena. De aquí partieron las primeras puntas de merinas que se llevaron al extranjero para repoblar. incrustado en el oleaje de la serranía. No habré andado yo con las ovejas. al cuidado del rebaño. como su vecina Ronda traía su fama de otras causas. y los vecinos pujan por mantener de dulce a este su pueblo. y que otorga un especial apresto a sus lanas. de Grazalema. y me decía que así que oscurecie24 . que perpetraban sus golpes sobre poblados y viajeros y venían a refugiarse en las anfractuosidades imposibles de estas sierras. superando al mismísimo Santiago de Compostela. grávidas de agua.Crónicas de la memoria rural española Grazalema es la quintaesencia de los pueblos blancos andaluces. Han sabido hacer de su peculiaridad virtud. donde el aprisco. sale la pura oveja merina.

sin títulos ni academias. uu. hay que ordeñar a diario y a su hora. porque si se les cambia la leche se les destartala dentro de las ubres. y hasta se puede cuajar en el pezón y perderlo. y hasta me temblaban las piernas y todo.El bosque mediterráneo ra las metiera al redil y me bajara para el pueblo. Un poner. animalito. esta hierba es buena para el ganado. esta otra contra la mosca. y ahí tiene que estar el pastor para sacarlas con la prima luz. El caso es que yo iba con mucho susto. se lo digo yo. Siendo tiempo de calores les gusta hacerlo con el frescor de la mañana. Y en llegando a la casa conté el sucedido y se jartaron de reír. A las entreluces bajaba yo más muerto que vivo del miedo que llevaba. más fijo y más puntual que el que llevan las personas en la muñeca. Mi padre les porfiaba con que no me asustaran. y ay del ganadero que le ande cambiando los horarios. 25 . porque resulta que era un búho que iba cantando. Esta planta para curar las heridas. pero ni con esas. y el ganado lo sabe y la evita. y era porque mis hermanas me decían que viéndome tan chico unos viejos me iban a llevar para siempre. con sus múltiples rincones. se agita y ya no hace uno carrera de él en todo el día. y yo estaba en que era uno de los viejos esos que venía a llevarme. Lo mismo con sacar a las ovejas de los apriscos para comer. y no era por que hiciera por protegerme. sino porque era ciego y si se alejaba de mí se descarriaba. —El ganado tiene su reloj adentro de la cabeza. uu. porque si se retrasa el ganado se impacienta. de ajustado que iba. fuera desentrañando los misterios que encierra la Naturaleza. Carear con Benito el campo es como llevar al lado a un catedrático que. y una vez me fue siguiendo una voz. porque la cabaña se viene abajo. Y eso que tenía un perrillo que caminando se me enredaba en las piernas. pero no la de al lado.

oficio de sacrificios y renuncias. Bien sabían ellos que ese día tocaba descanso y no trabajo. el moro le llamaban. era una cosa exagerá. de Grazalema. Iban ya con ellas carril adelante cuando mi marqués lo advirtió. el marqués. cada día se iba donde el cementerio y se plantaba un rato a la vera de su tumba. y si una oveja saltaba la linde se iba por ella y la ajustaba. que cuando murió mi padre. Si sería fiel. Benito insiste una y otra vez en las penalidades cotidianas de quien tiene ganado a su cargo. y gracias a Dios aquí se cría el mejor de todos. que guardaba la raya de las fincas con más miramiento que si fuera el amo. se negaron estos en redondo a salir. Cuando el primer domingo los campesinos fueron a sacar a los bueyes de los establos. y no hubo manera de llevarlos a los campos. que es propio de aquí. A las ovejas se las sujeta bien gracias a los perros. el perro de aguas. que en paz descanse. dejando a los ladrones con el pasmo en las narices. porque andandito puede marcharse lejos. porque cada uno lo tiene. el día de descanso de la semana. Una vez me ocurrió que estando yo dormido de noche debajo de la manta. pero cuidado de quitar el ojo del rebaño. —Hay que conocer el temperamento de cada ganado. y a poco que se descuide el pastor ya ha rebasado la linde y está arriba un olivo ajeno comiéndose las aceitunas. Tuve yo un perro. Y el perro de mi padre. La cabra es la más saltarina y la más viva. cuando con ocasión de una hambruna dictó el Emperador una orden para que se labrara en domingo. La vaca es más tranquila. por mucho que porfíen los de Ubrique con que es de por allá. salió corriendo y se las trajo él solito para el aprisco.Crónicas de la memoria rural española Y a uno le viene a la memoria el episodio ocurrido en tiempos del Imperio romano. vinieron unos ladrones y me robaron del hato una punta de ovejas. 26 .

cinco mil pesetas. Poco que ver los del Benito rapaz de entonces con los del septuagenario de hoy.El bosque mediterráneo —A las cinco y media de la mañana ya estaba yo camino de la sierra. Hace veinte años venían pagando por un cordero sus doce mil pesetas. A ver quién aguanta eso. Ya ve usted. Pero nadie tiene en cuenta tanto sacrificio. Así hasta la noche. así llueva como truene. y me tiraba el día con lo que echaba al zurrón. y ahora no pasa de treinta euros. su ajo. un mendrugo de pan. Majadeándolo de aquí para allá y con mucha velía encima. un cacho queso y un cacho chorizo. su verdura. Y anda que no han subido las cosas. y de añadido nos han lle27 . y ciertamente nada propicios para las gentes que han dedicado su vida al ganado y vivido de él. un caldo de mucho cuerpo con sus garbanzos. Y es que los tiempos han tornado mucho. Demasiados cambios. Todo son achaques para la profesión de pastor. Y ahora dígale a un muchacho de los de hoy eso. que contra más días pasaban y más duro se ponía. Oficio acaso el más antiguo y más acendrado de cuantos se han ejercido en los pagos peninsulares. que llegaba a casa y la mujer me tenía preparada la olla. El ganadero. porque esos animales no entienden de fiestas ni descansos. empapado en el pan que ella hacía en el horno. porque de un tiempo a esta parte todo son penas. que era dinero. que ve cómo sus innumerables desvelos no encuentran la debida compensación. más bueno estaba. con lo que ha llovido desde entonces. Han subido. —Porque el ganadero no es como el agricultor. que cuando llueve deja la azada y se va para la taberna. su jamón añejo y todo ello bien migado. a la vera del ganado todos los días del año. que se vaya al monte con las claras del día y una talega y eche el día entero allá arriba con el ganado. con media botella de vino.

y hay tantos impedimentos que ni queso nos dejan hacer. lo que significa que cada mañana hay que inventarse el modo de subsistir hasta el siguiente. que es preciso sacar raja de lo que cada circunstancia depare. con tanto manejo se enferman ligero. que más mal que bien les hacen con todo eso. y venían rematantes de Barcelona y de muchas otras partes. Ha sido algo así como el arquetipo del español de antaño. un arte que se practica a diario. Y hoy. que nos tienen aperreados a los ganaderos con tanta zarandaja. vendimiador de múltiples oficios y de ninguno. Una vida basada en el oportunismo. y así ir tirando. resanas. que todo tiene que ir por su carril y sus trámites. Y ahora. cuando el queso ha sido el recurso que hemos tenido los ganaderos de siempre para sacar unos ahorrillos. merina lavada. de tierras cicateras donde sobrevivir es. qué le voy a decir. con los empeños que se lleva uno para recogerla.. porque esta lana era superior. que si papeles. Y si hablamos de la lana. la diversidad desaparece y toma su lugar la especialización: 28 . Total. que las dejaba sanas en un avemaría.. Antes. lo habitual de los países pobres. para eso estaban la torvisca. el cardo borriquero y otras plantas del monte. que si vacunas. si una agarraba una enfermedad. Cuando los países empiezan a prosperar.. que al fin y al cabo no es otra cosa lo que ha hecho la humanidad hasta hace bien poco desde la noche de los tiempos.Crónicas de la memoria rural española nado de pejigueras: que si saneamientos. más que una necesidad biológica. que si la guía. y hoy hay que marearlas yo qué sé la de veces para sacarlas sangre o para meterles inyecciones en el cuerpo. Antes la lana nos la quitaban de las manos. con eso de las fibras sintéticas la lana no la quiere nadie. para que denantes las ovejas no tuvieran enfermura alguna. como quien dice hay que tirarla. Andrés Hidalgo también nació en Grazalema.

a la tarde. un kilo tocino. salían 29 . con unos fríos horrorosos y unas nieves que lo cuajaban todo. Se pasaba mucha apretura allá arriba. antes del clareo ya estábamos ordeñando el hatajo. La vida era achuchá entonces. uno de aceite. mucho he bregado yo. unos puntales de pinsapo y la techumbre de cerbero. Pero eso es bien reciente. Mayormente lo mío ha sío el ganao. Ya ve con diez pesetas cómo podía uno mantenerse. pero en vales para comprarlo donde el panadero. con lo que te amarraban al cortijo. sal y veinticinco kilos de pan. un chozo redondo que lo hacíamos con pared de piedra y tallos de matagallo para tapar los bujeros. y aluego la cabañería para todo el mes: dos litros de vinagre. —Mucho. porque nos reventaban a trabajar. pero para sujetarnos a los cortijos nos daban veinte ovejas a renta. doscientas o trescientas ovejas. y luego la cuenta la pagaban los señoritos. pero había que andar con mucho tiento con la candela. un cacho tocino y dos huevos cocíos. le sacaban partido a todo. un sueldo y una sola manera de subsistir para cada uno. recuerdo un año de mucha penuria que lo pasé comiendo a diario un mendrugo pan. y más aún los hombres. pero hasta que junté mis hatajillos trabajaba para los cortijos. que la vida estaba muy aperreada y no había que trajinar ni ná para ganarse los garbanzos. y luego. o sea sin más ni más. que es como el esparto.El bosque mediterráneo un oficio. asegún. así que la lana y los borregos de esas veinte eran para uno. Y entre medias a hacer los quesos. y trasponíamos de seguío pa la sierra. y en la España de ayer las mujeres. lo mismo. Vivíamos allá en el morisco. Aquello no era vivir. porque el cerbero tiene mucha ardentía y con una chispa salía ardiendo. De a diario me daban diez pesetas a seco. lo mismo nos tirábamos arriba con el ganao quince días y veníamos al pueblo por el pan. El año entero así.

sino en propiedad. de donde nadie pudiera echarme. jirón a jirón. que con harto sufrimiento fueron desprendiéndose. pero no me atrevía a pedirla hasta que no tuviera mi casa... porque el pinsapo no vale para carbón. Y con los fríos hacía carbón. La casa ha sido para el español como la raíz al árbol: el fundamento. —Un día me harté de tanto trabajá pa ná y voy y le digo al capataz que me largaba. si no ni los querían. pero con la asadura dentro. mayormente de lantisco y arrayán. Ya le hablaba a la que era mi novia. su cerdo pa la matanza. El picón lo hacíamos con el menúo. que muchos aliviaron con el recurso de la emigración. pero me pagaban tres o cuatro veces más. Cuando Andrés juntó ahorros pudo realizar el sueño de todos los españoles. Pa eso 30 .Crónicas de la memoria rural española lo menos seis o siete de cuatro kilos y venía el quesero con las bestias a llevárselo. arrastraba un cubo de latón. A tres pesetas me los pagaban en el pueblo. Trabajaba por un igual. Pero no en arriendo. A Andrés Hidalgo no le falta ninguno de los ingredientes de los españoles de a pie de la segunda mitad del siglo XX. una especie de certificación de dignidad personal. y con el ahorro que me traje de vuelta pude componerme: Una punta de cabras. de la devastación producida por la guerra civil. muy escandaloso. Y allá que me fuí para Alemania. y los conejos que lo oían salían de juída y se metían a los lazos. sueño tan antiguo que ni siquiera el desarrollo y la modernización de las costumbres ha venido a arrumbarlo: tener su propia casa. otra de ovejas. En cayendo la tarde echaba los lazos esparcíos por el monte y aluego. de ser alguien propio y distinto. a la noche. —Cuando tuve mi casa fue cuando me casé. Los años cuarenta y cincuenta fueron de hambres y fatigas sin cuento. y sin hacerle ascos a tó lo que saliera.

la cabra es la más socorría.El bosque mediterráneo me jarté de desbrozar. pero otros solo se guardan en la memoria de estas gentes. Para las personas teníamos la manzanilla 31 . qué se yo. como no sea a mordiscos de los perros. Andrés es de esos baquianos que de tanto andar por el monte han llegado a desvelar todos sus secretos. pero tuve mi casa. insuperables prácticos de las montesías. y las mataduras las curábamos con el pedo de lobo. A veces las hacían sangrar. Además la oveja es más caprichosa. Algunos figuran en los libros. de cazar. como se empique con una cosa no hay forma de hacerla obedecer. de ordeñar. que suelta un humillo muy curativo. porque es la que trae rendimiento tó el año. —De todo el ganao. de hacer quesos. y la oveja solo una temporá.

. De que veía una rata se iba por ella y la rata. Y entonces le ponía una lezna y un cacho esparto y por ahí iba soltando el veneno. y para la picadura meaba encima de la tierra y me untaba el barro y se me iba la hinchazón. aunque sea en una piedra. el guisopillo para los catarros.Crónicas de la memoria rural española amarga. para la vaca. y ya lo dice el refrán: “cuando veas la rejaca. Pues la víbora es muy artista. porque se hacían una pelota de pinchos. Como todos los habitantes de los paisajes rurales. jinetos. Y otra de respeto es la víbora. melones. pero muy echá palante. para el caballo”. Andrés observa la merma generalizada de fauna salvaje. para que respirara y no se corrompiera. Luego estaba el matagallo. que lo usábamos para saber si la tierra era buena para siembra o no. que bullían de gentes y de ganados. chupar la sangre y dejar la pieza. otra no vale. Erizos los había a montones. Antes había más animales que ahora. en sintiéndola se juía. y ya podía subirse a lo alto de un palo que la comadreja se iba detrás y la prendía el cuello para sacarle la sangre. pero la tierra tiene que ser de greda. A mí me picaron tres alacranes. La paradoja es que antes en los campos. y cuando veas matagallo. un poner como si fuera la teta de la oveja. que es como el orégano y había que guardarlo en una taleguita con lana. A los que sí les entraban era a los tejones. que tiene que vaciarse de leche. para los males del estómago. y los perros no les metían mano. La comadreja es muy chica. que eso es lo que hace ese bicho. Cochinos jabalines. corzos. porque había muchas y tiene que soltar el veneno de la boca. menudeaban también los animales grandes y pequeños. venados. De todas clases. y ahora que los paisanos 32 .. Se colgaba de un espino boca abajo y como la cabra es muy curiosa se iba para allá y la picaba.

Y ahora. yo creo que por ahí viene la cosa. porque el águila se bajaba y te quitaba un gorrino hasta bebiendo leche de la madre. que desde sus ochenta y pico años lo tiene todo visto y se lamenta de cómo se han venido abajo los paisajes de su juventud. el mundo silvestre está de romanía. En cambio veo al águila perdigonera. De parecida opinión es Josefa Bocanegra. ya no las veo por aquí. y ambos reinos medraban. antes no se conocían las restricciones ni las protecciones legales de la vegetación y la fauna. tanto sulfatar pa la oruga y para esto y lo otro. El personal es consciente de la mengua. los animales salvajes parecen haberse esfumado con ellos. como se ha comprobado tantas veces. así que tenían que estar capoteando a unos y a otros. porque el suelo estaba limpio de broza. Y es que un exceso de protección puede acarrear el efecto contrario. Y ahora que casi todo goza del paraguas de la protección. una pena. y para mí que es de los líquidos que meten en el campo. que para eso había su ganado y sus venados que la comían.El bosque mediterráneo se han marchado a las ciudades despoblando el agro. por los vívidos relatos que le hacían su madre y su abuela. muy fuerte era esa águila. que el bosque tiene una ardentía que con 33 . Decían que entre los guardias y los bandoleros les tenían aperreados. —Antes se paseaba una por el pinsapar y daba gusto. Con las piaras de cochinos había que estar muy vigilante. ni andar por él puede una. porque los segundos paraban por aquí y les pedían de comer. Y nueva paradoja. —Lo que había antes eran águilas horqueteras. Mantiene fresco el recuerdo del bandolerismo en la sierra. y no se le escapan las razones. pero es que hay menos de tó. porque los pinsapos están vestidos de monte hasta arriba. y luego llegaban los guardias y les pedían razón de ello.

Lo de la lana ha sido una lástima. Antier. con eso juntábamos las pocas perras que nos 34 . El dinero lo sacábamos de lo que nos daban por los quesos y la lana. que ha quitado los rebaños enteros. la lana y lo que daba el campo nos apañábamos sin dinero. y decimos por aquí que el peor lobo ha sido Barcelona.Crónicas de la memoria rural española una chispa saldría ardiendo de arriba abajo. Qué se le va a hacer. Y para lo que era de coste venían recoveros de Montejaque y les comprábamos la sal o el aceite. que ellas solitas hacían más labor que todas las desbrozadoras. Viene a cuento porque antes venían rematantes de Barcelona y esas partes y se llevaban toda la lana. Y es porque está tan protegío que no dejan desbrozarlo ni meter cabras ni ovejas pa que lo limpien. son cosas de los tiempos. y ahora ni aparecen por aquí. entre la leche.

Es que no hay era. La rivalidad vecinal ha sido una de las grandes fuerzas motrices de los españoles de todos los tiempos. a medio llenar. ni ordeñar. Cada barrio. qué manera de tirar el tiempo y el dinero. gente del ganado.. Y en mi casa lo celebrábamos matando un chivo nuevo y con una botella de vino que comprábamos en la venta. no saben: ni arrear unas vacas. ni molinos. Eso era todo. o al menos desde hace quince milenios. los jopones y los jopichis. Claro que para lo que hay ahora.El bosque mediterráneo hacían falta para el gasto. cabreros. la verdad es que no entiendo lo que pasa. ni hornos. el alto y el bajo.. nada. a lo menos las cuentas y las cuatro letras. para ella lo de hoy sale perdiendo. El pueblo de Grazalema estaba dividido en dos barrios. Es sen35 . de mucha pelonería y grandes estrecheces.. luego a pasear y a las doce en casa. toda la noche de farra y a la mañana siguiente las botellas tirás por el suelo. —Antes nos contentábamos con poco. nada. y yo creo que tanto dolor de esparda como hay ahora es por no dormir en colchón de lana. Los de arriba eran pastores. por la fiesta. y bien que lo pasábamos. nada. Josefa habla con añoranza de los tiempos antiguos. con lo que era para nosotros un vaso vino. Y puestos a comparar.. porque es más que probable su antecedente árabe. de más posibles. pero alegres. Como lo natural de antes. lo que es aprender. ni amarrar un becerro. porfiando cuál era mejor. sino de material. Y antes de la escuela salía una aprendía. que cuando veo a la juventud de hoy. Los colchones los hacíamos de lana. y se me hace que ahora tienen muchos libros y les meten unas palabras muy raras. y por mucho que digan no hay mejor material para dormir. pero aprender. echaba un toro. madre mía. Del campo desde luego. y los de abajo eran más finos.

La rivalidad significa que al vecino poco le importan las ventajas ajenas. Apenas separados por una prominencia geológica. o incluso constructivo. los vecinos de pueblos limítrofes. pero se reconcomerá de rabia si atañe a quien contempla cada día en la portería de su casa o en el pueblo de al lado. A veces es inocuo. vecina de este último. De ahí también que los pueblos acometan las obras y reformas que se hayan emprendido en el pueblo colindante. —Los montejaqueños se creen más grandes y nos miran a los de Benaoján como desde arriba. y no hay por qué –dice Julia Castaño. mientras no las vea. Es el encono que mantienen los vecinos de un bloque de pisos. Pero otras. los clubes de fútbol de la misma ciudad. incrustado en el tuétano de la personalidad ibérica. No le importa lo que pase en el resto del mundo. cuyas heridas perduran luego durante generaciones. De inmediato tenderá a incorporarlas. y puede aflorar de forma violenta en serios enfrentamientos. y de ahí la uniformidad en el mobiliario que se observa en los bloques de viviendas. es maligno. tanto individuales como colectivos. como cuando la rivalidad produce la imitación de las mejoras. todos sus cuartos de estar presididos por el armario de lunas y un televisor de tamaño desproporcionado a la estancia. y se manifiesta en muchos planos. Aquí sabemos administrar y además tenemos el pueblo como un bizcocho de limpio y de lucido. —Los de Benaoján son más modernos y más gastosos. quizá las más. no como ellos –refuta Josefa Harillo. 36 . perverso. con la resulta de que los pueblos de una misma comarca parecen todos cortados por el mismo patrón. Montejaque y Benaoján son arquetipos de esa rivalidad vecinal.Crónicas de la memoria rural española timiento hondo. defienden su respectiva superioridad. destructivo.

una herida que no ha dejado de supurar desde entonces. y a una chica le orinaron en la boca por no querer capitular. Y así fue. porque los gabachos fueron recibidos distintamente por unos y otros pueblos peninsulares. El mendigo contó el mal trato recibido en Montejaque y dijo que los benaojeños quedaban protegidos para siempre. En estos pagos sureños no son menos. grande como media montaña.El bosque mediterráneo —Lo que pasa es que los de Benaoján somos más pudientes y eso les duele. 37 . por el cuarenta y siete hubo una riada que respetó a todos los de Benaoján y mató a siete de una familia de Montejaque. porque no les alcanza como a nosotros. Los motivos de la rivalidad pueden ser infinitos. —Los de Montejaque recibieron bien a los franceses. de ahí rebotó y saltó tres casas. —Una vez pasó por Montejaque un mendigo y ni agua le dieron. Todavía hoy. pero los de Benaoján se resistieron. en muchos pueblos manchegos. Y eso que han pasado doscientos años. y aunque no los haya los pueblos limítrofes los inventarán. Y luego. Y aquí somos más igualitarios. Otro tema recurrente es el de la invasión francesa. con ocasión de los encuentros de fútbol la afición contraria insulta con el apelativo de “franceses” a los que hubieran mostrado proclividad hacia ellos. pero en Montejaque siempre ha habido muchas diferencias entre unos y otros. y no le hizo mal a nadie. Y siempre quedarán sucesos históricos a los que acudir. vino a caer en un corral. así son de guardosos. que por el año veinticinco se desprendió un peñasco de lo alto. Luego paró en Benaoján y como los de aquí sentimos más lástima y somos más espléndidos le dimos de comer y de beber. y nadie olvida.

y hasta hace poco han subsistido costumbres árabes como la sumisión absoluta de la mujer al hombre. La herencia mora es palpable en estos pueblos encalados de blanco. el exacerbado fanatismo religioso que se observa todavía en estos pueblos.Crónicas de la memoria rural española Pero los otros mantienen la opinión contraria. Ellos mismos reconocen este ascendiente. como dice el refrán. tortuosas. Precisamente. referido a los condenados a muerte: Antes matarlo que casarlo con una montejaqueña. y que desde entonces ganaron su fama de bravura. todo muy del gusto de la morería. y el pañolón cubriendo la cabeza. pinas. con un urbanismo de calles apretadas. no es sino el reverso cristiano de las creen- 38 . y dicen que las mujeres montejaqueñas se las tuvieron tiesas con los franceses.

y en el sur se impregnó de fervor religioso mezclado de superstición. de escapularios. y el forastero respondió que antes le metía un tiro en la oreja. la que con tanto anhelo reciben los paisanos de estos pagos remisos para el agua. o está preso o está muerto”. Un día pasaba un vecino con un forastero. más pendiente de las formas que del fondo. procesiones y romerías. para que todo el que pase eche una moneda. Hay misa solemne y procesiones donde a la imagen del santo se le da la vuelta al pueblo. por muy lejos que estén. sus fiestas y sus esplendores. 39 . medallas y amuletos. caló hondamente en España. trufado de fetichismo. cuya festividad se celebra cada veinticinco de abril. de santos. La religión católica. pues en otro caso su enojo trae consecuencias. y aquel le dijo a este que echara su moneda. Y lo que son las cosas. Eximio ejemplo de ello es la devoción por San Marcos. con su boato. un imán que arrastra al pueblo a todos los vecinos. —Hay una alcancía donde para el santo. pero hondamente incrustado en el alma meridional de la Península. Según los vecinos. En parte por repudio de lo anterior. Claro. San Marcos parece muy celoso de que esta devoción popular no remita un ápice. de fiestas. patrón de Benaoján.El bosque mediterráneo cias mahometanas. tal es la capacidad de convocatoria del santo. incluso si viven en las Américas. caló este cristianismo de faustos y oropeles. que agradece el fervor trayendo al pueblo en esas fechas a la bendita lluvia. la festividad de San Marcos y la lluvia van uncidas como el buey al arado. siguieron camino y en la primera revuelta sonó un disparo y arrancó la oreja del forastero. hasta el punto que hay un dicho referido a los ausentes: “Si por San Marcos no está en el pueblo. en parte por su innata afición a lo externo. vírgenes y milagros. que este carácter ciertamente enérgico del santo tiene su contrapartida en el que gastan los propios vecinos.

paisaje sobresaliente donde los haya. El paso de los siglos ha permitido también que estos paisajes se revistan con todo el decorado vegetal mediterráneo. Montes de Toledo Los Montes de Toledo son las estribaciones del sistema ibérico. como no mandes agua. Montañas antiguas. brezos y toda la comparsa botánica que un día cubrió por entero la Península Ibérica. madroños.Crónicas de la memoria rural española —Donde está San Marcos hay un pozo. reduciendo las altivas cordilleras a un suave oleaje de collados y valles. por su insuperable combinación de estepa y monte. el agua. jaras. haciendo verdad la leyenda de que una ardilla podía recorrerla de parte a parte sin pisar el suelo. para que vea lo que le puede pasar y no tarde en mandarnos la lluvia. que antaño se alzaron enhiestas y picudas. el sol. y quizá. patrón soberano. paraíso incrustado en el solar toledano y manchego. el hielo. Lo que es echarlo al pozo no lo hemos hecho. la nieve. retamas. quejigos. posee otras que atañen directamente al objeto de estas cróni40 . la más excelsa representación del ecosistema del bosque mediterráneo. pero sí que le hemos puesto asomado adentro en el brocal. todas ellas rebajando las ínfulas geológicas de las cumbres. Y como perla de estos términos. Cabañeros. esa raña inabarcable circuida de un anillo de cerros. con la encina como gran dominadora y su cohorte de enebros. con su inseparable compaña de herramientas: el viento. y entonces vamos donde él y le rezamos “San Marcos bendito. al pozo te echamos”. pero ahora se muestran desbastadas por el tiempo. Pero los Montes de Toledo. y ha ocurrido que se dé una sequía grande. más allá de sus singularidades ecológicas.

Apenas hay título ni apellido de los grandes que no afinque en ellos. y recuerdo que nos pagaban el día a diez pesetas. los garbanzos. ilustre y de fortuna. coexistía empero con la otra. proveedores de medios y jornales. Esta presencia. los ajos. Luis Fernando García y Santos Romero. ha sido un continuo batallar para arañar el condumio. —Vivíamos de lo que podíamos. que de estos anda y que no hemos comío. guardas unos. no lo había catado en toa mi vía. y cuando este falta se anda a puñadas con la vida. Su relativa cercanía a Madrid los convirtió en cazadero mayor predilecto para los capitalinos acaudalados de ayer y de hoy. las cebollas. porque dinero. Julián de Miguel. jornaleros otros. siempre a trancas y barrancas con la subsistencia. lo que es dinero. despertándose cada mañana con la incertidumbre de lo que deparará la jornada. un billete de mil pesetas. en Retuerta. Me recuerdo de un año que no me dieron la cuenta hasta que terminé de segar. Eso 41 . los desvalidos de todas las épocas. viviendo de las migajas que caían de las mesas de los poderosos. pero antes pasábamos la pena negra y no teníamos con qué hacer cantar a ciego. en Navas de Estena. no lo había. un capital. y qué verdad es esa de ganarse los garbanzos. Cada familia aparejaba su huertecillo y de esa poca tierra sacábamos para el mantenimiento: los tomates. la de los hombres de a pie. porque ya en el siglo XIX los madrileños de alcurnia habían elegido los montes toledanos para coto y solaz. Con las calores íbamos a la siega: avena. Pero mayormente vivíamos de trabajar para los señores. La vida en Alcoba. cebá. y le digo a usté que antes me arrancaban el brazo que soltar yo el billete. viniendo la cosa de lejos. los pimientos. trigo menos. Lo llevaba recosido al pecho. a treinta si dormíamos en la gañanía. ocasioneros los más. furtivos a ratos. Así lo cuentan Valentín Delgado. y entonces me lo dieron todo de por junto. que hoy en el campo hay sobra de tó.El bosque mediterráneo cas.

Allí en las fincas nos juntábamos un chorro de personal. Mire si no había. Tan poco había que ni para pagarle al médico. segábamos de sol a sol y nos acostábamos reventaos en la gañanía. el hombre. que lo llamábamos cuando alguno enfermaba y venía en 42 . cada uno sobre lo suyo: con las caballerías. Dinero había poco. de cabreros. que en la venta nos daban de fiado cuando el invierno. una punta de cabras o de ovejas. y todavía se daba que tenías que echar unas horas más de noche rajando migas. porque a más del jornal le daban su hatería.. ni donde comprar. y con el tiempo bueno saldábamos..Crónicas de la memoria rural española sí. porque entavía no había conomatos. de pastores con las ovejas. que los pusieron más tarde. Los que trajinaban con el ganado libraban mejor.

—Hacíamos por aquí carbón de humo y de brezo. El tiempo bueno era pa cosechar. 43 . y el horno entero sale ardiendo o termina por derrumbarse. y luego venía la que le decíamos la miel de flores. Aluego de la siega nos mandaban pa la corcha. pero no era igual.El bosque mediterráneo un borrico y le cumplíamos con media docena de huevos o con un tarro miel. pero echándose los fríos nos pedían otros mandaos: tirar un alambre. porque quien más quien menos tenía su hatajo de colmenas. y cuando afianzaba el verano las subíamos a lo alto de la sierra. Las colmenas de corcho las plantábamos en el lugar y no las movíamos. el quejigo o el alcornoque. La mejor miel era la primera. que floreaba en repuntando la primavera. la de romero. pero las que vinieron más tarde sí. pero a decir verdad trabajo no faltaba al correr del año.. siempre había dónde ganarse unas perras para ir tirando. porque es fácil que el horno se desbarate a consecuencia de una llaga en su base. El primero es propiamente el que llamamos el horno. comarcas donde crecen leñas carboneras como la encina. levantar una cerca. otro mes largo. las de madera. porque las abejas envolvían al romero con otras muchas flores de olor. a donde granaban las últimas flores. recomponer una techumbre. El carboneo ha sido una de las grandes labores de Cabañeros y sus contornos de los Montes de Toledo. Se armaba el mogote y se atierraba todo él. echar a mano la simiente. apañar un camino. parejamente a los hornos para el carboneo. desbrozar un haza y prepararla para el sembrío. que abre una herida por la que asoma la llama. Los carboneros montaban sus chozos ocasionales –de ahí los “cabañeros”–. Era de menos gusto que la otra.. oficio que requiere experiencia y precisión. de madera fuerte de encina. y conforme floreaba de abajo para arriba íbamos mudándolas de sitio.

las monterías fueron de mucho auxilio. Las de montería eran jornadas buenas para nosotros. el picón de chasca. con los señores. Pero hay que estar encima de día y de noche. en pasándose la montería. que según oteaban movimiento picaban soleta y huían lejos. con las rehalas de podencos. Los ciervos veteranos también le tomaban el viento a lo que venía y se salían de la mancha.Crónicas de la memoria rural española dejando unos bujeros por los costados. Eran días grandes para todos. y el que hacíamos con el menudo de la leña. El primero que llegó en automóvil fue un 44 . para que respire. al pie. y enseguida se hace un barranco y se pierde todo. Diez o veinte días gastaba un horno en madurar el carbón. y se alojaban en el palacio sus diez o doce días. se ponía a llama y se usaba para las fraguas. llovían los jornales y las propinas. Se marchaban igualmente los macarenos. llegaban algunas tajadas de carne a las bocas y por una vez corría el dinero con alguna mayor alegría. para los braseros. porque era cuando se desplazaban en grueso los personajes de la capital. unos como los butres y los lobos para los despojos. —De que se avecinaba la montería los butres la barruntaban y días antes ya estaban colgados del cielo sobre el monte. Luego. y ellos mismos venían a caballo desde Madrid. Para las gentes de estos parajes. El de humo era para las cocinas. los unos porque cazaban y los otros porque menudeaba el trabajo. volvían todos. batiendo monte. Denantes les llevábamos a lomos de mulas hasta los puestos. que no había más que malas trochas. porque había labor: unos de perreros. y no digamos los lobos. otros de secretarios. otros a pie. El otro. y los venados a buscar sus querencias. porque esos cochinos viejos están resabiados. no fuera que les cogiera dentro la hoguera. el de brezo. porque de que se abre una boca se enciende.

y cuando barruntaban que ya estaban sobre la línea de escopetas no entraban por lo fácil. Eso si no habían traspuesto la sierra días antes. del otro se embardaban las escopetas. donde los aires revocan. que el guarda mayor fue y dijo. las cornigrandes. y a ver cuálo elegir. Y así. y a gastar saberes para salir vivo de ese pandemonio. siendo yo niño. que todas tenían dos patios. enristrando vientos. por los huideros que dejan los cazadores entre puesto y puesto. por ahí se metían para llevarse detrás a los perros y que se embotaran la nariz en los humos. El caso es que cuando los escopeteros los llegaban a ver. cargándose de aire para saber por dónde tirar. con sus ladras y sus voces. y las dejábamos aparejadas en el patio principal de la casa. Pero había ciervos que amatonados como estaban. o se metían por una rehoya. que hasta meterse en el pensamiento de los cazadores saben.El bosque mediterráneo acontecimiento. por el paso imposible. Si había un quemado. uno para los señores y otro para el servicio. mire si saben estos bichos de quince candiles. dice: ¡Fijarse. que el monte se ponía cabeza abajo. sino que rompían por lo más agrio del monte. Tenían resabido que si de un lado apretaban los perros. esas se las sabían todas y gastaban unas astucias para escapar de la mancha que era para verlo. como ya le dije. para que los perros perdieran el viento de lo que perseguían. Lo que se solía matar en las monterías eran reses medianas. de buenas a primeras les alcanzaba el tufo de la montería ya encendida. todo a la rastra con las mulas. este ha venido a veinte por hora! En terminando la montería los hombres nos encargábamos de recoger las reses. y me recuerdo. iban despistando a los perros. atropellando monte. ya estaban fuera de sus alcances y se habían vaciado de la 45 . sino hacerlo con tiento. porque la de más de quince puntas. Y que lo peor era salir a lo loco. con unas mañas y con otras.

y por eso entrábamos al monte con las entreluces. Para los paisanos. Solo que había que hacerse con él. con las huertas desangradas y sus reservas bajo mínimos. y tengo visto lobos escurrirse por entre la fila de escopetas al disimulo. a ver. y ellos. de la guardería privada. con sus penurias y sus estrecheces. porque al fin y al cabo de su desempeño dependía que ese día hubiera comida en casa o que no la hubiera. Pero la maestría de aquellos furtivos de entonces era inaudita. y era la única tajada de carne que podíamos llevar pa los nuestros. pero duraban poco. Pero había que taparse de los civiles y de los guardas. Un poner.Crónicas de la memoria rural española mancha. Pero antes había que conocer las costumbres y las querencias de las reses. madre mía qué bichos. Pero los montes eran por otra parte dadivosas despensas de carne. la parte más enrevesada del lance. en plena crudeza invernal. si el vaso de la huella tenía agua clara es que era pisada antigua y no merecía de seguirse. y superadas ambas medírselas con las reses. las jornadas monteras eran días de fortuna. Razones había. como almacenes repletos de alimento. Pronto el silencio retornaba a la sierra y ellos se las veían de nuevo sudando el hopo. latiendo como ellos y todo. porque las fincas tenían dueño y había que cuidarse de la guardia civil. lo que no era fácil. con las maneras de los perros de rehala. lo que no era difícil. —Nosotros cazábamos para el consumo nuestro. porque ya hemos visto cómo son de baquianos los animales en sus feudos. los veían como tales. lo que no era tan fácil. y para cuando los monteros reparaban en el engaño ya habían tomado los perdidos y estaban allende la sierra. y así que trasponíamos la valla nos dábamos a carear monte siguiendo los rastros. y mejor todavía a noche puesta. que esos gastan tales matrerías que tienen al diablo dentro del cuerpo. Pero si el agua estaba enlodá era 46 . Y de los lobos qué le voy a decir.

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dejan la carne y se llevan la cabeza. Incluso ya no se llama furtivo. que hasta escuché las voces de los civiles. Pasaba uno la pena negra con los civiles y los guardas de los cotos. que los furtivos no conocen esa necesidad y cazan por el gusto. porque hacen de su capa un sayo. a despecho de cercas. y la íbamos siguiendo hasta que dábamos con el bicho acostao en la cama. obligado por las circunstancias.Crónicas de la memoria rural española señal de pisadura fresca. puertas o propiedades. figúrese cómo han dado la vuelta las cosas. porque veces hubo que los guardias rondaban cerca. alambradas. donde nos esperaba una junta de bocas cargás de hambre. Me viene a las mientes una vez que andaba yo solo. y para cuando llegaban ya estábamos nosotros fuera de las lindes y camino del pueblo. y en cuatro trancos se habían plantado encima nuestro. que me azorré yo no sé cómo debajo un pegote de hojas secas. y ellos al revés. Llevan en la cabeza que a efectos cinegéti48 . sino cazador local. lo mismo un breñal o unos zarzones. sabiendo que estaba por allí. y no por el animal. Nosotros llevábamos la pieza y dejábamos la cabeza. Harta razón tiene. Y ahí era donde nos metíamos al avispero. Bueno. ¡alto. alto!. porque de que se levantaba al sopetón lo tumbábamos del tiro. y no como ahora. pero es que como le digo cazábamos para el gasto de casa. Así que de corrido teníamos que destazar al bicho. no conocen de normas ni leyes y entran a cazar cuando y como les viene en gana. y yo en plena faena y que me veía ya preso. sino porque el disparo era un trueno que alertaba a la guardia. Qué apretao estaría que me fui de vientre y todo. Pero no crea que el asunto era tan sencillo. El furtivo de ayer era cazador de fuerza mayor. lo que es la necesidad. y no dieron conmigo. y es la pesadilla de las fincas privadas y de la gente de orden. y el de hoy es de lance y trofeo. hacerlo cuartos y meter los cachos en los zurrones. y los guardias venga a dar vueltas alrededor.

en el fondo. se veían las cosas de otra manera que desde el punto de vista del furtivo. nada que ver con los gloriosos recechadores de ayer. porque mantienen el refrigerador y la despensa bien surtidos de todo. sino por afición. esa misma noche ya lo están acechando y lo tumban. Y cuando llegaron las leyes proteccionistas y las mejores fincas se transformaron en parques naturales. a esos no vuelven a verlos en las monterías de más adelante. y que por eso mismo construyeron no solo un oficio digno y respetable. se convirtieron en guardas privados. a guardar las gallinas. y sobre todo el trofeo. conocedores profundos del terreno. como si se hubieran esfumado del monte. de modo que pusieron a la zorra. desde la de los guardias. cazan por necesidad.El bosque mediterráneo cos el monte es todo suyo. sus accidentes y sus vericuetos. Desde la otra parte. 49 . si no nunca. Así las gastan los furtivos de hoy. sino para los furtivos locales. Capaces son de cualquier represalia. el lance. que las grandes piezas que ven por la berrea. cazadores de tapadillo espoleados por la acucia. Raras veces. lo que les importa es la acción. los soberbios ejemplares de cabezas coronadas por quince candelabros y más. y al igual que a los cazadores de posibles. para los buitres y las alimañas. y ojo con apercibirles. O acaso de la misma. Y es que esos no son para los dueños ni sus invitados. que así que escuchan por los bares del pueblo que se ha mostrado un ejemplar de fuste. esa época turbulenta cuando los machos de ciervo pierden la cordura y se exponen sin ambages en los claros del encinar. con sus lindes. sino toda una leyenda de las montesías ibéricas. Cortan la cabeza y dejan la pieza en el pudridero del monte. Por eso decía el propietario de una dehesa. para desesperación de los propietarios que las habían conservado a su costa y coste. aquellos furtivos. pero ya devenida en mastín cuidador. desde reventar una cerca de alambre a meterle fuego en verano a una finca privada.

pero cuando llegaron las libertades y aflojó la autoridad. Y otras veces no les entrábamos porque de esos encuentros de los guardas y los furtivos salen muchos enconos y muchos odios. solazos hirientes que fuerzan a la salvajina a sestear de día en el cuerpo umbrío de unos zarzalones. una res de más o de menos no iba a ninguna parte. más de uno al que le habían puesto la denuncia fue y le metió candela al monte. cielos azules sin mácula de nubes. y hacíamos como que nos despistábamos o que nos retrasábamos. porque eran tiempos de muchas apreturas. Días ardientes de dieciséis horas. y a reanudar el movimiento solo cuando se desliza el crepúsculo. poco antes de que la noche inunde el monte de brisas. Más que esconderse ellos de mí me escondía yo de ellos. —Montábamos unas perchas para los conejos.Crónicas de la memoria rural española —Nosotros los guardas teníamos que estar siempre a la mira de los furtivos. Pero otras les echábamos la vista na más que trasponían la linde. y no era cuestión de quitarle a uno el arma o el borrico con el que se ganaba el pan de los hijos. porque estaban muy acuciados y para ellos la caza suponía comer o no comer. y con eso los empujábamos a la huida. cuya mayor singularidad ecológica es resistir la interminable sequía estival. sino que se extendía a otros muchos menudeos que proporciona el bosque mediterráneo. El furtiveo no se limitaba a los ciervos o a los jabalíes. cuando a finales de mayo se cierran del todo los aljibes del cielo y hasta octubre un sol implacable reina omnímodo y sin competencia en la bóveda del cielo. y si se daba bien nos hacíamos con un manojillo de ellos. Y antes no pasaba. Nos daban las vueltas muchas veces. que estos montes eran muy gazaperos hasta que vino la enfermedad. porque le conocía y sabía de sus apuros. con la fresca. La de veces que tuve a un furtivo a mis alcances y le dejé hacer. fragancias y sonidos. la 50 .

pero había que andar con mucha maña porque los alcornocales daban rendimiento a los dueños y había mucha velía sobre ellos. Así que tendíamos los lazos en las veredillas y en los acostaderos y caían en las trampas. de jinetos. pa chuparse los dedos. como al descuido. que esas gastan más carácter que los conejos. pero no a hurto como la caza mayor. sino de cuenta de los señores. y entonces hay que acercarse pin piano. unas pocas de planchas. El caso es que como le iba diciendo nos apretaban para que les limpiáramos las alimañas. En lo oscuro nos íbamos para las macheras de alcornoque. Había que sorprenderlas enmatadas en su bujero. como tiene esa color que parece monte se cree a repuesto en la cama y se queda quietecita. También le entrábamos a la corcha. y si están los animales puestos en él es porque así tiene que ser. de raposos. pero eso no iba con nosotros. era cosa de la guardería y de los señores. y como le digo para mí que no es propio vaciar el monte de alimañas y engordarlo de reses. sin que sobre ni que falte ninguno.El bosque mediterráneo tomatosis primero y la nemonía después. y con unas como azadillas desnudábamos al árbol en un credo y trajinábamos la corcha. 51 . porque ya le he dicho que la corcha estaba muy vigilada. A las alimañas también les entrábamos. La liebre. y para mí que se equivocaban. un ojal en la tierra. Mi mujer preparaba las liebres con judías o con chocolate. pero con lo que nos daban teníamos un suplemento. de búhos y de todo lo que no fuera la caza. Lo del veneno vino aluego. Querían tener limpio el monte de burracas. Cazábamos también liebres. porque el monte es un criadero. y nos ajustaban a peseta la pieza. y a media docena de pasos arrearle un cantazo y al morral con ella. no vaya usté a creer.

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más de los primeros. A veces hacían unas escabechinas que dejaban los hatos entecos. pero a ellos también les apretaba el hambre y se iban para los rebaños de ovejas. Y eso que nadie quiere cuentas con los butres. sabe usté. que no he visto yo animal con más luces que el lobo. que es donde se arrecogían los lobos. a ver. ganado blando y rocino. lobos nuevos más bien. y los pardos les abrían pasillo porque los negros son de más presencia. cuando ya estábamos encima mismo de ellos. pero hacen su servicio. y los hay entavía. que casi los pisábamos. y los otros 53 . que se vaciaban de la mancha. y los guardas nos decían de batir los montes. el montarral. muy elegantes ellos. los negros. De suyo meten mano a los ciervos o los jabalines viejos. ni para carne valen. los matreros viejos ni por pensamiento. pero los que no caían iban escarmentados. Nos juntábamos un golpe de vecinos y foreábamos a fondo lo sucio. muy puestos. y a lo que se echaba una res ya estaban ellos dando vueltas arriba. como espíritus. Matreros que eran los bichos esos. Butres los había a montones. que si no fuera por ellos se emponzoñaría el monte. Alguno caía. así que bajaban y se hartaban de comer. Los había de los pardos y de los negros. y ya podíamos trastearlos. y ahí era cuando se armaba. tomaban los perdidos y tardaban en volver por sus querencias. Cuando los butres pardos estaban sobre el cadáver llegaban los otros. a los rencos o a los tullidos. y ellos aguantaban y aguantaban sin destaparse hasta lo último. que son muy escamones y no se deciden a bajar hasta estar en lo cierto que el bicho está muerto y no hay cuidado.El bosque mediterráneo Lobos los había antes a puñaos. que es lo que quieren los dueños y los pastores: los lobos fuera de lo suyo. Pero qué caletre no tendrán los diablos esos que muchas veces se nos hacían aire delante de los ojos.

franceses. alemanes. el continente fabuloso que hubiera permitido a España montar una industria potente para abastecer al Nuevo Mundo de los muchos artículos que demandaba. ingleses. holandeses. Para zapatos nos hacíamos unas albarcas con gomas viejas. La falta de dinero líquido era una realidad que apenas puede comprenderse en los tiempos que corren. Incomprensible en un país que fue dueño de las riquezas incontables de América. Nunca hubo dinero en España. ni siquiera entonces el dinero circuló alegre entre los peninsulares del ámbito rural. Una camisa de paño y unos pantalones de pana. apegados siempre a la mezquindad de sus terruños. y a tirar con ellas lo que aguantaran. porque denantes ni un casco de botella ni un cacho viejo de soga se tiraba. antes y después de poseer América fue un país pobre. todo tenía su provecho. arañando lo que podían de unas tierras tacañas y sedientas. y lo ha sido en la España rural de todos los tiempos. que ellos sí montaron las fábricas. y sin dinero las gentes malviven arañando la parvedad que proporcione el entorno. sin iniciativa mercantil e industrial. de campesinos alcanzados. Pero desde la isla del mundo occidental no se aprecia que esa es la realidad más generalizada en el planeta. Y ni siquiera cuando la plata fluyó a raudales desde las minas americanas de Potosí. sino un paréntesis trágico de penurias aún mayores. Pero la plata llegaba a chorros a Sevilla y a las pocas semanas ya estaba en las arcas de los europeos: de sus bancos y de sus fabricantes. que me acuerdo que llegando a casa de noche me quitaba la ropa y se quedaba de 54 . como si los negros fueran los amos de la mesa. —Cuando veo lo que se tira ahora me hago cruces. salvo la de unos años a esta parte. España. y no se piense que la guerra civil fue la causa. Zacatecas y tantos otros yacimientos que hicieron ricos a varios países europeos. a cambio de la plata.Crónicas de la memoria rural española mirando y esperando turno. eso era toda la muda que teníamos.

porque aquí el sol se deja sentir. poca cosa. y no hay cosa mejor para los calores del verano. una piedra y andando. y nos arreglábamos con carburos de pretóleo y candiles de aceite. y si las había. veneno puro digan lo que digan. aunque eran fechas grandes y lo suyo era matar el pavo. y cada cual le metía su engaño: unas sardinas. Mire si teníamos poco. porque es como la olla. que se venía criando con el bicherío que apandaba en las rastrojeras. un chorizo o un cacho lomo. lo que hubiera. que la matanza tenía que aguantar todo el año.. El cabrito asado era un extraordinario que se guardaba para el santo patrono o para la Navidad. y a la hora del resistero había que buscar una sombra. no siendo tener que ir donde el dientista o cosas así. las curábamos con plantas del monte.El bosque mediterráneo pie. que el campo no bebía más que agua limpia ni comía más que estiércol. una cataplasma de malva para los catarros. mire si venía resudada. tampoco luz. árnica para las torceduras y así. que tengo pa mí que había menos enfermuras que ahora. y al día siguiente al campo con ella. para escapar del chamuscadero. de San Martín a San Martín. Solíamos llevar de almuerzo unas migas. Así que aparte de lo del cerdo. Por no haber. si queríamos meterle al cuerpo una poca de sustancia teníamos que matar una gallina de higos a brevas. que aguanta lo que quiera uno echarle. que ni papel cuando hacíamos de cuerpo. La mujer la lavaba en la pila. vino cocío para lo mismo.. El gazpacho era socorrido también. unos torreznos. que para eso hacían falta monedas y no las teníamos. 55 . de fresno o de chopa a la vera de un arroyo. un cacho tocino. Al zurrón solíamos echarle una añadidura de matanza. no había los sulfatos de ahora. no vaya a creer. Y así nos criábamos de bien. Trajes ninguno. como decimos aquí. Pero todo muy sano entonces.

y ese decir no lo entendía entonces. Hasta las postrimerías del siglo XX no se generalizó la enseñanza básica obligatoria. cuando una boca era una boca. al aro. Había también una maestra que cuando vencía 56 . —Recuerdo que de niño jugábamos al esconde. Uno tenía una pelota dura como una piedra. y la obligatoriedad. unas pocas de plantas para el consumo de todo el año. pa que enfrescara. muy recio. Decía siempre que la letra con sangre entra. quitándolos del trabajo y enseñándoles a deshoras las cuatro reglas. Y si alguna doctrina aprendía la chiquillería de esos años se debía a la buena voluntad de un cura o un maestro. y la manteníamos a la sombra. A lo primero rezábamos el rosario y luego leíamos las letras. no fuera un cura que apañó en la misma parroquia un chiscón y nos enseñaba.Crónicas de la memoria rural española El agua la llevábamos medida. ninguna. solo de trapo o de corcha. pero no había otra cosa. con la chicharrera de la primera tarde echábamos una pipa. mañas que se daba uno. y si no acertabas te soltaba un pescozón. Pelotas de material no había. Eso eran los juegos. el pan había que ganárselo cada día. y bien que lo pasábamos con ellos. o aparejábamos un palo entre las piernas y ya teníamos caballo. Escuela. El tabaco lo sacábamos del huerto de cada uno. las pipas pipas eran las de brezo. haciendo un bujerito. pero duraban poco. y si le dabas con la cabeza te descalabraba. en una cántara o en una aguadera. y no estaban los tiempos como para llenarla de balde. Y las pipas las hacíamos de quejigo. la de buscarse desde bien pronto los medios para contribuir al gasto de casa. a la mocha. que arañaban unas horas al mes para desasnar a aquellos arrapiezos. Las pipas buenas. Luego de comíos. La escuela rural de entonces era la de la misma vida. el serranillo le decían al tabaco aquel. porque con diez años ya estaba uno ayudando al padre o en la casa. pero esas tenían otra industria.

en estructuras medievales hasta la mitad del siglo pasado (y de paso se fijó a la población en el campo. Y óigame lo que voy a decirle.El bosque mediterráneo el día arrecogía a los niños de las casas. el 54 por 100 quedaba para la familia y lo demás para el Estituto. 57 . Pueblos nuevos como el de mis años mozos se crearon muchos. La maquinaria comenzó a suplir a la mula y al arado romano. Avanzaba el siglo. y se hacían con las suertes las familias más humildes o más cargadas de hijos. ese duende esquivo. ¡Un sueño que nos entraba! Nos dormíamos aburridos. los abonos y los sulfatos que hay ahora. ausente del agro español. la tierra daba tres veces más. Los asignaron una suerte de veinticinco hectáreas. vigente como puede imaginarse desde dos mil años atrás. donde el Estituto Nacional de Colonización repartía parcelas. las semillas y el abono. Aparecieron los Land Rover. se fue enmendando. que sin los tractores. Llegó el turismo. El Instituto Nacional de Colonización hizo no poco por redimir a los hombres sin tierra de los campos españoles. veintitantos en esta comarca. aunque cueste creerlo. empezó a circular. los llevaba a la suya y nos enseñaba las cuatro reglas y las cuentas. En cada uno entraban cincuenta colonos. —Mis padres vinieron a Pueblo Nuevo del Bullaque. Y de sano ni digamos. De lo que se sacaba. y el dinero. se lo digo yo. evitándoseque “los sin tierra” emigraran masivamente a las ciudades. pero cuánto se lo agradecí a la mujer. una yegua. Había que labrar la tierra unos pocos de años. mantenidos. y la penuria milenaria. con el añadido de la devastación producida por la guerra civil. colapsándolas “a lo iberoamericano”). y luego te daban la propiedad con sus escrituras y todo. con su casa nueva. llegaron los planes de desarrollo. aperos para labrar la tierra. que llenaron toda una época del paisaje ibérico.

a tenor de los recuerdos que rumian los que la vivieron. pero.Crónicas de la memoria rural española Me acuerdo de cuando los dueños de las fincas compraron los primeros lanrovers.. Marchar de quintos al servicio militar era de mucha utilidad. entrar en un supermercado y comprar los inalcanzables lujos de antaño: un filete de carne. Como alaban tam- 58 . porque muchos volvían con su título de conductores y se contrataban para llevar los lanrovers o la maquinaria. los santana. lo asequible de cualquier artículo. entonces. Todos ponderan los avances de hogaño. o una carpila (caterpillar) pa la siega. unos pasteles. que aliviaba el trabajo pero también quitaba jornales. o sufrieron. una tableta de chocolate. ¿Triste? ¿Amarga? No lo parece. y pronto no había finca que no tuviera uno.. Dura y acuciada. La vida era dura. lo fácil que resulta hoy satisfacer las necesidades de ayer. sí. un litro de aceite virgen.

Y tocante a alegría. mayor la de antes. la monótona. por no decir ninguna. —Yo me moceé en Alcoba de los Montes. antes de que ocurrieran 59 . nos contentábamos con cualquier cosa. por mor de la maquinaria moderna. Cuando formalizábamos nos hablábamos a través del bujero de la puerta. un mundo en sí mismo en los años pretéritos. y las familias se ayudaban. Había madres que no le quitaban el ojo a la hija. cuando los mayos rondábamos a las mozas por las calles del pueblo. sedienta tierra de vinos. el relieve comienza a complicarse con las primeras estribaciones del Sistema Bético. y otras cuidaban de dos o tres a la vez.El bosque mediterráneo bién la liberación del penosísimo trabajo físico. de la puerta no se pasaba. y había que cuidarse no te viera el padre o el hermano. a lo mejor porque como teníamos tan poco. azada y espalda. Y una de las primeras rugosidades en la piel de esa novedad topográfica es la Sierra de Cazorla. Ocasión de perderse en la era con una moza había poca. Un poner. y la gente estaba mas unía que ahora. a ver si me entiende. Pero a la hora de sopesar lo uno con lo otro. Y además se decía que hasta los veinte años no se era mujer. porque la mujer tenía que llegar entera al matrimonio. eran muy sargentas. de modo que ni soñar con las libertades que se ven ahora. Sierra de Cazorla Allí donde remata la llanura manchega. que se liaba. y aquello era una gloria. no se crea. Pero con vigilancia. y es que además había más respeto. Había también más parientes. y servían para alternar. no siempre lo de hoy sale bien parado. También se hacían bailes en el pueblo.

porque mi padre nos decía que en habiendo de cenar. en uno dormían los padres y en otro los hijos. Conforme se casaban los hijos se iban ensanchando con una pieza más o dos. Jesús González o Alfonso García Martínez. para qué más. un candil. porque se encajaban las piedras unas con otras sin mortero ni nada. y criaba muchas chinches. que metía mucho ruido. Serafín Pérez. asegún.Crónicas de la memoria rural española las repoblaciones. para adentrarse en sus honduras. Vivíamos en unas chozas de piedra. Domingo Cano. si es que no se hacían ellos la suya cerca. que era mucho o poco. Las chozas tenían uno o dos cuartos. Se apoyaba sobre tiras de esparto y la cama era de madera. sentarse bajo el emparrado con unas tajadas de chorizo. así que aquello acababa siendo un cortijo. y a veces se metían seis y hasta diez en la pieza. tirarles de la lengua y deleitarse con sus remembranzas. Algunas casas tenían sobrado. es preciso recurrir a sus abuelos. de la hoja del maíz. El que no tenía una poca de lana hacía los colchones de farfolla. y si no con la tea. los jóvenes no pueden imaginar lo que fue el de antes. y por eso. Luego cuatro palos para hace la cumbrera y la forrábamos de ramazón. 60 . Y para alumbrar. María Josefa Moreno. o la cubríamos con tejas. mi madre echaba unos polvos pa matarlas. son algunos de esos abuelos que a pesar de los muchos azares y pesares vividos. A la vista del paisaje de hoy. y hasta tenía que escaldar la ropa de la de chinches que se criaban. no pueden evitar relamerse de gusto al hacerlo. —Aquí nos apañábamos con lo que había. y las teníamos que hacer bajas. y eso el que tenía aceite. había que apañarse como se podía. según se mire. pero si granizaba se metía el granizo por el tejado. o dormían donde la cocina-comedor. pan y un cuartillo de vino. Josefa Fábregas. para guardar las orzas y el trigo.

o unos picatostes. hacer queso. La Iruela. las ocho y lloviendo. Una piña hacía también de pelota.. andando todo. diciendo la razón. decía. A lo primero nos ponían a cuidar a los marranos. que el hombre se daba unas caminatas que daba miedo. Pasaba el sereno cada hora cantando la hora. Y estaba también el cartero. o harina tostá. un suponer. hasta que acompañábamos a nuestro padre a labrar. Pozo Halcón. 61 . ya nos levantábamos. De niños jugábamos a la perina. la telefonista le avisaba antes. y entonces a esa hora bajábamos al pueblo y nos ponía la comunicación. un suponer. porque había que aportar a la casa y a los seis años era uno mayor de edad.. mayormente cosas del Ayuntamiento: de orden del señor alcalde. hablar con uno de Zaragoza. Aquí en la sierra se tomaban unas gachamigas para desayunar. iba de esquina en esquina. Y con el clareo ya estábamos fuera.El bosque mediterráneo A las cinco. según la casa. Se daba más valor a tener varones que hembras. Otro que pasaba era el pregonero. Si uno quería. que a tal hora le va a llamar uno de Cazorla. Pero casi ni me recuerdo del tiempo de jugar. juntar la leña.. porque los hombres eran brazos para la familia. haciendo un hoyo a ver quién acertaba a echar una piña dentro. esté listo a esa hora. También había una centralita.. Cazorla. En los pueblos de por aquí. porque cuartos no había para una de verdad. y conforme crecíamos nos iban dando otras labores: cuidar del ganado. se hace saber que hoy a las cuatro la tarde hay junta en la plaza para discutir esto o lo otro. hasta que se compró un amoto. y podía hablar uno con todas las partes de España. así que sentíamos a mi madre trajinando con la leche de las cabras. cada uno a lo suyo. había oficios que ya no los hay. como quien dice.

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riscos. Otro rebusco que hacíamos era el de la bellota. porque cuando estaban ordeñados del todo los árboles íbamos al rebusco con permiso de los amos. Al clareo ya estábamos con las varas y las mantas para echar la oliva. Había escarpas. así como hoyas. Y sin embargo. y más si estaba profusamente habitada como la de Cazorla. por San Arturo. porque había que escardarlo de 63 . el monte se llenaba de carboneros que sacaban el carbón y el cisco. alisedas. había fresnedas. valles y navajos. sino varios ambientes al amparo del encinar. cebadales. A los cerdos también los llevábamos a los rastrojos del trigo. solo alcanza a ver una gran prominencia pardusca. como múltiples eran las formas de aprovechar cada recurso. centeneras. —Aquí en la sierra cada quién tenía su oficio. rico mosaico de paisajes. Se subían a los pinos y tiraban abajo los piñones. Y había también paisajes domesticados por la mano humana: trigales. olivares. Un ecosistema múltiple. regatos y cascadas. una sierra. El trigo daba mucho trabajo al principio. En el suelo no quedaba una oliva. collados y reventaderos. esconde en sus entrañas una infinidad de matices. La sierra no era uno. y la llevábamos para criar a los cerdos. paúles. higuerales… todo lo cual hacía que Cazorla no fuera la serranía parda que se vislumbraba desde lejos. saucedales. Rematando el otoño.El bosque mediterráneo El viajero que se acercaba a los montes de Cazorla. arcabucos y sotos. había lagunas. Y por la Purísima comenzaba la faena en el olivar. como a otra sierra ibérica cualquiera. un rutinario y generalizado encinar sin sobresaltos. después de la montanera. huertas. recursos y rincones. y por eso pareja a la diversidad natural corría la cultural. sino un variado. que luego la cargaban en burros para los molinos de aceite. llenábamos unos pocos de capazos y esa era la aceituna que guardábamos para el gasto de la casa. y las parvas de piñas las ponían a descansar hasta que con las calores del verano se abrían las piñas y soltaban el piñón. Todos los años venían por el otoño cuadrillas de piñeros.

sin calcetines ni ná. se liaba en el papel. lo que hacían era cortar ramón de los árboles y de monte. y mi padre que me moviera. En un tiempo la cosa 64 . recuerdo un nevazo que se quedó la nieve cuarenta días. El que podía se quedaba en la choza. porque los inviernos de por entonces no eran como los de ahora. para el apaño de cada uno. Cuando la hoja está dorá ya se puede cortar. pero era un trabajo muy apretao.Crónicas de la memoria rural española la mala hierba que criaba. Pero me acuerdo que cuando el baile no se podía fumar. Luego se dejaba hasta la trilla y más tarde se segaba y se llevaba a la era. no les gustaba a las mujeres el olor del tabaco. y según se le dejara sudar menos o más era más fuerte o más ligero el tabaco que salía. caían unos fríos y unos nevazos que daban miedo y la nieve aguantaba. a fumarlo. rompiendo por la nieve. Pastores había mayormente de cabras y de ovejas. no fuera que la sangre me se cuajara dentro del cuerpo. eso era todo. no como ahora. mire usté ahora. y las cabras los entendían. Siendo niño tuve que ir con mi padre con la tierra cuajada de nieve. donde hacíamos unos chozos para dormir hasta que todo se quedaba recogido. Luego se juntaban los pastores para echar la merienda. Entonces se cernía. pero los pastores tenían que echarles de comer a los animales. porque esta tierra ha sido poco de vacuno. llevaba unos pantalones cortos y mi padre me echó un saco encima las piernas pa que me cubriera. yo iba encima el burro. Allá arriba se juntaban los pastores llamándose a silbidos. que se han puesto todas las mujeres a fumá. Y en terminando el trigo recogíamos las arvejas. y hala. para que sudara. Tabaco se sembraba un algo. porque si se salían de la linde el pastor les echaba el silbo y se metían padentro de lo suyo. echaban unos silbos muy recios. Se metía en unas mantas.

y había veces que se tiraba uno tres o cuatro días en el monte. él en ponerlo y ellos en arrancarlo. hacía uno un hoyo y ya encontraba un maniantal (manantial). Lo suyo era faenar de luz a luz. Lo que no faltaba era agua. Aquello era un sin vivir. con las ascuas vivas. para meter la carga siguiente de tea. y si eran piñeros pues echaban tres meses fuera de casa. Había que echarle pecho a la vida entonces. tenía un arado con dos borricos para arar. si la faena lo requería. Montes de águilas y de lobos. y también uno de los pocos parajes españoles donde campeaba la reina de las sierras ibéricas. sacaban el alquitrán de los pinos. o una olla. también fauna salvaje. y una vez que se le murió uno de los burros puso a su mujer a arar en la yunta. Unas veces se traía uno la merienda al monte. la cabra montesa. y tenían que bajar a las tinajas a limpiarlas. salían enrojecíos los hombres de la temperatura que cogía aquello. y todos los años se lo arrancaban. que era el de los pegueros. unos maimones. lo que hubiera. porque no dejaban plantarlo y si te lo veían los carabineros te lo arrancaban. o quince. no como hoy. porque no había trabajo llevadero. de cuando ya pusieron los pinos. otras se lo llevaban a diario de casa. que era una sopa con aceite. Era una cosa mala ese hombre. Había un trabajo muy fuerte aquí. de pareja del vivo. que parece que el agua se ha escurrío por las tripas del monte. Mejor empeño tenían los que iban a pescar las truchas a Valdeazores. y él les porfiaba con que contra más se lo quitaran más lo iba a poner. 65 . Pero en Cazorla no solo había cultivos y trabajos humanos.El bosque mediterráneo estaba difícil con el tabaco. así que trabajo iban a tener los dos. porque aquello era un criadero truchas. Había uno que lo sembraba todos los años.

Salí corriendo detrás. y estábamos en cazarlas. hasta que la tabla se vencía y se despeñaba barranco abajo. Pero tenían una carne fuerte. porque andaba a la mira de las borregas y sobre todo de los corderos recién paridos. El águila real era otra que a lo que te descuidabas se te llevaba un choto de borrega. De la zorra también había que cuidarse. Había en la sierra lugares de mucho respeto porque decían que eran escondederos de lobo. de mucho alimento. tirando cada uno de un lado. lo que hacíamos era poner una tabla orilla un barranco. Pero ya lo había dejado abollado y entre cuatro pastores lo asamos y nos lo comimos al borrego. Daban cincuenta pesetas si llevabas a los guardas un rabo de zorro. 66 . era un bicho de mucha sangre. Una vez le había echado las uñas a uno en unos montiscares y ya se lo llevaba volando. pero cada vez más lejos. y como el choto le pesaba me dio tiempo a echarle la manta encima y tuvo que soltarlo. A una mujer que iba de visita y tomó por un atajo se lo comieron los lobos en la sobretarde. Andaba siempre al careo del ganado.Crónicas de la memoria rural española —El lobo hacía mucho por aquí. Una vez le quité un choto de la misma boca a una zorra. Como no teníamos escopeta ni medios. asomando. porque con la cabra montés no podía así que se enriscaba en los crestellones. Por ese tiempo el Patrimonio Forestal daba mil pesetas por cada águila que le llevaras. y la cabra se iba confiando. Poníamos una zanahoria o una verdura en la tabla. Trepaba por las crestas como si nada. La cabra montés tenía mucha valentía. cuando alcancé a verla. y a la hora de ir a matarlas había que subirse por los cuchillares por donde ellas andaban. carne mollar.

la calefacción. el móvil. el automóvil y tantas otras cosas. los higos los secábamos al sol y teníamos para todo el año. Cuando la matanza guardábamos los chorizos y los jamones en el sobrado y la carne en orzas de aceite. la luz y el teléfono dentro de la casa.El bosque mediterráneo La autosuficiencia era un concepto que presidía la vida de los habitantes del entorno de Cazorla. en una lista que no deja de crecer. vestir y sanar las dolencias. de golpe. los electrodomésticos. Antes las necesidades se reducían a comer. Pero antes no. su nivel y aparecieron el agua. pero era cuando las necesidades no eran las de ahora. —Poco del gasto de la casa no corría de la cuenta nuestra. lo mismo las aceitunas. Lo considerado imprescindible elevó de repente. el ordenador. que una vez que se endulzaban las cocinábamos con 67 .

tenían un trino muy fino y muy bonito. Decían que tenía querencia por el olor del pepino. 68 . Pero a otro le picó en la cabeza y lo mandó al camposanto. y luego te liaba una bisma en rededor y con el tiempo se componía la quebradura. queso hacía mi madre con la leche de las ovejas y las cabras. y una vez al año compraba al recovero lienzos crudos. se molía bien molía en el almirez y se guardaba en una talega orilla la chimenea. te hacía un amasaje y te estiraba la rotura. Los jaspes se metían adentro la cuadra y te asomabas y los oías de cantar. y llevaba yo uno en el bolsillo y cuando me di cuenta me se había metido un jaspe dentro. como el azúcar o el café. Para las roturas venía el tío Necleto. que te hacían un estropicio. porque las personas se herían con las herramientas y con tallos hervidos de crujía las curaban. Y si había que comprar algo. Para los orzuelos se pasaba una mosca o una lagartija viva por el ojo y te se quitaba. porque la sierra criaba muchas hierbas y cada casa tenía su botica de ellas: el té de roca. A uno le mordió la yema del dedo y se la quemó con un cerillo para matar el veneno. orégano y ajo. Pero lo mejor de lo mejor era la sangre de la cabra montesa. Cuando se mataba una se le sacaba de los cuajos del corazón. nos lo daban de fiado en la tienda y más tarde. y luego nos cosía los vestidos.Crónicas de la memoria rural española romero. que era muy propia para las heridas. la crujía. Y otra cosa mala de verdad eran las víboras. pero cuidado no los molestaras. Para curar las dolencias teníamos muchos remedios. que había jaspes a puñados por aquí antes de que llegaran los jabalines y se las comieran. la zarcilla blanca. la mejorana. que había que curarlos al sol. cuando se levantaban las cosechas. A lo que enfermabas te tomabas una poca al acostarte y al otro día por la mañana ya estabas curado. liquidábamos la trampa.

Veía al niño. con esa penuria de medios que daba para cubrir estrictamente las necesidades vitales y nada más. Cuando a un niño le entraba una tristura que no mejoraba por muchos remedios que le pusieran. Había otros males que tenían más difícil compostura. otro a la derecha y otro al centro. le echaba encima un rezo y se le quitaba el mal. y se ponía un hacha con el filo parriba. mirando al cielo. porque como él decía los hombres tenemos que aspirar siempre a más. hasta que se sacó el carné de conducir y se compró un coche muy chico. Entonces le llevaban donde una mujer que sabía curarlo. el hombre se levantaba a veces a las dos de la mañana para llegar a las diez a la casa. y que se ponían un ungüento en las coyunturas y hacían sus males. y no paraba de llorar. la madre iba y decía ¡ay que a mi niño le han echado el mal de ojo!. Así matábamos la tormenta. Rezaban entonces Santa Bárbara bendita. Esa era una buena mujer. Luego se arrojaba por la puerta un puñado de sal. uno a la izquierda. Luego llegó la Seguridad Social y se terminó lo de las igualas. con papel y agua bendita. porque eran cosas del alma más que del cuerpo. porque sobre todo de verano caía una zarabanda de truenos y fucilazos que era pa verse. y se partía la nube. en el árbol de la Cruz.El bosque mediterráneo De todas maneras todos teníamos una iguala con el médico. Le dabas diez pesetas al mes y venía cuando le llamabas. desde la perspectiva actual de la economía del bienestar parece difícil entender que pudieran sentirse feli69 . Padre Nuestro amén Jesús. hasta volar dicen que podían. que en el cielo estás escrita. La gente de por aquí le tenía mucho respeto a las tormentas. A la vista de las muchas carencias que padecía la gente rural del ayer. porque por aquí decían también que andaban brujas. todo andando. haciendo cruz.

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Nadie se quedaba durmiendo fuera. como hoy no se echan de menos las ventajas que vendrán mañana. Es un denominador común a casi todos recordar esos tiempos con nostalgia. —Antes había más compañerismo y menos envidias. sus criterios y sus valores. Los jóvenes de hoy serían incapaces de concebir felicidad sin recursos tales como el agua corriente. Curiosamente. y como dijo Jorge Manrique. ¡Igualito que ahora.El bosque mediterráneo ces. la solidaridad. el coche y unos billetes para gastar. por deprimidas que estuvieran. y por tanto su carencia no suponía infelicidad. y nada más tenías que llegar y servirte. porque de cada cortijo le llevaban una para que hiciera buen caldo y tuviera leche. los abuelos. y nadie se iba de una casa sin que le dieran de comer. porque aunque faltaran comodidades sobraban otras virtudes como el compañerismo. el guar71 . Y los jóvenes de hoy probablemente añoren estos tiempos. Y nada se diga de la hospitalidad. Y más alegría. que los de mañana reputarán atrasados. el calor en el hogar. Si una mujer paría. el sentido familiar. los hijos. cualquiera tiempo pasado fue mejor. el maestro. sabía que tenía un colchón a la vera de la lumbre dentro de una choza. otro ingrediente común de los tiempos añejos. Y más familiaridad también. Cada uno en su sitio: los padres. Cualquiera que llegara caminando por las trochas serranas y le pillara la noche. En cada cortijo la olla estaba cociendo el día entero. En los cortijos de la sierra nos hacíamos visitas unos a otros. el cura. había menos maldad que ahora. antes del primer día ya tenía el corral cuajao de gallinas. Y es que cada época trae sus cosas. pero es que esos lujos eran impensables ayer. tal como se desprende de los comentarios en todas las regiones. porque nadie tenía nada. Y sin embargo se sentían. esa familiaridad era compatible con el mutuo respeto. a ver quién da hospedaje a un forastero hoy! Y es que éramos como más nobles.

. y se le obedecía y santas pascuas. Al señor cura había que besarle la mano cuando te cruzabas en la calle con 72 . y se le llamaba de usted. en el mejor sitio junto a la lumbre. El padre bendecía todos los días la cena. cuando las jerarquías tradicionales parecen diluirse en un magma confuso donde nadie está por encima ni por debajo. y cada uno tenía su silla. Mucho contrasta esto con lo de hoy.. El maestro era el que mandaba en la escuela. Del padre bastaba una mirada para saber si lo que uno hacía era conforme o no. —Antes había otro respeto. y si no le obedecías te caía un tabletazo en la mano o te ponía una hora de rodillas contra la pared. lo mismo que a la madre. A los abuelos se les tenía en mucha consideración.Crónicas de la memoria rural española dia. que era cuando nos juntábamos todos.

incendios forestales. y las cortijas se fueron aban73 . Cuando los habitantes de la sierra fueron contratados para ayudar en las repoblaciones. de café. Para el medio. como todos ellos. la declaración vino a remachar la prohibición. La diversidad ecológica y paisajística de la que antes hablábamos. un monocultivo lo somete a una indeseable intensidad que deteriora la tierra y el agua. —Durante cuatro años estuvimos contratados para la repoblación. de cacao o de plátanos en América (y que practicaron ingleses y holandeses en las Antillas. Lo llenaron todo de pinos. para el hombre. porque como lo demostraron las plantaciones de azúcar. porque elimina sus viejos aprovechamientos ganaderos y agrícolas y le obliga a dejar el lugar. porque como no andaras por derecho te medía las costillas pero que bien medías. y a la larga provoca erosión o. en cierto modo era como el reo que colabora en la erección de su propio patíbulo. pero no los españoles).El bosque mediterráneo él. de la noche a la mañana se vino abajo cuando el Estado acometió la repoblación forestal de la sierra de Cazorla. hasta que prendieron del todo. con los resultados que pueden adivinarse. Un monocultivo que. poco después cayó sobre la sierra la declaración de Coto Nacional de Caza. El edredón de paisajes y aprovechamientos de la antigua Cazorla fue mudada por una pátina uniforme de pinos. con su aneja riqueza cultural y humana. Por si no estuviera claro que ni las gentes ni los ganados podían entrar en el monte como antes. Muy de mañana nos subíamos treinta o cuarenta en los remolques de los camiones y nos íbamos a plantar primero los pinos y más tarde a regarlos. Y por si no fuera bastante. en el caso de los pinares de repoblación. Y relativo a la guardia civil había que andarse con mucho miramiento. entrañó graves consecuencias para el medio y el hombre. y por la Cuaresma y las fiestas de guardar se hacía lo que él decía.

unas tablas amarradas unas a las otras. que antes no los había por aquí. nada de lo antes. Cuando los pinos crecieron los cortaban y los sacaban por el Tranco de Beas. al muflón. Ahora ya ve. Montaron una serrería en Vadillo para hacer las traviesas de la Renfe. Pobre entre las pobres. y el jabalí se instaló en las bajeras. pinas. difíciles de arar. El Coto Nacional de Caza implicó de añadidura la introducción de especies nuevas en la sierra para ampliar sus posibilidades de caza. La cabra se tuvo que ir para lo alto. Solo unos pocos se quedaron aquí. al gamo y al jabalí.Crónicas de la memoria rural española donando. Las Hurdes Pésima fama tuvieron siempre Las Hurdes. río abajo. a lo brusco de la sierra. trabajando en lo de la madera. los cortijos se quedaron arruinados y el personal a buscarse la vida como podía. Y a la gente no la dejaron de sembrar. eso eran Las Hurdes en el imaginario popular español. como comarca pobre en extremo. haciendo mucho daño a las pocas huertas que quedaban. de las que se decía que sus desharrapados habitantes vivían en cuevas y que se 74 . los más se fueron para los pueblos de por alrededor. pero mayormente a Barcelona y otras ciudades. tierras broncas. Grave error es enmendar la plana a la Naturaleza y decidir por ella. y cabe pensar lo que eso podía significar en una España misérrima como la que vienen describiendo estas crónicas. una región remota del norte de Extremadura. dejada de la mano de Dios. —Cuando hicieron el Coto metieron al ciervo. que aquello merecía verse. porque ella sabe muy bien ordenar los elementos de que dispone. ni de meter el ganado. lejos de lo suyo.

El bosque mediterráneo escondían cuando llegaban forasteros. Así que las infecciones estaban a la orden del día. pero medio desnudos y a su aire. Más tarde. las ovejas y el cerdo. Las Hurdes siguieron arrastrando su fama terrible. Lo más. —Tocante a la salud. unos cocimientos de orégano. y aún hoy. que vino a caballo para recorrer estos términos ríspidos y conocer de propia mano las condiciones de vida de sus gentes. todavía persiste esa imagen de comarca sumida en el atraso y el abandono. cuando había que aliviarse nos íbamos para los olivares. Se sentaban en los poyetes de la calle. con los mocos colgando y las tropas de moscas pegadas a los mocos. Y dése cuenta lo que era la higiene en las casas: tabique por medio estaban las personas. mezclándolas con el estiércol. Y donde el hambre y la enfermedad campaban por sus respetos. aquí en Las Hurdes había muchas carencias. y se quedaban los chiquillos al cuidado de algún hermano mayor. y todo eso pared con pared con las personas. 75 . y para los catarros mi madre calentaba salvado en una sartén y nos lo ponía en el pecho para sacarnos el resfrío del cuerpo. Los mozos. acaso el mejor guía posible de estas tierras olvidadas. pero las mujeres usaban unos orinales y arrojaban las miserias al suelo de la cuadra. cuando tanto han cambiado las cosas y el turismo y el dinero llegaron también a Las Hurdes. ¿Es cierto todo eso? ¿Es verdad que Las Hurdes eran tan misérrimas como la pintaron cineastas y cronistas? Para responder nos dejamos llevar de la mano de Cirilo Marcos. y no había por aquí médicos ni medicinas. las cabras. Al mal crédito de Las Hurdes mucho contribuyeron la película de Luis Buñuel y la famosa visita de Alfonso XIII. cuando acaeció el desarrollo económico del país. de anís y de otras plantas. Los padres se iban muy de mañana a trabajar a la tierra y el monte.

y luego todo lo que apañábamos en el monte. como el Rey. sí. pero comíamos. porque ni el asfalto ni el cemento producen alimentos. Paludismo también había por aquí. Cuando vino Alfonso XIII mi padre era monaguillo. la que se llama inanición y que puede llevarle a uno a la tumba. la fama de Las Hurdes estaba más que justificada. O sea que sin lujos. Pero en los pueblos es otra cosa. su huerto. llegó el gato y se fue por ella. y así fue. Recuerdo una rata vieja que andaba por el huerto. porque había troperíos de moscas y mosquitos. Como no había médico hacía de comadrona una vecina. que lo más que podía hacer era meter los dedos y decir si el niño venía bien o atravesado. su cerdo. Yo mismo lo tuve. y la dijo que le pusiera Alfonso al niño. pero dormíamos. que te daban leche. y a poco no me llevó al otro barrio. y entre lo uno y lo otro nos íbamos arreglando. queso y carne. Y ratas. Necesidades.Crónicas de la memoria rural española Otra cosa que se llevaba muchas almas eran los partos. pero la rata se le enganchó por el hocico y tuvo que soltarla y salir corriendo. —Hambre. Venía con un médico muy famoso. porque como saben muy bien los paisanos del mundo rural. donde por mucho que se rebusque no hay donde rascar. Encima de una mesa la tuvo que hacer la cesárea y todo. porque cada familia tenía sus cabras. que los gatos no podían con ellas. En colchones de borra o de 76 . pero no hambre. es la que se llega a pasar en las ciudades. Y para dormir no teníamos buenas casas. por mucha necesidad que haya. Tan grandes. era como comer conejo. ahí se quedaban el niño y la madre. Hambre de verdad. Pero otra cosa era el hambre. Marañón. y le tocó asistir a una mujer que estaba pariendo. siempre hay algo que llevarse a la boca. pero si venía el parto difícil. Gatos hemos comido por aquí. no hemos pasado en Las Hurdes. Así que en lo que respecta a la salud. lo que se dice hambre. mucho.

El bosque mediterráneo hojas de maíz. la gente es más soberbia. Antes nos ayudábamos todos. pero entonces no tanto. y con su cartilla con dinero. con su luz. Pero conforme avanzó el siglo XX los hijos dejaron de ser unida- 77 . va a lo suyo. Y más tarde. porque antaño los hijos eran brazos para la casa. cuando la vejez de los padres. su lavadora. que cada uno tira para lo suyo y si te he visto no me acuerdo. el retiro que les aseguraba la subsistencia. si uno tenía un apuro ya estaban los familiares y los vecinos encima. había una hermandad muy grande. Y le digo que ahora que todo el mundo tiene unas casas primorosas. En casa de Cirilo Marcos eran diecisiete hermanos. un número que hoy suena escandaloso. fuerza de trabajo. más blandos que los modernos de ahora. Todos haciéndose favores. su agua. ¡Igual que ahora!.

Además puso aquí en el pueblo panadería. o echábamos un balde agua por la ventana y salíamos corriendo. Pero travesuras. los abuelos corren con el cargo de cuidar a los hijos. con una pequeña planta arriba donde dormíamos los hijos.Crónicas de la memoria rural española des de producción para convertirse en unidades de consumo. Y más que la religión. más largas que dos brazos. todas las que usted quiera. En aquellos tiempos la religión estaba incrustada en las vidas del paisanaje. mire usted. —Nuestra casa tenía 45 metros cuadrados. en colchones de esos de hoja de maíz. eso está volviendo. y de ahí que de la docena y más de hijos de antes se haya pasado a la pareja. Pero nos fuimos apañando. como todos en el pueblo. todo lo más. sus 78 . como antes. Nuestro padre sudaba tinta para sacar adelante tantas bocas. pero ahora que los dos trabajan. A veces atábamos una ristra de latas a la cola de un perro y nos hartábamos de reír viéndolo correr. iba de tratante por los pueblos y cambiaba aceite. de los seis años para arriba lo que se podía. cabras. a por los nidos de las golondrinas. Escuela poca. Y cuando hablaban que un viudo dormía en casa una viuda. tocino. Y su papel en la jubilación de los padres fue sustituido por la Seguridad Social. porque sacar adelante a un hijo hoy es algo costosísimo. o más bien en un lujo. con lo chica que era. aceitunas… lo que podía. Los padres trabajando y los abuelos cuidando a los chiquillos. tienda de comestibles y hasta un bar en la casa. En sus almas y en sus cuerpos. colmenas. los mandaban para los asilos. como bien saben los jóvenes padres. porque hubo un tiempo que los mayores estaban de más en las casas. O cazábamos las culebras que se subían a los techos de las casas. íbamos de noche a la puerta con los cencerros. porque había que ponerse pronto a trabajar. Así que los hijos dejaron de aportar para convertirse en un gasto. eso sí.

el salario de un obrero al mes entonces. que echándose la noche salía de ronda con una linterna. Mal bicho era el cura ese. Y los domingos. Pues un día se enteró el cura y le mandó a la pareja. Para mí que nos quería quitar a los mozos de la calle de noche para rondar él a las mozas. y ahí cantábamos el cara al sol. que los cubos de basura son progresivamente más grandes. pa casa que es tarde. y otros no tanto. donde había una cruz. En cierto modo se confundían los dos ámbitos. El moderno modo de vida contempla. simplemente no tenían cabida en el diccionario de uso diario de aquellas gentes. muy soberbio él. comprensivos. Estaba prohibido. que el pobre hombre pasaba la semana en su oficio. Había un caminero. Después nos íbamos para la plaza. pero los mozos siempre nos las arreglábamos para saltarnos las prohibiciones. La vida en Las Hurdes en aquellos años estaba marcada por un principio radicalmente desconocido hoy: todo se aprovechaba. hale.El bosque mediterráneo ministros. y hasta verdaderas ovejas negras de este rebaño variopinto del Señor. vulgo curas. porque era norma que había que recogerse. Y cuidado con trabajar en domingo. en llegando la noche se salía poco. A las mozas los padres no las dejaban salir así que oscurecía. sin reparar apenas. y si nos veía a alguno nos decía. El cura del pueblo desempeñó un papel muy importante. arreglando los caminos. y que se acumula tanta que se hace 79 . De todo hubo. Las palabras “basura” o “desperdicio”. y los cincuenta duros que le metieron al hombre de multa. Pero cayó por aquí un cura muy malo. hacíamos unos rezos y a comer. parejo al de la autoridad civil. como en botica: párrocos y curas pacientes. y había que obedecer. —Cuando mozos. y solo le quedaba el domingo para atender su huertecillo. Si te veía el cura te mandaba a la guardia civil y te ponían doscientas cincuenta pesetas de multa. a cerrar los bares y los establecimientos y a misa todo el mundo.

los orines y los excrementos humanos. Antes. que de ese material eran las casas. unas pilongas cocidas en leche y a dormir. los huesos del cerdo o de lo que llamábamos las borras del aceite se hacía jabón. porque hay que cebarle y que coja carnes. y lo que sobraba del pan. Y de pintura. que era alimento fuerte. y ya de pilongas las guardábamos en las tinajas y teníamos para todo el invierno. bien rico que estaba. hasta el rabo. con el tocino rancio. eso era todo. venía el hojalatero y le ponía un remiendo de estaño. y la de maíz para los colchones nuestros. la hojarasca del roble la usábamos de cama para las bestias. sino de espontáneo cumplimiento. Tierra y paja. porque el reciclaje era norma no ya de obligado. Y del cerdo no le digo nada. pero antes era malgastar. cuando la azada o el pico 80 . eso nunca. el suero del queso. Si le salía un roto al pantalón. si queríamos carne matábamos un chivo o una cabra. algunos del todo: si a un cubo de esos de latón le salía un agujero. duro como piedra. la carquesa. como hemos visto. muchas noches. se remendaba. Las calentábamos y las dábamos con unas varas hasta que soltaban la cáscara. —Aquí no se tiraba nada. como dicen. eso se hace ahora. incluso. que ahora se tira. Hasta el rastrojo que no querían las cabras lo aprovechábamos para hacer ladrillos de adobe. que ahí estábamos todos los vecinos recogiendo al pie de los castañares. pero un cabrito. castañas no se perdía ni una. Y además había muchos oficios que ayudaban y que hoy se han perdido. para que lo mucho que le sobre al ciudadano occidental retorne al ciclo productivo. no hacía falta. que es como una retama. Todo se reciclaba. lo bebíamos fresco. separarla. la usábamos para chamuscar la piel de los cerdos cuando la matanza. un barro amarillo que crece a la vera de las cunetas mezclado con agua. mi madre lo ablandaba en sopa. todo tenía una utilidad adicional.Crónicas de la memoria rural española necesario ordenarla.

Pero a veces venía 81 .El bosque mediterráneo se gastaban el herrero les dejaba como nuevo. pero iba y te decía. me llenas el cacharro este de frejoles o de garbanzos y te le doy. y de tarde en tarde pasaba el trapero y se llevaba los trapos viejos a cambio de cubos de zinc o de barreños de barro. Otro oficio que venía por aquí era una familia que hacía fideos. A veces no quería los trapos. No había coches. extendían una sábana y metían dentro una masa por un lado y por el otro salían los fideos. Tengo todavía el sabor de los fideos aquellos tan ricos en la boca. Cosa de verse. solo bestias y las piernas de uno. Ya le digo que había mucha solidaridad entonces. Plástico no había. Se ponían en mitad de la plaza con una maquinita. pero estos eran más delicados y se cuidaban mucho.

un puchero de frejoles o de garbanzos. y todo bien migado. fue la taberna el acudidero inexcusable tras la dura jornada. cada familia tenía su horno. país de fríos recios en invierno. porque pan nunca faltaba en casa. Nos lavábamos un poco y la mujer tenía preparada la cena. se reunía al pie de la olma del pueblo. Y luego para la taberna. y tanto más cuanto más al norte. si hacía falta y había sitio en los serones. terminada la faena las gentes rurales se recogen en sus casas. pero en España. Más que un establecimiento donde se despacha bebida. La juventud. su mostrador y su suelo de barro duro. porque todo lo más almorzábamos un cacho queso con un cacho pan. o más lejos. a venderlas en La Alberca. Pero esa acucia vital de los españoles por conversar les llevaba a buscar la compañía de los demás. con luz de candil para alumbrarnos 82 . —Aquí por lo corriente se trabajaba de sol a sol. Todo era ayudarse entonces. y por extensión de los hispanos. falta hasta de la pequeña moneda para el vaso de vino. que tenían más precio. la taberna en España ha sido una institución.Crónicas de la memoria rural española un camión para llevarse el carbón que hacían los carboneros. que era una cosa muy sencilla. En los pueblos de la tibia América hispana el lugar de reunión ha sido y es la plaza mayor. que era la cabeza del partido. a Plasencia o a Salamanca. se llevaba uno en el burro las aceitunas del vecino. Y cuando por el otoño llevábamos las aceitunas que habíamos cogido de verdeo. y con los sudores que echábamos en el campo llegábamos a casa con unas hambres grandísimas. En los países de allende los Pirineos. encima del carbón subía todo el que tenía necesidad de ir a Hervás. y allí en lo alto del camión. Allí. con su tajada de tocino para que soltara sustancia y su chorizo. las gentes no sienten la necesidad de comunicación de los españoles. Sin pagar un real.

y al que le tocaba el turno de noche pues tenía que quedarse en vela si quería regar. Yo la verdad que en toda la vida de Dios no he topado con cosa rara ninguna. Menos de política. o al montón de patatas del rincón. porque todas las casas tenían su gatera. Digo yo que de ser serían los gatos. Allí en los corros de la taberna se hablaba de lo divino y de lo humano. Se mentaban los sucedidos del pueblo. o metían mano a las tenajas de frejoles o de castañas. de todo. para que pudieran entrar y salir y no anduvieran ratas. Se decía de las brujas que entraban por las lumbreras de las casas. un tarazón de jamón. y luego la volvía a pasar. Y ocurrió que cuando alguno se liaba a regar su huer83 . Porque no había quien no se hubiera topado con uno. Y se hablaba mucho también de fantasmas y de brujas. si este hablaba con aquella. Aquí teníamos la costumbre de regar a dúas el huertecillo de cada uno. Otros a los que se tenía mucho respeto eran los fantasmas. que esos no se andaban con cuentos ni brujerías. No había vasos.El bosque mediterráneo un poco. y por ahí decían las mujeres que entraban las brujas y se llevaban algo: una ristra de chorizos. Se apartaba una pizarra del techo y se ponía una lata doblada y pisada con la pizarra de al lado. y salía todas las noches dando voces. que si un cura que había muerto en pena. porque no la había. Mucho. Todos habían visto alguno: que si un hombre grande tocando por las noches el tamboril. Allí nos sentábamos y pedíamos una jarra de vino y en cada mesa se hacía la partida. si a uno el lobo se le había llevado una cabra… lo poco que ocurría. y cada cual pasaba la mano por el borde de la jarra. El agua escurría por ella. pero el humo escapaba fuera. La lumbrera era la chimenea. a purgar sus pecados. y para prueba le cuento de un fantasma que ese sí que le vieron hasta los civiles. para dejarla limpia al siguiente.

hasta el punto de que llega uno a pensar qué sea preferible. el agua corriente. de la jara y de la carquesa salía muy buena y era otra parte de nuestro alimento. la escolarización obligatoria. Las demás cosas comenzaron a llegar con el desarrollo: la higiene. la luz. —Nosotros usábamos estos montes para muchos fines: para meter las colmenas y hacer miel. Y esas eran las cosas que se hablaban en las tertulias de las tabernas. si no con lujos. la seguridad social. que es ahí donde tenían su pasto. Como la cosa se repetía se puso la pareja a hacer posta. las comunicaciones. y acabaron dando con el misterio. más muerto que vivo del miedo que llevaba. aparecía un fantasma todo de blanco. aunque si por un casual entraba la pareja callaban las bocas y no se escuchaba ni el vuelo de las moscas. un vecino que se pasaba de listo y cuando el otro huía se quedaba con el agua de su dúa. se comía y se dormía. y el pobre hombre echaba a correr y no paraba hasta la casa. hojas y algunos frutos. Anda y que no le dieron una somanta de palos los civiles. que con la flor del brezo. Juzgue el lector. para sacar leña. la cara que empaña y hasta anula los beneficios que se exhiben al otro lado. para que hozaran los cerdos cuando la bellota. la salida del marco estrechísimo de la subsistencia para pasar a una mayor capacidad de consumo… Pero ¡ay!. Esa misma 84 . si lo uno o lo otro. que nada bueno hay que no tenga su contraparte. Los vecinos mismos nos encargábamos de rozar el monte. Así fue la vida en Las Hurdes. Si el precio del bienestar es tan alto que no compense. Como dice Cirilo. la medicina. y no digamos para las cabras. y nunca se nos escapó el fuego de las manos.Crónicas de la memoria rural española to a las tantas. Por el otoño quemábamos una ladera en y llevábamos las cabras a pastar a otra.

Y cualquiera protestaba entonces. Y ni cabras. Y dicho y hecho. llegaron los ingenieros con que se iban a repoblar todos aquellos términos. sembraron todo esto de pinos. Un día. que solo se libraron los caminos. lo que había sido nuestra vida. Lo acotaron todo. Que había dicho el director general que había que meter árboles hasta encima de las peñas. A ver. había que vivir. dejar las casas. De los trescientos vecinos que éramos no quedaron más de veinte.El bosque mediterráneo primavera en la ladera rozada salía un monte muy fuerte y muy sano y allí llevábamos las cabras. El caso es que tuvimos que vender las cabras. todo lo nuestro. Y no nos dejaron entrar más. ni leña… nada. allá por los años cuarentaitantos. 85 . ni colmenas. y marchar para la ciudad.

trabajando en oficios sin sentido. inmediata. enterradas bajo hectáreas y hectáreas de pinos. El tiempo y el fuego demostraron cabalmente en demasiadas ocasiones que estas repoblaciones brutales sirvieron para poco (el último de Las 86 . que desarbolaron el modo de vida tradicional en tantos pueblos y arrojaron a sus habitantes sobre las grandes ciudades. Si preferían marchar a los barrios periféricos de la gran ciudad.Crónicas de la memoria rural española Y uno se pregunta si no hubiera sido preferible preguntar la opinión a estas gentes. el mal endémico de la dirigencia española de casi todos los tiempos. agua. todo bajo el pretexto de la productividad económica a corto plazo. Eso sí. En todo caso no hubo opción. rutinarios. pero arrancados de sus veras raíces. medicinas y todo lo demás. con luz. y uno se pregunta también si es que acaso no había alternativa a esas repoblaciones salvajes de los cuarenta a los sesenta. sin contemplar el horizonte del largo plazo.

chocolate y algo de licor. y mucho menos materias primas. cabal para cuando se siente uno sin fuerzas. de los que la mayoría se daban aquí. pero sí decisión. Es una bebida de leche. No faltan desde luego en España ejemplos de productos gastronómicos locales. porque no solo es rico de tomar. vinos. Decisión para meterse en el tinglado de la 87 . las propias quejas de los vecinos. y no quiera saber el éxito que tuvo. con su inventiva y su talento. no más allá porque entonces protestar no se podía. y que en lugar de trasladar a los campesinos a la ciudad para aliviar su pobreza. Cierto que es fácil juzgar las cosas a toro pasado. artesano-industrial de los propios recursos hubiera estado la llave del problema del atraso del medio rural. —Hace ya para veinte años combiné varios ingredientes. pero es que entonces no faltaban medios para enjuiciar.El bosque mediterráneo Hurdes. fue capaz de dar con la solución. pero son infinitamente menos de los que pueda exhibir un país como Francia. que jamás acometieron semejantes políticas repobladoras. se vende hoy en todas partes y hasta se exporta al extranjero. ya sean quesos. polen. destruyó miles de hectáreas de aquellas pinaradas desahuciadoras). Se dirá que algo así es fácil de decir y difícil de hacer. jalea real. Desde Las Hurdes remotas. y de otra. y que el saldo positivo fue escaso en lo económico y negativamente enorme en lo ecológico y en lo humano. pero el propio Cirilo Marcos nos muestra el camino. Buenas ideas no han faltado en España. hace una docena de años. En la transformación. repostería u otros de los llamados de denominación de origen. lo que hicieron fue llevar el bienestar y el desarrollo al campo. abandonadas. como la de Cirilo. olvidadas de la mano de Dios. De una parte. sino muy energético. Le digo que el Ciripolen tuvo una buena acogida general. el ejemplo de otros países al norte del nuestro. y di con un producto que lo bauticé como Ciripolen.

Han preferido. antaño solar de tribus muy diferentes entre sí. hasta el punto de que ni siquiera los bandoleros. muy difícil de dar hoy por el cúmulo de exigencias impuestas por la Unión Europea. Tierras maragatas A la sombra imponente de la sierra del Teleno. Los arrieros jamás ponían en peligro sus mercancías. Los españoles. la noble ciudad de Astorga se encarama sobre un terromontero dominador de un amplio valle. cuatrocientos km2 y 44 pueblos que hasta hace bien poco han mantenido usos. y los maragatos eran los transportistas mejor pagados de la época. han sido más del presente que del futuro. Ya fuera a lomo de mulas o en carromato. bebiendo apenas y no involucrándose nunca en pleitos de taberna. confiar un envío a un arriero maragato era asegurarse la puntual llegada a su destino. asaltaban las recuas de los maragatos. Pero los maragatos hubieran sido uno más de tantos pueblos diseminados por la Península. y en esa vallejada se extiende la comarca de la maragatería. vivir. y en los figones y ventas de los caminos estaban acreditados por su seriedad y sus costumbres morigeradas. vestidos e incluso rasgos físicos exclusivos y muy diferentes a los del entorno. sencillamente. que infestaban los caminos en esos tiempos. rústicos o no. la seguridad tenía su precio. las ventas y todos los demás quebraderos de cabeza que requiere ese paso. Eso sí. el transporte de enseres de unas partes a otras. Lo que les servía para adqui88 . montes de leyendas y de lobos. y sin que hayan trascendido las razones de semejante impunidad.Crónicas de la memoria rural española producción. los trámites administrativos. de no haber sido porque vinieron a acaparar el control de la arriería ibérica en el siglo XVIII. no existiendo un solo caso documentado. porque no ha habido transporte más seguro ni fiable.

se comía al ajo arriero. hasta diez carnes distintas lleva. bien bonitas. Y también queda el residuo maragato en la celebración de las bodas. —Tres días duraban las bodas. al acudir a misa encontraban un reguero de paja por la calle. El día de antes había un convite por la noche. acompañándola. desdibujándose con el paso del tiempo. como el vino. la entrega de esta. pero en las tierras maragatas quedan retazos del antiguo modo de vida. y mientras se celebraba el matrimonio las mozas cantaban a la puerta de la iglesia. Y mientras ellos cumplimentaban los encargos. También traían bacalao de Galicia. —Después de la guerra aún se hacía la arriería –cuenta Excelsa Fernández–. siendo costumbre que a la vuelta. con muchos regocijos y bailes. La introducción del ferrocarril dio al traste con la arriería. más los garbanzos 89 .El bosque mediterráneo rir una finca con el producto de cada viaje. rindieran cuentas de la gestión de la hacienda al marido. Cogían la ruta de Madrid a La Coruña y llevaban de todo: arroz. aceite. y siempre llamándole de usted. Los vecinos recibían la noticia cuando un domingo. que como una alegoría del noviazgo enlazaba las casas respectivas de los futuros contrayentes. y con un cuenco tomaban la medida de lo que quería cada uno. y se comía pollo y oveja. que llegaba cansado del viaje pero con dinero fresco en la faltriquera. todavía me acuerdo de ellas. El día de la boda todas las mozas del pueblo iban desde la puerta de la casa de la novia hasta la iglesia. garbanzos… El aceite lo traían en pellejos. Y cuando los desposorios se seguía un ritual complejo que incluía el cortejo familiar a la casa de la novia para hacer la petición formal. patatas. toda una solemnidad en los tiempos de oro. sus esposas atendían valerosamente la casa y el trabajo de las tierras. otra procesión de todos hacia la iglesia. Luego se daba el cocido maragato. Y más tarde el festejo. Y mientras se casaban nosotras cantábamos fuera las coplas de boda.

para curarla la echaban con sal una noche. aunque decían que les crecía mucho la cabeza. Yo recuerdo de niña las bodas con mucha ilusión. figúrese. terminando con la sopa de fideos. por comer. sino porque se comía. tres horas. ni el baile agarrao. que dicen que eso viene de muy antiguo. con frenos de varilla. Y en los carnavales los mozos se ponían nabos en los dientes para asustar y se tiznaban las manos de hollín. Ahora se planta uno en Astorga en diez minutos. y además los maragatos tenemos fama de serios. que la cogiera. digo bien. yo recuerdo de dar a los niños el pelargón. y no porque se comiera bien. el resto del año ni lo catábamos. En burro. Daban también cecina de vaca. Y luego me compré una bicicleta y recorté el viaje a hora y media. En las bodas comíamos hasta jamón. Fíjese lo que han cambiado las cosas que yo he conocido para ir a Astorga de tardar cinco horas andando. nos perseguían y nos las ponían en la cara. esperábamos las bodas o las fiestas como agua de mayo. más que los de ahora. porque la carne se come lo primero y la sopa lo último. Si había que andar 18 km para ir de fiesta se andaban –apostilla Arsenio Perandones. La verdad es que desde que te quitaban la teta empezabas a pasar hambre. una fortuna. y todavía trabaja. cuando para el mes de agosto estaba curado lo sacábamos a la plaza y venía gente de fuera a comprarlo. 90 . que ya era mucho. anda y que no hemos sabido divertirnos. Mil pesetas que me costó. Era una Orbea. Y al día siguiente otro convite y el roscón de mazapán. Por eso. pero de eso nada. y luego se colgaba al humo. de Villar–. Hoy la carne la come cualquiera y entonces era un lujo. eso sí.Crónicas de la memoria rural española y las patatas. lo menos el trabajo de dos o tres meses. poniendo el brazo por delante y las madres mirando por lo que pudiera pasar. menudos eran de bromistas. No faltaban nunca los tamboriteros.

Cuando la Semana Santa se hacía la visita a los monumentos y se ponían velas. —Otras veces las fiestas eran de respeto –cuenta Florencio Vaca. porque los padres nos daban trasquilones y nos decían que iba a venir el tío del unto. y del rayo malparado. y va el novio a pedirles cuentas y se enzarzaron. y en un momento se armó la trapatiesta. y nos iba a llevar por descreídos. a los hermanos nos entraba el sueño o nos entraba la risa. fuerte. Y es que antes se tenía más fe que ahora. De niños. de las gentes maragatas. Las mujeres rezaban el rosario a diario en la iglesia. líbranos de la centella. y de todas formas salías escaldado. en el lado de la Cruz. de Hospital de Órbigo–. octogenario y de Lucillo. Conque un día le plantamos cara y le calentamos las costillas bien calentadas. rondando a las mozas de los demás. el sacamantecas. corrobora el talante festivo. bien plantado. pero muy gallo él. y no volvió a gallear más. Y la Cuaresma 91 . Cuando la tormenta las mujeres rezaban eso de Santa Bárbara que eres bella. y entró al baile la guardia civil con unas cañas y se liaron a repartir varazos a izquierda y derecha. que aquí eran muy recias. —En las fiestas nos juntábamos de muchos pueblos. anda y que no se le tenía miramiento a los civiles. y siempre andaba por donde no le llamaban. pero a la vez firme. y siempre había sus cuestiones. y se decía que con ese rezo la tormenta paraba a vuelta de ojo. Venía un mozo de Quintanilla. Jesucristo está clavado. pero una de ellas volvía para la casa y servía para encenderla en las tormentas. Y otra vez habían venido los del pueblo de al lado con unos petardos y anduvieron amolando con ellos hasta que a una chica la quemaron un poco. después de la cena.El bosque mediterráneo Domingo Decavo. y las familias en casa. hasta que se oyó la voz de “que vienen los guardias”. amén Jesús. y en un decir Jesús aquello se vació.

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tenían menos trato con la gente. porque era verdad el dicho ese de pasar más hambre que un maestro de escuela. Los hombres se bajaban de la acera y si eran mayores se quitaban el sombrero. cuando se alargaba la sequía se rezaban novenas a un santo. recién terminada la guerra. seis pueblos. con patatas o con frutas. Los curas eran antes más tiesos. Claro que mayormente las dolencias se curaban en casa.El bosque mediterráneo se cumplía entera. Y por Navidad era costumbre mandarles de regalo una arroba de trigo. y al maestro un cestillo con frijoles. Los que tenían posibles pagaban y tenían la bula de comer carne. Los curas por entonces imponían respeto. todo lo más con el curandero. eso dijeron. Se le tenía más fe a los santos también. sobre todo cuando se echaban los fríos de golpe y te pillaban a sobre93 . y eso que el maestro mandaba. andaban por aquí unos alemanes en una caravana y vieron la procesión y van y me dicen: aquí en España sacan a las vírgenes. solo en la misa. no siendo de los bronquios o los pulmones. Una vez. y juntaban más grano que los dueños. pero si la cosa se ponía fea de verdad lo que se hacía era sacar en procesión a la Virgen del Castro pidiendo la lluvia. era como un impuesto. siete semanas sin comer carne. —Antes de la guerra –dice Excelsa Fernández–. en Alemania hacemos pantanos. luego pasó a ser voluntario. recorría a caballo su comarca. De niño. Por el año 31 empezó a perderse la costumbre. y tenía una avenencia económica con las familias. y se quitó del todo cuando empezó la guerra. a los curas se les daba un cuartel de trigo. y hasta los morteros se lavaban bien lavados para que no quedara grasa ni manteca. él y el cura eran los que mandaban en el pueblo. Y otro que tenía mando era el médico. si te cruzabas con uno tenías que ir a besarle la mano. que a esas se las tenía más miedo que al nublado.

porque si te ponías más incienso de la cuenta te se caía toda la dentadura. pero tenías que andar con cuidado. Las muelas tenían su propia compostura. que hoy apenas se usa por sus propiedades terapéuticas pero sí entonces. porque en tiempo de fríos la miel que guarda ese ganado para su manutención es muy codiciosa para los que bullen fuera. como una fiebre. pero lo justo para que no se sofocaran y tuvieran su ventilación. y como las abejas están con la modorra del invierno no hacen 94 . Era la miel. Y otras le pedías al señor cura un pellizco de incienso y con ponerte un grano bastaba para tirar la muela.Crónicas de la memoria rural española vienta. y cuando más trabajaban las abejas era en otoño. Uno es el tejón. Pero otras veces el mal era más comprometido y había que sacarla. y eso que tengo más de ochenta años. y el calor aquel tiraba de la carne para arriba y se iba el mal. de cara a los fríos. pues te ponían una ventosa hecha con un vaso y una cerilla. Tuve colmenas. Para las enfermedades comunes había otro remedio. Pero si era más liviana. te ponías el emplaste y antes de cuatro días ya estaba fuera la muela con raíces y todo. Unas veces untabas un algodón de aguarrás. un seguro de la salud a largo plazo. que destripa los panales y hace unos estropicios muy grandes Otro el ratón. bastaba una cataplasma de salvado tostado o un bebedizo de hierbas cocidas para que te se fuera. entonces eran muchos los que morían de pulmonía doble. —Yo comí siempre miel y no enfermé nunca. o más que un curativo un preventivo. A veces bastaba con cargar de frío la muela dañada con un paño mojado y se marchaba el dolor. Y si te afligía el lumbago. como informa Angel Santamaría. que aunque chico entra si el agujero es grande. Y cuando se cerraba el invierno se metían adentro de la colmena y había que dejarlas un poco abierta la piquera.

y al trasponer la loma vio que un lobo rondaba cerca de una niña que pastoreaba las ovejas. pero nada. llamó. y ahí sí 95 . Quien más quien menos. la blanca es menos fuerte. La primer vez que vi al lobo andaba al monte con mi hermana y nos quedamos las dos como hechas piedra. Domingo Decavo cuenta que un día andaba campeando cuando creyó oír una voz. Mi tío iba tranquilo. andando calladito. así que llega febrero salen a navegar y ya pocos se atreven con ellas. Llegó a la segunda. sí. todos conservan en el arcón de la memoria alguna imagen de encuentros con el lobo. Y Excelsa Fernández también mantiene vivas sus impresiones. y que huyó a su llegada. Pero peor fue lo que le ocurrió a un tío mío. Venía de noche camino del pueblo. hay que ver ese pájaro la maña que se da para engancharlas según vuelan. El abejaruco no las coge paradas. Y cabe pensar lo indeleble de ese recuerdo cuando el protagonista del encuentro fueran un niño o una niña. hasta que no llena la barriga no se marcha. sin atacar. cuando le sale un lobo detrás de él. pero al cabo le entró el miedo y luego el pánico. Y como en todas las montesías de la Iberia profunda. pero cuando llegaba el buen tiempo y empezaba el jaleo del ganado nos sacaban de ella. del miedo que nos entró.El bosque mediterráneo para defenderse. por mucho que las abejas le ronden encima. las abejas labran en mucha variedad de flores. que incluso antes del uso de razón llevaban incrustado en los genes el temor al lobo. que mete el pico dentro y las prende. Y otro que tiene poca aprensión es el lagarto. pero siguiéndole el paso. La miel de por aquí es superior porque es muy floreada. Si acaso el pito. intentó abrir. y el lobo detrás. En primavera ya es otra cosa. el recuerdo del lobo es inevitable. pero de mejor calidad. La de brezo es la más recia. Llegó a la primera casa del pueblo. —Íbamos a la escuela. sino al vuelo.

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En Andalucía el olivar procuró jornales. El olivo vino a cambiar la economía agrícola de muchas regiones del país. y entró tan descompuesto que ni hablar podía. Entre las muchas particularidades de la oliva figura la de cosecharse en invierno. pero todo sobre el mismo principio de la alquería rodeada de inmensos campos olivareros. donde la especie olea europaea se sintió como en casa y pronto se dio a invadir el territorio. Ambos supusieron la transformación radical de los campos ibéricos y americanos. en Jaén. Quien lo cuenta es Rufino Godoy Vaquerizo. y sobre todo de Andalucía. humanos o salvajes. jaras y brezales. valles y collados del relieve andaluz. con los fríos.El bosque mediterráneo le abrieron. pues unos y otros hubieron de arbitrar mecanismos para sobrellevar la estación. y eso dio un respiro grande a las gentes sin tierra de estas partes. porque el invierno en los climas continentales como el europeo es una estación ayuna de recursos y de grandes agobios para su moradores. como le cuento. De la domus romana se pasa al al muniat árabe y de ahí al cortijo (que en la América hispana se transforma en la hacienda). hasta entonces monopolizadas por encinas. Los olivos figuran entre las grandes aportaciones de Roma a su provincia de Hispania. sino también en lo cultural. equivalente a lo que siglos más tarde significó la introducción del ganado en América. sobradamente octogenario 97 . Tardó varias horas en recuperar el habla. de Canena. escasos pero valiosos para alcanzar los tiempos de bonanzas. que cual si fuera una piel topográfica van acoplándose al suave movimiento de cerros. Y no solo tomó carta de naturaleza en lo físico. Tierra de olivos Andalucía no podría entenderse sin la vista del paisaje moteado del olivar.

y había que vaciarlos y ponerlos al pie de los olivos tres o cuatro veces. los capachos. pero otras veces se ponía a llover y como no se conocían los impermeables. la aceituna era más entretenida entonces que ahora. Allí se pesaba y se subía a cuestas por una rampa hasta la troje. La faena se terminaba al anochecer. se lo recargaban las bestias y andando para la almazara. Los varones nos calentábamos pronto con el vareo. Los mantos eran chicos. y como se les quedaban las manos arrecías lo que hacían era poner a calentar piedras en la lumbre y luego las cogían. Daba gusto escuchar a las mujeres hablar y cantar. y nada más llegar prendíamos una candela. y secarse cuando uno llegaba a casa. Arreábamos con el almuerzo. las varas. y luego 98 . según crecíamos y éramos capaces para la faena. Era tiempo de invierno. se metía la aceituna en los capachos de esparto. porque su faena era recoger las aceitunas que caían fuera de los mantos de lona. Se molía bien molía hasta que salía una masa. y si había que faltar de la escuela se faltaba. Pero lo corriente era que para el mediodía el sol luciera y aventara un poco el frío. todo el trebejo necesario para la labor. las mantas. hasta que quedaban bien ordeñados. pero para las mujeres era más sacrificado. cuando la oliva había madurado. caían unos hielos y unas rociadas de escarcha que había que verlas.Crónicas de la memoria rural española y con nada menos que con una experiencia a cuestas de sesenta años recogiendo aceitunas. Toda la familia marchábamos al olivar: mis padres y mis hermanos. —Recuerdo que salíamos a la aceituna clareando. y en las primeras horas del día enfriaba recio. allá que nos íbamos. ya con seis años. Para el acarreo llevábamos mulos. de herradura. Según viniera el día de conforme calentaba el sol y el trabajo se hacía llevadero. no paraban. porque comer era lo primero. pues a aguantar el agua encima y a seguir vareando. los carros no entraban en aquellos caminos malos.

y había que inventarse de dónde sacar para comer. no se le echaba otra cosa. arar el olivar con las mulas y cavar con la azada al pie. la que lleva el hueso. cuando menos rinden los campos y hay que echar mano de las reservas. También se le echaba estiércol de las mulas y de las casas. El olivar no es tan pródigo como la dehesa de alcornoques o encinas a la hora de proveer de recursos adicionales. Pero es que el olivo no quiere compañía de hierbas alrededor. una verdura de campo de 99 . una vez que se prensaba salía el aceite y quedaba la plasta del orujo. de los que ahora no se hacen. en derredor de los árboles.El bosque mediterráneo se prensaba poniendo unas tongas de esterilla que las llamábamos cimbeles. El ramón ahora se quema. Y también comíamos las collejas. Los jornales de la recogida mitigaban las apreturas del invierno andaluz. Aunque siempre hubo de dónde tirar para llevar algo de condumio a la casa. Se llevaba a las casas y se usaba para guisar. que aquí se preparan para que no echen las ramas para arriba sino a los lados. para que se carguen bien de aceitunas y estén cogederas. Y luego venía el tiempo de la arisca. un trabajo muy sacrificado. Por marzo espigaba el espárrago. Y cuando venían las lluvias de abril. Recuerdo que había quienes no habían comido en todo el día y aprovechaban para poner una rebanada pan debajo del chorro de aceite y con eso se apañaban. —Cuando se terminaban las jornadas del aceite había que podar los olivos. iba uno a andar quemando con la falta que había de todo. Poco más daban de sí las oliveras. hay que dejar la tierra escueta. pero antes no se desperdiciaba ni una hoja ni un palo. que había mucho por los baldíos. otra vez a levantar la hierba. De ahí. el día entero con la espalda doblada. porque bajo los olivos no crece la hierba. Pero hay una rica fauna de aves asociada a estos campos aceituneros.

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Pero yo creo que bien mirado el beneficio era mayor que el daño. Venían también los que llamábamos los cuellecicos. y aunque algunos echaban un duro de plata para ver si eran sanas o no. De seguido de las lluvias tiraban para arriba las setas. y eso lo he visto yo a la vuelta de los años. Estaban los zorzales. y los estorninos. que eso fue lo que más hambre nos quitó cuando había poco que comer. O los criaba. Y también estaban los conejos. a saber si las conocía o no. porque se descolgaban los bandos y hacían estropicios. nosotros las comíamos sin otra probatura que lo que decía ese hombre. y a veces nos corrió la guardia civil y todo. El asunto era que a veces se secaba una rama de olivo y decíamos: “eso ha sido un paso de aire”. Yo me acuerdo de estar en el cortijo y sembrar el grano.El bosque mediterráneo mucho alimento. Los cogíamos con cepos y los comíamos fritos con huevos. pero había que andarse con mucho tiento. por decirlo mejor. Pero no era el aire. unas montaneras muy grandes de pájaros. había un casero que decía de conocerlas. porque había 101 . una rama como mucho. Y luego teníamos los pájaros. y salir con mi padre por las besanas asustando a los trigueros y a las totovías para que no se comieran la simiente antes que la enterráramos con el arado. porque mayormente el término eran fincas y cotos y no te dejaban. También se cogían con la liga. que eran de venida y que traían la intención puesta en las aceitunas. porque había demasía de ellos. y era porque ahí estaban los pajarillos para comerse la gusanera. un plato muy rico y de mucha enjundia. Los vendían en los bares como tapas. porque el olivar los cría a manojos. Y otras veces íbamos de chiquillos con cencerros por el olivar. con eso caían a montones. Pero el mal no iba a más. sino un gusano que se metía por las entretelas del olivo y lo secaba. un cacho de esparto untado de un pegamento. los cogíamos con cepo.

y aquello era cosa santa también. aunque hay otras: la hojiblanca. En tierras de olivar la vida se hacía en derredor del aceite. El aceite se usaba para todo. luego va perdiendo finura. y se han ido a otras partes. aceite y una poca de azúcar por cima. porque se lo comen los cerdos. porque coge acidez. Y para las enfermuras no digamos. lo ponía a calentar. aunque algunas de ellas ya eran sabidas en los tiempos antiguos. porque contra más tiempo pase el aceite se hace más ácido. y no solo la comida de todos los días. y daba gusto de comerlas. y sus propiedades son tantas que aún no se conocen ni se explotan a fondo.Crónicas de la memoria rural española más pájaros que gusanos. y a esos gusanos no hay quien los pare. El aceite es un producto superior. Y eso es lo que ha traído que no haya pájaros como los había antes. y mi madre mojaba un papel de estraza con aceite. sino también los dulces. los pájaros no tienen para comer. una purga de aceite. me lo ponía en el pecho y aquello era mano de santo. la arbequina. 102 . así que del árbol al manto y de ahí a molerlo enseguida. pero todo es bueno y todo vale. enseguida me ponía ronco y me liaba a toser. Y cuando a un niño le dolían los oídos se calentaba una pizca de aceite. Se meten por el olivo y le secan una rama o el árbol entero y luego se van al siguiente. Para que el aceite tenga la calidad mayor la aceituna no debe tocar la tierra. Es el ingrediente principal de la famosa dieta mediterránea.. Pero andando el tiempo. excelso para ser más exactos. se hacían unas tortas con harina.. hasta el orujo de lo último. Yo siempre padecía de la garganta. con los venenos que echan para las hierbas y los insectos. Y si enfermabas del estómago. que da un aceite muy bueno. —Aquí la aceituna que usamos es la picual. El mejor es el del primer prensado en frío. natural. se untaba un algodón con él y se le metía en las orejas.

El bosque mediterráneo Es proverbial la capacidad de los andaluces para la fiesta. y que vestiría de hábito. Y por cualquier cosa las mujeres ya estaban haciendo una promesa. Yo la recuerdo siempre así. incitando los sentidos. que ya llevaba bastante cumplido. y lo mismo puede decirse de la siega. y hasta para ir al olivar había que andar fuera de los caminos. sí. Lo festivo atañe igualmente al culto religioso. un cura más moderno que vino la dijo que la bata se la podía quitar cuando quisiera. porque la aceituna no perdonaba y si no estaba de lluvia había que recogerla porque ese era nues103 . porque hablaban de que había que ser bueno. de la matanza o de cualquier otra labor. Se sacaban unas procesiones muy bonitas. Echaban unos sermones que metían a todos el miedo en el cuerpo. Andando los años. tú siempre llevas la misma bata. cuando mi padre marchó para la guerra hizo la promesa de que si volvía bueno y sano no volvería a probar los dulces en toda su vida. y no solo para ella en sí. la fiesta permanece. Dícese que la religión católica caló tan honda en Andalucía porque a partir del Concilio de Trento el culto y los ritos se revistieron de especial boato y esplendor. sino porque poseen la habilidad de añadir el matiz festivo a cualquier evento. por más que laboriosas acababan siendo una diversión. —Somos muy creyentes aquí. Ya hemos visto que las jornadas de la cosecha de la aceituna. de tal modo que aunque al día de hoy el sentido religioso se desdibuje. antes de ir a la aceituna era obligatorio ir a misa. y a veces venían unos padres misioneros. La Semana Santa es una fiesta muy celebrada. Los domingos. porque no se podía trabajar en domingo. Mi madre por ejemplo. Todo lo de la religión se llevaba aquí muy a pecho. y el que no se churruscaba en el infierno sin consideración. por cansía y penosa que fuera. Pero no había más remedio que saltarse la orden esa. y le decía madre. y yo creo que hacían la vista gorda. Y todo ello se compadecía muy bien con la idiosincrasia de los andaluces.

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tro pan. Los únicos días en todo el año que no se trabajaba de voluntad eran tres, la Virgen de agosto, San Marcos y San Isidro. Todos los demás se hacía labor si el tiempo lo dejaba. Eso sí, una vez que terminaba la faena, sobre todo en los veranos se hacían unos corrillos a la puerta de las casas que duraban hasta las tantas. Y así íbamos pasando la vida. A la hora de hablar de los cambios habidos, la expresión risueña de Rufino se tensa, como si estuviera haciendo balance del pasado con el presente, y como si las ventajas que ha reportado este en lo material estuvieran empañadas por lo que se perdió en el aspecto humano, una constante en las conversaciones con los mayores. —Ha cambiado tanto todo que no es para creer, y se columbra hasta en las cosas más sencillas. Mi padre por ejemplo tenía un sentido muy especial, muy fino para el clima, sabía unas señas muy seguras para adivinar si iba a hacer este tiempo o el otro, y me las iba diciendo: Mira esos gusanos sacando la tierra y haciendo montoncillos, eso es que va a llover; o esas hormigas vaciando el hormiguero de simientes, lo mismo; y si veía volar muchas telarañas me decía , chiquillo, ve recogiendo el avío que vienen lluvias ya mismo. Y acertaba siempre. Por la luna sabía si venía claro o no, y así todo. Y con la hora, pues otro tanto. Yo no sé cómo lo hacía, pero estuviera el cielo con sol o nublado sabía la hora que era. Estaba una vez un albañil en el cortijo y traía un reloj, uno de los primeros que se vieron por allí, y le preguntaba a mi padre: Lázaro, ¿qué hora cree usted que es? Y mi padre se la decía, y no fallaba ni en cinco minutos. Pero hoy no quedan como él, ven el parte por la televisión y ya está. Otra cosa que ha vuelto la hoja es lo de las parejas. Yo me hice novio aprovechando un permiso de tres días que me dieron en la mili. Entonces tuve que entrar en la casa de mi futuro
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suegro y no me llegaba la camisa el cuerpo, lo pasé malísimamente. Le dije, mire que si usted nos da su permiso queremos estar de novios. Y me lo dio, porque era un hombre muy campechano. Pero de volver a entrar en la casa, nada, hasta que nos casamos. Hablaba con mi novia en la puerta y antes de cenar, después de cenar, nunca. Y si alguna vez salíamos solos, si se me ocurría cogerla de la mano pegaba un estirón y la apartaba. Y es que el cura le había dicho: no te dejes coger la mano, que por ahí se empieza. Y si en relación con la vida de a diario las transformaciones han sido grandes, tocante al trabajo de la aceituna nada se diga. Porque la técnica logró algo que en su día se reputó imposible: mecanizar la recogida, del mismo modo que las máquinas llegaron a todos los

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rincones y todos los ámbitos del mundo rural. La consecuencia práctica ha sido un formidable ahorro de tiempo y un sensible incremento de los rendimientos, pero algunos precios se han pagado por ello. Antes el campo era un placentero lugar donde solo se escuchaban rumores de aguas correntías, trinos de pájaros, ladridos de perros y voces humanas. Y desde que la maquinaria entró en escena el campo se convirtió en un lugar estridente y ruidoso. El lector podrá comprobar en un día de diario que es difícil escapar del soniquete persistente de un tractor, una motosierra o un motor. Y si toca en festivo, esos sonidos callan, pero emergen otros aún peores como el horripilante de las motocicletas todoterreno o los quads, todos ellos acribillando el silencio y martirizando los oídos. —De lo que dan hoy los olivos a lo de ayer no hay comparación. Me acuerdo cuando niño de que comentaban que un olivo daba mucho cuando sacaba un capacho de aceitunas, cincuenta kilos pizca más pizca menos. Y hoy raro es el olivo que no da sus buenos doscientos kilos de aceitunas. Y es que ahora se hila fino con lo que se le echa: fósforo, potasio, nitrógeno, y todo eso incorporado al agua de riego, que ahora a muchos se les riega y antes eran todos de secano. Y si hablamos de los rendimientos por persona, para qué le voy a contar. De coger cien kilos a coger 2.000, veinte veces más. Y es que ahora se acabó eso de tirar de brazo y vara de castaño, traen unas máquinas que abrazan al árbol y le arrean un meneo que tiembla hasta la tierra, y que en un momento tiran abajo todas las aceitunas. Al principio veíamos aquello con mucha prevención, porque era como un terremoto para el árbol, y estábamos en que aquello no podía ser bueno para los olivos, pero luego hemos visto que no, que la sacudida no les hace bien ni mal y que la producción es la misma. Hay otros vibradores de mano que sacuden de rama en rama, para olivares más chicos, y tampoco perjudican. Y luego están los mantones que se colocan abajo.
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Como le he dicho, los de antes eran tan pequeños que la mitad de las olivas caía fuera, y los de ahora cubren cada uno medio olivar y los tienen que arrastrar con vehículos, lo que antes hacíamos a fuerza de brazos. Total, que en lo que antes echábamos el invierno entero, ahora llega la maquinaria y antes que te des cuenta ya está toda la aceituna recogida y en la almazara. Hay mucha diferencia, sí, de lo de ahora a lo de antes, pero qué quiere que le diga, la recogida de la aceituna ha perdido el encanto que tenía.

Dehesas bravas Diego García de la Peña conoce como pocos el mundo del toro bravo, porque lo ha visto desde arriba, desde abajo y desde dentro. Desde arriba, como rejoneador en las mejores plazas de España y América; desde abajo, como ganadero de sus dehesas de Plasencia; y desde dentro, porque a su saber práctico le ha superpuesto con los años el poso que deja la ilustración obtenida a través del estudio. Nadie pues como él para introducirnos en el apasionante mundo del toro bravo. —El toreo empezó con los Austrias, pero era a caballo y un resabio de los tiempos feudales. Los capataces elegían de las fincas aquellas reses más broncas, más ariscas, para que los jinetes tuvieran que emplearse a fondo con ellas, y las gentes sencillas seguían con pasión estos festejos, que tenían lugar en las plazas de los pueblos, acondicionadas para la ocasión. Pero luego llegó Felipe V con sus costumbres francesas, y prohibió la fiesta por encontrarla demasiado ruda, poco refinada para el gusto francés. Y curiosamente este fue el revulsivo
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que hacía falta. Los nobles acataron la orden real, pero el pueblo llano no se resignó, había prendido demasiado la afición en él. Continuaron celebrando el festejo, solo que al no disponer de caballos tuvieron que hacerlo a pie, y para ello hubo que rebajar la bravura de los toros dándoles algún puyazo, con lo que había nacido la suerte de varas. De esta forma podían torearlos, y comenzaron los ganaderos a criar toros específicamente para la lidia, y de ahí surgieron las primeras castas: Vázquez, Colmenareña, Navarra, Albareda, Vistahermosa... que es precisamente la única que ha subsistido hasta hoy. Con esos nuevos toros se levantaron plazas para torearlos. Las primeras fueron rectangulares, pero ocurría que los toros se aculaban en las esquinas, y había que echar mano de perros y desjarretaderas para sacarlos de allí, de lo que nació la idea de hacer las plazas redondas, donde los toros no tuvieran escondite posible. De ahí en adelante todo fue evolucionar: la casta vazqueña insufló sangre a todas las demás; desaparecieron las más, salieron otras; Joselito revolucionó el toreo, porque era un iluminado que concibió la fiesta y el toro del futuro, y fue el primero que, contrariamente a como se venía haciendo, dijo que en los tentaderos, cuando a simple vista a las hembras se las mandaba al campo o al matadero, había que probar con la muleta a las madres que eran devueltas al campo, porque decía que tenía que tentar cómo se comportaban las madres de los futuros toros que él iba a torear. José Antonio Mateos, de Fuenteguinaldo, Salamanca, lleva en la sangre la afición a la ganadería brava. Le tiraban los toros, y cuando los oía pasar desde el patio de la escuela no podía evitar que los pies se fueran tras ellos.
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—Las ganaderías bravas pasaban haciendo trashumancia desde Salamanca a Extremadura y a mí me tiraba seguirlos, y para eso faltaba a la escuela. Al día siguiente el maestro me castigaba y los padres también, pero cuando volvía a pasar otra punta de toros, detrás de ellos que me iba otra vez. Siempre me ha gustado todo lo del campo, cuando las vacaciones me iba a labrar por gusto, o montaba arriba del carro lleno de paja para llevarla a las vacas, o subirme al caballo acompañando. Me gustaba más esa faena que cuando entraron los tractores. Salamanca ha sido tierra de reses bravas, curiosamente más que su vecina Extremadura, donde habiendo más dehesas siempre hubo menos dedicación a este ganado. La dehesa se caracteriza por la separación regular de los árboles, ya sean encinas o alcornoques, y es una genial innovación ibérica, ya que permite hacer un equilibrio entre lo silvestre y lo doméstico, entre la conservación del arbolado autóctono y el aprovechamiento humano. La dehesa es el terreno propicio para el ganado, ya sea lanar, porcino, vacuno o, la gran originalidad española, las reses bravas. No tan bravas hoy, porque como a todos los rincones de la agricultura y la ganadería, ha llegado el aluvión de normas, intervenciones, trámites y funcionarios, para tortura de animales y hombres, acostumbrados a moverse a su aire. —Antes a los toros se les dejaba libres y en paz, que campearan a sus anchas, y una sola vez se les llevaba al tentadero, para marcarlo y probar cómo andaba de hechuras, y luego no se les volvía a manipular hasta que se les llevaba a la plaza. Pero ahora todo es distinto, porque a ellos los marean con los tratamientos y a nosotros con los papeles. Desde que son añojos ya hay que estar encima de ellos, y cuando no es una vacuna es un saneamiento, y con todas esas cosas al toro se le malea y se le resabia.
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Claro que no es solo que la bravura natural de los toros pueda quedar afectada por este antinatural exceso de intervencionismo. También es que antes las dehesas eran más grandes. De modo paulatino, el tamaño medio de las fincas en España no ha hecho sino descender desde los tiempos de la Edad Media, y drásticamente en las últimas décadas. Las fincas se han ido dividiendo y troceando, debido a factores como el aumento de la población, del nivel de vida y del precio de la hectárea. Y lo que es bueno para unas cosas resulta pernicioso para otras. Si en lo social y en lo económico ha sido plausible, para la conservación de la fauna silvestre el fenómeno ha sido negativo, y al fin y al cabo el toro bravo, la especie bos taurus, tiene mucho más de salvaje que de doméstica. —Las áreas de campeo se han reducido mucho. Antes incluso el ganado bravo iba de trashumancia de unas partes a otras, a Extremadura y vuelta, o bien tenía de sobra con la dehesa propia, con el movimiento de sus cerros y sus valles. Pero cada vez están más encorralados dentro de lo suyo, y hay ganaderos que les obligan a correr, para que luego en la plaza no se vengan abajo cuando el picador les arrime la primera puya. Ya se dijo que el toro bravo es un animal antes salvaje que doméstico. Parece inofensivo cuando campea por la dehesa en manada, porque es de naturaleza gregario, al igual que la mayoría de los grandes herbívoros silvestres, como mecanismo defensivo contra los depredadores. El bos taurus conserva este rasgo genético, pero incluso en su vida comunal aflora de cuando en cuando su condición salvaje. Y brota en todo caso cuando se queda solo, porque privado del arropamiento del grupo se siente asustado, y eso le lleva a transformarse en un animal muy peligroso. El toro en la plaza es un ser que por verse solo se halla profundamente atemorizado, y que embiste contra cualquier objeto en movimiento.
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—Cuando los toros ventean una debilidad en alguno de la manada se van a por él, y entonces arremeten locos de furia y pueden llegar a despeñarlo o a desangrarlo a cornadas. Otras veces acorralan a uno durante días, obligándolo a apartarse de la manada hasta que lo separan del todo, porque si regresa entonces lo matan. Y cuando se ve solo es cuando se vuelve temible. A mí me ocurrió que fui a echar unas pacas de alfalfa a una punta de toros y no reparé en que uno estaba aparte y echado. Me metí en su campo y de repente sentí el bufido y se vino para mí, y menos mal que había una recovilla forrada de latón donde pude ponerme en cobro, que si no me desbruja, y allí me estuve hasta que pasaron por el camino y me socorrieron.

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Predecir con tiempo la bravura o mansedumbre de un toro es el sueño de todo ganadero de reses bravas. Ahora hay más posibilidades de catar la condición del toro antes de que salga a la plaza, pero antes solo había una, en el tentadero cuando era marcado. Ahí todo dependía del ojo experto del ganadero o del capataz. —En la tienta es cuando miramos las hechuras, pero es difícil acertar. Primero se le estudia la “nota”: como se comportó la madre en el tentadero, cómo salieron de bravos en la plaza sus hermanos. Y luego hay que entenderle el movimiento, la mirada, que se fije o se distraiga, si lleva la cara arriba o abajo, si arranca como es debido. A poco que no responda como tiene que responder se le manda para el matadero. Los toreros quieren toros nobles, que estén a lo que están, que no sean nerviosos ni se distraigan con cualquier cosa. Pero un toro es como un arca cerrada, hasta que no se abre no se sabe lo que guarda, y se lleva uno muchas sorpresas, como el toro nuestro de Barbate. Era tan manso que toda la familia le echábamos alfalfa en la finca y casi la comía en la mano, como una ovejilla. Bueno, pues lo llevamos a torear a Barbate y salió tan bravo y tan noble que lo indultaron, y volvió para la finca. Vivió hasta los dieciocho años. Los toreros quieren toros nobles, y su mayor temor es vérselas con uno que haya sido toreado alguna vez. Porque ya han conocido el juego del hombre y el capote, lo retienen en la memoria el tiempo que haga falta, y sacan el recuerdo cuando se encuentran frente a frente con el torero en la plaza. —El toro ya toreado es una cosa muy seria. A veces se metían maletillas en la dehesa de noche, apartaban un ejemplar y le daban unos capotazos. El toro se quedaba luego pensando en ello, tenía muchos días por delante para reflexionar, y se daba cuenta de que una cosa era el hombre y otra el trapo
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para engañarle. Y cuando ya en la plaza volvía a ver aquella estampa delante se iba derecho por el hombre, porque ya estaba resabiado, por mucho tiempo atrás que lo hubieran toreado siendo becerro. Nada más salir el toro a la plaza, el torero ya ve si viene toreado. Como casi todo el que se relaciona hoy profesionalmente con el campo, a la hora de evaluar las perspectivas el gesto se ensombrece. Pero en el mundo del toro bravo las nubes son más densas y oscuras si cabe, a lo que concurren varios factores. Uno, que para ponerse delante de un toro hay que pasar hambre, y tal cosa no ocurre ya en España, por fortuna, de modo que es problemático que los jóvenes se acerquen a una actividad de tan alto riesgo. Dos, que esa misma juventud, como el público en general, parece más

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Como esto no cambie. brezos y el resto de la comparsa arbórea y arbustiva mediterránea. 115 . en invierno.. antes que por lo que es más espectáculo y arte que competencia. En primavera y verano. el divertimento de la nieve. a pesar de sus grandes valores ecológicos. Y toda esa campaña contra los toros.El bosque mediterráneo atraída por los deportes que ofrecen competición. sino que monte equivale al ambiente del encinar y la vegetación arbustiva de jaras. y lo que ha pasado en Cataluña. y aún te quedaba un pico. por la cantinela invariable que repiten los que viven de lo que produce el campo. enebros. porque antes en las fiestas de un pueblo se daban cuatro corridas y ahora cumplen con dos y hasta con una. —Yo no sé qué va a pasar. Antes vendía uno una corrida y tenías para pagar los piensos y los jornales de todo el año. Y la región de la llamada sierra oeste ha permanecido al margen del interés de los habitantes de la gran metrópoli. Se ve que esto va para abajo. y que contra lo que puede suponerse no significa montaña. los precios. Sierra Oeste de Madrid El oeste de la provincia de Madrid nunca ha dejado de ser un gran desconocido de los madrileños de la capital. y ahora no sacas ni para pipas. buscando los aires salutíferos de la montaña. pero es que ahora se venden los toros a menor precio que hace quince o veinte años. que a la hora de explayarse han orientado sus pasos invariablemente hacia las sierras del norte. Mientras que en el sur de Francia se protege la fiesta. Se engloba en el ecosistema del monte mediterráneo. término este un tanto equívoco pero muy antiguo y muy español.. madroños. Tres.

y también para hacer ladrillos en los tejares. El polo opuesto de la especialización postmoderna. porque en los montes de por aquí se aprovechaba todo: la madera gruesa para leña. no había una mala retama para liar el fardo porque todo lo que crecía se segaba. rurales. la de Antonio López Alvarez. Y cuando no liaba gavillas. Porque la idiosincrasia del oeste madrileño la aproxima mucho más al ambiente de pueblo de Extremadura o de Andalucía que del Madrid de los ministerios y las oficinas. próxima a la capital. su oficio favorito cuando el arte de la supervivencia en sus múltiples oficios le dejaba ratos para ello. escasas. como enseguida el lector va a poder comprobar a través de las siguientes muestras. y la chica para gavillas. La primera de ellas. Yo iba al monte con una cuadrilla de diez hombres y era el encargado de llevar la cuenta. las que justifican su entrada en estas crónicas del mundo rural. de tomillo o de chaparro. pues. —Yo me he tirado la vida entre la caza y las gavillas. lejana por lo ajeno que se han sentido a ella los capitalinos. que consisten en vivir de lo que salga y a la que salta. pero también lejana. de Carabanchel o de Valdemoro. quien a sus casi noventa años conserva viva la aguda imaginación que permitió ir tirando a los paisanos de por aquí. y además por otras razones. porque luego nos pagaban según y conforme las gavillas que atábamos. Entonces se hacía todo el pan con leña y los montes estaban mondados. Se las llevaban para las tahonas de Madrid. de Navas del Rey. Las gavillas eran de leña de retama. característica esta de economías antiguas.Crónicas de la memoria rural española Esta región del poniente está. apenas una cincuentena de kilómetros. Antonio se dedicaba a otros laboríos varios. de jara. Cercana por la distancia. y en que sus gentes sirven tanto para un roto como para un descosido. como demuestra el hecho de que siga siendo capaz de componer larguísimos versos medio serios medio satíricos. donde se sirve y se trabaja para 116 .

Y en este punto es donde comienza a atisbarse que el oeste madrileño ha estado mucho más cerca de los campos sureños peninsulares que de los asfaltos capitalinos. con menos sustancia que el lagarto. Opine el lector. Ellos estaban en que lo que les picaba era el topo. con el oportunismo como principio rector de las vidas. con un tirador de goma y con un puñado de chinarros en el bolsillo. pero la humanidad ha sobrevivido ancestralmente con arreglo a lo primero. una carne de lo mejor que se puede comer. Y también comíamos las culebras. menudo caldo hace en el cocido el lagarto. Tienen una carne muy fina. y los ricos nos las compraban y las comían fritas o cocidas. Lo que no comíamos era la víbora. Y otro del que había que guardarse era 117 . pero la echaba al cocido y daba un caldo muy blanco y la carne tenía un gusto bueno cuando ablandaba. Armaba una flecha con la varilla de un paraguas y me subía a un pino con ella. tenía que cocer mucho. hurones las llamábamos. que andaban por la sirga del río Guadarrama. —Yo cazaba ardillas en los pinares cuando tenía seis o siete años. exponiéndose encima del cogollo. y allí era donde yo tendía los lazos. fritas tienen una carne semejante al pescado. se le desollaba bien y al puchero. se enroscaban en las espigas y cuando los segadores iban segando les mordían la mano y les hacían una avería con la ponzoña. A lo que veía una ardilla le tiraba los chinos y se subía a lo alto del pino. La ardilla era dura de comer. Se descubrían por las veredillas que hacían entre las junqueras de la orilla. y las había muchas. Lo mismo que el lagarto. Los habitantes de las ciudades están acostumbrados a esto último. Entonces le endiñaba la flecha y caía al suelo como una piedra. era la víbora. pero no. pero de gusto. Otra caza que hacía era la de las ratas de agua. muy exquisita.El bosque mediterráneo un solo oficio.

lo de la puntería. me los llevaba para comerlos en casa. Tenía un tirador hecho por mí con gomas de ruedas de los coches. Y desde bien temprano daba comienzo su aprendizaje. y a los búhos que estaban chicos les amarraba el pico con alambre. descosía la boca a los búhos. Las águilas. y lo demás. dónde va a parar. Destripaba la pieza. donde criaban los búhos en los riscales de lo alto. Como puede apreciarse. y cuando los búhos ya estaban para volar. porque la carne de monte. una culebra negra y tan venenosa que corría el dicho de que si te pica un alicante. las grajas y las urracas me decían dónde tenían el nido. guisados o en pepitoria.Crónicas de la memoria rural española del alicante. les echaba las tripas y me llevaba la carne. para que la caza que les llevaban los padres por la noche estuviera entera por la mañana. hasta que daba con él. porque al búho todos los pájaros le tienen mucha inquina y le tiemblan. después de la escuela me iba para los cerros. para chuparse los dedos. aunque ninguno puede con él. lo hacía la necesidad. Eso lo hacía yo todos los días. tiene más fragancia que la que se cultiva. la que se cría salvaje. Entonces subía yo. O hacía con ellos un cocido de patatas con sangre. —Cuando era yo niño. porque si no el veneno trepa por dentro. 118 . te cuaja la sangre y ya estás listo. que era cuando yo subía otra vez a por mi parte. me amarraba con una cuerda para alcanzar donde el nido. el principio rector de estas conductas es el mismo que rige para todas las especies depredadoras: todo lo que se mueve sirve para comer. el cura por delante. Lo que tenías que hacer si te enganchaba era cortarte con un cuchillo y chuparte la sangre y escupirla. y como de día están acobardados con la luz se tiran a zurrarle. Cuando el tiempo de nidos hacía yo mi buena montanera de huevos o de pichones. que solía ser un conejo. Donde ponía el ojo ponía el canto.

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que ese tiene una carne que parece cuero. aunque a esas había que cazarlas en los escarpes. tan ariscos como los jabalíes. por lo montesa. por dispersos que andaran por esos castañares tan extensos. porque era llegar mi padre y juntarse todos a su vera. Y tal cual hacía con las águilas. eximio conocedor de los secretos del campo y la fauna silvestre. pero de niño criamos uno en casa y le acostumbré a montarlo. De Navas del Rey es también José Peña. a que engordaran. y los cerdos sobrantes cogían camino y se volvían ellos solos detrás. y se venía de vuelta para casa. y dejaba la hembra para que criara otra vez. Entonces largaba el cantazo y me llevaba el macho y los pichones. donde había feria y mercado. y luego él se volvía solo para el pueblo. la que llamaban la lechera. y como muestra valga el siguiente botón. mi hermana andando delante y yo detrás arriba del guarro. Y así era. y me servía para ir a la escuela sentado encima. —Los cerdos son muy malos para dejarse montar. El dueño del castañar había pesado a los guarros a la entrada 120 . Arreaba camino alante con los cerdos y los vendía allí. Mi padre tenía una piara de ellos y los llevaba todos los julios para las Navas del Marqués. Desde muy niño demostró buena mano con los animales. Allí se tiraban un mes. Y otra muestra del caletre que gastan era cuando los llevaban a la montanera de castañas de El Tiemblo. y cuando las castañas se acababan sabían que iban a ir por ellos a recogerlos. Es que los cerdos son muy inteligentes. No siendo buitre. y con más gusto que lo doméstico.Crónicas de la memoria rural española Cuando los pichones de las palomas estaban criados y para volar me subía al árbol y esperaba que viniera el macho a hacer el relevo de la hembra. lo demás iba para la panza. pero si quedaba alguno sin vender él se cogía la furgoneta. Para mí era mejor la carne de águila que la de gallina.

ni los cochinos po121 . Andábamos sueltos hasta para hacer de cuerpo. dejar que los niños se curtieran solos. como a continuación comprobará el lector de la mano de otro testimonio veraz. porque llevábamos abierto el pantalón por detrás. De su boca sale la aspereza de la vida ibérica del siglo pasado. y según fuera el peso que hubieran ganado así le cobraba a mi padre. Eugenio Herranz. Hasta algarrobas. —Nos echaban a ganarnos la vida bien temprano. asímismo titular de innúmeros oficios en la vecina Chapinería. ellos ni por pensamiento perdían la apiñadura. Una de ellas. hasta las cáscaras de las patatas y de las naranjas de la calle. para vaciar el vientre sin más ni más. porque eran más duras que las lentejas. la cachaleta se llamaba. este mundo a unos pocos kilómetros de Madrid creaba una especie de realismo mágico iberoamericano a la española. Así que pronto teníamos que afilar el ingenio para las cosas de la vida. como quien dice cuando alcanzábamos el uso de razón. Y otra cosa de ver con los cerdos era que no tenían miedo que les atacaran los lobos. haciendo añicos ancestrales costumbres. porque uno lo tiene todo en contra cuando nace pobre y tiene que depender de otros. cuando los hijos son objeto de intensa atención y exquisito trato. y aunque los lobos hicieran por desbandarlos como hacen con las ovejas. de pantalones cortos todavía. He comido de todo. mismamente como las piedras. que es la de toda la vida hasta que llegaron la maquinaria y el dinero.El bosque mediterráneo y ahora los pesaba a la salida. y eso que había muchos por la parte de El Tiemblo. al fin y al cabo las mismas raíces a uno y otro lado del océano. y muy chocante hoy. En los mismos alfoces de la inmensa urbe ocurrían cosas que casi parecen producto de la fantasía. que las molíamos para poder pasarlas. y eso si no habían llegado antes los cerdos. Como puede advertirse. pero si acechaban lobos ellos se hacían piña. a su aire.

Todavía el de centeno podía pasarse. por negras y duras que estuvieran. Y es que cuando hay hambre 122 . las patuñas. como no te lo comieses estando dentro del horno no le hincabas el diente luego. Como también hemos comido las pezuñas de los cochinos. perruna lo llamaban porque era comida de perros. El pan más mollar que catábamos entonces era el de centeno. Cuando se estaban chamuscando las arrancaban. pero daba lo mismo. que se nos quemaban las manos.Crónicas de la memoria rural española dían con ellas. no encostraba como el otro y se dejaba comer. era negro pero correoso. Las terminábamos de asar y nos las zampábamos enteras. más nos quemaba el hambre. o peor todavía el de cebada. las tiraban para atrás y allí estábamos la chiquillería para agarrarlas al vuelo y comerlas. se ponía como una piedra de duro enseguida. en las casas donde había matanza.

Salió tarumba el pobre gato. y le dices que 123 . no quiera saber cómo corría con el escándalo que llevaba detrás. Y otra broma que hacíamos. y a la mujer la tiraron de culo.. —Jugábamos al fútbol dando patadas a un balón más duro que una piedra. pero en otras ocasiones para urdir acciones peor intencionadas. Y nosotros a lo que nos mandaran. con tal que le de usted de comer. Cogíamos uno y le atábamos al rabo un bote que tenía dentro chinarros. Entonces el empeño de los padres era que los hijos entraran a trabajar en la finca de un rico. Por más que resulte crudo. como si el puchero fuera el balón. Y la proverbial inventiva infantil les servía para dormir en paz. lo soltábamos y se daba a correr como alma que lleva el diablo. Otras veces jugábamos con los gatos. todo vale para aliviarla. haciendo trabajar a destajo la imaginación desde el principio para ver de llegar al siguiente día. éramos unos trastos. y había por aquí amos bien abusivos. Íbamos y le decíamos. al lado de otros que eran buena gente. pero lo corriente era una mala pelota de trapo. pues dormir con la barriga tranquila significaba jornada de triunfo. cerrarlo bien y liarnos a jugar al fútbol con él. Cuando abrió la puerta se le vinieron todas las gavillas dentro de la casa. era con el tonto que había en el pueblo. es real. Otro día había un carro cargado de gavillas de retama y lo que hicimos fue juntar un docena y ponerlas delante de la puerta de una vecina y llamar. Y otro día lo que hicimos fue meter un gato dentro de un puchero.. le decían llévate a este muchacho mío como sea. no pocas veces inmisericorde. porque otra nota de la infancia ibérica rural ibérica ha sido la insensibilidad. pero sin maldad. Estos arrapiezos. la verdadera escuela que tuvieron fue la de la vida. vete donde la tienda de don Hermenegildo y que te dé chorizo y queso.El bosque mediterráneo no hay remilgos que valgan.

Crónicas de la memoria rural española luego se lo pagamos. y cuando asomaban las cabrillas. sabíamos que era la hora de levantarse. y más vale precaverse del hambre al arrimo 124 . la besana. lo decía. y a poco no le echaba de allí a puntapiés. estate con el amo aunque con trabajo. Y como esa muchas pifias. y cuando los tordos o los gorriones se bañaban en los charcos. Lo cuenta Eugenio. Y atinente al clima aprendimos mirando. o cuando la luna asomaba con cerco. y eso es porque cuando vienen las grullas está encima el invierno. cuando nos daban un campo como un término y hala. porque los relojes no les conocíamos. y el tendero le preguntaba ¿y los cuartos?. Lo importante era trazar bien el primer surco. —Hemos tenido mucho aperreo para salir adelante. y su expresión delata el cansancio de vivir tantos años en tales afanes. las estrellas que salen cuando ya viene de amanecida. El primero el oportunismo. como saber del clima y de la hora. ahí estaba el corazón del asunto. que consiste en estar a salto de mata. guinchando lo que pone al alcance de la mano la bandeja de cada jornada. Por fortuna la educación parece haber terminado con tales “pifias” de este Madrid tan cercano y alejado de la capital. y él que luego lo pagaban. todo eso era señal de agua. No habré arado yo para los que tenían capital. a ararle con las mulas. cogiendo lo que hubiera. y cuando va para arriba ni aunque el amo te lo diga. Él iba. en el que tenían cabida todos los ingredientes de la España de la subsistencia. por ejemplo ese que dice que cuando las grullas van para abajo. Ponías la yunta con la mira en el silo de Navalcarnero y a tirar derecho. Y nos servíamos también de los refranes. Estando en la campaña de verano dormíamos en la era. Si el águila volaba picuda para abajo era lluvia segura. porque nunca los frutos de esa bandeja se dejaban aprehender sin esfuerzo. Y arando y segando era como sacábamos otros instintos.

había que poner el cepo muy prieto porque si no se escurrían y acababan saliéndose. culebras también. y entonces caían en el cepo. Salían ciegas a buscarlo. pájaros perdices. porque le tiene mucha afición. Cogía de todo: conejos. De todo hemos hecho por la vida: que si acopios de leña.. que si arrear vacas para venderlas en las ferias de la comarca. que si amarrar gavillas con una hebra de retama. Según fuera la clase de pieza que uno quería. y debajo estaba el cepo tapado con monte. a mí me han saltado en la mano tantas veces los cepos que no sé cuántas veces habré mudado las uñas de las manos. 125 . Pero ante todo lo mío ha sido la caza. Eso si eran jóvenes. así había que poner de fino el mecanismo.. colocar el cepo y hacer con la boca el chillo del conejo. Otro engaño que usábamos para el conejo era doblar una retama para que pudiera alcanzar la granilla que lleva arriba. Y en tiempo de verano.. También entraban zorras. sobre todo si son viejas.. porque si eran viejas se daban la vuelta y te dejaban con dos palmos de narices. abrasado de sed se acercaba a cortar el tallo de una planta joven para chuparle la savia y debajo estaba el cepo. aunque esas son mas listas que el hambre. que si aligerar las fincas de alimañas. pero se cazaban peor.El bosque mediterráneo del amo. Lo que había que hacer era dar con la zorrera. liebres. y cuando suben para los nortes se anuncian las bonanzas y te podías valer por tu cuenta. y había jornadas que cobraban pieza la mitad y más. las muy putas. era la manera de ganarse unos jornales de añadidura. En el esfuerzo de acabar de tronchar la retama y comer la granilla acababa cayendo. qué sé yo. El conejo es un bicho muy tonto. Día sí día no ponía en el monte ciento cuarenta cepos. El conejo creía que era el viento el que había doblado la escoba y no paraba mientes en que estaba doblada de intención.

—Aquí funcionaba un tren. Pues cuando llegábamos a la parte de Lérida. que iba de Almorox a Navalcarnero. y tema recurrente de nuestra mejor literatura. sino corrupción. No habré yo matado así pocos vencejos. porque la picaresca consiste en última instancia en allegar bienes o dineros. de esos de vía estrecha. la sigue y la seguirá habiendo. Puede incluso vestir traje y corbata y a lo que hace no se le llama picardía. porque salían nubes de gorgojos. Es bien real y actual. Los bichos saltaban. común a lo rural y a lo urbano. Pareciera que el pícaro es personaje medieval y definitivamente descolgado del carro de la historia en alguna cuneta del pasado. por mucho que hayan cambiado sus modos y sus formas. y los vencejos. Resulta que hay unos gorgojos que se meten dentro de las algarrobas. una tralla de alambres que ponía a los pájaros patas arriba en un pensamiento. Y cómo serían los trenes de entonces. los vencejos bajaban y ahí estaba yo con el matavencejos. para empalmar con el de Madrid. y luego volvían a subir con la merienda gratis. arramblaba un puñado de melocotones de la huerta y se montaba en el vagón de cola. que estaban de apostadero. la de poca monta. Si el oportunismo es uno de los grandes ingredientes de los españoles del ámbito rural de todos los tiempos. donde la máquina. Pero la de siempre. y cuando se trillaban salían de un salto. mi padre se iba para el vagón primero. aunque era disculpable todo lo que se hacía por hambre. que yo me acuerdo de ir con mi padre a Barcelona en el tren correo. se bajaba en marcha. donde merendá126 . Cuando paraba daba tiempo a que los viajeros bajaran y vendimiaran unos racimos de uvas de las viñas. se cernían sobre la era a pico abierto para cazarlos. de una manera torticera y no con el honrado trabajo.Crónicas de la memoria rural española Cuando la trilla solíamos ir a vencejos. por pocos que sean. pero no es así. otro ha sido la picaresca.

Me pagaban por cazar alimañas en las fincas. Y otra cosa que me acuerdo es que cuando paraban los gitanos unos días cerca del pueblo. recordémoslo una vez más. no siendo una de la mala vida. los palos para los gitanos. pero no los pesaba todos. éramos mozos y nos enredamos a hablar con las muchachas gitanas. y cuando llevaba una percha de urracas no me las pagaban en el acto. muy lucidas ellas. por encima de las distancias geográficas se situaba mucho más cerca de la España profunda que de la capital. y claro. —A las mujeres ni te podías acercar aunque fuera tu novia.El bosque mediterráneo bamos los melocotones. Por lo que viene a renglón seguido. Cuando los dueños de las gallinas iban a los civiles con la denuncia se ponían a registrar hasta que daban con las plumas. Cada día el guarda me hacía el peso de los conejos y tenía que pagar a tocateja. las hacían en pepitoria y se daban un atracón. Este mundo de pícaros. sino que apartaba del peso quince o veinte conejos y el guarda recibía su comisión. en dinero o en conejos. sino a los días. así que había que calmar el ardor del cuerpo de otras maneras. pillos y tunantes. les dimos cigarrillos y ya veíamos que ganábamos la partida cuan127 . Pasaron las horas. una cuadrilla de muchachos de aquí se metía de noche por los corrales para robar gallinas. Y había otras veces que me hacían la contraria. que había pocas. Y luego iban y dejaban las plumas donde estaban las barracas de los gitanos. Me viene a la memoria también que cuando ponía los cepos a los conejos tenía que pagar al dueño de la finca unas pesetas por kilo de conejo cazado. Una vez habían venido también los gitanos. y siempre me ponían de menos en la cuenta. y además hacían falta cuartos para eso. por hacer la vista gorda. Y es que estábamos caninos y el hambre nos sacudía las tripas. de una profundidad a veces sobrecogedora.

Había uno del pueblo que le tenía mucha afición a una cabra que llevaba un cencerrito colgando. Eso ocurría muchas veces. porque podían reventar. Era entonces. se dispersaban por las pinaradas y sin miedos ni vértigos trepaban a 128 . y cuando se declara el invierno los pinos semejan árboles de Navidad cuajados de adornos colgantes. echaban mano a sus artes. Tierra de pinares Los pinares del oeste de Madrid se asientan sobre un suave relieve ondulante. según se echaba la tarde y bajaban del monte ya estaba preguntando por la cabra y se le veía al escucho del rebaño. ni lo sentían. hasta que oía la cencerra. me voy a la cabra del Venancio. Y de las que era difícil hacer carrera era de las cabras. enhiestos. Con las ovejas. Cada día. de penachos redondos y vistosos. conforman un paisaje como de hongos gigantes. Almorox o Pelayos. Así que uno va y dice: no puedo más. ahí viene mi cabra. y se fue por ella y la montó como si fuera un carnero. como de océano sosegado.Crónicas de la memoria rural española do salieron los hombres. A lo largo del verano van creciendo las piñas. después de las fiestas y los bailes. con los fríos gruesos. pero eran dóciles y cumplían. nos dejaron sin tabaco y nos largaron de allí con viento fresco. que son muy ariscas y se ponían a berrear. Los pinos. para aliviar el ansia. Y con las gallinas había que andarse con tiento. de nítidos fustes. ahí viene mi cabra. y se ponía más contento que unas pascuas y decía. quedándonos a dos velas pero ardiendo por dentro. altos. con las burras. Las burras se dejaban hacer. con las cabras. Las ovejas no querían. cuando las gentes de las comarcas piñoneras de Valdemaqueda.

que era extender las piñas y asarlas con 129 . Contra más helor. cuando los helores. Subíamos a lo alto los pinos y andábamos por las ramas como sobre el bendito suelo. Luego las subíamos a los serones y con los borricos para casa. Domingo de la Fuente y Juan Rodríguez. Entre ellos. Ni un accidente tuvimos que lamentar los de por aquí. A cada piña se le daba su golpe. —La piña no estaba hecha hasta diciembre. mejor se soltaban las piñas. mire qué apretura de piñas había antes. larga de varios metros. con un gancho en la punta que llamábamos la lata. pero había racimos que tiraban siete u ocho piñas de una vez. cada uno a su era. Allí hacíamos la moraga.El bosque mediterráneo los pinos y los ordeñaban a conciencia. porque los rabos quebraban. Cada quien cogía su vara.

el piñonero acutóctono (y no el que masivamente se empleó luego en las repoblaciones). también se le sacaba partido. porque si la moraga ardía de más abrasaba la piña con el piñón dentro y ya no servía. La resina se sacaba de marzo para adelante. Conforme se iban los fríos y se venían las calores las piñas se abrían solas. todo lo vendimiábamos de él. Había que andar con mucho tiento para saber cuándo había que echar agua para apagar el fuego. animal o humano. leña. que parecía que estaban vivas de la bulla que hacían al abrirse. Al tronco de la piña. de millones de piñas.. era una de esas maravillosas providencias. pero de ahí para adelante ya se las llevaban en camiones. para que se abrieran. que si resina. de la parte de Ocaña. Otras veces no hacíamos moraga. De primeras había que desroñar la corteza y luego entraban los picadores a picar el tronco des130 .Crónicas de la memoria rural española una lumbre por debajo. que las teníamos ajustadas con ellos desde antes.. pero a fondo: que si piñón. el podrío que decíamos. La Naturaleza enseña que todo aquello que coloca sobre el paisaje es un regalo para que alguien. chac chac. Hasta el año cuarenta y tantos venían en burros y mulas. —Al pino lo apurábamos. Y luego con la machota se cascaban y se desprendían los piñones. Con la machota ayudábamos a que soltaran los piñones y ya estaban listas para que vinieran los arrieros. sino que poníamos a secar las piñas al sol. El pino oriundo. Los robles por ejemplo son explotados por miríadas de seres que se ciernen sobre ellos y exprimen hasta la última gota de tan benefactor árbol. carbón. cisco. unas parvas grandísimas. madera. y la comarca entera vivía de los pinos. lo aproveche a fondo. que tenía allí muy buena demanda porque daba muy bien en los braseros. porque lo usábamos para hacer cisco y lo llevábamos en sacos para los chalés elegantes de El Escorial.

Mi madre me llevaba con tres y cuatro años y me ataba al tronco de un pino para que no escapara. sino prado claro. corretear desde niños entre los montiscares y los rega131 . el abasto de la olla dependía esencialmente de las pinaradas. Luego íbamos nosotros. hicieran rebañadura de níscalos cuando la otoñada para pasarlos a los tratantes de Barcelona. al hospicio con ellos. porque estaba en que si los del Ministerio llegaban a la casa y nos encontraban solos decían: estos niños están abandonados. Que aunque hurgaran a mano desnuda bajo los pedrejones del pozanco para dar con la trucha. a recoger la resina. se ponía un cacharrito al pie del corte y se dejaba un par de días para que sangrara bien. y todo cargado a las espaldas. Hasta tres cortes se le daba al árbol. Nacer como quien dice a pie de monte. buscando la caída natural de la resina. los remasadores. Y nos llevaba siempre a la vera de ella. a pesar de todos esos complementos a la economía familiar. o a hurtadillas hicieran el rebusco de bellotas en las fincas con dueño. algunos te llenaban no sé la de veces el cacharro. Miraba que no hubiera arboleda por derredor. que la vertíamos en una lata que acababa pesando sus veinte kilos. aunque la complementaran con otros recursos. que me ataban al burro para que cuando me durmiera no me cayera. estaba ligada a los pinares. —Era tan menudo cuando empecé a ir a los pinos. Los niños pronto aprendían que la subsistencia. para que no me enredara en los abrojos como los burros. con sus mil pinos.El bosque mediterráneo nudo. En término de una semana tenía que escurrir todo el sudor que llevaba dentro. y a los 18 días un solo remasador le había dado la vuelta completa al monte. pasar la infancia amarrado a un árbol. y por eso nos llevaba al tajo. Cada pino tenía varias sangrías y los había peores y mejores. un tajo así como de metro.

lobos. lo que son las cosas. A cuenta del águila me sucedió a mi madre y a mí una cosa muy curiosa. conejos. Cada día el padre o la madre llevaban al nido un par de conejos. todavía hacía más cobranza. cangrejos. y si algo hay de fantástico en ello son los propios sucesos que narran. yo no sé cómo ha sido que todo haya venido a menos como ha venido.. Simplemente cuentan lo que ven. porque el gran duque es cazador de postín y cada tarde podía bajarme cuatro o cinco conejos para casa. di en que era que se le había caído la liebre de las garras al águila real cuando pasaba por cima nuestro. —Yo de niño me subía cada tarde a un pino donde tenía montado el nido el águila real. con naturalidad. Yo me subía a lo alto del pino y mi madre abría el mandil y le iba echando las piñotas. zorros. Pero nada hay de inventado en sus relatos. porque pensaba que era cosa de brujería. porque en los rústicos debe descartarse de plano la mendacidad o la fantasía. con la casualidad que fue a dar adentro del mandil. Y eso pasaba porque antes había mucha animalía. como los 132 . Y cuando los octogenarios de hoy cuentan algo de lo mucho que han visto y vivido nos introducen en un mundo que parece irreal. Y lo mismo hacía con el nido del búho. dejar un cuarto a los pollos y llevarme lo demás. porque la finca tenía amo. Del susto que llevó salió corriendo. gatos montesinos. Claro. que te caiga del cielo una liebre sin razón.Crónicas de la memoria rural española tos. proporciona mucha escuela. Como entonces estábamos faltos de pitanza y sobrados de hambre. truchas. sin añadir ni restar ápice. y lo que hacía era destazarlos. y unas cosas traían otras. que también había mucho ganado entonces. de todo había: águilas. aunque sea de otra clase. Cuando en esto que le cae a mi madre una liebre en el mandil. a ver. Hasta que pensando pensando.. estábamos los dos haciendo rebusco de piñas a cencerros tapados. ranas.

¿Pues qué hizo? Se subió a un teso y cayó rodando por la llambria hecho una pelota. cavilando de qué manera podía trincar a uno de los cabritos. Y así que la zorra la vio apartada del chivo pegó un salto y se lo llevó del gaznate. A cuento de eso me acuerdo de un sucedido que nos pasó a mi hermano y a mí. Estábamos guardando cabras de un tal Robles. hasta que la cabra. hasta caer cerca de una madre con su chivito. 133 . de Chapinería. Allí se quedó.El bosque mediterráneo zorros. que se arrimaban a ver qué pillaban. y las cabras estaban de paridera cuando llega una zorra y se pone de acechadera. se separó de la cría y se vino a husmear qué era aquello. talmente como muerto. que le podía la curiosidad. porque las madres no se separan de sus chivos ni un algo.

Y si no estoy yo allí que me arranco a gritarle y tirar piedras.. los que arreaban sus cabezas de ganado a las ferias. en esos tiempos había gran trasiego de ganado en la comarca. Ese día cayeron más de dos docenas de lobos. porque había muchos ires y venires de ganado. que en verano trasladaban a sus vacas a los pastos de El Escorial. Conque el lobo va. quedarla ciega para llevarse al ternero. sale empapado de agua y va donde un arenero de la orilla y se pone a revolcarse hasta que se pone todo pringado de arena. kilómetros de cerco. porque la cabaña española era inmensa hasta que recientemente entró en liquidación. como tres y dos son cinco que se lleva el choto. haciendo un cerco que iba desde Chapinería hasta Valdemaqueda. otros eran los trashumantes de pequeño trayecto. los que acudían al mercado mayor de Madrid. Unas eran las merinas trashumantes de largo recorrido. Cuando se presenta un lobo y se pone a mirar a la vaca y al choto. se mete al arroyo. Subía yo a una fuente de un agua muy buena que salía del risco.Crónicas de la memoria rural española Y las matrerías que gastan los lobos se cuentan y no se creen. Un día dieron la batida más grande que he visto yo.. empieza a sacudirse y levanta un espolvoreo de arena del demonio. Estos términos eran un loberío. porque una vaca parida es un animal muy cerrero. Y también los paisanos veían pasar de cuando en vez una vacada brava para las fiestas taurinas. porque 134 . que cruzaban por aquí siguiendo la cañada real soriana en su viaje de ida y vuelta a dehesas y pastos de montaña. como pensando a ver cómo le meto yo mano a esta. tanto que dejó a la vaca ciega. cubrieron la comarca con vecinos de todos los pueblos. que eso era lo que quería el muy matrero. Estas se generalizaron luego en todos los pueblos. Como dicen los paisanos de Valdemaqueda. pero antes toros había solo en las ciudades y plazas de categoría. y donde hacía arroyo había una vaca parida. Entonces se va donde estaban la vaca y el choto.

El bosque mediterráneo un toro bravo tenía su precio. Una semana les llevaba el viaje. Los mozos se subían a los caballos y arrancaban a correr contra el gallo. y todo fue mejorando. Se hincaban dos palos y en medio una soga por lo alto. el agua corriente. dependía de la habilidad de cada uno. y yo me acuerdo bien de un ganado muy especial y que pasaba una vez al año. y se corrían gallos. la del Cristo de la Salud. pero eran pavos fuertes. para la comida de Navidad. y las arcas municipales de la época no estaban para muchas alegrías. El tiempo arrinconó estas costumbres y trajo novedades para bien del paisanaje: la luz. El maltrato al animal ha sido inveterada costumbre en no pocos pueblos ibéricos. imponían tan poderosos. —En septiembre se celebraba la fiesta mayor. el turismo. bajando con ellos por el cordel para venderlos en Madrid. acostumbrados como estábamos a ver pasar las razas mansas. pero sí otros divertimentos que tenían causa en los animales. los vendían muy bien en la plaza mayor de la capital. lustrosos. cuando se acercaban las navidades. Pero pasaban ganaderías de muchas clases en ese tiempo... hasta que por fortuna los nuevos tiempos han venido a corregir tan incomprensible práctica. —Los toros bravos pasaban arreados por aquí y salíamos todos los vecinos a verlos. Eran los paveros. y unas veces el jinete arrancaba al gallo y otras no. de carne prieta. que en lugar de ir a mejor fueron a peor. Pero no ocurrió lo mismo con los viejos aprovechamientos. Antes apenas había pues toros en las fiestas de los pueblos. y al llegar los que estaban en los extremos de la soga tiraban de ella para que no pudiera alcanzarlo. porque como bien saben 135 . y no precisamente encomiables. y un gallo colgando de ella. y venían careando puntas de pavos de veintitantas cabezas desde la sierra de Ávila.

Ahora. y si algo quedaba. pues no en vano este fue uno de los más nobles y clásicos destinos de estos pinos de las sierras centrales. los vecinos íbamos al rebusco del sobrante. que lo limpiaba y lo abonaba. abonos. estas requieren trabajos previos. y si no se prodigan esos cuidados los frutos ralean y envilecen. agujas que buscaran sin tapujos el cielo. 136 . labrados. también llamado pino de Valsaín. Es el pino albar o silvestre. en la provincia de Segovia. los cerdos recogían la montanera de bellotas. Y lo mismo pasa con los pinos. y claro. entre que ordeñar los pinares es oficio muy sacrificado y que no trae cuenta por los precios.. ¡Cualquiera le dice a la juventud del día que se encarame a lo alto un pino para echar abajo las piñas! Esto se ha acabado. y también el más apreciado por los profesionales de la carpintería. Así que entre que a las encinas les falta el ganado y que las bellotas no se recogen. hasta que los materiales sintéticos sustituyeron a la madera en las arboladuras de los barcos. el más elegante y aristocrático de cuantas especies de pinos se asientan en el solar ibérico. y ni una bellota quedaba sin recoger. porque entonces a la encina se la miraba mucho. no hay ganado como antes. sin titubeos. binados. Al norte de Madrid. Antes ni un cerillo que cayera en la sierra la hacía arder. porque entre los vecinos y las cabras no dejábamos en el suelo ni la pinocha. casi nadie quiere hacer de remasador ni de resinero. como podas. —Los encinares que había por aquí no sacan tanta bellota como antes.Crónicas de la memoria rural española los que alguna vez han recogido cosechas. pues cada vez dan menos. Las vacas y las ovejas pastaban a su sombra y de paso la estercolaban. como mástiles de veleros. El monte está sucio. Crecen erectos.. se extienden otras pinaradas. pero de una clase de pinos bien distintos a los resineropiñoneros. los árboles lo acusan y no rinden fruto.

Había dos clases de gabarreros: los hacheros que tumbaban lo que decíamos la lata. los teos que llamaban. y luego entraban los de los chistos. los contratistas ya solo querían la madera y la leña buena. que se llevaba para la fábrica de cristal. el inmovilismo técnico que perduró durante años. mi madre se lo tenía que quitar a ella de la boca para darnos de comer a nosotros. ahí valía todo lo que echaran a los hornos. cargando. sorprende una vez más el estatismo de antaño. y en España no reanudó su movimiento hasta los cincuenta del pasado siglo. Y es que no podía con más porque comía poco. como los otros–. Luego ibas al almacén y te lo pesaban con la romana. 137 . milenios. los pueblos comuneros que tenían derecho a la leña delgada. la ramuja. Ahora que tan rápido se avanza y se innova. En menos de diez minutos los hacheros tumbaban la lata y allá que iban los burros y las mulas para mover los troncos y cargar el ramullo –cuenta Miguel Herrero. Yo la iba cargando. Cuando más para adelante pararon la fábrica.El bosque mediterráneo —La mayoría de la gente de aquí de Valsaín vivía de la gabarrería. lo importante era que los mecheros esos siguieran funcionando. las puntas de las ramas y todo lo demás. y mientras no la aliviara no se levantaba. y para la medida se usaba la media cárcel. que con eso se calculaba el peso. la leña buena como la mala. lo grueso y lo menudo. aunque fuera con piedras. —Todo se hacía a hacha y a mano. Así que del pino se aprovechaba todo. hasta que se tumbaba porque ya no aguantaba tanto peso. el tronco del árbol. Recuerdo que la burra que yo tenía solía bajar del monte entre 110 y 120 kilos de leña. siglos. también de Valsaín. En algún momento de hace al menos tres mil años se detuvo la tecnología. y no había menos de setenta burros para el trasiego de la madera –cuentan Guillermo Cabrejas y Faustino Martín–.

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Y por andar subiendo tuve un accidente. tenía yo once años y era el mayor de seis hermanos. —Cuando murió mi padre. casi me descalabro. Y si venían mal dadas. Resulta que me subí a mondar un secuoya que tenía más de sesenta metros. Le echabas una soga al tronco y a subir. y a veces estábamos tan cansados que no podíamos sacar la madera del barranco. porque ocurre que esos árboles no tienen esas hechuras. así que fui a cambiar un pie a una rama seca y se partió. y sobre todo la edad de empezar a hacerlo. todas las que podía. a sus agarres. y gracias a Dios que pude contarlo y no fue más que un zamarreo de los huesos. Y a trastear por las ramas de lo alto para cortarlas con el sierro. Pero yo estaba acostumbrado a la condición de los pinos. así que no tuve otro remedio que hacer cara a la vida para que entre mi madre y yo sacáramos adelante a la familia. y yo rodé para abajo de rama en rama. aquello no era lo mismo. como le sucedió a Miguel Herrero. Las nevazones que caían enton139 . No solo eran elementales y rudimentarios los medios y las herramientas en los pinares de Valsaín. que se lo llevó una riada de granizo y piedras que lo arrastró todo. y sus ramas se pudren a rape del tronco. Las hachas se mellaban de tanto golpear los teos. También todo lo demás concerniente al trabajo. a sus resinas. porque hasta que llegaron los motores otras herramientas no había. y claro. se hacía uno hombre de la noche a la mañana. porque entonces no había Estado protector como ahora. a sus nudos. Con la borriquilla que había en casa me iba al monte a por leña y bajaba con carga una y otra vez.El bosque mediterráneo Muchas veces había que subirse a lo alto del pino para mondar las ramas antes que vinieran los hacheros y los cortaran –relata Faustino Martín–. dando tumbos. como podía. el único en mis años y años de andar con los pinos.

Y otros días llovía y llovía. y era costumbre ir todos al río. como una esponja empapada de agua. le ponía unos bancos atravesados y nos subíamos toda la parentela a la caja: hermanos. el florón que venía a rematar las patronales. pero en otros tenían la rienda del albedrío personal más suelta. porque el titular del bosque. sino que solo me alcanzaba para vino blanco cocido con miel. con eso me curé yo todos los catarros. del peso que cogían. nos echábamos las mantas para cubrirnos y acabábamos sin poder tenerlas encima. Así salimos adelante. porque llevaba pantalones cortos. abuelos. Tanto nevaba que había que hacer trocha en la nieve para dar de beber a las bestias. pero mi padre tenía un camión. en lo que se demuestra que en unos apartados como la economía y la política estaban más constreñidos que hoy. cuña140 . porque ya se habían echado las calores. cuando había fiesta lo pasábamos en grande –recuerda José Fraile. como tenían otros. El que no tenía otro medio pues acudía andando. nacido el año en que terminó la guerra civil–. El pan lo comíamos mojado. y en este punto eran más afortunados que los vecinos de otros pueblos. el sueño inalcanzable de los festejos locales de entonces. No todo fueron azares y duelos para los vecinos de Valsaín. —Aquí. estas generales a todos e impensables hoy. Y si agarraba un catarro no tenía para coñac. Una de las más celebradas era San Pedro. les daba algunos cuartos para que pudieran comprar unos toros. el Patrimonio del Estado. y mi madre se apenaba mucho de verme y estaba en que iba a coger algo. tíos. sobrinos. porque no habían llegado las múltiples intervenciones administrativas que tanto han complicado la vida al ciudadano del día. También había sus jornadas de asueto. Y para la diversión gozaban también de otras ventajas.Crónicas de la memoria rural española ces hacían que las piernas se me pusieran coloradas.

una romería. Luego nos disfrazábamos y acudíamos así a la plaza. que llevábamos cortando desde un mes antes. y el martes se hacía una comida para ellos. una caldereta con la carne de la corrida. —Estaba también la fiesta mayor –comentan Guillermo Cabrejas y Faustino Martín–. donde ya estaba la gente acoplada. En el palco se ponía la música y alrededor las mozas del pueblo. y lo que pasaba era que Patrimonio nos daba un monto de madera para contribuir. porque los toros bravos tenían mucho precio. El sábado había procesión. y se traían andando desde el monte para algún encerradero. porque eran unas vacas rabiosas. pero con eso bastaba y sobraba. pues estuvo bajo la jurisdicción de las órdenes de San Juan. Eran vacas. todo lo más una gaita y un tamboril. pero los días grandes eran el lunes y el martes. Y llegaban con carrozas y todo. Los casados también se habían disfrazado. muy cerriles. Cuando llegábamos a la plaza. y el domingo baile. Ahora no se podría. Comprábamos dos vacas para los solteros y dos para los casados.El bosque mediterráneo dos. pero para el caso era lo mismo. el camión era un atestón de gente y la guardia civil no ponía reparo. para que el ganado no saltara. El lunes toreaban los solteros. se hacía la corrida para los casados. Montesa y 141 .. Alrededor de los pinos se ponían los carros. Tuvimos siempre una sociedad de festejos para juntar el dinero para los gastos. Aunque la música no era una orquesta. pero antes sí. que estaba hecha de latas. así que podíamos comprar toros.. o sea de pinos. El Maestrazgo La comarca del Maestrazgo debe su nombre al Gran Maestre.

si de segunda. Siempre hubo categorías. Es un paisaje abrupto del Bajo Aragón. y si de tercera. y unas veces las tormentas se iban y otras no. Eran inviernos de muchos fríos aquellos. según los fondos de cada familia. —Por cambiar. porque se cubría todo de un metro de nieve. porque antes caían unos nevazos grandísimos. Cuando había un atasco de semanas sin venir el autobús. Es tierra fría. hasta el tiempo. como muy bien saben los que han vivido a su regazo. que los habían tenido guardados en las casas para eso. sin traer ni gente ni el correo. cuando todavía los adelantos de la civilización no habían llegado para suavizar las asperezas de la geografía y el clima. Cuando el entierro los había de tres clases. uno de la quincena de municipios de esta región bajoaragonesa. y los vecinos hacíamos turnos para eso. hasta la puerta de la iglesia y ahí se quedaba. y las mujeres se encargaban de que se llorara al muerto como se debía. para ponerla al servicio de la agricultura. Nos habla de la crudeza de aquellos inviernos. Si era de primera. Y caían también unas tormentas que metían miedo. y era en esa época cuando más se morían los viejos. Uno de ellos es Sixto Bug.Crónicas de la memoria rural española El Temple. que antes las cartas y las personas venían en el mismo autocar. Pero el autobús podía estarse un mes sin venir. hasta en la baca se montaban cuando se abría el paso. abancalado en muchas partes. subía el cura hasta el cementerio. En cuanto escampaba salíamos los vecinos con las caballerías a abrir los caminos. se les agarraban los fríos a los bronquios. Era costumbre que el difunto no se quedara solo de día ni de noche. fruto del ímprobo esfuerzo de las generaciones antiguas que hicieron por domesticar una tierra inhóspita y poco propicia. hasta la fuente. escasamente amable. no como ahora que el correo trae sus propios coches. sobre todo esta última. de Villarluengo. ni comparación con ahora. Por 142 . Entonces las mujeres sacaban los ramos del Domingo de Ramos.

a cinco duros que salía por día. al boticario. ahora eso no se lleva. y ese día no te pagaban. Otro vecino. Recuerda ver a su madre sacar el pan de debajo de la mesa. de modo que salía de noche y volvía de noche. las mujeres ni podían pisarla. A veces se esclafaba un bancal. siempre se ha dicho que los pobres comen de los ricos y los ricos de los pobres. Su padre murió poco después de acabada la guerra. que atesora ricos recuerdos es Santiago Sáez. y se hacía largo. Había poco trabajo entonces. —Yo a la escuela fui poco. Desde Villarluengo echaba dos horas andando. y había que acudir a componerlo. y tuvo que ver añadida a las penurias de la época la de la orfandad. al veterinario y al maestro se les ponía el “don” delante. pero las mujeres ninguna. a mucho tirar cuatro o cinco meses en tiempo de invierno y durante dos años. pero solamente los hombres. Los hombres tenían mucha libertad entonces para moverse de un sitio a otro como les diera la gana. A mí no 143 . Más tarde empecé a trabajar a jornal en La Muela. lo primero que hacíamos al entrar en clase era cantar el cara al sol. Por lo demás el invierno era un tiempo de poco trabajo.El bosque mediterráneo ejemplo. los que tenían perras contrataban a los que no para las faenas. cortar una rebanada. y otras dos para volver. mientras la hogaza volvía al cajón y ella no la cataba. de los que cubren la ladera y que vienen de tiempos muy antiguos. Y en los ratos libres íbamos a la taberna a jugar al guiñote o al tute. por mucha edad que tenga el otro. y había veces que salía con sereno y llegaba a La Muela con nieve. y la gente joven no se apea del “tú”. y solo una. cortarla por mitad y dar un cacho a cada uno de sus dos hijos. y entonces se cerraba el tajo y te volvías para casa. este de Fortanete. en el pueblo al médico. ahora se caen y nadie se ocupa de ellos.

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no se desperdiciaba ni uno. Cuando veo a mis nietos de ocho y nueve años me hago cruces. si no habían reventado se recogían y 145 . sino a mi madre. Por ejemplo los cartuchos. porque no se podía mantener animales que no rindieran. para los días de fiesta y poco más. el ganado y todos sus afanes. el campo. Allá arriba había mucha soledad. y si van perros no hacen caso de nada. Tan mirados por sus padres. se reviraban y enviscaban a las ovejas. pero por toda compañía te conformabas con tu perro conejero. no todos los perros salían buenos. Los perros son de mucha ayuda para los pastores. Eso sí. con cualquier rama que se mueva se espantan. y si no los hay marchan asustados. que se ponía la pobre más contenta que unas pascuas. A mí me tocaba lo sufrido de andar al monte al cuido de las ovejas. con la matanza y con lo poco que acopiábamos en verano hacíamos el año.El bosque mediterráneo me tocó la leche en polvo que daban. El rebaño no era mío. y no solo porque les gobiernan el rebaño. la pusieron sobre los años cincuenta. los había que traían más estorbo al rebaño que otra cosa. a las caballerías les calma mucho que acompañen los perros. y entonces había que resolver arreándoles un estacazo en la cabeza y dejándolos en el monte para los buitres. A mí con esa edad mi madre me mandaba para el monte quince días con las ovejas. sino de un amo. a ver. porque con eso. bajando poco al pueblo. me llenaba el zurrón y que me las arreglara yo solito por las cumbreras. mi madre viuda y yo desde chico haciendo labores. y todo de por junto. más aún siendo pobres como éramos en casa. Así que se usaban. pero yo no la gusté porque para entonces ya estaba yo en mi escuela de verdad. pero no me lo daban a mí. de tarde en tarde hablabas con los otros pastores. no estaba la vida para dispendios. y por cuidarlo me pagaban un duro cada día. como si fueran a romperse a la continua. trescientos duros de golpe al final del año.

porque yo me acuerdo de niño que un día llegó un vecino y dijo: he visto un animal que parecía un cerdo pero en más bronco. cuajado de cartuchos usados. cerraba el saco y para afuera. para que soltara bien la sustancia. Ahora ha cambiado una barbaridad el tiempo. y luego se dio a poblarlo todo y ahora ni se sabe los que habrá. yo lo he visto. Luego que se metía octubre decía el refrán que por los santos la nieve por los cantos. movía un palito. Y bien que me venía lo caliente al cuerpo después de tanto rancho en frío. se vencía la losa y las perdices al agujero que había debajo. que debía sufrir lo suyo pensando que su hijo de pocos años andaba por las sierras. Por esos días caían unas tormentas muy fuertes. También cogía setas de cardo y robellones. yo me las arreglaba allá arriba para no andar ayuno de magro y echarle una poca de ventaja al almuerzo. y tampoco jabalí. Echaba un rocío de grano.Crónicas de la memoria rural española se volvían a cargar. o sea que se venía entrando el invierno. con unos rayos que abrían el aire. Y ahora ya ve cómo está el monte. Y era un jabalí. Y los conejos y los pájaros perdices los cazaba con una losa y tres palitos que la sujetaban. un trapico por encima. y hay años que ni eso. el primero que se vio por aquí. no llueve ni nieva como antes. Cada vez que volvía a casa. y ahí se metían los barbos. A veces salía el trapo dando vueltas. me apañaba un caldo con hueso. y entonces bajaba a encorralar el rebaño. Tengo yo enterrados cuatro conocidos de los rayos. En los arroyos que bajaban de la sierra ponía un saco lleno de broza en las pozas. Ahora no pasa eso. Aunque como dicen que el buey suelto bien se lame. a lo caliente. los perdigones y el cierre. el caso era no dejar 146 . con su pólvora abajo. lo corriente es que para Navidad no veamos todavía la nieve. entraba la pieza a comerlo. mi madre. ahora no se aprovechan. Lobo no hubo nunca por aquí. y entonces tiraba yo de la cuerda.

babosas. Allá arriba por las noches había muchos helores aun siendo agosto. le echaba algo de salvado si lo tenía y aquello era lo que comía el cerdo. que no hay día que se levante un fuego en algún sitio. como mucho salían setenta kilos de carne. y por la noche un potaje de verduras y a dormir. y eso porque el ganado entraba a pastarlo y no era el brozal que es ahora. cuan147 . y la resulta es la que se ve. la hervía. se las llevaban para Cataluña. pero se dejaba comer. judías y una parvedad de matanza. En dos horas de camino echaba a la cesta veintitantos kilos de robellones. lo engordábamos con hierba. Antes no. de que prohibieron que entraran las cabras y las ovejas al monte se hizo un malezar. y mire que ni yo ni los otros pastores hicimos quemar el monte ni una sola vez. Pero de verano. para desayuno una sopa de pan con un poco de aceite y una tajadita de blanco. viene gente de fuera y arramblan con todas las setas del pago. El pan se hacía cada ocho o diez días. y a veces con la calor hasta se florecía y todo. si volvías a casa al mediodía un cocido con patatas. no había para más.El bosque mediterráneo una sola viña sin vendimiar. todo eso. pero es que el hambre le afila a uno el ingenio. mi madre la arrancaba con el hacha de la que crece en las espuendas y los ribazos. Robellones. Más adelante cogí muchos kilos de setas para venderlas. Cuando paraba en casa todo era mejor. pero ahora todo el mundo las quiere. y una vez seco ya había para todo el año. Cuando la matanza se salaba todo y se colgaba al aire. bujardones. Mi abuela compraba el cerdo y mi madre lo engordaba. Mi abuela y mi madre tenían un arreglo. y los aliviaba encendiendo una hoguera. que hay que ver. El cuerpo del puchero lo ponía la matanza. y luego se lo repartían. el alimento de casa no daba para más. y al final estaba duro.

Crónicas de la memoria rural española do salía la mosca había que tener cuidado de guardarlo bien en la bodega. de paja. Al hilo de eso le cuento que yo dormía en la pajera. la sacaban de una central pequeña del río Pitarque. con las patatas y las alubias. En particular de cuando entraron dos hombres jóvenes en la masía donde yo trabajaba y pidieron de cenar. los chorizos y las piernas de la cecina. Todo iba allí. andaría yo por los nueve años. pero lo más dos bombillas en las casas pobres como la nuestra. y cobraba según las bombillas que uno tuviera. Sin decir nada. porque también hacíamos cecina de vaca. muchacho. allá que iban las piezas de jamón. encima de un montón de paja o en un saco grande relleno de lo mismo. y si no iban a misa el domingo les mandaba a los civiles a que les pusieran veinticinco pesetas de multa. el magro. a lo oscuro. Aunque en aquellos tiempos de después de la guerra la guardia civil tenía causas de más monta que esa. porque la paja suelta mucho calor y si te enrunas bien 148 . y lo mismo con la confesión. y con una manta por todo abrigo. el lucero le decíamos. me hacía llevar la cuenta de los que se habían confesado. De pequeño yo hice de monaguillo con el señor cura. donde no corría el aire y no acude la mosca. sin preguntar. haciendo una lista de los que estaban y de los que faltaban. porque por estos términos anduvieron esos guerrilleros. Venía el cobrador. los maquis. Luz siempre tuvimos. Yo creo que a los que estaban en falta los fichaba el cura. eso fue hasta que pusieron los contadores. me encargaba que antes de empezar la misa del domingo me subiera al púlpito y contara los que había. Siendo yo chico me recuerdo de haberlos visto unas cuantas de veces. les pusieron un plato de la olla y aquellos hombres me dijeron vete a dormir. porque como se empicara con la carne la echaba a perder. pero no hacía falta más. y yo así lo hice y al día siguiente ya no estaban.

hasta que venía el relevo. los ratones yendo y viniendo por encima mío toda la noche. Ponía turnos. Eso sí. Y hasta me rociaron el pelo de orines unas cuantas de veces. y al que le tocaba ir a las cuatro de la mañana.El bosque mediterráneo con ella no pasas frío ninguno. Terminé de hacer de monaguillo cuando hice la primera comunión. haciendo vela una hora arrodillado. hasta entonces no los había gastado. lo que mandaba el cura era sagrado. pues a las cuatro de la mañana. Por ejemplo. y ese fue el día que estrené zapatos. Otro arregosto que tenía el cura era hacer desfilar por la iglesia a todos los vecinos del pueblo una noche de la Semana Santa. Si entonces el cura decía de hacer una cosa se hacía y en paz. calzaba unas alpargatillas. lo de no comer carne ni graso 149 .

Se dejaba enfriar y se quedaba duro como piedra. los aldeanos de comarcas frías como El Maestrazgo se sumían en una especie de letargo. pero de la otra la variación. Por ejemplo. La primavera traía de una mano los grandes trabajos. El invierno era tiempo de recogimiento en los pueblos. Cuando las fiestas se hacía en las casas turrón con cacahuate picado y miel caliente. cuatro días de bureo. cuando te llamaban para la mili. para barrer la nieve. Los toros eran los mismos que servían para labrar. Era de ver que cuando estaban en la labranza eran mansos como ovejas. A remedo de los animales que entran en estado de hibernación. los únicos libres de eso eran los que pagaban la bula. arreglar las calles o cualquier otra tarea común. como si fuera caramelo. con una orquesta de músicos que venía de fuera y suelta de vacas o de toros en la plaza. Una figura de honda vigencia en el historial de la España rural ha sido la del forastero. Se iba de masía en masía y en cada una daban de comer y se hacía bureo. cumplimentaba sus mandados y se marchaba.Crónicas de la memoria rural española en esos días. Una cosa era el andorrero que venía de paso. De todas formas era corriente que los vecinos arrimaran el hombro para esto o lo otro. la luz y el color tras los meses grises y taciturnos del invierno. pero muy rico de comer. y en la plaza se volvían unas fieras. ese era bien 150 . la novedad. aún lo es. con los mismos acontecimientos y las mismas caras un día tras otro. Otra fiesta especial era la de los quintos. le decían turrón de gato. a la espera de que el sol volviera a inundar la atmósfera y se pusiera de nuevo en marcha la maquinaria de la vida. y cada vecino hacía su parte gratis. según las tareas que distribuyera el alcalde. sujetos al buen pasar de los días. —El diez de julio se celebraban las fiestas patronales. se los bajaba de las masías a rompemonte y abajo se les toreaba un rato y vuelta para arriba. Se llamaba jornal de villa.

instalarse en el pueblo o simplemente tomar algo considerado patrimonio de la comunidad. en tiempo de verano siempre venían de fuera para las labores de la temporada. una familia que venía de la parte de Alicante. como por ejemplo una moza local. Y otros 151 . Peor lo tenían cuando se echaban novia de aquí del pueblo nuestro. Por lo demás. y no era plenamente aceptado hasta que transcurrían varios años. el matrimonio y dos hijas. se ponía a llover y les arruinaba el trabajo. Era gente muy laboriosa esa. que era una invitación para toda la juventud del pueblo por casarse con una de aquí. con la espalda doblada dándole a la hoz y con mucho quebranto para los riñones. y no crea que se les miraba bien. cumpliendo lo que le decíamos pagar la manta. Ese ya podía ir asumiendo la hostilidad. —Cuando eran las fiestas solía venir gente de otros pueblos. porque muchas veces. de los vecinos. y otra el que pretendía sentar plaza. Sacaban el barro del Pozo de la Tejera y lo traían con un borrico hasta la tejera donde lo amasaban. Era un trabajo muy esclavo aquel y muy ingrato. trabándolo con agua y pisándolo a base de bien. Otros eran los tejeros. cuando ya lo tenían seco y antes de cocerlo. acababa pagando de un modo u otro su condición de forano. Luego ponían la masa a secar al sol y lo cocían al horno con leña del monte. Veíamos de emborracharlos y luego les hacíamos burla y los corríamos a pedradas cuando se marchaban. de verano venían aquí a hacer las tejas y de invierno se iban a hacer turrón por ahí. eso hoy no lo haría nadie.El bosque mediterráneo recibido y se le acogía con proverbial hospitalidad. un trabajo que era un reventadero porque había que estar todo el día al sol. sobre todo si era alguno de los pueblos de al lado. Unos eran los segadores. al contrario. abierta o soterrada. Entonces tenían que pasar por el aro si querían llegar al casorio.

solo cuando venían los de Villahermosa con una carga de fruta y se llevaban una carga de trigo. Y otra novedad que recuerdo fue la de la televisión. La pez la sacaban del residuo del pino. se los llevaban para las minas y para las cajas de frutas de Castellón.Crónicas de la memoria rural española que venían eran los pegueros. La fruta aquí apenas la catábamos. pero del corazón del árbol. Dejaban pues un canasto de uvas y de higos y durante una semana nos hinchábamos de fruta. La pusieron por la época en que las mujeres empezaron a entrar en los bares. también salía del pino. pero luego no la gustábamos más en todo el año. la cubrían con tierra y aunque lloviera no les entraba el agua. 152 . Otras cuadrillas venían a cortar los pinos enteros. lo mismo que la tea. Montaban una chabola con ramas de pino. a fabricar la pez.

El bosque mediterráneo sería por los años sesenta. Me acuerdo porque yo por entonces estaba en Francia y mi novia me escribió que habían puesto la televisión en la taberna y que todo el pueblo iba a verla. y todos estaban pendientes de ella. y todos a ver lo que echaban. Y en cuanto llegó la televisión se acabaron las tertulias y las partidas en la taberna. Hacen un partido decían. Y yo la primera que vi fue en Cantavieja. o hacen toros. 153 . no se me olvida que echaban un programa que se llamaba Gran Parada.

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Humedales ibéricos Las Tablas de Daimiel Marismas de Santoña Marismas del Guadalquivir Lagunas de Villafáfila Laguna de Antela Humedales mediterráneos La Albufera de Valencia Delta del Ebro La Manga del Mar Menor .

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Y no solo eso. para regar viñedos y olivares.. sino que el Guadiana parecía cansarse de pandear ceñido a la madre y no le bastaba con expandirse por el suelo. Julio Escudero es el último representante de la casta de los Escuderos. la vida le ha asestado los zarpazos que sufren los que alcanzan sus edades. al llegar a la comarca de Daimiel. Ya octogenario. 157 . los peces. afamados aguazales donde la fusión de los dos ríos creaba un piélago entreverado de masiegas. hurgando en la entraña de la tierra a través de sus famosos ojos. luego a un hijo. pero él prefiere no dejarse arrastrar por la amargura. sino confortarse mascullando los buenos recuerdos. los cangrejos. con sus norias que la hacían subir a fuerza de mulas.Las Tablas de Daimiel Antaño. un paraíso para las aves acuáticas. los que le vienen a la memoria cuando cada día toma su barca y su pértiga y se desliza por los tablazos. y los hombres. Se llevó a su mujer. unida desde tiempos remotos a los charcales de Daimiel. que unas veces sumían el agua en las profundidades y otras la hacían bullir desde el fondo hasta la superficie. acariciando la superficie de cristal. Y el broche de este entrecruce de las aguas subterráneas y emergidas tenía asiento en las Tablas de Daimiel. al Guadiana y al Cigüela les entraba como un arrebato de grandeza y puestos de acuerdo se abrían para adquirir hechuras de lago. eneas y carrizos. Era cuando en la comarca entera el agua estaba a flor de tierra y el paisaje era un moteado de pozos artesanos.. cangilón a cangilón. sino que buscaba otros horizontes.

porque tupe mucho. Los cangrejeros echábamos los garlitos y los recogíamos cada día. hasta que llegaban los remitentes de 158 . cada estación tiene su vendimia. Y el cangrejo nuevo. y más que hubiera habido. y todos los años venían tomelloseros. El carrizo lo sacaban mucho para los tejados de las casas. y como él había otros varios cientos de familias. —El cangrejo quería aguas limpias y correntías. pues como él dice. Luego los guardábamos en cestos. los garlitos. La carpa. Los patos la comen a bocados: el colorado. y lo mismo habían entrado cuatro que más de una docena. el americano ese. en la humedad. ya que los cangrejos parecían multiplicarse dentro del agua. de la parte de Tomelloso. la focha. La masiega les gusta mucho para los nidos. Mucha. Y echa arriba de la planta como una flor que tira una simiente negra que la comían todos los patos. mientras que la focha prefiere mayormente el carrizo. los buenos. que no dejaba en invierno ni en verano. La masiega es la que criaba más cangrejos. Con el tiempo seco se hacía cangrejero. que también es planta de mucho abrigo para los patos.Crónicas de la memoria rural española —La ova es lo mejor que cría el agua. Se amagaba en lo más claro y ahí se quedaba. el cachuelo y otros pescados echan los huevos en los pegotes de ova. la gallinilla. Era el de otrora un cangrejo fino. Ahí echan la puesta el azulón. el colorao. la mejor sabrosura del agua. para segarlo. de los de denantes. para comerla corta la ova con las pinzas como si gastara dos hoces. comiendo la esencia que traía el agua. Julio Escudero era como un ingrediente más del paisaje de los humedales de Daimiel. porque estas aguas pródigas daban abasto para todos. el gallejo y el rascón. mucha planta crían estas aguas de las Tablas. pero solo queda de él el recuerdo. y también la comen la carpa y el picarro. en la mañana. cada una manteniendo entre 300 y 500 nasas.

para desentumirme. Y si enganchaba una punta de caracoles. pues también. pero yo era de la opinión de usar cachuelo o boga. y con el pescado me ganaba mis buenos jornales. Unos hielos tan fuertes que había días que me los pasaba orinando en las manos. Sardina he gastado poca yo. aunque cambiando de suerte. pero bien tenidos. pero yo seguía en el agua. eso sí. que siempre corría. En llegando el otoño el personal dejaba el agua y se iba a las labores del campo: la poda. el estiércol… lo que saliera. Aunque. Y las Tablas se cuajaban también y había que irse para el Guadiana. yo prefería menos. Para cebo metían sardina fresca o salada. ya no salían. así que se metían por la muerte que lleva el garlito dentro. Entonces tiraba de los trasmallos. El Cigüela venía con las 159 .Humedales ibéricos Madrid una vez por semana y se los llevaban. aquello era muy trabajoso y muy sufrido. Los cangrejos. Se peleaba mucho. Había quien tenía 500 garlitos.

por eso de que subían por los ojos. Se tiraban una temporada en las Tablas. Me iba para donde sabía que estaban acostados los peces y con el carburo los veía. Contra más frío venía el Cigüela. 160 . ya ve usted. aunque hubiera dos o tres metros de agua encima.Crónicas de la memoria rural española aguas muy frías. que las había a montones. Recuerdo a mi abuelo de contar que antes venían de la parte de Valencia para la montanera de sanguijuelas. y al barco con la carpa o el barbo. más caliente el Guadiana. pero el Guadiana las traía calientes. para las sangrías. Con el carburo pescaba de noche. cuando no había luna. y llenaban unas barricas que luego las vendían a muy buen precio en los hospitales. Entonces echaba la rejaca.

La amasaban con barro y sacaba muy buenas tejas. que con el frío se secaba. porque otras familias montaban sus chozas a la vera del río para cosecharlo. —Para masegar nos íbamos tres meses a la vera del río y hacíamos nuestra choza con carrizo y cuatro palos. lo mejor para asentar las casas. que la compraban para hacer tejas. el coro de las ranas y los lamentos hondos de los búhos agujereando el aire de la noche. Luego. entre cangrejeros. se lo digo yo. ratas de agua. que con cinco años ya acompañaba a su padre a masegar. La introducción del lucio significó una silenciosa hecatombe biológica en muchos ríos ibéricos. que eso era el Guadiana de entonces así que se tendía en las Tablas. Solo se libraron los peces de tamaño. batracios… —Un mar en pequeño. se acabaron las sanguijuelas y todo lo demás. topos. le entrábamos al carrizo. encargándose de dar la puntilla el cangrejo americano. blanqueaba y se dejaba trabajar. que al río lo seguían vendimiando aguas arriba y abajo. masegueros y pescadores.. En verano se pasaba mejor. con esos fríos de invierno que cortaban la sangre y amorataban la cara. porque del resto dio buena cuenta el voracísimo depredador: sanguijuelas. culebras. que las hacían con un esqueleto de palos. mayormente de álamo negro. Nosotros éramos masegueros. No nos falta161 . Quien así habla es Ramón Alegre. que se llevó por delante lo que había dejado el lucio: larvas. Guarda recuerdos imborrables de sus trajines. cumplida la faena se reunían los vecinos en largas tertulias. los serones y las joces. Más de trescientas familias vivían del río.Humedales ibéricos Una vez que metieron al lucio en estos aguazales. para el invierno. El carrizo lo usaban para las techumbres de las casas.. arrullados por el rumor de la corriente. insectos. y a la caída de la tarde. y eso solo en la parte de Daimiel. montábamos un chozo y nos tirábamos el verano segando masiega. así que asomaban las calores nos íbamos para el río con los burros.

Eso relativo a la pesca. Gracias a Dios no hemos tenido accidentes. también la había. con unas raspas que te arañaban la boca. talmente como se lo cuento. que si queríamos echar carne al puchero. que entró una rata donde la choza y le mordió un dedo a mi hija. hasta que la encabestré con un candil y la partí en dos cachos con la hoz. Eso era todo. las ajustábamos a cinco duros el kilo de sanguijuelas. un poco arroz y cuatro patatas. De no ser por el río. que había tantos que de que se levantaban negreaba el cielo y tapaban el sol. que caían en el suelo y en las costillas nuestras. Y otro día cayó encima una nube de sapos.Crónicas de la memoria rural española ba de nada. Como le digo que había una culebra de nueve metros que se bañaba en el río y no había quien se acercara a donde paraba. Para los domingos y las fiestas. las hambres que hubiéramos pasado. Solo una vez. Mi madre echaba al pote un puñao de algarrobas molías. o un pote de gachas de harina de panizo. o un pan de maíz que parecía estiércol de vaca. y entonces nosotros las cogíamos y las vendíamos para los hospitales. porque el río nos daba de todo. hasta por los peales de los pies se metían. otro una carpa o un barbo. Un cacho pan de cebada para comer. una lluvia de sapos. Y cuando se agarra162 . más algo del guarro que matábamos todos los años. Vaya maña se daban esos bichos en prenderse de uno. para ver de engancharse. Entre varios vecinos la matamos y tenía casi una docena de conejos dentro. el azulón o cualquier otro pato. o un manojo cangrejos que nos regalaban los garliteros. poco había. mire si había patos. Y otro problema eran las sanguijuelas. qué se yo de dónde habría venido el bicho ese. Hacíamos unos lazos sencillos y entraban el colorado. la de ellas que había. Un día era una boga. porque lo que es en la casa. Se conoce que se enrabiscó con el gusto de la sangre y mordió a otros cuatro. Sacudías el agua con un palo y salían arriba.

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ban, más valía dejar que engordaran con la sangre hasta que se hacían grandes como unas morcillejas y se caían solas, porque como uno quisiera arrancárselas se llevaban un cacho de la carne. Para las heridas teníamos una planta muy buena, el llantén, bastaba con ponerse una hoja encima de la herida y sanabas. Si había en la Península Ibérica un paraíso para las aves acuáticas, ese eran las Tablas de Daimiel. Solo podían equiparársele las marismas del Guadalquivir, pero había una sensible diferencia: las marismas se abrían en un humedal de miles de hectáreas, donde la avifauna se dispersaba, en tanto que en los aguazales daimieleños el paisaje se apretaba en un haz de apenas unos centenares de hectáreas, revestido de carrizos, masiegas y eneas, y recorridos por un laberinto de pasillos acuáticos. Un pequeño oasis, valiosísimo en el secarral manchego, un inestimable asidero para las aves vinculadas al agua en todas las épocas del año. —Aquí los patos se daban en cualquier tiempo. De cara a la cría venían los coloraos, unas juntas que tapaban el cielo. Y también los frisos, los azulones y los porrones. También se descolgaban las garzas imperiales, hasta 600 nidos he llegado a contar en un pelotón de carrizo. Y luego estaban los garceros, donde criaba la garza blanca, la real o el martinete, tantos pájaros que blanqueaban los árboles como si estuvieran nevados. La garcilla cangrejera y el avetoro se tupían de cangrejos en tiempo de nidos. Y luego, cuando se echaban los fríos llegaban otros pájaros, como los cucharetos y los rabudos. Un paraíso para las aves estas aguas, y con pocos peligros, no fuera el aguilucho lagunero, que estaba siempre cernido sobre las puestas, al despiste de algún patillo o un mancón, o los patos atrevidos, que cuando segaban el trigo se iban
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para los rastrojos, al rebusco de grano, y ahí les topaba el zorro. Los humedales españoles son especialmente valiosos y merecedores de ser protegidos. Para la avifauna son reservorios de agua indispensables, que usan unas y otras especies ya para la crianza, ya para refugiarse en invierno de los fríos desabridos que asolan los nortes. Y han sido el sostén de las gentes que vivían en su entorno, quienes gracias a la ubérrima caldera de las aguas fecundas han podido sortear las hambres con más soltura que aquellos anclados a los páramos y mesetas peninsulares, obligados siempre a arrancar malamente a una tierra hosca sus mezquinos frutos. Las áreas húmedas han significado un plus de bienestar para las familias que tenían el privilegio de habitar en sus contornos, porque las aguas daban mucho y variado, y de paso creaban un mundo cultural aparte y riquísimo, asentado en las ingeniosas formas de aprovechar los múltiples recursos de las encharcadizas. Dijérase que esta conjunción de Naturaleza y Cultura fuera título bastante para proteger a ultranza los humedales peninsulares, en un país como España, seco y bien escaso de ellos. Pero no ha sido así. Desde los albores del siglo XX, del mismo modo que antes se habían ensañado con los bosques, ahora fue el turno de las áreas húmedas. La llamada Ley Cambó alentó su desecación, so pretexto de que eran focos activos de paludismo, y muchas zonas palustres cayeron bajo estas premisas, que escondían espurias razones de transformación agraria. Y más tarde la efervescencia del desarrollismo les vino a asestar un irreparable mazazo, cuando también con miras agrícolas vino a caer bajo la maquinaria total o parcialmente lo mejor de nuestros humedales: la laguna de la Janda, la de Antela, la de la Nava, la Albufera de Valencia, las marismas del Guadalquivir… un rosario triste de desatinos, presididos por el egoísmo
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particular unas veces, y siempre por la cortedad de miras de los dirigentes. Y en este trágico devenir de los humedales, las Tablas de Daimiel se llevaron una de las peores partes. Intereses individuales metieron al Guadiana por su caja, impidiéndole expandirse como antes. Los “quites” de los molinos, que refrenaban el curso evitando que el río se escapara por los molinos, fueron removidos, de modo que el Guadiana se escapaba cauce abajo. Y por si fuera poco, los viejos pozos de tracción animal fueron sustituidos por potentes bombas de sondeo que extraían el agua subterránea día y noche, y si antes rozaba esta la piel de la tierra, ahora había que buscarla a cincuenta, a setenta, a cien metros. El antiguo paisaje de viñas y olivos, que apenas bebían, ahora apareció cubierto de maizales, ávidos de líquido. El acuífero se derrumbó en pocos años, los cangilones de las norias se oxidaron, hartos de trabajar en seco, y las Tablas de Daimiel dejaron de ser el paraíso biológico de unos pocos años atrás. Las muchas familias que vivían de él tuvieron que dejar sus trebejos: sus garlitos, sus hoces, sus trasmallos, para buscar otra suerte en las capitales. Las noches no contemplaron más las tertulias de ribera bajo las estrellas, ni oyeron el ranerío nocturno. Bien lo sabe María Rodríguez, dueña del Molino de Flor de Ribera, uno de los grandes del rosario de molinos del Guadiana en estas partes. El que poseía la famosa “piedra batanera”, al decir de todos la que hacía mejor molienda y sacaba la harina más fina. María es amable y dicharachera, todo lo contrario del marido, hosco y mudo para contar sus memorias. —Cuando hicieron el canal y hundieron el Guadiana por esa caja de cemento, fue el desastre para las 300 familias que vivíamos del río. Todos tuvieron que buscar otra vida en las capitales y solo aguantamos los Escudero y nosotros. Y todo porque cuatro aprovechados querían el agua para regar sus
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tierras. Ahora solo me queda mirar para atrás, para los recuerdos, que los tengo buenos, porque gracias a Dios he podido criar a mis hijos muy bien, no les ha faltado de comer, porque si quería carne matábamos un pato y si pescado era un cachuelo, una carpa, una boga, un barbo o una lisilla, que de todo traía el Guadiana. Los cangrejos los cambiábamos en Daimiel por otras cosas: sal, aceite, harina... y con eso y con los dos guarros que matábamos cada año, y con el huerto que nos daba tomates y pimientos, pues no teníamos ni que comprar. Y tocante a medicinas tampoco, porque lo más corriente aquí eran los catarros, y para eso estaba un cocimiento de malvavisco, que lo quitaba.

Marismas de Santoña Si los humedales son áreas reconocidamente privilegiadas en lo ecológico, y más aún en un país desequido como es España, las marismas lo son en grado superlativo. La costa peninsular es de suyo escarpada y poco accesible, pero existen áreas llanas de confluencia entre el mar y la tierra, allí donde el juego de las mareas forma un laberinto de esteros que reciben el aporte simultáneo de las aguas dulces de los ríos y de las saladas del mar, que cíclicamente llena y vacía estos vasos amplios con el movimiento de la marea. Cuando esta sube inyecta en las marismas aguas cargadas de nutrientes, y cuando baja forma inmensos arenales y espacios intermareales surcados por innumerables regatos, donde se aprieta la vida. Estos marjales fueron un día decisivos para el tránsito de la vida, desde las aguas marinas donde había surgido, hasta la tierra firme. La subida y bajada de la marea dio oportunidad a ciertos organismos para
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adaptarse a la vida aérea, y aún subsisten prodigiosos retazos de esas formas intermedias, como se aprecia en los peces pulmonados, capaces de respirar fuera del agua y de reptar por sus arenas, y así debió ser la adaptación progresiva del mundo sumergido al emergido. Pero las marismas cumplen hoy otras muchas funciones. Como en el resto de los humedales, en ellos se fabrica naturalmente gas metano, el llamado “gas de los pantanos”, fundamental en el equilibrio físico de la atmósfera terrestre. Más aún, para muchas variedades de peces los marjales son el útero marino, el lugar estable, seguro y nutricio para depositar sus puestas, de modo que una buena parte de la vida marina se halla condicionada a la existencia de los humedales marinos. Y por su fuera poco, las marismas litorales son las áreas más productivas del planeta, muy superiores a cualquier otra, y ni siquiera la exuberante selva tropical se aproxima a la fabulosa explosión biológica de estas áreas. Su altísima productividad viene determinada por ese contacto intermareal, por el entrecruce de las aguas dulces con las salinas, que crea un caldo salobre, favorecedor de múltiples formas biológicas. La productividad de las marismas ha tenido siempre otra consecuencia, que es la que ahora nos interesa. Las comunidades locales han tenido en ellas fuente principal de subsistencia, y allí donde hubo marismas no existió nunca el fantasma del hambre, ya que la marisma proveyó siempre de lo necesario. No obstante poseer cualidades tan relevantes, la España pretérita acometió contra los humedales, interiores o costeros. La renombrada Ley Cambó, unas veces con el argumento de que las áreas palustres eran focos insalubres y de paludismo, y siempre con miras de su conversión en terrenos agrícolas, fomentó su desecación, y si notables humedales interiores sucumbieron del todo, las marismas
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pudieron salvarse en parte gracias precisamente a su condición litoral, salvaguardadas por el mar, que no permitió grandes transformaciones en su ámbito. Ello no obstante, la marea desecadora lanzó grandes zarpazos contra las marismas litorales: las de Guernica, las del Bidasoa, las del Odiel, las fabulosas marismas del Guadalquivir, la albufera de Valencia... áreas que en mayor o menor medida sufrieron el asalto de las máquinas desecadoras. El sensato movimiento proteccionista reciente unas veces, y la Naturaleza otras, se encargaron de reconducir la barbarie. Los humedales quedaron protegidos, y en ocasiones la madre Naturaleza lo hizo sin necesidad de leyes mediante: la ría de Guernica, desecada para instalar campos de cultivo, vio cómo hace veinticinco años las grandes avenidas des169

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mantelaron de un solo golpe la agricultura, y las marismas recuperaron sus antiguos dominios. Como por ensalmo volvieron los esteros, el carrizo, los playones y toda la comparsa biológica aneja a estas áreas. Santoña logró librarse de la embestida desarrollista, del ansia ciega de alterar la piel del paisaje para lograr rendimientos agrícolas pretendidamente mayores, hecho completamente falso, y en todo caso mucho más convencionales. Porque las marismas otorgan a cualquier zona una personalidad única, debido a la manera distinta de aprovechar sus frutos. El mar cantábrico preservó el paisaje de Santoña, y permitió a los santoñeses persistir en una clase de vida heredada desde la profundidad de las generaciones. Fue el mar quien cerró el paso a las excavadoras y a las palas aterradoras –en los dos sentidos–.Cuando desciende la marea y se vacía la marisma, las familias se lanzan a esta singular montanera que deja el mar. Lo cuentan Libertad Fernández, Manuel Vinatea, Manuel Adolfo Muela y María Dolores Calvo, todos oriundos de Santoña. —De todo daba la marisma. Mandó siempre la marea, y casi todas las del pueblo, y muchos hombres también, íbamos a marisquear. Cogíamos muergos, lo que en otros lugares llaman navajas. Metíamos una varilla larga y de un golpe las enganchábamos, porque si fallábamos la navaja trepa mucho para adentro y se escapa. Había dos clases de muergos, los comunes y los de zarcillo, los más finos, carne rica, guisados en salsa son una sabrosura. La almeja no profundiza tanto como el muergo, y la cogíamos con unos rastrillitos, rascando la arena hasta que aparecían. Las había comunes y las que llamábamos los carcachos, una almeja como de rayas. Pero había que saber dónde buscar, porque tenías algunas que sacaban tres cubos en un par de horas, y otras que se tiraban todo el día para un solo
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cubo. Lo mismo que el berberecho. Cuando baja la marea abre unos agujeritos minúsculos para respirar, y hay que afilar el ojo para verlos. Los mejillones los sacábamos de las rocas de la orilla de la marisma, con una rasqueta para desprenderlos, porque se agarran bien. Por allá por Galicia hicieron mejilloneras, y sale el mejillón más grande porque no queda en seco nunca y porque no tiene que guardarse de enemigos. El de roca es más chico y de menos rendimiento, pero le gana al otro cien veces en gusto. Otras que se cogía de las rocas eran las lapas, se comían crudas o a la plancha. Los caracolillos eran más fáciles de quitar de las rocas, no se pegaban como las lapas. Las cámaras, que en otras partes las conocen por cangrejos, las cogíamos para cocerlas con patatas o para los arroces, porque al guisarlas sueltan mucha sustancia. Andaban por las cuevecillas de las rocas, no como las quisquillas, que se quedan en las pozas y se pescan con unos cerquillos desde arriba, echándoles cebo, una cabeza de pescado o unos bocartes. Así que fíjese si la marisma daba alimento, que me acuerdo que cuando bajaba la marea se iban las familias enteras allá, y si era la tarde decían “voy a pescar la cena”, y con un guiso o una sopa que tuviera unos muergos, unas almejas y un poco de todo, se componía una cena rica y de mucho alimento, porque es caldo de mar. Otras veces se vendían, sobre todo las almejas, que siempre tuvieron buen precio. Con tanta pesca como había, hasta los niños se ganaban unas pesetillas, porque se sentaban en el muelle de noche y al anzuelo sacaban gibiones, los chipirones que llaman, y pasaban forasteros y los compraban a cinco pesetas cada uno. En mi casa, como no había de nada, a veces cambiábamos las almejas por unas tajadas de carne, porque aquí pescado sí, pero carne no había.
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Pero Santoña no solo vivió del marisqueo. Fue siempre población volcada al mar, y el mar le trajo todo lo bueno y todo lo malo. Recuerdan aquí que hasta tres veces la invadieron los franceses, pero dicen que la mar siempre les procuró los medios para vivir. —Nosotros éramos por lo común pescadores de bajura, costeando, porque no hacía falta ir más lejos para encontrar la pesca: el bocarte, el chicharro, la sardina, el jurel... Al papardo lo pescábamos cuando venía con la temporada, allá por marzo. Tanto pescado había que recuerdo hacer en un día tres mareas, tres salidas, y regresar con los barcos llenos cada vez. Pescábamos a cerco, con una malla que dejaba pasar lo pequeño, la cosecha del año siguiente. Las redes se hacía con paños, y en todos los puertos del Cantábrico había mujeres rederas para componerlas y repararlas. Veinte rederas había en Santoña. Avistar una ballena era señal segura de pesca, porque debajo de la ballena marcha mucho pescado, a la sombra, y entones hacíamos las mejores pescas. Antiguamente había aquí, en el monte, una atalaya para avistar ballenas, y cuando se mostraba una salían los barcos a pescar lo que llevaba a la sombra. Hay poca ballena hoy. La última que recuerde, en 1943, que varó en la playa, y ese año comieron de ella todos los pueblos de alrededor. Al delfín nunca lo pescamos, porque estaba prohibido, pero a veces se moría alguno en el cerco y entonces lo comíamos, es carne buena y prieta, parecida al cerdo. Íbamos a bonito cuando la costera, que venía orillando desde San Sebastián, y al llegar a estas partes salíamos seis, diez días. Íbamos tirando al agua cebo vivo de anchoa, de caballa o de sardina, y cuando veíamos bonito parábamos el barco y echábamos cañas y anzuelos. Hasta diez kilos lo sacábamos a
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mano, pero los había de hasta treinta kilos, y entonces hacían falta otras artes: primero cansar a fondo la pieza y luego subirla a bordo con unas poleas. Pocas veces fuimos más lejos, aunque alguna vez hasta las Azores, al pez espada, y hasta la vuelta de un mes no regresábamos. Cuenta Manuel Vinatea cómo era la vida a bordo. Liviana para el pescador de bajura, porque unas cuantas horas de convivencia no son sino una reunión de camaradas. Hasta los diez días, la vida en común todavía no ha dejado que se pudra la convivencia. Pero más allá, en un espacio reducido donde se comparte todo, desde la comida hasta el sueño, las cosas se complicaban inevitablemente. —Yo empecé a trabajar en la mar a los catorce años, y como todos los que empiezan hacía de recadero de todo en el barco: Pelar patatas, llevar el tabaco, limpiar, baldear la cubierta, primero con los baldes y luego con la manguera... Así hasta los diecinueve, que marché a la mili. Al volver al barco yo ya era un hombretón de 1,80 metros, pero aún me requerían para esto y lo otro, y tuve que atajarles. ¿Cómo son los hombres en tu pueblo?, les decía, y ya me dejaron en paz. Comíamos bien. En cuanto sacábamos pesca el cocinero nos hacía un guiso de pescado, patatas y pimentón. Lo tomábamos con unas cucharas de madera. También bonito, pero el bonito no puede comerse en fresco. La carne cruda quiere reposo, asentarse, y hasta los dos o tres días no estaba para comerla. Si éramos pocos se hacía una cazuela para todos, y si éramos más, dos cazuelas, una a proa y otra a popa. De bebida siempre vino, recuerdo de mozo que lo llevábamos en unos pellejos, y más adelante en unas barricas de vino de rioja, muy bueno, y cuanto más tiempo pasaba mejor estaba. A algunos les tiraba tanto el vino que de escondidas metían los calcetines para empaparlos y estrujar el vino. A la hora de dormir se paraba el barco y
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nunca íbamos a jornal. La mitad era para el barco. Cuando salíamos a bonito la convivencia era buena. pero nosotros no. Reza el dicho: “Y dicen que el pescado es caro”. Los de altura sí que iban a jornal. quizá la más importante la de que todos eran empresarios de sí mismos. antiguo y arraigado en España como pocos. y no le dolían prendas de aguantar fatigas ni riesgos. Así eran siempre las cosas. Pero en un lugar estrecho como un barco. y otras dos para el patrón y el sotopatrón. como la pesca o la trashumancia pastoril. porque estábamos pocos días. porque el negocio era suyo. y había que andarse con cuidado con los comentarios. desde luego. sino que se comprometía con él y con sus resultados. Así funcionábamos todos los barcos de bajura. Un sistema de capitalismo social por demás inteligente. y con la otra mitad se hacían partes. 174 . pasando de los catorce días las relaciones se torcían. que siempre se puede echar una niebla. sino que eran partícipes de los resultados. Éramos como quien dice empresarios de nuestro propio negocio. en alusión a las fatigas inmensas de este trabajo. porque el personal no se desentendía del negocio. Pero tenía sus compensaciones. pues quince partes. pero los empleados no iban a jornal escueto. viéndose las caras de día y de noche. Si éramos quince. o aparecer un mercante y había que avisarle con la campana de nuestra presencia. donde todos los pastores retenían una parte del rebaño. el de montaña en otro) dependía la supervivencia propia y de los suyos ese año. y eso fue propio de labores tan antiguas como nobles.Crónicas de la memoria rural española dormíamos todos menos un centinela. Manuel Vinatea lo recuerda así: —Cuando salíamos de pesca íbamos a la parte. y de llevarlo a buen puerto (el de mar en un caso. Había un patrón. porque una chispa hacía saltar la armonía.

antes que asumir los ímprobos trabajos. pero solo operaba entre la gente de mar. tuvieron que esperar hasta que llegó el empuje extranjero para ser instaladas. Se conoce que allá en el Mediterráneo la anchoa empezó a fallarles. como siempre ha ocurrido en España.Humedales ibéricos Este era el capitalismo social. El otro. y alguien les dijo que por el Cantábrico la había. porque aquí este tipo de iniciativas ha estado ausente de la mentalidad popular hasta tiempos recientes. el capitalismo clásico. disfrutar del momento y preocuparse escasamente por el mañana. se hacía en tierra. 175 . Unas fábricas que. Se ha preferido vivir al día. los riesgos y los sinsabores de la iniciativa empresarial e industrial. y se vinieron. cuando los barcos descargaban el pescado y carros tirados por bueyes o mulas los llevaban a las fábricas de salazón. —Aquí las salazones las montaron los italianos.

Giovanni Bella.. como más hábiles. la sardina.Crónicas de la memoria rural española Descubrieron que no solo había mucha. Yo empecé con catorce años y me llevé cincuenta años en la fábrica. limpiarlo desescamarlo. Aquello era trabajar –asegura Libertad Fernández–. y otros en las fábricas. Todo ha cambiado mucho. salarlo y conservarlo en mantequilla. había entrado más niño que yo. porque antes la salazón se hacía en barricas sicilianas de madera de castaño. porque el pescado no podía esperar. Lo que venía a la fábrica era el papardo. hacer el salazón. Se le ocurrió cortar en tiras el bocarte. La anchoa tiene que llevarse seis meses en salmuera para que cure. con los barcos. dicen que las mujeres tenemos mejores manos que los hombres. antes no está madura. Hay que cocerlo. sino que era de mejor calidad. si venía pesca también. Unos. Luego vino el aceite. Desde las seis y las siete de la mañana a veces hasta las doce de la noche. meterlo con cuidado en sus tarros. Lleva tiempo. muy buenas. y al poco tiempo todos en Santoña vivíamos de la pesca. y solo han quedado la anchoa y el bonito. Vino por aquí y se casó con una de Santoña. y sobre todo la anchoa y el bonito. Empecé descabezando. El filete de anchoa lo descubrió un italiano. rebordear las latas. y los domingos. pero pasé por todos los oficios en las fábrica: seleccionar. salarlo. Luego fue una locura. Fíjese que todo lo demás se ha ido perdiendo. el chicharro.. Yo me he llevado cincuenta años trabajando en la misma fábrica. bañarlo en aceite.. que le dio un empuje muy grande a la industria. por eso había más mujeres que hombres en las fábricas. pero el bonito lleva más trabajo que la anchoa. que llaman la japuta o la palometa en otras partes. y hasta en ella conocí a mi marido.. porque se instalaron fábricas una detrás de otra. Y todo a mano. así que pusieron las primeras fábricas. iban 176 .

Y de cada soldada se apartaba una cantidad. para las fiestas: la música. y el festejo en sí dura lo que dura la comida: tres o cuatro horas. pues para cuando me jubilé sacaba mil. Cómo será de importante la fiesta en España. pero sobre todo la Virgen del Puerto. existe un concejal de fiestas. Pero había lugar para la fiesta. sino al revés. mil pesetas solía ser. sin un clavo. particularmente de la mitad sur. más bien numerosísimos municipios. a pesar del trabajo. la bebida. Y las mujeres recuerdan con nostalgia las fiestas de juventud. Cómo no haberlo para un pueblo esencialmente festivo como el español. lo normal es una semana. y al día siguiente. porque el calendario viene sobrecargado de ellas..Humedales ibéricos soldadas con madera solamente. Luego vinieron los barriles de plástico. desde luego. Algo así es impensable en el mundo hispano.. porque es la patrona de la marinería. En la fábrica contábamos los días que faltaban para los siete u ocho días de fiesta que tenía177 . que en numerosos. el Día de Acción de Gracias. el trabajo un paréntesis poco grato entre unas y otras fiestas. y no digamos en los anglosajones. La fiesta mayor de los Estados Unidos. las hay de quince días. algo del todo inconcebible en los países allende el Pirineo. Al principio me pagaban a nueve pesetas la semana y a veinticinco céntimos la hora extra. propiamente la patrona de Santoña. a trabajar. se celebra con un pavo en familia. que tenía que sacar treinta latas al día. —Se celebraba el Carmen. y en los países hispanoamericanos es muy corriente que duren un mes. —Cuando se iba a bonito se calculaba la estancia en la mar para regresar por las fiestas patronales. donde no hay fiesta mayor que dure menos de tres o cuatro días. y por extensión el hispano de las Américas. La fiesta no fue simplemente una pausa en el trabajo. Y yo. la merienda.

000 toneladas solo de bocarte. Lo hacíamos en la plaza. A los soldados los conocíamos por los motes que les poníamos. porque en Santoña siempre hubo cuarteles. y muchos se casaron con chicas de aquí. y todo de parecido tenor). Luego vinieron las orquestas. —La música tocaba tres piezas y un pasodoble. ese era el orden. no precisamente el más favorable. entonces teníamos la picardía de separarnos cuando veíamos que se acercaba el cobrador. la de prescindir del apellido y colgarle a cada uno su apodo. hasta las doce o la una. y más desde la España de aquellos tiempos hasta la de hoy. al cojo se le llamará patacigala o cojitranco. Así. boquerón o 178 . ni en los arenales de la marisma ni en los caladeros costeros. al miope o al tuerto cuatro ojos. sino hablando. mucho baile. traineras. por el alquiler de la gramola y los altavoces. ni por pensamiento. Y nos dejaban hasta muy tarde. bueno allí en el pueblo todo el mundo tenía su mote (otra costumbre ibérica bien afincada. porque una peseta era una peseta entonces. y le decíamos que no estábamos bailando. y destilando la nómina de los alias no poca crudeza. la pesca. Había corridas de novillos. Una esperaba sentada y el chico te sacaba a bailar. —En término de tres años se contó en el puerto de Santoña la entrada de 34. Me acuerdo que venían muchos soldados. pero eso de ver las claras del día. Lo primero. en aquellos tiempos con la música de una gramola. que pareciendo ilimitada no lo era. Pero andando por medio el género humano todo es evolución. Tanta demasía en la cosecha marina tenía por fuerza que acarrear consecuencias. bolos. Y nosotras bailábamos suelto y agarrado.Crónicas de la memoria rural española mos por delante. Me acuerdo que nos cobraban un peseta por bailar a cada pareja. y sobre todo baile. invariablemente relacionado con algún rasgo físico.

000 toneladas.. cupos. No podía ser de otro modo.Humedales ibéricos anchoa. las que les decíamos fabriquines. y todo el mundo vivía alrededor de la pesca. Y los barcos. 28 de ellas italianas. eso sin contar las pequeñas. y con ella uno de los grandes 179 . y hubo que poner coto a la pesca y dejar que se recuperara. turnos. pues los pocos céntimos que costaban te los devolvía en un alimento nutritivo y vitaminado como pocos. Era corriente en esos años ver a los albañiles de las obras de las ciudades tirar de una barra de pan y aparejar un bocadillo de arenques. Venían barcos de todo el Cantábrico. hoy es comida de lujo. un millón y medio de kilos largos. que era lo más barato que se podía comprar. y lo hará siempre. Su pesca dio lugar a una industria boyante de abono. hasta que aquellos bandos millonarios se vinieron abajo. el arenque. cuyos cardúmenes ensombrecían el mar. Ni de los conflictos. uno detrás de otro! Y en 1960 se batió el récord mundial de entrada de pescado en un solo día. 9. pasaron a tenerlos de mil caballos. Y pasó que los caladeros se vinieron abajo. ¡Treinta y cuatro millones de kilos de pescado. ese que se vendía en latas de madera grandes. ni de la sobreexplotación de los recursos.. se fueron a pique. porque no había límite de pesca. comparado a lo de antes. según su elaboración.000 habitantes llegó a tener el pueblo. ni de las guerras. que son tres maneras de llamar al mismo pez. que antes tenían motores de setenta caballos. Que si paradas biológicas. Y hubo hasta 120 fábricas de salazones. Ocurrió con el arenque. Pues bien. esfumándose la pujante industria. Y ocurrió también con la anchoveta del Perú. y la historia se ha repetido una y otra vez. porque sus caladeros. redondas. ni la mitad. porque si algo no hace bien la humanidad es aprender. antes cuajados de millones de peces. el caso es que este año se sacaron 6. y que era sustento de las clases populares en España y en muchas partes.

hasta intervenciones. parajes inseguros. se marchan con los coches. y eso era todo el disfrute. a las aleluyas. a taparnos bien y a sudar. ya mozos. lo más unas ventosas que nos ponían. a la cuerda. todo el día de un lado para otro. Marismas del Guadalquivir El escritor y viajero ilustrado Richard Ford. Jugábamos a la peonza. Pero la quitaron.Crónicas de la memoria rural española recursos económicos peruanos. el baile. Se quedan horas y horas embobados con el ordenador y las consolas esas. Ahora se enferman un día sí y otro no y hale con los antibióticos. Y antes había médico y una Cruz Roja en el pueblo. se meten en los garitos esos. a las chapas. y hoy. con las tapas de las cajas de cerillas. En verano nos íbamos al monte a por madroños y moras. —Antes. que en un día comen más de lo que se pesca. donde acechaban peligros como el paludismo o la crecida invernal 180 . y nos sobraba. y ahí te hacían todo. Y yo creo que antes éramos más sanos también. Nosotras ya le he dicho. Ha ocurrido hartas veces y seguirá ocurriendo. y eso que tienen todo lo que quieren y todo lo que piden. y eso sí. expuestos. la música. si enfermábamos. en su libro de viajes por España recomendaba a los lectores no adentrarse en el territorio de las Marismas del Guadalquivir. cuando niños todo era divertirse. Y ahora yo veo que los niños ni juegan a nada ni se divierten con nada. hasta para una radiografía hay que ir a Laredo. Pero las santoñesas de alguna edad no solo se quejan de eso. pero la juventud no aparece. y ahora sigue habiendo música en la plaza. lo mismo. y de verdad. sin parar de comer. Lugo.

Hombres y mujeres que. Se crió en ella. unas veces como lugar de invernada y otras de nidificación. Pero Ford se equivocaba en sus apreciaciones. y también retuvo hasta su último aliento el sentido de la vista. pero siempre con enorme ajetreo de pájaros en un sentido y otro. más que dos paisajes distintos. interminable. llano. Ambos en sus polos respectivos. Hasta su muerte. como todos los hombres de la marisma.Humedales ibéricos de las aguas. Pero nadie lo conoció por tal nombre. vivían gentes. según la estación del año que se visite. dos mundos completamente diferentes. tuvieron que adaptarse a un ambiente tan particular. acaecida a los ochenta y seis años. y más todavía. y el contraste se hace exagerado si se compara la marisma de invierno con la de verano. Pero son ellas. entrenados en el paisaje largo. sino por el de Pepe Clarita. Y en ese lugar inhóspito a los ojos de Ford. que podía meter al visitante en situaciones comprometidas. como la fauna marismeña. porque las marismas son un punto estratégico en el eje de las migraciones de aves acuáticas desde el norte de Europa al Africa. Porque las marismas no son solo paisajes sobresalientes. las marismas. un paisaje que convierte los ojos en dos catalejos. el del agua y el de la seca. sino de Europa. José Rodríguez Parada era uno de esos hombres. y excelso en términos biológicos. las que confieren a Doñana su prestigio como espacio natural clave no solo de España. donde conviven con varios ricos ecosistemas aledaños como la playa. sino excepcionales. mayúsculos en el amplio sentido de la palabra. vivió siempre en ella y solo la abandonó por la fuerza de la jubilación. llevó la marisma en los ijares. una demostración más de la evolución dar181 . el matorral y los pinares. tan extremo que más que de una marisma puede hablarse de varias. las dunas. Tierras pues que convenía orillar y olvidar. Se hallan enclavadas en el Parque Nacional de Doñana. Pero conservó nítido su recuerdo y sus vivencias hasta el final.

por eso hemos vivido separados unos de otros. tres o cuatro guardas y un puñado de pastores de ovejas y de vacas. con mucha soledad. con muchos mosquitos y con mucho respeto de las arriadas. Muy solos siempre. Éramos muy pocos. Toda mi vida. Muy pocos para tanta tierra. cuando el agua se metía a la casa. cada uno en su choza de castañuela. cómo sería que cuando mis chiquillos iban para Sanlúcar andaban medio asustados por la calle. 182 . Sin otra luz que la de un carburillo.Crónicas de la memoria rural española winiana. con la mujer y criando a los hijos. y le puedo asegurar que solo los que hemos vivido aquí la hemos conocido como era. Fue un privilegio que antes de su marcha pudiera dejarnos el legado inestimable de su memoria. —He andado mucho la marisma.

la marisma invernal no tiene parangón en España. porque las borrascas atlánticas insuflan agua en la marisma por todos 183 . y eran los tiempos más malos para nosotros.Humedales ibéricos En otoño comenzaba propiamente el año. es un paisaje insólito. porque puede recordar al achicharradero de las estepas mesetarias caniculares. los silbones. hasta que con el verano solo quedaba en los lucios. La planicie marismeña es en sí un paisaje de arrebatadora personalidad. cuando quedaba todo inundado. tantos que había bandos que tapaban el sol. Pero este último es más familiar. tenía que estar criado aquí para no moirirse. porque el agua lo tapaba todo. fantástico. pero muy especialmente en sus dos extremos estacionales. y lo mismo el ganado. a miles. abrasadas por la sequía y la sed. se le escurrían las carnes por la falta de pasto. las gallaretas. el invierno y el verano. los cucharetos. pero hasta esos se secaban y el ganado lo pasaba muy mal. En primavera se marchaban unos patos y venían otros a criar. Hacían unos fríos grandísimos. los calamones. la de pájaros que podía haber allí. El invierno era el tiempo de las arriadas. En cambio. Caían las primeras aguas que metían blandura a la tierra y llegaban los ánsares. Se cortaban las aguas de la lluvia y la marisma empezaba a secarse. que podían así arrancar la raíz de la castañuela. Entraban también muchos patos. cuando caía un matapolvo y los ciervos del monte se venían a la marisma seca a berrear. y la humedad se le metía a las mujeres y a los niños y no la soltaban hasta el verano. La castañuela y el bayunco tiraban para arriba y ahí criaban las garzas. Cada mañana volaban al Cerro de los Ánsares a comer granos de arena para triturar la pelota de castañuela en el buche. como el de Mari López o el de Vetalengua. El que no conocía la marisma se podía caer en un ojo de agua.

e incluso en tierras tan extensas como el Ártico hay superficies libres de hielo. en el desierto. la excepción son las vetas. las ovejas. Si la arriada te cogía de día los marismeños nos orientá184 . o por las barcas de fondo plano. En el mar son las islas. Los animales salvajes y los domésticos –más bien asilvestrados. del infinito trampal líquido de la marisma. ciertos calveros salitrosos. Invariablemente. —Cuando se arriaba la marisma pasábamos fatigas muy grandes. acudidero imprescindible de muchos animales en medio de la extremosidad helada. Allí donde existe una superficie vasta y uniforme. Es curioso comprobar cómo la Naturaleza provee en todas partes a favor de sus criaturas. porque no hay ganado manso del todo en la marisma–. los caballos. las vacas. tan solo agua. hay excepciones que hacen posible la supervivencia en situaciones límite. lagunas de aguas ligeramente cálidas. Y por fortuna cuentan para ello con unos inestimables asideros. las chozas se instalaban en alguna de estas vetas. y a donde acuden las liebres. En la marisma. La sucesión de lluvias llega a colmar de agua la planicie. el llamado cajón de madera. todo aquel que trate de escapar de la arriada inmisericorde. surgencias de aguas profundas que afloran y crean en derredor un anillo de arenas movedizas. los gamos..Crónicas de la memoria rural española su caños. levísimas isletas que generalmente quedan a salvo de la inundación. los oasis. No hay pastos. y bajo ella los “ojos”. Someras elevaciones del terreno. lo justo para que solo pueda ser recorrida por los caballos. La arriada de la marisma es la situación más temida por los hombres y la fauna de los aguazales. convirtiéndola en un mar interior de agua dulce y de un metro de altura. los hombres.. han de esperar días y días a que baje el nivel. ocultas bajo la uniforme lámina de agua. y solo por ellos. las “polynias”. en las selvas los saladares.

Pero todos los marismeños guardamos recuerdos muy malos de las arriadas. qué noche aquella. de la cama al cajón. entre la oscuridad. el macareno. Siempre que muere alguien estrechamente vinculado a la Naturaleza se va con él un arca atestada de saberes. con la marisma arriba de agua y venga de llover y llover. Fue. Me acuerdo de haberme metido en la casa encima del cajón de madera y de ahí a la cama. así toda la noche. Ozú. y el agua que seguía subiendo dentro. de ciencia natural. Entonces solo cabía confiar en tu caballo. pero si te pillaba de noche. Le soltabas la rienda y le dejabas hacer. metí a la mujer y a los hijos y palante de noche con la marisma arriá. andando despacito. sino de los que ofrece día a día el libro abierto de la Naturaleza. Hemos vivido riadas horrorosas. Atesoran inmensos caudales de experiencia. con el agua llegándole al pecho. y por eso cuando muere alguno de estos ejemplares. Até el cajón a la cola del caballo. que él solo sabía encontrar el camino de vuelta a la choza. y eso atañe también a la fauna salvaje. Isidro fue otro de los marismeños históricos. con el agua entrando en la choza y alcanzando las rodillas. el ciervo cuernigrande o el lobo matrero son un prodigio de sabiduría práctica. con el agua saltando adentro del cajón. con el viento venga de soplar. y con cuidado de no meternos en un caño hondo o en un ojo. todo negro. el viento y la lluvia llegaba uno a perderse del todo. porque ya dejó este mundo. o como cuando fallece uno de estos hombres ligados al terreno. es una gran desgracia para 185 .Humedales ibéricos bamos bien. y al día siguiente lo mismo. como saben muy bien los cazadores que inútilmente pretenden abatirlos. hasta llegar a tierra. Pero no de los que se aprenden en las escuelas. Aquello pintaba muy mal. de noche. El jabalí viejo. así que decidí sacarlos a todos de la marisma. Una vez estaba yo con mi familia adentro de la choza.

Me lié toa la noche con ellas. Isidro pudo dejarnos una parte de su testimonio y de sus recuerdos antes de morir. la mesa. porque fuera venga a llové y a troná. comiendo garbanzos y pisando barro. subí el catre a lo arto de la mesa y me eché a dormir más muerto que vivo del miedo que llevaba dentro. y allí donde hay frutos hay gentes que acuden a recogerlos. Ozú. la de agua que tenía la choza. Pero mire por dónde que con la noche el temporal fue a más. Y al prenderlo vi un jartón de ratas dentro de la choza. Por suerte para nosotros. Así que agarré el caballo y salí marisma alante en medio la tormenta. una jartá de aguas.. Así que me dí vuerta pa la choza. y luego otro y otro. y me dije Isidro. Me levanté y busqué el carburo. Y estando medio dormío siento como un burto encima de la barriga. y sin ver ná de ná. Solo que estas cosechas se apartan mucho de las convencionales de otras partes. yo en lo arto del catre y ellas haciendo por subir pa no ahogarse. Los marismeños no estaban solos del todo. en mi chocita de castañuela. Así que agarré una sartén y me lié a sartenazos con ellas.. y no sabía si me iba a comer la tormenta o las ratas. Estaba yo solo. porque la marisma genera frutos. —Yo y mis hermanos nos criamos en la marisma. y cuantas más echaba abajo con la sartén más se subían arriba. Hasta los diecinueve años no me puse unos zapatos. y se peleaban por subirse a to lo que podían. de rayos y de truenos. márchate antes que te ajogues dentro de la choza. Era por la tarde. descalzos. el catre. cuando veo que el agua sube por la veta y se mete dentro de la casa. y ello es así por la propia condición de la maris186 . la silla.Crónicas de la memoria rural española el patrimonio natural o cultural. Y madre mía lo que tengo pasao con las arriás. Una noche se puso a llover una cosa esagerá. Se habían venido a refugiá a la casa.

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y otras se metían en unas barricas que se ajustaban en el cieno del fondo. Lo que no podía coger nadie eran huevos de pato. —Por el invierno. Cuando entraba el verano venían los de Almonte y arrejuntaban las yeguas que andaban sueltas por la marisma. Y en lo prieto del verano la marisma se secaba del todo y lo mismo la castañuela y el bayunco. Unas las volvían a soltar y a las demás las arreaban para Almonte. deja 188 . diferente a los otros. el de los oficios vinculados a ella. Unas veces montaban el tollo en el propio cajón. Traían una vara con una concha de mejillón en la punta y se llevaban la primera puesta de las gallaretas. y como casi no traían costo comían de esos huevos. la segunda la dejaban para criar. y yo mismo he comido muchos huevos de gallareta. los pateros. forrándolo con broza. Hacían una tortilla. que los había amontonaos. cuando el Guadiamar. y uno de ellos. esos eran todos para criar. pero solo se comían los medio empollados ya. que esos eran de por estos pueblos y vivían de la caza.Crónicas de la memoria rural española ma. y eso es lo mejor que hay. el arroyo la Rocina y los demás caños metían agua a la marisma. Esos eran cazadores de postín. se vaciaba el agua y desde ahí hacían unas tiradas grandísimas. porque los claros eran para venta. Usaban esa broza para envolver las chozas. Por la primavera bajaba el agua y crecía la castañuela. Pepe Clarita nos habla de ello. excepcional en todos los sentidos. porque calienta en invierno y enfría en verano. Echaban muchos días en la marisma hueveando. a veces con el pollo casi hecho. y entonces venían los hueveaores a por los huevos de gallareta. venían los cazadores de patos. a veces prendía una candelita en el suelo del cajón y me freía un par de huevos. y era cuando venían a segar.

descalzos. con arrumazón de nubes en el cielo y la atmósfera opaca.Humedales ibéricos pasar el humo de la candela pero no entra una gota de agua. mientras la otra sostiene la escopeta patera. abriéndose paso en las aguas rizas. Ha mencionado Clarita a los pateros. para que se apretaran. quemando una planta de la marisma que llaman barrillo. los cazadores locales que hacían de la caza de patos su oficio. Lo empujábamos con mucho cuidao con las bestias. porque si no el tiro no hacía jornal. y es difícil encontrar en la historia cinegética española una forma de caza con la personalidad y la belleza de esta. Considérese la puesta en escena: un grupo de una media docena de hombres en el aguazal inmenso de la marisma de invierno. Pero lo importante para nosotros es que el bando estuviera bien apretao de patos. y con una mano llevan sus caballos. Uno de estos antiguos pateros narra el lance. la pólvora. El arma nuestra era la patera. porque si todo en la marisma es superlativo. porque los patos no echan cuenta de las bestias que andan por la marisma. Avanzan a pie. Echábamos la pólvora. A veces eso nos llevaba dos o tres horas. agachaos. una escopeta de cañón muy largo y que se cargaba por la boca. escondíos a la vera de los caballos. plomiza. —Con la marisma inundá de agua nos echábamos a andar por ella y nos tirábamos el invierno entero cazando patos. pero otras nos hemos tirao el día entero y hasta dos días para juntar los 189 . esta caza representa el clímax de la excepcionalidad. los plomos y un taco para taparlo todo bien tapao. recorrida por pájaros que sobrevuelan la encharcadiza. De que veíamos un bando de coloraos. de cucharetos o de otros patos posaos nos íbamos arrimando a ellos. Cazábamos al cabestrillo. El tema merece una pausa y unas líneas. Nosotros hacíamos todo: los plomos. cada uno con su caballo agarrao de la boca. así se tire lloviendo un año.

y si eran cercetas. la oveja churra o el caballo de Retuerta. en su no menos famosa singladura de la Odisea cruzó a nado el río Guadalquivir y contempló los toros tartésicos. hazaña que logró ensartando primero al mítico y fiero perro Orthos. no apto para razas forasteras. para no levantar barruntos. es capaz de sobrevivir en este ambiente extraño y difícil. Vacas. ovejas y caballos han poblado el paisaje marismeño. de cuerno abierto. y así íbamos ganándonos la vida. Las crónicas remotas hablan de los toros de Geryon. De aquellos toros. porque debió ser el uro. Y Ulises. y muy probablemente del mítico uro desciende la vaca mostrenca. Y precisamente uno de los afamados diez trabajos de Hércules fue robar los toros de Geryon. quien ocupó estas llanuras. De cada escopeta caían veinte o cuarenta patos. desacotado. a venderlos. Solamente el ganado autóctono. y la presencia aquí del ganado vacuno es tan antigua como el hombre mismo. que son más chicas. el primero de los reyes de Tartessos. vasto. y probablemente anterior aún. Cuando ya había un racimo bueno nos íbamos al arrimo de ellos. menos no hacía jornal. Una vez más es Clarita quien nos introduce en el mundo del ganado en las marismas del Guadalquivir. Y cuando teníamos un golpe bueno de patos en los costales los llevábamos para Sanlúcar. más todavía. el bóvido salvaje primitivo. con ese ciclo de aguas y secas tan impropio de la tierra adentro peninsular. Tan relevante como el pajarerío acuático en el escenario de la marisma ha sido el ganado. 190 . plenamente adaptada al exigente medio de la marisma. que guardaba la cabaña ganadera del rey. el imperio que tuvo aquí su solar. Y cuando estábamos a veinte pasos asomábamos las escopetas por debajo de la barriga de los caballos y todos a una soltábamos el tiro. como la vaca mostrenca. hasta veinte o treinta pares de cercetas podían caer de un solo disparo. despacito.Crónicas de la memoria rural española patos.

tuvieron una trascendencia que excedió de los límites de la propia marisma. y he visto vacas caerse muertas encima del agua. Quizá ignora Clarita que su propia figura encima del caballo. La oveja churra es también muy marismeña. cuanto que llegaba el invierno y la marisma se inundaba perdían la orientación. con mucha fatiga porque solo entran tres o cuatro en cada viaje. El caballo es algo grande en la marisma. porque hincan las patas. y no salen más. y hasta toros bravos traídos de fuera. Y otra cosa que tiene el ganado forastero es que cuando se seca la marisma andan de un lado para otro desesperados de sed. más el cuadro ganadero que le rodea. y también sabe buscar las vetas. pero son muy valientes para eso. Y no se cansa. sin saber para dónde tirar. arreándolas por el agua. para sacar a la familia. mirando a la marisma. porque conoce todas las vetas y los paciles donde queda pasto. Las vacas. La mostrenca sabe dónde beber en verano y dónde comer cuando la arriada. y si se tercia que haya que sacarlas lo hacemos en el cajón. se quedan atolladas y se acalambran.Humedales ibéricos —El ganado tiene que ser de estas partes. Es el que nos lleva de un lado para otro y el que nos saca de todos los apuros. No se pierde nunca. Aquí ha habido siempre churra. Si la arriada se alarga mucho hay que sacarlas y llevarlas a lo seco. y lo mismo vale para echar el día arreando a las vacas. Es una cosa exagerá de bueno. es tranquilo. se acercan a un ojo y ahí se pierden. como un día entero andando con el agua al pecho. porque saltaron el océano y llenaron con su presencia todo un continente desde el norte 191 . Pero tiene que ser el caballo criado aquí. que es un caballo chico pero muy valiente para todas las cosas de la marisma. y lo hacemos con los caballos. y si hace falta se deja atar con una soga el cajón a la cola.

Todo aquello que hemos visto en las películas de 192 . el propio Clarita. Las mostrencas fueron instaladas en las planicies americanas. fue sacada también de la marisma y pobló las planicies de Nuevo México. Pero la verdad es otra. Los habían sacado de las marismas del Guadalquivir. Pero al momento del embarque enfermó Colón. eso sí. de Colorado y de tantos otros parajes del Norte. y de esa estirpe.Crónicas de la memoria rural española hasta el sur. dando lugar a las famosas longhorn tejanas. Las llanuras marismeñas eran tan parecidas a las americanas. Cuentan todos los libros de historia que en lugar de los lucidos caballos de antes embarcaron unos “matalones”. La verdad es que no eran tales matalones. Y en cuanto a la oveja churra. Los hechos fueron así: Cuentan las crónicas indianas que en el segundo viaje de Cristóbal Colón. diecisiete naos atestadas con todos los ingredientes necesarios para la colonización de las tierras recién descubiertas. de aspecto poco brillante. que entonces llegaban lamiendo hasta las mismas puertas de Sevilla. pero insuperables en el trabajo y el esfuerzo. pumas y lobos. descienden los caballos americanos. muchas como los Llanos de Venezuela tan semejantes a las marismas. Tan cerca la marisma del puerto de Sevilla. como han demostrado las pruebas genéticas. sino caballos de Retuerta de la marisma. En las grandes praderas. de Arizona. lo que aprovecharon los pícaros tratantes sevillanos para darle el cambiazo. su montura y su forma de vida. Y falta lo más importante. que pudo reproducirse el modelo del manejo ganadero de las marismas. dejadas a su aire en espacios sin fin ni guarda tuvieron que vérselas ellas solas con coyotes. y que de este tronco ruin surgieron todos los caballos americanos. en absoluto ruin. Y no solo los caballos. el Almirantes aprobó un alarde de magníficos corceles que le fueron presentados. de ella fueron extraídas las vacas. y desarrollaron en muy poco tiempo unas formidables cornamentas.

John Wayne es Pepe Clarita con dos metros de altura y hablando inglés. sin añadir ni quitar nada. incluso el indio de las grandes praderas. el potrero. la montura española. las espuelas. marismeño para ser más precisos. todos ellos son descendientes directos de los vaqueros de las marismas. todo. el rodeo y arreo de las reses. el gaucho de la Pampa. el rancho. el vaquero de ovejas patagónico. la jerga ganadera. el marcaje a hierro. los demás jinetes de las Américas: el charro mejicano. Y como el cow boy. los arreos de cuero. los zahones. Porque los norteamericanos no han añadido un solo elemento: el caballo. pero las marismas del Guadalqui- 193 . el huaso chileno. el llanero venezolano. Poca gente lo sabe. ni a este ni al otro del Atlántico. y el propio vaquero.Humedales ibéricos Hollywood como propio de la cultura del western es genuinamente andaluz. procede íntegramente de las marismas del Guadalquivir. la cerca. el corral. el sombrero.

si se compara la extensión de ayer con la de hoy (“solo nosotros sabemos lo que han sido las marismas”. complejo entramado en el que intervenían los caños. Y más tarde se concibió un nuevo proyecto de mucho peor efecto. pues. se habían preparado zarpazos definitivos. decía Clarita). esta vez gra194 . De momento se construyeron larguísimos muretes. informado del terrible proyecto y aleccionado por González Gordon (la conservación de Doñana tiene una deuda impagable con esta familia) lo paró in extremis. compuertas. azudes. El mismísimo Franco en persona. y para lo que quedaba. canales aledaños. que en alta medida vinieron a alterar el régimen hídrico natural de la marisma. la avifauna que decoraba los cielos y suelos de la marisma. Poco. lo que hubiera afectado a la marisma de modo irreversible. Como consecuencia de la reducción de la superficie original y de la intervención sobre el sistema natural. las marismas se desplegaban por una zona inmensa que por una parte llegaba hasta Sevilla y por otra saltaba el río y se extendía por Sanlúcar y Lebrija. Grandes trozos de las provincias de Sevilla y Cádiz fueron desecadas para reducirlas a destinos agrícolas.Crónicas de la memoria rural española vir fueron. Pero lo que resta es mucho. el Guadalquivir y las mareas. el útero fecundo que alumbró el entero medio rural de las Américas. Por los años cincuenta se urdió la repoblación del Coto de Doñana con guayules y eucaliptos. ¿Qué queda de todo esto? ¿Qué del paraíso ornitológico y cultural de las marismas del Guadaqluivir? Mucho y poco. según se mire. aun siendo mucha es hoy una mínima parte de lo que era. todavía mucho. si se considera lo que pudo ser de haberse ejecutado los proyectos planificados. porque la hubiera transformado y desecado. porque sería una lanza clavada en el corazón de las marismas: El Plan Almonte-Marismas. y que también pudo pararse en el último hálito. muchísimo. que la hubiera hecho desaparecer sin más ni más. Como se ha dicho.

Por eso. fiable. mas sintamos satisfacción por lo que se pudo conservar. Con ese acento castellano. démonos por contentos. correctísimo. de Salamanca y de toda la Castilla ancha y profunda. Lagunas de Villafáfila En medio del enjuto. Venían también pescadores. el asidero seguro. recio. de Tapioles y de todo el contorno sabían de la fecundidad de estos aguazales y de cómo sacarles partido en toda época del año. Las salinas eran. que no desmaya las terminaciones de las palabras sino que las remata. de Valladolid. una excepción líquida en los resecos campos esteparios de pan llevar. Son llamadas salinas por el carácter salobre de sus aguas.Humedales ibéricos cias a la valerosa negativa del Patronato del recién creado Parque Nacional de Doñana. porque las lagu195 . Cuando rompía la primavera empezaba a crecer la espadaña nueva y los pastores del pueblo traían a pastar sus vacas y sus ovejas. algo muy bien recibido en aquel entonces. por la sal que acogían dentro los tallos. y los vecinos de Villafáfila. —Las salinas tenían ajetreo todo el año. inabarcable páramo castellano. y que pronuncia las “elles” como debe hacerse. porque lo que queda es mucho al lado de lo que pudo ser. compensaciones ni ayudas que paliaran. como nos cuenta José Alonso con propiedad. pues. No lamentemos lo que se fue. cuando la sequía o el nublado pendían amenazantes siempre. para sobrellevar los tiempos hambríos. El habla impecable de Zamora. y la subsistencia dependía tan solo de que la caprichosa Naturaleza proveyera o no. porque al ganado le gustaba mucho la hierba. las lagunas de Villafáfila son como ojos de la tierra abiertos al lienzo azul del cielo. no había seguros.

y luego hacía que los rayos calientes del sol no penetraran adentro de la casa. la laguna cogía agua y llegaban los patos y los gansos de los nortes. Otros que venían eran los raneros. porque ya estaba asomando la espadaña nueva. Con el otoño el cereal se 196 . más chico. ojeando a las ranas. Concluyendo agosto la espadaña se secaba del todo. del que llamábamos el real. y de no hacerse se formaba un tupido entre lo nuevo y lo viejo donde ni los patos podían entrar. También se llevaban manojos de espadaña para los colchones. Había que quemarla. siempre las salinas estaban tupidas de ella y entonces la quemábamos. A montones. Para prenderlas se metían unos cuantos en el agua con una tralla del ganado y la restallaban contra el agua. y nos pedían las plumas del buche de una clase de pato de por aquí. Cuando apretaban las calores la espadaña vieja se secaba y venían a segarla. De los gansos venían dos clases. Por el otoño entraban las lluvias. pero ahora solo vienen de los reales. Subían montones de haces a los carros y los llevaban para las techumbres. cuando el Cristo de Villarrín. el que dicen el campestre. de los chicos apenas vienen.Crónicas de la memoria rural española nas criaban mucha carpa y de tamaño bueno. y del otro. entibiando la casa. Aprovechábamos un día que soplara aire. que salían empavorecidas fuera del agua y en las orillas las esperaban y las metían en los sacos a puñados. que decían que no había engaño como ese para pescar. porque por mucho que la pastaran y la segaran. para que el fuego corriera de una parte a otra. porque aquí los fríos son muy recios en invierno y todo el abrigo es poco. Antes venían tanto de los unos como de los otros. porque esto era un ranerío. Venían también pescadores de salmones. porque es planta muy caliente y extendían una manta de ella debajo de las tejas.

y había veces que se echaban sobre un campo y se comían todos los brotes sin dejar uno.Humedales ibéricos sembraba. salían a comer a los cereales. retoñaba el trigo con más fuerza. de día se quedaban acostados entre las espadañas. porque entonces los patos se tiraban el día entero comiendo fuera. Se tiraban el día comiendo en los trigos de por alrededor. y los gansos tenían qué comer en el tiempo frío. mondo lo dejaban. Los patos hacían al revés. Si el año venía corto de lluvias el trigo no brotaba más o crecía menudo. con el sol puesto. No siendo que estuviera lloviendo. y al lubricán. y regresaban al refugio del espadañal con las claras del día. porque habían dejado enreciado el campo con el 197 . pero si venía conforme y llovía como tenía que llover. y oscureciendo entraban a pasar la noche en las salinas. el verde. Gansos y patos pastaban lo mismo.

el número uno de todos ellos. —Lo más corriente era cazar a la espera. que era el invierno. donde iban a encontrar mejor refugio para los pollos siendo esto tan raleado de árboles como es. El lagunero. Así. y se ponía uno al aguardo. o mismamente los sembríos del contorno. tan lejos como dos o tres kilómetros del agua. entre idas y venidas de las salinas a los campos pasaban el invierno los pájaros. que es planta tierna. La caza de acuáticas la llevan incrustada en el tuétano los paisanos comarcanos. montan sus nidos en los más prieto de la espadaña. cuando podía bajarse cuanto pájaro tuviera a bien y pudiera cada uno. las que llaman gallaretas. Los gallarones. cigüeñuela le dicen en otras partes. pero los patos preferían las orillas. la juncia. y con ellos otros patos. pero otros muchos se venían a criar aquí. y hasta criaban dentro de la espadaña. en la espadaña. que tengo visto reatas de patitos con la madre caminado para la laguna una vez que salían del huevo.Crónicas de la memoria rural española estiércol. el que llevaba sustento al puchero en las temporadas que más falta hacía. fue la caza. que había muchas por estos términos. y ya fuera a la amanecida como a la oscurecida entraban los pájaros. porque la de la salina más pequeña. el ratonero y el halcón estaban siempre a la mira de los patos. las garzas o la gallina ciega. es más dura y no la querían para criar. Para criar se metían en la espadaña. aplicando las tretas y mañas que idearon para ello. con la escopeta. y se relamen de placer recordando aquellos tiempos en que todo estaba libre. y en un rato se hacía uno con una per198 . con riesgo de que les toparan el zorro o las águilas. y otros como el gallarón. que fueron tan ingeniosas como variadas. Montaba uno un tollo en la orilla de las salinas. a ver. como los azulones y los cucharones. Luego los gansos se marchaban a criar al norte. Sin desmerecer otros aprovechamientos derivados.

Por eso hacía falta estudiar la espadaña. Un poco antes de la raya del amanecer. Otro modo era adentrarse en las lagunas. y a esperar igualmente. Pero había que saber dónde asentarse. Cada trecho se soltaba un hombre de la barca. Otra manera era al ojeo. con una barca de fondo plano y vareando. se ponía una punta de 199 . con un palo y un tabloncillo encima para sentarse. al terminar.Humedales ibéricos cha de respeto. Los patos o los gansos que caían había que cogerlos descalzos y a veces cortando con los pies el cuajo del hielo. calculando bien el momento. porque había varias cuartas de agua. la barca iba recogiendo a los cazadores. muy a las calladas. Luego. porque las salinas son muy grandes y lo mismo hacías el puesto en un sitio y se echaban en el contrario. y allí donde estuviera más tumbada allí es donde tenían la querencia los patos.

porque teníamos carne fresca para la olla todo el invierno. Alimento recio y de gusto. con lo que cual se acabó eso de meterse en las lagunas a cazar en cualquier época del año. como sobre cualquiera que se moviera por el campo. La espadaña estaba alta. y además del diluvio de normas y trámites que cayó sobre los cazadores. donde los manteníamos con el sobrante de grano del rastrojo. y en la punta contraria estaban esperando los cazadores. sobre Villafáfila cayó la declaración de zona protegida. no les hacíamos más que a los patos crecidos y a los que perdían la pluma un tiempo y no pueden volar. que los delataba. Muchos patos y gansos prendíamos así. Pero esto se acabó. cada uno hacía de su capa un sayo sobre cuánto y qué cazar. Por cómo se movía sabíamos si lo que iba era un pato solo o una punta de patos. pero si era pato viejo se daba que en el último momento hiciera un regate y otra vez a seguirle por la broza. los que llaman mancones.Crónicas de la memoria rural española ojeadores en un extremo de la laguna y encendían unas antorchas. La presión sobre los recursos y los espacios natura200 . Al ver encima al hombre se quedaban quietecitos y los cogíamos vivos con la mano. los metíamos en sacos y los llevábamos a los corrales de las casas. Ver allí pato ninguno era imposible. y de un solo tiro tumbaban una montonera de pájaros. Era muy socorrido. pero sí que veíamos el movimiento de la punta de las espadañas. más que un hombre. Las movían arriba y abajo y los patos se asustaban y salían volando de seguido. Los comíamos en el puchero con patatas o con garbanzos. En verano los cogíamos a mano. Sacando una licencia y respetando las épocas de veda. Si estaban chicos y seguían a la madre los dejábamos. y el agua caliente. en la emboscadura de la maleza. ya se ha dicho de cuando la caza era libre. Pero todo eso era antes. Seguíamos el rastro de la espadaña y dábamos con ellos.

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allí sí germinaba. impidiendo su medro. Muchos estudios. y tampoco. sin más ni más. los que dieron con la raíz del problema. Un equipo de Barcelona empleó años en averiguar la razón. por lo que acotaron y enmallaron áreas. pero tuvieron que ser los locales. En cambio. Pensó primero que los ánsares (los gansos salvajes) arrancaban de raíz la planta. En el caso de Villafáfila. Trajeron plantones sanos de otras partes. sí. lo más llamativo fue la desaparición de la espadaña. pero la espadaña siguió sin crecer. los que conocían a fondo su terruño. 202 . mas por desgracia no fue suficiente y la Naturaleza continuó degradándose. sacada la espadaña de la salina y trasplantada en otra parte.Crónicas de la memoria rural española les por parte de una sociedad crecientemente consumidora y asidua del medio rural hizo necesaria la protección de los parajes y su fauna. directamente.

las consecuencias son peores y el espacio inicia una peligrosa deriva hacia la degradación irreversible. Ahí está el mal. sus recursos y su fauna. lo que lleva a tomar medidas que se contraponen a las primeras. Pero se siguen aplicando medidas. Se aprecia un deterioro. presas u otras transformaciones. asentando guardas y enterrando dineros. Patos vienen muchos menos que antes. y entonces se decidió que mejor que quemarlas había que segarlas. pero veremos hasta cuándo. Los arrastres de las aguas que llegan a las salinas son los que han frenado a la espadaña. sino que toma mano directa y empieza a gestionarla con arreglo a sus propios criterios. los otros sí que siguen llegando. más 203 . y tampoco vienen apenas de los gansos chicos. Dijérase que esta intervención tendría que redundar en una mejora inmediata del espacio. han envenenado la tierra. desde los despachos y las titulaciones académicas. y desde luego en forma diametralmente opuesta a la anterior. porque no lo veían propio. que la gestión antigua. ya sea por la caza o por proyectos amenazadores de su integridad. era la correcta. Los herbicidas. La protección de los espacios naturales se hace generalmente con el loable propósito de preservarlos frente a la excesiva presión de la sociedad. con la capa de agua encima pero sin el forraje de antaño. pero suele ocurrir al revés. pero una vez que se protegieron las salinas se dejó de quemar. Se empezó a formar una trama vegetal malísima para las lagunas. y todo por no reconocer. Pero la cosa no mejoró. la que hacían de toda la vida los paisanos. como carreteras. Y mientras no se corrija eso.Humedales ibéricos —Nosotros lo dijimos a esa gente desde el primer momento. Pero la Administración no se limita a declarar el área protegida y a apartarse de ella. los insecticidas y tanta química como se echa ahora. las salinas las seguiremos viendo desnudas. —Antes quemábamos la espadaña todos los años.

ni patos. y no hay ni espadaña. Decíase que las ánimas de la Santa Compaña navegaban por sus aguas a bordo de barcas en las noches neblinosas. es un decir. más que una caldera natural de agua. porque se acabó la espadaña. de ocupación humana muy antigua. En torno a la laguna se tejieron mitos. Y los patos se encuentran sin el cobijo del agua y vienen menos. Laguna de Antela En la comarca orensana de La Limia había un pequeño mar interior. como puntas de flecha y lascas del Paleolítico. La laguna de Antela era. Y ocurre también que las salinas no cogen el agua que cogían antaño. estos sí tangibles. porque en Antela se han encontrado restos. ni agua. Y a medida que transcurren nuevos siglos y civilizaciones. leyendas. un área lacustre que otorgaba personalidad y enjundia a toda una región desde tiempos remotos. el problema se ha resuelto solo. llegando a los mosaicos y los sillares de los puentes romanos y los miliarios perfecta204 . mientras las campanas de los pueblos aledaños tañían a muerte y el sonido se acolchaba lúgubremente entre la niebla. con lo que se secan mucho antes. misterios. todo con sus cupos. pero antes estaba todo esto libre. y con eso y con los arrastres de los venenos. los vestigios se hacen más profusos. tienen menos hondura. En cualquier retal de leyenda subsiste una hebra de verdad. que antes no los había.Crónicas de la memoria rural española bien fue a peor. Y que quien se bañaba en ella alcanzaba a tocar con los pies los cruceiros de la sepultada ciudad de Antioquía. cazábamos lo que queríamos y contra más cazábamos más patos había. Yo no sé qué pasa. Ahora está todo prohibido.

cuando llenábase de agua de la que bajaba por los 205 . los hitos que marcaban a los caminantes la distancia de mil pasos entre uno y otro. Era famoso el mercado de cada catorce de mes en Xinzo de Limia. legumbres. como si los recuerdos salieran desgranados uno a uno. la calidad de sus patatas. trigo.Humedales ibéricos mente conservados. donde los tratantes intercambiaban centenares de cabezas. pero la comarca de su entorno. caballos. mijo. naturalmente traídas desde allá por los españoles. y tenía fama. sino también cultural. Aparte la patata. Cosas de nuestra eterna carencia de marketing publicitario. ya se cultivaban patatas en La Limia. mucho antes de que el pirata Drake al servicio de Su Majestad británica hubiese siquiera embarcado con destino a sus rapiñas en la América hispana. Habla con parsimonia. Antela era pues una olla no solo biológica. a lo que debe añadirse un acento gallego dulzón. aún la tiene. unos de los poblados de la orilla de la laguna. En Alemania. La Limia. En invierno. La llamaban el granero de Galicia. centeno. Pues bien. casi lacrimoso. —Antela era un brazo de mare. octogenario habitante de Serreaus. somnoliento. tal si fueran las cuentas de un rosario. cerdos. La Limia producía otros muchos cultivos: lino. porque nos daba mucho para vivir. hay una estatua erigida a Sir Francis Drake en cuyo pedestal reza la siguiente leyenda: “En agradecimiento al introductor de la patata en Europa”. o más bien fábrica. de alimentos. Para hablar de Antela y su comarca nos dejamos guiar por Juan Rivero. donde la patata libró a sus habitantes de las hambrunas medievales. y sobre todo albergaba una enorme cabaña ganadera de vacas. tenía el mérito de ser nutrida despensa. la capital natural de la región. Los pueblos de los alrededores dependíamos de la laguna. mulas.

porque las aguas estaban altas y no dejaban pasar adentro con el ganado. de los juncos llama- 206 . y a la noche volvíamos a buscarlas. mucha humedad y niebla había. tres o diez vacas. Pero cuando empezaban a bajar con la primavera se hacían pasos y llevábamos las vacas a unas islas que quedaban despejadas que llamábamos el secano. Llevábamoslas por la mañana y ahí se estaban comiendo el pasto y el beón tierno. Había una parte que al pasar no estaba firme. Cada vecino tenía su punta de dos. como una pantaneira.Crónicas de la memoria rural española montes. El tremedoiro era en efecto una anomalía en el lecho legamoso pero firme de la laguna. sino que temblaba todo por debajo. Era tiempo de recoger el ganado en las cuadras y llevarlo a pastar a los montes. Se hicieron investigaciones y resultó que lo que había debajo era un argamandijo de maderas. lo llamábamos el tremedoiro.

de las del país. una rehoya donde las vacas que tiraban del carro asomaban la cabeza y los cuernos. y para los tejados. pero qué le íbamos a hacer si no había otra cosa. lo que una vez más prueba lo antiguo de la presencia humana en Antela. Los rapaces pasaban nadando. porque es caliente. pero era una esclavitud lo de aquella gente. Cuando la laguna se hacía pasadera entrábamos con los carros a por el beón. amarrados al rabo de las bestias. El andar de los carros era bueno. pero era un 207 . Entonces quedaban las vacas quince días o más adentro.Humedales ibéricos dos localmente beones y de otras plantas acuáticas. Y también recogíamos tablas de pasto con el tarquín del fondo. comiendo un pote para todos. No era buen abono. de sol a sol. Esclavos bastante eran esa gente. coligiéndose que eran restos de palafitos. con las culebras y las ratas corriendo por cima. Del suelo de la laguna había quienes arrancaban tablas de cieno y luego llevábanlo a un tejar. Trabajaba allí una docena de peones. pero tenían que ser vacas de aquí. porque aguantaban días sin una sombra. lo metíamos en sachos y lo echábamos de abono para las fincas. Las mujeres nuestras tenían lo suyo con el lino. salvo en lo que le decíamos el pozo del piorno. —Cuando se asentaba el clima la laguna se iba desaguando y asomaban tablas más grandes de forraje. y lo que sobraba para la siguiente vez. que lo usábamos para el suelo de las cuadras. las viviendas que levantaban los humanos ancestrales en las lagunas para eludir a los enemigos y los depredadores. todos de fuera. todo lo demás iba hundido en el agua. Era un paular hondo. y a la hora de dormir. todos juntos en una mala choza de tierra. otras veces trajeron vacas de fuera y les entraba la pesadumbre y morían.

porque se juntaban en la cuadra a la luz de un candil. Cuando venía el tiempo de puestas entrábamos a recoger los huevos. el cuchareiro el pato cuchara. Había un intenso trasiego de ellas todo el año. —Había tantas ranas que entrábamos descalzos y apaleábamos el agua. porque la laguna era una gran mesa líquida rebosante de manjares. y quitábanlas con la lengua. y estaban también el medianeiro.. con bandos migratorios que iban y venían. pero sobre todo en invierno cuando se descargaban bandadas de patos que. Las sanguijuelas se pegaban también a las patas de las vacas. y en media hora cogíanse tres o cuatro docenas de ranas. al decir de los lugareños. Porque Antela era una henchida marmita biológica. donde los más conspicuos ingredientes eran las aves acuáticas. Raneros había que venían de fuera a cogerlas y vendíanlas por las ancas. nublaban el sol. y mientras hilaban hablaban. Pero el ganado era solo el primero de la larga serie de utilidades que reportaba la laguna. Y venían también por las sanguijuelas. Teníamos barcas de madera y una vara larga para empujarlas por el agua. Era fácil cazarlos a escopeta. —Había mucho pato. Allí también se escondían cuando mudaban la pluma y no podían volar. entonces los cogíamos a mano. el patialbo. el pato del país el pato real. El suministro alimenticio de Antela no se limitaba a los patos. Metíanse en el agua y la batían con un palo.Crónicas de la memoria rural española quehacer más socorrido. bien las pagaban. y se enganchaban de la pierna y las arrancaban. la garza de vrao. los ponían entre el beón. la garza de inverno. Casi todos tenían nombres vernáculos: la galiñela era la garceta. y nos daban carne para todo el invierno. Recuérdome que decían “bicho a perna”.. Y 208 . cuando se juntaban bandos que cubrían el cielo. más que nada en invierno.

y a veces venía a la laguna porque había ganado. cuando veo venir un lobo de frente. Veíaselo cuando los patos hacían las puestas. carpas sobre todo. y los vecinos lo sentían desde el pueblo. Y ocurrióme a mí que estaba con la escopeta escondido en el beón. O lobo siempre lo hubo por los montes. Una noche andaba un ternero berreando en el agua. y los dos sali- 209 . Cuando llegaron al día siguiente el ternero ya estaba comido del lobo. derecho a mí. comiendo los huevos. porque iba registrando por el beón. Había muchas donde el agua hacía corriente. pero non podía entrarse porque había niebla. voceando. Y otro que bajaba a la laguna a rebuscar comida era el raposo. Me levanté al pronto.Humedales ibéricos otra cosa que cogíamos era el pescado. Allí es donde se iba también la nutria a pescar. esperando que llegaran los patos.

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pero nadie lo recordaba. Y probablemente. también económico. y eso es precisamente lo que ha ocurrido con la vieja laguna de Antela. Y sin embargo. porque veíanse surcos de estar arada en algunas partes. se pudo. yo para un lado y el lobo para el otro. testigo de tantas generaciones. Pero así es. como en el caso de las repoblaciones forestales. acotarla y distribuir las parcelas entre los vecinos. lo normal es que se rememoren los recuerdos pero permanezcan los lugares. Intentos los hubo. aunque sea con algunos cambios. Habráse percatado el lector de que hemos estado hablado en tiempo pasado. Cuando penetraron las máquinas lleváronse los viejos puentes. eso se hablaba. No puede decirse con más sencillez de la que 211 . decíase que ni el mismo Dios tuviera fuerza para algo así.. espacio vital de la comarca. y aunque estas crónicas se centran sobre él.. Sin duda que la calidad de las tierras del lecho propició nuevas y excelentes cosechas. se abrieron canales de desagüe y en una obra faraónica se despanzurró la laguna hasta desecarla por completo.. pero fue un despropósito ecológico.. una laguna pletórica de vida y de historia? La desecación de la laguna de Antela pudo ser un logro tecnológico y agrícola.Humedales ibéricos mos corriendo salpicando el agua. pero nadie lo creía. ¿era necesario? ¿Es que acaso no había tierras firmes en Galicia para acometer un plan de regadío semejante? ¿Era preciso acabar con una de las joyas ecológicas del patrimonio natural de Galicia. paraje rodeado de leyendas y misterios. los dos más muertos que vivos del susto. Lo insólito es que con las costumbres y la forma de vivir de antes se hayan desvanecido también los lugares. La laguna de Antela dejó de existir a finales de los años cincuenta. pero. algunos aún no lo han conseguido del todo. —Después de la guerra empezó a hablarse de secar la laguna. a la larga. que tardaron en reponerse de la impresión. Pero de ahí a vaciarla.

La Albufera se halla ligeramente sobreelevada con respecto al mar. diera más. con esa innata debilidad de la realeza y la nobleza hacia la caza. con todos los pájaros que guardaba. y créome que ahora si estuviera como antes. Humedales mediterráneos La Albufera de Valencia Al sur de la ciudad de Valencia se extiende una lámina de agua que en sus momentos de esplendor alcanzó las 30. Más que de un enorme lago debe hablarse de todo un sistema acuático-terrestre. —Dióme pena que secaran la laguna.Crónicas de la memoria rural española expresa el propio Juan Rivero cuando habla con sentimiento y nostalgia de aquel mundo perdido. que en la época de aguas altas se convierten en verdaderas islas. la primera medida que tomó tras tomar Valencia fue asignarse la Albufera para su afición 212 . y se alimenta de agua dulce por ríos como el Júcar y el Turia. el humedal del entorno y un cordón dunar paralelo a la costa. con una profundidad media de un metro. fue antaño famosísimo cazadero real. Un conjunto que se repite como pauta ecológica en muchos lugares del planeta. y desde muy antiguo se reguló su contacto con el mar por medio de esclusas que hacen circular el agua por canales.000 Ha. La Albufera. Pero si no la hubieran vaciado viniera ahora a verla mucha gente. y que en la propia Península tiene su mayor representación en las marismas del Guadalquivir. formado por la albufera propiamente dicha. que estas hacían por gusto y el vulgo por comer. El rey Jaime I. Dio buenas cosechas cuando la pusieron en producción. A la vera de estas acequias se elevan varios cuerpos de arena.

Es entonces. casi nonagenario. si inevitable en todas partes. se tiraban donde ellos creyendo que allí había para comer. en Daimiel. Con el clareo se levantaban los patos. el de siempre. Pero había dos días en el año que se abría la mano y todo el que quería podía cazar. a cientos más bien. de envergadura suficiente como para dar albergue y cobijo a todo el averío acuático de Europa que quiera poner rumbo al sur cuando los hielos y las nieves cubren los campos y cierran las despensas. por nubes. y cuando tenían lugar las famosas tiradas. Era por San Martín y por Santa 213 . Era gente de tronío la que venía. en el Delta del Ebro.Humedales ibéricos cinegética. cuando los cielos de la Albufera negreaban de aves. disfrutar y sufrir los dos grandes momentos de la Albufera. en las Marismas del Guadalquivir y en los demás aguazales de la Península Ibérica. y la gente del pueblo si quería comer pato era de tapadillo. el que fuera bautizado por el romano Plinio como el “estanque ameno”. El Palmar. más aún a las mismas orillas de una ciudad tan pujante como Valencia. y el que trajo después el desarrollo. —Mi padre y mis abuelos me contaban de lo mucho que se cazaba aquí en la Albufera. y no recelando del engaño de los patos postizos. y entonces las escopetas los bajaban a docenas. que vienen a recalar en la Albufera. ha tenido el privilegio de conocer. pero los que tiene son de fuste. y lo que hacían era meterse en el agua antes de la amanecida. Por su edad provecta. acaso la de más renombre. dentro de un tonel y con un rodeo de cimbeles para que hicieran de reclamo. o era más bien. Entonces se produce un silencioso pero gigantesco traslado masivo de aves. Pero antaño era una caza muy reservada para los pudientes. el último y cálido peldaño de la fría Europa. Manuel San Ambrosio vivió siempre en una de esas islas. Y es que España no anda sobrada de humedales.

más que una parroquia de vecinos. Si hasta la mitad del siglo pasado la necesidad y la escasez fueron factores que tejieron vínculos de solidaridad y ayuda mutua entre los habitantes de la España rural. acorde con la sencillez de los tiempos.Crónicas de la memoria rural española Catalina. pero que tanto contrastan con la socie- 214 . los padres mandaban. En las isletas arenosas que formaba el flujo y reflujo de las aguas albufereñas se asentaban pequeñas poblaciones como la de El Palmar. hasta el punto de que El Palmar era. el hecho de vivir gran parte del año rodeados de agua vino a intensificar esos lazos. Y donde. cada uno ocupaba su puesto y desempeñaba su rol: los niños obedecían. una comunidad familiar. cuando la caza era libre y decían los abuelos la de patos que se cogían. a los abuelos y al maestro se les respetaba. Reglas simples.

En las fiestas corría poco dinero. pero bien. el Niño. No nos pegaban. aunque muchas casas tenían una cisterna para recoger las aguas llovedizas. pero sobraba la diversión. casi todo fiestas religiosas. Aunque siempre los Reyes traían algo: un caballito. Dentro se hacían los tabiques.. una muñeca. tanto que los vecinos venían a beber de la nuestra. casi con quince años. porque no lo había. y lo de arriba era paja que sacábamos de la dehesa. El agua la sacábamos de una poza muy clara. lo más nos hacían abrir la mano y nos daban un cachete con la regla. que me enteré de que eran los padres. —En El Palmar había unas pocas calles de barracas de bloques de barro. ellas arriba y nosotros abajo en la escuela. hasta entonces se me hacía que los reyes con los camellos andaban dejando los regalos por El Palmar. luego los padres nos regañaban también. y no fue sino hasta pasada la guerra. que tiende a desdibujar todos los contornos y jerarquías.. nunca les quitaban la razón al maestro. y cada dos o tres años había que renovarlo porque se pudría con tanta humedad. la Navidad. Estaba el Cristo. porque entre el arroz y la pesca había trabajo y sustento todo el año. con tobos pintados. porque entre la escuela y que pronto había que ayudar en la casa. que le decíamos la toba...Humedales ibéricos dad actual. El desayuno era café con leche y una ración de pan. y mi madre solía comprar media peseta de leche para el gasto del día. y un 215 . Entonces se comía sin lujo. y la leche la sacábamos de tres o cuatro vacas que había en El Palmar. porque este fue pueblo muy cristiano. Maestro siempre hubo. la Purísima. Teníamos pocos juegos. y maestra para las niñas. Y si nos regañaban. No vivíamos mal. quedaba poco tiempo para jugar. y eso sin hablar del huerto que cada uno cuidaba. Manuel San Ambrosio sigue guiándonos a través de esos tiempos llenos de ingenuidad.

Y el luto duraba más de un año. preparándola para el arroz. De un modo u otro. con mucho frío y el agua por 216 . uno del puñado de alimentos que mantienen viva a la población mundial. Aparte la caza de acuáticas. años. Vicente Blasco Ibáñez. el renombre le viene a La Albufera por el arroz. todos en El Palmar han sido “tonets”. los mezclaba con azúcar y hacía turrón. la casa se llenaba de vecinos y velaban al muerto la noche entera. porque de viejos había que mantenerlos y cuidarlos. Y cuando llegaba el momento de la muerte.. es que no podía salir uno de casa si no era para trabajar. La cosa empezó en el siglo XIX. y desde entonces no conoció pausa..000 de hoy. pero eso no arredró a los vecinos de El Palmar. en Cañas y Barro pinta a Tonet bregando una vida entera para reconvertir una tabla de agua en arrozal. En Nochebuena mi padre tiraba del saco de cacahuetes que había plantado y mi madre los pelaba.Crónicas de la memoria rural española pollastre no faltaba en la mesa.000 Ha en época romana a las 3. bocadillos. nada más. pocos hacían viaje de novios. Y si había boda. El cultivo se hacía planta a planta. lo suyo era festejar allí mismo y luego irse a la casa de los padres del novio y quedarse a vivir con ellos. Yo mismo estuve doce meses de la casa al trabajo. al fin y al cabo industriosos levantinos. lo que prueba la tenacidad de los lugareños. los molía. tortas. con tal de convertirse en dueños de su propia parcela de arroz. y no es que fuera solo el negro. ni un momento lo dejaban solo. —En invierno se inundaban los campos de La Albufera y luego en febrero se sacaba el agua y se empezaba a labrar la tierra. descalzos. que pasó de 30. Su procedencia oriental ya dice mucho en cuanto a la intensidad de la mano de obra requerida y a lo afanoso de su cultivo. nada de diversiones. ese día era de gran banquete: chocolate. Saco a saco fuéronse acotando y rellenando parcelas del lago. acarreando tierra. agachados. y no le han hecho ascos a gastar días.

Un viaje y otro. Lo que significa también que no pasaban hambre. Las hacía un carpintero del pueblo. Al que iba a jornal le pagaban a tanto la garba. o se echaba una niebla. Con la barca íbamos al lago a por tierra y la acarreábamos al cuartel de agua que cada uno tenía acotado. A veces nos cogía la noche. que es cuando todo estaba inundado. echábamos las redes y para casa. echando agua al fondo de la parcela y sin que la brega cundiera. eso que a nosotros nos llevaba media vida. y eso era algo que en aquellos tiempos lo era todo. de modo que todo el año los vecinos de La Albufera tenían tarea. eso si eras dueño de tu cuartel. y mis primeros recuerdos son de ir con mi padre a pescar. faena de los tiempos bonancibles. a trescientas pesetas. unas barcas de cinco metros por metro y medio. El arroz lo recogíamos en septiembre. lo más dos. ahora lo hace una máquina en una semana. el remo. y la pagabas según podías. como en una paella. Podían echarse dos o tres años hasta que veías al fin que el fondo subía. tiene su contrapartida invernal en la pesca. —Yo nací como quien dice en una barca. Luego crecían las plantas e iban chupando el agua poco a poco. que las manejaba una persona. y entonces ya tenías apañado tu arrozal. hasta que quedaba un palmo de agua. pero para eso había que trabajar mucho en invierno. hasta que la secaban. A veces se te pegaba una sanguijuela a las piernas. durante días y días. El arroz. Para navegar usábamos la percha. Lo que son las cosas. Salíamos vencida la tarde. Las barcas de por aquí eran las albufericas. y cada uno tenía su sequero. o la vela si soplaba conveniente. pero teníamos mucho sentido para movernos en la albufera y éramos capaces de orientarnos sin luz y sin vista. y sabíamos dónde quedaba lo nues217 .Humedales ibéricos las rodillas. te la quitabas y seguías.

pero con la democracia se abrió la mano y alguna anduvo en ello. Había lugares buenos y malos para la pesca. Luego. las veíamos subir río arriba. cada uno tenía sus ideas. encerrada en sí misma. Una comunidad tranquila. pero pronto lo dejaron. cuando la República. Incluso los grandes conflictos apenas hicieron mella en su calmosa vida cotidiana. Lo único fue que quemaron la iglesia. mismos aparejos y redes y costumbres reproducidas generación tras generación. En lo demás podías pescar cuando querías y todo lo que querías. Hasta la mitad del siglo XX. dedicada a su trabajo. de modo que algunos ni se enteraron de que había guerra. Daban más por la lubina. Y tampoco entraron los militares. Si eran lisas. el palangre. Más o menos te tocaba pescar en los sitios buenos cada tres o cuatro días. Y podías dejar tu casa abierta que no entraba nadie ni te quitaban nada. Al orto salíamos de nuevo a levantar las artes. Esta pesca es un trabajo recio. porque el cuartel estaba en la dehesa. pero de ahí no se pasaba. propio de hombres. con inapreciables cambios tecnológicos.Crónicas de la memoria rural española tro. Salía tu número y elegías puesto. Lo que no pescábamos nunca eran las angulas. —Aquí ni siquiera hacía falta guardia civil. Cómo sería esto de tranquilo. y con los primeros la cofradía hacía un sorteo. que cuando venía la pareja de ronda hasta dejaban los fusiles apoyados en alguna puerta. Para pescar solo hacía falta una licencia que costaba dos o tres duros al año. el tiempo pasó por El Palmar como habían pasado los veinte siglos anteriores. pero había que cogerla más a lo abierto. el trasmallo. Mismas barcas. para la anguila. Antes las mujeres tenían prohibida la pesca. pero no fueron los vecinos de El 218 . muy distinto que ahora. tencas o mújoles. pero eran tan chicas que no hacíamos caso de ellas.

las sociedades interpuestas. Es sabido que si Inglaterra.Humedales ibéricos Palmar. apenas pudo arañar un rasguño del Imperio español de América. a partir de los años sesenta se volcó sobre la Albufera toda la consabida 219 . pensaran como pensaran no la hubieran prendido fuego. con sus ataques a las costas y plazas. pero sí lo logró algo altamente más sutil como es el dinero. todo mucho más insidioso que las agresiones a cara descubierta. sino forasteros. Algo tan traumático como una guerra no pudo enturbiar la calma de estas tierras. Y si hasta entonces había sido el trabajo de hormiga del colmatado por los arroceros. Los de aquí. sí en cambio logró socavarlo hasta los cimientos con los instrumentos del comercio ilegal. el contrabando y la piratería. Por lo que ahora toca comentar. la proximidad de la Albufera a una ciudad como Valencia es demasiado estrecha como para que no se dejara notar.

algo que la declaración de la Albufera y su entorno como Parque Natural quiso evitar. Mala señal.. y si queda algo es de lisa. mas no para frenar los desaguisados. de las tiradas de patos de antes. carrizos y espadañas. pero todo muy reglamentado. perturbaciones del delicado régimen hídrico. porque un espacio natural debe declararse para resaltar el valor ecológico de un paraje. ni pensar. y se dio una vuelta por la isla con todos los chiquillos corriendo detrás. con la boca abierta de la novedad. no queda ya nada de la pesca libre que conocimos en la Albufera. presión turística. la anguila dejó de venir. Un paraíso para los peces y las aves. también los son para urdir contrapartidas tan escasamente paradisíacas como las guerras.. una enorme punta de flecha que se clava profundamente en el corazón del mar. contaminación. ¡Con lo que fue el primer coche que vimos por aquí! Lo cruzaron a El Palmar en una barcaza. infraestructuras. El Turia se va por otro lado y no deja aquí su agua. —Cambió mucho todo. porque los patos no son ni sombra de los que había entonces. que seguirán produciéndose a pesar de todo. arenas. y aunque siendo sobradamente capaces de adaptarse con ventaja a cualquier ambiente. 220 . Solo que en el mundo humano los paraísos se dan pocas veces. la lubina no la hay apenas. Delta del Ebro De dimensiones comparables al delta del Danubio. y también para las personas que sepan extraer las ilimitadas posibilidades alimenticias que ofrece un sistema ecológico tan rico y vario como este. canales. urbanismo. formando un conglomerado de regatos. Y cada pescador aparca su coche en el muelle. muy vigilado.Crónicas de la memoria rural española panoplia de las transformaciones: presión industrial. el del Ebro es uno de los grandes deltas del Mediterráneo. y de la pesca para qué hablar.

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acaso más dura que aquella. Conque llegó un capitán. y allí nos guardamos varios días. que se alimenta de la vaca.Crónicas de la memoria rural española —La guerra fue un desastre aquí –cuenta José Casanova. sí. y de su leche me alimentaba yo. Y me acuerdo también que el mismo día que nació mi hermana tiraron una bomba y cayo al lado mismo. Pero al día siguiente se acabó la guerra. El hombre dejó la vaca y eso me salvó. vecino de Deltebre–. —Era yo niño y de noche corrió por el pueblo que el Canarias estaba en la bahía. porque 222 . porque España se enfrentaba a una larga época de penurias. Se acabó la guerra. Pero es que no bastaba con arañar los recursos. escondidos como las alimañas. Al volver encontré la casa derribada. pero empezó la postguerra. si la lidia hubiera sido solo contra el ecosistema. sino que había que hacerlo de tapadillo. siendo este tan sobrado la hubieran fácilmente ganado. los que huían camino de Francia pasaban requisando todo. y si plantabas arroz no podías quedarte con él. —Estaba todo intervenido –dice Ramón–. con toda la maquinaria productiva despedazada tras la contienda. Teníamos una vaca. Para los habitantes del Delta. porque hubiera muerto de hambre. Entonces salimos todos de las casas y nos fuimos para la montaña. y ya se llevaba la vaca cuando sale mi tía conmigo en brazos y va y dice: llévese al niño también.. Y Secundino Guzmán aporta su propio recuerdo de aquella catástrofe que fue la guerra civil. que era muy niño. no tenemos para darle otra cosa. el huerto invadido de plantas. los canales llenos de hierbas. solo con la semilla. con los cañones apuntados contra nosotros. —Cuando terminó la guerra –cuenta ahora Ramón–. daba pena lo que el tiempo había hecho con todo lo nuestro..

una vez me pillaron de noche. para que no los vieran los inspectores. Me preguntaron quién era. Pero otras veces no tuve tanta suerte y me buscaron las costillas. a uno que trincó cuatro pollos le echaron dos años de cárcel. y preguntaban que a cuál prefería. te registraban la barraca de arriba abajo. y me dijeron hoy te vas a acordar de nosotros. Había en el cuartel dos fustas. Lo del racionamiento se terminó.Humedales ibéricos lo demás habías de llevarlo a la Fiscalía de Tasas. como apocado. porque en una guerra el que gana gana y el que pierde pierde. Y todavía peor era robar de verdad. y al final uno de la pareja. pero no nuestras penas. Los inspectores no se andaban con bromas. Tuve mis encuentros con la guardia civil. con el pincho de pescar en la mano. dónde vivía y si había cenado. y los llevaba a medias con las ratas. Yo creo que entonces la guardia civil tenía poca instrucción. y cómo sería que era ya bien mozo cuando conocí el primer plátano. Lo que hacía mi padre para que pudiéramos comer era esconder unos saquitos de arroz entre las cañas. y como dieran con arroz escondido te aviaban. y yo le dije a esto que no. se ponían el tricornio encima de la cabeza y ya se creían capitanes generales. que las había a puñados y se comían la mitad del grano. sobre todo en invierno. dijo que me fuera. de modo que la de vueltas que tenía uno que dar para guardarse de los civiles. una ponía Manolete y otra Arruza. Y otro que robó un saco de arroz de una era tuvo la 223 . el bueno. La pregunta que le hacíamos a mi madre cada día era ¿hay comida madre?. y me lo comí con piel y todo. cuando no había arroz y todo el término estaba acotado por una sociedad y no te dejaban pescar sin permiso. porque siempre iba uno bueno y uno malo. Y es que había pasado una guerra y todo el mundo estaba asustado. donde la mitad te la pagaban a precio de tasa y el resto a precio mayor. que solo de ver a la pareja te entraba la temblequera.

con una caña y un cacho de algodón colgando. Bastaba meter la mano y sacar un puñado. daba igual. y luego salíamos por otro. Para entrar al lago de noche abríamos un pasillo entre las cañas. no suben por los canales ni por los ríos. húmedo. Y anguilas. de mucho gusto a la brasa. Y cada día teniendo que ingeniárnoslas para comer. era una carne superior. y luego las guardaba para comerlas como si fueran fideos. y cómo se aviva el ingenio con eso. por la poca carne que tenían esos bichos. Con cebolla y patatas esta224 . Subían por los canales de noche o de día. unas manchas que no tenían fin. Otros dos años le cayeron encima. Y no le hacíamos ascos a nada. En cambio apenas les prestábamos atención a las angulas. y la humedad se te metía en los huesos y no se te iba del cuerpo. porque los guardas de la sociedad o los civiles nos esperaban por el primero. porque atosigaba el hambre y no podía uno andarse con remilgos. Más adelante corrió que aquello podía tener su valor y que se podía vender. Otra pesca que hacíamos era la de las ranas. Se comía todo de las ranas. porque llovía más que ahora. En sopa. Así era el invierno. Y con angulas dábamos de comer a las gallinas o a los patos del corral. lo recuerdo largo. las pelaba. Hoy no se ven angulas ni anguilas. las hervía y quedaba una carne blanca y muy limpia.Crónicas de la memoria rural española mala suerte de que el saco tenía un agujero y sin darse cuenta fue dejando el rastro hasta su casa. a cientos. las lluvias empezaban en octubre y no lo dejaban hasta mayo. siempre les engañábamos. Mi madre cogía en un momento veinte kilos y las ponía a orear hasta que se secaban. La de ratas de agua que habré comido. y entonces me puse y saqué de primeras más de cien kilos. preferíamos que enreciaran y se hicieran anguilas. o fritas. no las ancas como ahora. frío.

ya era difícil que otro fuera a buscarla. Si una tenía un novio una semana. otro agarradero para el hambre del invierno. a Dios gracias los fríos mayores ya se habían ido. porque con ella llegaban los jornales. y eso que trabajaban hasta más que los hombres. qué sería en las capitales. el recurso más escaso en los tiempos escabrosos de la postguerra. porque se abría la temporada del arroz. —Aquella era una faena de salvajes. donde siempre hay donde pellizcar. y a las cinco de la mañana otra vez para el arrozal. y si alguna iba ya estaba señalada. llegaba el desahogo para los inquilinos del Delta del Ebro. Y cuidado que se viera a alguna llegando a su casa más tarde de la anochecida. y cada uno cobraba un jornal distinto. hacían la cena. No podían ir al bar.Humedales ibéricos ban superiores. con el fango metido hasta las rodillas. Cuando el rigor del invierno cedía al fin y se anunciaba la primavera. una actividad tan exigente en mano de obra que daba trabajo para todo el que lo pidiera. doce o catorce horas cada día. la col aguanta mucho el frío y es la última verdura que queda en la huerta. En invierno también comíamos coles que cultivábamos en los desagües. niños. volvían a casa. También guardábamos tomates en conserva. De sol a sol. La verdad es que han pasado lo suyo. Se llenaba aquello de gente: hombres. cuando cada día era una batalla para no acostarse con la panza vacía. las mujeres menos. Nos lo cuenta Juan Casanova. Y siendo labor sufrida como pocas nadie la rehuía. mujeres. echaban el día plantando arroz. Y todavía nos consolábamos. Recuerdo que se iban andando diez kilómetros hasta la isla de Buda. Lo que han bregado las pobres. Las plantas del arroz se sacaban de los semilleros y se sembraban en las tablas del arrozal a primeros de mayo. sabiendo que si eso era aquí. Pero es que entonces todos se miraban unos 225 .

quizá después de todo más feliz. cerca de veinte euros. Tanto Ramón como Juan se muestra unánimes a la hora de apreciar los cambios acaecidos. porque la maquinaria y todo lo demás vale muy caro. Y los herbicidas y los insecticidas también valen lo suyo. rápidos y de enjundia. Eso sí. Porque quedaron atrás la dureza. a ver cómo se amortiza eso. dentro del barro descalzos la temporada entera por setenta pesetas al día. la escasez. demasiado diría yo. pero en aquellos tiempos de después de la guerra lo que importaba era lo que dijera el cura. —Para empezar.Crónicas de la memoria rural española a otros lo que hacían. Antes todo era a mano y con caballerías. El luto por ejemplo era una cosa muy seria. en tu casita. más integrado en la Naturaleza. que han sido abundantes. antes eran de hierro. En un día cosechan lo que a una cuadrilla de doce hombres le costaba semanas. antes una familia vivía muy bien del arroz si tenía diez hectáreas. y como la familia fuera atea o de pocas misas no las daba conformes y te mandaban a infantería. Como tantas otras gentes del campo español coinciden en destacar lo mucho de bueno que han traído. si alguien quería hacer la mili en aviación pedían referencias al cura. porque todo lo hacen las máquinas. Son máquinas con rodillos de goma. y no hay quien entre al agua. Se tiraban por la mañana 226 . pero también un modo de vida más sencillo. Ahora cobran dos o tres mil pesetas cada hora. Ahora son más ligeros. pero cuando empezaron con ellos daba miedo. la maquinaria. Un ejemplo. el frío. pero dicen que dejóse mucha lana en las zarzas. aunque nadie quiera volver a él. Ahora la manga es ancha para todo. duraba años. y una de esas vale cuarenta millones de pesetas. algunos se pasaron media juventud guardándolo. y ahora necesitan cien. sobre todo desde que se hizo el Parque Natural. y eso quería decir que ni bailes ni fiestas.

para qué seguir. y ojalá que no hubieran venido. Uno es el cangrejo americano. se los llevaba el viento y lo mismo mataban las uvas que crecían en el monte. Y otro bicho que metieron es el siluro. que tener una era como tener un Mercedes. es una epidemia que a este paso va a acabar con el arroz. Huertos ni uno queda. Y otro es el mejillón cebra. Andan en que sí que tiene arreglo. cuando el día 227 . y en cambio han aparecido otros. y ahora estás con la escopeta lista porque a poco que te descuides ya te han robado. directamente. que nos dejaron los pies secos. con lo que es el lucio. El caso es que antes podías beber el agua de los canales. Y antes sí. porque por mucho que dejen las tablas secas y los recojan todos. coges el teléfono y ya está. y a ver quién se atreve hoy. pero yo no lo veo. lo bueno que viene esconde algo malo detrás. extranjero. y así crece hasta ponerse con doscientos kilos. ni anguilas. como los han sacado ya. Será por eso que ahora casi no quedan ranas. hasta que se dio con la solución. Ahora nadie se asombra de nada. En cambio. hay que ver lo que fue aquello. al año siguiente ya lo han invadido todo otra vez. porque con las pinzas que gasta fabricaba unos túneles que dejaban escapar el agua.. Para nosotros cada novedad nos dejaba con la boca abierta: las botas de goma. Así son las cosas. en fin. con lo que no se puede es con otra sabandija. no hay tiempo para nada. un caracol nuevo. la bicicleta. El siluro se está comiendo todo lo que pilla. Y yo me pregunto cómo puede ser que antes. y ahora todo es prisa. hacía estropicios en el arrozal. pero las casas abiertas. Y hablábamos los vecinos a todas horas. si todo está en el supermercado. que ha hecho chico hasta al lucio. Antes se hacían sus tertulias. cuando nos reuníamos los vecinos a escucharla. para qué.Humedales ibéricos en el arroz.. estábamos más asustados. y hoy ni siquiera para hablar del trabajo. la radio. porque cría entre las cañas que no se cree.

La Manga del Mar Menor La Manga es el modelo de lo que no debió hacerse nunca. y hoy que está todo mecanizado y los alimentos los compra uno. porque esta acude a las bahías. los estuarios o las marismas para la reproducción. cañas y juncos. Porque los paisanos del entorno de La Manga. decían que de los romanos. el Mar Menor era un criadero de vida marina. porque la pesca nuestra dependía de esos criaderos. entonces un paisaje largo de arenas.Crónicas de la memoria rural española entero se te iba en trabajar. ya fuera en el arroz. hoy no queda tiempo para nada. vivían de la pesca y poco más. Antes de eso era una hermosa longuera de arena de 21 km de largo. o en el huerto. habían construido dentro del agua unas cetáreas con piedras. o en la pesca. cerrándose el paso entre ambos mares excepto en unos pocos puntos llamados golas. por donde siguieron intercambiando sus aguas. Nosotros lo llamábamos el vivero y no lo tocábamos. —El Mar Menor criaba mucho pescado. tenía uno tiempo para charlar con los vecinos. Como todo cuerpo de agua poco profunda. Bien lo saben los antiguos pescadores de Cartagena que conocieron el Mar Menor en su prístino estado. Con lentitud de siglos los arrastres de sedimentos fueron formando la barra separadora. De tiempo muy antiguo. y ahí se estaban los nuevos al abrigo hasta que crecidos salían a buscar el mar abierto. hasta que en tiempos del Imperio romano terminó de colmatarse. y absolutamente esenciales para la supervivencia de las criaturas marinas. varada entre el Mar Menor de Murcia y el Mediterráneo. 228 . y por eso los humedales marítimo-terrestres son las áreas de mayor productividad del planeta. donde los peces venían a desovar.

a caballo entre un mar somero y otro profundo. y las artes de pesca daban lo justo para vivir al día.Humedales ibéricos —Había pocos medios entonces. Un larguísimo brazo de arena. bien poco muertas a la hora buscar rendimientos a costa de lo que sea. tanto en la costa como dentro del Mar Menor.. un camino que no se frenaría con la llegada de la demo229 . El caso es que en los años sesenta. Estas aguas eran muy pesqueras. que so capa de poner a producir las fincas de órdenes y conventos. dio comienzo la urbanización de La Manga. que es lo que ocurrió cuando mediaron la codicia y la sinrazón. A La Manga íbamos de chiquillos a tirarnos por las dunas. a veces el mar se ponía muy malo y nos tirábamos días y días comiendo de lo que podíamos. Lo suficiente para con prudencia haber hecho de esos ingredientes un paraíso turístico de verdad y no un caos. por el abrigo que daban a los peces. Y no era poca cosa. que era poco. y de golpe nueve millones de hectáreas de inmejorables bosques y encinares se roturaron para la agricultura. pues pasó a manos privadas. asestándose un durísimo golpe a la Naturaleza española. No había allí más que arena y cañas. las expropió y las puso a disposición de quien pudiera comprarlas. En este proceso. y que cada dos o tres años se rompían y había que recomponerlas. Todo empezó con la Desamortización del siglo XIX. un latrocinio legal en toda regla. Unos cangrejos. Unas redes de algodón que las tintábamos con el sudor de la broza del pino. cuántos días nos fuimos a dormir sin haber cenado. la nobleza y las clases altas. que no eran otros que los que tenían dinero para ello. unos dátiles de las palmeras sin que nos viera el dueño. mientras los padres hacían la faena de la pesca. no había otra cosa. Las cuales se dieron a renglón seguido a poner en producción unas tierras compradas a precio de saldo. tiempo de protestas inescuchadas y de escasos prejuicios ecológicos.. a La Manga le llegó su turno desamortizador. lo que se llamaba las “manos muertas”. Lo malo es que no siempre podíamos salir a pescar.

y por otra a las estrechas miras de los administradores públicos que lo consintieron. dejando a lo largo de su costa un ridículo pasillo playero. las construcciones ocuparon la llamada primera línea de playa en todo el perímetro de La Manga. Lo que viene a demostrar una vez más que la avaricia y el dinero carecen de color político y que mandan siempre. El habitual modelo del Levante y de todo el Mediterráneo español. La Manga. con esa privilegiada.Crónicas de la memoria rural española cracia. Lo cual hubiera sido mucho pedir al escaso altruismo de los promotores por una parte. en aras de esa obsesión inculcada a machamartillo en la mentalidad ibérica por los promotores turísticos. cuando las protestas ya se escuchaban y había aflorado la preocupación medioambiental. Lo cierto es que si en 1979 había en La Manga quince viviendas. acogotado por las enormes torres. en 1989 casi cinco mil y creciendo. que hubiera podido evitarse con solo retranquear cien metros todas las construcciones. y la urbanización de la lengua siguió hasta cubrirla casi de punta a punta con un monstruoso paisaje de torres. Con el añadido de que. única situación 230 .

y luego mire ese paisaje de edificios. razonablemente diseñado su desarrollo hubiera sido un verdadero paraíso turístico a largo plazo. No hay quien pare ahí adentro en verano. Hasta los mismos pescadores que de una forma u otra se beneficiaron del proceso. ya ve lo que pasa. que hasta a los turistas extranjeros les tira para atrás. —Lo que han hecho con La Manga no tiene nombre. Aquí se ha construido sin ton ni son y se ha ganado mucho dinero. Toda la gente de Cartagena y de Murcia se liaron a comprar su apartamento. Y ahora con la crisis. y ahora están entrampados y no pueden pagar la hipoteca. y mire en lo que ha quedado todo eso.000.Humedales ibéricos entre los dos mares. por mucho que ahora todos vivamos mejor que antes. Del vivero no quedó nada. lo reconocen. porque los dueños lo aterraron. 231 . La Manga en invierno no llega a las diez mil personas y en verano coge a 200. Hoy es solo un monumento a la codicia y el caos.

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Áreas de montaña Picos de Europa La Vera. a la sombra de Gredos Pirineos Vaqueiros de alzada Pastores trashumantes Sierra Nevada .

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los bosques umbrosos. la comparsa de meteoros comisionada por él para reducir a escombros a todas las prominencias que en el mundo han sido. de su adustez. y también de su recia personalidad. Los hombres y las mujeres supieron sacar partido de ese conglomerado de paisajes. los ríos que descienden atropellando. el hielo.Picos de Europa La Península Ibérica se quiebra y arruga por el Norte en la cordillera de los Picos de Europa. rico y variadísimo. el mosaico en fin. aquellas cresterías que según se decía eran lo primero de la costa europea que veían los navegantes. de los macizos montañosos apenas aflorados. Montañas jóvenes que todavía no han podido socavar la lluvia. el calor. las praderías altimontanas. no importando su envergadura. y al hacerlo atem235 . esa protuberancia donde Europa termina y se pliega. las cordilleras tienen tiempo de desplegar. cincelando modos exclusivos de vida. todo su paisaje tortuoso de los cuchillares nevados. Mas mientras eso ocurre con lentitud de milenios. el viento. El pastoreo es una de esas manifestaciones arquetípicas de la vida humana en la montaña. como ocurre en los Picos de Europa. Y en general de la Península Ibérica. las quebradas y las angosturas escalofriantes. de ese ambiente múltiple y extremoso. los jinetes del Apocalipsis del tiempo. En cuanto criaturas de la montaña participan de su dureza. las vallejadas amables. los lagos colgados entre las cumbres. han engendrado una cultura de recia personalidad. y al acuñar una forma de vida adaptada al medio montañoso.

Crónicas de la memoria rural española pera el rigor de su clima ríspido. Había otros pastores. La vaca era la casina. de ochenta años. hasta que los tiempos han convertido en impensable esta vida de entregas y de sacrificios. no. cada uno cuidando de lo suyo. pero no se iban lejos de la cabaña. las oveyas. Las mulleres nos llevaban el suministro cada diez o quince días. la bermella. José María Remis. es uno de los últimos retazos de esa tradición milenaria. Las nieves nos empujaban de vuelta abajo. Ganado lechero era. y aunque fue protagonista absoluto del paisaje montañoso de Iberia. para que 236 . de les vaques. de aquí a unos años solo restará su recuerdo. de corto o de largo recorrido. Cuando terminaba de ordeñar hacía el desayuno. porque andaba el lobo. Eso era la trashumancia. leche y torta de maíz. Por la noche ordeñábalo y dejábalo luego suelto. vigente en la Península por siglos. porque mi padre me mandaba a cuidar unos cerdos al monte. el que ahora narra la última generación de pastores. Levantaba de noche y a ordeñar de nuevo. les cabres. La figura del pastor se extingue de modo irremediable. gracias a la sombra y el agua que proporcionan los macizos que entrecruzan de parte a parte la reseca piel peninsular. Luego ya me fui ocupando de los otros ganados. Cuando secábanse los pastos marchaba para Navarredonda y pasaba el verano. la lacha y la cabra. fuera noviembre o enero. —Mis primeros recuerdos ya ligan con el ganado. la oveya. y tenía que vigilar para que no entraran en las tierras de los vecinos. Para comida hacía un fueguiño. y el ganado dispersábase por el monte. pero no bajábamos al pueblo. Al fuego le metía una astilla hasta la noche. Luego marchábamos para los lagos. y en una ollina de metal cocía cuatro fabes. y allí hasta que entraban las nieves. por milenios. que pudo sortear la secura estival de los valles subiendo con sus rebaños a los pastizales de altura. Ese relieve atormentado fue la providencia para el ganadero.

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el queso. vaca. especialmente desde la cordillera cantábrica. El queso nuestro de gamoneu vendíase bien. y por eso sus quesos fueron siempre verdaderas exquisiteces. allegando así algunas monedas. sino uno de los escasos recursos que podían venderse. En un mes ya estaba listo el queso. tan del gusto de los delicados paladares europeos. La condición del queso depende de la leche que se utilice en su elaboración. suaves.Áreas de montaña no muriera. El solar de la oveja aparece al trasponer los Pirineos. Luego le echábamos el cuajo. Cien quesos podía hacer una familia en la temporada. Picos de Europa ofrece una combinación de los tres reinos ganaderos. empradizada Europa. entre veinticinco y cincuenta pesetas el kilo. porque era muy bueno. y cuando estaba cuajada quitábamos el suero. de donde surgen los quesos blandos. comían les 239 . fuera de vaca. ese recurso que faltó siempre en las escasas economías familiares del ámbito rural. Después lo secábamos al humo y lo metíamos en la cueva. porque domingos no haylos cuando se anda con el ganado. oveja y cabra. La vaca es la especie ganadera por antonomasia en la verde. Bajábamoslos con la yegüa y vendíamoslos en el pueblo. Lo echábamos a la artesa y le dábamos una vuelta cada día. y dejábamos que se envolvieran bien unas con otras durante dos horas. Porque el queso no solo era alimento nutricio y duradero. y sus quesos son más consistentes. la leche de vaca es la más liviana. —La leche de la noche y la de la mañana la juntábamos. cuyos leche y queso son los de más reciedumbre de todos. y más aún los de cabra. devoradora de montarrales bravos. acompañando de sal. de oveja o de cabra. De las tres más usuales. Eso era la jornada todos los días. muy natural. Vinculado al pastor tanto como sus propios rebaños. derivado directo de la actividad pastoril y uno de los grandes complementos económicos de las gentes ibéricas de todos los tiempos. cremosos.

Eso fue para mí la guerra civil. Subsisten hoy en España cerca de mil quinientos lobos. Sonó la munición pero ya estaba lejos. Una opinión que desde luego no comparten pastores y ganaderos. El lobo ha sido la pesadilla eterna de los pastores ibéricos y el terror de las fantasías infantiles. profunda inquina contra el gran depredador de los montes ibéricos. 240 . Vílos de lejos y guardéme en la cabaña. La abrupta topografía española y el modelo de concentración en poblados dejó libres extensas superficies. que precisa de enormes espacios vacíos y seguros. ambas cosas excluyentes para una especie como el lobo.Crónicas de la memoria rural española vaques y las oveyas pastos muy sanos y respiraban monte el día y la noche. protegidas por el relieve. y no corría. que mantienen una antigua. y a medio camino. Entraron y se me llevaron todo. escasamente montañosa del relieve. sino que halaba. porque aquella gente no traía buena intención. Hoy ya nadie asusta a los niños con el lobo o con el hombre del saco. Fuíme con él. Del paisaje europeo desapareció la figura del lobo hace mucho tiempo. Un día vino un puñado de hombres arreando abajo los animales que habían encontrado. que dispersa los caseríos por los campos. y el lamento lobuno descendió desde los cuchillares de las sierras en las noches oscuras y se coló en las casas. así que se entretuvo mirando unos letreros que había en una peña escapéme. pero antaño la mención al lobo les desveló el sueño. Luego llegó un soldado y díjome que por espía me llevaba preso a la Comandancia. Cuando la guerra se vivió hambre y miseria en la majada. cuarenta quesos que tenía curando y todo lo que tenía en el chozo. avivando los miedos. lo cual es todo un privilegio ecológico y cultural en la Europa ultracivilizada de hoy. y el modelo urbanístico desconcentrador. a lo que contribuyeron dos factores: la naturaleza llana.

Sin cuerdas. y acuérdome que sentí a los perros inquietarse. buenos para carear el ganado. pero no podían con ellos. este. La del lobo y los pastores en los Picos de Europa fue una batalla en toda regla. Y en el pasado fue tan encarnizada que se dictaron Ordenanzas públicas para movilizar a los vecinos. que se hacía en Valdeón. y entonces los vecinos se colocaban escondidos en sus puestos. hasta catorce mataron una noche. la de ser uno de los más expertos guías de montaña. —Acuérdome del chorco del lobo. Cogí un tizón y ahuyentélo. y que aún perdura. cubriendo cada uno su trozo de montaña. larga. Los pastores de estas partes poseen la capacidad innata de escalar las paredes más inverosímiles sin otras ayudas ni trebejos que sus manos y sus pies. cuando la sierra entera se convertía en una gigantesco embudo humano que iba empujando al lobo hasta embocarlo en un foso. Saltaba el lobo y caía en el chorco. Mucho lobo había en las montañas. pero otras se me llevaron varios animales. la de ser destino predilecto de escaladores. y el lobo no tenía más remedio que tomar un rumbo. pero non los tenía. y lo iban empujando para abajo. y al final estaba el chorco. Los Picos de Europa en general y José María Remis en particular detentan otra fama: aquellos. Famosas son las de Valdeón. para eso los mastines. transmitida de unas a otras generaciones. Enconada. Asoméme y allí ví al lobo acercándose a las oveyas. eran perros pequeños.Áreas de montaña —Los lobos estaban bien colgados en los montes. acechando. Ceñíase cada vez más el cerco. y los perros los latían. piolet ni clavos. pero no para hacer frente al lobo. con agilidad de rebe241 . y ahí mismo matábanlo y desollábanlo. el chorco. Dormía yo en una cueva encima del rebaño. Cuando apretaba el lobo se batía el monte. y era forzoso concurrir. y libré al rebaño aquella noche.

De ahí me hice guía oficial. Llegaban a veces y cuando venían lo que tenía por delante me decían. —Ya de rapaz le tenía mucha afición a subir por las paredes. ahí no subo yo. porque decía que me iba a matar un día. y mi padre me andaba a correazos. Otras veces participé en rescates. Un día cayóse uno por el barranco abajo.Crónicas de la memoria rural española cos trepan con pasmosa facilidad. y pasé más de cincuenta años acompañando grupos. por paredes de verticalidad estricta. Yo me adelantaba y tendía una cuerda para ayudarlos. intentó 242 . Remis. Estando de pastor venían grupos de montañeros y me pedían que les ayudara a subir. como ingrávidos. gente que habíase despeñado y tenía que recogerlos. A uno se le aflojaron las canillas en plena subida y tuvo que tirar los calzones.

Los noventa años de Juan Tomás constituyen un largo patrimonio vital. metílo en un saco y subílo. El rostro más genuino de los Picos de Europa es el que presenta su sector central. cedió el suelo y cayó al vacío. pero fue peor lo de un hermano mío. lo del frío fue terrible. y como el terreno estaba cubierto no reparó en que se abría el precipicio. Y de otros momentos malos recuerdo los de la guerra civil. salvo uno menor que me chascó una pierna. Como todos los vecinos. En cambio. Me dieron una medalla. como si fuera consciente del inmenso regalo que significaba su presencia y quisiera dosificarla. que solo podían transitarse a pie o en caballerías. y las heladas eran tan fuertes que algunos perdían los dedos de los pies en las trincheras. —Yo por suerte libré de accidentes. que fue a ayudar a un paisano a sacar las cabras después de una nevazón. que guarda más luces que sombras. y luego me dieron varias más. Aquí se encuentran también los pueblos más genuinos. y durante meses el sol de invierno se tumbaba de tal modo sobre los paredones de las montañas que no asomaba hasta que retornaba la primavera. hecho y todo a los fríos como estaba enfermé de la pleura y tuvieron que llevarme al hospi243 . como el Naranjo de Bulnes. Mi única herida fue un proyectil que me cayó cerca y me lanzó un cascote contra la cabeza. allí donde el macizo ofrece sus cumbres mayores y sus aristas más famosas. Juan Tomás Martínez y su mujer. Ascensión Pérez. Y yo mismo. pero solo fue un roce. y no lo hacía de golpe. Me tocó en el frente de Teruel.Áreas de montaña la guardia civil recogerlo y no pudo. lo esperaban anhelantes y lo recibían como la bendición que era. Hasta hace bien poco. en Caín no había otro medio para entrar o salir que trochas de nieve y guijos. Llamáronme y yo solo bajé por él. sino poco a poco. esos que quedaban aislados varios meses cuando se desataba la furia del invierno.

donde le pusieron tratamiento y le salvaron. Y por si fuera poco todo lo que tenía encima. tuvimos que envolver al niño en una manta y arrancar en plena noche por la garganta. que cogió la tosferina y le daban unos ataques que se moría. dónde va a parar. Y otro recuerdo malo es el chico que a poco no se nos va. A las vacas y las ovejas las bajábamos cuando la invernada. en invierno. La mujer de Juan Tomás. Allí. Con tantos en casa fuera normal que alguno nos diera problemas. Pero a veces caían tales nevazos que lo tapaban todo. que lo había mucho por aquí. porque una docena de chiquillos más la labor casera exigían un vigor físico y anímico solo al alcance de las valerosas mujeres españolas del medio rural.Crónicas de la memoria rural española tal de Pamplona. y para cenar una sopa o una tortilla. —Para cuando cantaba el gallo era normal que yo estuviera arriba y trabajando. un buen puchero de garbanzos. El más grave lo del pequeño. Asunción. Lo que se hacía más cuesta arriba era ir a lavar a la riera. se defendían bien de los fríos. sin médico ni medicinas. y cuando 244 . porque a veces había que abrir trocha en la nieve. y habíamos de subir a buscarlas. porque se quedaban sin poder comer. Los inviernos de ayer eran más recios que los de hoy. De comer. en el pueblo. lo primero preparar el desayuno para tanta tropa. alubias o patatas con chorizo. todavía echaba una mano al trabajo del hombre cuando hacía falta. que acabó la pobre con los brazos entumidos. turnándonos mi mujer y yo a llevarlo. hasta que llegamos a Arenas de Cabrales. para meter calor al cuerpo desde por la mañana. pero las cabras quedábanse arriba. y muy expuestas a los ataques del lobo. era la que llevaba las riendas de la casa. Una sopa bien caliente y con mucha grasa. porque había mucha faena.

provisión de alubias. cuan245 . ni punto de comparación. y bajaba caminando los nueve kilómetros para darnos la misa cada domingo. porque las manos se te ponían moradas del frío y no las sentías. Para cuando el invierno se cerraba había que tener hechos todos los aprestos necesarios: Reserva de harina para amasar el pan cada semana. esos ocho días le rezábamos el rosario en la cocina. No sufríamos de frío. La vida era muy distinta a la que se lleva ahora en las ciudades. la leñera bien surtida de troncas. y al término le echábamos una limosna en una ranura de la peana y la pasábamos al siguiente vecino. los chorizos metidos en grasa dentro de las orzas. Los once hijos de Juan Tomás y Ascensión ya se fueron de Caín. cecina bien curada de cabra y oveja. —Éramos tantos que dormíamos de tres en tres en un colchón. Y teniendo de comer. exhiben también un optimismo vital particular. incluso los juegos de los niños han cambiado. Le solían esperar al hombre con un caballo cerca del pueblo para que el último tramo lo hiciera montado. muy bien abrigados. de rodillas. pero conservan indeleble el recuerdo de la infancia y la primera juventud. y cada semana le tocaba a un vecino tenerla en casa. pero sí en Posada. buena lumbre y mantas de abrigo para dormir. Y como todos los niños que se han criado en el regazo de la Naturaleza. pero eso sí.Áreas de montaña estabas lavando tenías que parar. Ahora ven la televisión y juegan con los ordenadores. pero una vez resbaló el caballo y le tiró. no había problema que afuera soplara el invierno. Acostumbraba dejarnos una santa. Y cuando la santa estaba en casa. y además la chimenea quedaba encendida y subía el calor. Cura no había en Caín mismo. el pobre casi se descalabra. patatas y maíz en el sobrado. Lo cuentan sus hijas.

o con el cesto de la ropa en la cabeza.. Íbamos a la escuela y aprendíamos las reglas por las buenas o por las malas. bellotas para los cerdos. y que abundaran las bodas entre primos. Para la juventud de los pueblos de los Picos de Europa. tan rudimentariamente comunicados. seis kilómetros a cuestas con los fardos hasta la casa. que la hacíamos cortando una tira de un árbol. Teníamos mucho trabajo cuando niñas: ayudar a nuestra madre a lavar la ropa en el río. como preguntándose cómo era posible que unas niñas tan pequeñas hicieran esos trabajos. y de lo bien que sabía el lomo que hacía mi padre. a la vita. yo me acuerdo que cuando empezaron a llegar los turistas nos veían cargadas de leña a las espaldas. eso era duro. y se quedaban parados mirando. Y sin embargo. de esa consanguinidad no se derivaban problemas. pero guardamos el sabor en la memoria. o lavando en el río. o del sabor de los pollos aquellos criados con grano y a su aire. y por mucho que llorábamos nos lo hacía cortar. Ya nada de lo que se come en las ciudades sabe así. pero me acuerdo con cariño de todo eso. nuestro padre nos lo cortaba. algo tan sencillo como relacionarse con los demás exigía un enorme esfuerzo. cogíamos del bosque tila. nueces. ni se le parece siquiera. que estaba largo y bonito. a la comba. Lógico por tanto que se casaran entre los del mismo pueblo. para que no cogiéramos piojos. el pelo nuestro. y de las chuletas del cerdo recién matado.. Como tampoco se produ246 . y del chorizo con huevo. a rayuela. Sí. Y cuando después del verano empezaba la escuela. cortar ramas y cargar para tener leña en invierno.Crónicas de la memoria rural española do nosotros jugábamos al aro. tan alejados unos de otros. porque si no sabías la lección el maestro te ponía de rodillas toda la tarde o te daba con una vara y te dejaba los dedos ardiendo. con aquella grasa tan encarnada. al clavo. al aeroplano.

mucho peor que si llevaras al padre o la madre a tu lado. de cuando los pastores y las pastoras se veían en las brañas de verano. sin decir de quién. Por cualquier cosa ya estaba una en boca de todos. hasta que pusieron el repetidor. íbamos con el hermano. donde se aparean no ya entre primos.Áreas de montaña cen en especies como el lobo. esa no se casaba. no tenía buenas referencias de él. a la sombra de Gredos La situación de la comarca de la Vera es una bendición ecológica. a dos horas andando. —Si querías ir a una fiesta. Y que tenía que tener mucho cuidado con mi reputación. y tardó en volver veinte años. Entonces todo eran corrillos y cuchicheos que quién sería el padre. La Vera. La encendieron y de pronto apareció la magia esa en la pantalla. pero sobre todo guarda sus espaldas por la tiramira de Gredos. sino entre hermanos. Una vez bailé dos veces con el mismo chico. porque televisión no había. Pero sola de ninguna manera. En el norte de la provincia de Cáceres. se llenó todo de puntos y rayas blancos y negros. Esas eran las novedades en el pueblo. que nadie dijera de mí. pero solo duró veinte minutos. lo más cerca Posada de Valdeón. Y no digamos una madre soltera. porque se fue la imagen. 247 . el día que llegó corrió una emoción grande y fuimos todos los vecinos a verla. por ver a quién salía. Cuando bajó una de cara al otoño venía preñada. Yo protesté y me dijo que ese chico no me convenía. se acercó mi hermano y le dijo que si volvía a verme conmigo le daba de palos. y no se derivan taras. no sufre de los calores inclementes que se desatan en la Extremadura baja cuando las canículas. Alguna vez ocurrió. y cuando nació el niño acudieron todas las mujeres a verle la cara.

sino que los picos se encargan de sujetar las arrumazones de nubes y de ordeñar sus ubres cuajadas de aguas. Posee la dignidad del dueño de la casa. aquejado de gota y otras dolencias. el limonero.Crónicas de la memoria rural española que recorre la región de parte a parte. donde consumió sus últimos días. el naranjo. Precisamente en el mismo lugar que eligiera el Emperador. Gracias a su esfuerzo y su inteligencia. pero saboreando el dulzor apacible de estos apartadizos. pudo criar con sobranza a sus hijos y formar un patrimonio. un cuerpo octogenario y marchito presidido por una cabeza todavía lúcida y la mirada brillante de la juventud. Aquí crecen el roble. Gracias a lo cual la Vera goza de un clima benigno en invierno y menos caluroso en verano. porque a más de aguas y tem248 . desde Candeleda hasta Plasencia. en Cuacos de Yuste. y en el despunte de la primavera el paisaje se alegra con la floración del cerezo. Y no solo la cordillera la salva de los fríos norteños. con sus 1. una suerte de primavera prolongada a lo largo del año. y no en vano la eligió Carlos V cuando decidió apartarse del omnímodo poder que detentaba como emperador de Europa y las Indias.200 litros de precipitaciones es en verdad privilegiada. ingredientes que de consuno llevan inevitablemente a la prosperidad en un país donde suelen faltar el uno o el otro. y entre tantos dominios como poseía a ambos lados del Atlántico. haciéndolas bajar en gargantas arrolladoras o aflorándolas en infinidad de manantiales y fuentes. eligió recluirse en el retiro monacal de Yuste. vive Luciano Torollo. Toda esta bondad climática la devuelve la tierra en forma de una vegetación deslumbrante. poniéndola al socaire de los helados cierzos que vienen norteando al otro lado de la cordillera. impropia de estas latitudes y más afín a los reinos subtropicales. La llamada “Galicia extremeña”. y el orgullo de haber superado unos orígenes humildes (“mi padre fue siempre sirviente de otros”). Y fue Gredos una vez más quien le ayudó a hacerlo posible.

Y eso permite proveer de pasto al ganado cuando arrecian los calores. El ganado tiene mucha inteligencia. porque hasta enton249 . y según viniera la primavera de pronta o tarda. porque esa tierra es muy propicia para toda clase de cultivos. enfilando la trocha de la montaña. Cómo sería que alguna se escapaba y todo. a ver si faltaba alguno o no. Se arrendaban los pastos a cambio de estercolar las fincas.Áreas de montaña ple. A punto de día nos levantábamos. ellas mismas tomaban el camino de vuelta al pueblo. Y nada más teníamos que abrir la portera y salían solas. —Nuestra vida de chicos eran nueve meses abajo y tres en la montaña. y se iba para la montaña. Para cuando se acercaba San Juan las vacas ya se ponían nerviosas. que rondaban lobos. la gran cordillera conserva praderías verdes altimontanas. Los pastores decían que era temporada de poco trabajo. Cuanto que respiraban que la otoñada se abría paso. Así que llegaba marzo. pero no de mucho trabajo. los pastores trashumantes de antaño. Unos pastores llevaban una punta de vacas. —La vida arriba era modesta y sana. cuando las solanas han resecado ya las hierbas de las tierras abajo. Y lo mismo ocurría a la vuelta. Natural. marchábamos los pastores con el ganado a las dehesas del Valle del Tiétar. con la fresca. hechas a las comodidades. otros de ovejas y otros de cabras. y echábamos una vista al ganado. que ni siquiera pueden comprender la sufridísima vida de sus padres y abuelos. algo inimaginable para las generaciones de hoy. porque ya los pastos se agostaban abajo y querían la hierba fresca de arriba. porque barruntaban que llegaba la subida a los puertos. y casi nadie llevaba ganado de su propiedad. A cosa de las diez almorzábamos. y los pastores no teníamos sino que ir atrás de ellas. Luego llegaba la larga estancia en puertos. Como si no fuera suficiente esfuerzo estar arriba.

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Y también bajábamos los pastores alguna vez. O debajo de un lancho. En faltando una hora o dos para oscurecer. y otra siesta. Unas migas.Áreas de montaña ces estábamos en ayunas. Y luego encendíamos una lumbre y hacíamos la cena: una sopa de patatas con unas verduras. Si hacía frío atizabas la lumbre. y las cabras son las más escrupulosas. los pastores nos subíamos a los altos para echar una mira al ganado. En cambio las ovejas comen lo bueno y dejan lo malo. Cuando se ve a una vaca o una oveja pastando tranquilamente. para saber a dónde tienen que ir después. Y hablar con alguien como Luciano es adentrarse en ese mundo del ganado doméstico. porque tenían su quehacer con la huerta y las gallinas. de escoba y madera. y van zarceando de un lado a otro buscando lo que les 251 . Y primero comen la hierba mollar. Después de eso venía una siesta. y todavía con el último respiro del día para poder manejarnos. Unas patatas revolcadas. unos torreznos fritos. que los pastores conocen cabalmente. una sopa de leche. El ganado destila una sabiduría campera profunda. en lo que van comiendo van oteando. Las vacas. como el trébol y el cervuno.. a dormir. y como cualquier otro fascinante cuando se descubren sus secretos. Cada uno tiene su temperamento. A veces subían las mujeres con algo de comida. pero poco. y él sabe dónde está lo bueno y lo malo. Y después de eso. para mudar la ropa y otros diez o quince días arriba. Nada más lejos. —El ganado sabe muy bien lo que tiene que hacer. Solo hay que ponerlo en tierra donde haya comida. cerrando el boquete con piedras y una portera. pero siguen con lo demás un día detrás de otro. y se estaba fresquito. hasta que dejan el prado limpio. Luego otra vuelta al ganado y la comida. uno o dos días.. en un chozo sencillo. porque otra luz no había. unos garbanzos. suele pensarse que son animales rutinarios y tontos.

terror de los sueños infantiles de antes. Estando en la montaña. —Mucho lobo había por entonces en Gredos. porque hay que ir sujetándolas. porque no aguanta los hielos. Y cada día hacen lo mismo: conforme avanza y aprieta el calor se van subiendo a los altillos. guardando un ojo y un oído para esta coyuntura. y si columbran que viene norteando se bajan y no hay manera de sujetarlas arriba. El gran depredador del solar ibérico. Así que si por los Santos no han bajado se les va el día tomando el viento. conforme avanza la primavera las vacas se van subiendo siguiendo la sazón del pasto. Allí se están hasta que se echa la tarde. La oveja es más valiente para el frío. sino en un duermevela. porque en las crestas y en los galayos sopla la marea y se lleva a las moscas. 252 . Por eso las vacas son más fáciles de llevar y las otras son más trabajosas. porque de noche siguen comiendo. no es como en invierno. y con lo oscuro busca cada una su sitio. ha sido el lobo. pero más la vaca y la oveja que la cabra. la peor posible de cuantas acechan en los prados altimontanos. Mi padre me decía que el lobo era sabio. desparramándose por las laderas. baja la nariz y sigue el rastro de las otras. que comen de día y se acorren de noche en los corrales. cuyo instinto vigilante les obligaba a no sumirse en el sueño profundo. Y lo que teme la vaca es que el invierno la coja arriba. Sabíalo el ganado. contra más calor más arriba. La espada de Damocles de los pastores trashumantes. fateando hasta dar con ellas. que las atormentan mucho cuando la calor. y de los pastores de todos los tiempos. y la oveja también rastrea. pesadilla de los ganaderos. Ellos se ponían en sus puestos.Crónicas de la memoria rural española gusta. Si una vaca se queda sola atrás. era la amenaza latente en el veranadero de la sierra. El ganado se orienta muy bien. y también los pastores.

viendo las flaquezas de los rebaños. Una noche. A mí me pasó de estar entre el rebaño de ovejas. Eso las salvaba. Se ponían encima de la vaca y le sacaban por detrás todo el mondongo. que era ponerse a la zaga del rebaño. y ya las piernas no me tenían y no me salía la voz. Con las ovejas usaban otras argucias. se paraban y hacían frente. Si te das la vuelta. las dejaban destripadas. mataron cuatro vacas grandes. porque hacían mucho estropicio. Mire usted que las vacas bravas se defendían de los lobos peor que las mansas. porque la manera de frenar al lobo es ponerle los ojos encima. Se fueron. a hurto. Y muchas noches se entendía una escandalera grande. Una vez al año se juntaban todos los pueblos de la Vera para sacarlos de los montes y cazarlos. Los vecinos iban cubriendo cada uno su término. hasta que alguna se descuelga y dan con ella. le das la espalda y corres. porque las bravas fiaban de su nervio y su fuerza y se echaban a correr. Y en un claro del rebaño allí estaban dos lobos comiéndose a una oveja. sin que las ovejas ni los pastores reparen. y ese día caían muchos lobos. estás perdido. cuando al pronto siento como que la piel se me ponía crespa y que andaba con dificultad. ya cerca el otoño. y se hacía una batida grandísima. pero gastaban mucha astucia. y era que los lobos estaban apretando. Aquí se tenía una batalla muy grande con los lobos. porque nunca entraban solos sino en gavilla. y en cambio las otras. En lo que unos distraían a la madre otros degollaban al ternero. pero se volvió uno y creí que se venía contra mí.Áreas de montaña atalayando. pero me sobrepuse y les largué un grito. más cobardes para la carrera. pero recogió un cacho grande que tenía tronzado de la oveja y cargó con ella. Luego estaban los cazadores que yendo por libre mataban un lobo y 253 . Otras veces se iban por los terneros.

el lobo está favorecido sobre los ganaderos. porque los ganaderos estaban favorecidos contra el lobo. porque por aquí todo el mundo tenía su punta de ganado: diez vacas. Echaban muchas horas. en unas jaulas con barrotes de hierro y tres o cuatro lobillos dentro.. y la gente les daba las limosnas. y les daban propinas. bicheando en los pegotes de monte. Y también había loberos que en tiempo de cría careaban la sierra para dar con los lobos en sus covachas. 254 .. un mulo. un hatajillo de cabras o de ovejas. y a todos les hacía conformidad que cayera un lobo. un caballo. Así que daban con una camada la sacaban y paseaban a los lobillos por los pueblos. porque la loba se enzarza con sus crías a conciencia.Crónicas de la memoria rural española paseaban la piel por los pueblos. Eso era antes. Hoy es al revés. bajo los lanchones.

Saben por ejemplo que los vientos traen cambios. que si no hay otoño el año se malogra. y muchos frutos se corrompen del agua a destiempo. que según sea el rumbo del viento así traerá lluvias. Si había niebla. a los cien días lluvia. porque las plantas quieren en invierno calor. el campo está hecho y no hace falta que llueva más. porque esa es la estación clave. y no fallaba.Áreas de montaña Horas y horas de contemplación del paisaje y el cielo han hecho de los pastores eximios conocedores del clima y sus temperies. lluvia encima. y que ya para primeros de junio deje de llover y haga calor hasta el Cristo. porque les permite prevenir. Crece mucha hierba. claros o fríos. que es tarde. y tenía razón. —Si no otoña no hay año bueno. Hay a diario en el campo pequeños sucesos que son como las llaves que descifran el tiempo venidero. que el cielo empedrado de nubecillas las trae igualmente dos días después. pues la salud del rebaño y la economía familiar depende de ellos. Ya puede llover luego en primavera. Me decía mi padre: si suenan tristes. la tierra engorda y la primavera sale adelante con poca agua que le caiga encima. Rezan sobre todo por que el otoño venga como tiene que venir. si acaso alguna tormenta de verano para templar el ardor de la tierra. que las hormigas extrayendo con prisa las semillas acumuladas en el hormiguero anuncia lluvias. Cuando se descuelgan los chaparrones de octubre el campo se tupe de hierba. Y cuando de noche desde el chozo escuchábamos 255 . Lo suyo es que otoñe bien. que en primavera se entreveren las lluvias y el sol. Anticipar el clima es por tanto una necesidad. Les va mucho en dominar esos conocimientos. pero mala. Y de cómo sonaban las campanillas del ganado sabíamos lo que estaba por venir. ya en septiembre. Teníamos los pastores nuestros modos para saber el tiempo. Pero si no ha llovido por otoño ya puede caer agua luego. la determinante del año entero.

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las campanillas chillar es que estaban bajando fríos recios, esos que las vacas temen tanto, porque no tienen el abrigo de la oveja y cuando enfría se quedan muy quietas, como arrecidas, con la pelambrera hirsuta, socorriéndose como pueden del frío. Recuerdo un año, el cuarenta y cuatro, que por San José aún no había llovido, ni ese invierno ni el otoño, ni la primavera anterior, y estaba todo tan seco que no había hierba ninguna, el campo encostrado, y el ganado no tenía otro pienso que el ramón de los árboles. Y en esto me dice mi hermano, fíjate cómo cucan hoy las vacas, mañana lluvia, y es que ese día las moscas estaban alborotadas, torturando a los animales más que nunca, y corrían para escapar de ellas. Bueno, pues esa misma noche desde la choza oímos de llover, y llovió a gusto esa primavera. La tierra estaba ardiente, hecha un fuego, y se puso hasta arriba de hierba. La quintaesencia ibérica de la predicción climática fueron las cabañuelas. El acelerado proceso urbanizador de la sociedad española ha ido arrinconando este método extraordinario para anticipar las temperies, pero las cabañuelas han ocupado un lugar preeminente entre las gentes del campo español, y cuando se acercaba el momento de ellas la expectación en torno a su resultado era enorme. Y no era para menos, teniendo en cuenta que España ha sido un país profundamente rural hasta hace no mucho, y que todo lo concerniente al clima ha revestido la máxima trascendencia, lógico si se tiene en cuenta que de los caprichos y avatares del clima dependía nada menos que la subsistencia ese año, porque por entonces no había seguro agrícola, ni desempleo rural, ni subvenciones públicas. La gente vivía a palo seco de lo que dieran las cosechas, y comer o no comer dependía de que lloviera o no lloviera. Así de simple. Y por eso, los peritos en el arte de manejar la
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técnica de las cabañuelas en cada comarca gozaban de gran reputación. ¿Qué hay de cierto en esas conjeturas? Difícil saberlo. Pero algo hay, como se deduce por ejemplo de otro famoso anticipador del clima, el Calendario Zaragozano. Y en todo caso, textos agrícolas que se remontan a la época romana o a la Edad Media hablan de la importancia determinante de agosto, que es cuando se hacían las cabañuelas, para deducir el clima del año venidero. Luciano Torollo nos explica en qué consistían las cabañuelas. —Las cabañuelas se hacían en agosto. El día primero regía para todo el año, y según viniera el día podía saberse si el año vendría de lluvias o de secas, de fríos o de templanzas. Luego, los siguientes doce días de agosto regían para los doce primeros meses del año. Un poner, si el dos de agosto se presentaba fresco, enero iba ser frío; si el cuatro se cernían nubes, abril vendría lluvioso. Y así hasta diciembre, que se correspondía con el trece de agosto. Y a partir de ahí, las cabañuelas jugaban para atrás: el catorce de agosto sirve para diciembre, el quince para noviembre, y así. Aquí el personal fiaba mucho de las cabañuelas. Por mi parte ponía más atención en la luna de octubre, porque según dicen, la luna de octubre siete meses cubre, y eso iba a misa, porque si cuando por la luna de ese mes llovía, podía darse por cierto que se tiraba lloviendo los siete meses, de noviembre a mayo. El derrumbe de la ganadería española extensiva ha sido un hecho en los últimos años. La razón última, la caída brutal de los precios. Hoy un ternero vale lo mismo que hace veinticinco años, y téngase en cuenta lo que han subido los costes intermedios para los ganaderos en todo ese tiempo. Los costes, y las molestias administrativas en forma de normas, intervenciones, inspecciones, guías sani257

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tarias, seguros... gastos y papeles, para unas gentes poco hechas al papeleo que se exige desde las oficinas. —Sólo en Cuacos llegó a haber dieciséis hatajos de ovejas, treinta de cabras y lo menos trescientas vacas, en puntas de diez, de quince o de treinta. Y cada familia tenía su yunta de labor, su caballo o su mula y un par de cerdos. Una familia, a arreglo de las necesidades de entonces, con sus tres docenas de cabras, su huerta y sus cerdos, vivía. Todo eso se ha acabado, y hoy no queda aquí más que un rebaño de vacas. Eso es todo. A ver, si los terneros valen lo mismo que hace un cuarto de siglo. Y si esas vacas se mantienen es por la limosna de la subvención, que para mí ha hecho más mal que bien. De qué sirve que te den un dinero si luego te lo quitan por el precio de venta. Y mire si han cambiado las cosas de ayer a hogaño, que criar ganado es meterse en unos berenjenales de cuidado. Cada cabeza tiene que llevar su guía, hay que hacerles dos o tres saneamientos al año, contratar un seguro por si muere el animal y que se lo lleven, porque ya no se puede dejar para los buitres... todo eso son gastos y papeles, muchos papeles. Y entre los bajos precios y los muchos trámites, lo cierto es que la ganadería ibérica se ha ido a pique. Y este desplome es un hecho cultural grave, en un país anclado en profundas raíces ganaderas probablemente desde los albores de la domesticación, de eso hace ya diez mil años. La caída en picado de la ganadería extensiva ha supuesto un desequilibrio ecológico sobre los montes ibéricos, con consecuencias de calado. Luciano lo explica con clarividencia. —Las tierras de pastos que había en el Valle del Tiétar se quitaron para poner regadíos. No digo que luego no dieran rendimiento, pero de momento desplazaron a las ovejas y a las vacas, porque esos animales lo que quieren mayormente es hierba, prado, y se quedaron sin su pasto de primavera.
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Después llegó el turno a los montes, lo que equivale a decir a las cabras, porque si las otras quieren hierba, las cabras monte, y contra más sucio mejor. Digo que después de la guerra civil la otra guerra que tuvimos fue contra ICONA, que se empeñó en cambiar la piel del monte, y allí donde había robles y encinas metió pinos y eucaliptos. Una calamidad para los ganaderos y para el monte, porque lo que hicieron fue quitar las cabras, y entre que no había pasto para las cabras ni hierba para las vacas y las ovejas, la ganadería empezó a venirse abajo. El resultado es que los montes hoy están hasta las copas de los árboles de maleza, y el fuego a la vuelta de la esquina. Antes, con tanto ganado como había los montes estaban limpios, y no había fuegos, y si alguno había íbamos los vecinos y lo apagábamos antes que se propagara, porque

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dependíamos del monte. Y es que no solo era ganado, es que nos daba mucho complemento. El roble por ejemplo era una ayuda muy grande, porque se hacía carbón, picón para los braseros, se le sacaba madera para las traviesas del tren, leña para secar el pimentón y para el fuego de los hogares. Antes había pocas normas, pero claras y se respetaban. El roble se podía cortar, pero solo cada diez años. Se entresacaba, y el ganado no podía entrar en siete años, para que los retoños medraran. Así que entraban las cabras se comían el monte bajo y estercolaban. Ahora no dejan cortar el roble y el ganado no entra, porque no lo hay. Con lo que da pena ver los árboles, tan juntos y tan desmedrados, y llenos de matojos, listos para el fuego. Digo yo, si en lugar de tanta maquinaria, aviones, helicópteros y retenes, en vez de tanto dinero como se gasta en los incendios, no valdría la pena gastar un poco en invierno limpiando el monte, porque los incendios se apagan en invierno, y no en verano. Finalmente Luciano nos habla de sus años mozos, de cuando los campos bullían de gentes, de cuando cundía la solidaridad. —Recuerdo que de niño tenía mucho miedo, porque desde muy pequeño llevaba el ganado de otros y volvía solo a casa, y en el camino me encontraba gente muy menguada de la guerra, unos mancos, otros tullidos, rebuscando lo que fuera para comer, y daba lástima verlos. En las casas no había agua corriente, y las mujeres echaban todo a unas acequias que corrían por medio de las calles. Pero el excremento se guardaba, se mezclaba con paja, cocía y servía de estiércol. Luz no había, solo candiles. Cuando vino me acuerdo que había una bombilla para toda la casa. Para transporte no había otra cosa que las bestias y los carros. Pero entonces era una gloria ir por los caminos, porque había
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mucha gente en las casas, por las huertas, y te ibas parando aquí y allí. Uno te invitaba a un trago de vino de pitarra, otro a una raja de sandía, un puñado de higos, un cigarro con un rato de charla... luego el personal, con la templanza del verano sacaba las sillas a la puerta de las casas, con la fresca, y se hablaba de lo que había dado de sí el día, porque siempre había alguna novedad. O se escogían los higos o se partía una sandía recién cogida. Había buen ambiente entre los vecinos. La plaza era la llave de la juventud en el pueblo. Todos los mozos se reunían en ella, en corros, y nos pasábamos las horas muertas hablando de lo uno y de lo otro. Y había rondas, juergas y lo que usted quiera, pero sin que nadie se metiera con nadie, a ver si me entiende. Si se daba que estuviéramos en el bar a las doce de la noche venía el municipal y decía, hale muchachos, a acostarse que hay que cerrar. Y por fiestas hacíamos alguna ronda por las calles, una guitarra, una bandurria, el que cantaba y la comparsa detrás. Todo muy quedito, sin molestar, algunos abrían las ventanas para escuchar la ronda.

Pirineos En el corazón del Pirineo se sitúa la población de Llivia, un curioso enclave español en territorio francés, lo que pudo ser por causa del Tratado de los Pirineos firmado entre ambos países, en virtud del cual este término quedaba en tierra de nadie, y los de Llivia se decantaron por España. Y así hoy, para acceder a esta localidad de la Cerdaña se abandona territorio español, se penetra unos kilómetros en el francés y se vuelve a ingresar en el español. Caprichos de los tratados internacionales.
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Pero más que la adscripción política nos interesa ahora la ubicación geográfica de esta villa, en pleno macizo de los Pirineos, circunstancia que ha condicionado la vida de sus habitantes. Y siguiendo la pauta de otras partes, la montaña también aquí ha engendrado gentes fajadoras, animosas, que no solo han sabido encarar briosamente el problema del relieve hostil, sino que han hecho de la dificultad virtud, hasta lograr vivir más holgadamente que las gentes del llano, favorecidas por la Naturaleza. Si al problema de la montaña se añade el industrioso carácter catalán, se entiende mejor que mientras abajo se sudaba la pena negra para salir adelante, las gentes pirenaicas no solo vivían, sino que ahorraban, algo fuera del alcance de los labradores peninsulares tras el desbaratamiento del país acaecido con la guerra civil, cuando España buscaba acercarse mínimamente a los países europeos, tan próximos en lo físico y tan lejanos en lo económico. Francisco Bombardó es uno de esos hombres curtidos en las crudezas altimontanas, que explica por qué los habitantes de estos pagos encontraron el modo de ganarse la vida con cierta holgura. —Aquí se ha vivido bien con la agricultura y la ganadería. De patatas por ejemplo salían carros y vagones para toda España y se pagaban bien, porque era muy buena patata, se traía la simiente de Alava. Cada familia cultivaba además trigo y tenía su huerto, criaba uno o dos cerdos y otros animales de corral. Pero sobre todo lo que más ingresos nos daba eran las mulas. Salían del cruce del burro catalán con las yeguas del país. El burro catalán es un animal formidable, grande, peludo, de patas fuertes, y muy rudo para el trabajo. Come poco, apenas bebe y aguanta las horas de trabajo que uno le eche. Esas cualidades las pasaba a sus crías, las mulas, cada vez que se hacían las ferias de Puigcerdá se las rifaban. Venían compradores de todas partes, pero sobre todo de Levante, para los
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arrozales, se ve que allí rendían mucho mejor que los bueyes, porque estos son muy pesados y se hundían en las tablas encharcadas del arroz. A primeros de junio se llevaba el ganado de vacas y de yeguas al monte. Era una trashumancia que empleaba cinco o seis horas de marcha, y a nosotros, por estar en Francia nos tocaba pastar en montañas francesas. Para el ganado, harto de tanta cuadra, era un regalo subir a la montaña, porque ya por junio estaba molesto con la mosca y anhelaba subir para librarse de ella y meter el diente en la hierba nueva. Se daba el caso de que una yegua tuviera que dejarse en la cuadra porque estaba próxima a parir, mientras las otras marchaban ya para la sierra. Pues a la primera oportunidad que tuviera escapaba y cogía ella sola el camino. Tiene mucho instinto el ganado, sin que la guiara el vaquero seguía el rastro de las otras hasta que antes o después daba con ellas. En la montaña pasaban varios meses, lo menos hasta San Miguel, comiendo la hierba fuerte de las alturas. Según avanzaba el verano el ganado iba subiendo, en busca de los pastos nuevos y para escapar del asedio de las moscas. Lo vigilaba uno o dos vaqueros, contratados por los vecinos. Vivían en una barraca grande y cada cierto número de días bajaban al pueblo a mudarse y subir provisiones. El ganado tiene mucha inteligencia para cuidarse solo, sabe cuál es su territorio y no se sale de él, la prueba es que ahora que está sin vaquero ni vigilancia, se tiene mejor que cuando se le miraba tanto. Más todavía, yo creo que tanto cuidado le era perjudicial. Cuando iba a parir una yegua o una vaca se la llevaba a la cuadra, y lo mismo si las yeguas salían fuera en invierno a pastar. Así que se ponía a llover, corriendo a refugiarlas a la cuadra, y ahí es donde para mí que cogían las enfermedades, porque las cua264

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dras son un criadero de microbios. Ahora paren en el monte, nadie las atiende y tanto la madre como la hija salen adelante y bien sanas. Problemas no tenían arriba, como no fuera que el año viniera seco, que los hubo, y terminaran con el pasto, y entonces llegaban a comerse el rabo de sus crías, hasta ese punto necesitan estar siempre comiendo, sobre todo las yeguas, más todavía que las vacas, que tiene sus descansos cuando rumian. Las yeguas no, ya sea de día como de noche están comiendo, duermen muy poco y muchas veces de pie. Y si venía el tiempo de tormentas se protegían juntándose y agachando las cabezas, aunque era frecuente que un rayo matara alguna. Más todavía ovejas, se ha dado que un rayo matara de golpe a cien ovejas que se habían apretado, muertas de asfixia, quizá por el azufre que desprende el rayo. Otros problemas no había, porque el lobo se extinguió aquí a principios de siglo. Pero si un problema se resuelve aparece otro. Los buitres, desconcertados por no hallar la habitual siembra de cadáveres de siempre, ajenos a la normativa que prohíbe abandonarlos a la intemperie, vagan hambrientos por los cielos y se ven forzados a mudar sus costumbres, sus propios rasgos biológicos más bien, hasta el punto de pasar de carroñeros a depredadores. Algo negado durante mucho tiempo por la Administración y constatado hasta la saciedad por los pastores. —El ganado sabe velar por sus crías y ponerlas en cobro, pero siempre que la cosa venga bien. Si el ternero o el mulo se presentan con complicaciones, no sé cómo, pero el caso es que aparecen los buitres rondando, primero uno y luego todos los demás, hasta cien se pueden juntar. Se ve que llegan con unas hambres terribles porque arremeten contra la cría, y la madre, debilitada, no puede defenderla después de un parto difícil.
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Antes no hacían esto, porque había cadáveres de sobra en la montaña, y ellos se encargaban de que dos días después no quedara nada. Ahora les ponen unos comederos, pero no son suficientes. A veces parecen tan agresivos que hasta dan miedo. Valentí Suriá, catalán de pro, hace descender al terreno del más descarnado pragmatismo este hermoso mundo de trashumancias, pastos y pastores, que casa poco con la cruda realidad mercantil del de hogaño. Y bien sabe lo que se trae entre manos cuando habla de números, porque regentó una próspera quesería en Llivia que surtía a media España de un queso de bola tan sabroso pero menos famoso que el holandés, como ha ocurrido siempre con nuestros productos, y llegó a ser alcalde del pueblo. Sus cifras y cotejos son más elocuentes que cualquier comentario, e ilustran de modo suficiente el devenir y la incapacidad radical del agro español de hoy

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tanto para los hombres como para los animales y las plantas. Tanto Suriá como Bombardó hablan del invierno pirenaico de Llivia.Áreas de montaña para sostener a sus gentes.000 kilogramos de patatas. más de lo que valía un jornal de tierra.000 kilos rendirían más o menos las mismas veinte mil pesetas. y equivalía a una tercera parte de hectárea. Con cinco o seis jornales ya se mantenía una familia bien: Hace cincuenta años un jornal de tierra podía dar entre 8. de modo que tres jornales hacían la hectárea. Y si hablamos de mulas. como buen catalán. el kilo se pagaba más o menos a lo mismo que se paga ahora. a 700 pesetas al mes cada mozo. O podía pagar a dos mozos permanentes para el trabajo de la finca.000 pesetas. Era tiempo de paro forzoso.000 pesetas le sobraba a uno para comprar un jornal de tierra. otro tanto. De modo que mire si ha subido todo. Cuando el Servicio Nacional del Trigo. los animales poníanse a cubierto en los escondrijos del bosque o se sumían en letargo. Con esas 20. Los árboles perdían sus hojas y detenían el flujo de la savia. que valía 17. que se pagaban a dos pesetas con diez céntimos el kilo. fríos y nieves. tal para cual. —Las parcelas por aquí eran pequeñas. A Suriá. Y si era trigo.000 y 20. los números le salen solos. Un jornal de tierra era lo que un hombre con su yunta podía labrar en un día. y se medían por jornales.000 pesetas al mes. unos y otros viviendo de las reservas coacervadas en los 267 . más la Seguridad Social. y si la agricultura da para mantenerse.000 y 10. Haga cuenta que hoy esos 10. y haga cálculos de lo que han subido los costes en medio siglo. largo en días.000 pesetas. y ahora la venta de una mula da para comprar unos pocos tiestos de tierra. pero un jornal de tierra estará en las 700.000 pesetas y un mozo en no menos de 120. Cada mula se vendía en la feria a una cantidad entre 15.

con poco margen para la improvisación. la matanza estaba bien guardada y curándose en el sótano de la masía. de muy poco voltaje. en consonancia con la excelente planificación que han exhibido siempre los catalanes. todo muy racional. la leña se había cortado a hacha. y con el problema de que las hojas caídas 268 . también hacían jabón y las cuerdas que hicieran falta. encurtiéndolas en vinagre o hirviéndolas al baño maría. pero se guardaba de un año para otro para que soltara todo el agua y ardiera bien.Crónicas de la memoria rural española recovecos de la floresta o en sus propios organismos. o bien en la misma tierra: se hacía un hoyo y se dejaban allí. y el frío las mantenía hasta abril. y las piedras ensambladas con una tierra arcillosa. los moradores humanos de los campos imitaban lo que hacían las criaturas de los otros dos reinos: parar y vivir de reservas. por septiembre y octubre se habían recogido las manzanas y las peras de invierno. y por mucho que disfrazados con los rasgos de la evolución cultural. Eran casas de piedra y techo de pizarra. Cuando cerraba el invierno permanecíamos mucho tiempo en la casa. no hacía falta cemento. así que en esas fechas los preparativos para el invierno tenían que estar hechos. porque había mucho gasto de leña en la casa pues la hoguera no se apagaba. igualmente habían preparado provisión de conservas de las hortalizas de la huerta. bien cubiertas de paja y broza. una bombilla por casa. Se cortaba y se abría para que secara bien. un rimero muy grande. y los pajares rebosaban de paja del cereal acarreada en los meses de verano con los carros. Teníamos una central particular. con las paredes más anchas abajo que arriba. al fuego. había acopio de patatas en el sobrado. —Teníamos el dicho de que “por San Martí la nieve al pí (pino)”. Las vacas y las yeguas se habían bajado a las cuadras. que se guardaban en cestos de mimbre que hacían las mujeres en casa.

Con ellos se ha269 . fideos o patatas. vigilaban los carabineros. sobre todo patatas. porque éramos como una familia. Los niños paseaban por las calles con unas varas largas en cuyo extremo había unas cestitas. También se comía la trincheta con coles de invierno. y todos mandados por el mayor. a hacer un poco de tertulia antes de comer. con sardana y mercado. las Pascuetas. El buen tiempo de la primavera traía más movimiento al pueblo. Había pocas novedades. Había la costumbre de no dejar solo al Santísimo y las mujeres hacían turnos para velarlo. Si el difunto era de categoría había tres o cuatro curas y siete u ocho caballos. La iglesia se llenaba en esos tiempos. y entonces todo era preguntarse qué estaría pasando. Como si dijéramos la temporada se abría con la Semana Santa. porque la pareja imponía mucho. judías. porque los invierno eran crudos. aunque a veces venía de ronda la guardia civil. ahora te cruzas con alguien y no sabes ni dónde vive.Áreas de montaña tapaban la reja de la entrada de agua a la turbina. y al mediodía los vecinos salían al sol de la plaza. los concos. se sacaba a las yeguas a pacer. a todas horas. porque todas las casas guardaban reservas. así que la luz iba cayendo hasta casi apagarse. y los vecinos desde las ventanas les regalaban huevos. a veces caían nevazos que no dejaban ver el otro lado de la calle. cuando se hacía el Via Crucis y las visitas a los monumentos. era el patriarca. Se hacía el cuidado de las vacas en las cuadras. que así tuviera cien años llevaba la vara. Se comía mucha escudella. luego se fue vaciando. lo sabíamos todo de todos. más los hermanos solteros que hubiera. Había poco que hacer entonces. con grasa de cerdo. Y si moría alguno el duelo era de todos. si alguien enfermaba iba todo el pueblo a visitarle. Si la casa era la del hereu allí estaban tres o cuatro generaciones. La vida era tranquila. Ocho días después de Pascua se celebraba la fiesta mayor. butifarra negra.

. porque a la hora de la cena todos encendían sus bombillas y había que esperar a que se fueran a la cama. —Hablando de los cereales por ejemplo. todo se hacía a mano: hacer las gavillas.. atarlas. la luz no daba para tanto. Francisco Bombardó recuerda el entusiasmo que levantaron entre los payeses las novedades de la tecnología agrícola que aparecieron en los años cuarenta. y vivía bien. Hasta que un día vino un artilugio que dejaba preparadas las gavillas para que los hombres las ataran.Crónicas de la memoria rural española cían unas tortillas en las afueras. y entonces se hacían las hogueras. el trabajo de la era. se llenó de maquinaria y tractores. También había baile los domingos en un pueblo o en otro. los tractores. aquello ahorraba mucho personal. Antes. porque los compradores del Levante y de otras partes estaban sustituyendo también las mulas por máquinas. —El campo se vació de gente. Los criaderos de mulas del Pirineo ya no fueron necesarios. San Guillermo. También caballerías. y después San Juan. se iba andando y el que tenía una bicicleta podía darse por contento. la mayoría trabajando cuatro días al año y el resto parados. no se amortizan. Luego llegó otra que ataba las gavillas. había que saltarlas solo o agarrado del brazo con una pareja. Pero no solo personal. Ahora da lo mismo 270 . Cuando el baile se prolongaba nos quedábamos sin luz. No podía saber que las aparentes ventajas traían escondidos en su seno los gérmenes del desmoronamiento de todo su sistema de vida. vivía de su producto. si uno se aplicaba sobre el campo. Era un proceso imparable y de consecuencias drásticas para el campo y sus gentes. Después vinieron las empacadoras.. Más tarde venía la fiesta patronal. y comer bien era ya toda una fiesta..

Áreas de montaña aplicarse o no. porque está subvencionado. todas sanas. y las ciento quince vacas de carne que tenía. y vendí todas las vacas de leche. cuando me dieron una subvención por eso de las cuotas lecheras. Así. Miel sobre hojuelas. tuve que sacrificarlas. y me dieron por cada tres el precio de una. buenas. porque ya no me rendían. Peor todavía: Dijeron que había salido un brote de brucelosis. Y a nadie le interesaba de qué iba a vivir esa familia. poco a poco. Estaba pensando en vender mis vacas de leche. a saber. hermosas. y el que tiene yeguas hoy es por afición más que 271 . Le pondré dos ejemplos. y a nadie le importa lo que pase. se han ido todos marchando de este oficio.

Y es que claro. siendo recluido en un campo de concentración. Habita en Esterri D´Aneu. funcionarios. Se escondió en casa pero tuvo que marchar a Barcelona. todoterrenos. guardas. Cuando todo se fue calmando volvió a Esterri. Hasta entonces mi hermano y yo echamos la casa para alante.Crónicas de la memoria rural española otra cosa. —Antes. un funcionario más. Yo fui comprando tierra con lo que me daban por la venta del ganado. toda esta legión de inspectores. pero solo estuvo seis meses. pero un vecino le denunció y lo metieron en la cárcel. Era de izquierdas y tuvo que refugiarse en Francia a su conclusión. y menos mal que un hermano que vivía en Francia lo sacó de allí. Y por cada productor de menos en el campo. todo esto 272 . porque en el pueblo ya andaban murmurando. a la sombra de las dos torres geológicas de Els Encantats. —Allí morían como moscas. Ahora. y regresó al cabo de tres años. lo que ganas por un lado te lo sacan por otro. y se podía ahorrar. Pero se desespera cuando habla de la transformación del mundo rural. el que conocieron sin apenas cambios desde los tiempos de sus tatarabuelos. donde ha vivido su familia por generaciones. Unos cambios que han hecho del medio algo menos rústico y más burocrático. el que se dedicaba como nosotros ganaba pesetas con las mulas y las vacas. Cuenta que fue su bisabuelo quien libró de lobos toda esta comarca a base de venenos. y que su padre pasó lo suyo para reintegrarse al negocio familiar tras la guerra civil. y hace cuarenta años valía más que ahora. Así vamos. el buque insignia del Parque Nacional de Aigües Tortes y Lago san Mauricio. Pero si hay alguien combativo a la hora de quejarse de la situación es José Canut. todos dedicados al oficio de las mulas y las yeguas.

—Si no fuera por mi mujer. y sobre unas gentes escasamente preparadas para capear el chaparrón de leyes y trámites que les ha caído encima. a su precio. —Lo que pasa es que los catalanes no entendemos la vida. En cambio. mulas. aunque estuvieras aquí bebiendo vino sin hablar del negocio. Porque si no bastara con la creciente burocratización traída por las autonomías. Mira. no estarías disfrutando. hace tiempo que habría vendido yeguas. que escucha con atención. Y literalmente se le llevan los demonios cuando se saca a colación el asunto del papeleo. si están en el bar están en el bar. caballos y vacas y me habría retirado. hasta que se decide a intervenir. Pero es que me da lástima dejar una profesión que ha sido la de mis antepasados. tercia un hombre nonagenario. en el pasto. tu cabeza estaría pensando en las yeguas. los andaluces. Y por eso ellos son felices y nosotros no. 273 . celebrada en un animado bar de Esterri D´Aneu. y no piensan en otra cosa.Áreas de montaña cuesta mucho y hay que pagarlo. Y en la conversación. y dejaran de marearnos con tanto papel. Y su intervención resume toda una filosofía.. en lo que te van a dar por ellas. que entiende de papeles. A ver quién puede ahorrar teniendo que pagar todo ese gasto.. Canut. contentos. Pero más valdría que se dejaran de subvenciones y pagaran el ganado a lo que vale. la normativa agrícola europea ha supuesto una formidable escalada en la intervención administrativa sobre unas actividades antes muy poco reguladas.

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y llegaron a alcanzar reputación de grupo étnico distinto. Si esta última era de ovejas. y el traslado no se ceñía a los pastores. Con el tiempo los vaqueiros fueron acuñando una actividad y se consolidaron como grupo humano diferenciado. estos aferrados a sus terruños y no pocas veces envidiosos de la libertad y amplitud de 275 . berdascos. habita un grupo humano que durante siglos ha practicado una actividad de fuerte personalidad ecológica y cultural. gallos. desde que domesticaron el ganado y aprendieron las ventajas de acomodarse a los ciclos de las estaciones. Son los vaqueiros de alzada. incluso con rasgos propios como la alta estatura y los ojos azules. mayoritariamente labradores.Áreas de montaña Vaqueiros de alzada En el occidente de Asturias. la de los vaqueiros era de itinerario corto. vertical. y cuando se anunciaban los fríos los bajaban a la dulcedumbre de los valles para la invernada. sobre todo de vacas. Casábanse entre sí. todo lo cual diferenciaba esta trashumancia de la clásica. prolongaban los mismos apellidos de una a otra generación –feitos. sino que ellos mismos se trasladaban con familias y enseres. sino a la totalidad de la familia. subiendo y bajando el ganado para aprovechar los pastos de invierno y de verano. Y no solo era el ganado el objeto de este trasiego. en lo que mucho tenían que ver los comentarios del otro grupo presente en la zona. de largo recorrido y de solamente los pastores. El movimiento de los vaqueiros de alzada se remonta probablemente a los albores de la instalación de los hombres en las anfractuosidades de los montes astures. que se “alzaba” con todas sus pertenencias. que dos veces al año movían sus ganados. Al romper la primavera subían en busca de los pastos de verano de las cumbreras de la montaña. cerca ya de la raya con Galicia. en esta eterna tensión ibérica entre pastores nómadas y agricultores sedentarios. los xaldos.

según tuviera cada uno. Marchábamos toda la familia. con la cuadra debajo de los cuartos. Casa teníamos arriba y abajo. que son más fuertes que los burros y mucho más que los caballos. cuando la guerra todavía no había desgarrado el país. El tiempo de invierno era más tran276 . —Allá por mayo llegaba el tiempo de subir el ganado a las brañas de verano. según viniera el año. cuando bajábamoslo a las invernaderas. aunque era de bajada igual nos llevaba dos días. pero había que seguir adelante. muy influido ya por la cercana Galicia. pero de invierno. donde quedábamos hasta octubre o noviembre. parar non podías. No fuera raro nos cogiera de camino una tempestad recia de lluvia o de nieve. Nacido en 1923. mayormente mulas. qué ibas a hacerle. porque llevábamos los gochos y venían muy gordos después de coger carnes todo el verano. De verano echábamos el día en subir. e incluso de su prosperidad. pero también llevábamos los cerdos. Y sobre todo ha conocido la actividad de los vaqueiros en plena sazón. Manuel García es uno de esos supervivientes de la gran tradición ganadera de los vaqueiros. donde calman los fríos. para que subiera el calor. Otros había que no tenían dos pisos y dormían en la misma cuadra que las vacas. porque abajo teníamos los sanmartinos. tabique por medio. Conducíamos por los caminos vacas del país. nieva poco y el ganado podía comer de los prados. por sus ojos han pasado las grandes vicisitudes del siglo. muy resistentes. y cargábamos las pertenencias en las caballerías. y hasta un hatajo de ovejas y de cabras. pero los más pobres ni con ese tabique. pues siempre se desenvolvieron mejor los ganaderos que los agricultores. desde las penurias postbélicas hasta los cambios de los últimos tiempos. una punta de quince o dieciséis vacas. y habla de ellos con el acento dulzón de la zona. Casas terrenas las llamábamos.Crónicas de la memoria rural española horizontes de los nómadas.

A guadaña. Se iba colocando la hierba y luego envolvíase con paja de trigo. porque era cuando el pasto iba para arriba y había que segarlo. Eso si templaba. porque si se aborrascaba el tiempo no salían de las cuadras y comían de la hierba de reserva. Juntábamos los montones y hacíamos los balagares para guardar la hierba. cortadas en verde y enroscadas alrededor. 277 . y una vara de cinco o seis metros de altura lo menos. Un zócalo de madera para que no trepara la humedad y pudriera la hierba. que no había otra herramienta entonces. más unas pocas varas de avellano. porque había menos trabajo. ni para cortar ni para empacar como hay ahora. o mejor todavía de centeno. Sacar a las vacas de las cuadras a los pastos y luego recogerlas a la noche. Terminábamos por San Pedro. De verano era más atrajinada la vida.Áreas de montaña quilo que el de verano.

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ajustando el balagar, para que el aire no se llevara la paja de dentro. No entraba agua ninguna, y esa era la reserva de forraje de las vacas para el invierno. Otra ocupación era mudar el helecho en la cuadra, la cama del ganado, porque el helecho es una planta caliente. También había que ocuparse de la huerta, sembrábase escanda, trigo, patatas, berzas... todo para el consumo nuestro. El trigo había que trillarlo a palos y lo llevábamos para unos molinos donde quedábase la maquila y dábannos lo demás. El verano traía otros quehaceres. El sobrante del rebaño, los terneros nuevos, vendíanse en las ferias. Para la de Somiedo echábamos tres días en marchar, y dormíamos en casas donde nos conocían. De niño recuerdo que vendíamos los castrones y los carneros que mi padre había comprado en los tratos y los invernábamos para venderlos en las ferias. Eran buenos días aquellos de ferias, nos relacionábamos los de unos pueblos con otros, lo mismo que en las fiestas, aquí la principal era la de San Roque, el dieciséis de agosto. Ahí fue donde conocí a mi mujer, que era de Las Taviernas. Trajeron una música y empezamos a hablar. El trabajo de los vaqueiros de alzada, como casi todo el que se desarrolla en el medio rural, posee una característica singular: no hay una jornada igual a otra. Y no solo es que la temperie venga de bonanzas o de inclemencias, que salga el sol o que lo tapen nubes, sino que el curso del día trae siempre novedades, amables unas, indeseadas otras. Y es curioso que sean estas, y no las otras, las que hayan quedado ancladas con más vigor en la memoria de quienes las vivieron, y que recuerden hasta con cariño los momentos difíciles, con el regusto de haber superado los malos trances que les salieron al paso en las revueltas del camino de la vida.
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—Un vecino de aquí fue a pasar el río con otro hermano, y venía el río crecido de unas lluvias grandes. Iban los dos en las caballerías y al hermano lo envolvió la corriente y lo llevó río abajo. Pudo agarrarse a una una peña del medio del cauce, sin poder moverse. ¿Sacarásme? Preguntóle al hermano, y este cogió la reata de la mula y salvólo con ella. La otra mula pudo salir también muy abajo, desnuda de todos sus aperos pero salva. Otra cosa de temer eran los lobos, porque el ganado era una tentación para ellos, y si podían te llevaban un ternero o una oveja. Me acuerdo de un día de niebla, ni a verte la mano alcanzabas, que los lobos nos mataron treinta y dos ovejas, porque no se conforman con matar y comer, como el oso. El lobo te hace todo el daño que puede, es su naturaleza, y sabe muchas astucias para robar el ganado. Tenía yo trece años y andaba cuidando el rebaño de ovejas, cuando veo venir a un lobo. Silbéle y tiréle piedras, pero no se iba, sino que me di cuenta de que empujaba a las ovejas a lo hondo de la hoya, para rematarlas allí. Entonces les tiré piedras a ellas para que subieran, y gracias a eso salvé el rebaño, si no me lo desgracia. Y de seguir a personas también dióse el caso, a mí mismo ocurrióme. Salía un día de noche, venía de cortejar, por el camino, y de repente noté como que se me salía la ropa del cuerpo, como un enfriamiento, y enseguida ví al lobo, en lo alto de la vereda. Eran dos, y siguiéronme un rato, yo sentía miedo, pero traté de no descomponerme, no fuera que los lobos lo barruntaran. Al entrar en el pueblo desaparecieron. Y a mi padre que en paz descanse sucedióle parecido, esa noche bajaba al pueblo y había buena luna. Él iba encima de la mula, y ella venga a mirar para atrás, hasta que volvióse mi padre y vio a tres lobos, casi pegados a la mula. Bajó y echólos piedras, pero no se iban. Temblábanle las manos cuando cogió un poco de broza de la vera del camino y encendió
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fuego con la mecha que llevaba para el tabaco, y entonces sí que salieron de fuga los lobos, pero cuando llegó a la casa venía muerto de miedo y dijo que fuera a tardar en salir de noche otra vez. No siempre los lances tenían buen fin. Manuel García recuerda uno reiterado a lo largo y ancho de la Península en los tiempos pretéritos, cuando enfrascados los padres en el trabajo, los hijos menudeaban a su aire, a su solo cuidado. —Estaba un niño de poca edad en su cuna, cuando los cerdos se salieron de la corraliza y comiéronlo. Y eso que una tía había dicho a la madre quita ese neno de ahí, que te lo van a comer los gochos.

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Y otro suceso ingrato y harto repetido en la España rural fue -aún lo es–, la rivalidad entre pueblos limítrofes. No parece sino que en España la colindancia separara antes que uniera, y eso ha sido algo perceptible en cualquier nivel, ya fuera el de pueblo, el de calle, el de parcela o el de vivienda. Los vecinos han tendido a desavenirse y enemistarse, y un juego peligrosísimo para un joven era el de tratar de sentar plaza en el mocerío femenino del pueblo de al lado, porque era como gallo que entrara en corral ajeno. Ajeno y celosamente guardado. —Un primo de mi mujer cortejaba a las mozas de otro pueblo. Iba con el ganado, cuando los mozos le esperaron en el camino. Salió uno de ellos y preguntóle que a dónde iba. A llevar mi ganado, contestó él. Será si te dejo, soltó el otro, y enseguida se agarraron, pero el primo andaba precavido y llevaba un puñal y clavóselo al otro. Llegó a la casa y dijo al padre, no sé, me parece que maté a uno. Presentóse a la guardia civil y el otro ya estaba muerto, desangrado. Moribundo había dicho que el primo no tuviera culpa de nada, que él iba su camino y saliéronle al paso. Le echaron años de cárcel y salió con un indulto de la República. El de los vaqueiros era un mundo aparte en todos los sentidos. Cerrado sobre sí mismo, sin luz, ni agua, ni cura, ni médico, ni noticias, como una burbuja aislada de todo y de todos. Dueños y al mismo tiempo esclavos de sus propios destinos. —Al médico había que ir a buscarlo tan lejos que más valía no enfermar de veras, porque nunca llegaba a tiempo. Para las muelas teníamos que arreglarnos nosotros. Poníamos en el dolor creosota, y si no menguaba había que arrancarla, y para eso íbamos a uno que llamábanle Sastrón, que era muy curioso arrancando muelas, en vivo, con unos alicates. De noticias solo teníamos las de la campana del pueblo, aunque
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me recuerdo que llegó por aquí que Bahamontes había ganado una carrera de bicicletas en el extranjero. Cura tampoco teníamos, que aquí no había parroquia, y solo venía cuando alguno estaba para morir y había que darle los sacramentos. La guardia civil sí que venía más, de ronda, y asustábase uno nada más verla entrar. Eran amigos de mi padre, pero recuérdome que le decían que tener un amigo guardia civil era como tener un duro falso en el bolsillo, porque hoy es tu amigo, pero si mañana tenía que actuar contra ti lo hacía, se las tenían tiesas con todo el mundo. Mi padre lo pasó mal cuando la guerra, porque hubo una denuncia de que guardaba falanges en casa y vinieron a registrar. Enseñóles todo y marcháronse, porque allí non había nadie. Las mujeres de los vaqueiros eran tan bizarras como sus maridos, y quizá más todavía, porque además del trabajo del hogar, patrimonio exclusivo de ellas, echaban una mano en lo del marido, ayudando en la corta y el apilado de la hierba, en las faenas de la huerta, en el arreglo de las cuadras y en el arreo del ganado. Y si se terciaba que el marido enfermara o muriera, que casos hubo, les sobraba arremango para encabezar las labores y hacerse ellas mismas vaqueiras. Isolina Berdasco es una de esas mujeres animosas que podían con todo, y ella nos habla de las costumbre de la vida vaqueira. —No se crea, que yo de niña era muy miedosa, una vez andaba guardando el ganado y se vino el lobo, agarró por el cuello una oveja, la cargó a la espalda, se lo llevó y yo dejéle, no fuera me llevara a mí. Pero luego la vida me fue quitando los miedos. Cuando veo la vida de ahora, tan fácil, comprendo lo duro de la nuestra entonces. Ahora metes la ropa en una lavadora y lava sola, dásle a un botón y prendes la luz, abres el grifo y tienes agua. Antes para lavar tenías que ir a un arroyo, a veces rompiendo la nieve y el hielo. Y para lavar el cuer282

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po, en un lebrillo y por partes, muchas veces ni podías lavarte del frío que hacía. En casa lo hacíamos todo y no se tiraba nada. Guardábamos tres botellas, una para el aceite, otra para el petróleo y otra para la lejía, y cuidado de no romper ninguna de las tres, que eran un tesoro y repuesto no había. Basura no había, y los restos lo aprovechaban los gochos. La ropa hacíamosla en casa con la lana, que había que lavarla, escardarla, hilarla y tejerla. Hacíamos mantas para la cama y calcetines para vender, poco daban, pero decía mi abuela que poco se gana hilando, pero menos folgando. Por no gastar en ropa, ni en zapatos, porque andábamos todo el año en zapatillas y madreñas. El poco dinero que entraba era cuando vendíase un ternero, mi padre andaba siempre preocupado con que había que pagar la contribución, no fuera nos quitaran las tierras. Por el verano, cuando el estraperlo, marchaba mi padre caminando a Castilla, allí compraba trigo y traíalo de noche para cambiarlo por maíz en Pravia, y con mucho cuidado de viajar de noche, porque si le cogían multábanle y quitábanle la mercancía. Por el pueblo pasaban tendeiros, que vendían esto y lo otro. El que más venía era el cacharreiro, que se llevaba todo lo que sobraba en la casa, hasta las prendas que no se aguantaban ya de tantos remiendos como tenían. Llevábase esa ropa y te daba una olla, o un plato, o te restañaba el cubo picado. Eso sí, como todos los vecinos andábamos por un igual, no sentíamos necesidad de otras cosas, non las conocíamos. La gente de por aquí tenía muchos rapacinos. Ahora se salvan todos a fuerza de medicinas, pero entonces no las había y quedaban solo los más fuertes. Más valiera que cogieran enfermedades que curaran con miel, orégano y calor, porque las otras, las de verdad, se los llevaban a la tumba en un decir Jesús.
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Se dijo antes que los vaqueiros de alzada formaban un grupo humano distinto y aparte a ojos de los demás, y sobre todo a los de su contrapeso en los valles, los xaldos, labradores que veían no sin resquemor a los vaqueiros descender desde las brañas de altura conduciendo a sus ganados lucidos. Envidias crean maledicencias, y forjóse en torno a ellos la leyenda de que eran un grupo étnico diferenciado, hosco, ajeno a las reglas de la vida civilizada. Y de ahí a la discriminación había un solo paso. —Nadie nos quería a los vaqueiros. Teníamos mala reputación, decían de nosotros que éramos una raza maldita y nos guardaban rencor. Non querían casamientos, ni cuentas ningunas con los vaqueiros, ni bailar siquiera. Cuando íbamos a la misa, acuérdome que había una viga que habían puesto los xaldos que decía: de la viga no pasarán los vaqueiros. Pero un

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vecino nuestro, vaqueiro también, llevó una vara de avellano con una punta y domingo a domingo fue borrando el no, hasta que desapareció del todo y pasáramos todos al otro lado de la viga. No nos asustábamos de los xaldos, si hubiera que pelear, peleáramos. Y finalmente los vaqueiros nos hablan de los cambios acaecidos, que han afectado a todos los órdenes de sus vidas. Tanto, que más que de dos épocas hay que hablar de dos cabos, de dos extremos de la misma cuerda, y tan distantes uno de otro que con la visión de hoy no es posible reconocer lo de ayer. Y solo es posible hacerlo recurriendo al testimonio de los últimos vaqueiros de alzada. Más allá de ellos, no quedará nada de una forma de vida que llenó hermosas páginas de la historia de los montes astures. —Hoy las vacas se bajan y se suben en camiones, nadie las arrea. Ni siquiera las vacas son las mismas. Antes era la del país, la asturiana de los valles, y trajeron de Santander y otras partes vacas nuevas, más lecheras, pero con ellas entraron en Asturias enfermedades como la brucelosis y descompusiéronse las vacadas asturianas. Antes el ganado era sano y a los vaqueiros nos dejaban tranquilos. Ahora tiene enfermedades nuevas y nos traen de cabeza con tanto saneamiento, tanta inyección y tanto veterinario. Lo mismo que la leña. Antes teníamos toda la leña que queríamos para calentarnos, la cogíamos de los montes del pueblo. Ahora hay que pedir permiso para cortarla, hasta en la finca propia de uno. Cuando les hablo a mis hijas me dicen que no les cuente películas de terrore, non creen lo que les digo –dice Isolina–. Vienen mis nietos y son como los terneros que nacieran en la cuadra y no salieran hasta los tres meses, están con cara de susto y ni andar saben. Mis nietos llegan y no saben ver el peligro, cuando antes los rapacinos sabían cuidarse solos, y
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hasta las ortigas conocían, bastaba que les mordieran una vez y nunca más. Y ahora vienen caprichosos, les das una galleta y no la quieren, prefieren otra marca, cuando antes una galleta era una fiesta. En la ciudad se sabrán unas cosas, pero no se saben otras. Veo a mis hijas hacer cola para que les limpien el pescado, o el pollo, cosas que aquí sabíamos hacer. Y creen que la comida nace en la mesa, y nosotros sabíamos de dónde venía todo. Y qué digamos de las relaciones. Antes las puertas de las casas tenían dos hojas, para que no entraran las alimañas. Para hablar mozo y moza, uno a cada lado de la puerta, y ahora ya ve cómo están las cosas. Y cuando hablan de la crisis, les digo que tenía que haber mucha más crisis para igualar lo de antes.

Pastores trashumantes La trashumancia fue una actividad económica esencial en España hasta los albores de la Edad Moderna, al punto que Miguel de Cervantes calificaba a la lana como “la principal sustancia destos reynos”. Lástima que sustancia tan excelsa fuera a parar a obrajes ingleses y holandeses y no castellanos, y España perdiera la primera de sus oportunidades para dejar de ser un simple productor de materias primas, mientras sus rivales europeos se hacían con el negocio textil, y a la larga con la supremacía económica mundial, dejando al gran productor lanero, España, las migajas de la exportación de la lana –y luego de la plata americana- en bruto. Con todo, el trasiego de la cabaña ovina levantó en España un tinglado económico de primer orden, y de paso otro cultural y hasta político, pues la trashumancia de largo recorrido puso en estrecho
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contacto la totalidad de la Península Ibérica, según un modelo de cohesión territorial afanosamente buscado por Fernando el Católico. Y aunque en muchas partes del mundo se han trasladado desde antiguo los ganados desde los valles a las montañas próximas para aprovechar el ciclo de los pastos de invierno y de verano, la peculiaridad ibérica consistió en que entre el valle –las dehesas- y la montaña mediaba una enorme llanura, la meseta, lo que prolongaba el viaje varias semanas. Y ello permitió aprovechar a fondo los recursos de un país mediterráneo y abrupto como España, pues cuando la hierba se agostaba en las dehesas extremeñas y andaluzas, los rebaños atravesaban la meseta y ascendían hasta los pastos verdes de los puertos de montaña. Y a la inversa, volver en invierno a las dehesas, a las “tierras de extremos”. De donde procede el nombre de Extremadura, pues los pastores llamaba “hacer la extremadura” a la estancia en las cálidas dehesas del suroeste. Ya se van los pastores a la extremadura, reza una de las más populares piezas del cancionero de la trashumancia. La trashumancia escribió bellísimas, imborrables páginas en el libro de la historia rural española y forjó una cultura pastoril de enorme vigor. Y dejó también una valiosa red de caminos acotados para el paso de las comitivas ganaderas, que aún subsiste. Son las vías pecuarias, y se llamaban cañadas, cordeles o veredas, según fuera su anchura, todo perfectamente reglamentado y defendido por una poderosa organización, La Mesta, reguladora del tinglado trashumante y de su extensa red de caminos. Tal como se practicó desde tiempos inmemoriales, la trashumancia ha perdurado en España hasta hace bien poco. Como todas las demás cuestiones atinentes al campo español, hasta los años cincuenta del siglo XX, cuando penetraron el desarrollo y la maquinaria dando la vuelta a la piel del medio rural, mantenida hasta entonces casi intacta desde un pasado remotísimo. En lo que con287

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cierne al trasiego trashumante, la cosa duró hasta que aparecieron los camiones y los trenes, y se prefirió embarcar los rebaños en ellos, antes que trasladarlos a pie. Eso en una primera fase, porque con el avance modernizador se terminaron también los pastores, y lo que queda hoy no es el negocio ni el viaje largo, sino un relicto de trashumancia corta y familiar. Pero aun así, podemos asomarnos al mundo de la genuina trashumancia en las personas de los antiguos pastores, los que conocieron, sufrieron y gozaron aquella forma de vida, que como el lector va a comprobar exigía una irrepetible capacidad para la resignación y el sacrificio, cualidades por otra parte hondamente ibéricas. Nuestros guías por los vericuetos del pastoreo trashumante son Acacio Díez, Plácido Herrero y Faustino Fernández, los tres de Prioro, en León, cantera máxima de esta pastoría. Es curioso que

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. Perros careas no dejaban llevar los mayorales. y las ovejas mal lo pasaban porque se cubría todo y les quedaba para comer cuatro retamas. porque las merinas son muy inquie289 . y los demás pastores: el rabadán. los hijos. porque cargaban con toda la lana y con el fruto de los corderos en el vientre. En el viaje de bajada las ovejas caminaban lentas. un cacho de pan y algo del fargallo que cada uno llevaba de lo suyo: unos chorizos. De desayuno y de almuerzo comíamos en frío. —Arrancábamos para los primeros días de octubre.. y marchábamos para ocho meses. La jornada empezaba a punto del clareo. y para eso acopiábamos unos leños. andando hasta el mediodía. según fuera el arriendo de los pastos en las dehesas. unas tajadas de blanco. mostrando la ruta y siguiendo el grueso del rebaño. y algunas veces abriendo la marcha nos cayeron unas nevazones imposibles. así que se andaba poco. Era para la cena cuando comíamos de caliente. un hatajo de yeguas hateras y otro de cabras. Además los días eran cortos. prendíamos una lumbre y cocinábamos una olla con patatas y algo de magro. y vuelta al camino hasta las entreluces. nos conformábamos. pero era lo que había. el persona. cuando se hacía una parada. el ayudador. Abrían la marcha los mansos con el que llamábamos el compañero. con los carneros de simiente y las ovejas. el sobrado y el zagal. no llegaba a los veinte kilómetros al día. y como casi todos en el pueblo éramos pastores. los pastores fueran invariablemente serranos. A nosotros los pastores nos daba una tristura grande la partida. la casa. A la hora de dormir hacíamos turnos de vela. una pata de jamón. los mastines loberos. porque hacían mucho maltrato al ganado.Áreas de montaña siendo la mayoría de los dueños de las cabañas ganaderas extremeños o andaluces. porque allá arriba quedaban la mujer.

Por eso y por los lobos había una velía. que era el que dirigía la partida. Hacer partícipes a los pastores en el negocio era una manera inteligente de asegurar esa dedicación. sino que llevaban su parte en el negocio. tenía un hatajo de cincuenta ovejas. y los demás sobre las treinta. y tanto los mastines como los pastores teníamos que tener el sentido puesto para que no hicieran un descalabro en el rebaño. Llevábamos también la propiedad de unas yeguas. según su categoría. Una de las muchas peculiaridades de la trashumancia consistía en que era una empresa de capitalismo colectivo. como duques o marqueses. teniendo en cuenta que llevar los rebaños a buen puerto exigía una dedicación constante y completa. sino que cada pastor era propietario de una punta de ovejas. Pero no todo era del amo. lo que se llamaba la escusa. por lo que sacábamos con la venta de los corderos y de la lana. —El rebaño se componía de unas mil cien ovejas. y eran de la propiedad de gentes de alcurnia. y el mayoral era el que estaba a cargo de todos ellos. fuera del alcance de los simples asalariados. El rabadán. y entonces se cambiaron por burros para llevar el hato. donde los pastores no eran meros empleados a sueldo. A la mayoría de los pastores nos traía mas cuenta una buena escusa. Y además estaba la retribución en dinero. según el arreglo en cada rebaño. contra más salario menos escusa y a la inversa. y hasta el zagal tenía de su cuenta veinticinco ovejas. Algo imprescindible. las que llevaban el hato.Crónicas de la memoria rural española tas y en plena noche igual les entraba el nervio de arrancar camino para comer. que podían ser dueños de varios rebaños. El 290 . y había que andar sujetándolas. que se vendieron muy bien hasta que se vino abajo su precio. porque atravesábamos pagos muy loberos.

unos 110 metros. la más extremeña en su recorrido. por ejemplo los rastrojos de otoño. A los guardas se les daba una contenta y dejaban pastar. o una gasolinera. las cañadas fueron objeto de rapiñas y usurpaciones para múltiples fines. la cañada real segoviana y la de la plata o Vizana. porque el majadeo la quedaba estercolada. pero conforme avanzó el tiempo crecieron las penas que nos hacían pasar a los pastores. A pesar de las muchas invasiones ilegales. Las ovejas se aspeaban las 291 . celosamente defendidos en su integridad por la Mesta. Y anejo a todo ello un inmenso tejido secundario de caminos menores. La anchura de las cañadas reales era de noventa varas castellanas.. Había sus cosas cuando los rebaños se salían de la caja del camino y se metían por los sembrados.. la oriental. y fuera de eso cada pastor comía de su fargallo. y menores pero también tasados estaban los cordeles y las veredas. y a la tierra le venía bien. o un basurero. —Las ovejas van comiendo el pasto que florece en las cañadas. No pueden salirse de ellas. Los rebaños disponían para sus trayectos de sus propios caminos. salvo que los pastores lleguen a un arreglo con las fincas linderas. que recorren la Península Ibérica de norte a sur y de este a oeste. Había cuatro grandes cañadas reales: la cañada real leonesa occidental. aún quedan más de cien mil kilómetros de cañadas públicas. para cualquier cosa se usaban las cañadas. En la época del esplendor de la trashumancia el conjunto abarcaba ciento veinte mil kilómetros. Pero cuando el poder de esta decayó. las cañadas. porque el paso de los rebaños las va abonando y deja una tierra muy viciosa. Cuando no era una carretera que habían tirado encima del cordel era un trigal que lo ocupaba.Áreas de montaña amo ponía de añadidura el pan y el aceite. aunque la legislación señala que las cañadas son de propiedad pública imprescriptible.

y a veces eran buenas. y luego cada uno a dormir al suyo. Después de los partos venía una época larga y de poco trabajo en la dehesa. y al llegar los recomponíamos. y nada más llegar teníamos la paridera. Teníamos para dormir unos chozos de broza. Así era nuestra vida entonces. y a ver quién las sujetaba de noche. porque de él dependía la estancia en invierno. y llegaban a los descansaderos rabiando de hambre. Gracias a Dios que andando el invierno los corderos cogían carne y los vendíamos antes 292 . las que venían por carta. por las cartas que recibíamos de los dueños de las fincas arrendadas. un tiempo de brega para nosotros los pastores. de la casa. por estar apartados de todo. como que había un niño nuevo en la familia. y para cuando acudía ya estaba enterrada. de la matanza. pero las raposas son mañosas y le daban vueltas y vueltas hasta marearla y llevarse el borrego. Nos juntábamos a la hora de la cena en un chozo mayor. hasta de la propia familia. Allá arriba las mujeres eran las que estaban al cargo de todo. Ya desde antes de salir de los puertos teníamos información sobre si había otoñado. porque rondaba mucha zorra y cuanto que te descuidabas se te llevaba el cordero así que salía del vientre de la madre. como pasó de que a alguno le llegara la triste nueva de que se había muerto la mujer. La oveja parida se vuelve muy brava y lo defendía. y otras malas. Noticias de casa recibíamos pocas. y era muy importante que hubiera llovido bien para el pasto nuevo de las dehesas. cada pastor al cuido de su rebaño. de los hijos. de material.Crónicas de la memoria rural española pezuñas encima de las carreteras. Pero era al trasponer las últimas sierras cuando veíamos si había otoño o no. Las ovejas llegaban reventándoles ya los corderos en el vientre. que los dejábamos en verano en un corral o en lo alto de un árbol.

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que la primavera viniera corta de aguas y al pasar 294 . —Cuanto que calentaba el sol y se secaba el pasto las merinas hacían por marcharse. Ellas conocían la ruta mejor que nosotros. Así que cuando el mayoral daba la orden de partida y colocábamos los zumbos del cuello de los mansos. no había manera de sujetar el rebaño. y se daba el caso de que alguna vez perdiéramos el camino rastrojeando y ellas solas lo encontraban. el tiempo acompañaba y marchaban más ligeras sin su abrigo de lana. cuando apretaba el sol la hierba se agostaba con rapidez. y hasta que no llegaron los paraguas no teníamos otra cosa que el capote de paño. y les inundaba una comezón especial. Se mostraban muy ansiosas por arrancar cuando sentían que al golpe de las calores la hierba se desmenuzaba bajo sus pies. Y otras veces se daba la contraria. y además tanta parada en la dehesa les formaba mucho pulguerío en el cuerpo. en el apremio de salir para puertos. De vuelta hacía mejor temple y el paso se hacía más llevadero. Ahora las ovejas marchaban con otra disposición. Y nosotros los pastores no digamos las ganas que teníamos de tirar para arriba.Crónicas de la memoria rural española de marchar para arriba a los tratantes que venían. porque llevaban el vientre vacío. y había que traerlas de vuelta. Las ovejas intuían que la marcha a puertos estaba próxima. porque tras un éxtasis de floración. y a lo que empezaban a caminar se les quitaban las pulgas. y la de veces que ellas solas habrán roto camino de noche. se hacía como tierra. Aunque a veces se echaban encima unas lluvias exageradas. La primavera duraba poco en la dehesa. de manera que siempre íbamos encontrando la hierba retoñada en los caminos. después de ocho meses sin ver a la mujer y los hijos. porque el rebaño marchaba al compás de la primavera. y ahí era donde cada uno sacaba su beneficio. los días eran más largos.

y hubo tiempos de hambrunas grandes después de la guerra civil. del mismo modo que nosotros no podíamos salirnos de nuestro carril. porque las cañadas tenían que estar libres de siembra. por mucho que estuviera sembrada. Otros problemas del traslado en aquellos tiempos eran los sembríos. pero si recurríamos a la guardia civil nos daba la razón y tirábamos por mitad de la cañada. y cuando una pisaba se iba para el fondo. Otro impedimento era el paso por los pueblos. Entonces teníamos que abrir bien los ojos. y al llegar bajaron ciegas. cuando ya se hacía el viaje en los trenes. que yo tengo oído que vienen de muy lejos. porque había manos dispuestas a sacar tajada del paso. Pasó una vez. y las ovejas sufrían mucho de sed y hasta se mermaban. Hubo muchas porfías entre labradores y pastores por esas cuestiones. y al 295 . y urdían mañas para hacerse con una borrega. y cuando el rebaño se encorralaba por la calleja sacaban un gancho y tiraban de la oveja para adentro. cuando el paso de una tropa de carne como un rebaño era una tentación para gentes que estaban pasando tantas hambres. pero muchos de los cordeles pasaban por el comedio de ellos. Nosotros hacíamos los posibles por evitarlos. Y otra artimaña era abrir una zanja a la entrada o a la salida del pueblo y cubrirla con monte. y los dueños no dejaban pasar por él a pesar de que teníamos el derecho. que los vagones estuvieron retenidos tres días por no se qué razón con las ovejas dentro. Una muy corriente era abrir la hoja bajera de la puerta. Una vez un rabadán echó una vez en falta varias cabezas. y hasta que no bebieron y comieron no les volvió la vista.Áreas de montaña por los páramos de las Castillas no topáramos en días con una mala fuente ni un charco para abrevar. porque a veces el cereal se metía adentro de la caja de las cañadas.

había pasado tanto tiempo sin ver al padre que se les había escapado el recuerdo. y si oían un trueno se encogían de miedo y les entraba una tembladera. y se cotizaba en las bolsas holandesas. natural. y todo eran abrazos y alegrías. porque iban ligeras y ya les estaban castigando los calores. para lo cual se las embutía en unos galpones. y a la que vino el ladrón a cobrar su botín le largó dos escopetazos que lo dejaron tendido en el campo. hasta que en el habitual alarde de generosidad hidalga. Un año que estaban recién esquiladas. y luego pasaban por las manos de los esquiladores. porque la borra es una protección y se quedaban expuestas sin ella. se amagó detrás de unos chaparros. pero había sus riesgos. al trasponer una cumbre entró una ventisca muy fría y más de cuatrocientas se quedaron arrecidas. por el especial apresto que daba a la lana su lavado en el río Cuerpo de Hombre. Era corriente que los pastores conociéramos de primeras a un niño que había nacido esa primavera. —Las ovejas agradecían que les quitaran la lana. el germen de la que luego fue la gran cabaña australiana.Crónicas de la memoria rural española dar vuelta encontró la zanja con media docena de borregas dentro. Otro de los rendimientos de las ovejas era la lana. Antaño se esquilaba el rebaño de camino. rival directa de la española. los baches. Por eso cuando salían de la esquila se las veía temerosas. y había famosos puertos de esquileo como Béjar. Al llegar al pueblo se ajustaban las cuentas del año con el mayoral. España regaló varias cabezas selectas a Australia. En llegando cerca del pueblo salían a recibirnos las familias. La lana de la oveja merina alcanzó altos precios en su día. o que los hijos más pequeños no te reconocieran. te pagaba lo que te corres296 . La oveja merina era una gran exclusividad de Castilla. Para que la tijera corriera bien era preciso que las ovejas sudaran a fondo el día anterior.

bastaba con uno arriba y los demás en el pueblo hasta que les tocaba. el de la dehesa llevaba más sustancia que el serrano. a los bandejones de hierba que invariablemente sirven las montañas. lo que pasa cuando hay poco. aunque por esos tiempos no ocurre lo que hoy. Una de las cosas que hacíamos arriba eran quesos con la leche de las cabras. y en cambio en cuanto que llegaban a los puertos había que repartirles tarugos de sal. Tienen peor gobierno que las ovejas. porque todos los rebaños llevaban también su hatajito de cabras. Y no bajar un ápice la guardia. Ahora había que llevarlos a los pastos de altura. pero era arri297 . se meten por donde quieren y nos daban muchos quebraderos de cabeza con las propiedades linderas. porque el ganado requiere atención continua y diaria. son más díscolas. saltan las cercas. al revés que ahora. cuando estaban abajo no pedían sal y hasta la rechazaban.Áreas de montaña pondía. Pero el problema de verdad arriba eran los lobos. O sea. Lobos los había en todo el camino. que hay mucho y circula. Cuando el tiempo de verano los pastores nos turnábamos para la guarda del rebaño en el puerto. que había poco y no corría. y con eso y con lo que habías sacado de tu escusa ya tenías para afrontar el año. sin faltar un día. Cada uno guardaba el suyo dentro de casa bien guardado. Aunque hay que decirlo todo. se suben a los olivos para comer las aceitunas. pero no había rebaño que no las llevara. y lo probaba el que las ovejas. —El pasto de invierno podía fallar. hasta en las dehesas. Pero que arribaran a sus pueblos de origen no significaba que se hubieran acabado los sudores para los pastores. pero nunca el de verano en los puertos. redoblarla más bien. el dinero era un tesoro. y no lo soltaba por nada.

El oso en cambio era otra cosa. lluvias. nieves. Ya pasó. la cogía y se iba. que no los veíamos los pastores ni los sentían los perros. la monotonía de sus largos inviernos en la dehesa. sus mínimos descansos y menores diversiones. Vista someramente la entregada vida del pastor trashumante. las costumbres y la juventud del día. no sorprende que la trashumancia se compadezca poco con los tiempos. —Dígale usted a un joven de los de hoy que aguante los sacrificios que pasábamos entonces.Crónicas de la memoria rural española ba de los sierros donde nos daban más brega. sin hacer caso de perros ni de gritos. y cuando quedaba una punta o una sola arramblaban con ellas. un animal más calmo y menos dañino que el lobo. Para los perros la estancia en puertos era un sinvivir. y mira que gastan caletre esos animales a la hora de meter el diente a la carne de oveja. y en lo que los perros salían tras él los otros daban el golpe por el otro lado. uno venía por un lado. que 298 . Y que aguante fríos. porque es un animal de mucho poderío. pero solo se llevaba una borrega. si le entraban ganas de comer una oveja pues llegaba. otras hacían el engaño a los mastines. Unas veces se amagaban y se hacían una pieza con el monte. y cuando pasaba el rebaño trincaban una borrega y se la llevaban. Los mastines lo más que hacían era ladrarle desde lejos. y el año entero sin domingos ni fiestas. para lograr una pequeña ganancia. en un duermevela. y yo creo que contaban los días que faltaban para la llegada de los rebaños para hacer sus loberías. cuando llegaba octubre y teníamos que dejar la casa y la familia para tanto tiempo. sus continuos e intensos quehaceres. y a nosotros nos obligaba a dormir con un ojo abierto y otro cerrado. porque raro era el día o la noche que no tuvieran sobresaltos a cuenta de los lobos. otras veces acosaba la manada al rebaño por varias partes a la vez hasta que lo partían.

al tiempo que se les habilitaba para una función nueva: la de servir a los fines del turismo rural. a dormir a medias y a todo lo demás.Áreas de montaña cuando empezaron a jubilarse los pastores de toda la vida había dificultad para encontrarlos de renuevo. como la que ha llevado a cabo en los últimos años. de las condiciones. Si pasábamos por un pueblo se quedaban por los bares. es cierto. Y nosotros. movilizando rebaños testimoniales que han recorrido las cañadas en un sentido y otro para divulgar el mensaje de la conservación de las cañadas. 299 . y hubo que tirar de jóvenes que se metían en aquello por no tener otro trabajo a la vista. se quejaban de todo: del sueldo. porque no tenían la costumbre de la trashumancia y no estaban a lo que estaban. Acabó. Porque sin duda las vías pecuarias son un tesoro ecológico. la impresionante trama de caminos que la servían de soporte y que recientemente mantuvieron por ley su condición de públicos e imprescriptibles. el naturalista Jesús Garzón. los pastores de siempre. de la comida. comprendimos que con la juventud de ahora la trashumancia se había acabado. que ya quisieran para sí otros países occidentales. si tenían que vigilar por un lado aparecían por el otro y el rebaño se desmandaba. de esto y de lo otro. Y por eso son encomiables las acciones en pro de su conservación. la trashumancia. a no quitar un ojo al rebaño. Era una lucha con ellos. haciendo las velías se quedaban dormidos y las ovejas arrancaban en mitad de la noche. en especial a las administraciones responsables en los ámbitos nacionales e internacionales. pero subsistió su tejido. que estábamos hechos a lo de antes. Los cien mil kilómetros de vías pecuarias conforman un patrimonio invaluable. cultural y económico que debe preservarse. y con gran esfuerzo personal.

en el sopié de Sierra Nevada. El relato de Manuel Morales es sobradamente elocuente del atraso sobrecogedor que ha venido arrastrando el campo español. pero como no veía más que llorar y llorar a mi madre me entró un abatimiento que me quitó la vista. y la subsiguiente postguerra. Mientras en la primera mitad del siglo XX. El maestro me señaló a la pizarra y me dijo ¿qué letra es esta? Le contesté que no veía más que un bulto y me arreó un bofetón.Crónicas de la memoria rural española Sierra Nevada El testimonio de los vecinos de Jerez del Marquesado. como se comprueba largamente en el curso de estas crónicas. y más o menos en el nivel que conoció el Imperio romano. agravaron esas condiciones. y mi padre a los trece días de entrar a trabajar en la mina. se generalizaban la educación y la sanidad y los pueblos se enlazaban por buenos caminos asfaltados. Esta. Baste la relación cruda y desnuda de los hechos. pero antes y después la economía agrícola española vivió en un incomprensible estado de postración. del que se recuperaría tarde y mal. la economía agraria española seguía siendo de mula. en el mundo rural de muchos países europeos ya había irrumpido la mecanización disponible por la técnica de entonces. ilustra acerca de las condiciones de vida del medio rural de todos los tiempos en España. El agro español de la primera mitad del siglo XX estaba ligeramente más adelantado que el del Neolítico. carro y trueque. Yo entonces tenía seis años y empecé a ir a la escuela. de un derrumbe. Sería erróneo creer que sus penurias fueron creadas por la guerra civil. Entonces me bajaron donde 300 . se vestía y comía dignamente. —Los dos hermanillos que tenía murieron al poco de nacer. se habían roto las barreras que separaban al amo del jornalero. Así que me quedé solo con mi madre y nos recogieron unos hermanos de ella en su casa.

aguantando fríos y calores. Así que al otro día ya me fui a guardar las borregas de mis tíos al monte. se los apretaba uno bien envolviendo el pie y se cogían a los pantalones. porque yo era muy chico. había mucho de todo eso. Así que se ponía a llover se empapaban. un trozo de tocino. Peor eran los rayos.. Pero no se crea que teniendo tan poco éramos los más pobres. se cambiaba por un marrano tierno para engorde. lo que llaman la paletilla. los había más todavía. higos. una punta de chorizo o de brazuelo. y a mí mi abuela me echaba un poco más de merienda para que repartiera con aquel hombre. Y ayudábamos a la merienda con lo que se criaba por allí cuando el buen tiempo: cerezas. que por todo comer llevaba un terrón de gachas que le habían dado donde servía. castañas. 301 . pero luego fue desmedrando todo porque dejó de cuidarse. Allí estaba con mis primos al cuido del ganado. porque el pelo del asno o el mulo atrae los relámpagos. De calzado las albarcas. y a cambio de eso me ponía un ojo en la sierra. melocotones. me acuerdo de un hombre mayor. había gente que pedía de fiado en la tienda y luego si se torcía la cosecha no podían liquidar y lo que hacían era pagar haciendo trabajos. y si caía nieve no teníamos para taparnos más que un tabardillo. lo guardo y se lo doy a mis chiquillos.Áreas de montaña el médico de Guadix y dijo que para curarme tenía que dejar la escuela y marchar todos los días al campo. y ese fue el remedio. a que me diera el aire.. Se pasaba mucha necesidad entonces. que se hacían con un cacho de goma y unos ramales de cuero. porque me volvió la vista. porque la pata del jamón ni la catábamos. Lo de la merienda era en seco. Yo le daba de mi merienda y el hombre se guardaba su terrón de gachas y me decía: yo no me como esto. y decían que había que separarse de las bestias. pero luego se secaba el pie por la noche.

y la bestia curaba. y hay que ver cómo saltaban los cachos. Las culebras también se les daba a las bestias cuando se resfriaban. Se cogía una. se ponía al sol. se le quitaba la cabeza y el rabo. que se quitaban comiendo culebras. Se freía con aceite y un poco de hollín de la chimenea. se molía y se le mezclaba con el pienso. como si estuvieran vivos.Crónicas de la memoria rural española Cogíamos muchos resfríos. Y otro mal corriente eran unos granos que te salían. se ponía ese unte encima de la matadura y volvían a 302 . se cortaba lo demás en cachos y se echaban en la sartén hirviendo. Había que coger la camisa que sueltan las culebras en verano cuando mudan la piel. El caso es que te comías aquellos cachos y se te iban los granos. Y para las mataduras que cogían los mulos o los burros estaba una hierba muy picante. y por la noche te daban una vaso de leche y lo sudabas.

Y si le dolían los oídos. con el arado de hierro. eso lo tienen visto muchos. Se hacía como una píldora con la ponzoña. pero ya se sabe que en un ciento uno malo hace 303 . Salían a la plaza y venían los capataces y se llevaban a todos. y como dice el refrán. Los señoritos. que a veces se la echábamos muerta. los compadres”. chuparle el pezón a la madre y ponerle la punta del rabo al niño en la boca para que no llorara. Los había que perdían a la madre en el parto y entonces se aprovechaba de otra madre parida para que criara con su leche a los dos. Lo importante es que los niños tuvieran buena leche. había que ponerle aceite del candil. porque mamaban de las vacas y de las mujeres. Eran ya para siempre hermanos de leche. y cuando una borrega tenía un padecimiento se le daba la píldora esa y se ve que el veneno se comía todo lo malo que tuviera por dentro la borrega y sanaba. porque la mayoría eran jornaleros. Y si cogía hipo lo que había que hacer era darle un susto. Lo más importante era labrar la tierra. una pelotilla de lana empapada en leche de mujer y puesta en el oído. El veneno de la culebra tenía también su provecho. Era comérsela y ponerse cebada de grande. los había más buenos que malos. una pareja de mulas fuertes y para abono estiércol y algo de amoniaco. como la de los compadres. Y eso el que tenía un tranzón de tierra. Al niño se le acababa enfermando la boca con eso. Eran los padrinos de un niño en el bautizo o los de la boda. con eso ya se criaban robustos. A las culebras se les tenía mucho respeto por aquí. Lo mismo que si una vaca se comía una víbora. Andando el tiempo fuimos espabilando para apeñuscar de aquí y de allí lo que se podía.Áreas de montaña criar el pelo de antes. los que llevaban la corbata. “a falta de los padres. Ya para siempre se trataban de compadres. un palmetazo o una voz fuerte al oído y se le iba el hipo. que era una relación muy fuerte.

hacer carbón para los braseros con leña de encina y hasta con los erizos de las castañas. los cotos les decíamos. pero algunos. la de aceite y la de agua. y luego todo lo del ganado. En los cotos o en la sierra había 304 . Pero había que hacer los cálculos de que parieran las borregas para septiembre. pero la masa la tenía que hacer cada uno en su casa. Después de la brega del trigo o la cebada llegaba para los jornaleros la de la oliva. Cuando el invierno no faltaban quehaceres. Subir con la burra por piornos a lo alto de la sierra para llevarlos a las tahonas. cosas así. a que soltara el bravío que lleva la oliva. tomillo. y por eso les poníamos en su natura unos paneros de esparto. con la siega del cereal.. porque los corderos tenían la hierba de invierno por delante y se criaban sin costo. Allí es donde parían. sabían ladearse el panero a base de restregarlo. dos clases de aceituna había. Empezaba la faena para junio. El pan lo hacía el panadero del pueblo. ajo. y para eso había que ocuparse de que los machos de simiente las cubrieran cuando nosotros queríamos y no cuando ellos. que creciera. La primera iba para el molino y la segunda se rajaba y se metía en agua. y conseguían montarlas. y después se aliñaba con romero. cáscara de naranja. eran panes de seis o siete kilos. y luego venía la trilla. Cuando te tocaba te llamaba el panadero a la puerta a las cuatro de la mañana y sabías que tenías que hacer la masa. y con eso si intentaban montar fuera de tiempo se hacían daño.Crónicas de la memoria rural española más ruido que los otros noventa y nueve buenos. venga a darle vueltas a la parva para que soltara el grano. la del consumo de las familias. unos panes muy grandes se hacían aquí. echar la levadura y dejarla tres horas. para septiembre. que había que bajar los rebaños a unos valles de temple.. y entonces se la llevaba al horno del panadero. los más despiertos.

cortabas un tallo de cardo cuajaleches y se echaban unas gotas de las que soltaba la planta para que la leche cuajara. estaba ordeñando una cabra y lo enganchó con esas uñas como puñales y se lo llevó volando. A los gorriones los cogíamos 305 . Otros se ponían unas cencerrillas en los pies. una vez una negra se me llevó un chotillo delante mismo. Se colaba bien la leche en un lienzo fino para que dejara en él toda su mugre. Se apretaba bien la bola para que soltara el suero y se ponía en lo alto de un zarzo de cañas para que curara. pero ibas allí y ya tenía hecha la puesta. porque lo tomaba por ganado y se quedaba tranquila en su sitio y la cogías con la mano. Y otra labor era bajar cada día cinco o seis cántaras de leche de oveja para hacer el queso. porque los lobos siempre se tiran al pescuezo. la veías revolear de una peña a otra y ya sabías que estaba para poner. toda la noche con una lumbre prendida y las borregas apretadas a su lado. poniendo un macho a cantar dentro de una jaula. zorzales y pajaricas. A las perdices las cazábamos al reclamo. También le cogíamos a las perdices los huevos. También había águilas. porque los lobos estaban al husmo. Le quitábamos la mitad de los huevos y la otra la dejábamos para que criara. desafiando. guinchando las sabandijas que levanta la reja. y cuando llegaba el otro macho. y gracias que teníamos mastines con carlancas al cuello. Todo valía para el puchero entonces. y teníamos que afilar la vista para que no escapara gajo. Ibas y les dabas con el palo o los cogías con la mano.Áreas de montaña que andar a la mira de los lobos. esa es una que luce una cresta muy larga y va delante del arado. lo apañábamos. y andando con ellas la perdiz se engañaba. Y de pajarillos lo que cazábamos eran gorriones. el del monte. Cuando nevaba se marcaban los rastros en la nieve y te llevaban donde el conejo o la liebre. No le quitabas el ojo y acababa enmatándose.

Crónicas de la memoria rural española a puñados. pero en las casas no se podía encender más que una bombilla. 306 . hasta la tarde. enteros. en la misma rama del olivo ponían la liga. a los dormideros. no daba para más. Como a lo oscuro no vuelan. Para desayunar lo suyo era tomar una copa de aguardiente. ordeñarlas y bajar la leche. y cuando los zorzales se arrimaban a las aceitunas se quedaban ligados al pegote. les daban con una varilla y en una noche apandaban un saco con trescientos o cuatrocientos pájaros dentro. Cuando entonces teníamos poco avío. Yo agarraba la honda y largaba un cantazo para espantarlos. con un asnero levantado con un palillo y una miajilla de grano dentro. De mañana subir las ovejas. Y se comían mucho las gachas de maíz. Teníamos unas apreturas de trabajo muy grandes. a segar. caía el palo y se quedaban todos dentro del asnero. se pelaban y se comían fritos. Antes de que pusieran la fábrica de luz nos alumbrábamos con candiles. no había de nada. Luego pusieron la fábrica. porque los gorriones. Se llenaba de aceite el candil y se le ponía la torcida. las totovías. así yo y otros muchachos nos pasábamos el día entero. Entraban a comerlo y cuando se habían juntado dos docenas tirabas de la cuerda. un cordón de algodón que era lo que se prendía y daba la luz. que subíamos por las borregas para bajarlas al corral. Otros iban a pájaros de noche. ya de noche. A este régimen de vida. los zorzales y las mirlas le tenían mucha afición a tirar de los brotes tiernos recién salidos del piñón. Se comía mucho pájaro por aquí. —Mi primera faena fue espantar pájaros en los pinares nuevos que estaban repoblando. De seguido. Manuel Herrero le añade nuevas perlas que nos hablan de unas épocas que parecen inverosímiles. te calentaba el cuerpo para todo el día. Algunos cazaban con liga.

y entonces aprendíamos. Y para todo. Cuando se acercaba una fiesta íbamos arriba del todo. O te ponía de rodillas con un libro en cada mano. Y si decías en casa que te habían castigado. el padre te cogía de la oreja y te decía: tunante. a las cumbreras de la sierra. algo habrás hecho. vaya si aprendíamos. la bajábamos bien apretada dentro de un esparto y llegaba entera. Menudo respeto se tenía al maestro. a por nieve. y servía para hacer los helados. porque si no el maestro te arreaba un varazo en la mano con un trozo de madera que llamaba la sinforosa o la llorona.Áreas de montaña Nos acostábamos y a las cuatro de la mañana ya estábamos de vuelta para arriba de la sierra con las ovejas. Al entrar a una casa llamabas a la puerta: 307 . Le echaban unos licores de colores y ya estaba apañado el helado. Entre medias de unos trabajos y otros íbamos a la escuela.

porque no había dientista. o mejor dicho de ayudante del barbero. Como había que hacer de todo y entrarle a donde se pudiera rascar algo para callar las tripas. Y no se comía en las casas hasta que no llegaba el padre. decían. o el padre. En el mismo perol. y también ir a buscar agua era cosa de mujeres. Esa era la costumbre. Gente de paz. que era el que sacaba las muelas en el pueblo. contestabas. Y la comida la hacía la abuela o la madre. era el que partía el pan.Crónicas de la memoria rural española ¿quién va?. también hice de barbero. y ya entrando Ave María Purísima. no tenía buen ver que fueran los hombres. y te contestaban: sin pecado concebida. Y el abuelo. Y no eras persona hasta que no hacías la primera comunión. pero a la par de todos. pero después ya te sentabas a la mesa con todos. ¡Si 308 . Hasta entonces te ponían la comida en un plato y comías en un aparte.

309 . Y un sector que daba trabajo a la mayor parte de los españoles y que representaba la parte más gruesa del producto interior bruto español. La base ancestral de la economía española dejó de serlo en apenas tres décadas. de ese PIB. como el resto de estas crónicas.. Pero no conviene olvidar que los tiempos son mudadizos. la educación. clamando por una reforma agraria que nunca llegaba? Se ha dicho al principio que llegó.. y que acaso en cualquier momento haya que volver de nuevo la vista a la tierra. y una vez se me soltó uno y le pegó un viaje al barbero del dolor que le estaba haciendo pasar. los tractores. Había otro que arreglaba los huesos cuando te se rompían. a lo vivo! Yo sujetaba las manos por detrás y el barbero se las arrancaba con una herramienta. anclado en los siglos y del que son buena muestra los párrafos precedentes.Áreas de montaña habremos sacado muelas los dos en el sillón de la barbería. la maquinaria. Atrás quedó desde luego el feroz primitivismo del mundo rural ibérico. Ya nadie habla de ello. y mejor que en el hospital te los dejaba. y si algo trasciende son lejanas protestas de los agricultores y ganaderos que se resisten a abandonar su viejo medio de vida. Llegaron la sanidad. la que dio de comer a los españoles desde la oscuridad de los tiempos. La cuestión agraria dejó de estar en la pluma de los escritores y los periodistas o en la boca de los políticos en las campañas electorales. ¿Y qué fue a la postre del sector agrícola y ganadero español. los seguros. las comunicaciones. la luz. y se fue por la calle con la herramienta en la boca. Y si te dolía la espalda o el pecho. Y así nos arreglábamos. pues una ventosa y te se iba el dolor. justo cuando los habitantes del agro lo abandonaron para marchar a las ciudades. para pasar a ser algo marginal. despreciable. del que tanto hablaban escritores. sin anestesia ni nada. periodistas y políticos de hace varias décadas. pero tarde. el agua. los alimentos llegan desde cualquier parte del mundo. El sector agrario ya no cuenta. residual. vino a orillarse y a representar una parte ínfima.

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Páramos y estepas Campos de panllevar La primavera El verano El otoño El invierno La estepa cerealista. ayer y hoy Desierto de Almería Los Monegros Tierra de lobos .

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Pero así es España. de piel tostada por horas de despiadados soles y enrojecida por la friura de noches yertas cuajadas de estrellas. Con la diferencia de que estas son obra directa de la Naturaleza. mientras que las ibéricas son inducidas por la mano del hombre. Para encontrar llanuras como estas hay que recorrer miles de kilómetros hacia el naciente. con toda la comparsa arbustiva mediterránea. algo que ocurrió también en otros países de nuestro contorno. palían fríos. Dejándose esa desnudez de paisaje tan característico de la ancha Castilla. que cortan vientos. hasta las estepas euroasiáticas. con su tierra obligada a soportar a pie enjuto las temperies. trasladándose a su ánimo el propio padecimien313 . lo que despojó a la Meseta de su revestimiento arbóreo. crean sombra y alojan aves insectívoras. no precisamente benignas. en lugar de dejar en las lindes de las parcelas orillas de árboles como hicieron otros países europeos. limitan la erosión. y a su regazo vivieron hombres y mujeres durante mucho tiempo. y sobre todo las roturaciones agrícolas. que se vieron privados de esa defensa vegetal que son las barreras arbóreas. Y para desgracia de los campos. Fue la necesidad de madera para las minas. pero con esa tendencia ibérica a la desmesura. que las concibió de esa manera. y con sus animales forzados a mendigar la sombra.Campos de panllevar La vasta planicie mesetaria es un campo desnudo. se descuajaron a matarrasa. como harto tendrá comprobado el viajero al contemplar la piña de ovejas o de vacas alrededor de la encina solitaria. o al menos una inmensa parte de ella. para las flotas. que desforestó lo que en su día fueron profusos encinares.

oriundos de la ilustre villa de Santoyo. supieron arañar sus exigentes recursos y viven aún para dejarnos el inestimable legado de sus recuerdos en los campos de pan de la meseta ibérica. asomarnos a él a través de sus últimos protagonistas es abrir una ventana una remota antigüedad. se quedaran deslumbradas con los barrocos nombres de las estrellas del fútbol y los culebrones de la televisión. nos hablan del laboreo en las tierras paniegas. Por tanto. en el derrotero del Camino de Santiago. pues tierras duras forjan gentes igualmente roblizas y resignadas. que de repente han venido a inundar la sobria onomástica española de toda la vida.Crónicas de la memoria rural española to de la Naturaleza. José Rodríguez y Sinesio Andrés. el arado. La vida en las estepas ibéricas permaneció sin apenas cambios durante siglos. así como el modo de vida basado en el trueque y la autosuficiencia. y más atrás aún. Palencia. nada mejor que ordenarlos según las estaciones. antes de que las madres. José Pérez. cuyos nombres apenas escapan de los manueles. al menos desde tiempos romanos. 314 . Son de las tierras de Valladolid. que eran las que marcaban los tiempos y los afanes de estas gentes. pero todos ellos tienen en común que vivieron y crecieron al amparo de los campos cerealistas. fueron los nombres de pila habituales en la España de ayer. arduos trabajos que ocupaban todo el año. Y para hacerlo contamos con varios personajes. que son quienes ponen la gracia a los infantes. que con el socorrido del santo del día. Y para recogerlos. pues hasta mediados del siglo XX pervivió en ellas su principal herramienta. joseses y antonios. de Palencia. de Zamora.

mayormente trigo. Y a rezar para que la primavera viniera como tenía que venir. no de la cervecera. Y es que desde que por octubre se echaba la simiente. Y en la labor ya estaba medrando el cereal. para que descansaran las tierras y cogieran tempero. esa lámina castellana tan azul y que 315 . que conforme la come la echa entera. tomara la lluvia y repusiera el gasto. lo que llamábamos binar. para que oreara la tierra.Páramos y estepas La primavera —No todo el campo era labrantío. los paisanos no dejaban de mirar al cielo. aunque también centeno y cebada de la caballar. año y vez. que es muy recia y no la quiere ni la oveja. En marzo el barbecho se araba otra vez. una mitad con la sementera y la otra se dejaba en barbecho. sino que se sembraba a dos hojas.

en una época desprovista de seguros y subsidios. Cuando el celo los machos hacían una rueda 316 . mojaba el plumón. la alondra. una letanía que pedía la lluvia. bien hermosa que era. y los vecinos detrás rezando la rogativa. Y cuervos. Eclosionaban las flores. tantas que tapaban el sol. levantaba lo que media docena de gallos. maricas. cornejas.. alcaravanes. con el cura a la cabeza. Criaba también la ganga. los insectos recién surgidos libaban sus néctares y pólenes. bandos y bandos. Los paisanos hablan con entusiasmo de los años dorados de aquella fauna. como lo oye. con una asombrosa sincronización. las aves encontraban copia de insectos para nutrirse y el resto del engranaje trófico funcionaba con igual precisión. la primavera era el despertador de un reloj que ponía en marcha la maquinaria de la Naturaleza. para qué contarle. que se echaba sobre los charcos. y muy en particular de las aves. cuando los hombres artigaron las planicies ibéricas llegaron asímismo las aves propias de la estepa. severo. se iba para el nido y los pollos suyos le bebían en el pecho. —En lo más crudo de la sequía los vecinos de los pueblos de la comarca iban a la ermita de la Virgen de Quintanilla a sacarla en andas. tordos. largo. —De todas clases de pájaros había entonces: Chorlas. que eran las que avisaban cuando se arrimaba el raposo. la ganga y tantas otras. Y por eso. dependía ni más ni menos que la subsistencia. De que lloviera o no. El gusto que daba estar binando con la música tan bonita de las alondras. cuando se agarraba la seca tenían que recurrir a cualquier remedio al alcance. cordonices (sic). alondras. ya fuera humano o divino.Crónicas de la memoria rural española tan poco se prodiga en aguas. perdices.. como el alcaraván. calandrias. pues así como se ha dicho que las estepas asiáticas son naturales y poseían su avifauna específicamente estepárica. La avutarda era otra de las que criaban. Y de palomas. Tras el invierno.

como es natural. que en otras partes llaman gorriones. debajo cada terrón había un nido. en mitad del trigo y hasta en el barbecho las hemos visto hacer los nidos. el ave de mayor envergadura y peso de la Península Ibérica. Cuando andabas arando venían a las lombrices que levantaba la reja. Y otros que se cogían a montones eran los tordos. menos a las golondrinas y a las cigüeñas. Ponían dos huevos. no iba a quedar sin provecho. Los pardales se venían entonces derechos a la luz. a cubierto de las águi317 . Dejábamos que montaran sus nidos en los pueblos.Páramos y estepas delante de las hembras y se hacían una bola blanca. a la noche. y en un amén te hacías con un talego tordos que te arreglaban la comida de casa. les cogíamos con la luz. Matarlas era un pecado. no más. A todo le entrábamos entonces. Las golondrinas. y poníamos unas ballestas con un cacho gusano. luciéndose. una cosa bonita de ver. máxime entre unas gentes mantenidas a pan y tocino y con lo justo. revoleando atontados alrededor. era un pájaro que gastaba mucho porte. porque fueron las que quitaron las espinas de la corona de Cristo. Y las cigüeñas. porque todo era libre y había que comer. También apandábamos huevos y pollos para comer. El sisón también criaba. aunque no tanto como la avutarda. A todo. Semejante despensa servida en el plato de la estepa. que podía alegrar la cocina ese día. De terrerinas. y otro se iba donde un dormidero bien apretado de pardales y los zaleaba. Pero. —Los pardales. porque teníamos una buena avenencia con ellas. y no había más que estirar la mano y cogerlos a puños. pero contra más cazábamos más pájaros había. este cuadro de aves no quedaba solo para la contemplación. Y aquella montanera de pájaros incluía a la majestuosa avutarda. Uno llevaba en la mano un candil y una manta para taparse el cuerpo.

y cuando levantaban vuelo. emergiendo con sus formas cuadradas. —Los palomares se fabricaban mayormente de adobe o de tapial. como castillos menores de la estepa. bien prieta a golpe de maza. algunos hay por aquí más viejos todavía. como son pájaros de mucho peso te daba tiempo a bajar uno del bando. Y ni el frío ni el calor pasan adentro. El paisaje castellano no puede entenderse sin las presencia de los palomares. como prolongaciones del suelo mesetario. —Nosotros les hacíamos a las avutardas –cuenta José Alonso. un buen palomar podía durar sus buenos cien años. La de culebras que podía apandar una cigüeña. el tapial solo tierra húmeda. El primero lleva paja seca y barro. y teníamos nuestras maneras. de las parameras infinitas de Villafáfila–. porque ni del ganado ni de los carros echaban cuenta. y ellas limpiaban los campos de sabandijas. Te ibas arrimando con un amoto. donde se habían mantenido en invierno con el avío de su propia miel. y el amoto seguía su camino hasta que se paraba. Se iba uno acercando al disimulo hasta ponerse a distancia de tiro. como si estuvieras en otra cosa. y las palomas el suyo de las hornacinas en los palomares.Crónicas de la memoria rural española las. y en lo que ellas tardaban en levantarse ya te habías tirado al suelo con la escopeta y le largabas el tiro. Las abejas abandonaban el abrigaño de las colmenas. Echarlas 318 . rectangulares o cilíndricas. bosta y barro. La paloma es un ganado de poco trabajo. La eclosión de la vida en primavera alcanzaba también a las especies semidomesticadas. unas y otras para forrajear en campo abierto. Otras veces se amagaba uno contra el suelo y el otro iba por la otra parte a aventarla. Una era arrimarse a ellas con el carro. porque son pájaros de vista muy larga. y lo mismo te entraba como que no te entraba. Más adelante nos inventamos otro proceder. Sin cimiento ni nada. los mismos tonos y su misma textura. dando vueltas.

que luego se mantienen solas de lo que apañan en el campo. Pero otros se metían adentro del palomar y hacían unos estropicios del demonio. según. Los pichones o los palominos. Cuando la sacaban había que visitar el palomar por lo regular. empezaban a nacer por abril. A las palomas las cortaba la cabeza y se bebía la sangre. Y de animales de pelo el turón o la comadreja. deseando estaban después de tanto pienso en invierno. que era una artista metiéndose por una rendija como un ojal. incluso por San José ya los había. 319 . Afuera tenían que habérselas con el halcón o con el azor. y la rata mirando por dónde huir y la comadreja pujando. tal cual. como la lechuza o las grajillas. La primera puesta solíamos dejarla en el nido. que de las dos clases había en los palomares. que las cogían al vuelo. para que remozara el palomar. aunque no me des en todo el año”. y esa era una cosa mala con las palomas. así se las gasta.Páramos y estepas de comer en invierno. y esa añadidura de carne buena falta nos hacía para los trabajos venideros en el trigo. Cuanto que sentían la primavera las palomas ya salían a comer en lo libre. y la cosecha la hacíamos con la segunda. hasta que la agarró por el cuello a la rata y la degolló. aunque dice el refrán que “échame de comer en abril y mayo. que los pollos hacían buen apaño en la olla. pues por abril y mayo ya no hay simiente que rebuscar porque toda ha brotado. que no abulta más que un dedo. que estos son las crías de la paloma brava y los pichones de la mansa. pues si no estabas espabilado igual se hacían volanderas y dejaban el palomar. y están por salir los frutos nuevos de la primavera. y yo he visto a una comadreja encararse con una rata cinco veces más grande que ella. y tiene su porqué. con lo chica que es.

A mí me tocó de bien chico subir con las tinajas al ordeño y bajar la leche. El ganado. Eugenio Rodríguez. hasta que a la noche comía otra vez. y un torrezno o un huevo para el día. lo que no era posible en el tiempo frío. En tiempo de primavera se 320 . en Valladolid. y de mañana subían muchachos a ordeñarlas.Crónicas de la memoria rural española La primavera era un viento que abría puertas y ventanas. recogido a medias o del todo en cuadras y corrales. otro cacho pan. en las teleras. Me daban un cacho chorizo. —Llegado marzo ya no se bajaban las ovejas a los corrales. podía al fin dejarse al amparo de la noche rasa. sino que se dejaban en el páramo. me ladraba la barriga del hambre. invitando a animales y gentes a salir y recibir los aires nuevos. a sus setenta años continúa llevando a sus ovejas a los páramos de El Robladillo.

El verano Terminando mayo se dejaban sentir los primeros calores. Mucho mérito tuvo. durmiendo por los pajares. los arroyos y las cunetas. Una madre soltera. y dos o tres vecinos las subían para los pastos. porque de niño el suyo era un porvenir oscuro. era algo casi impensable entonces. anunciador de 321 . Las mieses remataban su crecimiento. en Zamora. cerrado. que aunque lo araban por abril quedaba mucha paja entre medias. de Serracín de Aliste. pero mezclando talento y trabajo supo salir airoso. unas pocas cabezas por familia. El caso es que no casó con un padre ni con el otro. hasta que se recogían otra vez las vacas por la noche. más o menos según hubiera llovido. prosperar y dejar atrás una vida llena de incertidumbres. y el repudio paterno dio con la madre y el hijo pidiendo por los pueblos. A mediodía subían otros reveceros y los primeros se bajaban. Y comían también de la hierba nueva que crecía por los caminos. que en los siguientes meses iban a convertir las tierras paniegas en un achicharradero. —En el pueblo todos tenían su punta de vacas. porque mi madre me tuvo de moza. Yo tuve que empezar bien pronto la labor. y por partida doble. y cobraban el tono pajizo. antes había parido a otro hermano. y nos turnábamos de reveceros para llevarlas. también tuvo que sacar el ganado.Páramos y estepas mantenían las ovejas del barbecho. Con el clareo tocaba la campana del pueblo y allí llevaban todos sus vacas. y me fui con mi madre a mendigar. la vaca alistana fue lo suyo. Y Antonio Giraldo. Yo creo que tanta necesidad como pasé me avivó las mientes para ganarme bien la vida como me la gané más tarde.

Desde otras partes llegaban jornaleros: de Andalucía. En lo más apretado de los años de hambre venían también mendigos a respigar para comer. una de esas mujeres entregadas. Y llegaba el momento del año a la vez deseado y temido por los habitantes de las estepas de cereal: la siega. acarrear las gavillas. que no hubo otra herramienta que esa hasta los sesenta. Julia Salvador era. formar las morenas. repartirlas por la era. Luego se llevaban las gallinas al solar de la era. va más lejos aún. porque las familias no daban abasto en segarlo todo a hoz. El grano se llevaba al granero y la paja quedaba para las bestias. porque de él dependía básicamente la subsistencia. una vez que agarraban otra vez la hoz. porque teníamos que respigar las mieses para llevarlas a los cerdos. sacrificadas hasta el límite para sacar adelante la familia. y hay que decirlo una vez más. Deseado. Sergio Blanco. en vez de cortar las espigas las tumbaban hasta que se les pasaba el coraje. Nos tocaba también llevar el almuerzo a los hombres que estaban de jornal en la siega. con lo que hacían perjuicio. trillarlas para desgranarlas y aguardar un día de viento para aventarlo y separar el grano de la paja. resume con unos pocos verbos las acciones que tardaban un cuarto del año en consumarse. Y tenía que ser de su gusto. de Galicia. de Extremadura. del pueblo zamorano de Otero de Bodas.Crónicas de la memoria rural española que ya estaba a punto de siega. que dio el medio rural español. Las hijas y las demás mujeres estábamos muy azacanadas en ese tiempo. porque si no. heroicas más bien. y para eso había unos tendales orilla las eras donde se guardaban de noche las gallinas. temido. 322 . bajo soles de justicia y en agotadoras jornadas de luz a luz. Julia Salvador. para que rebuscaran el grano suelto y no se dejara sin provecho. de Villafáfila. —Había que segar. porque por delante aguardaban tres meses de trabajo intenso.

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Y en este sentido no podemos sino reiterar nuestro asombro ante la evolución de la técnica. con eso de que hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. Y lo que un segador segaba en una jornada. el candeal. lo que se veía por los campos españoles eran hombres blandiendo hoces. No levantaban mucho del suelo y daban menos trigo que los que llegaron luego. tras esperar dos mil años sin un cambio. media fanega como mucho. separaban el trigo de la paja. más lo de los hijos y la casa. ella llevaba ya trabajando sus buenas dos horas. y eso poco y el que podía. eso mismo la máquina lo hace hoy en tres minutos. hoy unos pocos días. Recuerdo que mi madre hacía lo mismo que mi padre. el rubión. —Sembrábamos entonces unas pocas clases de trigo: el rojo. 324 . Para cuando mi padre y nosotros nos levantábamos.Crónicas de la memoria rural española —La mujer era la pieza fundamental de la familia. con las gallinas en el corral. tan solo veinte años después solo se veían ya máquinas que segaban. Así están las cosas. pero eso era también por los minerales. y tenía preparado el desayuno para todos. Hasta 1965. Increíble aceleración de la técnica en los últimos tiempos. Y cuando marchábamos a segar ella iba por delante. arrastrado por mulas o vacas. Dos mil años al menos estuvieron los rústicos españoles con ese apero. ordeñando. Lo que a familias y cuadrillas enteras les llevaba meses. o el arado romano. Los vecinos de Santoyo relatan más pormenores de la siega y de cuanto rodeaba a este trabajo durísimo. Más que el hombre. el que abría la tierra dejando un surco largo. con los cerdos. Eran muy fuertes aquellas mujeres. Pues bien. quizá el más duro de cuantos conocía el campo español. lo que con tanta propiedad cantaban los castizos de La Verbena de la Paloma. amontonaban aquel y enfardaban esta en pacas que salían atadas incluso. porque antes no se les echaba otra cosa que abono de estiércol. el moruno.

avena y centeno. y las cuadrillas iban avanzando con las hoces y atropando la mies en las morenas. porque se descolgaba una tormenta de verano y lo empapaba todo. En lo primero de la mañana las espigas tenían todavía agarrada la noche y se cortaban peor. y en muchas partes lo que se comía era pan de centeno. el chorizo.Páramos y estepas También se sembraba cebada. encima de las morenas. amarillentas. Lo que duraba la segazón dormían allí mismo. A los segadores. pero así que soltaban la humedad se hacían más segaderas. pero a veces había que extender la parva otra vez. se les contrataba de San Pedro a San Cipriano. dónde va a parar. donde no empezaba a trillarse hasta que toda la mies estuviera aparvada. desgarbadas. Por los años cincuenta florecieron en España unas construcciones altas. que es mucho menos exigente que el trigo. o armaban un tenderete sobre las pajas. y el degollamiento. y por eso llamábamos a las dos fiestas San Juan el verde y San Juan el seco. almacenes de grano que tenían por objeto despejar las incertidumbres que siempre han padecido los agricultores a la hora de vender sus productos. el tocino y las berzas. A los que venían a jornal a la siega. Las gavillas se subían a los carros y andando para la era. que coincidía con el arranque de la siega y su terminación. que llegaban andado con sus burros. un cocido con todos sus sacramentos: los garbanzos. Se pasaba y repasaba con el trillo para que soltara el grano. para camuflarse lo más posible entre los ondulantes campos pajizos de las espigas. El país salía de una guerra civil y de un bloqueo 325 . Aquí había la costumbre de celebrar el nacimiento de San Juan. el veinticuatro de junio. si eran de fuera había que llevarles el desayuno de sopas de ajo y la comida. el 29 de agosto. Antes todo se hacía a mano. aunque de contrapartida tendían a desprender el grano. Eran los silos.

y lo sembraron todo de silos. de los que sacan los mejores jamones. Se fijaba un precio. Se asentaban en la plaza. y de ningún modo se podía llevar a moler a los molinos particulares.Crónicas de la memoria rural española comercial. Luego crearon el Servicio Nacional del Trigo. —Acercándose San Juan llegaban los marraneros de Extremadura. te pagan tres meses después y siempre es menos de lo que esperas. según el mercado. mucho más grandes y complejos. Era lo que llamaban estraperlo. ciertamente feúchos. Traían piaras de cincuenta o de cien cerdos montunos. Modernamente fueron siendo sustituidos por otros. Ahí están los marraneros. sino voluntario. y traía la requisa y la multa. Pero es que ahora. No queda hoy ninguno de aquellos silos. pero no duró más allá de tres meses. Entonces ya no era forzoso. Venían arreándolos por los caminos. te lo pesaban y al día siguiente ya podías ir a cobrar al banco. de Pajares de la Lampreana. de los negros y los rojos. y el pan fue catalogado como producto esencial para resolver la hambruna. Marchó a probar fortuna a Bilbao. Sabías a qué atenerte. vendiéndolos por los pueblos. El verano traía otros acontecimientos además del alzado de la cosecha. pero el país no estaba entonces precisamente para estéticas. el Estado impuso llevar el trigo a las paneras oficiales. les echaban un talego de cebada y 326 . Lo cuenta Rafael Carretero. y cambió sus confines seguros y cerrados por la amplitud y lo incierto de sus estepas. te lo pesan y te dicen que te pagan a precio. cuyo tamaño acredita que los antiguos rendimientos han sido superados con creces. en Zamora. lo que técnicamente se consideraba un “mantenimiento”. gritaban los rapaces. vas. —Cuando el racionamiento. Se ahogaba en la ciudad. aunque hubiera quienes te pesaban de menos o te decían que había que menguar el peso porque una parte del trigo venía dañado. pero nos reportaba muchas ventajas a los agricultores.

a esas sí que se les metía fuego. sino que te los daban a fiado. pero en las casas engordaban con el sobrante de la huerta. El rastrojo aprovechaba a mucho pájaro. y ellos andan siempre al rebusco de lo que medra en cada lugar. indispensable para mantener al ganado menor hasta que las lluvias otoñales hicieran rebrotar hierbas nuevas. No había que pagarlos en la mano. Lo cuenta Eugenio Rodríguez. se acordaban de lo que habían ajustado y listo. El otoño El final de la campaña del cereal dejaba en los campos un recurso muy valioso y muy solicitado: el rastrojo. y las ovejas venían a rascar lo que quedaba. De por sí los segadores apuraban a la hora de segar. porque crían mucha sabandija que luego es mala para los trigos. porque se arrebañaba todo. porque mataba el bicherío que quedaba dentro del rastrojo y que aprovechaba a las palomas. en las zanjas y en los arroyos. porque además el fuego no era propicio. Cuando llegaban estaban hechos una raspa. Por septiembre los marraneros volvían para cobrar. Ni papeles se daba la gente por entonces para esos tratos. de modo que no había allí nada que quemar. el pastor de las parameras vallisoletanas. porque entre las ajaspajas quedaba granza suelta. cuando los vecinos ya tenían con qué pagarles. No había mucha costumbre de quemar por entonces. 327 . a los tordos y a otros pájaros que llevaban carne de pluma a las familias. Otra cosa eran las hierbas que crecían en las cunetas.Páramos y estepas desfilaban los vecinos para llevarse uno y hasta dos. con las algarrobas y con el rastrojo. —Una vez que se alzaban las cosechas metíamos las ovejas en las rastrojeras.

como hacen los jabalines.Crónicas de la memoria rural española En estas partes –lo dice Rafael Carretero. Y otra cosa que funcionó por el campo era la Hermandad de Labradores y Ganaderos. había la costumbre de que un cabrero juntara las cabras y los cerdos de los vecinos y los llevara a rastrojear. pero si el tiempo venía todavía de calores andaban a la busca de los charcos para zampuzarse en ellos. La había en cada pueblo. Eran buenos pastores aquellos. porque se daban trazas para andar ellos solos con todo el ganado del pueblo. y encostrarse de barro para ahuyentar los moscos que les martirizan. por cuarteles para cada pastor. Tenían en arriendo el término para los pastos y lo partían según las cabezas. les probaba mucho. y todas dependían de la capital de provincia. Los cerdos cogían bien el rastrojo. de Villafáfila–. También hacían el cobro de contribuciones en 328 .

y con eso tenías para todo el día. Los paisanos de Santoyo lo recuerdan. Las aguas llovedizas metían blandura en el suelo y lo volvían trabajadero. Cuando entraba el otoño de verdad. Antes de que entraran las lluvias había granado la uva. el de las lluvias. y de ella salía el vino para el gasto de casa. porque como ellos decían “lo que no hace el otoño no lo hace la primavera”. si había que hacer algún papel lo hacían. Cada familia regentaba su pequeña viña. para que durara más. como nos informa Rafael Carretero. respetándose una hoja con sus pajas para el barbecho. y la sementera la hacíamos por el mismo octubre. en la lumbre y en las glorias. Lo que era para sembradío aireaba y cogía el agua. “las gotas de lluvia son duros que caen del cielo”. Una vez que se recogía la uva se podaban las viñas. y bastaba con poner un golpe por la mañana y otro por la tarde. Los sarmientos se llevaban para la casa. como si fueran a las gestorías de hoy. porque si no los tordos y los par329 . otro recurso valioso aunque marginal de las tierras del pan. el auténtico pedestal del año porque traía las aguas para que todo discurriera según regla. que se dejaba tal cual. —Había sus cuarteles de viña por aquí. para los difuntos ya tenía que estar echada la semilla. Se echaba a voleo y luego se le daba vuelta con la reja. y buen papel que hacían allí en el horno de pan.Páramos y estepas nombre de los vecinos. para que la cepa cogiera bien las aguas venideras. y ayudaban algo a las familias necesitadas. y como también ellos decían. que eran como unas estufas que llevaban el tiro por bajo del suelo. calentando la casa. y de ella sacaban vino y leña. —Cuando la tierra estaba mollar se labraba. Se metían por la boca de la gloria los sarmientos envueltos en broza y estiércol. los vecinos respiraban.

“vamos de serano para tal casa”. sino que la enriquecen con los bultos que crían en la raíz. más tranquilas estaban. Entonces era cuando venían más arrieros y tratantes.Crónicas de la memoria rural española dales acababan con ella. era el verdadero mes de fiesta en la España rural. el veintinueve de septiembre. es uno de los testimonios vivos de ese tiempo gozoso. a ver. porque a las diez todo el mundo recogido en la casa. Yo mismo tocaba la gaita. muy buenas fiestas eran esas. Y también nos relacionábamos cuando las mozas iban con las cántaras a coger agua a la fuente. Los vecinos sacaban las sillas a la calle en septiembre y hacían lumbres. que son legumbres de secano y no gastan la tierra. ahí teníamos nuestras charlas. Se sacaban las gaitas y a bailar los parientes y los vecinos en cada lumbre. Los mozos decíamos. La juventud escotaba y se juntaban unas pesetas para traer a unos gaiteros. Algunas obradas se sembraban de lentejas. hombres y mujeres podían darse un respiro y entregarse a otras tareas distintas a la de la siega y la era. como los chatarreros. Con el grano en el granero y la paja en los establos. unos para comprar ganado. de la zamorana Serracín de Aliste. Y había otra costumbre. de almorta o de garbanzos. otros con su industria. Antonio Giraldo. La televisión acabó con la costumbre del serano. una pura celebración de extremo a extremo. Septiembre. una por cada calle. y además los garbanzos estaban en el cocido de a diario. Lo suyo era celebrar las 330 . la gente estaba contenta porque podía pagarse el fiado del año. que era la del serano. no había muchas ocasiones para encontrarse. Era ese un tiempo bueno. y me acuerdo que cuando la tocaba en el monte las ovejas pasteaban mejor. —Aquí hacíamos las fiestas por San Miguel. que les había absorbido la totalidad del tiempo y las energías los meses atrás. y no agosto como ahora.

Solía comerse garbanzos y carne guisada. que empezaba con el desayuno. Unas bodas elegantes se hacían aquí. El segundo. las tres comidas desde por la mañana. con una sopa antes con todos sus ajuares. y había curas que miraban mal eso de bailar agarrados y andaban vigilantes. y los solteros íbamos a rondarla la noche antes. Otros no. Dos días duraban. porque estaba templado y no había tanto trabajo.Páramos y estepas bodas por esa época. 331 . otros echaban menos cuenta de eso. El primero se daba comida y cena. La noche de bodas la pasaban los novios en casa de la novia. Los dos días de boda había baile. y entonces se bailaban jotas.

se podaban los cuatro frutales que tuviera cada uno. siempre acerbo y candente. y así lo recuerda Rafael Carretero. se apañaba el ganado en las cuadras y en las corralizas. a echar un vino. Desde la óptica ciudadana y del siglo XXI no puede comprenderse que se llegara a las manos. Los campos quedaban maniatados por cadenas de frío. Se cortaba leña. Y a las nueve todos en casa y en la cama. surge de inmediato el problema. se marcaban las guardarrayas. a comparación de las semanas atrás. se reparaban los caminos. era una cosa mala los fríos que traían aquellos cierzos de entonces. pero para los hombres era tiempo de reposiciones. y además los días eran más menudos y daban menos de sí. no pocas veces insalvable. —En tiempo de invierno poco había que hacer.Crónicas de la memoria rural española El invierno Una noche. y aun a los puñales y a los tiros. se reponían los cercos de piedra. para todas las criaturas vivientes. porque por mucho que atizaras la lumbre la espalda te se quedaba helada. y bajaba peinando los rasos y sometiéndolos durante los siguientes meses a despiadadas friuras. apenas aliviadas por amarillentos. desde adentro de las casas los vecinos escuchaban el silbido de un viento nuevo. ya fueran vegetales o animales. que por mucho acopio que hubieras hecho siempre había carencia de ella en la casa. Era el invierno. tímidos soles. se recortaban las cambroneras… en fin. y no había mañana que no amanecieran escarchados. charlar un poco y echar la partida de tute o de brisca a la luz de un candil. por cuestión de un par de metros 332 . que venía colándose por las abras hendidas en los cuchillares de las sierras lejanas. de los conflictos vecinales por la separación de las propiedades. El invierno era una pausa. Al traer a colación el asunto de las lindes. se recomponían de la mejor manera que podía uno los estropicios que hubiera dejado el año. Los hombres acudían a la cantina a la sobretarde.

Las más de las veces la cuestión se resolvía a buenas o con la intervención del juez de paz. Hasta el año sesenta. Pero es que entonces.Páramos y estepas cuadrados de más o de menos. El resultado era un problema. Sergio Blanco resume la situación. Y eso era por el exagerado minifundio del campo español de Castilla para arriba. teniendo que trabajarlas todas con el dispendio de energía que puede deducirse de algo así. un lujo muy desconocido en el agro español hasta bien entrado el siglo XX. Por el año sesenta dejaron de venir. y las hijuelas pasaban directamente al Catastro. pero había otras que la cosa pasaba a mayores. y a despecho del mosaico de parcelitas anterior hacía tabla 333 . en carro. Porque el minifundio era del todo incompatible con la capitalización del campo. cuando las herencias iban disgregando y dividiendo las propiedades. y yendo de una a otra perdían más tiempo que trabajándolas. Tenía yo dieciocho años cuando vino la concentración parcelaria. La concentración parcelaria abordaba un término entero. como los tractores. porque iban andando. lo que cada uno recibía en herencia. en ese cuartón de tierra una familia plantaba unos pimientos o unas cebollas. con una agricultura moderna que introdujera el regadío y la maquinaria que ya estaba en pleno uso en Europa. Una situación que quiso resolver la concentración parcelaria. porque cada cual tenía miajas de parcelas repartidas por todo el término. cada cierto tiempo pasaban los del Catastro revisando el terreno. iban haciendo retales en el campo. —Las hijuelas. o una comarca. que avenía a las partes. en lo que araba alguno se le corría una piedra que marcaba la linde. —A veces. y ya fuera o no de intención estaba lista la porfía. y eso tenía mucho valor. en caballería. y al final cada labrador poseía un edredón de ínfimas parcelas repartidas por todo el término.

cunetas… todo cuanto estorbara. en lo ecológico fue muy distinto. lo reordenaba y devolvía a los propietarios parcelas nuevas. Era como abordar la reforma de un edificio restaurándolo. la fauna salvaje. La tabla rasa implicaba prescindir de lo anterior no solo en lo jurídico. como no podía ser menos. introduciendo regadío cuando se podía y en definitiva dejando el territorio listo para una agricultura moderna. el abonado de los campos. caminos. —A unos los arreglaba y a otros los desarreglaba –dice Rafael Carretero–. lo que usaba la fauna menuda de pelo o de pluma para criar. pero no en una docena de manos. La concentración arrambló con zarzales. frutales. sino en una sola. Pero había que acomodarse. porque la concentración clasificaba la tierra según categorías. —Los de la concentración querían tierra y solo tierra –relata Rafael Carretero–. tomaba para sí el territorio. o tirándolo y haciendo uno nuevo. Encaraba el término. sardones. cuajas de estrellas de Castilla.Crónicas de la memoria rural española rasa. Y si en lo agrícola fue algo necesario y positivo. sotos. Pero la concentración no se limitaba a redistribuir las tierras. esconderse o protegerse en las noches aceradas. El invierno mesetario traía otra actividad de importancia. Esto último era la concentración parcelaria. suprimiendo las viejas trochas y haciendo caminos nuevos y amplios. porque antes los abo334 . eso fue a costa de llevarse por delante viñas. espuendas. Y de eso se resintió. Estercolado más bien. y al repartir unos salían mejorados y otros no. y claro. linderos con sus barzales. y al final ninguno quería volver a lo de antes. y con la ayuda de excavadoras y aplanadoras lo ponía patas arriba. porque siempre ha habido aprovechados. que de pronto se vio privada de sus abrigaderos. sino en lo físico.

y los criados pasaban por encima con los carros para envolverlo bien. Ahora eso sería imposible. y se recurría tan solo al animal. La gente de capital tenía más posibles. Lo dice Rafael Carretero. nos lleva a la espinosa cuestión del caciquismo. —Toda la paja que quedaba de separar el grano en la era se llevaba a las cuadras. coloca la influencia personal de uno delante del interés de todos. y a las familias no les llegaba para toda su tierra.Páramos y estepas nos minerales estaban proscritos. El olor que respiraban las calles no se podía creer. publicado en Londres en 1910. hasta doscientos metros de calle podían cubrir. y procuraban aprovecharlo bien. Vale la pena reproducir lo que decían al respecto Abel Chapman y Walter Buck en su delicioso España inexplorada. y los caballos venga a pasar arriba y abajo con los carros. Cada quince días sacaban la paja y el estiércol de las cuadras y lo tiraban por la calle. él es la ley en 335 . El cacique está sobre la ley. y me acuerdo lo que hacían aquí. sacrificando distritos enteros al capricho de algún tirano de mente torcida y sin perspectiva alguna. si así puede llamarse. por inexistentes o costosos. y luego lo llevaban a cocer a las fincas. y la porquería hasta se metía por las puertas de las casas. que cuando lo cuento no se cree. y tan antigua que ya se hacían cruces sobre ella los viajeros ingleses de principios del siglo XX. anclada en el tuétano de la idiosincrasia ibérica. una institución. llevándolo a donde más se necesitara. —“El caciquismo puede ser descrito someramente como la negación y antítesis del patriotismo. No había otro entonces. para pienso de invierno de las vacas y las caballerías. Y cada poco tiempo el sobrante de paja de las camas se sacaba afuera con el estiércol y se lo envolvía para que cociera e hiciera el abono. pero es que antes la gente tenía otras aguantaderas. Este abuso –que no es otra cosa–.

donde se convirtió en el hacendado o el estanciero. nadie mejor que el 336 . él hace o deshace. al Ayuntamiento vecino. sin responsabilidad alguna. puede que aprendieran que ningún otro país civilizado produce parásitos como ellos”. paga o no según su conveniencia. Por su propia y libre voluntad cargará sus gastos personales –los sueldos de sus guardas de caza o el costo de un ferrocarril privado–. Esto es algo ininteligible a la manera de pensar sajona. sino en general quien se investía con tal condición por poseer tierras e influencias. Porque el cacique. Si alguno de esos caraduras leyera nuestro libro. El cacique es uno de los peores productos exportados a la América hispana.Crónicas de la memoria rural española sí mismo. Nadie se atreve a objetar. más bien títere suyo. aquí y allí no era ciertamente el alcalde. Y para hablar de él.

otro mes dos. Pues al venir les abrió el economato y como les faltaba de todo. lo que allí no tenía esa gente. con unas ratas grandes como zorros corriendo por allí. así tenía que ser. y cogí dos o tres cepas para avivar la lumbre y calentarme un poco. que la compré a plazos de mozo y me costó setenta pesetas. o por una cerca que aparecía rota. y lo mismo la segunda noche. A los caciques los he sufrido. lo pagaba un día un duro. Cada mes. que se hizo traer unas familias de Extremadura. Venían otros pastores a escucharla y nos daban las tantas. Si ellos decían que habías hecho una cosa. y allá que me echó. que allí estarás caliente. y se vinieron unas cuantas. Y yo me recuerdo de un personaje que hubo por aquí. por mucho que hayan cambiado las cosas. y de noche dormía en un escaño en la cocina. Les ofrecía casa y comida. quien habla y no para de injusticias y abusiones. me viene de herencia. más muerto que vivo del frío que hacía. Entretenía mis horas de pastor con la radio. de todo compraron. de fiado.Páramos y estepas pastor Eugenio Rodríguez. el capataz les sacaba el cuaderno y les decía todavía debéis 337 . Te denunciaban porque les faltara algo. y ya quedaron amarrados a la finca. porque siempre le debían al amo. Pero con esa radio aprendí todo lo que sé. el que no daba producción. De catorce años estaba encargado de llevar en invierno el ganado de vacío. que estaba prohibida. Los caciques mandaban en la casa y en el pueblo. cuando cobraban. lo que iba rascando. un dinero. y ya tenías a los civiles que te llevaban para el Ayuntamiento a declarar. Por las noches escuchaba radio pirenaica. hasta en la cantina. porque los ha habido siempre y los sigue habiendo. y me enteraba de lo que por aquí no se decía. —Yo soy de izquierdas de toda la vida. de las altiplanicies de Valladolid. Con que la primera noche me fui para el corral. pero a la tercera se levantó el amo de las ovejas y me dijo si tienes frío te vas para la cuadra.

Crónicas de la memoria rural española tanto. La estepa cerealista. hasta que los hijos se salieron para otros oficios y tiraron de sus padres pagando las deudas. ayer y hoy Julia Salvador es una de esas mujeres de aquella generación abnegada que cuidaba de los hijos. sin poder escaparse. que ocasiones no faltaban a lo largo del año. hacía todas las labores de la casa y encima arrimaba el hombro al trabajo del marido cuando había que hacerlo. sobre todo de junio a septiembre. y mientras no paguéis la deuda no podéis marcharos de aquí. se segaba a hoz y había que andar aprisa para concluir las operaciones y tener guardado el grano en el granero y la paja en 338 . Pasaron años así. cuando espigaba el trigo. y más en las planicies cerealistas.

Venían el cacharrero. y en lo que cosíamos nos pasábamos la tarde y hablábamos de todo. Los conocíamos a todos. Julia. a ver quien llevaba el mulo o el burro más lucido o el carro con mejores atavíos. mi madre puso una hospedería. no gastes mucho jabón. nos traían algún dulce y todo. y recuerdo que mi madre me decía siempre. y los hermanos nos decíamos. en veces afila el gesto y otras lo relaja. y esas cosas.Páramos y estepas el pajar. y venga a comentar lo del baile de ayer. ya llegó el señor Lázaro. Otro recuerdo bueno que tengo es el de los arrieros. a coser. Cuando recapitula sus recuerdos. el que cobraba la contribución. Y los lunes más todavía. Los mozos también tenían sus porfías. o si habían visto a esta hablando con aquel. el pellejero. a alojarse en la casa. que arruinaran la mies aparvada en la era y se llevaran el esfuerzo del año. porque entre todos los vecinos habíamos comprado una gramola y después de la misa se hacía el baile. pero también de satisfacciones. Entre tanto las mujeres teníamos nuestras competencias por quién dejaba la ropa más blanca y más relimpia. o el señor Andrés. rezando por que no se echara un mal nublado o un argavieso de verano. después de que recogíamos la comida salíamos las vecinas a la plaza. Y hablábamos de si una había bailado con el otro tres veces. Y me 339 . Sacábamos el agua a cubos y cada una con su pila. En casa. comprometiendo de veras la supervivencia en el año venidero. todos ambulantes. Eran los claroscuros de esa vida de sufrimientos. porque era cuando lavábamos. que era el que compraba las pieles del ganado. era gente buena. porque entonces todo se cuidaba mucho. el quincallero. que estaba donde el pozo. El jabón le hacíamos nosotros. el afilador. el fotógrafo. el frutero. —Todas las tardes. del domingo. como murió pronto el padre. Íbamos a un sitio que llamaban las pilas.

Crónicas de la memoria rural española acuerdo también de las fiestas de San Roque. venía la familia entera a ayudar. Pero no solo era por eso. gruesos y copiosos. de esos que se metían en el cuerpo en noviembre y no se soltaban hasta mayo. Cuarenta mil años lleva el ser humano esclavizado por los meteoros del clima. y los amigos. el segundo la carne con patatas. tres días comiendo de gusto. que dejaba frías las espaldas. que explica la elevadísima natalidad de la España del subdesarrollo. y eso solamente en una pequeña parte de la humanidad. Hay un aspecto. y de la Navidad. Era de cuando hacían falta en la familia brazos para ganar a la tierra la partida. y 340 . Como se ha dicho en otro lugar. otro tanto. corría la alegría. El caso es que agarraban una cagalera. Hasta bien entrado el siglo XX perduró en la España rural la Edad Media. y quien crea que esto es exagerado lea estas crónicas. narrado por Julia Salvador. y no del todo. —Nosotros fuimos catorce hermanos. con sus avatares y sus incertidumbres. y de la matanza. todo lo que se quería. diez hermanos y se murieron más de la mitad. soportando con estoicismo extremo calores despiadados y fríos inverosímiles. ciertamente más sombrío. el primer día la sangre con pimentón. y tan solo un instante de tiempo liberado de ellos. de esa ley de bronce de la miseria. Y no solo los que provenían de la dependencia estrecha del clima y la tierra. y que ni siquiera se aliviaban con la llama de la hoguera. Y mi marido. el privilegiado mundo occidental. muchas patatas. como dicen los rústicos. Siempre con el temor a la seca o al pedrisco arrasador. y desde aquí los oscuros. y tenía que llegar para todos. pero murieron ocho. Era corriente. porque éramos un gentío. Hasta aquí los claros. pocos y magros. Y España apenas acaba de escapar de esas cadenas. y particularmente lo que sigue. Mi madre decía que se morían cuando las muelas. brazos para trabajar y para subsistir en la vejez. hasta su mitad aproximadamente.

porque no había pensión ni nada de lo que hay ahora. A ver. y mi madre estaba en que me bautizaran. nada de agua a los niños. nada de los sesenta y cinco como ahora. lo uno por lo otro. nada se diga de la vejez. era muy triste lo que tenía por delante. cuando haber criado descendencia era sencillamente vital. pues se deshidrataban y se iban. como no se miraban cien veces antes como ahora. Yo tengo visto muchos viejos malmendigando un socorro por el pueblo. angelitos. sin salir para nada. Era afortunado el que tenía hijos. pues natural que se murieran tantísimos. y la pensión de jubilación. y mi padre le decía. que había que dar el bautismo a los ocho días. porque se le acogía en la casa y cuidaba de los nietos. que eso era cuando verdaderamente no podía hacerlo. obligaba a alumbrar verdaderas camadas. ni había aparatos para ver cómo venía el niño. después de toda una vida trabajando de sol a sol. allá por la mitad del siglo.Páramos y estepas como no había suero. y mi padre tenía tanta pena de que no había salido adelante ninguna niña que ni a bautizarme se atrevía. Y sin contemplar estos casos no es posible comprender lo que significó la llegada de la Seguridad Social. lo más una vecina que hacía de comadrona. mire si estábamos ignorantes entonces. porque se tenía que poner a pedir. Así que tenían que nacer muchos porque morían muchos antes de cumplir los tres años. Antes de morir les daban lo que se decía el agua de socorro. para qué. al parir. tan problemática. ¿para que le den agua de socorro? Y también morían muchos niños con sus madres. ni al momento de parir había médico. los pobres. Y si la primera infancia. Yo fui la última de mis hermanos. Cayendo la tarde se iban donde la casa 341 . Pues me tuvieron en casa tres meses. que hay que ver lo que se ha mejorado. —Cuando uno dejaba de trabajar. Pero ay del que no los tuviera. ni se les daba agua.

sufrimientos adicionales que son pura invención cultural. Pero al fin y al cabo así ha sido desde la noche de la humanidad. ambos estamentos más comprensivos y solidarios que hogaño. una tajada de tocino.Crónicas de la memoria rural española de algún amigo. depender de uno mismo y de los allegados para ir viviendo. y allí le daban un cacho pan. cuando no había Estado que recabara impuestos y con el dinero subviniera a estas necesidades. solo. abandonado como un perro. Se calentaba un poco en la hoguera y luego para su casa. porque la vida no daba por entonces ni para uno. 342 . y eso el que podía. pero entre los recuerdos amargos de Julia Salvador se mezclan otros elementos que poco tienen que ver con la pura subsistencia biológica. Eran los tiempos en que no había otra cobertura que la familia y los vecinos. Ha sido pues algo natural.

Había que cuidarse mucho de lo que una hacía. Y si alguna se retrasaba ya era la comidilla de todos. Luego. y si al mismo tiempo se retrasaba un mozo. porque teníamos los ojos de todo el vecindario encima. Y los viernes. Lázaro y Ramos. pues ya se podía ir despidiendo.Páramos y estepas —Aquí en el pueblo éramos como una congregación. Entonces lo que decían los curas había que hacerse. y de vuelta al baile en la plaza. y el último Pascua. donde una mujer quedaba desahuciada simplemente por parir a destiempo. era como si se enterrara en vida. y en esto que oíamos la gramola. todos siempre en piña de un lado a otro. por la Cuaresma. por el qué dirán. atenazada por la intolerancia moral colectiva. qué clase de sociedad era esta. psicológicamente encadenada por incomprensibles convencionalismos. sobrecogedoramente peor. Badana. qué andaría haciendo. porque quedaba como manchada. desde el miércoles de ceniza hasta el día de Pascua. una madre soltera ni se casaba ni nadie quería cuentas con ella. 343 . que la habíamos comprado entre todos los vecinos. Y si se daba el caso. las mozas sobre todo. Rebeca. que era obligatoria y hasta los amos tenían que dar suelta a los criados para que acudieran. fulanita llegó tarde. no fuera la misa. siete semanas sin baile ni fiesta: Ana. después de misa salíamos todas de paseo por el camino. Los domingos. Susana. todo lo hacíamos juntos. que se daba. ni le cuento. Ni siquiera salíamos de casa el domingo. al día siguiente ya andaban los dos en la boca de todos los vecinos. Y uno no tiene más remedio que preguntarse de dónde podía salir tanto prejuicio. a comer de viernes como se decía. un potaje sin carne ni grasa. de que alguna pariera de soltera. una desgraciada para toda la vida. Y todavía podía ser peor.

nadie se nos acercaba. —Parece mentira que lo que se hacía en tres meses y más. Y hay que 344 . o al menos asombro. con pañuelo y todo. la propia campaña agrícola. como dice Rafael Carretero. me di cuenta de pronto de que me habían robado la juventud. Pero es que por esta vez las quejas están de sobra justificadas. La primera. porque entre el ayer y el hoy no hay por medio una generación. tan extenuante antes. En este mismo capítulo se ha relatado que en el curso de unos decenios se pasó de la tecnología romana a la moderna. Cuando a los dieciocho años me quitaron el luto y entré al baile por primera vez. En el pueblo éramos media docena así y nos llamaban las de luto. y estas crónicas no tendrían sentido si los testimonios se limitaran a eso. Tanto más si se trata de la estepa cerealista. desde la siega al grano. ni siquiera podía ponerme a limpiar la casa porque estaba mal visto. ni hablar siquiera con un mozo. y ni eso. solas. en lo que se ve y en lo que no se ve. a la habitual protesta derivada del cambio generacional. que empieza la siega y ya se ha terminado. Y así cuatro años completos. ahora se hace en un decir Jesús. Propio de la vejez es ponderar lo antiguo y renegar de lo nuevo. del arado de mula a la cosechadora. sino un abismo de tiempo.Crónicas de la memoria rural española —Fui desgraciada desde que nací. ni comer dulces. siempre íbamos juntas. Demasiado salto como para asimilarlo sin manifestar protestas. porque aquí de lo antiguo apenas ha quedado el paisaje. A los catorce años murió mi padre y me pusieron de luto. No hay más que salir a comprobarlo. porque el de hoy aparece más mondo aún que el de ayer. Todo lo demás es novedad. El luto no era solo vestir de negro desde las medias hasta la cabeza. Era que no podía ir al baile. que mis amigas me daban alguna pasta a las escondidas. y de sol a sol. como han hecho los ancianos de todos los tiempos.

De ahí que se esté impo345 . pero acaba devolviéndolo multiplicado ciento por uno. con efectos que pueden ser de todo menos saludables. Las aves comen insectos o hierbas que han recibido su correspondiente ración de química y acaban pereciendo o sus huevos salen estériles. al retortero.Páramos y estepas ver la maquinaria que han metido en el campo. Y ahora los hay hasta de 500 caballos y más. por desgracia no acaban en y con los pájaros. Con los pastos. una graja de tarde en tarde. Quien lo cuenta ahora es el pastor Eugenio Rodríguez. Pero la química es una culebra que sigue deslizándose a lo largo de la cadena. colándose también en su organismo. con todo lo que era la tierra de antes. La consecuencia fue que todo lo menudo que se movía por el campo se vino abajo. Y es que lo que el hombre entrega o arroja a la Naturaleza lo recibe esta al principio en silencio. Otra transformación que llegó a la par de la maquinaria fue menos aparatosa que esta. pero de mucho más largo alcance. para no ser menos. Y si uno se compra uno grande. una abubilla. Si quiere que le diga la verdad. hasta llegar a la boca del hombre. es que es corriente que tengan dos o tres. Y lo que antes era doblar la espalda y trabajar de verdad. Ahora es que no ves nada. un cernícalo… nada. o para una cooperativa. el otro más grande todavía. De que trajeron esos venenos se liaron a cargar las mochilas con ellas y venga a fumigar. con los pájaros. Parece como si hubieran vaciado los campos ¡Con la de pájaros que había! Esas sustancias. y no es que tenga uno cada vecino. Y la de tractores. y luego compraban uno entre tres vecinos. no reconozco el campo ni a los labradores de hoy. Con decirle que de joven no los había. ahora todo es pedir subvenciones. y de 25 a 50 caballos a todo tirar. —Los herbicidas y los insecticidas son los que han acabado con el campo.

—En cuanto que el cereal recibió el abono mineral. 346 . la que se viene describiendo en estas crónicas. porque no hablemos de los precios. Ciento por uno fue también el incremento de las cosechas cuando entraron los abonos minerales.Crónicas de la memoria rural española niendo la llamada agricultura ecológica. ya veremos. Pero como pasa siempre. Con lo que estamos en poner otros cultivos que no exijan tanto abono de ese: veza. se dio a crecer y multiplicó el rendimiento. girasol. que no es otra que la tradicional. Pero ocurre que los minerales se han puesto por las nubes y no amortizan el gasto. como bien saben los vecinos de Santoyo... aparecieron a la larga las contrapartidas. alfalfa.

Pero ocurre que si.Páramos y estepas Las quejas de Eugenio tienen que ver con el auge de la intervención administrativa. puede pasar que se te muera una borrega sin que lo repares y se quede en unos zarzones. y ya puedes ir con explicaciones. porque los buitres se la habían zampado. atribulados con el aluvión de papeles que les exigen. se muere un viernes. un poner. En este caso las víctimas son. para no perecer de hambre. se quedaba ahí y a los dos días no quedaban más que los huesos. con ese afán tan hispano de legislarlo todo. que te cae una multa que te avían. dejando poco resquicio al libre albedrío. —Antes se moría una oveja o una res en el campo. te echan la multa de todas todas. a orillar sus costumbres carroñeras y a volverse cazadores de animales menguados. además de los rústicos como Eugenio. los buitres. Más todavía. Desde la lejanía y la insensibilidad de las oficinas es difícil comprender la tragedia que la demasía legislativa ha arrojado sobre los grandes limpiadores gratuitos de la estepa y de todos los campos ibéricos. y hasta el martes no vienen a llevárselo. Con lo fácil que era que se encarga347 . El lunes hay mucho pendiente de recogida. el fin de semana ya no pasa el camión. los zorros. Tanto que se han visto forzados. hasta las liebres la mondaban. Con lo que tiene uno que cargar con el cadáver al corral de la casa. aquí y en la Unión Europea. y si pasan los guardas y la ven arrancan el crótalo y te ponen tres mil euros de multa. que justifican su puesto inventando normas que pueden tener consecuencias muy nocivas para el medio rural. Y cuidado con dejarlo allí donde espicha. pagar un seguro y pasa un camión a recogerlo para quemarlo. Naturalmente que esto se relaciona con el exceso del número de funcionarios. guardarlo cuatro días y para cuando lo recogen está hinchado y echa una peste del demonio. Hay que avisar. Los buitres y los cuervos. los grajos. Ahora salió una ley que prohíbe que un animal muerto quede en el campo.

y si el año es de topillos las lechuzas se pasan criando todo el año. Es el caso de los topillos. aunque no para bien. y que no es como el topo. y claro. hace unos estropicios grandísimos. Unos años crían y otros no. al margen de cambios administrativos tan radicales como las Autonomías. y digo yo que será el topo de siempre mezclado con el ratón. 348 . porque cuando se desata la plaga echan veneno y pagan justos por pecadores. dicen que depende del frío que haga. un bulo imposible de erradicar. Pero para la liebre y la perdiz son una calamidad. de los que comen.Crónicas de la memoria rural española ran los buitres. Lo que es que cría en unas cantidades que meten miedo. ya ve. Los pobres buitres pasan unas hambres grandísimas. Dicen que salió de los laboratorios. y en parte porque a su cuenta se ha cargado cualquier mal. La elección del nombre del Instituto para la Conservación de la Naturaleza fue tan acertada que aún hoy lo emplean muchos para hablar de la Administración competente en materia ambiental. una plaga cuya procedencia se ignora. sino que este come lo verde. Para las águilas y las cigüeñas son una bendición. Estos topos nuevos son más grandes que los que hemos conocido siempre por aquí –cuentan los vecinos de Santoyo–. A trueque de que unas especies vayan de romanía. a saber. y que los tiró el ICONA al campo con las avionetas. han aparecido otras que antes no estaban. y eso de hacerles muladares para que coman es un remiendo que no vale para nada. que come gusanos. topillos incluidos. porque el mucho frío los acobarda y no se dejan ver. —Esta raza de los topillos es nueva –afirma Rafael Carretero–. El ICONA está incrustado en la mentalidad rural. pero que las gentes del campo atribuyen a un organismo que caló profundamente en el campo español: el ICONA. En buena parte debido a la repoblaciones con pinos y eucaliptos. si bien nunca gozó de buena prensa.

Las cigüeñas se ponen orilla de los caños. pero cada paso. Eugenio el pastor presenta otras quejas. —Antes. y solo el pérfido contacto con la ciudad los estropea. El papel lo aguanta todo. El ejemplo que trae el zamorano Manuel Ranilla lo ilustra. la ley te dice que detrás de la cosechadora tienen que ir dos tractores. y estas tienen que ver con la inextricable condición humana. que suelen ser sabias. sino que reportan consecuencias económicas.Páramos y estepas Pero cuando crían son una plaga temerosa. Es corriente desde la ciudad considerar el mundo del pueblo como el dechado de la perfección. Y dos personas más con sus mochilas por si se declara el incendio. cada nueva intervención significa un peldaño más en la escalada de los costes para los sufridos campesinos y ganaderos. cada decreto. lo cual tiene repercusiones en el precio final que pagan los consumidores. Y todo es así.de las normas y la intervención sobre los campos. 349 . para segar agarrabas la hoz y más tarde la máquina y te ponías a segar. pero no en el dinero que llega al bolsillo del sector primario. y cuando sueltan el agua se inundan las galerías y salen. allí donde los hombres son buenos por Naturaleza. si estás a orilla del monte y tienes que segar. y ahora necesitas llevar una carpeta llena de papeles. y los cogen a puñados. en el corte del regadío. Pero ahora. Y no solo son un suplicio para ellas. uno con una cuba de agua y el otro con una grada. El florecimiento –valga la palabra cuando lo que crecen son más bien cardos que flores. supone una carga abrumadora para unas gentes habituadas a gobernarse según las leyes de la Naturaleza y poco más. porque antes para cazar llevabas una licencia y tu escopeta. Todo eso hay que pagarlo.

Poco o nada queda de aquellos pueblos recogidos. los negrillos que sombreaban la plaza se secaron por una enfermedad que afectó a los olmos. —Al amanecer tocaba la campana –cuenta Antonio Giraldo–. Eugenio echa la partida con nosotros. y va y me dice “es que si te dejamos nos pillas”. porque siempre me he visto protegido. la mayoría de esos que me matraqueaban están ya debajo de la tierra y yo sigo careando a mis ovejas todos los días. cotizadas piezas pero sin función ya. los trillos con aristas de pedernal en la base reposan hoy en los museos. el bullicio. para reco350 . Los mismos que me hacían los arremuescos me daban de lado. Los otros pocos guardan los rebaños en las cuadras. me araban los rastrojos antes de tiempo y me hacían la vida imposible de todas las formas que encontraban. Pero un día me hice con un hatajo de ovejas y me puse por mi cuenta. y de todos ellos solo queda uno que salga al campo. cuyos tiempos los marcaba la campana de la espadaña de la iglesia. Era entrar en el bar y todos Eugenio vente aquí y toma un vino. Pasaron las tertulias. A la tarde volvía a tocar. buena parte de la juventud llevó sus sueños y sus ambiciones a otras partes. Hasta que un día fui y le dije a uno que qué les había hecho para que me trataran así. Yo no creo en Dios. —Aquí había treinta y ocho personas manejando ganado –informa Rafael Carretero–. echaban herbicida por las cunetas para que no comieran las ovejas.Crónicas de la memoria rural española —Cuando trabajaba para otros tenía muchos amigos. familiares. las callejas ya no son recorridas por las ovejas al atardecer. ese fue ya otro cantar. pero algo hay. Los pueblos de los campos esteparios castellanos no son ni sombra de lo que eran. y amigo. y todo eran zalemas. así dijo. y el personal se levantaba.

. 351 .. Se armaban en la plaza unas trifulcas tremendas. El mismo funcionamiento de los pueblos es otro. para pastos. que decía que era un servicio y una carga. Desde entonces los padrinos eran compadres y nacía una ligazón muy estrecha entre ellos. y me acuerdo que me recomendaba que nunca fuera alcalde. Sueldo. porque entonces los alcaldes no cobraban sueldo. En los de antes los propios vecinos concurrían para resolver los problemas comunes. como a él le costaba. a ver el alcalde que informa así a los vecinos. También tocaba cuando moría alguien en el pueblo. pero al final se votaba a mano alzada y todos acataban el acuerdo. Y repicaba con mucha alegría cuando bautizaban a un niño. Lo de la carga pasó ya. La campana tocaba también para que la vacada de todos los vecinos se juntara en la plaza y se la llevara el pastor. para lo que exigiera tomar decisiones o para informar de asuntos de relevancia.Páramos y estepas gerse. como nos hace saber Sergio Blanco. Mi abuelo lo fue. lo más gastos pagados cuando salían del término. tocaba en el momento de salir de la iglesia hecho ya cristiano. y muchas familias rezaban oraciones. desplazamientos. dietas por asistencia a esta comisión o a esta otra. Pero ahora meterse en un Ayuntamiento de alcalde o de lo que sea es un momio. —Pasaba un propio sonando la bocina y llamando a los vecinos a concejo en la plaza. Ahora. porque no iba a tener contento a nadie y me iba a costar dinero de mi bolsillo. Se tocaba para caminos.

Crónicas de la memoria rural española Desierto de Almería En el sureste español. todo con el fin de no dejar perder una sola gota del precioso recurso. este último el único elemento que la Naturaleza regala aquí a raudales. Eran jornaleros.. quebradas y rugosidades. Y si veíamos que en el resto de España hanse usados aperos arrastrados desde tiempos milenarios. yo los he conocido. pero bajo él se oculta una desaforada batalla de la vegetación. hacerlo en el desierto ha supuesto dar una vuelta de tuerca a la dificultad. el desierto de Almería despliega su atormentada desnudez en un paraje de llanos. habitante de Rodalquilar.. constreñido a habitar bajo la amenaza de la triple guadaña de la sequía. más cerca en lo ecológico de las arideces africanas que del bosque mediterráneo peninsular. la escasez y el sol. y sus inquilinos han tenido que hacer uso de todos sus resortes de imaginación y trabajo para lograr salir adelante en este paisaje de piedras. Si sobrevivir ha sido una tarea ardua para las plantas. había 352 . si la supervivencia en la Península ha sido problemática. Reina un imponente silencio. esparteros. haciendo de él no ya una bendición como en otras latitudes. una superficie coriácea de las hojas con el mismo fin. Y para atesorar las magras gotas de lluvia que caen de tarde en tarde. Casimiro Cruz Vargas. Como relatan estas crónicas.. las plantas desarrollan una sorprendente panoplia de mecanismos: separarse unas de otras. también lo ha sido para el hombre. ramblas. ha sido testigo de ello. sino en algo sumamente dañino. —Aquí había mucha gente que vivía en cuevas. en los arenales almerienses ha sido la propia forma de vida la que hasta hace ayer mismo parece arrancada del Neolítico. espartos y chumberas. acumular a toda prisa el agua caída en tallos carnosos. cabreros. reducir al mínimo el tamaño de las hojas para evitar la transpiración.. compitiendo por el recurso más valioso y escaso aquí: el agua.

porque el cemento no lo he visto yo hasta que tenía veinte años. barro. pero había que dar una mano de cal todos los años. En cambio las cuevas no precisaban reparación. Más que a la agricultura. y en invierno mantenían calor. Las cuevas eran mejor construcción que las que había por entonces. las gentes del desierto se dedicaban a la arrancadura de los magros recursos que ofrecía una tierra mezquina como pocas. y techo de pitaco. y las familias apañaban una puerta y hacían dentro las habitaciones. un poner. Pero es que aquí se vivía muy a lo antiguo. con ella las paredes de las casas. siendo de barro no se venían abajo con las lluvias. por la mitad del siglo pasado. 353 . el tallo largo que saca la pita. Y para ensamblar la cal. con el arado de mi abuelo araba yo. en verano estaban protegidas del ardor del sol y eran frescas. una poca de piedra. La cal se usaba también para blanquear las fachadas.Páramos y estepas cerros con muchas bocas.

como harina y sobre todo para fabricar la bebida ancestral de los indios de la meseta mejicana. para hacer sogas. De vuelta nos traíamos unas pocas pesetas y una carga de maíz para las migas o las gachas. cabras. y eso fue un progreso sobre el esparto. y las propias hojas. De la chumbera se sacaba el carnoso fruto bajo la cubierta espinosa. Pero pronto llegaron materiales más modernos que arramblaron con todo lo de antes.Crónicas de la memoria rural española —La mayor parte éramos esparteros. y el ganado ha tenido que buscarse las vueltas para vivir. Y al higo chumbo también se le sacaba provecho. la acerada punta. pero también de otras plantas que no eran originarias de aquí y ofrecieron un suplemento a las familias. donde lo recogían para llevarlo a las fábricas. planta tintórea. hallaron en Almería el terreno más propicio de todos para desenvolverse. el pulque. para los tejidos. Y en cuanto al maguey. y bastaba que los recogiera tres días en una cueva para que se aprendieran el camino y ya los podías dejar solos. otra cactácea. Ahora que hay mucho jaba354 . dicen que de Barcelona. Cargábamos el esparto en mulos y salíamos a las cuatro de la mañana para ir a la cañada de Almería. El paisaje almeriense estaba poblado de espartos. tan duras y características. todo se aprovechaba de él: el haz de fibras que guarda dentro. como aguja. a cincuenta kilómetros. que ellos a la postura del sol se iban para la cueva. y se obtenía la cochinilla. cerdos. por los años cincuenta se hacían cuerdas. Y cuando el maguey y la chumbera desembarcaron en la Península Ibérica. donde sirvieron milenariamente a los nativos. —Con la pita. ovejas. mayormente para los cerdos. Esta tierra ha sido de ganado bronco. en América fue una suerte de equivalente al cerdo ibérico. porque tiene mucha sustancia. El que tenía una piara de cerdos los echaba a las ramblas. donde se cría más verdor. Provenían de los desiertos americanos.

acaso debido al cambio climático. A otra que se la podía dejar sola era a la cabra. Decían antaño los lugareños que con el sol que luce en estos lares. que hay años que ni medrar puede. tan extenso que la fotografía de satélite lo registra. los términos de Níjar. Poco después de que se implantara el primer invernadero. —Antes caía más agua que ahora. Pero en la Naturaleza nada sale gratis. No hace mucho que pastaba un rebaño de cincuenta ovejas adentro de una rambla. hacen lo mismo que los cerdos antes. el factor limitador. El agua ha sido. cuando viene lo hace de golpe. y cuidado con estar dentro que te lleva por delante. en lo verde. se encuentra en su límite biológico. las condiciones han ido empeorando. Pero del año cuarenta y cinco pacá cada vez llueve menos y el cereal lo nota. no lo va a notar. metiéndose por la caja de la rambla. Cuando llueve en torno a los trescientos litros al año la agricultura. Por obra y gracia de las aguas subterráneas. el desierto de Almería se convirtió de la noche a la mañana en el gran abastecedor de hortalizas de España y Europa. el milagro de unir sol y agua se produjo. La situación se agrava incluso si. Pues bien. aun siendo de secano. de Sorbas y otros del corazón del desierto se poblaron de un mar de plásticos. el condicionante de la vida en el desierto de Almería. Y además la lluvia. La oveja en cambio ha querido siempre más cuidado. era muy valiente para trastear a su aire y buscarse el pienso donde lo hubiera. aquí como en todas partes. 355 . de haber agua no habría agricultura que pudiera competir con la almeriense. montear de día y recogerse de noche en las cuevas. llegó la avenida y las ahogó a todas. que antes no lo había.Páramos y estepas lí. y se hizo cierto el pronóstico.

y se pudo parar el desastre. porque los acuíferos estaban a punto de salinizarse irreversiblemente. llevan incrustado en los genes su aprecio por ella. porque la tierra es robliza. o más bien a la falta de ella. Pero lo que más extraña es que ya no es tan dulce como antes. Más tarde. porque con el agua ocurre lo mismo que con los bienes más preciosos. la potencia económica que era ya el sector de la agricultura de invernadero impulsó perforaciones mucho más profundas. Antes la teníamos a siete metros. y hacíamos los pozos a mano. Luego sacábamos el agua con las norias. y eso echando una poca de agua del balde al cuerpo. porque el agua ha bajado hasta los sesenta o setenta metros. la extracción descontrolada de agua subterránea amenazó con dar al traste de golpe con todo el sector. un burro o un mulo dando vueltas y subiendo los cangilones. y al hacerlo se produjo la intrusión del agua salada desde el mar. Y había uno 356 .Crónicas de la memoria rural española —Ha ocurrido una cosa con el agua. se ve que sacan mucha para los invernaderos. y cuando la vemos malgastarla nos hacemos cruces. que evitaron el pernicioso contacto de las aguas dulces con las marinas. y a fuerza de horas acabábamos encontrando el líquido. En los años ochenta. La teníamos tan justa que antes de usarla para lavarnos se lo pensaba uno. porque no estamos tan cerca del mar. Como los rústicos almerienses apenas la tuvieron. ahora tiene un gusto salobre. Lo que ocurrió es que los acuíferos subterráneos se desplomaron. Un decreto-ley preparado y aprobado por el Gobierno en veinticuatro horas sometió a control estricto todas las explotaciones. La vida en las arideces almerienses ha girado pues siempre en torno al agua. y lo más que se lavaba la gente en todo el verano eran dos veces. con puntero y maza. —El agua ha sido un tesoro para nosotros. No se me alcanza por qué será eso. Ahora eso no sería posible. como la salud: solo se valora en lo que vale cuando se pierde.

hasta el punto de que cuando alguien cogía una enfermedad grave y lo llevaban para el hospital. y cuando fue a recogerla armó el lío porque decía que en el hospital le habían quitado a su mujer la esencia. cuando ya lo había. Aquí había mucha pulga y mucho piojo. en el ganado.Páramos y estepas que no se lavaba hasta que no se terminaba la siega. Y lo que era bañarse el cuerpo entero ni se conocía. y entonces se iba a la orilla del mar y se sacaba toda la costra. si llegaba a morir era corriente decir que se había muerto porque lo habían bañado. y si falta todo es una piojera. se metían en las casas. y como es natural allí la lavaron bien lavada. Y se dio el caso de un gitano que llevó a su mujer a parir al hospital. en los corrales. El agua lo es todo. y las mujeres tenían que andar lavan357 .

Y para el ganado era un martirio.Crónicas de la memoria rural española do las maderas de los catres con agua caliente y sosa para matar los piojos y las chinches. No teníamos agua. ni medios. Si el cordero mamaba bien y se criaba fuerte no había cuidado. que los piojos no le entraban. a ese se le metían los piojos hasta en los tuétanos. Y en la cabeza las mujeres se echaban gas. Pero como andara mal comido porque a la madre le faltara la leche. sobre todo para el que estaba murrio. ni condiciones. porque es verdad lo que dice el refrán de que a perro flaco todo se le vuelven pulgas. Echábamos aceite al bujero y poníamos una torcía de trapo 358 . eso mataba todas las pulgas. del que se usaba en los candiles. y para apañarnos una poca de luz. lo que hacíamos era coger una patata y con un cuchillo vaciarle la molla.

pero sí otro tipo de ayudas. porque su primer marido cayó por un pozo de mina y ella quedó viuda y con hijos pequeños al cargo. yo las he visto masticando la comida y dándosela en la boca como una papilla a unos niños. Y ella. que es lo que hacen los hijos de ahora. el vecindario de un pueblo era como una gran familia. a ayudarnos. porque eso era lo que hacíamos antes las personas. con la alegría que les da. pero ya ve. para que en sus últimos días no sea devorado por la soledad y el abandono. le asea. 359 . Y con lo que han sido los abuelos. Una de las actividades que llevó algo de movimiento a una tierra que parecía anclada en la inercia de los siglos. a cargo de la empresa nacional Adaro.Páramos y estepas blanco. porque unidos en la necesidad. —Las vecinas me dicen que soy tonta por atenderlo. que recibió ese calor antaño. si huérfanos de agua y de casi todo son en cambio ricos en minerales. fue la minería. aunque no tengan ya brazos para el trabajo. Los territorios desérticos. yo estoy enseñada a ocuparme de los demás. Lo encendíamos y ya teníamos para alumbrarnos. Cuanto que se hacen viejos los llevan allí y ni siquiera les llevan a los nietos para que les vean. porque no me toca nada. el negro no valía para hacer luz. y no buenos. Antes ni se pensaba en dejar a los padres en una residencia. en unos tiempos en que no había cobertura social. Lo atiende. del INI. los que proveían la familia y los amigos. Y de Rodalquilar se extrajo nada menos que oro hasta los años sesenta. La esposa de Casimiro Cruz conserva recuerdos de ello. Antes había muchas mujeres que morían de parto. que entonces se confundían ambos términos. deja que se caliente al fuego de su hogar. que si no hubiera sido por ellas se hubieran muerto los pobrecitos. no lo ha olvidado y lo devuelve ahora cuidando de un vecino solo y anciano que no se vale. y entonces eran las abuelas las que sacaban adelante a las criaturas.

No se podía decir mierda. Todavía en invierno llegaba a correr por el barranco. —Yo no fui a la escuela un solo día en toda mi vida. José Antonio Segura y Francisco Pérez Barón habitan en otro paraje del desierto de Almería. Allí acudíamos con el cántaro y el burro. donde hasta en la punta de la sequía puede encontrarse agua en un pozo. pero a cambio la penuria de agua es mayor. cabras. 360 . sierra de los Filabres. en Olula de Castro. —El agua ha sido una lucha aquí. sino que en verano el agua se esfuma. La relativa altura de Olula hace que el calor estival sea más soportable. ovejas. estuviera donde estuviera. ni siquiera es mentira. todos a lo mismo. cerdos. Decir palabras feas estaba más que prohibido. porque las sierras rezuman agua hacia los valles. Si había una persona mayor tenía que levantarme y cederle el asiento. pero educación sí. añadiendo algunas reflexiones de su peculio. pero lo que es en tiempo de verano se secaba el arroyo y solo quedaba una miajita de agua en una fuente bajera. y los de ahora escuela sí que tienen.Crónicas de la memoria rural española Y Casimiro Cruz corrobora estas palabras. las que oigo ahora a los niños en cualquier parte. y ahora palabras como esas las tienen prendidas de la boca. pero en mi casa me enseñaron educación. y cogíamos agua con quinientos animales encima. Así que nosotros éramos ignorantes porque no teníamos letras ni escuela. Como los jóvenes. que están todo el día hostia parriba hostia pabajo. donde la tierra se repliega sobre sí misma como un gran acordeón geológico. como no sea la que quede en el ojo de un recóndito manantial. había que decir no es verdad. en mi tiempo eso era hasta pecado. a por una poca de agua para beber y a las cuatro hierbas del cauce todavía verdes. pero en la sierra no cabe tal cosa. Si al entrar no daba las buenas tardes mi padre me hacía salir y entrar otra vez con mejores formas. pero la educación la han perdido.

—Cuando veo que los higos nadie los recoge. que lo enviaba con las cabras a rastrojear.Páramos y estepas Y si la falta de agua era la misma o mayor. redomado y carandulero. porque en la casa propia no llegaba. sino al contrario. El esparto fue lo que más alivió el hambre por aquí. 361 . pero si saltaba sobre lo ajeno y venía el dueño con reclamaciones. una almendrilla misma. como quien entregaba algo en prenda. Y en estas a José Antonio le tocó un amo cojo. para que pudieran comer. porque si el año se daba bien se cogían dos cosechas. ellos se ponían de mil colores. porque estabas apañado. él se llamaba andana y le caían los palos al pastor. ya fuera acarrear una carga de leña. que el tomillo se seca en la tierra y que nadie arranca el esparto. y no se atrevían. también la pelonería. y vale cuando el ganado metía el diente en lo propio. o un puñado de esparto. un higo que cogieras. los demás tenían lo justo y hasta no les llegaba. muchas veces vivían ellos con más alcanzaduras. y lo hacían no por falta de cariño. Lo dice Francisco. me hago cruces. un golpe de tomillo. y mientras nosotros le entrábamos a todo para vivir. pero es que quitando uno o dos. que coincidía más o menos con lo que se llamaba el uso de razón. A la hora de empezar a ganarse la vida. a Francisco se le inundan los ojos cuando habla de sus antiguos amos. porque como no fuera que te diera permiso el amo. Y no es que los amos lo pasaran mejor que nosotros. como quien dice el año entero andábamos a vueltas con el esparto. A los hijos de aquella época se les entregaba al servicio de algún amo de posibles. y es que antes los dueños estaban con la vista encima de todo lo suyo. En cambio. que las almendras se caen solas de los árboles. cuidado no te vieran echándole mano. un manojo de alcaparras o echar un jornal. las suertes de José Antonio y de Francisco fueron dispares.

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Trabajaron en túneles de autopistas. y luego compré esta casa en el pueblo. y me trataron como a un hijo. Y resulta que hoy 363 .Páramos y estepas —Dios los tenga en su gloria. y así que yo tomaba por la trocha arriba ya estaban ellos colgados alrededor mío. en Francia en Holanda. en Alemania. Con lo que pagan las almendras ahora y con lo que cuestan las casas. Pero eso era antes. Luego. en galerías de mina. y anduvieron por la parte de Cataluña. cualquier pizca era un capital.. en fábricas. como otros muchos de la comarca se fueron a tentar la suerte en lejas tierras. porque lo que es en el suyo solo había cuatro almendras. cuando llegaba a la casa me ponían un caldero para mí sólo. Lo malo era que los otros pastores se sabían la copla. Y el destino les fue llevando. Y otro asunto que no me entra en la cabeza es que antes tenía que ir uno de tapadillo por el monte para apandar de lo ajeno un hacecillo de esparto para sacarse un algo. José Antonio y Francisco. Y luego a la noche. donde faltaba. pero es que no sabían que lo del morral mío ni lo cataba. si tuviera que comprarme esta misma casa tendría que trabajar cien años. y decían que no entendían cómo comiendo tanto de día y de noche estaba más seco que una raspa. calcule. —Como no había dinero. Y luego me llenaba el morral para que no me faltara de comer en el monte. Cuando volvieron se encontraron con unos ahorrillos.. Ella sobre todo era un pan bendito. y a la hora de dormir me remetía bien la manta no fuera que cogiera frío. mire si han cambiado las cosas. y todavía no me llegaría. Yo compré una poca de tierra. a ver qué podían sacar de mi morral. gastando nada y enviando el dinero a casa. y le voy a decir cómo la pagué: con lo que gané recogiendo almendras sin parar tres meses. como a los troncos la corriente. porque tenía yo ocho años cuando me fui para su casa. y entonces el dinero daba para mucho.

No todos se unieron para picar. que no valía para beberla ni cocerla. 364 . —El agua ha sido una cosa fastidiada aquí –nos cuenta Bienvenido–. Porque si fue duro habitar en tierras amenas como las de la cordillera cantábrica. y los que teníamos ganado nos juntamos para hacer un pozo. sin calar apenas. Había un pozo romano que daba agua buena. Allá por el 49 no cayó una gota en todo el año. sin dar tiempo a que rompan la corteza y a que el agua empape la tierra. Esta resbala. pero los otros pozos la daban mala. que les libraran de la esclavitud del clima. Los Monegros Los Monegros es una de las pocas regiones de España áridas con mayúsculas. cabe imaginar lo que sería depender de las adustas.Crónicas de la memoria rural española hay que andar igual a la escondida para cosechar el esparto de la finca de uno. por arrancar el esparto de su propia finca le cayeron tres mil euros de multa. pero cuando se enteraron de que habíamos dado con el agua vinieron a chuparla de nuestro esfuerzo. como la de Monegros. El otro día a un vecino. regulares. ¿Habrá derecho? Y eso es por las normas que hay de la protección. hasta para recoger lo propio hace falta un permiso. y cuando caen las lluvias lo hacen en arroyada. Por eso la lucha de los labradores en estos páramos se ha centrado en lograr flujos de agua permanentes. En ella el suelo está tan resequido que forma una costra acartonada. parangonable al desierto de Almería o a las Bardenas Reales. y cuando pasa la tromba el paisaje recobra su rostro sediento. blanda que decimos.

se hubiera muerto del disgusto. Este año. y allí estaba el agua –señala Cándido Martínez–.Páramos y estepas —Había quienes marcaban el agua con una vara de fresno. si sería malo el hombre aquel. Andaba yo por los quince años y la cosecha había sido corta. En las casas había aljibes que los llenábamos a fuerza de cántaros. no te apures. andaban con ella en la mano y de repente la vara se doblaba para abajo. y esa es la que teníamos para beber. pero un día se me acerca el señor cura y me dice: vas y le dices a tu abuela que van a empezar el canal. como si hubiera salvado el año –comenta Gazol–. Cándido Martínez nos habla de esta lucha. pero le hemos pagado al guarnicionero. Hemos llenado el aljibe con la mengua de enero y ya tenemos para beber todo el año nosotros y las caballerías. Y cómo iba a ir yo a mi abuela con esa razón. La lucha por el agua en Los Monegros tomó cuerpo en el siglo XX con la aspiración de construir un canal que trasvasara líquido desde donde sobraba. —Mi padre. Qué más podemos pedir. al herrero y al carpintero. uno de los que estaban en contra va y me dice: dile a tu abuela que lo del canal ya está tronado y que puede despedirse para siempre. y cuando estalló la guerra. la de veces que tengo oído yo el cuento ese! Y es que no sabía que había salido una orden que todas las obras importantes que 365 . pero había que cogerla en el menguante de la luna de enero. hemos cogido poco. Pero lo del agua era un batallar. hijo mío. mira. Mi abuela fue la que más luchó por que construyeran el canal. ¡Ay. porque los que tenían mucha tierra no lo necesitaban tanto como los que teníamos unos pocos tranzones. —No todos querían el canal. El caso es que terminó la guerra y se paró todo. una vez que terminábamos de llenar el aljibe ya se sentía más tranquilo. pero fue y me dijo: “Hijo mío. me contestó ella.

la pobre.Crónicas de la memoria rural española se hubieran empezado antes de la guerra se terminaran. Y ganas me dieron de ir a los que habían tomado empeño contra el canal y decirles: ojalá que cuando soltarais en vuestra tierra agua del canal se os volviera vinagre. almendros. le traigo a usted agua del canal. de secano: viñas. hicieron una acequia que trajo el agua por el canal recién terminado. olivares. le dije. cereal. Cuando llegó el agua se acondicionó la tierra y se hicieron los pueblos de colonización. Abuela. Y un día. me acordaré siempre. y ella se echó a llorar. Ya estaba muy vieja y muy enferma. Aquí la tierra eran plantíos. Y yo llené una botella con ese agua y me fui corriendo para la casa de mi abuela loco de contento. —El agua vino a cambiarlo todo –cuenta Gazol–. pero murió con esa alegría. y la comarca cobró 366 .

Se hicieron lotes. porque si lo hacían fuera de ella corrían el riesgo de que le entrara a la siembra la enfermedad. Dicen que es porque como el agua está helada no cría bicho ninguno y la puede uno guardar y beber todo el año. y lo propio con la corta de los árboles. a primeros de octubre o quizá antes –informa Gazol–. y uno ha segado y el otro no. que les viene de padres a hijos y probablemente desde los inicios de la agricultura. con hijos y sin tierra. Habrá reparado el lector en que los paisanos hablaban de que recogían el agua en el menguante de la luna de enero. y de que unas se hacían en menguante y otras en creciente. casados. —Lo de recoger el agua cuando el menguante de la luna de enero tendrá su porqué –razona Manuel Queralto–. Y deben existir insondables razones científicas para ello. así son las cosas. hace 10.Páramos y estepas mucho movimiento. La economía de la comarca mejoró mucho con el riego. Pero los que tenían que sembrar mucho aguardaban a que llegara la mengua de la luna. hay que trasegarlo en menguante.000 años. que como hemos sido de familia toneleros lo sabemos: hay que cortarlos con la mengua para que la madera cure bien. Hay campos linderos que han sembrado el uno con la mengua y el otro no. 367 . aunque los paisanos se conforman con conocer la práctica. Con el vino pasa lo mismo. —Aquí se sembraba pronto. En otro lugar de estas crónicas se ha hablado de la influencia de los ciclos lunares en las faenas agrícolas. y también porque se hicieron cooperativas y porque pusieron el Servicio Nacional del Trigo con los silos para recoger el grano. y la preferencia era para los de aquí. Otros vinieron de fuera.

Porque antes se pagaba 368 . Mi abuelo cogió una pulmonía y le ponían inyecciones cada dos horas. Más tarde empezó a venir la penicilina. decía. si apretaba más te metían en la muela un cacho de trapo con coñac o anís. que a veces ocurría que se le iba la mano. lo primero que hacía mi madre era quitarte el agua. —Si tenías fiebres o anginas. de practicante. burro mal esquilado. porque cuando de chicos había que raparse no ibas a él. tan pocas que aún quedan testigos directos de ellas. ahora que el instrumental está tan esterilizado. como Carlos Gazol. Para los leves ponían a hervir un cacharro con hierba loca y colocabas encima la cabeza envuelta en un trapo. ahora es cuando hay que echar la vista a los remedios y a los titulados que se gastaban en España unas décadas atrás. de exámenes y de prácticas. ahora que para ser médico hacen falta años de estudios. Y si lo que te dolían eran las muelas había tres clases de curas. así que se iba me iba para el aljibe y me hinchaba de agua. de comadrón en los partos. Hijo. y lo ponía a calentar al fuego.Crónicas de la memoria rural española Ahora que todo lo que rodea a la medicina es tan higiénico. tan aséptico. pero como rabiaba de sed. de todo menos de barbero. porque decían “con estas cosas nos van a arruinar”. no puedes beber agua con esas calenturas. a los cuatro días igualado. Era mano de santo. y es que esas medicinas nuevas valían perras y no había cuartos. sino al esquilador de las mulas. Venía con un ayudante que traía un alambre. según fuera el dolor. pero tenía que andar con cuidado para no quemar la boca. Y cuando estaba al rojo vivo lo metía en la muela dañada. te metía la esquila y te dejaba la cabeza como una bombilla y decía: ¡Hala!. que ya la habíamos visto en la guerra porque la tenían los alemanes. El barbero hacía de dentista. pero si era caso de dolores mayores había que recurrir al barbero. y en casa se armó mucho alboroto. Le agarraba a uno.

Como mi familia era de toneleros había muchas heridas a cuenta del oficio. colgaban una rama detrás de la mula y los iban borrando conforme salían de la sierra. Pues resulta que entonces se pensó que iba a llegar el fin del mundo. lástima se muriera tan joven. y que cuenta Gazol. traspasa todo lo imaginable. Pero el furtiveo que sigue. y que a estos tanto les daba apestillar un conejo como un racimo de uvas de la viña o un golpe de higos de la higuera. mire si ha llovido. sobre todo martillazos que sin llegar a reventar la sangre se le agolpaba a uno en el dedo hasta ponerse negro. pero ellos eran expertos. —Aquí cerca de la aldea había una sierra muy grande. —Y es que había mucho monte de árboles aquí –dice Manuel Queralto–. y a la postura del sol algunos vecinos aparejaban la mula y se iban para el monte y gastaban la noche entera en cortar pinos derechos y cargarlos con las mulas fuera de la sierra. De padres a hijos se ha venido contando que eso arranca del año 1000. y a la hora aquello había desaparecido. y los conventos se hicieron con mucha tierra 369 . —Mi abuelo era curandero –cuenta Manuel Queralto.y le ponía remedio a todo con hierbas. valiendo todo si venía a aliviar un poco el vacío del estómago o el del bolsillo. Se ha insistido en estas crónicas que los furtivos de hoy no son los de ayer. había que pagarla si querías que viniera a verte a casa. y los que tenían tierras los donaron a la Iglesia para hacer penitencia y ganarse el cielo. pero a voluntad. para venderlos como maderos o para leña. que los de hoy cazan por la pieza y los de ayer por la carne. El forestal al día siguiente seguía los rastros de las mulas. Pues ponía una cataplasma de miel con sal.Páramos y estepas al médico una iguala.

y esa riqueza se ha trasladado a los aldeanos en su habla corriente. y era porque los montes estaban todos limpios del ganado que entraba a pastar. ni los demás saberes antiguos que la modernidad ha ido relegando. Pues bien.Crónicas de la memoria rural española de esa forma. terromontero. al momento conveniente para hacer esto o lo otro. y no hay recambio generacional. 370 . todo ese rico muestrario de dichos. Del mismo modo está cayendo en desuso otro de los grandes faros de los rústicos de ayer para guiarse en sus quehaceres agrícolas. oteruelo. unas veces sobrepasado por la tecnología moderna. cueto. ultramecanizadas e informatizadas. otras por el inglés. refranes y palabras se halla también en franco declive. el refranero. Así lo vislumbra Carlos Gazol. morro. —Había mucho monte y mucho árbol –apostilla Gazol–. Los refranes españoles se hallan trufados de consejas relativas al clima. no tengan mucho en cuenta los ciclos lunares. para designar un pequeño cerro no se conforma con un vocablo. Es más que posible que las técnicas agrícolas actuales en las grandes explotaciones. lo mismo que el diccionario de la Real Academia Española es básicamente un diccionario rural que se mueve con inigualable soltura en este terreno Así. idioma del comercio y la economía. ni las cabañuelas para el clima. para desgracia del acervo cultural. a las faenas. como habrá podido comprobar el lector. teso. mogote y muchos más términos. ni el Calendario Zaragozano. sino que da a elegir entre collado. otero. En mitad de los pinares prendíamos fuego para comer y ni nos ocupábamos de apagarlo. y todo quedó como antes. pero ya podía uno prender una hoguera que la sierra no ardía. Y luego llegó la Desamortización y volvió a las manos particulares. y sobre todo porque el medio rural antiguo se encuentra en estado de decrepitud irreversible. y ahora están sucios y a la primera chispa sale todo ardiendo. cada uno con su propio matiz diferenciador.

y si bueno y no había sembrado avena se decía: “tenía que haberla sembrado”. o este otro: “San Transfiguracio. “San Vicente escuro. pan ninguno”. pan harto”. muchos refranes sobre cómo llevar las cosas. o “alza en lodo y siembra en polvo”. mentira segura”. y “año de colmenas. Pero los refranes se han usado mucho en el campo. Otro era ese de que “en octubre toma los bueyes y abre”. Había muchos. recuerdo por ejemplo el que dice “el que siembra avena siempre le pena.Páramos y estepas —Los jóvenes de ahora no se dejan llevar por los refranes a la hora de hacer las labores. y yo les tengo oído uno que lo dice todo: “refranes viejos. unas veces por mala y otras por buena”. o “siembra a su tiempo y déjate de pronósticos y cuentos”. las trojes llenas”. o ese de “San Vicente claro. Y es porque si el ciclo venía malo no había cosecha. 371 . cual es el día tal es el año”.

yo solo ahí arriba en el chamizo. por imperativo de la necesidad. y con los que expresaban el precio final ajustado. perceptibles solo para ellos. Lo que hacían para que nadie más se enterara del montante de la transacción. El valor de la palabra dada viene de lejos. como ocurre hoy. Pero eso no rige ahora. Pero me tapé la cabeza y me acabé durmiendo. Difícil de creer para quienes han nacido bajo la marquesina protectora de la sociedad del bienestar. —La palabra ha sido para nosotros una escritura. aquí también las costumbres se diluyen. La primera noche pasé mucho miedo. y no por ello con mejor cumplimiento que antes. quizá más severos aún porque alcanzaron a todos y fueron más duraderos. los pesares de la postguerra. porque lo verbal ha venido a ser suplido por lo documental. el cumplimiento de la palabra dada. Cuando no fueron los azares de la guerra. conviene recordar lo que hasta hace poco pasaba. Lo cuenta Bienvenido. En la famosísima feria de Medina del Campo los contratantes añadían al apretón unos signos con las yemas de los dedos.Crónicas de la memoria rural española Y muy relacionado con el uso correcto de los términos y del refranero rural. para que la añadiera a la que traían los demás y poder entibiar el aula. Ojo que le dieras la mano a otro y te la cogiera. Y cuando. y con un latón fuera que hacía ruido y yo me creí que había gente. La generación hoy octogenaria no tuvo por delante precisamente un camino de rosas. Y como en el caso anterior. A los 372 . y aun había alumnos que ni para esa contribución tenían. Hoy no puedes fiarte ni de tu sombra. eso era ley y tenía que cumplirse de todas todas. de cuando se celebraban las ferias medievales de ganado y ambas partes se ponían de acuerdo con un mero apretón de manos. temblaba de miedo y no me atrevía a salir. la infancia es legalmente incompatible con el trabajo. —Con nueve años me mandaron para el monte a cuidar las ovejas. Carlos Gazol cuenta que acudía a la escuela con una astilla que le daba su padre.

a punto de ser fusilados varias veces. de izquierdas o de derechas. El pan me lo llevaba al monte para quince días. más que hacer oficial un enfrentamiento lo que hizo fue aflorar el encono que permanece soterrado en el sótano de la idiosincrasia española desde hace siglos. hasta los siete estaba bueno de comer. claro está. La guerra civil fue un cataclismo social y económico para España. Yo me quedaba dormido encima del burro y él se sabía el camino y marchaba solo. una situación como la de guerra civil es una ocasión de oro para que germinen y florezcan con todo su esplendor los odios 373 . Pero lo más grave de la guerra civil fue que. al encasillamiento en dos bandos opuestos y que se manifiesta en todo.Páramos y estepas pocos días de eso las raposas entraron de noche al corral y se me comieron tres corderos. y se conoce que del roce me se desolló la cara y me se veía el hueso. cuando eso parece propio de sociedades tribales culturalmente poco pulidas. desde lo más nimio a lo más trascendente. conservador o liberal. Se ha sido de Manolete o de Arruza. catorce kilómetros de bajada y otros tantos de subida. Me dormía siempre del mismo lado sobre el aparejo. y desde sus noventa años Cándido Martínez se recuerda deambulando en un carrillo cargado hasta los topes con familia y enseres. todos los días. El carácter de los españoles les empuja al antagonismo perpetuo. Con eso y unas tajadas de tocino me mantenía. después endurecía como piedra. radicalmente. de El Viti o de El Cordobés. pidiendo por los pueblos y pasando tanta hambre que cuando descubrieron un perro que se había colado dentro del carro no se lo comieron porque no lo pudieron coger. Luego me tocó ordeñar y bajar a diario los cántaros de leche en un burro. del Madrid o del Barcelona. y se pregunta uno cómo en pleno siglo veinte es posible que un país del mundo occidental se enfrente entre sí por cuestiones ideológicas. sin medias tintas. Apañé un espantajo y ya no atacaron tanto. Y. Supuso un desbarajuste en todos los órdenes.

y probablemente lo hará siempre. —Cuando terminó la guerra. Lincoln hizo un llamamiento a la unidad de todos. cubiertos de retamas. Manuel Queralto lo explica llanamente. pero me tienes que traer a una de tus hijas tres noches. tierras de Zamora y de León. Y fue a pedirle aval al alcalde para que el hijo saliera de la cárcel. porque subsiste. brezos. que está enfermo. Franco dijo que todos éramos hermanos y no fue verdad. pero respetadme a este cerdo. pero propicios en grado sumo para el lobo. Eso de un lado. lo mucho que hubo. ese magma de encono que a veces se adormece. que lo guardo para que coma mi padre. cómo borrar así. de sopetón. con Portugal y Galicia. el aval te le doy. y le contestó que sí. Claro. proclamando que la división había terminado y que desde ahora existía una sola nación y un solo destino. que por lo general rehuye 374 . Habían pasado muchas cosas de un lado y de otro como para que se olvidara. Y del otro pasaban requisando los bienes y llegaron donde un amigo de mi padre y les dijo: llevarme todas las ovejas. se extienden vastas parameras de relieve menos llano y escueto que el de los campos de pan mesetarios. Tierra de lobos En la confluencia del noroeste de Castilla. cardos y cambrones. pero que está embutido en el tuétano de la sociedad. Cuando terminó la guerra de secesión americana. Tal cosa no fue posible aquí. poco agradecidos para el trigo o la avena. Son breñales de relieve irregular. Hubo una señora que tenía un hijo en la cárcel y otras dos hijas muy guapas ellas.Crónicas de la memoria rural española ancestrales. Y el cerdo fue lo primero que se llevaron.

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porque hay oportunidades. por cosas de los registros formalmente venido al mundo en el cuarenta y cuatro. y logró salir adelante contra viento y marea. con mi padre de pastor de una finca grande. hasta que el desarrollo de los sesenta arrinconó a marchas forzadas estos lutos integrales de los pies a la cabeza. es aquí donde más a sus anchas se encuentra el lobo. De toda la Europa occidental. y yo creo que si no es por eso algunos 376 . porque el oficio de pastor es muy esclavo. Todo lo pudo su voluntad en aquellos tiempos difíciles de la posguerra. porque la pobreza une y no había la maldad que hay ahora. pero no entonces. —Ahora es fácil prosperar. términos primitivos. y menos en mi casa. Y es aquí también donde habita Manuel Ranilla. y busca estos abiertos revestidos de arbustos. aunque para ello tuvo a su favor. También me acuerdo que antes nos ayudábamos mucho todos. porque los ingresos de pastor del padre apenas daban para sustentar a la familia. el talento natural y un loable afán de aprender. aunque él sabe que nació cuatro años antes. además de la necesidad. los trescientos sesenta y cinco días del año a la mira de las ovejas. donde todo era estrecho y la penuria era la constante que gravitaba sobre las familias. y él tuvo que ingeniárselas para allegar otros recursos. Como sabe también que desde muy niño tuvo que bregar a fondo para sacar la cabeza. sin llegarle el jornal y sin poder andar a otras cosas.Crónicas de la memoria rural española los territorios boscosos donde no puede atalayar. y de lo primero que recuerdo es que daba de comer a un puñado de palomas que teníamos en casa. donde aún pasean mujeres enfundadas en lutos permanentes y cubierta la cabeza con pañolón negro. Así que desde bien chico tuve que espabilar. donde goza de larga vista y de mil escondrijos para hurtar el cuerpo y usar sus muchas estratagemas y martingalas. el uniforme ancestral de las mujeres del campo español hasta hace cincuenta años. En estos despoblados.

y si hacía tres o cuatro hoyos. aprendí a cazar a mano y en silencio. Pero si era de calores se pudría pronto. porque bien pronto descolló por sus habilidades en la caza y en encontrar cualquier aditamento a la escasísima dieta diaria. Me amagaba. poner encima dos tablas y cubrirlas de monte. porque entonces no había neveras. y cuando los conejos volvían al vivar no podían ahondar más que eso. porque el mismo frío la guardaba. Para las perdices gastaba otra industria. y yo como veía los apuros que se pasaban en casa me entraron las ganas de aprender y de andar con los ojos muy abiertos. y no tenía más que meter la mano y cogerlos del pescuezo o de la cabeza. A lo que pisaban caían al hoyo y ya eran mías. pero me cuidaba de llevar los machos y dejar las hembras. El señorito me puso una maestra a cambio de que yo le llevara caza. Ahí dentro los metía y se conservaban tal cual. porque la coneja cría mucho. —Como no tenía armas ningunas. hacer un hoyo en la tierra.Páramos y estepas se habrían quedado en la cuneta. aprovechando de todo lo que veía. Cazaba mucho así. dejando un boquete del largo de un brazo. en cada uno cogía dos o tres pájaros. A veces las cazaba con reclamo. pero así entraban pocas al morral. Buscaba una gazapera y tapaba todas las bocas con jara y broza. Y vaya si aprovechó Ranilla. y si era tiempo de invierno no había problema. y los sacaba uno como si recién cazados. lo menos diez días. y prefería buscarlas los pasos. y también me dio clase un cura. A veces se me juntaba mucha carne. pero cuando alguien caía en desgracia. todos a empujar para levantarle. para que repusieran. Tenía que ser en grano de 377 . y lo que hacía era vaciar las tripas de los conejos o las perdices y buscar los montones de cebada.

Para las ranas me hacía de primeras con una. En donde tenía el chiribitil metías un alambre doblado en la punta. haciendo gancho. pero había tantos que no hacían falta garlitos ni trampas. ingredientes ambos tan hispanos y tan imprescindibles para sobrevivir en las épocas de hambre. y así que la prendían ya no soltaban. como un anzuelo. este dedo lo tengo así medio estropiciado de una. Las artes de Ranilla fueron afinándose en la medida que crecían su cuerpo y su imaginación. a mano los sacaba uno de noche a puñados. Lagartos los había a montones. donde ya se mezclan el ingenio con la picaresca. porque es frío. y en el cabo fijaba un gancho. y hay que cortarle la cabeza. y se vendían bien.Crónicas de la memoria rural española cebada. Los padres llegaban volando con suministro de caza para los pollos. El de trigo es caliente. La colgaba encima del agua de la charca y las ranas se volvían locas mordiéndola. —Criaba en el término una pareja de águilas reales. a veinte metros. o las daba a trueque de otras cosas. hasta saltaban fuera del agua. de las que crecen a la vera del río. le ponía una guita y en la punta la pelota de piel. Una detrás de otra las cogía. veinte o treinta podías sacar si se daba bien. tiene más argaya y no sirve para eso. Se alzaba en lo alto de un chopo. y lo prendías de la piel en su misma cueva. Lo mismo con los cangrejos. sin anzuelo ni nada. y en lo que se marchaban de nuevo llegaba yo por debajo con mi 378 . y por la cuenta que tenía me ocupaba de cuidar el nido. Valga el ejemplo siguiente. Cogía una vara. A todo había que andarle por aquellos tiempos. y lo que hacía era cortar una caña larga. Alguna mordedura me he llevado. porque el lagarto es un bicho muy arisco y si te muerde no suelta. la sacaba la piel y hacía una bolita con ella.

a las escondidas. A los dos nos traía cuenta llevarnos a buenas. Al principio eran piezas menudas.. Los traían engarrados. Había otros. y los padres los oían por lejos que estuvieran y volvían otra vez con rancho. enganchaba la pieza y la echaba para abajo. cervatillos. y claro. unos y otros andaban a la rebusca de bastimento para engordar el magro rancho disponible. y el propio Ranilla tenía los suyos. porque les hacía gracia siendo tan crío como era. pichones de perdiz o conejos. Y para mí que tampoco querían. como cuando va el número y me dice. pero conforme crecían los pollos iban trayendo caza de más envergadura. Claro que las águilas no eran las únicas que se encontraban con comensales no invitados a la mesa. —La pareja de la guardia civil hacía lo que llamaban correrías. y a ellos porque sacaban su rendimiento. piezas así. y me conocían de verme zarceando de aquí para allá. y esa sí la dejaba para ellos. y allí estaba Ranilla para cobrar su tajada. Así compartía la caza con las benditas águilas aquellas. sin escopeta. con sus capotes y la vara y el mando que gastaban. Unas veces era que andaba yo asando un cacho tocino y compartía la merienda con ellos. jabatos. Ranilla. pues no había manera de echarme el guante. El caso es que les caté la 379 .Páramos y estepas vara. lo que se explica porque en tiempos de hambres como fueron los cuarenta. De que se veían sin pitanza se ponían a chillar reclamando. si me daba alguien alubias era a cambio de caza. y me tenían cogido el aire y sabían de mis andanzas de furtivo. se marchaban otra vez.. Los pollos volvían a chillar y el padre o la madre otra vez a traerles vitualla. Y es que en los pueblos todo se sabía y se hablaba. ¿a cuenta de qué te dio fulano antier un talego de alubias?. a mí porque la guardia civil era una cosa imponente entonces. Y otras. pero como yo cazaba en silencio. soltaban la presa. como crías de corzo.

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me pusieron a cincuenta metros y me dieron el arma. y a ese cacho le sacaba mi madre más partido que a un cerdo entero. unos higos o unas manzanas. a ver. Sin luz no había otra cosa que ir de la lumbre a la cama. apunté. nadie te decía nada por eso. así que la doblé más todavía. Yo dejaba los conejos. ellos en lo suyo y yo en lo mío. pues las cogía. mira a ver si esta tercerola nueva que nos han dado está fina de mira. así que puedo dejarles un par en tal peña para su gasto. digo: tengo una sobra de conejos. Como cuando llegaba la matanza en la finca. Juntaba un macuto de cornezuelos de centeno. aceite. y del papel aquél no quedó nada. que ayudaba en todo lo que podía porque luego me daban en compensación una hoja de tocino.. y bien que venían en casa. porque lo iba cortando a trozos y con ese poquito de grasa tenía para freír unos huevos o la caza que yo le llevaba. Me llevaba bien yo con los civiles. si era tiempo de moras. porque luego estaba el invierno.. y me daban un algo: arroz. que los usaban para medicinas. Y otra vez llegaron donde yo estaba y me dicen. la clavaron a un árbol. lo mismo que unas uvas. . garbanzos. Así que cogieron una cuartilla. nos han dicho que eres puntero con el arma. largo y con unos hielos y unas nieves que no se iban de la calle hasta la primavera. Me puse a la distancia. y todos tan contentos. De niño estaba mantenido en la casa donde trabajaba mi padre de pastor. Ranilla.Páramos y estepas intención y voy y les dije. buscando de comer hasta debajo de las piedras. Ranilla sacaba raja de todo aquello que pudiera llevar alguna alegría a la casa. Había que economizar. y una noche me acuerdo que estábamos para cenar una olla cuando llegó 381 . —Todo lo trapicheaba. guardando las distancias. que si estas fueran mínimamente digeribles también les entrara. Pero yo les dije que para prueba la cuartilla era muy grande. ellos los cogían.

Me fui a la cama llorando de hambre. le hace entrega de los jamones al señorito y le dice. que los dueños de las fincas le requerían para disponer las posturas en los ojeos o las monterías. en la que hay facultades que simple382 . Anda y que no comimos jamón de tapadillo ese invierno. Con que me lleva a la cocina y allí el señorito había dejado a cambio de la olla una fuente tupida hasta arriba de filetes de carne. Yo no sabía para qué. y si se trataba de batir lobos. en lo que se prueba una vez más lo misterioso y sutil de la evolución humana. Y otro día pero bueno de verdad fue cuando uno de los criados de la finca. y también quien daba la orden de que comenzara la escandalera del arrastre de las latas por el monte para obligar a los lobos a entrar a los puestos. era él quien cortaba los pasos y decidía la ubicación de los tollos para los cazadores. niño. y el contacto continuo e intenso de Ranilla con el monte y sus criaturas le fue agudizando los sentidos. el que se encargaba de curar los jamones. Y luego va el hombre. va y me dice. Y el señorito que los tirara pues. así que me puse a saltar en lo alto del carro hasta que ya no pude más. han salido buenos todos. y con los saltos los había amollado.Crónicas de la memoria rural española el señorito y dijo que aquello olía muy bien. menos estos dos. Todos los cazadores requerían sus servicios. a poco no reviento. En mi vida había probado nada tan bueno. levanta que no te quedas sin cenar. Y resulta que esos jamones eran los que estaban debajo de la tabla del carro. Con doce años Ranilla estaba tan puesto en los asuntos de la caza. y apandó la olla dejándonos sin cena. y me comí tantos filetes que no pude dormir esa noche. ponte a saltar encima de la tabla del carro. cuando ya para dormirme llega el capataz y me dice. y anduve cinco días empanzado. Ranilla. pero entonces a lo que decía uno de más edad que tú se decía amén. que han venido blandos.

a la espera de que su titular decida sacarlo de su enclaustramiento biomolecular. 383 . meterse en su piel. Y ocurre también que si estoy de rececho con un cazador.Páramos y estepas mente se han ido eclipsando por la falta de uso. imprescindibles para sobrevivir en entornos nuevos. que la información que me trae el monte la siento mucho mejor que los demás. y yo estoy al tanto de todo. —Yo me doy cuenta. y en cambio se han desarrollado otras. que es pájaro muy acusador. y como estaban perfectamente guardados en el menú genético procedió a activarlos. y el cazador a mi lado no lo escuche. para poder vivir en el medio natural necesitó de esos sentidos apagados. reproducido una y otra vez en cada generación a lo largo de millones de años. tanto lo que se usa como lo que no. No sé por qué será. igual que de tanto trajinar entre los animales habré cogido los mismos sentidos que ellos. porque da el pregón de todo lo que se mueve por el montarral. ni con los prismáticos. Ranilla. Un poner. Cualquiera que la oiga cantar le parecen todos los cantos iguales. distintos de la Naturaleza. en su psicología. encriptado en la información genética. así será el bicho que tenga debajo. un corzo. un lagarto o una culebra. y sé si la marica está delatando un lobo. y todavía a mis años me pasa. por mucho que le diga que apriete el oído. Se da el caso de que esté oyendo la pisadura del corzo en el herbazal. Pero casos como el de Ranilla ilustran que todo está ahí. todo ello fuera del alcance de los humanos convencionales. Según como cante. él no está viendo ni oyendo cosa. pero yo entiendo los distingos. O que yo esté viendo a vista cruda a un ciervo amagado en la cama y el cazador que me acompaña. el canto de la marica. un ciervo. Y en verdad que oír a Ranilla hablar de los animales y de las cacerías es penetrar en un mundo distinto.

pero luego viene lo más difícil para el cazador. tan pronto lo tienes delante como se escurre. a lo claro. Por eso cuando siente al lobo se sale del monte sucio y se viene a lo limpio. donde el lobo no lo puede 384 . nunca sintiéndolo en el cuello. cargándose de aire. porque le teme al hombre y mucho más aún al lobo. que es arrimarse a él. con las orejas tiesas y las narices abiertas. Hay que acercarse siempre con el viento de cara.Crónicas de la memoria rural española —El corzo es un duende. sobre todo si no es primavera. cuando la hierba está tierna y no chasca al pisarla. tan pronto le ves como no le ves. Con suerte puedes llegar a ponerle el ojo encima. porque es muy receloso y le va la vida en obligar a fondo a la nariz y al oído. porque entonces le llega el aire tuyo y toma las afufas. Porque el corzo está siempre de acechadera. Y para la última aproximación hay que descalzarse.

porque nadie como él para aforar la mancha y deducir lo que podía dar de sí a la hora de la batida. que esos mueren todos de viejos y no de bala. y vas cortándole el paso hasta que te plantas encima. porque el corzo tiene la pata delgada y se hunde. el pánico de las reses obligadas a destapar385 . carreras y disparos. ladras. Entonces te puedes acercar. Y más todavía si han caído nieves fuertes. Curiosa y bien ibérica la montería de caza mayor. donde el corzo se defiende mal y está perdido. es muy matrero y no hay manera de arrimarse a él como no sea en el tiempo del celo. lo mismo que los lobos y que los jabalines macarenos. ni en la montería. los latidos de los perros a rompe monte. porque se las sabe todas y le sobran artes para salir de ella. él tomaba atalaya en un alto y manejaba la barahúnda de voces. El ciervo cumplido. en lo más bronco. los solitarios. ahí es donde el loberío hace más daño. así como para distribuir con tino las esperas en los lugares justos. Y cuando con la cuerna se daba el bocinazo de salida. Pero no hay otra forma de cazar al ciervo viejo como no sea cuando el celo. que es muy mañero. pierde los sentidos y se anuncia berreando. en que los ojeadores armados de lanzas y flechas no empujan la caza contra los pantanos o los despeñaderos. Ni al rececho das con él. En todo lo demás es lo mismo: las voces de los batidores.Páramos y estepas coger. quien andando el tiempo se hizo indispensable en cualquier cita montera de la comarca. como bien sabe Ranilla. porque entonces se emborracha con las hembras. miras el hatajo de hembras que lleva y ves la dirección de ellas. y en cambio el lobo abre las suyas y avanza como si fuera nadando sobre la nieve. sino contra la batería de rifles apostada al final de la mancha. busca de meterlo en el malezar. que arranca del Paleolítico e incluso antes y solo ha cambiado en un punto desde entonces. el de más de quince candiles. Ni siquiera mueren de tiro en la montería. Y a la contra el lobo.

alguien que no se resignaba a la extinción total de raza tan ilustre. y en logarlo o no estriba la diferencia de sabiduría. se les enrojecen de sangre. —En la rehala hay perros de muchas calidades. Y aunque en punto a rastrear la pista los sabuesos aventajan a los demás. las Encartaciones de Vizcaya. Y no solo hay distingos entre las presas. emprendió un rastreo sistemático en busca de algún remanente. Leoncico. corriendo los años desaparecieron. los que portan los mejores genes para transmitir a las generaciones siguientes. para mí la palma se la llevan los alanos. tanto de América como de la Península Ibérica. hasta que lleguen los monteros. sino también entre los perseguidores. Allí estaba esperándole la última 386 . sin que se sepan los motivos. por grande que sea no podrá escurrir el bulto. y los alanos lo sujetarán sin pena de la propia vida. Una vez que avistan al jabalí. Tan sutiles fueron aquellos alanos que eran capaces de distinguir al indio amistoso del hostil. Y tuvo la fortuna de encontrarlo en la comarca más arcaica del País Vasco. Los alanos fueron los perros de la conquista de América. y tan bravos y eficientes que el famoso alano de Núñez de Balboa. Es que desde que entran en la mancha y ventean presa se les cambia hasta el tono de la ladra. y cuando ya la presienten cerca los ojos se les cambian también. cobraba sueldo como un soldado más. Unos lo consiguen y otros no. los que iban de avanzadilla en las expediciones. y muchas crónicas indias describen el espanto que les producían estas jaurías abriéndose paso a través de selvas y pantanos. que adorna tantas pinturas antiguas de caza. Hasta que a mediados del siglo XX. porque de ella solo escapan los que saben y pueden.Crónicas de la memoria rural española se y buscar los vaciaderos de la sierra para escapar de la hoguera. y por eso la montería tiene menos de brutal que de selectiva. y ya más que perros se convierten en máquinas hechas para el acoso y el agarre. Pero los alanos.

porque la pesca se arrima a las peñas y a las barrancas buscando el temple. que es cuando rondan los peces. algo que los elevaba a la categoría de personajes. aunque a decir verdad lo legal eran cuarenta metros y sin empalmes. Echábamos tres o cuatro redes empalmadas y cortábamos doscientos metros de río a todo lo largo. pero es que si queríamos cosechar teníamos que hacerlo así. El caso es que Manuel González es otro fruto vivo de la tierra. El caso es que había que menearla con piedras y cordeles. la Castilla alta y profunda. como tantos otros de la España rural de entonces. Teníamos una barca y andábamos al río de noche. producto en buena medida de la capacidad uniformizadora de la televisión. Pero cada uno de ellos poseía una acendrada personalidad.Páramos y estepas punta de alanos existente. esa personalidad de cada uno se ha diluido en una especie de calidad común. Éramos cuatro con manos en la casa y una hermana. y a partir de ella pudo reconstruir la raza. donde calienta más el agua. Su nombre y su apellido dicen poco. que decía que aunque se viviera a salto de mata era preferible trabajar para sí que a cuenta de amos. aún tiene arrestos para empuñar la escopeta y bajar un par de perdices. y si había mucha helada bajaba a las honduras. Manuel González es otro hijo del páramo. un caudal de saberes antiguos relacionados con la caza y la pesca. obligarla a que saliera de 387 . de mucho menor interés. De más de ochenta años. —En mi familia nos dedicábamos a la pesca por cuenta nuestra. del pueblo zamorano de Losacino. y así lo quería mi padre. todos con un cierto tufillo urbano y consumista. y hoy los alanos adornan con su presencia y su bravura las mejores rehalas monteras españolas. o agarrar la azada para escarbar el patatal y levantar de una sentada doscientos kilos de patatas. Y ahora que nadie quiere nombres vulgares y ostentan rimbombantes gracias. En tiempo de invierno era más cansío.

Todo eso se acabó cuando metieron al lucio en el río. y guardábamos un poco de la pesca para el gasto de casa y lo mayor para vender. alguna tenca. así que la madre los llevaba 388 . así es que aunque pobres nos defendíamos mejor que muchos que tenían capital. y también a las bocas de los regatos y de las corrientes. a todo le echaba el guante. bogas. y en siendo carne lo mismo le daba de escama o de pelo que de pluma. donde el sol. donde corre la comida. que acabó con todo. Iba mi hermana con mi madre a venderla y se vendía bien.Crónicas de la memoria rural española sus cobijos y viniera a enmallarse. barbos. Los patos que criaban en el barbecho. pocas truchas. donde otros a jornal sacaban quince duros nosotros treinta. porque entonces solo pescaba él. como los peces andan siempre buscando el calor se iban para arriba. Y en la primavera era al revés. Cogíamos carpas.

La veda para cogerlos se abría de San Isidro a San Arturo. En lo que nosotros andábamos al río con la barca. avisando. Hasta una gallina que bajara a beber se la comía entera. muy enseñados. Y ví yo una vez un gaviota. Otro apaño nuestro eran los conejos. Teníamos un arreglo con una que tenía un puesto donde hacían la plaza en Zamora. que se llevaba una propina por el mandado. 389 . que tenía una ristra de norias y que era muy cangrejero. y fue llegar. los serijos iban que reventaban de cangrejos. a un río que había por bajo de Bercianos. metíamos la mano y agarrábamos al conejo por las orejas. porque se tiró derecho para el río. Otra montanera que hacíamos era la de cangrejos. y apañábamos ganancias con ellos. Me acuerdo que una vez habíamos terminado de segar.Páramos y estepas de reata para el río. que se lo había comido el lucio. en llegando a la orilla ya les estaba esperando el lucio con la boca abierta. soltar un chillido y desaparecer el gaviota debajo del agua. y se conoce que venía con ansia de agua. y al volver a casa no había una mala tajada para llevar a la panza ni un duro para comprarla. bajábamos. por las barrancas. así que mis hermanos y yo marchamos a cangrejos con los tres burros. y si venteaban un conejo alebrado entre los canchales y las pizarras se liaban a ladrar de parada. Entonces arrimábamos la barca a la orilla. la mandábamos los cangrejos bien enfardados en el coche de línea que iba para Zamora. en un dos por tres levantamos de la caja del agua ciento quince kilos de cangrejos entre los tres. porque había un atestón de cangrejos en los regatos. Eran perros muy buenos. Pues aquel día. conejeros. bicheando conejos. tres o cuatro perros trasteaban la sirga. y ella los recogía allí y le daba los cuartos al conductor.

jau. Siempre tiene la guarida entre dos cagarrutas de raspas de pescado y de espinas. así que cazar una alimaña tenía su porqué. en un trecho de cincuenta metros.Crónicas de la memoria rural española Se daba a veces que en el puesto del conejo lo que estaba amatonado era un zorro. no había de nada. una galería en los ribazos de la orilla. y de no ser por la perra. hasta mil quinientas pesetas. Es muy pescadora. Como entra y sale tanto. Al final lo saqué vivo. y ahí hay que buscar la boca. Había que dar con su madriguera. Conque un día venía yo solo con la barca cuando el perro jau. que las pone encima de una peña. por la piel aquella me daban mil. Pero de que se vio enganchado se vino a mí como una fiera. En aquel tiempo la vida estaba muy mala. desliarme la faja de los riñones y hacer un lazo corredizo en la punta de la vara. venga a latir contra la boca de un cancho. El caso es que ella monta la guarida entre dos cagarruteros. Por la nutria te daban más entavía. porque si metías la mano te la llevaba. Como no llevaba escopeta lo que hice fue coger una estaca. 390 . Metí la cabeza como pude por la boca del túnel y alargué la vara. que se enredó con él. Estaba hondo y al asomarme vi los ojos de un zorro reluciendo. y venga a pujar hasta que el zorro se cansó y entró en el lazo. y se delataba por la cagarruta. me desbarata. y cuando el jornal de un obrero estaba en veinticinco pesetas. y para agarrar a los peces capuzando debajo del agua tiene una tela que le cubre los ojos. y ahí tenías que andar con más cuido. la cazaba a la espera con escopeta o con cepo. lo mismo fuera un zorro como una jineta o una nutria. y con las juncias de la vera del río le amarré las patas y la boca y me lo llevé para casa. porque me venía derecho a la cara.

largo el otro cartucho y al morral. que le dan mucho gusto. Siempre he sido muy fino con las piedras. ya de casado. Y tenían de bueno los patos que al apretarse en los comederos del río. y ya bajaba con la pieza cuando al cruzar el puente sale a la carrera otra liebre. Y viniendo ya para casa. a ver si mataba una liebre. aunque sea muerta. porque los primates comparten con los hombres esa intensa aversión hacia las criaturas reptantes. Una vez alcancé a trece de un solo tiro. El perro se fue para allá y vino con ella en la boca. y me fui para arriba del sierro. el perro que se queda de muestra. hasta saltaron pelos. con patatas. ahora casi ni se ven. Desde que una serpiente disuadiera a Eva para emprender la senda del mal y arrojarnos del Paraíso. así que salí con dos cartuchos que me quedaban y el perro. cobrándola. y entonces esas cosas se miraban. y prorrumpir en 391 . Cuando toca hablar de las culebras. las culebras arrastran una pésima prensa en la España rural. porque es ver una. Sacando punta a la vista acabé por ver otra liebre en la cama.Páramos y estepas El río criaba mucho pato entonces. de modo que cogí otro canto y del chinazo le volé la cabeza. Pero más allá de prejuicios culturales. Así que con dos cartuchos me traje aquel día cuatro liebres. Agarré un canto redondo y le aticé en la cabeza. y en algunas regiones mejor es ni mentar la bicha. y siempre que podía ahorraba el cartucho. que no tenía más que berzas. va la mujer y me dice que saliera con la escopeta. porque es cierto el dicho ese de que la liebre con patatas y el conejo con arroz. En lo que subía arrancó una y la paré de un escopetazo. a ver si traía alguna alegría para la olla. el barroquismo de la información que suministra Manuel González se dispara. Las hacía superior. y en esto que el perro se me queda otra vez marcando. al cartucho le sacabas rendimiento. y la mujer tan contenta. Una vez. Desde entonces la inquina de la humanidad (al menos de la humanidad ibérica) hacia ellas es profunda. algo tiene el agua cuando la bendicen.

Más de cincuenta metros la tuve corriendo detrás mío. y gracias que llevaba la escopeta y la dejé seca. de dos brazos y más. Para que vea lo malos que son esos bichos. así que me barrunté que algo raro había. y el caso es que no era para morderme. y ya se venía a mamar de la oveja. Pero si de algo no pecan los paisanos del campo español como él. —Había culebras muy grandes por aquí. y querrá creer que si la culebra se retrasaba. y si no es por un negrillo que me encaramé a él. y a la hora veo que por bajo de la barda se cuela una culebra bien crecida. es de fantasiosos. se me sube a lo alto de la cabeza. y una culebra grandísima entraba todos los días a chupar a una de las vacas. Pero la culebra fue ver al perro apretándola y venirse para mí. sino que cambió la derrota y se vino derecha para mí con mala intención. Si no las atacas ellas siguen su camino. 392 . me quedé de apostadero con la escopeta a ver qué pasaba. Y otro caso. encima mismo de una culebra de casi dos metros. un vecino mío tenía una vacada. tan apegados a la realidad del terruño. a mis alcances. sino que venía huyendo del perro y no veía otro asidero que mi cuerpo. jau. Y cuando el amigo Manuel habla de ellas nos traslada a un mundo donde no es posible deslindar lo que hay de mito. Se enroscaba por la pata arriba y se prendía de la ubre. de fantasía y de verdad. pero cuidado con ellas. jau. Cuando recogí a las ovejas esa tarde en la majada. y yo me di a correr y ella detrás. y no crea que salió de huida. Iba yo una vez a cangrejos. cuando el perro se echa a ladrar. jau.Crónicas de la memoria rural española chillidos. porque son animales de respeto. otra vez había una oveja que tenía leche y no criaba cordero. la vaca aquella se liaba a bramar para que viniera. así que le salí al paso. saltos y espasmos de miedo y cólera.

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como atontado. Y a las culebras les ha hecho mucho daño el jabalí. lo que tienes es que te está mamando una culebra. y al día siguiente ahí estaba la rastrera de la culebra bien marcada. cuando veo una culebra al arrimo de una pared de piedra. y me digo que los lagartos y las culebras tienen un poderío que no lo podemos entender. mirándonos a la perra y a mí. Iba yo para lo mío. en tiempo de calor. pero vino a posarse en la cabeza del lagarto. Hoy lo que queda de los lagartos es un suspiro al lado de los que había antes. aunque los de por aquí no hagamos buenas migas con ellos. se ve que los metieron en los cotos para 394 . pues mirándola fijo. cuando veo un lagarto mirando para lo alto de un árbol. Y el perro se quedó un rato mareado. y este que empieza a revolear y a cantar como quejándose. Mire que yo he tenido siempre buena la vista. Y esto lo tengo visto no una vez. cada vez más abajo. con el cuello erguido parriba. Esa noche echaron harina por el suelo de la habitación.Crónicas de la memoria rural española Y había uno de Vegalatrave que tenía una mujer recién parida. Me paro. desapareció sin quitarle la vista de encima. Iba con la perra para el huerto. sin desviar el ojo de ella. una aproximación. que antes los había contados y ahora por cientos. Lo llevaron donde el médico y le dice a la mujer. y el lagarto venga a mirar al pájaro. y ya la culebra se puso en defensa. que giró la boca y se lo comió. me da lástima que hayan venido a menos como han venido. Nos acercamos la perra y yo hasta los cuatro metros. sino varias veces. con que al niño se le puso la lengua morada. y no lo podrá creer. y le voy a contar un sucedido que me pasó a mí. El lagarto tiene también mucho misterio. que veo crecer el trigo. y dando vueltas y vueltas. Y a decir verdad. donde estaba posado un pájaro. Son más malos que el diablo esos animales. a cosa de veinte metros. y eso es por la electricidad que esos bichos tienen en la cabeza.

Hay otra águila que también se las tiene tiesas con las culebras. Y ha llegado el momento de hablar del lobo. porque en verdad que el lobo fue protagonista indiscutible no solo de las parameras altocastellanas. delfines y hombres son las cuatro especies más evolucionadas del mundo animal. hasta la inquina máxima de los pastores. pero las tienen más respeto. y de noche salen de cacería. desde la admiración que le profesan los naturalistas. Porfía con ellas hasta que las cansa. orcas. y se las entienden de cara con las culebras por grandes que sean. Se la lleva al nido y la ofrece a los pollos. dejando asomar la punta por el pico. lobos. El lobo a nadie deja indiferente. que no sufren las consecuencias de sus acometidas.Páramos y estepas cazarlos y ahora están por todas las manchas. Entre ellos y los erizos han limpiado el campo de culebras. y tienen en común muchas cosas: la inteligencia aguda. y en general las gentes de la ciudad. que tiran de la cola y sacan la culebra entera. dejando aparte al grupo de los primates. Los erizos sestean de día en el mullido. su vida en grupos 395 . Vi yo una vez una pelea de una cigüeña con una culebra de las grandes. y luego se las traga empezando por la cabeza y terminando por la cola. De hecho. demuestra lo extraordinario de sus facultades intelectuales. a pesar de sus hondas transformaciones. concita entusiasmo u odio. quienes para ser reducidos a la obediencia eran amenazados con el consabido “que viene el lobo”. sin matices. Las cigüeñas son también muy culebreras. Que el lobo haya podido subsistir en España hasta el día de hoy. y la cigüeña se cuidaba de poner la ala por delante para que la culebra no se le enroscara. aunque haya sido ya tema recurrente en estas crónicas. sino de toda la España rural. pasando por el terror que inspiró a los niños de los pueblos españoles. porque si la coge del pescuezo la ahoga.

—El lobo siempre busca la ventaja. Me ocurrió un día que llevaba el rebaño bien guardado. el pastor. Pero el lobo sabe superar tales dificultades y sacar el mayor partido posible a su medio preferido. al que el hombre añade palabras). babeando de hambre. y luego se iban a la cama con el miedo metido en el tuétano. Y las historias de lobos han llenado las frías noches de los pueblos mesetarios al arrimo de la hoguera. pero con el inconveniente de que está vigilada por el pastor. testigos de las mil y una argucias del lobo para hacerse con sus víctimas. Ranilla. pero no se destapa hasta que no cata el descuido. como saben Manuel González.Crónicas de la memoria rural española familiares amplios. cuando ya estábamos en los alfoces y los mastines perdían la alerta. Carne abundante y mollar. planificando con talento la estrategia a seguir. coordinando los movimientos de cada individuo. contadas por los hombres con la música de fondo del crepitar de las llamas. Eugenio Rodríguez. así que ya de retirada con el rebaño para el pueblo. Evencio Poveda y tantos otros que se las han tenido tiesas con los lobos. y se ve que el lobo aguaitaba y no encontraba resquicio para dar el salto. por lo común ganado menor de ovejas. el brezal de mediana altura. cada vez distinta y adaptada a las circunstancias. Y para ello despliegan los lobos infinidad de tácticas. un cordero se retra396 . Amagado entre las urces. De esa multiplicidad de estrategias saben mucho los lugareños. delfines y orcas compuesto por un arsenal de signos y voces. desde que nace el día se atalaya para observar el movimiento del rebaño y lanzar el golpe en el momento y del modo más propicios. por perros mastines que le plantan cara. y su formidable capacidad para cazar en grupo. su avanzado lenguaje (el de lobos. entre las dos luces. historias que escuchaban también los niños con ojos muy abiertos. el páramo. Puede embreñarse el día entero. o por ambos a la vez.

que se vienen derechos al rebaño. ni los perros ni las borregas echamos cuenta de ellos. pero como entren en una telera sin velía van a la degollina. lo cogió por el cuello. esperando el paso. y para cuando pude llegar ya habían traspuesto el collado. atajaron y se aplastaron al regazo de las urces. y cuando llevaba cien metros así lo relevaba otro. Ni yo. y eso que pasamos por encima mismo. y como no podían cargarla lo que hicieron fue que un lobo la levantó de las ancas con la boca y la obligaba a andar a dos patas. 397 . No son de creer las argucias que gastan esos lobos matreros. la partieron en dos cachos y apretaron cada uno con un cacho en la boca.Páramos y estepas só para morder el último bocado. porque de que sale el rebaño del pueblo y se desparrama por la larra ya está avizorando para ver donde está lo débil. se emborrachan de sangre y no paran hasta que acaban con el rebaño entero. y luego el otro. pero como tenía la cuesta arriba iba despacio. Estaba yo con dos perros careas y un burro al pie de un ladero. y los lobos ya habían enganchado una oveja. se lo cargó a la espalda y marchó por el perdido corriendo con él a cuestas. los careas se me vienen temblando a enredarse a mis pies. Todavía si se bastaran con una sola oveja pasara. cuando el burro se da a bufar. Me fui a ellos con la cayada. Una vez dos lobos le tomaron el rumbo al rebaño. Esta tierra de urces se aviene mucho con el lobo. le saltó el lobo. Y de pronto le saltaron a una oveja. y veo bajar cuatro lobos de lo alto del collado.

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Los ríos Cosecheros del río Gancheros del Tajo Riacheros del Guadalquivir .

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han sucumbido justamente cuando estaban a punto de alcanzar la tierra prometida del río. alimento abundante y fácil para las aves marinas. que se lanzan a picos y bocas abiertas sobre estos enjambres multimillonarios. empujadas por las corrientes marinas. que le ha llevado hasta aquí después de un viaje de tres años y miles de kilómetros a través de los océanos y después de superar dificultades sin cuento. sino que también lo harán los temporales. las corrientes cálidas del Sur o las frías del Norte. porque hay miles de ojos ávidos puestos en estos cardúmenes que avanzan lentamente. a donde serán arrastradas las periferias de la enjambrazón. 401 . Nacen las angulas en el Mar de los Sargazos. A partir de este momento comienzan las penalidades. Al principio son informes larvas que se juntan en pelotones sebosos y que comienzan su andadura hacia el Este por el océano. la vasta extensión de algas que se desarrolla cerca de las costas de América.Cosecheros del río Cuando alguien tiene ante sí un plato de angulas (coyuntura privilegiada siempre. con ojillos y una raya negra a lo largo del lomo. Lo que tiene en la mesa es un periplo único. No solo ellos diezmarán los cardúmenes. los peces y las ballenas. las que hicieron que la gran mayoría de angulas que partieron juntas se hayan quedado en el camino del océano. inalcanzables precios de la angula). ante los elevadísimos. no tiene solo un puñado de cuerpos blancos filamentosos. después de superar todos los trances y todos los avatares. pero en verdad extraordinaria hoy. Y estas. portentoso.

Crónicas de la memoria rural española A medida que avanzan. así lo tenían reglamentado y vigilaba la guardia civil. Había que saber dónde estaban las corrientes buenas. los supervivientes son tantos como para poblar los ríos que desembocan en el litoral europeo. —¡Vaya si pescábamos angulas por entonces! Llenábamos el cajón pero rápido. Agustín Valdés es uno de ellos. que les hacíamos unos agujeros para que escapara el agua. porque aquí donde ve el muelle largo. Conforme empezaba a subir la marea entraban las angulas. y recuerdo que la señal era cuando se encendía el faro. por donde les gusta subir a las angulas. las primitivas larvas van adquiriendo forma y tomando su individualidad. con unos voladores que llamábamos. Había muchos disputas por los puestos. las que uno quería. y si no las había llevábamos nosotros un carburo. que van trepando río arriba ajustadas a la orilla. unas latas de las de pimentón. de diez o doce kilos. Íbamos dos. No todos los días se podía ir a la angula. Enjambraban más allí donde había luces. todos cogiendo angulas. a la caída del día. y con tres cuartas partes de siglo a cuestas recuerda estas pesquerías. desde Escandinavia hasta la Península Ibérica. 402 . y uno cogía el palo y el otro tiraba de una cuerda. porque entonces era libre. como una farola. que la angula no quiere luz. Nació en Ribadesella. sino cuando la marea era conforme y de noche. un cedazo enganchado a un palo de cinco metros. eso era una romería de gente. no a todas las horas. Y aunque los peligros y avatares de la singladura oceánica han mermado mucho los enjambres. Las cogíamos desde la orilla del río. Una hora antes de la marea baja había que estar en el puesto. a saber. Y aquí es donde esperaban los pescadores la llegada de esta singular montanera. Ahora dicen que es al revés. y cuando por fin lleguen a las costas europeas serán ya movedizas angulas.

El alevín de anguila. por ese mismo hecho adquieren la condición de machos. Las angulas que se decantan por lo primero. se convertirán en hembras. No poco contento me puse yo con mis nueve años y mi primera lata de siete kilos que saqué en aquella noche. a siete pesetas el kilo me las pagaron. es una criatura realmente singular. Cuando llega a la desembocadura de los ríos carece de sexo definido. Pero antes les aguardan nuevos trances y peligros. que no otra cosa es la angula. y se le abren dos posibilidades: permanecer en el estuario o remontar la corriente río arriba. Las que deciden remontar. un capital para la época. me acuerdo lo contenta que se puso mi madre.Los ríos pero a media marea desaparecían y había que levantar los trastos. que de nuevo 403 .

ganando tamaño y fuerza. La sobrepesca fue desde luego una de las causas. encontrándose con los machos en la desembocadura. pero poco a poco la cosa fue cambiando. —La anguila también la pescábamos. porque entre los de aquí y los forasteros 404 . Lo primero que hicieron fue quitar los sábados. la contaminación de los mares y otras razones. Pero este gran trasiego biológico y migratorio tenía sus días contados. La sopa de anguila tiene mucho gusto. figúrese las que traía el río. En mis tiempos ya le digo que las cogíamos por carros. porque van acuciados por la perpetuación de la especie. Juntos emprenderán de nuevo el viaje a través del océano. que deberán salvar incluso saliendo a tierra y rodeándolos reptando como culebras. hicieron que los bandos de angulas de hoy sean solo una leve sombra de aquellos otros. el de los pescadores con sus artes aguardando en las orillas. Y también los obstáculos del camino. Llegados al Mar de los Sargazos tendrá lugar el desove. pero será ya una travesía más rápida. Las que consigan alcanzar los tramos superiores del río. —Cuando le digo a la gente la de angulas que se sacaban aquí no lo creen. cuando se contaban por millones. sobre todo cuando nada por la corriente buscando el mar. pero también influyeron otras: los vertidos emponzoñadores del río. que la encandila. La traíamos a una como tijera dentada con una luz. El más importante. Y mi madre contábame que en su casa las cogían por sacos y las daban a los cerdos. como las presas y los azudes. Una llamada irresistible que obligará a las hembras a nadar río abajo.Crónicas de la memoria rural española se cebarán sobre los bandos. los adultos perecerán y se iniciará un nuevo ciclo. Hasta que su maquinaria genética les impulse a la reproducción. durante un plazo de entre diez y quince años deambularán por las aguas dulces.

aunque siempre a costa de enormes esfuerzos. En el inconmensurable océano encuentra siempre el sendero que le llevará al río donde un día lejano vio la luz en el frezadero. Cuando nazca una nueva generación. Lo que le hace llegar a las tablas tranquilas y claras del naciente con las fuerzas justas para proceder al desove entre los guijos del lecho. nadando incluso contra la cascada. crece en el río y vuelve al océano para reproducirse. el salmón nace en el río. así que era ver la mancha blanca y saber que había que irse para casa. y las grandes mediante escalas de piletas que facilitan su progresión. hasta la muerte. que no quedaba una angula.Los ríos no se cabía. salvando cualquier obstáculo interpuesto en su camino ascendente. Con una indestructible resolución nada a contracorriente. Ocurría también que a veces bajaba ácido de las aguas de la mina. José Antonio Martínez. como bien saben Carlos Aguilera. El caso es que a fin de cuentas. Los ríos cantábricos son altamente salmoneros. Y todo porque la angula iba a menos y los precios a más. un jornal. y la angula quiere aguas limpias. que había que tenerla para pescar. Y más tarde estar dado de alta en autónomos. Si esta nace en el mar. así que los prohibieron. Uno de los tropiezos del río es el de los pescadores. el reverso biológico de la anguila. crece en el mar y regresa a los nacientes fluviales para desovar. de aquellas pescas de antes de veinte kilos por noche ya no queda nada. El salmón es. la función biológica del salmón habrá terminado y se dejará arrastrar río abajo. y tampoco si estabas jubilado. nada en comparación a lo que se pescaba antes. de modo que si tenías otro oficio no podías pescar. Ramón Llamedo y tantos otros que tuvie405 . Luego vino lo de la licencia. por así decirlo. porque se ganan sus cuarenta euros. Pero nada. Hoy si sacan cien gramos en toda una noche ya se pueden dar por contentos. Las presas medianas son superadas con inverosímiles saltos.

pero carece de vigor y acaba deslizándose cauce abajo. 406 . en verdaderos trofeos piscícolas. —El salmón grande es muy astuto y muy robusto. la última y suprema exigencia de su biología. moribundo. Veces hay que me he desollado las manos tirando. al gargantín. trasmallos. Allí se reponen.Crónicas de la memoria rural española ron en los salmones del río un complemento alimenticio y económico en años de severas penurias. y luego aguantarlo hasta quemar las manos. El caso es que había salmones a espuertas. cobran carnes y vuelven al cabo de unos años convertidos en ejemplares formidables. Es más. unas salmonadas de no creerse. trampas o artimañas. y unas veces se cogían por lo legal y otras de furtivo. quince salmones. su presencia eclipsa a cualquier otro habitante salvaje. pocos. Esos salmones son los verdaderos campeones del río y guardan en su cerebro experiencia y sabiduría a raudales. porque licencia siempre se pidió. lo que les convierte en seres casi inmunes para artes. a gancho. excepcionalmente hay algún salmón que culmina la inaudita proeza de volver una tercera vez. y cuando su corpachón encara la subida del cauce. Intenta entonces retornar al mar. o clavando unas verdascas cerca de la orilla con unos anzuelos cebados. las que precisa para el desove. Hay que tirar de él cuando cansa. Ya se ha dicho que el salmón llega a las planchas de freza con las últimas fuerzas. de siete kilos para arriba. Hubo días de pescar diez. pasto de garzas y carroñeros. y otras que el salmón rajóse la piel del brío que usó para librarse. Pero hay algunos ejemplares. ejemplares mucho más grandes que los de ahora. para hacerse con él hay que gastar la misma astucia y pareja fuerza. que logran la hazaña de alcanzar el océano. Y oiga. —La de artes que habremos usado para coger salmones: Anzuelos. doce.

el estraperlo. La nutria es muy sabia. de cara a la hibernación. porque cansa al pez igual que hacemos los pescadores con la caña. que se concentran en los lugares de paso de los salmones y se atiborran de ellos. el Ayuntamiento te daba un dinero si le llevabas la piel de una nutria. En los ríos de Alaska son los osos. Ví un día una nutria colgada de la cola de un salmón grande. porque sacó el pescado. fue una bendición para unas economías ajustadas como las de los años del hambre. fue el alivio de quienes tuvieron la fortuna de vivir a su vera.Los ríos Pero los pescadores tenían competidores en el propio río. los artículos más elementales se cotizaban por las nubes. Cuando el sueldo de un obrero era siete 407 . y si no fuera por el río muriéramos de ella. los cuarentaitantos. estaban muy atentos a la subida cíclica de los salmones hacia los desovaderos. al igual que ellos. —La nutria hace mucho gasto de salmón en el río. acumulando grasas en el cuerpo justo cuando la necesitan. las únicas que pueden equipararse en inteligencia y poderío a los grandes salmones. pescadoras certeras. cuando hubieron de implantarse las cartillas de racionamiento y en el mercado negro. y tuvo que tirarse al agua dejando la presa. El salmón. y la gente dábale propinas. porque antes no los había. una pieza. En la Península su lugar lo ocupan las nutrias. viólo el pescador. siempre el río. Antes. hasta que cansólo. Y otros que hacen mucho daño son los cormoranes. en una nación desvencijada por la guerra civil. fuese para ella. A veces pescó para nosotros. como la angula. El río. y luego sácalo a la orilla para comerlo. —Los años de fame fueron muy duros. y el salmón llevósela arrastrando más de seiscientos metros río arriba. Moradores de sus aguas que. como cuando pasaba el lobero con la piel del lobo. Yo no sé de dónde vinieron los pájaros esos.

y como muchos no la teníamos. Díjeles que llevaba un salmón para casa. Un salmón era pan bendito. a veces lo único para comer los hijos. porque andaban por la comarca emboscados los maquis. Preguntóme el cabo 408 . que éramos ocho hermanos. y aguantaba meses. que estaban ya para arrendar como decimos aquí. y volvía yo una noche con mi salmón. Lo malo era que el salmón siempre requirió licencia. Y otro día fue peor. una hogaza de pan pagábase a treinta pesetas y un litro de aceite a cien. Un día pescamos nueve. andábamos en problemas con los guardas. y en esto que la pareja de la guardia civil me dio el alto. El caso es que viónos un vecino y por no denunciarnos pidiónos dos de esos salmones y hubo que dárselos.Crónicas de la memoria rural española pesetas al mes. yo el mayor. que mire cómo estábamos. o sea para corte. Si teníamos bastante conservábanse en vinagre. y mi padre con un sueldo que no nos alcanzaba para vivir. y volvimos a casa escondiéndolos entre los maíces.

pero no de peces. como en tantos otros aspectos de la tan castigada Naturaleza ibérica. que usábamos de cebo. aquí comémosla estofada con arbejas. más movilidad. la contaminación. antes no había cupo. más tarde a uno. Es un pez raro. En los ríos españoles fueron las presas. Luego lo pasaron a tres. sino de pescadores atraídos por la magia del río. Luego metieron el cupo. Pronto cogimos dos truchas medianas y ni las pudimos llevar a casa. y hogaño no se puede coger más de tres. las canalizaciones. Aunque para el salmón hizo falta siempre licencia. con los ojos fronteros y tan hundidos que no ve lo que le viene por detrás y se puede agarrar por la cola a mano. escopetas y artes. Lo importante es sacarle la sangre y el hígado y se la guisa en su propia sangre. podía uno sacar todos los que quisiera. Y es que aquellos eran años de mucha fame. antes eran unas piezas y ahora son como barras de pan. que con red. —Esto cambió mucho. más obras y transformaciones. cinco salmones por día lo más.Los ríos cómo pesqué el salmón y díjele la verdad. así como crecientes cardúmenes. pero a la segunda le echamos el sebo del pescardo. Y de tamaño ni hablemos. El desarrollo. Una vez fuimos cuatro al río. La opulencia salmonera de otros tiempos conoció su fin. La primera salió sosa. en suma. Más recursos económicos. y luego que no andara nunca con explosivos en el río para pescar. Y otra que se cuece en su jugo es la lamprea. pero en toda la temporada. la introducción de especies forasteras. que lo que trae de bueno por un lado lo quita por el otro. desesperados por comer. más gente de una parte a otra con cañas. pero que un salmón tal cual vez ya podía coger para casa. y quedó sabrosa. Y no 409 . No merece la pena ya la pesca. con un guante o un calcetín. echamos mano de una lata vieja que había en la orilla y asámoslas allí mismo.

a siete pesetas el día. Vivíamos malamente. y entonces entre mis tías y nosotros cogimos el molino. en todas las vendimias que puede dar este. Mi madre compró dos vacas y antes de ir a la escuela tenía que ir a segar la hierba para que comieran las vacas. nunca trigo.Crónicas de la memoria rural española se debe a que haya furtivos. y además empecé yo a coger truchas. que había cantidad. así que nos fuimos todos a casa de mi abuela. porque éramos cinco hermanos. —Pasélas mal de niño. por turnos de mes. y cobra410 . Un día de domingo viéronme trabajar y avisaron al cura. yo el mayor. pero ni los domingos podía parar. solo que cada fruto requiere su arte. ni siquiera trae el agua que traía en mis años mozos. La vida de José Luis Tejo se halla estrechamente ligada al río. con la mala suerte que empezó la guerra. y luego otra vez a la escuela. Los paisanos traían el maíz. Quedó el molino para nosotros y empecé a trabajar allí. y murió mi padre teniendo yo ocho años. que había que mandar dinero a casa. es que el río no viene como antes. y hasta seis años después no volví a casa. Murió mi abuela. porque un buen río es como una ubre rotunda cargada de leche o un hermoso árbol atestado de fruta. y el cura puso denuncia a la guardia civil y pusiéronme quince pesetas de multa por trabajar en domingo. así que en casa empezamos a comer. Su arte y su sacrificio. porque le aseguro que furtivos húbolos más antes que ahora. y yo les molía. Por un mal camino tardaba una hora en ir a la escuela. y de vuelta mi madre había ordeñado las vacas y yo tenía que cortar más hierba y cebarlas. Había ya muchas bocas en casa y púseme a jornal cortando madera. Pero luego fuíme al servicio militar. Mi madre compró una cerda paridora y entre los cochinos que vendía y la maquila del molino fuimos arreglando.

y yo me pasaba días enteros moliendo. porque ya metieron las centrales grandes. y vimos que bajo mano metían más bombillas de la cuenta. Los vecinos se arrimaban a él a diario para ordeñarlo. de los mínimos y de todo eso. Lleváronme a la urgencia. La madre abundosa. Un día.. hasta que templaba sus ardores y de nuevo podían confiarse a su regazo. Los vecinos jubilados de Ribadesella hablan con cariño y nostalgia de su río. pero también sabían del temperamento del río. que con la corriente llevóse sus recuerdos y su juventud. de la Siemens. al salir del molino me dio la luz y quedé ciego del todo. Los vecinos traían cantidades pequeñas. Se cobraba a tanto la bombilla. unos costales de maíz. y convenció a mi madre de montar una central de luz. porque bajaba pandeando y se dejaba hacer. Anduvo por los molinos. y nosotros echábamos la luz una hora antes de que oscureciera y la quitábamos a las ocho de la mañana. y en el setenta y cinco dejamos de dar luz. Pero los vecinos espabilaron pronto. cuando la corriente se embravecía en reciales atropelladores. luz. No veía nada. porque veíamos que el gasto de luz no cuadraba con lo declarado. así que el molino empezó a dar luz a los vecinos. gracias a Dios. Pero teníamos muchos líos a cuenta de los cobros. pesca. 411 .. que proveía a las gentes de sus márgenes de cuanto tenía: agua. y más valía entonces cuidarse de él y apartarse. pero luego vinieron de fuera con cargas mayores. Un día vino por aquí un ingeniero alemán. quince o veinte sacos. Así era el río. y fue cuando hubo que instalar contadores. de su carácter voluble.Los ríos ba un diez por ciento de maquila. poca cantidad. laváronme la vista y sané. algo de cebada. generosa. y en veces hasta se salía de la caja y alagaba la sirga. y eran más las cuestiones que lo que sacábamos.

Crónicas de la memoria rural española —Siempre viví cerca del río. de Priego. de Peralejos de las Truchas. Gracias al río pude sacar adelante a los míos y hasta darles estudios. la maderada. No sé cómo las pasáramos en aquellos años de no ser por el río. y sobre todo de Priego. pero feroz competencia por ella. y Manuel Canales y Deogracias Hernansanz. Alejandro Jiménez y Román Sanz. mantienen vivo el recuerdo de la ganchería. Eran de Chelve. Gancheros del Tajo Hoy el Tajo discurre. como un rebaño de millares de pinos pastoreados corriente abajo por lo gancheros del Tajo hasta el término de Aranjuez. una vez me ofrecieron un trabajo bueno en Gijón y no quise. a través de las anfractuosidades de la Meseta Ibérica. 412 . Ahora algo así sería imposible. durante la mitad del año flotó sobre él una ruidosa algarabía de hombres y troncos. bajo cuyo silencio se desencadenan incruentas batallas por los recursos. hollando la tierra caliza y abriendo a su paso un paisaje escabroso de hoces. Hoy el río atraviesa soledumbres. y cuando su voz se extinga nada quedará sino lo escrito de este quehacer irrepetible y legendario. gargantas y derrumbaderos. Una profesión en extremo arriscada y exigente. en esa escuela de supervivencia que son los bosques. y todavía quedan quienes conocieron y vivieron tan bizarro oficio. de Cofrentes. Y no me arrepiento. Andan más cerca de los noventa y hasta de los cien que de los ochenta. y que ha esculpido una huella honda en el historial de los grandes afanes de la España rural. pero hasta los años sesenta. porque me alejaba de él. porque una vez que se cierra la techumbre del bosque es inútil prosperar bajo ella. el ser o no ser de las plantas. y por eso los árboles se lanzan a una silente. silencioso y solitario. Quizá el más demandado allí sea la luz. Todo empezaba allá donde los árboles tienen su asiento.

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los animales y hasta el hombre. Los troncos los cortábamos a mano. porque son tierras de mucha friura. y no valen para nada. La maderada comenzaba propiamente en los montes. ninguno quiere a sus hijos a su halda una vez que crecen. con sierra de dos hombres. El pino quiere tierra fría. se aleje lo más posible del árbol madre y pueda medrar. De sembrarse solos lo que hacen es ensanchar antes de tiempo y poblarse de ramas. nada que hiciera a los árboles perder posiciones respecto a sus vecinos. Luego el piñón tiene como una aleja para que cuando se suelte del árbol. que es cuando sopla viento. casi todas han salido de estas serranías. era buen árbol. Si el corazón del pino lo traía redondo y las rayas derechas. Todo era para las traviesas de la Renfe. de esa madera no se hacía carrera. —Los pinos han de sembrarse prietos. porque entonces tiran para arriba como flechas. sin el titubeo de una curva o un nudo que retrasara su progreso hacia la bóveda del bosque. y umbría mejor que solana. Esa leña se vendía para las estufas 414 . y así que caía ya sabíamos si iba a sacar buena o mala madera. luchando entre ellos por llegar a la luz. Una vez que cortábamos los troncos los pelábamos hasta dejarlos mondos de ramas. —Lo que se sacaba aquí era pino negral. Pero si el nudo venía estrellado y las líneas se cruzaban. Por eso estas sierras de Cuenca y de Guadalajara hacen muy buenos pinos. El albar era el más noble para trabajar al decir de los carpinteros. albar y rodeno.Crónicas de la memoria rural española Y más tarde las semillas exhibirán prodigiosos mecanismos para escapar del ámbito paterno. lo mismo que hacen todas las plantas. en las pinaradas que crecían enhiestas. contra más fría mejor. Hasta que cobraban fuste y se volvían cortaderos. y así es como salen los troncos largos y limpios.

no flotaba. Los llamábamos muertos. 415 . otros porque les han puesto una multa los forestales y toman revancha. hasta que llega a un mogote de broza y pinocha que hace como una explosión. para que así. En tres o cuatro meses de buenos temples podían estar secos. porque si no la madera se azula y no vale. y hablando de lumbres le diré que antes no se quemaba un monte ni a intento. marchara con ellos corriente abajo. que a fuerza de mulas arrastrábamos los troncos ya pelados por la costana abajo y los dejábamos a la vera del río. que va quemándose despacio. porque no les dejan coger setas. a que el oreo los desangrara del todo del flujo que guardan dentro. de cincuenta metros lo menos. para cuando llegara el tiempo de echarlos al río. cuando la savia deja de moverse. y si veíamos que uno tenía buena madera lo enclavábamos a otros dos palos sanos. de intención. y eso sí que hace arder el pinar. y ni nos preocupábamos de apagarla. Todos los fuegos de ahora son así. o espárragos. unos son cazadores descontentos porque todos los cotos están cogidos y no queda tierra libre para cazar. o caracoles. cuando lo echabas al agua se ahogaba. que era para febrero. como los que hacen ahora: una mecha larga. Pero se dejaban en la orilla.. motivos siempre encuentra el que los busca.. de propósito. no. Siendo pastores. la de veces que habremos encendido una hoguera de noche en pleno verano. cuando el río arrastra más caudal. Para hacerlo arder hace falta un fuego cumplido. para quitarnos el relente. otros para despejar de broza el terreno y poder ver la caza. Pero a lo que íbamos. acollarado. escambrados que se llamaba. que el pinar no salía ardiendo. Y si alguno no había secado del todo. No había cuidado. en fin.Los ríos y las lumbres. Las cortas empezaban por el otoño.

un guisandero y un ranchero. El destino final. pero que el agua y todo lo demás lo traían sus afluentes. porque el Tajo iba recibiendo de sus tributarios tanto el agua como los hombres y los maderos. Decían los gancheros que el Tajo era el que llevaba la fama. antes de colocarlos como traviesas de las vías de los ferrocarriles. Y así era. ocupaba esta más de veinte kilómetros de cauce y a un número de hombres que podía alcanzar los mil. Como es fácil deducir.Crónicas de la memoria rural española Cuando los palos se entregaban a la corriente comenzaba la maderada. donde esperaban los camiones para llevar los troncos a las serrerías. y sus órdenes no se discutían. que iba por la orilla con una 416 . Y cuando en el gran río quedaba completa la maderada. algo tan complejo y populoso como una ganchería requería de una perfecta organización. cada una de diez hombres con un cuadrillero o jefe. —Al mando de todo estaba el primer maestro de río. Luego estaban los mayorales y las cuadrillas. Aranjuez.

y que solía ser un rapaz de menos de seis o siete años. que reunían hasta quinientos palos. Unas veces era porque el río no llevaba agua suficiente. porque era gente muy maestra que tenía que ir resolviendo los problemas que se presentaban en cada recodo del río. y la pericia de los que iban delante iba resolviendo. un castillo de palos a cada lado. rematada en un hierro con una punta y un gancho. zarzos. 417 . Cada hombre se ayudaba de una vara de avellano de dos metros de largo. cada uno distinto al anterior y al siguiente. y con eso manejaba los palos. otras porque se interponían saltos o grandes peñas. Los hombres de la delantera eran los más prácticos. el centro y la compaña de la zaga. Bastaba con que hubiera un palmo de agua. y los de la vanguardia eran los encargados de allanar los obstáculos. A veces. lo que llamábamos zarzos. unir unos palos con otros haciendo balsa con ellos. pero no siempre la había. La tablá era mayor. —Los de la compaña de la delantera eran los que hacían los adobos. Los hombres se dividían en tres partes. Todo se reducía al objetivo en apariencia simple de hacer que los palos circularan. tirolechos. y era la forma de que salvaran los pantanos. Y a fe que estos eran muchos. porque allí las aguas bajaban flojas y cada poco había que hacer balsas. tablás. la compaña de la delantera. bien forrado todo de broza para obligar al agua a embocar por el canal de la boquilla.Los ríos acémila al cuidado del hato. sobre todo cuando se echaban las maderas en los ríos de los nacientes. lo que el entender de los maestros de delante dispusiera. la forma de salvar los escollos utilizando madera y broza para que los palos se pusieran en tiro y pidieran seguir nadando. Unas veces bastaba con hacer un gollete con unos pocos maderos para recoger el río y que pasaran por allí los maderos. cuando había presas o saltos de agua había que enzarzar.

Había muchas caídas. Si el río bajaba caudal y con peligro lo iban orillando. basta con hundirlos un poco con el gancho o empujarlos con el palo para que ellos mismos tomen el carril. porque por menos de nada se atascaban. sino que había que meter un barreno a la presa que se formaba en un momento. Por lo que puede colegirse. Aquello tenía también su pericia. la ganchería era un oficio de alto riesgo. y los del centro montaban sobre los maderos. porque si desmontaban las obras de golpe se hacían unas avenidas muy malas para la maderada. De suyo los maderos son dóciles. Entonces no bastaba con empujar los palos. aquellos que segaban la vida de alguno de aquellos esforzados. Los de la compaña de la zaga eran los que tenían que ir removiendo las obras que habían hecho los de delante. —Los gancheros seguían a los maderos. sino la justa. Pero si el río venía en recial había que andar con mucho ojo. Eran frecuentísimos los accidentes menores como caídas. Pero hubo veces que al caer un hombre al río las vigas se cerraban encima de él y no lo deja418 . para que reventara y diera libertad a los palos. así que tenían que ir de a pocos deshaciéndolas.Crónicas de la memoria rural española Una dificultad muy grande era cuando se liaba a llover y crecía el río. pero cuando se entablaba se subían a ellos. tropezones o heridas con los ganchos. para dejar el río tal cual. unas veces por la orilla del río y otras montados encima de los palos. aunque por lo normal sin consecuencia. pero el suelo de la maderada es movedizo y traicionero y hay que saber pisarlo. pero no eran extraños los mayores. porque la maderada no quiere poca ni mucha agua. Los de la compaña de alante hacían unas almadías para catar la índole del río y disponer las obras. se montaban unos sobre otros y se formaban unos atrancos imposibles. muchos remojones.

La orden de comer se daba con un chiflido y un gesto. cada una con su guisandero. Entonces los maestros paraban la maderada y corría la noticia de un cabo al otro por las señales que se hacían. lentejas o patatas. Era corriente que los padres llevaran consigo a sus hijos chicos. Los había que se daban muy buena maña añadiendo algo de sustancia a su ración. se pinchaba un cacho pan en la navaja y se metía en la olla haciendo de cuchara. los de la delantera paraban la maderada y todos a la orilla a comer. 419 . postrado desde siglos. pero no era así. Semejantes empeños merecieran una retribución acorde. La costumbre era comer a punta de navaja. Pasada la guerra los salarios empezaron a subir poco a poco y se pusieron en las veinte pesetas. porque los jornales estaban a tono con la sempiterna astenia de la economía española y sobre todo de su medio rural. Todo el mundo bajaba a tierra y se daba tierra al difunto. y de uno a otro pronto llegaba la noticia a la punta. porque ganaban dos reales por hacerse cargo del hato. lo mismo para la cena. más que nada para quitar una boca del gasto de casa. La bota de vino corría de boca en boca y ya podía uno espabilar y que no te encontrara con la boca tupida de comida. y el que más cobraba era el maestro del río. y el tocino y la carne ni los catábamos. un litro de vino y un cuartillo de aceite. porque se te saltaba el turno hasta la siguiente ronda. judías. A más del jornal cada ganchero recibía un kilo de pan. que no llegaba al duro diario. porque metían la mano en las huras del río y apestillaban las truchas vivas.Los ríos ban salir. —Los jornales estuvieron sobre las dos pesetas o dos con cincuenta céntimos hasta la guerra. De desayuno se tomaban gachas de almorta y para el almuerzo el guisandero preparaba una olla que llevaba garbanzos. por cuadrillas. pero como estaban las cosas entonces era un dinero.

y ya estaban en movimiento. Y a lo que clareaba. y si ocurría una desgracia como que uno se ahogaba. les bastaba con cruzar unos palos para que el rebaño entero se parara. Poveda. el que avisaba se quitaba la gorra. Trillo. porque de tanto trajinar encima del agua acababa uno ensopado. Zorita. Entonces salíamos todos a la orilla y buscaba cada cual su acomodo para pasar la noche: al abrigo de un cancho. Y así pasaban las jornadas una detrás de otra. Así es como nos entendíamos cuando no había teléfonos como ahora.Crónicas de la memoria rural española Para anunciar la comida y para las demás cosas. esa era toda la indumentaria nuestra. Conforme caía la tarde los veteranos de alante paraban la maderada.. se dormía unos pocos de días en cada sitio y volvíamos cada tarde andando a él. lo que se llamaba cambiar el hato. quitársela y agitarla era que venía riada y todos tenían que salir enseguida del río. encima de un catre apañado con boj o con bálago y una manta que iba en la acémila con el niño del hato.. dejando atrás los términos del camino: Peralejos de las Truchas. Lo primero que hacíamos cada noche era prender una lumbre. Zaorejas. los gancheros usábamos nuestro sistema de señales. Sacedón. 420 . El almuerzo era un chiflo y juntarse los dedos en la boca. una camisa y una boina o un sombrerillo por si llovía. daba gusto de verlo. Entonces mudábamos el sitio.. Se daban maña para hacerlo. debajo de una peña. Vestíamos unos zaragüelles largos de rayas. Y para dormir. hasta que la maderada quedaba lejos y no traía cuenta volver. otra vez a la brega del río. Y cuando pasaban todos los maderos el río se quedaba limpio como una pintura. si venía el capataz.. juntaba las manos como para rezar y agachaba la cabeza. Puente de San Pedro. los maestros no tenían más que tentar los palos con la punta del gancho para que cabecearan. en una cueva.

porque era un oficio demasiado recio para los tiempos de hoy. atrás las revueltas y los rabiones del río. bregando con el río. los camiones pudieron entrar hasta los tajos de las cortas de pinos y ya no hizo falta bajarlos por el río. trabajando de sol a sol. De todas formas. olvidados los escollos y las penas. nadie se atrevería hoy con un oficio como ese. los palos y sus peligros.Los ríos —Cuando llegábamos al paraje de Las Juntas el río se aquietaba. se hacía tabla y aquello era gloria bendita.. durmiendo al raso como las alimañas. antes o después se hubiera acabado.. Las márgenes se llenaban de gente para ver la maderada. presumiendo. Aquello de la ganchería duró hasta que abrieron pistas por la sierra. y entrábamos así en Aranjuez. 421 . disfrutando. Íbamos de pie encima de los palos.

La corriente del primero colisiona con la marea del océano y el contacto es pocas veces pacífico. Aquí.Crónicas de la memoria rural española Riacheros del Guadalquivir El Guadalquivir es río grande. Porque por el Guadalquivir entraron o salieron todas las grandes civilizaciones que conformaron el mundo occidental. El mar y el río se encuentran en estos confines. probablemente sepultada bajo las aguas con ocasión de alguna de las cíclicas. los fenicios. Lo es en el geográfico. virulento. esta sí fecunda. los vikingos. donde pandea y se desdobla en brazos. En varios sentidos. y antes de arribar al puerto de Sevilla habían de superar el último trance. los romanos. y se abre y rebalsa en las planicies de la marisma. un poco antes de verter sus caudales en el Atlántico. regatos y manantiales. que lo engordan hasta que llega opulento a los términos de su desembocadura. Pero también es grande. como bien sabían los marinos que venían de América en barcos atestados de plata. y esto lo hace preeminente entre los demás ríos españoles. pues desde que nace allá en los altores de la serranía de Cazorla va rebañando veneros. en la comarca de la Baja Andalucía. en algún punto de sus orillas o de las marismas reposa bajo metros de lodo la mítica ciudad de Tartessos. violentas crecidas del río tras las grandes lluvias. encrespado de oleajes devoradores. Por el río navegaron los griegos. y el abrazo no suele ser amistoso. y las más. Pero ese contacto del mundo fluvial y el marítimo comporta una consecuencia adicional. en el sentido histórico. El cruce de ambas corrien422 . en cuyo fondo reposan aún tantas embarcaciones que no lograron superar el obstáculo. y desde las aguas turbias del final del río partieron las carabelas de Cristóbal Colón con destino al Descubrimiento de América. la peligrosa barra del Guadalquivir.

Para los costillares uso olivo. que aplicaron técnicas y artilugios para hacerse con esta montanera viva. carlisto colorao. que es muy húmeda. Fernando Cian. muy del gusto de muchas clases de especies. al año ya la ha podrío el agua. con esta pingüe cosecha de criaturas de las aguas. porque siendo la más dura. —Hay varias clases de barcas por el río. La sanluqueña es más alta de proa y más ligera. unas aguas mitad dulces mitad salinas. con una cabina chica para cuando aprieta la noche en el río. La encina no vale para madera de barca. Los carlistos los cogíamos de las arbole- 423 . larga de siete metros. Bien lo sabían los habitantes de las márgenes. acebuche y álamo negro. y también pino flandes. porque la tabla es más liviana. puso al servicio de los riacheros el utillaje necesario.Los ríos tes crea una huerta líquida feracísima. de Coria del Río. La de aquí es la coriana.

Unas veces en un día ya estaba hecho. Estaban los de Coria. Nos hemos vuelto muy acomodaos todos. que entra igual. pero otras se tiraba uno la semana entera para sacarlo. Pero había que 424 . Aquí los que saben siguen utilizando el barco de siempre. los de Alcalá del Río. para que entrara el pescado dentro.Crónicas de la memoria rural española das. y no sabía uno lo que iba a estar allí adentro. Los echábamos por el barranco abajo y ahí se ahogaban en el agua y los traíamos arrastrando. Por eso había que llevarse bien de costo al barco para tener de comer. —Aquí se pescaba a la cuchara. Eso si eran angulas o camarones. la faena no es la misma porque antes para reparar los barcos se metía uno en el fango hasta las orejas. porque a los pescaos había que aventarlos apaleando la orilla con unas canoillas. Había varios grupos de barqueros faenando en el río. invierno y verano. y hoy o te lo suben arriba o no hay nada que hacer. La madera hay que dejarla un tiempo en seco antes de trabajarla. los de Trebujena. con unas pocas reparaciones en las costillas. y Juan Pazo. De las barcas salían unas varas con una red en el centro. y palante. Aquí los hay que llevan dos generaciones con el mismo barco. porque levantabas la cuchara y no traía más que forraje del río. el plástico y todo eso.. porque no se salía de día ni de noche. Coria del Río era como el epicentro de este mundo fluvial. El jornal se hacía según viniera el río. porque donde esté la madera que se quite el poliéster. La pesca estaba amontoná entonces. para que madure. y lo mismo le da corriente arriba que corriente abajo. Eso sí. los de Sanlúcar. un calafateo todos los años con brea y alquitrán. y se dejaba en mitad de la corriente. Al camarón le va tanto el agua dulce como el agua salada.. Manuel Herrera o los de la familia Ruiz Cáceres cuentan sus vivencias y sus fatigas.

que le llamamos el capitán. Para que entren al arte hace falta que el palero remueva la orilla y los espante. con un carburito porque le entra a la luz. yo he visto a los albures ajogados en la corriente. que se vendían luego en Sanlúcar o en Sevilla. Pero luego empezaron a venderse. Mejor se pescaba de noche que de día. no les tiraban aquellos gusanos. Pescábamos también el albur. arrimaos a la orilla. pero gastan más maña que las angulas y los camarones. que le decimos la panarra. y las panarras como si nada. y eran propiamente las anguilas. 425 . y en cosa de dos meses estaban ya gordas como un brazo. Las que se escapaban del arte nadaban río arriba. y se meten en la cuchara. Esos entran a la cuchara.Los ríos echar unas buenas jornadas para hacerse con unos costales de camarones. el barbo y la carpa. y la panarra es más sufrida. El capitán quiere aguas limpias. A lo primero la angula nadie la quería. y conforme menos había más precio cogían.

con los anzuelos rascando el fondo. la que deja que lo surquen. Es un bicho grande y fuerte. Pero 426 . Luego los llevaban a una fábrica de por aquí y les sacaban los huevos del caviar. Pasaba el esturión y se prendía por la barriga. El río tiene dos caras. Una es la cara dulce. Se tendía un palangre de orilla a orilla. lo hollen y arranquen los frutos escondidos en su vientre líquido.Crónicas de la memoria rural española Otro que subía arriba era el esturión. y como ese bicho tiene mucha bravura se liaba a pegar coletazos para soltarse el anzuelo. de hasta cien kilos. y había que gastar otra astucia con él. tales el mar o la montaña. Había piezas grandísimas. y lo que hacía era que todos los anzuelos se le venían encima. como los accidentes sobresalientes de la Naturaleza. arrodeándolo. y de ahí ya no escapaba. amable. y por suerte para los habitantes de las márgenes este es el rostro del río de casi todos los días.

Los riacheros del Guadalquivir mucho respetaban estos arrebatos del río. A una hija de Juan Pazo la mató un barco de estos. Fue más rápido el problema que su solución. Y puede también cambiar de repente de humor y volverse hosco. Pero un país que crece rápido como fue la España de la segunda mitad del siglo XX. El acelerado crecimiento trajo al entorno del Guadalquivir maquinaria que cegó cauces o levantó barreras. la que acecha debajo de la mansa tabla. —A veces el río venía crecido y lo anegaba todo: la madre. porque el río puede ser taimado y engañoso. si se llevó por delante las hambres y las penurias no fue de balde. los caños. animales. porque todos estos relatos son de cuando los sutiles tentáculos del desarrollo aún no se habían infiltrado por los aledaños del río. Otro peligro que teníamos los pescadores eran los barcos grandes que remontaban el río para ir o volver de Sevilla.. árboles. objetos y hasta personas. Es la de los remolinos arteros o la de las corrientes que no se ven. todo era un mismo cuerpo de agua grandísimo y había que tener mucho tiento con esas arriadas. porque nada respeta a su paso y se lleva por delante ramas. porque te podía llevar hasta el mar o ponerte la barca boca abajo. porque los nuestros eran chicos y no se veían. escapando de lo recio.Los ríos tiene también una cara oculta. sino a costa y trueque de algo. olvidado de la plancha cadenciosa. convertido en recial que baja arrollando y del que más vale precaverse. Y el apresurado desarrollo industrial de los años sesenta trajo de la mano la contaminación. muy ceñido. porque la corriente te llevaba donde ella quería. Si te pillaba la arriada lo mejor era ajustarse a la orilla y remar por ella. y para cuando las leyes proteccio427 .. la marisma. Los tiempos felices de los riacheros del Guadalquivir pasaron hace mucho. desabrido. porque el padre no pudo evitar la embestida.

las anguilas. Contra más pescábamos. Pero empezaron a cegar los caños. Son las consecuencias. con tó. no naciendo nuevos pescados vinieron a menos.. hasta que allá por el setenta y ocho sacaron una pieza de dos metros. no volvió a ser lo de antes. Pero lo que más daño hizo fue la contaminación. las sabogas. una cosa horrorosa de grande. —Antes andábamos con las barcas de aquí para allá. y todo se vino de por junto. Los albures se asfixiaban cuanto que les alcanzaba la mancha. otrora limpio y libre. las panarras. Un día hicieron la presa de Alcalá del Río. y eso sí que se ensañó con tó: con los barbos.. las panarras eran más fuertes. Esa hizo daño de verdad. por todas partes. otros llevando viajeros de una orilla a la otra. una vez que sentían la suciedad del agua se daban la vuelta y sa428 . más pesca había. y la de familias que vivían del río: unos con la pesca. del Guadiamar y de todos los caños. se ve que de unas fábricas de por ahí arriba. los albures. y para mí que ese fue el último esturión del río. El río. pero acababan perdiendo el garro del cuerpo y se morían igual. las crías y todo lo que encontraba a su paso. como el del Guadiamar. Íbamos arriba y abajo del Brazo del Este. Y las angulas. los sábalos. se había convertido en una trampa letal para la fauna piscícola. que tó lo malo lo echaban al río. y aunque retornó la pesca. difícilmente evitables.. porque de ahí palante ya no sacaron más. una cosa horrorosa. Cuando bajaba la suciedad se llevaba por delante los huevos. Así. ya el mal estaba hecho y en alta medida era irreversible. porque los esturiones que venían subiendo arriba de la corriente para soltar los huevos se encontraban con aquella pared grandísima y de ahí no podían pasar. Fue que empezaron a bajar las aguas con mucha enfermura. otros con la arena y la zahorra. de la mejora del nivel de vida. y no había problemas.Crónicas de la memoria rural española nistas del medio ambiente llegaron..

no como antes. mire si venían malas las aguas. Y muy establecío.. y hasta las orillas de juncos y carrizos se quemaron.. turnos. vedas. que todo estaba libre y bastaba con echar el arte y ponerse a pescar. Luego se ve que metieron maquinaria y aparatos para limpiarla. licencias. Muchos peces dejaron la querencia y no volvieron más. se fueron para otros rumbos.Los ríos lían de juída corriente abajo. con prohibiciones. en las orillas. Hubo un año que no quedó vivo un bicho en todo el río. Ahora ya hay muy poco. 429 . pero la suciedad estaba ya muy metida adentro: en la cama del río.

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Medios humanizados La masía catalana Tierra de vinos La huerta levantina .

El espacio físico que servía no solo para albergar a varias generaciones. ha sido la esencia misma del campo catalán. algo así como el cuerpo al alma. La masía era lo que sustentaba el apellido. y para comprenderlo cabalmente recurrimos al testimonio de alguien que se crió en una de ellas. Emilio Saavedra. Cambiaban los nombres y los rostros. Donde convivían abuelos. —Cuando mis abuelos se casaron nada tenían. que se remonta al matrimonio de sus abuelos. sino que estaban poniendo los cimientos de un linaje. Porque la masía. historias. pero juntaron los ahorros de él con la pequeña dote de ella y compraron una parcela el mismo día de la boda. costumbres. can Baldiret… la casa y el apellido siempre juntos. inseparables como las raíces y el tronco de un árbol. En los campos catalanes se habla de can Vayreda. tan contentos estaban porque era la primera propiedad que tenían juntos. tradiciones… el acervo que implica pertenecer a una sangre. y estos recibían la herencia ancestral de usos. Y entonces mi abuelo se paró en un rincón de la parcela y le dijo a mi abuela: aquí construiremos la masía. hijos y nietos. aunque fuera la suya. Y el viaje que hicieron tras la ceremonia fue acudir a la propiedad y recorrer todo su perímetro. La alegría de los recién casados se entiende porque no estaban concibiendo una simple casa. más allá de una recia casa de piedra.La masía catalana La masía es mucho más que la casa rústica de Cataluña. pero no 433 . la dinastía familiar. sino para que se fueran dando el relevo unas a otras.

hortalizas. todo hervido. Mis padres sembraban patatas. A mediodía tocaba otra vez. mi madre aguaba la leche para que llegara a todos. Llevaba arroz o fideos. Tiene noventa años. Un plato de sopa y una rebanada de pan. tiempo de volver al trabajo a comer la escudella. Así lo cuenta José Tayant. alubias. con ser tan poca nos daba de todo: pan. —Esta ha sido la tierra de nuestra familia. Los payeses se levantaban y en las casas se rezaba un avemaría. —Una hora antes del clareo la campana de la iglesia tocaba a oración. Tiene una hectárea. verduras. chocolate. Y además patatas. gallinas y conejos. pero nos dio para vivir. y a falta de relojes los vecinos dispersos por las masías se guiaban por el toque de la campana parroquial. trigo… y teníamos dos vacas. o lo que hubiera sobrado de la escudella. un cerdo. Porque la comida se aprovechaba toda. sal… La jornada de trabajo iba de sol a sol. carne. huevos. lo demás era la grasa del cerdo. col. Aceite gastábamos no más de cuatro o cinco litros al año. azúcar.Crónicas de la memoria rural española el apellido. grasa. La mujer había encendido el fuego y cenábamos unas patatas o unas mongetes. butifarra y carne de cerdo o de cordero. el eslabón probablemente final de varias generaciones de payeses. La masía contaba siempre con una heredad aledaña. el plato que se tomaba en todas las masías. Y la última campana sonaba al crepúsculo. La madre preparaba el desayuno. y un trozo de chocolate lo estiraba para que alcanzara a los cuatro hermanos. Así que esa tierra. porque era la casa lo que daba contenido al payés. cuando todos regresaban a casa. pero aún se aplica a las labores campestres con entusiasmo juvenil y arrestos sobrados. legumbres… y aun sobraba para vender y poder comprar lo que faltaba: aceite. importando poco que esta fuera propia o arrendada. Y los 434 . verduras.

el médico rural era un amigo de la casa. 435 . Allí bajaban los payeses de la comarca con ganado y productos y se hacían los tratos. Uno de los pocos gastos fijos de la masía era el médico. Conocía al dedillo el historial clínico no solo de los pacientes a su cargo. pero los suplía con creces una figura que fue fundamental en los pueblos. antes el médico rural. y recuerda sus jornadas en la Garrotxa. El doctor Jaume Planas fue uno de estos médicos. Más que un frío profesional que recibe en su consulta o en un hospital. sino el de las propias familias. sabiendo las debilidades fisiológicas y dolencias de cada una.Medios humanizados lunes mi madre iba al mercado de Olot a vender los sobrantes de huevos o de leche. el hoy llamado médico de familia. A los campos no habían llegado aún los especialistas. alguien dispuesto a acudir a ella a cualquier hora del día o de la noche.

porque no había sueros. tifus. y por eso lo que contaba es tener un buen ojo clínico. en unas parroquias era San Miguel. y a veces tuve que salir tres o cuatro veces en una noche. no era como hoy. —Al caer la tarde ya estábamos todos en casa. y sobre todo en la fiesta mayor. bronquitis. cuando hoy llegan fácilmente a los ochenta. y ni una hora más. De la tuberculosis pocos se curaban. pero sobre todo las mujeres. Estaba conductado. se llevaban a mucha gente. esto sí que no podías hacerlo. como cuentan José Tayant y Emilio Saavedra. Y cuidado con tocar una mano a tu novia. Joans y Ases (asnos). la deshidratación. ¡huy!. tan frecuentes en otras partes de España. Había pocos medios entonces para hacer el diagnóstico. ni sulfamidas. los vecinos me pagaban un tanto fijo al mes por mis servicios. Hacíamos fiesta los domingos. hasta que llegó la estreptomicina. Pulmonías. lo que en otras partes llamaban iguala. Una vez que terminaba la faena se recogían en las masías. Recogida y ordenada. Había un dicho que rezaba “Joseps. porque los nombres de entonces variaban poco. Se traía una orquesta y se bailaban sardanas. en otras San Isidro. También se celebraban los santos de cada uno de la familia. Antes morían muchos niños en los primeros años de vida. Pero en todo esto de la sanidad se ha mejorado mucho. Casi siempre eran los mismos. Distinguíanse dos clases de días. los de trabajo y los de fiesta. Y los niños se iban con el sarampión. así que por arriba y por abajo se ha alargado la vida. la escarlatina. En los días de fiesta aún las dejaban quedarse un poco más. Era una vida recogida la de la masía de entonces.Crónicas de la memoria rural española —Las visitas eran a domicilio y a cualquier hora. Y luego se hablaba de un viejo de sesenta años. hay en todas las casas”. solo había el análisis de sangre. 436 . pero no mucho. y no se mezclaban. Ni siquiera en los de labor se expandían los vecinos un rato en las tertulias vespertinas.

para lo cual me levantaba a las cuatro de la madrugada. Después marchaba a casa. dos horas más de camino. así como un respeto estricto a las jerarquías. a la ampulosidad incluso. La vida campestre catalana cuenta con muchas particularidades. con más pompa que la ante437 . Y de ahí vuelta a casa. tanto en lo doméstico como en lo comunal. y dos horas andando al pueblo. dos horas. Luego a hacer cinco horas de instrucción en el campo de fútbol del pueblo. así que llegaba clareando el día. que era la mía. y a los diez la “comunión solemne”. en Cataluña pasaba al revés. Este apego a la formalidad aparece por ejemplo en el recuerdo de Ángel Roca. y hasta que no llegaron la radio y la televisión apenas se chapurreaba el castellano–. y muy particularmente Andalucía.Medios humanizados Los catalanes siempre fueron gente industriosa y muy trabajadora. en pleno verano. Y no solo en el idioma –en las masías se hablaba en catalán. Acompañaba a mi novia a su casa. —Los de la quinta del cuarenta y dos en adelante. sino en muchos ámbitos. con una marcada tendencia al formalismo. con muchas diferencias con otros lugares. muchas veces la fiesta se convertía en un asunto trabajoso. como es el caso de Angel Roca. otras dos horas. Al fin y al cabo solo en Cataluña hubo en tiempos medievales verdadero feudalismo. cuatro horas. alguien que cambió un destino incierto como contratista por la seguridad de encargado de una finca. y algunos retazos de ello han quedado colgados. en la conservación de las tradiciones. cuando dice que a los siete años hizo la primera comunión. el modelo que rigió en la Europa central. y directamente a trabajar. Si aquí ha sido frecuente hacer del trabajo una jornada de fiesta. Más tarde iba al baile. como hilachas desprendidas del lienzo del tiempo. los domingos teníamos que hacer misa a las siete de la mañana.

cuando las familias nobles instituyeron la figura del mayorazgo para preservar la integridad de las tierras. o en defecto de varones. —Había tres clases de entierros en Olot. evitando su desmembramiento entre los herederos. a atender e incluso mantener y cobijar a sus hermanos en caso de necesidad. Se trata de otro residuo del medioevo. a vivir en la casa. a trabajar la tierra como sus mayores. Aunque no todo eran ventajas para el hereu. un carro modesto y una mula tirando de él.Crónicas de la memoria rural española rior. Si el muerto era de la categoría menor solo había un clérigo. la del primogénito. Y. de acuerdo al grado de parentesco o la amistad. algo que luego hubo de recomponer la concentración parcelaria. La costumbre en los entierros era que después del cementerio se daba una gran comida a todas las visitas. con la consiguiente fragmentación de las fincas. y ahí se fijaba lo que 438 . la pubilla. el tercero y los sucesivos. sobre todo si uno de los contrayentes era el hereu. y siguiendo el segundo duelo. componiendo el primer dol los familiares más cercanos. Y de camino al cementerio el orden que se seguía en la fila era riguroso. y los que venían de lejos se quedaban a dormir en la casa. de primera. Había nueve clérigos. El acuerdo del matrimonio solía hacerse formal. La nota distintiva más sobresaliente en la tradición familiar catalana es la del hereu. El mayorazgo funcionó largo tiempo en el conjunto de España. de momento obligado a continuar la tradición familiar. de segunda y de tercera. la carroza funeraria era la mejor y la llevaban dos caballos. Pero el formalismo y las distancias se recalcan más todavía en lo relativo a las ceremonias funerales. La institución del hereu permitió mantener las fincas en una sola mano. en la hermana mayor. además. y si el difunto era importante oficiaban todos. —La mitad de las bodas las arreglaban los padres. pero acabó extinguiéndose. ante notario.

encontré que la gente era buenísima. poco proclives a conformarse con lo vigente. Anna Montañá. no dejaron de ayudarnos todo el tiempo que duró la guerra. servicial. amable. los caminos. Todo ello se debe a la proverbial laboriosidad de los catalanes. y otros concluyeron feliz439 . es que siempre fue por delante en lo relativo a adelantos e innovaciones. Se daba el caso de que en una misma masía convivieran hasta cinco generaciones. y también de su medio rural. que no era mucho entonces. pasaba a vivir en la masía con los padres. Nos instalamos en un pueblo de Burgos y allí estaba todo mucho más atrasado.Medios humanizados ponía la familia de la novia como dote. mientras en la década de los cuarenta el tractor no se conocía en Andalucía o Extremadura. Otra gran peculiaridad de Cataluña. a Cataluña ya había llegado el asfalto. sino a mejorarlo. —Cuando ocurrió la guerra civil tuvimos que salir a toda prisa de Cataluña. las casas rústicas estaban equipadas con agua y luz mucho antes que en el resto de la Península. Cuando en el resto de España los caminos eran de tierra y ripio. malos. y desde luego ni agua ni luz. ajuar… Como el hereu estaba destinado a quedarse con la tierra. fue testigo de lo uno y de lo otro: del contraste entre el campo castellano y el catalán. Mi padre montó en el pueblo una pequeña industria y dio trabajo a muchos. En las casas no había lavabo ni retretes. desde los abuelos a los tataranietos. le estaban muy agradecidos. muy diferente a lo que yo conocía. La guerra civil y la postguerra tuvieron honda repercusión en Cataluña. Hubo muchos episodios dramáticos. Pero eso sí. las casas eran de barro. por ser tierra de frontera. La mujer del doctor Planas. y casi todo en bienes: alguna cabeza de ganado. y de la inquietud emprendedora de los catalanes. porque corría peligro la vida de mi padre. en los campos catalanes ya se labraba con ellos. y sobre todo en su parte norte.

salió con ella por la puerta y echó a correr campo adelante. El caso es que acabaron cogiéndolo en nuestra propia casa. y guiaba a Francia a personas que querían pasar al otro lado de la frontera. Ya lo iban a ajusticiar allí mismo. y estando comiendo entró una oveja en la casa y empezó a revolverlo todo y a molestar.Crónicas de la memoria rural española mente gracias a la intervención de la veleidosa diosa Fortuna. con el peligro de que nunca sabía si entre esas gentes se había infiltrado algún espía. y mi padre la cargó para llevarla al corral. porque llevaba 440 . cuando él pidió que le concedieran una última voluntad: disfrutar de una buena comida. y aunque le persiguieron no pudieron cogerle. —Mi padre era un gran conocedor del Pirineo. Llévatela de aquí. Lo permitieron. le dijeron. como fue el caso del padre de Bernard Carrera. era yo niño y me acuerdo de todo.

hasta yo mismo lo fui en tiempos. ¿Qué fue del mundo de la masía catalana? ¿De ese conjunto formado por la casa y la tierra? José Tayant nos pinta este nuevo paisaje. en lo que en línea recta había dos horas. cuando un kilogramo de pan llegó a costar treinta pesetas. las oía silbar. Las tierras se siguen sembrando. La zona de la Garrotxa fue más tarde de continuo trasiego de gentes de un lado a otro de la frontera. y a punto estuvieron de cazarnos unas cuantas veces. El mercado de los lunes en Olot estaba lleno de payeses vendiendo y comprando. aunque los guardias nos seguían los pasos. y entre tres cargábamos cien kilos a las espaldas. una fortuna para la época. españoles huidos a Francia tras la guerra y luego vueltos subrepticiamente. —A mí me tocó lidiar con los maquis –recuerda José Tayant. escondiéndose. y merecía la pena porque entonces era mucho dinero.Medios humanizados alas en los pies. —Antes todas las masías de esta comarca estaban ocupadas. Nunca nos cogieron. y en las fiestas se relacionaban. Pero eso era mejor que cuando había tiroteos. por la carestía que siguió a la guerra. Y después con los maquis. testigo directo de aquellos enfrentamientos acaecidos en la soledad de las sierras españolas entre los maquis y la guardia civil–. Una vez me pasaron las balas por cima de la cabeza. muy numerosas por cierto. Tres días empleó en llegar a Francia a salto de mata. durmiendo donde podíamos. Íbamos a Francia en busca de permanganato. comiendo rancho en frío. Hacíamos rondas nocturnas por los Pirineos. Y ahora. extendiéndose por las serranías y muy especialmente por los Pirineos. pero ahora un solo hombre lleva 441 . Primero los contrabandistas. Vivían familias. ya lo ve. La ganancia era de un duro por kilo. —Había mucho contrabandista por esta zona –dice Bernard Carrera–.

los colegios. los pesticidas. No es que esa hectárea hoy produzca menos. legumbres… y apenas había que tirar de la bolsa para adquirir lo demás y pagar el médico y la contribución. los seguros. ¿Y las pequeñas explotaciones tradicionales con sus gentes. o las han dedicado a hoteles rurales. la casona cántabra. la sanidad. el ordenador. De modo que solo se siembra el cultivo o se mantiene el ganado que se subvenciona. de una incluso. pero vienen de grandes explotaciones muy mecanizadas. huevos. las casas andaluza o castellana? Han tenido que ser subvencionadas. Y ya no será posible que un solar de dos o tres hectáreas. la maquinaria agrícola. en el campo español se ha vivido hasta los años sesenta del siglo veinte de forma milenaria. Y uno vuelve a percibir que. Entonces una hectárea daba todo lo que se precisaba para el mantenimiento: pan. Se ha pasado de una economía autosuficiente y de subsistencia a otra de consumo. o de invernaderos de producción intensiva. el teléfono… y la pobre hectárea no da más de sí. diera para sostener a una familia. carne. la seguridad social. antes bien su rendimiento se ha multiplicado por mor del abonado y los plaguicidas. el tractor con sus aperos. los alimentos hubieran devenido inasequibles. hortalizas. y se abandona todo lo demás. Lo que ocurre es que en la nueva sociedad de consumo han surgido gastos nuevos como la energía. leche. el saneamiento. el coche. o de economías de subsistencia del tercer mundo. porque si los agricultores aplicaran a los precios agrícolas todo ese arsenal de nuevos costes. el caserío vasco. El precio de ello es un aluvión de normas e intervenciones que abruman a los agricultores y gana442 . por mucho que cueste creerlo. Los antiguos payeses se han marchado a las ciudades y las masías las ocupan nuevos dueños que vienen de la ciudad los fines de semana.Crónicas de la memoria rural española tres o cuatro fincas de forma muy mecanizada. los abonos. Los alimentos siguen llegando a las mesas de los ciudadanos. como ocurría antes. como la masía.

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los vecinos lo miraban con envidia y pensaban: qué buen invierno van a pasar estos payeses en su casa con tanta grasa. al marchar la gente del campo ha perdido su gracia. antes aceptan cualquier trabajo que les dé un sueldo fijo que labrar el campo. Recuerdo que antes. y por eso tengo escrito que tengo el convencimiento de que en España se volverá a pasar hambre. es comprensible que los jóvenes prefieran la seguridad de un sueldo fijo en la industria o los servicios. Y buena parte de culpa la tenemos los padres. que les hemos dado lo que querían para que no sufrieran lo que nosotros. pero yo entro en un supermercado y lo veo todo lleno de alimentos. Antes. Están muy mal acostumbrados. Yo veo todo muy diferente.Crónicas de la memoria rural española deros hasta lo indecible. cuando se mataba un cerdo bien cebado y tenía mucha grasa. rehuyendo los extremismos hídricos. Dicen que hay crisis. aunque a la hora de elegir antes prefiere aguas escasas que copiosas. Mire si había cuidado de las cosas. Como dice Saavedra. En cuanto a los brazos que sostenían el modelo antiguo. que las incertidumbres permanentes de la agricultura y la ganadería. su personalidad. la juventud nada quiere saber del campo. Antes ni cabía pensar en algo así. —Los jóvenes de hoy. Yo creo que esta juventud está muy mal acostumbrada. y que no sabe lo que es trabajar de verdad para comer. pues son aquellas 444 . Ahora no hay nada de eso. Tierra de vinos Los viñedos se extienden por los pandos y alcarrias peninsulares de sur a norte. si se encendía un fuego en el bosque iba todo el mundo a apagarlo. Ahora dejan que lo apaguen los bomberos o los retenes. Y yo digo que Cataluña.

el otro a podar los sarmientos. olivos y trigales forman la tríada de los mantenimientos históricos españoles. retorcidos. Si hacía bueno no llegábamos a la mitad: el uno se iba a las ovejas. más todavía si se trataba de alguien que prácticamente nació huérfano. en tantas cosas se parecen y en tan pocas difieren.Medios humanizados las que confieren sabor al vino y estas se lo roban. Pero una vez que la pelambrera del paisaje vegetal quedó trasquilada a conciencia. como atormentados. diariamente a brazo partido contra el hambre. y solo si llovía nos juntábamos los más de cuarenta que éramos en la clase. que además de sabrosos comidos en crudo destilan formidables sendos líquidos. pero mi madre quiso que fuera a la escuela. de esos años crudos. y los dos regalan fruto muy parecido. lentiscos. carga a las espaldas sobrados recuerdos. y todo así. Descalzos íbamos todos. tierras vinateras donde las haya. nada menos que el aceite y el vino. pero vaya si aprendíamos. porque en lo demás todo son semejanzas: Los dos prefieren el secano sobre el regadío. Nacido en el treinta y cuatro. de tal modo que la vid parece el pariente raquítico del olivo. a pesar de que hacían falta brazos en casa. El maestro nos hacía aprender por las buenas o por las malas. nos ponía de rodillas una hora o nos arreaba con la regla en la mano abierta. esos tres cultivos se distribuyeron el feudo ibérico. para reinar sin competencia. madroños. no como ahora que salen de la escuela igual que han 445 . cuando la vida había que sudarla de verdad. Acaso sea el tamaño su principal diferencia. los dos desarrollan troncos difíciles. desde que su superficie fue desnudada del arbolado profuso que la cubría. que han ocupado la cocina y la mesa españolas desde el tiempo de los romanos. la vid y el olivo. —Con tres años me quedé sin padre. Filiberto Arias nació cerca de Cacabelos. la aceituna uno y la uva otro. el entrevero de encinas con sotobosque de brezos. jaras y otras muchas especies. Vides. Y resulta curioso observar que dos de ellos.

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Celebrábamos las patronales por San Martín el once de noviembre. andando la parva de mozos y mozas. todos corriendo para la casa. El del sorteo era un 447 . contemplar paisajes nuevos. como en la de todos los jóvenes de España hasta las postrimerías del siglo. Y todavía en casa lo mismo te pegaban otra vez por desobedecer al maestro. con la uva recogida ya y con el vino en las bodegas. trancaban las puertas y en cada casa se encendía una vela para ahuyentar la tempestad. se la buscaba. Si te cogía en la viña. las de verano mayormente. solo por la Semana Santa. y decían que robaban también niños y los pegaban. y cada día hacían lo que llamaban la requisa. fue el servicio militar. y si faltaba alguna moza. También íbamos a las fiestas de los pueblos de la comarca. porque luego no volvíamos a catar esas carnes tan ricas hasta Navidad. una novedad. y es que anduvieron por aquí los moros cuando la guerra. Para los que vivían en el medio rural. Pescado casi ni le probábamos. De niños nos asustaban diciendo “que vienen los moros”. una aventura que les permitía escapar de los estrechos límites de sus pueblos. Un punto de inflexión en la vida de Filiberto Arias. En la casa se comía oveja y pollo. a los padres se les tenía un respeto muy grande. y a la hora del regreso no salíamos hasta no estar todos. pero a las nueve había que estar de vuelta en casa. También había mucho miedo por aquí de las tormentas. que había salvedad de carne y venían unas arriatas de seis mulas vendiendo por los pueblos unas cajas de sardinas saladas. la “mili”. y corríamos a meternos debajo de la cama. conocer caras distintas a las de todos los días. que son las que traen los rayos y los truenos.Medios humanizados entrado. llevarse la mejor oveja del rebaño de uno. más que una penosa obligación. una maravilla con sus trompetas y sus saxos. Venía una orquesta de seis músicos desde Villafranca.

a la vez que arramblaron con la mili. que le diera algo de norte. hasta que los tiempos despintaron los dibujos. El día del sorteo los quintos lo celebramos en grande. y las paredes. Cuánto sacrificio entonces. Entonces todo el trabajo del campo se hacía a mano. bebiendo en una jarra común. —A la mili no tenía que ir. Después de la mili ya me tomé en serio la vida y con mucho esfuerzo fui comprando con mi madre un trozo de viña aquí. catorce y quince horas trabajando todos los días. las lascas para arrancar la carne adherida a los huesos. y desde entonces hasta el fin de sus días eran los “quintos” de ese año. pero muy unidos. pero me empeñé porque decían que se iba de mozo y se volvía hombre. que tendíamos encima de una manta en un sitio fresco. iba al pueblo a recoger la hogaza y mi madre me regañaba por haberla empezado en el camino de vuelta. peñas y fachadas de la España rural han visto impresa hasta hace bien poco la lapidaria frase “vivan los quintos del…”. rondando a las mozas e invitando a todos. hasta la azada. racimos de uvas. otro allí. Para calentar el cuerpo por las mañanas teníamos nuestro aguardiente. Lo de comer lo guardábamos en el desván: una punta de manzanas que recogíamos en verano para el gasto de la casa. y nos duraban hasta marzo. corriendo el pueblo. y con poco que comer. el instrumento para hendir la tierra. unidos por especiales lazos. El pan estaba racionado entonces. con grasa y patatas o frejoles.Crónicas de la memoria rural española día grande que se celebraba por todo lo alto. Comíamos todos alrededor de la mesa. y para ir al campo echábamos al morral unas tajadas de matanza. que para eso escotamos dos duros cada uno para el vino. no en vasos como ahora. y parece increíble que desde las primeras herramientas del homo habilis. para comer un plato de caldo. discurriera la friolera de dos 448 . porque la pobreza nos hermanaba.

a lo que las viñas tiraban la hoja las podábamos. entonces se las echaba una mano de azufre. pero estaba mal mirado no arrimar el hombro. para que las malas hierbas no asfixiaran a las plantas y le robaran el sabor al vino. 449 . los últimos cien años. ni quedarse corto ni pasarse. En los hoyos más grandes bajábamos piedras de un castro para taparlos. y abono no nos faltaba a ninguno habiendo tantas bestias en la comarca. y con los recortes hacíamos unas gavillas para encender la cocina. cuando las cepas del vino querían andar en flor. Y en cambio. pero las fueron cambiando por mulas porque eran más ligeras para el trabajo. y parece asombroso que en España queden personas que hayan manejado la agricultura con herramientas prácticamente prehistóricas. atinando bien con lo que se cortaba. Se dejaba una noche entera curando y luego se le echaba a las plantas. y de primeras todo el mundo de por aquí tenía su pareja de bueyes. Llegando septiembre se empezaba con la vendimia propiamente dicha. han visto la aceleración prodigiosa de la tecnología. porque era un trabajo comunal. Obligación de acudir no había.Medios humanizados millones de años. Y si barruntábamos que ese año podían coger la tiña. y no digamos los últimos cincuenta. pisando la piedra y metiéndola en cal viva hasta que reventaba y se disolvía. con eso bastaba para cortar el mal. En invierno el Concejo pedía un hombre por familia para arreglar los caminos. También se estercolaba. Todo el trasiego se hacía con carros y bestias. —Todo lo hacíamos a mano en mi juventud. También se daba el burro zamorano. Por ese tiempo. pero entonces estaba más tendida que ahora. Sobre abril. que con el paso de tantos carros por la vendimia se habían descompuesto. que era muy valiente y muy sufrido. Luego se escardaba. se les daba una mano de sulfato de cobre. Mucho tiempo para tan exiguo adelanto.

Llegaron. Luego todo iba para la prensa: el líquido y el hollejo. Eso era todo. Uno de los epígrafes de la inflación. daba gusto de olerlo el vino aquel. eslabones primarios y los más débiles de la cadena comercial. Aquellos hombres eran más fuertes que los de ahora. de desinfección. y lo mismo lo traían a las espaldas un kilómetro monte abajo hasta los carros. recayó el peso mayor de la inflación de costes y precios que se inicia hacia los sesenta y prosigue imparable hasta hoy. Poco a poco subieron los costes y los precios de las cosas. Sobre el agricultor o el ganadero. que lo menos pesaban treinta o cuarenta kilos. Ahora no hay quien cargue más de veinte kilos. y por eso había que andar hozándolo con unas varas. no se lo creen. dónde va a parar. porque se jugaba uno el vino. que daba un brillo superior al vino. Y los que tenían posibles le echaban también ácido tartárico. lo que son las cosas. Pero todo aquello era natural. tres cubas que todas juntas alcanzaban cerca de quinientos kilos. por si entraba alguna uva podrida. sino los enjutos. como no podía ser menos.Crónicas de la memoria rural española porque había veces que llegaba San Martín y todavía estábamos recogiendo uva. porque reventar la uva no depende del peso sino de la ligereza y la maña del que pisa. De todo. A la hora de pisar la uva. pero es que entonces todo era a fuerza de brazos. Eso. y cuando cuento a los jóvenes que con cuatro hombres movíamos aquellas prensas de palanca. Cargaban unos cestos de costilla ancha. del fruto. Luego llenábamos las cubas en la bodega que teníamos debajo de la casa. y vigilarlo día y noche. Lo único que le echábamos a las cubas era sulfuroso. menos de la materia prima. Y resulta paradójico obser450 . porque de que fermentaba crecía y a poco que te descuidaras se salía fuera de la cuba. la gente gruesa no era la que sacaba más rendimiento. Ahí había que andar con mucho tiento. los cambios a estas comarcas. la mano de obra.

se mecanizaron para sortear a la crecientemente costosa mano de obra. —Luego empezó a cambiar todo esto. seguridad social–. O mecanización o desaparición. Y las que no han logrado hacerlo. Las antiguas producciones contratadoras de mano de obra masiva–la vid. 451 . están condenadas a desaparecer. porque los precios de venta no alcanzan a cubrir los costes de la mano de obra –salario. Llegaron unos alemanes para montar la térmica de Congostillo y todo era recorrer los pueblos y las parroquias de los montes para llevarse gente. el trigo–. porque los expulsa.Medios humanizados var cómo las loables medidas en pro de la mejora de las condiciones del trabajador resultan a la larga en su contra. parece ser la consigna de esta nueva ley del bronce del campo español. como la recogida de la cereza. el olivo.

Con esos jornales la gente empezó a mejorar. Para mí lo peor es lo del veneno. mismamente el azufre. bien gradeada con el tractor. hasta el punto de que cerca del 90 por 100 de su término estuvo ocupa452 . que se quiten todos los demás vinos. Pero unas cosas trajeron otras. con una dedicación que llegó a ser casi exclusiva al vino. Se plantó mucha viña. para instalar la térmica. los costes de todo empezaron a subir. pero no subía el precio de la uva. daba para pagar dos jornales. para esto y para lo otro. réplicas en miniatura de los olivos. solo que aquí las vastas extensiones de los olivares han sido sustituidas por las achaparradas vides. bien trabajada. Socuéllamos se encuentra en el corazón de estos campos vinateros. así están las cosas. dieciséis litros. Antes se hacía todo a ojo. Pero luego se empezó con el veneno para todo: para matar las malas hierbas. la maquinaria suplía a los brazos. pero luego vino la enología. En La Mancha se reproduce el aspecto uniforme de una gran parte del paisaje andaluz. y todo eso ayudó a prosperar. y ambos con un fruto de apariencia semejante. Y luego vino la emigración. mucha gente marchó para Alemania y para otras partes. Natural que muchas viñas familiares se hayan abandonado y que la maquinaria esté terminando con la mano de obra. Antes todo era natural. o un monte bronco y lo rompían para sembrarlo de vino. Antes una cántara de vino. contra más se le echa más lo quieren las plantas. y cuando venían compraban viñas.Crónicas de la memoria rural española a granel. Y yo le digo que donde esté una viña bien arada. el cobre o el nitrato de chile. que era lo único que se echaba. porque hasta entonces dinero se veía poco por aquí. a sentimiento. que son cosas que da la Naturaleza. y hoy a lo menos hacen falta ocho cántaras. para la tiña. Y el veneno es como una droga. sin químicas ningunas. y lo que se buscaba era que el vino sacara graduación.

José Delgado y Julián Romero. de sol a sol. Otras veces cargábamos la galera con los capachos. Los capachos llenos de uva se cargaban en la mula y se le decía ¡hala!. y la mula arrancaba a andar y se iba ella solita hasta la bodega. con diez años ya estaban vendimiando. en todas había una casa de labor y ahí dormían ellos y las mulas. y si tenías la desgracia de que el día antes hubiese llovido se empapaba de agua y pesaba tres veces más. —Cuando la recogida se trabajaba doce horas. la descargaban y volvía sola a la viña. Casimiro Medina. que eran de esparto. revueltos. Lo normal era levantarse a las cuatro o las cinco de la mañana.Medios humanizados do por las vides. Se ha sufrido mucho. Sabían mucho las mulas aquellas. como todavía quedan testigos directos que pueden dar cuenta de los modos de antaño. y la mula que tiraba hacía el camino sin que la guiaran. un cuarteto de lujo para hablar de todo ello. eran compradores particulares. Entonces no había cooperativas. Han cambiado no poco las técnicas y las costumbres. caminar hasta los campos nueve o diez kilómetros y regresar de noche. y ocurría que dormíamos tan poco que nos dormíamos llevando la galera. Los que no eran del pueblo sino de fuera lo que hacían era dormir en las viñas. y se hacían 453 . y se reunía mucha gente para vendimiar. En un hueco pequeño podían meterse quince mulas y treinta personas. Unos venga a llenar los capachos. Venían de otras partes. que empezaron para el año cincuentaicinco. y había muchas mujeres y niños. y eso cargando con los capachos vacíos. pero subsiste la vocación vinícola de la comarca. Son Tomás López. pero de los sufrimientos aquellos vino la riqueza de España. que transportaban la uva hasta las bodegas. a casi quince kilómetros. y otros a llevarlos a las galeras de mulas.

Pero si se estruja todo. Se echaba con todo: con rabos. Por la mañana se daba al personal unas gachas de almorta. Ahora se está volviendo a lo antiguo.. pero antes lo que importaba era comer. O te daban unos pimientos fritos y unas sardinas. Y eso de la comida ha durado hasta muy tarde. o con un cacho de pollo o unas 454 . las criadas son empleadas de hogar. o un par de huevos fritos. la comida. los albañiles oficiales de la construcción y los amos empresarios. y había también formas intermedias. porque está demostrado que contra menos aprietes la uva sube la calidad. con unas prensas que sacan toda la pulpa y no dejan una gota de jugo. lo que pasa es que se saca hasta el jugo de la madera que llevan los racimos. que ha sido un alimento muy socorrido aquí en La Mancha. porque con tal que comieran les bastaba. con palillos.Crónicas de la memoria rural española unas colas de carros hasta arriba de uvas para descargar. Todo ha cambiado mucho ahora. pero es que todo ha cambiado así. antes de contratarse con un amo preguntaban el régimen. Al mediodía era el caldillo. Se trabajaba en las viñas de los amos. Pues había dos clases de relación con los amos: los que daban la costa. no se rompe todo como hacen las estrujadoras. Los padres cedían a sus hijos pequeños a un amo. Ahora todo se hace neumático. que es como se les llamaba antes. que recorrían las calles del pueblo. pero el fondo es el mismo. con una raspa de pescado. es decir. y el vino sale con menor calidad. y los que daban sueldo. porque incluso ya con la democracia y los sindicatos los vendimiadores pedían que parte del salario se les diera en comida.. Era un penadero aquello. Los vendimiadores. y se subían dos hombres con unas planchas de madera en los pies. Antiguamente se pisaba la uva. más una tajada de tocino. porque si no había costa no trabajaban ahí. para prensar mejor la uva.

eso era que escatimaba en las raciones o que exigía más de la cuenta. Y por la noche unas veces ponían el pisto. Claro que los cambios no se han quedado solo ahí. Y medio pan por persona. con nueve fane- 455 . porque entonces el que tenía arriba de veinte hectáreas ya no salía a trabajar él mismo. y otras sardinas saladas o ensalada de habichuelas. Ahora ha dado la vuelta todo. En cambio había otros que conservaban las mismas cuadrillas año tras año. esos eran los que daban buen trato. Amos los había mejores y peores. Señal de amo malo era que cambiara todos los años de cuadrilla. no iba a faltar vino en La Mancha. y en cambio hoy los hay que tienen 250 hectáreas y les ves cada día encima del tractor. y todo como es natural bien regado con vino. Antes. e incluso que en mitad de la vendimia se le marcharan todos.Medios humanizados costillas de cerdo.

del día a la noche se puede pasar de 45 grados a 10 o menos. y claro. al labrar la cepa hay que procurar que las uvas se arrimen al suelo. una frescura especial. y las mujeres de tarde. Y además. seis hectáreas. hay que levantar la uva del suelo.Crónicas de la memoria rural española gas. destallando las malas hierbas para que no hagan competencia a la uva. pero en última instancia hay uno que destaca por encima de todos: la calidad del fruto. Cuando se hace así las viñas cobran un lustre muy bonito cuando amanece. cuanto más cerca del suelo mejor. este a su vez se halla en función de múltiples procesos y circunstancias concurrentes. Cuando los racimos están pegados al suelo pueden sacar un 30 por 100 más de rendimiento que si no. Que salga un vino bueno o malo depende de infinidad de factores. La temperatura del aire para empezar. porque la humedad allí no la favorece. porque aquí en verano. hay que airearla porque hay demasiada y enseguida coge plagas y enfermedades. Por eso aquí a la cepa se la poda y se la prepara para que haga paraguas y las ramas y las hojas protejan a la uva de los calores. muchos detalles. cuando la fresca. Y todo se hacía a mano antes. una familia vivía. Hay un refrán por aquí que dice que si viésemos a las mujeres por la mañana y a las viñas por la tarde sería un desastre. eso hay que tenerlo en cuenta. —Hay que tener en cuenta muchas cosas. Y hoy. y vivía bien. porque así cogen la humedad de la tierra. con mucho trabajo. en otras partes de más al norte sucede al revés. unos dependientes de la mano humana y otros de la madre Naturaleza. cuando están arregladas. 456 . Que las viñas hay que verlas de mañana. el dueño de 25 hectáreas tiene que estar trabajando de albañil en Madrid entre semana si quiere llegar a fin de mes. En cambio. Y otra labor que hay que hacer en esta tierra es descubrir con la azada un anillo alrededor de la vid. Ahora bien.

Y también se ha usado y se usa. se mezcló con el agua y al regar con esas aguas vieron que prevenía de enfermedades a las plantas como si fuera cosa de magia. pero no dinero para adquirirlos). se pronuncian con un claro deje de amargura. al revés que en otras partes. lo que nunca antes se había hecho. —Dicen que una vez se cayó un caldero de cobre a un pozo. otros vinateros como los de Jerez o 457 . Cuando no había aún productos químicos (o sí. sin artificio químico mediante. —Hemos cometido la falta de ofrecer cantidad en vez de calidad. Lo que se comía antes sería poco. Mientras tanto. se regaban las viñas. No se cuidaban las cosas. no se esperaba a que la uva cogiera todo su azúcar. pero era sano. Los vecinos de Socuéllamos. el azufre. lo que importaba era sacar litros y litros. cuando hacen referencia a la eterna opción entre la cantidad o la calidad. y eso ha hecho que bajara el prestigio de nuestro vino. que rindieron magníficos resultados para combatir las plagas. Y de ahí salió el caldo bordelés. que eso sí que sobreabundaba. Se metieron en mala hora esas estrujadoras que mezclaban el zumo de la uva con la madera. no quedaba otro recurso que el estiércol de las caballerías y las bestias. que es otro producto natural cien por cien. Pero también existían algunos productos derivados directamente de la Naturaleza. Luego entró la química en los campos. al principio con mucha fuerza. porque afecta a la salud. y que hoy se hallan en el meollo de la agricultura ecológica. pero poco a poco la han ido limitando o prohibiendo. y cada vez más. sino que se arrancaba antes de tiempo para coger más litros. una maravilla de preventivo contra las plagas.Medios humanizados Como manuales y artesanales eran los tratamientos que se aplicaban a las vides. Porque era muy cómodo producir y se ganaba mucho dinero.

porque el trabajo estaba hecho y había dinero. y bastaba con la palabra. no había papeles por medio. porque la gente se cansaba menos que hoy. un paréntesis de prosperidad tras el largo ayuno económico del resto del año. pues como que se liberaban de ataduras. Siempre se pagaba para los Santos.. aunque efímero. viajaban fuera a ver cómo se hacían las cosas.Crónicas de la memoria rural española La Rioja se ocupaban de esmerarse. El resultado es que sus vinos tienen más fama que los nuestros. Y ocurría que como muchas venían de fuera y estaban en un lugar distinto a su pueblo. En esos días se hacía también la feria. porque aunque la faena duraba de sol a sol los peones hacían luego baile y música. les quedaban fuerzas para ello. y aunque nos estamos esforzando en mejorar la calidad. se compraban en primavera para engorde y se pagaban por los Santos. es natural. Pero lo corriente eran las bodas forma458 . donde las conocían. el mercado está cogido. Las jornadas de la vendimia eran intensas y trabajosas. hombres y mujeres todo el día juntos. una feria grande donde se compraban y se vendían animales y de todo. Se pagaba un tanto al principio y se dejaba el resto para los Santos. Pero cuando se celebraba de verdad era al terminarse del todo la vendimia. hasta de noche. También se hacían las bodas entonces. Y también. Entonces el personal tenía dinero fresco y lo primero que hacían era pagar sus deudas. porque de la vendimia salían algunas mujeres embarazadas. Lo mismo los cerdos que traían desde Extremadura. pero luego llegaba la recompensa de la expansión y el esparcimiento. con el dinero de la vendimia ya en el bolsillo. Algunas eran forzosas. es muy difícil desandar los errores cometidos.. porque había muchos artículos que se compraban a plazos. —Durante la vendimia también se hacía fiesta. a pesar de trabajar más.

Y pobre de la moza que después del noviazgo o del otorgo rompiera la relación con el novio. y era ahí cuando podías arrancar un beso. pero sin poner un pie en la casa. pero ya no podías estar en la puerta al despedirte. Más tarde. La primera era despedir un rato a la chica en la puerta. Pero hasta llegar al casamiento hacía falta pasar muchas diligencias. se juntaran viñas con el casamiento. significaba que más rica era la casa. Había en esto una costumbre que era la de la gavillera. cuando iba uno a la mili. para ir igualando a los demás. porque la mayoría eran así. y entonces ya te dejaban entrar. Y luego los padres hacían inventario de lo que dejaban al hijo en herencia. y con arreglo a eso se concertaban o se rechazaban las bodas. a un cobertizo donde abajo estaban los cerdos y los animales. Los padres miraban no que se quisieran o no. Lo que ponía la novia era la alcoba. Pues cuanto más grande y copiosa de sarmientos fuera la gavillera. quiero estar de novio con su hija. y eso dependía de los posibles que tuvieran las familias respectivas.Medios humanizados les. y el novio el armario y una cómoda pequeña. y arriba un altillo para las gavillas de la lumbre de todo el año. decían por ejemplo de la novia: esa tiene mucha gavillera. Resulta que en tiempo de poda se cortaban los sarmientos. las que arreglaban los padres. el comodín. porque ya podía ir 459 . Llegaba el novio con sus padres donde la casa de la novia y ahí se formalizaba la boda. todo era muy formal entonces. Y a la hora de casarse una pareja. se hacía el otorgo. se recogían y se llevaban a la casa del pueblo. Luego venían las amonestaciones. y significaba que tenía muchas tierras y viñas. esa era la gavillera. y rechazaban a quien tuviera poco que aportar. Un día se decidía uno y decía al padre: con su permiso. sino que con el matrimonio de los hijos se mejoraran los bienes.

ni casi papeles. eso no pasaba antes. y mucho conviene no olvidarlo. que es lo que ha hecho la humanidad durante milenios. y los que al final se llevaban mejor con sus suegros. Será que somos demasiado clásicos. de los que hay inimaginable surtido. todos separándose enseguida.Crónicas de la memoria rural española despidiéndose de buscar otro novio en el mismo pueblo. a imitación de tantos animales. Las hojas de las mazorcas por ejemplo eran para forrar los colchones. porque no había supermercados. esos eran los que mejor resultado daban. que como eran muy secas te desperta460 . —No había plásticos. Y si se quería comer durante esos largos y escuálidos meses del invierno. A esos muchas veces los padres los desheredaban y se tiraban sin hablar con los hijos igual quince o veinte años. Cuando uno compara lo de antes con lo de ahora. Con lo difícil que era comer. Y lo que son las cosas. Hasta los años sesenta. Por eso a las generaciones actuales les suena imposible que hasta hace muy poco en España eso no fuera así. que o bien hacían despensa de frutos como las ardillas. con criaturas. como los osos. había que disponer de reservas. pero todo esto nos coge tarde y no nos entra en la cabeza. sin desaprovechar nada. basta con ir a un supermercado y comprar los alimentos. Para qué se van a casar si viven como si estuvieran casados. porque se querían por encima de todo. ya era como de segunda mano y no la miraba nadie. así como registrar los mecanismos de acopio de víveres de que se valían en los pueblos. nada. estas reservas alimenticias eran indispensables también en el medio rural. Claro que también hubo parejas que se casaron contra la opinión de los padres y a pesar de todo. a la larga esos que se habían casado contra viento y marea.. Ahora la vida es más fácil. porque todo valía. y había que tirar de lo que se tenía a la mano. o de grasa en sus propios cuerpos..

El arrope era un postre que se hacía con mosto y harina. para los meses largos del invierno. y había postre de sobra para todo el año. se ponían en un bote con agua y sal y encima una gota de aceite y se cocían al baño maría. Se guardaban también los higos. Lo de la matanza era carne mayor. pero 461 . un alimento de mucha fuerza para cuando queda poco de lo demás. se cuajaba y era como la carne de membrillo. De la misma forma se conservaban el melón y la calabaza.Medios humanizados ban si te movías. pero mejor y más dulce todavía. Y las sandías se echaban encima de la cebada. Los melones se colgaban de una cuerda y duraban meses sin descomponerse. Los tomates se pelaban. y eso hacía de conservante. con un par de cerdos y una huerta se arreglaba uno el año. del ruido que metían. Años podía durar aquello sin corromperse. Con arrope estaba muy sabroso.

esos que llegaba octubre y ya no iban a poder madurar. Y otra reserva de tomates era de los verdes. una tarea obligada cada año. encima del trigo se pudrían. Como se prendió un monte no hace mucho en otra parte y murieron dos personas. Y con la cámara llena. Y valga eso para lugares donde hay mucho monte y maleza. sal y vinagre y se tapaba la orza con hojas de higuera y duraban unas cuantas semanas. muy ricos. pero en los viñedos no tiene caso. ahí todo se guardaba muy bien. que cuando es la temporada de quema solo dejan que el fuego esté prendido desde que clarea hasta la una de la tarde. Se quejan sobre todo de unas normas y de unas Administraciones que no discriminan. los chorizos colgando y todo lo demás. cuando el campo es algo mucho más vario y sutil que eso. ya podían venir inviernos fríos. Sabían un poco como los pepinillos en vinagre. los sarmientos estén chorreando y no 462 . Las patatas se metían debajo de una capa de tierra. —Un ejemplo es lo relativo a quemar los sarmientos. y al no tener oxígeno no brotaban. Otro ejemplo. y se iban sacando conforme a las necesidades. porque nada hay que pueda salir ardiendo. que no matizan. verdes. sacaron una norma que dice que solo se puede quemar de septiembre a abril en toda la Comunidad Autónoma. que con buena lumbre se pasaban. el desván que había en la parte alta de las casas y que hacía de despensa.Crónicas de la memoria rural española tenían que ser granos de cebada. que se sienten relegadas. que tratan a todo y a todos con el mismo rasero. Pues se cogían así. En el capítulo de las quejas. Y las judías y los garbanzos en la cámara. y lo que pasa aquí es que en las mañanas de invierno lo normal es que se eche una niebla. los vecinos de Socuéllamos expresan las consabidas protestas de las gentes del campo. y lo que hace eso es perjudicarnos y limitarnos. olvidadas por quienes debieran velar por sus intereses. se echaban en una orza con agua.

como lleve 103 ya no te lo admiten.Medios humanizados haya fuego posible hasta el mediodía. dónde va a parar. y si dice la norma que el vino tiene que llevar 100 miligramos de sulfuroso. No hay quien lo entienda. como en las subvenciones. que si no puede echarse este producto o el otro. sin más ni más. Cuando en países como Francia hay mucha más manga ancha. Y si hablamos de las normas que vienen de la Comunidad europea. cuando aquí todo son pegas y más pegas y no dejarnos ni respirar. pues qué vamos a contar. Aquí las imponen sin contemplaciones. tanto en aplicar las normas a ciegas como se hace aquí. que es cuando por ley tiene que estar apagado el fuego. eso lo tenemos comprobado. que si este componente sí y este otro no. en el Levante se disfruta de temperaturas que rara vez se precipitan por debajo de los cero grados. que a nosotros tanto nos cuestan nuestro buen dinero. y todo pensando en el beneficio de sus agricultores. y el vino a saber lo que lleva dentro y cómo lo han preparado. Y seguro que en esos países no han exigido tantos requisitos. Y tampoco tiene explicación que cuando aquí en España hay tantas exigencias sobre todo lo que tiene que cumplir el vino para poder venderse. pues llega un vino barato de Argentina o de Marruecos y se puede vender sin más. lo cual permite la insta463 . y de lo europeo aplican lo que quieren y a lo que no quieren le dan un rodeo. que si el local de elaboración tiene que ser de esta manera. ¿Puede entenderse todo esto? La huerta levantina Mientras en la España peninsular los fríos invernales atenazan los campos.

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cuando los bolsillos estaban tan vacíos que las familias no podían prescindir de la ayuda de los hijos. por panizo. Han dejado atrás el reducido modelo familiar y montado explotaciones que más se acercan a lo industrial que a lo agrícola. esa era toda la escuela para los que vivíamos en el campo. cuando se vuelve y va y me dice: toma. y si pude aprender a leer fue gracias a un maestrillo que venía por el pueblo. cuando no había luz. —Yo apenas fui a la escuela. ni agua corriente. Salíamos de madrugada con el carro y la mula y gastábamos cuatro horas para ir a Murcia. entonces se hacía mucho trueque.Medios humanizados lación de productos subtropicales y de cítricos. Empezó bien pronto a fajarse en las labores agrícolas. Era un 18 de enero. de Molina del Segura. por harina. Agarré yo el arado temblando. requerida desde la infancia más temprana. andaba yo por los diez años y miraba a mi padre arar con la pareja de mulas. gente batalladora y práctica. Se cambiaba trigo por patatas. que venían de La Mancha y se tiraban segando de 465 . tira. que el Señor te de el premio. antes de convertirse él mismo en un pujante emprendedor agrario. pero sus habitantes. Todo era así de trabajoso entonces. él se estuvo un rato viendo hasta que se fue. y hasta ahora. conoció la otra cara de la moneda. y otro tanto para la vuelta. y yo me quedé solo labrando. porque el dinero faltaba. la de la economía rural modesta y familiar. proscritos en el resto del país por el factor limitante del frío. eso me dijo. el agua. La huerta levantina solo posee una limitación. Cargábamos el carro hasta arriba con todo lo que producía la huerta y lo llevábamos a vender. Luego me fui imponiendo en todo lo del campo. han hecho de la necesidad virtud. Mismamente los segadores. El día que supe lo que era de verdad trabajar lo recordaré toda mi vida. Lo primero que hice fue guardar un rebaño de ovejas. o por aceite el que no criaba olivos. Ese fue mi bautizo. Pedro Gomáriz. ni Seguridad Social.

Hemos tenido mucha batalla con las tormentas y lo que traen detrás: las riadas. y fue que pararon debajo del puente. la mula. De golpe descargan treinta o cuarenta litros en veinte minutos. Dormían en él y hasta en el carro llevaban sus gallinicas y les ponían huevos. cayó el nublado y nos machacó todo. más bien un mecanismo de gestión integral del territorio a partir de su recurso más valio466 . con todo eso se pasa muy mal. cuando había tormenta pusiera a la puerta de la casa dos hierros de los que se usan en la cocina. tengo un amigo enterrado de un rayo. el carro. Y había familias con los padres y las criaturas. la piedra. los rayos. eso tengo comprobado que es verdad. todo lo perdió aquella gente. Lo que sí que lo tiene de fijo es lanzar un cañonazo a la nube cuando amenaza la piedra. vino una nube y se lo llevó todo: a la mujer. los ahorros. Las riadas son temerosas aquí. Para ello se diseñó en nuestro país un excelente modelo. El agua en la España mesetaria ha sido históricamente un recurso exiguo y tasado. Por cierto que aquí en Molina ocurrió una desgracia a cuenta de eso. que venían con su carro y su mula y tenían aparejado el carro como si fuera la vivienda. con una manta encima. que ha habido que administrar con suma cordura para que llegue a todos. Y los rayos lo mismo. y que hiciera una cruz con un puñado de sal. Había la costumbre en las casas de que el más pequeño. Como yo era el más pequeño me tocó unas cuantas veces hacerlo para espantar los rayos. ha habido años que teníamos el cereal a punto de siega. Aquello era trabajar para poder comer. no sé si eso tendrá poderío. la Cuenca Hidrográfica.Crónicas de la memoria rural española campo en campo todo el verano. A mí ha estado a punto de llevarme varias veces. La piedra por ejemplo es muy traicionera. Echaban un colchón de paja de avena y dormían en el pajar. y sin que uno lo sienta baja una lengua de agua por la rambla que se lleva todo por delante.

Medios humanizados so y escaso. Todo lo llevaba la comunidad de regantes. o no has debido levantar la rasera del albellón porque le tocaba a Juan y a ti te tocaba el día siguiente o cuando él terminaba. y ahí venían los problemas. el agua. —El riego aquí se hacía por tandas. La más famosa de estas juntas es el Tribunal de las Aguas de Valencia. Entonces el otro iba con la excusa: mire usted que es que tenía a mi hijo. creo que eran doce. pero hay otras muchas en el nivel menor de las unidades de regantes. el modelo es tan eficaz en la práctica que aún pervive allí donde los españoles lo introdujeron. los había cuando venía poca. personas de calidad y de honradez. los regantes. Para eso estaba entonces un tribunal. que iba a llevarle al médico 467 . que ponía un guardia para llevar el control de las tandas y que el agua llegara a todos y no hubiera abusos. aquí en Murcia lo llamamos el Consejo de Hombres Buenos. e incluso acuerdan nombrar jurados para que diriman los inevitables conflictos vecinales que acaecen cuando se utiliza un recurso compartido. El modelo prosperó e incluso fue exportado a otros países. no se puede quitar la tabla. como en las community acequia del oeste de los Estados Unidos. Por lo general respetábamos el reglamento y nuestro turno. Lo que hacían era escuchar a una parte y luego a la otra y daban su sentencia: lo que tú has hecho no se puede hacer. que era lo más corriente. y soltaba a destiempo la tabla para que el agua se le viniera para abajo. unas veces por descuido y otras por mala fe. Quienes se constituyen en comunidades de regantes para acordar todo lo relativo al uso del agua: los turnos de riego. los trabajos y obras a emprender para que el agua circule. Es más. en estados como Nuevo México o Colorado. pero siempre había alguno que se lo saltaba. hasta llegar a quienes físicamente palpan el agua para regar sus campos. a regar lo suyo. Cuando bajaba mucha agua no había problema. y se reproduce en los sucesivos niveles de las cuencas inferiores.

el trozo más grande era como una uña y él no tenía ni un rasguño. Pedro. manejando el arado a modo de pluma. comemos. en consonancia con el daño hecho. sino quien se conforma con lo que tiene. Pero eso no se puede hacer. ¿Acaso crees que ese que tiene tanto dinero es mas feliz que tú? Pues estás equivocado. no es más feliz quien más tiene. que le protegió de la metralla. acostumbrados a vivir de la tierra. y con otro llevaba un herido en camilla del frente de Brunete. además de labrador. Nosotros no tenemos dinero. Sí. Pero siempre hubo conflictos. de los otros dos no quedaba ni rastro. cuando paso la aviación enemiga y lanzó una bomba a los tres. Mi padre siempre me decía que no me dejara arrastrar por eso. gente de bondad. la vida es así. y funcionaba bien. con el resultado de que el agujero que hizo le echó un montón de tierra encima. decía. un filósofo. porque todos respetábamos. pero no le debemos nada a nadie y nos levantamos todas las mañanas con la tranquilidad de que nadie va a venir a nuestra puerta a cobrarnos una deuda. —Mi padre decía que Dios había hecho un milagro con él. algunos muy graves. No. los surcos que abría eran las líneas donde quedaban escritos los consejos y las enseñanzas a su hijo. a lo mejor vive peor que tú.Crónicas de la memoria rural española y tuve que soltar la tabla. Así funcionaba. Sin carrera ni título. y le ponían veinte duros de multa o lo que fuera. pero siempre los hubo más avariciosos. El padre de Pedro Gomáriz era. hasta con sangre. sin el egoísmo y la codicia de hoy día. Por regla general los huertanos somos responsables. vivimos y hacemos la lucha de la vida. Desde ese día dijo que Dios y la 468 . y que se pasaban de los padres a los hijos. En la guerra civil era camillero. Cuando pudo salir. le contestaban. que querían más de lo que tenían. Trabajamos. El agua y la tierra han traído siempre esas cosas.

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Y con la tierra tuvo un trato especial. Y cómo sería de bueno. y por eso teníamos muy buenos barbechos y con poquita agua cogíamos cosecha. En este caso todo lo que rodea a la tierra. Porque decía que el que labra blando y duro no tiene que besarle al suegro el culo. Solo así se traspasa el umbral de estar meramente versado en una materia a conocerla cabalmente. 470 . Decía que había que dar como mínimo cinco rejas a la tierra. esto es. Y yo. y eso es lo que hacíamos nosotros. cuando empezó lo del ladrillo me ofrecieron muy buenos dineros por ella. Murió diciendo Dios mío. con guantes. de una manera completa e integral. y como a las demás hembras había que tratarla con cariño. y por eso. pero no cobraba a nadie. La tierra nos libró del hambre cuando tanta se padecía. Porque tenía el don de curar. pero no la quise vender. y si viviera mi padre estaría orgulloso. de modo que ahí sigue conmigo. y la tierra quedaba bien labrada pero se iba comiendo la reja del arado. Hay que labrar todos los días. Sabía de lo suyo como alguien llega a conocer de verdad lo que se trae entre manos: dominando el oficio en sí y cuanto lo rodea. Y me acuerdo que decía una adivinanza: ¿Cuál es el hijo cruel que a su madre despedaza y su madre con buena traza se lo va comiendo a él? Que era el arado.Crónicas de la memoria rural española tierra le habían protegido. que había pasado un año y todavía venía gente de los pueblos de alrededor a darme el pésame. mi padre había sufrido mucho para comprarla y yo no era buen hijo si la vendía. sino un sabio. era curandero. El padre era no solamente un filósofo. Decía que era una hembra. y no toleraba que blasfemaran en su presencia. y el que lo hacía antes. aunque lloviera. El arado despedazaba la tierra. porque también decía que el que rompía en enero ponía a su amo con corbata y con sombrero. la infinita Naturaleza. acaso porque una y otra cosa sean inseparables. las disciplinas afines. a labrar. Y por eso había que romper.

porque así será el clima los meses siguientes. y en las plantas y en los pájaros están escritas las temperies. y según vinieran las cabañuelas mi padre hacía unas prevenciones u otras para la siembra. tanto sabía que los vecinos no dejaban de preguntarle. donde ni los pisan ni se labra. Entonces se levanta tierra para ver dónde va el aire. y por donde va la del trigo va la del aceite. Dicen que el aire del levante lleva el agua por delante. Y también hay que levantar las piedras y ver si están húmedas o secas. porque en él. Todas esas cosas hay que estudiarlas el día de San Juan. Lo que quiere decir que si el haba se pierde tampoco habrá trigo y tampoco aceite. decía que iba a ponerse a llover enseguida. como lo saben se ponen por los caminos a comerlas. y tuve suerte de trabajar a su lado y que me las fuera enseñando. Ese día hay que mirar cómo viene el temple desde mismo rayar el sol. Aquí en la región de Murcia el aire del levante es el aire bueno. Y cuando le pregunté la razón me dijo que era porque las hormigas hacen sus hormigueros en la linde de los caminos. Pero ellas barruntan la lluvia y entonces salen a cubrir el hormiguero con granos de tierra para que no se meta el agua dentro. 471 . Tenía muchas señales para saber los temples que venían. eso es lo que marca el tiempo que hará el resto del año. Recuerdo que si íbamos con el carro o más tarde con la furgoneta y saltaban las tutuvías fuera del camino para dejarnos paso. y así era. el que trae humedad. Otra cosa que me enseñó era que el día San Juan es la llave del año. lo que muestra el clima entre el 1 y 24 de agosto. Y los pájaros tutuvías.Medios humanizados —Mi padre era muy práctico en muchas cosas. El de más enjundia eran las cabañuelas. Decía que el buen labrador todos los días mira al cielo. así que por eso cuando hay tutuvías por los caminos viene lluvia. Decía por ejemplo que por donde va la cosecha del haba va la del trigo.

como el papel determinante de la gravitación de la luna en el movimiento de las mareas. Si se planta una higuera el primer día de la luna crecerá deprisa y fuerte. se ve que en la guerra aprendió mucho. Y si se le da vuelta en menguante cocerá mejor y saldrá menos estiércol. Hay que darle la vuelta para que cueza bien. Es un satélite de la Tierra. que por larga experiencia están al corriente del papel de los ciclos lunares en la agricultura. y pronto dará higos.Crónicas de la memoria rural española Entre los saberes que Pedro heredó de su padre figura el de la luna. Y no solo en lo geológico. Y si se planta en menguante. un brazo. Y otra cosa muy importante que enseña la luna es que las plantas hay que sembrarlas en creciente. porque venía la gente que se había escacharrado un pie. Muchos de estos aspectos han sido sabidos por los campesinos. y si lo quiere para el consumo de la propia tierra. y de hacerlo en creciente o en menguante hay mucha diferencia. Un poner. Si es en creciente cocerá peor. Y así pasa con todas las plantaciones. —De que la luna esté en creciente o en menguante dependen muchas cosas. algunos ciertamente insólitos. el estiércol. como la influencia de la luna en la menstruación o en el estado de ánimo de los seres humanos. pero con una influencia sobre ella mucho mayor de la que le correspondería en cuanto mero apéndice. pues en menguante. pero de mejor calidad. cosas así. Mi padre iba y le palpaba la contusión. sino en otros muchos aspectos. 472 . Así que si uno quiere el estiércol para venderlo. pero saldrá más estiércol. Sin títulos ningunos se las apañaba para sanar las dolencias como nadie. En casa mi madre tenía siempre una sábana de lienzo para hacer vendas. crece mal e igual hasta no da higos. a darle la vuelta en creciente. Y otra competencia que tenía mi padre era la de curar. o que se había caído de la bicicleta. o que le había tirado la mula.

Tome usted. cinco paradas. ponía torniquetes para cortar hemorragias. y luego nos daba un tazón del vinazo aquel caliente y notabas que te bajaba quemando por dentro. y con eso se le iba el alcohol. Para un dolor de barriga te puedes tomar una pastilla. y si hacían intención de pagarle salía con que no. Y otra cosa que se hacía en casa cuando los resfríos es que mi madre cocía el vino. porque si te agarraba una pulmonía doble estabas arreglado. guarda eso para tus hijos. La huerta de Murcia es pródiga. en condiciones. y a los diez días se murió una pobretica vecina de mi mujer y había un cura. Se contrataban tres paradas. era un curandero que no cobraba a nadie. yo mismo las sigo prefiriendo a las pastillas. según los posibles de cada uno. que tendrán más falta que yo. Y si tienes las anginas inflamadas. Yo estuve una vez en un entierro donde había trece curas y el vicario. te llevaba al otro huerto. y él que no. y en veinte minutos se despachó todo. Y todo lo hacía gratis. un cocimiento de higos secos y el mal te dura ocho días. Claro que aquellas purgas no lo curaban todo. para que luego no se le quedara más corto. pero lo mismo hace una manzanilla con limón. porque siempre encoge el miembro dañado. y duró tres horas. había que ponerlo mínimo dos dedos más largo que el otro. La mayoría de las enfermedades en aquellos tiempos se curaban con hierbas. de la iglesia al cementerio hacían paradas y el cura rezaba un responso.Medios humanizados le daba un masaje y le ponía el brazo o lo que tuviera averiado derecho. pero enseguida rompías a sudar y esa misma noche se te había ido el resfriado. ni uno más ni uno menos. buen 473 . le decían. También liaba las heridas. y no con el estómago desbrujado por las pastillas. Entonces se hacía el entierro. opulenta más bien. pero quedas sano y fuerte. así ha sido siempre. porque para que un territorio lo sea necesita tres ingredientes: buena tierra.

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con las manzanas rojas de Ceudí. Y eso que hemos mejorado en muchas otras cosas. y se le daba tiempo al tiempo para que todo madurara según su naturaleza.. Yo digo que el que tiene salud tiene un tesoro. Y ahora todo tiene muy buena vista. y el que tiene agua lo tiene todo. pero hay que ver cómo han cambiado los productos.Medios humanizados sol y agua suficiente. como el brócoli. y eso no puede ser. todo eso que era tan nuestro se va perdiendo. con la ciruela. Y lo que pasa es que se siembran tal día como hoy la zanahoria o la cebolla. y lo que hay ahora no es ni sombra. como en el ahorro del agua por ejemplo. las envuelven en un plástico y en un par de bocados ya te la has comido. famosas. 475 . grandes. y hay variedades nuevas de casi todo. con el albaricoque. —La huerta produce de todas las hortalizas. pero no. hermosas. estos de hoy no nos dicen nada. justo al revés que antes. No sé lo que pasa. Se les echa cantidad de nitrógeno y a tirar para arriba deprisa. Diferente a aquellas lechugas de antaño. De los dos primeros la región murciana va más que sobrado. y se quiere que en dos meses estén listas para sacarse. o con la cebolla. Y así ha pasado con todo lo de aquí: con los melocotones Maruja. pero en los últimos años los huertanos han aprendido a valorarla como lo que verdaderamente es: un tesoro del que no se puede desperdiciar una sola gota. hemos comprendido de una vez lo que es el agua. gloria pura. de veras que no es lo mismo. pero los que hemos probado los sabores de ayer. Antes el único abono era el estiércol de las mulas. Aquí no se desperdicia ya una sola gota. tan sabrosos. que parecían flores. de lechuga por ejemplo. Y lo propio con la zanahoria. el riego se hace por goteo. y la planta recibe el agua que necesita. Del agua no tanto. Mi mujer me pone tomate para comer y le digo: ¿pero esto es un tomate? Y es que sabe a cualquier cosa menos a tomate. ni una gota más ni una menos. Ahora los hay que antes no se sembraban.. pero poco sabor.

con reposo. pero lo de hoy es pasarse de rosca. los niños lo mismo. se volvió y dijo: ¿quién me da a mí los buenos días? Y todo lo del campo era distinto entonces. como la de sarmiento es la mejor para el arroz.Crónicas de la memoria rural española Los tiempos cambian. Ponía la olla desde por la mañana. sin que te molestara el estómago para nada. una por la mañana al salir de casa y otra al volver de noche. Hay que mirar por cómo se educa a los hijos. y el profesor casi se tropezó en la escalera de la sorpresa. la fanega. cómo lo pasábamos en la era. que es una medida pequeña. que fuera haciéndose despacio. pero yo me acuerdo mucho de todo lo de ayer. Y me acuerdo también del respeto y el cariño que había antes. porque yo me acuerdo que se usaban para medir la vara. Entonces se hacían dos comidas. el celemín y hasta la tabulla. y después la trilla. el tío Juan. y después todo el trajín de la huerta. de un tirón. Y de poco no nos llega también la medida que había un poco antes. era la hora de las migas. hay que ponerles guía. de los que llamamos verdales. y hay que ir acomodándose a ellos. a los vecinos no se les llamaba solo por su nombre. el primer día que fue al Instituto. y a dormir caliente. con todas sus faenas por sus pasos y sus tiempos: la siega lo primero. sino el tío Manuel. era para los abuelos. La primera media docena de higos. Y recuerdo el devenir del año agrícola. el pie del rey. El hijo mío. De niño no podías entrar en la casa sin decir Ave María. con el legón abriendo y 476 . y a los padres se les llamaba de usted. que es como se hacen bien las cosas. venía luego la recogida de las almendras. todo eso se ha perdido. que es la mejor para la olla. De los guisos que hacía mi madre con leña de olivera. No hace falta llegar a tanto. porque mi padre decía que los niños son como los árboles. con su buen vinico. al pasar el maestro le saludó. porque así como los árboles pueden tomar una torcedura y acabar torcidos del todo. con las calores. inclusive las medidas.

pero normalmente para la Purísima. pero cada vez que lo veía en el campo me daba un vuelco la sangre. 477 . Acabé vendiéndolo. ese día se jubilaron mis dos mulas. de esos que tienen cuatro o cinco dedos por encima de la marca del lomo. de bandera. cuando vencía el verano llegaba la cosecha de los higos en las higueras. y de seguido la poda del olivar. poco a poco hasta vender las últimas once ovejas que me quedaban. una faena larga también. su pimiento molido. tocino y un poco de jamón de magro. con la perra. y además su orégano. y su poco de ajo picado. una mula y un macho romo. ya con los fríos era el tiempo de la aceituna. Y hecha la matanza. y con sangre y cebolla cocida. bien seca para que no lleve agua. un poco picante. aquello era un trabajo y una fiesta. a romper la tierra otra vez con el arado y las mulas. Se iba haciendo cada domingo. cómo estaba la morcilla murciana aquella. la Lola. Se la ponía peso para que fuera escurriendo. A la mula la jubilé. lo había criado de chiquitín y bien que me había trabajado el pobre. grande. ¡Todo ha cambiado tanto! El día que me monté por vez primera en el tractor. Lo mismo pasó cuando quité el ganado.Medios humanizados cerrando regueras y los pies metidos al barro. o empezaba de nuevo. porque acudíamos todos a echar una mano. hecha con el gordo de las tripas. Y hay que ver los embutidos que se preparaban. y ya en la raya del tardío la vendimia. que decíamos entonces. casa por casa. pero al macho lo mantuve sin hacer nada. según se mire. y todo terminaba. la matanza a partir de Todos los Santos. cosa fina para gobernar el rebaño. eso era el año para los labradores.

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El bosque atlántico Muniellos Somiedo .

el clímax forestal del llamado ecosistema atlántico.. arces. Se caracteriza por su pluviosidad. Batallones de insectos y de hongos se encargan de triturar. el alcornoque y el olivo. Benjamín Valle fue guarda de Muniellos más de dos décadas y conoce a fondo sus entresijos. con el interludio cromático. la arboleda desabrida y desnuda. el dominio de la encina. como una inigualable pieza de música de coloridas notas. fruto de la descomposición cíclica de la hojarasca. sino que ofrece rostros muy diferentes según la estación: la algaida verde. Por todo ese movimiento ecológico. apenas cambiante a lo largo del año. que aquí comienza y se prolonga a lo largo de los bosques europeos. regular a lo largo del año y desde luego muy superior a la que rige un poco más al sur. melancólico. y su contrapunto invernal. y poco a poco la acción conjunta de esos agentes las reincorpora a la tierra. revestida de todo su penacho de hojas de la primavera y el verano. uno de los grandes espectáculos de los muchos que sirve la Naturaleza.. serbales. sino un profuso entreverado de robles. hayas. En los boscajes cantábricos no aparece la encina. desmenuzar y descomponer las hojas tan pronto como los vientos otoñales las derriban. fresnos. del bosque otoñizo. en el bosque mediterráneo. Pero antes de eso tuvo que abrirse paso a través de las aguas revueltas y difíciles de la España de los 481 . el bosque cantábrico no presenta el semblante adusto del encinar o el alcornocal. el arbolado caducifolio de rico sotobosque y asentado sobre un suelo de horizonte profundo y fértil.Muniellos Muniellos es en cierto modo la culminación del bosque cantábrico.

Duró un día el neno. cayó al caldero y quemóse todo de cintura para abajo. de orégano y de miel. porque entonces todo el propósito era comer. Y créome yo también que en la ciudad se mete mucha grasa dentro del cuerpo y no se expulsa. y recuérdome que nos reuníamos todos alrededor de la mesa con nuestras escudillas y vaciábase la olla. De todas formas. y en cambio aquí lo que entraba salía por el mucho ejercicio que hacíamos.Crónicas de la memoria rural española cuarenta. los dolores. porque lo demás. Más aún siendo el mayor de catorce hermanos. el pobriño. que si vives de jornal y el jornal falla. Porque en el campo siempre hay algo que comer. los catarros. Pero teníamos un conocido médico que díjole a mi madre nos diera un poco de orujo por la mañana. no como en la ciudad. porque no muévese el cuerpo. pero llenábase la barriga. de los de la matanza. —Hambre no pasáramos. lo que por ley de vida le obligaba a suplir al padre. Le teníamos miedo también a los agarres del pulmón. del que hacíamos en casa. Tomabámoslo detrás de un cacho de queso. gracias a Dios no los hubo en casa. era llevadero. y nos arreglábamos con fervidos de manzanilla de monte. porque en casa no entró el tifus aquel. y mano de santo. Y un hermano mío pequeño andaba traveseando por allí. y dejólo encima del suelo de la cocina. Y el dolor de muelas quitábamoslo lavando la boca con orujo. siempre tienes de dónde tirar. 482 . Para los dolores de garganta mi madre ponía a cocer un manojo de hierbas y con el vapor curábamos. a ver qué haces. Eso fue lo peor que pasó en mi casa. cuando el solo hecho de sobrevivir era un arte. las gripes. Había puesto mi abuela un caldero grande a hervir. siendo tantos como éramos alguna desgracia había de ocurrir. cuántos morían a cuenta de eso. aunque tuvímosle mucho miedo a un tifus que desatóse y llevábase mucha gente.

Metíase la masa por arriba. acertada compra que libró a esta 483 . porque había la costumbre del meirazo. La vida a salto de mata de Benjamín cambiaría cuando el Estado compró el bosque de Muniellos. harina. de casa en casa.El bosque atlántico Cuando crecí tiróme buscarme la vida por ahí. Acuérdome que una de las cosas que hice fue hacerme con un aparato de hacer fideos. y anduve en muchos oficios buscando las pesetas. y andaba con ella por los pueblos. empujábase y salían los fideos por unos agujeros por bajo del aparato. pero mis hermanos no querían. Unas veces traía yo la masa y otras me daban los ingredientes. que había pocas por entonces. Convencíles y fuíme a tentar otra suerte fuera de la casa. huevos y agua. Ganábame bien la vida con eso. que el hermano mayor se hiciera cargo de la familia faltando el padre.

Crónicas de la memoria rural española maravilla botánica y biológica de las garras de la repoblación forestal con pinos o eucaliptos. donde resistió milagrosamente los embates del desarrollo acelerado y feroz de los sesenta. —Los ingenieros ofreciéronme marchar de guarda a Muniellos. el amargo destino que alcanzó a tantos arcabucos de la cordillera cantábrica. Así que díjele al ingeniero que íbamos mi mujer y yo con la condición de que al mes pudiera darle la vuelta a la decisión y regresar a mi puesto 484 . Al conservar Muniellos en su prístino estado se preservó su riquísima fauna. porque decían que era tierra de mucho lobo y oso. entre ella el oso. el gran plantígrado ibérico que antaño ocupara una buena parte de la Península y que fue retrocediendo hasta quedar confinado en los bosques norteños. pero quedaba muy retirado y hablaban mal de él.

y hay osos más meleros y otros más carniceros. siendo feo es guapo. Alguna vez lo encontré frente por frente en un claro del bosque.El bosque atlántico de antes. Gústale mucho la miel. sobre todo el oso. y bajaba el oso de noche. Más aún. hierba. Es una bola de pelo con un hocico apuntado. el animal genéticamente más cercano al hombre. Habíalos los osos y los lobos. Era un cazo que se iba llenando con el agua de una fuente. Andaban en lo suyo. Tuve que inventar un aparato para que dejara de robarme las colmenas. como todos los animales tiene mucho temor del hombre y huye de él. Estaba enlazado con una maza de madera. de todo. digo que otra vez volviera a Muniellos.. Él come de todo: animales. Era de ver cómo sabía elegir las colmenas que guardaban más miel. y pasó el mes y luego otros veinte años bien largos. sorprende que los estudiosos de la evolución humana. Entramos en Muniellos con mucha prevención por todo lo que nos dijeran. pero hace cosas que no se creen. pero el oso. carroña. pero se olviden de otros como el oso y el lobo. frutos.. y ahora que me jubilé. al hacer la comparación de los albores del cerebro humano con el de los animales. y cada vez que se llenaba de agua el cazo. ponderen insistentemente la capacidad reflexiva del chimpancé. Pero es muy inteligente. que no estando herido no hay cuidado de él. y si lo hace llévase una pieza y no hace más daño. Desde entonces el oso no vino más a las colmenas. Bien mirado. Vaciábase el cazo y vuelta a empezar. Citan al chimpancé que coge un palo y lo introduce en los hormigueros para sacarlos llenos de hormigas y comérselas. Tenía yo cerca de la casa unas colmenas. Rara vez mata ganado. las deshacía y comía la miel tranquilamente en el prado. sacando un sonido que ahuyentaba al oso. presentándolo como comportamiento muy cercano 485 . el oso. insectos. Que el oso es muy inteligente no admite duda. pero nunca nos molestaran. soltábase la maza y golpeaba contra un madero.

Se admiran de ello. pero lo asumía porque no quedaba otro remedio cuan486 . sufrieron un vuelco con el furtivismo. había colocado unas piedras grandes haciendo de escalera. y lo vieron luego huyendo por el monte abajo. que lo despertaron de su sueño de invierno y salió a escape de la cama. pero los de antes gastaban otra índole. Los buenos tiempos de Muniellos. Entonces se daba el furtivo de hambre. con un suelo de helechos bien molidos. pero lo que más les sorprendió fue ver cómo el oso había preparado su cama. —Le digo que lo de la inteligencia del oso no es de creer. así que uno de ellos encendió un cerillo. habíalos tumbado para tener buena vista desde la entrada. cuando sintieron que algo pasaba a su lado. y como la cueva estaba alta y de mala subida. Mire si es verdad cuando le digo de la inteligencia del oso. dijo. pero olvidan comportamientos animales mucho más inteligentes que ese: por ejemplo. que usaba herramientas elementales para rasgar la carne y los tendones de sus presas. el que se arriesgaba para llevar a la cocina una pieza de carne. Y relegan también al oso. Se sabía infractor de la ley. y no el trofeo para colgar en la pared. y era un oso. la capacidad verdaderamente reflexiva del lobo a la hora de elegir su estrategia de caza en cada caso. Y ya iban a salir de vuelta. y debajo unos palos gruesos para sostener la cama. para quien el asunto del palo y las hormigas es pan comido al lado de lo que es capaz de hacer. los que conociera Benjamín. Cazadores furtivos siempre los hubo. Hay alientos aquí. Quedáronse los dos quietos del susto que llevaron.Crónicas de la memoria rural española al del homo habilis. rozándoles. Andaban dos guardas por el monte en invierno. Y más todavía asombróles lo que había hecho en la boca de la cueva: como estaba tapada por robles. porque el cerillo apagóse pronto. cuando llamóles la atención una cueva en la ladera y subieron a ella. No había luz dentro.

violentos y hasta agresivos que sus antecesores. se movilizó gente. porque adivinara de dónde había salido el disparo. Y la ley los golpeaba o no. Pero pasaron horas. 487 . sino por el trofeo. Y aún peor. las vedas.El bosque atlántico do esperaban en la casa las bocas abiertas. Los furtivos descargaron la culpa sobre un sobrino menor de edad que llevaban. —Era por los ochenta. vino a taparse la cosa sin castigo. el furtivo agachaba la cabeza y aceptaba con resignación su suerte. y estando los guardas al monte sintieron un tiro. Apenas les pasó nada. porque no eran pocas las veces que los guardas hacían la vista gorda. todo lo que no fuera hacer su santa voluntad en el monte. Vinieron a despertarme para buscar. los que no tenían hambre y se saltaban la ley no por la carne. Oyóse luego otro tiro.. Uno quedárase arriba con el coche y el otro bajó andando. Y al día siguiente apareció el guarda. Pero todo cambió cuando apareció una nueva especie de furtivos. si sorprendido por los guardas. Antes. muerto de un tiro de postas. Y si ya es extraño que no el apetito sino la afición impulse a la transgresión. Después dejaron de achantarse así como así y se encararon con la autoridad. su innato gusto a cazar por cazar. más todavía que estos furtivos resultaran más irrespetuosos. sino la autoridad. De los furtivos no se supo hasta que llegó de Madrid la investigación criminal y dieron con ellos enseguida. Y no solo la ley. altaneros.. A bocajarro. llamamos a la guardia civil. se hizo de noche y no aparecía. y el de arriba marchó a la casa del primero. la propiedad. comprendiendo la situación. según.

Aurelio Lana nació en 1932. y los hombres mayores que aquí habitan. abrupta. bronca. y por su edad cuenta pues con títulos suficientes para declarar con propiedad acerca de la vida en estos apar- 488 .Crónicas de la memoria rural española Somiedo Somiedo es otro de los grandes bosques que nos permiten saber cómo fue la Asturias primitiva. hoy declarado Parque Natural. tienen pues en común una sobresaliente cualidad: ambos son la última representación de la prístina Asturias: de su Naturaleza virgen y de la vida humana de antaño. tortuosa. Somiedo y su entorno. y todo ello revestido de espesísimos arcabucos poblados de todo el variado elenco de la fauna forestal. antes de que para bien o para mal el desarrollo económico se lo llevara todo por delante. que alternaba montañas con valles recorridos por ríos encajonados en hoyas profundas.

de noche. Escaso era por entonces el tiempo de la infancia. porque tenía detrás muchos hermanos y mi padre andaba en la mina. y llevaba encima la cagalera. imitando a los mayores.El bosque atlántico tadizos. Otra costumbre que había era la de quitarse el agua de los prados en invierno. Pero los juegos se terminaron pronto para mí. las piernas y el ingenio de cada uno. lo cubríamos con nieve y los paisanos caían al pisar. una vez cayó una mujer con un cántaro de leche. tanto como a los seis años. que eran los cuernos. mostróse dando aullidos y el pobre tío se lió a correr dando gritos. —De muy niño jugaba con los otros rapaces a las vacas. ganando jornal. al margen todavía de carreteras. y encima de un tablero movíamos las vacas de los prados a la cuadra. porque muy pronto. hasta que el sobrino discurrió un proceder. Cuando llegó este. los carros y las caballerías. y el prado que regaba en invierno sacaba mejor hierba que el que no. cuando todo dependía de los brazos. cuando caían los nevazos que caían antes. coches o máquinas. Con más motivo todavía cuando se era el mayor de los hermanos. porque de cinco años ya estaba al monte cuidando las vacas. solo venía de verano y quedaba yo con mi madre para todo. Como el prado suyo estaba a la vera del cementerio disfrazóse de fantasma con una sábana y esperó al tío. que rompiese y salió la mujer detrás dándonos palos. Un tío y un sobrino andaban siempre como el perro y el gato quitándose el agua. 489 . Luego hacíamos travesuras. lo de ahora son un juego al lado de esos. había que ponerse los marañones en los pies para poder andar en la nieve. El caso es que hacíamos un hoyo debajo del camino. Teníamos cada uno unos palitos que terminaban en dos puntas. pero eso lo hacían los mayores. Salían de noche y desviaban el regato de un prado para meterlo en el propio. la dureza del trabajo llamaba a la puerta. y sin más utillaje que los aperos de labranza.

y pobre de la que quedara preñada antes. ni siquiera en las fiestas que se hacían en los pueblos podíase gastar porque no había qué comprar. nada más. con eso quedaba señalada y los demás mozos ya no la miraban. Y al día siguiente. Bastaba muchas veces que hubiera tenido relación con uno.colgábamos las campanillas del cuello de las vacas. pero de hablar y poco más. Más tarde me fui a la mina. y la madre quedaba con la criatura y soltera. porque ganabas un dinero que entonces no había. —Por abril –recuerda Aurelio Lana. tiempos de mayores nieves y más crudos inviernos que los de ahora. pero hubo veces que el padre salió huyendo y no se le volvió a ver por el pueblo. Cuando el invierno aplacaba su rigor y despuntaba la primavera.Crónicas de la memoria rural española Manuel Fernández guarda también sus recuerdos en el arcón de la memoria. base principal de la sustentación de aquellas gentes. pues dijeran que de no hacerlo el peso de la nieve los había de tumbar. cuando bajó un argayo de nieve de la montaña y lo sepultó con la casa y todo al hombre. El que tenía cuatro duros en el bolsillo era rico. Muy difícil que pudiera casarse. y todo dependía de ella. porque entonces librabas de la mili si estabas cuatro años en la mina. En una de esas fiestas conocí yo a la que sería mi mujer. El trabajo giraba entonces alrededor del ganado. Llegaban todas vírgenes al matrimonio. para vestir santos. estaba un hombre muy mayor a la puerta de su casa. —Tendría yo diez años cuando cayó tanta nieve que los hombres subiéronse de noche a los tejados de las casas para echar abajo la nieve. es cierto. y cansadas de estar encuadradas 490 . Eran. pero es que casi ni había donde gastarlo. y traía cuenta. Lo que se hacía entonces era hablar y bailar con la música. porque se le caía el mundo encima. se exhibían fecundas larras de hierba desde los valles hasta las cumbres. Unas veces la familia obligaba a casar.

unas veces de su pie y otras mandados por el cura. porque entonces estaba prohibido hacer trabajo ninguno y la guardia civil hacía rondas para hacerlo cumplir.El bosque atlántico todo el invierno poníanse nerviosas y ya no se tumbaban. Eran buenos curas los que hubo aquí. para guardar forraje de cara al invierno. Segábamos todos los días menos los domingos y el dieciocho de julio. y nosotros empezábamos a segar. que quería que se cumpliera el sacramento y se fuera a misa. Crecía tanto pasto en los prados que entre los hermanos y los padres no nos dábamos para segarla y teníamos que contratar gente de fuera. ellas tomaban camino arriba detrás de la hierba nueva. pero estaban empeñados en eso. Ni guiarlas hacía falta. porque sabían que faltaba poco para subir a los pastos. y mis hermanos solían decir que esas personas nos comían el jamón y nos 491 .

cuando todos los vecinos bajaban al pueblo a la vez la hierba. que me acuerdo que allí compré la caja de una tía mía. San Pedro y la del ocho de septiembre. En esa tienda liquidábamos el fiado de la temporada. esos de tablón largo y dos ruedas de madera muy recias. Corría el agua y enfriaba la leche para que no se cortara. eran perezosas para el trabajo. que andaban a su aire por las praderías. sin rayos. Y por un agujerito caía el suero y quedaba arriba la nata para la manteca. A veces los vendíamos abajo. maliciaban que se las iba a enganchar a los carros y alejábanse lo que podían. Había dos ferias en lo alto de Somiedo donde vendíase lo nuevo. non voy. Ese día del acarreto las vacas. el azúcar. El suero lo guardábamos para casa y la nata recogíala una 492 . y hasta cajas de muertos vendía. el aceite. Fijábase un día para el acarreto. la más importante porque llevábanse todos los terneros. quedo. Cada uno tenía el suyo. El ganado era lo que mayormente nos mantenía. Había en la entrada del pueblo unos bidones que llamábamos ocheras. porque no querían trabajar. quedo. Pusieron un chigre en La Pola que vendía un poco de todo eso. quedo”.Crónicas de la memoria rural española bebían el vino. hasta treinta carros por la montaña abajo. pero el trato decía que se recogían en el alto. Cargábase en unos carros que ya no quedan. De la venta era de donde sacábanse unas perras para el gasto de la casa. cosas que no se daban aquí: el café. y sonaban con un chiflido muy fuerte. y eso era porque era costumbre que cuando se segaba comiérase el jamón del año. Pero acabábamos poniéndolas a tirar de los carros y bajaban todos unos detrás de otro. y recuerdo un vecino que apretaba mucho el eje y cantaba el carro: “non voy. que ya había curado. Otra cosa que nos dejaba algo era la leche. aunque a veces nos ayudábamos de la miel natural que hacían las abejas en el bosque.

porque todo estaba subiendo ya. Marchábamos a Castilla a por un saco de harina de trigo –recuerda Manuel Fernández–. y cuando veo los camiones hoy llenos hasta arriba de basura me hago cruces. Había arrieros que venían por los pueblos con su mercancía. Luego entró la Central Lechera Asturiana. andando. de Extremadura dicen que venían. más lecheras que las nuestras del país. porque la leche la sacaban de las vacas holandesas que trajeron a Asturias. Dejábanse los cántaros de leche a la entrada de cada pueblo y venían los camiones de la Central a llevarla. pero poca. porque había que pagar arbitrios para la mercancía en la raya de Castilla y Asturias. que por todo tener. unas alpargatas de suela de esparto atadas con una correa de bramante que se rompía y mi madre cosía y recosía. Pero eso fue hasta que costábales más el transporte que la leche. avellanas y dejaban legumbres o maíz. pero le digo que mi nieta con ocho años gastó ya más zapatos que yo en toda mi vida. y aquello era un sacrificio. con aquellas heladuras que se te metían hasta el tuétano.El bosque atlántico empresa para las mantequerías. según tuviera uno. Y también íbamos a traer unos pellejos de vino. También venían unos con tocino. y era costumbre cambiar los jamones por 493 . y para no pagarlos mi hermano y yo salíamos después de almorzar con los caballos. Y otros llevaban castañas. Unas eran mujeres gallegas que traían un cesto en la cabeza con ropa. y llevábanse también ropa vieja. llegábamos al anochecer a Castilla. y dejaron de venir. comprábamos el trigo y el vino y de vuelta para casa de noche. algo de calzado. Hoy nadie ordeña las vacas ya. que fue una bendición para los pueblos. porque no se tiraba nada. y mi madre compraba alguna pieza. Venían también unos cacharreiros que vendíante algún cacharro a cambio de fierro o de dinero.

Era invierno cuando se estabulaba a las vacas. ni siquiera que cayeran fríos o lluvias o soplaran bonanzas. y lo que hacía falta era tener para comer. Lo que entonces regía todo eran los requerimientos del ganado. porque las vacas estaban encuadradas y una vez que apañábamos todo lo suyo 494 . para quienes lo importante no era el tránsito lento de una estación a otra.Crónicas de la memoria rural española tocino. y verano cuando se llevaban a los pastos. al menos en el sentir de los vecinos. antes que comer fino.eran simples derivados de tan simple principio. Todo lo demás –los fríos. la lluvia. Puede decirse que no había cuatro estaciones a lo largo del año. como lo recuerdan ambos. la nieve. la de invierno y la de verano. porque te daban más tocino que jamón. las bonanzas. y a tenor de ello había tan solo dos temporadas. —En invierno no había mucho que hacer.

Luego llegó el arradio y los vecinos empezaron a reunirse para escucharla. que era salir a la calle a hablar con otros o a jugar la partida en el chigre. Salían los vecinos. Fue el caso de la flora 495 . Allí se hablaba. hasta los territorios más resguardados de la Península Ibérica. solo la compañía. Pero algunas especies no pudieron o no quisieron hacerlo. y cuando terminaba cada uno ligero para su casa porque corría el frío. porque se trata de una gran anomalía biológica. porque la vaca con la rumia fabrica calor.El bosque atlántico quedaba tiempo libre. al hilo de su retirada regresaron a ese norte de donde habían salido. todos detrás y se terminaron esas reuniones. la guardia civil. No se comía ni bebía nada. en cuanto que uno puso una antena. que no da calor ninguno. la propia del arbolado caducifolio. pero lo que acabó del todo con el filandón fue la televisión. que en Somiedo y su entorno habita la crema de la fauna cantábrica. a lo que llamábamos el caleixo. sobre todo la mocedad. pero se respetaba mucho. al contrario que el caballo. hasta los viejos. Se avanzó antes. el cura. con las vacas debajo para que subiera el calor. Y cuando cedió el hielo hace diez mil años. al calor del llar. y por luz un candil de esquisto y más adelante el carburo. En el filandón pasaban las horas. la del Cuaternario. un adelanto porque alumbraba más que el candil. que lo que decía uno iba a misa. el maestro. Reuníanse doce o quince vecinos en casa de uno. porque en ese tiempo había mucho más respeto que ahora y todos mandaban mucho: el padre. todos tenían mucho mando. y hablábase de los trabajos o contábanse historias. y quedáronse confinadas en su hábitat provisional. Pero con una excepción exclusiva de aquí. hasta más adelante no se hicieron tabiques. Pero después de eso. así que anochecía la costumbre de todos era el filandón. Es el urogallo. dormíamos todos arriba. La última de las glaciaciones registradas. empujó a muchas especies vegetales y animales hacia el sur.

hasta que hicieron parque natural a Somiedo. pero si mueves un pelo márchase el pájaro. y quédase quieto el cazador. no se atrevían con el oso. que si la ve la osa allí la mata. un tesoro propio de la vegetación de las regiones polares. de tres en tres pasos. y nos daba problemas con el ganado. Hay que cuidarse del oso cuando está criando. porque poníase arriba de ella y la acababa. Así. Primero se localiza dónde canta. porque se vuelve muy valiente defendiendo a sus crías Por eso fue de temer lo que hizo una paisana. De los perros no hacía cuenta. sin reparar en las abejas. —El urogallo cazábase aquí. ni uno más de tres. Gustábale mucho la miel que criaban las abejas en los árboles. Luego se marcha de noche y se le escucha cantar. Otro que había y lo hay todavía es el oso. pero tiene una parte sensible. Empieza a cantar despacio y quédase uno quedo. Y cuando redobla das tres pasos. entonces se liaba desesperado a dar manotazos. pónese uno debajo mismo del urogallo. y por la mañana veíanse las trazas de la madre que 496 . A la vaca le daba una muerte muy mala. o del urogallo. se ve que había perdido a la madre. que bajaba del monte y encontró en el camino un osito nuevo. pero menos que el lobo. y luego siguieron cazándolo furtivos. El urogallo es muy esquivo. otra joya viviente que acaso por ser pésimo volador prefirió quedarse anclado en lo más recóndito de estos bosques cantábricos. lo más que hacían era ladrarle. cuando antes se podía. que hubo de eso. que un día le dieron hospedaje y se convirtieron en su morada definitiva. Pues lo que hizo fue recogerlo en el mandil y llevarlo al pueblo.Crónicas de la memoria rural española de Sierra Nevada. cuando le picaban dentro de las orejas. metía la zarpa en ellos y la sacaba untada. no siendo que la vaca saliera huyendo y se despeñara. Guardólo al pequeño en un corral. y solo se puede cazar cuando el celo.

cada vez más cerca. pero le abrió el vecino y pudo entrar y librar la vida. porque cazan en cuadrilla. hasta que volvióse peligroso con el trato aquel y hubo que matarlo. y adentro había un vecino que le había cogido la noche arriba. Ni fuerza le quedaba para llamar a la puerta. Era el alimañero. se ve que muy hambrientos porque de suyo no le hacen al hombre. En cambio el rebeco chico no tiene defensa del águila real. Pero esos empezaron a apretarle. más aún que la de quienes cazaban para comer. un oficio tan 497 . que son dóciles para dejarse cazar. Muchos corderos se han perdido aquí también del águila. Y contando historias de la fauna salvaje. y ya los tenía encima a los lobos cuando quiso la suerte que viera una cuadra en lo alto. Los lobos podían lo mismo con un ternero como con una vaca. el pobre paisano venía sin resuello. cuando trasponiendo se vio rodeado por un hatajo de lobos. que llega desde lo alto y lo lleva. Pero los vecinos le dieron mala vida al osito. Problemas con las personas no los hubo. Manuel Fernández habla de una categoría humana especial. Alguien que más que un cazador es miembro de una estirpe selecta y legendaria. obligados por el hambre a usar de innúmeras astucias.El bosque atlántico venía de noche a buscarlo. porque el rebeco súbese a lo alto de la peña y libra. En cambio el lobo no puede con el rebeco. salvo uno que venía de Castilla una noche de mucho hielo. por su extrema habilidad para hacerse con las presas. porque abre las patas y nada encima. Los lobos cazaban aquí mayormente corzos. sobre todo cuando nieva. que abunda mucho por aquí. En los nevazos grandes los empujaba a los hondones y ahí hacían la carnicería. porque húndense en la nieve y el lobo se maneja bien en ella. porque se asomaban y le arrojaban piedras y lo apaleaban.

el armiño. que gastaba mucho ingenio para la caza. el turón. sus pasos. o en una cueva. y no de un cepo. Y las crías de lobo paseábalas por los pueblos y le daban propinas. Andaba a la marta. y estrechaba con piedras y guijarros el paso para obligarlas a entrar por donde él quería. En el Ayuntamiento pagaban un tanto por la cabeza del raposo. Tenía que estar al tanto de sus costumbres. 498 . Poníalas debajo de una roca. Ya ve. mata uno cualquiera de esos bichos y te cae la multa. la jineta. mataba y bebíase la sangre. para acabar metiéndolas en el zurrón. En cambio al raposo le pasaba con las gallinas lo mismo que al lobo con las ovejas. ahora es al revés. casi siempre pequeñas y por tanto muy difíciles de prender. las impropiamente llamadas alimañas. sino de un volador que tirara en una fiesta. gallego él. Tampoco a las otras alimañas. la comadreja. Conocía las trochas de las alimañas y colocaba las garduñeras allí donde fueran a pasar o a dormir. esos fueron el oficio y la persona del alimañero. Si en el campo algo puede convertirse en arte y alguien en artista. porque nadie quería al lobo por aquí. porque siendo tan menuda se metía en el corral por una hura cualquiera. con algo de comida. Y siendo tiempo de lobos poníase al escucho de los aullidos y acababa dando con la camada y llevaba los lobitos. entraban a los gallineros y comían las gallinas. donde le daban muy buen precio por ellas porque luego vendíanse en las capitales.Crónicas de la memoria rural española sumamente especializado que le obligaba a meterse en la piel y en el pensamiento de sus víctimas. La comadreja era muy astuta para eso. Se trastornaba con el alboroto y acababa con todas. —Había por aquí un alimañero. Las pieles las llevaba a Villablino. porque faltábale una mano. de la fura o de las otras alimañas. y gastaba mucho ingenio para cazar. sus querencias. el raposo. Más mérito tenía ese hombre.

perversa. terrible. porque el procedimiento iniciaba una cadena letal. —Empezaron a meter veneno contra los lobos. Pero este otro era un mecanismo de extinción ciega. Porque las de aquel era una lucha de ingenios. Se empleó precisamente para acabar con los lobos primero. allá por los setenta. que hacía pasar la muerte de un animal a otro y prolongaba su efecto muy lejos en el espacio y en el tiempo. y con las demás alimañas después. de poder a poder entre el hombre y el animal. pero aquello tenía unas resultancias muy dañinas. porque comíalo el lobo 499 . Un grave error y un gravísimo daño ecológico. sistemática. para dejar los cotos de caza limpios de todo lo que no fueran especies cinegéticas.El bosque atlántico Esas artes que gastaba el alimañero eran de mejor intención que las que aparecieron más tarde.

y luego comían la carne podre del lobo el jabalí. ganados cortos. lo que resultó vital para sus gentes. Existió siempre en España una institución que por extendida no ha tenido la valoración que merece. empresarios de su propio negocio. y eso permitió que de la meseta para arriba abundaran los hombres dueños de sus vidas y sus haciendas. Una diferencia fundamental a la hora de entender la mentalidad de las gentes y el devenir de unas y otras regiones. en España se dio la propiedad colectiva de una buena parte de la tierra. Y los bosques públicos daban también un complemento para 500 . ahora vinieron a crecer de nuevo. y lo que se hacía en tiempo de verano era llevar las vacas a pastar a lo común. y los paisanos podían entrar en ellas para meter sus ganados a pastar. montes comunales o montes de propios del Ayuntamiento. A diferencia de otras partes donde la tierra colectiva se dio menos. y cada familia recogía la hierba particular en cada pradería. donde la tierra acabó siendo íntegramente acotada por dueños privados –viajando por Inglaterra se observa cómo a derecha e izquierda las vallas delimitan sin respiro las fincas–.Crónicas de la memoria rural española y moría. el zorro o los buitres y morían también. para la reserva del invierno. donde al quedar todo acotado por grandes latifundios e inmensos rebaños. A diferencia del sistema anglosajón. Fueron terrenos sin cercas ni acotamientos. Con los buitres acabaron casi. Estricnina y otros venenos dicen que usaban. —Aquí había dos clases de pastos. todas esas tierras tuvieron algo en común: eran de uso público. Ya fueran montes del Estado. recoger los frutos o montar sus colmenas. como en Andalucía y Extremadura. pero al contar con lo comunal pudieron ser libres. pues tuvo hondos efectos sobre la propia estructura del mundo rural. los paisanos sin tierra hubieron de contratarse como jornaleros. hacían como unas pelotas de carne y ahí dentro lo metían. los públicos y los prados de cada uno. Poseían parcelas pequeñas.

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hasta las varas de avellano para arrear el ganado sacábamoslas de aquellos bosques. el impacto fue evidente. Y por todo eso resulta tan doloroso el asunto de las repoblaciones forestales. e incluso altercados de orden público cuando los paisanos vieron con estupor de qué modo se les despojaba de sus aprovechamientos ancestrales. que fueron descuajados y sustituidos por pimpollos traídos de los viveros forestales. que eran menudas pero bien sabrosas. Y en la temporada también las manzanas y las peras silvestres. Y cargas de leña para la casa. las avellanas. pero no eran tiempos de escuchar y menos de atender las protestas. la de abancalar las laderas con maquinaria pesada para instalar los pimpollos. que de un día para otro fueron anulados para otro fin que no fuera el de que crecieran los arbolitos intrusos. el ecológico y el social. sino que vinieron a conquistar las de bosque natural. ahora nadie hace cuenta de nada de eso. Incluso se acuñó una figu502 . donde cuelga la olla encima del llar. Hubo protestas. En dos órdenes. los robledales. hayedos o castañares. porque los pinos o los eucaliptos no solamente invadieron áreas ya colonizadas por pastizales. provocando con ello la erosión de la tierra.Crónicas de la memoria rural española vivir. Desde el punto de vista ecológico. Con el añadido muchas veces de una práctica más perversa aún. las nueces. porque a consecuencia de las repoblaciones decenas de miles de vecinos en todo el país quedáronse privados de su medio esencial de subsistencia. quedando el suelo desnudo de sus antiguas profusas arboledas. pues las nuevas plantaciones entraron a saco en aquellos espacios de uso múltiple y colectivo. y las repoblaciones siguieron adelante. aquí y en todas partes donde hubiera montes públicos. porque se recogían las castañas. poníase la lumbre debajo de la gamellera. Y desde el punto de vista social. porque los bosques daban mucho y recogíase todo. sobre todo en el norte.

Los españoles no suelen aprender de su propia historia. Y a estas alturas cabe preguntarse si en un país arrasado por la guerra civil y el aislamiento cabía alternativa a aquellas repoblaciones radicales. y nada más hubiera hecho falta acudir a lo que hicieron los romanos con nuestro suelo. y alimentar futuros incendios. lo que hicieron fue traer los olivos. pero en otros montes metieron los pinos o los eucaliptos. —Aquí en Somiedo no. Ni leña pudo cogerse ya. y ya no se pudo entrar más. Hubo problemas. que imponía quiérase o no la repoblación a los Ayuntamientos renuentes a dejar que se privara a sus vecinos de sus usos tradicionales. en lugar de alterar bárbaramente el paisaje. el haya. A la vista de la aparente inutilidad de los encinares que cubrían la Península Ibérica. porque en esos montes pasteaba el ganado. sino con el trigo y la avena. que no deterioraron el medio y tanto hicieron por mejorar las condiciones del paisanaje. la gente no quería. las repoblaciones no hubieran causado daño ecológico ni desplazamiento de poblaciones hacia las capitales. Desde luego que los lobbies forestales –que no otra cosa fueron– encontraron en la cordillera cantábrica las mejores condiciones posibles para el crecimiento acelerado de las plantaciones: clima templado y lluvias regulares. pero hubiera compensado la espera. Eso sí. el abedul. y por eso se cebaron en ella. Pero hubiera sido posible también instalarlas en el llano mesetario. hubieran tardado algo más en prosperar. De haberse asentado en el cereal. los encinares o los alcornocales. el consorcio forestal forzoso. Limpiaron el roble. Estas prosiguieron y se remataron. hasta el punto de que en algunas provincias llegaron a cambiar literalmente el rostro del paisaje. sin que compitieran con los robledales. y plantaron esos otros árboles. 503 .El bosque atlántico ra jurídica para el caso.

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Islas y costas Islas gallegas Pescadores de las playas atlánticas Costa de la Muerte Pescadores del Cantábrico La Gomera .

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Pero las dos fueron mundos en sí mismos. los sufridos habitantes de estas islas dejadas de la mano de Dios. decían los isleños. Cíes y Ons representan cabalmente esa coyuntura. aunque Ons siempre estuvo más poblada y llegó a albergar dentro de su perímetro a noventa familias. son la última generación de esta heroica casta superviviente del medio insular. por media docena larga de las vecinas Cíes. quinientas almas. que convierte a estos lugares en lueñes apartadizos y olvidados. en el rosario de pocas cuentas de las islas menores que contornean nuestra atribulada piel de toro. Josefa López. los cuatro de Ons. de los que demostraron estar sobrados. con los recursos autóctonos más lo que dieran de sí su trabajo y su imaginación. entregadas al solo albedrío de su tripulación y su pasaje. Rosa Comesaña. el postrer testi507 . sino que hubieron de salir adelante con sus solas fuerzas. En ambas han vivido siempre gentes. Rogelio Otero. que no pudieron contar para su sustento con el abasto que les llegara de las costas peninsulares (“la tierra”. como barcas varadas en el océano. nada se diga cuando se le añade el ingrediente insular. de Cíes. Asomadas al paisaje tortuoso de las Rías Bajas gallegas. en clara asunción de su situación oceánica). José Vidal. Si la tierra adentro fue históricamente paraje de apuros y estrecheces.Islas gallegas Si la vida en los pagos rurales ibéricos de los tiempos pretéritos fue siempre penosa y alcanzada. qué decir cuando el destino incrustó a hombres y mujeres en los islotes aledaños de la Península. y Serafín Sotelo.

lo que se dice nada. Descalzos andábamos desde rapaciños. porque de rapaces con lo que andábamos era con el ganado. de Finisterre. porque pasábamos tanta hambre que íbamos a la playa con la caña a pescar. De los sacramentos solo teníamos el bautizo para ser cristianos. ni maestro.Crónicas de la memoria rural española monio de una forma de vida definitivamente enterrada con sus antepasados. para qué le voy a contar. Ni cura. Digo de veras que marchábamos con los pies desnudos. Maestro. que los padres nos llevaban a tierra a bautizar. un lenguaje propio de Galicia. la proa de la Península Ibérica. cantarín. y llegando a la casa se calzaban. pero acabóse aquello y non vino más. y cuando los deshilan lo hacen con ese acento dulzón. que entrevera palabras del castellano y del gallego. ni guardias. mal debía andar la cosa con los curas. Me acuerdo que entonces pusieron la escuela por la noche. pero los zapatos había que cuidarlos. porque la madre nos decía rapaciños. y yo recuerdo que calcéme de primeras zapatos cuando me casé. y ya no veíamos un cura hasta que nos casábamos. Como tesoros guardan en el cofre de la memoria sus recuerdos. De juegos non me acuerdo de ninguno. que hoy está vacía. —En Ons no hubo nada de nada. Los había que calzaban antes. Uno hubo un tiempo. y dinero non lo había. ni médico. que costaban dinero. porque a los nueve años ya estábamos llevando las vacas y las oveyas a pastar al monte. y teníamos los pies endurecidos. Yo 508 . para que pudiéramos aprender al dejar las vacas. traer algo para la sopa. que daba dos horas de clase en la mañana y más nada. Acuérdome de uno que vino que estuvo viniendo por la illa una temporada para decir la misa del domingo. Los novios iban a casa de la novia a la visita con los zapatos en la mano.

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El padre o un hermano amarraban la muela doliente con una soga al postigo de la puerta. non lo hubo nunca. 510 . donde hay mucha tela de araña. Dentista no lo había en Ons. porque aquí en las illas no se moría de enfermedad. y envolvía la herida en una tela. Un catarro. Cuando estaba una para parir llamaban a una mujer que hacía de comadrona. porque llevaba el día con las vacas y al día siguiente había que madrugar para hacer lo mismo. porque a los doce años dejé ya el estudio para ir a la mar. Si alguno se hería la mano o cualquier otro miembro se iba para la cuadra. porque el torrero del faro hizo de maestro. de su voluntad. y eso era todo el médico. Dijérase que en aquellos perdidos. Pero nada de eso. —Médico no había. pero las curábamos con un cocimiento de hierbas o unos emplastos. Yo fui un poquiño a la escuela –dice Serafín Sotelo. cosas así sí que las había. pero de verdad que me dormía en la escuela. Pero ya le digo que aquí la gente moríase de la edad. un resfriado.Crónicas de la memoria rural española intentélo. Todos coinciden en atribuirse una salud robleña y en habitar en un espacio donde la enfermedad parecía ser un forastero que se presentara de Pascuas a Ramos. y con él aprendí lo poco que sé. los accidentes y las enfermedades se ensañarían con las personas. Así estábamos todos dan desdentados en las illas. pero había un remedio para el dolor de muelas. huérfanos de casi todo. Y de salud marchábamos bien. bien envuelta. y con eso al momento cortaba la hemorragia y luego curaba la herida como la mejor medicina. y que la gravedad y aun la muerte prematura estarían a la orden del día. hasta de médicos y medicinas. tiraban fuerte de ella y salía la muela. de Cíes–. sino de la edad.

Por suerte las islas abundaban de personas mayores. sin otros recursos que los que la Naturaleza. Institución tan antigua como la humanidad misma. y de todos ocupábase. hubiera dispuesto. pero sí una institución en cierto modo paralela y que había funcionado con eficacia hasta entonces. cicatera otras y exigente siempre. La hierba era para las vacas y los otros ganados. donde todo se hacía como desde los tiempos oscuros de la agricultura. Entonces eran parte directa y principal de la familia. cuando la vida ciudadana ha desdibujado el inmenso papel jugado siempre por los mayores. porque los mayores marchaban cada día al mar o a la tierra. alguien tenía que ocuparse de cuidar de los niños. el tojo lo queríamos para leña y para abono de las huertas. no la hubo hasta la mitad del siglo XX.Islas y costas Lo de la longevidad de los isleños comportaba una ventaja adicional. No había Seguridad Social. pródiga unas veces. pero en la España rural antigua los ancianos no eran un estorbo a cargo de la mano anónima de la Seguridad Social. Una tierra a la que no había llegado todavía la mecanización. Lo mezclábamos el tojo con el estiércol y con el golfeiro. la solidaridad social a través de la familia. En unos términos donde hombres y mujeres ya estaban volcados en la faena desde la pubertad. unas algas que trae la mar a la ori511 . a golpe de azada y de espalda. en el hogar. Tantas familias cohabitando en un territorio tan ceñido como el de las islas obligaba a ingeniárselas para vivir pellizcando cada día la parvedad de la tierra. —Otra cosa no había que hierba y tojo. —Aquí las abuelas eran las que cuidaban de los neniños. a cambio del cual los abuelos tenían un sitio. y tenían en ella un cometido específico y de enorme trascendencia. y ciertamente de la mayor importancia. un pegote inútil y casi ajeno a la familia como ocurre hoy. Yo me acuerdo de niña que mi abuela estaba al tanto de los ocho hermanos que éramos. y no postizo sino real.

Y luego todos sembrábamos maíz. todos los vecinos teníamos una. y cada familia tenía un forno. como 512 .Crónicas de la memoria rural española lla. y criábamos tomates. Y de las fochas (hojas) las madres hacían los colchones para las camas.. Pulpo también. daba para el asiento del ganado vacuno. para la Navidad. La verdadera despensa de las islas gallegas. Tanto pescado había que salía a la playa. En mi casa éramos diez para dos habitaciones. mucho maíz se criaba en las illas. Venían tratantes de tierra para comprar la carne. pimientos. mucho más que ahora. oceánico. berzas. la ubre ubérrima dispensadora de alimento abundante y variado. y cuando venían los fríos.. —Pescado guardábase mucho en la mar. pero la carne y los jamones los salábamos con sal gorda para cuando la mar no dejara salir. como de toda ínsula. escondido bajo su entraña líquida. Maragatos. todo el suelo cubierto por colchones de hoja de la espiga del maíz. bien gordos y hermosos. repollo. La tierra. Del maíz sacábamos el pan. Lo echábamos en la huerta. juntábamos todos los cerdos de la illa y hacíamos la matanza. muchas clases de pescados. Hasta trescientas vacas hubo en Ons. porque ese día comíamos bien de carne... de Galicia. y rebaños de oveyas y de cabras. —Ganado había mucho. que con el ovino pastaba a sus anchas por las praderías isleñas sin necesidad de soportes suplementarios de pienso en verano. pintos. todo bueno para el caldeiro. Hénos aquí otro ingrediente fundamental de estas islas. y todo mezclado era muy bueno de abono. la pesadilla de los ganaderos en los páramos peninsulares. robalos. esperando tan solo la mano hábil que supiera rebuscar en ella y hacerse con sus pingües frutos. Y luego cada familia criaba uno o dos cerdos. generosamente regada todo el año gracias al clima lluvioso. Una fiesta. El mar. Hacíamos chorizos.

y me acuerdo de cambiar un pulpo por dos patatas y once kilos de percebes por cinco pesetas. cuando bajaban al Santo al muelle. La playa se llenaba de dornas. de centollos.. y enseguida en un aterrador 513 . es muy prieta y no se deja comer. Y luego venían tratantes para comprar el pescado y el percebe. que la hacíamos con muchas clases de pescado y con arroz. a Cangas. el patrón. Y también comíamos mucho pulpo. En cambio al percebe cogíamoslo desde tierra. todo costero desde los barcos. Un mar de suyo dadivoso. Aquí en Ons se usaba la dorna y en Cíes la jamela. alevoso y traicionero. mi madre hacía filloas con arroz. pródigo. pero yo era lista y nunca me llevó la ola. Mi madre me decía de niña que no fuera a coger el percebe. El pescado se cogía de día y el pulpo de noche. para la caldeirada. El mejor caldeiro era el que hacía mi madre por Navidad y por San Joaquín. Si había viento se tiraba la vela. corrompíase. que el mar estaba muy rizo y me iba a llevar la ola. huevo y mantequilla.Islas y costas si no tuviera sitio dentro del mar. a Punta Verde. pero en veces. bien que comíamos por las fiestas. pero era más frecuente ir a venderlo. y en el forno empanada. En cuestión de minutos la bonancible tabla marina devenía en superficie erizada. Vendíamos la pesca en la plaza. Otra parte de la pesca quedaba para el consumo de casa. porque la pesca no podía esperar. Lo bueno era llenar la dorna de pescado.. pero si no todo a remo. hasta nueve horas de ida y otras nueve de vuelta llegaban a emplearse... Íbamos a Boeu. pero antes había que darle una paliza bastante para aflojarle la carne. con patatas o con fideos. si no. Por esos días comíamos riquiño. y no pocas. buñuelos de azúcar. así estaban las cosas entonces. de mejillones. Hoy todo vale mucho más.

Crónicas de la memoria rural española monstruo espumeante. conjuros y hechicerías. Las incertidumbres y los riesgos en estas islas gallegas no procedían solo de los mares embravecidos y furos. Un mundo que conoció 514 . allí donde el mar arremete con toda su furia. y que entonces salir al pescado o al pulpo era temerario. precisamente en las batientes. una familia de Cangas que venía a las Cíes a preparar el bar para la Semana Santa. Y no digamos al percebe. Y por el ochenta me recuerdo de otro caso. Eran de Moaña y murieron veintiséis hombres. Busquémoslo y dimos al fin con los restos. como si quisiera deshacer el acantilado a pedazos. seguros y calientes al abrigo de un hogar llameante con leña de tojo y consumiendo tajadas de tocino y de róbalo salados. porque estos mares son fuertes y los barcos embarrancaban. y ni siquiera sabías si estabas arriba o abajo. Decían los isleños que eran muchos más los días malos que los buenos. Pero los percebeiros tenían que descolgarse a pesar de todo. que pude volver las tres. esparcidos por los acantilados y con los cadáveres flotando. puesto que no se podían ver ni palpar. porque la ola te envolvía y te arrastraba para el fondo. Estas aguas son fuertes y bravas. Pero había otros peligros más inciertos. sus reservas de alimento para los días faltos. devorador. Al menos tales arrebatos eran físicos. se miraban de frente y podían capearse con el recurso de quedarse al pairo dentro de las casas y esperar que amainaran las mareas y los aguavientos. tejido de maleficios. sí. para los turistas. Tuve suerte. que ancla su pedúnculo a las rocas. Volcó la barca y non se supo más del barco ni de la familia. Era el extraño mundo oscuro de la Galicia profunda. Otros tuvieron menos. se ve que las olas estrellaron las olas contra las rompientes. pero tuve suerte. rabioso. —Tres veces me llevaron las olas. Hace cincuenta años llegaron los de la Comandancia de Marina con la razón de un naufragio.

desplazado por una modernidad mucho más prosaica y que entiende poco de encantamientos. No se me retiraba del pensamiento esa mirada. y durante los tres días siguientes la vaca estuvo soltando sangre por la ubre en vez de leche. no fuera me echara otra vez el mal. tenía esos poderes. Para Josefa López no hay dudas. y me miró mal. —Había que cuidarse del mal de ojo. A estas islas olvidadas llegaron también las brujerías. Así que luego andaba yo muy cuidadosa de no atravesarme en el camino con la mujer aquella. y quien más quien menos en Ons y Cíes atribuyen verosimilitud a las leyendas. Una mujer de aquí. Iba yo con la vaca camino del monte y crucéme con ella en el camino.Islas y costas épocas más boyantes y que hoy viene de romanía. a mí y a la vaca. 515 . más escépticos los hombres que las mujeres. de Ons.

Divergen también al respecto las opiniones. convocada para acompañar al muerto al Más Allá. conocedores de un país que prácticamente saltó bruscamente desde las oscuridades medievales hasta el futuro. —Ahora ha venido a menos. se aturden como les ocurre a todos los españoles de edad. el mito ha ido desvaneciéndose como una niebla en las brumas del pasado. una tétrica serpiente humana que recorre bosques y caminos anunciando la muerte de alguien. 516 . y Josefina López defiende su existencia. —Ríe la gente de eso. Cuando los mayores que habitaron las islas durante tanto tiempo echan la vista atrás y comparan con los tiempos de hoy. y una vez que te echan el mal es muy difícil de lo curar. y entraban a las casas para llevarse su alma. Rosiña. a la busca de los que estaban llamados por la muerte. Pero aún se aferran a él las gentes de edad. Sí que es cierto lo de la Santa Compaña. Con estos ojos yo lo ví. El gran tótem del mundo gallego de los espíritus y los trasgos es la Santa Compaña. Rosiña. —Había que estar con aviso de no cruzarse con alguno que te echara el mal de ojo. y a medida que la Galicia honda se ha ido modernizando. pero antes salías por ahí a la noche y antes o después te topabas con la Santa Compaña. Iba de ronda. pero yo ví a la Santa Compaña como le veo a usted ahora.Crónicas de la memoria rural española De parecida opinión son Rosa Comesaña y Rogelio Otero. porque no sabías lo que te podía pasar. cuidado que nadie te pise la sombra. Demasiada rapidez en los cambios como para digerirlos así como así. Y mi abuela siempre me avisaba. nada bueno desde luego. Y Rogelio Otero corrobora. esa extraña hermandad nocturna que desfila en silencio portando antorchas. Un sobrino mío murió y la Compaña se presentó a la puerta de mi casa.

las cosas en Cíes y Ons. Les decías que venía la Santa Compaña y se quedaban asustadiños. Cambiaron mucho. Ahora es distinto. Y ellos son también distintos a los rapaces de antes. y todo eso en un abrir y cerrar de ojos. No hay pescado hoy. canalizar ríos. En mis tiempos la novia tenía que poner la ropa de cama y el novio la ropa de él y la de ella. Y lo mismo los jóvenes. —Un día estaba yo en la playa aparejando la barca cuando vino el Azor y bajó Franco en un bote hasta la playa. sajar valles de parte a parte. los que son capaces de hollar montañas. las cambiaron por barcos grandes que se llevan todo el pescado. y ahora dásle a un botón y tienes luz. Unamuno decía que lo único que no cambiaba era el paisaje. se acababa la pesca. Y mi madre me decía que no cogiera más que un cubo de percebes. demasiado. y con las que hemos pasado para comer. sobre todo a Cíes. Las dornas. Y tampoco había antes el ansia de dinero que hay ahora. Y ahora vuelan. que para qué más. Todo eso ya no se lleva. no creen. abatir cerros. Y así 517 . Y había otros respetos. Eran como más tristes. ya no están. Estuvo hablando conmigo y me preguntó cómo se vivía por aquí. si miramos a lo que había ayer. no creen los nietos. más cobardes.Islas y costas —Cuando cuento a mis nietos. Contéle. Antes íbamos a lavar a las cuatro o cinco fuentes que había en la illa y ahora la fuente la tenemos dentro de la casa. Antes era el novio el que buscaba a la novia. la luz eran candiles de aceite que ni alumbraban casi. Cuando mi padre metía en la dorna lo justo para comer. No. no es para creer. y me dijo luego que se iba a repoblar la isla. y ahora es al revés. Y así les ocurrió a las islas. ahora abren los rapaces la nevera y la encuentran llena. pero es que entonces no había los medios de hogaño. tan chicas.

Pero uno se pregunta también si acaso era en verdad tan penosa la vida en un territorio como el de las islas gallegas. donde las gentes morían de viejas y no de enfermedad. tacañas de solemnidad. volver a un pasado salvaje. ganados. cuando la Naturaleza aún no había sufrido el embate de las hor518 . pero no en vano reconocidas hoy por su excepcionales valores. la larguísima cinta de arena que se extiende desde Sanlúcar hasta casi la raya de Portugal. agua. si no hubiera sido mejor mantener la paciencia y dejarse envolver por la madeja de los tiempos. porque estando yo en el servicio militar enteréme de que estaban repoblando las Cíes con urcalitos (eucaliptos). uno se pregunta si acertaron al marcharse. pero privilegiadas por la Naturaleza. es algo así como retroceder en el tiempo. médico. sin guardia. desasistidas. Islas desamparadas. llega uno a la conclusión de que Cíes y Ons eran un paraíso. matanzas. en jornadas de sol a sol. Al lado de los secarrales mesetarios. doblando las espaldas. tierras terroneras. aunque por suerte conservó su prístino paisaje de hierbas y tojos. que las encarama al sancta sanctórum de los paisajes sobresalientes de España. Pescadores de las playas atlánticas Recorrer las playas sureñas del Atlántico. y donde alargando la mano se accedía a los recursos ilimitados del océano. al tiempo que los paisanos de toda la vida se marchaban a tentar destinos distintos fuera de las islas. Olvidadas sí. que obligan a sudar el hopo para arrancar malamente sus frutos.Crónicas de la memoria rural española fue. cura ni maestro. Y luego llegó el turismo. De las noventa familias de Ons apenas llegaron a quedar media docena. bajo solazos inclementes. Y al dejar las islas. Donde había huertas. que no otra cosa significa su declaración como Parque Nacional.

una soledumbre apartada de todo. O a los correlimos. se van levantando bandadas de gaviotas y de charranes. esto era un desierto. Todo un espectáculo. las dunas detrás y playa y playa por 519 . a sus más de setenta años continúa aferrado a su mundo. armados con el instrumental que dispuso para ellos la madre Naturaleza. no había nadie. que ocasiona fuertes corrientes aportadoras de nutrientes en ambos sentidos. con el cordón de dunas a un lado y el mar al otro. y que hubieran podido salvarse mediante el simple retranqueo de los edificios un centenar de metros de la línea de playa.Islas y costas das civilizadas. Y cuando el alimento sobreabunda. podrá verse a los ostreros hurgando en las aguas someras de la orilla para guinchar moluscos. y conoce a fondo lo que da de sí la playa de Doñana. acaso por su cercanía a la confluencia de los dos mares. Hoy. hay pescadores salvajes y humanos dispuestos a no dejarlo sin provecho. cuyo último retazo lame la orilla y al retirarse deja una pátina húmeda que dura unos momentos. el Atlántico y el Mediterráneo. Pero él. con las herramientas que pudieron preparar con el don de su imaginación. pero que delata la presencia oculta de gusanillos y pequeños moluscos. Y si se avanza en vehículo todoterreno. A Francisco Fernández lo apodan Chimbo. con el mar delante. Los primeros. por haber vivido a su vera. un oasis de belleza silvestre en medio de unas costas afeadas por murallas de hoteles y apartamentos. Estas aguas y estas arenas han sido semilleros de vida. el de los recursos de las aguas y las arenas. Si se camina a pie. cuyos aleteos se funden en la espuma de las olas rompientes. practicando su eterno jugueteo con el movimiento de la ola. Ayer. que las ágiles aves de patas cortas han de desenterrar antes de que llegue la nueva ola. —Aquí. Los segundos. una procesión incesante de turistas llevados en camionetas especiales. cuyas valvas abrirán con la poderosa herramienta de su pico fuerte y rojo. en Torre Salabar.

Allí en la mili fue otra cosa. pero la olla pocas veces hervía. Andábamos como Dios nos echó al mundo. Lo más cerca que había era el cuartel de la guardia civil. algo de comer.Crónicas de la memoria rural española todos lados. Una camisilla. porque llevaba tanta hambre metida en el cuerpo que me comía todo lo que me echaban. suerte si echábamos al buche un arroz con galera o con choco. madre mía las hambres que habré yo pasao de chico. y hasta que no me echaron mano pa la mili no me puse unos zapatos. que cuando iba con 520 . porque nosotros no teníamos ná... Mi madre siempre nos andaba diciendo: “lo que tiene es que hervir la olla”. y hasta el pan que sobraba de los demás me lo comía yo. porque les llevábamos costo con un carro y un mulo de la Comandancia y nos daban algo de lo que lo que les sobrara. unos pantalones viejos. se portaron bien con nosotros.

otra de playa. a vender el pescao. Pescao había. Y con un cacho tela hacíamos una jábega. así que se iban de vacío. Allí en Sanlúcar mi padre iba al bar y pedía la achicoria que sobraba y ya tenía pa el café. otra de dunas y finalmente un rosario de lagunas.Islas y costas mi padre a Sanlúcar. y me hartaba de ellos. Cada atardecer sacaba su 521 . Tantas generaciones de “patos” pescando permitieron al último de la casta disponer de un legado de artes y trebejos. hasta que un día me dio un atasco que me reventaba el vientre. pero no dinero pa las artes. de los muchos que traía el Guadalquivir en este litoral movedizo y cambiante. retazos deshilachados que dicen de un antiguo brazo. Su padre. Así que la coquina la cogíamos con las piernas. pero no venía nadie. A nosotros nos la echaban al agua y ese era todo el refresco que he conocido de chico. y mi padre me dijo que bebiera agua salá del mar y me liara a correr. con los que pudo vivir con más desahogo que sus vecinos. Había arrieros que venían de Almonte. lo hice y se me fue el atasco. así que nos dábamos una jartá de comer y lo demás se podría. y nos compraban el pescao. una lengua de mar. Y otras veces teníamos un golpe de pescao. la poníamos atravesá en la orilla y en un rato sacábamos un golpe acedías. de los pocos que ocupan la interminable longuera de arena de las costas de Huelva. Me acuerdo que había allí una tira de higos chumbos. su abuelo y todos los antepasados que recuerda fueron pescadores como él. pero había tantas que removías la arena y te hacías con un puñao de ellas. Luego compraba unas pastillitas blancas. pero nunca nos ajustábamos. A veces llegaban y no tenían nada que llevarse. una lástima. con su burro y sus serones. una cáscara de plátano me parecía un filete carne. y eso era el azúcar. Otro que siempre ha vivido al borde del mar es El Pato.

Al amanecer se recogía la madre y venían enganchados el cazón. Entonces nos metíamos en la choza y aguantábamos quietecitos allí. y por más que la levantábamos de junco y carlisto donde no pudieran alcanzarla las aguas. Recuerda el Pato lo exigente de la vida en aquellos apartadizos. porque se levantaban unas olas horrorosas de grandes. Y si había enfermedad o parto por medio. En el fondo colocábamos una rama verde y entraba el choco. porque el mar le ganaba el sitio. a donde no llegaban otros semejantes que los ocasionales andaneros de Almonte en busca de pescado fresco. Lo mismo el pozo. Hasta tres veces tuvimos que mudar de sitio la choza. A veces se venía el temporal encima y había que bogar aprisa pa la playa. quince días se podía tirar la tempestad de viento y de lluvia. y que pudo alimentar gracias a que en estos mares fecundos la pesca se guarda a flor de agua. y otra parienta tuvo al crío mientras cruzaba el río a Sanlúcar. seis o siete horas andando a Sanlúcar en busca de ayuda o remedio. Para el choco usábamos la nasa. —Echábamos el palangre. siempre acababan llegando. a que pasara el temporal. con treinta y seis anzuelos amarrados a él cada cuatro metros. Y la misma 522 .Crónicas de la memoria rural española barca y salía al mar con la compañía y ayuda de alguno de los ocho hijos que le mandó Dios. que el agua salada terminaba por montarse encima de la dulce y teníamos que hacer un pozo nuevo. la corvina o la acedía. pero ahora todo es de material. como una ratonera. un cabo al que llamamos la madre. arrebujados a la candela. pero también la moharra y la jibia. Antes el palangre era de cáñamo y la nasa de junco. No siempre podíamos pescar. Un hermano suyo quedó afectado del “paralís” porque su madre no llegó a tiempo donde la comadrona. Pero también antes cogías to el pescao que querías y ahora cuatro chocos de ná. y todos del kilo pabajo.

—A la orca la llamábamos la negra. y las tres son igualmente animales familiares. de lejos parece un barco de vela. las otras dos el lobo y el hombre. hasta que se quedó atontao. llegó la negra y al pobre atún lo vi levantarse en el aire partido en dos cachos y aventando sangre por todos lados. Y no era raro que algún atún se viniera a embarrancar a la orilla. y allí creyeron que lo habían pescao ellos.Islas y costas mujer del Pato. Una es la orca. Y otro día se enredó en los palangres otro bulto grandísimo. Mis hijos lo cubrieron con la red. más que al hombre mismo. lo engancharon al bote y se lo llevaron arrastrando a Sanlúcar. Una vez vi a uno que se había quedado rezagado. recién parida se vino caminando por la playa los más de treinta kilómetros desde Sanlúcar hasta la choza. La orca era la gran forastera de aquellos mares. y vimos que era una tortuga más grande que la barca nuestra. y con ese esquilón en el lomo. y se rebullía para zafarse de tal modo que iba a llevarse por delante la red. 523 . Y también le vienen a la memoria los muchos sucedidos a cuenta de la pesca. la barca y a tós nosotros. porque le temen más que a nada. como aquel bulto enorme y negro que embarrancó de noche a la misma puerta de la choza. huyendo de la negra. Los bandos de atunes se aprietan para mejor defenderse del insuperable depredador de los mares. así que agarré el hacha y cada vez que asomaba le arreaba un testarazo. siempre al acecho de los atunes en sus viajes migratorios por las costas atlánticas. sociales. —Con las claras del día vimos que aquello tan grande era un cachalote. Forman el trío de las especies más inteligentes del planeta. Los atunes la ventean a muchos kilómetros y salen disparados. y han elaborado un complejo mecanismo de comunicación. la especie que tanto se parece a otras dos de tierra.

Antes. de Pilas. así que despuntaba la primavera. por los enjambres de gentes que se descuelgan desde El Rocío. antes de que por los cincuenta las clases medias-altas veranearan en los pueblos costeros de la cornisa cantábrica. Había una época del año en la que la sempiterna soledad de los pescadores de la playa se quebraba. Tiene un todoterreno con el que acude a vender langostinos a Sanlúcar. se adentraba en las dunas y llegaba hasta la misma playa. y sobre todo desde Matalascañas. al menos. que cruzaba la marisma. antes vacío en invierno y ahora atestado de visitantes de fin de semana. en un episodio sociológico digno de quedar registrado. los vecinos de Almonte. Allí los dueños de los burros construían en un santiamén numerosas chozas con los materiales acarreados. habían descubierto el veraneo. los vecinos dejaban sus 524 . Cada año. de Bollullos y de los demás pueblos de la comarca de las marismas. Antes de que por los años sesenta se generalizara el veraneo entre los españoles de toda condición. ha montado un restaurante de paellas y pescado. de Aznalcázar.Crónicas de la memoria rural española Los tiempos fueron a mejor para el Pato y los suyos o. Estos enfilaban por la senda de los burreros. mucho antes de todo eso. fueron distintos. cuando ya el sol había sorbido el jugo de la marisma y podían recorrerla en sus carromatos. muy concurrido en verano y casi todo el año. Y donde antes se ubicaba su choza. en una suerte de renovada romería del Rocío. como enseguida vamos a ver. y esperaban la llegada de los veraneantes. el gigante urbanístico levantado donde antes solo había dunas. playa y mar. y no levemente. o más bien una choza larguísima vacía por dentro. recuas de burros cargados hasta los topes con palos de eucalipto y ramazones de bayunco tomaban la senda llamada precisamente de los burreros. Al pie de las dunas aguardaban los burros. antes aún de que por los años veinte las clases pudientes disfrutaran de las largas temporadas de verano en Santander y en San Sebastián.

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miles de personas se descolgaban desde los pueblos aledaños para gozar de este veraneo único. púdicamente alejada un centenar de metros de las demás. pasarlo bien desde la mañana a la noche. Cientos. Uno había montado una chozatienda. no ya de primera. correteando entre el agua y las dunas. e incluso llegó a instalarse un prostíbulo. con el agua de la orilla prácticamente lamiéndoles los pies. improvisando una jábega para apañar un puñado de acedías. a encender hogueras y a cantar y bailar hasta que el sueño les venciera. y otros para los cuartos en el interior de la choza así individualizada. eso sí. donde se despachaban cervezas y se vendían artículos elementales. que para eso habían traído costo en abundancia. porque las arenas gruesas de las dunas eran intransitables para los carros. otro había instalado un proyector y alquilaba sillas para un improvisado y precario cine de verano. en una choza. Al llegar a la playa cada familia acotaba un trozo de choza adecuada a sus necesidades. sino de primerísima línea de playa. y los improvisados constructores levantaban un tabique de bayunco separador. que no faltaba a su cita con este particular veraneo en compañía de su 526 . y de cuando en vez metiendo la mano en las olas de la orilla para sacar un golpe de coquinas. Y por la noche. charlando o sesteando. Y las mujeres. a gusto de cada familia. Y a disfrutar de un veraneo de tres meses. otro pasaba anunciando pan recién hecho. los hombres. que pagaba el servicio a precios populares. La línea de chozas fue creciendo y creciendo. y allí había desde agricultores hasta médicos e incluso obispos.Crónicas de la memoria rural española carros y cargaban en los serones todos sus bártulos. Allí se hacía y se vendía de todo. Lo que allí se hacía era simplemente pasar el tiempo. como el de Cáceres. de tertulia a la puerta de las chozas o guisando un puchero de arroz con patatas. Los niños. o colándose de tapadillo en el Coto de Doñana para montar un cepo y guinchar un gazapo.

Si bien. con el añadido de que ahora no era sobre una finca privada. las cosas no supieron quedarse en sus justos límites. algo que vulneraba de plano todas las leyes habidas y por haber. y unas cuantas chozas más. que la Administración tomó cartas en el asunto y decidió cortar por lo sano un problema que empezaba a ser de orden y salubridad públicos. el de la urbanización de Matalascañas. Pero. Resultado. atónitos ante aquel asalto temporal a sus soledades. entre ellas la del obispo. sino sobre todo un Parque Nacional. Era en verdad una forma única y alucinante de pasar el verano. lo que primero fueron unos pocos centenares de metros de chozas acabaron en kilómetros. Y aquel veraneo pionero e insólito quedó en el recuerdo. ni las físicas. donde ninguna ley se cumplía. en cierto modo tuvo su continuidad en otro veraneo harto más convencional y ciertamente más nocivo para la playa. La playa. antes solo recorrida por burros y carretas. se llenó de tractores con plataformas y remolques y de land rovers. salvando únicamente las chozas de los pescadores de toda la vida. sino que fueron a más. y que los virus y las disenterías no se llevaran por delante a toda aquella trashumante población de miles de almas. los pescadores terminaron con toda la pesca y la rapiña sobre el Coto se convirtió en furtiveo en toda regla. como era el hecho de que cada familia tuviera su pozo de aguas dulces al lado del de aguas negras. Pero al cabo ocurrió. y por tanto en un problema. 527 . ni las formales emitidas por los legisladores. esta sí invariablemente cumplida. en todo lo concerniente a los españoles. y un día de invierno las palas de la Administración levantaron aquel chocerío. porque no era temporal y de eucalipto y bayunco. como ha sido norma. Y si no pudieron hacerlo antes fue precisamente por la cantidad de leyes y de organismos implicados simultáneamente sobre la playa de Doñana. sino de hormigón y permanente. desbordándose y convirtiéndose en una demasía.Islas y costas hermano.

arena o fango. pero en el mar eran unos fenómenos: dónde estaba la piedra. que al mar no se le puede desafiar ni plantar cara. como proclama el testimonio mudo de tantos y tantos que osaron hacerlo. Los hombres de estos litorales conocen estos arrebatos y saben que no deben enfrentarse a ellos a pecho descubierto. Leer no sabían. Muy malos ratos nos ha hecho pasar la mar. como si quisiera rebajar su altivez. y no les hacía falta más que mirar la color del agua. si era piedra. y todos los años recuerdo que se desataba un temporal grandísimo. Los peores temporales eran los del Norte y los del Noroeste. la arena. allanar su relieve y reducirlo a arena y polvo. el rostro donde se estrellan todas las iras del mar. como si de tarde en tarde despertara el genio que duerme dentro de sus aguas y la emprendiera a manotazos contra la cara de la costa. que por algo la llaman la Costa de la Muerte. Pero había entonces muy buenos patrones.Crónicas de la memoria rural española Costa de la Muerte La Costa de la Muerte es el mascarón de proa de la Península Ibérica. pero entonces era todo a ojo. Echábamos un bolo. pero a los patrones de 528 . un escandallo que le llaman.. traían un furia muy grande y más valía que no te cogieran en la mar. guardar los aparejos y aguardar a que amaine el temporal. por más que la espera dure días o semanas. porque cada poco naufragaba por aquí un barco. el fango. Ahora es muy fácil. Que más vale tomar puerto.. Eran inviernos muy bravos. Por el Corpus no fallaba. amarrado a un cordel y según lo que trajera prendido el sebo sabíamos el fondo. y cuyos restos se guardan en la sepultura infinita del océano. porque vence siempre. con los aparatos que hay todo el mundo puede saber. todo lo sabían. —Aquí los temporales son el pan nuestro de cada día –dice José Antonio Campaña–.

Matábamos el tiempo preparando los aparejos. hablábamos. Veían una nubecilla.Islas y costas antes les sobraban el bolo y el sebo.. tomábamos vinos. Entonces quedábamos en tierra. Lo recuerda Campaña. El viento se calma. y hasta que hagan la recolección de sus frutos. les bastaba con la vista. Y a esperar. otras deja que los hombres lo surquen a placer. Una vez. 529 . porque es de temperamento voluble. una cosecha opulenta como ninguna. se aquieta el agua y no queda rastro de su furia espumeante. y a esperar. y si unas veces no permite siquiera que se le pise. qué íbamos a hacerle. hasta siete meses nos llevamos sin poder salir a la mar. porque siempre escampa.. un golpe de brisa. un rizo en la ola. Y los temporales los venteaban mucho antes de que se desataran. Y entonces de nuevo a la mar. y a puerto.

hoy hay máquinas que lo hacen. En cada hombre o mujer se esconde toda una vida de sabores y sinsabores. veíamos una centolla. había que empu530 . Teníamos una cajita con un cristal abajo que revelaba el fondo. jurel.. Los primeros palangres eran de cáñamo. el suyo emigró a Argentina estando él en el vientre materno y allí murió. como una tabla de red colgante. bocarte. y así pescábamos el congrio. y había que secarlos en los paredones del malecón. Lo levantábamos a mano. una tira de anzuelos. se cogía mucho camarón y tenía muy buen precio en La Coruña. Llegábamos a pescar veinte centollas. de venturas y de tragedias. Nosotros pescábamos al cerco. En invierno casi no se podía salir.. Y para el camarón utilizábamos el arrastre. caballa. Mire que el melgacho lo tirábamos porque nadie lo quería. pero hoy son muy grandes. Íbamos dos en la gamela. una red que entonces era pequeña. y entonces me dedicaba a la centolla y al percebe. porque era miembro de una familia sin padre. Con el cerco pescábamos sardinas. costeandito. y con doce años ya estaba faenando. hasta cien podían entrar en un buen palangre. a no ser que rompiera. de buenos y de azarosos momentos. Y tuvo que tirar del poderoso instinto de supervivencia que cada uno lleva dentro para sacar adelante a la familia. El cerco no salía del barco. la pinchábamos con un gancho y arriba a la barca. que a veces pasaba. También usábamos el palangre. El trasmallo también lo trabajamos. Manuel Tages es de Arou. hoy no hace falta. a fuerza de brazo. —Bien pronto estaba yo en la mar. También cogíamos percebes.Crónicas de la memoria rural española —Había mucho pescado entonces. pero de la mañana a la noche. de 200 metros de largo por 120 de alto. y hoy es un lujo. porque había que comer y en mi casa no había. porque son de material. con una rasca de hierro.

Y centollas. En los tiempos de antes el marisco no lo queríamos. y en cada barco nos juntábamos de doce a catorce hombres. Muy buenas caldeiradas comíamos de pescado y patatas o arroz. porque la carne de la merluza quiere descanso. como un brazo de largo. Con el palangre he pescado congrios de quince y veinte kilos. Ahora no hay más que migajas en la mar. Cuando veo los percebes de ahora hasta me río. porque el percebe come de lo que le lleva la ola. es un pez muy fuerte. Pero esos se ocultan mucho. La mayoría de los marinos no sabía nadar –recuerda José Antonio Campaña–. tres o cuatro días nada más. Y en la barca. dicen que parece una culebra y que tiene mucha espina pero le digo que es un pez de mucho sabor para las caldeiradas. salíamos a pescar. pero no el pimentón. Era peligroso. y si el patrón lo echaba en falta estando todavía cerca de la costa. Comíamos juntos. que lo tiene muy encolado a la roca. y solo se descubren con la marea baja.. porque los que había antes. volvíamos por él. Cuando en invierno se abría una clara.Islas y costas jar el pie. y una vez nos llevó la mar a los dos. hasta de siete kilos las he llegado a coger. De lo más importante era llevar pimentón. porque siempre llevábamos buenos cocineros. 531 . pero había comida bastante. podía faltar el pan. porque había que cansarlos. Cogíamos los grandes. los de mejor precio. donde las olas rompen. Pero subirlos tenía su trabajo. A bordo se trabajaba. a cada paso teníamos un momento malo. y le digo yo que sabe mejor en la mar que en tierra. Pude salir de milagro. Y si cogíamos una merluza la dejábamos descansar un día para comerla. Ahora nadie quiere congrio. parando el barco y dejando la faena.

Y luego había palabras que no se podían pronunciar a bordo. Si la jornada no daba buena pesca decíamos que era por las meigas. —Antes los barcos eran de madera de pino gallego –recuerda Campaña–. y hablaban de una mujer vieja. porque al fin y al cabo los hombres del mar lo llevaban consigo. y desde entonces no ha dejado de hacerlo. en España el ritmo fue de vértigo a partir de la mitad del siglo XX. porque si el mundo en general se ha acelerado. de ochenta para arriba. eso era todo lo que teníamos cuando salíamos a la centolla. alquitrán.. y si a alguno se le escapaba los otros ponían mala cara. Recuerdo que hace cincuenta años un barco de once metros costaba cien mil pesetas. Del mismo tamaño. un barco no baja hoy de 532 .Crónicas de la memoria rural española De niño poco tenía para llevar a la boca –dice Manuel Tages–. que yendo esa mañana para la barca había mirado mal a alguno y estropeado la pesca. Pan de maíz y una bota de agua para todo el día. contemplan con estupor el cambio de los tiempos. y uno de catorce. y todo lo hacíamos nosotros.. Si salíamos al trasmallo librábamos mejor. llegaba el mundo sobrenatural gallego. y había que calentar antes la bujía. como venía. Como todos los mayores. porque no había astillero. otra cosa. Luego llegaron los de gas oil. pintura. y querían mucho cuidado: estopa. en el mar adentro. incrustado en los genes. —Teníamos nuestras cosas. Los primeros motores de gasolina encendían cuando querían. Se acumulaba el gas y pegaban unas explosiones que a más de uno lo llevaron al camposanto. Lo recuerda Campaña. Hasta la morada lejana de los barcos. doscientas cuarenta mil pesetas. sin sal ni nada. Ni “cura” ni “raposo” podía nombrarse. porque salíamos a tierra y asábamos un pescado.

porque la industria aflora día a día novedades que de inmediato devienen necesidad elemental. Ninguna pareja se casa sin que en la casa aguarden la lavadora. Pero los hombres no son los mismos. de todo. ni dónde. Ahora nadie cultiva sus alimentos. Llevan máquinas. ha venido a sustituirse por el “que fabriquen ellos”. radar. y lo que venga. y ni siquiera se traslada a pie. siempre roído de dinero contante. porque por entonces en la casa había muchas bocas y era imperioso echar mano de todos los recursos al alcance para saciar las hambres. comida y medicina. fue un mundo autosuficiente. Por eso el mundo rural español. Y se compra mucho más allá de las necesidades básicas de antaño. Pero mire lo que le voy a decir. que todo se aprovechaba y se reciclaba.. en servirse de las propias manos para allegar lo necesario. y sin ella no se puede pasar.. un vehículo–. calor en la casa. prefiere cualquier puesto en tierra. ni fabrica jabón. y no para holgar. y en desterrar términos como desperdicio o basura. y baratamente. a la juventud no le gusta el mar.. luz. el lavaplatos. El viejo aforismo español –y tan español“que inventen ellos”. todo lo demás es superfluo. Antes no había qué comprar. Así es. el televisor. ni velas. ni lava a mano su ropa o los cacharros. ni los pescadores. el ordenador. que no siendo el trabajo tan duro ni tan sacrificado. hoy es necesidad básica. sondas. desde la producción hasta el residuo. ni remienda sus vestidos.. Y con esas sabias máximas salieron adelante. 533 . Pero si los hombres iban a la mar. unos zapatos de fiesta. la calefacción. porque aparte comer y conservar la salud. que consiste en exprimir todas las ubres posibles para completar el abasto. las mujeres quedaban en tierra. grúas. la carne. Y el recinto doméstico era una unidad redonda y completa. Ni los patrones son los de antes.Islas y costas los cuarenta o cincuenta millones de pesetas. Todo se compra en las tiendas o en los supermercados. Lo que ayer era un lujo –agua corriente. no le tira. el automóvil. hasta que los niños estuvieran en edad de contribuir.

—Aquí todo se hacía en casa. los corchos. los colchones con la hoja del maíz. Luego estaba el trabajo de las redes. María Dolores Cedín y María Lobelos son representantes de esa generación a caballo entre dos épocas. También había que lavar la ropa. llevar el pescado a vender. cabras. porque si las redes iban en blanco al pescado no le llamaba la atención y no entraban. Se compraba el hilo... y la otra para el grande. o la que tenía una yegua con los cajones del pescado encima. Luego estaba el corral.. Se hacían dos partes. También se compraba el plomo. si ganábamos algo de dinero con la pesca lo guardábamos. tan poco que aún quedan testigos para contarlo. Quedábamos en casa la madre y los fillos. porque había mucha tarea. porque ni nos hacía falta ni había dónde comprar. Lo primero.. pero no podíamos dormirnos. El pan de maíz. se hacían las madejas y con dos agujas íbamos tejiendo la red. el jabón. y a todos esos animales había que darles de comer. a la noche. todo. un poco de todo. La pequeña para el pescado menudo. Se teñían con cachas de pino y cogían la color. Teníamos vacas. Y la huerta. con la malla más pequeña y más grande. todo lo que lleva la huerta. el que ha regido la vida rural española desde la noche de los tiempos y hasta hace bien poco. Las mujeres nos concertábamos para ir juntas. pero eso no se hacía todos los días. echar el riego. Seis kilómetros de ida y los mismos de venida. que entonces todo era a mano.. cerdos. gallinas. le digo que en casa no se gastaba una perra.Crónicas de la memoria rural española Por eso merece la pena echar una vez más la vista al mundo de la autosuficiencia. Había que sacar las malas hierbas. Dos horas andando con la canasta en la cabeza. María Rosa Liñeiro. Las centollas las pagaban a siete pesetas los tres kilos. Y luego había que teñirlas.. Mi padre se iba de madrugada a la pesca. desde hacerlas. y nos juntábamos doce o más en el 534 .

había que guardar el qué dirán. y tener la plantilla delante.50 pesetas al día. y si estaba en la mar. La luz que tuvimos era de carburo de gas. Por si algo faltara. A veces. Llegamos a hacer una mantilla para la reina. El hilo era casi siempre de algodón. ocho horas diarias. en el cuarto donde palillábamos se quitaban las sillas y por la noche había baile. no pude. hará mucho tiempo de eso. y como no me gustaba el marisqueo mi madre me metió a lo de los bolillos. Lo pasábamos bien. y mi primer jornal fueron 2. pero sobre todo carburo. sobre todo si el día de antes hubo baile o fiesta. De lunes a sábado. de Camariñas. Y a las mozas tenían que sacarnos los chi535 . Las casadas no bailaban con otro hombre que no fuera su marido. y el trabajo se hacía llevadero. Mientras se palillaba se hablaba con las comadres. y a la noche la recogíamos.. Velas también. hacía bolillos. Entonces no había que tener cuidado de que alguien la llevara.. Era mejor palillar en invierno que en verano. Al trabajar había que tener la vista en el hilo. porque entonces cotilleábamos de esto y de lo otro. Allí iban solteras. y hacía unas plantillas muy bien rematadas. Aquí había una mujer que sabía dibujar. Una mantelería te podía llevar un invierno entero. que oreara bien. La ropa la poníamos a secar en los tojos. Había primero que armar los bolillos. una labor que ha permitido a las mujeres españolas de muchas partes combinar el trabajo con el entretenimiento. Hacíamos de todo.. Un paño de bandeja estaba listo en una semana. tenía que trabajar. gaita gallega y nada más. —Aprendí los bolillos viendo a mi madre y a mis tías. no en el bolillo. pero bastaba. No conjuntos como ahora. casadas. Yo no fui a la escuela. porque con el calor sudan las manos. con otra mujer.Islas y costas río. Dicen que los bolillos los trajeron de Grecia unos marineros. María Rosa Liñeiro. que nadie me enseñó.

si no te quedabas sentada en tu silla. según los miembros. la escuela de las letras y los números. a las once en casa. era de mucha alegría. Y si salíamos a dar un paseo. preparar los chorizos. y te daban el pan. cuando hombres y mujeres se liberan de esa atadura que significa sobrevivir. Lo que se aprende son otras cosas. fabricar jabón con sebo y todo aquello que concierne estrictamente a la subsistencia. Otros días de fiesta eran los carnavales. no es como ahora. Y la matanza. azúcar. María Dolores Cedín fue maestra en Camariñas y en Arou. cositas básicas. la de los pescadores.Crónicas de la memoria rural española cos. Yo creo que nos manteníamos porque comíamos pescado azul. Porque se podía comer. pero lo único era que no podíamos llevar la cara tapada. años que recuerda con cariño. aparece solo cuando las necesidades básicas están cubiertas. un poco de aceite. había que llevarla descubierta. la escuela es algo superfluo. La del Carmen. que ellas tienen la iniciativa. Se hacían filloas con arroz y mi madre hacía bizcocho con manzanas y nos repartía castañas cocidas. el arroz. que la gente de posibles no lo quería. Lo otro. con tanta carne junta. sobre todo después de la guerra. cuando el racionamiento. y en Navidad pollo. prefería el blanco. como separar la mala hierba de la buena. la Navidad y la matanza. Nos disfrazábamos todos. pero se pasaba mal. En el mundo de la autosuficiencia.. se te caía el pelo si no estabas a tu hora. ese día sí que comíamos bien. Hacíamos chorizos y morcillas.. 536 . nada más. Recuérdome que las mejores fiestas para nosotros eran las del Carmen. porque los jamones no se curaban con esta humedad. pero el azul tiene más alimento. Las fiestas daban un respiro. salar el tocino. Tenía cada familia su cartilla. En Nochebuena comíamos caldeirada de bacalao y ensalada de coliflor. y todo lo salábamos.

Los niños empezaban la escuela a los seis años y hasta los trece. una oracioncita. Tenían mucho respeto entonces. aunque siempre había alguno que estropeaba la clase. Eran castigos que se podían poner entonces. La clase la empezábamos con un rezo. Y guardaban disciplina. Dábamos geografía. de andar por casa. el Estre- 537 . Cabía toda en una enciclopedia pequeña. al sur con el mar mediterráneo. y al salir nos santiguábamos y rezábamos el ave maría purísima. y si porfiaba le daba con la regla. el solomillo era para la maestra.Islas y costas —Los de Arou eran muy agradecidos. Lo ponía entonces contra la pared o de rodillas. Cuando se mataba el cerdo. que la separan de Francia. La enseñanza era más sencilla. España limita al norte con el mar cantábrico y los Pirineos. Si entraba el director se ponían todos de pie.

Cuando fui para Ponte do Porto la enseñanza empezó a cambiar. lo justo para vivir.. la anatomía. Y no tiene más remedio que concluir que la enseñanza no solo se ha vuelto mucho más compleja que la de los tiempos 538 .. se juntaron niños y niñas. El servicio social era parecido. empezó a estudiarse lo local. si saber un poco de todo. al este con el mar mediterráneo. desdeñando lo universal. más trece días en los talleres de la Sección Femenina... Adán y Eva. porque cada materia tenía su libro. gimnasia. asomarse al balcón del mundo y tener una visión global del cosmos.. los picos de cada región.. cocina. o hacer algo así como un “zoom” sobre las peculiaridades locales. Y también les ponía una lámina. las plantas. unas cosas para bien y otras menos. de lengua castellana hacíamos un dictado y lo iban analizando. Y los niños tenían unos bancos corridos para dar la clase. Pero la enseñanza se complicaba. a que la dibujaran. A veces venían por los pueblos los de la Sección Femenina. El Estado pagaba los sueldos de los maestros. porque casi ni se cabía.. todo más individualizado. que antes siempre había separación. Caín y Abel. a tenor del mundo globalizado de los tiempos corrientes. Pero si alguna no podía asistir se libraba presentando una canastilla completa. ¡Cuánto sufrían después que la tenían bien dibujada y bonita y les caía un borrón de la tinta china! Medios había pocos. Y si antes se estudiaba lo general. Montaban talleres de quince días y allí iban las muchachas a aprender: corte y confección. de religión les enseñaba la Historia Sagrada. Pero cuando llovía amontonaban los chaquetones al fondo de la clase. Había más espacio. los ríos. O les ponía una oración desordenada y tenían que ordenarla. más medios. Y uno se pregunta qué sea preferible.Crónicas de la memoria rural española cho de Gibraltar y el océano atlántico. un mes completo obligatorio. de ciencia dábamos los animales..

y a comulgar los primeros viernes de mes. por tener vara alta sobre las almas. Y en la tierra firme también quedaba el clero.. a confesar y a cobrar la oblata. o un chorizo. cuando toda cabía en la enciclopedia de bolsillo. que son al fin y al cabo el trasunto del cuerpo. de Camariñas. Pero apenas han oído hablar del Amazonas. y nunca mejor dicho. los curas. santos anónimos algunos. bondadosos. cuantos más vales presentaras. También íbamos a la novena a la iglesia todos los años. ya sean collados o colinas. institución de enjundia en la España pretérita. Hoy los niños conocen al dedillo los nombres de los arroyos y regatos de su Comunidad Autónoma. y luego lo cambiabas cuando los Reyes por un regalo: una barra de pan de chocolate. —Aquí en Camariñas hubo siempre cura. intemperantes. Cuando ibas a misa los domingos. desprendidos. los catequistas te daban un vale. propensos al regaño y al pescozón. —No había cura ni parroquia.Islas y costas pasados. venía el cura de la parroquia. fuera de cuyos límites nadie conoce. sino que en ciertos aspectos como la geografía y la historia se ha hecho más localista. En Arou. mejor el regalo. un libro de catequesis. codiciosos. por la Pascua. rural o urbana. Decía la misa y luego recogía la oblata. Cada año. las cosas eran distintas. y que no se ha perdi539 .. en cambio. y gestionando este con diligencia se tenía ganado el cielo. como recuerda Manuel Tages. Y los hubo también desabridos. un rosario. más provinciana. y se saben de memoria la trayectoria de los prohombres locales. del Everest o de Hernán Cortés. Oiga. los de las menores protuberancias de su territorio. Le dábamos cada familia cuatro pesetas y media docena de huevos o un trozo de tocino. Curas los hubo buenos. que de todo hubo en la viña del Señor. pacientes.

Crónicas de la memoria rural española do la costumbre. La calle de San Pedro de Fuenterrabía. antes era obligatorio dar la propina. sin nadie a quien transmitir sus hondos saberes. y nos decía que si no traía más era porque no tenía. El convite lo pagaban los padrinos. ese hombre se las vio cara a cara con el mar. en sus quehaceres. largo y regular. tuvo mando de barco. que aún viene el cura por Pascua y cada matrimonio le da un euro. ahora no. pero se sigue dando. ni siquiera los contempla. que solos o en corrillos ven pasar los últimos años de sus vidas recordando con nostalgia sus andanzas en la mar. de oleaje noble. peor aún. La marea de los transeúntes discurre por delante. como la de cualquier pueblo cantábrico. de aguas frías y de alimento generoso. En los años malos. La sociedad de hoy no contempla a los viejos con respeto ni con desprecio. que fueron los de la guerra y después. José Miguel Elduayen. no los considera. el cura nos traía un queso amarillo y leche en polvo. Luego estaban los bautizos. Y sin embargo. ese apéndice del Atlántico que baña las escarpaduras de la costa norte de la Península Ibérica. sin nadie que escuche sus consejos. Muy mal andaba todo entonces y pasamos muchas hambres. Simplemente con indiferencia o. Es mar bravo. Pescadores del Cantábrico Sentado en un banco de la calle descansa pensativo un anciano. se halla plagada de estos hombres de edad provecta. supo sacar los frutos del océano y atesora un caudal inmenso de sabiduría marina. que nadie valora. arrostró temporales. lo que engendra pescado abundante y de 540 . José Antonio Emasaben y Pedro José Zubillaga fueron pescadores del Cantábrico. absorta en sus conversaciones.

Ahora hacen de chapa. y había que pintar hasta tres veces al año. insuperables. Y al hacerlo afinaban de tal modo que sin percatarse se convertían en peritos de las especies que rastreaban. porque había anchoa y pescaban. y aprendían de ellas cosas que no aparecen en los tratados de biología ni se enseñan en las universidades. sin otras ayudas que su vista. El casco se llenaba de moluscos y algas. porque el atún persigue a la anchoa. Ellos van mirando si había atún. y también los más bellos. cabeceaban mucho y había que limpiar y pintar. y donde había pájaros allí había pesca. Los pescadores de entonces debían afinar mucho sus artes si querían hacerse con los frutos del mar. Subíamos el barco al carro con la marea alta y al bajar se quedaba en seco y limpiábamos. —A lo primero andábamos con barcos de madera. economizador al máximo de palabras. Tres o cuatro hombres de la mejor vista siempre andaban a la proa. Y subir con grúas. Y cuando hablan lo hacen con ese inconfundible acento vasco. Para subirlo usábamos unas rampas que bajaban al agua y unos carros. Para la anchoa mirábamos el vuelo de los pájaros. no sabe buscar. 541 . directo. menos trabajo. mirando. huérfanos de los sofisticadísimos aparatos de hogaño. con facilidad para encontrar los bandos desde lo alto. porque es ave de mucha vista.Islas y costas carnes sabrosísimas. porque como ellos dicen pescaban “a huevo”. El albatros era el principal. En cambio la gaviota es muy tonta. su capacidad de observación. más grande y mejor para ver. y detrás íbamos nosotros. y esos saberes son precisamente los más interesantes. —Cada pescado tenía su manera. entrecortado. y anda robando pesca a otros pájaros pequeños. su instinto y su pizca de suerte. Aprendizajes que solo se obtienen a partir de la observación diaria y continua. y cuando veían atún se ponían encima.

El barco avanzaba. Los viejos enseñaban dónde se cruzaban los montes de un lado y otro de la costa. porque brillaba toda la superficie. y cuando daba con un bando los peces se espantaban. Una forma era por las marcas de los montes. 542 . a ochenta o noventa brazas. Pero teníamos cómo saber. y entonces parecía que se encendía el mar con fuegos artificiales. y por cómo tocaba el plomo en el fondo sabíamos si había topado arena o roca. un tramo muy grande de mar. Saber dónde anda el pescado era muy importante. y si era roca había que cambiar. porque igual gastabas el día tirando combustible y perdiendo el tiempo. Tirábamos el anzuelo con el plomo. En invierno andábamos a la merluza y el besugo. y en esos puntos estaba el pescado.Crónicas de la memoria rural española Pero lo corriente era pescar a la anchoa de noche. y salían nadando deprisa a los dos lados.

Otra pesca de invierno era el chipirón. para engañar. En cada punto de la costa los pescadores han desarrollado sus propias técnicas. pero otras con los hombres de proa. 543 . o de chicharrito. porque antes el atún andaba cerca de la costa. Lo pescábamos de día. de sardina. a braza y media del fondo. —El bonito y el atún vienen al Cantábrico a comer. el cimarrón. mirando a la mar. con cebo de anchoa. al enganche. a anzuelo. El atún rojo. y que se le veía un rizo distinto. en el Cantábrico se sigue pescando artesanalmente. Se pesca en verano. Entonces cebábamos. mejor a la tarde y a la noche. Luego de Francia enseñaron que con sardina o anchoa se pescaba mejor. Unas veces era por los albatros. en su viaje migratorio a través del Atlántico y el Mediterráneo. subiendo y bajando la mano sin parar. a anzuelo. hace falta apurar aún más la observación y contar con todos los aliados posibles del mar. El chipirón anda también al fondo. un anzuelo de muchos pinchos. Allí donde cambiaba un poco el color. porque si parabas se escapaba el chipirón. y si en otros lugares son las redes o las almadrabas. pescando uno a uno. allí estaba el atún. sin cebo ninguno. Antes no usábamos carnada viva. Tirábamos unas poteras. despacio pero sin parar un segundo. Entonces venían los atunes y echábamos los anzuelos. Hasta dos mareas he llegado a hacer en un día. Teníamos la raba. es la especie reina del Cantábrico. Y cuando se hace así. Cuando notabas que se prendía el chipirón había que subir la potera.Islas y costas porque el besugo y el mero andan en arena. lo salábamos y lo echábamos de pasto. hacíamos con las hojas del maíz unos cebos y los teñíamos de colores. la hueva del bacalao que traían de Terranova. y así hicimos. A veces el atún se emborrachaba de comer y hacíamos las mejores mareas. con luz.

que hacían la captura y entregaban a las orcas un gran trozo de lengua a modo de recompensa. no se sabe de fijo. a la espera. O cuando echábamos el pasto para atraer pesca se ponía debajo del barco. porque sabe mucho la orca. hasta que se echaba el crepúsculo.Crónicas de la memoria rural española no como ahora. Cuántas veces andábamos pescando y uno gritaba “espalarte”. y por lejos que estuviera. El más temible de todos. porque nos arruina la pesca. que cada vez marcha más lejos. Los pescadores tenían aliados. pero también rivales. Las técnicas cazadoras de la orca son sutiles y variadas. se llevaba toda la carne y dejaba el esqueleto solo. 544 . Luego se esconde de tal modo que ni con el sonar se sabe dónde está. sobre todo. —La orca es el mayor enemigo del atún. que así llamábamos a la orca. y por poner solo un ejemplo. Y si de repente desaparecía la pesca ya sabíamos que había orca. Aquello era pescar. si tenías el atún a dos o tres metros no te daba tiempo a sacar. porque a la sombra de la ballena viaja mucho pescado. la orca. a veces empujaban a las ballenas contra las flotas balleneras. tan parecido al hombre mismo en muchos aspectos. y también nuestro. Unas veces queda quieto en el fondo. el inteligentísimo superdepredador de los mares. Antes se veían muchas ballenas. otras mueve. Entonces. como fueron los precursores del hombre actual durante seis millones de años. desaparecía del lugar y ya podías recoger los aparejos. ahora no tantas. Y ballena también era buena de ver. cazador en equipo. Es terrible de rápida. Familiar y social como él y. Muchas veces he visto. y fue precisamente la cooperación en la caza una de las razones de que aquellos homínidos cobraran ventaja sobre las especies animales que les rodeaban. de repente dejaba de comer. Y otras veces lo chupaba. llegaba orca y llevaba. Terrible enemigo del atún es la orca. Sacábamos kilos y kilos de atún.

mar adentro. Viene mala mar. todos los meteoros que ponen a prueba el temple de los pescadores. Y temporales eran terribles aquí. todos a la bodega. Lo de julio de 1961 no olvidaremos los pescadores del Cantábrico –cuenta Elduayen–. Pero en el Cantábrico hay enemigos mucho más temibles. pero seguía en calma y a pesar de todo puso rumbo a la costa. también a la pesca del atún como nosotros. feo. Porque si te cogía dentro pasabas muy mal. el miedo que le tenía al bicho ese. siguiendo. largo. Son los temporales. Mi padre dijo. antes no había radar y horas y horas gente en la proa. A 545 . El parte de Arcachon dio mal tiempo. —Niebla es muy mala. Pero a la noche. me despertó mi padre. sino la embarcación y las vidas. Es un pescado pequeño. porque la cabeza se volvía loca de tanto mirar. No se podía contener aquello. Y es también la niebla. Y si estando pescando se ponía el piloto debajo. porque son capaces no ya de llevarse la pesca como la orca.Islas y costas Otro pescado malo de verdad para nosotros es el que llamábamos el piloto. y vimos un barco. porque igual te dabas de frente con otro barco que te ibas contra el arrecife. y las nieves. de madrugada. Hablaron y decidieron quedarse. porque la marea de pesca estaba siendo muy buena y el tiempo estaba en calma. Pero de ahí a una hora se levantó la mar. dejando los ojos para adivinar. pero cuando aparecía descuida que los atunes se marchaban pero rápido. porque el atún marchaba. y los vientos. Y nieve peor todavía. enseguida a recoger. Nosotros andábamos lejos. Había que saber cuándo venía y poner rumbo a puerto antes. Nos acercamos y era de un primo hermano de mi padre. Se ponía nadando al costado del barco. me dijo. que les colocan en situaciones límite y que en última instancia justifican el alto precio que el pescado siempre ha tenido en la plaza.

un día antes de la lluvia sacan apresuradamente las semillas 546 . Ni rastro. Se perdió. pero sobre todo uno. Ese día se perdieron barcos y hombres en todo el Cantábrico. En pleno día embarrancaron en la playa. —Habíamos comprado un barco. presidiendo la pared. Compartimos el 98. Mantiene la foto del momento en la sala de estar de su casa. la mar nos va a comer. pero los chimpancés anticipan la tormenta y buscan cobijo. sin necesidad de recurrir a satélites ni aparatos. Mi padre me quitó las botas en la bodega y me dijo. pero no estaba yo.5 por cien del genoma con el chimpancé y una parte muy importante con la hormiga. el hombre debió perder las facultades para predecir el clima. y cada vez que la contempla se le aviva el dolor. mejor. Catorce hombres. Terrible suerte. Quisimos entrar en Santander y no podíamos. porque lo considera inexplicable. no precisamente relacionado con el temporal. La emulación hace avanzar a las naciones. Terrible tormenta. dos hombres de tierra. Las olas acabaron pronto con el barco. Pero todo es posible si el cáncer de la envidia acecha. Venía con seis mil kilos de atún. En algún recodo del camino de la evolución. Quién sabe por qué. también. Por fin pudimos entrar en Bermeo. Y José Antonio Emazaben guarda también recuerdos de tempestades y oleajes. Y mantiene también la sombra de la sospecha agazapada detrás de todo aquello. y nuestro país es menos un país de emulaciones que de malestar por el bien ajeno. Y el barco del primo. a las doce de la noche. Hacían turnos y estaban al timón dos caseros. Nuevo estaba. pero yo le digo que en este pueblo no quieren que la gente suba. La envidia las lastra. Quieren todos abajo. el Mirentxu. y si arruinados. y las hormigas. tanto era el viento y las olas.Crónicas de la memoria rural española tres marineros se los llevó una ola al agua y otra ola los devolvió a los tres al barco. que no otra cosa es la envidia. ya me había jubilado.

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pero las fue perdiendo a jirones en las revueltas de la evolución. mejor que los aparatos de hoy. y llegando a puerto se declaró la tormenta. porque ellos la barruntan y se alimentan bien por si dura mucho. porque en mal tiempo no pueden comer. que anunciaba mal tiempo. Entonces hacíamos las mejores mareas de pescado. que hacen las hormigas y los demás animales. por la observación de las cosas. y según las viera de blancas. porque no todo lo que se guarda en el cofre del código genético está activado. porque ese hombre acertaba siempre. hará viento fuerte. Es una lástima. y la entrada del día. según las nubes que vinieran con el sol nuevo. intuitiva. También mirábamos la luna. Había uno que no fallaba nunca. Miraba las nubes de la tarde. altamente desarrollada. Una vez el pescado estaba como loco entrando a comer. y cuando ya teníamos catorce mil kilos en el barco pusimos rumbo a casa. Y si decía que venía tormenta tomábamos rumbo a puerto. rojas o azules daba el parte. apurando el tiempo y arriesgando. o las ha sepultado de forma irreversible. dormidas pero latentes. Pero incluso esta capacidad. para que el agua no las empape y germinen dentro. la previsión directa. por si tuviera cerco. y según fuera el color así sabíamos. pero entre tanto ha venido haciendo esfuerzos considerables para suplir esa carencia. viento flojo o lluvia. a medida que progresaba en lo cultural y en lo técnico. La pregunta es si las conserva aún. también se está perdiendo. pero estos conocimientos se han 548 .Crónicas de la memoria rural española acumuladas en sus hormigueros. Nubes también nos decían. y tan rápidamente que la pérdida es perceptible en el curso de unas pocas generaciones. porque con temporal hay que estar en puerto. Es probable que sea lo primero. El hombre sin duda alguna poseyó también estas facultades. —Cuando veíamos que el pescado entraba a comer el cebo más que de costumbre ya sabíamos que venía tormenta.

Con tanto sonar y tanto parte no miran estas cosas y se van perdiendo. El proceso es conocido e inevitable: De la abundancia se pasa a la sobreexplotación. porque los métodos agrícola-ganaderos tradicionales no son suficientes. No teníamos más que los barcos de madera para navegar y el hielo 549 . bastan en la actualidad para abastecer a las cifras millonarias de consumidores. antes de que se inventaran la agricultura y la domesticación de los animales. el del ganado estabulado y el del cultivo en invernadero. Ni siquiera la agricultura y la ganadería. y no grandes. sino que ha sido preciso inventar. los hombres practicaban la pesca mediante el sistema de recolección directa. En las enseñanzas que se impartan dentro de muchos años. —Antes. de ahí a la regulación y a las cuotas. De hecho. se comentará con asombro que en el siglo XX. y de ahí a la extinción de la actividad hay un paso. las dos revoluciones de hace diez mil años que permitieron multiplicar la población y asentarla en ciudades. que subsistían de la caza o de la recogida directa de los frutos silvestres del bosque o de la estepa. los inmensos barcos-factoría de ahora están esquilmando los últimos bancos de pesca del océano.Islas y costas perdido. y aun en el XXI. Como hoy se dice de los cazadores-recolectores de hace treinta mil años. En materia de pesca nos hallamos todavía pues en la prehistoria. pero probablemente en este siglo. y mucho pescado. tanto que en un día igual hacíamos tres mareas buenas y llenábamos la venta de pescado. en la etapa de la recolección directa de sus recursos. pues solo habrá bandos ralos donde antes apretados cardúmenes. y los jóvenes no saben. dar un nuevo salto. a punto de dar el impulso definitivo al cultivo marino. porque la pesca tradicional no será rentable. aquí en Fuenterrabía había tres barcos. Hoy solamente algunas comunidades marginales de lugares recónditos del planeta pueden vivir de lo que buenamente produce la Naturaleza. echando las redes o los anzuelos.

y los pescadores sin miras ni horizontes –y los gobiernos que lo permitieron-se aplicaron sañudamente sobre la riqueza del atún rojo. Y todos llenos de aparatos: sonares. ejecutando tales escabechinas que contribuyeron no poco al declive radical del atún. se lanzaron sobre el cimarrón a redes abiertas. otrora recaladero famoso. Le digo que el aeropuerto de Vitoria es el primer puerto de España.500 y más. menos los pescadores del Cantábrico. antes marisco era lujo. Pero en todas partes ha sido lo mismo. que llegara entero. —Lo que ha ocurrido con el atún es para contarlo. La venta de pescado de Hendaya.. todo el año. y llevan por avión a todas partes. cogíamos a anzuelo. Ahora cogen pesca en América. Lo ocurrido con el atún rojo es paradigma de lo sucedido con el mar. los motores nuestros eran de 350 caballos y ahora de 1. el puente de un barco igual vale lo mismo que el barco entero. Pero la codicia se desató ante carne tan fácil y pingüe. Todos. porque si no los compradores no querían. Nosotros cuidábamos. ni siquiera existe ya.. un golpe seco y a meter en hielo. Sorprende que de esta insania participaran los franceses. radares. Nosotros éramos artesanos. congeladores. Ahora hay cien barcos. En un momento. Y fresco. sondas. subíamos a bordo. este pescado no viene fresco.. Muchos millones de pesetas cada aparato. y ahora un kilo de langostinos a seis euros. Antaño los bandos de atunes eran tan poderosos que las aguas negreaban y bullían con ellos. sacábamos. en el Asia. pocos compraban. y cuanto se llevaran por delante sus redes. y especialmente los de los puertos vascos.Crónicas de la memoria rural española para conservar.. sino que arramblaron con crías. saber del clima por satélite. en Africa. Ya ve. Miraban los ojos y ya decían. Llegaba fresco y duro el pes550 . Mucha más pesca se coge ahora que antes. que no respetaron vedas ni cupos. porque ahí llega pescado de todo el mundo. cuidando el pescado. Nada más. huevos. tan racionalistas ellos.

Los lobos. Pero luego llegaron los italianos y los franceses a pescar con red. se golpean. Un cuadro muy famoso representa a unos pescadores faenando dificultosamente en un barco. Al pie del cua551 . se mutilan. sino que mataban a distancia. los jabalíes. porque los atunes cuando se sienten atrapados se espantan. Por culpa de esos barcos grandes se está perdiendo la mar. y que los cazadores ya no eran pequeños grupos sino crecientes hordas. y eso fue el desastre. una vez que constataron que las armas ya no eran los palos. que siempre hemos pescado artesanalmente. sin color. Los peces se están defendiendo como pueden de la embestida humana. Ahora los atuneros marchan a Irlanda. bajo un diluvio de agua y un ostensible vendaval. Y también hemos visto que antes el pescado venía a la costa. salvo el atún. Estos. El atún mismo se cogía aquí mismo.Islas y costas cado. los osos. Lo que queda lo están sacando esos barcos grandes. buscan las aguas frías. —Antes pescábamos todo de día. para hurtarse mejor. todos ellos eran diurnos y se volvieron nocturnos. porque los atunes huyen. piedras y lanzas de antes. Unos con luces. porque cada vez anda más lejos. pierden la cola. lo más lejos posible. otros sin luces. pero compran. pero de noche. Luego hubo de ir a buscarse a dos. y ahora los pescadores han de salir a buscarlo. Hoy. a seis horas. y curiosamente están recorriendo el mismo camino que hace muchos años siguieron los animales salvajes terrestres. Por culpa de esos han puesto los cupos. Pero atún ya no hay como antes. en medio de unas aguas embravecidas. y lo que llega a la venta es malo. a tres. los perjudicados hemos sido nosotros. ya ve. los ciervos. todo lo demás se pesca de noche. porque es más barato. lo primero que hicieron fue mudar las costumbres. por así decir a los pescadores. con unos aparatos y unas redes que no dejan nada.

552 . cuando se recalaba en un puerto igual podías llamar a casa. lo suficiente para reponerse un poco. Y de hablar con la familia. Igual dormíamos diez personas en la bodega. Y para comer. Aunque lo poníamos encima del hielo. de lado porque no había sitio para moverse. pronto cogía moho. El pan lo comíamos de quince días.Crónicas de la memoria rural española dro. atún al mediodía y atún a la noche. Y dos o tres horas. El agua lo mismo. Los pescadores de ayer se identifican plenamente con el mensaje. y cada vez que comíamos había que rascarlo. o cada uno donde podía. —Hemos sufrido mucho en la mar. la siguiente leyenda: “Y dicen que el pescado es caro”. más no se podía dormir así. pero lo rechazan de plano para la situación de hoy. y apretados en una mesa. se acababa pudriendo en los tanques. nada. sobre la cubierta de madera.

Y de un duro hacer seis pesetas. para tener para el invierno. Los pescadores de hoy tienen todas las comodidades. 553 . Y la comodidad. para cenar y acostarse. pero con desgana. un homenaje más bien. horno para el pan tierno cada día. camarotes para dormir bien. porque si la vida de ellos era sufrida. La escuela. comida buena y variada. si volverán. Ahora están volviendo.Los barcos. piensan solo en volver a tierra. Y en verano quince o veinte días seguidos en la mar. Yo no los entiendo a los jóvenes de hoy.. A veces llamaban desde otro puerto. hemos pescado. Y nos preguntábamos unas a otras por ver si habían llamado.. pero no son tan sacrificados como nosotros. si habrán pescado. qué decir de la de ellas. porque el marido siempre estaba en la mar. Hubo un tiempo que se fueron todos a tierra y hubo que traer gente de fuera. Si venía sobra de atún embotábamos en frascos. dos mesas largas para comer a gusto. casi siempre solas. y a pesar de eso. si habría más trabajo en tierra cogerían y dejarían la mar. pero otras pasaban los días sin saber.. venezolanos. porque es que no llegaba. todo nosotras solas. carne para comer. y a los hijos no los veía. el médico. agua embotellada que no se corrompe. para tener despensa. pollo. En invierno el marido se levantaba a las cuatro de la mañana y volvía a las once.Islas y costas Quién cogiera los tiempos de ahora –dice Zubillaga. senegaleses. la esposa de Zubillaga. Y salábamos las anchoas y las poníamos en aceite. estamos bien. —Hemos tenido que criar a los hijos solas. mucha. casi siempre viviendo sobre la incertidumbre: cómo estarán. Y sin saber nada de nuestra gente. así andan. Lo comenta Mari Carmen Olascoaga. Llevan duchas. ¡Si hubieran sufrido como nosotros! Y un pequeño comentario para las mujeres de estos pescadores antiguos. bien equipados de adelantos. ni mucho menos. Y hablan con la familia todos los días.

sino en otros muchos sentidos. sino un territorio enrevesado que exige muchas horas para ser recorrido de un extremo a otro. bellísimo por otra parte. Si en las cotas bajas la isla se nos muestra casi como un desierto donde la vegetación lucha por arañar unas gotas de agua que le permitan sobrevivir. Y cuando el parte daba tormenta y no volvían. de cerrada vege554 . y para ello confluyen causas que se explicarán más adelante. Hasta entonces. acantonados de tal modo en sus términos que más que de una isla podía hablarse de decenas de ellas.Crónicas de la memoria rural española Siempre así. en los altos el paisaje ha cambiado de tal manera que en lugar de cactos se desarrolla una exuberante selva tropical. y eso a pesar de la radical transformación de sus comunicaciones. peor. De hecho. Se desataba el temporal y a rezar. Y además de lo particular de su relieve. operada en los últimos años. La Gomera La Gomera es una excepcional anomalía. sin nada que envidiar a la de otras latitudes. abrupta. los caseríos y sus vecinos permanecieron confinados en sus valles y aldeas. hasta tal punto la geografía imponía inexorables fragmentaciones. en La Gomera crecen las únicas selvas europeas. tortuosa. y no solo en lo geográfico debido a su condición insular. porque una sabía las cosas que podían pasar con esos mares bravos. tajos y quebradas. Y ya no parece una isla. aislados por barrancos. una de las más pequeñas del archipiélago canario. pero al descender al nivel de la tierra la isla en miniatura se convierte en un gigante por su atormentada topografía montañosa. A vista de pájaro parece una isla diminuta. hay razones adicionales para la excepcionalidad de La Gomera. Y ese ambiente nemoroso.

de las excepcionales singularidades de La Gomera. Cada familia tenía su ganado. con intención de comerte. De todo esto. Había que arrimarse con un palo y un chaquetón en el brazo para protegerse de sus arremetidas. La Gomera es un lugar de brujas. y eso que éramos diez. mi padre con el ganado cabrío y los cochinos. capaces de comerse en vivo un cabrito recién nacido. y a la menor se saltaban una linde y hacían estropicios en el predio ajeno. Unos a por leña. andaban en bandas de aquí para allá. y sobreabundan los testimonios al respecto. otros a comprar pescado.Islas y costas tación boscosa. sino de siglos. su hija Natalia. conjuros. A lo largo de sus dilatadas vidas han asistido a un salto que no ha sido de décadas. Luciana Herrera. —Los cochinos era el ganado más bravo de por aquí –dice Manuel Valeriano–. es muy propicio para la magia y el misterio. y 555 . y nosotros el de haber podido compartirlo con ellos en sus relatos. y cuando se escuchaban los cencerros se reconocían los de cada uno. como quisieras llevártelo tenías que andar con mucho tiento. —A las nueve de la mañana –cuenta Luciana Mesa– no quedaba ya nadie en la casa. porque cada uno iba para su labor. porque eran muy ariscos. Y cuando una cochina paría eran unas fieras defendiendo al lechón. Eran muy malos de manejar. otros por agua a los manantiales. hechizos y encantamientos. por su edad han tenido ese privilegio. nos pueden hablar las gentes mayores de la isla. pero como no había vallas ni cercas era normal que los animales se pasaran de unos rebaños a otros. y los más chicos con las vacas. en el que las nubes se enredan en jirones. Eran unos cerdos muy montunos. que son más dóciles que los otros. porque como fueras a mano desnuda se ponía el lechón a chillar y en un momento ya estaban todos alrededor. Valeriano Correa o Francisco Mesa. muy bravíos.

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—La isla estaba toda ella llena de senderillos. Eran perros muy cochineros esos. Nos lo cuenta Luciana Herrera. Pero los gomeros supieron sobreponerse a las dificultades. Había vecinos que tenían un silbo precioso. un peligro para los animales y para los hombres.Islas y costas lo mejor era llevar un perro maliciado. dificultaba extraordinariamente la comunicación entre los valles. los bardinos. erizado de barrancos. Le señalaba cuál era la madre. y cruzar el barranco con mucho cuidado. propios de la isla. El paisaje tortuoso e imposible de La Gomera. porque a veces el ganado se metía a lo hondo de los barrancos y había que sudar para sacarlo de allí. porque corrías el riesgo de despeñarte. de su corral de gallinas y de sí misma. dejándola sin movimiento. la agarraba por la oreja y enseguida le daba la vuelta por la espalda sin dejar de morder. se iba por ella. unos perros grandotes y listados. 557 . Eso cuando había sendero. y pasar de un pueblo a otro te llevaba horas. que saltaba el barranco en un momento. Nada menos que inventaron un especialísimo lenguaje para enviarse recados y mensajes de un barranco a otro sin tener que desplazarse. que a sus ochenta años bien largos aún cuida de su huerta. la madre de Natalia. Tenías que amarrarte a una soga o a un palo. pero eran feroces. y de qué modo. Ocurrió que alguien enfermara de gravedad y llamar a la curandera o al médico con el silbo. con él podía uno entenderse y mandar cualquier recado de un barranco a otro. y lo hemos mantenido hasta hoy. y mejores para el gobierno del rebaño que unos que había antes por aquí. El mero traslado de un punto a otro exigía tales esfuerzos y caminatas que pocas veces compensaba hacerlo. uno de esos que habían sido mordidos por los cochinos una vez y salían aprendidos. Para eso se usaba aquí el silbo.

la altura detiene las nubes y entonces entra en acción la maquinaria poderosa de la laurisilva. un desatino ecológico como tantos otros que se han perpetrado a lo largo de los tiempos. Por eso cuando empezaron a cortarlo para plantar pinos protestamos. porque antes los romanientes no se secaban en invier558 . o el agua penetra en los intersticios del suelo para rebrotar más abajo como manantiales. Así y todo plantaron de pinos unas cuantas laderas. gracias a Dios. Por eso talar la laurisilva. extrayendo el precioso líquido que atesoran. y la cosa se paró. El suceso se origina en el mar. pero nosotros sabíamos que el bosque era el que criaba el agua. Siempre corría el agua por ellos. pero en La Gomera ha llegado a convertirse en una obsesión. la fuente de la vida. Cuando llegan a la zona de cumbres. como se hiciera total o parcialmente en otras islas como Gran Canaria. y que pagan las generaciones posteriores. que corona toda la superficie de La Gomera: la niebla se queda enredada entre el ramaje del bosque. el secreto del agua. ordeñándolas. Gota a gota se forman arroyuelos que se juntan con otros más grandes. —Había muchos romanientes en la isla –recuerda Natalia–.Crónicas de la memoria rural española Dicen que en La Gomera se puede llegara a matar por el agua. a diferencia de otras islas que fueron desforestadas. Porque aquí. lamiendo las laderas de la isla. fue una formidable sinrazón. surtiendo así a La Gomera del recurso más valioso posible. sigue funcionando el prodigioso mecanismo captador de agua de la laurisilva. y mira por dónde que desde entonces corre menos agua por allí. El tema del agua es motivo de preocupación principal en todas las islas del archipiélago. y de cada una de los millones de hojas de la floresta cuelga una gota de agua. cuando los vientos alisios empujan hacia la isla el agua evaporada de la superficie del océano. La laurisilva está funcionando como un inmenso alambique. que cae al suelo para enseguida formarse otra. atrapando a las nubes. y al llegar a ella ha formado ya neblinas vaporosas que se deslizan en sentido ascendente.

Como en toda economía con altas dosis de primitivismo. Para el ganado se usaba como cama y como forraje. y lo aprovechábamos para las bestias y para las personas –recuerda Natalia–. aportaciones del exterior. por ahí sí que podían pillarnos los guardias. Todo consistía en definitiva en mirar en derredor y tomar lo que hubiere. y eso es porque desde que plantaron los pinos llueve menos y corre menos agua por la isla. y el carbón era de las pocas cosas con las que contábamos para ganar unas pesetas o para poder cambiar por cebada o millo. cuando el paisanaje no pedía mucho y no había entrado en la espiral del consumismo. porque con las licencias que nos daban para carbonear teníamos para el gasto de casa. sin más complicaciones. cada día una carga. que la maraña del bosque lo cubría. y unas veces lo cogíamos por lo legal y otras de tapadillo. lo llevábamos a casa. con escasas. lo que nos delataba era el olor. y el que era para nosotros lo cortábamos. en Hermigua. —La isla y su bosque nos daban de todo lo que precisábamos para vivir –cuenta Valeriano Correa–. Cuando estaba hecho el carbón lo cargábamos en sacos al hombro y uno por uno lo íbamos llevando para venderlos en Agulo. y ahora cuando el tiempo viene de sequía llegan a secarse del todo. y con una escoba le sacábamos la tierra 559 . en este caso nulas. pero no quedaba para vender. y más que por el humo. y también de todo lo demás.Islas y costas no ni en verano. la subsistencia se reducía a explotar a fondo el entorno. Así que no había más remedio que preparar las hornillas de brezo en invierno. como el carbón. en Vallehermoso. tapándonos de la guardia de monte. lo que no era fácil. —Helecho daba mucho la isla. Esa pequeña grande isla que es La Gomera proveía de agua a sus dispersos habitantes. lo tendíamos en un patio al sol.

Se vendía muy bien el queso aquel. Aquello era laborioso.Crónicas de la memoria rural española o lo sucio que tuvieran. como quien pica maíz. porque 560 . Queso también hacíamos. y cuando quedaba bien limpio lo íbamos picando menudo. Luego lo sacudíamos. pero salía un alimento sabroso. Lo llevábamos al molino y lo sacábamos hecho harina. Entonces lo amasábamos y hacíamos pan. harina de helecho. La calentábamos en unas brasas de leña y cuando estaba asada se abría la torta y por el agujero metíamos una cucharita de manteca de cochino. una torta que le decíamos. más rico que el pan. ordeñábamos el ganado de leche dos veces al día.

Habiendo tanta madera es normal que los vecinos se sirvieran de ella y que casi todos los artículos domésticos se fabricaran en madera. Se mataba un carnero y ese día era de fiesta por todo lo alto. ollas. Se amasaba pan nuevo. platos. Y otra cosa que comíamos mucho en la isla era el almogrote. no fuera que en el monte encontráramos algo más. porque era el recurso más a mano: tejados. todo bien molido. y cuanto más mejor. Cuando marchábamos a trabajar al campo nos echaba la madre unos higos y una pelotita de gofio. que en otros sitios las llaman trufas. En cambio la carne solo la catábamos un día o dos al año. el fayal-brezal. y con eso hacíamos el gofio. Cándido Mesa ejerció toda su vida de artesano de la madera gomera. y con eso nos manteníamos todo el día. que se hacía con queso. lo que no habíamos comido en todo el año. un alimento muy socorrido. tomate y manteca o aceite. y con todo eso nos íbamos arreglando. puertas. lo que quiere el queso para curar. turmas.Islas y costas los altos de La Gomera son fríos y húmedos. como no podía ser menos. cucharas. como unas turmas. —Aquí casi todo se hacía de madera.. Así que el monte nos daba de todo: leña. y conoce a fondo sus entresijos. Lo suyo era cortar los árboles y dejarlos secar al menos un año. porque aquí se ha comido mucho gofio. El sobrante lo vendíamos o lo cambiábamos por millo y por cebada. Pero a 561 .. y que aquí las había a montones. ajo. higos. helechos.. se hacía un revuelto de gofio con carne y nos tupíamos de comer. carbón. madera. sobre todo por San Juan. por así decirlo preparatorio del bosque climácico de las lauráceas. para que luego no estallaran con el uso. Pero en el eslabón inmediatamente inferior hay otra formación arbórea.. El bosque de laurisilva es una profusa variedad de especies con el laurel como protagonista. y constituye el clímax forestal de la isla. Y La Gomera proporcionaba.

para las cucharas siempre de brezo. o también viñátigo y castaño. Este bosque se ha defendido siempre bien del fuego. Cada utensilio requería su madera. pero lo mejor es que soltaran la humedad con el tiempo. Para las queseras lo que se gastaba era el haya. Las más nobles de trabajar son el castaño. porque no todas sirven para todo. este se trabaja peor por las venas oscuras que presenta. porque son árboles muy grandes y el fuego camina por debajo. se bañaban en aceite y se podían trabajar a los diez días. el blanco y el negro.Crónicas de la memoria rural española veces la necesidad apremiaba y entonces se cortaban. porque es la madera más fuerte que hay. el viñátigo y el laurel. por 562 . como para las pipas del vino y las de fumar. Para la cabeza y el timón del arado se usaban el laurel y el aceviño. Y para las ollas y las bandejas el loro. del que hay dos variedades.

No es extraño que un lugar como el bosque de la laurisilva gomera haya dado pábulo a toda suerte de relatos sobre brujería. pero pese a espolear a su caballo al máximo nunca pudo alcanzarlas.Islas y costas la broza. También se cuenta de un recaudador de impuestos que marchaba con sus papeles a caballo. Además es un bosque muy húmedo. Pero además. se encontró perdido. La cubrió con su capote y la tomó en brazos para llevarla al poblado más cercano. Que La Gomera es tierra de buenos curanderos es noticia conocida. sabedores de muchos procedimientos para aliviar las enfermedades. Y un tal Santiago atravesaba un día el bosque cuando encontró a una niña llorando. que siempre estaba lejos. y unas ramitas que llamaban de Santa Marta para curar la erisipela. como la pulmonía. Delante de él caminaban dos ancianas. Se apeó el hombre. La Gomera ha sido tradicional feudo de brujas. Entonces apareció nuevamente la vieja y el hombre optó por entregarle el gofio para que desaparecieran aquellos encantamientos. que transmitía el recado de valle a valle. hechiceros y encantamientos. los catarros con un cocimiento de cebolla o tomillo. Y si el mal pasaba a mayores no quedaba más recurso que llamar al médico. Cuentan que un hombre viajaba a caballo y topóse con una anciana que le pidió un poco de gofio. sin llegar a quemar los troncos. y menos mal que para eso estaba el silbo. desnuda y abandonada. A poco de continuar viaje el caballo se paró en seco y no hubo manera de que prosiguiera. Al 563 . teniendo fama varios del poblado de Hermigua. la ruda silvestre para refrescar la memoria. el romero y la salvia para el estómago. y pese a que recorría el camino todos los días. porque casi siempre las nubes andan enredadas en él. Tiene muy buena defensa del fuego la laurisilva. curada con borrajo guisado con miel de abeja. Avisarle hubiera requerido muchas horas. en alguno de los pueblos principales de la costa. y el se lo negó.

que no es un cuerpo de agua. porque podían coincidir con 564 . oyó una voz que llamaba: “¡Santiago!”. haciendo el camino a lomos suyos. y donde estaba parada la burra una voz dijo: “Santiago. como si estuviera poseída. Transitar por ella a boca de noche era algo que gustaba bien poco a los gomeros. La acarició y montó sobre ella. Cuando el hombre se alejaba andando. Era fama que las brujas se reunían de noche en la Laguna Grande. sino un amplio calvero abierto en el bosque de fayas y brezos. y hoy te he traído yo”. la dejó allí y se marchó. Al llegar al nicho con la cruz. nada te debo.Crónicas de la memoria rural española pasar junto a un nicho que tenía una cruz la niña se soltó y empezó a lanzar alaridos y patadas al aire. ayer me trajiste tú. la burra se detuvo y no fue posible obligarla a seguir. en el lugar donde hallara a la niña se encontró con una burrita blanca. Asustado el hombre. Al día siguiente.

y aún tuvo tiempo de comer su gofio. sino caminar detrás de mi madre y el pequeño. Eran cinco burras blancas. y que por qué no hacían el camino juntos. cuando vio que se echaba la tarde y tenía que volver a casa con mucho camino por delante. cuando sintió atrás un estruendo. Así que se fueron andando los dos. Había una mujer en Chipude que la llamaban la Runga. de aviar la vaca. que habían aparecido no se sabe de dónde. y que ponían un montón de piedras. Pero caminaban y caminaban. Pero él que la noche se acercaba y era tiempo de volver. que aún faltaba mucho para eso. Por eso hacíamos los posibles para no cruzar la Laguna Grande solas. Se separaron en la laguna chica y la mujer le dijo al despedirse: ¿ves como no nos agarró la noche? Mi padre siguió hasta lo suyo. Eso lo vivió mi madre. 565 . al día siguiente te la encontrabas donde la habías cogido. Así que fue a despedirse. algunas de sus experiencias. sino vividas por sus protagonistas. Hasta que de repente desaparecieron como si se las hubiera tragado la tierra. Dicen que se reunían allí cuando se echaba la noche. Desde luego que ocurrían cosas. Entonces ella le dijo que no. y estas ya no son leyendas. y andaba la gente en que era bruja. El caso es que una vez mi padre estaba con ella hablando.Islas y costas los fatídicos aquelarres. y la noche que no llegaba. y menos en la boca de la atardecida. sobrecogida. Natalia rememora. cuando ya el sol se ocultaba y venía de oscurecida. Y si cogías una piedra y la cambiabas de sitio. —Si se daba que tuviéramos que pasar camino de casa por la Laguna Grande iba una con mucho miedo. Y al volverse vio que venían a la par de ella cinco bestias. y todavía estaba el día. y no hacían nada. y la Runga que se quedara un poco más conversando. Mi madre iba una vez caminando con un chiquillo.

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La pradera cantábrica El caserío vasco Praderías cántabras .

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con huellas tan originales como los balleneros vascos o los pastores trashumantes de California. tan extendido en la cornisa cantábrica. como luego se verá: la pradera. Gentes emprendedoras. y que en todas partes dejaron probanza de su honestidad y su buen hacer. un panorama tan opuesto al que comienza un poco más al sur. y de la mayor relevancia. de octu569 .El Caserío vasco El País Vasco exhibe una vigorosa personalidad. En este contexto tan distinto al sur peninsular. organizando sus vidas y sus economías en torno a pequeñas unidades agrícola-ganaderas. Aunque todos ellos con algo en común. en la meseta. con dos épocas bien diferenciadas: la de lluvias. acaso debido a un clima que propicia rendimientos superiores por hectárea de campo. intermitentes a lo largo del año. en el medio rural no aceptaron el papel de meros jornaleros o temporeros por cuenta de otro. suaves paisajes de ondulantes colinas y valles amenos. que dejaron su estela por el amplio mundo. marcado por las lluvias regulares. Se incrusta en un relieve a medio camino entre la escabrosidad asturiana y la dulcedumbre cántabra o gallega. y también por el propio carácter de sus gentes. el señorito o el cacique. El caserío vasco responde a ese modelo familiar y autosuficiente. los vascos siempre marcharon a la cabeza de la iniciativa. el amo. Como en el resto de la cordillera cantábrica. que les proporcionaron lo necesario para vivir. sino que supieron ser patrones de sí mismos. ni las figuras del latifundio. fruto del clima oceánico.

porque nos hemos estropeado. que agosta los campos y marchita las hierbas. y. para que seque bien. En vez de una televisión tenemos dos o tres. Con las horcas íbamos cogiendo hierba a guadaña y extendiendo con las manos. Desde abril íbamos a segar. porque como ella dice los tiempos de la autosuficiencia del caserío quedaron lejos. cultivos. tan proclive al matriarcado. así que muchos a trabajar. y lo más importante de todo en el ecosistema autosuficiente del caserío: de hierba. o una en cada cuarto. el resto del año. Para consumir hace falta dinero. Mucha hierba daba el prado. que nos habla con ese acento vasco tan directo... que no se explaya en palabrería inútil. y lavavajillas. De ahí la iniciativa hostelera de Marichu. Y nosotros mismos tenemos la culpa. y eso ahora es imposible. y calefacción central. dos coches por familia. y la de secas. Y nos habla de plantas. de costumbres. El padre clavaba un madero para suje570 . Y es que una cosa es vivir y otra consumir. Luego le dabas vueltas con un rastrel. en vez de caminar como antes. Cuando murió su marido no se amilanó. sino que va al grano. a llevar para las vacas y el caballo. —Entre la huerta y los animales nada nos faltaba. —Éramos diez hermanos. y para eso teníamos las metas. cortante incluso.Crónicas de la memoria rural española bre a mayo. Marichu Bereau Larrechea es un buen ejemplo de la sociedad vasca. árboles frutales y mucho trabajo personal. Para vivir bastaba el rico surtido de artículos que suministraba el conjunto del caserío vasco. sino que tomó las riendas de la casa y montó un hospedaje rural. y para eso no basta con la ubérrima producción del caserío. y había que guardar para invierno. Para vivir no hacía falta otra cosa que animales. y ahora hay lavadora. Pero consumir es un grado distinto. hasta tres veces había que hacer. de ganado. antes íbamos a lavar a la fuente.

dando vuelta a la meta. Así íbamos levantando la meta. amarrada al palo le sujetábamos unas piedras para que el viento no llevara la meta. y arriba. Las metas o almiares han sido algo así como el símbolo del caserío vasco. que a veces pasaba. para que no entre a la meta la humedad. machacando bien. la cadena de la hierba llegaba hasta los últimos rincones del caserío. el colchón y la manta de la cama o el jabón para lavar. para que no entre el agua. apretando sobre todo al centro. Poco de lo mucho que producía el caserío no 571 . Y su presencia ha recordado siempre que prácticamente todo lo que producía el caserío tenía su origen en la hierba. Nosotros entonces echábamos las horcas de hierba. A través de una serie persistente de eslabones.La pradera Cantábrica tar y ponía una cama de ramas en el suelo. a detalles tan aparentemente lejanos como el calor en la casa.

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y el vívido relato de Marichu trasluce. y al año siguiente teníamos para la huerta. Aquí no curan bien los jamones. para guardar para el invierno y para que comieran los sobrantes los cerdos y las gallinas. y la espalda caliente se le enfría. lo doblaba en dos y lo rellenaba de lana. No echábamos a la tierra otra cosa que estiércol del nuestro. porque debajo de la casa estaba el establo de las vacas. pero los hacíamos.. La madre cogía un paño. y el calor subía. cebollas. La carne era para los días grandes.La pradera Cantábrica tenía su origen último en la hierba. y también guardábamos en la misma manteca del cerdo. judías. habas. Me acuerdo un año tan frío que hasta el pis se congeló dentro del orinal. Daba la huerta de sobra para comer nosotros. bien y bueno: tomates. Más caliente que cualquier cosa. y con la leche hacíamos quesos. como en una radiografía. Las ovejas también comían de la hierba. 573 . no respiran. También hacíamos mantas. y los males de espalda vienen de cuando la gente se da vuelta en la cama. mucho más sanos que los de ahora. que es cuando salen mejores. aunque a decir verdad frío no se pasaba dentro de la cama. y sacábamos lana y carne. pero nosotros tan calientes dentro de la cama. la Navidad y así. y todos los años teníamos matanza. Con los de lana de antes no pasaba porque transpiraban. porque los de hoy son calientes.. Con eso crecía todo. El suero que salía de la leche lo dábamos a los cerdos. más que nada de marzo a mayo. la columna vertebral que significó la hierba en el organismo del caserío. —Las vacas nos daban leche. El estiércol de las vacas lo juntábamos e íbamos mezclando. en casa nunca se compró jabón en la tienda. y con la lana la madre hacía los colchones de la cama. con ser los inviernos más fríos que los de ahora. Con el sebo hacíamos jabón.

Y otra cosa. Apenas había qué hacer en el campo. el colorido y las actividades domésticas. que llegaban hasta los más íntimos recovecos de la vida en el caserío. bien diferenciadas por la temperatura. la hacía polvo y a la huerta. le dábamos la voluntad y luego bajábamos a las tres fuentes que había debajo. Y luego beber agua con las manos de cada chorro y pedir tu deseo. y muchas veces venía con nieves. se echaba el estiércol y la cal. pero siempre presente. pausada otras en el sirimiri. Tenía que hervir. se le arrancaban las malas hierbas. La cal la hacía el padre en unos depósitos que teníamos en el caserío. Una vida regulada por el transcurso de unas estaciones bien marcadas. se añadía agua y se cocía con laurel y patatas o arroz.Crónicas de la memoria rural española De modo que el despertar de la hierba era el arranque de sucesos encadenados. Invierno era también la época de Navidad. había que 574 . —El invierno era frío. a nosotros y a todos los vecinos. en la tienda nos fiaban. y cuidado no rozarla. porque la hierba tiraba para arriba y había que cortarla cada poco. se doraba. y tirábamos de las reservas de los meses buenos. Tenías que lavar cara y piernas con el agua del charco de las fuentes. Y había que preparar la huerta: rompías la tierra con el arado y las vacas. que era cal viva y te abrasaba. Como siempre había algo que comprar y aún no teníamos con qué pagar. Primeramente se le sacaba el jugo para un caldo y luego lo comíamos en menestra: se hacía cachos. Luego la dejaba reposar. cuando matábamos al gallo viejo. para coger fuerza y no entrar bichos. Y cuyo único común denominador era la lluvia. Rezábamos al Santo. se la dejaba descansar. Primavera era también tiempo de fiestas. Nosotros íbamos como los demás vecinos a la ermita de San Juan. En primavera se multiplicaba el trabajo. recia unas veces.

Como el tiempo era bueno y el día largo. pero esta iba de caserío en caserío. En verano había más que hacer todavía. que la madre la pasaba por un cedazo para dejarla fina. Se dejaba la ropa en un cesto. como melocotones. como si tendría brillo. En junio hacíamos la esquila de las ovejas. y comíamos o la madre hacía mermelada. Al poco tiempo se deshace solo. porque allí refrescaba. Por el verano daba gusto ir a lavar la ropa a la fuente. De lo que más me recuerdo era de los domingos. y la guardaba para cuando venían invitados a la casa. Al final lo llevaban a cada parroquia. Paraba la estatua un día en cada pueblo y los vecinos del siguiente iban a buscarlo para llevar al suyo. Quedaba la ropa blanquísima. a la mañana a misa y a la tarde a vísperas. porque toda la huerta estaba dando y había que recoger. la dábamos en la tienda y liquidábamos la deuda pendiente del invierno. Nos juntábamos varias y andábamos de charla. Lo mismo hacían con la Virgen Milagrosa. dejando que escurriera por debajo. Otra fiesta era la de San Isidro. con misa mayor en la iglesia y procesión con la estatua del Santo para bendecir campos. Teníamos muchos frutales. nadie sabe por qué. Otro santo nuestro era San Miguel. Para blanquear la ropa usábamos ceniza. manzanas o ciruelas. Íbamos con el caballo y unas espuertas con la lana. y cada familia le dejaba su limosna. pero antes había mucha gente por los caseríos y nunca estabas sola. estábamos fuera casi todo el tiempo. Salíamos des575 . pero esos trapos nadie roba ni lleva.La pradera Cantábrica llevar un trapo y dejarlo tendido. Una parte era para el gasto de la casa y otra para vender. se echaba la ceniza y de vez en cuando un balde de agua hirviendo encima. Todo era andando. y deseando encontrar compañía por el camino.

pero anda y para dejar que te dieran un beso. Y también me acuerdo que era tiempo de castañas. Y la matanza. y al llegar al pueblo las cambiábamos por los zapatos y las medias. en cestos que colgaban las patatas. Con el erizo se conservan mejor. sino que las cogíamos dentro del erizo y las hacíamos un montón. y se criaba todo bien sano. También había unas águilas que 576 . y así. mira ese me ha mirado. después de misa. por las gallinas. la guardábamos la carne en manteca o en sal y teníamos para todo el año. Muchas noches la madre nos cocía o nos asaba unas castañas. y eso que estábamos deseando. y cosas así.Crónicas de la memoria rural española pués y se hacían corros. Se terminaba de recoger la huerta y la madre guardaba o hacía conservas para el invierno: al baño maría los tomates y los pimientos. Por el otoño ya el tiempo venía más frío y llovía más. No esperábamos a que cayeran del árbol. Y los domingos. las castañas que cogiéramos los hermanos eran para nosotros. Ahí es donde se hacían las relaciones. Solo temíamos al zorro. ni a la primera ni a la cuarta vez que te acompañaba. y a la gineta. en mermeladas las frutas. Y ni un bicho nos atacaba la huerta. A la noche otra vez a cambiarnos. Los chicos se paseaban y nosotras comentábamos. y los chicos nos estaban esperando para acompañarnos a casa y no dejar solas. y cuando necesitábamos dábamos un golpe en una esquina del montón y los erizos de ahí soltaban las castañas. Para el camino íbamos en alpargatas. y me acuerdo que las vendíamos por el pueblo y sacábamos unos céntimos. que aunque la humedad no saca tan buenos jamones como en otras partes solanas. Y así era nuestra vida en el caserío. No sabíamos de otros fertilizantes ni insecticidas que el estiércol y la cal. nos daba un tazón de leche y a la cama. que si entraba en el gallinero no quedaba una viva.

lo más un catarro o unos diviesos que curábamos con verbena y unas cataplasmas que nos preparaba la madre.La pradera Cantábrica bajaban y se llevaban un corderito. pero malvive. Y nosotros. tapizadas por el verdor de las praderías. que ha sido el sustento económico tradicional de la región 577 . Cantabria es una dulcedumbre de lomas y suaves colinas. Digo yo que la gente vive más ahora. porque antes se llegaba fácilmente a viejo y con salud. Praderías cántabras Entre la arriscada Asturias y las montañosas Vascongadas. Unas condiciones inmejorables para la ganadería. ni una enfermedad cogíamos.

la industria o la trashumancia. y hasta hace muy poco era más fácil viajar por carretera desde el centro hasta cualquier rincón de la cornisa cantábrica. porque no había día que no topara en el camino con alguna pareja. Mas a pesar de contar con una fácil salida al mar y de una accesibilidad mayor hacia el resto de España. Salíamos un día y volvíamos al siguiente con el burro cargado de leña. Incluso me llegaban a decir que no pasara por delante del cuartel de la guardia civil. empedernidos buscadores de nuevos horizontes a través de la emigración. porque te quitaban la harina. Me paraban y me preguntaban que para qué quería la harina. hasta cinco parejas me dieron el alto en un viaje. y me dejaban pasar. incluso a la lejana Galicia. decía. Y cuando yo me veo ahora. Había un portillo que se llamaba la Lunada. Y lo que ocurría es que me veían tan crío que les daba lástima y hacían la vista gorda. Pues resulta que según prospe578 . pasiego y. obligado desde la infancia a tener que buscarse la vida. los cántabros han permanecido más encerrados en su tierra que sus vecinos asturianos. sino que tomara un atajo para rodearlo y que no me vieran. vascos o gallegos. Los hidalgos cántabros han preferido seguir acantonados en sus valles. —Cuando el tiempo del estraperlo íbamos a buscar el trigo a Castilla. que cogía más de diez metros de nieve.Crónicas de la memoria rural española hasta que tuvieron lugar los grandes cambios económicos y sociales de mediados del siglo XX. partiendo de noche para no encontrarnos con los guardias. Pero yo tuve suerte. que a la cercana Cantabria. como hijo de madre soltera. el burro y te multaban. Solo esporádicamente contados viajeros rebasaban la frontera para acudir en busca de trigo al granero castellano. tan chico por aquellos montes y con aquellas heladas comprendo que les diera pena. Pues para comer. Uno de ellos es Alberto Ortiz.

había que agarrarse a algo. pero 579 . y hacía un túnel por donde pasábamos los que viajábamos a las escondidas. y yo traía de ganancia para casa una peseta por kilo de harina. y no es para menos. cuando contempla en la televisión imágenes de las hambrunas del tercer mundo.La pradera Cantábrica raba la primavera la nieve se iba derritiendo. Pero es que el hambre entonces podía con todo. porque el túnel se podía derrumbar en cualquier momento. y eso era mucho en la época. en brazos de sus madres. sino por debajo. lo que es rigurosamente cierto: comen mejor que sus hijos. pero no por arriba. que muestran cadavéricos niños de ojos salidos de las órbitas y huesos a flor de piel. Sin embargo. lo que suena brutal a los sensibles oídos occidentales. pero con mucho peligro. La sociedad occidental se conturba. estas no presentan tan lamentable aspecto y no parecen hallarse tan mal mantenidas.

chorizo. y luego entraron además otras razas. La hierba se cortaba todos los años para tener para el invierno. También subíamos ovejas y cabras. como el de los vaqueiros de alzada asturianos o los desmesurados traslados horizontales de los rebaños trashumantes de Extremadura. arriba de las cuadras. pero a las cabras no. Lo cuenta Remigio Gómez Prieto. morcilla. Yo estaba en que el camino tomaba por un lado y obligué al rebaño a seguir por él. y así se hacía siempre con la comida en casa. Solo que el perfil ondulante y abarcable del paisaje evitaba los agudos desplazamientos verticales. pero las cabras son más listas. El mundo prístino de Cantabria giraba todo él en torno a las vacas.Crónicas de la memoria rural española esto es algo que ha ocurrido siempre. A las ovejas las llevas por donde tú quieres. que nació en Cabuérniga y supo lo que era la caninez. se echó una niebla y nos desorientamos. sabían cuidarse. y no se dejan engañar como las ovejas. pero luego se fueron descastando porque se vendían las buenas y se conservaban las regulares. la leche. —En verano subíamos las vacas a pastar cada mañana y las recogíamos por la noche. Buenas vacas para las praderas estas nuestras. la hierba. Se soltaban por la mañana y ellas solas bajaban a la tarde. Las ovejas 580 . todo lo más algo de cerdo. y se guardaba en los pajares de las cabañas. se llevaba algo mejor al buche. —La carne no la conocíamos. como en la Asunción y en las Navidades. En Cantabria la hierba estaba como quien dice a pie de obra. Había un trozo de turrón y mi padre lo partía en siete cachos para los siete que éramos. Los días grandes. Eran vacas pasiegas las que teníamos. Una vez bajábamos con ovejas y cabras. Las cabras son más vivas para todo. y elegíamos de mayor a menor. Lo cuenta el propio Ortiz. tocino. las ovejas. Incluso en España en los tiempos del hambre. antes que oscureciera.

tan racional siempre. ha sabido flexibilizar tan prolija y sofocante normativa para favorecer a los lugareños y sus productos. Y si un jato tudanco valía 20. y demuestran una vez más la cortedad de miras a la hora de impulsar las actividades económicas tradicionales. leche. antes se hacía mucho por aquí. y los paisanos se retraen. porque nos metimos en el trasiego de la leche y aquello dio vida a los valles. y el asunto del ganado se vino abajo.000 pesetas. es la causante en última instancia de sembrar de obstáculos legales y administrativos las iniciativas rurales de toda la vida. Ordeñábamos por la mañana. Fueron aquellos buenos años para nosotros. Por eso vino a menos. y por más que yo las forzaba ellas porfiaban en seguir por el suyo. Comentarios parecidos han surgido ya en otros lugares de estas crónicas del pasado reciente. Más tarde metieron otras razas. excesivamente reglamentista. de todo. y por la tarde dejábamos la leche en unos cántaros y las empresas se encargaban de recogerla. como la suiza y la frisona.. Incorporando a estos el calificativo de terroir. Lo que había aquí era la vaca tudanca –explica Remigio Gómez–. Francia. En cambio. porque para vender los quesos exigen muchos impedimentos.000 o 60. La Unión Europea. logra suavi581 . pero ahora nadie hace. de tal manera que estas han ido declinando hasta casi desaparecer en nuestro país.. porque llegó el día que no recogían ya la leche. Antes.La pradera Cantábrica entraron. pero las cabras se empeñaron en tomar por un rumbo distinto. como quien dice todos los vecinos tenían su punta de vacas. y ahora quedarán dos o tres que la tengan. Eso duró hasta que dejó de ser rentable. por el de las otras razas te daban 40. había muchas clases de quesos. Daban carne.000 pesetas. crías. y la tudanca se fue quedando atrás. Y lo mismo el queso. Y al final eran ellas y no yo las que habían dado con el camino bueno.

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Las yeguas estaban al pie de un cuesto. que si en Andalucía o Extremadura algo así sería una parcela despreciable. La unidad de superficie es el carro. cuadrada. De primeras hizo el intento de romperlo. patés. que contribuyen en no poca medida a engrosar el bolsillo de los rústicos y a afincarlos en sus terruños. jabones. Y cuando las yeguas vieron que bajaba aquel bulto tan raro para ellas.La pradera Cantábrica zar las exigencias. En España en cambio. la legislación europea se aplica a rajatabla... pocas veces más de veinticinco. Pero vaya con la picardía del lobo. setas. sin matizaciones ni fisuras. Vi yo una vez hacer el corro a las yeguas. sólida. sino que la casona comprendía una finca de varias hectáreas. y entonces el lobo pudo agarrar uno de los potros. —Cuando llegaba el lobo. La conversación con Alberto Ortiz y Remigio Gómez sobre las vacas y los prados nos permite adentrarnos una vez más en el fascinante mundo del lobo. dulces. se espantaron y tiró cada una por su lado. y lo que hizo entonces fue cortarse la pata con los dientes para escapar. La gran casa del campo de Cantabria es la casona. compacta. No solo grande en lo físico. en la Cantabria de buenos pastos y grandes rendimientos es un tamaño respetable. y por eso en Francia florecen toda clase de productos artesanos: quesos. atrapado por la pata. que aún se usa y que equivale a lo que ocupa extendida la hierba que cabe en un carro 583 . y el lobo subió a lo alto y se tiró para abajo rodando. porque llegó el lobo. Y otra cosa que hacen es inventar mil maneras para librarse de los cepos. las vacas o las yeguas lo sentían y hacían corro. y dentro metían a los jatos o los potros para defenderlos. pero no podía. con el resultado de que el medio rural se convierte en inhabitable. porque no se puede vivir de él. Y entonces lo que hizo no fue para creerlo. Había caído un lobo en uno de ellos. cuyas hazañas y astucias no encuentran final. y los lugareños emigran en busca de otras residencias y otros trabajos.

por extensión el vocablo “hacienda” se identificó con la gran finca. hace aquí referencia a lo que de él estrictamente señala el diccionario de la Real Academia Española. casa y hacienda. Luego ya cambió todo. por carro de tierra había que pagar un celemín de maíz. Como se puede comprobar a lo largo de estas crónicas. también vigente. salvo dos o tres por valle que tenían finca. Al trasplantarse a América. y las otras dos volvían al carro y se las traía uno para casa. fruto de la general necesidad reinante. y ahí se descargaba y se hacían tres pilas.Crónicas de la memoria rural española de bueyes. de caliente. eso era el celemín. rural por antonomasia: conjunto de ganados de una estancia o granja. porque entonces bastaba con que en la casona dieran una perolada de alubias para que se tuvieran por contentos. más que nada para comer y quitar una boca de casa. que enrasaba por abajo a la mayoría de los vecinos de un pueblo y solo dejaba aparte a los poderosos. unas veces a medias y otras a tercias. los ancianos de hoy hablan de la mayor solidaridad de ayer. Si era a medias. según. En la finca había criados y había colonos a renta. Y el término “hacienda”. Cuando empezaban a comer bien. Entonces salía el amo y escogía una de las tres. Remigio Gómez amplía todos estos pormenores. que era un cajón con una capacidad sobre los diez kilos y medio. que siempre los hubo. la miseria. Era una sociedad la del campo de inexistente clase media. los muchachos y las muchachas echaban fuera del cuerpo la gelera que llamábamos. Como necesitaban criados para atenderlas las familias les daban a los hijos. y se ponían lucidos. los que labraban las tierras a cambio de una renta. Y si era a tercias. recuerdo que se montaba toda la cosecha de panojas encima del carro y se llevaba donde la casa. Dejó de pagarse la renta en maíz y se pagaba en dinero. algo que la evolución de las cosas ha venido por fortuna a 584 . —En estas partes éramos todos pobres.

no encontrando defensores de su situación. mucho más allá del simple hecho de comida y techo de antes. y en una dirección inimaginable para los inquilinos del campo español. —Aquí hemos hecho los unos por los otros siempre –cuenta Remigio–.La pradera Cantábrica corregir. Si había una viuda. por- 585 . El campo empezó a no dar lo suficiente para vivir. y por otra surgieron de la noche a la mañana necesidades de consumo nuevas. Los costes de producción tomaron una perversa tendencia a desorbitarse. Aún más lejos habrían de llegar los cambios. los demás vecinos iban a segarle el prado los domingos. y aquí radica una de las claves de la depauperación de la vida rural. por una parte. se fueron donde sí los había. y el cura hacía la vista gorda. y los campesinos.

Empezaron a intervenir los sindicatos y los sueldos suyos se fueron para arriba. que lo pasaban muy mal porque ganaban poco y el sueldo no les llegaba. pero no se crea que todo era de color de rosa en la España rural. un lugar donde no tienen cabida los vicios y las bajas pasiones de la ciudad. En cambio nosotros. por la estrecha proximidad a la Naturaleza. aquí estamos pasándolas peor que nunca. Así que poca cuenta nos traía a la gente del campo presionar con huelgas y esas cosas. Nada más lejos. porque no solo tenemos que trabajar un día detrás de otro. Y ocurría que si ellos iban a la huelga. Así que entre eso y que los sindicatos han hecho poco o nada. Los habitantes de la ciudad tienen la tendencia a creer que. Si cabe. y casi todas las horas del día. sí. Los compañeros de la escuela me decían hijo de puta y cosas así.Crónicas de la memoria rural española que no se podía trabajar en festivo. Para los años sesenta todavía vivían mejor los ganaderos que los obreros. porque teníamos que tirar la leche. Por eso todo el mundo quiere dejar el campo. los mismo que los labradores. debido a la vecindad. sino que encima no nos alcanza para vivir de nuestro trabajo. y tuve que soportar en la infancia muchas afrentas. —Yo era hijo de madre soltera –reitera Alberto–. Pero la rueda cambió a su favor. no solo no ganábamos. ya no valía. sino que perdíamos. Nosotros éramos pequeños y mi padre se puso enfermo y pasó lo mismo. el mundo rural es algo idílico. los enconos y las rencillas han sido más acusados y persistentes en los pueblos que bajo el anonimato de la gran ciudad. porque aquello estaba muy mal mirado entonces. Un domingo se juntó una tropa de vecinos y nos segaron el prado. La solidaridad y la ayuda mutua eran ciertas. Mucho sufría por eso. esos días no ganaban dinero. 586 . pero tampoco lo perdían. porque va en contra nuestra. que todo lo diluye. sin descansos. los ganaderos.

La pradera Cantábrica —Por estos pueblos había un interés terrible a la hora de los casamientos –amplía y remacha Remigio–. unos señores de los que siempre tuvieron mucho. Cuando se arreglaban dos de novios. Muy interesados eran aquí. ni siquiera dejaba que el muchacho o la muchacha que no tenía tantas o cuantas vacas o tantos o cuantos carros de tierra hablara con ellos y presentara sus pretensiones. Por ejemplo. no lo veían 587 . porque si uno no tenía hacienda. cuando veían que corriendo el tiempo los criados que habían mantenido mejoraban. el padre contrario hacía la contra y no había manera. Al hijo o la hija le quitaban de andar con ese novio y en paz. Y luego había rencores. esa boda la tenían que ver bien los padres de los dos. y hasta alguna muchacha se llevó una paliza por porfiar en casarse con uno que tuviera poco. envidias. sí.

pero solo eso. ese que ha pasado más hambre que un muerto. La verdad es que cuando terminó la guerra los odios se taparon.Crónicas de la memoria rural española bien y decían: mira. sigue estando ahí. 588 . porque la tirantez entre unos y otros ha seguido viva. ahora va a tomar café al bar.

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D. Doñana. D. Olula de Castro. D. Ramón Bretcha. Hospital de Orbigo. Canena. Castro de Filabres. D. Molina de Segura. D. Mariano Soriano Jimenez. D. Jordi Anglada. Otero de Sariegos. Fernando Bautista. Arroyo Frio. Francisco Bravo. Ignacio Alamán. Jesús Garzón. D. Cabezón de la Sal. D. Javier Danes. Tarifa. Y a todos los hombres y mujeres que desinteresadamente han ofrecido sus testimonios para hacer posible esta obra. Tineo. Soto de Cameros. Serreaus. Bernardo Tejido. D. Antonio Naranjo. Jose Manuel Martín. Manuel Carrasco. Garajonay y Parque Natural de los Alcornocales Ayuntamientos de las siguientes poblaciones: Alburquerque. Luis Melgarejo. D. Peralejos de las Truchas. D. Guadamur. Los Pinos (Andujar). . Luyego. Cartaya. D. D. Tarifa. Juan Garay. D. D. D. Américo Puente. Santoyo. Benalup. Manuel Ranilla. D. Antonio Moreno. Julio Escudero. D. Regino García-Badell. Villar del Ciervo. Parla y Pinto. Santiago Cardelús. Centro de Mayores de la Comunidad de Madrid de Usera. D. D. Lorenzo Aguilera. D. Villafáfila. D. Félix Guerrero. Lanaja. Dª. Hostal Covadonga (Ribadesella). Fernando Molina. Espot. Urco Buendía. D. Dirección de los Parques Nacionales de Picos de Europa. Jose María Pérez de Ayala Dª Merche Lozano Torres. Riaño. D. Ordesa. Miguel Fernández del Pozo. Somiedo. La Iruela. Juan Valero. D. Rodalquilar. D. Francisco Bravo. Cabañeros. D. Peralejos de las Truchas. Antonio Márquez. Islas Atlánticas.Agradecimientos Organismo Autónomo Parques Nacionales. D. Hoteles: La Salmonera (Cangas de Onis). Casa Rural Almiceran (Pozo Halcón). Joan Mayol. Juan Carlos Del Campo. Emelindo Castro Nogueira. Ángel Casado. Cofradía de Pescadores San Martín Telar de Sami Cofradía de Pescadores San Carlos de La Rápita Cooperativa Arrocera Delta del Ebro Cooperativa Cacabelos Cofradia De Pescadores “El Palmar” D. D. Llivias. D. Monfragüe. Joaquín Trinchería. D. Tabernes. Juan Manuel Fornell. Hotel Playa (Cangas Del Morrazo). D. María Jesús Otero. D. D.

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