“En anarquía” de Camille Pert

EN ANARQUÍA
(NOVELA) Camille Pert

*

PRÓLOGO

La Sociedad humana, concepto repetido por todo el mundo y desde todos los puntos de vista para designar la reunión de los hombres, debiera suscitar en primer término y como complemento necesario y consiguiente la idea socio; juntas esas dos ideas, viene una tercera, impuesta por la lógica natural, no la de las escuelas, ni tampoco la que los hombres tienen por exclusiva y peculiar de su especie, sino aquella universal, recién descubierta por la ciencia, que, empezando en los más rudimentarios organismos, pasando por la inteligencia humana y abarcando l mites inconcebibles a nuestra imaginación, se extiende a las más altas regiones de lo grande y de lo in!inito; nos re!erimos a la idea de reciprocidad entre derecho y deber" Sociedad, socio, derecho y deberes recíprocos son ideas tan elementales, que es indudable que el primer salvaje que renegó por impotencia del individualismo para dar el primer paso, representación del #ltimo que ha de dar la humanidad del progreso, es decir, para entrar en el comunismo, las tuvo bien presentes en su virgen inteligencia y obró impulsado por ellas" $ %engo hambre& aqu ya no hay !rutos, la caza y la pesca son imposibles para mis es!uerzos aislados; asociándome con aquel hombre, que siente y necesita como yo, cogeremos ración doble y nos la partiremos" 's sentir a y pensar a aquel primer ex(individualista, que hubiera debido ser el #ltimo, y lo hubiera sido si el individualismo no hubiera recurrido a la mentira y a la !uerza para seguir viviendo" 'quel primer intento contiene el primer esbozo y a la vez el más per!ecto, el #ltimo plan social, y as se hubiera reconocido desde un principio, siguiendo la humanidad una senda hermosa y !lorida, si el individualismo, inspirador de los malos, no se hubiera aprovechado de las ideas de Dios y Autoridad para !undar la )eligión y el *stado y a su sombra crear el +rivilegio" ,uera de quicio la sociedad, se comprende que las ideas de ella derivadas se !alsearan hasta el punto verdaderamente inveros mil de tener por buenas, por legales, por justas, por santas las ideas más absurdas e inicuas, y que pudieran andar juntos por el mundo el brahmán y el paria, el amo y el esclavo, el se-or y el siervo, el capitalista y el jornalero; todos socios, todos iguales ante el más elemental sentido com#n, pero separados, no obstante, pro!undamente por una !icción m stica y jur dica y por una rutina tradicional que ha atro!iado los cerebros de las generaciones, tanto de los que salen a !lote como de los que se hunden en el abismo" . as lleva trazas de seguirse inde!inidamente; en tal manera, que tomando la razón por una utop a y el disparate por lo #nico positivo, se ponen a contribución todos los prestigios, se echa mano de todos los recursos, los coercitivos inclusive, y se solidarizan todos los poderes para sacar adelante estos dos preceptos"

*

Traducción: Anselmo Lorenzo. Digitalización: KCL.
5

“En anarquía” de Camille Pert

No quiten a los pobres la ilusión de la felicidad eterna en una vida futura" No quiten a los ricos la ilusión del goce perenne en un presente que será eterno" *n tal situación, la rebeld a, que en todos los tiempos !ue un llamamiento a la razón y una protesta contra el servilismo, en la época actual reaparece herética, iconoclasta, negativa contra todo dogma, contra todo s mbolo y contra todo !also prestigio, y a!irma la inmanencia del derecho humano" 'nte la invocación de ese absoluto de verdad, de belleza y de justicia, debiera interrumpirse por un momento la vida social, examinar su razón de ser, hacerse cargo de las quejas y reclamaciones de los rebeldes y obrar racionalmente en consecuencia, y, lejos de ello, habla el so!isma y ejecuta la !uerza, consiguiendo no más un triun!o e! mero, una prolongación del grave y antiguo da-o" . para que se vea hasta dónde llega la gravedad del mal, tomo, no ya de los personajes !icticios de la novela, sino de los de la realidad, unas palabras de un pol tico espa-ol que todo el mundo puede leer en el Diario de Sesiones de Cortes del +arlamento espa-ol, correspondiente a la legislatura de /012, y que dicen& 34a de mantenerse el statu quo, porque harto hacen el *stado y la 5ociedad en pro de los trabajadores, dándoles instrucción gratuita, pan y cama en el hospital y un voto que vender, para que éstos tengan todav a el valor de quejarse6" *se c nico insulto, existe, consciente o no consciente, en el !ondo de todo privilegiado& con ese patrón se !orman los pensamientos, lo mismo del burgués redomado que prepara un vil negocio, que de la cándida doncella que vive entre mimos y encajes como !lor de invernáculo; del gobernante que !ormula planes patrióticos en perjuicio de la vida, de la libertad o de la riqueza de sus gobernantes, que de la hermosa matrona que dirige castamente su hogar apareciendo como modelo de virtudes, del sacerdote que predica la máxima cristiana, re!ugio de los usurpadores de la riqueza social, 3este mundo es un valle de lágrimas donde la justicia y la !elicidad son imposibles6 y peca moralmente quien creyera lo contrario, como el tierno ni-o que, asistido de ayas y lacayos, se educa para la soberbia ante el servilismo de sus domésticos" 'nte ese crimen, al autor presenta el atentado de 5an 7aclou, y en de!ensa del acusado hace decir al de!ensor& 38Lavenir obró conscientemente el /9 de marzo, sin más consejo que el de s propio" 7ató: quiso matar, y no les pido circunstancias atenuantes de piedad mezquina: ;.o quiero su vida<""" ;yo quiera su aprobación para su acto: su amplia compasión, no ya para él, sino para la clase que representa: que sin tregua, pero siempre in#tilmente, levanta los brazos, lanza pla-idero grito de agon a que se pierde en la oscuridad de la noche, en la soledad del desierto<8" =+oco me importa la personalidad de Lavenir, hace poco no le conoc a; el estudio de su vida me dio a conocer algunos detalles, me probó lo #nico que buscaba en él, su sinceridad, su inmenso, irresistible impulso hacia un objeto de !raternidad, #nico que hace de la bestia humana un hombre: Lo que veo en él, lo que quiero hacerles ver, es el hecho: es el brazo que agita la se-al, que trata de detener el tren locamente lanzado sobre una v a obstruida por la multitud: tren que atropellará miles de vidas y se estrellará sobre ellas: ;>eténganse, respeten esa bandera sangrienta que agita desesperadamente ante ustedes<""" ;?ompriman los !renos, suelten el vapor: ahorren las v ctimas<""" ;+or ellos, por el pueblo, por el hormiguero anónimo y también por ustedes mismos, porque si algunos miembros rotos ensangrientan la @estia inconsciente sin oponerse a su marcha, el montón siempre creciente de cadáveres acabará por vencerla<""" ;5 , bruscamente descarrilará un d a y se precipitará en el abismo<"""8

6

“En anarquía” de Camille Pert

=?uando en una sociedad se producen actos como el de Lavenir, es insensato continuar el camino sin considerar al que le ha ejecutado, sin estudiar sus móviles ni examinar las reivindicaciones ni los clamores que encarna86" ?laro está que el tribunal, órgano de esa sociedad que de la manera indicada siente y piensa, hab a de encomendar su respuesta al verdugo, del mismo modo que aquel gobernante que tratando de las reclamaciones obreras opon a al maAser manejado por el obrero convertido en soldado; pero como al extremo que han llegado las cosas esas soluciones son aplazamientos, bueno es tener presente la objeción opuesta al argumento del maAser por otro gobernante" 3?antemos las glorias del trabajo, no cantemos los progresos destructores de la !uerza, porque !rente a esos maAsers que representan tanto per!eccionamiento mecánico, está aquella sustancia combinada en el laboratorio qu mico con la cual se hace estallar una !ábrica, y es el mismo invento de Bobel descubierto con el !in de que !uera #til y para bien de la humanidad, el que se utiliza por los destructores del orden social" Bo hablemos, pues, del maAser, hablemos de la justicia y del derecho6" 5 , pero hablar de la justicia y del derecho es como entretenerse en hacer pompas de jabón; entre tanto, considérese el !uncionamiento normal de la sociedad como un atentado permanente, sin atenuante noble de ninguna especie, realizado por todos los privilegiados, sin distinción de sexo ni edad, en perjuicio de todos los desheredados, en el que las v ctimas caen sin cesar !ormando horrorosa hecatombe después de agon as desesperadas" +ara evidenciarlo escribió ?amille +ert En Anarchie; para colaborar a su obra !irmo su traducción En Anarquía"
'nselmo Lorenzo

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO I
Los espejos y las molduras doradas de la pasteler a @orie, muelle de la @olsa, en )uán, chispeaban bajo un alegre sol de invierno que se inclinaba hacia el horizonte, arrojando resplandecientes destellos en aquel cielo gris" *n el almacén, embaldosado de mármol y amueblado de cester a japonesa multicolor, se o a un murmullo de conversaciones procedentes de las mesitas rodeadas de mujeres elegantes que com an pasteles o beb an madera o té, con el velillo levantado y desguantada una mano" >etrás de la larga mesa de mármol en que se ostentaban aquellas ricas golosinas, se hallaban varias se-oritas de mostrador silenciosas y atentas a los deseos de los clientes" La gran puerta de cristales con letras de oro se abrió de pronto, y un joven modestamente vestido se detuvo en el umbral, como molestado por el lujo de la tienda, dirigiendo una mirada !urtiva en su derredor"

“En anarquía” de Camille Pert

*ra de mediana estatura, delgado, muy rubio, de apariencia a#n más joven que sus veinticinco a-os; ten a ojos casta-os y de expresión ardiente que sorprend a en su !isonom a delicada, de !acciones escasamente acentuadas y que prolongaba algo una barba clara" La vista del escaparate de la derecha, donde hab a panes recocidos colocados sobre barras de cobre, pareció asegurarle" *ntró resueltamente, dejando que la puerta se cerrara por s misma" 5ituada en el mostrador de la sección del pan, una se-orita le miraba con dureza" $ Cn pan de una libra, dijo" ., tomando el pan que se le presentaba como si !uera una limosna, echó apresuradamente tres sueldos sobre el mármol, como deseoso de irse" $ 5on veinte céntimos, dijo la se-orita" $ DEeinte céntimosF repitió sorprendido" %urbado, indeciso, quedó examinando el pan, como tentado de devolverle" *n aquel instante sintió sobre s una !rotación extra-a; vio cerca de su pantalón descolorido una !alsa de sat n negro y la punta de un zapato de charol" $ +erm tame usted, ya pagaré yo, dijo una voz grave y harmoniosa" Levantó bruscamente la cabeza y vio una mujer alta, morena, de admirables ojos, que le miraba con un interés atrevido" 5u mand bula algo maciza, su barbilla enérgica y voluntariosa medio se ocultaba en la piel que !orraba su cuello de terciopelo negro; sus cabellos estaban adornados con dos alas de azabache que armonizaban per!ectamente con su extra-a !isonom a, inquietante por la movilidad de su nariz y la crispación de sus delgados labios, de rojo muy vivo por sobresalir entre la palidez mate de su tez" Cn ardor violento enrojeció las mejillas del joven, quien echó mano precipitadamente a su bolsillo y arrojó tembloroso un duro sobre el mostrador" $ ;Bo soy un mendigo, se-ora< exclamó a media voz; !ijando su mirada en son de desa! o sobre la mujer que acababa de o!enderle" *sta sonrió, sin conmoverse lo más m nimo, y dijo& $ ;7ejor< y se le acercó rozándole con expresión cari-osa" +ero el cogió su moneda, la guardó y, sin saludar, salió con la cabeza levantada y el rostro ardiente, sin observar que aquella mujer salió siguiéndole" .a en la calle, abandonó la acera, ocupada por los elegantes ociosos que la obstru an, y siguió el curso del muelle, groseramente empedrado, cruzado por trenes de mercanc as que marchaban lentamente o esperaban entre las !ilas de toneles, montones se sacos y cajas, preservados por telas embreadas" Llegado al borde del 5ena, a lo largo de los nav os amarrados, acortó el pasó, aspiración el aire vivo corr a sobrecargado de exhalaciones de brea y de sal marina" *n un movimiento uni!orme,
!

“En anarquía” de Camille Pert

con ruido monótono, las gr#as deslizaban sus cadenas por aquellos brazos prolongados; luego soltaban chorros de vapor dando estridentes silbidos, y con un es!uerzo semejante a un resoplido giraban sobre su eje, depositando en tierra sacos, balas o toneles, que eran recogidos por racimos de hombres, que de ellos se apoderaban para conducirlos a las casillas aun libres de aquella especie de tablero de damas que !ormaba la super!icie del muelle" *l joven caminaba sin ver nada, absorto en su pensamiento, pose do del deseo loco de insultar a alguien, de romper algo& necesidad tanto más violenta y ciega, cuanto que el que la siente juzga impotente y débil" ;5e le hab a arrojado una limosna<""" ;5e le hab a tomado por un mendigo< . el hecho de que !uera una mujer quien le insultara con su piedad redoblaba la injuria; y a todo esto mezclaba un sentimiento de amor propio de macho humillado por la debilidad" @ruscamente volvió a la vida exterior" 'quella mujer, marchando rápidamente sobre el suelo ennegrecido y lleno de charcos, recog a con su mano a#n desguantada sus !aldas de sat n, cuyo valor era superior a lo que hubiera importado algunos meses el sustento de una !amilia pobre" $ Csted dispense, dijo con voz dulce" *l joven se detuvo estremecido por la caricia de aquella in!lexión !emenina" >e pie, cerca de él, le dominaba un poco con su alta estatura; los hombros se ensanchaban por los pliegues espesos de su cuello de terciopelo, y era bella, con una madurez apenas iniciada" $ Csted dispense, repitió; me hubiera complacido serle #til" ?ierta vanidad cosquilleaba poco a poco el corazón del joven, y su odio por la dama se trans!ormaba en vago desdén de gratitud hacia la mujer que le persegu a, movida evidentemente por alguna sensualidad" *ntonces oso mirarla, notando su belleza y detalles de su vestido y tocado" $ D7e conoce ustedF preguntó" 4ab a !ijado repentinamente los ojos, sus miradas se hab an mezclado y ahora una complicidad los ligaba; pero él se de!end a con toda la !uerza de su voluntad" $ 'cabo de ver a usted por primera vez, dijo lentamente, pero me agradar a volver a verle" D?ómo se llama ustedF *l joven sintió un estremecimiento de orgullo herido" DLe preguntar a como a un criado, con su aplomo tranquilo de burguesa y su aire de superioridad desde-osaF""" 5in embargo; respondió maquinalmente& $ *milio Lavenir" >espués, muy encendido, lanzó como una bravata& $ D. ustedF +ero ella respondió simplemente"
"

“En anarquía” de Camille Pert

$ )uth *tcheveeren" *ntonces se calmó, la contempló por su respuesta amistosa, es!orzándose en no ver sino la mujer, su igual, su in!erior si se quiere, en aquella criatura que juzgaba a pesar suyo tan di!erente de aquellas a que hasta entonces se hab a acercado" *lla le interrogó a#n" $ D>ónde vive ustedF *l joven vaciló, después mintió& $ ?alle 'rmand(?arrel, 2G" >e repente se avergonzó del sentimiento que le impulsó a dar la dirección de Herald Lagoutte, un compa-ero, casi un burgués, relativamente bien domiciliado, en vez de indicar !rancamente la calle de la Eerrerie, donde la viuda Lavenir, su madre, tabernera, le reservaba un cuarto estrecho y oscuro" Bo obstante, se excusó a s mismo" 5i verdaderamente esta mujer quisiera visitarle, en casa de Herald estr an más tranquilos que en la suya, donde Luisa, su querida, pod a expulsarlos a cada momento" )uth le examinaba curiosamente" $ D*n qué se ocupa ustedF $ 5oy cortador en los talleres de Ieill" @uscó ella un instante en su memoria" DIeill, el gran !abricante de trajes hechos para hombresF""" 5 ; un o!icio decente: 4e aqu por qué son tan !inas sus manos de obrero" >espués examinaba sus ojos de so-ador y de exaltado" $ DLee usted muchoF $ %anto como puedo" $ ;5ocialistaF""" ;'narquista< 5e irguió con energ a y no respondió, molesto e irritado por la sonrisa indulgente de aquella mujer" Bo insistió" $ ?aller 'rmand(?arrel, 2G, repitió" @ueno, visitaré a usted" >espués, sin decir palabra, ni expresar signo alguno le plantó la joven, volviendo con paso indi!erente a la ancha acera donde la multitud pasaba y repasaba ante las ricas tiendas" +or medio de la calle transitaban los tranv as con rapidez, lanzando agudos silbidos, y sus rieles separaban el muelle en dos zonas bien distintas& a un lado la industria, el hormiguero obrero, el trabajo rudo y sin tregua; al otro, las tiendas rebosando ruidosas inutilidades, la masa perezosa de sus burgueses y de sus mujeres paseando su ociosidad y su lujo"
#$

“En anarquía” de Camille Pert

*milio continuó su camino, irritado contra s mismo, !urioso de los sentimientos que en su intimidad se entrechocaban" D*ra una debilidad, que él, proletario, aceptara el capricho de una burguesaF""" o al contrario, Dno ser a como una bo!etada a los ricos, tomarle una de sus hermanasF""" +orque, en esto no se equivocaba, era una audaz, una c nica, pero no una horizontal: ;*ra realmente una hija de burgués, una mujer de esas clases que desde hace siglos aniquilan a los trabajadores, que él consideraba como hermanos<""" ;Jh< ;tomarla<""" hacer el amor con ella como lo har a con la más encanallada prostituta; ;eso resultar a excelente< 5in embargo, sent a cierto malestar, porque la mismo tiempo que se complac a en humillar aquella mujer, experimentaba una gratitud inmensa hacia ella, cierta vanidad de que se dignara descender hasta él: *ntonces se indignaba su orgullo" ;Bo, no aceptar a el amor de una extranjera, de una enemiga; ser a una cobard a !altar por su parte a un compromiso de honor<""" ;*ntre ricos y pobres no debe haber ning#n lazo hasta el d a en que el gran trastorno social haya hecho nuevamente hermanos a todos los hombres<""" . como en su interior, a ese sentimiento de orgullo se un a una gran timidez, el miedo de parecer torpe y grosero a aquella mujer, bella y delicada, juró rechazar todas las indicaciones que pudiera hacerle en lo sucesivo" $ ;Bo, era cosa hecha; aquella mujer no le gozar a<""" verdaderamente sus carnes no estaban hechas para mezclarse: *lla era semejante a las aristócratas cuyas cabezas pálidas y sangrientas se pasearon en otro tiempo en la punta de las picas; nada ten a de aquellas que acompa-an la borrosa legión de los convencidos: de los entusiastas que un d a derrumbarán, barrerán la antigua civilización podrida, y plantarán triun!antes la bandera virgen de una sociedad nueva sobre una tierra libre y despejada"

CAPÍTULO II
'quel d a, hacia las cuatro, salió *milio del taller Ieill, irritado contra la tarea diaria, necesitando de movimiento, de charla, de discusión acerca de todo lo que sab a encontrar de entusiasta, de pueril, de pedestre y de elevado en la redacción del !veil, el diario de ?elestino @ergés" 4ubiera podido salir sin llamar la atención, pero al contrario, por desa! o, pasó lentamente, taconeando, delante del je!e del taller" %uvo un desenga-o, porque el otro le sonrió, le saludó amistosamente y le dejó pasar sin la menor observación" *milio ten a una posición excepcional en la casa, gracias a su instructor superior y a su notable destreza" 5e le toleraban ciertas irregularidades causadas por su carácter !antástico, con la idea de que eran luego recompensadas por la rapidez y la calidad de su trabajo cuando se hallaba de buenas" *n el exterior, el viento se engol!aba en la gran calle industrial, de corte amplio y recto; el cielo estaba negro; el invierno, momentáneamente reaparecido, azotaba los rostros con su aliento duro" *milio se enredó pronto en el laberinto de callejuelas sombr as y estrechas que serpenteaban hacia el puerto, y llegó a la entrada de un portal bajo, con un arroyuelo inmundo por delante,
##

“En anarquía” de Camille Pert

donde se o an esos cantos lentos, de lánguida melancol a, de los borrachos del Borte, que sal an de una taberna cuya puerta de vidrios opacos estaba decorada con pingajos de banderas noruegas y dinamarquesas" *n el patio hab a un taller de toneler a, tenebroso y h#medo, donde resonaba sordamente un golpeteo continuo; en tanto que, en !rente, detrás de las ventanas abiertas, trabajaban unas planchadoras encorvadas, con el cuello escotado y las mangas remangadas, que con su charla y sus cantos rimaban el choque metálico del hierro sobre los hornillos" *milio pasó delante de ellas sin dirigirlas una mirada y subió una escalera estrecha, de escalones nunca barridos, que se hund an hacia el medio, como los de los campanarios viejos" *n el primer piso, pegado a una puerta, hab a un cartel cuidadosamente caligra!iado en que se le a& 3"e !veil, periódico socialista independiente6; además, debajo se le a esta divisa& 3#ermanos, unámonos en la sangre y las lágrimas6" *l joven abrió el picaporte, como habituado, y lanzó una rápida mirada a la pieza donde penetraba directamente" 5e sent a un aire helado; a lo largo de las paredes rojizas, de pintura desconchada, se ve an unas tablas soportando montones de papeles polvorientos" ?erca de la #nica ventana, un hombre y una mujer escrib an inclinados sobre una mesa de madera" *n el !ondo, entre la semioscuridad, se ve a un cura sentado, de rasgos vagos, barba espesa, tez amarillenta, inmóvil, con la sotana un poco levantada por sus óseas rodillas" $ D*stá Herald LagoutteF preguntó *milio, indicando con la mirada una segunda pieza cuya puerta estaba entreabierta" La mujer levantó la cabeza mostrando un largo rostro de !acciones mal esbozada" 5us cuarenta a-os ya no ten an edad; #nicamente sus ojos azules pálido, admirables de claridad y de bondad, se destacaban en aquel conjunto !atigoso, con sus pómulos acentuados, sus mand bulas salientes y sin gracia bajo una piel térrea" $ 'un no, respondió" . sorprend a su voz, harmoniosa y !resca, muy joven, muy !emenina" *n !rente de ella, el hombre hab a levantado la cabeza" *milio le tendió la mano" $ DKué tal, 5abourinF *l otro movió la cabeza" $ ;+sch<""" ;+asando<""" Bada sobresal a en aquella !isonom a borrosa, como su vida entera de escribiente copista& cara redonda, !rente achatada, cráneo calvo, ojos mortecinos, mejillas lacias y a!eitadas, conjunto !alto de expresión y vida" 4ac a treinta a-os que vegetaba en las redacciones de periódicos peque-os, ocupándose #nicamente de contabilidad, de detalles materiales, absolutamente extra-o a toda cuestión pol tica y social" 5in otro horizonte que su esquina de mesa ni otro objeto moral que de!enderla de los montones de papel de su compa-era de escritura, tan desordenada cuanto él era automáticamente meticuloso"
#%

“En anarquía” de Camille Pert

$ D4a vuelto @ergés de su excursión de propagandaF preguntó *milio" $ *sta madrugada, a las tres, respondido la mujer" 4a hablado en *vreux, en Lillebonne, en @olbec: $ D. el éxitoF $ *l éxito: siempre se tiene éxito" 'dherentes a la $niversal, pocos: Bo comprenden: *milio escuchaba con sorpresa el murmullo de voces que se o a en la pieza inmediata" $ DKuién está con @ergésF preguntó emocionado" La mujer le miró !ijamente sin responder" $ D*s !lF preguntó *milio en voz muy baja" *lla hizo un signo a!irmativo" *milio sintió un estremecimiento" ;5ouvaire en ,rancia< ;en )uán< $ ;*ntonces pronto habr a un atentado<""" ;resonante u oscuro: neciamente mortal para su autor o lanzando por un instante un relámpago terror !ico sobre el mundo<""" +ero las voces se extinguieron; resonó un ruido de pasos y el crugido de una puerta; sin duda el compa-ero salió por la puerta de escape" *milio suspiró con una sensación de alivio; ;le hubiera sido penoso ver otra vez la silueta bien conocida de aquel hombre, de !isonom a vulgar, resuelta, con su !rente baja y cuadrada, sus piernas cortas y arqueadas bajo el busto enorme, con su !isonom a impenetrable, inquietante, de !anático, de matador de hombres y de zapador de sociedades<""" *l joven movió la cabeza" ;Bo, en verdad, no será por la !uerza, por la sangre derramada, sino por la gran ley de la persuasión y de la dulzura como se conquistará el mundo<""" D?arecen acaso los hombres de sentido, no tienen ya re!lexiónF""" DBo podrá atraérseles a la verdad por el razonamientoF""" ;Jh, si se llevara la luz a la inteligencia de cada uno, quién ser a tan o!uscado que se negara a reconocerlaF La mayor parte de los ricos son crueles por ignorancia y estupidez" La puerta situada detrás de 5abourin se abrió de repente y apareció ?elestino @ergés" ?uarenta y siete a-os, estatura mediana, ancho de hombros, vientre enorme, el pantalón !ormando pliegues sobre sus carnosos muslos; de !isonom a abierta, de mejillas coloreadas y mal a!eitadas; ojillos vivos, labio móvil, sin bigote y estremeciéndose como los de los oradores pro!esionales; cabellos largos, casta-os, grasientos, echados atrás; su conjunto ten a el aspecto de cura que colgó los hábitos o de cómico de la legua" 'lgo hab a de ello, porque era un antiguo tenor tolosano a quien la pérdida de la voz y la necesidad de vivir lanzaron al periodismo y la pol tica" $ ;4ola muchacho< exclamó tendiendo la mano a *milio, con voz extra-a, velada, ronca, aunque con cierto timbre metálico" DKué haces de LuisaF""" DKuieres llevarla el jueves a *vreuxF >oy una con!erencia: 7arta hubiera hablado también, pero se ve obligado a permanecer en Londres; queda, pues, un hueco en el programa: una sesión de hipnotismo dará realce a la velada" D%e vienesF""" te pago el viaje y un duro para tu mujer" *milio movió la cabeza"
#&

“En anarquía” de Camille Pert

$ Bo, estuvo demasiado en!erma la #ltima vez" @ergés soltó una carcajada" $ ;?a, hombre; si el magnetismo hace amorosas a las mujeres< *ntre tanto, el cura, olvidado en un rincón, se levantó aproximándose" @ergés se !ijó en él de pronto y recobró su tono serio" $ DKué desea ustedF 5us ojos penetrantes analizaron la !isonom a del cura con descon!ianza" $ 5oy el clérigo ,aure" $ D*l de los !olletosF""" D*l autor de "a Comuna CristianaF""" *l cura se inclinó" $ 5i" 5e promovió un movimiento de interés entre los asistentes" %odos examinaron al hombre casi célebre por sus choques con la Lglesia" $ 5iéntese usted, dijo sencillamente @ergés, acercando una silla al cura y montando a caballo en otra, con el respaldo por delante, cerca de la mesa en que la mujer, atenta, hab a cesado de escribir" *l cura se sentó, recogió su sotana con un gesto maquinal y luego comenzó con voz lenta, predicadora& $ Bos proponemos un mismo !in, por v as di!erentes: $ Csted dispense, interrumpió @ergés sonriendo" Cn objeto di!erente por las mismas v as ser a más exacto: Csted y nosotros estamos de acuerdo sobre la necesidad de derrumbar la sociedad actual: +ero cuando esté en el suelo no nos entenderemos para reconstituirla" $ Kueremos la emancipación de todos, replicó el cura sin desconcertarse; la comunidad de los intereses; la igualdad de los seres humanos" $ Csted quiere la igualdad en el abandono y el su!rimiento: Bosotros la igualdad en el goce" *l cura se encogió de hombros" $ La !elicidad no es de este mundo" @ergés sacó tabaco del bolsillo; con un gesto pidió papel a *milio e hizo un cigarrillo con indi!erencia" $ .a verá usted; no discuto" *mpleo por término medio catorce horas diarias en hacer discursos, y estoy harto: $ ;@ueno< *sc#cheme usted, dijo el cura cortésmente" Csted y su partido !orman una potencia; también somos muchos en el clero los que amamos al pueblo: D+or qué no unirnosF"""
#'

“En anarquía” de Camille Pert

*st#dienos; dense cuenta de la !uerza inmensa que poseemos por la propagación de las doctrinas; déjenos convencerlos que nos entendemos sobre todos los puntos, excepto uno solo, sobre el cual andan descarriados" Csted y su partido sacuden el yugo del rico con razón, pero comenten a !alta de sacudir también el de >ios" 5i el goce se conoce completamente por su voluntad, en la desgracia y en la pena, Da quién ha de recurrirse si no es a la *terna +otencia y a los que en la tierra son sus mandatariosF""" La mujer, hasta entonces silenciosa ante la mesa, se levantó semejante a un gran espectro, descarnado, con sus sombr os vestidos pegados a su cuerpo !laco" $ *scuche usted, se-or cura, exclamó con una vehemencia s#bita que hizo estremecer a los asistentes" ;Bo se hable ante m de >ios y de los curas que asisten a los desgraciados<""" ;5iniestra mentira<""" 5i alguien ha llamado a esa puerta he sido yo: y Dqué he encontradoF ;Lndi!erencia, malevolencia o c nica crueldad< %en a diez a-os cuando murió mi padre, empleado de corto sueldo de ministerio, demasiado joven para dejar viudedad" 7i madre se extenuó durante siete a-os para hacerme vivir, mendigando a derecha e izquierda, tratando de ense-arme un o!icio, ;grave error<""" porque no hay uno que baste para dar de comer a una mujer: si quiere vivir ha de a-adir al trabajo la prostitución" Lo saben todos los patronos, ;pero como siempre encuentran desgraciadas que aceptan sus condiciones<""" .o estaba condenada a morir: era !ea y los hombres no me quer an" 7urió mi madre, y, ante su cadáver, sin un céntimo en el bolsillo, me dije& DKué hacerF D>ónde irF D' quién dirigirmeF *ra creyente; se me hab a persuadido que hay que recurrir a >ios en los momentos supremos: y lo intente: ,ui de convento en convento, no pidiendo sino un rincón para vegetar, un sitio humilde donde morir" ;*n todos me rechazaron< ;Jh, no son tiernos para el pobre en sus casas de >ios: a pesar de los prospectos mentirosos con que se enuncian para dragar el oro de las almas caritativas< ;?uando esperaba una mano en que apoyarme, una palabra de paz, una expresión de a!ecto, sólo encontré !r as miradas, gestos de sospecha, respuestas meli!luas, desdén por los males que su!ren otros, aversión inmensa hacia el miserable que no sirve para la explotación, del que no puede sacarse la sangre de sus venas ni el jugo de su carne< *ra débil, pobre, desesperada, Dpara qué servir aF D4onrar a a la casaF D)eportar a utilidad mi trabajoF ;*n aquel estado, imposible< ;+ues a la calle< Llamé a la puerta de los conventos aristocráticos, donde, examinando mi !acha ruinosa, se me preguntaba sonriendo la cantidad de mi dote: ?orr a aquellos donde las más humildes son admitidas" 'quellas mujeres con !rente de l neas inmaculadas, en cuyo pecho ostentan la imagen de ?risto, me miraban tristemente, pon an en mi mano una batista y una aguja" . ante el trabajo inhábil de mis dedos sacud an la cabeza diciendo& ;no hay plaza< *n cierto sitio se me reprochó ser virgen, ;all no se admit an más que las arrepentidas< ;Jh, qué carreras aquellas in#tiles en las que, agotada, hambrienta, descorazonada, chocaba eternamente con corazones secos, con epidermis insensibilizadas< ;Bi una palabra simpática bajo aquellas !órmulas piadosas con que me desped an<""" *n aquellos ojos que se apartaban de mi miseria, !ingiendo dirigirse al cielo, no vi jamás una rá!aga de piedad" ;4ipocres a, dengues, ego smo, mercantilismo< ?uando ca una noche a la puerta del cuarto que ya no pod a pagar, con el vientre vac o y el !r o de la muerte en las venas: Dme socorrió la religiónF Bo, !ue un humilde, un miserable como yo: partió su pan conmigo, y como yo ten a el estertor de la !iebre, y él no ten a ni !uego ni cama que o!recerme, me llevó al hospital: +ero no me abandonó en aquel in!ierno de los pobres: Eolv a, tomando sus minutos sobre su pan, porque para el obrero, un instante de trabajo menos representa renunciar a un bocado: Eolvió, no obstante, a verme, y sus dulces palabras introduc an nuevamente el gusto a la vida en mi corazón: ;Bo me habló nunca de >ios, sino de las criaturas: Bo me prometió una !elicidad !utura, sino el amor: el amor de los desheredados, de los rechazados, de todos aquellos a quienes se oprime, a quienes se aplasta<""" ;7e hizo adorar el su!rimiento, no mostrándome la recompensa ego sta de un mentido para so: sino levantando ante m el espléndido y sangriento estandarte de la piedad< ;Jh, qué grande, qué hermoso era aquel hombre< ;*ra más hermoso y más grande que su >ios y sus curas<""" ;porque su divinidad es de mármol y sus ministros viven hartos y gordos burlándose de los males de la humanidad< 5u
#5

“En anarquía” de Camille Pert

>ios murió para resucitar en seguida: él, el >ios m o, que no era más que un hombre, que vivió para todos, ha muerto: muerto para siempre: para el mundo: para la universidad de los seres que su!ren: sus hermanos<""" $ ;Kué lástima de taqu gra!o< exclamó @ergés" La mujer, conmovida, con su !laco pecho palpitante, se sentó; hab a hablado menos para el auditorio que para alivio propio, y se inclinó sobre el papel sin prestar ya atención a lo que se dec a" $ DKuién es esta se-oraF preguntó el cura a *milio" $ ?onstancia +arandier, contestó aquél brevemente" *l otro hizo un gesto" $ ;'h< la con!erenciante célebre, la antigua querida de aquel apóstol de los andrajosos, que murió guillotinado: $ 4ay malos curas, convenido" Los conventos han de regenerarse& el esp ritu de lucro y de hipocres a se introduce por todas partes: 4ay mucho que derribar en la Lglesia como en la sociedad: pero >ios permanece inmutable, inmenso, #nica estrella gu a del hombre" ;>esgraciados aquellos que se separan de su gu a<""" *milio se sul!uró de repente& $ ;>ios<""" Ddónde estáF Den el cieloF ;. qué nos importa el cieloF *stamos en la tierra, y no hay más que la tierra que nos interese: Bo son goces espirituales lo que queremos para el porvenir: ;Kueremos llenar nuestro estómago, que nuestro corazón ande caliente, que nuestros miembros no sean morti!icados por tareas excesivas, ni nuestra salud arruinada por trabajos malsanos<""" ;Kueremos gozar de nuestra razón, de nuestros conocimientos: Kueremos ser uno, como cada uno de tantos otros que sólo porque han nacido burgueses tienen una plaza al sol< D>iosF ;Bo le necesitamos< ;Kué nos importa un después, siempre que el cuerpo y la inteligencia hayan gozado de todo lo que se puede gozar en la vida< Cn enga-o, su existencia del más allá es una p ldora dorada para los necios, exclamó la voz rara de @ergés" *s muy cómodo permitir que el pobre vaya descalzo por el lodo con el estómago vac o, el cráneo golpeado por el su!rimiento, los ojos !ijos sobre la nada, allá abajo: siempre muy lejos, ;allá< ;allá<""" D. después quéF""" 5iempre se puede prometer; ;a!ortunadamente para los embusteros, los muertos de hambre no vuelven a decir que aquello es una mentira<""" *l cura hizo gesto de espanto" $ 5upongamos que todo es un error y una mentira: 5i se ha cre do con !e, si la luz de la esperanza ha iluminado toda una vida de su!rimientos, convengan en que es precioso" ;La !elicidad sobre la tierra; desgraciados<""" Ddónde se encuentraF Bo, no suprimirán la en!ermedad, ni la pena, ni el dolor: pero se sumergirán en la gehenna, bajo el ojo !ijo de >ios por toda la eternidad, y adorarán su mal, a semejanza de los mártires de otro tiempo, que ensanchaban sus heridas y ve an correr su sangre con alegr a" La apertura de la puerta hizo volver las cabezas" Cn hombre, joven a#n, de !isonom a inteligente, vestido como un contramaestre, acababa de entrar"
#6

“En anarquía” de Camille Pert

@ergés saludó con la mano sin moverse, su pesado abdomen le privaba de libertad en sus movimientos" $ DKué hay de nuevoF $ ;Kué me han partido< exclamó el hombre con voz amarga, lanzando una mirada !ebril" La sociedad de >eville está en disposición, hay trasiego de personal y la nueva dirección me ha echado a la calle" %odos le escuchaban con interés" ?onstancia +arandier hab a levantado la cabeza y apoyaba su !rente sobre una de sus manos, mostrando en su rostro una expresión de dulce piedad" $ +ero los compromisos de tus patronos: expuso *milio" DKué compromisosF dijo el otro" ;Binguno ha cumplido< ;7e han estropeado< porque Dno saben que siempre tienen el medio de probar que han cometido una !altaF .a era una caridad lo que se me hac a dejándome en mi plaza de mayordomo" *n cuanto a los nuevos directores no quieren saber nada" 4asta aquel instante el cura no notó que el hombre no ten a manos; dos mu-ones, in!ormes, sin dedos y con cicatrices azuladas, ocupaban su lugar" @ergés se levantó de un salto, con expresión radiante" ;' propósito< te llevo conmigo ma-ana a mi gira de propaganda" ;Eerás qué broma<""" Hanaremos la huelga y meteremos de un golpe lo menos tres mil a!iliados en la Cniversal<""" ;Cna v ctima de la burgues a; aqu tenemos una en carne y hueso<""" ;Eean y toquen<""" $ 5obre todo en hueso, replicó el hombre, esbozando una sonrisa" D+ero dónde quieres que vayaF""" Bo tengo tiempo, necesito despabilarme para encontrar trabajo: >entro de tres d as tendremos el hambre en casa" ?onstancia se hab a aproximado, y con un gesto que a pesar de su escasa gracia ! sica, se notaba alg#n encanto !emenino, tomó las destrozadas manos del obrero y las estrechó suavemente entre las suyas" $ ;%rabajo, in!eliz, quien te lo daráF @ergés tiene razón; ven con nosotros: gustará verte; tu presencia inspirará indignación en el corazón de los compa-eros: 'demás haremos una colecta que enviaremos a tu mujer" 5intió un estremecimiento de desesperación" $ ;La limosna< $ Bo; no da vergAenza recibir el dinero de los pobres: ;Lo dan de tan buen corazón<""" @ergés se mov a impaciente a la puerta de su gabinete" $ Een, Morge, necesito tomar notas" La puerta se cerró detrás de ellos" ?onstancia dio entonces algunas explicaciones al cura, quien le interrogaba con la mirada"

#

“En anarquía” de Camille Pert

*s un buen chico, uno de los mejores trabajadores de la !undición de >eville: 4ace dos a-os tuvo la desgracia de ser cogido en un engranaje: eso le dejó las manos como usted acaba de ver" 5us patronos probaron que el accidente sobrevino por su culpa y que no le deb an nada" $ D. era eso ciertoF ?onstancia se encogió de hombros" $ ;+oco cuesta soltar la palabra imprudencia< D'caso se niega una pensión a aquel a quien inutiliza una balaF""" ;se le dice jamás 3ha sido imprudente6F *l obrero que vive en el peligro a merced de un instante de olvido, Dno está como sobre un campo de batallaF $ 5in embargo, se han hecho leyes" $ D. no sabe usted que todas pueden !alsearseF""" *l patrón de Morge, humano, pero previsor, no asumió ninguna obligación respecto de aquel a quien hab a roto los miembros, pero le concedió la existencia" 'hora se va, queda en paz" $ ;*s casado ese hombreF $ %iene una mujer en cuyo tercer parto quedó extenuada, y gana muy poco: *l mayor de los hijos tiene cinco a-os" 5ucedió en silencio" 5e o a con!usamente la voz de @ergés detrás de la puerta" ?onstancia hizo un gesto" $ ;*n !in, esperemos que serán !elices en el cielo< concluyó irónicamente" 5e sentó otra vez a la mesa y quedó absorta en su escritura" 5abourin con expresión insensible, no escuchaba, no miraba a nadie; se hallaba muy ocupado en copiar !ajas" 5e abrió de nuevo la puerta y entró un personaje de cuerpo largo y desgarbado, que bajó la cabeza para entrar, con aquel movimiento instintivo de los hombres altos que atraviesan un umbral inmediatamente elevado" Los ojos de *milio lanzaron un relámpago de satis!acción" $ ;'l !in, Herald< . esperó ansioso; porque, a pesar suyo, el recuerdo de la mujer encontrada ocho d as antes le dominaba: D5i vendr a a hablarle de ellaF +ero el hombre alto estrechó la mano de *milio sin mirarle, y echó un paquete de cuartillas manuscritas delante de ?onstancia" $ 4e aqu mi art culo" *lla le hojeó ligeramente" $ >emasiado largo, dijo lacónicamente" *l otro se mani!estó !irme" ;+ues no suprimiré ni una l nea<
#!

“En anarquía” de Camille Pert

*ra aquel hombre de una palidez en!ermiza; hombros altos, pecho cóncavo; de cabellos negros, melenudos, bigote casta-o" 5us ojos, asaz bellos, estaban velados, parec an como !ijos en una visión desconocida que no les permitiera ver los objetos exteriores" 'lumno de ,armacia, histórico, mor!inomano, eteromano, era poeta y periodista a ratos perdidos" $ @ueno, dijo ?onstancia tranquilamente, podaré yo misma: 'demás, ni un céntimo; la caja del periódico está en seco" $ Bo importa, respondió con indi!erencia" >espués, dirigiéndose a *milio, le tomó la mano con e!usión" $ ;La cosa marcha, querido<""" *s cosa de ocho d as" 4ablaba de una representación en el %eatro del %rabajo que acababa de organizar, donde era a la vez director principal actor y apuntador" *l cura se levantó" $ DKuedamos, se-ora, en que usted cree imposible un acuerdo entre nosotrosF ?onstancia levantó su ardiente mirada y dijo al cura& $ *stoy convencida de que es irrealizable" . como aquél se dispon a a#n a discutir, le detuvo" $ La religión es la aliada natural del rico" Kuien dice Lglesia dirá siempre capitales inmovilizados en el culto, sustento de cualquier clase de bonzos: sanguijuelas que viven a expensas de los trabajadores" *l cura levantó los brazos" $ D'caso soy más rico que ustedesF""" D7i ropa vale más que la suyaF""" . como la mujer bajo la cabeza, no queriendo o r nada, lanzó una imprecación" $ ;7alditos los que no quieren o r la voz divina<""" ;*l los aplastará<""" ;Ean, ciegos a la conquista de aquello mismo que reprochan a los ricos: la posesión del oro<""" ;Kuieren la plaza de aquellos a quienes odian, y cuando la hayan obtenido, serán peores<""" ;>esean hartarse de goces:no escuchan más que su vientre y sus apetitos< ;7alditos sean, porque 'quél que murió en la cruz los renegará, los desechará morti!icados y sangrientos<""" ;7atarán, pero morirán también<""" ;*nsangrentaran el mundo, pero la sangre de su carne correrá<""" ;'plastaran el universo, pero quedaran sumergidos en sus ruinas y no los levantaran puri!icados, triun!antes, dispuestos para una nueva civilización, como en otro tiempo el hombre después del diluvio regenerador<""" . la puerta dio un golpe rabioso tras su sotana dotante" $ ;'mén<""" dijo 5abourin, #nico que prestó atención a aquella letan a" *stos curas son peores que v boras" *milio esperaba nervioso" +or #ltimo se decidió a preguntar a su amigo&
#"

“En anarquía” de Camille Pert

$ D4a venido a tu casa una mujer a preguntar por m F Herald re!lexionó& $ Bo" D+or quéF *milio se mani!estó contrariado" ,urioso contra s mismo por no haber olvidado la aventura ni la belleza extra-a de aquella burguesa" 'l cabo de algunos instantes se agitó" $ ;'qu se as!ixia uno<""" D%e vienesF *l poeta se interrogó" $ DKué he de hacer aqu ahoraF""" Bada" . los dos salieron sin despedirse de los que quedaban inclinados sobre su mesa"

CAPÍTULO III
Cna vez en la calle, la !ina brisa del Borte sorprendió agradablemente a los dos jóvenes, quienes, quienes a pesar de su relativo bienestar, no llegaban a los sobretodos ni a los chalecos uatados que preservan del !r o a los ricos" 5in embargo, bajaron hasta el muelle y se mezclaron ala vaivén incesante de los transe#ntes" Los camiones, vac os o cargados, se arrastraban lentamente por el barco& la silueta de los barcos amarrados se per!ilaban sombr as sobre el gris triste del cielo" 'llá abajo se elevaban los grandes docNs de ladrillos ennegrecidos por el humo de los vapores; sobre el muelle pululaba todo un ejército de haraposos macilentos, rodando penosamente grandes toneles de vino, mientras que el agua negra de los charcos les salpicaba de barro hasta los hombros" Jtros descargadores se apresuraban, encorvados bajo el peso de sacos de pasas de 'sia" Las paseras estrechas se cimbreaban bajo aquel paso r tmico de trote de bestia excitada por el látigo" 'quellos hombres, con sus miembros temblorosos, su cara embadurnada por el polvo y el sudor, sus !acciones ostentando, como marcados por el buril, los rasgos del su!rimiento resultantes de aquella !atiga continua, no eran más l#gubres caricaturas de la especie humana" 5us rotos vestidos dejaban ver la piel ulcerada; los dedos de los pies asomaban por las roturas de su calzado" *ran sucios, pero aquella suciedad era la que invade al miserable, que carece de agua, de jabón, de ropa y de vestido para mudarse" 5u casa es un tugurio; todo le mancha, y mancha cuanto toca" 4abituado a la grasa y al hedor salvaje que de s se desprende, lo su!re sin pensar en ello" . los que aquel d a trabajaban eran dichosos& a lo menos ganaban el pan de la noche y el alcohol, ese veneno que da la ilusión de la !uerza" 7uchos otros permanec an inactivos, inmóviles, sentados sobre los bancos del negro jard n de la @olsa, poblado de aquellos !antasmas de la miseria, o arrimados a las paredes del edi!icio: 'quellas paredes estaban gastadas y sucias hasta la altura de un hombre, restos inmundos de las miserias que incesantemente por all se rozaban"
%$

“En anarquía” de Camille Pert

*ntre aquellos desgraciados, desperdicios del trabajo, desechados de todas partes, heces de cárcel y de las más inmundas sentinas de las grandes ciudades; con sus !isonom as abyectas, con sus cicatrices reveladoras de in!ames padecimientos, hab a cabezas inteligentes; vestidos pobres, pero no desordenados" 'quellos hombres eran obreros accidentalmente sin trabajo, que acud an all en busca del bocado de pan que alimentara la !amilia, esperando ansiosamente" ?uando Herald y *milio pasaron delante de uno de esos #ltimos grupos, decentes y silenciosos, se destacó un hombre que se les acercó y les dijo& $ @uenos d as" *milio !ijó en él la mirada" $ ;Jla, ?harrier<""" DBo trabajasF $ Bo, respondió lacónicamente el otro, con las manos en los bolsillos de su pantalón azul y sus angustiados ojos !ijos en el suelo" %endr a unos cincuenta a-os; sus rasgos eran regulares, aunque mezclados de arrugas pro!undas; su piel era gris y su barba descolorida" *n sus mu-ecas, sobre los huesos salientes, se destacaba el cruce de sus venas" @ajo sus pobres vestidos se adivinaba el cuerpo en!laquecido del que ha trabajado excesivamente, del que no dejó de su!rir, del que nunca se vio harto" *milio quedó sorprendido, porque ?harrier era un buen trabajador, el #ltimo a quien un patrón hubiera debido despedir" $ D5obra gente en tu tallerF *l hombre se encogió de hombros" $ Bo; es asunto m o: 4e tenido palabras con 5oudras" .a le conoces, el inspector" *milio !runció las cejas" $ ;'quel bruto<""" ;s , le conozco<""" Luisa perteneció a su sección" ?harrier levantó bruscamente la cabeza; un relámpago de ira cruzó su mirada" $ ;+recisamente a causa de mi hija *rnestina<""" *ra preciso que se sometiera también: ;Cna ni-a de catorce a-os<""" %rataba de !orzarla, y ella se opon a: entonces vinieron las multas, las bestialidades, las extorsiones de todo género: ;?omo él es el amo< 7e encaré con él y le dije que aquello hab a de acabar o que le desollar a" ;. heme aqu <""" Los dos a la calle" $ ;?ochinas< exclamó *milio" D+or qué no has hablado al patrónF *l obrero hizo un gesto de desaliento" $ *n primer lugar; el patrón no se ocupa de nosotros: 5oudras le interesa más que yo: . después, no para en la !ábrica: viene de +ar s dos veces a la semana, y cuando está en su despacho no tiene tiempo de hablar con nosotros: ;*l que llega allá no tarda en salir arrojado por su hombre de presa<
%#

“En anarquía” de Camille Pert

?aminaron largo rato en silencio; no !ijaron sus miradas en los brillantes espejos de las tiendas; los vestidos de 5mith, las armas de lujo de 5antoux, los mil !rascos dorados y las art sticas cajitas de )oyer, el gran per!umista: ;cuán indi!erentes les eran esas inutilidades que inmovilizan capitales enormes<""" ;*llos, cuyas horas se pasaban venciendo el duro problema de vivir, planteado, renovado cada ma-ana de su existencia<""" $ D4as ido a casa de Eersaint y de >ornésF preguntó *milio" ?harrier respondió con !atiga" $ 4e ido a todas partes: y nada: en todos los talleres se despide gente" . se renovó el triste silencio" .a no sent an ni el !r o ni el viento, no ve an a nadie, sumergidos en sus re!lexiones; ?harrier, trabajado por sus propias inquietudes, los otros apenados por su impotencia ante aquella ca da de uno de los suyos en la extrema desgracia" ?harrier levantó la cabeza siguiendo un pensamiento" $ .o soy como los otros: 5i la peque-a hubiera consentido: lo hubiera pasado por alto" ;Kué caiga con 5oudras o con otro, un poco más tarde DquéF ;la cosa llegará siempre<""" ;Bo pueden permanecer honradas esas muchachas<""" ;+ero una ni-a que llora, que se desespera, que viene a m gritando& 3;+adre, de!iéndeme<6" .a sé que hay quienes hubieran tenido el valor de decirle& 34azte el cargo, hija m a6" +ero yo no he podido: 5in embargo, bien ve a la consecuencia: y hela ah " ;*s sensible, por su madre y sus hermanitos< ;Kué hemos de hacer<""" *n aquel momento resonó un silbido agudo seguido de un rumor sordo; el obrero se conmovió& $ ;Cn vapor<""" voy a ver si se me emplea" . corrió hacia la orilla" +ero el llamamiento hab a sido o do por muchos, y de todas partes acudió una multitud que se api-aba en el sitio libre del muelle donde el barco se amarraba" %odos, ansiosos de ganar el bocado de pan que la suerte les deparaba, se empujaban, trataban de ponerse delante, con las miradas iracundas, las brutalidades en los labios, pareciendo más bien !ieras que hombres, dispuestos a desgarrarse para obtener la parte del vecino" *n medio del 5ena se ve a un gran vapor, negruzco, con bandas rojas y con el pabellón inglés izado a la popa que se deslizaba suavemente moviendo su hélice a intermitencias" Cnos hombres de cabellera rubia miraban el tumulto del muelle con indi!erencia, tranquilamente apoyados sobre las borlas" *l capitán y el piloto permanec an inmóviles sobre el puente, transmitiendo órdenes a la máquina por medio de palabras breves lanzadas en el portavoz" >e todos los pechos se exhaló un suspiro de desconsuelo" +or las escotillas abiertas se ve a el cargamento& sacos de ma z" *l barco emplear a apenas una docena de hombres para medir y cargar el grano en las barcazas que esperaban a lo largo del muelle" ;>o e hombres salvados por un d a de la angustia: mientras que doscientos se agitaban all exaltados, locos, dispuestos a todo para comer< Herald y *milio presenciaban la escena, mudos, con el corazón oprimido, y los burgueses, las mujeres elegantes pasaban indi!erentes, ignorando aquellas miserias: como si vivieran en otro
%%

“En anarquía” de Camille Pert

mundo, sencillamente molestados de tener que codearse con aquellos repugnantes indigentes que desluc an el más bello paseo de la ciudad" $ Eoy a casa de ?harrier, dijo *milio" ;'llá se debe morir de hambre y a#n me queda un duro que adelantarles<""" ?aminaba por una calle transversal, y Herald se vio obligado a !orzar el paso para seguirle" $ ;*spérame< Kuiero que vengas conmigo al teatro: hay ensayo" *milio se impacientó" $ ;%u teatro; eso es tarea estéril<""" ;?ontra los burgueses habr a que dirigir nuestra actividad<""" ;' esa gente habr a que atraer a nuestras ideas<""" )epresentas delante de nosotros, y Dqué nos ense-asF""" ;Buestros su!rimientos harto los conocemos<""" ;@asta abrir los ojos y palparnos<""" ;Lo que yo quisiera<""" ;Jh< ;pero ardientemente<""" ;ser a obligar a los dichosos a conocer la vida de la masa<""" Bo quieren saber, pero si eso les irritara la vista, si a cada paso que dieran se encontraran !rente a !rente con el su!rimiento del pobre, ;acabar an por conmoverse<""" .a lo sabes; t# has visto de cerca los hijos de las otras clases; son malos algunas veces, pero sobre todo vanidosos y tontos ;muy tontos< ;5e creen de otra pasta, de otra piel, de otra armadura<""" ;pero si se obstruyera su paso con esas desgracias, si se arrojaran a sus ojos pu-ados de verdades, Dno llegar an a penetrar en su cráneo creencias opuestas a sus est#pidas preocupacionesF""" Dno podr a conmoverse al !in su ego smoF ;5 , lo creo, quiero creerlo< ;*l pueblo no ha hecho jamás lo su!iciente para acercarse al burgués, para ganarle, para adher rsele<""" *stamos en dos campos hostiles, perpetuamente armados uno contra otro, y los odios se acumulan sobre equ vocos causados por nuestro alejamiento, que a veces podr an disiparse con algunas !rancas palabras" Herald movió la cabeza& $ Cna sola cosa podr a disipar las divisiones y !undir todas las castas que la civilización ha creado& una !e nueva, una teogon a que elevara las almas" 7ira detrás de nosotros en la historia; sólo una idea espiritual ha impreso a la marcha de los hombres un impulso irresistible" $ ;Bo, interrumpió *milio; no me harás creer que el siglo veinte se apoyará en visiones y en lo sobrenatural<""" 5omos hijos del positivismo, de la ciencia" %e lo he dicho otras veces, Herald; personalmente te aprecio, pero no participo en nada de tus ideas: +ara m , te embarrancas; peor a#n, retrocedes, te enjaulas en viejas !órmulas: ?rees renovar, regenerar, y lo #nico que renuevas son las antiguallas: *res poeta, y no sabes que el reino de los versos ha concluido: *res poeta, y no sabes que el reino de los versos ha concluido: %us esp ritus, tus magias, tus cábalas, son de la época de la oscuridad medioeval, ;tonter as< Bosotros, el porvenir, rechazamos todo eso como in#til: amamos el hombre, su realidad, su imper!ección, y poco nos importa esa alma invisible e impalpable que ustedes buscan: ;@asta ya de más allá< ;@asta ya de ilusión<""" ;La realidad< La vida humana es por s bastante bella; podr a ser bastante buena para apasionar" 5e detuvo, miró un instante en derredor y su entusiasmo se disipó s#bitamente" $ ;>ichosos serán nuestros descendientes; lo espero, lo creo< murmuró" ;4e aqu la idea espiritual que debe impulsarnos: a nosotros, que vivimos en el in!ierno, sólo con la esperanza para las generaciones !uturas<""" Llegaron a un sitio en que, detrás de las bellas !achadas, de las calles anchas y regularmente cortadas, se entrecruzaban las callejuelas estrechas, sombr as y !étidas del viejo )uán" *ra
%&

“En anarquía” de Camille Pert

aquello un amontonamiento de casuchas de madera y de argamasa, de paredes agrietadas que rezumban humedad& nidos de in!ección y de epidemias; cuartos sin aire, sin luz, sin espacio, sin nada de lo que el cuerpo humano reclama para vivir; tugurios donde no se hubieran metido animales; viviendas de pobres, para decirlo de una vez" Los jóvenes penetraron en un patio gangoso en que dominaba el hedor pest !ero de las letrinas, y subieron una escalera que cimbreaba bajo su peso y cuyos escalones estaban embetunados por el lodo y el tiempo" +or ella descend a un !r o de caverna y un olor de moho" 5e o a el ruido monótono de una máquina de coser lanzada a toda velocidad y el quejumbroso vagido de un ni-o: *sclavitud del trabajo, en!ermedad o hambre, Dpuede haber otra cosa en semejantes moradasF""" *n el primer piso *milio empujó una puerta y los dos amigos se encontraron en el #nico cuarto de los ?harrier" *ra una pieza regular, baja de techo, el pavimento destrozado y la #nica ventana en un rincón; las paredes de yeso desconchadas dejaban a la vista su armadura de madera, !ormando un dibujo l#gubre que recordaba las cruces de los cementerios" *n el techo se dejaba ver la armadura del cielo raso, y por algunos agujeros el viento mov a las telara-as" >os camas de hierro con colchas remendadas; una cuna de mimbre, un aparador viejo, una mesa, una estu!a de hierro !undido, algunas sillas, unos vestidos colgados de clavos en la pared, tres o cuatro cuadros de !otogra! as: 4é ah todo el menaje de un obrero económico, trabajador, que hasta entonces declaraba con una admirable resignación no haber conocido jamás el malestar" La mujer ?harrier, situada cerca de la ventana e inclinada sobre su máquina de coser, limpia y brillante, levantó la cabeza y detuvo un instante el movimiento de sus pies" *ra bajita, delgada, sin edad, casi calva, de !az térrea y ojos inquietos" 'l reconocer a *milio iluminó su rostro una sonrisa y mostró dos soberbias hileras de dientes blancos y bien colocados" $ DCsted por aqu F 5uspendiendo el ruido de la máquina, la queja continua del ni-o en la cuna sub a l#gubre, desconsoladora" $ D*stá en!ermoF preguntó *milio" La mujer movió la cabeza" $ Bo; pero se !astidia: lisiado como está, no puede correr con los otros, y le tengo echado, porque no moviéndose sentir a demasiado !r o: *n e!ecto, la estu!a estaba apagada; el viento penetraba libremente por las rendijas de la ventana, de la puerta y de las goteras" *ntonces recordó *milio que el ni-o, de unos ocho a-os, ten a una debilidad en las piernas que le imped a andar; de!ecto de constitución procedente de la anemia de los padres, del excesivo trabajo de la madre, hab a dicho +aul 4em, el médico de los pobres, la providencia desgraciadamente impotente de esos desheredados a quienes asist a con todas las !uerzas de su corazón piadoso"
%'

“En anarquía” de Camille Pert

$ D*stán en la escuela los otrosF dijo *milio" La mujer hizo un signo a!irmativo" 4ab a emprendido nuevamente la costura, pero con más lentitud por escuchar a *milio" *ste, por su parte, no queriendo estorbarla, declaró inmediatamente el objeto de su visita" $ 4e visto a ?harrier: me ha dicho lo que pasa" %engo un duro a su disposición si lo necesitan" La mujer vaciló; las lágrimas arrasaron sus ojos" $ 5e tiene necesidad, seguramente, en este momento, dijo, haciendo un es!uerzo; pero eso representa una deuda: ;y ya tenemos tantas< *milio hizo un gesto de indi!erencia" $ Bo importa, quedará para cuando puedan: yo no carezco de nada" La mujer levantó los ojos y le miró !ijamente" $ Bo, dijo con energ a; gracias" .a pasaremos: *rnestina ha encontrado trabajo y podemos contar con su jornal el sábado" *milio miró la estu!a !r a y una caja que conten a algunos trozos de carbón" $ D*s eso todo lo que tienenF $ *s lo su!iciente, respondió la mujer tranquilamente" 4e hecho sopa para cuatro d as: la comemos !r a, está buena y as no necesito encender la estu!a hasta el viernes" *milio quedó inmóvil; no se atrev a a salir, no sab a como hacer aceptar sus servicios" >e repente la mujer detuvo su trabajo y mostrando en su rostro y en su voz gran angustia, preguntó& $ D4a visto usted a mi maridoF DBo ten a nada a#nF $ *staba en el muelle, dijo simplemente el joven" La mujer ocultó su rostro entre sus manos con desesperación" $ D4a dicho a usted que ha sido por causa de *rnestinaF: ;+obre hija m a< ;@ien sent a la necesidad de contarnos su desgracia<""" ;%en amos tanta di!icultad para ir pasando<""" ;+ero contar eso a su padre<""" 5i me lo hubiera dicho a m : hubiera ido a hablar a ese perro 5oudras: al !in, una mujer se explica siempre mejor con un hombre sin echarlo todo a rodar: quizá hubiera llegado a hacerle entender una razón y no hubiéramos llegado a este punto" *milio movió la cabeza" $ 5oudras es una bestia, exclamó" *s un exo!icial perdido de ajenjo y de vicio" Luisa ten a once a-os cuando la poseyó a la !uerza, y era tan poco mujer que la reventó: 5atis!echo su placer: allá al extremo de un corredor de la !ábrica donde la hab a atracado, dejó a la ni-a manchada en su sangre, sin sentido, y arrojándole una peseta, dijo& 3;Kuerida, ve a la comadrona a que te recosa<6
%5

“En anarquía” de Camille Pert

Las lágrimas corr an silenciosamente entre los dedos de la ?harrier" +or !in, separó sus manos, las sacudió y pasó su manga sobre sus ojos" $ ;Kué malo es el mundo y que dura es la vida< dejó escapar con desconsuelo in!inito" *l ni-o que estaba en la cuna, verdadero !antasma de !lacura, se movió, destacándose sus grandes ojos y algunos bucles rubios, pálidos y lacios que encuadraban una !rente demasiado ancha" $ ;7amá, tengo hambre<""" La mujer sintió cólera" $ DKuieres callarF *l ni-o, asustado, se hundió en su cuna reproduciendo su queja sorda" $ Eamos, tome esa moneda, dijo *milio con el corazón desgarrado" *lla, obstinada, rechinando los dientes, lanzó la máquina a escape, con rabia" $ ;Bo, no; no tenemos necesidad; lo aseguró<""" *ste ni-o es !astidioso: no piensa más que en comer: ;en algo ha de pasar el tiempo<"""

CAPÍTULO IV
$ *ntonces, dec a @onthoux, con su voz lenta, ruda y de in!lexiones vulgares, dije a la pobre mujer& 3DBo te has dirigido al patrón de tu di!untoF6 35 , dijo, pero me respondió que si hubiera de socorrer a todos los que lo necesitaban, pronto quedar a sin un céntimo6" *n la reducida trastienda de la taberna Lavenir, iluminada por una mala lámpara de petróleo, *milio, Herald, @onthoux y 'ugusto, hablaban acodados a la tabla negra y grasienta que llenaba casi por completo la pieza" +or la puerta entreabierta se ve a la sala de los consumidores casi vac a, a causa de lo avanzado de la hora, ancha, baja de techo, con vigas mal labradas que le sosten an" 'lgunas lámparas arrojaban una luz indecisa entre la espesa niebla de las numerosas pipas !umadas durante la velada" Cn acre hedor de tabaco, de licores, de humanidad, envenenaba el aire" *n el !ondo, detrás del mostrador de zinc, lleno de botellas y copas, la viuda Lavenir hac a media; era gorda, su cuello rodeado por un pa-olón de lana, apenas permit a ver un per!il vago y una cabellera espesa y gris, anudaba sobre su cabeza" $ . he aqu , continuó la voz monótona del carpintero, como un pobre diablo trabajará a-os y a-os ganando escasamente lo preciso para cubrir su piel y llenar su vientre y el de sus peque-uelos: Llega luego el d a en que liquida: La mujer, después de haberse sacri!icado cuidándole: no puede impedir que las criaturas liquiden también: 5e detuvo, bebió de un trago lo que quedaba en el !ondo de su vaso y se echó hacia atrás de brazos cruzados apoyándose en la pared" *ra un hombre de cuarenta a-os, anchos hombros,
%6

“En anarquía” de Camille Pert

!rente elevada, ten a barba negra y espesa que cubr a casi todo el rostro, dejando poco espacio a unos admirables ojos, amables y so-adores" $ ;. a los que vengan ahora a decirme que el obrero es imprevisor, que debe ahorrar, repuso elevando la voz, los estrangulo<""" ;*conom a<""" D+rivándonos de quéF""" ;si ya estamos privados de todo<""" *n otro extremo de la mesa, 'ugusto dio un pu-etazo" $ ;*conom as< dijo mezclando el nombre de >ios en una vulgar interjección" ;>e ellas están llenas las arcas de los burgueses; no hay que hacer la liquidación y encontraremos las econom as a punto< *ra aquél !laco, algo encorvado, embutido en su larga blusa de pintor; joven, de !isonom a !ina e imberbe, y llevaba larga cabellera peinada con coqueter a" *milio hizo un gesto brusco" $ ;*so son palabras no más<""" 5abido es; el bienestar, que deber a ser para todos, está injustamente repartido: a los unos, el montón; a los otros, tabla rasa: +ero DquéF ;el medio de restablecer la justicia es lo que ha de encontrarse<""" $ ;%odo para todos< exclamó 'ugusto" ;Kue se acogote de una vez para siempre a todos los que poseen< D%# tienes un buen sillónF pues me siento en él" D%u se-orita tiene un vestido de sedaF ;precisamente< ;a mi mujer le viene bien< D%u peque-o come una golosinaF ;se la quito para mi ni-a, que no lo ha probado jamás< *milio interrumpió con indignación& $ ;*so es la batalla, el desorden, el robo, el odio inde!inido<""" ;La injusticia, el reino de la bestia más !uerte< DBo ves que eso ser a sacudir la tiran a del esp ritu para echarnos en la del pu-oF @onthoux elevó la voz" $ %odo para todos, si: pero el haber com#n conducido, regulado por cierto n#mero de hombres de prestigio; sin eso, ir amos lejos con los p caros que se encuentran por todas partes" %odos tienen derecho a todo, pero cada uno tiene su cargo, cada uno tiene sus deberes hacia la sociedad: y es preciso que todos conozcan estos deberes antes de lanzarse al tun tun" 'ugusto se encogió de hombros" $ ;.a salió el t o )egla<""" %en por seguro que los que han de hacer la cosa han de ser los que no miran al ma-ana: ;La cuestión es quitarla del medio<""" ;>espués ya se arreglará<""" DKué importaF""" +eor que estamos no hemos de estar: D*l que se escapa de la cárcel piensa en saber si dormirá al rasoF""" +one tierra entre él y su calabozo: en lo demás ya pensará cuando esté !uera" $ 5 , no combina nada, respondió *milio prontamente; por lo mismo no re!lexiona que los gendarmes van detrás de él: y a los pocos Nilómetros le echan mano otra vez y le meten en un calabozo diez veces peor que el primero" *sa es la imagen de todos los movimientos, de todas las revoluciones& se ve, sin idea de!inida, con!iando en la casualidad" 5e tiene nervio para derribar, viene luego la detención, y por #ltimo, ya no se sabe cómo hacer !rente a las mil di!icultades que se presentan" ;*s ese el momento en que los charlatanes y los intrigantes se precipitan, se imponen, enredándolo todo para sustituir a los antiguos explotadores y explotar a
%

“En anarquía” de Camille Pert

su vez<""" ;,inal de revoluciones, !inal de huelgas, siempre el pobre, siempre el trabajador paga las consecuencias< ., acabada la comedia, se encuentra como antes, apaleado y con el vientre vac o" *s !atal, observó Herald; luchan contra una sociedad organizada, !uerte, de!endida, no sólo por el soldado, sino mucho más a#n por la rutina, el hábito del respeto de todos: . luego, d gase lo que se quiera, los burgueses son superiores a ustedes; al !in son los #nicos depositarios de la ciencia" $ ;5 , son !uertes< exclamó @onthoux; ;as es seguro que nos quedaremos con la nueva organización en el papel y en nuestras cabezas<""" 'ugusto se echó hacia atrás silbando, y lió un cigarrillo" $ ;'cuerdo mutuo<""" ;Cna tonter a<""" ;5e está siempre de acuerdo para demoler: pero trátese de reconstruir: cada uno tirará para s < $ ;?állate, animal< exclamó @onthoux indignado" 4ablando de ese modo se desanima a los hombres serios que desean ir adelante: D5omos ciegos o locosF D5omos criaturasF DBo sabremos nunca más que gritar, quejarnos, andar a tontas y a locas y no sabremos edi!icar la sociedad que anhelamosF Bo, te lo aseguro; ;somos hombres, y lo probaremos cuando llegue la hora< ;5i no nosotros, nuestros hijos conocerán el ma-ana asegurado, el trabajo moderado y bienhechor: 5us mujeres sonreirán en la casa y ya no se oirá a los peque-uelos llorar de !r o y de hambre<""" *milio dejó caer la voz dulce y lenta; la !rente apoyada sobre una mano, los ojos !ijos en una visión lejana, y con un dedo trazaba distra damente dibujos sobre la mesa con el l quido derramada" $ 5 , todos: todos los humanos, todo lo que vive, piensa y siente, salvado de una existencia de su!rimientos y de angustias" ;@asta ya de esas luchas enervantes para conservar una vida que se maldice, de cual se desembarazar a uno si no hubiera otras vidas que les retuvieran<""" ;@asta ya de estas visiones desgarradoras en que se nos presenta el porvenir: viejo, imposibilita lo de ganar su pan: siendo una carga para hijos a quienes se roe el miserable mendrugo< ;Jh, poder estar en!ermo: detener un d a ese trabajo de esclavo sin la ca da inmediata en la !osa; poder amar, pensar, estudiar: no verse reducido a la condición de bestia, de máquina de producción<""" $ ;*l trabajo es lo que ennoblece al hombre, lo que le coloca sobre los animales< continuó @onthoux" ;. el burgués, rechazándole injustamente sobre nosotros solos, ha hecho de él un terror, un su!rimiento, un castigo<""" ;*l trabajo, que deber a ser el equilibrio del pensamiento del hombre, ha sido convertido por una casta en un suplicio, en un presidio atestado de esclavos: y all , con el látigo en la mano, peor a#n, con el hambre a sus órdenes, los sujeta e imposibilita eternamente para la libertad<""" Herald se hab a levantado y tra a del mostrador botellas de licores diversos que escanció en las copas" @ebió y, con los ojos velados por la embriaguez del veneno, dijo& $ ;' qué trabajar< 5e necesita tan poco para satis!acer la vida animal: los goces positivos están en la existencia espiritual" ;Jh, ir a pa ses templados, donde amplias y leves vestiduras cubrir an las desnudeces: !rutos procedentes de un suelo sin cultivo, ramas entrelazadas, he ah el alimento y la habitación<""" ;Kué !estines, qué palacios son pre!eribles a los goces so-ados<"""
%!

“En anarquía” de Camille Pert

Onicamente 'ugusto escuchaba al !armacéutico, quien soltó una carcajada" $ .a ha remontado el vuelo este Herald" @onthoux repuso& $ ;*s preciso repetir incesantemente a todos los que su!ren, a todos los que ans an una vida di!erente& organicémonos; marchemos en silencio, para presentarnos un d a, !uertes y decididos, imbuidos de nuestro programa y dispuestos a ejecutarle a la letra" 7inemos las bases de la sociedad actual, pero he aqu los cimientos de la sociedad nueva que brotan de la tierra como por encantamiento<""" $ ;Eaya un alba-il< exclamó 'ugusto riendo" ;5i los cimientos han de salir espontáneamente del suelo, descon! a de ellos<""" DBo ves que dejarán un agujero por debajo y con un pu-etazo se hundirán de nuevoF""" $ Bo más asalariado, continuaba el hombre absorto en su idea" @asta de de numerario y de propiedad individual: %odo lo que sirve para producir el bienestar, en com#n: la 5ociedad propietaria de la riqueza, de la !elicidad, del trabajo agradable, distribuyéndole equitativamente entre sus hijos: *milio movió la cabeza" $ ;*n resumen, todos !uncionarios de *stado< ;5 , es un sue-o hermoso de orden ese colectivismo; pero, en realidad, no pasa de una esclavitud peor que la que su!rimos en la actualidad<""" $ ;*sclavitud< exclamó @onthoux" D*s una esclavitud la ley de alegr a y de amor que se sigue librementeF La disciplina y la obediencia se han hecho odiosas al hombre porque a ellas se le ha sometido injustamente: 'plastan al jornalero sometido a su amo: D+ero dónde se encontrará la sombra de esa sumisión en los grupos libres y a!ectuosos que nosotros queremosF""" ?ada uno concurrirá a la obra com#n del mismo modo que un m#sico en una orquesta aporta su parte a la armon a: y cada uno se sentirá orgulloso y !eliz de su nota, in#til si !uera aislada, y que, junto a la de los otros !orma la espléndida sin!on a" $ ;Bo, exclamó *milio< jamás pensaré como t#: La !elicidad para m está en la libertad de mi ser: *stoy cansado de ser engranaje y no individuo: Bo quiero ser regimentado eternamente: *l colectivismo es el cuartel, el convento; el ni-o y el anciano son la sociedad, la mujer es de todo el mundo: *n él no se es individuo, sino una part cula del inmenso todo: Bo se siente existir, se va como arrastrado por una inmensa corriente" La piel, los nervios, los pensamientos, se perderán y no quedará más que una parte in!initamente peque-a de un cuerpo in!initamente grande, de un gigantesco cerebro que englobará la humanidad entera: ;Bo< ;yo quiero sentirme vivir<""" ;quiero amar, quiero gozar por m mismo<""" ;Kuiero hacer lo que me agrade, sin impedir al vecino que haga lo que le dé la gana, sin que rec procamente tengamos que ver el uno con el otro" DLr a yo a destruir la sociedad presente porque quiere reducirme al estado de !uerza brutal, para con!undir mi personalidad, tan costosamente reconquistada, en otra sociedad igualmente tiránicaF""" DKué me importa esa vida tan !ácil y tranquila que me o!recen si mi !elicidad ni está en la regularidad y la pazF""" ;Kuieres imponerme un traje elegante, un dormitorio con!ortable, un calor uni!orme, una sopa suculenta: pero ;si a m me gusta más dormir al raso, y me encantan mis harapos y el pan duro<""" $ ;Bo tienes derecho a ser !eliz a tu manera<""" ;%u !elicidad ego sta puede perjudicar a tus hermanos<
%"

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;@asta ya<""" ;?ada uno para s <""" pro!irió 'ugusto" ;%u colectiva, @onthoux, no pasa de un casinejo<""" Los tiernos ojos del carpintero brillaron con un relámpago de cólera; pero se calmaron pronto" $ ;Kué burro eres< se limitó a decir con desprecio" *ntretanto 'ugusto se dirigió a la tabernera, allá en la sala vac a" $ ;5e-ora 'rsenia< ;*h<""" venga usted, ya no hay nadie; venga usted a re!erirnos algo de la 5angrienta" *milio se levantó" $ Bo, madre, no haga usted caso, murmuró con voz angustiosa" La viuda Lavenir se aproximaba sonriente" *ntre ella y su hijo no hab a rasgo !isonómico com#n" >ebió haber sido muy hermosa, y sus grasientos cuarenta a-os conservaban cierto encanto extra-o y bestial& era blanca, más bien pálida; su boca, con labios gruesos y rojos, se destacaba de un modo especial en su rostro, lo mismo que sus grandes ojos negros, de expresión salvaje en determinados momentos" ?uando esta !isonom a marcaba el reposo, se notaban los rasgos de la vejez, tales como los pliegues de la comisura de los ojos, las arrugas de la !rente, deprimida por una cabellera ruda, negra, estriada con hilos blancos, la piel reblandecida, la mand bula pesada y la nariz un tanto chata; pero cuando se animaba, movida por un pensamiento de odio o de venganza, se convert a en una belleza terrible, sanguinaria, sublime, como la !igura de la multitud delirante" $ ;La ?omuna< exclamó @onthoux con pesar" ;' qué evocar esos recuerdos de lucha ensangrentada e in#til<""" Los ojos de 'rsenia brillaron, su sonrisa se cambió en una crispación nerviosa" $ D+ara quéF dijo con rabia" ;+orque ese recuerdo pondrá corazón en el vientre de los hijos de los padres asesinados<""" $ Lo que les pondrá es un cuchillo en la mano y un odio ciego y est#pido en el corazón, respondió vivamente el obrero" La mujer, arrimada al quicio de la puerta, recib a la luz de la lámpara en pleno rostro, y parec a la #nica !igura luminosa en la semioscuridad del cuadro" ?on un movimiento rápido levantó los cabellos que pesaban sobre su !rente con !recuencia calenturienta" $ ;Cn cuchillo, un !usil, cualquier cosa que escupa la muerte< %odo es bueno siempre que mate, que desmenuce, que aniquile al explotador< $ ;7adre< dijo *milio desolado" 'ugusto se mani!estaba encantado, altamente satis!echo, como un espectador ante la escena pre!erida" $ ;Eamos, cuéntenos usted cómo mataron a su marido<

&$

“En anarquía” de Camille Pert

La excitación de 'rsenia duró poco" 7iró a su hijo entre en!adada y cari-osa; porque desaprobaba las tendencias humanitarias de aquel rubio tierno, al que, no obstante, no impulsaba a la venganza si no cuando se sent a irritada por ardientes recuerdos" $ .a lo he re!erido cien veces, dijo con cierto tono de disgusto" Bo sé que decir más: ya han pasado veinticinco a-os: 5e estableció un silencio que nadie se atrev a a interrumpir" *l pensamiento se !ijaba en los acontecimientos ya lejanos de la insurrección popular de /PQ/: hechos ya borrados de la memoria del burgués y que permanecen claros en el esp ritu del proletario, que da la historia no conoce sino !ragmentos de trastornos sociales& /Q0G, /P9P, /PQ/, tres !echas escritas en caracteres luminosos ante los ojos de aquellos hombres indi!erentes al resto del curso histórico en que su existencia no es tenida para nada en cuenta" +or #ltimo la mujer dijo con voz baja, como si se hallara bajo el imperio de una obsesión& $ 'quel d a mi marido estaba en la barricada de la calle 5aint 5éverin, con su hermano, otros compa-eros y yo, que no le abandoné: 7i ni-o estaba en un cesto entre las piedras: *ras t#, *milio, que hubieras podido atrapar una bala; pero, Dquién pensaba en estoF""" ;La piel andaba entonces barata, como se arriesgaba con tanta !recuencia< Los soldados tiraban desde el extremo de la calle y no se atrev an a dar un paso, y nosotros tirábamos resguardados sin descubrirnos: a veces, un quejido so!ocado anunciaba que se hab a tenido tino" >e repente se oyen gritos, ;una carrera<""" 7iramos por los agujeros: *ra un pobre diablo que sal a no sé de dónde y corr a en medio de la calle entre dos !uegos" 7i marido gritó& 3;Bo tiren, le reconozco, es 4urard<6" Bo se tiró, naturalmente" +ara un rsenos trepó como un gato sobre la barricada que nos proteg a; pero ;oh desgracia< en el momento de llegar a lo alto cae rodando: una bala de allá bajo le hab a alcanzado en un pie" Kuedó boca arriba, con los ojos extremadamente abiertos por el su!rimiento y el terror: mov a sus labios como si dijera cosas que no pudieran entenderse, pero que se adivinaban& 3;7e dejaran morir aqu <6 Cn momento después levanta la mano para hacernos signos de que no está muerto, ;pero cae en seguida, rota, corriendo de su mu-era un chorro de sangre< %odav a otra bala enviada de allá bajo" ;5e ve que se divert an< *sta vez se oyó distintamente suspirar& 3;+or !avor, mátenme de una vez<6 7i hombre tuvo un arranque& >ejar as triturar a un amigo era duro; le pareció in!ame" *n un instante subió a la cima de la barricada; levanta al herido; el pobre, aunque !laco, era pesado" 5ub yo también y cog una pierna, la buena: ;Cn instante no más, y estábamos en salvo< pero ;maldición< una descarga, bien dirigida por cierto, nos hizo rodar hasta el suelo; yo quedé tendida gritando, ten a dos balas en un muslo, el amigo recibió el pasaporte, pero tiendo la vista y ;jamás olvidaré aquel instante< y vi a tu padre, *milio, que se levantó, pálido como la cera: con unos ojos que no ve an ya& 3;7i mujer<"""6 y cayó como masa inerte entre el cadáver de 4urard y yo" %en a una bala en el corazón y mor a pensando en mi herida" $ ;Jh< pro!irió la mujer con rabia; ;y t# eres mi hijo< ;5in duda no has sentido correr en tu cuna la sangre caliente de tu padre y de tu madre cuando te complaces en hablar de concordia y de !raternidad con los burgueses<""" ;con nuestros guillotinadotes, nuestros !usiladotes, nuestros asesinos<""" *milio, muy pálido, se inclinó hacia atrás como desprendiéndose con horror de aquella !anática; rechazando con todo su ser el odio ciego, los recuerdos sangrientos, las represalias !eroces" $ ;)ecristo que mujer< murmuró 'ugusto en el colmo de su admiración, con los ojos chispeantes y los labios temblorosos"

&#

“En anarquía” de Camille Pert

*ntonces, en pie, el hijo, delgado, !ino, rubio, se puso !rente a su madre" 5us ojos chispeaban de entusiasmo, del mismo modo que los de la mujer !lameaban con resplandores de crimen" 5i su voz temblaba, era por exceso de emoción, no por cobarde temor" $ ;Eeinticinco a-os, s , veinticinco a-os han transcurrido desde aquellos d as de duelo< +recisamente por eso es necesario olvidar, borrar aquel pasado ya lejano, volver obstinadamente nuestros ojos hacia el porvenir, conservar nuestra piedad hacia los mártires, olvidando que hubo quien manchó sus manos en nuestra sangre" ;+erdón< ;olvido< *n todas las épocas hubo hombres que se desgarraron como !ieras" ;. hemos de conservar eternamente esos odios< ;Bo, no; borremos el pasado<""" ;Kue las manos se tiendan, que los pechos se toquen !raternalmente< ;+roletarios y burgueses todos son hombres: la materia que les !orma es idéntica, la muerte los iguala a todos< *n verdad, el tiempo de la !raternidad y de la concordia se acerca: +ero as como es preciso que el burgués se despoje de su soberbia y del oro que detenta inicuamente, es preciso también que nosotros rechacemos nuestros rencores y los recuerdos sangrientos que nuestros padres nos legaron ;*s preciso ir a los ricos como a hermanos, para que como hermanos nos acojan< 5ólo a costa de ese sacri!icio es posible la paz social" 5e calló, como agotado por la vehemencia con que sazonó el !in de su discurso" 'rsenia protestó con un brusco movimiento negativo que hizo caer su espesa cabellera" $ ;)enegar la sangre<""" ;)enegar los su!rimientos de nuestros mártires<""" $ ;7uchacho< dijo la voz clara y burlona de 'ugusto, ;ya puedes mirar al burgués como a un hermano: que él no verá en ti sino un bastardo< ;La )ep#blica que nosotros queremos es a su idea una perdida a quien hay que encerrar en 5an Lázaro<""" *milio se dirigió entonces a @onthoux y dijo angustiosamente" $ D?rees t# que jamás sus ojos se abrirán a la luz y que no se ablandará su corazón: que sus manos no se tenderán !rancamente hacia las nuestrasF""" *l interrogado vaciló" $ *spero que s , dijo en voz baja" >e otro modo habr a mucha que hacer: nada menos que llegar hasta el exterminio"

CAPÍTULO V
*l primer acto de %anon se hallaba ya bastante adelantado en el Hran %eatro de las 'rtes" )uth *tcheveeren, la pintora de genio original que en pocos a-os se hab a conquistado un nombre en el mundo art stico de +ar s y de @ruselas, escuchaba inmóvil en su palco, sola como de costumbre" *n un instante en que la m#sica la dejó indi!erente, levantó los ojos por casualidad hacia la galer a del tercer piso: 5us párpados batieron ligeramente y sus ojos quedaron !ijos& hab a reconocido a *milio Lavenir, apoyado en la delantera, que la devoraba con sus miradas"

&%

“En anarquía” de Camille Pert

*lla entonces, irguiéndose un poco, levantó su brazo, desnudo como una garganta, bajo el tenue encaje que le cubr a; se quitó un guante, y con un gracioso ademán de su abanico, que pasó levemente por sus labios, envió una caricia al joven" *l !avorecido comprendió; sintió !uego en su rostro: miró con descon!ianza a sus vecinos por el temor absurdo de que hubieran percibido aquel beso de mujer que atravesaba el espacio" *lla dejó de mirarle; se reconcentró en la escena que se desarrollaba a su vista" %ambién él escuchaba conmovido de manera extra-a por la armon a envolvente de la ópera, por la atmós!era especial de la sala tibia, luminosa, impregnada del olor de todas aquellas mujeres semidesnudas, inmóviles en palcos sombr os como alcobas" Las notas de los instrumentos y de las voces sub an, amorosas, impregnadas de irritante sensualidad" *n la claridad de la escena se ve a una pareja encantadora" 'mbos personajes, en sus elegantes trajes del siglo anterior, se enlazaban en su ardor juvenil, en su emoción de artistas y de humanos" La sala estaba muda, encantada, y *milio se dejaba llevar acariciando por aquella visión" Cna vida en que, bello, rico, elegante, ser a amado por una mujer exquisita, con !ragilidades propias de objeto precioso, con piel satinada, con per!ume de !lor: y esto en un cuadro de esplendor y lujo: +ero el acto acababa, la pareja adorable desaparec a, el telón descend a rápidamente, estallaban los aplausos y la orquesta lanzaba ruidosamente sus #ltimos acordes" Los espectadores de las galer as altas hab an salido y se estrujaban en los pasillos; los de las regiones elegantes hab an abandonado sus asientos poco a poco, y ya en silencio, en la semioscuridad y el abandono la gran sala colmada hacia un momento, *milio volvió a la realidad" D' qué hab a venidoF""" D?ómo hab a cedido a la vaga esperanza de ver otra vez aquella mujerF""" D?ómo se hab a dejado seducir por la ilusión absurda de que el amor podr a unirle un d a a una criatura de quien todo le separabaF 5intiendo hondo malestar, comprend a que sólo un capricho de persona hastiada podr a romper el muro que separa el proletario de la hija de los ricos: D5er a tan vil que aceptara ser tomado como capricho de una hora de !astidio, con la certidumbre de ser inmediatamente rechazado por una mano hastiada y despreciativaF Bo obstante, permaneció apoyado en el terciopelo de la desierta galer a, con la !rente entre sus manos, sumido en una especie de sopor" *n el !ondo se avergonzaba de su americana ra da, de su camisa grosera, de su condición de obrero que ele ataba all , rabiando de celos y envidia en tanto que otros hombres elegantes, correctos y !inos des!ilaban por el palco de la se-ora *tcheveeren" 5entada e inclinada hacia atrás, hablaba alegremente, moviendo lentamente sus hermosos brazos y su graciosa cabeza, mostrando alternativamente la esbeltez de su busto y la redondez de su cuello" +or #ltimo, hizo un signo de despedida, como deseosa de hallarse sola" *strechó las manos de sus visitantes con movimiento breve y masculino, y, mientras que sal an, volvió a colocarse en la delantera del palco"
&&

“En anarquía” de Camille Pert

*ntonces *milio, que no perd a de vista, vio que sus ojos se elevaban lentamente, que su boca se iluminaba con una sonrisa, y que, en aquella sala casi desierta, a la tenue claridad de la lámpara central, le enviaba otro beso: Cna ola de orgullo y de amor inundó al joven" ;*ra para él, por él hab a despedido aquellos hombres: por él quedaba inmóvil, o!reciéndole su hermosa y blanca carne apenas velada: para él desped an besos aquellos labios: %ranscurrieron minutos de extra-a sensación para ambos por el cambio de aquellas miradas: Hustaron el segundo acto con la conmoción de todos sus sentidos" La armon a exquisita, el brillo de las luces, aquellos personajes !icticios evolucionando en torno del eterno problema del amor; todo concurr a a mantenerles en aquella exaltación moral y sensual" La convicción de que el amor era posible y hasta !atal entre )uth y él, llenó poco a poco el esp ritu del joven obrero, in!lamando su corazón entusiasta" ;Kuién sabe; de ellos nacer a la concordia tan ardientemente deseada<""" Rl, el rudo proletario; ella, representante de la sociedad rica, aristocrática: los dos reunidos por la misteriosa ley del amor, probar an al mundo que las categor as son convención humana y no producto natural: ?aminar an en la vida estrechamente unidos, predicando la nueva !e de la humanidad: *lla hablará a los ricos: él se dirigir a a los pobres: los dos concurrir an a la regeneración del mundo: realizando el ideal sublime de la )evolución sin una gota de sangre ni una lágrima: en el entusiasmo y en la !e" ;Bueva noche del 9 de agosto, cien mil veces ampliada: grandiosa como toda la tierra y sus millones de habitantes que la !raternidad unir a para siempre<""" ?uando se vació nuevamente la sala para el #ltimo entreacto, )uth se levantó, habló algunas palabras a un joven, salió del palco, haciendo a *milio imperceptible signo de que viniera a un rsele" Kuedó un momento indeciso, luego obedeció" *n los corredores se o a ruido de conversaciones, de risas y de pasos, ahogándose la gente en aquella escalera #nica y estrecha" $ 5i hubiera un incendio, esto ser a una ratonera, dijo una voz" *n e!ecto, los amplios corredores y las salidas suplementarias, no pasaban del primer piso, !avorec an solamente a la minor a, #nica que vale en la sociedad actual" ?uando *milio se presentó a la entrada del vest bulo de los primeros palcos, una acomodadora le detuvo por el brazo y mirándole de hito en hito& $ ;Los del tercer piso no entran en el salón de descanso< dijo con tono despreciativo y lacayuno" *l joven retrocedió murmurando una maldición" ;)ecibirá siempre el pobre esos insultos<""" ;%ropezará siempre con esas barreras que sistemáticamente a slan al rico<"" 5ubió otra vez la escalera y se asomó a uno de los balconcillos redondos que desde lo alto dominan el salón" +ronto, entre la multitud que se mov a lentamente con oscilaciones de reptil de m#ltiples colores, distinguió a )uth" ?aminaba apoyada del brazo de un joven que le hablaba sin que ella le escuchara, !ija, al parecer, en la idea de buscar a alguien entre los grupos" >os veces pasó por debajo de *milio
&'

“En anarquía” de Camille Pert

sin verle, hasta que al !in sus ojos se enlazaron; ella sonrió con expresión alegre y maligna que iluminó su rostro grave con un rasgo de extrema juventud; se detuvo, vaciló, por #ltimo a su acompa-ante hacia una puerta de salida" *milio abandonó su observatorio, pálido, tembloroso: +oco después )uth apareció grande, soberbia, con un manto de sat n negro liso, con el pecho y los brazos visibles bajo los encajes transparentes" 5e detuvo algunos pasos y continuó hablando con su acompa-ante" 5in duda éste intentaba arriesgar algunas palabras galantes, animado por el singular capricho de la artista, de con!undirse entre la multitud del salón y extraviarse por la soledad de los corredores, pero quedó con la palabra en la boca, porque )uth le dejó y se adelantó tranquilamente hacia el obrero" $ Le necesito, le dijo con voz cari-osa" 7a-ana a mi taller, S, boulevard de la 7agdalena" D+uede usted venir a las cuatroF *milio hizo un signo a!irmativo por incapacidad de pronunciar una palabra" *strechó suavemente su mano y se alejó envolviendo al joven en una mirada de sus ojos sombr os" $ ;4asta ma-ana< ?omo su acompa-ante, sorprendido, le preguntara, dejó caer con indi!erencia& $ ;Cn modelo<""" >e vuelta en su casa, loco, corriendo su sangre por a!lujos bruscos en sus venas, *milio tardó mucho en dormirse, recordando !ebrilmente los m#ltiples sentimientos que hab a experimentado aquella noche" 5er an las cuatro de la ma-ana cuando !ue despertado de repente por una voz inquieta y un contacto" $ DKué es esoF balbuceo" Cna joven se inclinaba sobre él con una lamparilla en la mano, llamándole con voz angustiosa" $ ;*milio< ;*milio, despierta<""" Een en seguida" ;Kué desgracia<""" ;Luisa, su querida<""" DKué querr aF >espués de sus ilusiones de la velada, llenos a#n los ojos con la opulenta imagen de )uth, sent a irresistible repugnancia hacia aquella miserable criatura, tan !laca, tan descolorida, casi insexuada con su pecho liso, su cuerpo menudo bajo su pobre vestido de obrera, sus ojos pálidos bajo pesta-as más pálidas a#n" Bo obstante, hizo un es!uerzo y contrajo su pensamiento a lo que la joven con acento espantoso repet a" 5u hermana 7arta, la planchadora, que estaba embarazada, sent a dolores a causa de que en aquella misma noche su!rió una ca da en la escalera llevando un pesado cesto de ropa mojada" +arec a hallarse tranquila, y como aun estaba lejos el término del embarazo, se creyó que no ser a nada; pero hac a una hora que sent a crisis terribles: el mal aumentaba, y Luisa no sab a qué hacer, porque el marido estaba ausente por !ormar parte de la tanda de noche de su !ábrica"
&5

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Een< ;ven pronto< suplicó" *milio se vistió apresuradamente reconquistando por detalles penosos su vida habitual, dejando a )uth y los radiantes sue-os de la noche all en una vaga lontananza" $ DKuién asiste a 7artaF preguntó, en tanto que él y su compa-era caminaban apresuradamente por las calles sombr as y desiertas" $ Buestra vecina la se-ora @runet y 7agdalena, que se ha despertado" $ D4as llamado a la comadronaF $ 5 , pero estaba borracha: Bo he podido despertarla" 4e ido en seguida a la calle @eauvoisine, en casa de otra, y no estaba: 4e llamado a la puerta del convento de las siervas de 7aria, pero a esas horas no se responde: Kuedaron en silencio; sus pasos resonaban en la estrechez de la callejuela" La joven lanzó una exclamación angustiosa" $ ;>ios m o, si habrá muerto< 'presuraron más su marcha y hablaron ya hasta llegar a la habitación; alta, en un montón de casuchas cuya silueta apenas se adivinaba en la oscuridad de la noche" *l #ltimo piso, Luisa empujó rápidamente una puerta" $ D?ómo estáF preguntó anhelante" La habitación era larga y estrecha y se hallaba mal iluminada por una lamparilla" >elante de la estu!a hab a una mujer arrodillada que encend a !uego, cuya operación llegaba de humo la m sera estancia, y levantándose respondió una voz baja& $ +arece que ésta mejor" Los dolores han cesado y se ha dormido" Luisa exhaló un suspiro de consuelo y se dirigió al lecho para ver a la paciente" Cna ni-a estaba a la cabecera, en pie, descalza, envuelta en un mal capotón, con sus cabellos negros sueltos por la espalda, teniendo !ijos en su madre sus grandes ojos con la expresión de la piedad y el mayor espanto" %odo su ético cuerpecillo temblaba de !r o" *milio se acercó y vio a la mujer r gida, como muerta, con la cabeza inclinada sobre la dura almohada, los párpados cerrados sobre la órbita hundida, la piel l vida y pegada a los huesos salientes de los pómulos y de la mand bula" 5u pecho descarnado se descubr a por la abertura de la camisa, y la colcha grosera que cubr a la acama acusaba la de!ormación del vientre" $ ;Eive< interrogó Luisa con espanto" $ 5 , si; respondió con voz imperceptible la peque-a 7agdalena" . su manecita acarició suavemente la ósea mu-eca y la mano de!ormada de la planchadora" $ Ees; está caliente: y además aqu se sienten latidos" +ermanecieron todos algunos minutos inmóviles, oprimidos, indecisos"

&6

“En anarquía” de Camille Pert

+or !in el !uego ard a decididamente, pero un !uerte tu!o llenaba aquella estancia desmantelada y l#gubre, y el viento se introduc a silbando por las mal ajustadas ventanas" La vecina dio un paso hacia la puerta" $ 7e parece, murmuró, que no hay nada que hacer ahora: 7e vuelvo a la cama, porque ya sabe usted que a las siete en punto he de estar en el taller" 5i ocurre alguna novedad no hay más que tocar a la pared" Luisa dijo haciendo un signo a!irmativo& $ ;Hracias, ?lemencia< La mujer salió procurando no hacer ruido" *ra buena y compasiva, pero la vida era penosa en su casa, y la !atiga que se impon a en servicio de sus amigos pod a tener malas consecuencias en su !amilia" 7agdalena se acercó a la estu!a y, ya previsora a sus ocho a-os, como que ejerc a de ama de casa, retiró algunas brasas del hogar, considerando que la vecina hab a sido demasiado pródiga" Luego permaneció all acurrucada, gozando de aquel !uego que reavivaba un poco su cuerpo aterido, sensible a una grata impresión de bienestar de los que tan escasamente dis!rutaba" *n un rincón de la estancia Luisa extend a sobre unas cuerdas la ropa que ocasionó el accidente de su hermana" %ambién la pobre estaba tan hecha a la necesidad del su!rimiento y del trabajo sin tregua, que ni siquiera cruzó su mente un pensamiento de rebeld a delante de aquella ropa que era como el cuerpo del delito que probablemente costar a la vida a 7arta" *n la casa de los pobres no puede cuidarse una mujer embarazada; porque, cualquiera que sea su estado, es preciso comer, y, hasta el #ltimo d a de su pre-ez, agotada, rendida, ha de continuar su o!icio, por duro que sea, sin que nadie le compadezca a su alrededor, sin que ella misma se permita un gemido" ;. sin embargo, los dichosos, los !avorecidos de la vida, se admiran y se indignan cuando esas resignaciones, esas privaciones, esos dolores de los miserables, se exasperan a veces y lanzan rayos de desesperación, y de esos cuerpos martirizados se desprenden chispas de loca iracundia, imposibilitados de contener un momento más el comprimido torrente de sus lágrimas y de sus quejas<""" >e repente la en!erma se incorporó en su lecho, lanzando un grito desgarrador" %odos se acercaron temblando" $ ;7amá< exclamó la ni-a l vida" La desgraciada mujer se torc a en horribles convulsiones, lanzando gritos inarticulados, y un sudor !r o cubr a su térreo rostro" $ ;7arta< ;7arta< repet a Luisa rodeándola con sus brazos" La en!erma la reconoció" $ ;Luisa m a, me muero< dijo con voz extinguida y una modulación in!antil" *milio corrió a la escalera"
&

“En anarquía” de Camille Pert

$ Eoy en busca del doctor 4em" *l su!rimiento se cuela por todas partes; la muerte clava sus u-as en todos los rostros; pero hay desgraciados a quienes la !recuencia de esos dolores los vuelve casi insensibles" *n cambio, cuando el dolor oprime al rico, los cuidados y el bienestar lo aten#an" *n la casa del pobre la en!ermedad establece su dominio como soberana absoluta y trae consigo un in!ierno" +ronto volvió *milio seguido de +aul 4em, con una chaqueta ordinaria, sin corbata, con una gorra vieja de pana que embellec a su rostro expresivo, de rasgos !inos, óvalo prolongado y barba negra cortada en punta" La en!erma se hab a tranquilizado; pero no dorm a, y sus ojos se iluminaron con una mirada de alegr a al ver ante s al doctor" $ ;Hracias, se-or 4em< ?onoc a al médico como todo el pueblo de )uan" ;?uántas veces hab a llevado sus hijos a la consulta gratuita y diaria del doctor< $ D?ómo vamosF dijo alegremente" ;Kué mujeres estas<""" ;Bunca saben parir solas< Cna débil sonrisa entreabrió los labios de 7arta" $ ;Kué bueno es usted, y cómo le agradezco su visita< $ ;Jh< dijo el doctor sacando una buj a de su bolsillo, encendiéndola y examinando a la en!erma con mirada inteligente" ;'gradézcaselo a *milio<""" .a sabe usted que no visito: Bo puedo; son harto numerosos los que me necesitan: Cna luz más viva iluminó la pobreza de la habitación" 4em percibió dos ni-os de cuatro a cinco a-os que se hab an levantado despertados por los gritos de su madre: $ ;Kué hacen ah esos chiquillos< ;'cuéstense, granujas<""" Luisa cogió a los peque-os y los colocó nuevamente en su lecho" $ ;Bo se muevan de aqu < dijo en tono de amenaza" . puso delante de ellos la cama en que dorm a con 7agdalena" $ D. t#, hija m aF dijo el doctor con tono de lástima dirigiéndose a la ni-a" 7ás valdr a que te acostaras también" +ero 7agdalena, juntando las manos en ademán de s#plica, dijo& $ ;>éjeme usted ayudar al cuidado de mamá< *l doctor no respondió, acostumbrado como estaba a aquellos sacri!icios in!antiles" $ D%iene un poco de ropaF preguntó a Luisa" *sta tomó dos sábanas, algunas camisas y unos cuantos trapos& era todo lo que pose a su !amilia"
&!

“En anarquía” de Camille Pert

4em se acercó a 7aria" 5u examen !ue corto& la desgraciada estaba casi seguramente perdida; el !eto hab a muerto; sin duda se hab an producido graves lesiones y nada pod a esperarse de aquel pobre cuerpo agotado" *n !in, har a lo que pudiera" 'l cabo de una hora, libre ya la mujer de la tremenda crisis, reposaba inerte, con los ojos mortecinos y el pensamiento embotado" %odo lo horrible que acompa-a a una operación quir#rgica, saltaba all a la vista, en aquella cámara estrecha y sucia, desprovista de todo recurso" 4em se limpiaba sus brazos remangados con un trapo manchado de sangre" @ajó las mangas de su camisa, se puso la chaqueta, enjugó su !rente cubierta de sudor y preguntó& $ D>ónde está el maridoF $ Eendrá de un momento a otro, respondió Luisa, quien, agotada por las emociones y las !atigas de la noche, cayó sobre una silla y apoyada su cabeza sobre el lecho donde agonizaba su hermana" *milio explicó que de cada dos semanas, una, el maquinista hac a el servicio de noche en la !ábrica desde las seis de la tarde hasta las seis de la ma-ana" 4em examinó a la en!erma y dijo en voz baja& $ ?onvendr a ir a buscarle: en todo caso prevenirle: *milio se inclinó como saludando a la muerte que se hac a cada vez más visible en el rostro de 7arta" $ Eoy en seguida, dijo& Luisa se levantó y con la mirada !ija, sin lágrimas, preguntó& $ D5e muereF *l doctor hizo un gesto inde!inido" $ D*s madre de ustedF preguntó con expresión lastimosa" La joven movió la cabeza, respondiendo con voz lenta, entrecortada, cuyas débiles in!lexiones llenaban el silencio de la estancia, en que ella y el doctor eran los #nicos seres pensantes, porque 7agdalena, dominada por un sue-o de plomo, reposaba cerca del !uego" $ 7arta es mi hermana: 4a su!rido tanta miseria, que parece de más edad, aunque sólo tiene treinta y dos a-os: 'penas ten a diez y ocho cuando nuestro padre cayó paral tico a consecuencia de un !r o que cogió trabajando de su o!icio en un pozo: Buestra madre hab a muerto tres a-os antes, y menores que yo hab a a#n dos hermanitos: +uede decirse que 7arta ha trabajado en todos los o!icios para que nosotros viviéramos& durante varios a-os estuvo empleada en un almacén de harinas de la calle *au(de()obec, donde hac a el trabajo de un hombre y acarreaba sacos de 211 Nilos; a los once a-os iba yo a la !ábrica: los ni-os estaban en un asilo, y luego a la !ábrica: en tanto el anciano padre quedaba solo: 5e com a como se pod a, puesto que nadie quedaba en casa para hacer la sopa" ' todo esto, 7arta lavaba la ropa para toda la !amilia cuando volv a a casa después de sus catorce horas de trabajo: y a#n lavaba para !uera de casa, lo que produc a un corto bene!icio" 7uchas veces, a las dos de la ma-ana, no se hab a acostado a#n, jabonando la ropa a la luz del reverbero: as todo era bene!icio" ?uando murió el padre y los ni-os comenzaron a ganar, tuvo alg#n alivio; pero entonces encontró a Lenoelle, se agradaron y se casaron" 7i cu-ado es un buen hombre,
&"

“En anarquía” de Camille Pert

excelente obrero y no es vicioso: pero hace nueve a-os que están casados y tendr an ocho hijos si no hubieran muerto cinco, incluso éste: 5e detuvo, pero continuó al cabo de un instante, con voz lenta, monótona y pro!undamente desolada que resonaba en el silencio& $ ;?uánta miseria en la vida de las mujeres de nuestra condición< ;. a#n importar a poco tanto trabajar si se comiera su!icientemente y se dis!rutara de buena salud; pero se priva una para dar a los peque-os, que ni a#n as quedan contentos y se pasa el tiempo en estar pre-adas y parir, o se es una perdida como yo, y eso no es menos penoso, porque a veces: 4em la miró con más atención& $ DBo ha venido usted a consultarme hace algunos a-osF $ 5 , se-or" *l doctor recordaba que aquella joven hab a ido a consultarle por e!ecto de una grave a!ección interior, com#n a las obreras de !ábrica, a quienes su o!icio obliga a permanecer constantemente en pie" $ D+or qué no ha vuelto usted a vermeF dijo con a!ectuoso interés" Kuizá hubiera podido aliviarla" La joven movió la cabeza" $ +re!iero no curar: eso me hace sentir menos el mal: y estoy bien persuadida de que no me veré libre de él: para ello necesitar a sentarme en ratos, y con mi trabajo es imposible: sin contar que necesitar a también aire, sol, buena alimentación: 4em separó de ella sus miradas y no dijo una palabra, entristecido, indignado" ;Kué podr a hacer< ;Jh, y no era ella sola, la que su!r a as en silencio<""" 5e inclinó sobre 7arta y tomó su mano" *l pulso lat a débilmente; la pobre mujer se extingu a: a!ortunadamente sin su!rimiento" 5onaron pasos pesados y precipitados en la escalera, Luisa tembló" $ ;,élix<""" 'l entrar, el obrero vestido de azul, manchado de carbón, sucio el rostro, interrogó al doctor& $ D4a pasado yaF +arec a no atreverse a mirar la cama" 4em le tomó las dos manos" $ ;5e va<""" dijo con !raternal piedad" *l hombre se desprendió lentamente y se acercó de puntillas a la en!erma" 7agdalena, despertada en sobresalto, se acercó también a su madre" *l padre y la hija se inclinaron contemplando con avidez el rostro demacrado de la moribunda"
'$

“En anarquía” de Camille Pert

Lenoelle se levantó y temblando se apoyó en la cabecera del lecho dirigiendo su ansiosa mirada en derredor de la habitación" DKué iba a ser de aquel hogar, privado de la madre enérgica que sosten a todo sobre sus hombrosF DKué suerte ser a la de aquella débil ni-a y de aquellas dos criaturas, apretados el uno contra el otro en aquel rincón donde el sue-o hab a acabado por apoderarse de ellos en medio del espantoF ;Kuedaba Luisa, es verdad, tan buena y tan cari-osa, pero tan débil de salud y un esp ritu tan raro<""" La cabeza del hombre se inclinó y se agitó su pecho sacudido por pro!undos sollozos" $ ;7i mujer<""" ;7i pobre mujer< gimió" ;?uán miserable se sent a<""" ;incapaz de soportar las tristezas de la existencia, !altándole el esp ritu !irme y alegre de 7arta< ;'h< ;por qué no se hund an todos bajo la tierra<""" ;' qué luchar como insensatos para vivir, cuando la existencia no es más que una continuación ininterrumpida de males y de dolores<""" La manecita de 7agdalena estrechó convulsivamente la dura y callosa de su padre" $ ;*stá muerta< dijo la ni-a irguiéndose, pálida y derecha como una aparición" . el hombre cayó a tierra, sollozando" La ni-a le hizo callar" $ ;?hist<""" que no despierten los peque-os"

CAPÍTULO VI
*milio, con un elegante traje gris, y su !lamante sombrero negro, se detuvo indeciso, en medio del boulevard de la 7agdalena, examinando las casas entre las cuales deb a hallarse la de )uth *tcheveeren" 'll , entre cuatro !ilas de plátanos deshojados, hab a una serie de almacenes alternando con habitaciones elegantes, rodeadas de jardines, con aspecto de quintas más que de casas de ciudad" 'l extremo de la avenida se adivinaba el 5ena por un bosque de mástiles de los barcos, y al otro extremo se ve a el contorno redondeado y verdoso de una abrupta colina sembrada de rocas grises que sub a por encima de los edi!icios en un horizonte muy cercano" *l n#mero S era un hotel particular, bastante grande, que daba directamente al boulevard" ?erraba la entrada una puerta de encina labrada; los pisos superiores estaban ocupados por grandes ventanales, detrás de los cuales se dibujaban con!usamente colgaduras y !ollajes exóticos" *l joven avanzaba lentamente, pero !altándole el ánimo, pasaba de largo" 5e sent a ni-o, tan t mido como cuando el maestro le llamaba para concederle una recompensa, y hubiera pre!erido ocultar en la oscuridad la emoción extrema que le dominaba durante aquellos minutos de angustia y de gozo" 5in embargo, se decidió, volvió sobre sus pasos y tocó el botón eléctrico" %em a tener que parlamentar cuando apenas se acordaba del nombre de la artista; pero la joven morena y
'#

“En anarquía” de Camille Pert

correcta que vino a abrir, se contentó con las !rases torpemente balbuceadas y se ocultó para dejarle entrar sin la menor observación" 5e cerró la puerta y *milio quedó en la oscuridad completa; dio algunos pasos y tropezó con unos escalones al!ombrados" +ronto se habituó su vista a la escasa luz que descend a de los pintados ventanales, mirando curiosamente a su derredor mientras segu a a su introductora" Llegaron a unos grandes cortinajes amarillos de seda de ?hina, plegados sobre el sombr o !ondo de tapicer a; inmensos abanicos de plumas, colgados o apoyados en las paredes, circuidos de anchas !ranjas de perlas, desped an relámpagos luminosos cuando las her a un !urtivo rayo de sol" *n el primer piso la camarista tocó a una puerta y se retiró en seguida después de haber introducido a *milio" Rste quedó inmóvil, deslumbrado, como ante una apoteosis teatral" La luz se esparc a brillante desde la c#pula de cristales sostenida por una armadura de hierro azul de +ersia, de donde pend an multitud de colgaduras de tama-os diversos y telas di!erentes que se entrecruzaban graciosamente" 5e cimbreaban palmeras a!ricanas y gigantescas del @rasil, plantadas en art sticos jarrones japoneses de bronce, con monstruos cincelados que mostraban sus dientes de mar!il y miraban airados con sus ojos de jade" Cn ancho y bajo diván se extend a a lo largo de la pared de la derecha, sobre la cual sub a un respaldo de madera oriental maravillosamente tallado" *n el !ondo, sobre un estrado cubierto de ricos tapices, se hallaba tendida una mujer desnuda en medio de ricos y brillantes pa-os en que dominaban el violado y el oro" >e la cara de aquella mujer sólo se ve a un per!il perdido; su rubia cabellera se extend a sobre las telas; un brazo de exquisita delicadeza pend a con art stico abandono; una de sus rodillas estaba en !lexión; la otra pierna, prolongada, dibujaba la más graciosa l nea de carne pálida y aterciopelada" )uth, en pie, vestida de blanco, delante de una ancha tela, la #nica que hab a en todo el taller, pintaba" 5e volvió hacia la entrada y con di!erencia glacial dijo& $ +ase usted, Lavenir" La mujer desnuda no se mov a" *milio se aproximó lentamente, con el sombrero en la mano, juzgándose mezquino y rid culo en aquel cuadro de opulencia inaudita que se o!rec a a sus ojos inexpertos" %ranscurrieron algunos minutos; la atención de )uth parec a absolutamente !ija en su trabajo" *n !in, retrocedió, dirigió una mirada larga a su pintura, y, depositando su paleta, tocó un aparato que corrió instantáneamente una cortina ante la tela" *ntonces se dirigió al modelo" $ ;@asta, @erta< La mujer se levantó con gracioso movimiento, y, ya en pie, estiró sus brazos presentando su esbelta estatua de carne, examinando curiosamente al recién venido" *milio levantó los ojos, quedó estupe!acto, y sus miradas se !ijaron en aquella carne que se mostraba as , sin vergAenza, sin repugnancia" +or otra parte, bajo su amplia vestidura, las !ormas de )uth se adivinaban libremente; al menor movimiento, su ropa se entreabr a y mostraba unas caderas !irmemente modeladas, un seno vigoroso y una piel dorada, aterciopelada con un vello imperceptible"
'%

“En anarquía” de Camille Pert

Le invadió una especie de terror" DKuiénes eran aquellas mujeres y qué extra-o impudor era el suyoF""" )uth pareció adivinar su malestar, y juntando los pliegues de su vestidura, tomó la mano del joven y le hizo sentar en el diván cerca de s " La otra mujer hab a desaparecido; estaban solos en el silencio, en aquella atmós!era tibia y per!umada de plantas tibias" ?on los codos apoyados sobre almohadones, )uth, grave, y con dura mirada, contemplaba la turbación del joven como desilusionada, casi colérica: su deseo se desvanec a ante la debilidad de aquel ser ya vencido, cuando ella hab a esperado una lucha, una rebeld a, una negativa de proletario, un odio: un enemigo a quien poseer" $ DLe inspiró miedoF preguntó con voz breve y dulce" $ Bo" D+or quéF $ DBo me odia por ser ricaF *l joven se rehizo" $ .o no odio a los ricos" 'lgo como la sombra de un a!ecto pareció interesar a la mujer hastiada y !antástica" +robablemente aquel joven no le servir a para nada en concepto sensual, pero quizás la divert a interrogarle" $ DKuién ha educado a ustedF $ Cn hombre, un gran hombre: $ D5u padreF *milio movió la cabeza negativamente, algo animado por la !amiliarización de )uth" $ Bo, mi padre murió cuando yo estaba a#n en la cuna: 4asta los diez a-os he vivido como todos los ni-os de mi condición: Kuizá algo más mimado, porque mi madre no estaba en la miseria: *n esa edad, encontré un hombre que hab a sido amigo y compa-ero de mi t o: allá bajo: en los lejanos pa ses a donde !ueron deportados los combatientes de la ?omuna: 'quel hombre volv a en!ermo, gastado de cuerpo, pero con su alma pura e intacta: 5e adhirió a m : durante diez a-os, hasta su muerte, me ense-ó todo lo que sab a: me sugirió sus creencias, sus esperanzas, sus ideales: ;toda su alma<""" $ D?ómo se llamabaF preguntó )uth" *milio hizo un gesto evasivo" $ Bo era célebre" Bo era un energ#meno ni un charlatán: +or eso, sin duda, su!rió más duro castigo que los otros: +ero si no hubieran arruinado su cuerpo, antes vigoroso; si hubiera podido vivir, su palabra hubiera sido conocida en todo el mundo" $ ;Cn nueva 7es as< dijo )uth con sonrisa irónica" $ 5 , se-ora, a!irmó *milio sin én!asis, pero sin timidez"
'&

“En anarquía” de Camille Pert

$ . sin duda ha legado a usted su misión" *milio vaciló" $ ,recuentemente me dec a& 34e venido demasiado pronto: he hablado a una humanidad demasiado nueva, demasiado modelada al yugo: >espués t# harás o r mi voz, desarrollarás nuestras doctrinas y acaso te escuchen6" $ Luego usted es el apóstol en la actualidad" *milio, mirándola con timidez, dijo& $ Bo se burle usted, se-ora: )uth se inclinó, tomó de una mesita un cigarrillo y le encendió" $ Bo me burlo, dijo con seriedad" *l obrero se animó" $ Bo puedo ser un apóstol, como usted dice, se-ora; soy un joven y demasiado ignorante: %rato simplemente de pensar, de ver, de juzgar: y quien sabe si un d a, si creyera que mi voz pudiera ser #til a mis semejantes: si se presentara una ocasión para hacerla o r: La artista miraba con atención la !isonom a caracter stica de aquel dulce iluminado, de aquel ?risto moderno, de aquel joven proletario" $ *n resumen; Dqué pideF Dqué sue-a, ustedes, el puebloF *l joven levantó los brazos" $ ;%antas cosas< $ D?uálesF $ ;4ay tantos deseos como temperamentos y penas<""" $ D+ero ustedF""" Jsó mirar cara a cara a su interlocutora, olvidando su torpeza anterior" $ ;Jh< yo quisiera una trans!ormación completa de la organización social: 7ás a#n; sobre todo una orientación nueva de la idea: Kuerr a: ;oh< querr a que todas las clases y todos los pueblos de la tierra aprendieran a conocerse y comprenderse: Kuerr a que las !ronteras que los separan se hundieran, que los equ vocos que han engendrado los odios se desvanecieran: querr a que un torrente de amor universal inundara todo, sumergiendo a los ego smos, las crueldades, las iniquidades: ;lavando la sangre derramada<""" )uth le interrumpió" $ D. entoncesF

''

“En anarquía” de Camille Pert

$ *l d a en que los hombres sean hermanos; las leyes justas, equitativas y !ácilmente ejecutables: brotarán espontáneamente los genios del bien y del saber: ;será in#til !ormular leyes< existirán en el !ondo de todos los corazones y nadie pensará en violarlas" )uth sacudió la ceniza de su cigarrillo" $ DCn mundo sin ejército, sin magistrados y sin gendarmesF""" $ ;5in !uerza armada como esa que existe hoy, arbitraria, cruel y salvaje, seguramente<""" ;5in leyes imbéciles como las que pretenden regirnos, s <""" ;5in magistrados, no hay duda<""" ?uando la sociedad esté organizada de modo que todo hombre pueda ganar su vida !ácilmente, el perezoso, el criminal, será un loco: 7édicos y en!ermos serán quienes le detengan para librar de él a la mayor a sana de la nación" Cna leve sonrisa se mani!estó en los labios de )uth" $ 4oy encerramos a los que se niegan a trabajar y cometen cr menes, llamándoles malhechores: y usted hará lo mismo llamándolos locos: eso es un simple cambio de etiqueta" *milio protestó" $ ;Bo< en una sociedad bien construida, el recalcitrante será indudablemente un loco: 5i el trabajo no !uera un in!ierno, Dquién se negar a a trabajarF *n la actualidad, tal como está organizado: es cuestión de preguntarse ;por qué se empe-a en vivir esa multitud de esclavos torturados<""" Dpor qué no se arroja a la muerte en lugar de esperarla lenta, acompa-ada de mil su!rimientosF""" $ *n conciencia, Dno cree usted exagerarF""" DBo está repitiendo !rases hechas y sonoras de las que agradan a las multitudesF""" DCsted, por ejemplo, es desgraciadoF *milio hizo un gesto de impaciencia" $ ;.o soy un obrero excepcional<""" 7i madre tiene un comercio que bastar a para permitirnos una vida regular; yo tengo un o!icio !ácil y bien pagado, en el que, gracias a mi independencia y a un saber superior al de mis compa-eros, me he creado, una buena plaza: ?uando el obrero se eleva sobre el término medio, gana !ácilmente más que el peque-o burgués, Dpero cuántos se hallan en este casoF""" una minor a insigni!icante" *l obrero es aquel que ha su!rido, de peque-o, en una !amilia numerosa, a quien se embrutece desde la edad de diez a-os en la minucia de un trabajo mecánico muy penoso;: es un hombre a cuyo derredor todo conspira para suprimir la re!lexión;: se le encierra, se le empareda en la angustia del pan diario, para él y para los seres que su instinto ha creado;: ;es un hombre convertido en bruto< ., sin embargo, entre esas inteligencias atro!iadas voluntariamente, entre esos parias, has rasgos sublimes, impulsos grandiosos, grandes amores y odios magn !icos y terribles<""" )uth sumergió sus ojos en los de *milio" $ ;*ntonces los que arrojan bombas, los que asesinan son grandes corazonesF ?ruzó como una sombra sobre la !isonom a del joven" $ *sos son exasperados que llegan a ser desesperados" *l esp ritu no se conserva recto cuando se le persigue por la desgracia y la injusticia" *l rico ser a probablemente peor que el pobre si se le sometiera a las mismas pruebas:
'5

“En anarquía” de Camille Pert

$ Eeamos, con toda sinceridad, Dcree usted que el obrero honrado, trabajador, sea tan desgraciado como entre ustedes se pretendeF *milio sintió intensa sacudida, pero se contuvo por un poderoso es!uerzo" $ 5 , se-ora, respondió sencillamente" . para convencer a usted bastar a que viera cuantos me rodean: 5 , todos, sin excepción: *l obrero su!re desde el primer d a de su nacimiento en una estancia sin !uego: su!re en el seno de su madre, que no tiene leche que darle: su!re hambre después ante un cacho de pan duro escogido con !recuencia para que dure más tiempo" ' la edad en que todo deber a ser descuido y alegr a para él, el hijo del pueblo se unce a un trabajo pesado; sus miembros se agotan, se de!orman; adquiere el germen de la en!ermedad especial a su o!icio que le perseguirá como una maldición el tiempo que ha de vivir" ;5e-ora, no ha !ijado usted jamás sus miradas en los hijos de los obrerosF""" ;Bo ha visto esos miembros débiles, esos colores insanos, esos ojos brillantes de !iebre habituados a re!lejar el miedo y el dolorF""" ;'y, son seres raqu ticos, de constitución ruinosa, y esos ni-os son los hombres y las mujeres del pueblo<""" ;?on esos brazos tan débiles han de luchar sin tregua por su existencia<""" ;. marchan los miserables, encorvados bajo todas las cruces, con su carne molida, espoleada: hasta que caen: cien veces cadáveres antes de ser muertos<""" *l joven hablaba algo inclinado hacia atrás, apoyado sobre los almohadones, con los ojos perdidos en una inde!inida lontananza, como olvidado de cuento le rodeaba y con su rostro trans!ormado por la exaltación de su pensamiento" )uth arrojó su cigarrillo y se inclinó sobre el joven con ademán lento y voluptuoso& $ ;Kué hermoso eres< *milio se estremeció, clavo en ella su mirada mientras su sangre corr a tumultuosa por sus venas" *n el mismo instante sintió los labios de )uth sobre los suyos y sus brazos oprimirle enérgicamente" 7omento de con!usión suprema !ue aquel en que, !alseado lo natural a la vez que lo convencional, se dir a que ella tomó mejor que él poseyó, toda vez que en la turbación extrema en que se vio envuelto no sintió alegr a en aquel exabrupto sensual" +asada la emoción, *milio sintió una especie de satis!acción ntima al encontrarse cerca de aquella hermosa mujer que le permit a apoyar la cabeza sobre su hombro" $ > game usted algo de su vida, dijo *milio en tono de s#plica" La joven sonrió, y sin reparos, en aquel mismo abandono en que se hallaba, encendió otro cigarrillo, y due-a de s , terminada la emoción ! sica de un momento, como la calma sucede a la tempestad, dijo& $ Bo ha o do usted hablar de m " *l joven hizo un gesto negativo" $ ;Eivo tan lejos de usted<""" 4ubo un corto silencio" 'nochec a rápidamente; los colores de las plantas y de las colgaduras, antes tan ricos, se convert an en un tinte gris uni!orme; los rincones de sombra ennegrec an
'6

“En anarquía” de Camille Pert

gradualmente; #nicamente los cristales de la c#pula blanqueaban a#n permitiendo el paso de los #ltimos !ulgores del crep#sculo" $ 7i padre era !rancés, de origen belga; mi madre, inglesa: Bac en ?onstantinopla, y a los doce a-os hab a ya vivido en +ar s, en Londres y en Bueva .orN: ;4e ah mi nacionalidad< 7is padres murieron jóvenes; he sido educada por mi t o, cuyo nombre llevo: un nombre de pintor que, aunque no ha llegado hasta usted, es célebre en cierta es!era: 5oy disc pula de mi t o, y pronto se me reconoció talento: ' los veinte a-os me casé con un diplomático, y durante cuatro he visitado el resto de las capitales de *uropa: >espués me he divorciado" *n la actualidad soy libre, trabajo cuando me place y en lo que me inspira: 5oy envidiada, juzgada desigualmente como pintora, muy censurada como mujer: a pesar de que nadie sepa lo que soy: ;Lo que, después de todo, me importa poqu simo<""" $ D4a tenido usted amantesF preguntó *milio después de una vacilación" La joven respondió con serenidad" $ Bo tantos como cree" Levantándose, erguida, dio algunos pasos destacando su blanca silueta en la oscuridad" +or lo demás, Dqué es un amanteF dijo con acento duro y despreciativo" D%e crees t# mi amanteF La sangre subió a las mejillas de *milio como si hubiera recibido una bo!etada" 5e levantó bruscamente" $ ;5alud< dijo con voz alterada, dispuesto a alejarse" La joven le salió al paso" $ ;KuéF D5upones que te desprecio porque no eres un se-orF""" %e equivocas" 5i !ueras un pr ncipe hubieras o do esas mismas palabras" La humillación de *milio se trocó en un extra-o sentimiento de espanto" 5e acercó a )uth y le tomó t midamente una mano" $ ;Jh< D+or qué ha venido usted a m F dijo con angustia" $ +orque me agradas, respondió con indi!erencia" ., como él retroced a con repugnancia, la joven le abrazó, le atrajo hacia s , embriagándole con las caricias de su boca que paseaba lentamente sobre su rostro" $ *scucha& me agradas a#n: Eolverás: >espués iré a tu casa, a casa de tus amigos: >eseo conocerlos: *l joven la estrechó apasionadamente contra su pecho" $ ;Jh, s <""" ;ya esperaba yo esto< balbuceó encantado" 5e sent a dispuesto a con!iarle sus ilusiones más ntimas, la participación que de ella esperaba para la gran obra social; pero la joven se desprendió de sus brazos y tocó un botón en la pared" La luz inundó la amplia sala& rayos eléctricos resplandecieron en lámparas y bombitas
'

“En anarquía” de Camille Pert

art sticamente combinadas con !lores de bronce y de cristal; las plantas y los arbustos se engrandecieron, las pesadas palmeras tomaron proporciones asombrosas; los bamb#es se destacaban ligeros como recortes japoneses, y por todas partes brillaban el oro y la seder a" Cna solemnidad de templo se aplanaba sobre aquel lugar poblado de dioses desconocidos, que, severos o sarcásticos, parec an juzgar la peque-ez humana con sus ojos de esmalte y sus labios dorados e incrustados de piedras preciosas" $ 4asta más ver, dijo )uth tendiendo vulgarmente la mano al joven" )et rese usted, porque espero gente para comer" +uede usted venir cuando quiera: siempre me encontrará aqu de cuatro a siete: *milio salió, pro!undamente turbado, luchando contra el sentimiento de humillación que a su pesar comenzaba a dominarle" *n resumen; hab a pose do aquella mujer: *lla, la artista y gran se-ora, le hab a escuchado con interés, le hab a sugerido el deseo de conocer los su!rimientos y las reivindicaciones populares" DKué más pod a desearF""" Cn viento h#medo y !r o barr a la sombr a y desierta avenida, como picada por pálidos reverberos a largos trechos" *milio dio algunos pasos aturdido, casi ebrio, con la cabeza pesada; después, apoyándose en el tronco de un plátano, sollozó nerviosamente, apoyando su !rente entre sus manos" ;*n realidad se hab a prostituido< 'quella mujer era el s mbolo de la )iqueza, como él lo era del +ueblo, y en su cuerpo, la masa inn#mera de sus hermanos, hab a su!rido el insulto de someterse a su !r a curiosidad, a su desprecio de gran dama, a la sensualidad de nin!ómana habituada a que todo ceda a su capricho"

CAPÍTULO VII
*n la ?asa del +ueblo, callejón de @olbeau, hab a agitación extraordinaria& carteles manuscritos !ijados en los ca!és y restaurantes !recuentados por obreros, anunciaban novedades verdaderamente atractivas para la velada de aquel domingo; habr a dos con!erencias sociales por ?elestino @ergés y ?onstancia +aradier, recitado de versos socialistas, comedias populares, canciones por Herald Lagoutte y la compa- a de a!icionados del %eatro del %rabajo; la entrada ser a gratis y las bebidas económicas" ' las ocho, grupos numerosos invadieron el saloncillo de descanso y ambig#, todo en una pieza, que preced a a la sala; era ésta un patio espacioso, embaldosado y cubierto con una armadura de madera y una tela embreada" Los hombres estaban en mayor a; sin embargo, abundaban las mujeres, algunas con sus criaturas de pecho, y jóvenes solteras que se deslizaban entre los hombres con su charla, sus risas y aquella desenvoltura propia de las muchachas de !ábrica" *l escenario ostentaba art stico telón con pinturas simbólicas de la declamación y de la m#sica" 5illas de paja, ya puestas en desorden por los concurrentes puntuales, y bancos de madera arrimados a las paredes, guarnec an la sala, recién blanqueada, decorada en gran parte con periódicos ilustrados y por iluminación no escasa" 5obre un soporte convenientemente situado en la pared dominando la asistencia se hallaba el busto en yeso que representa la )ep#blica con su gorro !rigio y su banda roja, y en la parte de la sala inmediata al ambig# hab a mesitas de ca!é rodeadas de sillas ya ocupadas"
'!

“En anarquía” de Camille Pert

' cada lado del escenario hab a unos compartimentos !ormados de tablas, unidos por un pasillo detrás del !oro& el de la derecha serv a de guardarropa y cuarto para las artistas; en el de la izquierda se vest an los hombres" >elante de un espejo colgado sobre una mesa llena de objetos de per!umer a, estaba ,orgeot, el zapatero a quien su o!icio sedentario hab a dado obesidad, coloreando su rostro con innoble máscara para representar el burgués satis!echo de la comedia" 5e volvió hacia el grupo de cinco o seis hombres donde peroraba Herald, vestido de negro con la doble emoción de autor y organizador de la !iesta" $ DKué talF D*stoy bien as F""" *n verdad que aquel hombre gordo, con los brazos remangados, la panza cubierta con un chaleco de !ranela, el pantalón desabrochado, la !az rubicunda y los ojos chispeantes, era el tipo per!ecto del burgués retirado que goza de sus rentas en su casa de campo, haciendo la manola a las criadas, mezclando su conversación grosera sembrada con sus apetitos lujuriosos e insultos a las reivindicaciones del inmundo populacho" 5e puso una americana de hilo, se calzó sus alpargatas, se echó un sombrero de paja sobre su abultada cabeza y dijo buscando sus accesorios& $ ' ver, mi ca-a de pescar, el cesto, la sombrilla" D*stá todo listoF""" 5eparado un poco, @esson, el litógra!o, un joven alto y delgado, de ojos hundidos, con bigote negro y lacio y tez descolorida, se caracterizaba de haraposo" 5u roto calzado mostraba los dedos de los pies; llevaba un pantalón muy ancho, sujeto a la cintura por un cordel; un sombrero in!orme cubr a su cabeza, y la espalda sin camisa se ve a entre los agujeros de su americana" 5ólo dos lunares negros y un poco blanco sobre sus huecas mejillas, bastó para dar a su rostro la expresión del hambriento" $ DBo les parece que con eso hay bastanteF dijo con cierta sonrisa, bajo la cual se percib a la inquietud del t sico" Los otros celebraron la gracia con indi!erencia" Lnclinado sobre una mesa ?elestino @ergés, con su levita desabrochada, sudando, correg a sus notas para la con!erencia" *n un extremo, sentados, hablaban *milio Lavenir y ?onstancia +arandier" La mujer, con el busto erguido, apoyaba sus manos sobre su negra !alda; el joven, con las piernas cruzadas y el codo apoyado sobre el respaldo de su asiento, miraba !ijamente los ojos luminosos de su interlocutora, escuchando con vivo interés su voz armoniosa" 7isterioso prestigio rodeaba aquella elegida cuyo valor no se debilitaba jamás, que avanzaba siempre, introduciendo su palabra en todas las clases de la sociedad, quebrantando ego smos, disipando cobard as, reanimando valores y llenando los corazones de una esperanza y de una !e en el porvenir" ,recuentemente tratada de loca, de energ#mena, por los dichosos de este mundo, que quieren obstinadamente cerrar los ojos a los cuadros de dolor que por todas partes se o!recen a su vista" ?onstancia era, sin embargo, le da, escuchada, discutida por todas partes; sea que hablara en las reuniones electorales, en medio de los tumultos huelguistas, junto a las minas en d a de catástro!e; sea que de!endiera en periódicos ávidamente le dos la eterna causa popular en los in!initos casos en que !racasa la justicia del privilegio" Los mismos que se encog an de hombros ante su sue-o de organización social, admiraban su es!uerzo, conmovidos por ciertas
'"

“En anarquía” de Camille Pert

!rases reveladas por aquella indignación generosa que !orzaba el pensamiento a !ijarse en las miserias de la masa" *ntre tanto el ruido aumentaba en la sala" Herald se dirigió al telón y miró por el agujero" $ ;*stá llen simo; ya es hora; comencemos< dijo, palpitante de emoción" @ergés gesticuló" $ +or mi parte, no estoy listo todav a: +rincipien por cualquier cosa: Herald respondió indignado& $ ;*so no puede ser<""" el programa canta: +rimero la con!erencia: $ ;. a mi qué< respondió el otro tranquilamente" 'nte esa expresión se asustó el joven; porque sab a por experiencia que cuando @ergés no escandalizaba era signo de terquedad y se hac a imposible convencerle" +or eso, volviéndose hacia ?onstantina, dijo& $ ;4ágale usted comprender que es necesario empezar a toda costa<""" ;*scuche usted al p#blico< La impaciencia era grande& se o an voces, carcajadas, silbidos y taconeos que conmov an la !rágil armadura que sosten a el techo" ?onstancia sonrió& $ ;)ecite usted sus versos< $ ;Lmposible< exclamó el poeta" 5u lugar está entre la pieza y la con!erencia de usted: 4ay aqu una gradación indispensable para el éxito de la velada" $ 5i a usted le parece, insinuó ?hevrier, el cantante de canciones populares, que era un guapo joven rubio, carpintero; diré algo para que esperen con más calma: $ ;Ku tese usted de delante< gritó Herald" >espués dijo como pose do de s#bita inspiración" $ ;Eoy a hacer un anuncio<""" ;'rriba el telón< mandó al maquinista, quien en mangas de camisa y con su !aja roja, parec a satis!echo y orgulloso de sus !unciones teatrales" ?uando apareció en la escena la silueta negra y correcta del !armacéutico, ya dispuesta la escena para la con!erencia, se estableció un gran silencio" $ ?iudadanas y ciudadanos, dijo Herald inclinándose con elegancia, dispensen un breve e involuntario retraso; el ciudadano @ergés acaba de llegar de *vreux, donde ha llevado su palabra popular& no tardará en presentarse en su presencia" Hrandes aplausos acogieron esta declaración" +ero una voz lanzó esta exclamación aludiendo a la pro!esión del !armacéutico"
5$

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;>inos tus versos, espátula< *l prestigio de Lagoutte rodó por los suelos" $ D>ónde vas tan eleganteF $ ;Kué guapo< se parece a mi t o el ministro" $ Le sobran la mitad de las orejas" Eiendo que la cosa iba mal, Herald saludó con dignidad, y haciendo un signo, cayó el telón, mientras en la sala resonaba una tempestad de risas" @ergés se levantó entonces recogiendo sus papeles" $ ;Eamos; todo está corriente< dijo con tono alegre" Herald, desolado, se dirigió al tramoyista& $ DKué hace ustedF Ddónde está la mesa, la silla y el vaso de agua, so torpeF *l aludido hizo un gesto desesperado, y precipitándose instaló en un santiamén el mobiliario del con!erenciante" @ergés colocó la mesa un poco más a derecha, dejó en ella sus papeles, dio un pu-etazo a la silla para asegurarse de su solidez, examinó si la botella conten a el agua engomada y ligeramente absintada que le era indispensable, y se retiró entre bastidores" $ ;'rriba el telón<""" ' la vista de la mesa y de la silla, estallaron los bravos y los silbidos" 5e silbaba por pasatiempo y también porque muchos tienen idea de que en una sala de espectáculo deben alternar los aplausos y los silbidos; pero la estrada de @ergés con su pasito breve y ligero, su sombrero inclinado sobre la cara risue-a y abrochándose la levita, produjo general entusiasmo" Llego al medio de la escena, extendió los brazos como un director de orquesta que modera la sonoridad de los instrumentos y se produjo s#bito silencio" Cna sola voz le interrumpió con esta exclamación& $ ;@ravo, @ergés; eres muy templado< $ 5i me he hecho esperar, peor para m , dijo el con!erenciante con aquel tono !amiliar y sonriente tan del agrado de sus oyentes" Cstedes estaban aqu cómodamente, entre amigos: mientras yo estaba entre porquer a: ;5 ; como lo oyen< ;aun no hace media hora rodaba sobre un vagón encajonado entre dos capitalistas<""" Cna alegre tempestad acogió la salida; aquel débil techo tembló una vez más por la mani!estación de las pasiones que cobijaba" ;Kué lleno tan hermoso< murmuró Herald en el colmo de su satis!acción, apoyado en un bastidor" )estableció el silencio, con el auditorio absolutamente dominado, con el auditorio absolutamente dominado, @erges abordo la primera parte de su discurso"
5#

“En anarquía” de Camille Pert

3?iudadanos& no juzgo necesario detallarles los su!rimientos que nos impone la sociedad actual: ?ada uno de ustedes harto directamente tocan con el dedo la !ragilidad de ese edi!icio de muerte y de expoliación: bien ven sus ojos !ulgurar por todas partes los signos precursores de su derrumbamiento" DKué es la sociedad que nos rodeaF ;un mar de sangre velado por una bruma hipócrita< *l antagonismo de las situaciones y de los intereses se siente en todo y por todos: Los pueblos, locos de !uror, quieren triturar a otros pueblos, en vez de unirse todos para triturar el autocratismo: ;Los proletarios, descarriados y enga-ados, pelean unos contra otros cuando debieran estrecharse solidariamente y precipitarse sobre el odioso monopolio< ;+or todas partes la ant tesis trágica< Los unos hacen su aparición en la existencia entre el brillo de los millones arrancados por su padre capitalista a los trabajadores a quienes tortura con el hambre: Jtros que nacen en el abandono de la calle: el lodo es su cuna: la suciedad su alimento: la esclavitud su porvenir6" 5e detuvo, echó agua en la copa, la bebió y continuó con voz algo ronca, pero con dicción siempre clara de actor, en medio del atento silencio de la subyugada asamblea" 3%odos los males reconocen por causa el monopolio de los medios del trabajo y las !ronteras que dividen los pueblos: *sas dos monstruosidades deben desaparecer" *s una operación indispensable que ha de practicarse en el cuerpo social:6 5e calló por un momento, se sentó, con sus gruesas piernas separadas; bebió un segundo trago y se arregló la garganta" *n seguida se levantó, y yendo y viniendo, con el tono más tranquilo, empezó a edi!icar después de la rabiosa destrucción a que antes se hab a dedicado" 3;*l colectivismo es el #nico remedio al mal social; reposa sobre estas bases admirables; tierras, casas, minas, !ábricas, !errocarriles, etc", serán propiedad nacional, com#n para todos< : *l trabajo será obligatorio y moderado: ?ada uno será deudor de cierto n#mero de horas de trabajo diarias para la sociedad: 5e trabajará en talleres nacionales per!ectamente acondicionados: ;' cada trabajador la misma parte social< *n la actualidad, los patronos se arruinan luchando unos contra otros y se vengan esquilando al obrero: ;La sociedad convertida en #nico patrón no luchará contra s misma< ;Los obreros, en el d a, combatiendo entre s se disputan los salarios: si se asocian todos no tendrán intereses opuestos<""" 5uprimida la miseria se suprime el crimen: ;Bo existirá el odio, puesto que el objeto del odio, la )iqueza indebidamente acaparada por algunos, se repartirá entre todos<"""6 *stallaron los aplausos, pero no los aplausos indi!erentes o rutinarios de antes; el problema social, con todos sus tristes accesorios, se cern a sobre todas las inteligencias: ?elestino bebió un gran vaso de agua absintada, se puso en la boca una p ldora que sacó del bolsillo de su chaleco y se plantó en medio de la escena en una actitud análoga a la de un viajante de comercio que seduce al cliente escamado" 3*sperando que un trastorno social dé completa satis!acción a nuestras leg timas aspiraciones, hay ciertas medidas, ya en el d a accesibles a todos, que alivian la miseria y que poco a poco preparan el gran acontecimiento cuyo desarrollo tendrá cumplida satis!acción en el porvenir6" 3%al es la sociedad colectiva la $niversal, cuyos miembros son innumerables en el Borte y que no tardará en ser apreciada en todas estas comarcas cuando se conozca su utilidad" La $niversal da el poder necesario durante las huelgas" *s el embrión de la sociedad colectiva !utura: +or su objeto material, la $niversal, compa- a cooperativa para todos los art culos necesarios a la vida, cuando todos los trabajadores sin excepción se le hayan adherido, como es su deber, agotará los ingresos de la clase comerciante: ;La $niversal entrega todo art culo a precio de coste, suprime el intermediario entre el productor y el consumidor: ese roedor in#til, que expolia injustamente a la masa con su il cita ganancia< ;7ujeres, piensen en el
5%

“En anarquía” de Camille Pert

inmenso bene!icio que reportará su casa con su participación en esa gran obra práctica<""" ;4ombres, re!lexionen sobre el !in de esa unión de los brazos obreros contra el capital<6 *l orador hizo un grandioso ademán, levantando sus dos brazos en arco sobre su cabeza" 3;Eengan, vengan todos<""" #nanse a la ola de trabajadores que avanza !irme, resuelta, extendiéndose por todo el mundo, barriendo todo lo que se opone a su temible paso, estremeciendo con sus temores al viejo universo de los ladrones y de los capitalistas<6 4izo una !uerte aspiración y lanzó un #ltimo grito& 3;'delante todos< ;'porten sus adhesiones a la $niversal<6 5e calló quedando como agotado, a!ónico, congestionado el rostro, en tanto que una lluvia de prospectos de la $niversal, diestramente lanzado por el tramoyista, se abatió sobre un p#blico entusiasta que aplaud a y taconeaba con !uria" *ntre bastidores *milio y ?onstancia hablaban sin cuidarse de aquel estruendo" ?on la mirada perdida en el vac o, la mujer re!er a detalles de su in!ancia, #nicas horas dichosas de su agitada vida" $ 7i padre viv a entonces: 4abitábamos en #ltimo piso de una casa vieja, situada en la calle Halante: y en el terrado mi madre hab a !ormado un jardincito" ;Kué bien se estaba all en el verano<""" +or la noche se ve an lucir las estrellas en el cielo y una brisa !resca pasaba a través de un jazm n que trepaba a lo largo de una pared" %odas las noches a la misma hora llegaba un gato de no se dónde que ven a a acariciarme: Le esperaba y nadie hubiera podido obligarme a ir al lecho antes de haberle visto: Bo se le ve a llegar: surg a repentina y misteriosamente entre las ramas del jazm n, saltaba sobre mi !alda y !rotaba su hocico sobre mis mejillas produciendo un monótono arrullo" 'lgunos recuerdos persisten singularmente en la memoria: he olvidado cosas más recientes, y me parece revivir en aquellas noches sombr as y tibias en que la espera de aquel amigo desconocido pon a ansiedad en mi corazón: La con!erencia hab a terminado" *l telón cayó en un delirio de aplausos; tres veces !ue llamado a la escena ?elestino @ergés" Herald corrió al cuarto de las actrices" $ D*stán ustedes dispuestasF Luisa y Leon a 5aget, una madre gruesa, vestida de burguesa rid cula, hablaban sentadas" Leon a dijo riendo& $ ;Lo menos hace una hora< Herald se indignó" $ D?ómoF ;Bo aprovechan ustedes el tiempo para dar un repaso a los papeles< 7ire usted, Leon a, que luego tartamudea a la séptima réplica, que siempre le sale mal" . usted, Luisa, mucho cuidado con la relación !inal: Bo emocionarse demasiado o somos perdidos" $ 5 , s , dijo la voz distra da" DEamos a comenzarF

5&

“En anarquía” de Camille Pert

. en el tono de su voz se adivinaba el miedo que la invad a" 4ac a pocos d as que hab a muerto su hermana, y su nerviosidad habitual se hab a aumentado después de aquella desgracia soportada con el aparente estoicismo de los pobres" Herald empujó a las dos mujeres" $ +asen ustedes al otro lado y no !alten a las entradas" >esde el centro de la escena dio tres !uertes palmadas y se ocultó en los bastidores de la izquierda, mientras que el telón sub a pausadamente" La tela del !ondo representaba un vago paisaje" La entrada del burgués, provisto de sus arraigos de pesca, obtuvo un gran éxito de risas; y el diálogo grotesco que siguió entre él y su esposa, zalamera y celosa, !ue muy del gusto de la concurrencia& los aplausos y las risas interrump an a los actores a cada instante; pero la escena siguiente, de un realismo atrevido, entre el burgués y la criada, una tierna ni-a entregada a la picard a ego sta y cruel del amo, suscitó un interés ardiente, en que la alegr a se mezclaba a bruscas mani!estaciones de rebeld a" *n el momento en que por la brutalidad y las amenazas iba a cometerse la violación, apareció el desarrapado que con su relación indignada, soberbiamente lanzada por el joven litógra!o, con su palabra clara y un tono algo en!ático, produjo en la concurrencia !renético delirio" ?autivado, por la aparente realidad de la escena que Luisa, el zapatero y su compa-ero representaban con sus corazones, sus almas y sus nervios, los espectadores lanzaban exclamaciones, observaciones directamente dirigidas a los personajes, convertidos en caracteres verdaderos en su !ebril imaginación" *l !racaso del burgués, su rabia impotente cuando el pueblo, por la boca del hijo de la miseria le arrojó al rostro sus vicios, sus siniestros rid culos, su imp#dica suciedad, !ueron acogidos con amenazador entusiasmo: ?ada uno se sent a aliviado al o r su pensamiento de odio tan bien traducido" La aparición de la dama, sus reproches al in!iel esposo y sus cómicos ataques de nervios, dieron expansión al ánimo" *ra bueno re r después de las emociones que acababan de experimentarse" *l silencio se impuso de nuevo, completo, pro!undo, en aquella sala atestada de gente, cuando la joven arrojada de casa de sus amos, sin pan, sin techo, dando la mano a su protector, tan desgraciado como ella, comenzó el apóstro!e para el cual el autor tem a la excesiva emoción de la actriz" 3D7e despide ustedF exclamaba la joven dirigiendo al burgués sus ojos claros y chispeantes y resonando su voz cristalina en el !ondo de la sala" ;7e despide usted< D*s acaso por haberle servido malF Bo, he puesto toda mi voluntad, todas mis !uerzas en cumplir sus órdenes; me he plegado muda, obediente, a los menores caprichos de la se-ora; he su!rido cuanto he podido sus ultrajes; a m , pobre mujer, se me ha acumulado el trabajo; a m , virgen, se me ha insultado con palabras y gestos indecentes" 4e inclinado la cabeza, he aceptado todo: he ocultado mis lágrimas y mi vergAenza" DBo hab a de ganar mi panF ;4oy, sin remordimiento, sin piedad, me despide usted<""" D>ónde quiere usted que vayaF D' quién voy a suplicarF DBo son todos ustedes igualesF D+uede reclamarse de ninguno compasión y respetoF ;Jh, malditos sean explotadores de la pobreza, tiranos de la debilidad, asesinos de hombres, violadores de mujeres<""" ;?obardes< ;que no contentos con acuchillar nuestras carnes y nuestros gemidos<6 5e detuvo lanzando en derredor miradas extraviadas, después avanzó rápidamente con los brazos extendidos, los ojos desmesuradamente abiertos, espantosa como el >olor y la >emencia personi!icados, y, cambiando inconscientemente la #ltima !rase del texto, dominada por su trágico delirio, dijo&
5'

“En anarquía” de Camille Pert

3;7alditos sean los ricos<""" ;Jdio mortal a nuestros verdugos<""" ;Eenganza, venganza<"""6 >espués, llevando sus manos a la cabeza, se pudo r gida y hubiera ca do de espaldas a no haber sido recogida a tiempo por sus compa-eros de la escena, que se la llevaron, mientras que ca a el telón" 4ubo un instante de angustioso estupor antes que estallaran los aplausos" 5e hab a olvidado que se estaba en el teatro" 5e llamo a los actores; pero los hombres se presentaron solos" Leon a cuidaba a Luisa, que se retorc a en su cuarto en terrible crisis de nervios" +ro!unda emoción produjo en el auditorio aquella escena, en la que cada espectador ve a, además de una mani!estación de la realidad, una especie de revelación simbólica de su propia manera de vivir, de sus temores, de la amenaza que pesaba sobre sus cabezas, de la clase de relaciones que existe en esta sociedad cristiana, civilizada y aun democrática entre los privilegiados usurpadores de la riqueza social y los desheredados despose dos de todo y sumergidos en el abismo de la explotación y de la miseria" %ranquilizada al !in, la multitud se api-aba y empujaba sintiendo necesidad de mover las piernas y beber después de tantas emociones" *l matrimonio empresario de ambig#, ayudado por un mozo, era insu!iciente para servir los pedidos de los consumidores" %odas las mesas estaban ocupadas, y el choque de vasos y botellas daba la nota aguda en aquel ruido" 5e levantó el telón y Herald se presentó a recitar poemas simbólicos& En la Calle, "a Estrella de los &raba'adores, "a Campana; pero las ideas y venidas continuaron, no cesaron las conversaciones y apenas diez espectadores se acercaron a escuchar" *l autor recitaba sin cansarse, con los ojos velados y la voz cantante entusiasmado por su propia rima" ?uando acabó, algunos débiles aplausos se oyeron entre las desocupadas !ilas de asientos" *l poeta se retiró desde-oso" *ra lo mejor que pod a hacer, porque el ruido aumentaba& en aquel momento se recog a la vajilla, se colocaban bien los bancos y las sillas, y todo ello en medio de un continuo alboroto de golpes, risas y conversaciones, mientras la gente se colocaba de nuevo en el deseo de o r a ?onstancia +arandier, cuyo lenguaje, algunas veces violento, y otras lleno de amarga ternura, pero siempre comprensible para todos, agradaba en extremo" La silla, la mesa y el vaso de agua reaparecieron, pero ?onstancia se cuidaba poco de esos accesorios de la elocuencia" 5e adelantó, alta, desgarbada, con sus largos brazos colgando sobre su !alda negra y estrecha, con sus abundantes cabellos grises, recogidos a la diabla, mirando al auditorio y buscando caras conocidas a quienes saludaba" )establecido el silencio, comenzó con su voz dulce y con aquella palabra tan !ácil, tan obediente, que jamás le !altaba, aunque nunca escribiera ni preparara de antemano el asunto que abordaba" 3'migos m os, hay una palabra que el burgués pronuncia en p#blico con indignación, desprecio y repugnancia: una palabra que entre compadres se suelta con malicia& la prostitución" . nosotros, el pueblo, la pronunciamos tristes, avergonzados, con el corazón ulcerado: +orque esa palabra representa el mal que a nosotros particularmente ataca y roe: ;?uántos de entre ustedes han visto en una noche de delirio a su hermana, su mujer, su hija: su madre: correr a la calle: para traer pan< ;'h, no hablo de la horizontal, de aquella que se cubre de encajes para el burgués, y que nos salpica imprudentemente cuando pasa en la carroza que ha
55

“En anarquía” de Camille Pert

comprado con su cuerpo< ;EergAenza sobre ella<""" ;4a huido al campo enemigo y renegamos de ella y de su oro mal ganado< ;Bo; con lágrimas en los ojos y el pecho oprimido de piedad, me re!iero a aquellas criaturas miserables: macilentas, que dirigen palabras descon!iadas en derredor: excitadas por el miedo y la vergAenza: que durante la noche se entregan a la brutalidad del desconocido transe#nte<""" ;Jh, porque hay ni-os que lloran de hambre en la casa: porque hay ancianos amados que carecen de todo: porque el hombre tiembla de !iebre tendido en su jergón< ;La calle, arroyo de vergAenza y de miserias; qué odiosa eres<""" ;?uánto me asustas< ;'l alba gris, triste y dura, vean la corriente precipitada de los trabajadores mal vestidos, transidos por las brisas glaciales, con el vientre vac o, que se apresuran por llegar a la esclavitud diaria, eterna<""" ;*ntre las casas cerradas, en la !ango, tropezando con los montones de basura, van los hombres, las mujeres y los ni-os, pálidos, !lacos, manchados por el polvo de los talleres: corren: !antasmas del hambre y del agotamiento: presidiarios de la sociedad<""" los que sin embargo no cometieron otro crimen que nacer" ?orren hacia aquellas puertas grandes de las cárceles del trabajo que se cierran inexorables tras de ellos" >espués amanece, se limpia la calle, se hermosea, abre sus amaneceres, hace brillar sus escaparates: porque a la luz alegre del sol del medio d a, los burgueses vendrán a holgazanear perezosamente sobre las limpias aceras" +ero cuando las tinieblas recaigan sobre la silenciosa, hostil, glacial: los pobres volverán a posesionarse de ella: 'qu se oculta el miserable sin vivienda: acechando alg#n rincón que le resguarde de la lluvia o de la nieve: 'llá se ven siluetas t midas de mujeres esperando, rastreando la vergAenza: o!reciendo repugnantes complacencias al burgués trabajado por el vicio, que, c nicamente viene a hacer su elección a la calle" ;'h ricos, escupirán siempre sobre nosotrosF""" ;)epetirán eternamente que el pueblo es vicioso y que nuestras mujeres están corrompidasF""" ;Eelen su !az mentirosa, porque he de arrojarlos al rostro la verdad<""" ;*sas prostitutas son mártires<""" ;Lo oyen, hombres que vienen a hurtadillas a mancillar esos seres que la desesperación les entrega< ;. ustedes, mujeres de los ricos, esc#chenme también: ustedes que hacen por vicio lo que nuestras hijas aceptan por hambre: nuestras prostitutas son santas en comparación de ustedes<6 La con!erenciante se recogió un momento con los ojos !ijos sobre una visión de su !antas a, y su voz resonó de nuevo en el silencio angustioso de la multitud" 3;+obres muchachas< ;pobres mujeres<""" DKué, otra cosa que la demencia de los seres a punto de caer en la desesperación, y no el vicio, es lo que las ha arrastrado a ese gol!o de miseriaF""" a esa locura que vuelve a sus v ctimas como bestias, despojándolas del pudor, del orgullo y de todos los sentimientos humanos6" 5e detuvo; después, irguiéndose, con los ojos chispeantes y la voz llena y agresiva& 3;@estias< ;*so somos en la sociedad que nos oprime en el d a<""" DEen la jaur a que nos persigue, nos hostiga y nos desgarra en dentelladasF ;es la jaur a de los ricos, de los satis!echos, de los diez veces hartos excitándose entre s por las calumnias y las injurias de que nos colman< ;*l pueblo es perezoso< gritan ante nuestro trabajo no interrumpido" ;*l pueblo se queja sin cesar, es grosero e inmoral< voci!eran ante nuestra resignación, nuestros dolores, nuestros sacri!icios" D5on ciegos, son est#pidosF ;Bo, tienen mala !e< Bo ignoran: su conciencia protesta contra la mentira que nos cargan, pero la alejan c nicamente6" 3Las hijas del pueblo son prostitutas y los hombres borrachos, gritan" ;5ea<""" ;pero cuidado no les ahoguen un d a los brazos de nuestras mujeres<""" ;%eman que el vino de que la pobreza se embriaga, tome un d a el color de la sangre<6 ?erca de una hora, la mujer, sombr amente inspirada, habló en el silencio absoluto y trágico de la sala" 'l !in, tembló, pareció arrancarse a su sue-o, darse cuenta del sitio en que se hallaba y de la necesidad de detener esa evocación de pesadilla de la vida del pobre y de sus esperanzas sangrientas"
56

“En anarquía” de Camille Pert

3;@asta< concluyó bruscamente" ;La hora se acerca, deba abandonarlos: pero en sus jergones, o en los talleres, dormidos o despiertos, piensen en mis palabras; sue-en en el d a próximo de la reivindicación y de la justicia<""" ;?állense, doblen la cabeza ante los que les oprimen: pero para levantarla pronto con más !uerza y gritar todos, con una voz universal< ;7ueran los ricos< ;mueran los explotadores<6 Cn rugido !renético y salvaje brotó al mismo tiempo de todos los pechos, aclamando a ?onstancia, que salió de la escena pálida, temblorosa, transportada a un mundo imaginario" Bo se oyó ni un aplauso, pero se ve an lágrimas en las mejillas y brillos amenazadores que chispeaban en los ojos" La palabra sin arte y desordenada de aquella mujer, penetraba en el !ondo de todas las almas populares, trans!ormándolas como la tempestad agita masas enormes del océano" *n seguida colocaron un piano en la escena, y el rubio ?hevrier apareció saludando, en tanto que Herald Lagoutte se sentaba delante del instrumento y atacaba el ritornello de una romanza popular" *l cantor era ordinario, la canción vulgar; la emoción que trans!iguraba al p#blico poco antes desapareció instantáneamente" 5e !ormaron grupos alegres, charlatanes; circularon nuevamente vasos y botellas, chocaron los bancos y las conversaciones dominaban la voz del cantante, que in#tilmente luchaba contra aquel barullo" $ ;Jye, ?hevrier< D%ienes una grillera en el vientre para aturdirnos de ese modoF dijo 'ugusto en alta voz" . a continuación lanzó una serie de gritos que semejaban una con!usión zoológica, que excitó la ilaridad de la concurrencia" *l carpintero, rojo, temblando de rabia, acabó como pudo su canción, y se dispon a a cantar otra cuando se elevaron varias voces gritando& $ ;,uera ?hevrier< $ ;'ugusto< ;Kué cante 'ugusto< *l joven pintor, sin más ruegos, saltó al escenario, y con aire burlón, cogiendo su blusa blanca como si !uera una !alda, simuló una reverencia, mientras ?hevrier, pro!undamente morti!icado, desaparec a entre bastidores" $ ;La danza del vientre< dijo una voz vinosa" 'ugusto bosquejó un ligero movimiento de caderas que provocó una explosión de carcajadas" >espués, bruscamente, entonó con voz !resca y vibrante la canción del Anarquista" 7ientras que se aclamaba al cantante y el ruido iba en aumento en la ?asa del %rabajo, ?onstancia +arandier y *milio salieron a la calle" 5obre la puerta vieron la e!igie de la )ep#blica !ormada de luces de gas que iluminaba cierto espacio; dos municipales se paseaban delante de la casa" ' su vista sonrió *milio bajo la mirada insistente de los sergots" $ ;Eamos, ya nos conocerán un d a si es necesario<
5

“En anarquía” de Camille Pert

?onstancia, indi!erente, no respondido& todas las cárceles y todos los guindillas le eran !amiliares"

CAPÍTULO VIII
*n la calle Hrand(+ont, primer piso residencia de +aul 4em, *milio y )uth *tcheveeren penetraron sin ceremonia" $ 4em, vengo a pedir a usted un servicio, dijo *milio con resolución, aunque con visible embarazo" *l médico, que se hallaba escribiendo, levantó la cabeza y percibió la silueta sombr a de )uth" $ La se-ora, continuó *milio, se-alándola, es rica y no está a#n adquirida para nuestra causa" >esea instruirse, no obstante, y tengo la convicción de que será un poderoso instrumento, un portavoz cerca de aquellos a quienes nuestra voz no alcanza: 5e detuvo, esperando una palabra que le animara a seguir; pero 4em no replicó nada, examinando a la visitante, cuyas miradas se !ijaban sobre las suyas con tranquila seguridad" *milio se vio !orzado a continuar" $ DBos permite usted asistir a su consultaF 4em se dirigió a la joven con acento algo sarcástico& $ D%iene usted curiosidad por ver de cerca el su!rimiento, se-oraF )uth respondió con calma, haciendo resonar armoniosamente su voz grave en el silencio del gabinete& $ .a he estudiado el dolor, pero #nicamente para reproducir su aspecto material" 'hora, en e!ecto, deseo volver a verle desde el punto de vista moral" $ La se-ora se llama )uth *cheveeren, es pintora, expuso *milio" La !isonom a de 4em cambió de expresión" 7ás al corriente del movimiento art stico que el joven obrero, aquel nombre conocido suscitó en su recuerdo un cuadro admirable expuesto el a-o anterior" Cna casa hundida, una aglomeración de escombros, una nube de humo y en aquel montón bombas de incendio; hab a además entrecruzamiento de tubos, un grupo de muertos y heridos, carnes chamuscadas, caras r gidas y ojos angustiosos: aglomeración lamentable que ven an a aumentar cuatro o cinco bomberos que aportaban nuevos cadáveres" *l ingenio que hab a podido evocar aquella página terror !ica y sublime, no ceder a seguramente a un caprichoso sentimiento de curiosidad" $ 5iéntese usted a esta mesa, se-ora, dijo el médico" Onicamente ruego a usted que !inja tomar notas: *s penoso para los en!ermos exponer sus su!rimientos ante personas extra-as al o!icio:
5!

“En anarquía” de Camille Pert

)uth se sentó en silencio, y mientras que 4em abr a la puerta que daba a la pieza en que los en!ermos esperaban la hora de consulta, examinó el gabinete del doctor" *ra una sala de regulares dimensiones, con dos ventanas son cortinillas" *n la chimenea ard a un !uego de carbón y en su parte superior se hallaba una etagere llena de libros" Jtras tablas !ormando biblioteca cubr an una parte de las paredes, revestidas de papel oscuro" Cna gran mesa, una chaise longue, un sillón y algunas sillas completaban el mobiliario" 5obre un tapiz ante el !uego, un perro dorm a pro!undamente" La primera persona introducida era un hombre" 5e !ijó en los asistentes con aire t mido y aceptó con cortedad el asiento que el doctor le asignó, respondiendo a éste con voz insegura volteando su viejo sombrero entre sus manos callosas" @retón, peón de alba-il, de 9S a-os de edad, hac a cerca de un a-o que padec a a consecuencia de un golpe que por descuido le dio un compa-ero con una piqueta en le bajo vientre" *speraba que aquello se pasar a, pero, por el contrario, el mal empeoraba, hasta que se decidió asistir a la consulta porque un amigo le hizo saber que el doctor daba gratuitamente su ciencia" $ >esabróchese usted, dijo sencillamente 4em" . como el hombre mirara a )uth, vacilante, +aul 4em a-adió& $ La se-ora es médica, no tenga usted cuidado" ?on esta seguridad el obrero se desabrochó los pantalones" ' pesar de hallarse habituado a los su!rimientos humanos, el doctor se estremeció sintiendo en sus sienes un sudor !r o al ver el estado espantoso de aquel desgraciado, que ni siquiera proteg a su lesión con un sencillo vendaje" $ ;>ebe usted su!rir mucho< dijo con amabilidad" $ ;5 < con!irmó el paciente con resignación" $ D. trabaja usted a pesar de todoF $ ;Kué he de hacerF cuando se tienen cuatro hijos no tiene uno tiempo de estar en!ermo" $ D. no se hizo usted cuidar en el momento del accidenteF $ 5 , pero duro poco: no pude seguir el tratamiento: *l hombre dudó" $ .a verá usted, dijo al !in" *n casa no somos ricos" 5i yo hubiera holgado y gastado en medicinas, los otros hubieran ayunado" $ D%rabajan la mujer y los hijosF $ 7i mujer cose sacos para el comercio: 7i hijo mayor tiene diecisiete a-os y es tonto: una boca in#til" %engo dos hijas en la tintorer a Lhuilier que ganan cincuenta céntimos diarios: y aun quedan en la casa mi peque-o de seis a-os y mi suegra que no puede ya trabajar: %odo eso es pesado: ?on mil precauciones puso 4em un vendaje interino& un temblor involuntario del hombre revelaba el inmenso dolor que desgarraba sus !ibras"
5"

“En anarquía” de Camille Pert

*l doctor se levantó removido hasta lo más pro!undo de su ser" ;Kué valor tan extraordinario< ;qué !uerza de voluntad pose a aquel hombre que, desollado vivo, sangriento, ro do por un mal agudo, trabajaba, andaba, levantaba pesadas paletadas de tierra, conduc a carretillas cargadas sin hacer caso de su carne atormentada<""" *l doctor escribió algunas palabras y entregó el papel al obrero" $ Eaya usted al hospital y entregue esto al practicante de servicio" *l hombre protestó enérgicamente" $ ;'l hospitalF""" ;Bo puedo<""" ;Becesito volver al trabajo<""" 4em le tomó la mano" $ 5i trabaja usted un momento más, si permanece en pie en el estado en que se halla actualmente: se perderá en muy pocos d as" Becesita usted cuidarse en bien de su !amilia" *l hombre bajó los ojos conmovido" $ D. qué harán en casaF""" 4em escribió el nombre y la dirección del in!eliz& Muan Lesneven, /9, barriada )odin" $ Eisitaré a su !amilia, y prometo a usted ayudarles en cuanto pueda" 5u!rirán alguna escasez, pero piense usted que dentro de seis semanas volverá curado" Cn rayo de esperanza iluminó los ojos del pobre hombre" $ ;?urado< exclamó con expresión de duda, aunque seducido por aquella incre ble ilusión" ;?urado<, no más dolores horribles: acabado aquel martirio de cada minuto, que le persegu a, no sólo en su trabajo, sino durante la noche, quitándole horas de reposo: ;?urado<""" ;@uscaba en su memoria la impresión olvidada de no su!rir, del cuerpo sano< $ Eisitará usted a uno de mis amigos en el hospital, y el practicante velará por que sea usted per!ectamente cuidado" ;Bo hay duda, estar a bien<""" *n buena cama, vendado: ;oh, poder reposar, olvidarse un poco de los demás, no pensar sino en su mal<""" ;dormir con la carne aliviada, en la !rescura de sábanas limpias<: +ero inmediatamente la imagen del tugurio se le presentaba como una obsesión" 5e le representaba el desconsuelo de su mujer, cuando le dijera que el doctor no pod a curarle de repente; en seguida carecer a de valor para declarar la necesidad de ir al hospital, y sent a vergAenza, como si se tratara de un recreo, dejando la ruina y el hambre detrás de s " $ D. está usted seguro, se-or doctor, de que es necesarioF $ 'bsolutamente seguro, replicó 4em con energ a" . en el apretón de manos que dio al hombre puso toda su ardiente piedad" ;'y< ;es hermoso vivir en medio de esos dramas de miseria y de dolor sin que el corazón se endurezca<""" 5u sensibilidad irritada, nerviosa, rebelde, destilaba sangre a cada nueva prueba"
6$

“En anarquía” de Camille Pert

*l pobre peón se resignó consolado" $ *stá bien, iré al hospital" +ero hágame usted el !avor de ponérmelo por escrito" 7e da vergAenza de decir de palabra a mi mujer que he de ir al hospital: ;Jh, no es que ella no sea capaz de cuidarme<""" pero qué pensará de que yo deje el trabajo cuando tanta necesidad de él hay en la casa: 4em escribió sin decir palabra el papel pedido" $ Lré a ver usted, dijo acompa-ando al hombre hasta la puerta" Bi una mirada tuvo para )uth y *milio, mudos y olvidados en su rincón y con la !rente arrugada por un pensamiento, una desesperación de su impotencia para luchar contra la innumerable teor a de los dolores humanos, abrió la puerta y llamó al paciente n#mero dos" *ntró una joven, casi una ni-a" *l pecho deprimido, las !ormas débiles, la cara exangAe; su conjunto anunciaba una criada de comerciantes o peque-os burgueses" 5u mirada se !ijo en )uth" $ DLa se-ora es médicaF 4em inclinó la cabeza molestado por aquella mentira repetida" La joven juntó las manos en actitud suplicante" $ ;5e-ora< +re!erir a hablar a usted sola" )uth movió la cabeza" $ Bo puedo, hija m a, no soy más que una alumna" La joven bajó los ojos y se sometió dócilmente; sin embargo, desde el sitio en que 4em la hizo sentar, sus ojos buscaban los de la otra mujer, y siguiendo la costumbre de los humildes, expon a la historia de su vida para explicar su en!ermedad" *xpósita, criada en el hospicio, ganaba di! cilmente su vida en trabajos de costura y de planchado" ?onoció a un estudiante a quien amó, y de quien !ue su querida" >urante cuatro a-os vivieron como marido y mujer, pero terminados los estudios, el joven la abandonó, tanto más precipitadamente cuanto que sab a que estaba en cinta" *ntonces, desesperada, se retiró en casa de una mujer que la hizo abortar, lo que le permitió colocarse como criada en casa de un comerciante; pero desde aquel momento no tuvo salud y todo su cuerpo era un puro su!rimiento" 5e expresaba en voz baja, participando de la vergAenza de revelar sus miserias y del consuelo de hablar a gentes simpáticas" >urante el examen que el doctor debió hacer de su cuerpo, *milio pasó a la pieza inmediata, pero la paciente suplicó a )uth que no la abandonara" La joven permaneció, y su mano, de que se apoderó la en!erma, parec a consolarla durante aquella prueba dolorosa, moral y ! sicamente" 'unque la en!ermedad !uera penosa y amenazaba ser larga, no presentaba aun carácter de gravedad su!iciente para admitir a la joven en un hospital, por lo que el doctor se limitó a indicarle un tratamiento"

6#

“En anarquía” de Camille Pert

$ 4a hecho usted bien en dirigirse a m , que soy discreto, pero usted debe saber que los abortos se castigan con severidad" La joven se levantó mani!estando en su débil cuerpo un sentimiento de rebeld a" $ ;@ien lo sé<""" D+ero es justoF ?omprendo que se castigue a las madres que tiranizan a sus hijos: pero una joven que somete como yo, Dqué culpa tieneF 'rriesga su vida, arruina su salud, Dpero qué es lo que se mataF""" Cna idea de hijo: 7 renme ustedes, Dtengo el aspecto de un asesinoF""" 'doro a los ni-os: pero Dcómo hubiera podido criar al m oF 5i aun antes de ponerle en el mundo hubiera muerto de hambre: Bo soy bastante !uerte para la costura: en la casa en que estoy gano /S !rancos al mes Dquién se hubiera encargado de mi hijo por ese precioF""" 4ubiera sido necesario ponerle en el hospicio, ;pero eso no, harto sé lo que es<""" y le pre!iero bajo la tierra que en esas condiciones: *l verdadero culpable es el que me ha abandonado" D+or qué no se casó conmigoF""" DKue yo no soy de su claseF +ues Dpor qué vivió conmigo cuatro a-os pareciendo dichoso y !ingiendo que me amaba con todo su corazónF Bo soy instruida, es cierto, desconozco los usos de la buena sociedad, pero no por eso le desagradaba: ;Jh, cuando dos se unen deber a ser para toda la vida< y cuando se aman como nosotros nos amábamos, no hay razón para hablar de clases o de educación" ;*l dinero< esa es la causa" .o no lo ten a, y sin duda encontrará en su pa s una mujer que le aporte un dote" ;*so es lo que ha causado nuestra muerte, la de mi hijo y la m a, porque yo no me hago ilusiones, yo no duraré mucho con el mal que tengo y el pesar que me abruma<""" 5e calló bruscamente; una expresión de timidez se mani!estó en su rostro pálido, como espantada de haberse aliviado de aquella carga de su pobre corazón, expresándose con una vehemencia que no le era habitual" $ >ispénsenme ustedes por haberles molestado tanto, dijo con humildad" 4em le estrechó la mano con lástima !raternal" $ Euelva usted a verme" $ Hracias, se-or doctor, dijo saliendo" )uth volvió a su asiento; *milio entró y tuvo una viva sorpresa viendo a Luisa acompa-ada de la peque-a 7agdalena, que +aul 4em introduc a" $ ;Luisa<""" La joven, preocupada, apenas le miró" $ 5e-or 4em, haga usted el !avor de examinar esta ni-a: 5e queja de la cabeza y del vientre y no puede andar: me he visto obligada a subirla en brazos la escalera" *xtendida sobre la silla larga, la ni-a, pálida como un cadáver, con los ojos velados, parec a no ver ni o r" *l doctor examinó la boca, tentó el vientre dolorido; después desabrochando el vestido, descubrió el ético pecho y colocó un termómetro bajo la axila" 'l cabo de un instante vistió la ni-a" $ %iene una !iebre mucosa" *s preciso transportarla inmediatamente a la 7aternidad: *milio, corra usted a pedir el coche de la ambulancia"
6%

“En anarquía” de Camille Pert

7ientras el joven sal a Luisa lanzó un grito desesperado" $ ;>ios m o< Dqué haremos sin ellaF $ D>esde cuando está en!ermaF Luisa se interrogó vacilante" $ Bo sé: 4asta que el mal domina, no se le hace caso, ;y esta ni-a es tan valerosa< >ime Dquerida m a, desde cuando te sientes malF""" La ni-a levantó penosamente sus párpados de color de cera" $ Bo me acuerdo, respondió con voz que parec a venir de lejos" Luisa explicó& $ >esde que murió su madre aumentó su trabajo; porque yo estoy todo el tiempo en la !ábrica y ella hace de ama de casa: 'yer pasó todo el d a lavando" >espués, al anochecer, !ue al muelle a rebuscar carbón, lloviendo a más y mejor; quizá eso la ha empeorado: 4em acariciaba dulcemente las !rágiles manos de aquella ni-a inerte, con la cabeza inclinada hacia atrás y casi sin conciencia del sitio donde estaba" ;+obrecita< 7ojada, !atigada, con los miembros destrozados, arrastró su en!ermedad hasta que se hundió su voluntad enérgica: 7orir a seguramente: ;,eliz ella, su tiempo de pruebas sobrehumanas acababa, volviendo a la nada pac !ica después de una corta estancia sobre un mundo de su!rimientos<""" $ +asen ustedes a mi cuarto mientras llega el coche, dijo como sacudiendo sus pensamientos" Jtros esperan" 5in embargo, antes de llamar nuevas miserias, se detuvo" ;*n verdad que ya hab a bastante para aquel d a<: ;4ab a de pasar su vida, desarmado e impotente, pasando revista a las injusticias y crueldades de la existenciaF La mirada inquisitiva de )uth, !ija en él, hizo a sus nervios el e!ecto de un latigazo" 5e levantó, y con mirada sombr a y ademán resuelto abrió la puerta de par en par" Los nuevos personajes de esta l#gubre linterna mágica, entraron tres juntos" +rimero un viejo achacoso, encorvado, apoyado sobre un bastón, con mirada viva y astuta, una barba gris que le invad a toda la cara y la cabeza levantada sobre un cuerpo inclinado, como si hubiera sido !ijada por un clavo a la espalda" ' continuación ven an dos muchachas, evidentemente hermanas, pálidas, de !acciones hermosas, con ojos extra-os, y sus pupilas turbadas, blanquecinas" 5us vestidos eran decentes y sus manos blancas y !inas" *l viejo se aproximó multiplicando los saludos y las reverencias con su de!orme cuerpo" $ 7e han dicho, se-or doctor, que ten a usted la bondad de cuidar gratis a los pobres, tartamudeó con su boca desdentada" $ D*s usted el en!ermo, o sus hijasF preguntó 4em, que ten a horror hacia los pobres obsequiosos"

6&

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5i tiene usted la bondad, son mis nietas: .o tengo mis achaques, pero no puedo quejarme en atención a mis noventa y cuatro a-os, a pesar de lo cual tengo buen apetito y buen sue-o" .o, como usted ve, no soy un 'donis, pero me voy de!endiendo" $ DKuiere usted decirme lo que le trae aqu , se-oritaF preguntó 4em a la mayor de las muchachas, cuyos ojos singulares examinaba" La interrogada respondió sencillamente en un tono en que la desesperación suprema sólo era perceptible para los que están !amiliarizados con la angustia humana" $ Bo hay más sino el temor de quedarnos ciegas, mi hermana y yo: que necesitamos mucho conservar la vista" 5omos encajeras de 'lenzón: 4em dejó escapar un gesto de desaliento" ;?uántas pobres muchachas, llegadas al #ltimo extremo, amenazadas de la más terrible causa de inutilidad que puede a!ligirnos, hab an recurrido a él in#tilmente< DKué decirlesF ;>ejar en seguida y para siempre el o!icio; esa es la primera exigencia del tratamiento, que era lo mismo que prescribirles el hambre y la muerte< *xaminó a las dos hermanas& padec an el mismo mal, un poco más adelantado en la mayor, y que si no le pon a a raya con precauciones, indudablemente imposibles de adoptar, no tardar an en aumentar a la suprema desgracia" $ ;Jh< recete usted sin reparo, exclamó la voz gangosa del viejo" )ecete usted, que tenemos con qué pagar: las chicas se ganan bien la vida: La hija mayor se dirigió al doctor" $ 5 , no somos desgraciados por el momento, pero es necesario continuar el o!icio; de otro modo pronto nos ver amos reducidos a la mendicidad" 4em escribió una receta" $ D?onocen ustedes alguien en el campoF $ Bo, se-or, respondió el viejo" .o era colchonero" Bac en el arrabal de 5an 5evero, donde me casé y all he vivido siempre, lo mismo que mis hijos: %engo amigos, buenos amigos, pero ninguno campesino" $ D%endr an ustedes inconveniente en vivir en un puebloF continuó el doctor, dirigiéndose a la joven" $ ?omprendo, se-or doctor, respondió con acento de gratitud" ?onozco la bondad de usted: 7ar a Letray me ha aconsejado que viniera aqu " Csted le ha asistido por el mismo padecimiento que su!rimos nosotras, y la colocó en una hacienda en )ailly: pero, ya lo ve usted, no ha podido permanecer all y ha vuelto a su antiguo o!icio, lo que le ha costado la pérdida de la vista: 4em hizo un movimiento de impaciencia" $ ;+ues si ustedes no se con!orman a vivir en el campo<""" $ ;Bo es por !alta de con!ormidad< replicó dulcemente la joven; al contrario, mi amiga se sent a dichosa y no pensaba en retirarse: +ero a cada uno su labor, Dno es ciertoF""" 5u patrona se hubiera visto bien apurada si la hubieran obligado a manejar la aguja como 7ar a: pero en
6'

“En anarquía” de Camille Pert

cambio estaba descontenta del trabajo de mi amiga: 5in embargo, aseguro a usted que la pobre hac a todo lo que pod a: pero el aire libre, el trabajo pesado, a ella, acostumbrada al aire de nuestros patios y a estar siempre sentada, no le sentaban bien: y a pesar de todos sus es!uerzos no pudo continuar" >e todos modos, conste que no se !ue ella, sino que la despidió la patrona, porque no la ve a apta para el trabajo: *stuvo después en otras casas, y en todas sucedió lo mismo: 'l !in no tuvo más remedio que volver al o!icio" $ ;*s claro< dijo el abuelo con tono en!adado" ;' quién se le ocurre hacer una vaquera de una encajera< ;Buestro o!icio es muy bonito& limpio, elegante, y si dijera a usted a que precio se venden esos trapillos que salen de los dedos de mis chicas, no querr a usted creerlo<: 4ablo del precio a que se venden en las grandes tiendas, no al que nos lo pagan, por supuesto; porque no se crea que las personas que nos hacen trabajar paguen en proporción de lo que ganan con nuestro trabajo: pero no importa; el salario es regular, y ya se sabe que el obrero ha de con!ormarse: ?on tal que le !alte su botella de vino a las comidas, su cajetilla de tabaco y una pesetilla para obsequiar a un amigo: ;no se ha de ser exigente< 4em se levantó desanimado, y tomando las manos de la joven, dijo& $ DBo quieren ustedes probar a ganarse la vida en una casa de campoF La in!eliz miró tristemente al doctor" $ DBo hay remedio para nosotrasF""" *n nuestra !amilia no ha habido encajeras; nosotras somos las primeras: La madre y la abuela de 7ar a Le!ray cegaron a causa de los encajes; para ella es casi un mal heredado" 4em vacilo" $ Cstedes pueden curar, indudablemente: pero no conservando el o!icio" *l viejo lanzó una exclamación de rabia" $ ;Lo ves 'nita< %# has querido que te curaran de balde, y has despreciado al oculista que cobra veinte !rancos por visita: ;'quel te hubiera curado sin hablar de arruinarnos<""" La dulce expresión de la joven detuvo la respuesta de +aul 4em" $ ;Jh, se-or< ;.o creo en usted, y le estoy agradecida<""" . mientras su hermana, hasta entonces silenciosa, estallada en sollozos desgarradores, !ijó su mirada en el suelo, con muestras de indecisión& $ ;Bo sé que responder a usted< ;lo pensaremos; trataremos de hacer lo mejor<""" +recisamente en aquel momento volv a *milio anunciando que el coche del hospital se hallaba a la puerta" 4em se levantó cuando Luisa atravesaba el gabinete llevando a 7agdalena en los brazos" )uth se levantó también y le dijo a Luisa& $ D7e permite usted que le acompa-eF Luisa, sorprendida, !ijo en ella una mirada de descon!ianza que se desvaneció rápidamente"
65

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5i usted tiene gusto en ello: s , se-ora" . entre los dos se llevaron la ni-a insensible" 4em y *milio se miraron en silencio, no sabiendo a que atribuir el impulso de la artista& Dera compasión o curiosidadF *l doctor se encogió de hombros y !ue a abrir al #ltimo consultante que esperaba pacientemente en la sala de espera" *ra un joven de baja estatura, !ornido, de cabellos negros, moreno, con ojos rasgados y las cejas espesas de meridional; vest a un traje azul nuevo, camisa de !ranela, corbata roja y sombrero hongo" Llevaba la mano izquierda vendada" +aseó una mirada inquisitiva sobre *milio y el doctor, en seguida deshizo rápidamente su vendaje, y mostró en la palma de la mano una herida extra-a que 4em examinó rápidamente& era pro!unda, los tejidos adyacentes estaban brutalmente desgarrados, aunque la carne permaneciera sana" $ D4ace mucho tiempo que ha ocurrido a usted el accidenteF $ 'nteanoche, y a causa de un descuido, respondió el joven con el acento italiano, que ya anunciaba su aspecto" 7ientras preparaba un ba-o antiséptico, 4em observaba impasible al joven, seguro de no haberle visto nunca" $ DKuién ha enviado a usted a mi casaF preguntó mientras examinaba la herida" $ @artolomé 'ndrea, respondió" *l médico hizo signo de comprender, diciendo& $ ;'h, ya< . preguntó de nuevo" $ DBo es usted espa-olF $ Bo; soy piamontés: 7e llamo 'lejandro ?etti" $ ;?ettiF dijo *milio acercándose" .o he o do hablar de usted" ?etti le miró con descon!ianza, que se desvaneció cuando *milio se apresuró a a-adir" $ 5 ; 5ouvaire me ha re!erido como se conocieron ustedes" ?etti sonrió maliciosamente" $ +recisamente con él estaba yo anteanoche" 4em se admiró" $ D*stá, pues, aqu F *l joven completamente tranquilo, respondió sonriendo&
66

“En anarquía” de Camille Pert

$ Bo: *s que anteanoche me hallaba en @esanzón" +reparábamos un experimento, cuando me ocurrió el accidente: *ntonces 5ouvaire, que por el momento no me necesitaba, me dio el nombre y la dirección de usted" 3@#scale, me dijo& es un amigo, y te curará6" $ DBo han sido ustedes molestados en el momento del accidenteF preguntó 4em con visible interés" $ ;?á<, respondió ?etti mostrando su hermosa dentadura en su !ranca sonrisa" Jcurrió en el campo: en un desierto: ;a!ortunadamente, porque hizo ruido de veras<""" *n seguida, como impulsado por una necesidad de con!idencia, a-adió& $ 4ab amos preparado tres: ya estaban terminadas y en disposición de prestar servicio: ocultas hac a cinco d as en una pared ruinosa !uera de la ciudad, en una propiedad abandonada adonde se llega por un camino por el cual no pasan de seguro diez personas al a-o: Llegamos para llevarlas: 5ouvaire tomó dos y se !ue tranquilamente: yo tomé una sola, mas me ocurrió la idea de acortar el camino, saltando la pared en vez de rodear de rodear la casa: pero cuando llegué a lo alto, tropecé y se me escapó: ;Hracias que cayó al lado opuesto, que si no<""" *n la mano se me enganchó un pedazo de herradura, que tan !irme se enganchó en la piel, que me !ue preciso arrancarlo con los dientes: 7ientras que *milio escuchaba al anarquista, sombr o y trastornado; éste y el médico se miraban con visible emoción" 4em terminó el vendaje en silencio" $ Bo ense-e usted la herida, recomendó al !in" *l herido hizo un gesto de indi!erencia" $ Cna vez cicatrizada, pasará por una quemadura: 5oy panadero; ya me arreglaré" *n seguida a-adió& $ *l compa-ero me ha dicho que pod a alojarme en casa de la viuda Lavenir: D)eside en la ciudadF *milio se estremeció" $ *s mi madre, dijo precipitadamente" *ntonces ?etti estrechó su mano con e!usión" $ ;5oy a!ortunado< DKuieres conducirme en seguida a tu casaF 7i mujer me espera en la puerta y está cansada del viaje" *milio tomó su sombrero" $ DEendrá usted a la reunión de casa de @onthouxF preguntó al doctor" *ste consultó su cuaderno" $ Eeremos: he de hacer tres visitas: lo procuraré" 7e conviene distraerme un poco"
6

“En anarquía” de Camille Pert

.a en la calle, ?etti se detuvo examinando las aceras a derecha e izquierda" $ Bo está Hina, murmuró con alguna inquietud" $ Kuizá haya ido a casa de mi madre, observó *milio" $ Bo sab a la dirección" . las miradas del italiano se !ijaron en un agente de polic a que se paseaba lentamente, con las manos atrás y la cara grave y serena; pero pronto se tranquilizó; Hina doblaba la esquina y se aproximaba a pasos precipitados" +eque-a, redondilla, morena como ?etti, a quien se parec a mucho, ten a los mismos ojos rasgados y la misma sonrisa sobre su blanca dentadura" Llevaba una !alda azul muy limpia y un !ich# de seda amarilla enlazado al cuello" 5us manos eran morenas y !inas y sus deditos cortos y graciosos ostentaban gruesos anillos de plata" >eslizó una sonrisa sobre *milio, y dijo a ?etti& $ ;.a tengo ocupación< . mientras segu an las calles estrechas del centro de la ciudad, explicó a los jóvenes que, !astidiada de esperar en el mismo sitio, se aventuró por las calles inmediatas; vio un almacén de !lores naturales, y entró a o!recerse" +rimeramente se la miró como un animal raro, y se la iba a poner a la puerta, cuando acertó a entrar el patrón, quien, interesándole su gracia, le permitió mostrar su aptitud sobre una brazada de !lores marchitas" La joven, naturalmente soltó una risita: La obrera en Biza durante tres a-os, la !lorista del muelle de 5an Muan @autista, la que hab a decorado el carro de la locura en ?arnaval el a-o anterior, miró aquello como una ni-era" %omó audazmente rosas, lilas, lirios del Mapón, y en diez minutos sus ágiles dedos edi!icaron tal maravilla que, con sorpresa de las se-oritas presentes, el patrón quedó encantado, colocó la obra maestra en el escaparate y la obrera quedó admitida en el momento" +ara terminar, dijo con alegr a& $ 7a-ana haré la corona que la Cniversidad dedica al entierro de un pro!esor" +ensamientos de terciopelo violeta; iris claros aqu y allá; dos o tres rosas thé: y luego cintas, rosas y lilas, pálidas: muy pálidas" . mientras llevaba la mano herida de su amigo sobre su brazo, con la mano libre gesticulaba, sembrando el aire con el dulce y sutil per!ume de las rosas, de las lilas y del musgo h#medo poco antes removido"

CAPÍTULO IX
@onthoux viv a en la calle 'rmand(?arrel, en la misma casa que Herald Lagoutte" *ra aquélla un inmenso cuartel de ladrillos, con estrechas ventanas sin persianas, regularmente distribuidas, alta de cinco pisos, que ocultaba una parte considerable de la nueva calle, bordeada casi por completo por construcciones obreras semejantes" %odos los pisos estaban divididos en min#sculos departamentos de dos o tres piezas que se comunicaban por corredores de convento" *n todas partes la econom a calculada, razonada, estricta; el hierro y el ladrillo, r gidos y !r os, la pintura obscura, las paredes lisas; el aire, la luz y el espacio considerados como lujo y concedidos con parsimonia"
6!

“En anarquía” de Camille Pert

5in embargo, el aspecto general, aunque triste, era decente, y los habitantes de aquellas habitaciones aun se sent an orgullosos y hablaban con horror de los tugurios de los barrios viejos, de aquellas casas ruinosas de paredes agrietadas que exhalaban !etideces nauseabundas" 'l llegar al tercer piso, escalera ,, lado norte, *milio tocó !amiliarmente el botón de una puerta pintada de color plomizo, sin molduras, se-alada con el n#mero /TQ pintado en blanco, y que ostentaba el nombre de *ugenio @onthoux cuidadosamente manuscrito en un cartón clavado en el centro" *l joven se detuvo en el umbral, sin atreverse a pasar adelante" *n aquella salita, adornada con papel ordinario de rayas granate y blanco, amueblada con una aparador, una mesa y seis sillas de nogal, se hallaba sentada una mujer joven llorando amargamente" ?erca de ella estaba una ni-a con una soberbia cabellera casta-o(dorada, con los ojos bajos, las mejillas de una palidez anémica que mov a distra damente una maleta de madera negra" . mientras @onthoux, echado hacia atrás sobre una silla tocaba con sus dedos nerviosos el hule que cubr a la mesa, ?lara, su mujer en pie cerca de la ventana, enjugaba !urtivamente sus ojos con un pa-uelo" @onthoux hizo un gesto de satis!acción al ver al joven" $ ;*ntra, entra<""" no eres importuno" *milio reconoció a Laura 5ylvestre, la hermana de @onthoux, casada con una maquinista de la compa- a del Jeste, un buen muchacho, muy inteligente, pero desgraciadamente a!ecto de tuberculosis pulmonar" $ Bo, repuso @onthoux con decisión, continuando la discusión interrumpida por la llegada del joven Lavenir" Bo hay nada: Bo han querido escucharme, rechazan el arreglo que hice en su bene!icio: libres son: pero no me pidan nada" $ Eamos, exclamó la mujer con una explosión de sollozos, Dpuedo tener dureza de corazón para volver a Mulio a este in!iernoF $ ;Ln!iernoF dijo @onthoux irritado" *so se llaman exasperaciones" ;.o tengo tanto corazón como t#, Laura; pero yo sé razonar<""" 5e volvió hacia *milio y le tomó como testigo" $ ?uando Mulio se vio obligado a dejar el servicio, el a-o pasado, me presente a su je!e; ya se hab an ocupado de él, porque era un muchacho de conciencia y capaz; pero en los hospitales no pod a admit rsele por ser incurable" ' !uerza de instancias, obtuve una cama en el hospital de los tuberculosos de ?aen: pagué el transporte: pagué el de mi hermana, que aun por sentimiento, se creyó obligada a acompa-ar a su marido, ;cómo si una separación necesaria !uera más dura algunas horas más pronto o más tardeF +or #ltimo, al cabo de seis meses, vuelve Mulio a su casa, por no poder su!rir más la vida en aquel establecimiento donde estaba cuidado como un burgués, con beatas y médicos a sus órdenes" $ ;>onde, interrumpió Laura sollozando, se volv a loco de su!rir lejos de nosotros, aislado, sin un corazón a quien dirigirse: %eniendo sin cesar ante su vista el su!rimiento y la muerte de vecinos a!ectos de su mismo mal<""" @onthoux se encogió de hombros"

6"

“En anarquía” de Camille Pert

$ ?uando se es tan delicado, se procura antes no necesitar de nadie: %ienes sentimientos de millonario: $ ;Jh< exclamó la mujer con desesperación; ;te aseguro que hago todo lo que puedo por bastarme a mi misma<""" pero, además de Mulio, que tanto necesita, tengo 7iguel: la madre que no gana" >espués, ésta, a-adió designando la ni-a inválida cuya pálida !isonom a se cubrió de un ligero rubor de humillación y de pena" @onthoux mani!estó nueva impaciencia" $ DEas a reprocharme que no haga lo su!iciente con nuestra madreF ;Kue entre en las incurables< 5i tu casa es un hospital, se debe a tu testarudez: +or mi parte bien me he movido por todos ustedes: ;Hracias a mi diligencia he obtenido asilo para todos<""" para la peque-a como para los otros: 5i t# me hubieras escuchado, permanecer as sola con tu hijo y no te suceder a nada malo: DBo quieres seguir mis consejosF""" ;+ues no te quejes< La madre abrazó a la ni-a con un ademán salvaje" $ ;5epararme de ella, nunca< DBo comprendes que no podr a dormir ni comer si los dejara abandonados en aquellos cuarteles del malF ;4azte cargo que no hay peor dolor que el de su!rir y llorar solo<""" ;sin un alma que participe de nuestro su!rimiento y de nuestras lágrimas<""" @onthoux se levantó y paseo por la sala" $ ;*stá bien< dijo, pero ;no te quejes<""" >espués, deteniéndose delante de Laura declaró por #ltima vez& $ 7i vida está arreglada como un libro de comercio, y ni t# ni nadie me hará variarla; porque esto para m es un principio, una religión" La vida del ciudadano debe ser prevista y arreglada por él, sin apartarse jamás ni una l nea de su programa: ;>e otro modo andar a el mundo si todos hicieran lo mismo< %e amo mucho, más que lo que t# te imaginas, pero mi amor no me llevará a cometer tonter as que me hundir an en la desgracia sin sacarte de ella: ?on! a en m , haz lo que te digo y se salvaran todos: sino, vete; no tengo el derecho de mandarte, pero tengo el deber de negarte lo que me pides, que no juzgo justo ni razonable" Laura se enjugó los ojos y se levantó con un gesto brusco, rodeó con su brazo el talle de la ni-a, y se levantó también para salir ajustando apresuradamente su muleta bajo su brazo derecho" $ Een, Habriela, balbuceó la pobre madre, vacilante y cegada por sus lágrimas" *stamos de más aqu " Cna !rase de su hermano la detuvo sobre el umbral" $ D+or qué no vino tu hijo ayer al tallerF 5u hermana le miró con angustia" $ ;Bo te incomodes con él<""" Le mandé yo quedarse en casa: ;%en a una tos tan !uerte<""" ;5e parece tanto a su padre<""" $ 5i se ha de volver t sico, más vale que se vaya y no estorbe más tiempo en el mundo:
$

“En anarquía” de Camille Pert

5u madre bajó la cabeza, herida en el corazón, y se !ue sin contestar, seguida de la ni-a, cuya muleta daba golpes sonoros y precipitados sobre el pavimento del corredor" ?lara @onthoux se hab a retirado a la pieza inmediata, y, silenciosa, cos a activamente, inclinada sobre su costura" @onthoux tomó una botella de cerveza y vasos; después, con la !rente sombr a, miró a su amigo" $ 5 , ya lo sé; muchos me juzgarán sin corazón" 5in embargo, t# me conoces, y sabes que estoy muy lejos de ser duro: te aseguro que cojo una en!ermedad cada vez que discuto con Laura" $ %ienes tus ideas, dijo dulcemente *milio, que hac a un cigarrillo con mano algo temblorosa" @onthoux encendió su pipa apagada" *n seguida, apoyado sobre la mesa, se explicó, mani!estando deseos de justi!icarse" $ *n nuestra condición no puede uno sostenerse sino con una vida trazada estrictamente: con un programa pensado y rigurosamente seguido: 5i se descarrilla en doce a-os, ten a treinta; hab a le do, pensado; mis ideas eran !ijas" 5oy carpintero y trabajaba en el mismo taller que hoy, donde decid imponerme por mi trabajo consciente y regular: 4ab a ahorrado cien !rancos para mi boda y cuatrocientos para montar mi casa de una vez" %en a además cien !rancos adelantados para el caso en que mi mujer tuviera un hijo al a-o siguiente: %odo sucedió como lo hab a previsto; no se gastó ni un céntimo más ni menos" Luego me dije& yo gano SUS1 por d a laborable y mi mujer GUS1 como costurera, Dcómo podemos vivir con estoF . en el momento arreglé del mejor modo nuestra existencia: +ago un alquiler un poco caro, G11 !rancos anuales, pero estamos bien; al mes corresponden 2S !rancos; a-ádase por término medio cuatro !rancos de carbón y alumbrado, unos 21 sueldos de lavado, porque mi mujer no da !uera más que las sábanas, y tendremos G1 !rancos" +ara la comida, no se hace en casa, cuesta demasiado y se pierde tiempo: me he entendido con un !ondista, y ma-ana y tarde trae mi mujer dos sopas a 2S céntimos, dos raciones de 91 céntimos y un pan de tres libras: 'demás tres litros de vino a S1 céntimos por semana, una libra de ca!é y un Nilo de az#car por mes, y negocio concluido" 7i mujer y yo comemos por menos de /11 !rancos al mes: no es gran cosa, pero se vive" Lnspirado sin duda por la necesidad de justi!icarse siguió explicando con !astidiosa minuciosidad los detalles de aquel presupuesto de la vida& habló de los vestidos, de su reparación y renovación; de las cargas de !amilia; de los hijos; de cómo era más cómodo y más barato darlos a criar a nodrizas !orasteras, lo que permite a la madre seguir trabajando; de su suegra y su cu-ada, ésta que se emancipó en seguida, y aquélla, paral tica, que !ue necesario recluir en un asilo; de cómo puso a su hija 5usana en un colegio, preparándole un dote de quinientos !rancos; de las protestas de su mujer, que se somet a dolorosamente a la !rialdad de aquel cálculo que bajo el pretexto de que 3es necesario hacerse una razón6, tortura el sentimiento, mata toda inspiración poética y, encerrándose en su ego smo est#pido, ni ego sta es, porque destruye la parte más noble del ser, anula todo ideal posterior y sanciona a costa de positivas privaciones la miserable condición a que reduce al pobre la actual sociedad, terminando con estas palabras" $ 's economizo con qué asegurar la vejez de mi mujer y la m a en el hospicio )egnier: Bo pedimos nada a nadie, vivimos honradamente y somos dichosos" *milio escuchaba sin decir palabra, !umando lentamente un cigarrillo"
#

“En anarquía” de Camille Pert

$ %enemos todo lo que necesitamos" *l joven asintió con un signo" *n e!ecto; ;pero cuántas cosas hubieran !altado a una naturaleza distinta en esa vida calculada, metódica, !r a, que suprime todos los arranques, todas las alegr as, todas las locuras del corazón< *sa es la existencia del trabajador, preconizada por el burgués: el tipo per!ecto, so-ado por el economista, del obrero prudente, honrado, sólido, práctico y previsor, que no se permite ning#n exceso, ni placer, ni a!ecto: resistente a la ilusión: !irme contra toda debilidad" 7iró a la mujer, pálida y cuidadosa, curvada sobre su labor: sometida s , pero DdichosaF""" . a pesar suyo su pensamiento corr a a la casa de los otros, de esos sentimentales, culpables de imprevisión que, en la en!ermedad y el su!rimiento se estrechan desesperadamente unos contra otros, pecho contra pecho, angustia contra angustia: en!ermos, ancianos, inválidos, tocados por todas las miserias humanas: pre!iriendo la negra pobreza soportada junto a la muerte solitaria en la !r a morada concedida por la caridad p#blica" La puerta se abrió, apareciendo el rostro sombr o de ?harrier" *milio no le hab a visto desde el d a en que le encontró en el muelle sin trabajo" @onthoux le saludó" $ 5iéntate, amigo m o" DKué talF ?harrier movió la cabeza, diciendo& $ 's , as : >esde ma-ana empezaré a trabajar" Bombró a su nuevo patrón, y los otros cambiaron una mirada de desagrado" *ra uno de esos !abricantes desgraciados, vencidos por a concurrencia y amenazados siempre por la ruina" $ 5 , contento si dura y si me pagan, concluyó el hombre en el silencio signi!icativo de sus amigos" $ ' propósito, dijo @onthoux a *milio, continuemos nuestro tema& las cargas de la !amilia, eso es lo que ha reventado aqu al compa-ero: *n su casa hab a ocho hijos" 4asta su matrimonio, entregó todo lo que ganaba a sus padres para ayudar a criar a sus hermanos menores: 5e caso sin un céntimo: >espués un duro por aqu , otro por allá, a los padres, al hermano en!ermo, a la hermana de parto: Jtro tanto con la !amilia de su mujer: 'demás de eso, las criaturas que se ha dado: las en!ermedades, los entierros: $ 5 , s : interrumpió ?harrier sombr o, Dpero era posible obrar de otro modoF""" ?uando veo su!rir a los m os no puedo permanecer con la mano cerrada: Bo me considero mejor que otro: es que la cosa es más !uerte que yo" >espués, un arranque s#bito, dio un golpe violento sobre la mesa& $ ;5i es verdad que puede cambiarse de vida cambiándose todo, que se cuente conmigo<""" ;5e padece demasiado, hay harta miseria; eso no puede durar<""" Lenoelle apareció a la puerta, con aspecto !atigado, los ojos enrojecidos, vistiendo con descuido su traje de mecánico manchado de carbón" $ Eengo del hospital, dijo; he visto a mi pobre 7agdalena: creo que esté perdida: no me ha reconocido: murmuraba palabras, repitiendo que no hab a trabajado: que necesitaba levantarse: que !altaba el dinero:
%

“En anarquía” de Camille Pert

. dejándose caer sobre la silla que le presentaba *milio, dijo en voz baja y tono desesperado& $ ;'y amigo @onthoux<""" Eengo a verte porque hay mucha miseria en casa" 7agdalena !uera, todo esto abandonado: Luisa está como loca: los chiquillos se matan: @onthoux le presentó un vaso de cerveza" $ ;Kué hemos de hacer< ;es preciso con!ormarse< *n aquel momento entró +aul 4em rápidamente; y, sacando un periódico del bolsillo de su paletot, le extendió sobre la mesa y leyó la l nea(reclamo en gruesos caracteres& $na bomba anarquista" $ E(plosión en el )alacio de *usticia de +esan,ón" $ -cho heridos" %odos se inclinaron con una exclamación" 4em cambio una mirada con *milio" $ ;@esanzón<""" >e all ven a el joven curado por la ma-ana" $ D4ay alg#n detenidoF, preguntó *milio con vivacidad" $ Badie, respondió el doctor" *ntonces, recostándose sobre su silla, con los párpados semicerrados, se representó a *milio la !isonom a joven y sonriente de 'lejandro ?etti y de su compa-era: la silueta de 5ouvaire, aquel compa-ero de !igura siniestra y exaltada cuya voz hab a o do en el gabinete de ?elestino @ergés el mes anterior" @onthoux se apoderó del periódico y leyó en voz alta los detalles del atentado, resonando su voz lenta y monótona en la atención general" *n la habitación inmediata, ?lara permanec a indi!erente a aquel drama social que apasionaba a los hombres, dedicada por completo a su drama ntimo, con su pensamiento !ijo en la hijita caso desconocido, aislado allá lejos: y también en la anciana madre, perdida en la multitud del hospicio: La explosión tuvo lugar en la sala de +asos +erdidos del +alacio de Musticia de @esanzón, en el momento en que el jurado y los abogados se preparaban a entrar en la sala de audiencia para proceder al juicio de los anarquistas 5ion y ?harbeau, que se hallaban en prisión preventiva hacia ya cinco meses" La bomba hab a sido puesta por una mano, aun desconocida, bajo una mesa cubierta con un tapete de pa-o" *n el momento preciso de la explosión, cuya detonación !ue terrible y seguida de un humo blanco, el hujier @rocher, padre de cuatro hijos, depositaba papeles sobre la mesa" 'lcanzado en una pierna y en el vientre por algunos trozos de hierro y de madera procedentes de la mesa hecha astillas, el estado del in!eliz era desesperado" 4ab a otras siete personas gravemente heridas, particularmente en las piernas; tres abogados recibieron contusiones sin importancia" 3,ragmentos del aparato encontrados indican que se trata de una de esas marmitas de hoja de lata llamadas cantinas, ya empleados en diversos atentados anarquistas" La carga era de clavos y de !ragmentos de hierro viejo" La baldosa sobre la cual se veri!icó la explosión quedó absolutamente triturada" 5e han veri!icado varias detenciones sin resultado" Bo se comprobó la presencia de ning#n anarquista conocido en d as anteriores, a pesar de la activa vigilancia de la polic a6" @onthoux soltó el diario con gravedad, expresando una indecisión en su mirada" $ D*s eso #til a la causa del puebloF dijo" 7uy pálido, *milio declaró& $ La violencia aislada, sin consecuencia: en realidad sin objeto, atrae la reacción"
&

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;5in embargo, la venganza es agradable< Lenoelle movió la cabeza& $ ;Jh, la miseria es demasiado grande< exclamó despidiendo sus ojos relámpagos de crimen" *milio se indignó& $ ;?ómo< Dno encuentran imbécil semejante atentado: que no llega más que a inutilizar a un in!eliz como nosotrosF""" +aul 4em, en pie, dominando a los otros por su elevada estatura y su elegancia, lanzó un grito entusiasta" $ ;Bo se preocupen<""" ;*sos asesinatos absurdos, esas matanzas ciegas, libertan a la masa<""" . como observara que le se miraba sin comprenderle, repuso con vehemencia, !ijando sus grandes ojos azules en el vac o" $ ;7étanse bien en la cabeza que el que posee, el dichoso, no dará o dos jamás a los llamamientos de los que su!ren si no se les obliga<""" ?uando se está sentado al !uego en una casa cómoda, no se piensa en los que tiemblan de !r o en el exterior: ?uando una industria produce oro y goce de toda especie, no se piensa en aquellos que en un es!uerzo perpetuo padecen y mueren de miseria: 5e come copiosamente, ;quién piensa en los que no tienen pan<""" +ara excusar su indi!erencia y su ego smo se dice dogmáticamente que el trabajo excesivo, la necesidad y el hambre son el lote inevitable del mayor n#mero: ;5e levanta un edi!icio de mentiras y de so!ismas para certi!icar como justas las más !lagrantes iniquidades<""" ;Jh, estén seguros de ello<""" ;*l rico no cederá ni por humanidad ni por razonamiento<""" ;cederá por la necesidad y por el miedo< $ 5 , dijo @onthoux, !ijándose en la observación de *milio; ;pero casi siempre sucede que los que caen son pobres diablos: 's el hujier<""" +ero 4em hizo un gesto de indi!erencia" $ ;Kué importa<""" Bo se apunta a algunos hombres: habr a muchos que destruir: 5e advierte al mundo entero; se le obliga a medir la !uerza latente que gru-e sorda: La bomba es el relámpago que advierte que se aproximan el huracán y la tempestad" ?harrier levantó la cabeza con mirada !eroz& $ ;5i se nos oyera<""" DBo está todo en nuestras manosF""" DKue haya huelga general de todos los trabajadores, y veremos cómo queda esa sociedad<""" las minas, las !ábricas, los talleres, los campos, los !errocarriles: Dquién si no nosotros sostiene todoF""" $ 5 , repuso 4em; sólo que están en el caso de caballo domado por el hombre que le monta: ?ien veces más !uertes que sus amos, se dejan intimidar por su voluntad, por su !acundia, por todo lo que hacen brillar ante ustedes y que los deslumbra" $ Kue el pueblo se instruya, exclamó @onthoux; ;su debilidad es causada por su ignorancia< ?harrier replicó indignado&

'

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;La instrucción<""" D' m qué me importa la instrucciónF D'caso el que no ha ido a la escuela no tiene ojos para ver, cuerpo para sentir y cabeza para re!lexionarF 5i uno se mete en la cabeza todo lo que ense-an los libros; Dverá por ello más exactamente las cosasF ;?á< Lo que hará será enredar más !ácilmente al vecino; aprenderá a enga-arle sin comprometerse; pero si se trata sencillamente de obrar con rectitud, un hombre vale tanto como otro" $ ;+erm teme<, interrumpió @onthoux; el ni-o viene al mundo peor que una bestia; se le ense-a a ver, a andar a hablar: el hombre no sabe más que lo que aprende, y ha de aprender siempre: *n la ciencia está la !elicidad: $ D?rees t# siendo más sabio ser as más !elizF contestó ?harrier encogiéndose de hombros" D%e dar a tu ciencia más !uerza para trabajar, ni te librar a de reventar de en!ermedad o de vejezF""" @onthoux se lanzó a su sue-o dorado& $ *n la nueva sociedad el trabajo será un recreo: DLas en!ermedadesF dices t#: DKuién piensa en esoF ?on el bienestar serán evitadas, suprimidas: La misma muerte no se presentará hasta que la vida humana haya dado de s prudente y equitativamente: Lenoelle, que escuchaba en silencio, interrumpió bruscamente" $ D+ero no han visto lo que ha sucedido a mi mujerF""" ;La miseria la ha matado<""" ?uando las burguesas hacen criaturas se les cuida y mima, y andan al retortero más de cincuenta personas: ;+ero las nuestras<""" que cada una se arregle como pueda: Eerdad es que en cuento a la delicadeza del cuerpo, no hay di!erencia de clases; pero Dqué importa si a nosotros se nos lleva patetaF""" 4em se levantó con impulso !ebril y dijo mientras paseaba por la estancia& $ ;7aldita sociedad< ;*stoy harto de ella< .o vivo en medio del mal de todos esos cuerpos humanos: en el secreto de sus angustias: y Dsaben lo que la condena irrevocablementeF pues es que desde el punto de vista ! sico y moral, al burgués le toca tan mala parte como al trabajador" Los males que colman su situación son ciertamente terribles, ;pero si supieran lo que roe la carne y el alma de los ricos<""" ;?uán ilusoria es para muchos de ellos la !elicidad material que les ha tocado en suerte<""" $ ;7ejor<""" dijo ?harrier con marcado tono de rabia y de odio, que revienten de indigestión y de vicio los muy cerdos" 4em hizo un movimiento de impaciencia" $ Lo que ustedes llaman vicio no es más que el exceso de civilización, de re!inamiento; es la anemia que devora a los que gozan demasiado como a los que su!ren mucho" *l pobre se extingue por exceso de es!uerzo; el rico, por exceso de molicie: *n el !ondo cada cual reconoce que todo va mal; todos saben que vivimos en una sociedad de!ectuosa y est#pida, pero que va pasando a pesar de todo: se sigue la senda tortuosa trazada por las generaciones precedentes: La in!ancia está mal dirigida; la unión de los sexos se rige por leyes grotescas violadas a cada instante; la vejez es una carga mal atendida; las relaciones de los hombres entre si son !alsas, criminales e indignas: $ ;Jh< admira ver la humanidad actual: ricos, pobres, carceleros o presidiarios, viviendo con!undidos y sumisos, sin rebeld a, en el cenagal donde se arrastran, y surge la duda de que en las entra-as de los unos o de los otros haya a#n el vigor necesario para !undar una era nueva, para sustraerse a todo lo que en !orma de leyes ineptas, de preocupaciones rancias y de rutinas est#pidas les subyuga e
5

“En anarquía” de Camille Pert

inmoviliza: 5e pregunta uno si no es pre!erible abandonar toda ilusión y toda esperanza: adorar la nada: desear la extinción completa del hombre, de ese parásito que cubre la tierra con sus luchas estériles, tontas y criminales: 5 , la muerte: la muerte de!initiva: sin supervivencia, sin nada que en los siglos !uturos recuerde que hemos vivido: DBo les parece eso lo mejorF Cna tierra en que la arena, la piedra y el vegetal sin re!lexión quedaran solos, inmóviles, indi!erentes a la nieve, al sol, a las tempestades, a los a-os inde!inidos que se suceder an en eterno silencio: %odos le escuchaban mani!estando malestar, helados" Bo obstante, la voz de *milio se elevó temblorosa, turbada por la duda& $ Bo debe condenarse la totalidad de los seres: los hay justos, buenos, puros, !uertes: desátense los lazos que los retienen y su es!uerzo se mani!estará: 'parte que Dquién puede hablar de las generaciones veniderasF""" DKuién conoce los gérmenes que llevamos en nosotros mismosF Buestras !altas, nuestros cr menes, nuestras aspiraciones, nuestras luchas, nuestra importancia, nuestro dolor, nuestra misma muerte son un ejemplo para los que vendrán después: nuestro martirio será una lección terrible" ;Jh< los hijos de los hijos de los nietos caerán tal vez antes que se vea el paso libre: ;pero qué importa si se tiene conciencia de que el progreso avanza<""" Lenoelle interrumpió cándidamente& $ ;Kué lejano es eso<""" ;5i al menos supiera uno que los hijos ser an dichosos< pero alejarlo hasta descendientes donde la imaginación no llega: en verdad que eso cansa hasta los más resignados y los impulsa a la violencia para que la cosa vaya más deprisa: $ ,alta saber si la violencia adelanta o retarda el progreso, observó *milio" $ ;Jh< exclamó ?harrier con rabia reconcentrada" ;5irve de consuelo< %# me has conocido joven, @onthoux; era yo alegre y bueno: hasta estos #ltimos tiempos, puedo decir que tomaba mis su!rimientos con paciencia; pero hemos llegado a un punto insoportable" Kue nuestro destino sea su!rir y trabajar, ;pase<""" pero Dquién me ha metido en una sociedad en que un hombre robusto, excelente trabajador, contento con su suerte o!rezca sus servicios y no haya quien los acepteF 5i las !ábricas no venden sus productos, Dpor qué no se cierran la mitadF D+or qué se abren otras muchas cada d aF ;+orque hay exceso de patronos, demasiados explotadores, muchos que esperan redondear su negocio a expensas del obrero< ;Kue vayan a cavar al campo y no atraigan trabajadores prometiéndoles el miserable cebo del jornal para dejarlos morir de hambre después< ;Jh, s < hay exceso de patronos, de comerciantes y de todos aquellos que no producen y se aprovechan de lo que produce el labrador y el obrero: ;@asta de intermediarios<""" ?uando el campesino quiera un azadón, cargue con un saco de trigo y se entienda con el obrero que lo !abrique; ya se entenderán y no habrá necesidad de que entre ambos se mezcle un charlatán que robe al uno y al otro" $ %u teor a carece de sentido com#n, amigo m o, interrumpió @onthoux con aire de superioridad" 5i el obrero que !abrica el azadón vive a diez leguas de distancia, considera la pérdida que eso origina al campesino: Bo hay que pensar en ello; el intermediario es indispensable" ?harrier replicó& $ ;*ntonces legitimamos el robo<""" ;el tendero que compra barato para revender caro y engordar a costa nuestra<""" @onthoux repuso vivamente&
6

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;>e ning#n modo< el intermediario es la misma sociedad" M#ntense todos los productos de la agricultura y de la industria en los almacenes generales, que la administración social se encargue del cambio y queda suprimida la parte injusta del comerciante: +aul 4em intervino indignado& $ DBo ve usted que as reemplaza al comerciante, que al !in es un trabajador, por el !uncionarioF""" DBo salta a la vista que el sueldo del empleado equivaldrá a la ganancia del tenderoF 'l !in !ranceses, hijos del código de Bapoleón; burócratas y reglamentistas" 5e creen revolucionarios y no sue-an más que en el empleado" +ero si meten la nariz en los negocios del *stado se les quitarán las ganas de poner all dentro los intereses de todos" Kue el *stado se ocupe de algo equivale a haber de con!ormarse con la lentitud, la rutina, la obstrucción y la mala voluntad: %odo lo que hace el *stado es más costoso y más lentamente ejecutado que lo que hacen los particulares: *n el *stado reina siempre la jerarqu a est#pida, el expediente idiota, las rémoras irritantes: %odo el mundo teme, con razón, que el *stado se mezcle en sus asuntos y se halla dispuesto a cualquier sacri!icio antes de recurrir a él" ;. hay quien pretenda cambiar la esencia de la cosa, sólo porque cambie de individuos y de etiquetas< ;Lmposible< Bo son los individuos los males, sino la máquina: *l progreso consiste en la evolución rápida, se trate de numerario, de ideas o de propiedad: cuanto más pase todo de mano en mano, de cerebro en cerebro, de es!uerzo en es!uerzo, más producto, mejor producción" ;Bo inmovilicen las inteligencias ni el trabajo en los engranajes de ese inmenso e innumerable reloj llamado *stado<""" *l positivo porvenir está en la !uerza cooperativa puesta a disposición de cada individuo, sin encadenarla ni di!icultar en lo más m nimo su !uerza personal" ;*s cierto que el hombre necesita la ayuda del poder procedente de la reunión de sus semejantes; pero hay que evitar a todo trance que la sociedad se convierta en una prisión<""" *l doctor se detuvo de repente haciendo un signo de indi!erencia" D' qué perorar as F""" Onicamente *milio pod a comprenderle" >e pronto mani!estaron todos cierta inquietud al o r ruido de pasos precipitados que resonaron en el corredor y las miradas se dirigieron a la puerta, donde apareció Herald Lagoutte, cerrando tras de s " $ ;5ouvaire está preso< dijo el recién llegado en voz baja" 4em y *milio se estremecieron" $ D+or quéF $ DKuién es 5ouvaireF preguntó Lenoelle" Herald respondió& $ ;+or el atentado de @esanzón<""" Le han echado mano cuando sal a de la ciudad: 'caba de llegar un telegrama, enviado por un compa-ero, al eveil: 5e trata de un petardo" $ 5ouvaire, preguntó ?harrier, Dno es aquel que habló el a-o pasado en la ?asa del %rabajoF *milio hizo un signo a!irmativo; Herald continuó& $ ?elestino @ergés saldrá esta noche para Londres en el tren de las once" @onthoux dijo extra-ándose&

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Bo cre a yo que participara de esas ideas<""" Herald replicó& $ Bo es esta cuestión de ideas& @ergés conoc a ntimamente a 5ouvaire; hab an dado con!erencias juntos y estaban en correspondencia respecto de la $niversidad, y todo eso es bastante para que @ergés aparezca gravemente comprometido si echan mano a los papeles de 5ouvaire" Lenoelle ten a el diario extendido entre sus manos enterándose de la revelación del atentado" $ D. ha sido élF Herald se encogió de hombros" $ ;,alta probarlo< $ D?ómo se ha descubiertoF preguntó +aul 4em" Herald mani!estó con un gesto que lo ignoraba, diciendo& $ Bo hay detalles" Kuizá sepamos algo esta noche" $ DLrá ?onstancia con @ergésF preguntó *milio" $ Bo; queda en )uán burlándose de los gendarmes" +or lo demás, no se cuidan de enjaularla, considerando acaso que eso aumenta su popularidad" 'hora me voy; tengo que hacer en el periódico: 5ólo he venido para comunicarles la noticia" 4em consultó su reloj" $ DEiene usted, LavenirF *milio se levantó comprendiendo a su amigo" ?onven a avisar a 'lejandro ?etti, que probablemente ignorar a la prisión de 5ouvaire" 5e separaron todos en silencio, pro!undamente turbados, como si alguna part cula de s mismos hubiera participado en el testimonio de rebeld a lanzado en @esanzón por un compa-ero desconocido"

CAPÍTULO X
Cn domingo, quince d as después de la prisión de 5ouvaire, *milio entró en el taller de )uth una hora antes de la reservada a sus visitas" 5u tristeza y su decaimiento eran tales, que le hicieron a!rontar el posible descontento de la joven" 5us relaciones con ella eran raras; ven a casi todos los d as al taller al salir del trabajo; se sentaba silenciosamente en un rincón, siguiendo con sus miradas a la artista, sea que pintara, que leyera o que divagara tendida en el diván, !umando cigarrillos en una especie de inconsciencia" ' veces ni le hablaba siguiera, no pareciendo dar a su presencia más importancia que la concedida a un mueble cualquiera; en
!

“En anarquía” de Camille Pert

otras ocasiones le acog a con caricias, in!ormándose de su estado, mani!estándosele habladora, alegre, cari-osa y singularmente !raternal y voluptuosa" >esde su asistencia a la cl nica de 4em y al hospital donde ayudó al conducir a 7agdalena, la cuestión obrera y la desgracia de los humildes no parec a interesarla ya, y cuando *milio llevaba la conversación a aquel asunto, la artista la rechazaba con una !acilidad mundana que desesperaba al joven obrero" >e d a en d a se desvanec an las ilusiones de éste: perdiendo la esperanza de inclinar a )uth hacia la gran misión popular que para ella hab a !orjado" ?ontinuaba, no obstante, supeditado a aquella mujer, abandonándose sin !uerza para resistir al amor que por ella sent a" ,antástica, apasionada, dura, insensible, cari-osa, re!inada, tan m#ltiple, tan compleja, *milio no la comprend a, le tem a un poco y no pod a de!inir lo que por ella sent a" *ntre tanto ella se hab a in!iltrado en él, le pose a por completo" 'quel d a, temblando por su audacia al contravenir las órdenes de )uth, se detuvo en el umbral de la gran sala cuyo lujo le era !amiliar y agradable a la sazón" 5e o an las voces de varias personas agrupadas alrededor de la joven, y ella misma, en pie, respond a jovialmente, delante de su caballete, vestida, seg#n costumbre, con una amplia t#nica de seda pálida, !lotante y de pliegues harmoniosos" La artista vio a *milio, y con aire complaciente le invitó a aproximarse" $ D%an prontoF dijo, diéntese usted" +ero los asombrados ojos del joven iban de la tela que acababa )uth al modelo que estaba en pie sobre el estrado, que era Luida" 5 , Luisa, destacándose derecha como débil imagen de la miseria, con mirada de pro!unda tristeza, sobre un !ondo con!uso de telas grises: La modelo se estremeció ante la mirada de *milio; pero a pesar de ello permaneció inmóvil, conservando valerosamente la postura" >ominado por sentimientos tumultuosos, el joven consideró el cuadro, y pensó& he aqu lo que se ocultaba bajo el velo que )uth hab a negado a levantar cuando él mani!estó deseo de verlo; aquello explicaba por qué )uth se interesó por la joven en casa de +aul 4em" ;%odo se reduc a a la adquisición de un modelo curioso y raro<""" 5in embargo, a pesar de su ignorancia art stica, *milio quedó admirado ante aquella tela: +álida, angustiada, la joven se ergu a, en carne viviente, ante la orilla desierta de un muelle, como perdida entre la bruma: $ *n verdad, )uth, que este trozo de la más bella producción de usted, dijo una voz cerca de *milio, quien dirigió temblando una mirada rápida al que acababa de aproximarse" *ra éste de corta estatura, algo jorobado, de rostro que gesticulaba con !acilidad, inteligente y vicioso; >ebruyere, magistrado de la 'udiencia, uno de los ntimos de )uth, y quizá su más !erviente admirador" $ D?ómo titulará usted ese cuadro en la exposiciónF, preguntó desde su asiento en el diván el general Eiault, que, con Kueynel, el cervecero archimillonario, y el doctor +eloux, !ormaban con el magistrado la escolta !iel de la hermosa )uth, reunidos casi cada domingo en el taller de la artista" )uth respondió negligentemente&
"

“En anarquía” de Camille Pert

$ Suicidio" *milio bajó la cabeza como punzado por s#bito dolor; en tanto que resonaban aprobaciones entusiastas" *l doctor +eloux, joven a#n, con la barba cuidada, ademán obsequioso y la mirada !alsa, a!ectaba examinar la pintura como inteligente, diciendo& $ *n esta obra puede decirse que a!irma usted de!initivamente su genio" $ +reciso es reconocer que tiene usted un excelente modelo, dijo >ebruyere" Kueynel, un mocetón de menos de cuarenta a-os, de tez !resca y barba y cabellos rojos, miraba a la joven obrera con el descaro autoritario del patrón acostumbrado a mandar esclavos" $ D>ónde ha pescado usted esa muerta de hambreF""" . sin embargo es bonita: )uth observó el movimiento de rabia que impresionó a *milio" ?on ademán rápido dejó su paleta" $ +or hoy he concluido, dijo dirigiéndose a Luisa" *sta se inclinó y bajó del estrado" $ Eenga usted ma-ana temprano, le dijo, quisiera dejarlo terminado" $ 5 , se-ora, respondió la joven t midamente" . antes de decidirse a salir dirigió una pro!unda mirada suplicante a *milio" *ste hizo ademán de acompa-arla para salir de aquel sitio y huir de aquellas gentes; pero )uth *tcheveeren le detuvo imperiosamente" $ ;Kuédese usted< *milio bajo la cabeza y crispó sus labios, pero quiso seguir" *ntonces ella, en un alarde de audaz impudor, le tuteó en voz alta& $ ;Kuédate te digo<""" . *milio quedó como clavado en el sitio, tan morti!icado por la sonrisa burlona del grupo de hombres, como por la asustada y dolorosa mirada que Luisa le dirigió antes de salir de escapada" 4ac a ya tiempo que el estado en!ermizo de la joven hab a interrumpido toda relación amorosa entre ellos, pero continuaba uniéndolos un tierno y a!ectuoso compa-erismo" *ra la #nica querida que hab a tenido, y era también su hermana; la triste y dulce compa-era de su estado de proletario; la #nica mujer que le comprend a, que le admiraba y que le amaba con absoluta sinceridad" 5u conocimiento databa desde su más tierna in!ancia& hab an jugado juntos en el patio de la casa de vecindad" >e edad algo más avanzada que el joven, Luisa se hab a mostrado maternal para el que llamaba su 3peque-uelo6; después le toco a él el turnó de mostrarse su protector al salir de la escuela y, después, del taller" 7iserable es su casa, bien acogida en casa de la viuda Lavenir, la ni-a tomó la costumbre de re!ugiarse en la cocina de la
!$

“En anarquía” de Camille Pert

taberna después de su trabajo, calentando sus miembros temblorosos ante el buen !uego, consolando su a!ligido corazón con el a!ecto de su amigo" ?uando la muchacha !ue violada por un capataz brutal, la larga en!ermedad su!rida a consecuencia del atentado, la pasó en el cuarto y en la cama de *milio, mientras que éste, acostado en un jergón de paja y cuidando a su buena compa-erita, pasaba las noches sin que su cari-oso a!ecto disminuyera lo más m nimo" *n tal situación !atalmente hab an de llegar a ser amantes& ella se dio por completo y apasionadamente; él la tomó a!ectuoso en medio de sus visitantes, tuvo un consuelo al observar que nadie se ocupaba de él" $ Eamos, Kueynel, preguntó >ebruyere, Dcuándo va usted a seguir el ejemplo de su colega 'driano Eernier concediendo una parte en los bene!icios de la empresa a sus trabajadoresF $ ;Eernier es un pillo<""" ?on ese enga-o disminuye sus gastos un diez por ciento" *l doctor intervino& $ D>e verasF $ Baturalmente: Hracias a ese cebo, ha podido reducir los jornales una tercera parte, y lo que distribuye anualmente a los obreros como participación de interesados no llega siquiera al importe de las grati!icaciones que antes repart a" $ 5in embargo, observó >ebruyere, sus obreros pueden comprobar: Kueynel interrumpió& $ D?omprobar quéF""" DLmagina usted que Eernier permite que nadie meta la nariz en sus negociosF ;.a, ya< *n cierta ocasión hizo una convocatoria de personal con gran pompa, m#sica, des!ile con la bandera de la !ábrica a la cabeza, luego la del hospicio, ori!lamas de todos los colores, discursos del patrón, del delegado del diputado, del delegado de la pre!ectura y de algunos personajes de no sé qué sociedades humanitarias de t tulo altisonante; se leyó una memoria de la que nadie entendió jota, y para !in de !iesta se pasó a la caja: ., ni que me crean ni que no, diré a ustedes que de cada cien hombres apenas hay uno que re!lexione, compare y sepa sacar la cuenta de lo que ganaba antes y de lo que gana hoy" >e una vez percibe una cantidad que le parece enorme, y eso satis!ace su vanidad: ;.a me comprenden ustedes<""" ;5e trata de pescar un socio<""" ;Begocio redondo<""" Los oyentes acogieron esas palabras con una sonrisa maliciosa, y *milio dijo con voz clara y segura& $ DCno de cada ciento, dice usted, se dio cuenta de la !arsaF +ues eso supone cinco o seis individuos a quienes el patrón no enga-o: . Dsabe usted lo que hizo aquella n!ima minor aF 5e reunió, se concertó, llamó a los compa-eros enga-ados y les expuso claramente la verdad: *n este momento pocos habrá en la !ábrica Eernier que no comprendan la supercher a de que son v ctimas, y las deserciones son cada d a más numerosas" $ ;>e veras< exclamó Kueynel con curiosidad" >espués, sobreponiéndose el esp ritu de clase a la envidia del colega concurrente, a-adió a!ectando indi!erencia&
!#

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;@ah< ;+or cada diez obreros perdidos, ciento que se ganan<""" Eernier tendrá siempre brazos de sobra" $ 7ás enga-ados que los que necesite, evidentemente; dijo *milio con amargura" Kueynel se volvió, desde-ando discutir" *l magistrado sonrió, paseando sus miradas agudas desde la !isonom a entusiasta y !ebril del joven hasta las indi!erentes e inde!inidas !acciones de la hermosa )uth, y dijo& $ 5e-or m o, es una verdad arch (demostrada para nosotros, pero que no podemos hacer que el proletario la comprenda y acepte" Cstedes envidian el enorme bene!icio, si, enorme, lo reconozco, del patrón, sin querer comprender que esa desproporción del bene!icio de una industria que explotan juntos, obreros y patronos, le corresponde por tres razones& porque pone el capital inicial, sin el cual ninguna empresa podr a !undarse; porque posee el saber cient !ico y administrativo que, si bien, les dejar a impotentes, semejante a brazos que pertenecieran a un cuerpo sin cabeza; porque, en !in, ese capital incesantemente acrecentado por su parte preponderante, le sirve para hacer !rente a las exigencias de la industria actual, que es puro agiotaje más que otra cosa" *milio escuchaba atentamente las palabras del magistrado" $ Bo hay necesidad de que el capital se halle centralizado en un solo individuo, repuso *milio rápidamente" 'h están las sociedades por acciones para probarlo" DLr an peor las cosas si en cada empresa, en lugar del patrón #nico hubiera trescientos, quinientos, mil accionistasF ' continuación a-ade usted, y todo el mundo lo repite, que el trabajo del hombre instruido, su es!uerzo intelectual debe ser más remunerado que el es!uerzo material del obrero; Den qué se apoya esa opinión tan pro!undamente anclada, tanto entre la burgues a como entre los mismos trabajadores que contra ella se rebelan, aunque acaben por someterseF""" Kueynel interrumpió con !rase despreciativa& $ ;7uy sencillo<""" *sa idea se !unda sobre este hecho innegable& para un hombre instruido y capaz, hay diez mil que respecto a es!uerzo intelectual sólo son buenos para arrastrar una carretilla: ;*s la ley de la o!erta y la demanda<""" *s muy natural que se pague bien un trabajo superior que sólo puede veri!icar un corto n#mero, mientras que se paga a jornal en su justo valor un trabajo grosero que una multitud es capaz de ejecutar: 5i necesito un ingeniero, tengo la elección entre veinticinco personas; pero si quiero un obrero, se presentarán veinticinco mil que todos se equivalen entre s " >ebruyere completó& $ . aun dice usted, querido amigo, que su ingeniero, por su saber adquirido, representa un capital in!initamente más elevado que el del obrero: +orque, en realidad, esa es la base equitativa del salariado: ?uanto más cuesta sostener a un hombre instruido hasta que llegue a ponerse en situación de ganar, tanto más debe ser remunerado en relación con lo gastado en su instrucción: *l obrero ha costado mucho menos, pues en la edad adulta vale menos, y será, con justicia, menos pagado: *l general Eiault soltó una carcajada que enrojeció un poco más su cara amoratada, seca, cortada por arrugas pro!undas y atravesada por un bigote de pelo cerdoso de un blanco amarillento& $ ;%enga usted cuidado, dijo; porque el joven va a responder que esas teor as se acreditarán de !alsas el d a en que la instrucción superior sea gratuita como lo es actualmente la primaria<""" ;*l
!%

“En anarquía” de Camille Pert

d a en que todo el mundo sea sabio, hasta mi asistente sabrá más que yo<""" ;Jh, conozco bien las ideas de esos perros<""" *milio se inclinó& $ DKué dir a usted, en e!ecto, si un d a la masa llegara a poseer, no una instrucción sobrecargada de inutilidades literarias, !ilosó!icas y hasta cient !icas, tal como la que se da en la actualidad en los colegios e institutos de ense-anza superior, sino un saber sólido, práctico, pro!undo sin ser hueco, extenso sin hallarse desparramadoF DKué dir a usted si una ma-ana veinticinco mil ingenieros se presentaran a su llamamiento y solamente cincuenta obrerosF *l general se encogió de hombros& $ *n primer lugar eso es un disparate; eso es imposible: Kueynel gritó con violencia& $ ;'quel d a ser a el #ltimo de la sociedad<""" ;@astante hemos descendido ya con esa casi( instrucción que, metiéndose por todas partes, convierte en semi(se-oritos y vanidosos a unos animales que se creen siempre superiores a su situación<""" ;a envidiosos, parlanchines y !omentadores de huelgas absurdas<""" *l doctor +eloux, que escuchaba acariciando su bien cuidada barba, se dirigió a *milio con la condescendencia debida al !avorito de )uth, mezclada con la curiosidad que inspira al sabio el estudio de alg#n antropoide& $ DKué solución dar a usted mismo a la situación económica que acaba de suponerF $ 5i, precisó aun más >ebruyere; porque al !in la multitud es ya harto considerable para ocupar las situaciones pre!erentes, la batalla es encarnizada: Dqué har a usted cuando todo el mundo, admitamos por un instante que eso sea posible, sea apto para llenar !unciones cuyo n#mero no pueda ser aumentadoF""" D?ómo emplear a usted esos veinticinco mil ingenierosF""" toda vez que no habrá jamás necesidad sino de un n#mero restringido de hombres instruidos: D+or quién y por qué reemplazará usted el trabajo obrero abandonado y sin embargo necesario a la existencia de la sociedadF""" $ ;+or máquinas< se anticipó a responder irónicamente Kueynel" *sos imbéciles no comprenden que cualquiera que sea el progreso realizado en la industria, habrá siempre cerca de la máquina una labor penosa y desagradable" *milio !ijó sus ojos en el patrón" $ ;+erm tame usted<, hay cierta cantidad de mejoras que podr an adoptarse desde ahora, pero que se rechazan con indi!erencia porque aumentar an los gastos sin más objeto que dulci!icar el trabajo del obrero" *n cuanto se llegue a hacer la ocupación manual menos duradera todos los puntos de vista; en que los jornales aumenten y los sueldos de los otros empleados disminuyan, se producirá una uni!icación moral y material" *ntonces, el trabajo manual, aceptable para el hombre, dejará de ser considerado como una vergAenza y como una pesadilla horrible: se le escogerá de pre!erencia al trabajo intelectual seg#n las aptitudes personales y no seg#n las leyes de la casta en que se haya nacido: Kueynel se levantó encogiéndose de hombros& $ ;*s decir que veremos como nuestros hijos pre!ieren el o!icio de basurero al de diplomático<
!&

“En anarquía” de Camille Pert

*milio respondió con dulzura& $ *l ejemplo de usted es excelente para demostrar una parte de mi a!irmación, si se considera que esa pro!esión de que habla en #ltimo término, como otras análogas, está a punto de desaparecer, inutilizada por las innovaciones de los trabajos sanitarios: >ebruyere, cómodamente instalado en el diván, pidió a Kueynel un cigarro igual al que el industrial encend a" $ Csted no olvida más que una cosa, joven; una cosa desgraciadamente capital" La situación es ya harto dura para el industrial, para el comerciante, para el patrón en general: quien, contra la concurrencia desen!renada que reina, sólo puede sostenerse por la más estricta econom a en la !abricación" 5i no especulara; si aumentara sus gastos para mejorar la suerte de sus obreros; si les concediera mayor jornal, menos horas de trabajo, etc"; si, en una palabra, se trata de satis!acer las condiciones de su ideal, quebrar a en un santiamén" $ ;7ejor< repuso *milio interrumpiendo" %res industriales, o por mejor decir tres establecimientos harán sus negocios !ácilmente y con lealtad en una región donde quince se combaten y no subsisten sino arrancándose mutuamente los pedazos de la boca: Kueynel se plantó delante del joven, con el cigarro entre sus gruesos y rojos labios, cruzado de brazos" $ . diga usted, si no hay concurrencia entre los !abricantes, Dquién se resentirá de ello, sino los consumidores, entre ellos ustedes los obreros en primer términoF""" La concurrencia sostiene el precio bajo de los art culos: 5i yo !uera el #nico !abricante de cerveza en la región, aseguro a usted que aumentar a mis precios de venta en un ciento por ciento; y a menos que mis clientes se con!ormaran con beber agua, pasar an por mi voluntad: *milio le miró !ijamente, y le dijo& $ 4abr a leyes: Kueynel le interrumpió con una carcajada sarcástica" $ 5i, se !ijar a un precio legal, Dno es esoF $ D+or qué noF repuso *milio" ;@ien existe una tari!a m nima para el pan< D+or qué no reglamentar otros art culos de necesidadF DKué tahonero se rebela hoy contra la ley actualF""" DKuién piensa en que sea extraordinariaF""" DKuién pretende que la ley se interponga arbitrariamente entre la avaricia de unos y la necesidad de los otrosF""" ;.a que la humanidad y el buen sentido están ausentes de ciertos cerebros, a la masa corresponde imponer el respeto de los intereses de la generalidad< Kueynel se dejó caer sobre el diván, y dijo dirigiéndose a )uth, que permanec a silenciosa y !umando sin hacer caso de la conversación& $ ;*stos socialistas son estupendos<""" *l monarca más despótico ser a incapaz de imponer a sus vasallos la sombra de su ideal de libertad" >ebruyere continuó la conversación con *milio"

!'

“En anarquía” de Camille Pert

$ Csted desea la desaparición de las tres cuartas partes de los establecimientos industriales; pero Dpiensa usted en la masa obrera privada entonces de todo medio de existenciaF 'ctualmente hay muchos millones de hombres que viven su!riendo privaciones, convenido; pero al d a siguiente de la revolución económica que usted desea producir: *milio bajó sombr o la cabeza: $ ;Kué mueran<""" ;qué importa<""" ;5e sacri!icará una o dos generaciones para el bienestar de las otras<""" *l magistrado sonrió& $ ;?aramba, qué deprisa camina usted<""" . respondió además con un signo de divertida indulgencia al encogimiento de hombros que hizo Kueynel, que se entreten a en hojear un album de acuarelas" *milio continuó& $ La muerte no asusta a los pobres; porque nuestra vida no es más que una agon a más o menos triste" . aguijoneado por la irónica sonrisa que el magistrado jorobado no trataba de disimular, a-adió& $ ' usted le parece absurdo que nosotros admitamos la desaparición de muchos de nosotros para asegurar la paz a los sobrevivientes y a su descendencia, y, sin embargo, usted y cuantos como usted piensan encuentran natural simo el sacri!ico diario de tantas v ctimas del trabajo; muerte obscura, silenciosa, pero horriblemente multiplicada, de hombres, mujeres y ni-os a quienes arrebata la muerte por el su!rimiento, el hambre o la en!ermedad propia del o!icio a que se les sujeta: de todos aquellos que perecen sobre la tierra y bajó la tierra, porque Dquién piensa en economizar la vida del pobre diabloF DBo se encuentran admirables y gloriosas esas hecatombes guerreras de muchachos escogidos entre los más sanos y !uertesF""" ;matanzas est#pidas y criminales !omentadas #nica y exclusivamente para sostener los intereses de unos pocos individuos<""" $ ;'lto aqu < interrumpió el general Eiault" ;Bo toque usted asuntos que es incapaz de comprender, joven< *milio se estremeció y se volvió& $ )uego a usted que no vea ninguna o!ensa personal en mis palabras, dijo cortésmente y con !irmeza" 5in embargo, hágase cargo de que nosotros tenemos motivos para odiar el militarismo y el esp ritu de lucha establecido entre las naciones, que es causa principal de nuestra servidumbre" *s indudable que la clase privilegiada tiene necesidad de esclavos para encadenarlos en sus presidios del trabajo, pero sobre todo necesita carne de ca-ón" 37ultipl quense en la miseria y en la angustia, nos mandan nuestros amos, para que podamos disponer de muchos soldados, de muchas vidas, que sacri!icar tranquilamente a nuestras ambiciones y a nuestras vanidades:6 *n pie, y con un ademán imperioso de su largo y !laco brazo, el general impuso de nuevo el silencio& $ ;?alle usted< 5in la guerra, la #ltima chispa que queda de nuestro antiguo carácter caballeresco, generoso y bravo, se extinguir a" ;*n los d as de peligro, de deber y de terror, el alma del hombre se engrandece, se desprende de mezquindades, sacude los ego smos, los
!5

“En anarquía” de Camille Pert

mercantilismos y las villan as de la existencia habitual<""" ;Los que no han visto llover la metralla y correr la sangre a torrentes; los que no han visto jamás un campo de batalla a la hora de comenzar el combate, en su momento culminante y el en que la rabia se apacigua; los que no han o do silbar la primera bala y no han visto amontonar los cadáveres; los que no han sentido el silencio que sigue al tumulto; la hora aquella en que empiezan a o rse los ayes de los heridos y los estertores de los moribundos"" esos no saben, no sabrán jamás, lo que puede brotar de admirable, de divino en el hombre, quien quiera que sea; porque la guerra tiene eso de sublime, que crea en el primero que se presenta, plebeyo o noble, valiente o poltrón, corazón seco o a!eminado, el héroe, el mártir, el santo<""" ;>ichosas las naciones que han conocido la guerra, porque llevan inoculados los sentimientos grandiosos<""" ;5i, la guerra es como una vacuna magn !ica contra los contagios que se ceban en los pa ses pac !icos: vacuna que sanea por algunos a-os, pero que es preciso renovar de vez en cuando para arrojar los virus que disimuladamente vuelven a in!ectar la organización" Los ojos de *milio chispeaban" $ ;Mamás he visto guerra ni campo de batalla alguno, y sin embargo, he encontrado mil veces el hero smo, la adhesión sin l mites, la bondad< 'l héroe guerrero, que se lanza contra su semejante, embriagado, loco de monoman a mort !era, pre!iero el obrero resuelto que estoicamente desciende a la mima hundida, arriesgando cien veces su vida por salvar la problemática de compa-eros enterrados: 'l sacri!icio del que recoge y cuida heridos, por sentir sus nervios de humano !ácilmente conmovidos por ele espectáculo de las carnes desgarradas, de la sangre que !luye de la herida, opongo el sencillo ademán de la madre o de la hermana mayor que da a cada ni-o el diario pedazo de pan que reclama su estómago vac o: ;Jh< ;si usted cree que las angustias y los sacri!icios solamente se desarrollan en las batallas, es que no ha visitado las caba-as, mi las buhardillas< ;no ha estudiado jamás los rostros pálidos, las llagas morales y materiales con las cuales el pobre marcha por la senda de la vida a través de todos los obstáculos, atenaceado por todos los dolores, por todas las privaciones, por todos los terrores< *l doctor +elloux interrumpió protestando& $ ;Bo exageremos<""" La miseria existe, indudablemente; pero a su lado está la caridad: Cna caridad inmensa, in!atigable y que alivia muchas desgracias" ;Bo hay que olvidarlo< *milio movió negativamente la cabeza" ?onoc a de sobra las numerosas sociedades !ilantrópicas a que el doctor hab a dado su nombre, persiguiendo su objeto con una perseverancia seguida de éxito; primeramente caballero de la Legión de honor, después o!icial, más tarde médico director del hospital, estando además hac a dos a-os al !rente del servicio de la 'sistencia p#blica del departamento; diputado provincial, aspiraba, seguro de conseguir su propósito, a la plaza del senador %heurier, cuya edad avanzada le obligar a pronto a retirarse" $ ;Bosotros rechazamos la caridad< respondió enérgicamente el joven" La limosna es degradante y esclavizante: D?on qué derecho distribuyen con parsimonia y torpeza recursos que son tan nuestros como suyosF""" ;5us caridades vanidosas van a los mendigos, a los holgazanes y a los aduladores< ;Lo que necesitamos es la ayuda obligatoria de la sociedad; la posibilidad de que el obrero se gane la vida, de que la mujer sea madre, de que el ni-o se cr e y se eduque bien, de que el anciano acabe sus d as en paz: pero eso lo queremos como un derecho igual para todos y no como una condescendencia insultante del capricho de los ricos<""" $ 7ientras eso llega, dijo el doctor sonriendo, se contentan tendiendo la mano para pedir: *milio iba a replicar indignado, pero se le anticipó Kueynel con vehemencia"
!6

“En anarquía” de Camille Pert

$ *n de!initiva, Dqué signi!ica todo eso en lenguaje castizoF Kuieren ocupar nuestro puesto, Dno es verdadF Les comprendo y les justi!ico, y si yo !uera obrero har a más que ustedes: +ero lo malo es que la plaza está ocupada, que tenemos empe-o en conservarla y que no la cederemos" *milio protestó& $ Kueremos igualar las situaciones, destruir los privilegios y no reservárnoslos" Kueynel hizo un gesto enérgico" $ ;*so no es verdad, y además es imposible<""" *l mundo está !undado sobre la necesidad del !uerte y del débil, del explotador y del explotado: ;Bo pueden suprimir ni la miseria ni el su!rimiento, porque es el aguijón de trabajo, el manantial de energ a de un pa s<""" ;*n cuanto el bienestar general aparece en una comarca, su producción y su vitalidad disminuyen< ;4acen !alta pobres y ricos<""" ., usted debe saberlo, como lo saben todos esos que, dis!razando su deseo con palabras nobles y desinteresadas, no aspiran en el !ondo más que a reemplazarnos, para explotar a su vez a los que no hayan sido bastante listos para apoderarse de nuestros despojos" ;Les inspira la envidia y el odio< ;>esean el poder, no para derramar !elicidad en derredor suyo, como !ingen en sus programas, sino para monopolizarlo< 'dmitamos que nos vencieran, suposición que me deja bien tranquilo por su inadmisibilidad; las iniquidades, las injusticias de que se quejan ahora a gritos continuar an más !recuentes, más duras y sin interrupción, sino que en vez de Muan ser a +edro quien oprimir a la multitud de los haraposos: ;5iempre habrá una minor a que atraiga los goces, que enga-e y domine al conjunto de los tontos, por ser más astuta, porque sabrá dirigirse mejor a sus preocupaciones y a su credulidad<""" Cstedes, los alborotadores, son un grupo ruidoso, s , pero insigni!icante" D?reen asustarnosF""" ;5i no nos importan un comino< ;5i les dejamos chillar, es por indi!erencia, y tengan por seguro que en cuanto llegaran a inspirarnos alg#n cuidado, nuestra mano no tardar a en levantarse para aplastarlos<""" *milio se puso muy pálido" 5us ojos buscaron los de )uth, y dijo suplicante& $ ;>e!iéndanos usted, que ve el error y el equ voco que existe<""" ;>e!iéndanos, usted que sabe cuánto su!rimos y cuáles son nuestras verdaderas aspiraciones: Csted, que creo de los nuestros<""" +ero )uth levantó sus ojos con mirada voluptuosa y cansada" $ Bo se enga-en, dijo !r amente, burgueses y gentes del pueblo, me son igualmente indi!erentes: ' los unos y a los otros les mueven pasiones pueriles y bajas, de!ectos, imper!ecciones idénticas: idéntica ineptitud para obtener un progreso real para el bien de la humanidad" D?ómo quieren que tome partido por una solución cualquiera, cuando estoy persuadida de que ninguna es la buena: %oda sociedad, toda reunión de hombres, todo contacto del ser con el ser conduce al su!rimiento, al odio, al crimen: DKué me importa que una clase absorba a otraF ?uando dos !ieras luchan, o se huye o se contempla la lucha por curiosidad, seg#n los casos el temperamento: *milio se acercó ansioso a la joven, pose do de gran emoción, pareciéndole que el suelo se hund a bajo sus pies" $ D+iensa usted realmente lo que acaba de decirF balbuceó" )uth hizo o r su risa harmoniosa; le tomó por la mu-eca con !uerza hasta el punto de hacerle sentir dolorosamente la presión de sus dedos, y murmuró de un modo sólo perceptible para él&
!

“En anarquía” de Camille Pert

$ Bo pidas nunca su opinión a una mujer; conténtate con tomar sus labios mientras quiera abandonártelos: 5e desprendió de aquella opresión y retrocedió, yendo a caer, mudo, absorto a un rincón del diván, desentendiéndose de la conversación, que continuó entre la artista y sus visitantes, aunque siguiendo un curso muy distinto" La llegada de un nuevo visitante y el anuncio de la comida sacaron al joven de su estado, y levantándose torpemente, murmuró algunas palabras de despedida, pero )uth le retuvo con amabilidad, diciéndole& $ Bo se vaya usted: Kuédese a comer con nosotros" *l corazón del obrero se conmovió pro!undamente ante aquella invitación, que le hizo la artista como si se tratara de un individuo de su clase, quedándose pose do de inmensa gratitud" 5in embargo, en la mesa, sin comer apenas y sin hablar, estudiaba primero con inquietud y luego perdidamente celoso, el carácter del convidado que llegó #ltimamente" Mosé *scardés, ese era su nombre, era un pintor de %olosa, que a!ectaba el tipo espa-ol; de carácter enigmático; de bellas !acciones; de ojos negros, mimosos y !ugaces; de tez ambarina y epidermis de mujer meridional; de !ino talle y gestos !elinos" 5entado cerca de la due-a de la casa, se aislaba con ella del resto de la mesa, hablando sin tregua y mostrando con su risa !recuente unos dientecillos nacarados entre sus labios de p#rpura que sombreaba un bigote sedoso y oscuro con re!lejos dorados" ' una observación de uno de los comensales respondió el joven pintor con estas palabras que se grabaron en *milio como si !ueran trazadas en su carne con un hierro candente& $ ;Jh, s < ;.a hace tiempo que nos conocemos )uth y yo<""" . el tono con que !ueron pronunciadas, la mirada que dirigió a la joven, la unión prolongada de sus ojos, la especie de atracción de sus carnes que les hac a acercarse más, !rotarse con ademanes !lexibles y voluptuosos, los declaraba como antiguos amantes que la casualidad o su voluntad acababa de reunir: *ntonces se reveló a *milio la !utilidad y la !ragilidad de sus amores con )uth *tcheveeren; comprendió que para ella nada val a, y que, aunque loco de amor por ella, la desconoc a por completo, ignorando sus sentimientos, su historia, todo: ;pro!unda oscuridad<""" ;5e hab an enlazado sus brazos, unidos sus labios: nada< 'penas terminada la comida se acercó a saludar a )uth" $ D5e va usted yaF dijo la joven con indi!erencia" *milio se inclinó, volvió rápidamente la cabeza, soltó la mano que le hab a tendido y huyó precipitadamente" .a en la calle desierta, sombr a y silenciosa, después de cerrarse tras de s la puerta, se arrimó a la pared y lloró desconsoladamente" 4asta las dos de la madrugada no entró !urtivamente en su casa, calle de la Eerrerie, después de haber vagado largas horas de la noche a la orilla del 5ena, recorrió los muelles solitarios y parte de la carretera que atraviesa la triste llanura de @apaume" 5olo, abandonado bajo un cielo lleno de tinieblas, hab a vanamente gemido y exhalado quejas que nadie pod a atender:
!!

“En anarquía” de Camille Pert

'l d a siguiente, destrozado, vencido, el desgraciado volv a cobardemente a llamar a la puerta cerrada, de donde era arrojado por la respuesta que durante ocho d as le hac a invariablemente Laurencia, la criada& 3La se-ora trabaja; no recibe hoy6" *l domingo siguiente llegó, con las !acciones desencajadas, las piernas temblorosas y la cabeza ardiendo, resuelto a cometer una locura" 5in esperar la respuesta de la !ámula a su pregunta habitual, rechazó a la muchacha y penetró en la casa" $ ;Kuiero verla< pro!irió con voz estrangulada, dirigiéndose directamente al taller" Laurencia le siguió" $ *s in#til, la se-ora está !uera: 5e detuvo" $ ;,uera de )uan< $ 5 , se-or" $ 7iente usted" La muchacha se encogió de hombros" $ DBoF""" ;registre usted la casa, si quiere< *milio avanzó, examinó el taller vac o con una mirada; después subió la escalera y entró en la alcoba, donde hab a sido recibido dos veces" 'unque lujosa, aquella habitación ten a ya el aire !r o de los lugares deshabitados& los bibelots estaban guardados; grandes telas cubr an la cama y los muebles principales, y las persianas cerradas apenas permit an el paso de una luz tenue como para hacer visible la tristeza" *l joven retrocedió a#n más enloquecido por el conocido per!ume de ámbar y sándalo que desped a aquella pieza ntima, el tocador y el gabinete inmediato" 'bajo apenas dirigió una mirada a las otras habitaciones" 5e sentó en una banqueta de la antecámara, mostrando una !rente surcada de arrugas que envejec an repentinamente aquel rostro de joven" $ D>ónde estáF preguntó haciendo un es!uerzo a Laurencia, que le hab a acompa-ado en silencio, movida de secreta compasión" $ Bo debo decirlo, respondió con tono vacilante" Las manos de *milio se juntaron convulsivamente en ademán de s#plica, sin pronunciar una palabra; pero la s#plica era tan ardiente, que la reserva de la sirvienta se desplomó" $ Bo creo hacer ning#n mal: La se-ora está en +ar s en este momento, donde estará unos quince d as; después irá a Ltalia" *milio interrogó con voz entrecortada& $ D?uándo volveráF
!"

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Kuién sabe< ;%al vez al terminar el invierno próximo< $ DBo ha dicho nada para m F DBo ha dejado alguna cartaF""" La criada movió negativamente la cabeza" $ ;+obre joven< dijo con dulzura !amiliar; ;qué mal har a usted en obstinarse con ella<""" ;5us arranques son as ; cuando se acaba, queda todo bien acabado<""" *l joven se estremeció" $ ;'cabado< repitió sordamente" >espués tuvo un brusco recuerdo& $ *l domingo pasado dijo que asistir a a una ceremonia: un matrimonio" Laurencia se inclinó en se-al de asentimiento" $ *n e!ecto, la se-ora volverá pronto para asistir al matrimonio del se-or Kueynel con la hija del general Eiault: pero estará poco tiempo; llegará la v spera por la noche y partirá inmediatamente después de la ceremonia" *milio se levantó, sus ojos interrogaron pro!undamente a la sirvienta" $ > game usted, dijo con voz grave y pro!undamente desconsolada; Dha ido con aquel hombreF""" La muchacha vaciló; después, pensando que la mentira ser a in#til, respondió& $5" +or un momento quedó inmóvil, sin el menor movimiento de sus m#sculos ni expresión alguna de su rostro" +or #ltimo se dirigió hacia la puerta" $ ;Hracias< murmuró" . se !ue lentamente, sin volver la cabeza, con la !isonom a impenetrable: con gran parte de su vida, de su ser paralizado, muertos para siempre"

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO I
Las voces de *milio y de +aul 4em sub an en la soledad de la noche excepcionalmente suave y pura de aquel !in de invierno, que tocaba ya al nacimiento de la primavera"

"$

“En anarquía” de Camille Pert

Los dos amigos deb an separarse al d a siguiente, tal vez para siempre, y no pod an arrancarse a su conversación que, por primera vez entre ellos, dejaba aparte los asuntos generales y se hac a ntima" 4ab an salido de la ciudad, seguido el camino que conduce a la altura de @on(5ecours, y se hab an sentado en unas rocas cubiertas de musgo corto y espeso como una al!ombra" >esde all dominaban por completo la ciudad dormida; el terreno descend a rápidamente ante ellos y después se cortaba perpendicularmente en la roca calcárea que encauzaba el 5ena que corr a al pie de la colina a unos sesenta metros más abajo" *l cielo estaba sombr o; pesadas nubes velaban las estrellas; el más absoluto silencio dominaba en )uán, extendida allá abajo con la silueta de sus casas y de sus monumentos y el dibujo de llama de su alumbrado que recorr a sus muelles, sus boulevards y sus calles" Cn gran cuadro de sombra, per!ilado regularmente por lucecillas, revelaba la plaza del 4otel de Eille; los muelles y las grandes avenidas se alineaban simétricamente, pero !uera de all la con!usión de luces denotaban el laberinto de calles y callejuelas antiguas" >e las ventanas de muchas casas se desprend a también tenues resplandores, como almas mudas de aquellos hogares discordes, amontonados unos al lado de los otros; pero tan extranjeros y di!erentes entre s en la vida, como cada una de aquellas luces con las tinieblas que las rodeaban" $ ;Jh< ;yo la amaba, la amaba de veras< repet a la voz temblorosa de *milio, que desde hac a una hora no se hartaba de hablar de )uth" D+or qué, si no me amaba, ha venido a buscarmeF $ *sa mujer sent a curiosidad de usted y de su clase, dijo +aul 4em, soltando la !rase con lentitud" %en a el capricho de experimentar las nuevas sensaciones que supon a le aportar a usted: $ 5 , lo comprendo, lo sé; pero eso hace que su abandono me desgarre el corazón y sea como el derrumbamiento de la !e y de la esperanza que me hac a aceptar la vida" ?erca de ella, por ella, he aprendido a conocer las ideas, los verdaderos sentimientos de esta clase a la que ten a yo la locura de creer accesible a nuestras quejas: ;+or ella sé hoy que es perder el tiempo: que no hay nada que intentar cerca de ellos: nada que esperar de ellos: ni piedad, ni justicia<""" >espués de una breve pausa, a-adió con vehemencia y con dolor crecientes& $ ;5 queremos sacudir nuestra esclavitud, se ha de luchar, se ha de presentar batalla y se ha de vencer<""" La victoria será del mejor orientado, del más consciente, del más apasionado, del más per!ectamente saturado del positivo ideal humano" ., sin embargo, esos que nos desprecian y que nos rechazan, nos desconocen; ;yo no los odio<""" ;siempre me ha horrorizado la guerra<""" ;me asusta la sangre<""" $ ;5angre<""" ;sangre<""" ;que correrá ma-ana: por mi voluntad: por mis manos<""" +aul 4em apoyó su mano en el brazo del joven" $ *milio, le dijo; aun es tiempo de renunciar a ese proyecto" *ste, como tocado en su !ibra más sensible, se levantó estremeciéndose" $ ;Bo< dijo sordamente; no crea usted que vacilo: cumpliré lo convenido: lo que me he propuesto: 7oriré de desesperación por m acto, si por casualidad escapo a la mano del verdugo; pero soy !iel a mi tarea: ;+uesto que mi palabra es in#til, mi brazo contribuirá a la liberación de mis hermanos que su!ren<
"#

“En anarquía” de Camille Pert

5u voz se extinguió, su cabeza se inclinó sobre su pecho; siguió un pro!undo silencio" 'bajo, en la llanura, la ciudad dormida; las luces permanec an !ijas, inmóviles en su aislamiento" 'rriba, en el !irmamento, la movilidad de las nubes permit a ver las estrellas" +aul 4em turbó al !in aquella paz angustiosa con su voz triste, reveladora de una desesperación suprema" $ 4ace ya mucho tiempo, dijo, que he perdido la esperanza de que una sociedad tan sólidamente establecida sobre el ego smo y la injusticia, como lo está esta en que vivimos, se trans!ormara sin sacudirse, sin espantosas convulsiones: Bo espero que el hombre dichoso tienda !raternal y sinceramente la mano al desgraciado: *milio le irrumpió& $ ;5in embargo usted<""" ;Csted ha nacido en la clase privilegiada; ha sido educado entre burgueses, por ellos mismos, y, a pesar de ello, con el alma conmovida, ha venido usted a nosotros<""" +aul 4em movió la cabeza" $ 7ás bien he sido arrojado por ellos: el odio que me inspiraban me ha conducido a su lado antes que la piedad, que después me ha hecho permanecer en él" . de sus labios, casi involuntariamente, salió la narración de su vida" *n el gran silencio del lugar y de la oscuridad de la noche estallaron sus su!rimiento y brillaron sus rencores" $ %en a veinte a-os cuando perd a mi padre; médico rural, corazón sublime, inteligencia de primer orden; me educó solo, poniendo en m la suma de las esperanzas que no hab a podido realizar por s mismo: ,eo, pobre, t mido, desgraciado en la vida p#blica y en la privada, hab a hecho el sacri!icio de su existencia, trabajando, reuniendo tesoros de ciencia para m , guardando cuidadosamente ocultos descubrimientos de que #nicamente yo deb a aprovecharme un d a: ;.o que era hermoso, a quine quer a verme atrevido y a quien exceptuaba por su labor incesante de los cuidados diarios<""" *ra una de esas almas admirables que, sin debilidad, se inclinan sonrientes, resignadas, bajo todas las contrariedades, excusando al destino y pre!iriendo acusarse a s mismas" 7i madre le abandonó poco después de mi nacimiento, y murió deshonrándole seg#n la opinión vulgar: Bo obstante, el hablaba con indulgencia de la !alta de su mujer, diciendo que no era extra-o que su !ealdad, su torpeza en asuntos de galanter a como hombre de ciencia hubieran desagradado a la mujer joven y bonita, y hasta le hubieran irritado contra él: Le agradaba la pobreza en que viv a, y eran como sagrados para él los sacri!icios materiales y morales que por m se impon a: 5u bondad, su esp ritu de sacri!icio para todos los que a él se dirig an eran inagotables, y se re a de buena gana cuando aquellos a quienes hab a librado de la muerte le grati!icaban con una ingratitud o con alguna traición: 3DKué importa eso mientras tenga la seguridad de haber obrado bien<6 repet a satis!echo" ' través de su alma, en sus ojos, en su palabra, he cre do en una humanidad magn !ica: a lo menos en la existencia de una selección colectiva elevada sobre las concupiscencias, las bajezas y las sandeces del gran n#mero: ?uando me lo arrebató una larga en!ermedad del corazón, ya era yo un hombre por la amplitud de los pensamientos que en m hab a desarrollado, por la ciencia que casi sin darme cuenta de ello hab a inculcado en mi cerebro: pero también era un ni-o por mi inexperiencia, terriblemente ni-o, porque cre a en la bondad, en la honradez y en la sinceridad de muchos si no de todos" Llegué a +ar s, menos impaciente de alcanzar el t tulo de doctor que hab a de coronar las admirables lecciones de mi padre, que para cumplir un voto entusiasta; hacer que resplandeciera el nombre de aquel sabio que quiso permanecer oscuro para adornarme con sus
"%

“En anarquía” de Camille Pert

gloriosos descubrimientos" %ra a el considerable bagaje de las notas de mi padre, el resumen de su vida de estudio y de sabidur a, aquella obra que, entregada al p#blico, deb a de consagrar para siempre su memoria, erigiéndole una estatua como a @ichat, >upuytren o +asteur, y esa obra !ui a presentarla a uno de mis maestros, cirujano célebre a la sazón, que por la naturaleza de sus trabajos me pareció que se interesar a particularmente por la obra de mi padre" Le ped consejos, la ayuda de su capacidad, de su nombre, cándidamente seguro de su apoyo" 7e recibió cordialmente, pareció apasionarse, como lo esperaba, por el inmenso es!uerzo cient !ico que acababa de depositar en sus manos: 7e colmó de mani!estaciones de adhesión, me enga-ó con promesas, me abrumó con consejos contradictorios, hizo pasar tiempo: +asaron meses de inacción y de silencio que me impacientaron sin quebrantar a#n mi con!ianza en aquel hombre, hasta que, en plena seguridad, me hirió la luz de un relámpago: ;7e convenc de que mi protector era un traidor, un ladrón<""" ;5e apropiaba los manuscritos que le hab a con!iado<""" ;*ntraba a saco en el alma, el genio y los descubrimientos de mi padre: le usurpaba su gloria<""" ?orr a su casa, no !ui recibido; le escrib , quede sin respuesta, traté de hablarle !uera, me alejo; le insulté, me trató de impostor, de loco y me envolvió en un proceso; traté de penetrar en las revistas y en casa de los editores en que el crimen se perpetraba, donde poco a poco se desgranaba la labor de mi padre, bajo el nombre de otro, sirviendo para glori!icar a un miserable: 5e me encogieron de hombros, se burlaron de un muchacho que acusaba a un pr ncipe de la ciencia en nombre del genio de un desconocido; se acabó por arrojárseme a la puerta y amenazarme" %raté entonces de apoyarme en la justicia; se me trató como sospechoso, se me explotó miserablemente y me desanimaron con lentitudes y diligencias in#tiles" Llegado a tal punto, con los papeles que me quedaban, con mis recuerdos y con mis propios estudios traté de reconstruir la obra de mi padre, oponiendo aquel conjunto compacto y magn !ico a los !ragmentos prudentemente diseminados entregados al p#blico por el ladrón: ' punto de terminar el trabajo, merced a una labor insensata, le llevé a las casas y a las publicaciones que hab an recibido con admiración las comunicaciones del !alsario; en todas partes !ui rechazado, sin que mi manuscrito !uera hojeado" 4arto de esa lucha, privándome de lo necesario, edité los vol#menes a mis expensas, y los lance al viento que se los llevó sin provecho" Los a-os hab an pasado entre los disgustos, las !iebres y los descaecimientos, y recordé que entre tanto hab a seguido mi camino; era doctor, era hombre y amaba" *n +ar s !ui acogido cordialmente en la !amilia de un primo lejano de mi padre; all encontré un re!ugio para mis penas, se me escuchaba con interés: 7e enamoré de una de las hijas de la casa: cre ser correspondido, y aquel amor me preservaba de la desesperación en la lucha que hab a emprendido contra la sociedad de los hombres" 'quello terminó con un desenga-o cruel& mi novia encontró la posibilidad de hacer un rico matrimonio, y me abandonó, coincidiendo aquella in!amia con el instante en que se desvanec an por completo las esperanzas de reconstituir la gloria de mi padre""" en que un desprecio de la opinión p#blica de los hombres capaces de cumplir y de acatar el crimen de que me lamentaba produjo en m la indignación y la rebeld a" 'quella decepción suprema: aquella tremenda herida de mi corazón, !ue el hierro enrojecido que cicatrizó mis heridas, dejando una marca indeleble: 7e instalé en un barrio pobre, ajeno ya a las luchas de la vanidad y de la venalidad, esperando encontrar un poco de !elicidad en el socorro de las miserias que apenas hab a podido entrever, pero tuve que retroceder espantado ante la tarea imposible que hab a emprendido: ;Kué puede un sacri!icio ante el n#mero in!inito de los su!rimientos<""" 5e calló durante algunos instantes, después continuó con voz más grave, como eco de dolores lejanos& $ Eivir constantemente ante el espectáculo de la pena, del tormento de miles de seres: presenciar el des!ile de in!initos espectros de la miseria; renovarse sin cesar los soldados de ese ejército de la desolación; sentirse in#til, rueda n!ima, mil veces impotente: ;4é ah la vida que hab a escogido<""" ;*ntonces se arraigaron en m la cólera y la rebeld a, no ya hacia
"&

“En anarquía” de Camille Pert

algunos y por una causa personal y mezquina, sino hacia la masa de los que oprimen: hacia la multitud de los cr menes sociales que se perpetran durante el d a, durante la noche, a cada instante, sin tregua ni reposo<""" 7i horror y mi odio alcanzaron el máximum: después se borraron, pero a la manera que se hab an borrado mis penas anteriores y mi amor burlado, dejando mi ser modi!icado y trans!ormado: Kuedaron subsistentes en m la resolución, la necesidad de apresurar con todas las !uerzas que estaban en mi poder el momento de la justicia; el amor y la compasión reinar an sobre la tierra: ;. esto por la violencia, la brutalidad y los cr menes, a !in de que esta violencia, esta brutalidad y estos cr menes conturben, asusten y aterroricen a los amos, y los hagan retroceder espantados, !ijando al !in su atención en aquellos a quienes por tanto tiempo han despreciado<""" ;Jh<, me inspira horror la sangre: pero he visto gotear demasiado los cuerpos de los martirizados para que me impresionen ya las olas que han de correr como sangr a saludable para la curación del cuerpo social" 5e levantó bruscamente; su elevada estatura se dibujó en negro opaco sobre aquella oscuridad sin !ondo, y, dirigiéndose directamente a *milio, tuteándole por primera vez, le dijo con voz a que la !iebre prestaba extra-a entonación& $ D7e comprendes ahoraF *milio tembló e inclinó su cabeza con un gemido; el otro continuó con aspereza crujiente& $ D?omprendes mi misión en la sublime y siniestra tragedia que actualmente se desarrolla en el mundoF 5in buscarlos, como si los atrajera un imán, vienen a m los desesperados" ;' mi lado se amontonan sus resentimientos, crece su odio, se precisa su deseo y por #ltimo su mano se levanta<""" . tirándose al suelo cerca de *milio, asombrado, palpitante, pro!irió con voz apagada& $ ;>e +ar s, de mi gabinete oscuro e ignorado han salido 5ouvaire y tantas otras manos mort !eras: tantos cerebros !ebriles que iban a comunicar su mal a otros desesperados: a aumentar la masa de los seres dispuestos a morir, indi!erentes por la vida, que hab an dedicado sus d as al acto de apariencia imbécil, verdaderamente criminal, pero regenerador< ?onsiderado como sospechoso, inquieto, !ui a Londres, donde a mi contacto nacieron nuevos delirios" Eine luego a Lille y después aqu , ma-ana parto para Lyon; quien sabe dónde iré más tarde, hasta que mi personalidad ignorada y !ormidable aparezca iluminada por alguna casualidad y caiga a su vez mi cabeza: >e repente, en el silencio que cubrió las #ltimas palabras de +aul 4em, resonó hacia la ciudad el timbre argentino de una campana que esparc a en el espacio las irónicas notas de un antiguo aire de Lulli: *n las tinieblas se evocaron siluetas olvidadas de un pasado ego sta, ligero, indolente: 'l compás de aquella m#sica de minué se cre a ver !igurillas vestidas de sat n y lentejuelas, que danzaban amaneradas, inclinando con gravedad cómica sus cabezas empolvadas y empenachadas: Luego la m#sica se hac a más lenta y menos sonora, se desvanec a insensiblemente arrastrando consigo la visión encantadora: el !antasma de los pasados siglos" *ntonces la voz grave y monótona del reloj dio doce golpes lentos y vibrantes, marcando la era trágica de los tiempos nuevos" 'penas restablecida la calma, todos los demás relojes de la ciudad repitieron la hora de media noche en un tumulto creciente: >urante algunos minutos se estremeció el aire bajo la resonancia del bronce desencadenado, semejando la cólera popular" +oco después se levantó +aul 4em dirigiendo su brazo tendido hacia un punto del horizonte"
"'

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;7ira<""" *milio se levantó precipitadamente, mirando con ansiedad hacia el punto que le designaba su compa-ero, lo que hab an venido a esperar sobre aquella colina que dominaba la ciudad" 'llá abajo hab an desaparecido las lucecillas de las casas, y el conjunto de las calles se destacaba con mayor precisión en corto n#mero de reverberos que no aclaraban las tinieblas" $ ;Jh< ;ya veo< murmuró con la voz so!ocada por la emoción" 5e distingu a a#n poca cosa: una simple columna de humo que sub a silenciosa sobre la masa obscura de los docNs centrales: de esos inmensos almacenes situados en la orilla izquierda del 5ena, donde se amontonaban grandes riquezas" *l humo desaparec a a veces en la noche, después se distingu a de nuevo cuando una rá!aga le conduc a ante la claridad de una !ila de reverberos, luego crec a como aprovechándose del sue-o y de la paz de la ciudad" +aul, con los ojos ávidamente !ijos en aquel sitio lejano, extendió nuevamente el brazo, y con la otra mano cogió la de *milio estrechándola entre sus dedos crispados& $ ;7ira, mira< Cn rayo de luz blanquecina parec a brotar del suelo, para extinguirse en seguida" +ero antes de que *milio pudiera responder, una espantosa detonación retumbó en el espacio, y un abanico de !lamas irisadas de mil colores brotó de un techo hundido: $ ;*l alcohol< murmuró +aul anhelante con los dientes aprerados" *n las calles negras se percib a vagamente una multitud de cuerpos humanos que corr a hacia el siniestro hasta aquel observatorio llegaba un rumor con!uso: *l incendio, que permanec a latente por espacio de una hora, estalló al !in, tomando instantáneamente proporciones gigantescas" ' la columnita de humo, a las t midas claridades, sucedieron negros torbellinos y explosiones de sol abrasador" >e aquella hoguera se desprend a como un polvo rojo que iluminaba las inmediaciones, centelleaba en las vidrieras de las casas, extingu a la insigni!icante claridad de los reverberos, disipaba las negruras del 5ena, iluminaba !antásticamente los barcos inmóviles en el puerto e inundaba el espacio con sus destellos amenazadores: *ntre tanto, se destacaban a un lado y otro algunos edi!icios sombr os como siluetas cuadradas sobre la llanura deslumbradora, que no se mostraba ya en !orma de lenguas intermitentes, sino como espantoso cortinaje de oro resplandeciente: 7ientras que los dos amigos r gidos, pasmados, contemplaban aquel espectáculo de horror, un ligero rumor cercano les hizo estremecer: 5uave aroma de !lores y una voz alegre y musical hirieron sus sentidos exacerbados" Hina y 'lejandro ?etti, cari-osamente enlazados, se les unieron" $ ;Kué bien arde< ;da gusto verlo< dijo el hombre" +aul 4em se aproximo con viveza" $ DLos ha visto alguienF
"5

“En anarquía” de Camille Pert

'lejandro dijo riendo& $ ;Bo hay cuidado<""" cuando pasamos delante del guardián, dorm a tranquilamente el pobre hombre" Hina ocultaba el bote de petróleo bajo una brazada de !lores" 5altamos la pared por medio de una escala que hab a yo ocultado no lejos de all : ?omo la puerta del patio estaba sólidamente cerrada, la entrada de los almacenes ni siquiera estaba cerrada con llave: Cntamos bien los toneles, pusimos la mecha y escapamos" 4ace poco, cuando ha dado el estallido, estábamos aqu cerca, amorosamente entretenidos, sin acordarnos de semejante cosa" +aul 4em se dirigió a *milio& $ DKué hacemosF Cn largo estremecimiento conmovió el cuerpo del joven obrero; levantó la cabeza, mostrando la palidez de su rostro a la claridad del incendio, y con una !irmeza que hizo latir en su pecho el corazón del instigador, dijo& $ ;5alud< . se alejó precipitadamente, dirigiéndose a su vez hacia el crimen"

CAPÍTULO II
4ab a gran concurrencia aquella ma-ana en las inmediaciones de 5an 7aclou, donde se celebrar a el matrimonio de Mulián Kueynel, el rico cervecero ruanés, con la hija del general Eiault" *n primer término se hallaban gran parte de los obreros de la !ábrica Kueynel, que !estejando el d a, si no por simpat a, a lo menos por curiosidad, acud an a presenciar la boda del patrón; después, mezclándose con ellos y dominando por el n#mero llegaba el contingente que atrae siempre la curiosidad, el odio y la envidia al paso de los poderosos; la hez, la mala semilla, lo que !lota y holgazanes, lo que yace en las #ltimas capas: lo que mendiga adulador y humilde cuando el burgués tiene la !uerza, lo que grita en los motines, saquea y asesina cuando los entusiastas que han desencadenado la tempestad se apartan espantados de las consecuencias de sus actos" *l d a estaba triste& parec a que al dominar el terrible incendio de la noche anterior se hubieran extinguido todas las claridades" ?on motivo del acontecimiento de la v spera, obra de la malevolencia, nadie dudaba de ello, y de la e!ervescencia mani!iesta existente en los medios obreros sobreexcitados por aquel acto, se creyó indispensable tomar militarmente la plaza, considerando que pod a ser necesario proteger la entrada de Kueynel y de ciertos invitados que !ormaban parte de la aristocracia industrial de )uán, todos millonarios, todos odiados" La escalinata que conduce a las tres de encina, maravillosamente trabajadas, de la vieja iglesia, estaba enteramente despejada, lo mismo que gran espacio anterior su!iciente para los carruajes" Cn cordón de soldados se opon a a la invasión de la multitud, que aumentaba constantemente, replegada a lo largo de las casas, obstruyendo las callejuelas inmediatas"
"6

“En anarquía” de Camille Pert

?omo la marea baja no permit a la entrada de buques en el puerto, los soles, como se llamaba en la jerga popular a los lancheros que se dedican al embarque y desembarque, vinieron a aumentar el n#mero de mendigos, desocupados, comadres, holgazanes e indi!erentes; llegaban como lobos, por grupos de diez a quince a-os, sucios, con barbas y cabellos enmara-ados, carnes grises de grasa, miembros !lacos y contrahechos que se mostraban bajo los harapos que vest an, bocas desdentadas y con muecas rid culas, ojos ribeteados de rojo, tume!actos y vidriosos, y ademanes alcohólicos; algunos que hab an ganado su jornal el d a anterior, apestando a aguardiente, se regalaban con arenques y pan; otros, menos a!ortunados, ro an mendrugos o lo que hab an recogido en los basureros" La mayor parte se tambaleaban de hambre, de cansancio y de borrachera perpetua" 5u turbulencia no tardó en chocar contra el espacio libre& un grupo de municipales los rechazó brutalmente, y la acción !ue seguida de gritos, injurias, blas!emias y amenazas, salidas de aquel con!uso tropel al que se negaba toda consideración humana" $ ;*so está amenazador< dijo sonriendo un joven o!icial de in!anter a que mandaba el piquete" *l comisario de polic a, a quien se dirig a, movió la cabeza, y paseando su mirada en derredor, murmuró& $ Las medidas adoptadas son insu!icientes" *l joven militar dijo mirándole con sorpresa& $ D?ree usted realmente que haya peligroF *l otro contestó con gesto evasivo& $ ;Bunca está uno seguro con esos est#pidos<""" *l polic a dejó a su interlocutor, para dirigirse rápidamente hacia un punto donde se hab a !ormado un corrillo" $ ;Les digo que quiero entrar< gritaba desesperadamente una mujer pobremente vestida" $ ;Kué es esoF preguntó severamente el comisario" $ ;Cna se-ora convidada a la boda< dijo un bromista" $ ;>éjenme pasar< repet a la mujer, procurando desprenderse de las manos de los agentes que la sujetaban" ;Becesito entrar< ;%engo un hijo monaguillo y le traigo unos zapatos nuevos< Cna carcajada general acogió aquellas palabras, produciéndose a continuación un chubasco de bromas de todo género" *l comisario se encogió de hombros, y volviéndose dijo& $ ;>éjenla pasar< La soltaron entonces, y al verse libre avanzó algunos pasos para colmar a los agentes de injurias pueriles" $ ;?obardes<""" ;guindillas<""" D+or qué me detienenF DBo saben que la iglesia es de todosF DBo han de entrar en ella más que las que visten sat n o terciopeloF"""
"

“En anarquía” de Camille Pert

Cn agente hizo ademán de echarle mano, diciendo& $ ;5oy bruja< ;5i la atrapo otra vez<""" La mujer desapareció rápidamente por una de las puertas de la iglesia" 'quel incidente animó a la concurrencia, que empezó a cantar y a empujarse suavemente, cuidando de no traspasar los l mites se-alados por la tropa" *ntre tanto los convidados se iban presentando& se nombraba a los hombres; se contemplaba los trajes deslumbradores de las mujeres; se celebraba la hermosura y se dirig an burlas acerbas a las !eas" Las se-oritas empenachadas, cubiertas de seda, de encajes, de lentejuelas y de pieles, verdaderas mu-ecas de lujo, provocaban admiración, iron a o indignación" $ ;7onos sabios< dijo una voz colérica, ;que llevan a rastra con qué alimentar durante un mes la !amilia de un honrado trabajador<""" *l continuado ruido de los carruajes dominó el de la concurrencia" Los municipales se reunieron y abrieron paso en dirección de la calle por donde la comitiva aparec a" La multitud, rudamente rechazada, protestó, gritó; se cambiaron pisotones, trompazos e insultos; se oyeron gritos agudos de mujeres, cubiertos en seguida por carcajadas, relinchos de caballos y ruido de coches sobre el desigual empedrado de la calle estrecha y de la plazuela de la iglesia" *n el umbral de la puerta central, abierta de par en par, se hallaba el párroco, revestido de sus vestiduras sacerdotales y rodeado de su clero, esperando Vsilueta dorada y arcaica destacada sobre el !ondo oscuro de la naveW, mientras que la prometida, velada de blanco, del brazo de su padre, con uni!orme de general de gala, sub an la escalinata con estudiada lentitud" 5egu a el cortejo, organizado apresuradamente entre la doble !ila de soldados que de!end an con mucho trabajo las gradas de la escalinata contra aquella multitud cada vez más indiscreta y vehemente" *n el interior del templo, los blandones del altar daban una luz amarillenta y oscilante en la semioscuridad del coro, mientras que detrás y todo alrededor, en un hemiciclo luminoso brillaba la admirable cristaler a de los ventanales que hace de 5an 7aclou una especie de extra-a y preciosa linterna" 5obre el altar, a derecha e izquierda de las gradas y cubriendo toda la balaustrada del contorno, se hallaba una pro!usión de !lores& rosas, claveles y lilas mezcladas con !ollaje" 5ujeto con cordones que descend an de la bóveda, se extend a un velum de terciopelo rojo con cene!a y !leco de oro sobre unos majestuosos sillones destinados a los novios" *l aire era pesado, sobrecargado del per!ume de las !lores y del olor del incienso de las anteriores ceremonias, que los soplos ardientes del calor !ico extend an por el ambiente e impulsos irregulares" $ ;'qu se ahoga uno< murmuró *milio a Hina arrodillada cerca de él sobre un reclinatorio" Los dos estaban solos en un extremo lateral, no lejos del coro, cerca de una ligera barrera provisional destinada a separar del resto de los asistentes las !amilias de los desposados y su cortejo, para quienes se reservaban diez !ilas de sillas" Hina, con ayuda de varios mozos jardineros, hab a decorado la iglesia; en ella trabajaba desde primera hora de la ma-ana, y con ella entró *milio sin que nadie se ocupara de él para nada" >e repente el órgano estalló en una marcha sonora, de notas algo retumbantes para la limitada extensión de aquella nave, mientras las mujeres elegantes que llenaban el templo, en pie, vueltas hacia la puerta, miraban ávidamente el cortejo que comenzaba a penetrar en la iglesia"
"!

“En anarquía” de Camille Pert

*ntre la penumbra que envolv a a los asistentes, una claridad !uerte dirigida precisamente al centro de la nave permit a ver detalladamente aquel des!ile de ropas de colores pálidos, el brillo de las alhajas, las caras de las mujeres con su seria mascarilla de encargo para aquella clase de ceremonias" %erminó por !in el tumulto discreto y con!uso de la llegada; los novios ocuparon su lugar bajo el velum; el cortejo se instaló en los sitios reservados, inmovilizándose cada invitado en su asiento, y sobre las cabezas, apareció el altar medio cubierto de !lores, con el resplandor amarillo de los cirios y el brillo multicolor de la cristaler a, pareciendo re!lejar el sol alrededor de la iglesia sin dejar casi penetrar la luz" *l cura hab a comenzado el balbuceo y los gestos lit#rgicos; el órgano, callado durante un instante, dejaba o r un motivo lento y vago sobre el cual una admirable voz de hombre !ormulaba un canto lanzando sonoras s labas latinas" +or todas partes, en medio de las sombras animadas de las pinturas, del terciopelo y de los damascos brillaba el oro, !ormando un cuadro de opulencia en que radiaban los espléndidos tocados de las mujeres y los uni!ormes brillantes de muchos o!iciales" Hina se levantó pausadamente" $ ;5alud< murmuró en voz in!antil, con aspecto serio en aquel momento" *milio se estremeció; toda la sangre de sus venas pareció detenerse ante la orden misteriosa que le impon a la joven" $ ;5alud< respondió, inclinándose su !rente en que perlaba un sudor !r o" Kuedó inmóvil mientras la otra se alejaba, discreta y menuda, saliendo hacia lo desconocido por una puerta lateral sin !ijar la atención de nadie" %ranscurrieron instantes prolongados de aquellos en que se pierde la conciencia de su duración y aun del sitio en que se está: los ojos del joven eran atra dos invenciblemente hacia el sitio en que bajo las !lores, a la izquierda de la 5anta 7esa, se hallaba oculto el proyectil: una caja de lata vulgar, que un sencillo movimiento bastar a para convertirla en terrible instrumento de muerte: Los acentos melancólicos y voluptuosos de una voz de mujer y de un violoncello, unidos al sonoro resuello del órgano, le despertaron: *scuchó extra-amente conmovido y transportado: La melod a, uno de los más bellos temas de ?hopin, nac a, se desarrollaba y se extingu a, para reaparecer y extenderse, causando un inexplicable estremecimiento bajo la epidermis" *milio se levantó con los ojos chispeantes !ijos en una visión: los acentos del instrumento y de la mujer, invisibles los dos, ca an de la bóveda de piedra mostrándole una sucesión de imágenes: su ,e, su 'mor, su *speranza marchaban a pasos lentos, enlazados: !antasmas turbados y esplendorosos: arrojando ante s el reba-o lamentable de las pobrezas, de las miserias, de los duelos: dejando a su paso el oro y la alegr a: los soles inde!inidos: ;Jh el suelo dorado de ternura, de compasión, de a!ecto<""" ;La humanidad abriendo su corazón a la !raternidad< Dera acaso verdaderamente !also y enga-adorF 5e volvió, abarcó de una mirada la asistencia atenta bajo el canto de la m#sica: ;Kué montón de ricos y poderosos< 5u corazón tuvo para ellos ardiente rá!aga de amor: y luego de
""

“En anarquía” de Camille Pert

desesperación tremenda: ;>ónde hallar a la palabra, el grito que llegara hasta ellos, que penetrara en su corazón, que les persuadiera, que les convenciera<""" *l cántico se extingu a, mor a suavemente: Eibraron los #ltimos acordes del órgano, enervantes, como suscitando el sollozo; después se borraron por completo y las ondas turbadas del aire recobraron su equilibrio" *l silencio sorprendió al joven y heló su !iebre" Cn murmullo de vida !r vola y vulgar se produjo en el auditorio en cuanto se sintió libre del encanto del arte; hubo murmullos y agitación; la ceremonia empezaba a ser !astidiosa" *milio continuaba en pie, aislado, apoyado en la débil barrera de madera que el más débil empuje pod a derribar" >e pronto palideció: sus manos se crisparon: en medio de la multitud desconocida, indi!erente, vio a )uth *tcheveeren" )etrocedió un paso temblando, una sorda queja se estranguló en su garganta: La mirada de )uth estaba !ija sobre él: mirada inde!inida, compleja, a la vez imperiosa, !r a, atenta, irónica: *n pie ella también, alta, magn !ica en un traje digno de una reina, miraba al joven, como se examina al juguete que se rompe sin compasión para estudiar su curioso mecanismo: *l odio, la cólera, la rebeld a !ueron rápidas en él como la chispa eléctrica en las nubes" >e un salto se lanzó hacia el montón de !lores y de !ollaje, cogió un objeto y le arrojó con todas sus !uerzas: quedando crispado, demente, medio encogido por la violencia de la acción de su brazo como si se hubiera despojado de toda su energ a, de su voluntad y de su raciocinio" +ero el proyectil encontró en su camino una de las cuerdas del velum, en tanto que los desposados se volv an sorprendidos ante la aparición de aquel hombre, de aquel loco, y en lugar de caer en medio de la concurrencia, retrocedió y vino a caer sobre la cuarta grada del altar" La detonación !ue espantosa entre las paredes sonoras del templo" *l sacerdote, que precisamente en aquel momento se inclinaba en una genu!lexión ritual, cayó de bruces sin pro!erir una queja, no herido, sino de un sincope; uno de los monaguillos, el que agitaba el incensario, cayó lanzando un grito agudo: >urante un instante, el vapor del incienso se con!undió con el humo blanco que siguió a la explosión" Cn silencio trágico oprimió a la multitud; después se elevó un rumor con!uso, se propagó, se multiplicó hasta convertirse en estruendo terror !ico, en un caos de ruido, de lamentos y sollozos de mujeres atacadas de nervios" 5e corr a, se apretaba, se aplastaba; unos corr an hacia las puertas, otros se dirig an al lugar del siniestro, y todos se mov an y obraban impulsados por una imbecilidad !ebril" La desposada retrocedió, quedando bajo su velo l vida, muda, r gida, con los ojos desmesuradamente abiertos; Kueynel se lanzó a levantar en brazos al ni-o muerto, cuya sangre brotaba de una enorme herida que le alcanzaba la sien y una parte de la mejilla" Cn grito desgarrador que hizo vibrar la bóveda dominó el tumulto" *ra una mujer que derribaba con !uria salvaje cuanto se hallaba a su paso, gritando& $ ;'ndrés m o< ;5uéltale, asesino< y se arrojó como una !iera contra Kueynel, cuyas manos y vestido destilaban sangre" *ste abandonó el cuerpo, que cayó pesadamente en el suelo"

#$$

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Kué brutalidad< gritó indignado, llevando a su cara, marcada por las u-as de la mujer !uriosa, sus dedos que le imprimieron huellas siniestras" *ntre tanto *milio se hab a levantado; su mirada se hab a cruzado con la de )uth *tcheveeren, que continuaba en pie, como desa!iándole, con un gesto cruel !ijo en su hermoso rostro" *l joven vaciló bajo el golpe que le asestó el general Eiault saltando sobre él" $ ;*s él, el canalla< voci!eró con voz so!ocada" *ntonces el joven, con los ojos chispeantes, salto hacia atrás, pasando sobre sillas, rechazando hombres y mujeres y abriéndose paso entre aquella multitud a quien el terror hac a est#pida" $ ;*s él< ;es él< gritaban a lo lejos voces rabiosas" Llegaron a tocarle algunas manos, pero se libertó de ellas pegando con rabia delirante a los que le obstru an su camino" ?erca de la puerta principal tuvo que detenerse; el obstáculo era insuperable; all se as!ixiaban; mujeres estrujadas y pisoteadas ped an misericordia" )etrocedió, se precipitó a través de la iglesia, saltando sobre las sillas derribadas, ágil y d#ctil como el animal que huye ante los perros que le acosan" ;>etrás del altar conoc a una salida<""" *n el corredor casi solitario, un anciano que llevaba un sombrero de copa le tiró una silla entre las piernas" $ ;'l asesino< ;al asesino< gritaba el anciano !urioso de odio y terror" *milio se levantó, alcanzó la puerta que estaba libre" .a !uera respiró, latiendo con !uerza su corazón en su pecho, mientras sus piernas le !laqueaban" *ntonces sacó de un bolsillo interior un revólver, y viendo tres agentes que le segu an conducidos por el se-or del sombrero, en vez de huir, marchó resueltamente a su encuentro, disparó contra el más próximo, que cayó renegando; después aprovechando el descuido momentáneo de los otros, tiró a la izquierda y corrió hacia un pasaje sombr o" Llegado all disparó aun dos tiros, pero sin tocar a ninguno de los hombres que le segu an" *n seguida corrió con toda la velocidad posible por el laberinto de callejuelas con la esperanza de llegar a las ruinas y casuchas de la barriada )odin, donde acaso podr a ocultarse" ?incuenta personas que hab an visto caer al agente, corrieron tras el !ugitivo lanzando gritos !eroces, hasta que al llegar a una calle estrecha, tres hombres, que ven an en sentido contrario, extendieron los brazos, como para detener un caballo escapado: >isminuyó su carrera, apuntó su revólver, tiró: un hombre cayó a tierra y los otros huyeron" 'l entrar en la calle de ?ombes, cuando ya se cre a salvado, le salieron al encuentro cinco agentes que se precipitaron sobre él; un pu-etazo tremendo, lo derribo; se levantó, no obstante, y mordió cruelmente el brazo de un agente" La escena que se desarrollo después entre el !urioso acosado y los representantes de la autoridad al pormenor, seguidos del vulgo, que se sent a cobardemente animado por la impunidad, !ue repugnante" ?uando *milio volvió en s , se encontró en pie, sostenido por los agentes, agarrotado de pues a cabeza; manando sangre de su cara sobre su camisa desgarrada, rodeado de una multitud compacta que gesticulaba y voci!eraba irritada y hostil"

#$#

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Eiva la 'narqu a< gritó con el !uror de los su!rimientos, que hac an temblar su cuerpo magullado y sangriento" 5e aproximó un coche y en él arrojaron al preso como si !uera un bulto insensible" >os agentes se sentaron en la banqueta, aplastando al in!eliz con sus botas" *l coche se alejó seguido de una muchedumbre que corr a lanzando gritos salvajes; caras bestiales se asomaban a las ventanillas; los embriagados por los vapores de la sangre derramada insultaban al que daba su vida por la libertad humana:

CAPÍTULO III
*l comisario de polic a )ochard contó sus hombres, que se colocaron silenciosamente a su alrededor" $ Eeron, @erthe, >umesnil" D*stamosF *n marcha" *n la calle desierta resonó acompasadamente el paso de los cuatro hombres" Cna niebla blanquecina llenaba la noche; los pálidos reverberos luc an sin alumbrar" Lndi!erentes al objeto de su expedición, los agentes hablaban entre s & >umesnil explicaba a @erthe la con!ección de su manjar predilecto& $ 7ando traer unos sesos de carnero, y los dejó a un lado; corto en rebanadas y pongo en la sartén dos cebollas, un puerro y una cabeza de ajos; echo una copa de vino blanco y lo dejo cocer cinco minutos; echo después los sesos, que dejo cocer a !uego lento media hora""" ;?on eso, y una botella de vino, se chupa uno los dedos de gusto<""" $ ;@asta de charla< dijo el je!e, con una severidad atenuada por el interés con que hab a escuchado la receta" Llegaron a la taberna Lavenir, en la sombr a calle de la Eerrerie, cuyas casas se inclinaban, pareciendo dispuestas a derrumbarse hac a lo menos cien a-os" Los agentes penetraron en un pasillo; all se detuvo el comisario y preguntó& $ D>ónde habita la viejaF >umesnil se adelantó& $ *n el piso bajo: *l cuarto de *milio Lavenir se halla con otros en el primer piso" $ ;Eamos< *l hombre tocó el picaporte de una puerta vidriera que daba a la cocina; estaba cerrada" >e un codazo rompió un cristal; después introdujo la mano y tomó la llave que se hallaba en la cerradura" *ntretanto )ochard encendió una linterna de bolsillo; entraron todos en la sala y siguieron a >umesnil, que dirig a la maniobra como conocedor del terreno" *n la pieza baja, algo más hundida en el suelo y groseramente embaldosada, regularmente amueblada y limpia, )ochard !ue directamente a la cama y tocó en el hombro a la mujer acostada, que, silenciosa y sin mani!estar extra-eza, le miraba !ijamente"
#$%

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;*n nombre de la ley queda usted presa<""" 'rsenia se levantó, su mirada !ulguró un momento" $ D4a sido élF preguntó con voz angustiosa en la que no dejaba de transparentarse cierto orgullo" *l comisario respondió con un signo a!irmativo& $ ;5 , s < ;su hijo de usted es el que ha dado el golpe< ;Eamos, v stase usted de prisa<""" La mujer separó las cubiertas y sábanas de la cama; estaba vestida; no hizo más que calzarse" Los agentes rieron" $ ;4ola< parece que esperaba usted nuestra visita, dijo >umesnil" La mirada de 'rsenia se !ijó en la cara ancha con bigote rubio del hombre y expresó un ademán de pro!undo desprecio& $ DCsted: un polizonteF""" *l aludido se encolerizó al sentir atravesada su espesa epidermis por aquel acento insultante" $ ;5 , so bruja< Dverdad que he visto cosas buenas en esta casaF ;'hora saldrán todas a relucir<""" 'rsenia le volvió la espalda, y dirigiéndose al je!e preguntó& $ DEeré a mi hijoF )ochard respondió encogiéndose de hombros& $ *n la 'udiencia, el d a del juicio" Eamos, >umesnil, puesto que usted es conocido de la se-ora, hágase cargo de ella: Bos uniremos a la calle del Hran +uente" 'rsenia tomó dos paquetes, el más voluminoso destinado a *milio, y salió sin pro!erir la menor protesta" *ntonces los agentes comenzaron la visita de la casa" *n dos habitaciones hab a; en la primera, una anciana colchonera, sorda y est#pida; en la segunda, un mancebo barbero, conocido de @erthe, que certi!icó como extra-o a todo sentimiento anárquico" Las piezas siguientes estaban desocupadas" *n una hallaron papeles y menudos objetos lanzados en desorden que anunciaban una partida reciente" )ochard halló un trozo del periódico "a evolte; Eeron encontró un pa-uelo amarillo de seda piqueteado de quemaduras de ácido" @erthe examinaba la chimenea, donde cerca de un vaso lleno de !lores a#n, hab a un trozo de alambra de latón y horquillas para el cabello" $ *sta habitación era de mujer, declaró este #ltimo" )ochard aproximó a la luz un sobre de carta timbrada de @arcelona, en que el nombre y la dirección hab an sido cuidadosamente borrados" 5acó los cajones de la cómoda y exploró el interior; en seguida, pasando a la cama, desguarnecida de sábanas, sacudió los colchones y cayó un objeto produciendo un ruido seco que @erthe recogió"
#$&

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Cn cuchillo<""" )ochard se apoderó de él con precipitación, y examinándole dijo& $ *s de un italiano: . dando una patada en el suelo a-adió& $ ;Cn anarquista italiano ha estado aqu <""" ;y este animal de >umesnil no lo ha olido<""" ?omo no hab a más que descubrir en aquel cuarto, pasaron al siguiente" *l comisario tuvo bastante con una mirada" $ ;'hora toca el turno a Lavenir< Cna cama de hierro y una mesa de madera blanca llenaban casi toda la estrecha pieza" Libros y !olletos se apilaban sobre tablitas colocadas en la pared; delante de la chimenea, llena de papel quemado, el suelo estaba cubierto de ceniza& un soldador, unas pinzas y recortes de hoja de lata estaban por all tirados" )ochard abrió los cajones del mueble y los vació, examinando rápidamente todos los manuscritos, que eran disertaciones socialistas, notas re!erentes a lecturas, art culos, hasta un proyecto de constitución" Eeron agitó triun!almente una carta que acababa de caer de un libro que hojeaba" $ ;Cn autógra!o de +aul 4em<""" *l je!e se precipitó sobre el papel; sus ojos resplandec an sobre su cara !laca, de color aceitunado y de duro bigote negro" *ra un billete insigni!icante; sin embargo, en una postdata el doctor hablaba en términos oscuros de dinero que le hab an con!iado personas de quienes no daba más que las iniciales" *l polic a metió la carta en su cartera" $ ;Eámonos ahora< *n una porter a de la calle del Hran +uente les costo alg#n trabajo despertar a la portera" $ D*l doctor 4emF dijo, respondiendo a la pregunta que le dirigieron, !rotándose los ojos y cubriendo con su camiseta sus apergaminados encantos, salió ayer por la ma-ana" Los agentes se miraron" $ D5alióF repitió )ochard con descon!ianza" La portera le presentó una llave" $ +ueden ustedes verlo: pensaba él que ustedes vendr an y me ha dado orden de dejar entrar si ven an unos se-ores a preguntar por él: 5ólo que es una hora algo inconveniente: y no sé si debo: *l polic a hizo un gesto de impaciencia" $ ;>éjeme usted en paz<""" soy el comisario central"
#$'

“En anarquía” de Camille Pert

La tranquilidad más per!ecta reinaba en la habitación del doctor" Los agentes rebuscaron en vano& los cajones de los muebles, las carteras, todo hab a sido cuidadosamente vaciado; ni un libro, ni un papel quedaba" 5in embargo, a !uerza de buscar, >umesnil, que se hab a reunido a sus colegas, acabó por descubrir en la ranura de un cajón un !ragmento de recibo de correos de una cantidad de treinta !rancos a nombre de 5ouvaire" $ ;'h canalla< exclamó )ochard" ?on tan escaso bagaje hubieron de contenerse y salir; ya eran las cuatro, y hab a necesidad de apresurarse si hab an de encontrar todos los pájaros que buscaban en su nido" *n la calle se levantaba la niebla; hab a una claridad gris, y algunos transe#ntes comenzaron a mani!estarse, mirando con hostilidad aquel grupo de aspecto policiaco !ácil de reconocer" >e los muelles no ven a a#n ning#n ruido, todo dorm a tranquilamente; en las callejuelas la noche reinaba todav a por completo" *n el pasaje de los ?armelitas se detuvo )ochard" $ D>ónde está la casaF preguntó" >umesnil se puso silenciosamente a la cabeza y todos subieron en casa de Lenoelle, a quien acriminaban las relaciones de *milio con Luisa @erthier, su cu-ada" Binguna puerta estaba cerrada con llave; sin embargo, la del cuarto en que se cre a hallar a Luisa, resistió& un objeto pesado opon a resistencia" *l agente dio un empujón y la puerta cedió" *ntrando en la habitación, hubo terror !ica sorpresa& el obstáculo era un ahorcado; ;el cuerpo de un hombre pend a de un clavo precisamente en el dintel de la puerta<""" )ochard subió a una silla y cortó la cuerda, y el cadáver cayó al suelo, que retumbó sobre s mismo de un modo siniestro" Eeron le tentó& $ *stá !r o, dijo; lo menos hace cinco o seis horas que ha muerto" >umesnil, examinando el rostro des!igurado del di!unto, declaró& $ *s Lenoelle: @erthe se aproximó a las camas" $ La @erthier se ha largado, no hay nadie: ;'h< s " . su mano descubrió dos ni-os que dorm an juntos tranquilamente" )ochard le a algunas l neas trazadas con escritura vacilante en un papel puesto bien a la vista en medio de la mesa" 37i mujer y mi peque-a 7agdalena murieron penando, Luisa está en el hospital, yo no puedo soportar la vida" %engan piedad de mis pobres hijos" $ ,élix Lenoelle6" .a Eeron se hab a introducido en las habitaciones inmediatas para obtener noticias, y cinco minutos después toda la casa se hab a despertado, y mientras que los hombres no se atrev an
#$5

“En anarquía” de Camille Pert

a salir, recelosos y descon!iados, las mujeres, mal vestidas, se agrupaban alrededor del muerto, soltando un torrente de palabras" *l comisario interrogó a la mujer @runet, que le pareció la mejor in!ormada entre todas" $ ;*s una lástima, se-or, respondió< 4ace algunos meses que la muerte o la en!ermedad no han abandonado esta habitación: >espués de la madre, la peque-a 7agdalena; Luisa ha acabado por caer: +or #ltimo Lenoelle se hirió en la pierna en su trabajo: la cosa parec a sin importancia, no se cuidaba, pero el mal le ro a a pesar de todo: ;La !atiga, la pena; todo iba contra él<""" *n verdad que era un hombre que no ten a la cabeza bastante !uerte para ser obrero: Luego se indignó la mujer cuando supo que hab a orden de prender a aquel in!eliz, acusado de propaganda anarquista" $ ;?ómo<""" ;Rl: un hombre tan dulce y tan tranquilo<""" +recisamente en aquel momento se presentó Eeron con un paquete de pólvora y un !rasco de aspecto sospechoso, que encontró en un escondrijo envuelto en trapos" )ochard examinó los objetos con cuidado" $ ;4ola< dijo con tono triun!al" ;4e aqu el mejor hallazgo de la noche<""" . depositando con precaución el paquete y el !rasco sobre la mesa, a-adió& $ ;7ezclando esos dos art culos, habr a bastante para hacer saltar todo el barrio< Las mujeres, pose das de espanto, retrocedieron instintivamente" Cn papel doblado y arrollado al !rasco conten a en algunas l neas la receta de la pólvora explosiva conocida bajo el nombre de 3pólvora verde6 entre los anarquistas" )ochard examinó esta escritura con atención dominado por una idea" >espués, sacando de su cartera la carta de +aul 4em que acababa de adquirir en casa de *milio Lavenir, comparó: ;*ra indudablemente de la misma mano<""" $ ;La cosa marcha< murmuró satis!echo" Eámonos, >umesnil y @erthe" Eeron se ocupará del muerto: *n cuanto a la @erthier, no hay prisa; ya sabemos donde encontrarla" *n casa de ?harrier !ueron recibidos con estupor" La !amilia dorm a; *rnestina se levantó para responder a los golpes sonoros dados en la puerta por el comisario de polic a, permaneciendo todos asombrados ante la invasión de su domicilio, siéndoles desconocido el atentado del d a anterior y la prisión de *milio" 7ientras que la joven sollozaba aterrorizada ante la idea de que una nueva desgracia se abat a sobre ellos, el marido y la mujer se vest an apresuradamente angustiados por el sentimiento de la situación" ?harrier se aproximó a )ochard, lanzando una mirada de odio a los otros dos agentes que revolv an la habitación en busca de objetos sospechosos" $ D7e detiene ustedF )ochard hizo un signo a!irmativo"
#$6

“En anarquía” de Camille Pert

La mujer, !ebril, se puso entre ellos" $ ;*s imposible, exclamó; mi marido no ha hecho nada<""" ?on la imaginación de las mujeres del pueblo, ya ve a toda una novela complicada, absurda, distante de la verdad" ?harrier la rechazó" $ D?rees t#, dijo con repentina violencia, que se necesita haber cometido alg#n crimen para ser preso por estos pillosF""" Lo que persiguen es la pobreza; le caen a uno encima porque es desgraciado" ;'h tunantes< Dpor qué no prenden primero a los canallas burguesesF )ochard mandó con un signo a los agentes que se acercaran" *l obrero dijo con ademán amenazador& $ ;Bo me toquen, o los aplasto de un pu-etazo<""" *l comisario se encogió de hombres y dijo& $ 7ás cuenta le tendrá a usted callar y obedecer" La mujer, pálida y temblorosa a la vista de las esposas que los agentes sacaban de sus bolsillos, se pegó contra su marido, diciéndole& $ Bo resistas, no servirá de nada, querido m o; ellos tienen la !uerza: ?harrier protestó más razonablemente" $ Bada he hecho contra su sociedad: nada tengo que reprocharme: Lo que pienso no les importa: Bo pueden aprisionarme de cualquier modo; es preciso que yo trabaje para mi !amilia: 5i me encierran en una cárcel, Dse ha de morir de hambreF )ochard se impacientó& $ ;@asta< ;'ndando< dijo" . los tres hombres se echaron sobre ?harrier, a quien el choque hizo caer de rodillas, y en un instante quedó con las manos sólidamente sujetas; después le dieron un puntapié para que se levantara" %emblando de cólera y loco de rabia, ?harrier vomitaba injurias, mientras que las mujeres, aterrorizadas, lanzaban gritos agudos" $ ;5i no te callas, te con!undo< gritó >umesnil a *rnestina" . como ?harrier continuara sus imprecaciones se le amordazó" Los agentes depositaron al preso en la prevención más próxima, y luego, alcanzados por Eeron, se dirigieron al domicilio de ?elestino @ergés; Heneral Lagoutte y @onthoux ser an los #ltimos de la pesca decretada por el juez de instrucción"

#$

“En anarquía” de Camille Pert

*l orador popular salió a abrir al primer golpe dado a la puerta, con el pantalón puesto apresuradamente, los ojos hinchados de sue-o y la cara abotargada y roja" $ *speraba esta visita, dijo con dignidad" Ln!ormado la v spera del acto de Lavenir, pesó sus responsabilidades y pronto tomó su resolución& se dejar a prender" %oda vez que no se hab a pensado en él cuando el atentado de 5ouvaire, nada ten a que temer por éste, al cual, por lo demás, hab a permanecido ajeno" 5i se le inculpaba, !orzosamente ser a absuelto, y algunos meses de cárcel ser an un excelente reclamo para la $niversal y para s mismo, porque !avorecer a su candidatura, que proyectaba presentar en las próximas elecciones" *n su cuarto y en las tres piezas reservadas a las o!icinas del eveil, quedó pronto hecho el registro y produjo un voluminoso resultado& tres grandes paquetes de cartas de compa-eros anarquistas, de documentos relativos a las huelgas recientes, de proyectos de discursos, de libros y !olletos prohibidos" +or #ltimo, el testamento pol tico de 5ouvaire y una contabilidad muy esmerada que probaba que las convicciones del antiguo cómico de la lengua le produc an cantidades de consideración" *l comisario exhibió la orden de prisión de que era portador, y @ergés creyó conveniente indignarse, diciendo& $ ;?ómo< D7e prende usted porque algunos individuos han tenido a bien escribirme cartas violentas, y también porque Lavenir se cuenta entre mis numerosas personas conocidasF""" ;*so no tiene nombre< +ero )ochard no estaba de humor de secundar esa comedia" $ .a explicará usted solo eso al juez de instrucción, entre tanto s game usted" *l hombre no replicó, acabó de vestirse !ilosó!icamente, y al instalarse en el coche, donde le hab an precedido sus papeles, preguntó a Eeron, que era el encargado de acompa-arle& $ D>urará esto hasta mayoF""" $ +robablemente, respondió el agente con indi!erencia" *n el triste caserón de la calle de 'rmand(?arrel se veri!icó sin incidentes la prisión de @onthoux y de Herald" 'l saber con estupor el acto de su amigo, previeron que ser an molestados a causa de sus relaciones !recuentes, y aunque tuvieran con!ianza en la absolución, se sintieron conmovidos al estrecharse la mano" $ ;*n mal tiempo vivimos, balbuceó el joven boticario< $ ;7al tiempo en verdad< replicó @onthoux con acento sombr o; no puede ser peor aquel en que los hombres honrados y pac !icos pueden ser cogidos en su casa como malhechores<""" )ochard puso término al diálogo con esta indicación" $ ;*l que no quiera polvo, que no vaya a la era< *l hombre pac !ico que no se enrede con los trastornadores" 7ientras que el grupo iba calle abajo, ?lara @onthoux, situada en medio del arroyo, permanec a inmóvil, aterrada, con las mejillas inundadas de lágrimas"
#$!

“En anarquía” de Camille Pert

4ac a a-os que o a discutir los problemas sociales entre su marido y sus amigos, y ve a, acaso con más claridad que ellos, la lucha en el interior de las naciones entre sus diversos individuos" $ ;Jh< murmuró" ;5i todos y cada uno no ponen nada de su parte, ricos y pobres: al !inal de la batalla, el que no haya muerto estará herido de muerte<

CAPÍTULO IV
4ab an transcurrido tres meses, y llegamos al d a del juicio oral" La luz penetraba a raudales por las altas ventanas de la sala de la 'udiencia, haciendo resplandecer los ricos dorados del techo" *l gran reloj de hierro !orjado tocó las doce" La multitud amontonada en el !ondo de la sala produjo un murmullo prolongado; hubo pisotones y apreturas: 5e abrió la puerta y entró el grupo de procesados, escoltado por doce gendarmes" *n el banco de la prensa se estrujaban los abogados sin pleitos, los periodistas y los dibujantes en n#mero triple al de los asientos" *ntre los nueve procesados llamaron principalmente la atención dos mujeres& la madre de Lavenir, decentemente vestida de negro, encuadrando su rostro pálido y trágico en una mantilla negra de encaje; Luisa, cuyos en!ermizos encantos se discut an, tan delicada, envolv a su en!laquecido y tembloroso cuerpo con un manto gris" 5u rostro demacrado y exangAe no era bello; sin embargo, sus ojos ardientes de !iebre atra an; se repet a con lástima que el %ribunal hab a mandado venir a la joven desde el hospital" *n cuanto a *milio, tanto se hab a hablado, y tanto y con tanta !recuencia hab an reproducido su retrato los periódicos, que inspiraba menor interés" 5in embargo, se impon a la necesidad de nuevos retratos, y lápices hábilmente manejados trazaron bosquejos rápidos del delicado per!il y de los ojos exaltados del joven anarquista" @onthoux, inmóvil, estaba un poco inclinado, con la vista baja, entretenido en amasar su sombrero" 5u silueta de hombre tranquilo !ue reproducida !inalmente en un abrir y cerrar de ojos" ?harrier, recto, provocador, con la !rente arrugada y la mirada sombr a e irritada, dio al dibujante el tipo clásico del revolucionario" La !isonom a inteligente y burlona de 'ugusto !ue más di! cil de interpretar& en uno de los bosquejos parec a una mujer, en otro un mono" Las !acciones de Herald Lagoutte derrotaron por completo a todos los artistas; una !rente baja, larga melena, bigote negro que cortaba el óvalo prolongado de su cara se reprodujo en seguida; pero Dcómo reproducir en pocos rasgos la extra-a !isonom a del poeta cursante en !armacia: aquella boca de movimientos nerviosos, la expresión de más allá que turbaba su mirada !ija y de brillo cristalinoF ?uando tocó el turno a @ergés los lápices corrieron con alegre !acilidad, redondeando su caricatura el hombre gordo, empeque-eciendo sus ojos, alargando su cara y prolongando su cabellera echada hacia atrás" >igamos también que el orador popular se o!rec a complaciente como modelo, observando al descuido a los dibujantes, dando con su !rente, su per!il y su torso varios aspectos de ?elestino @ergés irritado, indignado, bonachón, sereno, !amiliar, removiendo papeles, atareado, hablando gravemente con su abogado o hablando amistosamente con los gendarmes"
#$"

“En anarquía” de Camille Pert

*l noveno procesado intrigaba mucho a la concurrencia por la notoriedad que le hab a dado la prensa antes del proceso" 'lto, delgado, distinguido, hermoso, elegante, 'ndrés *lNaz se mostraba como alejado de sus compa-eros y aun los miraba con cierto desdén" 'quel malhechor, vagamente anarquista, mezclado en el proceso Lavenir por la testarudez de un inepto juez de instrucción, satis!ac a el esp ritu novelesco y vulgar del p#blico& era el tipo per!ecto del protagonista de !ollet n, del hombre de mundo que se dedica al robo vestido con elegancia, ostentando una !isonom a indesci!rable bajo su amable sonrisa y su bigote rubio" %reinta retratos se hab an hecho de él, y se comenzaba de nuevo la tarea con el !in de !ijar bien aquellas !acciones que deb an encantar a las lectoras de procesos de sensación" *n el banco de los abogados atra an particularmente las miradas dos miembros del ?olegio de +ar s, 'lbin, el de!ensor titular de perdidas, ru!ianes y demás gente maleante, gracioso y seductor como su cliente 'ndrés 'lNaz; >elesprat, el joven letrado a quien, aunque ligeramente sospechoso, hab an dado celebridad sus enérgicas y ya numerosas de!ensas de anarquistas" *milio Lavenir, que en un principio se hab a negado a nombrar de!ensor, aceptó éste con gratitud, constándole que era amigo de +aul 4em" *l tribunal hab a entrado" *l abogado general +eramy ocupaba el sitio del ministro p#blico; la audiencia estaba presidida por >ebruyere, el amigo de )uth *cheveeren, de !igura maliciosa, sardónica y sensual, con un hombro más alto, visible a pesar de los pliegues de su toga" 5e pasó lista a los jurados, se nombraron los suplentes y a continuación se pasó revista de los acusados" Cn movimiento compasivo se notó en el p#blico cuando la viuda Lavenir dio su nombre, turbada, mirando angustiosamente a su hijo" La voz clara y !irme del joven anarquista impresionó al auditorio& $ ;*milio Lavenir, veintidós a-os<""" 'l volver a su asiento miró a la concurrencia y sus ojos se !ijaron un instante sobre )uth, que se encontraba all : sentada, muy tranquila, entre dos dibujantes, quienes aprovecharon aquel momento de pausa para tomar un bosquejo de su silueta" ?umplidos esos preliminares, el relator se levantó y comenzó la lectura del acta de acusación" .a era la una" *l silencio era completo; todos los escuchaban con recogimiento aquella novela que se desarrollaba con sus cap tulos sensacionales, sus sangrientos sucesos y sus personajes reales, cuyos rostros estaban all a la vista y pod an examinarse, seguir sus angustias y palpar sus carnes palpitantes: =*l /9 de marzo de /P0G, a las once y cuarto, estalló una bomba sobre las gradas del altar, en la iglesia de 5an 7aclou, en )uán, durante el o!icio de matrimonio del se-or Kueynel, digno industrial, y de la se-orita 'ngeles Eiault, hija del respetado comandante de cuerpo se-or general 'rturo Eiault" *sta bomba, cargada de materias explosivas, de clavos y diversos !ragmentos de hierro, hirió de muerte al ni-o 5antiago ?arlier, de diez a-os de edad, que desempe-aba en aquel momento las !unciones de monaguillo; tocó al clérigo se-or @ulot, segundo o!iciante, y provocó un sincope al se-or cura +erdonnet, que padec a una a!ección cardiaca que terminó por la muerte pocos d as después" *l proyectil alcanzó ligeramente a otras ocho personas, especialmente a la se-orita Eiault, esposa del se-or Kueynel; a la se-ora de 'rmanches, su t a; al consejero de pre!ectura se-or )obaudy, etc" *l autor de aquel incali!icable atentado !ue inmediatamente reconocido, perseguido y capturado después de una lucha sangrienta" >os nuevas v ctimas cayeron bajo sus golpes" *l agente Huyon, herido en el pecho
##$

“En anarquía” de Camille Pert

por una bala de revólver, que puso su existencia en peligro; el valeroso %hirion, peluquero, que se lanzó con peligro de su vida para detener al asesino y recibió una grave herida en la pierna, que le produjo una incapacidad de mucho tiempo para el trabajo" =*milio Lavenir, que ha de responder ante ustedes la vida de un ni-o y de un sacerdote y de los su!rimientos de otras personas, se halla presente" Bo es un criminal vulgar como ?hevalier; no es un loco siniestro como 5ouvaire" *ste hombre, aunque joven, está en la plenitud de sus !acultades; ha obrado con !irmeza y certidumbre, y su acto execrable ha sido ejecutado con razonamiento y premeditación a la vez que con ánimo extraordinario" *ste joven, en guerra con la sociedad, no tiene por qué quejarse de ella" La sociedad le ha dado instrucción, porque Lavenir dista mucho de ser un ignorante; le proporcionaba cada d a una vida !ácil, ya que el procesado ganaba mil ochocientos !rancos como cortador en casa del dign simo se-or Ieil, ;el sueldo de nuestros modestos y probos empleados del *stado<""" +ero lejos de estimarse dichoso, Lavenir se ha dejado invadir por las detestables teor as que !lotan en el aire de nuestra época; odia la riqueza, el capital, las clases elevadas; quiere la ruina de nuestras instituciones; atrae !anáticamente el desorden, el caos, la 'B')KCX'" +or otra parte, preciso es reconocerlo, aunque sin querer disminuir en nada la responsabilidad de *milio Lavenir, se hubiera necesitado una cabeza más !uerte que la suya para resistir a las terribles y poderosas sugestiones del medio especial en que viv a" =5obre esos bancos, cerca del culpable, culpables también en grados diversos, se encuentran la madre de Lavenir, sus amigos, sus compa-eros, sus educadores, sus cómplices; !alta el principal instigador del crimen, que, por una hábil escapatoria, ha huido de nuestra justa reprobación" =*l ca!é que la viuda Lavenir sostiene con una honradez comercial que no queremos negar, serv a de re!ugio a una espantosa banda de conspiradores ligados contra el orden y la paz p#blica; cada d a se pronunciaban all palabras de sangre; los pensamientos se in!lamaban en la discusión de los cr menes más abominables; de aquel lugar part an provocaciones, iniciativas, la organización de la rebeld a contra los patronos, ataques al capital" Cno de los acusados, ?elestino @ergés, apóstol !urioso de la 'B')KCX', lleva su palabra culpable a todas las huelgas, envenena las discusiones, interviene en las elecciones tumultuosas; su periódico es un tejido de agresiones contra las leyes; de insultos, de diatribas violentas y mentirosas contra los miembros más respetables del gobierno y de la sociedad" Herald Lagoutte, redactor principal del eveil, la hoja despreciable dirigida por @ergés, se distingue también por su violencia; Lagoutte es el instigador de reuniones equ vocas, creador de ese asilo de escándalo y org a denominado por él =?asa del %rabajo8" *se lugar es una especie de teatro grotesco y de sala de con!erencias donde impudentemente se predica el desorden ante quinientos obreros arrancados a su trabajo y a sus deberes por medio de un desvergonzado reclamo y el cebo de vinos y licores baratos que !acilita la !alsa e insinuante cooperativa honrada por @ergés y sus amigos bajo el nombre de la $niversal, sociedad que dis!raza su verdadero objeto bajo un pretexto utilitario, cuando en realidad no es otra cosa que una sociedad de rebeld a y de lucha contra la ley, pues sostiene las huelgas y se propone regimentar los trabajadores contra los patronos" *milio @onthoux es uno de los !undadores de esa pér!ida asociación, pero más discreto y prudente que sus compa-eros no escribe ni perora en p#blico, y su acción, no por oculta es menos e!icaz, ni su propaganda menos activa; cada d a, en toda ocasión, su palabra anárquica, velada bajo una apariencia razonable, destila veneno al o do de los que se le acercan" =4e aqu ahora 'ugusto Leon, obrero pintor, cuya in!ancia abandonada ha sido malvada por la sociedad contra la cual se rebela ahora, olvidando que reemplazó generosamente a sus padres indignos; escupiendo injurias contra su verdadera madre, !omenta los disturbios en todos los talleres que !recuenta" *s concurrente asiduo a la taberna Lavenir, ntimo amigo, quizá un
###

“En anarquía” de Camille Pert

cómplice del asesino de 5an 7aclou, porque su presencia !ue comprobada en las inmediaciones de la iglesia el d a del atentado" =Luisa @erthier, que entreten a relaciones con *milio Lavenir, hac a también una !erviente propaganda anarquista en su taller" 5e le vio hace dos a-os a la cabeza de una huelga de mujeres, se-alándose por su violencia" ' pesar de su exterior endeble y su débil constitución, tiene !uerzas para sembrar el mal, y su energ a poco com#n para lanzar palabras de trastorno y perturbación es reconocida por todos los que la !recuentaban" *stá acusada de haber ayudado a su amante en la !abricación del proyectil lanzado el /9 de marzo, y convencida de haber conocido el proyecto y haber guardado los objetos necesarios para su realización" =' esa banda de anarquistas militantes, cuyo cuartel general resid a en la calle de la Eerrerie, se une por un lazo misterioso 'ndrés *lNaz" *ste, cosmopolita, procedente de un medio más elevado, aunque anarquista declarado, ha tenido relaciones !recuentes con Lavenir; era también amigo de 5ouvaire, el siniestro criminal ejecutado ha poco en @esanYon" 5e le ha visto muchas veces hablando con Lavenir, a quien conoc a hacia mucho tiempo, y no hay duda que !ormaba parte de la asociación de los diez, uno de cuyos miembros más activos es +aul 4em, actualmente !ugitivo" >urante una estancia de tres meses que Lavenir pasó en Londres en /P01, conoció a *lNaz, y se supone que los dos amigos son autores de un robo acompa-ado de violencias, perpetrado a la sazón en casa de una se-ora llamada 7ercier, en las inmediaciones de @olonia" 5e sospecha también que los dos jóvenes se encontraron recientemente, a primeros de marzo, en +ar s, donde, de com#n acuerdo, e!ectuaron un robo en una quinta en el Eesinet, en circunstancias excepcionales audaces" =%ales son, se-ores jurados, los hechos sobre los cuales están llamados a dar su veredicto, y las personas que la ley pone bajo el peso de su justa aprobación" Cn atentado sensible, pero que si hubiera tenido todo el alcance que sus autores quer an darle, se hubiera convertido en espantosa catástro!e; hombres extraviados que reniegan de toda moral, que pisotean las leyes más !undamentales y más elementales, y dan, con sus actos y con sus palabras, el ejemplo más pernicioso a las masas, harto !ácilmente arrastradas hacia el ideal imposible y los cr menes harto positivos que les proponen esos miserables8" La voz del relator se extinguió en un silencio solemne& el acta de acusación !ue escuchada por los procesados y el p#blico con sentimientos bien di!erente; los primeros se miraban estupe!actos, sin protesta, anonadados por el giro especial que se daba a sus ideas y a su conducta, y por la mezcla de verdad y de mentira que hab a en aquella gran obra jur dica; el segundo conoc a la causa y a los procesados por los relatos period sticos publicados en la prensa desde el principio de aquel proceso" La opinión de la concurrencia, del jurado y de cuantos del proceso ten an conocimiento, estaba hecha, era terminante; el acta de acusación y después del juicio no har an más que dar su aprobación o!icial" 5e procedió al llamamiento de los testigos; cincuenta y cinco por el !iscal, trece por la de!ensa, con la rara circunstancia de hallarse entre éstos el clérigo @ulot, que, aunque herido levemente por la bomba, ten a empe-o en declarar en !avor del asesino" ' continuación comenzó el interrogatorio de los acusados de segundo término, Lavenir y *lNaz se reservaron para lo #ltimo" @onthoux se levantó el primero" 5e descon!iaba de su buen aspecto y de su palabra mesurada, que pod a in!luir en el jurado en !avor de los supuestos conspiradores en el momento de los debates serios" 5e pre!er a despacharle al principio" ?omo se hab a previsto, se elevó en la sala un murmullo de simpat a cuando se adelantó el obrero, pálido baja su barba negra, pero de hermosos y !rancos ojos, !ijos resueltamente en el
##%

“En anarquía” de Camille Pert

juez" 5e manten a !irme, a pesar de la vergAenza que le causaba comparecer en aquel sitio destinado a los criminales" >espués de algunas preguntas y respuestas entre >ebruyere y él, se entró en el verdadero interrogatorio" $ D*s usted anarquistaF $ Bo: socialista colectivista" $ Lo mismo da" $ ;Bo, se-or<""" los anarquistas, cuya opinión yo respeto, rechazan toda dirección gubernamental; en tanto que yo creo que la !elicidad general no puede obtenerse sino por la reglamentación rigurosa del colectivismo" *l presidente le interrumpió& $ Csted no está aqu para hacer una con!erencia" )esponda sencillamente a las preguntas" D,ormaba usted parte de la banda LavenirF $ Bo sé que usted quiere decirme: 5oy amigo de Lavenir, aunque nuestras ideas hayan sido siempre di!erentes: ' veces nos encontrábamos entre compa-eros: $ +er!ectamente; eso es lo que yo dec a" 'demás usted !ormaba o!icialmente parte de la $niversal, y atra a hacia ella todos sus conocidos, y no me negará que esa asociación era un medio de resistir a las leyes existentes y de preparar la rebeld a" $ .o estaba unido a la $niversal, que es #til desde ahora a los trabajadores y que considero como el embrión de la sociedad !utura" $ . para obtener esa organización de sus sue-os trataba de arruinar la presente" DBo era el odio y el desprecio de nuestras leyes lo que usted predicaba a su alrededorF D. para apresurar la era de paz universal a que usted aspira, excita a la lucha, a la batalla sangrientaF $ .o no soy hombre de acción" *s seguro que cuando se estudia el régimen actual, no puede uno por menos que desear que desaparezca, pero no está en mi naturaleza desear que se emplee la violencia, ni ayudar a emplearla" $ Kuizá tema usted manchar sus manos en sangre, lo que no impide que anime a otros a hacerlo" $ ;Bo< declaró con energ a" .o no aconsejo a los demás sino lo que estoy dispuesto a hacer yo mismo" $ 5in embargo, Daprueba usted el acto de LavenirF @onthoux se recogió un instante" $ Bo me corresponde aprobarle ni censurarle, dijo con gravedad" Lo que ha hecho es e!ecto de su convicción: ?ada uno tiene sus ideas" *l presidente dijo con irónica sonrisa&
##&

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5eg#n eso, usted ver a a uno de sus amigos asesinar a uno de sus semejantes para robarle, y pasar a su camino adelante con toda tranquilidad, pensando que esa acción está con!orme sin duda con el orden de ideas del individuo que la ejecuta" Cn destello de indignación brotó de los ojos de @onthoux" Bo obstante logró contenerse" $ *so no tiene relación con el asunto, dijo con calma" $ ;5 tiene<""" Lavenir ha asesinado un desgraciado ni-o, ha causado la muerte de un venerable sacerdote, ha llevado el luto a varias !amilias& eso es, no sólo un atentado contra la sociedad, sino un crimen contra las personas" @onthoux no respondió" $ 4able usted, dijo >ebruyere imperiosamente" *l obrero le miró con calma" $ ?uando expongo mis ideas usted me manda callar" D>e qué sirve responderF %odo el mundo sabe que el anarquista que mata no es un asesino: no va directamente contra nadie, no satis!ace ninguna venganza particular: lanza la muerte a la casualidad, con la idea de apresurar con actos de violencia la destrucción de una sociedad que contenta a un corto n#mero y sacri!ica la generalidad" *l presidente comprendió que no sacar a cosa de provecho con aquel obstinado, y continuó el interrogatorio" $ +ero, en !in, Dusted declara haber tenido relaciones constantes e ntimas con LavenirF $ 5 , se-or" $ 5e reun an ustedes regularmente los jueves por la noche en la taberna de la calle de la Eerrerie, y usted y sus amigos en su propio domicilio" $ *s verdad" $ D*staba usted en relación con el doctor +aul 4emF $ Le conozco" $ D?uáles eran los estatutos de su asociaciónF $ Bo ha habido jamás asociación entre nosotros" *l presidente sonrió" $ Bo quiero decir que hubiera una convención escrita entre ustedes, sino Dqué compromisos hab an adoptado y cuál era el objeto de su ligaF $ Bo hab a liga ni compromisos: .a he dicho que nuestras opiniones eran di!erentes: $ *ntonces, Dpara que estas reunionesF $ +ara hablar entre compa-eros, discutir, ilustrarse, orientarse:
##'

“En anarquía” de Camille Pert

$ >iga usted la palabra& organizarse" @onthoux respondió sin descon!ianza& $ Jrganizarse, s " 'l llegar aqu se interpuso el abogado del obrero" $ +erm tame observar, se-or presidente, que mi cliente da un sentido muy general a la palabra organizarse" *l presidente hizo un gesto de desagrado" $ ;@asta< dijo secamente" *l jurado apreciará" . dirigiéndose a @onthoux& $ D)econoce usted a los acusados como sus amigos y como habituales concurrentes a la casa de usted y a la taberna LavenirF *l obrero inclinó la cabeza" $ 5 " *s decir, recordando y designando a *lNaz, a éste no le conozco ni le he visto nunca, ni entre nosotros ni en parte alguna" *l presidente sonrió de nuevo con incredulidad" $ Bo obstante, ha sido visto di!erentes veces en casa de la viuda Lavenir" $ *s posible, pero yo no le he visto jamás" $ D?onoc a usted a 5ouvaireF $ +or haberle visto dos o tres veces" $ D?ómo juzga usted su actoF $ .a he dicho que no me cre a con derecho de apreciar lo que los demás hacen por convicción, aunque sus actos no estén con!ormes con mis ideas" $ 5e han encontrado en casa de usted cartas de 5ouvaire y de otros anarquistas declarados" $ ?on !recuencia se me ped an in!ormes acerca de la $niversal, de la que era yo secretario tesorero" *l presidente cambió una rápida mirada con el !iscal" >ecididamente no se sacar a nada interesante de aquel procesado: %en a casi segura la absolución" $ @asta, dijo con indi!erencia" +uede usted sentarse" ?harrier se levantó; su rostro estaba pálido; ten a la barba larga y los ojos brillantes; su traje era pobre y sucio" $ D?ómo se llama ustedF preguntó el presidente con rudeza"
##5

“En anarquía” de Camille Pert

*l acusado se irguió& $ ;*ugenio Leopoldo ?harrier, muerto de hambre, obrero robado, estrangulada hace cerca de cincuenta a-os por su maldita sociedad<""" ;La cosa promet a<""" 4ubo un momento de satis!acción" +eriodistas y dibujantes prepararon con j#bilo plumas y lápices" $ D'probarás usted sin duda la acción de su amigo LavenirF""" preguntó el presidente con amable sonrisa" $ ;.a lo creo<""" 4ace tanto tiempo que nosotros perecemos sin compasión, que es un gusto ver que ya empieza su turno: 'hora estalla por todas partes& ;al !in ha llegado<""" $ 7ire usted, observó >ebruyere irónicamente" 5u abogado le hace se-as desesperadas" Cna carcajada general estalló en la sala& todas las miradas se dirigieron al banco de los abogados" *l se-or ,ourreau, un hombre gordo y !atigoso, de cara apoplética se levantó y saludó& $ )uego al %ribunal y a los se-ores jurados tengan presente que mi cliente es un hombre exasperado por la miseria" ?harrier repuso con más calma& $ 5e-or presidente, no tengo intención de !altar a ninguno de ustedes, que no conozco personalmente: La concurrencia redobló sus carcajadas" *l obrero continuó dirigiendo en derredor una mirada de extra-eza& $ Kuiero decir solamente que una sociedad no puede marchar mucho tiempo con las tajadas para unos y los mendrugos para otros: los trabajadores su!ren demasiado: *l presidente le cortó la palabra& $ Csted es parroquiano de la taberna Lavenir, donde ahoga sus penas en la bebida: *l rubor enrojeció las mejillas del obrero" $ Bunca me he asustado de un vaso de vino; pero cuando en casa no alcanzaba el pan a la necesidad, hubiera sido una in!amia gastar mi jornal en bebida: yo visitaba a Lavenir como amigo: $ ;@ueno<""" +ero si no beb a, Dqué hac a ustedF .o se lo recordaré a usted: ;*n compa- a de los acusados presentes, se llenaban la cabeza rec procamente de discursos incendiarios; concertaban con!erencias y reuniones para !omentar huelgas y unir la masa obrera ruanesa en la $niversal; se hac a usted, en una palabra, el enérgico propagandista de las doctrinas anárquicas, y preparaba moral y materialmente el acto criminal que Lavenir realizó el /9 de 7arzo<""" $ Bo comprendo una sola palabra de todo eso que acaba usted de decirme; declaró bruscamente ?harrier, con una convicción que excitó nuevamente la hilaridad del p#blico" 5i usted quiere decir que odio a los burgueses y que corr a contra ellos con gusto, está en lo
##6

“En anarquía” de Camille Pert

cierto" Bo he tenido noticia del acto de Lavenir hasta después que se me ha detenido: él no me hab a dicho nada de su propósito: 5abe que tengo una !amilia que mantener y no hubiera querido comprometerme en un asunto peligroso: +ero lo declaro !rancamente, si me lo hubiera propuesto, lo hubiera aceptado y le hubiera ayudado en todo lo que hubiera podido: ;. tengan entendido que no hay un obrero que no diga otro tanto< ?uando los diarios re!ieren los golpes que dan los hombres de temple, los corazones proletarios saltan de alegr a, ;yo lo garantizo< ?ada cual bendice a los que se sacri!ican por la causa del pueblo, y se dice !rotándose las manos& ;la cosa marcha< pronto se humillarán los burgueses ante el poder de los trabajadores: ;'h se-ores< Dnos hab an de hacer su!rir durante cientos y cientos de a-os sin querer abrir los ojosF""" ;+ues justo es que la deuda se pague de una vez<""" *stas palabras impregnadas de odio produjeron gran e!ecto en la sala" ?esaron las risas anteriores y la concurrencia permaneció sobrecogida y silenciosa" *l presidente dijo con tono severo& $ ;7uy bien< *stamos su!icientemente enterados de los sentimientos que a usted le animan: Csted reconoce que !ormaba parte de los que reun an periódicamente en las casas de Lavenir y de @onthoux: 5us palabras exasperadas, de las cuales acaba de darnos una muestra, las llevaba usted a los talleres donde trabajaba: siempre se ha hallado entre los directores de huelgas: ha sido despedido de la más importante !ábrica ruanesa por insubordinación" )ecientemente usted ha escrito una carta amenazadora a un tal 5oudras, inspector en la !ábrica @erthaut, quien ha denunciado a la polic a los actos y la personalidad de usted" ?harrier se indignó" $ ;Jh 5oudras< hablemos de él: D4a dicho también mis motivosF""" D4a hablado de mi hijaF""" +ero el presidente le impuso silencio con ademán enérgico" $ ;Bada tenemos que hacer con sus asuntos personales< 4emos terminado; siéntese usted" %ocó el turno a Luisa" 'penas pod a detenerse en pié" *l presidente le habló con dulzura" $ *ra usted la amiga de Lavenir" Csted expon a ideas disolventes en el taller, y repet a que sus amigos har an saltar la ciudad si quisieran" *n casa de usted se ha encontrado parte de los explosivos de que Lavenir se ha servido para la con!ección de la bomba, y está !uerza de duda que usted conoc a su proyecto" La voz de la joven se elevó débil, pero clara& $ 5 , se-or, lo sab a" $ D?uándo lo supo ustedF $ *milio vino una noche a casa, y me dijo que hab a hecho una caja y que me entregaba unos polvos que hab a de necesitar, pero que no pod a guardar en su casa" .o los tomé y los puse en el sitio donde han sido encontrados" $ DLe ayudó usted en sus preparacionesF $ Bo, se-or, no me pidió ayuda: si me la hubiera pedido lo hubiera hecho: +or lo demás, entré en el hospital al d a siguiente, y all estaba a#n cuando se me ha prendido"
##

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5e presenta a usted bajo un aspecto que la delicadeza y porte decente habitual de usted parecen desmentir" D*s verdad que usted ha desempe-ado el principal papel de una pieza revolucionaria representada en el teatro del %rabajo, en que tuvo un triste éxito declamando relaciones monstruosas que los autores pusieron en boca de ustedF""" $ 4e representado varias veces en el teatro del %rabajo" $ D5e daba usted cuenta de que la per!ección con que representaba las escenas que le eran con!iadas era un peligro para las almas exaltaba !alsamenteF Luisa !ijó su mirada inteligente sobre el presidente sin responder" +or su parte éste no insistió sobre este punto" $ Csted conoc a, seg#n ha declarado, el proyecto de Lavenir: 's pues, mujer y compasiva hacia los dolores ajenos, como se le supone, Dcómo ha podido usted callar, sabiendo que estaba amenazada la vida de muchas personas inocentesF""" D?ómo no se ha opuesto usted al criminal designio de su amigoF""" D?ómo no ha sentido piedad, remordimiento, espantoF""" Cn ligero carm n animó las pálidas mejillas de la joven obrera" $ D'caso se ocupan los ricos de las desgracias y de las muertes que causanF""" *l presidente se volvió hacia los jurados con expresión a!ligida& $ ;4e ah el resultado de las !unestas ideas que el socialismo y la 'B')KCX' han in!iltrado en los d#ctiles cerebros de los ignorantes y de las mujeres<""" >espués, dirigiéndose a la joven& $ 4ablemos usted de las relaciones de Lavenir con 5ouvaire y *lNaz" $ ?onoc a poco a 5ouvaire; sólo por haberle o do en reuniones p#blicas y encontrado alguna vez en el eveil" $ D. *lNazF $ Bunca he visto a ese joven, ni *milio me habló de él una sola vez" $ DKué sabe usted de la estancia de Lavenir en +ar s poco antes del atentadoF Luisa se turbó visiblemente" $ ;Bo sé nada< dijo" *l presidente la estudiaba con atención" $ %ranquil cese usted, y declare que sabe o que sospecha algo de particular" La mirada de Luisa se volvió a pesar suyo hacia la silueta inmóvil de )uth *tcheveeren, que continuaba sentada en el mismo sitio" $ Bada sé, repitió con obstinación" *l presidente habló con vehemencia&
##!

“En anarquía” de Camille Pert

$ .o debo in!ormar a usted" Lavenir !ue a unirse a *lNaz en un hotel de mala !ama de 7ontmartre, y los dos se introdujeron en la quinta habitada por los esposos )oibert, en Eesinet, donde robaron una cantidad y valores de importancia: Luisa hizo un movimiento de indignación" $ ;7entira< prorrumpió con una energ a que impresionó al auditorio" ;*milio no es ladrón<""" ;,ue a +ar s para adquirir noticias de una querida: de una dama que le hab a abandonado<""" *milio se levantó del banquillo de los acusados" $ ;Luisa< gritó con violencia" *ste incidente produjo desorden" *l presidente, contrariado, mandó sentarse al procesado" Los gendarmes se agitaban; los abogados cuchicheaban misteriosamente, y >ebruyere terminó el interrogatorio apresuradamente& $ D+uede usted probar lo que acaba de decirF $ Bo, se-or, respondió la joven débilmente" *l presidente triun!o" $ ;?orriente< nos atendremos al primer dato" +uede usted sentarse" %ocó el turno a Herald Lagoutte" 5u porte descuidado y su elevada estatura alegraron al p#blico" $ *s usted estudiante de !armacia y hace versos anárquicos; se le reconoce como uno de los más !ecundos redactores del eveil, periódico imbuido de los más deplorables principios" $ 5oy poeta: anarquista de ocasión: cabalista, magista por convicción" $ D?ómo dice ustedF $ 'depto !erviente de la cábala: me he ocupado especialmente de los estados pro!undos y super!iciales de la hipnosis, como también de los servicios que podr a prestar a la humanidad" $ 5 rvase usted hablar con más claridad, dijo el presidente" $ >igo que, aunque mezclado voluntariamente en un medio socialista, no participaba en general de las ideas en él dominantes; mis pensamientos se volv an hacia un ideal reservado #nicamente a los iniciados escasos y diseminados, pero que pronto, as lo espero, tendrá su compendio en manos de todos: Cna sonrisa desplegó los labios del presidente >ebruyere, que se propagó a la sala hasta convertirse en carcajada general" 5e !ormularon después las preguntas acostumbradas, tendiendo a demostrar su supuesta complicidad con el autor del atentado" *l interrogado respondió categóricamente con tal moderación y !irmeza, que restableció en seguida la grave solemnidad en la concurrencia" $ Lavenir no me hab a con!iado su proyecto ni solicitado mi concurso; pero declaro que admiro su acto, aunque esta declaración me atraiga el rigor de la ley" *s un valeroso testimonio de
##"

“En anarquía” de Camille Pert

rebeld a que no se repetirá con la !recuencia necesaria para recordar a los sostenedores del régimen actual la desesperación y el odio que se ocultan bajo su sombra" $ *stá bien; siéntese usted, dijo con sequedad el presidente" ?elestino @ergés respondió a su llamamiento con desahogo, chupando pastillas, y en seguida dominó la situación, anegando al presidente, aturdido con el torrente de su elocuencia, y trans!ormando el interrogatorio en una con!erencia en que se monopolizaba la palabra" $ Las sociedades en que los hombres se encharcan son atroces e idiotas: *sas obras in!ernales son debidas a la colaboración malvada y secular de ladrones y asesinos: *sos bandidos dis!razados de héroes de la historia, plutócratas y legi!erantes hartos, !ácilmente concertados entre s para estrujar la miserable multitud de los proletarios: +ara asegurar su !érreo yugo han atro!iado la inteligencia de sus v ctimas; transmitiendo el error a través de las edades, convirtiendo en art culos de !e sus inmundicias intelectuales, convertidas en estrati!icaciones de nuestra geolog a sociológica: *l capitalista, que engordo con la podredumbre !ecundada por leyes ineptas, la proclama eterna y admirable: 's veremos diariamente vomitar el veneno que contiene la carro-a del satis!echo; y, la ceguera de la masa es tal, que con !recuencia aplaude ante los cánceres que roen a los desgraciados sobre quienes se acurrucan" 'l llegar aqu se detuvo, !alto de aliento por aquel primer arranque de su comprimida e inagotable !ecundia" *l presidente trató de continuar el interrogatorio" $ Csted estaba unido a 5ouvaire" ?uando !ue detenido, usted huyó al extranjero llevándose todos los papeles" ?elestino @ergés hizo un ademán dramático" $ ,ui, en e!ecto, dijo, a Londres en aquella época, donde me llamaban mis asuntos" 7i vida está dedicada a los pobres, a los débiles, a los oprimidos, a los robados: ;.o no reconozco naciones ni divisiones arbitrarias de pueblos, y acudo a todas partes donde existe el !eroz combate por la vida o donde se perpetra el asesinato con el libro de la ley en la mano<""" *l presidente agitó los brazos desesperadamente y precipitó sus palabras hasta el tartamudeo& $ *sos discursos con que usted nos aturde prueban su!icientemente la !unesta in!luencia que puede ejercer sobre la ignorancia de los que le escuchan; pero bajo esas !rases con!usas se oculta un objeto claro y directo perseguido con habilidad y perseverancia" *n todas partes busca usted y encuentra adherentes a la $niversal, esa sociedad constituida en rebeld a con las leyes del *stado" Csted se propone agrupar en bandas compactas las masas aun divididas para !ormar un verdadero ejército popular regimentado y armando as los odios populares contra las clases directoras" ?elestino levantó el dedo con actitud pro!ética& $ ;+ronto sonará el !#nebre ta-ido anunciador del !in de los acaparadores del poder, de la riqueza y de la dicha<""" ;+ronto la sorda y ciega !uerza del proletariado se lanzará al asalto y derribará todas las barreras en su expansión irresistible<""" ;*sas l#gubres campanadas serán la se-al de la extinción de una raza de verdugos, de la liberación de las naciones, del derrumbamiento de las !ronteras, de las leyes injustas y criminales, de los gobiernos bárbaros y asesinos<"""
#%$

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Hendarmes< gritó el presidente exasperado; ;hagan ustedes sentar al procesado<""" 'ugusto reemplazó al que acababa de ganar !ama de charlatán" $ Csted ha pronunciado discursos incendiarios en varios sitios, especialmente en la taberna que serv a de punto de reunión" *l pintor respondió con a!ectada modestia" $ ;.o: no, se-or; mis palabras no han incendiado jamás una mala tienda: ni siquiera la trastienda de aquellos que lo merecen:< $ ;4able usted respetuosamente< Csted era amigo ntimo de Lavenir, y el d a del atentado se le vio a usted en la Lglesia de 5an 7aclou" 'ugusto hizo un ademán grotesco" $ ;.a lo creo< *l general me hab a invitado a la boda de su hija, y yo estoy lo su!iciente bien educado para desairar a persona tan distinguida" ?omo la concurrencia soltó alegre carcajada y hasta los gendarmes perdieron por un momento su gravedad, el presidente !runció el ce-o y declaró que har a despejar la sala si el p#blico se entregaba a mani!estaciones inconvenientes" $ D4a ayudado usted a Lavenir a !abricar el proyectil, y sabe usted dónde se procuró las materias necesariasF *l joven !ingió re!lexionar durante algunos instantes& $ *spere us a: 5 , recuerdo que una noche entré en su casa y vi algo en un puchero, y dije para m , de !ijo que eso es materia: Las risas estallaron de nuevo llenando la sala, y redoblaron su intensidad cuando el presidente exclamo !urioso& $ ;4ujieres, despejen la sala<""" La sesión se inclinaba a lo grotesco" Los jurados re an con expresión benévola y dispuestos a la indulgencia" *l presidente resumió brevemente el interrogatorio, considerando que era pre!erible abandonar a aquel est#pido y grosero burlón" $ Csted es anarquista, propagandista desen!renado, escuchado con pre!erencia porque con ese humor vulgar se halla per!ectamente al alcance de aquellos a quien se dirige; declara que sab a que el crimen se preparaba; es probable que haya usted ayudado a consumarle" *sa actitud inconveniente de que usted ha hecho hoy alarde delante del tribunal, que trataba asuntos tan graves, será debidamente apreciada por el jurado" %odas las miradas se dirigieron hacia la mesa de los cuerpos del delito, donde se hallaban amontonados los objetos más raros y heterogéneos" $ 4e aqu los vestidos manchados de sangre de un inocente de diez a-os arrancado a los brazos de su madre por la ceguedad !eroz de sus iguales: 4e aqu el revólver con que el amigo de usted, su cómplice y je!e, se volvió contra honrados padres de !amilia" 4e aqu !ragmentos de esa maldita bomba que hubiera podido costar la vida a una veintena de se-oras
#%#

“En anarquía” de Camille Pert

y se-oritas y otros tantos hombres dignos y #tiles a la sociedad: ;y delante de todo eso usted r e y bromea< ;no hay duda que es cosa divertida<""" Cn murmullo de aprobación recorrió las apretadas !ilas del p#blico; el presidente sonrió, satis!echo de haber reconquistado su sala" 'ugusto le miró !ijamente, a la sazón verdaderamente serio& $ 5e-or presidente, la bomba ha tocado por accidente a un ni-o a quien no se dirig a, en tanto que la sociedad hiere todos los d as a miles de seres débiles con conocimiento de causa" DCsted encuentra nuestras quejas vagas e injustasF""" !ácil será precisarlas y demostrar su verdad" 5i usted quiere un ejemplo, no lo tiene lejos: pase algunas horas en los talleres de su hermano >arnetal, en la sección de mujeres y ni-os, y si no tiene bastante, consulte los registros del hospital, y cuente cuantas criaturas humanas, ni-os u hombres hechos se sacri!ican, mueren cada a-o envenenados por un procedimiento de !abricación que podr a sanearse si se consagrara #nicamente la décima parte del bene!icio que entra en la bolsa de ese patrón a quien nosotros damos el nombre que usted da a los nuestros cuando llegan a la desesperación& ;asesino< *l presidente, so!ocado de rabia, mandó a 'ugusto sentarse" Los jurados mov an la cabeza y se agitaban en su asiento como si les pinchasen" 'lgunos eran !abricantes, y pesaban en su justo valor esas perpetuas recriminaciones de los obreros: ;si se les escuchara, todos los bene!icios se convertir an en mejoras para ellos<""" ;5er an capaces de exigir canapés de terciopelo en los talleres<""" %ocó el turno a 'rsenia Lavenir, a quien su abogado hab a recomendado calma y circunspección, si no por ella, al menos para no agravar la situación de su hijo" 5u mirada, habitualmente dura, se hab a apagado; su actitud era torpe" *xperimentaba pro!undos y nuevos sentimientos& cuando su hijo detestaba los actos violentos y rechazaba la venganza que pretend a inculcarle, despreciaba su dulzura y se mostraba incrédula ante los ideales de paz y !raternidad del joven" Cna vez cometido el atentado por aquellas manos que juzgaba débiles, aunque reverenciaba al autor, temblaba por el seguro desenlace del drama& ;era su hijo, a quien amaba apasionadamente; los verdugos le ten an y no soltar an su presa< ;Jh< ;qué importaban ya a aquella madre el pueblo, los indi!erentes, los desconocidos, cuando su corazón, su carne, iban a ser martirizados< Cn murmullo de compasión acogió su presencia en la barra" *milio, con los ojos !ijos en la desgraciada mujer, siguió dolorosamente su paso inseguro, sus miradas extraviadas, su labio tembloroso, y observó que hab a envejecido visiblemente los menos veinte a-os" *ntonces a la vista de aquel desgarrador su!rimiento de madre, sintió el remordimiento abrumador y completo de su acto" Las !ormalidades preliminares quedaron pronto despachadas" *l presidente en voz baja, atenuada por la compasión, continuó el interrogatorio& $ *s usted viuda de +ablo Lavenir, obrero ebanista, muerto en +arós, en la insurrección de /PQ/" Csted guarda de aquella triste época un pro!undo resentimiento contra la sociedad, por eso entreten a usted en su rededor un !oco de rebeld a, con sus violentos discursos y con el re!ugio que en su casa encontraban los descontentos y aun los perturbadores del orden p#blico, convertida en centro de maquinaciones ilegales y amparo de los anarquistas más peligrosos" 'demás, usted como madre ha cometido el crimen imperdonable de dirigir el alma joven que se
#%%

“En anarquía” de Camille Pert

le hab a con!iado en voz de rebelión y de odio: La naturaleza de *milio Lavenir era dulce, inclinada a las concesiones; sin usted, sin esa in!luencia !unesta que le envolvió desde la cuna, hubiera llevado probablemente una vida honrada y pac !ica" Csted, con sus excitaciones directas y con el deplorable ambiente de que le ha rodeado, le ha inoculado la cólera y la rebeld a: ;Csted ha puesto la bomba homicida en manos de su hijo<""" D4a pensado usted en las tremendas responsabilidades que sobre s pesanF""" DBo siente usted remordimiento por su obraF""" La viuda levantó lentamente la cabeza; su voz resonó con el acento de la suprema desesperación& $ ;4e visto demasiada sangre para olvidar, para perdonar<""" ;7i marido, mis hermanos, nuestros amigos: todo cayó a mi alrededor<""" ;Cstedes nos han herido: nosotros herimos a nuestra vez<""" *l presidente interrumpió con impaciencia& $ ;Bosotros podemos sentir compasión hacia usted como mujer; ese odio es injusto" La sociedad ha herido a los suyos en virtud de su estricto derecho, de!endiendo sus leyes violadas<""" 'rsenia se irguió, sus ojos reconquistaron su brillo" $ ;Kué leyes son esas<""" ;Cstedes las han hecho sin otra mira que ustedes mismos<""" ' nosotros nos tratan como si perteneciéramos a una raza in!erior, y si esto es as , Dcómo pretenden que aceptemos sus leyesF""" Bosotros tenemos las nuestras, y acaso alg#n d a se verán obligados a someterse a ellas" *l !iscal se agitaba impaciente, le parec a excesivamente benévola la actitud del presidente, y ante aquellas demostraciones >ebruyere se reintegró en su carácter de juez y repuso con dureza& $ *so que dice usted sólo sirve para agravar su situación y la de su hijo" > ganos usted ahora lo que sepa acerca del atentado" La viuda respondió vivamente& $ Bada sé" $ D5ospecha usted que le haya ayudado alguienF $ Bo sospecho de nadie" $ D4a tomado parte usted misma en ese trabajoF La mujer tardó un instante en contestar, y lo hizo como mani!estando una queja" $ ;Bo< nunca me habló de ello: . volviéndose hacia su hijo le miró con avidez" $ Bada supe hasta el momento en que vinieron a decirme que hab a habido muertos: y vi que mi hijo tardaba en volver a casa: entonces re!lexioné y adiviné: ;5 , adiviné<"""
#%&

“En anarquía” de Camille Pert

5u voz se ahogó en su garganta; todo su valor se desvaneció de repente, y ocultando su rostro con el delantal negro, quedó cubierto con un luto como representando la e!igie del dolor: La sala permaneció muda, herida por aquella desesperada tristeza" *l presidente hizo una pausa" >e los ojos de *milio brotaban gruesas lágrimas, que no pensaba en enjugar" 5in embargo, la mujer se dominó; bajó su delantal, mostró su semblante marcado por el su!rimiento y dijo con di!icultad aunque con valor estoico& $ +uede usted continuar: yo responderé" *l presidente hojeó algunos papeles" $ D'lbergaba usted alg#n compa-ero anarquista en el momento del atentadoF La boca de la viuda se crispó con amarga sonrisa" $ La polic a debe saberlo" $ D)econoce usted los procesados aqu presentes como clientes de su casaF Los ojos de 'rsenia se volvieron hacia el banco de los procesados, deteniéndose sobre 'ndrés *lNaz" $ 7enos ese, a quien no conozco, todos son amigos" *lNaz sonrió con iron a y se encogió levemente de hombros& $ ;?laro está<""" .o no he ido jamás a casa de esa mujer" $ 5in embargo, observó el presidente, se asegura haberle visto en el establecimiento de usted" $ .o no puedo reconocer a todos mis parroquianos: no puedo a!irmar que ese joven no haya entrado nunca en mi casa, lo que s puedo jurar es que nunca me he !ijado en él" $ D)ecib a si hijo de usted muchas cartasF $ .o no ve a su correspondencia" *l cartero la depositaba en una cajita de donde él mismo la tomaba: $ DLe acompa-aba alguien el d a del atentadoF $ *milio salió solo a su hora acostumbrada: .o cre que ir a al taller" $ DBotó usted si llevaba alg#n objetoF $ Bo, se-or" $ *l proyectil !ue !abricado en el cuarto de su hijo, Dcómo no lo advirtió ustedF *ntraba yo pocas veces a su cuarto, que arreglaba él mismo" $ DKuién ven a a su casa por entoncesF
#%'

“En anarquía” de Camille Pert

$ Bo sé" .o pasaba el d a en la sala y en la cocina; mi cuarto está en el piso bajo, no ve a lo que pasaba arriba, y los visitantes de *milio pasaban por el corredor sin que yo pudiera verlos" *l presidente hizo una se-al con la mano" $ ;Hracias< puede usted sentarse" 'rsenia, sin decir una palabra, se acercó a su hijo pose da de brusca emoción; se inclinó hacia él y depositó un beso ardiente sobre la !rente del joven: La acción !ue tan rápida, que ya estaba sentada en su sitio cuando se pensó en interponerse para evitarlo" *ste incidente impresionó tristemente a la concurrencia" *stableciéndose un penoso silencio cuando se oyó la voz turbada del presidente& $ ;'ndrés *lNaz< *ste saludó sonriendo; delgado y elegante con su traje de hombre de mundo, su ademán era libre y correcto" $ D5u padre de usted era rumano; su madre, criolla de la 7artinicoF *l joven se inclinó" $ +er!ectamente" $ Csted ha sido educado en +ar s por un pariente que ten a un gabinete de negocios no lejos de la @olsa: cuyo tutor ha desaparecido recientemente esta!ando una centena de mil !rancos a sus clientes: *lNaz protestó& $ La reputación de mi t o era inmaculada" $ ;Csted querrá decir que su truhaner a era cierta<""" Csted ha sido despedido en todos los colegios donde ha sido colocado" *n el colegio de Louis(le(Hrand, robó usted el reloj a uno de sus camaradas" $ ;*so es una calumnia< $ +or lástima no !ue usted procesado por ese hecho desgraciadamente cierto" $ 4e tenido enemigos desde mi in!ancia" $ >e todas partes los maestros se quejan de la pereza y de los malos instintos que usted ha mani!estado siempre" $ ;4e tenido un premio de honor<""" $ Csted era temido y detestado de la mayor parte de sus camaradas" $ 5in embargo, me invitaban a pasar las vacaciones en su casa" $ +or desgracia para una !amilia que no quiero nombrar, porque usted arrastró a su hijo a una v a de desorden en que ya estaba usted hundido a pesar de su juventud"
#%5

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5e ha murmurado calumniosamente de m " $ ' los diecisiete a-os sustrajo usted una cantidad importante de la o!icina de su t o; y éste, !urioso, no quiso procesar al hijo de su hermana, o acaso poco a!ecto a que la justicia entrara en su casa, se contentó con despedir a usted" >esde entonces ha vivido usted de expedientes, o, para hablar más claro, del robo" $ .o he sido secretario de un diputado" Las risas estallaron de nuevo en el p#blico, pero la mirada severa del presidente las so!ocó en seguida" $ ,recuentaba usted sociedades muy di!erentes; tan pronto sus compa-eros de org a de usted eran jóvenes ricos, cuyo dinero tomaba prestado o ganaba en el juego; como se le ve a en compa- a de esta!adores y ladrones" $ %odo eso es muy exagerado: @ien nacido yo mismo, mi sociedad ordinaria era naturalmente el gran mundo; pero mis sentimientos humanitarios me inclinaban hacia los pobres" $ 4asta el presente ha sido usted lo su!icientemente diestro para escapar a la acción de la justicia" $ Bada he tenido que ver con ella" $ *n /PPP el nombre de usted se encuentra entre los de un grupo anarquista que se agitaba mucho" Csted !ormaba parte de la redacción de un periódico prohibido poco tiempo después de su aparición, titulado "a evolución" $ *n él publiqué sencillamente art culos literarios" $ *n /P01 encontró usted en Londres a Lavenir en una reunión anarquista y trabó conocimiento con él" $ Eolvió usted a ,rancia con su nuevo amigo, se detuvieron en @olonia con nombres !alsos, y en la noche del 2Q de septiembre cometieron un robo importante en casa de una se-ora llamada 7ercier, en 'mberville" $ ;*s !also< *n @olonia sólo he estado de paso para ir a Lnglaterra" $ 4ay testigos que los reconocen" $ ;5e enga-an< $ ?ometió usted diversos robos el a-o siguiente sin que se puedan precisar bien los cargos que resultan contra usted para proceder a su detención" *ntre tanto usted ha continuado su existencia de esta!as, de jugador tramposo, habiendo sido por este #ltimo hecho arrojado de un c rculo decente, en el cual hab a usted logrado hacerse admitir" *lNaz protestó& $ ;*so es un error< yo dejé aquel c rculo por mi voluntad, porque mis opiniones pol ticas se hallaban all contrariadas"

#%6

“En anarquía” de Camille Pert

$ >e cuando en cuando usted asist a a reuniones ruidosas, colaboraba en periódicos revolucionarios, serv a de intermediario entre compa-eros anarquistas y estaba en relación con 5ouvaire, ?hevalier y +aul 4em: +or lo demás, es de presumir que los amigos de usted no quedaron satis!echos de su celo, porque muchas denuncias anónimas parec an proceder de usted mismo: $ ;.o protesto con todas mis !uerzas contra esas odiosas imputaciones< $ 'lgunos papeles hallados en su casa dan !e de ello" $ %odo eso es una novela" $ *n el mes de marzo de este a-o habitaba usted en un hotel de la calle >urantin, en +ar s, donde Lavenir ven a a visitarle" $ *l encuentro !ue casual" $ *l 2 de marzo se introdujeron ustedes dis!razados y enmascarados en una quinta de Eesinet, mientras sus habitantes dorm an, y se apoderaron de una cantidad en metálico y valores que representaban más de T1"111 !rancos" 'l retirarse encontraron al criado +edro Lestard y le hirieron de una pu-alada; pero con la acción se le cayó a usted la careta y !ue reconocido por la v ctima" *lNaz se encogió de hombros" $ ;%odo eso es absurdo<""" $ *l /9 de marzo estaba usted en la Lglesia de 5an 7aclou" $ Bi siquiera estaba en )uán" $ D+ues dónde estaba ustedF $ %engo razones para no contestar" Cn murmullo de desaprobación resonó en la sala" *l presidente sonrió" $ 5e detuvo usted en el 4avre, en el momento en que se embarcaba para 4amburgo, huyendo de la justicia, una vez ejecutado el crimen" *lNaz protestó con energ a" $ ;Muro que se enga-a usted<""" Bada tengo que ver con el atentado de 5an 7aclou, que ignoraba cuando se me detuvo: ;Eerdad es que he tenido intereses en )uán, pero absolutamente !uera de este asunto: 5e necesita estar loco para implicarme en este proceso< *l presidente se obstinó& $ D4a ayudado usted en algo a Lavenir para la !abricación de su proyectilF $ Bo, se-or" $ D*staba usted en su compa- a en el momento del atentadoF
#%

“En anarquía” de Camille Pert

$ Bo, se-or" $ D?onoc a usted el proyecto de su amigoF $ ;Bo< Bi *milio Lavenir era mi amigo, sino un conocido: Le encontré en Londres, en un medio donde pronto se establece el conocimiento: *n )uán no tuve con él otras relaciones que una visita que le hice para pedirle que me presentara al eveil, donde deseaba colaborar, lo que ni siquiera tuvo e!ecto" $ D. en +ar s en el hotel de la calle >urantinF $ Bos encontramos algunas veces en la escalera y hablamos algunos instantes de cosas di!erentes" $ D. no hubo másF $ Bo, se-or" *l presidente hizo un signo de incredulidad" $ ;*stá bien<""" *so es cuanto ten a que preguntar a usted" *ran las seis" La luz desaparec a rápidamente de la sala, en la que se sent a un calor so!ocante" 5e levantó la sesión" La concurrencia, con la cabeza pesada y las piernas encogidas, se apresuró a salir, impaciente, sin embargo, por asistir a la sesión del d a siguiente, considerando que el verdadero proceso comenzar a con el interrogatorio de Lavenir"

CAPÍTULO V
*ran las doce y cuarto, y el p#blico se impacientaba en la amplia sala de la 'udiencia" Los periódicos recién impresos pasaban de mano en mano, y la lectura de las diatribas in!lamadas por los escritores aumentaban la excitación de los ánimos e irritaban los cerebros" ?uando se interrogaba a los procesados, cuando se les ten a a la vista, la discordancia de sus doctrinas, la !alta de unidad de su es!uerzo se impon a" 'parte de eso, adquir an una grandeza siniestra; su silueta se a!irmaba; la conspiración contra el orden, la burgues a y el capital, se presentaba clara y amenazadora" >ebido a ello, aquel d a, cuando Lavenir se presentó entre los gendarmes con su aspecto !atigado, el rostro pálido, en!laquecido y los ojos hundidos en las órbitas, se produjo repentina y espontáneamente un rumor de reprobación, y la palabra ;asesino< @rotó inconsciente lanzada por veinte voces exasperadas" *l joven levantó la cabeza; s#bito rubor enrojeció sus mejillas; pero, encarándose con la multitud, la devolvió su desprecio en una mirada" >espués sus ojos se !ijaron en )uth, que en el mismo sitio que el d a anterior, inmóvil, observaba el tumulto" La presencia de aquella mujer era para él una herida y una alegr a pro!undas, recordándole sus dolorosas decepciones, el desvanecimiento de su sue-o de amor, y, sin embargo, la consideración de que llenar a hasta la #ltima hora el pensamiento de aquella mujer deslizaba en él un sentimiento de dulzura ine!able, complaciéndose en la suposición de aquellos supremos instantes en que la ver a a#n antes de hundirse en la oscuridad de la nada !inal" 5i la crueldad !r a de aquella mujer se hubiera
#%!

“En anarquía” de Camille Pert

atenuado, si no hubiera tenido valor para asistir a aquella ceremonia ociosa, habr a caminado rápidamente el joven hacia la sangre, !alto de !uerzas, porque nada le hubiera retenido ya en la tierra" *l tribunal hab a entrado; se dio pronto curso a las !ormalidades rutinarias, y el presidente >ebruyere y el procesado Lavenir se encontraron !rente a !rente" $ 4a sido usted educado en el odio a la sociedad" $ 4a abierto los ojos a las miserias que me rodeaban" $ 5in embargo, usted no sent a los e!ectos de la pobreza; su vida estaba asegurada, era !ácil, casi dichosa" $ 5i hubiera su!rido personalmente, hubiera sido absorbido por mi propia desgracia y hubiera sentido menos la que pesa sobre los demás" $ ;*l razonamiento es sutil< *ntonces, partiendo de ese principio, los ricos serán los más aptos para compadecerse de las desdichas del pueblo: Cn relámpago brilló en los ojos de *milio al o r la irónica observación del presidente, y respondió con brevedad& $ La experiencia prueba que no es esa la verdad" $ Csted estaba en relación con anarquistas !ranceses y extranjeros, y el atentado por usted cometido !ue largamente meditado entre ustedes: Bo es sólo su brazo el que arrojó la bomba: $ 5i usted quiere decir que alguien me ha aconsejado o ayudado, se enga-a" >eclaro !ormalmente que yo solo he concebido y ejecutado mi proyecto, sin dar conocimiento de ello a mis amigos" Cna sonrisa de incredulidad pasó por los labios del presidente" $ D?ómo explica usted la partida de su misterioso amigo +aul 4emF $ *l doctor no ten a nada de misterioso; su puerta estaba siempre abierta para los pobres" +robablemente se habrá ido de )uán y aun de ,rancia, descorazonado por el espectáculo de miseria y de caos que actualmente o!rece la nación" $ Csted !ormaba con varios individuos una asociación contra la paz y el orden establecido" $ Biego en absoluto toda asociación entre mis amigos, que injustamente se han tra do aqu , lo mismo que entre los que se les han escapado" +ara m no son más que compa-eros; es verdad que a veces hemos discutido juntos asuntos más importantes para nosotros que nuestra vida misma, pero no ha habido jamás acción com#n de propósito ni de acción: >eseábamos todos con entusiasmo obtener para nuestros hermanos la !elicidad y la libertad, pero cada uno segu a v as di!erentes para alcanzar ese !in: *n cuanto a m , lo repito, no he consultado con nadie mi proyecto, ni persona alguna de cuantos me rodean ha tenido conocimiento de él antes de su ejecución" $ 5in embargo, las materias que han servido para la con!ección de la bomba le han sido a usted !acilitadas por +aul 4em"
#%"

“En anarquía” de Camille Pert

*milio quedó silencioso un instante" $ Bo, dijo al !in; no las he tenido por esa v a" $ D?ómo, puesF $ *se es mi secreto" $ La amiga de usted ocultaba en su casa productos explosivos que usted le hab a con!iado, y ha declarado conocer el propósito que usted abrigaba" $ *so no es exacto" Luisa sab a que yo hab a hecho un proyectil; pero ignoraba dónde y cuándo se emplear a; ni siquiera sab a si hab a de usarle yo u otro" $ +od a sospechar en laguna otra persona de las que rodeaban a usted" $ *stoy seguro que Luisa no sospechaba de nadie" 'demás, ella no conoc a mis amigos ni mis relaciones" $ D+udo ella saber que usted pose a un objeto tan terrible sin preguntar nada sobre el particularF""" *milio hizo un gesto de indi!erencia" $ 5in duda; en nuestro medio, semejante secreto no tiene la importancia que ustedes le atribuyen" Cn murmullo de indignación se elevó sobre la sala" *l presidente movió la cabeza" $ 5erá sin duda porque el atentado nos amenaza" . volviendo al interrogatorio& $ 5e le ha visto a usted en la iglesia con una mujer" D*ra su amigaF $ .o estaba solo" $ 'ugusto León ha sido visto en la iglesia: >elante del juez de instrucción ha declarado haber penetrado en ella" $ *s posible; después de la explosión, supongo que entrar a una multitud de curiosos; pero nadie me acompa-aba" $ DKuién ha ayudado a usted en la con!ección de la bombaF""" porque esa con!ección es peligrosa y usted no es qu mico" $ .o la hice por medio de una receta" $ *n e!ecto, dijo >ebruyere marcando irónicamente las palabras, una receta escrita de pu-o y letra de +aul 4em: La sala produjo un murmullo de atención, y en los labios del presidente se dibujó una sonrisa de triun!o"
#&$

“En anarquía” de Camille Pert

*milio respondió lentamente& $ .o mismo copie la receta, tomando la !órmula de un libro de preparados qu micos" $ D>ónde está ese libroF $ 7e deshice de él" $ D?uál era su t tuloF *milio nombró sin vacilar un libro conocido" $ D>ónde se lo procuro ustedF porque ese libro está prohibido en ,rancia" $ Bo puedo responder" $ D5e lo dio ?elestino @ergés o el pro!esor de usted en 'B')KCX', 5ouvaireF $ ?elestino @ergés es de opinión moderada y contraria a todas las demostraciones de violencia directa" +recisamente éramos amigos porque supon amos posible la concordia con los ricos empleando la dulzura" $ ;*xcelentes medios de dulzura los suyos< exclamó el presidente" $ 4ablo de las ideas que sustentaba antes de convencerme de que me enga-aba" $ DKuién ha producido esa modi!icación en sus ideasF *milio bajó la cabeza para no ceder a la tentación de dirigir sus miradas a )uth" $ *so es cosa m a: $ 5in duda los discursos violentos de sus amigos han causado esa rebeld a repentina" *milio respondió con un gesto de mal humor& $ D+ara qué sirven todas esas palabrasF""" DBo se sabe ya bastanteF""" ;ya he dicho todo< 4e !abricado solo mi bomba; la he llevado oculta bajo mi americana, la oculté en la iglesia bajo las !lores a la izquierda del coro, donde me senté y esperé: Badie me habló ni miró: me levanté, cog mi proyectil y lo lancé: +or desgracia, un obstáculo con que no hab a contado, la desvió, y mató un ni-o en vez de destrozar diez malhechores: >espués tuve la torpeza de dejarme prender; ahora estoy en sus manos, mátenme: puesto que sus leyes, que proh ben el asesinato, les permiten asesinarme: DKué me importaF .o no tengo empe-o en vivir: pero estén seguros de que mi muerte no destruirá el germen de la rebeld a: diez, cien desconocidos me vengarán, y vendrá un d a en que sus verdugos, hartos de sangre, se negarán a cumplir su odiosa tarea" Cn corto silencio siguió a la salida vehemente del procesado" $ 's , repuso el presidente, Dusted quer a herir y matar lo más posibleF $5"

#&#

“En anarquía” de Camille Pert

Cn grito de indignación se escapó de todos los pechos" *ntonces un jurado, cuyo semblante vulgar de burgués ah to se mani!estaba preocupado por una idea, cosa que deb a de ocurrirle pocas veces, preguntó al presidente& $ D5e me permite hacer una pregunta al acusadoF $ +uede preguntar el jurado" %odas las miradas se !ijaron en el hombre gordo" *l preguntante se tomó el tiempo necesario, al cabo del cual destacó su pregunta s laba por s laba" $ D. el edi!icioF D%en a usted el propósito de destruirloF 'nte aquella pregunta, importante en derecho, pero extemporánea, *milio no pudo menos de sonre r" $ D*l edi!icioF""" ;7e importa tres cominos< *stalló una risa general" *l presidente dirigió una mirada ce-uda al auditorio y renació la calma" >espués dijo con sarcasmo" $ Kuer a usted matar, y sin embargo tem a por la propia existencia: ?umplido el crimen, huyó usted, luchando desesperadamente para sustraerse a la cólera de las gentes honradas" $ Kuer a vivir para ejecutar un segundo proyecto: >espués me hubiera dejado coger" $ ;*so hubiera quedado por ver<""" Csted y sus iguales tienen miedo a la muerte" *milio sonrió con desprecio sin responder" $ %iene usted veintidós a-os, la vida hubiera podido ser larga y #til a sus conciudadanos; pero habiéndose usted sustra do siempre al cumplimiento de sus deberes sociales, adoptó otros !alsos y criminales" $ ?uestión de apreciación" $ 5e sustrajo usted al cumplimiento del servicio militar; es de los que niegan la patria, que desgarran la bandera" $ 5 , execro el o!icio de soldado, es cierto, y me aproveché de mi cualidad de hijo de viuda que me exim a de él" >ebruyere movió la cabeza" $ 5 , se declaró usted sostén de viuda, cuando lo contrario, es decir, que su madre atend a al bienestar de usted es lo positivo" *milio le miró !ijamente" $ Kue yo sepa, mi madre está muy distante de poseer las rentas que la se-ora viuda Hirardet, hermana del se-or presidente >ebruyere" 5in embargo, el hijo de esa se-ora se eximió del servicio el mismo a-o que yo, alegando el mismo motivo"
#&%

“En anarquía” de Camille Pert

Cna risa irresistible estalló extendiéndose hasta el mismo relator" >ecididamente el presidente era poco a!ortunado con su !amilia, por lo que interrumpió con rabia& $ ;Jtra cosa, Lavenir< DKuiere usted aclarar un punto interesanteF""" DKué hizo usted desde /Z de Mulio al G1 de 5eptiembre de /P01F *l rostro de *milio se cubrió de vivo sonrojo" $ ,ui a Londres, enviado por mi patrón, 7" Ieil, para per!eccionarme en el corte de ciertos vestidos" $ Csted se ruboriza, Lavenir, observó el magistrado pér!idamente, y yo diré por qué: Lo que usted alega era el objeto aparente del viaje, pero usted no permaneció todo el tiempo en Londres" *milio interrumpió con !uego& $ ;5é de qué se me acusa<""" ;+rotesto< ;*s !also, archi!also: .o no soy ladrón< $ ;?uidado Lavenir<""" Csted ha declarado su crimen, sus sentimientos !uera de la buena v a; ahora le obligaremos a reconocer que esas manos blancas, que yo veo enrojecidas con la sangre de las v ctimas, se han tendido para recibir el producto del robo" *l joven se puso pálido" $ ;.o no he robado< repet a apretando los dientes, presa de terrible angustia" ;4e matado, s ; pero juro que no he asesinado<""" $ *n Londres, donde aparentaba usted seguir las instrucciones de su patrón, asist a con asiduidad a las reuniones anarquistas: 5e ha visto usted con 5ouvaire, Hrenier, Lazare y 7alcotti" $ Bo lo niego" $ %res de esos amigos de usted han muerto en el cadalso; eso debiera haberle hecho re!lexionar" *n la sala se produjo un murmullo de reprobación contra la cruel observación del presidente" *milio calló, mientras el presidente, deseoso de reparar su inconveniencia, repuso con vivacidad& $ Cna noche habló usted en una de esas reuniones: +oseemos una carta de un compa-ero elogiando la elocuencia y energ a con que, a pesar de su juventud, se expresó usted: y sabido es que en esos medios sólo se considera elocuente y enérgica la apolog a más o menos violenta del desorden y del crimen: $ Csted se equivoca: sólo hablé de cuestiones obreras" $ DCsted vio también en Londres a 'ndrés *lNazF ' esta pregunta *milio mani!estó un momento de vacilación, y redobló la atención del p#blico" $ 5 , respondió resuelto a no ocultar nada"
#&&

“En anarquía” de Camille Pert

$ 5e unió usted ntimamente con él" $ Bo, apenas si le he visto tres veces" +asaba por rico y no !recuentábamos la misma sociedad" $ *l 2S de 5eptiembre se le vuelve a encontrar a usted en @olonia en compa- a de *lNaz" $ ;,also< protestó *milio enérgicamente" $ Los testigos lo probarán" *l 2Q cometió usted un importante robo en Londres, cuyo producto partió usted con *lNaz" $ ;*so es una abominable novela<""" 5al de Londres el 20 o el G1, no recuerdo con exactitud, pera volver a )uán pasando por 4avre: Bunca he estado en @olonia" $ D+uede usted probar su presencia en Londres desde el 2S al 20F *milio hizo un gesto desesperado" $ ;?ómo es posible, después de tres a-os<""" *l presidente continuó tranquilamente& $ >e vuelta a )uán, volvió usted a su vida ordinaria, sin perder de vista, no obstante a *lNaz, que visitó a usted varias veces" $ Le encontré en el muelle el a-o pasado; por cierto que tuvo que nombrarse, porque no le conoc a; hablamos durante diez minutos, nos separamos, y no le he vuelto a ver hasta ahora" $ Rl ha ido a la casa de usted" $ Bo es cierto" $ Csted estaba en correspondencia con él" $ Bo nos hemos escrito nunca" )epito que apenas nos conoc amos" $ *ntonces, Dpor qué !ue usted a buscarle a +ar sF Cn carm n de impaciencia volvió a las mejillas de *milio" $ ,ui a +ar s para asuntos personales: +or casualidad nos encontramos en el mismo hotel y hablamos en un pasillo: 4ubo un corto silencio; el presidente sonre a y los jurados se miraban entre s moviendo la cabeza" *l abogado de Lavenir trató de prevenir el mal e!ecto de la sincera respuesta de su cliente& $ Los se-ores jurados observarán que Lavenir conoc a muy poco +ar s" +aró en un hotel que le hab an recomendado unos amigos, casa #nicamente !recuentada por anarquistas: Bada tiene de extra-o que *lNaz, anarquista también, se encontrara all " *l presidente, sin a-adir nada a la observación, continuó el interrogatorio" $ D*stuvo usted en Eesinet el 2 de 7arzo en compa- a de *lNazF
#&'

“En anarquía” de Camille Pert

$ Lo niego" $ %enemos testigos" *milio tuvo un arranque de indignación" $ D+ara qué hab a de mentir en estas circunstanciasF""" ;Kué me importa un cargo más o menos<""" ;>e todos modos estoy seguro de mi condenación< *l presidente sonrió con malicia" $ Csted olvida ahora la vanidad: ;La vanidad, que es el móvil poderoso que impulsa a los anarquistas<""" ;Csted pretende un lugar en el martirologio que los suyos han erigido a sus antecesores: 'caba usted de mani!estarlo, poniendo el orgullo en haber matado y rechazando la degradante acusación de robo y asesinato: ?omo si una bomba lanzada sobre personas inde!ensas no !uera el crimen más cobarde que puede concebirse<""" *milio tembló de cólera& $ 5e-or presidente, no sé qué dirán testigos imbéciles, prevenidos y pagados, pero ;protesto con todas mis !uerzas< ;Bunca he estado en @olonia, ni en Eesinet, ni he visto a *lNaz en otras circunstancias que las re!eridas; ni nunca, jamás, he pose do otro dinero que el producido por mi trabajo<""" %odos los presentes se mostraban visiblemente !atigados de aquel debate en que el acusado se mostraba !irme" Los jurados disimulaban los bostezos o bostezaban !rancamente" *l presidente concedió un descanso" >urante la suspensión, *milio permaneció sentado con la cabeza entre sus manos, desalentado, cansad simo de aquella lucha encarnizada que hab a de sostener, no para de!ender su vida, sino contra la deshonra con que se pretend a mancillar sus ideas, contra el envilecimiento de su personalidad" 'quello era una batalla enervante que no pudo prever durante las horas solitarias de su prisión, en que se representaba el d a del juicio oral casi con j#bilo, como la ocasión de lanzar su pensamiento a los ecos del mundo" ' la continuación de una audiencia, se procedió a la audición de testigos" 'quello !ue un interminable des!ile, un recuelo !astidioso de los mismos hechos repetidos, anonadados o desnaturalizados" ?omparecieron los primeros un t o y una t a del monacillo muerto, en sustitución de la madre, que por hallarse en!erma no pudo presentarse" *l hombre con cara embrutecida de consumidor de agua bendita; la mujer, !laca, negra y de aspecto hipócrita" 5us quejas lloronas, sus reclamaciones de mendigos, carecieron de importancia; la acusación se arrepintió de haberlos llamado; se les despidió en seguida" Einieron luego el agente Huyon y el peluquero %hirion, ambos radiantes& el primero ostentando la cruz que le hab a ganado su herida; el segundo, orgulloso de la !ama que alcanzó en el barrio por su conducta heroica con la detención de Lavenir" Jcuparon mucho tiempo al tribunal con detalles pueriles de la persecución y captura del reo, repitiendo sin compasión un relato que todo el mundo hab a le do y rele do hasta la saciedad" Los jurados dormitaban; el presidente interpon a a veces nimiedades; los abogados hablaban entre s " Llamaba la atención )uth *tcheveeren, y comenzaba a murmurarse acerca de su capricho por el joven anarquista"
#&5

“En anarquía” de Camille Pert

*l qu mico Herard, con sus lentes y su gran bigote que le cubr a la boca, explicó minuciosamente la naturaleza, la !orma y los e!ectos del proyectil, despertando un poco la atención con sus detalles técnicos" $ D?onque, preguntó el presidente, a juicio de usted, si la bomba no hubiera sido providencialmente desviada, hubiera podido matar más de veinte personasF $ 5eguramente" Cn estremecimiento de horror recorrió la sala" +arec a que se contaran los cadáveres" *l presidente se mostró satis!echo por el e!ecto a tan poca costa obtenido; en seguida puso término a la declaración por entretenerse demasiado sobre el valor de que hab a dado prueba Lavenir e!ectuando una preparación tan peligrosa como delicada" >espués de la audición del director del laboratorio, aquello !ue el caos& testigos torpes y contradictorios y una concurrencia distra da, hund an el interesante proceso en las sombras de la peque-ez" )enació el interés cuando se presentó la gerente del hotelillo de @olonia donde se supon a que Lavenir hab a parado en compa- a de *lNaz tres a-os antes" +uesta en presencia de *lNaz le reconoció sin vacilación y dio detalles precisos sobre su estancia en su casa, pero delante de *milio se turbó" $ D)econoce usted al procesadoF $ *l otro ten a un compa-ero: $ D*ra LavenirF $ ?reo: *milio, que escuchaba con las mejillas encendidas y los ojos chispeantes, exclamó indignado& $ DKué cree ustedF""" D7e reconoce, si o noF""" La mujer perdió toda seguridad" $ *ncuentro semejanza en la estatura, el ademán: +ero me parece que no son los ojos del otro: y luego que era más moreno: $ Kuizá se te-ir a los cabellos, insinuó el !iscal" *milio le lanzó una mirada de indignación" *l guarda rural de 'mberville, la localidad inmediata de @olonia, donde el robo se e!ectuó tres a-os antes, declaró a su vez" La v spera del atentado encontró dos hombres en un camino de traves a, a poca distancia del pueblo, y como no eran del pa s, le llamaron la atención" ?uando !ue llamado al lugar del crimen, designó inmediatamente los autores, declarando que guardaba tan exacto recuerdo de ellos =que podr a hacer su !otogra! a8" >elante de *lNaz, el guarda le reconoce inmediatamente; pero respecto de Lavenir, dice sacudiendo la cabeza&
#&6

“En anarquía” de Camille Pert

$ *ste no es mi otro hombre" *l que yo vi era más bajo, más bien grueso y con cabellos casta-os" Bo se insistió más, y se presentó la criada que, habiendo o do ruido en el piso bajo, se levantó, acudió y !ue pegada, amordazada y herida en el pecho con un cuchillo, que, aunque designó a *lNaz con seguridad, incurrió en contradicciones y dudas que quitaban todo valor a su deposición" *l agente >umesnil hizo su declaración" ,recuentaba hacia tiempo la taberna Lavenir bajo !also nombre, y observó que all se celebraban reuniones clandestinas, donde se hablaba siempre con la mayor violencia y se albergaban los anarquistas de paso" *l doctor +aul 4em se presentó all alguna vez; los otros procesados eran concurrentes asiduos" *n cuanto a *lNaz, certi!icaba haberle visto una sola vez en la calle de la Eerrerie" $ *n la instrucción ha dicho varias veces: $ Bo pienso haber dicho eso, mi presidente, y si acaso me equivocar a" $ >iga usted cuándo y cómo vio a 'ndrés *lNaz" $ ,ue en el mes de agosto del a-o pasado: ,ui a hacer una partida al ca!é Lavenir, con el propósito de tener noticias de tres compa-eros que se hab an se-alado en camino hacia )uán, cuando *lNaz, que reconozco per!ectamente, entró y preguntó a la patrona& =D4an llegado ya los compa-erosF8 *lla respondió que no, y, después de una corta vacilación, salió" 5al yo también con un pretexto, y le segu , porque el sujeto me pareció un tipo interesante, pero caminaba deprisa y se me descabulló" Bo insist en su busca, porque no ten a orden particular de seguirle" *lNaz protestó& $ D?ómo puede usted a!irmar que reconoce al cabo de seis meses a un hombre que ha entrevisto durante cinco minutos: *l agente o!endido se intrincó en explicaciones con!usas; pero el presidente le impuso silencio, descontento del e!ecto de aquella deposición" ?on +edro Lestard, el criado de la quinta robada en Eesinet, comenzó de nuevo el interés del debate" %ambién éste hab a visto a los ladrones enmascarados, y designaba a *lNaz con seguridad" $ ;*stoy seguro que uno de los dos era este hombre<""" 4ab a tra do una lámpara y hab a su!iciente claridad en la pieza: ?uando este miserable se arrojo sobre m , cayeron su anti!az y su barba, y distingu per!ectamente su cara: ;*s él, juro que es él<""" $ ;*sto es in!ame<"""" ;este hombre miente<""" balbuceó *lNaz muy pálido" $ ;Bo miento ni me equivoco< exclamó el doméstico con energ a; ;cuando se ha visto a uno inclinado sobre s , amenazándole con un pu-al, y después ha sentido uno penetrar el hierro bajo la piel no se olvida la cabeza del individuo<""" ;Bo es que lo haya so-ado una noche< ;*stoy bien seguro de que es usted aquel in!ame<""" $ Bo se permite injuriar, dijo a!ectuosamente el presidente" 4áblenos usted del otro procesado" *l hombre pareció indeciso"
#&

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Jh< con este ya es otra cosa: *l otro malhechor no se acercó a m y conservó su careta y su barba: 5in embargo, tal vez le reconozca" *milio se acercó con calma" *l criado le examinó en el silencio ansioso de la concurrencia" $ Bo puedo asegurarlo, tal como está ahora, declaró al !in" ' un signo del presidente un ujier presentó una careta y una barba postiza que mandó poner a *milio" $ ;5e-or presidente, exclamó el joven angustiado, dis!razado as , todo el mundo tiene la misma apariencia<""" +ero el magistrado repitió la orden imperiosamente, y hubo de obedecer, temblando de !iebre" +edro le miró detenidamente" $ Bo, declaró decididamente; no es él; el otro era más bajo y más grueso" Cn suspiro de satis!acción !ue lanzado por la concurrencia, y aun resonaron algunos comprimidos aplausos" *milio se sentó, enjugándose con su pa-uelo el sudor que ba-aba sus sienes" 5e sent a empeque-ecido por aquellos debates rid culos" 5ucedió después una procesión ins pida de vecinos, de capataces, etc", que atestiguaban la propaganda anarquista de los procesados" Cna tahonera aseguraba por ?harrier le hab a amenazado con incendiar la casa si no le !iaba a más largo plazo" 7urmuraciones, !rases acogidas al vuelo, la mayor parte inoportunas, as pasaba el tiempo, y entretanto el calor aumentaba, la respiración se hac a imposible, hasta que se dio orden de abrir las ventanas" ?omenzaban a des!ilar los testigos de descargo" *l clérigo @ulot, que se presentó el primero, no alcanzó el e!ecto de enternecer al auditorio con una pesada homil a en que se comparaba con ?risto perdonando a sus atormentadores" 5e le escuchó por de!erencia, pero se retiró en medio del más morti!icante silencio" *l se-or Ieil, patrón de Lavenir, hizo una declaración breve y sólida" Lavenir era su mejor empleado; de instrucción superior, de carácter dulce y de sentimientos elevados" Muzgaba que alguien hubiera ejercido un imperio !unesto sobre él para llevarle a la realización de un acto contrario a su modo de ser" $ D5e re!iere usted a +aul 4emF preguntó el presidente" $ Ln!luencia de mujer; repuso brevemente el industrial" >ebruyere pareció muy contrariado por esta respuesta que no esperaba" 'lrededor de )uth *tcheveeren se produjo un movimiento de ávida atención" $ *xpl quese usted, dijo el presidente por pura !órmula"

#&!

“En anarquía” de Camille Pert

$ *s asunto privado, contestó el se-or Ieil" +odr a probar que tiene derecho a circunstancias atenuantes que la opinión p#blica no podr a concederle: +or lo tanto, es in#til sondear indiscretamente en su vida privada" Cna desilusión se mani!estó en el p#blico" *milio recompensó a su patrón con una mirada de gratitud" 'l tratar de los supuestos robos del joven, Ieil protestó con indignación" $ ;Lavenir es un anarquista; pero un ladrón, imposible< ;.o le envié a Londres en /P01, pagué su viaje y le subvencioné con largueza; no ten a necesidad de robar<""" ;*s un joven honrado que no tiene vicios, que carece de gustos dispendiosos y que, lo repito bien alto, es incapaz de ninguna indelicadeza<""" Cn gran rumor se levantó en la sala" $ .a lo ve usted, observó el presidente; se protesta ante la apolog a de semejante culpable" +ero Ieil se mantuvo !irme& $ ;5é lo que me digo<""" Lavenir ha podido cometer un crimen que reprueba tanto como el que más, pero que para los anarquistas es un t tulo de gloria: *s un esp ritu !alseado, desviado si se quiere, pero no es un vulgar malhechor: Le conozco desde su in!ancia y puedo hablar de él con conocimiento de causa" ?uando se retiró cambió un riguroso apretón de manos con *milio, cuyos ojos se velaron de emoción" Los patronos de @onthoux y de 'ugusto no se mostraron tan !avorables; pero ambos atestiguaron la conducta regular y el trabajo excelente de los dos obreros" La se-ora @runet depuso en !avor de Luisa @erthier, mani!estando con su aspecto tranquilo la lucha sostenida contra la miseria de aquella triste vivienda de los Lenoelle, donde se cebaba la desgracia" 5eguramente que la sociedad que !recuentaba Luisa le volv a el juicio, pero no pod a ponerse en duda su buen corazón" )especto a Lavenir, siempre le hab a visto complaciente y dulce" 4ab a consultado muchas veces a +aul 4em, elogiando mucho su bondad hacia los desgraciados, y declaró que nunca le hab a o do hablar de pol tica" Cnos amigos de ?harrier atestiguaron su !alta de trabajo, que desesperaba al obrero" *ra un buen trabajador y excelente compa-ero, no más anarquista que tantos otros" La entrada del >r" @rolliet, encargado de examinar el estado mental de Lavenir !ijó la atención del p#blico" *l doctor hab a estudiado al procesado detenidamente en su célula; le representó como nervioso, impresionable, neurótico, llegando hasta invocar la irresponsabilidad" Los jurados escuchaban seducidos por tanta ciencia" *milio se levantó bruscamente, y dijo& $ D%rata usted de hacerme pasar por locoF ;Kué disparate< Lnterrogue usted a mis amigos, a mis patronos, hasta los empleados de la cárcel, y todos atestiguarán que no he cometido la menor excentricidad" 5i he parecido a usted nervioso es porque me impacientaba con sus visitas y con sus peticiones: ;Bo, no se hable aqu de locuras<""" ;.o estoy sano de esp ritu y reclamo la responsabilidad de mis actos<
#&"

“En anarquía” de Camille Pert

' tan brava declaración, estallaron los aplausos; el doctor se embrolló en explicaciones ininteligibles y se retiró" 'gotada la lista de los testigos, se levantó la sesión quedando para la siguiente los discursos de acusación y de!ensa y probablemente el veredicto"

CAPÍTULO VI
La multitud, a pesar de la lluvia que desde primera hora de la ma-ana bat a sin cesar, se api-aba alrededor del +alacio de Musticia" 5e sab a que la sesión comenzar a a las diez, con suspensión de una hora al medio d a, porque el %ribunal estaba decidido a terminar pronto aquel proceso" *l cielo estaba sombr o, el aire era !r o y h#medo; pero la multitud su!r a y esperaba con paciencia, con los vestidos calados, los pies en el agua, exhalando !uerte olor de suciedad y miseria" %ocando a las puertas se hallaban las !iguras repugnantes de los concurrentes asiduos a los juicios de procesos ruidosos, que se empe-aban en abrir paso hasta la sala de audiencia, aunque sab an que no pod an entrar, toda vez que las invitaciones sobraban para llenarla" >espués segu an los grupos de obreros sin trabajo o que perd an aquel d a, ávidos de conocer la marcha del proceso y la sentencia" Las conversaciones eran tranquilas y sostenidas en voz baja, porque los polic as surcaban la concurrencia en todos sentidos, acompa-ados de numerosos agentes sin uni!orme, que se reconoc an !ácilmente por su mirada penetrante e inquisitiva, ligeramente inquieta, y por la !acilidad con que se abr an paso entre los grupos más compactos" 5in embargo, a pesar de la prudencia observada, exist a un estado !ebril latente; hab a entusiasmos comprimidos" Los cuerpos se ergu an; los ojos brillaban; una chispa hubiera bastado para encender aquel gran !oco de rebeld a" La sala se hallaba tan oscura, que !ue necesario encender el gas" *l !iscal +eramy, con su !isonom a obstinada, sus rasgos salientes y su mirada !r a e intolerante comenzó la lectura de la acusación, con voz clara y con in!lexiones convenientes y aun art sticamente apropiadas a las ideas" $ 35e-ores& 5i existe un deber penoso, !recuentemente repetido en nuestra época perturbada, es el que me obliga a reclamar su justo rigor contre un hombre, cuyo crimen ha sido resultado, menos de instintos perversos, de un objeto de lucro o de una bestialidad casi irresponsable, que de un deplorable !anatismo" 6*sa exaltación !unesta que causa tantos cr menes, que ha causado el que nos re#ne hoy, ha contribuido algo a disminuir la desigualdad !atal de las situaciones, los rigores que la existencia reserva para algunos; pero se nos presenta también como obra de tantos hombres pol ticos, que, imprudentes y culpables, han !undado su !ortuna sobre odios hábilmente !omentados" *s igualmente obra de escritores, algunos eminentes, que, por ambición unas veces, por mal entendido amor de la humanidad otras, han caldeado los esp ritus, abierto los escapes y dado !orma tangible a las locas y vagas reivindicaciones de la multitud" 5obre todo es resultado de la educación que se ha querido dar al pueblo, la consecuencia, el !ruto natural de nuestra sociedad democrática, de ese estado en que nos hallamos sumidos en que, no sólo no existe ya unidad de creencias, sino que todo se ha roto, desmenuzado y cernido por el cedazo de la
#'$

“En anarquía” de Camille Pert

revolución y del libre examen, en que diariamente el periódico, el libro y la palabra discuten todo& la !e religiosa y la !e pol tica, las convicciones antiguas y las ideas modernas, los hombres y las instituciones" ;%iempos de duda, de negación y de incertidumbre espantosa para las almas<""" %iempo en que los hombres van errantes, inciertos acerca del 7al y del @ien, cogiéndose a sombras enga-adoras, extraviados, huyendo como insensatos de la resplandeciente luz de la !e que iluminó los siglos pasados, que luce a#n, siempre intensa, aunque velada tras nubes oscuras manchadas de sangre acumuladas ante ella por una horda de demoniacos" 67iremos al criminal que se o!rece a nuestras miradas; él y sus iguales son bien desgraciados; la censura se remonta más alta que ellos, ya que no son sino la consecuencia de la marcha de la sociedad hacia la irreligión, hacia un !in de desorden organizado, en el que ni las personas, ni las conciencias, ni las propiedades tendrán apoyo ni de!ensa" 6Lavenir no es un malhechor vulgar; su atentado no se !unda en un motivo innoble" 4a de!endido su vida con vigor, a pesar que desde la preparación de su bomba se hallaba de hecho destinada al sacri!icio" *ste hombre ha obrado bajo el impulso de una !uerza irresistible, la del !anatismo" 5u alma, encauzada por la religión, hubiera podido ser un !oco luminoso que resplandeciera en la modesta es!era en que la colocó el destino; entregada a s misma, a los !unestos errores que la rodeaban, se ha convertido en la tea siniestra que incendia y destruye" Lavenir es menos culpable que aquellos, desconocidos para él mismo, que desviaron su esp ritu, cegaron sus ojos, armaron su brazo y le precipitaron contra la sociedad, como una locomotora lanzada a gran velocidad que destroza a su paso, terriblemente inconsciente, cuanto le sirve de obstáculo" 6;Bo nos rebajemos injuriando a ese in!eliz, pero permanezcamos !uertes y severos para el castigo de su acto, porque no es él solo a quien perseguimos, sino a sus disc pulos, a sus imitadores y sobre todo a sus maestros< 6DKué se propon aF Dqué se proponen todosF ;la ruina de nuestra sociedad<""" DLo hemos de tolerar en silencioF D@ajaremos débilmente la cabezaF D?ederemos a la ola creciente y amenazadoraF""" ;*llos van a un ideal vago, complejo, esperando que la !elicidad universal nazca de los mares de sangre que habrán derramado, de los escombros que en su est#pido !uror hayan esparcido<""" DLes dejaremos cumplir su tareaF DBos dejaremos asesinar cobardementeF 6Bo, se-ores; levantemos nuestra cabeza y nos de!enderemos contra esos dementes, contra esos ignorantes, lo mismo que contra aquellos otros más conscientes que los impulsan" ;5 , nos levantaremos engrandecidos por nuestra indignación; no permitiremos que se destruyan unas instituciones que, como nuestras creencias, son la base de la sociedad" Bo permitiremos que la tiran a despótica, jacobina y revolucionaria gravite sobre nosotros y extienda su !érrea mano sobre nuestras personas, sobre nuestros corazones< 6Bo hemos de ocultárnoslo, nos hallamos en un recodo del camino de la vida social" +ronto, si no damos un empuje vigoroso, desaparecerá a nuestra vista el glorioso pasado, y nos encontraremos en medio de aquellos tiempos nuevos que atraen los clamores anarquistas" 5in >ios, sin amos, sin leyes, que ese es el desideratum de esos desalmados" 4e ah el resultado que han dado de s los dogmas de impiedad, el espiritualismo insu!iciente, el positivismo despojado de ideal, el brutal materialismo y la quimérica !iloso! a socialista propagada por la escuela sin >ios" 6+orque, en e!ecto, en la escuela es donde se construye la inteligencia de un pueblo; de labios del maestro recibe el ni-o la palabra, el precepto, el hilo conductor que ha de guiarle durante toda su existencia" . ;qué moral ense-ará quien ignore a >ios<""" Dqué respeto a la ley
#'#

“En anarquía” de Camille Pert

preconizará el que admite la soberan a de la razón individual, el que reclama el derecho absoluto de libre examen, el que no sabe ni quiere demostrar la necesidad de inclinarse bajo la autoridad, puesto que empieza por sustraerse él mismo a lo que viene de lo altoF 6?omo tantos otros, por desgracia, Lavenir es hijo de la división, del caos que reina actualmente en las ideas de la masa lo mismo que en los medios intelectuales; es deplorable disc pulo de aquellos que se han dedicado a arrancar del alma popular los #ltimos vestigios del cristianismo" 6+ero hoy, que su atentado le ha tra do ante ustedes, se-ores, sus maestros reniegan de él, vuelven la cabeza y no quieren conocer sus detestables teor as que han !ructi!icado en un terreno !értil: 5e in!iltraron en él todos los gérmenes del crimen, y éste, desarrollándose, brota al exterior, y los verdaderos instigadores se apartan con estupor, se le rechaza, se le reniega y por #ltimo se les entrega para que le hagan expiar el crimen de tantos otros<""" 6;5u deber es penoso, porque les obliga a olvidar la juventud del culpable, su casi inconsciencia, y les !uerza a castigar, no como hombres compasivos, sino como ministros supremos de la justicia de >ios, que es ciega e inexorable<""" ;4an de herir, no a uno de sus semejantes, sino la idea que representa; castigar, no un individuo, sino la multitud de las almas rebeladas, de los pensamientos rebeldes, de los seres escapados de la servidumbre del @ien, de lo @ello, de la >ivinidad suprema<""" 6Bo obstante, no se debilitaran ante la grandeza de su misión; se despojaran de sus preocupaciones humanitarias y se elevaran a la altura del acto que se exige de ustedes" ;+ronunciaran la sentencia de muerte sin vacilar y entregaran en seguida en sus hogares con el corazón ligero y la conciencia pura, seguros de haber contribuido a salvar la patria amenazada, el orden atacado, el equilibrio del universo conmovido, como quienes han realizado un acto justo, un acto grandioso, un acto de cristiano<"""6 >urante largos minutos la palabra del !iscal reinó sobre el silencio completo, solemne, del auditorio, tocando levemente a cada uno de los asistentes e insistiendo con encarnizamiento contra la personalidad de Lavenir, sobre el crimen del anarquista, volviendo pesadamente a recomendar la necesidad de castigar sin compasión, de aniquilar esa explosión de rebeld a que se sent a brotar por todas partes y que se percib a de tiempo en tiempo por mani!estaciones terribles" *ra como el grito de la burgues a, que después de algunos a-os de goce completo y con!ianza en su omnipotencia, se despojaba de su máscara de iron a y de desdén y miraba hacia un porvenir con presagios de tempestad" ?uando el !iscal terminó, los jurados, todos los burgueses, tenderos o patronos, cambiaron una mirada preocupada y suspiraron" Cno soltó, de modo que pudo ser o da en la sala, esta !rase impregnada de odio 3;Jh< ;5i la 'B')KCX' tuviera una sola cabeza<"""6 +asó el e!ecto momentáneo, volvió la calma, y pronto se oyeron risas, conversaciones extra-as al asunto, y por #ltimo dominó el rumor propio de la multitud desatenta, mezclado con blandas llamadas al orden pronunciadas por el presidente, que bostezaba y distra a su !astidio y su indi!erencia pasando entre sus dedos los anillos de su cadena de oro a guisa de cuentas de rosario" 7uchos abogados y periodistas salieron a beber, esperando el momento en que >elesprat, abogado de Lavenir, hiciera uso de la palabra" 5entado en su banco, *milio, con el busto recto y los brazos cruzados, no hab a !ijado su atención en aquel discurso que le pareció un tejido !astidioso de lugares comunes; a la sazón examinaba las !isonom as, algo más espaciadas por los sitios desocupados, hasta que, !ijos sus
#'%

“En anarquía” de Camille Pert

ojos en )uth, se extasiaron en la contemplación de aquellos rasgos queridos, preciosos: #nicos" Lba a morir y ella vivir a; desaparec a bruscamente, segado por la voluntad de algunos, y ella quedar a en tierra: amar a a otros hombres, entregar a su cuerpo a otros besos, acercar a sus ardientes e imperiosos labios a otras bocas: y eso hasta su vejez y su muerte: ;porque también ella hab a de morir< . en tanto que la idea de la propia muerte le dejaba tranquilo, la idea de la desaparición de )uth le horrorizaba: ;*lla, anciana y vacilante bajo el peso de los a-os acumulados, se encorvar a: perder a uno a uno sus encantos: se disgregar a por momentos para volver al inmundo polvo !inal<""" ;*lla, su sue-o ideal: hab a de desvanecerse y entrar en la nada como todo ser y todas las cosas<""" Lnclinó su cabeza, ocultó su rostro entre sus manos, ocultando gruesas y ardientes lágrimas que desbordaban de sus párpados" +asó una hora sin conciencia de ello, sin percibir el ruido del p#blico que volv a a ocupar sus sitios después del receso de la sesión" Cna mano le tocó en el hombro" $ *scuche usted, Lavenir; va a hablar su abogado" 5u absorción era tal que no comprendió por el momento" 4abiéndose colocado cada cual como pudo, los ojos se !ijaron en el joven abogado, que en pie, esperaba que se restableciera el silencio" *ra de mediana estatura, grueso, de amplio pecho; usaba barba cortada en punta, que prolongaba un rostro harto cuadrado; ten a ojos peque-os, pero extraordinariamente expresivos, ardientes, trágicos o cari-osos, llenos de cólera o de ine!able amor; su palabra era !ácil, pero brusca y sin arte; su elocuencia no se serv a de la literatura y no era más que el re!lejo a veces rudo del encadenamiento lógico de una serie de ideas seguidas con energ a y pasión" 5us colegas e!ectuaban desdén al hablar de sus de!ensas, pero en secreto le envidiaban" 5u poder indiscutible proced a principalmente de la sinceridad de su juicio, y después, del encanto de su voz, alternativamente incisiva, clara, impregnada de dolor o soberbia, de indignación y de amenaza" 4ablaba sin accionar, con sus dos manos !ijas en la barra, donde se apoyaban o se crispaban" >espreciaba los e!ectos de relumbrón y compon a sus discursos en contra de todas las reglas establecidas" >esde-ando entrar en la discusión pueril del atentado, comenzó casi en voz baja, pero clara, penetrando resueltamente en el !ondo de la cuestión& $ 3Lavenir ha rechazado la alegación de un supuesto nerviosismo atenuante de su responsabilidad: .o rechazo igualmente la in!luencia presumida de instigadores de todo género: Lavenir obró conscientemente el /9 de marzo, sin más consejo que el de s propio" 7ató: quiso matar, y no les pido circunstancias atenuantes de piedad mezquina: ;.o quiero su vida<""" ;yo quiero su aprobación para su acto: su amplia compasión, no ya para él, sino para la clase que representa: para la multitud innumerable que su!re, que muere desconocida: que sin tregua, pero siempre in#tilmente, levanta los brazos, lanza su pla-idero grito de agon a que se pierde en la oscuridad de la noche, en la soledad del desierto" 6+oco me importa la personalidad de Lavenir; hace poco no le conoc a; el estudio de su vida me dio a conocer algunos detalles, me probó lo #nico que buscaba en él, su sinceridad, su inmenso, irresistible impulso hacia un objeto de !raternidad, #nico que hace de la bestia humana
#'&

“En anarquía” de Camille Pert

un hombre: Lo que veo en él, lo que quiero hacerles ver, es el hecho: es el brazo que agita la se-al, que trata de detener el tren locamente lanzado sobre una v a obstruida por la multitud: tren que atropella miles de vidas y se estrellará sobre ellas: ;>eténganse, respeten esa bandera sangrienta que agita desesperantemente ante ustedes<""" ;Jpriman los !renos, suelten el vapor: ahorren las v ctimas<""" ;+or ellos, por el pueblo, por el hormiguero anónimo y también por ustedes mismos, porque si algunos miembros rotos ensangrientan la @estia inconsciente sin oponerse a su marcha, el montón siempre creciente de cadáveres acabará por vencerla<""" ;5 , bruscamente descarrilará un d a y se precipitará en el abismo<""" 6?uando en una sociedad se producen actos como el de Lavenir, es insensato continuar el camino sin considerar al que le ha ejecutado, sin estudiar sus móviles ni examinar las reivindicaciones ni los clamores que encarna" 6D'caso no disminuye prudentemente la rapidez de su marcha el buque más orgulloso, al o r entre la espesura de la niebla el grito estridente de la sirenaF""" DBo ven como al menor signo precursor de las cosas, al primer s ntoma entre los seres, se despierta la curiosidad y la aprensión lo mismo del sabio que del ignoranteF"""" D?ómo, pues, esta previsión que se revela siempre y con cualquier motivo, !alta cuando se trata del !enómeno más grandioso y más palpitante que puede existir& el movimiento de la multitud que, consciente al !in de sus derechos, se vuelve hacia la Musticia, la ,raternidad, la LgualdadF""" *stas palabras las conocemos todos, por haberlas visto grabadas, como un sarcasmo, sobre la !r a e inerte piedra" +ero Dquién las comprendeF"""" Dquién las lleva impresas en s F ;. sin embargo, esas palabras han de ser la base del catecismo nuevo; la del ?ódigo social lo mismo que del jur dico<""" ;*sas palabras de que tanto se ha abusado, porque son sonoras, se han vuelto huecas y elásticas y no sirven ya más que para dis!razar los peores ego smos y las más repugnantes iniquidades" 64ace cien a-os que una revolución desgarró las sombras que cubr an la nación, y mostrando radiantes claridades, dio entrada a locas esperanzas: >espués, de d a en d a, las aberturas se cerraron, los resplandores se extinguieron: y el pueblo recayó en las tinieblas de otros tiempos" Cn yugo nuevo reemplazaba al antiguo; después el !eudalismo industrial apresó la masa entre sus u-as: *l siervo, manumitido en apariencia, se convirtió en obrero" *l hambre le atenaceaba antes cuando se curvaba sobre la gleba, el hambre le atenacea hoy igualmente inclinado sobre la máquina" 64ace cien a-os se derribó la monarqu a, se destruyeron los privilegios, se anonadó la aristocracia; hubo aplausos, abrazos, todos !raternizaban y hubo corazones sinceros que creyeron en el principio de una nueva era" 5imbólica y puerilmente se estableció un calendario, pero #nicamente los labios pronunciaban aquellas palabras desconocidas, las antiguas permanec an en el !ondo de las memorias: +ronto se levantó un imperio, renacieron los privilegios bajo la cubierta hipócrita de las leyes" *l nombre generalizado de se-or sustituyó al t tulo aristocrático, tan cruel, pero más mezquino, más irritado que su antecesor" Las rep#blicas se sucedieron más enga-adoras las unas que las otras, y los proletarios, de!raudados en sus esperanzas, vieron, impotentes, des!ilar delante de s la procesión de los chirimbolos autoritarios y oyeron con el corazón entristecido resonar las grandes !rases vac as: 6+esó durante cierto tiempo un silencio de indi!erencia, de imbecilidad y de torpeza; era que, lleno de habilidad, el poder hab a recurrido a la religión para domar las almas a quienes el hambre y el trabajo no lograban reducir" *l clericalismo cubrió los campos y llenó las ciudades con sus escuelas, donde se daba una educación calculada& al hijo del burgués le ense-aba el cura que la humanidad se divid a en dos partes desiguales& una mayor a destinada a la obediencia, al trabajo, a los su!rimientos; una minor a a quien corresponde el poder y los goces; ense-aba además a ésta, que todo individuo a ella perteneciente debe llevar en s el sentimiento de la autoridad y el de la libertad, exigiendo la libertad para s , e imponiendo su autoridad y la de sus iguales sobre la masa" 'l hijo del campesino y al del obrero, ense-aba el
#''

“En anarquía” de Camille Pert

hermanuco que el proletario ha sido !abricado por >ios para someterse respetuosamente a la autoridad de los poderosos, para su!rir sobre la tierra y no reclamar justicia ni paz sino en un mundo imaginario" *l cura exaltó las vanidades y las median as, el hermanuco tuvo por misión extinguir los orgullos, so!ocar los genios, enterrar las rebeliones y los impulsos bajo el polvo, de los viejos dogmas, de pervertir las inteligencias con locos terrores sobrenaturales, de prohibir al raciocinio los claros y !értiles senderos de la ciencia: 6Cn d a, un es!uerzo sobrehumano rompió la costra que rodeaba los seres y las almas" 5e declaró laica la ense-anza, y poco a poco un resplandor, aunque débil e insu!iciente, penetró y caldeó los cerebros helados: 5e despertó la re!lexión del proletario, sus ojos se abrieron, su epidermis se hizo sensible: contó los golpes recibidos sobre su carne martirizada a través de los siglos y elevó su grito: pero no !ue o do, porque aquel que llama su hermano es su tirano, y permanece bajo la in!luencia de las ideas y de los principios que le inculcó el cura, y lo peor es que se ha deslizado hasta en la Cniversidad" *sta, aunque desprendida del clericalismo, conserva las mismas divisiones de la antigua escuela religiosa: la rid cula gravedad de sus antepasados, las demarcaciones, las puerilidades, las prohibiciones, las inutilidades arcaicas, sus trasnochadas preocupaciones" ?omo la escuela clerical, la Cniversidad decreta que el pobre y el rico, hijos de tal o cual casta, deben recibir una instrucción, no más o menos elevada, sino enteramente di!erente en cuanto al esp ritu: Lnstituye la escuela primaria y la secundaria, no como escalones graduados para la elevación de todos hasta las alturas del saber, sino como establecimientos cerrados, como l nea divisoria in!ranqueable para los que han de quedar abajo, como puntos desde los cuales ha de cultivarse la especialidad de la envidia o del desprecio, remachando la desigualdad social con la pasión" 5omete a los jóvenes ciudadanos que se entregan a su dirección a una obediencia degradante; los encierra entre cuatro antipáticas paredes; los condena a una disciplina arbitraria; no excita jamás la dignidad, el honor, el sentimiento de iniciativa, de individualidad, de responsabilidad: ,acilita al ego smo culpable de los padres el internado de la in!ancia, !atalmente productor del vicio, de aberraciones, de monstruosidades, de todo lo malo que el régimen de la prisión desarrolla en el ser humano" +or #ltimo, en el dominio del esp ritu, salvo excepciones individuales, es casi tan retrógrada como su rival, la escuela clerical" 5in duda mira el pasado desde un punto de vista más amplio, menos enga-ador, pero Dcómo mira el presenteF Dcómo dirige sus miradas a lo porvenirF""" 'plaude la )evolución, pero declara la evolución rigurosamente cerrada: 4abla de libertad y acumula las sujeciones; a!ecta sentimientos de !raternidad y de igualdad y se es!uerza en hacer cada vez más visible el surco a los autores de los atentados anarquistas; canta el hosanna ante la ca da de toda una casta, y grita a continuación& 3;'hora no se toque ya a nadie<6 *n los bancos de los liceos se estudia minuciosamente la historia pol tica; pero se ignora la historia social" *n todas las escuelas se deletrea una moral c vica grotesca, pueril, casi tan ne!asta como el catecismo clerical; a!ortunadamente, pasa sobre el esp ritu de los escolares como una nube de !astidio que procuran olvidar cuanto antes" *n ninguna parte se trata de desarrollar en el ni-o el amor de la humanidad, de la tierra, la conciencia de sus deberes sociales, la dulzura de la vida, el encanto apasionado de la ciencia, de la acción, de la lucha; la alegr a, la !acilidad del deber cumplido; la cómoda necesidad del bien; la necesidad de respetar el perpetuo contrato del hombre con su semejante, con toda la tierra" Bo se ense-a en parte alguna a comprender la correlación inmediata de los actos de uno con los de otro: Bo hay donde se trate de aumentar la salud y el vigor del cuerpo y del alma, de producir ese equilibrio moral y ! sico, sin el cual el hombre no pasa de ser una criatura perjudicial a s mismo y a sus semejantes: *n tanto que la escuela clerical ense-a al proletario a someterse en nombre de >ios, la escuela laica se es!uerza en obtener el mismo resultado en nombre de un razonamiento que se guarda bien de detallar: Las dos demuestran al hijo del rico que tiene el poder en sus manos por derecho de nacimiento, y trabajan por anonadar en él lo que pueda tener de sentimiento innato, de bondad, de justicia, de amor y de !raternidad:6 'l llegar aqu el joven abogado hizo una breve pausa, que el presidente aprovechó para dirigirle una pregunta irónica&
#'5

“En anarquía” de Camille Pert

$ D>e!iende usted la causa de *milio LavenirF Bo obstante, >ebruyere escuchaba con curiosidad las teor as subversivas, y, claro está, absurdas $ Ddónde ir amos a parar si noF del abogado parisién, de!ensor titular de los proletarios; en tanto que el !iscal +eramy botaba de impaciencia en su asiento y echaba !uego por los ojos" >elesprat hizo un signo de !r a aquiescencia" 3La causa de Lavenir es menos individual que universal; para juzgarla es necesario comprenderle; yo trato de explicarla, y por eso me veo obligado a hablar de aquello y de aquellos que causaron su acto de rebeld a" Cstedes todos, se-ores, como todos los burgueses, como todos los patrones, como todo lo que no es pueblo, creen ver en Lavenir un malhechor, un rencoroso, un loco o un relajado, cuando en realidad es un agente valeroso y sublime del progreso: +or una aberración inaudita, se niegan a considerar su acción en su aspecto real, y se niegan a aplicarle una de esas leyes de excepción que abundan en todos los pa ses y en todas las épocas: *n e!ecto, Dno se nos impone cien veces una admiración sin examen por tal o cual héroe que, por salvar sus conciudadanos, su patria, causó el exterminio de cierto n#mero de hombres que no hab an cometido otro delito que haber nacido en una comarca di!erente o pertenecer a otro partidoF""" D'caso es otra cosa la historia que la relación de los homicidios individuales o colectivosF D'caso el !in no justi!ica los medios más bárbaros y repugnantes en los héroes consagrados por la traiciónF D>esde cuándo se aprecia la vida de uno o muchos hombres cuando se trata de una idea que interesa o apasiona a la generalidadF Lavenir no ha hecho más que lo que hicieron muchos héroes""" ha sacri!icado algunos para salvar muchos: 4abiendo saturado sus ojos del espectáculo de esclavitud de miles de existencias, !ija su mirada sobre la indi!erencia inhumana de una clase diez veces más enemiga del pueblo que una raza lo es de otra raza: 5e lanza, arroja la muerte entre aquellos hombres, no por mezquina venganza, sino como atrevido soldado que se precipita impetuosamente solo en medio de los enemigos, animando a los suyos, arrastrándoles tras de s , estableciendo el terror, causando a veces la victoria sólo porque su voz enérgica tuvo la osad a de proclamarla" D?ómo le condenaranF""" D?ómo le negaran su indulgencia: la admiración que conceden a tantos otros: a 5an Luis, por ejemplo, que exterminó tantos paganos; a Muana de 'rco, que con sus manos delicadas de mujer mató más de treinta ingleses; a Bapoleón, que sacri!icó la juventud de *uropa durante los diez a-os de su sangriento reinadoF""" 6. no sólo esto, Dcon qué derecho cali!ican de crimen la violencia cuando todo la ensalza, lo mismo en la práctica social que en la ense-anzaF""" 5u orden social está basado sobre la !uerza, sobre la represión brutal, y ambas traen consigo las represalias: +or otra parte, adiestran al hombre en el o!icio de soldado, exaltan el homicidio, embriagan la juventud en nombre de la patria con vapores de sangre, Dy se extra-an de que se mateF son ilógicos, porque preconizan la matanza y el saqueo titulándole guerra, arguyendo que se tiene el derecho de matar hombres de otra nación: y no admiten que el pobre vaya contra el rico: DKuién, pues, lleva la iron a y la audacia hasta llamar conciudadanos al proletario y al burguésF""" D*n qué son hermanosF DBo son los unos el eterno reba-o que se lleva a la !ábrica o a la batalla para enriquecer o arreglar los intereses o las querellas de los otrosF"""6 *l presidente dio un golpe sobre los legajos que ten a delante" $ )ecuerde usted, se-or >elesprat, dijo secamente, que no está haciendo una con!erencia" >elesprat continuó& $ 3*milio Lavenir no es un culpable, es un emancipador; no sólo su persona, sino su acto no es censurable, si no en s , al menos en cuanto al objeto que se propon a" ?ada vez que un partido
#'6

“En anarquía” de Camille Pert

ha querido emanciparse, ha recurrido necesariamente a la violencia; asesinato directo o legal, homicidio declarado o astutamente disimulado; esa es la base de todo cambio de régimen, de toda evolución social: 4oy el pueblo tiene conciencia del mal que se le ha hecho, de la injusticia que reglamenta su situación en el mundo: y no quiere soportar más un su!rimiento que reconoce ser inmerecido: 4e ah lo que trata de demostrarnos: *scuchen su voz: sobre todo no intenten el disparate de restablecer el equilibrio, lo que por equilibrio entienden ustedes, suprimiendo la idea, empleando contra ella la autoridad, la represión: porque hará su camino contra todo, a pesar suyo y de sus es!uerzos, y les vencerá y les anonadará si se niegan ciegamente a acogerla mientras a#n sea tiempo" 'caba de dec rsenos que el pueblo marchaba hacia un ideal vago: DKuién tiene la culpa de elloF""" Cstedes, los poderosos, los sabios, no se han dedicado a resolver un problema ante el cual declaran al proletariado inepto e incapaz, pero no dan prueba de mayor saber" D+or qué prolongan la usurpación de la riqueza social y retienen con manos ávidas y crispadas unos privilegios que a pesar de todo les serán arrancadosF""" ;'un es tiempo<""" ;%odav a pueden dar a la civilización un paso inmenso: ?esen de ser una justicia quisquillosa, estrecha, de vanos rigores, que condena con rabia, con rencor, aterrorizada ante lo !uturo" 7iren !rente a !rente a ese hombre: ese ni-o despe-ado por el precipicio, encarnando en su persona la desesperación de muchos miles de individuos, y sin debilidad y sin indignación, d ganle& 3;Eete, eres libre; sigue tu camino y no mates más, porque hemos o do tus clamores, y en lo sucesivo te ayudaremos en tu obra<6 . no se atengan a palabras, a promesas" 7archen resueltamente en esa v a en que su orgullo padecerá a veces, en que sus pies se desgarrarán acaso por agudos guijarros, pero en que su corazón se regocijará deliciosamente por los clamores de alegr a que llegarán hasta ustedes" ;Jh< ;entonces, desechando las vagas visiones de dioses imaginarios de emp reos imposibles, gozaran del amor de la tierra, de los hombres y de las cosas<""" ;*ntonces les parecerán inmensas, pro!undas, inconmensurables las palabras, sacri!icio, bondad, compasión, adhesión, !raternidad<""" ;4asta entonces no mediten la !ragilidad y la vanidad de los sentimientos que les ense-aba una religión que jamás !ue causa de un impulso verdaderamente bello y no serv a más que para disimular los ego smos y las imper!ecciones humanas<""" D'caso es la idea de >ios lo que inclina a la madre palpitante, desgarrada de dolor ante la cuna de su hijo en!ermoF""" Dla que nos hace llorar ante una tumbaF""" Dla que hace !lorecer espontáneamente un sacri!icioF""" ;Bo; esa idea no es más que una carga pesada o una máscara para ocultarse<""" ;Los bellos, los generosos, los grandes sentimientos son puramente humanos<6 ?uando calló el joven abogado, los vibrantes acentos de su voz se perdieron en un silencio glacial" *njugó su !rente sudorosa con breve ademán y se acercó a *milio, cuya mano estrechó enérgicamente" $ %emo haberle de!endido mal, murmuró con pena" Kuizá hubiera sido mejor para usted el empleo de las !rases rutinarias: excitar la compasión" Lavenir respondió con una expresiva mirada y una comprensión de su mano& $ Hracias por haberme comprendido" +ero como el jurado se levantaba para deliberar, y el !iscal hab a anunciado, a ruego del presidente, a la respuesta que hab a pedido, se oyó un grito de angustia que sorprendió y detuvo a todos, causando un estremecimiento general" $ ;*n nombre del cielo, perm tanme hablar<, exclamó Luisa en pié, pálida como una muerta y con los ojos brillantes de desesperación" ;Les suplico que me escuchen<""" ;*milio no es culpable<""" %odos se sentaron, a un signo del presidente"
#'

“En anarquía” de Camille Pert

$ DKué tienes que decir, hija m aF preguntó dudoso >ebruyere" La joven se adelantó" $ >e todo eso, de todo lo que se ha dicho, nada hay de verdad: ;5 *milio perdió la esperanza, el valor y la paciencia, es porque amaba y ha sido enga-ado<""" Cna mujer ha sido causa de todo, una mujer debe su!rir la pena si ha de haber un castigo<""" *milio se levantó con el rostro encendido y el ademán imperioso& $ ;?alla< . mientras que la joven retroced a, una vez más dominada, a pesar de su angustia, *milio habló con los ojos !ijos en el vac o y la voz temblorosa pero segura& $ ;5e enga-a: no me ha comprendido jamás: cre a ella que se trataba de una criatura humana, viviente: cuando en m sólo exist a un mito, un sue-o<""" ;7i querida !ue la riqueza: tan bella, tan grande, tan tentadora: con labios p#rpura: corazón de oro: besos que daban la suprema embriaguez<""" ;' esa, la adoraba: oh, si, con locura, en tanto que cre que bajo su carne de mármol corr a sangre semejante a la que alimenta las venas del pobre<""" ;Lmaginé que mis brazos la atra an, que sus o dos percib an mis palabras<""" ;?re que ven a hacia m , hacia mis hermanos: que después de haberme otorgado sus miradas, las !ijar a también sobre la masa aun más compasiva que yo mismo<""" ;4e so-ado que sus manos se tend an, que sus ojos vert an lágrimas<""" ;>espués, s#bitamente, vi que me hab a enga-ado, que el oro y los diamantes eran su carne y su sangre: sent el !r o mortal del mármol y retroced , rechazando por todo lo que me hab a atra do< ;Bo, no, no he amado mujer<""" ;Bo he encontrado mujer alguna<""" *stas palabras extra-as, ese inesperado incidente, suscitaron un rumor de curiosidad, y >ebruyere dirigió una mirada inquieta a )uth *tcheveeren, que permanec a impasible en su sitio, envuelta en la sombra que gradualmente invad a la sala" $ ;@asta< declaró solemnemente" . volviendo sobre su resolución anterior concedió la palabra al !iscal para re!utar ante el jurado, las teor as criminales expuestas por >elesprat" +asó una hora en medio de la inatención más completa" +or #ltimo, se reunió el jurado para pronunciar su veredicto" ?uando se presentó nuevamente en la sala era completamente de noche y !ue necesario encender todas las lámparas" *l p#blico escuchaba en pié, !ebril, ansioso, las conclusiones" Los periodistas escrib an con velocidad, teniendo preparados los nombres de los acusados en sus cuadernos" 'rsenia Lavenir, @onthoux, 'ugusto León, Luisa @erthier, absueltos" $ ?elestino @ergés, ?harrier, dos a-os de prisión" $ 'ndrés *lNaz, veinte a-os de trabajos !orzados" $ *milio Lavenir, ;la muerte< Cn murmullo de aprobación acogió la sentencia; las miradas se !ijaron ávidamente en los actores del drama que se desenlazaba" *lNaz permanec a derecho, l vido; @ergés se sentó anonadado; ?harrier gru- a injurias, con cara de rabia, en tanto que Lavenir, que esperaba ese
#'!

“En anarquía” de Camille Pert

juicio, permanec a indi!erente en apariencia, y sus amigos inclinaban la cabeza aterrados por su condenación" +or una ventana abierta a causa del calor, llegó a la sala la ola creciente de la multitud agolpada en la plaza, impaciente por tanto esperar" $ ;*sos continuaran mi obra< dijo con voz clara"

CAPÍTULO VII
?uando al anochecer del octavo d a después del juicio !ue conducido *milio sin explicaciones, a través del laberinto de la cárcel vieja, al gabinete del director, miró con descon!ianza a su alrededor pensando en qué nuevos tormentos se le querr an imponer a#n" %embló de repente" *n el !ondo de la pieza se hab a movido algo: una silueta se destacó en la oscuridad" )etrocedió con un gemido de emoción, de dolor y de triun!o" $ ;)uth<""" 5us labios se juntaron en la oscuridad; ella le atrajo hacia el canapé donde antes esperaba al condenado" La complacencia poderosa de >ebruyere le permitió verle por #ltima vez" ?on sus manos temblorosas tocó el cuerpo de la joven, tibio bajo sus tenues vestidos de seda, ansioso como si no pudiera creer en la realidad de aquella presencia" $ ;Csted, usted< Des posibleF balbuceaba temiendo so-ar, dudando de su debilitada cabeza, poblada de !antasmas por los d as y las noches interminables en la celda" . pidió luz para atarse de mirarla y de tocarla" *lla se levantó, se acercó a la chimenea y encendió dos buj as que lanzaron una luz con!usa y vacilante en las tinieblas" *l aire pesado encerrado en la pieza les oprim a" La joven se acercó a la ventana, la abrió y dijo a *milio& $ Een" Los dos se apoyaron, enlazados, en el al!éizar, levantando maquinalmente la cabeza hacia el cielo estrellado, en tanto que el per!ume de las !lores de un jard n próximo llegaba hasta ellos" +ero la !rente de *milio se inclinó, buscando el apoyo del hombro de )uth; la joven le oyó sollozar" $ D+or qué llorasF le preguntó cari-osamente con su voz grave y sonora" *l joven respondió débilmente& $ 'mo y voy a morir" Cn temblor sacudió a la joven" Le cogió y le acercó a las buj as, mirando !ijamente su rostro"
#'"

“En anarquía” de Camille Pert

D?onque aquella muchacha dec a verdadF preguntó re!iriéndose a la intervención de Luisa al !inal del proceso" D?onque ese acto le has cometido por desesperación más que por convicción: más por odio y rencor contra m que contra la sociedadF""" *milio la miró con ojos extraviados, y dijo& $ DLo sé yo acasoF 4oy mi vida se me presenta perturbada y con!usa: me parece que ya no existo: que vivo en la existencia de otro: de un desconocido: *lla insistió& $ D%e arrepientes de tu actoF""" esa intención que has tenido: *l joven hizo un ademán brusco y enjugó su !rente sudorosa" $ Bo, dijo con resolución y claridad, pareciendo adquirir el dominio de s mismo" Kuizá ha guiado mi brazo un dolor más que una voluntad re!lexionada: pero no importa, mi acto es bueno y servir a a la causa: Luego, como ella iba a interrogarle a#n, retrocedió; la contempló con espanto s#bito, y exclamó& $ D' qué ha venido usted aqu F""" DKué quiere de m F *lla le tomó las manos" $ DKué tienesF""" Dno me amas yaF *milio resistió primero, después cedió, y los dos cayeron enlazados en el canapé" $ +ero Dquién es usted y qué misterio contiene en s , que voy a morir sin haberlo sabidoF""" 5us bustos se separaron, )uth le estudiaba" $ DKué quieres saberF *l joven hizo un ademán de dolor, y preguntó con voz sorda& $ D7e ama ustedF""" Dme ha amado un solo instanteF""" ;7il y mil veces me lo he preguntado y no he podido responderme< 7e ha cogido usted y me ha tratado unas veces como amigo, otras como un lacayo: como un juguete: >espués me ha arrojado a la puerta como un perro" 5in embargo, la he visto volver: D+or qué ha asistido usted al juicioF""" D' qué ha venido aqu esta nocheF . como ella callaba, sintió una desesperación" $ DBo quiere respondermeF La joven habló con calma" $ DBo te basta mi presenciaF""" %ienes mis labios, Dqué más necesitasF Dno te doy lo mejor y lo más positivoF"""
#5$

“En anarquía” de Camille Pert

*l joven se irguió; un !uego de indignación y de rebeld a incendiaba sus pupilas, y dijo tuteándola por primera vez& $ ;Bo, no es bastante: o es demasiado<""" ;5i me amas, quiero tus besos, te quiero toda: pero si no me amas, vete<""" ;5i has venido por curiosidad, para espiar mis turbaciones, mis debilidades, mis alucinaciones; para acechar los sobresaltos y los terrores de un hombre a quien se va a guillotinar quizá ma-ana, vete; vete<""" ;%e odio< ;7e horrorizas<""" )uth le tendió los brazos" $ ;*milio< *ste retrocedió con espanto" $ ;>éjame<""" *lla dio un grito de sinceridad" $ ;%e diré la verdad< ;Bo te amo como t# me amas: como querr as que te amara: eso no me es posible: pero te juro que en m , a pesar m o, hay algo desconocido que no he sentido jamás< ;%e juro que al venir aqu esta noche no te insulto<""" *l joven se dejó caer en una silla ocultando su !rente en sus manos" $ ;*ntonces, habla< suplicó" )uth dijo con acento de sincera piedad& $ %emo hacerte mal: *milio interrumpió& $ ;'caso no me has hecho su!rir todos los tormentos< La joven le abrazó cari-osamente" $ +or eso quer a adormecer hoy tu su!rimiento" ?on la boca apoyada en el cuello de la joven, respirando su per!ume habitual, murmuró ardientemente& $ %u pensamiento: t#: lo que eres: d melo DquieresF *lla se encogió ligeramente de hombros" $ Becesitar a exponerte toda mi vida: más a#n: la de los m os: la de los que me rodean: de toda esta ascendencia, de ese ambiente de ego smo, de perspicacias, de inteligencias aguzadas, de esp ritus ro dos por la necesidad de análisis que domina y penetra nuestro ser: es decir, de esos que ustedes llaman los burgueses: *l joven escuchaba con ávido silencio, ella continuó& $ *ntre las gentes de mi mundo paso por viciosa, relajada y hastiada" 5oy como todos ellos: con la di!erencia de que me repugna la mentira hipócrita con que cubren su perversión, de que
#5#

“En anarquía” de Camille Pert

rechazo la grasa con que untan los ejes y engranajes de su ser gastado sin haber hecho ning#n trabajo: desde-o revestirme con sentimientos de encargo que sirven para dis!razar su alma desenga-ada, no por experiencia personal, sino por la serie de sus antepasados: . su voz lenta, imperturbable, expresando de manera conmovedora el vac o de su alma, resonó dolorosamente en el corazón de *milio" $ ;4astiada<""" Bo puedo serlo, como no sea inconscientemente y desde antes de nacer, puesto que en realidad no he amado, ni su!rido, ni vivido: Kuien dice cansancio supone previo goce, abuso: +ues yo no he experimentado decepciones ni desilusiones, toda vez que no he sentido jamás ideal, ni arranques, ni aspiraciones""" ,uera de la sensualidad y de la cerebralidad art stica, perturbación breve de los sentidos, concepción sutil del arte; !uera de esas dos zonas restringidas, nada hay en m : nada ha vibrado jamás: Bo soy dura ni mala: soy sencillamente indi!erente, insensible: *milio se estremeció ligeramente en silencio, y ella le estrechó más contra s " $ ?uando te vi, aquel impulso sincero que adiviné en ti me inspiró curiosidad, me atrajo: *n el !ondo, lo que me acercó a ti !ue la necesidad inconsciente de dominar, de sujetar esa !uerza, ese entusiasmo que no puede ya germinar en nosotros, que ustedes poseen y que les envidiamos: >espués preparé tu debilidad positiva de los hermosos brotes de tu !e: y te desprecié al mismo tiempo que te tuve lástima" D'marteF""" sin duda te he amado: tanto como mi ser puede amar: puesto que tengo compasión de tus dolores: aunque mi esp ritu se burle de ellos, a pesar m o, percibiendo los lados mezquinos, su !utilidad: ?on un ademán rápido, *milio cubrió con la mano la boca de la mujer" $ ;Jh< ;cállate< dijo angustiosamente" ., abandonándola, se levantó con paso vacilante" $ ;4arto lo veo<, dijo con voz so-adora" Bo me he enga-ado: *ntre ellos y nosotros: entre los burgueses y el pueblo: sucede lo que entre t# y yo: no puede haber más que una conciliación !alsa, mentida o ilusoria" )uth hizo un signo a!irmativo, a-adiendo& $ Mamás nuestros nervios a!inados, nuestros cerebros complicados se mezclar an sincera y completamente con sus cerebros y sus corazones primitivos: que sienten, que su!ren, que esperan, aman y odian: que nosotros no podemos más que observar estérilmente, percibir, analizar: sonre r" Bo es tanto la cultura de nuestras individualidades, lo que nos separa de las suyas como la que se remonta a los siglos más remotos de nuestra raza de privilegiados, de vencidos por la civilización" Rl la miraba !ijamente" $ D' qué has venidoF repitió el joven con suprema angustia" )uth le rodeó con sus brazos" +orque t# me amas a pesar de todo, y porque quiero hacerte dulce esta hora: *milio intentó rechazarla"
#5%

“En anarquía” de Camille Pert

$ ;Bo quiero esa limosna<""" ;no quiero esa caridad con que se insulta nuestra miseria<""" 5in embargo, se sent a des!allecer bajo los besos ardientes de )uth: Cna hora después sonó un golpe en la puerta" *l joven se levantó estremeciéndose" $ DLa muerteF preguntó casi con alegr a" La triste, la desgarradora realidad se impon a; la separación de )uth, la vuelta a su celda, la perspectiva de arrastrar d as interminables antes de la ejecución: !atal e inevitable, porque hab a rechazado la apelación"

CAPÍTULO VIII
La ejecución deb a tener lugar a las dos de la madrugada para evitar las mani!estaciones" 5in embargo, la estrecha plaza que se halla delante de la cárcel, donde se elevaba la siniestra armadura de la guillotina se hallaba a las once de la noche materialmente cuajada de gente" ' la débil luz de los reverberos se ve a un movimiento de cuerpos sombr os dirigiéndose con ávida curiosidad hacia el cadalso, que custodiaba rigurosamente una cincuentena de gendarmes a caballo" +oco a poco se iluminaron las ventanas de las casas inmediatas, viéndose siluetas humanas que se asomaban y se agolpaban" >e todas partes se elevaba un rumor de conversaciones en voz baja, ruido sordo, monótono y con!uso, semejante al de las rá!agas que corren sobre el mar al aproximarse las tempestades, largo espacio de tiempo antes que los primeros signos del huracán se mani!iesten" >e repente, en el cielo tenebroso se separaron dos nubes y apareció la luna ancha y redonda, lanzando sus pálidos rayos sobre la multitud, haciendo relucir las armas de los gendarmes y las vidrieras de las casas, y arrojando por contraste sombras más negras a los sitios donde no llegaba su luz" *n una de las ventanas más próximas al cadalso, en el primer piso de una pobra habitación, apareció )uth *tcheveeren; su rostro se hallaba iluminado por la luz lunar; detrás de ella, procurando no ser visto, alargaba el cuello el presidente >ebruyere" La joven miraba aquella multitud amontonada a sus pies, y recog a la nota magistral !ormada por el duro contraste de la noche y la luna, en la cual sobresal a en rápido movimiento, ora un brazo levantado, ora un detalle de una !isonom a, cuando un torso, cuando un grupo de !iguras expresivas entre la vaguedad de cuanto le rodeaba" $ ;?uántas mujeres< murmuró asombrada" >espués, retirándose un poco, se sentó quedando envuelta en la oscuridad de la pieza donde se hallaba sola con el magistrado" $ ;Eamos, dijo éste con una curiosidad disimulando mal el temor de desagradar a su amiga; declare usted que ha amado a ese desgraciado<""" )uth se volvió para responder, porque sintió muy cerca su voz"
#5&

“En anarquía” de Camille Pert

$ DKué quiere usted decirF dijo con lenta gravedad" 5i se propone o r de mis labios la declaración de que hemos sido carnalmente amantes, déla por hecha: Csted sabe que jamás oculto mis acciones" Bo satis!echo, interrogó a#n& $ +ero Del corazónF""" ese corazón de mármol cuya !r a dureza deploramos todos: Dse ha conmovidoF""" La joven se inclinó hacia la ventana, con la mano apoyada sobre el al!éizar, quedando iluminado una parte de su rostro, y no contestó" >ebruyere se adelantó vivamente porque creyó ver que brillaba una lágrima sobre la mejilla de la joven, después, !ijando ésta una mirada sobre su interlocutor, dijo, adivinando su pensamiento" $ Bo lloro" 7uerto él, no estaremos más separados que lo que estábamos: al contrario, su recuerdo in!luirá más sobre m que lo que hubiera podido in!luir su presencia" 5u ideal era hermoso& libertar del yugo de la explotación a la clase agotada y esterilizada, por el exceso de civilización, susceptible a#n a sentir, amar y obrar: >ebruyere murmuró& $ >ecididamente Lavenir ha conquistado a usted para sus doctrinas: $ Bo negaré que ha despertado en m re!lexiones que dorm an" *l otro se impacientó& $ D?ree usted que el proletario, además de su animalidad, no tiene también sus ego smos y sus vanidadesF""" ;Bo seré yo quien elogie al hombre de nuestra clase, pero, créame usted, el de abajo no vale más< $ %iene al menos la inconsciencia de sus de!ectos, mientras que nosotros estudiamos, tocamos los nuestros: *l magistrado iba a replicar, pero )uth le impuso silencio& $ ;?hist<""" ;7ire usted<""" 5e produjo gran movimiento en la multitud de la plaza, rechazada por los gendarmes que ensanchaban el espacio libre alrededor de la guillotina; se oyeron gritos e injurias dominadas por un gran rumor !ormado por la misma palabra repetida por miles y miles de labios& 3;'hora<""" ;'hora<6 La puerta de la cárcel, cerca de la cual se hallaba el cadalso, se hab a abierto y aparec a un grupo de hombres entre los cuales no se destacaba silueta alguna por hallarse en la sombra" La ola ruidosa sub a; una !iebre ardiente se extend a hasta dominar la totalidad de los asistentes; se presentaba la gente hasta aplastarse y so!ocarse" Cna voz gritó& 3;'h está Lavenir<6 y muchos miles de voces lo repitieron" >e repente se produjo un silencio terrible" Cna rá!aga intensa de luz, primero vacilante, !irme después, dirigida por un !otógra!o, envolvió por algunos segundos aquel !unesto escenario" +or un momento el verdugo, sus ayudantes, el cura, *milio mismo con el cuello desnudo, el pecho descubierto, a!eitado, pálido, tranquilo y ademán in!antil, permanecieron inmóviles,
#5'

“En anarquía” de Camille Pert

deslumbrados" 'dquirido el dominio de s mismo, el cura se dirigió torpe y aceleradamente a aplicar un cruci!ijo sobre la boca de *milio" *ste se estremeció y retrocedió, y antes que pudiera decir una palabra, le cogieron tres hombres, le empujaron: todo quedó sumido en la mayor oscuridad" *l sacri!icio quedó consumado" >ebruyere se echó hacia atrás con repugnancia" $ ;Jh, qué repugnante es eso< dijo con voz insegura" 7ás de veinte hombres hab a condenado a muerte durante su carrera de magistrado, pero era la primera vez que asist a a una ejecución" )uth estaba de pie" $ ;Jh, la multitud<""" ;Jiga la multitud< La tempestad se hab a desencadenado& se o an gritos agudos de histéricas, voces de reprobación, silbidos estridentes, y por #ltimo estallaron sostenidos, delirantes, un sonos de hombres y mujeres los gritos de 3DHloria a Lavenir< ;Eiva la 'B')KCX'< ;7ueran los explotadores<6 5e produjo una con!usión !ormidable; la multitud se dirigió hacia el pat bulo; a la luz de la luna, cada vez más brillante, se mov an las manos y las cabezas semejantes a las crestas espumosas de las olas" Cna corneta dio un agudo toque de atención; los caballos de los gendarmes pia!aron, y a continuación sobrevino una carga acompa-ada de gritos y lamentos de los que ca an atropellados" *ntre tanto, en un momento se hizo un gran despejo en la plaza" 5iguió una calma; se percibieron voces aisladas, rá!agas injuriosas, !rades sueltas de !renéticas arengas" Cna misma conmoción gritó simultáneamente al presidente >ebruyere y a )uth *tcheveeren: una voz viril, pero joven y pura entonó la canción triste y sublime del Anarquista" La multitud vaciló por un momento, después se unieron algunas voces a la primera, hasta que por #ltimo el himno subió soberbio de dolor, de rebeld a: pero también de esperanza" >ebruyere se asomó a la ventana" $ *s el joven pintor: 'ugusto: )uth cogió su mano, dominada por su admiración de artista, quizá por otra emoción más pro!unda" $ ;Jh< y con su brazo extendido mostraba el espectáculo que se o!rec a a su vista" Eueltas hacia el cadalso, todas las cabezas se hab an descubierto: y de todas partes surgieron ni-os levantados en alto para que vieran la sangre derramada, para que se acordaran: criaturillas que !ormaban un pueblo nuevo, que aparec a en plena luz lunar sobre la miseria de los padres con!undidos en un reba-o estrecho y con!uso: >ebruyere movió tristemente la cabeza y dijo& $ ;5 , s ; esos serán verdaderamente temibles<
#55

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful