Lima, domingo 3 de noviembre del 2013 Internacional 13

La inspiración
Nicholas Nauman lanzó las
cenas mudas con la idea de
ofrecer a las personas una
oportunidad de conectarse
con la comida. Cuando era es-
tudiante pasó cuatro meses
en un monasterio budista.
NUEVA YORK. La novedosa propuesta de Eat,
un pequeño restaurante de Brooklyn, es una
cena en la que nadie puede decir ni una palabra.
Tampoco se admiten los celulares.
El placer de comer
con la boca cerrada
Q
ui én di -
ría que el
si l enci o
daría tan-
to de qué
hablar.
Un di -
m i n u t o
restaurante en Brooklyn
está atrayendo a tantos co-
mensales como a periodis-
tas. No es por sus platos pre-
parados con ingredientes
orgánicos de productores
locales. Lo que ha puesto a
Eat en boca de muchos es
su Cena Silenciosa, que en
pocas semanas se ha con-
vertido en la novedad gas-
tronómica de Nueva York.
El domingo pasado, 17
personas llenaron las cinco
mesas del local. En una ciu-
dad con miles de restauran-
tes y famosa por su bullicio
constante, no ha sido difícil
convencer a un público ávi-
do por probar cosas nue-
vas de que pague US$40 en
efectivo (más propina) pa-
ra cenar sin hablar por una
hora y media.
Solo para llegar a Eat,
Kiersten y Melissa mane-
jaron una hora y cuarto.
Hace un tiempo, cuando
cenaban en otro restau-
rante, las mejores amigas
vieron cómo una pareja no
cruzó palabra durante to-
da la comida. La escena les
chocó tanto que decidieron
descubrir si ellas, acostum-
bradas a conversar todo el
tiempo, podrían comer jun-
tas sin hablarse.
Con varios retiros de si-
lencio y una temporada en
un monasterio en Japón en
su haber, Chris Botta llegó
con la ventaja que da la ex-
periencia. Los debutantes
eran su hermano menor y
su mamá, con quienes fue a
celebrar su cumpleaños nú-
mero 29. “No podremos ha-
blar, pero quizás podemos
hacer una olita”, propuso
Stephen Botta, para man-
AP
Ejerciciodecontemplación. NicholasNaumanofrece losdomingosunmenúde40dólares, que debe saborearse en absolutosilenciodurante 75 minutos.
Andrea
López
Cruzado
Tendenc¡as - EE.UU. - Propuesta gastronómica
tener el carácter festivo de
la ocasión.
Ellos y las amigas com-
partían la mesa más grande
del restaurante con Edine-
ria Pinheiro y una reportera
peruana.
Losruidoslejanos
Casi a las 8, el chef Nicholas
Nauman volvió a saludar a
todos, recordó el menú
preestablecido de la noche
y pidió apagar los celulares.
Antes del primer plato,
Melissa tuvo un ataque de
risa. El mayor de los Botta
buscó un punto sobre la
mesa y se puso serio. Las
parejas en las tres mesas
para dos evitaban mirarse.
Como para romper el hielo,
todos empezaron a comer
sigilosamente el pan inte-
gral con aceite de oliva dis-
ponible sobre las mesas.
El ruido más fuerte ve-
nía del contacto de los za-
patos del chef con el piso
de madera, cada vez que
entraba y salía de la cocina,
separada del comedor por
solo un par de telas.
Suprimida el habla, el
oído se amplificó.
Era fácil saber cuán-
do Nauman y sus dos ayu-
dantes, que también per-
manecían mudos, abrían
y cerraban la refrigerado-
ra, encendían la estufa o
abrían el caño. Más audible
aun era el agua entrando en
un vaso, el roce de un tene-
dor con un plato o los moto-
res de los autos en la calle.
Kiersten recordó la pro-
puesta de la olita y todos en
su mesa la siguieron, para
luego alzar sus vasos y brin-
dar por el cumpleañero.
Cerca de las 9:30, Nau-
man volvió al comedor y,
abriendo la boca, dio gra-
cias a todos. A cambio, sin
embargo, solo recibió risas
tímidas.
Entonces, el chef pren-
dió la radio. La música de
Lou Reed, que había muer-
to esa mañana, enterró por
completo el silencio.
Nadie partió de, todos
querían hablar. En Nueva
York, una sobremesa vo-
luntaria entre extraños es
una verdadera novedad.
El ruido más fuerte venía de los
pasos del chef , Nicholas Nauman.