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Guía de Padres 1.3 primera parte

Guía de Padres 1.3 primera parte

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EJERCICIO DE REFLEXIÓN

¿Qué piensa usted que les corresponde hacer a los hombres en la familia?
¿Qué les corresponde a las mujeres?
¿Cuáles son las ideas, sentimientos, actitudes y actividades que nuestra
cultura nos impone por el hecho de ser hombres o mujeres?
¿Cómo debe ser la educación sexual de un niño o una niña?
¿Cree usted que los niños en edad preescolar necesitan saber algo sobre la
sexualidad?
¿Cómo se siente cuando su hijo le pregunta algo relacionado con la sexualidad?

La educación sexual va mucho más allá de decirle al niño cómo nacen los bebés

Educación sexual significa ayudar al niño o la niña a ser consciente del sexo al que pertenece
y a sentirse satisfecho con él; a que sepa que niños y niñas son igualmente valiosos como
seres humanos y que sus diferencias hacen más interesante y completa la vida de todos.
Niños y niñas tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones: ambos deben participar
por igual en las tareas de la casa, ambos necesitan la misma comida, el mismo tiempo para
jugar y descansar, el mismo cariño de sus padres.
Tenemos que propiciar que tanto las niñas como los niños se sientan capaces de llevar a cabo
todo tipo de actividades, ya sea cocinar o arreglar un aparato. Los niños y las niñas son
igualmente inteligentes y deben tener las mismas oportunidades para desarrollarse.
Desde que el niño es pequeño, conviene darle ejemplo y fomentar el respeto a todos los seres
humanos, cualquiera que sea su género o preferencia sexual.

La educación sexual es ofrecerle a nuestra hija o nuestro hijo un modelo de pareja

El niño que ve a sus padres tratarse con cariño y respeto, solucionar sus enojos y conflictos
sin agredirse, darse apoyo en distintas actividades y disfrutar la vida juntos, está aprendiendo
lo fundamental de la relación entre un hombre y una mujer.
Si no tenemos pareja, este aprendizaje puede darse a través de las relaciones entre los miembros
de la familia, hombres y mujeres; a través de la consideración y amor con que nos tratemos.
El papel de los hombres y el de las mujeres ha cambiado enormemente. En muchos casos, la
mujer trabaja fuera del hogar ya sea para apoyar económicamente a la familia o porque ella
es la única responsable de mantenerla. El
varón, por su parte, se siente cada vez más
libre para ayudar en las tareas de la casa y
para disfrutar y cuidar a sus hijos.
Modificar las costumbres machistas requiere
valor. El padre tiene que sentirse seguro de
que seguirá siendo igual de hombre si juega
con su bebé o le da de comer, y la madre
tiene que aceptar que el cuidado de los hijos
y la casa no es su territorio exclusivo. Si las
tareas del hogar se reparten entre todos los
miembros de la familia habrá más tiempo y
oportunidades para compartir y divertirse.

La educación sexual consiste en propiciar
en el niño el conocimiento, cuidado y
respeto por su propio cuerpo y el de los
demás

A los dos o tres años, cuando el niño deja
los pañales, descubre otras partes de su cuerpo
y con ello nuevas sensaciones.

La educación sexual no sólo es decirle al niño cómo nacen los
bebés

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La estimulación de los genitales le produce placer, por lo que
suele tocarse con cierta frecuencia. Esto es parte natural del
desarrollo sexual infantil y no provoca ningún problema en
la vida adulta.
Cuando sorprendamos a nuestro hijo tocándose los genitales
no debemos regañarlo ni castigarlo pues esto podría hacerlo
asociar la sexualidad con algo malo o sucio. Simplemente
tratemos de hacerle entender que esos son actos íntimos,
muy personales, y que no debe realizarlos frente a otras
personas.
Sólo cuando la masturbación sea algo tan frecuente que
impida al niño jugar y realizar otras actividades, o cuando
notemos que el niño está ansioso o angustiado, es conveniente
analizar qué le está pasando y, si es necesario, pedir ayuda
a un profesional.
También debemos advertir a nuestro hijo que nadie tiene
derecho a tocar las partes íntimas de un niño o una niña.
Que si una persona extraña o de la misma familia trata de
hacerlo, debe avisarnos inmediatamente. Nosotros lo
protegeremos siempre.

La educación sexual contribuye a desarrollar en el niño
la confianza en sus padres

Esto supone que cultivemos una actitud abierta para responder
las dudas e inquietudes de nuestro hijo y nos preparemos
para saber qué contestarle. Implica también responder en
forma natural y clara, darle los datos que nos pide y alentarlo
a que exprese lo que piensa y lo que le causa curiosidad.
Tenemos que estar atentos para no ponernos nerviosos ni
contestar con evasivas, pues esto podría provocar que el niño
no vuelva a preguntarnos y busque información en otra parte.
Si nos llegara a incomodar alguno de sus comentarios o
preguntas, es mejor decírselo para evitar la ansiedad o el
desconcierto.

Es natural que el niño y la niña en edad preescolar
expresen interés en asuntos de tipo sexual

La curiosidad natural del niño en edad preescolar acerca de
la sexualidad se expresa a través de preguntas sencillas, la
exploración de su propio cuerpo, la atención al cuerpo de
otros niños y adultos y la observación de la conducta sexual
de los animales y de las personas.
Alrededor de los tres años descubre las diferencias anatómicas
entre niños y niñas. Cuando es pequeño, sobre todo si no
tiene hermanos, piensa que todos los niños son iguales. Al
ver a un niño del sexo opuesto desnudo surge la pregunta:
“¿Qué es eso?”. Lo único que quiere saber es el nombre. Y
eso es lo que hay que contestar. Hablar brevemente de que
los niños y las niñas son distintos.
En ese tiempo, el pequeño sólo se interesa en la forma del
cuerpo, no se le ocurre todavía pensar en las relaciones
sexuales.

Cuando demos información sexual al niño, es
conveniente hacerlo con brevedad y sencillez para que
sea capaz de entenderla y asimilarla

Cuando el niño expresa una duda, debemos estar seguros
de lo que en verdad le interesa. A veces la pregunta “¿De
dónde vienen los bebés?”, o más bien: ”¿De dónde vine yo?”,
no se refiere a la manera como los niños nacen sino al lugar
de origen: el Estado de México, el hospital. Antes de responder
es conveniente investigar por qué pregunta eso y qué es
exactamente lo que quiere saber.
Pero llega el tiempo en que sí le intriga la manera en que
nacen los bebés. Las mujeres embarazadas—si se trata de
su madre con mayor razón—despiertan su imaginación de
tal manera que querrá saber cómo va a salir el bebé; quizá
después pregunte cómo entró. Hay que estar preparados
para contestarle.
Si es su mamá o una persona cercana la que está embarazada,
le gustará sentir con la mano los movimientos del bebé y que
le platiquemos cómo va creciendo dentro para estar listo en
el momento de su llegada al mundo. Seguramente el pequeño
quedará satisfecho si le damos una respuesta breve en vez
de emprender una explicación larga y detallada. A los niños
se les olvida lo que no están preparados para entender.

Nunca demos al niño una respuesta falsa que luego
tengamos que desmentir

Cuando él descubra que los bebés no vienen de París ni los
trae la cigüeña, va a perder confianza en nosotros.
Tampoco es adecuado negarnos a darle una respuesta. Decirle:
“Esto no es un asunto de niños”, o: “Cuando seas más grande
te vas a enterar”. Siempre hay forma de contestar de acuerdo
con la edad del niño. Es mejor que seamos nosotros quienes
le demos la información y no alguien extraño que pudiera
transmitirle ideas equivocadas.

Los padres no debemos dejar en otras manos la
responsabilidad de la educación sexual de nuestros
hijos

Nuestro afecto, confianza y cercanía nos hacen las personas
ideales para introducir al niño en el tema de la sexualidad.
Así, cuando él reciba información a través de otros medios
o de otras personas, será natural para él acudir a nosotros
para resolver sus dudas y su curiosidad en vez de dejarse
influir por enfoques erróneos o actitudes negativas.
Es importante que hablemos sobre el tema en pareja cuando
el niño es pequeño y desde el principio nos pongamos de
acuerdo sobre la educación sexual que daremos a nuestros
hijos.

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Pruebe algunas de las siguientes
recomendaciones

Dé las mismas oportunidades a niños y niñas para ir a la
escuela y para desarrollar diferentes actividades.
Si es posible invite a su hijo a su trabajo para que sepa
a qué se dedica cada uno de sus padres.
Procure que en las labores del hogar participen todos,
hombres y mujeres, niños y niñas.
Cuando su hijo pregunte algo relacionado con la sexualidad,
indague exactamente lo que él desea saber. Luego conteste
de manera clara, sencilla y siempre con la verdad.
Cuando hable con su hijo, refiérase a las partes y funciones
corporales con el nombre correcto.
No se alarme si sorprende a su hijo en jugueteos sexuales
con sus hermanos o amiguitos, tómelo como un proceso
de curiosidad natural y distráigalos hacia otra actividad
pues es algo íntimo.
Asegúrese de que estos juegos no se den entre niños
cuya diferencia de edad sea demasiada.
No se preocupe ni regañe a su niño si lo encuentra
estimulando sus genitales. Piense que usted ya ha
establecido los límites de pudor e intimidad que el niño
todavía no.
Cuando alguna conducta sexual se vuelva una práctica
frecuente que prive al niño de otras actividades como
jugar o trabajar, consulte la opinión de un especialista.
Su pediatra puede ayudarlo.

Conteste de manera clara y sencilla

Refiérase a las partes del cuerpo por su nombre

No se preocupe si se estimula

No permita que se dé la estimulación entre
niños de edades muy dispares

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Guía de Padres

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