Aquella mezcla de frescor juvenil y fatigada senilidad, presen5te en los jóvenes del Romanticismo y señalado en las páginas declamatorias

de O libro de fra Gondicário: “-Oh! mas teu coração era muito velho, desse engehlar precoce que rói como un cancro e aviventa nas veias com a seiva da norte de Hamleto, a vitalidade do veneno de Byron…” El cansancio precoz de vivir, el deseo anormal del fin, asaltan con frecuencia su imaginación, atraída por la sensualidad y al mismo tiempo de ella apartada por el escrúpulo moral y la imagen punitiva de la madre, conduciendo a una idealización que acarrea como contrapeso, en muchas imaginaciones vivaces, la nostalgia del vicio y la revuelta. En su caso particular estas disposiciones fueron animadas por la influencia de Byron y Musset, que aceptó con el alboroto de quien encuentra forma para las propias aspiraciones:1

En la obra de Junqueira Freire, esta exacerbación adolescente aparece reducida a un extremo: el desespero de la afectividad bloqueada. Casimiro de Abreu expresa otro extremo: la gracia melancólica del lamento sentimental. Más rico, su espíritu engloba ambos aspectos, revelando dinámica más intensa.

Dilaceraciones. Si encaráramos la personalidad literaria, desde un ángulo romántico, no como integración armoniosa de la posibilidad y de la realización, sino como disponibilidad interior hacia lo dramático, tal vez la de él sea la más característica de nuestro Romanticismo. El drama construido en su obra no se originó, en efecto, de las condiciones exteriores, sino de él mismo; de su naturaleza contradictoria, al mismo tiempo frágil y poderosa. Al contrario de Gonçalves Dias, mestizo humillado, hijo natural de madre adúltera; de Junqueira Freire, aplastado por el error de vocación, avergonzado por las desobligaciones del padre; de Casimiro de Abreu, contrariado en las tendencias, torcido por la carrera antipoética; al contrario de todos ellos, nació de familia importante, rodeado de recursos, estímulo y todo cariño. Las condiciones de la vida siempre le fueron favorable: de los hombres y del mundo sólo venían apoyo y admiración al “joven de grandes esperanzas”. No obstante, independiente del mundo y de los hombres, se devoró en una fiebre que le plasmó el más romántico de los destinos; y, muriendo aunque a los veinte años, tuvo el privilegio oneroso de corporeizar varias tendencias psíquicas de una generación, concentrando en sí el peso de lo que se repartía en parte a los otros. Esta complejidad hizo de él la figura de mayor relevancia de nuestro Ultra-romanticismo; pero no le permitió la integración artística necesaria para equipararse a Gonçalves Dias, entre los
1

A este propósito, a título de curiosidad: como se sabe, Byron adoptó en Don Juan la octava rima, a ejemplo de su modelo confeso, Pulci; en Namouna, Musset utilizó una estrofa de seis versos, con dos rimas alternadas. En O poemas do frade, compuesto bajo la inspiración de ambos, mas particularmente del segundo, Álvares de Azevedo –reuniendo sus dos grandes admiraciones- emplea la octava rima en los cantos I y II, pasando a los III y IV a la sextilla con tres rimas en orden variable.

la diversidad del espíritu. entre los venideros. a la ropa sucia. Fue el primero. la fervorosa pasión lírica del segundo. en dar categoría poética al prosaísmo cotidiano. en los menores detalles. De ahí podremos acompañar en su obra. no sólo por exigencia de la personalidad contradictoria.más viejos. el empleo de la discordancia y del contraste. más hondo que ambos. En el Prefacio a la 2a parte de A lira dos vinte anos (singular en la literatura brasileña de entonces por la fuerza del sarcasmo) su poesía gira en las bisagras y devela la dialéctica según la cual los contrastes favorecen la verdadera realización del artista. No es posible describir con mayor consciencia la propia obra. como correctivo a una concepción estática y homogénea de literatura. a Castro Alves. en la esencia del espíritu romántico. casi el único antes del Modernismo. que los clásicos procuraron eternizar en el arte y se rompió bruscamente en el umbral del mundo contemporáneo. . todavía. en lo que se podría llamar el individualismo dramático y consiste en sentir. sino como ejecución de un programa conscientemente trazado. permanentemente. el sincretismo tenuemente cubierto por el velo de la norma social. ni el vigor. No tiene la armonía o el sentido formal del primero.como el de saber si es sincero en el satanismo o experto en los desordenados que canta. a la pipa sarrosa. ni resolver de antemano problemas que los críticos futuros removerán sin la menor necesidad . Penetró.