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91054047 Greshake Gisbert Ser Sacerdote Hoy

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R SACERDOTE HOY

VERDAD E IMAGEN 161
Colección dirigida por Ángel Cordovilla Pérez

GISBERT GRESHAKE

SER SACERDOTE HOY
Teología, praxis pastoral y espiritualidad

SEGUNDA EDICIÓN

EDICIONES SÍGUEME SALAMANCA 2006

CONTENIDO

Prólogo

9

I El ministerio sacerdotal en crisis 1. Fenómenos de crisis 2. Cambios históricos radicales en la comprensión del ministerio y en las relaciones entre el sacerdote y el laico 3. ¿Una nueva teología del ministerio? 19 25 43

II Rasgos fundamentales de una teología del ministerio sacerdotal Cubierta diseñada por Christian Hugo Martín Traducción de Constantino Ruiz-Garrido sobre el original alemán Priester sein in dieser Zeit © Verlag Herder, Freiburg im Breisgau 22000 © Ediciones Sigúeme S.A.U., 2003 C/ García Tejado 23-27 - E-37007 Salamanca / España Tel. (34) 923 218 203 - Fax: (34) 923 270 563 e-mail: ediciones@sigueme.es www.sigueme.es ISBN: 84-301-1486-6 Depósito legal: S. 12-2006 Fotocomposición Rico Adrados S.L., Burgos Impreso en España / Unión Europea Imprime: Gráficas Varona S.A. Polígono El Montalvo, Salamanca 2006 4. La Iglesia: la idea original de Dios 5. Líneas y cuestiones fundamentales de carácter histórico 6. La significación teológica del ministerio como representación de Cristo 7. El ministerio como «representación» de la Iglesia. Sobre la fundamentación pneumatológico-eclesial del ministerio 8. Excursus. Diversos problemas actuales del ministerio eclesiástico 63 73 121 149 181

III Ser sacerdote concretamente 9. Plasmación personal de la forma de mini sterio 10. El ministerio y las circunstancias socioculturales, o ¿adonde va la Iglesia?, ¿adonde va el ministerio? 11. Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 243 255 297

X

Contenido

IV La espiritualidad sacerdotal 12. Fundamentos 13. El sacerdote y los consejos evangélicos 14. «Abyssus abyssum invocat» 15. Elementos del estilo de la vida espiritual A modo de epílogo Bibliografía índice de nombres índice general 347 369 417 443 469 475 495 501

PROLOGO

Cuando en el año 1981 publiqué por primera vez la obra Priester sein (cuya quinta edición se publicó ya en 1991 con notables complementos, y sobre esta edición se hizo la traducción española Ser sacerdote, Salamanca 41998), lo hice basándome en los problemas que existían entonces: la comprensión existente hasta el momento se hallaba (y sigue hallándose) en profunda crisis por el desarrollo posconciliar en el seno de la Iglesia y por los cambios producidos en el entorno social. Esta crisis se podía (y se puede) expresar principalmente en dos aspectos: El primer elemento de crisis, de carácter más bien teológico (pero que muestra importantes consecuencias prácticas), lo caracterizó por aquel entonces Peter Hünermann con las siguientes palabras: En los textos del concilio Vaticano II y con más viveza aún en el debate teológico contemporáneo, se observan dos tipos de concepción del ministerio. Por una parte, se entiende el ministerio como una continuación de la misión de Jesucristo. El portador del ministerio representa a Jesucristo ante la comunidad. En otra perspectiva, el ministerio es un desarrollo del misterio de la Iglesia. El ministerio se entiende entonces como una manera en que la Iglesia se expresa y se presenta y en la que se transmite la fe de la Iglesia'. En el periodo posconciliar, los dos «tipos» de comprensión del ministerio se enfrentan a menudo entre sí de manera irreconciliable. Sitúan al sacerdote, en cuanto a la comprensión de sí mismo y al ejercicio de su ministerio, ante la alternativa: entonces ¿soy sacerdote de la Iglesia o soy sacerdote de Jesucristo! ¿Consistirá mi ministerio en que, por medio de la ordenación, me fueron delegadas por la comunidad/la Iglesia determinadas tareas y funciones, o
1. P. Hünermann, MU dem Volk Gottes unterwegs. Eine geistliche Besinnung zur Theologie und Praxis des kirchlichen Amts: GuL 54(1981) 179.

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Prólogo

Prólogo

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consistirá en que el Señor mismo (por medio de la ordenación) me ha llamado, encargado y capacitado para ser el mediador de su obra salvífica ante los demás cristianos? El segundo elemento de crisis del ministerio sacerdotal, de carácter más bien práctico (pero de abundantes consecuencias teológicas), era (y es) el siguiente: el «redescubrimiento del laico», impulsado por el concilio Vaticano II, y de su vocación y misión, así como el realce de la fundamental dignidad e igualdad de todos los miembros de la Iglesia, estuvo asociado a continuación con el hecho de que, a causa de la disminución del número de sacerdotes, hubiera que encargar necesariamente a laicos realizar servicios pastorales y eclesiales. Muchas actividades que antes habían estado reservadas para el sacerdote fueron y siguen siendo practicadas cada vez más por laicos (encargados de realizar actividades pastorales o relacionadas con la vida de la comunidad). Pero con ello se plantea forzosamente la cuestión: ¿Qué es, entonces, lo que «sigue siendo» peculiar y propio del ministerio sacerdotal? ¿Será suprema y finalmente la sola «potestad» para la consagración en la celebración eucarística y para impartir la absolución en la confesión, que así y todo se va practicando cada vez con menor frecuencia? ¿Lo será, por tanto, el sacerdote en cuanto «portador sacramental de la potestad»? ¿Corresponderá esto a la tradición de la fe de la Iglesia? ¿Y será suficiente para dar al ministerio sacerdotal una identidad y fisonomía propias? Mi obra Ser sacerdote trató de dar una respuesta a estos dos elementos de la crisis. Aunque esta respuesta pudiera seguir siendo válida hoy día, sin embargo la situación se ha agudizado entretanto no sólo con respecto a los dos conjuntos ya mencionados de problemas, sino que se ha añadido o ha llegado de nuevo a la conciencia toda una multitud de cuestiones por resolver, más aún, de «heridas» abiertas. La situación se ha agravado, porque la estructura sacramental de la Iglesia está sufriendo cada vez más una crisis. No es raro que algunas comunidades estén dirigidas por laicos. Hace mucho tiempo que en algunas regiones es cosa corriente que los cultos dominicales sean celebrados por laicos; una serie de sacramentos y sacramentales son administrados (¡legítimamente!) por laicos. Pero el desarrollo sigue adelante. Y así, en algunos lugares la unción de

los enfermos, a pesar de las protestas de los obispos, es administrada por laicos; la misa es concelebrada por laicos (con o junto al sacerdote), y no sólo, ni mucho menos, «a puerta cerrada»2. Y la predicación realizada por laicos, en alternancia y buena armonía con el sacerdote competente, es algo que hoy día no se experimenta ya como un problema. En el inicio de este desarrollo no se encuentra necesariamente un acto de «usurpación» por parte de los laicos, sino que la falta de sacerdotes ordenados «provocó» precisamente una más extensa dedicación y una ampliada competencia de los laicos. Pero con ello se iniciaba de hecho un proceso que fue desvaneciendo y reprimiendo cada vez más la conciencia de la estructura sacramental de los actos eclesiales fundamentales (sobre esto hablaremos más tarde) y especialmente la conciencia del ministerio ordenado. Tanto más que, con el creciente acercamiento de las confesiones cristianas, ese proceso podía sentirse confirmado por la práctica de las comunidades evangélicas hermanas. Ahora bien, en vista de este desarrollo que se ha producido de hecho, ¿qué significa todavía el ministerio sacerdotal de carácter sacramental? Además de esta situación, que se ha hecho más aguda y que sigue agudizándose, han surgido durante estos últimos años otros problemas y constelaciones de problemas. Un ejemplo: ¿Cómo es posible que un sacerdote, sin arruinar su salud física, psíquica y espiritual, sea párroco de multitud de pa2. Señalemos simplemente a este respecto que una serie de teólogas laicas de Suiza «amenazaron» de manera totalmente pública, en Pentecostés del año 1999, con celebrar ellas mismas la eucaristía, en el caso de que no se permitiera hasta entonces la ordenación de mujeres. Es verdad que esta amenaza fue retirada más tarde, pero el simple hecho de que fuera posible formularla muestra hasta dónde hemos llegado entretanto. L. Karrer, Die Stunde der Laien, Freiburg i.Br. L999, 294, escribe a propósito de este tipo de problemas: hay tendencias a «celebrar los sacramentos incluso sin encargo expreso o sin ordenación por parte de la Iglesia. La riqueza sacramental de la Iglesia podría desaparecer enteramente y sufrir perjuicios. Los sacramentos podrían morir al ser instrumentalizados en favor de procesos de emancipación». Sin embargo, es comprensible por otro lado que haya laicos que, en vista de la negativa a seguir ampliándose las condiciones del marco institucional, «recurran a la autoayuda [!]» (ibid.). A esta autoayuda exhortaba Herbert Haag expresamente en enero del año 2000. Y en un artículo de J. GerberZeder, Laientheolog(inn)en: Ein kirchliches Amt ohne sakramentale Beauftragung: Schweizer. Kirchenzeitung 12 (1996) 186-191, basado en una encuesta realizada en Suiza entre teólogos y teólogas, se dice a modo de síntesis: «El 57% de todos los teólogos y teólogas laicos sobrepasan, al menos en ocasiones, las barreras que se les fijan en el ámbito sacramental» (p. 186).

conocido director espiritual de Münster. a los ojos de las sociedad pluralista. y en algunos puntos acertarán también en el blanco. ¿no se podría o no «se debería» precisamente admitir también mujeres a la ordenación sacerdotal? Sigue sin estar claro cuál es el lugar teológico del diácono. lo importante aquí es lo siguiente: si -como es probable. en todos estos problemas no debe pasarnos inadvertido el hecho de que todos ellos están enmarcados dentro de un problema mucho más apremiante: ¿Adonde va la Iglesia en nuestros-países (occidentales e industrializados)? ¿Qué significa la vertiginosa disminución de miembros de la Iglesia. no tiene que ser más que un subsistema de dicha sociedad. El 27 de noviembre de 1998 el conocido ensayista Johannes Gross escribía en la revista FAZ la ingeniosa y acertada observación acerca del clero católico: Son hombres que están exentos de cumplir el servicio militar. y que no tienen ni idea de lo que es ejercer una actividad civil.12 Prólogo Prólogo 13 rroquias. Ahora bien. Sin embargo. Pero ¿hacia dónde?. porque. . el menor grado de conocimientos religiosos y el menor carácter religioso de las personas. entonces responderé: ese problema no fue para mí la época del nazismo ni la guerra. por cuanto no sólo se pregunta si habrá que prescindir de la obligación del celibato. así también la obra en su forma actual va a suscitar objeciones e incluso contradicciones por parte de los del «ala derecha». que con su segura existencia de funcionarios están protegidos contra una carga excesiva de trabajo cotidiano. habida cuenta de la evolución social que tiende al reconocimiento de la igualdad de derechos de la mujer.. y en virtud de los resultados a que ha llegado la teología feminista. Al mismo tiempo soy muy consciente de que. es decir. un fenómeno marginal del ornato religioso de las grandes épocas de la vida. se indicarán al menos orientaciones para la solución. sino que además. echando una mirada retrospectiva a sus cincuenta años de vida sacerdotal: Si se me pregunta qué problema es el que más me ha impresionado y preocupado durante los cincuenta años. y la pérdida de su poder e influencia social? Poco antes de su muerte decía Johannes Bours. entonces la fisonomía del ministerio y la índole de su actividad pastoral tendrán también que cambiar radical y básicamente. de la sagrada Escritura. abriendo así más ampliamente la puerta para el acceso al ministerio. sino precisamente la rápida y casi total demolición de la fe durante los veinte años pasados. la reducida transmisión de la fe en el seno de las familias? ¿Que significa para el futuro de la fe la decadencia de la fisonomía social que hasta ahora había tenido la Iglesia. En muchas cuestiones hay que adoptar decisiones fundamentales. y sospechamos que esa fisonomía de la Iglesia ha de hacerse pedazos. del ministerio episcopal (trataremos de ambos problemas. viene adquiriendo también nueva urgencia el problema acerca de las condiciones para la admisión al ministerio ordenado. querría adoptar una postura ante los problemas planteados. y volveremos sobre ello con detenimiento. desde luego. la reducida participación en los actos de culto divino. así como en su tiempo la obra Ser sacerdote suscitó más bien reacciones críticas (como era de esperar) por parte del «ala izquierda». Esos hombres están llamados a aconsejar y asistir a sus semejantes en los momentos difíciles de la vida y en las necesidades del alma. ¿en qué dirección?. que no deben eludirse al precio de llegar a soluciones de avenencia. como está sucediendo cada vez más. aunque sólo sea en forma de excursus). ¿qué cambios habrá que emprender ya ahora? ¡Sí! El ejercicio del ministerio y el estilo de vida del sacerdote no sólo tendrán que cambiarse en el futuro. dada la creciente escasez de sacerdotes? En relación con esto. ¿Cómo se puede vivir como presbítero sin enfrentarse con un tipo de crítica tan hiriente. Será difícil formularlo más acertadamente.la fisonomía social de la Iglesia y sus relaciones con la sociedad se hallan en un cambio radical y básico. que no deben tener relaciones con el otro sexo.. Hay que saberlo entender. aunque acaso no totalmente injustificada? La nueva versión de la obra Ser sacerdote. Aunque aquí y ahora no puedan encontrarse ya respuestas convincentes para todo. es la cuestión acerca de los elementos esenciales del ministerio rector de la Iglesia. pero también de la sociedad. No podía ser de otro modo. sino que ya ahora habrán de situarse ante los interrogantes críticos que proceden.. Experimentamos que se ha hecho pedazos y ha finalizado una fisonomía de la Iglesia. en vista de diversos procesos nada agradables en relación con los nombramientos de obispos. que se publica ahora con el título de Ser sacerdote hoy. E igualmente problemática.

por ejemplo. podrá saltarse toda la primera parte. a su condición precisamente de ser sacerdote. propias de especialistas. En efecto. podrá hacerlo siguiendo un procedimiento abreviado. especialista en teología moral. Por eso. Se la dedico especialmente con motivo de su 60° cumpleaños. Agradecimientos y dedicatorias La presente obra está dedicada primeramente al catedrático universitario Dr. al menos. abundante material para la obtención de ulteriores informaciones. enfocándose la obra hacia los mencionados problemas de actualidad. así como en la obra precedente. Pero. Pero también aquel que por principio quiera leer la obra entera. todos y cada uno son llamados a una forma de ministerio y de vida que ya viene previamente dada. Numerosas referencias cruzadas revelan la conexión. Por tanto. se orienta hacia lo que hoy día se denomina. «espiritualidad». y las notas que tienen también interés por su contenido. el que no esté interesado en detalles y (eventualmente) en sutilezas teológicas. problemas y aporías. Joachim Koffler. la finalidad de la obra. inversamente. Los menores cambios (aunque sí notables ampliaciones. nadie se crea. alternándonos en las labores de la parroquia de Friburgo-Kappel. así como el ministerio tiene como base una forma espiritual de vida que le corresponde. profundi- zaciones y modificaciones) los han experimentado los capítulos sobre la teología del ministerio y sobre la espiritualidad sacerdotal. diremos que más de la mitad de la presente obra ha sido escrita completamente de nuevo. nadie empieza desde cero a ser sacerdote. acerca del ser sacerdote. Todo lo demás ha sido redactado completamente de nuevo. Indicaciones para la lectura La obra está concebida de tal manera que puedan entresacarse también para la lectura algunas partes aisladas. la cuestión acerca de ser sacerdote sólo podrá tratarse en la estricta correspondencia entre la teoría y la práctica. sin embargo me he esforzado en que ambos aspectos se engranen mutuamente. de Viena. amigo fiel y compañero leal a través de los desiertos del mundo y consultor espiritual durante muchos años. En todo caso. los pasajes sangrados e impresos en letra menor. los excursus y las numerosas notas no son absolutamente necesarios para seguir la marcha del pensamiento. tal como se nos presenta en la Escritura y en la tradición y se concreta por medio de los «signos de los tiempos». En una palabra. no tienen por qué consultarse necesariamente). en una lectura sencilla. aunque a veces contengan. En lo que respecta a la relación exacta entre ambas publicaciones. él mismo. este entrelazamiento es uno de los objetivos específicos que me ha guiado en la composición de esta obra. Aunque en las primeras partes de la presente obra predomine más bien lo teológico y teórico. Toni Leichtfried y Gerhard Reitzinger (a los tres . De igual modo. Günter Virt. como a la situación presente y al estado actual de las investigaciones eclesiológicas. En las notas se hizo distinción entre aquellas que proporcionan únicamente pruebas o breves referencias (y que por tanto. Estas últimas se señalan en el texto mediante el procedimiento de subrayar el número de llamada de la correspondiente nota al pie de página. Son Stefan Emondts. y se orienta no sólo hacia la fisonomía de la vida del sacerdote. y en las partes tercera y cuarta sea más bien lo práctico y espiritual lo que predomine. y que en grado no menor -así lo espero. Así. la espiritualidad sacerdotal presupone la orientación hacia la esencia y la fisonomía básica del ministerio eclesiástico. la cuestión acerca del ministerio sacerdotal dista mucho de ser un problema puramente teórico. su profesión. Manfred Scheuer. Josef Freitag. sino también hacia la índole de su ministerio pastoral y hacia la realización específica de su vida y de su fe.14 Prólogo Prólogo 15 En todo caso. Ahora bien. vemos que de modo inverso la existencia y la espiritualidad sacerdotales tienen que corresponder también a la forma del ministerio previamente dada. en medio del enredo de tantas cuestiones. hago extensiva mi dedicación a los hermanos con quienes viví o sigo viviendo en una intensa vita communis desde el año 1989. consiste en proyectar los perfiles de una imagen del sacerdote que corresponda tanto a la sagrada Escritura y a la tradición eclesiástica. ampliando así la antigua principalmente en aquellos temas que no se abordaban en absoluto en ella. Además.sirva de orientación para los sacerdotes y para aquellos que reflexionan acerca de una posible vocación al ministerio eclesiástico. en parte. en términos globales.

que proceden del corazón de los amantes y amados y que se manifiestan con la boca. traducción de A. Friburgo-Viena. En compañía de ellos aprendí que el «compartir la vida» conduce precisamente. la lengua. y de qué modo. a una gozosa y lograda vida sacerdotal. A ellos y también a todos los lectores de esta obra. reír. desearía citarles las hermosas palabras de san Agustín. • chancearnos unos con otros y divertirnos en compañía.. C. • servirnos mutuamente con agrado. Mi agradecimiento se dirige finalmente a la grata colaboración con el Dr. condimentar las muchas conformidades. • enseñarnos mutuamente alguna cosa. • discutir a veces. como con otros tantos incentivos. • suspirar por los ausentes con pena • y recibir a los que llegaban con alegría. B.C.13). como cuando uno disiente de sí mismo./6 Prólogo ¡ últimos les agradezco también muy cordialmente su interés en ayudarme en la lectura y corrección del manuscrito). nuestras almas y de muchas se hacía una sola (Confesiones. • y con tales disensiones. Peter Suchla de la editorial Herder. y que podrán servir también de lema a muchos futuros sacerdotes que abracen esta forma de vida: Conversar. • se derretían. • Con estos signos y otros semejantes. muy raras.A. los ojos y mil otros movimientos gratísimos. pero sin animadversión. IV. Madrid 81991. Vega. Pentecostés del año 2000 Gisbert Greshake I El ministerio sacerdotal en crisis . que constituyen en cierto modo el lema de nuestra vita communis. 8.

más aún. Se halla difundido el estado de ánimo que considera todo eso como una carga excesiva y también como una exigencia espiritual demasiado grande. intolerable ya la forma exterior de su vida (celibato. y que además tienen que ponerse al «servicio» de la satisfacción de las necesidades religiosas de personas que. por lo demás.1 Fenómenos de crisis En el prólogo se hizo ya referencia. como a un concepto clave. no tener a nadie que les cuide) y también la manera en que se desarrolla su actividad sacerdotal. se preguntan. «¿Va a ser eso mi vida?». y tratan con todos sus medios -de una manera o de otra. contra el que se golpean la cabeza hasta hacerse sangre muchos sacerdotes y también obispos que se sienten desamparados. a saber. porque a los jóvenes les falta disposición para ofrecerse para este ministerio (¿o quizás habría que decir más acertadamente: para aceptar la forma de ministerio vigente hoy día?). vida en soledad.de librarse de una carga que les resulta insoportable. Inversamen- . Vamos a examinar ahora más detenidamente esta crisis. no tienen interés por la Iglesia. y laicos que se hallan perplejos. precisamente sacerdotes jóvenes que habían recibido la ordenación pocos años antes. No es extraño que no se interrumpa el número de los sacerdotes que abandonan su ministerio. El tema «sacerdotes» se ha convertido durante estos últimos años en un enorme muro de lamentaciones. cada vez más sensible. un sentimiento que no raras veces se convierte en agresividad o en lloriqueos. Se lamentan de la escasez de sacerdotes. Pero hay más: los obispos se quejan de la escasa disposición de algunos sacerdotes para obedecerles a ellos y al papa. que ellos tienen que hacerse cargo más y más de la «gestión» de un número cada vez mayor de comunidades. a la crisis actual de la Iglesia y del ministerio eclesiástico. Pero hay también muchos sacerdotes que consideran anticuada. se palpa el sentimiento de fracaso y de resignación.

el empleo de energía. sobre todo porque la reflexión acerca del perfil profesional del sacerdote nos proporciona una primera «pista» para captar la esencia teológica del ministerio. ante la opinión pública. en primer lugar. por ejemplo. Consideremos un poco más detenidamente este último punto. Sin embargo. tal sentimiento queda cuestionado aún mucho más por el aparente fracaso e inutilidad del ministerio sacerdotal en un mundo secularizado. de tal manera que no pocos sacerdotes experimentan en su propio cuerpo la verdad de aquellas palabras del apóstol: «Hemos llegado.de distanciamiento. un gestor comunitario y el representante de una institución que presta servicios religiosos. que haya un mayor número disponible de creyentes comprometidos. Si esa falta de reconocimiento externo significa ya una amenaza contra el propio sentimiento de autoestima.perdían importancia y plausibilidad. que desde hacía siglos había es- tado vinculado estrechamente con la imagen del sacerdote católico.20 El ministerio sacerdotal en crisis Fenómenos de crisis 21 te. Se halla. se hallan enmarcados enteramente en ese horizonte de la «eficiencia». es únicamente en algunos puntos cruciales y momentos de crisis de la vida. Los correspondientes manuales. la espiritualidad y la mística. y que por tanto ellos. que genera aun en las denominadas familias «católicas de toda la vida» una actitud -digámoslo suavemente. una dedicación más decidida al culto divino y a la diaconía. en comparación con lo cual la «acción sagrada» del sacerdote y la forma de vida «segregada del mundo» -el celibato. Se seguirá exigiendo a menudo (¡no siempre!) que el sacerdote sea un asistente social. Todas estas cargas se añaden en cierto modo. Claro está que en este punto se constata cierta «vuelta» durante los últimos años. la configuración del mundo como misión de la Iglesia. a saber. Se busca el «recogimiento» religioso y se quieren sentir emociones sagradas que «edifiquen» el propio interior. En segundo lugar. hay que mencionar que otro factor del oscurecimiento de la imagen profesional del sacerdote es la crisis de la actividad pastoral. la cuestión acerca de la identidad profesional. Nunca jamás había habido en la Iglesia semejante despliegue de actividades de formación y perfeccionamiento pastoral. de instrumentos de eficacia pastoral y de estrategias pastorales. que encontró su expresión oficial en la Constitución pastoral del concilio Vaticano II. que durante estos últimos decenios va siendo arrastrada cada vez más por la resaca de las modernas ideas sobre la «eficiencia»: ¡la labor pastoral hay que realizarla «de manera eficiente»! Esto quiere decir: el input. a ser la escoria del mundo. Pero a la vez. parecía ser lo «auténtico» y «decisivo». el desecho de todos» (1 Cor 4. a finales de los agitados años sesenta el ámbito sacral y cultual. y no precisamente un sacerdos. este reciente giro social se está desarrollando sin volverse al mundo eclesial y sacramental. Los actos de culto de la Iglesia siguen sin ser atractivos para muchas personas. Hay razones muy diversas y evoluciones muy diferentes que hacen que el perfil profesional del sacerdote quede poco claro. contra la vocación sacerdotal. y si acaso lo necesita. hasta ahora. a fin de hacerles frente aprovechándose del «servicio» religioso prestado por los sacerdotes en una «oferta de sentido» ajustada a la situación (oferta que luego se olvida de nuevo rápidamente). más aún. De repente vuelve a estar «de moda» ocuparse de la «interioridad». es decir. y para determinados instantes de la vida de especial relieve. Los demás aspectos del problema a los que nos referíamos hace poco. Pero la liturgia «cósmica». que se engalanan atávicamente con un «ornato cultual». Con ello. como el puntito de la «i». la fuerza plasmadora y el empleo de todos los medios disponibles. los estudiaremos en otro lugar. no pocos sacerdotes sienten a menudo que las instrucciones que se les dan son carentes de realismo. así como las publicaciones de teología pastoral orientadas hacia determinados grupos de edad y hacia niveles sociales específicos. escandalosas. debe corresponder al output. especialmente para los jóvenes. en la que participa todo bautizado. Con ello pasamos a hablar de la opinión pública. y se desea tener experiencias esotéricas de lo «sobrenatural». un grado más alto de vitalidad en la comunidad. el resultado nunca . el nuevo «giro hacia el mundo» dado por la Iglesia. tienen que aparecer como corresponsables y como los que se llevan siempre los palos. quedó relegado al trasfondo -enteramente en contra de las intenciones del concilio-. si no de rechazo. Ese mundo «no necesita» al sacerdote. a la inseguridad que se siente por la actual evolución de la Iglesia y por la falta de claridad existente en el perfil profesional del sacerdote. como el que existe hoy día. 13). tal como lo indicamos ya en el prólogo. Esto exigirá. las conferencias y reuniones sobre pastoral e igualmente la transmisión verbal de medios concretos encaminados a este fin. al resultado que se pretende obtener.

e igualmente la aparición de nuevos servicios pastorales. . Y esto se hace comparándolo (o comparándose el sacerdote mismo) con la entidad aparentemente «obvia» y nada problemática del «laico». en su totalidad.una comprensión «vertical» del ministerio y otra comprensión «horizontal». una polarización que contribuye no poco. A menudo se siente a sí mismo . en vista de esto. surgió una nueva autocomprensión del ministerio espiritual. Congar. Pero con ello. que cada vez asumen más tareas antiguamente reservadas al clero. G. Forschungsbericht über die im Auftrag der Deutschen Bischofskonferenz durchgejührten Umfrage unter alien Welt. 47s. Por eso muchos sacerdotes se preguntan también si vale la pena seguir siendo sacerdote. que expresa más bien lo «funcional». del «clero».y la gran masa de gente lo siente así con seguridad. o se sienten «fracasados» en su actividad profesional. si todo el pueblo de Dios es el sujeto de la actividad eclesial?»2. o será el hecho de que el sacerdote sea enteramente un hombre que pertenezca a la «Iglesia como institución»? ¿Hará él con plena dedicación -como quien dice: por delegación de los demás cristianos. W. Si una parte del clero -sobre todo pero no exclusivamente sacerdotes mayores. Restándole la potestad sacramental y de jurisdicción específica del clero. Con esto ha surgido un problema cuyo planteamiento se ha transformado sorprendentemente: en el Kirchenlexikon (editado por H. por su origen celta (ampaht). 25. en contraste con la antigua. por su parte. signifique «servicio». en cuarto lugar. sin embargo lleva asociada hoy día la idea de superioridad. «dominio ministerial» y prepotencia. como un viajante que trata de colocar una mercancía que ya nadie quiere comprar. Todo . Esto significa que hace unos cien años el laico necesitaba todavía definirse. 3. adquiere precisamente un valor sacro. Pues aunque el término alemán Amt («ministerio»). De es1. ¿Cuál será su tarea específica. En cambio hoy sucede lo contrario. Y.«potestades sacras» especiales y reservadas exclusivamente para él.considera legitimado su ministerio por medio de la ordenación y de la misión recibida de Cristo. han creado una profunda inquietud en muchos sacerdotes. y excluye todo lo que pueda connotar cualquier clase de superioridad. originan inseguridades y conflictos en torno a las funciones. es decir. entendido como «signo de los tiempos». no pocos sacerdotes y teólogos prefieren el término «servicio». Gemeindeaujbau und Gerneindeleitung.lo que fundamentalmente incumbe a la Igle2. se preguntan qué será ahora lo específicamente suyo.se siente avalada por el servicio que presta a los demás cristianos. Muchos sacerdotes. Kasper. entonces obvia y nada problemática.. un lema que desde los inquietos años sesenta pone en duda el ministerio sacerdotal. Y así hace notar Walter Kasper: «La tesis de que la comunidad total es el sujeto de la actividad pastoral. Schmidtchen. la actividad encaminada hacia otros y en favor de otros. ¿Qué más deberían hacer? ¿Qué más podrían hacer? ¿Cuál será el centro justo de su actividad profesional? Hay que mencionar en tercer lugar el lema de la «democratización de todos los ámbitos de la vida».. «desde arriba». Por eso. Ministerios y comunión eclesial. Pero a la vez sitúa a la autoridad espiritual bajo una fuerte presión que la obliga a legitimarse. los crecientes servicios pastorales de los laicos.und Ordenspriestern in der Bundesrepublik Deutschland. Madrid 1973. y se hacía comparádolo con la entidad. es decir. Schmidtchen en su estudio Priester in Deutschland («Sacerdotes en Alemania»)1. Y finalmente. Este lema. Con razón hace notar Y ves Congar: «No es el laico quien tiene necesidad de ser definido. el laico quedaba identificado breve y sustancialmente por su condición de «no ser clérigo». la palabra misma «ministerio» suena ya fatal para algunos contemporáneos. Por eso.22 El ministerio sacerdotal en crisis Fenómenos de crisis 23 ha sido más pobre y deprimente. vemos que otra parte -casi siempre la generación joven (aunque no la «más joven»). se siente legitimada «desde abajo». 1973. te modo se distancian -por decirlo así. Y nace dentro del clero mismo una polarización decisiva en la autocomprensión del sacerdote. Rottemburg 1991. por la confianza y el asentimiento que recibe de ellos. como ya se indicó en el prólogo. y eso aun prescindiendo por entero de que el pensamiento social moderno está caracterizado. a la ulterior inseguridad y desconfianza de unos hacia otros. Freiburg i. por la idea de la égalité y se opone fundamentalmente a la autoridad de un ministerio jerárquico.o por lo menos muchísimode lo que hace el sacerdote parece ser literalmente «inútil».Br. Weltzer y B. Cabe preguntarse: ¿qué es lo que diferencia al sacerdote de un laico cristiano comprometido o incluso de alguien que se dedique a la labor pastoral como actividad principal? ¿Serán tan sólo unas cuantas -¡muy pocas!. es decir. Welte) de 1891 encontramos todavía en el artículo Laie («laico») la siguiente remisión: «véase Clerus». 9.«como un vendedor de aspiradoras a domicilio». es el sacerdote»3. como nos hizo ver ya en 1973 G.

a fin de que ayude y gobierne a tu pueblo con un corazón puro» (n. la misión específica y la tarea del sacerdote. vemos que desde comienzos del siglo III se observa una tendencia que hace que todas las tareas importantes en la comunidad queden reservadas exclusivamente para el clero o estén sometidas a su control directo»'. Lejos de eso. y descorren horizontes para ver las posibilidades futuras. a fin de tener conciencia de los profundos cambios que se han producido en las relaciones entre el ministerio y el laicado. ¡el ministerio eclesiástico es esencialmente ministerio de dirección! ¿Cómo se realiza esto concretamente? En primer lugar. formulada porTroeltsch en vista de la historicidad y mutabilidad de todos los valores y principios. Para no pocos sacerdotes (y sobre todo para muchos laicos) ya no está claro cuál es propiamente la esencia y el centro. será conveniente echar una mirada a la historia. El ministerio eclesiástico en la Iglesia antigua En una ordenación eclesiástica antigua. Estas miradas retrospectivas a la historia no son rodeos superfluos de los que se pudiera prescindir. 3. ¿Habrá que hablar principalmente de su vocación personal especial (¿cuál. adquiere participación en la virtus principalis spiritus. desde el cual sea posible que el sacerdote. que se halla en el centro de la vida eclesial y la susten1. que se promete al obispo con ocasión de su ordenación. Por lo tanto. en una situación de cambios radicales de mentalidad y sin la posesión de un papel indiscutido desde fuera. entonces?) o de su «estilo de vida» específico (¡el celibato!)? Todas estas preguntas señalan que la actual crisis del misterio sacerdotal es en lo más profundo una crisis de identidad. Die Anfange der Professionalisierung des Klerus und das kirchlicheAmt in der Syrischen Didaskalie (Jb. en la ordenación sacerdotal el obispo implora para el candidato «el Espíritu de gracia y de consejo del presbiterio. la Tradición apostólica (hacia el año 215).E 26). nos hacen ver amplios espacios en los que puede comprobarse que no todo lo que existe actualmente se basa en normas inmutables y superiores al tiempo. ¿en qué consiste exactamente esa actividad de dirigir?). como vemos por la referencia que se hace a la elección de presbíteros (o ancianos) por Moisés (Nm 11. 2 Cambios históricos radicales en la comprensión del ministerio y en las relaciones entre el sacerdote y el laico 1. atribuida a Hipólito y de extraordinaria importancia para la Iglesia occidental y la Iglesia oriental.AC. Con ello surge ya entonces cierta tensión entre el «clero» por un lado. «todo está fluyendo». así también se nos plantea la siguiente pregunta acerca de nuestro tema: cuando «todo se tambalea». nos liberan de quedarnos fijados en el momento presente. Schóllgen. Münster 1998. ¿dónde está el centro en el que reposa el servicio sacerdotal. Esta exclamación. . ¡Sí! En vista de ello se podrían aplicar al tema del ministerio sacerdotal aquellas palabras: «¡Todo se tambalea!». realice su servicio sacerdotal. «en el poder del Espíritu de dirección». y de comprender también cuál es la actividad específicamente sacerdotal. 7). es muy semejante a aquellas otras palabras de Heráclito: Panta reí.24 El ministerio sacerdotal en crisis sia entera y a cada cristiano en particular? Su ministerio ¿será un ministerio de dirigir? (Y si lo es. el presbítero. G. Y así como Ernst Troeltsch asoció ya con estas palabras la afirmación de Arquímedes «¡Dadme un punto de apoyo!». 16). ese centro que caracteriza y da apoyatura al portador del ministerio? ¿Dónde está el punto de identidad e integración. no debe pasarnos inadvertido el que precisamente en los tiempos en que apareció la Tradición apostólica se producen cambios fundamentales en la vida eclesial: «Si la vida de la comunidad durante el siglo II estaba caracterizada aún por una colaboración entre los poseedores del ministerio y los laicos. un servicio que es esencial para la Iglesia? Para entender y dominar mejor el estado actual de los problemas. Por consiguiente.

(ed. Und dennoch. por el otro lado. A pesar de esta «profesionalización» del ministerio eclesiástico. Kóln-Wien 1974. .26 El ministerio sacerdotal en crisis Cambios históricos radicales 27 ta. A esto contribuyó además el 4. 1998. 26-34 y 42-56. sino que lo hace únicamente cuando se dirige a los compañeros en el episcopado y a otros clérigos2. se hacía predicar a laicos. entonces la denominación de laico implica ya desde muy pronto cierta valoración y jerarquización. que se fue formando poco a poco. Das Kirchenverstándnis des Orígenes. se veían obligados a ganarse por sí mismos el sustento como agricultores. las cuales presuponían. Por ejemplo. Cipriano no habla ya a los laicos llamándolos «hermanos». G. de la administración de los bienes de la comunidad. La Didascalia siria excluye ya con duras palabras la responsabilidad conjunta de los laicos de la comunidad (cf. Por tanto. análogamente al estamento de los funcionarios civiles del Imperio romano. En oriente se añaden los presbíteros. a diferencia de lo «santo» o «perteneciente al culto divino» y que por tanto queda bajo el ámbito de competencias del sacerdote-. de la pastoral de la penitencia. el centro decisivo de la vida eclesial5. luego el obispo y finalmente el presbítero reclamaran su sustento con los recursos que les proporcionara la comunidad. Enteramente en consonancia con esto. Neuner. que muestran además que. Cf. sia de Cipriano como en todas las demás partes. pero especialmente predicador y proclamador de la palabra de Dios. en contraste con el laico. y principalmente se hacía cargo de la predicación. esta práctica no se va imponiendo sino a partir del siglo V. en contraste con los «pueblos (paganos)». En efecto.. propiamente tales... de la enseñanza de la fe y de cumplir con las obligaciones catequéticas. 5. Freiburg i. Véase la concisa visión de conjunto que ofrece P Hünermann.. «los obispos son los predicadores. la «profesionalización» del ministerio eclesiástico. Más detalles pueden verse en P. artesanos o comerciantes. los «laicos».. 90). en Id. aunque estas no se hagan palpables sino a partir del siglo III. Die Anfange der Professionalisierung des Klerus. había tenido el significado de «pueblo de Dios». Vogt. H. otros ministros que prestaban su servicio en comunidades económicamente fuertes preferían seguir ejerciendo su profesión anterior para no depender de la comunidad). esta estructura subsistirá también más tarde. Schóllgen. Así que lodos los cristianos. En lo que respecta a la Iglesia primitiva. pero que al obispo o al clero le correspondía. con el hecho de que primeramente el diácono (a causa del ámbito de sus actividades de caridad social. por su actividad profesional seguían estando más vinculados con el pueblo. Frankfurt 1988. J. Der Laie und das Cottesvolk. Cf. Debe dedicarse al estudio de la Escritura y debe hacer que su pueblo obedezca a la voluntad de Dios» (G. Hasta entonces el concepto de laos. había prácticas que en parte eran diferentes en las distintas regiones eclesiásticas. Sin embargo. Por eso renunciaban a su profesión habitual para ponerse así enteramente al servicio de la comunidad. incluso en la Igle2. y aquellos que participan más bien «marginalmente» en esa vida. a su vez. Sobre si la predicación formaba parte de la tarea específica del ministerio ordenado.. exactamente igual que en el Antiguo Testamento. 3. coincidió esencialmente con su «profesionalización». que implicaban gran intensidad de trabajo).. del cual se diferencia la plebs. Die Anfange der Professionalisierung des Klerus.. Der Dienst am Wort und die Homilie.). en casos aislados. desde entonces el poseedor del ministerio eclesiástico. el derecho al pulpito» (ibid. 58. 89-95. e igualmente se dedicaba a velar por la conducta de cada miembro de la comunidad. como quien dice. desde los clérigos hasta el obispo. 91). Schóllgen. todo eso formaba parte de la «dirección» de una comunidad. De manera parecida se expresa también la Didascalia siria: «El obispo es receptor. (Sin embargo. En occidente. Si a esto se añade el que por aquel entonces aparece por primera vez en el ámbito cristiano el concepto de «laico» (en la forma de laikos = perteneciente al pueblo). Cipriano fundamenta este hecho de quedar libre de otra clase de actividades afirmando que los obispos y los presbíteros deben dedicarse exclusivamente al altar y a la oración3. los «laicos». va retrocediendo también por completo la manera de dirigirse a los fieles llamándolos «hermanos». es decir. en 1 Clem 40. Principalmente Orígenes acentúa la tarea de la proclamación de la palabra. No obstante. además de dedicarse «al altar y a la oración» se ocupaba también de otras tareas: de cuidar de los pobres y de los enfermos. el estudio de la sagrada Escritura4. 41. Hay ejemplos.Br. y que este concepto enlaza con un significado difundido en el mundo helenístico -laikos en el sentido de «profano». contribuyó no poco a la «autoconciencia» de los ministros eclesiásticos de ser. Schóllgen. En virtud de otros testimonios sabemos también que el clero. de dirimir los conflictos internos de la comunidad. este argumento que habla de la actividad exclusivamente sacra y litúrgica se formuló seguramente de manera específica para perfilar nítidamente la actividad sacerdotal en contraste con la secular. eran «laicos» = miembros del único pueblo de Dios. que se iba extendiendo cada vez más. concretamente al ordo sacerdotalis. a saber. En principio. De este modo. Die romische Instruktion über die Mitarbeit der Laien am Dienst der Priester. Die Anfange der Professio- . vemos que hasta comienzos incluso de la Edad Media hubo comunidades pequeñas y pobres en las que los ministros eclesiásticos. Esta posición especial del clero. durante la celebración del culto divino. sin excepción. pertenece a un orden jerárquico específico (ordo). que se va imponiendo a partir del siglo III. 5.

Cuando después del denominado giro constantiniano se inicia una nueva unidad entre el Estado y la religión (que ahora es la religión cristiana). los presbíteros son y siguen siendo los ayudantes del obispo. se deduce de ahí que su tarea primordial consiste en ayudar al obispo en esa actividad específica suya. apoyo y representación6. y manteniendo esa unidad. la actividad caritativa y la disciplina. este título se aplica igualmente a sus colaboradores. Se discute (basándose en la Tradición apostólica. que sus miembros estén unidos unos con otros. E. De igual modo se refrena la actividad pastoral de las viudas. Si el obispo lleva el título de Paterpauperum. los primeros siglos. No son primordialmente «sacerdotes». sino pastores. Augustins Sorge um seinen Nachfolger im Bischofsamt. En todo caso. es decir. de las viudas y los huérfanos. en Id. En efecto. Münster 1988. y disponen también para ello de los necesarios recursos económicos. 22) si los presbíteros estaban autorizados. que se preocupa de los pobres y los necesitados. Cf. el presbiterio juntamente con el obispo desempeña también un munus publicum (una «función pública»). tan sólo a partir del siglo XI el título es utilizado más o menos exclusivamente para referirse al presbítero. Más aún. en la eucaristía y en la administración de los sacramentos. Al ejercer el «ministerio de dirección». St. 203 ss. Después de que por primera vez en el concilio I de Constantinopla el obispo fuera denominado hiereus. el pueblo al que los ministros dirigen o co-dirigen en el sentido antes mencionado. todos los cristianos son hermanos y hermanas. no se concentra tanto en el culto. a los diáconos y presbíteros unidos a él. Por eso. Cuando los presbíteros. no debía entenderse según la analogía de los señoríos profanos. la tarea de predicar. Sin embargo -en vista de lo que se dice ya en Me 10. a partir del año 381. el culto divino. 7. porque son los que directamente se preocupan de remediar las necesidades existentes en el lugar. es denominado con frecuencia sacerdos. Y así. y ya antes Tertuliano e Hipólito hubieran aplicado al obispo terminología sacerdotal.en favor de la unidad*. Además.405-408. Kótting. . en ausencia del obispo. se fuera desarrollando cada vez más en analogía con los ministerios jerárquicos civiles y con la ordenación y las estructuras de los mismos. tienen también por objeto la actividad caritativa de la comunidad. Die Entwicklung der Gemeindeleitung. propio de los presbíteros. y por una exégesis alegórica del AT. 132). Leuninger. en sus orígenes. 147-172). 42s. por encargo del «pastor principal» que es Cristo. Bischofswahl in alter Zeit. y llegara a entrar en cierta simbiosis con ellos. B. ese acto no constituye originalmente el centro de la actividad presbiteral. 6. vemos que es muy frecuente que los obispos (y sus presbiterios) se conviertan en la única instancia para la organización y reorganización de la sociedad. sino más bien en la pervivencia y el crecimiento del pueblo de Dios. por la cooperación en la celebración del culto divino y por la labor de orientación. Por eso. en el Manual de pastoral (la Regula pastoralis) de Gregorio Magno. haciéndolo precisamente por medio de la enseñanza y la predicación.estuvo fundamentalmente claro que la «dirección de la Iglesia». Los primeros tienen la primacía en este ámbito y poseen mayor prestigio que los segundos. El ministerio de dirigir del obispo e igualmente el ministerio de colaborar en la dirección. En este aspecto. que tan importante fue para la comprensión del ministerio y de la pastoral durante nalisierung des Klerus. la actividad presbiteral (lo mismo que la episcopal). 8.28 El ministerio sacerdotal en crisis Cambios históricos radica/es 29 hecho de que la jerarquía eclesiástica. Aproximadamente a partir de la era carolingia se amplía este título y es aplicado al presbítero. a propósito. como durante las convulsiones debidas a la invasión de los bárbaros y con posterioridad a ellas quedara deshecho el orden social existente hasta entonces. vemos que este. se entiende como «servicio de dirección»7. la celebración de la eucaristía no desempeña un papel especial. En todo ello. que además de concretarse en el culto público se manifiesta también principalmente en funciones administrativas y sociales que tienen por objeto el bienestar público y el privado. así como el servicio de proclamación. adquieren participación en el servicio de dirección que es propio del obispo. y de «edificar» la comunidad por medio de la proclamación del evangelio. que es la de crear unidad. el obispo encargaba a presbíteros que celebraran en esos lugares la eucaristía. para la que el ministro fue capacitado por el Espíritu santo en virtud de la ordenación. la evolución durante la época que siguió a la Tradición apostólica llegó hasta tal punto que con la creciente difusión de la Iglesia. aproximadamente desde Cipriano. hasta que finalmente llegó a formarse un ministerio no episcopal de personas que residían de forma fija en el lugar: el ministerio del presbítero. lo cultual y sacerdotal en sentido más estricto. Ecclesia peregrinans I. únicamente después de una evolución histórica bastante larga se aplicó a los presbíteros la denominación de «sacerdotes». hasta entrada ya la alta Edad Media. para presidir la celebración de la eucaristía. Ottilien 1996.. Cf.. que originalmente se había limitado a \apolis y que fue extendiéndose por las aldeas vecinas. del sacerdote. por medio de la ordenación. En todo caso. haciendo que esa comunidad esté unida al Señor. que «hacía la competencia» (ibid. se trata más bien de hacer de pastor. son parte integrante del servicio pastoral -más amplio.

por su forma modesta de vida y por el aspecto con que se presenta.. 2. Sermo 340. por la pureza y no por lo que es externo»: PL 50. G. Con ello. Cambios radicales a) Durante la Edad Media Como vimos. 1994. para vosotros soy obispo»". Aun realzándose la especial dignidad y responsabilidad del estado sacerdotal. el ministro realiza por medio de la correspondiente celebración (y a esta celebración se le aplica que «¡cuanto más frecuente sea. que pasó a ser la religión oficial del Estado. Cf. Die Geschichte des Christentums IV. sino que se representa principalmente como sacrificio de Cristo y de la Iglesia. 112s). 1483). 4. es decir. 45. tuvo que asumir también en cierto modo la función cultual que había desempeñado hasta entonces la antigua religión oficial. y no raras veces por el trabajo que tiene que realizar necesariamente para su propio sustento. Este desplazamiento del centro de gravedad hacia la función sacerdotal tuvo una de sus razones en el cambio del cristianismo.). Por eso también se rechaza estrictamente que los sacerdotes vistan de manera especial: habrá de reconocérseles por la sencillez de sus vestidos2. el fundador de Lérins. 431. Precisamente debido al hecho de que el presbítero. el sacerdote siguió estando integrado en gran medida en el pueblo cristiano. Agustín de Hipona. tanto mejor!») . Sin embargo. destinado a la eucaristía como el cuerpo «real» de Cristo. 3 (CC 40. es decir. en su forma social visible). 1 (PL 38. el ministro consagrado originalmente para el corpus Christi verum (el ministro consagrado para el servicio de la Iglesia real) se convierte ahora primariamente en el ministro destinado al corpus Christi verum en su nueva interpretación. vol. también Enarraciones sobre los Salmos. Por cuanto la eucaristía concede participación en el «Cuerpo de Cristo». Christliche Okonomie und christliche Gesellschaft. el papa Celestino I censura a Honorato. como (superior) cualificación de la persona. aparece en escena una nueva interpretación teológica del acontecimiento eucarístico: durante la Edad Media la eucaristía ya no se contempla primordialmente como aquel acontecimiento en el que Cristo reúne en la unidad de su cuerpo a «los que son muchos» (cf. 10. Está obligado a llevar una vida modesta. los bienes y el trabajo deben ser acordes con el evangelio. vemos que hasta comienzos de la Edad Media no llegó a realizarse por completo la separación entre el clero y los laicos10. Cf. Expresión de este cambio es un hecho significativo que modifica la acentuación del lenguaje religioso.30 El ministerio sacerdotal en crisis Cambios históricos radicales 31 En lo que respecta a su forma de vida. Si originalmente se entendía por corpus Christi mysticum a la eucaristía (la unidad entre Cristo y su Iglesia. pero que de ningún modo quedaba desligado de la estructura integral de la «dirección». ejercerá también el servicio de la unificación sacramental con Cristo y de la unión de unos con otros. El ministerio eclesiástico no se entiende como distinción personal. Y así. este no debe enriquecerse en ningún caso con su actividad eclesiástica. ant. consideraba la celebración de la eucaristía como un elemento ciertamente muy importante. edición alemana.. 1859). 272. a la Iglesia en su forma social real.. En calidad de sacerdos así entendido. sino como servicio y en beneficio de los demás cristianos. y con ello reúne y mantiene a «los que son muchos» en la unidad del cuerpo de Cristo. 126. que obligó a sus clérigos a vestir hábitos monacales: «Hemos de distinguirnos de las gentes. Se 9. en J. la espiritualidad sacerdotal también se halla determinada esencialmente por aquellas palabras de san Agustín: «Con vosotros soy cristiano. que se va realizando a partir del siglo XII. mientras que lo de «para vosotros» exige un especial esfuerzo por alcanzar la santidad y una abnegada dedicación en favor de los demás.Br. 16s. Dagron.M. En calidad de tal. y por corpus Christi verum a la Iglesia visible (es decir. que es la Iglesia. Pero sobre todo. por la conducta de la vida y no por el vestido. 11. cf. se acentúa especialmente que las relaciones con el dinero. que se realiza in mysterio). Aun en el caso de que el ministro sea mantenido por la comunidad. Lo de «con vosotros» tiene la primacía. Por eso. infra. por los conocimientos de la fe y no por las ropas. entonces estos dos contenidos se intercambiaron de significado. también Statuta eccl. 1 Cor 10. siguiera vinculado con los demás cristianos. está claro que aquel que está destinado al servicio de la unidad visible del pueblo de Dios. Cf. a saber. Mayeur y otros (eds. el ministerio presbiteral se entendió al principio como cooperación con el ministerio de dirección del obispo. el cambio de significado del concepto corpus Christi mysticum o corpus Christi verum. Freiburg i. con el correr del tiempo la relación del presbítero con la eucaristía se fue intensificando cada vez más (mientras que las demás funciones ministeriales fueron quedando reservadas en grado cada vez mayor para el obispo).

A. Les «tria muñera Christi»: RThom 99 (1999) 59-74. es una persona que posee el estremecedor y misterioso poder de transustanciar los dones de pan y vino y de ofrecer a Dios el sacrificio perfecto. Sobre la concepción medieval de la misa como «medio de reconciliación» y «sacrificio expiatorio». y conoce igualmente los tria muñera Christi. como «potestad para ofrecer a Dios el sacrificio y celebrar la misa». Tomás de Aquino: «El sacramento del orden está ordenado a la consagración en la eucaristía» (STh II. e igualmente con los sufragios en favor de los vivos y los difuntos (misas celebradas con el fin de obtener especiales «frutos de la misa»). que es propia del ministerio eclesiástico. En conexión con el monacato (la celebración privada y separada de la eucaristía) y con la veneración de las reliquias (misas de devoción celebradas en lugares de peregrinación). gouvernement) se regroupent comme naturellement autour de la médiation proprement sacerdotale». Münster 1973.-D. El sacerdo12. Gerken. Angenendt. el cual se convierte de este modo. en contraste con el del clero. misas cuyas celebraciones no presuponían ya una comunidad concreta que se reuniera en la unidad del cuerpo de Cristo. a su vez. que originalmente pretendía asegurar tan sólo la independencia de la actividad ministerial respecto a la situación personal del sacerdote en lo que se refiere a su situación salvífica. Schillebeeckx. 488ss. Sin embargo.-Th. por tanto. Los detalles pueden verse en E. Esta nueva práctica es también la razón de que el ministerio sacerdotal no se entienda ya a partir de la dirección de la comunidad.según la analogía de los funcionarios civiles. mientras que el sacerdote se dedica a asuntos divinos y celestiales. se convirtió entonces en la idea medieval de la «renovación» de ese sacrificio.«el sacerdote practica dos actividades: la principal consiste en consagrar el verdadero cuerpo de Cristo. Christliche Identitát und kirchliches Amt. es decir. Bonino. se dice en STh I/TI. mediante un ministerio sacerdotal exaltado de esta manera. En consonancia con ello -así se dice en STh suppl. pero que su ministerio pastoral y profético o docente no se mencione en absoluto en muchos pasajes que en sí son pertinentes. 40. por ejemplo. Con ello el concepto del «laico». Claro está que santo Tomás conoce también la potestad de dirección. S. las antiguas «ordenaciones relativas». 353s) conferido por la ordenación sagrada.32 El ministerio sacerdotal en crisis Cambios históricos radicales 33 la obra de la redención12. de todos modos. Le sacerdoce du Christ dans la «Somme de theologie»: RThom 99 (1999) 75-117. (3) Si ya en la Iglesia antigua se ve realizado en el monacato el auténtico ideal de la vida cristiana. 6 5 . se hace presente (exerítur) la obra de nuestra redención». monje en un monasterio o estando dedicado sencillamente a la satisfacción de una devoción privada. una persona inculta que se preocupa de los asuntos profanos y demasiado profanos. cf. y la de segundo orden consiste en preparar al pueblo para la recepción de este sacramento». 102. se va ahondando más todavía la sima existente entre ese ministerio y el «pueblo ordinario». 5. infra. siendo. Es muy significativo a este respecto un error medieval de traslación e interpretación de unas palabras del papa León I: «Siempre que se celebra la conmemoración del sacrificio que Te es grato. podemos afirmar que el elemento sacerdotal ocupa marcadamente el primer plano y constituye el verdadero punto de cristalización del ministerio sacerdotal. es decir. por ejemplo. adquiriendo entonces la frase el nuevo significado: «se realiza la obra de nuestra redención». Dusseldorf 1985. Así sucede en STh III. 3 ) a .del sacrificio de la cruz. Aunque en la actividad «de segundo orden» puede descubrirse te. 97125. se convirtieron en «ordenaciones absolutas»: un individuo puede ser sacerdote aun estando desligado por completo de una parroquia o de una comunidad. versión alemana. Asimismo. La razón de ese cambio es una deficiencia fundamental del pensamiento sacramental en el contexto socio-cultural del mundo germánico. Geschichte der Religiósitat im Mittelalter. A. las ordenaciones sacras impartidas en relación con una determinada comunidad. sí. y G. Así. cf. A esto se añaden otros tres factores: (1) Durante la era carolingia y a partir de ella se pone mucho empeño en la formación especial del clero. Remy. había surgido ya por la «profesionalización» del clero y por la comprensión del ministerio -originada con el denominado giro constantiniano. a propósito. 194. una sima que. (2) La idea de un especial character indelebilis (sello indeleble. esta tendencia se intensifica durante la Edad todavía el «resto» de una actividad como pastor y maestro. Siguiendo esta misma trayectoria escribe también. Darmstadt 1997. de La Soujéole. . En el Pontifical romano-germánico (del siglo X). 6 ad 4: «regens populum (!) per potestatem divinam». 63. Theologie der Eucharistie. se amplía mediante la connotación de que aquel es una persona idiota. 13. es una idea que se ve privada de su carácter funcional y que se entiende entonces como una distinción y un encumbramiento personal de la persona consagrada en contraste con los demás cristianos. Thomas d'Aquin et le Sacerdoce: RThom 99 (1999) 53: «Les autres formes de médiation (enseignement. el sacramento del orden se define ahora plenamente por su referencia al sacrificio eucarístico. participación en el sacerdocio de Cristo. además B. por ejemplo. aparecen entonces las misas privadas. en el factor cultural decisivo. Cf. es decir. Véase la observación sintetizadora que formula S. el ministerio sacerdotal se define como potestas offerre sacrificium Deo missamque celebrare. en consonancia con ello. Ahora bien. Cf. Este verbo exeritur lo convierten algunos copistas medievales en el verbo exercetur. 4 . Vemos así cómo la idea original de una «representación» sacramental -efectuada en la misa. sin embargo es significativo que para santo Tomás de Aquino la vida cristiana en su totalidad (y específicamente también el sacerdocio ministerial) tenga.

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Media. Pues, a consecuencia de la presencia universal del cristianismo, la fe no se experimenta ya como un llamamiento especial y como una vocación especial. Y así, no raras veces se «desvirtúa» la fe, reduciéndola simplemente a una vida vivida con moralidad «normal». En vista de esto, se procura en cierto modo hallar «sujetos» que realicen efectivamente el espíritu de Cristo y su evangelio. A esos «sujetos» se los encuentra primeramente entre los monjes. Ahora bien, como el monacato y el sacerdocio se habían acercado entre sí (por ejemplo, en lo que respecta al celibato), ahora se considera también al estado sacerdotal como «estado de perfección» en contraste con el «imperfecto estado secular» del laico. Partiendo de ahí se entiende la posición especial del sacerdote en contraste con la del laico, una diferencia que va cristalizándose cada vez con mayor claridad. Graciano, el padre del derecho eclesiástico (hacia el año 1140), compendia la evolución medieval que se había producido hasta entonces y la expresa así: Hay dos clases de cristianos. Una es la de aquellos que se dedican al servicio divino, a la meditación y a la oración, y han de mantenerse alejados de toda disipación mundana. Son los clérigos y los consagrados a Dios, es decir, los monjes. La otra clase de cristianos es la de los laicos. A ellos les está permitido poseer bienes terrenos, pero sólo para el uso necesario... A ellos les está concedido casarse, cultivar la tierra, presentar querellas ante los tribunales de justicia, entablar pleitos, depositar ofrendas sobre el altar, pagar el diezmo. Y así, también ellos pueden salvarse, a condición de que eviten los vicios, obrando el bien (Decr. p. IIa, XII, 1, 7). En este texto se define al ministerio (y también al monacato) en claro contraste con el estado laical, y se hace ver que aquel es la «genuina» realización de la existencia cristiana. Más todavía: como muy tarde desde la alta Edad Media, se contempla el ministerio en el marco de un orden social jerárquico, más aún, de un orden mundial, según el cual Dios dispensa su virtus (fuerza vital y don vital) haciéndolo desde lo alto hasta lo bajo; de tal manera que las criaturas que están más altas transmiten esa virtus como una fuente a las criaturas más bajas. Entre esos que «están más altos» en el ámbito espiritual se cuentan -clasificados, a su vez, según los niveles jerárquicos- los ministros eclesiásticos (y en la esfera secular, el rey y la nobleza). Por eso un ministerio jerárquico, situado a nivel superior,

es imprescindible para la transmisión de los dones divinos de salvación a los laicos. Ahí reside la superioridad y posición especial del ministerio. Si a esto se añade el que, por el denominado conflicto de las investiduras, el elemento laico, personificado en la nobleza, quedó desplazado del centro de la vida eclesial, podremos sintetizar así, con Peter Neuner, el resultado de la evolución medieval: El laico es el vir saecularis, el hombre ligado al ámbito secular, que no tiene voz en la Iglesia y tampoco nada que decirle. Es el vir subditus, el hombre que está sometido al clérigo, que debe escucharle y obedecerle y que puede ser enjuiciado y juzgado por el clero. Y finalmente, es el vir illiteratus, el hombre inculto, el analfabeto14. b) Durante la Edad Moderna La marcada diferencia que se fue creando durante la Edad Media entre los ministros eclesiásticos y los laicos, fue acentuada más todavía por el concilio de Trento. Claro que, para la interpretación de este concilio, hay que tener en cuenta que tuvo que defenderse contra el allanamiento efectivo (o supuesto) del ministerio, desencadenado por la Reforma protestante, y que propugnaba el «sacerdocio universal» de todos los creyentes y quería sustituir la función y la potestad sacerdotales por el servicio de la predicación. Frente a ambas exigencias, el concilio de Trento defendió el sacerdocio ejercido de hecho en la Iglesia, sin que pudiera ni quisiera presentar, el mismo concilio, una doctrina diferenciada y ponderada acerca del ministerio. En contra del cuestionamiento de un ministerio especial, el concilio acentuó la peculiaridad jerárquica del ministerio eclesiástico, es decir, la peculiaridad conferida por una potestad espiritual específica. Y contra el rechazo del carácter sacerdotal, el concilio realzó la vinculación existente entre el sacrificio visible (la misa) y la potestad cultual del sacerdote. Con ello se intensificó en Trento aquella trayectoria que se observa ya de antiguo en la Iglesia, a saber, que al sacerdote hay que entenderlo principalmente a partir de sus tareas y potestades de carácter cultual y sacramental, especialmente a partir de la celebración de la eucaristía. Claro que en todo ello hay que tener en cuenta las modificaciones aportadas por las recientes investigaciones sobre la comprensión del mi14. P. Neuner, Der Laie und das Gottesvolk, 78.

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nisterio por el concilio de Trento, tal como fueron propuestas principalmente por J. Freitag15. Freitag nos hace ver lo siguiente: es verdad que el concilio de Trento, en contra del cuestionamiento protestante y enteramente en línea con la evolución precedente, trató de fundamentar el ministerio eclesiástico a partir del sacrificio (eucarístico). Pero esto fracasó (!) ante la imposibilidad de poder fundamentar de este modo «la posición preeminente de los obispos en la Iglesia. Con tal derivación, la posición del obispo habría llegado a ser una posición puramente jurisdiccional. Este sería considerado entonces como un sacerdote con mayor potestad administrativa, potestad que, además, él habría recibido del papa y no se la debería a su propia posición. Semejante comprensión de sí mismos la rechazaban tenazmente muchos obispos»16. Frente a esto, los padres conciliares acentuaron, principalmente en los decretos conciliares de reforma y también en las exposiciones sobre la estructura jerárquica del ministerio (DH 1776), que el obispo (y no el sacerdote) es el verdadero punto de referencia para la comprensión del ministerio. Ahora bien, el obispo, por su esencia, no sólo es sacerdote, sino que también es pastor y maestro de la Iglesia local a él confiada. Por medio de esta visión integral del ministerio, en Trento se excluyó precisamente a limine una comprensión puramente sacerdotal, y con ello se rompió fundamentalmente la restricción a lo aisladamente «sacerdotal». Asimismo, la integración del diaconado en el sacramentum ordinis demuestra que el ministerio eclesiástico no se halla en un marco estrictamente sacerdotal. Sin embargo, el que esta perspectiva no llegara realmente a ser fructuosa, sino que se invirtiera en todo lo contrario, se explica por el conflicto conciliar interno, en el cual la parte de la Curia romana impidió que se asignara a los obispos, en virtud ya de su consagración episcopal, un papel jurisdiccional independiente de dirigir y enseñar, es decir, una función de dirigir en la Iglesia, y no sólo un papel delegado por el Papa. En este conflicto en torno a la unidad original, enraizada en la ordenación, del servicio sacerdotal de santificación, dirección y proclamación del evangelio, el concilio casi fracasó. Lo que todavía se logró reconciliar precisamente, fue tan sólo un consenso mínimo, un torso capaz de ser objeto de consenso, que se refería y exclusivamente a las dimensiones sacerdotales del ministerio y las formulaba. Como en la teología postridentina se tomara la parte por el todo, y se acentuara además esa parte en sentido antiprotes15. J. Freitag, Sacramentum ordinis auf dem Konzil von Trient, InnsbruckWien 1991; Id., Schwierigkeiten und Erfahrungen mitdem «Sacramentum ordinis» auf dem Konzil von Trient: ZKTh 113 (1991) 39-51; Id., Sakramentale Sendung. Gabe und Aufgabe des sacramentum ordinis, edit. por el Informationszentrum Berufe der Kirche, Freiburg i.Br. 1990. 16. J. Freitag, Schwierigkeiten und Erfahrungen mit dem «Sacramentum ordinis» auf dem Konzil von Trient, 17.

tante, las tareas sacramentales del sacerdote quedaron nuevamente más aisladas todavía del conjunto del ministerio eclesiástico, y esto se reflejó principalmente en la pregunta: ¿Qué es aquello de lo que el sacerdote es 'más capaz' que el laico?» Esto condujo, como es natural, a un realce aún más acentuado de la diferencia existente entre sacerdotes y laicos. Así se llega, como efecto final, no sólo a los cánones conciliares, con su estrechez unilateral, sino también a las proposiciones, extraordinariamente discutibles, del Catecismo tridentino: «Puesto que los obispos y los sacerdotes... representan en la tierra a la persona misma de Dios, el ministerio de ellos es algo de lo que no puede uno imaginarse nada superior. Por eso, no sólo se los llama con razón ángeles, sino también 'dioses', ya que representan entre nosotros el poder numinoso del Dios inmortal» (II, 7, 2). Tales proposiciones, y en general la postura tridentina, sólo se entenderán rectamente cuando se tenga en cuenta «adonde iban dirigidos sus tiros»: contra la «funcionalización» del ministerio en las Iglesias y comunidades de la Reforma, había que evocar intensamente en la conciencia de la opinión pública que Cristo instituyó un verdadero sacerdocio y un verdadero «estado sacerdotal», recordándolo incluso mediante la forma de vida sacerdotal, es decir, segregada de la común «vida secular» (celibato, primacía de la oración, renuncia a actividades profanas, vestidura especial). Con razón señala A. Duval: en los predicadores protestantes «se veía a personas que, en su forma de vida, no se diferenciaban en nada de sus demás compañeros en la fe. En tales tiempos, la conservación de los signos externos de una segregación en la vida del clero católico tenía que hacer que tal cosa se manifestase al exterior como una proclamación de la estructura jerárquica de la Iglesia, como la pervivencia de un sacerdocio real»17. Al fusionarse ambos elementos (la sacerdotalización y el testimonio de vida polarizado en sentido antirreformista), y al ser transmitidos en las enseñanzas de los seminarios sacerdotales, que a partir de entonces fueron proliferando, se creó un modelo de vida sacerdotal que caracterizó tenazmente a los tiempos sucesivos - y que perdura, en el fondo, hasta el día de hoy-: el sacerdote es principalmente el que ofrece el sacrificio, aquel por quien Cristo actua17. A. Duval, Das Weihesakrament auf dem Konzil von Trient, en J. Guyot (ed.), Das Apostolische Amt, trad. alemana, Mainz 1961, 250s.

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liza incesantemente de nuevo su sacrificio. A causa de la singularísima participación en el sacerdocio de Cristo, tiene que distinguirse por una santidad segregada del mundo18. Aquellas palabras de la Carta a los colosenses: «Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios» (3, 3), fueron referidas específicamente al sacerdote en innumerables escritos espirituales y declaraciones eclesiásticas. Pues -tal es la fundamentación- «aquel que está orientado hacia la realidad celestial, tiene que separarse de la realidad terrena»—. Esta imagen del sacerdote volvió a experimentar por boca de Pío XII, poco antes del concilio Vaticano II, una nueva conclusión sintetizadora. Y de este modo se dice en la encíclica Mediator Dei: «Así como el bautismo distingue a los cristianos y los separa de los que no han sido purificados en las aguas regeneradoras ni son miembros de Jesucristo, así también el sacramento del orden distingue a los sacerdotes de todos los demás cristianos no dotados de este carisma»20. Por eso, también la vida de los sacerdotes -como se dice en la encíclica Mentí nostrae- «totalmente inmune de pecado, mucho más que la de los simples fieles, esté escondida con Cristo en Dios»21. Por el contrario, al laico le está confiada la misión en el mundo; allí es donde debe actuar siguiendo el espíritu
18. «Para muchos sacerdotes el sacrificio eucarístico era más importante que su misión apostólica»: J. Freitag, Das kirchliche Amt im Spiegel der Catholica: Cath(M)53(1999)282. 19. A. Favale, // ministero presbiterale, Roma 1989, 220 (versión cast.: El ministerio presbiteral, Madrid 1989). Para comprender esta postura hay que tener en cuenta también el trasfondo sociocultural, a saber, el creciente anticlericalismo desde la Revolución francesa. En vista de él, en Francia, pero no sólo en este país, «el estado sacerdotal tuvo que hacerse inviolable, de manera casi inevitable, mediante una gran exaltación del mismo, haciendo que todo lo que era propio de él pareciera quedar sustraído absolutamente al juicio profano». A esto venía a añadirse el hecho de que en la teología de aquel entonces se propugnaba un intenso «supranaturalismo», es decir, un pensamiento que tomaba como punto de partida la separación rigurosa entre los dos «pisos» de lo natural y lo sobrenatural. Esto tuvo igualmente como consecuencia «una desecularización y sacralización del ministro sagrado»: A. Wollbold, «Klarer ais Kristall», en R. Marx-P. Schallenburg (eds.), «Ihr seid der Brief Christi», Paderborn 1999, 29s. Recalquemos expresamente que, junto a esta corriente principal, hubo siempre también otros acentos. Así, por ejemplo, el ámbito de tareas de carácter pastoral-misionero, apostólico, educativo y diaconal tuvo acceso entonces a imágenes y espiritualidades sacerdotales «especializadas», que se realizaban en las modernas órdenes, congregaciones y pías uniones de sacerdotes. 20. Pío XII, Encíclica «Mediator Dei», en Acción Católica española, Colección de encíclicas y documentos pontificios, Madrid 4 1955, n. 13, p. 770. 21. Pío XII, Encíclica «Menti nostrae», en ibid., n. 5, p. 810.

del evangelio, pero no por propia iniciativa, sino siguiendo las instrucciones del ministerio eclesiástico. La «Acción Católica», surgida hacia finales del siglo XIX, debe ser «un instrumento en manos de la jerarquía..., la prolongación -como quien dice- de su brazo, y por tanto, por su naturaleza misma, debe estar sometida a la dirección de los superiores eclesiásticos»22. En consonancia con esta comprensión del ministerio, se fue formando cada vez más en la Contrarreforma la asignatura de la eclesiología, que llegó a ser un tratado teológico independiente. La doctrina «clásica» acerca de la Iglesia comienza con el ministerio eclesiástico y tiene su centro en ese ministerio: Cristo, al instituir ministros -Pedro, los demás apóstoles y los discípulos- y conferirles autoridad, fundó la Iglesia. En consecuencia, la Iglesia se mantiene unida esencialmente por el ministerio visible que actúa con su triple función, a saber, por medio de la proclamación autoritativa de la fe, por medio de la celebración litúrgico-sacramental realizada con potestad, y por medio del servicio pastoral jerárquico. Por consiguiente, el alfa y la omega de la Iglesia es el ministerio: una postura que el gran teólogo de Tubinga Johann Adam Móhler glosaba con aquellas palabras de sabor satírico: «Dios creó la jerarquía y con ello se preocupó más que sobradamente de la Iglesia hasta el fin de los tiempos»23.

3. La nueva reflexión del concilio Vaticano II En contra de la perspectiva del ministerio aceptada hasta entonces, se llegó a un movimiento pendular en sentido contrario durante el concilio Vaticano II24. Ya con anterioridad, aproximadamente desde fines del XIX, en los diversos movimientos de renovación dentro de la Iglesia -las asociaciones eclesiales, el movimiento juvenil, el movimiento litúrgico y no menos la Acción Católica-, se
22. Pío XII, De quelle consolation, Roma 1951, citado según F. Klostermann, Das christliche Apostolat, Innsbruck y otros 1962, 607. En esta obra se citan también otros textos significativos. 23. J. A. Móhler, recensión por Th. Katerkamp, Des ersten Zeitalter der Kirchengeschtchte erste Abtellung: ThQ 5 (1823), 497. 24. Sobre las declaraciones del concilio Vaticano II y las formuladas por el Magisterio eclesiástico acerca de los laicos durante la época posconciliar, cf N. Weis, Das prophetische Amt der Laien in der Kirche, Roma 1981; E. Glaubitz, Der christliche Laie, Würzburg 1995; L. Karrer, Die Stunde der halen, Freiburg i.Br. 1999.

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fue llegando a descubrir cada vez más la antiquísima verdad de que la misión de Cristo no sólo se transmite a través del ministerio, y de que, por tanto, la Iglesia no sólo se edifica a partir del ministerio, sino que, en virtud del bautismo y de la confirmación, todos y cada uno de los cristianos reciben el encargo de proclamar, testificar la palabra de Dios y realizar la labor misionera, y tienen una vocación común a la santidad y una posición común ante Dios en la oración, la adoración y la dedicación. El concilio sacó las consecuencias de esa «nueva» experiencia eclesial. En la constitución Lumen gentium no entendía ya a la Iglesia a partir del ministerio, sino que, a pesar de hacer toda clase de diferenciaciones entre los laicos y los ministros, describió a la Iglesia como el único pueblo de Dios, en el que todos sin excepción están llamados para que ofrezcan... sacrificios espirituales y anuncien las maravillas del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable (cf. 1 Pe 2, 4-10). Por tanto, todos los discípulos de Cristo, en oración continua y en alabanza a Dios (cf. Hch 2, 42-47), han de ofrecerse a sí mismos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (cf. Rom 12, 1). Deben dar testimonio de Cristo en todas partes y han de dar razón de su esperanza de la vida eterna a quienes se la pidan (cf. 1 Pe 3, 15) (LG 10). [Por eso reina también] entre todos una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y la actividad común para todos los fieles en la construcción del cuerpo de Cristo (LG 32). Habrá que ver bien la tensión que existe entre tales declaraciones y las siguientes proposiciones del concilio Vaticano I (aunque no fueron aprobadas por falta de tiempo). En ellas se dice todavía: «La Iglesia de Cristo... no es una comunidad de iguales, en la que todos los fieles tengan los mismos derechos. Es una comunidad de desiguales, y no sólo porque entre los fieles los unos son clérigos y los otros laicos, sino principalmente porque en la Iglesia existe una potestad conferida por Dios que se ofrece a los unos para santificar, enseñar y dirigir, y no se ofrece a los otros»25. Es verdad que el concilio Vaticano II conoce también una diferenciación -en virtud de la especial vocación y encargo recibidos- entre ministros y laicos, pero esa diferenciación corresponde a la estructuración interna del pueblo de Dios, unido por una común dignidad y mi25. Mansi 51/2, 943.

sión26. Por tanto, la misión apostólico-misionera, el servicio diaconal, la celebración sacramental: todo eso tiene su «lugar» en la Iglesia como totalidad, aunque todos los miembros del pueblo de Dios participen en ello de manera distinta conforme a su carisma (= su don peculiar). Todos sin excepción son portadores de la vida eclesial (de la communio) y de la misión eclesial (missio). Ahora bien, si se acentúa de esta manera la igualdad de todos y se realza el sacerdocio común de todos los creyentes, ¿qué es, entonces, lo peculiar del portador del ministerio?, y ¿qué significa el ministerio sacerdotal? No es de extrañar que precisamente en este punto se iniciara la crisis de identidad del ministerio sacerdotal y desde entonces siguiera propagándose. Esta crisis y las inseguridades originadas por ella se acentuaron más todavía por el hecho de contemplarse también «en sí» de manera nueva el ministerio sacerdotal: como prototipo, por ser la forma plena del ministerio eclesiástico, se volvió a realzar en el concilio al obispo, el cual, por tanto, es también el punto esencial de referencia para la actividad sacerdotal: se es sacerdote como colaborador del obispo, conjuntamente con los demás sacerdotes del presbiterio. Ahora bien, el obispo (como, partiendo de él, también el sacerdote) tiene especial participación en el triple ministerio de Cristo, los ministerios de sacerdote, de maestro y de pastor (cf., a propósito, infra, 87s). Con esto se rompió la acentuación unilateral del elemento sacerdotal, que había durado siglos. Más aún, en la constitución Lumen gentium (LG) y en el decreto Presbyterorum Ordinis (PO) se recalcan con especial insistencia la función de proclamación y la función de dirección del sacerdote. Pero «dirección» no significa «ejercicio de poder», «hallarse en situación más elevada», «poseer mayores competencias», sino un servicio -acorde con el evangelio- a la unidad del pueblo de Dios, que en su to26. Esta primacía de la igualdad no sólo se halla realzada en la constitución Lumen gentium, sino también en el decreto Presbyterorum ordinis. P. J. Cordes, en su comentario Sendung zum Dienst, Frankfurt a.M. 1972, hace notar que en la elaboración del decreto se prestó atención, en un principio, «casi exclusivamente a las competencias y a lo diferencial», pero se vio «cada vez más claro, en el curso de las deliberaciones, que el elemento común del pueblo de Dios era más importante que todas las diferencias. Por eso, en todas las declaraciones que eventualmente puedan hacerse sobre la estructura del pueblo de Dios, no debe desoírse jamás la acentuación de la igualdad que todos los miembros de ese pueblo tienen ante Dios... Aquello que fundamenta la pertenencia al pueblo de Dios crea en el mismo instante una inamisible igualdad de todos sus miembros» (p. 117).

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talidad está llamado a la santidad. Y así, se dice igualmente en la introducción al capítulo sobre el ministerio, que fue formulada en el concilio mismo: «Los ministros... están al servicio de sus hermanos para que todos los que son miembros del pueblo de Dios y tienen, por tanto, la verdadera dignidad de cristianos, aspirando al mismo fin, en libertad y orden, lleguen a la salvación» (LG 18). Asimismo se relativizó la idea de la segregación del sacerdote con respecto al laico y a la vida del mundo. Se dice en PO 3: los sacerdotes «no podrían ser ministros de Cristo si sólo fueran testigos y administradores de la vida de esta tierra, pero tampoco podrían servir a los hombres si estuvieran ajenos a la vida y condiciones de los mismos. Su ministerio mismo exige a título especial que no se identifiquen con este mundo. Al mismo tiempo, sin embargo, requiere que vivan en este mundo entre los hombres». Más aún, con la mirada puesta en Cristo, hermano y servidor de todos nosotros, deben comportarse como hermanos (cf. LG 32). Igualmente, se diluyó la idea de que la espiritualidad sacerdotal consiste en una retirada cuasi-monástica del mundo, en la «vida interior», en formas especiales de piedad. Y se hizo asentando el principio espiritual: «La manera propia de los presbíteros de conseguir la santidad es realizar sincera e incansablemente sus funciones en el Espíritu de Cristo» (PO 13; más extensamente, PO 14). Con todo esto el concilio adoptó multitud de nuevos rumbos. Pero fue una maniobra que, en su efecto final, condujo a una desorientación nada insignificante. Pues, en contraste con los demás grandes temas del concilio, esos nuevos enfoques quedaron sin desarrollar. Los sacerdotes fueron los «hijos desafortunados del concilio» (O. H. Pesch). Y así quedó en suspenso la cuestión: ¿Qué es, por tanto, el sacerdote? ¿Y cómo tendrá que actuar y vivir? Aunque el concilio intentó todavía dar respuesta a esas dificultades (por ejemplo, en LG 10), sin embargo no fue capaz de resolver con la debida claridad el problema a la sazón planteado y que preguntaba con total virulencia acerca de la esencia del ministerio sacerdotal. Entonces saltó al ruedo, como quien dice, la teología posconciliar.

3 ¿Una nueva teología del ministerio?

1. El ministerio, un carisma entre otros a) H. Küng, L. Boff, E. Schilebeeckx, H. Haag Una de las respuestas, muy difundidas hasta el día de hoy, acerca de lo que diferencia al ministerio eclesiástico dice así, poco más o menos: el ministerio es un carisma (un don especial, un servicio especial, una función especial) entre muchos otros carismas de la comunidad eclesial. Su nota característica especial es la dirección de la comunidad. Esto quiere decir: la tarea específica del ministerio, en medio del pueblo de Dios, consiste en coordinar y estimular los demás carismas, dones, servicios y funciones, es decir, conducirlos a la unidad, al intercambio y a la acción recíproca. Por consiguiente, según esto, el ministerio se define esencialmente por la común vocación de todos los bautizados a formar parte del pueblo de Dios. Es un servicio entre las demás capacitaciones, servicios y tareas existentes en la Iglesia. Un ejemplo típico de esta concepción es la comprensión que Hans Küng tiene del ministerio: En el servicio eclesial de dirección se trata de una función permanente y algunas veces de plazo limitado, que se basa en una vocación (carisma) que determina real y constantemente a la persona. El servicio eclesial de dirección no pretende ser una autoridad autocrática que absorba a todas las demás funciones, sino que es un servicio en medio de una variedad de otros carismas y funciones: un servicio estimulante, coordinador integrador, prestado a la comunidad y a los demás servicios1.

1. H. Küng, Sacerdotes, ¿para qué?, Barcelona 1973, 85s.

Boff. honores y prestigio y mantener en el poder a un sistema social que haga posible que ellos sobresalgan y que sea aceptada la autoridad que ellos se arrogan. L.es [realzar] «el derecho de la 3. cuya primera obra sobre el ministerio (El ministerio eclesial)4 suscitó acervas críticas no sólo por parte de una serie de teólogos. El trasfondo y la motivación de semejante comprensión del ministerio resaltan también claramente detrás de una serie de esbozos teológicos semejantes que van en este sentido. No obstante. De manera parecida se expresa también H. sino como hermanos en la fe» (p. pueden aprenderse algunas cosas de esa tendencia a desligar el ministerio de su papel clericalista especial y a situarlo en el seno de la comunidad del pueblo de Dios. Dusseldorf 1985. en un primer enfoque. Küng. el cual es la fuente y la razón de la Iglesia y de su fe. Sacerdotes. Schillebeeckx.. el ministerio sacerdotal es sacramental. Santander "1984. Parecida a la tendencia de Boff es la que se observa en la obra publicada por P. es una manera en que la Iglesia se representa y en que la vida eclesial se realiza. sino su sujeto. ofrece en diversas variaciones una fúndamentación neotestamentaria del ministerio y expone imágenes históricamente superadas del sacerdote y formas distorsionadas de la realización del ministerio que con contrarias al evangelio. Kirche: Charisma und Macht (versión alemana). que no esté acaudillada por personas ávidas de celebridad. Por consiguiente. . 95. 8). Boff. la cual. Das Kirchliche Amt. una Iglesia que viva enteramente para los pobres. por consiguiente. las cuales. Hoffmann. «pro-existente» [= que exista para los demás]. no se lo deriva de una especial vocación. pública. Santander 1982). En esta obra Boff emplea no raras veces algunos conceptos tomados del arsenal del análisis marxista de la sociedad. incluido el sacramento del orden sacerdotal. Christliche Identitat und kirchliches Amt.44 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 45 Aquí el ministerio.aquella función a la que son llamados todos: la misión de anunciar y celebrar el misterio de Cristo» 2 . En esta obra hay muchas interpretaciones enojosamente polémicas y carentes de objetividad. 235) analiza de la siguiente manera el sistema jerárquico de la Iglesia: «Los obispos y sacerdotes lo tienen todo en sus manos: es un verdadero capitalismo. Pladoyer für den Menschen in der Kirche. porque la Iglesia es de naturaleza sacramental y hace que se concrete y sea palpable públicamente su sacramentalidad por medio de los sacramentos. sino también por parte de la Congregación romana para la doctrina de la fe. bajo la apariencia de piedad. E. 4. y tan sólo a partir de ella es un ministerio para Cristo.e n la persona de los ministros orden a d o s . organizada y oficial . Sino que el ministerio es un carisma especial en la Iglesia y. En este contexto Boff tiene duras palabras al censurar la manera en que se ejerce el ministerio en la Iglesia. una Iglesia que no se celebre a sí misma. con su «opción preferencial por los pobres» y ajustándose al evangelio. hace que sea explícita. A él lo que le interesa es una Iglesia en la que aun «el último» no sea simple objeto de la labor pastoral. Producen los valores religiosos que el pueblo consume». ¿para qué?. Dusseldorf 1985. que consideraba a la comunidad como simple objeto del poder clerical y que. Dusseldorf 1981.: El ministerio eclesial.d e cualquier índole que sean-. Priesterkirche. y llevado por la creencia de que «las comunidades cambian únicamente en la medida en que sus sacerdotes cambian y no se sienten ya a sí mismos como dueños y señores de la fe. L. el ministerio es primariamente «ministerio de la Iglesia». una Iglesia que sea 2. por tanto. considerando dicha manera como una de las principales causas de que la Iglesia no pueda desplegar su poder liberador. sino de manera especial para la Iglesia. Por ejemplo. 103. Ensayos de eclesiología militante. no se experimenta ya como presente en la Iglesia establecida» (p. versión cast. A Schillebeeckx lo que le interesa. Eclesiogénesis. (versión cast: Iglesia: carisma y poder. quiere ser «Iglesia de los pobres». de la misma manera que Jesús se entrega a sí mismo por los hombres. lo que le interesa -digo. 5. Dusseldorf 1987. misión y encargo dados por Cristo. Precisamente por eso Boff aboga por un ministerio eclesiástico que «vuelva a quedar instalado» plenamente dentro de la comunidad de los creyentes. y que por tanto fue sustituida por una segunda obra modificada5. E. «Un sistema es autoritario cuando los que tienen en sus manos el poder no necesitan la actividad libre y espontánea de los subditos para conseguir con ella un ministerio y para ejercer el poder»1. con ello.. debe incluirse entre las que poseen esta clase de comprensión del ministerio. También Edward Schillebeeckx. no se fundamenta cristológicamente. Madrid 1983. el ministerio no es directamente un ministerio para Cristo. El teólogo latinoamericano menciona entonces principalmente la «estructura de poder que hay en la Iglesia» y que ha convertido a esta en un «sistema autoritario». Sólo es «ministerio de Cristo» por cuanto Cristo es el Señor de la Iglesia. De este modo «[el orden sacerdotal] emerge de la dimensión sacerdotal presente en toda la Iglesia. por medio de la relativización. En consecuencia. detrás del esbozo trazado por Leonardo Boff. en la obra citada (p. por no decir: por medio de la eliminación de la ideología existente hasta entonces acerca del ministerio. Por tanto. no se busquan más que a sí mismas y sólo quieren conseguir títulos. Boff tiene presente a la Iglesia de América latina. 9). Partiendo de la convicción de que «el Dios de Jesús. 79. alienaba de sí misma a la comunidad. versión alemana. por ejemplo. que no se estanque en problemas internos de la Iglesia ni se agote en disputas por el poder y en luchas de tipo competitivo . cuyo ministerio está encarnado por el sacerdote. Schillebeeckx. versión alemana.

que repercuten. aquí citada: Clérigos. tal como este se produjo de hecho.. El ministerio desde abajo es ministerio 'desde arriba'» 7 . en este «principio». o es una perversión de la misma? No se trata ya de una cuestión histórica. Ejemplos de errores clarísimos: (1) Haag escribe que «aproximadamente durante cuatrocientos años no fue necesaria una 'ordenación sacerdotal' para el acto de celebrar la eucaristía. ..Br. se corrige el «es» sustituyéndolo por las palabras «se experimenta como». en K. Ibid. tal como aparece en su obra Kleriker. Olten-Freibug 1989 (versión cast. 67 (hacia el año 150). Por eso. 13.... 114. tanto más cuanto que en Haag esa argumentación es errónea en muchos puntos. Hasta entonces lo único que se hacía era confiar el encargo de celebrar «con solemnidad litúrgica» el servicio eclesial. si las circunstancias lo sugieren»9. Por lo demás. 10-31.. 353s) hubo una verdadera consagración sacramental para el ministerio. La primera parte de la cita puede tener un sentido perfectamente aceptable.46 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 47 comunidad cristiana a poder hacer ella misma todo lo que es necesario para ser una verdadera 'comunidad de Jesús'. Este derecho se deriva de la ley inmanente de toda institución.) 49 (1997) 234240.» ¡mpressionen zu E. y que correspondía a la voluntad de Dios y se hallaba en consonancia con la tradición apostólica»12. Da un paso más todavía Herbert Haag8.. cap. Psicodrama de un ideal. que por lo demás está bien claro que en Haag se ha presentado en muchos puntos de una manera históricamente equivocada—. la cita está en p. el derecho apostólico de la comunidad a un director (o directora)»6. eso sí. Drewermanns «Kleriker». 8. infra. La cuestión teológica relativa al desarrollo histórico. 8. modificarlos o abolirlos.. En lo sucesivo nos referiremos a un solo elemento de la obra de Drewermann que tiene extensas consecuencias para la teología del ministerio.. E. a propósito. cf. que ese ordenamiento se realizó por sí mismo y sin la presión de un instancia superior -que todavía no existía-. desde tina perspectiva histórica: el desarrollo del ministerio eclesiástico. Hillenbrand (ed. Dassmann. puede calificarse de fatalmente ambiguo y unidimensional-: «La vocación por la comunidad es la forma eclesial concreta de la vocación por Cristo. a sacar de sí misma las estructuras de dirección. infra. 10. por lo menos. Würzburg 1990. Wollte Jesús eine Zwei-Stande-Kirche?. . (2) Para Haag. que ya en las Cartas de Ignacio (hacia el año 110) la celebración de la eucaristía está vinculada al obispo. A Drewermann no le interesa primordialmente la teología del ministerio... Ibid. Pero consta. Worauf es ankommt. según la Apología de Justino. 6. y consta también... Cf. la Carta primera de Clemente y las Cartas de Ignacio testifican la existencia de ministerios eclesiásticos bien perfilados. En el segundo libro sobre el ministerio (de 1985). y por tanto también de la Iglesia.. Esta convicción se observa sobre todo en la Tradición apostólica. 12. Para él «todos los ministerios. 9. 235s. b) E. que el presidente es quien pronuncia la plegaria eucarística. tan sólo desde Agustín (más exactamente: desde su doctrina sobre el character indelebilis. incluso el del obispo. «Apenas una generación después de los apóstoles. decisiones en materia de fe y acerca de la fe en la acción del Espíritu prometido por Cristo. que como tal es singularísimo) fue creado por Jesús. Schillebeeckx llega a su «principio» -que. además. Ibid. es la siguiente: ese desarrollo ¿significa un desenvolvimiento consecuente e incluso necesario de la intención de Jesús. . 7. 55s. 111 y 114). Freibtirg i. el derecho de la comunidad a la eucaristía. Psychogramm eines Ideáis. Priester heute. Madrid 1995). desde una perspectiva teológica. la Iglesia tiene en sus manos el conservarlos. Para todo lo demás remito a mi artículo: G. Ernst Dassmann señala la asombrosa rapidez con que se produce ese desarrollo. Haag. concierne a casi todo el fundamento de la fe cristiana y católica. Es digno de notarse.). en una teología y una espiritualidad del ministerio 13 . 307. [y] que tan sólo a partir del siglo V la celebración de la eucaristía requiere la cooperación de un sacerdote ordenado sacramentalmente» (p. Drewermann De índole totalmente distinta es la «teología del ministerio» de Eugen Drewermann.. Greshake. sino la génesis y la manifestación de la psicopatología del ministro eclesiástico. son instituciones de la Iglesia. se realizó ya en época sumamente temprana. 11. De ahí deduce Haag la correspondiente conclusión: ¡Abolir! Pero en contra de esto hay que mantener: En primer lugar. Esta decisión no puede sustituirse por una argumentación histórica. «Das istein weitesFeld. Pero la Iglesia ¿tendrá por ello atribuciones justificadas para disponer de la estructura de su ministerio? Acerca del ministerio sigue diciendo Haag: «Una consulta de los testimonios bíblicos y del cristianismo primitivo muestra clara y convincentemente que la jerarquía y el sacerdocio se desarrollaron en la Iglesia dejando a un lado la Escritura. por ejemplo. si por ella se entiende que ningún ministerio eclesiástico (fuera del ministerio de apóstol. concierne también a la cristología. PB (K. Jesús und die kirchlichen Ámter. o un abandono del mensaje del Nuevo Testamento? Aquí hay que adoptar decisiones. y que posteriormente se justificaron dogmáticamente como pertenecientes a la Escritura»10. H. 1997. a propósito. En segundo lugar. por el contrario. . De este modo. En contra de esto habla ya la convicción de las Cartas pastorales de que por la imposición de las manos se confiere el don del Espíritu santo para el servicio ministerial. El enunciado cristológico de Nicea ¿será un desarrollo consecuente..

El hecho de que tal comunicación de salvación acontezca precisamente a través de lo institucional del . en los que se encarna lo más íntimo del otro (o lo más íntimo mío). el derecho. un dar en el blanco. Pues para entender la esencia de la institución hay que partir de la esencia de los encuentros y de las relaciones personales. es decir. de una resignación realmente desesperada» (p. Las medianías e incluso las perversiones son aquí el caso normal. necesita convertirse en algo extraordinario y buscar siempre lo excepcional. Si tales encuentros personales no son meramente sucesos creados por la situación. Pero esto no significa precisamente (o no debe significar) que esa conducta esté despersonalizada. los usos y costumbres de una determinada sociedad son instituciones que. la administración. un grupo. el sacramento y la dirección. Viendo así las cosas. lo cual es un enfoque fatal y radicalmente equivocado. el que encarnen efectivamente la libertad común. si se entiende por institucionalidad la encarnación estable del querer fiable y personal (de individuos o de muchos).de la voluntad salvífica de Cristo. aparecen como antagónicas. signos. pero que. por el destino de su infancia. y otros. y cuya consecuencia es la prontitud para confiar su propio yo. Naturalmente. busca refugio en la objetividad del ministerio?» (p. Entre tales «instituciones». me ayude así o de otro modo. encarnación fiable de la voluntad salvífica de Cristo. se cuentan principalmente la palabra y el sacramento. sino una comunidad. En el ministerio conferido por medio de la ordenación. «la angustia de la autorrealización». no están en contra de la libertad y de la personalidad. son. se objetivan rasgos esenciales —no todos. Todo el que hoy es. Su conducta está ya «institucionalizada». y la forma de vida. Por estos pocos fragmentos citados resalta ya que Drewermann piensa partiendo de la alternativa «institución (ministerio) o persona». de los llamados 'consejos evangélicos'. En una palabra: el psicodrama de los clérigos corresponde al de «unos hombres que hasta en la estructura de su carácter están deformados y encadenados por angustias y compulsiones» (p. A este respecto hay que admitir: el otro se encuentra conmigo (o yo me encuentro con el otro). pero siempre por el camino únicamente de las objetivaciones. Yo puedo confiar en que este o aquel me salude así o de otro modo. es una meta a la que hay que estar encaminándose siempre. Las instituciones son en este caso objetivaciones de la voluntad común. se hace captable en forma recíproca. así como el servicio «institucional» del ministerio prestado por la palabra. o quiere ser. palabras. cuyo centro es la angustia vital. ni mucho menos. Precisamente este es «el punto de vista de una sumisión total. es decir. por decirlo así. como tales. marcadamente antiburguesa. entonces la institucionalidad forma parte también de la obra salvífica de Cristo. 64). de tal manera que los individuos pueden reconocer en esas instituciones lo mejor de su voluntad. en esta contradicción» (p. por medio de manifestaciones. la «libertad condensada» de los muchos.48 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 49 El punto de partida de Drewermann es la constatación: aquel que hoy día se hace ordenar como clérigo «acepta un modo de vida que auna en sí mismo dos características que. entonces tales encarnaciones tienen ya inicialmente carácter institucional. es demasiado débil para vivir ese singular destino por la fuerza de su personalidad y. Pero ¿qué valores hay en este mundo que no se mezclen inmediatamente con ambivalencias? Por consiguiente. De ahí se deducen para el autor una serie de preguntas. núcleos de cristalización del campo de acción de personas vinculadas entre sí. un golpe de suerte. 60). a la Iglesia como institución. abatido por la angustia. clérigo tiene que ser educado. sino que se fundamentan en una constante fidelidad y fiabilidad. lo no objetivable de nuestra libertad. en cambio.y ahora en sentido propio.a las encarnaciones en las que no se manifiesta una persona individual. sucesos singulares. pero que aquí se unen en curioso maridaje: la cómoda tranquilidad del estado de funcionario. en las que Cristo nos hace llegar a la salvación. lo cual. reaccione así o de otro modo. los de fuera. la constitución del Estado. Como consecuencia de esta pregunta se traza un psicodrama de la existencia clerical. en general. el ministerio tiene una razón esencial de su existencia en el hecho de ser institución. en lugar de eso. de esta manera precisamente. a fin de convertirse en ella en ruedecilla protegida de un sistema en funcionamiento. unas relaciones sociales estables. sino que en ellas se encarna precisamente la libertad común. sino que en tales «instituciones» se muestra la fiabilidad del ser personal más íntimo. pueden encontrar en ellas la volante genérale de una comunidad. desde el punto de vista psicológico. una colectividad. entre ellas la siguiente: «¿Cómo tendríamos que imaginarnos la psicogénesis y la psicodinámica de un hombre que. Por ejemplo. si en él Dios se hace realmente «carne» y con ello asume también la corporeidad de la comunicación personal humana. 595 [traducción ligeramente corregida]). 93 [traducción ligeramente corregida]). Esto se aplica sobre todo . el éxito de tales instituciones.

y de criticar con ello la destrucción del rostro personal que es entregado a la institución (o inversamente: la toma de posesión y esclavización del individuo por obra de la institución objetiva que es el ministerio). además. Pero precisamente ese «morir» es en realidad un «resucitar» del auténtico. de una fortaleza superior a la normal. Charles de Foucauld. de que el ministerio es principalmente un servicio a la comunidad de los creyentes. dotes y limitaciones al servicio de aquella institución que es la encarnación de la causa de Jesucristo? El proceso de la entrega incluye sin duda el factor del «morir» a lo que se considera primeramente como una parte irrenunciable de la propia personalidad. Precisamente la comunicación institucional por medio del ministerio es la que garantiza la inmediatez de la relación personal entre Cristo y cada individuo. verdadero y permanente «sí-mismo». es una realidad «mayor». por tanto. ni mucho menos. Francisco de Sales. Pero viendo así las cosas. Y así. nada sin rostro. se comprenden ciertamente como un movimiento pendular de sentido inverso que va en contra de una exagerada comprensión preconciliar del ministerio. Pero no es evidente. Cuando se cuestiona el carácter institucional del ministerio y. sino que obliga a todos los creyentes: las capacitaciones y funciones que hay en la comunidad no se legitiman únicamente por el ministerio. Todos ellos se entregan sin reservas a la institución del ministerio. Domingo. 133. o a su misión. En todo caso.y. sino por la libre y soberana acción del Espíritu de Dios. como se verá más detalladamente en la p. yo no puedo ver nada negativo ni mucho menos nada que menosprecie al ser del hombre en el hecho de que una persona se integre en algo mayor. en ellos se encuentra la más alta individualidad y peculiaridad. que liberan al ministerio eclesiástico de un papel institucionalizado aislado. hay también una vocación que viene del Espíritu de Dios y que no ocupa un lugar inferior al ministerio. como se verá más tarde con mayor claridad. expresada ya en el concilio Vaticano II.50 El ministerio sacerdotal en crisis ¿ Una nueva teología del ministerio? 51 ministerio. y de que en este sentido él se entregue plenamente a su encargo ministerial. c) Resultado final Todos estos proyectos y otros semejantes. sino que además pretenden fundamentarlo a partir de dicha comunidad. Se ve también con claridad que el pueblo de Dios y los dones carismáticos. situado por encima del laico y ejercitador de poder. no se derivan sencillamente del ministerio. y de que sitúe fiable y fielmente su propio «yo» en el marco previamente dado de una institución. por tanto. y que no sólo lo sitúan enteramente dentro de la comunidad de los bautizados y confirmados. En ellos no se vislumbra nada. es decir. Habrá que echar una ojeada a la vida de los santos que realizaron ejemplarmente este encargo fundamental. von Balthasar). me parece que aquí se halla completamente descaminado el insulto que habla de una «despersonalización». en algo previamente dado y «objetivo». más aún. servicios y tareas que en él actúan. esta comprensión teológica del ministerio podría aclarar la idea fundamental. aun el ministro mismo necesita la complementación y el correctivo que le vienen dados por medio de los dones espirituales que actúan en los demás bautizados. Y no obstante. y que éstas son -con posibilidad o incluso con probabilidad. en cambio. absolutamente nada. que les exige todo su ser. U. de despersonalización. supraindividual. nada de aplanamiento. Pero. y que.especialmente elevadas en vista de las exigencias que se hacen al clérigo en el ministerio. tiene como consecuencia para el «receptor» algo extraordinariamente liberador. Se ve con claridad en todo ello que la realidad del pueblo de Dios es la que lo abarca todo -el ministerio y el laicado. Precisamente en el ministerio el Señor no vincula su acción salvífica a la capacidad subjetiva de ciertas personas. que los reclama por completo. «institucional». Porque ¿hay algo «más personal» y más constitutivo de personalidad que el ponerse con todas sus peculiaridades individuales. sino a una entidad permanente.se dan formas defectuosas. de la que nadie puede disponer y que sopla adonde quiere. todos ellos son personalidades individuales muy fuertes. el ministerio ¿no significa una despersonalización para el ministro? Drewermann no se cansa de fustigar la entrega del «yo» personal del clérigo al «superyo» del ministerio. Ignacio de Loyola. La tesis que afirma: «El carisma del ministerio es una . todos ellos -de diversas maneras. se viaja sólo por la «vía» subjetiva.son transparentes para aquel que los llama y envía: Francisco de Asís. No. entonces es obvio el peligro de que los clerici de que se trate «sitúen su propia persona en el lugar que corresponde a su misión e intenten compensar la misión perdida exagerando su propia importancia» (H. que haya que criticar como tal el encargo espiritual fundamental que se hace al clericus de que su vida transparente especialmente la «encarnación» de la obra salvífica de Cristo. claramente determinada. No debemos cuestionar en absoluto que aquí -como en toda partes. Y sin embargo. que precisamente como tal señala más allá de sí hacia aquel que se encarna en ella. hacia Jesucristo mismo.

competencias y capacidades. Priester. Si este «funcionar» está determinado además -como hemos de ver todavía. pero que disponga -para el servicio de dirección. Con estas precisiones no queda descalificado. es tan sólo una consecuencia objetiva de esta posición teológica. Y ese «más» hay que mencionarlo también y desarrollarlo en sus presupuestos y consecuencias. entonces la persona «que funciona» queda afectada en el centro mismo de su esencia. Küng. y no suscitará.de las necesarias capacidades humanas. esa comparación no debe entenderse en el sentido de que los que dirigen en la Iglesia tuvieran tan sólo una función externa de ordenación. Lo que sigue se inspira en las reflexiones de G. Rahner. y cuando dicha comunidad le reconoce como tal. la cual se desarrolla en la «base» de la comunidad (¿y por qué no iba a desarrollarse sin tal función?). IV Dogmatisch. para su empleo significativo. como «la llamada de un creyente para el servicio eclesial. Linz s. desde luego. en LThK2 VIII (1963) 745. Huber. 77. el concepto de «función» aplicado al ministerio eclesiástico. sin ordenación sacerdotal y sin misión. no es eo ipso un ministro sacerdotal con todas las consecuencias. antes aducida (sacerdote: empleado que realiza sus funciones en un club de jugadores de ajedrez). en una posición similar a la de los que realizan las distintas funciones en un club de jugadores profesionales de ajedrez: sus funciones no son ejercidas por los distintos jugadores. Con arreglo a este enfoque de la comprensión. la esperanza y el amor como también la misión significan realidades «internas» y profundamente personales. teológicas y administrativas.. cualificada por una potestad especial. tan popular hoy día. una función de utilidad encaminada a la «vida auténtica». En este realce no es raro contemplar el ministerio como una función externa de la dirección de la comunidad.se entiende también primariamente como una acción de la Iglesia. la consagración sacerdotal -se prefiere significativamente la expresión «ordenación».. contexto16. Además. K. debe precisarse en relación con el correspondiente 14.. sólo que esta vez con signos inversos. malentendidos análogos. en la cual la Iglesia reconoce y confirma la llamada de Dios. puede entenderse correctamente. porque tanto la fe. ¿para qué?. a saber. El objetivo del sacerdocio ministerial es el sacerdocio de los que creen y aman»14. ni puede explicar tampoco. por qué una persona 16. H. FS A. 15. «funciona» en una relación que existe entre Cristo y su Iglesia y que está caracterizada esencialmente por la fe. Lo que «funciona» en el ministerio eclesiástico es primariamente una persona. precisamente por su ambigüedad... a los de la comprensión preconciliar del ministerio? Consideremos aquí el realce de lo «funcional». la esperanza y el amor. ¿Se han resuelto con ello los problemas decisivos? ¿O quedan todavía en suspenso algunas cuestiones fundamentales? 2. desde luego. cuando es designado como encargado de pastoral en una comunidad sin sacerdote. al que se recurre hoy día con tanta frecuencia en contra de la comprensión «ontológica» del ministerio. Pero esta comprensión teológica ¿agota realmente la comprensión de la esencia del ministerio eclesiástico y de la ordenación sacerdotal? ¿O no incurrirá en unilateralidades parecidas a las de las concepciones de las que se distancia. 162. una visión exclusivamente funcional del ministerio no es capaz ya de explicar por qué un laico. Pero sobre todo se muestra en esta reflexión que la comparación de Rahner. Das Gottesbild und die Entschiedenheit christlicher Berufung. Puesto que la «función en la Iglesia» se realiza en el retículo de actos personales de fe y en el contexto de una misión específica procedente de Cristo. cuando una comunidad se reúne para la celebración del culto divino sin tener un sacerdote ordenado.por una misión especial. en Priesterbild im Wandel. Tiene como consecuencia la legitimación espiritual para la comunidad y para el ordenado mismo»15. Sacerdotes. . tiene tan sólo una significación muy relativa. Más que nada. pero sí queda descalificado su uso polémico indiferenciado. Bachl. Todo esto. adoptando así una postura crítica contra el ministerio considerado como una nota «óntica». El ministerio como «función» ¿Qué significa «función» en el contexto del ministerio eclesiástico? Karl Rahner explicó con la siguiente imagen lo que se quiere decir con ello: «Los sacerdotes están.f. Pero tales funciones están en último término al servicio de una sola cosa: de que se juegue excelentemente al ajedrez. esa función es más que una función puramente externa. Ahora bien.52 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 53 función en favor de los demás carismas». la «función» es un concepto puramente formal que.

Bausenhart.. pero Schillebeeckx da un paso más al referirse con su tesis no (sólo) a la vocación biográfica del individuo. de presidir la eucaristía17. Que tales consecuencias se sacaron efectivamente de vez en cuando. Y entonces puede mostrarse perfectamente cómo el ministerio eclesiástico «puede deducirse de formas organizativas contemporáneas de asociaciones religiosas y de otra índole»18. y su ministerio pueden contemplarse también desde una perspectiva puramente sociológica. P. Christliche Identitat und kirchliches Amt. nota 2. Si esto se halla en lo cierto. como quien dice. Der Priestermangel und seine Konsequenzen. y por cierto lo hace en forma pública y referida plenamente a la comunidad entera—.54 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 55 no ordenada no puede hacerse cargo. se produjo coincidiendo plenamente con una reflexión de fe. tiene consecuencias para todas sus instituciones. Dusseldorf 1977. sino a partir de la Iglesia. función de dirección en la Iglesia». sino también al origen del ministerio como tal. más allá de esto. También E. Así que la tesis: «el ministerio es función. 7. queda todavía en suspenso el saber qué rasgos característicos tiene un ministerio en aquella sociedad que. Christliche Identitat und kirchliches Amt. como «pueblo de Dios» y «cuerpo de Cristo». 17). como una función necesaria. en F. 335 y passim). como expone con razón P. Esta singularidad absoluta de la Iglesia. como acontecimiento que viene de 'arriba'»—. y por él fue llamada y capacitada para la recepción y la transmisión de la salvación escatológica divina. Es18. Das Amt in der Kirche. es decir. de tal manera que dicho ministerio sólo podrá entenderse de manera sumamente rudimentaria si lo esbozamos con arreglo a una definición empírica que tenga validez universal. . La comunidad cristiana y sus ministros: Concüium 16 (1980) 395-438. ve en el origen del monoepiscopado no sólo el resultado de una necesidad pastoral «o de influencias sociológicas (estructuras de ministerios y de dirección en el entorno profano o en el religioso). porque fue querida por Dios mismo como obra suya. de que cualquier asociación para la cría de conejos necesita un presidente y lo instituye. Brox. 111). obrada por el Espíritu de Dios. sigue siendo profundamente ambigua. Él se los concedió a su Iglesia. Eine not-wendende Neubestimmung. 295. es la forma eclesial concreta de la vocación por Cristo» (Das Kirchliche Amt. que marcó internamente los elementos efectivos y los puso en conexión. Enunciado en términos más generales: toda sociedad estable (incluida también la Iglesia) precisa por necesidad sociológica de un ministerio. Id. Cuando Schillebeeckx quiere expresar con ello únicamente que «la vocación por la comunidad. Así lo muestra la afirmación: «No hay ningún Lsurplus revelador' detrás o junto a las formas sociohistóricas del ministerio» (Christliche Identitat und kirchliches Amt.Br. Cf también supra. Dassmann. sino la consecuencia de ideas teológicas». Hünermann. Pero si este enunciado de validez universal se aplica a la Iglesia. como comunidad de la salvación escatológica (= definitiva)..ur Entstehung des Monepiskopats: JbAC 17 (1974) 90. N.. 167. 44. Claro que ahora se hace en forma institucionalizada. señala singularísimamente más allá de sí misma. 144ss. [Esto quiere decir que la comunidad] no deduce sencillamente el servicio esencial para ella de necesidades intrínsecas de la historia o de necesidades sociológicas.. la Iglesia. 1999. 20. Dusseldorf 1985. Schillebeeckx. sin problemas. El servicio se entiende igual que antes: el Señor exaltado actúa aquí y ahora por medio de su Espíritu. 64 y 68s. la Iglesia 17. La legitimación teológica para ello la ofreció E. 46 (1982) 152. en forma análoga a la realidad de Cristo. E. lo sabe todo aquel que conozca un poco el actual panorama eclesiástico. también para el ministerio. Y precisamente por ser verdad lo de «sin mezcla». Freiburg i. muy sabida por todos. pero este acontecimiento se experimenta como 'don del Espíritu'. Finalmente.). p. Schillebeeckx. El proceso de la institucionalización (captable empíricamente) del ministerio. 19. Klostermann (ed. Se sigue realizando un servicio indispensable para la c o m u n i d a d un servicio practicado antiguamente por el apóstol y por las personas que lo desempeñaban de hecho. Hünermann. la cual lo instituyó por sí misma. De una ambigüedad parecida es también la tesis de que el ministerio no se puede fundamentar primaria y directamente a partir de Cristo. que posee su fundamento en la promesa escatológica de Dios. lo desarrolla a partir de sí misma y se lo encarga a determinados miembros. es decir. entonces no se puede afirmar sin limitaciones -como hace Schilebeeckx-: «El ministerio viene de abajo. Claro está que es posible someter a una consideración puramente empírica el origen del ministerio eclesiástico y.. versión alemana. ese enunciado puede tener un sentido plenamente admisible (sobre él llama ya la atención G. el origen de sus formas variantes en la historia. es «sin mezcla ni división» una entidad plenamente cósmico-humana y una entidad plenamente espiritual. Pero eso no es más que una perspectiva. Ordo in neuer Ordnung? Dogmatische Uberlegungen zur Frage der Ámter und Dienste in der Kirche heute. Priesterideal -welcher Preis?: Or. Sino que la comunidad entiende esos servicios a partir del Señor exaltado: proceden de él. Cabe entender esta tesis como enunciado puramente empírico y sociológico que enlaza con la realidad.

En ninguna parte se observan cuestiones de autoridad jurisdiccional» (ibid. de lo que es «desde abajo» y lo que es «desde arriba». por tanto. Verweyen a propósito de ello.. WeB. «desde abajo». porque en ellas vemos (experimentamos) algo. y sólo por eso. eso no tiene ningún lugar en este teólogo—.56 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 57 to significa que el ministerio eclesiástico «desde abajo» es un hecho socio-histórico. en virtud de la cual. Si así sucede. 122. De esa comunidad se dice: «Una autoridad jurídica formal no desempeñaba aún ningún papel. no es un enfoque teológico suficiente. por decirlo así. Cristo mismo sale al encuentro de la comunidad / de la Iglesia? Ahora bien. pero de tal manera que ese hecho es. Schillebeeckx. Pero esto sigue queriendo decir en Pablo. se encuentra también en P. 23. por ejemplo. es decir. si no es enviado?». «Detrás de todo ello» no se oculta nada más de realidad teológica. Cf. mas no en Schillebeeckx: «¿Pero cómo predicará alguien. 180: «Aunque todos los cristianos están capacitados para realizar el bautismo y la eucaristía. con la «misión especial». Mainz 1983. cómo se transmite la vida eclesial. Ihr alie seid Geschwister. ¿Qué pasa. infra. El que el ministerio se halle en una especial misión por Cristo. nota 4. en su recensión de la obra de E. E. queda todavía en suspenso el saber si el ministro ordenado recibe únicamente (!) la competencia para hacer algo. la contribución de Tubinga en Reform undAnerkennung der kirchlichen Ámter. o si en la ordenación acontece algo que procede de Cristo -¡y que redunda en beneficio de la Iglesia!. y que al ministerio le corresponda también por eso. No basta tampoco decir con Schillebeeckx: «El ministerio desde abajo es ministerio 'desde arriba'»23. Esta «relación mutua de inclusión» constituye efectivamente el tema de la imagen bíblica de la Iglesia como el «cuerpo de Cristo» (1 Cor 12. 3. en la persona con potestad. la tesis acerca del ministerio como función de la Iglesia puede entenderse también en sentido estrictamente teológico: en el ministerio se «condensa» la Iglesia. se halla el enunciado -apenas compatible con ello. y como tal es necesario también para la Iglesia. Esta identificación entre la acción de la Iglesia y la acción de Cristo. p. Comprendiendo así las cosas. No es casual que él cite abreviadamente el pasaje de Rom 10. se daría únicamente si Cristo y la Iglesia fueran un mismo y único sujeto de la acción. por cierto. Así. Pero luego. dilucidada mediante una discutible reconstrucción histórica. durante los últimos años.acerca de lo cual la Iglesia como totalidad no dispone sencillamente. es decir. un «algo» (un surplus [= una demasía]. entonces el ministerio no es sólo función de la Iglesia. sin embargo el dirigente de la comunidad. relativizada hasta el extremo. y lo hace de tal manera que en él se hace palpable públicamente lo que es la Iglesia y 21. se ha ido viendo cada vez más. y no es tampoco sencillamente un carisma junto a los muchos dones y vocaciones que hay en la Iglesia. München-Mainz 1973. A tal comprensión del ministerio. pero (con la fe) intuimos en ellas algo distinto». 14: «¿Cómo creerán en Aquel de quien no han oído nada? ¿Cómo escucharán. . Nuevos problemas En virtud de tales cuestiones y problemas y de otros que están todavía por resolver. Das kirchliche Amt. sino que.acerca de Pablo. en virtud de una vocación especial. que el nuevo enfoque teológico esbozado que pretende definir el ministerio. se halla en «contraste» con los demás carismas: un contraste que habrá que aclarar todavía más detenidamente. ¡Eso es una comprensión del ministerio acorde perfectamente con la doctrina luterana! Cf. corresponde en Schillebeeckx como imagen ideal de la Iglesia una comunidad primitiva de carácter carismático. como especial encargo recibido por medio de Cristo. de realidad fundamentada en la revelación. es decir. enThRv 82 (1986) 412: «Aquí se concede y a mitad de camino vuelve a negarse que en la vocación de Pablo se dé realmente una autoridad formal que no se identifique con la autoridad de los contenidos de la tradición apostólica». a propósito. 21 Os. Una concepción del ministerio comparable con la concepción de Schillebeeckx.. Christliche Identitát und kirchliches Amt. Salamanca "1998. como dice Schillebeeckx) por encima de lo experimentable de manera puramente empírica. 71). Pero en contra de esto habrá que preguntar ahora: ¿qué pasa con la sacramentalidad del ministerio? Y. partiendo únicamente del plano horizontal de los diversos carismas eclesiales. con la sacramentalidad como la entiende por ejemplo san Agustín: «Hay cosas que se llaman sacramentos. mi réplica en Ser sacerdote. la forma de la gracia «de arriba». Con razón observa H. 111. porque esa competencia se halla concedida fundamentalmente a la Iglesia en cuanto totalidad22. y que a ella se le comunica precisamente por medio de la persona ordenada y como procedente de Cristo. Schillebeeckx.. él mismo. unas cuantas páginas más adelante. si nadie predica?». de quien se dice que «apela a su autoridad formal por haber recibido precisamente una vocación del Señor» (ibid. es el que posee una responsabilidad pública permanente para ello». 22. si Cristo se hubiera identificado indiscriminablemente con la Iglesia y si la Iglesia se hubiera identificado indiscriminablemente con Cristo. 82).

13). la cual -mientras se halla en camino. fundamentalísimo de la Iglesia: la Iglesia se debe plena y totalmente al Señor.58 El ministerio sacerdotal en crisis ¿Una nueva teología del ministerio? 59 12) y como la representación de la «plena talla» de Cristo (Ef 4. como el lugar. el Presidente y el Dirigente de su Iglesia. la Iglesia es «pueblo de Dios». sino que acentúa el permanente carácter de gracia de la Iglesia y su hallarse todavía en camino. que no está en contradicción con la unidad que existe entre ambos. y de esta manera. que Cristo mismo es el Pastor. es decir. en sus actos fundamentales. por medio de la vocación y de la ordenación. pero. una realidad que le viene dada previamente. como si esta hiciera que dimanase de sí el ministerio o delegara para el ministerio. la cual. Jamás debe identificarse sencillamente una acción humana (es decir. de tal modo que no se exprese al mismo tiempo la diferencia. existe el peligro de que la Iglesia. mediando (por decirlo así) entre un Cristo «lejano» y su Iglesia. más aún. Y así.es fundamental para la comprensión que la Iglesia debe tener de sí misma. Atestiguar el permanente factor previo que Cristo constituye en su Iglesia y hacer valer ese factor en los actos vitales centrales de la Iglesia. para el ministerio eclesiástico se requiere la vocación y -sobre todo. Claro está que con ello el servicio ministerial no queda fuera de la communio eclesial. por medio de la palabra y la obra de Jesucristo. eso sí.queda siempre por detrás y no iguala la riqueza de su esposo. tal diferencia tiene que manifestarse también en todos los actos vitales de la Iglesia. Por eso. en el signo debe aparecer que la Iglesia es una realidad de signo sacramental y que remite a Cristo y a su salvación. será desarrollada luego más detalladamente bajo al epígrafe: . lo recibe todo de él. con ilimitada indigencia y pobreza. «creación del Verbo divino». actualiza eficazmente la razón y fundamento de la Iglesia. la Iglesia tiene su razón de ser extra se. Lo que constituye su camino y su meta no es tampoco una reflexión humana o un asentimiento comunitario. signo e instrumento (sacramento) de la presencia de Cristo. Pero no se trata más que de una imagen de la realidad de la Iglesia. sin embargo él sigue siendo el constante factor previo de la Iglesia. No. expresa a modo de signo y hace valer. La perspectiva esquematizada aquí anticipadamente a causa de la confrontación con las concepciones del ministerio antes esbozadas. su Señor. Estas imágenes expresan un aspecto sumamente esencial. Esto no es una definición incidental de la Iglesia. es también un «edificio» construido por él. «esposa» necesitada. Allá donde se pasa por alto esa «diferencia» o no se hace consciente ni se manifiesta con suficiente claridad. ella no se da a sí misma su ordenamiento fundamental y la forma de su acto vital en una especie de espiritualización anónima. aquella «diferencia fundamental» en la que la Iglesia existe: que el Cristo mismo que vive en la Iglesia. Cristo mismo se apropia de una persona y la capacita para que haga valer en la Iglesia su realidad (la realidad de Cristo) -en la palabra. más aún. Y la Iglesia sigue siendo criatura. el pueblo de Dios. la comunidad que es convocada y congregada y que es conservada en su ser por medio de Jesucristo. al ser remitido a un ministro (que ha sido legitimado por la ordenación sagrada y ha sido enviado en virtud de tal ordenación) experimenta de manera sumamente concreta que está viviendo de la realidad de Cristo. dentro de la comunidad eclesial. Por consiguiente. y la Iglesia puede entenderse a sí misma como el cuerpo de Cristo. La Iglesia no es sólo «cuerpo de Cristo». Esta diferencia entre Cristo y su Iglesia.la ordenación. un pueblo congregado por él. Aunque Cristo llena a la Iglesia con su propia vida. Por eso. sino que la Iglesia es por su misma esencia la ek-klesia. Redentor y «Esposo». en la celebración sacramental y en el servicio de dirección-. sino que también es «esposa de Cristo». La Iglesia es creatura verbi (Martín Lutero). «fundación». fuera de sí misma. pero tampoco a partir de la comunidad. la Iglesia no se crea primariamente por la agrupación de personas que tengan el deseo de ser el pueblo de Dios. es tarea del ministerio. sino que se halla (también) «en contraste» con ellos. sino que la legitimación se efectúa porque. precisamente porque este no se entiende a sí mismo exclusivamente a partir de la comunidad y como un carisma entre los demás carismas. Es decir. celebre únicamente su propia comunidad y ponga enjuego únicamente las capacidades de sus fieles (aunque a la vez se hable mucho acerca del Espíritu santo). que es Cristo mismo. sino que es el dato fundamental y decisivo para la fe. Esto significa que la legitimación del ministerio no se efectúa mediante una competencia adquirida o incluso por propia arrogación. esta diferencia -digo. la llama por gracia. capacitado con el poder de Cristo y remitiendo como signo hacia él. una acción «desde abajo») con la acción de Cristo («desde arriba»). la crea y la mantiene unida.

lo que es la esencia más profunda de la ekklesia! 24. y que tienen como tema la crisis del ministerio: (1) ¿Qué es lo específico del ministerio sacerdotal? ¿Qué es lo que soy «propiamente». Por eso. Schillebeeckx. 13. Ibid. se ha publicado gran número de investigaciones sobre el origen neotestamentario del ministerio.60 El ministerio sacerdotal en crisis «El ministerio como 'representación' de Cristo» (capítulo 6). han de determinar también en el futuro el hecho de ser sacerdote? Pero antes habrá que echar una mirada al marco que lo determina todo: a la Iglesia. el ministerio de la Iglesia y el ministerio en la Iglesia. Sailer). a las ilusiones de la moda o a la plausibilidad social.«quedan todavía muchas cuestiones por recibir una respuesta exegética»24. si antes no ha llegado a entenderse -al menos brevísimamente. si yo soy sacerdote? (2) ¿Cuáles son aquellos rasgos permanentes que.. la función y la tarea de los ministros. Claro que habrá que tener en cuenta que. Debe tener su norma y su fundamento en el acontecimiento de Cristo y en el testimonio original del mismo. II Rasgos fundamentales de una teología del ministerio sacerdotal . pero que -como observa con razón E. y luego. y lo hace a menudo a favor de un determinado interés que rige el estudio. y sobre el puesto. acerca de las formas en que estaban constituidas las comunidades neotestamentarias. toda «reconstrucción histórica» que pretenda ser segura. en lo sucesivo no se tratará tampoco de ofrecer una «reconstrucción» del origen histórico de un ministerio eclesiástico particular. entonces toda reflexión acerca del ministerio deberá estar referida a la sagrada Escritura y a su tradición viva. a pesar de todo los cambios históricos de la Iglesia y de su ministerio. sobrepasa fácilmente el estrecho margen del material histórico. en un segundo paso. En toda esta labor nos dirigirán y acompañarán las cuestiones y problemas planteados en el presente capítulo. se pensará y reflexionará teológicamente sobre todo ello. Pues ¿cómo se podrá comprender el ministerio eclesiástico. M. es decir. durante estos últimos años. Pero era preciso dar primero una orientación. si no hay que hacer del «clérigo» un «clérigo de los tiempos» (J. Si la comprensión del ministerio sacerdotal no ha de ajustarse al propio capricho y arbitrariedad. sino que se darán a conocer los objetivos y conceptos teológicos ininterrumpidos y permanentes que se hallan detrás de la comprensión neotestamentaria del ministerio. Por eso.

y a semejante cortejo con que Dios se llega a él. hacia la unidad. «Communio»: unidad en la pluralidad . Dios concierta con los hombres una alianza. el hombre debe dar respuesta.pluralidad en la unidad Si se trata de entender la consecuencia interna -la «lógica». Yahvé. ayudando. Por tanto. 5).de la historia de Dios con los hombres tal como nos ha sido consignada en la sagrada Escritura. el hombre debe entenderse a sí mismo como quien está ante Dios y es amado por él: como alguien de quien Dios está tan enamorado como lo está un joven locamente prendado de su chica. así se desposa contigo tu Creador. la corriente que se impone en toda situación. entonces encontramos un apremio incesante. renovado constantemente. «¡y vosotros debéis ser mi pueblo!». él quiere entrar en comunión muy íntima con ellos: «Yo. como quien dice. salvando. pero que comienza ya en el Antiguo: «Así como el joven se desposa con la doncella. por decirlo así. quiero ser vuestro Dios». así se goza contigo tu Dios» (Is 62. un simbolismo que llega hasta el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento se halla como «clave» constante para reconocerla el término «alianza». Así como el novio se goza con la novia. . la «filigrana» que se esconde detrás de todo acontecer.4 La Iglesia: la idea original de Dios 1. La unidad es. El hombre está invitado a decir «sí» a la «alianza» y a vivir conforme a ella. Esta unidad tiene un «doble rostro»: es la unidad de Dios con los hombres y la unidad de los hombres entre sí. yendo con vosotros hacia una meta buena. A tal declaración divina de amor. Lo profunda y radical que es esa voluntad de Dios para concertar una alianza con el hombre nos lo mostrará una ojeada al simbolismo de la esposa.

que fueron creados en singularidad diferente y al mismo tiempo en ordenamiento recíproco. a la unión del ser que está determinado por la pluralidad. recibe el encargo de proteger la creación. los cuales. es decir. 27). sino a «los que son muchos». esta communio se pervierte convirtiéndose en todo lo contrario. será únicamente real cuando nosotros amemos lo que Dios ama: a todos los hombres. asociado con ella. a imagen de Dios lo creó: varón y hembra los creó» (Gn 1. en la relación con los hermanos y hermanas. quiere «personas que amen conjuntamente» (Duns Escoto). i:< quiere hallar su centro en la comunión con Dios y. ls. sino en orientación hacia el otro. El pecador quiere ser «él niií-iio» y solamente «él mismo». mo. a propósito de este capítulo. Deberá extenderse y abarcar a todos los pueblos gentiles. Este llegar a ser communio es un proceso en constante ampliación: del clan familiar se llega al pueblo de Dios. Por el pecado. esta dirección «vertical» de la alianza (la alianza entre Dios y el hombre) será únicamente real cuando se realice también en sentido «horizontal». y de los que también 1. llamado y hecho salir por Dios». por ejemplo. cuando busquemos la unidad con aquellos a quienes Dios quiere acoger en la unidad consigo mismo. recibe el encargo de ampliar la propia comunión original. que Dios quiso que fuera una communio. En impulsos incesantes en la historia de la salvación. en su esencia. es decir. en la comunión con el prójimo. sirio siempre con el encargo de ponerse al servicio de la unidad de todos. El pecado significa la interrupción del diálogo con Dios y la perturbación de kw relaciones logradas con nuestros semejantes. Como comunión de varón y mujer. estas palabras pueden significar que precisamente el hombre es imagen de Dios por cuanto no fue creado como individuo aislado. especialmente en el nivel social. no es todavía la meta. Sino que el pueblo de Dios habrá de ser «bendición para toda la tierra» (Is 19. según Is 2. 24). discordia. G.en el relato de la creación del hombre en el capítulo primero del Génesis. está caracterizado por un centrarse en sí m. sino a la communio de muchos individuos. Dios. 28). Cuando se dice en él: «Dios creó al hombre a imagen suya. o precisamente: la Iglesia universal. 1997. Con ello desfigura el rostro del mundo. pero con el fin de que fuese «una bendición para todos». Y así. Los individuos desempeñan un papel por cuanto tienen una tarea con respecto a la totalidad del pue- blo de Dios. Por consiguiente. Y la respuesta del hombre a la alianza con Dios.Br. a fin de atraerlo -como su propiedad especial. vienen a Jerusalén para participar en la alianza de Israel con Dios y en la comunión que Israel ha logrado entre unos individuos y otros. a pesar de la repulsa pecadora. Este doble rostro de la unidad se expone de múltiples maneras en los relatos de la sagrada Escritura: desde un principio. 1998.del pueblo de Dios. y en vez de ella engendra división. Cuando en este proceso algunos son llamados por Dios. No es este el lugar indicado para exponer detalladamente1 que esta acción de Dios está siendo perturbada constantemente. Santander 2002). Anden drei-einen Gott glauben. tiende incesantemente a mover a los hombres a la alianza con Dios y a la comunión (acorde con esa alianza) entre unos hombres y otros. desde un principio la creación no se encamina a individuos aislados. contradice profundisimamente a la communio pretendida por Dios. una ampliación -que no excluya a nadie. como una persona concreta. Pero este «pueblo de Dios. Llegará a ser el patriarca de un pueblo. y al que Dios ha hecho salir de entre las naciones).Br. de donde se deriva: éxx^r)oía = el pueblo que ha sido llamado. Expresándolo formalmente: en diferencia e identidad.. que quiere atraerlo todo a su órbita. que se hallan atestiguados en el Antiguo Testamento. que ama a cada hombre. Así. Rechaza salir de su propio centro. no es todavía la forma consumada de la communio. Esto aparece ya expresado -según algunos teólogos. entonces no lo son propiamente como individuos.31999 (versión casi: El Dios uno y trino. por el pecado del hombre. desde luego. Freiburg i. odio y descontento. nuestra «réplica de amor». Cf. Algo parecido se repite incesantemente. La obra de la redención divina. un aislarse a sí mismo y hacerse solitario. el pecado es repulsa de la communio «vertical» y «horizontal». De este modo refleja el hombre la imagen original de Dios. Como tal. tal es la idea original de Dios con respecto a la creación realizada por él. Greshake. y será para todos los hombres el padre de la fe. El pecado. Abrahán fue llamado.32O00 (versión cast. y cómo. Barcelona 2001). Una communio que lo abarque todo. Der dreieinige Gott.64 Teología del ministerio sacerdotal La Iglesia: la idea original de Dios 65 Ahora bien. . y a los que quiere coaligar en la unidad. de ese pueblo al que Dios «llama y le hace salir» (en griego: éx-xcdelv. así como de «multiplicarse y poblar la tierra» (Gn 1.: Creer en el Dios uno y trino. el pecado actúa desintegrando en todos los niveles de la vida humana. eld. Freiburg i. en diversidad y unidad.hasta su corazón. Dios no llama a la comunión consigo mismo a personas aisladas. Por medio de su poder de contagio.

Pero más fundamental todavía es la comunión con Dios. Dios ofrece lo extremo de su amor. Gütersloh 1974. A. y conducir a 2. experimentar la salvación significa siempre experimentar el poder unificador del Dios que viene»2. por su enfermedad. Entonces los leprosos. Dios concede graciosamente nueva communio y trata de capacitar para nueva communio con él y entre unos hombres y otros. 3. los proscritos y los marginados.. Por tanto. Alexandre Ganoczy lo formula así muy acertadamente: «Por su contenido. que por medio de Jesús es ofrecida de nuevo al hombre. tiene «únicamente» que creer. sino su vida entera se encuentra ya bajo el signo de crear comunión. abandonar el ídolo fabricado por él mismo e integrarse en la nueva y desde ahora definitiva iniciativa del Dios que busca comunión. El núcleo de la acción de Cristo es su dedicación en favor de la communio de Dios con los hombres y entre unos hombres y otros. da de nuevo a los sordos. ha de ser el esclavo de todos» (Me 10. Communio . un movimiento que busca y crea comunión. Porque está claro que la salvación que Jesús proclamó y realizó se hallaba enteramente bajo el signo de la unidad. Sorprende que el Nuevo Testamento conceda especial relieve a la curación de leprosos y de sordos. Jeremías. la expulsión de demonios significa la liberación que saca del aislamiento. 4. Jesús se entrega a la tarea de superar los límites y separaciones que existen entre los distintos hombres. sobre la posesión diabólica «expresan un problema social universal: la interrupción de la comunicación humana. No raras veces el poseso es mudo. al curarlos. llegando así hasta lo supremo. 247. a fin de mover al hombre a la comunión con Dios. . en su mayoría (representativa de toda la humanidad) permanecen en el «no». J. También los relatos. bastante frecuentes. Por medio de su actitud de solidarizarse con los pecadores. El Hijo de Dios va a la Pasión y la cruz para buscar al hombre. Estas iniciativas divinas alcanzan su punto culminante y su meta en la encarnación del Hijo de Dios. entre los distintos grupos y entre los distintos niveles sociales. la communio puede abarcar todo lo que fue la acción misma de Jesús. Teología del Nuevo Testamento 1. Aquel a quien Jesús dirige la palabra.ein Grundzug des góttlichen Heilswillens: Unsere Seelsorge (Münster) 22 (1972) 2. Pero como las personas a quienes Jesús se dirige. ya que él es a la vez Dios y Hombre. Urchristliche Wundergeschichten. el hacer posible de nuevo las relaciones sociales. una profunda alienación en cuanto a las relaciones sociales»4. El perdón de los pecados y un nuevo comienzo se promete a todos. los ojos. Algo parecido se puede decir de los demás milagros de curación: los oídos. El primer destinatario de la acción de Jesús creadora de unidad es Israel. Todos los signos que Jesús ofrece con sus milagros señalan -de manera que a menudo pasa inadvertida. donde hay dominadores y dominados. o habla el lenguaje del maligno. Cuando Jesús les cura. a los ciegos y a los mudos la posibilidad de volver a entablar contactos humanos. Porque Jesucristo es en persona la communio de Dios con los hombres. estas personas pueden reanudar relaciones y regresar a la comunión con otras personas. ha de ser vuestro servidor. En él coinciden las dos «direcciones opuestas del movimiento» que corresponden a la alianza: el movimiento de Dios hacia el mundo. de integrarse en una sana convivencia con otras personas. enaltecidos y humillados. Jesús demuestra que quiere superar las separaciones y marginaciones. 201. 43s). Por eso. son medios de comunicación. en Jesucristo. G. aun al pecador de vida más arrastrada. la restauración de la comunicación entre las personas. es decir. y el movimiento de respuesta que el mundo da a Dios. «Lejos de eso: el que entre vosotros quiera ser el mayor. todos los hombres a la comunión con él y a la comunión entre unos y otros: a una gran «familia» en la que no suceda lo que en el mundo. el que entre vosotros quiera ser el primero. un lenguaje que se ha apoderado de él. ciegos y mudos. «¡Dios quiere personas que amen conjuntamente!». Cristo fue enviado por el Padre y se dirigió a la muerte «para volver a congregar a los hijos de Dios que estaban dispersos» (Jn 11. la voz se han dado a los hombres para la comunicación. Pero no sólo su muerte.66 Teología del ministerio sacerdotal La Iglesia: la idea original de Dios 67 se habla en forma análoga en las demás religiones de la humanidad. Salamanca 1974.hacia la meta de la unidad. movimiento del que esencialmente forma parte también la realización de la alianza en la comunión de unos hombres con otros. Ganoczy. eran los más aislados y abandonados de todos los hombres. 52). expulsados de cualquier contacto social.. Y el exegeta Joachim Jeremías expresa lo mismo de una manera muy acentuada: «El sentido único [!] de toda la actividad de Jesús es el de congregar al pueblo escatológico de Dios»3. Jesús. que ha de ser liberado de la dispersión exterior e interior y ha de ser congregado de nuevo en Dios. Theissen. En el evangelio.

Padre. Así que la unidad de los hombres brota de la unidad del Dios Trino y Uno. y como «unidad perfecta» debe quedar asegurada en ella. que aquí no se menciona específicamente) quiere extenderse a los discípulos de Jesús. a fin de que. y que no significará otra cosa sino la admisión de la humanidad (que habrá llegado a ser «comunitaria») a la vida del Dios «comunitario». y les ha encargado que sigan difundiendo esa unidad. su última voluntad que lo abarca todo y la nota principal de todo su discurso. y hay que bautizarlos «en el nombre» del Dios Trino y Uno. sino también el permanente poder disociador del pecado y de la muerte. tan íntimamente entrelazados entre sí como lo están los miembros y órganos -sumamente diferentes. Pero ha instaurado en este mundo signos de esperanza por medio de su palabra y su acción creadoras de unidad: signos en los que se anuncia con credibilidad y «se anticipa» el reino de Dios que romperá las limitaciones del mundo. Dicho en la imagen: se trata de que lleguemos a ser «cuerpo de Cristo». 22s). para que también ellos sean en nosotros» (Jn 17. pues (!) ellos deben ser uno. lleguemos a constituir el único cuerpo de Cristo «para gloria de Dios Padre». 24). De este modo serán perfeccionados en la unidad» (17. . es decir. en su amor recíproco «antes ya de la creación del mundo» (17. así como nosotros somos uno. pueda participar para siempre en su vida de comunión trinitaria. a fin de que todos se preparen y se «ejerciten» en cierto modo en la definitiva comunión que Dios mismo concederá gratuitamente alguna vez. En una palabra: la communio en la que existe el Dios Trino y Uno ha de quedar marcada en los discípulos de Jesús. y lo haga como pueblo de Dios que se halla en camino hacia la unidad definitiva. En la unidad de Jesús con el Padre. y cuál es el centro más íntimo de la historia que tiende hacia la communio: es el Dios mismo Trino y Uno quien «interpreta» y ejemplifica en la creación su propia esencia: communio. teniendo así a Cristo como «cabeza» y al Espíritu santo como «alma». El concilio Vaticano II recoge esta visión de la meta suprema de la creación y de la obra salvífica de Dios. podríamos decir también «trinitarización» de toda la realidad: lo que Dios es como Dios trinitario. Por eso Jesús pro- clama también la gran communio de Dios bajo la clave (contemporánea) del «reino de Dios». que irrumpe en el mundo y lo fuerza y tan sólo de este modo lo conduce a su perfección. a saber. Y Jesús ha llevado ya a hombres a la unidad con Dios y a la unidad de unos con otros. debemos y podemos nosotros llegar a serlo. unidad (de la única esencia y vida divina) en la pluralidad (de. pluralidad en la unidad. hecha semejante a él. unidad desde la pluralidad. es decir. Siguiendo esta trayectoria. Por consiguiente. La Iglesia. el discurso de despedida de Jesús pone de relieve que la unidad entre el Padre y el Hijo (en el Espíritu santo. A ello se opone no sólo la «escisión» de espacio y tiempo. a saber. estás en mí y yo en ti. En calidad de tales. Así corresponde también a la «nota principal» hacia la cual fluyen los evangelios sinópticos. a fin de que la creación. Por tanto. pluralidad en la unidad. las Personas). se expresa con una claridad que sobrepasa todas las referencias hechas hasta entonces cuál es la razón suprema de la «idea primordial» de Dios con respecto a su creación. bajo las condiciones del espacio y del tiempo. Y la Iglesia será tan sólo verdadera Iglesia cuando se empeñe en ir realizando cada vez más esa condición suya de ser imagen de la Trinidad.de un cuerpo. imagen del Dios Trino y Uno Precisamente con ello se ha esbozado ya la esencia más profunda de la Iglesia. y desde ellos a todo el mundo. como tú. hay que hacer que «todos» sean discípulos de Jesús. Claro que la unidad no se consuma en el presente eón del mundo. hay que incorporarlos al ámbito del poder trinitario y al espacio de las relaciones trinitarias. unidos los unos con los otros en un intercambio recíproco de vida. de toda su acción y de todo su sufrimiento: «Que todos sean uno. Todos terminan con el encargo de la misión al mundo. el fin supremo significa «unidad». UR 2). entendida por el concilio Vaticano II como «imagen» del Dios Trino y Uno (cf. 2. una «communio-unidaá». que en el principio creó una única naturaleza humana y decidió reunir a sus hijos dispersos» (LG 13). 21). Está en consonancia con ello el que Jesús no haya mejorado «en sí» al mundo. los discípulos son enviados luego al mundo entero para que este salga de su división y sea conducido a la propia comunión (con Dios y entre unos y otros). yo en ellos y tú en mí. cuando dice: «Así se cumplirá el designio de Dios. consiste la «gloria» de Jesús. y él se la transmite graciosamente a los discípulos: «Yo les he dado la gloria que tú me diste. en esto consiste el testamento de Jesús.68 Teología del ministerio sacerdotal l a Iglesia: la idea original de Dios 69 En el denominado discurso de despedida del evangelio de Juan.

según las cuales la Iglesia es la genuina manifestación y la verdadera imagen de la Trinidad. La Iglesia. administradores de los misterios y pastores de los demás».. sino también la integración en la eucharistia Christi. ni es el resultado de una pluralidad sumada (el Padre. administradores de los misterios y pastores de los demás.que constituye el cuerpo de los tres»5. es decir. «Hijo» y «Espíritu». alcance a los hombres y se extienda a todos los ámbitos del mundo. hacia el centro. Se piensa no sólo en que la Iglesia es signo de la comunión que comienza ya en ella inicialmente (comunión con Dios y comunión de los hombres entre sí). Por tanto. si la Iglesia quiere cumplir su servicio en favor del incipiente reino de Dios. También el término «sacramento» designa dos cosas (cf. una misma fe. Por eso dice también el concilio Vaticano II: «El Pueblo elegido de Dios es. Aquí hay que entender la «unidad» en dos sentidos. Todos sin excepción están llamados. es decir. lo que las caracteriza como «Padre». «como sacramento de la unidad». En la Iglesia y en Cristo. capacitados y requeridos para la transmisión de la Buena Nueva acerca del reino de Dios. también. y por doquier se asiente la esperanza en la prometida communio definitiva. no hay ninguna desigualdad. es definida además como sacramentum unitatis. De baptismo VI. ¡Qué imagen tan inaudita! La Iglesia . es decir. el Hijo y el Espíritu no constituyen una comunidad de dioses). sean maestros. pero que se hallan íntimamente relacionados entre sí: unidad entre Dios y el hombre y unidad de los hombres entre sí. sino distintas Personas).el «cuerpo». la misma gracia de hijos. la «forma de expresión» del Dios Trino y Uno. más aún. 282). Con anterioridad había escrito ya Tertuliano (hacia 150-220): «Donde están tres... Aunque algunos por voluntad de Cristo sean maestros. en la Trinidad de personas» (UR 2). por tanto. se halla la siguiente frase: «La Iglesia manifiesta lo que ella es: el misterio de la koinonía [= communio] trinitaria». está también la Iglesia. se dice en el Decreto sobre el ecumenismo. Pero ahora se pregunta uno qué es lo que significa exactamente que «algunos. tal como aparecen en las palabras y en la conducta de Jesús y en el movimiento de congregación y de misión de sus discípulos. Tertuliano.. Estas palabras. La Iglesia tiene que realizar su communio como missio (cf... Ninguno de los dos factores debe faltar. a la Iglesia se le 5. Porque la Iglesia existe.. 1 (CC 1. un amor sin divisiones. la missio es propiamente más decisiva que la communio. en la cual las distintas Personas divinas se hallan tan íntimamente unidas entre sí que se comunican mutuamente la única vida divina. la misma vocación a la perfección. hacia la periferia.. Siguiendo esta misma trayectoria. Más aún.. por tanto. lo que se dice infra. instrumento.son los movimientos fundamentales de la Iglesia. para que coopere como instrumento en el objetivo de la «comunionización». medio para que la communio realizada ya en ella fragmentariamente. palabras que fueron recogidas por el concilio Vaticano II (LG 4). LG 1). En san Cipriano (| 258) se encuentra ya la afirmación de que la Iglesia es «el pueblo de Dios. una misma gracia.. tienen una larga historia. en el reino consumado de Dios. así como para el servicio divino (que significa no sólo la dedicación diaria de la vida al seguimiento de Jesús. uno. sin embargo existe entre todos una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y la actitvidad común para todos los fieles en la construcción del Cuerpo de Cristo» (LG 32). Pues la «unidad trinitaria» no es ni uniformidad (el Padre. La teología habla en este caso de «unidad pericorética»: lo que corresponde peculiarmente a cada una de las Personas divinas. la communio y la missio -la comunión inicial y la misión universal.. de la «trinitarización» de toda la realidad. el Hijo y el Espíritu no son una misma y única persona. a propósito. sino también en que la Iglesia se emplea como utensilio. si a pesar de todo la Iglesia es una comunidad de personas fundamentalmente iguales. . Con esto queda ya indicado que el ser Iglesia y el llegar a ser Iglesia es cosa que está confiada como don y como tarea a todos los discípulos.70 Teología del ministerio sacerdotal La Iglesia: la idea original de Dios 71 En un importante documento de la denominada Comisión para el diálogo entre la Iglesia católica romana y las Iglesias ortodoxas. el Hijo y el Espíritu. sino que la Trinidad es la unidad de una «red de relaciones interpersonales». Los miembros tienen la misma dignidad. es la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Espíritu santo. para el amor mutuo y para hacerse cargo de los necesitados y de los marginados.. el Padre. pero eso «peculiar» . Una primera respuesta se encierra ya en la definición fundamental de la Iglesia como «imagen de la Trinidad». mientras dure la historia. el pueblo unido por la unidad del Padre. ha dado tiempo. 278s). de! Hijo y del Espíritu santo». La congregación «hacia el interior». le corresponde en la común «estructura de relaciones interpersonales». definida así como «imagen del Dios Trino y Uno». en la alabanza de Dios). la misión «hacia fuera». del pasado concilio: «El modelo y principio supremo de la Iglesia..

funciones y posiciones en la Iglesia. hay algunos que tienen que hacer «de manera plena» lo que Jesús mismo hace2. Por eso. El reinado de Dios es para todos: todos son llamados por él a la comunión con Dios. es decir. 6b-13 par). hace o padece de manera peculiar o explícita lo que en principio todos hacen o tienen que soportar. la Iglesia tiene que ser también una «unidad pericorética». Entre los discípulos especialmente llamados. carismas y tareas. 89. su específica atribución de poder. Sino que todas esas diferencias deben contemplarse como diferentes dones. al discipulado se llama tan sólo a una minoría. Neutestamentliche Grundlagen für eine Lehre vom kirchlichen Amt. Regensburg 1973. en todo ello. sino 1. hizo partícipes a algunas personas de su propia misión al servicio del comienzo del reinado de Dios. tienen que proclamar la inminente llegada del reino y obrar los signos del mismo: «Curad enfermos. 206 (con referencia a más bibliografía). no deben considerarse como algo que diferencie con exclusividad. en analogía con la vida trinitaria de Dios. la segregue y la aisle. cf. Comprensión del ministerio en el Nuevo Testamento a) La misión prepascual de los discípulos Puede considerarse como históricamente cierto que Jesús mismo. casado o célibe. especialmente desde p. en Dienst undAml.72 Teología del ministerio sacerdotal no es nada «exclusivo». . limpiad leprosos.Br. más aún. todos los cuales se hallan al servicio mutuo. no son sólo «mensajeros». Pero sobre todo. pero muestra inmediatamente su «explosividad» concreta cuando se mira a la Iglesia. Esto podrá sonar a «abstracto». todas las diferencias que hay en la Iglesia (si se es ministro o laico. en el sentido de que la separe. Y aquí se aplica: lo que pertenece a uno. Ftahn. pero en la que hay diferentes vocaciones. también M. como algo que los individuos puedan contemplar como su vocación «sumamente personal». Esto significa que en la Iglesia el individuo. y exijan por ello respeto por parte de los «demás». decisión) tienen que parecerse a él. Freiburg i. expulsad demonios» (Mt 10. Exactamente igual que él. 2. Hasta en su forma misma de vida (pobreza. echemos primero una ojeada a la sagrada Escritura. de la communio definitiva de Dios con los hombres y de los hombres entre sí (cf. es decir. Lohfink. Por tanto. en la cual cada uno participa de lo peculiar del otro. pertenece también al otro. 5 Líneas y cuestiones fundamentales de carácter histórico 1. 2 1998. ¿Cuál es. que separe. De este modo. una comunión en la que cada individuo encuentre su peculiaridad (su vocación especial) en la conexión de la communio eclesial. el «lugar» original del ministerio eclesiástico? Para responder a esta pregunta. a todos van dirigidas las promesas del evangelio. su privilegio peculiar. miembro de una orden religiosa o cristiano secular. disponibilidad. como señala Gerhard Lohfink: «Jesús no llama a todos a su seguimiento.. Por el contrario. Braucht Gott die Kirche?. 35.. 8). corresponde también a las demás Personas y que con lo «peculiar» de las otras Personas se une en la totalidad de la vida divina. resucitad muertos. No hay ninguna palabra de Jesús en la que él invite a la totalidad del pueblo a ser sus discípulos o a ir en su seguimiento. 13s. Me 3. lo realiza conjuntamente con los otros y en los otros. con su vocación y capacidad totalmente específica y diferente. Hengel. Hay algo que sorprende. G.. Nachfolge und Charisma. la Iglesia -como imagen de la Trinidad— es una comunidad de iguales. y que todos reconocen y aceptan la peculiar acción y pasión del individuo como su común acción y pasión. lo que realiza el uno. por medio de ella. Como «imagen de la Trinidad». 6. sino que lo tiene como propio en la manera en que. Jesús no condiciona la participación en el reinado de Dios al hecho de ser discípulo suyo»1. o en un caso dado lo impongan por la fuerza. por ejemplo. F. durante su vida. Berlín 1968. algo que la «diferencie» de las otras dos. llamado a la vida contemplativa o a la vida activa).

la universal voluntad de Dios de tener comunión con los hombres. llamado a ser apóstol. 15-26. por Dios mismo. Así. 442. entonces lo único que se hace es desarrollar lo que fundamentalmente se encontraba ya dispuesto en la misión prepascual de los discípulos. 18). Stuttgart 1986. según J. Cuando en la Iglesia pospascual esta potestad se entiende como concesión de la autoridad para atar y desatar. no por la comunidad (cf.Knecht und Apostel Christi. pasando por 1 Pe 5. sino por Jesucristo y por Dios Padre. por considerarla un «testimonio escatológico». La diferencia que existe de hecho tiene su razón de ser en la diversa «situación escatológica» en la que acontece la misión: en vida de Jesús se encarga a los discípulos que anuncien con palabras y con signos visibles de poder la llegada inminente del reino de Dios. Der Rufder Freiheit. así os envío yo a vosotros». Kasemann. 21). en virtud de la cual los discípulos pueden actuar eficazmente ante Dios y prometer salvación y juicio (Mt 18.Kirche. Acerca de los Doce señala J. un comienzo que ha tenido ya lugar en el destino de Jesús. 183: «Su trato con Jesús durante su actividad terrena.74 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 75 que también tienen el encargo de ser testigos. Y así. 14-6. es la de Pablo». su estar con él. Teología del Nuevo Testamento. quien le resucitó de entre los muertos» (Gal 1. 14). Porque en ambas ocasiones se trata de la misión y del testimonio realizados con la autoridad conferida por el Señor. hasta llegar a 1 Clem».. Cómo entiende él este servicio puede verse especialmente por una sección de la Segunda Carta a los corintios (2 Cor 5. los capacita para el testimonio». . E. sobre todo. «representantes» de Jesús. Tübingen 3 1968. Es verdad que esta misión no prosigue «sin cesuras» en la misión apostólica pospascual. 13). 1). o cuando su misión se interpreta como continuidad de la misión de Jesús («Como el Padre me envió. Así como se dice ya de la vocación de los discípulos por Jesús que él llamó «a quienes había elegido» (Me 3.. Por el contrario. Sigue siendo el mismo el origen de la misión: así como el envío prepascual de los discípulos tuvo sus raíces en su misión por Jesús. en ambas ocasiones. los discípulos pospascuales anuncian el comienzo del reino. no ya como simple anuncio. En la resurrección de Jesús y en el envío del Espíritu. enTRE2 (1978).Verkündigung . es diferenciada del ministerio apostólico posterior y. el Espíritu del fin de los tiempos capacita ya para una nueva vida en lograda comunión con Dios y de unos hombres con otros. así también Pablo se entiende a sí mismo como llamado a su servicio por Jesucristo. Porque la alianza entre Dios y el hombre está confirmada para siempre. Gütersloh 1965. En ella no se puede reducir a común denominador el concepto neotestamentario de apóstol ni la relación del mismo con el círculo de los Doce. el reino ha llegado ya irreversiblemente al mundo (aunque por ahora en las condiciones de provisionalidad y fragmentariedad históricas). 5. más aún. sino como servicio universal de creación de unidad y de comunicación de la salvación: un servicio prestado al mundo y. podrán y deberán transmitirle a él y transmitir su «causa» de una manera eficaz allá donde él mismo se propone llegar (Le 10. 1 Cor 1. Roloff. Sin embargo. Gnilka. más aún. Zmijewski. el enviado representa en su ser y en su actuación a aquel que le envía. del ministerio «sacerdotal». 1. 108. 2 Cor 1. «Pablo. a aquella comunidad que vive enteramente de la llegada del reino: al pueblo de Dios. Puesto que en la resurrección de Cristo se ha iniciado ya el reino escatológico de Dios. 1): 4. 176. así también el ministerio apostólico corresponde ahora a un encargo especial dado por el Señor. el citado autor en su obra Apostolat .1). 7. Jn 20. Puesto que los discípulos le pertenecen «a él». sobre todo. «Llamado por Dios» Esto aparece con especial claridad en la comprensión y en el ejercicio del ministerio por parte del apóstol Pablo. colaboradores. 2s. Pero su testimonio y su potestad no se fundamentan en una especie de encargo jurídico. no por hombres o por un hombre. 1 )3. Sin embargo. Paulus . b) Pablo como ejemplo de ministerio apostólico 1. a pesar de todas las diferencias y del desplazamiento de acentos. Apostel/Apostolat /Apostolizitátl. al menos en Lucas los apóstoles (entre quienes se cuenta también Pablo) son «prototipos de ministros eclesiásticos»: J. en las comunidades cristianas y en su estilo fraternal de vida «se anticipa ya lo que va a ser el mundo futuro y la vida eterna»4. el original «ministerio de testimonio escatológico» ha de realizarse ahora. están «con él» (Me 3. Madrid 1998.. sino en una misión que determina toda su existencia y que brota de la compañía personal del discípulo con Jesús. Así aparece ya en Marcos. ve no obstante una línea continua «que va desde Hch 1. quien ya en la Iglesia antigua fue considerado como «el» apóstol por excelencia5. «la comprensión indudablemente más importante del ministerio en el Nuevo Testamento. hay una continuidad fundamental que fácilmente es desatendida cuando la misión prepascual de los discípulos. 3..

Y así Pablo. Wo der Geist des Herrn wirkt. Der Heilige Geist und die Strukturen. Pannenberg (eds. es decir. puede expresar en una fórmula breve la comprensión que él tiene de sí mismo como ministro: «¡Por consiguiente. Estamos de acuerdo en que hay que decir dos cosas acerca del particular ministerio eclesiástico: es institución divina. es decir. que pudimos experimentar en su entrega a la muerte y en su resurrección. Schulte.Br.Koinonia . W. Dinkler. 18 Pero todo esto viene de Dios. ¿Por qué? Porque la reconciliación. Stuttgart 1983. FS Kard. Una misma acción de Dios concede graciosamente no sólo la salvación (reconciliación. Koch-J.76 14 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 77 El amor de Cristo nos apremia. tal vez debido incluso a una iniciativa humana. la más profunda esencia de la obra de Cristo. Por medio del Señor resucitado las cosas viejas pasaron y todo ha sido hecho nuevo (5. por consiguiente. El punto de partida de su argumentación es el acontecimiento de la redención en Cristo. Incluso en Lutero se encuentra ya la traducción de este término por Amt («ministerio»). por medio de Cristo. Freiburg i. 7. para la cual la terminología eclesiástica no daría lugar a ningún equívoco. os exhortamos a que no recibáis su gracia en vano. el ministerio «no es algo que se añadiera después. unidad de lo que estaba separado entre sí). entonces es una nueva criatura: las cosas viejas pasaron. si alguien está en Cristo. Ambas cosas se hallan íntimamente relacionadas. 17). Para comprender este texto muy significativo. E. 165-176. llega precisamente a hablar sin pausa alguna acerca de la razón más profunda y de la esencia más honda de su ministerio apostólico: con la decisiva acción salvífica de la reconciliación. 177. a propósito. Rogamos en nombre de Cristo: ¡reconciliaos con Dios! 6 -' Como colaboradores de Dios. G. ha alcanzado ya irreversiblemente al mundo. Para lo que se dice a continuación. que es Jesucristo». Die ZeitJesu. En el «Informe final» del Círculo ecuménico de trabajo de teólogos evangélicos y católicos. Eine not-wendende Neubestimmung. FS H. consúltese este artículo y también el estudio de R. en un pasaje decisivo en el que Pablo estudia como tema el centro de la fe cristiana. Verbindliches Zeugnis III. un servicio que él entiende como Suxxovía jtveúfxatog. quien nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el servicio de la reconciliación. ha llegado lo nuevo. es importante el contexto más extenso en el que estas palabras se hallan: Pablo. sino para aquel que murió y resucitó por ellos. da is Freiheit. Freiburg i. Das Amt in der Kirche.. como «ministerio de servicio del Espíritu» (3. Kónig.Br. Pablo se siente impresionado por el amor de Cristo (5. e instituyó el ministerio de la reconciliación. H. así también el ministerio eclesiástico fue instituido conjuntamente y fundado con la obra salvífica de Cristo (2 Cor 5.). en la Segunda Carta a los corintios. en el v. Por consiguiente. sino que fue establecido conjuntamente en el acontecimiento salvífico de la cruz y de la resurrección. Y esto precisamente se realiza en Pablo y en una serie de servicios que aparecen en el Nuevo Testamento. 20 Por tanto. la unidad de los que estaban divididos. 1999. Schneider-W. Verkündigung ais eschatologisch-sakramentales Geschehen. 376.). Bausenhart. Beinert.. Cf. el acto divino de salvación en y por medio de Jesucristo y la institución del correspondiente ministerio se contemplan conjuntamente como un acontecer que se produjo en una sola unidad. 14). también. 8). acentúa con razón K. Die Kraft des Wortes. Schlier. somos enviados de parte de Cristo!». Y esto significa lo mismo que: «Dios mismo es quien exhor6. por consiguiente no nace de un posterior establecimiento o delegación por parte de la Iglesia. 19 Sí. (ed. Wien y otras 1980. en Th. de los que estaban separados y alienados unos de otros.). 102ss. Leiturgia . en G. 19 se menciona al autor supremo del acontecimiento de salvación -Dios Padre— y luego se añade en seguida: «Él. nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de la reconciliación». En el acontecer reconciliador de la cruz de Cristo. Pretsclier.. En lo que respecta a la actual comprensión sociológica del ministerio. Ambas cosas se hallan inseparablemente unidas. tiene que justificar ante la comunidad su propio servicio apostólico de proclamar el evangelio. sino también el ministerio de salvación que recibió tal encargo salvífico.Diakonia. En el v. Con esto se menciona el centro de la fe cristiana. bajo el único Señor de la misma. somos enviados de parte de Cristo. Dios era el que en Cristo reconcilió consigo al mundo y nos confió (para proclamarla) la palabra de la reconciliación. es decir. Würzburg 1997. Mitarbeiter Gottes.. Por consiguiente. 1970. y Dios es quien exhorta por medio de nosotros. O también: el servicio de la reconciliación. . la Vulgata traduce ya diakonía por ministerium. En todo caso. 418ss. Rahner (eds. la cruz y la resurrección de Cristo.en G. Schelkle. 15 Pero él murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí. 18s). Bornkamm-K. 17 Por consiguiente. en Id. todos murieron. Dios hizo a la vez dos cosas: a nosotros nos reconcilió consigo por medio de Cristo. a una iniciativa misionera»2. 20. Freiburg-Góttingen 1998. porque hemos llegado a conocer que uno murió por todos. 172s: «El servicio se convierte en ministerio cuando el servicio está asociado a la larga con una persona». Dios instituyó y estableció conjuntamente el ministerio de la reconcilia- ción-. Por consiguiente. y se halla en medio de la Iglesia. se formula el siguiente consenso ecuménico en relación con este pasaje bíblico: «Así como la Iglesia tiene su origen y razón en la totalidad del acontecimiento de Cristo.

invita y llama. es Cristo el que realmente invita. el apóstol es mensajero de su Kyrios. sino que debe precisamente comunicarla. Esta afirmación se repite de nuevo. establecido conjuntamente con su obra salvífica. tación del mundo nuevo de Dios: unidad y amor. es decir. Por consiguiente. instituido conjuntamente en el acontecimiento salvífico. y porque. por medio de y en aquellos que han sido encargados especialmente para ello. pronunciando sólo las propias palabras como palabras de Dios y de Cristo. la palabra acerca de la reconciliación que ha sido confiada a los co-operadores no debe entenderse sencillamente como predicación «sobre» la salvación. Esto es precisamente lo que se afirma en 2 Cor 6. Porque Jesucristo es el representante del Padre. Podría suscitar por asociación la idea de que precisamente por estar Cristo ausente. 1: «Os exhortamos como colaboradores de Dios». en la palabra y en la acción. así también la comunicación ministerial de la salvación no significa destrucción de la inmediatez con respecto a Cristo.78 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 79 ta por medio de nosotros» (v. le hace presente en el signo. no debe alterar la inmediatez con respecto a él. pero él actúa por medio de Cristo y en Cristo v mediante el ministerio eclesial. por tanto. en él. Ahora bien. se hallan en relación inmediata con el Padre9. Erich Dinkler lo sintetiza de la siguiente manera: Se recalca. sino que es la inmediatez visible del Padre. Pero esto sería absurdo. Estos. por consiguiente. Así que por la «palabra de la reconciliación» no se entiende sólo la Buena Nueva predicada. y para lo que sigue. Por tan 9. por tanto. y la unidad. 9). sino que su acción es un cooperar con el Padre. E. que ha sido hablada a los oyentes y que ha actuado en ellos. 2. consoladora y alentadora del evangelio y por medio de la fundación y dirección de comunidades que como «luz en el mundo» y «ciudad sobre el monte» (Mt 5. Dios (Padre) es. no ante Cristo» En este servicio de la comunicación de la salud no actúan personas que intervengan por su propia idoneidad. justicia y ayuda recíproca. es decir. R. logos significa a la vez la realidad designada por este término. sino que el Señor mismo actúa en él y concede así a una persona un espacio para la cooperación en favor de otros. bíblica en sí (cf. un cooperar que hace visible al Padre. y el ministerio. como si fuera imposible encarecerla lo suficiente: «¡Rogamos en nombre de Cristo!». necesita que alguien le represente. que la proclamación no procede de las ideas ni de la sabiduría del apóstol. es decir. por ser un símbolo real y una transparencia suya (sacramento). Cf. 422. No. hace que Cristo mismo resplandezca. Schulte. Porque el Señor está presente en su Iglesia. Vertiindigungais eschatologisch-sakramentales Geschehen. sino personas que han sido encargadas de hacerlo y que «representan a Cristo». De manera parecida. 179. sino que precisamente lo establece. y los hombres. el ministerio. 20b). Esta expresión. Con arreglo a la comprensión bíblica. «Aquel que me ve. el cual está presente en él: las obras que Jesús hace. 20). tiene la tarea de transmitir ulteriormente la reconciliación ya acaecida en Jesucristo. 2 Cor 5. Así que Jesús no se interpone entre los hombres y el Padre. la unidad entre Dios y el hombre. 14) realicen una primera manifes8. que permanece en mí» (Jn 14. sino que en la llamada que se hace a continuación es Dios quien se halla presente. . 426s. que brota de allí. 10). entre unos hombres y otros (y la unidad dentro del propio corazón). son en sentido propio cooperadores de Dios. Para emplear una comparación (insuficiente): así como la ventana de una habitación no impide el contacto entre la realidad de fuera y la de dentro. «Para Cristo. gozo y paz. Esta mediación acontece de manera sumamente concreta: principalmente por medio de la palabra perdonadora. la persona que ha sido encargada del ministerio de la reconciliación no está en lugar del Señor ausente. siendo únicamente boca y no autor.Dinkler. Esto acontece por el hecho de que el ministerio eclesiástico representa a Cristo mismo. Con esta autoridad. puede prestarse a malentendidos. tres veces que Dios o Cristo es quien exhorta. el supremo autor del acontecimiento de salvación. Mitarbeiter Gottes. ve al Padre» (Jn 14. «las realiza el Padre. de tal manera que esa unidad pueda ser presencia activa para todos los hombres y para todos los tiempos. sino también la realidad del evangelio mismo. Pero su acción no viene a sustituir al Padre. Pablo efectúa el siguiente llamamiento: ¡Reconciliaos con Dios!8. Esta relación de símbolo real entre Cristo y el ministerio repite de manera análoga la relación que existe entre Dios (Padre) y Jesucristo. de tal modo que altere la inmediatez con respecto a él. sino que la hace posible.

poder de obrar milagros. Para Cristo. en virtud de la doble relación en que ellos se encuentran (tomados al servicio de Cristo . sí. lo cierto es que para Pablo «la institución de un ministerio de la proclamación. Por eso. para interponerse delante de Cristo]. H. Por tanto. sino que son el (mejor dicho: un) camino por el que la obra salvifica de Cristo.en favor de los demás). que Dios es quien en el apóstol como en su propia inmediatez mediatizada ofrece reconciliación. a las leyes del mercado»13.. Freiburg i. se halla el apóstol en su comunidad»11. Die Gegner des Paulus in 2 Kor.10). sino -todo lo contrario. Tübingen 1953. el que se considera a sí mismo capacitado para el ministerio apostólico y ostenta en favor de tal pretensión capacidades personales. por su parte. los ministros «no obstaculizan» el camino de Cristo. como su 'asociado' unido esencialmente con ella» 14 -. 9. de la mediación del signo ministerial. 13. El ministerio pertenece a la manera en que Dios quiere comunicarse con el hombre. (2 Cor 12. obran la inmediatez (mediatizada). 15. «la 'representación de Cristo' por parte del ministerio.. 1970. los que reciben la salvación dependen. Verkündigung ais eschatologisch-sakramentales Geschehen. 91. también E.se encuentren con Dios mismo en su acción en favor del mundo y en su autocomunicación al mundo. éxtasis. La someten a otros criterios distintos y ajenos. y en vez de estar vinculados con él lo estén únicamente con su «representante». Y así. «la flaqueza del predicador. es acción de Dios». No es el apóstol el que tiene la capacidad de comunicar la salvación a los hombres. el apóstol se halla también frente a la comunidad y ejerce su ministerio en virtud del encargo especial recibido del Señor como «representante» que coopera con él. 7). sino que toda la capacidad de su acción viene de Dios (2 Cor 3. . D. Aunque la tesis de Heinrich Schlier pueda ser unilateral y exagerada -«nunca se entiende el apóstol como exponente de su comunidad. Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten.. 14.. Dinkler. sino de tal manera que -en la mediación sacramental.. R E . Así que los ministros no son una instancia que se interponga entre Cristo y la comunidad. Dinkler. a esa decisiva inmediatez. la capacitación para la communio universal. por tanto. 2 Cor 2. E. Verkündigung ais eschatologisch-sakramentales Geschehen. Schlier. von Campenhausen. en que ellos son signos de Cristo y actualizan = representan sacramentalmente su salvación. Por tanto. La legitimación de Pablo es su vocación y misión por Cristo. En este sentido. Tales comerciantes someten el evangelio a la ley del «trueque entre la oferta y la demanda. Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. poderes carismáticos. 5). pero no ante Cristo [es decir. no es expresión de que Cristo se haya ido y haya abandonado a la Iglesia. 24. Verkündigung ais eschatologisch-sakramentales Geschehen.. a saber. lleva a cabo su obra salvifica»10. a saber. 178. «forma parte conjuntamente del acontecimiento de la salvación». 12. es decir. unidad y salvación. Por el contrario. Die neutestamentliche Grundtage des Priesteramtes. Pero con ello delatan que no les interesa la evidencia de la cosa misma. sino que.Repraesentatio Christi. Góttingen 1966. 185. para Pablo «no tiene importancia» la impotencia del ministerio. por medio de los ministros que le representan. son pura mediación. Dinkler. el Señor de la Iglesia.226. pero no de tal manera que por medio de esa mediación queden separados de Cristo. y nada más. Hans von Campenhausen hace notar acertadamente: «Todos los 'cooperadores humanos de Dios' no pueden menos de ayudar. Por eso Pablo entabla polémica contra los cristianos que exigen a su ministerio una legitimación que le acredite personalmente: por ejemplo el hablar con dones espirituales. es poder de Dios en debilidad humana 10. Persson. la deficiencia de su manera de hablar»12. es como un «comerciante del mercado» que ofrece su propia mercancía (cf. 38ss.es expresión de que Cristo. E. Neukirchen-Vluyn 1964. el fracaso de aquel a quien se ha confiado el ministerio. Por eso precisamente. «es decir. 11. de aquel don de gracia que es ek tou theou»15. enDer priesterliche Dienst I (QD 46).80 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 81 to.Br. 185. y con ello vincula consigo al receptor creyente (y no lo vincula con el ministerio). llega a los hombres. von Campenhausen. cf.. la Iglesia y cada uno de los creyentes experimenta en forma de signo sacramental la precedencia de la acción de la gracia y de la autoridad de Jesucristo. La co-operación de los colaboradores que han recibido el encargo consiste precisamente en que ellos hacen visible y audible a Cristo. H.. H. más aún. Georgi. 51. en su dependencia del ministerio. sino siempre. Aquel que se esfuerza en ponerse a sí mismo en primer plano distorsiona precisamente lo esencial. como «el que hace sus veces» (sacramentalmente).

prohibe y castiga. la cual corría peligro de romperse en vista de la multitud de carismas distintos. 3) y con su autoridad da instrucciones. debido a la situación. 141. Kertelge (ed. Exegetische Versuche und Besinnungen \. que se completaban y cuya autoridad se basaba en la prueba de haber recibido el don del Espíritu. Kasemann. remitiendo a J.Br. puede suscitarse la impresión de que un ministerio especial o ministerios especiales no hubieran tenido lugar alguno en el ordenamiento de la comunidad corintia. 37). Dios en el juicio final: no es casual el que Pablo haga valer y justifique esta autoridad apostólica suya especialmente ante la comunidad «carismática» de Corinto. Flm 8. en K. Pablo habla con autoridad en nombre del Kyrios (cf. 2 Cor 1. aunque él ejerce también «carismáticamente» su ministerio. son ante los demás fieles «colaboradores de Dios» (1 Cor 3. 17. Gottes Bundesstiftungen und der Neue Bund bei Paulus. Góttingen "1964. sino tan sólo una pluralidad de carismas diversos = servicios henchidos por el Espíritu. Die konkreten Einzelgebote in der paulinischen Paranese. Pablo y la comunidad Que Pablo hizo esto y cómo lo hizo. W. de eso dan testimonio todas las cartas que se nos han conservado. 2 Cor 13. 18. la imagen de una comunidad puramente carismática en Corinto sería un constructo ajeno a la realidad histórica. Der versohnte Versóhner. sin embargo hay que tener en cuenta que el problema de la comunidad de Corinto era el de la unidad. 1981. pero no en una misión y encargo (formal) del ministerio. Por un lado nos enteramos de lo mucho que Pablo aprecia las capacidades y dotes de cada uno de los cristianos para la edificación y la vida de la comunidad. hace notar «que Pablo. puede hacer uso y en virtud de la cual puede imponer obediencia (cf. y a pesar de su diversidad. Pablo. había ya dirigentes de las comunidades locales. Pablo sabe que «el Señor exaltado está presente en el Espíritu y por medio del Espíritu»18.). 4. El «pneumático» que no lo reconozca así. Desde luego no hay que acentuar exageradamente el factor de autoridad e imposición (cf. . Schrage. Gütersloh 1961. Reclama el derecho a examinar y reglamentar los carismas. 1998. 8). pero también exige y amenaza. «y por cierto. juntamente con los apóstoles. de la cual él. 111. por el poder y la capacitación que le confiere el Espíritu. no será reconocido tampoco por 16. Todas sus cartas muestran que «Pablo ruega y aconseja. a propósito B. A ella Pablo le escribe las siguientes palabras. como este estado de cosas se presenta de manera distinta en las demás comunidades paulinas. 112. no sólo como carismático. Aunque este estado de cosas no se menciona expresamente en las dos Cartas a los Corintios. no se puede negar que en vida ya de los apóstoles y bajo su supervisión. 19.. pero no debemos ocultarlo ni convertir inocuamente las instrucciones apostólicas en delicadas recomendaciones y buenos consejos»17. en no pocas declaraciones sobre la teología del ministerio se presenta a la comunidad de Corinto como un ejemplo para una futura comprensión nueva de la Iglesia y del ministerio. Paulus in den neutestamentlichen Spátschriften.82 Teología del ministerio sacerdotal Lineas y cuestiones de carácter histórico 83 3. hay que mantenerla en la unidad. Lund 1978. Paul and Power. que participaban de los poderes apostólicos. Pero si no lo reconoce. 14-7. conjura e increpa. lo hace dando ordenamientos en la Iglesia y con autoridad de derecho eclesiástico»16. Sin embargo. Para decirlo con otras palabras: un don carismático demuestra precisamente que lo es por el hecho de que su poseedor dé su asentimiento a la instrucción apostólica impartida con autoridad. 10). En efecto. sin embargo diferencia la actividad de su ministerio apostólico de cualquier actividad de la comunidad. esta imagen de la comunidad de Corinto difícilmente corresponderá a la realidad. Paulus ais Mittler im Heilsvorgang zwischen Gott und Gemeinde nach 2 Kor 2. 107. por espiritual y carismática que dicha actividad sea. 8. The Structure ofAuthority in the Primitive Church as Reflected in the Pauline Epistles. sino también precisamente como apóstol. Pero por otro lado. Freiburg i. 1 lOss. Eckert. reconozca que las cosas que os escribo son mandamiento del Señor. Paulinische Theologie in der Rezeption der Pastoralbriefe. recomienda encarecidamente y dispone. es decir. tampoco él será reconocido» (1 Cor 14. Amt und Gemeinde im Neuen Testament. 2 Cor 13. Lohfink. Schróter. Durante estos últimos años. Frankemólle (ed. en H. Esto se aplica también especialmente a las comunidades paulinas19. Por eso él posee una exousia {= potestad) específicamente apostólica. Claro que Kasemann piensa que la Écousía paulina se fundamenta en una potestad profético-carismática y no tanto en una misión apostólica. 191ss. alienta y exhorta.). E.Br. Ahora bien. 122ss. Por el realce que se hace de los carismas. se apiada y reprende. En contra de ello G. 24. Cf.no había propiamente ministros. Tübingen-Basel 1993. Por eso Pablo insiste precisamente en que la abundante multitud y variedad de dones del Espíritu. Con esta exousia da reglamentaciones para el ordenamiento de los dones del Espíritu. en Id. Holmberg. Der ungekündigte Bund? (QD 172). establece un derecho sagrado e interviene para poner orden en la vida de sus comunidades». En Corinto -así puede leerse y oírse. J. Esos dirigentes. 9). Freiburg i. un tanto malhumoradas: «Si alguno piensa que es profeta o que está henchido del Espíritu.

pero no dirigentes. Zürich y otras 1980. Aparte de eso. von Harnack. H. 21). el «ministerio apostólico» en sentido estricto no está nunca solo. Por tanto. Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. un origen propio. 154s. G. a propósito del carácter ejemplar de la comunidad de Corinto. Sohm: «No es posible admitir que el carácter de una organización específicamente carismática. nur weil der Pfarrerfehlt?: DASB1 25 (21 junio 1981). por decirlo así. von Harnack21 asentó en contra de R. se desatiende de ordinario el hecho de que precisamente ante esa comunidad que se gloría de sus carismas. por medio de su propia presencia. No obstante. tan sólo directrices. Una cosa es segura: Pablo ejercita ante la comunidad una autoridad que le ha sido conferida por el Señor. los profetas . prestigio y autoridad—. Pablo. evita una intervención autoritativa en la vida de la comunidad y recurre más bien a la exhortación y a los ruegos. pero no profetas. 12s. Rodeado por muchos otros cometidos y servicios (a los que dedica reconocimiento y respeto: cf. 1 Tes 5. 25. Sobre este punto importante. Sin embargo Pablo. pero no maestros.e igualmente los maestros y todos los demás hombres del Espíritu. disfrutaban de aprecio. cuando a un grupo.se hallan enteramente dentro de la comunidad. Esta necesidad no se produjo sino después de la muerte de los apóstoles. como a «servidor de 23. Pero eso no fue nunca así ni pudo ser nunca así». 117s. Y es irracional en el sentido de que es un desconocimiento de las realidades antropológicas. y mucho menos aún en su continuidad histórica. Ist die Feier ungültig. a un movimiento se le niega decididamente el desarrollo sociológico y se le pretende aferrar a un estado primordial de sociología de grupos. en compañía de los cuales realiza su tarea misionera. Esto sería posible únicamente si hubiera tan sólo sentencias proféticas. predicadores itinerantes carismáticos. Leipzig 1910. También los recién convertidos de una ciudad y/o los que ponían su hogar a disposición de la comunidad para celebrar las asambleas y dirigían comunidades domésticas 2 4 . habrá que afirmar con Alois Müller.. 1 Cor 12. Finalmente. A. testante Hans von Campenhausen -excediéndose. . Berichte 9: Kirche und Sakrament. ni mucho menos. 21. además. 1 Cor 16. puede situar su propio ministerio junto a los demás servicios y cometidos que hay en la comunidad (cf. Pablo hace valer toda la autoridad de su «ministerio». hay que seguir admitiendo lo que ya A. el único punto de referencia de la comunidad ni el único «instrumento» por medio del cual Cristo actúa. Lo mismo hay que decir también acerca de la relación del servicio apostólico con los demás carismas. sino que por su inmediata vocación por Cristo tiene. 5s). Existen. y con ello se hallan sometidos también al testimonio obligatorio que han recibido del apóstol» 23 . Es irracional equiparar la obligación de demostrar dones «carismáticos» con una manifestación categorial del Espíritu. Puesto que el apóstol seguía estando disponible personalmente. von Campenhausen. a él. Pablo ejerce su misión apostólica. algunas de esas personas llegan a su vez a fundar comunidades. Y así. Por tanto. N o da órdenes a Filemón. Bausenhart. 7). en las comunidades no paulinas. «evocado» por algunos como «por un conjuro»: Si se sacan a la lid estructuras carismáticas de iglesias en nombre de una teología ilustrada y en contra del mito teológico de una autoridad. Ahora bien. Pablo no es. aunque fuera sólo por breve tiempo. Das Amt in der Kirche. siempre que es posible. 189-213. Pero esto no limita su autoridad fundamental. se reconocen como autoridad otros grupos. detalladamente en ibid. sino que le ruega «por amor» (Flm 8). Más aún. En vez de insistir en su autoridad como apóstol de Cristo. de hecho. 22. de delegados o de cartas («representando» entonces el delegado o la carta al apóstol mismo). Por eso es errónea la conclusión de que también la Iglesia actual «tiene que permanecer abierta fundamentalmente a todas las posibilidades que existieron en la Iglesia del Nuevo Testamento»: H. 67. así como -en tiempo de las denominadas Cartas pastoralespresidentes que residían en el lugar. Entstehung und Entwicklung der Kirchenverfassung und des Kirchenrechts in den ersten zwei Jahrhunderten. Müller. Küng. No está integrado en ella como un 'miembro'. Por consiguiente. Amt ais Kriterium der Kirchlichkeit?'. a mi parecerpiensa incluso que hay que formular lo siguiente: Pablo está «por encima de la comunidad. junto a Pablo hay colaboradores y colaboradoras. Prefiere intervenir «con espíritu de amor y con mansedumbre».84 Teología del ministerio sacerdotal Líneas v cuestiones de carácter histórico 85 Además. 117. entonces habrá que replicar a su vez con la crítica de irracionalidad. en el cual un fluido talante carismático sea suficiente de hecho para mantener unido el grupo22. y aducirla en contra de estructuras racionales. cf. 28). y no «con el bastón» (1 Cor 4. A. y que todo se produjera únicamente a impulsos. llega a los tesalonicenses «con la ternura de una madre que estrecha contra su regazo a sus hijos» (1 Tes 2. Cf. el teólogo pro20. 24. pudiera basarse permanentemente tan sólo en el carisma. tan sólo palabras de enseñanza. por ejemplo en Jerusalén. en Theol. es posible que en vida del apóstol las estructuras del ministerio no estuvieran ordenadas todavía hasta en sus mínimos detalles20.

Es una autoridad de servicio en dos sentidos: 1) Es un servicio prestado a Cristo. claro que en la forma en que Cristo mismo ejerció la autoridad: como alguien que prescinde de sí mismo y que con fraternal entrega se dedica a servir de pastor a los demás. como un engendro. sino que pertenecen a Cristo mismo y prestan su obediencia al Señor «que se halla presente» en la persona del apóstol. a propósito W. Y no obstante. Las comunidades no son propiedad del apóstol ni están sometidas a él. 130. y sabe muy bien que tendrá 26. por su etimología. viven por la intercesión de las comunidades.. . en ReformundAnerkennung derkirchlichen Ámter. está limitada en su verdadera esencia por el hecho mismo de que en él lo que se manifiesta no es su propia autoridad. Beilner. para que desaparezca de él su tristeza. Asimismo hay que tener en cuenta para una recta apreciación de la autoridad apostólica que. el apóstol tiene una autoridad especial.a pesar de todas las modificaciones que habrá que considerar más tarde. 4s).tenemos ante nosotros la forma primordial de todo ministerio eclesiástico. a saber. La cuestión es únicamente de qué manera lo haga27. como una aberración.entre Dios y los hombres. Si Cristo mismo era y es el Señor de sus discípulos. lo mismo que cualquier cristiano. E. «¡No dominio. No sólo dependen de dones y de servicios físicos. Así que los apóstoles. como persona. etc. Cf. sin embargo esta autoridad está limitada fundamentalmente. 30s).. Schlink. Por eso Pablo no se atreve a hablar sino de lo que Cristo le ha encomendado que hable (Rom 15. El problema Es verdad que la palabra alemana Priester [= sacerdote] se deriva del término griego presbyteros (= anciano) y. Por eso Pablo no habla como «dueño y señor» de la fe de la comunidad. sino servicio!». no tiene ninguna significación cultual. ayudas recíprocas y también mediante intercesiones recíprocas. que dar cuenta de ello a Cristo (1 Cor 4. El que posee autoridad está con ello en condiciones de ejercitarla y. A pesar de este hecho de estar vinculado a la totalidad del pueblo de Dios. el Señor mismo le confió una tarea especial e inconfundible. como el que posee un valor negativo. el apóstol es a la vez el vínculo de unidad entre muchas comunidades. y se consideró al sacerdote como el mediador sacerdotal -entendido en el sentido que le da la historia de las religiones. 18). Zu «Reform und Anerkennung kirchlicher Ámter»: ÓKB 107(1964)28. con su concepto indiferenciado del dominio se basa en una alternativa que es falsa desde el punto de vista del Nuevo Testamento. dado el caso. como un desertor. 1). cartas. Die apostolischesukzession und die Gemeinschaft der Ámter. Pero en el curso de la historia el contenido semántico del ministerio eclesiástico se fue enriqueciendo cada vez más a partir del ámbito cultual y sacerdotal (cf. sino la autoridad del Señor. tiene también la obligación de ejercitarla. es verdad que el apóstol. por medio de viajes. como el mayor pecador. En el ministerio apostólico . Y así Pablo aparece -como Schlink formula acertadamenteen el juicio que él tiene de sí mismo. Más adelante seguiremos fundamentando esta tesis. de tal manera que llegó a verse que su punto culminante y su punto de integración era el culto sacramental (principalmente el culto eucarístico). el apóstol -lo mismo que todos los demás— depende de la obra redentora de Cristo. entonces tendrá que haber también en la Iglesia una «autoridad dotada de poder» que siga haciéndole presente. München-Mainz 1973. 2) Es un servicio prestado a la comunidad. más aún. De manera que los apóstoles viven del servicio de la comunidad. como pecador justificado. 24). 27. El apóstol se halla como testigo ante la comunidad y le aporta todo. invocada hoy día tan a menudo en lo que respecta al ministerio eclesiástico. Aunque en todo ello llega a estar clara su autoridad especial. sino como «colaborador» para el gozo de la misma (2 Cor 1. supra. se halla bajo el Señor y no es nada en presencia de Él. a fin de que su obra vaya adelante. como el que es golpeado por demonios. la de «representarle» = hacerle presente y cuidar de la unidad de la comunidad. ¡Claro que no sólo de una comunidad (particular)! Por medio de los intercambios en la fe.86 Teología del ministerio sacerdotal Lineas v cuestiones de carácter histórico 87 Cristo y administrador de los misterios de Dios» (1 Cor 4. Claro que hay que tener en cuenta que la consigna. pero contemplaremos en primer lugar el carácter «sacerdotal» del ministerio apostólico. sino también de los dones espirituales del fortalecimiento y del consuelo que las comunidades les proporcionan26. leemos constantemente que Pablo pide que oren por él. c) El carácter «sacerdotal» del ministerio apostólico 1.

más aún. La constitución LG y también el decreto PO mencionan las tres tareas en el orden de sucesión indicado anteriormente. por medio de su condición de pastor. que Jesucristo mismo poseía un «triple ministerio»: Cristo es profeta y maestro es sacerdote . ¿Qué significa esto? En primer lugar. En este sentido. si el ministerio eclesiástico -como ya vimos y como hemos de seguir viendo todavía. Teología del ministero ordinato. Gozzelino. reducida únicamente a las funciones sacerdotales. y A. llamado y capacitado por Dios. que es el servicio del cristiano en el mundo? 2. Cf. 29. por medio del sacrificio «sacerdotal» de su vida. trario. orientación y los dirige por el camino. Freiburg i. de la labor sacerdotal de santificar y de la tarea de dirigir. en Derpriesterliche Dienst I (QD 46). 1964. Schick. eritonces los «tres ministerios» indican tres aspectos complementarios de su actividad creadora de unidad: por medio de su palabra. ¿no declara expresamente Jesucristo que su «sacerdocio» hace que finalice todo sacerdocio humano? ¿No posee cada cristiano un acceso inmediato a Dios. transmisión «representante» de la misión de Cristo por medio de la persona enviada con autoridad. bibliografía en p. sin perjuicio de que estas tareas prosigan en el pueblo entero de Dios (cf. Amter Christi III. Torino 1992. 70 y 945). que está especialmente cerca de Dios y que. 562563. 166-177. Rompen así una imagen cultual estrecha. abre de múltiples maneras a otras personas el acceso a Dios30. Ullrich. mejor dicho. el excursus histórico en P. lo que se dice en p. Repraesentatio Christi. la sagrada Escritura aplica a Cristo el concepto de sacerdote en un significado cultual más estricto. L. y se ofrece a Dios el verdadero sacrificio de alabanza. «Sacerdotal» no es lo mismo que «cultual» Vimos ya que el ministerio apostólico se fundamenta a partir de Cristo. Scharbert. Das Dreifache Amt Christi und der Kirche. Porque el sacerdocio de Cristo fue enteramente de índole especialísima. Cf. de tal manera que no necesita ya un servicio sacerdotal de mediación. a saber. Freiburg i.Br. Una extrema cercanía de Dios y una extrema dedicación a la salvación de todos los hombres caracterizan a ese «sacerdocio». con la circunstancia de que tal servicio.88 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 89 El concilio Vaticano II rompió estas estrecheces recogiendo una idea ya corriente en el pensamiento protestante28 y aceptada también en la teología católica preconciliar. Persson. Sin embargo subsiste el hecho de que el elemento sacerdotal pertenece efectivamente a esa imagen. Por eso. Nel nome del Signore. Frankfurt-Bern 1982. 9-80. 39. todas ellas. también L. es quebrantado el poder del mal. Das Priestertum im Alten Testament. Si el centro de la misión de Jesús por el Padre consistía en congregar a los hombres para que formaran el pueblo de Dios. E.. J. en la Iglesia no puede haber ningún otro sacerdocio sino el de la representación sacramental del sacerdocio singularísimo y definitivo de Cristo. no haría sino menoscabar la libertad cristiana y desviarla del único culto esencial. Viendo así las cosas. será sorprendente y de importancia normativa el que en ningún lugar del Nuevo Testamento se aplique a los apóstoles o a otros ministros el término hiereus = sacerdote? De ningún poseedor de un ministerio apostólico o postapostólico se halla atestiguado que poseyera una especial potestad o responsabilidad para la celebración del culto divino. 1970. por su misma esencia. y conducirlos a la comunión de vida del Dios Trino y Uno. .Br. el sacerdocio de Cristo constituye la plenitud de todo el «culto» tributado por la humanidad y «suprime» semejante culto. esto sucede igualmente bajo la triple perspectiva de la labor docente. así como las indicaciones que proporciona G. Además. y sitúan la imagen del sacerdote en el conjunto de la misión de Cristo y de la misión de los apóstoles. en el Antiguo Testamento (principalmente en sus niveles antiguos) el sacerdocio aparece ya en un contexto más amplio que el del culto y el sacrificio. Jesucristo es el sacerdote por excelencia. a propósito. a propósito. 80. es. en LThK I (1993). notas 2-4. Jesús congrega a los hombres y les proclama el amor del Padre..representa de manera especial a Cristo mismo. Él fue 30. al ministerio eclesiástico. Pues bien. ¿Tendrá esto su punto de apoyo en el ministerio apostólico? ¿O por el con28.es pastor y caudillo. Estas tres tareas29 corresponden indivisiblemente. un poder desintegrante y destructor de la unidad. 79-89. a propósito. estas dimensiones de la actividad de Cristo no deben considerarse como formas aditivamente yuxtapuestas de la aparición en público y de la actuación de Cristo. Jesús mantiene unida a la comunidad de sus discípulos y les da forma. Estos «ministerios» o. entendido además en sentido jerárquico. Pero además. Deissler. cf. Allí aparece el sacerdote principalmente como el «varón de Dios». aunque pertenezca como un elemento entre otros. Heilsmittler im Alten Testament und imAlten Orient.

A. es metodológicamente erróneo el partir de un concepto universal del sacerdocio en la historia de las religiones. Ahora bien. cf. de tal modo que. la de consolar y dirigir. 83 s. H. y por instaurar la nueva y definitiva alianza de Dios con los hombres. un 31. Es verdad que esta idea queda reflejada únicamente en la Carta a los hebreos (9.recorran en pos de Cristo el camino de la entrega que Cristo hizo de sí mismo. también 2 Tim 4. 13 el servicio en favor del evangelio se sitúa precisamente en paralelo con el servicio veterotestamentario prestado ante el altar.. Hay una serie de referencias que indican que Pablo mismo entiende como una actividad sacerdotal el encargo recibido de proclamar la «palabra de la reconciliación».. que rompe precisamente todas las ideas existentes hasta entonces acerca del sacerdocio. Por tanto. como sucede. para decirlo con otras palabras: el sacerdocio de Jesucristo debe distinguirse. como oferta e invitación. Por eso junto a él y después de él no puede haber ya ningún sacerdocio independiente. sólo podamos designar como sacerdote a Cristo añadiendo como explicación algunas palabras: se trata de un nuevo y singularísimo sacerdocio. como sacerdote. 2: «Cristo nos amó y se entregó a sí mismo como don y sacrificio agradable a Dios». 6). pero no separarse.. «Para Pablo. Así que toda la actividad de Jesús. 8). en Ef 5. 1 lss). En 1 Cor 9. el servicio «sacerdotal» de Jesús consiste en el «servicio sacrificial de la entrega obediente de sí mismo a Dios en favor de los hombres. pues los gentiles deben convertirse en una ofrenda agradable a Dios y santificada en el Espíritu santo» (Rom 15. conservare). pero se palpa objetivamente en muchos pasajes del Nuevo Testamento. sino de la autoentrega a Dios. la de proclamar y sanar. como dice Schlier. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. Sobre el conjunto.. elevare. Schlier. el resultado será únicamente que «Pablo no se entiende a sí mismo. Pero no es sólo una imagen. de su ministerio profético y de su ministerio como Pastor»31. el nuevo «ministerio sacerdotal»33. 33. Pesch. por tanto. 12). Por tanto. 1. realizada en Cristo. por decirlo así. Schliei. porque está encaminada a congregar un pueblo que con él recorra el camino del autoofrecimiento al Padre. De manera parecida se dice en Flp 2. 16). 34. a todos los tiempos y espacios. por obrar de este modo la reconciliación y la santificación. lo «no-sacerdotal» es precisamente lo que hace que todo sacerdocio llegue a su plenitud en Jesucristo: no se trata de un sacrificio de culto sacerdotal. a fin de que todos los hombres -cada uno según su propia vocación. es una paradoja que un sacerdote se presente con su propia sangre ante Dios (cf. la realiza32. en el que quedan sobrepujados y suprimidos todos los demás sacerdocios de la humanidad (con la triple significación hegeliana del término alemán aujheben: tollere. Sacerdotes antiguos. 17: «Aunque mi vida se ofrezca juntamente con el sacrificio y el culto divino de vuestra fe. . Porque se aplica a toda su existencia el hecho de que él fue obediente hasta la muerte e incluso hasta la muerte en cruz (cf. por ejemplo. Pablo entiende su actividad apostólica como «sacrificio-feíturgia ministerial ofrecido públicamente en favor de la colectividad del mundo»34. está marcada por su entrega al Padre. Ciertamente se podrá designar esto como una imagen o como una metáfora. El sacrificio de Jesús culminó en la muerte en la cruz. sin embargo yo me regocijo y me alegro con todos vosotros» (cf. Heb 9. H. Esta debe alcanzar. que. Si se procede de esta manera. Priestertum und Neues Testament TrThZ 79 (1970) 71. y preguntarse si ese concepto puede aplicarse al ministerio apostólico. W. sacerdote nuevo según el Nuevo Testamento (BEB 79) Salamanca 4 2002. todo lo contrario: él suprime todo lo sacerdotal.VI) Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 91 sacerdote precisamente por ofrecerse a sí mismo como sacrificio. sino únicamente la representación sacramental de su sacerdocio y la acción de que ese sacrificio sea eficaz. Viendo todo esto. por medio del ministerio apostólico. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. Ahora bien. a saber. Y es una paradoja que transforma por completo. también Y. 84. degradándolo a la categoría de lenguaje figurado para designar su 'actividad no sacerdotal'»32. a partir de entonces. Pablo lo describe de esta manera: Dios concedió la gracia «para que yo como servidor [literalmente: como liturgo] de Cristo Jesús trabaje en favor de los gentiles y administre como sacerdote el evangelio de Dios. concepto que esté marcado por el sacrificio cultual.. más aún. pero conjuntamente con los demás. Vanhoye. Congar. La proclamación del evangelio acerca de la entrega de Jesús y la invitación a incorporarse a su sacrificio (Rom 12. Structure du sacerdoce chrétien: MD 27 (1951) 55s. como capacitación y exigencia. en todos aquellos en los que se habla de la entrega de Jesús en favor nuestro. 6. el servicio sacerdotal consista en la entrega de sí mismo. 279s. 19 y passim) son. pero abarcó toda su vida. Flp 2.

en virtud de una especial misión y capacitación. no sólo tuviera su origen en la comunidad.Br. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. Pero una vez que murieron los apóstoles. no lo es porque sea responsable del culto o porque ofrezca «sacrificios». ha quedado integrado en el apostolado. o son instituidos a partir de entonces ministerios especiales. Schlier. H. 212 y passim. 37. sería distinta de la estructura del apostolado. encuentra su explicación en que. no obstante. es decir. y habiendo fundado comunidades. d) Pueblo sacerdotal y ministerio sacerdotal Lo que hemos expuesto hasta ahora sobre el ministerio apostólico y sobre su carácter sacerdotal. 152. el cual es servicio al evangelio». Por consiguiente. se observa una penetración masiva de nomenclatura sacerdotal en la Iglesia en el momento en que. Wulf. Das kirchliche Amtim Neuen Testament. ¿no se aplicará también igualmente a los demás testigos de la resurrección? Los apóstoles recibieron efectivamente del Señor mismo una especial autoridad. durante la primera fase de la Iglesia. . en continuidad con el ministerio apostólico. enraizado en Cristo. porque él recibe de la Iglesia su fe y es consagrado y encargado por ella para que realice su ministerio? Vista así. la cuestión: el ministerio eclesiástico.. y en segundo lugar. la función especial de los mismos ¿no pasó al pueblo de Dios como totalidad. para el apóstol. porque en la proclamación apostólica se hace presente la entrega que Jesús hizo de sí mismo al mundo. Así piensa E.-Bd. sino porque testifica la entrega que Jesús hizo de sí mismo por nosotros. por encima de las comunidades. de tal manera que -sobre el fundamento de los apóstoles. Cf. por tanto. Zur Frage nach dem Sinn des priesterlichen Dienstes: GuL41 (1968) 356s. Ahora bien. en el momento en que la Iglesia penetraba en un ambiente pagano en el cual el título de sacerdote denotaba un elevado rango sociológico (ambas cosas sucedieron. y congregando a los hombres con miras a este «programa» así como estableciendo y dirigiendo comunidades. más aún. y no estaría ya en una situación (fundamentada cristológicamente) de contraste con la comunidad. poco más o menos. tienen con ello un «origen» propio y están.92 Teología del ministerio sacerdotal Líneas v cuestiones de carácter histórico 93 ción del sacrificio en el Antiguo Testamento ha quedado sustituida por la proclamación del evangelio.. Y Káseraann prosigue: «Se practica el ministerium verhi divini. Amt und Gemeinde im Neuen Testament. Kommentar. con su servicio ellos hacen que surja el pueblo de Dios. De manera parecida se expresa E. reimpreso en K. el hecho de que en el Nuevo Testamento no se emplee la terminología sacerdotal sino con gran discreción. podemos afirmar que en el evangelio apostólico el Señor mismo hace que experimentemos su sacrificio y que le experimentemos a él en la modalidad de la palabra». Freiburg i. sino que 36. III. 35. por «brotar esencialmente del misterio de la Iglesia sacerdotal»37. sino la idea de que el orden precristiano de la salvación tenía su cumplimiento en el Nuevo Testamento. Kertelge (ed. DasAmt. al círculo de los Doce y al apostolado «añadido» de Pablo. comenzó a no predominar ya un deslinde polémico.). hubo que distanciarse del judaismo y del culto judío. Zum Amtsbegriff im Neuen Testament (1959). en Das Zweite Vatikanische Konzil. Erg. 85 y 88. Más aún. por tanto. sino que aparecería exclusivamente como una función (delegada) de la comunidad misma. En contraste con esto. ¿estaría. pero sin referirnos exclusivamente al apóstol mismo. El ministerio postapostólico no tendría ya ningún origen propio. en primer lugar. F. Y así.. por cuanto. Ratzinger. LThK. la estructura del ministerio postapostólico. El servicio sacerdotal. igualmente J. en tiempo de Cipriano). ellos son el fundamento permanente de la Iglesia. esa entrega «nos sale al encuentro en la modalidad de la palabra. Darmstadt 1977. 1968.una de dos: o «todos los bautizados» son ahora «ministros»36. sin perjuicio de la posición singularísima e irrepetible de los apóstoles. extraídos del seno de la Iglesia? ¿No concuerda esto también con la sencilla observación de que el ministro postapostólico surge de una comunidad ya existente. Se practica iure divino: ha sido conferido y preceptuado a todo cristiano que no quiera dejar de ser cristiano». Schweizer. pero también como una tarea para nosotros (la tarea de seguir a Jesús por el camino de la entrega de sí mismo). y que la denominación de sacerdote no se aplique (con excepción de lo que vemos en la Carta a los hebreos) ni a Cristo ni al ministerio eclesiástico. Así que el sacerdocio de Jesucristo «es eficaz mediatamente en el servicio sacerdotal del evangelio apostólico»35. Por eso el ministerio apostólico puede denominarse también «sacerdotal». representándola así como un don para nosotros. 123. Se plantea. Kásemann.

La alabanza de Dios constituye también el centro del importantísimo texto de 1 Pe 2. La primera Carta de Pedro (BEñ 73).. Por eso el concilio Vaticano II no sólo podía entroncar con la sagrada Escritura. Porque en algunos pasajes centrales de la Escritura se habla del sacerdocio de todo el pueblo de la Nueva Alianza. Así que el sacerdocio «universal» o «común» es una parti39. ofrecen a Dios. poder de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.a todo bautizado y confirmado. sacrificios espirituales y anuncian el 38. 40. N. 6).. Sacerdotes antiguos. 458s. Góttingen 1978. su Padre». 231 s. por medio de Jesucristo. Ellos realizan. Y así. el «sacerdocio universal» precede al «sacerdocio ministerial» (por lo demás. 217ss. participan de las funciones de Cristo: Sacerdote. Todos «forman el pueblo de Dios y. según su condición. Es el sacrificio que se realiza en el mutuo servicio. pueblo adquirido en posesión para que anunciéis las grandezas de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable». Salamanca 1994. Este título no enuncia nada sobre la existencia o no existencia de un ministerio. sacerdocio regio. Vanhoye. Por tanto. Goppelt. cuando realzaba: «[en Cristo] todos los fieles quedan constituidos en sacerdocio santo y regio. 1). H. Hay dos razones decisivas para ello: 1) El sacerdocio universal no significa que cada individuo sea «su propio sacerdote». Der Erste Petrusbrief. no hay ningún miembro que no tenga parte en la misión de todo el cuerpo» (PO 2). Cf. el fruto de los labios que bendicen su nombre» (Heb 13. por ejemplo. la cual se transmite -como don y como tarea. Por consiguiente. 9: «Pero vosotros sois linaje escogido.al Padre «como sacrificio vivo y santo» (cf. Brox. De esta conciencia está llena la teología de la Iglesia en sus albores38.en la que el pueblo escogido se halla respecto de Dios por la «vocación sacerdotal» de ese pueblo para la alabanza. Profeta y Rey. Con ello la comunidad de los bautizados está integrada en la pro-existencia (sacerdotal) de Jesús. 15). viendo así las cosas. Por eso. 132-151. Esta liturgia sacerdotal de todo el pueblo de Dios no se limita a la alabanza y la adoración. el cual no debe describirse negativamente como la «no participación en el sacerdocio ministerial». Teología del Nuevo Testamento. nación santa. sobre un ministerio de tal clase o de tal otra. este pueblo se convierte en el pueblo sacerdotal.). La fundamentación detallada puede verse en A. este «sacerdocio de todos los creyentes» no significa en modo alguno la relativización de un ministerio sacerdotal específico. sino positivamente: es vocación a la participación inmediata en la realidad de Cristo. sino que exhorta a la Iglesia a vivir. como quien dice. Este «sacerdocio» consiste en que los redimidos por Cristo «ofrecen a Dios en todo tiempo el sacrificio de alabanza. Porque con la denominación de «pueblo sacerdotal» se aplica a la comunidad del Nuevo Testamento un título honorífico de Israel. En la eucharistia del pueblo se amplía. Kertelge (ed. en la prestación de ayuda y en el amor. sino del Señor mismo? A primera vista podría parecer que el servicio sacerdotal apostólico incumbe de hecho al conjunto de la comunidad. Oslo 1970. sacerdote nuevo según el Nuevo Testamento. En esta realidad se fundamenta la genuina esencia del «laicado».! Gnilka. DiensteundDiener in den Kirchen der neutestamentlichen Zeit. Das kirchliche Amt im Neuen Testameni. la eucharistia que Cristo mismo ofreció al Padre y se actualiza en los numerosos hermanos y hermanas. la señal de ello es que sólo un bautizado puede recibir las sagradas órdenes). Schelkle. sino también con una gran tradición. N . sino que el enunciado debe entenderse en sentido estrictamente colectivo: se refiere primariamente al pueblo de Dios en su totalidad (se refiere al individuo únicamente en cuanto este pertenece a ese pueblo)39. Molland. de tal manera que su especial tarea y autoridad las recibiera no de la Iglesia. sino que quiere abarcar toda la vida. la misión sacerdotal de Jesús se hace extensiva a todo el pueblo de Dios. Cf.94 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 95 además lo tuviera en Jesucristo. Opúsculo patrística. a propósito.. Rom 12. los textos en E. 27ls (bibl. él hizo de nosotros reyes y sacerdotes ante Dios.). Por eso. es decir.. como Israel. y que halla su consumación en el sufrimiento testificador (en el martirio) con Cristo y para Cristo. Precisamente el «verdadero culto divino» consiste en entregarse a sí mismo -en todos los ámbitos de la propia existencia. especialmente a los mártires se los llama también «sacerdotes de Dios y de Cristo» (Ap 20. estudio reimpreso en K. Darmstadt 1977. 143154.5: «Él nos ama y nos ha redimido de nuestros pecados por medio de su sangre. la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo» (LG 31).. Ahora bien. Lo que aquí se entiende por «sacerdotal» está caracterizado por la especial cercanía -una cercanía precisamente íntima. L. cual pueblo santo para Dios40. K. por su elección para dar testimonio del evangelio y por la «postura sacerdotal» de la entrega vicaria y de servicio de todos en el mundo y para el mundo. se dice en Ap 1.

En esta relación tiene como ministerio la tarea especial de «obrar para que la Iglesia no olvide su apostolicidad es decir. Con este esquema pudieron entroncar. Roloff. en cierto modo. J. Por eso puede afirmarse en cierto sentido que en el ministerio postapostólico cada creyente en particular encuentra lo que mantiene unida como totalidad a la comunidad eclesial y lo que constituye el fundamento de la misma: lo «apostólico». por medio del ministerio postapostólico. Hilberath (ed. . Son -como los apóstoles. Kehl. 4. 42. Communio . su retrovinculación con el testimonio inicial de Cristo. este fundamento de los apóstoles. sino también por medio de sus enviados y colaboradores. 122. n. Entre esos signos mediadores se cuenta en primer lugar y de manera esencial el ministerio apostólico. Ahora bien. en las cartas paulinas auténticas hay un «esquema». una manera de entender. y concretamente en el sentido de que no necesita fijar su mirada como «complementación» en el sacerdocio ministerial. y se convierte así en el permanente fundamento de la Iglesia. Con ello evita que la fe del individuo caiga en una arbitrariedad sin vínculos y subjetiva. que no tiene por qué suscitar en absoluto la idea del «sacerdocio ministerial» y la relación con él para ser entendida en su propia realidad. sino también en el sentido de que está vinculado al origen apostólico anclado en la Iglesia. más aún. y con él la tradición apostólica. Madrid 1998).96 Teología del ministerio sacerdotal Lineas y cuestiones de carácter histórico 97 cipación inmediata y específica en el sacerdocio de Cristo. las Cartas pastorales: el apóstol. como señala J. es decir. con su autoridad se halla presente en las comunidades no sólo por medio de sus cartas. Ahora bien. esto es. Porque el fundamento no es una cosa indeterminada e impalpable que «esté allí».de la fe de la Iglesia41. signos que remiten a su persona y la «representan».. Comisión teológica internacional.. en B. y como tal representa el «prae» de la Iglesia edificada sobre el fundamento de los apóstoles ante la persona individual. el ministerio postapostólico tiene enteramente sus raíces en la Iglesia. 1999. y no la constituye»43.sus «representantes». Freiburg i. No sólo porque ese ministerio realiza su servicio específico juntamente con otros servicios y dones carismáticos. subsiste en sí misma.es en su realidad más 41. una participación que. M. surge con ella y se encuentra en ella. El ministerio es ministerio de la Iglesia. La apostolicidad de la Iglesia y la sucesión apostólica (1973). párrafo 6 (Documentos de la Comisión Teológica Internacional (1969-1996). Lehrbrief 17). según la cual el apóstol. y ha de estar dispuesto a «dejarse instruir por la comunidad de los creyentes. es un constante «estar con él» e «ir con él». esté diferenciado sacramentalmente. Die Kirche . es más que la suma de los creyentes individuales. la entrega de todos al Padre y el servicio prestado al mundo es posible única y exclusivamente por medio de Jesucristo.. portadores personales: los ministros. Sin embargo. En él se sigue transmitiendo al pueblo de Dios la permanente «precedencia» de Cristo.Ideal oder Zerrbild von Kommunikation (QD 176). también los ministros postapostólicos.). y plasma esa fe integrándola en la comunidad -más extensa. Ordiniertes Amt und Communio. J. permanezca y se mantenga en la apostolicidad fundamentada por los apóstoles. Pero el ministerio se halla en la comunidad. como servicio al pueblo de Dios. necesita él mismo. una vez finalizada la era apostólica. Claro que esto no es más que una faceta -¡una faceta correcta e importante!-.das Zeichen der Liebe Gottes unter den Menschen (Theologie im Fernkurs. al igual que el apóstol mismo.Br. sino que adquiere forma eficaz en el testimonio personal y dado con potestad. el fundamento apostólico -como ya vimos. lo hace en los signos tomados por él a su servicio y capacitados por él. aquí se muestra de manera clarísima que la Iglesia. Ahora bien. pertenece conjuntamente a la «estructura de condiciones» de dicho pueblo (Stefan Knobloch). son una presencia que actúa en el ministerio eclesiástico (postapostólico). Y no obstante: 2) El carácter sacerdotal de todo el pueblo de Dios no excluye sino que incluye el que este pueblo. Cristo se nos transmite «sacramentalmente» a sí mismo y nos transmite de este modo su palabra y el don de su Espíritu. Würzburg 1981. a la que él mismo debe instruir»42. Medard Kehl hace notar con razón: En el ministerio la comunidad se «representa» visible y palpablemente para los individuos. Lo nuevo del ministerio postapostólico consiste en que se siente ligado constitutivamente a la herencia apostólica: se trata precisamente de que la Iglesia. Y así. inscrito en la Iglesia y que la sustenta. que hacen que sea presencia eficaz. precisamente sin cesuras. En este sentido. 37s. el ministerio. Porque la pertenencia al pueblo de Dios. que la Iglesia es realmente anterior a ellos y que con sus dones y preceptos puede llegarse de manera sumamente concreta a cada individuo. en su más íntima esencia y acto vital. Por eso. Roloff.. están al servicio de Cristo. 43.

nota 18. Venetz. las personas que los desempeñan!»45 Él mismo es quien. la representación de Cristo por medio del ministerio sacramental tiene dos notas específicas: 1) No está relacionada tanto con el individuo sino más bien con la comunidad/la Iglesia. con la fundación por Cristo del ministerio apostólico primordial: «Y él (Cristo) dio a unos el ministerio apostólico.. a otros los constituyó como profetas. de aquel ministerio que caracteriza la acción central del mismo Jesucristo: «Cuidad de vosotros mismos y de todo el rebaño. establece una línea de vinculación entre 2 Cor 5. Por tanto. 176. Theologische Prinzipienlehre. 264. El autor puede reunir esos diferentes ministerios «porque -como afirma M.según su convicción todas estas funciones. 48.Br. También J. como «colaboradores de Dios». J. Amtsverstandnis i y en TRE 2 (1978). es decir. por medio de la institución. una carta postapostólica). se encuentran en una doble vinculación: están ligados al fundamento apostólico de la Iglesia y lo están también al Señor que los envía y les da poderes por medio de la ordenación. pero la «edificación» del pueblo sacerdotal de Dios prosigue. Roloff. en los testigos de sangre y en los santos la autoridad de Cristo se hace presencia viva48. en Apostolut . Freiburg i. Sin embargo. 9). los servicios de pastores y maestros. Ratzinger. por ello. propiamente los servicios como tales no son los dones. 525. 47. el fingido apóstol Pedro se sitúa como co-presbítero junto a los posteriores presbíteros.. servicios o ministerios que se están formando concuerdan.. a fin de capacitar a los santos para el cumplimiento de su servicio en favor de la edificación del cuerpo de Cristo». hace que (¡también!) los ministros postapostólicos «edifiquen» su cuerpo (el cuerpo de Cristo). sino también ante la Iglesia como totalidad). de tal modo que las realidades estructurales del uno son también las del otro»46. Amt. Joseph Ratzinger compendia así esta realidad: «Como resultado. es decir. asocia 2 Cor 1. al mismo tiempo. Sofing es mit der Kirche an. «¡sino que el regalo de Cristo lo son 44. M. Cf. J. a pesar de todo. especialmente 292ss.). München 1982. a pesar de las diferencias existentes entre ellos. a Pedro y a los «co-presbíteros». 1. para que el «campo de labranza» de Dios fructifique y el «edificio» de Dios se complete (1 Cor 3. los que representan la «precedencia» apostólica son a la vez e igualmente representantes y embajadores de Cristo. Ámter. kirchliche Ámter und Vorsitz bei der Eucharistie: FrZPhTh 40 (1993) 292-297. a saber. el «fundamento» permanente. Die Zukunftdes kirchlichen Amtes. en la Carta primera de Pedro (5. 46. 45. A. 1998. 28ss. con el ministerio eclesiástico en general. en lo que constituye su esencia. München 1982. cada cristiano puede «representar» a Cristo ante otra persona. como pastores. que él adquirió con la sangre de su propio Hijo». en P. y continúa de la misma manera en que se puso el fundamento apostólico: por medio de enviados con autoridad que. Und dennoch. Es en sentido formal la «repraesentatio Christi capi45.. Concretamente el citado autor. 154. Hünermann (ed.98 Teología del ministerio sacerdotal Lineas y cuestiones de carácter histórico 99 profunda la mediación de la absoluta «precedencia» de Cristo mismo (no sólo ante el individuo. Theobald. hasta que él aparezca de nuevo como Pastor (1 Pe 5. Ibid. realicen la propia plenitud de Cristo en la historia de la salvación: la unidad entre Dios y el hombre y entre unos hombres y otros. Lo mismo vemos en Ef 4.-J. el hecho de ser dones del Cristo exaltado»44. Cf. Más aún. Zürich y otras 1981. Este origen cristológico incluso del ministerio postapostólico se expresa en una serie de textos del Nuevo Testamento. Jensen.. a otros como evangelistas.. a otros como pastores y maestros. Aquí vemos que Cristo es el Pastor mismo que confiere su ministerio a hombres. Die rómische lnstruktion über die Mitarbeit der Laien am Dienst der Priester. ¡Eso es cierto! Y de eso también se tuvo siempre conciencia en la Iglesia: sobre todo en los confesores. un enunciado de Pablo acerca de su ministerio apostólico. como ejercicio del ministerio pastoral. la designación para el ministerio (postapostólico) de los presbíteros u obispos se entiende como una designación obrada por el Espíritu santo y. Así que también el ministerio postapostólico está caracterizado por la idea de la misión por Cristo y de la representación de Cristo47. Al mismo tiempo se menciona el motivo más íntimo del ministerio postapostólico: por medio del testimonio apostólico se pone. Blank. podemos constatar que el Nuevo Testamento mismo puso el lazo de unión entre el ministerio apostólico y el ministerio presbiteral. los cuales. Theobald. donde el autor une en cierto modo en una línea continua los servicios de la propia época (postapostólica). 295. Vom Urchristentum zur Kirche. En Hch 20. 11. De manera parecida. Podría objetarse que. 4). entiende asi esta realidad: «La continuidad del evangelio se expresa claramente en la Iglesia. han de esforzarse para que los hermanos y hermanas puedan cumplir su servicio. Christusreprásentation. pues el Espíritu santo os ha constituido obispos para que vosotros. a saber. De igual modo H. 20 y el posterior ministerio eclesiástico. os preocupéis de la Iglesia de Dios.Verkündigung-Kirche. 24. . es decir. 33. en forma de la continuidad visible de los proclatnadores llamados por el Señor mismo para el servicio» [la cursiva es del autor de la presente obra]. sí.

Vanhoye. H. el segundo es la «manifestación tangible de la mediación sacerdotal de Cristo». Priestertum und Neues Testament. Verum plenius hoc ipsi rectores plebis accipiunt qui specialius summi pontificis et mediatoris personam gerunt» (el «personam gerere» tiene poco más o menos el mismo significado que «agere in persona»). no los vincula a los dones carismáticos subjetivos que puedan probarse que una persona posee. mediante la instrucción pastoral y la diaconía-. Schlier. von Campenhausen. Die Genese des Amtspriestertums in der Frühen Kirche = Derpriesterliche Dienst III (QD 48). Pesch. Según esto. por ejemplo. 16(CC 68A. Con ello. se perpetúa un rasgo esencial del ministerio apostólico: el Señor mismo llama y da poderes a hombres para que estos «equipen» a sus hermanos y hermanas «para la edificación del cuerpo de Cristo» . 51. Sobre esto hablaremos luego más extensamente (infra. Freiburg i. es decir. el sacerdote tiene la responsabili49.. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. 323 y 322. tanto más cuanto que no existe (¿aún?) una completa uniformidad en cuanto a la reconstrucción histórico-exegética. Exp. También la teología de los Padres efectuó estas diferenciaciones. in Ps. de teólogos aislados en escritos aislados para comunidades aisladas»51. la declaración del Consejo pontificio para los laicos. objetividad en la cual se comunica la eficaz promesa salvífica de Cristo. Así que la objetividad de lo ministerial. Y así.de W. sino también en continuidad formal y jurídica.. 132ss). 109-120. una misión en virtud de la cual el creyente puede estar seguro de que en las acciones ministeriales se está encontrando con Cristo mismo. más aún. Sacerdotes antiguos. los ministros eclesiásticos son «instrumentos vivos de Cristo mediador. 1974. Amt und Funktion des Priesters. El primero consiste en la vida sacerdotal que todos los bautizados llevan con Cristo. De todos modos se ve que el sacerdocio universal de todos los creyentes y el «ministerio sacerdotal» especial se hallan en dos planos completamente distintos. no vincula al creyente con una persona humana. No hay más que observaciones ocasionales que no siempre pueden armonizarse entre si. A. Es cuestionable que haya habido una transición continuada uniforme. So finges mit der Kirche an. J. Cf. 2. el cual sostiene que los ministerios postapostólicos «no sólo se hallan en continuidad efectiva y al mismo tiempo ideal con el ministerio apostólico. Freiburg i. Así que podremos poner en duda enteramente la tesis de H. Schlier. en una acción de Cristo. y con mucha más razón aún en la totalidad del Nuevo Testamento. Pesch: «En los escritos paulinos. lOOss. de manera breve y muy significativa. en el ministerio sacerdotal. Venetz. Próspero de Aquitania. R. Esta realidad la sintetiza así. Desde el punto de vista puramente histórico podría hallarse en lo cierto la observación -enteramente escéptica. Martin. 1972. C í . W.y para que lo hagan mediante la predicación y los signos sagrados. y no sólo 50.-J. Del ministerio en el Nuevo Testamento al ministerio posterior al Nuevo Testamento a) Continuidad y discontinuidad No es preciso que expongamos aquí detalladamente la transición histórica del ministerio apostólico al ministerio postapostólico50.Br. que algunas veces se contradicen. la presentación actual de Cristo como el Señor y la Cabeza de su Iglesia. es decir. Ratzinger. el Señor no vincula sus dones salvíficos a la «demostración del Espíritu y del poder» de una persona. La doctrina eclesiástica y teológica acerca del ministerio no necesita ninguna vulgar armonización ni ningún pulimiento histórico. dad ministerial de hacer que se viva el sacerdocio universal.100 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 101 tis». 88ss. 66. sino con la realidad objetiva de Cristo mismo. 149): «Totus populus christianus sacerdotalis est. sino que los vincula a la misión ministerial conferida por medio de la ordenación sagrada y la comunicación del Espíritu. Los sacerdotes en las asociaciones laicales: «Como encargado por Cristo de prestar servicio a este 'linaje escogido' y como garante de que se conserve la identidad del mismo. H. 2) La representación por medio del ministerio sacramental enuncia algo sobre la manera peculiar de la misma: en el ministerio. y no ya como delegados del pueblo sacerdotal»49. 131. toda acción sacerdotal está al servicio de la obligación de comunicar a todos y cada uno el encuentro salvífico con el Señor» (Prólogo). es decir. . porque en el Nuevo Testamento no se encuentra un ordenamiento y una teología del ministerio que pueda expresarse en un concepto. que primeramente pudiera parecer extraña. a propósito. H. Zollitsch. por ejemplo. que tiene su origen en la «objetividad» de la ordenación sagrada. sacerdote nuevo según el Nuevo Testamento. Das neue Volk Gottes. J. no se encuentra una doctrina clara sobre el sacerdocio y sobre los elementos fundamentales del ministerio en una Iglesia cristiana.Br. Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. Dusseldorf 1969.

Rogge-G.«no fijó definitivamente en sus detalles las estructuras de la Iglesia. sin dirección central. 54. Sino que se trata de que el ministerio que se iba estabilizando entonces no sólo se entendió a sí mismo en analogía con tales formas previamente halladas. H. donde para la edificación de una casa se necesitan operarios distintos que para la administración. Zerfafi (eds.la medida de la forma consumada. 53. Hainz.102 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 103 en continuidad de funciones. Kirche im Werden. Cf. y tan sólo a partir de ese tiempo se va imponiendo paulatinamente el denominado triple ministerio (obispo. ampliación y renovación de un edificio ya existente—. Priesterideal . tomó mi declaración sobre lo sorprendente de este desarrollo como motivo para negarme sencilla y tajantemente «el conocimiento de la escena de las circunstancias del cristianismo primitivo». juzgo que en todo ello fue absolutamente asombrosa la uniformidad de esa fundamentación teológica y formación del ministerio o -para expresarnos enjerga moderna. y sólo paulatinamente va adquiriendo forma independiente».Br. 73s: «La forma original de una estructura sociológica no puede ser en absoluto -como tampoco la estructura de un embrión. se presenta el ministerio postapostólico como una entidad uniformemente perfilada. Klinger-R. (ed. habla de lo «sorprendente» que fue que el monoepiscopado se impusiera tan rápidamente. Bausenhart. Pues. son mucho más que una simple aceptación de formas de organización contemporáneas. Pero no se trata de ello en absoluto. 295ss. y para señalar que el ministerio apostólico. entonces este hecho mismo necesita una fundamentación y no puede encontrar su explicación última en declaraciones tan misteriosas como: «se» fue desarrollando. L. Por lo demás. Schnackenburg y otros (eds. en R. Si tenemos en cuenta que la Iglesia. o la idea de la representación. De manera distinta piensa. Jesús mismo -como formula acertadamente Leo Karrer. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. Pero aun semejante explicación puede quedar completamente en suspenso. Vogtle. FS H. Die Stunde der Laien. G. Y en realidad. presbítero. en primer lugar. . una 'forma que se está haciendo' lleva todavía en sí necesariamente ñámente sorprendente: después de tan sólo unos pocos años. Schürmann. 55. Ekklesia. Evidentemente el peso de los principios de la teología misma del ministerio existentes en el Nuevo Testamento (así como el apremio dei Espíritu que actuaba en la Iglesia) condujo a este hecho sorprendente52. en E. 152). sino que el proceso de institucionalización fue acompañado estrechamente por una reflexión de fe (cisupra. A. En su formación concreta desempeñó un papel decisivo la cuestión sobre cómo podría quedar garantizada la «identidad» procedente de Jesús durante una lejanía temporal cada vez mayor que se iba separando del acontecimiento creador de la identidad55. Schürmann. «se le contempla seguramente como sucesor del apóstol»: J. Hainz. 284.-J.26. 56. Zum Thema 'Frühkatholizismus'. sin embargo es más que cuestionable que con ello se diera también una delegación «sucesoria»—. Schille (eds. Los primeros decenios postapostólicos pueden interpretarse seguramente como una época de ensayo y tanteo. más aún. Porque es de importancia teológica únicamente un hecho. Das Amt in der Kirche. 54). Die Autoritdt des Charismas. N. Exegetische Reflexionen zur Apostolizitat des Amtes und zur Amtssukzession. Aufder Suche nach dem 'Evangelisch-Katholischen'. Karrer. en Id. la «sucesión» del ministerio apostólico: las deficiencias 'embrionarias' del estadio de formación. Brox. aunque es cierto que ya Pablo delegó poderes apostólicos. 46 (1982) 151-152. 102s. una estructura sociológica 'en formación' no se va desligando sino en un proceso de devenir del 'terreno nutricio' de su origen. Amt undAmtsvermittlung bei Paulus.). München y otras 1976.esa «ideologización» de una necesidad sociológica. Leipzig 1977. con los perfiles que fue adoptando paulatinamente. Klauck. de encargo y de misión»52. por ejemplo.). 57. Aparte de esto. Berlin 1983.tuvo también que consolidarse socialmente»54. 536s. 115. «podía deducirse de las formas de organización contemporáneas de asociaciones religiosas y de otra índole» (p. Podremos entender las variadas reestructuraciones que fueron precisas si vemos a la Iglesia según la imagen de un edificio. extraordina52. 19ss. en J. sostenida ya expresamente en las cartas de Ignacio. según Flp 2. p. la estructura concreta del ministerio es variada y fluida hasta comienzos del siglo II. por cuanto a Timoteo. Freiburg i. diácono). sino también de capacitación de poderes. Würzburg 1987. y precisamente con este fin creó también ministerios. Regensburgl972. En la Carta primera de Clemente (hacia el año 90) queda reflejada ya la continuidad. Die Kirche der Laien. Frühkatholizismus im ókumenischen Gesprách. porque. según J.welcher Preis?: Or. y este movimiento -cuanto más fue transcurriendo el tiempo. Sin embargo. Y lo fue porque la sucesión. que se halla en continuidad obvia con el ministerio apostólico y que es aceptado como tal. Die Kirche des Anfangs. Schlier. en menos de treinta años (¡y dadas las posibilidades de comunicación que existían entonces!) encontró en todas partes la misma «solución». 127-165. se encuentra ya en Pablo mismo algo así como la idea de una sucesión en el ministerio apostólico. entendida ya teológicamente en la Carta primera de Clemente. a propósito.). 1999. La rapidez y la uniformidad del desarrollo y también la concordante comprensión teológica del ministerio pueden encubrirse con frases como «el posterior ministerio eclesiástico 'se' fue desarrollando paulatinamente a partir de inicios neotestamentarios». en los que predominan el pluralismo y la amplitud de variaciones en las estructuras del ministerio. también H. Una imagen distinta la utiliza H.. Él tan sólo desencadenó un movimiento de seguimiento y sucesión.). y en segundo lugar. desde Siria hasta Roma.

Carta a los efesios 6. 61. Cf. y los apóstoles de parte de Cristo: una y otra cosa. Y así. el confesor (¡como demostrado portador del Espíritu!) podía ser recibido en el presbiterio incluso sin la imposición de las manos.. hemos de recibirle como al mismo que le envía» (Ignacio. 62. Schillebeeckx trató de relativizar la importancia de la imposición de las manos59. vigente desde siempre. para el diaconado o el presbiterado. Y así. . Ignacio de Antioquía. Lo peculiar en Clemente reside tan sólo en que la constitución de ancianos se realizó sencillamente a causa del ordenamiento existente y. lss. recalca a principios del siglo II: «A todo aquel que envía el Padre de familias a la administración de su casa. También C. antiguos y acreditados asistentes encargados de atender a las necesidades y consejeros». Amt und Funktion des Priesters. pues. entre otras cosas. cosa que es dudosa)41. a saber.44. en la antigüedad. Zollitsch. tiene como funciones la dirección de la comunidad y la celebración de la eucaristía.. realizada históricamente. También nuestros apóstoles tuvieron conocimiento. por inspiración de nuestro Señor Jesucristo. recibido en el presbiterio sin imposición de las manos.poseedor del ministerio? Pero en contra de esto hay que afirmar que el testimonio aducido por Schillebeeckx es bien poca cosa y muy discutido desde el punto de vista histórico. por medio de servidores llamados y capacitados por el Señor.. Siguiendo esta misma línea.por obispos y diáconos de los que habían de creer. además. sí. También según H. R. Tradición Apostólica 9: «No se impondrá la mano. señala la amplitud de la variedad existente entre los miembros del presbiterio: «En el presbiterio se sientan. b) La importancia consagración Lineas y cuestiones de carácter histórico de la imposición de las manos y de la 105 El ministerio eclesiástico postapostólico se transmitirá por medio de la imposición de las manos por parte de un ministro autorizado. por ende. como tuvieran perfecto conocimiento de lo por venir. Vogel. Por esta causa. y ese pasaje se encuentra ya corregido en la traducción siríaca de la Tradición apostólica. Das kirchliche Amt. «Clemente no se siente como innovador. un rito significativo. la única forma de constituir a una persona en el ministerio. según la Tradición apostólica® y otras pruebas textuales. por ejemplo. al confesor que haya sufrido arresto por el nombre de nuestro Señor. Chirotonie et Chirolhésie: Iren. sino como representante del antiguo ordenamiento. Teniendo en cuenta esta posibilidad. von Campenhausen. y deba seguir siéndolo. iban estableciendo a los que eran primicias de ellos -después de probarlos por el espíritu. En estos últimos tiempos E. pero duda de que la imposición de las manos haya sido siempre la conditio sine qua non para constituir a una persona en el ministerio. ¿podrá quizás concebirse para el presente y para el futuro de la Iglesia una constitución alternativa de una persona en el ministerio? Más todavía: el ejemplo del confesor. que habría contienda sobre este nombre y dignidad del episcopado. C. que una persona fuera ministro.. 58s. quienes en esa carta son mencionados expresamente por primera vez (40. 60. Jesucristo fue enviado de Dios.. Sobre todo en la teología protestante existe la tendencia a interpretar la Carta primera de Clemente como la «construcción histórica» de un ministerio que. sino que había que añadir a ello 59. Muestra. no sólo los que propiamente presiden a la comunidad. es ya -por este mismo hecho. sino junto a ellos y en igualdad de rango los 'honorables' de toda clase: profetas. pues ya posee el rango de presbítero en razón de su confesión». por ejemplo. sino que le representaban a Él mismo. 91.. muriendo estos. y que se diferencia de los laicos. H. Vogel62 presenta abundante material histórico en favor de la tesis de que la imposición de las manos no era. 45 (1972) 7-21 y 207-235. Porque todos los testimonios textuales se derivan de un único pasaje que se encuentra en Hipólito. la de celebrar la eucaristía. Porque ya en el Nuevo Testamento la labor de «edificación» de la Iglesia prosigue de manera análoga a como ya se puso el fundamento apostólico de la misma.. Schillebeeckx. como tal. 5). Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. que la realización del rito de la ordenación no hacía ya automáticamente. según pregonaban por lugares y ciudades la buena nueva y bautizaban a los que obedecían al designio de Dios. 58. Se discute además sí el confesor recibido en el presbiterio sin la imposición de las manos era tan sólo igual en dignidad a los demás presbíteros o si podía asumir también la función de los mismos (por ejemplo.. E. Clemente ya recoge enfoques existentes en la tradición-. Cristo de parte de Dios. 1). como quien dice. ¿no probaría que aquel que demuestra ser carismático y que es reconocido como tal por la comunidad. establecieron a los susodichos y juntamente impusieron para adelante la norma de que. 88ss. sucedieron ordenadamente por voluntad de Dios.104 Teología del ministerio sacerdotal Los apóstoles nos predicaron el evangelio de parte del Señor Jesucristo. se situó para siempre bajo la protección de un mandato expreso». ls). Kirchliches Amt und geistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. Dusseldorf 1981. que no sólo representaban el fundamento apostólico de la Iglesia. von Campenhausen. En resumen. La considera. 98s. otros que fueran varones aprobados les sucedieran en el ministerio (1 Clem42. maestros. Así. Pero aunque haya habido su parte de «construcción histórica».

Blockiert das kathoiische Dogma die Einheit der Kirchen?. Esta se presupone ya de manera sumamente obvia en los escritos más tardíos del canon bíblico (Hch 6. es una conclusión que sobrepasa considerablemente el material histórico disponible. la elección por parte de la comunidad o el asentimiento de la misma a la ordenación. a la ordenación se la sintetiza con razón con el concepto de «santificación» (cf. Küng. etc. «sino que se confiere» ese carisma. Cf. En primer lugar. De ahí se siguen dos cosas. Martin. está inmensamente claro que la asignación para el ministerio eclesiástico no se entendió desde un principio como «colocación en un puesto» o como «otorgación jurídica de competencias». 67. 66. 1 Tim 5. sino el reconocimiento de un candidato como ministro por parte de la Iglesia. Por tanto. 15 . sino únicamente que a la consagración sacramental debían añadirse además otras condiciones. Ahora bien. 14. Así K. Al conferirse el Espíritu de Dios mediante un signo sacramental. «Dios. 66). que lo esencial para conferir un ministerio no era la consagración por medio de la imposición de las manos. F. También la investigación de J. Porque. la comprensión constante de la imposición de las manos en el Nuevo Testamento. 118. los verbo joánicos «santificar» y «enviar» son un par de conceptos correlativos indesligables. según ello. sino como «comunicación del Espíritu»61.. como dice acertadamente H. muestra en un esbozo cómo fue esta. 36. Schuster. 6s). Hahn. H. ¡Partiendo precisamente también de los datos exegéticos! Así lo muestran. Id. 77. 70.). la alternativa propuesta hoy en día no raras veces: «ministerio o carisma». 6). En segundo lugar. «Eifert aber um die grujieren Charismen!» (1 Kor 12. J. la imposición de las manos es más que una simple legitimación pública en la Iglesia y por medio de la Iglesia. Ámteranerkennung und Ordinationsverstcindnis: Cath. E. el cual . En la «ordenación» no se procede sencillamente a examinar y confirmar un carisma existente ya antes. G. 65. a quien ha sido llamado por él. consecrado. Lehmann. y en esa ceremonia no se entendía ya como un «gesto de bendición o de salvación» sino como un «rito de concesión». es una alternativa insostenible66. Góttingen 1951. 297 nota 3.. un término que en la Iglesia antigua se aplicaba ya al bautismo). se presupone que la elección o el asentimiento de la comunidad bastan por sí solos para la designación de ministros» (ibid.consiste principalmente en la imposición de las manos. 2 Tim 1. Dusseldorf 1971. 6. Por eso. Cf. Neutestamentliche Grundlagen für eine Lehre vom kirchlichenAmt. hace constar: «En ninguna parte en la que se enuncie algo acerca del modo de la designación. el asentimiento del metropolita. principalmente el reconocimiento por parte de la Iglesia. Ohlig-H. a propósito. Góttingen 1957. El Espíritu trasmitido por Cristo es el que llena a la persona que ha sido consagrada y se apropia de ella para que desempeñe el ministerio eclesiástico (cf.a pesar de cierta amplitud de variaciones en la antigüedad. Müller. quien prosigue interrogando: «¿No se desatiende un elemento esencial de la ordenación cuando se desatiende ese carisma del ministerio. Kretschmar.106 Teología del ministerio sacerdotal Lineas y cuestiones de carácter histórico 107 el «contexto eclesiástico». 2 Tim 1. vemos que con ello no se prueba que lo decisivo fuera el reconocimiento por parte de la Iglesia. que en algunos pasajes «critica la idea del ministerio». por ejemplo. a saber. 97. según la exégesis actual. el hallarse dentro de la unidad de la Iglesia.. Amt ais Kriterium der Kirchlichkeit?. 27 (1973) 255ss. Das Evangelium nach Johannes. no es suficiente decir que la ordenación «en último término no es sino el encargo oficial dado para el desempeño de un servicio en la comunidad»68. Die Ordination im Spdtjudentum und im NT.. K. Por cuanto estos signos poseían únicamente eficacia sacramental si además se cumplía una serie de condiciones jurídicas y eclesiológicas (por ejemplo. Zur Diskussion über Priestertum und Zólibat: Wiener Diózesanblatt 119 (1981) n. Lo que Vogel prueba históricamente es la existencia de una pluralidad original de los signos sacramentales reconocidos en la Iglesia para conferir la ordenación. Die Genese des Amtspriestertums in der Frühen Kirche. que transmite el poder del Espíritu de Dios y la autoridad para hablar y actuar en el nombre de Dios63. Por tanto. Suponemos que esta imposición de las manos fue tomada de lo que se hacía al conferir el ministerio rabínico. para el servicio y para una misión especial64. Bultmann. Kremer. 6. Ser consagrado y ser santificado significa dedicarse a sí mismo y ser destinado por Dios 63. quedamos en que el ministerio eclesiástico es conferido mediante un signo sacramental. 22. esa especial comunicación 64. La conclusión que de ahí se saca. Lohse. le confiere el carisma que le capacita para desempeñar el ministerio»65 y le convierte en el «instrumento» del Kyrios. en la ordenación se ora implorando al Espíritu santo y se confiere de manera especial el don del Espíritu santo. 68. También para R. Por este motivo. 31b): ThPQ (1980) 321-335. la imposición cristiana de las manos significa además la vinculación con Jesucristo y con el origen apostólico de la Iglesia. 12) del concilio Vaticano II. la fe recta del ordenando. A. La designación para el ministerio se efectúa en una acción que confiere precisamente un carisma especial del Espíritu. 1 Tim 4. el ministerio se confería siempre mediante el signo de una determinada acción o mediante el signo de un contexto. Die Ordination im Frühen Christentum: FZPhTh22(1975)62y68. Jn 10. en el decreto Presbyterorum Ordinis (n.

sino de arriba y de fuera. es decir. El Señor mismo «se vincula» a aquel por medio del cual él va a seguir concediendo eficazmente sus dones salvíficos. así también el ministerio sin carisma se empobrece «y corre peligro de convertirse en una institución de poder»70. «la ordenación cristiana no se realiza en silencio. La successio apostólica no es simplemente la cadena mecánica de la imposición de las manos sobre el individuo. 376. a su 'ser-de-fuera'. 139. Freiburg 1962. Vemos sobre todo en Ignacio de Anticquía que el obispo es quien preside la celebración de la eucaristía. sino que es símbolo de que la potestad espiritual en lo cristiano no procede de abajo y de dentro. comunicación del Espíritu. La palabra proclamada y la celebración de los sacramentos se hallan relacionados entre sí de manera sumamente íntima. Sin embargo. y en segundo lugar. lo son igualmente (de manera especial) el bautismo y la cena eucarística. La imposición de las manos no significa que el carisma fluya. la imposición de las manos no es primariamente símbolo de una concesión de poder por parte de la comunidad. se cuenta también la celebración de la eucaristía 2 . que se sustrae a la comunidad»72.Jesucristo mismo se manifiesta y da participación en su camino.aceptados con asentimiento por la comunidad) y la recepción de los mismos en el colegio apostólico. un don del Espíritu santo mismo. 68. corresponde -como dice con razón J. símbolo de la acción del Pneuma mismo. J. Jesucristo escoge eficazmente para sí al consagrado a fin de realizar su servicio a los demás fieles. «representado por el obispo». En la Carta primera de Clemente 44. En todo ello se ve claramente que el Espíritu santo no sólo es don concedido a los consagrados. 3. Küng. Así que por la imposición de las manos. este previo «así y no de otra manera». La imposición de las manos no sólo confiere el Espíritu y no sólo concede la potestad ministerial. representan la prioridad de la acción de Dios.el signo 72. consagración lleva en sí algo enojosamente positivista. es decir. El ministerio y el encargo de celebrar la eucaristía Entre las tareas fundamentales del ministerio eclesiástico. vemos que la 69. 70.«a la positividad de lo cristiano.«en exaltación entusiástica. en virtud de su ministerio. un signo que parece tan poca cosa y tan circunstancial. por la consagración. por personas que. Zur Frage nach dem Sinn des priesterlichen Dienstes. Ratzinger. Por eso.108 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 109 del Espíritu?»69 Así como el carisma sin ministerio tiende a «volatilizarse» -como dice Schillebeeckx. Por cuanto este acontecimiento profundamente espiritual se efectúa por medio del signo visible de la imposición de las manos. Ratzinger. Strukturen der Kirche (QD 17). sino que es también don concedido a toda la comunidad que está en oración: en la ordenación acontece en el consagrado una cosa que es para la Iglesia. Pues no hay sacramento sin proclamación de la palabra. es decir. en su verdad y en su vida. que constituye la actualización del origen apostólico normativo. del consagrante al consagrado. sino que en ella se implora el don»71. 38. 73. Schillebeeckx. Por eso la ordenación es realizada en primer lugar por ministros. 71. y por cierto. G. como quien dice. H. . Kretschmar. concesión de una misión ministerial e inserción en la sucesión apostólica. en los que -en el signo sacramental. que se halla en sucesión formal y material con respecto al ministerio apostólico. ¿Por qué la misión ministerial se efectúa por medio de la imposición de las manos? ¿Por qué no de otra manera? ¿Por qué se efectúa a través de quienes se hallan en la successio apostólica? ¿Por qué aquel a quien se le impusieron las manos tiene ahora en la Iglesia una posición. una persona queda capacitada para actuar in persona Christi. de tal modo que el Señor mismo es quien se hace presente en la palabra del apóstol y viene a los oyentes que escuchan con fe. responsabilidad y capacitación distintas? Este «positivismo» de la imposición de las manos. tal como este aparece ya en su plena figura a partir de comienzos del siglo II. Die Ordination im Friihen Christentum. sino que además integra al consagrado en el colegio de los obispos o presbíteros. Das kirchliche Amt. sino la incesante invocación del Espíritu santo sobre candidatos llamados por Dios (y -como hemos de ver todavía. la palabra no es la única manera de autocomunicación del Señor. algo que es permanentemente esencial para él. Vimos ya que la predicación apostólica actualiza la entrega (sacerdotal) de Jesucristo como don y como exigencia. porque en ella se efectúa el misterio de la unidad. fanatismo y puro subjetivismo». 4 se asigna también a los que presiden el servicio de «ofrecer los dones». y no hay proclamación de la palabra que no tenga en sí -¡por lo menos!. sino que es un don inmediato de Dios. E.

París s. orando y actuando. En virtud de tales conexiones. En estos dos aspectos la acción ministerial es una acción sacramental. Porque la liturgia cristiana -como dice Ratzinger. En la eucaristía el sacerdote. lo que acontece a partir de Dios y de Cristo. pertenecen a la esencia de Jesucristo. que se nos regala «desde lo alto». Semejante perspectiva podemos seguirla remontándonos hasta el siglo II inclusive. a fin de que la comunidad. una acción sacerdotal que representa a Cristo o a la comunidad21. que viene del Padre. el sacrificio sacerdotal de toda la comunidad -el sacerdote «ofrece a Dios el sacrificio eucarístico en nombre de todo el pueblo». Cf. Chauvet. nada puede completarlo. Por eso. en la cual se hace presente el sacrificio de Cristo. Cristo mismo. Claro que si en este único pero diferenciado acontecimiento el factor katabático de la eucaristía. cuando le «representan» en la acción sacramental aquellos que han recibido de él el encargo de hacerlo. cuando se consideraba el memorial eucarístico del sacrificio de la cruz como la realización de la promesa de Malaquías 1. en el Espíritu santo. a fin de que ellos. en L'Eucharistie. vemos que también en los diálogos ecuménicos actuales va encontrando cada vez más comprensión y asentimiento no sólo la . como dice el concilio Vaticano II (LG 10)-. en la celebración eucarística.«no es un proceso ritual en el cual un sacerdos ofrece a Dios un sacrificio de reconciliación. se halla en la doble función de la repraesentatio Christi y de la repraesentatio ecclesiae (¡sobre esto se hablará más tarde!). Le ministére deprésidence de l'eucharistie.. y por eso pertenece también a la esencia del ser sacramental del sacerdote una acción simbólica en doble «movimiento». Por tanto. es decir. 76. el sacerdocio especial no es un 'tercer' sacerdocio junto al sacerdocio de Cristo y el sacerdocio de todos los creyentes.como sacrificio a Dios. tanto el katabático como el anabático. no les hace la competencia a ellos»: G. hay un cambio de papeles. claridad el carácter sacerdotal de su acción: el ministro eclesiástico se halla en cierto modo en el punto de intersección de los dos movimientos que forman parte de cada sacrificio: el movimiento katabático (= «que desciende» de Dios) y el movimiento anabático (= «que asciende» a Dios). asume a la comunidad en el sacrificio de su propia vida y la hace partícipe del fruto de ese sacrificio.-M. que es difícil de comprender y que no está exento de comicidad [sic!] no pretendida». es decir. nada puede añadírsele en sentido propio. así también el Kyrios es el verdadero «anfitrión» de la celebración eucarística. Precisamente por eso era y es obvio entender al ministro mismo como sacerdote en el sentido sacramental. vemos que bajo este aspecto aparece otra vez con 74. capacitados por el sacrificio de Cristo.. y sin embargo este sacrificio está «abierto» para los creyentes. es decir. 348. En la celebración de este sacrificio el ministro se halla en forma de signo sacramental en lugar de Cristo.. sino que es la representación y realización sacramental del sacerdocio de Cristo y del sacerdocio de los creyentes. una comprensión que se encuentra ya desde muy pronto. Esto se comprende un poco más profundamente todavía si se tiene en cuenta la comprensión de la eucaristía como sacrificio. Por tanto. A esto se añade algo más: es verdad que el sacrificio de Cristo sucedió «una vez para siempre». representado sacramentalmente por el liturgo. 11 s. Zur Frage nach dem Sinn despriesterlichen Dienstes. Ratzinger. ¿De qué modo? Ambos «movimientos». a propósito. y que en el nombre de esa palabra fundan y dirigen comunidades74. en la «anamnesis» eucarística.. se ofrezca a sí misma como don al Padre. es también completamente incomprensible la siguiente observación de H. a fin de que nosotros. como el cumplimiento de toda la esencia del sacrificio. no adquiere la primacía absoluta. En una palabra: el sacerdote. respondamos con nuestro sacrificio. se ofrecerá en todo lugar a mi nombre un sacrificio de incienso y una ofrenda pura». sino que es la proclamación autorizada de la muerte y la resurrección del Señor»76. Por tanto. de su entrega de la vida. la presidencia anfitriona en la celebración eucarística corresponde a aquellos que fueron llamados al servicio especial de la palabra. entonces «en lo que respecta a la celebración concreta de la eucaristía.. «desde abajo».no Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 111 de lo que es la Iglesia misma que escucha. 77. y con ello es el fin y la consumación de todos los sacrificios. 75. pertenecen a la esencia de su sacrificio. en la representación memorial.f. Hintzen. «Entendido así. 21-38. se ofrezcan -en él y con é l . entonces existe el peligro de una perversión extrema. puesto que el ministro que preside el acontecimiento eucarístico sintetiza. por encargo del pueblo. Sakramententheologie. así como el Kyrios mismo se expresa en la palabra de la persona que ha recibido especialmente el encargo de hacerlo. No. por cuanto es signo de Cristo. Das gemeinsame Priestertum aller Glaubigen und das besondere Priestertum des Dienstes in der okumenischen Diskussion: Cath (M) 45 (1991) 44. que es quien propiamente actúa de manera sacerdotal. L. por cuanto él. con lo cual la comunidad es capacitada luego a su vez para ofrecer conjuntamente con Cristo el sacrificio-. con él. Esto es ni más ni menos lo que sucede igualmente en la celebración eucarística. Por eso. no celebra primariamente un culto -porque entonces no se vería realmente por qué cualquier persona o cualquier delegado por el «pueblo» no pudiera celebrar ese culto-. y con ello. J. «Desde el levante hasta el poniente. 207: Si el sacerdote es considerado como el representante no sólo de Jesucristo sino también de la comunidad. Ahora bien. Dusseldorf 1987.. Vorgrimler. va con nosotros al Padre.

. Porque oís: '¡Cuerpo de Cristo!'. alcanza su punto culminante en la celebración de la eucaristía. 159. es decir. como afirma Schlier. de tal modo que no sólo se refiere a la eucaristía sino que tiene en su centro ese modo de representación del sacrificio de Cristo78.. y recibid lo que sois»7''. también Sermo 57 (PL 38. 76. según san Agustín. C. Rocchetta (ed. Der Geist der Liturgie. El proceso de llegar a ser una communio. 51 y 75s (versión cast. Bologna 1993. Cf. Freiburg-Góttingen 1986. es uno solo y múltiple. 389). De manera semejante la constitución Lumen gentium (n. nos integramos en su sacrificio. Porque. tan sólo paulatinamente se fue aclarando que la eucaristía es la representación más objetiva y más íntima del sacrificio de Cristo y el constitutivo central de la edificación de la Iglesia.. un ministerio que no de manera exclusiva. que somos muchos. 389-397. Hintzen. la humanidad que ha llegado a ser amor. sino también cada vez más como administración de sacramentos» (ibid. el verdadero sacrificio es la civitas Dei. Dejemos por ahora a un lado el saber hasta qué punto la teología protestante es capaz de hacer suya la idea de que la participación de los creyentes en el sacrificio no sólo se efectúa personalmente en la vida cotidiana. Por tanto. H.). Hónig. Podríamos decir también: tan sólo paulatinamente se fue aclarando el servicio sacerdotal interno de la Iglesia en virtud y según la medida del ministerio sacerdotal de Cristo. integra también otros aspectos de la misma. Las Iglesias de la Reforma. un miembro del cuerpo de Cristo. no se aplica a los primeros tiempos de la Iglesia. 106. El objetivo de la eucaristía. Sed pues. 2000. sino también en la participación sacramental en el sacrificio con Cristo en el acontecer de la eucaristía. Pannenberg (eds. más aún. nos incorporemos (o.Br. 1247). Das gemeinsame Priestertum aller Glaubigen. G. mejor dicho. por tanto. Sin embargo. la unitas corporis Christi. «Universa nostra caritas est eucharistia». acerca del carácter sacrificial de la eucaristía] permite a las Iglesias de la Reforma renunciar a su oposición contra la interpretación sacerdotal del ministerio eclesiástico. Lehmann-W. Sino que la eucaristía es sobre todo el sacramento de la unidad. . el ministro eclesiástico no tiene la presidencia en la celebración eucarística porque es sacerdote. «El pan es uno. también 89ss).. la celebración de la eucaristía es también el «sacrificio (conjunto) de la Iglesia». N o .112 Teología del ministerio sacerdotal Líneas v cuestiones de carácter histórico 113 Es verdad que el hecho de que la eucaristía sea de manera especialísima el centro del servicio ministerial. van der Meer. J. K. Die Eucharistie ais Opfer nach den neueren ókumenischen Erklarungen. que representa precisamente ese sacrificio de Cristo.«nuestro propio misterio».. la recepción sacramental de Jesucristo solo. junto con el Señor nos recibimos (también) a nosotros mismos. nos unimos con El y nos unimos unos con otros. Augustinus der Seelsorger. 78. 26) nos recuerda unas palabras de León Magno: «La par79. y que.. que es la representación sacramental de la entrega que El hizo de su propia vida. visión de la eucaristía como sacrificio sino también una visión sacerdotal del ministro.. al celebrar la eucaristía.: El espíritu de la liturgia. respondéis diciendo '¡amén!'. sino la recepción del Christus totus. a fin de que vuestro amén sea verdadero. A lo que sois vosotros. Por eso nosotros. del «Cristo total». 17). cf.c o m o dice san A g u s t í n . que somos miembros de Su cuerpo. a propósito. Paderborn 1989. y que. se interpretó necesariamente como tal en el ministerio profético y pastoral de Cristo y de manera inseparable de su entrega.. Por eso se dice en la «Catequesis (agustiniana) sobre la eucaristía»: «Vosotros sois cuerpo y miembros de Cristo. con todo esto no se ha mencionado aún el punto de vista que lo decide todo. vuestro propio misterio está sobre la mesa del Señor. Kóln 31951.. La eucaristía no sólo es la representación del sacrificio de Cristo a fin de que nosotros. consistió en la entrega obediente de sí mismo. a propósito.kirchentrennend I. Cf. Otros textos parecidos pueden verse en F. Para decirlo con otras palabras: en la comunión recibimos . San Agustín... Cf. 24. Ratzinger. por ejemplo el «carácter sacrificial». un proceso que constituye el centro de la historia de la salvación y la esencia de la Iglesia. seamos atraídos por Cristo) a su «movimiento» hacia el Padre. Schlier. Por consiguiente. Por tanto.). entienden el ministerio espiritual no sólo como ministerio de predicación. al celebrarla. pero sí suprema y primariamente. vosotros recibís vuestro propio misterio. Die neutestamentliche Grundlage des Priesteramtes. Esto quiere decir lo siguiente: la «comunión» del «cuerpo de Cristo» no significa sólo la recepción del Christus solus (como diremos recogiendo una expresión de san Agustín). somos un solo cuerpo» (1 Cor 10. la recepción de «la cabeza y de los miembros» del cuerpo. Freiburg i. que es un solo cuerpo. Sermo 272 (PL 38. según sus propias confesiones de fe y en su práctica actual. y de este modo se realizó también en ésta. Madrid 2001). Sed lo que recibís. E. y respondéis: '¡Amén!'. por tanto. Nosotros. cf.. sino que es (también) sacerdote porque tiene la presidencia en aquella celebración en la que se representa el sacrificio de Cristo. hasta qué punto existe un consenso acerca de que en la eucaristía se hallan íntimamente relacionadas la dimensión «katabática» y la dimensión «anabática» del sacrificio de Cristo (presente en la anamnesis).. Lehrverurteilungen . En esta obra se dice entre otras cosas: «Un entendimiento en esta cuestión [a saber. 11-28. de tal modo que el servicio sacerdotal se hace patente final pero no exclusivamente en esta manera de representación de la acción sacerdotal de Jesucristo. Pues. constituimos una cadena que es la Iglesia. el ministerio sacerdotal eclesiástico..

Esta «exclamación» no pretende expresar que ahora se celebra «un» misterio de la fe. la communio de los creyentes.114 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 115 ticipación en el cuerpo y la sangre de Cristo hace precisamente que nos convirtamos en aquello que recibimos». reunidos en la eucaristía por Cristo. que tan sólo se halla «a mitad de camino» hacia el fruto supremo). Puesto que la communio y la missio. Que la eucaristía se encamina efectivamente a ello está completamente claro desde el punto de vista teológico: según los términos de la teología escolástica clásica sobre los sacramentos. en C. en el encuentro con el pobre! En la eucaristía no se trata sencillamente de la «presencia» de Cristo. y que por tanto es alguien que señala «objetivamente» hacia Cristo. la res sacramenti (es decir. que son los dos elementos fundamentales de la Iglesia. en el acontecimiento del signo sacramental (a fin de que desde allí se haga realidad en la vida). sino que Cristo mismo es el anfitrión. el ministro garantiza que su ministerio se ejerza en el colegio de los co-obispos y co-presbíteros. por un encargado en virtud de una ordenación sagrada y de una misión. 81. pero consiguiendo tan sólo «empeorarla». Rocchetta (ed. que la eucaristía de la comunidad se celebre en unidad con las demás iglesias. Por eso es malo y precisamente escandaloso que la comprensión de la eucaristía siga quedando menguada cada vez más en sentido «individualista» por muchos sacerdotes y laicos. Eucaristía e diaconia nel BEM. la eucaristía es necesaria para «edificar» el único cuerpo de Cristo. que se acentúa de manera distinta en los diversos modos de su presencia. sino 80. tienen su fundamento en la eucaristía.. ha de ser «representado» también «sacramentalmente». con el fin de «intensificar» la presencia de Cristo (¡como si esa presencia se pudiera «intensificar»!). aquello a lo que propiamente se encamina el sacramento) es la unitas corporis Christi. en países del Tercer mundo donde la eucaristía se celebra tan sólo dos o tres veces al año) pueda tener sentido una 1 iturgia de la palabra con distribución de la comunión como un signo de una eucaristía celebrada «en alguna parte» y que también debe celebrarse en la comunidad. Se convierte en la missio. en el servicio a los pobres y a los necesitados82. iComo si no hubiera innumerables maneras de presencia de Cristo! ¡Como si Cristo no estuviera también real y verdaderamente presente en la palabra. tiene que ampliarse necesariamente hacia el mundo. vemos que el ser Iglesia y el llegar a ser Iglesia se realizan en último término no por medio de todas las posibles iniciativas y acciones pastorales (cf. pronunciada después de la consagración. Montagne 1953. también el ministerio del diácono (cf. es decir. llega a hacerse palpablemente claro que la comunidad no dispone sobre la eucaristía. Porque Cristo no fue a la muerte para unos pocos (que están congregados precisamente para la celebración de la eucaristía). Cf. la recepción del cuerpo del Señor y la unidad con Cristo es «únicamente» res et sacramentum (es decir. «Universa nostra caritas est eucharistia». se celebre (aparte de la comunión de los enfermos) una liturgia de la palabra + distribución de la comunión. sino por medio de Cristo mismo. Por la asignación expresa de la celebración eucarística al ministerio eclesiástico se explica también que. es también extraordinariamente problemático desde el punto de vista teológico el hecho de que en nuestros países. Militello. a fin de que nosotros hagamos que ese mysterium llegue a ser «real» en la vida cotidiana. No sólo la communio del cuerpo de Cristo sino también la missio de la Iglesia al mundo tienen su fundamento en la eucaristía. que en la eucaristía nos congrega «en el mysterium»—. 302s). a propósito. infra. Sin embargo. C. de quien la comunidad recibe la eucaristía como don que le llega del Señor. y siga quedando reducida más y más a la «recepción de Cristo» o incluso a la «presencia de Cristo». Esto precisamente es lo que se halla detrás de la aclamación. la cual se realiza también. sino que ahora «toda» nuestra fe se hace presente in mysterio. Por tanto. Por esta vinculación de la eucaristía al ministerio eclesiástico. 83. Recordemos también aquellas hermosas palabras de Henri de Lubac: «L'Église fait l'Eucharistie» «L'Eucharistie fait l'Église»80. Además. Madrid 1988). Méditation sur l 'Église. «Mysterium fideil» («¡Este es el sacramento de nuestra fe!»). . «presbítero». 211 ss) se fundamenta en la eucaristía. desde entonces. en cambio. Por eso. y que el ministerio eclesiástico se entienda 82. un primer fruto del sacramento. 61-86. 123s (versión cast: Meditación sobre la Iglesia. H. es decir. en la diakonia. que representa a Cristo. en la comunión de los creyentes. Por eso. «servidor») vayan siendo sustituidas cada vez más por la denominación de «sacerdote». Precisamente porque es Cristo mismo quien actúa en la eucaristía. una aclamación que muchos sacerdotes tratan de «recomponer» con el fin de «mejorarla». Otra cosa bien distinta es que en circunstancias muy determinadas (por ejemplo. las antiguas denominaciones del ministerio («presidente». Para experimentar la presencia de Cristo no es absolutamente necesaria la eucaristía. sino de su acción específica. para todos.). sobre esto infra. la cabeza y los miembros. entre otras cosas. de Lubac. a propósito. a los que quiere reunir en la gran communio de Dios. Precisamente con ello la liturgia de la palabra pierde su propia «dignidad»—.

Schillebeeckx. A propósito de a): Apenas se puede decidir ya con seguridad si en la época apostólica o en la del cristianismo primitivo la celebración de la eucaristía fue dirigida o no por ministros especiales. Kremer. versión alemana. en el cual este muestra que entre la actividad organizativa de Pablo se contaba la búsqueda de un padre de familia que brindara su hospitalidad para el culto divino y que luego probablemente también lo presidiera88. Chauvet. J. según declaración de la Didajé (10. En Justino también se encuentra ya la vinculación entre la presidencia de la celebración eucarística y la pronunciación de la homilía. 86. 70. donde la presidencia de una comunidad hogareña y especialmente de un convite de carácter religioso (la cena de la Pascua) no quedaba al capricho de los individuos. finalmente -con completa independencia de los diversos pasos de la argumentación-. Ahora bien. antes del denominado Concilio Apostólico se podía anunciar como universalmente válido que la circuncisión era un presupuesto indispensable para la fe en Jesucristo. En enero del año 2000. de una «eucaristía de urgencia». también L. L. especialmente 3 lss. Durante los últimos años van acrecentándose las voces -sobre todo en vista de la escasez de sacerdotes. profetas «laicos» podían celebrar la eucaristia. hay que oponer de manera igualmente global la observación de que en la Iglesia hay desarrollos irreversibles. los «relatos sobre experiencias» habidas en las comunidades de base en Concilium 16 (1980) fascículo 3. Holmberg. por ejemplo. Regensburg 1981. anclada en la historia de la Iglesia. Por lo demás. La afirmación de H. El argumentum ex silentio (es decir: no sabemos que un ministro presidiera la eucaristía) tiene una base muy débil (lo mismo que la tesis inversa)85. . Cf. en Di84. Kremer. Kremer. con mucha mayor probabilidad.celebraran la eucaristía. el hecho de que -como escribe J. Boff. sino que además está en contra de algunos hechos históricos. son designados como «sumos sacerdotes» (archiereis) de la comunidad. Delorme (ed. en esa actividad «no debe desatenderse la importancia que para él tienen los modelos judeocristianos». Küng de que «no se ve por qué lo que en tiempo de Pablo era válido en Grecia. Santander 41984). Küng. pero se cree que incluso el que no sea presbítero pudo y puede ser autorizado por el obispo. c) se hace referencia a la idea. por obra del Es85. Blank.: Eclesiogénesis. sí. En la misma línea se halla A. Pero esta información no tiene mucho alcance. París 1974. La correspondiente teoría o también la correspondiente práctica es fundamentada de diversas maneras por diversos autores: a) se hace referencia a que es presumible que en la Iglesia primitiva algunos laicos presidieran la celebración eucarística. el principio de Ignacio de Antioquía: «Sólo ha de tenerse por válida aquella eucaristía que sea celebrada por el obispo o por quien de él tenga autorización» (Ignacio a los fieles de Esmirna 8. Desde aquí puede haber todavía un largo camino hasta la posterior autorización expresa de ministros encargados de celebrar la eucaristía: por principio. Blaser. Kremer recoge un estudio exegético de B. Esta terminología se ha implantado desde entonces. con tal de que tengamos ideas claras sobre su significación precisa y sus límites. dajé 13. 1). deba ser inválido en la Italia de la actualidad». H.11). La única vez que en el Nuevo Testamento se habla de que alguien preside la eucaristía. La referencia a que. Ist die Feier ungültig. Küng: «En Corinto se celebraba la eucaristía sin un dirigente permanente de la comunidad que fuera el responsable ante todos»86.116 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 117 decididamente como ministerio sacerdotal. de «apóstoles» (itinerantes) de carácter no local. Paderborn 1973. 88. vemos que es significativamente el apóstol Pablo el que predica y celebra la eucaristía (Hch 20. en J. o si se trataba. J. y no hay por qué eliminarla. no constituye tampoco una ayuda para llegar a una decisión. Así. quien habla de una actividad reglamentadora de Pablo en Corinto. a propósito. Herbert Haag exhortó a las comunidades suizas que no tenían sacerdote propio a que ellas mismas -incluso sin un ministro. nur weil der Pfarrer fehlt?'. 42ss. Die Neuentdeckungder Kirche. Was heifit nach dem Neuen Testament: Das Herrenmahlfeiern?. Lo «sacerdotal» del ministerio debe justificarse en el sacerdocio específico de Cristo. b) se retiene. Ist die Feier ungültig. Así lo muestra detenidamente P. Jaubert. 7. pero después no se pudo anunciar ya tal cosa. lOOss (versión cast. Das kirchliche Amt.que preguntan acerca de la posibilidad de que los laicos se hagan cargo de la celebración eucarística. a partir ya de Ignacio (hacia el año 110) y de Justino (hacia el 150) está indiscutiblemente claro que el ministro era también el que presidía la celebración de la eucaristía89. Mainz 1980. la diferencia no es muy grande. Con esta tesis H. Küng. que disponían enteramente de potestades especiales. Zur Diskussion über Priestertum undZólibat. ya que estos.). 89. en Was hindert uns? Das gemeinsame Herrenmahl der Christen. Porque entonces la Iglesia había llegado a entender. Porque es sumamente problemático el saber si se trataba de «laicos» carismáticos (en el sentido moderno). la celebración de la eucaristía se realizaba desde un principio siguiendo las instrucciones apostólicas y en el contexto de un ordenamiento apostólico. H.-M. por ejemplo. En todo caso. 7). Vamos a examinar estos conjuntos diversos de argumentaciones. Le ministére et les ministéres. no sólo se basa en tal argumentum ex silentio. sino que estaba reglamentada de modo fijo»87. Amt und Eucharistie. Cf.las reuniones eucarísticas «se celebraban en un mundo estructurado patriarcalmente. nur weil der Pfarrer fehlt?. 18. Les ¿pitres de Paul: Lefait communautaire. Le ministére deprésidence de Veucharistie. J. y no debe quedar limitado al aspecto del culto sacerdotal.. así como la «legitimación» teológica por E. 106ss. 3. frente al resultado global al que llega H. 87. o que ya realizan esa práctica84. Zur Diskussion über Priestertum undZólibat.

Porque se discute si los presbíteros (no ordenados) de la Tradición apostólica de Hipólito podían celebrar también la eucaristía. y por el otro lado.514ss) se rechazara la celebración de la eucaristía por diáconos y se impusieran castigos contra ella. podían presidir la celebración de la eucaristía. Tixeront. De exhort. 8 (=SC 46. en el ámbito de los signos no existe sólo un simple sic an non. 469) no ofrece ninguna indicación de ello (¿se tratará de un error tipográfico?). Tertuliano. 3. semejante rango absoluto). los diáconos. en todo caso. Consúltese la bibliografía citada en SC 241 (Concites Gaulois du IV siécle). 7. P. 94. Según W. W. Das kirchliche Amt. (Claro está que cabe preguntar si no sucederá que una comunidad cristiana perseguida esté tan íntimamente unida -en la realidad de su vida. Lo que es sacramento de la unidad se convertiría precisamente en el signo de la discordia y con ello perdería todo su sentido. a fin de celebrar de esta manera el memorial del Señor. la clarísima asignación de la presidencia de la celebración eucaristica al dirigente ordenado de la comunidad brota de una profunda inteligencia de lo que es la esencia del ministerio y de la eucaristía. Kasper. sino de presbíteros que habían sido recibidos en el presbiterio de una manera distinta—. Sin embargo. A propósito de c): La referencia a que en la historia de la Iglesia existe la idea de una «eucaristía de urgencia» no prueba tampoco nada. Asimismo. De tal prohibición no podría deducirse precisamente una posibilidad legitima de tal presidencia. no se trataba propiamente de «laicos».118 Teología del ministerio sacerdotal Líneas y cuestiones de carácter histórico 119 píritu. El pasaje citado por él (Mansi II. Porque la observación de Tertuliano a este propósito". G. incluso sin ministros consagrados. cf. lo que debería ser signo de unidad se convertiría en expresión de discordia»93. Kasper. en ausencia de presbíteros. Por lo demás. movimientos que negaban o relativizaban la mediación sacramental e «institucional» de la salvación. 126. no ofrece. 3 (CC 2. y no obtenga. Das kirchliche Amt. Tertuliano designaba como «típicamente herético» «el asignar a los laicos una tarea sacerdotal»: «nam et laicis sacerdotalia muñera iniungunt»: De praescr. Prescindiremos de si la celebración de una «eucaristía de urgencia» posee enteramente el mismo valor sacramental que otras celebraciones eucarísticas. ni mucho menos. el Concilio de Arles salió expresamente en contra de toda clase de usurpación de poderes por parte de los diáconos. tal cosa sucedió. por consiguiente. ninguna base para sacar la conclusión de que. E. van Beneden. En su época católica. En todo caso. sino que existen también transiciones fluidas. A propósito de b): Queda igualmente por probar el argumento de que se autorizó también a no sacerdotes la celebración de la eucaristía. haer. difícilmente se podrá excluir en absoluto que en una situación de emergencia extrema. Por eso hay que oponerse también a la opinión de Schillebeeckx según la cual pudieran desarrollarse prácticas eclesiásticas que «provisionalmente» estuviesen en competencia con la práctica oficialmente vigente en la Iglesia. 41. pudiera tener sentido realizar los signos de la celebración eucaristica. casi. por un lado. . Asimismo el hecho de que en diversos concilios regionales (Concilio I de Arles. París 1925. Tertulliano Montañista e il sacerdozio: ED (noviembre 1958). 149. 90. Tertuliano seguía escribiendo: «Nosotros no recibimos el sacramento de la eucaristía de nadie más que del presidente de la comunidad»: De cor. Pero la cuestión habrá que enjuiciarla de manera diferente cuando un individuo o una comunidad quieran dejar a un lado el ordenamiento eclesiástico y celebren caprichosamente sin sacerdote la eucaristia. es decir. en una iglesia perseguida y sin sacerdotes. por tanto. 484s. una monstruosidad que suprimiría en su realidad más profunda la eucaristía. 1024). tan nítidamente. Imaginémonos tan sólo que obispos de la Europa occidental prohibieran de nuevo expresamente que laicos presidieran la celebración eucaristica. por ejemplo. Nuevos matices en la concepción dogmática del ministerio sacerdotal: Concilium 5 (1969) 386s. 91. como tal. algo en lo que podía apoyarse sin pérdida alguna de identidad. sino montañista—. Zannoni. 3 (CC 2. 92. Schillebeeckx. afirma rotundamente que después del Concilio antidonatista de Arles. y que asignaban a los laicos el derecho a presidir la eucaristía.J. Y aunque pudieran hacerlo. que el signo sacramental celebrado en una eucaristía [de urgencia] no transmita ningún «plus» de communio con el Señor y de unos con otros. Con esto queda ya indicado el trasfondo ideológico de la teoría y la práctica de la presidencia de la celebración eucaristica por laicos: en la Iglesia hubo siempre sectas de carácter carismático exaltado. L'ordre et les ordinations. 54s. Finalmente. procede de la época en que Tertuliano no era ya católico. Incluso en la «época de transición» entre la comprensión católica de la fe y la comprensión montañista. y en consecuencia es posible fundamentalmente. con la esperanza de que lo que en aquel momento es ilegítimo se legitimara más tarde94. aducida por Schillebeeckx. Haben Laien dieEucharistie ohne Ordinierte gefeiert?: ALW 29 (1987) 31-46. «una celebración eucaristica de espaldas al ministerio sería. Sobre la controvertida postura de Tertuliano. 1043). 93. Concilio de Ancira: Mansi II. de la misma manera que la transición entre los denominados siete sacramentos y los innumerables «sacramentales» no puede marcarse. Schillebeeckx. E.con el Señor y con su entrega eucaristica a la muerte. 148).

como por ejemplo E. Theologie des kirchlichen Amtes: Diak 1 (1970) 149. Meyer. a propósito.la acción de Jesucristo mismo y se halla. . 24. sostienen esta opinión1. Schillebeeckx. Wer ist sich mit wem worüber einig? Überblick über die Konsensustexte der letzten Jahre. como «representante de Cristo» frente a los demás creyentes y las capacidades de los mismos obradas (también) por el Espiritu. H. Así se dice. Amt. que a pesar de la permanente primacía del ministerio apostólico se halla en continuidad con él en el aspecto histórico y de su contenido. 2. Incluso los teólogos llamados «progresistas». Stobbe (eds.. Schütte. Cf. Tal es la constante convicción de la teología católica. Lengsfeld-G. por tanto. Dusseldorf 1974.6 La significación teológica del ministerio como representación de Cristo 1. sowie in Dokumenten ókumenischer Cesprache. Cf. en el documento de consenso «El ministerio espiritual en la Iglesia» (1981): «Para los luteranos y los católicos es fundamental para la recta comprensión del ministerio 'el hecho de que el ministerio se halla no sólo frente a 1. por ejemplo. E. Schillebeeckx. Stuttgart y otras 1981. De igual modo existe hoy día un amplio acuerdo en los diálogos ecuménicos sobre el ministerio eclesiástico2. 48ss. Sobre el concepto de «representación» o «in persona Christi agere» a) Signo de Cristo El ministerio eclesiástico. en P. H. Ordination und Sukzession im Versündnis evangelischer und katholischer Exegeten und Dogmatiker der Gegenwart. Theologischer Konsens und Kirchenspaltung.). muestra fundamentalmente la misma estructura y la misma forma interna que este: hace presente en la Iglesia y para la Iglesia -en constante referencia al normativo testimonio apostólico.

habrá que aclararlo ahora más detenidamente. que suceda lo que ha sido actualizado y presentado en imagen 2 .. Por consiguiente. Urban-L. Schlink.. 570. «Toujours la représentation est á base de service. J. Desde el punto de vista teológico. Sohm. el ejercicio arbitrario de esta potestad por uno solo de los creyentes privaría de esa posibilidad a todos los demás creyentes. 328s). a fin de evitar malentendidos. 376s. Freiburg i. Precisamente por eso el encargo para la representación de Cristo se efectúa por medio de un acto de consagración. Lehrverurteilungen . anticipando así el futuro reino de Dios»4. por su importancia especial para el ámbito de lengua alemana. que ya fue empleado con frecuencia en las páginas precedentes.) o a un mero encargo efectuado por la comunidad» 9 . exhortan a la comunidad a someterse a la autoridad de Jesucristo. El que propiamente actúa en la palabra y en el sacramento es Jesucristo mismo por medio del poder del Espíritu santo»5. Cf. en el ejercicio de su cometido. Tan sólo más tarde. el denominado «Documento de Lima» (1982) de la Comisión Fe y Constitución. y también según la comprensión reformada.. Claro que seguirá siendo difícil de entender cómo «se compagina» este acuerdo con la comprensión que Lutero tiene del ministerio. K. 4. también Id. A fin de garantizar el ordenamiento necesario para la predicación.).. 763s. no actúan en nombre propio. Die apostolische Sukzession und die Gemeinschaft der Ámter. Sobre la problemática. y por cierto. El concepto de «representación» o de «in persona Christi agere». Werbick.. también J.. Berlin 1974.. aunque mostró lo difícil que fue y sigue siendo ponerse de acuerdo en las Iglesias de la Reforma en lo que respecta al ministerio. contiene una afirmación parecida: «Los ministros ordenados son representantes de Jesucristo ante la comunidad y proclaman su mensaje [= el mensaje de Jesucristo] de reconciliación. Meyer-H. 158. Asimismo.kirchentrennend? III. Paderborn 1983]. Goertz. E. München-Mainz 1973. el representar / la representación no debe entenderse en el sentido moderno de una representación autorizada jurídicamente. que es el Maestro y el Profeta. habrá que dar un no clarísimo a la pregunta acerca de si Lutero enseñó que el ministerio ordenado. por tanto. el Espíritu santo capacita para siempre con el don de su gracia al ordenado para que preste el servicio a la palabra y al sacramento. 8. DwÜ I. . se basaba en una institución inmediata por Dios» (ibid. Freiburg-Góttingen 1986. Cf. 36. «A quien enseña que. 7. Con ello.. Pannenberg (eds. DwÜ I. como un «hacer presente». a personas apropiadas y delegar [!] en ellas el ejercicio representativo de las tareas del ministerio parroquial. DwÜ I. Stelhertretung. Cordes.). no de una representación jurídica del mismo. Den Glauben verantworten. en Eludes présentées á la Commission Internationale pour l'Histoire des Assemblées d'États XI. Finalmente. sino en el sentido de un signo sacramental. mediante un acto que significa más que una mera constitución (que se efectuara con oración e imposición de las manos) en la responsabilidad pública de hacerse cargo de tareas eclesiales. H.122 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 123 la comunidad sino también dentro de la comunidad'» 3 . el concepto de «representación» estuvo marcado principalmente (1) por una reflexión acerca de los concilios en cuanto son representación de toda la Iglesia (así desde Tertuliano). la comunidad [!] tiene que llamar. Freiburg-Góttingen 1998. Sino 6. del Consejo Mundial de las Iglesias. que tuvo una influencia histórica extraordinaria en todo el mundo. Reprasentation. 341.. 134. Como pastores que están bajo Jesucristo. Precisamente porque todos los creyentes tienen también la misma potestad para desempeñar las formas públicas del servicio mediante la palabra y el sacramento. sino que representan a la persona de Cristo. el representante se halla estrictamente al servicio de la realidad representada por él 8 . Représentation et bien commun. Vischer (eds. Menke. En la síntesis de este estudio se dice: «El servicio confiado en forma institucionalizada al ministerio ordenado no es otro que el del sacerdocio universal. 23. P. habrá que preguntarle si en esta cuestión no se habrán eliminado diferencias que hasta ahora separaban a las 3. el supremo Pastor.Br. Louvain 1952. Esta postura se basa en una comprensión con nuevos (?) acentos de lo que es la ordenación. Les représentants ne sont la que pour servir»: A. Lehrverurteilungen . más aún... más exactamente: como un hacer que se manifieste eficazmente. K. 2000.-H. cf. En primer lugar. y (2) por una reflexión acerca de la eucaristía como representación de Cristo [o «hacer presente a Cristo»] (conflicto sobre la Santa Cena). congregan y dirigen al pueblo disperso de Dios. cosa que fue investigada a fondo una vez más por H. al que están llamados todos los creyentes y el cual también tienen derecho a ejercer por el hecho de ser cristianos. Dokumente wachsender Übereinstimmung: Sámtliche Berichte und Konsenstexte interkonfessioneller Gesprache auf Weltebene I(1931 -1982). Allgemeines Priestertum und ordiniertes Amt bei Ltither. «tampoco puede limitarse al reconocimiento de un carisma ya existente (así R. por medio del acto de la ordenación. Darquennes. sobre el conjunto del problema. tampoco es una transmisión puramente jurídica de determinadas potestades espirituales. Iglesias.kirchentrennend? I. . J. 9. 5.. enReform undAnerkennung der kirchlichen /imfer. con referencia al denominado «Documento de Malta» [DwÜ = H. Como dirigentes y maestros. En ambos casos se trata de la presencia real del representado. Lehmann-W. Einsiedeln-Freiburg 1991. a partir poco más o menos del siglo X1I1. «Sacerdos alter Christus»? Der Reprasentationsgedanke in der Amtstheologie: Cath (M) 26 (1972) 38-49. citaremos un pasaje de la «Comisión Ecuménica Conjunta» (1986): «Los ministros. se va asociando con el concepto de representación la idea de la representación jurídica de una persona. Hoñmann. Para los católicos y los luteranos es incompatible con esta comprensión de la ordenación el entenderla como una simple manera de asignar un puesto en la Iglesia o destinar para el desempeño de una función»6. Marburg 1997..

¡Es otro. cuando Dios utiliza a hombres para realizar su obra salvífica. por muy dotados que estén de grandes y numerosos dones del Espíritu. Lehmann (ed. Kasper. Ahora bien. No es su propia palabra (individual). Pero no son los carismas los que hacen que una persona sea sacerdote». por medio de la consagración. J. entonces estará claro que el ministro eclesiástico efectúa «la representación de Cristo en un signo. . Por eso. los que «hacen» la Iglesia. Zeuge Jesu Christi in der Nachfolge Petri. Der Papst. sino que en cada representación existen diferencias propias con respecto al representado»11. 13. la Iglesia no debe admitir al sacramento del orden a nadie que no esté dotado de los correspondientes carismas. estas personas no pueden actuar por su propio poder. lo mantiene unido y lo conduce a la meta común (según un tecnicismo teológico. 11. Mainz 1999. In der Nachfolge Jesu Christi. por la imposición de las manos realizada por el obispo. Regensburg 1973. 35. Por eso.-H. semejante representación de Cristo no tiene como consecuencia una identificación cuasi-mística entre Cristo y el ministerio eclesiástico. Kasper. la representación de Cristo por el sacerdote tiene como sentido un único objetivo: la Iglesia. la diferencia decisiva con respecto al ministerio consagrado es doble: (1) El ministro representa a Cristo precisamente como el «Señor de la Iglesia». 1980. . Tan sólo de esta manera puede una persona transmitir la palabra y la acción de Cristo. (2) el ministro no representa a Cristo en virtud de su fe personal. con referencia a ScG YV. en DienstundAmt. sino en una potestad fundamentada sacramentalmente13. Ninguna otra forma de dirección de la comunidad. Gemeinsames und besonderes Priestertum: IkaZ 28 (1999) 338. sobre todo al utilizarse la expresión: sacerdos . producen la communio. F. si se tiene en cuenta que entre el signo y lo designado por el signo hay una enorme diferencia. Neutestamentliche Grundlagen für eine Lehre vom kirchlichen Amt. K. dirigen la comunidad. como Aquel que congrega y llama para sí a un pueblo. . en K. sino que todo eso lo hace únicamente Cristo. Por tanto. en los puntos cruciales de su vida. sus dones carismáticos o su buena voluntad. una persona es tomada de sí misma. acentúa que «el encargo de realizar un servicio pastoral y sacramental sin la concesión espiritual de los poderes representaría una exigencia exagerada para la correspondiente persona. Menke. Para decirlo con las palabras de Karl-Heinz Menke: Tiene que quedar claro en la conciencia precisamente del denominado creyente sencillo: No porque una persona sea capaz de cumplir o realice de hecho determinadas funciones. sino partiendo de la exigencia espiritual intrínseca que la acción sacerdotal lleva consigo.124 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 125 que. aunque en tiempos pasados no siempre se evitó este malentendido. que conceda el poder espiritual (virtus) para el recto ejercicio del ministerio y que capacite además palo. Sacerdote. es literalmente «ex-propiada». partiendo de aquí. 74. puede representar a Cristo ante otra persona. Maestro. Y añade con razón: «Naturalmente. Freiburg i. 60. una exigencia que pondría en peligro el alma». como ya dijimos. para que pueda ser «un signo visible de la actividad sacerdotal actual del Señor exaltado»10. 20). ninguno de los otros servicios que se presten en la Iglesia en gran escala y en las comunidades en pequeña escala deben oscurecer esta verdad. ni su propia conducta (individual) la que hace presente a Cristo. está facultada para ello. es decir. Theologie und Kirche II. Tomás de Aquino hizo notar ya que. la asignación al ministerio sacerdotal tiene que ser «un sacramento que comunique gracia. sino la capacitación por medio de la ordenación. es por eso el dirigente de una comunidad. 12. 117. es la repraesentatio Christi «capitis»). No son hombres.Br. La autoridad de aquel que anuncia a otros las palabras de la vida eterna no se basa en cualesquiera dotes o competencias. Santo Tomás en este caso no argumenta «en sentido positivo» partiendo de la «institución» efectiva del ministerio eclesiástico por Cristo. Hahn. Sin embargo. puede hacer presente y transmitir algo de la palabra y de la figura de Cristo. y tan sólo de esta manera el sacerdote es entonces la condición indispensable para que la Iglesia pueda ejercer el sacerdocio común -en el doble aspecto de las realizaciones fundamentales de la communio y de la missio-. en virtud de la cual Cristo actúa literalmente por medio suyo. a quien yo no hago más que señalar con la palabra y con el signo! Por tanto. la actitud fundamental del ministerio es la que se expresa en aquellas palabras de Juan el Bautista: «¡Yo no soy!» (Jn 1. sino en virtud del sagrado ministerio que le ha sido conferido sacramentalmente.). Pottmeyer.pero la efectúa no como una identificación. Cristo es la cabeza de la Iglesia. W. H. experimenta de manera sumamente concreta que Jesucristo mismo es su Señor («Dirigente»): Pastor. y esto ha de quedar estructuralmente visible.. no porque esa persona sea competente teológicamente y posea dotes retóricas. ra servir a la edificación del cuerpo de Cristo sin peligros para la propia salvación del alma»—. Es verdad que cada bautizado. sino porque esa persona.alter Christus. La «representación de Cristo» exige una capacitación sacramental.

Conferencia episcopal alemana. ese ministerio debe ejercerse únicamente como pro-existencia radical. el concepto de la representación de Cristo es con seguridad la norma crítica que debe aplicarse al ministerio y que. que hemos de estudiar todavía y que consiste en ser repraesentatio ecclesiae (cf. 170ss. Por eso. 1972. en el signo eficaz que remite a él y en el que él anuncia inquebrantablemente su propia acción. 25ss). Cuando en los puntos cruciales de la vida eclesial no actúa un señor fulanito de tal porque es especialmente bueno. U. Cf.126 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 127 Ahí reside precisamente la importancia del ministerio consagrado. LG 24 y 28.. constituye una norma crítica semejante. Einsiedeln 1979. J. (ed. 17. pero efectuada desde el último lugar»17. Así que el sacerdote -como afirma una declaración de la Conferencia episcopal alemana de 1995. vemos que su representación por medio del ministerio sacramental tiene que efectuarse únicamente en la forma del servicio.).«apropiación y expropiación. Bonn 1995. Sendung zum Dienst. 174. 20. infra. Amt ais Dienst. Frankfurt a. es -con las palabras de H. H. sino que él mismo interviene sacramentalmente. estás en lugar de Cristo? Todas las demás normas y puntos de vista. Puesto que Jesús fue entre nosotros «como el que sirve» (Le 22..22. «Por eso. Más aún. En este aspecto el concilio Vaticano II reinterpretó las ideas tradicionales acerca de la potestad y de la autoridad ministerial: el único sentido y contenido de la «potestas jerárquica» es el servicio a los demás19. en tu actividad ministerial y en tu conducta personal. Der pastorale Dienst in der Pfarrgemeinde. U. El otro componente del ministerio. Ibid. no se establece una autoridad humana para que haga las veces de Cristo. o cualquier manera de dominio absolutista significaría una perversión del carácter ministerial»20. H.hacia Aquel que le consagra. 134. es decir. Priesterlicher Dienst vor dem Ansprnch der Lehre. 114. en su nitidez. no del poder (cf. hacia Cristo. 16. ha adquirido las competencias para hacerlo o la comunidad se las ha asignado. El ministerio es servicio y nada más. PO 2 y passim. . 19. Trier 1999. resultan absolutamente «inocuos» en comparación con esta pregunta crítica18. pero luego se las hace volver adonde sus hermanos y hermanas con el encargo de que no se consideren importantes a sí mismas» 16 . Con ello se derriba cualquier trono jerárquico clericalista y triunfalista.Dienst alsAmt: Lebendige Seelsorge 33 (1982) 157. 148ss). Por tanto. a fin de recibir un sacramento específico. pura referencia. b) «¡Yo no soy!» Con esto queda relativizada radicalmente la «autoridad del ministerio sacerdotal». entonces la ordenación señala precisamente -más allá de la persona del ministro. Bertram Stubenrauch describe así marcadamente el acontecimiento de la ordenación: «Unas personas bautizadas son llamadas personalmente a salir de la fila de los demás. con respecto a los demás cristianos. en Id. Mt 20. Cf. con arreglo a la cual el ministro debe examinarse constantemente a sí mismo. von Balthasar. por ejemplo. Cordes. transparencia mediadora que remite a Cristo. 27). Christsún ais Priester. se proporciona una norma crítica. con la expresión teológica clave «El ministerio es una representación de Cristo». dirección. 18. 15. ser desconsiderado y ser obstinado. «de tal modo que un solo rasgo de buscarse como fin a sí mismo que pretendiera asemejarse a la celebración de la 'pascua'. Con respecto a Cristo. Neue Klarstellungen. el ministerio eclesiástico es esencialmente «vicario». del Señor servidor y crucificado? ¿Y es capaz la comunidad de reconocer esto en ti y de aceptar que tú. no puede ser sobrepujada por ningún otro criterio. von Balthasar. Pottmever. sino porque está «legitimado» por la ordenación. hacia su permanente contraparte y hacia el sujeto que actúa en ella»14. que a menudo se expresan de manera tan crítica con respecto al ministerio. también P. No puede hacérsele en absoluto a un ministro ninguna pregunta más crítica que la de confrontarle con el interrogante: ¿Estás realmente en lugar de otro: de Cristo. B.M. es decir. si es que el poder se entiende en el sentido que lleva hoy día inherente: el de referirlo todo a sí mismo y buscarse egoistamente. el sentido supremo de toda acción ministerial se encamina a que la comunidad se mantenga abierta hacia Cristo como hacia su origen y hacia su cabeza. Stubenrauch. queda remitida hacia alguien que está fuera de ella («¡Yo no soy!») y se halla referida a Cristo y al servicio en favor de los demás cristianos. tener gestos de dominio.«señala la fundamental dependencia en que la Iglesia se halla de Cristo y testifica que la comunidad no vive de sí misma ni existe para sí misma»15. 14. J.

. que se designa frecuentemente a sí mismo como «esclavo de Cristo». Y así. una humillación mayor del que es llamado. para ganar a todos los que pueda» (1 Cor 9. :c¿ o una aplanada des-teologización del ministerio. el sacerdocio del Nuevo Testamento no desemboca en la «dignidad reverendísima». Este servicio. 1507). (diakonos) es casi sinónimo de óovXoc. la carga de ser esclavo de otros.9 (CC 40. ante Dios hay una elección y una vocación especial. Como tal servicio propio de esclavos entiende también Pablo su ministerio apostólico. en su totalidad. encargo especial. por ejemplo 1 Cor 4. en Sponsa Verbi. es decir. también especialmente 2 Cor 11. andamos mal vestidos. 21. una imagen que estaba sobrecargada de elementos sacros. y esta última conduce inexorablemente a la cruz. A una vocación mayor le corresponde la carga mayor y. versión cast. a la comunidad] con su sangre. 19). von Balthasar: [En la nueva Alianza] el servicio no estaría realmente bajo el signo de Cristo si el ministerio conferido no participara de la estructura del singularísimo ministerio de Cristo.? La des-personalización neotestamentaria para el ministerio no se entenderá correctamente sino cuando se comprenda como supremo esfuerzo de la persona por «entregarlo» todo para el ministerio. que no siempre st: evita en algunos sectores de la denominada teología progresista. de extrañar que el Nuevo Testamento. ¿Qué tiene de extraño. von Balthasar. A Pedro se le ejercita sin miramientos en ella21.. el trabajar hasta agotarse en servicios nada rentables. No crea en la Iglesia ninguna posición selecta y de excelencia personal. pues. con ella. 22. Pero -¡y esto lo sitúa todo en su clara perspectiva!. hay selección. se centrara en la humildad. «servicio propio de esclavos». Agustín expresó con las siguientes palabras esta comprensión del ministerio: «El que te liberó [a ti. No es. en un estado de especial selección. no crea ninguna casta superior de clérigos conscientes de su propia superioridad o de lo que creen que es su propia superioridad.. escribe igualmente: «Yo me hice esclavo de todos. H. La instrumentalidad del sacerdote católico procede de la instrumentalidad de Cristo. Madrid 1966. Agustín de Hipona. U. pues. un término cuya significación fundamental es la de «servir a la mesa». como una entrega humilde y servicial de sí mismo. que tiene su esencia en que la persona entera se emplee para el ministerio. «hacerse polvo»). que toda la preocupación del Señor para el equipamiento de sus apóstoles. Él.. es la verdadera «des-ideologización» de la imagen del sacerdote en el pasado. U.la voca- ción especial significa siempre en la Escritura la carga de tener una misión. Pero precisamente porque el hombre de la antigüedad entendía que ese servicio era degradante. Ciertamente. Por eso. el desecho de todo» (cf. (doulos = esclavo). Con esta comprensión del ministerio se pone un espejo ante todo sacerdote: el ministerio en la Iglesia sólo puede realizarse como sencilla entrega de sí mismo. 399s. en una «casta superior». . Una expresión que aparece con frecuencia en Pablo para designar el servicio prestado a la comunidad es la de xojtiáv (kopian = «matarse trabajando». sino en el servicio humilde en el que hay que mancharse. somos maltratados y no tenemos dónde vivir. Es un servicio en el cual uno se ensucia. me hizo tu siervo»22. Einsiedeln 1961.128 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 129 El servicio de Cristo se describe concretamente en el Nuevo Testamento como diakonía.: Comentarios a los Salmos III.. el factor de una posición de poder y superioridad. especialmente para el del hombreroca. 7).3. no conoce igualitarismo. y no una funcionalización soc'ok. Con razón escribe H. posición especial. Flp 2.. Hemos llegado a ser hasta ahora la escoria del mundo. 11 s: «Hasta la hora presente sufrimos hambre y sed. el ministerio eclesiástico no puede representar ninguna otra clase de servicio. Enarrationes in Psalmos 103. diakonía adquiere el sentido intenso de «servicio humillante». como vemos en muchos otros pasajes. el correspondiente sustantivo 5iáxovoc. En semejante «servicio de esclavos» consistió la misión de Cristo (cf. para su ministerio. todos ellos. sino que utilice únicamente un solo término: diakonía. 23ss). Esto hay que entenderlo literalmente. y que realzan.. no utilice ninguno de los términos corrientes que la lengua helénica y el mundo cultural griego conocen. un servicio que no es apreciado en absoluto y al que todo el mundo mira con desdén. Y así. para designar el ministerio eclesiástico. La sagrada Escritura. lo «peculiar» del ministerio eclesiástico consiste en la vocación para prestar un servicio (propio de esclavos) sencillo y sin pretensiones. Por tanto.. Priesteriiche Existenz..

la administración de los sacramentos. por cuanto es tal [= oferente]. «Beatitud». Las fórmulas elegidas en el «Decreto sobre los sacerdotes». Lo de ser sacerdote no consiste sólo en funciones. traduzca «actuar en el papel de Cristo». 14). no debe concebirse como una presencia estática y sustancial. citado según P. por tanto. es decir. O. como ministro. significa una Tátigkeitsvorpragung (una «precaracterización para la actividad». Die Prásenz der drei Ámter Christi im gemeinsamen und besonderen Priestertum der Kirche: ThPh 44 (1969) 185. Nos dice. sino servidor de Cristo. que se situó en el último lugar de todos. en contra de laspamedieval no existe un puro habitus entitativus. ¿Qué significarán títulos como «Santidad». y. Y no obstante. la presencia de Cristo en el ministro. En efecto. la representación ministerial de Cristo tiene su «lugar» en determinadas «situaciones» sacramentales: la proclamación de la palabra. hace presente su sacrificio. Pesch)22. el consagrado como sacerdote es tomado por Cristo para un servicio permanente. H. títulos y distinciones de clases (cf. por su esencia. en el mundo: donde hay puestos de poder y de honor. Habrá que preguntarse sobre todo qué es lo que pretenden las desdichadas aberraciones de títulos seudojerárquicos en una Iglesia que es la Iglesia del Cristo servidor. de vestido y de vida. H. Roberto Belarmino. J. Contra esto podría objetarse: ¡Pero. Viendo así las cosas. por medio del más alto. 176-208. por lo demás. «reverendísimos y reverendos Señores»? «Entre vosotros no ha de ser así». habrá que someter a examen crítico algunas formas típicas del estado sacerdotal (o. una conducta no relacionada en modo alguno con la acción» (ibid. que son un signo sacramental. Los debates que tuvieron lugar a este respecto en el concilio Vaticano II se hallan expuestos detalladamente en Id. Semmelroth. la capacidad de «poder actuar como representante de Cristo Cabeza» (in persona Christi Capitis. él no es servidor de la Iglesia. una presencia comunicada sacramentalmente. «Eminencia». En este texto. Se comprende. Controversiarum de Sacramento Eucharistiae VI. O. Darmstadt 1981. Por tanto. pues. las palabras «en lugar de Cristo» se hallan bajo una doble limitación: por cuanto Cristo. «Sacerdos alter Christus»? Der Reprásentationsgeianke in der Amtstheologie. . Peters. por medio del sacerdote. que O. y su potestad ministerial fuese una «posesión óntica» que se extendiera a todos los ámbitos de la vida. Einführung in die Lehre von Gnade und Rechtfertigung. Pesch-A. PO 2). encareció el Señor a sus discípulos. No. y precisamente en relación con el tema que se discute. no es servidor de la Iglesia. y llegando hasta las posiciones especiales y los privilegios de carácter social. Así opina también claramente Roberto Belarmino. Pesch hace notar expresamente que «en la teología terminadas acciones (sacramentales). bien perfiladas. la Iglesia. la dirección de la comunidad (entendiendo esta dirección en el sentido de un equipamiento de la comunidad para el seguimiento de Cristo). sino servidor de Cristo. Pero este ser-como formula Tomás de Aquino. Sino que lo de ser sacerdote está relacionado con la acción. En el concilio Vaticano II ya se elevaron voces muy críticas contra un posible malentendido del sacerdocio «en sentido sustancial y ontológico».. ¡ Se trata. en lo que respecta a su acción sacramental cualificada. que sólo se actualiza en de23. por ejemplo. expresado en alemán. del Mediador original»24. sólo en determinadas acciones el sacerdote. 40. del estado clerical). quien entiende lo de «en lugar de Cristo» (= in persona Christi) del sacerdote como limitado exclusivamente a la acción ministerial y sacramental realizada por el mismo. el sacerdote. también Mt 23. de tal manera que el sacerdote. se contrapone al resto del pueblo de Dios. sin embargo. humilde y crucificado. doctor de la Iglesia. lo cual. 71. mejor dicho. 4. Y. después de todo. sino que el sacerdote transmite la obra salvífica de Cristo en determinadas acciones. el sacerdote se halla «más alto» que el pueblo. se halla más alto que el pueblo. según las cuales el sacerdote tiene. No ha de suceder lo que sucede. Sendungium Dienst. por ejemplo: «Cristo ofrece por medio del más bajo. Cordes. Es verdad que esta capacidad sacramental de acción se fundamenta en el «ser». como nos lo da a conocer 2 Tim 1. 6 (cf. «Excelencia».). fuera un «segundo Cristo». de una representación relacionada con la acción! 24. comenzando por un determinado estilo de vivienda. también 1 Tim 4. el sacerdote es sacerdote aunque no realice ninguna acción ministerial! Esto es verdad en cierto modo: el don de gracia conferido en la ordenación es un «carisma» que se concede de manera permanente.130 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 131 c) Relacionado con la acción Para la visión correcta del servicio sacerdotal hay que tener en cuenta otra cosa más: la representación ministerial de Cristo no se realiza como una manera de hacer presente a Cristo en su propia sustancia.es unapotentia o un habitus. 6ss). en vez de traducir «actuar en la persona de Cristo». pretenden realzar conscientemente lo relacionada que está con la acción la representación sacramental de Cristo.

del ministerio. prelados y otros títulos semejantes para dar lustre a las personas. lo burocrático. a la ambigüedad y al riesgo que supone la capacidad individual de las personas que transmitan la salvación. que es contrapuesto no raras veces a lo personal con una actitud de rechazo. que debería brotar de su vinculación personal y reconocible con sus propios sacerdotes. principalmente a la libertad personal. cuando en lugar de eso se compra en Roma un título y lo ostenta ante determinadas personas? Poco después del Concilio. sino que él se transmite a sí mismo y transmite su salvación. Por desgracia. La palabra «ministerio» es un término irritante y negativo para no pocos de nuestros contemporáneos. se escogen títulos como «monsignori» («señores»). Pero ¿no debería efectuarse en formas diferentes a las que acaban de indicarse? Más aún. Por eso. y se las hace vestir ropajes espléndidos. pero que no es la genuina. 2. Consúltese esta excelente obra en relación también con la sección entera.M. esto no es más que una forma -pervertida. él no abandona la transmisión de su obra salvífica a la casualidad y a la arbitrariedad. una serie de diócesis determinaron no conferir ya títulos clericales. Viendo así las cosas. supraindividual) permanente y claramente determinada. al igual que otras instituciones. M. hacia Jesucristo mismo. sino que se entiende precisamente como la complementación de esa inmediatez. un obispo ¿no pierde precisamente el verdadero reconocimiento. y en esa Iglesia ya no resplandece gran cosa del amor personal de su Señor y Maestro. sino al ministerio de Cristo. lo «ministerial» se opone precisamente a lo «personal». sino a una entidad «institucional» (es decir. U. No querríamos poner ninguna objeción a que la concesión de títulos honoríficos sirviera únicamente para el reconocimiento público de las realizaciones llevadas a cabo por sacerdotes muy meritorios. más aún. volvieron a la práctica antigua. la cual -como tal. Ahora bien. Kehl. que le fue conferido por la ordenación. sí. Kirche ais Institution. 97. Así que lo institucional y supraindividual del ministerio es únicamente la comunicación -por medio de signos visibles. de dejarse llevar por las costumbres y de quedarse fija en ellas. al ministerio conferido por la ordenación. La mediación ministerial no tiene por qué ir en contra de la inmediatez personal.132 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 133 labras de Jesús. . La Iglesia. La inmediatez de la fe con respecto a Dios no queda distorsionada ni rebajada: ni por la vinculación a la grandiosidad religiosa y el pathos subjetivo de una persona. ni por los límites y las deficiencias de la misma.un signo «suprasubjetivo» de su presencia: el ministerio. creándose para sí -por medio de la ordenación y de la misión. Él no remite a la gente a «representantes» (en el mal sentido de la palabra) que le distorsionen. Al creyente. muchas de esas diócesis. Frankfurt a. Acerca de H. 1976. El individuo «se siente a merced de un aparato superpoderoso e impersonal». y no la destrucción de esa inmediatez. Esto se aplica también al ministerio en la Iglesia. de 'carecer de personalidad'. Es cierto que el reconocimiento es cosa de decisiva importancia. Ciertamente se incrementaría con ello la credibilidad del ministerio como entidad destinada únicamente al servicio. von Balthasar me informaron fidedignamente de que «él se arrodilló ante el Papa» para suplicarle que aboliese la aberración de los títulos honoríficos. Porque en el ministerio eclesiástico el Señor no vincula su acción salvífica a la capacidad subjetiva de determinadas personas. bajo la presión de sacerdotes deseosos de hacer carrera. que es un ministerio que se hace realidad en determinadas funciones ministeriales garantizadas por Cristo. la «ministerialidad» de la comunicación de la salvación significa algo profundamente liberador para la fe. para encontrar a Cristo. que existe.señala más allá de sí misma hacia el origen y la razón interna del ministerio. sino en virtud de su ministerio. no se le remite a la «personalidad» del ministro. Esto mismo lo puso ya de relieve Agustín: 25. los cuales son contrarios al evangelio. Examinaremos a continuación la significación del ministerio desde otro punto de vista distinto. de degenerar hasta el punto de convertirse en el aparato administrativo y burocrático en el que toda vida personal corre peligro de quedar sofocada»25. Precisamente la Iglesia «ministerial» «suscita a menudo la impresión de ser una 'función impersonal'. no escapa al peligro de paralización y esclerosis.de la inmediatez con respecto a Dios. lo administrativo y organizativo. La sacramentalidady la ministerialidad de la representación El sacerdote no «representa» primariamente a Cristo por sus dotes y su valía personal. Se asocia fácilmente con él lo impersonal e institucional.

l o s mismos signos en el contexto de la v i d a . por encima de sí. una cosa terrena y que. Por eso ya dice Agustín: «Hay cosas que se llaman sacramentos. Agustín de Hipona. 1247). Mas Él no quiso esto. sino que la «objetivación» misma posee cualidad teológica: la de ser un signo suprapersonal (y «objetivo» en este sentido) del Señor. En el ministerio sacerdotal no se trata tampoco de la «objetivación» de una autoridad que originalmente se fundamentó en una cualidad carismática. hay que decir de los signos sacramentales de la fe cristiana. que es habitual y que es baja. De esto hablaremos luego (infra. 60. el «sí» dado al contraer matrimonio o también . edit. queda excluido el que la persona del sacerdote mismo se ponga en lugar de Cristo. Weber. cuanto con mayor decisión se ponga existencialmente el sacerdote al servicio de su «causa» y haga que Cristo se transparente incluso en su vida personal. entonces su actividad ministerial será tanto menos chocante y tanto m á s invitadora y eficaz. Al hacer el Señor que le «representen» en el ministerio y al vincular los actos eclesiales constitutivos de la salvación con el minis29. puede convertirse ya entre los hombres en «sacramento». KólnBerlin 1964. vino. hacia la obra salvífica de Cristo y la hace presente. Porque -como él escribe. Tan sólo los ojos de la fe son capaces de reconocer que en la bajeza. M. pero que señala. sino que expresa la convicción de fe de la Iglesia de que Cristo es el único Señor de la Iglesia» 27 . L. vive. Leonardo Boff. se convierte en el signo de lo más excelso e importante. imposición de las manos. Como tal signo sacramental se halla (también) el ministro ante la comunidad. 167. No se opone a esto la diferencia existente entre el signo y lo designado por él. por tanto. por J. vida.: Los sacramentos de la vida. Un día recibió una carta con la noticia de la muerte de su padre. si hubiera querido. la forma de vida del matrimonio) que por la acción de Cristo y de su Espíritu llegan a transparentar algo superior. es únicamente el signo de lo que el Señor mismo hace. pero intuimos una cosa distinta. de hacer transferencia del poder de bautizar e investir de ese poder a algún siervo suyo y comunicar al bautismo transferido al siervo tanta eficacia como tendría el bautismo dado por el Señor. en orden a la credibilidad y al fruto de su ministerio. describe una situación de su propia vida. conferir a un siervo suyo el poder de dar su bautismo en nombre propio. lo «ministerial» en la Iglesia es precisamente «sacramento de Cristo». cf. Sermo 272 (PL 38. en un signo que señala infinitamente. Lo que vemos tiene forma sensible. Un objeto sin valor alguno. en su obra Los sacramentos de la 26. Pottmeyer. Algo parecido. Entre el signo y lo designado por el signo hay una enorme diferencia que únicamente se supera en la fe. lo que intuimos encierra un fruto espiritual»30. H. Por eso el ministerio. No quiso que el siervo pusiera su esperanza en el siervo26. 28. como opina Max Weber 28 . versión alemana.ha llegado a ser el arquetipo de nuestra familia y un punto de relación»29. Wirtschaft und Gesellschaft I.29 (versión cast. 184.«desde aquel instante la colilla de cigarrillo no era ya una simple colilla. Dusseldorf 1976. pero de un nivel mucho más profundo. el cual -después de transcurridos ya algunos años.la cena en común. A la ordenación sacerdotal y a las actividades sacerdotales que brotan de ella se les aplica lo mismo que se dice de todos los sacramentos: son un fragmento de realidad captable por los sentidos (pan. Hay que asombrarse de que. Boff. Der Papst. haya signos ridiculamente pequeños que señalen hacia algo grande y lo hagan presente. J. la pobreza y la ambigüedad del signo actúa el Señor mismo. Santander81998). . lo más carente de valor que puede haber -una colilla de cigarrillo-. fácilmente puede pasar inadvertida. en ella Cristo se concede a sí mismo y concede su don. Winckelmann. con el fin de que los bautizados pusieran su esperanza en Aquel por quien sabían que habían sido bautizados. En nuestro recuerdo hace que esté presente la figura de mi padre. la actividad ministerial del sacerdote. Agustín de Hipona. más aún. 832ss. ya en el ámbito de las relaciones interhumanas. También el ministerio conferido por la ordenación es un signo de esos: un signo que pasa fácilmente inadvertido. In Johannis evangelium tractatus V.. habla de la vida y acompaña mi vida. por encima de sí. BAC. Por cuanto es su ministerio el que señala hacia Cristo. II. Zeuge Jesu Christi in der Nachfolge Petri. Se convirtió en un sacramento.. 27. entendido como representación de Cristo. p. 362s). La significación teológica del ministerio 135 El «servidor». en su cooperación. hacia algo extraordinariamente precioso y lo hace presente. Desde aquel momento Boff guarda la colilla. 7 (CC 36. 30. versión cast: Obras completas de san Agustín XIII: Tratados sobre el evangelio de san Juan.134 Teología del ministerio sacerdotal Nuestro Señor Jesucristo pudo. también vol. un signo bajo y a menudo incluso deleznable y ambiguo. 44). Claro está que. Kleine Sakramentenlehre. no es una «ideología de dominio. Él es sudamericano y vivió durante bastante tiempo en Alemania. Por eso. porque en ellas vemos algo. Y en el sobre de esa carta se había incluido la colilla del último cigarrillo que se había fumado su padre.

tiene su razón de ser fuera de sí misma: en Jesucristo11. como quien dice. y concibe la palabra como un correctivo independiente del ministerio. 106. Así que la palabra y el testigo se hallan en una inquebrantable unidad de acontecer. la palabra original que el testigo escucha está destinada a él como el lugar y la forma de su manifestación. La teología evangélica define a la Iglesia sin el mi- la palabra. en los dos documentos de consenso «Sobre la eucaristía» (T) y «Sobre el ministerio eclesiástico» (II). algo que está sustraído a él mismo. se halla la palabra de Dios como promesa sanadora y santificadora.. esta unidad entre la palabra y el testigo se transmite en el ministerio eclesiástico. no dispone de su ordenamiento interno. y lo hizo de tal forma que no es posible desligar una de otra las realidades del apóstol y de su evangelio. sólo por medio de él adquiere fisonomía mediata. 18s mostraron ya que el servicio de la reconciliación se fundó con el mismo origen que la «causa» de la reconciliación (un entrelazamiento parecido de ambas realidades se encuentra en Rom 10. que vive en su Iglesia» (1. Así lo enuncia también clarísimamente la Escritura. tiene importancia autoritativa no sólo el contenido del testimonio apostólico. la cual se concibe entonces corno una entidad que se sitúa frente a la Iglesia. que deben representar en signo al Señor. y que no es propietaria ni mucho menos aún dueña y señora de los bienes salvíficos. y el ministerio del testigo. W.136 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 137 terio legitimado por la ordenación. Desde luego. . dejan bien patente «que la asamblea no tiene derecho a disponer de la acción que precisamente está realizando. 62s. sino que -como la Escritura nos da a conocer constantemente. De ahí deduce E. 14s y passim). Procedente de él . la recopilación que hace Schütte de las posturas teológicas y de las declaraciones acerca del magisterio en la Vereinigte Evangelisch-Lutherische Kirche Deutschland (VELK. 3s). mediante la estructura del ministerio. por cuanto es creatura Verbi.. es enviado para que dé testimonio. no dispone de los sacramentos. Este punto de vista está realzado. Cf. que despliega su acción en el testimonio dado personalmente. como quien dice. escuchando obedientemente a 31. quien. hay relaciones recíprocas entre la palabra de Dios. El reconocimiento de los nisterio. «Iglesia Evangélica Luterana Unida de Alemania»): H. En este punto ve J.está vinculada al testigo autorizado 2 . Este hecho «constituye una estructura fundamental de la Iglesia. 2 Tim 4. aquel en quien hay plena identidad entre lo que es proclamado y el que proclama. de tal manera que pudiera celebrarlos en cualquier momento que quisiera. 33. que ella (la asamblea) no es dueña de la eucaristía. y que aparece ante la Iglesia como una norma crítica que existe independientemente. Esto podrá ser verdad con respecto a determinadas orientaciones de la teología evangélica.y se encuentra ya en la misión de los profetas del Antiguo Testamento-. Nuestras observaciones exegéticas a propósito de 2 Cor 5. pero en el cristianismo evangélico se escuchan también voces diferentes. en el cristianismo reformado «se efectúa cierta hipostatización de la palabra. 34). independizada. es decir. sino también el acto del servicio del testigo apostólico. los ministros presentan de manera sumamente concreta ante los ojos de la comunidad de los creyentes que la Iglesia remite a Cristo. un ministerio que se constituye por el hecho de escuchar la palabra y de ser enviado por ella: el testigo debe prestar atención y escuchar algo que es original. Schlink: Pablo habló del evangelio como de su evangelio. Pero no es una palabra. sino que la palabra vive en la Iglesia. la teología católica considera el ministerio como criterio de la palabra: no conoce una palabra que se sitúe como independiente frente a la Iglesia. Dusseldorf 1969. como instancia crítica.9. está congregada por Dios. «hipostatizada». En cambio. Das neue Volk Gottes. quien «es en persona su propia causa». en la Iglesia. Schütte. Con ello queda bien grabado. la verdadera diferencia con respecto a la concepción protestante. el que la comunidad de los creyentes no puede nunca bastarse a sí misma: no dispone ella misma de la palabra. lo mismo que la Iglesia vive de la palabra -una relación de dependencia y de referencia mutua-». de tal modo que pudiera escoger para sí maestros según su propio capricho (cf. por el contrario. Por consiguiente. Ratzinger. Esta alcanzó su insuperable punto culminante en Jesucristo mismo. en la diferencia que existe entre lo ministerial y la fe vivida personalmente por cada uno se manifiesta la diferencia fundamental que constituye a la Iglesia: esta es ek-klesia. Ordination undSukzession. una palabra cuasi-hipostatizada. entre otros.D. Neue Aspekte im Verstandnis des Pñesteramtes: ThPQ 122 (1974)6. Kasper. Amt. Según el autor citado. Dimensiones de la estructura del ministerio a) Unidad entre el testimonio y el testigo La significación teológica del ministerio eclesiástico se concreta aún más por el siguiente aspecto: frente por frente de la Iglesia. 3. elaborados por el Grupo de Dombes (1973): Los dirigentes llamados por vocación. 32. la recibe de otro distinto: de Cristo. que se da a conocer a sí misma. de tal modo que pudiera saltárselo en momentos de exaltación. según la cual la causa del evangelio está ligada a testigos enviados y autorizados»33. Por tanto.

Finalmente es Jesús quien. pero que significa una mutua ordenación del uno al otro. 37. que reclamó toda su existencia.La significación teológica del ministerio 138 Teología del ministerio sacerdotal 139 apóstoles no consiste sencillamente en la recitación de las palabras apostólicas. por estridentes que puedan sonar también hoy día. nos en35. (2) Allá donde -inversamente. prosigue en el ministerio apostólico (Jn 21. Pedro. en la defensa de su ministerio: «Nos acosan por todas partes. Kommentar zum Schreiben Papst Johannes Pauls II. ya en el Antiguo Testamento proporciona pastores en quienes adquiera forma concreta la divina solicitud pastoral. absolutamente nada que ver. Por consiguiente. «el centro y el punto culminante de todos los enunciados del Nuevo Testamento 34. una relación que prosigue en el ministerio eclesiástico y para la cual capacita la ordenación. 264ss. Tan sólo en la indisoluble relación entre el testimonio y el testigo autorizado. 24. 36. von Balthasar. Schlink. 66. por muchos dones que posea. bajo la imagen del pastor se expresa toda la «dedicación» de Dios en favor de Israel. con su lenguaje tan plástico como provocativo: «Entre el pastor y el rebaño no hay transiciones continuadas.Br. muestra y realiza con toda claridad lo que significa para su pueblo el pastoreo de Dios. U. Die apostolische Sukzession unddie Gemeinschaft der Ámter. H. Cf. Originalmente y en sentido propio. se convierten cada vez más en 'personas que sufren' por el pueblo»37... En este pasaje el autor señala. entonces la palabra de Dios tiene que seguir siendo proclamada en estricta vinculación con los testigos autorizados. los «gritos que incitan a la lucha». que se produce de vez en cuando. von Balthasar. Según unas palabras de Heinz Schürmann. De manera parecida Pablo dirá de sí mismo.. sino que es también proseguir en lo que los apóstoles hicieron34. b) Comunicación de la «solicitudpastoral» de Dios La importancia teológica de un ministerio sacerdotal especial dentro del pueblo de Dios se revela también bajo el siguiente aspecto.el ministerio no está ligado ya a la palabra. en este punto. Freiburg i. El ministerio pastoral de Jesús. Ya en el Antiguo Testamento la vida de los pastores establecidos por Dios es «una cadena de fatigas. Pero Dios. Freiburg i. 27). una oveja. en Dienst aus der grojieren Liebe zu Christus. con la arrogación de una superioridad del pastor sobre el rebaño.. recibe la promesa de que ha de ser alienado radicalmente de sí mismo y ha de ser llevado a la cruz. DerPriester im Neuen Testament: GuL 43 (1970) 43. H. 15-19) y en el ministerio postapostólico (Ef 4. E.. por medio de un testimonio autoritativo. sino también la forma en que ese contenido se transmite. el carácter absoluto de referencia a la palabra de Dios. En la imagen del pastor puede leerse: «El pastor y el rebaño se hallan en una contraposición recíproca que excluye toda identificación. Se ven relegados y experimentan la rebelión. Enteramente en esta línea. no puede sustituir al pastor». Schürmann. 11). Die Mitte des Lebens finden. el ministerio pierde la verdadera razón de su existencia. a saber.. Y esto se efectúa en el ministerio eclesiástico. acerca del ministerio de presidencia» es la tarea del pastor35. a lo permanentemente apostólico de la Iglesia pertenece no sólo el contenido de su proclamación y de su fe. y vincula entonces al oyente a la propia autoridad humana (peligro católico). Kommentar zum Schreiben Papst Johannes Pauls 11. Pero esto no tiene nada que ver. con la estructura de castas jerárquicas y con equivocadas pretensiones de autoridad que privan de libertad. 21979. siempre donde uno quiere y cuando uno quiere. Freiburg i. an die Priester «Liebst du mich mehr?». la Iglesia -como creatura Verbi. La oposición y la reciprocidad dominan la imagen del pastor y del rebaño»36.41. en su última consecuencia. Ahora bien. si este «proseguir» la acción apostólica no tiene por objeto únicamente a la transmisión de contenidos.sigue estando bajo la palabra de Dios. pero no estamos abatidos. Si se deshace la relación recíproca que existe entre el testigo y el testimonio. U. En su seguimiento. además R. Con esto no sólo llega a ser inasequible sino también. sino también la manera en que la transmisión se efectúa.. 1974.. juntamente con la concesión del ministerio de pastor. la traición. en su dedicación absolutamente abnegada al rebaño. 128s. Cf. . «manipulable» por aquel o por aquellos que se imaginan que son ellos mismos el «lugar» de ese acontecimiento (peligro protestante). Zollitsch. son exprimidos hasta lo último. también Id. sus faltas se censuran rigurosamente. Cristo es el «pastor herido» (Me 14. que es el verdadero y genuino «Pastor» de los hombres. 1979. Amt und Funktion des Priesters.Br. entonces se corren dos peligros (de sentido opuesto): (1) La palabra desligada de la vinculación con testigos autorizados se convierte en el «acontecimiento verbal indisponible». H.Br.

41. a fin de constituir la unidad del pueblo de Dios. Las cosas no suceden de otra manera con el ministerio postapostólico. el pastor y el rebaño. 17). por quienes estoy sufriendo de nuevo dolores de parto hasta que Cristo llegue a tomar forma definitiva en vosotros!» (Gal 4. . descubrirlos y estimularlos para que se hagan cargo de tareas en la Iglesia y en el mundo. Sacerdote y laico: ¿una «diferencia esencial»? (concilio Vaticano II) Si consideramos el ministerio eclesiástico -como lo hemos hecho hasta este momento. Por mucho que «se contraponga» expresamente el papel del pastor al del rebaño. de que los bautizados «sean equipados para el cumplimiento de su servicio. Y así. de quienes Pablo esperó que también ellos sean reconocidos por las comunidades. sino del esfuerzo y sufrimiento. que el lugar del pastor se halla enteramente dentro del «rebaño». pero no desesperados. el ministro tiene que suscitar dones espirituales. entonces el ministerio. es propio del ministerio pastoral en la Iglesia el que este ministerio esté rodeado de numerosos colaboradores y auxiliares. para congregar a toda la humanidad en el pueblo de Dios. es un sacramento esencial de Cristo. dependen absolutamente el uno del otro y se hallan unidos en un múltiple intercambio espiritual recíproco de dar y recibir. para que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo» (2 Cor 4. 8ss). en segundo lugar. por tanto. Schillebeeckx. (la persona que dice ser) Pedro. entonces nos preguntaremos si tiene sentido en absoluto el hablar de «laicos» y representarnos entonces a la Iglesia como dividida en dos bloques («estados»). 12). pero sí se habla de un servicio especial de dirección y de entrega al rebaño. más aún. es decir. Se trata. sin embargo no debe pasarnos inadvertido que se señala. y necesita también pastores humanos que le hablen la palabra de Dios.desde el punto de vista (unilateral y que vamos a completar ahora) de la representación de Cristo. sin que por eso mismo se conviertan ya en pastores responsables. no se trata primariamente. y en tercer lugar. es decir. está la vocación común de todos ellos a participar en la vida de la Iglesia. por lo menos con el mismo énfasis. un servicio que no se deriva del conjunto de la comunidad ni de otras vocaciones «carismáticas». somos perseguidos.de las funciones de organización y administración requeridas sociológicamente por cualquier unidad social. Schillebeeckx parafrasea diciendo que los pastores deben ser «modelos con los que pueda identificarse la comunidad»38. 38. como «testigo de los padecimientos de Cristo». Ahora bien.«la Iglesia ministerial»). Por todas partes vamos llevando en el cuerpo la muerte de Jesús. lss): una expresión que E. a pesar de sus distintas funciones. él. Precisamente como «pastor entregado a la muerte». según aquellas palabras de Pablo: «¡Hijos míos. 4. le administren los sacramentos y le llamen a la unidad. exhorta a sus «co-presbíteros» a que cuiden del rebaño que les ha sido confiado y a que sean forma gregis (1 Pe 5. para la edificación del cuerpo de Cristo»(Ef 4. en primer lugar. un signo que le hace presente y que es instrumento de su acción. No se trata tampoco en todo ello -en todo caso. nos derriban. de la misma manera que la tarea del pastor es indivisible. cada uno con sus dotes y capacidades específicas. En ella. porque el pastor hace que sus hermanos cristianos participen en su propia responsabilidad: como servidor pastoral especial que presta servicio a los demás carismas. E. si tenemos en cuenta que con anterioridad a la diversificación de ministerios. lo mismo que cualquier cristiano y juntamente con cualquier otro cristiano. Porque. servicios y funciones eclesiásticos especiales. como vemos palpablemente en la Carta primera de Pedro. Exta exhortación se halla en un contexto que enmarca la solicitud pastoral en el hecho de sufrir por el rebaño y juntamente con el rebaño (cf. necesita a su vez la gracia salvadora del «principal pastor» que es Cristo. pero no llegan a rematarnos. él puede exigir a la comunidad obediencia y docilidad. los cuales son muy numerosos. del ir a la cruz para que el rebaño confiado por Cristo adquiera forma. En todos estos textos no se escucha nada que suene a triunfalismo jerárquico o a santidad de grupo privilegiado. Este ministerio no puede descomponerse en funciones particulares.140 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 141 contramos en apuros. también Heb 13. Das kirchliche Amt. de los cuales uno sería el de «los laicos» y el otro el de «los ministros» (o -como gusta tanto decir hoy día. Por esta razón se plantea de nuevo la cuestión acerca de la relación entre el sacerdote y el laico. dentro del pueblo de Dios. 19). pero no quedamos a merced del peligro. Dusseldorf 1981.

pero como elemento intrínseco esencial de la comunión) la mantuvo unida. en Colonia.«como un concepto auxiliar técnico. deberíamos seguir las indicaciones del concilio Vaticano II (indicaciones que no se desarrollaron plenamente en dicho Concilio40). «antirreligiosa»).). El ministerio autorizado a partir de Cristo y la comunión de los demás bautizados. I. II. 45. Kaiser. Así como en la población de un Estado no se distingue entre ciudadanos y funcionarios. Y no se es funcionario en el sentido de ser ciudadano con «mayor intensidad». Beyer. Cf. Der christliche Laie. sino un servicio al creyente. así también la misión ministerial-sacerdotal no separa de la comunión de los bautizados. se empleara el término de «creyente». 35. en vez de utilizarse el concepto de «laico». El hecho de ser sacerdote no es una intensidad mayor de esa condición. 185s. yo soy funcionario!». Por eso A. 40. 37.142 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 143 Esta imagen de los dos bloques o estados se intensifica más todavía desde Esteban de Tournai (siglo XII). depende también de la comunicación sacramental salvifica por medio de (otros) ministros? No. Semejante imagen procede de una época en la que el clero (juntamente con los religiosos) constituía efectivamente un grupo numeroso de la población (por ejemplo en tiempo de la Reforma.que la comunidad recibe de Cristo. Cf. Die rechtliche Grundstellung der Christglaubigen. entre otras cosas también porque el primero se prestaba cada vez más a malentendidos en el ámbito islámico (en el cual. christifidelis. Glaubitz. el sacerdote no es sencillamente «órgano» de la comunidad. 27 (1973) 33-39. IX. Über das kirchliche Amt: HK. como un factor especial. II laicato e i laici nella Chiesa: VitaCon 24 (1988) 232ss. Lateado y laicidad. Tl§. Neuner. E.. del pueblo de Dios. Der christliche Laie. Además. Müller-H. 121. Diskussion über den Laien: Chr. Schmitz (eds. perteneciente al pueblo de Dios. Así como Jesucristo mismo «no alteró ni rompió» la communio de sus discípulos. uno de cada diez individuos era clérigo o religioso/religiosa). Cí. Weiser piensa «que sería conveniente renunciar al concepto auxiliar de 'laico'» 41 . Estas relaciones mutuas dependen la una de la otra en la vida de la Iglesia. A. Ibid. 81s. 44. M. como una denominación abreviada para designar a los miembros de la Iglesia que no son clérigos»42. a propósito. Handbuch des katholischen Kirchenrechts. 39 (1987) 236. 41. los ministros no son un grupo especial separado. 6.. Weiser. Frankfurt a. sino que «es también un 'enviado' . Die rechtliche Grundstellung der Christgláubigen. en la Iglesia el sacerdote es y sigue siendo también fundamentalmente «laico». sino que se muestra únicamente cuál es su estructuración interna. Por eso. más aún. y -¡sobre todo!en una época en que se había olvidado en buena parte la vocación de cada cristiano a la santidad así como a la participación en el triple «ministerio» de Cristo y la misión al mundo. aquí: 11. Regensburg 1983. Kaiser en la misma línea. O a la pregunta: «¿Es usted funcionario?». miembro del Xaóg fteoñ (laos theou).Ggw. en el nombre y con la potestad de Cristo. Würzburg 1995. Mediante esta visión cristológico-sacramental del ministerio no queda perturbada la unidad fraternal del pueblo de Dios ni se elimina su igualdad fundamental. . «un bloque» de «los dos bloques» que hay en la Iglesia. el vinculo de comunión con que el Espíritu une a las diversas comunidades en la unidad de la Iglesia» 43 . como dice el Concilio mismo-. «Laico» se podría uti39. lOOss. Representantes de las Iglesias Orientales propusieron en el sínodo de obispos sobre los laicos (1987) que.i. una comunión henchida por el Espíritu santo y dotada de sus dones.. De manera semejante. J. nadie responde: «¡No. B. Der Laie und das Gottesvolk. Grupo de Dombes.d. yo soy ciudadano!». hoy día realmente superada. la continuidad de la misión al mundo. Entre ellos hay algunos que poseen el servicio especial del ministerio sacramental de dirección. a la pregunta: «¿Es usted ciudadano?». En la misma línea se hallan también M. su dependencia mutua ante el único Señor y Sumo Sacerdote» 45 . así también debería seguirse una nomenclatura análoga en la Iglesia. Kaiser. viven «en sus relaciones recíprocas.ibid. En vez de esta imagen. sino que están al servicio de una sola Iglesia común.M. en J. a propósito P. en un Estado. Siempre se es. Über die Eucharistie. 1988. alguien que cree en Cristo. y de que él. hablándose entonces de «dos grupos de pueblo» e incluso de «dos pueblos» que viven en un único Estado bajo un solo rey 3 '. sino de ser persona que está al servicio del ciudadano. algunos de los cuales son funcionarios. 43. primeramente y de manera fundamental. Pero ¿no vuelve a oscurecerse entonces el hecho de que también el ministro sigue siendo «laico» en el perfecto sentido de la palabra. lo mismo que cualquier otro. Listl-H. Las funciones del sacerdote muestran en la existencia de la Iglesia la prioridad de la iniciativa de Dios y de su autoridad. El acento (!) de la actividad ministerial reside en la «acción concentradora»: el sacerdote. E. 107ss. Glaubitz. sino que se habla de ciudadanos. en efecto. se entendía en el sentido de persona «no religiosa». precisamente con su diversa acentuación. sino que «introduce más profundamente en la vida de la Iglesia» 44 .4. Ibid. Salamanca 1987. nadie responde: «¡No.c o m o dice el Grupo de D o m b e s .. 186. lizar a lo sumo -según afirma M. y en vez de hablar de «laicos» sería preferible hablar de «cristianos» -christifideles. sino que como «cabeza» (es decir. 38. debe congregar y 42. ciudadano. Forte.

Greshake. Haslinger. sobre este trasfondo desprecia las dimensiones histórico-sociales. 49. Barcelona 2001). y se considere el campo de la communio como más elevado. si los laicos y su misión no fueran Iglesia en sentido enfático. 322.144 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 145 mantener unida a la comunidad mediante la enseñanza. sobre todo con el testimonio de su vida. también AA 5). esperanza y amor. ¡No! La missio. el acento (!) de los demás cristianos reside en la «acción de sentido ex-céntrico». en la missio: en virtud del bautismo y la confirmación.. claro está. Por eso. ¡Todo lo contrario! Con toda razón señala H. por ejemplo. nada de eso se entiende por el «servicio del laico en el mundo». Diakonie zwischen Mensch. la communio eclesial. Existen.-J. se ahogaría en sí misma y sería infiel a su genuina misión. las palabras del concilio Vaticano II: «Los laicos ejercen su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo» (AA 9. y esta communio divina. ese tal no podrá recurrir al concilio Vaticano II48. Esto no quiere decir. 105s. Cf. .. cada creyente está llamado a impregnar con el evangelio el «fragmento de mundo» que se le ha confiado en la familia.de los creyentes. que [la misión de los laicos] es la misión de Cristo. la responsabilidad y el tiempo libre.Br. En esta misma línea afirma polémicamente. para mostrar a Cristo a los demás» (LG 31). Viven en el mundo. Cf. Die Stunde der Laien. tal es el sentido del ministerio». Der dreieinige Gott. y está llamado a conducirlo hacia el gran «movimiento de unidad» desencadenado por Dios. No se trata de «exclusividades». si se orienta por el ser y el comportamiento de Dios. es a la vez testigo e instrumento vivo de la misión de la Iglesia misma» (LG 33). Oórtz. mesticar a los laicos como potencial destructivo de la Iglesia. Gortz: «La misión del laico es la realización original de la Iglesia»46. la missio y la communio se fundamentan en la vida misma del Dios Trino y Uno y deben entenderse a partir de allí: Dios mismo es communio en su vida intradivina. no puede considerarse tampoco a sí misma como «meta final». en la propia communio. Y así. entonces la Iglesia no llegaría nunca al mundo. Ahora bien.. que se rehusa a ella y la contradice. se contemplen como campos de realización yuxtapuestos paralácticamente. y va al mundo con el fin de acogerlo. Karrer y otros teólogos manifiestan reservas contra la caracterización del laico como «cristianos que han sido enviados al mundo»47. a pesar de todo. no debe constituir una «patria» -cerrada en sí. 47. es la fisonomía necesaria de la «communio» eclesial49. de la existencia de un carril estructural separado de los laicos junto a la «genuina» Iglesia. 400-410 (versión cast: El Dios uno y trino. Kirche und Gesellschaft. y quien.Br. Harrer. en contraste con una esfera de lo sagrado. en ningún aspecto. L. a saber.-J. Y Gortz añade: «Aclarar esto. Porque en el movimiento hacia el mundo es donde la misión de la Iglesia se cumple. en contraste con la comunicación de la salvación y con las formas de praxis relacionadas con ella. sería sencillamente erróneo. Por consiguiente. o las formas de praxis orientadas hacia ellas. «todo laico. más detalles sobre esto en G. Sin embargo. el que. Viendo así las cosas. H. Haslinger: Aquel que distingue entre un «servicio en el mundo» y un «servicio de salvación». La perspectiva predominante de su acción es la communio eclesial. Freiburg i. va al mundo. y como dice el concilio Vaticano II. la communio de Dios adquiere la «forma» de la missio. Esto sólo se puede considerar como algo «secundario» en la medida en que los dos actos fundamentales de la Iglesia. Por eso. finalmente. habla de distintos ámbitos de vida y actividad de laicos y clérigos. H. Frente a ella. H.. por el hecho de haber recibido sus dones. donde uno se sienta a gusto entre sus iguales. la missio y la communio. Viendo así las cosas. por medio de la missio del laico se produce «una iluminación posi48. la santificación y la dirección. cf. Freiburg i. L. -M999. las dimensiones «profanas» cotidianas de la existencia humana. y por cierto la missio comprometida radicalmente en favor del mundo. la profesión. que la misión del laico se estime en menos que la del sacerdote. deduciéndolo de allí. ficticia y separada de todo ello. 1999. el que establece un paralelo entre esta distinción y la separación entre laicos y clérigos. Y si así se entendiera. por libérrima decisión del amor y mediante la missio del Hijo y del Espíritu. Es ahí donde Dios los llama. Würzburg 1996. «los laicos tienen su vocación propia en buscar el reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios. donde se cultive una especie de «vida dentro de un caparazón religioso». a irradiar fe. o llega a hablar incluso de la necesidad de do46. Das kirchliche Handeln des Lainen: ThPh 66 (1991) 188. sino de acentos y centros de gravedad. Y ahí es donde reside el centro de gravedad de la missio de los laicos. capacitado por medio de la eucaristía y mantenido por la communio eclesial ya existente.

«significa que el sacerdocio especial no es sencillamente una intensificación que transcurra continuadamente o una intensificación de la dignidad y de la misión del sacerdocio común. W. Sino que deben considerarse. a pesar de estar ordenados el uno al otro. A este respecto. entre el ministerio eclesiástico y los demás laicos hay una genuina complementación. así también el ministro -como hemos de ver más adelante. J. en F.. por encima de las diversas opciones y polarizaciones que van asociadas necesariamente con el compromiso en el mundo. 156. es decir. la razón de su diferencia no reside propiamente en algo «gradual». el signo eficaz de que Cristo es Señor de su Iglesia y de que está presente en ella con sus dones salvíficos54. como centro de gravedad de su actividad. Conferencia episcopal alemana. como 'lo primario' y i o secundario'. Das Amt in derKirche. Bunnik. que el ministerio y el sacerdocio común de los bautizados «no deben considerarse como 'lo que está sobre' y 'lo que está debajo'. Por consiguiente. Los prelados politizantes y las curias eclesiásticas implicadas en procesos económicos no resultaron nunca buenos para la Iglesia. Ambas formas de servicio sacerdotal difieren -como dice el Concilio.146 Teología del ministerio sacerdotal La significación teológica del ministerio 147 tiva de lo que caracteriza a la Iglesia en su totalidad y de lo que ella ha recibido como tarea suya en el mundo. München 1969..«por encima de los partidos». Existenzprobleme des Priesters. En su «relativa» contraposición al resto de la comunidad. 72: «Pero este 'más' [del ministerio sacerdotal] no reside en el hecho de que el ministro realice acciones que el laico no pueda realizar. La diferencia entre ambos es por essentia. 53. los dos. no es un sencillo «más». Naturalmente. deberá tratar de mantenerse -al menos. 54. Modlhammer. reside. Con las palabras de R. como 'lo que es más' y i o que es menos'. Stellungnahme der Deutschen Bischofskonferenzzu den Lineamenta der Bischofssynode 19S7 (Arbeitshilfen 45). sino que es una nueva 'índole' de misión y potestad sacerdotal»53. Es decir. Ibid. A esto se añade que. 10.«essentia et non gradu 50. en cierta medida. se le ha asignado el ministerio de la unidad eclesial. Dusseldorf 1969. se hallan en un plano enteramente distinto. y el sacerdocio común de los bautizados no es un «menos».depende (en cuanto necesitado y receptor) de sus hermanos cristianos. que a menudo ha sido interpretada erróneamente y que es una expresión «desafortunada»52. J. Por tanto. Essentia -«índole esencial». Es la expresión que habla de la «diferencia esencial» entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio común. el concilio Vaticano II utilizó una expresión que se presta a malentendidos. el 'caso serio' del cristiano en el mundo»50. desde luego. siempre que sea posible. como formas originales y valiosas de la relación existente entre ambos y de la mutua dependencia en que se hallan»51. Henrich (ed. que no se describe sencillamente por una sobreordenación o subordinación. el ministro eclesiástico no puede abstenerse de esta tarea. el sacerdote es. Anmerkungen zum priesterlichen Amt im tlteologischen und gesellschaftlichen Heate: Heiliger Dienst 28(1974) 68s. sino de índole sacramental. Pero puesto que a él. esto es. como se ha recalcado ya a menudo. Es. el laico es en sentido positivo aquel cristiano que esclarece de manera ejemplar lo que es el ser Iglesia y lo que es la misión de la Iglesia en el mundo. en el plano del signo. Vemos. Das dogmatische Problem der theologischen Ansatzes zum Verstandnis des Amtspriestertums. 52. «de índole esencial». es eficaz y significativo. en la sobreordenación y en la subordinación: el sacerdocio ministerial no tiene sencillamente mayores «derechos» y «potestades». 51. por tanto. es decir. . en quienes el Espíritu santo actúa. nota 53. un signo que. tanto el uno como el otro. Bonn 1987. así como la comunidad está obligada a la mediación del ministerio. como hemos visto.). La diferencia entre el sacerdocio ministerial y el sacerdocio laical no es primariamente de índole jurisdiccional. sino en el hecho de que en las palabras y en las acciones del ministro como tal reside la garantía expresa de que en ese caso se efectúa la obra que el Señor quiso realizar por medio de su Iglesia». tantum» (LG 10). Así K. Lehmann.

Sobre la fundamentación pneumatológico-eclesial del ministerio Hasta ahora hemos considerado el ministerio sacerdotal desde el aspecto cristológico principalmente: el ministro actúa sacramentalmente como «representante de Cristo». sino también ministerio de la Iglesia. por encargo de Cristo. sino también celebraciones de la comunidad.Br.7 El ministerio como «representación» de la Iglesia. es uni-lateral en el sentido más verdadero de la palabra. especialmente en 30ss. sino también representación sacramental de la Iglesia. hasta tal punto que para la validez de esos sacramentos se requiere que el ministro tenga la intención de «hacer lo que hace la Iglesia». el sacerdote no sólo es instrumento del Señor exaltado. 1. Freiburg i. Congar. Porque la palabra que él proclama es la fe de la Iglesia. y de que no sólo el sacerdote celebraba la eucaristía. Cristo actúa en la Iglesia y por la Iglesia de tal manera que. de tal manera que no debe predicar lo que no esté enraizado en el acto de fe de la Iglesia. hasta la alta Edad Media. Se encuentra abundante material sobre ello en Y. mejor aún. . la convicción de que toda la ecclesia sacerdotal ofrece el sacrificio eucarístico por medio del sacerdote. Pero esta perspectiva. sino también órgano de la comunidad. se sirve también (!) de ministros especiales en calidad de colaboradores suyos. en todo ello. El ministerio no sólo es representación sacramental de Cristo. Los sacramentos que el sacerdote celebra no sólo son sacramentos de Cristo. que desde la Edad Media predomina en la Iglesia occidental. 1971. El ministerio no es sólo ministerio de Jesucristo. para la comunidad1. Y de manera sumamente obvia se halla expresada en la Iglesia. Die Lehre von der Kirche (HDG III 3c). En una palabra: está conforme con una antiquísima tradición eclesial el que el sacerdote actúa no sólo in persona Christi sino también in persona ecclesiae.

pero la idea antigua de la personalidad corporativa significa además que una determinada sociedad está representada en una persona porque en ella se encuentra. la persona corporativa «representante» y la correspondiente comunidad pueden convertirse precisamente en entidades intercambiables. Cf. (El lector presuroso que no esté interesado en detalles de la historia de la teología podrá saltarse las páginas 150-158. qui en méme temps les gouvernent». actuar y experimentar penosamente. A. «Quod omnes tangit. Cf. por cierto. Introducción exegética e histórico-teológica a) La idea de la representación en la Iglesia antigua En toda la cultura antigua encontramos la idea de una denominada «personalidad corporativa». puede actuar como un solo ser individual y. Cf. 4. por una persona. 141 (con bibliografía). lo que constituye la realidad de una entidad social se condensa a modo de signo -de manera intuitiva y eficaz. sobre todo el conjunto. así como el empeño en lograr la formación de una opinión uniforme)5. Esto no debe entenderse en el sentido de las modernas teorías acerca del Estado.. que en la mayoría de los casos es el padre o el dirigente de la comunidad. 1. ab ómnibus tractari et approbari dcbct». J.150 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 151 Por eso nuestras reflexiones. The Hebrew conception of corporate Personality: ZAW. En este solo individuo. Adam undseine Nachkommen. que en una sola persona «se concreten» (concrescere = condensarse) literalmente la forma. J. Copenhague 1946. se entiende casi exclusivamente en el sentido jurídico de una concesión de poderes. 39: «Les Corps sont representes par des chefs. por una notable sensibilidad para captar las aspiraciones y las intenciones de la comunidad. y también mediante la formulación y «expresión» del querer común (lo cual incluye plenamente la demanda de consejo y asentimiento por parte de los demás. a fin de que adquieran el debido equilibrio. París 1971. Darquennes. cuando la familia «se siente» representada.) existe algo análogo. y que fue adoptado después por la Iglesia antigua: «Quod omnes tangit. sino también por mantener despierto de manera especial y creativa un objetivo común y una tradición común. el punto visible de cristalización del común querer. por asentimiento de los demás. Porque en ellas se palpa una dimensión teológica que pasa inadvertida a menudo en la Iglesia occidental desde fines de la Edad Media. 5. la elección). de Fraine. 4. its Life and Culture. con un presidente federal. Représentation et bien commun. por medio de un acto jurídico (por ejemplo. 3. el círculo de amigos. supplement 66 (1936) 49. el destino y la meta de la vida de una sociedad. como sucede hoy día. también Y. en Études présentées á la Commission Internationalepour l 'Histoire des Assemblées d'États XI. incluidos sus miembros difuntos. pero que es de suma importancia para una equilibrada teología del ministerio. por ejemplo. Wheeler Robinson. En esta tarea pondremos antes de nada en primer plano exposiciones relativas a la historia de la teología. como quien dice. ser. o cuando un círculo de amigos o de actividades se reúne en torno a un miembro que es. Tan sólo en pequeñas comunidades poco institucionalizadas (la familia. . según las cuales la sociedad.en ese único individuo. Congar. sin que esto le impida comprender las ulteriores exposiciones). sí. delega en una persona la potestad de actuar. Kóln 1962. Pedersen. no sólo por la participación en el mismo destino y por el hecho de sufrirlo conjuntamente. Este concepto expresa que «todo un grupo. Cf. En tal contexto vital orgánico (y no en el contexto de la concesión jurídica de poderes) está enraizado el axioma que se encuentra ya en el derecho romano. Louvain 1952. 55. en el padre o en la madre. En virtud de tales relaciones vitales y orgánicas. Ministéres et communion ecclésiale. a saber. que hasta ahora estaban centradas principalmente en sentido cristológico. porque la «representación». se convierta en «símbolo» representativo (cambiable) de la correspondiente sociedad. como sucede en el Estado moderno con el jefe de gobierno. la «figura simbólica» de esa asociación. En nuestro orden social apenas tendremos algo que pueda compararse con la idea antigua de la personalidad corporativa. Israel. Y. Tal concretización puede producirse de múltiples maneras. 36 (1958) 210-259. En este caso encontramos todavía algo de lo que es más esencial para la idea antigua de la personalidad corporativa. versión alemana. a propósito. Congar. a través de cualquiera de sus miembros que esté llamado a representarlo»2. H. En ambos casos la sociedad es representada. Por consiguiente. los vivos y los que todavía están por llegar. desde comienzos de la Edad Moderna. en el contexto de la vida orgánica. que por consiguiente es representante y guía al mismo tiempo4. Ni de2. también. be entenderse tampoco en el sentido de que un individuo. se contiene completamente el todo3. ab ómnibus tractari et approbari debet»: RHDF. debemos continuarlas en una dirección enteramente nueva. etc. Cf. por ejemplo.

en Pablo. como son la eucaristía y la penitencia. los sujetos «se funden» también a veces unos en otros: cuando se habla únicamente del obispo. es decir. sino también a la Iglesia cristiana»7. Jerónimo. Así. de la manera más obvia. pero lo es únicamente en cuanto testifica el evangelio juntamente con los demás apóstoles. 2. 53 (en esta obra se encuentran también los testimonios).se sitúa también dentro de la comunión de todos.152 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la iglesia 153 Veremos más tarde cómo hay que profundizar teológicamente en la idea de la personalidad corporativa. el grupo de los Doce discípulos de Jesús no sólo constituye el origen (lejano ya) del apostolado. entonces habla y actúa en él toda la Iglesia. Cuando tiene que amonestar.733). sino también como «representantes» de sus comunidades. Por eso se observa con frecuencia en textos de la Iglesia antigua que en los actos eclesiales centrales. cuando llega a una nueva ciudad de Asia Menor o de Grecia. Esto aparece con especial claridad. esto quiere decir que para Jesús todo el futuro pueblo está «representado» por «individuos». y que sabe que lo que proclama «no lo recibió ni lo aprendió de un hombre. Por consiguiente. Ep. sino por medio de la revelación de Jesucristo» (Gal 1. 12). recibida directamente del Señor. 15. represente no sólo a Cristo sino también a la Iglesia. Con ello no se quiere decir que el obispo constituya sencillamente a la Iglesia. «Pablo. lo cual significa a la vez que la Iglesia tiene conciencia de estar representada en el obispo. H. y concretamente por aquellos que más tarde llegarán a ser apóstoles. De vir. en la forma de exposición. en el sufrir. 186. 9. una vez más. Y así. B. 663). dice Cipriano: «El obispo está en la Iglesia y la Iglesia está en el obispo»9. Por consiguiente. orar y hallar consuelo. «Encuentra siempre nuevos términos conpuestos con el prefijo syn ('con') para subrayar la unión con su comunidad en el obrar. 14. 66. En una palabra: en el acto vital obvio de la Iglesia. 15 (PL 23. luchar. se incluye una actividad específica del ministro. sobre sus dos funciones. se incluye casi siempre a sí mismo entre sus oyentes mediante un plural que es más que un simple recurso literario»6. en Hch 2. Por eso. 37 y passim). el ministerio apostólico de Pablo hay que contemplarlo desde dos puntos de vista. sino que es a la vez la célula germinal del pueblo de Dios que ha de ser congregado de nuevo. Él es apóstol en virtud de la vocación recibida del Señor resucitado. no se reflexionó expresamente sino hasta los siglos XI-XII con ocasión de un problema que sorprenderá a primera vista: ¿qué 7. Sus «hijos» también son siempre a la vez sus «hermanos». y esto quiere decir: a fin de proclamar el evangelio que es proclamado en la Iglesia entera. Precisamente él. los ministros no sólo se entienden como «representantes» de Cristo. reconoce y expone en su realidad más profunda: en su realidad espiritual (cf. por ejemplo. a menudo se piensa también en toda la comunidad. por esta concepción corriente en la antigüedad se explica ya que en el Nuevo Testamento el ministro. más aún. Jerónimo resume más tarde esta realidad en palabras (casi intraducibies): «Clemente escribió ex persona Romanae Ecclesiae (= representando en su persona a la iglesia de Roma) a la iglesia de los corintios»8. En todo caso. Holmberg. 8 (CSEL 3. los ministros y la Iglesia no sólo actúan conjuntamente. Tübingen 1953. relacionadas mutuamente. de actuar «en nombre de Cristo» y «en nombre de la Iglesia». «a fin de no correr en vano» (Gal 2. 8. Esta realidad prosigue después de Pascua. sino que la «representa» como una especie de personalidad corporativa. Está con6. Lund 1978. él -incluso cuando ejerce su autoridad. gozarse y triunfar. que está absolutamente seguro de su vocación como apóstol de Jesucristo. sino también la fe de la Iglesia. no representa sencillamente sólo a Dios o a Jesucristo. Cipriano. junto con la Iglesia entera y con todas sus comunidades. von Campenhausen. Por tanto. Paul and Power. En el «nosotros» de la predicación apostólica (por ejemplo. Kirchliches Amt undgeistliche Vollmacht in den ersten drei Jakrhimderten. The Structure ofAuthority in the Primitive Church as Reflected in the Pauline Epistles. 32) no sólo se expresa la confesión del collegium apostolicum. y que es representado por esa célula germinal. sin que se pueda distinguir entre el ministro y la comunidad. sino que además. cuando el apóstol habla y actúa. vencido de que lo que él ha de decir como palabra del Señor corresponde a la vez a lo que la comunidad intuye. ls). illusír. cuando se menciona únicamente a la Iglesia. sube «a Jerusalén» para exponer allí su evangelio. 1 Cor 10. b) Reflexión medieval sobre la «doble» representación Sobre la «doble posición del sacerdote». . Según esta misma línea. También los más antiguos escritos posteriores al Nuevo Testamento son muchas veces cartas de ministros/comunidades a ministros/comunidades.

154 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 155 pasará con un sacerdote que. cuyo Comentario a las Sentencias fue el libro de texto de la Edad Media. Pero esto es tan sólo una faceta. Y como esta capacitación no puede perderse. Vincula su acto personal (quizás muy deficiente) con el que realiza toda la Iglesia y lo «integra».y aquí enlaza Tomás de Aquino con el Lombardo. «Cuando ora»: con ello no se piensa en cualesquiera oraciones recitadas durante la misa. 232-238. La fórmula in (ex) persona ecclesiae expresa. el sacerdote habla. Por eso Pedro Lombardo no tiene razón al declarar la nulidad total de la misa celebrada por un sacerdote separado de la Iglesia. Landgraf. no puede celebrar este sacramento. en la eucaristía (y análogamente en otros actos salvíficos) el sacerdote actúa de doble manera: 1 1. En la celebración de la eucaristía no sólo acontece algo a partir de Cristo. con ocasión del conflicto de las investiduras y de la simonía. Primer problema: ¿Cómo alguien que no esté dispuesto o no sea capaz de perdonar a otra persona. por herejía.«nadie dice offero. por decirlo así. porque en la consagración -en ella es donde reside el centro de la eucaristía. . 93ss. A. de quien ha llegado a ser instrumento en virtud de su ordenación11. un sacerdote que esté separado de la unidad de la Iglesia o a quien la Iglesia haya sustraído la auctoritas sacerdotal. B. que para Tomás de Aquino la eucaristía -y también todos los demás actos eclesiales fundamentales. Por consiguiente. 7 ad 3). Clés pourune théologie du ministére. según la teología medieval. pues. es decir. El problema podrá parecer extraño. Contra la solución que perduró tenazmente durante mucho tiempo por la autoridad de Pedro Lombardo. Holbóck. sino que esta expresión se refiere al «orar» que Pedro Lombardo sintetizó con lo de offerimus («nosotros ofrecemos»). En este sentido el sacramento es nulo.podía seguir celebrando la eucaristía.98ss. esto . 4).l06ss. en Dogmengeschichte der Frühschokstik III. podrá recitar la petición del Padrenuestro: «Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores»? Segundo problema: ¿Cómo alguien que tiene sólo una fe fragmentaria (fides informis = fe sin amor) podrá recitar. Pedro Lombardo y una serie de teólogos antes y después de él contestaron con un «¡no!» rotundo. pues. Die Lehre von der Kirche. 223-243. con la que está vinculado en unidad. in persona ecclesiae. 83s. B. conviene examinar el significado más preciso y el trasfondo de la expresión «en nombre de la Iglesia» (in [ex] persona ecclesiae). se origina siempre el sacramento. 2. se alzó Tomás de Aquino (y antes ya de él Alberto Magno y otros teólogos) basándose en los siguientes argumentos: En la celebración de la eucaristía.-D. aunque sólo sea 10. Por eso. Regensburg 1955. Marliangeas. El siguiente material se encuentra en F. M. sino de alguien cuya vinculación con la Iglesia ha quedado completamente rota. es decir. Porque encontramos esta formulación en aquella época como una frase estereotipada para resolver otros dos problemas. recoge una serie de textos importantes de Tomás de Aquino. cuando ora en la misa. el sacerdote actúa y habla primariamente in persona Christi. Antes de que veamos que esta respuesta del Lombardo es insuficiente. ha perdido su ministerio? Fijémonos bien: no se trata de un sacerdote «indigno». Y. «El sacerdote. a quien representa en virtud de la capacitación recibida por la ordenación» (STh III.están caracterizados por un doble elemento. Ahora bien. Der eucharistische und der mystische Leib Christi. cuando un individuo ora. podía seguir realizando el centro integrador y la cumbre de su ministerio sacerdotal10. por así decirlo. Pero en la consagración habla in persona Christi. Congar. Por consiguiente. Con esto queda esbozado el trasfondo que explica por qué Pedro Lombardo considera inválida y nula la celebración de la eucaristía por un sacerdote separado de la Iglesia: tal sacerdote no puede pronunciar aquellas palabras de la fe (offerimus) que pertenecen primariamente a la persona ecclesiae. 82. 1. sino offerimus. en él. participa en la oración y en la fe de la comunidad eclesial. excomunión o suspensión. Vemos. Le falta la capacidad para actuar «en nombre de la Iglesia». una oración que el sacerdote pronuncia en nombre de la Iglesia. Clés pour une théologie du ministére. pero no debemos olvidar que la situación de la Iglesia por aquel entonces. no obstante. habla. sino que también sucede algo por parte de la Iglesia: su sacrificio ofrecido juntamente con Cristo. que hay actos de fe cuyo verdadero sujeto es la communio eclesial y que sólo tienen sentido para el individuo cuando este está vinculado con la unidad de la Iglesia. estaba determinada por el cisma y la herejía. en nombre de la Iglesia (expersona ecclesiae)» (Sent. la representación de la entrega de Jesús en la cruz en favor nuestro. in IVlibris 13. Tan sólo cuando pueda actuar in persona ecclesiae tendrá sentido su servicio sacerdotal. El verdadero sujeto de esta acción de orar y de confesar la fe es la Iglesia. Paris 1978. y que llegó a adquirir virulencia el problema de si un sacerdote separado de la Iglesia -¡un sacerdote ordenado por simonía era considerado cismático!. Roma 1941.-D. Zur Lehre von der Konsekrationsgewalt des von der Kirche getrennten Priesters.no puede ser representado sacramentalmente por un sacerdote que se ha desgajado de la unidad de la Iglesia. Marliangeas. el Credo? Los dos problemas expresan una contradicción existente entre un acto interno y un signo externo. capaz de hacerlo imperfectamente. Porque en el Padrenuestro y en el Credo se expresan primariamente la oración y la fe de toda la Iglesia. sí. Esta contradicción se resuelve cuando el creyente de que se trate -el creyente sin disposición interna realiza su oración o su confesión de fe in persona ecclesiae.

viene él mismo a nosotros para santificarnos. sino que significa también la capacitación y el encargo recibido por el sacerdote para que. si está excomulgado o ha sido suspendido). porque el sacerdote. el sacerdote expresa aquella diferencia en virtud de la cual la Iglesia recibe del Señor todo lo que ella tiene. Tomás de Aquino distingue con más precisión: si el ministro no es tolerado ya por la Iglesia (por ejemplo. en la eucaristía con la consagración válida). es decir. por un lado. In IVsent. por medio de él la Iglesia pronuncia su ojferimus. Y no obstante. como unida con Cristo.156 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 157 En primer lugar: por medio de él consagra Cristo mismo. Por eso. capacitados por Dios. puede encontrar en él a la Iglesia como totalidad. nos capacita para participar en su entrega al Padre y nos reúne en la comunión de unos con otros. en las grandes formas en que se realiza el acontecimiento de la salvación. en su «contraposición» a la comunidad. como el mandatario delegado por ella -¡no nos hallamos aquí en el ámbito de lo jurídico!-. sino que actúa como el órgano e instrumento por medio del cual y en el cual la Iglesia está efectivamente presente y actúa. 3. Y así. Dicha capacitación es también un signo sacramental. por decirlo de otro modo. es decir. «la plenitud de Aquel que lo llena todo en todo» (Ef 1. celebra los sacramentos de la Iglesia y se preocupa de que la Iglesia se ajuste a la forma de ser de Cristo. mientras es tolerado en su ministerio por la Iglesia (STh III. un sacramento «no termina» cuando se efectúa válidamente la oferta divina de salvación (por ejemplo. 49. Pero el sacerdote es también a la vez minister ecclesiae. un doble «rostro» de la Iglesia: la Iglesia es. que son muchos. y juntamente con Cristo recorran el camino hacia el Padre. En todo ello no se trata de la yuxtaposición de dos aspectos. lo ofrece al Padre. en la celebración de los sacramentos. sino que esta acción divina de salvación tiende a la unitas corporis mystici. 64. Pero esta res sacramenti. cuius minister exsistit et cuius personam gerit»: ScG IV. Y luego los creyentes. Ahora bien. entonces ya no puede actuar in persona ecclesiae. 23)12. como Christus totus = como unidad que consta de la cabeza y de los miembros (cf. como tal. el sacerdote actúa in persona ecclesiae cuando proclama la fe de la Iglesia. quien como Mediador entre Dios y el hombre. que se fundamenta en que la realidad de la salvación cristiana no significa sólo una acción de Dios en el hombre. Esto quiere decir que el sacerdote no actúa haciendo las veces de la Iglesia. puede actuar irrevocablemente in persona Christi. la Iglesia es «cuerpo de Cristo» y. la obra santificadora de Cristo se convierte en el principio vital del pueblo santificado de Dios. aun aquel que se encuentra ante un sacerdote indigno y malo (en la proclamación de la palabra. más aún. a que los hombres. Para decirlo de otra manera: la palabra de Cristo se convierte en la palabra de respuesta y de confesión de fe que da la Iglesia. Pero esto se aplica según Tomás de Aquino con una limitación esencial: «quamdiu ab Ecclesia toleratur in ministerio». . realiza en la celebración sacramental su sacrificio (conjunto) con Cristo y. En segundo lugar. por medio de él. es decir. Tomás de Aquino pone de relieve este doble aspecto. A esta dualidad-unidad de los puntos de vista corresponde exactamente el doble aspecto bajo el cual hay que considerar el ministerio ecle12. la verdadera meta de los sacramentos (lo mismo que la de 13. Por tanto. 73. síntesis y órgano de la Iglesia creyente. De ahí surge. nos une en comunión con él. actúe en nombre de esta. Así lo afirma expresamente Tomás de Aquino. 4. y con nosotros también recorre el camino al Padre. sino también la integración interna del hombre en el «movimiento» de Cristo hacia el Padre. Aquí el sacerdote actúa en un signo sacramental «en nombre de Cristo». la ordenación no significa sólo el envío del sacerdote por parte de Cristo y la autorización para actuar en su nombre. la forma de vida de Cristo se convierte en la vida comunitaria de la Iglesia. HOss). En este aspecto el sacerdote actúa «en nombre de la Iglesia». es decir. por ejemplo. en la dirección de la comunidad). en la palabra. viene desde el Padre hasta nosotros. es decir. lo recibe todo de él. y en otro aspecto. hallen la unidad con Cristo y la unidad entre unos y otros. orante y oferente13. siástico. cuando celebra los sacramentos. realiza un «sacramento válido». La unidad de este doble «movimiento» tiene su fundamento en la persona de Cristo. suceden siempre dos cosas: la palabra y la respuesta de fe. recorren con Cristo el camino de la entrega al Padre (movimiento «anabático» = ascendente). en un aspecto podemos y debemos entender a la Iglesia en contraposición a Cristo. Como tal. el sacramento y el establecimiento de la communio. sino de una sola unidad esencial que es bipolar. a la Iglesia que se representa a sí misma en él. sponsa Christi. también supra. como constante «servidor de la Iglesia». Por eso. en virtud de su ordenación. la santificación >• el someterse y dejarse integrar con obediencia. es decir. De este modo volvemos a la problemática inicial de Pedro Lombardo: un sacerdote separado de la Iglesia ¿puede celebrar la eucaristía? El Lombardo había respondido a esta pregunta con un no rotundo. Esta doble acción sacerdotal se fundamenta en el doble movimiento que caracteriza a todo el acontecimiento de la salvación: Dios viene en Cristo hasta los hombres para realizar la obra de la reconciliación y establecer la communio (movimiento «katabático» = descendente). 6). la eucaristía por ejemplo. el sacerdote es enviado en nombre de Cristo. esposa que en su mísera pobreza y «diferencia» con respecto al esposo. que viene hasta ella para redimirla y congregarla en la communio. con respecto a la extrema unción: el sacerdote la realiza «in virtute totius Ecclesiae. por decirlo así. 4. y por otro lado. que da a esta su forma y característica. se efectúa el signo eficaz de la oferta divina de salvación. In persona Christi.

porque la Iglesia ya no le respalda14. 12). Y así. la expresión verbal y la realidad de una acción in persona ecclesiae no se entendieron ya en el horizonte de una representación sacramental orgánica. 159 todo acontecer salvífico). esto es. en él ejerce su ministerio mesiánico de reconciliación y santificación (Le 4. Tan sólo como órgano de la Iglesia. el cual es enviado a la comunidad. cum corpus Christi sacramenten sit unitatis.. Por tanto. Esta concepción teológica de la alta escolástica adquirió posteriormente «carácter jurídico». Siempre y por doquier es el Espiritu el que crea vinculación.por medio de un sacerdote que no puede actuar ya «en nombre de la Iglesia». ¿Cuál es la razón última y la conexión más profunda entre ambas dimensiones? Se llamó ya la atención sobre la cristología: Cristo mismo es el punto de intersección de dos movimientos que corren en sentido inverso: Cristo viene desde el Padre hasta nosotros. a quienes es enviado. 3. El primer movimiento (que dentro de la Trinidad corresponde a la procesión del Logos desde el Padre) es el de la misión. en forma siempre análoga -es decir. no se origina -también según las enseñanzas de santo Tomás. «El que. ve al Padre» (Jn 14. a fin de «atraer» por él a todo lo creado hacia la unidad del Dios Trino y Uno. 82. 30. in ipso utique schismaticus sibi unitatem non conficit qui se ab ipsa unitate dividit»: Summa de sacr. en la Constitutición dogmática sobre la Iglesia. unidad. me ve. y la de aquel que es enviado en contraposición a aquel a quien es enviado.34).es ineficaz. así también el sacerdote actúa sacramentalmente no sólo en lugar de Cristo sino también en nombre de la Iglesia. Pero la misión de Cristo es tan sólo uno de los «movimientos» procedentes de Dios. trataron de enlazar de nuevo con la síntesis de Tomás de Aquino. así como la eucaristía es don de Cristo a nosotros y es a la vez nuestra ofrenda a Dios. 35). 9 ad 2. del ministerio eclesiástico. por ejemplo. queda «sublimada» a una unidad mayor (sin que por ello desaparezca sencillamente). entrega su Espíritu en favor de todos los hombres en su muerte en la cruz (Jn 19. cuyo inicio oficial puede verse seguramente en las encíclicas Mystici corporis y Mediator Dei. Tan sólo la reciente eclesiología católica. recibe de él potestad y autoridad y se entrega a él en completa obediencia. quia. 13 (PL 176. Cf. Pero ¿cómo habrá que entender concretamente esta conjunción «y»? 2. Por eso la misión de Cristo no puede separarse de la acción del Espíritu: en el Espíritu santo el Hijo de Dios entra en la historia y se hace hombre (Le 1. a fin de unirse en él con los creyentes para formar un solo cuerpo (1 Cor 12. 506 A). 82. Y así se dice. El ministerio es ministerio de Cristo y ministerio de la Iglesia. A consecuencia de este movimiento de la communio obrada por el Espíritu. realiza como representante de Cristo el sacrificio eucarístico y lo ofrece a Dios en nombre de todo el pueblo» (LG 10). fidei II. . Y hay que profundizar más en él. en una forma caracterizada por una semejanza y por una desemejanza (aún mayor)—. sino también al Espíritu santo. en diversos planos: en el ministerio apostólico y postapostólico.. sino como capacitación jurisdiccional por parte de la Iglesia. comunión. la potestad (e^ouotot) que le es conferida por el Padre y con la que él se presenta ante los hombres. Tomás de Aquino. sumamente importante. y nos lleva consi14. que se encamina con Cristo al Padre. La acción de ese sacerdote -en cuanto es una acción «anabática» de respuesta. Por eso es capaz de hacer que irradien para los hombres. y por la entrega y el servicio a lo que es la meta de la misión. es decir. Jesucristo es el enviado de Dios al mundo. Él tiene en el Padre su «contraposición».158 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia go en el camino hacia el Padre. 18). 7 ad 1. del concilio Vaticano II: «El sacerdocio ministerial. La comprensión del ministerio a la luz de la fe en la Trinidad a) La dimensión trinitaria del acontecimiento de la salvación La breve ojeada a la historia de la teologia ha llamado la atención sobre un doble aspecto. II. pero en obediencia tiene que alienarse enteramente de sí mismo para entregarse a su misión. la palabra y el amor de Dios. al Espíritu del común amor del Padre y del Hijo. christ. y en la Iglesia como totalidad. El enviado recibe de quien le envía el encargo y la autoridad. La misión está caracterizada por una doble «contraposición»: la de aquel que envía en contraposición al que es enviado. Por doquier la misión está caracterizada por un cumplimiento obediente del encargo recibido de quien envía. Esta misión de Jesús prosigue. Esta idea ya fue expresada claramente con anterioridad por Hugo de San Víctor: «Ita ergo verum Christi corpus non est quod conficit schismaticus. 9). STh III. El Padre no sólo envía al Hijo. el elemento característico de la misión de Cristo. a fin de que en él aquel que envía pueda ser inmediatamente experimentable y pueda ser eficaz para los demás. el cual se ofrece en el Espíritu santo juntamente con Cristo al Padre. y sobre todo el concilio Vaticano II. la cual es enviada al mundo. el sacerdote puede ser instrumento y servidor del movimiento «ascendente» de esta.

que fundamentaba la «diferencia». por decirlo de algún modo. Por eso. Si se olvida finalmente que la Iglesia es templo del Espíritu santo. 20). esa unidad obrada por el Espíritu -la unidad de todos con Cristo y de los miembros entre sí-. 170s). Pneumatológicamente. contemplada cristológicamente. en contra unos de otros. que es la caricatura de la communio*6. Die zwiespaltige Ekklesiologie des Zweiten Vaticanums Ursache nachkonziliarer Konflikte: TThZ 92 (1983) 283. Si se olvida la referencia al Padre. Darmstadt 1957 (= 1825). 18). 2 Cor 3. en el que . en cambio. entonces se disgrega la communio de los creyentes y constituye los muchos que. el ministerio -en virtud de la misión y de la ordenación. La palabra instructora de Cristo y su salvación creadora de unidad. y hace presente la unidad de la Iglesia.160 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 161 Por consiguiente. preside la celebración litúrgica. Die Einheit in der Kirche. por medio de la palabra. unida por él para constituir la congregatio fidelium. sino que Cristo vive en mí» (Gal 2. da testimonio de la fe de la Iglesia. Visto así.a consecuencia de ello. H. Y así. Geiselmann (ed. y 15. Con razón acentúa Hermann-Josef Pottmeyer. Ef 4. desde Jesucristo y su misión. la «comunión de los creyentes» que se orientan por la figura de Cristo y que hacen que esa figura se imprima en ellos. La figura quiere llegar a ser vida. Con esto hemos llegado ya a las consecuencias que se derivan de una visión trinitaria de la Iglesia para una teología del ministerio. queda elevada a una unidad superior: Cristo se convierte en el principio vital de cada uno de los cre-_ yentes y de su propio «cuerpo». el sacerdote actúa in persona ecclesiae y representa a la Iglesia ante Dios y ante el mundo. la Iglesia es «esposa de Cristo». por la «manifestación orgánica externa» y por la «fuerza espiritual» interna—. Sin embargo. hace que la gloria de Cristo irradie desde el interior y representa a Cristo en su figura plena (cf.). Como tal. en cierto modo «desde el exterior». es decir. b) El ministerio en el punto de intersección de la auctoritas (Christi) y de la communio (del Espíritu santo) El ministerio sacerdotal está caracterizado también por la estructura trinitaria de la Iglesia. el ministerio se halla en medio de la estructura vital de la Iglesia como órgano ministerial de la misma. 23). Cristológicamente. y el Espíritu insta a imprimir en todo ser viviente la figura de Cristo. J. el ministro actúa in persona Christi y representa ante los demás bautizados al Señor de la Iglesia. y muestran que la Iglesia. entonces se altera profundamente la vida de la Iglesia como imagen del Dios Trino y Uno. contemplada pneumatológicamente. que él crea por medio del Hijo en el Espíritu santo. Si la Iglesia no se entiende ya como cuerpo de Cristo. es decir. Mohler. en el Espíritu santo la «precedencia» absoluta de Cristo frente a la Iglesia (y a la humanidad). entonces desaparece de la vida la común dignidad y misión. en relación con la actividad del Espíritu que es creadora de unidad. Pottmeyer. donde la comunidad ensalza la recepción de los dones de Dios. como criatura del Dios Trino y Uno. . la obra de Cristo de unión y santificación y la aceptadora unificación y santificación por parte del hombre llegan a unirse tan entera y plenamente que el creyente es capaz de decir: «Ya no vivo yo. A. Ambas cosas son aspectos inseparables y tan poco contradictorios como el Padre.se han impreso rasgos fundamentales que son diferentes y que no obstante se complementan. representa el carácter sacerdotal de todo el pueblo de Dios. especialmente 170ss y 189. la Iglesia es «cuerpo de Cristo» que. su potestad y autoridad quedan interiorizadas de tal modo que la palabra de Cristo y la respuesta creyente del hombre. la vida quiere encontrar figura. quien hace ver igualmente las diferentes referencias trinitarias: Si una de esas referencias trinitarias se infravalora o se olvida. 16. Una nota específica de la concepción de la Iglesia propugnada por J. En Móhler..está destinado a transmitir sacramentalmente la obra de Cristo. el Hijo y el Espíritu santo. El pueblo de Dios está marcado así por la «figura objetiva» de Cristo y por la «vida interior» del Espíritu. la santificación y la instrucción. que es la Iglesia. el fundamento de la communio. creadora de unidad. 13. J. R. para caracterizar la dualidadunidad de los aspectos se menciona también la analogía del alma y del cuerpo en el hombre (ibid. pretenden poseer el Espíritu. y la Iglesia se convierte «en la plenitud de aquél qué lo llena todo» (Ef 1. La figura «cristológica» objetiva y exterior comunica y sustenta la presencia del Espíritu. se halla dentro de un gran movimiento trinitario: la Iglesia es el pueblo de Dios Padre. entonces esta se petrifica convirtiéndose en una hierocracia [= dominio sacerdotal]. consiste en hacer referencia a lo inseparablemente unidos que están ambos aspectos.

Congar. Yves Congar hizo notar que ya en los escritos de los Padres apostólicos los dos aspectos se encuentran yuxtapuestos: «Afirmaciones extraordinariamente vigorosas en la línea de la jerarquía y afirmaciones en la línea del principio comunitario»21. tiene la función especial e insustituible de ver y transmitir la realidad. desde luego. Zizioulas. vemos que la ordenación también inserta al ministro en una doble relación: en una relación con Cristo.la Iglesia se entiende principalmente como continuación de la encarnación de Cristo y. Esto puede aclararse mediante el siguiente ejemplo: el ojo. Precisamente por eso la mediación sacramental es posible únicamente en el contexto vital de la Iglesia. 89-102. entonces es un servicio entre los demás servicios obrados por el Espíritu. cuyas celebraciones preside y cuya unidad presenta como en imagen. en cuanto es representación de Cristo. Stuttgart -' 1964. portante. hace notar que el tratado teológico de la eclesiología. 88. Esta especificación es necesaria para evitar malentendidos. Freiburg i. a propósito supra. entonces ya no es en sentido propio un ojo.como mediación sacramental de la realidad de Cristo. entonces la acción de ver se hace im20. in Eph 1. se halla abarcado y sustentado por la communio de la Iglesia. por cuanto ya no es capaz de ver. Si el ministerio.Br. versión alemana. como ministerial e institucional. Y. ni a la sola comunidad carismática como obra del Espíritu (peligro de la teología protestante del ministerio). l41ss). uno solo (en el Espíritu santo). Ahora bien. Y. Sobre todo cuando se desconoce la forma específica de la autoridad y de la potestad de Cristo (cf. como la Iglesia es la obra indivisible del Dios Trino y Uno. . da vigencia a la fecundidad interna obrada por el Espíritu y la transmite a la Iglesia y al mundo. 2 (PG 62. 18. Greshake. Der Laie. y 17.: Jalones para una teología del laicado. mientras que el laicado da testimonio de la obra salvífica de Cristo. en medio de la diferencia de diversos servicios. en la cual -poco más o menos hasta el concilio Vaticano II. Este doble aspecto del ministerio corresponde a la más antigua teología patrística. porque lógicamente el ministro -como creyente. 320OO. no consiste en ver él mismo ni en ser visto en la acción de ver. D. Hom. sino que es toda la persona la que ve por medio del ojo. vemos que. la cabeza es la plenitud del cuerpo»20. en cuyo nombre y potestad actúa en favor del pueblo de Dios. Separado del organismo. 459s. Die Lehre von der Kirche. Priesteramt und Priesterweihe im Licht def óstlich-orthodoxen Theologie. aun como tal. y que no obstante está estructurado en su fisonomía de tal manera que en esa unidad la primacía de Cristo. es y sigue siendo miembro receptor del pueblo de Dios (cf. en cuanto es representación de la Iglesia. que en unidad indivisible envía a Cristo y al Espíritu para crearse su pueblo. 125ss). es decir. Id. se aplica igualmente a la relación entre la comunidad y el ministerio: tan sólo en su recíproca diferencia y ordenación mutua acontece la «plenitud de Dios». Este pueblo. Barcelona 51963. Esto conduce a ulteriores consecuencias en la eclesiología moderna. y representa in persona ecclesiae al cuerpo de Cristo unido por el Espíritu santo y henchido por él. 434ss. El ser específico del ojo «consiste en hacer posible que el vidente vea. en los cuales el ministerio como ministerio11 ha de representar sacramentalmente ante el laicado la misión de Cristo. Congar. consiste en la unidad y la diferencia de sus diversas vocaciones. Ct. 102. Án den clrei-einen Gott glauben. Así que la Iglesia. en Der priesterliche Dienst V (QD 50). desde mediados del siglo XII. un órgano de la visión. entonces se halla aislado bajo el signo de la auctoritas y \apotestas (Christi)17. se contrapone a los demás creyentes. Si el ojo es arrancado del organismo. sino también todo el organismo. semejante comprensión del ministerio llega a ser «naturalmente opresora y provoca reacciones revolucionarias»: J. Pues sólo llegará a ser eficaz allá donde sea reconocido por la Iglesia -al menos fundamentalmente. 21. cuya fe sintetiza. es decir. para la comprensión del ministerio no se puede tomar como punto de partida ni a Cristo solo (tendencia de la teología occidental)—. supra. Si el ministerio se concibe de manera exclusivamente pneumatológica. su palabra y su salvación. para el hombre. 1973. Freiburg i.162 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 163 Si el ministerio se entiende sólo cristológicamente.sigue siendo siempre «laico». contemplada trinitariamente. 377ss. Lo que se aplica a Cristo y a su Iglesia: «el cuerpo es la plenitud de la cabeza. 26). versión cast. 19. depende esencialmente del asentimiento de la comunidad. Por consiguiente. en virtud de la acción dual y única de Cristo y del Espíritu. Juan Crisóstomo. si (y en la medida en que) la Iglesia se siente «representada» efectivamente en el ministro. 3. El ojo tiene su ser en la pura mediación. y en una relación con la Iglesia. es decir. no sólo queda destruido el ser específico del ojo. sino que hay que tomar como punto de partida al Padre. es uno solo desde un principio y no solamente con posterioridad. se manifiestan de manera palpable y sacramental en el ministerio.Br. En todo ello no es el ojo el que ve. Der dreieinige Gott. está determinado esencialmente por la cristología y no por la pneumatología.. está fundada por el Padre como un pueblo que es. En la medida en que el ojo se sale de ella separándose para sí mismo -cuando está enfermo-. Sin embargo. Puesto que el sacerdote representa in persona Christi a la cabeza de la Iglesia. más detalles en G.

164 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 165 posible. Se trata. sin embargo esta relación mutua puede adquirir formas concretas muy diferentes y puede llevar también en sí la forma de un conflicto. Considerada desde un punto de vista puramente fenoménico.están mediados trinitariamente. no corresponderá en todos los casos la aceptación voluntaria y espontánea en el Espíritu santo por parte de la comunidad. a la cual pertenece también el ministerio eclesiástico. en la unidad y en la diferencia. encuentra la fisonomía y la expresividad que le corresponden. no dispone de nada. lo que debe hacerse visible en la Iglesia por medio de la totalidad de las relaciones ministeriales es la acogida de los dones del Espíritu. . Aquí se podría objetar que la cabeza (Cristo) pudiera actuar también sin su «esposa» (la Iglesia). Lejos de eso. Por dondequiera que se comience. por aquel camino que él mismo quiere: mediante la mediación sacramental. vemos que en último término no es de importancia por qué elemento se comience para llegar a la comprensión. la acción de ver se hace imposible. y en consecuencia el ministro pudiera hacerlo también sin la comunidad. aunque no exista (todavía) ninguna comunidad concreta (por ejemplo. por medio de la mediación sacramental que el ministerio hace de Cristo. se mantenga abierto y esté dispuesto para su acción (mediada a través del ministerio). Y cuando el ojo es lo único visto. en las condiciones de nuestra existencia pecadora y de nuestra historia. no habría acción ministerial si no hubiera Iglesia «en alguna parte». La estructura trinitaria del ministerio la sintetiza acertadamente el documento ecuménico de consenso elaborado por el Grupo de Dombes. G. Grupo de Dombes. no es un proceso armónico de creciente disposición interior para poder recibir los dones de Cristo transmitidos por medio del servicio ministerial. en las misiones o en regiones descristianizadas). entonces habrá que añadir en seguida que el actuar in persona Christi es posible y significativo únicamente porque Cristo quiere prepararse para sí un cuerpo que. 44. y dentro del resto de la comunidad y juntamente con ella tiene como meta la adoración del Padre. la ceguera es el estado en que el ojo es lo único visto. Entonces el ojo se ha salido totalmente de su función y ha suprimido su ser como mediación»22. Si 22. el sacerdote no podría en absoluto representar a Cristo.: El ministerio episcopal. Es obvia la relación con el ministerio eclesiástico: también este ministerio podrá cumplir únicamente su servicio especial de mediación in persona Christi cuando no se separe del organismo de la Iglesia ni se convierta a sí mismo en el objeto de su atención. Ahora bien. la apertura al reinado de Cristo y la adoración filial del Padre». en Enchiridion oecumenicum I. que no debe convertirse en absoluto en el punto de partida de una teología del ministerio. a la acción ministerial «en nombre de Cristo». Pues bien. Meyer (eds. n. Póltner. el órgano puede realizar su servicio especial de mediación. inversamente. G. 681. se comienza por el segundo elemento. puede 24. Si se comienza por el primero. entonces habrá que añadir que la Iglesia.). En la medida en que el ojo se convierte en algo visto. 58. y que trata de El ministerio episcopaP3: «Todo modelo de organización social expresa la red de relaciones vividas en una sociedad. a la santificación y a la dirección. 23. la acción ministerial. ya que la palabra y la acción de Cristo presuponen la fe y con ello un correspondiente querer interno. se ha quedado ciego. 34. Precisamente esta pluralidad (= trinidad) de los aspectos se expresa efectivamente en el ministerio eclesiástico: el ministerio representa in persona Christi el reinado salvador de Cristo. por cierto. a la proclamación de la palabra. en primer lugar. como también Cristo comunica el Espíritu santo y el Espíritu santo comunica la obra salvifica de Cristo: sin la fe de la Iglesia -una fe obrada por el Espíritu-. por sí misma. en virtud de la fecundidad del Espíritu santo. entonces el vidente no es ya el vidente.M. es un proceso de mediación mutua24. y en segundo lugar. sino que ha de hacer que Cristo la colme de beneficios y que lo haga. de un punto de vista correcto en cierto modo. dependen estrictamente el uno del otro. Das kirchenleitende Atnt. sino que como puro ministerio de servicio se mantenga en aquella unidad orgánica que el Espíritu santo mantiene unida y a la cual llena de vida. una Iglesia en la que el ministerio (y el ministro) tuviera su lugar original. in persona ecclesiae representa la recepción de Tos dones del Espíritu. Pues. versión cast. Tan sólo dentro del conjunto del organismo. Gassmann-H. 1980. Por eso. Schonheit. Wien y otras 1978. Frankfurt a. el Espíritu. Salamanca 1986. sí. pero abstracto. está orientada hacia una comunidad y sólo tiene sentido gracias a esa orientación. c) Tensión trinitaria y conflictos humanos Aunque el ministerio y la comunidad -contemplados según la perspectiva de la teología trinitaria-. Porque el que los creyentes lleguen a ser el cuerpo de Cristo. Puesto que estos dos aspectos del ministerio -el ministerio como representación de Cristo y el ministerio como representación de la Iglesia.

cuando ejercita su ministerio con arbitrariedad. en vez de expresar a Cristo y de prestar servicio a la comunidad. Pero el que se aferra sobria. Tan sólo cuando el «poder» es reconocido y afirmado porque ha sido comprendido. fiel e incorruptiblemente al verdadero evangelio. G. la autoridad del ministerio. por ejemplo. entonces no existirá ya conflicto entre la propia libertad y la autoridad ejercida por el ministerio. Mediante el asentimiento interno. 3) y sustituye el evangelio por fábulas (4. Paulus in den neutestamenüichen Spatschriften. Porque con poder pronunció Cristo su «¡Convertios!» (Me 1. frente a esos fal-i sos pastores -como demuestra la historia y el momento presente-l la Iglesia se convierte a su vez en la comunidad que sufre a causa de sus ministros y que a veces sólo puede soportarlos con dificultad. Kertelge (ed. sino que lo experimenten como autoridad extraña. En el Antiguo Testamento se anuncia ya el castigo de Dios para los1 «pastores que se apacientan a sí mismos (cf. Paulinische Theologie in der Rezeption der Pastoralbriefe. Kirchliches Amt undgeistliche Vollmacht in den ersten drei Jahrhunderten. Kirche undAmt . no significa ya nada alienante. la libertad es capaz de asimilar lo que primeramente parecía «externo» y opuesto. También el ministro puede constituir la razón de que haya pro-1 fundos conflictos. enteras. se convierte en la autoridad que sufre. De este modo. hallará contradicción en algunos destinatarios. es decir. sin preocuparse por lograr que ella comprenda y le dé su asentimiento. y abusan de su autoridad sobre el rebaño.166 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 167 ocurrir que algunos cristianos no sean capaces de ver lo institucional del ministerio como forma objetiva del acto vital de la Iglesia.). y también cuando con autocomplacencia se sitúa al margen de la comunidad. 2). aceptando.la communio entre lo «extraño» y lo «propio»25. alienante y perturbadora. Puesto que el ministro tiene que proclamar no sólo la misericordia de Dios sino también las exigencias de Dios.Marginalien zum Amtsverstandnis: GuL48(1975)292s. Así sucede. no sufrirá por contar esas fábulas.a un nivel más elevado.. Puesto que y en la medida en que lo «externo» no procede de la propia libertad. sí. En términos muy generales habrá que afirmar que cuando el hombre choca con un ejercicio externo de «poder». negándose a dar su asentimiento a la acción ministerial que «representa a Cristo». En una palabra: cuando las «ovejas» que hay en el ministerio no quieren reconocer ya la voz del verdadero Pastor Cristo. más aún. gestos de dominio y prepotencia.109ss. Paulinische Theologie in der Rezeption der Pastoralbriefe.20ss). en lo «ministerial» del ministerio se i n t e r gra algo profundamente personal: aquel que ha de ser para otros una dura institución de «poder». . pero teniendo que rehusar su asentimiento al estilo que ellos tienen de ejercer su ministerio y a su estilo personal de vida. Hünermann. que sólo piensan en sí mismos. Pero ¿qué sucede cuando se rehusa el asentimiento interno? Entonces el poder seguirá siendo pura exigencia y desnuda reclamación (en el sentido de una manifestación sacramental de la autoridad y la exigencia de Cristo). von Campenhausen. está llamado ni más ni menos a sufrir personalmente en su labor de dar testimonio. Cf. más aún. entonces el sacerdote es la causa de conflictos entre el ministerio y la comunidad. Pero no sólo la comunidad puede ser la que perturbe la coordinación fundamental entre el ministerio y la comunidad. parece que significa la limitación o incluso la destrucción de dicha libertad. Pues bien. obrado de manera interna y subjetiva en el Espíritu. frente a la cual son oportunas la contradicción y una actitud contestataria. Este conflicto prosigue en el ejercicio de «poder» por parte del ministerio apostólico y postapostólico26. con poder se enfrentó al partido religioso de los fariseos (cf. «El que se rodea de maestros que halagan el oído ([2 Tim] 4. 15). especialmente Mt 23). y de constituir con ello . en sus propias ventajas y en su poder. en los que la «contraposición» entre el ministerio y la comunidad no es expre27. y sin escucharla ni querer aprender de ella. Lohfink. Tales conflictos. 91 y 90. su actuación «ministerial». tendrá que sufrir por el evangelio y demostrará así precisamente la verdad del evangelio». con poder amenazó con el castigo (Mt 11. Lohfink. 557. Esta realidad antropológica universal se aplica también a las relaciones entre el sujeto (libre) y el ministerio (que viene «del exterior»). 1981. más aún.Br. P. en comunidades 25. H. ese poder lo experimenta primeramente como extraño. Cuando el creyente individual o una comunidad comprende y acepta que está hallando en el ministerio la forma exterior de aquella vida liberadora a la que el Espíritu mueve e impulsa internamente. en K. Ez 34. como alienante. Cf. Freiburg i. incluso hasta el menosprecio. 4). En vista de esa contradicción. si a pesar de todo quiere cumplir su tarea sin desviarse de ella. 26. G. La disposición para sufrir por el evangelio «se convierte en la prueba y en la nota característica del verdadero proclamador»27.

sino que se muestra como contradicción y oposición. sino que además el ministerio. 30. en cuanto actúa in persona ecclesiae. H. Por tanto. E. a propósito. en virtud de la cual su tarea primordial consistirá en crear comunidad. Pero siempre habrá que conservar los dos elementos en que se realiza el ministerio: el ministerio es ministerio de Jesucristo y es ministerio de la Iglesia. DieAutoritát des bittenden Christus. cuando el Espíritu lo llene todo y Dios sea todo en todos. 20).. von Balthasar. München 1972. a la «forma encubridora y humillante de la mera potestad»28. para adoptar tal decisión se necesitará el consenso de una instancia superior y que. sino que puede estar inspirada también por animosidades diabólicas. en una comunidad «muerta» resaltará mucho más en el sacerdote el aspecto del haber sido enviado con potestad. Es verdad que la ordenación. la autoridad ministerial no puede 28. Tan sólo cuando el testimonio del Es29.in persona Christi). a la comunidad. Ahora bien. yendo en pos de él. conjurando: «Os rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconciliaos con Dios!» (2 Cor 5. dan a conocer que el proceso de llegar a ser Iglesia ha quedado perturbado. Claro que sobre eso no podrá decidir la comunidad concreta de que se trate. necesitará el asentimiento de la comunidad congregada por el Espíritu santo. Pero como esa persona representa a la vez. por lo mismo. 179-188. Por el contrario. Puesto que ambos factores. la acción del sacerdote. Por esta razón. Para la Iglesia de la Edad Media esas circunstancias eran casos excepcionales muy limitados. impulsa al ministerio a la pura oficialidad ministerial. la ordenación y el ejercicio del ministerio en virtud de tal ordenación no podrán realizarse sin la conformidad de la Iglesia. realizada en el Espíritu. Esta prepotencia pertenece a la vertiente provisional y pecaminosa de la historia. Cf. U. congrega a su pueblo. presupone la disposición de los creyentes para dejarse plasmar por medio de él (y esto quiere decir: por medio del Señor mismo) para formar el cuerpo de Cristo. la representación de Cristo y la representación de la comunidad. Para decirlo con otras palabras: puesto que el ministerio representa (también) a la Iglesia y es un signo que sintetiza a la comunidad. La no lograda concordancia entre la figura objetiva de Cristo. el ministro podrá limitar su encargo de actuar en el nombre de Cristo a la representación -como signo sacramental. en cuanto actúa in persona Christi. Esto permitirá comprender dos realidades de la historia de la teología: 1) Existe una antigua tradición eclesiástica según la cual hay circunstancias en las que no se puede ya tolerar que un ministro actúe en nombre de la Iglesia (aunque la Iglesia no pueda impedir que ese ministro siga actuando -¡de forma perversa!. y la vida subjetiva de la Iglesia. por medio de Jesucristo y en el Espíritu santo. con el hecho de que el sacerdote actúa también in persona ecclesiae está asociada la convicción de que tal capacidad no se concede permanentemente eo ipso por medio de la sola ordenación. henchida por el Espíritu.168 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 169 sión de su diferente vocación -fundada en las relaciones trinitarias-. No sólo por razón de los conflictos indicados. por ser la «apropiación» de una persona por Cristo. y se entenderá a sí mismo en todo lo demás como órgano que está más bien al servicio de la comunidad. tal cosa no será posible sin el asentimiento de la comunidad. Por eso. la autoridad del ministerio no sólo presupone el fundamental asentimiento de los creyentes. en Unterwegs zur Sache.de Cristo. presupone también la conformidad de los creyentes para tener como ministro a una determinada persona. afectan a una misma y única persona. Pero nada impide que la extensión de tales casos se amplíe22. pero esto no sucede sin que los hombres respondan con su asentimiento y quieran llegar a ser el cuerpo de Cristo. ser otra que «la autoridad del Cristo orante»29. sino también a causa de la diferente postura que una comunidad adopta en el proceso de llegar a ser Iglesia. y estén dispuestos a recorrer juntos el camino de Jesús. Jüngel. En una comunidad muy vital. se suponga que sea más objetiva. . sitúa al ordenado en contraposición al resto de la comunidad. las relaciones concretas entre el ministerio y la comunidad podrán adquirir formas muy diferentes. más aún. y además es órgano de acción de la misma. d) El ministerio y el asentimiento de la Iglesia Es verdad que Dios mismo es quien. De todos modos. Esa autoridad sólo podrá (y deberá) decir invitando. Amt und Existenz: IkaZ 1 (1972) 296s. por el ministerio sacramental. Son seres humanos que en su libertad ofrecen a Dios el sacrificio de alabanza y entrega. manifestada sacramentalmente en el ministerio. porque incluso una decisión unánime puede no proceder necesariamente del Espíritu santo. sino que está sometida a determinadas condiciones. que un día pasará.

Kretschmar. puede recibir la ordinatio»34. 4. el trasfondo de este canon lo constituyen las disputas sobre la jurisdicción y las manifestaciones violentas de monjes contra los obispos competentes para ellos.c o m o un ejemplo entre muchos otros-: «Desde el comienzo de mi ministerio episcopal me propuse no decidir nada con arreglo a mi opinión personal. 130s. en ninguna parte se habla de que el llamamiento y el envío del ministro se efectúe por medio de la comunidad. aquellas ordenaciones que no se efectuaban con miras a prestar servicio en una iglesia local concreta. Mainz 1963. de partido. 226s. Los sacerdotes en las asociaciones de fieles. Para E. Das kirchlicheAmt. Esta es la esencia de la ordinatio. como vemos por el canon 6 del concilio de Calcedonia (COD 66). Congar. H. «En vista de estos abusos y desórdenes hubo que reforzar la autoridad del obispo sobre sus clérigos. . 518s (versión cast. 1 Cor 1. 1967. a una iglesia y deben hallarse bajo la supremacía del obispo. también Id. Küng. es la unanimidad lo que caracteriza a la comunidad de Cristo. E. por conducto de la comunidad.1. sino que debe asignársele claramente una iglesia (ekklesia) 31. en virtud del Espíritu que actúa en él. ni un grupo dentro de la comunidad domine a otro grupo. cree reconocer el don que capacita a esas personas para ser pastores y dirigentes.. 35./ 70 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 171 píritu en la Iglesia concuerde con el testimonio que dan los ministros. ab ómnibus tractari et approbari debet». la llamada. 1) para orar. El canon dice así: «Nadie. 65ss]. Schillebeeckx. las «ovejas» podrán reconocer en él la voz del «Pastor» y le seguirán (Jn 10. si alguien es ordenado 'de modo absoluto'. La dimensión eclesial es un elemento decisivo de la ordinatio o incorporación al ministerio». Ciudad del Vaticano 1981. o la iglesia de un lugar donde se conmemore a un mártir o la iglesia de un monasterio. 2) El acto de la ordenación se caracteriza desde antiguo por dos factores: En primer lugar: el pueblo de Dios presenta para la ordenación a personas en las que. Cipriano. Las divisiones de los grupos de oposición constituyen la prueba de que la comunidad. en primer lugar. Dusseldorf 1981. Ep. Lejos de eso. 10ss)». las facultades que le capacitan para dirigir a una comunidad. . Así pues. el canon 6 no se ocupa propiamente de las relaciones teológicas entre la comunidad (local) y el ministerio. sino de la posición jurídica del presbítero y de su coordinación con el obispo que sea compe32. Das kirchliche Amt. «Sólo el que sea llamado por una comunidad determinada para ser su dirigente y rector. Ephesus und Chalcedon (GKÓ 2). Por el contrario. en la ciudad o en el campo. 69 (El ministerio eclesial. sobre todo.. también los muy significativos textos de la Iglesia antigua en Y. según algunos cánones antiguos. la comunidad local era muchas veces la que proponía a sus dirigentes. Esta convicción fue unánime en la Iglesia hasta entrada la Edad Media. no vive enraizada en Cristo (cf.1982] 9). Ministéres et communion ecclésiale. En la asignación a una comunidad concreta. según él. especialmente 70 y 78s [Ministerios y comunión eclesial. La comunidad cristiana y sus ministros: Concilium 16 (1980) 402. La interpretación que Schillebeeckx hace así del canon 6 de Calcedonia es clarísimamente exagerada y no concuerda ni mucho menos con la historia. Esta lógica exige que ni el ministro domine a la comunidad. 79s): «Al antiguo concepto de ordinatio pertenece esencialmente. como condición de la validez de dicha ordinatio. de clan. 512). 520ss).2 (Ecclesia 2063 [30. aunque estén asignados a un monasterio o a alguno de los santuarios»35. efectuada en el acto de la ordenación. el Espíritu de Dios no es un Espíritu de discordia. Estos deben quedar vinculados. es decir. Y así podía escribir san Cipriano . Congar. en el canon 6 no se trata en absoluto de las relaciones entre el ministro y la comunidad local. Die Ordination im Friihen Christentum: FZPhTh 22 (1975) 43s. Freiburg i. es la «'incorporación' como ministro a una comunidad que llama a un determinado hermano en la fe y lo designa como dirigente»". 34... Id. Identidad y misión. Sobre este tipo de problemas cf. sea ordenado 'de modo absoluto'. es decir. «Quod omnes tangit. Con ello se ve claramente que el ministro -según Schillebeeckx. Die Kirche. E. el mandato o el envío por parte de [sic\] una comunidad concreta (pueblo y dirigentes). 4). 78).Rr. Por eso.recibe del Espíritu santo (por medio de la imposición de las manos y de la epíclesis). Cf. Su método típico no es el de las decisiones tomadas por estricta mayoría ni el de los acuerdos que dependen de un voto. En segundo lugar.-Th. Durante los primeros siglos de la Iglesia. 33. ni la comunidad al ministro.. Madrid 1973. En la misma línea se halla la declaración del Pontificio Consejo para los laicos. en lo más íntimo de sí misma. 2.: La Iglesia. P. Por tanto. «En efecto. que habla de una «lógica del poder espiritual». 14. sin escuchar vuestro consejo y sin oír la voz de mi pueblo» 11 . Ministéres et communion ecclésiale. estaban prohibidas las «ordenaciones absolutas». Mantiene la comunidad en la unidad a fin de que no tenga más que 'un corazón solo y una sola alma' (Hch 4.4 (CSEL 3. Más aún. Cf. la imposición de las manos sobre el mismo será inválida según decisión del santo Sínodo»32. Camelot. los ministros eclesiásticos no pueden ni deben actuar sin que exista o se restaure un acuerdo (¡fundamental!) entre ellos y los demás cristianos. Porque. Y. queda claro que el ministerio eclesiástico no es nada «en sí mismo». 178. 32). Schillebeeckx este canon es el punto de partida para la definición esencial de lo que fue la ordenación durante el primer milenio del cristianismo: la ordenación. 70 (El ministerio eclesial. G. sino que existe «para otros». Es recibido por quienes se encuentran 'todos juntos en el mismo lugar' (Hch 2. Schillebeeckx.

en la decisión tomada «desde abajo». Kretschmar. por eso todo el «proceso» del llamamiento de una persona está caracterizado por una múltiple mediación humana: mediante impulsos venidos del exterior y la capacitación procedente del interior. 232ss). es decir. En la elección o asentimiento de la comunidad. Esto se ve claramente por el hecho de que el ministro episcopal de una iglesia local sea a la vez miembro del colegio de obispos de la Iglesia universal.por el «exterior ministerial» la vocación personal del ordenando y el asentimiento de la comunidad. el ministerio de la iglesia local se halla también esencialmente en relación con toda la Iglesia. forma parte esencial del «proceso» de la vocación o llamamiento la 38. es decir. Todo esto demuestra precisamente lo contrario de lo que Schillebeeckx y otros pretenden probar basándose en el canon 6. son examinados -como quien dice. es decir. . 238s). Las formas de asentimiento de la comunidad. infra. que en este punto son instrumentos del Señor. Pero la comunidad se preocupa de conseguir los sacerdotes que necesita»38. infra. «El concilio no abordó nuestra problemática actual sobre alguien que es presentado por una comunidad para ser ordenado. una ordenación que tuvo sus comienzos en la Edad Media y que llegó a hacerse habitual en la Edad Moderna»—. No obstante. este principio no fue universal. que en un principio fue personal. con motivo de la ordenación de sus ministros. un acontecimiento que procede de Cristo. naturalmente. en iglesias locales-: de una Iglesia universal. Weismayer. como sucede en las Iglesias orientales con la aclamación del axios y en la Iglesia occidental como el amén confirmatorio. son muy diversas. Es posible que la cooperación de la comunidad quede reducida así a un mínimo y parezca indicado hoy día buscar nuevas formas de cooperación del pueblo de Dios (cf. en la ordenación de un ministro. eso sí. Esto significa que la iglesia local guarda una relación esencial con todas las iglesias. Por eso. Además. aunque el canon 6 haya que interpretarlo de manera diferente de como hace Schillebeeckx. por cierto. llegaron a ser usuales durante siglos y fueron considerados como elementos necesarios. Dios hace que a esa persona se le confirme el carisma otorgado. elegido mayoritariamente por una determinada comunidad. En efecto. De ello se hablará en relación con el nombramiento de obispos (infra. lo que pretendía el concilio era situar dentro de un orden determinado a los clérigos que 'no tenían señor ni obispo'» 36 . se manifiesta la acción del Espíritu santo efectuada «desde arriba». demuestra que el sacerdote no es asignado primordialmente a una comunidad local. por medio de la comunidad. cayó bajo la influencia de intereses de grupo y del poder político. que no es elegido por una comunidad. Dios hace que en un cristiano brote la idea y el deseo de llegar a ser sacerdote. sino que la evangeliza y congrega. 462). la ordenación para una iglesia local fue sobrepasada en época bastante temprana por el hecho de que la propia comunidad local se entendió a sí misma como realización concreta de una Iglesia universal -subsistente. Theologische Uberlegungen zum Amt in der Kirche: Wiener Diózesanblatt 119 (1981) n° 6. pero lo cierto es que el asentimiento de la Iglesia forma parte constitutiva de la acción integral de la ordenación. Sin embargo. Ordinations invitus. La colaboración y el asentimiento de la comunidad. J.que «la ordenación cristiana (si tomamos como punto de partida las Cartas pastorales) no se orientaba primariamente a destinar personas a puestos eclesiales ya existentes. coactus de I'église antique au Canon 214: RSPhfh 50 (1966) 184. Su misión consiste también en ser el pastor de la comunidad. que se realizaba esencialmente como communio de las numerosas iglesias. de la ordenación que (en este sentido) es absoluta. sino a un obispo (el cual.172 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 173 tente para él. sigue siendo verdad que en la antigüedad el caso normal parece haber sido la ordenación relativa. el derecho de elección fue cediendo terreno hasta que la cooperación del pueblo se expresa simplemente en la aclamación aprobatoria. lejos de eso. la vocación al ministerio puede culminar en la ordenación. Esto no se olvidó tampoco más tarde. «Tampoco era la comunidad la que designaba a los sacerdotes. la ordenación con miras a una determinada comunidad local. y son asumidos en la «diferencia cristológica». Esto no significa que cualquier candidato a la ordenación tuviera que ser 36. y nuevamente en la Edad Media. Un estudio más preciso de las fuentes enseña -como acentúa G. Aquí se halla igualmente la razón jurídica de la ordenación no relacionada con un determinado puesto. En consecuencia. Por consiguiente. tiene competencia sobre una o varias comunidades). Y. Kretschmar. G. Congar. el misionero. Mediante la admisión a la ordenación por parte de ministros ya ordenados. eso es competencia de los obispos. Junto al obispo local existió ya desde muy pronto. De este modo. durante los primeros siglos del cristianismo las comunidades no vacilaron en ejercer fuerte presión moral sobre varones aptos y en hacerles saber con insistencia que los necesitaban como ministros (cf. Dios llama por vías humanas. Die Ordination im Frühen Christentum. y probablemente tampoco estuvo en vigor desde el principio. 37. 74. y que la comunidad declare su disposición para aceptar al candidato como ministro suyo. 67s. Cuando la elección.

la comunidad se realiza a sí misma como iglesia local sustentada y animada por el Espíritu de Jesucristo3''. desde el punto de vista de la realidad. que en la Iglesia es creído y vivido por medio del Espíritu santo. Este doble carácter es lo que E. Peter Hünermann sintetiza así muy bellamente estos dos aspectos: Así como el ministerio representa esencialmente -bajo el punto de vista formal. cooperación que. imploran la consumación sacramental por Dios de los dones espirituales (probados ya inicialmente) de los candidatos. con el ministerio eclesiástico se deba precisamente a que no es experimentado por muchos como un ministerio nacido de la comunidad y que la «represente»41. no a sí misma. La imposición de las manos significa. 2. busca su conformidad con la forma del testimonio de Cristo.. y que a causa de su propia vida de fe ve la necesidad del servicio. no sencillamente en nombre de la comunidad. de algún modo.queda integrado en la totalidad de la communio eclesial. 105ss). Das kirchliche Amt [El ministerio eclesial}. se haya congelado y reducido a una simple ceremonia. Ep.la «precedencia» de la revelación.se encamina a conseguir pastores capaces. Y así.Amt. tiene conciencia de ser obra del Señor. sino también el presidente del consejo parroquial: como «primer laico representante». Das Recht der Gemeinde auf Eucharistie. por ejemplo. En último término. por tanto. en cierto modo. que se manifiesta en el asentimiento del pueblo. no es nada secundario. Hünermann.y a través de él toda la comunidad. en la cual se entreveran constantemente el movimiento cristológico y el pneumatológico: el Espíritu. dignos y dotados del Espíritu. Tal vez buena parte del descontento. así también. y el ministerio está vinculado al evangelio de Cristo. la cooperación de la comunidad -una cooperación que da testimonio del Espíritu. El ministerio. 5 (CSEL 3. como misión autorizada. el ministerio nace a la vez de la comunidad. en el ruego de que sean ordenados y en la inserción de ese miembro de la comunidad en la sucesión apostólica de los ministros. si de la acción ministerial no brotaran comunidades que. podría ha40. Sucede también a la inversa: la comunidad que se ha despertado y ha llegado a conocer su condición de sujeto. Así sucede. 41. movidas por el Espíritu santo. Por eso san Cipriano fundamenta el nombramiento del ministro en presencia de 39. reconoce también que el servicio que ella necesita ha de ser un servicio que se ejerza con la potestad del Señor.Gemeinde. que se pongan enteramente al servicio de Cristo y de la comunidad. en la presentación de candidatos aptos. que actúa en la Iglesia como totalidad. Cipriano. En segundo lugar. una Iglesia (ministerial) a la que evidentemente no se experimenta como suficiente representación de la comunidad. en la mayoría de los casos no sólo firme el párroco. 41s. P. pasa por alto constantemente o ie quita relieve. el ordenado .. representado sacramentalmente en el ministerio. «junto a» «la representación de la Iglesia ministerial». Vemos lo poco que se entiende el ministerio como representativo de la comunidad también por detalles tan pequeños como el hecho de que. no procedería realmente de la vida de la plena autoridad testificadora de Cristo. 2) El cantidato es recibido en el colegio de obispos o de presbíteros. y se la otorgan eficazmente en virtud de la promesa de Cristo.. cuando escribe como conclusión de su estudio sobre la liturgia de la ordenación: «El hecho de que la Iglesia (pueblo y dirigentes) reconozca a un cristia- . personas ya constituidas en la misión ministerial de Cristo le imponen las manos. en colaborador y signo sacramental suyo. Eucharistie .. no hiciesen que surgiera en su seno la necesidad de este servicio y de candidatos aptos para el servicio. toda la comunidad basándose en que el pueblo «conoce perfectamente la vida del individuo y ha intuido a fondo el carácter de cada uno de ellos por el trato con él»40.174 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 175 cooperación de la Iglesia. con la oración y la imposición de las manos. como ya vimos (supra. la cual da a entender que. tan difundido actualmente.). hay dos «Iglesias»: «la de arriba» y «la de abajo». 67. el doble carácter del ministerio -como ministerio de Cristo y ministerio de la Iglesia.. De esta manera.queda expresado en el proceso mismo de la ordenación42. La presentación y el asentimiento por parte de la comunidad no son actos de cortesía o gestos de pura ceremonia. que está en continuidad formal y material con el ministerio apostólico. dos cosas: 1) los ministros consagrantes. 42. De esta manera. Cuando la comunidad ha dado su asentimiento a la ordenación de un candidato.. Pensemos tan sólo en la horrible expresión «Iglesia ministerial». el ordenado se convierte en el «representante» de Cristo. Confiesa que ella se debe al Señor exaltado y a su Espíritu. en las invitaciones cursadas por una comunidad parroquial. si no condujera a la edificación de comunidades. sino que son expresión de la más íntima estructura trinitaria de la Iglesia. Trier 1978. Schillebeeckx. en Solidaritátsgruppe katholischer Priester (SOG) cier Diozese Speyer (eds. y a que la dimensión pneumatológica y eclesial del ministerio. Por tanto. 739). De este modo. En términos tradicionales.

les encargaremos de esta tarea» (Hch 6. cualquier miembro del pueblo de Dios.. y sucede hasta en las más pequeñas comunidades.176 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 177 blarse precisamente de materia y forma en el acontecer de la ordenación: el asentimiento de la Iglesia hace que el candidato sea apto (se le convierte en materia. su acción no estará ligada a su persona. Este doble carácter lo recalcan claramente L. ¿Quién tuvo mayor importancia para la Iglesia? ¡Ciertamente. por ser pura mediación. supra.-M. inaparente. en la que los ministros y los laicos no son personas contrapuestas sino hermanos con diversas tareas y «funciones». le sobrepasa infinitamente. a saber. el hecho de que lo salvador y sanador para la Iglesia de un determinado tiempo y los impulsos espirituales decisivos para una época no hayan sido aportados a la Iglesia por el ministerio sino por laicos carismáticos. todo testimonio personal y toda misión especial deben integrarse en el testimonio apostólico que remite a Cristo y en el camino de la Iglesia que se basa en la misión apostólica. sino a su ministerio sacramental (cf. vemos que todo don espiritual. tan típico de los ideales de cada uno. el Espíritu suscita también en la Iglesia misiones y nuevos comienzos espirituales. Este doble carácter se encuentra ya indicado en los Hechos de los apóstoles: «Escoged de entre vosotros. porque muchos falsos profetas han irrumpido en el 43. Es muy posible. y no precisamente el ministerio. 30. a la totalidad del pueblo de Dios. Tan sólo cuando la Iglesia reconoce (cristológicamente) en la acción del ministerio la primacía del don indisponible de Dios. una vocación especial y una inmediatez inconfundible que no se derivan del ministerio.-M. el Espíritu de Dios concede graciosamente la multitud de sus dones y capacitaciones (carismas). versión cast: 90). hombres. vemos que la acción salvífica de Dios no queda «canalizada» por la actuación ministerial ni restringida a ella. en L'Eucharistie. Chauvet. y cuando se ve representada (pneumatológicamente) en el ministerio. Por eso. adoptó figura visible y forma clarísima. y P. a la mediación por el ministerio sacramental. el reconocimiento «desde abajo» es tan sólo una faceta.. y ha sucedido ya muchas veces en la historia. entre el papa Inocencio III y Francisco de Asís. entonces puede experimentarse a sí misma como obra del Dios Trino y Uno. y el «don de lo alto» es la otra faceta. En Inocencio hallamos el ministerio en toda la plenitud y grandiosidad de su ministerialidad. Ministerio y carisma Tanto si vemos al sacerdote en su relación cristológica de actuación «en lugar de Cristo». el sacerdote será en todo caso ministro. 3. Francisco de Asís! Este «contraste» entre el ministerio y el laico se repite muchas veces en la Iglesia hasta el día de hoy. Lejos de eso.. como el ministerio representa (únicamente) la mediación y plasmación cristológica de la vida divina obrada inmediatamente en los creyentes por el Espíritu santo.. 79s. Paris s. Tan sólo de esta manera el carisma demostrará ser fruto del Espíritu santo y no producto del capricho subjetivo. es decir. pero cuya abundancia y fecundidad es dádiva suya indisponible y desbordante. El diaconado atribuido a él. Las dos facetas se expresan en la ordenación. como en su relación pneumatológica de acción «en nombre de la Iglesia». los dones carismáticos de todo bautizado remiten esencialmente al ministro. es decir. 3). Por eso el «laico». . . 132ss). en cambio. en Francisco de Asís encontramos al laico modesto. El asentimiento del pueblo hace que el candidato a la ordenación sea idóneo para actuar en nombre de la Iglesia. la imposición de las manos toma posesión de él para encomendarle la misión dada por Cristo.. Le ministére de présidence de l'eucharistie. como la salvación de Dios se hizo «carne» definitivamente en Cristo. posee una autonomía ante Dios. es decir. A menudo es el laico. Y así. La théologie des priéres anciennes pour l'ordination des évéques et des prétres: RSPhTh 58 (1974) 607. sí. Por eso es verdad aquello de «examinad los espíritus para ver si son de Dios. en su vida personal de fe y en su misión. significa una «absorción clerical» posterior de un carisma originalmente laical. el pueblo en quien actúa el Espíritu de Dios. damento y forma (de Cristo) está vinculada. si fuera históricamente cierto. llamado por Dios fi . Pensemos tan sólo en el «contraste».f. Gy. más aún.. cuyas iniciativas no sólo no procedieron del ministerio. se le pone in potentia) para que se le conceda de parte de Cristo (por mediación de ministros autorizados) lo que propiamente va a darle el carácter (forma) de la misión especial y de la capacitación por el Espíritu. sino que a veces tuvieron que imponerse contra la resistencia de algunos ministros eclesiásticos. el que sustenta y caracteriza a la Iglesia en su auténtica vida. Pero como esta acción. cuyo funno como ministro es un elemento decisivo» (ibid. como necesitado y receptor. Sin embargo. Y sin embargo.

Tan sólo cuando y en la medida en que lo carismático se inserte en la figura de Cristo propia de la Iglesia. Amt und Existenz. 46. se es portador del ministerio. no tendrá significación para dar orientaciones a la Iglesia sino cuando él y su don espiritual se hayan mostrado como verdaderos en un proceso de «discernimiento de espíritus». sino que la presupone. el del peligro. es de Dios» (1 Jn 4. precisamente por medio de tal humillación. en efecto. Serm. 1483). un carisma puede ser también el criterio para conocer a un ministro: si este no escucha al Espíritu que actúa en la Iglesia. Ahora bien. el cual no raras veces es humillado por la santidad del laico y. con vosotros soy cristiano. entonces hable de acuerdo con la fe» (Rom 12.y esto lo hará a menudo en grado 44. dado el caso. Para vosotros.lo siguiente: «Que los sacerdotes puedan errar. 126. que con potestad y autoridad ha de dar testimonio de la palabra de Dios. ante toda la Iglesia (incluso ante el ministerio) con la extensa pretensión de que se le escuche. es un criterio de la autenticidad del carisma (que no ha sido producido por él ni debe ser «administrado» por él)—. 'sin prejuicios y sin partidismos'. este. Para la Iglesia antigua. Ratzinger observa. Aquí. este es el de la gracia.178 Teología del ministerio sacerdotal El ministerio como «representación» de la Iglesia 179 mundo. Más todavía: así como un carismático acreditado por el examen (del discernimiento de espíritus) puede hablar «en nombre de Cristo». Y lo están en un existir conjuntamente y en un contraponerse mutuamente. «Si uno tiene el don del hablar profético.perderá así su ministerio. se comprueba una vez más que el ministerio y los demás creyentes dotados de carismas se hallan estrictamente en dependencia los unos de los otros. Cf.GuL 41 (1968)371. Esto quiere decir lo siguiente: el «carismático» no será una autoridad sino cuando haya probado que su capacitación es don del Espíritu santo. mucho mayor que el ministerio. el ministerio. es decir. entonces me consuela lo que soy con vosotros. Pasaje citado en LG 32. el ser del ministerio y el ser de la relación coinciden. Y Ratzinger termina su comentario con las siguientes palabras: «Ciertamente. cada cristiano es únicamente cristiano y no puede ser nada más excelso. comentando este pasaje: «Considerado en sí y por sí. Agustín de Hipona. Existe la unidad e indivisibilidad de la única vocación cristiana. los monjes y los santos. garantizada por el ministerio. Pro vobis. con la fe apostólica tradicional. 340. y puede reclamar docilidad y obediencia. pero en una relación indiscutible y que afecta en todo su ser al interesado. el de la salvación»45. ls). y que deban ser reprendidos por el obispo 'en presencia de todos' aunque. El ministerio y la relación son idénticos. U. y esa es su dignidad. eso sí. Y forma parte esencial de este proceso la concordancia con la «carne». Pero si un carisma ha demostrado ser don del Espíritu santo. Zur Frage nach dem Sinn despriesterlichen Dienstes. Viendo así las cosas. soy obispo. Y hay que admitir también -como dice H. 1 (PL 38. esta «representación» carismástica no es opuesta a la acción del ministerio sacramental. El ministerio es la relación del 'para vosotros'»46. . Un texto «dialéctico» parecido se encuentra en En. los mártires. no hace falta acentuar de manera especial la exigencia que tal comprensión del ministerio supone para su portador». entonces lo carismático podrá representar la fecundidad y la santidad de la Iglesia obradas por el Espíritu . Inversamente. que de la comunidad puedan alzarse acusaciones contra ellos. En esto conoceréis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne. in Ps. Pensemos tan sólo en el gran número de santos «laicos» y en su misión en la Iglesia. aquellos en quienes se cristalizó preferentemente la Iglesia fueron los «hombres espirituales». Aquel es el nombre del cargo. esa figura mediada por el ministerio y garantizada por el ministerio (en virtud de la promesa eficaz de Cristo). 20s)». 6). 3 (CC 40. aquel. J. 45. entonces puede presentarse. eso está previsto ya en las Cartas pastorales (1 Tim 5. es decir. Tamquam vobis ex hoc loco doctores sumus. Ratzinger. San Agustín expresó esta «dialéctica» del ministerio con aquellas conocidas palabras: «Cuando me aterra lo que soy para vosotros. sed sub illo uno Magistro in hac schola vobiscum condiscipuli sumus». Ad se. cada uno es únicamente cristiano. sed sub illo Pastore vobiscum oves sumus. J. von Balthasar. sed custodiri volumus vobiscum. 297. podrá hacerse cismático y -desgajado del cuerpo de la Iglesia. en relación con los otros. Tamquam vobis pastores sumus. es conducido a la santidad-. pues. así también puede estar representada en él la «Iglesia espiritual». 1859): «Custodimus enim vos ex officio dispensationis.

marcan los polos de la reacción ante esta «Instrucción». Cf.Priester. 1999. No pocos laicos asumen en las 1. sobre las personas encargadas de la labor en la comunidad y de la actividad pastoral y de otras actividades semejantes.Br. especialmente 300-321 (con bibliografía). Eine not-wendende Neubestimmung. surge también el estudio y el debate sobre los nuevos servicios pastorales -de carácter accesorio y de carácter principalde los laicos. Socha. es decir. Fijémonos bien: no se trata aquí del servicio.Br. Diversos problemas actuales del ministerio eclesiástico 1. en traducción alemana. G. Würzburg 1998. Das Amt in der Kirche. por un lado. y la postura de H.). Esta obra colectiva. Die rómische ¡nstruktion über die Mitarbeit der Laien am Dienst der Priester. Laien . ¿Qué hay de los nuevos servicios pastorales de los laicos? De la fundamentación del ministerio eclesiástico. 2. sino que se trata de la siguiente cuestión: ¿qué estatus tienen los laicos que desarrollan actividades en la Iglesia como dedicación principal o como dedicación accesoria. Hünermann (ed. en P. además. Und dennoch. 152-183. Windisch. Una buena visión de conjunto sobre el estado actual del debate la ofrecen W. Freiburg i. 1998. tal como corresponden a todos y cada uno de los bautizados en virtud del «sacerdocio común» de todos los creyentes. pero después de publicada la Instrucción romana Sobre la colaboración de los laicos con el ministerio de los sacerdotes1. Hentschel.. Esta «Instrucción» puede verse. del compromiso de los laicos dentro y fuera de la Iglesia.. J. Der Dienst der Pastoralreferenten und die eine geistliche Voümacht: AKathKR 147 (1978) 377-405 (con bibliografía). un «encargo pastoral» en sentido estricto en beneficio de la comunidad? El debate sobre este tema se encuentra ya en marcha desde hace años. Greshake. y a quienes se ha confiado. . adquirió nueva y ardiente actualidad2. de la contribución. H. expuesta anteriormente. Freiburg i. por el otro lado. Der theologische Orí des Pastoralreferenten und sein Dienst: LS 29 (1978) 18-27. Bausenhart. G..8 Excursus. sobre todo el debate.

existe también un concepto «más amplio» de ministerio. . a una teología del ministerio que es contraria a los hechos. Bohnke. realizada por laicos). en sentido teológico estricto6. A aquellos obispos y teólogos que representan una convicción diferente se les pregunta «con qué razón se aferran. a la vez. por qué están mezclando constantemente entre sí la metáfora mística. Eichstátt-Wien 1986.2.. desde el comienzo de los nuevos servicios pastorales. Por consiguiente. 4. lo que se dice infra. ibid. H.. R. los temores pueden quedar disipados»8.. das Konzil und die Pastoralreferentlnnen: PThL 9 (1989) 263-294. Welche Biographien vertrdgt das kirchliche Amt?'. 318s). a falta de un párroco propio. Sobre la colaboración de los laicos en el ministerio de los sacerdotes (cf. Además.Pastoralassistenten. Juan Pablo II. Das entscheidendeAmt. 68. se nombre a un sacerdote como moderator. un concepto que. Pues tal cosa se puede efectuar únicamente en el caso de que. con arreglo a esta perspectiva. sin que por ello tales personas se conviertan en ministros5 Pastoralreferenten . supra. en la Iglesia realmente existente. dentro del contexto. Sobre la interpretación de los pertinentes textos conciliares. Naturalmente. sino que expresa toda tarea confiada con cierta permanencia y que está al servicio de un fin espiritual (cf. G. 40.«siguen estando orientados a los pastores ordenados competentes en esta materia y siguen dependiendo de ellos»3. ha cambiado considerablemente. Frankfurt a. un ministerio en la Iglesia y ¡los que los desempeñan son «ministros»! A propósito de esta cuestión cf. La rígida coordinación eclesial entre los sacerdotes y la competencia para la dirección es una razón principal de la ambivalencia acerca de las funciones profesionales que corresponden a los encargados y encargadas de actividades pastorales». cooperadora y prevista a largo plazo. Con esto surge la cuestión: los «laicos» ¿han llegado de hecho a ser «ministros»? ¿Lo llegarán a ser? ¿O qué es lo que son y qué llegarán a ser? Hasta el momento se esbozan en esta cuestión tres posturas fundamentales.. C1C canon 145). sino de una actividad pastoral. Bucher. haya laicos que. nota 1) se expresa de la siguiente manera: «Pero el cumplimiento de semejante tarea [la de la colaboración pastoral] no convierte a un laico en pastor» (n. Esto mismo se aplica al caso en que. Pastoral in Gemeinden ohne Pfarrer. 3. M. Socha. Verheiratete Personen in kirchlichen Ámtern: IntamsR 7 (2000) 82-97. sin embargo el concepto de «dirección espiritual de la comunidad por laicos» no es muy apropiado para aplicarlo en este caso. Hengsbach-S. a propósito. Innsbruck-Wien 1996. Así corresponde claramente al concilio Vaticano II. 8. 403. Porque este Concilio. La situación. 1997. 5. FS F. Den Armen eine frohe Botschaft. Tal es la conclusión del trabajo muy profundo de Bohnke. Essen 1994. Lage und Zukunft der Laientheologlnnen. Interpretation von c. con lo cual las correspondientes personas se ven vinculadas más estrechamente con los qfficia («ministerios») de los pastores. a) Tres posturas fundamentales 1) Siempre que en los nuevos servicios se trate de servicios pastorales de colaboradores y auxiliares laicos (recalquemos una vez más que no se trata en absoluto de servicios laicales. Loretan. de conformidad con el canon 517. que no se refiere al ministerio transmitido por la ordenación. Degen. «consta firmemente la postura jerárquica de los encargados/encargadas de actividades pastorales y la de los sacerdotes -y por cierto. independientemente de la función y la capacidad. en J. por ejemplo. 300-305. además de la misión universal que corresponde a todos los creyentes en virtud del bautismo y la confirmación. A. poseen aptitudes para que la jerarquía los escoja para ciertas funciones eclesiásticas orientadas a un fin espiritual» (LG 33)4. 181. 517 §2 CIO¡983. Por consiguiente. 240). En este sentido. En este mismo sentido se expresó ya antes la Conferencia episcopal alemana (1977) y volvió a hacerlo más tarde (1995). un ejercicio de determinados muñera («funciones») que se obtiene mediante una delegación (otorgación de missio) por parte del ministerio eclesiástico. Socha. sino que se pretendía relacionar su activi6. 233. Hainz y otros (eds. y cómo evitan la sospecha de que tratan de conservar estructuras eclesiales que han quedado ya anticuadas por la praxis eclesial» (ibid. «Las esperanzas que vayan en esta dirección quedarán decepcionadas. 23).182 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 183 comunidades algunas tareas que en otro tiempo correspondían al sacerdote. Al principio no se había pensado en absoluto en conceder a esas personas una tarea . los servicios -como opina H. Der Dienst der Pastoralreferenten und die eine geistliche Vollmacht. claro está. Die Utopieals Chance. 7.). Die Plwalitat. únicamente en virtud de su situación en la organización-. porque resulta sumamente ambiguo (cf. conoce una vocación especial de determinados laicos «a cooperar más directamente con el apostolado de la jerarquía. sólo puede entenderse en el sentido de que ese sacerdote asuma la «dirección espiritual de la comunidad»7. Contra esta postura se alzan en tonos muy duros F. Friesl. observando que. Kamphaus. Chr. se hagan cargo del ejercicio de la labor pastoral de la parroquia. también. los nuevos servicios pastorales constituyen. Bausenhart.m á s o menos independientede dirección de la comunidad. DasAmt in der Kirche. la reflexión teológica y los principios fundamentales de la organización eclesiástica. cf.M. aunque en virtud de este canon se confiera en un caso dado también a laicos (o a diáconos y a religiosos) una potestad especial de acción para hacerse cargo de la labor pastoral en una determinada comunidad. hay una cooperación (cooperatio).

cf. . Bausenhart. de manera especial. Kehl ven en los actuales auxiliares de pastoral una actualización del ministerio del maestro. Pero esto. Hemmerle. sino dentro mismo del sacramento. Pero con ello no son ya simplemente laicos. Asimismo. tal como aparece en el Nuevo Testamento y en 12. 2) La segunda postura parte de que los nuevos servicios pastorales son muchas veces defacto. Einsiedeln 1967. «Priesteraufewig»?: ThGl 62 (1972) 411. el triple ministerio (sacerdote. pero sin salirse del sacramento. Faber. 14. la autora hace notar que «este don gratuito que viene desde el exterior. 37. en el fondo. Por ejemplo. es decir. Hünermann. obispo. P. 10. G. cf. diácono) procede en último término -según esta teoría.de una institución eclesiástica. 16. por ejemplo. Seybold.. habría que asignarles la tarea de integrar lo nuevo en la realización de la vida»" y. de parte del Señor de la Iglesia). De diferentes maneras se llama la atención sobre el hecho de que la Iglesia poseyó desde un principio un gran margen para plasmar sus ministerios. Cf. Bonn 1977. Por esta razón habría que atribuirles también a ellos -como afirman los representantes de esta postura. Entonces a los ministerios no ordenados. 19-22. Hünermann y muy recientemente.-M. pregunta: «¿No sería fecundo relacionar el servicio del encargado de pastoral con esta labor de asimilación y trasposición?. sino en el más profundo sentido teológico de la «representación ministerial de Cristo». en Zur Ordnung der pastoralen Dienste. Corecco. Kl. Der Priestermangel undseine Konsequenzen. Klaus Hemmerle. 'sacerdotal' en el sentido tradicional de la palabra]»14. del ministerio. de las que hoy día se dice que no pertenecían propiamente al ordo y que eran. como hizo muy recientemente. E.una participación en el sagrado ministerio. 11. Einsiedeln 1955. ¿Por qué la Iglesia -se pregunta. a propósito G. Das Amt in der Kirche. 13.-M.. encargados de la predicación y de la celebración del culto divino. hubo durante largo tiempo un «clero inferior» en virtud de las «órdenes inferiores» (las denominadas ordines minores). Cf. Sobre cómo pudiera definirse y entenderse esta diversificación... Zur Ordnung der pastoralen Dienste. Para la discusión de esta problemática tesis. ha de ser también asimilado y aplicado y debe fructificar». 355ss). Y así..la Iglesia necesita «con toda seguridad una diversificación del ministerio eclesiástico. se vio también de manera enteramente diferente13. por ejemplo. hace algunos años. de determinados campos o determinados ámbitos de la vida del testimonio cristiano en el mundo». Rahner. el cual no debe quedar reducido en sentido pseudosacral y cultual [es decir. Puede profundizarse teológicamente aún más en este punto de vista. Faber: partiendo de que el ministerio consagrado es signo e instrumento de lo «nuevo» que viene ab extra (es decir. se dice. competencia de pastores independientes de una comunidad (parcial). por cierto. pertenece eo ipso al ministerio eclesiástico. Partiendo de ahí. Hünermann y M.) 51 (1999) 115. Rahner piensa incluso que un laico. Con ello se realza claramente que la dedicación «ministerial» de los nuevos servicios pastorales se halla en un plano enteramente diferente al del plano del ministerio consagrado. servicios laicales. durante mucho tiempo. M Seybold. 340 (e incesantemente con posterioridad.184 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 185 dad con determinados ámbitos (concretos) de la vida cristiana y eclesial. Conferencia episcopal alemana. a partir del evangelio. sino que (como puso de relieve hace ya tiempo K. también la discusión de esta postura en PB (K) 51 (1999)282-284. Bausenhart12) poseen un ministerio en la Iglesia no sólo en sentido amplio y sociológico.). en todas las dimensiones de lo privado y de lo social. en E Klostermann (ed.. Dusseldorf 1977. Zur Frage nach dem Berufsprojil der Pastoralreferent(inn)en: PB (K. en cuanto se le ha confiado a la larga una función eclesial. Y así. P.. Bausenhart. 58-94 (y con frecuencia posteriormente). dentro del servicio pastoral. él [el poseedor de tal ministerio laical] podrá interpretar y esclarecer. bre todo P.podrá ayudarles a plasmar su vida en el mundo y en la Iglesia a partir del evangelio»10. E. especialmente Schriften zur Theologie VII. comentaba así estas palabras: «En primer lugar. por hallarse en la misma posición y situación que los demás -y no desde la posición de la contraparte.no podrá estructurar hoy día nuevamente el ordo de tal manera que los nuevos servicios pastorales adquieran efectivamente una participación (gradual) en el ordo? En todo caso -como afirma M. Schriften zur Theologie II. passim. son reconocidos como tales por la comunidad y enviados no raras veces por el obispo como sucesores de un sacerdote (del que ya no puede disponerse). aquí difieren las opiniones. K. en mayor o menor grado. Bonn 1977. Einführung in die Thematik. en Conferencia episcopal alemana. y de que tales ministerios correspondían a las exigencias del momento. luego so9. Rahner. E. de lo interno de la Iglesia y de la misión de la Iglesia en el mundo. en el Ordenamiento de los servicios pastorales9: «Les corresponde cuidar especialmente. las situaciones en que se hallan todos los miembros de la comunidad. por ejemplo. Ordo in neuer Ordnung? Dogmatische Uberlegungen zur Frage der Amter und Dienste in der Kirche heute. Cf. DasAmt in der Kirche. Die «sacra potestas» und die Laten: FZPhTh27(1980) 120-154. G. Ordnung der pastoralen Dienste.

y que en mayor o menor grado moderen la vida concreta de una comunidad. La Iglesia estaría haciendo con ello algo «que ella no puede hacer en absoluto sin poner en peligro su fundamental estructura sacramental. Kasper. Con ello el autor quiere decir que hoy «en la Iglesia hay una cantidad excesiva de especialistas» y que «se está produciendo un parto cualitativamente malo de profesionalidad» que «cree que engendra madurez en la fe mediante la imposición de una tutela ministerial» 18 . Bate. en todo caso. Cf. L. Psicológicamente. cuando escribe: «Durante los pasados decenios se ha producido a ojos vistas una tutela secreta de los fieles por 'individuos especializados en pastoral'. 296. m e diante su participación en actividades específicamente sacerdotales. y algo que a la larga tampoco debe hacer»: W. 19. Y en los lugares donde no haya ya sacerdote. desempeña un servicio cualificado y pastoral en las comunidades o a nivel de un conjunto de parroquias. Por consiguiente. lo trastorna en su sentido interno y destruye nuevamente. con su misma orientación. como también otros teólogos y obispos. llama la atención sobre el peligro de un encargo concedido ilimitadamente (prescindiendo de la administración de sacramentos) para efectuar servicios pastorales. Las pruebas y la discusión en torno a esta propuesta pueden verse en G. con referencia a U. Con ello surge . 20s. en todo caso. Pocos años más tarde. 17. 20. Lo que la Iglesia necesita no es una nueva forma de «clero inferior». porque con ello no sólo las comunidades. pero que no vengan a «sustituir» a los sacerdotes ni que. habrá de ser considerado como «ministro» o «ministra». más aún. sienten inseguridad en cuanto a su comprensión de la Iglesia y del ministerio22. desde el punto de vista de lo que él o ella hace. Der Laie und der Ordensstand. Kasper. W. 298. Karrer. la motiven e incluso la inspi15. Die Professionalisierungsfalle. una integración en el ministerio sacramental de la Iglesia? Y si la quieren. von Balthasar. Windisch. que en el fondo significaría una nueva clericalización de la Iglesia y una nueva manera de desposeer de poder al laico. sino que se ven constreñidos a desempeñar su papel de sustituir al sacerdote o de dirigir a la comunidad (o son ellos los que se constriñen a sí mismos a hacerlo). afirmando que con ella no se «ayuda» en absoluto a la Iglesia. Y además. El término de «clericalización» ( Verklerikalisierung) del laico se encuentra ya en 1949 en H. . sino también los sacerdotes y los candidatos al sacerdocio. Kasper. 141. «los poseedores» de ministerios laicales . Bausenhart. (muchos de) los que de hecho están encargados de labor pastoral no practican un «ministerio inferior». DasAmt in der Kirche. pretendan aproximarse lo más posible al ministerio sacerdotal. 1999. Theologie und Kirche II. Paradoxe Folgen der Steigerung glaubensreligidsen Engagements durch proféssionelles Handeln . N o .Br. 18. si se aspira a una participación en el ordo. Bonn 1994. en el caso de que la Iglesia no disponga ya de suficientes recursos financieros. también W. No le falta mucha razón a Hubert Windisch. Freiburg i.una esquizofrenia insoportable teológica y psicológicamente: Teológicamente. m e jor dicho. En amplios sectores la Iglesia ha caído ya en la trampa de la profesionalización». Der Leitungsdienst in der Gemeinde (Arbeitshilfen 118). W. todos los progresos logrados por el último Concilio en cuanto a una vinculación más profunda entre la palabra y el sacramento. cuya importancia acaba precisamente de descubrirse 1 7 . está realizando un servicio o un ministerio eclesial y. Los hombres y las mujeres que en este sentido reciben un encargo concreto asumen un servicio como «ministerio en la Iglesia»16.c o m o dice acertadamente W. la mayoría de los m i s m o s . por tanto. de estar constantemente a su disposición. Theologie und Kirche II. la Iglesia no necesita ningún nuevo «clero inferior». 16. porque tal escisión entre la palabra y el sacramento. sobrepasando las cuarenta horas semanales? ¿Se está dispuesto.Br. ¿conocen claramente cuáles han de ser las consecuencias? El ministro consagrado hace promesa de obediencia al obispo y. Karrer: Aquel que. Die schadlichen Nebenwirkungen des Priestermangels: StZ 195 (1977) 130s. 3) La tercera postura presenta una objeción contra la segunda postura. escinde el único ministerio eclesial. Kasper. se necesitan laicos que residan en el lugar y que puedan ser «personas de contacto o personas a quienes dirigirse. Die Stunde der Laien. ¿se está preparado para aceptar cualquier puesto al que el obispo le envíe a uno? ¿Se está preparado para realizar el servicio asignado. Fribourg 1994.¿quieren una clericalización. Kasper.dargestellt am Beispiel der Verwirklichung pfarrgemeindlicher «Verlebendigungsprogrammatiken» durch hauptamtliche Laientheologen. Freiburg i. con ella.186 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 187 la Iglesia antigua 15 . a contentarse con el salario social mínimo (cosa que. H. y no menos los auxiliares mismos de pastoral. hay que esperar del sacerdote)? Finalmente. Mainz 1999. U. Lo que la Iglesia necesita son sacerdotes. entre la potestad de orden y la potestad de jurisdicción. ren» 19 . por encargo de la Iglesia. 1949. Sea como sea. Einfache Seelsorge: Materialdienst (Freiburg) 1 (2000) 19.o . entre la ordenación y la misión pastoral. habrá que admitir lo que afirma tan decididamente L. Kasper.

E incluso. l o d e p a s t o r d e a l m a s e s l a « d e n o m i n a c i ó n d e u n a p r o pugnado por ellos. por muy significativas que sean. Pemsel-Maier. 389s. pastor de almas. sino que habrá que admitir lo siguiente: los poseedores de servicios diaconales y presbiterales deberán ser equipados con el sacramento del orden sacerdotal. según la cual el celibato significaría para muchos teólogos laicos un factor de la Iglesia oficial que es im- batus. cuando ellos -sobre todo como personas de referencia en parroquias vacantes. en virtud de su condición de cristiano. Frauen in der Seelsorge: ThPrQ 148 (2000) 73. como «sujeto y portadora de la labor pastoral». Parece. a su manera. cf. Si esto es así. entonces ni la liberalización del celibato ni la posibilidad del virprobatus cambiarían demasiadas cosas en la situación actual. B. una comunidad puede designarse a sí misma. se ha sabido y se ha afirmado desde siempre que los padres son los primeros pastores espirituales de sus hijos. a pesar de todo lo que habrá que decir todavía como una limitación sobre este tema (cf. Ahora bien. que cada cristiano -como se expresa S. Meyer.representan a la Iglesia sin haber sido capacitados ante ella para ser representantes de Cristo». con sentido plenamente realista. en la nomenclatura. En primer lugar. Entwicklungen im liturgischen Leitungsáienstdurch Laien: Heiliger Dienst 50 (1996) 39s. Este principio estructural de la Iglesia se vulnera cuando auxiliares encargados de pastoral. con seguridad. En este punto supongo que es acertada una observación formulada por E. Ibid. desempeñan competencias de dirección. 386ss). en lo que respecta a su propia meta profesional. 73. 23. este «sentimiento de inseguridad» no se eliminaría con una especie de nuevas órdenes minores. un cristiano. por esta razón. Si únicamente la norma eclesiástica del celibato fuera un obstáculo para la ordenación. Dusseldorf 1981. Ele manera parecida se expresa H. b) Anotaciones sobre los conceptos de «pastor de almas» y de «pastoral» En este contexto habrá que preguntarse si los titulares de los nuevos servicios pastorales son «pastores de almas» y hasta qué punto lo son. que únicamente la primera y la tercera postura tienen sentido. Y sobre todo. la pregunta no puede ni debe ser del tenor siguiente: «¿No marchan las cosas sin ordenación?. pues. entonces habría que modificar las condiciones de admisión. sobre la cuestión de la denominada «escasez de sacerdotes». Pemsel-Maier. «Este dato se opone a la opinión muy difundida de que los interesados en ejercer la profesión de auxiliar de pastoral preferirían propiamente ser sacerdotes. 283). Der Dienst der Pastoralreferenten und die eine geistliche Vollmacht. infra. Pastoralreferent(in) ais Berufsziel?: PB (K)51 (1999)371. Por eso. cf. infra. cuando verbigracia visita a un enfermo o presta ayuda a otra persona? La manera corriente de expresarse es diferente en este punto. porque entonces. cuando ella escribe: «El encargarse de la pastoral. y si pueden presentarse como tales y ser denominados así. Esta impresión podría ser suscitada por S. el rechazo del celibato sería también un síntoma de que muchos son incapaces de identificarse con la Iglesia oficial. Porque las normas eclesiásticas. Das kirchliche Amt. 392 y 397. . y por tanto. cosa que yo personalmente no creo (cf. no deben interferir destructoramente en la estructura sacramental del ministerio y de la Iglesia. para que siga estando claramente visible la referencia a la misericordia de Dios»21. Pero de ellas sólo sería realista la primera postura. Por ejemplo. es decir. una persona a quien. Porque -como afirma Socha«en la Iglesia sólo poseerá autoridad legítima aquel que haya recibido el sacramento pastoral de la ordenación. desde el nuevo enfoque [!] de la Gaudium et spes no es ya una actividad puramente sacerdotal y no queda como tarea fija para el ministerio consagrado». 22. cualquier cristiano. si existieran para su admisión al sacerdocio condiciones diferentes de las que están en vigor hoy día»: U. esto difícilmente llegaría a aliviar realmente la situación. Esta observación de Schillebeeckx es confirmada también por un recentísimo estudio sobre los fines profesionales de los auxiliares de pastoral: estos quieren ser lo que son y. a propósito. No podemos menos de asentir a esto. habrá que decir que cada cristiano es.188 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 189 Ciertamente. en sentido correcto. sitúan el servicio del auxiliar de pastoral por encima del servicio del sacerdote. Socha. aunque se admitiera al denominado virprobatus. 24. Schillebeeckx. por todo lo que hemos dicho. acechan algunas trampas. 144. Esto no es nada nuevo23. ¿podrá presentarse y designarse ante otra persona como «pastor de almas». S e g ú n ella. se le ha confiado la tarea de preocuparse de la salvación de otros. se suscitaría la cuestión acerca de cuántas personas están dispuestas a dedicarse por entero y sin reservas al ministerio eclesiástico22 (sobre el virpro142s. 21. Aquí. H.«debe hacer palpable y visible en este mundo el cariño de Dios hacia el hombre»24. la nota 22).. sino únicamente por medio de la ordenación sacerdotal. no se podría contar en un tiempo previsible con una supresión ilimitada de las condiciones actualmente vigentes para recibir la ordenación. Feeser. Porque. infra. en virtud sólo de un acto jurídico.

al darse cuenta de que esa persona no era sacerdote. Convendrá recordar unas palabras de Confucio. Cavelli-Adorno. pero luego. en el hospital alguien se presenta como «pastor de almas y el enfermo cree. Sólo que el concepto de «dirección» (de la labor pastoral) es bastante impreciso (cf. Respondió: «¡Corregiría la manera en que se expresa la gente!». como es lógico. ¿cuál es propiamente el «lugar» del sacerdote? Si la meta de toda la acción de Dios es la unidad. en realidad el sacerdote es «pastor» de la comunidad por cuanto representa al «supremo Pastor» (1 Pe 5. a su manera. Podemos formularlo así. de una manera más intensa todavía. de una sociedad o de acciones eclesiales comunes encaminadas a fines pasto27. es «sujeto» de la labor pastoral. en el ministerio eclesial. los titulares de los nuevos servicios pastorales. lamentablemente. Cita -con algunas modificaciones. Los obispos suizos utilizan la denominación de «pastores (o pastoras) laicos»26. sobre todo si tenemos en cuenta que el término alemán Seelsorge («cura de almas») es sinónimo de «pastoral». es decir. y los nuevos servicios pastorales. porque se presta sencillamente a malentendidos25. ¿cómo se presentarán entonces los sacerdotes? ¿Diciendo quizás: «Soy un sacerdote pastor de almas»? En este caso. En el contexto de esta acción sacerdotal sacramental ha adquirido carta de ciudadanía la denominación según la cual el sacerdote es el «director» de la labor pastoral. los que prestan los servicios pastorales laicos ¿se presentan realmente a sí mismos diciendo: «Yo soy un pastor espiritual laico»? Y si la respuesta es afirmativa. Partiendo de este hecho. que es creador de unidad. Pues bien. lo de «pastor de almas» tiene un significado distinto. Esta nomenclatura se halla en proceso evidente de modificación. 4). Cf. que representa sacramentalmente la gracia preveniente. Pues.8. ¡no hay que tolerar la arbitrariedad en el uso de las palabras!»27.puede ser «director» de una comunidad. por tanto. Seguramente por eso los obispos alemanes. la Secretaría de la Conferencia episcopal suiza (eds.). Y la explicación que dio a esta sorprendente declaración fue: «Si el lenguaje en que se expresa la gente no es el correcto.de S. y si Dios llama a personas para que cooperen en la consecución de esta unidad. 1965. y la unidad dentro del propio corazón.M. Fribourg 1998. y las capacita para que hagan palpable y visible este cariño de Dios. Teológicamente sería más apropiado y más claro el que los titulares de los servicios pastorales laicales se presentaran diciendo: «Pertenezco a la labor pastoral católica o evangélica». Esta designación no deja de originar problemas. Por tanto. También los laicos católicos que reciben el encargo de colaborar.. de quien procede todo don y toda tarea de pastorear. ce no es lo que uno piensa.el ministerio sacerdotal. a propósito. el cariño de Dios que comunica el don de la unidad. es sabido que algunos obispos ya han recibido cartas con quejas de que. 19. van reclamando cada vez más para sí el derecho a que se les llame «pastores espirituales». por cuanto están llamados —como dice el Concilio. Esta crítica lingüística no altera para nada la realidad objetiva de que cada cristiano. 26. la cual. como totalidad y en todos sus miembros. . a fin de que este cariño llegue a hacerse realidad en la propia vida de los cristianos y pueda darse a conocer a otros «pastoralmente». habrá tenido que experimentarlo él mismo con anterioridad. Precisamente para eso está -como hemos estudiado ya con detenimiento. que se trata de un sacerdote y se explaya con él. infra. entonces aquel que da a conocer a otros el «cariño» de Dios. 318s). se siente decepcionado». con plena dedicación. y lo que se di25. una denominación que hasta ahora se ha venido aplicando exclusivamente al ministro católico o evangélico. y que «(labor) pastoral» es un término de origen latino que significa «la actividad de un pastor». ¡Sospechamos que no!. surge la pregunta: en este amplio espectro de responsabilidad y actividad pastorales. Uber die religóse Sprache. Ahora bien. Briefder Schweizer Bischóje an die Glaubigen zu ihrer Mitverantwortung für die Fórderung ven Priesterbertcfen. en sus declaraciones oficiales y públicas. por ejemplo. de la misma manera que él es «el que dirige» a una comunidad. por ejemplo.190 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 191 fesión». son «pastores de almas». la unidad entre unos hombres y otros. también. Le preguntaron en una ocasión qué es lo primero que haría si tuviera que gobernar un país. Frankfurt a. Y asi.a la colaboración inmediata con el apostolado de la jerarquía. Y así no pueden ir bien las cosas. entonces no se dice lo que uno piensa. procuran no llamar a los laicos «pastores espirituales». y se ha venido entendiendo en este sentido (aunque para los ministros evangélicos no ha tenido finalmente mucha importancia el que se trate de un ministro ordenado in sacris o no ordenado). un significado reservado para los sacerdotes. la unidad entre Dios y el hombre. Pero la cuestión es si el desarrollo que están siguiendo las cosas podrá pararse o no. también el laico -en un sentido que todavía habrá que determinar.

esta obra. estuvo viva la convicción de que las mujeres no pueden recibir la ordenación sacerdotal29. Parecía pesar clarísimamente el hecho de que Jesús sólo hubiera encargado a varones una misión especial. En este «don precedente» se basa la misión de todos los cristianos de preocuparse los unos de la salvación de los otros y de prestar servicio a la unidad con Dios. por lo menos brevemente. habrá que preguntarse si no se descubren incluso en el Nuevo Testamento indicaciones en un sentido inverso. Priestertum und Diakonat. Freiburg i. Posteriormente G. Si sucede lo segundo. en el marco del movimiento feminista moderno. Der Empfanger des Weihesakramentes. nur Mannern das Weihesakrament zu spenden. a) Algunas aclaraciones sobre la historia y la situación del problema No cabe duda de que. tal cosa podremos ponerla perfectamente en duda (aunque este hecho -quizás la excepción que confirma la regla. entonces. Müller. Sin embargo. Quellen zur Lehre und Praxis der Kirche. La monografía más extensa sobre el tema es la de M. ¿Fue esto finalmente el factor decisivo? Si tenemos en cuenta que no sólo había una serie de personalidades femeninas que desempeñaban cargos soberanos. Tomás de Aquino: «La razón de que las mujeres estén en puestos subordinados y no en puestos directivos reside en que ellas no tienen el suficiente entendimiento que es necesario principalmente para alguien que preside»: In I ad Cor.Br. Cuando se dice del sacerdote que es «director» de la labor pastoral. de esta cuestión. Die Problematii um das Frauenpriestertum vor dem Hintergmnd der Schópfungs. que comienza en el siglo XIX.52s. entonces habrá que indicar exactamente dónde se ha impartido de hecho esa instrucción a la que debe atenerse la Iglesia. L. y que ni siquiera hubiese incluido a María en el grupo de esos discípulos. Müller. o se basa en una disposición de Jesucristo. ¿Pueden las mujeres recibir la ordenación sacerdotal? Después que el varón y la mujer -en virtud de los datos bíblicos y basándose en una tradición eclesial ininterrumpida casi dos veces milenaria. que hablen en favor áe la ordenación sacerdotal de la mujer.hayan aceptado como obvio el que sólo los varones puedan recibir la ordenación sacerdotal.undErlósungsordnung. Würzburg 1999. muestra tantas deficiencias y tantos errores que apenas ofrece una aportación conciliadora al tema. a la unidad entre unos y otros. según la concepción medieval. entonces no se trata de cualquier función de dirección. La mujer. dominio y poder público o que la declaraba incapaz de ello—. era incapaz de desempeñar cargos directivos públicos. como es natural. dada previamente a la Iglesia y que. Ein Rückschritt in der Diskussion der Frauenfrage: StdZ 108 (1983) 565-571. que fundamenta toda actividad pastoral. Hanke. Y. en la argumentación teológico-filosófica desempeñó un papel sumamente importante el trasfondo patriarcal. 1989. La bibliografía sobre el tema de la ordenación sacerdotal de las mujeres es inmensa. El material se halla recopilado ahora completamente por G. sino también en reflexiones teológicas nacidas en el ámbito de 29.Br. dado el cambio de las actuales circunstancias sociales. 2. en Th. 20OO.propugnaban y practicaban la ordenación de mujeres. 1. La bibliografía más importante hasta 1989 fue recopilada por D. 207-209. Cf. sino de la comunicación del «don precedente» y sacramental de la realidad de Cristo. Aíann undFrau. A esto se añadía el hecho de que en la historia fueron siempre grupos y sectas separados de la (gran) Iglesia los que -casi siempre con una orientación gnóstica y hostil al cuerpo. Der Empfanger des Weihesakraments in schopfungstheologischer und christologischer Perspektive. a pesar de ofrecer numerosos materiales y enfoques argumentativos importantes. Durante estos últimos años se ha desencadenado una violentísima controversia sobre los dos aspectos de este problema. por ejemplo. aunque la misión de María en la historia de la salvación era y sigue siendo indiscutida. Freiburg i. y a la unidad dentro del propio corazón.Grundprobleme theologischer Anthropologie (QD 121). Más aún. se plantea ahora de nuevo con mucha insistencia. El debate reciente no sólo se fundamenta en el proceso de emancipación de la mujer.192 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 193 rales. 28. a propositóla extensa recensión efectuada por E. Schneider (ed). 7. Sattler. L. . Paderborn 1982. es una injusticia cometida contra la mujer (y así lo sienten no pocas mujeres) el seguir excluyéndolas de las sagradas órdenes.no debe sobrevalorarse). Góssmann. sino que además existían poderosas abadesas que daban órdenes a multitud de sacerdotes y que se servían de ellos (por decirlo así) como de «mensajeros sagrados». en la historia dos veces milenaria de la Iglesia. la siguiente pregunta: el «no» a la ordenación sacerdotal de mujeres ¿fue y sigue siendo mera consecuencia de un orden social patriarcal que prohibía a la mujer el ejercicio de cualquier forma de actividad. por lo tanto. tiene carácter permanente? Si sucede lo primero. Asi se expresa. pero que luego progresa vigorosamente después de las dos guerras mundiales. de tal manera que no podemos soslayar el ocuparnos.

no 30. el 22 de abril de 1994. En lo que se refiere al territorio de lengua alemana consúltese. P. 34. cf. finalizan el documento. no había sido un «hijo de su época». refi32. por tanto. que es el lugar donde se originó el feminismo teológico. 31. New York 1977. [se considera] capacitada para admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal». Reininger. que hablan en contra de la ordenación sacerdotal de mujeres. Aunque esa Iglesia primitiva. Como en el protestantismo el ministerio eclesiástico se entiende primariamente a partir del sacerdocio universal. Este fenómeno estaría confirmado por la conducta de la primitiva Iglesia pospascual. Pues. mediante su conducta amistosa con las mujeres (por ejemplo. En general. A pesar de todo. notas 170-172. Torino 1992. Keine Ordinario» der Frau?: ThQ 157 (1977) 144-146. cf. por otro. especialmente A. Swidler.). acaparó en lo sucesivo buena parte de las energías intelectuales y espirituales de la teología y de la Iglesia católicas. ls 32 ). El argumento en contra de que Jesús -en este punto. Gozzelino. Gutachten zum Diakonat der Frau: Synode 7 (1973) 42. el documento ínter insigniores. G. en LThK 1 (1993). la apertura de la Iglesia al mundo (teniendo en cuenta que el mundo moderno está caracterizado precisamente por la emancipación de la mujer y por la igualdad de derechos de las mujeres)30.había sido «hijo de su época» y que. La bibliografía sobre ello se encuentra en la bibliografía (selecta) al final de la obra deTh. Le 8. en virtud del bautismo. En cuanto al debate en el ámbito romano. sino que más bien la encendió34. había encontrado cultos paganos realizados por sacerdotisas y tenía abierta ante sí. en los años cuarenta del siglo XX se comenzó ya en Holanda. sin problemas. 128. con la discusión dentro de la Iglesia católica. 33. lo rechaza el documento recalcando el hecho de que Jesús. nota 4). «por fidelidad al ejemplo de su Señor. pero exponía. y luego se fue extendiendo progresivamente a casi todas las Iglesias evangélicas occidentales. tal y como lo había dado a algunos discípulos.194 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico ¡95 la teología evangélica. publicara la carta apostólica Ordinatiosacerdotalis. por otra parte. sino que se hace ver también la ya mencionada conducta de Jesús. cf. una cooperación plenamente reconocida por la Iglesia. Desempeñó también un papel decisivo. Diakonat der Frau in der einen Kirche. 118. Schneider (ed. que desencadenó una viva discusión teológica31. 560s. que en este punto se atuvo estrictamente a la práctica seguida por Jesús. la bibliografía en G. . terminado ya en 1976. más aún. la posibilidad de ajustarse a esa previa realidad sociocultural y de ordenar mujeres. Cf. Frauenordination. la Congregación romana para la doctrina de la fe publicó en 1977. en su actividad misionera desarrollada en el ámbito helenístico. ni mucho menos. La publicación vaticana. Teología del ministero ordinato. También en este caso desempeñó un papel decisivo el realce del sacerdocio universal e igualmente una visión más «funcional» del ministerio (no se hablaba ya tanto de «ser». 59s. consúltese W.). a pesar de que. En la Iglesia católica la cuestión no comenzó a adquirir virulencia sino después del concilio Vaticano II. con el fin de ser comprendido en aquel entonces. como es lógico. Women priest. es decir. sin embargo no lo hizo. Mann und Frau — Grundprobleme theologischer Anthropologie. Hünermann. sobre el estado del debate teológico acerca de la ordenación de mujeres. que no confió a ninguna mujer una misión «ministerial» especial. Esta postura adoptada por Roma no acabó. 201ss. dándoles también acceso al grupo de discípulos que le seguían. por un lado. una serie de argumentos y puntos de vista en virtud de los cuales la Iglesia católica. más aún. No sólo se señala la ininterrumpida tradición eclesial. hubiera sido inconcebible la difusión del cristianismo»33. «sin la comprometida cooperación de las mujeres. no se encontraba en Jesús ningún vestigio de que diera a mujeres el encargo «ministerial» de dar testimonio público. Amt. Esta fue seguramente la razón de que el papa Juan Pablo II. Reflexiones teológicas sobre el «sentido simbólico» más profundo de ser varón o de ser mujer en la Iglesia. Schawi. por ejemplo. sino de «actuar» in persona Christi). München 1996. a partir del bautismo. no afectando para nada la diferencia de sexo a la «funcionalidad» ministerial. de que se las debe también ordenar. Vivísimas protestas vinieron principalmente de América. Más puntos de vista sobre este tema pueden verse también en D. Nel nome del Signore. Sobre este trasfondo. no pudo obrar de otra manera. la costumbre de ordenar a mujeres como pastoras y obispos. Lohfink. y se presenta muchas veces como una simple función de ese sacerdocio (una función que tiene la finalidad de ofrecer públicamente un ordenamiento eclesiástico. Y así. las mujeres poseen la misma dignidad y el mismo puesto que el hombre. se deriva de ahí con fuerza la conclusión de que también se puede ordenar a mujeres. más bibliografía puede verse en A. había roto con los convencionalismos de su entorno y que. En ella declara de forma solemne (declaramus!). p. Gross (ed. Ostfildern 1999. con aprobación del papa Pablo VI. reconocía positivamente el cambio que se había producido en la posición de la mujer en la sociedad moderna.

escrita». en la que se dice: «Esta doctrina exige asentimiento definitivo. a primera vista. no 36. En todo ello no debe pasarnos inadvertido que el tono apodíctico de la Ordinatio sacerdotalis provocó en no pocas mujeres extrema indignación e incluso originó profundas heridas. en la sección siguiente vamos a emprender. Después de la publicación de esta decisión doctrinal pontificia del más alto nivel. más aún. En todo caso. la Congregación romana para la doctrina de la fe hizo pública una «respuesta». tanto más que hasta el día de hoy hay teólogos competentes que cuestionan con buenas razones semejante afirmación—. Communicatio 27 (1995)212. en LThK 3 VII 11998). Prieslerlum und Diakonat. por diversas razones no puedo acceder a vuestro deseo. a pesar de todo. se podría relativizar o revisar el ordenamiento del Nuevo Testamento y la práctica eclesial que se atenía a él. en este punto. L. un tour d'horizon («visión de conjunto») del problema acerca de la ordenación de mujeres. la Iglesia. ¿No se podría haber evitado esto empleando un tono más delicado? Más aún. Las razones son de diferente carácter e igualmente de peso muy diferente. porque se basa en la palabra escrita de Dios. exponiéndolas últimamente con mucho detalle en el documento Muüeris dignitatem (1988). y ha sido propuesta de manera infalible por el Magisterio ordinario y universal de la Iglesia»35. En todo caso. por ejemplo. En vez de exponer detalladamente la discusión actual y fundamentar con ello la propia opinión. al menos por el momento. Greshake. Creedme. Las reacciones más importantes suscitadas por este documentóse hallan expuestas en G. b) «Esbozo» de una carta pontificia no escrita sobre el tema de la «ordenación de la mujer» Estimadas mujeres católicas: Durante estos últimos años llega hasta mí el deseo. Müller.parece ir contra aquella dignidad e igualdad de derechos que la sociedad moderna reconoce a la mujer y que yo mismo he destacado con insistencia en muchas ocasiones. «que la Iglesia no tiene ninguna potestad para administrar a mujeres la ordenación sacerdotal. 1111. sin embargo es importante para mí que reconozcáis al menos una: como supremo responsable de la Iglesia católica me hallo ante un problema sumamente complicado.196 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 197 riéndose al documento antes citado de la Congregación para la doctrina de la fe. el ardiente anhelo de que a las mujeres se les administre también la ordenación sacerdotal. 1) Como vosotras sabéis. G. por favor. Ordinatio sacerdotalis. 32). esas voces podrán quizás tener razón. pero no ofrecen un argumento seguro. en forma de «esbozo de una carta pontificia no 35. el Magisterio eclesiástico ¿no debería haber ofrecido una fundatneiitación teológica más detallada. se desencadenó una viva discusión sobre el grado preciso de obligatoriedad de la misma. que entiendo de corazón este objetivo. y se ha conservado constantemente y se ha aplicado desde un principio en la tradición de la Iglesia. y que todos los fieles de la Iglesia tienen que atenerse definitivamente (definitivo) a esta decisión». porque se trataría tan sólo de un reflejo de las circunstancias sociales existentes por aquel entonces (el «patriarcado»). Porque la «negativa» -al menos. Desearía exponeros estas razones. durante casi 2000 años. En otoño. En todo ello expondré con suficiente claridad cuál es mi propia postura. cada vez más frecuente y vivo. para una serie de teólogos no queda excluida de manera absoluta y en todas las circunstancias una revisión de esta decisión doctrinal pontificia. Como. Con esto queda esbozada brevemente la situación en que se encuentra la postura del Magisterio eclesiástico y el estado de la discusión teológica. que no admite soluciones simplistas ni precipitadas. Aunque hay actualmente numerosos teólogos que piensan que. no se interrumpiera entre teólogos importantes la discusión acerca de la ordenación de mujeres. Aunque no espero que vosotras las aceptéis todas. 65: «El deseo de apartarse de la práctica unánime seguida por la Iglesia se basa hasta aho- . aduciendo también la tradición constante de la Iglesia e invocando finalmente su propia autoridad especial («Para confortar en la fe a los hermanos»: Le 22. esta cualificación podría haber sido concebida en términos demasiado elevados. Así dice. que dejara margen para una postura futura más abierta? Esta cuestión es la razón de que en la sección siguiente se produzca cierta «ruptura del estilo» y se pase a una «forma literaria» distinta. creyó cumplir la voluntad del Señor y actuar según su norma y su ideal cuando administraba únicamente a varones la ordenación sacerdotal. Sin embargo.

En efecto. por ejemplo. Lo saben también las grandes tradiciones místicas y religiosas de la humanidad. En lo que respecta a las Iglesias ortodoxas. la visión sacramental de la realidad. Ahora bien. mientras que en otras regiones de la Iglesia se tropieza. la actitud de las Iglesias ortodoxas y de muchas agrupaciones eclesiales episcopalianas señala hacia algo todavía más profundo. 37. es decir. que piensa que las Iglesias de Europa y Norteamérica son el centro de la Iglesia universal. Hace algunos años un obispo peruano expresaba intuitivamente esta realidad: cuando una india me pregunta por qué una mujer no puede llegar a ser sacerdote. y la sexualidad no es sólo el resultado del proceso evolutivo casual o que produce ventajas evolutivas. el significado del yin-yang) que determinan y ordenan la realidad. se desharían todos los esfuerzos encaminados a la unión (que parece estar -¡Dios lo quiera!. con una incomprensión total hacia este tema. Esto quiere decir que lo que existe. tal como las encontramos. y lo mismo hacen muchos cristianos. sin haberse puesto de acuerdo. lo que vemos. el resultado seria seguro un «no» a la ordenación de mujeres. entonces puedo estar seguro de que en la comunidad trabaja una-refrgiosaamericana que ha inculcado desde fuera a las mujeres esta cuestión. desde un principio. En el varón aparece el elemento de . las ideas sociológicas y antropológicas sobre la minusvalía de la mujer. Una suprema consecuencia (aplicada antropológicamente y seguramente también con estrecheces) de esta manera de ver las cosas la encontramos en algunas escuelas de psicología profunda. en parte. el hecho de que cada ser humano comienza desde la unidad con la madre y anhela constantemente el regreso ala unidad maternal. Si hoy día se hiciera un referéndum entre las mujeres católicas del mundo acerca de esta cuestión. si nuestra Iglesia iniciara una práctica nueva en esta materia. palpamos y percibimos con nuestros sentidos señala hacia algo más profundo. diferentemente acentuados en cada caso. a las Iglesias ortodoxas y a las comunidades eclesiales episcopalianas para que todas ellas. mal». Para ellos. De este modo nos situamos junto a las demás Iglesias que están cerca de nosotros.198 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 199 me considero en condiciones de basarme únicamente en reflexiones tan discutibles para apartarme de una tradición tan larga e ininterrumpida de la Iglesia. A eso tengo que oponerme de manera tajante. 4 ) L a s I g l e s i a s o r t o d o x a s r e c h a z a n u n á n i m e m e n t e la o r d e n a c i ó n s a c e r d o t a l de m u j e r e s . ministros y teólogos que se sienten a gusto en el luteranismo episcopaliano. por ejemplo. 5) Esta visión sacramental de la realidad tiene una significación importante para nuestra cuestión. Los sucesos que se han producido en las comunidades eclesiales anglicanas (y también en las veterocatólicas) deberían ser para nosotros una seria advertencia. 2) Hay que ver claramente que el deseo de la ordenación sacerdotal de la mujer se alza casi exclusivamente en los países industrializados y avanzados de Occidente—. Esto no tiene por qué quedar siempre así. para las cuales lo de ser varón o lo de ser mujer expresan y representan niveles profundos. y que quiere imponer sus criterios sin tener en cuenta la situación existente en las demás Iglesias. la Iglesia católica es el bastión decisivo que defiende. del ser humano.un fuerte eurocentrismo o americocentrismo.tan cercana). O para decirlo de otra manera: en «la gran importancia» que se da al ardiente deseo de la ordenación de la mujer se demuestra una vez más -perdonadme que lo diga con toda claridad. c a l i f i c á n d o l a i n c l u s o d e « h e r e j í a forra en la simple afirmación de que para la conducta de Jesús y de la autoridad eclesiástica tuvieron importancia decisiva. En la mujer aparece el «elemento simbiótico». hacia un «misterio». en el cristianismo occidental. el hacer posible el sacerdocio femenino confirmaría una vez más (quizás por última vez) la preeminencia de las Iglesias de Europa (occidental) y de Norteamérica en la Iglesia universal. la esencia original del ministerio. Falta ofrecer la prueba de que la conciencia de fe que ha tenido hasta ahora la Iglesia acerca del sacramento del orden se basara en semejante axioma». sino que en todo ello se encierra algo más profundo. 3) Más aún. rechacen el sacerdocio de la mujer? Un elemento importante que une a todas esas Iglesias es el denominado pensamiento sacramental. que en último término sólo se desvela cuando dirigimos nuestra mirada hacia Jesucristo. Podríamos preguntar: ¿qué es lo que une a la Iglesia católica romana. En el momento presente. lo de ser varón o lo de ser mujer no son únicamente «realidades biológicas». en el ámbito asiático y africano. según esta perspectiva. estoy completamente seguro de que introducir la ordenación de mujeres conduciría ahora o en un futuro previsible a un cisma en la Iglesia católica. Lo masculino y lo femenino son en cierto modo «principios ónticos» (cf.

. Este autor señala que. sustentan más que los hombres la vida eclesial. no sólo están relacionadas con lo de ser madre o lo de ser padre.. porque no se trata de una copia de Cristo que sea lo más fiel posible.. tandis que de l'homme la femme pourra recevoir une culture de la maitrise. E interpreta así tales palabras. Vansteenbergen. También ella muestra su fundamentación última y encuentra su plenitud suprema con miras a Cristo y al plan salvífico de Dios con la humanidad.200 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 201 la diferencia o del ser diferente (de la «alteridad»).. de la diferencia de sexos. juntamente con el Hijo de Dios. siguiendo a algunos especialistas en materia de historia de las religiones: «Las obras de lo femenino. y tiene que haber. . 124-131. representa a Dios y al mundo de Dios. Zehn Argumente für den Zolibat. en el hecho de que lo sea la Iglesia) se representa el que ésta -desposada con Cristo y henchida por su Espíritu. mientras que. en una perspectiva simbólico-ontológica de la acción salvífica de Dios se hace referencia a la «nupcialidad» de la alianza entre 39. el seno que está pariendo siempre. Por consiguiente. así como por las mujeres creyentes. Ce que le pére a en propre.. en la reciprocidad entre el hombre y la mujer. sumamente floja y carente de nivel científico.. ¡a fin de poder representar fielmente a Cristo! Esta objeción es estúpida. Dusseldorf 21997. todo. C. E. constituya el «único cuerpo de Cristo». . La fe cristiana constituye en cierto modo un intermedio entre ambas perspectivas. todos los sacerdotes católicos tendrían que ser propiamente galileos y carpinteros. 40. lo que hace que el mundo sea el hogar. como quien dice ab extra. Y esto precisamente está simbolizado en lo «masculino». a que.. A. las religiones de fecundidad) tengan frecuentemente sacerdotisas como representantes de la misma.. cierta primacía de lo «femenino» en la Iglesia. En la sexualidad corporal. «simbiótica» con la Divinidad (por ejemplo. Precisamente el sacerdote célibe. Zander.. por ejemplo. las sacerdotisas se ven abrumadas a menudo por la simbiosis de la «Madre divina primordial». Por el contrario. Sobre este trasfondo se entenderá también que aquellas religiones de la humanidad que propugnan una relación intensamente 38. que no de manera casual. 267. Es lo matriarcal. «la llegada de Cristo fue la supresión de lo maternalmente divino y. se trata de un necio «argumento en contra» cuando se afirma: Si así fuera. ¡Todo! Entre ello se cuenta también. sino que trascienden la vida entera del ser humano.de la proximité.cela consiste á rendre présent ce qui Yient d'ailleurs» (ibid. Cristo representa «lo otro». la presencia de Dios en el Espíritu santo y la fecundidad del mismo está simbolizada por lo femenino de la Iglesia en su totalidad (la «madre Iglesia» y su representación simbólica en María). «de la femme Phomme pourra apprendre une certaine culture de l'intersubjectivité. ciertamente. mientras que las religiones en las que se realza la trascendencia de la Divinidad cuenten con personajes masculinos como sacerdotes23. X. la patria. más aún. En el fondo perturba todo lo que rompe ese girar en círculo». caracterizado casi siempre de manera intensa por rasgos maternales. llama la atención sobre unas palabras del Evangelio de los egipcios: «He venido a destruir las obras de lo femenino».está llamada a la unidad con Dios. Eterno retorno. y en cambio el elemento simbiótico.M. fundamentada a gran profundidad. Algunas referencias a ello se encuentran en la obra de Zander. Generalmente. . «desde el exterior». a propósito. Ahora bien.de l'ailleurs.ha sido creado con miras a Cristo y que en él llega a su consumación. por ejemplo. que determina tan profundamente la vida humana. visión que no sólo es cristiana.que abre ante nosotros la fe cristiana: en el Nuevo Testamento se expresa de diversas maneras que todo -sí. por medio de la «total alteridad» de Dios. Lacroix. tanto en intensidad como en número. del eterno retorno». Stundentrommel vom heiligen Berg Athos. ambas dimensiones. lo maternalmente divino. . Kástner.. pero escrita muy en serio y basada en abundante bibliografía referente al tema: H. Para los testimonios que pueden expresarse también estadísticamente consúltese. Cf. sino de una perspectiva «simbólico-ontológica». la de la simbiosis y la de la alteridad. constituye en la historia de las religiones cierto «intermedio» entre la imagen maternal y la imagen paternal de Dios. en formas que van cambiando históricamente y que se van transmitiendo socialmente). en el hecho de ser corporalmente varón y de ser corporalmente mujer. Por ello hay incluso. De manera muy abreviada podremos expresar así esta perspectiva: en el hecho de que el Hijo de Dios sea varón se expresa que la humanidad sólo encuentra salvación y consumación por medio de la «alteridad» de Dios. pues la mujer encarna la esencia genuina de la Iglesia (la cual está llamada a la comunión «simbiótica» con Dios). Psychological Differences between Women and Men in Marriage: IntamsR 6 (2000) 38-47. la diferenciación sexual. La différence á venir: IntamsR 6 (2000)48-53. está simbolizada por un ministro varón40. estas dos dimensiones encuentran expresión visible y una intensificación acentuada de diferente modo en cada caso (claro está. Esto no debe asombrarnos. Este modelo psicológico podrá hacer quizás que aparezca como un poco plausible la visión -todavía más profunda. En contraste con esto. Frankfurt a. . desde el punto de vista de la historia de las religiones. por tanto. en el hecho de que la creación sea mujer (más exactamente. la «trascendencia» de la acción divina. por cuanto la «alteridad» que llega ab extra. sino que en diversas variantes se halla propugnada por muchas religiones de la humanidad. 50s). que rompe el círculo simbiótico del niño y lo estimula a buscar el propio camin o a . "1991.

etc. en C. Es muy lógico que. [Nota del traductor: en cuanto a la recentísima terminología que distingue entre «género» y «sexo» en lo referente al hombre y la mujer. Israel como amada y prometida. Ibid. porque tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se representa muy frecuentemente al pueblo de Dios bajo la imagen de la mujer (virgen. Pero el hecho de que tales reflexiones queden hoy día sencillamente «descartadas». 41. como sucede evidentemente en otras religiones y culturas? 46. En la diferenciación sexual no se expresan ya las dos grandes variantes del ser humano. Diez palabras clave sobre la mujer. 42. hija de Sión. como representación sacramental de esta relacionalidad salvífica de Cristo con la Iglesia y de la unión conyugal con ella. ciertamente. 55-83].202 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 203 Dios y la humanidad41. 430s. U. cf. Así se ve especialmente en la obra de H. pertenece a la esencia del sacramento del orden «el que el ordenado. ¡A pesar de que tales razonamientos se encuentran constantemente tanto en teólogos ortodoxos como en teólogos veterocatólicos! Cf. en su persona y en la relación del varón con la mujer (una relación simbolizadora de la corporeidad humana). En la actual discusión acerca de los «géneros» hay. Ordo in neuer Ordnung?. 134. «la esposa Iglesia». es decir. Pues en ellos la sexualidad ha quedado reducida realmente en buena parte a una «diferencia biológica literalmente pequeña». Diakonat der Frau in der einen Kirche. en lo de actuar in persona Christi. sino únicamente de un actuar autorizado a partir de Cristo. L. sino también por la representación simbólica de esta relación de Cristo con la Iglesia. 25s]. fundamentada en ia polaridad de la sexualidad humana (cabeza-cuerpo. Estimadas mujeres. Según algunos teólogos42. grandísima importancia. sino únicamente funciones biológicas (la visión más superficial de la sexualidad que probablemente haya habido jamás en la historia de la humanidad). tal como acabo de esbozarlo. 120. Esto se hace transparente y unívoco cuando el servicio sacramental de la eucaristía -en la que el sacerdote actúa in persona Christies realizado por el hombre» (26). que es la cabeza. Y yo mismo confieso abiertamente que no tengo ideas muy claras sobre el peso de este argumento para adoptar una decisión definitiva acerca de la ordenación de la mujer 45 . resulta quizás más fácil todavía. que tiene su fundamento en el hecho de que Jesucristo sea varón. Género. sí. Amorós [dir.por la psicología y por la ciencia de las religiones). algunos enfoques que pueden conducir a una visión más profunda de los sexos. los datos facilitados por D. 469-481 y passim. L. y (2) para el hombre actual. el sacerdote debe ser semejante a Cristo»43.adonde se ha llegado en los países industrializados de Occidente. «puesto que el sacerdote representa en su persona a Cristo. pero todavía no se ha avanzado hasta el punto de llegar a algunos resultados aceptados. Müller. por ejemplo. Estella 1995. si el ser del hombre y 44. G.son incomprensibles para muchas y son rechazadas como absurdas—. Jerusalén como viuda. tenga razón cuando afirma que. Es posible que Hünermann. 43. Se contempla tan sólo desde un punto de vista puramente funcional en el contexto de la generación de la prole. En la carta Mulieris dignitatem escribí yo mismo a propósito de esto: «Ante todo en la eucaristia se expresa de modo sacramental el acto redentor de Cristo esposo en relación con la Iglesia esposa. de la más diversa procedencia. Y sin embargo. no se trata de la semejanza del actuante en lo que respecta al sexo. (1) la imagen de la Iglesia como esposa es una imagen eclesial entre otras. Sino que. en la obra de G. esposo-esposa). Reininger. ¿iban a caer todos ellos en el absurdo? 45. a la que Cristo se entrega como esposo prometido [Ef 5.]. La encarnación del Hijo eterno de Dios en un varón hace ver claramente que Dios (Cristo) es el esposo y que la humanidad (la Iglesia) es la esposa. von Baltasar. cor gran énfasis. Pero ¿qué pasa si también en el cristianismo la mediación sacramental. Cobo. sé muy bien y soy plenamente consciente de que tales reflexiones -esbozadas aquí con suma brevedad. Y en realidad. del compañerismo sexual y de la obtención de placer. y de nuevo recientemente. De ahí se deriva como consecuencia que. Priestertum und Diakonat. por ejemplo R. Este simbolismo tiene. y no sólo por la simple cualidad efectiva de ser del sexo masculino. aparezca como absurda una visión (profundamente) simbólica del varón y de la mujer y que tal perspectiva origine una incomprensión total. el sacerdote no sólo necesita que se le confiera la potestad. Todos estos teólogos. Tan sólo en la contraposición personal entre el varón y la mujer y en la comunión personal de ambos puede hacerse palpable la contraposición y la unidad entre Jesucristo y la Iglesia». represente y manifieste simbólicamente la contraposición entre Cristo. por medio de la técnica biológica de la reproducción extrauterina y mediante la equiparación intencionada de compañerismos no-heterosexuales ha vuelto a relativizarse más todavía 46 . de tal manera que algunos podrían objetar que no debe ponérsela en primer plano como si fuera el punctum saliens de toda la problemática. que aparece coronada por doce estrellas. además. la mujer del Apocalipsis. marcado por la ciencia. muestra con énfasis . a causa de semejante actitud fundamental.. Müller.a mi p a r e c e r . Así. Lo de ser específicamente varón o lo de ser específicamente mujer se han fundido en un último residuo.). 75. que. el acceso al simbolismo de los sexos (un simbolismo fundamentado -también. y la Iglesia. Priestertum und Diakonat. la mediación de carácter también sígnico y corporal del misterio divino tiene todavía mayor significación. . que es su cuerpo.

«el último bastión que haya en la humanidad para la genuina estimación de la diferencia existente entre los sexos»49. En esa asexualidad no hay en buena parte sino un solo ideal del ser humano: el ideal masculino. no podría darse luz verde para la ordenación sacerdotal de la mujer sino cuando los cristianos de esas culturas consientan en ver que su condición de varón o de mujer está enraizada en un nivel más profundo. 111. Y quizás la Iglesia católica. con excepción de la «pequeña diferencia biológica». que posee únicamente su justificación en que. Se niegan a aceptar su papel consistente en representar la «alteridad» de la realidad frente a la existencia infantilmente simbiótica. entonces no se comprende por qué las mujeres no puedan recibir la ordenación sacerdotal. de dirigir). Y tal vez. Claro está que sólo las mujeres mismas podrán ser las que encuentren lo que es específico del ser mujer. tal como la acusan de ser los sectores feministas. Con esto queda ya dicho que no pienso que la cuestión esté decidida de manera absoluta y definitiva para todos los tiempos. Por eso. U von Balthasar. sea -como afirma el gran teólogo de Basilea Hans Urs von Balthasar. Muchos varones no quieren ser «padre».hacia un estilo de vida enteramente masculino. el ministerio sacramental de la Iglesia. Una vez que suceda esto -con gran mayoría en un concilio ecuménico-. sintiéndome responsable ante Dios y ante la humanidad. por la «voluntad de poder» y por el pathos de la autorrealización individual. Pero en el momento actual y en un futuro a medio plazo. yo. sino «segunda madre» (cf. Por eso. por mucho peso que pueda tener. da por lo menos mucho que pensar. claro está. Cf. la cuestión acerca de lo específico del ser varón o de lo específico del ser mujer -con total independencia del problema de la ordenación de la mujer.204 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 205 el ser de la mujer son completamente idénticos. señale hacia Cristo. desatendiendo con ello otras cuestiones que son hoy día mucho más urgentes.es una de las cuestiones decisivas del momento actual48. habrá que preguntarse muy seriamente si la pérdida de la manera sacramental de pensar y la indiferencia antropológica y teológica que ella acarrea hacia lo sexual no conducirá a un horrible empobrecimiento de lo humano. 48. Por esto no tiene por qué interrumpirse el debate sobre este punto. Y si lo de ser sacerdote es tan sólo una función (la función. H. se asoció excesivamente con formas de ejercicio secular y patriarcal del poder. 49. H. por ejemplo. Con esto se oscureció que el poder recibido de Cristo es la propia impotencia de este ministerio. Lacroix. bajo el lema de la «emancipación» y del «adiós al papel desempeñado hasta ahora (¡y realmente anticuado!) por la mujer». Pero ¡volvamos al tema de «la ordenación sacerdotal de la mujer»! El hecho de que el clamor en favor de la ordenación de la mujer proceda precisamente de aquellas sociedades en las que reina el concepto más superficial de la sexualidad que la humanidad haya conocido jamás. 51). se orientan claramente -sin darse cuenta de ello. La différence á venir. una Iglesia dirigida. X. Neue Klarstellungen. dada la abundancia y la convergencia de las razones mencionadas. Aunque yo no lo espero personalmente. Bastará echar una ojeada a las sociedades actuales de Occidente: esas sociedades se hallan determinadas en gran medida por la «asexualidad con signo masculino»47. determinada. determinado por el rendimiento. precisamente por la experiencia de las desastrosas consecuencias que se derivan para la generación venidera. la discusión en torno a los «géneros» adoptará un giro totalmente nuevo. von Balthasar. marcada por varones. ¿Significará esto que la Iglesia católica va a seguir siendo una «Iglesia de varones». pudiera ser que en un futuro lejano se modificaran de tal modo las posturas fundamentales en todas las culturas de la tierra que el camino quedara expedito para la ordenación de mujeres. 47. de igual manera que se niegan a ser la «instancia» con la que el adolescente tenga que enfrentarse para encontrar su propia independencia inconfundible. entonces yo vería realmente la posibilidad de que nos apartáramos de la práctica actual. ¿por qué una mujer no podrá desempeñar exactamente igual esa función? Sin embargo. Neue Klarstellungen. Muchas mujeres no se dan cuenta en absoluto de que. Pero también se exige a los varones que reflexionen de nuevo sobre su ser de hombres. 114. no puedo dar mi asentimiento para ello. es decir. Tan sólo pido a todos los responsables y teólogos que hay en la Iglesia que no concentren sus capacidades intelectuales y sus energías espirituales en esta cuestión interna de la Iglesia. y en la que ellos tienen siempre la palabra? Esta acusación tiene cierta justificación por dos razones: 1) En tiempos pasados. apartando enteramente la mirada de sí. Einsiedeln 1979. U. que la potestad recibida de Cristo para diri- . son sus reservas hacia la ordenación de la mujer. En este punto surgen también nuevos problemas en relación con el niño.

este hecho -digo. desde los tiempos más antiguos hasta el día de hoy. En todo caso. el «poder» de Cristo con el poder de este mundo. que ha sucumbido muchas veces a esta tentación. igual que a los varones. en virtud de la autoridad de Pedro que me corresponde. sino también en la medida en que las mujeres han tenido y siguen teniendo muy poca posibilidad de integrarse en la vida eclesial de manera específicamente suya y de acuerdo con sus talentos especiales. el siguiente cargo ministerial en la Iglesia (canciller. a saber. 3) Se revoca con esto la disposición de que para ser promovido al cardenalato es requisito indispensable el haber recibido el sacramento del orden (canon 351. a pesar de que ellas «simbolizan» clarísimamente la esencia de la Iglesia. es decir. vicario general adjunto o lo que sea) debe ser ocupado poruña mujer. serán accesibles a las mujeres. los puestos directivos en la administración de la diócesis deben ser ocupados de manera paritaria. Hace algún tiempo me escribía el rector de un seminario: «Si el criterio que aplico a los jóvenes varones.1). la tentación diabólica en que se puede caer. pido de todo corazón perdón por ello. en las diversas comunidades locales. En esos niveles. entonces no podría admitir a ninguna de ellas a la ordenación a causa precisamente de sus ansias de poder». se lo aplicara también a algunas de esas mujeres que desean vivamente la ordenación sacerdotal. Todos los que tengan ambición de honores. y deben renovarse de tal manera que a medio plazo la mitad aproximadamente de esos gremios que asesoran al obispo y que en nombre suyo administran la diócesis estén ocupados por mujeres. pero también todos los que hayan padecido heridas psíquicas y traten ahora de compensar su propia debilidad mediante el ejercicio del poder sobre otros. Aquí hay que tener igualmente como objetivo cierta paridad. Asimismo. con todos sus derechos y obligaciones. todos los que tengan ganas de hacer carrera y todos los que ansien el poder. que han de estar dispuestos a practicar un servicio abnegado y que no deben aspirar al ejercicio de un poder. la manifestación y el modelo de reacción y otros elementos por el estilo siguen estando marcados primariamente y de manera total por la «masculinidad».206 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 207 gir es su caminar hacia la cruz. De este modo. El hecho de que. . También yo mismo. el estilo. hagan que reine en este punto una máxima prudencia y previsión. el ministerio que representa a Cristo haya confundido incesantemente. 4) Esto se aplica análogamente a los puestos de la Curia. los mismos cargos en el más alto órgano administrativo de la Iglesia. Recomiendo con el mayor énfasis a los rectores y a todos los que se ocupan de la formación de los sacerdotes a que en el futuro. resistan a la tentación de ejercer poder. en la aceptación de candidatos al sacerdocio y en la admisión a recibir las sagradas órdenes. ordeno lo siguiente: 1) Los cabildos catedralicios (y otros gremios parecidos) deben abolirse en la forma que han tenido hasta ahora. que su servicio humilde y la autoridad recibida de Cristo es su invitación a la propagación de la fe. a todos ellos se los mantenga alejados del ministerio—. 50. en el futuro. en lugar de esto. Como poseedor del supremo ministerio eclesiástico. al asignar los puestos de la Curia romana me atendré estrictamente a este criterio. Al mismo tiempo insto encarecidamente a los obispos a que se preocupen de que ellos mismos y sus sacerdotes. 2) Después del obispo y del vicario general. también para las mujeres. 2) La acusación de ser una «Iglesia de varones» no sólo está justificada en la medida en que el ministerio sacramental se ha pervertido a menudo a sí mismo. me doy cuenta perfectamente de que la acusación de que la mujer no goza de iguales derechos en la Iglesia se formula con alguna razón en la medida en que el ministerio sacramental de la Iglesia se considera y se practica como una atribución de poder o incluso como una «intensificación» de la condición de ser cristiano (y no como una entidad sacramental que señala fuera de sí misma). que son varones por ser poseedores de un ministerio sacerdotal. con suma sensibilidad y atención. Pero esto significa también que hay que rechazar exactamente de la misma manera los «tonos» de algunas feministas con los que reclaman poder e influencia en la Iglesia. Pero a nivel de diócesis y de la Iglesia universal ha faltado y sigue faltando en buena medida el carisma específicamente femenino. en la medida de lo posible. quedando así abierto el cardenalato. El poder plasmador de las mujeres se deja sentir principalmente en la «base». Para desempeñar cargos superiores no es ya necesaria la ordenación episcopal (¡de todos modos era una costumbre absurda el ordenar obispos sin estar encardinados en una diócesis real!). Por eso. y trataré de evitar los peores errores cometidos actualmente en la ocupación de esos puestos. el lenguaje.constituye su peligro específico.

condición a la que había llegado después de una compleja evolución histórica. El ministerio es tan sólo una manera -una manera. Las dos tareas están unidas indisolublemente entre sí en la persona del obispo y. Gutting. el compromiso de las mujeres -como también el de los laicos varones. ofreció también la posibilidad de comprender de manera nueva y más adecuada la relación entre los tres grados del sagrado ministerio. en tres grados: en el grado 51. 616-629 (con bibliografía). sí. competencia omnímoda—. no puedo dar un «sí» a la ordenación de mujeres. 130). indispensable. es- . con ello.de su misión y de su encargo a los otros dos grados ministeriales52. Menschlich undpartnerschaftlich miteinander umgehen. por las razones mencionadas. Diakon und Bischoj in den ersten drei Jahrhunderten der Kirche. Con esta finalidad pongo en juego toda mi autoridad.no queda reducido a una categoría de segundo orden. No podemos ni debemos ocuparnos aquí de estudiar la compleja historia de este hecho52. esto no significa a mis ojos ninguna limitación de las posibilidades reales de la mujer. Diakonat der Frau in der einen Kirche. De la misma manera me opongo tajantemente a afirmaciones como la siguiente: «La exclusión de las mujeres de determinadas profesiones y ámbitos significa también. que en el ministerio episcopal encuentra su plenitud integral.Br. en el del presbítero y en el del diácono. Diaconia in Christo (QD 15-16). al liberar al diaconado de ser una mera etapa de transición hacia el sacerdocio. bloquear sencillamente de antemano los carismas que Dios puede conceder a las mujeres» (E. con arreglo al parecer de la mayoría de los teólogos. Aunque yo. Freiburg i. los laicos. Cf. En este último autor se encuentra una confusión (debida a la ligereza en la reflexión) entre el ministerio (sacramental que únicamente representa) y el carisma. el ministerio no puede ni debe estar bajo la consigna: ejercicio de poder. Interview: Diaconia XP 17 [1982] 31). Por eso. Esto significa que el ministerio episcopal. y entre ellos incluso especialísimamente las mujeres. hace partícipes -en diferente manera. Reininger.). Reininger. en el fondo. la significación que tienen y sus posibilidades de influir.208 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 209 Estimadas y queridas mujeres católicas: Por estas disposiciones veréis que tengo de veras la profunda y seria intención de facilitar a la mujer todas las posibilidades imaginables de cooperar en la vida eclesial y en la dirección y plasmación de la misma. El concilio Vaticano II. del obispo. el presbiterado y el diaconado son una participación -diferente en cada caso. Mientras que durante largo tiempo se entendió la relación existente entre estos ministerios según la imagen de un escalafón con tres grados jerárquicos: obispo \ presbítero \ diácono vemos que seguramente es más acertado. Y precisamente porque la vida de la Iglesia no se agota en la actividad del ministerio consagrado. instancia única de decisión. Vorgrimler (eds. entender esta relación según la siguiente imagen: obispo presbítero diácono 3. la función sacerdotal no está separada de la función diaconal. Rahner-H. Junto a los ministerios. El sacramento del orden es «sólo» la representación sacramental de Cristo y no la (única) instancia que dirige y plasma a la Iglesia. pero una manera al fin y al cabo.en el ministerio del obispo. En contraste con él. El 52. tienen que aportar su carisma y realizar su tarea. Diakonat der Frau in der einen Kirche. desde tiempo antiquísimo. en K.de moldear la vida de la Iglesia según el espíritu del evangelio. 53. 1962. y ni siquiera alcanza en ella su punto culminante (aunque esté vinculada constitutivamente a él). que es la plenitud del sacramento ministerial. Observaciones sobre el ministerio diaconal y episcopal a) El único sacramento del orden y los tres grados de ministerio El único ministerio eclesiástico y el único sacramento del orden se realizan. Una buena visión de conjunto se encuentra en: D. y al restaurarlo como ministerio independiente. Por eso me opongo de la manera más decidida a afirmaciones como la siguiente: «La exclusión de las mujeres de los ministerios conduce también inexorablemente a una exclusión de las mismas de las atribuciones de dirección y decisión» (D. Tan sólo desde el concilio Vaticano II quedó completamente claro que se trata de hecho de un único sacramento del orden. 29: «En el obispo. (en lo que respecta a la Iglesia antigua) lo que dice J. Colson.

La definición que acaba de exponerse del diaconado no es compartida en absoluto por todos. Müller. sacerdotes. Con su función dirige a parte del pueblo de Dios (el pueblo confiado al obispo) y predica y administra los sacramentos 5 4 . se hace cargo también de esta tarea . más aún. que en la parroquia no podrían realizar el servicio de la unidad. Prescindiendo del hecho de que. se cuenta entre los actos fundamentales de la Iglesia (es un servicio exactamente tan importante [!] como el servicio de la palabra. desde la revitalización del ministerio del diácono por el último concilio. habrá que tener en cuenta que todo sacerdote. por medio de la transmisión. cf. el diácono participa del encargo diaconal del obispo. apoya también al sacerdote que le «representa»). Por esta razón. Pero en el presente capítulo no seguiremos hablando específicamente del presbítero. Prescindiendo por completo de que precisamente de esta manera puede quedar claro también lo de ab extra de la salvación (cf. mediante la ordenación para el diaconado. Diakonat der Frau in der einen Kirche. y en virtud del sacramento. cada sacerdote en particular no es en el fondo «nada» 1 2 . 54. Aunque el sacerdote -a pesar de esta dependencia fundamental con respecto al obispo y al presbiterio-. del sacramento y de la dirección de la comunidad). se con56. como quien dice. por tanto. Pero. a quienes «no se les habría perdido nada» en aquella parroquia. Pero. a saber. partiendo de esta intención. el diácono es un poco más lo que él mismo proclama en las misas solemnes con asistencia de diácono. en plan de broma y con agudeza satírica se dice que. . supra. Entre la bibliografía recentísima sobre el tema del diaconado. Reininger. 55. para que celebren la eucaristía en una parroquia sin párroco. después de la consagración. se aplica algo comparable a los sacerdotes pertenecientes a institutos religiosos. Mientras que el ministerio sacerdotal «pluraliza» el ministerio de dirección. en este punto. el cual apoya al obispo en esta tarea (y naturalmente. que el diácono es un mysterium fidei («misterio de fe»). más aún. En ellas el sacerdote «hace presente» al obispo (LG 28. el obispo divide estos dos ámbitos de tareas en dos ministerios distintos: el ministerio presbiteral y el diaconado». Al ser encargado el sacerdote. 124s). que no están coordinados ni subordinados a un obispo y que no se hallan dentro de la red de relaciones de un presbiterio. muchas energías y consume mucho tiempo y como. vemos que existe el diácono. pero que además -a causa de la vinculación que existe entre todas las diócesis. clérigos que andan vagando. la comunidad dirigida por el sacerdote está vinculada con el obispo y con otras comunidades. el restablecido ministerio. como este servicio requiere. para que preste servicio en una determinada diócesis y al ser recibido en el presbiterio de dicha dócesis. por un lado. hubo tan sólo poquísimos catequistas que aceptaron recibir la ordenación de diáconos-. SC 42). G. Priestertum und Diakonat. En el ministerio sacerdotal «se pluraliza» el ministerio de dirección del obispo en multitud de comunidades locales y colectividades. cuyo «principio de unidad» lo constituye el obispo. Bruxelles 1998. por otro lado. que es un ministerio de importancia absolutamente vital para muchas Iglesias de esos países. «no salieron las cuentas» -en toda África.aun los sacerdotes ajenos a la diócesis representan también al obispo. Originalmente el obispo mismo lleva el título de pater pauperum («padre de los pobres»). el Derecho Canónico se pronuncia también contra todo clericus vagus. La gráce du diaconat. por medio de las cuales él desempeña su ministerio. para los cuales el superior del correspondiente instituto religioso ocupa un lugar análogo al del obispo. El tener en cuenta esto es también de gran importancia. Problemas diácono 211 diaconado y el presbiterado son. El perfil nada claro de lo que es el diácono tiene varias razones. el ministerio «pseudojerárquico» del catequista. por la ordenación. de proclamación y de santificación del obispo y lo «concreta» con respecto a una comunidad determinada. las dos manos del obispo.e n coordinación fundamental con el obispo y los sacerdotes. Por lo demás. Más aún. Un motivo para la restauración del diaconado permanente fue el intento de muchos padres conciliares del Tercer Mundo por integrar en la jerarquía eclesiástica. tiene igualmente una competencia y responsabilidad propias en la dirección de la comunidad y no es simplemente un «órgano ejecutivo» del obispo. después del Concilio. «Fuera de» esa vinculación estricta con el obispo y con su presbiterio. se situó intensamente bajo el concepto de un servicio (concebido de alguna manera) de dirección y de proclamación.210 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico b) El ministerio del 1. él mismo es (y sigue siendo) responsable de prestar servicio a los necesitados. A. Pottier. L. en una diócesis. representa al obispo como al «verdadero» ministro. tan unidas en un solo sacramento de la ordenación. porque hoy día se alzan no pocas voces contra la práctica de «llevar a prueba». D. a sacerdotes «absolutamente extraños». ya que todo el resto de la obra está dedicada a él.con una competencia específica que se fundamenta en el sacramento 56 . a los forasteros y a los marginados. Borras-B.

pastorales y administrativas (cf. como una manera de descargar de estas tareas al ministerio episcopal. un principio según el cual todo servicio prestado en la Iglesia debe expresarse a su modo en la liturgia (en la liturgia solemne que representa con especial expresividad a la Iglesia). historiadores suponen que Lucas. en este punto. en las circunstancias actuales (como sucedía. sobre el que se basó siempre el diaconado en las regiones eclesiásticas más importantes (por ejemplo. se introduce como un «servicio de las mesas» y se entiende. De esta oscuridad. Voigrimmler. no eliminó las oscuridades relativas a la esencia de este servicio. si tenemos en cuenta que todos los bienes de la Iglesia pertenecían fundamental y primariamente a los pobres) y que además asistía al obispo en las actividades litúrgicas (asistía en los bautizos). Vorgrimmler a este propósito: «Una teología del ministerio del diácono no se puede trazar a base de esos poderes»57. mediante la adición sin perfiles de funciones y poderes. en Roma). Precisamente estos objetivos y consideraciones prácticas. ¿está subordinado sólo al obispo o lo está también al sacerdote? ¿Pertenece el diácono al presbyterium. se deriva una imagen oscura del diácono en la historia: en efecto. aspecto sobre el cual no volveremos a hablar). el diácono aparecía como una especie de «minisacerdote». tradiciones acerca del diaconado como ministerio de dirección en la comunidad helenística o en el grupo de comunidades de Jerusalén. extraordinariamente diferentes. LG 29). Esta tendencia a asignar al diácono tareas sumamente diferentes podía y puede seguir viéndose confirmada por el hecho de que la idea eclesial del diaconado fue ya desde un principio una idea extraordinariamente disonante. Esta imagen «híbrida» de la profesión se intensificó más todavía durante los primeros siglos por el hecho de que el diácono. se trata de un ministerio que incesantemente está orientado. en segundo lugar. a fin de que este pueda dedicarse al «servicio de la palabra y a la oración» (Hch 6. por un lado. se describe a los diáconos como dedicados a actividades «presbiterales». es decir. apartando la mayoría de ellos para los pobres. fueron con seguridad una razón de que el Concilio. Pues lo que mantenía la cohesión de las diversas intenciones eran tal sólo las necesidades pastorales (entendidas. por otro lado. intervinieron en el concilio Vaticano II otras razones más para el restablecimiento del diaconado permanente. Finalmente entró también en juego un principio fundamental en la Iglesia. no lograra proporcionar al reestablecido ministerio un centro interior y una clara forma sacramental. kerigmáticas. además. los llevaba al altar y luego. sufre las consecuencias de una oscuridad fundamental que se encuentra ya en los Hechos de los apóstoles: en efecto. En él se describe el diaconado por medio de una recopilación de «todo lo que este ministerio es capaz de realizar». y escogía la menor parte para la celebración del misterio eucarístico. a saber. H. vemos que el servicio del diácono fue adquiriendo una importancia litúrgica cada vez mayor (cosa que se aplica sobre todo al diácono en las Iglesias orientales.4). de manera muy diferente). por un lado. fue confirmada nuevamente por el motu proprio de Pablo VI. Y ahora que el Concilio volvió a introducir el ministerio del diácono. Sacrum diaconatus ordinem (18 de junio de 1967). como el diácono. el ministerio de los «siete». De este modo. enLThK. Erg. toda enumeración de funciones diaconales. se encargaba de recoger los dones ofrecidos por el pueblo. KommentarzuLG29. funciones cuya diversidad e incoherencia se mantenían coaligadas tan sólo por medio del tradicional concepto genérico de «non ad sacerdotium. tal como fueron tomados de la Escritura y de la tradición. En efecto. Más aún. por tanto. para ser desempeñadas por el diaconado toda clase de funciones litúrgicas. Pero además de esto. se impide más bien el poner de relieve cuál es la forma sacramental de este ministerio. por ejemplo: el diácono. distribución de la comunión. por lo demás. asistencia al matrimonio) -de conformidad completamente con la actividad que llevaban a cabo de hecho los catequistas. No pocos 57. como administrador de los bienes de la Iglesia. Pues bien. Se agrupó. en circunstancias muy distintas. como proclamadores de la palabra de Dios y como administradores del bautismo.los «devolvía» a los fieles al distribuir la comunión. primeramente tradiciones sobre el ministerio de los «siete» como «servicio de las mesas» y. Pero. Esta perspectiva en la que se añaden funciones y más funciones y que excluye la cuestión acerca de cuál es el centro de este ministerio. sed ad ministerium manus imponuntur». en la Iglesia primitiva). basada en la Escritura y en la tradición. muy significativamente -después de su consagración como signos del cuerpo y la sangre de Cristo. en la preparación de los dones.hasta que el diaconado se convirtió en la etapa previa y en la etapa de acceso al presbiterado. estaba relacionado muy estrechamente con el obispo (y con razón. por otro. 258. de la misma manera exactamente que no resolvió las cuestiones pendientes que se derivan del hecho de que en la Iglesia occidental hacía ya mucho tiempo que no existía un diaconado (autónomo) continuado. a pesar de vivos debates. o tendría que haber un diaconeum? . tuvo ante sí tradiciones que él no fue capaz de desenmarañar.212 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 213 sideró como una actividad primordialmente sacramental (bautismo. existente ya en Lucas. Con razón señala H. De este modo pudo surgir de hecho la impresión de que el diácono era algo así como un mini-sacerdote. desempeña también funciones litúrgicas y kerigmáticas.-Bd I (1966). Entre las cuestiones pendientes se encuentra problemas como. a la actividad diacónica y caritativa de la Iglesia y que. Este mismo rumbo siguió luego de hecho el desarrollo ulterior -con integración además de otros factores.

Pues la historia demuestra que la Iglesia tiene la competencia para determinar concretamente. es decir. pero de un marco que es amplio) mediante una decisión ministerial cuál es la fisonomía precisa y el sentido de un sacramento. Pero con ello el sentido y la esencia del diaconado quedan -en el fondo.que se diferencia de la ministerialidad del laico por el hecho de que sobre el diácono. Se dice: «Los diáconos permanentes. El diaconado como «modelo de servicio» Siguiendo de cerca al concilio Vaticano II y al motu proprio de Pablo VI. de suma importancia y extraordinariamente necesario para la Iglesia. Der pastorale Dienst in der Pfarrgemeinde. en virtud de la ordenación sacramental. Tres modelos 2.2. precisar o aclarar (dentro. 54. y es practicado de manera totalmente diferente en las diversas diócesis52. no podemos menos de desear que la suprema autoridad eclesiástica aporte finalmente claridad.24. presupues58. ¿Querrá esto decir que. ta una capacitación conferida por la Iglesia. el diaconado se define por su relación con el ministerio sacerdotal. . al mismo servicio. Dokumentation der 10-Jahrestagung 1993. ha permanecido hasta el día de hoy iluminado deficientemente en el aspecto teológico. Claro que. ¿no quedará devaluada la figura teológica del laico? Y además. y otra -encaminada. se produce algo así como un salto cualitativo que deba sellarse luego mediante el sacramento? ¿No sería más consecuente ordenar de diáconos a todos los que en gran escala y con intensidad prestan servicios eclesiales (encargándose de asistencias pastorales y de actividades de la comunidad. así también es posible asignar al diaconado su sentido partiendo del laicado. En la teología actual. que surgen también en virtud de la situación pastoral precaria que existe a causa de la denominada escasez de sacerdotes. no se le debe negar el reconocimiento de este ejercicio como una vocación y una profesión. no obstante. En el documento de la Conferencia episcopal alemana. como «confluencia» de las más diversas y divergentes tareas. Rahner. aunque con especial realce de la actividad diaconal. En esta situación sumamente insatisfactoria. adquiera por este mismo hecho fisonomía sacramental. no pudiera ser desempeñada también por laicos»59.1. 2. sí. «Ministerio complementario» El segundo intento de definir la figura sacramental del diaconado puede describirse mediante la expresión «el diaconado como ministerio complementario». como quien dice: una manera que se puede practicar como laico normal.214 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 215 Así que el ministerio del diácono. Vamos a mencionarlos brevemente. ¿origina un ministerio propio y específico? Lo de servir ¿no es en el fondo una tarea de todo cristiano? Si se contempla el diaconado bajo este único punto de vista. que luego fueron recogidas especialmente por Johannes Caminada 59. se propone de nuevo una solución mediadora. en lo que respecta a esta cuestión sin resolver. difícilmente se podrá evitar la impresión de que el diaconado se define en este caso por medio de una abundancia de funciones de servicio que redundan en apoyo del sacerdote. Este intento se deriva de algunas reflexiones de Karl Rahner. Lehmann. 381. K. sólo puede responderse en el fondo que a aquel que practica en la Iglesia ciertas funciones y sobre todo un conjunto de tales funciones. K. si se procede de esta manera. «In allem wie das Auge der Kirche». en Arbeitsgemeimchaft standiger Diakonat in derBRD. y también de otros servicios prestados a la comunidad)? En todo caso. Schrifien zur Theologie IX. este modelo ofrece una perspectiva del diaconado en el que se van añadiendo funciones: es una perspectiva que puede sintetizarse bajo el concepto del ministerium. 60. pero no sobre el laico. Entonces ¿hasta qué punto las diversas funciones diaconales constituyen el grado más inferior del sacramento del orden? ¿Existen en la Iglesia dos maneras distintas de servicio. del «servicio». Bonn 1995. se presentan y se discuten actualmente tres modelos diferentes. es decir.Versuch einer Zwischenbilanz.fuera de sí mismos. semejante práctica estaría justificada partiendo de este modelo. Pero quedan en pie algunas cuestiones: el hecho de «servir». este adquiere de hecho su sentido propio como una ayuda prestada al sacerdote. 25 Jahre stándiger Díakonat in Deutschland . Einsiedeln 1970. de un marco dado previamente. y menos aún se le puede negar la promesa de una gracia sacramental para desempeñar semejante servicio»60. se invocan los especiales dones de la gracia del Espíritu santo? A propósito de esto señala el obispo Karl Lehmann: «A la pregunta acerca de si el diácono puede hacer decisivamente algo diferente de lo que los laicos son capaces también de hacer. Karl Rahner hizo notar ya que el diaconado «no abarca ninguna tarea ni función que. parece ser cuestionable que el diaconado. La tarea especial [!] de ellos consiste en cuidarse de la función diaconal de la comunidad». que en sí mismos pueden ser desempeñados también por laicos.. En todo ello hay algo paradójico: así como en la perspectiva del diaconado que añade y añade funciones. En la comunidad están coordinados cor el párroco y apoyan su [!] ministerio. cuando se trata de un determinado conjunto cuantitativo de diversos servicios eclesiales. a cuyo lado está para servir. como tal. participan del ministerio eclesiástico en los tres servicios fundamentales [!]. 2.

es como sigue: así como el ministerio sacerdotal (por su participación en el ministerio episcopal) es la repraesentatio Christi capitis et unitatis ecclesiae («la representación sacramental de Cristo como Señor de la Iglesia. I. los oprimidos. el diácono es necesario. A. Cristo mismo se halló entre nosotros «como el que sirve» (Le 22. Überlegungen zum Profil des eigenstandigen Diakens: IkaZ 7 (1978) 274. Este movimiento.216 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 217 (quien con esta tesis alcanzó su doctorado con Rahner) y más tarde también por otros teólogos. Con su movimiento centrífugo la Iglesia se dirige hacia aquellos que están fuera de ella y que viven en la sociedad o incluso se encuentran marginados por la sociedad. con su signo sacramental y su carácter ministerial.3. no posee tanto su razón de ser en el carisma personal. de la que debe ocuparse el ministerio presbiteral? Y además. aunque con diferentes acentuaciones en cada caso. a su tarea. el pueblo». entre ellos por Alois Winter y -con modificacionespor Peter Hünermann. tendrá que estar cambiando constantemente el lugar y la orientación de su actividad. Se llega a un dilema. el presbítero preside la celebración de la eucaristía. Bertsch y otros (eds. Se dirigió con amor hacia los pobres. b) Pero la comunidad está caracterizada también por un movimiento centrífugo: este movimiento consiste concretamente en el «servicio de la Iglesia al mundo».no pueden ser realizados por el presbítero: «En efecto. 62. y la actividad congregadora de la Iglesia. Winter. se halla en «la tensión entre el exterior y el interior de la Iglesia»?62. su grado ministerial tiene conciencia de estar basado más bien en un carisma personal. por cuanto su «lugar teológico».). Kasper. como quien dice. por tanto. Puesto que el diaconado tiene su lugar en la «periferia». por lo mismo. el grado ministerial del diácono representa en cierto modo el aspecto «horizontal» del único ministerio eclesiástico. creador de la unidad de la misma. 1976. el cual se entiende como servicio en favor de la unidad y. Ahora bien. y no se vuelve a instaurar el ministerio como el alfa y la omega de la Iglesia? 2. Por consiguiente. . «Repraesentatio Christi diaconi et ecclesiae servientis» Este tercer modelo. Das ¡complementare Amt. el impedido. la acción sacerdotal está orientada hacia el centro de la Iglesia-comunidad. ¿podrán separarse realmente los dos movimientos de sentido inverso que hay en la Iglesia y los ministerios relacionados con ellos. vol. sino más bien en la capacitación para el ministerio. Este movimiento encuentra su expresión como signo sacramental y de carácter ministerial en el ministerio del presbítero. mientras que el ministerio episcopal-presbiteral adquiere su fundamentación «desde arriba» y. «allá abajo entre 61. Por el hecho de que aun el más pobre. Mediante esta concepción del diaconado ¿no se vacía en último término de sentido al bautismo y a la confirmación. el que sufre. L. Freiburg i. La Iglesia tiene que asumir este servicio de Cristo.no se pueden realizar sino efectuando la una después de la otra»61. las exigencias. por lo mismo... por ser esta el centro de la vida de la comunidad. entre las necesidades e indigencias de las personas.Br. si el sacerdote quiere hacer justicia. las cuales -a lo sumo. se condensa en el ministerio del diácono. un servicio que se orienta hacia los deseos concretos. que es la eucaristía. cuando él ha de realizar al mismo tiempo las dos cosas. El conflicto se resuelve únicamente cuando el ministerio presbiteral se complementa con el ministerio «de sentido inverso» del diácono.587. por el que yo mismo me he decidido. hoy día. a las que el diácono deba atender. recibida por medio de la ordenación sagrada. a fin de acogerlos en «su propia familia» y crear así una comunión entre los hombres: una comunión que lo abarcara todo y que no dejase fuera nada. W. Einleitungzu «Diepastoralen Dienste in der Gemeinde»= Gemeinsame Synode der Bistiimer in derBRD [= Sínodo conjunto de las diócesis de la República Federal de Alemania]. como dijo una vez concisa y convincentemente W. Sobre esta concepción diremos brevemente y a grandes rasgos lo siguiente: el punto de partida de este modelo es la observación de que una comunidad cristiana está caracterizada fundamentalmente por dos movimientos «de sentido inverso»: a) Por un movimiento centrípeto: este movimiento reúne a las personas congregándolas en la comunidad y supremamente en el centro de la misma. así también el ministerio diaconal (por una participación semejante) constituye la repraesentatio Christi diaconi et ecclesiae servientis («la representación sacramental del Cristo servidor y de la Iglesia servidora»). de tal manera que se establezca una «polaridad» entre el carisma personal del diácono y el carisma ministerial del presbítero. Kasper. como labor de dirección de la comunidad y. las ideas y las necesidades de los seres humanos. lo que aquí se dice del diácono ¿no se aplicará al laico. 27). los enfermos y los despreciados. Viendo así las cosas. La acción del diácono se sitúa «en medio del mundo». Porque los dos movimientos de sentido inverso -como afirman los propugnadores de este modelo. y la representación de la communio eclesial»).

Su facultad de dirigir no se orienta. preocuparse de las personas que viven solas. supra. Debe equipar y capacitar a la comunidad para que sea la «comunidad diaconal». Según este modelo. Porque el ministerio eclesiástico en su totalidad se halla bajo el programa del «servir». Así como Cristo mismo se situó en el «ultimísimo lugar» de la creación. sino en cuanto diáconos. Esto no significa. Esto mismo está en consonacia también con lo que sabemos de la Iglesia antigua. las observaciones que hace G. ni mucho menos. bienes que siempre tienen una intensa connotación social. la palabra de invitación y exhortación. la dirección de centros de orientación social de la Iglesia (orientación matrimonial. que los demás ministros -el obispo y el presbítero. sino a despertar y orientar la actividad caritativa.218 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 219 el marginado. lo mismo habrá que decir. del servicio diaconal. podríamos abogar también por la competencia del diácono para la unción de los enfermos. pero no a reconciliar ellos mismos. Cf.). pero no en cuanto «Pastor y Cabeza» de su Iglesia. al diácono le corresponderían. las funciones litúrgicas y kerigmáticas no corresponden por sí mismas al diácono. pero también representa a la comunidad. Priestertum und Diakonat. en ins- tituciones para enfermos psíquicos. hacerse cargo de la ayuda eclesial al desarrollo. Esto significa dos cosas: (1) por lo que respecta a la celebración litúrgica.de la Iglesia. La predicación diaconal tiene su nota característica en la orientación a edificar a la comunidad como comunidad diaconal. así como por la potestad del diácono para oír confesiones— (práctica que existió durante algún tiempo en la Iglesia). y de otras tareas por el estilo. 165. El diácono está encargado de que no haya amor a Dios sin amor al prójimo. sino únicamente en la medida en que se deriven del diaconado mismo. por este hecho -digo. y por cierto esencialmente. Flp 2) y precisamente de esta manera abarcó y abrazó todo cuanto exista jamás. en cuyo ámbito el obispo. de los que no tienen familia. en su Iglesia local. por ejemplo. familiar y pedagógica. por cuanto la comunidad está llamada a integrarse en la actitud diaconal de Cristo y ha de permitir que Cristo mismo la lleve a esa actitud. L. Por eso. etc. En la pastoral categorial. en donde correspondía principalmente al diácono el ámbito de la actividad caritativa. se anonadó hasta lo sumo llegando así a la gloria de Dios (cf. claro está. 69) carece absolutamente de fronteras y es de veras universal. labor pastoral por teléfono). entre las tareas diacónicas esenciales se cuenta la de preocuparse de que se preste al pueblo el servicio del amor. no es sencillamente igual a la predicación episcopal y presbiteral. el que a los ojos del mundo es el menos importante y el más carente de valor. para reclusos y personas que acaban de salir de la prisión.) En todo ello el diaconado representa sacramentalmente a Cristo servidor. . por medio del sacramento ministerial. En relación con algunas de estas tareas categoriales. concretamente en el caso de enfermos y reclusos (ambas cosas presuponen. así también la diaconía de la Iglesia es el signo de que la unidad que a ella le ha sido encomendada como tarea tiene que abarcarlo todo sin dejar nada fuera. a la que todos los cristianos están llamados en virtud del bautismo y la confirmación. Sin embargo. hacia la unidad de la comunidad. los diáconos se limitaron a «oír confesiones» (= a escuchar la confesión de pecados y a imponer penitencias). es decir. atender a los grupos marginados en la sociedad (en hogares asistenciales. como la del presbítero. en el caso de enfermos que tienen que guardar cama permanentemente y de reclusos). podría delegarse mediante un rito especial. a fin de que ella pueda cumplir con credibilidad y eficacia su «participación en la misión salvadora de la Iglesia» (LG 33). es el responsable supremo (según sean las correspondientes necesidades) de la diaconía Christi. orientación y atención a personas en situaciones de crisis. sin que esta diferencia específica 63. que por su esencia es competencia presbiteral y episcopal. las siguientes tareas: dirigir la caritas. administración de los bienes de la Iglesia. a propósito. también esto último. En vista de esta misión -tan decisivamente importante.a saber.la diaconía Christi. Müller. una asignación de competencias por parte de toda la Iglesia. esto significa que la predicación diaconal. (2) pertenece también a la actividad diaconal. encargarse de la labor pastoral en los hospitales. sea destinatario de una atención sumamente intensa y llena de amor.estén exentos de «servir».representa de manera especial . que explicara que esta delegación se hace en relación con un determinado grupo de personas (por ejemplo. el diácono representa en un signo sacramental a Cristo. en todo ello.se demuestra que el encargo de la Iglesia de ser sacramentum unitatis (cf. así como todas las funciones de la comunidad pueden «representarse» litúrgicamente con ocasión de grandes festividades. de los que no tienen hogar fijo. Claro que. como es lógico.. Ahora bien. Sin embargo. de atención a los ancianos y a los discapacitados. por su intención. el diácono -dentro del único ministerio que presta servicio al pueblo de Dios.

a pesar de todas las analogías que pudieran observarse con el diaconado masculino (que llegaban casi a la igualdad). El Ordenamiento de los servicios pastorales indica esto mismo cuando se dice en él que el diácono «coopera en el culto divino. porque la predicación de ambos tenga la misma función. Pero fundamentalmente el presbítero y el diácono se encuentran. Pero la forma en que él realiza estas tareas que pertenecen esencialmente a su servicio. Roma 1982. Priestertum und Diakonat. sino en la relación de una más universal repraesentatio Christi diaconi. por tanto. Cf. Reininger. El hecho de que no se pueda responder sin más con un «¡sí!» a esta pregunta tiene su razón de ser en que ese diaconado de las mujeres en la Iglesia antigua no se identificaba plenamente con el diaconado de los varones y. especialmente D. 3. L. Zur neueren Diskussion um dem Diakonat der Frau: HK 47 (1993) 581-586. A.-G. Der Diakonat der Frau.. así como el volumen coletivo editado por P. 38s. Diakonat der Frau inder einen Kirche. otros tienen como objetivo (de momento. En este modelo. en la administración de los sacramentos. en T. En una entrevista de prensa. «c'est un tout autre mbiistére». 31-65. el diácono adquiere una fisonomía sacramental que se ajusta a la Escritura y a la tradición y que es significativa: una fisonomía que es muy importante. 65. Die Diakonat der Frau: ThQ 173 (1993) 226-236. Martimort. Liturgie und Frauenjrage (Pietas Litúrgica7). Ottilien 1990. también G. porque por medio del diácono la diaconia. Algunos entienden el diaconado de la mujer como «una victoria paTcial» en el camino dirigido a que todos los ministerios eclesiásticos sean accesibles a la mujer. porque a lo largo de siglos (aunque con muchas diferencias a nivel regional) 64. el ministerio presbiteral y el ministerio diaconal no se hallan en una relación de subordinación y superioridad. Müller. Diakonat der Frau in der einen Kirche. ungir con óleo a las catecúmenas. St. A. adquiere una marcada importancia. Priestertum und Diakonat. piensa de manera distinta G. en la predicación y en la instrucción en la fe. Ansorge. sobre la que no tengo nada que decir en este momento». alternando con el párroco. Además. poco más o menos. impartir instrucción catequética y cuidar de las enfermas. Ostfildern 1997. debe estar caracterizada por la diaconia Christi». L. Les diaconesses. A la diaconisa le estaba prohibido enseñar y bautizar (a menos que se tratara de mujeres y niños)68. realizada en el año 1994. 76-123 (con bibliografía). no existe indicio alguno de que las mujeres hayan asumido tarea alguna relacionada con la eucaristía.220 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 221 deba conducir a una casuística en pequeño. 358.. visitar y prestar servicios pastorales en los aposentos reservados para mujeres. Sin embargo. Diakonat: Ein Amtfür Frauen in der Kirche — Ein frauengerechtes Amt. ¿Diaconado de la mujer? En estos últimos años van haciéndose cada vez más numerosas las voces que quieren que el diaconado sea accesible también a las mujeres64. el cardenal Ratzinger declaraba expresamente que el diaconado de la mujer era «una cuestión abierta. En realidad no tendría que haber ninguna comunidad sin su diácono. y que siga siendo realmente una cuestión abierta. Reininger. hace la siguiente observación breve y concluyente: la diaconisa no es un diácono femenino. y se han evitado y siguen evitándose todas las afirmaciones relativas a la ordenación de diaconisas. existió efectivamente en la Iglesia el ministerio de las diaconisas65. Por el contrario. El problema del diaconado de la mujer se plantea de manera distinta que la cuestión acerca del sacerdocio de la mujer. 29. . Como la primera de estas dos intenciones ha sido objeto ya de nuestro estudio. En cambio. con sentido realista) este único ministerio. A propósito de esto. principalmente el extenso estudio de D. la tarea de la diaconisa consistía principalmente en cooperar en la atención pastoral a las mujeres: prestar asistencia en los bautizos. Müller. nos ocuparemos únicamente de la segunda. En este tercer modelo del diaconado. lo vemos. Tan sólo en el obispo convergen luego ambos ministerios.-A. no existió nunca una absoluta identidad en cuanto a los ritos de ordenación. Las diferencias en la ordenación eran. Berger-A. en cierto modo. 68. no se ajusta a lo que aquí hemos querido decir. Pero pensar que el diácono debe predicar habitualmente en la comunidad. Thiermeyer. 66. entre otras cosas. 67.Die wesentlichenArgumente liegen aufdem Tisch. no constituía sencillamente el «correspondiente» femenino del diaconado masculino67. Cita según D. cf. Diakonat der Frau in der einen Kirche. Hünermann y otros.). cf. Reininger. \á. Gerhards (eds. en un plano. Consúltense las últimas visiones de conjunto que son una genuina síntesis: D. ¿No podría revivir ese ministerio?66. que es una de las funciones fundamentales de la Iglesia. Es verdad que en algunas regiones eclesiásticas ese diaconado femenino se confería por medio de la imposición de las manos y la epíclesis y tenía su lugar eclesiológico «entre» el diácono y el subdiácono. por la circunstancia de que en todas las declaraciones sobre la ordenación de la mujer se piensa únicamente en la ordenación sacerdotal. El hecho de que esta cuestión sea contemplada de manera distinta por la Curia romana que en el caso de la ordenación sacerdotal de las mujeres..

De manera parecida piensa también el teólogo -desde luego muy conservador. que expusieron su parecer al Sínodo de Würzburgo. por tanto. como vemos por el clamor de lucha de una serie de feministas americanas. habrá que aplicarle las mismas condiciones. que mantiene viva la tradición de las diaconisas femeninas. ¿cómo habría que enfocar el simbolismo del sexo en la representación específicamente rectora de la Iglesia (en la repraesentatio Christi capitis)? 73. abriendo para la mujer un determinado nivel y cerrándole en cambio los demás. y muchos otros. la unidad del sacramento del orden. Esta cuestión se debate también en el mundo de la Ortodoxia. 71. de la perspectiva de la representación sacramental. la repraesentatio diaconal Christi es representación «ministerial».sacerdotisa. 87. Ahora bien. trataron de constituir una diferencia correspondiente afirmando que la no admisión de la mujer al presbiterado se basaba en la sacerdotalidad de ese grado del orden ministerial. acentuada precisamente por el concilio Vaticano II. Überlegungen zum Weihediakonat der Frau: ThGl 77 (1987) 111. No. a mi parecer. entonces no se puede disgregar. se hace visible la tendencia a mantener alejada a la diaconisa de todas las tareas sacerdotales o a mantenerla alejada «del altar». entonces al diácono.Ein frauengerechtes Amt. Más aún. la postura en el acto de la ordenación (el diácono que va a ser ordenado inclina la rodilla derecha y toca con su frente el altar. des69. no!»? Los expertos de aquel entonces. H. Ese ministerio cumplió su misión histórica y debe entenderse a partir de la situación de la Iglesia cristiana primitiva»70. . Si pertenece al ordo. no a la de los diáconos). sí . el enjuiciamiento que se haga de los datos históricos no tiene en último término un peso decisivo. en P. Hauke. al sacramento del orden. o si se trata de un ministerio laical (cualificado)71.). Reininger. Diakonat: EinAmtfür Frauen in der Kirche . Theologische Bedenken gegen die Diakonatsweihe von Frauen. E. mientras que el diaconado no poseería ese elemento sacerdotal. en el caso de que surja de nuevo ese ministerio.«reavivar sencillamente de nuevo el ministerio de la diaconisa en la Iglesia antigua y trasladarlo a nuestro tiempo. si este pertenece al ordo sagrado. En resumidas cuentas. entonces se plantea de nuevo el problema que se estudió ya en relación con el sacerdocio de la mujer: ¿pertenece a la repraesentatio Christi el hecho de que el que le represente sea varón? Si es así (!). contra cualquier «ideología que quiera someter a servicio a la mujer» y claman en los siguientes tonos: «No Mini-Ministries!» («¡Nada de pequeños ministerios!»). Der vergessene Partner. mientras que el diácono masculino distribuye la comunión69. 44. Schüssler. Hünermann y otros (eds. Pero este camino es cuestionado incluso por algunas mujeres. a la que deberán seguir otras victorias. pero puede también interpretarse en el sentido de que sea indicio de una diferencia permanente entre el diaconado sacramental del varón y las tareas diaconales de la mujer. En estas pequeñas diferencias. sería un anacronismo -como afirma Elisabeth Schüssler. Se enumera una serie entera de ellos en D. pero evidentemente bien pensadas. para el momento presente. me parece que el clamor en favor de la ordenación de diaconisas es exactamente lo que en realidad es en el caso de muchas mujeres: el clamor que pretende lograr de momento una victoria parcial. como la cuestión actual acerca del diaconado de la mujer se presenta asociada sin más. que representa igualmente a Cristo de manera sacramental. Pero ¿esta afirmación es concluyente? ¡Qué visión tan problemática de la sacerdotalidad del presbítero se encierra en ella! Otros fundamentan la diferencia con el siguiente argumento: no es la representación de Cristo como tal.222 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 223 las siguientes: «La manera de llevar la estola (esta manera corresponde a la de los subdiáconos. Dusseldorf 1964. 88. 483-527. como Hans Jorissen. 70. Reininger. las cuales se alzan. Diakonat der Frau in der einen Kirche. Diakonat der Frau in der einen Kirche. en todo caso. Jorissen. habrá que preguntarse con teólogos de tanto renombre. a propósito D. no»—. si realmente hay razones de peso para la no ordenación sacerdotal de la mujer —\si es que realmente las hay!-. La cuestión es únicamente la de saber. ¿En qué se fundamentaría entonces la diferencia «¡diaconisa. en la mayoría de los casos. sacerdotisa. mientras que la diaconisa permanece en pie y solamente inclina su cabeza) y la devolución del cáliz» después de la comunión personal de la diaconisa. sí.M.una apertura para la recepción de la ordenación sacerdotal o de la ordenación episcopal»73. Pero no debe pasarnos inadvertido el hecho de que también el ministerio diaconal es «ministerio» (hier-arche) y que. si la unidad del ordo «no presupone que en el diácono existe -al menos por principio. 72. En todo caso. Der Diakonatder Frau. con la exigencia de reflexionar y asentar de manera totalmente nueva. Cf. el diaconado tanto del hombre como de la mujer. Este fundamento histórico puede seguir desarrollándose creativamente hasta llegar a hablar de que hoy día es posible un diaconado idéntico del hombre y de la mujer. Ansorge. 151. no precisamente «conservadores». Por consiguiente. nota 627. sino la repraesentatio Christi capitis la que constituye (¡en suma!) un argumento para la admisión exclusiva de varones al sacerdocio. Por lo demás. D. difícilmente podrá fundamentarse la diferencia existente entre «diaconisa. Cf.

Elemento fundamental El concilio Vaticano II ofreció. idea que yo. un corpus ecclesiarum (LG 23). Y así. mediante el obispo que la representa. las Iglesias locales o Iglesias episcopales no son partes de la Iglesia universal y menos aún centros administrativos de un gran aparato. y ambos deben mantenerse abiertos hacia esa totalidad. en el collegium episcoporum.un campo amplio!» (Theodor Fontane). Estas. en las que se realiza plenamente la esencia de la Iglesia y no sólo de manera parcial. según la concepción del concilio Vaticano II. la Iglesia católica es una unidad en una pluralidad y desde una pluralidad. como sacerdote. más aún. el obispo desempeña un papel decisivo. yo desearía presentar encarecidos deseos y también. . Puesto que y por cuanto el obispo posee esencialmente su ministerio como miembro del colegio episcopal y sólo de esta manera puede ejercitarlo. el obispo tiene que integrarse a sí mismo y la Iglesia representada por él tiene que integrarse a sí misma en la totalidad de la communio ecclesiarum. que está marcada profundamente por la comprensión que el Concilio tenía de la Iglesia como comunidad. Allí. El obispo es el principio de la unidad en toda la pluralidad de su Iglesia. una y única» (LG 23). en el Nuevo Testamento. El principio de unidad de la Iglesia local: «Articulación» entre la Iglesia local y la Iglesia universal (1) Si el obispo es «el principio de la unidad en la pluralidad» de su diócesis. se halla en communio con las demás Iglesias locales. Entre otras razones. en el colegio de obispos. Por eso. me recomendó con el mayor encarecimiento que. ya que son. la cual.de «alguien que está fuera». reciben el nombre de Iglesias. Para decirlo con otras palabras: la Iglesia es. Embebido de esta conciencia y desde la perspectiva -admitidamente unilateral. rechacé de manera igualmente tajante. sin sus sacerdotes. no sólo es signo e instrumento de la unidad de su Iglesia. observaciones críticas sobre la manera en que se lleva a cabo de hecho el ejercicio del ministerio episcopal. de energías y movimientos que constituyen la Iglesia local. después de escribir mi obra Ser sacerdote. vamos a hacer algunas consideraciones sobre el tema. en primera instancia. Ahora bien. mediante la ordenación sagrada. El punto de partida es la afirmación fundamental de que la Iglesia de Cristo «está verdaderamente presente en todas las legítimas comunidades locales de fieles. sino que esté. como se decía antiguamente en la liturgia de la ordenación sacerdotal. como es lógico. Iglesia episcopal. el papel decisivo. c) El ministerio episcopal 1. en el colegio universal. por su estructura. es decir. sino que es también a la vez signo e instrumento de la communio entre las Iglesias. 2. El que hace tal cosa debe permanecer memor conditionis suae. ella misma. algunos rasgos fundamentales de la actividad episcopal. de manera implícita. diócesis. pienso que no debo dejar de tratar aquí el tema del «obispo». como el sacerdote y el obispo están relacionados mutuamente de manera sumamente íntima. es. en communio con las demás Iglesias de Dios. Por medio de él se congregan en la unidad la pluralidad de personas y carismas. En esta imagen de la Iglesia. unidas a los pastores.224 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 225 Por tanto. y se mantienen unidas en una combinación comunitaria de energías. En adelante me tomaré la libertad de desarrollar. cada obispo en particular representa la fisonomía propia y específica y la índole característica de su Iglesia local. entonces sólo podrá realizar su servicio de la unidad por medio de los sacerdotes que le corresponden y que le «representan» en las comunidades y congregaciones mediante el servicio que ellos efectúan de instauración de la unidad. un gran conocido mío y que entretanto ha fallecido. en su lugar el nuevo Pueblo que Dios llamó en el Espíritu santo» (LG 26). la cuestión acerca del diaconado de la mujer depende de que se resuelva la cuestión sobre una posible ordenación de mujeres en general. esta teología del ministerio episcopal tiene profundas consecuencias para el ejercicio práctico del mismo—. una detallada teología del ministerio episcopal. Por consiguiente. el obispo es literalmente «im74. Y entonces se aplica a las Iglesias locales (y con ello encontramos uno de los más importantes enunciados eclesiológicos del Concilio): «En ellas y a partir de ellas existe la Iglesia católica. Esto quiere decir que la única Iglesia de Dios se realiza concretamente en la pluralidad de Iglesias locales y en su red de relaciones. Pero posee únicamente este ministerio suyo creador de unidad por haber sido recibido. sobre todo porque en Austria el obispo auxiliar Florian Kuntner. Y «¡eso es -como vimos. seguramente por vez primera. Iglesia local. De ahí se sigue ineludiblemente que. ¡Claro que bajo una condición! Y es que la Iglesia local particular no se encierre en sí misma. Pues bien. el obispo. porque todo esto afecta al sacerdote. sino que son células vivas. escribiera otra obra sobre «ser obispo». en efecto.

siempre que lo deseen. entonces podrá y deberá exigir el cumplimiento de la promesa de obediencia que se le hizo voluntariamente. al menos esporádicamente (¡y no sólo con ocasión de las visitas oficiales!). cuando el obispo no los visita. No comprendo en absoluto que en algunas diócesis se practique durante el mayor tiempo posible la «política del avestruz». incomparablemente mayores. Brantzen. pero sin consecuencias prácticas. Has soportado toda clase de fatigas y de decepciones. por lo menos. Freiburg i. a lo sumo a los 3 o 4 días de haber manifestado su deseo de conversar. en cierto modo. la explote financieramente.donde el obispo dedica todos los años una semana entera (¡a pesar de estar disponible constantemente!) para pasarla con sus capellanes. entonces en todas las circunstancias habría que dar. durante su estancia en la metrópoli de la diócesis. entonces. ¿Quién. 1998. de existir para ellos. le dice palabras como: 'Hombre. no debería proceder en esos casos como sucede frecuentemente. cuando a sacerdotes de temperamento débil o que son muy «piadosos» (y que no son capaces de defenderse o no quieren hacerlo) se les imponen todas las cargas posibles. En África y en Sudamérica conozco por propia experiencia a numerosos obispos a cuya mesa se sientan a diario bastantes comensales. cuando los sacerdotes no se reúnen con su obispo esporádicamente. consolándoles. Por eso. mientras un sacerdote no viva notoriamente con una mujer. 131 s). esto supondría la «parcelación regional» de las mismas en una serie de obispados relativamente independientes. en grupos pequeños o grandes. que pronuncien conjuntamente las palabras de la consagración y otros actos parecidos). él es bien recibido siempre por su obispo. y dedica otras semanas más para pasarlas -cada una-con diferentes grupos de párrocos: a fin de estudiar en común las situaciones e intercambiar puntos de vista. En todo ello no debe pasarnos inadvertido que muchos sacerdotes -en virtud de la ordenación sacerdotal y de la promesa hecha durante la ordenación. El obispo. los sacerdotes sin su coordinación con el obispo son una «nada». de la Europa central. En tales diócesis no escuché nunca que el sacerdote se refiriera al obispo o al ordinario del lugar en términos de «aquel que está arriba» y que en la mayoría de los casos «no sabe lo que nos pasa a nosotros aquí abajo». no hay para el obispo nada más importante que la relación con sus sacerdotes. mientras que a los sacerdotes «fuertes». Todas estas cosas resultan notorias de vez en cuando ¡y sin . supra. Y esto no sólo con buenas intenciones espirituales. Claro que esto no resulta sencillo en grandes diócesis. se les deja sencillamente que «vayan a su aire». no es necesaria ya la fruslería de conceder títulos y más títulos (cf. una «nada» (así como. Pero conozco diócesis en la Europa occidental -incluso diócesis un tanto grandes. a fin de entablar contacto con sus futuros colaboradores y fomentar las relaciones personales con ellos. Pero si tenemos en cuenta que. pienso que es una «posibilidad imposible» el que los sacerdotes no tengan la oportunidad. porque cada sacerdote sabe muy bien que. para orar en común y comentar pasajes de la Escritura. Lebenskultur des Priesters.Br. Si el obispo tiene una relación verdaderamente personal con sus sacerdotes. a la inversa. por las razones aducidas. al frente de los cuales estuvieran obispos auxiliares con jurisdicción delegada. es invitado a comer con él y está seguro de encontrar durante la comida a otros colegas en el sacerdocio con quienes poder conversar. distribuir chicles o pastelillos entre los niños pequeños que acompañen a los adultos a la comunión. El ordlnarius loci sería entonces prácticamente algo así como un metropolitano que actuara de manera subsidiaria. 209s). cf. supra. se permita arbitrariedades (como conceder la intercomunión. o sencillamente para estar juntos de forma cordial—. Y cuando existe esta atención y solicitud personal. Entiendo que esto resulta difícil en las diócesis. permiten que diáconos o teólogos laicos efectúen usurpaciones en el ámbito sacramenta]. Sin embargo. Con razón señala H. Te aprecio muchísimo'? Un obispo escogerá (quizás) raras veces estas mismas palabras para dirigirse de manera tan directa a sus sacerdotes. Algo parecido habrá que decir de las reacciones ante los abusos. a fin de mantener un intercambio de puntos de vista sobre temas pastorales. Pero en esta actitud afectiva esperan también que él ponga en ellos sus ojos y (¿por qué no?) que de vez en cuando él reconozca y elogie los trabajos que ellos realizan—. su ministerio se queda «vacío». Por lo demás. a intervalos regulares y breves. Y naturalmente. sino en una praxis realizada de manera concreta y experimentable. absolutamente por ninguna otra) que esta tarea de mantenerse en estrecha comunión con sus sacerdotes. ante quienes el obispo «no se atreve» a imponerse. omitir las celebraciones dominicales de la eucaristía para dar paso a actos de culto ecuménico. llevas ya treinta años trabajando en nuestra diócesis. se deje ver en los seminarios y convictorios de estu75.226 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 227 potente». Has cumplido tu promesa de guardar el celibato.. aterrorice a su comunidad. ayudándoles. de mantener con su obispo una conversación. en el caso de muchas diócesis.. no puede haber para el obispo una tarea más importante (una tarea que no pueda ser sobrepujada por ninguna otra. por ejemplo. es realmente el «hermano» que mantiene unido de manera personalísima al presbiterio y que comparte las alegrías y las penas de sus sacerdotes. su atención y solicitud personal surten ya el mismo efecto que tales palabras».126: «La alabanza del obispo la experimenta un sacerdote como el mejor reconocimiento de la labor realizada por él. debe también esperarse que el obispo. Sobre semejante praxis expongamos algunos puntos de vista: hablando con toda sinceridad. alentándoles. 76. él es. algunos pasos en la dirección que acabamos de indicar. diantes de teología. Sin embargo. siempre y dondequiera que el bien de la diócesis lo exija. si no.poseen una relación muy «emocional» con el obispo.

Algunos sacerdotes esperan igualmente una clara palabra del obispo en situaciones de conflicto que ellos tienen que afrontar solos. aspiraban a vivir un nuevo estilo de vida episcopal y que luego. una reforma del estilo de vida sacerdotal podrá ser únicamente una reformatio in capite et membris. si el obispo y los directivos de la administración hicieran vida en común. Y esto podría hacerse casi sin gran dispendio de tiempo. 317ss). Hay algo que requiere también la dedicación de mucho tiempo -hasta absorber literalmente un gran potencial de tiempo-. vida del sacerdote diocesano. El párroco ha de poder decir en determinados casos: ¡el obispo lo prohibe. ¿No podría el obispo convivir en una vita communis con los principales responsables de su diócesis (a los que. que estudian documentos. Esto sucede igualmente en los casos en que muchas veces los responsables de adoptar decisiones eclesiásticas renuncian a llevar un control o dejan de aplicar sanciones. pasado algún tiempo. en todo caso. N. mengua también para los miembros de la Iglesia. 172s. de lo contrario. y especialmente para ellos. No quiero destacar excesivamente este hecho. Al obispo le incumbe prohibir determinadas actividades pastorales que son. el director de pastoral. presenté un informe sobre la vita communis como forma de 77. cada uno en su 'torre de marfil'. y que se han ido incrementando más todavía después del Concilio. obispos que celebran la misa para sí mismos en su capilla doméstica y que están bien separados del mundo por secretarías y antesalas. congresos) o mediante visitas bien escogidas.228 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 229 embargo. a este propósito. Conozco personalmente una serie de obispos un tanto jóvenes que. «de manera enteramente natural». Y esto ¿no sería también una excelente manera de aliviar las presiones debidas a las urgencias y que consumen gran cantidad de energías? Si se parte de que el obispo en su diócesis -de manera parecida a como hace el párroco en su parroquia. en los más diversos gremios. recibiendo entonces a eclesiásticos distinguidos o a personalidades de relevancia social? Cuando hace algunos años. no podría practicar con ellos algunos elementos de esa vida en común? Ejemplos de ello los hay también en diócesis de lengua alemana. Pero ¿se va realmente en contra del «espíritu del Concilio» cuando se constata actualmente que muchos de esos gremios (¡no todos!) han encallado y han perdido su dinamismo evangélico? Creo que aquí habrá que aplicar aquella consigna: ¡disminuya la labor de las instituciones para dar paso a las relaciones personales e interpersonales! Asimismo. si la catedral no se confiara sencillamente a un párroco catedralicio. en el coloquio que siguió a continuación el obispo del lugar se manifestó intensamente de acuerdo conmigo y recomendó con encarecimiento a sus sacerdotes ese modelo de vida. Erosión der Gnadenanstalt? Zum Wandel der Sozialgestalt von Kirche.. él puede elegir libremente: el vicario general. cada uno aislado de todos los demás!». En este punto habría que trazar también claras líneas de demarcación. en muchas diócesis no se hace nada para remediarlas!11. cada uno vive a su aire. no lo hace a diario en la catedral (de manera nada ostentosa. entonces el obispo deberá delegar todas las tareas administrativas y deberá reservarse para sí únicamente (lo mismo que el párroco) las opciones fundamentales y los objetivos básicos. o en los variados «consejos» e «instituciones que participan en la toma de decisiones». se convirtieron en «victimas» de «estilos antiguos» que proceden de los tiempos en que existían los «príncipes-obispos». y su correspondiente intervención.M. En realidad. pero debiendo preceder en todo la «cabeza». y si el obispo no se dejara ver en ella únicamente en actos de culto muy solemnes y excepcionales. Ebertz. el encargado de la administración. exagerado a veces (!) y que con toda seguridad (!) no afecta a todos los obispos. 1998.tiene que ejercer el servicio espiritual de dirección y el servicio de la unidad (lo cual no significa que él sea únicamente el «espiritual» de su diócesis. una exigencia excesiva para el párroco. Pero no sólo en las relaciones del obispo con sus sacerdotes hay que dar pasos hacia delante. estará a merced de las exigencias que le imponga la comunidad. llama la atención sobre las consecuencias: numerosos casos de conductas contrarias a las normas o que se apartan de ellas son «hoy día más perceptibles para cada uno de los creyentes.con respecto al propio estilo de vida. dejando a un lado la tan manida razón de la «escasez de sacerdotes». más detalles sobre esto infra. ¿Por qué el obispo. por ejemplo. en una reunión de sacerdotes de una diócesis alemana. Pero ¿no existe en algunos obispos la tendencia a pasar su vida en una «torre de marfil». que suige de esta manera y que es introducida a la fuerza por ministros eclesiásticos. ya sea en los gremios administrativos. Entonces saltó un sacerdote y dijo en tono apasionado las siguientes palabras. Frankfurt a. el grado de obligatoriedad de las instrucciones que oficialmente da la Iglesia en materia de fe y de acción. señor obispo? ¡Lo que es ustedes (se refería también al cabildo catedralicio y a los midmbros de la curia diocesana).)? ¿O. sino también . consagraciones. y las reduce a la condición de simples postulados». confirmaciones. Por este motivo. M. poco más o menos: «¿Y cómo vive usted. cuando fueron nombrados. en vez de celebrar en su capilla doméstica.. etc. actas e informaciones facilitadas por medios de comunicación (ofrecidos por los secretarios y por la prensa) y que sólo tienen contactos con el exterior en determinadas ocasiones oficiales (visitaciones. sino como lo hace un . sin necesitarse mucho tiempo para ello. desde luego. cf.a mi parecer. las relaciones con los fieles podrían ser más estrechas y más vivas. el obispo preferiría tal o cual cosa! Esta «ayuda protectora» el sacerdote debería esperarla siempre de su obispo. porque este. en el palacio episcopal. Nos referimos a la presencia requerida o deseada del obispo. algunos obispos son más bien «víctimas» que «actores» de un determinado estilo de vida y de trabajo. bien atendidos por religiosas que están á su servicio. La 'situación de mercado negro' en cuanto a las normas eclesiásticas internas.

infra. en otras se tratará del deseo del pastor supremo de entablar contacto con tal o cual grupo. y lo es seguramente. en unas ocasiones será una institución que desea recibir la visita del obispo. con sus diócesis respectivas). ¿Por qué un obispo no podría nombrar uno o varios «delegados permanentes» para que se hicieran cargo de los ámbitos que se han mencionado últimamente?— (2) Puesto que el obispo no sólo tiene que practicar el servicio de la unidad en medio de la pluralidad de su diócesis. Ciertamente. simplemente por el hecho de que el obispo celebre el culto dominical parroquial unas veces en una comunidad y otras veces en otra. a veces incluso sin avisar previamente. Es notable en este punto la observación que hizo J. el contacto con las autoridades nacionales. mucho de lo que aquí se ha indicado suena a utopía. así sucede también con el obispo. muchísimo tiempo y energía. Quizás en el plano del ministerio rector de la Iglesia tengan que deshacerse todavía muchas formas y muchos .230 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 231 simple sacerdote). Conozco una diócesis donde hay un «visitador general». habrá que pedírselo «por excelencia» al obispo. de la Iglesia alemana. Lo que hay que pedirle al párroco. Esos «delegados» podrían encargarse también de semejantes visitas oficiales. ¿Y qué pasa con las numerosas tareas de representación que la «vida pública» exige del obispo? En unas ocasiones se tratará de una festividad. Así como existe el sacerdote que es «el metomentodo». que por aquel entonces era todavía obispo auxiliar: Cuando vuestras comunidades me necesitan para actos de representación. y que proporciona al obispo «disculpas» más que suficientes para no dedicarse a las tareas antes mencionadas y que deberían tener absoluta preferencia. que no sólo incluyen la prestación de ayuda (unilateral). si hay alguno que lo desea? ¿Por qué no se sienta también algunas veces en el confesonario? (¡el papa dio un precedente de ello!). en otras. ¿qué es lo que habría que suprimir. En este aspecto han surgido ya muchas relaciones. en la medida de sus posibilidades. una lectura en común de la Sagrada Escritura. tendremos que señalar que la organización suprarregional -por ejemplo. más constituye la «articulación» entre la propia Iglesia local y la Iglesia universal. Una pregunta para asentar un criterio en orden a la adopción de decisiones fundamentales podría ser.sigue siendo «lo único necesario». Pero la mejor manera de hacerlo es de forma «no oficial». Claro que en todo ello la cooperación regional de los obispos tiene cierta preferencia. Aquí se necesitan en realidad opciones fundamentales. entonces lo conveniente es una «ascética» radical—. entonces no me siento yo muy dispuesto para todo ello. Cuando las tareas que se han mencionado últimamente reclaman de hecho para sí todo el tiempo y todas las energías. pero luego también en el plano de la Iglesia universal (y no menos también en el plano ecuménico). por ejemplo: en las Iglesias de los territorios de lengua alemana. y a continuación entabla un (breve) contacto con los fieles que participan en la celebración. consejos e instituciones de carácter supradiocesano. Ratzinger en el periódico Rheinischer Merkur del 20 de diciembre de 1991: «Yo pienso que la Iglesia está institucionalizada en exceso y que deberíamos suprimir por lo menos la mitad de esa institucionalización. Claro está que aquí nos referimos a visitas oficíales. 79. a fin de que podamos volver a movernos». Naturalmente el obispo. para dedicaciones y para actos de presencia oficial. existe también el correspondiente obispo. sobre todo por el «hermanamiento» con diócesis del Tercer Mundo. con grupos de relevancia social. otras veces. con los medios de comunicación.consume a veces mucho. Pienso que en este punto habría que suprimir muchas cosas. de una dedicación. sino también contactos. No está bien consumir completamente el potencial de tiempo disponible en realidades institucionalizadas y abandonar por ello en mayor o menor grado la red de relaciones personales. 302s). Precisamente el «abanico» que aquí apenas hemos desplegado es un pozo sin fondo que absorbe a todo el que se mete en él. unas veces será una visita con motivo de una toma de posesión. una celebración penitencial. vemos que un segundo punto esencial de su actividad consiste en hallarse en contacto con otros obispos (y a través de ellos. entonces ¡me presto encantado! Asi es como yo concibo las «opciones fundamentales» para mi actividad. primero en el plano regional. si no se dispusiera ya de los recursos económicos o de las posibilidades institucionales facilitadas por el Estado con que se cuenta hasta ahora? ¿Y qué es lo que podría y debería subsistir? Esta pregunta abre horizontes para saber lo que -más allá de dispendiosas estructuras y organizaciones. Hace años declaraba un obispo alemán. con la mayor sencillez. sino que ade78. Los obispos tienen que ausentarse constantemente de sus diócesis porque se requiere su presencia en gremios. «¡Más de lo que estoy haciendo actualmente no podría hacerlo ni con mis mejores deseos!». intercambios y visitas personales (¡sólo que los obispos del Tercer Mundo no comprenden a menudo por qué los obispos de este país tienen tan poco tiempo cuando ellos vienen de visita!). debería visitar personalmente muchas comunidades. para celebraciones festivas. Pero cuando queréis un día de retiro espiritual. o habría que simplificarlas y/o delegarlas en otras instancias eclesiales. entablando luego conversación «de manera totalmente relajada» e «inoficial» con los sacerdotes y con otros fieles. Y así como del sacerdote se exige concentración (cf. Una vez concedido esto. En este punto hay ya comienzos alentadores.

Puesto que en estos últimos años se ha originado mucho malestar por la manera en que la central romana procede al nombramiento de obispos. En la Carta primera de Clemente. versión alemana. Der Laie. 288ss [versión cast. Barcelona 3 1963]. si faltaba este asentimiento formal de la comunidad. las denominadas Constituciones apostólicas (VIII. es decir. en ocasiones se declaraban inválidas las elecciones de .: Jalones para una teología del lateado. para que el ministerio -el ministerio rector de la Iglesia. E. llenos del Espíritu santo y de sabiduría. la disposición dice así: «Que se ordene como obispo a aquel que.). ser. no tiene nada o tiene muy poco que ver con la participación democrática en la elección. Vemos que. sino también al pueblo de Dios.. Una vez pronunciado su nombre. según se entiende en el sentido moderno. y aceptado por el pueblo». teniendo especialmente en cuenta a los sacerdotes. y con ello se enturbian también notablemente en algunas diócesis las relaciones con el obispo. y por qué se requería. en los que se hace una votación. un acontecimiento que viene dado por el Espíritu. se dice que los ministros de la comunidad deben ser constituidos por los apóstoles o por varones de prestigio «con asentimiento de toda la comunidad» (44. sino que tiene que ver con el «factor pneumatológico del ministerio». Era una cooperación que. ab ómnibus tractari et approbari debet»: RHDF. y como ha sucedido ya en este país. 2). 3. dejar oír también su voz. En la Tradición apostólica (n. 7 lss (bibliografía). Zur Frage der Bischofsernennungen in der romisch-katholischen Kirche. Greshake (ed. supra.3).encuentre una nueva praxis. Cf. el pueblo y los presbíteros tienen que 80. como se dice literalmente. Más testimonios pueden encontrarse en Y. en el caso de la «elección» o del acto de asentimiento por parte del pueblo. estas fórmulas hacen referencia retrospectiva al pasaje de Hch 6. Congar. les confiaremos esta tarea». Hemos visto ya que la cooperación del pueblo de Dios al designar a los ministros. no se trata (como en las actuales votaciones democráticas) de que incluso pequeñísimas mayorías de votos puedan imponerse sobre minorías. 36 (1958) 224ss. donde se introduce la elección de los diáconos con la siguiente exhortación pronunciada por los apóstoles: «Hermanos. Sucedía lo mismo que en los concilios. le impondrán las manos. En lo que respecta al ministerio episcopal. casi siempre por coacciones llegadas del exterior. 3. que sean hombres benignos y libres de la codicia del dinero» (15.232 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 233 mecanismos tradicionales (como hace mucho tiempo que sucede en otros países y continentes. Das kirchliche Amt. Stuttgart 3 1964. en grado avanzado. 2) dan testimonio de que «se consagra como obispo a un varón que sea irreprochable en todos los sentidos y que haya sido elegido por todo el pueblo». En todo ello estuvo siempre claro que. por cuanto el ministerio episcopal tiene que representar no sólo a Cristo. acerca del modo del nombramiento de los obispos80. la cooperación en el nombramiento del obispo es un acontecimiento pneumático. no para obtener una mayoría cualquiera de votos. Id. por cierto. y a causa de su estrecha relación con los sacerdotes. 4. con ocasión del nombramiento de ministros había una cooperación del pueblo de Dios. ofreceremos aquí algunas indicaciones. Schillebeeckx. Cuando había unanimidad entonces -y sólo entonces.se sabía que allí estaba actuando el Espíritu santo. y ha de constituir el centro del presbiterio. 4. Algunos ejemplos: en la Didajé encontramos ya la instrucción: «Elegios obispos y diáconos dignos del Señor. escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación. tomadas de la historia. ese asentimiento se requería también por parte del presbiterio. En este sentido. 1). un factor que se manifiesta en el asentimiento del pueblo. que tendía a lograr un asentimiento unánime. y los testimonios que allí se ofrecen. G. München-Zürich 1991. Finalmente. haya sido elegido por todo el pueblo. el asentimiento de les fieles. siendo digno. antes de que pueda haber un nuevo comienzo. escrita hacia el año 95. Por eso. se tendía a conseguir la «unanimidad» (unanimitas). se consideraba constitutiva. absolutamente esencial y necesaria. Además. El ministerio episcopal y el asentimiento de los fieles En relación con el ministerio sacerdotal se habló ya extensamente (cf. Tal vez la Iglesia (rica e influyente a nivel social) de los países de lengua alemana tenga precisamente que hacerse mucho más pobre e impotente. Por lo demás. como dice Léon Bloy: «Las reformas en la Iglesia se producen de dos maneras: o por medio del Espíritu santo o por medio de los cosacos.a propósito. Porque. al domingo siguiente los obispos presentes. en lo que respecta al ministerio sacerdotal). «Quodomnes tangit. ¡Casi siempre por medio de los cosacos!». con arreglo a aquel lema: ¡la mayoría de votos es mayoría de votos! Lejos de eso. mejor dicho: por parte de todo el pueblo de Dios. 168s) de que para la ordenación de un determinado candidato se requería. «con asentimiento de todos». desde el comienzo mismo de la Iglesia (y hasta donde nosotros podemos remontarnos).. sino para alcanzar la unanimidad (¡en ninguna parte se dice con qué porcentaje de votos comienza y termina la unanimidad «moral»!).

algunas comunidades se han visto perturbadas a menudo por candidatos ambiciosos y pendencieros». resultaba lo más natural que el asentimiento del pueblo quedara -por decirlo así.. quiero preocuparme. sino el poder político el que llegó a ser el factor decisivo para los nombramientos de obispos. «Como todo el párrafo recalca la legitimidad de la promoción de Cornelio. por su parte. Porque el ministerio episcopal terminó por adquirir entonces un enorme peso político y con ello se vio envuelto forzosamente en los conflictos de intereses políticos. En todo ello. Orígenes. En el año 428. 22. y: «Está claro que los laicos no deben quedar excluidos en la elección. aunque finalmente sin éxito. y en las comunidades debía de ocurrir lo mismo. La forma concreta de la cooperación del pueblo en la designación de obispo no era. la que determinaba supremamente la elección. el cual. petitio dirigida al soberano político. principalmente en las ciudades antiguas que habían sido fundadas por los romanos. ¿Cómo se desarrollaron luego las cosas? En general. Con 81. 55. La norma dada por Celestino I: «Nullus invitis detur episcopus» («No debe designarse ningún obispo en contra de la volutad del pueblo») fue recogida y encarecida de nuevo por diversos sínodos nacionales. «Nullus invitis detur episcopus»: Carta de Celestino la los obispos de la Galia meridional (PL 50. Hom. podernos concluir que el 'juicio de Dios'. el papa Celestino I -por lo demás. y según el cual no era ya la competencia eclesial y espiritual. Allí el potentado se hizo cargo con la mayor naturalidad del nombramiento de obispos. 2. por ejemplo. Ecclesia peregrinans I. en lo que de mí dependa. en Id. señala que la expresión suffragium.234 Problemas actuales del ministerio eclesiástico Teología del ministerio sacerdotal 235 obispos81. para designar a una persona para el ministerio. Orígenes hace ya notar que el pueblo «concede a menudo su favor por hallarse influido por una ruidosa propaganda o también por el dinero»*4. Bischofsamt und Bischofswahl. in Num. Después del denominado «giro constantiniano». 85. en general. el 'testimonio' de los clérigos. se encuentra finalmente en el Decretum Gratiani (hacia el año 1140).» (D 63).4 (SC 415). desempeñó un papel sumamente importante el dictamen de los presbíteros.. con la que se designa la participación activa del pueblo en la elección. 157 (1980) 14. fue un motivo central para la denominada reforma gregoriana y 84. Stockmeier. Conocemos. la dirección y la iniciativa en la elección de obispo se hallaba generalmente en manos de ellos. más bien. 629). 213 [CSEL 57. esta tenía más bien el carácter de xma. de que en esta ciudad no se produzcan tales alteraciones» (Ep. quién iba a ser el titular del ministerio. habrá que afirmar que la Iglesia tuvo experiencias discordantes en lo que respecta a la elección con asentimiento del pueblo. P. Permaneceremos de momento en la época antigua de la Iglesia. En efecto.. B. era de lograr el asentimiento unánime a tal o cual candidato. . Se comprobó que la realidad efectiva de una elección no garantizaba ya por sí misma el nombramiento de la persona realmente más capaz y más dignaM. Es interesante el hecho de que. en este punto. esta circunstancia se acentuó enormemente en favor de los notables y de los poderosos. Esta convicción de que. De lo que se trataba. desde tiempos ya antiguos. se requiere la cooperación del pueblo. en virtud de la votación (suffragio) del pueblo que se hallaba presente a la sazón y de la cooperación colegial (eollegio) de presbíteros acreditados desde antiguo y de varones rectos»11. el 'sufragio' del pueblo y la 'aprobación' de sacerdotes prestigiosos constituían los elementos de una designación correcta que eran considerados como decisivos». en virtud del testimonio (testimonio) de casi todos los clérigos. se había hecho por la fuerza con la potestad para adoptar la decisión suprema. 83.advirtió expresamente: «No debe designarse a ningún obispo en contra de la voluntad del pueblo»82. Esta manera de proceder continúa durante toda la Iglesia antigua. Y así. es el mismo término que expresa la votación de los ciudadanos en los comicios. al menos desde el siglo III. elecciones de obispos romanos en las que la nobleza influyó algunas veces masivamente por medio del soborno y del chantaje. Cipriano. y no raras veces empleó para ello medios violentos y brutales. Un ejemplo: se dice en una carta de Cipriano sobre la elección del papa Cornelio (251-253): «Cornelio fue exaltado a la categoría de obispo en virtud del juicio de Dios y de su Ungido. donde se dice: «El asentimiento es cosa del pueblo» (D 62). 82. 472. Por eso. Kótting. Este «cambio de papeles». 8 (CSEL 3. En la polis los notables marcaban el tono. Allá donde había una elección. En todo caso. La elección de obispos en la Iglesia antigua: Concílium 16. fueran los papas los que encarecieron el derecho del pueblo a intervenir en el nombramiento de obispos. y que en cambio la expresión testimonium se emplea seguramente con arreglo al testimonio extrajudicial previsto en el ordenamiento jurídico de los procesos judiciales romanos. Miinster 1988. Habría que añadir otra cosa más: a consecuencia del ambiente sociológico de aquella época. en los textos que han llegado hasta nosotros se destaca el papel especial de los presbíteros. Esta debió de estar en la mayoría de los casos en manos de los obispos vecinos.. La participación del pueblo quedó reprimida sobre todo en el ámbito germánico. ella sola o primordialmente. a propósito. No era posible ya dejar que la gran masa del pueblo decidiera. 732]). que se fue imponiendo paulatinamente. Ep. 579 C). Esta fue también la razón de que él mismo añadiera en relación con su propia sucesión: «Puesto que estoy enterado de eso. estos constituían el colegio del futuro obispo y eran sus inmediatos colaboradores. el mismo papa que se manifestó contra una vestidura especial para los clérigos. el tiempo se fue sintiendo escepticismo acerca de que en la unanimitas de la elección se manifestara en todos los casos el Espíritu santo. n. Cf.«jerarquizado». escribe Agustín: «Sé que después de la muerte de obispos.

Y así. es notable que en el concilio de Trento se alzaran voces que hablaron apasionadamente contra el nombramiento exclusivo de los obispos por el papa (así como contra la influencia de los príncipes . su incapacidad y su dependencia política. entre las cuales la Iglesia local elegía a un candidato. en el que se recibía a quien iba a ser ordenado obispo. sino que representa además el puente entre la Iglesia local y la Iglesia universal. los nombramientos de obispos volvieron a reclamarse como un asunto espiritual. atenazada entre las ideas del partido papista y las ideas del partido episcopalista del Concilio. Con esto hemos trazado ya el desarrollo histórico ulterior. porque algunos episcopalistas temían que. Bernhard. a causa de su ignorancia. o daban su visto bueno decisivo a una propuesta hecha por el clero y a la que el pueblo había dado ya su asentimiento.los sacerdotes. En todo caso. y la cooperación laical se entendió ya únicamente como una petitio o como un asentimiento posterior a una decisión ya adoptada—. el pueblo de Dios no fuera el colectivo adecuado para realizar la elección. en la medida en que podemos seguir las trazas de este hecho. junto al asentimiento del pueblo (y al papel especial que el clero desempeñaba en él). Las palabras se encuentran en J. En esta decisión definitiva de los obispos vecinos no sólo se trataba de «supervisar» lo que sucedía en la Iglesia local y de ordenar al candidato. Hemos visto que originalmente en la elección de obispo desempeñaba un papel importante no sólo la totalidad del pueblo. le di el apremiante consejo de que se liberara de esa carga [de nombrar a los obispos]: de esta manera. el papel desempeñado por los obispos cooperantes fue muy diverso: o los obispos vecinos elaboraban una lista de propuestas. el elemento laico quedó excluido final y terminantemente del ámbito interno del nombramiento de obispos. En concreto. Sin embargo. 89. decretó ya que un obispo no debía quedar constituido nunca por un solo obispo. puesto que el ministerio episcopal no sólo está relacionado con la Iglesia local. 86. En el aspecto teológico no aporta nuevos puntos de vista. aquí se trata principalmente de los que poseen algún poder de señorío laico. a «lo que Cristo dispuso (!) y a lo que se observaba en la Iglesia primitiva»88. también sobre todo el conjunto J. si esto tropezaba con especiales dificultades. esta propuesta quedó.y de manera especial. «Postrado a los pies de nuestro santo padre. Eran considerados como representantes del collegium episcoporum. hacía notar el arzobispo de Rossano: «Nada es más veleidoso que el pueblo. bajo el caudillaje del papa. es decir. 45. había quedado descartado hacía mucho tiempo como sujeto constitutivo de las elecciones. y de este modo él no tendría que dar cuenta de esas malas elecciones»87. En la Edad Media. empleado en ese tiempo. A parte de eso. porque en la mayoría de los casos no se hace una elección buena para la Iglesia.236 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 237 para el conflicto de las investiduras. Pero para apreciar esto correctamente no debemos olvidar que el concepto de laico. Bernhard. contra el privilegio concedido por el papa para que los príncipes territoriales tuvieran el derecho de nominación. por las súplicas y algunas veces por el soborno. sino entre el pueblo también . 87. como quien dice. por ejemplo. en el canon 4. que por el buen sentido»89. El Concilio de Trento y la elección de obispos. y el de una persona que posee poder político. Así que el concilio de Trento no interrumpió tampoco la dirección seguida hasta entonces y que desembocó finalmente en la actual competencia exclusiva del papa para el nombramiento de obispos. Oscila entre el concepto de un sencillo miembro de la Iglesia. Schimmelpfemrig. de integrarlo por medio de la consagración en la línea de la misión cristológica. Por tanto. sino contra aquel poder de los laicos que constituía el antípoda del poder espiritual. sino (en la medida de lo posible) por todos los obispos de la misma provincia. él se hallaría en menor peligro (para la salvación de su alma). por las ventajas. a que se vuelva a la elección de obispo por el pueblo. no está muy claro. los obispos vecinos desempeñaban también un papel constitutivo en la elección de obispo. Cf. 88. por los favores. Cita según X Bernhard. con la decadencia de la fe que se estaba viviendo entonces. Cita según W. AA. Esto quiere decir que la exclusión de los laicos no se dirigía sencillamente contra lo que hoy día entendemos por laico (= miembro del pueblo de Dios). entonces el obispo debía ser consagrado por tres obispos (una norma que sigue observándose hasta el día de hoy en la liturgia de la ordenación episcopal).de decir la última palabra sobre la admisión del interesado en el collegium episcoporum. En este mismo sentido el concilio de Nicea (325). el cardenal Guise de Lorena pidió que se volviera a la antigua forma cristiana de elegir obispo. Como resultado. porque.a saber. Encontramos en ello un factor que. El Concilio de Trentoy la elección de obispos: Concilium 16 (1980) 41-52. era de importancia sumamente esencial. El Concilio de Trento y la elección de obispos. sino que se trataba además -principalmente. en cambio. Hay que dar por sentado que el pueblo se deja motivar más por el ruido de la propaganda. La «sénior pars» en las elecciones episcopales de la Edad Media: Concilium 16 (1980) 29-40 (traducción propia). Sin embargo. o ellos mismos proponían a alguien a quien la Iglesia local debía dar su asentimiento.e igualmente contra la elección de obispo por el cabildo catedralicio). Concilio de Trento 111/1. y la influencia política quedó reprimida. por su proximidad específica al obispo. que «únicamente» ha recibido el bautismo. Así. y tales eran los que poseían algún señorío: el emperador. la nobleza. Su propuesta exhorta. 613. el rey. . el individuo al que hoy día denominamos «laico» en el pleno sentido teológico de la palabra (= miembro del pueblo de Dios).

En tal atmósfera religiosa puede efectuarse una orientación mutua y un intercambio de argumentos. «Algunas veces será necesario quebrantar desde fuera la autocomplacencia y el provincialismo de una Iglesia local. de que haya participación en la designación de obispo. y se complacerá el vivo deseo. Todo esto hay que tenerlo muy en cuenta cuando se formula -con toda razón. Ciertamente.238 Teología del ministerio sacerdotal Problemas actuales del ministerio eclesiástico 239 Vemos. En las actuales circunstancias. de tal manera que el asentimiento del pueblo sea y siga siendo un asentimiento henchido por el Espíritu? Sospechamos que esto se logrará únicamente gracias a la representación efectuada por colectivos más pequeños. 91. sino «el que esa persona posea la con90. Lo decisivo en todo ello no debiera ser el que alguien -incluso en virtud de una encuesta de opinión— estuviera respaldado por la mayoría del pueblo de Dios. se halla no raras veces una gran desorientación sobre cómo pudiera realizarse concretamente tal participación en las actuales circunstancias. sino que muy bien puede estar manipulada. Así. La colaboración del pueblo de Dios en la elección y. Pues su ministerio de unidad exige que él. haya que negarle al papa toda competencia. pero sin que uno quiera involucrarse en nuevas exageraciones discutibles. la cooperación no puede significar que se asigne toda la competencia a la Iglesia local. a mi parecer. como un testimonio henchido por el Espíritu. con «sentimientos antirromanos». la cooperación tendrá un aspecto distinto al que posea en grandes estructuras sociales. Schatz. y donde además se procure tener suficiente recogimiento y espacio libre para una actitud religiosa. intensificado por razones comprensibles durante estos últimos años.1. la tarea importante de un futuro ordenamiento eclesial consistirá en volver a situar en mayor grado el ministerio episcopal (lo mismo que el ministerio presbiteral) en la realidad pneumática de toda la Iglesia. La historia enseña que la cooperación dependió siempre de circunstancias sociales que se iban transformando históricamente. candidatos idóneos. en las que casi siempre reina el anonimato y que además son susceptibles de experimentar toda clase de influencias. Bischofswahlen: StdZ 107 (1989) 305. . se entendió siempre como un acontecimiento pneumático. originadas. sí. propia de la Iglesia universal. la cooperación no significa que. En una comunidad relativamente pequeña. donde todos se conocen y donde predominan las relaciones personales. sumamente complicado. como es el ayuno. con la «libertad del Espíritu». Además. Tan sólo de esta manera se impedirá principalmente que el ministerio rector de la Iglesia quede aislado de la «base». por ejemplo. No habría que excluir ni siquiera algunas formas tradicionales de recogimiento. Remy. que la elección de obispo por la Iglesia local fue sólo un elemento en el proceso. pues. Además. allá donde una Iglesia local o un conjunto de Iglesias parciales no sea ya capaz de desig- nar por sí mismo. hay que oponerse.es de índole muy distinta. La cooperación del pueblo. Claro que habrá que admitir fríamente que detrás de las recentísimas exigencias de muchos católicos que quieren cooperar en la designación de obispos. subsidiariamente. informaciones e impresiones»91. 2) Detrás de la exigencia de que el pueblo de Dios participe en la designación de obispos. podrá darse el caso de que haya que apoyar desde fuera a minorías existentes dentro de una iglesia local»90. El ministerio episcopal posee igualmente una estructura colegial. y dé su asentimiento implícito o explícito al ingreso de un nuevo miembro en el collegium episcoporum. Además. pero con autoridad. La Iglesia tuvo que pasar por la experiencia de que incluso una gran unanimitas no es siempre signo del Espíritu santo. por ejemplo. haciendo que participe el mayor número de instancias posibles en el nombramiento de ministros. 1) A menudo se esconden detrás de todo ello motivos discutibles a los que. sea responsable de la totalidad de la Iglesia. ¿Cómo podrán impedirse hoy día influencias nada espirituales. como cabeza del colegio episcopal. J. desde los tiempos del Nuevo Testamento. que ha de dejarse sentir también en la designación de obispo. por la presión de los medios de comunicación. se hallan no raras veces motivos discutibles (1) y además una gran desorientación (2). K. pero -por su misma estructura. el vivo deseo de cooperación no debe fundamentarse sencillamente en la trivial exigencia de que la Iglesia debe adaptarse a lo que es una sociedad democrática.la exigencia de que haya cooperación. en los que se mantenga el contexto de la fe y donde «el sentido del misterio se despierte y avive por medio de la oración. Su ministerio de la unidad puede exigir además en algunas ocasiones que él intervenga. designación de obispos: Concilium 16 (1980) 109s. este podrá manifestarse también mediante procedimientos democráticos. de la designación de obispo.

Tan sólo de esta manera podrá ejercerse debidamente el mi : nisterio episcopal. cada obispo deberá esforzarse a toda costa por obtener al menos un consenso posterior. habrá que tener también en cuenta a la conferencia episcopal y al entorno eclesiástico regional más extenso. Bischofswahlen. es decir. No es fácil crear las necesarias estructuras y condiciones previas para estos diversos puntos de vista y para todos los factores que intervienen. si uno no se limita a lamentar con razón la práctica seguida hasta ahora. de los sacerdotes e igualmente -hoy día. Schatz. Pero mientras no exista un nuevo ordenamiento jurídico para la designación de obispos. no se procederá quizás con ingenuidad. . especialmente en las circunstancias actuales. Kl. Finalmente.de los cooperadores laicos»92. III Ser sacerdote concretamente 92. En medio de esta perplejidad sobre cómo habrá que reglamentar jurídicamente todo esto y como se logrará que funcione debidamente. 304.240 Teología del ministerio sacerdotal fianza de sus genuinos colaboradores. en el que se prevea el consenso anterior del pueblo de Dios y de sus ministros sacerdotales. sino que se tienen en cuenta además las dificultades y aporías inherentes al complejo procedimiento del nombramiento de un obispo.

Y así. y en segundo lugar. supra. según dice una explicación de la misión de Cristo procedente de una antigua tradición (cf. sino de manera concreta: en una concreción biográfica y sociocultural. a) Integración en el servicio de la palabra En dos pasajes de los documentos del concilio Vaticano II se menciona como primera tarea del ministerio sacerdotal la «proclamación de la palabra» (LG 28. . por tanto. al sacerdote. supra. En este sentido. el sacerdote. Vamos a examinar ahora estos dos puntos de vista. 29. Comisión conjunta católico-romana y evangélico-lutcrana. Ahora bien. el genuino pastor de almas de su Iglesia. debidamente entendida. se nos presentó como el centro interno del ministerio eclesiástico. por la melancolía y la resignación. PO 4). esta labor no se realiza «en general». en términos generales. Partiendo de ahí se ha preguntado a menudo. y debe corresponder también a la situación de muchos sacerdotes. durante estos últimos decenios. el sacerdote tiene a su cargo la «dirección» de la labor pastoral (cf. 87ss). en «congregar y edificar a la comunidad cristiana mediante la proclamación de la palabra de Dios y la celebración de los sacramentos. Paderborn-Frankfurt a. 191s). de la manera que se expuso (por la necesidad de las cosas) en las dilucidaciones teológicas precedentes. 4). en primer lugar. una actividad que remite a Cristo y que le pone de relieve. A esta pregunta se dan diversas respuestas en la teología más reciente. claro está. Das geistliche Amt in der Kirche. Esta consiste. que cada sacerdote debe hallar la forma de ministerio pastoral que sea adecuada para él y que se ajuste a sus dones y cualidades. hace ver claramente que Jesucristo es y sigue siendo «el supremo pastor» (1 Pe 5. que la fisonomía concreta del ministerio y de la actividad específica del sacerdote debe estar en consonancia con la situación histórica de la sociedad y de la Iglesia. Por eso. una situación que hoy día está determinada a menudo por el exceso de trabajo y el estrés. En vista de esta «definición de la esencia» del ministerio eclesiástico. sacerdote y pastor. 1981.9 Plasmación personal de la forma de ministerio Lo de ser sacerdote se realiza concretamente en el ministerio pastoral. si el ministerio eclesiástico representa a Cristo. misioneros y diaconales»1. el concilio Vaticano II dice expresamente: «Los Pastores son conscientes de que Cristo no los puso para que por sí solos se hagan cargo de toda la misión de la Iglesia para salvar al mundo» (LG 30). los debates mantenidos en el Concilio muestran que una serie de padres conciliares querían que se entendiera el «servicio de la palabra» como el centro de la actividad sacerdotal: un centro que incluía todo lo demás. por medio de su sagrado ministerio. La repraesentatio Christi et ecclesiae. es decir. Esto quiere decir. en la denominada «cura de almas» o «labor pastoral».M. Unidad y pluralidad en el ministerio eclesiástico El Padre envió a Cristo como maestro. Asimismo. Pues bien. pueda reclamar la primacía sobre los demás. si aun reconociendo lo inseparable de estas tres dimensiones. Pero eso sí. 1. entonces tendrá igualmente esta «triplicidad» de tareas. y mediante la tarea de dirigir la vida de la comunidad en sus ámbitos litúrgicos. ¿queda margen todavía para la realización de diferentes variantes del hecho de ser sacerdote? ¿No queda ya dicho y precisado todo lo que es decisivo? 1. no existirá quizás un elemento que contenga o integre en sí a los otros dos y que. en los puntos de cristalización de la labor pastoral hay una actividad «ministerial». Esta labor pastoral no incumbe únicamente.

como el buen pastor.). tiene su punto culminante en la proclamación de la muerte y la resurrección de Cristo mediante la celebración de la eucaristía. b) Integración en la acción sacerdotal Heinrich Schlier fue principalmente quien entendió la misión de Jesucristo y luego también la del ministerio eclesiástico como una misión profundamente «sacerdotal» (cf. Rahner. Ratzinger. Die Funktion des Priesters in der Kirche: GuL 42 (1969) 111. 89ss). L. c) Integración en el ministerio pastoral Según el enunciado del Nuevo Testamento. sí. Así que el servicio de la palabra integra también la función sacerdotal y pastoral del ministro. es necesario un ministerio que. Zur Frage nach dem Sinn des priesteriichen Dienstes: GuL 41 (1968) 369. En consonancia con ello. Bertsch y otros (eds. en sus últimas publicaciones sobre el ministerio. Esta unidad es tarea constante. la Iglesia se presenta desde un principio como el cuerpo unido de Cristo. K. De igual modo. pero ve el verdadero punto de integración del ministerio sacerdotal en una dimensión que constituye el fondo de los tres actos centrales. 28. supra. no sólo porque se halla en peligro a causa del pecado y del egoísmo. del Sínodo conjunto de las diócesis de la República Federal de Alemania. Para él. partiendo del texto conciliar. pero crearles también espacio. I. Por eso. como el cuerpo que es signo e instrumento de la unidad establecida por el Señor (cf. y para prestar el servicio a la comunidad que ha de ser congregada para que escuche la palabra y que debe ser regida a partir de la palabra. a los pastores les corresponde la presidencia de tal celebración. Dios que estaban dispersos» (Jn 11. la Iglesia es en su totalidad el «sacramento». el signo y testimonio de la palabra -salvífica y escatológicamente vencedora. Freiburg i. quiere reunir también a los que todavía no pertenecen a su rebaño (cf. Ef 1. pero principalmente en la celebración de la eucaristía. por ejemplo..Br. Ratzinger sostiene. Cristo mismo entiende como misión suya «el congregar de nuevo a los hijos de 1. más exactamente. pero llamarlos también al orden cuando ponen en peligro y perturban seriamente la unidad de la Iglesia»3. el ministerio pastoral incluye también la proclamación de la palabra. Tanto el ministerio eclesiástico de la proclamación como el ministerio pastoral tendrían como finalidad la representación de la radical entrega de Jesús al Padre «por nuestra salvación». H. como «ministerio pastoral». Esta concepción fue recogida también en el texto Die pastoralen Dienste in der Gemeinde. 52). «la palabra -entendida en toda su profundidad. estimularlos. Gal 3. d) Excursus: Integración en la misión especifica J. descubrir carismas. W. hace resaltar especialmente la tarea pastoral del mismo.619. 1976. en variadas formas y en distintos «grados de densidad». en la misión especial por Jesucristo. Cf. a este respecto. por ejemplo. a saber. von Balthasar. Y puesto que la unidad se realiza clarísimamente en la celebración de los sacramentos. . la última voluntad de Jesús y su legado supremo es que todos sean uno (Jn 17). en la integración en la misión de 3. Jesús. sino también porque la pluralidad y diversidad de los «carismas». Algo semejante sostiene también K. 14s y passim). la preeminencia de la proclamación de la palabra (cf. 2. J.es lo abarcante y lo fundamental que hace que de sí se deriven las dos otras [formas de actividad ministerial] y que a la vez las abarca constantemente en sí»1. 285-312 y passim. el sacerdote designado para el servicio de la palabra es consagrado también. para prestar el servicio a la palabra que se expresa de la manera más viva en el acontecimiento sacramental. U. que brota en diferentes niveles.de Dios en Jesucristo. «El ministerio debe coordinar entre sí a los diversos carismas. Puesto que la unidad de la Iglesia es unidad bajo la palabra de Dios y mediante ella. 1 Cor 12. Rahner2. capacitaciones y servicios obrados por el Espíritu han de ser llevados al movimiento que los sitúa a los unos en beneficio de los otros. Schriften zur Theologie III. Fue principalmente Walter Kasper quien hizo resaltar que este era el centro del ministerio sacerdotal. tenga como contenido central el «servicio a la unidad y a la paz en la Iglesia». Esta palabra. la sección 1). Einsiedeln 1956. situarlos en una significativa relación mutua. Jn 10). Kasper. Este «nuevo» sacerdocio de Cristo encuentra su representación sacramental en todos los ámbitos de la actividad ministerial.244 Ser sacerdote concretamente Plasmación personal de la forma de ministerio 245 Por eso. Por eso. es decir. Joseph Ratzinger piensa que. vol.

. y cuya palabra no se condensa en el signo sacramental. Sin embargo. Este «encargo de ser enviado de Jesús no sólo exige del hombre un determinado actuar. según Ratzinger. Ratzinger. en el propio corazón) y en conservarlos en esa unidad. Contemplados así. ha de estar dispuesto 'a menguar para que el otro crezca'»4. a la dimensión vertical y a la horizontal. él no tiene que presentarse a sí mismo. de su solicitud salvífica en favor de los hombres. A pesar de la ardiente necesi- 2. una solicitud que es creadora de unidad. Pero siempre se tratará de una representación específica del «ministerio pastoral de Cristo». Pues vimos ya que la meta que da sentido a toda la acción del Dios Trino y Uno es la unidad. lo de ser sacerdote se sitúa siempre en el «penúltimo lugar» antes del Señor. su centro de gravedad y su «estilo». Para decirlo con otras palabras: los diversos modelos de integración expuestos pueden entenderse también como distintos enfoques y acentuaciones en el ejercicio ministerial concreto del servicio pastoral. el director de una comunidad que tiene que limitarse a la gestión y coordinación de los encargados de la labor parroquial. es diferente el del capellán de un hospital. J. la «esencia» del servicio sacerdotal. sino que afecta a su ser. Este «desinterés propio» del ministro. es diferente el de un profesor de teología. sino que dependen esencialmente de la vocación y capacitación personal de cada sacerdote en particular. de la biografía de esa persona. así como del campo especial de actividad que se le haya confiado y de la correspondiente situación temporal. que se distorsionará sólo en el instante en que el centro del «servicio pastoral» y la triplicidad del ministerio se oscurezca en favor de uno o de dos elementos aislados. constituye. entre unos y otros. Significa quedar enteramente relegado ante aquel que envía. De ahí nace una legítima pluralidad de «imágenes del sacerdote». Viendo así las cosas. entonces se plantea de nuevo la cuestión acerca de la diferencia de estas dimensiones en cuanto al respectivo peso que tienen en la vida concreta de cada sacerdote en particular. «representación». lo de ser sacerdote significa esencialmente «vicaría». ha de dejar expedito el camino y libre la mirada para el otro. partiendo de la idea de la misión. no excluye el que. se pregunte dónde se halla o dónde tiene que hallarse su encargo personalísimo. pero que no se asienta en un lugar para cuidar del crecimiento. en el sentido de los tres primeros modelos de integración.246 Ser sacerdote concretamente Plasmación personal de la forma de ministerio 247 Cristo. dad (con Dios. De ahí se deduce que el centro del ministerio eclesiástico es el servicio pastoral. por decirlo así. escuchando su vocación personalísima y en intercambio espiritual con sus hermanos. tengan también diferente peso los diversos ámbitos de tareas (como afirma también el mismo Ratzinger en lo que respecta a la prioridad de la proclamación de la palabra). La integración del triple y único ministerio. Es diferente el servicio pastoral del párroco de una comunidad. no tienen verdad «en sí mismos». A consecuencia de ello. sino que ha de quedarse fuera del juego. el «profeta» que sólo comunica impulsos. 357. sin ser infiel a la palabra confiada. sino que. es decir. y hacia el que invita un llamamiento especial de Cristo y para el que capacita la ordenación sacerdotal. dependen. que se extiende. también el servicio sacerdotal tiene su centro en conducir a los hombres a la uni4. como se sintetizó en la sección tercera. quien por medio del servicio del sacerdote quiere llegar él mismo a los hombres. no tiene que proclamarse a sí mismo. entonces esto significa que para el sacerdote es constitutivo lo de scr-para-otro. Partiendo de ahí surge la exigencia profundamente espiritual de que cada sacerdote. y también en favor de aquellos ante quienes él le representa. Si lo de ser sacerdote y lo de hallarse en misión es lo mismo que lo de ser enviado. como quien dice. Así que el hallarse en misión significa nuevamente una escisión de la existencia en dos aspectos. Pluralidad biográfica de las síntesis ¿Cuál de estas cuatro síntesis tiene en su favor la mayoría de argumentos? En esta forma quedaría mal planteado el problema. Con razón escribe Paul Josef Cordes: El servidor de la religión que queda relegado al espacio del servicio cultual. Todos ellos encarnan únicamente «formas raquíticas» del único ministerio. precisamente porque los tres ámbitos del ministerio son inseparables y se pertenecen de tal manera que sólo inadecuadamente puede distinguirse entre ellos -porque todas las dimensiones se entreveran y se dilucidan mutuamente-. como heraldo y mensajero. Zur Frage nach dem Sinn des priesterlichen Dienstes. El que acepta una misión no se pertenece ya a sí mismo en un doble sentido: se expropia de sí mismo en favor de aquel a quien representa.

porque todas ellas están orientadas hacia una cumbre de sentido. ocurrirá algo así como cuando deshojamos una rosa: vamos arrancando pétalo tras pétalo para llegar finalmente a la genuina esencia de la rosa. 1998. como párroco y representante de la Iglesia. que se hacen patentes en los «sacerdotes dedicados a la celebración». que es un «grado» del ministerio eclesiástico. la communio. J. frustración y estrés cuando digo profesionalmente que «sí» allá donde personalmente desearía decir que «no». Nos hacen ver que el ministerio sacerdotal no consiste sencillamente en poderes y funciones particulares. allá donde yo. y finalmente se encaminan hacia el centro eucarístico. en lo cual se manifiesta y se hace presente la fisonomía misma de Cristo.destacó tres elementos estructurales que son inseparables entre sí y que no pueden diferenciarse adecuadamente unos de otros. el ministro que actúa «en lugar de Cristo» tiene la triple y única tarea de ser proclamador de la palabra. Por eso.. hasta que finalmente no quedan quizás sino dos pétalos.248 Ser sacerdote concretamente dad de especialización.Br.. me veo apremiado a ocupar un cargo. ¿Qué pasa con un profesor de teología que ya no se halla al frente de una comunidad o que no está coordinado como sacerdote con una comunidad? ¿Qué pasa con un funcionario de la Curia romana que a partir de un determinado grado de servicio -en virtud de una instrucción muy cuestionable del papa Juan XXIII. aunque desempeñe únicamente tareas administrativas? ¿Qué pasa con un ecónomo de los bienes de la Iglesia. quien actualmente desempeña su actividad en Roma como obispo de la Curia. Schriften zurTheologie IX. Cordes. nos dan también mucho que pensar acerca de algunas otras «formas raquíticas» del ministerio espiritual. debo o tengo que hacer algo que personalmente no quiero hacer. Brantzen. Esto se ve también palpablemente claro por el hecho de que el diaconado. En términos claros: no 5. 152. 381. Tampoco la representación y la misión de Cristo se pueden descomponer en elementos o potestades particulares. sino una caricatura del ministerio. Es un conjunto con fisonomía propia. 7. la tradición -como hemos visto. 1972. 6. Hubertus Brantzen escribe a este propósito: Lo que yo realizo profesionalmente debe concordar con lo que yo quiero personalmente. Plasmación personal de la forma de ministerio quedan más que el poder de celebrar la eucaristía y el de dar la absolución sacramental. a saber. ¿cómo podrá tener sentido una ordenación cuando una persona no tiene ni la voluntad ni la capacidad ni la oportunidad para realizar la «fisionomía propia» del ministerio. Pero lo que queda al deshojar una rosa no es ya una rosa. En esa fisonomía. allá donde yo. como párroco. Frankfurt a. que no pudieran ser ejercidas también por laicos»: K. Einsiedeln 1970. Por tanto. y cuando posiblemente lo único que busque sea un cargo en la Iglesia. la comunidad.Rahner. un cargo institucionalmente seguro y destacado? Así que para todo sacerdote es y sigue siendo una tarea espiritual por excelencia la de preguntarse por su lugar concreto y realizarlo dentro del marco de un ministerio sacerdotal entendido integralmente. como tal. cuya tarea se limita a la simple administración de bienes? Por muy importante que pueda ser el desempeño de tareas rectoras y de tareas especializadas. . 249 Estas afirmaciones notablemente acertadas de Cordes. remite a la fisonomía de Jesucristo. Las tres tareas pertenecen indivisiblemente al ministerio eclesiástico.encargado de ellas está obligado y sigue estando obligado hacia la totalidad de su misión ministerial. al que siento aversión personalmente7. Sendung zum Dienst. parece que tal reducción del ministerio a una de las tres funciones ministeriales es sumamente problemática por razones de la teología del ministerio. H. Y en consonancia. Y hoy día tenemos ya ocasión de comprobar las consecuencias pastorales problemáticas de tal escisión. Surgen constantemente tensiones internas. en los «predicadores itinerantes» o en los «gestores clericales»5. 70. Un criterio para ello será lo que podríamos llamar la «concordancia»: concordancia entre lo que yo soy y puedo personalmente y lo que yo tengo que hacer como sacerdote. de ser sacerdote y de ser pastor. Pues el ministerio sacerdotal es una totalidad con fisonomía propia que. «no abarque tareas y funciones que presupongan una capacitación por la Iglesia. sin embargo el sacerdote .M.ha de ser ordenado necesariamente obispo. la unidad. actualmente tan «popular»: ¿Qué «podrá» hacer el laico? ¿Qué «podrá» hacer únicamente el sacerdote? O bien: ¿qué podrá dejar de hacer el ministro que haga luego el laico? Si nos adentramos en tales preguntas. Esto envuelve un problema parecido al que implica la pregunta. lo que queda en el marco de tal indagación sobre el ministerio no es ya un ministerio. No puede definirse a partir de tareas particulares ni mucho menos a partir únicamente de unas cuantas potestades sacramentales6. sino que es algo total y con fisonomía propia.o el obispo. P. Freiburg i. Lebenskultur des Priesters.

Aunque. la administración de los sacramentos y la dirección de una comunidad en sentido estricto. Klaus Hemmerle. el carisma y la impronta marcada por la historia de la vida—. la iniciativa y la imaginación8. triviales. «sustrato humano» el servicio pastoral se halla en peligro de descender hasta convertirse en un puro rito o en una labor de edificación sin interés alguno. 58. Por eso. enojosas. una mirada imparcial. Este servicio integra en sí igualmente las formas de conducta «humanas» del ministro. Yo estoy constantemente agradecido de que tengo que hacer también cosas que no sólo los sacerdotes tienen que hacer. sino que además pueden y deben conducir también a él algunos caminos laterales. que inscribe a un niño para ser bautizado. K. los pies de otros. puede ser a la vez para el sacerdote una parte de su servicio pastoral. hacía resaltar esto mismo de manera personalísima con las siguientes palabras: «Pienso en servicios sumamente cotidianos: ayudar a otra persona. por el Presseamt des Erzbistums Koln 1973. nos hacen ver que aquel que. un juicio seguro. No debo lavar únicamente una vez. la preocu. el día de Jueves santo. estoy al servicio de una realidad que siempre me «exige demasiado». y no sólo como gerente o como organizador. burocráticas. De manera semejante.250 Ser sacerdote concretamente Plasmación personal de la forma de ministerio 251 Desde luego. estar a disposición de otra persona. Ahora bien. de una recta distribución de las energías. entretanto fallecido. Pero en la vida espiritual es importante que no me limite a despachar mis propias funciones y me convierta con ello en «funcionario». el presupuesto para ello es cierto conocimiento de lo humano. Aunque tales cualidades son también dones de la gracia divina. el servicio de la unidad presupone ya desde lo humano cierta idoneidad para esta tarea: la capacidad para el contacto y el diálogo con las personas. a menudo muy distanciados y de amplia extensión. . 3). no por eso excluyen. edit. por ejemplo. Y la dirección ministerial de la comunidad tiene su «base» en la conducta cotidiana del párroco con las demás personas. Porque. 15. regalar algo a otra persona. su centro de gravedad y su «lugar» como sacerdote. 9. Esto me parece a mí que es muy importante para el sacerdote. si es que obra como cristiano. En las formas humanas de conducta está en juego la credibilidad y la fecundidad de la acción ministerial. es recibida y tratada en la casa parroquial por el sacerdote (el «representante de Cristo y la Iglesia»). Kasper. Más todavía: sin el 8. Por eso no sólo forman parte del servicio sacerdotal la proclamación de la palabra. Todo empeño por poseer virtudes y formas de conducta verdaderamente humanas -las cuales podrán ser muy diferentes según el talento personal. sino que debo hacerlo constantemente en el Jueves santo que es todos los días»9. Mainz 1970. sino como una persona que está al servicio. como dice Kasper. sino que sea sencillamente un servicio como el que cada persona debe prestar a su prójimo. cosas sumamente sencillas. sin embargo esa incorporación real comienza ya en la manera en que la familia. sino que realice el servicio de Cristo en un servir concreto a otras personas y en mi existir para otros. que sepa crear equilibrio. a fin de que nuestro ministerio no quede desacreditado» (2 Cor 6. cuanto mejor coincidan ambas cosas. El obispo de Aquisgrán. Esto exige una manera de ser que atraiga y que aguante. tanto más habrá encontrado el sacerdote su estilo personal. Die Heilssendung der Kirche in der Gegenwart. Aquellas palabras de Pablo: «No demos a nadie la más mínima ocasión de tropiezo. el bautismo de una persona significa (también) la incorporación de la misma a la Iglesia. sino que también forma parte de él hallarse bien presente entre los hombres y la despierta atención a todo aquello para lo que «haya sonado la hora» en cualquier momento. el vigor comunicativo. W. pero también el don humano de presidir una comunidad y de saber conducirla preservando su libertad (incluida la capacidad para la organización). digo. sino que incluyen el esfuerzo humano. forma parte de ese «lugar» no sólo la formación de un determinado centro de gravedad en una de las tres fisonomías del servicio ministerial. porque no se identifica nunca con mis propios impulsos y deseos. Pastúrale Handreichung für Jen pastoralen Dienst. las exige. está poniendo obstáculos a su actividad sacerdotal.1. todo ese empeño. tendrá que haber siempre (¡necesariamente!) cierta «falta de concordancia» y cierta tensión entre lo personal y lo ministerial: como sacerdote. Das geistliche Leben der Priester. tener tiempo para otra persona. Tengo que arreglármelas con lo deleznable de la cotidianidad.• pación por las necesidades y la felicidad de los demás. Y no obstante. más aún. el servicio sacerdotal concreto incluye también muchas dimensiones que a primera vista no pertenecen a la actividad ministerial. con la trivialidad de lo que pertenece al ser del hombre. como persona. da ocasión de tropiezo. Hemmerle. Evidentemente estoy a favor de un orden razonable. tal vez también prestar a otra persona un servicio para el que no hemos sido consagrados. la proclamación ministerial del evangelio se halla integrada en el conjunto más amplio del hablar «cotidiano».

Por eso. casi siempre con anterioridad y principalmente mucho mejor que nosotros. representación de intereses.lo de «¡No te está permitido!». Precisamente en este punto es necesario en sumo grado el discernimiento de espíritus. En todos estos ámbitos se trata de que cada sacerdote en particular concrete de la manera suya más personal la forma básica del ministerio existente ya con anterioridad. a saber. . 13s) o a formular apreciaciones políticas (Le 13. Buber. Me preguntarán: '¿Por qué no has sido Sussya?'»11. llegan a ser socialmente relevantes no por el hecho de repetir con otras palabras y con palabras más elevadas algo que muchos otros han dicho ya. Precisamente por ser hombre de fe y hombre de oración. W.252 Ser sacerdote concretamente Plasmación personal de la forma de ministerio 253 Precisamente este servicio trivial y cotidiano se manifestará biográficamente de maneras muy diferentes. Kasper. pero se aplica especialmente al sacerdote. en lugar de ello. Werke III: Schriften zum Chassidismus. München-Heidelberg 1963. y que el beneplácito eclesial legitime determinadas instituciones y acciones sociales. El hablar acerca de Dios es la forma de diaconía política propia del sacerdote. un ministerio que nadie más que él puede realizar. precisamente en el ámbito de lo político es necesario el «discernimiento de espíritus». M. Aquí se aplica.720. nuevamente. partido. y sobre todo el sacerdote. ls) y cuando. la libertad de los hijos de Dios y el recto orden de la vida de la creación. Esto se aplica a cada cristiano y a cada comunidad cristiana. Sein und Sendung des Priesters: GuL 51 (1978) 200. una actitud que Jesús mismo realizó al negarse a intervenir en querellas jurídicas (Le 12. 11. 10. el ministro eclesiástico debe más bien (!) retirarse a segundo plano y dejar las diversas decisiones (concretas) de política social en manos de la «racionalidad política» iluminada por la fe. El sacerdote llega a ser relevante en la sociedad sobre todo porque realiza su ministerio independiente. quien «como representante de Cristo» debe ser signo también de aquella actitud -¡bien entendida!.de estar por encima de todos los partidos. Forma parte también del servicio sacerdotal la dimensión de lo político. Porque entonces existe el peligro de que un correspondiente compromiso político de la Iglesia no haga más que «echar su bendición» sobre intereses particularistas. Pero esto no significa. a fin de que el sacerdote (e igualmente una comunidad o una Iglesia regional) no se deje monopolizar por un determinado grupo. entidad profesional ni (¡sobre todo!) por el «clima» de un determinado orden social (ya sea «burgués» o bien «progresista»). Pero donde no se da una situación así. deberá ponerse en práctica de manera distinta en cada individuo. la palabra del rabí Sussya. ni mucho menos. hizo ver a los hombres qué era «lo único necesario». transmitida por Martin Buber: «En el mundo futuro no me preguntarán: '¿Por qué no has sido tú Moisés?'. una dimensión que. Ciertamente hubo y sigue habiendo situaciones políticas en las que el ministerio eclesiástico ha de pronunciar con valentía y fuerza -en contra de la maldad social. porque la Iglesia. pero necesitará en todo caso que se preste viva atención a la voz de Dios que se deja oír de manera constantemente nueva e insospechada en las exigencias y desafíos de la vida cotidiana. una abstinencia en materia de política social. el sacerdote puede ser luz y energía para los laicos a fin de que ellos realicen en el mundo el servicio que se les ha confiado10. en sentido análogo. y en las que dado el caso debe actuar. cuando está en juego la dignidad del hombre.

Esto se vio ya claramente en la sección sobre «cambios radicales en la comprensión del ministerio» {supra. sin embargo la tendencia señalada es innegable. significará fallar culpablemente ante las exigencias de Dios. o ¿adonde va la Iglesia?. habrá de presentarse ahora y en el futuro. sin sacar de este hecho las debidas consecuencias. Esta visión de situaciones que van cambiando se hará extensiva ahora a esta cuestión: ¿qué es lo que caracteriza a la actual situación social y eclesial.y en el futuro también de Oriente-. en nuestras naciones industrializadas de Occidente . ¿adonde va el ministerio? El ministerio sacerdotal y su servicio pastoral no se hallan en un espacio vacío. de labor pastoral y de ministerio. en vista de esto.10 El ministerio y las circunstancias socioculturales. y por tanto en determinadas regiones pueda continuarse (todavía) de manera plenamente significativa el modelo tradicional de comunidad. precisamente por parte también del ministerio eclesiástico? Seguramente que a nadie le pasa inadvertido que la vida eclesial. el cual -según las afirmaciones del concilio Vaticano II. La manera en que la Iglesia.se manifiesta precisamente en los «signos de los tiempos». y qué respuesta habrá que dar a sus desafíos. Aunque la evolución no transcurra simultáneamente en todas partes. 25s). . se esbozaron los cambios históricos en cuanto a la posición del ministerio en la Iglesia. se halla hoy día en un proceso de cambio radical. Cerrar los ojos ante ello o percibir ese cambio «en un fugaz parpadeo». al tratarse de la cuestión principal acerca de las relaciones entre el sacerdote y el laico. sino que están marcados también por los factores históricos y socioculturales. Estos «signos de los tiempos» hablan hoy día un lenguaje clarísimo. en donde. y las transformaciones fundamentales actuales en las relaciones entre la Iglesia y la sociedad tienen como consecuencia un cambio igualmente profundo en la realización del hecho de ser sacerdote.

1982. criticaban constantemente con duras palabras la persuasión de que «¡seguimos igual!». o que otras asociaciones confesionales crezcan hasta adquirir un número considerable. 24). En ellas se expone la siguiente «tesis fundamental»: «La situación cristiana de la actualidad en cuanto se aplica realmente al hoy y al mañana. aunque no llega a cero. la comprensión de Cristo y la esperanza escatológica. Maier. Durante mucho tiempo se soñó «el sueño de un Occidente cristiano homogéneo» (K. De manera parecida piensa H. . aunque teólogos de renombre.Br. por no hablar en absoluto de la pérdida de significado de lo confesional). observamos la rápida disminución de las convicciones de la fe cristiana y el creciente desinterés por ellas (incluso en cuestiones clave como el concepto de Dios. Freiburg i. Observamos un número creciente de personas que han abandonado ya la Iglesia o que.se convierte en una (¿pequeña?) minoría. Theologische Deutung der Position des Christen in der modernen Welt. mencionemos primeramente algunas realidades clave. Seguro que nos «hemos despertado» ya definitivamente de ese sueño. Rahner. Jugend 2000 = 13. recepción de los sacramentos. las palabras de K. en Sendung und Gnade. R. Welt ohne Christentum . al menos. como por ejemplo Karl Rahner1. Estas palabras fueron recogidas por Ivo Zeiger y expresadas en el Congreso católico celebrado en Maguncia. Ruh. entonces observaremos un marcado descenso.-X. Rahner). basándose en buenas razones. Y no obstante. los creyentes «no se percataron en absoluto» de esta realidad. Gesammelte Schriften. Y así. Wie überlebt das Christentum?. Opladen 2000. 1999. porque en el futuro llegará a ser esencialmente más reducido el número de 2.280. 5. A. El ambiente y los factores determinantes de toda la vida son ajenos al cristianismo»2. sigue teniendo seductora actualidad. y observamos asimismo la disminución de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Recuerdo perfectamente mis propios tiempos de capellán. Freiburg i. La Iglesia en medio de los cambios radicales a) El fenómeno En lo que respecta al cambio radical que se está produciendo en la Iglesia. Hay que percatarse plenamente de esta idea. ShellJugendstudie.).). H. 144ss (este último bajo el significativo epígrafe: «Stirbt die Kirche in den Seelen» [«¿Muere la Iglesia en las almas?»]). 9. Frankfurt a.. U. Innsbruck y otras 1959. vida ajustada a las instrucciones de la Iglesia). se cerró los ojos al principio a este hecho. Para decirlo con otras palabras: la Iglesia -concretamente la Iglesia como «comunidad de personas convencidas». que es reconocida como transmisora de la atención y del cariño salvificos de Dios y como proclamadora de la verdad divina. Deutsche Shell (eds.Br. Algunas mentes proféticas lo predijeron ya hace años.was wáre anders?. 143. puede caracterizarse como una diáspora que significa un 'tener que' de carácter histórico-salvífico del que podemos y debemos sacar conclusiones para nuestra conducta cristiana» (ibid. Sekte oder Volkskirche? Zur Zukunft der katholischen Kirche in Deutschland: Salzkórner 5 (1999) n.256 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 257 1. ni mucho menos. Se halla asociada con ello la interrupción de la trasmisión obvia de la fe en el seno de la familia y de la sociedad. 4. Y así. No hay que contar con que en un plazo previsible la Iglesia se reduzca al nivel actual de las pequeñas asociaciones confesionales que existen en Alemania. Porque si no queremos seguir engañándonos con falsas apariencias. gado a ser un país de misión. suscitado por la celebración del concilio Vaticano II.was wáre anders?. 3. Welt ohne Christentum . Es verdad que Ulrich Ruh tendrá quizás razón al escribir: «En su existencia como gran Iglesia. Kaufmann. A pesar de todo -para decirlo con las palabras de Delp-. [la Iglesia católica] no está amenazada agudamente ni a plazo medio. escribe Alfred Delp durante la Segunda Guerra mundial: «Hemos lle1. Maier. tiende a ulteriores reducciones y muestra un proceso de total envejecimiento de los creyentes comprometidos. 12-47. que corresponda a la importancia numérica de la Iglesia católica o de la Iglesia evangélica»4. Si consideramos todo esto desde un punto de vista estadístico1 y representamos en una curva gráfica las cifras de los últimos años. asistencia al culto divino. 12ss. muestran cierta inclinación a hacerlo. Pero con el impulso del «renacimiento» restaurador que siguió de momento a la Segunda Guerra mundial. orden cristiano de la vida y costumbres cristianas.M. y nuevamente en relación con el auge (pasajero) de la Iglesia. El material estadístico se encuentra impresionantemente recopilado en los estudios de Ebertz. oración en común. Observamos además el deprimente retroceso que se ha producido y que se sigue produciendo en la práctica pública de la religión (educación religiosa de los hijos. y en consecuencia tiende a ofrecer muy escasos valores numéricos positivos. Bleistein (ed. cuando este artículo de Rahner fue la gran «piedra de escándalo» para muchísimos sacerdotes y obispos. Otros datos se hallan en F. Delp. él sabe también que es inminente para la Iglesia una cesura radical. que esta disminución de lo cristiano no ha tocado todavía fondo. 2000. entonces habrá que pensar. el cual.

8. Pues no podemos menos de ver que también otras agrupaciones sociales se encuentran hoy día en una profunda crisis: la familia. Seels. Psycho-Analyse der katholischen Kirche. entre la cultura y el evangelio. Die Wiederkehr des Religiósen im Sákularen: Anzeiger f. las asociaciones de carácter social. como cristiana. Dios. como por ejemplo el creciente número de personas que se dan de baja—. asistir a los actos de culto en ocasiones especiales. 1998. cada vez menor. d. Frankfurt a. 5. 186.8%. Pues bien. Durante el mismo periodo la reducción de católicos fue del 1. N. Más bien sucederá lo contrario. en P. Ahora bien. filósofos. los sindicatos. Erosión der Gnadenanstalt? Zum Wandel der Sozialgestalt von Kirche. Pues va creciendo a ojos vistas el gran número de cristianos que afirman: «Me siento cristiano. el modus de la reducción a la esfera privada. Freiburg i. N. Los datos se encuentran en M. En todo esto se están produciendo actualmente cambios radicales y seguirán produciéndose. 7.Br. Zum Umbruch der religiósen Landschaft. Viendo así las cosas. Hay que tener en cuenta que el concepto de «cultura» en los países latinos es mucho más amplio que en los países germánicos. Der blockierte Riese. 131. Así. Wie überlebt das Christentum?. Cf. es decir.972. lo cual significa una reducción del 12. señalaba ya en 1975 el papa Pablo VI en su encíclica Evangelii nuntiandi (n.. el drama de nuestro tiempo». por ejemplo. N. lo que a primera vista parece ser un proceso de alejamiento de la Iglesia. Aquí mencionaremos tan sólo unas cuantas perspectivas: aquellas precisamente que contemplan el mero proceso de cambios radicales que se están produciendo específicamente en la Iglesia. ha sur10. M. Koslowski (ed. 106 (1997) 342-347. sí. es más bien expresión de un modus nuevo de experiencias de algo así como la trascendencia o de experiencias específicamente religiosas7. sin duda.M. los partidos políticos.. Abarca casi todo lo que nosotros los germánicos entendemos por la manera en que una sociedad se entiende internamente a sí misma.7%. el porcentaje de católicos que asocien elementos de la propia tradición eclesial cristiana con patrones interpretativos y concepciones tomados de otras religiones diferentes o de un secularismo religioso»5. Über die Funktion der Religión. Schilson. Augsburg 1999.). de la desinstitucionalización y de la transposición secularista8. 390-394. Ebertz.409 pasaron a ser 27. «La ruptura entre evangelio y cultura es. por ejemplo. El criterio será: «Aferrarse a los ritos eclesiásticos en los momentos decisivos de la vida.003. pero la Iglesia no significa gran cosa para mi»É. de 28. la acrecentada estructura de las poblaciones y de las ciudades. a saber. 2 1998. Tübingen 1985. Esto no significa necesariamente que muchas personas. 40. en buena medida. Muchos fenómenos de crisis. Kirche im Gegenwind. las rupturas con lo tradicional o la deficiente continuidad en el propósito de no perder la identidad actual. señala una variante: «'Tiene que haber religión-.290. ibid. Lütz. B. la gente la necesita': tal fue la única afirmación que mereció una aceptación casi unánime en una encuesta realizada entre personalidades dirigentes. y se va practicando cada vez menos como una religiosidad eclesial explícita»9. no!» (J. M. es decir. Por tanto. se manifiesta externamente y encarna valores internos. Por eso es acertada la observación formulada por M.152 miembros a 8. Seguirá aumentando además el porcentaje de 'sincretistas' entre los miembros de la Iglesia católica.-X. Metz).258 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 259 las personas enraizadas en la tradición católica y que vivan a base de ella. la 'religión' es algo para los demás y para el vulgo. también precisamente para la autocomprensión del ministerio sacerdotal y para el ejercicio de este ministerio? Numerosas instancias -teólogos.156.533. o incluso la mayoría. 50. Ebertz. Ibid..672. Die religióseDimensión der Gesellschaft. Ebertz: «La religiosidad personal sigue entendiéndose a sí misma. Th. Kaufmann. de los jóvenes. Sin embargo. A. tal como este se vive y se proclama en la Iglesia. también p. 83s.ofrecen multitud de puntos de vista para dar respuesta a estas preguntas. Sobre esto último cf. rompan completamente con la Iglesia. . cf. 43. pero se va desligando cada vez más intensamente de los vínculos eclesiales tradicionales y de las convicciones de la fe. pero no para uno mismo». según aquel lema: «¡Religión. muchos fenómenos de crisis que la Iglesia está padeciendo no son en absoluto fenómenos específicamente eclesiales. 9. 6. Pero en lo sucesivo nos limitaremos a estos últimos. Luckmann. la crítica básica de todo lo institucional y «oficial»: todo eso lo tiene la Iglesia en común con esos grupos o instituciones. F. demóscopos. la escasez de personas que toman el relevo y la implicación. el «Deutscher Gewerkschaftsbund» («Asociación de sindicatos alemanes») se redujo durante los años 1993-1996 de un total de 10. Pero lo que probablemente cambiará de manera radical será la manera de pertenecer a la Iglesia. ¿en qué consiste exactamente el proceso de transformación radical en que se encuentra la Iglesia? ¿A qué se debe? ¿Adonde conduce? ¿Cómo habrá que enjuiciarlo? ¿Qué desafíos trae consigo. 20).

1. Cada vez llega a ser menos significativa para la convivencia social de los hombres y para la orientación común de su vida la fuerza integradora. en las actuales circunstancias y en las formas observadas hasta ahora. en G. Cf. y que en grado cada vez mayor se distancian también externamente de ella. Frankfurt a. algunos cristianos. 6390. M. 14. Daiber.260 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 261 gido -para decirlo con palabras de Lessing. 21. Kehl. Una vez más: todas las exposiciones se refieren a la Iglesia en los países de la Europa central. M. hasta el punto de que ambas entidades llegaban casi a identificarse -el que nacía en la sociedad occidental era de hecho eo ipso miembro de la Iglesia con todas sus consecuencias-. pero mencionaremos algunos factores que no sólo hacen comprensible la situación actual. por ejemplo en Norteamérica. 132. y son poquísimas las personas que consideran el ámbito religioso como 'muy importante'»11. etc. lo indicado no es el pesimismo ni mucho menos la resignación. Cada vez es menor el número de contemporáneos para quienes los contenidos y las formas de la fe cristiana desempeñan un papel en su vida. Nicht immer das alte Lied. H. Gegen-Mythen (QD 154). 13. esta identificación se encuentra ya desde hace bastante tiempo en proceso de disolución. N. 1980. Cordes. The Catholic Church at the End ofan Age.. deja pocas oportunidades a las Iglesias (cristianas) para lograr influir en la generación joven»: Deutsche Shell (eds. Cada vez es mayor el número de personas que se desligan internamente de la Iglesia. la situación es parecida.Br.). G. Mystik und Verantwortung. Freiburg i. Der Zwang zur Haresie. Nos llevaría muy lejos el presentar aquí análisis más detallados15.). un proceso que se manifiesta claramente hoy día. Fuchs (ed. Honn. entre ellos también no pocos sacerdotes. Pero ¿qué es lo que determina el cambio? Estudiemos primeramente algunos elementos esenciales del mismo.Br. Gabriel.). los grupos en favor de los derechos humanos.-X. Kirche im Gegenwind. tan absolutamente importante. K. y no sólo pierden apoyo político. Cf. gioso en toda su extensión no se cuenta ya entre las realidades obvias en que se mueve la vida»12. Id. Si la Iglesia fue antiguamente la que marcaba la impronta decisiva en la sociedad. Ebertz. y la que tenían los contenidos y funciones de lo religioso»12. Christentum zwischen Tradition und Postmoderne (QD 141).M. K. 15. 1992.Ende des Christentums?. Ebertz. que antiguamente fue muy «católica». Erosión der Gnadenanstalt?. P. la Siria oriental)? ¡No tiene por qué ser así necesariamente! Lo que se expresa en los mencionados fenómenos de crisis no es la inminente desaparición de la Iglesia. J. . En otras regiones la situación de la Iglesia se presenta a menudo de forma enteramente distinta. Daiber.-F. se preguntan angustiados: ¿desaparecerá de entre nosotros la Iglesia14. precisamente en el orden jerárquico positivo. Religión unter den Bedingungen der Moderne. Ebertz. Freiburg i. si nos atenemos a los resultados de las encuestas demoscópicas. Wie überlebt das Christentum?. Religión unter den Bedingungen der Moderne.-F. como ya desapareció antaño de algunas regiones en que había sido muy floreciente (el norte de África. F. Id. versión alemana. Erosión der Gnadenanstalt?. Shell Jugendstudie. N. Schulze. Paderborn 1999.. Frankfurt a. mientras que las organizaciones para la protección del medio ambiente. como lo demuestran los datos demoscópicos de la revista «Profil» del 20 de diciembre de 1999. 1996. costumbre y hábito. Por eso. 12. K. Erosión der Gnadenanstalt?.M. Erlebnisgesellschaft. 97.Br. sino el sobrio y realista conocimiento del cambio que se está produciendo y que siempre significa ambas cosas: desaparición y comienzo. sino el cambio radical de una determinada forma de Iglesia. ocupan los primeros puestos.Tübingen 1989.M. Religión und Modernitát. 146ss.«un foso abominablemente grande» que muy pocos son capaces de salvar. llega a la conclusión: «Las Iglesias no sólo pierden importancia subjetiva en las jerarquías de la relevancia personal. M. N. Wohin geht die Kirche?. San Francisco 1994. y también a la inversa.. Claro que también en muchos países de fuera de Europa. Woran noch glauben?.. 41. Sin embargo. En una palabra: «El campo reli11. un finalizar y una nueva oportunidad. Würzburg 1994. Martin. sino que además han perdido la augusta definición que tenía lo religioso en el país. Kaufmann. Opladen 2000. las instituciones políticas y las Iglesias ocupan para los jóvenes los últimos lugares. a propósito. J. 1994. Ebertz señala que. confianza y potencia de comunicación pública. así como para la manera de «ser sacerdote». Freiburg i. también el recentísimo estudio de la Shell con la siguiente conclusión: «En general hemos presenciado una evolución que. 1992. Actitudes parecidas se encuentran en Austria. Cf. A esto se añade que. Werbick (eds. von Brück-J. lo que se enseñaba en la Iglesia era también ley y precepto en la sociedad. Cada vez es menor la influencia de la Iglesia y de su proclamación en la configuración de la vida pública. de la Iglesia. Marburg 1995. sino que además sugieren consecuencias prácticas para la futura fisonomía social de la Iglesia y para su actividad pastoral. Jugend 2000 = 13. Berger. Id. M. Religión in derpluralistischen Gesellschaft. Traditionsabbruch . M. En virtud de todos estos datos. R. «ningún ámbito de la vida es considerado tan 'escasamente importante' como el ámbito explícitamente religioso. 1994. Frankfurt a. Y después de hacer un detallado estudio y análisis del material estadístico. a propósito: P.

Eludir la aceptación de una reclamación absoluta de la religión de poseer la verdad -actitud que se halla integrada en una absoluta aversión hacia todo lo absoluto— es algo que corresponde a la actual «mentalidad posmoderna»: una actitud que es resultado de la historia occidental del cristianismo.no es contemplada ya como «representante» de la verdad de Dios que reclama al hombre. Cf. Así que el individuo ha perdido la antigua comunión amparadora no sólo en la sociedad total fragmentarizada. Die Stunde der Laien. en el que «ámbitos parciales» como la religión. «pero no se identifica totalmente con un sistema parcial o con la institución de la que se aguarda únicamente un servicio prestado de manera competente. Karrer. Karrer. la política. 82. 1999. Freiburg i. juntamente con su racionalidad específica. La Iglesia es «un subsistema entre muchos. la Iglesia es conocida sólo por pocos. No 17. tiene que crearse para sí su propio mundo de vida y su propio mundo de sentido. para sentirse seguro consigo mismo o con personas de su misma manera de sentir y para encontrar la plenitud de su vida en la esfera de la vida privada. la economía y la cultura se asociaban para constituir la unidad de un mundo vital. con distancia crítica de todo lo institucional. por ejemplo. Kehl. sino también en la Iglesia. con («tolerante») insensibilidad e indiferencia hacia los demás. los diversos ámbitos se han independizado formando instituciones más o menos autónomas. responsabilidad política). la educación. desde la compleja oferta que le llega de los ámbitos parciales. e igualmente como agencia social y empresa de prestación de servicios para las tareas diaconales. vemos que desde entonces se van imponiendo más bien otros patrones de interpretación. pero que no es nuestro tema dilucidar ahora17-. desde la complejidad de (toda) la vida social y desde el esfuerzo que supone desempeñar roles tan diferenciados. Uno se encuentra ante ellos en cierto modo como cliente. pero que al mismo tiempo deposita también en ellos esperanzas totalmente diferentes. el capítulo «Gegen die 'Dámonisierung' der Moderne» («Contra la demonización de la modernidad»). En este proceso de la modernidad -que por lo demás no debe enjuiciarse sólo de manera negativa y. con tal que se atenga a las reglas del juego de la división de tareas sociales. en este cambio constante de roles -de los cuales ninguno le hace ser «él mismo completamente»-.del propio ideal de autorrealización» (M. Esto tiene para el individuo la consecuencia de que él. tiene que comportarse de manera diferente. La religión es competente. Esto quiere decir que si antes la sociedad era un conjunto más o menos compacto. . se retire de buena gana a un espacio de recoleta privacidad e intimidad. en cada uno de esos ámbitos diferenciados. como «organizadora de usanzas populares». a menudo con la actitud de un excesivo culto hacia la propia realización. a propósito. La «verdad trascendente» se ha convertido en gran medida en una cuestión de sentimiento y en objeto de un vago anhelo sacral. Las estructuras de esta historia se encuentran desarrolladas de manera compacta y acertada en H. en cuanto «espacio vital Iglesia». vemos que en la actualidad. 19. consideradas como importantes por la sociedad. en M. la «modernidad» se caracteriza por el proceso de diferenciación social cada vez mayor. para la dimensión del sentido religioso del hombre y para las necesidades existenciales de los hombres que no pueden o no quieren admitir otros subsistemas»18. No es maravilla que él. y que se halla profundamente inscrita en ella.262 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 263 b) El trasfondo Si todavía hace algunos años la disminución de la vida eclesial y del poder plasmador de lo religioso trataba de entenderse bajo la palabra clave «secularización».Br. de todo lo que «ahora 16. cada una de las cuales es competente para sus determinados contenidos y objetivos. la profesión. se le exigen al individuo roles muy diferentes y un cambio de roles bastante frecuente»16. autoridades. L. la familia. de todo lo que plantee exigencias. en virtud de una incrementada y creciente complejidad y especialización de los campos de la realidad. Verweyen. Pero no debe exigir más. quiera volver a exigir algo de alguien» (funcionarios. se ve situado en gran medida a merced de sí mismo. la religión ha llegado a ser también un ámbito social parcial deferenciado. ateniéndose a sus reglas y exigencias. Wohin geht die Kirche?. El individuo. por tanto. Con ello. En primer lugar. no debe satanizarse. casi siempre bajo la guía de la religión y de sus ideas sobre los valores. 33ss. Regensburg 2000. L. La Iglesia -como cualquier otra instancia religiosa. además. 18. Es tolerada y aceptada. Kehl). Theologie im Zeichen der schwachen Vernunft. en la práctica de la vida cotidiana. Con todo. 82. El individuo. Así que la religión tiene su lugar reconocido como «elevación -creadora de sentido. Die Stunde der Laten. con falta de solidaridad con los que sufren. incluso entre aquellos que se llaman a sí mismos cristianos—.

a saber. la mayoría de los diputados del Parlamento alemán no profesarían ninguna confesión religiosa determinada. la ingente movilidad y globalidad de nuestra vida. Stuttgart 1996. toda vinculación se convierte. N. sino también -gracias a ello. sabiendo perfectamente que en el fondo apenas existe diferencia entre ellos.que «en el ámbito de la simple legislación se produzcan cambios jurídicos que dificulten considerablemente la situación de las Iglesias. con ideas sobre valores. que hagan posible una socialización homogénea y. con formas de vida alternativas. W. 21. pero casi siempre el que gana es el que está mejor envasado y/o se presenta como el más atractivo en la publicidad realizada a través de los medios de difusión. así como la interconexión global de todos los acontencimientos gracias a la intervención de los medios de difusión. Si continúa de este modo la evolución. Salz der Erde. vemos que lo que antes era «destino» (a saber. En relación íntima con esta evolución. O bien una segunda cosa radicaliza considerablemente aún más el proceso esbozado: se trata de algo generado por las nuevas circunstancias del mundo laboral y por las facilidades logradas en los medios de transporte y comunicación. algunas veces también el más sencillo de aplicar.se exigen vinculaciones personales y sociales estables. cerrados en sí mismos. en un mundo profesional y en una religión) se halla ahora a merced de la decisión libre y personal. en situaciones correspondientes. la propia decisión es extraordinariamente lábil. por el cual la Iglesia se ha convertido en una entidad separada entre muchas otras. pero de distintos fabricantes y con diferentes envases. que «haciendo publicidad» busca «clientes». no se podrá descartar -como afirma Werner Hofmann. estable del niño y una red constante que dé sustentación al individuo adul- . Madrid 1997). de las ofertas de sentido y de las instituciones religiosas. También ellas son contempladas muchas veces con un «campo de posibilidades» variadas para el cliente libre. sino que además le provoca a definirse a sí mismo determinando cuál es su propio lugar en ese «campo infinito de posibilidades». por ejemplo. Como el mundo moderno presenta incesantemente al individuo «posibilidades de elección». detergentes para el lavado de ropa). La Iglesia tiene que aceptar que ella no posee ya la única competencia total en materia de religión. Y esto precisamente tiene profundas consecuencias allá donde -en sí. En vista de esta perspectiva sumamente realista. viduo. citado según M. Así. también en el ámbito de la fe. J. Sin embargo. También la religión se convierte en un «mercado de ofertas». se suprima la recaudación estatal del impuesto eclesiástico y que las Iglesias se vean de este modo en grandes dificultades»20. hay que contar con que cambien radicalmente las relaciones entre la Iglesia y el Estado (la sociedad). en una vinculación provisional. con opiniones. en la vinculación «por algún tiempo». Todo esto no sólo cuestiona al indi20. que son omnipresentes. 58. y dónde habremos de limitarnos a mantener posiciones a las que propiamente no tenemos ya ningún derecho»21. A menudo el producto más barato es el que lleva las de ganar. por su misma tendencia. Algo parecido sucede en el actual «mercado» de las concepciones del mundo. y a su trasmisión de informaciones. Ebertz. apenas existen ya espacios vitales uniformes. Una segunda cosa se halla relacionada íntimamente con el proceso de diferenciación social. a saber. Más aún. Con ello cada individuo se ve confrontado a diario no sólo con una cantidad ingente de hechos. A este juego se le añade un tercer elemento: en virtud de la moderna pluralización y mayor diferenciación de la sociedad. el haber nacido en una determinada sociedad y clase social. Con ello. Muchos clientes se deciden unas veces por un producto y otras veces por otro.con una gran abundancia de «posibilidades». Ratzinger. se llegue también a más intensos modelos de separación». por mayoría simple. Ya desde ahora. por tanto.: La sal de la tierra. con plasmaciones religiosas y con compromisos éticos. Hofmann. los cuales productos compiten por ganarse la preferencia del comprador (por ejemplo. esta imagen del «mercado» se puede desarrollar más todavía: imaginémonos un supermercado en el que se ofertan juntos productos de la misma índole. por ejemplo. incluso el cardenal Ratzinger declara que «no se opone fundamentalmente a que. que cambia de «gusto» en cuanto al «consumo de productos». los Verdes y el PDS. 166 (versión cast. y afirma que hay que meditar «qué formas de vinculación entre el Estado y la Iglesia podrán ampararse realmente en convicciones íntimas y hacerse fecundas de esta manera. porque se ve cuestionada constantemente de nuevo por la confrontación con otras posibilidades de elección. es posible que. con una coalición de gobierno entre el SPD (Partido Socialista de Alemania). Kirche im Gegenwind.264 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 265 es de maravillar que vaya creciendo constantemente el número de los que no profesan ninguna confesión religiosa.

N. por ejemplo. parece que difícilmente tendrá un gran futuro. La evolución que tiende hacia ello es -como ya hemos visto. en contraposición a otros espacios de experiencias y otras redes de relaciones. cristalizadas en la tradición. Y esta pregunta se examinará confrontándola necesariamente con la propia experiencia religiosa. según 22. cuando aparecen en escena 'expertos en realidad' que se contradicen mutuamente. la Iglesia. en la muerte—. además. En realidad esa fe. como quien dice. Kirche im Gegenwind. Incluso familias relativamente «sanas». y (b) el que se tenga paciencia y se sepa esperar a que se produzcan tales «licuefacciones». Este centro eclesial de gravedad. Ebertz. Pues allá donde todos profesan la misma fe religiosa y se encuentran en el mismo ámbito de la Iglesia. el individuo. la fe cristiana. una disposición cada vez menor para dejarse marcar por las enseñanzas de la Iglesia y por sus orientaciones. la ruptura de un consenso homogéneo en toda la sociedad y la interrupción de la transmisión de una tradición religiosa. místicos. también en cuestiones de religión. En virtud de este breve (e incompleto) esbozo del trasfondo de la actual situación de la Iglesia. en las circunstancias esbozadas.muy diferente en los distintos planos regionales. Precisamente por eso el actual paisaje religioso y pararreligioso ofrece también una impresión sumamente confusa y. Pero precisamente este recurso a la sola experiencia religiosa propia no es suficiente nunca jamás para poder «sobrepasar de un brinco». Der Zwang zur Haresie. pero que en cambio se mantienen abiertos para que tales experiencias. institucionalizada.no suscitan esperanzas demasiado grandes. el individuo -como expone Peter Berger.a aquellos que no las han tenido por sí mismos o que no siempre las tienen. puedan volver a «licuarse» en la historia de sus vidas. Por consiguiente. una falta de compromiso en la comunidad y en las agrupaciones eclesiales. extensas consecuencias para la fe y la Iglesia. Y de este modo. en vista de los numerosos «espacios» diferentes en los que el niño crece y va quedando marcado. tanto más cuanto que las actuales tradiciones religiosas se transmiten de una manera que -por lo menos.experimenta su desvalimiento y su necesidad de recurrir a «algo superior» -en el nacimiento de un hijo. Tales tradiciones sirven para transmitir esas experiencias -en cierto modo. en forma «congelada». Sin embargo. como resultado de todo ello. no carece de problemática.«es capaz de mantener fácil y espontáneamente su propia fe en virtud del consenso social. tienen que capitular hoy día y renunciar a la idea de transmitir inquebrantablemente a la generación subsiguiente una tradición bien acreditada. no se conceden a todos en la misma medida y que. un desvalido no saber y no poder practicar la fe. 46. el individuo tendrá que preguntarse antes o después: '¿Creo yo realmente?'»22. la de la fe cristiana. P. ¿Dónde y cómo sucederá? Puesto que las experiencias no se producen sin una mediación social. como es. su forma externa. en el matrimonio. Berger.266 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 267 to. según la cual todo debe rentabilizarse de manera inmediata e instantánea en un estado de felicidad satisfactorio y emocional y en una satisfacción precisamente dionisíaca. aceptado por todas las partes. no se dan sin tentación y oscuridad y sobre el trasfondo de largos tiempos de privación de experiencias. de nuevo. Claro que es presupuesto para ello (a) el que a las tradiciones se les conceda un anticipo de confianza y se las acepte como vinculantes para sí mismo. y puesto que las experiencias religiosas. eso ya no es posible cuando el consenso comienza a deshacerse. y experimenta su necesidad de aceptar ese «algo superior» en cuestiones de compromiso social y diaconía22 (en todo lo cual se aceptan ain23. será una Iglesia de minorías. Pero la tendencia es en todas partes la misma: una alarmante reducción de la asistencia al culto divino. Pero ambas cosas se ven dificultadas radicalmente en nuestra «sociedad de la vivencia». entre nosotros y en un futuro previsible. vemos que es típico de las experiencias religiosas el que se encarnen en tradiciones. 39s. a posibles experiencias propias. incluso en especiales portadores de experiencias religiosas (profetas. Esto tiene. hace la siguiente observación: «Su pérdida de integración y legitimación tratan de compensarla las . una incapacidad muy difundida de las familias para transmitir la fe y. habrá quedado claro que. en cuanto se entiende a sí misma como «comunidad de convicciones». tendrá sólo una oportunidad si consigue crear para ella un espacio de experiencia social que sea suficientemente plausible (aunque sólo sea el de una pequeña minoría) y la red de relaciones personales sustentadoras. M. y en cambio una aceptación de la Iglesia en ámbitos en los que el hombre -que sigue siendo hoy día (como siempre) homo religiosus. se ve remitido a sí mismo. santos). en medio de ella. transmitida por tradición.

3). y en las cuales la Iglesia -según las épocas. se hallaba «dispersa entre las naciones» (cf. «bienestar social en vez de salvación» {ibid.se expresa de manera distinta como entidad social de índole propia en medio de su entorno social. en ese mundo con sus tradiciones culturales diferentes y siempre particulares. que se deben al evangelio y que están marcadas por él. la preocupación por las personas necesitadas ocupó un gran espacio. Die neue Diakonie. «encarnarse» en el mundo que existe con anterioridad. U. significa que la misión universal de la Iglesia. socorremos a los nece- 2. en el contexto de una determinada sociedad y cultura.. se despoja de la «vestidura» que había tenido hasta entonces para adquirir una nueva fisonomía.268 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 269 bas cosas: las acciones de bendición eclesial y las actividades caritativas. a fin de llevarles el evangelio y reunirlos formando con ellos el pueblo de Dios. mientras dura el tiempo del mundo. y así se manifiesta visiblemente y se comporta. en una perspectiva que nos haga ver cuáles eran los ideales típicos.. la Iglesia.. Durante los tres o cuatro primeros siglos encontramos pequeñas comunidades cristianas. a menudo poco llamativas. Por tanto. el total desmoronamiento de un mundo que antiguamente fue sano. y aquellas formas que brotan de la correspondiente tradición cultural previa. Pero estopor otro lado. y sin la experiencia de un «adiós» definitivo y de una «desintegración» irreversible. en tales fisonomías eclesiales diferentes se expresan siempre dos cosas: la misión universal de la Iglesia y su fáctica realización limitada. de transformaciones de la fisonomía social de la Iglesia. que evidentemente pertenece a la esencia de la Iglesia. Por un lado. con plena dedicación. solamente parcial. en contraposición a su entorno pagano. las culturas y las circunstancias sociales. sino que además difícilmente se produce sin profundas transformaciones que «hagan estremecerse» literalmente los cimientos actuales. entre la cual vosotros debéis brillar como lumbreras en medio del mundo!» (Flp 2. de la situación histórica y del pecaminoso afán humano de poder. . con él.. la transformación de la fisonomía social que la Iglesia había tenido hasta ahora. principalmente mediante el testimonio personal de fe de cada uno de los miembros de la comunidad. De esta «diferencia» que existe de hecho. conforme a aquellas palabras de Pablo: «¡Debéis ser puros e irreprensibles. «¡Miradlos cómo se aman!» Además. Tob 13. sino que lo que estamos experimentando actualmente -como queda ya indicado. así estructurada. el evangelio (y.como «comunidades de contraste». De esta tensión entre la universalidad impuesta y la particularidad existente de hecho. A esto se añade el que «ni siquiera la mitad de los colaboradores y colaboradoras.. En la historia hubo ya una serie de «metamorfosis». como ya lo estuvo Israel. pero no sin consecuencias». Para ello. según se interpreta en círculos fundamentalistas? ¡No y rotundamente no!. Freiburg i. 15). se deriva otra cosa: siempre subsiste una diferencia entre las formas Iglesias. en medio de una generación corrompida y extraviada. comunidades de «diáspora» que. la Iglesia misma) tiene literalmente que adentrarse. se entendían -según suele decirse hoy día. hijos de Dios sin mancha. De esto vamos a ofrecer ahora brevemente algunos ejemplos tomados de la historia. parcial. eclesiales de expresión. se hizo cargo de su misión universal haciendo que resplandeciera la luz del evangelio en un mundo en tinieblas. Y lo haremos indicando al mismo tiempo las correspondientes oportunidades y limitaciones. un cambio que no sólo significa un nuevo comienzo y una nueva oportunidad. con referencia a un estudio de H. pero también mediante el testimonio colectivo de un orden de vida determinado por el evangelio. encuentra eco y realización. Nübel. como una oruga. la Iglesia está enviada a todas las naciones y a todos los hombres. 88. pero sólo de manera inicial. adoptando en todo ello una simple actitud de consumista). escribe Justino: «Los que tenemos.es una transformación de la fisonomía de la Iglesia. mediante la construcción de su base de actividad eclesial social: con éxito.Br. resultan fisonomías sociales de la Iglesia. Fisonomías sociales de la Iglesia ¿Qué significa exactamente en este contexto lo de «fisonomía social» de la Iglesia? Este concepto remite a una múltiple tensión polar. Pues con ello se produce un «desplazamiento que aleja de la Iglesia de la salvación y conduce a la Iglesia social» {ibid. 46). fisonomías que se van transformando históricamente. Así que ¡tal es la tendencia! ¿Será todo esto una visión horrorosa. «fragmentaria». de instituciones diaconales confiesan poseer para su actividad una motivación explícitamente cristiana (ibid. 1994). en las que la Iglesia. así como la diferente caracterización y función del ministerio eclesiástico.. 79).. Cual una comunidad que. y erigiendo así una orientación y un signo de esperanza. Y así.. el signo de la lucha apocalíptica final.

Pero se situaba en un horizonte universal no sólo la prontitud para practicar una actividad caritativa con todos. Ep. entre el poder eclesiástico y el poder secular. viviendo como los «genuinos» cristianos. Y así (1) el hecho de ser cristiano difícilmente podía considerarse ya como un «ser llamado afuera» y como cuestión de una decisión personal de fe. eccl. reconocía como razones para la fuerza persuasiva del cristianismo su «filantropía hacia los forasteros»—. da lo que bien le parece.. como era Juliano el Apóstata. se inflamó entre ambos una pésima lucha de competencia que duró demasiado tiempo. no la consecuencia de algún tipo de decisión. se denomina el «giro constantiniano» (y que hoy día es juzgado a menudo de manera negativa) no fue ciertamente -de manera simplista. y lo recogido se entrega al presidente y él socorre con ello a huérfanos y viudas. Madrid21979. se orientaba a prestar servicio a los necesitados. denominamos «el Occidente cristiano» o «la cristiandad». Esto condujo a aquella unidad que nosotros. a los forasteros de paso. 258). y de hacerlo llegando hasta todos los hombres y hasta todas las partes del mundo.«el gran pecado de la Iglesia». Precisamente esta fisonomía social de la Iglesia -pequeñas comunidades que viven en contraste con la sociedad contemporánea y que transmiten el evangelio por medio de un testimonio personal.vuelve a suscitar actualmente especial atención y simpatía. a las que también debe llegar finalmente Cristo y su salvación. El mundo europeo -otro mundo no se conocía en Occidente o. las personas que vivían solas y no tenían familia. 25. él se constituye provisor de cuantos se hallan en necesidad»24. cada uno según su libre determinación. relacionado directamente con el obispo. Ruiz Bueno. los desplazados. los fracasados. volvemos a vivir o comenzamos a vivir en una situación comparable: como pequeña minoría en medio de una sociedad «neopagana». No intervenía aún. en la meditación de la palabra de Dios y en la trasmisión de dicha palabra por medio de la catequesis y la predicación. El cambio que se produjo entonces y que algunas veces. a los que por enfermedad o por otra causa están necesitados. Por este motivo. y en virtud de la cual (3) el ministerio eclesiástico -en contra del evangelio. Padres apologetas griegos. era considerado como la «periferia». Juliano. a lo sumo. no podía intervenir aún en las «macroestructuras» del mundo. así como en el ejercicio del tribunal de arbitraje y en la disciplina (penitencial). Seguramente porque hoy día 24. los miembros de las órdenes religiosas. acl Arsacium. 16 (GCS NF 4. Si el ministerio del diácono. se mantenía forzosamente por aquel entonces en cierto aislamiento. apartada de la vida social «normal». Esto último sucedió durante los siglos IV y V Se produjo entonces la transición de una Iglesia minoritaria a una entidad que marcaba su impronta sobre la sociedad y la determinaba. demasiado estrecha. Apología I". en Sozomeno. principalmente a las familias ricas (los médicos practicaban exclusivamente su actividad para los ricos. Los que tienen y pueden. en una palabra. Hasta tal punto que una persona que odiaba mucho a los cristianos. V. Los que recibían ayuda de las comunidades eran principalmente los que lo estaban pasando muy mal. Este servicio a los necesitados no se limitaba a la propia comunidad sino que se extendía al entorno pagano.de que en las comunidades se oraba por el bienestar del emperador y la prosperidad del Imperio. Como trasfondo hay que tener en cuenta que -prescindiendo de la institución para la asistencia y alimentación de los pobres.. que se halla ampliamente secularizada. Pero. en la oración de intercesión.estaba cristianizado en toda su extensión y en casi todos sus elementos. no debemos ignorar los límites que entraña esa fisonomía social: la Iglesia. Hist. I y 6 (D. a los que están en las cárceles. que está llamada a realizar la misión en el mundo. El ministerio eclesiástico se entendía principalmente en aquella época como fermento de la unidad en la comunidad y como punto de enlace por medio del cual la comunidad local se hallaba vinculada con otras comunidades en la red de las numerosas Iglesias. de las instituciones que marcaban su impronta en la cultura. (2) A causa precisamente de la vinculación estrecha.270 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 271 sitados todos y nos asistimos siempre unos a otros. y dentro de este.se plasmó excesivamente en analo- . Pero a causa de la mezcla existente entre la Iglesia y el mundo. a pesar de todo lo grandioso que en ella se encierra. y se estaba convencido de estar haciendo con ello la contribución más importante al orden público y a la paz universal. El evangelio podía difundirse realmente por doquier y en todas las dimensiones. de los centros del poder político. 67. eran desconocidos los hospitales y los centros asistenciales). es decir. extendiéndose por todos los confines. Lo de ser cristiano era para la mayoría el resultado de vivir en un ambiente sociocultural. más aún. vemos que la «labor pastoral» del obispo y de los presbíteros consistía en la celebración de los sagrados misterios. viendo las cosas retrospectivamente. que ya no es cristiana. 217). sino también el hecho -hacia el que señalan con insistencia todos los apologetas del cristianismo primitivo. surgieron también múltiples peligros y situaciones difíciles. Pero también en este caso habrá que afirmar que cualquier fisonomía tiene sus ventajas y sus limitaciones. Lo grandioso de la fisonomía medieval de la Iglesia consistía ciertamente en que ella era capaz de realizar la misión universal confiada por Cristo.la «actividad social» en el mundo antiguo se limitaba casi siempre al ámbito familiar. con imprecisión. trataron entonces de encarnar en sus vidas el contraste marcado por el evangelio). las perspectivas cristianas fundamentales se acomodaron con harta frecuencia a lo que resultaba plausible para la sociedad global (en este punto. Justino. y naturalmente en la atención y consuelo individual a las personas.

a títulos altisonantes y al comportamiento arrogante con los 'subditos'.Br.. Durante el siglo XIX. 54-72.. 27. Altermatt. insti26. tenía en todas las cosas la primera y la última palabra. en la catequesis y en la predicación.. la Iglesia duplicaba en cierto modo al mundo: todo lo que había «fuera». Háring. que en su propio espacio interior duplicaba (por decirlo así) y «reproducía» los factores y las estructuras determinantes de la sociedad «secular»27. de la Ilustración y de la Revolución francesa se quebró la christianitas homogénea y la Iglesia no se identificaba ya con el mundo circundante (que se iba secularizando cada vez más). lo había también «dentro». eligiera después candidatos del partido católico y colaborase como miembro activo en numerosas asociaciones católicas. surgió una nueva variante de la fisonomía social de la Iglesia que había existido hasta entonces: la de la societasperfecta. podían surgir y extenderse funestamente todas las tentaciones satánicas de las que se habla en el evangelio de san Mateo.272 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 273 gía con el poder secular24. Die Stunde der Laien. más bien que en las propias convicciones de fe. archiepiscopales y de príncipes-obispos. leyera periódicos y revistas católicos. 1995. En consecuencia podía suceder. tuvieron que saltar a la brecha individuos y grupos religiosos (por ejemplo. en una Iglesia oficial del Estado. ofrecía de este modo a cada católico algo así como una patria sustitutiva28. asistiera desde la enseñanza preescolar hasta la universitaria a escuelas católicas. cuando después de las guerras de religión. la fe cristiana se afincaba en las plausibilidades del espacio cultural (interior) del catolicismo (el «catolicismo cultural»). Y en ese «dentro». las órdenes mendicantes) y -¡más tarde!. Sobre esta fisonomía social. y arte y literatura católicos. Además. Con todo ello quedaba aguado el mensaje del evangelio. el ministerio eclesiástico desempeñaba el papel decisivo de dirección. difícilmente será posible trazar líneas estructurales universales que se mantengan de manera constante. un comportamiento que iba asociado demasiado fácilmente con esos títulos». Ahora se intensificaba la imagen del sacerdote y pastor de almas como la de un eclesiástico con competencia en todas las cosas. La labor pastoral no consistía únicamente en la administración de los sacramentos. no se perfilaba con claridad suficiente. los jesuítas). pero las dos primeras fueron desempeñadas tan escasamente en determinados tiempos que. Esta fisonomía social de la Iglesia era también un intento por acomodarse a la nueva situación histórica con el fin de que el evangelio penetrara en el mundo. administración y defensa de la christianitas -realizadas en colaboración con las autoridades «profanas»-. en una Iglesia privilegiada. Por consiguiente. 28.del mundo «real». que se hallaban ahora bajo competencia eclesial. Altermatt que un católico naciera en un hospital católico. Por consiguiente. Pero el precio era alto: significaba también en cierto modo separar a la Iglesia -con mamparos estancos. La subsociedad católica. volvemos a encontrar aquí ventajas e inconvenientes. Con esto nos estamos refiriendo ya al ministerio eclesiástico y a su actividad. En la naciente «Acción Católica» la actividad de los laicos era sumamente apreciada. y asumía además tareas en el ámbito de la educación y de la enseñanza en general. U. bibliotecas e instituciones educativas católicas. señala con énfasis a este propósito: «Constantino y no pocos de su sucesores utilizaron a la Iglesia para asegurar y sacralizar su propia soberanía. 67. como refiere U. sino que a esto se añadía la dirección y la atención prestada a las numerosas instituciones y organizaciones. significaba que la Iglesia «se daba por satisfecha» con el espacio en el que ella poseía el poder de plasmación. había escuelas. en el caso de no pocas personas. Claro está que en todo ello seguían representando también un papel la predicación y la catequesis e igualmente las actividades sociales. a la instauración de tronos episcopales. Esto quiere decir que la Iglesia se entendía a sí misma como una sociedad propia.las típicas «órdenes religiosas dedicadas a la pastoral» (por ejemplo. sin embargo podemos afirmar generalizando que en el ministerio episcopal y en el ministerio presbiteral que trabaja en el espacio urbano se hallaba el centro de gravedad de la dirección. inmediatamente después del bautismo de Jesús: la degeneración de la Iglesia hasta convertirse en una religión destinada a medrar personalmente. a pesar de toda la importancia de los laicos (una importancia acrecentada en las instituciones «duplicadas»). Karrer.. a las propias ganancias. Freiburg i. y depositara sus ahorros en una entidad bancaria católica. . Además. L. Hubo varones de amplias miras y valientes que vieron con claridad cómo. pero bajo la dirección y las instrucciones impartidas por el ministerio eclesiástico. Aunque. no era nada raro que el mismo católico se asegurara a la vez en una entidad aseguradora católica contra los riesgos de accidentes y de enfermedades. subsistente «autónomamente» en sí misma. Abschied vom katholischen Blockdenken: Civitas 30 (1975) 564ss. Y así. tuciones sociales y corporaciones católicas (llegando incluso a crearse sindicatos católicos). en continuidad con su antigua autoridad. mientras que en el espacio rural el ministerio se limitaba más bien a la administración de los sacramentos y de los sacramentales. B. Heute Priester sein. como compensación. en todo caso. a las asociaciones y grupos. oportunidades y limitaciones. Este. dada la gran extensión del espacio. Demos ahora un salto hasta situarnos a mediados de los tiempos modernos. aunque no todos los obispos y sacerdotes se dejaron instrumentalizar. cf. e igualmente en la prestación de ayuda individual.

en el morir se anuncia un nuevo futuro. porque la Iglesia. Pero esto precisamente será cada vez más la cosa de una minoría. 293s)~ puede basarse plenamente en Jesús mismo. a) La Iglesia como «comunidad de convicción» 1.este «ocaso» con una actitud que corresponde al núcleo mismo de la fe: «El grano de trigo ha de morir».214 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 275 3. Con ello la fisonomía de la Iglesia será semejante a la que tuvo durante los primeros siglos. Por consiguiente. pero «en la muerte está la vida». es decir. 11). ella aceptará y entenderá -¡esperamos!. nos muestran que hoy día uno ya no es cristiano por el hecho de que ser un alemán. en sí misma y en sus instituciones. Ebertz. Entonces lo que ocupa el primer plano no es la «avenencia» con el mundo. mientras que actualmente y en un futuro previsible la mezcla se presenta también en fenómenos y estructuras exteriores. poder social e influencia sociocultural. austríaco o suizo «normal» implique ser cristiano. M. experimentará muy de cerca. salvar lo que haya que salvar!» no nos conducirá a nada. en todo caso. Así se presenta. más veraz. lo de «seguir haciendo arreglitos» según el lema «¡Conservar lo que haya que conservar. ¿Cómo aparece la Iglesia? ¿Cómo suponemos que aparecerá? O mejor dicho. después de un largo proceso de transformación y diferenciación. 1). pero haciéndolo de manera más intensa. sino que se es cristiano porque. que- . Pues. a los «signos de los tiempos» y al evangelio. Pero ¡fijémonos bien! Se trata siempre de «formas». «¿adonde va la Iglesia?» (M. Kirche im Gegenwind. Pero -como hemos de ver todavia (infra. el vivir conforme a las «bienaventuranzas» (en ellas se exige pobreza y actitud no violenta). una persona tiene fe en el evangelio y orienta conforme a él la propia vida. ¡no de la Iglesia misma! Y según parece. porque la sociedad en la que uno ha nacido entró en simbiosis histórica con la tradición cristiana. No obstante. parece que no hay duda alguna de que las formas en que durante largo tiempo se ha ido realizando la Iglesia. sin mirar de soslayo para ver si se suscita o no un amplio eco social. ¡El evangelio] Y esto significa el seguimiento del Crucificado. será una «estructura mixta híbrida». «una sociedad sumamente mezclada». Y esto podría ser en realidad «el reverso de la medalla»: en el «morir» de la fisonomía social que la Iglesia ha tenido hasta ahora se anuncia una oportunidad. sin componendas. que los cristianos viven «como extranjeros y peregrinos en este mundo» (que está orientado de manera enteramente distinta. 89. la oportunidad de vivir el evangelio y de dar testimonio de él en el mundo. y el estar convencido de que la vida no finaliza en este mundo y el tener la esperanza de lo venidero. muy parecido a una talla en madera. Kehl). 29. con su rápida reducción de cristianos convencidos y convincentes. Como hemos señalado ya antes. con ello. la Iglesia se encuentra ya en el proceso de adquirir una nueva fisonomía. No es fácil responder a esta pregunta. ¿Y hoy día? La Iglesia como «estructura mixta híbrida» Partiendo de este esbozo. sino el tomar completamente en serio el evangelio. Por tanto. con seguridad. «en la dispersión» (1 Pe 1. estudiando con detalle en las dos secciones siguientes los dos elementos que en la Iglesia se «mezclan» ya ahora y han de mezclarse sobre todo en el futuro.con mucho acierto por Ebertz29. Tal es la caracterización efectuada -creo yo. La Iglesia recordará de manera nueva que está «en tierra extraña». No es casual que la Iglesia sea también para Agustín un corpus permixtum. a saber. Y en los próximos tiempos la Iglesia. es decir. si quiere ajustarse a ambas cosas. hay nueva vida. En camino hacia una nueva fisonomía Una simple mirada a las estadísticas. y sobre todo análisis y diagnósticos efectuados desde la perspectiva de las ciencias sociales. en el ocaso hay un amanecer. Examinemos más detenidamente la cuestión. miremos a nuestra situación actual. perderá más todavía en cuanto a difusión extensa. de «fisonomías» de la Iglesia. ¿en qué dirección debemos ir para que los comienzos que se están mostrando ahora de una nueva fisonomía social de la Iglesia (y. están abocadas hoy día realmente a la desaparición. N. la actual evolución que la Iglesia sigue de hecho. también de una nueva fisonomía del ministerio eclesiástico) los conduzcamos de tal modo que se ajusten a los «signos de los tiempos» y a la vez sean conformes al evangelio? Sencillamente. Esta caracterización es (tan sólo a primera vista) sorprendente. 1 Pe 2. nueva y además poco invitadora. en virtud de una decisión libre. Asi que la única solución es la de intervenir de manera creativa y plasmadora en los procesos que están en marcha. lo que es la agonía y la muerte. Sólo que para el obispo de Hipona esta «mezcla compleja» se refería a la realidad interna de los que invisiblemente pertenecen a la Iglesia.

37-40. sino que sean relaciones «bellas». que fue absolutamente desconocida en la Iglesia católica hasta los años sesenta del siglo pasado. G. va a conseguir ella misma la vida y va a transmitir la vida. 101. podrá hacer valer ante el mundo. «Hay 30. hacia «nuevas comunidades bajo la condición de la individualización»31. Pero precisamente no podrían satisfacer tales expectativas las comunidades en la Iglesia. En este aspecto. con la firme esperanza de que. Aquí se manifiestan los amenazadores fenómenos que son consecuencia de aquella teología de la comunidad (por no hablar de ideología de la comunidad). vol. Freiburg i. entonces. como confesó el sínodo de Würzburgo (una confesión que aguarda ser puesta en práctica): «El mundo» no necesita por medio de la religión una duplicación de su desesperanza. Y lo que debemos al mundo es esto: compensar la deficiencia que existe en cuanto a esperanza vivida intuitivamente. la alegre noticia de la communio de Dios.Bi. Schulze. Eriebnisgesellschaft. mejor dicho. Bertsch y otros (eds. 266 y 269. 75 y 278. que inunden de felicidad y que sean enriquecedoras. Por eso. Ebertz. M. pero que no estén abiertos ni representativamente ni siempre de hecho ante la manera de ver las cosas. la comunicación con «el extraño». Tan sólo cuando la Iglesia se esfuerce verdaderamente en ser «sal de la tierra» y «luz del mundo». la tendencia a realizar principalmente a la Iglesia en una intensa vida comunitaria («familia parroquial»). la fuerza explosiva de una esperanza vivida. 31. es decir. Erosión der Gnadenanstalt?. como comunión-enCristo. Claro que aquí acecha un peligroso abrojo. concordes. la misma cuestión que pregunta acerca de nuestra identidad cristiana: ¿somos nosotros lo que confesamos ser según el testimonio que damos de nuestra esperanza?30. Esto quiere decir que se buscan comunidades que sean fascinantes. que -con toda la luz crepuscular que las circunstancias de peregrinación a través del tiempo y de la historia hacen que corresponda a la Iglesia. 33. en esas comunidades que cultivan una intensa vida comunitaria existe precisamente una «estrechez estética del ambiente».unidades de comunicación y de acción. -como afirma Ebertz.. desde luego. En este sentido. con arreglo a criterios de moral social (según el esquema bueno-malo).). se constituyen no tanto. siendo impotente y atacada. 261. se observa en la sociedad actual una clara «corriente» hacia nuevas formas de sociedad. sino que reciben su luz de la gloria del Resucitado y obtienen su impronta por la belleza de Cristo y de su evangelio. En una palabra: reina una necesidad de armonía que impide. la tendencia a integrarse y a completarse con participantes que se adapten entre sí en cuanto a mentalidad y modo de comportarse. 1976. M. el mundo necesita y busca (en todo caso) el contrapeso. La Iglesia tendrá que realizar el ordenamiento de su vida en contra de otras estimaciones de valores y. todo indica que los cristianos se están convirtiendo en la «Iglesia de la diáspora» en medio de un mundo que cada vez se va haciendo más indiferente hacia ella. y que surgió a conse32.. con «el otro». a causa de su pluralización y de la consiguiente atomización y aislamiento de los individuos. relaciones que tengan duración y futuro. la cuestión acerca de nuestra responsabilidad ante el presente y del significado del momento presente es. 34. Eriebnisgesellschaft. a mantenerlas en una absoluta falta de relaciones con la vida eclesial. de manera nueva. Erosión der Gnadenanstalt?. L. precisamente de esta manera. G. Quizás sea capaz también de ser de esta manera un signo invitador y fascinante en una sociedad que. Schulze. N. verdaderas y satisfactorias. Sínodo conjunto de las diócesis de la República Federal de Alemania. especialmente de orientación y de pertenencia. ¡Y que por ello se diferencia de la actual «sociedad de la vivencia»! Cf. I.276 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 2 77 rámoslo o no. que comienza ya ahora y que algún día ha de consumarse por completo. las cuales.de agruparse con aquellos «con quienes se comparte un lenguaje común y una común cultura de la vida. y entre esas personas hay también jóvenes»34. Ebertz. tendrá que seguir a su Señor crucificado. a pesar de. sino más bien por criterios de estética social (bello-feo)»32. eso sí. relaciones que no se basen en ilusiones engañosas y en mutuas exigencias morales ni se hallen bajo una constante presión de legitimación. que contribuye considerablemente a «mantener a muchas personas distanciadas. N. la Iglesia podría desplegar en este aspecto nueva fuerza de atracción y podría adquirir considerable plausibilidad. los ámbitos de preocupaciones y las expectativas de los restantes miembros de la Iglesia (¡y de los que no son miembros!)».no viven de las propias realizaciones33. Se trata de aquel deseo -a menudo inconsciente. o por lo menos contempla con ansiedad y desconfianza. finalmente. Pues. a saber. no hay nada que anhele tanto como unas relaciones interhumanas fiables. . más aún. En vista de los extremos procesos de individualización de los tiempos modernos y del extendido aislamiento del sujeto.

El (re)descubrimiento de la Iglesia como communio en todos los niveles de su vida fue una de las proezas del concilio Vaticano II. La communio como missio La communio y la missio son los dos «movimientos fundamentales» de la Iglesia. principalmente de los ministros. se halla claramente en segundo lugar la atención prestada a la missio. La Iglesia. o. . Cf. por lo menos. Der blockierte Riese.Br.porque responde al anhelo del hombre actual por poseer una comunión fiable. Der dreieinigc Golí. Barcelona 2001). más aún. Con el afán de lograr lo inasequible. hace que haya que formular de manera cada vez más apremiante el diagnóstico sociológico de autobloqueo de la Iglesia. . al menos a uno de los cónyuges. la Iglesia refleja la vida del Dios Trino y U n o . hay que romper en dos aspectos la idea sobre la dirección de una «Iglesia en cuanto comunidad».presione a su actual «pastoral de urgencia» haciéndola pasar por este «ojo de aguja» pastoral.munidad»35. Se desea satisfacer dentro de un «caparazón» religioso la necesidad de suprimir el aislamiento y de alcanzar la armonía. El movimiento de «concentración» es tan rectilíneo.. 138. 2. Aunque esta idea dista mucho de haber penetrado aún en todas las mentes y los corazones de los fieles. Lütz. si es que quiere transmitir su mensaje y hacerlo valer en el mercado de las instituciones que ofrecen sentido. Entonces la missio ¿tendrá prioridad sobre la communiol Esta pregunta parte del falso presupuesto de que ambos movimientos fundamentales o son alternativas ( o .: El Dios uno y trino. Greshake. y que también -precisamente por ello. en comunes acciones y vivencias. por lo menos amplio eco en los niveles inferiores de la Iglesia. creemos que el exceso actual es consecuencia también de una serie de expectativas utópicas (conducentes necesariamente a la decepción). 50: «El que intencionadamente quiera suscitar la crisis en un matrimonio. 52) moviéndolos hacia el único centro: hacia la vida con Cristo en el Espíritu santo como hijos del único Padre. Así que la Iglesia com o communio es el «icono de la Trinidad»: como «unidad en pluralidad» y «pluralidad en unidad y hacia la unidad». no la idea de permanecer en el «Tabor» de la experiencia de comunión. La comunión en la fe y en la celebración sacramenta]. una comunión que se realiza «en el lugar». Surge la cuestión de si esos caminos podrán recorrerse mientras se propugne una pastoral y una teología pastoral con estrecheces y reducida a la «co. y manteniéndolos en ese centro. Eso es suficiente. 31999. encuentra 35.q u e impulsa a salir a la periferia.corre por lo menos el riesgo de acelerar la tendencia de una cultura parcial hacia una subcultura religiosa. en el ámbito de asociaciones y grupo eclesiales e igualmente en las nuevas comunidades espirituales. Todos los evangelios tienen como nota principal el envío (o «misión») de los discípulos al mundo. Esto puede acontecer en el plano de comunidades parroquiales de intensa vida.278 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 2 79 cuencia del concilio Vaticano II y que recibió su «gran espaldarazo» en el sínodo de Würzburgo (¡completamente en contra de la tendencia fundamental de ambos sínodos!). Freiburg i. Por doquier se observa el vivo anhelo de una «comunión» que experimentalmente llene de alegría. A causa de estas fatales consecuencias. En contraste con este empeño por lograr una communio. tal como quedaron expuestas anteriormente. y se goza uno de la «salvación» que allí se inicia ya o se disgusta uno porque esa «salvación» no termina de llegar—. 400ss (versión cast. y sobre todo dista mucho de haber penetrado aún en las estructuras de la Iglesia. De ahí proceden también las consecuencias negativas de las nuevas formas de vida comunitaria. a propósito. que se han cifrado en la Iglesia como estructura social (y también en otras estructuras sociales).y facilitada indudablemente por la paralización estructural. la idea de un matrimonio ideal. seguramente -entre otras c o s a s . Seguramente se halla relacionada también con ello la creciente crítica contra la Iglesia que se ha dejado sentir durante los decenios pasados.apenas se esboza. . que el movimiento centrífugo inverso . A pesar de lo justificada que pueda estar la crítica. Con razón escribe Ebertz a este propósito: El hecho de que la Iglesia hoy día se autorreduzca en buena parte a la «comunidad» y a su pastoral.. se impide la realización de lo posible. Con razón observa M. lbid. El movimiento de la communio reúne a «los dispersos hijos de Dios» (Jn 11. esa experiencia que inunda de dicha.. considerándolo en cierto modo como una «sociopatológica» autolesión de su exigencia misionera. Con esto se encuentra la Iglesia ante el desafio de buscar con su propia actividad nuevos caminos hacia aquellos otros ambientes. Todo lo demás se irá produciendo por sí solo». insta y mueve a expresarse y hacerse experimentaba en las comunidades humanas logradas o. Pero con eso se ha trastocado la relación entre la communio y la missio. G. También en este punto se ve que la consigna de «ensueños acerca de la Iglesia» es una consigna profundamente problemática. partiendo de ahí . cultural e individual.) o son parataxis 36.. lo logrará simplemente con sugerir.

3.. entonces veremos algo distinto: la communio que es Dios mismo en su vida intratrinitaria se abre plenamente en la creación y en la historia hacia la missio en el mundo. Aunque aquí se realza especialmente a las parroquias. Tan sólo en cuanto esta eucaristía se celebra «en comunión con nuestro obispo N. en la responsabilidad asumida comunitariamente por la Iglesia con respecto al mundo y con respecto a su misión en el mundo. Zapp. no Iglesia parroquial Es sorprendente que el concilio Vaticano II. Pero si dirigimos nuestra mirada al Dios Trino y Uno. es decir. por Erzb. Sínodo conjunto de las diócesis de la RFA (1976). «en comunión con el papa N. En ella está verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo una. Y así. A él. Tan sólo así la Iglesia podrá ser realmente «sal de la tierra» y «luz del mundo» (Mt 5. . 13s). SC 42 lo formula de la siguiente manera: «El obispo no puede presidir personalmente a toda la grey en su Iglesia. Freiburg 1999. no se reserva nada. necesariamente. vemos que esta queda constituida por la eucaristía celebrada bajo la presidencia del obispo. De manera parecida se dice en el marco de ordenamiento para las estructuras pastorales: «La comunidad no debe encerrarse en sí misma con autosatisfacción. cuando habla de la Iglesia local o también de una Iglesia parcial («particular»). claramente definido. 690). Ekklesiologische Anmerkungen zur Theologie der Seelsorgeeinheit. en lo que respecta al Dios Trino y Uno se da la igualdad: communio = missio. en Miteinander Kirche sein -für die Welt von Heme. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral (FreiburgerTexte 38). po. cuando escribe que.por disgusto contra el obispo y/o contra el papa no los conmemoran en la celebración eucaristica. al obis37. Por tanto.. Por eso. a toda la estructuración territorial de la Iglesia episcopal en parroquias. Iglesia episcopal. que se une con el gemir y el suspirar de la creación (cf. católica y apostólica» (CD 11). sale de la propia communio. la propia communio de Dios. Dicho con otras palabras: la communio de la Iglesia. sino que la tarea pastoral personal del obispo 38. debe constituir comunidades de fieles [fidelium coetus]. siempre y en todas partes. Por consiguiente.. por su fundamento. Por eso. Esto lo pone ya de relieve J.en la realización de la missio. 39. que inunde de felicidad.). que la reúne en el Espíritu santo por medio del Evangelio y la Eucaristía. Rom 8. el Sínodo en este pasaje no formula una definición a partir de la «congregación» (communio)..49. Ordinariat [= Curia arzobispal].» -como se dice en la plegaria eucaristica de la misa. Estas. sino también. cuando algunos sacerdotes -como sucede algunas veces. Si consideramos la razón suprema de la Iglesia parcial (o «Iglesia particular»). Entrega a su Hijo a un mundo que le rechaza. entonces lo que hacen es representar un simple «teatro litúrgico» y ya pueden inmediatamente dejar de celebrar una eucaristía que ha quedado así «pervertida» en lo más profundo. sino a la diócesis. no permanece en su feliz vida comunitaria. por tanto. Dios. Por eso -como afirma con razón Joachim Kittel. Por consiguiente. la comunidad cristiana es. por medio de él. Así. del que la Iglesia es imagen o debe serlo. Kittel. etc.. Y por esto se dice también en el decreto del sínodo de Würzburgo titulado Servicios misioneros: «Una comunidad o un cristiano que no participen en esa misión viven en contradicción con la esencia de la Iglesia»37. Instituí für Pastorale Bildung [= Instituto de formación pastoral]. se convierte en la missio. una comunión auténtica. 517 § 2 CIC.» y. distribuidas localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo. Más aún. representan a la Iglesia visible establecida por todo el mundo». santa. 826. a lo «extraño». no se refiere (salvo escasas excepciones) a la parroquia. en H. 17-21. Kirchenrechtliche Aspekte zur 'Gemeindeleitung' bei Priestermangel nach c. entonces ella no puede realizar su propia comunión de manera diferente de como Dios lo hace: como missio. en la unidad del cuerpo de Cristo y será verdaderamente sacramentum unitatis—. la vida divina comunitaria se realiza como missio. 26). 1999. podría tener razón H. Esta celebración episcopal de la eucaristía precede. unida a un pastor. «La diócesis es una parte del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la colaboración de su presbiterio. Windisch (ed. por decirlo así. lo regala todo. lo constitutivo «no es ya el principio territorial sino el principio personal». edit. hacia la Iglesia episcopal se halla ordenada toda celebración eucaristica que sea realizada -bajo la presidencia de un presbítero como colaborador del obispo. a la Iglesia local dirigida por el obispo. Leben aus geschenkter Einheit. como entrega a lo «otro».por una comunidad local—.). sino a partir de la misión.. como salir del propio círculo de vida. para el concilio Vaticano II. Es decir. una comunidad misionera» (ibid. entre las que destacan las parroquias..situará a los creyentes en la communio de Dios. consiste precisamente -en todos sus niveles. o mejor. Freiburg i. le corresponde la dirección de una Iglesia parcial en virtud de una «misión divina» (LG 20).en lo de ser Iglesia «no se trata primordialmente de un determinado territorio.Br. constituye una Iglesia particular. a saber. a lo que «se rehusa».280 Ser sacerdote concretamente El ministerio v las circunstancias socioculturales 281 (no sólo. por la libertad de su amor insondable. si la Iglesia puede entenderse a sí misma como «icono» del Dios Trino y Uno. y envía el Espíritu. en cierto modo. lograda.

sino que contribuye a dirigir de hecho a la Iglesia hacia un estrechamiento del ambiente42. enteramente diferentes. Windisch (ed. Kirche an der Hochschule. los artículos que aparecen en H. 45. si. a estas exigencias actuales. quien en el prólogo de la obra colectiva dirigida por H. Ottilien 1996. habrá que valorar positivamente -en principio. . sino que debe efectuarse más bien para crear una red entre las más diversas formas comunitarias. N. N. 44. J. es la escasez de sacerdotes y también la disminución creciente de una seguridad financiera para la planificación». agrupaciones. cuya congregación está asociada. desde luego. Ver en él los signos de los tiempos es la razón más profunda [!] que requiere actualmente una reestructuración de nuestra pastoral. demuestra ser un absurdo. que son los únicos capaces de responder a la expectación y al anhelo del hombre actual que suspira por encontrar una congregación que esté cortada según el patrón de los individuos. muchos otros. En cuanto la comunidad parroquial. St. Die Entwicklung der Gemeindeleitung. En la medida en que existe únicamente un «ambiente» determinado y homogéneo de los demás cristianos y de las estructuras sociales.. M. Sólo como un ejemplo entre muchos. La Iglesia del futuro será una «comunión de comunidades». J.Schicksal oder Chance der Hochschulpastoral. Cordes. por tanto. la modificación fundamental de la praxis pastoral seguida hasta enton43. 4. está más acertado el obispo de Münster. no existen aquellos «ambientes estéticos» 40. R. 17. se convertirá en un nuevo desafio para la pastoral eclesial. no se encamina a la abolición de toda pastoral de comunidad.. trate de absorber todo lo que se halla en medio de ella»14'1.la creación de nuevas «unidades de pastoral» (neologismo calcado de la expresión francesa «unité pastorale»)44. supra. Nicht immer das alte Lied. Puesto que en las actuales circunstancias la concentración de la labor pastoral en pequeñas parroquias. Cf. Leben aus geschenkter Einheit. Excursus: Problemas en torno a las nuevas «unidades de pastoral» Sobre este trasfondo hay que enjuiciar no sólo el hecho de que sea cada vez mayor el número de sacerdotes que tengan que hacerce cargo de parroquias (un tanto pequeñas). a la estructura territorial dispuesta administrativamente le corresponde tan sólo una importancia subsidiaria. E. con su fuerza centrípeta... Gottingenl996. también. Unvertragliche Trenas: LM 32 (1993) 9-11. 5. 308ss. Ebertz). Leuninger. muchos . (2) ¿cómo podrá hacerse tal cosa sin que haya que introducir cambios demasiado grandes (por ejemplo. 41. En esta línea aboga el sociólogo Ebertz por una «pastoral de comunicación» sui generis. a propósito. Cf. Tan sólo la comunidad eucarística tiene carácter teológico» (cita según P. cuya dirección se va acumulando en manos de un solo sacerdote. 35). La labor pastoral no debe efectuarse ya ante todo para cubrir una comunidad (parroquial) que se extienda por una superficie determinada. Sin embargo. escribe: «La escasez cada vez mayor de sacerdotes nos obliga a trabajar con insistencia en la creación de unidades de pastoral y en la realización de un nuevo estilo de pastoral cooperativa». Abschied vori Gemeinde . 141. diferentes (M. a una determinada comunidad de fieles. Wulf. pero no está vinculada territorialmente en el sentido de límites dispuestos administrativamente» 42 . localmente.. 42. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral (Freiburger Texte 38). «partiendo desde el centro. Cf. a propósito. Por consiguiente. aduciremos el del arzobispo Oskar Saier. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral. Kirche im Gegenwind. proyectos de acción comunitaria. ¿cómo podrá «gestionarse» con sentido esa escasez?—. 18. Reinhard Lettmann. La comunidad parroquial (estructurada territorialmente) no debe oponerse. que. En cambio.. en una palabra. cuando escribe a los responsables de su diócesis. «estreche el ambiente».282 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 283 y del presbiterio se refiere a una 'parte del pueblo de Dios'. El recalcar esto con énfasis es de suma importancia en una época en que se buscan «nuevas entidades comunitarias bajo la condición de la individualización» (cf. en su carta del 26 de marzo de 2000: «El mayor espacio vital de la sociedad.). Ebertz. que lo nivele todo y que. como si fuera una «vaca sagrada». en U. Kellner (eds.). 276). sino también los empeños actuales de muchas diócesis por crear nuevas «unidades de pastoral».). pero que tampoco deba justificarse ante el «tribunal» de aquellas personas de la estructura comunitaria que difícilmente sean capaces de concebir la Iglesia en la «base» si no es en la fisonomía social de una comunidad parroquial que cubra una superficie y que constituya círculos concéntricos. H. Schnieder-St..capitularán ante ese estrechamiento («estrechamiento del ambiente estético»: Ebertz) 43 . además E. Hartmann. la disolución de parroquias existentes. entonces no sólo está llegando evidentemente a sus límites. La ocasión externa [!]. esta empresa toma casi siempre como punto de partida dos presupuestos sumamente cuestionables: (1) en las circunstancias de una escasez cada vez mayor de sacerdotes. Kittel. Estrechamiento del ambiente por cuanto en muchas parroquias u n tanto pequeñas no existe ya aquella «oferta» de comunidades. Freiburg 1999. Windisch (ed.s o b r e todo j ó v e n e s . la parroquia no constituye como tal una realidad teológica. Corecco relativiza también la importancia de la parroquia cuando escribe: «En oposición a la Iglesia parcial (o diócesis).

¿Con qué derecho existen? ¿Quién los decretó? ¿Por qué deben subsistir? 49. 47. los espacios vitales se hallan definidos en sentido telecomunicativo. no son en último término sino una nueva pastoral de asistencia en un plano distinto. en la cual la Iglesia ha de estar presente (al menos) como 46. etc. Gatz (ed. Cf. que se trate de un vestido nuevo para un esqueleto. Su vida está anclada más bien en lugares que quedan fuera de la comunidad: la escuela. Pero ¿qué pasará si el problema reside en algo enteramente distinto. Incluso problemas cotidianos de carácter familiar o de otra índole prefiere uno comentarlos telefónicamente con un compañero de profesión que vive lejos. el problema (al menos en un futuro previsible) no será el de la escasez de sacerdotes. (Sobre el apartado 1) Habrá que preguntarse qué es lo que se halla detrás de ese estar hablando constantemente de la escasez de sacerdotes. Der Diozesanklerus. en vista de él. en una cafetería. A mi parecer. Ofreceremos tan sólo un ejemplo (cuantitativo): el emperador José II decretó que el camino de los fieles hasta la iglesia parroquial no debía durar más de una hora (yendo a pie). 1995. A consecuencia de ello se crearon de golpe cientos de nuevas parroquias. deberá hablar de «escasez de sacerdotes»? Algo parecido habrá que decir de los precedentes pastorales cualitativos. o no se crean en la comunidad y.284 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 285 ees)?44 Ambos presupuestos son enteramente cuestionables. por tanto.. a disolver parroquias existentes (o mejor dicho: a reunirías o relativizarlas) se es fiel a un principio formulado así en el sínodo de Würzburgo: «El espacio vital de los hombres como espacio de acción para la Iglesia»50. la idea de una escasez se produce únicamente cuando se aducen determinadas tareas y funciones «pastorales» que -además de esodeban ser realizadas de manera determinada por sacerdotes. (Sobre el apartado 2) Se cree que con la reserva. Habrá que preguntarse críticamente si las nuevas unidades de pastoral que hay que establecer «no son únicamente sino una continuación de lo actual con nuevos órdenes de organización y. debería hacernos ya sospechar. Freiburg i. Windisch. E. El hecho mismo de que. a saber. el centro deportivo. existentes en nuestras ciudades y demarcaciones regionales.. la empresa. 690. en la archidiócesis de Colonia. un mantenimiento estratégico del status quo que ya no existe»: H. aunque la evolución en este punto -como también en otros. ha perdido importancia.. Lütz. comunidad parroquial (aunque no se disponga ya de ningún párroco propio que resida en el lugar). Y además. Porque ni la gestión de una escasez ni el excluir como un «tabú» cualquier cambio pueden conducir a que se plasme un futuro sólido. Der blockierte Riese.. los grupos para personas que se encuentran solas en la labor educativa sobrepasan los límites de las comunidades existentes hasta ahora. Heinrich Pompey sintetiza muy bien los fenómenos sociológicos que aquí se contemplan. sino el de la escasez de fieles. el número de sacerdotes por cada asistente a la Iglesia es superior al número que había hace treinta años49. es decir. o incluso con la negativa. Las redes de relaciones se han ampliado espacialmente. por ejemplo. con un amigo al que se conoció en un curso de especialización. etc. Pero el «espacio vital» es -así se afirma. Y este precedente imperial ¿deberá seguirlo ahora la Iglesia y. Pero esto debe cuestionarse por diversas razones. todos se sirven de estas nuevas posibilidades de mantener una red de comunicaciones. De igual modo. Por ejemplo. se hable ininterrumpidamente de la escasez de sacerdotes47. desde fines del siglo XVIII. se extienden -para la inmensa mayoría de los miembros de nuestras comunidades. en los que hay que proclamar la fe.la comunidad local o comunidad en que se habita. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral. Porque hace ya mucho tiempo que el verdadero espacio vital de los hombres no es la comunidad local. En efecto. en el enfoque mismo? ¿Con qué razón y con qué fundamentación se aducen esas tareas. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral. Mayores o jóvenes.no transcurra de manera simultánea. o el gozo experimentado y el sufrimiento padecido se intercambian y se procesan telecomunicativamente o en lugares neutrales -allá donde uno no es conocido inmediatamente por otros-. celebrarla y vivirla. Lo hace con las siguientes palabras: Los espacios de la vida y de la vivencia de los hombres. por tanto. habidas en un determinado lugar de acción. . Las redes de relaciones a través de grandes espacios han llegado a ser hoy día más fácilmente posibles. con frecuencia no se crean tampoco en la Iglesia. en contraste con lo que sucedía antes.Br. y luego se comprueba que no es suficiente el número de sacerdotes para realizarlas. como determinados por muy grandes espacios. M.). El hecho de que muchas comunidades sean demasiado pequeñas desde el punto de vista psicosocial puede deducirse de los grupos de autoayuda o de ayuda a personas ajenas. como demuestra la praxis de la comunicación que existe en viviendas plurifamiliares.). 50. 8. etc.mucho más allá del actual ámbito parroquial. La conversación con el vecino. Sínodo conjunto de las diócesis de la RFA (1976). en vista de las cuales el número de sacerdotes es demasiado reducido?—. es decir. Las experiencias de la vida y del sufrimiento. Al prójimo que está cerca incluso se le evita o simplemente se le saluda cortésmente. 177 (con pruebas). Ahora ya (!). 48. porque las comunidades son demasiado pequeñas. sigan siendo una capa pragmática para encubrir las contradicciones y necesidades pastorales a cuya raíz no se ha llegado. en Id. se comparten entre unos y otros en el lugar y en el puesto mismo. tanto más que por los medios de transporte privados y públicos se puede establecer más rápidamente un contacto cara a cara. aunque no se cuestionen las tareas y funciones aducidas. (ed. es grande el peligro de que las unidades de pastoral o pastoral cooperativa sean puramente una reordenación cuantitativa de la pastoral y. con ello.

. en una palabra: comunidades que sean (estéticamente) «bellas». supra. obligan a reflexionar de nuevo sobre las estructuras pastorales. en H. por no decir identidad. «que por su ubicación geográfica. 680 y 691). en los que -repitámoslo«se buscan nuevas comunidades bajo las condiciones de la individualización [que caracteriza a los tiempos modernos]». concentrar o. se dice en la carta (mencionada ya en p. Lettmann: «La evolución exige que superemos una fijación en fronteras parroquiales. lugares de peregrinación. es una última expresión de la fisonomía social «constantiniana» de la Iglesia (cf. trae consigo una clara distinción entre el lugar de la simple vivienda (en el sentido más estricto) y el espacio vital (como el lugar de formación y el lugar de trabajo. Así en el documento de tesis del Stándiger AK «Pastorale Grundfragen» des Zentralkomités der deutschen Katholiken. fronteras que se trazaron cuando nuestra sociedad vivía aún de manera totalmente distinta. durante más de mil años. «la tendencia a la disgregación entre los ámbitos de la vivienda y del trabajo. Las actividades deportivas y de ocio de los adultos no se identifican ya con el espacio vital de la comunidad. la estructura tradicional.. Wohin geht die Kirche?. son muchos los que van viendo de manera cada vez más clara que los límites de las comunidades pueden estar trazados con mucha estrechez». Allí los jóvenes encuentran a los condiscípulos de su escuela. La comunidad vital de los jóvenes es más amplia. Esto quiere decir que se buscan comunidades que uno pueda elegir libremente. Die Gemeinde von heute auf dem . por lo menos (!). Gatz (ed). y no de ilusiones orientadas hacia el pasado. comunidades en las que puedan construirse relaciones personales. entre la educación y el tiempo libre».. Trippen. que concedan suficiente participación. La Iglesia del futuro será una comunión de (tales) comunidades. La Comisión IX de expertos del Sínodo conjunto de las diócesis de la RFA (1976) hizo notar ya que los cambios en la sociedad.. seguirá teniendo constantes «pretensiones». la Iglesia se las arregló sin semejante «territorialización» perfecta de la labor pastoral. como fuente continuada para la propia fe. el lugar adonde se va de compras.— El ministerio y las circunstancias socioculturales 287 Esta detallada descripción del fenómeno era necesaria para hacer ver claramente que hoy día aparece una movilidad que.. al subsistir. el lugar en que uno se reúne para disfrutar del tiempo libre.). deben deducirse las necesarias consecuencias para el futuro de la Iglesia (y esto quiere decir también para la manera de ejercitar la labor pastoral y para el estilo de la acción sacerdotal). R. el círculo de amigos y los lugares de relaciones sociales de la más diversa índole). Por eso -como camino para la creación de nuevas estructuras eclesiales. según la cual hay convergencia. a propósito. en los que se concentre la vida comunitaria vivida por la fe. Pues una estructura «antigua». querámoslo o no..286 Ser sacerdote concretamente A una divergencia semejante entre el mundo de la comunidad y el mundo de la vida se llega también en el ámbito del ocio y el tiempo libre.habrá que disolver. eso pueden ser «parroquias» de nuevo estilo. Pompey. entre municipio y comunidad parroquial. 51. o también. a los jóvenes colegas de las empresas y a otros jóvenes. Y estas consecuencias no pueden menos de significar que es precisa la creación de estructuras eclesiales o espacios pastorales suficientemente grandes.. Según Kehl. Sólo excepcionalmente llega también alguien de la pequeña comunidad hogareña. En tales «puntos de cristalización» la Iglesia se vive y se experimenta como «comunión de comunidades». Cf. pero en la decisión aprobada se destacan luego «en buen sentido constantiniano» la unidad y concordancia entre las estructuras de la Iglesia y las estructuras municipales y estatales (p. según declara el Comité central de los ca53. en el mundo de las discotecas para los jóvenes. La vida social va desapareciendo de las comunidades. 270s) y de una relación entre la Iglesia y la sociedad que va haciéndose hoy día cada vez más problemática. ¡Lo que vive debe seguir viviendo! Y tal vez «la comunidad territorial -aunque en forma renovada. que no acaparen o satisfagan forzadamente. 54. sino desde hace unos doscientos años. por ejemplo. quizás incluso la mayoría de ellas51. Der Diózesanklerus. después de todo. como lugar concreto de solidaridad ejercitada prácticamente y de responsabilidad política»54. aunque sean únicamente de carácter administrativo o financiero. E. Además.. De estos hechos y de muchos otros hechos semejantes. decanato y distrito (o cabeza de circunscripción). nuevos movimientos espirituales. H.. Tan sólo semejante estructura eclesial nueva-antigua corresponde a los «signos de los tiempos». 84ss. Der Wandel der Seelsorge in der Geschichte der Kirche: PB (K) 45 (1993)227-234. una «Iglesia de relaciones» (K. Y la forma actual de la pastoral parroquial no existe.conserve su gran importancia como experimentable comunión de fe en cercanía espacial. Kehl. 52. M. etc. Windisch (ed. Todo esto no quiere decir que haya que renunciar o que deba destruirse algo de la vital vida de fe que se da «en el lugar». en las que se pueda compartir la vida e intercambiar la fe. N. La forma de una estructura de la labor pastoral que cubriera superficies no quedó acabada sino hacia fines del siglo XII Hasta entonces. Allá donde hoy día se van dando cada vez menos las realidades obvias de una Iglesia nacional. región/país y diócesis. Nientiedt). centros espirituales comparables (monasterios y casas religiosas. Die sozial-caritative Chance von grofigemeindlichen Seelsorgeeinheiten.)» 2 . Y así. 131. Difícilmente bastará «sobreponer» las nuevas unidades de pastoral al viejo sistema parroquial para lograr que éste «deje efectivamente de sangrar». nota 45) del obispo de Münster. relativizar en cuanto a su importancia muchas de las pequeñas parroquias existentes.. Seelsorgeeinheiten und koopemtive Pastoral. como comunión de muchas comunidades pequeñas que pueden abarcarse con una mirada y que sean «experimentables» y correspondan a las «necesidades» del individuo (¡en el buen sentido de la palabra!). que constituirán una carga para el ministro y le confrontarán con exigencias o incluso con expectativas que habrán de limitarle en su «nuevo» servicio. . su dotación de personal y su tradición tengan un perfil claramente marcado. es decir. 283. casas de ejercicios y de formación.

Pero el que acepte las exigencias que se dejan sentir en nuestras comunidades.un pecado contra Dios. Insistimos de nuevo: ¡no hay que destruir nada! Pero lo que sí habrá que hacer es concentrar más bien la energía y la atención pastoral en comunidades supralocales: en nuevas «unidades de pastoral». efectuando entierros. en grupos espirituales. Tan sólo «como una red de lugares de encuentros cristianos vitales» (M. En una palabra: muchas de las entidades parroquiales existentes son demasiado pequeñas para crear comunidades que se hallen en consonancia con los diferenciados objetivos. La objeción que se aduce con más frecuencia contra la disolución de una parroquia o contra su «relativización» es que a la comunidad que habita en el lugar o en el municipio se la priva de su centro. 131. etc. cuya situación. la ulterior desertización de la Iglesia hasta convertirse en una asociación piadosa en la que se conservan tradiciones. Por razón de su envejecimiento excesivo. edit. «El 'menor denominador común para todos'. que ha sido habitual hasta ahora en nuestra praxis comunitaria. En todo caso. o hasta la reducción de la Iglesia a un conjunto institucional sin vida. multitud de asociaciones espirituales. podría ser -en el más verdadero sentido de la palabra. ayuda cada vez menos a ajustarse a las necesidades y exigencias específicas de los individuos» (carta del obispo de Münster). todo se irá reduciendo.339-345. de acuerdo con la clasificación establecida por el derecho eclesiástico nacional) hayan sido suprimidas o reagrupadas. nada seguirá tal como está. Kehl). en asociaciones y comunidades de acción no organizadas territorialmente. 55. Statt Kirche . el relevo de la estructura parroquial existente no está determinado. Weg in die Kirche der Zukunft (noviembre 1999). Kehl.. y no debe plantearse en este sentido. descubrirá también las oportunidades que se hallan ocultas en ellas» (carta del obispo de Münster). de lugares llenos de vitalidad. en la cuestión de «si dentro de un determinado espacio de vida cultural se pueden fijar personal y temáticamente suficientes puntos esenciales con los más diversos perfiles espirituales y pastorales que deben ser aceptados y promovidos por nosotros. compromisos sociales. diversos trabajos con la juventud. a propósito de esta objeción se ha dito suceda. ni mucho menos. y puedan hacer realidad el evangelio. Impedir esto por medio de una mentalidad de «permanecer en lo que se posee» («\nuestra parroquia debe subsistir en todos los casos!») y no querer desligarse de ello. Kugler. a pesar de una notable dotación de personal. «en el lugar». es -por lo menos. Cuando es- Por consiguiente. al menos.tan precaria como la de las comunidades católicas.). Para el que quiera que todo siga tal como está. de las comunidades evangélicas hermanas. no son ya capaces de subsistir. intereses y necesidades de la vida moderna.«vivirá más en puntos de cristalización que en un sistema parroquial o de unión de parroquias que esté vinculado territorialmente»—. al cabo de algunos años. Tampoco es un problema que pueda resolverse mediante el empleo de un mayor número de «laicos con plena dedicación a los asuntos eclesiásticos». como se ve ya. Aunque con ello la cercanía de la Iglesia no se pierda como una de las actuales referencias de la vida de los hombres. sin tener en cuenta lo que los tiempos y el evangelio exigen. sin embargo la Iglesia. con referencia a K. Sin embargo. que en las actuales circunstancias pertenecen absolutamente a la vida de la Iglesia (actos de culto divino para diversos grupos de referencia. y no lo son en el sentido de que en ellas no puede ya encontrarse aquel espectro de formas de fe. Una mentalidad de permanecer en lo que se posee «no logrará enterarse de las posibilidades y necesidades que Dios quiere abrir para nosotros precisamente en estos tiempos de cambios radicales. por Generalsekretariat des ZK: Berichte und Dokumente 111 (febrero 2000) 43.288 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 289 tólicos alemanes. la Iglesia podrá experimentar de nuevo en la vida pública más que una simple red de lugares cristianos de encuentro. en muchas partes. habrá que seguir llevando los libros que registren los acontecimientos de la Iglesia. etc. En este caso habrá de realizarse de manera mucho más amplia la responsabilidad y el compromiso de los laicos. servicios sociales. a saber. podrá la Iglesia ser hoy día lo que debe ser en virtud del evangelio: «sal de la tierra» y «ciudad asentada sobre el monte». esto no debe significar la «muerte» de la comunidad «local» de cristianos. de la estrechez de su ambiente y de la reducción de la densidad de creyentes.Stadtkirche: PB (K) 47 (1995) 305312. y la fe pierde su genuino «espacio vital». sino también a las exigencias culturales -entendidas en el sentido más amplio-. Lo de «tal vez» se añadió porque todavía no se puede predecir si una de esas pequeñas minorías de cristianos se podrá mantener aún. De manera parecida en la carta del obispo de Münster. Esto habría que aprenderlo. por la fatal «escasez de sacerdotes». círculos de familias jóvenes. un pecado al que le sigue muy de cerca el castigo (inmanente). Por eso exige Kehl -completamente en la misma línea de Ebertz. a la larga y necesariamente -como afirma con razón M. habrá que seguir prestando servicios de atención a los enfermos y realizando visitas. Wohin geht die Kirche?. de comunión y de vida. por desgracia.que las nuevas unidades de pastoral que habrán de fundarse no sólo se ajusten a las realidades internas déla Iglesia. «en el lugar» (o en torno a centros locales). comunidades en las que las personas que buscan hallen comunión con Dios y comunión entre unos y otros. que interrumpan de manera significativa el constante proceso de desertización»: ibid. No. grupos de autoayuda. .. Lo repito una vez más (para no dar lugar a ningún tipo de equívoco): también allí donde las parroquias (por supuesto. sino que se trata realmente de una nueva y sensacional «fisonomía social» de la Iglesia que corresponda a los «signos de los tiempos» y al evangelio. a saber. M. Pues las parroquias individuales un tanto pequeñas «no están ya a menudo en condiciones de aportar las energías necesarias para sustentar una animada vida comunitaria» (carta del obispo de Münster). Kehl. 133.

En lo que respecta especialmente a la «fatiga» que supone el camino. más aún. que se nos exige desde el «hoy». 21. que se estructura en la red de Iglesias locales. a fin de comprar allí una cerveza algo más barata que en las tiendas locales. entonces se realizará al menos en el marco de una liturgia de la palabra (preferiblemente también con una celebración integrada de la comunión. y de que uno se halla en camino. un hecho al cual corresponde en la sagrada Escritura el de ponerse en camino. una identidad que sólo pudiera mantenerse cuando la comunidad cristiana se congregara en domingo en el propio territorium. Esta manera de hablar se fundamenta en una determinada teología de los sacramentos. hacia toda la Iglesia universal. Por eso. Y en segundo lugar. Y lo es sobre todo cuando el fundamento que se da es el siguiente: finalmente. porque con ellas se sugiere tácitamente y algunas veces se afirma expresamente que lo más importante es que la comunidad se reúna en el lugar y experimente allí su comunión. Por consiguiente. cuando falte un sacerdote. ¡sino que ha de recibirla antes que nada!). Ahora bien. Rahner no definió nunca la celebración sacramental de una comunidad particular como autorrealización de la misma. a fin de que la Iglesia pueda ser realmente signo e instrumento de la communio de Dios. (Finalmente. llegue a ser «autorrealización».son (a mi parecer) un veneno peligroso.290 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 291 cho ya lo decisivo: \para muchos. La gran relevancia de estas exposiciones para la praxis de la labor pastoral se pondrá claramente de relieve en el capítulo siguiente. la celebración local de la eucaristía -si es legítima. para quien los sacramentos en general son «autorrealizaciones» de la Iglesia. no hay nada esencial (a no ser la costumbre y la comodidad) que hable contra una reestructuración de la Iglesia. . sino que es precisamente la constitución de aquella identidad eclesial que es la que hace que una comunidad cristiana sea la comunidad». concretamente en la teología de K. antes de que. sino que toda celebración de la eucaristía es en primerísimo lugar la recepción de un don. esta comunidad particular no se halla -por lo menos. Este enfoque.los teólogos epígonos sobrepasan al maestro. uno «tenga que ponerse en camino». a fin de reunirse como comunidad cristiana. que yo sepa. el hecho de que ella se encuentra en la red que la conecta con las demás comunidades de la diócesis y más allá de ellas -por mediación del obispo. No. esta convicción es profundamente cuestionable. y (2) el referirla estrictamente a la comunidad local. con ello. esas liturgias de la palabra . Si esto no puede ser en el marco de la celebración eucarística. la comunidad local (del municipio) no es ya el genuino espacio vital! Hay que añadir además lo siguiente: el hecho de que. la cual tiene su lugar propio en la Iglesia. la celebración de la eucaristía es la más importante «autorrealización» de la comunidad local. pero Rahner mismo le da cierto equilibrio afirmando que la condición de posibilidad de la «autorrealización» de la Iglesia es el carácter «apriorístico» de la gracia de Dios.apriori en la gracia. los fieles que participen en la eucaristía celebrada en otra comunidad local (cercana o «lejana») pueden también recibir y -si queremos.d i g o . En este punto -como ocurre muy a menudo. lejos de su lugar de residencia. supra. En tal proposición se encierran dos afirmaciones teológicas cuestionables: (1) el hablar de «autorrealización»—. para la celebración de la eucaristía o para alguna otra participación en la vida parroquial. Leben aus geschenkter Einheit. Estas liturgias de la palabra. Porque la celebración territorial de la eucaristía está relacionada con la del obispo y adquiere por esta su significación (cf. esa celebración está referida a la comunión de la Iglesia universal (y si no lo está.«experimentar» su unidad entre unos y otros. como tal. Kittel. no deja de ser problemático. porque entonces puede uno persuadirse de lleno de que la Iglesia -con arreglo al evangelio. Por tanto. que es siempre el hoy de Dios. de gran estrechez. «en la dispersión». supra. sectario. añadamos tan sólo una observación un poco «maliciosa»: cuando hoy día viajamos varios kilómetros para ir al supermercado. Por eso me parece a mí que la vinculación absoluta de la celebración dominical de la eucaristía con una determinada comunidad local es algo profundamente acatólico. 113-115).vive «en la diáspora». ¿no valdría la pena también recorrer un camino un tanto largo para asistir a la celebración de la eucaristía? ¡Sí. la alternativa no debería ser la de celebrar los domingos una simple liturgia de la palabra. se orienta también hacia la unidad de pastoral). hacia la unidad de toda la parte del pueblo de Dios confiada al obispo (es decir. «el grano de trigo ha de morir». 279s). con la aceptación agradecida de ese don. La fe es un estar llamado y un ser llamado afuera. donde la situación ofrece un contexto total que a menudo es muy diferente). Pero. en peregrinación. en nuestros países en los que uno puede participar en una celebración eucarística en un lugar más o menos cercano (a diferencia de lo que sucede en algunas regiones de la Iglesia. 56. Pues toda celebración de la eucaristía no se orienta únicamente hacia la unidad de aquella parroquia que celebra precisamente la eucaristía. es un hecho que aporta algo verdaderamente positivo. más: de que la fe no se identifica con el hecho de haber nacido en una determinada sociedad (como sucede en el islam y en el hinduismo). «Entonces el volverse hacia la eucaristía común en otra comunidad no es pérdida de la propia identidad. 57. A menor precio no se puede conseguir una nueva vida. a saber.con toda la Iglesia universal56. Rahner. entonces se halla entendida erróneamente o incluso pervertida). J. la celebración de la eucaristía] En todo caso. También a las estructuras eclesiásticas se les aplica aquello de: «En la muerte está la vida». sobre esto último cf.carece siempre de fronteras y está orientada hacia la totalidad de la Iglesia episcopal y de la Iglesia universal. sino que se orienta además hacia la Iglesia local (= Iglesia episcopal-diócesis) y.

Ebertz.. algo que. ¿Qué queremos decir con ello? Además del reconocimiento y la aceptación de la Iglesia como institución para la actividad social y diaconal. y considera más bien a Dios como una clave para entender la profundidad de la existencia humana. la boda y el bautizo'» 60 y -principalmente. Die Kirchenkrise. digo. Ebertz. al mismo tiempo. En este sentido parece que ambas Iglesias -al igual que la ARD (Unión de Radiodifusión Alemana) y el ZWD (Segundo Programa de Televisión Alemana) en el ámbito de los medios alemanes de radiodifusión y televisión.. N. Piel. Steyr 1996. que permiten al mismo tiempo el juego de andar pasando de un canal a otro y de practicar el zapping.parece. M. y se halla además en enorme tensión con la sección precedente. En una palabra: «La absoluta mayoría de los miembros de la Iglesia católica o de las Iglesias evangélicas (un 57 o 58% en 1995) responden a la cuestión de la utilidad subjetiva de la Iglesia ('lo que a uno le aporta la Iglesia. acepta toda clase de formas y proyecciones sincretistas. M. Die Kirchenkrise in soziologischer Sicht. la trascendencia. en F. 135.. Tendrá que tener en cuenta igualmente que el 49% de los encuestados respondieron afirmativamente a la cuestión de que están en la Iglesia porque no quieren renunciar a una boda o a un entierro religiosos.¿tiene todo esto algo que ver todavía con la verdadera Iglesia? La satisfacción de las necesidades religiosas ¿no será una perversión de la Iglesia. 61. En suma: la Iglesia es aceptada como «Iglesia social» y como «Iglesia de transiciones». 94. está siendo realizado también entretanto por muchos otros gremios.: uno se fabrica su «propio» collage [o «apaño»] de sentidos de la vida. Ebertz caracteriza esta realidad de la siguiente manera: Para la mayoría de los alemanes. Kirche im Gegenwind. Surge la pregunta acerca de si en todo ello no se manifiestará una variante típica del individualismo religioso. 48s. lo que uno saca positivamente de ella') en el sentido 'de que uno quiere celebrar en la Iglesia los acontecimientos importantes de la vida. Id. de igual manera que uno se sustrae a las expectativas de cooperación comunitaria que abrigan esas Iglesias. En todo eso la gente espera de la Iglesia un «servicio religioso». Der unverbindliche Glaube: IkaZ 24 (1995) 385-393. Erosión der Gnadenanstalt?. Este «encargo de prestar atención básica en el campo religioso» debe tener muy en cuenta el hecho de que la idea de Dios de la ma58. se viene imponiendo desde los años ochenta como forma principal de la eclesialidad y la religiosidad públicas una «religiosidad de transiciones»58. uno se sustrae a las reclamaciones supremas que esas Iglesias hacen como administradoras de la salvación.292 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 293 b) La Iglesia como «sociedad para la prestación de servicios religiosos» Este epígrafe -¡concedido!. de la misma manera que esperan de ella un compromiso social y diaconal. N. El «encargo de prestar atención básica» ha de contar además con que el bautismo es considerado principalmente por la mayoría de la población (un 62%) como una fiesta familiar. «El mecanismo de la oferta y la demanda de servicios caritativo-diacónicos y de servicios rituales de transición parece ser el nuevo modo de integración. con referencia a E. Claro que. Ebertz. por ejemplo. por lo demás. que ambas Iglesias hubieran recibido una especie de encargo de prestar atención básica en el campo religioso5''. 285. sin tener que adherirse a un determinado medio de difusión. instituciones e individuos? Si la Iglesia 60. la sacralidad y los poderes mágicos superiores. titulada «La Iglesia como comunidad de convicción». 82 con referencia a U.el funeral. Erosión der Gnadenanstalt?'.del propio autocentrismo religioso. las Iglesias parecen representar a lo sumo «carcasas» que se utilizan para el cultivo -sin ser molestado. Pero -habrá que preguntarse ahora con insistencia. y además como una asistencia religiosa y un ritual de protección contra posibles poderes amenazadores. yoría de los «clientes religiosos» (si es que existen todavía los que puedan llamarse tales) se ha desligado hace ya mucho tiempo del ideal cristiano (y principalmente de la idea de un Dios personal que se halle ante nosotros). N. Todas los datos y análisis mencionados en lo sucesivo están tomados de los estudios de Ebertz. 59. Erosión der Gnadenanstalt?.). que ha venido a sustituir a la obediencia de la fe y a la observancia de normas rituales»61. Ruh. Pero con él aparecerá claramente toda la amplitud en la que la Iglesia se realiza hoy día como una «estructura mixta híbrida». M. sin situarse con supremo radicalismo frente sí mismo o sin desligarse comunitariamente de las Iglesias establecidas tradicionalmente.no suena como algo que invite y que resulte simpático. Breid (ed. .

Erneuerung durch Tiefenpsychologie?'. para que él las bendijera. para histéricos perdidos. Albert Górres hizo una vez la siguiente enumeración: La Iglesia. es como un «campo de labranza» en el que crece el trigo y la mala hierba. Kasper (eds. no creó una «comunidad de santos». Y esta decisión debería consistir en volverse claramente hacia las personas que no son sencillamente «paganas» o «cadáveres del archivo» o que no son incluso -como dice J.«una sociedad con un ateísmo en forma religiosa».294 Ser sacerdote concretamente El ministerio y las circunstancias socioculturales 295 debe y quiere ser la «ciudad asentada sobre el monte». el estado de exposición y de inseguridad en que se hallan. con cualidades de alma y de inteligencia. pero que no quieren «comprometerse» a nada más. Tan sólo al final se decidirá. o simplemente en momentos destacados del ritmo anual. hoy día muy difundido. Pero será el Señor quien lo haga. Freiburg i. psicópatas. para experimentar «sensaciones». no que arrancaran la mala hierba. Tiefenpsychologische Deutung des Glaubens? Anjragen an E. para simpatizantes y no simpatizantes. Metz. existe para todos.desearían estar ciertos de la bendición de Dios para sus vidas. para hipócritas y para personas como Natanael. para personas de corazón magnánimo y para gente mezquina. es como una «red de pescar» que está llena de peces buenos y de peces hediondos. si no se produjera constantemente el prodigio del hechizo que nadie nos había prometido jamás62. A. para escuchar sus palabras y también para seguirle (de manera definitiva o sólo esporádica). para cobardes y héroes. para saciar el hambre. para personas con infantilismos. 1988. en los momentos críticos o culminantes de la misma. de lo frágil que es la vida. 134 en una confrontación con E. Ahora bien. de que la Iglesia es una sociedad para la prestación de servicios sociales y religiosos. extravagantes. ¿no tendría que desechar de sí todo eso? Aquí es preciso adoptar una decisión realmente fundamental. El «sí» dado a esas personas no debe brotar de la intención de seguir una trayectoria como si la Iglesia fuese una «empresa para la prestación de servicios religiosos» y quisiera «salvar» algo así como una «Iglesia nacional». la Iglesia que se identifica con este movimiento de Jesús de recogida de elementos «muy mezclados». adicciones y perversidad. que no puede reprimirse por completo. el Señor. Todos estos «tipos» de personas se reúnen en torno a Jesús. por ritualista y mágica. vislumbran {afinitud de su existir. para personas capaces de amar. para sentimentales y personas de fríos sentimientos. Para legalistas obsesivos. 30). B. no fundó una «secta» segregada al estilo de la secta de Qunrán. ¿Se hallará detrás de todo ello el anhelo de una vida lograda. Jesús. 47). se vuelven hacia la Iglesia. Para justos e injustos. . sino que permitió que las personas se agruparan en torno a él por las más diversas razones: para ser curadas (algunas veces incluso «de manera casi mágica»: Me 5. equilibradas. Por eso. en las situaciones límites de la vida. Seguramente por eso se vuelven constantemente hacia la Iglesia. sino que pueden considerarse como «simpatizantes» en el sentido más amplio de la palabra y que. maduras. en A. no formó un «grupo religioso especial». También para burócratas sin mente ni corazón.). en aquel entonces y hoy día. con personas recogidas de los callejones y de los tugurios. escribe Medard Kehl: Por difusa. De acuerdo enteramente con esta línea. parece que los hombres. Sobre este trasfondo podrá examinarse con más profundidad el criterio. Drewermann. y cuyo personal directivo está integrado también por una variada clase de gente. Es necesaria esta larga lista para hacer ver claramente qué es lo que pudiera esperarse de una Iglesia que ha sido congregada sin preferencias a base de toda clase de personas. ¡sacudid el polvo de vuestros pies como testimonio contra esas personas!». que comienza aquí y que sólo se colmará en la «trascendencia sacra»? A propósito de esto. «en quienes no hay doblez» (Jn 1. Drewermann (QD 113). La única reserva (que propiamente no lo es) fue la siguiente: «Si nadie os recibe. como el sol. no nosotros. sin hacer distinción entre ellas. por las más diversas razones y en las ocasiones más diferentes. sino que se trata de preguntar cuál es la voluntad de Jesucristo para su Iglesia. para ingenuos y avispados. Górres-W. por deísta o incluso por gnóstica y mística de la naturaleza que pueda ser la referencia a la trascendencia en una religiosidad aceptada culturalmente. no quebró nunca la caña cascada ni terminó de apagar el rescoldo. pero de quien esperan vagamente que quiera concederles de algún modo un poder protector 62. de un Dios que ha llegado a ser bastante extraño para ellos. para neuróticos. para encontrar en su marco ritual una cierta estabilización religiosa en medio de la idea. en todo caso.Br. como podemos ver por el Nuevo Testamento. Con ello -hablando en términos teológicos. Y encargó a sus discípulos que esparcieran por doquier la semilla. Górres. para satisfacer un vago anhelo del corazón. para fanáticos e igualmente para una minoría de naturalezas sanas.

sobrecargado en exceso. constantemente por encima de todo lo demás: ¿cómo se actúa cuando se cree en lo que vosotros decís? Por encima de todo: ¿cómo se actúa? (Bert Brecht). poseen una misión especial con respecto a los demás. 2 Cor 1. Perspektiven für den priesterlichen Dienst ín der gegenwártigen Glaubenssituation. incluso en su manifestación extema. un joven que quisiera ser sacerdote podía calcular en casi todos los detalles lo que iba a ser la forma de su vida y de su trabajo. en vista de todo esto. no obstante. sino que la Iglesia ha de aceptar que. tendrá que contar con que se produzcan cambios grandes. 63. En el capítulo anterior se esbozaron tendencias que. 1 leemos: «El Señor dijo a Abrán: 'Sal de tu tierra. Con esto hemos asentado algunos presupuestos para preguntar a continuación: ¿qué significa. porque no tenía más que seguir las huellas de los sacerdotes que él conocía. representan algo así como flechas indicadoras que nos dan a conocer hacia qué nueva fisonomía social se encuentra ya de camino la Iglesia. quedan todavía por conocerse muchos detalles de cómo será la Iglesia dentro de diez o veinte años. aunque esas tendencias son clarísimas. y los otros representan un desafío para los primeros. cf. y vete a la tierra que yo te indicaré. y que consiste en responder inmediatamente con un sacramento al deseo de recibir una bendición. por encima de todo. en cierto modo «a regañadientes». Esto quiere decir -expresándonos en términos bíblicos— que hacerse sacerdote o ser sacerdote significa vivir una «existencia parecida a la de Abrahán».. Kehl. se halla todavía en su conciencia la Iglesia. Kirche ais «Dienstleistungsorganisation»: StdZ 218 (2000) 389-400. en la que los unos. El que actualmente se pone en camino para ser sacerdote.24). vemos que hoy día las cosas han cambiado. M. si es que queremos responder a los «signos de los tiempos» y al evangelio.el día de mañana. ¿dónde habrá que fijar los puntos esenciales de la actividad pastoral? Pero también: ¿cómo podrá hacerse todo eso sin que el sacerdote se encuentre ya sobrecargado. y cambiarán más aún -con toda seguridad. como sucede actualmente? ¿Cómo podrá él ser con gozo un «servidor de gozo» para la comunidad? (cf. Schreer-G. en las que se experimenta la fe y donde el evangelio resplandece como feliz norma de vida. 169. de entre tus parientes y de la casa de tu padre. los (escasos) discípulos del «círculo más íntimo». «una pequeña grey» que se presenta. Yo haré de ti un gran pueblo. como signo luminoso ante el desconcertante mundo. 11 Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 1. FS J. por cuanto les plantean la pregunta atormentadora: Pero. en los actuales tiempos de cambios radicales por los que pasa la Iglesia. hace una generación todavía. Kehl. en W. y concretamente los sacerdotes de la misma63. Por eso la Iglesia no puede ni debe limitarse a ser «pequeña pero hermosa». Y para considerar justificada esta esperanza. como una secta altamente motivada y como una «red» de pequeñas comunidades. sino con espontaneidad y buena disposición para colaborar en iniciativas plasmadoras.). lo de ser sacerdote en estos tiempos?.. Con ello queda también por conocerse cómo será el futuro del servicio del sacerdote y la manera en que se desarrolle en concreto su vida. Steins (eds. Si. te bendeciré y haré famoso tu nombre. o el que es todavía un sacerdote relativamente joven. muy grandes. Ideas fundamentales a) ComoAbrahán. y por donde tendremos que seguir no de mala gana. en las circunstancias presentes. München 1999. también M.296 Ser sacerdote concretamente para su vida y para la de sus hijos. Kehl considera también problemática la praxis corriente hasta ahora. Homeyer. Pero. En conexión con esto. AufneueArt Kirche sein. sea una «estructura mixta híbrida». que será una bendi- . En Gn 12.

sea capaz de apartar la mirada de sí mismo con una actitud semejante a la de Juan Bautista: «¡No soy yo!». pero que son fundamentalmente diferentes. mediante la ordenación. hay que hacer aquí y ahora. que se compenetran. Pero esto mismo quiere decir. para que él pueda actuar por medio de nosotros.el genuino «pastor de las almas». este «esfuerzo» de la fe queda compensado en cierto modo por dos factores: ¡tú serás bendición para los demás! Y por la promesa de que se va camino de una ciudad con sólidos cimientos. sí. Y lo mismo hicieron Isaac y Jacob. expresaron su conformidad y. en la que nadie sabe con claridad suprema adonde y cómo le llevará el «camino». los cristianos en su totalidad y en especial los sacerdotes. recibidos en la ordenación sacerdotal. expresándolo con otras palabras que la pastoral no puede ni debe entenderse como una «acción eficiente» que realicemos nosotros. es decir. Ser sacerdote y vivir como sacerdote significa actualmente. ponerse en camino «yendo por tierra extraña». Abrahán. de obrar práctico. 8 se recoge este texto y se precisa: «Por la fe. Y forma parte de ello el estar constantemente a la escucha para conocer la voluntad de Dios. ¿adonde ahora? ¿En qué dirección he de ponerme en camino? Esto precisamente forma parte de la fe. sin tener-un hogar fijo. Por la fe vivió como extranjero en la tierra que se le había prometido. Ahora bien. cuyo arquitecto y constructor es Dios». obediente a la llamada divina. el corazón y la atención. sino que consiste en vivir una vida «en el Espíritu». Son la praxis . Existe algo así como la oferta de un «sacramento del instante». tal como vemos en Abrahán. en la forma «en que tal cosa se ha venido haciendo». ÉL. «por impulso del Espíritu». el «padre de nuestra fe» (Rom 4). a impulsos de la fe. con mucha más claridad que en épocas anteriores (cuando el ministerio eclesiástico se hallaba asociado con estructuras del poder temporal). al igual que Abrahán. herederos como él de la misma promesa.. como quien dice. sólo él -en el poder del Espíritu santo. abandonar todas las seguridades y ponerse en camino hacia un futuro «sin saber adonde se va». que capacita para que. Al ir por este «camino de Abrahán». es el «Señor» de su Iglesia. habitando en tiendas. incierto. Y únicamente él. b) «Acción representativa» Por nuestra propia experiencia conocemos dos maneras de acción. para confiarse a la dirección del Espíritu santo. una ciudad «que Dios mismo ha edificado». captando bien el presente. habitando en tiendas de campaña. Sobre todo en una época de cambios radicales como la nuestra. abarcado y garantizado por la promesa de Dios. Nosotros lo único que hacemos es prestarle en cierto modo la voz y las manos... sin que se vaya por un camino conocido que le ahorre a uno el esfuerzo de tener que orientarse constantemente. la labor pastoral no consiste sencillamente en ejecutar y «seguir poniendo en práctica» programas fijos. hacerse sensible a lo que. a apacentar a conciencia la grey de Cristo?». Por consiguiente. Hoy día sólo podrá ser sacerdote y llegar a ser sacerdote aquel que esté dispuesto a entregarse plenamente a sí mismo y a ponerse en camino hacia un futuro que es. aquí se está bien! ¡Deja que nos quedemos aquí!. sí. A esta «gran exigencia» de vivir hoy día -como sacerdote. En una palabra: absolutamente sólo ÉL es -en el Espíritu santo. salió hacia una tierra que iba a recibir en posesión.es capaz de mover a los hombres a la fe. sólo él puede hacer que su palabra llegue a lo profundo del corazón para que fructifique. y él «sí que es». sino que creer significa: «al escuchar un llamamiento» . Cristo. a la pregunta del obispo en la ceremonia de ordenación: «¿Estáis dispuestos.a saber. con muy poco equipaje. En Heb 11. Esto habrá que explicarlo más detenidamente. bajo la dirección del Espíritu santo. Abrahán tiene que preguntarse.una «existencia parecida a la de Abrahán» dieron su «sí» de aceptación los candidatos al sacerdocio cuando. que son fáciles de desmontar. el llamamiento de Dios-. el verdadero fundamento sólido será el don y la invitación. Creer no significa construir cabanas en el Tabor y decir: ¡Señor. pero que está sustentado. recibieron la capacidad para ser pastores de la Iglesia en el Espíritu de Dios. cada noche y cada mañana: Señor. y dar a continuación el paso que sea preciso. y salió sin saber adonde iba. sólo él está en condiciones de capacitar a los hombres para reconciliarse y salir de su mezquino «yo» a fin de unirse en la gran communio con Dios y de unos con otros. no nosotros. como diremos recogiendo aquí ese término tradicional. le acompaña a uno la promesa: ¡tú serás bendición! Pero el sacerdote será bendición únicamente cuando. y se completan mutuamente. Vivió así porque esperaba una ciudad de sólidos cimientos. Yo represento únicamente a otro.298 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 299 ción'». dé uno aquel siguiente paso en el que se le revele el futuro de Dios.

instituciones. Pero en este caso se entiende porproducere algo muy distinto: se trata de «consumar» algo que al hombre le ha sido previamente dado o le está siendo previamente dado. sino que lo que se representa es aquel «yo» que . Pero ni se crea algo ni se transforma un objeto ni se trata de una autorrealizacíón del sujeto. sino que en 1. en la que lo previamente dado «se encarna». «se expresa». Toda cooperación del hombre con Dios puede ser únicamente de la índole de la «praxis representativa». Lo que es tal praxis representativa (o también «acción expresiva»). La praxis representativa se convierte en el símbolo que señala más allá de sí misma hacia lo que representa y hacia lo que se encamina: al amor que se despliega en lo externo.plasma creativamente el mundo según sus propias ideas.«se consuma». elevar algo hasta esa plenitud. no está orientada de manera instrumental hacia otra cosa distinta. la diferencia entre la praxis representativa y la praxis elaboradora no reside en que en la primera «se obra» menos que en la segunda. entonces la «praxis elaboradora» de perforar el pozo se integra en el horizonte de la «praxis representativa». de su altruismo. estructuras o procesos. «es lo que es». producere algo hasta ella»1. representa lo que existe ya previamente. y de este modo es capaz de desplegar «la plenitud de su ser».300 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 301 elaboradora y la praxis representativa. Es verdad que la acción representativa puede incluir perfectamente un obrar elaborador. «se despliega hasta la plenitud de su ser». Esta. con la diferencia entre el «ser» y la «representación simbólica». En la primera de ellas. «'Consumar' significa desplegar algo hasta la plenitud de su ser. Se hace siempre que algo «previamente dado» sea la expresión. elabora algo. si esta acción se entiende como «expresión» y «encarnación» de su solidaridad. el contexto y la finalidad de una acción (que sólo aparentemente es) elaboradora (la perforación de un pozo). Pero existe además otra clase de acción.M. modificamos. ni es capaz de obrar por sí mismo el prometido futuro del reino de Dios. Ejemplo: una persona dedicada a la ayuda para el desarrollo perfora un pozo para satisfacer la necesidad de agua que tiene una tribu africana. Heidegger. elaboramos algo. eficaz de objetos. mientras que la «praxis representativa» se entiende a sí misma como «realización» de la vida misma. en la cual. causa eficiente) se apodera de la realidad previamente dada y la «somete» a sus propias ideas y objetivos. Con ello se transforman la motivación. En tal praxis. «se simboliza». que con ello -para expresarnos en términos de Heidegger. Por tanto. este problema no se suscita en la acción expresiva. El hombre se entiende a sí mismo como el homofaber. se realiza la vida misma en la «plenitud de su ser». la communio («vertical» y «horizontal») que lo abarca todo. es decir. 5 (versión cast: Carta sobre el humanismo. porque el hombre. Pero. lo expresa también al exterior. la acción humana se halla casi exclusivamente bajo el signo de la praxis elaboradora. de trasponerlo a una praxis representativa. sobre el logro del que uno quiere servirse para sí mismo y para sus propios intereses. puesto que a alguien se le obsequia con un gozo. es decir. una praxis.el sujeto (autónomo) no se representa a sí mismo. de su amor. por sí mismo. Pero es imposible que semejante acción eficiente sea la manera en que el ser humano realiza su vocación y capacitación para cooperar en la acción de Dios creadora de communio. como el concepto mismo lo dice.Bí-/'e/über den Humanismus. Puesto que alguien lleva en sí el amor como «vida». el ser humano se realiza a sí mismo e imprime en el mundo el sello de su propio poder. M. que no raras veces brota de la «voluntad de poder» (Friedrich Nietzsche). no puede desligarse de su aislamiento producido por el pecado. eso es indudablemente una acción. Y es la que Martin Heidegger denomina Vollbringen («consumar»). 1965. sobre el éxito visible y medible. que -como sujeto consciente de sí mismo. que se despliega en la acción que expresa en sí misma «la plenitud de su ser». Frankfurt a. En ella. trata de «darse» a sí mismo correspondientemente en su conducta. El obrar se dirige hacia la plasmación y elaboración eficiente. él se está representando también a sí mismo externamente. puramente por sí misma. puesto que alguien es «comunicativo». Por tanto. Y si la «praxis elaboradora» pregunta por el «¿para qué?» de una acción. producimos algo. esa acción se representa el amor mutuo. podemos ilustrarlo mediante un ejemplo tomado de las relaciones interhumanas: cuando un amante entrega a la amada un ramo de ñores. En la Edad Moderna. Madrid 1970). claro está -¡y esto es de importancia decisiva!. ni por sus propias fuerzas es capaz de «catapultarse» a sí mismo hacia una relación con Dios y con el prójimo. más aún. No. mejor dicho. sino en que en la praxis elaboradora el acento recae sobre el resultado objetivo. hacemos. En semejante praxis el ser humano (como causa efficiens.

H. München 1985. puesto que Dios es fiel a lo ya comenzado. con una adoración reverente y con la esperanza de que -en toda (co)operación del hombre. R. en Cristo. ha invitado inútilmente a la aceptación de la gracia5. Semejante praxis -como dice acertadamente Thomas Própper. (ed. Wien y otras 1980.es Dios mismo quien ha de consumar su obra. Partiendo de esta pregunta. a pesar de todo el esfuerzo empleado. violentarlo y. puede situarse sin ansiedades y valerosamente ante las exigencias del presente. sino también del impulso febril de actuar a toda costa. Y cuando el sacerdote. sin poder hacerlo exhaustivamente ni llevarlo a su meta definitiva. hasta tal punto que todo el obrar sacramental del sacerdote representa. 14. Semejante acción representativa o «sacramental» está asociada con un recuerdo agradecido. quiere reunirlo todo en la unidad. «preferirá aportar lo propio y elegir la desprotección. esa acción no hace más que destruirse a sí misma. Daiber. c) Consecuencias Esta actitud fundamental ¿domina la actual acción pastoral de la Iglesia? Esta pregunta crítica no deben olvidarla nunca los responsables de la labor pastoral. La labor pastoral. . Por el hecho de que semejante acción «se contenta» con poner un signo creíble del Dios que crea la salvación y de hacer lo posible en cada caso. es evidente que cada vez vamos obteniendo menos éxito»4. ¿No tendrá que ser una señal de alarma el que incluso a teólogos evangélicos. oprimirlo. y que con ello lo único que consigue es excederse en todo. entonces es primera y propiamente Dios el que está llevando a la meta su obra salvífica por medio de su encargado. Bensheim 35 (1984) 73s. entonces vuelve a ser primordialmente Dios. porque el profundísimo amor de Dios -el «plan de su corazón» que.302 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 303 está capacitado para la vida en la communio con Dios y que ha recibido el encargo de transmitir esa communio. Schulte. ¿Será verdad que no tenemos éxito? La labor pastoral como «praxis representativa» significa también lo siguiente: Cuando el sacerdote «llega» con su servicio a los hombres. a él solo. «no llega». 5. la totalidad. Mitarbeiter Gottes. 3. Th. 427. aquel «yo» en el que Dios mismo está actuando.Koinonia . Y no obstante. e igualmente habría que someterlos a una labor de «saneamiento». cuando deja el futuro en manos de Dios. como por ejemplo a K. En una cooperación pastoral entendida de esta manera. por sí misma.-F. En efecto. 2. estará libre de toda forma de totalitarismo. Pero semejante acción. no será auténtica sino cuando encarne y haga ver de manera intuitiva lo que Dios obra o quiere obrar. de ese ridículo y atropellado accionismo que no conoce tiempos ni distancias. El hombre puede «únicamente» expresarlo. porque piensa que todo le incumbe a él. habría que someter a un examen inexorable todos los planes. cuando su servicio es rechazado. en Id. Es como dinamita que hace estallar en pedazos mucho de lo que hoy día «se» considera importante y correcto en esa labor. Katholische Pastoralkonzeptionen: Materialdienst des Konfessionskundlichen Inst. no es capaz de obrar nada (de «llegar a ser eficiente»). concepciones y estrategias pastorales que hoy día se practican y se presentan (sobre todo los conceptos derivados del contexto de una «praxis eficiente»). Leiturgia . aunque lo haya hecho por medio de su encargado. esta acción está llamada a «actuar sacramentalmente en nombre de Cristo». Esto se expresa de manera suprema en la acción pastoral y ministerial del sacerdote. a quien utiliza como cooperador. y encontrará valor para hacerlo con la fe de que Dios mismo hace lo que los hombres son incapaces de hacer»2. ZurSituation der Pfarrseehorge: PB (K) 50 (1998) 41.). ¿No deberá hacernos pensar el hecho de que la forma actual de la acción pastoral se aprecie al fin de cuentas por «el resultado» que obtenga? «A pesar de realizar esfuerzos cada vez mayores. les llame la atención «lo poco que [en la teología pastoral católica] se aprecia la sacramentalidad de la Iglesia»? 4. Por tanto. esa praxis sabrá resis- tir a las apariencias de que su acción es inútil. ¿Hasta qué punto la labor pastoral está determinada por la persuasión de que ella es «únicamente» una representación sacramental-simbólica de la acción de Dios?2. quien. Por eso. en vez de hacerlo depender todo de las estrategias de dominio y de los medios a su alcance. como última consecuencia. que piensa tener que efectuar uno mismo el totum. hará lo que los hombres son capaces de hacer. Própper. Koch. Konig. la acción de Dios mismo llega «a la plenitud de su ser». FS Kard. Erlósungsglaube undFreiheitsgeschichte. La praxis de la representación libera no sólo de la resignación. expresa y simboliza únicamente lo que Cristo mismo hace. Por consiguiente. refiriéndose a toda acción cristiana.Diakonia.se inscribe de manera visible y palpable en las estructuras experimentables de este mundo.está liberada de la preocupación suprema de ser una acción «lograda» (de ser «eficiente» en sus resultados).

con la manera en que Jesús mismo procedía en su praxis. Nouwen). se divisa casi todo el campo en que Jesús desarrolló su actividad en Galilea.es un pozo sin fondo. sí. sino que únicamente da testimonio de la luz (cf. pero que deja las nupcias en manos de quien le corresponde: en manos de Cristo mismo (Jn 3. y no primordialmente el campo de acción del sacerdote. a fin de que él resplandezca en lo que el sacerdote hace. 28s). consideradas en sí mismas. quiere actuar por medio de él. del Bautista. que Dios mismo. Al sacerdote le llegan miles de deseos. como «representante de Cristo». casi siempre con remordimientos de conciencia de estar haciendo muy poco. por un lado. extraordinariamente alargado. frustraciones y falta de perspectivas aparecen desde este punto de vista de manera muy diferente. ¿por qué los ministros eclesiásticos piensan que tienen que hacerlo «todo»? ¿Por qué no pueden dejar de hacer cosas. Él no es la luz. El sacerdote se halla en una posición parecida (!) a aquella en la que se encontraba Juan Bautista. puede aplicarse a sí mismo aquellas palabras de Cristo: «Yo no hago nada por mi propia cuenta. Todo esto no son verdades ni ideas nuevas. La comunidad es el edificio y el terreno de labranza de Dios (1 Cor 3. y «se expresa» y «obra» en la acción «puramente representativa» del sacerdote. transmite la obra de salvación de Cristo. porque se sienten sobrecargados de obligaciones y reconocen claramente que es imposible atender a todo. Esto quiere decir que -supuestamente. Él es como el dedo índice. del signo de quien ha recibido el encargo de hacerlo. encontramos actividad desenfrenada y. Jn 1. No es el sacerdote el que «efectúa» propiamente la labor pastoral. pero vacíos en su corazón? En no pocos sacerdotes puede observarse una doble actitud errónea que. tal como se halla representado en el altar de Isenheim: es pura referencia que señala hacia aquel que realiza su obra de salvación (por medio. solamente digo lo que aprendí del Padre. La convicción de que «únicamente se representa». La consecuencia de ello es el estrés. las decepciones. signos creíbles de esperanza de que lo que ahora resplandece en pequeños y modestos comienzos llegará a ser algún día una realidad universal. sean muy importantes? En cambio. no es él «el que lleva los asuntos de la Iglesia». tiene en sus dos facetas la misma raíz equivocada. es decir. Pero dentro de esos limitados contornos Jesús dio signos.304 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 305 ¡No será esto suficiente consuelo! La ineficacia de la labor cotidiana. 9). 29). brotan de la convicción errónea: ¡el sacerdote tiene que «hacerlo»! Pero no es el sacerdote el que lo hace. 8). debe estar acorde. cuando Dios mismo haga que llegue su Reino.él a menudo los lleva y que de este modo distorsiona aquello de lo que realmente se trata. sino que es Cristo por medio de él. El sacerdote trata de introducir todo lo posible en ese «pozo sin fondo». la acción desenfrenada y finalmente el «funcionar en vacío» en el aspecto espiritual e intelectual. que le quita al ministro la verdadera carga. aunque esas cosas. ¿Cómo actuó Cristo? ¿Proclamó a todos la buena nueva? ¿Curó a todos los enfermos? ¿Dio de comer a todos los hambrientos? ¿Consoló a todos los pobres? ¿Libró a todos los hombres de la soledad en que vivían? ¿Estableció una communio universal? ¡Ni él siquiera hizo todo eso! Cuando se sitúa uno hoy día sobre la cumbre del Tabor en Israel. de que únicamente se lleva a la dimensión de lo visible y de lo experimentable lo que Dios mismo está obrando. peticiones y expectativas procedentes de personas que necesitan ayuda y buscan consejo. Así que. Parte de los sacerdotes reaccionan ante esto con una increíble actividad. que el Señor hace que gravite sobre él mismo? El sacerdote. o procedentes de la comunidad o de la dirección de la diócesis. También en cuanto a la comprensión de la labor pastoral como «acción representativa» el sacerdote está acorde. cansancio y resignación. ¿acaso no es un mensaje liberador que descarga de peso en el sentido más verdadero de la palabra. repletos de obligaciones y tareas. que «está allí». . es decir. ese campo de acción no tenía ni siquiera la extensión de una pequeña diócesis. en Jesucristo. lo que se hace debería hacerse «rectamente». conforme a su actitud. que es experimentada por muchísimos sacerdotes. Otra parte del clero reacciona con una actitud de cansancio y resignación. Él es el «amigo del esposo». las dos actitudes equivocadas proceden de la misma raíz. Sin embargo. Si el Señor no lo hizo «todo». «¡El que me envió está conmigo!». pero siendo en realidad él mismo el que realiza esa obra salvífica). limitándose a lo absolutamente necesario. a pesar de su carácter opuesto. según el espíritu de Jesús. Pero ¿son realmente los pilares obvios que sustentan la acción de los sacerdotes? Muchos de ellos ¿no están «repletos y vacíos» (H. La labor pastoral -¡todos lo saben perfectamente!. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo» (Jn 8. según las medidas actuales. a saber. por otro. edifica la comunidad.

Ese menor número de sacerdotes ¿tendrá que hacer cada vez más cosas. la agobiada celebración de muchas misas. en casa de Zaqueo: «Hoy tengo que hospedarme en tu casa». sino una señal de alarma que delata que las personas comienzan a esperar cada vez menos de su cura párroco». ¿Qué sentido tendrá la actividad pastoral. querámoslo o no. no puede pro6. dirigiéndose a él con frases como estas: 'Disculpe. Brantzen. es decir. Esta convicción espiritual tendría que originar un estilo enteramente diferente de actividad pastoral. Pero precisamente el «número». sino que se trata de actuar in persona Christi para equipar a las personas para que se congreguen como pueblo de Dios. Realiza serenamente al servicio del Padre «lo único necesario». tendrá que someterse a un estrés cada vez mayor para tratar de «salir del paso» . al «tengo que» de la voluntad de su Padre! De esta manera actúa Jesús. Es de suponer que en los próximos años tengamos todavía menor número de sacerdotes. un estilo mucho más espiritual. Ni el gran rebaño ni el pequeño rebaño es un ideal. En esos casos. por falta de tiempo) de la catequesis y de la instrucción religiosa. 210. Todo Jericó acudía en masa para ver a Jesús. ¡A cuántas personas debió de decepcionar Jesús cuando se somete a un «tengo que» real. de misericordia. H. hace notar que sobre todo el estilo actual de actividad pastoral es contraproducente: «Cuando hay personas que acuden a un sacerdote. Freiburg i. vemos que -por lo menos. pero hacerlo serena y tranquilamente. si no conduce ya a lo que es genuino de ella? No pocos ministros se lamentan sin cesar por la «cantidad». «Éxito no es ninguno de los nombres de Dios» (Martin Buber). tal como muchos la ejercitan actualmente. orientado según el evangelio y en unión personal con el Señor. Para ello está ante todo el sacerdote -como hombre espiritual. a la communio con él y de unos con otros. la preparación (a menudo superficial. y de ayudarlas a seguir por el camino del discipulado. se detiene en casa de uno. ningún «servicio a la totalidad»: él transmite signos creíbles de esperanza. señor cura. por el «número» de lo que se puede ver y contar.306 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 307 La actitud de Jesús aparece con especial claridad en la perícopa de Zaqueo (Le 19. tendría que aparecer también en primer plano para el sacerdote lo que es importante para Jesús: oír el llamamiento de la hora y hacer «lo único necesario». La evolución futura lo elevará todo a un nivel absurdo. si ya no es ya posible hacer que Cristo resplandezca convincentemente en todos esos actos. el sacerdote debe estar a disposición de la gente.en medio de la comunidad. Jericó está en todas partes en donde se apiñan multitud de personas y se acumula el trabajo. Hay que abandonar sin más algunos ámbitos de tareas. Ninguna actividad extensa. Pero lo que cuenta no es la actividad de- . Lebenskultur des Priesters. el éxito medible no es una categoría de la sagrada Escritura. Si ya no bastan argumentos espirituales y teológicos. de amor. el papel de «invitado de honor» desempeñado por el sacerdote en innumerables reuniones. con espiritualidad y convicción. a menudo extenuados-? ¿Y con buena conciencia podremos seguir recomendado que se abrace tal vocación? Aunque no cuenten ya otros argumentos. en el que llega hasta él la voluntad del Padre. su participación en el poker de poder político a nivel municipal. con ese gozo que falta tan a menudo a los ministros que se hallan muy atareados6. Ha de hacer «únicamente» lo que sea capaz de hacer.Br. que induzca a la gente a su seguimiento. con alegría.a menudo sin gozo alguno. pero algún día Dios mismo hará que llegue el Reino universal. Un test para cada sacerdote sería el preguntarle cómo habría actuado él en Jericó y cómo actuará en adelante. ¿Y qué es lo que hace Jesús? En vez de dedicarse a hablar con todos. mucho más sereno y. bastará al menos la referencia a que el problema aquí abordado se va a hacer cada vez más apremiante en un futuro inmediato.el desarrollo que están tomando las cosas obliga forzosamente a una reorientación fundamental. la aceptación de «obligaciones» de representación en organizaciones de la más diversa índole: ¿adonde conducirá todo eso.?'. ningún programa para llegar hasta el mayor número de personas. como si no existieran ya para él todos los que estaban a su alrededor. 1 s). Pero ¿podría usted dedicarme un poco de tiempo para. aun sabiendo a veces claramente que incluso cosas muy importantes habrá que dejarlas a un lado. Jesús ve: ¡ese hombre me necesita ahora! Y se dedica plenamente a él. La predilecta actividad constructiva de tantos y tantos clérigos.. 1998. seguir así en adelante. sobre todo. haciéndolo ahora en pequeños signos y fragmentos. Pues la praxis pastoral. la «cantidad». Sé muy bien que está usted muy ocupado.. Y espiritualmente. dando oídos al llamamiento de la hora. con entrega a Jesucristo y con fiel disposición para prestar servicio a la comunidad. y en cuanto pueda hacerlo debidamente: de manera convincente. entonces tales frases no son una expresión de aprecio del compromiso pastoral. realizado con mucho gozo. sabiendo que Dios está actuando por medio de él. y a la expectación de su Reino. escuchar su palabra y presenciar sus signos de poder.

Buena parte de la forma en que hasta ahora se realiza la labor pastoral ¿no es también expresión de la falta de fe o del no ser capaz de creer realmente que Dios es el genuino «pastor de las almas»? Georg Bitter escribe en una ocasión con mucho énfasis: Me sospecho que nosotros. Lo contrario de este nuevo «estilo» serán. así también la labor pastoral tiene que estar orientada hacia un centro. 52). así es precisamente como Dios realiza su obra: cuando y como ÉL quiere. hay que conducirlos -con corazones unidos. Seelsorge. 10. Jn 11. cf. vol. G. Sin embargo. 42ss). redoblamos nuestros esfuerzos»9. La labor pastoral no puede tener más centro que aquel que constituye también el centro de la actividad de Jesús y de la transmisión de su misión (más aún. por un lado.9. 9. «edificación de la comunidad». un. Ambas co7.. Windisch (ed. I.hacia la unidad con Dios y hacia la unidad de unos con otros.. el que es además el centro que constituye la meta que da sentido a toda la creación): la unidad. La vida y el servicio de la Iglesia -como afirma el sínodo conjunto de Würzburgo. ciertamente. la labor pastoral se puede «definir» también de otras maneras. clavado en la cruz? Y sin embargo. Puntos de cristalización de la labor pastoral En vista de la concreta situación social y eclesial.). y lo de la «edificación de la Iglesia» es un aspecto del objetivo -más amplio. anda deprimido y lloriqueando. Evangelisation und Inkulturation. el clérigo «métome-entodo» en la vida de la comunidad eclesial y aquel que. así como en medio de todos los cambios el ministerio eclesiástico tiene un «centro» (la repraesentatio Christi et ecclesiae). 383-387. sas se dan únicamente en formas históricas con arreglo a las correspondientes condiciones y circunstancias socioculturales y eclesiales. de cuyas necesarias diferenciaciones habrá que hablar todavía. 2.Br.. es decir. Así que podrían formularse muchas otras definiciones. en la que los hombres de hoy día realizan su pertenencia a la Iglesia. En todo esto se plantea vigorosamente la cuestión de la fe.Berichte . integrarse en la unidad de Cristo con el Padre y con nosotros los hombres. Se orientará. Como es lógico.«están sometidos a la influencia del tiempo. Para ello se le confió al ministro ordenado el servicio de dirección. no es la estadística. Bertsch y otros (eds. como tampoco podremos darla del ministerio eclesiástico. como «conducción hacia Cristo». de toda acción pastoral y de cura de almas12. enunciándola. Hay que congregar a los hijos de Dios que se hallan dispersos (cf. Sínodo conjunto de las diócesis de la RFA. hacia el círculo de aquellos que. en Presse. Pero lo de la «conducción hacia Cristo» significa en último término «llegar a formar un solo cuerpo con Él». ¿Cómo podrá esperar éxito el «esclavo» (éxito evidente. (ed. es decir.Kommentare Anregungen. 1-3. ¿cómo tendrá que ser ahora y en un futuro previsible la labor pastoral? Ciertamente no podremos dar de ella una definición supratemporal. no es el éxito visible. del Spiritus creator. y se retira a su «vida interior» y se contenta sencillamente con que le llamen «reverendo señor cura». en LThK 9 (2000). Freiburg 1999.690. sin tener en cuenta seriamente la acción del Christus praesens. que aparezca a todas luces.3 (p. Hablamos con la mayor naturalidad de planificación pastoral. y que quieren que esa pertenencia se haga realidad en comunidades o 8. y no ninguna otra cosa. vemos que la acción pastoral oscilará necesariamente entre los dos polos esbozados.fracasó sin éxito. pero no contamos muy seriamente con que él esté con nosotros en nuestra historia. Bitter. por el sentimiento de tener excesivo trabajo. 1976.).). Ph. si el Señor -en apariencia.de la «unidad». habrá que aplicarle aquellas palabras de Mark Twain. de quien es sacramento la Iglesia7. por ejemplo. . Br. Citado en H. no es el número. Information . no negamos a Dios.. 5-31. Müller. es decir. conscientemente y sin reservas. Freiburg i. Con arreglo a la bipolaridad «híbrida».und Informationsstelledes Erzbistum Freiburg i. del entorno y de sus cambios»8. Si se toma realmente en serio la labor pastoral como «acción representativa». Sobre el concepto complejo de la labor pastoral. los ministros ordenados que servimos con dedicación plena en la Iglesia. citadas a este propósito por Hubert Windisch: «Después de haber perdido de vista la meta. L. etc. dejan que se les congregue para formar el pueblo de Dios. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral. que sea visible cuantitativamente). entonces habrá que desarrollar en la Iglesia un estilo enteramente diferente de ser sacerdote (y de labor pastoral en general): diferente del que hallamos en la actualidad. pero todas ellas -de eso estoy bien segurovendrían a desembocar en el objetivo de la unidad. De lo contrario. vivimos y actuamos en un «deísmo» práctico. enero-marzo 1987. Este es el centro.308 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 309 senfrenada. analizada en el capítulo 2.

.. Esto no sólo refleja la concepción de tiempos ya remotos. Windisch (ed. Por consiguiente. Cuando nosotros. por ejemplo. en la carta de Oskar Saier. Con razón expone Ratzinger detalladamente: La verdadera «acción» en la liturgia. supra. Y así. 34). 112s. Esto sucede clarísimamente en la celebración de los sacramentos. Pero todo esto no es todavía el objetivo que da sentido a este sacramento. Cresc. la acción. Para todos nosotros aquello de lo que se trata. 17. arzobispo de Friburgo. 65. cf. a propósito. entonces la pastoral sacerdotal estará más situada en el centro mismo. . cuando esa labor pastoral -apartando la mirada de toda actividad humana. Esta afirmación no es simplemente una deducción abstracta sacada de principios teológicos. ¡no existe tampoco tal comunidad en 11. sino que sigue teniendo validez hasta en nuestros mismos días. la nota 57).una entrega y adoración por parte del hombre. Frank... Tan sólo de la recepción brota luego el reconocimiento. La celebración de la eucaristía es el centro de la labor pastoral. 291. claro está que la recepción de los dones eucarísticos concede una estrecha relación entre Cristo y el comulgante. Freiburg 1999. Cf. pero no sin problemas. 13 (BA 31. Seelsorgeeinheiten und kooperative Pastoral. en la celebración de la eucaristía. Para que no surjan malentendidos: claro está que en la celebración de la eucaristía «se representa» sacramentalmente la entrega de la vida que hizo Cristo. «con anterioridad» a que la celebración de la eucaristía sea un «acto de la Iglesia» (como se dice a menudo en la teología reciente.. Fuera del recinto de la Iglesia. S. sobre todo en la eucaristía.). nos integramos en el sacrificio de Cristo.. vol. 32 y 36. alcanza su punto culminante en la celebración de la eucaristía. del «Cristo total». Obras completas de san Agustín. Por lo demás. II. 12. que es creadora de unidad. Se trata de que finalmente quede suprimida la diferencia entre la actio Christi y la nuestra. la recepción sacramental de Jesucristo solo. 112s)—. esta actividad se realiza en la labor de la caritas. que es lo que constituye el centro de la historia de la salvación y determina la esencia de la Iglesia. Y añade expresamente: «En la Iglesia antigua no existe una comunidad reclamada desde la mañana hasta la noche por multitud de actividades comunitarias»11. 176.»): Amtsblatt der Erzdiozese Freiburg (24 abril 1996): «La dirección [de la comunidad y de su pastoral] se efectúa por medio de la palabra de la proclamación. 11. El centro: la eucaristía. la eucaristía es -lo mismo que todo sacramento. Pero el sacerdote desempeñará además un papel importante en la «tarea de atención fundamental en el terreno religioso». es la acción de Dios mismo. que somos miembros de su cuerpo. la celebración. «Die Gemeinde Goites. Así compendia esta idea Karl Suso Frank. . refiriéndose a la Iglesia antigua: «La labor pastoral se efectúa principalmente en las celebraciones sacramentales y en la proclamación de la palabra de Dios. El proceso de llegar a ser communio. 3 ad 3). la proclamación de la palabra y la diaconía Si Cristo es el «verdadero pastor de las almas».». a) El pastor de almas y «los que están cerca de la Iglesia» 1. la recepción de «la cabeza y de los miembros» del único cuerpo (cf. BAC. que se condensa en la eucaristía y se acredita en la diaconía. Con el Señor nos recibimos (también) a nosotros mismos. («Caminos de pastoral cooperativa y de dirección cooperativa de la comunidad. Porque la «comunión» del «cuerpo de Cristo» no significa únicamente la recepción del Christus solus.. p.. en H. También san Agustín compendia breve y convincentemente la labor pastoral en las siguientes palabras: «Verbum et sacramentum dominicum ministramus»: C. como resalta. claro está que aquí se produce -como respuesta. y representa en forma de signo esa actividad y hace que surta su efecto. die hier in der Fremde weilt». asumido como responsabilidad sobre el conjunto.310 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 311 asociaciones eclesiales («Iglesia de la convicción»). supra. la Edad Media y a comienzos de la Edad Moderna! La eucaristía es el centro de la labor pastoral y de la vida de la comunidad. según las palabras de 1 Cor 6.. sino también del Christus totus. A continuación vamos a estudiar por separado estos dos ámbitos.. sino que se deriva también como elemento «esencial» y constante de toda la historia de la Iglesia. la acción de gracias. porque en la eucaristía se encuentra el centro de la actividad de Jesús y la finalidad que da sentido a toda la creación: en ella se realiza la unidad.señale enteramente hacia la actividad de Cristo... es de «adherirnos al Señor y llegar a ser una única existencia pneumática con él».. escribe también Tomás de Aquino: «Bonum commune spirituale totius ecclesiae continetur substantialiter in ipso Eucharistiae sacramento» («El 'bien común' de toda la Iglesia se contiene esencialmente en el sacramento de la eucaristía» (STh III. quedamos unidos con él y quedamos unidos unos con otros por medio de ÉL. en la ayuda bien ordenada que se presta a los pobres y a los necesitados». por medio del servicio de la unidad. K.una situación en la que el hombre extiende sus manos vacías para dejar que se llenen de los dones buenos de Dios y para dejarse dirigir por él. titulada: Wege kooperatíver Pastoral und Gemeindeleitung.. estará más estrechamente relacionada con su «realidad objetiva»..

muchos liturgos y exegetas parece que no han comprendido todavía suficientemente cuál es el problema pastoral y espiritual. todo lo cual recibe a menudo el pomposo nombre de «plasmación litúrgica». etc. Ratzínger. aun en medio del ruido exterior y del ajetreo de la vida cotidiana. que es casi una cuarta lectura H . justificándose luego esa verbosidad con alusiones a la renovación litúrgica posconciliar. las perspectivas de que esto suceda parece que no están muy claras. también a no pocos sacerdotes. no propugnamos en forma alguna un sacramentalismo.que no son más que palabrería estilizada. Der Geíst der Liturgie. to. En vez de eso. tal como hoy día se practica corrientemente en muchas comunidades. que nos «ha obsequiado» con la tercera lectura dominical. quietud. adore a Dios y exclame: ¡verdaderamente Dios está entre vosotros!» (1 Cor 14. Indudablemente. celebrar la eucaristía significa también confesar que no somos nosotros. Madrid 2001). sino que únicamente en el nuevo orden de lecturas bíblicas (en el cual se está trabajando actualmente) no sólo habrá que hacer una mejor selección de los textos. drástica y provocativa. haya que omitir las lecturas del Antiguo Testamento. Aquí. sino de que los participantes se abran al hecho de que están haciendo que Cristo hable y actúe literalmente. Ahora bien. aquella disposición que. con nuestro poder de convicción. entonces no es posible la vida espiritual ni la orientación hacia Dios. Si uno no sabe estar a solas. como es lógico. Evidentemente. con nuevas actividades emprendidas. sino que además habrá que poner freno a la inflación de lo verbal. las palabras que yo escucho o emito se añaden sencillamente a otras palabras. 2000. 25). no se trata sencillamente de la «realización» del sacramento. 149ss (versión cast: El espíritu de la liturgia. no puede haber profundidad. atención y actitud de escucha. con nuestra buena voluntad. hay que constatar que hoy día a muchas personas. serenidad ni libertad. hay muchísimas cosas sobre las que reflexionar.es pastoralmente imposible. Con esta tesis de que el centro de la labor pastoral es la eucaristía. y que realice en ellos mismos y entre unos y otros la unidad recibida como fruto de la actividad de Cristo. que el misterio de la unidad obrado por Dios pueda posesionarse del hombre. y que.c o m o dice Pablo-. según me parece a mí. sino que la unidad es única y exclusivamente la obra de Cristo y de su Espíritu. los que podemos crear unidad. logra mantener en su interior silencio y recogimiento. y que además nos «obsequia» con el salmo responsorial. hay que examinar críticamente la manera en que se celebra la liturgia. la cual acepta que. Sin ese silencio interior. Esto tiene enormes consecuencias para la manera de celebrar la eucaristía.Br. Tan sólo aparentemente el canto de himnos (que. Este proceso ha recibido ya en psicología la denominación de workaholism («actividad compulsiva») y está caracterizado como una nueva clase de «adicción». Para expresarlo de otra manera: tan sólo en la apertura callada y silenciosa del hombre puede Dios depositar su palabra creadora de unidad. para que nosotros mismos estemos en cooperación con él: tal es lo que ha de iniciarse en la liturgia y debe desarrollarse luego más allá de ella'3. crean verbosidad. se decía antaño en el introito de la primera misa de Navidad (actualmente se dice el 30 de diciembre). a su vez. Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 313 Por eso. pero no llegan a lo profundo del corazón. hay no pocas celebraciones de la eucaristía -diremos expresándonos de manera enfática.. una lectura que . sin el silencio se pierde algo de verdadera humanidad. . palabras y más palabras. Sepamos claramente lo que afirma una regla universal: para que una palabra pueda penetrar en mí. esa obra que nosotros debemos recibir y acoger. En vez de ese silencio y recogimien13.. J. con el consumo de toda clase de experiencias. verborrea y gesticulación (aparentemente) creativa. con nuestros proyectos y programas de labor pastoral.312 Ser sacerdote concretamente Lo singularísimo de la liturgia eucarística consiste precisamente en que en ella Dios mismo actúa y en que nosotros somos asumidos en esa acción. sino que únicamente se ve uno a merced de lo que viene desde el exterior para impresionarnos y excitarnos. si uno no sabe estar en silencio. yo tengo que estar en silencio. Integrarnos en la acción de Dios. son también palabras) interrumpe la inflación de lo verbal. Para que no se me entienda erróneamente: no quiero decir con esto que. Con estas ideas como trasfondo. bajo los modestos signos de la celebración eucarística.. es decir.a mi parecer. les falta la quietud exterior y más todavía la interior. reflexión y meditación interna que saboree las verdades. la unidad de unos con otros y la unidad dentro del propio corazón. con nuestro talento para la organización. entonces vino del cielo tu Palabra divina». Porque surge como un test la siguiente pregunta: ¿se realiza de tal manera la celebración. palabras. hasta tal punto que aun un «ignorante» o «incrédulo» que se halle presente en la asamblea que celebra el culto divino «se postre . aparte de todo 14. entonces atascan su interior con disipaciones. No hay verdadero recogimiento. Freiburg i. viniendo desde el exterior. Una palabra va enhebrándose con otra hasta consituir una única y gigantesca verbosidad. Y cuando algunas veces esas personas tienen ratos en que no están absorbidas enteramente por ocupaciones. Ahora bien. Porque. Con esto se lanza un desafío radicalísimo a la fe. por ejemplo. es Cristo quien real y verdaderamente realiza su propia obra de «labor pastoral»: ÉL realiza la vivificadora unidad con Dios. «Cuando todo estaba en silencio.

Por lo demás. Lorenzer. una realización digna de los signos sagrados. sino que se entiende plenamente en el contexto de la reunión de los fieles. Porque no es el signo transparente en cuanto a su significación sino el signo silenciado sin apariencias. Eine Kritik an der «Wut des Verstehens» in der Liturgie: HK 54 (2000) 152: «El acontecimiento litúrgico nos parece tanto más vacío de significado cuanto más se lo interpreta. la renuncia a las habituales charlas que se entablan en la sacristía. La fundamentación de esto se encuentra en ibid. es decir. (2) de que el sacerdote. no es el símbolo comprensible con arreglo a la situación sino el juego de palabras y gestos. Congregación para el Clero. J. Zulehner). Esto no podría conseguirse por toda clase de instrucciones y exhortaciones. nos proporciona la ulterior posibilidad de que el celebrante nos largue sus palabras de comentario personal. por razón del lugar en que residen y por lo asediados que están por las ocupaciones cotidianas. Hoff. ni un no creyente podría bautizar de forma válida. pueda «saborear» el contenido de la oración y de lo que se escucha. es fácil conseguir que por la observancia de estos momentos de silencio durante la celebración del culto divino. «El celebrar bien constituye una primera catequesis importante sobre el santo sacrificio».M. el órgano interpreta música de manera suave y atemperada) son realmente para la comunidad concelebrante «momentos plenos». son argumentos que difícilmente tendrán solidez. sino que Jo que importa es que él considere como tarea de suma prioridad el presidir la eucaristía con recogimiento interior y con apertura de fe. si no hay ninguna ocasión para que él haga ofrecimiento de su vida personal?). Pero esto presupone cosas concretas: la preparación en la oración. 1981. Das Verschwinden des Korpers. 49. el que hace que lo ritual transporte en sí una significación más profunda». pronunciación consciente de los textos. Cf. n. Partiendo de aquí se le plantean al celebrante algunas cuestiones de suma importancia: ¿irradia él esa actitud de apertura silenciosa ante Dios y de dejarse poseer por la palabra de Dios? Fijémonos bien: no se trata en absoluto de hacer una especie de actuación piadosa en la que el celebrante represente al exterior lo que sucede en su interior. entonces la comunidad tendrá que esperar hasta que el sacerdote haya terminado su acto de devoción personal. Los argumentos de los especialistas en liturgia de que (1) desde tiempo inmemorial se ha venido haciendo de otra manera (y que tal cosa se hacía incluso en lapesah judía). momentos de silencio algo prolongados. De lo contrario. si los sacerdotes no los «asfixian» literalmente con una logorhoe (como dijo agudamente P. o debería ser. el culto dominical es. (3) de que sólo puede darse (distribuirse) lo que uno ha recibido previamente. se dice en el Directorio para el ministerio y la vida de los sacerdotes^. Para todo este ámbito de problemas cf. (3) después de la predicación dominical. A propósito de esto. que es imprescindible para la celebración de la eucaristía. si el sacerdote es el primero en comulgar. 15. entonces vino del cielo tu Palabra divina». sino de manera sumamente sencilla por el hecho de que los sacerdotes (que actualmente pueden ser cuatro en la concelebración) traten de transmitir sin excepción una atmósfera de sosiego y recogimiento. que no necesiten en este caso -como tampoco en los demás sacramentosuna labor constante de «interpretación» y «explicación» catequética—. ¡Como si la intensificación cuantitativa de la palabra de Dios y de su exégesis tuviera ya un valor! ¡No! La cuestión decisiva es: ¿dónde queda la quietud absolutamente necesaria para la llegada de la acción de Cristo? No debemos olvidar que para muchos cristianos. La palabra de Dios necesita nuestro silencio. presenta visiblemente ante la comunidad la celebración completa de la Cena (bajo los signos de pan y de vino). Porque (en lo que respecta a 1) la época patriarcal ha terminado ya hace tiempo. a fin de que cada persona. una pronunciación pausada en general. en la celebración misma. (4) durante la preparación de los dones (¿de qué otra manera podría el concelebrante «ofrecerse» a sí mismo con Cristo como sacrificio -según se recomienda muy a menudo—. con una «catarata de palabras». diremos que durante la celebración eucarística tenemos en general de cuatro a cinco momentos algo prolongados de silencio: (1) después de la introducción. (5) después de la comunión. sosiego interno y externo. ni se trata de una escenificación religiosa. si es el primero en comulgar. El hecho de que el sacerdote comulgue al final no se concibe primordialmente como un signo de «cortesía» (aunque también este punto de vista sea importante para algunos). también A. la única ocasión para que ellos entablen una relación expresa con Dios.el celebrante omitirá su acto de «devoción in- . no puede llegar. Das Konzil der Buchhalter. que eventualmente está asociada con el rito penitencial o que desemboca en él. (en lo que respecta a 2) también el cáliz sobre el altar es un signo de la Cena integral. luego. (en lo que respecta a 3) el mencionado principio filosófico no se aplica a las acciones sacramentales (que son instrumentales). Estos ratos de silencio (tan sólo durante la preparación de los dones. un juego que retorna rítmicamente. y también el sacerdote mismo.el sacerdote. de lo contrario. En efecto. juntamente con los que le ayudan a distribuir la comunión. no se alargue la duración del mismo. o bien -cosa que suele acontecer casi siempre (!). sea el último en comulgar. Para aplicar lo que acabamos de decir a la praxis de nuestra comunidad parroquial («enteramente normal»). como vemos por el hecho de que durante ellos casi nadie tose. (2) después de la lectura. carraspea o da otras señales de desasosiego. ni un sacerdote «no santo» podría «santificar» por medio de su acción sacerdotal.314 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de ¡a pastoral sacerdotal 315 eso. Frankfurt a. pero sin afectación ni cantinela piadosa. Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros (31 enero 1994). 16. considero también muy importante que -en contra de las rúbricas. «Cuando todo estaba en silencio. el llegar puntualmente a la iglesia. Die Zerstórung der Sinnlichkeit. Ciudad del Vaticano 1994.

. En todo caso. (2) lo decisivo no son las relaciones mutuas que traemos con nosotros. deba considerarse a sí mismo como el «padre espiritual» de su comunidad. en la ayuda fraternal y en la común dedicación a la salvaguarda de la dignidad y los derechos humanos. ¿Por qué resulta eso tan «espantoso»? Aunque está muy bien que la comunidad y el celebrante se conozcan y se traten íntimamente. y la de que el sacerdote no tenga tiempo suficiente para recogerse y meditar sobre lo que acaba de hacer) son. Claro que no hace falta acentuar especialmente que este «llegar desde fuera» no exime al sacerdote de satisfacer la legítima expectación de la comunidad de poder recibir a un celebrante que se tome completamente en serio a sí mismo y que -sobre todo.. la «actitud» del sacerdote celebrante es mucho más decisiva e importante que el hecho de que él. así como multitud de servicios honoríficos realizados por laicos aportarán su contribución importante e imprescindible (cf. aquí es donde residen quizás los verdaderos problemas. que está caracterizado por disonancias. esperanza y amor. continuando con la costumbre de estar un rato juntos después de la misa. sino el hecho de que el sacerdote «representa sacramentalmente a Cristo».que las personas permanezcan unidas. Por tanto. el sacerdote debe formular sugerencias. Todas estas diversas formas de realización de la unidad son fruto de la unidad recibida por la eucaristía. unas palabras que cualquier sacerdote hará bien en meditarlas muy a menudo. en la comunidad y en la familia. que dimana del «sí» que Dios da también a nuestro estado interno de contradicción y falta de reconciliación. que somos muchos. Ambas posibilidades (la de que la comunidad contemple «con asombro» y en actitud de espera el acto de devoción personal del sacerdote. se trata finalmente de la unión con los hermanos y hermanas: «Es un solo pan. Precisamente el don de la unidad de unos con otros se convierte eo ipso en la siguiente tarea: deberá expresarse de múltiples maneras y en variedad de signos y habrá de realizarse en la vida. asociaciones. Se trata sobre todo de la unidad con el Dios Trino y Uno. supra. llama la atención (en su carta mencionada ya muchas veces) sobre unas hermosas palabras de un cuento oriental que refiere sobre un rey: «Él era el que sustentaba el centro y. Y sin embargo. obispo de Münster. a mi parecer. porque todos participamos de un solo pan» (1 Cor 10. se trata de la unidad consigo mismo. nosotros. tratará de que se resuelvan los conflictos y de que se mantenga la paz y la reconciliación. conflictos y enemistades. no podía renunciar a las numerosas columnas sustentadoras». agrupaciones espirituales que «se especialicen» en diversos objetivos bien diferenciados. sobre todo cuando es cura párroco. somos un solo cuerpo. de asistir al «café parroquial» (cualesquiera que sean sus formas). Esto no quiere decir que el sacerdote. Dondequiera que haya personas que. allí la meta de toda labor pastoral será recibir la unidad como don de Dios. «como aves migratorias» (según dicen ellos). en la celebración eucarística. sin embargo en la «llegada desde fuera» del sacerdote pueden expresarse dos cosas: (1) lo decisivo no son la persona del sacerdote ni sus relaciones con la comunidad. sino las relaciones que recibimos con esa celebración. Comenzando por el cordial y sincero beso de paz. en el vecindario.tome completamente en serio la celebración eucarística.lo dejará en manos de la sensibilidad espiritual de los diversos cristianos y del conjunto del pueblo de Dios. y que sobre todo se viva también con vinculación constante en grupos estables. círculos de trabajo.debe tener también su repercusión en el «mundo». de intercambiar expresiones de fe en la conversación que se centre en el tema de la predicación. 182-184). Pero en qué medida y de qué modo concreto se proceda a la realización de la unidad. 17).316 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 317 tenor» y comenzará inmediatamente o muy pronto a distribuir la comunión. Para que se produzcan estos frutos. mantenga relaciones personales con la comunidad. en el círculo de amigos y entre los colegas del trabajo. una unidad que se acredita en una vida de fe. acudan sacerdotes desde lejos. Actualmente hay «sectores» en la Iglesia que consideran inadmisible el que. uno se convierta en el fermento de la unidad. en este menester suyo tan importante. en la organización de planes comunes para pasar los ratos de ocio.a través del ambiente que reine en la Iglesia. Un padre espiritual -desde el punto de vista del . Reinhard Lettmann. se abran a la acción de Dios y se unan con Cristo. para la celebración dominical de la eucaristía. En este punto. que no debe faltar en ninguna celebración eucarística. con anterioridad a la celebración eucarística. intolerables espiritualmente en una misma medida. de tomar el «aperitivo teológico». los (nuevos) ministerios pastorales laicos. de una unidad que se haga realidad en la comprensión y relaciones mutuas. deberá hacer -de la manera que le resulte posible. eso -con toda confianza. Pero finalmente el don de la unidad . cuando nos reunimos para celebrar la eucaristía. hasta llegar al hecho de que.

28.consiste en actuar «en nombre del obispo. no existe en absoluto. anhela la unidad). ministro de los sacramentos y guía de la comunidad ante el tercer milenio cristiano (19 marzo 1999). pero de una unidad que abarque todos los ámbitos y que brote de la eucaristía.). el crear redes de relaciones y el ser fermento de la unidad? En todo caso. de administrar instituciones (como jardines de infancia.v^ÉQvr\aiq) y el ministerio apostólico. Y tal cosa deben requerirla de ella los sacerdotes con la mayor insistencia. Precisamente en este ámbito de la propia actividad (o de la celebración del propio poder) ¡ se puede demostrar de lo que «uno» es capaz (edificar. en el ámbito interior e individual de las almas. dirigiendo a la familia de Dios (una familia que. sin merma alguna de su tarea pastoral. él es el supremo responsable de la unidad integral. en manos de laicos que desempeñen tales tareas con plena dedicación o como ocupación secundaria. Tal labor de «organizar». ¿qué recursos pastorales se pueden aplicar. y cuáles no deben aplicarse?. No es procedente el que las direcciones de algunas diócesis traten de conjurar. Porque Pablo. lo que en este caso es competencia del ministro consagrado son las decisiones fundamentales y las opciones fundamentales que afectan al camino y a la meta de la comunidad a saber. 4. Desde luego.la propia vida perecedera. la escasez de sacerdotes -que. Congregación para el Clero. no es siquiera deseable que pertenezca al ministerio (sacramental). etc. reformas arquitectónicas. de resolver asuntos relacionados con el edificio parroquial. a menudo con imprecisión. administrar)! Claro que detrás de ello se oculta también un objetivo justificado y serio. n. como comunidad de hermanos. no creen las condiciones necesarias para que los sacerdotes queden liberados de todas las tareas que no brotan en absoluto de su ministerio sacramental. uno desearía realizar algo «ostensible». en 1 Cor 12.y a propósito de ella se formula muchas veces la pregunta sobre si es posible que tal dirección de la comunidad quede en manos de laicosabarca una grandísima amplitud de factores. No tiene por qué encargarse de suministros. el implantar esas huellas en los corazones de la comunidad. Semejante deseo no es por principio nada negativo. hace distinción entre el «don de dirección» (y. maestro de la Palabra. A partir de estos criterios se plantearán a menudo cuestiones fundamentales. por un lado. Claro que el que esto sea posible y el que se haga posible en una amplitud cada vez mayor tendrá que garantizarlo la dirección de la diócesis. Su munus regendi. la competencia sobre el dinero y la influencia institucional pueden tener también 18. los cuales prolongan -como quien dice. el congregarlos. Con esto habrá quedado claro que lo que hoy día. Sobre todo cuando se es joven. por otro. Ciudad del Vaticano 1999. ¿qué prioridades habrá que señalar con respecto a campañas. instalaciones asistenciales. No tiene que desempeñar trabajos de oficina. hacia Dios Padre». ¿Qué cosa análoga podrá haber para el sacerdote (célibe)? ¿No sería más adecuado. El presbítero. aunque recayeran sobre él en determinadas situaciones históricas y aunque hasta el día de hoy sean tareas desempeñadas muy a gusto por no pocos sacerdotes. Para muchas personas este deseo se satisface en los descendientes. en vez de dejar «huellas» en edificios. el camino del evangelio y la meta de la unidad. de la unidad de la comunidad. ¿qué instituciones son necesarias para responder al llamamiento de la hora presente?. que —según la circular de 1999 de la Congregación para el clero. etc. que no tienen nada 17. es un oficio que «no tiene nada que ver con una concepción puramente sociológica de la capacidad organizativa»17. organizar. El Creador mismo depositó en el corazón del hombre el deseo de poder dejar «huellas» en la historia y de no ser borrado sencillamente de la memoria. es decir. uno desearía ver lo que «se fia logrado» y lo que «se ha hecho». más aún.3. por medio de Cristo.es competente tan sólo en el denominado «fuero interno». a mi parecer. Pero el párroco es pastor de una comunidad también «en lo externo». el ámbito de la organización y de la administración no pertenece necesariamente. Por eso. No tiene que llevar la contabilidad del presupuesto parroquial. puede él dejarla por completo. como por ejemplo: ¿en qué emplea la comunidad el dinero?. organizaciones. Pero de ahí no se sigue que él deba ser personalmente el gestor de los asuntos organizativos que formen parte de la vida de una comunidad. instituciones y asociaciones? En semejante contexto. en la comunidad que vive y que se presenta en medio del mundo y de la sociedad. Parece que en la comunidad de Corinto hubo algo así como «competencias organizativas» que no se identificaban con la «autoridad apostólica».y.318 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 519 Derecho Canónico. en el Espíritu. . se denomina «dirección de la comunidad» . es decir. el reconciliarlos. el «engendrar en la fe» a seres humanos «por medio del evangelio» (1 Cor 4. 15). que ver en absoluto con el ministerio consagrado15..

Mainz 1999. una fijación de prioridades. pueden ser condiciones favorables para una celebración fructífera. 21. habrá que tener muy en cuenta. allá donde él está y en todo lo que hace. se deje capacitar por la celebración de la eucaristía para vivir la unidad y para actuar como estímulo de la unidad. Theologie und Kirche II. . el servicio sacerdotal consiste en la «dirección espiritual de la comunidad». no podremos menos de protestar enérgicamente contra la multiplicación de las misas. con insistencia. 20.320 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 321 algo que ver con el evangelio. resultante de la eucaristía. representa el mysterium de la unidad universal del pueblo de Dios. que en cada caso ha de realizarse sólo en una porción concreta. Claro está que el don de la unidad. allá precisamente donde en las nuevas unidades de pastoral se oriente de nuevo la pastoral hacia una «pastoral cooperadora». las cuales inducen luego. a numerosos errores— y pueden suscitar la impresión de que la celebración de la eucaristía no es. ni mucho menos. como resultado de la celebración de la eucaristía. es de la máxima importancia que el sacerdote mismo sea un hombre que. Tal cosa puede dejarla confiadamente en manos de otros. Y para ello basta en un caso dado el derecho a interponer un veto (bien fundamentado y preparado en extensas conversaciones) contra un gasto de dinero. que luego podrán y deberán caracterizar también la convivencia diaria.de sacerdotes que a menudo no resultan nada «atractivos» para ellas. por su parte. una plasmación de la vida comunitaria que. tiene que entrar en la vida de la cotidianidad. a saber. Sobre la mencionada «mesa de la palabra». y esto puede significar para muchos (¡hace muchísimo tiempo que no para todos!) que esa unidad se concreta en el trato con las mismas personas con quienes uno ha celebrado conjuntamente la eucaristía en el domingo. no es una excepción. W. En este sentido. 325. Por tanto. Esto se realiza alimentando a la comunidad en la mesa de la palabra y en la mesa de la eucaristía. que el sacerdote no desempeña el papel de un organizador de la pastoral y de un gestor que la coordina. Es verdad que las relaciones de buena vecindad y de amistad entre los cristianos con quienes se reside en el mismo lugar. Aunque cada celebración eucarística. Pero estas misas degeneran fácilmente. o que haya comunidades que prefieran «atenderse» ellas mismas por medio de liturgias de la palabra que depender -¡es cierto!. capacitándola para que realice su servicio en el mundo y motivándola para que integre los carismas que actúan en ella y para que los mantenga en la unidad con la Iglesia universal20. sin embargo se abre hacia la totalidad. pero no son condiciones indispensables. digámoslo una vez más: el sacerdote no posee por ello una competencia omnímoda. en un caso concreto. ¿por qué no podrá haber encargados de pastoral con la tarea y la capacitación expresa para organizar y coordinar actividades comunitarias? En contraste con esto. 19. el sacerdote es competente única y exclusivamente en la «dirección espiritual de la comunidad» (¡lo cual no se identifica con un ámbito espiritual limitado al «fuero interno»!). después de todo. 138. en último término (!). no está limitada -según vimos. cuando esas misas se celebran únicamente para que haya misas dominicales en el mayor número posible de sitios. Por eso. concedida por gracia en la eucaristía. y el de ser responsable también de las funciones fundamentales en el ámbito organizativo). purificándola y santificándola. representa a la totalidad. con quienes se está a diario en contacto vital y con quienes se trabaja en común. Más allá de estos factores (el de ser responsable de la edificación de la comunidad en la unidad y el amor. se halla como signo de la totalidad. Puesto que la eucaristía celebrada «en el lugar» no es el factor supremamente (!) decisivo -aunque sea muy significativo celebrar la eucaristía como raíz y centro de una comunidad local-. sino que él deberá aportar «únicamente» su competencia espiritual y su responsabilidad en el ámbito de las opciones fundamentales que tengan que ver con el evangelio y con la unidad—. Pero la unidad. sino que la secuencia genuina y esencial es diferente: el sacramento es lo que capacita más que nada para las relaciones profundas y sólidas.a los que en cada caso están congregados aquí y ahora para la celebración. Sin embargo. Y así. cf. que se efectúa en un lugar concreto y con personas concretas. señala fundamentalmente hacia toda la red de relaciones del pueblo de Dios. por su poder y según la medida de Jesucristo. En las grandes unidades de pastoral. una adquisición de bienes. cuando falta un celebrante. tan importante. en liturgias de la palabra. infra. es también indiferente en qué lugar y con qué cristianos se reúna uno para la celebración eucarística. es algo particular. lo mismo que los demás. el que incluso católicos comprometidos hablen de la «misa» de un diácono o de un encargado de pastoral. una dirección que Walter Kasper caracteriza así brevemente: Esta dirección consiste en edificar una comunidad por encargo de Jesucristo. Kasper. ni mucho menos. La unidad. sean quizás contrarios al evangelio y a la unidad.

que se congregan aquí y ahora para la celebración. Así como la eucaristía reúne siempre a determinadas personas. sacerdotes que en ocasiones se preguntan a sí mismos desesperados dónde tienen realmente su hogar y dónde pueden vivir en comunión con las personas que les han sido confiadas. Deberá haber una sola celebración eucarística como una sola celebración de la comunidad. los actos puramente rituales. a propósito. Le 9. Aquí. por lo menos. ¿por qué no se pone a disposición de los fieles algunos autobuses que los conduzcan «con destino a la misa dominical»? Si luego la gente no los utiliza -como me han asegurado personas que merecen crédito-. y cuando se gasta tanto dinero en cosas que no son realmente necesarias. un ámbito que posiblemente se va haciendo cada vez mayor. no debe ni puede en absoluto mantener relaciones personales con todos los cristianos del ámbito de su labor pastoral. El sacerdote. obispo Ignacio de Antioquía). Wege kooperati- Y las considero fatales porque con ello. era lo más normal hasta hace unos cuantos decenios que.. pero no como sustitución de la celebración eucarística.». se recorriera de buena gana una hora. si no quiere verse sobrecargado de trabajo o hacerse totalmente superficial. en representación de otros. donde parezca adecuado. sobre todo en las serranías. realizadas con credibilidad en una concreción que sirva de signo. Erzdiózese Freiburg (25 abril 1996). habrá que invitar a la comunidad a la celebración de una liturgia de la palabra»—.deben realizarse habitualmente más que nada para enriquecimiento de la vida litúrgica. así vemos que sucede también con la vida cotidiana y la actividad del sacerdote. Josef Homeyer. con ello.. que luego se pretende que sean un «servicio al pueblo de Dios». Pero ver Pastoral und Gemeindeleitung in pfarr-übergreifenden Seelsorgeeinheiten: Amtsblatt f. Así lo viví yo todavía cuando era niño. sino también para proporcionar una rica «oferta». Pero contra tal «cultura de la oferta» habla la praxis de siglos seguida por las Iglesias ortodoxas. 24. a mi parecer. Ahora bien.un altar . apenas se da) se celebren dos misas o como máximo tres (incluida la misa de la víspera). Eucharistiegemeinde am Sonntag («Comunidad eucarística en el domingo». para asistir a la misa dominical. Una agradable excepción a tales instrucciones formuladas al unísono. Esa vida y esa actividad tienen que estar en todo momento bajo el programa de la «unidad». citaremos a O. Cf. sin que se celebre la comunión. se concede «carta blanca» para que la celebración de la eucaristía no sea considerada. 22. a fin de que tengan unidad con Cristo y unidad entre unas y otras -pero esa unidad concreta es tal que pierde sus fronteras y se extiende hasta la totalidad de la communio-. Cuaresma del año 2000). En zonas rurales. Quede bien claro que con esto no se dice propiamente nada contra las celebraciones de la liturgia de la palabra. en la nota siguiente las instrucciones dadas por el obispo de Hildesheim. todo el que quiera hacerlo puede participar en una celebración eucarística dominical que se celebre a una distancia razonable del lugar donde reside.. La celebración de la eucaristía puede exigir también tranquilamente el «esfuerzo» de efectuar un largo camino. tan importante—. desplegándola en muchas misas. Tales instrucciones han sido dadas por muchos obispos y autoridades diocesanas.una celebración eucarística. el Código de Derecho Canónico (CIC 905) prohibe por sus buenas razones una pluralidad de misas dominicales y permite sólo que en caso de excepción o en caso de urgencia (que entre nosotros. la constituye la carta pastoral del obispo de Hildesheim. La respuesta puede ser únicamente que la unidad cristiana no está bajo el lema «¡Sed como millones juntos!». Por eso. esa celebración es el centro y la raíz de la comunidad. ¡Y sucede lo que sucede! Porque la mayoría de los sacerdotes (y yo me incluyo entre ellos) se sienten espiritualmente sobrecargados cuando varias veces sucesivamente se les obliga a reunirse con fieles y se echa mano (literalmente) de ellos (literalmente) para que in persona Christi celebren los sagrados misterios. porque hay personas que se niegan a participar en la celebración de la eucaristía en una población vecina. Por eso. La unidad no puede estar «en todas partes» y. sino únicamente contra el carácter de las mismas en cuanto alternativas a la celebración dominical de la eucaristía. creemos que en Alemania no se han celebrado nunca tantas misas dominicales como durante los tres últimos decenios-. exceptuados poquísimos territorios de diáspora. entre las «conclusiones actuales»: «1) Cada domingo deberá haber en cada iglesia parroquial y. Esto sucedía y sucede no sólo para celebrar la eucaristía en muchos lugares. Ver esto es importante para el número cada vez mayor de sacerdotes que están a cargo de multitud de parroquias que originalmente habían sido independientes. . Por esta razón considero fatales algunas instrucciones como la siguiente: «Donde no pueda celebrarse la eucaristía por falta de sacerdotes. sino por medio de la intensidad y de la calidad. «en ninguna parte». después de todo. que parten del principio observado en el cristianismo primitivo: una comunidad . pero en cualquier caso no podrá tratarse sino de una realización parcial de la unidad. en los países de lengua alemana. que es una sola. En ella se dice. Y no debe escindirse mediante una cultura de la oferta. Y dada la situación financiera en que se encuentra la Iglesia. en las iglesias filiales una celebración eucarística (incluida la misa de la víspera) («Esforzaos por celebrar sólo una eucaristía». entonces habría que seguir poniendo a disposición de la gente esos autobuses «para que sirvan de testimonio contra ellos» (cf. La unidad no se realiza por medio de la cantidad. conducen a la larga a la ruina espiritual. en nuestras regiones y en las actuales circunstancias. 2) Las celebraciones de la palabra de Dios -es decir. 23. de camino.. d. sino que ha de hacerse concreta «en alguna parte».322 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 323 En todo caso. 5). también. Saier.

quizás se esconda detrás de esa gran actividad la tendencia subliminal a igualarse lo más posible a Dios. debe hablarse del seguimiento de Cristo. eso precisamente es lo que hace nuestro párroco: ¡está en todas partes y no está en ninguna!». 270. más aún. la forma y normas de vida. Lo que puede y debe hacer que la labor pastoral sea fructífera. Forma parte de ello principalmente la voluntad de la presencia (en francés. Communio undmissio. y debe entablar una red de relaciones que sea lo más extensa posible. En todo caso.. Tal vez podamos decirlo también así: debemos estar más con el Señor y con nosotros mismos. que no se le aplican al hombre. ¿O no tendremos que dar un carácter más intensamente «ajeno» a nuestro ministerio. recibida por ella por medio de la predicación. que se halla bajo la palabra clave de la unidad. por el contrario. Lo que hay que hacer ante todo es proporcionar a la comunidad la unidad que es don de Dios. La predicación cuanto más sea interpretación de la sagrada Escritura (lo cual no quiere decir. la opinión de que el ministro eclesiástico debe «hacer» que la Iglesia sea una asociación religiosa bien ordenada y que funcione armónicamente. Wanke. la suerte y las circunstancias externas de las personas para las que él está allí. a saber. Tan sólo de esta manera se verá con clara credibilidad que el sacerdote no quiere entender su actividad pastoral como la de una «autoridad superior» o «como persona selecta que está por encima de otros». Con ello no sólo se piensa en que el sacerdote ha de estar presente «en el lugar» y ha de asumir obligaciones vinculantes. un término clave de la espiritualidad de Charles de Foucauld). de tal manera que . y debe hablarse de la vida cristiana y eclesial. a fin de que los que estén dispuestos a escuchar puedan oír. sino de la Buena Nueva acerca de la communio a la que Dios nos invita. 26. hemos de estar mucho más silenciosos. forma parte igualmente esencial de la pastoral sacerdotal. tanto más auténticamente transmitirá la palabra de Dios. Alguien dijo en una ocasión: «Lo que leemos en un himno que canta acerca de Dios: 'Él está en todas partes y no está en ninguna parte' (Gotteslob [Himnario evangélico alemán].a semejanza de Pablo. y ha de convertirse realmente en uno de ellos. como parte integrante de la misma. en Priesterliche Lebensformen (Arbeitshilfen 36 des Sekretariats der DBK [= Conferencia Episcopal Alemana]). J. sino -cosa que en verdad e s .el sacerdote pueda dar gracias a Dios de que la comunidad «ha aceptado la palabra. No nos engañemos: con ella no se ayuda a nadie a salir adelante. eso lo recibimos de la eucaristía. conceptos y sucesos bíblicos) y cuanto más vincule con el acontecimiento de la eucaristía. juntamente con la celebración del mysterium. la cual. No tenemos que estar ni actuar «en todas partes». sino también en que ha de compartir el lenguaje («idiolecto»). présence. 42). debe vivir la unidad. para que no aparezca erróneamente como el servicio prestado por una sociedad que pretende simplemente una suave humanización de la vida?25. Esto tiene consecuencias. Pero tengamos en cuenta que esos son atributos de Dios. Así como la celebración de la Cena del Señor crea unidad (en su triple dimensión) y capacita para la unidad. sino como actividad de acompañar. ni mucho menos. 2). con sólo que él haga «lo único necesario» (cf. En medio del ruido general. El presbítero. hay que tener en cuenta la diferencia teológica que existe con respecto al sacramento: mientras que en los sacramentos existe la absoluta garantía de que Dios se vuelve hacia nosotros. para poder estar mejor con las personas. Detrás de la actividad desenfrenada de algunos sacerdotes puede esconderse. no como palabra humana.324 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 325 allí donde él reside y con los que se hallan a su alrededor o son los que más le necesitan. 13)^. de ir por el camino juntamente con otros y de compartir mutuamente con ellos la vida. Le 10.. muchísima falta de fe. haciéndolo como signo visible y de manera creíble. a fin de encender en ellas una luz. Cuanto más se convierta el ministro efectivamente en el servidor de la palabra. y no se haga el señor de la misma. que el obispo Joachim Wanke formuló en una ocasión de la siguiente manera: [El sacerdote tiene que] saber que el «fruto» de su actividad crecerá espontáneamente. En cuanto a la eficacia de la proclamación de la palabra. . Bonn 1984. Con esto queda dicho ya que en la predicación no debe hablarse de «cosas intrascendentes». 25. que abre el camino para ello.23. tanto más podrá la palabra difundir su eficacia salvífica»: (Congregación para el Clero. así sucede también con la palabra de Dios. que debe estar atada servilmente a palabras.como palabra de Dios» (cf. y tampoco se ayuda a la comunidad. se halla la proclamación de la palabra de Dios. vemos que en la proclamación «el carácter humano del ministro tiene considerable importancia. Más aún. debemos estar más entre las personas sin un propósito determinado. el sacerdote no crea unidad por medio de una actividad desenfrenada. 1 Tes 2. y no el hacerla «funcionar» como una sociedad bien organizada. En relación sumamente íntima con la celebración de la eucaristía.

decía así: «. y de ahorrarse así el esfuerzo de meditar de nuevo la palabra de Dios!». aunque un sermón esté preparado personalmente. de libros o revistas con sermones ya preparados. supra. Wilhelm Klein SJ. fundada en la ordenación sagrada. claro está. afligidos o necesitados. Allá donde la palabra se nubla por los caprichos subjetivos del predicador. Este elemento se consideró tan importante en los comienzos. La predicación.d). con todos los necesitados. para que no caiga usted nunca en la tentación de volver a pronunciar ese mismo sermón. alentadora y solicitante de Dios al aquí y al ahora de las personas confiadas a la labor pastoral. sino que también al obispo se le pregunta en la ceremonia de su consagración: «Con los pobres. la caritas no queda al mismo nivel que la eucaristía y la predicación. sino también en el sentido existencial del dejarse impactar por la palabra de Dios. naturalmente. en caso dado. Pero con ello la tarea de la diaconía no quedó ni queda reservada para este ministerio ni delegada en él. no sólo desde un punto de vista funcional (a fin de predicar de manera correcta). Y la razón en que se apoyaba la publicidad era: «Precisamente en estos tiempos en que usted está muy ocupado. Mientras que por medio de estas dos últimas se comunica principalmente el don de la unidad a los cristianos que celebran con fe los sagrados misterios. Hace algunas semanas (en la primavera del año 2000) llegó a muchos sacerdotes de Alemania y de Austria la publicidad de una «editorial especializada en organismos e instituciones». de actuar por medio del ministro consagrado. 27. 2.la caritas o diaconía. Así que la diaconía pertenece esencialmente a las tareas de todos los grados del sacramento del orden. de tal manera que la predicación sea de veras el contémplala alus tradere. la palabra no podrá ser eficaz (cf. preguntas a tenor de las cuales habrá que revisar de nuevo el sermón ya compuesto o.c o m o tercer elemento esencial de la labor pastoral. allá donde «no se utilizan los recursos de la sana teología» o «se improvisa por pereza o por falta de responsabilidad». son tales que infundan realmente gozo en el oyente? Tan sólo en este caso el sermón será la transmisión del evangelio. ¿es realmente el núcleo de la pastoral. En lo que respecta también a la predicación. una gran familiaridad con la sagrada Escritura y un constante esfuerzo por comprenderla. sin reservas. porque nadie es ordenado sacerdote sin que antes haya recibido el diaconado (y para ser ordenado obispo. por escrito-. es decir.l. 209-211). es decir. «con la mano izquierda». Cuando se trata de preparar un sermón. . ha de recibir antes la ordenación de presbítero). habrá que corregirlo: (1) ¿el sermón entero. Y con ocasión de la ordenación de presbíteros se vuelve a repetir la misma pregunta que se había hecho en la ordenación de diáconos: «¿Estáis dispuestos a socorrer a los pobres y a los enfermos. Muchos experimentaron tal publicidad como un descaro y un escándalo. con los inmigrantes. semejante editorial ¿se atrevería a ofrecer tal publicación si no estuviera segura de que numerosos sacerdotes y pastores iban a acogerla favorablemente? ¡Hasta dónde hemos llegado con nuestra «eficiente labor pastoral»! Sin embargo. misma? Ahora bien. Un consejo encarecido de mi antiguo director espiritual.Tire usted inmediatamente al cesto de los papeles el sermón que acaba de pronunciar -preparado. Partiendo de esto habría que abordar también la problemática de la denominada «predicación efectuada por laicos». la dedicación a los pobres. para todas las ocasiones del año litúrgico» (diferenciándose. A la eucaristía y a la predicación se añade . según se tratara de una predicación católica o evangélica). no omitiendo nada. el P. claro está. esta publicación le servirá para aliviar mucho su trabajo». o partes y pasajes del mismo. ministro de los sacramentos y guía de la comunidad ante el tercer milenio cristiano. entre otras cosas. que ofrecía al ridículo precio de 228 marcos alemanes (114 € ) «modelos de sermones que podían utilizarse directamente en la predicación. lo mismo que la celebración de la eucaristía. sacándolos a menudo de «latas de conserva». Yo no puedo menos de transmitir este mismo consejo. de la Buena Nueva o noticia gozosa por excelencia. para guardarlos a continuación inmediata y volverlos a predicar en otros lugares?22.326 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 327 Esto presupone. tendrá que someterse a otras dos preguntas críticas. (2) ¿contiene el sermón tales estímulos espirituales que un cristiano medio pueda servirse de ellos durante toda una semana para nutrir su fe? Tan sólo entonces el sermón traducirá la palabra consoladora.d y 2. y a ayudar a los inmigrantes y a los necesitados?». entonces la predicación del ministro participará de la promesa de Cristo. ¿serás siempre bondadoso y comprensivo?». el transmitir a otros lo que uno mismo ha experimentado en la contemplación. que para él se desarrolló incluso un ministerio especial: el del diácono (cf. que era una persona muy conocida. ibid. Sin embargo. Pero si el sacerdote es realmente «servidor de la palabra». el centro de la actividad sacerdotal? ¿Es su preparación el punto esencial de la cotidiana labor pastoral? ¿O se preparan los sermones a toda prisa.2.2. 2. lo cual queda clarísimo. no podremos menos de formular algunas preguntas críticas a una serie de sacerdotes. «se hace realidad». ¿puede hablarse de ahorrar tiempo? ¿Hay algo más importante que el ocuparse de la palabra de Dios y de la trasmisión de la maestro de la Palabra. la caritas es primariamente (aunque no de manera exclusiva) la prueba concreta de que ese don fructifica.f).

no ven ustedes en los grupos marginales sino lo extraño. 132. precisamente de este modo. pero que reciben su significación interna de la eucaristía. vemos que forma parte también de esa tarea la realización más radical. a realizar la unidad entre las personas que son de un mismo sentir y a dejar al mundo allá fuera. Flp 2). el impedido. ¿Cómo podrá la Iglesia hallar su verdadera identidad sin la caritas! Por eso. sino la caritas la que sustenta a la Iglesia!» (ftid. «¿Que pasaría . no ven ni siquiera claramente que con ello se están alejando del amor de Cristo. que es donde está el pobre. Así como Cristo. absolutamente esenciales. lo amenazador y lo temible. demuestra que la capacitación y obligación -que brotan del don de Dios. tiene que crear posibilidades para ejercitarla (y hacer que sea eficaz en su propia vida). el citado especialista afirma de manera breve y convincente: «¡No es la Iglesia la que sustenta a la caritas. conduciendo a los hombres hacia la unidad con ÉL. trató a algunos jóvenes que corrían riesgo de cometer suicidio. la autoridad ministerial del sacerdote está llamada al agere contra. sea el destinatario de una atención sumamente intensa y amorosa. En vez de reconocer en los excéntricos y grupos marginados las partes que han quedado escindidas de la propia existencia. La exhortación incesante a la caritas es hoy día mucho más necesaria. 2. nidad la atención. que da limosnas e imparte consuelos'. no se hallan ustedes en condiciones de sentir genuina solidaridad y compasión. A. Sind die Kirchen ein Hort der Solidaritát?'. actúa como el verdadero pastor y cura de almas. 140.si un desesperado que quiere encontrar sentido a su vida.-H. durante los años ochenta. sí.ugsburg 1999. confirmación) o son consecuencia de la misma (matrimonio. y de eso procuran ustedes deshacerse29. así también la diaconía de la Iglesia es el gran signo de que la unidad que se le ha concedido a ella graciosamente y que le ha sido dada como un encargo es una unidad que abarca sin excepción a todos. Habrá que mencionar en primer lugar los restantes sacramentos.m e he preguntado algunas veces. Wirth-E. 171). Y deberá dejar también en manos de la comu28. viene a parar en medio de una comunidad parroquial que esté discutiendo acaloradamente sobre la posibilidad de que las mujeres ayuden a misa [hoy día hay también cuestiones baladíes muy parecidas]?». en actitud de suma tensión con la gloria de Dios (cf. Por eso pregunta M.para obrar la unidad entre los hombres es una tarea enteramente sin límites. sino que entienden únicamente la caritas en el sentido de una 'relación de arriba abajo. el sacerdote tiene que mover e impulsar incansablemente hacia la diaconía. que o conducen a la eucaristía (bautismo [penitencia]. En todos estos sacramentos (así como en una serie de los llamados sacramentales o acciones de bendición) el sacerdote actúa igualmente in persona Christi. Lütz con toda razón: «¿Habrá que asombrarse de que algo así no entusiasme a los jóvenes?»22. lo cual es lo que más fomentaría la solidaridad. H. Entsolidarisierung. en vez de acompañar a Cristo en el movimiento que le lleva a él a situarse en el último lugar. en Id. Allá donde se manifiestan tales actitudes contrarias al evangelio. abrazó y abarcó todo cuanto existía.. catequesis y atención pastoral Alrededor de los tres rasgos esenciales de la pastoral sacerdotal se hallan otros elementos que son. Y el autor -psicoterapeuta de profesión. Sin embargo. orden sacerdotal. la ejecución concreta se la dejará al diácono. quien. El hecho de que también y precisamente el pobre. están llenos de prejuicios contra las minorías y los grupos marginales. Con la mirada puesta en k historia. es decir. Der blockierte Riese. en vez de eso. unción de los enfermos-extremaunción). El entorno: misión sacramental. . en estas acciones que son signos realizados por pastores encargados de hacerlo. de la predicación y de la diaconía. y expresan claramente su resentimiento con los extranjeros. el cuidado y el compromiso en favor de la diaconía. Opladen 1995.añade que. A menudo sucede que los que con enorme insistencia recalcan el «principio de la vida comunitaria». el que a los ojos del mundo es el menos importante y el que más carece de valor. En virtud de su fijación autoritaria. el que sufre. el marginado. la realización que llega hasta las raíces más profundas del don: la realización de ese don en la diaconía.328 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 329 abarcándolo todo. 29. Lütz.no deben desligarse de la tarea asociada con ese don. Y quizás uno de los grandes factores de crisis de la Iglesia de nuestros países estribe en que la Iglesia ha delegado en buena parte la caritas en la organización denominada «Caritas» y gira constantemente en torno de sí misma. que es la genuina base de su vida comunitaria. que lo ideal es que existiera en toda comunidad. Ustedes -así dice el dictamen de sociólogos-.. una tarea absolutamente universal. Si la eucaristía y la palabra de Dios -como formas en que Jesucristo mismo crea la unidad. porque existe la tendencia a vivir la fe «en una torre de marfil». de tal manera que nunca pueden faltar. se situó en el «ultimísimo lugar» de la creación y. M. Psycho-Analyse der katholischen Kirche. Brahler.

Lo mismo se aplica. sino que el que recibe el bautismo está llamado a realizar conjuntamente. Por eso. ni siquiera primordialmente para sí mismo. Menke.-H. Y esto debería quedar especialmente claro en la celebración de la eucaristía. por tanto. Esto último. K.entiendan los sacramentos como encargos recibidos y no como «celebraciones comunitarias de autorrealización». Los recibimos primordialmente para poder ser el sacramento «Iglesia». Y aquellos que contemplan nuestra Iglesia desde el exterior hablan constantemente sin rodeos de que se trata de fachadas engañosas30. fuera de ese signo. con el más alto grado de notoriedad y obligatoriedad. Estos sacramentos no los recibe nadie únicamente para sí mismo. Sobre ello presentaremos un texto. los sacramentos no se hallan al principio. Debe quedar claro: El bautismo no se administra porque.pronuncien la promesa de querer ser conscientemente miembros de la Iglesia. no es él quien puede conceder el Espíritu (confirmación). al menos los que acuden domingo tras domingo a la Iglesia.. que expone las cosas con lucidez inmejorable. La segunda diferencia consiste en que los sacramentos se hallan decididamente en un marco de relaciones eclesiales y. a Cristo. Menke habla a continuación del «núcleo duro» de la comunidad. Menke. No es el sacerdote el que es capaz de conducir (de nuevo) a los hombres hacia la communio con Dios (bautismo-penitencia).330 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal perado. es a veces un intento. ¿son conscientes de que la celebración sacramental de la muerte y de la resurrección de Cristo es una misión. Considerada sinceramente. al orden sacerdotal y al sacramento del matrimonio. Precisamente las personas sensibles que hay entre nosotros apenas aguantan el abismo que hay entre las promesas vacías que se declaman litúrgicamente y lo que de esas promesas corresponde a la realidad de la fe vivida. De tales personas espera él «que ese núcleo duro no se segregue 'de los demás'. que esas personas -para decirlo con otras palabras. Pero. ni mucho menos. Lo mismo se diga de los que van a recibir la confirmación. El hecho de fijar la labor pastoral en la catequesis sacramental es una evolución desacertada. una recepción para ser capaces de dar? La pregunta: «¿Qué me proporciona eso? ¿Qué saco yo de allí?» se encuentra muy difundida y no sólo únicamente entre los jóvenes. de K. Gemeinsames und besonderes Priestertum: IkaZ 28 (1999) 335s.-H. no sea posible la comunión con Dios o con Cristo y. hay que vivir y realizar los sacramentos como capacitación y encargo para la missio: tal es la primera y decisiva diferencia que existe entre los sacramentos y las «acciones de bendición» que se imparten a personas «alejadas de la Iglesia». Los sacramentos son los actos por los cuales y en los cuales surge o se renueva la Iglesia. Pero lo que él es capaz de hacer es similar a lo que ya se explicó en relación con la eucaristía: debe administrar los sacramentos de tal manera que susciten la disposición del hombre para recibir el don de Dios que en ellos se simboliza y para asumir la tarea que en ellos se fija. es decir de aquellos a quienes consideramos «personas próximas a la Iglesia». en vista de una praxis sacramental popular que todavía sigue existiendo en parte. sino más bien al final de todos los esfuerzos pastorales. el movimiento por el que el Hijo se encarnó por la acción del Espíritu santo. sino la celebración comunitaria 331 hacia la unidad de unos con otros y hacia la unidad dentro del propio corazón. de las que hemos de hablar todavía. medio e instrumento «en favor de los demás». a la confirmación. sino que se entienda a sí mismo como medio e instrumento de Cristo al servicio 'de los demás'». incluso en la enfermedad y en el trance de la muerte (unción de los enfermos). En todo ello el sacerdote está representando a otro. En una palabra: debemos percatarnos finalmente de que los sacramentos no sólo presuponen en quien los recibe una fe profunda en Cristo. por salvar todavía la Iglesia popular. no es él quien puede capacitar para la fidelidad conyugal (matrimonio) y para la misión ministerial (orden sacerdotal). Si los niños que hacen la primera comunión no proceden de familias practicantes. sino también la voluntad para querer ser Iglesia. Por consiguiente. entonces no es raro que los meses o semanas de preparación para la primera comunión degeneren en algo así como «una pastoral desacertada». los cuales durante unas cuantas semanas o meses son preparados para que ante el obispo o ante uno de los representantes de la Iglesia universal -es decir. de modo más claro todavía. comunitarias. que parece deses- 30. . a su manera. un encargo. la forma ideal del bautismo no es la del bautismo aislado.. algo extenso. Por consiguiente. y el que puede generar en las personas la disposición para confiarse de buena gana en manos de Dios. por tanto. no pueda haber salvación. tendría que ser incluso un objetivo principal y un punto esencial muy urgente de la actividad pastoral. La catequesis de la confirmación es ordinariamente «una pastoral desacertada»: una pastoral que hace como si los destinatarios de la instrucción para la confirmación creyeran en Cristo y se identificaran libre y conscientemente con esa Iglesia.

los servicios de visita y atención a los enfermos. ni siquiera en los casos en que se dispone de suficientes sacerdotes. es únicamente la oración. Gemeinsames und besonderes Priestertum. las asociaciones relacionadas con alguna profesión específica. se derivan también formas comunitarias de realización de la fe.. entonces a plazo medio la praxis sacramental se convertiría más bien en cosa de la minoría. en este menester suyo tan importante. con la mayor naturalidad. y llegando hasta las conversaciones sobre temas de la fe mantenidas con los adultos (entre otras cosas. como son. Lo ideal es. por ejemplo. por no ser una cuestión privada de los dos cónyuges y de sus familias. El sacerdote podrá y deberá limitarse a estimular tales servicios. de tal manera que la celebración de los sacramentos difícilmente representara ya en el futuro una carga excesiva para el sacerdote11. No obstante.la mayoría de los cristianos que no asumen (porque no quieren o no pueden) ninguna tarea en las comunidades eclesiales. Porque en ese caso -como señala acertadamente K. 33. no podía renunciar a las numerosas columnas sustentadoras!». con una conmemoración semanal de los fieles difuntos. eran capaces de atraer a los jóvenes y de retenerlos. Es verdad que esto último puede sonar todavía a «música del futuro». . recaiga desde ahora sobre el mayor número posible de hombros. Quede claro que esta oración no tiene por qué consistir en una celebración eucarística privada y separada. pueden contribuir a descargar de trabajo al sacerdote. pero las claves han de fijarse ya desde ahora en la catequesis de los sacramentos y especialmente en la catequesis del bautismo y del matrimonio. Es decir. 337. especialmente la oración eucarística por los difuntos. claro está. integrados sobre todo por jóvenes un tanto mayores.-H. un servicio que por ejemplo en Latinoamérica no se incluye. Aquí se concreta el significado de lo que se ha dado en llamar «pastoral cooperadora». Entre otras eventualidades importantes se cuenta únicamente el servicio religioso en los sepelios. por lo menos. Y la celebración del sacramento del matrimonio. seguirían siendo los «atendidos pastoralmente». sino que se puede combinar. los grupos que se ocupan de asuntos del Tercer Mundo. Porque es posible que poco a poco hayan pasado los tiempos en que la labor eclesial con la juventud. que hasta este momento había recaído únicamente o de manera predominante sobre los hombros del sacerdote. que pudiera ser delegado plenamente en laicos. asistirlos y hacerse cargo de ellos subsidiariamente. Menke. Es una práctica que se ha introducido ya en algunas partes. en relación con el enlace matrimonial). de muchos creyentes. Cf. Tales formas comunitarias de 32. las congregaciones para la práctica de la vida espiritual. de maneras de pasar los ratos de ocio. La pastoral sacerdotal es en este ámbito un servicio prestado a la actividad pastoral de todos los creyentes o. etc. cuando cada uno de sus miembros bautizados y confirmados «entiende» la recepción de un sacramento «como una capacitación para la pro-existencia»32 y realiza principalmente esa pro-existencia en el lugar donde reside. también en lo que respecta a los sepelios van apareciendo perspectivas que. Entonces se forman. una comunidad es «sujeto de la pastoral». los grupos eclesiales de jóvenes12. en la que se vive el matrimonio como ecclesiola. A la larga sólo persistirán seguramente aquellos grupos eclesiales. Lo que el sacerdote quiera y pueda realizar por sí mismo en este vasto campo varía mucho según los casos. la consigna no debe ser la de convertir a los atendidos pastoralmente en personas que se encarguen de la actividad pastoral. inspirarlos. pasando por la catequesis general impartida a los niños y a los adolescentes (primera comunión y confirmación). como «fruto» de la eucaristía y de la proclamación de la fe. que cooperen bajo signos decididamente religiosos (lo cual no excluye todo lo demás). en este ámbito.332 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 333 del bautismo. lo mejor sería realizarla en una ceremonia conjunta de boda de varias parejas.prestan servicio en el mundo. Por consiguiente. No. los grupos de familias jóvenes. Se trata incluso de un servicio laical que cuenta con una rica tradición -recordemos tan sólo a los fossores de la Iglesia antigua-. Menke. grupos que -en el sentido más amplio de la transmisión y de la realización de la fe. que está vinculado principalmente -al igual que la predicación lo está con la eucaristía.-H. Pues bien.con los demás sacramentos y sacramentales: comenzando por la catequesis bautismal para los candidatos adultos al bautismo y las conversaciones con los padres de los bebés acerca del bautismo. «¡Él era el que sustentaba el centro y. por ejemplo. La tarea del sacerdote. los círculos de estudios bíblicos. sino por ser cosa de la Iglesia. por ejemplo. Lo de «eclesial» se entiende aquí en sentido enfático (como «convencidamente eclesial»). entre las tareas pastorales del sacerdote. K. En torno al núcleo pastoral de la predicación gira el círculo más amplio de un variado esfuerzo catequético. La búsqueda no debe hallarse bajo la consigna de que la «atención» prestada a la comunidad. que para todos los «asuntos» catequéticos haya laicos que se hagan cargo 31. por medio de organizaciones atractivas. si se unen ambos puntos de vista (el don sacramental es esencialmente una tarea y los sacramentos son celebraciones eclesiales). y que en algunas regiones ya ha sido delegado en ellos. de este servicio. con tal que se aprovechen las posibles alternativas que van mostrándose (después de una correspondiente preparación cuidadosa). a medio o a largo plazo.

abismos y angustias. «la dimensión comunitaria de la pastoral no debe desatender las necesidades de cada uno de los fieles en particular». todas estas tarea no ofrecen ninguna ocasión para que el sacerdote se convierta en el gestor de la comunidad. 225) el estudio de lo problemático que es el concepto de la «responsabilidad suprema». para ejercitar. . porque la atención espiritual está vinculada no raras veces con el sacramento de la penitencia. ¿Cómo puede lograrse la unidad y la paz en el propio corazón? Aquí habrá que mencionar en primer lugar el bautismo. tanto más encontrará colaboradores que sean capaces y estén dispuestos a asumir responsabilidad y a colaborar con él. en este marco. Así que son principalmente objeto de competencia laical (en forma de dedicación plena o de dedicación secundaria). Y esos pocos están sumamente sobrecargados de trabajo. Está además la proclamación consoladora y orientadora de la palabra de Dios. Porque. los sacramentos en los que se proclama personalmente el «sí» de Dios sobre nosotros y se nos invita a cobijarnos en ese «sí» contra todo nuestro desgarramiento y nuestras contradicciones. Así que en este campo vuelve a apreciarse todo el malestar que existe no por «la falta de sacerdotes». entonces veremos lo que es posible. Aquí no cabe objetar que el desempeño de tal actividad requiere muchísimo tiempo. como decía el papa Juan Pablo II en su alocución con motivo de la audiencia general concedida el 19 de mayo de 1993. Brantzen. basadas en mi propia experiencia. A menudo yo me encuentro desconcertado ante tales preguntas. Conozco a unos (cuantos) párrocos (entre ellos un párroco de una gran ciudad) que han realizado con sus respectivas comunidades una tanda de «ejercios en medio de la vida cotidiana». sino por «las deficiencias de los sacerdotes». sin embargo se aproxima de manera especial al ámbito de las tareas sacerdotales. Pero a este propósito haré algunas observaciones críticas. 34. de treinta a cuarenta ejercitantes acuden cada semana para mantener una conversación con el párroco de casi media hora de duración. y se hallan al servicio de la tarea determinada por ella. y que les proporcione orientaciones espirituales para ello. que nos promete la paz y nos concede graciosamente la confianza de que Dios «escribe recto» incluso sobre los «renglones torcidos» de nuestra propia vida. Acerca de la tercera forma de la unidad (como meta de la acción pastoral) no hemos hablado hasta ahora sino implícitamente: acerca de la unidad que todo creyente anhela tener en su propio corazón. una conversación que luego desemboque en la confesión. para desligarse de una pastoral centrada en el sacerdote y que hace que recaiga sobre él un trabajo excesivo. Por eso. como «hombre de Dios». son consecuencia del don de la unidad. la administración de los sacramentos y la proclamación de la palabra se hallan también al servicio de esta tercera forma de unidad. Sobre esto se encuentran observaciones acertadas en H. todavía inexploradas. porque el sacerdote. 217-244.334 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 335 realización espiritual son indispensables de una u otra manera. y en segundo lugar. muestra (o debiera mostrar) una competencia espiritual específica para hacer que las personas avancen por el camino del evangelio. ¡Todo lo contrario! Cuanto mayor sea el ámbito en el que un sacerdote se halle activo más allá de las (antiguas) comunidades parroquiales. es decir. sino que por principio pueda ser desempeñada (y sea desempeñada) por laicos. el servicio pastoral al pueblo de Dios. Me han preguntado muchísimas veces: ¿Puede usted recomendarme un sacerdote que me atienda espiritualmente durante bastante tiempo. deberá asumir el servicio de atención espiritual (o también de «dirección espiritual»)34. en vista de la cual el sacerdote. Es principalmente acertado en esta obra (ibiá. Lebenskultur des Priesters. Aunque tal actividad pastoral no esté vinculada indispensablemente al ministerio consagrado. que han hecho que el ministerio eclesiástico degenere en una especie de gestión administrativa de la comunidad. cuando se lo pidan. De esta manera se abren muchas posibilidades. la eucaristía y la penitencia. que a causa del enflaquecimiento espiritual se han convertido en pequeños potenciales. Si tenemos en cuenta que. o que tenga tiempo para que converse con él sobre mi posible vocación especial para el sacerdocio o para el estado religioso? Estas consultas se efectúan casi siempre sobre el trasfondo de experiencias contrarias a los deseos expresados: No encontramos un sacerdote que tenga tiempo y/o competencia espiritual. como hizo Pablo conjuntamente con muchos colaboradores. «esquizofrenias» y ambivalencias. se encuentran casi siempre poquísimos que puedan responder a estas demandas. o con quien yo pueda conversar largo y tendido sobre mi propia vida. En primer lugar. en aquel corazón que está marcado por tantas clases de contradicciones. con tal que un sacerdote encuentre el justo medio para el desempeño de su actividad. Porque incluso en ciudades donde hay muchos sacerdotes. En todo caso. Pero además se exige al sacerdote que asista personalmente a cada uno de los cristianos para resolver sus conflictos internos..

aun en el caso de que las personas estén distanciadas de la fe cristiana o sólo hayan sido alcanzadas por ella de manera muy vaga. lo de ser representantes de lo sagrado en una sociedad extensamente secularizada (a pesar de todo lo difuso que 35. a propósito.336 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 337 En esta sección hemos estado reflexionando sobre la labor pastoral con «los que están cercanos a la Iglesia». sabe que en el mundo y en la propia vida hay un «más». ni aceptan la doctrina de la Iglesia como orientación vinculante para su vida.congrega a los hombres para que tengan comunión con él y comunión unos con otros. por el cual Dios -en la historia. Vógele. PB (K) 50 (1998) 58-59. Pero. por otro lado. los buscan incluso como una instancia de «bendición» y de celebración religiosa que en importantes situaciones de la vida o en momentos destacados del año proporciona ayuda y proyecta el esplendor de algo que es «Superior». sino que además la Iglesia actúa como «abogada de lo santo». Ante «las personas alejadas de la Iglesia». sino que esté abierto hacia Dios. Ein Ordnungsruf. tal es el creciente número de todos aquellos que. y practique ceremonias y ritos religiosos. no represente en sí nada cerrado. supra. Cf. por un lado. Funktion der Religión. para que el ser humano. N. y no lo orientaríamos hacia el lugar donde encuentra su verdadera satisfacción: Jesucristo y su Iglesia. Esta experiencia de «lo santo». se ve situado ante lo «santo»: experimenta. neopaganos. por ejemplo. Schreer-G.considere a la Iglesia como una «sociedad para la prestación de servicios religiosos» (cf. ni de ordinario requieren los servicios del sacerdote como asistente o como consejero espiritual. que «precede» e incluso «subyace» a lo expresamente «cristiano» y eclesial. 1977. Perspektivenfür den priesterlichen Dienst in der gegenwartigen Glaubenssituation. en su constitución a partir de la creación. el sacerdote representa principalmente «lo santo» y aporta de este modo «la competencia sacral o mistagógica de la Iglesia»35. De lo contrario. W. desde un principio -es decir. cuya invisibilidad resulta tremenda. aceptan «muy confiadamente» a la Iglesia y a los sacerdotes. especialmente al sacerdote. el ámbito de «lo santo». Gütersloh 1994. Con esto no cambia para. Kehl. b) La labor pastoral y los «cristianos fieles que viven alejados de la Iglesia» (M. efectúe acciones de bendición para ellos o para sus seres queridos. sin embargo. .M. 169. M. Steins (eds. vislumbra. Ebertz. a causa de esta dimensión más profunda. 154-166. Tal sería la profunda razón suprema de que el hombre -como se formula un poco descaradamente. nada la cuestión de fondo. Aun en el caso de que el hombre no haya sabido (todavía) nada acerca de un modo de autorrevelación histórica de Dios (la cual revelación actúa en todas las religiones y encuentra su plenitud en Cristo). y satisfaciendo de este modo necesidades profundamente ocultas y que no por eso son menos reales. pero infunde también esperanza y hace que se anhele bendición: un «mysterium tremendum et fascinosum» (Rudolf Orto). Homeyer. supersticiosos). lo abandonaríamos a merced de otras energías (círculos esotéricos. en W. En la sociología reciente. Kehl) «Cristianos fieles que viven alejados de la Iglesia». en vez de hablarse de la experiencia de lo «santo» se habla más bien de la «experiencia de la contingencia» y de su superación por medio de la religión (la religión como «superación de la contingencia»). Zivilreligion in der Bundesrepublik Deutschland. nada de autosatisfacción. «han sido todavía bautizados». algo más profundo y misterioso. sabe que se halla «interpelado» por «lo santo». pero que. Frankfurt a. hay que acceder también a tales peticiones o incluso requerimientos de bendición y de ritual. Ahora vamos a considerar el otro polo de la «estructura mixta híbrida» de la Iglesia. Zur sakralen undfunktionalen Autoritáf. actúa no raras veces cuando los hombres llegan a la «Iglesia». Por tanto. Luhmann. Pero la realidad no se desarrolla únicamente en los polos extremos. que es a menudo una experiencia vaga y poco explícita. también M. N. Con esto se piensa lo siguiente: la Iglesia no sólo es «signo e instrumento» del gran «movimiento divino de reunión».182-224. Cf. ninguna lejanía de Dios. aun antes de todo lo dramático que acontece en la historia entre Dios y el hombre-. en la mayoría de los casos. FS J. Entre ellos se efectúa en diferentes proporciones la variada concretización de la vida.). no mantienen un contacto continuado con la Iglesia o con alguna de sus comunidades. especialmente en las «situaciones límite». 292s). más aún. También el gran número de esos «cristianos fieles que viven alejados de la Iglesia» están confiados a la labor pastoral de la Iglesia y especialmente del sacerdote. Auf neue Art Kirche sein. München 1999. para que él ore por ellos y sobre ellos. En todo ello habrá que tener en cuenta que se trata únicamente de polos. hacia la acción divina en la historia y hacia la consumación junto a él. Por tanto.

Wohin geht die Kirche?. Freiburg i. pero sería fatal si el sacerdote tampoco lo diera. Precisamente esas «peculiaridades especiales» pueden ser signo de la peculiaridad de «lo santo». Kehl. hace que desde un principio sea ya inválido un matrimonio sacramental). M. y mucho menos aún cuando se tiene en cuenta la «estructura de misión». estrafalarias. y que las celebraciones para impartir una bendición no sólo podrían conducir a «no seguir encubriendo esa diferenciación por medio de nuestra pastoral de los sacramentos. Contra la objeción de que con tales celebraciones se da paso a un cristianismo de dos clases. Más aún. que en su fisonomía externa (porque de lo que se trata es de la experiencia de «lo santo») sean mucho más festivas. pueden ser tranquilamente algo mucho más sobrio. 143ss.no puede continuar la praxis sacramental (que presupone la fisonomía de lo cristiano en la forma tradicional de una Iglesia popular) sin que con la administración y celebración de los sacramentos se caiga en el cinismo o se admitan conscientemente perversiones. como decimos. para el creyente. 2 Tim 3. Übernatürliche. todo eso no puede seguir ya practicándose con buena conciencia. El bautizar sin una esperanza justificada de que el niño va a crecer en el seno de una fe personal. Pues tal como sucede hasta ahora -ya en algunas regiones y seguramente en un futuro previsible en todas las demás regiones. 1 Tim 6. Sobre el tema de la «celebración para impartir una bendición». en cuanto sacerdote. 1996. Lejos de eso. habría que presentar una alternativa real a la de la celebración de los sacramentos: ceremonias de bendición. especialmente P. están lejos (cf. el «Santo de Dios». Estos últimos. lo de ser célibe. A partir de aquí se plantean tareas muy concretas para la labor pastoral del sacerdote: como «hombre de Dios». una «solemne» despedida de la Iglesia para no volverla a ver jamás. en vez de la alternativa que existe hasta ahora -sacramentos ¿sí o no?-. 17) está llamado. infra. Claro que esto no quiere decir que haya que rechazar a las personas que acudan a la Iglesia con el deseo de actos religiosos. especialmente por aquellos que.(cf.. . para las personas que viven a su alrededor y que hoy día no son especialmente cristianas ni siquiera están vinculadas a la Iglesia. al mismo tiempo. 36. en quien se revela la esencia más profunda de «lo santo». «tipos» que se salen de lo «normal») en quienes precisamente eso santo se vislumbra y se trasluce.338 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de ¡a pastoral sacerdotal 339 ello pueda significar) es algo que forma parte de la tarea esencial del sacerdote. Die Gesellschaft und das versión alemana. está encargado de la oración de intercesión y de representación. supra. el hecho de preocuparse por la dimensión de «lo santo» y de lo «religioso» (en general) puede convertirse en el punto de partida y en el comienzo (catequético) para el encuentro con Jesucristo. administrar la confirmación a pesar del hecho de que la mayoría de los adolescentes no quieren en absoluto recibir el don y la tarea de este sacramento. sino que a lo sumo la admiten «de manera condicional» (lo cual. ni quiere decir tampoco que uno dictamine como un juez sobre la fe y la intención de esas personas. nota 91). Cf. sino que la confirmarían públicamente y la abordarían de manera responsable» (ibid. «piadoso»).Br. dilucidada ya anteriormente. Incluso en la manera que el sacerdote tiene de vivir. como es bien sabido. 448s). Peter Brown mostró en diversas publicaciones36 cómo en toda la historia de las religiones el anhelo de experimentar «lo santo» se orienta hacia determinadas personas (que a menudo son personas excéntricas. a saber. cf. 172. Además. puede y debe irradiar algo de «lo santo». que para el sector de «los que están lejos» representen en cierto modo a los sacramentos. ni siquiera con el mayor espíritu de tolerancia. Allá donde los hombres acuden pidiendo acciones de bendición. por ejemplo. que tienen los sacramentos (cf. en el futuro habrá que estar atento a la tarea de desarrollar y «ofertar» nuevas celebraciones de bendición. que -como «hombre de Dios». la realidad del Dios Trino y Uno y de su voluntad de estar en unidad con el mundo. el sacerdote puede y debe responder a tales peticiones. celebrar la primera comunión y con ella. al igual que Jesucristo. Ciertamente. uno tampoco debería rechazar radicalmente de antemano lo de ser «de otra manera» y lo de vivir «de manera distinta» a como vive la sociedad que le rodea (a saber. no es preciso ser sacerdote para dar testimonio de «lo santo» ante el mundo. siempre y cuando lo que se pide esté abierto hacia «lo santo» y quede excluida cualquier confusión de «lo santo» con «lo mágico». Berlín 1993. 11. 330s). Por eso. señala Kehl que esas dos clases (cristianos activos e inactivos) existen desde hace muchísimo tiempo. modesto. ritos y celebraciones. «exuberantes» y atractivas que la celebración de los sacramentos—. Brown. a ser testigo de lo divino en el mundo. celebrar el sacramento del matrimonio sabiendo claramente que el 90% de las parejas no aceptan la absoluta indisolubilidad del matrimonio. porque al fin de cuentas se trata 37.

o quiere usted sobriamente aceptar un encargo. como el experimento que se realiza. Con lo nuevo no habrá que esperar hasta que «el último mohicano» esté dispuesto a colaborar. Cuando se responde al deseo de esas personas de tener ceremonias religiosas. sino que además establezcan y «fortifiquen nuevas posiciones». Parece que lo más difícil es crear la alternativa a la boda sacramental y eclesial (aunque durante los años cincuenta se hicieron ya algunos ensayos de esta alternativa en unas cuantas diócesis del sur de Francia). a menudo «gris». Esto puede ser una metáfora de la actual situación de la Iglesia: necesitamos comunidades locales y regionales que no sólo «mantengan denodadamente el frente». alternativas que no rebajen la fe a precios de saldo. «sino que es preciso un movimiento pastoral con el que la Iglesia indague y busque los caminos para llegar hasta esas personas»39. en Erfurt. tan sólo de esta manera. que conduce inevitablemente por el camino del seguimiento de Cristo hasta la cruz?-. L. señalan en la dirección del «servicio que mancha» de «lavar los pies». Por consiguiente. a pesar de todo y con biografías muy diferentes. por ejemplo. El P. y dejen expedito el camino para nuevos derroteros. Die Stunde der Laten. que entretanto ha fallecido. 39. Como ya se dijo: en todo ello no se pide tanto a cada sacerdote en particular (al párroco). el cuerpo del Señor). . entonces se satisface ese deseo suyo -sin traicionar para nada las exigencias del evangelio-. celebrada con el nuevo ciudadano de la tierra. en la que se celebrara la presentación de todos los niños de la comunidad como miembros potenciales de la misma (concretamente antes de la fecha en que los niños reciben por primera vez. digo. Karrer. del acercarse a los pobres y a los necesitados. por tanto. «están relacionadas de modo diverso con el Pueblo de Dios» (LG 13). 1999. la otra parte se fortificaba en una nueva posición. Tiene que haber posibilidades para el (responsable) «tutiorismus del riesgo» (K. puede situarse a las personas ante una alternativa en la que ellos mismos han de elegir (!!!). Rahner)—. que deben aceptarse como tareas y que. y también el interés de la comunidad por las nuevas parejas que han efectuado el enlace conyugal. los sacerdotes y los laicos responsables. Tampoco esto tendrá que emprenderlo el sacerdote 38. -en analogía con la primera comunión: una fiesta religiosa infantil. En este punto habría que mostrar también valor para los «experimentos» (en el buen sentido de la palabra). y se obra así con la esperanza de que esta etapa de impartir una bendición sea el punto de partida para que la persona emprenda un camino que la lleve más lejos. sólo de manera muy incipiente. pero que. sino que con toda sinceridad tomen muy en serio la realidad de que en nuestros países hay personas que no pertenecen ya (o no quieren pertenecer ya). Y así. como había sucedido hasta ahora. Claro que no basta con esperar a que lleguen personas a exponer sus deseos. Freiburg i. Si todas las tropas se hubieran retirado a la vez a una nueva posición. de la realidad. Georg Mühlenbrock SJ. Esas posibilidades habrá que sondearlas en conversaciones mantenidas entre el obispo. en el futuro habría que organizar los siguientes actos: -en analogía con el bautismo: una fiesta de bendición. algunas alternativas a la praxis tradicional sacramental. Existe ya la posibilidad de algunas de estas celebraciones para impartir bendiciones. de forma sencillísima. una misión confirmada mediante un sacramento. -en analogía con la boda sacramental: una celebración en la que se expresen la bendición y las promesas de Dios. nada impide celebrar una «fiesta religiosa con los niños» o una especie de «consagración de jóvenes». -en analogía con la confirmación: una especie de acto religioso y público de «consagración de jóvenes» (en Erfurt se practica ya esta ceremonia a modo de ensayo). Asimismo.340 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 341 de la recepción de dones. al ámbito cristiano y eclesial. donde se celebra una «consagración de jóvenes» que reviste matices religiosos. sino principalmente a los órganos directivos regionales y centrales de la Iglesia que reflexionen sobre la praxis sacramental seguida hasta este momento. cada uno de los sacerdotes en particular podrá proponer. Estas se llevaban a cabo dividiendo las tropas. 101. En todo ello. de vivir como cristiano en la vida cotidiana. podría adaptarse «la fiesta de la admisión de niños [en edad escolar] al catecumenado» para calcar sobre ella la celebración de una fiesta de bendición de los niños recién nacidos. Tan sólo mediante tal alternativa -que en el caso más extremo (!!!) podría revestir la siguiente forma: ¿Quiere usted recibir solemnemente la bendición de Dios en tal o cual ocasión. ofreció a este propósito la siguiente ilustración: Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial se producían ininterrumpidamente «reajustes de frentes» (en palabras claras: «retiradas militares»). todo el frente se habría derrumbado ante el enemigo. Una parte mantenía la antigua posición.Br.

Karrer. una prueba que ellos no se hallan en condiciones de aportar por el momento debido a muy diversas razones (por ejemplo. L. el ministerio sacerdotal? En segundo lugar: en las nuevas circunstancias ¿cómo podrá realizarse la dirección de la comunidad o labor pastoral. Precisamente porque Cristo mismo es y sigue siendo el «Pastor» de su Iglesia. sino -en primer lugar. la tarea del ministerio está situada en un centro que a todo ministro no sólo le deja «suficiente aire para respirar». edit. Aquí. 17). con arreglo al desarrollo de las circunstancias. En primer lugar: en las circunstancias del momento actual y de un futuro previsible. supra. pero vimos también que. Se trata de una «pastoral de siembra». Pero aquel que desempeña el ministerio de la dirección espiritual de los creyentes está obligado a instar incesantemente a los cristianos a que traspasen el recinto de las comunidades -que a menudo se sienten muy satisfechas de sí mismas-. que tienen recelos de vincularse. en 42. .: Berichte und Dokumente 111 (febrero 2000) 45.. la acción y la propia vida. Die Gemeinde von heute aufdem Weg in die Kirche der Zukunfi (noviembre 1999).de representar de manera creíble la acción de Dios en el sacramento.342 Ser sacerdote concretamente Puntos esenciales de la pastoral sacerdotal 343 por sí solo. por Generalsekretariat des ZK. sino que además abre para él una vida verdaderamente gozosa al servicio del evangelio. Y se añade como explicación: «Muchos están dispuestos a colaborar en proyectos con gastos previsibles y éxito predecible. por miedo a sujetarse y dejarse absorber. toral. la preocupación por los enfermos y los reclusos. pastoral con los transeúntes. las campañas en favor de los derechos humanos. y salgan «a los caminos y las veredas» para proclamar el evangelio con la palabra. Precisamente la oferta de nuevas formas de comunión y acción eclesial (cf. El obispo Wanke escribe: Será difícil aplicar la metáfova del «mercado» a la labor pastoral. Habrá que mencionar a este propósito organizaciones e instituciones abiertas (ofertas culturales. Aquí se presentan especialmente como oportunidades la oferta de cooperación en el ámbito de la labor diaconal. la unidad dentro del propio corazón. No se trata de «hacer cosas y más cosas». pero al menos Pablo «hablaba diariamente en el mercado con todo aquel con quien se encontraba» (Hch 17. con ella. no de una «pastoral de cosecha»41. etc. por la alienación debida a vivir en un entorno alejado de la Iglesia)». fiestas. Aquí se pide que intervengan todos los que pertenecen al sector más interno de la Iglesia. por haber tenido experiencias negativas con la 'Iglesia'. c) Síntesis Habíamos tomado como punto de partida una doble pregunta. 286) puede «ofrecer a las personas que no asisten al culto divino la nueva oportunidad de redescubrir su propia fe y de redescubrir a la Iglesia por el camino de la intervención solidaria de esas personas en proyectos y campañas»—. con tal que no se les pida a la vez la pruebade su integración e identificación con la Iglesia. de las asociaciones y grupos eclesiales. Al sacerdote le corresponde la tarea de señalar inexorablemente a la comunidad a él confiada que la missio es la nota principal de la vida cristiana. etc. «Iglesia de la City». pastoral del turismo. Aquí todos los cristianos y con ello también los sacerdotes tendrán que desarrollar en el futuro iniciativas enteramente nuevas para llegar hasta las personas «de fuera». Ibid. 186. No debería dominar entre nosotros la preocupación de que todo se acepte y se practique en seguida. Con todo ello no se pretende en primera línea instar encarecidamente a los que están fuera para que entren en la Iglesia. en la labor pas40. la unidad de los hombres entre sí. 20) 4 2 . sino el gozo de que el mayor número de personas «toquen la orla del manto de Jesús» (Mt 9. que proporcionan a las personas de hoy día. Stándiger AK «Pastorale Grundfragen» des Zentralkomités der deutschen Katholiken. con una recta apreciación de la acción pastoral. un contacto sin compromiso alguno con la Iglesia. 110. sino que lo que se quiere sobre todo es aportarles el vigor gratificante y la luz esclarecedora del evangelio y llevar el fermento de la unidad a todos los ámbitos del mundo. de tal manera que esta corresponda al evangelio y no represente para el sacerdote un constante exceso de trabajo? Vimos que.). 41. ¿adonde va la Iglesia y. el sacerdote queda libre de la carga de tener que estar realizando «de manera eficiente» aquella triple unidad que constituye la meta de toda la acción de Dios: la unidad entre Dios y el hombre. tendremos que desarrollar todavía mucha imaginación para saber c ó m o pudiera ser semejante «pastoral de oferta». y «únicamente» es representado por medio de pastores humanos y de la actividad pastoral de los mismos. DieStunde der Laien. van creciendo la magnitud y la complejidad de la comunidad confiada al sacerdote. por sentimientos de culpabilidad y por las inseguridades que se sienten al no ajustarse la propia conducta a las normas eclesiales.

Con la mirada puesta en este centro. estar disponible y ofrecer asistencia espiritual a individuos. en la diaconía y en la manera de vivir la vida personal. el sacerdote debería renunciar a todas las tareas de gestión. y -en segundo lugar. (en la medida de lo posible) estimulación.344 Ser sacerdote concretamente la palabra. inspiración y apoyo prestados a agrupaciones eclesiales. IV La espiritualidad sacerdotal . acciones para impartir bendición a «los que están alejados de la Iglesia». organización y administración. A esto se añade como tarea para la vida personal el esfuerzo por hallarse en solidaridad y compañerismo con los hombres y por tener una presencia real entre ellos. Con esto último llegamos ya a la temática de la cuarta parte. en los siguientes ámbitos: una digna celebración de la eucaristía y de los demás sacramentos. y debería hacer «lo único necesario». Esto último se subdivide. proclamación responsable de la palabra de Dios y capacitación de los demás cristianos para la catcquesis en las diversas situaciones y «lugares». poco más o menos. la cual se ocupará de estudiar concretamente la realización espiritual de la vida sacerdotal.de preparar los corazones para la aceptación de los dones de Dios y para que esos dones fructifiquen en la misión recibida con respecto a los demás.

no se trata tampoco. Por eso. sino que el decreto del Concilio sobre los sacerdotes hace gran hincapié en la vinculación existente entre la actividad sacerdotal y la espiritualidad del sacerdote. en su actividad pastoral y bajo el peso de sus obligaciones. sin duda. de cualesquiera ejercicios adicionales de piedad y de hábitos espirituales. contribuyen mucho a fomentarla (PO 14). Y así se dice: Los presbíteros. ¿cómo podrá hallar la unidad y la totalidad de su vida? Esto será posible únicamente cuando el servicio pastoral no constituya sólo una tarea de la vida. ni con la práctica de los ejercicios de piedad que. tratando de descubrirle a él y a su amor.12 Fundamentos 1. acontecimientos y situaciones . la vida espiritual del sacerdote no debe ser nada «superpuesto a esa vida». y de corresponderle en medio de las exigencias. en primera línea. precisamente en el servicio pastoral. La unidad de vida no se consigue con una organización puramente exterior de las obras del ministerio. Puntos angulares de una espiritualidad sacerdotal específicamente Según los enunciados del concilio Vaticano II. se preguntan con ansiedad cómo compaginar su vida interior con las exigencias de la actividad exterior. no debe ser una «superestructura espiritual» que se alce sobre la monotonía de la vida cotidiana. comprometidos y distraídos en las muchísimas obligaciones de su ministerio. Esta última. PO 13). Por consiguiente. en la actividad del ministerio sacerdotal hay que hallar a Dios. sino que sea también camino y «medio» para la santificación personal (cf. la espiritualidad sacerdotal tiene que ver esencialmente con la pregunta: el sacerdote. debe orientarse a encontrar la unidad de la propia vida.

no . Con este fin ha sido enviado el sacerdote. Por tanto. Como respuesta a ese amor. «el vínculo de la perfección sacerdotal que une su vida con su acción». lo que diferencia específicamente a la espiritualidad sacerdotal de la de un laico no es un «más» o un «menos». en un sentido perfectamente correcto. a la justicia y a la paz. Las diferencias aparecen por las distintas acentuaciones y sistematizaciones que corresponden en cada caso a la vocación y a los dones recibidos por el individuo o por las distintas asociaciones. el cuerpo es uno solo» (1 Cor 12. Pero parece que esto se halla expresado de una manera todavía muy formalista. 23). desde el punto de vista de su contenido. juntamente con los demás fieles. por medio de su servicio (in persona ecclesiae). «Pues si todo se redujese a un miembro. Por cuanto forma parte de esta misión el poner al descubierto que el mundo está centrado en sí mismo. una espiritualidad específicamente sacerdotal? ¿O el sacerdote estará llamado. como pastores llamados al seguimiento de Jesús. Para ello necesita -como hemos visto. para la edificación del cuerpo de Cristo» (Ef 4. enseñanzas y perspectivas.a discípulos especialmente encargados. vigor. un «mejor» o un «peor». Cada uno «subraya» para sí mismo en la Escritura algunas cosas -dicho sea con toda claridad-. vemos que hoy día el ministerio sacerdotal aparece a menudo como «necedad y escándalo» (1 Cor 1. tiene que continuar en la Iglesia. y el llamar al mundo para que vaya desde la dispersión a la unidad (a la unidad con Dios. De esta manera surge la variedad de espiritualidades que ha habido desde siempre en la Iglesia. hagan posible como órganos del pueblo de Dios la vida de la Iglesia ante Dios y ante el mundo. el mensaje del reino de Dios que insta a la unidad.348 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 349 de la labor pastoral.. a la unidad de unos con otros y a la unidad dentro de un corazón escindido). el concilio Vaticano II vio en el concepto de la caritas pastoralis. En esta misma línea. sino las «acentuaciones especiales» que efectúa aquel que se pregunta a sí mismo cómo cumplirá correctamente su ministerio sacerdotal y pastoral. los sacerdotes encuentran unidad en su vida «uniéndose a Cristo. se puede afirmar que no hay más que una sola espiritualidad. podremos formular la pregunta fundamental: ¿existe o no. del «amor pastoral». está llamada a seguir el camino de Jesús y a proseguir su misión de «conducir a la unidad a los hijos de Dios dispersos». la disposición para el seguimiento de Cristo y el esfuerzo por vivir una vida en el Espíritu santo. y otras quedan más bien relegadas. Con ello se realzan de manera especial algunas cosas. «la entrega a favor del rebaño a ellos confiado». De ahí no se deduce aún ninguna fisonomía espiritual especial. y que.. aquella que tiene su documento fundacional y su base en la sagrada Escritura. ese «sí» anclado irreversiblemente en la muerte y la resurrección de Jesús. reúnan y dirijan comunidades. la de preparar e iniciar al mundo para la llegada del reino de Dios. y cuyo valor supremo es la realización del individuo centrado en sí mismo y enamorado de sí mismo. A las diversas espiritualidades se les aplica también la imagen del cuerpo de Cristo: la Iglesia es un solo cuerpo con muchos miembros. 19s). Enviado a un mundo que se encierra muy a gusto en sí mismo. sino que son signos de vida. porque la Iglesia. Es común a todas ellas la orientación hacia el evangelio. a realizar sencillamente la única espiritualidad cristiana? Pues bien. que nadie es capaz de ajustarse a todas ellas de igual modo y de concederles el mismo peso como máximas que deban regir su acción. ¿De qué clase de acentuaciones se trata? Ya vimos: la misión de Jesús. carece de perspectivas y posee una autosuficiencia superficial. el amor recíproco del sacerdote tiene que encarnarse precisamente en el servicio a la grey que le ha sido confiada. Pero la Escritura misma está caracterizada por tal abundancia y por tal riqueza de afirmaciones. Tales diferencias espirituales o espiritualidades diferentes no son algo negativo. Porque «todo lo obra un mismo y único Espíritu. aunque hay muchos miembros. ¿dónde estaría el cuerpo? Por eso. en la entrega de sí mismos a favor del rebaño a ellos confiado» (PO 14). 12). Por tanto. En vista de esto. que en el nombre de Jesús y representándole a él proclamen la palabra del Reino y el mensaje del amor loco de Dios que hace presente en la celebración sacramental el «sí» de Dios al hombre. Y así. y en él todos los miembros están los unos para los otros y se benefician los unos de los otros. plenitud. cómo podrá realizar concretamente la caritas pastoralis. y que. que reparte a cada uno sus dones como él quiere» (1 Cor 12. 11). En una palabra: es preciso que haya personas que equipen a los demás fieles «para el cumplimiento de su servicio. y precisamente esta concentración de toda la actividad espiritual en la misión ministerial es la característica de la especial espiritualidad sacerdotal. el centro de la espiritualidad sacerdotal es la caritas pastoralis. por ser sacramentum unitatis (LG 1).

Me 8.tiene que proseguir también en la misión específica del ministerio eclesiástico. 1998. 25. La piedad genuina y seria. todos los cristianos tendrán que aprender de nuevo actualmente a vivir como «peregrinos y forasteros» en este mundo. por medio de esa cultura de la vida. Desarrollando esta misma idea. aceptado universalmente en la sociedad. reconocido y relevante. y esta nota tiene que caracterizar a la espiritualidad del mismo (en el sentido de un especial «subrayado» y «acentuación»). profesor. Si alguien de fuera pregunta al sacerdote: ¿Qué es lo que tú eres verdaderamente? ¿Qué es lo que realmente haces?. H. líder de la juventud. por alguien «que no contemple lo visible. educador de adultos.de sociólogo. No se ha decidido todavía si. es decir.Br. 28)? En el seguimiento de Jesús. se dan impulsos a la sociedad que generen reflexión y nueva búsqueda de valores. Incluso dentro de las comunidades surge un distanciamiento con respecto a esta forma de vida. porque la profesión sacerdotal 1.durante las veinticuatro horas del día y la renuncia a vivir una sexualidad genital actúan sobre la sociedad y la cultura como una bomba de relojería. por cuanto este ministerio actúa in persona Christi. Así sucedió ya con Jesús (y antes de él con los profetas del Antiguo Testamento). se va desarrollando cada vez más en forma de una especie de anticultura. la dedicación a las personas -en el caso de que sea necesaria. Kasper. De vez en cuando encontramos en él tales tendencias. se desesperaba y ahogaba constantemente en sí mismo. ni tampoco era la satisfacción de la disposición religiosa innata del hombre. como el intento de salvar lo antiguo y lo que ha pasado para siempre2. Brantzen. que buscaba la satisfacción de sí mismo y que.350 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 351 se ajusta al mundo. Esta manera de la misión de Jesús -es decir. . Sino que en el centro de la actividad de Jesús se encontraba la llegada del reino de Dios. W. una reforma de la sociedad. por un lado. Por eso. y a desarrollar en cierto modo una «anticultura». universalmente reconocido? ¿No formaba parte precisamente de su misión el «no tener un lugar» (cf. de aquel amor que quiere abarcar y transformar el mundo entero. Sein und Sendwg des Priesters: GuL 51 (1978) 208. sino -todo lo contrario. el «último Enviado» a un mundo que se cerraba y se rebelaba contra el amor. ni goza del correspondiente reconocimiento. Pero quizás tenga actualmente que soportar que su profesión no ocupa ya. claramente definido. psicólogo. él diría que quiere mostrar en público algo socialmente plausible. una organización de obras asistenciales. de «ponerlos en camino» y de proporcionarles así más que nada el cumplimiento del sentido de su vida y la esperanza de la consumación. lo decisivo que Jesús hizo no aparecía como algo perfectamente «plausible»: no era la transmisión de un saber vivir. tuvo que exponer con palabras y signos la «total alteridad» de Dios y de su salvación. la promesa y comunicación de la communio de Dios. ocupa su «lugar» entre ellas como una especie de «mezcla» -digámoslo caricaturizándolo. tal como la Iglesia la entiende. esa acción de la que no puede disponerse. una orientación del sentido de la existencia. Para ello trató Jesús de preparar a los hombres. por tanto. un puesto firme. crítico profético de la sociedad. como ocupaba antes. se aplicará con mucha mayor razón al sacerdote. lo factible y lo planificable como lo propio de la única realidad. Pero detrás de todo ello se encuentra también un objetivo que debe tomarse muy en serio. por ejemplo. Y si esto se aplica ya a todos los cristianos. O si ese testimonio debe reprimirse y mantenerse alejado. el testimonio creíble de experiencia religiosa. Por eso el ministerio sacerdotal es un servicio espiritual que sólo podrá ser realizado por una persona espiritual. llegando de este modo hasta la muerte en la cruz. escribe Hubertus Brantzen: La vida sacerdotal.. más aún. Mt 8. dicho con otras palabras: «el ser en el mundo». funcionario encargado de lo religioso.el suscitar contradicción y persecución y el no encajar en ninguno de los esquemas corrientes por aquel entonces (cf. sino que conceda espacio a la acción del Espíritu de Dios. Freiburg i. y que viva de lo indisponible del Espíritu de Dios»1. su «no ajustarse» a este mundo v. Lebenskultur des Priesters. pero el «no ser del mundo». claramente definido. Con eso queda dicho ya que la profesión sacerdotal no puede integrarse sencillamente en otras profesiones «de relevancia social» ni debe relacionarse con ellas. ¿Tuvo Jesús un puesto firme. pedagogo terapéutico. por otro. La tarea de proclamar el reino de Dios tiene que aceptar de buena gana -en cierto modo. el no hallar reconocimiento universal. especialista en cuestiones de teología. 20). 2. Él desearía hacer que se comprendiera que su servicio es cosa de suma importancia para los hombres. Y así Jesús. su compromiso radical en este mundo y en favor de este mundo.el que la consideren como ilusoria necedad o como escandaloso factor de perturbación.

como alguien que está poseído por el reino de Dios y que se halla al servicio especial de dicho Reino. que rompe las limitaciones del mundo. a la acción. del marco de un mundo que se cierra en sí mismo) y el hallarse con la propia conducta en contra de algunas categorías y definiciones. No me elegisteis vosotros a mí.que el mundo fuera mejor «en sí». Y así. el ministerio espiritual está llamado también a fundar y atender comunidades y congregaciones en las que se erijan visiblemente ante el mundo entero los signos del Reino: comunidades en las que los hombres puedan vivir reconciliados unos con otros. en seguimiento de Jesús. Así como las ventanas acristaladas de una casa no son un obstáculo que se interponga entre la luz del sol y la habitación. vemos que el servicio específico que se presta al Reino no es puramente «del más allá» o puramente «espiritual» (entendido lo de espiritual en el mal sentido de la palabra). Esto se aplica únicamente. sino que su «mediación» ministerial garantiza la inmediatez de la relación entre . es decir.de Dios con los hombres y entre unos hombres y otros. Sin embargo. fui yo quien os elegí a vosotros. como quien dice. 132ss). en cuanto que su acción es cosa supraindividual e institucional que remite como un signo a la obra salvífica de Cristo y no a la propia persona. el ministerio tiene el mismo centro y la misma finalidad que determinaron a la persona y la obra de Cristo: el reino de Dios. en preocuparse por las inquietudes y las calamidades humanas (llegando hasta la ayuda para el desarrollo). en paz fraternal y en gozo común. la prestación de ayuda y la acción de congregar a los hombres. en hacerse cargo del servicio a la labor con la juventud y de la asistencia social. en determinados tiempos y situaciones. que en las diversas circunstancias históricas adquiere formas y fisonomías correspondientemente distintas. El ministro eclesiástico. tal como es en realidad. en fundar toda clase de asociaciones y uniones y en presidirlas. en dedicación activa a lograr un mundo mejor. ni para confirmarlo como un mundo mejorado «en sí». Pero Jesucristo no lo hizo para lograr -como quien dice. expectativas y sueños que predominan en este mundo. por medio de la curación y el consuelo. al ministerio en su esencia sacramental y objetiva. sino que. sino que con su transparencia mediadora hacen posible el contacto entre la claridad del día y la oscuridad interior. 14s). en el cual se halle activo el fermento de la unidad. forma parte de la espiritualidad específicamente sacerdotal el aceptar conscientemente ese «quedar fuera del marco» (a saber. dio de comer a hambrientos. También Jesús curó enfermos. la communio -que lo abarca todo. personificada. el servicio del sacerdote puede consistir también perfectamente en asumir tareas educativas. Tales signos anticipados son cosa concreta. supra. Ministerio y santidad a) «Character indelebilis»: promesa de Dios y «signo de humildad» del hombre Como signo e instrumento del Señor que está presente en su Iglesia y que actúa eficazmente en ella. 2. si hacéis lo que yo os mando. de conformidad plena con aquellas palabras de la Escritura: «Vosotros sois mis amigos. Hemos visto ya que precisamente la ministerialidad objetiva del ministro hace que la comunidad no esté vinculada a la persona del ministro. en los que se manifieste la futura communio de Dios y se proyecten anticipadamente silenciosos indicios de ella. ya no os llamaré siervos. porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Y os he destinado para que vayáis y deis fruto abundante y duradero» (Jn 15. por ser amigo de Cristo y por encargo suyo. así también el sacerdote no «se interpone». en una palabra: en gastarse en todo lo que los hombres le lleven. Desde ahora os llamo amigos. por mucho que el reino de Dios rompa las dimensiones de lo existente. porque os he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre. por de pronto. en amor recíproco. Siguiendo esta misma línea. En adelante.352 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 353 En todo caso. dio signos de esperanza en los que se anunciaba creíblemente el reino de Dios. sino que de lo que se trata es de dar en este mundo signos visibles. Con esto quedan mencionados los decisivos «puntos angulares» y «términos clave» de la espiritualidad específicamente sacerdotal. sino a la del Señor. está enviado como «hombre de Dios» a los hombres. como alguien que. consoló a personas solitarias. intuitiva. realiza la caritas pastoralis y se entrega a las personas confiadas a él. a la valía y a la irradiación del ministro (cf. «entre» Dios y su pueblo. llamó a hombres para que salieran de su aislamiento y formaran una comunidad.

como si pudiéramos atribuirnos algo a nosotros mismos. Salamanca 1970). pero también sin ansiedad ni turbación pueda asumir un ministerio eclesiástico»6. Por eso. En la tradición de la Iglesia. entonces el pecado y el fallo del hombre no podrán borrar ni destruir tal capacitación. También entre los teólogos evangélicos se encuentra esta postura.. München-Mainz 1973. En este sentido. 12 y 17. a pesar incluso de que haya ministros pecadores y deficientes. 283. al conferir el ministerio en la ordenación sagrada. Las personas humildes e indoctas poseen a menudo una perfección que falta en los obispos y sacerdotes».es lo que posee en todo ello la importancia decisiva». Así. sino que nuestra capacitación viene de Dios. a su vocación. Pero esto precisamente hace ver de manera palpable que los servicios espirituales de los ministros sobrepasan con mucho su capacidad humana y. Sin embargo. cf. sin embargo hay que tener en cuenta que en el ámbito teológico no se «posee» un habitus como se poseen otras cualidades ontológicas. Kóln 1973. La ordenación. 6. Tradition undheben. Es imborrable porque se fundamenta en la promesa inquebrantable y en la voluntad definitiva de Cristo de seguir realizando su obra salvífica mediante el servicio del ministro consagrado. Sobre las diversas interpretaciones que se han dado en el curso de la historia. 3. Él nos ha capacitado para ser servidores de la nueva alianza. la capacitación por Cristo. «Habitus est haberi» (Buenaventura). H. Schreiben der Deutschen Bischófe über das priesterlicheAmt. sino la condición de posibilidad de que la Iglesia.a que ese carácter se independice de su propia persona. Dassmann. Conferencia episcopal alemana. E. Pero esto sólo es posible cuando el ministro recibe de Cristo una capacitación que le pone efectivamente en condiciones de hacer las veces de Cristo y de remitir a él con su representación sacramental. afirma: «La fundamentación del concepto católico romano del sacerdote no tiene que ver lo más mínimo con lo que se habla de la arrogancia del sacerdote y con la supuesta esclavización del laico. la doctrina del character indelebilis no es una afirmación de la primacía del ministerio sobre el laico. lo significativo del concepto del carácter en sus comienzos no sólo es el que se prescinda por completo de las cualidades personales del sacerdote. . y que finalmente la cuestión de la certeza de la salvación . sino que ese carácter es lo que hace posible que «sin arrogancia. el ministerio -considerado desde Cristo. Dassman hace notar que ya en tiempos de la Iglesia antigua los grandes teólogos laicos fueron los que más sintieron y expresaron la discrepancia que existe entre las deficientes cualidades personales y espirituales del obispo o del sacerdote y sus acciones ministeriales. Tübingen 1960. von Campenhausen. son cualidades típicas de los clérigos y muestran que ellos mismos no cumplen lo que enseñan a los fieles conforme a la justicia del evangelio. sino que el habitus significa un llegara estar poseído y retenido por Dios. Estudio bíblico-dogmático. sino a su ministerio. Puesto que la capacitación para el servicio ministerial procede de Dios mismo -según aquellas palabras de Pablo: «No somos capacitados para ello por nosotros mismos.es cosa «objetivamente santa» y «objetivamente sanda la cuestión se plantee no tanto a partir del sacerdote. Ein Memorándum der Arbeitsgemeinschaft ókumenischer Universitátsinstitute. «sólo se pueden ejercer honradamente cuando la Iglesia. Aunque en la tradición eclesiástica este carácter fue designado a menudo como habitus. Es una capacitación que no está vinculada a la acción personal y existencial del sacerdote. 5. por ejemplo. 4. 199s. Así. para Orígenes «la arrogantia y la superbia. Por consiguiente. es decir. esta capacitación conferida por la ordenación se denomina character indelebilis. y esto cuestionaría precisamente su carácter definitivo. Por eso. 20. Character indelebilis -Anmaflung oder Verlegenheit?. Si el servicio encaminado a la salvación dependiera de la santidad personal. consagración y misión.o en todo caso la certeza de los sacramentos. sino a partir de la Iglesia y de la comunidad.. cuyas debilidades humanas no ponen en peligro su ministerio. sino del Espíritu» (2 Cor 3.. Reform undAnerkennung der kirchlichen Amter. es decir. entonces no sólo se impondría sobre el sacerdote una exigencia totalmente excesiva. sino el que to- E. Trier 1969. 5s)-. puede confiar con certeza en la promesa de Cristo: él mismo está al lado de su Iglesia en la actuación de las personas que han recibido el sagrado encargo. es capaz de garantizar la asistencia del Espíritu santo»5.354 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 355 Dios y el hombre. 53 (versión cast. para el ministro el character recibido por la ordenación es un «signo de humildad» que le está recordando constantemente que él no tiene el poder de destruir la obra de Cristo y la existencia de su Iglesia. como cualidad ortológica intrínseca. es la que confiere aquella santidad que es necesaria para la acción sacerdotal. sino que constituye primariamente la suprema independencia en que las tareas ministeriales se hallan con respecto a su personal situación salvífica ante Dios»4. el «carácter» no constituye una «indebida posición preferente del sacerdote sobre la situación de la comunidad. sino que además la definitiva oferta divina de salvación en Jesucristo tendría sus limitaciones en el pecado y en la flaqueza humana. La idea del carácter sacerdotal no tiene la finalidad de que el sacerdote sea independiente de la comunidad. por ejemplo. por eso. Ibid. carácter imborrable2. no de la ley. sino que tiende -como quien dice.: El ministerio sacerdotal.

Juan Crisóstomo. Fue principalmente Agustín quien. los sacramentos no carecen de eficacia porque sean realizados por personas indignas. Agustín reitera el ejemplo del bautismo en innumerables variaciones: no importa que bautice Juan o que lo haga Judas. Esta decisión fue necesaria. que es el centro de su misión y de su actividad. No es la conducta del sacerdote ni su virtud la que hace tales cosas. los bautizó en realidad Cristo. Más todavía: existe el peligro de que quede oscurecido un rasgo esencial del mensaje revelado. El sacerdote sólo tiene que abrir la boca. en la controversia con los donatistas durante los siglos IV y V. y esto significa en definitiva por Jesucristo mismo. Su vida está marcada por su vocación hasta en lo más personal e incluso hasta en lo más íntimo (el matrimonio de Oseas. ln Joh. «A ellos se les confían las palabras y las instrucciones de Dios. Así.356 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 357 tificadora». pero de tal manera que tengan que soportar en su propio cuerpo toda la contradicción del pueblo de dura cerviz. con credibilidad el hecho de que «esa persona ha sido tomada en servicio». El sacrificio es el mismo. 16). a mi me obedece' (Le 10. Hom. «antes de que» él la lleve a los hombres. H. si lo ofrece Pedro o Pablo. Así que por la ordenación sacerdotal es Cristo mismo quien actúa en su ministro. 2) y se le prometió a él y a sus descendientes «una ciudad de sólidos cimientos. al gozo de vivir y al éxito. von Balthasar. cuando pongo mis ojos en la paloma [= la Iglesia católica]. están actuando en representación de Cristo» (VII. No tengo miedo al adúltero. Sólo algunas referencias a este respecto: puesto que Abrahán iba a convertirse en «bendición para todas las generaciones» (Gn 12. es. aquellos a quienes bautizó un asesino. 10). Porque la sagrada Escritura muestra de muchas maneras que. como quien dice. si es que se trataba del bautismo de Cristo. Es Dios quien lo hace todo. que -en sus acciones sacramentales e independientemente de la santidad personal. 612). Que 'Dios herirá al pastor' (Zac 13. ¡Cómo iba a ser diferente en Jesús! En él encontramos la más perfecta unidad entre la misión y la existencia. cuando la palabra de Dios quiere manifestarse en el hombre. cuyo arquitecto y constructor es Dios» (Heb 11. Pero justamente así resalta de manera intuitiva el llamamiento que Dios le hizo. una realidad en él mismo. se dice en la Apología de la Confesión deAugsburgo que incluso hipócritas y malvados tienen ministerios en la Iglesia. según Cristo mismo atestigua: 'El que os obedece. sino también una forma de vida que deje traslucir en forma de signo visible y. U. Pero esta decisión fue fatal. si lo ofrece el mejor de todos. Un sacrificio no es menor que otro. por tanto. in 2 Tim. Aquel no hace más que realizar el signo. 8. Y así. Der Priester im Neuen Testament: GuL 43 (1970) 41 . «Sin embargo. Todo es gracia. 18 (CC 36. no representan a su propia persona. vemos que Abrahán tiene que abandonar con fe su patria y ha de ponerse en camino hacia lo desconocido. sus funciones ministeriales tienen eficacia por medio de Cristo. Orígenes llama precisamente a 9. la suerte corrida por Jeremías con su renuncia al matrimonio. El reinado de Dios. se convierte en forastero y en persona sin patria ni hogar. ya que no son las personas las que lo hacen santo. se trata siempre del bautismo de Cristo. De este modo quedó claro que la comunidad no depende de 7. aunque el que la ha recibido no lleve una vida que sea conforme a lo que él realiza por medio de su ministerio. Pues esas personas representan a la persona de Cristo en virtud de la vocación a la que han sido llamadas por la Iglesia. También las Iglesias de la Reforma mantenían esta misma idea. V. incluso sin la santidad personal del ministro. 28). sino de su capacidad conferida por la ordenación.representa a Cristo. Ideas parecidas se encuentran también en la teología de Oriente. 7) es una verdad que se viene confirmando desde que existió la mediación en el Antiguo Testamento»9. la «persona privada» ni siquiera de la «santidad privada» del ministro. y deban hacer visible cómo esa contradicción va en contra de Dios. por ejemplo. Agustín de Hipona. 2 (PG 62. sino aquel que confiere la santidad»-. 5ls). la vida ascética del Bautista). no tengo miedo al asesino. Cuando ofrecen la palabra de Cristo y sus sacramentos. por la cual se me dice: '¡Es él [= Cristo] quien bautiza!'»7. b) «Imitamini quod tractatis!» Se ha dicho que este resultado de la controversia donatista fue una de las decisiones de la Iglesia «más necesarias» y a la vez más «fatales». entonces no sólo se exige el «sí» personal de quien ha sido llamado. puso de relieve que. «Aquellos a quienes bautizó un borracho. cuando Dios toma a personas a su servicio y les confía tareas. san Juan Crisóstomo hace notar que incluso un sacerdote indigno sigue siendo administrador de la gracia de Dios: «¿Es indigno? ¿Y eso qué importa? Dios se sirvió de los bueyes para rescatar a su pueblo. Moisés y los profetas continúan en sí mismos esta unidad existente entre la vocación y el testimonio de la propia vida. Hay algo de verdad en todo ello. el sufrimiento del Siervo de Dios. porque con ella amenaza el peligro de un funcionalismo asfixiante y de un clericalismo intolerable.

Cf. G. antes de ser proclamadas a otros y propuestas a la comunidad. mientras vivimos. von Balthasar. Lohfink. Ambos aspectos. entre el testimonio y lo testimoniado. como los montañistas y los donatistas. en K. La palabra de Dios. dado el caso.H.como una filigrana espiritual de arte menor. el aspecto objetivo sacramental y el aspecto subjetivo existencial. E. representación garantizada por la promesa de Cristo. A la comunidad se le muestra y se le propone Cristo -como quien dice. La palabra de Cristo se transmite por medio de la palabra del sacerdote. para que la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Quien transmite ministerialmente la salvación del reino de Dios debe estar compenetrado personalmente con su misión. la conformidad de la propia vida con la vida de Cristo. Y Balthasar añade: «De algún modo. estamos siempre expuestos a la muerte por causa de Jesús. apreciaron esto rectamente. no pueden separarse nunca en la Iglesia de Cristo. abstracto. Góttingen 1966. en virtud de la ordenación.B 1980. Der leidendeApostel und sein Herr. deben convertirse en el principio fundamental de la propia existencia y han de aparecer visiblemente en ella. para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal» (2 Cor 4. Esta unidad debe caracterizar también la vida del ministro eclesiástico. sin vida. que es modelo e ideal del ministerio eclesiástico.). Paulus in den neutestamentlichen Spátschriften. von Balthasar muestra constantemente en sus escritos: 10.en la vida personal del apóstol. Porque Pablo señala precisamente la impotencia. En la forma de vida del apóstol se presenta intuitivamente ante la comunidad el modelo concreto de su vida cristiana. en K. No se piensa con ello en una ejemplaridad moral. Cristo las pronuncia por medio de él. propia de artistas del espíritu. Por esta razón Pablo puede exhortar a las comunidades: «¡Sed imitadores míos como yo lo soy de Cristo!» (1 Cor 11. U. Lehmann (ed. herejes de tiempos posteriores. El aspecto objetivo sacramental es la representación del amor de Dios en Cristo. Amt undExistenz: IkaZ I (1972) 291. pero del que puede prescindirse en el fondo.). pero el considerar la «representación» personal. una «posibilidad imposible»12. el sacerdocio consagrado se convierte en un funcionarismo religioso. lOs). seria una profunda alteración. será un monstrum. tanto más hondamente penetrará la palabra de Dios en el hombre. . pero esta representación exige necesariamente la concienciación de la gracia por parte de quien recibe la gracia o de quienes la reciben". la experiencia del sufrimiento y las tentaciones por las que pasa su existencia apostólica: en el hecho de soportar la adversidad. deben hacerse realidad primeramente en la propia vida: «Por todas partes vamos llevando en el cuerpo la muerte de Jesús. Y sin embargo.U. pero garantizada también por la presencia del ministerio en la Iglesia. un imperativo que se expresa con muchas variaciones. pronunciada por 11. Freiburg i. Para él está claro que la cruz y la resurrección (el doble y único acontecimiento en el que se inicia el reino de Dios). Die Gegenwart des einen Jesús Christus in der Ei heit derKirche. von Balthasar. 12. Freiburg i. el considerarlo -por decirlo así.47. que interpela al hombre. In der Nachfolge Jesu Christi. Sobre todo H.Br. es el sacerdote el que dice esas palabras. 1981. Paulinísche Theologie in der Rezeption der Pastoralbriefe. Él es lo que hace y hace lo que es. entonces pronuncia esas palabras in persona Christi. infecundo. Porque nosotros.1). para una comunidad determinada o para un individuo o para una determinada situación. cuando sacaron de ahí la conclusión equivocada de que un sacerdote cristiano que no viva existencialmente su santidad ministerial es incapaz de transmitir la gracia de Cristo al pueblo de Dios». Cf. el centro desde el cual Pablo actúa como apóstol. que está determinada por el seguimiento de Cristo y la espera de la llegada del Reino. se hace visible ejemplarmente para la comunidad el aspecto de la cruz de Cristo y la eficacia de la oculta vida de resurrección. sino que lo hace presente en toda su propia existencia10. ¡Qué extraño el que tampoco dimane vida de él! Teológicamente. un ministro eclesiástico que se limite a ejercer su ministerio. 81ss. exige siempre la respuesta del hombre para poner llegar hasta él. Güttgemanns. el hecho de ser representante sacramental y ministerial de Cristo y el «reclamarlo» así. como un aditamento que a lo sumo es piadoso y edificante. una perversión en el sentido más verdadero de la palabra. o mejor dicho. H. Por consiguiente. es decir. Y cuanto más transparente sea la respuesta. ¡No y no! Sin los correspondientes actos personales. U. Un ejemplo: cuando el sacerdote dice en cada celebración eucarística: «Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros». Esto se ve claramente en Pablo. Él es en su vida la unidad entre el signo y la realidad. ¿Podrá entonces esa palabra ser una simple locución ritual. Por eso Pablo no sólo proclama el evangelio. Kertelge (ed. Esto quiere decir: la cruz y la resurrección.358 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 359 Jesucristo la autobasileia: el reino de Dios en persona.

Precisamente así llegará a ser el signo creíble del reinado de Dios que crea unidad. y debe realizar signos de paz y reconciliación. si el mensajero no trata de realizarlo en su propia vida? Como simple ftincionario religioso. bien mirado. como se diría hoy día. ¡oh comunidad!.18s. En las relaciones con Dios no es posible comprometerse hasta un cierto grado. entonces lo único que hay que decir es un «sí» sin reservas. según se encuentra en H. y hay que crear primeramente en sí mismo un espacio para el reino de Dios. con su existencia personal y su propia forma de vida -como hizo Jesús mismo. iba a poder suscitar el anhelo y la esperanza de paz. hay que tender a entregar como propiedad la propia existencia en manos de Dios. si no. y el evitarla es la primera y fundamental tarea del sacerdote. En ellas se ve lo que Jesús espera de aquellos a quienes va a enviar a proclamar el Reino: se trata esencialmente de que el discípulo que recibe el encargo manifieste visiblemente en este mundo. 47. . y sin embargo él es fuego devorador que quiere abrasarlo todo. algo que se pueda entender según las ideas y los cálculos humanos. debe abandonarlo todo y ponerse en camino. Es verdad que Dios -como dice la Escritura. Bonhoeffer. que yo -como vuestro sacerdote y pastor. el seguimiento deja de ser seguimiento»13. D. Esta exigencia espiritual que se hace a los discípulos encargados de una misión especial. las palabras: «Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros» deben convertirse en la palabra personal del sacerdote. Y por tanto. imposible. Si esto no se expresa también -al menos como deseo e intención sincera. ¿Cómo. iba a llamar al seguimiento y cómo iba a anunciar con credibilidad a los hombres el amor de Dios? Debe ser personalmente el que tenga una esperanza radical y edifique el mundo sobre la communio prometida por Dios. Roos.no apaga la mecha que se extingue. en el sentido de: «Aquí está mi cuerpo. Kierkeggard: «Comprometerse con Dios sin lastimarse es algo. algo que. desde ese instante. 14. pero conservando el derecho a poner sus condiciones. Esta contradicción es el peligro específico del ministro.360 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 361 el ministro sacramental? Esto bastará quizás para la validez objetiva de la comunicación de salvación. ¿Cómo se podrá proclamar de manera creíble el reinado de Dios. Cita tomada de los Diarios. si no. su palabra y su acción no serán todavía dignas de crédito. mi persona. la «alteridad total» del Reino. ¿Cómo. 1). un ir hacia lo imprevisible. en su estudio sobre el seguimiento de Cristo en el Nuevo Testamento. mostró la tentación que consiste en hacer del seguimiento algo que se pueda prever. es decir. El precio de la gracia. 5s.al pronunciar las palabras de la consagración. Quien no se compromete con Dios en la entrega absoluta no se compromete realmente con él.24s par). Por eso.el comienzo del reinado de Dios. Dietrich Bonhoeffer. 11. El seguimiento. el sacerdote no podrá realizar su misión sin estar henchido personalmente de Jesucristo y sin sentirse plenamente movido por él. si el sacerdote es «hombre de Dios» y si su ministerio implica el seguimiento personal de Cristo y la entrega existen13.. en el sentido de que «el discípulo se pone a disposición de Jesús.. el discípulo ha de ser diferente: ha de «vivir alternativamente».está embebido del amor de Dios. 29. porque Dios es justamente lo contrario de lo que consiste en un cierto grado»14. un «hombre de Dios». Por eso hay que esforzarse por ser. Por tanto. especialmente Mt 10. exige «o todo o nada».. un reinado que con su alteridad rompe las medidas de este mundo. Debe ser alguien que personalmente escucha ante todo a Dios. Puesto que el discípulo es enviado «a donde el Señor mismo piensa ir» (cf. reconciliación y unidad entre los hombres? Así que el sacerdote no sólo tiene una misión ministerial. como se dice en la «parénesis de ordenación» en 1 Tim 6. ¿Cómo. Cristo quiere manifestarse en la totalidad de una persona. Por eso vienen aquí muy a propósito aquellas palabras de S. juntamente con Cristo y en Cristo». Le 10. Tal seguimiento sin reservas es siempre una aventura. entonces se produce una flagrante contradicción entre el acto del ministerio sacramental y la vida personal del ministro. si no. Es evidente que. Salamanca51999. iba a transmitir a los hombres la voluntad de Dios? Debe ser alguien que siga personalmente a Cristo y que -lo mismo que él. Sin embargo. desprovisto de poder y de recursos. ha de ser pobre y estar disponible. Einsiedeln 1967. es decir. 8. en seguimiento de Jesús. pues la realidad de Dios depende de cómo se comprometa uno con él. sino que además él está llamado personalmente a convertir el reino de Dios en el centro de su vida y a recorrer el camino de Jesús. 16. con especial claridad y empeño. Kierkegaard nachkonziliar. resalta sobre todo en las numerosas sentencias de los evangelios en las que se habla del seguimiento y discipulado (cf. mi vida. no podrán llegar al corazón..entrego para vosotros. en pos de él. Porque cuando el llamamiento de Dios llega al hombre.

555 (Jalones para una teología del laicado. Der Laie. Es muy significativo que no se pregunte acerca de la disposición de Pedro para entregarse en favor de los hombres. en el que la concesión del ministerio pastoral a Pedro representa ejemplarmente toda concesión de un ministerio. un sacramentalismo sin explicación. 412). Stuttgart 1964. en el signo objetivo el acto personal. pues sólo de esta disposición puede brotar aquella entrega con la que Cristo. sino que ha de hacer que esas notas resuenen. Esto implica que el ministro -según se dice ya en Tit 1. H. Esta sospecha la respalda un profundo y serio anhelo: el hombre moderno. en la autoridad del ministro la humildad abnegada (el término alemán Demut [= «humildad»] se deriva de Diemnot = los sentimientos de una persona que tiene conciencia de que está al servicio). más aún. en la transmisión ministerial del misterio de Cristo. y de 'representar' aquel por medio de este último. Es verdad que la eficacia objetiva de la proclamación de la palabra. esta crítica brota en el fondo de la decepción personal y de la incapacidad existencial para experimentar que el ministerio (objetivo y santo) se lleva a la práctica en el contexto de una genuina santidad real! Para obviar esta dificultad. de acentuar el primero valiéndose como instrumento del segundo. en instituciones previas y en tradiciones jurídicas recibidas de otros tiempos. no es casual que el evangelio de Juan. la obra salvífica de Cristo pueda llegar a los hombres como una oferta real y eficazmente liberadora.es capaz de vislumbrar en la letra el espíritu. no es capaz de considerar que lo «objetivo» es importante y significativo para él sino en la medida en que descubre en ello la fisonomía de la libertad. se encierra secretamente una ideología de dominio. U. ¿cómo podría eludir los peligros de confundir el poder espiritual con el poder profano. Barcelona 11963. amparándose con todo el aparato científico de una exégesis histórico-crítica. en su existencia personal. Esto supone principalmente que el sacerdote. tela clerical. el ministro tiene la obligación no sólo de actuar «ministerialmente» en representación de Cristo. por medio de él. ¡En qué grado tan marcado la crítica contra el ministerio. entonces es inherente al sacerdote «una nota de radicalidad que tiende a invadir todas las formas concretas de su vida. c) La santidad como servicio a otros Hay que añadir algo más. Über das priesterliche Amt: Civitas 23 (1968)796. digo. 15). unas estrategias de tu15. henchido de la pasión por la libertad. el Pastor. Precisamente entonces tiene que quedar bien claro «que aquel que en la Iglesia es escogido para la humillación de tener que formular requisitos ministeriales. Esto se aplica especialmente cuando el ministerio tiene que formular exigencias. U. Congar. se entregó por las ovejas. mencione como única condición el amor a Cristo: «¿Me amas más que estos?» (Jn 21. Der Priester in der Kirche: LS (1972) 11. que él mismo debe convertirse en la «canción». debe morir a sí mismo de una manera especialmente radical. von Balthasar. Finalmente. y de cometer abusos?»: H. 8. Surge inmediatamente la sospecha de que. y la compenetración íntima entre la santidad objetiva del sacramento y la santidad personal hacen justicia al ministerio sacerdotal. no dé motivos de crítica».«como administrador que es de la casa de Dios. y que a menudo adopta una actitud muy «objetiva». von Balthasar. El hombre de los tiempos modernos -a diferencia de lo que sucedía en otras épocas. 3 . en qué grado tan grande. en una palabra: cuando en el proceso ministerial e institucional es capaz de vislumbrar el acto existencial11. sea el primer afectado y que los actos de su vida estén caracterizados por el seguimiento de Cristo y por la llegada del Reino. siendo como es pecador. cuando -para decirlo con otras palabras. Así que la sagrada Escritura nos da a conocer de muy diversas maneras que tan sólo la unidad entre la misión y la existencia. de la administración de los sacramentos y de la dirección de la comunidad no depende de que el sacer17.362 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 363 cial al reino de Dios. sino en favor de Cristo. basados únicamente en la autoridad formal del ministerio. Carla a monseñor Frémyot. de una hermenéutica de los dogmas y de estudios de sociología. Porque de lo contrario. citada según Y. L 6.adopta una actitud escéptica ante las normas y requisitos objetivos. entonces esto significa para el sacerdote que él no debe transmitir únicamente notas musicales. y que es la misma entrega que Jesús espera de los discípulos a quienes él confía su misión. sino también de actuar de tal manera que. Cuando Francisco de Sales afirma: «Entre la palabra escrita del evangelio y la vida de los santos no puede haber más diferencia que entre la anotación musical de una melodía y la ejecución de esa melodía»16. el ministerio tendrá menos vigor en su acción y poseerá menos credibilidad»15. Siempre que se atempera y rebaja ese radicalismo por razones mundanas. difundida y acumulada en la Iglesia.

Semejante tesis deja precisamente sin definir lo que pretende expresar. y la libertad no es capaz de realizarse sino en la libertad experimentada. Por eso. Por tanto. el hombre se halla interpelado en este punto de su existencia. a la santidad. a saber. sí. de tal manera que esa persona no puede «salirse» ya de su vocación (cf. pero lo que sí pertenece a la motivación específica y a la fisonomía específica de su espiritualidad es el esfuerzo por conseguir la unidad entre su misión ministerial y su santidad personal. a lo no permutable y a lo irrevocable»22. También F. Kirche undSoleramente. Lo que se aplica a toda decisión importante para la vida. 22. no sólo olvida la unidad entre la misión y el testimonio personal. la decisión posee la tendencia esencial a lo singular. 94. Cf. G. Las frases que preceden son una variación de las ideas de Rahner.f.Br. 108.. sino también en sentido cuantitativo y diacrónico. que la comunicación ministerial y objetiva de la salvación alcance el fin apetecido. aquel que ha recibido los poderes para la actuación sacerdotal. el carisma de la dirección espiritual». B. desde luego. En los profetas del Antiguo Testamento vemos ya que Dios «confisca» la vida de quien es llamado. no está llamado a una santidad mayor. pero señalando todas ellas. Por eso.317. FS A. atestiguada y exigida en la Escritura. según todo lo dicho. Metz: «La decisión no puede estar disponible siempre que uno quiera. si es que no quiere desenmascarse de nuevo a sí misma en su provisionalidad e insustancialidad. «pero a ninguna otra santidad distinta que la de cualquier otro creyente»—... si no es como entrega radical del tiempo? A todo compromiso radical. en Priesterbild im Wandel.92 (versión cast: La Iglesia y los sacramentos [QD 2]. edit. el sacerdote. una «suprema inseparabilidad entre el ministerio y la existencia»'9. Así piensa.se le llama a que haga entrega de su vida. la «santidad» del sacerdote viene a ser en cierto modo uno de los «motivos de credibilidad» para el receptor. El que afirme que el sacerdote está llamado. B. esta entrega es esencialmente donación del tiempo21. Rahner. F. pero sólo una persona que reúna tales condiciones garantizará. con muchas diferencias delicadas y toscas. en el creyente. también para lo siguiente. entre la santidad «objetiva» y la «subjetiva». pues. Mainz 1981. desde aquello de que «el tiempo es oro» hasta lo de «tengo tiempo para ti».. 7s). El espíritu se inflama en el espíritu. Metz. Por eso.? Lo precioso que es el tener tiempo aparece en todos los ámbitos de la experiencia humana. Esto se aplica con mucha más razón al servicio sacerdotal. no sólo en sentido cualitativo. Existe. por ejemplo. . es decir. opina: «La única condición realmente indispensable para asignar a una persona a este servicio es. 18. en qué se basa la dirección espiritual. Entscheidung: HThG (dtv) (1970) 1. si no se pensara en el tiempo total de la vida. 159s. considerado todo el conjunto y a la larga. Con razón escribe Gottfried Bachl: Cuando se trata de entrega o dedicación. posesionándose de todo el tiempo de la vida. K. tiene también «el derecho y el deber de crear ese contexto de los enunciados de la fe». el seguimiento. ¿cómo podría ser verdad tal cosa.364 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 365 dote viva como persona que cree. 19. 20. se intensifica aún más cuando se trata de la misión por Dios y de la disposición para el servicio divino. el sacramento sólo se celebra fructíferamente y las enseñanzas sólo se aceptan con buena disposición interna cuando la voluntad del receptor se sensibiliza y se abre. Porque la palabra sólo se recibe con fe. espera y ama. porque este tiene que representar la entrega que 21. es también la razón suprema de que el ministerio sacerdotal marque su impronta sobre toda la vida y sea una exigencia para ella. cuando -hablando en sentido cristiano. La radicalidad en el tiempo ¿de qué otra manera se podrá concebir. Bachl. d) De por vida La unidad entre el ministerio y la existencia. que más que en ninguna otra época necesita una comunicación -personal y digna de crédito. Einigepastoraltheologische Thesen über den Priester. se le podrán aplicar aquellas palabras de J. Klostermann. J. a pesar de su diversidad que el hombre está administrando un capital para el cual aplica las artes más sutiles del ahorro.. ¿qué otra cosa más importante puede el hombre entregar y dedicar que el tiempo de su vida? Y si la entrega y la dedicación han de ser radicales y totales. 46.de la salvación. Gemeinde ohne Priester. a toda decisión de la vida. Das Gottesbild und die Entschiedenheit christlicher Berufung. Jr 20. en Der Priester in einer sakularisierten Welt. Ibid.. Freiburg i. Maastrich 1968. por el Instituí fúr europáische Priesterhilfe. Huber. Linz s. Haarsma. 3 1960. Barcelona 21967). la fe. Sin duda alguna. sino también la situación específicamente moderna. en los que la acción objetiva y sacramental pueda «hallar aquella 'disposición' o 'situación'» en la que las acciones sacramentales «puedan escucharse con fe y dentro de la cual pueden ser reales»18. ni se puede repetir constantemente de nuevo. en el discípulo que va ya en seguimiento.

. es decir. Pues todas ellas -como muestra N. La unidad entre la misión y la existencia. entre los actos objetivos de su ministerio y los actos personales. tachándolo de «contrario a los de- rechos humanos». tiene que concretarse en la forma de vida del especial seguimiento de los discípulos. 423s). más aún. La argumentación dirigida sobre todo en los años sesenta contra el celibato. la disposición y la responsabilidad de las comunidades para crear aquel contexto en el que el celibato por amor del reino de Dios sea plausible y pueda vivirse. Por eso. de la misma manera que actualmente el celibato se dirige contra el «derecho a contraer matrimonio». un examen para el que las Cartas pastorales ofrecen una serie de criterios. y si está dispuesto realmente a dedicar toda su existencia al servicio sacerdotal. esta norma iba dirigida precisamente contra el «derecho civil» existente a la sazón. Este aspecto vamos a estudiarlo más detenidamente a continuación. Por ejemplo. a propósito. Y así.366 La espiritualidad sacerdotal Fundamentos 367 Jesús hizo de sí mismo a los hombres. puede que quedase muy relegada y oscurecida en determinados tiempos de la Iglesia. Tit 1. claramente bíblicas. 2 -al menos según la interpretación y la praxis centenarias de las Iglesias orientales. infra. Si actualmente se ha transformado la forma de argumentación contra el celibato y algunos hacen resaltar ahora «el derecho de la comunidad a la eucaristía». entonces se plantea también en este caso la cuestión de si nuevamente no se estará haciendo valer de manera inadecuada un «derecho» vigente desde puntos de vista muy limitados. en un caso particular. y sólo será capaz de hacerlo con credibilidad cuando él mismo se sienta llamado a la entrega de toda su energía vital y de todo el tiempo de su vida.afectan a los derechos. desde un principio la Iglesia estableció criterios para los candidatos a recibir las sagradas órdenes. 2-13. 1 Tim 3. Pero señalemos aquí de momento que en aquel tiempo nadie era llamado a desempeñar un ministerio eclesiástico sin ser sometido a criterios que a veces entraban hondamente en lo que es la vida personal. como es bien sabido. pero pueden ayudar también al candidato a comprobar la autenticidad de su vocación y el grado de su disposición para el servicio sacerdotal. Berlín 1968.a muchas otras condiciones. Hengel. se dice ya en 1 Tim 5. que permitía contraer segundas nupcias. no faltó nunca la exigencia de hacerlo así.. Estos criterios sirven más que nada para el convencimiento de la Iglesia. Así que la vocación sacerdotal es esencialmente vocación de toda una vida (lo cual no quiere decir que. sin proceder a un previo examen. el del celibato. Entre esos criterios se halla también. La unidad -exigida al sacerdote. a las leyes y a las costumbres de aquella época. que «sólo se haya casado una vez». afecta por igual -viendo bien las cosas. Cf. cuando según 1 Tim 3. para el seguimiento y el discipulado22. Nachfolge und Charisma. Sobre él se hablará extensamente en el próximo capítulo. 6-9). 22: «No impongas las manos a nadie a la ligera». Sin embargo.se exige al obispo. sobre la que hemos reflexionado fundamentalmente en la presente sección. a los «derechos humanos» del ministro (cf. por ejemplo. que afectaban.entre el ministerio y la santidad. entre otras cosas. criterios por los cuales pueda conocerse si el futuro ministro ha recibido una vocación de Dios y posee los necesarios dones espirituales. A semejante «derecho» tendrían que preceder principalmente «deberes». como quien dice. 23. el mantener la misión sacerdotal pueda convertirse en una carga inaguantable.

. de renunciar a los bienes y a las riquezas. que tiene ya perfiles claramente radicales en el evangelio (cf. 75.Br. y el querer meterlos a la fuerza en semejante papel sería una gran injusticia. practicaban una determinada y particular forma de discipulado. y hoy día no es tampoco legítimo hacerlo»1. M c 10. el radicalismo de Pablo sigue siendo norma para los presidentes de las comunidades locales. Le 9. no deben aplicarse a quien actualmente desempeña un ministerio en servicio de la Iglesia. en K. por tanto. algo que uno se explique a sí mismo y cuyas normas sean determinadas por las propias ideas. la cual. coadjutores y asistentes de pastoral no son —normalmente.13 El sacerdote y los consejos evangélicos Las características del seguimiento no pueden ser resultado de la propia reflexión. por ejemplo. 29s par). por palabras de Jesús. No ocurrió tal cosa durante todo el tiempo del Nuevo Testamento.. se puede mostrar que. etc. Y así. Kertelge (ed. las palabras que hablan de dejar padre y madre. junto a las autoridades locales (que eran de índole diferente). 1.-J. Venetz quita relieve a las sentencias radicales del seguimiento que aparecen en los evangelios y relativiza sus exigencias afirmando que su Sitz im Leben («situación vital») se encuentra en los carismáticos itinerantes del cristianismo primitivo. Por tanto. por ejemplo. La llamada al seguimiento señala hacia una forma previamente existente. que por aquel entonces fueron pronunciadas y transmitidas para carismáticos itinerantes. de abrazar el celibato por amor del reino de los cielos. escribe: «No sólo es injusto. En efecto. no tenía vigencia para todos. 3 7 s .carismáticos itinerantes. Sofing es mit der Kirche an. . según esta interpretación se convierte la totalidad del evangelio en una oferta parcelable de distintas formas de vida.).-J. Paulinische Theologie in der Rezeption der Pastoralbriefe. H. sino que es además poco equitativo el que midamos actualmente al líder de la comunidad. Cf. H. a propósito G. Por lo demás. según vemos en las Cartas pastorales.. especialmente 80s. la exposición de Venetz es extraordinariamente cuestionable desde el punto de vista exegético. Venetz. Ahora bien. Nuestros párrocos. 1981.. Lohfink. los cuales. Paulus in den neutestamentlichen Spátschriften. Freiburg i. Zürich y otras 1981.

debe ser hecho realidad con un radicalismo especial y visible por el discípulo que haya sido enviado en circunstancias especiales. el celibato de Jesús se orienta hacia el reino de Dios. G. En todo caso. y el servicio al evangelio del reino de Dios. St. Cómo puede entenderse hoy día este «hallarse preocupado por las cosas del Señor» y este «permanecer no dividido». pues. La «fisonomía» del seguimiento según el Nuevo Testamento puede esbozarse abreviadamente -como se hizo ya desde muy pronto en la Iglesia. 32s). 33 (1981) 8 marzo 1981. La norma para toda vida cristiana sigue siendo el evangelio entero. El matrimonio. tanto más que el no casarse iba en contra de las costumbres judías. Pablo aboga por lo de «no estar atado» y «no estar dividido». que lo entienda» (Mt 19. los discípulos designados por él para el servicio especial del Reino tienen también que abandonarlo todo: mujer.370 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 371 Se pasa por alto el hecho de que la totalidad del evangelio fue destinado a cada cristiano.. es decir. el cual. . Si vamos a comenzar ahora con el celibato. por otro.i. sino que son puntos de cristalización de una vida que sabe que está invitada a un especial seguimiento de Cristo. ni mucho menos. Zolibat in der frühen Kirche. una vinculación que abarca cuerpo y alma. según la exposición del evangelio de Mateo. hijos. no por menosprecio de la sexualidad. Quien pueda entender esto. y lo considera como una vinculación integral con Cristo. Pablo considera el matrimonio como «una institución que vincula y sujeta» (en todo lo cual la sexualidad en sentido estricto representa tan sólo uno de tantos factores). «en los evangelios sinópticos una profunda conexión entre el abandono de los bienes y de la familia. el casado ha de preocuparse de las cosas del mundo y de cómo agradar a su mujer. Es posible que esto constituya una visión unilateral del matrimonio. en cuanto tal. Y llama también a sus discípulos a sentir semejante «fascinación». obediencia. recomienda a otros su celibato y expone claramente su sentido: «Algunos eligen no casarse por causa del reino de los cielos. Porque el celibato por amor del reino de Dios tiene su fundamento supremo en el llamamiento divino. 12 indica que no todos «entienden» esto. 7). por un lado. Claro que la segunda parte de la sentencia de Mt 19. Heid. Lohfink. lo explican las siguientes frases de Heinrich Spaemann: 2. Chr. no lo hacemos porque este sea el más importante de los tres consejos evangélicos -podría serlo el de la pobreza-.77.Ggw.. ¿Cómo llega Pablo a formular tales afirmaciones? El motivo de mayor peso para permanecer célibe lo ve él en la libertad que este hecho proporciona para dedicarse a Cristo. y como un «preocuparse» por las cosas del Señor. como condición especial para recibir las sagradas órdenes en la Iglesia occidental. no por miedo al modo de ser de la mujer. 1. para él. Con esto no se indican tres formas aisladas y claramente separables entre sí. que fueran célibes]. Pablo desarrolla el logion transmitido en el evangelio de Mateo cuando dice: «Quisiera yo que todos los hombres siguieran mi ejemplo [es decir. El celibato por amor del reino de Dios a) En la sagrada Escritura Cristo fue célibe.con arreglo a tres rasgos fundamentales: pobreza. celibato. Por eso. ZwólfThesen zum Zólibaf. Hay. 34. 12). no hacia otra persona distinta y hacia las cosas del mundo íntimamente relacionadas con ella» (1 Cor 7. y por tanto está dividido» (1 Cor 7. no todos son capaces de comprenderlo y vivirlo íntimamente. claro está -según afirmación del Nuevo Testamento. Jesús fue célibe no por comodidad. Por consiguiente. 26-35)3. aunque se hizo de tal manera que cada cristiano debiera traducirlo a la correspondiente situación personal y también a la correspondiente situación social (pero sin relativizarlo). «vincula a las cosas del mundo. un llamamiento en el que no podemos intervenir y en el que no podemos profundizar argumentando con razones (esta limitación se aplica también al intento de «averiguación» emprendido en el presente capítulo). sino porque el celibato. pero cada uno tiene de Dios su propio don: unos de una manera. 3. Todas las preocupaciones del hombre deben estar dirigidas hacia Cristo. padre y madre. adquiere especial significación para la vocación al ministerio sacerdotal y. Paderborn y otras 1997. el simple enunciado sobre el «casual» estado sociológico de Jesús («soltero»). porque: «Mientras el soltero está en situación de preocuparse de las cosas del Señor y de cómo agradar a Dios. es discutido precisamente en la actualidad. sino porque él se sentía fascinado y henchido hasta lo más profundo por el reino de Dios»2. otros de otra» (1 Cor 7. Esta constatación no es. Jesús.d. El ser célibe es un don especial de la gracia divina. En contraste con ello.

El estar atado a una familia natural. Góttingen 1975. la existencia célibe es aquella en la que se realiza mejor la libertad recién adquirida»5. el verdadero problema para la Iglesia primitiva no era el celibato. sino de una inaudita plenitud de amor que no desearía quedar limitado por un cónyuge ni estar restringido a la propia familia. sino que ese celibato -como nos hace ver K. Über Ehe. pero que por su misma esencia no tiene limitaciones. Dufner. . la concrete. desde luego. no puede pertenecer también a otra persona.. a fin de que esta llegue hasta mí mismo.372 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 373 He sido puesto al servicio del fuego. No sé hasta qué punto llega la red de relaciones del amor. Qué enferma y qué sana a los hombres. 13 de octubre de 1980. con total disponibilidad para mis hermanos los hombres. Niederwimmer. es decir. será capaz de renunciar a él en un sentido verdaderamente cristiano. para que yo la viva personalmente. dentro de esta perspectiva. Tal interpretación de un exegeta protestante (nada sospechoso) puede resultar irritante para algunos contemporáneos. marzo 1981. K. En este sentido. reimpresa en: Rundbrief der deutschsprachigen Bruderschaften der Priester-Oemeinschaft JESÚS-CARITAS. 5. a quienes yo tengo que acercar esa realidad. H. en lugar de ello. a fin de esclarecerla con mi existencia y así transmitirla. como se verá por las siguientes reflexiones. a lo que renuncia al no contraer matrimonio. sino el matrimonio (de la misma manera que lo problemático no fue la pobreza. está dispuesto a ser el compañero de muchas personas y a considerar a muchas como su «familia». Ehescheidung und Ehexerzicht in ien Anfingen des christlichen Glaubens. En último término. 50 par). Vom Geheimnis der «Beziehung» im Leben und Wirken des Priesters. Conferencia pronunciada en el «Día de los sacerdotes» de la diócesis de Espira. de una «cuantía menor» de amor. Niederwimrner. sino que. provocativa que él formula a los discípulos. a mujer e hijos. El celibato tiene sentido y puede vivirse únicamente cuando nace de él la mayor entrega del corazón a Dios y a los numerosos hermanos y her6. Pero el término mismo de «renunciar» -aunque pueda tener un sentido correcto y buenono acierta con el verdadero estado de la cuestión. es ante todo o ha de ser mi comunidad. en A. el celibato de Jesús no brotó de una «renuncia». Aquel que pertenece al Kyrios (y tal es finalmente el factor decisivo de la existencia cristiana en Pablo) debe pertenecerle a él por completo. con los que yo debo compartirla. Niederwimmer hace notar a este propósito que. Sin embargo. quizás dolorosamente. b) Dimensiones del celibato 1. Der Geistliche und der Geist. dijo: «Estos de aquí son mi madre y mis hermanos» (Mt 12. 112. mi corazón y mi vida para la palabra reveladora y salvífica del Señor. Todo lo contrario: tan sólo aquel que experimenta. Estella2000. Porque «la continencia como acto ascético no es mucho más significativa de lo que sería que uno quisiera vivir con un solo ojo o sin oídos»6. señalando a sus discípulos.en la expectación de la llegada inminente del reino de Dios. de la misma manera que Jesús. Prácticamente esto significa que debo mantener libres e indivisos mi tiempo.está sugerido «como aquella forma de existencia cristiana en la que puede realizarse mejor la obediencia total al Kyrios. Y este es también el sentido de mi celibato: que yo mantenga despierta la ardiente espera de una realidad que sobrepasa toda la felicidad que pueda experimentarse por lo de aquí abajo y lo provisional. El cuerpo como camino para la experiencia de Dios y para el conocimiento de Dios. 116. Spaemann. significaría de antemano una limitación en virtud de las obligaciones primordiales que esa relación impone necesariamente a causa de todas las responsabilidades que yo asumiría por ella4. en contra de lo que se afirma a menudo. el llamamiento del Nuevo Testamento al celibato no se fundamenta en modo alguno -tampoco en Pablo. Viendo así las cosas. Cf.9. Yo no los conozco de antemano. Askese und Mysterium. tan sólo el que sabe lo feliz que puede llegar a ser en el matrimonio y la satisfacción que puede alcanzar en él. esa red que yo he tejer y lanzar. La vida célibe como solidaridad y como forma de «amor pastoral» En primer lugar. M. esa red que. El prender fuego es lo más importante de todo. Grün-VÍ Müller. K. se desvirtuaría por completo el sentido del celibato por amor del reino de Dios si lo viéramos como una descalificación del matrimonio o entendiéramos que el matrimonio es inferior a él. sino la posesión de bienes). Pero resulta exactamente tan irritante como la conducta provocativa de Jesús mismo y como la exigencia 4. también ibid. el celibato por amor al evangelio sólo puede vivirse por anhelo del amor «mayor». 122.

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La espiritualidad sacerdotal

El sacerdote y los consejos evangélicos

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manas. En el sermón pronunciado con motivo de una ordenación sacerdotal, el obispo consagrante expresó esta idea con las siguientes palabras: «Lo que vosotros iniciáis hoy día, os va a costar el corazón. ¡Que Dios os conceda el no hacerlo nunca a un precio inferior»7. Por eso, el que es voluntariamente célibe busca de manera especial la solidaridad con aquellos célibes para quienes el vivir solteros en el sentido de vivir en soledad «no es precisamente una virtud, sino un destino de la vida impuesto por las circunstancias sociales; el no estar casados agobia y oprime a quienes se hallan encerrados en la desesperanza y en la resignación»8, a aquellos que, en nuestra sociedad actual, viven hoy día solitarios, aislados y sin la compañía de una persona. El célibe es para ellos un signo de esperanza de que incluso una vida fragmentaria puede vivirse de manera humana y con dignidad, y puede ser un gesto callado y discreto de fraternidad. El lugar del célibe se encuentra allá donde la vida trata mal, donde las heridas abiertas no se cicatrizan. Esto desaparece de la conciencia de muchos contemporáneos, y seguramente queda reservado sólo para el que sufre el reconocer y asir la mano que alguien le extiende. La espiritualidad vivida del sacerdote tiene que integrar este punto de vista, y ha de hacerlo con mayor intensidad todavía en una sociedad que trata de oscurecer con habilidad y lógica el sufrimiento, considerándolo como un existencial humano común. Se tiene en
7. Unas palabras que se hallan transmitidas por K. Hillenbrand, Die Liebe Christi drángt uns, Würzburg 1992, 53. 8. J. B. Metz, Zeitder Orden? Zur Mystik undPolitik der Nachfolge, Freiburg i.Br. 1977, 64 (versión cast.: Las órdenes religiosas: su misión en un futuro próximo como testimonio vivo del seguimiento de Cristo, Barcelona 2 1988, 74). Entre la reciente bibliografía importante sobre el tema del celibato (y en parte también sobre los demás consejos evangélicos) mencionaremos: J. Bours-F. Kamphaus, Leidenschaft für Gott, Freiburg i.Br. 1981; Kl. Hemmerle, Gerufen und verschenkt, München y otras, 1986; M. Scheuer, Die evangelischen Ráte, Würzburg 1990; Kl. Demmer, Zumutung aus dem Ewigen. Gedanken zum priesterlichen Zólibat, Freiburg i.Br. 1991;W. Müller-M. Scheuer-A. Herzig (eds.), Freizum Leben. Die Weisheitder evangelischen Rute, Würzburg 1996; R. Bonetti (ed.), Verginitá e matrimonio, Milano 1998; H. C. Zander, Zehn Argumente für den Zólibat, Dusseldorf 2 1997. (Aunque esta última obrita argumenta en forma un poco libre y casi humorística, los puntos de vista que presenta deben tomarse muy en serio). En cuanto al ámbito lingüístico latino, se encuentra una bibliografía excelentemente presentada en J. Esquerda Bifet, Teología del sacerdocio, Burgos 1985, 219-263; A. Favale, // ministerio presbiterale (1989), 221ss (versión cast.: El ministerio presbiteral, Madrid 1989, 21 lss).

cuenta m u y poco que incluso la persona casada participa de la soltería en períodos extensos de su vida 9 .

Así que el celibato es signo de solidaridad con muchas personas confiadas al sacerdote. Más aún, en su esencia más profunda, el celibato es incluso el presupuesto de toda labor pastoral, incluso de la labor pastoral ejercida por personas casadas o por las que practican como psicoterapeutas la «cura de almas». Tal es la tesis de una sugerente obrita del psicoterapeuta (casado) S. Blarer10. Según él, para toda forma de «cura de almas» se requiere amor -Blarer lo denomina «amor terapéutico»-, que consiste en entregarse por completo al otro, aceptarlo tal como es y, a la vez, dejarlo ir. La labor pastoral (o «cura de almas»), así considerada, «presupone el arte del amor soltero, del amor célibe... Es un amor con vigoroso eros, con gran intensidad y energía sanadora. Pero no es un amor de compañerismo sentimental, que se oriente hacia la vida en común y hacia la unificación comunitaria en un compañerismo integral de la vida». En este sentido (es decir, en el sentido del «amor terapéutico»), la Iglesia -como señala Blarer- puede exigir precisamente a los casados y solteros dedicados a la «cura de almas» una «obligación de guardar celibato». «Sin embargo, el hecho de que el don de gracia del amor célibe se convierta también en el fundamento para la plasmación de toda la vida personal es algo que la Iglesia sólo puede desearlo, recomendarlo y fomentarlo»11. Semejante forma de vida es expresión especialmente clara de amor pastoral y, al mismo tiempo, un servicio importante que se presta a las personas casadas. 2. El celibato y el matrimonio Por medio del signo del celibato por amor del reino de Dios, vemos que el matrimonio, valor supremo de la creación -toda la obra de la creación se encamina, según Gn 1, 27, hacia la unión entre el hombre y la mujer- queda inscrito en la esfera de la realidad pe9. Kl. Demmer, Kann der Zólibat heute gelebt werden?: HerKor. 44 (1990) 475s. El artículo mencionado aquí se publicó como libro, en versión ampliada, en el año 1991. En lo sucesivo se cita el artículo, que es más conciso. 10. St. Blarer, Die Kunst seelsorglicher Liebe. Plddoyer für einen erneuerten Zólibat, Fribourg 1996. 1 1. Ibid.,60 y 65.

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núltima: lo definitivo en la persona no es una relación humana, y la persona no encuentra en ella su entera satisfacción. Klaus Demmer escribe con razón: «Ninguna unión conyugal es tan lograda y tan intensa, que no queden también espacios por llenar. Los seres humanos pueden amarse recíprocamente tan sólo en Dios, y esto quiere decir con miras a la esperanza. Llegan tiempos en los que los unos parecen vivir al margen de los otros, y esto exige paciencia y tolerancia... El pastor de almas que posea experiencia verá con indudable claridad que sus ideas juveniles acerca del matrimonio pertenecen más bien al reino de las fantasías idílicas»12. A la satisfacción interna llega únicamente la persona casada cuando los dos cónyuges se abren a la «realidad última»: el futuro reino de Dios. Puesto que el celibato es contrario al valor absoluto que se concede al matrimonio (y con ello se opone también a la idolatría y sobreestimación del sexo, que ha venido constituyendo una amenaza durante toda la historia humana) y de este modo «relativiza» (¡en el buen sentido de la palabra!) el matrimonio, vemos también que el celibato muestra cómo un matrimonio puede realizarse de manera verdaderamente feliz, a saber, con aquella libertad que nace de la fe en el futuro reino de Dios^. Porque tan sólo en la esperanza de que en el reino de Dios quedará suprimida toda alienación, tan sólo en la expectación creyente de que de este modo llegará a su plena realización todo lo que había quedado malogrado y restringido, vemos que lo no integrable que todo matrimonio experimenta en sí mismo dolorosamente a pesar de todo el amor encontrará un punto de integración. Pero hasta entonces el célibe voluntario puede mostrar a la persona casada que es posible vivir desde la libertad del Reino que ha comenzado ya; que -como afirma E. Klinger- «pueden soportarse las relaciones interhumanas incluso en el distanciamiento, y que aun en lo impersonal y en lo no
12. Kl. Demmer, Kann der Zdlibat heute gelebt werden, 476. 13. Y así, se dice también en la obra del autor protestante W. Rohrbach, Humane Sexualitat, Neukirchen-Vluyn 1976, 181: «Como un signo... de la libertad para la que nos liberó Cristo, de renuncia a una dimensión de la vida natural en aras de un llamamiento con exigencias radicales, [el celibato] es a la vez una referencia significativa a la limitación y relativización escatológicas de todo lo 'penúltimo', que se hacen visibles a la luz de lo 'último'. Y entre estas cosas se cuenta también la unión sexual entre el hombre y la mujer». De manera parecida se expresa W. Leinweber, Der Streit um den Zolibat im 19. Jahrhundert, Münster 1978, 555; W. Kasper, Zur Theologie der christlichen Ehe, Mainz 1977, 54 (versión cast: Teología del matrimonio cristiano, Santander 2 1984, 63).

integrable puede estar presente la personalidad suprema, la gracia, Dios mismo... Mostrar personalidad en el espacio de la alienación, eso significa vivir como célibe»14. Además, se observa a través de los siglos -así afirma expresamente (partiendo también de sus propias experiencias) el psicoterapeuta S. Blarer- que las personas casadas, a pesar de todos los frutos espirituales que se proporcionen mutuamente, apenas pueden llegar por sí mismos a profundizar espiritualmente el uno en el otro, sino que para ello necesitan a una persona célibe que los asista (de manera parecida sucede con el hecho, bien comprobado, de' que los cónyuges no pueden practicarse mutuamente una terapia). En todo esto el sacerdote célibe que les asista debería ver el significado positivo de su celibato. «Cuanto más se reconozca que el celibato es -para la verdadera labor pastoral- una fuerza de amor necesaria, edificante y que inunda de profunda felicidad, tanto más perderá el celibato el gustillo amargo de ser una prohibición, una limitación y una renuncia a impulsos físicos, renuncia que a menudo es difícil de comprender»15. Claro que no sólo el celibato tiene importancia para el matrimonio, si-1 no también, a la inversa, el matrimonio la tiene para el celibato. T. Salo-i mon, miembro de la asociación espiritual Marriage Encounter, formula así de manera personalísima la relación intima que existe entre el matrimonio y el celibato: Estoy convencido de que lo uno no es posible sin lo otro; ambos se hallan íntimamente relacionados. El sacramento del matrimonio sólo puede vivirse a la larga cuando hay alguien que llama la atención incesantemente de los dos cónyuges sobre su vocación, la cual consiste en ser signos del amor de Dios. ¡Quién podría hacerlo mejor que aquel que afirma conscientemente: «No quiero entregarme por completo y vivir para una sola persona, sino para todos vosotros, para una comunidad (muy concreta)»! Así como el hombre y la mujer, en el acto de administración del sacramento, confiesan en presencia de la comunidad su decisión de conceder prioridad en la vida al compañero y, con su esfuerzo en pro de la unidad y del amor, quieren hacer patente su voluntad de hacer que otros experi14. E. Klinger, Der Zolibat von der Ehe her gesehen: GuL 41 (1968) 381. 15. St. Blarer, Die Kunst seelsorglicher Liebe. Pladoyerfür einen erneuerten Zolibat, 89.

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menten a Dios en el signo del matrimonio, así también el sacerdote, con su decisión de querer existir para (muchas) personas, de vivir en relación con ellas, con renuncia plenamente consciente a vincularse a una sola compañera, hace ver con claridad que todo nuestro esfuerzo humano en favor de la unidad y de la relación (de amor) encuentra en Dios su origen y su plena satisfacción. Esto es lo que significa el celibato por amor del reino de los cielos. La fuerza para mantener ese estilo de vida, el sacerdote la recibirá (podrá y tendrá que recibirla) de esa comunión de vida, que le muestra que es significativo dedicarse al amor que le ofrece un ejemplo y le sustenta"". Si se tiene en cuenta esta relación íntima entre el matrimonio y el celibato, entonces no es fortuito que a la actual crisis del celibato por amor del reino de Dios le corresponda una profunda crisis del matrimonio, y a la inversa. ¡Una razón más para que la Iglesia no sólo se esfuerce con mayor intensidad en favor de una pastoral del matrimonio, sino para que además se declare insistentemente en favor del celibato vivido según el espíritu del evangelio! 3. El celibato como «signo escatológico» Ahora bien, el celibato por amor del reino de Dios no sólo tiende a la mayor amplitud del amor y no sólo es signo de la libertad para contraer matrimonio, sino que además -y con esto llegamos al núcleo de la cuestión- puede llegar a convertirse quizás en el testimonio más expresivo de la llegada del Reino. Paul Claudel hace notar en su obra El zapato de raso (desde la perspectiva del varón): «La mujer es una promesa que no se cumple». Esto quiere decir que en el amor entre dos personas se esboza la promesa de una suprema plenitud de vida. Sin embargo, esta promesa decepciona, tiene que decepcionar. El amor humano es, sí, una cosa grande, lo más grande que hay en el mundo. No obstante, ese mismo amor, en su forma suprema, es tan sólo un vislumbre y una prenda y, con ello, un signo de esperanza de su propia (!) satisfacción suprema, que sólo Dios es capaz de dar. Esto no debe entenderse en el sentido de que el amor conyugal hiciese la competencia al amor de
16. T. Salomón, Diskussionsbeitrag: Stud. theol. (Wien) 13 (4/1980) 21. De manera parecida se expresan W. Kasper, Teología del matrimonio cristiano, 63s; R. Bonetti (ed.), Verginitá e matrimonio.

Dios, y a lo sumo estuviera orientado hacia este último como hacia un fin. No, sino que hay un solo amor, que es Dios mismo. En ese amor participa -¡tiene «parte» también!- el matrimonio. Pero la parte no es el todo. Es cierto que tampoco el que es voluntariamente célibe hace realidad «el amor pleno». Pero en su forma de vida «anormal», mantiene visible como un signo el estímulo de que es posible edificar sobre una «promesa», a saber, sobre la promesa del Reino, en la cual encontrará satisfacción todo el anhelo que el ser humano tiene de amor. Claro está que la persona casada puede y debe vivir en esta actitud de la fe que espera. En vista de la llegada del Reino, puede y debe «vivir su matrimonio como si no lo estuviera viviendo» (cf. 1 Cor 7, 29), es decir, debe entender que su matrimonio no es un valor supremo, sino que debe abrirse al Señor que llega. Por este motivo, en todo matrimonio cristiano logrado se experimenta algo así como un elemento de la vida célibe: la entrega del matrimonio y del cónyuge para ponerse a disposición de una plenitud mayor. Sin embargo, en la persona voluntariamente célibe, esta apuesta absoluta por el Reino adquiere una forma especialmente intuitiva. Es algo que no permanece en el interior oculto del acto de fe; no es tampoco el simple objeto de una confesión verbal; sino que es una realidad que él vive de veras en todas las fases de su propia existencia, sobre todo en el ámbito corporal, sensitivo y afectivo. Las estructuras de este mundo, entre las que se encuentran el casarse y el vivir en matrimonio -no sólo como un valor entre otros, sino como la cumbre de los valores creados, que los incluye a todos- son estructuras que quedan rotas -como quien dicepor la persona célibe, porque esta edifica sobre una promesa absoluta y vive de esa promesa. Por tanto, al celibato se le aplica especialmente aquella hermosa imagen que K. Rahner expresó una vez para referirse a todos los consejos evangélicos. Se dice de ordinario en alemán: «Más vale un gorrión en la mano que una paloma en el tejado». Por el contrario, el que vive célibe según el espíritu del evangelio confiesa: No, yo me decido por la «paloma», a saber, por el futuro reino de Dios. Porque «sólo se cree de veras en la 'paloma' que está en el tejado, cuando se suelta para que vuele 'el gorrión que se tenía en la mano', y por cierto, antes de que se haya cogido un gorrión y antes de que se haya capturado ya la paloma». Para decirlo con palabras cía-

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ras: «Esta fe llena de esperanza, como un extender la mano hacia el futuro de Dios... sólo puede efectuarse realmente y sólo puede uno cerciorarse de su existencia con una renuncia a valores intramundanos. No es que esos valores estén en oposición directa a la fe, la esperanza y el amor, y no pudieran integrarse en la realización de los mismos»; pero es posible disfrutar también de esos valores ultramundanos, especialmente del más excelso de todos, que es el matrimonio, sin una fe llena de esperanza en el reino de Dios. Una fe que se orienta radicalmente hacia la llegada del Reino no podrá cerciorarse de sí misma con plena seriedad y no podrá dar testimonio de ello hacia el exterior sino cuando se abandonen los valores «cuya renuncia directa y positiva sólo tiene pleno sentido y justificación en el acto de tender, abriéndose a sí mismo, hacia la gracia», hacia el reino que está comenzando. De este modo, la renuncia a valores como el matrimonio se convierte en la forma concreta de realización de la fe. La renuncia es «por sí misma expresión y manifestación de la fe que al impulso de la gracia de Dios se distancia de la mera absorción en el mundo»17, y que hace que resplandezca así lo venidero. Entiéndase bien: con todo ello no quiere decirse que el celibato sea ya en sí «superior» o «más valioso» que la vida matrimonial. Precisamente la consciente realización con fe de un matrimonio sacramental es una exigencia espiritual alta y representa un testimonio expresivo de fe, que no es inferior al celibato por amor del reino de Dios. No se trata, en relación con todo esto, de algo que sea «mejor» o «más elevado», sino de dar el signo más claro (el uso del adjetivo en grado comparativo pretende mostrar que todo signo sigue siendo ambivalente y nunca es nítidamente unívoco). c) El ministerio y el celibato 1. Convergencias Si consideramos en toda su extensión el sentido de la vida célibe conforme al evangelio y apreciamos sobre todo el celibato como un «signo escatológico», entonces veremos que el celibato y el sa17. Karl Rahner, Schriften zur Theologie III, Einsiedeln 1956,423.422.424.427 (versión cast.: Sobre los consejos evangélicos, en Id., Escritos de teología VII, Madrid 1969, 456ss).

cerdocio ministerial se hallan relacionados mucho más íntimamente de lo que se expresa en las polémicas de los últimos años, ya estereotipadas, y sobre todo en la ligereza con que se habla de la «anquilosada ley eclesiástica del celibato». El celibato sacerdotal significa dejarse embargar, en el centro de la propia existencia, por la tarea de la representación ministerial de Cristo. El celibato tiene j como consecuencia que lo que constituye el centro de la actividad ¡ ministerial y lo que ha de propugnar el sacerdote - a saber, que el j reino de Dios está llegando y que «la apariencia de este mundo es ¡ pasajera» (1 Cor 7, 31)- es cosa que hay que proclamar volcando- \ se personalmente sobre ello en forma suprema. Sobre todo en el celibato se concretan aquellas palabras pronunciadas con motivo de la ordenación sagrada: Imitamini quod tractatis! («¡haced en vuestra propia vida lo que estáis realizando con vuestro ministerio!»). La existencia del sacerdote debe ser la confirmación de lo que él está diciendo constantemente y de lo que él celebra sacramentalmente: la muerte y la resurrección de Cristo, la esperanza de la venida de Cristo en gloria, la esperanza de la vida eterna en la cual las personas «ni se casarán ya ni serán dadas en matrimonio» (Me 12, 25 par). ¿Qué otras alternativas hay? ¿Qué otro modo habrá de dar testimonio del mundo venidero de Dios? ¿Quizás por medio de las casas parroquiales bien equipadas de nuestros países occidentales? ¿O por medio de un estilo de vida claramente aburguesado al que se atienen ya la mayoría de los sacerdotes? ¿O por medio de la influencia en la vida pública y del hecho de mezclarse con el poder civil, que es cosa que la Iglesia defiende todavía en muchas partes del mundo? Para que tenga credibilidad la proclamación ministerial ¿no será preciso un testimonio que le «cueste» algo al que por su ministerio esté encargado de darlo, y que haga conocer claramente que el proclamador es el primero en escuchar sus propias palabras? No raras veces se responde a estas preguntas con la objeción de que el celibato no es ya un testimonio; un signo perdería su carácter de significar cuando ya no es entendido. Esto afectaría precisamente en la actualidad al celibato; ni siquiera los «buenos católicos» lo entenderían ya como signo. A esto hay que replicar que -según la teología católica- forman parte esencial del signo (¡del sacramento!) las palabras interpretativas. Por tanto, si las comunidades no entienden ya realmente (!) ni apoyan el signo del

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celibato, entonces habrá que formular a la predicación y a la catequesis una seria pregunta: ¿de qué manera y con cuánta frecuencia se interpreta lo que significa este signo? Las consultas que se hacen a este respecto muestran a menudo que existen terribles deficiencias. ¡No es de extrañar que sean tan escasas las vocaciones sacerdotales! I Pero el celibato no es sólo un «signo escatológico», sino que es /además un constante «aguijón en la carne» que pregunta claván' dose en ella durante toda una vida si la ley que uno aceptó al ingresar en el ministerio, es decir, para dedicarse al servicio sacerdotal, seguirá teniendo todavía vigencia; si el reino de Dios es realmente «la perla singularísima» y «el tesoro escondido en el campo» por el cual hay que dejar todo lo demás. Precisamente la vida célibe representa una exigencia existencial elevada y es una norma con arreglo a la cual un joven puede medir -y, por cierto, a lo largo de toda una vida- la seriedad de su compromiso y la intensidad con la que él está dispuesto a poner su vida al servicio de Cristo1*. I Finalmente, aunque no sea lo de menor importancia, el celibato 1 deja libre al sacerdote para ponerse de manera íntegra al servicio de la «causa de Cristo». El padre de la «familia de Dios» y el pastor de su grey debe vivir enteramente para ella y debe dar a su amor aquella amplitud a la que se refirió ya Jesús cuando asignó a sus discípulos «nuevos» hermanos, hermanas, madres e hijos (Me 10, 30). En esta línea insiste también el papa Juan Pablo II en su Carta a los sacerdotes19: el celibato no es sólo un signo escatológico, «sino que tiene además un gran sentido social en la vida actual para el servicio del pueblo de Dios. El sacerdote, con su celibato, llega a ser 'el hombre para los demás', de forma distinta a como lo es uno que, uniéndose conyugalmente con la mujer, llega a ser también él, como esposo y padre, 'hombre para los demás' es18. En esta línea hay que tener también en cuenta que, desde el punto de vista psicológico, el celibato es una protección plausible contra el hecho de «que los hombres, con el deseo infantil 'de estar a la cabeza', sin contradicción alguna, como maquinistas de locomotora o como sacerdotes, se proporcionen a sí mismos una satisfacción con el sacerdocio. La renuncia exigida por el celibato es, al menos, un obstáculo para ello»: M. Lütz, Der blockierte Riese. Psycho-Analyse der katholischen Kirche, Augsburg 1999, 156. 19. Juan Pablo II, Carta a todos los sacerdotes de la Iglesia con ocasión del Jueves Santo (1979): L'Osservatore Romano 15 (1979) 11.

pecialmente en el ámbito de su propia familia... El sacerdote, renunciando a esta paternidad que es propia de los esposos, busca otra paternidad y casi otra maternidad, recordando las palabras del apóstol sobre los hijos que él engendra en el dolor». 2. ¿Obligación del celibato? Sin duda, sería posible abolir el celibato como condición para la ordenación sacerdotal. La conexión absoluta entre el celibato y la ordenación es -como todo el mundo sabe- de derecho eclesiástico, o más exactamente, de derecho eclesiástico occidental—.
Como tal, tiene detrás de sí una historia llena de vicisitudes. Estudios muy recientes21 demuestran que el celibato -desde el punto de vista histórico- se fundamenta en la continencia jxigida ya desde muy pronto (tal,, vez ya en lálTCartas pastorales) al presbítero (o al obispo y al diácono). \ Esto quiere decir que originalmente el alto clero podía, sí, casarse, pero te- I nía que vivir en conj^ncia sexual. En caso de que él estuviera casado, no podía tener relaciones sexuales con su mujer; y el clero todavía soltero o enviudado no podía contraer matrimonio. Este precepto de continencia -como resume S. Heid en sus estudios- «enlaza con la praxis evidente en el judaismo y en el paganismo de observar continencia sexual. Esta práctica es para todo el mundo antiguo una expresión destacada de profundo respeto religioso ante Dios... Forma parte sencillamente del ethos profesional del sacerdote en el mundo antiguo. Y por eso, con tanta mayor razón se la considera preceptuada para los sacerdotes cristianos... [Luego, como ascética cultual] experimentó a la vez un cambio de fisonomía. Quedó relacionada sobre todo con la disposición espiritual para el sacrificio, con la incorporación al sacrificio sacerdotal con que Cristo se ofreció a sí mismo»22. 20. Más exactamente habría que decir que Occidente, por buenas razones y en contraste con Oriente, trató de «equiparar el status del presbítero al del obispo»: J. M. Lustiger, Der Priester und der Anruf der Ráte, versión alemana, Einsiedeln 1982, 26. Porque en Oriente el obispo (lo mismo que otros ministros de rango superior) están obligados igualmente al celibato. 21. Cf. a propósito G. Denzler, Das Papsttum und der Amtszolibat H, Stuttgart 1976, 173; R. Glyson, Les origines du célihat ecclésiastique du premier au septiéme siécle, Gembloux 1970; St. Heid, Zólibat in der frühen Kirche. En lo sucesivo, los testimonios se encontrarán en Heid y en la bibliografía citada por él. 22. St. Heid, Zólibat in der frühen Kirche, 321. Y Heid añade: «Además, la completa abstinencia [es decir, la abstinencia no limitada sólo a determinadas acciones cultuales y relacionada únicamente con el acto conyugal] preserva al sacerdote de tener que practicar minuciosos ritos de purificación. El elemento cultual quedó así sustraído al peligro de un purismo escrupuloso».

. el celibato habría que dejarlo a la libre decisión de cada uno de los ministros. La objeción. Por tanto. en la historia de la Iglesia y en la esencia del servicio ministerial.dar testimonio del celibato vivido por amor del reino de Dios. En consecuencia.entre el ministerio sacerdotal y la existencia sacerdotal. Y si es cierto que a la Iglesia. manifestada hoy frecuentemente. a no entregar su libertad a merced de las coacciones que la sociedad ejercía sobre la persona». para ella. es decir. na y la oportunidad que se encierran en esa unidad? Cuando la Iglesia católica de Occidente presupone esta unidad como condición para impartir las sagradas órdenes. Cf. de que una cosa es la vocación al celibato «carismático» y otra cosa la vocación al ministerio. Y estas coacciones significaban para la mujer principalmente «el ser dada en matrimonio» (en interés de la familia de origen) y dar a luz hijos (en interés de la familia nuevamente fundada). ZwólfThesen zum Zólibat. P. Por eso... Vistas así las cosas. la renuncia [cristiana] a las relaciones sexuales estuvo enlazada.. versión alemana. aunque el celibato es sólo de «derecho eclesiástico». München-Wien 1991.. en un plano simbólico profundo. guiado por un seguro instinto. de la cual nació luego orgánicamente el precepto de que el alto clero viviera una vida célibe. la idea de la pureza cultual del sacerdote ha desempeñado hasta nuestros mismos días un papel funesto-. pero que podía obtenerse con la oración (!). como son la renuncia a los bienes o la observancia del celibato. Era una señal de la irrupción de la «nueva» actitud -llegada gracias al cristianismo. Para el sacerdote. de la ley del celibato: Siento profunda simpatía por el hecho de que la Iglesia espere de los proclamadores del evangelio signos radicales del seguimiento de Jesús. por tanto. y de que. La norma de guardar continencia. entonces expresa con claridad insuperable que sólo quiere tener como ministros a «carismáticos».ante este «tiempo del mundo»— y -especialmente para la mujer. Por eso.384 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 385 También en la Iglesia antigua se supo ya que semejante continencia completa es un «carisma» especial. pero era también un «signo de contraste» (J. Por consiguiente. ibid. en lugar del actual debate -tan popular y tan enteramente infructuoso. y reflexionar sobre la significación inter23.. que ha de vivir el evangelio..] las relaciones conyugales se consideraron como el soporte del ingente edificio de la 'era presente'. estas relaciones tuvieron siempre [en el mundo antiguo] un matiz de tristeza. tenía en la Iglesia antigua un alto grado de plausibilidad.. A pesar de todas las motivaciones equivocadas -desgraciadamente.. entonces se daba por supuesto que poseía el carisma implorado. Die Keuschheit der Engel. la vida célibe llegó incluso a ser originalmente un «movimiento de laicos». con la capacidad del hombre para destruir el poder de la muerte. B. antes de impartir la ordenación sagrada se preguntaba al candidato si tenía la correspondiente disposición. 24. ¿no sería preferible tomar como punto de partida la vinculación existente de hecho entre el celibato y el ministerio -una vinculación que va a seguir existiendo. Demuestra con esta praxis que. a pesar de que él aboga por la supresión.era un elemento de «emancipación»—. Metz) que mostraba patentemente el hecho de que el cristianismo «se apartaba» de la forma habitual en que se vivía en el mundo. ha de dedicarse a anunciar la llegada del reino de Dios. sin embargo está profundamente enraizado en la sagrada Escritura. se trata de la unidad -atestiguada ya en la Escritura. G. a personas que hayan recibido los dones especiales de gracia del Espíritu santo y aspiren a recibir más dones. acerca de la conexión interna entre la proclamación del evangelio y el seguimiento de Jesús25. pero no en quienes representan por su ministerio a la Iglesia. con la recuperación del Espíritu de Dios y. Lohfink. el celibato era un signo de que él vivía constantemente «en la presencia de Dios» y de que existía plenamente para la comunidad. El celibato es un signo claro de que aquel que ha de «representar» ministerialmente a Cristo y. con la restauración de una libertad humana perdida. entonces no sería deseable que ese testimonio apareciera sólo o de manera predominante en aquellos (laicos) que siguen los consejos evangélicos. que luego se hizo extensivo al clero. Si el candidato declaraba que estaba dispuesto a ello. lo cual resolvería el problema de la escasez de 25. [Además. lo mismo que él.sobre el celibato. por tanto. 185: «La negativa a contraer matrimonio reflejaba el derecho de una persona. con ello. al menos (!) a medio plazo-. no me hallo tampoco en condiciones de contemplar de manera exclusivamente negativa la historia que ha seguido hasta ahora el celibato. Brown. entonces la esposa (que. lOOs y 113: «Puesto que las relaciones sexuales se hallaban estrechamente vinculadas con la necesidad de superar la muerte por medio de la generación de hijos. Si estaba casado. me parece que la historia del celibato expresa un conocimiento profundo.». En esta misma línea expresa también Gerhard Lohfin las siguientes observaciones. le corresponde esencialmente -en términos generales. estaba obligada igualmente a guardar continencia) tenía que declarar también su disposición para guardarla. debe vivir también existencialmente su ministerio. Romper el hechizo del lecho [conyugal] significaba romper el hechizo del mundo. en determinadas condiciones. Cf..

F. Por eso. Es una caricatura de la libertad el pensar que la libre decisión tiene su lugar únicamente en la soledad del sujeto individual dejado a merced de sí mismo. Ciertamente la Iglesia -volviendo a la cuestión del celibato. Kremer. etc. sino que las presupone. del «punto cero». Celibato obligatorio y derecho de la comunidad a un sacerdote: Concilium 15. sólo que entonces no sería ya la realidad previa del ordenamiento eclesiástico. mensajeros. . Pero esto no corresponde. por un lado. Hoy día puede encontrarse una nueva plausibilidad en el marco de la existencia de los que «viven solos». En realidad. completamente insostenible incluso desde el punto de vista exegético. en cierto modo. el lenguaje. estarían dispuestos a recibir las sagradas órdenes. la pérdida de compañía y protección) que nacen de «desarraigo local» del soltero en el actual contexto social22. ya que Pablo se refiere con este término a servicios y dones que el Espíritu santo suscita en la comunidad y a los que el individuo puede cerrarse o abrirse. ya que había también otros estamentos y grupos que normalmente permanecían sin casarse (maestros. En este contexto encajaba sin dificultad el celibato. München 1978. es una opinión cuestionable. Pero habrá que saber si. Pero sobre todo la vinculación institucional entre el carisma y el celibato. dejad cada vez más espacio al Espíritu de Dios en vuestro interior y en vuestra vida. n° 153 (1980) 383-394. Zur Diskussion über Priestertum und Zolihat: Wiener Diózesanblatt 119 (1981) n. Vogels Pflichtzolibat. se puede poner en duda que esta autointerpretación sea aceríada. Por ejemplo. en el caso de suprimirse el celibato. aun en ese caso la decisión libre del individuo no se efectuaría sin realidades previas. y de que el Espíritu de Dios (pero no una disposición natural en cuanto tal) lo capacita para vivir célibe por amor del reino de Dios. Porque la soltería no era nada excepcional ni siquiera chocante en la sociedad. Eine kritische Untersuchung. 2) La opinión. la hinchada sugestión ejercida por el actual pansexualismo.386 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 387 sacerdotes. si no existiera la obligación del celibato. Kremer. y la vocación al ministerio. si se la aplica a la masa (no a unos cuantos). las dificultades (especialmente la soledad. Gemeinde ohne Priester. J. es decir.6. las estimaciones sociales de los valores y las modas). 7. H. Precisamente la moderna psicología profunda y el análisis sociológico de nuestra sociedad deberían sensibilizarnos mucho en este punto. La reglamentación jurídica (institucional) no suprime el carácter de gracia. Una libre decisión significa siempre un libre «sí» (o «no») a realidades previas. Es cierto que hay una serie de teólogos laicos varones que afirman que. «Eifert aber um diegrofieren Charismen!» (i Kor 12. e Id. no tiene por qué significar una limitación de la libertad. Por tanto. por lo menos en lo que se refiere a los jóvenes..). Esto lo pasa por alto H-J. tal vez muchos más de los que uno tiene conciencia. por otro. las reservas no elegirían otro punto de cristalización. sino que sirve para crear un espacio que haga posible a muchos o que les facilite el dejar que Dios se sirva de ellos para dar semejante testimonio en favor de Cristo»26. de que si no existiera la obligación del celibato.la libre decisión del hombre no se halla en contra de las condiciones institucionales y sociales que sirven de marco. no debemos olvidar que -¡en términos muy generales!. la libre decisión tiene siempre precondicionamientos sociales. y que la libertad se realiza como una decisión que parte. Sin embargo.una invitación a «aspirar» a este carisma28. sino que puede muy bien significar -en sentido perfectamente bíblico. Klostermann. y puede dejar a merced de cada individuo 26. me parece mucho más acertada la 27. manifestada a menudo expresamente29 o de manera subliminal. nur weil der Pfarrer fehlt?: DASB1 25(21 junio 1981).puede modificar la ley que exige la observancia del celibato como condición indispensable para el sacerdocio. los hijos no primogénitos de campesinos. Sobre su argumentación. a la concepción que el apóstol tiene del 'carisma'. sino que entrarían claramente en escena condicionamientos de índole muy diferente: todo el grave peso de las actuales coacciones y presiones sociales para el matrimonio. la Iglesia tendría suficientes vocaciones al sacerdocio. No. cf. Pablo puede exhortar a la comunidad de Corinto: 'Aspirad a los carismas más valiosos'. que esta ley está en contradicción con lo que se dice en 1 Cor 7. es una objeción que -sin negar lo justificada que pueda estar en puntos concretos. 29. El precepto eclesiástico del celibato como condición previa para la admisión a la ordenación sacerdotal parte del supuesto de que al candidato se le había concedido o se le ha concedido este carisma. Mainz 1981. en los últimos años. Pero el vivir «solos» no significa en general el renunciar a las relaciones sexuales. 28. 31b): ThPQ (1980) 321 -335. centrándolas en el celibato como en un punto de cristalización. La forma de vida célibe del sacerdote tuvo en el pasado un «lugar» social plausible. el mantenimiento actual del ordenamiento eclesiástico concreto que sólo imparte las órdenes sagradas a célibes puede entenderse también (!) como un «jalón alternativo» contra los condicionamientos sociales actuales que están orientados en un sentido completamente diferente. Esta objeción suele concebir el 'carisma' como una disposición para el celibato que viene dada ya casi desde el nacimiento.. donde Pablo llama 'carisma' al celibato. sino que a menudo es una forma de practicarlas sin vincularse a nada. Küng. en modo alguno. Por eso. 72. Ist die Feier ungültig.. está mezclada con motivos e impulsos que llegan hasta nosotros a través de nuestra situación en la sociedad y en la historia (transmitidos por la educación. la elección de la forma de vida. etc.no tiene en cuenta factores esenciales: 1) Muchas veces se parte de una idea equivocada y unilateral del carisma y de la libertad. Sin embargo. J. Es verdad que algunos teólogos laicos expresan sus reservas contra el ministerio sagrado. Estoy de acuerdo con Jacob Kremer: «Contra la ley de la obligatoriedad del celibato eclesiástico se objeta no pocas veces.

sí. auxiliares de pastoral. a propósito E. sacerdotes. nota 22). Freiburg i. por la práctica seguida hasta entonces de una vida cristiana madura. al admitir la existencia de un diácono permanente que esté casado. suscita la sospecha de ser una aseveración puramente verbal. 33. «de no mezclar las ordenaciones sacerdotales con las necesidades pastorales sencillas». Por consiguiente. la autoridad eclesiástica. ha modificado ya una tradición que se perpetuaba desde hace mil quinientos años. Cf. «Si una comunidad cristiana es verdaderamente santa. Se trata de que nuestras comunidades. Lohfink estima personalmente que tal supresión es deseable. a pesar de todas las convergencias entre el ministerio sacerdotal y el celibato. 75. Sipe. la existencia de comunidades vivas y bien perfiladas. Además. Por lo demás. pero que no se pongan ya a sí mismos ni pongan toda su vida al servicio del evangelio. No se trata de 'tener' mayor o menor número de sacerdotes. en ese mismo instante podría desaparecer la ley del celibato en cuanto signo exhortativo: esa ley sería entonces sencillamente superflua32.. 41. al pensar que lo único que se ha hecho ha sido «suprimir» una institución. basándose en buenas razones. a favor del celibato voluntario -tal como lo entiende el evangelio-. Lohfink: «Antes de romper los lazos que existen entre la dirección de la comunidad y el celibato.-J. sino que además lo suscite constantemente en casos particulares.. y podrá quedar expedito el camino para la supresión del celibato». ZwólfThesen zum Zolibat. orientada hacia el evangelio y centrada en el servicio a la Iglesia: una espiritualidad que no sólo estime positivamente el carisma del celibato. más aún perjudicial. en el momento en que un número suficientemente grande de profesores de religión. si al mismo tiempo no se lucha con la misma claridad y apremio por el fomento del carisma del celibato y no se hacen vivos esfuerzos por conseguir una espiritualidad profunda. profesores de teología y obispos vivan inspirados el seguimiento de Jesús. y de preguntar si el camino hacia el sacerdocio no pudiera ensancharse un poco más y hacerse más placentero? ¿Habrá que referirse realmente al Mahatma Gandhi. supra. Schillebeeckx de que el celibato significa para muchos un factor exponencial de la Iglesia oficial y que. Y ese «agonizar» de tantas comunidades ¿no debería estimularnos más bien a la reflexión.. versión alemana. 30. y Dios no dejará de suscitar en ella numerosas y variadas vocaciones. si alguien. manifestada a veces. M. Paderborn y otras 1992. Tan sólo de esta manera podrán eliminarse a la larga las justificadas ansiedades y preocupaciones. Diakonat und Zolibat. Der Priester und derAnrufder Ráte. lo cierto es que. . 31. el rechazo del celibato es también un síntoma de la incapacidad de muchos para identificarse con la Iglesia oficial (cf. En este punto estoy plenamente de acuerdo con G. Semejante modelo podría ser el der virprobatus. la perspectiva de poder tener más sacerdotes si no existiera la obligación del celibato. habría que suscitar una espiritualidad viva de los laicos. Ploger-H. mientras uno no se comprometa con todas sus energías (y a ser posible con la propia manera de vivir) en favor del celibato en la Iglesia y cree así un clima en el que pueda producirse la vocación al celibato. porque en la Iglesia occidental la obligación del celibato no sólo recayó desde un principio sobre el obispo y el presbítero. Por tanto. 188. adoptada por la Iglesia occidental.Br. Lohfink. pero sin conectarlo con el ministerio eclesiástico.). sino también sobre el diácono. sino de una «lógica de la gracia» orientada hacia la santidad. en lugar de entablar discusiones completamente infructuosas acerca del celibato. 77s. ¿sería una razón paraabolirío? El cardenal Lustiger habla de una «elección espiritual». haya mostrado y siga mostrando que su actividad mi32. que hizo personalmente voto de castidad y que observó a propósito de él: «Un pueblo que no posea varones así. el amor y la fe de la comunidad. G. el venerable y ancestral vínculo jurídico-institucional entre ambos podría desaparecer bajo determinadas condiciones—. en J. No se trata de una «lógica de las necesidades». más aún.. Weber (eds.388 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 389 observación de E. revivan en el Espíritu»30. el abogar únicamente por la supresión del celibato. J. de manera diferente pero análoga. Sea o no sea acertada esta última afirmación. Der Diakon. de que hay que estar. Por las razones mencionadas considero equivocado. 1980. Sexualitat und Zolibat. R. por tanto. 57-67. una espiritualidad orientada hacia el evangelio. G. que a los ojos de la gente están agonizando. Pero sólo a condición de que las posibilidades vitales para el carisma del celibato voluntario crezcan por doquier en la Iglesia: la actitud positiva ante el celibato. tendrá que desarrollar un modelo en el que pueda quedar realizada esa unidad. suscitará precisamente el temor a un tipo de «empleados» eclesiásticos que se limiten a ser funcionarios y administradores. Dassmann. Pero no debe suprimirse sin sustituirlo por algo lo que el celibato expresa y logra concretamente: la unidad entre la misión ministerial y la existencia del sacerdote. El llamamiento aislado a la abolición del celibato logrará incluso lo contrario de lo que pretende alcanzar: reforzará en muchos católicos la desconfianza. W. está convencido de que en el futuro debe existir también la figura del sacerdote casado. es decir. será mucho más pobre a causa de semejante carencia»?31 3) La opinión. la ordenación de un varón que. Lustiger. Cita según A. será también fecunda.

los sacerdotes célibes se hallen en minoría. por cierto. o mejor dicho. 337s). sino también en lo que respecta a las vocaciones femeninas para profesar en institutos religiosos). Hay estimaciones según las cuales el 10% aproximadamente de los psicoterapeutas abusan ocasionalmente de su profesión para tener relaciones sexuales. entre los párrocos evangélicos casados. J. y de hacer que llegue al hombre aquel «amor pastoral» del que se habló ya anteriormente (supra. la arrogancia y el narcisismo. una nueva generosidad para responder a los llamamientos divinos que nunca han de faltar»34. un gran porcentaje de ellos -al menos en algunas regiones. 36. Quizás tenga razón aquel proverbio húngaro que dice: «Cuando el carro tenga que cruzar el río. ocultando indecorosamente bajo la fachada del celibato una vida cuasi-matrimonial. Kaspcr. si llega a ponerse en práctica lo del vir probatus.390 La espiritualidad sacerdotal El sacerdote y los consejos evangélicos 391 nisterial queda avalada existencialmente por una vida en seguimiento de Cristo. Acerca de la «grandeza» se habló ya suficientemente en las páginas anteriores. Pero también es posible que el ejemplo de los pocos haga ver más claramente la conveniencia y necesidad de este género de vida en la Iglesia. ra crisis radica en la manera de vivir el celibato. sino también porque hoy día las satisfacciones sustitutivas que pueden darse en una vida célibe aparecen bien a las claras. Digámoslo claramente: en una época en que el celibato por amor del evangelio se encuentra en una crisis total y. ¿Cómo nos las arreglaríamos con «las dos clases» de clero? ¿Qué pasaría con los fracasos matrimoniales de semejantes viriprobati'l Lo cierto es que. Los impulsos instintuales reprimidos y las relaciones ocultas han convertido a no pocos «hombres de Dios» en rígidos moralistas que imponen a la gente cargas que ellos mismos no serían capaces de soportar. St. de manera enteramente universal (no sólo en cuanto al ministerio sacerdotal. Viendo estas cosas. U. brotan de ella ansiedades. Blarer.se halla bajo aquel dicho de Pascal que habla de la «grandeza y de la desdicha»35. pero que esas privaciones susciten nuevas vocaciones. Claro que no hay que pensar precipitadamente que con tal reglamentación quedarían resueltas todas las dificultades. von Balthasar. no lo hacemos porque esta sea menor. con la aportación de numerosos materiales. d) «Grandeza y desdicha» de la vida célibe El actual debate en torno al celibato suscita la impresión de que la crisis del celibato sacerdotal consiste en su conexión jurídica con las órdenes sagradas. Probablemente la situación es parecida en el caso de los pastores de almas36. el cambio a la práctica del vir probatus ¿no podría ser una señal desacertada? ¡Sobre todo si se tiene en cuenta la sospecha fundada de que las pocas personas que pudieran considerarse como viri probati no contribuirían a resolver la denominada «escasez de sacerdotes»! En todo caso. Die Kunst seelsorglicher Liebe. U.llegan a divorciarse. Es posible. será difícil sospechar siquiera el gran sufrimiento que se ha causado en la Iglesia católica a lo largo de los siglos a consecuencia de los abusos cometidos en el celibato. Santander 1987. inhibiciones y represiones que privan de su fundamento al verdadero amor-eros célibe. ¿Sería un modelo deseable? No olvidemos que sobrevendrían entonces nuevos problemas sobre la Iglesia. H. La unidad entre el ministerio y la existencia personal quedaría «verificada» en él mediante la praxis demostrada de la propia vida. que abarque incluso el celibato. Esto podría no estar en lo cierto. a propósito. Fue malo en el pasado y sigue siendo malo hasta el día de hoy el que el celibato se haya aislado de hecho de un contexto espiritual global. ¿Será posible? ¡Evidentemente no es posible o no resulta muy convincente! No podemos menos de ver que la vida célibe -sobre todo en el momento actual. pero sin que este autor mencione el pasaje concreto. de la obligación de vivir la actividad ministerial como algo que le afecta también a uno personalmente y de lo que hay que dar testimonio. von Bakhasar. citado según W. 35.sobre la «desdicha». La verdade34. . Si ahora vamos a hablar -¡aunque sea más brevemente!. Grandeza y miseria del celibato cristiano. «se guarda» el celibato. y en cambio en un varón joven lo estaría mediante la disposición (y praxis sólo incipiente) para entregarse a una vida de especial seguimiento y discipulado. no cambies de caballos». a saber. sino porque hoy día resulta palmaria: no sólo el hecho de que no pocos sacerdotes lleven una vida engañosa.. Siempre que la forma de vida célibe no se halla en total armonía con la persona del pastor de almas. Existiría así un modelo en el que coexistirían los sacerdotes célibes y los sacerdotes casados. Pero el vir probatus parece ser el único modelo realista y viable para un sacerdocio ejercido por personas casadas. y que en cambio se haya convertido el celibato en un exclusivo sibbolet («señal de identificación»). En vez de empeñar la vida entera en el seguimiento del Señor. Es posible que tengamos que pasar por un período de hambre y sed. 90. Sein undSendung des Priesters: GuL 51 (1978) 209. Cf. Así lo vemos cuando en lugar del amor pastoral aparece el afán de dominio. Pládoyer für einen erneuerten Zolibat. es posible que «en una futura Iglesia -como afirma H. Garrido.

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De ahí habrá que sacar la siguiente conclusión: si se «corta por lo sano» y se suprime el celibato, entonces se verá que con los matrimonios las cosas -de manera análoga- no irán mejor. Y además, si alguien no está dispuesto a cumplir su promesa de fidelidad al celibato, ¿cómo logrará guardar la fidelidad conyugal? Aquel que, siendo célibe, lleva una vida egocéntrica, ¿cómo llevará una vida diferente estando casado? Hace algunos años un rector de un seminario presentó a un seminarista un catálogo con las cualidades y formas de conducta que son indispensables para una vida célibe madura. Después de conversar largo y tendido sobre el tema, el rector preguntó: «¿De dónde cree usted que he sacado este 'catálogo'?». Y la respuesta fue: «Procede de un asesor en cuestiones matrimoniales, que niega así que pueda haber una 'capacitación de futuros contrayentes' para que vivan una vida matrimonial feliz». Por consiguiente, en lo que respecta a la madurez humana, el matrimonio y el celibato tienen mucho que ver el uno con el otro. Asimismo, como se vio hace algunos años en un programa de televisión en el que habló el <<patriarca» del psicoanálisis católico, Albert Gorres, el porcentaje de matrimonios felices y el de vidas célibes logradas, según su experiencia profesional, era casi idéntico: el 10% de los matrimonios son plenamente felices en su vida conyugal; otro 10% lo son hasta cierto punto; el resto se halla en una zona gris o su matrimonio ha fracasado. Los mismos porcentajes se indican con respecto al celibato—. Por eso, en la mayoría de los casos, los problemas que surgen con una de estas dos formas de vida no pueden resolverse pasándose sencillamente a la otra forma de vida M . La «solución» hay ,que buscarla en otra parte. I A. W. R. Sipe, como resultado de su gran estudio empírico «Sexuali¡ dad y celibato», desarrolla el perfil de sacerdotes, por lo demás muy dis¡ pares, que según las investigaciones de este especialista viven una vida cé/ libe feliz. ¿Qué es lo que todos ellos tienen en común? ¿Cuáles son los j criterios seguidos para vivir felizmente su vida? Los primeros y fundamentales elementos son: (1) laboriosidad y diligencia (todos ellos son muy activos y no vacilan ante ningún trabajo); (2) una intensa vida de oración («Todos los varones que conozco dedican diariamente de hora y media a dos horas a la oración»); (3) conducta solidaria («Los varones tenían 37. Cf. A. W. R. Sipe, Sexualitát und Zólibat, 312ss. Según él, el 10% de los sacerdotes viven una vida de celibato realmente lograda; el 40% «se limitan sencillamente a observarlo»; los restantes «se quedan de algún modo en la estacada». 38. Claro que, en algún caso concreto, eso pudiera ser posible. Esto significa entonces, para el sacerdote, la «secularización» (y para la persona casada un segundo matrimonio [ya sea por la «declaración de nulidad» del primer matrimonio, o bien por una introducción, que es de esperar, en la Iglesia católica romana de la normativa existente en las Iglesias orientales]). Cf. también, a propósito, lo que se dice infra, 423s.

un profundo sentimiento de solidaridad con las personas a las que se sentían obligadas y con las personas a quienes podían confiarse»); (4) sentido para el servicio al prójimo. Se mencionan además: intensa necesidad de tener un hogar y de alimentarse y vestir de manera «cuidadosa», equilibrio interior, amor al orden, interés por ampliar sus conocimientos, sensibilidad hacia la belleza39. Casi todos los elementos mencionados coinciden con observaciones propias. Yo desearía subrayar todavía algunas. Precisamente porque el célibe conoce bastante el mundo, porque entretanto no se ve apoyado ya en su forma de vida ni siquiera por cristianos que pertenecen al denominado «núcleo de la comunidad», habrá que «ahondar profundamente en la verdad de la fe acerca de la vida eterna, y habrá que manifestar un sano escepticismo hacia todos los humanismos cuando uno elige una vida que permanece fragmentaria»40. «Tendrá que apurar el cáliz» en una relación íntima y personal con Dios (por medio de la oración) y en un servicio dedicado plenamente a las personas a él confiadas, principalmente a aquellas que vislumbran (también) igualmente la «fragmentaridad» (cf. supra, 373s). Además., se requiere una personalidad fuerte y sana, que no encuentre su propia identidad a costa de otros y que, por tanto, no la extraiga de su relación consigo mismo, sino de la actitud de escuchar el llamamiento de Dios y de responder a él. En este punto la espiritualidad de Ignacio de Loyola desempeña un papel indispensable. Tan sólo de esta manera se conseguirá aquella sana «seguridad» interior, refiriéndose a la cual Demmer afirma que «el célibe tiene que ser más sano que sus críticos»41. Es igualmente importante un estilo de vida comunitario, una orientación hacia la communio, siempre que esta sea posible. Ser célibe no significa vivir solo, llevar una vida de solterón, sino vivir como discípulo de Cristo. Y esto significa vivir en comunión con otros discípulos. Por eso, la vida célibe implica el hallarse dentro de una red de relaciones de amistad y el sentirse unido a personas a quienes uno puede confiarse y de cuya «compañía» uno puede rodearse. Por consiguiente, no es en general una forma convincente de vida célibe la de convertirse en un «luchador solitario», que anda siempre solo, a menudo sin nadie que le atienda y que le cuide, sufriendo por su soledad. No me parece tampoco muy convincente el modelo de «sacerdote y ama de llaves». Aunque tal forma de vida no merezca ningún reproche (!) 39. Los testimonios se encuentran en A. W. R. Sipe, Sexualitát und Zólibat, 317-328. 40. K.1. Demmer, Kann der Zólibat heute gelebt werdenT, 475s. 41. K.1. Demmer, Zumutung aus dem Ewigen. Gedanken zum priesterlichen Zólibat, 13.

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desde el punto de vista moral, surgirá siempre la cuestión de la credibilidad. Habrá que escuchar tan sólo lo que dice la opinión pública, para medir todo lo explosiva que puede ser la pregunta: esa «compañía» de dos personas ¿seguirá siendo el «signo» que debiera darse (!) con la forma de vida célibe, o no será más bien un «signo de sentido contrario»? Hace algún tiempo me decía un conocido profesor laico de teología, casado, que él, en cuanto casado, se sentía «ofendido» por la forma en que algunos sacerdotes conviven con sus amas de llaves. Porque cuando el sacerdote y el ama de llaves comparten enteramente su vida, oran juntos, intercambian impresiones, pasan juntos los ratos de ocio, van juntos de vacaciones y lo único que no hacen es «acostarse juntos», «entonces -decía él literalmente- ¡qué estampa de vida matrimonial se esconde detrás de todo eso! El matrimonio ¿se diferenciará 'únicamente' en que esas dos personas 'no se acuestan juntas' ?». En contraste con el modelo de «sacerdote y ama de llaves», me parecen extraordinariamente más convincentes las (variadas) formas de vita communis, en las que conviven únicamente sacerdotes, oran juntos, trabajan juntos, se intercambian ideas, o en las que unos sacerdotes hacen vida común con otros poseedores de ministerios eclesiásticos (diáconos, auxiliares de pastoral, etc.). En todo caso, el sacerdote, en una sociedad que se va secularizando cada vez más, necesita lazos personales estrechos; necesita un ambiente vital marcado por relaciones amistosas y fraternales. Tampoco Jesús quiso mantener aislados a sus discípulos cuando los llamó haciéndolos salir de sus respectivas familias, sino que lo que quiso fue integrarlos en una «nueva familia». Ser sacerdote no significa «vivir en una isla solitaria». Tan sólo el que es capaz y está dispuesto para la convivencia y la cooperación— podrá cumplir en el futuro su servicio y será capaz de vivir significativamente su «celibato» como forma de vida, es decir, de vivirlo en favor de la comunidad y dentro de la comunidad. Finalmente, el sacerdote célibe -como afirma Demmer- «necesita gozar de las cosas bellas, necesita un equilibrio, porque los lados de sombra de la vida están cerca de él para angustiarle y acosarle»43. Entre todo ello se cuenta el gusto por el diálogo, la lectura, la teología y los encantos de la naturaleza. Los elementos mencionados en último lugar no son ciertamente los decisivos. Por el contrario, es decisivo que el celibato no sea un aisla42. Claro que si la experiencia de intimidad puede o debe incluso formar parte de tal sentimiento comunitario, como sugieren A. Grün-W. Müller (eds.), ¡ntimitát und zólibatares Leben, Würzburg 1995, me parece a mí más que discutible. 43. Kl. Demmer, Zumutung aus dem Ewigen. Gedanken zum priesterlichen Zolibat, 63.

miento, si es que ha de vivirse con credibilidad y de manera lograda. Y una cosa es cierta: el celibato -hoy día y en un futuro previsible- no puede aceptarse ni vivirse a regañadientes, por decirlo así, como el «precio» que haya que pagar por recibir las órdenes sagradas. No, sino que el celibato debe encajar en un proyecto integral de vida que se ajuste a él. e) Pequeño excursus: el sacerdote y la homosexualidad Este tema fue un tabú absoluto hasta hace algunos años, pero en 1996 Hanspeter Heins, teólogo especializado en pastoral, rompió de repente el tabú con un artículo publicado en la revista Stimmen der Zeit. Señalaba que entre los sacerdotes existe un porcentaje de homosexuales más elevado que en el resto de la población. Al mismo tiempo, siguiendo enteramente la tendencia de la postura social -que ha ido cambiando durante estos últimos años- ante ese grupo de personas, pidió que, en lugar de la práctica seguida hasta entonces, que consistía en guardar silencio absoluto, hablar despectivamente acerca de esas personas o hacerlas objeto de otras discriminaciones, se tuviera comprensión y respeto hacia ellas y se tratara de ayudarlas, a fin de que los afectados pudieran aceptar internamente su manera de ser. El artículo desencadenó una avalancha de las más diversas reacciones44. Entre otras cosas, motivó que se creara una comisión de la Conferencia episcopal alemana, que debería estudiar sobre todo la cuestión acerca de la posibilidad de admitir varones homosexuales a la ordenación sacerdotal. Por una indiscreción se dio a conocer en la revista FAZ del 1 de septiembre de 1999 un documento de trabajo, elaborado por dicha comisión, que sugería una respuesta favorable a esta cuestión. En realidad, con la brevedad debida, tendremos que decir tres cosas acerca de este tema: 1) No debe sorprendernos en absoluto que entre los sacerdotes célibes haya más personas con inclinaciones homosexuales que en el promedio del resto de la población. Es posible que algunos se sientan atraídos por el «mundo masculino» de los ministros; otros verán quizás en él una posibilidad de ocultar sus propias inclinaciones. Pero para la mayoría de ellos serán acertadas aquellas palabras que Josef Spital, obispo de Tréveris, escribía en el Süddeutsche Zeitung del 8 de febrero de 1997: «La inclinación homosexual va acompañada a menudo por una especial sensibilidad y capacidad de expresión», es decir, con cualidades que están íntimamente asociadas al «eros pastoral». 44. Una breve panorámica informativa la ofrece H. Heinz, Weder Schuld noch Schande. Eine Zwischenbilanz zur Diskussion über homosexuelle Priester HerKorr. 51(1997)460-464.

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2) Son igualmente acertadas, más aún, absolutamente concluyentes otras palabras de este obispo, que aparecen en el mismo artículo: «Evidentemente, cada sacerdote católico, independientemente de sus propias características, está obligado a vivir en continencia sexual». Claro que en todo ello no debe pasarnos inadvertido el que a un sacerdote con inclinaciones homosexuales le resulta más difícil guardar el celibato. Porque todas las «seguridades» previstas por las costumbres sociales y por el derecho eclesiástico tienen como objetivo al sacerdote hererosexual41, de tal manera que el homófilo tiene, en cierto modo, que hacer equilibrios caminando por la cuerda sin tener una red que le proteja de las caídas. Y, no obstante, la obligación del celibato se halla vigente también para él. 3) Aunque los varones con inclinaciones homosexuales pueden ser admitidos, por principio, a las sagradas órdenes, habrá que examinar en cada caso concreto si son capaces de aceptar internamente su manera peculiar de ser, si tienen ideas claras sobre la carga adicional que suponen esas inclinaciones, y si están dispuestos a vivir con sinceridad y verdad una vida célibe, lo mismo que los demás. f) Integración El celibato tendrá credibilidad y podrá vivirse únicamente cuando esté integrado en la totalidad de una «vida vivida según el evangelio». Así, por ejemplo, Tomás de Aquino ve los tres consejos evangélicos unidos de forma inseparable (por ejemplo, ScG III, 131). Estos consejos son, como quien dice, las tres caras de un único prisma, a saber, de una vida que -con arreglo al evangelioquiere estar totalmente libre para Dios. Por tanto, el celibato es tan sólo una cara de esa totalidad indivisible. ¿Resultará extraño, entonces, que el celibato, cuando es un fragmento aislad