MANUAL TEORICO-PRACTICO DE LOS CONTRATOS AGRARIOS PRIVADOS

CAPITULO PRIMERO

A) CONCEPTOS BÁSICOS POLÍTICO-SOCIALES

1. Actividad Agraria. El quehacer diario y permanente del sujeto agrario tendiente a obtener la producción de los recursos naturales o sea cultivar el suelo, mantener o criar semovientes, transformar la producción y realizar la venta de los productos agropecuarios, constituye lo que se denomina actividad agraria. Si la venta de los productos, o sea la última etapa de la actividad agraria está en función complementaria de la producción y la transformación, esa actividad les alcanza como integrante de la actividad agraria y del orden jurídico agrario, ya que el Estado interviene para preservar los recursos naturales, que son de beneficio social y de interés general. El fin primordial de la actividad agraria es la producción y "sin ella, el trabajo agrario sería totalmente inocuo y lo mismo sucedería con todo lo relacionado con él" y por esa causa "el Derecho Agrario debe referirse a todos los elementos que intervienen en la producción". Las demás actividades relacionadas directamente con la producción y el cultivo de la tierra deben ser incluidas como parte de la actividad agraria. 2. Estructura agraria. El hombre, para poder desenvolverse en la vida de relación, debe tener a su alcance determinados elementos básicos que le permitan concretar ciertas actividades para satisfacer sus necesidades mínimas. Así cuando para solventarlas se dedica al comercio, debe estar provisto de ciertas garantías jurídicas, económicas y sociales dadas de antemano por el Estado. Cuando se desarrollan las tareas en el ámbito agrario, para satisfacer necesidades personales, propender a su progreso material y espiritual, se debe disponer en igual medida de las mismas garantías Jurídicas positivas dadas por el Estado y es así como esos elementos no son ya de índole comercial o industrial, sino agrarios. Estos elementos a los cuales se anexan otros son los que determinarán el punto de partida de la estructura agraria. El Diccionario de la Lengua Española define la voz estructura diciendo que es "la

distribución de las partes del cuerpo o de alguna cosa". Teniendo como punto de partida este significado de estructura y trasladándolo al Derecho Agrario, podemos esbozar el concepto diciendo que es un conjunto de elementos básicos indispensables de índole social, económicos y jurídicos, garantizados por el Estado, distribuidos en determinada medida y que intervienen en la actividad agraria. Vivanco entiende que estructura agraria "es el conjunto de las relaciones e interrelaciones materiales agrarias, formalmente fijadas y garantidas por un ordenamiento jurídico positivo vigente" y los elementos consisten en los factores materiales y humanos determinantes de las relaciones agrarias.

3. Infraestructura agraria. Así como la estructura agraria tiene su exponente en una conjunción coordinada de ciertos factores que son usados y nacen de la propia actividad agraria, hay elementos materiales que deben existir necesariamente para permitir el desarrollo efectivo de esa actividad, encontrándonos en este segundo paso con la infraestructura agraria. Este consiste en la existencia real de caminos o su existencia potencial, es decir que haya sido planificada o comenzada su construcción, vías de comunicación ferroviarias, existencia de elevadores de granos, lugares de almacenaje de productos agropecuarios, silos y demás elementos que prestan servicios en el quehacer agrario. Vivanco define la infraestructura agraria como aquella que "consiste en el conjunto de obras materiales de diversa índole que constituyen el medio adecuado para la prestación de los servicios agrarios públicos o privados". En síntesis, infraestructura agraria son los medios materiales indispensables que permiten la realización complementaria de toda la actividad agraria y cuya ausencia total o parcial constriñe la estructura agraria a proyecciones mínimas o deficientes.

4. Política agraria. La política agraria consiste en la elección por parte del Estado de los medios idóneos adecuados a fin de propender al logro del desarrollo económico y al bienestar general alcanzando un ordenamiento jurídico agrario ampliamente satisfactorio. Es evidente que en toda política agraria intervienen la estructura agraria y la actividad agraria. a) La estructura agraria recibe la influencia de la política agraria en el sentido de que el armazón que la integra puede ser perfeccionado; por ejemplo, con legislación mejoradora, una relevante correlación entre los elementos integrantes de la misma, es decir los factores naturales y los factores humanos, o sea el predio y el productor.

b) A la actividad agraria le alcanza la política agraria estatal, ya que el fin primario de aquélla es la producción y el Estado suministra asesoramiento técnico, concede créditos agrarios, fija precios —cuando los controla— que redundan en beneficio del productor y demás medidas gubernamentales que en última instancia se concretan en obras que satisfagan a la comunidad agraria y a todos los sectores que intervienen en su desenvolvimiento. Se ha sostenido que política agraria "es la acción propia del Poder Público o de los factores de poder, que consiste en la elección de los medios adecuados para influir en la estructura y en la actividad agraria a fin de alcanzar un ordenamiento satisfactorio de la conducta de quienes participan o se vinculan con ella, con el propósito de lograr el desarrollo económico y el bienestar social de la comunidad". El Estado como poder público queda facultado a los efectos de tomar una injerencia activa a fin de permitir que el sujeto o sujetos agrarios que intervengan en el proceso de la producción y en general en la actividad agraria, obtengan el mayor bienestar económico y social. Creemos que la política agraria se dirige en primer término al sector social particularizado en el productor agropecuario y en segundo lugar a los demás sectores que en alguna medida se ven alcanzados por los efectos de la producción, que es objetivo y norte de la actividad agropecuaria.

5. Plan agrario. Hemos dicho que la política agraria es elección de medios o elementos por parte del Estado tendientes a proporcionar un beneficio a la comunidad. Ahora bien; cuando esa política se lleva a cabo con determinada particularidad, dirigida a una zona o sector agrario determinado, es cuando la política agraria en general se ve encaminada a un objetivo concreto: llegamos de lo general a lo particular. Y es así por cuanto un plan agrario consiste en la elección de los medios tendientes a obtener un fin general o particular en el sector rural. Por ello se ha sostenido que plan agrario "es la elección adecuada de medios para lograr un fin concreto general o particular en el ámbito rural".

B) CONCEPTOS JURÍDICOS

1. Derecho agrario. Generalidades y definiciones.

Las relaciones entre los distintos sectores que intervienen en la actividad agraria deben regirse por normas jurídicas dirigidas exclusivamente al ámbito agropecuario, de contenido especial y de carácter diferente a las normas que vinculan las tareas comerciales, civiles o laborales. Como el campo de actividad es la producción, conservación y mejoramiento de los recursos naturales, la disciplina que los contemple debe ser de carácter particular y el derecho agrario es una rama independiente del derecho en general, "es el orden jurídico que rige las relaciones entre los sujetos intervinientes en la actividad agraria con referencia a objetos agrarios y con el fin de proteger los recursos naturales renovables, fomentar la producción agropecuaria y asegurar el bienestar de la población rural". Por su parte, Pérez Llana lo define diciendo que "es el conjunto de principios y normas jurídicas autónomas que regulan diversas fases de la explotación agraria con miras a la obtención de una mayor riqueza agropecuaria y su justa distribución en beneficio del productor y de la comunidad". Otros autores definen el derecho agrario diciendo que "es el conjunto de normas jurídicas particulares que reglan las relaciones atinentes al trabajo, a la producción y a los bienes de las personas rurales, así como a todo acto agrario". De todas las definiciones de que hemos dado cuenta, aceptamos la de Vivanco, ya que en la misma incluye tres elementos que para nosotros son de evidente relevancia: a) el sujeto agrario; b) el objeto agrario, y c) el fin que consiste en la protección de los recursos naturales renovables. Para finalizar este sucinto apartado diremos que derecho agrario es el orden jurídico que regula la actividad agraria entre los sujetos que intervienen en la producción, su comercialización, su industrialización y su distribución garantizándose así la existencia y conservación de los recursos naturales renovables y asegurando el bienestar socioeconómico agrario.

2. Caracteres. Principalmente se caracteriza el Derecho Agrario por ser una rama del derecho autónoma desde los puntos de vista didáctico- científico, jurídico y legislativo, lo que veremos en el acápite 4. Las demás características de nuestra disciplina son: a) Las normas Jurídicas agrarias van dirigidas a la protección del factor o elemento natural el cual está representado por los recursos naturales renovables y al elemento humano, o sea el sujeto agrario. b) El orden jurídico agrario goza de una particularidad singular, ya que la norma tiende a concretar un derecho que se manifiesta en la actividad agraria, la cual debe respetar el ciclo biológico. Protege el orden económico- social, teniendo éste un fin concreto. c) En el Derecho Agrario las normas que intervienen son preferentemente de derecho público, ya que el Estado es el ente encargado de controlar la actividad del sujeto agrario y si éste &e extralimita en sus funciones, las restringe, como así también tiene a su cargo

imponerle obligaciones al sujeto agrario con miras en el interés de la comunidad. d) Por regular la actividad agraria, las normas vigentes deben estar encaminadas a garantizar un tipo determinado de producción y por tal causa son de índole particular. e) Las normas agrarias tienen generalmente un destinatario geográfico de aplicación, en el sentido de que van encaminadas al recurso natural tierra, entendido éste como factor de producción y fuera del ámbito urbano. f) Las costumbres agrarias regionales o locales tienen gran importancia, por cuanto las normas agrarias formales pueden ingresarlas como objeto material de aquéllas. Aun sin elevarlas a derecho positivo, es una práctica constante, ya que una misma actividad agraria puede tener, precisamente por la costumbre, distintas modalidades. g) Las normas agrarias están provistas de finalidad concreta, ya que se dirigen a una actividad determinada, o sea a la actividad productiva. h) La autonomía de la voluntad del sujeto se ve restringida, por cuanto al estar de por medio el recurso natural renovable, el Estado puede intervenir coactivamente para que el sujeto realice una explotación adecuada para no desnaturalizarlo. Más aún: si en la relación jurídica agraria los sujetos convinieran determinados derechos y obligaciones, que tuvieren como efecto de esa libre manifestación de voluntad común, realizar una actividad agraria que desnaturalizara el recurso, esas cláusulas no tendrían amparo jurídico y deberían reverse por la autoridad agraria competente y obligar al sujeto a realizar una actividad adecuada.

3. Contenido. En términos generales el contenido del Derecho Agrario surge de la misma definición ya dada. Como principio básico hemos establecido que todo lo agrario es sinónimo de tierra o suelo en función de producción. Si la actividad agraria no lleva implícita la función de producción, no pertenece a nuestra disciplina. Ahora bien; sabemos que el Derecho Agrario consiste en la regulación de la conducta de los sujetos agrarios intervinientes en la actividad agraria, preservando los recursos naturales renovables y asegurando el bienestar socioeconómico agrario, y que estas circunstancias constituyen su contenido. Hacemos mención de la regulación de la conducta de los sujetos agrarios, porque la actividad agraria se origina en esas relaciones, interviniendo en algunos casos el objeto agrario o servicios agrarios y en otros la participación es solamente de los sujetos entre sí. Por último, debemos mencionar el vínculo jurídico agrario, que es el nexo que une las relaciones jurídicas agrarias entre los sujetos".

Por su parte, Pérez Llana considera que "el objeto del Derecho Agrario está dado en la definición del mismo, a la que nos remitimos: son normas autónomas de finalidad especial".

4. Autonomía. Para determinar si nuestra disciplina es o no autónoma, debemos hacer referencia primero, en forma simple y sintética, al origen de las ramas jurídicas. Estas tienen su razón de ser en la variedad e intensidad de las relaciones intersubjetivas. Se originan "por la diversificación de la vida social y económica, que promueve nuevas formas y relaciones". Y siendo el derecho el objeto cultural que regula la conducta humana, condicionándola por medio del instrumento de coerción que le es propio, se actualiza éste también por la vía de normas jurídicas de las más variadas complejidades, que regulan actividades de carácter específico del quehacer humano. A los efectos de acondicionar el derecho que se transforma y se adapta a las diversas complejidades intersubjetivas, surgen las distintas ramas del mismo en razón de que tales actividades deben valerse de normas jurídicas especiales que contemplen la conducta humana en relación con esas actividades específicas. Tales normas las encontramos en el Derecho Civil, Comercial, Minero, Penal, Agrario, etcétera. Este último por su objeto-fin, particularizado en la actividad agraria. Las distintas ramas Jurídicas son cambiantes, las que se van ampliando y adaptando según y conforme sea mayor o menor la complejidad de las relaciones interhumanas. El derecho se caracteriza por su unidad, siendo el tronco común de donde parten las distintas ramas de éste, con sus principios jurídicos propios y particulares, pero sin desprenderse totalmente de él, para constituir un derecho independiente, sin ningún elemento de interconexión con el derecho en general. Así podemos concluir diciendo que el derecho es uno solo, que contiene en última instancia subsumidos en sí la totalidad de los principios propios que caracterizan a cada una de las ramas del derecho. Una determinada actividad subjetiva suscita especiales relaciones, las cuales deben estar provistas de las normas jurídicas particulares que contemplen todos los pormenores de ese quehacer específico de la conducta humana. Por ello se desarrollan y nacen las distintas normas jurídicas que condicionan esa conducta específica intersubjetivas. Por tal razón iguales normas no pueden ser aplicadas a distintas ramas jurídicas, por cuanto cada una de ellas tiene principios propios que la caracterizan, sin lugar a hesitación alguna. El tronco común es el derecho en general y las ramas del árbol son las distintas partes que se individualizan por elementos y principios propios, que reciben la denominación de derechos particulares: derecho civil, comercial, agrario, etcétera, o sea las ramas del

derecho, dentro de las cuales se ubica el Derecho Agrario, a igual nivel que las demás, precisamente por ser una rama del derecho. A manera de introito hemos confeccionado el siguiente gráfico. Al derecho lo simbolizamos como un gran árbol que posee un tronco común. En este tronco están resumidos todos los principios generales del derecho, donde se encuentran a su vez todos los principios particulares propios de cada división o rama del derecho. Al ir creciendo el árbol se van desarrollando las distintas ramas, que formarán las ramas de derecho autónomas, las que conservan la savia que las alimenta, o sea los principios del derecho en general. A su vez cada rama va produciendo con la savia troncal que recibe, su savia propia, es decir los principios de derecho particulares propios, adaptables al conjunto de conductas interhumanas de igual naturaleza. Por esta causa resumimos la rama del Derecho Agrario gráficamente así: Derecho Agrario = Principios generales del derecho + principios de Derecho Agrario propios, Hecha esta breve referencia a las distintas ramas jurídicas, podemos estudiar el funcionamiento de nuestra disciplina y si el Derecho Agrario está provisto de los elementos integrantes de la autonomía. Esta puede analizarse desde varios puntos de vista, no sin antes adelantar que la controversia doctrinaria con relación a su autonomía, data de mucho atrás y que esa literatura doctrinaria ^q canalizó por una u otra posición: a) Negar la autonomía del Derecho Agrario, y b) Aceptar ampliamente la autonomía de nuestra materia. Los puntos de vista son: científico- didáctico. Jurídico y legislativo. La autonomía didáctica surge "cuando una disciplina jurídica tiene por objeto regular y regir uno de los problemas de mayor trascendencia para la economía estatal y sus normas presuponen una metodología adecuada en atención a su naturaleza, es innegable la necesidad de abordar su estudio con la autonomía y dedicación necesarias a sus fines". Tal es así que las Facultades de Derecho integran los planes de estudio con la materia Derecho Agrario, dictándose clases que garantizan su especialidad o autonomía. Autonomía científica. Rocco es de opinión que para la existencia de autonomía científica de un cuerpo de doctrina, se requieren tres supuestos: a) Ser lo suficientemente amplia como para ser acreedora de un estudio expreso y con ribetes especiales; b) Que contenga doctrinas homogéneas y propias de la materia de que se trate, distintas de otras disciplinas, y c) Que se usen para el desarrollo y análisis de su objeto: métodos propios. La autonomía científica entre otros autores ha sido explicada por Carrara diciendo que existe "cuando los diversos institutos que componen una determinada rama del derecho son

susceptibles de una sistematización orgánica de la cual resulta un ordenamiento completo de sus distintas partes, suficiente como para constituir el objeto de un estudio jurídico". Vivanco dice que "es indudable que el Derecho Agrario tiene un objeto específico y bien diferenciado, o sea la regulación de las relaciones que surgen entre los agentes intervinientes en la producción, industria y comercio agropecuario". La autonomía jurídica se apoya en el hecho de ser reconocida como tal por la doctrina y "que encuentra en una rama del derecho personería propia en virtud de tres circunstancias: a) Un hecho técnico propio y singular; b) Trascendencia y generalidad de ese hecho; c) Existencia de normas jurídicas orgánicas reguladoras del hecho técnico". Y este ítem de la autonomía del Derecho Agrario es el que ha despertado mayor debate doctrinario, no solamente en el ámbito nacional sino también en la esfera internacional. Esta posición encontrada de la doctrina nacional es de larga data en el país. En general nuestra doctrina coincide en una autonomía amplia —incluyendo la didáctica, científica y legislativa— del Derecho Agrario. Pero algunos autores, los menos, no aceptan la autonomía agraria. Son contrarios a ella, entre otros, Avellaneda, Sánchez Sorondo. Padilla. Avellaneda y Sánchez Sorondo, en la exposición de motivos al proyecto de Código Rural para la Provincia de Buenos Aires, elaborado en 1932, expresaron que era innecesario dictar normas especiales y separadas del Código Civil, por el hecho de estar dirigidas a personas que viven en el campo, ya que las actividades agrarias están alcanzadas por el Código Civil. Padilla sostuvo que la autonomía del Derecho Agrario tiene vigencia con relación a la didáctica, negándosela a la científica y legislativa. A pesar de ello estimó que "las reformas agrarias nos llevan hacia la autonomía lograda en otros países". Reconoce que por las distintas normas agrarias, se perfila en nuestro país la creación de un derecho de excepción en materia rural. Por su parte, José León Suárez, en 1924, aceptando la autonomía de nuestra disciplina decía que "el derecho rural es una rama propia de la legislación, con prescindencia de la jurisdicción de donde emane", agregando que "la nueva rama jurídica ha adquirido definitivamente una fisonomía separada del Derecho Civil y del Administrativo". Mugaburu le presta conformidad a la autonomía en base a los siguientes tópicos: 1) El desarrollo histórico del derecho; 2) Particularidad respecto a los elementos del Derecho Rural; 3) Características y fines especiales del Derecho Rural, y 4) La importancia de que están munidas las relaciones de naturaleza agropecuaria. Y el citado autor concreta su posición sosteniendo que "establecemos, pues, la

consagración definitiva de esta materia, en su carácter de nueva rama jurídica, con una naturaleza especial" (año 1933)19. Y por último Horme acepta la autonomía en sus tres concepciones: didáctica, científica y legislativa. La autonomía legislativa se da cuando se dictan leyes especiales "que reglan orgánicamente la materia agraria" 20 y así se ha dicho que "la culminación de esta autonomía es la codificación".

5. Principios de Derecho Agrario. Todo el Derecho Agrario, ya sea doctrinario, científico, legislativo, se mueve en base a determinados principios, que abonan los cimientos de esta rama del derecho. El fundamento del Derecho Agrario es el que establece la conservación del recurso natural renovable. En segundo término ubicamos estos otros dos principios: a) El incremento " "adecuado" de la producción, y b) Progreso y bienestar socioeconómico agrario. 1°) La conservación del recurso natural renovable, implica la limitación del uso del recurso, lo que debe materializarse por un orden jurídico adecuado, en función de la coparticipación productiva del mismo. Es decir que la limitación de la autonomía de la voluntad interviene activamente a los efectos de impedir que el sujeto, por un uso inadecuado del recurso lo desnaturalice, disminuyendo así su capacidad de producción. 2°) El incremento inadecuado de la producción, se desdobla en dos fórmulas integrativas de este principio. La ley agraria debe tender a garantizar y asegurar el fomento y la protección de la actividad agraria productiva, no sólo a la propiamente dicha, sino a las actividades agrarias conexas. La norma Jurídica agraria debe tener tales características, que permita la vinculación de todos los estadios de la actividad agraria, ya sea agrícola, ganadera, forestal, etc., teniendo en cuenta la economía de la producción. 3°) El tercer principio, referente al progreso y bienestar socio-económico-agrario, nos dice que los impuestos y cargas y los beneficios agrarios deben regularse jurídicamente, teniendo en cuenta la cantidad productiva y el bienestar socioeconómico. La juridicidad agraria debe proteger al recurso natural renovable y la actividad agraria, en virtud del interés social y económico "que representa la producción agropecuaria para satisfacción de intereses vitales".

6. Sujetos del Derecho Agrario. Adelantamos el concepto básico del título del epígrafe diciendo que se entiende por sujeto agrario a la persona que interviene en la actividad agraria productiva en forma habitual y permanente, capaz de ser titular de derechos y contraer obligaciones agrarias y quien la controla o protege en salvaguardia del interés de la comunidad. Veremos con mayor amplitud el tema en el capítulo sobre contratos agrarios privados.

7. Objeto del Derecho Agrario. Como premisa de lo que expondremos en el capítulo respectivo adelantamos qué es lo que considera el Derecho Agrario como objeto de nuestra materia, entendiéndose por tal a la cosa o servicio que por sus características o el uso que pueda dárseles son imprescindibles para la realización de la actividad agraria o simplemente que pertenecen a ella.

8. Vinculo agrario. Por la manifestación de voluntad común expresada libremente por los sujetos agrarios, nace entre éstos una relación jurídica, que se denomina vínculo jurídico agrario, siendo este vínculo jurídico, el nexo que une a las partes que intervienen en la relación jurídica agraria. Como en los dos ítems anteriores, ampliaremos el tema en el capítulo de los contratos agrarios.

9. Proyección del Derecho Agrario: El Código Agrario Nacional. En nuestro país en especial el Derecho Agrario goza de una gran proyección en el futuro. Se debe ello a las planificaciones agrarias que pueden o puedan ponerse en ejecución, la concentración o subdivisión parcelaria, las características climáticas a que siempre ha sido acreedor nuestro suelo, las grandes obras hidroeléctricas que integrarán la infraestructura agraria, los dividendos acreedores a nuestro favor, provenientes de la comercialización interna e internacional de los productos agropecuarios. Todos estos factores deben ser contemplados en función de pasado, presente y futuro, y deberán concretarse disponiéndose de los instrumentos legales necesarios. En la actualidad se han dado circunstancias coadyuvantes a tal fin: nos referimos a la sanción del Código Agrario Nacional, como consecuencia de una futura reforma constitucional que ampliase y confiriera la atribución debida al Congreso Nacional. Pero el hecho de reconocer actualmente tales circunstancias que hacen a la sanción del Código Agrario Nacional, no significa dejar de reconocer que desde hace ya varios años están dados los referidos factores.

Los temas mínimos que prima facie tendría que contemplar un Código Agrario Nacional, serían los siguientes: 1) Actividad agraria; 2) Estructura agraria; 3) Infraestructura agraria; 4) Política agraria; 5) Plan agrario; 6) Sujeto, objeto y vínculo jurídico agrario; 7) Hechos y actos Jurídicos agrarios; 8) Empresa y familia agraria; 9) Recursos naturales; 10) Propiedad agraria: incluimos a la inmueble, mueble, latifundio, parvifundio, unidad económica, tierras públicas, transformación agraria, fomento agrario, colonización, reforma agraria, forestación, etc.; 11) Contratos agrarios, públicos y privados; 12) Concesiones agrarias; 13) Conservación de los recursos naturales; 14) Formalidades en las relaciones jurídicas agrarias; 15) Transmisiones a título singular y universal; 16) Autoridades agrarias; 17) Procedimiento agrario; 18) Constitución de entidades agrarias; 19) Delitos agrarios. Existen otros tópicos que por razones de brevedad no incluimos y porque no corresponden a la índole de este trabajo. En forma paralela a la sanción del Código Agrario Nacional y aun en el supuesto de que ésta no se diera, se impone la creación de un centro o instituto de investigación de Derecho Agrario, actividad y estadística agraria a nivel nacional, con intervención de todas las Facultades de Derecho del país y activa participación del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, en calidad de ente oficial agrario nacional. La Comisión No 6 de la IX Conferencia Nacional de Abogados —1979—, declaró por unanimidad "la necesidad de sancionar el Código Agrario Nacional que contenga el régimen de los contratos agrarios incluyendo, entre otros, el arrendamiento rural, la aparcería, la capitalización de ganado, el pastaje, los contratos accidentales, la participación tambera, la sociedad agraria. Además, deberán tenerse en cuenta los antecedentes y ponencias aportadas a esta Conferencia".
CAPITULO SEGUNDO EXPLOTACION AGROPECUARIA Y EMPRESA AGRARIA Nociones Básicas

A) EXPLOTACION AGROPECUARIA

1. Concepto, definición y caracteres de la explotación agropecuaria. Explotación en general significa hacer uso de alguna cosa de la cual se obtiene un beneficio determinado. El trabajo que realiza el productor con fines productivos en forma permanente, tendiente a obtener un beneficio, en el sentido de vivir de esa labor, es en general lo que se denomina explotación agropecuaria.

Esta actividad o tarea agraria puede ser de varias clases, ya sea agricultura, ganadería, agrícola- ganadera (mixta) y en general cualquier otra especialización. Los fines productivos los mencionamos como fines extractivos, entendidos éstos en todas las instancias porque atraviesa el proceso desde su iniciación hasta su terminación. Así tenemos que en el caso de que el productor se dedique la agricultura, los siguientes procesos constituyen los referidos fines productivos: a) La preparación del suelo, la siembra de lo que se piensa cosechar; b) La extracción del producto sembrado, o sea el período de la cosecha, c) La comercialización del producto extraído. Puede intervenir aquí la industrialización de esos productos obtenidos, como complemento de la producción. Como los predios deben ser trabajados por los productores agropecuarios y éstos son los sujetos que realizan las tareas agrarias en forma habitual y permanente l, el único sujeto agrario apto para llevar a cabo una explotación agropecuaria es el productor. Es decir que la actividad agropecuaria se da en función de la capacidad de determinada persona: el productor, y concluyendo diremos que la única persona idónea para realizar la explotación es precisamente el productor. No le otorgamos caprichosamente a este sujeto agrario una función a través de la cual se mueve todo el Derecho Agrario. Tratamos de ubicarlo en el lugar que corresponde. Ello se debe a que la producción, comercialización, industrialización y distribución se llevan a cabo por su intermedio. Esto no significa que no intervengan en la explotación agropecuaria otros sujetos y factores que colaboran en alguna medida con él. Tal el caso de las instituciones oficiales de crédito, los transportistas de los productos extraídos, las instituciones de colonización, los organismos en donde se registran los actos jurídicos agrarios, etc., que funcionan para y en torno a la actividad de este sujeto agrario. Sentadas así las bases de la explotación agropecuaria, nos referiremos a lo que tiene expuesto la doctrina y lo normado en algunas resoluciones ministeriales. Pérez Llana unifica criterios, ya que para él empresa agropecuaria y explotación agropecuaria significan el mismo concepto. No compartimos el criterio del autor citado ya que la explotación agropecuaria se puede dar sin que necesariamente se realice en forma de empresa, pues, como lo veremos en el capítulo siguiente, ésta implica una suma o conjunto de personas mancomunadas a los efectos de un objetivo común: la producción agropecuaria. Es decir que presupone la intervención de varias personas. Por otra parte, es factible la explotación agropecuaria realizada solamente por un sujeto físico agrario, el cual se vale de personal subordinado que colabora en la explotación. Aquí no interviene uno de los elementos que integran la unidad económica agraria o sea la familia agraria.

La resolución 1055 del entonces Ministerio de Agricultura, la definió diciendo que "es la realizada por el propietario, arrendatario, aparcero u otro ocupante a cualquier título, en un predio, cualquiera sea su extensión y ubicación, destinado total o parcialmente a la producción agropecuaria con el propósito de comerciar o industrializar los frutos, productos o subproductos y sus derivados en alguna de las siguientes ramas. . .". Delimitaremos por último los caracteres más salientes de la explotación agropecuaria. Su carácter fundamental consiste en el objetivo que se persigue: La Producción, llegándose a ésta por medio del uso que hace el productor de los objetos y servicios agrarios, obteniendo así un beneficio. La Producción debe referirse al ámbito agrario, ya que de no ser así no sería agropecuario, sino que podría tratarse de producción industrial, comercial, etcétera.

2. Diferencias y analogías entre explotación agropecuaria y actividad agraria. Existen diferencias y también analogías entre la explotación agropecuaria y la actividad agraria. a) Diferencias. Las principales consisten en: 1°) La explotación agropecuaria se refiere a la actividad agraria propiamente dicha, o sea las tareas propias del cultivo de la tierra y las labores ganaderas. La actividad agraria comprende todas las divisiones de la misma. Así, la accesoria es actividad agraria complementaria de la propiamente dicha. 2°) A la explotación agropecuaria se le aplican las leyes agrarias dictadas expresamente para regular dichas tareas: la producción agrícola o pecuaria. Las normas jurídicas agrarias son aplicables a cualquier clase de actividad agraria, incluyéndose las accesorias y conexas, tales el transporte, la distribución, comercialización, cuando éstas son complementarias de la propiamente dicha, ya que coadyuvan para el desenvolvimiento agrario. 3°) Quien realiza la explotación agropecuaria propiamente dicha, siempre es un sujeto agrario. El sujeto que realiza la actividad agraria, puede o no ser sujeto de derecho agrario, ya que aquél interviene en las actividades de las llamadas accesorias, no realiza una explotación agropecuaria, si bien le alcanzan las normas jurídicas agrarias por intervenir en los actos jurídicos agrarios. 4°) El explotador agropecuario siempre es director y tiene a su cargo las tareas agrícolaganaderas, por ser quien interviene en la producción agropecuaria.

El que realiza una actividad agraria vinculada con la agropecuaria no es quien dirige una actividad agraria entendida como tal, sino que es director y administrador de su tarea específica, pero no es agraria considerada a nivel dirección de actividad agraria, sino accesoria, ya que la dirección la efectúa el empresario en sus tareas específicas con otros sujetos que no realizan actividad agraria alguna. b) Analogías. Las principales analogías son: 1°) El que realiza una explotación agropecuaria productiva, se mueve a nivel empresario. Quien realice una actividad agraria como ésta b) Analogías. Las principales analogías son: Puede ser de carácter vinculado, puede considerarse empresario desde el punto de vista de la organización laboral y administrativa. 2°) El productor agropecuario es regido en sus tareas por el Derecho Agrario. El sujeto que realiza una actividad agraria es regido también por el Derecho Agrario. 3°) En la explotación agropecuaria la tarea es productiva. Asimismo en la actividad agraria la labor es productiva, y si la misma es conexa, accesoria o vinculada, es tarea que contribuye en alguna medida con la productiva.
B) EMPRESA AGRARIA

1. Concepto y definición. En términos generales puede decirse que empresa significa un conjunto de personas vinculadas a los efectos de una realización común con un objetivo determinado, también común. O sea que empresa es sinónimo de pluralidad, la unión de varios sujetos adecuadamente organizados. Para Hume la empresa en "su sentido amplio significa una unidad humana cuya naturaleza es regida por la tarea o servicio que cumple. Como todo organismo viviente, la empresa tiene una autonomía propia que hace que su conjunto en acción sea más que sus partes, de la misma manera que sus productos valen más que la suma de los elementos que entraron en su confección". Vivanco, por su parte, dice que empresa agraria "es un complejo de bienes y servicios que organizados en coyuntura productiva permiten determinar una entidad autónoma".

Asimismo la denomina fundo agropecuario expresando que fundo es más amplio, ya que éste "es un complejo de bienes y servicios agrarios que se asientan sobre un predio rural propio o ajeno y que su hallan organizados en función de la producción agropecuaria, en cualquiera de sus formas y especializaciones y cuya dirección la ejerce un sujeto agrario". Con los elementos preestablecidos determinaremos el concepto básico de empresa agropecuaria, diciendo que la misma consiste en la conjunción de varios sujetos agrarios adecuadamente organizados, que se mueven bajo una dirección reconocida y tendientes a la obtención de un fin común consistente en la producción agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, en un predio propio o ajeno.

2. Caracteres. Conceptualizada en el punto anterior la empresa agraria, enunciaremos sucintamente sus caracteres, siendo los fundamentales los siguientes: a) Es un conjunto de personas convenientemente organizadas. b) Responden a una dirección común que es el propio sujeto agrario. c) Su objetivo es la explotación agropecuaria y con miras a la obtención de un beneficio sin llegar a lucro en la actividad agraria. d) La actividad se realiza en todos los casos en un predio, sin el cual no puede llevarse a cabo el desenvolvimiento de la empresa. e) La actividad lo es siempre usando bienes originarios. 3. Explotación agropecuaria y empresa agraria. Analogías y diferencias. Existe una analogía entre explotación agropecuaria y empresa agraria, ya que ambas tienen un objetivo común consistente en la producción agraria, siempre entendido en cualquiera de sus especializaciones: agrícola, ganadera, mixta, etc. Difieren en cambio en los sujetos intervinientes. La empresa presupone —como lo hemos expresado— una conjunción de personas con un fin común. Las personas integran una parte, cada una, del conjunto, valiéndose de servicios y bienes comunes. La explotación agropecuaria puede desarrollarse por medio del conjunto de personas o por un solo sujeto físico agrario. No existe la empresa en el sentido de conjunto de personas, pero sí entendida como tal, si consideramos que aquí también como en la empresa, debe intervenir en la dirección de la explotación. En la empresa participa la familia agraria, uno de los elementos de la unidad económica agraria.

En la explotación agropecuaria no siempre es así, ya que, como lo tenemos expresado, ésta puede desarrollarse por un sujeto físico agrario sin familia. Sería el caso que contempla la ley 20.543, que posibilita la iniciación en las labores agropecuarias a los egresados de las Facultades de Agronomía, escuelas agrarias, entre otros, etc. Concretamos el punto sintetizándolo así: a) La empresa agraria puede presuponer la intervención de una familia agraria, entendida como conjunción de personas con un objetivo común: la producción agropecuaria. b) La explotación agropecuaria no presupone la conjunción de personas físicas, sino que interviene un solo sujeto físico agrario, con un objetivo determinado: la producción agropecuaria. Siempre la empresa agraria realiza una explotación agropecuaria y no siempre ésta constituye una empresa agraria.

C) familia agraria

1. Concepto y caracteres. La explotación agropecuaria puede estar a cargo de una familia que viva en la zona rural, la cual se mueve por un objetivo común que gira en torno a la producción del predio en donde vive. Todos los miembros participan en la tarea, asignándose cada uno de ellos una labor determinada que es preestablecida y en relación directa con la actividad agraria. Esta característica hace que la familia sea asimilada a la empresa, ya que es una conjunción de personas con miras a un interés común y siempre con una dirección: la productividad del predio. Ha dicho Vivanco de la familia agraria que “la colaboración y la participación de los miembros de la familia y su intima vinculación con la marcha del negocio común”, trajo como consecuencia “que la doctrina admita un hecho indiscutido: que ella (la familia),por si misma, reúna todos los caracteres de la empresa”.

2. Composición. La familia agraria esta compuesta por el productor, cabeza de la misma, la esposa y los hijos. Todos los miembros integrantes constituyen un ente armónico y autónomo, el cual esta abocado a una tarea determinada y con un objeto preestablecido. La familia tipo, o sea la familia ideal para nosotros es aquella integrada por cinco miembros: el productor, la esposa y tres hijos.

Incluimos a tres hijos ya que en esta forma, el tercero evita que la familia debe asistirse de extraños colaboradores, en virtud de que el tercer miembro le asiste la tarea asignada a las personas contratadas para esas labores. Lo expuesto precedentemente no significa menospreciar esta ultima labor, sino que lo consignamos solamente en lo que a distribución de tareas se refiere. El articulo 29 del abrogado Decreto 10.179 considero familia agraria tipo a la integrada por cinco miembros.

3. Diferencia con la familia urbana. La familia urbana se diferencia de la agraria en primer lugar por la zona de radicación: una en la ciudad y la otra en la campaña. La familia agraria constituye un ente cuya actividad se mueve en miras de la producción agropecuaria. Cada miembro de la familia urbana queda en libertad de acción en el sentido de abrazar la tarea que más le plazca. La familia urbana no constituye una empresa, velando cada miembro por la buena marcha del negocio. Y la familia agraria se mueve en torno de la producción agraria, o sea de los recursos naturales renovables. En el capítulo respectivo veremos el tema con mayor amplitud.
D) EL PRODUCTOR AGROPECUARIOS

1. Concepto y definición. Productores agropecuarios son todas las personas, físicas o jurídicas, que realicen alguna explotación agrícola- ganadera, siendo ésta su actividad principal y no accesoria en cualquiera de sus especialidades.

2. Creación del Registro Nacional de Productores Agropecuarios, Hoy sin vigencia. Con la sanción de la ley 15.015 9 se creó el Registro Nacional de Productores Agropecuarios dependiente en ese entonces del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación imponiendo la obligación originariamente de inscribirse, en forma anual. Decía el artículo 1° de la ley que "declárase obligatoria para todos los productores agropecuarios del país, su inscripción anual —por cada explotación a su cargo— en el

Registro Nacional de Productores Agropecuarios, dependientes del Ministerio de Agricultura de la Nación". La inscripción anual prevista por la ley 13.015 fue modificada por el artículo 14 de la ley 13.925, disponiéndose que a partir de 1950 la inscripción sería bienal y la correspondiente a ese año sería la primera inscripción que debía efectuar el productor, debiendo repetirla cada dos años. Hasta 1964 continuó el sistema de inscripción bienal, volviéndose a la anualidad prevista en el articulo 1° de la ley 15.015, con la sanción de la ley 16.656. En ninguna de sus normas existía una disposición concreta por la cual se creaba el Registro Nacional. Acotamos que el artículo 1° de la ley se limitaba a exigir la obligación de los productores agropecuarios por cada explotación a su cargo, de inscribirse en el Registro Nacional.

3. Causas de la sanción de la ley 15.015. Las causas que motivaron la sanción de la ley 13.015 fueron de carácter censal y estadístico, tuvo como objetivo el de permitir planificar y realizar una política agraria nacional o provincial con evidente primacía de la primera sobre la local. Se tuvo como propósito el conocer permanentemente el caudal del capital agropecuario del país y en este sentido hubo criterio unánime general por parte de los legisladores, que aunaron opiniones y coincidieron en reconocer el beneficio que podría reportarle a la Nación la aplicación de la ley a sancionarse. Consideramos que la inscripción en el Registro Nacional es un bien para la comunidad y no puede el Estado dejar de tomar activa participación en el supuesto de omisión de esta inscripción por parte del productor, creándole la conciencia de su obligación, y del beneficio que significa para el orden social agrario. La misma ley no sólo previo el carácter censal y estadístico, sino también que las informaciones suministradas por los productores podían ser usadas para actividades relacionadas con el fomento agrario, al decir el artículo 5° de la ley 13.015 que "las informaciones suministradas por los productores serán mantenidas por el Ministerio de Agricultura en la mas absoluta reserva —salvo expreso consentimiento del interesado o sus derecho- habientes— pudiendo ser utilizadas para investigaciones y fomento de carácter agropecuario, económico- social y los fines estadísticos y para la confección de nóminas, en las que constará únicamente: apellido y nombre, dirección postal y especialización de los productores". Siguiendo el criterio censal y estadístico el P. E. dictó primero el decreto 8818 y luego otro más reciente 1392/74 por el que se dispuso un empadronamiento general agropecuario, censo ganadero nacional, cuya finalidad fue "la obtención de información actualizada sobre: datos del productor y ubicación de la explotación; superficie de la misma; actividad principal y secundaria; tenencia de la tierra; existencia de todas las especies de ganado y superficie cultivada de las principales especies agrícolas" (art. 2).

Vemos que, en última instancia, teniendo el P. E. a la vista distintos fines que en 1948 se trataba de una ratificación de las normas vigentes que legislaron todo lo concerniente al productor agropecuario, en lo que respecta a su inscripción.

4. Afiliación a los organismos de Previsión. Las labores desarrolladas por el productor agropecuario implican una actividad autónoma, razón por la cual están comprendidos en la ley 18.038/68 (t.o. 1980) debiendo obligatoriamente afiliarse a la Caja Nacional de Previsión para Trabajadores Autónomos, Consideramos que los productores están contemplados en el artículo 2012 y específicamente en el inciso d) de la misma norma al prever cualquier otra actividad lucrativa no comprendida en los incisos precedentes, manteniendo el mismo criterio la ley modificatoria 22.195. La ley 18.038 (t.o. 1974) determina que la persona física en el acto de afiliarse debe optar por alguna de las categorías de las que enumera el artículo 12 (no fue modificado por la ley 22.193) del mencionado cuerpo legal, sin aclarar, como tampoco lo hace el decreto reglamentario, que es lo que se entiende por categoría provisional. Y ello es así sin perjuicio de que el artículo 11 de la ley 18.038/68 (t. o. 1974) autoriza al Poder Ejecutivo a fijar las categorías mínimas obligatorias en razón de la naturaleza y modalidad de las actividades comprendidas en el presente régimen. Por categoría previsional entendemos que es el encasillamiento que realiza el organismo previsional del futuro afiliado 14 en función de la clase de actividad laboral desarrollada, encuadrándolo en determinada ubicación previsional, ya sea de oficio o por expresa manifestación de voluntad del sujeto físico. En nuestra disciplina las actividades del futuro afiliado serán las labores agropecuarias. El sujeto físico es el productor agropecuario. Todas las clases de productores agropecuarios deben afiliarse al régimen previsional autónomo. De acuerdo a lo proscripto por el artículo 40, inciso a) de la ley 18.038/68 (t. o., 1974, que mantiene igual texto por la ley 22.193), el productor debe afiliarse dentro de los 60 días haber comenzado la actividad, presentando al organismo provisional la solicitud de afiliación. En su defecto ella se suple, riendo los efectos inscriptorios, por el primer pago de aportes jubilatorios que efectúe a la Caja Nacional de Previsión para Trabajadores Autónomos. Puede optar el sujeto agrario por otra categoría que puede ser la inmediata superior a la que le corresponda o varias más. lo que debe hacer en forma fehaciente con anterioridad al 1° de setiembre de cada año y comenzar a pagar el nuevo aporte a partir del primero de enero del año siguiente.

Es necesaria la afiliación y los correspondientes aportes jubilatorios a los efectos de los otorgamientos de créditos bancarios, ya que sin tales pagos y acreditados los mismos, recién el banco puede conceder créditos agrarios. Este último supuesto es importante, ya que todas o la mayoría de las tareas agrarias giran y se avalan en su realización por intermedio de las instituciones de crédito.

5. Censos nacionales y estadísticos. En 1947 el relevamiento realizado por el Registro dio un total de 471.480 explotaciones en todo el país, habiéndose constatado un leve aumento de 1960, año en que su número alcanzó 471.756 y una disminución también reducida en 1965, en que las explotaciones inscriptas llegaron a la suma de 466.041. La provincia de Buenos Aires registró 101.450 establecimientos en 1965 y Córdoba, que le siguió en importancia numérica, 50.504. El censo nacional agropecuario realizado el 50 de setiembre de 1969, arrojó estos guarismos, de acuerdo a las cifras proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos: productores en todo el país: 527.514 excluyendo las provincias de Chubut, El Neuquén, Río Negro y Santa Cruz y el Territorio Nacional de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur. El censo mantuvo a la provincia de Buenos Aires al tope de los guarismos, ya que se registraron 115.328 explotaciones inscriptas y el segundo lugar le correspondió a Córdoba con 58.579 explotaciones.

CAPITULO TERCERO CONTRATOS AGRARIOS PRIVADOS

A) CONCEPTOS PREVIOS.

Desde los albores de la humanidad se ha considerado al derecho civil como lo in eterno, lo definitivo y concluyente, habiendo bebido de su manantial jurídico, las demás ramas autónomas del derecho. Así ocurrió con el derecho agrario, sin detenerse a meditar los objetivos dispares de uno y otro. El agrario con fines totalmente distintos: la producción y el ámbito de su aplicación también diferente: el medio rural. Los conceptos comunes entre los contratos civiles y los agrarios que ha expuesto la doctrina han sido elaborados sobre cimientos que no comprenden a los agrarios. La demora en el

tiempo en reconocer la autonomía del derecho agrario ha radicado fundamentalmente en considerarlo como una parte del derecho civil y, posteriormente, como un desprendimiento de éste. El derecho agrario se cimenta en los principios generales del derecho en donde se encuentra la raíz de su existencia, y no precisamente en el derecho civil. A ello debemos agregar los propios principios de la disciplina agraria. No significa, por cierto, el desconocimiento de normas agrarias en el derecho romano, cuna del derecho común. Lo dicho precedentemente no implica que exista un divisor total entre ambas ramas del derecho. La relación existe, tanto con el civil como con el comercial, penal, laboral, etc., por ser todas ellas, a su vez, ramas jurídicas autónomas que parten de un tronco común: el derecho en general. La circunstancia de haber considerado al derecho agrario como un desprendimiento del civil y estimando que éste lo comprendía, es que se estudió previamente los principios generales del derecho civil, considerándose a la norma agraria propia como una modificación al Código Civil y no como derecho positivo agrario propio. Los mismos juristas agrarios así lo consideran, con algunas excepciones. En esta primera parte veremos en apretada síntesis las normas fundamentales de los contratos civiles previstos en el Código, tratando de demostrar en cada caso la diferencia tajante con los contratos agrarios privados, a los cuales dedicamos la segunda parte del.

1. El contrato en el Código Civil. Es ampliamente conocida la definición del contrato que da el Código Civil en el artículo 1137 al decir: Hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común destinada a reglar sus derechos. Sabemos asimismo que Vélez trató de diferenciar los conceptos de convención y contrato, como lo expresa en la nota al artículo citado, pero no consiguió su objetivo, ya que el acuerdo de voluntades tendiente a reglar los derechos y obligaciones de las partes, significa la creación, modificación o extinción de derechos. Por su parte el Código Civil francés, que asimismo Vélez tuvo a la vista y del cual se apartó, define el contrato en el artículo 1101 diciendo: es el acuerdo de dos o varias personas sobre un objeto de interés jurídico. Ello motivó la división de la doctrina, ya que unos consideraban que solamente el contrato daba nacimiento a obligaciones entre las partes y otros entendían, que además del nacimiento de las obligaciones, contemplaba la exención o la transmisión de derechos. El código se refiere únicamente a la manifestación de voluntad común entre las personas, sin discriminar a qué clase se refiere. La doctrina civilista ha considerado que el código, al normativizar sobre personas, no ha entendido hacer distingo alguno v por tal motivo están todas comprendidas. En esta inclusión figurarían las personas, o mejor dicho los sujetos agrarios.

El derecho agrario se consideraba comprendido en el civil. Pero el contrato puede ser de locación de cosas (casa- habitación urbana) y los derechos y obligaciones de ambas partes son totalmente diferentes: el arrendamiento agrario permitía la remisión del precio, su reajuste, plazo legal y plazo opcional y fundamentalmente juega en los agrarios la limitación de la autonomía de la voluntad, por cuanto ambos contratantes tienen la obligación de preservar los recursos naturales renovables, los que son esenciales para toda actividad agraria.

2. Caracteres. El contrato civil se caracteriza entre otros supuestos, por los siguientes: a) Crea derechos entre las partes contratantes capaces de contraer obligaciones. No hace referencia a actividad alguna. Crea los derechos y obligaciones entre los sujetos, sin necesidad de que las partes realicen tarea o trabajo determinado. No gozan de la característica de la dinamicidad, sino de la estaticidad. Por el contrario en el contrato agrario está presente la actividad agraria, lo que veremos en la segunda parte del capítulo. b) Se efectiviza siempre en el ámbito urbano o sea en la ciudad. Un contrato que se concretara en la ciudad para tener sus efectos propios en el área rural, no sería civil, sino agrario. c) Puede o no existir el ánimo de especulación, a diferencia de los agrarios, en los cuales no existe. d) La autonomía de la voluntad funciona hasta sus últimas consecuencias y lo que los contratantes acuerdan es ley para las partes. Así lo entendió el codificador al legislar el artículo 1197 y del cual se valieron en especial los arrendadores al celebrar los contratos de locación de cosas y de servicios, como así también los de locaciones de predios rústicos. Esta amplísima libertad está algo limitada con la reforma parcial del Código Civil en 1970 y las modernas doctrinas limitativas de la autonomía de la voluntad, como así también por la intervención del Estado, materializada en las normas positivas. e) Otro de los caracteres de los contratos civiles radica en el estrechísimo ámbito de aplicación. Esa limitación de que damos cuenta en parte se ha visto cubierta por las distintas ramas del derecho. El comerciante no se vale de la capacidad civil para ejercer el comercio. Ello constituye, no una invasión al derecho civil, sino el rescatar de éste instituciones y normas que corresponden a otras ramas jurídicas. f) Se caracteriza por legislar acuerdos de índole privada exclusivamente y la intervención estatal de que damos cuenta en el apartado d) es de carácter socioeconómico, únicamente para determinadas situaciones. La intervención estatal en los contratos agrarios tiene otros fundamentos. Lo es para todo aquel que realice una actividad agraria, publicitándose así el

derecho agrario y para el cuidado y conservación del recurso natural renovable, elemento indispensable de que se vale el sujeto agrario para la explotación agropecuaria.

3. Elementos. De conformidad a las normas del Código Civil, en el contrato encontramos los siguientes elementos: 1°) El consentimiento. 2°) La capacidad de los contratantes. 5°) El objeto. 4°) La forma. De estos elementos integrantes de los contratos civiles unos son esenciales y otros no. Son esenciales el objeto y el consentimiento. Los dos restantes, es decir la capacidad y la forma no constituyen elementos esenciales del contrato ya que faltando algunos de estos últimos puede sin embargo existir contrato. Sin capacidad existe acuerdo contractual pero sujeto a una acción de nulidad. En algunos casos el código exige determinadas formas, tales las consignadas en el artículo 1184. Hemos denominado a este apartado Elementos del contrato por cuanto así lo denomina la doctrina civilista. Somos de opinión de que más que elementos éstos constituyen el contenido del contrato y la forma no Íntegra, ni los elementos ni el contenido del contrato.

4. Forma y prueba. De conformidad al Código Civil, se consagran tres clases de formas para la celebración de los contratos que son: a) Formales ad- probationem (los llamados no solemnes), los cuales deben celebrarse siguiendo formas determinadas por la ley, al solo efecto de acreditar las partes, la celebración del acto. El contrato existe y las partes pueden mutuamente obligarse a su cumplimiento sin perjuicio de no haberse observado las formas indicadas en la ley. b) Formales ad-solemnitatem (los llamados solemnes), lo son cuando para la validez del contrato las partes deben cumplir con los requisitos esenciales de la forma, sin cuya observancia el contrato es nulo. La falta de forma en la celebración del contrato no puede ser suplida por ninguna otra, por cuanto hace a la esencia del contrato. Esta circunstancia varía fundamentalmente en derecho agrario, lo que veremos en el apartado B). c) Los no formales son los que no se encuentran sujetos a ningún tipo de forma y las partes pueden celebrarlos como lo crean más conveniente.

De acuerdo a las formalidades que indique la ley, el contrato puede o no acreditarse de una u otra manera. El Código Civil consagra los principios básicos a fin de probar las partes contratantes la celebración de la convención. Los no formales pueden probarse por medios de prueba que puedan justificar que el contrato tuvo nacimiento. El artículo 1193 del Código Civil, a nuestro juicio, es de aplicación.

5. Rescisión, revocación y resolución del contrato. El Código Civil determina las causas que permiten a cualquiera de las partes solicitar o dar por extinguido el contrato. La rescisión, revocación y resolución actúan por causas diferentes a fin de dar por terminado un contrato. Rescindir un contrato significa, en términos generales, que las partes extinguen las obligaciones nacidas por la celebración de la convención y "retirar los derechos reales que se hubiesen transferido" (art. 1200, Ira. pte. Cód. Civil). La revocación del contrato consiste en extinguir el contrato por una de las partes cuando la ley expresamente lo autoriza (art. 1200, 2da. pte. Cód. Civil). La resolución del contrato consiste en su extinción por una estipulación expresa en el mismo contrato, de la cual hace uso una de las partes. La diferencia existente con las dos anteriores consiste en que en aquéllas funciona la voluntad de las partes o la voluntad de la ley. En la resolución surge de una expresa cláusula inserta en el contrato.

B) CONTRATOS AGRARIOS PRIVADOS

1. Ubicación gráfica de los contratos agrarios en el Derecho Agrario. Previamente al estudio del contrato agrario privado nos referimos a su ubicación en el Derecho Agrario, lo que nos ha parecido apropiado llevarlo a efecto por medio del gráfico que insertamos líneas abajo y el cual explicamos: De la simple observación y de su lectura surge la ubicación dentro del derecho agrario de los contratos agrarios en general y en especial los privados, que son el objeto de esta obra. Comenzamos el cuadro encasillando al derecho agrario y a continuación insertamos la definición de nuestra disciplina.

El segundo encasillamiento lo destinamos a consignar que por la sistematización, para el estudio del Derecho Agrario. se divide en dos secciones que son: a) Parte general. Comprende los siguientes tópicos de la materia: 1) Definición, 2) Contenido, 3) Caracteres, 4) Autonomía, 5) Relaciones con otras ramas del derecho, 6) Sistematización, 7) Codificación, 8) Fuentes, 9) Historia, 10) Método, etcétera. b) Parte especial. Esta a su vez comprende dos acápites: 1) Las categorías que están constituidas por: 1°) Sujetos agrarios. 2°) Objeto agrario, y 3°) Vínculo jurídico agrario. Los sujetos agrarios a su vez pueden ser públicos o privados, según intervenga el Estado como una de las partes o solamente sujetos agrarios privados. 2) Instituciones agrarias, las que comprenden por la causa del vínculo varias secciones: 1°) Dominiales o reales, según la relación del sujeto con la cosa; 2°) Convencionales, que se dividen en: a) Consesionales, las que son derivadas por necesitar para su nacimiento el acto administrativo de la concesión, y b) Contractuales, las que son originarias por cuanto nacen con el simple acuerdo de voluntad común entre las partes; 3°) Transmisionales; 4°) Policiales, y 5°) Procesales, las que se dividen en administrativas y judiciales. Dentro de las relaciones jurídicas agrarias contractuales se ubican los contratos agrarios, los que se dividen en: a) Contratos agrarios públicos, y b) contratos agrarios privados, siendo éstos el objeto de nuestro estudio.

2. Concepto y definición de los contratos agrarios. Para el desenvolvimiento de la actividad agraria quien se dedica a ella debe realizar ciertos actos tendientes a efectivizar la propia producción, su comercialización, transporte de los productos, etc., y a fin de concretar todas estas labores realiza acuerdos con otros sujetos. Estos acuerdos tendientes a concretar lo expresado precedentemente son los que se denominan contratos agrarios, los que son considerados en definitiva, en forma amplia, relaciones jurídicas agrarias. Podemos decir entonces que contratos agrarios "son las relaciones jurídicas agrarias convencionales consistentes en el acuerdo de voluntad común destinadas a regir los derechos y obligaciones de los sujetos que intervienen en la actividad agraria con relación a cosas o servicios agrarios". De la definición de los contratos surgen tres elementos que intervienen en la celebración de todo contrato, denominados categorías agrarias que son: sujeto, objeto y vínculo agrario, temas éstos que veremos en los puntos siguientes.

3. Clasificación. Mencionadas en el punto anterior las categorías agrarias, Vivanco ha clasificado los contratos agrarios de acuerdo con distintos ángulos o supuestos, de conformidad a las diferentes categorías que intervienen en ellos:

a) De acuerdo a los sujetos que participan se dividen en: 1°) Públicos. Son así cuando en los mismos interviene como una de las partes el Estado. 2°) Privados, Cuando participan sujetos agrarios privados. " Estos sujetos agrarios privados están representados por: personas físicas o personas Jurídicas privadas". El productor agropecuario representa al caso típico del auténtico sujeto agrario privado físico. b) De conformidad al objeto a que se refieren, tenemos: 1°) De cosas. Estos pueden estar representados por cosas materiales e incorpóreas. Dentro de las cosas materiales se representan por inmuebles o muebles. Y los incorpóreos son los derechos que pueda tener un descubridor de algún sistema especial de elaboración o producción en la actividad agraria. 2°) De servicios. Pueden ser los laborales o de trabajo o tarea. c)Por el vínculo. Estos se dividen en: I 1°) Asociativos, Cuando los riesgos están en cabeza de cada uno de los contratantes, compartiendo las partes ambos supuestos. 2°) Disociativos, Son así en los supuestos en que una de las partes asume la responsabilidad directa de la empresa o el objetivo del contrato celebrado y carga con los riesgos que pueden significar la vigencia contractual durante el plazo convenido. Ejemplo de este tipo de relaciones agrarias lo constituye el arrendamiento. El viejo criterio del distanciamiento entre el propietario del inmueble y el arrendatario ha variado con el tiempo y en la actualidad los propios principios del derecho agrario han provocado un acercamiento entre los sujetos contratantes. La explotación racional, prohibiendo en su consecuencia la irracional (nosotros la denominamos inadecuada), configura una prueba legal de ese acercamiento. d) Por su forma pueden ser: 1°) Verbales, Son los contratos en los cuales los sujetos agrarios manifiestan su voluntad de celebración de "viva voz". 2°) Escritos. Son los convenidos en forma instrumental, ya a en documentos públicos (escrituras notariales, actas ante funcionarios competentes, etc.), o privados. e) Por su publicidad son: 1°) Registrables. 2°) No registrables.

f) Según sea la forma de su cumplimiento serán: 1°) Onerosos. Predomina en derecho agrario el carácter oneroso. 2°) Gratuitos. Estas son las principales clasificaciones de los contratos agrarios, no agotándose con la enumeración precedente, considerando que son las básicas de las cuales debemos dar cuenta de acuerdo al contenido de esta obra ".

4. Contenido. El contenido de los contratos agrarios está dado por elementos que intervienen en toda relación Jurídica agraria: el sujeto, el objeto y el vinculo jurídico agrario. Son lo que hemos llamado en el apartado 1 las categorías agrarias. a) El sujeto agrario es la persona que interviene en la actividad agraria productiva en forma habitual y permanente, capaz de ser titular de derechos y contraer obligaciones agrarias y quien lo controla o protege en salvaguardia de la comunidad. Es decir que el rasgo característico es la habitualidad o sea que el sujeto deba tener como trabajo o tarea la actividad agraria. La realización esporádica de un acto jurídico agrario no convierte a la persona en sujeto agrario, sin perjuicio de alcanzarle o comprenderle las normas jurídicas agrarias. El sujeto agrario puede ser persona física o jurídica. Dentro de la primera estarían comprendidos los productores agropecuarios y en la segunda entes jurídicos, integrados por socios que con a su vez agricultores o ganaderos, etcétera. A su vez el sujeto agrario puede ser de carácter público, esto es el Estado, por cuanto actúa en la regulación y control de los actos jurídicos agrarios que realizan los que intervienen en la actividad agraria. El otro sujeto es de carácter privado. El Estado nace como sujeto agrario público por vía de la norma Jurídica. Esta le impone o le Índica determinada actividad en miras del interés común o de la comunidad, protegiendo, controlando o prohibiendo determinados actos al sujeto agrario. Dada la índole de esta obra nos interesa especialmente el sujeto agrario privado, habiendo mencionado al sujeto agrario público por razones obvias. b) El objeto agrario. Vivanco define el objeto agrario diciendo que "constituye la cosa o servicio que por su naturaleza o destino pertenece a la actividad agraria o sirve para la realización de sus fines". Es decir que el objeto agrario puede ser tanto un bien material mueble o inmueble, los

cuales serían, respectivamente, una maquinaria agrícola cualquiera, un semoviente o un conjunto de éstos, etc., o un predio. La finalidad que es causa de la celebración de un contrato agrario, asimismo constituye su objeto, tal lo que ocurre con una explotación de tambo, con un pastoreo, en donde, además del predio, el objeto es la existencia de hierba para que puedan pastar los semovientes. La tarea realizada por un sujeto al cual se le encarga una terminada actividad (servicio a prestar), constituye también el objeto agrario. Este servicio podría ser la contratación para el desmonte de un predio, la realización de los trabajos de canalización para los desagües de un campo, la contratación del uso de maquinaria agrícola, etcétera. Por integrar esencialmente el contenido de los contratos agrarios, el objeto es un elemento imprescindible para su constitución y, faltando éste, es imposible la celebración del contrato. c) El vínculo agrario. La libre manifestación de voluntad de los sujetos agrarios engendra una serie de derechos y obligaciones recíprocas entre las partes. Estos derechos y obligaciones dan nacimiento a un nexo entre los sujetos agrarios, los cuales se encuentran vinculados por las manifestaciones de voluntad a las que los sujetos se obligan a dar cumplimiento. Nace así el vínculo agrario como consecuencia de la libre manifestación de voluntad expresada recíprocamente por los sujetos agrarios. Es necesario distinguir en todo vínculo agrario dos elementos: a) El psicológico o simple acuerdo de voluntades, y b) El estrictamente jurídico o formal. El primero está representado por la libre determinación de los sujetos que celebran el contrato, originando derechos y obligaciones recíprocas, y el segundo es esa voluntad de manifestación común exteriorizada en el instrumento contractual. Es aquí donde quedan asentadas, con la firma de las partes, sus recíprocas voluntades.

5. Caracteres. Los caracteres de los contratos agrarios son de distinta naturaleza, a saber: a) Generales. 1°) Así como el derecho agrario lleva ínsito un fin productivo, los contratos agrarios gozan de uno de los caracteres fundamentales que es la producción, A una relación jurídica agraria contractual, desprovista del fin productivo no podría denominársela contrato agrario.

Sentamos así uno de los caracteres primordiales y principalísimos de los contratos agrarios: la producción. 2°) Sus efectos o desenvolvimiento tienen lugar siempre en zonas rurales a diferencia de los civiles, que se producen en las zonas urbanas. 3°) Las partes contratantes están obligadas a preservar los recursos naturales renovables, de tal modo que si la actividad agraria, en cumplimiento del contrato, tuviera por efecto la desnaturalización total o parcial del recurso natural (un campo por ejemplo), ella debe cesar, a cuyo efecto interviene la autoridad administrativa agraria competente. Se debe en consecuencia respetar los principios generales del derecho agrario. 4°) La especulación no interviene en los contratos agrarios, no significando ello la negativa a permitir al sujeto agrario obtener un beneficio económico por su actividad agraria habitual y permanente. 5°) Con referencia al plazo, los contratantes deben respetar el ciclo evolutivo propio del objeto agrario, cuando éste consista en el cultivo de un predio o en la explotación ganadera, significando ello que las partes no podrán apartarse de ese ciclo evolutivo, y si se tratara de servicios, éstos deberán realizarse en épocas o tiempo apropiado para no ocasionar perjuicio al recurso natural renovable. b) Jurídicos. Los caracteres jurídicos son: 1°) Bilaterales, es decir que las prestaciones de cada una u las partes son recíprocas. 2°) Consensuales, ya que quedan celebrados desde el mismo momento en que las partes prestan libremente su consentimiento. 3°) onerosos, ya que presuponen la contraprestación y en secuencia la obligatoriedad de la otra parte contratante. 4°) Conmutativos, o sea que los sujetos saben, al suscribir 1 contrato, que los beneficios son ciertos y no librados a ninguna contingencia extraña. 5°) Formales en su mayoría. Son celebrados por escrito y deben registrarse, tal lo que sucede con los contratos de arrendamientos y aparcerías —estos últimos cuando se concede el uso v goce del predio— los que deben inscribirse en el Registro de la Propiedad Inmueble que corresponda a la ubicación del predio si las partes así lo convinieran. c) Autonomía de la voluntad. La autonomía de la voluntad constituye otro de los caracteres de los contratos agrarios, a la cual le hemos asignado un apartado especial por coincidir con uno de los caracteres del derecho agrario. Las partes contratantes, al celebrar la convención, expresan libremente su voluntad de concertar la relación jurídica agraria.

Los fundamentos de la autonomía de la voluntad agraria son totalmente diferentes a lo previsto en el derecho común normado en el artículo 1197 del Código Civil. Aquí tienen los sujetos amplia libertad en la manifestación de voluntad, por cuanto no existen principios de orden superior, salvo algunas excepciones. En derecho agrario la autonomía de la voluntad se encuentra totalmente restringida, a tal punto, que en el supuesto de que las partes convengan determinados acuerdos que originen sendos derechos y obligaciones en detrimento de la comunidad, sin respetar ni hacer respetar la conservación de los recursos naturales, la autoridad interviene de oficio, sin ninguna requisitoría de los contratantes, a fin de hacer cesar de inmediato cualquier cláusula contractual que pueda desnaturalizar el recurso natural. Somos de opinión de opinión que la autonomía de la voluntad se manifiesta únicamente en el preciso momento de la celebración del contrato, lo que constituiría el primer paso de la relación jurídica agraria (contrato agrario). Ahora bien, expresada libremente la manifestación de voluntad de las partes, desaparece la autonomía en la ejecución del contrato, en todo lo que concierne a una actividad agraria que no esté acorde con la conservación del recurso natural, dejándose paso a la intervención estatal, que por medio de sus órganos competentes pone fin a la situación o, en su defecto, indica la forma, la técnica y, en general, cómo debe realizarse la explotación agropecuaria. Esto sería el segundo paso de la relación agraria. Esta situación es parecida a lo que en doctrina se denomina contratos de adhesión, pero diferenciándose de éstos, en que en los agrarios no existen cláusulas preestablecidas de antemano como en los de adhesión, sino que, una vez Suscripto, las partes quedan comprometidas a la realización que indique la autoridad de aplicación.

6. Forma y prueba. a) Forma. Los contratos agrarios deben celebrarse por escrito, lo que constituye el medio idóneo a fin de que ambas partes sepan de antemano sus recíprocos derechos y obligaciones. La escritura del acto no significa que deban someterse a solemnidades cuyo incumplimiento dará como consecuencia la inexistencia del contrato, pero en definitiva los consideramos formales. Suscripto el contrato éste debe registrarse. b) Prueba. La falta de escritura e inscripción no convierte en nulo o anulable el contrato, el cual puede acreditarse por toda clase de prueba agraria. Ello es así como consecuencia de que el contrato agrario no es solemne. 7. Leyes agrarias. No todas las leyes agrarias han contemplado los principios generales que hemos expuesto en los apartados anteriores, lo que ha ocasionado una distorsión, habiéndose aplicado algunas normas a otras disciplinas Jurídicas que no han sido agrarias. Tal ocurrió con la ley de prenda agraria, la que fue dictada ara el ámbito agrario y la jurisprudencia comercial la

extendió a la actividad mercantil y la propia ley confundiendo conceptos declara que es juez competente el de comercio. Algo similar acontece con la ley de warrants 9643, ya que declara que las personas que emitan tanto warrants como certificados de depósito serán consideradas como comerciantes.

CAPITULO CUARTO NORMAS IMPERATIVAS IMPUESTAS POR LAS LEYES AGRARIAS

A) ORDEN PÚBLICO

1. Orden público en general. La doctrina ha considerado que esta problemática Jurídica tiene relación directa con la historia, siendo de una apreciación relativa, que varía según las épocas y el concepto que se tenga de las ideas de una sociedad en un momento determinado. Y las leyes de orden público constituyen no la regla sino la excepción, siendo el rasgo diferencial el carácter imperativo de las normas de este tipo. Otros autores han expresado que es la disposición, acomodación a la realidad social, conforme a un sistema de normas jurídicas o el orden, armonía, paz y bien común obtenidos mediante ese plan. Para Cardini, "es el standard Jurídico que limita el ámbito I de la autonomía, limita temporalmente el principio de la irretroactividad de las leyes, determina especialmente su excluyente territorialidad y en general somete irrefragablemente a los destinatarios las normas, solo, cuándo y en tanto éstas tienden al logro de su esencial finalidad: la justicia". Por nuestra parte hemos expresado en otra oportunidad que el "orden público es un conjunto de principios que rigen determinadas situaciones en un momento dado o época histórica de un país, región o lugar o de varios países con características o costumbres similares, de sustento político, social, económico, institucional, histórico, religioso, limitativo de la autonomía de la voluntad, de carácter imperativo y persiguen un objetivo que hace a la esencia del derecho: la justicia".

2. Orden público económico. Desde la sanción de las leyes y decretos denominados de emergencia, se hizo norma y casi costumbre declarar a las disposiciones de arrendamientos y aparcerías rurales de orden

público e irrenunciables y nulas las cláusulas en contrario que establecerán las partes contratantes. Se formó en este sentido casi una conciencia legislativa. Peña expresa que era "un plus" y que "pareciera tratarse de una nota imperativa especial". Leunda Tossi acota que "la noción de orden público es compleja en razón del número de factores que la componen: encuentra su fundamental elemento en esta ley (se refiere a la 13.246), en el aspecto económico". Brebbia dice que constituye "la necesidad impostergable de I . la producción, que en gran medida se realiza bajo la forma de los contratos de empresa comprendidos en la ley; proteger igualmente a la parte económicamente más débil en la relación lgliatractual, asegurándole la estabilidad en el predio y condiciones de vida y trabajo dignas". García Orozco reconoce que el orden publico a que se refiere la ley 13.246 es el orden público económico.

3. Orden público económico agrario. El orden público económico agrario es de carácter especial, algo que trasciende la esfera privada de actividad económica, para ingresar a los estrados de la producción nacional. Con este concepto de económico agrario, involucramos implícitamente las explotaciones inadecuadas, la mayor producción, la existencia de predios explotados insuficientemente, la función social de la propiedad agraria como bien de producción y no de renta, la radicación de los productores agropecuarios y la estabilidad de la familia agraria en los predios que explotan en una u otra forma. Está íntimamente vinculado a la producción nacional, al Estado como ente rector de la política económica en general e integra la producción agraria como un ítem principalísimo en nuestro país. El orden público en general, unido al orden público económico, dirigidos ambos a la explotación agraria, hacen que se particularicen los dos primeros en el orden público económico agrario. Este orden público económico agrario pone trabas a aquellos supuestos en que la parte económicamente más fuerte desconozca o viole los principios fundamentales de la actividad agraria, garantizándose así la tarea del sujeto agrario por excelencia: el productor agropecuario. El orden público económico agrario es el medio idóneo para que desaparezca casi por completo en la actividad agraria la autonomía de la voluntad prevista en el articulo 1197 del Código Civil. El dar amplia injerencia a la autonomía de la voluntad en la producción agraria podría significar violar elementales directivas de política agraria estatal en menoscabo del sector agrario y de la comunidad en general.

B) BENEFICIOS IRRENUNCIABLES

La imposición del orden público económico agrario hace que en la convención contractual agraria se deban respetar ciertas normas establecidas a priori a favor del productor, las cuales no puede dejarse sin efecto. A los sujetos agrarios se les prohibe renunciar a sus beneficios, lo que está previsto en las disposiciones legales. 1. Distintas cláusulas. a) Nulas. En materia de contratos agrarios privados existe siempre una parte en la convención que se encuentra disminuida con relación a la otra. Debe aceptar las condiciones propuestas por causas de necesidad. Si la ley no acudiera en ayuda de este sujeto agrario nivelando así las posibilidades de discusión de las cláusulas contractuales, se vería obligado a aceptar las condiciones de la contraria. Así el artículo 1°, segunda parte de la ley 15.246, previo este tipo de cláusulas en apoyo del sujeto con menores posibilidades al decir que los preceptos de esta son (...) insanablemente nulos (...) cualesquiera cláusulas (...) en contrarío (...) realizados en fraude a la ley. La nulidad de determinados actos no solamente está prevista en el artículo 1° de la ley 13.246, sino que también lo dispone el artículo 17 al prohibir que se incluyan ciertas normas en los contratos de arrendamientos y aparcerías. Dice el artículo 17, primera parte, que Son insanablemente nulas y carecerán de todo valor y efecto las cláusulas que obligan a: a) Vender, asegurar, transportar, depositar o comerciar los cultivos, cosechas, animales y demás productos de la explotación a/o con persona o empresa determinada; b) Contratar la ejecución de labores rurales incluidos la cosecha y el transporte, o la adquisición o utilización de maquinarias semillas y demás elementos necesarios para la explotación del predio, o de bienes de subsistencia, a/o con persona o empresa determinada. c) Utilizar un sistema o elementos determinados para la cosecha o comercialización de los productos o realizar la explotación en forma que no se ajuste a una adecuada técnica cultural. Consideramos que si en un contrato de arrendamiento o de aparcería se incluyera alguna cláusula en contravención al artículo transcripto, además de estimarla insanablemente nula y sin valor y efecto legal alguno, tendría que considerarse no escrita, como no nacida, reputándose cláusula nacida muerta e inexistente. Si la ley reputa la cláusula como nula, sin valor y efecto legal, nunca fue cláusula vigente y

el Juez o Tribunal deberán constatar si sus términos contradicen al artículo 17 y, en caso afirmativo, tendrán que declararla como no escrita, inexistente y nacida muerta. Por ultimo diremos que si a un contrato de arrendamiento se lo encubriera como si fuera una simple administración de un Predio, se ha configurado un acto contrario a la ley y en consecuencia seria insanablemente nulo. b) Irrenunciables. Otra de las cláusulas prevé la ley 13.246 consiste en la irrenunciabilidad lo que está dispuesto en el artículo 1°, 2da. Parte que dice: Los preceptos de esta ley son irrenunciables... Es decir que el productor no puede ser obligado a dejar di que se establezcan en su favor los beneficios legales. Por ejemplo, si el locador agrario impusiera como condición a la firma de un contrato de arrendamiento la renuncia por parte del productor al derecho que le acuerda de constituir domicilio legal en el real, artículo 17 de la ley 13.246, sería una cláusula nula a favor del arrendatario, por haber renunciado a un beneficio irrenunciable. c) Sin valor legal. Tanto las cláusulas nulas como las irrenunciables carecen de valor legal. Dice el artículo 1° de la ley 13.246 en su parte pertinente: . . .y carentes de todo valor cualesquiera cláusulas o pactos en contrario o actos realizados en fraude a la misma. Esta norma está correlacionada con el artículo 17, la que —como hemos visto— también declara que carecerán de todo valor..., agregando que asimismo carecen de efecto, siendo éste de carácter legal. Las cláusulas transcriptas de los artículos 1° y 17 de la ley 13.246, ¿tienen el mismo contenido Jurídicoº Consideramos que es distinto. Como no ha sido dictado el Código Agrario Nacional, no tenemos otra alternativa que recurrir al Código Civil aplicándose el capítulo de la nulidad de los actos jurídicos. Sabemos que los actos jurídicos se dividen en actos nulos y anulables. El acto nulo no necesita declaración judicial, se reputa tal desde la fecha misma en que se suscribió la convención. Es decir que desde su origen es nulo y sin efecto legal: asimilable al acto inexistente, pero aquí limitado solamente a la cláusula en que se estipuló determinada obligación. El acto anulable debe ser declarado judicialmente, con sus efectos a partir de la fecha de la

resolución, y expresamente debe pedirla, quien pretenda obtener la anulabilidad del acto (art. 1046, Cód. Civil). Nosotros asimilamos lo normado en el artículo 1° cuando dice .. .y carentes de todo valor. . ., al acto jurídico anulable o sea que la cláusula deja de tener efecto a partir de la resolución judicial. d) Jurisdicción y domicilios especiales. Determinar la jurisdicción y la constitución de domicilios especiales en los contratos en general, son temas específicos del derecho procesal. El artículo 17 de la ley 13.246 dice en la parte in fine: Serán, asimismo, insanablemente nulas y carecerán de iodo valor y efecto cualesquiera cláusulas que importen la prórroga de jurisdicción o la constitución de un domicilio especial distinto del real del arrendatario. Es decir que el lugar del domicilio real del arrendatario o aparcero (art. 22, ley 13.246) es el que determina la jurisdicción o sea el órgano con poder jurídico del Estado que interviene para garantizar los derechos de los interesados en el caso que reclamen su intervención. El procedimiento agrario en la provincia de Buenos Aires determina el Tribunal competente (Jurisdicción Agraria) en razón de la materia y la ubicación del predio. Se explica esta cláusula prohibitiva de la ley, ya que constituir otro domicilio que no sea el real, implicaría tomar de sorpresa al productor, en el sentido de que se le podría iniciar un juicio por desalojo y después de realizar las notificaciones procesales de práctica, el demandado carecería de derecho alguno por habérsele vencido todos los términos en las distintas instancias rituales. Podemos afirmar que en materia procesal agraria, por tratarse de insanable nulidad, por incidencia del artículo 17 in fine de ley 13.246, queda prohibido tramitar un proceso con relación a un predio que se encuentre ubicado, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, siendo el domicilio real del arrendatario fuera del distrito bonaerense. En el capítulo en que tratamos el Procedimiento Agrario, veremos con mayor extensión el tema.

2. Actos en un fraude de la ley. Los actos realizados en fraude de la ley son aquellos en los cuales se ha violado deliberadamente la norma, o sea en los que ha intervenido la simulación, para aparentar la legalidad del acto 9, y el artículo 1° en la parte pertinente dice que serán nulos y sin valor legal las cláusulas o pactos en contrario realizados en fraude a la misma. Los efectos son los mismos que tienen los actos nulos y nos remitimos al apartado B), punto 1, acápite a).

D) INEMBARGABILIDAD DE BIENES AGRARIOS

1. Causas generales. A fin de permitir la actividad agropecuaria, garantizar los bienes de la familia agraria y evitar así los embargos que imposibiliten la normal actividad del productor, ya que ésta es de interés nacional, se han limitado en su monto las medidas cautelares a favor de terceras personas. Veremos en el transcurso de este apartado que la ley trata de suavizar este tipo de medidas extremas, para posibilitar la estabilidad de la familia agraria, la cual representa la empresa agraria. En nuestro sentir, el fundamento de la ley 13.246 limitando el monto y el número de los objetos de labranza del productor, restringiendo las medidas cautelares en su contra, está dado por razones de interés público y por la simple razón de que la actividad agraria para que así sea, debe tener el carácter de productiva. Las razones no son las mismas que las que imperan en el Derecho Común, el cual se refieren al hecho cotidiano del deudor, al de su mujer e hijos, y a los elementos de trabajo de la persona contra la que se pretende efectivizar una medida cautelar.

2. Disposiciones legales. El productor se ve amparado por las normas de la ley 15.246 que limita hasta dónde puede llegar el monto y sobre qué bienes se permite efectivizar la medida judicial que pudiera decretar el juez o Tribunal competente. Dice el artículo 15 de la ley 15.246 que: "Se declaran inembargables, inejecutables y no afectados al privilegio del arrendador: los muebles, ropas y útiles domésticos del arrendatario; las maquinarias, enseres, elementos y animales de trabajo, rodados semillas y otros bienes necesarios para la explotación del predio; los bienes para la subsistencia del arrendatario y su familia durante el lapso de un año, incluidos semovientes y el producido de la explotación, dentro de los limites que reglamentariamente se fijen. "Los beneficios que acuerda este artículo no afectarán el crédito del vendedor de los bienes declarados inembargables e inejecutables y no comprenderán a los arrendatarios que sean sociedades de capital". Es decir que todos los elementos de trabajo del productor están incluidos en la disposición transcripta, como así también lo que necesita el arrendatario y su familia para poder vivir durante un año.

Se confiere a la reglamentación de la ley la facultad para terminar los límites. También aquí la ley prescribe cláusulas procesales, por considerar que en esta forma el productor goza de mayores garantías, ya que las normas de inembargabilidad no tendrían la misma extensión y carácter en todas las provincias. Los limites del embargo los dispuso la reglamentación general de la ley 15.246 haciendo una distinción. a) Con relación al límite de inembargabilidad de los bienes para la explotación del predio, dice el artículo 33 de la reglamentación de la ley 13.246 que "El límite de inembargabilidad de los elementos destinados a la explotación del predio está determinar por el conjunto de los que sean indispensables para la explotación de una unidad económica de idéntica índole a la realizada por el arrendatario. La Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería fijará para la unidad económica de cada tipo de explotación por grandes zonas, la nómina de dichos bienes". b) Con relación al límite de inembargabilidad de los bienes para la subsistencia del productor y su familia, dispuso el artículo 34 de la reglamentación de la ley 13.246: "El límite de inembargabilidad de los bienes necesarios para la subsistencia del arrendatario y su familia durante un año estará determinado por el importe resultante de la duplicación del salario mínimo establecido en las disposiciones legales vigentes a la fecha del embargo para un peón adulto, «sin especificar»". De acuerdo a la legislación laboral agraria, un peón percibe los siguientes sueldos: 1°)Sueldo mínimo mensual (peón general) .... $ 2°)Sueldo mínimo anual ......................$ 3°)Doble sueldo anual .......……….............$ Esta última cifra es el límite mínimo inembargable.

3. Excepción. Como toda regla tiene su excepción, la inembargabilidad se ha visto limitada en determinados casos: a) El crédito del vendedor de los bienes declarados inembargables, necesarios para la explotación agropecuaria " y b) en el supuesto de tratarse de arrendatarios que sean sociedades de capital. Esta segunda excepción ha sido un agregado dispuesto por 22 298 a pesar que el artículo 1° de dicha ley se refiere la sustitución de artículos. La excepción la consideramos excesiva, ya que tanto se es arrendatario físico o jurídico. El beneficio de la inembargabilidad debe comprenderle a todos por igual.

El artículo mencionado no es de aplicación en el caso de que i rédito del vendedor lo sea como consecuencia de incluir en el contrato alguna cláusula de las que enumeran los artículos 1° in fine y 17 de la ley 13.246, lo que vimos en el punto B) de este Capítulo.
CAPITULO QUINTO EL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO RURAL

A) CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO

1. Antecedentes. El contrato de arrendamiento rural no fue previsto por el Código Civil en el capítulo de la locación de cosas en general y consecuentemente no fueron contempladas las distintas características y finalidades de este contrato agrario. Hasta 1921 —fecha de la sanción de la ley 11.170—, los contratos de predios rústicos podían convenirse sin ningún término mínimo de duración. Al productor no le asistía el derecho de una estabilidad impuesta obligatoriamente por la ley, ya que regía en toda su amplitud la autonomía de la voluntad normada en el artículo 1197 del Código Civil. Las partes debían regirse por las cláusulas contractuales, las que eran para ellas su derecho. El orden público no se tenía en cuenta, ya que el legislador no lo había previsto y la jurisprudencia reinante en ese entonces no declaraba que los preceptos de las locaciones de predios rústicos fueran de orden público. El orden público económico no se concebía y menos aún el orden público económico agrario, ambos conceptos elaborados por la moderna doctrina agraria. Por todo ello los contratos eran de carácter leonino. El productor debía comercializar con quienes le indicara el arrendador y también resolvía dónde adquiría las semillas, quién debía proveerle las máquinas (más que las máquinas, los elementos de labranza) llegándose a las instalaciones inmorales de los almacenes de ramos generales que expoliaban al productor, todo lo cual es públicamente conocido. A esta situación de inestabilidad de la familia agraria —existencia de contratos sin términos mínimos de duración, etc.— debía dársele coto y fue así que los productores, tomando real conciencia de que la unión debe imperar en la acción conjunta, llevaron a cabo la gran manifestación de protesta en 1912, la que se conoce como el "grito de Alcorta". Este acontecimiento se expandió bien pronto en el ambiente agrario y 9 años después se concretó en la primera ley que legisló el arrendamiento de predios rurales —11.170— la

que fue mejorada por la 11.627, culminando esta primera etapa con la sanción de la ley 13.246 en 1948. Los puntos que contemplaron estas leyes fueron: a) Ley 11.170 1. Plazo mínimo legal de cuatro años; 2. Protección del pequeño y mediano productor, ya que se aplicaba a los contratos que tuvieren como máximo 300 hectáreas; 3. Con el plazo mínimo legal se garantizó la estabilidad de la familia agraria, 4 prohibición de obligar a los sujetos agrarios a comercializar, asegurar, transportar, etc., los productos agropecuarios con empresa o persona determinada; 5. Comienza con esta ley la limitación de la autonomía de la voluntad; 6. Contempla en alguna medida la autonomía del derecho agrario en virtud de no incorporarla al Código Civil. b) Ley 11.627. 1. Amplía el plazo de 4 a 5 años; 2. Se suprime la extensión de las 300 hectáreas. En lo sucesivo se aplica a los contratos sin discriminación de extensión de los predios materia del contrato: 3. Lamentablemente se la incorpora al Código Civil; 4. Se mantienen las prohibiciones a favor del arrendatario y la limitación de la autonomía de la voluntad.

2. Definición del contrato de arrendamiento. El contrato de arrendamiento rural ha sido definido diciendo que "es la relación jurídica agraria convencional en virtud de la cual, una de las partes cede a la otra el disfrute de un bien inmueble o mueble agrario por un plazo dado y la otra se compromete a pagar por ese uso y disfrute un precio en dinero o su equivalente en especie, para destinarlo al aprovechamiento agropecuario en cualquiera de sus especializaciones y de conformidad a las normas que al efecto estatuya la ley agraria positiva". De la definición que propusimos en el capítulo tercero de contratos agrarios privados en general, podemos particularizar la el contrato de arrendamiento rural, diciendo que es el acuerdo entre dos o más personas, de las cuales una es productor agropecuario en virtud de la cual una cede el uso y goce de un inmueble rural cuyo objeto es la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, abonándose por ese uso y goce un precio en dinero. En nuestro derecho agrario está contemplado en el artículo 2° de la ley 13.246 que dice: "Habrá arrendamiento rural cuando una de las partes se obligue a conceder el uso y goce de un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con destino a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese uso y goce un precio en dinero". La ley 11.627 consideraba que se configuraba el contrato en estudio en el supuesto de "conceder el uso o goce de una ex tensión de tierra" por una de las partes a fin de dedicarla a cualquier clase de explotación agrícola, ganadera o mixta en todas su aplicaciones y como contraprestación el arrendatario se obligaba pagar por el uso o goce un precio en dinero o especie o a entregar un tanto por ciento del producido de la explotación (art. 1°)

La inclusión de esta forma de pago ha sido interpretada como que el legislador ha querido evitar toda discusión al respecto, estableciendo concretamente las distintas formas de pago del Arriendo. Con relación al precio del arrendamiento permitiendo abonarlo en un tanto por ciento del producido de la explotación, e un concepto típico de la aparcería y no del arrendamiento.

3. Elementos y caracteres. a) Elementos. De la definición del artículo 2° de la ley 13.246, surgen los elementos del contrato de arrendamiento: 1°) La concesión del uso y goce de un inmueble rural. Es imprescindible que el inmueble se encuentre ubicado en el ámbito rural, es decir fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos El concepto de rural que menciona 1a ley es entendido como contrario a lo urbano, esto último como todo lo atinente a 1a ciudad. La doctrina en general ha entendido que la«cláusula "fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos ha sido una concepción feliz ya que ha superado y aclarado el anterior texto de la ley 11 627', cuyo articulo 1° decía: "fuera del radio de las ciudades o pueblos". Vidales explica la cláusula diciendo que "debemos entender por radio de ciudad o de pueblo no precisamente el que indican }os planos catastrales de los Municipios, sino el que separa la vida rural" La primitiva reglamentación de la ley 13.246 definió el concepto de planta urbana de las ciudades o pueblos en el articulo 1°, diciendo que es "el núcleo de población, cuyo fraccionamiento se encuentre representado por manzanas y solares o lotes, que cuente con servicios públicos municipales". El artículo 2° de la misma reglamentación excluía de la ley 13.246 a las explotaciones agropecuarias que se realizaran en la zona urbana, que tuvieran por causa un contrato de arrendamiento o de aparcerías. Ahora, con la nueva reglamentación normada en el decreto 8330/63, el concepto de la planta urbana de las ciudades o pueblos ha variado, quedando Conceptualizada así: "...el núcleo de población donde exista edificación y cuyo fraccionamiento se encuentre efectivamente representado por manzanas y solares o lotes, cuente o no con servicios municipales y esté o no comprendido dentro de lo que la municipalidad respectiva considere como ejido del pueblo". Este elemento debe darse juntamente con los demás, a fin de considerárselo como contrato de arrendamiento rural. Así dice Laucia Tossi que los requisitos exigidos por el articulo 2° son de índole integrativa• En defecto de la reunión de todos ellos, no puede hablarse de arrendamiento rural. En realidad parte de los elementos que determina, se encuentran involucrados en el

artículo 1° y tal vez hubiera sido mejor no realizar definición alguna, dejando ella librada a la elaboración doctrinaria. En este contrato las prestaciones son inmediatamente ciertas y determinadas por las partes" 8. Brebbia, refiriéndose a los elementos del contrato en general, dice: "El contrato de arrendamiento rural se tipifica cuando —además de concurrir los elementos que caracterizan el contrato de locación de cosas (art. 1493, Cód. Civil)— se dan los siguientes elementos propios que distinguen la especie del género, a saber: a) que se trate de la cesión del uso y goce de un predio rústico, y b) que el mismo esté destinado a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones". 2") El objeto debe consistir en la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones. Este segundo elemento del contrato es de carácter esencial. El predio debe estar destinado la explotación agropecuaria imprescindiblemente para que estemos ante la figura jurídica que analizamos. Si el inmueble arrendado está ubicado en la zona rural, pero el destino u objeto no consiste en la explotación agropecuaria, por faltarle este elemento esencial, el contrato no será de arrendamiento rural en los términos del artículo 2° de la ley 13.246. Y la doctrina es coincidente en lo que dejamos expuesto. Somos de opinión de que los dos elementos que analizamos deben concurrir simultáneamente para que se trate de un contrato de arrendamiento rural. El elemento objeto del contrato es de carácter esencialisimo, y consiste en la explotación o mejor dicho en que la actividad sea agraria, lo que implica producción, comercialización y distribución de los recursos naturales renovables. El progreso urbano hace que los predios hayan desaparecido o vayan desapareciendo, lo que torna imposible una explotación agropecuaria en la ciudad o en los alrededores de la misma. Aquí no existe la tierra, diríamos la quinta, la chacra y por ultimo campo abierto y por lógica consecuencia se hace imposible la siembra, la cría de semovientes, etcétera. 8 La ley de ejidos de la Provincia de Buenos Aires de 1870 divide los ejidos de los pueblos en solares, chacras y quintas. h) Caracteres. El contrato de arrendamiento tiene los siguientes caracteres. 1) Es bilateral. Se concreta con la intervención de dos partes. 2) Es especial. Tiene por objeto la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones. 3) Es autónomo. Es propio del derecho agrario, debiendo intervenir esencialmente como participante en la convención, un sujeto agrario. 4) Es formal. Se deben contemplar ciertas formas y condiciones al redactarse, ya que el

mismo debe hacerse en la mayoría de los casos por escrito. Ello está contemplado en el decreto reglamentario 8330/63, reiterando conceptos de la anterior reglamentación general de la ley 13.246. Este carácter es atribuido al contrato de arrendamiento, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 40 de la ley 13.246, texto según la ley 22.298. 5) Es intuitu personae, ya que el arrendador, al celebrar el contrato, tiene en cuenta la personalidad del arrendatario.

4. Capacidad de las partes. Sabemos que la capacidad es un estado natural o adquirido por una persona a los efectos de permitirle la ley la realización de un determinado acto. Quien sea mayor de edad y tenga la libre administración de sus bienes es capaz de ser titular de derechos y contraer obligaciones. Se ha sostenido que se va perfilando una capacidad agraria representada en el productor agropecuario. Quien no lo sea "o puede formalizar un contrato de arrendamiento. Al productor agropecuario le alcanza todo lo normado en el derecho agrario. Esta facultad que permite la celebración de contratos agrarios privados, en la especie contratos de arrendamientos, la denominamos capacidad agraria, en virtud de tratarse de aptitudes propias y especificas del derecho agrario. Y pensamos así porque toda rama autónoma del derecho posee principios e instituciones propias y dentro de estas encontramos la capacidad del sujeto. En derecho penal la capacidad plena para delinquir se adquiere a la mayoría de edad penal, que es a los 18 años; en derecho comercial la capacidad para el comercio se tiene a los 18 años y en derecho civil la capacidad plena para cualquier acto a los 21 años. En derecho agrario la capacidad plena para celebrar contratos agrarios se adquiere cuando el sujeto agrario es productor agropecuario. Si nos tuviéramos que inclinar por una edad determinada, lo haríamos por la de 18 años. Reiteramos una vez más, que por no haberse dictado el Código Agrario Nacional, debemos recurrir al derecho analógico Agrario y a los principios generales de nuestra disciplina. Todo lo normado sobre capacidad de los personas en general se aplica supletoriamente, con excepción especifica de lo dispuesto por las normas agrarias.

5. Contratos celebrados por incapaces.

La ley 15.246 modificó los plazos que prescribía el artículo 135 del Código Civil, ya que para el supuesto de celebrar contratos de arrendamientos, los menos, sin expresa autorización judicial, no podían hacerlo por un plazo superior a 3 años, con anterioridad a la reforma introducida por la ley 17.711. El menor o incapaz podían celebrar un contrato de arrendamiento, siempre que se les otorgara autorización Judicial. En este sentido prescribía el artículo 43 de la ley 13.246 con anterioridad a la sanción de la ley 22.298 que "los contratos en que sea parte algún menor o incapaz como arrendador, arrendatario o aparcero, quedaran comprendidos en todas las disposiciones de la presente ley siempre que hayan sido celebrados con autorización judicial. El menor emancipado no necesitará autorización judicial para obligarse como arrendador, arrendatario o aparcero por los plazos previstos en esta ley". Es decir que la autorización judicial era un elemento esencial que no podía ser suplido en otra forma. Es evidente, como dice Brebbia," que la celebración de contratos de arrendamientos es un auténtico acto de administración, de conformidad al artículo 1510 del Código Civil, ya que pueden realizar tales actos los que tengan la administración de sus bienes con las limitaciones que las leyes especiales hubieren impuesto a su derecho. Con la reforma introducida por la ley 17.711 al artículo 135 del Código Civil, ha quedado equiparado al hecho de la autorización Judicial la celebración de contratos de arrendamientos por menores e incapaces. En la provincia de Buenos Aires la autorización Judicial debía solicitarse ante el juez agrario —en función del Fuero—, el cual es competente para intervenir por tratarse de materia agraria. Todo el sistema de la autorización judicial prevista en el artículo 43, ha sido derogado por el artículo segundo de la ley 22.298 fundándose en que "se estima conveniente derogar el artículo 43 ya que las normas que contiene se refieren a la capacidad de los menores incapaces para celebrar contratos de arrendamiento y aparcería, materia que está regulada en el Código Civil y sobre la cual no existe razón para crear un régimen especial; por otra parte el segundo párrafo, referente a los menores emancipados, carece de sentido frente a la última reforma del Código Civil, según la cual los menores emancipados tienen la misma capacidad que los mayores de edad".

6. Objeto del contrato de arrendamientos. El objeto del contrato consiste en dedicar el predio rural a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones. De conformidad con el artículo 2° de la ley 13.246, asimismo debe interpretarse que la explotación puede consistir en: a) Agrícola en general, únicamente: o sea producir trigo lino, girasol, sorgo, toda clase de

forrajeras, excluyendo expresamente la explotación de papa, ya que ésta tiene un tratamiento especial por el agotamiento prematuro que produce en la tierra debiéndose celebrar un contrato especial para tales fines. b) Pecuaria, la que comprende la cría y engorde de ganado. su comercialización en todas las formas posibles, etcétera. c) Mixta. Debe consignárselo expresamente en el contrato, ya que de lo contrario sería un contrato agrícola.

B) OBLIGACIONES DE LAS PARTES

Hemos expresado a lo largo de este trabajo que la ley 13.246 tiene caracteres de contenido jurídico autónomo y que al remitirnos al Código Civil se va perdiendo la autonomía del derecho agrario. El reenvío lo tenemos que hacer —muy a pesar nuestro— por el principio de que nuestra disciplina es autónoma pero proveniente del tronco común del derecho en general y que no encontrando la solución en las leyes análogas agrarias, recurrimos a sus principios generales; permaneciendo la laguna jurídica debemos incursionar en otras ramas, ya que cada una de éstas no se desvincula totalmente, y en este segundo itinerario nos detenemos en el derecho civil, ya que de todas las ramas es el más adaptable, no sin desconocer que la solución es extraña al derecho agrario, y como el Derecho común está codificado, aprehendemos sus normas. En algunas normas agrarias existe un vacío legislativo, no llenado por la analogía agraria y. agotadas estas instancias, la presunta solución la da el derecho común. En el capítulo de las obligaciones de las partes contratantes agrarias el artículo 18 de la ley 13.246 le da preferencia al Código Civil al decir en la primera parte que: "Son obligaciones del arrendatario y arrendador, además de las establecidas en el Código Civil". Aquí aparentemente existiría una repetición o superposición de normas: por un lado el Código Civil y por el otro la ley 13.246. Pero es del caso que lo reglado en el artículo 18, ya ha sido previsto en el Código Civil. En los supuestos en que la ley 13.246 prevea asimismo situaciones contempladas en el derecho común, se le debe dar preferencia a la ley agraria. Ahondando el análisis de la ley podemos comprobar que la aplicación del Código Civil, no es tan amplia como a primera vista parece. En la apretada síntesis que hace la primera parte del artículo 18 de la ley, podríamos decir que casi se agotan las instancias normativas del Capítulo de la Locación de Cosas del derecho común.

Es evidente que el mayor error y el que le quita la autonomía que le fuera conferida al derecho agrario al tratar la aparcería, es la primera parte del artículo 18. El mayor perjuicio ocasionado por la ley a la autonomía del derecho agrario consiste en la vuelta a la vigencia —en lo concerniente a las obligaciones de las partes—, a la autonomía de la voluntad con la amplitud con que es tratada en el Código Civil (art. 1197). La doctrina agraria en general parte de la base de las normas del Código Civil previstas en el capítulo de locación de cosas en general —obligaciones de las partes— para luego, con esa premisa, estudiar y analizar los incisos del artículo 18 de la ley 13.246. Por nuestra parte, proponemos el estudio de las obligaciones de las partes usando el camino regresivo, o sea tratando de analizar y estudiar el artículo 18 de la ley 13.246 hasta llegar a su esqueleto por la vía de los principios autónomos fundamentales el Derecho Agrario, por cuanto estos principios son los que debemos tener en cuenta para nuestro punto de partida. Agotado este estudio, recién entonces hacer el reenvío al derecho común, de acuerdo con la primera parte del artículo 18 de la ley tratando de que este reenvío sea mínimo. Realizada esta breve advertencia, pasamos a estudiar las - obligaciones de las partes en el contrato de arrendamiento agrario.

1. Obligaciones del arrendador. La última parte del artículo respecto de la exigencia a favor de arrendatarios de darle cumplimiento el arrendador, a la primera parte del inciso, ha sido suprimido por el artículo primero de la ley 22.298. El artículo 18 de la ley 13.246 es otra de las normas que han sufrido sustituciones por imperio de la ley 22.298, referida en esta oportunidad únicamente a las obligaciones del arrendador. El artículo 18 de la ley 13.246 prevé sus obligaciones: a) La primera está especificada en el inciso d) al prescribir que "deberá contribuir con el 50 % de los gastos que demande la lucha contra las malezas y plagas si el predio las tuviera al contratar". Por la causa específica de la actividad agraria es una obligación típica del contrato de arrendamiento agrario. Las obligaciones de cosas en general legisladas en el Código Civil no contemplan estas premisas. Es una obligación autónoma que tiene su fundamento en las características propias de la actividad agraria. Esta es una obligación correlativa a la del arrendatario. Aquí el arrendador debe contribuir con los gastos que demande la lucha, por cuanto es obligación de todo propietario de un predio rural realizar los trabajos necesarios a fin de mantenerlo libre de plagas y malezas y, evidentemente, si no cumple con esa obligación, como lógica consecuencia debe contribuir

con esos gastos, en la proporción que determina el inciso. b) El mismo artículo 18 de la ley impone al arrendador una obligación de carácter educacional y social: si se dan determinadas condiciones debe proporcionar el local para el funcionamiento de una escuela. Esta obligación por parte del arrendador, si bien es cierto que es una función estatal, se realiza a título de colaboración El inciso e) determina la forma de darle cumplimiento a la norma diciendo que "Cuando el número de arrendatarios exceda de veinticinco y no existan escuelas públicas a menor distancia 10 kilómetros del centro del inmueble, proporcionar a la ciudad escolar el local para el funcionamiento de una escuela el cuente como mínimo un aula para cada treinta alumnos, vivienda adecuada para el maestro e instalación para el suministro de agua potable". Se deben dar las siguientes situaciones de hecho de acuerdo al texto de la ley para que el arrendador deba cumplir con la norma: a) Que exista un número de arrendatarios superior a 25. Creemos que la inexistencia de hijos de esos arrendatarios en edad escolar primaria no exime de esa obligación al arrendador, por cuanto se prevé la instalación de escuelas que en un momento u otro han de ser usadas. b) Que no haya escuelas públicas en un radio de 10 kms. Se refiere únicamente a escuelas públicas. En el supuesto de que algún particular instale una escuela agraria con todos los elementos necesarios y características de las rurales, autorizadas por la autoridad escolar competente, no queda eximido el arrendador de proporcionarla. Somos de opinión de que si se da la situación que contempla el inciso, el arrendatario tiene la obligación de denunciar el hecho a la autoridad escolar competente, ya que debe tomar intervención para inspecciones, autorización de funcionamiento, etcétera.

2. Obligaciones del arrendatario. El mismo artículo 18 en los primeros incisos legisla sobre las obligaciones del arrendatario, las que no son las únicas 14. No estamos refiriéndonos a las especificadas en el Código Civil sino. a las propias del Derecho Agrario arrendaticio. a) El inciso a) lo obliga a: Dedicar el suelo a la explotación establecida en el contrato con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos”. En este inciso interviene la autonomía de la voluntad, pero no la establecida en el artículo 1197 del Código Civil. La que interviene es característica del Derecho Agrario, particularizándose en este tipo de convención agraria. El comienzo del artículo 18 de la ley 13.246 establece que las obligaciones del Código Civil son aplicables. El artículo 1554 del mismo código determina que el locatario debe

usar la cosa conforme a las cláusulas contractuales. El inciso a) del artículo trae idéntica obligación y en consecuencia se aplica este artículo y no el 1554 del Código Civil. La autonomía de la voluntad agraria queda restringida en el caso de que el arrendatario no cumpla con las leyes agrícolas-ganaderas y con los reglamentos. Es decir que en el supuesto de que se convenga un arrendamiento rural para agricultura y el productor cumpla con la última parte del inciso, funciona la autonomía de la voluntad agraria: al analizar este inciso descartamos algunas normas del Código Civil. b) El mantener la cosa en buen estado de conservación previsto en el artículo 1516 del Código Civil, significa en contratos agrarios arrendaticios, mantener el predio libre de plagas y malezas como así también realizar una explotación que no sea inadecuada, lo que está previsto en la ley 13.246. De acuerdo con lo que decimos en el párrafo anterior, podemos colegir la gran y real diferencia y distinción existente entre una y otra rama jurídica. El inciso b) del artículo 18 en estudio obliga al arrendatario en su primera parte a Mantener el predio libre de plagas y malezas si lo ocupó en esas condiciones. Esta obligación debe cumplirla el arrendatario sin que pueda solicitar el reintegro de los gastos que le ocasione el mantenimiento del predio libre de las plagas y malezas. Y es tan importante esta obligación del arrendatario que el locador puede exigir su cumplimiento o la rescisión del contrato (art. 19, 2da. parte, ley 13.246). La lucha contra las plagas y malezas obligan al arrendatario contribuir con el 50% de los gastos que demanden, si éstas existieran al ser arrendado el campo (inc. bl, in fine, art. 18). El inciso d) del artículo 18 de la ley 13.246 prescribía obligaciones de carácter forestal, ya que se encontraba obligado a plantar dentro de los tres primeros años de la celebración del contrato y cuidar durante toda la vigencia del mismo, en las zonas que se fijen reglamentariamente y en el sitio que determine el arrendador, dos árboles forestales por hectárea, hasta 300 como máximo, si no los hubiera al ocupar el predio, sin derecho a retribución alguna, Esta obligación forestal también ha sido derogada por el sistema de la derogación sustituyente, impuesto por la ley 22.298 sin perjuicio de la ley vigente sobre forestación que regla íntegramente la actividad forestal, no estamos de acuerdo con el inciso derogado, por cuanto constituía una situación que era en aras del interés de la comunidad y del interés público superior. En nuestra novena ponencia presentada a la Comisión 6a de la IX Conferencia Nacional de Abogados, concluíamos diciendo que "debe obligarse al propietario de inmueble rural afectado a la producción agropecuaria a disponer de un mínimo de árboles, en proporción a la extensión de la cosa inmueble aun cuando el arrendador realice la explotación directamente sin cederlo en arrendamiento" (Sist. de Pon. Conf. Nac. de Abogs., San Francisco, Córdoba, pág. 9) 15.

Expresan los fundamentos de la ley 22.298 que "en el art. 18 se deroga el inc. d), pues se estima que la obligación impuesta al arrendatario de plantar árboles por hectárea no está acorde con la evolución sufrida por las explotaciones agropecuarias. También se adecua al régimen propuesto en el último inciso de dicho texto" (B. O., 9-10-80, pág. 4a, la col.)
C) EXTINCIÓN DEL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO

I) LEGISLACIÓN VIGENTE INCLUIDA EN LA LEY 13.246

1. Voluntad de las partes. Así como la voluntad de las partes originó la celebración del contrato de arrendamiento, también por mutuo acuerdo pueden dejarlo sin efecto, en el supuesto de que tal voluntad no sea contraria a la declaración de orden público de sus normas, conforme a lo dispuesto en los artículos 1° (adonde nos remitimos) y 37, in fine de la ley 13.246. Tiene efecto la resolución del contrato por mutuo acuerdo de las partes, si fuera dictada en sede judicial, es decir que lo que la justicia debe resolver es la homologación de la voluntad de los contratantes. Pero si causara algún perjuicio para alguno de los contratantes, la justicia no puede avalar ese acuerdo, y menos aún si comprometiera el orden público agrario. 2. Vencimiento del plazo contractual. El articulo 20 de la ley 13.246 dispone que: "Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes". La primera parte del artículo del texto primitivo de la ley 13.246 (que es el texto vigente), no ha sido modificada por la ley 21.452 —como lo vimos anteriormente— y en consecuencia al vencimiento del plazo legal o convencional el contrato queda disuelto. Para todo lo demás nos remitimos al capítulo que tratamos el tema. 3. Muerte del arrendatario. La solución del epígrafe la da el artículo 7° de la ley 13.246-22.298 que dice: Si ocurriese la muerte del arrendatario será permitida la continuación del contrato previa notificación formal a la otra parte, por sus herederos descendientes, ascendientes, cónyuge o colaterales hasta el segundo grado, o su rescisión, a elección de los mismos. Producido el fallecimiento del arrendatario el contrato se extingue, con la excepción de que

pueden continuar con el mismo los herederos si optaren por su continuación notificada dentro de los 50 días desde el fallecimiento, condicionando a la participación directa en la explotación, del texto de la ley 22.298. Contrariamente, el efecto general es el de la extinción del contrato. En todo lo demás nos remitimos al capítulo 6°. 4. Confusión. Se extingue el contrato en el supuesto de que el arrendatario se convierta en propietario del predio que arrienda. En la práctica se debe estar a los términos del boleto de compraventa y de su lectura surgirá: a) si se otorgó la posesión del inmueble rural; b) si del precio convenido por la compraventa fue entregado un porcentaje (generalmente es del 20 ó 50 %) y si el mismo fue únicamente en concepto de seña. En estas condiciones la venta no sería un contrato propiamente de compraventa, sino un ante contrato o como estime más conveniente designarlo la doctrina. Nosotros consideramos que existe una promesa formal de venta que se perfecciona con la firma de la escritura. En este caso no se ha producido la confusión y el contrato de arrendamiento continúa vigente. Si las circunstancias de hecho fueran diferentes a las mencionadas anteriormente, es decir: a) otorgamientos de la posesión; b) pago del precio de la venta al contado, a cuenta y como principio de ejecución de la relación jurídica agraria, un porcentaje determinado no menor del 30 %; c) renuncia al derecho de arrepentimiento; d) declaración formal de las partes de que con motivo de la venta queda extinguido el contrato de arrendamiento y, por último, que las firmas de las partes intervinientes en el instrumento fueron certificadas por escribano público. Dándose estos supuestos que dejamos expuestos se habría celebrado entre las partes el contrato de compraventa y, cumplidos esos requisitos, la relación jurídica agraria se habría extinguido y en ese acto es cuando se produce la confusión. 5. Vicios redhibitorios. Caso fortuito. Fuerza mayor. Los tres tópicos del punto son causales de conclusión del contrato. En el contrato de arrendamiento el vicio redhibitorios se da en el supuesto de que el predio no fuera de la calidad asignada por el arrendador, al comenzar el sujeto agrario la actividad agropecuaria y que conforme al concepto general del vicio redhibitorio, se hubieren dado las condiciones del caso. Ejemplos de lo dicho en el párrafo anterior serían: inundarse el predio en épocas de lluvia; no tener la capacidad receptiva de semovientes por hectárea; no tener el suelo el humus con que se contaba de acuerdo con las cláusulas contractuales o lo que asegurase el propietario

del inmueble, etcétera. En estos supuestos el arrendatario tiene derecho a solicitar Judicialmente la rescisión del contrato de arrendamiento. Tanto el caso fortuito como la fuerza mayor son a cargo del arrendador siempre que el arrendatario no sea negligente en sus previsiones para evitarlas. Si una u otra situación se dan independientemente de la actividad del arrendatario, como ser una inundación que le imposibilite continuar con la actividad, aquí el derecho a la rescisión lo tiene el arrendatario por haber desaparecido uno de los objetos del contrato agrario, o sea la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones. 6. Explotación inadecuada (irracional). Hemos visto en el capítulo 12 en qué consiste la explotación inadecuada (irracional para la doctrina y la legislación) que puede ser causa de resolución del contrato si el arrendatario continúa con la explotación inadecuada que realizaba hasta entonces. Es causa de resolución del contrato por realizar la actividad agraria que desnaturaliza el recurso natural. El artículo 8° de la ley 13.246 legisla sobre el tema y nos remitimos al capítulo decimosegundo. 7. Subarriendo. Cesión del predio en aparcería. Cesión del contrato. Si se dan estos tres puntos en forma independiente; son respectivamente causales de resolución del contrato de arrendamiento. A las distintas causales se aplican los siguientes artículos de la ley 13.246: a) Subarriendo: Prohibido en el artículo 7°, salvo conformidad del arrendador. b) Cesión del predio en aparcería: Prohibida la acción en el artículo 7°, derogación, sustitución por el artículo 1° de la ley 22.298. c) Cesión del contrato: Prohibida en el artículo 7° con excepción que esté permitida. En el capítulo 6° tratamos con mayor detenimiento este apartado y a él remitimos al lector, ya que aquí lo hacemos con carácter muy sucinto.
II) legislación VIGENTE AGRARIA EXCLUIDA DE LA LEY 13.246

1. Falta de pago del arrendamiento. La falta de pago del arriendo es tema de vigencia permanente, ya se trate de locación urbana o de arrendamiento rural y con mayor razón en materia agraria, ya que las que fueran disposiciones positivas no rigieron, debiendo recurrirse a la legislación transitoria. Al profundizarse su estudio llegamos a considerarla de carácter permanente. Y será así hasta que el Congreso Nacional dicte las normas correspondientes. Por ser el precio uno de los elementos del contrato de locación, ya sea urbano o rural y una de las obligaciones del locatario, su incumplimiento hace nacer un derecho a favor del locador permitiéndole promover juicio de desalojo, todo lo cual lo analizaremos en los apartados siguientes. Es necesario hacer un análisis referente a las normas vigentes sobre el desalojo, por falta de pago del arrendamiento. Sabemos que su omisión es una de las causales de rescisión del contrato y consecuentemente el arrendador puede iniciar juicio de desalojo, lo que fue expresamente dispuesto en el artículo 19 de la ley 13.246 sancionada en 1948, al decir que: la falta de pago del precio del arrendamiento durante el lapso de un año, dará derecho al arrendador a exigir el desalojo del inmueble. 2. Antecedentes y sucesivas normas legales. Contrapuestas tendencias de la doctrina se basaban en tres conceptos sobre los cuales nos ocuparemos muy brevemente: a) Abrogación, b) Derogación, y c) Substitución de leyes. a) Abrogación. La doctrina considera que abrogar una ley significa dejarla sin efecto, o sea la norma vigente hasta ese momento ha desaparecido por completo. Diremos que la ley ha muerto. Dice Ramírez Oronda que abrogación es el "acto de dejar íntegramente sin efecto una ley anterior, por medio de otra ley nueva" (Ramírez Oronda, Juan, "Diccionario Jurídico", Voz Abrogación, cd. Claridad, 1946, p. 2). Salvat trata los conceptos abrogación y derogación en forma conjunta, considerando que "derogar o abrogar una ley significa dejarla sin efecto, quitarle su fuerza obligatoria" (Salvat, Raimundo, Tratado, parte general, t. 1, p. 235). Messineo, refiriéndose a sus efectos, dice que "la abrogación de una norma abrogante no tiene la función de volver a su anterior estado a la norma abrogada por esta última, salvo que se disponga expresamente para tal caso (norma repristinatoria o reintegrativa)". (Messineo, Manual de Derecho Civil y Comercial, t. 1, p. 88). b) Derogación. El Código Civil decía antes de la reforma introducida por la ley 17.711 en el artículo 17 que: las reyes no pueden ser derogadas en todo o en parte, sino por otras reyes. Ramírez Oronda la define diciendo que es "en sentido estricto: dejar parcialmente sin efecto

una ley. Sin embargo, se utiliza corrientemente esta voz, como sinónimo de abrogación (art. 17, Cód. Civil)" (Ramírez Oronda, Juan, oh. cit., Voz Abrogación, p. 112. Cit. Salvat, Raimundo, ob. cit., en nota 2). Al haber sido reformado el artículo 17 del Código Civil por la ley 17.711, consistiendo esa reforma en la supresión de la primera parte de esa norma, entendemos que ha desaparecido el concepto legal derogación, subsistiendo el doctrinario. La distinción fundamental consiste para nosotros en que abrogar es dejar sin efecto totalmente una ley y derogar dejar sin efecto una ley en forma parcial. Por eso se debe decir con mayor exactitud, que determinado artículo de una ley fue derogado y en caso de suprimirse totalmente los efectos de una ley, que ésta fue abrogada y no derogada. e) Sustitución. Se entiende por sustitución de la ley, el cambio de sus normas por otra que se dieta en su reemplazo. Esta sustitución puede ser total o parcial o sea que la nueva ley cambie íntegramente el texto o solamente algunos artículos de la antigua. En el primer caso la denominamos sustitución- abrogante y cuando es parcial sustituciónderogante. Este cambio significa, si es parcial con relación a los artículos sustituidos, una simple derogación, ya que ellos no tienen más vida jurídica y en su reemplazo regirán las nuevas norma que se dicten. Nosotros consideramos que la sustitución de leyes, ya sea total o parcial, pasa por dos etapas sucesivas: a) La derogación de las normas que expresamente se mencionan en la nueva ley, y b) El texto de las disposiciones que regirán en lo sucesivo en reemplazo de las derogadas. Y es así que la sustitución se confunde en la primera etapa de su mecanismo con la abrogación o derogación. Cuando el los textos legales se emplea una redacción de un tenor similar al siguiente: "sustitúyese el artículo. . de la ley. ..; por el siguiente: . . ."; el acto previo ha consistido en derogar el artículo a sustituir y el posterior es insertar el nuevo texto del artículo en la ley que tendrá vigencia. El mismo procedimiento se da cuando en lugar de sustitución parcial es total: primero queda abrogada la ley y luego rige la nueva ley sustituyente. En nuestra disciplina esta hipótesis surgió por la incidencia de las sanciones sucesivas de decretos-leyes y la ley 14.451 dando lugar a dispares interpretaciones doctrinarias con relación a la vigencia parcelada o no de la ley 15.246. La ley 13.246 fue modificada en varias de sus normas por el artículo 1º del decreto-ley 2188/57 que dispuso: Sustituyendo los arriar los 4º, 7º, 12, 15, 19, 20, 22, 27, 30, 39, 45, 50, 52, Si, hay 62 de la ley 13.246 por los siguientes La ley 14.451 fue sancionada el 31-7-58; promulgada de hecho por el artículo 70, Constitución Nacional y publicada en el Boletín Oficial el 21-8-58. Dispuso en el artículo

29: quedan derogados los decretos-leyes 2187, 2188, 9991 de 1957 y 381Z 6285, 6974, 6450 de 1958 y demás disposiciones legales que se opongan a la presente. El referido artículo incluye el decreto-ley 2188/57, el que a su vez habla sustituido varios artículos de la ley 13.246. Este artículo 29 de la ley 14.451 fue el que ocasionó las inteligencias doctrinarias y por el cual transitaron asiduamente las exposiciones de los agraristas sobre el tema de la abrogación y sustitución total o parcial de leyes. 3. Vigencia de la ley 13.246. a) Plena. b) Parcelada. a) Vigencia Plena. Hemos dicho que parte de la doctrina considera que con la ley 14.451 que derogó el decreto-ley 2188/57, el cual a su vez sustituyó algunas normas de la ley 13.246) Esta recobró vigencia en su texto original. Después de referirse a los artículos de la ley 13.246 que fueron sustituidos por la ley 14.451, Pérez Llana se inclina por la total vigencia en su texto originario de la ley 13.246 diciendo: "Hemos señalado ya como la misma ley 14.451 se remite a la ley 1.3.246 como a una ley permanente sobre arrendamientos y aparcerías rurales (art. 7º, in fine). Quiere ello decir que el legislador ha creído en su vigencia y ha transmitido esa creencia a un texto expreso... el hecho de que sea alusión aparentemente incidental, no le quita realidad ni relevancia" . Y continúa: "debe recordarse que el decreto & ley 2188/51, el más importante de los que aquí mencionamos, expresa en su primer considerando que se trata de una reforma parcial a la ley 13.246". Concluye el autor citado: "el intérprete debe tener en cuenta el espíritu de la ley, que es lo que vivifica, y el espíritu de la ley 14.451 revela qué la misma es el complemento transitorio de un régimen permanente que se tiene como vigente, y que es pleno y orgánico: La interpretación debe ser sistemática y no fragmentaria; las leyes de tipo protector como la 13.246, deben interpretarse de manera tal que el amparo previsto en las mismas no desaparezca sino ante normas categóricas" (Pérez Llana, Eduardo, La discutida vigencia de la ley nº 13.246. La contratación para una sola cosecha y para pastoreo, Rev. de Derecho Agrario, Año 1, Nº 1 agosto 1962, p. 2(»21). Por su parte, García Orozco sienta el mismo principio de la vigencia plena de la ley 13.246 (García Orozco, Eladio; Arrendamientos y Aparcerías Rurales. Abrogación de la Nariño Jurídica. Cfr. García Orozco, Eladio, Arrendamientos y Aparcerías Rurales, cd. AbeledoPerrot, 1967, p. 26). Coincide con los autores precedentemente mencionados Barry, el que es de opinión que al derogar la ley 14.451 el decreto 2188/57, renació la vigencia total de la ley 13.246 en su texto original, diciendo que "Jurisprudencial y doctrinariamente, se plantearon diversas tesis al respecto: a) vigencia plena del texto primitivo de la ley 13.246, en la que se encontraban colocados los doctores. .. y el Suscripto" (Barry, Alfredo, Arrendamientos y

Aparcerías Rurales, ed. Plus Ultra, 1967, p 59). Leunda Tossi (Leunda Tossi, Edgardo, Arrendamientos y Aparcerías Rurales, ed. Cloel, Rosario, 1961). Wernli (Wernli, Humberto A., Arrendamientos y Aparcerías Rurales, Cuadernos de Legislación Ordenada, N° 3, Editorial Forum., 1962); Peña (Peña, Enrique A., Arrendamientos Rurales, ed. Depalma, Buenos Aires, 1951) entre otros, no tratan el tema. Los dos primeros no hacen referencia a la cuestión a pesar de que sus trabajos datan de 1961 y 1962 respectivamente, son posteriores a la sanción de la ley 14.451. El silencio del último autor se explica, ya que SÉ publicación que hemos consultado es de 1951. Consideramos que el tema es de suma importancia, por cuanto está en juego lo que para nosotros es fundamental: la autonomía del Derecho Agrario. (Hacemos referencia a la autonomía del Derecho Agrario en este punto, ya que el volver e aplicarse el Código Civil, desbarata todo anhelo de autonomía que sienten los estudiosos agraristas). b) Vigencia Parcelada. La otra corriente doctrinaria interpretó la cuestión de un manera diferente. La ley 14.451 al abrogar el decreto-ley 2188/57, que modificaba artículos dé la ley 13.246, no tuvo el efecto de hacer renacer la vigencia del texto originario de la ley 13.246, ya que la 14.451 no lo dispuso expresamente. Se consideró que para que tuviera nuevamente vigencia la ley 13.246, se debía dictar una nueva ley en tal sentido. No pudo existir vigencia implícita de normas que fueron sustituidas expresamente. Es decir, si la ley A es modificada por la ley B, y la ley B es abrogada por la ley C, la ley A no recobra vigencia en su texto original, si otra ley, la D, no lo ordena en su articulado". Ayarragaray dice que "no cabe se interprete que las leyes derogadas (o normas sustituidas) renacen cuando se deroga la ley que las derogó. La ley muerta no vive como la llama del rescoldo: la ley muerta no resucita. Esta teoría está en el alma de la doctrina, de la enseñanza y de la ley". (Ayarragaray, Carlos, Las leyes agrarias y su incidencia, Rev. Agraria, año 1, Nº 1, agosto 1962, PS. 32-33). Novello abre la puerta para darle entrada en la jurisprudencia agraria a la vigencia parcelada de la ley 13.246 al decir que: "La derogación se traduce en la extinción definitiva de un texto emanado de autoridad pública, equivalente a la muerte jurídica de ese texto. Si sobreviene otro texto que a su vez deroga el texto derogatorio el poder que lo dicta tiene dos caminos: o dicta un tercer texto, cronológicamente dicho; y si guarda silencio deja un blanco por ausencia del fruto de la voluntad creadora de la norma", y mas adelante dice que: "considerar vigente un texto derogado no restablecido expresamente, por lo demás sería incurrir en un abusivo acto de interpretación en absoluta contradicción con el sentido lógico jurídico y específicamente legal". (Novello, Rafael V., del voto en primer termino en autos "Irigoyen, Francisco B., el Marques Borges, Antonio y Borges, Manuel", del 22-2-61, en Revista de Derecho Agrario, año 1, Nº 1, agosto 1962, p. 52).

Algunos casos jurisprudenciales. En un primer momento la jurisprudencia se orientó una u otra tesis sobre la vigencia plena o parcelada del texto originario de la ley 13.246. Pero debe considerarse que abrió surco en la jurisprudencia agraria el fallo dictado por el Tribunal del Trabajo de Lomas de Zamora (en función de la Jurisdicción Agraria) de la provincia de Buenos Aires del 22-2-61, llevando la voz del Tribunal doctor Novello, quien votó en primer término. Dijo el Tribunal en esa oportunidad que: "1. La derogación de una norma jurídica tiene efectos extintivos y no suspensivos, es decir que equivale a su muerte jurídica. 2. Por ello la derogación de una norma derogatoria no restablece la norma primitiva. 3. Los artículos derogados de la ley 13.246 (aunque modificados o sustituidos) por los decretos-leyes 2188) 6430k etc. no han recobrado vigencia por implicancia de la ley 14.451 1)0 ello resulta que el texto de la ley 13.246 está parcelado y reformas introducidas por los citados decretosleyes no sólo ya no rigen; sino tampoco rige el texto originario de su sanción primitiva" (Rev. de Derecho Agrario, año 1, N° 1, agosto 1961, p. 51). Tratando el tema de los contratos por una sola cosecha, el cual tiene relación con este trabajo, se ha dicho, en la parte que nos interesa que "el artículo 39 de la ley 13.246... fue derogado por el decreto-ley 2188/57, el cual a su vez fue derogado por el artículo 29 de la ley 14.451" y entre otros conceptos dijo el doctor Amado, quien votó en primer término que el artículo 39 de la ley 13.246 le acuerda el derecho pedido. Nada mis erróneo. Si ese contrato esperaba alimentarse de esa disposición legal diré que nació muerto. En efecto, el artículo 39 de la ley 13.246 fue derogado por el artículo 19 del decreto-ley 2188/57... pero resulta que también ese decreto fue derogado por la ley 14.451... De esta manera han desaparecido las disposiciones que, presumiblemente, hubieren acogido la acción" (Trib. Trab. Junín, Prov. de Buenos Aires, en autos "Contigliam, Felipe c/Estrogamous de Font Ezcurra, Elena". Resuelto) el 18-662, en "L. L.", del 3-4-63) Ya previamente es el mismo tribunal y también con el voto en primer término del doctor Amado, dijo el señor Juez preopinante que "ya hemos dicho y reiterado, que ese artículo y muchísimos más de esa ley, fueron derogados o sustituidos por: el decreto 2188/57, incluso en sus sanciones, y que al ser derogado este último por el artículo 29 de la ley 14.451, aquellos quedaron definitivamente derogados" (T. T. Junín. Sentencia del 304-62, autos "Torello de Santillana, Evangelina M. C/ Sario, Juan M.", en "L. L." del 15-3-63). El doctor Ruggero se adhirió al voto del doctor Amado. Hacemos notar que el caso es de aplicación al estudio que estamos realizando, ya que el artículo 1° del decreto 2188/57, entre otros artículos sustituyó el 18 de la ley 13.246. Se refería en esa oportunidad al artículo 18 de la ley 13.246. Con anterioridad a los dos fallos precedentemente mencionados la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires en autos "Ramignini, Nicolás J. c/ Zuno, Amelio y otros", dijo que: "1. La derogación de una norma que a su vez habla derogado otra anterior, no tiene el

efecto de restablecer la vigencia de esta última, salvo disposición en contrario. 2. Las disposiciones de la ley 13.246 que habían sido derogadas por el decreto-ley 2188/57 no recuperaron su vigencia cuando este último a su vez fue derogado por el artículo 29 de la ley 14.451..." 21 Hemos dicho que el fallo del Excelentísimo Tribunal del Trabajo de Lomas de Zamora, abrió surco en la jurisprudencia agraria, pues fue precisamente el criterio seguido por cl más alto Tribunal de la Provincia. Hacemos notar asimismo que los fallos que anotamos del Excelentísimo Tribunal de Junín no hicieron mención para nada al de Lomas de Zamora, cuando éste fue anterior al de la Corte Provincial. Sería muy fatigoso enumerar cronológicamente la totalidad de fallos dictados en todo el país, habiéndonos limitado a mencionar los que nosotros hemos considerado de real trascendencia y que marcaron nimbo en el ámbito bonaerense, lo que no significa dejar de valorar la jurisprudencia de las demás provincias, y de la S. C. Nacional, a los efectos de inclinar la doctrina a favor de la vigencia parcelada de la ley 13.246. 4. Decreto-ley 1639/63. La circunstancia de existir fallos contradictorios con relación a la Vigencia plena o parcelada de la ley 13.246, no me óbice para que la segunda posición (vigencia parcelada) se abriera paso e inclinara a la mayoría del pensar agrario a favor de la vigencia parcelada de la ley 13.246. Se consideró en las esferas estatales que deba ponerse término a la discusión doctrinaria, a fallos desavenidos, mediante una legislación que quitara toda duda al respecto. Fue así que se dictó el decreto 1639/63, diciéndose en los considerandos que "la materia de los arrendamientos y aparcerías rurales por imperio de las leyes 13.246, 13.897 y 14.451 y recientes fallos de distintos tribunales nacionales y provinciales, reviste una confusión y anarquía que conspira contra la seguridad jurídica y el conocimiento de la norma legal vigente; que distintos tribunales han interpretado en forma variada el alcance de esa norma derogatoria, resultando por lo tanto conveniente establecer con claridad el texto legal vigente...”. El artículo 1° del decreto 1639/63 dice en su parte pertinente: "Declárase vigente en su totalidad el texto de la ley 13.246, con las modificaciones introducidas por la ley 14.451, las sancionadas por el presente decreto-ley y el decreto-ley 1638/63 dictado en la fecha...". Con la sanción del referido decreto se puso punto final a las desavenencias de la doctrina y la jurisprudencia contradictoria reinante hasta ese entonces, con lo cual quedó esclarecido el problema de la vigencia de la ley 13.246. 5. Ley 16.883. Sustitución del articulo l9 de la ley 15.246.

Desde que se sancionó en 1963 el decreto-ley 1639 hasta la vigencia de la ley 16.883 rigió el artículo 19 de la ley 13.246 en su texto original. El artículo 46 de la ley 16.883 sustituyó el artículo 19 de la ley 13.246 por el siguiente: "modificase el primer párrafo del artículo 19 de la ley 13.246, debiendo quedar redactado de la siguiente manera "Podrá pedirse el desalojo del predio ocupado por el arrendatario o aparcero cuando, sin causa justificada, el mismo abandonare la explotación o interrumpiere por más de un año el pago correspondiente. En este último caso el propietario deberá intimar formalmente el pago indicando el monto adeudado y lugar donde debe efectuarlo. El arrendatario o aparcero deberá abonar dicho monto dentro de los 30 días a contar de la recepción de la intimación, siendo a su cargo los gastos que ella origina". Pero esta norma duró poco tiempo, ya que fue suplantada por el decreto 17.253, cuyos efectos negativos veremos en los apartados siguientes. Es decir que durante la vigencia de la ley 16.883, se imponía la previa intimación, impone a abonar y lugar de pago. Consideramos que la intimación debía realizarse al domicilio real del arrendatario, por aplicación del artículo 17 dé la ley 13.246. La acción de desalojo que hubiera promovido el arrendador por esta causal, no podía paralizarse depositando dentro de los 30 días de la notificación de la demanda, como lo permitía el anterior articulo 19 de la ley 13.246 con la modificación introducida por el decreto-ley 2188/57. Esta norma del artículo 19 que hemos transcripto pareció que tendría un término de vida útil más extenso, pero su vigencia fue efímera, se continuó con el ajetreo de esta norma, con la que se dio por tierra en 1967, lo que analizaremos en el apartado siguiente. 6. Sanción de la ley 17.253/67. Derogación del artículo 19 de la ley 13.246. El problema de la vigencia total o parcelada en su texto original de la ley 13.246 que se planteó en la doctrina y la jurisprudencia hasta la sanción del decreto-ley 1639/63% renació nuevamente al dictarse la ley 17.253, al decir en el artículo 22: "Quedan derogados la ley 16.883 y toda otra disposición legal en cuanto se oponga a la presente". La discusión jurídica que pareció definitivamente terminada con la sanción del decreto-ley 1639/63, aparece ahora para nosotros con mayor trascendencia al abrogarse la ley 16.883 modificatoria del artículo 19 – lª. parte- de la ley 13.246, el cual legisla sobre algunos puntos trascendentes en nuestra disciplina, corno son: a) Abandono injustificado de la Explotación del predio, y b) La Falta de Pago del Arrendamiento o la Participación en la Aparcería.

Volvemos así a la vieja polémica iniciada en 1958 que duró hasta 1963. La segunda parte del artículo 22 de la ley 17.253 al decir: "y toda otra disposición legal en cuanto se opongan a la presente", indudablemente no puede referirse a la ley 16.883, ya que en el primer párrafo del artículo la abroga expresamente. A nuestro entender omitió aquí el legislador mantener la vigencia del artículo 19 de la ley 16.883, a los efectos de que no quedara ninguna duda respecto a su vigencia. Pero la ley 17.2-*53 no es norma que tuviera por objetivo modificar la legislación agraria de fondo en general, sino que lo fue con relación al término de los contratos prorrogados sucesivamente. Fue lo que se dio en llamar en su oportunidad el fin de la emergencia de los arrendamientos y de las aparcerías. Ello se dijo en los fundamentos del decreto, pero a pesar de ello legisló sobre temas tan importantes como la falta de pago al abrogar par la ley 16.883. En este sentido, dice Barry que el propósito de la ley 17.253 fue el"... de querer terminar con el sistema de emergencia de la prórroga legal de los arrendamientos" (Barry, Alfredo, ob. cit., p 107). Y continúa diciendo que "tanto el articulado de la ley 17.253 en general como esta disposición (aclaramos que se refiere al artículo 22, ley 17.253) en particular traen graves dificultades en la interpretación de la norma legal aplicable, analógicamente con el artículo 29 ("30" con la numeración de la ley 15.514) de la. ley 14.451 al derogarse los decretosleyes del gobierno provisional y demás disposiciones legales que se le opusieran" (Barry, Alfredo, ob. cit., p. 106). Sin perjuicio de lo expresado, Barry considera vigente en forma parcelada la ley 16.883, cuando ésta fue derogada expresamente por la ley 17.253 (Confr. Barry, ob. cit., p, 107). Pigretti-Lombardi dicen que "debemos destacar como esencial la derogación que ellos efectúan de la ley 16.883 hasta entonces vigente" (Pigretti-Lombardi, ob. cit., p 111). Por su parte Brebbia, al analizar el tema de la abrogación dispuesta en el artículo 22 de la ley 17.253, se inclina por la derogación total de la ley 16.883 al decir que "la abrogación de la ley 16.883 aconsejada era inevitable por constituir un sistema inadecuado" (Brebbia, Fernando P., Arrendamiento y Aparcerías Rurales, ed. Jurídicas, 1967). García Orozco no participa de la total abrogación de la ley 16.883 y expresa que "la ley utiliza el verbo oponer en plural con lo cual la oposición se refiere no sólo a toda otra disposición sino también a la ley 16.883. De donde se infiere que la ley 16.883, en lugar de haber quedado totalmente derogada (para nosotros sería abrogada y no derogada) ha perdido vigencia sólo en las disposiciones que se oponen a los preceptos de la ley derogatoria 17.253" (García Orozco, Eladio, ob. cit., p. 89). 7. Sanción de la ley 20.518. Aplicación del artículo 3º de la ley.

En una publicación anterior hemos sostenido que, al no estar vigente el articulo 19 de la ley 13.246, es de aplicación en los juicios de desalojo rural: 1°, el C.C., artículo 1579, y en 2° término, el artículo 39 de la ley 20.518, norma esta última que es la causa específica de este acápite. Allí hemos bosquejado nuestra opinión sobre la aplicación del artículo 30 de la ley 20.518 como solución provisoria, pero hemos analizado ampliamente sin agotar por cierto, los principios jurídico- doctrinarios que sirven de proemio para el estudio y aplicación del artículo 3° de la ley 20.518. El permitir la extinción de la acción sin expresar la norma que ese derecho se puede obtener por una sola vez, hace que éste sea uno de los elementos a tener en cuenta para concluir que la legislación transitoria se convierte en permanente. a) Si el productor se atrasa en el pago puede nuevamente obtener la extinción de la acción, volviendo como en el primer supuesto de atraso, a regir nuevamente la ley 13.246 y el contrato originario celebrado entre las partes. b)Se debe tener en cuenta los artículos 1º y 3º de la ley 20.518. De la combinación de ambos surge que el artículo 3º a permanente, que el desalojo puede quedar sin efecto por extinción de la acción, derecho que puede adquirirse en el acto de diligenciarse el mandamiento de desalojo abonando en ese momento. Por el artículo 19 de la ley 20.518 se suspendieron los juicios de desalojo provenientes de las causales de la ley 17.253, por las ejecuciones de sentencias y por los acuerdos de partes. La ley 17.253 se refiere únicamente al vencimiento del término de los contratos, no habiendo mención alguna ese texto legal a los juicios de desalojo por falta de pago. La fecha de sanción de la ley en este supuesto es importante, por cuanto se pudo efectivizar el desalojo en el tiempo que transcurre desde la sanción de la ley y la de su vigencia, ya que se publicó en el B.O. el 6-8-73. Pero esta norma no tiene relación directa con el artículo 3º, ya que no aclara si están comprendidos los juicios de desalojo iniciados con anterioridad o después de la sanción o publicación de la ley. Es decir que son dos normas independientes: el artículo 1° suspendía el trámite de los juicios de desalojo por las causales de la ley 17.253/67 y el articulo 3° permite la extinción de la acción de desalojo por falta de pago, abonando la deuda. Aclarado por qué consideramos que de normas transitorias las estimamos permanentes, continuaremos con el análisis del artículo 30 de la ley 20.518. 1°) Depósito judicial. Dispone el artículo 3° de la ley 20.518: "En los juicios de desalojo por falta de pago, el arrendatario o aparcero podrá obtener la extinción de la acción depositando judicialmente el importe de lo adeudado con más un 35%". Es decir que la disposición legal considera como requisito esencial, a fin de obtener la extinción de la acción, el depósito judicial

únicamente. Creemos que el depósito judicial es el medio idóneo en el supuesto de que el arrendador no acepte el pago en forma particular. La ley no contempla una práctica constante en emergencias similares, tales como abonar privadamente al arrendador- acreedor, el capital reclamado proveniente de los arrendamientos 9 participaciones en las aparcerías. Por esta causa consideramos que la ley debió contemplar este tipo de pago, incluyendo en el texto esta variante, agregando "o abonando íntegramente al arrendador o aparcero dador" y luego continuar con el texto del artículo como fue sancionado. No permitiendo el pago en forma privada, excluye abonarla con intervención de escribano público. A pesar de no haberlo incluido es perfectamente posible oblar íntegramente la deuda, tanto en forma directa al arrendador o por notario, en virtud de que el espíritu de la norma no consiste únicamente en el depósito judicial, sino en la cancelación íntegra de la deuda, con más el 35%. En la práctica puede ocurrir que el último día del término para proceder al depósito judicial, el actor se avenga a aceptar el pago fuera del horario bancario de las oficinas de Tribunales ¿Recibe el arrendador o aparcero-dador el importe íntegro de la deuda Por no haberse efectuado el depósito judicial, aun habiendo abonado la deuda el demandado, ¿correspondería el desalojo Si se decreta el desahucio, existiría un enriquecimiento sin causa legal. Somos de opinión que en este supuesto no corresponde el desalojo, con lo que confirmamos lo que sostuvimos cuando dijimos de agregarle al artículo la frase "abonando íntegramente..." a) Otro modo de efectuarlo: Cheque certificado. Otra forma de efectuar el pago del capital reclamado consiste en hacerlo con cheque certificado, cuyos efectos son más amplios que los propios para esta clase de documentos. Sabemos que el cheque certificado es una simple orden de pago del titular de la cuenta corriente, sobre su misma cuenta a un tercero, constatando previamente la institución bancaria los fondos depositados por el titular de la misma hasta alcanzar el importe del cheque, lo que certifican el Gerente del Banco Y el Contador y simultáneamente se debita de su cuenta la suma por la cual se libró el cheque. Este débito en cuenta corriente puede ser de hasta cinco días. Y dijimos que en este supuesto son más amplios sus efectos por cuanto vencidos los cinco días que es el término máximo, estos títulos de créditos, el demandado mantiene a su favor el derecho a la extinción de la acción de desalojo, por cuanto surgiría constancia de su entrega al oficial de justicia en el acto de diligenciarse al mandamiento; De ahí en más el responsable del hecho sería el propio oficial de justicia.

Pero en este caso quedaría firme la extinción de la acción de desalojo y la deuda impaga. ¿Corresponde desalojar? Trataremos de solucionar el problema. Como no es justo que el propietario no perciba lo convenido en el contrato, si bien es viable repetir contra el oficial público quedaría ate responsabilizado para abonar la deuda, en caso de haber vencido el término de la certificación del cheque. Así mismo el Estado, en última instancia, es el responsable a los efectos de abonar lo adeudado. Con esta solución pensamos que ambas partes quedan cumplidas: el arrendador o aparcero dador y el productor que tuvo la real iniciativa de abonar la deuda. La solución más práctica y ágil seria que en los casos de librarse cheques certificados para ser imputados a juicios en trámite, los bancos mantuvieran el importe debitado de la cuenta del librador y abonaran el cheque certificado, salvo expresa indicación en contrario del titular y bajo su responsabilidad, la que evidentemente es de carácter penal (art. 302, C.P.). Si el uso de ésta clase de cheques es normal en operaciones inmobiliarias pasadas ante escribano público existiendo posición formada para incluir en el C.C., no vemos por qué no podría ser adoptado este temperamento en el Derecho Agrario. b) Otro modo de efectuarlo: Orden de pago certificada Agraria. Lo expuesto hasta aquí lo hemos manifestado anteriormente en nuestra obra Nuevo Régimen de Desalojos Rurales (ed. Abeledo-Perrot, p. 76) y en una de las ponencias presentadas a la Comisión N° 6 de la IX Conferencia Nacional de Abogados. Con posterioridad modificamos el sistema usado del "cheque certificado" y lo sustituimos por lo que denominamos Orden de Pago certificada Agraria, forma y modo de pago no solamente aplicable al pago del arrendamiento, sino también para cualquier clase de actividad agraria, tales la partición en las aparcerías (agrícolas, pecuarias o mixtas), capitalización de hacienda, explotación de tambo, créditos agrarios, contratos de seguros, etcétera. La orden de pago certificada agraria puede tener aplicación para cualquier clase de derecho institucional (llamamos así al de fondo) y tan es así que tomó estado público, en ocasión de presentar el autor una de las ponencias intitulada "Orden de Pago Certificada Locativa", a las Primeras jornadas Nacionales de la Locación Urbana - Comisión I-, en septiembre de 1981. La sustitución de la denominación de "Cheque Certificado", por la de Orden de Pago certificada Agraria, se fundamenta en que el cheque certificado tiene el sustento del cheque simple en lo que respecta a figura jurídica, con más el aditamento de certificado. Su uso tiene aplicación en las transacciones a distancia, evitar el desplazamiento de elevados importes dinerarios en efectivo, entregarse a su vez en concepto de pago, etc. Pero el cheque en sí mismo no garantiza el pago de al importe indicado, sino que, hasta que no sea depositado en cuenta y acreditado, no libera al deudor de su obligación. Colateralmente, en el supuesto de ser rechazado por el banco por no disponer el librador de

fondos suficientes acreditados en cuenta, aparece en la escena el ilícito previsto en el artículo 302 del Código Penal. El cheque, certificado o no, no pierde su naturaleza de tal y por otra parte es figura jurídica comercial, siendo nuestro objetivo conferirle al instrumento de pagos carácter agrario y específicamente agrario contractual. Abandonamos en consecuencia la denominación "cheque" en virtud de que éste tiene instancias colaterales penales, es figura jurídica ajena al derecho contractual agrario y lo que pretendemos consiste en conferir al acreedor la garantía de cancelación de la suma que se le adeuda, cuando el pago no se efectúa al dinero efectivo. Lo que puede generalizarse es el instrumento de la orden de pago certificada en su concepción primaria que sería unánime y el cual podría ser aprendido por otras ramas jurídicas. Lo específico en nuestro caso sería el aditamento de "Agraria" (De nuestra ponencia Orden de pago certificada agraria, presentada en nuestra calidad de miembro de la "Sección Procedimiento Agrario", Comisión V, del XI Congreso Nacional de Derecho Procesal, La Plata, provincia de Buenos Aires, octubre de 1981). Es factible y no imposible introducir este medio de pago en la actividad agraria en general, pudiéndoselo instrumentar, teniendo en cuenta las pautas de su materialización y ellas serían: 1°) Conferir al titular de una cuenta corriente o al sujeto agrario que lo solicitare, una libreta denominada orden de pago certificada agraria, la que, a los efectos de otorgarle validez, deberá contener en su cuerpo formas similares a éstas: "certifico pósito efectuado", "conforme", "se pagará el impone indicado", etcétera, debiendo estar Suscripto por el gerente y contador dala institución y el sello oficial de la misma. No será requisito esencial que sea un banco, sino que podría serlo una cooperativa agraria instituciones financieras, etcétera. 2°) En la primera hoja de la libreta consignar los números de las "órdenes certificadas de pago", que comprende la certificación y el número de puestas, como también el importe certificado. 3°) Se deberá dejar constancia en la libreta que será usada exclusivamente para abonar todos los servicios agrarios o sea con destino exclusivo a la actividad agraria, incluyendo adquisición de inmuebles rurales. 4°) El débito en cuenta corriente del titular podrá sustituirse por un depósito igual a la suma certificada. 5°) El acreedor al recibir una "orden de pago certificada agraria", deberá suscribir el talón de la respectiva "orden del pago certificada agraria" que permanecerá adherida a ella

indicando su impone y destino. 6°) Deberá extenderse la "orden de pago certificada agraria " a la orden del acreedor únicamente. 7°) La persona que desee la apertura de cuentas corrientes o de otra índole, al solo efecto de girar órdenes de pago certificadas agrarias, deberá justificar necesariamente su actividad agraria, como actividad principal. 8°) Deberá crearse sin plazo de vencimiento. 9°) El talón de la "orden de pago.. .", podría suplantar al recibo de pago, en determinadas circunstancias. (De nuestras ponencias cits. Pras. Jornadas Nac. de la Loe. Urb. y XI Cong. Nac. de Der. Proc., año 1981). Proyecto pro-forma. Hemos elaborado un proyecto pro-forma del contenido mínimo que tendrían que constar en las “ordenes de pago certificadas agrarias", la que insertamos líneas abajo. Son... (indicar el nº) O.P.C.A. c) Término. Carácter. El mismo artículo 3° continúa diciendo: "dentro de los ciento ochenta (180) días de la fecha". Teniendo en cuenta la redacción de la norma parecería que el plazo fuera perentorio, o sea que pasados los 180 días sin efectuar el depósito, el demandado no lo pudiera hacer en lo sucesivo. Transcurridos los 180 días éstos se prorrogan, ya que el pago puede hacerse hasta el momento de diligenciarse el mandamiento. Como consecuencia de ello, y a medida que se ahonda en el análisis del artículo, vemos que éste va perdiendo su carácter imperativo. Deducimos que si el demandado puede por ley obtener la extinción de la acción de desalojo hasta el momento de diligenciarse el mandamiento, no vemos la utilidad práctica de haberse fijado término para efectuar el depósito judicial, si en ambas instancias se obtienen los mismos efectos de la extinción de la acción: 1°) Depósito judicial dentro de los 180 días; 2°) Abonar el capital con más el 35 % en el acto de diligenciarse el mandamiento. Y, por último, diremos que el artículo 3° se refiere a 180 días de La fecha. Nosotros nos preguntamos ¿de qué fecha, ¿de la sanción de la ley por el Congreso, o sea desde el 18-773º, ¿o desde la promulgación de la ley por el P E; el 31-7-73º; ¿o después de haber transcurrido los 10 días. que prescribe el articulo de la constitución nacional? Atento con lo que dijimos en párrafos anteriores es de relativa importancia determinar la fecha de la sanción dé la ley, ya que si se puede declarar la extinción de la acción al pagar en el acto de diligenciarse el mandamiento de desalojo, haya o no vencido el término de

180 días, no se pierde el derecho de obtener la extinción de la acción a favor de los productores que fueran demandados. 2°) Mandamiento de desalojo. Expresamente la ley prescribe que: "De este derecho podrá hacer uso hasta el momento del lanzamiento" Es decir que el demandado no tiene por qué preocuparse de que haya vencido el término, si la misma ley - ya lo expresamos en el párrafo anterior- le permite la prórroga del término, por no ser éste perentorio, y obtener la extinción de la acción de desalojo hasta el acto de diligenciarse el mandamiento. El hecho de no señalar la ley que la extinción de la acción solo podrá operarse por una sola vez, permite que el productor demandado esté habilitado jurídicamente para obtener indefinidamente la extinción de la acción; si paga en el acto de diligenciarse el mandamiento de desalojo. No propiciamos esta situación, pero sí, concederle una oportunidad de permanecer en el predio abonando lo que corresponda. a) Con intervención del demandado. En el acto de concurrir el oficial de justicia a proceder al lanzamiento del demandado es importante que éste esté presente, por cuanto eh ésta forma puede hacer uso de la orden certificada agraria, ya que contrariamente, como la sentencia lo es contra el demandado y cualquier otro ocupante, se procedería sin más trámite al lanzamiento. Veamos un caso práctico. La presencia del demandado puede ser relevante en el acto. Supongamos que el productor ponga de la Suma íntegra del capital con más el 35 % que prescribe la ley, pero el impone no lo lleva consigo por precaución, por no saber día y hora en que concurrirá el oficial de justicia, o por cualquier otra circunstancia o por haber dispuesto del dinero después de vencido el término de los 180 días. En este caso, ¿tiene obligación el oficial de justicia de permitirle al demandado concurrir a la institución bancaria o a cualquier otra, o adonde se encuentre depositado el dinero, y no proceder al desalojo o, de lo contrario, ¿diligenciar el mandamiento procediendo al lanzamiento del productor?. Creernos que el oficial de justicia debe agotar los medios para que el demandado pague si éste así lo manifiesta y la consecuencia de no permitir el uso corriente de la orden de pago certificada agraria, sería el desalojo del demandado. b) Sin intervención del demandado. No estando presente el demandado o quien lo represente no es factible suspender el desalojo porque no habiéndose realizado el depósito judicial dentro de los 180 días que indica el artículo pasó la instancia de hacerlo y el término en esta circunstancia tiene

carácter de perentorio. Por eso es necesario - lo reiteramos- la presencia del demandado para poder hacer uso de la orden de pago certificada agraria o, en su defecto, abonarle en efectivo al funcionario público. c) Función del oficial de justicia. El oficial de justicia es el ejecutor de la orden impartida por el Juez. Es el funcionario que debe cumplir con la resolución y al mismo tiempo el representante del Juez o Tribunal en ese momento. Pero además está investido de autoridad para resolver en determinadas circunstancias. El artículo 3°, al permitir el pago al demandado y obtener ¿ate la extinción de la acción, tácitamente faculta al oficial de justicia a resolver si el accionado ha cumplido o no con la norma. Si cumple no procede el lanzamiento. Contrariamente se desaloja el predio. Pero el mandamiento puede adolecer de una falla u omisión: no consignar el capital adeudado y el impone correspondiente al 35%. ¿Qué hace el funcionario en este caso? Si está presente el demandado y éste invoca el artículo 3° de la ley, entendemos que el desalojo debe suspenderse, y es el Oficial de Justicia quien debe resolver, por cuanto el productor invoca un derecho que le corresponde. ¿Debe abonar? Pensamos que no, sin perjuicio de la sentencia consentida de desalojo. El actor tendrá que solicitar nuevo mandamiento de desalojo y consignarse el impone del capital adeudado, a fin de poder estimarse el 35 % de que habla el artículo. Sería conveniente transcribir en el mandamiento la parte pertinente de la norma. d) ¿Se requiere liquidación previa? El artículo que analizamos nada dice de la liquidación previa. No hemos compulsado ley alguna que lo exigiera. Tal exigencia es de suma importancia y veremos por qué. Si no se practica liquidación insertando la suma global resultante en el mandamiento, puede ocurrir que de practicarse posteriormente, sea insuficiente el 35 % que se anexa al capital. Se notifica, no se abona y queda la deuda. Si no se paga el saldo; ¿es factible promover nuevo juicio de desalojo? ¿Queda sin efecto la extinción de la acción que pudo haber decretado el Juez o Tribunal? No olvidemos que la ley guarda silencio a todos estos supuestos; pensamos que el 35 % corresponde al importe cancelatorio de la deuda, ya que la ley dice "podrá obtener la extinción de la acción depositando... el importe de lo adeudado con más un 35 % para el pago de intereses y las costas del juicio...". e) Costas del juicio.

Estas deben surgir del monto resultante del 35. % que se agrega al capital adeudado. Dice el artículo con más un 35 % para el pago de intereses y las costas del juicio. Hemos dicho que este porcentaje del 35%, más, se otorga en concepto de pago total, sin perjuicio dé que en la práctica se proceda a realizar en los autos la correspondiente liquidación judicial. 8. Conclusiones anteriores a la sanción de la ley 22.298. Del estudio que hemos realizado en este apartado, rescatamos las conclusiones que son reiterativas de nuestra opinión, la que ha sido ya adelantada en otras publicaciones. El juicio de desalojo por falta de pago se rige por la ley 13.246-22.298 y el artículo .39, ley 20.518. El demandado puede obtener la extinción de la acción depositando judicialmente el importe de la deuda. No existe relación entre los artículos 1º y 3º de la ley 20.518, ya que este último, al permitir la extinción de la acción de desalojo, otorga el derecho de permanencia en el predio, y si el término del contrato no ha vencido, éste continúa en pie. La consecuencia de considerar al artículo 3° como legislación permanente reside en la falta de vigencia de la primera parte del articulo 19, ley 15.246, razón por la cual debe procederse a su restablecimiento.. Reiteramos lo que dijimos en otra oportunidad: el Congreso Nacional debe sancionar las normas legales permanentes que legislen las situaciones de la falta de pago en derecho agrario. La extinción de la acción implica la finalización del juicio. El pago del capital con más el 35 % puede hacerse por depósito judicial, en forma extrajudicial y hasta el momento del lanzamiento. Propiciamos el uso de la orden de pago certificada en el derecho agrario. Es importante la intervención y presencia del demandado en el acto de diligenciarse el mandamiento de desalojo. No tiene carácter práctico el término de los 180 días para efectuar el depósito judicial de la deuda, si se puede obtener la extinción de la acción de desalojo, abonando el capital con mas "un 35 %" La orden de pago certificada agraria puede ser usada por el demandado en el acto de diligenciarse el mandamiento de desalojo o en otra circunstancia. El artículo 3° que trata la falta de pago debió legislarse en forma independiente, con mayor amplitud e incorporarlo permanentemente a la ley 13.246. La falta de reglamentación de la ley inside en la aplicación de la misma. Están comprendidos también en la ley los medieros, explotadores de tambo y capitalizadores de hacienda. Con el estudio del artículo 3°, ley 20.518, no creemos que hemos agotado el terna sobre el derecho aplicable a la falta de pago en materia agraria. 9. Incorporación de la falta de pago a la ley 13.246. Ley 22.298, otras causales. En ocasión de la sanción de la ley 22.298, por el artículo 1° se sustituyó el 19 confiriéndole vigencia a la primera parte del texto original de la ley 13.246.

Dice el artículo 1° en su primera parte puesta en vigencia: El abandono injustificado de la explotación por parte del arrendatario y la falta de pago del precio del arrendamiento en cualquiera de los plazos establecidos en el contrato, son causales que dan derecho al arrendador a exigir el desalojo del inmueble". Existe una diferencia con el primitivo texto de la ley 13.246 dándose diferentes fuentes de causales de desalojo. Aquél unía dos preposiciones Y/O pudiendo la frase interpretarse de diferente forma: a) abandono y falta de pago; b) abandono; c) falta de pago únicamente. Además, la falta de pago deba procederse durante un plazo de un año, a contar del último pago realizado por el arrendatario. Por cláusula contractual pueden las partes convenir diferentes períodos de pago y ser por ejemplo: Por mes, por trimestres, semestre o por año, o sea que la ley por lógica interpretación obliga a las partes a establecer las ¿pocas del pago del arriendo. En el caso de no convenirse en el contrato la época de pago podría considerarse que las partes entendieran que se ajustarían a la costumbre existente en la zona de influencia del predio. Referente a si el locador debe o no intimar al arrendatario el pago del arrendamiento, pueden existir das situaciones diferentes: A) que en el contrato las partes convengan que vencido el plazo previsto en el contrato para abonarlos, el arrendatario incurrió en mora; B) que las panes guarden silencio; en este caso, procede la intimación de pago al domicilio real del arrendatario. Por último diremos que mantenemos nuestro criterio de ser aplicable el articulo 3° de la. ley 20.518. El abandono de la explotación significa que el arrendatario ha hecho abandono del predio, sin dejar reemplazante, sin haber cedido el contrato de arrendamiento. Es lo que se denomina comúnmente abandonar el predio sin destinatario cieno y, consecuentemente, para no realizar por su determinación y libre voluntad, la explotación agraria en forma definitiva.

CAPITULO SEXTO CESION DEL PREDIO EN APARCERIA Y SUBARRIENDO (Excepciones)

A) CONCEPTO GENERAL

1. Las leyes 11.170 y 11,627.

Durante la vigencia del Código Civil, la cesión del contrato, la sublocación y la cesión del predio en aparcería eran permitidas, ya que regían los artículos 1434, 1684, 1583 y concordantes del código. No debemos olvidar la aplicación del artículo 1197 que regla la autonomía de la voluntad para la celebración de los contratos civiles. Pero como ya lo expresáramos anteriormente en virtud del estado de cosas que se fueron dando, se sancionaron las leyes 11.170 y 11.627, por las cuales se prohibe la cesión del contrato, la sublocación del predio, salvo que el propietario expresamente lo permitiera. La parte pertinente del artículo 39 de la ley 11.170 decía: "Queda prohibida la cesión de contratos o sublocación de predios rurales salvo expreso consentimiento del propietario y siempre que la cesión o el subarriendo sea por un plazo no menor de cuatro años. Y el artículo 3º de la ley 11.627 en su parte pertinente decía: "Quedan prohibidas al locatario la cesión del contrato y la sublocación del predio, salvo expreso consentimiento por escrito del propietario y siempre que la cesión o el subarrendamiento sea por un plazo no menor de cinco años... Con estas dos leyes se reconocía, aunque más no fuera, tímidamente la autonomía del derecho agrario, y tales preceptos debieron integrar esta disciplina, ya que no se la debe considerar un desmembramiento del Código Civil c Derecho Común, sino reconocérsele los principios propios que la informan. Como continuaron al situaciones injustas para con los productores agrarios, el legislador cortó por lo sano, prohibiendo tales instancias, lo que veremos en los puntos siguientes.

2. Subarriendo en la ley 13.246. ley 22.298. El subarriendo se encuentra legislado en el artículo 7° de la ley 13.246. La legislación agraria modificó totalmente al Código Civil a tal extremo, que de convenirse la sublocación, se sancionaba al infractor con la rescisión del contrato, ya que constituiría una de las causales a fin de promover la acción le desalojo. Decía la parte pertinente del artículo 7° de la ley 13.246: "Queda prohibido al arrendatario el subarriendo..., aun con la conformidad expresa del arrendador...". La norma que hemos transcripto fue muy importante ya que hacía resaltar la distinción con el Código Civil: 1) Código civil Solamente queda prohibido el subarriendo si así se conviene en el contrato o en la ley. Contrariamente se permite. 2) Ley 13.246. Se prohibía en cualquier forma. Si se establecía el subarriendo en el contrato, aun así quedaba. prohibido y entendemos qué si se insertaba en la convención,

tendrá que considerarse no escrito. Hemos dicho que la figura jurídica del subarriendo se rige por el articulo 7° de la ley 13.246, debiéndose tener en cuenta para el caso lo normado por la Reglamentación General - de la ley y por el decreto 8330/63) el cual abrogó a la originaria reglamentación. Otros supuestos no existen. Pero debe considerarse que no se constituye el subarriendo en la situación prevista en el artículo 4 del decreto 8330/63 que dice: "No se considerará subarriendo. ... comprendidos en la prohibición del articuló 7° de la ley 13.246, la cesión del pastoreo de rastrojos. La doctrina es unánime en sancionar el subarriendo y considera las causas por las cuales no ha sido permitido como Leunda Tossi. Por nuestra parte consideramos que en virtud de que el contrato de arrendamiento rural (lo mismo que la aparcería) tiene el carácter de intuitu personae, siendo el objetivo del legislador la radicación y estabilidad del productor y su familia en el predio, y la directa explotación en forma personal por éste, se estableció la prohibición expresa del subarriendo, aun conformidad expresa del arrendador. Se trató, con la prohibición de erradicar el comercio de la tierra y como lógica consecuencia el intermediario que lucraba en esa forma. No compartimos las opiniones que sostienen que el efecto de un subarriendo es la tácita manifestación de 188 partes (entiéndase como partes: el subarrendatario y el arrendador principal) por cuanto en esta forma se violaría la ley, su espíritu y la intención del legislador, retrotrayéndose así a la ley 11.627 5. Nos inclinamos en definitiva por la prohibición absoluta. Ley 22.298. Con la sanción de la ley 22.298 (BO. 9-10-80) se permitió por la vía de excepción el subarriendo y la cesión del contrato. Dice el sustituido- derogado artículo 7° en su parte pertinente "El arrendatario no podrá. salvo conformidad expresa del arrendador". Se fundamenta esta modificación en el sentido de que: "Se suprime además la prohibición absoluta de subarrendar o ceder el contrato, pues ella no tiene sentido si existe conformidad entre el arrendador y el arrendatario". Se retrotrae el derecho arrendaticio a dos situaciones previstas en la ley 13.246: a) la vuelta total a la autonomía de la voluntad prevista en el artículo 14 de ley abrogada 11.627, la cual disponía que si el arrendador consentía, tenía lugar el subarriendo y la cesión del contrato. Aquella ley, a su vez, tuvo la influencia del Código Civil en su artículo 1197. Esta conformidad del arrendador para subarrendar y ceder el contrato, se permitía en circunstancias ajenas al objetivo de 1a explotación, celebrados los contratos por empresas, que al convenirse las cláusulas contractuales, incluían la expresa conformidad por parte del arrendador.

Nos preguntamos: ¿tiene valor y consecuentemente efecto jurídico en los supuestos que exista la conformidad autorizada por el articulo 7º, sin establecerse por escrito; ¿si posteriormente a la firma del contrato el arrendador autorizara de palabra o de "viva. voz" la cesión o la sublocación del predio rural y ¿cuál sería la solución. Si aplicamos los principios de la 3ra. parte del articulo 40 de la ley 13.24622.298, que permite reconocer la existencia de un contrato, si se acredita por los medios probatorios generales, también con el mismo criterio, se puede o se podría analizar este evento. Si existiera prueba de manera fehaciente, vgr. instrumental ésta podría ser carta remitida por el arrendador al arrendatario, testimonial, informativa, etc., el sentenciante deberla inclinarse por la aceptación de la sublocación o la cesión del contrato, ya que hubiera tenido a la vista, prueba precisa grave y concordante, referente al hecho de la sublocación o la cesión del contrato. Mantenemos nuestro primitivo criterio, consistente en la prohibición absoluta de ceder o transferir el contrato, ya que el arrendamiento con la familia es lo que se ha tenido en miras al celebrarse la relación convencional agraria.

3. Cesión del contrato de arrendamiento. El Código Civil en el título "De la Cesión de Créditos", dice en el artículo 1434: "Habrá cesión de créditos, cuando una de las partes se obligue a transferir a la otra parte el derecho que le compete contra su deudor; entregándole el titulo de crédito si existiere". Y el artículo 1684 se refiere a la norma transcripta, indicando a su vez su significado al decir que: "La cesión consistirá únicamente de los derechos y obligaciones del locatario, y a ella son aplicables las leyes sobre cesión de derechos". Es decir que la cesión significa transferir a un tercero los derechos y obligaciones de que goza el cedente a favor del cesionario. Los casos en que el Código Civil prohibe este acto jurídico son dos: a) si así se estipula en el contrato, y b) cuando expresamente la ley lo prohibe. De no consignarse prohibición en el contrato, al locatario se le permite la cesión. La misma prohibición que para el subarriendo funcionaba para la cesión del contrato de arrendamiento, ya que decía el artículo 7º de la ley 13.246 en su parte pertinente: "Queda prohibido al arrendatario La cesión del contrato, aun con la conformidad expresa del arrendador". Esta prohibición era de carácter legal, estando limitada la autonomía de la voluntad de las partes contratantes. El objetivo de la ley consistió en la actividad personal del sujeto agrario. La ley 22.298 juntamente con el subarriendo sienta el criterio de la cesión del contrato de arrendamiento. Dice el artículo 7°, en su nueva redacción: "El arrendatario no podrá ceder

el contrato... salvo conformidad expresa del arrendador La prohibición se mantiene en caso de silencio en el contrato, y para que pueda cedérselo, deberá incluirse una cláusula expresa en ese sentido. La concreta conformidad no es exigida en la ley, que lo sea por escrito, bastando únicamente qué sea expresa, pero la más idónea es, precisamente; la escrita.

4. Cesión del predio en aparcería. Esta era otra prohibición prevista en el articulo 7° de la ley 13.246 que decía: "Queda prohibido al arrendatario... la cesión del predio en aparcería, aun con la conformidad expresa del arrendador". Si el demandado no realizaba la explotación en forma personal, sería causal de desalojo por la ley 13.246. Esta prohibición se explicaba, ya que la cesión del predio en aparcería, significa que otro sujeto agrario intervendría en la actividad agraria y para ello debería tomar participación el intermediario, que es lo que el espíritu y la norma pretendería erradicar. 4 bis. Cesión del predio en aparcería. Derogado por la ley 22.298. La ley 22298 al sustituir el artículo 7° no reprodujo la prohibición de ceder el predio en aparcería. Como en el sistema de la sustitución, funciona la derogación previa de la norma que se sustituye y al no reproduciría, todo lo que no se consigne, queda automáticamente derogado. Esto es lo que sucedió con el tema del epígrafe y el efecto es el siguiente: no estando prohibido expresamente en el articulo 7° vigente, el arrendatario podrá ceder el predio en aparcería, si tal prohibición no se establece en el contrato. Para que existiera la prohibición habría que declararla expresamente en la relación jurídica agraria.

5. Electos de la cesión del contrato y del subarriendo. Producidas las situaciones prohibidas por la ley 13246 - estudiadas en los puntos anteriores -, los efectos de esas prohibiciones son causales de desalojo del predio por parte del arrendatario, aparcero y demás sujetos agrarios previstos en la ley excepto la conformidad expresa del arrendador y que no se den las excepciones que veremos en el apartado B). Producidas la cesión del contrato o el subarriendo del predio, el arrendador podrá solicitar judicialmente la resolución del contrato Y consecuentemente obtener el desahucio del inmueble.

Esta solución la da la ley, ya que a contrario sensu lo que expresamente está prohibido legalmente, tiene como efecto conferir a la otra parte contratante el derecho a la resolución del contrato teniendo en cuenta la excepción apuntada. Ejemplo de lo dicho en el párrafo anterior 16 tenemos en el artículo 8º de la ley 13.246 que prohibe la explotación irracional (inadecuada) que produzca la erosión, o el agotamiento del suelo, lo que veremos con más detenimiento en el capítulo 11.

B) EXCEPCIONES PREVISTAS EN EL ARTICULO 7° DE LA LEY 13.246

La misma ley 13.246 permite algunas excepciones a las prohibiciones de subarrendar y ceder el contrato, tal lo que hemos visto en los apartados anteriores. El artículo 7° facultaba algunas excepciones al principio general que eran: a) La continuación del contrato; b) Cesión del contrato a. terceros, y e) Los arrendamientos conjuntos. La única excepción vigente con la sanción de la ley 22.298, es la muerte del arrendatario.

1. Continuación del contrato: muerte del arrendatario. Decía el articulo 7°.: "Si ocurriese la muerte del arrendatario será permitida la continuación del contrato, previa notificación formal a la otra parte por sus herederos, descendientes, ascendientes, cónyuge o colaterales, hasta el segundo grado o su rescisión a elección de los mismos" De la sola lectura del artículo transcripto, surge una clara y evidente modificación en materia agraria al régimen instituida a los derechos hereditarios en el Código Civil. Dos requisitos fundamentales se modificaron en este artículo 7° por el artículo 1° de la ley 22.298 que son: 1°) La participación directa en la explotación por parte del cónyuge, los herederos, tales los ascendientes, los descendientes y los colaterales hasta el segundo grado inclusive. Aceptamos la participación prevista en la norma, por cuanto consideramos que el contrato de arrendamiento en alguna medida es una convención intúitu personae, a pesar que no lo considera así la doctrina en general. En nuestra undécima ponencia presentada a la Comisión Nº 6 de la IX Conferencia Nacional de Abogados, expresábamos en las conclusiones que, para el caso de

fallecimiento del arrendatario, podrán ser continuadores del contrato suscripto por el arrendatario fallecido, los parientes que se mencionan en el artículo 7°, cumpliendo con dos requisitos: 1 año para todos los parientes y 2 años para los colaterales hasta el segundo grado inclusive. La continuación la condicionábamos a la comunicación que debía formalizarse fehacientemente (Sistematización..., ed. Col. Ábogs. San Francisco, 11ma. ponencia, p. 10). En el mensaje de elevación de la ley se dice que: "En el nuevo artículo que se propicia en el proyecto se exige este recaudo, atendiendo para ello en que, si el locador contrató con una determinada persona en mérito a sus particulares aptitudes para explotar racionalmente el predio, no se justifica que deba que dar vinculado a otra tal vez ajena a la índole propia de esa especialidad y que, por lo tanto, realice las tareas con técnicas suficientes en detrimento de la buena conservación del suelo. El terna entronca con la idoneidad que actualmente requiere el manejo de una empresa agraria, por lo que su consideración trasciende el interés privado para interesar también a la economía general" (B. O., del 9-10-80, p. 3- 3ra. col.). En definitiva aceptarnos ampliamente esta segunda parte del artículo derogado sustituido por el artículo 1° de la ley n° 22.298. 2°) El plazo de la opción se reduce de 6 meses que estaba previsto en el decreto 3330/63, a 30 días incorporándoselo a la ley y sustrayéndoselo a la reglamentación. Creemos que el plazo de la opción debió estar siempre inserto en la ley, como ha sido tratado por la reforma. Considerarnos que el plazo de 30 días que prevé la ley es perentorio, o sea que transcurrido el mismo se pierde el derecho que se ha dejado de usar o ejercer, naciendo así una causa de rescisión del contrato a favor del arrendador, quien podrá promover juicio de desalojo y obtener el desahucio del predio. La doctrina se ha orientado en el sentido de que la falta de notificación de la continuación de la explotación por parte de los herederos, produce la rescisión del contrato a favor del arrendador.

2. Cesión del arrendamiento a terceros: cesión o incapacidad física del arrendatario o de sus herederos. Derogado por la ley 22.298. El mismo artículo 7° de la ley 13.246 permitía una segunda excepción a las prohibidas en el mismo cuerpo legal al decir: "En caso de incapacidad o imposibilidad física del arrendatario o de los herederos a que se refiere este artículo, será permitida la cesión del arrendamiento a terceros, siempre que reúnan la calidad de productores agrarios y condiciones materiales y morales aceptables. Si existiere oposición decidirán sumariamente los organismos previstos en el artículo 46".

El arrendador podía oponerse a esta cesión, la que tendría qué ser resuelta por el Tribunal Judicial Competente. Es competente el correspondiente a la ubicación del predio (art. 17, ley 13.246). En la Provincia de Buenos Aires interviene el Tribunal del Trabajó en Función de la Jurisdicción Agraria, de acuerdo al artículo 14 del decreto-ley 21.209.

3. Arrendamientos conjuntos. Derogada por ley 22.298. Dice Vivanco que las causas de los contratos colectivos son: a) exigencia de la industrialización agrícola; b) desarrollo de la asociación y la cooperación entre los cultivadores, que tiene en nuestros tiempos considerable importancia. Los divide en: a) de conducción unida: "en este caso la asociación interviene, no sólo para concluir el contrato con el propietario; sino para ejecutarlo, dirigiendo el cultivo y. utilizando el trabajo de los socios": b) de conducción dividida: "la asociación se limita a obtener la concesión del terreno que luego subdivide en lotes, estipulando contratos individuales con los diferentes asociados". Entendemos que se configura el contrato de arrendamiento colectiva o conjunto cuando el propietario concede el uso y goce de un predio rural a favor de una asociación de bien público agrario o de cooperativas agrarias para que éstas las entreguen en lotes fraccionados a los socios, a los efectos de realizar su explotación o lo hagan en común en cualquiera de sus especializaciones. El permitirlo a las cooperativas o a favor de sus socios radica, a nuestro entender, en el objetivo central del cooperativismo, el cual está exento de lucro, desprovista de todo interés patrimonial como persona jurídica, siendo los propios asociados los que dirigen sus negocios por su intermedio y estando todos en un mismo pie de igualdad cualquiera que sea el capital aportado. En definitiva no es ente comercial por excelencia. Por intermedio de las cooperativas desaparece y existe la garantía de no efectuarse como antaño el comercio de tierras, que como ya lo hemos expresado, es un bien netamente de producción. Parte de la doctrina está conteste en afirmar el carácter anticomercial de las cooperativas y en aceptar la excepción. Dice Peña que: "dada la naturaleza eminentemente social y mutualista de estas asociaciones, que predomina sobre su carácter comercial, parece conveniente derogar a su respecto la prohibición del artículo 3° de la mencionada ley". Aparceros Lo que hemos dicho precedentemente respecto del arrendatario, se da en el caso de las aparcerías, previsto en la ley 13.246.

4. Cesión del pastoreo de rastrojos. Convenir con un tercero la celebración de un contrato de pastoreo que tenga por objeto que los semovientes se alimenten de los rastrojos que han quedado de una cosecha anterior, no es causal de desalojo en virtud de que la reglamentación de la ley en el artículo 14 del decreto 8330/63 expresamente lo permite al decir: "No se considerará subarriendo ni (en desuso) cesión del predio en aparcería, comprendidos en la prohibición del articulo 7° de la ley 15.246, la cesión del pastoreo de rastrojos. Ello no excluye la obligación del aparcero de abonar al dador el porcentaje equivalente a la proporción que le corresponde incluyendo el aprovechamiento del rastrojo". Esta situación que contempla el decreto 8330/63 no significa el otorgamientos del uso y goce del predio y pensamos que más que la celebración de un contrato de pastoreo, el que se conviene en estas situaciones sería de pastaje o pasturaje. Ello así por cuanto es práctica en la campaña que se abone una suma determinada por cabeza de animal que ingrese a pastar, no otorgándole el uso y goce del predio. Considerándose el contrato como de pastaje o como de pastoreo, en ambas situaciones el sujeto agrario, al celebrar el contrato, no ha concedido el uso y goce del predio, como así tampoco ha transgredido el artículo 7° de la ley y por ello no es causal de desalojo, previa declaración judicial de rescisión del contrato.

CAPITULO SEPTIMO EL CONTRATO DE APARCERIA Y MEDIERIA

A) CONTRATO DE APARCERÍA

1. Generalidades. El contrato de aparcería ha sido previsto por primera vez en nuestro país en la ley 13.246 como figura autónoma y propia del derecho agrario. La doctrina así lo considera, lo que constituyó una sentida necesidad, por cuanto las leyes anteriores lo consideraban incluido en el contrato de arrendamiento. Es una institución de antigua data habiéndose legislado ya en Roma denominándose colonatus partiarius. Asimismo se conoció en Atenas y durante la edad media y moderna fue usado este sistema en la actividad agraria. El contrato de aparcería se ha ido divulgando en nuestro medio hasta llegar a tener una mayor difusión que el de arrendamiento.

Las leyes 11.170 y 11.627 no lo legislaron. Solamente se estimó un porcentaje de las cosechas como una modalidad en el pago del arriendo, es decir que era considerado como una variedad del contrato de locación agraria. La primera legisló en el articulo 1° que por el USO y goce del predio se pagaría "un Necio en dinero o en especie o a entregar un tanto por ciento de la cosecha" y la ley 11.627 dispuso en el articulo 1° igual concepto que la anterior, sustituyéndose la frase "de la cosecha" por la "del rendimiento". Es evidente que en ambas normas mencionadas, el contrato de aparcería no se contemplaba, siendo figura jurídica que no integraba; el derecho agrario argentino.

2. Definición del contrato de aparcería. El contrato de aparcería consiste en la cesión del uso y goce de un predio rural o de semovientes por una de las partes a un sujeto agrario para que éste lo dedique a la actividad agraria, el cual ejerce la dirección y administración, con el objeto de distribuirse los frutos, productos o beneficios obtenidos en la proporción que ambas partes convengan de acuerdo al aporte de cada sujeto contratante. Vivanco la define diciendo que "es la relación jurídica contractual agraria en virtud de la cual, una de las partes se obliga a entregar a otra por un plazo dado animales o una cosa agraria inmueble con otros muebles, o bien un fundo agrícola con destino al trabajo agropecuario en cualquiera de sus especializaciones y la otra a entregar una parte alícuota de los frutos o utilidades que obtenga. El contrato de aparcería está previsto en el artículo 21 de la ley 13.246 concebido en estos términos: "Habrá aparcería cuando una de ras partes se obligue a entregar a otra animales o un predio rural con o sin plantaciones, sembrados, animales, en seres o elementos de trabajo, para la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones, con el objeto de repartirse los frutos"

3. Naturaleza jurídica. Diferencia con el arrendamiento y sociedad. La naturaleza jurídica del contrato de aparcería ha sido largamente controvertida. El problema consiste en analizar y determinar si este contrato, tan difundido hoy en nuestro agro, es de carácter autónomo, si es una modalidad de la locación o si, en fin, estamos frente a una figura jurídica análoga al de otros contratos, específicamente al de sociedad. La doctrina se ha dividido en dos sectores: a) Aquellos que consideran a la aparcería con naturaleza asimilable a otros contratos, tales como el arrendamiento y la sociedad. b) Los que estiman que estamos frente a un contrato autónomo del derecho agrario.

Pérez Llana dice que "teórica y prácticamente la ley 13.246 significa un notable progreso al tratar la aparcería como contrato autónomo, consulta la realidad argentina y resuelve también el pleito doctrinario". Por su parte Rezzónico sostiene que "cabe afirmar que en nuestro derecho y en el concepto de la propia ley 13.246 se trata de un contrato innominado autónomo, esto es, con características e individualidad propia, que por ello mismo debe ser reglado en forma especial". Para- Leunda Tossi la aparcería es una modalidad de la locación - de cosas. Sostiene que por ser un contrato intuitu personae se ha- producido el error de considerarla como un contrato de sociedad. Wernli estima que es una figura- de difícil caracterización, mencionando a Carrara como fundamento de su opinión indicando que el referido autor ubica a la aparcería "en una Categoría intermedia entre los contratos de cambio como el arrendamiento y los contratos aleatorios... como la sociedad ". Autores como Peña señalan la necesidad de este tipo de contratos en nuestra campaña, pero no especifica su naturaleza jurídica. Rodríguez Prado se manifiesta contrario al criterio de la autonomía del contrato en estudio. Pigretti-Lombardi coinciden con la doctrina que lo considera contrato autónomo. Brebbia es de opinión que "la aparcería, como ya se ha señalado, constituye una figura intermedia entre el arrendamiento y la sociedad" y en otro pasaje expresa que "el contrato de aparcería es un contrato de colaboración y de tipo asociativo 11 glosando seguidamente a Messineo, quien comparte la opinión autor citado. Por nuestra parte pensamos que el contrato de aparcería es de características autónomas y que esa autonomía fue llevada a la legislación por conducto de la ley 13.246. Asimismo debemos sentar nuestro criterio relativo a la diferencia con los contratos de arrendamiento y sociedad. Trataremos de demostrar que la aparcería, como está concebida en el artículo 21 de la ley 13.246, como así también en todas las normas del Titulo II del mismo cuerpo legal, presenta las características de un contrato autónomo propio del derecho agrario. La ley 13.246 ha receptado en sus normas la costumbre agraria que se fue generalizando con el correr del tiempo. Ha usado los principios generales del derecho agrario como manifestación concreta de hechos materiales que deben tenerse en cuenta para la sanción de normas jurídicas agrarias, pasando a ser así el contenido material de la ley agraria. Como el contrato de arrendamiento de predios rurales no satisfacía los objetivos de las partes, estos aunaron voluntades y elementos materiales necesarios que deben usarse en la actividad agraria. Se daba el caso de que el productor disponía de los elementos de trabajos o, en su defecto, se trataba de un sujeto agrario idóneo para efectivizar la actividad

productiva agraria. En ésta forma se generalizó previamente en los usos agrarios este tipo de explotación. Por los elementos conferidos por el hoy aparcero-dador al co-contratante, aquel puede controlar, pero sin resolver, ni dirigir, ni administrar, las tareas agrarias realizadas por el sujeto agrario a cuyo cargo está la explotación. Ahora bien. Un hecho que se realizaba en la práctica consistía en que los elementos de trabajo y las cosas agrarias conferidas al aparcero tomador, no se otorgaban en propiedad o, mejor dicho, en co-propiedad y menos aún esos acuerdos constituían figuras jurídicas agrarias distintas a los co-contratantes, tal como sucede con las sociedades, en que éstos constituyen entre diferentes de los socios y los bienes que aportan éstos se transfieren en propiedad al nuevo ente que se crea. Todos estos antecedentes han sido aceptados por el derecho agrario por la vía de la ley 13.246 que legisla la aparcería - como 10 hemos expresado ya - en el artículo 21. Lo dicho basta ahora no significa que esta figura jurídica no tenga alguna similitud con el contrato de sociedad, pero al mismo tiempo ofrece diferencias profundas que trataremos de señalar y que nos llevan a avalar aún más nuestra opinión al considerar la autonomía jurídica del contrato de aparcería. La autonomía del contrato de aparcería estaría también consignada en un elemento que hemos denominado capital del sujeto agrario, y así dijimos en nuestra séptima ponencia presentada a la IX Conferencia Nacional de Abogados reunida en San Francisco - Córdoba -, que "el sujeto agrario deberá contar con un mínimo capital - que denominamos empresarial -, debiendo, prima facie, determinar la ley en qué consiste. El capital mínimo disponible deberá entregarlo al ámbito de la producción agropecuaria, constituyendo el primer paso para acceder a la propiedad inmueble agraria. El Estado deberá ser un factor determinante, otorgándole crédito agrario" (sistematización..., ed. Cit., ps. 8/9).

4. objeto de contrato. a) Agrícolas. b) Pecuarias. De la misma definición del artículo 21 de la ley 13.246, surge el objeto de contrato de aparcería, ya sea agrícola o pecuaria. a) agrícola. En esta clase de aparcería constituye el objeto: 1°) Un predio rural ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, destinado a la explotación agrícola, en cualquiera de sus especializaciones o sea lo que hemos estudiado en el capítulo arrendamiento rural y a él nos remitimos. El inmueble rural es cedido para tales fines por su propietario denominado aparcero dador al llamado aparcero- tomador, o simplemente aparcero. 2°) El objetivo o finalidad de la convención agraria consiste en la distribución de los frutos en la forma que convengan ambas partes contratantes. 3°) La administración y dirección de la actividad agraria productiva queda en manos del

aparcero, a pesar que existe un control por parte del dador al interiorizarse en la marcha de la explotación agraria. En el supuesto de no quedar bien establecido el objetivo o finalidad y la administración de la explotación, desaparece el contrato como aparcería agrícola. b) Pecuaria. En esta clase de aparcería el dador concede al aparcero, cosas muebles, es decir semovientes, quien posee legalmente la tenencia del inmueble en donde se llevará a cabo la explotación pecuaria. Todo lo que hemos dicho para la aparcería agrícola es de aplicación a la pecuaria. Aquí el desdoblamiento se produce con relación a las cosas muebles (semovientes) objeto del contrato y no del o los semovientes.

5. Clases de aparcerías, a) Agrícolas, b) Pecuarias, c) Subdivisión: 1. Medierías. 2. Capitalización de hacienda. Del concepto general dado por el artículo 21 de la ley, surgen dos clases de aparcerías básicas, las cuales se subdividen a su vez en otras particulares. Así tenemos: a) Aparcería agrícola. Tiene lugar este contrato cuando una de las partes concede el uso y goce de un predio rural, con o sin otros elementos, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, a un sujeto agrario para que éste lo destine a la explotación agrícola en cualquiera de sus especializaciones, el cual asume la dirección y administración de la actividad agraria, con el objetivo o finalidad de distribuirse los frutos o productos de la explotación en la forma convenida, en proporción a los aportes de bienes que realicen. Debemos aclarar que agregamos como concepto integrante de esta figura jurídica la distribución de los frutos o productos en proporción a los aportes, en virtud de que el dador puede suministrar otros elementos además del inmueble. Este puede concederse juntamente como semovientes, elementos de trabajo, sembrados que puede tener el predio en el momento de la celebración del contrato. A su vez, el aparcero- tomador puede aportar los semovientes o los elementos de trabajo para la explotación. En el supuesto de que el dador aporte solamente el campo, menor será su participación en la distribución, aumentándose ésta si agrega los semovientes o los elementos de labranza para la tarea agraria. La ley contempla esta clase de contrato agrario al decir que: Habrá aparcería (agrícola) cuando una de las partes se obligue a entregar a otra un predio rural con o sin plantaciones, sembrados, animales, enseres o elementos de trabajo, para explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, con el objeto de repartirse los frutos. Aquí, como hemos visto, el aparcero-dador debe ser propietario o usufructuario del predio sobre el cual se concede el uso y goce del inmueble, ya que detentando el campo en cualquier otro carácter no podrá configurar un contrato de aparcería de acuerdo can la ley 13.246. b) Aparcería pecuaria. El contrato de aparcería pecuaria es de naturaleza distinta a la agrícola por cuanto no existe fa cesión del aso y Roce de un inmueble rural y solamente el dador entrega semovientes.

Hecha esta aclaración podemos decir que la aparcería pecuaria tiene Jugar cuando una de las partes entrega semovientes de su propiedad a un sujeto agrario que detenta legalmente la tenencia de un predio rural, el cual se compromete a cuidar de ellos y criarlos, asumiendo la dirección y administración de la explotación, distribuyéndose los frutos y productos obtenidos en la forma que convengan de común acuerdo y por el plazo que hayan estipulado. Aquí detectamos la diferencia existente entre la aparcería agrícola y la pecuaria. En la pecuaria participa otro objeto agrario. Consiste en la entrega de semovientes, como objeto principal del contrato, por parte del dador y quien detenta legalmente el predio rural es el aparcero- tomador, recibiendo del dador animales de su propiedad. En la agrícola el aparcero-dador entrega un predio rural al aparcero- tomador que puede hacerlo con elementos de trabajo, con sembrados, animales, etcétera. El contrato de aparcería pecuaria ha sido previsto en el artículo 21 de la ley 13.246, ya que "Habrá aparcería cuando una de las partes se obligue a entregar a otra animales para la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones con él objeto de repartirse Los frutos. c) Subdivisión. Integrando las subdivisiones de las figuras jurídicas analizadas precedentemente, debemos mencionar: 1) Medierías. Estas son verdaderas aparcerías a pesar de algunas diferencias con éstas, pero a las que le son aplicables las disposiciones previstas en la ley - 13.246. Como lo veremos con mayor detención en el apartado B) de este mismo capítulo, a él nos remitimos. 2) Capitalización de hacienda. Este contrato constituye otra subdivisión de la aparcería pecuaria. Surge de lo normado en el artículo 34 de la ley 13.246, con la cual existe analogía y algunas diferencias con aquélla, aplicándoseles el mismo dispositivo legal, todo lo cual lo veremos en el capitulo correspondiente, al cual nos remitimos. Por ahora lo mencionamos como subdivisión de la aparcería pecuaria.

6. Obligaciones de las partes. a) Obligaciones del aparcero-dador. 1°) En agrícolas. El aparcero dador al conceder el uso y goce del predio a fin de poner en ejecución el contrato celebrado tiene que cumplir con determinadas obligaciones que le impone la ley en el artículo 23, incisos f) y 8) Pero como a las aparcerías agrícolas le son aplicables los artículos 3 16, 4, 8, 15, 11 y 18, sus obligaciones no son solamente las que se mencionan en el artículo 23, sino que están representadas por otras, tales como contribuir con el 50 % de los gastos que- demande la lucha contra las plagas y malezas, proporcionar local escolar cuando se den las condiciones legales. Nos remitimos con relación a estos

temas a lo ya visto al tratar las obligaciones del arrendador. El artículo 23 de la ley 13.246 legisla sobre las obligaciones del aparcero-dador y tomador, no incluyendo - además de las consignadas en la ley - norma alguna aplicable del Código Civil, tal como lo prevé el artículo 18 del cuerpo legal en estudio, al ocuparse de las obligaciones de arrendador y arrendatario. Analizaremos las obligaciones que expresamente normatizan los incisos f) y g) del artículo 23. Dice el mencionado cuerpo legal: "Son obligaciones del aparcero y del dador... Del aparcero-dador: f) Garantizar el uso y goce de las cosas dadas en aparcería y responder por los vicios o defectos graves de las mismas...". "g) Llevar anotaciones con las formalidades y en los casos que la reglamentación determine. La omisión o alteración de las mismas constituirá una presunción en su contra". Tanto este inciso del artículo transcripto como el correlativo a cargo del locador en el arrendamiento, no han sido reglamentados. En caso de que las cosas - dadas en aparcería adolezcan de defectos graves o de vicios, el aparcero-dador deberá reparar tales anormalidades: a) - Si se tratara del mismo predio.. el cual por su calidad no fuera apropiado para el tipo de explotación convenido, el aparcero tiene derecho a solicitar: una - disminución- del porcentaje en la distribución de los frutos, en virtud - de que el dador es responsable del hecho. b) Si se tratara de los elementos de trabajo por ser deficientes, estar en malas condiciones de funcionamiento, el dador tiene obligación de su plantarlos por otros elementos apropiados, en el primer caso y en el segundo, realizar por su cuenta y riesgo las reparaciones necesarias. Existen normas similares previstas en los artículos 1514, 1525 y 1604, inciso 4 del Código Civil, no funciona el derecho común, ya que la solución la da la propia ley en el artículo 25 al prescribir que: "cualquiera de las partes podrá pedir la rescisión del contrato y el desalojo y/o entrega de las cosas dadas en aparcería si la otra no cumpliese con las obligaciones a su cargo. En los casos de abandono injustificado de la explotación por el aparcero o si el incumplimiento se refiriese a la entrega de la parte de los frutos que correspondan al dador, éste tendrá derecho a exigir en juicio sumario el desalojo del predio y/o la restitución de las cosas objeto del contrato". Al estudiar la conclusión del contrato de aparcería lo veremos con mayor detenimiento. En cuanto al inciso g), la reglamentación de la ley no determina las formalidades y cuáles son los casos. Dice el artículo - 40 que: "El aparcero dador deberá llevar anotaciones en Las que conste: a) Nómina de las máquinas, animales, útiles, enseres y bienes de toda clase aportados inicialmente por cada uno de los contratantes, especificando su estado y valor estimado o de costo. - Deberá actualizar dicho inventario con tos cambios que se

produzcan, para lo cual el aparcero está obligado a hacerle llegar la correspondiente información: b) Los demás aportes que efectúe; c) Detalle de la forma en que se distribuyen los frutos de cada cosecha y liquidación". Se ha objetado a este artículo que tales anotaciones "fueran llevadas por el aparcerotomador, puesto que es éste quien nene a su cargo la dirección de la empresa" y que por no determinarse las formalidades en que deben ser llevadas las anotaciones, resulta inaplicable la ley. Peña aconseja que las anotaciones del aparcero-dador se lleven en el "libro de anotaciones para explotaciones agropecuarias que la Dirección General Impositiva entrega gratuitamente". Por nuestra parte no coincidimos con la doctrina en general. El articulo 40, inciso h) del decreto 8330/63 es una repetición del articulo 54, inciso h) de la reglamentación; ya que éste de termina entre las constancias que deben incluirse en la redacción de los contratos, el detalle y estado de los aportes con que cada parte contribuye. El detalle de los aportes indicando su estado suplanta la nómina de las máquinas, animales, enseres, etc., del inciso a) del artículo 40 y consecuentemente de no- practicarse esta nómina, los contratos no son autenticados, tal lo que dispone el artículo 54, in fine, del decreto reglamentario. Solamente el inciso a) del artículo 40, agrega el valor estimado y de costo. Referente a las anotaciones, al no determinar la reglamentación las formalidades y demás condiciones, el dador puede usar cualquier libro que crea conveniente y de la forma que le sea más práctica, no significando que la falta de indicaciones pata llevar las anotaciones, desnaturalice o haga inaplicable la ley. 2°) En pecuaria. El Capitulo II del Titulo II, se refiere a las aparcerías pecuarias, ocupándose de las obligaciones de las panes. Dice el articulo 35 de la ley 13.246 que: "El dador de animales que sean objeto del contrato está obligado a mantener al aparcero en la posesión de los mismos y en caso de evicción a sustituirlos por otros". Se inserta en la norma el principio de la evicción, que si bien es contemplado en el Código Civil, se introduce expresamente en el contrato de aparcería, que no tiene figura similar en el derecho común. b) - Obligaciones del aparcero- tomador. 1°) En agrícola. Los cuatro primeros incisos del artículo 23 de la ley 13.246 se refieren a sus obligaciones en el contrato aparcería agrícola. Y es aplicable aquí lo que expresáramos al estudiar las obligaciones del aparcero-dador en el apartado a) referente la aplicación de los artículos que allí mencionamos y adonde nos remitimos. El inciso a) del artículo 23 dice: "Realizar personalmente la explotación". Como la aparcería agrícola es uno de los contratos agrarios intuitu personae es requisito

imprescindible que el aparcero realice la explotación en forma directa y personal, ya que si la deriva a terceras personas, queda desnaturalizado este contrato. En la celebración de la relación jurídica agraria el dador tuvo en miras las condiciones personales del aparcero y por esta circunstancia la ley exige que realice la actividad agraria en forma personal, de no cumplirse, es causal de rescisión del contrato. Esta obligación tiene relación con la colonización, ya que obligar al aparcero a la realización personal de la explotación, constituye una forma indirecta de poblar el interior del país. Dice el inciso b) del mismo artículo: "Dar a la cosa o cosas comprendidas en el contrato el destino convenido o en su defecto el que determinen los usos y costumbres locales, y realizar la explotación con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos". El inciso que pasamos a analizar se divide en dos supuestos con los cuales debe cumplir el aparcero: a) Realización de la actividad agraria productiva de acuerdo a las leyes que rigen la materia y de conformidad a los reglamentos agrícolas ganaderos. Esta última es una obligación genérica, ya se trate de aparcería agrícola o ganadera. Si es agrícola se aplican esta clase de reglamentos y si es ganadera los pecuarios. Asimismo este inciso constituye una limitación a la autonomía de la voluntad, por cuanto la mencionada autonomía cedo su influencia frente a los reglamentos y a la propia ley. b) Destinar la cosa o cosas materia de la convención a lo previsto en el contrato. El inciso c) determina: "Conservar los edificios, mejora; enseres y elementos de trabajo que deberá restituir al hacer entrega del predio en las mismas condiciones en que los recibiera, salvo los deterioros ocasionados por- el - uso y la acción del tiempo". Si el aparcero al finalizar el contrato tiene las cosas objeto de la convención en estado deficiente, se debe hacer una distinción de acuerdo con la norma: a) Si es la consecuencia por el uso normal de las mismas no es responsable y así debe devolverlas; b) Si lo es en cambió por el mal trato que les dio debe ponerlas en el estado en que las recibió, estando a su cargo el gasto correspondiente. Pero en este último supuesto, si las repara para dejarlas en el estado en que las recibió, el que se beneficia es el aparcero-dador, por cuanto después del tiempo de duración del contrato, tendrá los elementos como si no los hubiera usado durante el plazo de duración del contrato. De cualquier manera, son todas situaciones de hecho que deben tenerse en cuenta aun para cada caso particular. Si el aparcero-dador se beneficia, lo que hemos explicitado precedentemente funcionaría como sanción al aparcero- tomador.

Otra obligación a cargo del aparcero es la consignada en el inciso d) que dice: "Hacer saber al aparcero-dador la fecha en que se comenzará la percepción de los frutos y separación de productos a dividir, salvo estipulación o usos en contrario". Como ambas partes tienen interés en la buena forma y buena fortuna de la explotación, se le impone al aparcero la obligación de comunicarle al dador la época en que levantará la cosecha para que éste pueda controlar, presenciar e inspeccionar en el momento en que se realice tal evento. La reglamentación de la ley impone como plazo mínimo de comunicación el de 10 días, estándole vedado al aparcero avisarle al dador con menor tiempo, pero nada impide que lo haga con un plazo mayor al legal. No existe circunstancia alguna por la cual pueda omitir el aparcero darle aviso al dador de la fecha de percepción de los frutos, ni el hecho de haberlo así dispuesto en el contrato, pero sí, que los usos y costumbres dispongan otro proceder en la zona. Esta obligación de notificarle al dador surge del artículo 39 de la reglamentación que dice: "El aparcero hará saber al propietario, con una antelación mínima de diez (diez) días, la fecha en que comenzarán la percepción y distribución de los frutos o en qué requiere que ésta se efectúe". Consideramos, de acuerdo con el texto de la norma transcripto, que la notificación puede tener dos causas: a) Hacerle saber al dador cuándo comenzará la percepción de los frutos, y b) Que el mismo dador indique la fecha para proceder a la distribución de los frutos. La última obligación impuesta al aparcero por el artículo 23, se consigna en el inciso e) que establece: "Poner en conocimiento del dador, de inmediato, toda usurpación o novedad a su derecho, así como cualquier acción relativa a la propiedad, aso y goce de las cosas”. Brebbia, comentando este inciso, dice que "es el mismo principio consagrado en el artículo 1530 del Código Civil". No solamente es obligación del aparcero poner en conocimiento toda usurpación dañosa a su derecho, sino que lo es también para cualquier tercero; ya que una usurpación es débito Penal - en la instancia contra la propiedad - prescripto y penado por el artículo 181 del Código Penal y cualquier habitante del país está obligado a denunciar a la autoridad competente, a quien sorprenda en fragante delito. 2°) En pecuarias. En las aparcerías pecuarias el aparcero tiene obligaciones específicas. Así, el artículo 35, 2da. parte, lo exime de responsabilidad por la pérdida de animales en estos términos: "El aparcero no responderá de la pérdida de animales producida por causas que no le sean imputables, pero debe rendir cuenta de los despojos aprovechables". Se explica la rendición de cuentas de los despojos, ya que por la existencia de la comunidad entre las partes de la explotación pecuaria, debe existir este tipo de convivencia.

De no especificarse en el contrato, los gastos de cuidado y crianza de los semovientes son a cargo del aparcero, lo que se encuentra previsto en el articulo 38 de la ley que dice: "Salvo estipulación o uso contrario, los gastos de cuidado y cría de los animales correrán por cuenta del aparcero"

7. Derecho de las partes. a) Del aparcero. La ley agraria que estamos analizando faculta al aparcero para que dedique sin cargo una determinada extensión, lo que está previsto en el artículo 33 que dice: "El aparcero tendrá derecho para destinar sin cargo una parte del predio para e asiento de la vivienda, pastoreo y huerta, en las proporciones que determina la reglamentación según las necesidades de las distintas zonas agroecológicas del país". La reglamentación determinó las proporciones que serán destinadas a vivienda, pastoreo y huerta en el artículo 45 del decreto 8330/63. Para la primera y para huerta la reglamentación dispuso de una extensión de una ha como máximo. Para dedicar a pastoreo, además de consignarlo en el contrato, de acuerdo a los usos y costumbres locales y las necesidades de la explotación. En zona cerealera de acuerdo a la receptividad del predio «sobre la base media normal de la superficie de media a una y media hectárea por cabeza de animal yeguarizo de trabajo. b) Del aparcero-dador. El aparcero-dador al celebrar el contrato goza por ley de determinados derechos, que aun en el supuesto de no ser contemplados en el instrumento contractual, le deben ser reconocidos. Creemos que no es obligatorio consignar tales derechos en la relación contractual agraria, pero su inclusión permitirla establecer la situación jurídica de las partes, las cuales tendrían conocimiento de su derecho a través- de la simple lectura del contrato. Ello no significa que los sujetos intervinientes en la relación no estén obligados mutuamente a conocer la ley agraria positiva contractual. Si estas actividades las realiza el aparcero, surge a favor del dador el derecho de prohibirías. Otros derechos del aparcero-dador surgen a contrario sensu, de las disposiciones especificas de las aparcerías en general, ya sean agrícolas o Pecuarias. y son: 1°) Exigir al aparcero comunicarle la fecha en que comenzar a la percepción de los frutos y separación de los productos a dividir. 2°) Si el aparcero cede su interés en la explotación, arrienda el predio o cede en aparcería el campo o las cosas dadas como objeto del contrato, por serle expresamente prohibido por el artículo 23, inciso a) in fine de la ley 13.246, el aparcero-dador tiene derecho a rescindir el contrato y exigir el desalojo o entrega de las cosas dadas en aparcería.

En general el derecho que tiene el aparcero-dador surge a "contrario sensu" por el no cumplimiento de sus obligaciones, o sea que conociendo éstas y no siendo cumplidas conocemos sus derechos. Por razones de brevedad nos remitimos al apartado 6 y puntos siguientes de este mismo capítulo.

8. Prohibiciones al aparcero-dador y aparcero. Tanto para el contrato de aparcería como de mediería dispone la ley 13.246 de algunas prohibiciones, en forma similar a lo que hemos explicitado para el contrato de arrendamiento. El inciso a) in fine del artículo 23 prescribe la prohibición al aparcero de "ceder su interés en la misma; arrendar o dar en aparcería la cosa o cosas objeto del contrato". El incumplimiento a la norma transcripta por parte del aparcero es causa de conclusión del contrato, lo que veremos en el capitulo correspondiente. La ley prohibe tanto para la aparcería agrícola como pecuaria y vigente para ambas panes: a) Agrícola: "Ninguna de las partes podrá disponer de los frutos sin haberse realizado antes la distribución de los mismos, salvo autorización expresa de la otra. Esta prohibición se mantiene aún con la reforma introducida por la ley 22.298, a pesar que el referido artículo 2° del dispositivo legal derogó el artículo 31 de la ley 13.246 y en el artículo 1° de la ley .22.298, sustituye el artículo 30 de la ley 13.246 y precisamente la parte in fine del artículo 30 de la 187 modificatoria, es transcripción textual del último párrafo del artículo 31 de la ley 13.246 de su texto original. En síntesis, la prohibición legal que analizamos y que hemos transcripto, corresponde al artículo 30 de la y 13.246, texto según la 22.298. b) Pecuaria: "Salvo estipulación en contrarío ninguna de las partes podrá disponer, sin consentimiento de la otra, de 108 animales dados en aparcería o de los frutos y productos de los mismos". Se ha considerado para ambas instancias que aquí existe un verdadero condominio de los frutos y productos líquidos, deducidos los gastos respectivos.
B) CONTRATO DE MEDIERIA

1. Concepto y definición. Naturaleza jurídica.

La ley 13.246 no legisla expresamente el contrato de mediería, el cual puede ser de carácter agrícola o pecuario. Ya se traté para la explotación de un predio rural en los términos del artículo 2 de la ley 29 o sea ubicado fuera del radio de las ciudades o pueblos o del cuidado y cría de semovientes Se ha sostenido que en el contrato de mediería existe subordinación o relación de dependencia por parte de quien realiza efectivamente la actividad agraria productiva. Consideramos que no existe subordinación por parte del mediero tomador, ya que éste dirige y administra la explotación. Para nosotros el contrato de mediería tiene lugar cuando un sujeto privado concede el uso y goce de un predio rural ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con o sin elementos de trabajo, a otro sujeto agrario privado para dedicarlo a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, que efectuando aportes por mitades asumen ambas partes la dirección de la actividad agraria productiva, con el objeto de distribuirse por mitades los beneficios qué se obtengan. La legislación agraria no delimita el contrato en estudio. El artículo 21 in fine de la ley 13.246, establece que los contratos de medierías se regirán por las normas relativas a las aparcerías, con excepción de tos que se hallaren sometidos a leyes o estatutos especiales, en cuyo caso les serán, asimismo, aplicables las disposiciones de esta ley, siempre que no sean incompatibles con aquéllos. El artículo 4° de la reglamentación aclara que en el supuesto de no concederse el uso y goce del predio, "a pesar de no estar regulados por un estatuto especial", presupongan una relación de dependencia, no es de aplicación la ley 13.246, aun cuando la retribución consista en una participación de los frutos. Este es el mismo concepto de la abrogada reglamentación de la ley 13.246. Naturaleza jurídica. Con relación a la naturaleza jurídica debemos decir que en el contrato en estudio no existe subordinación laboral como en el caso del peón de campo, hoy previsto en la ley 22.248, que debe cumplirse en los tres aspectos de que da cuenta el Derecho Laboral: técnico, económica y jurídica. Y esa subordinación no se da por cuanto el mediero tiene a su cargo, juntamente con el otro sujeto agrario, la dirección y administración de la explotación agropecuaria. No significa ello que a constituya en un ente distinto como en la sociedad, sino simplemente que existe una mancomunión entre dos panes a los efectos de una explotación agropecuaria, en cualquiera de sus manifestaciones. De acuerdo al concepto que hemos dado existe una similitud con la aparcería agrícola, en el sentido de concederse el uso y goce de un predio y la distribución de las utilidades, diferenciándose en que la mediería implica para ambos contratantes la dirección y administración de la explotación.

2. Obligaciones de las partes.

En virtud de lo dispuesto por el artículo 21, in fine de la ley 13.246, por el cual se aplican a las medierías, ya sean agrícolas o pecuarias, nos remitimos a lo expresado en su oportunidad. Solamente con estas advertencias a tener en cuenta: a) Ambas panes ejercen la dirección y administración de la empresa agraria. b) El mediero-dador está autorizado para resolver en una circunstancia determinada, que pueda darse en el curso de la explotación.
C) EXTINCIÓN DE LOS CONTRATOS DE APARCERÍA Y MEDIERÍA

Por la similitud entre los contratos de aparcería y mediería, es que estudiamos conjuntamente las causas de extinción y rescisión de ambos contratos y únicamente haremos la distinción entre agrícolas y pecuarias. a) Aparcería y mediería agrícola. 1°) Por voluntad de las partes. El contrato queda extinguido en el supuesto de que ambas partes de común acuerdo así lo resuelvan, lo que debe mediar por escrito, ya que en la misma forma han tenido que celebrarlo. Ello es así siempre que no se violen los principios superiores del orden público económico agrario, no se cause ningún perjuicio a la actividad agraria, a la cual se han comprometido ambas partes en el acto de su celebración. Si esta autonomía de la voluntad libremente expresada por los Sujetos intervinientes causare algún perjuicio a la comunidad, el contrato no queda extinguido, y más aún, ambas panes deben respetar la vigencia de los plazos que se hubieran estipulado, al celebrarse la relación jurídica agraria contractual. La extinción del contrato se producirá recién al vencimiento del plazo pactado. 2°) Vencimiento del plazo contractual. El plazo contractual es un concepto de derecho general, siendo aplicable a la materia - agraria. Vencido el plazo del contrato, el sujeto agrario debe hacer abandono del predio por vencimiento del plazo contractual, ya que esta es una de las causas de extinción del contrato. Se debe suscribir uno nuevo para que exista tenencia legítima del predio, con posterioridad al vencimiento contractual. Esta es una circunstancia especial no materia de análisis en este apanado que estamos estudiando por cuanto ya lo hemos tratado. La firma del nuevo contrato a que nos referirnos vendría a constituir un contrato sucesivo,

previsto en el artículo 49 de la ley 13.246. 3°) Muerte del aparcero. Su incapacidad e imposibilidad física. Aplicación al mediero. Por ser el contrato de aparcería de carácter personal, o sea intuitu personae, el fallecimiento del aparcero o mediero, produce el efecto de quedar resuelto el contrato, atento lo dispuesto por el artículo 27 que en su parte pertinente dice: "El contrato de aparcería concluye con la muerte, incapacidad o imposibilidad física del aparcero". Y por aplicación del artículo 21 del mismo cuerpo legal, es asimilable esta norma al mediero. Ello es así, por cuanto en la especie es de aplicación además de las normas legales de la ley 13.246, uno de los caracteres principales de los contratos agrarios privados, es decir la actuación de un sujeto agrario que realiza la actividad agraria productiva, la que debe ser directa y personal. La ley 13.246 ha aplicado en alguna medida los principios generales de los contratos agrarios privados. Caso de los herederos. Sustitución derogante de la ley 22.298. Caso de los herederos. La ley 22.298, derogó la segunda parte del artículo 27 de la ley 13.246, que permitía la continuación de los herederos descendientes, ascendientes o colaterales hasta el segundo grado del aparcero que hayan participado directamente en la explotación del predio. Al dejarse sin efecto el segundo apartado de la norma, la familia agraria queda desprotegida; es causa de suspensión de la explotación agropecuaria, ya que los herederos del aparcero fallecido o imposibilitado físicamente, deberán desocupar el inmueble rural, por haber concluido el contrato de aparcería. Sería en consecuencia un contrato de aparcería concluido, sin ningún plazo suplementario para el desalojo conforme con lo normado por el artículo 20 de la ley 13.246. Nosotros abogábamos en nuestra ponencia mencionada en páginas anteriores y presentada a la IX Conferencia Nacional de Abogados, en sustentar la condición de la colaboración en la explotación con relación al arrendatario, por cuanto estimamos que la situación respecto del arrendatario y aparcero, debían ser similares. De no haberse derogado la segunda parte del artículo 27 de la ley 13.246, por el artículo primero de la ley 22.298, el actual cuerpo legal hubiera tenido un mínimo de coordinación en sus normas. Se justificaba la circunstancia de la colaboración de los herederos: ascendientes, descendientes, el cónyuge, por cuanto el contrato de aparcería es de naturaleza intuitu personae, con mayor rigorismo que en el arrendamiento, pero con la reforma introducida por la ley 22.298, han quedado invertidas las situaciones jurídicas de ambos contratos: A) Arrendamiento: a) Con anterioridad a la sanción de la ley 22.298, no era requisito la colaboración en la explotación con el arrendatario. b) Con posterioridad a la vigencia de la ley 22.298 es requisito la colaboración con el arrendatario, de acuerdo con el nuevo texto del artículo séptimo.

B) Aparcería: a) Antes de la sanción de la ley 22.298 era condición especial la colaboración con el aparcero. b) Con la sanción de la ley 22.298, concluye el contrato, exista o no colaboración con el aparcero. 4°) Muerte del dador o enajenación del predio. La misma norma que estamos analizando del artículo 27 de la ley agraria determina con posterioridad a la vigencia de la ley 22.298 que "El contrato no terminará, salvo opción contraria del aparcero por muerte del dador o enajenación del predio". Tenemos, de acuerdo al texto transcripto, estas situaciones: 1) Si el productor en caso de muerte del dador no opta por continuar en la explotación del predio, el contrato concluye. 2) Si el sujeto agrario resuelve continuar en la actividad agraria del predio, el contrato no concluye. 5°) Explotación inadecuada (irracional) como causal de rescisión del contrato. En el supuesto que el aparcero o mediero realicen la explotación del predio en forma inadecuada (la ley la denomina irracional), ello constituye otra causal de resolución del contrato (más propiamente rescisión) a favor del aparcero-dador, si el aparcero o mediero produjeran por su culpa o negligencia, erosión o agotamiento del predio. La degradación fue derogada por la ley 22.298 y no se incluye en la nueva redacción del artículo 89 de la ley. El tema lo veremos ampliamente en el capítulo respectivo, habiéndonos limitado aquí por razones de sistematización en el estudio de las causales de resolución del contrato, a incluir, aunque sea muy limitada, la explotación inadecuada en el desenvolvimiento de los contratos de aparearía y mediería. b) Aparcería y mediería pecuaria. Atento que en el caso de tratarse de aparcería y mediería pecuaria, no es de aplicación el artículo 22 de la ley 13.246 por no conferiste el uso y goce del predio, el contrato rige de acuerdo a lo que las partes convengan. Ello de conformidad a la ley 13.246, pero no a los caracteres generales de los contratos agrarios privados, habiéndonos referido a ellos en otra oportunidad. La rescisión en este supuesto puede ser por las siguientes causas: 1) Por voluntad de las partes. 2) Vencimiento del plazo contractual. 3) Muerte del aparcero o mediero o su incapacidad o imposibilidad física. 33 En el capítulo 109 veremos detenidamente la explotación irracional que nosotros denominamos inadecuada.

CAPITULO OCTAVO EL PLAZO EN LOS CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO, APARCERÍA Y MEDIERIA

A) CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO, APARCERÍA Y MEDIERÍA AGRÍCOLAS

El plazo mínimo de los contratos que estudiamos en este apanado tiene su fundamento en proveer a la familia agraria de la estabilidad necesaria a los efectos de realizar la explotación agropecuaria del predio usado para tales fines de acuerdo a derecha legítimo. Se ha sostenido que ello debe ser así a fin de que el productor pueda compensar la pérdida que pueda tener en una cosecha con las anteriores producciones. Si el plazo del contrato no tuviera la duración de un cielo evolutivo acorde con la actividad agraria, el desenvolvimiento del productor sería muy limitado.

1. Plazo legal. La ley que rompió con los moldes clásicos del derecho Común fue la 11.110, la cual dispuso en su artículo 1° que el termino mínimo de duración de los contratos de arrendamientos se lijaba en cuatro años, lo que estaba limitado a las extensiones de predios menores de 300 hectáreas. Los fundos rústicos que superaran este límite no estaban comprendidos en la norma. Se previó en esta forma amparar a los pequeños y medianos productores. En el supuesto de que en los contratos no se fijara plazo o el previsto fuera inferior a cuatro años el productor tenía el derecho de considerarlo celebrado por este término, siempre que se lo comunicara al arrendador con una antelación de seis meses al vencimiento del plazo convenido. Como la ley 11.170, al referirse a predios menores de 300 hectáreas, violó la norma, se sancionó la ley 11.627 que estuvo en vigencia hasta 1948 y que en su artículo 1° no hizo mención alguna a la extensión; en consecuencia se la aplicó cualquiera fuera el número de las hectáreas del campo arrendado y el término mínimo del contrato se amplió a cinco años. El sistema previsto en el supuesto de contratos sin término de duración o inferiores a cinco anos, fue similar al de la ley 11.170, pero superado. Si bien es cierto que por ambas leyes se inicia la etapa de la legislación propia de los contratos de arrendamientos de predios rústicos, no tuvo la amplia autonomía que era dable desear, por cuanto a la ley 11.627 se la declaraba incorporada a los Códigos Civil y Penal, según fueran los casos.

Con la sanción de la ley 15.246, los arrendamientos y aparcerías de predios rurales adquieren autonomía funcional, la que es característica del Derecho Agrario y, por ende, de aplicación al plazo del contrato. La ley 15.246 sancionada en 1948 abrogó 1 la ley 11.627, siendo aquélla, con algunas modificaciones, la que estuvo en vigencia hasta la sanción de la ley 22.298. Decía la primera parte del artículo 4° de la ley: "Cuando en los contratos a que se refiere el artículo 2 no se estipule plazo, o se estipule uno inferior a cinco (5) años, el arrendatario tendrá derecho a considerarlo celebrado en iguales condiciones por dicho término, no obstante cualquier cláusula que se oponga a ello". De acuerdo a la norma si se convenía un contrato sin término o por uno inferior a cinco años se considera este último como plazo mínimo legal. El mecanismo era diferente al de las leyes anteriores. En aquéllas el arrendatario debía hacer uso de la opción hasta completar el plazo mínimo legal de 4 ó 5 años que preveían las leyes 11.170 y 11.627, respectivamente. En la ley 15.246 el plazo era automático por cinco años, sin necesidad que el arrendatario optara por los cinco años. El artículo 1° de la ley 22.298, la cual sustituyó entre otros el artículo 4° del dispositivo transcripto, disminuyó el plazo mínimo contractual a 5 años. Expresó el mensaje de elevación al P.E.N. que "las modificaciones propuestas tienen por objeto revitalizar el contrato de arrendamiento rural, removiendo los más esenciales obstáculos que limitan su participación en el contexto de las relaciones jurídicoeconómicas más usadas del campo argentino". Y continúa considerando que "su enfoque debe encararse con una mentalidad distinta de que se inspiró la ley 15.246, vigente desde hace más de treinta años y que procuraba tutelar al arrendatario identificándolo con la parte económica más débil. En cambio ya no puede aseverarse que tal circunstancia se cumpla, pues, es obvio que aquél debe movilizar amplios recursos financieros para cubrir los onerosos insumos de toda explotación racional". Al referirse al plazo mínimo contractual dice concretamente el mensaje: "En tal sentido cabe señalar el excesivo plazo mínimo — cinco (5) años con opción a tres (5)— que la ley 15.246 impone con fuerza obligatoria, causa principal del desprestigio de esta figura contractual; por tal motivo el proyecto reduce dicho término a tres (5) años, duración que se considera razonablemente compatible con un ciclo agrícola o ganadero completo". Teniendo en cuenta el criterio inserto en el mensaje de elevación, el artículo 4°, en la parte referente al plazo, quedó redactado así: "Los contratos a que se refiere el artículo 2° tendrán un plazo mínimo de tres (3) años". Es decir que el plazo mínimo de 5 años ha quedado reducido a tres. Existe una diferencia fundamental, además del nuevo plazo mínimo de 5 años, entre ambos

artículos, consistente en: a) Artículo 4°. Ley 13.246. El plazo mínimo lo era a favor del arrendatario, asistiéndole el derecho de considerarlo celebrado por 5 años, de no estipularse plazo o se fijara uno inferior a dicho término. b) Articulo 4°. Ley 15.246. Texto ley 22.298. El plazo mínimo legislado, es obligatorio, para ambas partes. Tanto arrendador como arrendatario "tendrán" que cumplir con el término que dispone el artículo: 3 años. La IX Conferencia Nacional de Abogados —Comisión 6a—, declaró por unanimidad que "los contratos de arrendamientos y la aparcería deberá establecerse un plazo mínimo". Por su parle la mayoría consideró que "debe establecerse un plazo mínimo de cinco años, con opción a un año más a favor del arrendatario y la minoría votó en el sentido de que "debe mantenerse el sistema de la ley 13.246". Lo importante de la declaración de la Conferencia consistió con la unanimidad referente al criterio del plazo mínimo de cinco años, con opción. En nuestra cuarta ponencia a la Comisión que integramos, coincidimos con el plazo mínimo del contrato fijado en cinco años, con opción. La opción la extendíamos a tres años (Sistematización..., Ponencia, 4ta., p. 7). Todo este sistema de la opción ha sufrido la sustitución derogatoria con la sanción de la ley 22.298, artículo 1°, remitiéndonos a dicho dispositivo del punto anterior. Pero además de la opción a favor del arrendatario, que fuera legislada por la ley 13.246, el texto vigente del artículo 4° prevé una opción de carácter contractual, o sea, si ambas partes convienen en prorrogar el contrato a la finalización del plazo. Se expresó en los fundamentos del proyecto que "para dejar librada " su voluntad la posibilidad de prever la extensión del plazo cié duración del contrato por mayor tiempo que el mínimo establecido por la ley". En coincidencia con los fundamentos dice la parte ln fine del artículo 4° de la ley 13.24622.298: "No se considerará contrato sucesivo la prórroga que se hubiere pactado, originariamente, como optativa por las partes". a) Opción suprimida Ley 22.298. El artículo 4° de la ley 13.246 permitía al arrendatario — agregamos nosotros al aparcero, mediero y capitalizado de hacienda— optar en prorrogar el contrato por tres años más, siempre que así se lo haga saber al arrendador con una anticipación de seis meses a la fecha de vencimiento del contrato. Rezaba la norma: "Vencido este plazo, el arrendatario podrá optar por prorrogarlo tres (3) años más, siempre que así se lo notifique al arrendador mediante telegrama colacionado o notificación practicada por intermedio del juez de paz del domicilio del arrendatario, con antelación de seis (6) meses, por lo menos, al vencimiento". Es decir que el arrendatario, aparcero, mediero o capitalizador de hacienda, al suscribir el

contrato tenían la posibilidad legal de extender el término hasta ocho años. En el mismo artículo 4° se legislaba otra clase de opción, la que consistía en aquellos supuestos al decir que: "En los contratos de plazos superiores a cinco (5) años e inferiores a ocho (8), el arrendatario podrá optar por prorrogarlo hasta completar este último plazo, en las mismas condiciones establecidas en los párrafos anteriores, siempre que ejercitara la opción en la forma especificada precedentemente". b) Contratos sucesivos. Se denominan así a las convenciones que se realicen continuamente entre las mismas partes —arrendador y arrendatario, aparcero-dador y aparcero y medierodador y mediero—, con relación al mismo predio, en el cual se omita establecer el plazo o se convenga uno inferior al legal. La ley 13.246 previo el contrato sucesivo. Originariamente el plazo de éstos era el legal de cinco años con la opción de tres años más. El decreto-ley 1639/65 lo legisló, pero lo redujo a tres años, no conociéndose la causa de la reducción del término. Decía la parte pertinente del artículo 4° de la ley 15.246 que "Todo contrato sucesivo entre las mismas partes con respecto al mismo predio, en el caso de que no establezca plazo o estipule uno inferior a tres (3) años, facultará al arrendatario a considerarlo celebrado en iguales condiciones por dicho término, no obstante cualquier cláusula que se oponga a ello". El artículo 4° in fine, establece el principio de que el cambio de ubicación del arrendatario, aparcero o mediero (estos últimos los agregamos nosotros) en el predio que detentan legalmente, no tiene los efectos de un contrato sucesivo, "siempre que la nueva superficie no sea inferior en un 10 % a la contratada originariamente". El nuevo dispositivo del artículo 4° —2° párrafo— introducido por la reforma de la ley 22.298, dice: "También se considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre las mismas partes, respecto de la misma superficie, en caso de que no se establezca plazo o estipule uno inferior al indicado". Con la nueva redacción del artículo 4°, coincide el plazo para los contratos originarios y para los sucesivos, en razón de haberse reducido el plazo mínimo obligatorio a tres años,

2. Plazo convencional. Además de las situaciones previstas en los supuestos que hemos estudiado, la ley contempla un plazo excepcional de carácter convencional en el artículo 45 que dice: "Los contratos en los cuales el arrendatario o aparcero se obligue a realizar obras de mejoramiento del predio, tales como plantaciones, obras de desmonte, irrigación, avenamiento, que retarden la productividad de su explotación por un lapso superior a dos años, podrán celebrarse hasta por el plazo máximo de veinte años. Los plazos fijados en el artículo 4° se computarán en estos contratos desde la fecha en que, por lo menos, las dos

terceras partes del predio se encuentren en condiciones de productividad. En caso de desacuerdo, ella será fijada por los organismos previstos en el artículo 46". Con relación a las obras de trabajos que menciona la norma legal, la enumeración no tiene carácter taxativo, sino que es enunciativa, quedando comprendidos en la ley cualquier trabajo que fuera especificado en el contrato y que el productor se comprometiera a realizar y haciendo mención al artículo 45 de la ley. El hecho de iniciar el productor una obra o trabajo sin oposición expresa del titular del inmueble, no significa que por esa circunstancia estemos frente a lo normado por el artículo 45 de la ley 15.246. Los dos últimos párrafos han sido suprimidos por la ley 22.298, tal vez para que guarde armonía con la ley 22.211, regulatoria del incremento a la producción agropecuaria en predios de baja productividad.
B) CONTRATOS DE APARCERÍA Y MEDIERIA PECUARIA

1. Inexistencia de plazo legal. Fundamento. La ley hace una distinción relacionada con el plazo de los contratos, según en aquellos se conceda o no el uso y goce del predio. Es aquí donde radica el fundamento o la causa por la cual la norma considera que el plazo mínimo legal no es requisito de este tipo de convenciones. No se trata en este supuesto de garantizar la estabilidad de la familia agraria 5 ya que la radicación o estadía en el predio de la familia ya lo ha sido por otra vía legal asimismo normalizada en la ley 15.246. Hemos expresado en la primera parte de este capítulo que el plazo legal se fundamenta en esta estabilidad, por cuanto el sujeto agrario comienza a detentar la tenencia del predio rural precisamente como consecuencia de la celebración del contrato. En la aparcería y mediería pecuaria ya se le ha conferido la tenencia del bien. El plazo legal en los contratos de aparcería y mediería pecuaria en los cuales no se concede el uso y goce del predio- no han sido previstos en el contexto legal y, en consecuencia, no es de aplicación el artículo 4° de la ley 13.246. El nuevo dispositivo del artículo 4° —2do. párrafo— introducido por la reforma de la ley 22.298, dice: "También se considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre las mismas partes, respecto de la misma superficie, en caso de que no se establezca plazo o se estipule uno inferior al indicado". Con la nueva redacción del artículo 4° coincide el plazo para los contratos originarios y

para los sucesivos, en razón de haberse reducido el plazo mínimo obligatorio a tres años. Los dos últimos párrafos han sido suprimidos por la ley 22.298, tal vez para que guarde armonía con la ley 22.211, regulatoria del incremento a la producción agropecuaria en presos de baja productividad.

2. Plazo convencional. Expresamente se refiere la ley al plazo convencional de aplicación a este tipo de contratos agrarios, al decir el artículo 37 que "Los contratos de aparcería pecuaria en los que no se conceda, además de los animales el uso y goce del predio necesario para la explotación, regirán por el plazo que las partes convengan". Es decir que como lo hemos dicho anteriormente, lo distintivo para que sean de aplicación los artículos que se refieren al plazo mínimo legal, consiste en la circunstancia de ceder o no el uso y goce del predio. Otro hecho que permite o no la aplicación del plazo legal consiste en el objeto agrario que interviene en la explotación: o sea que se trate de un inmueble o de un mueble agrario. Por ser bienes muebles —semovientes— el objeto de la convención agraria, por expresa disposición legal, no rige el plazo del artículo 4°, de la ley 13.246. Obviamos aclarar que todo lo que se aplica para la aparcería pecuaria es de aplicación a la mediería.

3. Hasta dónde se extiende la autonomía cíe la voluntad. Usos y costumbres agrarias. El hecho de no ser aplicable a los contratos que estamos analizando la ley 13.246, considerando la doctrina que rige para estas figuras jurídicas agrarias el Código Civil, no significa que la autonomía de la voluntad común se hace presente aquí en toda su amplitud. No es así. No debemos dejar de contemplar y tener presente los caracteres generales de los contratos agrarios 7, que limitan el libre albedrío de las partes. El ciclo biológico para las convenciones pecuarias debe ser respetado y en materia de semovientes se debe estar al ciclo de crecimiento que deban tener las crías —constituyen éstas los frutos y productos de que habla el artículo 34 de la ley 13.246—, en el supuesto que se convenga de común acuerdo el término del contrato en ocho o diez meses o en su defecto por cinco meses. Si el ciclo evolutivo de los semovientes fuera de un término superior a los cinco, ocho o diez meses, las partes no pueden celebrar el contrato por plazos menores. Aquí juega la limitación de la autonomía de la voluntad agraria, integrante de los caracteres generales de los contratos agrarios. Otro elemento que coadyuva contra la libre determinación de los contratantes, lo constituye los usos y costumbres agrarias, los cuales deben ser respetados por las partes.

El artículo 41 de la ley 13.246 texto ley 22.298 enumerando el orden de prelación de normas o preceptos aplicables a los contratos de aparcería, incluye a los usos y costumbres agrarias. En consecuencia, los usos y costumbres agrarias desempeñan un papel similar a la autonomía de la voluntad, y deben tenerse en cuenta y las partes referenciarlos en las cláusulas contractuales en caso de formalizarse el contrato por escrito.

C) TÁCITA RECONDUCCIÓN

La tácita reconducción es uno de los temas más debatidos en la doctrina y la legislación. Viene de los albores del derecho que instrumentaron los romanos. Si el locador, al finalizar el contrato, no reclamaba a la otra parte la devolución de la cosa, el locatario tenía derecho a considerar que existía conformidad en que podría retenerla por un plazo igual al convenido. Este, que ha sido un principio contemplado en la mayoría de las legislaciones de los códigos europeos, no fue acogido por nuestro Código Civil explicando Vélez su rechazo en la nota al artículo 1622.

1. El artículo 1622 del Código Civil. Dice el artículo 1622 del Código Civil que: "Si terminado el contrato, el locatario permanece en el uso y goce de la cosa arrendada, no se juzgará que hay tácita reconducción, sino la continuación de la locación concluida, y bajo sus mismos términos, hasta que el locador pida la devolución de la cosa; y podrá pedirla en cualquier tiempo; sea cual fuere el que el arrendatario hubiere continuado en el uso y goce de la cosa". Consideramos que si la inclusión de la tácita reconducción es una concepción antijurídica, por el mismo fundamento podríamos aceptar su normalización en el derecho común. Si tanto una como otra situación serían arbitrarias, nos inclinamos por su inclusión. Vélez no justifica la no legislación de la tácita reconducción a pesar de su explicación y cita en la nota al artículo 1622 9.

2. La ley 15.246. El artículo 20 de la ley 15.246 que legisló la tácita reconducción decía que: "Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes. Si el arrendador consintiera en que el arrendatario continúe en el uso y goce

del predio, transcurrido un año sin que el primero haya manifestado su voluntad mediante telegrama colacionado o notificación practicada por intermedio del juez de paz de exigirle la restitución del mismo, o celebrado nuevo contrato, el arrendatario tendrá derecho a considerarlo renovado en las mismas condiciones, rigiendo en cuanto a los plazos lo previsto en el artículo 4°, y con obligación para el arrendador de dar cumplimiento a lo proscripto en el artículo 40. Si la reclamación se hiciese después de treinta días de la fecha del vencimiento del contrato, el arrendatario tendrá un plazo de hasta un año para restituir el predio, computado desde la fecha en que se le efectúe. Las garantías prestadas por terceros no se extienden a las obligaciones derivadas del contrato renovado". Como lo expresa el texto transcripto no toda la falta de exigencia de restitución del predio daba lugar a la figura agraria de la tácita reconducción, ya que si se hacía después de 30 días de vencido el contrato y antes del año de haber fenecido, no quedaba configurada la tácita reconducción. Si se hubiera producido la tácita reconducción de acuerdo con el articulo 20, quedaba obligado el arrendador a celebrar un nuevo contrato con las formalidades prescriptas en el artículo 40 de la ley y, de no hacerlo, quedaba facultado el arrendatario a promover las acciones Judiciales de conformidad con el artículo 41 de la ley 13.246.

3. Efectos. Doctrina. La doctrina y la jurisprudencia no se pusieron de acuerdo con respecto al término del contrato reconducido. a) Algunos estimaron que la reconducción del contrato no facultaba al arrendatario a hacer uso de la opción de tres años más que autoriza el articulo 4° de la ley 13.246. Consideraba este sector que el término del contrato reconducido era solamente por cinco años y que la opción el legislador solamente la había previsto para los contratos originarios celebrados por expresa manifestación de las partes. b) El otro sector entendía que la disposición era lo suficientemente amplia, que el texto de la ley era categórico, sin hacer distinciones de ninguna Índole, y que si la norma no distinguía expresamente determinada conducta, no había por qué imponerla. Nosotros nos inclinamos hacia este último criterio. Por otra parte, el dispositivo legal mismo y el espíritu de él, no autorizaban a pensar de otra manera. c) Una tercera interpretación o efecto de la tácita reconducción consistía en estimar el nuevo contrato reconducido equiparable a los sucesivos y por ello se consideraba que su término era de tres años y no de cinco. Por nuestra parte descartamos totalmente esta situación, por las razones ya expuestas. En el

supuesto de haberse producido la tácita reconducción durante la vigencia del sustituido artículo 20 de la ley 13.246, también le asistía idéntico derecho como si fuera un contrato originario: término por cinco años con opción a prorrogarlo por tres años más (art. 4°, ley 15.246).

D) SUSTITUCIÓN DEROGANTE DE LA TÁCITA RECONDUCCIÓN EN LA LEY 21.452

1. Antecedentes legislativos. a) Entre las leyes anteriores a la 15.246, la 11.170, si bien es la que abrió el surco en la entonces tierra árida del Derecho Agrario, proveyendo de luz y de tímido esplendor a la actividad agraria, no pudo romper totalmente las cadenas con que el Derecho Civil aprisionaba al Derecho Agrario. Por eso, en varias de sus normas se nota la influencia recibida del Código Civil y entre ellas su artículo 11 disponía que: "vencido el término de los contratos convenidos por cuatro años... el locatario deberá desocupar el predio sin derecho a otro plazo supletorio para el desalojo". Esta norma descartó la posibilidad de que se operara la tácita reconducción. b) La promulgación de la ley 11.627, abrogatoria de la 11.170, retrotrae el avance que había significado esta última, por dos causas fundamentales: 1) se incorpora al Código Civil, y 2) reitera en el artículo 12 lo dispuesto en el 11 de la ley 11.170. Una vez más el legislador desconoce la figura jurídica de la tácita reconducción en materia de contratos agrarios c) La tácita reconducción aparece como derecho positivo agrario con la sanción de la ley 15.246, la cual lo incluyó en el artículo 20, al que nos hemos referido en el punto III, apartado 5, donde nos remitimos por razones de brevedad. El silencio por parte del propietario del inmueble permitiendo la continuación del arrendatario en el uso y goce del predio, tuvo el efecto de hacerle perder el derecho recuperatorio del inmueble, y al detentarlo así el arrendatario, nació a su favor el derecho de considerarlo como un nuevo contrato, pudiéndole exigir al arrendador la redacción de un nuevo contrato con las formalidades del artículo 40 y con derecho a lo normado en el artículo 41 de la ley 13.246. d) El término de vigencia de la tácita reconducción prevista en el artículo 20 de la ley 13.246 duró desde 1948 hasta 1957, o sea nueve años, por cuanto en 1957 se sancionó el decreto-ley 2188, el cual introdujo sustituciones en la normatividad de la ley 13.246. La sustitución introducida por el citado decreto-ley radicaba en lo siguiente: 1°) El arrendatario debía restituir el predio al vencimiento del contrato sin plazo suplementario

para el desalojo (como ley 13.246). 2°) Suprimida la celebración de un nuevo contrato legislado en la ley 13.246. 3°) Tácita reconducción. Desaparecería del mencionado cuerpo legal. e) El artículo 29 de la ley 14.451 10 abrogó 11 una serie de decretos-leyes, entre los cuales fue incluido el decreto-ley 2188. Ya hemos expresado, en otras oportunidades, 12 que la sanción de este cuerpo normativo tuvo como efecto que la ley 13.246 tuviera vigencia parcelada, siendo su consecuencia la división de la doctrina y de la jurisprudencia: unos entendían que la ley estaba vigente en forma parcelada y el otro sector que la vigencia de la ley 13.246 era total. El caso práctico sería el siguiente: la ley 1, es sustituida por la ley 2; a su vez la ley 5 abroga la ley 2. Es decir que la ley 1, por implicancia de la ley 3, no rige en su texto original, ya que sus normas no vuelven por esa circunstancia a integrar el derecho positivo, sino que se encuentra vigente la ley 1 en forma parcelada. Para que el texto original de la primera ley vuelva a regir íntegramente, es necesaria la sanción de una nueva ley que expresamente le devuelva su vigencia. Este proceso legislativo, en la forma que lo tenemos expuesto, fue la causa de una total inseguridad jurídica durante el período comprendido entre 1958 y 1963.

2. Reimplantación del texto original de la ley 13.246 por el decreto-ley 1639/63. Como consecuencia de la inseguridad Jurídica a que hemos hecho referencia en el punto anterior, existiendo criterios doctrinarios y jurisprudenciales contrapuestos, y a fin de poner término a la situación reinante; fue sancionado en 1963 el decreto-ley 1639, el cual declaró en su artículo 1° vigente en su totalidad el texto de la ley 13.246, con las modificaciones introducidas por la ley 14.451, las sancionadas por el presente decreto-ley, volviéndose así al texto originario de la ley 13.246 con las modificaciones indicadas 14.

3. Fundamentos del proyecto de la nueva ley. ¿Es o no de orden público agrario? El escueto proyecto de la ley 21.452 del 14 de junio de 1976 se fundamenta, a los efectos, en la sustitución- derogación de la figura de la tácita reconducción, conforme a la cual, por el mero transcurso del tiempo en el uso y disposición de un predio, puede prorrogarse un contrato. Acotamos a los fundamentos del proyecto que no se ha profundizado en el análisis de la

figura Jurídica de la tácita reconducción, que desaparece del derecho positivo agrario. Ya decimos en el punto 4 de este apartado que la tácita reconducción no significa prórroga del contrato vencido, sino que implica la constitución de otro contrato. Existen nuevas circunstancias, como cancelar las garantías personales del cumplimento del contrato, desacuerdo a la fijación de precio, etc., lo cual debe resolver la autoridad Judicial competente. En lo demás nos remitimos al referido punto 4. Se debe analizar con toda precisión si la nueva ley 21.452 es o no de orden público agrario. La circunstancia de que se trate de evitar con la nueva ley la prórroga de los contratos (para nosotros nuevo contrato), no es razón suficiente para considerarla de orden público agrario, en lo que a tácita reconducción se refiere. Como lo decimos precedentemente, no se trata de violar normas constitucionales; el hecho de que el arrendatario permanezca en la tenencia del predio por una resolución que puede ser inconsulta, parte del legislador. Podemos decir que éste escucha al titular del dominio, ya que la tácita reconducción se produce por una inacción del propietario arrendador, quien, si desea realmente la recuperación del predio para realizar él una actividad agraria, y comenzando desde luego con las gestiones tendientes a la recuperación del inmueble. No podría olvidarse que al propietario del predio le asiste el derecho a demandar indemnización por danos y perjuicios por retención indebida del inmueble. Por lo que llevamos expuesto, la nueva ley 21.452, no es de orden público agrario, con respecto a la tácita reconducción.

4. Supresión de la tácita reconducción con la sanción de la ley 21.452. La ley 21.452, publicada en el Boletín Oficial el 11 de noviembre de 1976, ha suprimido la figura jurídica de la tácita reconducción en el Derecho Agrario, legislada hasta entonces por el artículo 20 de la ley 13.246. El texto sancionado por la reforma dice en el artículo 2° de la ley que: "Sustituyese el articulo 20 de la ley 13.246 por el siguiente: "Vencido el termino legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes". Es decir que del artículo transcripto surge que se han suprimido los tres últimos párrafos de la norma. No contempla la ley en estudio las consecuencias jurídicas ene nacen de la inacción del propietario del predio que no reclama la devolución del inmueble dentro de un determinado plazo.

Rechazar o aceptar la tácita reconducción obedece a distintas concepciones que se tengan acerca de la actividad agraria, la cual es realizada por el sujeto agrario. La inacción del propietario en requerir la devolución del inmueble significa que él no va a realizar actividad agraria alguna, y por tener interés la comunidad en que los predios continúen produciendo, siendo ésta la consecuencia inmediata del Derecho Agrario, permite al arrendatario o aparcero que se halla legítimamente en el uso y goce del predio, proseguir la explotación en el inmueble cuya tenencia venía correspondiéndole. No solamente ha dejado de ser derecho positivo agrario la tácita reconducción, sino que además ha desaparecido el plazo que confería al arrendatario el sustituido artículo 20 de la ley 13.246, de un año de permanencia en el predio. Esta situación especial no significa una prórroga lisa y llana del término de los contratos agrarios, sino que se produce por la mera omisión del arrendador, a lo cual la ley le da categoría de una situación especial y no por la acción del legislador, que resuelve la prórroga del plazo de los contratos. La tácita reconducción no es prórroga de los contraías agrarios, sino que, producido ésta, da nacimiento a una nueva convención, a pesar de que la parte pertinente del artículo 20 de la ley 13.246 decía que: "el arrendatario tendrá derecho a considerarlo renovado en las mismas condiciones, rigiendo en cuanto c los plazos lo previsto en el artículo 4°". Se debe interpretar que la redacción del artículo se refirió al nacimiento de un nuevo contrato, por quedar obligado el arrendador a cumplir con el artículo 40, confiriéndole al arrendatario el derecho previsto en los artículos 4° y 41 de la ley 13.246 La IX Conferencia Nacional de Abogados resolvió que: "Debe mantenerse la inexistencia de la tácita reconducción". Por su parte, la primera minoría votó por "la inclusión en la ley, de la tácita reconducción". En nuestra 5ta. ponencia presentada a la Comisión 6, concluíamos diciendo "que la figura Jurídica de la tácita reconducción debe ser incorporada al Derecho Agrario positivo", inclinándonos por la abrogación de la ley 21.452 (Sistematización..., ob. cit., Ponencia 5a, p. 8).

5. Vigencia de la ley. Casos prácticos. La ley 21.452 se publicó en el Boletín Oficial el 11 de noviembre de 1976. Por no indicar fecha de vigencia, es de aplicación el artículo 2° del Código Civil, y en consecuencia rige a partir de los ocho días siguientes a su publicación oficial, o sea, desde el 19 de noviembre de 1976. Como las leyes no tienen efecto retroactivo y se aplican para lo futuro, si bien es cierto que a partir del 19 de noviembre de 1976 entrará la ley en vigencia, la situación de hecho,

contempla los siguientes casos prácticos: 1°) Los contratos celebrados a partir del 6 de junio de 1968, 1° de enero de 1969 y 1° de enero de 1968 (arts. 1, incs. ) y b), y 3, respectivamente, del decreto-ley 17.253/67), se regirán por la ley vigente al tiempo de su celebración, es decir, por la ley 13.246. 2°) Los contratos celebrados después del 19 de noviembre de 1976 se regirán por la ley 21.452. 3°) Como la tácita reconducción es aplicable aun para aquellos supuestos en los cuales el arrendatario no ha ejercido el derecho opcional de tres años que prescribe el artículo 4°de la ley 13.246, si ha transcurrido un año de inacción en reclamar el propietario la devolución del predio, al vencimiento del plazo legal de cinco años, el contrato queda reconducido. 4°) Al no disponer la ley 21.452 fecha de vigencia, ésta será derecho positivo agrario a partir del 19 de noviembre de 1976 por aplicación del artículo 3° del Código Civil, y por tal causa los contratos de arrendamiento y aparcería rurales celebrados con anterioridad al 19 de noviembre de 1976 quedarán comprendidos en la ley 13.246. 5°) Las situaciones analizadas en los supuestos anteriores se darían en el supuesto de que el arrendatario no hubiera hecho uso del derecho de opción trienal que prescribe el artículo 4° de la ley 13.246. Resumiendo, tenemos: Que aun con la vigencia de la ley 21.452, pueden darse supuestos en que sea aplicable la tácita reconducción, de no haberse usado del derecho opcional de tres años de prórroga del contrato.

6. Aplicación de la ley 15,514. La ley 21.452 no ha abrogado la ley 15.514, en virtud de la cual en caso que deba precederse a la restitución del predio, para la fecha de su entrega se tendrá en cuenta permitir el traslado de las haciendas en épocas adecuadas, y asimismo dar a los ocupantes el tiempo necesario para la terminación de las cosechas existentes, las que se realicen de conformidad con las condiciones normales de la zona y las características habituales de la explotación (art. 1°, ley 15.514).
CAPITULO NOVENO EL PRECIO EN EL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO Y LA PARTICIPACION DE LOS FRUTOS EN EL CONTRATO DE APARCERIA

A) EL PRECIO EN EL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO

1. Precio cierto en dinero.

El precio es uno de los elementos esenciales del contrato. Este debe consistir en dinero, ya que otra mención lo desnaturalizaría como de arrendamiento. La doctrina tiene establecido que el precio es la contraprestación por el uso y goce del predio, que debe ser "en dinero" (art. 2°, ley 13.246). Si no hay precio no se formaliza el contrato y si no se lo determina en dinero no es arrendamiento agrario. En el contrato pueden establecerse las bases ciertas para su fácil determinación, fijándose el precio por hectárea y por año Brebbia considera en el supuesto que pueda determinarse, que existe el precio que prescribe el artículo 2° de la ley 13.246,, ya que en este caso es de aplicación el artículo 1494 del Código Civil, que remite a lo normado en el contrato de compraventa en cuanto se refiere al precio, al consentimiento y demás requisitos esenciales de ese contrato. Estimamos que el precio del contrato de arrendamiento rural se basta a sí mismo, el cual por ser autónomo no debe valerse de ninguna clase de disposiciones de derecho común. La ley 13.246 no fue incorporada al Código Civil como lo estableció la ley 11.627. De ello surge la autonomía del contrato de arrendamiento rural. Por otra parte, cuando la ley desea referirse al Código Civil lo hace en forma expresa, como en el artículo 18 de la ley 13.246. Además no debemos perder de vista el concepto general del Derecho Agrario que es una disciplina, con principios, fundamentos, métodos y demás características propias de esta materia. La existencia de un Código Agrario Nacional acudiría prontamente en nuestra ayuda y en la emergencia solamente podemos elucubrar con el único argumento que nos proporciona la ley 13.246, sin perjuicio de lo dicho en el párrafo anterior. En definitiva. No buscar las propias soluciones en los principios del Derecho Agrario, en las propias normas agrarias como la ley 13.246, y remitirnos lisa y llanamente al Código Civil, es restarle a lo agrario su autonomía. No caigamos en lo ocurrido con motivo de la sanción de la ley 20.518 cuando debimos echar mano del Código Civil a falta de ley agraria.

2. Contratos mixtos. Son aquellos en virtud de los cuales el pago del precio consiste, además de una parte del porcentaje de los frutos, en una suma fija de dinero. Esta clase de contratos son permitidos por la ley 13.246, dándoseles la solución a los mismos en el artículo 44 que dice: "se regirá por las normas fijadas para la aparcería todo

contrato en el cual la redistribución consista además del porcentaje en la distribución de los frutos, en una determinada suma de dinero" La doctrina se inclina por su aceptación en virtud de considerar que el propietario del predio corre con los riesgos de la explotación. Pena por su parte dice que: "existe un procedimiento llamado compensación de aportes para cuando una de las partes (generalmente el colono) realiza mayores aportaciones que las que proporcionalmente correspondan al porcentaje de distribución de los frutos, en cuyo caso la otra parte equilibra en efectivo su menor inversión. Ocurre esta situación... en aquellos contratos de aparcería. . que se conocen como mediería. A este tipo de contratos los consideramos como auténticos contratos de aparcerías. La doctrina agrarista los ubica como una clase especial de contratos de arrendamientos, cuando en realidad son verdaderos contratos de aparcerías, dándoles preferencia como convenciones arrendatarias en virtud de intervenir una parte del pago en dinero.

3. Contratos conjuntos. Hemos expresado en otra oportunidad que existe arrendamiento colectivo o conjunto "cuando el propietario concede el uso y goce de un predio rural a favor de una asociación de bien público agrario o de Cooperativas Agrarias, para que éstas los entreguen en lotes fraccionados a los socios a los efectos de realizar su explotación o lo hagan en común, en cualquiera de sus especializaciones".

4. Contratos a kilaje fijo. Estos contratos han sido prohibidos por el artículo 52 de la ley 13.246. Son aquellos en los cuales se conviene como pago del precio un porcentaje fijo de los frutos o en su defecto su equivalente en dinero. Peña dice que "como lo prohibido es la forma de pago, consideramos que el propietario tendrá derecho a optar por contrato de arrendamiento o de aparcería". No compartimos la opinión del autor citado, ya que de concertarse una cláusula en tal sentido, estaríamos frente a un contrato innominado, que no sería de arrendamiento ni de aparcerías. Siempre que así se establezca como cláusula general que determine el precio. Si éste está contemplado en el contrato y se agrega una cláusula como la que venimos explicando, el contrato no es nulo, sino que debe considerarse la cláusula nula, sin efecto legal alguno y por consiguiente no escrita.

5. Contratos canadienses.

Estos contratos son aquellos en virtud de los cuales el pago del arrendamiento se determina: a) con un adicional que debe abonarse en dinero o en especie, de conformidad con la cotización, o b) en su defecto la cantidad de frutos obtenidos, todo además de un porcentaje fijo en la distribución de los frutos o una suma determinada en dinero. Tales convenciones son expresamente prohibidas por el artículo 42 de la ley 15.246 que dice: "Prohíbese convenir como retribución, además de un porcentaje fijo en la distribución de los frutos o suma determinada en dinero, un adicional a abonarse en dinero o especie y de acuerdo con la cotización o la cantidad de frutos obtenidos, o en trabajos ajenos a la explotación del predio arrendado a efectuarse bajo la dependencia del arrendador por el arrendatario, aparcero o sus familiares". El último párrafo del artículo transcripto tiene por finalidad evitar que la familia agraria quede en relación de dependencia del arrendador y volver al trabajo de esclavitud a que estaban acostumbrados los colonos. No es necesario que se establezcan juntamente todas las circunstancias enunciadas. Con solo incluir una de las variantes que menciona, ya queda configurado el contrato canadiense.

6. Remisión del precio. La remisión del precio significa la dispensa de abonarlo en determinado momento por causas que le sean ajenas por quienes deban cumplir con el pago. La ley 15.246 legisló la remisión del precio al disponer el artículo 6°: "El arrendatario tendrá derecho a la remisión proporcional del precio del arrendamiento por pérdida total o parcial de cosechas, en el porcentaje y condiciones que establezca la reglamentación, debido a caso fortuito o fuerza mayor que implique riesgos no asegurables, excepto si la pérdida resultara compensada con el producido de las cosechas precedentes. Si la pérdida no resultara compensada, la remisión no podrá tener lugar sino al final del arrendamiento, en cuya oportunidad se efectuará computando las cosechas obtenidas durante toda la vigencia del contrato. Hasta tanto se opere la compensación final, podrá dispensarse provisionalmente al arrendatario del pago del precio en proporción a la pérdida sufrida". Brebbia dice que un riesgo no asegurable es la helada 8. Estamos de acuerdo con el citado autor; pensamos que en este supuesto debemos indagar previamente en las normas que rigen los supuestos de seguros y las incluidas en ellas, no estando éstas comprendidas en el artículo 6° de la ley 15.246. En síntesis: si la ley de seguros agregara algunos nuevos casos de riesgos asegurables, los que fueran previstos no estarían comprendidos en el artículo 6° de la ley y en consecuencia no funcionaría la remisión del precio del arrendamiento. Esta norma de la cual transcribimos la parte fundamental del arrendamiento agrario ha sido derogada por el artículo 2° de la ley 22.298 y en consecuencia el arrendatario no podrá hacer uso del derecho de la remisión del precio arrendaticio.

En el mensaje de elevación al P.E.N. se expresa: "el arrendatario no constituye la parte débil del contrato, sino que el aporte de capitales que debe efectuar a la explotación, lo convierten en un verdadero empresario" y que constituye el fundamento de la derogación de la norma. En la IX Conferencia Nacional de Abogados, en nuestra calidad de miembro de la Comisión No 6, presentamos, entre otras, una ponencia, en la cual concluimos: "La ley de arrendamiento debe bastarse a sí misma, aceptando la autonomía real del Derecho Agrario y los principios de esta rama del derecho, quedando así limitada la autonomía de la voluntad". En definitiva, la Conferencia resolvió por unanimidad mantener el sistema de la remisión del precio del arrendamiento, votando la mayoría (no hubo minoría), que debía ser extendido a la explotación ganadera para supuestos "extraordinarios" e "imprevisibles" (Conf. Col. Abogs. San Francisco, —Córdoba—, Boletín Informativo No 8 del 6 de octubre de 1979, C.N.A.).

7. Revisión del precio. Derogado por ley 22.298. La revisión del precio del arrendamiento fue prevista al sancionarse la ley 13.246 en el artículo 5°. Existía la posibilidad de la revisión en los arrendamientos en los casos de alteración desequilibrada entre los costos de producción y el valor de los productos obtenidos, por resolución dictada por el P. E. La ley lo autorizaba a reveer los precios de los arriendos. No era necesario que existiera un tiempo determinado de ejecución del contrato. Las partes, ocurrido el desequilibrio, podían presentarse a la autoridad competente. Hacía referencia a las Cámaras Paritarias que en ese entonces funcionaban. La presentación de los interesados no tenía lugar de acuerdo a la reglamentación de entonces (con anterioridad a la sanción del decreto 1639) si ya se hubiera dictado por el P. E. medidas generales o regionales que autorizaran la revisión del precio del arriendo. El decreto-ley 1639/65 que declaró vigente el texto de la ley 13.246, hizo algunas modificaciones a determinadas normas y entre éstas se incluyó el artículo 5° de la ley. Brebbia considera que el nuevo precio debe regir desde la fecha de la notificación de la demanda. En consecuencia, las reformas fueron las siguientes: 1°) Que el contrato tenga como mínimo tres años de vigencia. Si existiere desequilibrio que supere lo previsto en la reglamentación, si ésta se produce antes de cumplirse los tres años de vigencia del contrato, la revisión del precio no procede.

2°) Se suprimió la actuación del P. E. Para que, por medidas que tengan por causa el desequilibrio general o regional, disponga la revisión del precio. 3°) Tanto el arrendador como el arrendatario eran los únicos autorizados a pedirlos, siempre que se dieran las condiciones legales. El decreto 8330/63, artículo 6° (que estaría en desuso) establece que el desequilibrio debe ser superior al 50 % a la fecha del contrato, para que pueda reveerse el precio del arrendamiento. 4°) Que el desequilibrio responda a factores permanentes de Índole general, regional o particular del campo de que se trate, como lo prescribe el artículo 6° del decreto 8330/63. La ley 22.298 modificatoria de la ley 13.246, suprime la revisión del precio del arrendamiento, y al no legislarse la institución de la revisión, queda librado a lo que puedan establecer las partes en el contrato, y a falta de cláusulas expresas convencionales, rige el Código Civil, previo análisis de las leyes agrarias que puedan aplicarse por analogía agraria. Como cláusula contractual podrá fijarse un aumento trimestral y semestral conforme con los índices de precios agropecuarios al por mayor suministrados por el I.N.D.E.C. En caso de silencio no habría posibilidad de revisión judicial, por cuanto ésta, demandando reajuste de arrendamiento y previsto en el artículo 5° de la ley 13.246 fue derogado por e1 artículo 2° de la ley 22.298. Suprimir el control Judicial del precio constituye una atribución conferida sin derecho al arrendador, que por pretender un precio superior al normal, podría forzar al arrendatario a aceptarlo o rechazarlo, sin ninguna garantía legal. También una cláusula contractual que prevea, por ejemplo un precio determinado el primer año y durante el 2do. o 3ro reajuste que no fuere normal, obligaría al arrendatario a aceptarlo o rechazarlo sin ninguna garantía legal. Tan peligroso es la suspensión de la revisión del precio de arrendamiento, que la Comisión No 6 de la que fuimos titulares— de la IX Conferencia Nacional de Abogados, votó por de' duración de la mayoría que: "Debe mantenerse la institución de la revisión del precio" y asimismo por mayoría se declaro' "Esta revisión sólo será procedente en los casos de aplicación de la teoría de la imprevisión y del abuso del derecho". Evidentemente no se ha tenido en cuenta la opinión dé agraristas que llevaron la opinión de la mayoría de los abogados del país. Deberá restablecerse la institución de la revisión del precio del arrendamiento, volviéndose en esta forma a tomar la senda perdida.

8. Reajuste del precio del arrendamiento. Derogado por la 22.298. Este procedimiento fue introducido por el decreto-ley 16763, a la ley 13.246. El reajuste podía darse en dos casos diferentes que son: 1°) En el supuesto de que el arrendatario hubiera hecho uso de la opción de prorrogar su contrato por tres años más. En esta instancia el contrato fue suscripto por menos de cinco anos o sin término de duración. Como en este caso podía el arrendatario optar por la prórroga de tres años más, el arrendador tiene derecho a pretender un aumento del precio del arrendamiento. Si no había acuerdo podía incoar demanda por reajuste de arrendamiento ante el Juez o Tribunal competente con relación a 1a ubicación del predio. 2°) El otro caso era: cuando el contrato era suscripto por un término mayor de cinco años e inferior a ocho. La situación de este epígrafe fue normada en el mismo artículo 4° al decir: "En los contratos de plazos superiores a cinco (5) años e inferiores a ocho (8), el arrendatario podrá optar por prorrogarlo hasta completar este último plazo, en las mismas condiciones establecidas en los párrafos anteriores, siempre que ejercitara la opción en la forma especificada precedentemente". Era durante el término de estas dos opciones a favor del arrendatario que podía establecerse entre las partes de común acuerdo un reajuste de arrendamiento. Siempre que hubiera desacuerdo, el precio lo determinaba la autoridad judicial competente. El reajuste del precio del arrendamiento ("ajustara decía el sustituido art. 4° de la ley 13.246), ha seguido la misma suerte que la revisión del arriendo, ya que ha sido derogado por la ley 22.298, artículo 2°. Tanto la revisión como el reajuste tienen íntima relación con el plazo contractual. Al disminuirse el plazo mínimo a 3 años, no existe la posibilidad del plazo mínimo legal de 5 años y consecuentemente la opción de prórroga de 3 años más a favor del arrendatario. Como la revisión se daba transcurridos que fueran 3 años del contrato con la nueva ley coincidirían ambos plazos. Para tener el arrendador derecho a reajustar el precio, debía previamente el arrendatario haber hecho uso de la opción de 3 años mas de prórroga contractual y habiéndose dejado sin efecto este derecho de considerarlo como un nuevo contrato» pudiéndole exigir al arrendador la redacción de un nuevo contrato con las formalidades del artículo 40, y con derecho a lo normado en el artículo 41 de la ley 13.246. El voto mayoritario de la Comisión No 6 de la IX Conferencia Nacional de Abogados reunida en San Francisco —Córdoba— del 3 al 7 de octubre de 1979, declaró por mayoría que: "Debe mantenerse la institución de la revisión del precio". Al igual que en el punto anterior, abogamos por su reimplantación.

B) la PARTICIPACIÓN DE LOS FRUTOS EN EL CONTRATO DE APARCERÍA

1. Distribución de los frutos en la aparcería agrícola. La participación en la aparcería constituye el elemento principal del contrato de aparcería y el mayor o menor porcentaje en la participación de los beneficios obtenidos en la explotación estará previsto en el contrato. El artículo 30 de la ley 13.246 legisló el porcentaje de la distribución de los frutos, el cual debía guardar relación con los aportes que las partes efectuaran para la explotación. Es decir que si el aparcero-dador, además de conceder el uso y goce del predio, hacía entrega de elementos de labranza, mayor debía ser el beneficio que obtendría al dividir los frutos y productos obtenidos por la explotación. Ello debía consignarse en el contrato, ya que era lo que expresamente especificaba la ley. Coincidimos con Leunda Tossi cuando dice, antes de la reforma, que "se impide de esta manera la existencia de especulación con los precios" 10, y teniendo en cuenta que "los aportes en aparcerías no son iguales en todo el país y hay una notable diferencia, que obedece, entre otras cosas, a la calidad productiva de los distintos predios rurales, o su ubicación, en fin, a la cantidad y calidad de las mejoras existentes. Y evidentemente, esa diferencia se debe al mayor o menor aporte que el dador realiza en la explotación" ". A fin de distribuirse los frutos de la explotación el aparcero tenía derecho a deducir los gastos de la semilla empleada, lo que estaba previsto en el artículo 31. Refiriéndose a esta norma del decreto reglamentario (hoy 8330/63 e igual texto en la anterior), comenta Leunda Tossi que "la primera parte establece la calidad del cereal a repartir, a efectos de evitar la existencia de contratos, como los hubo, que fijaban al arrendatario un tipo determinado de granos, con un porcentaje de humedad, un peso y demás características, fijo, se tuviera o no; la consecuencia era que, de no tenerse, el aparcero debía abonar una especie de cláusula penal y por ello entregar más grano que el originariamente pactado. Con la disposición señalada se evitarán esos inconvenientes, pues ambos contratantes deberán recibir la calidad media cosechada". La reglamentación prevé el caso en que "se haya contratado la entrega del porcentaje en parva y se cosecha en cambio con máquina corta- trilla, los gastos de trilla, bolsas e hilo deberán ser soportados por las partes, en la proporción convenida para la distribución de los frutos" (art. 42, decr. 8330). En el caso de que el aparcero se hubiera obligado a entregar los frutos embolsados y por causa de fuerza mayor no pudiera hacerlo, queda facultado a efectos de su entrega "para hacerlo a granel por un valor equivalente, incluida la bolsa" (art. 43, decr. 8330). El artículo 1° de la ley 22.298 sustituyó el 30 del texto original de la ley 13.246, quedando redactado en su primer párrafo: "Las partes podrán convenir libremente el porcentaje en la distribución de los frutos".

Es decir que la reforma consiste en que las partes, a partir de la vigencia de la ley, tienen amplia libertad para establecer la distribución, no quedando obligados a un porcentaje fijo, el cual debía guardar relación con los aportes efectuados para la explotación agropecuaria. En este sentido rige la autonomía de la voluntad y la distribución deja de ser legal, entendiéndose ésta, que dicha distribución de los beneficios obtenidos deberá ser armónica con respecto al capital aportado por las partes. Actualmente puede darse el caso de que, una de las partes de la relación jurídica, perciba un porcentaje elevado, siendo su aporte material reducido. Podrán intervenir determinados factores que coadyuven a un determinado porcentaje y que no guarden relación con los aportes suministrados para el desenvolvimiento de la actividad agraria.

2. Distribución de los frutos en la aparcería pecuaria. El artículo 34 de la ley 15.246 se refiere a la distribución de los frutos en la aparcería pecuaria al decir que ''Cuando la cosa dada en aparcería fuese solamente animales, los frutos y productos o utilidades se repartirán por mitades entre las partes, salvo estipulación o uso contrario". No existe disposición alguna en la ley que impida que la distribución de los frutos se convenga en mayor o menor porcentaje tanto para el dador como para el aparcero. Es decir que guardando silencio las partes sobre el porcentaje de distribución de los frutos, se aplica el artículo 34 de la ley solamente en este supuesto. En esta hipótesis rige la autonomía de la voluntad, tal como lo reconoce la mayoría de la doctrina agraria. Pero es de hacer notar que, a pesar de imponerse este principio, la libertad de la voluntad está condicionada a los caracteres que informan los contratos agrarios privados, como lo hemos explicitado en el capítulo respectivo, o sea que, además del fin productivo por excelencia, la falta de especulación, etc., queda juntada la autonomía de la voluntad, no funcionando con la amplitud del derecho común, sino que los caracteres de estos contratos privados controlan el libre albedrío de los sujetos en el acto de convenir las cláusulas contractuales.

3. Epoca de la distribución de los frutos. Nos hemos referido a la forma de la distribución de los frutos, tanto en la aparcería agrícola como en la pecuaria.

Respecto a la forma, las partes, ya se trate de la agrícola como de la pecuaria, pueden convenir el modo que emplearán normas legales si éstas lo previeran y, en caso de silencio de la ley, deberán tener en cuenta los caracteres generales de los contratos agrarios. Lo que consideramos importante es determinar la época de la distribución de los frutos, sea en las aparcerías agrícolas como en las pecuarias. En las agrícolas la distribución debe realizarse después de comercializarse la producción, una vez que se perciba el importe de la venta del cereal. La época de la distribución puede convenirse en el contrato, pero lo que es evidente es que ella debe guardar relación con el momento de la comercialización. Sería desacertado establecer en el contrato que la época de distribución de los frutos sea una vez obtenida o levantada la cosecha, ya que no se tendría suma alguna en poder de las partes para distribuir por no haberse producido la venta de los productos agrícolas. En las pecuarias la época de la distribución está condicionada al momento en que las partes puedan obtener beneficio por los frutos y productos materia del contrato pecuario. Si en el contrato de aparcería pecuaria se ha establecido la época de la distribución de las crías de los semovientes, no es necesario para efectuar la distribución, proceder a la venta de los animales. La época de la distribución sería aquí la fecha del nacimiento de las crías. En este supuesto habría que deducir los gastos efectivos realizados por el aparcero para la atención y cuidado de los semovientes hembras "servidas". Los gastos tendrían que anotarse por el aparcero, teniendo como base de esas anotaciones los comprobantes de dichos gastos y trasladarlos, para ser descontados a la época de la distribución de los beneficios reales obtenidos. Es decir al momento en que ingresen importes en efectivo con motivo de la comercialización de otros productos. En síntesis: la época de la distribución debe estar condicionada al momento de ingresar el dinero en efectivo proveniente de la comercialización de los productos o subproductos obtenidos por la actividad agraria. En la capitalización de hacienda (art. 54, ley 15.246), por tratarse de ventas casi al contado, 50 o 60 días (puede darse el caso de 90 días), la distribución se hará a los 50 o 60 días de la venta de los animales.

4. Facultad de las partes para disponer de los frutos. Prohibición. Estado de condominio. Las partes recibirán en concepto de distribución de las utilidades del contrato, el porcentaje que se hubiera establecido en el acuerdo, conforme a lo que hemos dicho precedentemente. Pero la norma legal determina cuándo podrán disponer de esos frutos: con posterioridad a la

distribución de los mismos. Esto lo dispone el artículo 50, in fine, de la ley 15.246-22.298 que dice: "Ninguna de las partes podrá disponer de los frutos sin haberse realizado antes la distribución de los mismos, salvo autorización expresa de la otra". La reforma introducida por la ley mantuvo el texto de la ley anterior y únicamente modificó la numeración en esta forma: Ley 13.246: Artículo 51, in fine; Ley 13.246, texto según ley 22.298: Artículo 30, in fine. Es decir que de acuerdo con la ley los frutos estarían en una especie de condominio, ya que ninguno de los contratantes puede disponer de ellos. Surge el interrogante que hace pensar ¿hasta qué porciento de los frutos puede retirar una de las partes si la otra le presta su conformidadº La autorización otorgada por una de ellas para disponer de los frutos obtenidos depende de quién le conceda permitiendo un determinado porcentaje, el que estará en relación directa con lo que se haya convenido en el contrato. No constituiría esta circunstancia dar por adelantado su conformidad con la rendición que le someta el aparcero al dador. Todo ello queda condicionado a los reajustes reales que correspondan para el momento de practicarse la distribución definitiva, previa conformidad, también definitiva, por parte del dador.

5. Revisión de la participación de los frutos. Aparcería agrícola. Derogada por ley 22.298. La revisión del porcentaje convenido procedía solamente en la aparcería agrícola lo que estaba previsto en el artículo 50, segunda parte de la ley 15.246 al decir que: "Estos porcentajes serán remisibles con medidas de carácter general por el Poder Ejecutivo, ya sea en virtud de causas de índole general o regional que produzcan un desequilibrio en la proporcionalidad de los aportes a cargo de las partes, o a pedido de cualquiera de ellas, por los organismos previstos en el artículo 46 con relación al caso planteado. Del artículo 50 de la ley, surgían dos situaciones: El P.E. quedaba facultado en el caso de una situación de emergencia de carácter general o regional, afectando a una región la producción agrícola, a proceder a la revisión del porcentaje de la distribución de los frutos. b) Si existiera una emergencia de carácter personal, con relación a un desequilibrio entre el costo de producción y el valor de los productos, es decir "un desequilibrio en la proporcionalidad de los aportes de las partes", cualquiera de ellas podía pedirlo, con relación al caso concreto, es decir, a esa explotación y siempre que no haya dictado medida alguna el P. E.

Por vía reglamentaria se establecía imperativamente la posibilidad de la revisión, siempre que se cumplieran los requisitos o las circunstancias previstas en el artículo 6° del decreto reglamentario, que jugaba para la revisión del precio del arrendamiento, atento lo dispuesto en el artículo 41 del decreto 8330/63. El hecho concreto que permitía la intervención revisionista por parte del P. E., lo constituía el desequilibrio entre el costo de producción y el valor de los productos obtenidos, que alteraran en más de un 50 % el porcentaje de beneficio neto obtenido, siempre que sean motivados por factores de índole general regional o particular del campo de que se trate, como lo prevé el artículo 6° del decreto 8330/63 14. La revisión de la participación de la distribución de los beneficios en la aparcería, siguió la misma suerte que para el arrendamiento. Conforme con lo dispuesto por el artículo 1°, por el cual se procede a derogar- sustituir el artículo 30 de la ley 13.246, cuyo nuevo texto no transcribe lo normado anteriormente en la ley 13.246. 6. Reajuste de la participación de los frutos. Uso y goce del predio. Por aplicación de las disposiciones generales de la ley 13.246, el artículo 22 dispone que en los contratos de aparcerías en los que se conceda el uso y goce de un predio, son de aplicación, entre otros, el artículo 4° del mencionado cuerpo legal. Debemos recordar que el nuevo texto de dicho artículo disminuyó el plazo de 5 a 3 años, obligatorio para las partes y prohibió el plazo opcional de 3 años más. Consecuentemente con esa opción se permitió el reajuste del arrendamiento. Es de aplicación asimismo a los contratos de mediería. En conclusión diremos: Por ser aplicable lo que dejamos expuesto en el párrafo anterior, no le asiste a las partes el derecho de reajuste de la participación de los frutos.
CAPITULO DECIMO MEJORAS EN LA LEY 13.246

A) MEJORAS EN GENERAL

1. Concepto de mejoras. Se entiende por mejora la realización de un trabajo consistente en la modificación, supresión o ampliación de la cosa, cuyo objetivo consiste en concederle un mayor valor Es decir que la realización de una obra por parte de quien detenta el uso y goce de la cosa siempre tiene un valor económico. Este valor económico puede ser de mayor o menor magnitud según sea estimado por quien usa la cosa (arrendatario) o por su propietario que

la ha cedido en locación. El arrendatario que introduce una mejora, siempre, en todos los casos, le da un mayor valor económico al predio. Por eso no hay que confundir este mayor valor económico con el derecho que le asiste a exigir el pago del valor de esas mejoras, todo ello de conformidad a las cláusulas que se hayan estipulado o insertado en el contrato de locación y las disposiciones del Código Civil.

2. Clases de mejoras. Existen varias clases de mejoras que son: 1°) Naturales y 2") Industriales. Estas últimas se dividen en: a) Las necesarias; b) Las voluntarias, y c) Las urgentes. a) Las necesarias son aquellas de carácter indispensable que deben realizarse por determinadas circunstancias y que hacen al buen y normal uso de la cosa. Sería el caso del dispositivo eléctrico; arreglo y cambio de cañerías de desagüe, etc. Hacen a la conservación de la cosa. b) Las voluntarias son las mejoras que se realizan por la propia conveniencia del locatario, que hacen a su comodidad, a un mayor disfrute de la cosa alquilada para el titular y su familia. Estas mejoras podemos considerarlas que son un mero lujo que se proporciona a sí mismo el locatario En definitiva: estas mejoras puede o no hacerlas el locatario y, en caso que las realice, no tiene reclamo alguno que formularle al locador. c) Las urgentes consisten en aquellas que por la circunstancia apuntada no permiten dilación y deben realizarse de inmediato, para salvaguardar la propia conservación de la cosa. Ya veremos en el punto siguiente que aun en el supuesto de que en el contrato estuviese prohibida la realización de las mismas, éstas pueden hacerse y posteriormente comunicar el hecho al locador.

3. Mejoras en el Código Civil. Las mejoras que hemos dado cuenta anteriormente se encuentran previstas en el Código Civil, —a pesar de que para nosotros una mejora útil es urgente—, en el capítulo de la locación de cosas en general y específicamente en el artículo 591, aplicándose tales normas según sean los acuerdos que se prevean en los contratos de locación o se convengan posteriormente entre las partes. Dice el artículo.591 del Código Civil: "Son mejoras necesarias aquellas sin las cuales la cosa no podría ser conservada. Son mejoras útiles no sólo las indispensables para la conservación de la cosa, sino también las que sean de manifiesto provecho para cualquier

poseedor de ella. Son mejoras voluntarias las de mero lulo o recreo, o de exclusiva utilidad para el que las hizo". Agregaremos al concepto que surge del artículo transcripto, el derecho que tiene el locatario de realizar, sin consentimiento alguno del locador, cualquier clase de trabajo o reparación que resulten urgentes, el cual está previsto en el artículo 1518 del Código Civil. Reiteramos que las mejoras urgentes entroncan con las útiles, considerando nosotros que la realización de cualquier clase de trabajo o reparación urgente, se asimila a mejoras urgentes. Sin perjuicio de lo expresado anteriormente, el artículo 1533 del Código Civil discrimina las mejoras que puede realizar el locatario, estimadas por él para su utilidad y comodidad siempre que se den los siguientes supuestos: a) Que no se hubieran prohibido en el contrato, b) Que no sea modificada la forma del objeto dado en arrendamiento, c) Que el locador no le haya intimado la restitución de la cosa. Agrega el artículo 1536 que si la locación se refiere a un predio rústico, se considera que asimismo queda autorizado el locatario a realizar cualquier trabajo de cultivo y cualquier mejora rural, todo lo cual queda desvirtuado si es prohibido expresamente en el contrato. Sí el arrendatario efectúa mejoras sin tener la debida autorización por parte del locador o si altera la forma de la cosa dada en locación, éste está facultado para impedirlas y, en el supuesto que estuvieran ya hechas, podrá demandar su destrucción (demolición) o en su defecto exigir que se restituya el predio en el estado que fue recibido (art. 1505). Si las mejoras son autorizadas en el contrato o posteriormente por el arrendador, sin discriminarse su clase, se considera que tal autorización es únicamente para realizar por parte del arrendatario las que éste tiene derecho para su utilidad o comodidad (art. 1512). Si el arrendador autoriza mejoras que el arrendatario no tiene derecho a realizar, se deben indicar expresamente las mismas. Si el locador autoriza a realizar mejoras, obligándose el locatario o oblarlas, se debe establecer el máximo que se autoriza gastar al locatario y el monto de los alquileres que se aplicarán a ese gasto, ya que contrariamente, la cláusula se considerará no escrita si se estipuló en el contrato y nula si fue conferida por separado. Dentro del régimen del Código Civil, nos referimos al régimen general de las mejoras, éste legisla las que puede hacer el locatario y subsidiariamente las que deben ser abonadas por el arrendador, lo que constituye el fundamento del punto siguiente.

4. Efectos entre las partes. Los efectos entre las partes en lo que concierne a la realización o construcción de mejoras, estriban en el hecho de la indemnización por parte del arrendador, a favor del arrendatario, todo lo cual se encuentra legislado en el Código Civil, lo que veremos en sus aspectos fundamentales.

Concluida la locación por el vencimiento del plazo, el locador deberá indemnizar al locatario el valor de las mejoras introducidas en la cosa locada, con excepción de: a) Mejoras locativas (art. 1573); b) Mejoras realizadas por el locatario, aun con la prohibición establecida en el contrato; c) Cuando la realización de las mejoras introducidas produce una alteración fundamental en la cosa locada; d) Las mejoras voluntarias y útiles cuando a estas últimas no se obligó a pagarles el locatario, siempre que fueren separables de la cosa, sin daño para ésta y a tal separación no se opone el locador o que no se pueden separar. Es obligación del locador abonar el importe de las mejoras necesarias y útiles, en el supuesto que el contrato se resuelva por culpa del arrendador y sin la del contratante, a pesar de que este último no se hubiera obligado a pagarlas o no se hubiera dado autorización para hacerlas (art. 1539, inc. 4°). El locador queda obligado a abonar las mejoras cuando se obligó a ello en el contrato (arts. 1539, inc. 1), 1540, 1542 y 1543). El locador debe indemnizar las mejoras —reparaciones y gastos urgentes— que el locatario se vio obligado a efectuar (art. 1544). El importe de las mejoras urgentes debe ser el costo de las mismas, sin perjuicio de que existan o no (art. 1548). Y por último las necesarias y útiles sólo deben ser abonadas si permanecen en la época de finiquitarse el contrato, por su valuación al momento de ser pagadas (art. 1549).
B) MEJORAS EN EL DERECHO AGRARIO

1. Fundamentos en el Derecho Agrario. Previamente a continuar con el tema de las mejoras a indemnizar, debemos aclarar cómo funcionan y cuál es su mecanismo en el Derecho Agrario. Los autores que han analizado la ley 15.246 o cualquier otra norma agraria al referirse al tema de las mejoras, sin excepción aplican las disposiciones del Código Civil sin ningún análisis previo. Nosotros partimos de otro supuesto considerando en primer término la autonomía del Derecho Agrario, el cual está provisto de principios propios especiales, sin desconocer el tronco común que es la fuente de todas las ramas jurídicas, es decir el derecho en general. Y uno de los principios de nuestra disciplina es precisamente la conservación y mantenimiento de los recursos naturales renovables. Esta conservación y mantenimiento tiene, como lo hemos dicho, su causa en los principios de nuestra materia. Y allí, entre otros supuestos, es adonde debemos recurrir como fundamento jurídico- doctrinario para

determinar si al sujeto agrario se le permite introducir una mejora en un predio, con su consecuente pago indemnizatorio. No debemos dejar de considerar que si una mejora se introduce en un predio con el fin de preservar el recurso natural, el arrendatario está implícitamente autorizado para hacerlo por una razón lógica que le otorgan los principios del Derecho Agrario y de los contratos agrarios: a) De por sí en Derecho Agrario privan las normas de Derecho Público por sobre la voluntad privada de los sujetos agrarios intervinientes en toda actividad agraria. Y es principio de Derecho Público Agrario la conservación del recurso natural renovable, y preservar el interés de la comunidad. b) Uno de los caracteres de los contratos agrarios consiste en el hecho de que las partes tienen la obligación de cuidar los recursos naturales renovables. c) Interviene asimismo otro fundamento, los principios generales del derecho, ya que nadie puede enriquecerse por el trabajo de otro o conferir un beneficio sin cargo por parte del titular de un dominio, que le confiere un mayor valor económico al objeto agrario (predio). No se justifica que se haga en primer término la aplicación del Código Civil, por cuanto el objeto, el contenido y los propios caracteres del Derecho Común, distan en mucho de ser beneficiosos para el Derecho Agrario, pero podría explicarse su aplicación si después de lo que expondremos persiste la ausencia normativa. Pero antes de recurrir al Código Civil, debemos saber el camino a recorrer que es el siguiente: 1°) Primeramente debemos aplicar las disposiciones propias: en nuestro caso el arrendamiento rural. 2°) Si no se encuentra prevista en la norma, recurrir al espíritu de la ley, es decir cuál ha sido el objetivo del legislador en su conjunto al sancionarla. 6 Lo vimos en el capítulo tercero. 3°) Si teniendo en cuenta los dos primeros supuestos, tampoco encontramos la solución, debemos recurrir al principio de las leyes análogas agrarias, en donde en una u otra medida es factible poder llenar la laguna jurídica existente. 4°) Si la mejora introducida es a causa de la existencia de una Institución agraria, siendo una de sus partes los contratos agrarios privados, se debe indagar si la solución pueden darla los elementos integrantes de los caracteres generales y jurídicos de esos contratos agrarios. Pensamos que aquí encontraremos siempre o casi siempre la vía para llenar la laguna jurídica de que dimos cuenta en el apartado 3°).

5°) Si luego de realizar todo este reenvío continúa el caso sin solución, debemos recurrir a los principios generales del Derecho, teniendo en cuenta el caso concreto planteado, ya sea doctrinaria o judicialmente. 6°) En el supuesto de que aun aplicando los principios generales del Derecho quede el caso insoluble, recién en esta instancia podremos aplicar el Código Civil. Acreditamos con lo expuesto que valemos simplemente del Código Civil, sin contemplar lo dicho, cuando una situación de mejoras no se encuentra contemplada en la ley agraria 13.246, significa, hasta cierto punto, no estimar prima fade la autonomía del Derecho Agrario. Otra circunstancia para tener en cuenta es la falta de atribución del Congreso Nacional para dictar el Código Agrario Nacional. Por último diremos que cuando la norma agraria se refiere a mejoras lo consigna como una creación autónoma e independiente, sin que implícitamente signifique la directa aplicación del Código Civil. La circunstancia de que no esté contemplada explícitamente en la norma agraria, no es una aceptación tácita de la aplicación del Código Civil, sino que constituye una norma jurídica agraria insuficiente e incompleta para solucionar el evento. 2. Leyes 11.170 y 11.627. La ley 11.170 en el artículo 6° contempló la facultad del arrendatario de introducir mejoras en el predio arrendado, siempre que no las encontrara en el fundo. Ellas eran: una habitación, hasta dos piezas, y cocina, un galpón, tinglado, silo económico, instalación de una aguada, plantar cinco árboles forestales 7 por hectárea hasta 500 como máximo. Las mejoras introducidas debían ser indemnizadas por el propietario del predio, hasta el máximo de un 10 % sobre la valuación del inmueble para el pago de la contribución territorial. Contempló la ley para el supuesto de no estar de acuerdo a las partes, que fuera determinado el valor de las mejoras por una comisión integrada por un representante del locador, otro por el arrendatario y un tercero nombrado de común acuerdo por las partes o por el Juez (art. 6°, in fine). La ley 11.627 abrogatoria 8 de la 11.170 en su artículo 19 e incorporada al Código Civil, mantiene en su artículo 6°, primera parte, el derecho del arrendatario a la construcción de mejoras en los mismos términos del artículo 6°, primera parte de la ley abrogada. Se agrega únicamente la facultad al arrendatario en el supuesto de dedicar el predio a la explotación ganadera, del que autorice al locatario a la construcción de viviendas para albergue de peones o puesteros. Refiriéndose a las edificaciones que permitía hacer la ley 11.627 al arrendatario dice

Vidales que "las edificaciones que son costumbre y tipo en las industrias agrarias, por su carácter puramente provisional, se componen de materiales tan inferiores que difícilmente resisten un período mayor de tres o cuatro años. No es posible entonces que al dueño del campo se le pueda imponer con justicia la obligación de pagar al colono el costo de una edificación que no ha de poder ser aprovechada por el nuevo arrendatario". Disentimos con tal opinión y en última instancia con lo dispuesto en la ley al referirse al material empleado en la edificación de ladrillo cocido, inclinándonos por la redacción de la ley 13.246.

3. Derecho vigente. Hasta la sanción de la ley 22.298. El derecho vigente que analizaremos en los apartados siguientes lo constituye la ley 13.246 y su decreto reglamentario. a) La ley 15.246. La ley 13.246 reiteró la vigencia como norma agraria positiva del derecho a introducir mejoras en el predio por parte del arrendatario y de las edificaciones de que debe estar provisto el fundo por parte del propietario. El criterio facultativo que preveían las leyes 11.170 y 11.627, es sustituido por el imperativo del artículo 10 de la ley í'5.246. Ya no se mantiene el viejo criterio de la facultad, sino que existe una obligación ineludible a cargo del titular del inmueble, de proveerle al mismo determinada edificación. Además del criterio imperativo que se imprime a la ley 13.246, debemos agregar que se debe distinguir lo que se denomina mejora y edificación en el predio en el supuesto de celebrarse un contrato de arrendamiento y de aparcería en que se conceda, en este último, el uso y goce del inmueble. 1) La mejora lo es cuando, una vez celebrado el contrato, el arrendatario o aparcero la introducen en el predio de conformidad a lo que le autoriza la ley. El Diccionario de la Lengua Castellana define la palabra mejora diciendo (de mejorar) que es "medra, aumento, adelantamiento de alguna cosa" 10. Si la edificación le da mayor valor al predio; si ella incide directamente como así también en forma indirecta en la producción, podemos hablar de real mejora. 2) Edificación en el predio no es mejora propiamente dicha, dándole un mayor valor económico al inmueble, sino que son las instalaciones con que debe estar provisto obligatoriamente el predio en determinadas circunstancias. El evento de hecho es lo que hace variar el concepto de uno u otro supuesto. Con esta aclaración analizaremos las mejoras y la edificación en el predio que prescribe la

ley 13.246 y teniendo en cuenta para sus conclusiones lo que manifestamos en el punto 1, de este apartado B).

C) MEJORAS EN CONTRATOS DE ARRENDAMIENTOS Y DE APARCERÍAS

1. A cargo del arrendador y aparcero-dador. La obligación a cargo del propietario y del aparcero-dador estaba prevista en el artículo 10 de la ley 13.246 al decir que: El arrendador deberá proveer a cada parcela arrendada, en las condiciones y plazos que fije la reglamentación, de las siguientes mejoras: a) Una casa habitación construida con materiales estables y en condiciones higiénicas, compuestas como mínimo de tres piezas, cocina, galería, retrete con ducha y pozo o bomba que asegure agua a la población; siempre que el arrendatario se radique en el predio; b) Cerco perimetral (alambrado) u. Analizando este dispositivo con los anteriores podemos apreciar en primer término que estas mejoras son tus obligatorias y que el arrendador no puede bajo justificación alguna dejar de proveerlas, salvo que el arrendatario no se radique en el predio como dice la norma.

2. Condiciones y plazo para proveerlas. Las condiciones en que serían provistas las mejoras por el propietario del predio han sido previstas en la reglamentación de la ley 13.246. Prescribe el artículo 29 del decreto reglamentario 8330/63:"El arrendador proveerá las mejoras exigidas en el artículo 10 de la ley 13.246 en las siguientes condiciones: a) Podrá utilizar cualquier tipo de materiales, usuales o adaptables a la zona, siempre que con ellos se pueda levantar una construcción segura; b) Asegurará el suministro de agua potable, en el caso que la hubiere y fuese razonablemente posible proporcionarla", El análisis del artículo 10 de la ley 13.246 y el artículo 29 de su decreto reglamentario merecen algunas objeciones consistentes en: 1) Artículo 10, ley 13,246. El artículo debió concretar que al momento de concederse la tenencia del predio ya tendría que estar provisto el inmueble de la totalidad de las mejoras que se mencionan, indicando en los contratos que en el fundo existen las enumeradas en ambos incisos, señalando si el arrendatario o aparcero se radicarán o no en el predio como

lo prescribe la ley. Debió preverse en la ley la circunstancia de la radicación del arrendatario en el campo, por cuanto en esta forma se contribuiría en alguna medida a poblar el interior del país. 2) Articulo 29, decreto 8330/63. No solamente debe ser segura la construcción sino que además debe ser estable. Puede hablarse de una construcción segura con garantía para quienes vivan en ella, caracterizándose por su estabilidad. El agua debe ser irremediablemente proporcionada por el arrendador, ya que ella será imprescindible para la vida. No se trata de que pueda ser racionalmente proporcionada por el arrendador, sino que ello constituye una obligación económico- social de la cual no puede desvincularse bajo ningún concepto. No olvidemos también que proporcionada el agua, ésta asimismo puede emplearse para riego, aunque más no fuere para la extensión o parte mínima de la explotación. Esta norma debe ingresar en una próxima reforma legislativa de la ley 13.246 y en primerísimo término en el complejo normativo de la sanción de un Código Agrario Nacional, como uno de los acápites complementarios de las normas sobre irrigación o de aguas, con lo cual quedaría desvinculado todo el tema del Código Civil, ya que el agua es uno de los recursos naturales renovables propios del Derecho Agrario. Plazo. La ley dejaba librada a la reglamentación el plazo dentro del cual el arrendador debía proveer al arrendatario o aparcero la edificación a realizar en el predio. Dice el artículo 27 del decreto 8530/65 que "Las mejoras a que se refiere el artículo 10 de la ley 15.246 deberán ser provistas por el arrendador dentro de los dos primeros años de vigencia del contrato". Es evidente que el plazo de dos años es demasiado extenso, por cuanto si el arrendatario o aparcero se encontraran comprendidos en el artículo 10 de la ley 15.246, no dispondrían de la edificación a cargo del arrendador y por consiguiente no podrían radicarse en el predio, si ésta fuera su resolución a fin de efectivizar la explotación. Pero si no estuvieran comprendidos en el artículo de la ley, a pesar del crédito bancario que para tales fines autoriza la ley 14, aun así nos inclinamos a pensar en la extensión del plazo. La edificación en el predio constituye una obligación social para el propietario del inmueble y como tal aquélla tendría que estar ya incorporada al predio al momento de suscribirse el contrato agrario respectivo o en el momento en que el arrendatario o aparcero se radiquen en el predio, si así éstos lo resolvieran.

3. Mejoras existentes en el predio. Si las mejoras existentes en el predio fueran otras que las obligatoriamente a cargo del arrendador, éste, además de las provistas al campo, deberá agregar las indicadas en el

artículo 10 en el plazo y condiciones previstas en la reglamentación. No existiría en este supuesto compensación de las mejoras existentes con las faltantes, si estas últimas fueran las enumeradas en el artículo 10 de la ley 15.246.

4. Mejoras que pueden introducir el arrendatario y aparcero. La ley autoriza al arrendatario 35 a introducir en el predio facultativamente las mejoras enumeradas en el artículo 11 de la ley en estudio en los siguientes términos: "El arrendatario podrá: a) Instalar una aguada con el depósito correspondiente; b) Construir un galpón para frutos y otro para maquinarias y elementos de trabajo, y vivienda higiénica para albergue de peones; c) Plantar cinco árboles por hectárea hasta 50 en total, siempre que esas mejoras no las encontrara incorporadas al arrendar el predio, o el arrendador no las ejecutara dentro del plazo de 180 días de la fecha en que se le requiera mediante notificación efectuada por telegrama colacionado o por intermedio del juzgado de paz de su domicilio". La reglamentación aclara los términos del artículo 11, incido c), al decir en su artículo 50 que los árboles que puede plantar el arrendatario son árboles frutales, No hay que confundir y debemos distinguir entre los árboles con fines forestales y la plantación de los árboles frutales. a) Los destinados a fines forestales tienen una causa distinta: es una obligación del arrendatario, establecida en el inciso d) del artículo 18 y que por ella no tiene derecho a su pago. b) La plantación de árboles frutales es facultativa para el arrendatario y en el supuesto de que la realice, tiene derecho a indemnización. Estas mejoras, como las previstas en el artículo 10, no son definitivas por cuanto el artículo, 14 de la ley 13.246 faculta a sustituirlas, como asimismo a eximir de la obligación de proveerlas, cuando lo "aconsejen las necesidades de los distintos tipos de explotación y condiciones agroecológicas de cada región". Por la vía reglamentaria se autoriza a la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación a realizar el estudio respectivo elevándolo al P. E., a fin de proveer lo estatuido en el artículo 14 ya citado de la ley 15.246. De resolver el arrendatario o aparcero introducir las mejoras que lo faculta la ley, no puede el arrendador excusarse de hacerlo, contrariamente el sujeto agrario tiene acción Judicial

para compelerlo a su realización, lo que veremos en los apartados siguientes.

5. Caso del aparcero pecuario. Con relación al aparcero-pecuario respecto de las mejoras a introducir, debemos hacer una distinción: 16 Tratamos el tema en el capítulo quinto, obligaciones del arrendatario. a) Si en la aparcería pecuaria se concede el uso y goce del predio, el arrendador deberá proveer obligatoriamente las mejoras enumeradas en el artículo 10 de la ley 13.246 y el aparcero pecuario tendrá derecho al pago de las facultativas. En general se aplican todas las normas de la ley. b) Si no se concede el uso y goce del predio no es de aplicación lo que vimos en la primera parte del capítulo.

D) PAGO DE LAS MEJORAS. ACCIONES DEL ARRENDATARIO Y APARCERO

1. Obligatorias. Las mejoras de carácter obligatorio a cargo del arrendador, así como las facultativas del arrendatario o aparcero, deben ser abonadas en los distintos supuestos de acuerdo a lo normado en la ley 13.246, según el importe limitado y estatuido en el mismo cuerpo legal. El artículo 10 prescribe en su parte pertinente que: El valor de estas mejoras exigibles al arrendador no podrá exceder del 20 % de la valuación fiscal de la superficie arrendada para el pago de la contribución territorial". Este valor de las mejoras está actualizado de acuerdo a las evaluaciones que van adquiriendo los inmuebles, a pesar de eso este valor es siempre inferior al real. La ley no ha previsto el hecho de que el valor de las mejoras obligatorias a cargo del arrendador puede ser muy superior a la cifra resultante de aplicar el 20 % de la valuación del predio y en consecuencia el arrendador quedaría obligado solamente a proveer las mejoras que indica el artículo 10, incisos a) y b), hasta el valor que resulte el 20 % de la valuación del predio y, en consecuencia, las mejoras serán proveídas en forma incompleta. Sería evidente que en esta forma la ley no cumple con la función social que tuvo en miras el legislador al sancionarla. La única solución posible sería la modificación de la norma adaptándola a la realidad actual y que tendría vigencia permanente.

Abogamos nosotros para que la modificación del valor de las mejoras lo sea de acuerdo a los precios corrientes de plaza en la zona de ubicación del predio, funcionando en este supuesto el crédito bancario previsto en el artículo 13 de la ley 13.246.

2. Facultativas. El pago de las mejoras optativas que pueden introducir el arrendatario o aparcero en el predio, están previstas en el artículo 11, in fine de la ley 13.246, que dice: "El arrendatario podrá: a) Instalar una aguada con el depósito correspondiente; b) Construir un galpón para frutos y otro para maquinarias y elementos de trabajo, y vivienda higiénica para albergue de peones; c) Plantar cinco árboles por hectárea hasta 50 en total, siempre que esas mejoras no las encontrara incorporadas al arrendar el predio, o el arrendador no las ejecute dentro del plazo de 180 días de la fecha en que se lo requiera mediante telegrama colacionado o por intermedio del juzgado de paz en su domicilio. Al término del contrato el arrendador indemnizará al arrendatario el valor que tengan en ese momento las mejoras que hubiese introducido hasta un máximo de un 20 % de la valuación fiscal de la superficie arrendada, para el pago de la contribución territorial". La valuación del inmueble deberá estimarse en la forma que lo prescribe el artículo 31 del decreto 8330/63 que dice: "La valuación fiscal en relación con la cual se fijará el monto máximo de las mejoras a que se refieren los artículos 10 y 11 de la ley 13.246, será la correspondiente a la tierra libre de mejoras, en el momento en que deban construirse o indemnizarse".

3. Mejoras no proveídas. En el supuesto de que el arrendador no cumpla con su obligación de proveer las mejoras obligatorias del artículo 10, tanto el arrendatario como el aparcero quedan facultados para hacerlas, por lo dispuesto en el artículo 10, in fine al decir que: "Si el propietario no ejecutara las mejoras a que se refiere este articulo, dentro de los plazos pertinentes, podrá efectuarlas el arrendatario a costa de aquél, quedando facultado para retener el precio del arrendamiento hasta cubrir su importe. A tal efecto podrá hacer uso de los créditos previstos en el artículo l3" y la forma de ponerlo en la práctica está normado en la parte respectiva en el artículo 28 del decreto reglamentario que dice: "... previa notificación formal del arrendador efectuada por lo menos con 30 días de antelación a la fecha en que las iniciará. De igual forma procederá el arrendatario cuando el arrendador no efectúa las reparaciones de las mejoras que son a su cargo, salvo aquellas que por su índole revistan carácter urgente".

4. Privilegio especial. Derecho de retención. La ley normaliza un privilegio especial por el reintegro del valor de las mejoras y reparaciones, otorgándoles el derecho de retención por mediación del artículo 12 que

dispone: "El crédito del arrendamiento por reintegro del valor de las mejoras y reparaciones, sus intereses y costas, gozará de privilegio especial sobre el inmueble arrendado, en grado preferente a todos los demás, inclusive al del acreedor hipotecario, y lo faculta a ejercer el derecho de retención". Esta norma es totalmente independiente del derecho común, o sea del Código Civil, que permite en el artículo 1547 la sustitución por fianza o caución. El artículo 12 de la ley permite la retención del predio a favor del arrendatario o aparcero, con implícita autorización a favor del sujeto agrario de poder continuar en la explotación agropecuaria. El privilegio oponible al acreedor hipotecario es anterior o posterior a la celebración del contrato de hipoteca (derecho real hipotecario) por los siguientes motivos: a) Si es anterior el arrendador debió hacérselo saber al arrendatario o aparcero, por cuanto podría considerarse que la hipoteca se constituyó para limitar el privilegio que pudiera tener el sujeto agrario. b) Si es posterior el privilegio se mantiene, por cuanto el pago de las mejoras o edificación que hiciera el arrendatario o aparcero, ha sido un privilegio que ha nacido con la firma del contrato.

5. Créditos bancarios. El Banco de la Nación Argentina concederá, tanto al arrendatario como al aparcero, créditos al solo efecto de poder cumplimentar el pago de las mejoras obligatorias o facultativas. La única circunstancia alegada por el banco sería el hecho de indisponibilidad de fondos, lo que deberá ser minuciosamente fundado y conforme a derecho, en especial el normado en el artículo 13 de la ley 13.246 y en el derecho que le acuerda la ley 11.684 que creó la Sección del Crédito Agrario en el Banco de la Nación Argentina y que veremos más adelante.

E) DEROGACIÓN DEL SISTEMA DE MEJORAS DE LA LEY 13.246 POR EL ART. 2° DE LA LEY 22.298

El sistema de las mejoras en materia de arrendamientos y aparcerías agrarias, introducido a partir de la ley 11.170, continuado en la ley 11.627 y ratificado en los artículos 10 y 11 de la ley 13.246, fue derogado por el artículo 2° de la ley 22.298, cuya parte pertinente dice: "Deróganse los artículos 10, 11, 12, 13, 14 (...)de la ley 13.246".

En los fundamentos de la ley referente a la supresión de las mejoras legisladas en la ley 13.246 se expresa, entre otros conceptos que: "Las mejoras obligatorias que la ley 13.246 establece a cargo del locador tenían su razón de ser en la notoria desigualdad económica existente, al tiempo de su sanción, entre el arrendador y el arrendatario. Se procuraba, por medio de aquéllas, la elevación del nivel de vida de la familia agraria, a fin de afianzar su estabilidad y proporcionarle los estímulos necesarios para aumentar la productividad de las tierras. . .". Y más adelante decía que: "Sobre estas bases el proyecto propone, en lo que concierne a este punto, el restablecimiento de las normas pertinentes del Código Civil, a cuyo fin se extiende a los arrendamientos la escala normativa que la ley hacía aplicable a las aparcerías y que aparece en el proyecto en su nueva ubicación" (B. O., 9-10-80, p. 3). Por nuestra parte no coincidimos con la derogación normativa de las "mejoras" y el "derecho de retención" y estamos a la declaración propugnada por la IX Conferencia Nacional de Abogados. Allí se resolvió por unanimidad: "Debe mantenerse el sistema de la ley 13.246". A su vez se votó por mayoría: "Debe mantenerse el régimen de la ley 13.246". Por último diremos que es necesario tener en cuenta, que la ley 22.298 se limita a derogar las normas relativas a las mejoras previstas en la ley 13.246, a pesar de la expresa mención a la vuelta al Código Civil inserta en los fundamentos del dispositivo legal, siendo en consecuencia aplicable la hermenéutica jurídica de las leyes análogas agrarias, por cuanto aquí no es derecho positivo el consignar la aplicación del derecho común.
CAPITULO UNDECIMO EXPLOTACION INADECUADA (IRRACIONAL)

A) CONCEPTO GENERAL

1. Antecedentes. Tanto la ley 15.246 como la mayoría de las normas de Derecho Agrario se refieren en la actualidad al tema materia del capítulo. Se dice que uno de los fines de la Política Agraria lo constituye el incremento racional de la producción. En el comienzo de nuestra disciplina no fue prevista y legislada la explotación inadecuada (irracional) tal como lo es en la actualidad. La actividad agraria se efectivizaba en forma casi rudimentaria tratando el productor de obtener el mayor y mejor rendimiento del predio explotado, sin estar provisto del asesoramiento y de la técnica moderna. Y es así que en el siglo pasado la explotación inadecuada pasó inadvertida ya que el Estado no tomaba la injerencia activa que el hecho

requería. Como dice Rezzónico, la siembra se hacía al boleo, las máquinas agrícolas no habían llegado al agro. El productor se valía del arado tirado por bueyes y era a pulso. El objetivo del hombre de la campaña consistía en preocuparse en que su predio produjera lo necesario e imprescindible para malamente vivir. El dividendo de esa producción debía cubrir las obligaciones contraídas en los contratos y en definitiva no se detenían a pensar en una explotación adecuada (racional). Pero el correr del tiempo llevó a pensar que esa actividad agraria debía ser encauzada por parte del Estado y que la mejor forma de obtener una mayor producción, consistía en orientar, asesorar, enseñar el camino al productor, tendiente a una producción de mayor tonelaje y aumento en la pecuaria, acorde con sus merecimientos.

2. Nuestra denominación. Explotación inadecuada. Irracional es lo contrario a la razón. El significado de la palabra irracional, de acuerdo a la lengua castellana es: contrario a la razón o que va fuera de ella. Aceptamos, sin embargo, que en derecho los significados de un término o voz no son sinónimos en más de una ocasión. Pero en esta emergencia debemos contemplar su significado en nuestro idioma castellano. A su vez racional significa arreglado o conforme a la razón y que está dotado de razón. Si aceptamos los términos (vocablos) racional o irracional, refiriéndolos a la explotación agropecuaria o actividad agraria, se podría llegar a concebir —ahondando su análisis—, que las tareas agrarias se efectivizan por un sujeto agrario que carece de capacidad de hecho y que tendría que realizar sus trabajos agrícolas por intermedio de su representante legal, en razón de su incapacidad. Siempre la explotación agropecuaria debe ser concebida para ser realizada por una persona o sujeto agrario idóneo en el sentido de sus conocimientos, aptitudes y vocación para concretar una actividad agraria. Hemos dicho en el punto anterior que las normas positivas agrarias se refieren a la explotación irracional y esas mismas normas impedirían una actividad del productor contraria de la razón. Y no es así por cuanto si la actividad produjera resultados contrarios a los objetivos de la propia ley, a los fines que se propone el Estado en aras del bien común en función de Gobierno se debería a la carencia del conveniente asesoramiento técnico. Nosotros abogamos porque el uso de los términos racional o irracional en las leyes y doctrina agraria, sea reemplazado por adecuado o inadecuado, respectivamente. Adecuar es acomodar, proporcionar una cosa a otra. A su vez adecuado significado apropiado, acomodado a ciertas condiciones, circunstancias u objeto. Y por su parte

inadecuada se traduce como "que no es adecuado". Ahora bien: partiendo de la base de que lo adecuado es todo aquello que se acomoda a ciertas condiciones, lo acomodado a su objeto y trasladando este significado al Derecho Agrario, tenemos que lo acomodado a su objeto es la producción de los recursos naturales renovables, condicionada esa producción a las modernas técnicas agrarias, al objetivo de mayores y mejores sistemas de explotación de la propiedad agraria. Implica a su vez que la deficiente técnica y sistema empleado va en detrimento del recurso natural, de su conservación y de un mayor bienestar socioeconómico agrario. Dar las bases de una explotación adecuada por parte del Estado consiste en llevar a la práctica una eficiente tarea de información, asesoramiento técnico ampliamente satisfactorio y disponiendo esencialmente de funcionarios altamente capacitados para tal evento. Debe estar provisto el Estado de los entes administrativos apropiados para llevar a buen término esta función, en aras del bien común. Para tranquilidad del sujeto agrario el productor dispone en la actualidad del organismo estatal idóneo a que nos referíamos en el párrafo anterior: el I.N.T.A., y pensamos que el referido organismo es insuficiente únicamente en lo relativo a concretar una apropiada información y difusión, pero no en lo relativo a un cabal e integral asesoramiento al productor. Resumiendo tenemos: por los motivos expuestos precedentemente deben sustituirse los términos "racionales" e "rracionales", empleados por la doctrina y los principios del Derecho Agrario y previstos en las leyes agrarias por éstos: adecuada e inadecuada explotación agropecuaria o actividad agraria.

3. Explotación inadecuada con anterioridad a la ley 13.246. No se consideraba a la explotación inadecuada previa a la vigencia de la ley 15.246, ya que no se estimaba que fuera imprescindible la conservación del recurso natural. El criterio de concebir que una explotación deba realizarse en forma adecuada llegó a considerarse altamente necesario en la época ya cercana a la sanción de la ley 13.246. El vocabulario técnico no estuvo presente en las normas agrarias con anterioridad a la vigencia de la ley 13.246, sino que se adquiere como régimen jurídico a partir de la sanción del cuerpo legal mencionado. Ello ocurrió así por cuanto la intervención del Estado en la actividad agraria, como en otras disciplinas jurídicas, no tenía la injerencia que hoy tiene. La vigencia y respeto al máximo de la autonomía de la voluntad en épocas pasadas hicieron que tuviera preeminencia la actividad privada frente a la estatal y esto se tradujo asimismo en el tratamiento de la conservación de los recursos naturales renovables. Uno de los fines de la política agraria —como ya lo expresáramos—, es decir el propender al incremento adecuado de la producción de los recursos naturales renovables, no era considerado y podríamos estimar que en gran parte ha sido descuidado como integrante de

una política agraria nacional.

4. Por qué no fue legislada con anterioridad a 1948. La causa por la cual no fue prevista la explotación inadecuada en normas jurídicas agrarias con anterioridad a 1948 se debió a que el Estado, reaccionando frente a los sistemas Jurídicos agrarios vigentes hasta la sanción de la ley 11.170 debió contemplar y rescatar a los productores agropecuarios, en base a la auto defensa del propio sujeto agrario, del caos en el cual se vieron sumidos éstos, situación que hemos analizado en el punto 1 del capítulo VI, al que nos remitimos. Pensamos que dada la situación imperante no se creyó oportuno legislar la explotación inadecuada y que previamente hubo que dotar al sujeto agrario de todas las garantías legales y velar para que se cumplan las mencionadas garantías. Pero la explotación adecuada o inadecuada ha sido prevista v legislada asimismo en la ley forestal 13.273, si bien referida a una convención agraria de carácter preferentemente público y a pesar de ser materia ajena a esta obra los contratos públicos, no podemos dejar de soslayar el tema.

B) EXPLOTACIÓN INADECUADA EN LA LEY 13.246

1. El articulo 8° de la ley 15.246. Texto ley 22.298. El artículo 1° de la ley 22.298 sustituyó el artículo 8° de la ley 13.246, de lo que daremos cuenta en el desarrollo del presente capitulo. La explotación inadecuada ha sido contemplada en el articulo 8° de la ley 13.246, que dice en su parte pertinente: "Queda prohibida toda explotación irracional del suelo que origine su erosión, o agotamiento, no obstante cualquier cláusula en contrario que contengan los contratos respectivos". En el primer párrafo de la norma transcripta fue suprimida la degradación, como consecuencia de una de las clases de la actividad "inadecuada" realizada por el sujeto agrario, manteniéndose en lo demás el texto anterior. Armonizando con esta norma, los principios del Derecho Agrario respecto de la "conservación o preservación" del recurso natural renovable suelo, consideramos que a pesar de no incluir expresamente a la degradación, se impone su vigencia como causal de desalojo contra el arrendatario si éste propone su vigencia como causal de desalojo contra el arrendatario si éste provocare, con determinada práctica cultural, la degradación del suelo.

Analizaremos el concepto "degradación", sin perjuicio de su exclusión de la ley 13.246, en el presente capítulo. Esta disposición de la ley es aplicable tanto a los arrendatarios, como a los aparceros agrícolas, ya que a éstos se les concede el uso y goce del predio, al capitalizador de hacienda —cuando por la explotación sea necesario conferir el uso y goce del predio— art. 37, —a contrario sensu— de la ley 13.246. Les alcanza esta norma a los sujetos agrarios mencionados (debemos incluir al aparcero pecuario, si se le concede el uso y goce del inmueble) en virtud de lo dispuesto en el artículo 22 de la ley, al que ya nos hemos referido. Incluimos expresamente al capitalizador de hacienda 10, siempre y cuando el otorgante del objeto agrario principal constituido por los semovientes confiera el uso del predio, lo cual ocurrirá en el supuesto de que el receptor de los semovientes no disponga de la tenencia legal de un inmueble rural. Peña le da la bienvenida al artículo, refiriéndose a la trascendencia económica-agraria del contexto de sus normas. a) Erosión. El concepto de la erosión ocasionada a causa de la explotación inadecuada se encuentra previsto en el artículo 16 del decreto reglamentario 8330/63 que dice: "A los efectos de lo dispuesto en la ley 15.246 se entiende por: a) Erosión: El proceso de remoción o transporte notorio de las partículas del suelo por acción del viento y/o del agua en movimiento.. ."12. Según la norma reglamentaria da la sensación de constituirse en una cuestión de hecho sujeta a prueba. Como a través del dispositivo legal agrario es causa de desalojo a favor del arrendador, hasta el momento de acreditarse el extremo aludido no puede saberse si ha existido o no la erosión. En el supuesto de que el arrendador no promoviera la acción, sería imposible saber de la erosión. Las acciones que autoriza la reglamentación no modifica nuestra opinión. b) Degradación. Para la reglamentación de la ley significa: "la pérdida del equilibrio de las propiedades físico-químicas del suelo que lo hacen apto para el cultivo originada en prácticas o normas deficientes» del manejo del suelo, particularmente relacionadas con el régimen hidrológico del mismo, y para cuya restauración del equilibrio se hace necesario el uso de correctivos adecuados.. ." (art. 16-b, decreto 8330/63). En la restauración de las propiedades del suelo intervenía la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación, independientemente de la ubicación del predio. Si lo era en territorio provincial también se aplicaba la ley y la reglamentación nacional. Ello no significaba que la autoridad administrativa provincial no tomara ninguna clase de

intervención, permaneciendo inactiva. Pensamos que en esta instancia existiría una especie de facultades concurrentes, sin tener el carácter constitucional de nuestra norma rectora máxima. La designamos concurrente en el sentido de que, si la Nación no toma intervención a los efectos de las labores de conservación del suelo, por intermedio del "uso de correctivos adecuados", la Provincia se encontraba autorizada tácitamente a fin de ponerlos en práctica, pero solamente durante el tiempo que permanezca inactivo el Estado Nacional. Si el Estado Nacional por intermedio de sus órganos competentes se abocara al estudio y realización de las referidas tareas, la Provincia tendría que suspender su actividad. Pero esta suspensión de labores no significa el desentenderse de la actividad agraria que ocasionó la degradación, sino que debía continuar a título de colaboración con las autoridades - nacionales. c) Agotamiento. El agotamiento se produce también por la explotación inadecuada, o sea en términos muy simples "el cansancio del suelo" por su explotación no acorde con las técnicas que deben emplearse en la actividad agraria, lo que trae como consecuencia un rendimiento productivo por debajo de lo normal. Este tema asimismo ha sido reglamentado en el artículo 16 del decreto 8550/65 ya que dice: "c) Agotamiento: A la pérdida de la capacidad productiva intrínseca del suelo como consecuencia de su explotación y que sólo puede recuperarse restituyéndole los elementos perdidos..". El agotamiento se produce en el supuesto de realizarse en e) predio una actividad agraria de productos distintos a los que realmente son apropiados por la calidad, características y condiciones del suelo. Un ejemplo de lo dicho precedentemente sería el caso de un inmueble rural apropiado para girasol, lino, etc., que se destinara a la actividad papera, propia de las zonas de Mechongué, Balcarce, Necochea y otras de la Provincia de Buenos Aires. Para esas producciones, en los contratos de arrendamientos o de aparcería se consignan cláusulas especiales, tales como precios superiores a los comunes, obligación del arrendatario o aparcero de efectuar una conveniente rotación de cultivo, no dedicar íntegramente la extensión del predio al cultivo materia del acuerdo convenido. Otra circunstancia que contribuye al agotamiento del suelo es la falta de rotación de los cultivos, ya que cuando un predio es apropiado para uno en especial, debe realizarse en una determinada ubicación en la primera cosecha; la segunda hacerse en otro sitio del fundo y en el lugar en donde se efectivizó el cultivo materia del contrato sembrar otro y así en forma sucesiva. De no realizarse la actividad agraria en la forma en que lo tenemos dicho, se puede producir tanto el agotamiento como la erosión o degradación del suelo.

Decimos entonces que el sujeto agrario realizó una explotación inadecuada en el inmueble rural. En el texto sustituido de la ley 15.246 se preveía la intervención del Ministerio de Agricultura H a fin de disponer las condiciones técnicas para continuar con la explotación agropecuaria, pero por aplicación de la ley de Ministerios no 22.520, artículo 22, inciso 52), podría tomar participación, ya que su atribución es entender, entre otros, en la conservación, recuperación, defensa y desarrollo de los recursos naturales. La segunda parte del artículo 8°, conforme al nuevo texto introducido por la ley 22.298, dice que: "El arrendador podrá (. . .) solicitar judicialmente el cese de la actividad prohibida". Creemos que previamente la parte interesada tendría que denunciar el hecho a la autoridad administrativa competente, que funcionaría como instancia obligatoria previa a cualquier acción judicial. Esta denuncia traería como consecuencia una inspección o constatación, la que concluiría sobre la existencia o inexistencia de la explotación inadecuada, por parte del sujeto agrario. En cualquiera de los supuestos quedaría expedita la acción judicial: se trate o no de una explotación adecuada o inadecuada. Veremos en el punto siguiente los efectos y acciones de las partes contratantes en los dos supuestos viables: 1) que no se haya producido la erosión, degradación o agotamiento, o 2) que éstas se hubieran ya producido.

2. Acciones para obtener la explotación adecuada. Cuando por causa de la explotación inadecuada no se hubiera producido la erosión, degradación o agotamiento la reglamentación de la ley prevé algunas acciones a fin de volver o retomar la explotación adecuada del predio que hubiera existido oportunamente. Dice el artículo 17 (182 de la reglamentación abrogada) que "cuando aún no se hubiera provocado la erosión, degradación o agotamiento, pero existiere irracionalidad en la explotación capaz de originarlos, se podrá intentar la acción para obtener la racionalidad de la explotación, por cualquiera de las partes". De conformidad con el texto transcripto el arrendador podrá obtener que se realice la explotación adecuada. Pero en este supuesto, no es el arrendador lo suficientemente apto a fin de poder establecer prima facie si ha existido o no explotación inadecuada, ello es sin perjuicio de que deba valerse de profesional idóneo que así lo declare. En el caso de esta norma la autoridad competente fijará las condiciones en que deba continuarse la actividad agraria.

3. Acciones en caso de haberse producido la explotación inadecuada. Rescisión del contrato. Daños y Perjuicios. Aquí la situación es distinta a la del punto anterior por cuanto de haberse realizado una actividad agraria en forma inadecuada, ello ocasionaría la erosión o agotamiento del recurso natural suelo, materia del contrato. El artículo 8°, segundo párrafo de la ley 15.246, texto conforme con la derogaciónsustituyente del artículo 1° de la ley 22.298, dice que: "En caso de violarse esta prohibición por parte del arrendatario, el arrendador podrá rescindir el contrato" La prohibición a que hace referencia el artículo es la realización inadecuada de la actividad agraria, que origine la erosión o el agotamiento del suelo. a) Rescisión del contrato. Es una facultad que el nuevo dispositivo legal confiere al arrendador en el supuesto que, usando el arrendatario de una técnica cultural inapropiada para la explotación, ocasiona un perjuicio al arrendador de índole gratuita, no teniendo obligación alguna de permitir o soportar. A su vez, el propietario del predio tiene la obligación de realizar por todos los medios de que disponga a su alcance, para la conservación o la preservación del recurso natural. En la hipótesis es el arrendatario, que con su producto activa y produce la erosión o el agotamiento del inmueble rural, se lo debe sancionar con la rescisión del contrato y con los efectos posteriores del desalojo. La rescisión del contrato deberá solicitarla el arrendador judicialmente, ante la jurisdicción agraria y el juez que disponga competencia agraria territorial, tema éste que veremos en el capítulo en donde tratamos el procedimiento agrario. El efecto inmediato de la sentencia declarando la rescisión contractual, será el desahucio del arrendatario del predio arrendado. b) Cese de la actividad prohibida. Al estudiar el agotamiento del suelo, nos referimos a la opción prevista en este mismo párrafo del artículo 8° de la ley referente al cese de la actividad prohibida de la explotación "irracional" (inadecuada para nosotros) y que por razones de método no reproducimos nuevamente la norma. En síntesis diremos que esta opción a favor del arrendador consiste en solicitar: a) la rescisión del contrato, o b) el cese de la actividad prohibida. Con ambas opciones el arrendador podrá iniciar acción judicial por daños y perjuicios. Tal derecho surge del mismo artículo 8° segundo párrafo in fine, de la ley 15.246-22.298 al decir: "Pudiendo reclamar en ambos casos los daños y perjuicios".

El reclamo de los daños y perjuicios constituye, a favor del arrendador, una tercera opción, disponiendo legalmente de varias alternativas: a) Primera opción: Demandar únicamente la suspensión de la actividad prohibida. b) Segunda opción: Adicionarle a la primera opción, reclamo por daños y perjuicios. c) Tercera opción: Iniciar acción Judicial por rescisión de contrato y desalojo. d) Cuarta opción: Con la tercera opción, reclamar el daño y el perjuicio ocasionados. La ley no permite demandar únicamente los daños y perjuicios que pudiera haber producido el arrendatario. Caso Fortuito o Fuerza Mayor: El artículo 8° de la ley concluye facultando, tanto al arrendador como al arrendatario, a rescindir el contrato, y dice: "Si la erosión o el agotamiento sobrevinieran por caso fortuito o fuerza mayor cualquiera de las partes podrá declarar rescindido el contrato". Se introduce a la parte final del texto del artículo 8°, el caso fortuito, suprimiéndosela "facultándose con la reforma a cualquiera de los sujetos de la relación jurídica agraria, a considerar rescindido el contrato". En el texto anterior, únicamente el arrendador podía hacerlo, "por hechos de fuerza mayor o por culpa o negligencia del arrendatario" (art. 8°, in fine, ley 13.246). La ley en este artículo 8° receptúa uno de los principios del Derecho Agrario el de "conservar o preservar los recursos naturales renovables", en este caso el suelo.

4. Otras normas de conservación del suelo dictadas por las Provincias. Hemos hecho mención en varias oportunidades a uno de los objetivos del Derecho Agrario que consiste en la conservación del recurso natural, siendo evidente que el suelo es el recurso natural por excelencia y el principal. Teniendo en cuenta lo que dejamos expuesto en el párrafo anterior, las provincias han dictado disposiciones legales cuyo único objetivo ha sido la conservación del recurso natural suelo. Así la Provincia de La Pampa sancionó la ley 155, de conformidad a la Constitución provincial que establece el dictado de leyes tendientes a defender la erosión y asimismo la protección forestal. La referida ley data de 1955, declarando el interés público en esta materia, otorgando determinadas facultades al P. E. provincial tendientes a la conservación del suelo.

Determina la ley una obligación para el arrendatario, el arrendador o el tenedor u ocupante del suelo, una contribución del 50 % de los gastos que demande la conservación del suelo o sea contra la erosión y asimismo del médano. Sanciona la ley a quienes no cumplan con la obligación de hacerlo a su cargo y en su nombre. Son declaradas de orden público las disposiciones de este dispositivo legal (art. 12). La Provincia de Santa Fe sancionó el decreto-ley 2008/58, ratificado por la ley 4871. La ley declara obligatoria en toda 1a provincia la lucha contra la erosión. Crea una Junta Central de Lucha en la ciudad de Santa Fe, presidida por el Ministro de Agricultura y Ganadería provincial. Este podrá designar otra persona. La representación es mixta: oficial y por las entidades agrarias y ganaderas. Queda prohibida por la ley la quema del rastrojo, como medida preventiva de la conservación del suelo. La ley santafesina se sancionó en cumplimiento de la constitución provincial, que confiere al Estado la protección del suelo contra la degradación y erosión. La constitución de la Provincia de Buenos Aires, guarda silencio respecto a la conservación de los suelos. El antecedente es legal y constitucional, siendo la primera ley que trata la materia, la no 5564, estableciendo un plan de lucha contra la erosión. La primera ley que trata expresamente la conservación del suelo es el Código Rural, ley 7616 de 1970, artículos 47 al 57. Declara de interés público la conservación del suelo agrícola. El P. E. provincial queda autorizado a cumplir con los especiales objetivos que son: a) Establecer cuáles son las regiones de suelos erosionados, degradados o agotados para aplicárseles disposiciones especiales. b) Llevar un control de la conservación del recurso suelo. c) Establecer formas técnicas o prácticas que deberán tener en cuenta los titulares de los predios al realizar las actividades agrarias de distinta índole y la forma de sancionar a los contraventores. d) Se formarán grupos voluntarios integrados por productores, a fin de conservar los suelos. Otra disposición prevista en el Código rural bonaerense la constituye la facultad de proceder a la expropiación fundándose en el mal tratamiento del recurso que le produzca la erosión, la degradación o el agotamiento. Las otras provincias no mencionadas en el párrafo anterior y que han sancionado leyes tendientes a la conservación de los suelos son las que enumeramos: Catamarca: decreto 1155/44 y la actual ley 2480/72; Córdoba: ley 4186/49, denominada de bosques y suelos; Chubut: La constitución determina en el artículo 71, que se dictarán leyes tendientes a la

conservación y mejoramiento de los suelos; Misiones: ley no 9/55, ley de conservación de los suelos, de igual tenor a la de La Pampa, con algunas variantes; Río Negro: ley 200, por la que crea un organismo tendiente a llevar a cabo la responsabilidad de la colonización del Valle inferior de Río Negro. La constitución declara que la explotación deberá ser "Racional" (para nosotros adecuada); Santa Cruz: ley 299/60, respecto de la conservación del suelo y aprovechamiento de los recursos naturales; Santiago del Estero: ley 2852/59 trata el tema que venimos estudiando.
CAPITULO DECIMO SEGUNDO FORMALIDADES Y PRUEBA DE LOS CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO, APARCERIA Y MEDIERIA

A) CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO, APARCERÍA Y MEDIERIA AGRÍCOLA

1. Formalidades. Los contratos deben ser realizados de acuerdo con determinadas formas que prescribe la ley 13.246. Y desde ya adelantamos que esta formalidad no es ad-solemnitatem, sino ad-probationem. a) Redacción. La redacción de los contratos de arrendamiento, aparcería y mediería agrícola debe serla por escrito y en forma de acta, decía la abrogada reglamentación de la ley 13.246. La exigencia de la escritura fue incorporada a partir de la ley 11.170, la que se repite en la 11.627. Con anterioridad a la ley 11.170 no se exigía expresamente que la convención agraria contractual debiera hacerse por escrito, por cuanto era de aplicación el Código Civil. El artículo 40 de la ley 13.246 texto según ley 22.298 impone esta obligación de que estamos dando cuenta al decir en su primera parte que "Los contratos a que se refiere la presente ley, deberán redactarse por escrito". Esta obligación de la ley como lo decimos precedentemente, tiende a dar seguridad a las convenciones agrarias contractuales, ya que actos de la importancia como lo son los contratos de arrendamiento, aparcería y mediería, que posibilitan al sujeto agrario llevar a cabo una determinada actividad agraria, cuyo objetivo final es de carácter nacional y social, deben estar provistos de un mínimo de garantías, tal como lo es la escritura del acto. b) Forma del contrato. Los contratos que venimos estudiando, debían redactarse en forma de acta. El artículo 40 entonces vigente de la ley 13.246 decía que deben serlo "en los casos, con las formalidades... que la misma prescriba". Es decir que la ley sentaba las bases, y todo lo demás lo dejaba librado a la reglamentación.

Esto significaba que ambas partes debían necesariamente comparecer a suscribir el contrato, por sí o por apoderado con mandato especial. La sanción de la ley 22.298 suprimió esta obligación indicando pautas en la redacción. En la actualidad podrán hacerse tanto en instrumento privado como en escritura pública. c) Funcionarios intervinientes. El artículo 40 de la ley J5.246 prescribía que los contratos de arrendamientos y aparcerías debían redactarse "Ante los jueces de Paz, escribanos u otros funcionarios que determine la reglamentación". La reglamentación (decreto 8350/63) en el artículo 55 aclaraba cuáles son los Jueces de Paz competentes que menciona la ley, expresando que se referían al "Juez de Paz de la localidad donde se halle ubicado el predio", omitiendo aclarar quienes eran los funcionarios a que se refería el artículo 40 de la ley 15.246. Otra circunstancia que ha dejado de ser derecho positivo. Se ha suprimido en la nueva versión de la ley 15,246 la obligatoriedad de los funcionarios intervinientes, quedando la resolución al arbitrio de las partes. El pasaje pertinente del mensaje de elevación dice que "se ha dado nueva redacción al artículo 40... suprimiendo las formalidades exigidas, cuya aplicación actualmente se encuentran poco difundidas". La ley, al determinar la intervención de los jueces de paz, no hace otra cosa que inclinarse a ordenar que los contratos deben hacerse ante el Poder Judicial. d) Términos de celebración. Contenido del contrato. Prescribe el artículo 55 del decreto reglamentario de la ley 15.246 que los contratos de arrendamiento o de aparcería deberán formalizarse dentro de los 90 días a contar desde su celebración. Para los contratos celebrados con posterioridad al plazo establecido se debe estar a lo dispuesto en el artículo 41, lo que analizaremos posteriormente. Hacemos referencia al mismo término de 90 días que estableció la abrogada reglamentación de la ley 15.246. El decreto 8550/65 determina en el artículo 54 requisitos —contenido de los de arrendamientos y aparcería, a los cuales agregamos la mediería—, ya sea agrícola o pecuaria, siempre que se conceda el uso y goce del predio. La ley 12.842 ya lo había previsto, pero no por la vía reglamentaria, sino en el artículo 40 de dicho dispositivo legal. El artículo 54 del decreto reglamentario enumera el contenido de los contratos de arrendamiento y aparcería en estos términos: "Los contratos a que se refiere el artículo anterior deberán contener las siguientes especificaciones: a) Nombre de las partes contratantes: b) Ubicación del predio (provincia o territorio, departamento o partido, cuartel, distrito o

pedanía); c) Estación o puerto más próximo y distancia aproximada; d) Superficie del predio; e) Mejoras existentes, plantadas o adheridas al suelo, detalle, descripción y estado de conservación y nómina de las pertenecientes al arrendador, así como las incorporadas por el arrendatario; i) Estado del predio en cuanto a plagas y malezas, con especificación de su clase y de la superficie afectada en forma aproximada; g) Precio del arrendamiento, fecha, lugar y forma de pago —por período adelantado o vencido— y en las aparcerías, proporción en la distribución de los frutos, forma, tiempo y lugar de entrega de los mismos; h) Detalle y estado de los aportes de cada parte en las aparcerías y proporción del predio dedicado a vivienda, pastoreo y huerta; i) En los contratos de aparcerías agrícolas, precio fijado para el caso de que el arrendatario hiciera uso de la facultad que le confiere el artículo 9° de la ley 15.246 (esta norma está en desuso por la derogación del art. 9° por la ley 22,298). j) Fecha desde la cual el arrendatario se encuentra en la tenencia del predio; k) Domicilio real del arrendador y arrendatario; t) Destino de la explotación; m) Plazo del contrato. Los contratos en que se omitiere cualquiera de los requisitos enunciados en el presente artículo no serán autenticados por tos funcionarios, mencionados en el artículo precedente". (En desuso por el art. 40 en nuevo texto según ley 22.298). e) Acción de formalización del contrato. Artículo 40, ley 15.246. Sustitución-derogante por la ley 22.298. La ley 22.298 refundió en uno los artículos 40 y 41 de la ley 15.246 y así pasó a ser el actual artículo 40. En el apartado a) expresamos que el contrato debía redactarse por escrito. Ahora bien; la circunstancia de no hacerlo por la vía que ordena la ley, no significa la inexistencia de la convención entre las partes, si ésta puede probarse. Por esta circunstancia el contrato es de los denominados ad-proba-tionem. La ley vigente permite en estos supuestos que tanto el arrendador como el arrendatario exijan la redacción del contrato por escrito en la forma que lo venimos estudiando en los puntos anteriores. Se refería la ley antes de la 22.298 al arrendatario, pero entendemos nosotros que por la aplicación de las distintas normas vigentes, están comprendidos los

aparceros, medieros y capitalizadores. A esta exigencia (cuando se concedía el uso y goce del predio) y del arrendador, según el caso, la denominamos acción de formalización de contrato de arrendamiento, aparcería, mediería y capitalización de hacienda. El caso en que la ley con la reforma de la 22.298 autoriza la formalización, es la falta de redacción del contrato por escrito. Dice el nuevo artículo 40 de la ley 15.246-22.298: "Los contratos a que se refiere la presente ley deberán redactarse por escrito. Si se hubiese omitido tal formalidad, y se pudiere probar su existencia de acuerdo con las disposiciones generales, se lo considerará encuadrado en los preceptos de esta ley y amparado por todos los beneficios que ella acuerda. Cualquiera de las partes podrá emplazar a la otra a que le otorgue contrato escrito. El contrato podrá ser inscripto por cualquiera de las partes en los registros inmobiliarios a cuyo efecto bastará que el instrumento tenga sus firmas certificadas por escribano, juez de paz u otro oficial público competente". La prueba a que hace mención el artículo "de acuerdo a las disposiciones generales", se refiere, estando a la opinión de Cozzi, a las propias de esta materia, además de las prescriptas por el Código Civil. Nosotros pensamos que la prueba de la cual deba valerse el arrendatario, el aparcero o el mediero, y el capitalizador de hacienda, es la que surge en primer término de la ley 15.246, luego la propia prueba agraria y por último la usada como derecho supletorio, la prevista en el Código Civil. Coincidimos con el autor citado en el sentido de que la prueba del derecho común es insuficiente, por cuanto intervienen la de los transportistas, acopladores, etc., certificados de marca y señal, y ésta es la que para nosotros constituye la prueba agraria. En la Provincia de Buenos Aires, la demanda por formalización de contrato de arrendamiento, aparcería y mediería agrícolas, deben incoarse ante los Tribunales del Trabajo —en Función de la jurisdicción agraria—, de conformidad con el artículo 14 del decreto 21.209/57 El artículo 40 de la ley 15.246-22.208 es completado por el decreto reglamentario en lo que hace a la forma y circunstancias a fin de darle cumplimiento al artículo 40 del mismo cuerpo legal. En el supuesto en que las partes no llegaran a un acuerdo o si una de ellas se negara a firmarlo, tanto arrendador como arrendatario o aparcero o mediero (estos dos últimos los incluimos nosotros) podrían pedir a la autoridad judicial competente, que por resolución apruebe el instrumento. Debe estar conforme con la ley, con su decreto reglamentario, con lo previsto por las partes y con los usos y costumbres locales existentes en el lugar de ubicación del predio.

El texto puede ser observado por los sujetos intervinientes 4, y vencido el traslado se dictará sentencia aprobando el instrumento proyectado y se emplazará a las partes a que lo suscriban bajo apercibimiento de ser firmado por el juez. Si alguna de las partes no lo cumple, se hace efectivo el apercibimiento suscribiendo el juez el contrato. Con relación a las partes tendría que probarse el contenido del contrato y las firmas insertas en el instrumento. Puede ocurrir que la relación jurídica agraria no haya sido asentada en el protocolo del escribano, pero se hayan certificado las firmas de las partes. En este caso el contrato surte efecto entre los contratantes, pero no frente a terceros. La acción judicial radicaría en la obtención de sentencia ordenando la inscripción: sería demanda por inscripción del contrato, la que sería una cuestión de puro derecho. También puede redactarse el contrato sin firmas certificadas y por instrumento privado. En este supuesto no estaríamos frente a una demanda por formalización de contrato propiamente dicha, sino que el caso sería casi igual al mencionado en el párrafo anterior, pero con el aditamento de probarse el contenido del contrato bajo juramento del arrendador, aparcero dador y mediero dador y la firma. Unicas a fin de que el Juez o Tribunal ordenen la inscripción. Podría terciar una prueba más, en el caso que éstas sean desconocidas, y en tal caso tendría que ofrecerse en la demanda, para el supuesto del desconocimiento de las firmas, la prueba supletoria pericial calígrafa.

2. Prueba. a) Entre las partes. La existencia de la convención entre las partes puede probarse, aun sin la formalidad dada por el escrito del contrato. Para acreditar entre las partes el contrato es suficiente que se acuda a los distintos elementos probatorios. Aquí no es necesario que la relación agraria tenga efecto ergaommes. Se requiere solamente que las pruebas de que pueda disponer una de ellas sea oponible a la otra, en el supuesto de que el contrato, sea desconocido, ya se trate de arrendamiento, aparcería o mediería y capitalización de hacienda. Esta situación origina las acciones previstas en el artículo 40, segundo párrafo, de la ley que hemos tratado en el punto anterior al cual nos remitimos. b) Frente a terceros. La prueba de haberse celebrado un contrato de arrendamiento, aparcería o mediería se da en el supuesto de haberse inscripto los contratos en el Registro Inmobiliario que corresponda a la ubicación del predio de que se trate si las partes así lo han convenido (art. 40, 2do. párrafo, ley 15.246-22.298). c) Inscripción del contrato. Sus efectos. En el punto anterior nos referimos a la prueba del contrato frente a terceros.

El sustituido-derogado artículo 40 de la ley 13.246, cuya parte pertinente decía: "Los contratos de arrendamiento y los de aparcería en los que se conceda el uso y goce del predio deberán, además, ser obligatoriamente inscriptos en el Registro imnorán biliario de la jurisdicción territorial respectiva, por el arrendador o aparcero dador, sin perjuicio del derecho que se reconoce al arrendatario o aparcero por su parte directamente esa inscripción". El artículo 40 establecía el plazo y los efectos de la inscripción: dentro de los 15 días de la fecha de la celebración, desde esta fecha y pasados los 15 días, a partir del día de la inscripción. Con la reforma introducida por la ley 22.298 ha desaparecido la obligación de la inscripción en los registros inmobiliarios, tanto de los arrendamientos como de los de aparcería, cuando en estos últimos se hubiera concedido el uso y goce del predio. Es decir que las partes, si lo creyeran conveniente, podrán inscribir los contratos. Lo expuesto surge del art. 40 de la ley 13.246-22.298, que en su parte pertinente dice: "El contrato podrá ser inscripto por cualquiera de las partes en los registros inmobiliarios a cuyo efecto bastará que el instrumento tenga sus firmas certificadas por escribano, juez de paz u otro oficial público competente". Estando creada la jurisdicción agraria y siendo competente para todas las acciones agrarias el Tribunal del Trabajo en Función de la Jurisdicción Agraria en la Provincia de Buenos Aires, serían competentes para intervenir en la certificación de las firmas, dichos Tribunales. En el supuesto de que no estuvieran certificadas las firmas de las partes, quien pretenda proceder a la inscripción deberá presentarse al juez agrario competente a la ubicación del inmueble, a los efectos de que, por medio de información sumaria a producir, se resuelva sobre la autenticidad de la firma, del arrendatario o del arrendador, según fueren los casos. La omisión de la inscripción atenta contra la estabilidad del productor, ya que la jurisprudencia ha establecido que en el caso de compraventa del predio que se trate y no habiéndose inscripto, de corresponder el contrato en el Registro de la Propiedad, el adquirente puede demandar el desalojo del sujeto agrario que detente la tenencia del campo, por cuanto el contrato no inscripto no tiene efecto contra terceros.
B) CONTRATOS DE APARCERÍA Y MEDIERÍA PECUARIA

1. Formalidades. a) Redacción por escrito y forma del contrato. Los contratos celebrados y estudiados en esta segunda parte del capítulo, deben realizarse de la misma manera que los agrícolas, guardando idéntica forma que los ya analizados.

Se aplican aquí las mismas formalidades que las previstas en el artículo 40 de la ley 15.24622.298 y artículo 53 (plazo de celebración y 54 del decreto reglamentario 8330/63 y que por brevedad no reproducimos, remitiéndonos al apartado A) en todo lo que no analicemos en este punto. La circunstancia de que por aplicación del artículo 37 segunda parte de la ley 13.246 regirá el plazo que las partes acuerden, no es obstáculo para que los contratos de aparcería y medierías pecuarias dejen de celebrarse (redactarse) por escrito, dando cumplimiento a formas previstas en la reglamentación. En los puntos a) y b) del apartado A) hemos analizado el tema en relación a la aparcería y mediería agrícola, el cual se repite aquí, es decir, la redacción por escrito dentro de los 90 días. b) Funcionarios y término de celebración. Los contratos de aparcería, mediería y capitalización de hacienda podrán celebrarse ante escribano público con registro en la localidad o partido-(departamento en algunas provincias) que corresponda a la ubicación del inmueble rural o ante funcionarios debidamente acreditados. El término de celebración del contrato es de 90 días a contar de la fecha de su vigencia, art. 53-decreto-reglam. 8330/63). Estimamos que esta formalidad no es de aplicación para los contratos pecuarios de pastoreo, pastaje o pasturaje en virtud de estar excluidos del régimen de la ley 13.246, pero por aplicación del principio de la analogía agraria, nos inclinamos por el uso de ésta. c) Remisión. Como los contratos de aparcería, mediería y capitalización de hacienda, están incluidos en la ley 15.246-22.298, nos remitimos en todo lo demás al apartado A) de este mismo capítulo.

2. Prueba. a) Entre las partes. El contrato pecuario puede acreditarse por todos los medios probatorios, teniendo preferencia los agrarios y supletoriamente en forma condicionada los comunes. Nos remitimos al apartado anterior. b) Frente a terceros. En los contratos de aparcería, mediería y capitalización de hacienda, la prueba frente a terceros la constituye la inscripción del contrato en el registro de la Propiedad inmueble que corresponda a la ubicación del predio, si las partes así la resolvieran. Otra interpretación no cabe, porque la circunstancia de no haberse dado el uso y goce del inmueble rural, no puede ser causa de desalojo en el supuesto de venta del predio, ya que el comprador en este supuesto sería un tercero respecto de las partes intervinientes en la celebración del contrato pecuario agrario. c) ¿Debe inscribirse el contrato en el Registro de la Propiedad Inmueble Este punto ya lo

tratamos en el apartado A) y en los dos puntos anteriores. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 40 de la ley 13.246 deben inscribirse en el Registro de la Propiedad Inmueble, los contratos de aparcería, de mediería y de capitalización pecuarios, en el supuesto en que las partes lo hayan convenido. Unicamente, en este supuesto los contratos tendrán efecto frente a terceros, de acuerdo a la modalidad que prevé el dispositivo legal mencionado. En estos casos las firmas de las partes ya se encuentran certificadas, por haberse celebrado ante escribano público o funcionario competente, según los casos. d) Nuestra solución. De acuerdo a lo dispuesto por la ley y lo resuelto en varias oportunidades por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, como la inscripción en el registro inmobiliario no es obligatoria, en el supuesto de la enajenación del predio, el comprador sería tercero respecto de las partes del contrato agrario pecuario y procedería el desalojo del aparcero, mediero o capitalizador de hacienda. Por el otorgamientos o no del uso y goce del fundo no pueden hacerse diferenciaciones, ya que ambos son sujetos agrarios, realizan una actividad agraria (agrícola o pecuaria) y la estabilidad debe conferirse tanto para la familia como para el sujeto agrario en general, que puede a su vez tener o no familia agraria. Se aplicaría una misma ley haciendo netas diferenciaciones. La estabilidad dependería o no del otorgamientos del uso y goce lo que torna injusta la solución, como lo ha resuelto la Suprema Corte de Buenos Aires, circunstancia ya mencionada. Aplicando los extremos legales, la simple enajenación del inmueble rural, consignándose que la venta se realiza libre de ocupantes, daría derecho al comprador a iniciar Juicio de desalojo por estar ocupado el predio. La solución en nuestra opinión es a la inversa. En el contrato de compraventa del predio debería incluirse una cláusula haciéndose mención a la existencia de un contrato vigente de aparcería, mediería o de capitalización de hacienda, dejándose aclarado que no se ha otorgado el uso y goce del inmueble rural. Si el contrato estuviera vencido, habiéndose conferido la posesión del bien enajenado u otorgada la escritura de venta a su favor, la acción de desalojo podría ejercerla el comprador.
CAPITULO DECIMOTERCERO CONTRATOS PECUARIOS ESPECIALES

A) COMPRENDIDOS EN LA LEY 15.246

I. Capitalización de Hacienda

1. Generalidades. Esta clase de relaciones agrarias ha tenido gran difusión en la campaña argentina. Quien es titular de semovientes y no dispone de un predio se une a aquel que lo detenta en forma legal. La causa de la celebración de estas convenciones agrarias se debe por una parte a que el titular de semovientes no dispone de un predio rural y, por otra parte, el que detenta el predio es generalmente persona idónea en el cuidado, cría y engorde de hacienda, ya que la profesionalidad y habitualidad se tiene muy en cuenta en esta clase de contratos. La frecuencia con que se da este tipo de convenciones nos hace pensar que en la práctica del campo va desplazando o ha desplazado en gran parte al clásico contrato de arrendamiento c al de aparcería propiamente dicho.

2. Definición. La capitalización de hacienda ha sido definida diciendo que es aquella "en que una de las partes, propietario o arrendatario de un predio recibe de la otra parte una determinada cantidad de ganado con el objeto de engordarlo y repartir luego el mayor valor que la hacienda adquiere" Para nosotros el contrato de capitalización de hacienda consiste en la convención agraria en virtud de la cual una de las partes entrega semovientes de su propiedad y la otra parte los recibe en un predio que detenta legalmente, para proceder al cuidado, conservación y engorde, con el objeto de beneficiarse con el mayor valor adquirido por la hacienda al ser comercializada y distribuyéndose los beneficios obtenidos en la forma que hubieran estipulado. El sujeto que hace entrega de los semovientes lo denominamos dador-capitalizador y al sujeto agrario receptor de los semovientes capitalizador-tomador o simplemente capitalizador.

3. Naturaleza jurídica. Se caracteriza la capitalización de hacienda por el carácter asociativo de la convención, ya que ambas partes aportan determinados bienes estando éstas interesadas mancomunadamente en el beneficio que pueda obtenerse del mayor valor de la hacienda, y de las pérdidas que pudieran ocasionarse. Es de carácter autónomo por ser una variación del contrato de aparcería pecuaria del cual se diferencia por lo siguiente: a) La aparcería pecuaria tiene por finalidad los frutos y productos de los semovientes (crías); la capitalización de hacienda tiene por objeto el mayor valor de la hacienda

obtenida en la comercialización. b) La aparcería pecuaria no tiene por objetivo la comercialización de la hacienda. En el contrato de capitalización de hacienda si no se comercializan los semovientes desaparece el contrato como tal. En lo demás, la naturaleza Jurídica de esta relación jurídica agraria es similar a la aparcería pecuaria.

4. Objeto y caracteres. Los caracteres básicos del contrato de capitalización de hacienda son: a) Constituye una típica convención agraria pecuaria. b) La propiedad de los semovientes continúa en cabeza de su titular, es decir del dadorcapitalizado el cual debe prestar conformidad a la enajenación de los animales o comprometerse a ello al suscribirse el contrato o en el momento de la comercialización. c)Interviene el elemento asociativo. d) Una de las partes debe necesariamente disponer de un inmueble agrario el cual detenta legalmente. e) El capitalizador debe ser un sujeto agrario idóneo para realizar la actividad del cuidado, conservación, crianza y engorde de los semovientes. f) Es un contrato intuitu personae en cuanto al sujeto agrario capitalizador. g) La autonomía de la voluntad se encuentra limitada, ya que la relación jurídica se rige por los principios generales de los contratos agrarios privados, es decir que las partes deben respetar los ciclos germinativos naturales y no comercializar la hacienda con anterioridad a la época adecuada, cumpliendo en última instancia con las normas jurídicas agrarias. h) El capitalizador es quien en principio dirige la explotación desde el punto de vista técnico, pues éste es la parte contratante idónea a fin de llevar adelante la convenida capitalización de hacienda. i) El dador-capitalizador por el hecho de no haber transferido el dominio de los semovientes tiene en la asociación una participación de dirección considerada desde el punto de vista económico y en definitiva quien resuelve es el idóneo, quedándole solamente al dadorcapitalizador acción judicial contra el capitalizador, en el supuesto de que aquél se extralimite en sus funciones. j) Los usos y costumbres agrarias de la zona tienen un papel importante en este tipo de relaciones jurídicas, en forma especial con respecto al término del contrato.

k) Por ser un contrato agrario no interviene la especulación tal como sucede en el Derecho Comercial propiamente dicho, no significando ello que ambas partes no traten de obtener los mejores precios posibles en la comercialización de la hacienda. El objeto principal del contrato consiste en la comercialización capitalizada de los semovientes. Si los animales no son comercializados desaparece el objeto central del contrato. En el supuesto de que el dador se niegue a proceder a la venta de los semovientes no concretándose la enajenación queda rescindido el contrato, teniendo derecho el capitalizador a reclamar indemnización por daños y perjuicios. Integran el objeto del contrato los semovientes, sin los cuales no se podría formalizar esta clase de relación jurídica agraria. El predio, asimismo, es parte del objeto del contrato, pero lo es en forma complementaria, ya que se puede disponer de un predio rural y aun así sin la disposición de los semovientes no se podrá constituir este tipo de contrato agrario.

5. Contenido. El contenido del contrato de capitalización de hacienda consiste en la relación jurídica agraria que nace entre los sujetos agrarios que se vinculan a los efectos de proceder a la distribución de los beneficios obtenidos por el mayor valor de los semovientes en la comercialización de los mismos. El contenido implícito del contrato nace en el acto de la celebración de la convención agraria, ya que en ese momento las partes convienen en la futura comercialización de los semovientes capitalizados. Si no fuera así, sería un acto jurídico agrario falto de contenido y carente de efectos entre las partes. En el supuesto caso de que las partes convengan la no enajenación de los semovientes o por un hecho fortuito no pueda precederse a la comercialización de la hacienda, desaparece el contenido del contrato y éste dejaría de ser de capitalización de hacienda.

6. Regulación de la ley 13.246. Al estudiar el contrato de aparcería pecuaria hemos dicho que el contrato de capitalización de hacienda es una subdivisión del primero, tratado en el artículo 54 de la ley 13.246. Si bien es cierto que a este contrato lo normatiza la ley debía agregarse un artículo expreso que se refiera a la capitalización de hacienda. Debió contemplarse, por ejemplo, que en el supuesto de que exista cría, las partes deberán

convenir si éstas se engrosan al lote de hacienda a capitalizar o si los sujetos de la relación agraria son condóminos de las crías. Más bien serían de propiedad del titular de los semovientes. En todos lo demás sería viable aplicar los dispositivos legales de las aparcerías pecuarias. Reiteramos una vez más lo dicho en varios acápites de esta obra, que todos estos supuestos o tópicos deben ser contemplados en un Código Agrario Nacional, de una necesidad permanente. Dice la parte que nos interesa del artículo 34 de la ley 13.246: "Cuando la cosa dada en aparcería... fuese solamente animales,.. las utilidades se reparten por mitades entre las partes, salvo estipulación o uso contrario". 4 La bastardilla es nuestra. Las utilidades de que da cuenta el artículo no son otras que las obtenidas en la comercialización de la hacienda ya capitalizada. Si bien la capitalización de hacienda se rige por el Capítulo II de la ley 13.246 (de las aparcerías pecuarias) la prohibición que prescribe el articulo 56 es de aplicación únicamente para los contratos de aparcerías rurales.

7. Derechos y obligaciones de las partes. Al suscribirse el contrato de capitalización de hacienda las partes asumen determinados derechos y ciertas obligaciones que deben cumplir. a) Derechos del dador-capitalizador y del capitalizador. 1. Del dador capitalizador. Los principales derechos del dador-capitalizador son: 1) Controlar las tareas que realiza el capitalizador, sin llegar a intervenir en la administración y dirección de la actividad pecuaria. 2) Exigir al capitalizador el estado de la marcha de la explotación. 3) Solicitar al capitalizador la época, lugar y forma en que se comercializarán los semovientes y enajenados que sean que se le rinda cuenta por la gestión realizada. 4) Que se le dé estricto cumplimiento a lo considerado en el contrato con respecto a la distribución de las utilidades convenidas o en su defecto se le liquide por el 50 % de las mismas. Además de los derechos que hemos consignado son de aplicación las normas previstas para la aparcería pecuaria en la ley 13.246 y allí nos remitimos. 2. Del capitalizador. Los derechos generales del capitalizador consisten en:

1) Dirigir y administrar la actividad agraria pecuaria. 2) Si los semovientes han padecido de vicios redhibitorios al momento de la celebración del contrato, exigir al dador-capitalizador la sustitución de los semovientes. 3) Solicitar expresa autorización por escrito al dador-capitalizador a los efectos de comercializar los semovientes materia de la convención si ello no fue consignado en el contrato o si en su defecto se comprometió a concederla cuando lo requiera el capitalizador. 4) En el supuesto que el dador capitalizador se negara a otorgar la respectiva autorización para enajenar la hacienda, el capitalizador tiene derecho a rescindir el contrato y demandar por daños y perjuicios. Para lo que no hemos consignado precedentemente, es de aplicación el derecho prescripto para la aparcería pecuaria en los artículos 34, 35, 37 y 38 de la ley 13.246 y concordantes. El artículo 36 se aplica con los alcances que hemos señalado en el apartado anterior. b) Obligaciones del dador-capitalizador y del capitalizador. 1. Del dador-capitalizador. Las principales obligaciones del dador-capitalizador las podemos sintetizar en la siguiente forma: 1) Permitir y no obstruir o imposibilitar la libre dirección y administración de la actividad del capitalizador, por ser la persona idónea elegida para tales funciones. 2) La entrega de los semovientes debe ser sin vicios redhibitorios y no siendo así debe suplantarlos por otros de las mismas características que las que hubieran consignado en el contrato. 3) En la instancia oportuna y a requerimiento del capitalizador, otorgarle autorización de venta de los semovientes, si se comprometió en el contrato, en la cual deberá hacerse referencia a la suscripción de la relación agraria de capitalización de hacienda. Asimismo deberá proveerle de los boletos de marca y señal correspondientes, a su debido tiempo. 4) Respetar y garantizar la tenencia pacífica de los semovientes al capitalizador. Y, en general —como en los casos anteriores— nos remitimos a las obligaciones del dador en las aparcerías pecuarias. 2. Del capitalizador. Además de los derechos, el capitalizador tiene determinadas obligaciones a cumplir: 1) Realizar directamente la explotación (cuidado, conservación, engorde, de la hacienda) asumiendo la responsabilidad de la dirección de la empresa.

2) Comunicar a la otra parte la época y forma en que se efectuará la comercialización de la hacienda. 3) Hacer saber al dador-capitalizador a quién enajenó los semovientes a fin de que otorgue la documentación necesaria al adquirente. 4) Entregarle al dador-capitalizador los respectivos boletos de marca y/o de señal recibidos, así como también cualquier otra documentación necesaria que tenga obligación de devolver. Reiteramos, como lo que venimos diciendo en los puntos anteriores, que son de aplicación las normas previstas en la ley 33.246 para las aparcerías pecuarias.

8. Forma y prueba del contrato. El contrato de capitalización de hacienda debe celebrarse por escrito, y se acredita con el respectivo instrumento. Por tratarse de una relación jurídica agraria comprendida en la ley 13.246, es de aplicación también el artículo 40, en especial la parte in fine del dispositivo legal y es materia de inscripción en el Registro de la Propiedad si las partes lo convienen, atento lo normado en el artículo 22 de la ley 13.2465. 5 Cfr. Brebbia, Fernando P., cont...., ob. cit.» p. 127. En todo lo demás nos remitimos al capítulo Forma y Prueba de los Contratos.
B) MENCIONADOS Y NO COMPRENDIDOS EN LA LEY 13.246. RÉGIMEN DE LA LEY 21.452

II. Contrato de pastoreo.

1. Concepto general. Este es un verdadero contrato agrario con características propias, que surge de las costumbres y necesidades de la campaña y de la ley y si lo incluimos en las disposiciones del Código Civil se debilita la autonomía del Derecho Agrario. Los contratos de pastoreo son los destinados a la alimentación, engorde y manutención del ganado y tienen un tratamiento especial en nuestra legislación rural. Es decir que se los contempla, se los define, pero tales contratos no se encuentran amparados por la ley agraria.

El contrato de pastoreo es celebrado cuando existen sequías en determinadas zonas, siéndoles necesario a los propietarios de los animales la obtención de un predio para su manutención, para aquellos que se dedican, además de la actividad agrícola, a la explotación ganadera. Asimismo se dan estos contratos en los supuestos de inundaciones de la zona, por causas de fuerza mayor u otra circunstancia.

2. Definición. Vivanco define el contrato de pastoreo diciendo que "es una relación jurídica agraria contractual por virtud de la cual un sujeto cede a otro la tenencia de un predio o fundo rural, por un plazo determinado y con el fin de que se lo destine al aprovechamiento pecuario en la forma de pastoreo y mediante el pago de un precio cierto en dinero". Por nuestra parte consideramos —siguiendo a Vivanco—, que el contrato de pastoreo es aquel en virtud del cual el tenedor legal de un predio concede su uso y goce a un sujeto agrario a los efectos de que éste lo destine al engorde, conservación o estadía de semovientes, por un plazo determinado, abonándose un precio en dinero.

3. Naturaleza jurídica. El contrato de pastoreo es asimilable al arrendamiento rural, ya que se concede el uso y goce del predio, abonándose un precio en dinero por el total del inmueble que se recibe. La diferencia entre uno y otro radica en que: a) En el arrendamiento el predio puede destinarse a la actividad agrícola o pecuaria. En el pastoreo, el inmueble rural es únicamente para que los semovientes pasten, o sea, se alimenten. b) En el primero el plazo tiene relación directa con la estabilidad de la familia agraria, siendo generalmente más extenso. El plazo en el contrato de pastoreo es breve por cuanto lo es para un fin transitorio, cual es la alimentación de los semovientes.

4. Caracteres y contenido. 1°) Caracteres, La principal característica del contrato de pastoreo radica en la necesidad económica del propietario de los semovientes de requerir alimentos (pastos) para su hacienda. Asimismo se caracteriza este contrato como una consecuencia inmediata de lo expuesto precedentemente, por la brevedad del plazo, por tratarse de una finalidad no permanente. 2°) Contenido. De la propia relación agraria surge el contenido del contrato, el que está representado por los siguientes elementos y les alcanzan los caracteres generales de los

contratos agrarios: a) El sujeto agrario que es la persona que solicita a la otra parte el uso y goce de un predio rural. Este es el sujeto principal de la convención y el otro sujeto es el que detenta legalmente el predio. b) El objeto de la relación agraria se desdobla en dos, siendo uno principal y otro accesorio: A) El objeto principal del contrato consiste en el pastoreo de los semovientes a cuyo efecto el co-contratante cede el uso y goce del predio. B) El objeto accesorio es el pago del precio en dinero. Consideramos que éste es el objeto accesorio, por cuanto si el predio no tuviera la hierba, por más precio elevado o exorbitante que se pretendiera abonar no podría formalizarse la relación Jurídica agraria de pastoreo, precisamente por no disponer del pasto necesario para tales fines. c) El vínculo jurídico que nace en el momento mismo en que las partes prestan su conformidad para la celebración del contrato de pastoreo, o sea el nexo jurídico que origina derechos y obligaciones recíprocas, es decir prestaciones que ambas partes deben cumplir.

5. La ley 15.246. Casos de renovación y prórroga de los contratos. La ley 13.246 excluye del amparo de sus disposiciones al contrato de pastoreo, pero a pesar de ello lo define por la vía de la exclusión. Dice el artículo 39, inciso b) de la ley 13.246: "Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley:, ..". b) De los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo, celebrados por un plazo no mayor de un año". Esta norma tiene sus antecedentes en la ley 11.627 y considerando el contrato de pastoreo desde el punto de vista de la evolución legislativa hubimos de expresar que "durante la vigencia de la ley 11.627 se hacía mención a los contratos celebrados exclusivamente para pastoreo y por un breve término, sin precisar en qué consistía el pastoreo y qué tiempo debía considerarse breve. Con la sanción de la ley 15.246, si bien quedaron excluidos de la misma ya que los considera de carácter accidental, se precisó su concepto, se legisló este contrato con características propias. El tercer período es el de la formalidad de este tipo de contrato. Deben hacerse por escrito, en doble ejemplar e inscribirse en un Registro Especial que llevará el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación".

La accidentalidad se da por los propios caracteres y contenido del contrato de pastoreo y por las características generales de los contratos agrarios, lo que hemos visto en el Capítulo 3°. La ley debió legislar estos contratos ya que por su naturaleza Jurídica se asemejan a los de arrendamiento. Casos de renovaciones y prórroga de los contratos. La ley se refiere al tema del epígrafe considerado, tanto para los contratos de pastoreo como para tos accidentales por cosecha, pues en el supuesto de "prórroga o renovación entre las mismas parles y sobre el mismo predio mediante la cual se totalicen plazos mayores de los establecidos en el presente artículo o cuando el tenedor del predio, previa notificación formal al propietario, lo conserve por un plazo superior al pactado sin oposición documentada de éste, dentro del término de treinta (30) días de su vencimiento, se considerará al contrato incluido en las disposiciones de esta ley. En caso de una nueva contratación entre las mismas partes sobre el mismo predio, se considerará al nuevo contrato incluido en las disposiciones de esta ley, siempre que no haya transcurrido, por lo menos, el término de un año desde el vencimiento del anterior contrato". En cierta medida la disposición transcripta tiene alguna semejanza con la tácita reconducción que la ley 13.246 preveía: el fundamento consiste en la inacción del propietario del predio y la sanción que le impone la ley está dada en el hecho de incluir al contrato en las prescripciones de la ley 15.246. El artículo 1° de la ley 22.298 sustituyó del artículo 59 de la ley 15.246 la frase del "mismo predio" por la de "misma superficie", referente a la prórroga o renovación del contrato. Esta reforma es importante por cuanto puede renovarse o prorrogarse el contrato y únicamente indicarse una diferente superficie mayor o menor del mismo predio dado en arrendamiento, para que éste quede excluido de la ley. Es decir que, dándose todos los supuestos de la ley previstos en el artículo 59, pero no excluyendo igual o misma superficie que en el contrato anterior, estaría la convención agraria excluida de la ley de arrendamiento. El artículo 50 del decreto reglamentario 8550/65 va más allá de la ley al establecer que el arrendador, en los supuestos que permita, autorice, consienta o imponga al arrendatario que realice cualquier clase de trabajos culturales que sean utilizables para la explotación agrícola, a pesar de ser contratos de pastoreo, quedarán incluidos en la ley. 6. Régimen de la ley 21.452. Fundamentos del proyecto. Hemos dicho ya que los contratos de pastoreo, al igual que los agrícolas por cosechas, son ambos contratos accidentales. Lo particularizamos aquí, pero lo que manifestaremos es aplicable a los dos contratos accidentales, ya que en los fundamentos del proyecto se lee que "los contratos accidentales

están autorizados por la ley no 15.246, pero tiende a asegurar que éstos no puedan dar lugar a prórrogas por tácita reconducción". Nosotros no vemos la razón de expresar que los contratos accidentales se encuentran autorizados por la ley 13.246, ya que ésta los designa, los define y las normas aplicables a ellos son otras y precisamente esas otras normas agrarias no son la ley 13.246. Las mismas advertencias que formulamos al hablar de la tácita reconducción son dables aquí, pero con mayor amplitud. El contrato de pastoreo no puede dar lugar a la figura jurídica de la tácita reconducción, pues si no está incluido en la ley 13.246, mal puede darse esta hipótesis. Parecería conforme al proyecto la exclusión como contratos accidentales de los pecuarios por pastoreo de hasta el plazo de un año, ya que se los menciona separadamente. Serían para el proyecto contratos accidentales los que tuvieran como finalidad el acuerdo de una o hasta dos cosechas como máximo.

6. Régimen de la ley 21.452. Fundamentos del proyecto. Hemos dicho ya que los contratos de pastoreo, al igual que los agrícolas por cosechas, son ambos contratos accidentales. Lo particularizamos aquí, pero lo que manifestaremos es aplicable a los dos contratos accidentales, ya que en los fundamentos del proyecto se lee que "los contratos accidentales están autorizados por la ley no 15.246, pero tiende a asegurar que éstos no puedan dar lugar a prórrogas por tácita reconducción". Nosotros no vemos la razón de expresar que los contratos accidentales se encuentran autorizados por la ley 13.246, ya que ésta los designa, los define y las normas aplicables a ellos son otras y precisamente esas otras normas agrarias no son la ley 13.246. Las mismas advertencias que formulamos al hablar de la tácita reconducción son dables aquí, pero con mayor amplitud. El contrato de pastoreo no puede dar lugar a la figura jurídica de la tácita reconducción, pues si no está incluido en la ley 13.246, mal puede darse esta hipótesis. Parecería conforme al proyecto la exclusión como contratos accidentales de los pecuarios por pastoreo de hasta el plazo de un año, ya que se los menciona separadamente. Serían para el proyecto contratos accidentales los que tuvieran como finalidad el acuerdo de una o hasta dos cosechas como máximo.

7. Orden público agrario en los contratos de pastoreo. El orden público agrario es de aplicación en todo lo que concierne a la actividad agraria, con distinta intensidad, según fueren los casos. Tratándose de los contratos accidentales de pastoreo, a pesar de estar excluidos de la ley 13.246-21.452, no vemos la razón por la cual no deba tenerse en cuenta el orden público agrario, ya que la actividad pecuaria es actividad de pastoreo, y si a ésta se le aplica, con igual fundamento debe tenerse en cuenta para los contratos de pastoreo. Los usos y costumbres agrarias de la zona son de aplicación. El orden público agrario estaría presente en el supuesto de que el número de semovientes que fuera superior al que permitiera por hectárea el inmueble. La libre voluntad de las partes tiene lugar y debe respetársela si se toma en cuenta el poder receptivo por hectáreas del predio. Contrariamente, se impone la intervención de la autoridad administrativa agraria competente, a los efectos de salvaguardar el recurso natural semoviente.

8. Derechos y obligaciones de las partes. Hemos dicho en párrafos anteriores que la aplicación lisa y llana del Código Civil constituye el debilitamiento de la autonomía del Derecho Agrario. La circunstancia de excluir a los contratos de pastoreo de las previsiones de la ley 13.246, no significa que no debamos aplicar previamente los principios generales del Derecho Agrario y demás elementos que de él surgen, antes de recurrir al derecho común, como así también de los caracteres generales de los contratos agrarios. Las circunstancias que debemos aplicar previamente consisten en: 1°) Los principios del Derecho Agrario. 2°) Lo que las partes han previsto en el contrato de pastoreo. 3°) La autonomía de la voluntad. 4°) Los usos y costumbres agrarias de la zona de la ubicación del predio. 5°) La propia ley 13.246 en lo que sea materia de aplicación por analogía del contrato de pastoreo con el arrendamiento y el de aparcería en los que se concede el uso y goce del predio. De la aplicación de estas circunstancias previas, surgen los derechos y obligaciones de las partes. a) Derechos del dador a pastoreo y del tomador a pastoreo. 1. Del dador a pastoreo. Los principales derechos son: 1) Cobrar el precio convenido en el contrato. 2) Exigir a la otra parte el cumplimiento de las cláusulas contractuales. 3) Solicitar la calificación y homologación del contrato. 4)Exigir la devolución del predio al vencimiento del contrato.

2. Del tomador a pastoreo. Consisten los derechos en: 1) Permanecer en la tenencia del predio durante el plazo del contrato. 2) Exigir al otro sujeto la posibilidad de cumplir con la finalidad principal de la relación agraria. 3) Si al vencimiento del plazo contractual se dan las condiciones de incluir el contrato en la ley 13.246, exigir la formalización de la relación Jurídica de conformidad al artículo 40 del referido cuerpo legal, dándole cumplimiento al mencionado artículo 40 de la ley. b) Obligaciones del dador a pastoreo y del tomador a pastoreo. 1. Del dador a pastoreo. Las principales obligaciones son: 1) Permitir a la otra parte el pacífico uso y goce del predio. 2) Respetar las cláusulas contractuales. 3) Respetar la autonomía de la voluntad agraria. 4) Atenerse a los usos y costumbres agrarias de la zona. 2. Del tomador a pastoreo. Son las principales obligaciones: 1) Abonar el precio convenido en el contrato por el uso y goce del predio. 2) Cumplir con las cláusulas contractuales. 3) Cumplir con las reglamentaciones agrarias y respetar los usos y costumbres sobre pastoreo que rijan en la zona.

9. Forma y prueba del contrato. Inscripción. Registro especial. Calificación y homologación. Multa por retención del predio. Remisión. Ley 22.298. La circunstancia de que la ley 13.246 imponía la obligación de inscribir el contrato de pastoreo en un Registro Especial creado al efecto, determinaba implícitamente la formalidad del contrato celebrado por escrito. Esta inscripción impuesta en el párrafo 4° del artículo 39 de la ley 13.246 lo era previa calificación y homologación efectuada por la autoridad Judicial competente, la que podía ser solicitada a pedido de parte. La inscripción quedó derogada por la ley 22.298. Lo relacionado con el desalojo del predio, vencido el plazo del contrato de pastoreo, lo veremos en el Capítulo en que tratamos la Jurisdicción Agraria.

Con relación a la parte in fine del artículo 39 de la ley 13.246, expresamos en otra oportunidad que "para el caso de presentarse a los organismos calificantes, dentro de los últimos 15 días al vencimiento del contrato no resolviéndose al respecto, se considerará al convenio como accidental de pastoreo, pudiéndose ejercer la acción de desalojo. Ello constituirá un problema, ya que a pesar de haberlo designado las partes como pastoreo, por sus características podría ser un clásico contrato de arrendamiento o aparcería y estar en consecuencia incluido en las normas de la ley 13.246 por el término de cinco años o extenderse hasta ocho, según los casos. Consideramos que en el supuesto que la autoridad encargada de la calificación del contrato no lo hiciere antes del vencimiento del mismo, el propietario del predio no podría iniciar juicio de desalojo del campo hasta tanto no disponga del correspondiente instrumento homologado, ya que, a pesar de la designación que le hubieren dado las partes, por sus características o caracteres, se podría estar frente a un contrato, que precisamente no sería de pastoreo" 14. Lo expuesto lo fue con anterioridad a la ley 22.298. En todo lo demás nos remitimos al capítulo contratos accidentales por cosecha, apartado c).
C) NO COMPRENDIDOS EN LA LEY 13.246

III. Contratos de pasturaje o pastaje

1. Generalidades. Los contratos de pasturaje o pastaje se convienen por las mismas causas que los de pastoreo, o sea por escasez de pastos provocados por sequías y en general para permitir al propietario la mantención de su ganado. Al igual que los de pastoreo, son verdaderos contratos agrarios con características y objeto propio, desarrollándose en la campaña de acuerdo a los usos y costumbres del campo.

2. Definición y naturaleza jurídica. Vivanco denomina a esta clase de relación agraria de pasturaje, en virtud de que, el término pastaje no se encuentra incluido en el Diccionario de la Real Academia Española 15 y lo define diciendo que "es una relación jurídica agraria en la cual un sujeto conviene con otro el derecho de pastar su ganado o animales en un predio o fundo ajeno por un plazo de días, meses o años, y mediante el pago de un precio estipulado por animal". Hemos expresado en otra oportunidad que "es importante aclarar aquí que no se debe

confundir el contrato de pastoreo con el de pastaje o llamado también de pasturaje. Este tiene lugar cuando el propietario del campo permite la entrada de hacienda o semovientes de propiedad de un tercero, a fin de que los animales se alimenten (pasten) de los pastos del predio, percibiendo una suma de dinero diaria, mensual o anual por cada cabeza que entre y sin otorgar el uso y goce del predio, o sea la tenencia del mismo. El propietario de los vientres tiene amplia facultad para el cuidado de su hacienda, debiéndole permitir el dueño del predio el libre acceso a los efectos de cumplir con sus objetivos. La doctrina ha considerado al pasturaje o pastaje como un contrato de locación de hierba, compraventa de los pastos que insumen los semovientes. Desde nuestro punto de vista lo consideramos como un contrato de características especiales, en el cual no se concede la tenencia del predio, se provee del elemento fundamental, la hierba, sin perjuicio de que la hacienda deba permanecer en el campo para su alimentación.

3. Caracteres y contenido. a) Caracteres. Se caracteriza por ser una relación Jurídica agraria coadyuvante para la actividad agraria. Su objetivo es la alimentación o engorde del ganado al cual se debe recurrir por falta de pastos en determinado momento, siendo necesario indicar el número de animales que ingresarán a pasturar. b) Contenido. La celebración del contrato de pasturaje o pastaje da nacimiento al contenido del contrato, el que está integrado por: 1) Los sujetos agrarios o partes contratantes. Por un lado el propietario de los semovientes y por el otro el propietario del predio rural. 2) El objeto. Este consiste en la hierba de que disponga el campo sin la cual no puede celebrarse el contrato. Es evidente que el campo Íntegra el objeto contractual por ser el sustentáculo necesario para la hierba y para los semovientes, no siendo éste el objeto principal. Asimismo los semovientes constituyen el objeto de la relación agraria. 3) El tercer elemento del contenido lo constituye el vínculo que sirve de base a la relación Jurídica agraria y que nace desde el mismo momento en que las partes resuelven de común acuerdo la celebración del contrato. Es la voluntad libremente manifestada por las partes que origina la interconexión entre ambas con relación a sus respectivos derechos y obligaciones.

4. Diferencias con el contrato de pastoreo. Las principales diferencias entre uno y otro contrato consisten en: a) En el de pastoreo se concede el uso y goce del predio. En el de pasturaje o pastaje, no hay tal concesión.

b) En el pastoreo se abona un precio en dinero por el uso y goce del predio. En el pasturaje o pastaje se paga una suma convenida por cada animal que el propietario o la persona facultada legalmente para ello introduzca en el campo. c) El cuidado de los semovientes que están en pastoreo siempre lo es a cargo del tomador a pastoreo. En el contrato de pasturaje el cuidado de la hacienda puede o no estar a cargo del titular de los semovientes según se convenga en el contrato.

5. Derechos y obligaciones de las partes. a) Derechos del dador a pasturaje y del tomador a pasturaje. 1. Del dador a pasturaje. Los principales derechos son: 1) Percibir el pago del precio convenido por el animal 2) Indicarle al tomador el lugar del predio en donde debe pastar la hacienda. 3) Oponerse a que un tercero ajeno al contrato se introduzca en el predio a cuidar la hacienda, sin autorización del tomador. 4) Al término del plazo contractual exigir al tomador a pasturaje el retiro de los semovientes del predio y, en caso de negativa, promover acción judicial a los efectos de desalojar la hacienda, cuyos gastos y responsabilidades estarán a cargo del tomador a pasturaje. Nos referimos al desalojo de la hacienda por cuanto en el contrato de pastaje no se concede el uso y goce del predio y la sentencia ordenará al tomador retirar los semovientes, en virtud de haberse resuelto el contrato. 2. Del tomador a pasturaje. Estos consisten en: 1) Exigir el uso del predio para que la hacienda pueda ingerir la hierba. 2) Si en el lugar designado para apacentar la hacienda se agota la hierba con anterioridad al vencimiento del contrato, exigir al dador el traslado de los semovientes a otro potrero que disponga de los pastos necesarios para el cumplimiento de la obligación contractual. De agotarse totalmente el pasto, el contrato quedará concluido por falta del objeto principal: La hierba. b) Obligaciones del dador a pasturaje y del tomador a pasturaje. 1. Del dador a pasturaje. Las principales obligaciones son: 1) Permitir que los semovientes se alimenten.

2) La estadía pacífica de los animales en el campo. 3) Autorizar el acceso del propietario de la hacienda o persona autorizada, al predio para su cuidado. 4) Respetar los plazos contractuales. 5) Responder por los daños y perjuicios que pudiere ocasionar. 6) Proveer de las aguadas necesarias para uso de los animales. 2. Del tomador a pasturaje. Tiene las siguientes y principales obligaciones: 1) Abonar el precio convenido por animal en el contrato. 2) Hacer pastar a la hacienda en el lugar que le indique el dador. 3) Al vencimiento del contrato retirar los semovientes si no se concede nuevo plazo contractual. 4) Responde por los daños y perjuicios que ocasionen los semovientes introducidos en el predio.

6. Forma y prueba. La forma del contrato de pastaje debe serlo por escrito, aplicándose en tal sentido el artículo 40 de la ley 13.246, con exclusión únicamente del segundo párrafo de la norma mencionada e inscribirse en el Registro Especial que lleva la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación. El registro ha quedado sin efecto por la ley 22.298. Consideramos que es de aplicación por analogía el referido artículo de la ley 13.246. La prueba del contrato debe acreditarse por la escritura del instrumento legal. Damos la solución indicada por considerar al pasturaje o pastaje un auténtico contrato agrario pecuario privado y ser de amplia circulación en el agro argentino.

7. Régimen legal. a) Código Civil. Es de aplicación a los contratos de pastaje o pasturaje el Código Civil. Si el contrato se realiza por escrito se deben consignar todas las circunstancias que las

partes convengan de común acuerdo. Ellas deben ser: el precio, lugar y forma de pago, plazo contractual, indemnización por daños y perjuicios cuando corresponda, etcétera. Debemos dejar bien aclarado que el derecho común es de aplicación en última instancia, después de haber agotado la hermenéutica y aplicación de las leyes análogas. b) Leyes agrarias. Su aplicación por analogía. El contrato agrario en estudio no se encuentra previsto en la ley 13.246-21.452, como tampoco en ninguna otra de la materia, pero está comprendido en los principios del Derecho Agrario. Las posteriores reformas de la ley de referencia no lo contemplaron. Los Códigos Rurales guardan silencio y, siendo así, hay que sancionar una ley específica agraria que los reglamente. Bosquejamos la posibilidad de que pueda incluirse en un capítulo la figura jurídica del contrato de pastaje o pasturaje con los derechos y obligaciones de las partes en un cuerpo normativo agrario de Contratos agrarios, como preludio esta última ley a la sanción del Código Agrario Nacional.
CAPITULO DECIMOCUARTO CONTRATOS AGRICOLAS ACCIDENTALES

Excluidos de la ley 15.246-22.298
A) CONTRATOS AGRÍCOLAS ACCIDENTALES

1. Generalidades. Debemos aclarar que a pesar de que los contratos de pastoreo y los estudiados aquí son ambos accidentales, los tratamos por separado —a pesar de que los dos están previstos en el artículo 59 de la ley 13.246-22.298— por cuanto uno y otro son diferentes en sus objetivos principales: los de pastoreo son convenidos por la escasez de hierba para alimento y engorde de hacienda, siendo pecuarios. Los accidentales por cosecha, son siempre agrícolas —tal su nombre— y su finalidad es el descanso del predio o su preparación para una actividad agraria determinada.

2. Concepto de contrato accidental. El contrato accidental se da por necesidades de carácter económico por parte del titular del dominio inmueble agrario.

Estas necesidades radican en el hecho de que el propietario del predio a fin de hacer descansar la tierra o en su defecto preparar el suelo para una explotación determinada lo entregue para que efectúen una cosecha o dos como máximo. Una vez levantados los cultivos deben hacer entrega del predio a su legítimo dueño. No siempre los propietarios en las condiciones que hemos indicado celebran contratos accidentales agrícolas, ya que bien pueden realizar ellos esa tarea del preparado del predio.

3. Definición y naturaleza jurídica. Entendemos que el contrato agrícola accidental consiste en la relación jurídica agraria en virtud de la cual el sujeto agrario titular del dominio lo cede accidentalmente por razones de necesidad del momento a un tercero para que éste proceda a su explotación agrícola por un número de cosechas limitado, sin concederle estabilidad permanente en el predio y solamente por el plazo estipulado, comprometiéndose a abonar por el producto de las cosechas convenidas, un precio en dinero o un porcentaje de los beneficios obtenidos. Naturaleza jurídica. Los contratos agrícolas accidentales son verdaderas convenciones agrarias de arrendamiento o de aparcerías agrícolas, según lo que se establezca en el contrato. El plazo es elemento irrelevante para determinar si gozan de las principales características del arrendamiento o de la aparcería. Al definir el contrato en el punto anterior nos referimos a la permanencia en el sentido de la estabilidad del productor y su familia, con relación a un ciclo completo de explotación, sin darle los presupuestos del artículo 4° de la ley 13.246, pero sí los del artículo 2 y 22 de la ley 15.246, ya que se debe conceder el uso y goce del predio. Pero a su vez el objeto del contrato es relevante para considerarlo como accidental por cosecha y coadyuva a ello el plazo que la relación agraria. A los efectos de que no haya lugar a hesitaciones en el contrato debe especificarse concretamente las causas y motivos de la convención agraria accidental por cosecha y consignarse que el propietario del predio es quien realiza normalmente la explotación agraria del inmueble.

4. Caracteres y contenido. Los principales caracteres del contrato consisten en: a) La accidentalidad se da como un elemento necesario a los efectos de preparar el predio para una explotación futura determinada o descanso del suelo.

b) No concede estabilidad al productor o su familia por un período superior al tiempo necesario al levantamiento de la o las cosechas convenidas en la relación agraria. c) El plazo no es fijado libremente por las partes (el relativo al calendario), sino que está condicionado al número y clase de cultivo que se practicará en el predio. d) Adquieren una modalidad particular teniendo en cuenta los sujetos agrarios intervinientes, ya que la parte que recibe la tenencia del predio puede ser que se dedique en forma habitual y permanente a esta clase de actividad agraria. e) Se dan solamente para el cultivo de cereales clásicos tales como el trigo, lino, girasol, sorgo, etc. No se dan para aquellos que requieran un tratamiento previo de larga duración, como por ejemplo los normados en el artículo 45 de la ley 13.246 y asimismo el de la papa, que agota la tierra, si se reiteran las cosechas. El contenido de la relación está dado por los comunes a todos los contratos, los que en cada clase adquieren modalidades propias. El sujeto está representado por el propietario del inmueble por una parte y por la otra por quien recibe el predio a fin de realizar el cultivo convenido. El titular del predio hasta el momento de la celebración del acto jurídico agrario, fue sujeto agrario si lo explotó directamente. A partir de la suscripción del contrato, por suspender las tareas agrícolas durante la vigencia de la relación agraria, deja de serlo, en el supuesto de que sea la única propiedad agraria. Puede darse la situación inversa en la persona que realizará la explotación. Si ésta se inicia con la celebración del contrato en la actividad agraria, a partir de ese momento adquiere el status de sujeto agrario. El objeto consiste en la realización de la explotación por el número de cosechas convenidas, como consecuencia de la finalidad primordial de la celebración del contrato: permitir con ello simplemente el descanso del precio o, en su defecto, la preparación del suelo para una actividad agraria determinada. El vínculo agrario es la manifestación de voluntad común expresada por las partes con los efectos y características que hemos estudiado en general en el capítulo tercero y al tratar el contrato de pastoreo y pastaje o pasturaje.

5. Ley 13.246 y posteriores reformas. La ley 13.246, en su texto original de 1948, previo en el artículo 39 la exclusión de su régimen de los contratos celebrados para la realización de una sola cosecha, que calificó de accidentales. Es decir que la legislación agraria en materia de contratos por una sola cosecha se origina en 1948.

El texto primitivo no permaneció inalterado, sino que sufrió posteriores modificaciones. La primera modificación data de 1957, con la sanción del decreto 2188/57, el cual en el artículo 1°, entre otros, sustituye el artículo 39 de la ley 13.246 por el nuevo ordenamiento y permite: "la realización de hasta dos siembras como máximo, ya sea a razón de una por año o dentro de un mismo año agrícola cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder del plazo necesario para realizar la cosecha del último cultivo...". Pero no quedó allí la modificación del mencionado artículo 39 de la ley. En el año 1962 se sancionó el decreto ley 4314 en virtud del cual: "los contratos accidentales de arrendamiento para el cultivo de un predio por una sola cosecha, se regirán por las normas del Código Civil cuando los arrendatarios sean personas jurídicas, sociedades comerciales o civiles, personas de existencia visible propietarios de otros predios y todos aquellos cuya forma habitual de trabajar la tierra sea mediante la celebración de contratos accidentales" (art. 1- dec. 4314/62). Viene posteriormente el decreto-ley 1639/63, el cual da la redacción al artículo 39 de la ley 15.246, que tuvo vigencia hasta la sanción de la ley 21.452, haciendo notar que, respecto del primer párrafo de la norma, se mantuvo textualmente.

6. Régimen vigente, ley 21452. a) Fundamentos del proyecto. Los fundamentos del proyecto, en lo que a contratos accidentales se refiere, es claro y preciso, por cuanto trata de conferirle mayor garantía normativa. Tiene evidente connotación con la tácita reconducción, en lo concerniente al efecto jurídico, en el supuesto de que permanezca el arrendatario- accidental en el uso y goce del inmueble. Advertimos en los fundamentos del proyecto la existencia de una contradicción entre la prórroga de los contratos accidentales por tácita reconducción, ya que omite referirse al hecho que primeramente debió analizar, la circunstancia de quedar los contratos accidentales comprendidos en la ley 13.246, al cumplirse determinados requisitos, con todos los derechos que ella prescribe en los artículos 4, 40, 41 y concordantes, y en segundo término trata la tácita reconducción, sin tener connotaciones esta última figura, en esta primera instancia. Habiéndose quedado sin efecto la tácita reconducción y en el supuesto de mantenérsela son conceptos independientes uno de otro, precisamente por lo que hemos explicitado anteriormente; primero debe ser un contrato incluido y legislado por 2a ley 13.246, y sólo así existe la posibilidad de estar o no comprendido en el mencionado cuerpo legal. En todo lo demás nos remitimos a lo que dijéramos en el capítulo segundo, apartado II,

ítem R. punto 3. b) Epoca de vigencia. Con relación a la época de vigencia de la nueva ley, nos remitimos a lo expuesto en el capítulo anterior, acotando aquí que, por regirse por la ley 13.246, los contratos accidentales celebrados con anterioridad a la vigencia de la ley 21.452, las partes podrán celebrar en estos casos un nuevo contrato, si lo hacen con anterioridad al 19 de noviembre de 1976, de conformidad con el texto legal sustituido. c) Plazo de vigencia intermedio. Hemos dicho que la nueva ley 21.452 rige desde el 19 de noviembre de 1976. Pero el dispositivo legal fue sancionado el 5 de noviembre de 1976, y por tal causa y por no indicar la ley fecha de vigencia, se aplica el artículo 3° del Código Civil. Tenemos, pues, un plazo de vigencia de la ley 13.246 intermedio, o sea, entre el 5 de noviembre de 1976 y el 19 del mismo mes y año. Este plazo intermedio de vigencia de la ley 13.246 y la 21.452 es de suma importancia, pues, a pesar del reducido tiempo que transcurre entre la sanción del nuevo cuerpo normativo y su puesta en vigencia, durante ese término puede suscribirse un contrato accidental agrícola (por una o dos cosechas), siendo la aplicación la ley 13.246 sin la sustitución de la ley 21.452. Siendo así, fue posible la celebración de un contrato accidental agrícola o pecuario, pudiendo, consecuentemente, quedar incluido en las disposiciones de la ley 13.246, si no ha transcurrido el plazo de un año, haciendo el tenedor uso del procedimiento que indicaba el sustituido artículo 39, párrafo 3°, pudiéndose renovar o prorrogar el contrato: ese procedimiento consistía en que si el arrendatario- accidental continuaba con la tenencia del predio. Después de notificar fehacientemente al propietario, sin oposición documentada de éste treinta días después del vencimiento del contrato durante el término superior al convenido, el contrato se consideraba comprendido en la ley 13.246. Si todo este procedimiento y sus requisitos formales se hubieran cumplido durante la vigencia legal que ha sido sustituida, no sería de aplicación a ese caso concreto el artículo 39 de la ley 13.246, sustituido por la ley 21.452. Por eso pensamos que nunca, y en ningún caso, es de aplicación la ley 21.452, pudiendo darse, entre otras, las excepciones apuntadas.

7. Variedades del contrato agrícola accidental. a) Por una cosecha. La celebración de contratos accidentales por una sola cosecha fue contemplada específicamente en el texto original del artículo 39 de la ley 13.246, considerándose que se encontraba excluida de la ley la concesión del uso y goce de un

predio que fuera destinado por su carácter accidental al cultivo de una sola cosecha. La ley en su texto original no contemplaba la celebración de contratos hasta dos cosechas, tal como se legisla actualmente y ello constituye el tema del próximo punto. Preveía la legislación anterior la prórroga, renovación o nueva contratación, establecidos en el texto de 1948. Existía prórroga cuando el uso y goce del predio se continuaba por explícita o tácita conformidad del arrendador por un plazo inferior al originariamente convenido. La renovación consistía en la continuación expresa de ambas partes en continuar el contrato vencido en idénticas condiciones e igual plazo. Había nueva contratación cuando existiera alguna modificación "de los elementos sustanciales del contrato" con relación al precio, al predio o las partes. Posteriormente, en 1962, se dictó el dec.-ley 4314, en el cual se dispuso que no se incluirían en la ley 13.246 la prórroga, renovación o nueva contratación de convenciones por su carácter accidental, en el supuesto de que los arrendatarios fueran personas jurídicas o personas físicas que contaran, estas últimas, con un predio disponible para realizar la actividad agraria o fuera esta clase de contratación su medio normal de tareas agrarias. El decr. 1659/65, modificatorio del artículo 59 del texto original de la ley 15.246, dispuso en su art. 6° que: "Las cláusulas del presente decreto-ley son de orden público, quedando derogadas todas las disposiciones legales que se le opongan". Como consecuencia del texto transcripto, el decr. 4514/62 ha sido ^bregado y, en consecuencia, está vigente el 1659/65. El actual art. 59 de la ley 15.246, texto de la ley 21.452, dice: "Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley: a) Los contratos en los que se convenga, por su carácter accidental, la realización de hasta dos cosechas, como máximo, ya sea en razón de una por año o dentro de un mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último cultivos, La ley, al permitir el máximo en forma expresa, implícitamente autoriza el mínimo, o sea la celebración del contrato por una cosecha. En este sentido no ha dejado de ser derecho positivo el texto original del art. 59, la parte, de la ley 15.246, primera sanción, de 1948. Solamente pensamos que no se lo ha contemplado expresamente. Aclaramos. Durante la vigencia del texto original de la ley 13.246, el cultivo de predio por una sola cosecha estaba permitido en forma expresa como contrato excluido de la ley. La modificación introducida por el decreto 1639/6 J permite implica lamente el cultivo por una sola cosecha, como contrato excluido de las leyes 13.246/21.452. Debemos decir también que en alguna oportunidad se celebran estas clases de contratos para impedir que el arrendatario lo considere incluido en la ley 15.246 y el propietario del predio pueda disponer de su campo cada vez que se levante la cosecha y así en forma permanente. Por eso, en estas clases de contratos accidentales, tendría que saberse la real

intención de las partes al celebrarlo y esto es lo más difícil de averiguar. De convenirse la realización de "cultivos de idéntico ciclo vegetativo”, son considerados como de un solo cultivo o cosecha pudiéndose repetirlo en la misma forma al ano siguiente. Eso constituye una variedad de los contratos accidentales celebrados por una cosecha: finaliza el contrato cuando el arrendatario levanta la cosecha, debiendo hacer entrega del predio libre de ocupantes o de terceros. b) Por dos cosechas. El régimen legal permite celebrar contratos accidentales hasta por dos cosechas, sin que por ello queden incluidos en la ley 15.246 y cuyo texto hemos transcripto en el punto anterior. El permitir la realización a razón de una por año es atentatorio para la estabilidad del productor, ya que el propietario del predio puede usar el derecho normado en el art. 59, inc. a) de la ley precisamente para violar sus disposiciones y disponer siempre del derecho al desalojo del sujeto agrario. Y esto no condice con los explícitos principios del art. 1°, parte 2a de la ley 15.246 y correlativamente con el plazo máximo contractual dispuesto por el art.4. En cuanto a los ciclos de los cultivos, se ha previsto en la reglamentación de la ley 15.246 lo que analizaremos a continuación. Primer supuesto. Celebrándose un contrato accidental en un "instrumento único", incluyéndose cultivos con ciclos vegetativos de distintas épocas (ej., enero y agosto) y en distintas superficies por superponerse ambos cultivos en el tiempo —por ej., la última etapa del ciclo coincidiría con el comienzo del segundo cultivo—, serán considerados como dos contratos distintos y se los puede repetir al próximo año, sin quedar incluidos en las normas de la ley 15.246, con la sustitución de la ley 21.452. La calificación se realiza separadamente por cultivo. El caso práctico sería: Se conviene en realizar una cosecha de lino y otra de trigo en distintas superficies. Esto, si se establece en el mismo contrato. Los ciclos vegetativos del lino y del trigo no son los mismos, sino que llega un momento en que el lino está próximo a levantarse y el trigo apenas está creciendo. Como cada una de las cosechas en este supuesto se consideran una por año y también distintos contratos accidentales por cosecha, se los puede celebrar nuevamente al año siguiente. Segundo puesto. Los contratos que comprendan ciclos vegetativos en distinta época y realizados en forma sucesiva en el mismo predio, estarán incluidos en la ley 13.246 en el supuesto de repetirse el contrato al año siguiente. La reglamentación prevé el plazo máximo de levantar la cosecha en el supuesto de no haberlo previsto: el 28 de febrero para la cosecha fina y el 31 de mayo para los cultivos de verano (art. 52, dec. 8350/63).

8. Derechos y obligaciones de las partes. a. Los derechos que asiste al arrendador accidental surgen del instrumento contractual en primer término, en segundo lugar de aplicar por analogía las leyes agrarias y, por último, de las normas del Código Civil. Estos derechos consisten en: 1°) Percibir el precio en el lugar y forma de pago convenido en el contrato. 2°) Exigir a la contraparte que realice la explotación de acuerdo con los principios del Derecho Agrario. 3°) Oponerse a cualquier acto que realice el arrendatario que desnaturalice el recurso natural suelo. 4°) Exigir que el arrendatario accidental no cambie la clase de cultivos a que se ha comprometido por contrato. 5°) Requerir la devolución del inmueble al vencimiento del plazo de la relación agraria. 6°) Si causare al suelo algún perjuicio por explotarlo inadecuadamente, puede exigirle indemnización por daños y perjuicios. 7°) Promover Juicio de desalojo en caso de que no reintegre el predio al lacador-accidental al vencimiento del contrato. 8°) No le asiste derecho a promover demanda de desalojo en el supuesto que el pedido de calificación y homologación lo hiciera 15 días antes del vencimiento contractual, sin perjuicio de la presunción de accidentabilidad que confiere la ley al contrato. Mientras no haya resolución judicial, no hay contrato accidental por cosecha, según expresáramos en el apartado C de este mismo capítulo. a. Las principales obligaciones del arrendador-accidental son: 1°) Conceder el uso y goce del predio en la forma y por el plazo que las partes hayan convenido. 2°) Mantener en la pacífica tenencia del inmueble al arrendatario accidental, realizando todas las gestiones necesarias para ello, si fuere necesario. 3°) Tramitar la calificación y homologación del contrato. 4°) Recibir el precio del arrendamiento, no existiendo causa legal para rechazarlo. 5°) Permitir al arrendatario-accidental el libre, normal y pacífico levantamiento de la cosecha.

a. Los derechos que le asisten al arrendatario-accidental son: 1°) Disponer del uso y goce del predio en forma pacífica por todo el tiempo contractual. 2°) Exigir del arrendador-accidental que colabore con el 50 % que demande la lucha contra las plagas y malezas, si así lo recibió al celebrarse el contrato. 3°) Si el arrendador-accidental no recibiera los arriendos sin causa legítima, proceder a su consignación judicial. 4°) Disponer del plazo que le confiere el art. 1° de la ley 15.514 (corresponde art. 29, ley 14.451). 5°) Resolver por sí la ubicación en el predio, que realizará la o las cosechas, según sean por un año, con las variantes que hemos indicado ya en el punto 1 de este mismo apartado, o hasta dos como máximo. Esta autorresolución cede si la autoridad administrativa agraria considera lo contrario. 6°) Ceder el contrato o subarrendar, si no estuviera prohibido en la relación agraria. b. Las obligaciones principales que debe cumplir el arrendatario-accidental son: 1°) Abonar el precio del arriendo en el lugar, forma y época convenidos en el contrato. 2°) Si recibió el predio libre de plagas y malezas, mantenerlo en esas condiciones. 3°) No darle un uso distinto del establecido en el contrato. 4°) Hacer entrega del predio libre de ocupantes al vencimiento de la relación jurídica agraria. 5°) Abonar la multa del 5 % diario del arrendamiento por cada día de demora en la devolución del inmueble totalmente desocupado. 9. Reglamentación aplicable. El actual decreto reglamentario 8330/63 es y será de aplicación, hasta que tenga su específica reglamentación la ley 21.452. En consecuencia, es complementada la ley en estudio por la reglamentación vigente.

10. Prórroga o renovación del contrato. No todos los contratos accidentales quedarán excluidos de la ley 13.246. Puede suceder que el propietario y el arrendatario accidental convengan la prórroga o la renovación del contrato original, dándose distintos supuestos, lo cual está previsto en la ley 21.452, y con

anterioridad en la ley 13.246, al decir que: "En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre la misma superficie, mediante la cual se totalicen plazos mayores de los establecidos en el presente artículo. En caso de una nueva contratación entre las mismas partes sobre el mismo predio. se considerará el nuevo contrato incluido en las disposiciones de esta ley, siempre que no haya transcurrido, por lo menos, el término de un año desde el vencimiento del anterior contratos (art. 39, ley 13.246). La sustitución del art. 39 de la ley 13.246 por la 21.452, suprimió una situación de hecho que estaba reconocida jurídicamente, a saber: Si el tenedor del predio lo conservare por un plazo superior al convenido, previa notificación que debía cursar al propietario y éste consintiera la tenencia sin oposición en forma documentada, quedaba el contrato incluido en la ley. El artículo 1°, 2° párrafo, última parte de la ley 21.452 (sustitutivo del art. 39, ley 13.246), dice que: "... cuando no haya transcurrido por lo menos el término de un (1) año entre el nuevo contrato y el vencimiento del anterior, se considerará incluido el contrato en las disposiciones de esta ley". a) Primer supuesto. De realizarse entre las mismas partes y en cuanto al mismo predio, siendo el plazo contractual mayor que el dispuesto por la ley 13.246, o sea, por más de dos cosechas, se encuentran incluidos en su régimen legal. b) Segundo supuesto. Celebrado un contrato accidental por una o dos cosechas y no habiendo transcurrido el plazo de un año, las partes resuelven celebrar un nuevo contrato accidental. Caso práctico: Se firma un contrato accidental por una cosecha el 10-7-77, el cual vence al levantamiento de la cosecha (por disposiciones legales se fijaron estos plazos: cosecha fina: 28-2 y 31-5 para la gruesa, de cada año), estableciéndose el plazo de vencimiento el 31-578. Hasta pasar un año, el 31-5-79, no puede firmarse un contrato accidental por cosecha, para quedar excluido de la ley, pero si se firma con anterioridad al 31-5-79, no es contrato accidental, quedando incluido en la ley de arrendamientos. El art. primero de la ley 22.298 sustituyó del art. 39 de la ley 15.246 la referencia del mismo predio por la de misma superficie y respecto a la prórroga o renovación del contrato. Esta reforma es importante, por cuanto puede renovarse o prorrogarse el contrato y únicamente indicarse una diferente superficie, menor o mayor del mismo predio dado en arrendamiento, para que éste quede excluido de la ley. Es decir, que dándose todos los presupuestos de la norma previstos en el arf. 39 de la ley 13.246-22.298, pero no incluyendo igual superficie que en el contrato anterior, estaría la convención agraria excluida de la ley de arrendamiento.

B) FORMALIDADES

1. Inscripción del contrato. Registro especial. Tanto para los contratos de pastoreo como para los celebrados por cosechas, la ley, al imponer la obligación de inscripción (art. 39), determinaba la formalidad de estos contratos, los cuales debían ser celebrados por escrito. Esta clase de contratos se hacían por escrito en doble ejemplar e inscribiéndose en un Registro Especial que llevaba la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación. Consideramos que las firmas de los contratantes debían ser certificadas por escribano público o por el Juez de Paz del lugar de radicación del predio o funcionario responsable de la secretaría de Agricultura y Ganadería. La inscripción de los contratos accidentales por cosecha y los de pastoreo, ha quedado sin efecto por la sustitución-derogatoria impuesta por el art. 1° de la ley 22.298.

2. Calificación y homologación. A pedido de parte deberá calificar la autoridad judicial competente el contrato como accidental por cosecha, si esto correspondiere, y posteriormente procederá a su homologación, debiéndose expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio" (art. 39, ley 13.246). Al término del contrato la presentación del instrumento es suficiente título habilitante para proceder al desalojo del predio juicio que será sustanciado "por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva"; tal lo dispuesto por el art. 39 de la ley 13.246-21.452. La misma norma determina en los últimos párrafos (art. 39, ley 13.246), que para el caso de presentarse a los organismos calificadores dentro de los últimos 15 días al vencimiento del contrato, si no se resuelve al respecto, se considerará al convenio como accidental. Ello planteará un problema, ya que a pesar de haberlo designado las partes como accidental por cosecha, por sus características podría ser un clásico contrato de arrendamiento o aparcería, y estar por tanto incluido en las normas de la ley 13.246 por los términos de cinco años o extenderse hasta ocho, según los casos. La ley 22.298 los redujo a 3 años. En el supuesto de que la autoridad encargada de la calificación del contrato no lo hiciere antes de su vencimiento, el propietario del predio no podrá iniciar juicio por desalojo del

campo hasta que disponga del correspondiente instrumento homologado, ya que a pesar de la designación que le hubieren dado las partes por sus caracteres, se podría estar ante un contrato que precisamente no sería accidental por cosecha.

3. Multa por retención del predio. El título del epígrafe es norma común para todos los contratos accidentales, sean por cosecha o de pastoreo. Dice el art. 39 en su parte pertinente: "a pedido de parte impondrá al contratista que no haya desocupado el predio una multa equivalente al cinco por ciento (5 %) diario del precio del arrendamiento a favor del propietario". Una objeción podemos hacer a la norma transcrita: se refiere al t1 contratista", cuando en realidad la denominación que corresponde es la de arrendatario accidental por cuanto contratistas son todos los que se dedican bajo relación de dependencia agraria con relación al propietario del inmueble, al preparado, siembra, recolección de cosecha, etc., y el arrendatario-accidental es sujeto autónomo agrario, ya que el beneficio obtenido de la explotación del predio le pertenece a él únicamente. La aplicación de la multa solicitada por el propietario a su favor sustituye a la indemnización por daños y perjuicios a que podría tener derecho el arrendador-accidental o, en su defecto, tendría que debitarse del monto total a que diera lugar promover demanda por daños y perjuicios, que se fijaría en la sentencia. Tomemos un ejemplo —sin considerar que los números que pondremos sean los reales— de un predio de 200 has. de extensión, con un arrendamiento de $ 300 por ha., lo que da un total de $ 60.000 por año. Suponiendo que el arrendatario-accidental permaneciera en el inmueble durante 30 días, debería pagar al propietario la suma de $ 90.000, cifra esta última que surge de los valores que detallamos: 1°) Total del arrendamiento anual $ 60.000. 2°) 5 % diario s/$ 60.000: $ 3.000. 3°) Treinta días de permanencia en el predio con posterioridad al vencimiento del contrato: $ 90.000. 4°) La multa sería equivalente al 150 % del total del arrendamiento, o sea un año y medio del precio del arriendo, En definitiva esta multa opera como cláusula penal a favor del arrendador.
CAPITULO DECIMOQUINTO CONTRATOS NO PREVISTOS EN LA LEY 13.246

A) CONTRATOS DE EXPLOTACIÓN DE TAMBO

1. Generalidades. Este tipo de contratos se celebran preferentemente por razones de ubicación del predio, ya que la hacienda productora de leche se desarrolla más convenientemente en determinadas zonas. Pero ello no significa que la proliferación de esta clase de relaciones agrarias no se dé o pueda darse en otras regiones. Por lo general la hacienda se desarrolla mejor en los lugares donde la precipitación es copiosa. En la Provincia de Buenos Aires las zonas más apropiadas y en donde existen mayores explotaciones tamberas son las de Cañuelas, Coronel Brandsen. Carlos Casares, Tristán Suárez, todas ellas en las cercanías de la Capital Federal, la más distante a 65 kilómetros aproximadamente. Las empresas que industrializan productos derivados del reino animal, tales como manteca y quesos de todas clases, se vieron constreñidas a requerir la materia prima —la leche— a particulares, quienes estaban provistos de los elementos necesarios básicos para ello: tanto del predio como de la hacienda Otras veces los particulares disponían únicamente del inmueble rural y convenían con los sujetos agrarios que aportaban los semovientes, juntamente con los elementos de labranza. En un principio tales convenciones agrarias fueron favorables práctica y jurídicamente a los propietarios de los predios, existiendo el concepto de la subordinación la otra a favor del propietario del predio o tambo, rigiendo la autonomía de la voluntad prevista en el artículo 1197 del Código Civil, ya que se aplicaba el derecho común. Con la sanción del decreto 3750 la situación jurídica agraria del tambero-mediero cambió fundamentalmente, lo que veremos en el recurso de este capítulo.

2. Definición. Ha sido definido este tipo de convención diciendo que "es una especie de aparcería pecuaria que se configura por la vinculación jurídica entre el propietario del tambo y quien comparte con él la dirección de la empresa, con aportes o no de implementos y/o semovientes y con el objetivo de distribuirse los frutos o las utilidades". Por nuestra parte consideramos al contrato de explotación de tambo como la relación jurídica agraria en virtud de la cual un sujeto cede a otro un predio rural con el fin de explotar un tambo, con dirección compartida y tareas personales a cargo del sujeto agrario concesionario, repartiéndose de común acuerdo los beneficios obtenidos en la forma convenida.

De la definición proyectada surgen, prima facie, dos elementos básicos, los que estudiaremos con mayor detención en los puntos siguientes: a) El objeto principal radica en la explotación de tambo. b) El trabajo a realizar por el tambero es en forma directa y personal. c) Las partes comparten la dirección de la empresa, distribuyéndose los beneficios obtenidos. El propietario que cede el uso y goce del predio o también los elementos de trabajo se denomina tambero-cedente y la persona que realiza las tareas tambero. Del mismo estatuto surge que el sujeto que realiza las tareas se denomina simplemente "tambero" y no como corrientemente se lo llama "tambero-mediero". Y decimos esto por cuanto el artículo 1° del decreto 3750/ 46 dice que "se entenderá por tambero-mediero a los trabajadores que con ésta o cualquier otra denominación, estén a cargo de la explotación de tambo en participación". El agregar el aditamento de mediero significaría que la participación que le correspondería al tambero sería del 50% del beneficio obtenido en la explotación o sea la mitad. Por eso quitamos al sujeto la denominación de mediero, llamándolo simplemente tambero.

3. Naturaleza jurídica. En torno a esclarecer la naturaleza jurídica del contrato se han enunciado varias tesis y se ha sostenido que el determinarla ha sido uno de los temas más controvertidos en nuestro país, ya que la doctrina se ha dividido en considerar a la explotación de tambo como un contrato de trabajo o como un contrato agrario privado autónomo, todo lo cual lo veremos en los apartados siguientes. a) Doctrina. 1. Contrato de trabajo. Un sector de la doctrina lo ha considerado como un contrato de trabajo al estimar que el tambero se encuentra en una relación de subordinación con respecto al propietario del tambo. Bogliano, Pérez, Krotoschin, entre otros así lo consideran. Pérez estima equivocado el método seguido por ciertos autores, que parten de la premisa de considerar que las partes contratantes están vinculadas por el contrato de aparcería y luego de elucubrar en argumentaciones doctrinarias, terminan considerando que se trata de un

contrato de sociedad o locación. Sobre la base del estatuto del tambero, expresa que éste se encuentra obligado a efectuar el trabajo de ordeñar, cuidar la hacienda y entregar el producido del tambo y que por esa tarea percibe una participación en concepto de retribución de servicios. Que el tambero debe realizar las referidas tareas en forma personal y aceptar las órdenes del propietario del tambo. En esta forma pone de manifiesto que jurídicamente el propietario tiene atribuciones de mando, lo que no ocurre en el contrato de aparcería pecuaria pura, en la cual el aparcero es quien dirige la explotación. Concluye Pérez expresando que el propietario y el tambero están vinculados por un contrato de trabajo. Krotoschin, enrolado en la subordinación contractual expresa que "se trata de un trabajador cuya característica consiste en la participación en el producto del trabajo. Tal participación no es en principio incompatible con el concepto de trabajador dependiente. El mismo legislador ha reconocido la situación de dependencia del tambero mediero. La dependencia personal resulta de los artículos 20 y 21 del decreto citado y a continuación expresa que "la dependencia económica suele ser un reflejo de la dependencia personal, y habiendo ésta existe implícitamente también aquélla". Y concluye afirmando que vista en conjunto la situación del tambero "es así evidente, a mi juicio, que se trata de una relación de dependencia o que por lo menos prevalece este carácter de la relación". Para finalizar este acápite haremos mención a la síntesis expuesta por Nápoli de los elementos de que se vale la doctrina para considerarlo un contrato de trabajo agrario. 1°) El segundo considerando del decreto 5750/46, en cuanto expresa que no obstante la participación del tambero en el producido de la explotación existe "...una estrecha y constante situación de dependencia de éste con respecto al propietario". Por ello lo califican de sui generis. 2°) El empleo hecho por el legislador de los vocablos propios del contrato de trabajo, tales como trabajador, patrón, retribución de servicios, etc. 3°) La adopción de un sistema muy parecido al del Estatuto del Peón y la fijación taxativa de causales para determinar la estabilidad del tambero en el trabajo. 4°) Por el carácter intuitu personae que tienen las prestaciones de servicios del tambero. 5°) La responsabilidad que tiene el tambero por el cuidado de la hacienda, campos, elementos de trabajo, etcétera. 6°) Surge del decreto 5750/46, que el tambero estará a las órdenes del propietario del predio. 7°) Se establece en el estatuto a quién debe ser entregada la leche, persona que indica el propietario.

8°) Porque los artículos 5° y 4° determinan la retribución mínima, la que regirá para todo el país, independientemente de la voluntad de las partes. 9°) Porque el estatuto del tambero tiene una fisonomía con las características de la relación de empleo privado, gozando de todas las protecciones sociales. 10°) Se refería la doctrina al articulo 9° de la reglamentación abrogada de la ley 15.246, la que hacía referencia a los contratos que presuponían relación de dependencia, tales como tanteros, peones a la réndita, interesados, habilitados, al quinto, contratistas de viñas, tamberos-medieros, etcétera. 2. Contrato autónomo. El otro sector de la doctrina lo considera como un contrato agrario autónomo n por estimar prima facie que en las relaciones Jurídicas entre las partes, no existe relación de dependencia o subordinación laboral. Nápoli considera que en el contrato en estudio no existe subordinación laboral inclinándose por considerarlo como una variedad de la aparcería al expresar que "la situación de dependencia que no aparece en la figura del tambero mediero, que si alguna dependencia tiene hacia el dueño del campo, es solamente de carácter técnico..." "bajo la apariencia de un contrato laboral que muestra al examinador las normas legales citadas, se esconde, conservando los rasgos genéricos de la aparcería, una especie de mediería" Pérez Llana coincide con la doctrina que considera al contrato de explotación de tambo excluido de la subordinación que caracteriza a los contratos laborales, considerándolo como una variedad de la mediería. Expresa que su ubicación en la legislación actual como contrato de trabajo deberá modificarse. Por su parte Devealli es de opinión de que en la relación jurídica que fundamenta el contrato de explotación de tambo, no existe subordinación laboral entre el propietario del predio y el tambero. Sostiene que la intervención del Estado se debió en su momento al amparo de la parte económica que más requirió del apoyo estatal y por tal motivo ese amparo económico se confundió en una primera instancia con la subordinación jurídica, lo que dio origen a justificar la intervención del Estado. Continúa diciendo que el amparo por parte del Estado es necesario proveerlo para algunos trabajadores autónomos que lo requieren en algunas circunstancias con mayor fundamento que los propios subordinados. Por ello la doctrina y la jurisprudencia la extendieron a esos casos referenciados con lo que llegaron a desnaturalizarla. Descarta la posibilidad de encuadrarlo dentro del marco de la subordinación laboral, atento la realidad del estatuto del tambero mediero. Y por último debemos consignarle al autor citado que el tambero mediero, en lo concerniente a su situación jurídica, es muy parecida a la del aparcero y que por ello sería conveniente que se rigieran por normas comunes con una reglamentación única.

Brebbia expresa que "la asimilación del contrato de mediería con la del tambero se pone de manifiesto sobre todo en la circunstancia de que en ambos casos corren los riesgos inherentes a la explotación pecuaria y a la producción. Consecuencia del riesgo y de los aportes de las partes, es que la dirección de la empresa agraria es compartida entre los contratantes" y previamente considera que "fundamentalmente en el contrato de tambero mediero se observa la ausencia de autonomía patrimonial, ya que no existe un patrimonio diferente al de los contratantes" y para luego afirmar que "de este modo nos adherimos en principio a las opiniones de Pérez Llana, Vivanco y Nápoli en cuanto consideran que el contrato que nos ocupa es una especie del contrato de mediería y por lo tanto del género aparcería legislado en la ley 13.24616. Concluye el citado autor diciendo que "en la realidad de las relaciones que vinculan al dueño del tambo con el tambero mediero se configura una especie de aparcería pecuaria, distinta por lo tanto, al contrato de sociedad y al contrato de trabajo". Debemos hacer notar que no solamente la doctrina agrarista ha considerado que la relación Jurídica entre el propietario y el tambero está desprovista de subordinación laboral, sino que gran parte de autores laborales sostuvieron idéntica posición jurídica. Nosotros, por nuestra parte, nos enrolamos en la doctrina que caracteriza a las relaciones jurídicas agrarias entre el propietario y el tambero como autónomas, no constituyendo contrato de trabajo subordinado alguno por las siguientes razones: a) Ambos realizan aportes para la explotación del tambo; una parte cede el uso y goce de un inmueble rural que posea las instalaciones de un tambo y la otra —el tambero— puede aportar los elementos necesarios a fin de realizar la explotación, en forma personal. b) No existe subordinación laboral por cuanto el tambero posee dirección, mando y resolución en la explotación, al igual que el propietario del tambo. Tal como lo adelantamos en nuestra definición, la administración es compartida por las partes. La subordinación laboral está integrada por tres elementos que deben darse en forma simultánea para que ésta exista y en ausencia de alguno de ellos no hay tal relación de dependencia laboral. Ellas son: subordinación jurídica, técnica y económica. Y esto último lo es en forma limitada, ya que el tambero es un sujeto agrario y como consecuencia de ello la actividad la efectiviza en forma habitual y permanente. Estimamos que este contrato goza de las características de la mediería, en virtud de lo cual en el contrato de explotación de tambo, tal como lo hemos explicitado precedentemente, el tambero no se encuentra relacionado con el propietario del inmueble por razones de subordinación laboral, sino todo lo contrario, es decir por la relación agraria que vincula a las partes en forma asociativa y cuyo objetivo principal consiste en la explotación de un tambo, en donde las partes en su medida tienen poder de decisión.

Luego de manifestar nuestra opinión acerca de si existe o no subordinación laboral entre la vinculación del propietario del predio con el tambero, estamos en condiciones de concretar la naturaleza jurídica del contrato de explotación de tambo. Lo adelantamos líneas arriba y lo reiteramos ahora: constituye una relación jurídica agraria entre sujeto o sujetos agrarios con carácter asociativo, a pesar de que con la sociedad existen gruesas diferencias que son: a) En la sociedad los bienes que aportan las partes se transfieren en propiedad al nuevo ente social. b) En la explotación tambera ambas partes continúan siendo propietarios de cada uno de sus bienes, a pesar de que durante el plazo de la relación agraria, tanto una como otra no pueden disponer de ellos para darles un uso distinto. Pero tienen de común que los sujetos se relacionan con un ánimo o finalidad común y con iguales objetivos: distribuir los beneficios obtenidos en la explotación del tambo. No constituye un contrato de arrendamiento, ya que a pesar de concederse el uso y goce de un inmueble, carece de uno de los elementos fundamentales del contrato, o sea el pago del precio en dinero. En el arrendamiento quien dirige y administra la explotación agraria es el arrendatario, ya que el arrendador no participa mancomunado en la explotación agraria. Para concluir podemos afirmar que la explotación de tambo participa de las características de las aparcerías pecuarias, diferenciándose fundamentalmente, en que en aquéllas se distribuyen los beneficios obtenidos por los frutos y productos de la explotación pecuaria y que el aparcero es quien dirige y administra la explotación. Como las medierías son a su vez una variación de la aparcería pecuaria con algunas diferencias 19 también se relaciona más directamente con aquélla, porque en ambas las partes participan de la dirección y administración de la empresa agropecuaria, La Comisión No 6 de la IX Conferencia Nacional de Abogados declaró en el Apartado I — Legislación—, que este contrato deberá legislarse en el futuro Código Agrario Nacional a sancionarse en el país y concretamente en el apartado V declaró la mayoría que: "Debe incluirse el contrato de participación tambera, con la actualización de las disposiciones del Estatuto del Tambero Mediero, según los dictados de la técnica y la realidad agropecuaria, distinguiéndose de la relación laboral. (Boletín Informativo No 8. San Francisco, Córdoba). b) Jurisprudencia. La jurisprudencia ha sido cambiante con respecto a considerar al contrato con o sin subordinación laboral. 1) Los primeros fallos de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires se inclinaron a resolver que el vínculo jurídico que une al propietario con el tambero no constituye una

variedad del contrato de trabajo, considerando que el vínculo es sui generis, semejante al contrato de sociedad. Consideró que no puede estimarse lo contrario, ni por el hecho de que los artículos 20, 21 y 22 del Estatuto del tambero-mediero ubiquen a éste bajo las órdenes del propietario del inmueble en virtud de que la subordinación, tal como es privativa del contrato de trabajo, no constituye la única nota del mismo, debiéndose complementar con la profesionalidad y la continuidad. Que por el hecho de usar los artículos 21 y 22 la palabra patrón, la cual se refiere a quien integra su capital y están a su cargo todos los riesgos de la empresa, en la especie (tambero-mediero) las ganancias y pérdidas son comunes. Estimó asimismo el Alto tribunal que por estar contemplados los derechos y obligaciones en el mismo estatuto, éste establece un sistema propio y por ello, para la indemnización, debe estarse a las normas del mismo decreto 3750/46, con exclusión del decreto 33.302/45 y no teniendo en consecuencia derecho el tambero mediero al sueldo anual complementario. 2) Con posterioridad al fallo mencionado en 1), hubo una contramarcha por parte de la Suprema Corte de Buenos Aires, al estimar el Supremo Tribunal que la relación existente entre el propietario del tambo y el tambero mediero, constituye un contrato de trabajo existiendo consecuentemente subordinación jurídica por parte del tambero. Se fundó la resolución en las siguientes causas: a) En los considerandos del decreto, en el segundo, se destaca el carácter sui generis, que sin perjuicio de la participación del tambero mediero, existe subordinación con el propietario. b) Invoca la Corte los artículos 20 y 21 del Estatuto del Tambero, de los cuales surge la subordinación al recibir órdenes del propietario, quien establece los horarios de trabajo, a quién debe venderse la producción, le provee al tambero de los tarros, le construye los tinglados para no realizar el trabajo a la intemperie, etcétera. c) Y por último se basó en que las autoridades de aplicación del decreto 3750/46 lo eran los Ministerios laborales (en ese entonces Ministerio de Trabajo y Previsión). 3) Continuó el ajetreo con relación al vínculo jurídico que une a las partes. En efecto; en 1955 la Suprema Corte de Buenos Aires, volvió nuevamente a la doctrina originaria a iniciativa del doctor Ramírez Oronda, estimando que el tambero mediero no es trabajador subordinado del propietario y, en consecuencia, no debía aplicarse el decreto 33.302, ya que el propio estatuto agotaba el tema, debiéndose regir en lo que hace a indemnización, por él. 4) También se expidió el Supremo Tribunal bonaerense con respecto a la competencia de los Tribunales del Trabajo, en donde ratificando la falta de subordinación laboral que une al propietario con el tambero, estimó que eran competentes los Tribunales del Trabajo, ya que el inciso a) del artículo 6 de la ley 5178 supone relación laboral entre las partes, no exige en cambio dada la generalidad de sus términos que ella tenga las características necesarias para que el vínculo contractual encuadre en las normas del artículo 154 y siguientes del

Código de Comercio 23. 5) La Suprema Corte de Justicia de la Nación en 1954 compartió la primitiva y última doctrina sentada por la Suprema Corte Provincial de Buenos Aires, al resolver en autos "Nievas, Alejandro y otros c/Magnasco, Luis y Cía.", entre otros conceptos que en el decreto 3750/46 se encuentran previstas todas y cada una de las relaciones del tambero, tendientes a garantizar sus derechos que surgen de la "particular explotación campesina'* y expresamente con respecto al tema que estamos tratando dijo que "el hecho de estar a las órdenes del dueño del tambo, no comporta en rigor, lo que en el orden general de los vínculos laborales se llama una relación de dependencia. Puesto que la ganancia de aquél (se refiere al tambero), no puede estar a merced de las órdenes del dueño del tambo, éstas solo tienen un sentido y alcance restringidos, por completo distintos de cuando la retribución consiste en un salario fijo, predeterminado".

4. Diferencias y semejanzas con otros contratos. a) Con la aparcería. En otra oportunidad hemos explicado las diferencias y semejanzas entre el contrato de aparcería y el de explotación de tambo. b) Con la mediería. La doctrina considera que la mediería es una variedad de la aparcería, ya se trate de la agrícola o de la pecuaria. Y como el nombre lo expresa lo es cuando se dividen por mitades los beneficios obtenidos 26 y la variedad consiste para nosotros en que, tanto en la mediería como en el contrato de explotación de tambo, la dirección y explotación es compartida en determinada medida. Se diferencian ambos contratos en su objeto', en la mediería es la explotación agropecuaria y en el de tambo consiste en la explotación de tambo únicamente y la participación en uno u otro contrato no incide mayormente.

5. Caracteres. Se caracteriza este contrato por lo siguiente: a) El objetivo principal es la obtención de la leche y su posterior comercialización. b) Los beneficios se dividen en la proporción convenida en el contrato. c) La actividad del tambero debe ser personal. Además de estar prevista en el decreto 5750/46, constituye uno de sus caracteres. d) Por lo dicho en el punto anterior, surge claramente que es intuitu personae, en virtud de que lo que interesa es el trabajo del tambero, precisamente por su idoneidad profesional. e) La administración de la explotación es compartida por ambas partes, no existiendo

relación subordinada del tambero hacia el propietario del predio. f) Es de carácter consensual quedando perfeccionado por el simple acuerdo de partes. g) Es asociativo, ya que tanto al titular del inmueble como al tambero los une un objetivo común o sea la explotación del tambo. h) Es bilateral por requerirse el acuerdo de dos voluntades a los fines de su celebración. Estos son los principales caracteres específicos del contrato de explotación de tambo, amén de los generales a todos los contratos agrarios y que ya hemos estudiado en el capítulo tercero.

6. Contenido. Es importante determinar cuál es el contenido del contrato de explotación de tambo. Los sujetos de la relación jurídica son, por una parte, el propietario del tambo, el cual a su vez lo es del inmueble. Pero es del caso que el titular Es importante determinar cuál es el contenido del contrato de explotación de tambo. Los sujetos de la relación jurídica son, por una parte, el propietario del tambo, el cual a su vez lo es del inmueble. Pero es del caso que el titular del predio, sin tener instalado un tambo, pero que se preste para tal explotación, disponiendo de la hacienda necesaria, puede destinarlo para tales fines. Vemos que la titularidad del tambo pasa a segundo plano. Y es así por cuanto éste puede ser construido por el tambero, a su cargo, previéndose en tales supuestos todas las circunstancias en el contrato. El otro sujeto de la relación jurídica agraria está representado por el tambero mediero o simplemente tambero. Este es la persona física que se ocupará de la explotación, a cuyo cargo está la dirección de la empresa pero no en forma absoluta, como ya lo hemos expresado. El objeto radica en la finalidad, o sea la explotación del tambo. Supongamos que se dieran todos los elementos que integran el objeto del contrato agrario: el predio, los semovientes incluyendo las instalaciones, pero el objetivo no constituye una explotación del tambo. Faltando este último elemento podrá tratarse de una aparcería pecuaria, una mediería, capitalización de hacienda, pero nunca sería un contrato de explotación de tambo. Lo que decimos con relación a la finalidad del objeto es algo similar a lo que expusimos al estudiar el contrato de pasturaje o pastaje, cuando dijimos que el objeto del contrato era la hierba existente en el campo. Aquí lo constituye la explotación del tambo para la

comercialización de la leche. Este sería el objeto intencional y el objeto material estaría integrado por: a) El predio apropiado para tal fin. b) Los semovientes con características especiales, es decir que estén en condiciones necesarias mínimas para poder cumplir con la misión a que se hubieren abocado las partes. c) El tercer elemento integrante del objeto material está representado por los elementos de trabajo requeridos para el cumplimiento de la relación agraria contractual. Hemos estudiado en el capítulo tercero los caracteres generales de los contratos agrarios e integrando el contenido aparece el vínculo jurídico entre las partes. En el contrato de explotación de tambo está también presente el vínculo Jurídico que une a las partes, las cuales manifiestan volitivamente su conformidad en el momento de celebrarse la relación jurídica por virtud de la cual nacen sus recíprocas obligaciones que constituyen el nexo contractual.

7. Mejoras. El decreto 5750/46 constituye el estatuto jurídico por el cual se rigen las relaciones contractuales. Entre las obligaciones del propietario del predio se menciona en el artículo 12 del decreto que deberá proveer al tambero de "una casa habitación con dos o más piezas, cocina y dependencias para la higiene personal", debiendo realizarse de tal manera que exista una habitación para el matrimonio (siendo el tambero casado) y otra para los hijos de cada sexo. Además con la suscripción del contrato queda obligado el propietario a proveer las instalaciones para albergue de peones y "un tinglado o ramada para guardar los elementos de trabajo" (art. 12, in fine). Estas obligaciones a cargo del propietario de proveer la población que fuera indicada, amén de los tinglados dispuestos en el artículo 25, la parte, del estatuto, constituyen para nosotros verdaderas mejoras mínimas que el propietario debe dotar al predio, las que son imperativas, de orden público agrario y limitativas de la autonomía de la voluntad. Razones de carácter económico-social hacen que el propietario esté obligado a realizarlas. Viviendas limpias y dignas son elementos de los cuales el hombre debe disponer, ya sea para realizar tareas urbanas o rurales. En este último caso se han visto los campos desprovistos de la más mínima exteriorización

de viviendas o mejoras para cumplir con ese evento.

8. Principales obligaciones de las partes. Las principales obligaciones de las partes en el contrato de explotación de tambo son: a) Del propietario del predio Estas están normalizadas específicamente en el Capítulo IV del decreto 5750/46, artículos 25/26. Ello no significa que del contexto del decreto no surjan otras obligaciones a cargo del propietario del predio. Las principales consisten en: 1°) Proveer de los tarros para el transporte de la leche o crema, en el supuesto de que no sean provistos por las fábricas o los compradores (art. 25). 2°) Cuando los propietarios dispongan el desnate de la leche de la producción del tambo, debe proveer de los elementos necesarios para tal fin y de las maquinarias desnatadoras respectivas (art. 24). 3") Deberá construir las piletas necesarias para el refresco de la leche que se produzca (art. 25, in fine). 4°) Disponer en el tambo de un botiquín de urgencia para la atención del personal que trabaje en el tambo (art. 26). 5°) Debe proveer de los implementos que nosotros hemos calificado como mejoras mínimas en el punto anterior (art. 12). Estas mejoras mínimas de conformidad al estatuto no son necesariamente de ladrillos. No siendo de ladrillos, la construcción no será estable y estará expuesta a mayor contingencia, pero los mismos podrían ser sencillamente de barro cocido. Se hubiera mejorado aquí no sólo el concepto sino la terminología si se estableciera que la construcción fuera de material estable y resistente a cualquier contingencia. El segundo grupo de las mejoras mínimas consiste en que "los trabajos de ordeño y apoyo deberán realizarse bajo tinglados que pongan al personal durante el trabajo, a cubierto de la inclemencia del tiempo. Dichas construcciones deberán ser de cualquier clase de material y se harán por cuenta exclusiva del propietario del tambo. Estas construcciones deberán hacerse a más tardar, dentro de los tres años del presente decreto" (art. 25). Esta enunciación integra la segunda parte del conjunto de las mejoras mínimas de que da cuenta el decreto como obligaciones imperantes e ineludibles a cargo del propietario. 6°) Conceder al tambero una hectárea del campo en uso y sin cargo alguno para huerta y crianza de aves. Esta extensión de tierra será alambrada por el tambero y en el lugar que fije

el propietario (art. 13). 7°) Conforme al artículo 18, in fine, está obligado a asegurar al tambero. Estas obligaciones del propietario rigen en el supuesto de que el tambero no se haya comprometido a aportar los elementos de trabajo necesarios para realizar la explotación. Si se guarda silencio en el contrato se aplican las normas previstas en el decreto 3750/46. b) Del tambero. Entre las principales obligaciones del tambero merecen citarse las siguientes: 1°) Realizar la explotación en forma directa y personal, no queriéndose expresar con ello que no pueda valerse de otras personas, que puedan realizarla, siempre que el tambero vigile, controle y dirija directamente la explotación. Esta obligación es similar a la del aparcero, siendo intuitu personae y una de las características de los contratos asociativos. 2°) Estará a su cargo el cuidado y responsabilidad de los semovientes del predio, de las instalaciones del tambo y de los útiles que usen para realizar la explotación. No aclara el estatuto si se refieren a bienes de los cuales sea titular el propietario o el tambero. Pensamos que se refiere directamente a los del propietario del predio, pero que asimismo comprende los de propiedad del tambero, ya que, durante la vigencia del contrato tiene la obligación de darles un cuidado expreso, aun siendo de su dominio, por cuanto si no fuera así podría darse el caso de una explotación deficiente. 3°) Debe estar a su cargo la asistencia médica y farmacéutica a que hace mención el artículo 18 del Estatuto del Peón 30, (hoy está vigente la ley 22.248). 4°) Poseer un certificado de buena salud, como así también sus peones (ordeñadores que trabajan a las órdenes del tambero), el que deberá renovarlo cada seis meses. Lo otorgan los médicos de policía o municipales. 5°) Los peones que trabajen a las órdenes del tambero y quienes son sus dependientes, deben ser asegurados por los riesgos de sus tareas (seguros para cubrir riesgos). 6°) Si realiza dos ordeños diarios, deberá dejar transcurrir entre uno y otro doce horas.

9. Forma y prueba. a) El contrato de explotación de tambo debe celebrarse por escrito, agregándose al mismo una copia del decreto 3750/46^ suscripto por ambas partes. El contrato deberá inscribirse en un Registro Especial a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión —hoy Ministerio de Trabajo—.

La primera parte del artículo 28 del estatuto del tambero dice que "los contratos escritos que celebren entre sí propietarios y tamberos-medieros serán por el término que de común acuerdo convengan... ". Del texto transcripto surge que puede darse la posibilidad de celebrarse contratos verbales, si nos atenemos estrictamente al texto de la norma, ya que no tiene carácter imperativo. Nosotros aplicamos la hermenéutica Jurídica de las leyes análogas, por cuanto la relación agraria de explotación de tambo la hemos asimilado a la aparcería y más estrictamente a la mediaría; siendo la norma de la formalización del contrato el artículo40 de la ley 15.24622.298 y los correspondientes de la reglamentación, éstas son, asimismo, de aplicación a la relación agraria que estamos estudiando: 30 Decía el art. 18 del estatuto del peón: "Declárase a cargo del patrono la asistencia médica y farmacéutica de sus obreros, como complementaria del salario establecido en el presente estatuto". 1°) Debe celebrarse siempre por escrito, que podría ser ante escribano público. 2°) Inscribirse, además de la exigencia del artículo 28 del estatuto del tambero —lo que consideramos totalmente improcedente, debiéndoselo modificar— en el Registro Inmobiliario correspondiente para que tenga efectos contra terceros, conforme con la nueva redacción del art. 40 de la ley 22.298. b) El contrato por la circunstancia de tener que celebrara por escrito no constituye un acto jurídico agrario de carácter solemne, sino que puede acreditarse su existencia por toda clase de prueba agraria, y con respecto a ella son de aplicación por la vía de la analogía agraria lo que hemos explicitado en el capítulo respectivo, al cual nos remitimos. La prueba que deberá rendirse girará en torno al hecho de la actividad agraria de explotación del tambo. A título de ejemplo pensamos que puede ser relevante el o los certificados de salud expedidos a nombre del tambero.

10. Causas de resolución del contrato. El decreto 3750/46 en el Capítulo VI trata la rescisión del contrato, atento los artículos 29/33. En realidad debió referirse a la resolución de la convención agraria, por cuanto ésta se produce por las causas que la ley autoriza por violación de la relación jurídica agraria contractual. Por ello nuestro título del epígrafe. El incumplimiento del estatuto, ya sea por parte del propietario como del tambero, da lugar a la resolución del contrato.

a) Por el propietario. A contrario sensu sería el incumplimiento de las obligaciones a cargo del tambero. El propietario puede resolver el contrato sin derecho alguno por parte del tambero, ni indemnización, en los siguientes casos: "a) Daños intencionales o en los que medie culpa grave, o culpa o negligencia reiterada, en el ejercido de sus funciones; "b) Incapacidad para desempeñar los deberes y obligaciones inherentes al trabajo: "c) Insubordinación, o mala conducta reiterada. En estos casos las indemnizaciones que haya que pagar a los peones estarán a cargo del tambero-mediero". Si el tambero fuere despedido deberá entregar de inmediato las haciendas, útiles y enseres del tambo, quedando obligado a proveer de habitación y cocina a su sustituto, si así le fuera solicitado por el propietario del predio. El plazo del desalojo del tambero es de 15 días, vencido los cuales se libra el mandamiento de desahucio, previo pago de la liquidación resultante del artículo 29, o sea la deuda garantizada por parte del propietario del campo. b) Por el tambero. El derecho a la resolución del contrato por el tambero está previsto en el artículo 33 del decreto 3750/ 46, el cual establece que en el supuesto de rescisión del contrato sin causa justificada por éste, deberá avisarle al propietario con una antelación de 30 días (un mes dice el art.) y asegurar la continuación de la explotación por sí o por el tercero. Contrariamente queda obligado a indemnizar al propietario del campo, con una suma igual al beneficio que hubiera obtenido el propietario del predio durante ese tiempo. Si este beneficio no pudiera probarse, se considerará equivalente al promedio obtenido durante los últimos 12 meses "o al total del tiempo de la explotación en común, si fuera menor de un año". Si el propietario del campo violara las disposiciones del estatuto, el tambero tiene derecho a resolver (rescindir dice el decreto) el contrato, debiéndose realizar en este supuesto la liquidación de la participación que le corresponde al tambero, con el aditamento de las retribuciones del artículo 11 hasta la entrega del campo. Además el propietario deberá abonar al tambero una indemnización equivalente al cincuenta por ciento del promedio mensual de lo percibido por el tambero durante los últimos doce meses, deducidos gastos de sueldos de peones, multiplicado por cada año de trabajo del tambero o fracción de seis meses (art. 29, decreto-ley 3750/46).
B) CONTRATOS DE EXPLOTACIÓN DE VIÑAS Y FRUTALES

1. Concepto general. Los propietarios de viñas y frutales en la mayoría de los casos no realizaban la explotación directa de sus plantaciones de vid y frutas. Celebraban contratos por tiempo determinado con terceras personas, las que explotaban las plantaciones en su propio beneficio y finalizado el plazo entregaban el viñedo al propietario del suelo. Ello ocurrió principalmente en la zona de Cuyo. Posteriormente aparece quien se ha dado en llamar el contratista, el cual realiza la tarea en el inmueble del propietario y éste a cambio de su faena le abona una retribución. Esta retribución se hacía en distintas formas, que eran: a) Retribución fija a tantos pesos por hectárea. b) Retribución fija también a tantos pesos por hectárea y además un porcentaje de lo obtenido en la producción. Es la forma más usual. c) Retribución únicamente en un porcentaje de la producción. El contratista aparece en este tipo de explotación por cuanto en esta segunda etapa no es el titular del dominio del inmueble quien realiza la explotación. El contratista hace generalmente la tarea juntamente con su núcleo familiar y suscribiendo un convenio con el propietario. Así las cosas hasta que en 1946 se dictó en Mendoza el Estatuto de los Contratistas de Viñas y Frutales, ley que lleva el número 1578. Se estableció como concepto general que entre el propietario del predio y el contratista existe una relación de subordinación contractual, debiendo cumplir el contratista con las órdenes impartidas por el propietario de las plantaciones. Estas normas provinciales cedieron ante la legislación nacional, ya que en 1973 el Congreso de la Nación sancionó la ley 20.589 el 29 de noviembre, publicada en el Boletín Oficial el 14 de febrero de 1974, siendo aplicables sus disposiciones en todo el territorio nacional (art. 2), la que a su vez fue sustituida por la ley 22.163; publicada en el Boletín Oficial el 25 de febrero de 1980, denominando a esta relación agraria "Contratos de Viñas y Frutales". En los puntos siguientes analizaremos las principales disposiciones de la ley.

2. Definición. La ley 22.163 en los artículos 1 y 2 nos da el concepto del contrato y de los sujetos que intervienen respectivamente en la explotación. Dice el artículo 1°: "Constituye contrato de explotación de viñas y frutales el que se celebra entre un viñatero fruticultor y la persona física que sea responsable del cuidado y el cultivo de un predio plantado con viñas, parras, frutales u olivares, en forma conjunta o separada".

Analizando la norma trascripta fluye sin esfuerzo alguno, que esta relación jurídica agraria es de carácter autónomo, pudiéndola incluir entre las de carácter asociativo, algo así como los contratos de aparcería previstos en la ley 13.246, sean agrícolas o pecuarios. Esta ley es de orden público, legislando respecto de uno de los contratos agrarios, ya que impone a las provincias, entre otras obligaciones, la forma y manera de cultivar y asimismo el cuidado del predio materia del contrato. También al fijar la suma mínima, deberá la autoridad competente de aplicación, tener en cuenta la realidad económica y la aptitud de la zona o región. Es evidente que todas estas normas se refieren al principio de la conservación o más bien a la protección del recurso natural renovable, suelo. Cuando la ley menciona a un viñatero- fruticultor, se refiere a uno de los elementos integrantes del contenido de los contratos agrarios, es decir al sujeto agrario, lo que veremos en los puntos siguientes. Con la vigencia de la ley 22.165 el contrato de explotación de viñas y frutales es de carácter asociativo, criterio que ya adelantáramos en el punto anterior, constituyendo una relación jurídica agraria autónoma y que goza de todos los caracteres de los contratos agrarios privados.

3. Naturaleza jurídica. Reiteradamente se ha expresado que los distintos estatutos dictados y que precedieron a la ley 20.589, establecieron una relación laboral con todos los elementos que integran la subordinación de trabajo, con algunas excepciones como la del tambero legislado en el decreto 3750/46. Analizando exhaustivamente la abrogada ley podemos sostener que a primera vista el entonces estatuto vigente cumple con los elementos del contrato de trabajo, pero a través de su articulado se pone en duda la subordinación laboral declarada por el texto legal. Falta la total relación laboral del contratista hacia el propietario del predio, ya que uno de los elementos de la subordinación, la económica, no se cumplía ampliamente, ya que el contratista por ley podía aportar alguno de los elementos necesarios para realizar la explotación. Este es un criterio parecido al que expusimos al estudiar la naturaleza jurídica del tambero. Esto significa que el contratista si disponía de algunos útiles de labranza necesarios para la explotación de viñas y frutales es un sujeto agrario autónomo, el cual, aportando sus elementos y el propietario el predio, se encuentra en condiciones de concertar un auténtico contrato que puede ser de aparcería, mediaría. etc.

4. Caracteres y contenido. a) Caracteres. Son los siguientes: 1°) Considerando que una de las principales características de este contrato agrario privado, es la especialidad de la actividad agraria. 2°) Es de una extensión limitada, ya que se conviene únicamente en el supuesto de explotación de viñas y frutales y por un plazo no mayor de un año agrícola renovable. Cuando la ley menciona a tíun viñatero-fruticultor, se refiere a uno de los elementos integrantes del contenido de los contratos agrarios, es decir, al sujeto agrario, lo que veremos en los puntos siguientes. 3°) Es de los denominados termales y debe celebrarse por escrito. Además deberá inscribirse en un registro especial. 4°) La autonomía de la voluntad se encuentra limitada, ya que las partes contratantes no podrán convenir cláusulas que para su cumplimiento produzca la desnaturalización del recurso natural renovable. 5°) Tiene obligaciones similares a los contratos de arrendamiento y aparcerías, tal cual es la conservación del predio y sus mejoras. 6°) Es intuitu personae, ya que existe obligación de trabajo personal del contratista y por su especialidad en la tarea y sin perjuicio que pueda transformarse con la conformidad del viñatero-fruticultor. b) Contenido. El contenido del contrato es el de los contratos agrarios en general: sujeto, objeto y vínculo jurídico agrario. Por razones de brevedad nos remitimos al Capítulo III, agregando aquí: 1°) Con relación al sujeto diremos que éste se desdobla en dos: a) el viñatero-fruticultor; b) el contratista. Ambos se encuentran definidos en el art. 2° de la ley 22.165, que dice: "Se considera viñatero-fruticultor a la persona física o ideal que tiene la libre disposición o la administración del predio a que se hace referencia en el artículo precedente, y contratista a la persona física que, en forma autónoma, es responsable del cuidado y cultivo del mismo". 2°) Con relación al vínculo jurídico agrario, éste no es de relación laboral agrario, sino autónomo, o sea sin subordinación contractual.

5. Mejoras. Estas son las que surgen de las obligaciones a cargo del propietario del predio, mencionadas en el artículo 11 de la ley 20.589. Estas obligaciones no son las únicas, ya que a través de su articulado surgen otras.

Las principales mejoras que debe proporcionar el propietario del inmueble —llamémosle arrendador de viñas y frutales o aparcero dador—, son: 1°) Proporcionar vivienda al contratista y su familia. Contrariamente es sancionado por la autoridad competente. 2°) Conceder, cuando así se convenga en el contrato, los elementos mecánicos para realizar los cultivos. 3°) Proporcionar vivienda adecuada al personal y su familia que trabaje a las órdenes del contratista. Esta obligación de mejoras es solidaria entre el propietario del inmueble y el contratista y su familia. 4°) Proveer de agua para el riego en la época en que el contratista se instale en el predio, solo o con su familia. Con la sanción de la ley 22.163, las mejoras se limitaron únicamente a proporcionar la vivienda.

6. Principales derchos de las partes. La ley 22.163 determina las principales obligaciones y derechos de las partes I) Obligaciones y derechos de viñatero-fruticultor. Los derechos y obligaciones del viñatero-fruticultor se encuentran previstas en los artículos 6° y 8° respectivamente de la ley 22.163. 1°) Obligaciones. Las principales obligaciones conforme con el art. 8° de la ley son: a) Proporcionar vivienda adecuada al contratista y a su familia. b) Entregar al contratista el porcentaje de los productos obtenidos, en la forma y plazos previstos en el art. 5°, inc. a) de la ley (el porcentaje no debe ser inferior al 18 %). c) Entregar al contratista las sumas que correspondan a su participación (ver art. 5°, —inc. b)—, ley 22.165). d) "Entregar al contratista un comprobante del peso y variedad de los frutos cosechados" (art. 6, —inc. d—, ley 22.163). e) Darle preferencia al contratista en el supuesto que no realice la cosecha por su cuenta y resuelva sub-contratarla (inciso e). f) Disponer de un plano del inmueble en donde conste la ubicación y superficie, incluyendo los callejones que comprende el contrato.

g) Deberá entregar al contratista una constancia de la superficie del predio bajo su responsabilidad. Esta obligación queda cumplida con un recibo que deberá firmar el contratista. h) "Abonar las remuneraciones y cumplimentar las obligaciones emergentes de la relación laboral así como la prima del seguro pertinente respecto a los trabajadores dependientes del contratista, cuando éste no observare lo previsto en el artículo 7°, incisos c) y e) de la presente ley" (inc. h). 2°) Derechos. Sus principales derechos emergentes de la ley son: a) Retener de la suma a pagar al contratista del porcentaje (18 %), las retribuciones por las causales previstas en el art. 8°, incs. g) y h). b) Cuando el contratista no realice la tarea de acuerdo a las reglamentaciones o con lo previsto en el contrato, hacerlo por terceros, previa intimación al contratista por cinco días. para efectuar la tarea que ha omitido. II) Obligaciones y derechos del contratista. Los artículos 5° y 7° de la ley prevén, respectivamente, los derechos y obligaciones del contratista. 1°) Obligaciones, Sus obligaciones son: a) Realizar el trabajo apropiado para el cuidado y cultivo de las viñas, parras, frutales u olivares, conforme sean las reglamentaciones y lo convenido por las partes. b) Dar al predio y a la casa- habitación proporcionados por el viñatero-fruticultor, el destino convenido y no cambiarlo por otro, que imposibilite la tarea propia del contrato o disminuyan su valor. c) Si toma personal a sus órdenes comunicárselo por escrito al co-contratante, quedando obligado a cumplir con las leyes previsionales y laborales vigentes, lo que deberá acreditar mensualmente ante el viñatero-fruticultor. d) No ceder el contrato parcialmente o en forma total, sin autorización por escrito de la otra parte. e) Asegurar a su personal de acuerdo con las leyes laborales dentro del plazo de 10 días de la celebración del contrato. 2°) Derechos. Los principales derechos del contratista son: a) Percibir un porcentaje de los beneficios de la explotación, no menor del 18 %, previo la deducción de los gastos de la cosecha, del acarreo v las corrientes de la comercialización de los frutos —sean vid, frutales, parras u olivos—. Si resolviera comercializar la producción juntamente con el viñatero-fruticultor, percibirá la misma participación en los mismos que

éste. b) Participar en una suma anual fija, que las partes de común acuerdo establecerán al celebrar el contrato, pagaderas en diez cuotas mensuales y consecutivas a partir de la iniciación del año agrícola, reajustable a partir del 5° mes, si la condición económica así lo aconsejara, lo que deberá consignarse en el contrato. El reajuste mínimo y el importe no será inferior al establecido en el art. 16, —inc. e— de la ley 22.163. Pensamos que el reajuste indicado en este derecho a favor del contratista lo es también con relación a la actualización proporcionados por el INDEC, para los precios mayoristas agropecuarios. c) Vender directamente la producción que le corresponde por su participación, si en el contrato no se estableció que lo haría juntamente con el viñatero-fruticultor, fijándose el precio y destino de la producción. d) Controlar el peso de los productos obtenidos y exigir al co-contratante una constancia del peso, calidad y variación de los mismos. III) Obligaciones comunes de las partes. Además de los derechos y obligaciones de cada parte contratante, tienen obligaciones comunes, que podrían denominárselas obligaciones recíprocas o compartidas. Esta consiste en contratar un seguro contra accidentes a favor del contratista respecto de riesgos de muerte o incapacidad total o parcial. Los beneficiarios de este seguro será obligatorio, además del contratista, a favor de su cónyuge y sus hijos. Si no los tuviera podrá designar beneficiarla a cualquier otra persona. El plazo de este seguro será el de la duración del contrato; su monto mínimo el que fije la reglamentación de la ley, las partes contratantes y lo que establezca cada provincia productora. El seguro deberá ser contratado dentro de los diez días de vigencia de la convención agraria y el pago estará a cargo de ambas partes por mitades. Por fin, si hubiera oposición por algún contratante, la otra parte deberá hacerlo, debiendo notificarle a la contraria; se resarcirá del pago, descontando su importe de la participación que le corresponda al contratista conforme con el art. 5°, inc. a). Se deduce de lo que venimos exponiendo que existe una situación diferenciada respecto del contratista, no dando la ley solución satisfactoria en el supuesto de no cumplir el viñatero-fruticultor con su obligación.

7. Forma, plazo y prueba.

El capítulo II de la ley 22.165, legisla sobre el tema del epígrafe. a) Forma. El contrato deberá celebrarse por escrito ante la autoridad pública. La ley establece el requisito de la inscripción, que deberá llevar la autoridad pública competente. Esta inscripción tendrá efectos contra terceros en forma similar al art. 40 de la ley 13.246. b) Plazo. Establece el art. 4° de la ley 22.163 que el plazo mínimo contractual será de un año agrícola, prorrogable automáticamente por un año más. Esta próroga automática continúa sucesivamente hasta que cualquiera de las partes comunicara lo contrario. El año agrícola está condicionado a la clase de cultivos, o sea vid, frutales, parras u olivares. Si debiera realizarse preparados previos del inmueble, el plazo comenzará a contarse desde el momento en que esté en condiciones de producir o de la fecha de iniciación del referido preparado del predio, según lo convengan las partes, en el contrato. La estabilidad del productor en el inmueble por tratarse de un contrato autónomo, debió extenderse a mayor plazo legal, legislándose el término mínimo con mayor extensión. c) Prueba. Por ser este contrato ad-probationem, de no cumplirse con la escritura del contrato, tiene efecto entre las partes, si éstas pudieran acreditarlo. Si se celebrara por escrito y no se inscribiera, rige para las partes y no frente a terceros, sin perjuicio de aplicarse las sanciones que pudieran establecer las provincias al reglamentar la ley. En este supuesto bastaría probar el contenido del contrato y la autenticidad de las firmas. Para la prueba del contrato que no fue celebrado por escrito, se aplican todos los medios probatorios en derecho agrario, en la forma que lo vimos en los capítulos anteriores.

8. Rescisión del contrato. La rescisión del contrato se encuentra prevista en los arts. 10 al 15 de la ley en estudio, permitiendo el dispositivo legal que lo sea de común acuerdo entre las partes, además de las causales previstas expresamente. Ellas son: 1°) A favor del viñatero-fruticultor. Este podrá hacerlo si se dan las siguientes causas: a) Abandono del predio o uso distinto al convenido en el contrato. b) Transferencia del contrato sin consentimiento por escrito del viñatero-fruticultor. c) Si el contratista realizare obras que impidan dar al predio el destino convenido o disminuya su valor, sin consentimiento dado por escrito por el viñatero-fruticultor. d) No realizar en tiempo y forma las labores a su cargo. Deberá el viñatero-fruticultor en el

caso d), acreditar que emplazó por cinco días y por escrito la iniciación de las tareas, que las corrigiera o las terminara. 2°) A favor del contratista. Podrá el contratista rescindir el contrato en los siguientes casos: a) Falta de entrega por el viñatero-fruticultor de las sumas previstas en el art. 8°, inc. b), dentro del plazo o plazos establecidos en el contrato. b) No recibir los elementos o suministros para el cultivo o cuidado del predio, como así también de los útiles para combatir plagas y enfermedades. Ello deberá acreditarlo por escrito, que con anterioridad de cinco días emplazó al viñatero-fruticultor. En ambos casos el contratista recibirá el doble de la suma fijada en el art. 5°, inc. b), en proporción a la época de la rescisión del contrato y también los beneficios que le correspondieren de acuerdo con el art. 5°, inc. a), siempre en la misma proporción al tiempo transcurrido (recordamos que la participación es del 18 %). En el supuesto de rescisión del contrato de común acuerdo entre las partes con anterioridad al vencimiento, el contratista percibirá la parte proporcional al tiempo transcurrido hasta la resolución del contrato, conforme a la participación convenida.}

9. Devolución de la casa- habitación, maquinarías y elementos de trabajo recibido. Lanzamiento. Sin distinción del vencimiento del contrato, la ley dispone que el contratista deberá hacer entrega al viñatero-fruticultor de iodos los elementos recibidos: de la casa- habitación, de las maquinarias y, en general, de todos los útiles de tareas. El plazo para dicha entrega —de no convenirse en el contrato— será de 15 días improrrogables, a contar de la fecha de la notificación fehaciente de la rescisión. Como es lógico, la ley determina que la entrega de la casa- habitación deberá ser libre de ocupantes. Sí el contratista no cumpliera con lo que dejamos expuesto precedentemente, autoriza al viñatero-fruticultor a solicitar el lanzamiento de aquél en forma inmediata, por el procedimiento de la ejecución de sentencia vigente en cada provincia. Será título suficiente para promover la acción judicial, el testimonio del contrato realizado conforme con el art. 3° de la ley (por escrito, firmado ante autoridad competente e inscripto en tos registros públicos creados o a crearse) y constancias documentales de la no renovación o rescisión en su caso del contrato celebrado. Igual derecho tiene el contratista respecto del viñatero-fruticultor, a fin de reclamarle: a) los frutos que le correspondan; b) el pago del precio de los frutos; c) hacer efectivo cualquier crédito proveniente de la ley 22.163 y de las reglamentaciones dictadas por las provincias.

La documentación que deberá acompañarse con la demanda será la misma que vimos en el caso anterior.
C) CONTRATO DE UTILIZACIÓN DE MAQUINARÍA AGRÍCOLA

(No legislado en el país) 1. Generalidades y desenvolvimiento del contrato. El sujeto agrario para proceder a la realización de la actividad agraria debe disponer, amén del capital mínimo para tales fines, de una serie de elementos de labranza sin los cuales sería imposible concretarla. Por tal causa el productor agropecuario se ha visto impedido en algunos casos de efectuar las tareas agrícolas productivas con tos resultados positivos deseados, ya que ello insume la inversión de grandes capitales que deberían aplicarse en función de la actividad agraria y que el sujeto en la mayoría de los casos no posee, en el supuesto de ser pequeño o mediano productor. El Derecho Agrario y en especial la técnica agraria recibieron en mayor o menor medida la influencia del empleo de la máquina en cualquiera de sus manifestaciones. La industria cobró gran impulso y las tareas agrícola- ganaderas no pudieron ser ajenas a esta eclosión motivada por la inteligencia del hombre. Es así como comienza a aplicarse esta importante fuente de industrialización, que implica el mayor rendimiento con el menor esfuerzo. Estos factores de carácter económico movieron al sujeto agrario para que arbitrara los medios que permitieran su aplicación en el Derecho Agrario, dando nacimiento a la utilización de toda variedad de maquinaria agrícola, haciéndose factible una mejor utilización de los recursos naturales en beneficio del productor y, en última instancia, de la comunidad en general. Pero la utilización de maquinaria agrícola, que en un primer momento se estimó decisiva para un mejor destino y un mejor aprovechamiento del recurso natural suelo, se fue tomando inaccesible para el pequeño y mediano productor y hasta para el sujeto agrario de mayor capacidad económica. En especial el pequeño y mediano productor debieron optar entre dos circunstancias, que a la postre abaratarían 35, prima facie, los costos de producción: a) la obtención de créditos agrarios para el desenvolvimiento de la empresa agraria, es decir la adquisición de semillas, empleo de abonos, compras de vacunas para semovientes, compra de predios rurales, etc., o b) desistir de la adquisición de la maquinaria agrícola: sembradora, cosechadora, trilladora, tractores, etcétera, para que en esta forma pueda darse el supuesto indicado en a) y poder realizar normalmente la actividad agraria.

Al decidirse el sujeto agrario por la obtención de créditos agrarios, tuvo que obtener los servicios de la maquinaria agrícola concretando relaciones jurídicas agrarias con otros sujetos que le permitieran efectivizar las distintas etapas de la producción agropecuaria.

2. Definición. Se debe intentar con la mayor precisión posible, cuando se incursiona en temas jurídicos doctrinarios que no han sido ni están legislados en disciplina jurídica alguna, por cuanto, si el concepto doctrinario se acepta, queda así abierto el camino que nos pueda llevar al derecho positivo. Podemos decir, entonces, que el contrato de utilización de maquinaria agrícola, es la relación Jurídica agraria convencional en virtud de la cual un sujeto agrario requiere una realización técnica profesional de un tercero tenedor legítimo de la maquinaria agrícola que se usará para su realización, a fin de que éste proceda a efectuar las tareas técnicas agrarias solicitadas sin desnaturalizar el recurso natural, mediante una contraprestación libremente convenida entre las partes, consistente en el pago de un precio en dinero o en especie. Al sujeto que contrata la obra, lo llamamos sujeto pasivo, locatario de obra de maquinaria agrícola y a la parte que realiza la Obra la denominamos sujeto activo, locador de locación de obra agraria de maquinaria agrícola. Asimismo el sujeto pasivo de la relación agraria es el productor agropecuario, el sujeto agrario que realiza la explotación agropecuaria. El sujeto activo es quien efectúa la obra o tarea técnica encomendada haciendo uso de la maquinaria agrícola.

3. Naturaleza Jurídica. Se caracteriza este contrato por la clase o modo de su realización, siendo de gran importancia el servicio a prestar por el sujeto contratante. El servicio prestado por el tenedor legítimo de la maquinaria, tiende a un fin u objetivo determinado, pudiendo limitarse o circunscribirse a una de las etapas o que el mismo sujeto las realice en su totalidad. Esas instancias serían: a) la preparación del suelo; b) la siembra del predio, y c) la trilla y recolección de la cosecha, La celebración del contrato en estudio se hace en miras a un trabajo determinado completo, sin tener en cuenta el tiempo y la naturaleza de la convención. Por eso la obra es el objeto principal del contrato y por tal causa, tratándose de una locación ésta es de obra y no de servicios, por cuanto no existe subordinación laboral agraria por parte de quien efectúa la obra u opus. No se debe confundir este contrato con la figura jurídica del contratista, el cual realiza la tarea agraria en calidad de colaborador en la producción agropecuaria en determinado

momento o época de la explotación, vinculándose con el sujeto agrario en forma subordinada. La circunstancia de poseer el contratista el "elemento máquina", no modifica la naturaleza jurídica del contrato, ya que es asimilable al peón de campo, al conchabador y a cualquier otro sujeto que presta servicios en la explotación agropecuaria, ya sea permanente, como los primeros o accidental en el caso de los conchabadores. No son sujetos de carácter técnico en el sentido que le asignamos a la locación de obra agraria y por tal causa no asumen la dirección en la tarea agraria contratada. Un elemento que integra la naturaleza jurídica del contrato lo constituye el aspecto técnico del sujeto que presta el servicio o mejor dicho la obra, por cuanto, de acuerdo a su capacidad técnica, forma de la tarea a realizar, tratándose de una o de todas las instancias de la actividad agraria, el sujeto realizador de la obra, para la obtención de un buen resultado de la misma, necesitará determinada libertad en su trabajo, asumiendo durante ese período de realización de la actividad, la dirección técnica de la explotación, la cual tiene por fundamento el contrato, quedando obligado a respetar sus cláusulas. En síntesis, podemos concretar que la naturaleza jurídica de este contrato consiste en: a) Es una locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola. b) El objeto del contrato es la realización de la obra c) No existe relación de dependencia entre los sujetos de la convención. d) El tenedor legítimo de la maquinaria agrícola es técnico en el trabajo a realizar y por tal causa asume un rol directivo únicamente limitado a su trabajo específico, técnico o profesional. Por último consideramos que este contrato debe denominarse doctrinariamente contrato de locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola, como consecuencia de su naturaleza jurídica que hemos tratado.

4. Caracteres y contenido. a) Caracteres, De lo que dejamos expuesto en párrafos anteriores surgen los caracteres del contrato en estudio, locación de obra agraria de maquinaria agrícola o también llamado de utilización de maquinaria agrícola. Ellos son: 1°) La actividad como en todo contrato agrario se desenvuelve en el ámbito rural. 2°) El sujeto agrario contrata una obra o resultado, que tiene lugar por el uso de la maquinaria agrícola. 3°) Se contrata la obra en virtud de las condiciones técnicas del sujeto realizador tenedor o

titular legítimo de la maquinaria agrícola. 4°) Se trata de un contrato intuitu personae, dado el carácter técnico del sujeto realizador de la locación de obra agraria. 5°) No existe subordinación laboral agraria, asumiendo el sujeto que efectúa el servicio la dirección del trabajo técnico contratado realizándolo sobre la base de lo convenido y dentro del marco de su especialización o profesionalidad. 6°) Puede comprender una o varias instancias de la explotación agropecuaria, o sea la preparación del suelo, la siembra y la recolección de la cosecha. 7°) Es de naturaleza onerosa debiéndose abonar el trabajo por la obra a ejecutar, independientemente del tiempo empleado. Es en función de la obra y no del tiempo insumido. 8°) El sujeto activo debe ser titular o tenedor legítimo de la maquinaria agrícola empleada. 9°) La actividad del sujeto activo (realizador de la obra) debe ser habitual, continuada y constituir su principal fuente económica de ingresos. 10°) No integra los caracteres del contrato la realización esporádica. b)Contenido. Como en todas las relaciones jurídicas convencionales contractuales, el contenido de este contrato lo constituyen: el sujeto, el objeto y el vínculo jurídico agrario. 1°) Sujeto agrario. Está integrado por dos sujetos: uno activo y otro pasivo. El sujeto activo es el ejecutor de la obra con el uso de la maquinaria. Si este sujeto a su vez se vale de terceras personas para realizar la obra, no deja de ser por ello el sujeto activo, ya que conserva la responsabilidad directa por la obra que debe efectuar. El sujeto pasivo es el que contrata la locación de obra agraria, o sea el productor agropecuario. 2°) Objeto agrario. El objeto del contrato lo constituye la obra o el servicio autónomo, opus, que realizará el sujeto activo de la convención. Este objeto agrario puede consistir únicamente en la preparación del suelo, la siembra del predio y, por último, solamente la recolección de la cosecha. Asimismo se puede convenir la realización de la obra en su conjunto, o sea contratar al sujeto activo para que efectúe las tres etapas de la producción agrícola: preparación, siembra y recolección, considerándose que la locación de obra agraria en este caso se estima finiquitada al cumplirse la última instancia de la tarea agrícola: con la recolección. 5°) Vínculo jurídico agrario. La amalgama de los dos sujetos activo y pasivo, crea el nexo o unión entre los contratantes. Con el acuerdo libremente manifestado en la celebración del contrato, nace el vínculo jurídico agrario, dando causa a las distintas obligaciones asumidas por las partes en el contrato que analizamos, surgiendo correlativamente el derecho que les

asiste.

5. Derechos y obligaciones de las partes. a) Derechos del sujeto activo y del sujeto pasivo. 1. Sujeto pasivo, a) El principal derecho que le asiste al sujeto pasivo consiste en exigir al otro contratante la realización de la obra convenida. Siendo la contraprestación el pago de la opus, correlativamente le asiste el derecho de que la obra le sea cumplida en virtud de haberse obligado o comprometido a ello. b) SÍ las tareas agrarias realizadas por el sujeto activo produjeran la desnaturalización del recurso natural por ser deficiente el trabajo realizado, le asiste el derecho al sujeto pasivo de impedir la continuación de la obra, en la forma efectuada hasta entonces, para lo cual puede ser asistido o asesorado por algún ente agrario oficial, como podría ser el I.N.T.A. Esta situación se da a pesar de lo que hemos dicho respecto de la profesionalidad y tecnicidad del sujeto activo: la tecnicidad cesa ante la conservación del recurso natural, principio autónomo especial del Derecho Agrario. c) En el supuesto de que el sujeto activo no ejecutara la obra contratada o lo hiciera en forma parcial, el sujeto pasivo queda eximido del pago de la obra en su totalidad. d) En caso de incumplimiento de la obra agraria convenida por parte del sujeto activo, el sujeto pasivo puede demandar la rescisión del contrato y los daños y perjuicios ocasionados. 2. Sujeto activo, a) El sujeto activo queda facultado por derecho a exigir al sujeto pasivo el pago de la obra realizada al finalizarla si no se ha establecido el plazo en el contrato o en las épocas y términos previstos en la convención jurídica agraria. b) Por las características técnicas que reviste el sujeto activo, tiene amplia facultad de efectuar la obra, según sean sus conocimientos técnicos, siempre que la tarea así realizada no originara la desnaturalización del recurso natural. c) Le asiste el derecho de asumir la dirección de la obra encargada bajo su absoluta responsabilidad, pudiendo impedir la intervención del sujeto pasivo, si esa intervención no tiene por causa la desnaturalización del recurso natural suelo. d) Insumir la ejecución de la obra el tiempo necesario según los usos y costumbres vigentes en la zona, sin que ello implique extralimitarse en su función y de acuerdo con las cláusulas contractuales. b) Obligaciones del sujeto activo y del sujeto pasivo.

1. Sujeto activo, a) La principal obligación del sujeto activo consiste en la realización de la obra contratada. b) Finalizar el trabajo en tiempo apropiado para no causar perjuicio al sujeto pasivo, de conformidad con los usos y costumbres locales y con las cláusulas contractuales. c) Sí la autoridad competente agraria entendiera que la forma como se realiza el trabajo desnaturaliza el recurso natural suelo, debe encuadrarse en lo sucesivo dentro de las directivas impartidas por la autoridad competente agraria. d) Finalizada la locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola, debe abandonar el predio en donde ejecutó la obra. e) Aceptar una inspección final de que constare la bondad del trabajo materia del contrato, sin perjuicio de haberse venido en cuenta el carácter intuiíu personae del sujeto activo. 2. Sujeto pasivo. Sus principales obligaciones son: a) Abonar el precio en la forma y época convenidas en el contrato. b) No obstruir la libre realización de la obra, siempre que ésta lo sea de acuerdo a lo establecido entre las partes, a los usos y costumbres de la zona y acorde con las reglamentaciones que dictare la autoridad competente agraria. c) Debe permitir el acceso del sujeto activo y de todo su personal si lo tuviera, al predio en donde deba realizarse la tarea, como obligación sine qua non.

6. Forma y prueba. Como todos los contratos agrarios, el que venimos estudiando debe cumplir con determinadas formalidades en el acto de su celebración, interviniendo para su justificación determinados requisitos, que es lo que veremos a continuación. a) Forma. Debe realizarse por escrito y por los principios de la analogía agraria, ante el Juez de Paz que corresponda a la ubicación del predio o por escritura pública. La escritura del acto la consideramos fundamental, en virtud de ser un contrato no legislado en nuestro medio. En la redacción del contrato se debe prever y contemplar lo siguiente: 1°) Indicar el predio en donde deba realizar la tarea; 2°) dejar establecido la actividad profesional del sujeto agrario, consistente en la locación de obra agraria de maquinaria agrícola; 3°) establecer la tarea a efectuar: si consiste únicamente en el preparado del suelo

o la siembra o cosecha o en su defecto si la obra comprenderá todas las instancias de la producción, excluyendo la comercialización; 4°) que el sujeto activo dará cumplimiento con los usos y costumbres existentes en la zona, ajustándose a los reglamentos de la autoridad competente agraria; 5°) el precio, forma y lugar de pago convenido; 6°) responsabilidad asumida por el sujeto pasivo; 7°) causas de rescisión del contrato por incumplimiento recíproco de las obligaciones de las partes. Estas son las bases mínimas a consignar en el contrato, sin perjuicio de establecer otras de conformidad con la modalidad específica de la obra a realizar. b) Prueba, Este contrato es ad probationem o sea que la escritura del acto constituye el elemento fundamental para poder justificar su existencia, sin perjuicio de que pueda acreditarse por todos los medios de prueba de Derecho Agrario. De no haberse celebrado el contrato por escrito, la prueba de su celebración tácita, consistirá en: 1°) Como uno de los elementos fundamentales de este tipo de relaciones jurídicas agrarias, lo constituye la profesionalidad y habitualidad del sujeto activo, se tendrá que acreditar ambas circunstancias. 2°) Que el sujeto activo dispone de una maquinaria agrícola a fin de poder celebrar esta clase de convenciones agrarias. 3°) Justificar que el sujeto pasivo dispone de un predio rural en donde efectúa la actividad agrícola y la ubicación del mismo. 4°) Las circunstancias precedentes pueden probarse por testigos. 5°) Que el sujeto pasivo no dispone de ninguna clase de maquinaria agrícola que sea apta para la realización de la obra que le ha encomendado al sujeto activo. 6°) Que es costumbre del sujeto agrario contratar este tipo de tareas. 7. Necesidad de incorporarlo al derecho positivo agrario. Hemos dicho al comienzo del capítulo que el contrato de maquinaria agrícola no está legislado en el país. Y por tratarse de un contrato de uso corriente, que la costumbre agraria de la zona emplea como complemento indispensable para la actividad agraria, debe ser incorporado al derecho agrario positivo. Por tratarse de una convención agraria de características especiales, por su naturaleza jurídica particular, al ser incorporado a la legislación agraria, debe contemplarse los principios generales de los contratos agrarios en general y en particular tratar convenientemente la modalidad contractual específica de esta locación de obra agraria. Es de suma importancia legislar esta clase de convención, ya que colabora de manera efectiva y práctica para la economía, por la actividad del sujeto agrario que se vale de él

para concretar su producción (cuando se usa para levantar la cosecha) o en su defecto a fin de coadyuvar en los trabajos preparatorios de esa producción. No deben aplicarse las normas de la locación de obra en general previstas en el código civil, ya que éste no contempla acabadamente las específicas y características de que goza esta clase de convención, por ser de un evento económico, que colabora con el sujeto agrario. El contrato de locación de obra agraria debe legislarse en forma autónoma, sin considerar que existe subordinación hacia el sujeto agrario que contrata la tarea. Este contrato legislado en el país sería un elemento de importancia económica en el desarrollo de la actividad agraria de manera preferencial para el pequeño y mediano productor y en alguna medida para el gran empresario. Los principios básicos a incluir en una ley de locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola, serían los siguientes: a) El sujeto que realiza la obra deberá estar obligado a inscribirse en un registro especial que deberá llevar la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación, con los requisitos que deberá exigir la reglamentación. b) Debe comprender a todas las personas que realizan esta actividad agraria como medio principal de sus recursos, descartando que lo sea en forma accidental y en relación de dependencia. c) Declarar que es tarea de carácter técnico-profesional, ya que como complemento de la realización del contrato, incumbe al locador el asesorar al sujeto agrario que efectúa la producción agraria, obligación que estaría implícita en la celebración del acuerdo. d) El requisito para estar habilitado para la celebración de la convención, consiste en la disposición a título de tenedor legítimo de la maquinaria agrícola y de los elementos complementarios para realizar la tarea, los que deberá denunciar al inscribirse. e) La ley tendrá que establecer las formalidades esenciales para la celebración de los contratos, el requisito de hacerlos por escrito y la inscripción en un registro especial de este tipo de contratos, a fin de que tengan efecto contra terceros, que podrá denominarse registro de contratos de locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola. í) La ley a dictarse debe conferir facultad a la autoridad administrativa agraria para tomar intervención en el supuesto de que, por causa de la actividad del locador agrario (titular de la maquinaria), se provoque la desnaturalización del recurso natural, preferentemente en la instancia del preparado del predio, originándose esa responsabilidad en la profesionalidadtécnica del sujeto locador de la obra agraria. g) Por ser de naturaleza autónoma, podría legislarse esta figura jurídica, asignándosele el carácter de empresa.

h) Los derechos y obligaciones de las partes no los incluimos por ser el punto más extenso y solamente diremos que ellos surgirán como consecuencia de lo que venimos exponiendo y de estos conceptos básicos: 1°) Legislar en base a los principios generales y específicos de los contratos agrarios; 2°) Los principios generales del derecho agrario; 5°) Integrantes de la ley general de contratos agrarios, como paso previo al Código agrario nacional; 4°) Los principios de los actos jurídicos agrarios; 5°) Conservación del recurso natural; 6° La ley agraria debe bastarse a sí misma; 7°) Analogía agraria; 8°) Elemento económico coadyuvante de la actividad agraria. Remitimos al lector respecto de este último párrafo a los capítulos primero,
CAPITULO DECIMOSEXTO CONTRATOS DE COMPRAVENTA AGRARIA

A) COMPRA VENTA DE INMUEBLES

I. Bienes inmuebles.-

1. Generalidades. No por ser ampliamente conocido el concepto de bienes inmuebles debemos omitir su referencia, por cuanto es necesario exponer sucintamente qué se entiende por bien inmueble, de acuerdo al método de la presente obra. Los bienes inmuebles pueden corresponder a dos ramas jurídicas del derecho: al civil y al agrario. Esta división que practicamos es imprescindible por cuanto el derecho de propiedad garantizado por el artículo 17 de la Constitución Nacional no hace discriminación alguna, considerándose simplemente que "la propiedad es inviolable y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley...sf, gozando todos los habitantes del derecho de usar y disponer de ella, permitiendo que los extranjeros puedan ser titulares de bienes raíces (arts. 14 y 20, Constitución Nacional). a) Dominio inmueble en el derecho común. El Código Civil, al reglamentar los preceptos constitucionales de la propiedad, estableció como principio general, siguiendo al derecho romano, que la propiedad tenía el carácter de absoluta, exclusiva y perpetua, el cual fue el concepto primario del Código. Se dispuso que constituía un derecho de la persona sobre la cosa (real) y que el sujeto podía usarla sin limitación alguna y hasta se permitía a su titular destruirla. El Código Civil en los arts. 2505 y siguientes ha legislado exclusivamente sobre la

propiedad inmueble de carácter civil y lógicamente se encuentran excluidos los inmuebles agrarios. En última instancia debemos aplicar sus preceptos, forzadamente. por no disponer de derecho positivo agrario inmueble salvo contadas excepciones. Con la reforma del decreto-ley 17.711/68 el uso limitado y el derecho de destruirla, ha quedado restringido. b) Dominio inmueble agrario. Vivanco define el dominio Agrario diciendo que "es la relación jurídica agraria que otorga al titular de una cosa la facultad o poder de disponer de ella de acuerdo con las limitaciones y deberes que tiene que cumplir en función de los derechos que le corresponden a los demás sujetos de la comunidad, a fin de asegurar de manera plena la convivencia social". Es decir que en el dominio agrario existen dos sujetos: uno es el titular del dominio y el otro los sujetos integrantes de la comunidad, que realiza la función de control o vigilancia sobre el buen uso de la cosa por parte del titular. Este tiene el derecho de usar de la cosa, pero, a su vez, la obligación de efectivizar ese uso de tal manera que no la desnaturalice, ya que su función esencial es la producción con respecto a la cual todos tienen un interés especial, tanto el sujeto titular como la comunidad en general. El concepto de control de la comunidad en relación con la limitación y buen uso de la propiedad inmueble agraria por parte del titular del dominio, entronca con la función social de la propiedad que en derecho agrario adquiere un valor de relevancia. No analizaremos las doctrinas económicas referentes a la propiedad de la tierra, las que tienen afinidad con la producción de ella, ya que es tema ajeno a esta obra, así como también profundizar en lo concerniente al dominio agrario inmueble o mueble. Solamente diremos que la propiedad de la tierra como recurso natural renovable —suelo—, ha pasado del período del más absoluto individualismo hasta considerársela portadora de una auténtica función social. Prueba de lo que venimos expresando lo constituye la famosa constitución de Weimar de 1919 y la de Polonia de 1926, para Europa. En América la mejicana de 1917 que abre surco en el concepto de la función social de la propiedad, canalizando la doctrina jurídica de América Latina, adelantándose a las más modernas constituciones de la primera posguerra. Le siguieron años después entre otros países Colombia (1945), Brasil, Ecuador y Panamá (1946), etc. Y en nuestro país la función social de la propiedad fue contemplada en las constituciones de las nuevas provincias en 1957 y anteriormente en el artículo 1° de la ley 12.656 sancionada en 19403. 1. Clases de propiedad agraria: grande, mediana, pequeña.

La propiedad agraria inmueble se caracteriza por ser de varias clases respecto a su extensión, correlacionada íntimamente con su producción. Así tenemos: 1°) Propiedad grande, conocida como latifundio; 2°) Propiedad pequeña, llamada minifundio, y 5°) Unidad Económica Agraria. Propiedad grande o latifundio. Consiste en una propiedad de gran extensión que no es trabajada o explotada convenientemente, ya que es insuficiente, pero no por su magnitud, sino por la explotación inadecuada. Es decir que produce en menor escala que su producción potencial. El propietario no la explota en la medida de su producción y puede decirse que existe parte del suelo improductivo. Dice Vivanco que "puede también suceder que el predio grande sea utilizado en su totalidad, en cuyo caso puede resultar desde el punto de vista económico conveniente para la política agraria, pero puede perturbar las necesidades rurales de presiones demográficas y servir de obstáculo para el asentamiento de empresarios campesinos". Propiedad pequeña o parvifundio. Consiste en una extensión reducida que es menor a la necesaria para una producción normal. Se ha considerado que "el parvifundio es el fundo o predio excesivamente reducido en su extensión superficial, en función a la calidad del suelo y al lugar donde se halla ubicado".

2. Unidad económica. Concepto y elementos. El concepto de unidad económica nace en nuestro país con motivo de los planes de colonización e inmigración programados y legislados por los distintos gobiernos patrios integrando posteriormente los cuadros del derecho positivo argentino en materia de arrendamientos y aparcerías rurales. En el siglo pasado se dictaron algunas leyes cuyos objetivos básicos consistieron en colonizar y radicar inmigrantes en el interior del país, siendo la de mayor trascendencia la Ley Avellaneda (No 817), la cual fue de carácter integral, ya que trató ambos temas: Colonización e Inmigración. El punto de partida a los efectos de encarar empresa de tal magnitud, fue el hecho de tomar un número determinado de hectáreas, dividirlas en distintos lotes y así afectarlos a la función colonizadora. Se consideró en ese entonces que los predios debían tener un número fijo de hectáreas, y sin evaluarse los elementos que hoy integran la llamada unidad económica. Este concepto que fuera aceptado en un primer momento, cedió ante el moderno y dinámico criterio que hoy la caracteriza. Ya la unidad económica no se individualizaba en esta segunda etapa, en base a un número de hectáreas, sino que concurrían otros elementos

que se tuvieron en cuenta obedeciendo a este nuevo encuadramiento, la sanción de la Ley 12.636 en 1940, sobre la base de un proyecto del legislador Bernardino Horne. Esta ley tipificaba la figura de la unidad económica, sentaba el principio de la familia agraria diciendo que está constituida por la esposa, los parientes en línea directa y los colaterales hasta el segundo grado que vivan con el agricultor. Unidad económica es integrativa de propiedad agraria y transformación agraria, tendiendo esta última a convertir al arrendatario en propietario de un predio que constituya unidad económica y que sea explotado por éste y su familia. Podemos decir entonces que unidad económica es una determinada extensión de tierra, que de acuerdo a su ubicación, ya sea que esté próxima o no a los centros de comercialización, permita a una familia agraria que, trabajándola directa, personalmente y de acuerdo a las técnicas de producción, solventar sus necesidades inmediatas, cuyo objetivo, como fin próximo y futuro, sea el progresar social y económicamente, todo ello como consecuencia de la producción real del predio de que se trate. Este es el concepto general de unidad económica que entronca con lo que en materia agraria se ha dado en llamar Unidad Económica Tipo, o sea que permita a la familia su desenvolvimiento en la forma que lo tenemos indicado precedentemente. Cumpliéndose otros requisitos a los indicados, tratándose de una determinada familia agraria en función del número de miembros de ésta, su capacidad de trabajo, etc., la Unidad Económica Tipo deja de ser tal, denominándosela Unidad Económica Adecuada. Los elementos esenciales que integran la unidad económica son: a) Una familia agraria. Es aquella que está integrada por el agricultor, su esposa e hijos. El determinar el número de miembros de la familia constituye una tarea especial y particular a fin de considerar cuál es la familia tipo. Entendemos que debe estar integrada por el productor, su esposa e hijos (3), ya que cinco miembros pueden realizar las tareas agropecuarias en una extensión que constituya una unidad económica. Tal explotación deberá realizarse en forma directa y personal, constituyendo un elemento fundamental el hecho de vivir en el campo. b) Una extensión de tierras. Está condicionada a su ubicación, producción y a su calidad. Asimismo se incluyen las mejoras que pueda tener o proveérsele, pero éstas no concretan la determinación de la extensión, sino que coadyuvan en forma accesoria. La extensión de tierra que la constituye no es la misma, ya se trate de un predio ubicado en distintas zonas del país, que se caracterizan por heterogéneas producciones, campos dedicados a explotaciones agrícolas, campos de cría, predios dedicados a explotación papera, etcétera.

En la ubicación del predio es importante el hecho de ser un campo que tenga acceso directo a algún camino nacional, provincial o municipal, lo que permite la facilidad del transporte el abaratamiento del producto agrícola o ganadero, permitiendo que los medios de transporte lleguen directamente al predio. El menor gasto significa mayor ganancia, y este elemento integra uno de los factores para que la familia agraria pueda progresar económicamente, manteniéndose la empresa agraria. Teniendo el predio acceso directo a vías de comunicación, el productor puede poseer medios de transporte propios y con sus vehículos trasladar sus producciones a los centros de comercialización. c) La producción del predio debe ser real, estando obligado a trabajarlo en forma adecuada, o sea explotándolo de acuerdo a sus propias características, y ello significa que si el predio se presta para explotación papera, llevarla a cabo y asimismo realizar una rotación adecuada de los demás productos de explotación que se realicen en el predio, a fin de evitar el agotamiento de la tierra. La única disposición vigente que define lo que es la "Unidad Económica", está dada por el art. 25 del decreto no 17.447/ 50, reglamentario de la ley No 14.451, a pesar de estar en desuso algunas de sus normas. Dice el art. 25: "Se entenderá por “Unidad Económica Tipo”, todo predio que por su superficie, calidad de tierra, ubicación, mejoras y demás condiciones de explotación normal en la zona, racionalmente trabajada por una familia agraria, que aporte la mayor parte del trabajo necesario, permita subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable de la empresa". El Decreto Reglamentario de la ley No 13.246, No 7.786/49, sustituido por el No 11.204/52, definía a la "Unidad Económica" en su artículo 30, haciéndolo con relación a dos clases: a) Unidad Económica Tipo, y b) Unidad Económica Adecuada, La primera dice que es "todo predio que por su superficie, calidad de la tierra, ubicación, mejoras y demás condiciones de explotación, racionalmente trabajado por una familia agraria, que aporte la mayor parte del trabajo necesario, permita subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable de la empresa". La segunda la define diciendo que es "todo predio que de acuerdo a los mismos elementos, racionalmente trabajada por determinada familia agraria, que aporte la mayor parte del trabajo necesario y en consideración a las características particulares de ésta, su composición, número de miembros, capacidad de trabajo, etc., permita subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable de la Empresa" y definición. Para realizar la actividad agraria el sujeto agrario debe cumplir una serie de actos jurídicos agrarios, materializándose en solicitudes de crédito, depósitos de productos agropecuarios, etcétera. En otros supuestos celebra contratos agrarios de compraventa de inmuebles agrarios, los que pueden tener por base ampliar su dominio por serle insuficiente o por cualquier otra

causa atendible. Se ha definido al contrato de compraventa agraria diciendo que "es la relación Jurídica agraria en virtud de la cual una de las partes se compromete a transmitir a la otra una cosa agraria y recibir como contraprestación un precio cierto en dinero". Si la cosa agraria es inmueble, el contrato será de compra venta agraria de inmuebles, o sea compraventa de tierra o campo.

3. Concepto y definición. Para realizar la actividad agraria el sujeto agrario debe cumplir una serie de actos jurídicos agrarios, materializándose en solicitudes de crédito, depósitos de productos agropecuarios, etcétera. En otros supuestos celebra contratos agrarios de compraventa de inmuebles agrarios, los que pueden tener por base ampliar su dominio por serle insuficiente o por cualquier otra causa atendible. Se ha definido al contrato de compraventa agraria diciendo que "es la relación Jurídica agraria en virtud de la cual una de las partes se compromete a transmitir a la otra una cosa agraria y recibir como contraprestación un precio cierto en dinero". Si la cosa agraria es inmueble, el contrato será de compra venta agraria de inmuebles, o sea compraventa de tierra o campo.

4. Caracteres. Se caracteriza por ser la cosa objeto del contrato uno de los recursos naturales renovables: el suelo. No solamente se transfiere la titularidad del dominio agrario inmueble, sino que con él se transfieren los elementos esenciales que integra la propiedad agraria, en el sentido de que debe asumir el nuevo propietario los derechos y obligaciones hacia la cosa, tal cual los tenía el propietario vendedor. Se traspasa al nuevo titular el dominio privado inmueble, como también la función social de la propiedad, característica intrínseca que sigue al inmueble independientemente del titular del dominio. Otra característica es la prohibición de la celebración de contrato desprovisto de la intencionalidad de las partes de la preservación del recurso natural suelo. La compraventa agraria debe celebrarse como un acto jurídico agrario integrante de los muchos que se realizan en la actividad agraria. Si el nuevo titular no expresa su intención de que en el bien inmueble se continúe con la actividad agraria productiva, el contrato de

compraventa agraria quedaría desnaturalizado. No debe compararse con la compraventa de inmueble urbano, ya que en éste no interviene el factor esencial del suelo: su productividad. Por último diremos que se caracteriza por ser un acto jurídico agrario al que se le deben aplicar los principios propios del derecho agrario en primer término y los de los contratos agrarios en general, no siendo de aplicación en la especie el Código Civil, en la medida en que la solución esté dada por nuestra disciplina. Contrariamente y por no disponer del Código Agrario Nacional, rige el derecho común. Los caracteres jurídicos son: 1. Bilateral; 2. Oneroso; 3. Conmutativo; 4. Formal; 5. Registral; 6. Instantáneo y, en general, los propios de los contratos agrarios privados que hemos visto en el capítulo tercero.

5. Contenido. El contenido de los contratos agrarios de compraventa está constituido por los comunes a todos los contratos agrarios: sujeto, objeto y vínculo jurídico agrario. a) Sujeto. Intervienen dos sujetos en el contrato: el vendedor que puede o no ser sujeto agrario, y decimos esto ya que puede haber arrendado el predio y en tal caso no sería sujeto agrario. El otro sujeto es el comprador que puede ser o no, como el vendedor, sujeto agrario. De cualquier manera deben intervenir necesariamente dos personas o sujetos. Las personas o sujetos pueden ser físicas o jurídicas, tanto el vendedor como el comprador, pero siempre una de las partes debe ser sujeto agrario. b) Objeto. El objeto está representado por el inmueble materia de la compraventa, es decir por el recurso natural suelo. Surge de ello que lo constituye el inmueble rural, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos. c) Vínculo jurídico. Nace por el acuerdo de voluntad común manifestada libremente por las partes al darle origen a la relación jurídica agraria, con obligaciones recíprocas, entre ellas: el vendedor asume la obligación de transferir el dominio agrario inmueble y correlativamente el comprador está obligado a aceptar la transmisión del dominio, mediante el pago del precio. Quedan así enumerados brevemente los elementos que son o integran el contenido del contrato.

6. Obligaciones de las partes.

Al celebrarse el contrato ambas asumen recíprocas obligaciones que surgen de la misma relación agraria contractual. Los analizaremos separadamente. a) Del vendedor. Las principales obligaciones del vendedor son: 1°) La principal consiste en otorgar la transferencia del inmueble rural al cual se haya convenido en el contrato. 2°) Responde por los vicios redhibitorios con que pudiera estar afectado el inmueble. Sabemos que los vicios redhibitorios son las deficiencias ocultas de las cosas que de conocerlas el comprador no las hubiera adquirido o abonado menos por ellas, siempre que las hagan impropias para su destino. En contratos de compraventa de inmuebles rurales, los vicios redhibitorios serían los supuestos en que el recurso natural suelo se encontrara erosionado, agotado o degradado o decapitado o afectado por cualquier otra circunstancia. En estos supuestos está obligado el vendedor a realizar los trabajos recuperatorio del suelo por su cuenta, quedando facultado el comprador a retener el precio hasta tanto no hayan sido efectivizadas las tareas. 3°) Otorgar la posesión del inmueble en la forma y época convenida. 4°) Suscribir la escritura traslativa de dominio, igual que en el supuesto anterior, en la forma y época pactada, no realizando acto alguno que la entorpezca. Responde por los daños y perjuicios que pudiera ocasionar el hecho de no concurrir a firmarla, cuando sea citado por el escribano interviniente. 5°) Es responsable por cualquier gravamen que pudiera afectar al inmueble, ya que el vendedor se obligó a transferirlo libre, en el supuesto de que así se hubiera estipulado en el contrato. 6°) Respetar las fechas de pago que se hubieran acordado de no realizar la operación al contado, así como también la designación de escribano actuante, por parte del comprador si es al contado. 7°) Recibir el precio fijado en el contrato en las épocas, forma y demás circunstancias del caso. Contrariamente al comprador le asiste el derecho de consignarlo judicialmente y promover juicio por escrituración ante el juez o Tribunal Agrario competente, con exclusión de cualquier otro. 8°) Cumplir con los principios del derecho agrario y de los contratos en general. b) Del comprador. Son las obligaciones principales del comprador: 1°) La principal obligación del comprador es abonar el precio convenido en dinero. 2°) Aceptar la venta del inmueble materia del contrato.

3°) Puede no abonar el precio pactado en el contrato, en el supuesto de que no se le entregue el inmueble rural con todas las cosas accesorias a él, como ser galpones, molinos, árboles, etc., o sea que el vendedor desee separarlos. En este supuesto quedaría disminuido y afectado el recurso natural, con lo que no se cumpliría con uno de los principios del derecho agrario, es decir, la conservación del recurso natural suelo. 4°) Debe abonar los gastos que origine la documentación de la compraventa o sea la escritura traslativa de dominio, impuesto a la inscripción en el registro inmobiliario respectivo, etc. 5°) La compra del inmueble rural lleva implícita la obligación del comprador de destinar el predio a la producción agropecuaria, como una de las circunstancias para que la comunidad respete al titular en el uso y goce del inmueble.

7. Forma y prueba del contrato. a) El contrato de compraventa de inmueble rural debe celebrarse por escrito, quedando concluido por la voluntad de los sujetos intervinientes manifestada libremente en el instrumento del contrato. Este queda perfeccionado con la inscripción en el Registro, y tiene efecto contra terceros desde la fecha de la inscripción correspondiente. No es necesario realizar la tradición de la cosa como un elemento esencial de la relación agraria, pero suscripto el contrato como lo expresamos precedentemente, debe precederse a la inscripción. Se impone la celebración del contrato ante funcionario público, el cual es la persona encargada de dar fe a la convención. b) La prueba de la celebración del contrato se acredita por la inscripción de la voluntad libremente expresada por las partes en el instrumento contractual, en los registros inmobiliarios correspondientes a la ubicación del inmueble rural. Esto con respecto a terceros, ya que entre las partes se admite toda clase de prueba agraria.

8. Resolución del contrato. El contrato de compraventa agraria de inmuebles rurales puede dar motivo a la resolución por incumplimiento de las partes a lo que se han obligado a respetar. a) Causas de resolución a favor del vendedor. 1°) No abonarle el comprador el precio convenido en el contrato.

2°) Por negarse el comprador a recibir la posesión del inmueble materia de la convención. 3°) Hasta la fecha de la escrituración y posterior inscripción en el Registro, el comprador no realizará actos o iniciará una explotación que desnaturalizara el inmueble objeto del contrato. Este derecho le asiste al vendedor hasta la escrituración, ya que hasta la inscripción no se perfecciona el contrato y por tal causa hasta ese momento el titular del dominio es el vendedor, el cual es responsable por la actividad agraria desnaturalizable del inmueble. Al quedar perfeccionada la compraventa esa obligación pasa al comprador. 4°) No concurrir el comprador a suscribir la escritura traslativa de dominio, si ello fue previsto en el contrato. b) El comprador queda facultado a resolver el contrato en los siguientes supuestos: 1°) En el caso de no otorgarse la posesión del predio en la época convenida en el contrato. 2°) Si la venta se efectuó con el predio agotado, degradado, etcétera, y el vendedor no realizara los trabajos en la forma y en tiempo apropiado por ser responsable de los vicios redhibitorios. 3°) Si el predio se vendió libre de todo gravamen y en el acto de escriturar surgiera algún embargo o, en general, alguna medida cautelar hecha efectiva contra el inmueble u otro derecho real que pesara sobre el predio. 4°) Si el vendedor no concurre a suscribir la escritura si fue notificado fehacientemente del día y hora por el escribano interviniente. 9. Beneficios que obtiene el sujeto agrario privado por la celebración del contrato. Consideramos que el principal beneficio que obtiene el sujeto agrario por la celebración del contrato de compraventa agraria—en particular cuando es adquirente de un inmueble rural—, consiste en la obtención del crédito agrario, ya que, como lo expresamos en el capítulo correspondiente, pueden hacer uso y obtener esta clase de beneficios únicamente los sujetos agrarios. Si el comprador no lo era hasta ese entonces adquiere tal carácter, por cuanto se iniciará en la actividad agraria
B) COMPRAVENTA DE MUEBLES

II. Bienes muebles

1. Generalidades.

Así como los inmuebles son elementos imprescindibles que intervienen en la actividad agraria siendo en consecuencia materia de contratos de compraventa, asimismo los bienes muebles tienen a su cargo un papel importante en la actividad agraria y consecuentemente pueden ser objeto de contratos de compraventa agraria de bienes muebles. La propiedad de cosas muebles está garantizada por nuestra Constitución Nacional y así el dominio de cosa mueble agraria "consiste en la relación jurídica dominial que surge entre el titular de la cosa y el sujeto común en virtud del cual se ejerce el poder de disposición sobre la cosa, con las limitaciones que origina el cumplimiento de las obligaciones del titular de la cosa con relación al sujeto común y que se hallan establecidos en la ley agraria positiva". Las cosas muebles agrarias están representadas por los animales, vegetales, maquinarias en general, etc. Es decir, que existen dos clases de bienes muebles: 1) Los orgánicos integrados por los semovientes, animales en general y plantas: 2) Los inorgánicos, formados por las maquinarias y los elementos de trabajo en general. a) Propiedad de los semovientes. La propiedad de los semovientes tiene íntima concomitancia con la diferencia y analogía existente entre el Derecho Agrario y el Derecho Común o Civil. Siempre se ha considerado que a partir de la sanción del Código Civil las normas de los Códigos Rurales que legislaban la propiedad de los semovientes eran inconstitucionales, debiendo darle paso a la legislación del Código Civil, el cual en el artículo 2412 establece el principio de que la posesión de buena fe vale por título y el poseedor del bien mueble puede oponerse a cualquier acción reivindicatoria, si la cosa no hubiera sido robada o perdida. Pero la Constitución Nacional confiere entre las atribuciones del Congreso la sanción del Código Civil (art. 67, inc. 11), siendo ésta el origen o causa de la aprobación del código de Vélez, que legisla exclusivamente sobre el derecho civil argentino y como consecuencia de ello a contrario sensu, el Congreso Nacional no está munido de la atribución constitucional para dictar el Código Agrario Nacional. Ahora bien, el derecho civil no absorbe al derecho agrario éste es autónomo y nace o tiene su tronco común en el derecho en general y no en el derecho civil. La propiedad civil está prevista en su código, no siendo de aplicación el referido cuerpo legal a la cosa agraria mueble con funciones y objetivos diametral--mente diferentes. a) Si se considera que el derecho agrario es un desprendimiento del derecho civil se le aplican al dominio agrario mueble las disposiciones correlativas del Código Civil. b) SÍ por el contrario se estima que el derecho agrario no constituye un desprendimiento del derecho civil, sino una rama autónoma del derecho, que nace del tronco común del derecho en general, se aplica al dominio agrario mueble sus propias normas; en su defecto los principios del derecho agrario y, por último, los principios del derecho en general. El artículo 104 de la Constitución Nacional dispone que las provincias se reservan el poder no delegado al gobierno central; al no haber conferido atribución al Congreso Nacional

para dictar el Código Agrario Nacional, los estados provinciales han podido sancionar normas sobre dominio agrario mueble, sin que deban considerarse en pugna con el Código Civil, por tratarse de materias diferentes. La doctrina coincide en que las normas de los Códigos Rurales al legislar sobre la propiedad de los semovientes han invadido terreno que no les es propio, ya que en el Código Civil ha previsto todo lo relativo al dominio de las cosas muebles civiles y a la posesión en general. Dice Pérez Llana que los semovientes por ser cosas muebles quedan asimilados a las cosas muebles previstas en el artículo 2318 del Código Civil. Hace referencia a los artículos 2412, 2362 y 2363. Y a continuación expresa que el Código Civil no ha dedicado disposiciones expresas a la propiedad y posesión del ganado, aplicándose a éste en consecuencia las normas generales previstas en el Código y "ante estas disposiciones deben ceder los sistemas de los Códigos Rurales, ya que el Código Civil, dictado en consecuencia de la Constitución, es ley suprema de la Nación". Por nuestra parte disentimos con la doctrina en general y nuestro fundamento radica en lo que expresamos al iniciar el apartado, es decir en la diferencia existente entre el Derecho Agrario y el Civil. No compartimos la opinión de Pérez Llana y los autores citados en la nota 9, por cuanto el Código Civil no es aplicable, ya que las marcas y señales en los semovientes son instituciones dominiales propias del Derecho Agrario que es autónomo, el cual &e rige por sus principios que son distintos a los del Derecho Civil. Como consecuencia de lo expresado precedentemente no estamos de acuerdo con algunos fallos —uno de la Suprema Corle Nacional— que otrora estimaron que "tratándose de semovientes, de su pérdida o robo, si se Justifica la mala fe del poseedor, éste no obstante lo dispuesto por el artículo 17 del Código Rural, &e halla protegido por la disposición del artículo 2412 del Código Civil y n£» está obligado a producir la prueba de la adquisición de aquéllos por ser aquella disposición del Código Civil de preferente aplicación" 10. Y posteriormente dijo el mismo Tribunal que "la marca o señal es sólo una presunción de propiedad de los animales que la lleven; pues, que para que dicha propiedad pueda ser reconocida, es necesario además la tradición y consiguiente posesión a pesar de lo dispuesto por el artículo 17 del Código Rural que tiene que ajustarse a las disposiciones del Código Civil". 1) Marca. a) Concepto. El Código Rural de la Provincia de Buenos Aires dictado en 1865 y elaborado por el doctor Alsina ha sido reemplazado por otro, aplicándose desde el 10 de Julio de 1970 en el cual se legisla detalladamente todo lo relativo a las marcas y señales de ganado mayor y menor, respectivamente. La marca es un dibujo, diseño o signo impreso a hierro candente o por el empleo de procedimientos que tengan el mismo efecto.

El Código Rural de la Provincia de Buenos Aires prohibe en todo el territorio provincial la existencia de una marca igual a otra. En este supuesto prevalece la más antigua, cancelando el Registro la segunda marca inscripta. Lo esencial que debe justificar quien pretenda registrar una marca a su nombre, es el de ser propietario de un predio (inmueble rural dice el Código) o en su defecto ocupante legal en el territorio de la provincia (art. 122). Es aquí donde radica el punto de partida para las inscripciones de marcas, entendiendo nosotros que ésta es una innovación legislativa que no fue contemplada en la anterior ley 5060/ 35 sobre el mismo tópico, disponiendo solamente que el peticionante posea hacienda. Con esta modificación sólo pueden registrar marcas los propietarios de campos, arrendatarios, aparceros, tamberos medieros, capitalizadores de hacienda, etc., siempre que justifiquen con la respectiva documentación la ocupación legal del inmueble. Probado esto recién nace su derecho al Registro, quedando prohibido ser propietario de hacienda a quienes no estén comprendidos en la enumeración precedente. b) Obligaciones del titular. El titular de una marca y consecuentemente propietario de semovientes está obligado a marcar su ganado. El término para hacerlo está condicionado a su edad: no puede pasar del año para marcar el ganado mayor. Esta debe realizarse, tratándose de ganado vacuno, en la quijada o en su defecto en la parte baja de su pierna izquierda. Las personas que omitieran cumplir con lo indicado en el párrafo anterior son consideradas poseedoras de mala fe. Otra acción del titular de los semovientes contraria a las normas legales, consiste en que le está prohibido contramarcar el ganado a los efectos de evitar en la práctica exponer al animal a nuevos sufrimientos, así como también evitar la desvalorización del cuero. c) Derechos del titular de la marca. Quien registra una marca a su nombre puede disponer de ella a título de dueño, ya que puede remover hacienda (traslado), obteniendo la guía correspondiente. Se presume a favor del titular de la marca la posesión de buena fe, ya que de no ser así esta presunción no existe. Puede enajenar los semovientes que estuvieren marcados con la suya, solicitar rodeos, etcétera. La consecuencia de ser titular de la marca, significa que ya previamente ha registrado el boleto de marca ante la autoridad competente y podríamos decir que la consecuencia del registro del boleto de marca, es el derecho que adquiere su titular de marcar los semovientes de su propiedad. Por último diremos en esta apretada síntesis, que le permite repeler cualquier acción que intente un tercero en perjuicio de los semovientes marcados.

2) Señal. a) Concepto. Los mismos fundamentos que para la marca se aplican para la señal, ya que para ambos rige el artículo 122 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires, reiterando los conceptos que vimos al hablar de la marca. La señal es un corte que se le hace en las orejas al ganado menor. El Código Rural prohibe la existencia de una señal igual en un mismo cuartel, sin perjuicio de pertenecer a un mismo partido de la provincia. Para el caso de que un mismo propietario tenga dos establecimientos rurales en un mismo partido, pero en cuarteles diferentes, deberá registrar dos señales: una para cada cuartel, y en el supuesto de que en uno de ellos hubiera una igual, el código establece que la más reciente debe quedar anulada o simplemente la última no se registra. Algunas formas de señalar al ganado están prohibidas, como ver la señal en horqueta, la forma de bayoneta hasta la raíz de la oreja, etc. b) Obligaciones del titular. La fundamental obligación del titular del ganado es la del registro de la señal. Obtenida ésta, deberá señalarlo dentro de los seis meses, ya que su omisión, al igual que en el caso de la marca, presume la mala fe de la posesión del semoviente. Debe cumplir, en general, sin perjuicio de las obligaciones previstas en el Código Rural, con las disposiciones reglamentarias de las autoridades competentes, siendo para nosotros una de las fundamentales las de carácter sanitario. c) Derechos del titular de la señal. El principal derecho que adquiere el titular de la señal consiste en disponer de ella, pudiendo realizar toda clase de relaciones jurídicas agrarias siempre que no se altere el orden-jurídico agrario. Puede enajenar semovientes —lo que veremos en los puntos siguientes—, solicitar guías a la Municipalidad competente, que se le mantenga el número inmutable conforme a lo dispuesto en el Código Rural. Por último diremos que tanto los conceptos de propiedad de la marca como de la señal, son únicamente a título informativo del lector y por ser temas ajenos a la obra, los tratamos en forma simple. 3) Tatuaje. Uso en los semovientes. El tatuaje es de uso propio en los semovientes de pura raza, y consiste en una identificación especial, pero no se aplica a fuego en el cuero del animal como la marca en el ganado común. El tatuaje está previsto en el artículo 108 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires al decir que "si se tratara de animales de pura raza, se los podrá identificar por medio de

tatuajes y/o reseñas según especies".

2. Concepto y definición. Esta clase de contratos es muy común en el desenvolvimiento de la actividad agraria, y tiene lugar en relación con semovientes, con maquinarias agrícolas, con cereales y granos en general, etc. Podemos decir que el contrato de compraventa agraria de bienes muebles agrarios tiene lugar cuando una de las partes se compromete a transferir a la otra el dominio agrario de cosa mueble agraria y la otra a abonar por esa transferencia un precio en dinero.

3. Caracteres y contenido. 3. Caracteres y contenido. a) Se caracteriza el contrato de compraventa agraria de cosa mueble por tener las siguientes particularidades: 1°) El objeto del contrato es uno de los recursos naturales renovables en caso de compraventa de semovientes. 2°) En la mayoría de los casos son registrables, tal lo que sucede con los semovientes, perfeccionándose el contrato con la inscripción en el Registro. 3°) Queda concluido con el simple acuerdo de voluntades entre los sujetos. 4°) El uso que le dará el sujeto agrario que adquiere el bien será fuera del radio urbano y, en consecuencia, dentro del ámbito rural. 5°) El objeto del contrato puede ser orgánico o inorgánico, o sea de semovientes y cereales en el primer supuesto y de maquinaria agrícola en el segundo caso, incluyéndose en éste los útiles de labranza, etc. 6°) Una de las partes de la relación jurídica agraria es siempre un sujeto agrario. 7°) El funcionario público interviene en la mayoría de los casos como un supuesto esencial del contrato para que tenga efecto jurídico con relación a terceros. Pero entre las partes lo tiene: desde que prestaron su libre manifestación de voluntad, tal como lo expresamos precedentemente. 8°) El contrato se formaliza a fin de realizar el sujeto agrario una actividad agraria. 9°) Es un típico acto Jurídico agrario aplicándose, aun al sujeto no agrario de la relación, las normas Jurídicas positivas agrarias. b) Contenido. Como en todo contrato agrario intervienen a1 sujeto, el objeto y el vínculo jurídico agrario.

Los sujetos son, por una parte, el vendedor y el comprador por la otra. El objeto puede ser: orgánico, tales los semovientes, cereales, etc., e inorgánico: maquinarias agrícolas y demás útiles de necesidad para la explotación agropecuaria. Y sabemos por fin que el vínculo jurídico agrario está representado por la relación que nace entre las partes, al prestar su conformidad o consentimiento para la celebración de la convención Jurídica agraria. Al expresar las partes la voluntad de vender el enajenante y adquirir el comprador el objeto agrario materia de la compraventa, nace el vínculo jurídico agrario integrante de los elementos que forman el contenido del contrato.

4. Clases de transferencias. Según sean las distintas cosas muebles agrarias que se enajenen existen diferentes clases, modos y sistemas de transferencias de dominio. Ellas pueden consistir en la enajenación de los boletos de marca o de señal de semovientes, como también de cereales y granos, lo que veremos en los puntos siguientes. a) De boletos de marca y cíe señal. El titular de boleto de marca o de señal puede transferirlos a un tercero y la forma del acto está prevista en los distintos Códigos Rurales provinciales. Nos referiremos en especial al Código Rural de la Provincia de Buenos Aires. El Código bonaerense los. normaliza en el artículo 129, el cual en su parte pertinente dice: "El titular de una marca o señal podrá transferir su derecho sobre la misma, debiendo realizar el acto ante el organismo competente o ante el intendente municipal del partido al que la marca o señal correspondiere o estuviere inscripta para su uso". Recordamos que de conformidad con el artículo 122 del mismo Código solamente pueden ser titulares de boletos de marca y de señal los sujetos que ocupen legalmente un predio rural en el estado bonaerense y, en consecuencia, quien no lo haga no puede adquirir la titularidad de marca o señal alguna. A su vez el Código enuncia los requisitos que deberá contener el acta exigida para realizar la transferencia, la que será en dos ejemplares, original y duplicado, y de un mismo tenor, a saber: a) Lugar y fecha; b) nombre y apellido del funcionario que interviene; c) si las partes son parientes indicar el grado; J) el comprador debe justificar que es ocupante legal o propietario de un predio rural en la provincia; e) los datos personales del vendedor y adquirente, tales son: número de documento de identidad, nacionalidad, edad, profesión y estado civil; f) indicar la marca o señal que se enajena, con su dibujo o características, número inmutable, folio y libro de inscripción; g) declarar si se transfieren o no semovientes y, si así fuera, indicar número, clase y raza; h) la aceptación de la venta por el comprador; i) íntegra lectura del acta, y j) firma de las partes, del funcionario y sello oficial.

La transferencia de la marca o señal queda consolidada con la inscripción de la transferencia en el Registro a cargo del organismo competente. Cumplimentados todos los requisitos que acabamos de estudiar, recién queda perfeccionado el contrato de compraventa de boleto de marca o de señal. b) De semovientes. Certificado. Para enajenar semovientes o primer adquisición de cueros, se usa el sistema o método del certificado. Este uso del certificado fue para evitar la desvalorización del cuero y también para impedir nuevos sufrimientos al animal Ello en virtud de que el vendedor del animal para acreditar la venta lo contramarcaba (aplicar la marca al revés) y una vez realizada esta operación el comprador marcaba nuevamente al semoviente adquirido con la propia. El Código Rural de Buenos Aires legisla sobre el uso de los certificados de adquisición expedidos entre las partes y el artículo 194 determina los requisitos que deberá contener diciendo que: "El certificado a que se refiere al artículo anterior deberá contener: 1. Lugar y fecha de emisión. 2. Número de identificación. 3. Nombre y apellido de las partes intervinientes, sus domicilios y la mención de los documentos de identidad. 4. Especificaciones del tipo de operación que se realiza, del número del boleto de marca o señal y del diseño de éstas y, en su casó, constancia de la autorización del titular de la marca o señal. 5. Especificación del objeto de la operación, de las cantidades de animales vendidos o cueros de primera adquisición, con indicación de sexo y especie, 6. Firma de las personas intervinientes y si alguno no supiera o no pudiere firmar, lo hará a su ruego un vecino caracterizado, de lo que se dejará constancia, junto con la impresión digital del que no sepa o no puede firmar. 7. Firma y sello del funcionario que vise el certificado". El Código hace una distinción entre la aplicación o no del artículo 122. Si se tratara de adquisición de marca o señal, 'se debe dar cumplimiento al texto legal mencionado. Si lo es de semovientes no ordena el Código que el adquirente deba reunir los extremos del artículo 122. c) De cereales y granos. Certificado. Al titular de granos y cereales que los deposite en silos, elevadores o almacenes particulares se le otorga una documentación denominada "certificado de depósito", a la cual se encuentra adosado el "talón". Este certificado de depósito es representativo de la propiedad del cereal depositado por su titular, consignándose cantidad, clase, tipo, nombre y domicilio del depositante, lugar y fecha. Los granos y cereal depositados pueden ser materia de enajenación, celebrándose el contrato en estudio por el simple endoso que hace el vendedor a favor del comprador de los productos cosechados. Asimismo, además del certificado de depósito endosado por el titular a favor del comprador, las partes pueden ampliar por separado el contrato de compraventa de los granos y cereales materia de la convención.

Evidentemente el endoso es un mecanismo ajeno al Derecho Agrario, siendo de origen comercial. El decreto 6698 habla de endoso cuando en realidad éste no es propiamente dicho y usado en la circulación de los títulos de crédito. En éstos la simple firma en el anverso del documento constituye el endoso, sin ninguna formalidad de registro, como sucede con la transferencia del cereal. Para la enajenación del cereal depositado es requisito esencial la anotación de la venta en los libros que lleve el depositario. Los endosos que no sean anotados o registrados en los libros del depositario significan transferencias imperfectas del producto agropecuario. La ley tendría que declarar que la única forma de vender los productos depositados lo sea con la intervención del depositario, el cual interviene indirectamente en la relación agraria, por el hecho de llevar los libros de registro y anotarse las enajenaciones del cereal. Propiciamos el sistema de la inscripción de la transferencia en todos los casos en los registros del depositario, para que surta efectos contra terceros y quedar así perfeccionada la compraventa de los productos agrícolas depositados.

5. Obligaciones de las partes. La celebración del contrato de compraventa agraria de bienes muebles trae aparejadas distintas obligaciones entre las partes contratantes, lo que veremos a continuación. a) Vendedor. El vendedor se encuentra obligado a: 1°) Entregar la cosa vendida en la forma, época y condiciones convenidas en el contrato. 2°) Responder por los vicios redhibitorios en los semovientes y demás productos agropecuarios. 3°) Entregar la cosa libre de todo gravamen si así se dispuso en el contrato. 4°) Hacer entrega juntamente con la cosa enajenada de toda la documentación que acredite la procedencia del objeto agrario, tratándose de semovientes, cereales y granos, y asimismo de cualquier bien mueble. 5°) Recibir el precio convenido en el acto jurídico celebrado, de lo contrario, al comprador le asiste el derecho de consignar su importe. 6°) Enajenar solamente semovientes marcados o señalados,. siempre que tengan las edades respectivas según los casos, con excepción de las crías que sigan a la madre. b) Comprador. Las obligaciones principales del comprador consisten en:

1°) Abonar el precio convenido en el contrato en la forma, época y condiciones estipuladas. 2°) Aceptar la venta materia del contrato. 3°) Dedicar el objeto del contrato a la actividad agraria, como condición de la relación jurídica agraria celebrada.

6. Forma y prueba. Los contratos de compraventa agraria deberán realizarse cumpliendo determinados requisitos para que puedan probarse si fuera necesario. a) Forma. Todo contrato deberá realizarse por escrito, en doble ejemplar, debiendo estar firmado por las partes. Es esencial en algunos supuestos como la transferencia de lsemovientes ante el funcionario competente, debiendo estamparse el sello oficial. Estos requisitos son a los efectos de la seguridad de las transacciones agrarias que estudiamos. Se impone la forma de instrumento público de acuerdo al derecho positivo, ya que el privado constituiría una promesa de contrato de compraventa agraria y no la relación agraria propiamente dicha, no siendo necesaria la tradición de las cosas objeto del contrato, ya que la convención nace por la simple manifestación de voluntad común, de carácter agrario, la cual se perfecciona con la inscripción del acto. La constitución de domicilios especiales no pueden ser otros que el real de ambas partes, en especial el del comprador. b) Prueba. La prueba del contrato de productos agropecuarios se acredita con el endoso del certificado de depósito y su posterior inscripción en los libros de registros del depositario. El contrato de transferencia sólo puede ser acreditado por las partes por cualquier medio de prueba agraria, siempre que exista principio por escrito. Si el comprador extraviara el certificado de depósito endosado por el titular de los productos agropecuarios, aquél puede probar la venta de los efectos, obteniendo una constancia expedida por el depositario que tendrá por fuente la anotación que se hubiera efectuado en los libros de registro del depositario. Como única prueba contractual, la testimonial no es aceptable por la falta de garantías que ésta implica.

7. Resolución del contrato.

Ambas partes pueden resolver el contrato de compraventa agraria, si la otra no cumple con las obligaciones a su cargo. a) Por el comprador. 1°) Si el vendedor no hace entrega del objeto agrario materia de la convención. 2°) Vender como libre una cosa estando gravada. Tal el caso de un semoviente estando prendado. 3°) Por tener vicios redhibitorios la cosa vendida. Existen dos acciones: a) Redhibitoria, o sea dejar sin efecto la operación, y b) Cuanti minoris: pedir judicialmente ante juez competente agrario que por el vicio redhibitorio se rebaje el precio de venta de la cosa. 4°) Que el plazo estipulado para hacer entrega de la cosa haya vencido. 5°) No servir el objeto agrario vendido para la actividad agraria que se ha propuesto realizar el comprador. 6°) Tener el objeto agrario fallas que lo tornasen impropio para el destino materia de la compraventa. b) Por el vendedor. 1°) No abonar el comprador el precio de compra convenido en el contrato. 2°) No recibir el comprador la tenencia o posesión de la cosa, materia de la compraventa agraria. 5°) Si el comprador abonó una seña, negarse a formalizar el contrato, perdiendo la seña entregada a favor del vendedor. 4°) Aceptar el contrato con prenda del objeto agrario, obligándose a abonar el capital y gastos correspondientes de la garantía real y en el momento del pago, negarse a hacerlo. En este supuesto corresponden daños y perjuicios a favor del comprador.
CAPITULO DECIMOSEPTIMO CONTRATOS NO PREVISTOS EN LA LEY 13.246

A) CONTRATO DE CRÉDITO AGRARIO

1. Conceptos generales. Su importancia en la actividad agraria.

La explotación agropecuaria en todas sus especializaciones requiere que el sujeto agrario disponga en las distintas etapas de la actividad agraria de los capitales necesarios para el cumplimiento de sus fines y no solamente para las labores especificas, sino también para la conservación de los recursos naturales. Para solventar en determinados momentos esas inversiones del productor agropecuario, éste cuenta con la colaboración del crédito agrario en torno del cual gira la mayor parte de la actividad agraria. La inflación, en determinadas épocas, coadyuva para que al sujeto agrario le resulte insuficiente el capital disponible para la adquisición de semillas, gastos de siembra, recolección de cosechas, transporte de los productos agropecuarios, incrementar la producción, etc., y en consecuencia debe recurrir al crédito agrario, el cual forma parte de la política agraria del Estado, particularizada en la política crediticia estatal. Esta política crediticia estatal no deben realizarla sólo los entes estatales, sino que las personas físicas y las organizaciones financieras privadas pueden llevarla a cabo, regirse por esa política crediticia general y acatar estrictamente las directivas estatales. El crédito agrario puede ser público o privado; dentro del primero se mueve la actividad estatal representada por el Banco de la Nación Argentina, siendo este contrato de carácter público por el hecho de intervenir una institución bancaria oficial y su estudio es ajeno a esta obra y, en consecuencia, nos limitaremos únicamente al crédito agrario privado.

2. Defición. Vivanco lo define diciendo que ltes el préstamo de cosas agrarias fungibles, que por un plazo dado se hace a un sujeto agrario, comprometiéndose éste a devolverlo con el pago de una tasa de interés y a destinarlo al uso o empleo que se estipule en el contrato, a cuyo efecto el sujeto activo se reserva el derecho de supervisar la aplicación que se dé al préstamo". Pérez Llana considera al crédito agrario diciendo: "es aquel tipo de crédito destinado a instalar una explotación agropecuaria o proveer las necesidades de su funcionamiento, así como también a sostener a la familia productora en los períodos de insuficiencia del rendimiento de la empresa". En general el crédito agrario debe consistir en un préstamo que se otorga al sujeto agrario, tendiente a incrementar la producción agropecuaria, facilitar la actividad agraria en todas las instancias, permitir el mejoramiento socioeconómico agrario, la conservación de los recursos naturales renovables, etc. Basándose en lo que dejamos expuesto entendemos que el contrato de crédito agrario privado consiste en el préstamo de una suma de dinero o de cosas u objetos agrarios por parte de una persona física o jurídica privada a favor de un sujeto agrario privado con el objeto de incrementar la producción agropecuario, la conservación de los recursos naturales renovables y el mejoramiento socio-económico agrario, por un plazo determinado y

comprometiéndose el sujeto agrario a su vencimiento, a la devolución de lo prestado, con el incremento de una módica tasa de interés.

3. Caracteres. De lo que hemos expresado en el párrafo anterior, surgen los caracteres del crédito agrario en general, estando incluido en éste el crédito privado. Pero antes de señalar las características fundamentales debemos hacer una diferenciación con el simple crédito comercial. Este tiende a obtener simplemente el capital necesario tendiente a permitir al sujeto la comercialización de sus productos, cuyo objetivo principal es el lucro por parte del sujeto prestatario, no teniéndose en cuenta otra circunstancia más que los recíprocos beneficios que ambas partes pretendan: el prestamista un dividendo acorde con el capital prestado y el solicitante disponer de lo necesario para la evolución de su comercio. Los caracteres principales del crédito agrario son: a) Tiende fundamentalmente a fomentar el incremento de la producción proporcionando para ese fin los capitales necesarios al sujeto agrario. b) Permite la realización de los trabajos necesarios para la conservación de los recursos naturales y el mejoramiento socio-económico agrario. Debe entenderse que si la introducción de una mejora en un establecimiento rural tiene como consecuencia la renovación o conservación del recurso natural, suelo, se dan aquí los supuestos del crédito agrario. Asimismo que el crédito permita dejar en barbecho algún potrero a fin de permitir el descanso de la tierra. c) Un supuesto necesario del crédito agrario consiste en la falta de especulación de toda operación crediticia, lo que es consecuencia de las características de los contratos agrarios. d) Una circunstancia especial del crédito agrario consiste en la garantía del préstamo. Esta no debe ser preferentemente real como generalmente se conviene, sino técnica. Esta garantía técnica radica en el permanente control y asesoramiento que deberá estar a cargo de quien concede el crédito, consistiendo este control en vigilar la real inversión realizada por el sujeto agrario a lo cual se hubiera comprometido al celebrar el contrato. La circunstancia de la garantía técnica no excluye a la real, que es complementaria y que asegure a su vencimiento la devolución dé lo prestado, pero no como condición del crédito en sí. e) El crédito agrario se otorga única y exclusivamente al, sujeto agrario, es decir a la persona que realice las tareas agropecuarias en forma habitual y permanente.

Si quien solicita el préstamo no es sujeto agrario, no goza de los beneficios del crédito agrario. SÍ no lo es puede obtener simplemente un crédito común pero no agrario. f) Es importante el plazo del crédito, ya que éste debe guardar relación directa con el destino del capital otorgado. Si lo es, por ejemplo, para adquisición de propiedad agraria inmueble, lo será por un término no inferior a 10 ó 15 años y comenzar las amortizaciones una vez que el sujeto agrario haya obtenido algún beneficio de la propia explotación cubriendo sus necesidades. g) Otra condición que caracteriza al crédito agrario es el bajo interés que devengue el capital prestado. Este interés debe ser muy inferior al que se paga por los créditos comunes, no siendo posible determinar una tasa fija, baja, en época de inflación, sino establecerlo en la mitad, tercera parte y en general un tanto por ciento muy por debajo del común. Durante el último trimestre del año 1975 y principios de 1976, la tasa de interés común alcanzó un 48 % aproximadamente sobre el capital. Fijándolo en la tercera parte o sea el 12,66 o/o, de mantenerse la inflación reinante durante ese período, guardaría relación con los principios del crédito agrario. h) Tiene amplia aplicación la limitación de la autonomía de la voluntad, ya que ésta debe estar condicionada al ciclo germinativo de los productos agropecuarios y al tiempo que demanden los trabajos culturales de la conservación del recurso natural suelo. Dejar sin efecto o modificar plazos y condiciones del contrato de crédito agrario en forma unilateral, en especial por el prestamista, es de una prohibición absoluta, aún consintiendo ambas partes en darle al préstamo un destino diferente al que le dio origen.

4. Contenido. Existen tres elementos fundamentales que integran el contenido del crédito agrario. a) El sujeto. Este está representado por dos personas: la que otorga el crédito y aquella que lo recibe. La primera puede ser persona privada o pública. A su vez el sujeto privado concedente del crédito puede ser una persona física o persona jurídica. La persona jurídica puede o no ser un banco. En el supuesto de ser una persona jurídica pública, el sujeto del contrato de crédito agrario puede ser un banco oficial. El sujeto que solicita el crédito debe ser necesariamente un sujeto agrario, es decir aquella persona que realiza en forma permanente la actividad agraria, no pudiendo otorgarse crédito agrario a quien no revista la calidad de tal.

b) El objeto. El objeto de crédito agrario consiste en dinero o cosas muebles, y estas últimas pueden ser semillas, abonos para el suelo, vacunas para semovientes, etc. c) El vínculo. El vínculo integra el tercer elemento del contenido del crédito agrario, que nace a partir del mismo momento en que las partes celebran el contrato de crédito agrario es decir el libre acuerdo de voluntades y en virtud de los cuales nacen los respectivos derechos y obligaciones de las partes, concretados en el instrumento contractual.

5. Normas agrarias que regulan el crédito agrario. Quien se encuentra idóneamente provisto de los elementos necesarios a los efectos de cumplimentar la función crediticia agraria nacional en todas y cada una de sus manifestaciones, es el Estado. Paralelamente a éste otras personas físicas o jurídicas privadas han cumplido y cumplen con la función del crédito agrario para la actividad agropecuaria. Nos vemos circunscriptos en la instancia a soslayar el crédito agrario estatal de carácter público y sólo nos referiremos a las disposiciones agrarias que regulan las relaciones entre los sujetos privados, dada la índole de esta obra. Solamente agregaremos que los conceptos generales estudiados en los acápites precedentes son aplicables tanto al crédito agrario público oficial, cuyo servicio prestan los bancos estatales, como al crédito agrario privado. Solamente se mueven por normas agrarias jurídicas diferentes. a) Bancos cooperativos de crédito agrario. Ley 14.505. Objetivo normativo. Principales disposiciones. La constitución de bancos cooperativos de crédito agrario ha sido permitida por la ley 14.505 sancionada en 1958. Con ¿interioridad a esta ley la única forma de creación de Bancos privados era por el sistema de sociedades anónimas, tal lo dispuesto por el decreto vigente entonces 13.127 de 1957. Es decir que los bancos cooperativos tienen como objetivo central la concesión de créditos agrarios, fomentando asimismo el ahorro. Es evidente que el banco de formación cooperativa coincide palmariamente con uno de los principios generales del crédito agrario: no tener finalidad de lucro y precisamente éste es uno de los principios del cooperativismo en general. Coincide la ley 14.505, en lo que a crédito agrario se refiere, con la ley de Cooperativas 20.337 la cual en el capítulo XIII —Disposiciones varias y transitorias— prescribe en el artículo 115 que si las Cooperativas conceden préstamos a sus asociados les está prohibido recibir suma alguna de dinero que pueda reducir el importe nominalmente prestado, con excepción del descuento de intereses que se hubiera convenido con el asociado. El interés que puede cobrar la Cooperativa será superior en un punto "de la tasa efectiva cobrada por los bancos en operaciones semejantes y el descuento por el costo administrativo no será superior a un quinto de interés cobrado".

De conformidad a las normas aludidas el Banco Cooperativo Agrario privado deberá constituirse de acuerdo en primer término con la ley 14.505 (impone la forma cooperativa) y en segundo lugar darle estricto cumplimiento a la ley 20.357, pudiendo tener otros rubros como objeto de la institución, además del crédito agrario. En 1958 10 fue creado el Banco Cooperativo Agrario Argentino Ltda., estableciéndose, en el artículo 3, como uno de los objetivos principales de la institución de acuerdo a su estatuto: "Serán fines del Banco: a) Fomentar el ahorro y el crédito entre sus asociados, recibiendo depósitos en cuenta corriente, plazo fijo, caja de ahorros y en custodia y otorgando asimismo créditos destinados a la radicación, adquisición de predios, de viviendas rurales, de compras de maquinarias, implementos, semillas y facilitando, en suma, la explotación y progreso agropecuarios, tanto en su aspecto agrícola, como en el ganadero". Tiene íntima relación con el tema del apartado A del Capítulo en estudio, el artículo 5 del Estatuto que dispone: "Podrán ser asociados del Banco Cooperativo Agrario Argentino Limitado, las Sociedades Cooperativas Rurales y conexas de tercero. Segundo o primer grado, así como los asociados de estas últimas que sean productores agropecuarios" y el 8 por el cual se anota el principio de la cancelación como asociado de quien dejare de ser productor agropecuario. b) Ley de Warrants, 9643. Las normas que permiten la celebración de los llamados comúnmente créditos agrarios entre particulares están previstas en la ley 9643 denominada ley de Warrants. Con anterioridad se dictó la ley 928 en 1878, que fue su antecedente inmediato, pero que sólo funcionaba con respecto ^ los productos depositados en las aduanas y en locales de sociedades autorizadas, siendo productos de origen extranjero, o sea mercaderías importadas. El inconveniente con el cual tropezó la ley antecedente consistió en que el warrant sólo podía emitirse en donde existiera aduana, ya que debían estar autorizados por el referido organismo. Fue así como en 1914 —el 15 de octubre— se sanciona la ley de Warrants, que amplía las situaciones comprendidas en las normas anteriores. Es necesario determinar previamente el concepto de Warrants. Es el documento en virtud del cual se acredita un crédito mobiliario a favor del propietario de las mercaderías depositadas en local particular 13 debidamente autorizado al efecto, siendo el acreedor prestatario el sujeto tenedor legítimo del instrumento, garantizándose la devolución del préstamo con las mercaderías depositadas. Debe observarse que lo fundamental que representa el warrant es el crédito a favor del titular de la mercadería y no de la deuda a favor del prestatario"

El artículo 1° de la ley 9643 caracteriza el objetivo del dispositivo legal al decir que: "Las operaciones de crédito mobiliario sobre frutos o productos agrícolas, ganaderos, forestales,, mineros o de manufacturas nacionales, depositados en almacenes fiscales o de terceros, serán hechas por medio de certificados de depósito y warrants expedidos de acuerdo con las disposiciones de esta ley y en la forma que reglamente el Poder Ejecutivo". Este artículo creemos que no armoniza con el 31 que determina que las personas o sociedades autorizadas para emitir certificados de depósito y warrants serán consideradas comerciantes. La falta de armonía de ambas normas radica en que el acto jurídico de la emisión de certificados y warrants es de carácter agrario y no comercial, en virtud de los principios genérales de los actos jurídicos agrarios, ya que al celebrarse con un sujeto agrario lo convierte en acto jurídico de esa naturaleza. El objeto de la ley es el crédito agrario mobiliario sobre frutos o productos agrícolas, ganaderos, forestales, minero o de manufactura nacional. Es decir que el principal objeto de la ley son todos los productos provenientes de la actividad agraria propiamente dicha o conexas, accesorias o vinculadas con aquéllas. Si aplicamos los derechos generales que hemos estudiado en los puntos precedentes podemos concluir diciendo que: a) La ley 9643 está en contradicción con esos principios agrarios. b) Los actos jurídicos son agrarios y los sujetos propietarios de los almacenes deben moverse en base a los principios generales del crédito agrario, que excluye el elemento especulativo. c) La ley es de carácter agrario y no comercial. Hechas estas previas aclaraciones continuaremos con las normas principales de la ley. Los titulares de almacenes o depósito particulares pueden emitir warrants, siempre que tengan autorización del P. E. y sea publicada en el Boletín Oficial, si son realmente responsables patrimonialmente a juicio de aquél. El mecanismo de la ley es el siguiente: el titular de los productos o mercancías los deposita en los locales particulares otorgándose un certificado de depósito 14 juntamente con el warrant, el cual se da por separado haciéndose constar en el mismo todas las circunstancias que deban consignarse en el certificado de depósito. Ahora bien; el tenedor del warrant dispone de un instrumento, que al endosarlo obtiene de un tercero el importe de un crédito convenido con el acreedor en forma voluntaria. El acreedor posee a su vez la garantía del pago de la deuda por los siguientes motivos: a) La deuda es garantizada con el warrant, en el cual a su vez se especifican todas las características de la mercadería depositada.

b) Como sin el warrant el propietario de la mercadería no puede retirarla o en su defecto presentar una constancia de pago de la deuda, el acreedor sabe positivamente que la mercadería que garantiza el crédito no puede ser sacada por ninguna causa de los depósitos por el titular de ella. c) La seguridad de la garantía a favor del acreedor es de carácter legal, por cuanto el primer endoso debe ser registrado en los libros de los almacenes o locales particulares y fundamentalmente en el mismo certificado de depósito, se toma razón del endoso del warrant, especificándose nombre y domicilio del o los acreedores, importe de la deuda, plazo del crédito y lugar de pago. La ley, al permitir la creación de los warrants, admite que es" los se refieran a varios bultos de mercaderías, otorgándose tantos warrants como cantidad de bultos requiera para su fraccionamiento el titular de la mercadería, a fin de poder realizar tantas. operaciones crediticias como warrants haya solicitado. Es evidente que toda convención crediticia debe ser abonada al vencimiento y contrariamente el acreedor puede promover acción judicial. En el supuesto de que el propietario de los productos depositados no abonara la deuda que surja del iwrrant, la ley autoriza al acreedor a solicitar al almacén el remate de los efectos consignados en el warrant, siendo una circunstancia original de la ley que no es necesario el requerimiento judicial. El pedido directo de la venta directa al almacén puede ser justificado por economía procesal o por considerarse que los productos depositados son de carácter perecedero, pero la economía procesal no puede ser equivalente a la garantía de carácter jurisdiccional; en última instancia consistiría en la aplicación del derecho por legos, ya que ella ni siquiera obliga a que sea el propietario o representante legal del almacén persona con título habilitante idóneo. Puede darse el caso de ordenarse un remate que jurídicamente no corresponda, con el lógico perjuicio que ocasionaría al propietario de los productos depositados. La economía procesal debe ser arbitrada en este supuesto por el propio Derecho Agrario, si de economía procesal se tratara el procedimiento expeditivo de la ley. Hemos enunciado los rasgos principales de la ley de Warrants, no pretendiendo agotar el tema, por cuanto dilatarlo sería rebasar los objetivos básicos de esta obra. c) Prenda Agraria. Ley 9644. Principales normas. Otro sistema normativo de obtención de crédito agrario es la ley 9644 llamada de prenda agraria, promulgada 1914. Respondía la ley a necesidades de la actividad agraria, ya que en el derecho en general la prenda se constituía con el desplazamiento del bien materia del préstamo a manos del

acreedor. Ello significaba que el sujeto agrario se desprendía de elementos relevantes par la explotación agropecuaria y por tal causa se sancionó la ley. La ley 9644 declara las cosas (esto es, el objeto agrario) que pueden ser materia de prenda agraria, que son: 1°) Las maquinarias en general, aperos e instrumentos de trabajo (labranza dice la ley). 2°) Los animales de cualquier especie y subproductos. 3°) Las cosas muebles afectadas a la actividad agraria. 4°) Los frutos de cualquier naturaleza que correspondan al ano de la celebración del contrato, ya sean pendientes o en pie o separados de la planta. 5°) Las maderas, los productos de la minería y los productos de la industria nacional. Esta ley la Podemos caracterizar como la legislación que prevé el crédito a corto plazo, por referirse entre otros supuestos a los frutos correspondientes a1 año de la convención y en la práctica por no aplicarse para los supuestos de trabajos de conservación de suelos. La jurisprudencia posteriormente extendió el campo de aplicación por la referencia de la ley a las maquinarias en genial - agregado por la Cámara de Diputados -, ya que se estimó que los contratos de prenda que se legislaron lo fueron con relación a cualquier clase de máquinas, que se usaran en la agricultura, industria, comercio, o para cualquier otro destino. De existir un Código Agrario Nacional la ley 9644 no hubiera sido distorsionada en su aplicación por la reiterada jurisprudencia comercial. Y por tratarse de un acto jurídico agrario el contrato de prenda agraria pertenece en su aplicación al derecho agrario, con exclusión del mercantil. Estimamos en definitiva que la ley 9644 es eminentemente agraria y como lo hemos sostenido en otras oportunidades, una vez más se ha invadido la autonomía del derecho agrario y en esta ocasión por el derecho comercial. Celebrado el contrato de prenda agraria nacen para el acreedor una serie de derechos que son tantos que en última instancia desnaturalizan la clara función del crédito agrario, por cuanto, a pesar que la ley se dictó con miras de colaborar o teniendo en cuenta la actividad agraria, su espíritu y letra están provistas de neto corte comercial y consecuentemente con ánimo especulativo. Así el artículo 12 establece que los semovientes afectados a la prenda no pueden ser trasladados fuera del establecimiento de la explotación a que estaban afectados cuando se constituyó la prenda y menos aun trasladarlos fuera de la jurisdicción del registro en donde se anotó el contrato. Si ello sucede el encargado del registro deberá comunicar el hecho al acreedor y dejar constancia en la toma de razón de la prenda.

Es un derecho excesivo a favor del acreedor la circunstancia de que el sujeto agrario — deudor prendario—, no pueda trasladar su hacienda en época de sequía, a fin de proveerle de pastos a los semovientes y que la notificación al acreedor de esta circunstancia constituya, prima facie, la presunción de fraude, es decir que se presume que se ha cometido el delito de estafa previsto en el artículo 175 del Código Penal. El deudor prendario agrario puede enajenar los frutos y productos de la agricultura y la ganadería en la época que sea apropiada para su venta, pero la entrega de los bienes agrarios al comprador no podrá hacerse hasta que no se abone la deuda al acreedor prendario. Asimismo puede cancelarla antes de su vencimiento depositando su importe en un banco oficial a la orden del acreedor prendario. Durante la vigencia del contrato el acreedor tiene amplias facultades para inspeccionar el estado de los efectos prendados. Debemos hacer notar que la simple inspección de los objetos agrarios por el acreedor, materia de la prenda, no cumple con uno de los caracteres del crédito agrario, ya que en éste la inspección y control lo es con fines técnicos, y en la relación agraria que estamos estudiando lo es simplemente para garantizar una deuda tendiente a constatar el estado de los efectos prefijados. El contrato deberá hacerse por escrito en instrumento publico (escritura pública) o privado y para que tenga efecto contra terceros deberá inscribirse en el Registro Público que depende del Ministerio de Agricultura 19. Realizada la inscripción el encargado del Registro expide un certificado en el cual conste: a) Nombre de las partes contratantes, b) Monto y fecha del vencimiento del crédito, c) Especie, cantidad y ubicación de los objetos dados en prenda, d) La fecha de inscripción y cualquier otro dato que considere exigible el Ministerio de Agricultura. Si se tratara de semovientes o productos de la ganadería se indicará en el certificado la clase, grado de mestización, número, edad, sexo, marca y señal y respecto de los productos su calidad, peso o número. Anotado el contrato se comunicará dentro de los 24 horas a la oficina local que expida guías o certificados, a los efectos de la toma de razón del contrato prendario y la prohibición de expedir guías o certificados de transferencia de los ganados o los productos gravados con prenda, excepto la constancia de su cancelación. El artículo 4° de la ley otorga privilegio al acreedor prendario por el plazo de dos años a partir de la fecha de la inscripción, y el artículo 14 prescribe la caducidad automática de la inscripción por el mero vencimiento del plazo. Vencido éste no procederá la inscripción y la excepción la da la misma ley: en el supuesto de ejecución de la prenda, durante la tramitación del juicio. Por el artículo 18 de la ley el certificado de inscripción trae aparejada acción ejecutiva en el supuesto de la falta de pago al vencimiento del plazo contractual agrario, haciéndose efectivo el privilegio. La acción lo es contra el deudor y endosantes, por el pago del capital, intereses y costas del juicio.

La ley declara competente al Juez de Comercio, lo que constituye un craso error. El contrato es agrario siendo el acto jurídico agrario y, en consecuencia, no vemos la causa de conferirle competencia al juez comercial. Por los mismos fundamentos que hemos dado líneas arriba, la justicia competente es la agraria, reiterando aquí la distorsionada aplicación de la jurisprudencia comercial. El acreedor puede optar por accionar ante el juez correspondiente al domicilio del deudor o el del lugar convenido para el pago o situación del objeto agrario. La única excepción que puede oponer el deudor es la del pago acreditado documentalmente, Procesalmente se impone una excepción que no se legisla en la ley 9644: es la de falta de competencia de jurisdicción, ya que es la justicia agraria el tribunal competente 20. d) Legislación vigente. En el año 1963 se dictó el decreto-ley 6698, el cual juntamente con la ley 20.573/73 modificatoria de aquél, fue la legislación vigente hasta la sanción de la ley 21.288, la cual dispuso dejar sin efecto la ley 20.573, y en su reemplazo declarar que el decreto-ley 6698/63 rige actualmente en su texto original, y constituye la legislación vigente en materia de comercialización de granos. Asimismo contempla el sistema de elevadores, depósitos, silos e instalaciones para su guarda y conservación. Tomaremos de las normas mencionadas la parte que estrictamente se ajusta al objetivo de esta obra y en especial al presente capítulo. El warrant previsto en la ley 9643, como lo hemos visto, es un documento que funciona separadamente del certificado de depósito, o sea que certificado y warrants son dos instrumentos diferentes con una causa común en lo concerniente a su constitución. Ahora bien; en la ley de granos 12.253 sancionada en 1935 no fue previsto el warrant y sí los certificados de depósito. Esa omisión fue salvada en 1939 con la sanción de la ley 12.376 —de presupuesto—, siendo aplicables a ella la ley 9645 con algunas variantes. Hoy es totalmente diferente, ya que con la sanción del decreto-ley 6698 al que nos referimos supra, se creó un nuevo sistema denominado el "sistema del talón crediticio", al que nos referiremos seguidamente. Debemos hacer dos distinciones: 1) El decreto-ley 6698/63, rige exclusivamente la comercialización y el crédito agrario respecto de producción de granos únicamente, siendo más amplia la ley 9643. 2) El warrant y el "talón" pueden circular sin perjuicio de representar convenciones de diferente origen, teniendo el primero por causa aquellas operaciones mobiliarias de productos y subproductos agropecuarios también mobiliarios, forestales, productos y

subproductos que no sean provenientes de producción de granos, minerales y los de fabricación nacional. Hemos hecho mención al comienzo del apartado de los elevadores de granos. Estos y las plantas de silos subterráneos funcionan como sistema público, semipúblico y privado, lo que está previsto en el decreto-ley 6698/63. A nosotros nos interesan los de propiedad privada dado el carácter de esta obra. En los silos, ya sean públicos, semipúblico o privados 21 se deposita 22 el producto agrícola una vez cosechado. Contra la entrega de la mercadería se otorga un instrumento denominado certificado de depósito, el cual consta de dos partes y a cada una de las cuales le toca asumir un papel diferente en el Derecho Agrario. La primera se denomina simplemente certificado y la segunda talón. El certificado acredita la propiedad de los granos depositados. Su análisis ampliatorio lo haremos en el punto siguiente. Lo que nos interesa dentro del estudio del crédito agrario es precisamente el talón. Dice el artículo 59 del decreto-ley 6698/63 que: "El talón es un instrumento de crédito, referido a la propiedad de la cantidad de grano de la clasificación que especifica el “certificado”, sobre la cual constituye un derecho crediticio con el privilegio establecido en el presente decreto". El funcionamiento, parecido al warrant, es el siguiente: Quien fuere titular del certificado, al cual se encuentra adosado el talón y precisare de crédito agrario para distintos fines provenientes de la actividad agraria, procede a endosarlo a favor del otorgante del crédito constituyendo este simple endoso la garantía de que dispondrá el acreedor del reintegro del crédito, ya que se refiere a la mercadería depositada. En el acto de endosarse el talón se debe consignar en él: 1) Nombre y domicilio del acreedor; 2) importe que se garantiza; 3) lugar de pago; 4) fecha de vencimiento del crédito; 5) firma de las partes. La garantía queda asegurada a favor del otorgante del crédito, por cuanto al negociarse, las constancias del talón deben simultáneamente consignarse en el certificado. El acreedor del crédito goza de una mayor garantía, además de la representada por el talón: como la operación crediticia debe ser registrada en los libros del almacén o local en donde se hubiere depositado la mercadería como también los endosos posteriores, no podrá ser embargado y goza de privilegio frente a terceros y solamente podrán anotarse embargos sobre la mercadería si no se hubiesen registrado endosos. Es decir que en este caso la medida cautelar lo será con relación al resto de la mercadería representada en el talón y no registrado su endoso. El caso sería: se depositan 100 tnls.; se endosa el talón por crédito garantizado por 80 tnls. El embargo se anota sobre 20 toneladas, a pesar de que la deuda materia del embargo

supere en mucho el valor de las 20 tnls. La venta del embargante llegado el caso lo será por 20 tnls. Se reitera aquí el mismo sistema de solicitud extrajudicial de venta de la mercadería, materia del crédito agrario, directamente al representante legal (administrador o encargado) previsto en la ley de Warrants y solamente se suspende el remate de los productos agropecuarios por orden Judicial. Consignamos las mismas objeciones que hiciéramos al estudiar la ley 9644 y allí nos remitimos.

B) CONTRATO DE DEPÓSITO AGRARIO

1. Concepto. Definición. Caracteres. La producción agrícola una vez cosechado el grano está sujeta a una serie de tratamientos de clasificación, tipificación, secado de humedades que puedan tener, su conservación, etc., debiendo el productor agropecuario disponer de las instalaciones idóneas a los efectos de su almacenamiento, que por el carácter perecedero de las mercaderías, deben ser apropiadas para tales fines. Todo esto ha sido eliminado como actividad del productor £ realizar una vez obtenida la producción por la vía de los contratos de depósito agrario, ya que terceras personas realizan las tareas posteriores a la cosecha efectuando las labores que debieran estar a cargo del productor, recibiendo en sus instalaciones la mercadería remitida. No solamente el contrato de depósito agrario cumple una función de suplir el espacio de almacenaje de que carece el sujeto agrario, sino que asimismo simplifica la comercialización de la producción. La escasez o falta de instalaciones por parte del productor motivó la creación de los elevadores y silos, cumpliendo acabadamente con el almacenaje de los granos, permitiendo su depósito a granel sin necesidad de embolsar, con menores costos pe". el no uso de bolsas e hilo. Hecho este brevísimo antecedente podemos decir que el contrato de depósito agrario es la relación jurídica agraria en virtud de la cual el sujeto titular de la producción agrícola la entrega a un tercero, obligándose a su guarda, almacenamiento y conservación de los efectos recibidos, responsabilizándose por ello y a su devolución al vencimiento del plazo, mediante el pago de; precio convenido en el contrato. El propietario de los granos que los entrega en depósito se denomina sujeto depositante o depositante y quien los recibe en sus instalaciones es el sujeto depositario o simplemente

depositario. En la definición bosquejada omitimos incluir a los semovientes por razones obvias, ya que éstos necesitan para su conservación un predio y no se trata de recursos naturales que requieran almacenamiento y menos aún un cuidado especial propio de las mercaderías depositadas. De acuerdo a lo expresado y a lo estudiado en el capitulo 3°, concretamos los caracteres generales del contrato de depósito agrario. Ellos son: a) Constituye un acto jurídico agrario, ya que uno de los sujetos, el productor, es agrario y, por lo tanto, le alcanzan las normas de nuestra disciplina. b) Cumple una evidente función social en miras de la comunidad. c) No es de índole especulativa, si bien no es gratuito sino oneroso, a pesar de que el depositario viva de este tipo de operaciones. d) En el contrato de depósito agrario, cuanto mejor sea el tratamiento que se le imprima al grano depositado, mejor resultara la posterior comercialización y la ubicación de la cosecha en los mercados internos y externos. Se beneficia en esta forma la sociedad o comunidad, por cuanto es producción cuyo objetivo final es el proveer de alimentos. e) El lugar en donde se cumple la relación jurídica es la campaña y no queda efectivamente consumado hasta tanto no entren en los almacenes los granos, materia de la convención. f) Es un acto complementario a la comercialización por la función del mismo carácter que realiza el depositario. g) El contrato de depósito debe celebrarse por escrito en instrumento público o privado, ya que en base al contrato suscripto el depositario debe entregar al propietario de los efectos el certificado de depósito. h) La autonomía de la voluntad, como en todos los contratos agrarios, se encuentra limitada, por cuanto sucede algo similar al crédito agrario, en el cual las partes deben someterse al ciclo ecológico de los productos agropecuarios y cuidar la conservación de los recursos naturales renovables. Además el contrato de depósito agrario es bilateral, oneroso, de tracto sucesivo, ya que el precio convenido debe ser abonado en forma mensual, bimestral o anual.

2. Contenido.

El contenido es el común a cualquier contrato agrario privado: sujeto, objeto y vínculo. a) Sujeto agrario. Es la persona física o jurídica que realiza el depósito de los efectos cosechados por cuanto éste realiza la actividad agraria propiamente dicha y es el titular de la producción. El otro sujeto de la relación jurídica agraria está representado por el propietario de las instalaciones legalmente habilitadas en donde se almacenan los granos provenientes de la cosecha. Ambos sujetos son de carácter privado, excluyendo en este análisis al sujeto público representado por el Estado como integrante de la red oficial de silos, elevadores, depósitos, etc. Las personas físicas o jurídicas legalmente habilitadas a los efectos de celebrar contratos de depósito agrarios no pueden negarse a la recepción de la producción, siempre que el depositante cumpla con todos los requisitos legales. No se trata aquí de propiciar una intervención estatal en el sentido de que, en caso de oposición del depositario, el Estado, por sus órganos naturales competentes agrarios, pueda forzarlo a la celebración de la convención agraria. La situación es a la inversa, o sea que, negándose el depositario pura y simplemente sin razón valedera, constituye de por sí ese acto una situación que atenta contra el interés de la comunidad por cuanto ésta es parte legítima, ya que se trata de productos agrarios coadyuvantes a la alimentación. Este interés social es el que concede al Estado los poderes coactivos para que, acudiendo en salvaguarda de los intereses de los sujetos agrarios, en última instancia preserve los intereses de la sociedad. b) Objeto agrario. El objeto de la relación agraria lo constituye el hecho del depósito o guarda de los productos agrícolas entregados por sujeto físico, es decir por el propietario de la producción de los granos y la correlativa obligación de responsabilidad del depositario de su guarda, conservación, tratamiento a darle a los granos entregados al término convenido en la convención. Es evidente, asimismo, que el objeto agrario lo constituye la producción de granos, sin los cuales no podría celebrarse el contrato de depósito. c) Vínculo agrario. Está representado por la conformidad manifestada de común acuerdo entre los sujetos que intervienen en la relación agraria contractual, lo que da nacimiento precisamente al vínculo jurídico entre ellas y que reglan los distintos derechos y obligaciones a que deben atenerse las partes. La voluntad libremente manifestada por el depositante y depositario constituye el vínculo jurídico agrario o el nexo jurídico en el contrato de depósito.

3. El depósito en la actividad agraria. Hemos dicho que el depósito agrario funciona con relación a la producción de granos únicamente, no dándose en la pecuaria. Con relación a la producción ganadera, únicamente podrá hablarse de contrato de depósito cuando el propietario de la hacienda la envía a los remates feria para su venta. Y desde la recepción de los semovientes por la firma martiliera en sus instalaciones hasta el día del remate, podría sostenerse que se conviene un contrato de depósito agrario pecuario. Si partimos de la base de que la simple recepción y guarda de los efectos constituye un contrato de depósito, es evidente que éste se ha formalizado. Nosotros pensamos que le faltarían algunos elementos del clásico depósito agrario, tales como: a) El objeto principal no es la guarda y conservación de la hacienda; b) El objeto del contrato es la venta de la hacienda "a martillo", siendo esa la causa de la relación jurídica entre las partes; c) Durante el tiempo que la hacienda permanece en las instalaciones de la feria el propietario no abona por esa estadía salvo convención en contrario. El depósito agrario cumple en la actividad agraria una función relevante por cuanto permite la conservación y manipuleos de la producción inmediatamente después de cosechada y facilita la comercialización del grano sin ser necesario que el productor provea de las muestras al comprador por cuanto las características, calidades, etc., de los efectos constan en el certificado de depósito, lo que veremos en el punto siguiente. En definitiva: Consideramos que esta institución contractual cumple una función económico-social complementaria de la actividad agraria.

4. Legislación. Decreto 6698/63, Certificado de depósito. La legislación vigente en materia de depósito agrario esta dada por el decreto-ley 6698/63 23. El sujeto agrario propietario de la producción y que necesite su conservación procede a depositar los granos de la cosecha en las instalaciones apropiadas al efecto, tal como lo hemos expresado en este mismo capítulo. Contra la entrega de esa mercadería se le otorga al depositante un instrumento denominado certificado de depósito, el cual acredita la propiedad de los efectos depositados y el talón adherido al certificado, siendo separable (ver apartado A), punto 5, ítem d). De acuerdo con el artículo 54 del decreto-ley 6698/63: "Los elevadores y demás instalaciones habilitadas al efecto otorgarán al depositante un certificado de depósito de los granos que reciban, en el cual conste nombre y domicilio del depositante, fecha, lugar, clasificación y peso".

Las mismas normas limitan las personas que pueden entregar la mercadería en el artículo 55 del mismo decreto-ley en su primera parte al decir que: "La entrega de mercadería al elevador o a otra institución habilitada al efecto, sólo podrá ser efectuada por los productores agropecuarios, cooperativas agrarias, asociaciones de productores agrarios y acopladores; pudiendo los certificados ser endosados a exportadores e industriales 5. Relaciones entre el crédito agrario y el certificado de depósito. El certificado de depósito guarda relación con el crédito agrario, en virtud de que el certificado en poder del titular de los efectos depositados lleva anexado el talón con el cual el tenedor legítimo, es decir el propietario del certificado, podrá negociar aquél y obtener un préstamo o, mejor dicho, un crédito agrario. Queda asentado e1 Principio de que, si no se es titular legítimo del certificado (nos referimos al original) no podrá negociarse el talón a fin de obtener un crédito. El titular originario del certificado con el talón anexado que constituye el instrumento probatorio del confío de deposito agrario, celebrado por el propietario de los producto, tiene expedita la vía de posibilidad de celebrar un contrato de crédito agrario. La relacion a la cual nos referimos en este apartado la tomamos sobre la base de que el talón no haya sido ya negociado por cuanto si se ha endosado, el crédito ha sido transferido a un tercero y así sucesivamente, perdiéndose de vista la relación entre el crédito agrario y el certificado de depósito.

6. Obligaciones de las partes. Ambas partes tienen obligaciones recíprocas que cumplir y contrariamente nace a favor del otro sujeto el derecho a compulsarlo a su ejecución o a resolver la convención dejando sin ejecto la relación jurídica agraria. a) Del depositario. Este tiene a su cargo las siguientes obligaciones: 1°) En primer término debe realizar las tareas de la guarda y conservación de los productos entregados en deposito. 2°) Responde por los efectos recibidos debiendo realizar todos los tratamientos a que se obligó por contrato y los especificados en el artículo 38, capítulo VII - clasificación de los granos— el decreto-ley 6698/63. 3°) Debe aceptar la transferencia del certificado de depósito representativo de la propiedad de la producción que pueda realizar el sujeto depositante. 4°) Debe darle curso al pedido de venta del acreedor de los efectos consignados en el talón, el cual previamente ha sido, endosado, siendo este instrumento el representativo del crédito otorgado al titular del certificado, todo ello de no abonar la deuda convenida en el

préstamo. 5°) Realizar todos los actos de conservación de los efectos depositados. 6°) Al vencimiento del contrato devolver al depositante la misma cantidad y calidad de efectos recibidos en depósito o entregar los productos agropecuarios a quien indique el depositante &i él se obligó en el contrato, siendo responsable por su incumplimiento. b) Del depositante. Son obligaciones del depositante: 1°) Abonar el precio en la forma y época convenida en el contrato. Como consecuencia de este incumplimiento nace a favor del depositario el derecho de retención de los efectos depositados. 2°) Abonar al depositario los gastos que le hubieren ocasionado la guarda y conservación de los productos agrícolas depositados. 3°) No retirar los efectos con anterioridad al vencimiento del plazo contractual. 4°) Asegurar los efectos entregados en depósito y en su defecto cumplir con la compulsión cursada por el depositario para asegurar la mercadería. 7. Forma y prueba del contrato. El contrato de depósito agrario debe celebrarse por escrito en donde deben estipularse las obligaciones recíprocas entre las partes. Tanto en las leyes 928, 9643, decreto-ley 6698/63, el certificado de depósito, además de representar el instrumento de la propiedad de la mercadería, constituye el elemento probatorio de la celebración del contrato de depósito, El talón es separable del certificado, pero no prueba la celebración del contrato. La resolución del contrato se produce por las causas que la ley autoriza o de común acuerdo entre las partes. Si se fijó término concluye a la expiración del plazo. Contrariamente el incumplimiento de las obligaciones de las partes trae aparejada la resolución del contrato. Con relación al depositario su incumplimiento tiene concomitancia penal, ya que la no devolución de los efectos a su debido término fijado en el contrato, siempre que no tenga causa legal para retenerlos, lo hace posible de la comisión del delito de estafa previsto y penado en el inc. 2° del artículo 173 del Código Penal. Tratándose de un contrato agrario de depósito, el dolo se denomina dolo penal agrario, en virtud de que el bien jurídicamente protegido es la propiedad agraria, representada por los productos agropecuarios entregados en depósito.

C) CONTRATO DE SEGURO AGRARIO

1. Generalidades. Definición. Caracteres. La actividad agraria se encuentra permanentemente amenazada por los avatares del clima, tales como inundaciones < plagas, sequías, granizo y demás circunstancias que impiden un resultado normal favorable en la explotación agropecuaria para el productor y su familia. Es por esta causa que el sujeto agrario debe prevenir los riesgos propios de la explotación, que en el caso de una pérdida total o parcial de su cosecha o de cualquier clase de especialización de la actividad agraria que realice, cuente con un mínimo de recursos que le permita continuar con sus labores agropecuarias. Esta prevención de los riesgos en la actividad agraria se concreta por el acto jurídico del contrato de seguro agrario. Hecho este breve introito, diremos que el contrato le seguro agrario consiste en la relación jurídica agraria en virtud de la cual el sujeto agrario conviene con un tercero, mediante el pago previamente estipulado de una suma de dinero (prima), que en caso de sufrir un riesgo total o parcial de los objetos agrarios, abonará por la pérdida sufrida, los gastos invertidos en la producción o el valor de los objetos asegurados en su caso a la época del siniestro, permitiéndole de esta manera continuar en la actividad agraria. El seguro agrario puede constituirse con relación a todos los objetos agrarios ya sean productos agrícolas, bienes inmuebles y muebles o semovientes. Los caracteres del contrato son: a) El riesgo asegurable cubre los gastos invertidos en la exposición y también la posibilidad de próxima producción agropecuaria, excluyéndose las utilidades que puedan obtenerse. b) Es integral, o sea que se constituye contra todo riesgo en la actividad agraria. c) Es un medio indirecto para proveer el fomento agropecuario por cuanto si existe una pérdida total o parcial el productor agropecuario no queda sin capital para intentar un nuevo ciclo agroeconómico y puede continuar con la explotación. d) No es obligatorio para el sujeto agrario, pero si este resuelve celebrarlo, el asegurador debe avenirse al acuerdo contrato, siempre que el productor agropecuario acepte las futuras obligaciones recíprocas que nacen del acuerdo de las mutuas voluntades. No constituye sumisión de una parte hacia la otra, sino que la autonomía de la voluntad queda disminuida a las mínimas consecuencias respecto del asegurador, y el Estado acude en salvaguardia de los intereses del sujeto agrario.

e) No hay animo de lucro en el contrato de seguro agrario. No es de carácter comercial.

2. Contenido. El contrato de seguro agrario se integra por los distintos elementos que forman el contenido, representados por: 1°) El sujeto agrario, que es el productor agropecuario, o sea que es sujeto físico o persona jurídica. El otro sujeto de la relación agraria es el asegurador, que puede ser tanto persona física como Jurídica, representadas comúnmente, estas últimas, por las compañías de seguro. 2°) El objeto agrario está constituido por el riesgo que significa la explotación agraria (ya sean cosechas, semovientes, etc.) sujetas a pérdidas totales o parciales. También como elemento complementario sería objeto agrario del seguro, la promoción y fomento por cuanto prevé que el asegurado agrario disponga de capital para continuar con la actividad agraria. Y asimismo la existencia de una siembra a cosechar y demás cosas agrarias que puedan ser asegurables. Hacemos notar, por último, que el objeto principal del seguro agrario es el riesgo y el objeto agrario que pueda ser asegurable. 3°) El vínculo jurídico agrario es la relación que nace entre las partes por el acuerdo de voluntades entre el asegurador y el sujeto agrario, dando origen a las recíprocas obligaciones y los derechos entre las partes.

3. El seguro en la actividad agraria. La actividad agraria se encuentra rodeada permanentemente de riesgos constantes, que pueden ocasionar la pérdida de la producción, ya sea total o parcial. El riesgo está siempre presente en la actividad del productor, razón por la cual se debe legislar el seguro agrario separado del Código de Comercio. Este es en la actividad agraria (nos referimos al seguro agrario) un elemento esencial, concebido sin ánimo de lucro o especulación tendiente a evitar la insolvencia del sujeto agrario, en el supuesto de producirse el evento riesgo. Para que el riesgo sea asegurable debe reunir algunos requisitos, a saber: 1) Que sea motivado por un caso fortuito. 2) Que tenga el carácter de objetivo. 3) Tener la condición de permanente. 4) Que pueda ser apreciado. Retomando lo del párrafo anterior diremos que teniendo en cuenta que uno de los caracteres de los contratos agrarios es la inexistencia de la especulación, el Estado debe arbitrar los medios necesarios a fin de que, por sus organismos idóneos, provea a quienes intervienen en la actividad agraria de las normas jurídicas positivas —agrarias—, a fin de que por medio de su legislación propia se pueda valer a sí misma, amparando al sujeto agrario.

El seguro agrario privado puede estar a cargo de las Cooperativas Agrarias, entes que precisamente están desprovistos en la celebración de sus actos del ánimo de lucro y especulación, estando únicamente al servicio de sus socios, los que deben ser sujetos agrarios. Dentro de este orden de ideas se han presentado algunos proyectos de ley al Congreso Nacional. Destacamos el elaborado por el diputado Mario Guido en el cual se preveía que el seguro agrario estuviera a cargo de las Cooperativas y que el Banco de la Nación acudiera en su ayuda proveyéndoles de $ 10.000 moneda nacional (en ese entonces), con cargo de ésta de proceder a su devolución. Ese préstamo contribuiría a formar el Fondo de Reserva. Preveía el Proyecto el seguro integral agrario contra clases de cultivos y todo riesgo, siendo obligatorio. El seguro cubría: 1) Arrendamiento; 2) semillas; 3) los costos de labranza; 4) gastos que demande la atención de la familia agraria; 5) los impuestos que debería abonar el productor, y 6) lo primordial para la celebración de todo contrato de seguro de cualquier naturaleza que sea: la prima.

4. Legislación comercial y el seguro agrario. Al analizar los caracteres del contrato expresamos que no era lucrativo; consecuentemente no es comercial por faltarle ese elemento y no constituye un acto de comercio. Nuevamente reiteramos que por no disponer del Código Agrario Nacional, debemos usar del contrato de seguro legislado en el país, o sea el previsto en la ley 17.418. Pero como no deja de eximimos de sostener sin hesitaciones que en Derecho Agrario no existe norma jurídica agraria alguna que prevea el contrato agrario privado. Sin perjuicio de lo expuesto, la actividad agraria ha recurrido al derecho comercial a los efectos de cubrir los riesgos posibles en las explotaciones agropecuarias. El Código de Comercio legislaba el contrato de seguro 26 en general en los artículos 492 y siguientes y el artículo 493 al referirse al objeto que incluía en el inciso 2°: "los riesgos de las cosechas", lo que era totalmente insuficiente por constituir éste el único objeto del contrato, no considerando el Código las circunstancias que hemos estudiado en los puntos anteriores. Las normas vigentes sobre seguros están dadas por la ley 17.418 que legisla esta clase de contratos. La Sección IX de la ley 17.418 legisló sobre los seguros en la agricultura en los casos de granizo y helada y con relación a los semovientes. Es evidente que las disposiciones sobre seguros son totalmente insuficientes, ya que se encuentran excluidas las actividades conexas, las accesorias y las vinculadas. La actividad

forestal, entre otras, no está contemplada. Se refiere el decreto-ley 17.418 en su artículo 90 a que el seguro consiste en los daños a la explotación y la indemnización se puede limitar a los que sufra el asegurado en una determinada etapa del proceso, enumerando la siembra, cosecha, respecto de alguno o a todos los productos y en definitiva "referirse a cualquier riesgo que los pueda dañar". Después de determinar este concepto general se refiere en especial al seguro por granizo y heladas (arts. 91 y 97 respectivamente). a) Granizo. Responde por daños causados sólo a los frutos y productos asegurados. Producido el siniestro por esta causal se evalúa el daño en la forma: el valor de los frutos y productos al tiempo de la cosecha, si no hubiera habido siniestro, y el valor que tienen después del daño. El asegurado en este supuesto abonará la diferencia en concepto de indemnización. Esta indemnización a cargo del asegurador no cumple ni contempla los principios generales del seguro agrario, por cuanto esa suma puede ser insuficiente para proceder a realizar las tareas con miras a una nueva cosecha. No se trata de abonar indemnizaciones de sumas globales, sino todos los rubros integrantes de los gastos hechos por el productor para la siembra-cosecha, ratificando lo que expusimos en el punto 3, de este capítulo. El plazo para notificar el siniestro es de tres días, siempre que las partes no convengan otro mayor. Esta notificación deberá ser instrumentada en forma fehaciente por medio de telegrama colacionado, acta notarial o notificación Judicial. Si encontrándose los frutos y productos dañados el inmueble se enajena, el asegurador puede rescindir el contrato vencido el período en curso y durante el cual tomó conocimiento de la enajenación. Si encontrándose los frutos y productos dañados el inmueble se enajena, el asegurador puede rescindir el contrato vencido y asimismo cuando un tercero, en base a un acto jurídico agrario, adquiere el derecho de retirar los frutos y productos asegurados (art. 96, ley 17.418). b) Helada. Se aplican las disposiciones que hemos expuesto precedentemente (arts. 90/96, ley 17.418). La Sección X, ley 17.418, prevé el seguro de animales con relación a la salud de los semovientes. Se refiere la ley a la mortandad de animales al establecer que el asegurado responderá por la muerte o enfermedad de animales asegurados o por incapacidad total o permanente, si así se convino en el contrato. Como toda regla la norma determina las excepciones, siempre que no se haya estipulado lo

contrario, en que los daños no se incluyen. No están alcanzados por el seguro de los daños provenientes de: a) Epizootias o por aquellas enfermedades por las que corresponda al titular de los semovientes un derecho a indemnización con recursos públicos, aun perdido este derecho por incumplimiento a leyes sanitarias. b) Incendio, rayo, explosión, inundación o terremoto. c) Durante el transporte, carga, descarga de los semovientes. Al asegurador le asiste el derecho de inspección de los semovientes en cualquier momento. Y el asegurado tiene obligación de denunciar la muerte o enfermedad del animal dentro de las 24 horas de producido una u otra. Si el animal enferma o sufre accidente, el asegurado debe notificar el hecho a un veterinario y en su ausencia a un práctico. En el supuesto que el asegurado no haya dado el trato corriente o común al semoviente o lo haya maltratado o descuidado, pierde el derecho a la indemnización. Asimismo lo pierde si no recurrió al veterinario de que da cuenta el artículo 104 en caso de enfermedad o accidente (art. 105). La indemnización será la consignada en la póliza, en la cual se da el valor del semoviente. Este valor del semoviente dado en la póliza puede convertirse en algo totalmente insuficiente. Si la enfermedad de un semoviente se originó durante el plazo de vigencia del contrato, el asegurador responde por la muerte del animal o por su enfermedad si éstas ocurrieran un mes después del vencimiento del plazo contractual. De acuerdo a las normas mencionadas, el seguro agrario es insuficiente tanto para la agricultura como para la ganadería y los riesgos que deben ser cubiertos, además de los incluidos en la ley 17.418, son entre otros: a) inundación, b) incendio, c) sequías, d) casos fortuitos o de fuerza mayor.

5. Normas jurídicas del seguro agrícola. No existe legislación agraria en el país que legisle el contrato de seguro agrícola privado. Algunas leyes han hecho referencia al seguro como la no 13.246, la que autorizaba en el artículo 6° la remisión proporcional del arrendamiento por pérdida total o parcial de cosechas, por casos fortuitos o fuerza mayor que impliquen riesgos no asegurables. Reiteramos lo expuesto al tratar el precio del arrendamiento.

La única legislación agraria —que no es de carácter privado— es la ley 11.684 que además de crear una sección de crédito agrario en el Banco de la Nación Argentina, organizó el Deparlamento de Seguros de carácter mutual contra los riesgos de producción agrícola ocasionados por granizo, heladas y sequías, de acuerdo al artículo 12, inciso c. Limitada su organización al granizo solamente, de acuerdo a lo que se informó en 1937 por el propio Banco a la Cámara de Diputados de la Nación, en base al estudio realizado por los doctores José González Galé y Argentino V. Acerboni. La referida Sección de Seguros prevista en la ley no es obligatoria para los productores ni tampoco integral, ya que "no puede considerársele suficiente para atender las necesidades del campo cuyos riesgos van más allá del granizo, heladas y sequía". Algunas provincias han dictado leyes de seguro agrícola, las que solamente mencionamos por cuanto por ser de carácter estatal, es tema ajeno a este libro. Mendoza lo hizo por ley 1963 en 1951, la que organizó el seguro agrícola estatal obligatorio contra todo riesgo, que provenga de fenómenos climáticos y para cubrir los costos de producción. San Juan sancionó su ley de seguro agrícola que lleva el número 1024 en 1946. Se implanta el seguro obligatorio a cargo del Estado local, con relación a la vid y el olivo y facultativo para el manzano. El riesgo que cubre es contra el granizo y heladas. Es insuficiente. En general el productor que desee contratar un seguro deberá hacerlo por intermedio del Banco de la Nación o, en su defecto, con las Compañías de Seguros privadas de conformidad a la ley 17.418, tal como lo exponemos en el punto anterior.

6. Obligaciones de las partes. Como no existe una ley de índole agraria, las obligaciones de las partes, una vez celebrado el contrato, deben atenerse a lo normado por la ley 17.418 en su contexto general. Este quedaría parcialmente dejado sin efecto por las cláusulas que tendrían que incluir los contratantes al suscribir el acuerdo, consignándole en él los principios generales de los contratos agrarios y en especial los del seguro agrario. Lo concebimos así por cuanto en esta forma quedaría limitado a su mínima expresión el seguro comercial que no contempla las características de la actividad agraria y los caracteres de los contratos agrarios. a) Del asegurador. Las obligaciones de la ley 17.418 debemos aplicarlas al Derecho Agrario y así la primera y principal del asegurador consiste en abonar la suma que se ha convenido en el contrato, ocurrido el siniestro.

Su obligación se limita al pago de la indemnización con relación a los frutos y productos. Si el asegurado no ha abonado la cuota o prima a la fecha del siniestro, desaparece su obligación a la indemnización. Tiene obligación de responder por la muerte o enfermedad de los semovientes o su incapacidad total y permanente, si así se convino. b) Del asegurado. Las principales obligaciones del asegurado son: Abonar la prima convenida en la forma y épocas estipuladas. Comunicar al asegurador dentro de las 24 horas de producirse alguna muerte o enfermedad en los semovientes asegurados. Darle un buen trato a los animales asegurados.

7. Forma y prueba. Forma. El contrato de seguro agrario debe celebrarse por escrito y tiene vigencia desde el mismo momento en que las partes libremente expresan su voluntad de darle nacimiento a la relación jurídica agraria del seguro. La circunstancia de no haberse emitido la póliza del seguro no es obstáculo para que el contrato tenga plena vigencia. Debe realizarse en doble ejemplar uno para cada parte: asegurado y asegurador. Juntamente con el contrato de seguro agrario debe dársele nacimiento a la póliza, que es el documento en donde se consignan los datos de las partes basados en el instrumento contractual que debe otorgar el asegurador. La póliza debe contener: a) Nombre y domicilio de los contratantes. b) Monto asegurable. c) Los riesgos materia del seguro. d) Momento o época en que se asumen los riesgos y el plazo, e) La prima o cotización, y f) Las condiciones generales del contrato. Prueba. La prueba del contrato de seguro tiene lugar con el instrumento contractual, o sea que debe serlo por escrito. Se puede acreditar también por cualquier otro medio si existe principio de prueba por escrito. Este último podría ser el recibo de pago del asegurado de la cuota de la prima, pero la prueba serían circunstancias de carácter agrario y no comercial por ser un acto Jurídico agrario que tiene relación con el fomento de la producción agropecuaria, en el sentido de que, ocurrido un siniestro, el sujeto agrario dispone de un capital mínimo a fin de continuar con la actividad agraria.

Con respecto al tema propiciamos la creación de un Registro especial en donde se inscribirían los contratos de seguros agrarios, así como también las personas físicas o jurídicas que se dedicaran como actividad permanente a la celebración de seguros agrarios. De esta forma el productor gozaría de mayor garantía en lo concerniente a la percepción de la indemnización. Es decir que en este supuesto el contrato de seguro agrario quedaría perfeccionado con la inscripción, el cual tendría lugar juntamente con la póliza o, en su defecto, a las 24 horas siguientes de solicitar el asegurador la inscripción en el Registro.

8. Resolución del contrato. El incumplimiento del contrato por una de las partes da derecho a la otra a rescindir, revocar o resolver el contrato según sean los casos. Hemos tratado la rescisión y revocación de los contratos en el apartado A), punto 5 del Capítulo III, y allí nos remitimos. Aquí analizaremos únicamente la resolución del contrato de seguro agrario. Esta tiene lugar en los siguientes supuestos: a) Sí el asegurado no abona la prima convenida, el asegurador lo resuelve, b) En caso de enajenarse el inmueble, incluyéndose los frutos y productos materia del seguro, transcurrido el período en curso, el asegurador puede resolver el contrato. c) Si el asegurado celebra contrato de arrendamiento o algún acto jurídico agrario en virtud del cual un tercero adquiere el derecho de retirar los frutos o productos asegurados, el asegurador puede resolver el contrato. d) Si el asegurado se niega a que el asegurador realice una inspección de los semovientes asegurados, puede resolverlo el asegurador. e) Sí el asegurado maltrató los semovientes materia del contrato, si los descuidó, si en caso de enfermedad no dio intervención a un veterinario o, en su defecto, a un práctico (en donde no hubiere veterinario), el asegurador resuelve el contrato.

CAPITULO DECIMOCTAVO JURISDICCION Y PROCEDIMIENTO AGRARIO

A) JURISDICCIÓN Y FUERO AGRARIO

El Estado se desenvuelve a través de funciones que son tripartitas: legislativas, ejecutivas y judiciales. De estas tres funciones la jurisdiccional presupone la existencia o creación de órganos destinados a administrar justicia. Alsina considera que en materia procesal el término jurisdicción se aplica a la facultad conferida a ciertos órganos para administrar justicia en los casos litigiosos 1 y Chiovenda entiende que la jurisdicción es la actuación de la voluntad de la ley, mediante la sustitución de la actividad de un órgano público a una actividad ajena 2. La jurisdicción con la intensificación de las relaciones humanas, por razones de especialidad y otras circunstancias, se va dividiendo, lo que origina la jurisdicción específica o autónoma que se mueve de conformidad a los principios generales de la rama del derecho de que se trate. En la época en que nació la jurisdicción, ésta proliferó en forma rápida como consecuencia de la creación de los fueros, que consistían en el otorgamiento de privilegios a determinadas personas, gremios o corporaciones, a fin de ser juzgados por leyes y tribunales especiales. De acuerdo a lo dicho líneas arriba, los conceptos actuales de Fuero y Jurisdicción serían sinónimos, lo que pensamos que no es así, por cuanto el nacimiento de los fueros tuvo como causa ciertos excesos y extravíos. En nuestro sentir el término jurídico y técnico sería Jurisdicción Agraria y no Fuero Agrario, a pesar de que ambos tendrían como fundamento la aplicación de normas especiales, particulares, autónomas, como lo es el derecho agrario.

1. Antecedentes. La primera manifestación de la jurisdicción agraria data de la sanción del decreto 68.344 de 1940, en virtud del cual se creaba un organismo específico —la Comisión Arbitral—, que tendría jurisdicción para entender en todo lo concerniente al reajuste del precio en los contratos de arrendamientos agrícolas. La Comisión intervenía cuando ambas partes prestaban su conformidad, siendo sus decisiones obligatorias para los contratantes, teniendo el carácter de arbitral. Al sancionarse la ley 12.771 en 1942 previo en su artículo 6° la creación de la Cámara Arbitral de Arrendamientos, la que intervenía en todo lo atinente a la aplicación de la misma. Esta ley se caracterizaba por la sencillez del procedimiento, gratuidad y la elección de esta

vía por las partes, excluida la concurrencia de los contratantes ante el poder judicial. Estos organismos tenían carácter administrativo nacional como antecedente de la creación de las Cámaras Paritarias de Conciliación y Arbitraje Obligatorio creadas por el artículo 46 de la ley 15.246, que facultaba su creación al Poder Ejecutivo dentro del entonces Ministerio de Agricultura de la Nación. Si bien es cierto que invadían los preceptos constitucionales del artículo 95, estos Tribunales (las Cámaras) ejercían funciones de carácter jurisdiccional, es decir especiales o particulares no integrando precisamente el Poder Judicial en el país. Las Cámaras Paritarias creadas por la ley 15.246 fueron disueltas por el decreto-ley 17.181 y el interés es de carácter histórico. Y asimismo poder comprobar, sí, como Tribunales de aplicación del Derecho Agrario arrendatario, se puede en la actualidad elaborar una ley procesal agraria teniendo a la actividad de las Cámaras como experiencia positiva o no sin dejar de reconocer que su funcionamiento fue inconstitucional, por cuanto no se respetó el artículo 95 de la ley fundamental.

2. Jurisdicción agraria como consecuencia de la autonomía del Derecho Agrario. Hemos expresado en el capítulo primero que el Derecho Agrario es autónomo. Es un derecho particular con caracteres bien definidos, ya que trata una actividad específica: la actividad agraria. Por tener caracteres bien concretos, por ser una rama jurídica autónoma, está en condiciones de conferir una jurisdicción específica, especial para todos los tópicos de una explotación grana, lo suficientemente amplia como para permitir intervenir y solucionar todos los problemas provenientes de la actividad agraria. Así entendido, debe crearse la jurisdicción agraria en cada una de las provincias, como integrantes del Poder judicial local, cuyos Tribunales deberán ser competentes para tomar participación en los casos de dilucidación de cualquier hecho o acto jurídico agrario en que sea parte un sujeto agrario. En consecuencia, como principio general y rector, deberán tener jurisdicción agraria los Tribunales Agrarios en los siguientes supuestos: 1) Tratándose de cualquier actividad agraria propiamente dicha, tales las productivas, conservativas y preservativos; 2) Actividades agrarias conexas con las propiamente dichas, estando incluidas las extractivas forestales; 3) Actividades agrarias accesorias, o sea las que tienen carácter complementario de la actividad productiva, tales como las manufactureras, transportivas, comerciativas, industriales, etc., entendidas estas actividades como estrictamente complementarias a las propiamente dichas y a las accesorias. Si este grupo 5) de la actividad agraria no es de carácter complementario, no podemos incluirlas como actividades accesorias y serán respectivamente comerciales, industriales, transportativas, etc., según los casos; 4) en un

cuarto grupo debemos incluir a la actividad vinculada, o sea el acto jurídico, que por tener sus efectos en el medio rural, intervenir un sujeto agrario y un objeto agrario, la relación jurídica creada por el acuerdo de voluntad común de las partes es de carácter agrario. Tal el caso de un contrato de compraventa agraria de maquinaria agrícola, tractor, cosechadora, etc.

3. Creación de la jurisdicción agraria en la Provincia de Buenos Aires. Como antecedente de la creación de la jurisdicción agraria provincial merece citarse la ley 2291 del 20 de diciembre de 1932 de la Provincia de Santa Fe, por la cual se crearon las Comisiones Paritarias de Arrendamientos Rurales las cuales intervenían ^ pedido de parte en los conflictos provenientes de los contratos de arrendamientos, con respecto principalmente al precio, de conformidad al artículo 2° y por el artículo 1° se dispuso que las Comisiones se constituían en cada comuna. a) Decreto-ley 868/57. Dada la proliferación de las controversias agrarias provenientes del constante aumento de los sujetos dedicados a la actividad agraria, agravado por el incremento de la población, impulsaron al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la creación de la Jurisdicción Agraria, iniciativa que se concretó en 1957 mediante el decretoley 868 del 30 de enero de ese año. Por reiteradas críticas que se le formularon no se llegó a aplicar, y el 20 de noviembre de 1957 se sancionó el decreto-ley 21.209/57, modificatorio del anterior. El decreto-ley 868/57 creador de la jurisdicción agraria estableció en sus normas principales: 1°) La autoridad Judicial agraria estará integrada por una Cámara de Apelaciones Rural y Juzgados de Primera Instancia Rurales, Comisiones de Conciliación y Arbitraje, Ministerio Público y los Defensores de Pobres y Ausentes. Los Juzgados Rurales tenían su sede en Dolores, Mercedes,. Tres Arroyos y Pehuajó; las Comisiones estarían radicadas en: La Plata, Arrecifes, General Belgrano, Lobería, Olavarría, Bahía Blanca, Trenque Lauquen y Junín. La Cámara de Apelaciones en Dolores. 2°) Los Juzgados Rurales eran competentes para intervenir en las actuaciones que les remitieran las Comisiones de Conciliación sobre arrendamientos y aparcerías rurales. Asimismo entendían los Juzgados en todo lo concerniente a lo normado por el Código Rural, expropiación de predios para colonizar y conflictos motivados por la aplicación de la ley de colonización provincial. Las sentencias dictadas por los Juzgados Rurales eran apeladas para ante la Cámara con asiento en Dolores. 3°) Las Comisiones de Conciliación y Arbitraje entendían en las controversias suscitadas entre arrendadores y arrendatarios con motivo de los respectivos contratos y sobre las leyes

de arrendamientos y aparcerías rurales. La demanda se interponía ante la Comisión correspondiente de acuerdo a la ubicación del predio. Se intentaba una conciliación, y si fracasaba, la Comisión dictaba su veredicto, que era un arbitraje. Contra ese arbitraje se podía apelar ante el Juzgado Rural Competente, el cual, previo intento de conciliación dictaba sentencia, la que podía apelarse ante la Cámara. El arbitraje sancionado por la Comisión, si era consentido, tenía fuerza de sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada. b) Decreto modificatorio 21.209/57. El decreto-ley 21.209/ 57 que reformó el 868/57 suprimió las Comisiones Arbitrales, ya que se dijo de ellas que eran antes administrativos que funcionaban al margen del Poder Judicial, y fueron reemplazadas por Comisiones Asesoras con funciones totalmente diferentes. Se amplió considerablemente la competencia de los Tribunales Agrarios (éste es el término correcto, pero el decreto decía Rurales) por los artículos 15/16. 1°) El decreto-ley creaba los Juzgados de Primera Instancia Rural con asiento en: La Plata, Mercedes, Azul, San Nicolás, Dolores, Tres Arroyos y Bahía Blanca, con dos Secretarías cada Juzgado. 2°) Las Cámaras de Apelaciones en lo Civil y Comercial a las cuales se les agrega la competencia necesaria para intervenir en la jurisdicción Agraria. Se dejó sin efecto la Cámara de Dolores. 3°) Las Comisiones Asesoras funcionarían ante cada Juzgado de la Jurisdicción Agraria, las que estaban integradas por un representante de los arrendadores y otro de los aparceros o arrendatarios y asimismo por un ingeniero agrónomo. La tarea de estas comisiones, era la de asesorar técnicamente al juez. 4°) A los Ministerios Públicos se les amplía la competencia en forma similar a las de las Cámaras, en las contiendas agrarias (rurales dice erróneamente, el decreto). c) Competencia. Se ha dicho que la competencia es la medida de la jurisdicción, lo que significa que ésta implica competencia pero no a la inversa, o sea que todos los jueces integrantes del poder judicial se hallan investidos por mandato constitucional y legal del suficiente poder o autoridad para administrar justicia sin estar habilitados para hacerlo con relación a cualquier rama autónoma del derecho, ya que ello constituye la jurisdicción en general. Pero la habilitación especial con referencia a una rama jurídica, limitándose así la jurisdicción, es lo que denominamos con potencia judicial. Por esta razón decimos que tal o cual Juez no está investido de competencia para intervenir en determinados procesos. Así ante un juez civil no podrá ventilarse una causa penal; un

Juez comercial no es hábil para que ante él se tramite un juicio sucesorio, etcétera. Staforini dice que: "ésta fija la medida en que los jueces pueden ejercer su jurisdicción, o sea la potestad de administrar justicia. y Alsina expresa que "la competencia debe determinarse con relación a cada juicio" y la define "como la aptitud del juez para ejercer su Jurisdicción en un caso determinado" y agrega que por tal motivo se dice que la competencia es la medida de la jurisdicción, con relación a su ejercicio. El decreto-ley 21.209/57 determinó la competencia de la Justicia Agraria bonaerense, en razón del territorio y por materia. La competencia por materia está normada en los arts. 13 y 14 del decreto-ley 21.209/57. Dice el extenso artículo 13: "Compete a los Tribunales conocer: . 1. En las cuestiones que versen sobre materia legislada por el Código Rural, leyes que lo complementen o que legislan sobre materia rural, entre los que se enuncian: a) Cuestiones suscitadas con motivo de la prenda rural, del crédito rural y del seguro rural; b) Conflictos por obras nuevas y/o modificación del curso natural o artificial de las aguas en zonas rurales; c) Las cuestiones que se susciten con motivo de las leyes de sanidad animal y vegetal, seguridad rural y de conservación; d) Comodatos, uso y habitación sobre predios rústicos; e) Caza, pesca, apicultura y forestación; f) Tránsito de productos forestales y agropecuarios en general; g) Marcas, contramarcas y señales; h) Concentración de frutos; i) Servidumbre de tránsito y caminos que afecten a predios rústicos; j) Alambrados, muros, cercos y fosos en predios rústicos; k) Cuestiones que se susciten entre las cooperativas, asociaciones e instituciones agropecuarias y sus componentes con motivo de tas relaciones emergentes de las explotaciones agropecuarias y las que se susciten entre componentes de sociedades destinadas a la explotación agropecuaria cuando el litigio versare sobre dicha explotación; l) Juicios de desalojo de predios rústicos, cualquiera sea el origen de la ocupación y, en general, toda causa sobre daños y perjuicios, contratación de trabajos y ejecución de obras vinculadas a la explotación agrícola, ganadera, frutícola, hortícola y forestal, siempre que no exista relación de dependencia entre las partes, ni se refiera a la comercialización de la producción. Considérase predio rústico o rural al ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos. Considérase planta urbana de las ciudades o pueblos el núcleo de

población cuyo fraccionamiento se encuentre representado por manzanas y solares o lotes. II. En los juicios de expropiación que entable la provincia, de tierras destinadas a fines de la ley orgánica de colonización. III. En las cuestiones originadas con motivo de la aplicación de la ley orgánica de colonización. IV. En los conflictos suscitados entre arrendadores y arrendatarios y/o aparceros con motivo de los respectivos contratos de arrendamiento y/o aparcería; de las leyes sobre esta materia y de las leyes sobre transformación agraria y su reglamento". El inciso I es de carácter enunciativo: "entre las que se enuncian", lo que permite sostener la competencia agraria para otras cuestiones vinculadas con la actividad agraria y cuya determinación deberá ser enunciada por la jurisprudencia agraria, teniendo en cuenta la autonomía del Derecho Agrario y las distintas clases de actividades agrarias. Por ser la comercialización de la producción una actividad complementaria de la agraria propiamente dicha, constituye una actividad agraria de las que hemos llamado accesorias, siendo un acto jurídico agrario y, por ende, le alcanza la competencia agraria. La exclusión de la comercialización de la producción significa un acto que restringe la actividad agraria, limitando sin razón valedera el ámbito de aplicación del Derecho Agrario. Debe excluirse del texto legal esta circunstancia otorgándosele competencia al Juez agrario en los supuestos de la comercialización de la producción. La competencia territorial está dada por el artículo 5° del decreto-ley 21.209, correspondiendo a los Juzgados de La Plata, Mercedes, San Nicolás, Azul, teniendo jurisdicción sobre los distintos partidos comprendidos en dichos departamentos. Se modifican las jurisdicciones correspondientes a los siguientes Juzgados:} a) Dolores: Además de los de su distrito corresponden: Mar Chiquita, Balcarce, General Pueyrredón y General Alvarado. b) Tres Arroyos: Su jurisdicción lo es sobre estos partidos: Tres Arroyos, González Chávez, Necochea y Lobería. c) Bahía Blanca: Distritos de: Patagones, Vellarino, Bahía Blanca, Coronel Rosales, Coronel Pringles, Tornquist, Puán, Saavedra, Coronel Suárez, Adolfo Alsina, Guaminí, Caseros y Coronel Dorrego. Asimismo es juez competente el del lugar en donde esté ubicado el predio. d) Tribunales del Trabajo en Función de la Jurisdicción Agraria. La jurisdicción agraria no se encuentra en vigencia por cuanto no se han instalado los juzgados Agrarios, pero en virtud de habérsela creado hubo de ponérsela en funcionamiento. Para ello se dictó el decreto ley 3759/57, disponiéndose que hasta tanto se instalaren los Tribunales Rurales

(agrarios) las causas competenciales previstas en el decreto ley 21.209/57 se tramitarán ante los Tribunales del Trabajo aplicándose el procedimiento previsto en los artículos 17 a 65 del referido decreto-ley y para lo que no está allí previsto, será de aplicación supletoriamente la ley 5178 de Procedimiento Laboral y el Código de Procedimiento Civil y Comercial, lo que veremos en la segunda parte de este capítulo. Dejamos aclarado desde ya que la ritual laboral fue suplantada, primero por la 7600 y posteriormente por la No 7718. El Derecho Agrario es autónomo y sus principios deben contemplarse a fin de que la ley del rito no sea motivo de interferencia en esta rama jurídica del derecho. La competencia debe estar acorde con la actividad del sujeto —en nuestro caso sujeto agrario— y así hemos expresado que todas las instancias en el proceso productivo agrario deben guardar una armonía tal, que no sirva para desnaturalizar la propia actividad agropecuaria. Por fin las actividades agrarias vinculadas, son de competencia agraria, a las cuales debe aplicarse el procedimiento agrario.

4. Aplicación de leyes agrarias al procedimiento agrario Ley 15.246. El procedimiento agrario de la Provincia de Buenos Aires que encuentra alcanzado por ley nacional de aplicación en todo el país y no solamente el ritual bonaerense, sino el de cualquier provincia que lo haya creado o que lo ponga en funcionamiento en el futuro, siempre que continúe en vigencia la ley 15.246, Aclaramos asimismo que aun en el supuesto de no existir en los estados provinciales la Jurisdicción agraria, también son de aplicación las normas procesales de la ley 15.246. Lo que decimos es de aplicación en los juicios con motivo de contratos de arrendamientos, aparcerías en todas sus formas, capitalización de hacienda y medierías. La ley 15.246 prescribe dos clases de prohibiciones de carácter procesal: a) la prórroga de jurisdicción, y b) constitución de domicilios especiales, lo que veremos en los puntos siguientes:

5. Prórroga de jurisdicción. El artículo 17 in fine de la ley 15.246, dice en la parte pertinente: "Serán asimismo insanablemente nulas y carente de todo valor y efecto cualesquiera cláusulas que importen la prórroga de jurisdicción". Los fundamentos de esta cláusula como los de todo el articulado y las cláusulas nulas, lo hemos explicado al tratar el capítulo cuarto y el contrato de arrendamiento, agregando aquí que se relaciona íntimamente con la segunda parte del artículo 1°, el cual declara que la ley

15.246 "es de orden público, insanablemente nulas las cláusulas realizadas o insertas en los contratos en fraude a la misma". La jurisdicción agraria queda condicionada de conformidad al artículo 17 de la ley 15.246 al domicilio real del arrendatario, aparcero o capitalizador de hacienda, respecto del arrendatario» siendo en última instancia competente el juez agrario que corresponda a la ubicación del predio, de acuerdo al articulo 40 del cuerpo legal en estudio. La ley 15.246 es la que debe tenerse en cuenta. Suscripto un contrato de arrendamiento prorrogando la jurisdicción del tribunal competente, notificada la demanda al domicilio constituido en el contrato, se tendría como contestada la acción incoada en rebeldía. Por primar la última parte del artículo 17 de la ley, la norma procesal civil y comercial habría violado una ley nacional. Somos de opinión que a los productores amparados por la ley 13.246, les asiste en el caso explicitado precedentemente, el derecho constitucional de la defensa en juicio que prevé el articulo 17 de la Constitución Nacional. En el supuesto de haberse efectivizado el desalojo del productor, consideramos que el juez o Tribunal debe resolver como medida previa y como cuestión de puro derecho, constatada: la violación prima fase del artículo 17 de la ley 13.246, la inmediata restitución del productor en el predio y consecuentemente con ello darle la intervención que corresponda. En síntesis: Las provincias que crearon o creen en lo sucesivo la jurisdicción agraria, deben condicionar la competencia del juez agrario, de conformidad a las normas procesales del artículo 17, in fine y última parte del artículo 2° de la ley 13.246.

6. Constitución de domicilios especiales. Es moneda corriente en materia procesal en general, la intervención de distintos jueces a los que en realidad correspondan por su competencia jurisdiccional, por constituir las partes en los contratos domicilios especiales, distintos al del domicilio real del deudor. El Código de Procedimiento Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires, en su artículo 2°, admite la prórroga de jurisdicción en los contratos que hubieran convenido las partes. En materia procesal agraria las normas son diferentes. Tal como lo hemos expresado en el capítulo cuarto, el artículo 17, in fine de la ley 13.246, declara la nulidad de las cláusulas contractuales sin valor legal y efecto alguno, en los cuales se hubiera constituido un domicilio especial distinto al real del arrendatario, aparcero, capitalizador de hacienda o mediero. Respecto del capitalizador de hacienda, aparcero o mediero funciona el articulo 17 de la ley 13.246 en los supuestos en que se hubiera otorgado el uso y goce del predio, de acuerdo a lo normado en el artículo 22 de la ley 13.246. Son iguales a los fundamentos que expusimos en el apartado anterior, ya que se dan respecto de constitución de domicilios especiales.

Interviene aquí el orden público agrario, el artículo 2° de la ley 13.246, garantías constitucionales de la defensa en juicio y el procedimiento provincial debe ceder ante la norma prohibitiva y nacional como lo son los artículos 2° y la parte in fine del 17 de la ley 13.246. Nos remitimos por fin a lo que dijéramos respecto a la prórroga de jurisdicción.
B) PROCEDIMIENTO AGRARIO JUDICIAL

El procedimiento agrario se concreta en base a normas aplicables a las controversias jurídicas agrarias, que son: decreto-ley 868/57, decreto-ley 21.209/57 modificatorio del anterior y por último el decreto-ley 3739/58. Es de aplicación el código procesal. A continuación nos referiremos a las principales disposiciones:

1. Disposiciones aplicables. En el punto 3, apartado d), nos referimos a las normas aplicables al procedimiento agrario. El art. 1° del decreto-ley 3939/58 dice que: "Hasta tanto se constituyan los tribunales del fuero rural creados por el decreto-ley 868/57, con las modificaciones introducidas por el decreto ley 21.209/57, acuérdase competencia a los tribunales del trabajo para entender en todas las cuestiones previstas en el art. 13 del decreto-ley 21.209 l57, planteadas o que se planteen dentro de sus respectivas jurisdicciones territoriales conforme a lo establecido en los arts. 3° y 5° de la ley 5178". A su vez el art. 2° del mismo decreto-ley se refiere al derecho supletorio, siempre que en el procedimiento agrario no estuviese prevista una situación determinada, en estos términos: "Dichos tribunales aplicarán en estos juicios el procedimiento establecido por los arts. 17 a 65 del decreto-ley 21.209/57. La ley 5178 y el Código de Procedimientos en lo Civil y Comercial se aplicarán supletoriamente en lo que no estuviera previsto y en cuanto fuere compatible con el procedimiento específico del fuero rural". El procedimiento supletorio al cual debemos acudir es la ley 7718, ya que constituye el último ritual laboral vigente en la provincia bonaerense.

2. Contenido requerido en la demanda y contestación. El decreto-ley 21.209/57 prevé en el Capítulo III los requisitos que deben contener, tanto en el escrito de demanda como en el de responde. Haremos referencia a los fundamentales. a) Dice el art. 34 del citado decreto-ley que: "La demanda &e interpondrá por escrito. El

demandante deberá mencionar su nombre, domicilio real, nacionalidad, estado civil y profesión u oficio: el nombre y domicilio del demandado, los hechos en que se funde explicados claramente, la designación de lo que se demanda y el domicilio legal que constituye. También ofrecerá la prueba de que intente valerse y acompañará los documentos que obren en su poder. Si no los tuviese los individualizará, indicando el contenido, lugar, archivo, oficina o persona en cuyo poder se encuentran", Entre la documentación que debe acompañarse el actor debe adjuntar, además de la que disponga, el pliego de absolución de posiciones, en sobre cerrado, por aplicación del decreto-ley 3739/58, el cual, en el art. 2° que hemos mencionado, se refiere a la legislación supletoria siendo de aplicación en la instancia la ley 5178, hoy 7718 de procedimiento laboral, la que ordena Que el sobre de posiciones sea acompañado con la demanda. Nosotros entendemos que con la demanda el actor o demandado deben agregar los puntos de pericia en el supuesto de ofrecerla como prueba. Lo hacemos teniendo como fundamento lo normado por el art. 34 del decreto-ley 21.209/57, el cual expresamente impone coactivamente la agregación de toda la documentación que obre en su poder. Como los puntos de pericia es documentación que surge de su ofrecimiento y por ende constituye documentación obrante en su poder, ya que debe confeccionarse por la parte que la ofrece, debe adjuntarse con la demanda los puntos de pericia, como así también con la contestación. b) De la acción incoada se corre traslado para que el demandado la conteste dentro de los 15 días a quien se cita y emplaza para tales fines en la audiencia que se designe. Los mismos requisitos que para el escrito de demanda se requieren para el responde, el cual está normado en el art. 36 del decreto-ley 21.209/57. Del análisis combinado de los arts. 25 (excepciones admisibles oponibles) 54 y 36 del decreto-ley 21.209/57, surge una contradicción por los siguientes motivos: El art. 54 enumera los requisitos formales que deben cumplirse al promoverse la demanda. Corrido el traslado para que el demandado la conteste dentro del plazo de 15 días en la audiencia que se designe para tales fines, éste debe agregar el escrito de contestación en donde debe invocar todas las defensas, deducir reconvención, ofrecer la prueba de que intente valerse y oponer excepciones si las tuviere. Esto lo prescribe el art 36 en concordancia con el 34. Ahora bien; el art. 26 dispone que dentro del término de 5 días el demandado deberá oponer excepciones si las tuviere, contados a partir de la fecha de la citación y emplazamiento para contestar la demanda. Pero en la audiencia del art. J6, el demandado deba oponer sus excepciones. ¿Cómo se concilian estas dos disposiciones? ¿Cuál es el artículo que debe prevalecer? Por nuestra parte entendemos que el art. 36 ha deslizado un error y que la intención del legislador fue normatizar en forma independiente las excepciones que pueda esgrimir el

demandado. Por ello, si éste pretende oponer alguna de las excepciones enumeradas en el art. 25 del decreto-ley 21.209/57, éstas deberán articularse dentro de los 5 días que permite la ley, de haberse notificado la demanda. En consecuencia, si fueran opuestas en la instancia de la audiencia para contestar la acción, estarían fuera de término y por la aplicación supletoria del procedimiento laboral deberán rechazarse por la perentoriedad de los plazos del ritual para los tribunales del trabajo.

3. Diligenciamiento de la prueba. Términos En la audiencia a designar que prescribe el art. 36, una vez contestada la demanda con el ofrecimiento de prueba, si hubieren hechos controvertidos, el Juez procurará avenir a las partes en fin de llegar a una conciliación. En la práctica los tribunales resuelven que la designación de la audiencia del art. 36 mencionado, lo será una vez que el Tribunal tenga conocimiento de la fecha de notificación de la demanda. Fracasada la transacción, el tribunal resolverá la apertura a prueba para la producción de las ofrecidas, por un plazo que no excederá de 30 días. Por último diremos que la prueba a producir fuera de la audiencia de la vista de causa es toda la ofrecida con excepción de la mencionada en el art. 39 del decreto-ley 21.209/57.

4. Vista de causa. Vencidos los 30 días de prueba se fijará una audiencia para cinco días después, previa declaración del Tribunal de su vencimiento, debiendo certificar el actuario tal circunstancia. La designación de la audiencia será notificada a las partes. La audiencia tendrá lugar en el día y hora fijada, en la que estarán presentes el Tribunal, la Comisión Asesora y las partes cualquiera que sea la que concurra. El art. 39 del decreto-ley 21.209/57 se refiere a la presencia del Juez, pero como por aplicación del art. 1 del decreto-ley 5759/58 son competentes los Tribunales del Trabajo, la mención del juez queda suplantada por la presencia del Tribunal en pleno. En la audiencia de vista de causa prestarán declaración los testigos ofrecidos, absolverán posiciones las partes y se procederá al reconocimiento de firmas y documentos. Se informará sobre el resultado de las demás pruebas ofrecidas por actor y demandado. Acto seguido se concederá la palabra a las partes por su orden para alegar sobre la prueba, por espacio no mayor de 30 minutos. Posteriormente se oirá a la Comisión Asesora y por fin se llamará autos para sentencia. La intervención de la Comisión Asesora ha quedado en suspenso, y en su reemplazo a

pedido de parte o si lo considera oportuno el Tribunal, por un perito único.

5. Sentencia. Producidas las pruebas y el posterior alegato de las partes, el Tribunal dictará sentencia por escrito dentro de los 5 días del llamamiento de autos para sentencia, la que reunirá los recaudos dispuestos en el art. 163 del Código de Procedimientos Civil y Comercial bonaerense. 6. Recursos. Contra la sentencia definitiva e interlocutoria, procede d recurso de apelación. Debemos hacer notar que en el procedimiento agrario existen varias clases de recursos de acuerdo también a la clase de juicio de que se trate. Prevé el art. 61 del decreto-ley 21.209/57 que: "Salvo los casos en que se resuelva expresamente lo contrario, las resoluciones de los Jueces de primera instancia rural, serán susceptibles de iodos los recursos previstos por las leyes procesales mencionada en el art. 52 y en la forma que las mismas determinan". A su vez el art. 52 del mismo decreto nos remite al Código Procesal Civil y Comercial. Es decir que se aplica el ritual civil en todos los casos previstos en el art. 13, con excepción de los juicios promovidos por causas de los contratos de arrendamientos, aparcerías, capitalización de hacienda, medierías, en los cuales el recurso de revocatoria procede únicamente contra las providencias que resuelven excepciones y las que declaren la cuestión de puro derecho, siempre que una de las partes se hubiera opuesto a tal declaración. Con la sanción del decreto-ley 3739/58 ha perdido la poca hermenéutica jurídica de que gozaba el decreto-ley 21.209/57, ya que como lo hemos expresado anteriormente, están en pugna el art. 32 del decreto-ley 21.209/57 y el art. 2° del decreto-ley 3739/58, por cuanto ambos se refieren al derecho supletorio que debe aplicarse. El primero de ambos cuerpos legales se refiere únicamente al Procedimiento Civil y Comercial y el segundo menciona al procedimiento laboral en primer término y luego al civil y comercial. Nos formulamos un interrogante similar al que efectuáramos con respecto a las excepciones del art. 26. ¿Qué norma procesal aplicamos supletoriamente en forma preferencial? ¿El ritual laboral y subsidiariamente el civil y comercial, atento el art. 2° del decreto-ley 3739/58º ¿O en su defecto hacemos prevalecer el art. 32 del decreto-ley 21.209/57, el cual le otorga preferencia al procedimiento civil? En materia de recursos debemos inclinarnos por las normas del art. 32 del decreto-ley 21.209/57 por ser de carácter general, por ser más acordes con la garantía constitucional del art. 17 y en virtud de que somos de opinión que en el procedimiento agrario debe existir la doble instancia. Por otra parte la Jurisdicción civil es unipersonal de conformidad al cuerpo

ritual y no pluripersonal con el procedimiento agrario (art. 5°, decreto-ley 21.209/57). a) La revocatoria. La revocatoria —como lo dijéramos en el parágrafo anterior— está limitada; procede únicamente contra la resolución sobre excepciones y declaraciones de cuestiones de puro derecho, siempre que sean juicios de desalojo. Fuera de estos supuestos no procede el recurso de revocatoria. El recurso deberá interponerse en el mismo acto de la notificación. Para que en la práctica proceda sería necesario que la parte se encuentre en el domicilio al recibir la cédula y apelar en la misma notificación. b) De apelación. El recurso de apelación procede en dos supuestos: 1) Contra la denegatoría de la revocatoria deducida. 2) Contra la sentencia definitiva. El término para apelar es de cinco días, limitándose a la mera interposición del recurso, el cual puede ser por escrito o verbalmente (arts. 244/45, C. P. Civil y Comercial). Llegados los autos a la Cámara deberá fundarse dentro de los 5 días (art. 254, C. P. C.). Nos inclinamos por este procedimiento por estimar que el recurso debe concederse libremente y con efecto suspensivo. c) De queja por recurso denegado. En el supuesto que se hubiera denegado el recurso de apelación procede la queja por recurso denegado. Este deberá interponerse ante la Cámara dentro del plazo de 5 días. Se pedirá al Tribunal de Alzada la remisión de los autos (art. 275, C. P. Civil y Comercial). Deberá cumplirse con el artículo 276.

7. Recursos extraordinarios. Los recursos extraordinarios son de carácter excepcional siendo por esa causa que la ley los limita considerablemente, todo lo cual trataremos en los puntos siguientes. a) De inaplicabilidad de ley o doctrina legal. Esta clase de recurso procede contra la sentencia definitiva de la Cámara de Apelaciones o de los Tribunales colegiados de instancia única, si el valor del juicio sobrepasare de la suma de $ 1.000.000. Actualizándose semestralmente conforme a los aumentos de los precios mayoristas no agropecuarios por "Indec". El plazo para interponerlo es de 10 días, por escrito y ante el Tribunal que dictara la sentencia definitiva. Deberá fundarse el recurso en las siguientes causas.

1°) Violación de la ley o doctrinal legal invocada en la sentencia. 2°) Que la sentencia haya aplicado erróneamente la ley o la doctrina legal. El escrito deberá ser concreto y claro en lo siguiente: mención de la ley o doctrina violada a juicio del recurrente o aplicada erróneamente en la sentencia, debiéndose indicar en qué consiste el error o la violación (art. 279, in fine, C.P.C.). Quien deduzca el recurso deberá depositar el 5 % del valor del juicio a la orden del Tribunal y pertenecientes a los autos. El depósito nunca puede ser inferior a $ 50.000 ni superior a $ 500.000. En juicios indeterminados el depósito es de pesos 50.000 (art. 280, 2do. párrafo, texto ley 8979). El recurrente deberá constituir domicilio legal en la Ciudad de La Plata o ratificará el que tenga constituido allí, debiendo acompañar copia para la contraparte (art. 280, in fine, C.P.C.) Concedido el recurso los autos se elevan a la Suprema Corte, quien deberá resolver previamente si fue bien o mal concedido. En este último caso se devuelven las actuaciones sin más trámite a primera instancia. Sí ha sido bien concedido se dicta la providencia de autos, pudiendo cada parte presentar dentro de los 10 días de notificadas un memorial, el recurrente respecto a su escrito y el apelado con relación al recurso en su contra. Dentro del término de 80 días la Corte dictará sentencia sobre el fondo de la cuestión planteada por el apelante; la que deberá contener, además de esto último; declaración señalando la violación de la ley errónea aplicación de la doctrina legal o de la ley por parte del Tribunal inferior. Contra la denegatoria del recurso en estudio la parte afectada podrá deducir recurso de queja para ante la Suprema Corte de Justicia dentro de los 5 días, debiendo acompañar el recurrente copia de la sentencia recurrida, del escrito interponiendo el recurso y del auto denegatorio o declarándolo desierto e indicar datos para individualizar el caso y tribunal o sea Tribunal, Secretaría y localidad en donde se tramita el juicio (art. 292, C.P.C.). Cuando el recurso es denegatorio el depósito se pierde para el recurrente. b) De nulidad. Este recurso extraordinario procederá en los supuestos en que la Cámara de Apelaciones o Tribunales colegiados hayan violado los artículos 156 y 159 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires. Si la Corte Suprema accede al recurso, declara la nulidad de la sentencia, remitiendo los autos a otro Juez o Tribunal a fin de dictar un nuevo pronunciamiento.

En todo lo aplicable rige el procedimiento que hemos visto para el recurso de inaplicabilidad. c) De inconstitucionalidad. Procede contra las sentencias definitivas dictadas por Jueces o Tribunales de última o única instancia, siempre que en la causa se hubiera puesto en duda la validez de una ley, decreto, ordenanza o reglamento, argumentándose ser contrarios a la Constitución Provincial y habiéndose resuelto sobre ello (art. 299, C.P.C.). El plazo para interponerlo es de 10 días y lo será en la forma y regirán los supuestos que hemos explicado al tratar el recurso de inaplicabilidad de ley, en lo concerniente a la forma y procedimiento, a donde nos remitimos. En este recurso deberá correrse vista al Procurador General y la sentencia declarará si la disposición impugnada es o no contraria a la Constitución Provincial. En caso negativo el peticionante corre con las costas procesales.
CAPITULO DECIMONOVENO EL IMPUESTO Y LA CONTABILIDAD AGRARIA

A) IMPUESTOS AGRARIOS

1. Fundamentos de los impuestos agrarios. En este capítulo no pretendemos incursionar en materia impositiva profundizada, por ser el tema ajeno a esta disciplina, pero sí determinar las bases que deben tenerse en cuenta y darle forma al impuesto agrario. No debe tratarse con el mismo criterio la totalidad de los impuestos con que están gravadas las distintas actividades del sujeto contribuyente, ni pueden estimarse en la misma forma y medida las tareas industriales, comerciales o agrarias. El fundamento impositivo agrario posee características especialísimas y propias del derecho agrario, por tratar esta rama jurídica la conservación del recurso natural, que siempre es renovable en esta materia. Hemos expresado en el capítulo primero, que el derecho agrario implica producción y lo es con carácter económico, que provee de la materia primea para el mundo y que con su elaboración se convierte en los ingredientes de la alimentación universal. Los productos alimentarios, sean de origen vegetal o animal, provienen de la actividad agraria.

El fomento agrario a la producción tiene íntima relación con el impuesto agrario. Uno de los principios del derecho agrario, consiste en la relación entre la producción del sujeto agrario y las cargas y gravámenes impositivos. Si bien es cierto que existe esta relación, no siempre se cumple y el Estado debe contemplar este supuesto. El fomento agrario y el incremento a la producción agropecuaria, puede o no consistir en la desgravación impositiva o en la disminución de los gravámenes. El sujeto agrario que produce bien, acorde con el recurso natural, puede obtener beneficios impositivos, consistentes en una disminución del gravamen o simplemente desgravarse en determinados supuestos, total o parcialmente, su patrimonio. No debe establecerse necesariamente impuestos a la producción en forma desmedida, sin discriminación alguna, por cuanto el sujeto agrario cumple su función con la sociedad y esa función consiste en proveer de alimentos en el mundo. Hemos dicho que el derecho agrario comprende la producción y en el supuesto de que el sujeto agrario detente un bien inmueble rural y no lo hiciera producir en forma acorde con la capacidad productiva del mismo, se le debe aplicar una tasa impositiva alta con carácter de sanción fiscal. Por último debemos decir que las cargas y gravámenes impositivos integran un ítem de la Política Impositiva del Estado, debiéndose tener en cuenta las particularidades del Derecho Agrario, como disciplina jurídica autónoma.

2. Impuesto a las ganancias agrarias. El impuesto a los réditos que fuera creado con carácter de emergencia en 1935 por la ley 11.682 fue sustituido por la ley 20.628 cambiándose la denominación de "impuesto a los créditos" por "impuesto a las ganancias". Posteriormente a la sanción de la ley 20.628 se fueron dictando nuevas normas modificatorias hasta que se dictó el decreto 3984/77 (B. O., 13-1-78), por el cual se dispuso la ordenación de leyes impositivas de conformidad con lo previsto en el artículo 28 de la ley 14.782 y en el artículo 1° de la ley 20.004. Por el artículo 5° se dispone la ordenación de la ley materia del epígrafe al decir: ít0^dénanse las disposiciones legales vigentes del impuesto a las ganancias, a denominarse en lo sucesivo «Ley del impuesto a las ganancias, texto ordenado en 1977», de acuerdo con los artículos y texto del anexo V del presente decreto". La ley determina quiénes son los contribuyentes y lo que se entiende por ganancia. Dice el artículo 1°: "Todas las ganancias derivadas de fuente argentina, obtenidas por personas de existencia visible o ideal, cualquiera sea su nacionalidad, domicilio o

residencia, quedan sujetas al gravamen de emergencia que establece esta ley". "Además de las personas indicadas en el párrafo anterior son contribuyentes las sucesiones indivisas, mientras no exista declaratoria de herederos o no se haya declarado válido el testamento que cumpla la misma finalidad". Dentro de las personas de existencia visible o ideal, debemos incluir a los sujetos agrarios físicos y los sujetos agrarios Jurídicos, es decir las empresas agropecuarias que tengan por objeto la actividad agraria, El concepto de ganancia está definido en el artículo 2° que dice: "A los efectos de esta ley son ganancias, sin perjuicio de lo dispuesto especialmente en cada categoría y aun cuando no se indiquen en ellas: 1. Los rendimientos, rentas o enriquecimientos susceptibles de una periodicidad que implique la permanencia de la fuente que los produce y su habilitación. 2. Los rendimientos, rentas, beneficios o enriquecimientos que cumplan o no las condiciones del apartado anterior, obtenidos por los responsables incluidos en el artículo 63 y todos los que deriven de las demás sociedades o de empresas o explotaciones unipersonales, salvo que, no tratándose de los contribuyentes comprendidos en el artículo 63, se desarrollaran actividades indicadas en los incisos e) y f) del artículo 72 y las mismas no se completarán en una explotación comercial en cuyo caso será de aplicación lo dispuesto en el apartado anterior. 5. Los beneficios obtenidos por la enajenación de bienes muebles amortizables, cualquiera fuera el sujeto que los obtenga". La ley legisla sobre cuáles son las ganancias de fuente argentina diciendo que son "aquellas que provienen de bienes situados, colocados o utilizados económicamente en la República, de la realización en el territorio de la Nación de cualquier acto o actividad susceptible de producir beneficios, o de hechos ocurridos dentro del límite de la misma sin tener en cuenta nacionalidad, domicilio o residencia del titular o de las partes que intervengan en las operaciones, ni el lugar de celebración de los contratos". Asimismo el artículo considera sujetos al impuesto a las ganancias, las operaciones que dejen dividendos positivos que se realicen en el exterior en forma ocasional, a pesar de que el sujeto realizador tenga su domicilio en la República. El cuerpo legal clasifica en cuatro categorías a las ganancias: Primera: Es la proveniente de la renta del suelo (arts. 41/44); Segunda: Es la derivada de la renta de los capitales (arts. 45/47); Tercera: El beneficio obtenido por las empresas y ciertos auxiliares del comercio (arts. 48/62); Cuarta: La proveniente del trabajo personal (art. 72). De las distintas categorías que enumera la ley, son atribuibles a la actividad agraria, ya sea realizadas por el sujeto agrario físico y jurídico, las siguientes: a) Primera categoría. Dice el artículo 41: "En tanto no corresponda incluirlas en el artículo

48 de esta ley, constituyen ganancias de la primera categoría, y deben ser declaradas por el propietario de los bienes raíces respectivos: a) El producido en dinero o en especie de la locación de inmuebles urbanos o rurales..,". "Se consideran también de primera categoría las ganancias que los locatarios obtienen por el producido en dinero o en especie, urbanos o rurales dados en sublocación". Hacemos notar que el inciso a) del artículo transcripto no armoniza con el artículo 2° de la ley 13.246, ya que el contrato de arrendamiento se caracteriza por el pago del arriendo "en dinero". Podríamos decir entonces que la aparcería se encuentra exenta del pago del impuesto a las ganancias, por no ser un contrato de arrendamiento. Para completar este brevísimo comentario del inciso, remitimos al lector al capítulo séptimo. Asimismo la última parte de la norma también contradice a la ley 15.246, ya que el artículo 7°, prohibe expresamente la sublocación salvo con expresa autorización por parte del locador. El lector debe recordar lo que hemos dicho en el capítulo sexto. Las mejoras de los predios rurales también están alcanzadas por el impuesto. Dice el inciso d) del artículo 41: "El valor de las mejoras introducidas en los inmuebles, por los arrendatarios o inquilinos, que constituyan un beneficio para el propietario y en la parte que no esté obligado a indemnizar...". b) Tercera categoría. El artículo 48 dispone: "Constituyen ganancias de la tercera categoría: a) Las obtenidas por los responsables incluidos en el artículo 65...". A su vez el artículo 65 prevé las tasas del impuesto y el inciso b) expresamente se refiere a que deberán abonar una tasa del 45 %, entre otros, los establecimientos agropecuarios. Pensamos que lo expuesto en este apartado son los elementos mínimos que tienen relación directa con el objetivo de la obra.

3. Impuesto al valor de la tierra. La ley 18.055 del 50 de diciembre de 1968 y publicada en el Boletín Oficial el 15 de enero de 1969, creó el impuesto nacional de emergencia aplicable a "las tierras aptas para la explotación agropecuaria" (art. 1°). La ley en el artículo 5° estableció que: ..."Se consideran tierras aptas para la explotación agropecuaria todas las superficies de tierras, con excepción de las comprendidas dentro de los límites urbanos..." y continúa la norma enumerando las tierras exceptuadas. Es evidente que existe una clara deficiencia en la redacción del artículo. La ley omite definir qué se entiende por tierras aptas para la explotación agropecuaria o en su detecto establecer las bases para que la reglamentación lo determine.

Es opinión unánime en doctrina la conveniencia de omitir definiciones en las leyes y que ello debe quedar librado a las reglamentaciones. En el caso que nos ocupa el decreto reglamentario 1945/69 no lo hace. Se limita la ley a determinar el porcentual del impuesto en 1,60 de la valuación fiscal de la tierra libre de mejoras (art. 6°), reiterado en el artículo 1°, primera parte del decreto 1945. Este tipo de impuesto a las tierras aptas para la actividad agraria a los efectos de una aplicación Justa y ecuánime, debe estar precedido de una larga gestión administrativajurídica- contable- agraria, por cuanto se deberá establecer concretamente cuándo la tierra es apta económicamente para la explotación agropecuaria. Las bondades del suelo no son de igual característica en zonas de la pampa húmeda y en regiones del noroeste del país. Las tierras de Catamarca (considerando asimismo obras de infraestructura) o de La Rioja, no poseen las mismas aptitudes que las de Santa Fe o de Córdoba. Es un caso análogo a la determinación de la unidad económica agraria y según los elementos esenciales que la integran varía la extensión de la unidad económica.

4. Impuesto inmobiliario básico agrario. Los distintos códigos fiscales de las provincias gravan los inmuebles rurales de acuerdo a sus valuaciones, siendo la base imponible la resultante de un proceso que así lo determina. Este gravamen que pesa sobre los inmuebles rurales (son los rurales y subrurales) es el que constituye el impuesto inmobiliario básico. Analizar el título "impuesto inmobiliario" de los códigos fiscales de cada provincia, no sólo demandaría uno o varios capítulos completos —o tal vez una obra específica— y excedería ampliamente el objetivo de este manual, sino que, —como lo expresáramos en el prólogo y en el punto 1—, no es propiamente un tema específico de esta obra, sino que lo tratamos como complemento al estudio a que nos hemos abocado. Por ello nos referiremos únicamente al de la Provincia de Buenos Aires. El artículo 78 del Código Fiscal (t. o. 1966 y los sucesivos) en su parte pertinente de que: ". . .por cada inmueble de las plantas rurales y subrurales, según la clasificación de la ley de catastro, se pagará un impuesto que se denominará Inmobiliario Básico, cuyas alícuota serán fijadas por la ley impositiva anual sobre la base imponible determinada de conformidad con las normas del capítulo IV".... Por su parte el artículo 91 del título IV expresa que: "La base, imponible de los impuestos establecidos en el capítulo I está constituida por la valuación de los inmuebles determinada de conformidad con las normas de la ley No 5738, multiplicado por los coeficientes de actualización por partido que fije la Ley Impositiva Anual, y deducido el valor exento, según lo dispuesto en el artículo 87, incisos h), i) y k)".

A su vez las leyes impositivas establecen anualmente un porcentaje sobre la valuación del inmueble rural (de acuerdo con el art. 91 transcripto) y la resultante de ese porcentaje es la suma que debe abonarse en concepto de impuesto inmobiliario básico.

5. Impuesto a las actividades lucrativas agrarias en la Provincia de Buenos Aires. La Provincia de Buenos Aires ha establecido en forma casi permanente el impuesto a las actividades lucrativas agropecuarias y decimos en forma casi permanente, por cuanto nosotros lo tenemos detectado desde 1957 o sea hace más de 25 años. Esta clase de impuesto fue legislado como una especialidad de las actividades lucrativas en general, el que a su vez se rige por los principios generales del Código Fiscal provincial. El artículo 14 del referido cuerpo legal (t. o. 1961) determinó que: "Son contribuyentes de los impuestos las personas de existencia visible, capaces o incapaces, las personas jurídicas, las sociedades, asociaciones y entidades con o sin personería jurídica, que realicen los actos u operaciones o se hallen en las situaciones que este Código o leyes fiscales especiales consideren como hechos imponibles". El concepto general de actividad lucrativa lo estableció sucesivamente el Código Fiscal —t. o.—, según fueren los años. Así el artículo 95 (año 1966) decía que: "Por el ejercicio de cualquier comercio, industria, profesión, oficio, negocio o actividad lucrativa habitual en la Provincia de Buenos Aires, se pagará anualmente un impuesto, con arreglo a las normas que se establecen a continuación: la alícuota del impuesto y el mínimo del mismo la fijará la ley impositiva anual. Esta fijará la alícuota general o las alícuotas particulares conforme a la naturaleza de cada actividad y los adicionales correspondientes". A continuación legisló sobre base imponible y determinación de ingreso bruto, siendo importante para nuestro estudio hacer notar que el artículo 96, primera parte decía: "Salvo disposiciones especiales el impuesto será proporcional al monto total de los ingresos percibidos o devengados en el año anterior en el ejercicio a las actividades lucrativas gravadas. A ese efecto se tendrá en cuenta por el sistema adoptado por el contribuyente, el que no podrá ser variado sin previa autorización de la Dirección". A su vez el ingreso bruto consistía en "la suma total percibida o devengada en concepto de venta de los productos o mercaderías, remuneración o compensación de servicios o pagos en retribución de la actividad lucrativa ejercida en la Provincia" (art. 97). En un título especial los Códigos Fiscales sucesivamente legislaron sobre el impuesto a las actividades agrarias. El artículo 108 del Código Fiscal (t. o. 1966) legisló el concepto de la base imponible que decía: "El impuesto será proporcional al monto de los ingresos brutos percibidos o devengados en las transacciones originadas por el hecho imponible, durante el año fiscal anterior. A ese efecto se tendrá en cuenta el sistema adoptado por el contribuyente, el que no podrá ser variado sin previa autorización de la Dirección. Se considerará ingreso bruto la suma total percibida o devengada en conceptos de venta de

productos agropecuarios". Es decir que sucesivamente y en la actualidad, por las actividades lucrativas de las explotaciones agropecuarias, el sujeto agrario deberá oblar el impuesto provincial. Como lo dijimos en el punto 1, no se tiene en cuenta la real actividad productiva, sino simplemente la lucrativa. Para la determinación del impuesto se debe tener en cuenta, previamente, si la actividad es o no lucrativa (ya que no existe especulación en el derecho agrario, concretamente en los contratos agrarios) y luego su aplicación en miras a un mayor o menor lucro. No puede gravarse a toda la actividad agraria con la misma medida. Las sucesivas reglamentaciones de los códigos fiscales determinaron que los contribuyentes anualmente deberán presentar una declaración jurada, en donde se hará constar los ingresos brutos obtenidos durante el año anterior. El sistema no ha variado en la actualidad. Todo sujeto agrario que inicie sus actividades en el año fiscal, deberá comunicarlo a la Dirección de Rentas, en los formularios oficiales que se les proporcionará al efecto y cuyos modelos obran en la parte práctica del apéndice. 6. Exenciones impositivas agrarias en general. En el punto 1 de este mismo apartado nos hemos referido a los fundamentos impositivos agrarios y el corolario de ello constituye las exenciones o desgravaciones impositivas. La ley 21.399 se refiere a tierras anegadas, áridas, etc., y a quienes estén comprendidos en dicho dispositivo legal, les alcanza la desgravación prevista en el artículo 89 de la ley a las ganancias, texto ordenado 1977 y posteriores modificaciones. Pero para que el sujeto agrario se encuentre realmente alzado por la desgravación impositiva, debe llenar una serie de requisitos, previstos en la Resolución No 4/79 dictada el 10-1-1979 por la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la Nación, que hace engorrosa su lectura y extremadamente complicado su trámite por el cúmulo de requisitos que deben cumplirse. Si bien estas normas tienden a la conservación y a la renovación del recurso natural suelo, no existe armonía entre el concepto claro y simple de la conservación del recurso y esta maraña de exigencias esenciales a cumplir. Comienza la resolución 4/79 declarando que son tierras áridas y anegadas, las calificadas así por el I.N.T.A. (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). El sujeto agrario a fin de obtener el informe de tierras áridas y anegadas, deberá presentar su pedido en la Estación Experimental Agropecuaria más cercana a la ubicación del predio y la certificación solicitada será otorgada por el Servicio Nacional de Economía y Sociología Rural.

A los efectos de obtener el referido certificado, el interesado deberá acompañar las siguientes constancias: a) El informe de condiciones del predio de aridez o anegamiento. b) El plan de recuperación, con el cálculo del tiempo y el monto de la inversión que se prevé, discriminada en la forma que prescribe el decreto 830/78, aprobado por el I.N.T.A. A su vez el artículo 44-v) (Art. . . . dispone que: "A los fines de la deducción que autoriza el articulo 89 de la ley por las inversiones destinadas a incorporar a la producción agropecuaria tierras áridas o anegadas, la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería, a través del o los organismos que ella determine, extenderá una certificación relativa a la condición de aridez de la tierra y al número de hectáreas anegadas a recuperar, con la constancia de su correspondiente ubicación catastral. "La solicitud de dicha certificación, juntamente con el plan de recuperación de tierras, deberán ser presentados al organismo aludido, con anterioridad a la realización de las inversiones respectivas. "La deducción será procedente en tanto responda a sumas efectivamente invertidas, de acuerdo con planes aprobados y hasta el monto autorizado al efecto por el citado organismo, en los siguientes rubros: a) Estudio de aguas, el que comprenderá: exploración, alumbramiento y mejoras de aguas subterráneas, implementación de sistemas de riego, captación, canalización y almacenaje; represamiento y encause de aguas pluviales y/o evacuación de aguas...". Los rubros más importantes que obtienen la desgravación son: trabajos de desmontes, electrificación, canalización y almacenamiento de aguas, equipamiento e instalaciones necesarias para la explotación, implementación de sistemas de riego, estudios agronómicos, y gastos de mantenimiento, hasta tanto la explotación entre en el período de producción. Esta certificación otorgada por la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la Nación, es de carácter definitivo, siendo ésta el instrumento idóneo para su presentación en la Dirección General Impositiva. Este certificado debe ser complementado por otro que dé cuenta de la real inversión y de los trabajos realizados, el que deberá ser suscripto indistintamente por ingeniero agrónomo, ingeniero de producción animal, ingeniero de producción agropecuaria, ingeniero de zootécnica, licenciado en ciencias agrarias certificado por el Consejo Profesional que corresponda, o un escribano público. El plan de recuperación de tierras deberá ser acompañado con los siguientes informes: a) Denominación del predio y, si tiene, nombre del establecimiento; b) Nombre del propietario si lo es en condominio el nombre de todos), usufructuario, arrendatario o poseedor; c) Ubicación del inmueble rural: sección, cuartel, distrito, departamento,

provincia. En un croquis indicar la ubicación real del campo; d) Superficie total del inmueble; e) Designación de la nomenclatura catastral; f) Inscripción del predio en el Registro de la Propiedad. Si el inmueble rural no estuviera inscripto a su nombre, se deberá indicar referencia en contrato de compra-venta, contrato de arrendamiento o de aparcería, etc.; g) Plano que será la base del campo; h) Documentación cartográfica; i) Planos de obras de recuperación; J) Uso y manejo del predio. Conforme con el artículo 8° de la resolución 4/79, además de los rubros previstos en el articulo 6°, el plan deberá indicar el detalle de las sumas a invertir en todas las instancias del proyecto, o sea desde los estudios previos, hasta el momento en que comience la producción. Por el articulo 10 de la resolución se permite la transferencia de un plan de recuperación aprobado, debiendo presentar el correspondiente contrato al Servicio Nacional de Economía y Sociología Rural, quien fuere titular del plan de recuperación aprobado. El artículo 11 prevé que los productores que presentan planes de recuperación, deberán dar cumplimiento a las normas procesales que establezca el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, en concordancia con la presente resolución. Respecto del tema que venimos tratando, la Dirección General Impositiva dictó la resolución No 2128, con fecha 17 de enero de 1979 y publicada en el Boletín Oficial el 19 de enero de 1979.
B) NOCIONES DE CONTABILIDAD AGRARIA

1. Principios generales. Toda organización debe tener un mínimo de control contable, pero previamente se deberá dar una forma al sistema de contabilidad que adopte el establecimiento. Hay que realizar una división de los rubros contables, que no serían otra cosa que la propia organización de la forma contable, a saber: a) los gastos producidos por el empresario en su actividad privada, quedan excluidos de la contabilidad de la empresa agropecuaria. A contrario sensu significa ello que la distracción de los ingresos incide en lo concerniente al capital disponible, los créditos que pudiere obtener y demás circunstancias generales para la actividad empresaria; b) debe establecerse un rubro denominado otras inversiones, lo que puede constituir en los establecimientos sanos, desde el punto de vista contable y económico, una fuente de obtención de crédito de cualquier índole. Además, la empresa debe contar con tres cuentas que constituirían en forma general, en su estructura vertebral, la organización del establecimiento, y serían: 1°) Las que están fuera del negocio a través de las cuales el empresario agrario cuenta con

un panorama de conjunto, es decir, saber la fecha de sus obligaciones o sea de pagar sus deudas o percibir sus créditos, a corto o largo plazo. 2°) La de capital por considerar en virtud de la cual el sujeto agrario conoce en qué consiste su patrimonio fijo, es decir el capital invertido en la empresa, entre otros en el inmueble. mejoras, alambrados, etc. Por su intermedio el productor agropecuario conoce si las inversiones son excesivas, reducidas o inexistentes. 3°) La última cuenta es la del cuadro de ganancias y perdidas, que le permite al sujeto agrario saber sus ingresos y sus egresos.

2. Bases de organización de la actividad agropecuaria. a) Plano del establecimiento. Se debe confeccionar un plano del establecimiento con la división de los potreros (designados por razones prácticas con un número). Se indicará en cada uno la clase de pasturas que tiene o las que se le instalen. Sí los cultivos son de granos hay que anotar los kilos de semillas y el trabajo que se haya realizado. b) Registro de producción agrícola. Si en el establecimiento hubiere producción agrícola debe registrarse el número de hectáreas que se utiliza por cada cultivo y el total de la producción. El precio por unidad que haya utilizado —esto para los cereales— resultará de descontar los gastos de transporte (flete), comisiones y en general todo gasto ocasionado durante la cosecha y la comercialización, resultando por ejemplo: Precio de venta de 20 has. cosechadas. c) Producción de semovientes. De existir producción ganadera ésta debe registrarse indicándose clase de hacienda que disponga el productor, primeramente sin discriminación alguna y posteriormente deslindar los rubros de los animales. 1°) En el vacuno (en sus tres actividades: cría invernada y tambo) debe indicarse el número de terneros que nazcan y los destetados en rubro cría. Si se tratara de explotación tambera &e registrarán las vacas secas y las en ordeñe. 2°) Ganado ovino. Para el registro de ovinos debe estarse a lo que dijimos en el parágrafo anterior, ya que es aplicable a éste. El registro de ovinos permite al sujeto agrario la comparación de ambos rubros y en especial estimar y valorar esta clase de producción.

2 Son cifras tomadas al azar, no contemplando la realidad. Los rubros mencionados son reales. 3°) Producción porcina. Tratándose de producción porcina, deben anotarse (registrarse) el número de nacimientos (lechigadas) producidos en el año. Llegada la época de destete de los lechones deben anotarse determinando el total de los destetados. 4") Otras producciones, a) Si el sujeto agrario se dedica a la cría de gallinas debe registrarse, cuando su número sea superior a cien, si se tratara de ponedoras, tratando de mantener este stock, b) Si la cría fuera de pavos deberá registrarse las pavas que estuvieran en estado de poner (postura). También se registrará el número de los pavipollos nacidos y asimismo los vendidos.

3. Demás registros contables. Existen otros registros que el sujeto agrario debe realizar como complemento de la contabilidad de su establecimiento, los que juntamente con los que hemos visto en los apartados anteriores integran el organigrama de su contabilidad. Algunos hacen directamente al desenvolvimiento de la actividad agraria y otras veces funcionan como un paliativo de los gastos. a) Consumo personal. Este rubro contable da las bases a los efectos de determinar cuál es el valor que tenga la producción general en el desenvolvimiento económico agrario y su grupo familiar. Pueden constituir las bases a fin de evitar gastos personales del sujeto agrario, no integrando éstos, rubro alguno de producción del establecimiento. b) Mortandad de los animales. Como complemento del registro general de semovientes que vimos en el apartado c) del punto I, debe anotarse aquí, el número de animales que mueren, cualquiera que sea la clase, categoría o tipo. Es conveniente para tener un cuadro general indicar las causas de los decesos, cualquiera que sea y tratándose de enfermedades —si éstas se anotan— el productor podrá arbitrar los medios preventivos tendientes a evitarlos. Este registro es importante, más que conveniente, siendo imprescindible el conocer la forma del control de las enfermedades en la zona o vecindad del establecimiento. Es aconsejable disponer de un calendario en el cual se indique las fechas y clases de vacunación que deberá realizar el productor, de carácter cautelar y preventivo. Tanto este ítem como los ya vistos, deben referirse en última instancia al cuadro general de las pérdidas y de las ganadas del sujeto agrario.

c) Gastos y entradas en efectivo. Son dos registros distintos. Uno de gastos y el otras entradas, ambos en efectivo que veremos por separado. 1°) Gastos en efectivo. Se anotan los gastos en efectivo el hojas sueltas de registro contable como en los casos anteriores, las que están divididas en columnas. Esta anotación es respecta de los gastos que demande la empresa en un período productivo. El orden de registro es correlativo, anotándose sucesivamente en cada columna en esta forma: primera columna: fecha, la que surge del comprobante de pago realizado (boleta); segunda columna: número de la boleta y así sucesivamente se continúa anotando los distintos rubros en las columnas que correspondan. La práctica indica que es aconsejable numerar correlativamente las boletas comprobatorias de los gastos. Si el productor lo paga, se consigna con la letra "P" en la columna de "pagado" y si es a pagar también se registra sin estampar en la columna respectiva la letra "P". El sujeto agrario deberá anotar todos los gastos que realice en el año estén o no abonados, ya que éstos, pagados o no, son gastos en el desenvolvimiento de la explotación. Otra columna que debe cumplimentarse es la de la "Descripción", especificándose claramente la clase de compra que se ha, realizado como ser, cantidad de lo adquirido, a quién se efecto dato tendiente a individualizar la compra (gastos). Existe otra columna en la cual deberá especificarse el monto total del gasto realizado tomado durante todo el año o sea el ejercicio agrícola-ganadero, período que va desde el 1° de Julio hasta el junio del ano siguiente. Este ultimo sirve para el productor sepa el gasto global durante el año. que Habiendo descripto en forma general y sin pretender hacer un estudio técnico-contable del tema, veremos en líneas generales el rubro entradas en efectivo. 2°) Entradas en efectivo. El tratamiento es similar al anterior va que deberá indicarse la fecha del ingreso en efectivo reúna descripción del mismo y por fin indicar el total que haya entrado en un día, los que se van registrando según sea la clase o naturaleza. Así será consignarse, si se tratara de venta de hacienda, indicar su número, importe percibido, prevea Succión de los gastos ocasionador acarreo, flete, comisiones de venta, etcétera. Si se tratara de productos animales se registran los provenientes por leche, huevos, lana. Se anotan también los subproductos, tales como los quesos, jamón, etc., que produzca el productor agropecuario. Esta última columna es para el rubio Y por último existe otra columna individualizada con la letra "O", en donde se registra la percepción total por alquileres en pasturas otorgadas. En forma clara y práctica creemos haber desarrollado el presente capítulo y tal vez pueda

servir de orientación primaria al sujeto dedicado a la actividad agraria.
CAPITULO UNICO CUADRO COMPARATIVO ENTRE LAS LEYES 13.246 y 21.452

1. Tácita reconducción. REGIMEN ANTERIOR Ley 15.246 a) Art. 20 - Ley 13.246. la parte. "Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes". b) Art. 20 - Ley Í5.246. Primer párrafo, última parte. "Si la reclamación se hiciese después de treinta días de la fecha del vencimiento del contrato, el arrendatario tendrá un plazo de hasta un año para restituir el predio, computado desde la fecha en que se le efectúe". c) Art. 20 - ley 15.246. Primera parte, párrafo segundo. "Si el arrendador consintiera que el arrendatario continúe en el uso y goce del predio, transcurrido un año sin que el primero haya manifestado ºu voluntad mediante telegrama colacionado o notificación practicada por intermedio del juez de paz de exigirle la restitución del mismo, o celebrado nuevo contrato, el arrendatario tendrá derecho a considerarlo renovado en las mismas condiciones, rigiendo en cuanto a los plazos lo previsto en el artículo 4° y con obligación para el arrendador de dar cumplimiento a lo prescripto en el artículo 40". REGIMEN ACTUAL Ley 21.452. Modifica el art. 20 de la ley 15.246 a) Se mantiene la misma redacción. Art. 2, ley 21.452. "Sustituyese el artículo 20 de la ley 15.246 por el siguiente: Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes". b) Derogado por la ley 2Í.452, por la vía de la sustitución. No tiene norma equivalente. c) Derogado por la ley 21.452, por la vía de la sustitución.

No tiene norma equivalente. 2. Contratos accidentales por cosechas y por pastoreo. (Excluidos de la ley 15.246. Se aplica el Cód. Civ.) REGIMEN ANTERIOR a) Art. 39 - mes. a) y b), ley 13.246 a) Art. 1, ley 21.452. Esta norma legal excluye de la ley 13.246 los contratos accidentales para "la realización de dos cosechas como máximo, ya sea a razón de una por año o dentro de un mismo año agrícola" (inc. al) y "los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo celebrados por un plazo no mayor de un año" (inc. bl). ) Art. 39, ley 15.246. Ter. párrafo. Prórroga o renovación. "En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre el mismo predio, mediante la cual se totalicen plazos mayores que los establecidos en el presente artículo o cuando el tenedor del predio, previa notificación formal al propietario, lo conserve por un plazo superior al pactado sin oposición documentada de éste dentro del término de treinta días de su vencimiento, se considerara al contrato incluido en las disposiciones de esta ley". REGIMEN ACTUAL Ley 21.452. Modifica el art. 39 de la ley 13.246 "Sustitúyese el Artículo 39 de la ley no 13.246 —texto establecido por el Articulo 3° del decreto-ley no 1639/63— por el siguiente:. ..". Se repite y mantiene el texto de la ley 13.246. b) Se reproduce el mismo texto. c) Art. 39. ley 13.246. Tercer párrafo in fine. Nueva contratación. "En caso de una nueva contratación entre las mismas partes sobre el mismo predio, se considerará el nuevo contrato incluido en las disposiciones de esta ley, siempre que no haya transcurrido, por lo menos, el término de un año desde el vencimiento del anterior contrato". d) Art. 39. ley 13.246. Calificación y homologación de contratos accidentales. "Los contratos mencionados en los incs. a) y b) del presente artículo..." se debe obtener "su calificación y homologación en forma sumaria". e) Art. 39, ley 13.246. Cuarto apartado, párrafo primero. "La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente o por las Cámaras Paritarias de Arrendamientos y Aparcerías Rurales, en las condiciones establecidas en el decreto-ley 1638/63, debiendo expedirse

simultáneamente el correspondiente testimonio". f) Art. 39, ley 13.246. Desalojo. Con la presentación del testimonio, se ordenará la inmediata desocupación del inmueble, aplicándose el procedimiento de ejecución de sentencia del lugar en que se encuentre ubicado el predio. La autoridad competente es la judicial. c) Ley 21.452. c) No existe norma equivalente de nueva contratación. Suprimida. d) Art. 1, ley 21.452. Se mantiene la calificación y homologación para los contratos accidentales. e) Ley 21.452. El mismo texto. Unicamente se suprime el párrafo en que se hace mención a las Cámaras Regionales Paritarias v al decreto-ley 1638/63. f) Ley 21.452. Desalojo. Reproduce idéntico texto y reconoce idénticos derechos. 3. Procedimiento agrario. Diferencias. TACITA RECONDUCCION Leyes 13.246-21.452 a) Es competente la justicia agraria en donde ha sido creada la jurisdicción, por ser contratos comprendidos por la ley 13.246, para promover juicios de desalojo por vencimiento de contrato. b) Primero se debe indagar si en la jurisdicción provincial ha sido o no creada la jurisdicción agraria, tal el caso de la Provincia de Buenos Aires. c) El procedimiento es sumario con demanda, contestación, substanciación de prueba, sentencia, etcétera. d) Se aplica la ley 15.514. CONTRATOS ACCIDENTALES a)Por estar excluidos de la ley 13.246-21452, se rigen por el Código Civil, siendo competente la justicia agraria por tratarse de un contrato agrario. b) Para iniciar juicio de desalojo, previamente por imposición de la ley agraria, debe calificarse el contrato y homologarse judicialmente. c) El juicio de desalojo se tramita por el procedimiento de ejecución de sentencia, que

dispongan los Códigos procesales de las provincias. d) La única defensa del demandado consiste en oponer excepciones si las tuviere, precediéndose en caso contrario, al desalojo del arrendatario. Idem.

I. LEGISLATIVO TEXTOS LEGALES ARRENDAMIENTOS RURALES Y APARCERÍAS Ley 13.246 con las modificaciones dispuestas por la ley 22.298 Artículo 1° — La presente ley será aplicable a todo contrato, cualquiera sea la denominación que las partes le hayan asignado y sus distintas modalidades, siempre que conserve el carácter sustancial de las prestaciones correlativas, conforme a sus preceptos, y su finalidad agroeconómico. Los preceptos de esta ley son de orden público, irrenunciables sus beneficios e insanablemente nulos y carentes de todo valor cualesquiera cláusulas o pactos en contrario o actos realizados en fraude a la misma. TITULO I DE LOS ARRENDAMIENTOS Art. 2° — Habrá arrendamiento rural cuando una de las partes se obligue a conceder el uso y goce de un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con destino a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese uso y goce un precio en dinero. Art. I9 — (Reclamen.). A los efectos de lo dispuesto en el art. 29 de la ley 13.246, considérase planta urbana de las ciudades o pueblos el núcleo de población donde exista edificación y cuyo fraccionamiento se encuentre efectivamente representado por manzanas y solares o lotes, cuente o no con servicios municipales y esté o no comprendida dentro de lo que la Municipalidad respectiva considere como ejido del pueblo. Art. 2° — (Reglam.). Quedan excluidos de la ley n9 13.246 los arrendamientos de inmuebles ubicados en la planta urbana aunque se los destine a producción agropecuaria. Los contratos de arrendamientos de inmuebles ubicados fuera de la planta urbana estarán regidos por la It"-13.246, siempre que el destino del predio fuera la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones y no se afecte al desarrollo o evolución inmediatos de las ciudades o pueblos. Art. 3° — (Reglam.). Cuando el predio arrendado mediante un contrato unico sea utilizado en más de un destino, como en el caso de producción agropecuaria y explotación comercial o industrial, el régimen legal aplicable al contrato de arrendamiento estará determinado por la principal actividad a que el predio esté dedicado, con prescindencia del accesorio.

Art. 5° — (Derogado por el art. 2° del decr, ley Í639/63). Art. 4° — (Sustituido por art. 1° de la ley 22.298). Los contratos a que se refiere el art. 2° tendrán un plazo mínimo de tres (3) años. También se considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre las mismas partes con respecto a la misma superficie, en el caso de que no se establezca plazo o estipule uno inferior al indicado. No se considerará contrato sucesivo la prórroga que se hubiere pactado, originariamente, como optativa por las partes. Art. 59 — (Reglam. inaplicable). Si el arrendatario o aparcero optare por la prórroga a que se refiere el art. 49 de la ley 13.246, regirá durante la misma el precio que las partes convengan. De no existir acuerdo. cualquiera de las partes podrá solicitar su fijación a la autoridad judicial competente o a la Cámara Paritaria de Arrendamientos y Aparcerías Rurales que corresponda, en las condiciones establecidas en el decr. ley n9 163S/63. Art. 5° — (Derogado por el art., 2° de la ley 22.298). Art. 6° — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 7° — (Sustituido por art. lo —ley 22.298—). El arrendatario no podrá ceder el contrato ni subarrendar, salvo conformidad expresa del arrendador. Si ocurriere la muerte del arrendatario, será permitida la continuación del contrato por sus descendientes, ascendientes, cónyuge o colaterales hasta el segundo grado que hayan participado directamente en la explotación, o su rescisión, a elección de éstos. La decisión deberá notificarse en forma fehaciente al arrendador dentro de los treinta (50) días contados a partir del fallecimiento. Art. 14. — (Reglam.). No se considerará subarriendo ni cesión del predio en aparcería, comprendidos en la prohibición del art. 79 de la leY 13.246, la cesión del pastoreo de rastrojos. Ello no excluye la obligación del aparcero de abonar al dador el porcentaje equivalente a la proporción que le corresponde incluyendo el aprovechamiento del rastrojo. Art. 15.— (Reglam. inaplicable). La notificación a que se refieren los arts.. 7° v 27 de la ley deberá practicarse dentro de los seis meses posteriores al fallecimiento del arrendatario o aparcero y podrá efectuase indistintamente mediante telegrama colacionado, por intermedio del Juez de Paz o Escribano Público o cualquier otra forma que, por escrito, lo pruebe fehacientemente. El incumplimiento de esta obligación dará derecho al locador y/o aparcero dador a solicitar el desalojo del predio. Las oposiciones a .que se refieren los arts. 79 y 27 de la ley serán tramitadas y resueltas en forma sumaria. Art. 8°— (Sustitución-derogante por el art. 1° de la ley 22.298). Queda prohibida toda explotación irracional del suelo que origine su erosión o agotamiento, no obstante cualquier

cláusula en contrario que contengan los contratos respectivos. En caso de violarse esta prohibición por parte del arrendatario, el arrendador podrá rescindir el contrato o solicitar judicialmente el cese de la actividad prohibida, pudiendo reclamar en ambos casos los daños y perjuicios ocasionados. Si la erosión o agotamiento sobrevinieren por caso fortuito o fuerza mayor, cualquiera de las partes podrá declarar rescindido el contrato. Art. 16. — (Reglam.). A los efectos de lo dispuesto en el art. Sf-' de la ley 13.246, se entiende por: a) Erosión: El proceso de remoción y transporte notorio de las partículas del suelo por acción del viento y/o del agua en movimiento; b) Degradación (Salinización, alcalinizarión, acificación, etc.): La pérdida del equilibrio de las propiedades físico-químicas del suelo que lo hacen apto para cultivo, originada en prácticas o normas deficientes del manejo del suelo, particularmente relacionadas con el régimen hidrológico del mismo, y para cuya restauración del equilibrio se hace necesario el uso de correctivos adecuados; c) Agotamiento: La pérdida de la capacidad productiva intrínseca del suelo como consecuencia de su explotación y que sólo puede recuperarse restituyéndole los elementos perdidos. Art. 17. — (Reglam.). Cuando aún no se hubiera provocado erosión, degradación o agotamiento, pero existiere irracionalidad en la explotación capital originaria, se podrá intentar la acción para obtener la racionalidad de la explotación, por cualquiera de las partes. Art. 18.— (Reglam. inaplicable). En el supuesto del artículo anterior, se fijarán las condiciones en que será permitida la continuación de la explotación. Si ello implicara una alteración sustancial de la que habitual. y racionalmente corresponde realizar al arrendatario o aparcero, éste podrá pedir en forma sumaria en el mismo expediente la rescisión de la relación contractual, o bien la remisión y/o deducción proporcional ^r precio del arrendamiento, no mediando su culpa o negligencia. Art. 19. — (Reglam. inaplicable). Cuando se hubiere producido la erosión, degradación o agotamiento, podrán deducirse las siguientes acciones : a) Para obtener la fijación de las condiciones técnicas en que será permitida la continuación de la explotación, por cualquiera de las partes; b) Para obtener la rescisión del contrato, por el locador que invoque culpa o negligencia del arrendatario o aparcero, caso fortuito o fuerza mayor; c) Para obtener la rescisión del contrato por el arrendatario aparcero, cuando no mediando su culpa o negligencia entendiere que las condiciones en que podrá continuar la explotación implican una alteración sustancial en la que habitualmente realiza.

En el caso del inc. b), mediando culpa o negligencia del arrendatario o aparcero, el arrendador o aparcero dador podrá pedir la indemnización de daños y perjuicios correspondientes. Art. 20. — (Reglam. inaplicable). En los juicios que se tramitan de acuerdo con el art. 1.9 de esta reglamentación según el procedimiento vigente en cada jurisdicción, o el que resulta del decreto reglamentario del decreto-ley 1638/63, se declarará si el predio en cuestión ha sufrido o no los efectos de la erosión, degradación o agotamiento. En el supuesto afirmativo se indicará objetivamente las causas que los originaron y se determinarán las mejoras de conservación del suelo que deben realizarse con especificación del costo máximo de las mismas y las condiciones en que será permitida la continuación de la explotación. Art. 21. — (Reglam.). En todos los casos en que el contrato continúe en vigor se dispondrá con carácter obligatorio la ejecución de las mejoras de conservación del suelo, su monto máximo y las condiciones en que será permitida la continuación de la explotación. Si estas mejoras y condiciones implicaren una alteración sustancial en la explotación que habitualmente realiza el arrendatario o aparcero, éste podrá hacer uso de los derechos de rescisión, revisión y/o remisión del precio de arrendamiento no mediando culpa o negligencia de su parte. Los casos de los incs. b) y c) del art. 19 y de conformidad al procedimiento vigente en cada jurisdicción serán resueltos en forma sumaria Art. 22. — (Reglam.). Cuando en virtud de lo previsto en el inc. o del art. 19 la sentencia dispusiera la realización de mejoras de conservación del suelo por el arrendador, fijará los plazos para la iniciación v ejecución de las mismas. Sí el arrendador no diera comienzo a los trabajos o no los ejecutara en los plazos fijados o los abandonare una vez iniciados, el arrendatario podrá solicitar de conformidad al procedimiento vigente en cada jurisdicción: a) Se le autorice a realizarlos por cuenta de aquél y a retener el precio de los arrendamientos en la proporción que se fije, debiéndose establecer los plazos respectivos para su iniciación y ejecución por el arrendatario; b) La rescisión del contrato. Art. 23. — (Reglam.). Cuando el arrendatario o aparcero autorizado a realizar las mejoras de conservación del suelo por cuenta del arrendador no diera comienzo a esos trabajos o no los ejecutara en los plazos fijados o los abandonara una vez iniciados, podrá el arrendador solicitar la rescisión del contrato. Igual derecho podrá ejercitar el arrendador en los casos en que el arrendatario o aparcero no ajustara su explotación al plan racional fijado. Art. 24. — (Reglam.). Si la ejecución de las mejoras de conservación «leí suelo o la observación del plan racional de explotación interrumpieran» total o parcialmente, el uso y goce del predio, el arrendatario o aparcero que no haya sido negligente podrá solicitar la remisión del precio de locación en forma proporcional a la superficie afectada y al tiempo que dure el impedimento. Si este último incidiera en forma permanente sobre una parte del predio, el arrendatario podrá solicitar la reducción del precio en proporción a dicha parte y

hasta la terminación de la relación arrendatacia. Art. 25. — (Reglam.). Sin perjuicio del cumplimiento de la resolución que se dicte, los arrendatarios o aparceros respecto de los que se hubiere declarado la procedencia de la rescisión; por causales que no fuesen de su propia culpa o negligencia tendrán preferencia para la adjudicación de lotes en las licitaciones que realicen entidades oficiales de colonización en cualquier punto del país y cualquiera sea el tipo de explotación a que los mismos se destinen. Art. 9° — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 26. — (Reglam. inaplicable). La opción a que se refiere el art. 99 de la ley 13.246 para los contratos de arrendamiento o aparcería agrícola deberá ser notificada al propietario arrendador o aparcero dador con anterioridad a la iniciación de las actividades contempladas en el mismo. Cualquiera de las partes, en el contrato de aparcería agrícola, podrá solicitar la fijación del precio que corresponda abonar por la parte del predio que el aparcero destine a los fines del art. 99 de la ley. Art. 10. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 27. — (Reglam. inaplicable). Las mejoras a que se refiere el art. 10 de la ley 13.246 deberán ser provistas por el arrendador dentro de los dos primeros años de vigencia del contrato. Art. 28. — (Reglam. inaplicable). En caso de que el arrendador no cumpliera esa obligación en el plazo establecido en el articulo anterior, el arrendatario podrá ejecutarla a costa de aquél, previa notificación formal al arrendador efectuada por lo menos con 30 días de antelación a. la fecha en que las iniciará. De igual forma procederá el arrendatario cuando el arrendador no efectúe las reparaciones de las mejoras que son a su cargo, salvo aquellas que por su índole revistan carácter urgente. Art. 29. — (Reglam. inaplicable). El arrendador proveerá las mejoras exigidas en el art. 10 de la ley 13.246 en las siguientes condiciones: a) Podrá utilizar cualquier tipo de materiales, usuales o adaptables a la zona, siempre que con ellos se pueda levantar una construcción segura; b) Asegurará el suministro de agua potable en el caso que la hubiere y fuese razonablemente posible proporcionarla. Art. 11. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 30. — (Reglam. inaplicable), A los efectos del art. 11, me. c). de la ley 13.246, solamente se considerarán los árboles frutales. Art. 31. — (Reglam. inaplicable). La valuación fiscal, en relación con la cual se fijará el monto máximo de las mejoras a que se refieren los arts. 10 y 11 de la ley 13.246, será la

correspondiente a la tierra libre de mejoras en el momento en que deban construirse o indemnizarse. Art. 32. — (Reglam. inaplicable). La Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadera estudiará y propondrá al Poder Ejecutivo las mejoras requeridas por grandes zonas y tipos de explotación, a fin de establecer la substitución o exención a que se refiere el art. 14 de la ley 13.246. Art. 12. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 13. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 14. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 15.—Se declaran inembargables, inejecutables y no afectados al privilegio del arrendador: los muebles, ropas y útiles domésticos del arrendatario; las maquinarias, enseres, elementos y animales de trabajo, rodados, semillas y otros bienes necesarios para la explotación del predio; los bienes para la subsistencia del arrendatario y su familia durante el plazo de un año, incluidos semovientes y el producido de la explotación, dentro de los límites que reglamentariamente se fijen. Los beneficios que acuerda este articulo no afectarán el crédito del vendedor de los bienes declarados inembargables e inejecutables, y no comprenderán a los arrendatarios que sean sociedades de capital. Art. 33. — (Reglam.). El límite de la inembargabilidad de los elementos destinados a la explotación del predio está determinado por el conjunto de los que sean indispensables para la explotación de una unidad económica de idéntica índole a la realizada por el arrendatario. La Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería fijará para la unidad económica de cada tipo de explotación por grandes zonas, la nómina de dichos bienes. Art. 34. — (Reglam.). El límite de inembargabilidad de los bienes necesarios para la subsistencia del arrendatario y su familia durante un año estará determinado por el importe resultante de la duplicación del «diario mínimo establecido en las disposiciones legales vigentes a la fecha del embargo para un peón adulto, "sin especificar". Art. 16. __ (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art.17. __ Son insanablemente nulas y carecerán de todo valor y efecto las cláusulas que obliguen a: a) Vender, asegurar, transportar, depositar o comerciar los cultivos cosechas, animales y demás productos de la explotación, a/o con persona o empresa determinada; b) Contratar la ejecución de labores rurales incluidos la cosecha y el transporte, o la adquisición o utilización de maquinarias, semillas y demás elementos necesarios para la explotación del predio, o de bienes de subsistencia, a/o con persona o empresa determinada; c) Utilizar un sistema o elementos determinados para la cosecha o comercialización de los productos o realizar la explotación en forma que no se ajuste una adecuada técnica cultural.

Serán, asimismo, insanablemente nulas y carecerán de todo valor y efecto cualesquiera cláusulas que importen la prórroga de jurisdicción o la constitución de un domicilio especial distinto del real del arrendatario. Art. 18. — Son obligaciones del arrendatario y arrendador, además de las establecidas en el Código Civil: Del arrendatario: a) Dedicar el suelo a la explotación establecida en el contrato con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos; b) Mantener el predio libre de plagas y malezas si lo ocupó en esas. condiciones y contribuir con el 50 °/o de los gastos que demande la lucha contra las mismas, si éstas existieran al ser arrendado el campo; c) Conservar los edificios y demás mejoras del predio, los que deberá entregar al retirarse en las mismas condiciones en que los recibiera,, salvo los deterioros ocasionados por el uso y la acción del tiempo; Del arrendador: d) Contribuir con el 50 °/o de los gastos que demande la lucha contra las malezas y plagas si el predio las tuviera al contratar; e) Cuando el número de arrendatarios exceda de veinticinco y no existan escuelas públicas a menor distancia de 10 kilómetros del centro del inmueble, proporcionar a la autoridad escolar el local para el funcionamiento de una escuela que cuente como mínimo un aula para cada treinta alumnos, vivienda adecuada para el maestro e instalación para el suministro de agua potable. Art. 35. — (Reglam.). A los efectos del art. 18, inc. b), de la ley 13.24º, no se considerarán como gastos de lucha contra las plagas y malezas los efectuados en las labores culturales ordinarias utilizables en la explotación que efectúe el arrendatario. Art. .36. — (Reglam. inaplicable). Las especies de árboles a plantar y cuidar por el arrendatario serán elegidas por el arrendador, dentro de las comunes aconsejadas por la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería para la zona, hasta cubrir la cantidad fijada en el art 18, inc. d), de la lev 13,246 (en desuso). Art. 38. — (Reglam. inaplicable). Fuera de las zonas indicadas en el art. 37, la obligación del inc. d) del art. 18 de la ley 13.246 regirá cuando así lo establezca la Administración Nacional de Bosques» previo estudio realizado a pedido del arrendador y fundamentado en la existencia de condiciones técnicas y económicas que aseguren la viabilidad de la plantación. "Art. 19. — (Sustituido por art. 1° de la ley 22.298). El abandono injustificado de la explotación por parte del arrendatario y la falta de pago del precio del arrendamiento en cualquiera de los plazos establecidos por el contrato, son causales que dan derecho al arrendador a exigir el desalojo del inmueble.

"El incumplimiento de las obligaciones especificadas en los incisos a), b) y c) del articulo 18, facultará al arrendador para pedir su ejecución o la rescisión del contrato, pudiendo reclamar los daños y perjuicios ocasionados. "El incumplimiento de la obligación especificada en el inciso d) del art. 18 facultará al arrendatario a compensar el crédito por las sumas invertidas con los arrendamientos adeudados, sin perjuicio de la facultad de exigir su pago inmediato. Art. 20. — Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes. TITULO II DE LAS APARCERÍAS Art. 21. — Habrá aparcería cuando una de las partes se obligue a entregar a otra animales, o un predio rural con o sin plantaciones, sembrados, animales, enseres o elementos de trabajo, para la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones, con el objeto de repartirse los frutos. Los contratos de medierías se regirán por las normas relativas a las aparcerías, con excepción de los que se hallaren sometidos a leyes o estatutos especiales, en cuyo caso les serán, asimismo, aplicables las disposiciones de esta ley, siempre que no sean incompatibles con aquellos. Art. 4" — (Reglan.). Los contratos que, a pesar de no estar regulados por un estatuto especial, presupongan una relación de dependencia y no impliquen la cesión del uso y goce del predio, quedarán excluidos del régimen de la ley 13.246 aun cuando la retribución consista en la participación de los frutos. Art. 22. — (Sustituido por el art. 1° de la ley 22.298). Son aplicables a los contratos de aparcería en los que se concedan el uso y goce de un predio rural los preceptos de los arts. 4°, 8°, 15, 17 y 18. Art. 23. — Son obligaciones del aparcero y del dador: Del aparcero: a) Realizar personalmente la explotación, siéndole prohibido ceder su interés en la misma, arrendar o dar en aparcería la cosa o cosas objeto del contrato; b) Dar a la cosa o cosas comprendidas en el contrato el destino convenido o en su defecto el que determinen los usos y costumbres locales, y realizar la explotación con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos; c) Conservar los edificios, mejoras, enseres y elementos de trabajo que deberá restituir al hacer entrega del predio en las mismas condiciones en que los recibiera, salvo los deterioros ocasionados por el uso y la acción del tiempo; d) Hacer saber al aparcero dador la fecha en que se comenzará la percepción de los frutos y separación de los productos a dividir, salvo estipulación o usos en contrario;

e) Poner en conocimiento del dador, de inmediato, toda usurpación o novedad dañosa a su derecho, así como cualquier acción relativa a la propiedad, uso y goce de las cosas. Del aparcero dador: f) Garantizar el uso y goce de las cosas dadas en aparcería y responder por los vicios o defectos graves de las mismas; g) Llevar anotaciones con las formalidades y en los casos que la reglamentación determine. La omisión o alteración de los mismos constituirá una presunción en su contra. Art. 39. — (Reglam.). El aparcero hará saber al propietario, con una antelación mínima de diez (10) días, la fecha en que comenzarán la percepción y distribución de los frutos o en que requiere que ésta se efectúe. Art. 40. — (Reglam.). El aparcero dador deberá llevar anotaciones en las que conste: h) Nómina de las máquinas, animales, útiles, enseres y bienes de toda clase aportados inicialmente por cada uno de los contratantes, especificando su estado y valor estimado o de costo. Deberá actualizar dicho inventario con los cambios que se produzcan, para lo cual el aparcero está obligado a hacerle llegar la correspondiente información; b) Los demás aportes que efectúe; c) Detalle de la forma en que se distribuyen los frutos de cada cosecha y liquidación. Art. 24. — La pérdida de los frutos por caso fortuito o de fuerza mayor será soportada por las partes en la misma proporción convenida para el reparto de aquellos. Art. 25. — Cualquiera de las partes podrá pedir la rescisión del contrato y el desalojo y/o entrega de las cosas dadas en aparcería si la otra no cumpliese con las obligaciones a su cargo. En los casos de abandono injustificado de la explotación por el aparcero o si el incumplimiento se refiriese a la entrega de la parte de los frutos que correspondan al dador, éste tendrá derecho a exigir en juicio sumario el desalojo del predio y/o la restitución de las cosas objeto del contrato. Art. 26.— Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, regirá para las aparcerías en las que se conceda el uso y goce de un predio rural, lo dispuesto en el art. 20. Art. 27.— (Sustituido por el art. Iº de la ley 22.298). El contrato de aparcería concluye con la muerte, incapacidad o imposibilidad física del aparcero. El contrato no terminará, salvo opción contraria del aparcero, por muerte del dador o

enajenación del predio. Art. 28. — Toda acción emergente del contrato de aparcerías prescribirá a los cinco años.

CAPITULO I DE LAS APARCERÍAS AGRICOLAS Art. 50. — (Sustituido por art. 1° de la ley 22,298). Las partes podrán convenir libremente el porcentaje en la distribución de los frutos. Ninguna de las partes podrá disponer de los frutos sin haberse realizado antes la distribución de los mismos, salvo autorización expresa de la otra. Art. 41. — (Reglam.) La revisión de porcentaje a que se refiere el art 30 de la ley 13.246, sólo podrá solicitarse cuando se cumplan las condiciones mencionadas en el art. 69 de este reglamento. Art. 31, — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 32. — (Reglam.). A los efectos del art. 31 de la ley 13.246. en aquellos casos en que se haya contratado la entrega del porcentaje en parva y se cosecha en cambio con máquina corta-trilla, los gastos de trilla, bolsas e hilo deberán ser soportados por las partes, en la proporción convenida para la distribución de los frutos. Art. 43. — (Reglam.). La distribución de frutos se hará de acuerdo a su calidad media. Si por causa de fuerza mayor el aparcero no pudiera cumplir con la obligación impuesta en el contrato de entregar el producto embolsado, quedará facultado para hacerlo a granel por un valor equivalente incluida la bolsa. Art. 32. — Prohíbese convenir como retribución el pago de una cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero. Art. 44. — (Reglam.). Cuando deben fijarse distintas formas de pago a la establecida en el contrato de arrendamiento por aplicación de los arts. 32 y 42 de la ley 13.246, se deberá encuadrar el contrato, según corresponda, dentro del régimen del arrendamiento o de las aparcerías. Art. 35. — El aparcero tendrá derecho para destinar, sin cargo, una parte del predio para el asiento de la vivienda, pastoreo y huerta, en las proporciones que determine la reglamentación según las necesidades de las distintas zonas agroecológicas del país. Art. 45. — (Reglam.). La proporción del predio que será desuñado sin cargo para pastoreo debe ser establecida en el contrato de acuerdo con los usos y costumbres y las necesidades de la explotación, determinable en la zona cereal, según la receptividad del campo, sobre la base media normal de la superficie de media a una y media hectárea por cabeza de animal yeguarizo de trabajo.

Para asiento de la vivienda y huerta se destinará la superficie normal de acuerdo con los usos y costumbres hasta un máximo de una hectárea. Art. 46. — (Reglam.). Se considerará incluido en el contrato el pastoreo que, de acuerdo a los usos y costumbres, se conceda fuera del predio, a los efectos del art. 33 de la ley 13.246. CAPITULO II DE LAS APARCERÍAS PECUNIARIAS Art. 34. — Cuando la cosa dada en aparcería fuese solamente animales, los frutos y productos o utilidades se repartirán por mitades entre las partes, salvo estipulación o uso contrario. Art. 55. — El dador de animales que sean objeto del contrato estará obligado a mantener al aparcero en la posesión de los mismos y, en caso de evicción, a sustituirlos por otros. El aparcero no responderá de la pérdida de animales producida por causas que no le sean imputables, pero debe rendir cuenta de los despojos aprovechables. Art. 36. — Salvo estipulación en contrario ninguna de las partes podrá disponer, sin consentimiento de la otra, de los animales dados en aparcería o de los frutos y productos de los mismos. Art. 37.— Los contratos de aparcería pecuaria en los que no se conceda, además de los animales, el uso y goce del predio necesario para la explotación, regirán por el plazo que las partes convengan o en su defecto por el que determinen los usos y costumbres locales. Art. 38.—Salvo estipulación o uso contrario, los gastos de cuidado y cría de los animales correrán por cuenta del aparcero. TÍTULO III DISPOSICIONES COMUNES A LOS TITULOS I Y II Art. 39. — Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley: a) Los contratos en los que se convenga, por su carácter accidental, la realización de hasta dos (2) cosechas, como máximo, ya sea a razón de una (1) por año o dentro de un mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarla sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último cultivo. b) Los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo, celebrados por un plazo no mayor de un (1) año. En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre la misma superficie, mediante la cual se totalicen plazos mayores que los establecidos en el presente artículo, o cuando no haya transcurrido por lo menos el término de un (1) año entre el nuevo contrato y el vencimiento del anterior, se considerará incluido el contrato en las disposiciones de esta ley.

La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente, debiendo expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio. Al vencimiento del contrato, la presentación de dicho testimonio ante la autoridad judicial competente será título suficiente para que se ordene la inmediata desocupación del inmueble por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva. Además de ordenar la desocupación, dicha autoridad, a pedido de parte, impondrá al contratista que no haya desocupado el predio una multa equivalente al cinco por ciento (5 %) diario del Precio del arrendamiento a favor del propietario, por cada día de demora en la restitución del inmueble hasta su recepción libre de ocupantes por parte del propietario. En caso de que el contrato se presente para su calificación hasta (15) días antes de la entrega del predio al contratista y la autoridad judicial que intervenga no efectuare en ese lapso la calificación y homologación se presumirá que el contrato ha quedado calificado como accidental. Art. 47. — (Reglam). Los contratos accidentales que se celebren en un instrumento único que comprendan cultivos cuyo ciclo vegetativo se desarrolle en distintas épocas y que no se realicen sobre la misma superficie por superponerse parcialmente en el tiempo el de uno y otro, se considerarán como dos contratos distintos, calificándose separadamente por cultivo y pudiendo, en consecuencia, repetirse en forma similar por un año más sobre la misma superficie y entre las mismas partes, sin quedar incluido en las normas de la ley 13.246. Art. 48. — (Reglam.). Los contratos que comprendan cultivos con ciclo vegetativo de distinta época y que se realicen sucesivamente sobre la misma superficie, quedarán incluidos en las normas de la ley 13.246, si se repitieran al año siguiente en iguales condiciones. Art. 49. — (Reglam.). Los diversos cultivos de idéntico ciclo dentro de un mismo contrato se considerarán como un solo cultivo a los fines del inc. a) del art. 3') de la ley 13.246 (art. 39 del dec.-ley no 1639/63). Art. 50. — (Reglam.). Los contratos en virtud de los cuales se ceda el uso y goce de un predio para pastoreo, de conformidad con lo proscripto por el art. 39, inc. fc), de la ley 13.246, quedarán, no obstante, incluidos en el régimen de la misma cuando el arrendador imponga, autorice o consienta al arrendatario la realización de cualquier clase de trabajos culturales utilizables para explotación agrícola, aunque tengan por objeto el cultivo de especies forrajeras. Art. 51. — (Reglam.). Los contratos accidentales y los de pastoreo a breve término que el art. 39 de la ley 13.246 excluye de sus preceptos se regirán por las normas del Cód. Civil. En caso de una nueva contratación entre las mismas partes sobre el mismo predio, cuyo plazo sumado al del contrato anterior totalice un término mayor al establecido en el inc. a) del art. 3° de la ley 13.246 se considerará al nuevo contrato incluido en las disposiciones de la ley 13.256 siempre que no haya transcurrido por lo menos el término de un año desde el vencimiento del anterior contrato.

Efectuada la calificación del contrato comprendido en el art. 39 de la ley 13.246, la autoridad judicial competente o la Cámara Paritaria de Arrendamientos y Aparcerías Rurales interviniente (en desuso) remitirá un ejemplar de dicho convenio, con testimonio de la sentencia dictada a la Dirección de Arrendamientos y Aparcerías Rurales dependiente de la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería, dentro de los quince (15) días de consentido o ejecutoriado el pronunciamiento (en desuso). El incumplimiento de esta obligación se asimilara en sus efectos al previsto en el art. 40 de la ley 13.246 (en desuso). Art. 52. — (Reglam,). Si en los contratos comprendidos en el art. 39 de la ley 13.246 (modificado por el art. 39 del decr. no 1639/63) no se hubiera precisado la fecha de vencimiento, ésta tendrá lugar cuando, de conformidad con los usos y costumbres locales, se considere que deban estar levantados los cultivos que comprenda, quedando establecidos como plazos máximos y de carácter general el 28 de febrero para la llamada cosecha fina y el 31 de mayo para los cultivos de verano. Art. 40. — (Sustituido por el art. 1° de la ley 22.298). Los contratos a que se refiere la presente ley deberán redactarse por escrito. Si se hubiese omitido tal formalidad, y se pudiere probar su existencia de acuerdo con las disposiciones generales, se lo considerará encuadrado en los preceptos de esta ley y amparado por todos los beneficios que ella acuerda. Cualquiera de las partes podrá emplazar a la otra a que le otorgue contrato escrito. El contrato podrá ser inscripto por cualquiera de las partes en los registros inmobiliarios a cuyo efecto bastará que el instrumento tenga sus firmas certificadas por escribano, juez de paz u otro oficial público competente. Art. 53.— (Reglam.). Los contratos a que se refieren los arts. 29 y 21 de la ley 13.246 deberán ser celebrados por escrito, dentro de los noventa (90) días de la fecha de su vigencia, por ante Escribano Público en su registro, o el Juez de Paz de la localidad donde se halle ubicado el predio. Art. 54.— (Reglam.). Los contratos a que se refiere el artículo anterior deberán contener las siguientes especificaciones: a) Nombre de las partes contratantes; b) Ubicación del predio (provincia o territorio, departamento o partido, cuartel, distrito o pedanía); c) Estación o puerto más próximo y distancia aproximada; d) Superficie del predio; e) Mejoras existentes, plantadas o adheridas al suelo, detalle, descripción y estado de conservación y nómina de las pertenecientes al arrendador, así como de las incorporadas por el arrendatario; f) Estado del predio en cuanto a plagas y malezas, con especificación de su clase y de la superficie afectada en forma aproximada; g) Precio del arrendamiento, fecha, lugar y forma de pago —por período adelantado o

vencido— y en las aparcerías, proporción en la distribución de los frutos, forma, tiempo y lugar de entrega de los mismos; h) Detalle y estado de los aportes de cada parte en las aparcerías y proporción del predio dedicado a vivienda, pastoreo y huerta; i) En los contratos de aparcerías agrícolas, precio fijado para el caso de que el arrendatario hiciera uso de la facultad que le confiere el art. 9° de la ley 13.246 (inaplicable); j) Fecha desde la cual el arrendatario se encuentra en la tenencia del predio; k) Domicilio real del arrendador y arrendatario; 1) Destino de la explotación; m) Plazo del contrato. Los contratos en los que se omitiere cualquiera de los requisitos enunciados en el presente articulo no serán autenticados por los funcionarios mencionados en el artículo precedente. Art. 41. — (Sustituido por el art. 1° de la ley 22.298). En los contratos a que se refiere la presente ley se aplicarán en el orden siguiente: a) Las disposiciones de la presente ley. b) Los convenios de las partes. c) Las normas del Código Civil, en especial las relativas a la locación. d) Los usos y costumbres locales. Art. 55. — (Reglam.). Cuando las partes no arribaron a un acuerdo con relación a las cláusulas del instrumento a suscribir o una de ellas se negare a hacerlo, comprobada la existencia del contrato de arrendamiento o aparcería, a pedido de uno de ellos mediante pronunciamiento provisional el órgano competente aprobará el texto del instrumento, el cual deberá ajustarse a los preceptos de la ley 13.246 y su reglamentación, las estipulaciones de las partes y los usos y costumbres de la zona, todo ello condicionado a las normas de procedimientos locales. Las partes podrán formular observaciones a dicho texto dentro del plazo de quince (15) días hábiles, transcurrido el cual se aprobará el documento proyectado, con modificaciones si se lo estimare procedente, dictándose sentencia definitiva y emplazando a las partes a suscribirlo. Art. 56,. — (Reglam,). Si el arrendador no cumpliera el emplazamiento se ordenará la inscripción del contrato de arrendamiento o aparcería de acuerdo con el texto aprobado en el Registro Inmobiliario, y se expedirán las copias a que se refiere el art. 40 de la ley 13.246. Deberá darse cuenta del incumplimiento a la Secretaría de Estado de Agricultura y

Ganadería, a los efectos de la aplicación de las sanciones previstas en el art. 57 de la ley 13.246 (en desuso). Art. 57. — (Reglam,). En caso de negativa del arrendador a suscribir el contrato, el arrendatario podrá pedir, en cualquier etapa del procedimiento, siempre que se hallare comprobada prima facie la existencia del arrendamiento o la aparcería, que previo emplazamiento se disponga la inscripción preventiva en el Registro Inmobiliario a que se refiere el art., 41, apartado final, de la ley n9 13.246 (en desuso). Art. 42.— Prohíbese convenir como retribución, además de un porcentaje fijo en la distribución de los frutos o suma determinada de dinero, un adicional a abonarse en dinero o especie y de acuerdo con la cotización o la cantidad de frutos obtenidos, o en trabajos ajenos a la explotación del predio arrendado a efectuarse bajo la dependencia del arrendador por el arrendatario, aparcero o sus familiares. Art. 45.— (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 44.— Se regirá por las normas fijadas para la aparcería todo contrato en el cual la retribución consista, además del porcentaje en la distribución de frutos, en determinada suma de dinero. Los convenios que importen conjuntamente un contrato de arrendamiento y otro de aparcería se regirán por las normas respectivas de esta ley. Art. 45.— (Sustituido por el art. 1° de la ley 22,298). Los contratos en los cuales el arrendatario o aparcero se obligue a realizar obras de mejoramiento del predio, tales como plantaciones, obras de desmonte, irrigación, avenamiento, que retarden la productividad de su explotación por un lapso superior a dos años, podrán celebrarse hasta por el plazo máximo de veinte años. Art. 46.— Derogado. Art. 47.— Derogado. Art. 48.— Derogado. Art. 49 .— Derogado. TÍTULO IV DISPOSICIONES TRANSITORIAS Art. 50. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 51. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 52. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 53. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 54. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 55. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. Art. 56. — Derogado por el art. 2° de la ley 22.298. TÍTULO V

DISPOSICIONES VARIAS Art. 57. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 58. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 59. — (Texto sustituido por el art. 1° de la ley 22.298).Los contratos que se celebren a partir de la vigencia de la presente ley quedan disposiciones. Art. 60. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 61. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 62. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 63. — (Derogado por el art. 2° de la ley 22.298). Art. 64. — Comuníquese al Poder Ejecutivo. LEY 22.298 En uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5° del Estatuto para el Proceso de Reorganización Nacional, El Presidente de la Nación Argentina Sanciona y Promulga con fuerza de LEY: Artículo 1° — Sustitúyense los artículos 4°, 7°, 8°, 15, 18, 19, 22, 27, 30, 39, 40, 41, 45 y 59 de la ley 13.246 por los siguientes: Art. 2° — Deróganse los arts. 5°, 6°, 9°, 10, 11, 12, 13, 14, 16, 29, 31. 43, 50, 51, 52, 53, 54. 55, 56, 57, 58, 60, 61, 62 y 63 de la ley 13.246. Art. 3° — El Poder Ejecutivo Nacional confeccionará el texto ordenado del Régimen de Arrendamientos y Aparcerías Rurales, ley 13.246 y sus normas complementarias y modificatorias, incluidas las establecidas por la presente ley. Art. 4° — Comuníquese, etcétera. LEY 15.514 Artículo 1° — incorpórase como artículo 29 de la ley 14.451, el siguiente: Art. 29. — En todos los casos en que por aplicación de las disposiciones de la presente y de la ley 13.246 deba precederse a la restitución del predio, la fecha de entrega se fijará teniendo en cuenta la necesidad de permitir a los ocupantes el traslado de las haciendas en época adecuada y sin riesgos y dar término a las labores de cosecha de los cultivos existentes o los que se realicen de conformidad con las condiciones normales de la zona y las características habituales de la explotación. Esta norma será también aplicable a los juicios actualmente en trámite o pendientes de ejecución de sentencia. Los arrendatarios o aparceros que, en virtud de lo dispuesto en el parágrafo segundo del artículo 21 de esta ley, deban hacer entrega del predio que ocupan, podrán presentarse al Consejo Agrario Nacional a fin de solicitar, conforme lo previsto en el art. 22 de la misma,

el otorgamiento de un lote donde continuar desarrollando su explotación, a cuyo efecto gozarán de prioridad absoluta respecto de otros probables adjudicatarios. Los arts. 29 y 50 de dicha ley pasarán a ser artículos 50 y 51, respectivamente. Ley 21.452 Buenos Aires, 5 de noviembre de 1976 Artículo 1° — Sustituyese el artículo 59 de la ley no 15.246 —texto establecido por el artículo 5° del decreto-ley no 1659/65— por el siguiente: Quedan excluidos de las disposiciones de esta Ley: a) Los contratos en los que se convenga, por su carácter accidental, la realización de hasta dos cosechas, como máximo, ya sea a razón de una por año o dentro de un mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarlas sobre la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último cultivo; b) los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo, celebrados por un plazo no mayor de un año. Los contratos mencionados en los incisos a) y b) del presente artículo deberán ser inscriptos en un registro especial que llevará la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la Nación, una vez efectuada su calificación y homologación en forma sumaria. En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre el mismo predio, mediante la cual se totalicen plazos mayores que los establecidos en el presente artículo, o cuando no haya transcurrido por lo menos el término de un (1) año entre el nuevo contrato y el vencimiento del anterior, se considerará incluido el contrato en las disposiciones de esta Ley. La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente, debiendo expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio. Al vencimiento del contrato, la presentación de dicho testimonio ante la autoridad judicial competente será titulo suficiente para que se ordene la inmediata desocupación del inmueble por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva. Además de ordenar la desocupación, dicha autoridad, a pedido de parte, impondrá al contratista que no haya desocupado el predio una multa equivalente al cinco por ciento (5 %) diario del predio del arrendamiento a favor del propietario, por cada día de demora en la restitución del inmueble hasta su recepción libre de ocupantes por parte del propietario. En caso de que el contrato se presente para su calificación hasta quince (15) días antes de la entrega del predio al contratista y la autoridad judicial que intervenga no efectuare en ese lapso la calificación y homologación, se presumirá que el contrato ha quedado calificado como accidental. Art. 2° — Sustituyese el artículo 20 de la Ley no 15.246 por el siguiente: Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupantes. Art. 3° — Comuníquese, etcétera.

ESTATUTO DEL TAMBERO MEDIERO Decreto ley no 3750/46, febrero 5 de 1946 CAPÍTULO I Derechos del tambero mediero Artículo 1° — Apruébase el estatuto que regirá las condiciones de trabajo de tamberomediero en todo el país. Se entenderá por tambero-mediero a los trabajadores que con ésta o cualquier otra denominación estén a cargo de la explotación de tambos en participación. Art. 2° — A partir de la vigencia del presente decreto-ley los propietarios de tambos abonarán a los tamberos-medieros en concepto de retribución de servicios un porcentaje sobre la producción en leche del tambo que se explota cualquiera sea la clase de ganado que se utilice. Art. 3° — En los tambos cuya producción de leche se destine al abasto el tambero-mediero recibirá como retribución el cuarenta por ciento como mínimo del producido de la leche, libre de fletes, además de las retribuciones que establece el art. 11, siempre que aporte los caballos necesarios, vehículos apropiados y arneses para el transporte de leche a los lugares próximos de entrega, además de los utensilios e implementos necesarios al ordeño y la patente de rodados a utilizarse para dicho transporte. Art. 4° — Cuando el tambero-mediero no haga el aporte mencionado en el artículo anterior, su retribución será del treinta y cinco por ciento como mínimo del producido de la leche destinada al abasto, libre de fletes y aparte de las bonificaciones del art. 11. Art. 5° — Tratándose de tambos cuya producción de leche sea destinada a la industria, y si el tambero-mediero aportase los implementos detallados en el art. 3°, éste recibirá en concepto de retribución el cincuenta por ciento del precio de la grasa contenida en crema que resulte. Se tomará como precio el fijado oficialmente por la comisión nacional de la industria lechera para el interior. Este cómputo se hará libre de fletes y aparte de las retribuciones del art. 11. Sí el tambero-mediero no hiciere los aportes del art. 3°, su retribución será del cuarenta y cinco por ciento. Art. 6º— En los casos del art. 5°, si la producción es derivada al abasto, la retribución del tambero-mediero se regirá por lo dispuesto en los arts. 3° y 4°. Art. 7°— Cuando se trate de hacienda "Holando-Argentina", o "Flamenca", el porcentaje de retribución será de: a) Para abasto, cuando el tambero-mediero haga el aporte del art. 3° el treinta y cinco por ciento de la producción de leche, libre de fletes, y aparte las retribuciones del art. 11; cuando no haga dicho aporte, el treinta por ciento;

b) Para industrialización: la compensación del cuarenta y cinco por ciento y cuarenta por ciento, respectivamente, sobre el precio de la grasa contenida en crema, libre de fletes y aparte de las retribuciones estipuladas en el art. 11. Art. 8° — Cuando se practiquen dos ordeños, sin ternero, el propietario abonará al tamberomediero un tres por ciento menos, en todos los casos, y la retribución por amanse de vaquillonas solamente. Art. 9° — En los casos de tambo con ordeño mecánico la retribución de los tamberosmedieros se establecerá por convención de partes. Art. 10.—El tambero-mediero tendrá derecho al control de análisis, volumen, peso, valor, producción y precio. Art. 11. — El propietario del tambo pagará al tambero-mediero la cantidad de cinco pesos moneda nacional por cada vaca o vaquillona chúcara que amanse; tres pesos moneda nacional por cada vaquillona que sea de procedencia tambera, y tres pesos moneda nacional por cada ternero que destete, después de la lactancia normal y entregue en buen estado, libre de entregue, castrados y descornados en tiempo. Art. 12. — El tambero-mediero recibirá una casa-habitación con dos o más piezas, cocina y dependencias para la higiene personal, con arreglo a las condiciones ambientales y naturaleza de la explotación, en forma que se disponga de una habitación para el matrimonio y otras para los hijos de cada sexo, no siendo indispensable su construcción con ladrillos. Esa población dispondrá, además, de una habitación para peones, cuando los hubiere, y de un tinglado o ramada para guardar los elementos de trabajo. Art. 13.—El patrón concederá al tambero-mediero, cerca de la población, el uso, sin cargo, de una hectárea de campo para huerta y crianza de aves, la que deberá ser cercada por cuenta del tambero-mediero, en la ubicación que le fije el patrón. CAPÍTULO II Obligaciones del tambero-mediero Art. 14. — El tambero-mediero deberá trabajar personalmente en el tambo. Art. 15. — Serán a cargo del tambero-mediero el cuidado y responsabilidad de las haciendas, campos, instalaciones y útiles de uso en el tambo. Art. 16. — La asistencia médica y farmacéutica a que se refiere el art. 18 del estatuto del peón estarán a cargo del tambero-mediero. Art. 17. — Será requisito indispensable para los tamberos-medieros v los peones ordeñadores proveerse de un certificado de buena salud, que deberá ser concedido gratuitamente por los médicos municipales o de policía. Este certificado deberá ser renovado cada seis meses.

Art. 18. — El seguro que cubre los riesgos de los peones será a cargo del tambero-mediero. En caso de no llenar este requisito dentro de los quince días de entrar en vigor el presente estatuto, se hará por los patrones, pero por cuenta del tambero-mediero, pudiendo descontarse su importe de las primeras liquidaciones. El seguro del tambero-mediero estará a cargo del propietario. Art. 19. — Cuando se practiquen dos ordeños diarios deberán mediar doce horas entre el principio de ambos. CAPÍTULO III Derechos del propietario Art. 20. — El tambero-mediero estará a las órdenes directas del propietario o de la persona en quien delegue éste sus funciones, pudiendo uno u otro intervenir indistintamente. Art. 21. — Corresponde al patrón fijar el horario de trabajo y la forma de la explotación. Art. 22. — La leche será entregada a quien ordene el patrono, siempre que se asegure al tambero-mediero el precio mínimo fijado oficialmente. CAPÍTULO IV Obligaciones del propietario Art. 23. — Será por cuenta de los propietarios de tambo proveer los tarros para el transporte de leche o crema, cuando no los provean las fábricas o compradores. Art. 24. — En el caso en que los propietarios dispongan el desnate de la leche que produzcan sus tambos, proveerán a los tamberos-medieros de las maquinarias desnatadoras y demás implementos necesarios a ese fin siendo dicha labor por cuenta de éstos. Art. 25. — Los trabajos de ordeño y apoyo deberán realizarse bajo tinglados que pongan al personal, durante el trabajo, a cubierto de la inclemencia del tiempo. Dichas construcciones deberán ser de cualquier clase de material y se harán por cuenta exclusiva del propietario del tambo. Estas construcciones deberán hacerse, a más tardar, dentro de los tres años del presente decreto-ley. También corresponde al patrón construir las piletas para refrescar la leche de su producción. Art. 26. — Será obligación del tambero tener un botiquín de urgencia para el caso de necesidad del personal de tambos y peones. CAPÍTULO V Derechos de los peones

Art. 27. — Las vacaciones del peón estarán a cargo del tambero-mediero, a quien corresponde la fijación de las fechas. CAPÍTULO VI Rescisión del contrato Art. 28. — Los contratos escritos que celebren entre sí propietarios y tamberos-medieros serán por el término que de común acuerdo convengan, y a cada uno de ellos se agregará un ejemplar del presente estatuto firmado por las partes en papel simple debiendo ser inscripto en un registro que estará a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Art. 29. — La violación por parte del propietario de las disposiciones del presente decretoley da derecho al tambero-mediero a rescindir el contrato. En este caso deberá precederse a la liquidación de la participación que al tambero-mediero corresponde y de las retribuciones del art. 11. hasta el día de la entrega del tambo. El propietario deberá abonar, además, una indemnización equivalente al cincuenta por ciento del promedio mensual de lo percibido por el tambero-mediero, en los últimos doce meses, previa deducción de los salarios de los peones, multiplicado por cada año de servicio o fracción mayor de seis meses. Para tener derecho a esta indemnización se requiere una antigüedad mínima de un año. Sólo se computará para la indemnización el tiempo que transcurra partir de la publicación del presente decreto-ley. Art. 30. — El propietario podrá rescindir dicho contrato sin ningún derecho por parte del tambero-mediero, ni indemnización de naturaleza alguna, en los siguientes casos: a) Daños intencionales o en los que medie culpa grave, o culpa o negligencia reiterada, en el ejercicio de sus funciones; b) Incapacidad para desempeñar los deberes y obligaciones inherentes al trabajo; c) Insubordinación, o mala conducta reiterada. En estos casos las indemnizaciones que haya que pagar a los peones estarán a cargo del tambero-mediero. Art. 31. — En caso de despido del tambero-mediero, éste entregará de inmediato al patrono las haciendas, útiles y enseres del tambo, debiendo facilitar habitación y cocina para el sustituto si así se lo solicitase. La notificación de la rescisión podrá ser judicial o extrajudicial. El plazo para el desalojo de las poblaciones será de quince días, vencido cuyo término podrá solicitarse el lanzamiento, previo pago o garantía suficiente de lo que resulte de acuerdo con el art. 29. Art. 32. — En caso de que por cese del trabajo del tambo, por voluntad del propietario, hubiera que pagar indemnización a los peones, ésta estará a cargo del propietario de acuerdo con las disposiciones legales o reglamentarias vigentes.

Art. 33. — Para rescindir el contrato, sin causa que lo justifique, el tambero-mediero deberá dar un preaviso con una antelación mínima de un mes y asegurar la explotación por sí, o por tercero, a satisfacción del propietario durante el tiempo referido. En caso contrario deberá abonar al propietario una indemnización equivalente al beneficio que éste hubiere obtenido en ese período. A falta de prueba se reputará que este beneficio será igual al término medio del obtenido durante los últimos doce meses o al total del tiempo de la explotación en común, si fuera menor de un año. El patrón podrá eximirlo de esta obligación, haciéndose cargo de la explotación. CAPÍTULO VII Disposiciones generales Art. 34.—Desde la publicación del presente decreto-ley queda sin efecto el artículo adicional del estatuto del peón, siendo, en consecuencia, a cargo del tambero-mediero el pago íntegro del salario establecido para los peones tamberos, de acuerdo a la tabla respectiva del mismo. Art. 35. — Dentro de sus respectivas jurisdicciones son autoridades de aplicación, de las disposiciones que anteceden, y tienen a su cargo la vigilancia de su cumplimiento, la Secretaría de Trabajo y Previsión y las delegaciones regionales que de ella dependen. Art. 36. — Las infracciones al presente estatuto serán penadas con multa de veinte a quinientos pesos moneda nacional por persona en infracción, siendo facultativo de la autoridad de aplicación dejar en suspenso, por la primera vez, la aplicación de la pena. Art. 37. — Dentro de los tres meses de la fecha la Secretaría de Trabajo y Previsión elevará a la aprobación del Poder Ejecutivo la reglamentación del presente estatuto. Art. 38. — Comuníquese, etc.

CODIGO RURAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES LIBRO SEGUNDO SECCIÓN PRIMERA DE LA FAUNA Y FLORA De la producción ganadera TÍTULO I GANADERIA CAPÍTULO I

Normas generales Art. 107. — Declárase obligatorio para todo propietario marcar su ganado mayor y señalar su ganado menor. Autorízase a utilizar como complemento la señal en el ganado mayor. Art. 108.—Si se tratara de animales de pura raza. se los podrá identificar por medio de tatuajes y/o reseñas según especies. Art. 109. — La omisión de la marca o señal en el ganado de edades mayores a las fijadas en el artículo 144 implica presunción de mala fe contra su poseedor. Art. 110. — Es obligatorio para todo propietario de hacienda el registro a su nombre de las marcas o señales que usare. Las marcas y señales solo pueden ser usadas por su titular. Art. 111. — El Estado provincial es el exclusivo propietario de los sistemas de diseños de marcas y señales de ganado. Art. 112. — La marca consistirá en un dibujo, diseño o signo impreco a hierro candente o por procedimientos que produzcan análogos efectos sean autorizados por el organismo competente. La señal consistirá en un corte o incisión en la oreja del animal. Art. 113. — La marca deberá tener una dimensión máxima de diez centímetros y mínima de siete en todos sus diámetros y no se admitirá en su diseño signo o adorno que contribuya a confundir su identificación y diferenciación frente a otra. Art. 114. — En todo el territorio de la Provincia no podrá haber dos marcas iguales. Si las hubiere, deberá anularse la más reciente. Se reputan iguales aquellas marcas que puedan representar un mismo o muy semejante diseño, o cuando uno de los diseños, al superponerse sobre el otro, lo cubra en todas sus partes. Art. 115.— No podrán existir señales iguales, dentro de cada cuartel y sus colindantes, ya pertenezcan éstos a un mismo o distintos partidos de la provincia. Si las hubiere, se anulará la más reciente. Las señales deben usarse en el cuartel para el que han sido otorgadas. Art. 116. — El derecho sobre la marca o señal se prueba con el boleto expedido por el organismo competente, o en su defecto, por las constancias de sus registros. Art. 117.— Las resoluciones judiciales basadas en autoridad de cosa juzgada sobre materia de este título serán notificadas al organismo competente para su conocimiento y, en su caso, para que se efectúen las anotaciones a que hubiere lugar. PARÁGRAFO I Adquisición o pérdida de la marca o señal Art. 118. — La marca o señal se concede por el término de diez años a partir de su registro, pero podrá conservarse por otros términos iguales por renovaciones sucesivas.

Art. 119. — El derecho sobre la marca o señal se adquiere por la inscripción en el registro. También se adquiere el derecho a la marca o señal por sucesión a título universal o singular, en los derechos del titular inscripto. En tales casos deberán efectuarse en el registro las anotaciones de la respectiva transferencia. Art. 120. — El derecho sobre la marca o señal se pierde a) Por expiración de los plazos fijados por el artículo 127, si no fueren renovadas y sin necesidad de formalidad previa. b) Por anulación en el caso de los artículos 114 y 115. c) Por transmisión de los derechos. d) Por renuncia expresa del titular. e) Por disolución o extinción de la sociedad o asociación titular. f) Por sentencia judicial. g) Por cancelación declarada por autoridad competente. h) Por el no uso durante un término de tres años. Art. 121. — Con excepción de los incisos a) y h) del artículo anterior, la extinción de la marca o señal se considerará producida recién desde su inscripción en el registro. Art. 122. — Para poder registrar una marca o señal ante el organismo competente se requiere, como requisito esencial y previo a todo trámite, acreditar el carácter de propietario u ocupante legal de un inmueble rural en la provincia. Art. 123. — A la marca o a la señal registrada se le asignará separadamente una numeración inmutable, siguiendo el orden correlativo. Dicha numeración tendrá carácter permanente dentro de la provincia, y por lo tanto, no será susceptible de variaciones. Art. 124. — Los solicitantes de marcas o señales nuevas pueden proponer el diseño o características de su predilección. El organismo competente procederá a cotejarlos con los ya registrados y se expedirá por la aceptación o rechazo, según se encuentren o no en las condiciones previstas por los artículos 114 y 115. En caso de rechazarlo, indicará el diseño más aproximado que se encuentre en condiciones de ser conferido. No se podrá proponer más de un diseño en una misma solicitud. Art. 125. — Otorgado el diseño por el organismo competente y hecha efectiva la tasa que corresponda, se procederá a inscribir la marca o señal en el registro y a entregar el correspondiente boleto. Art. 126. — Cuando fueren dos o más personas las que soliciten conjuntamente una marca o señal, deberá registrarse a nombre de cada una de ellas y serán considerados cotitulares.

PARÁGRAFO 3 Renovación Art. 127. — Todo titular de una marca o señal, a fin de conservar su derecho sobre la misma, deberá renovarla a su vencimiento ante el organismo competente, acompañando el boleto correspondiente, siempre que mantuviere los requisitos exigidos por el presente código. La renovación deberá ser solicitada dentro del término de un año a partir de la fecha de su vencimiento. Art. 128. — Las marcas o señales que se hallaren al tiempo de su vencimiento pendientes de trámites judiciales o administrativos podrán ser renovadas aun cuando hubiesen transcurrido los términos del artículo anterior, siempre que la renovación se solicite dentro de los tres meses de notificada la resolución judicial o administrativa final. Pasado ese término no podrá renovarse. A fin de que la marca o señal no se elimine del registro por aplicación del artículo 12 ó inciso a), los interesados solicitarán antes de su vencimiento la reserva de la misma, justificando la circunstancia a que se refiere este artículo mediante el certificado del actuario o autoridad administrativa competente. PARÁGRAFO 4 Transferencia Art. 129. — Considérase transferencia todo cambio de titular o razón o nombre social. El titular de una marca o señal podrá transferir su derecho sobre la misma, debiendo realizar el acto ante el organismo competente o ante el intendente municipal del partido al que la marca o señal correspondiere o estuviere inscripta para su uso. El adquirente deberá reunir el requisito establecido por el artículo 122. Art. 130. — Las marcas o señales podrán ser transferidas por escritura pública o por sentencia judicial siempre que se reunieren los requisitos exigidos por el articulo 134. Art. 131. — Las transferencias a que se refiere el artículo 129 deberán otorgarse en dos actas de un mismo tenor que contendrán los siguientes requisitos: a) Lugar y fecha de otorgamiento. b) Nombre y apellido del funcionario interviniente. c) Nombre y apellido, número de documento de identidad, nacionalidad. edad. profesión y estado civil del trasmitente y del adquirente. d) Grado de parentesco entre las partes, si lo hubiere. e) Acreditación por parte del adquirente de que es propietario u ocupante legal de un inmueble rural en la provincia. f) Indicación de marca o señal a transferir, con su dibujo o característica respectivamente y constancia de su número inmutable, folio y libro de inscripción. g) Manifestación jurada sobre si se transfieren o no animales y, en caso afirmativo, su número, clase y raza. h) Aceptación expresa del adquirente. Í) Constancia de haberse dado íntegra lectura del acta. j) Firma de las partes, funcionario que intervino y

sello oficial Art. 132.— El adquirente de la marca o señal deberá solicitar la inscripción de la transferencia ante el organismo competente, acompañando copia del acta correspondiente, el boleto transferido o su duplicado y una solicitud que reúna los requisitos que se exijan. El registro perfecciona las transferencias que hasta ese momento carecerán de efectos legales. Art. 133.- A los fines de la inscripción de las transferencias efectuadas por escritura pública, el testimonio de ésta reemplazará al acta. Art. 134.— Las transferencias Judiciales deberán igualmente inscribirse en el registro, a cuyo efecto el juez interviniente librará oficio al organismo competente, en el que hará constar los datos exigidos por los incisos c), e) y f) del artículo 131 de este código. Art. 135.— En caso de que uno o más titulares o socios falleciere o transmitiere, renunciare, abandonare o se le cancelaren sus derechos sobre una marca o señal, los interesados deberán gestionar la correspondiente transferencia, de tal manera que quede claramente establecido quiénes continuarán como titulares. El requisito deberá llenarse igualmente, en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, cuando la marca sea bien ganancial. Art. 136.— En caso de fallecimiento del titular de la marca o señal o de su cónyuge, no se dará trámite a ninguna petición sobre renovación. transferencia, duplicado o cualquier anotación en el registro, sin orden del juez de la sucesión. Exceptúase de este requisito cuando haya urgencia en la marcación señalamiento o traslación de la hacienda de la sucesión, en cuyo caso el organismo competente expedirá, a solicitud de los herederos del causante un certificado provisional en el que se hará constar que se autoriza al solo y único efecto de marcar, señalar o trasladar hacienda y que no será válido para vender animales. PARÁGRAFO 5 Duplicados y rectificaciones Art. 137. — En caso de pérdida o extravío de un boleto de marca o señal, el organismo competente otorgará duplicado que llevará expresa constancia de su calidad de tal y de que queda caduco y sin ningún efecto e1 original. Art. 138. — El solicitante de un duplicado de boleto de marca o señal hará constar en su presentación todos los datos que posea sobre el boleto extraviado, tales como el número inmutable, el libro y folio de inscripción diseño o característica. Art. 139. — El organismo competente dejará constancia en el registro de los duplicados de boleto que extienda, en el lugar correspondiente a la marca o señal de que se trate.

Art. 140. — Efectuado un asiento en el registro, no podrá ser rectificado modificado o adicionado, sino en la forma establecida por los artículos siguientes. Art. 141. — Toda rectificación, modificación o adición, será registrada por orden dispuesta en las actuaciones que al efecto se substancien, para lo cual el interesado presentará una solicitud en la que especificará claramente en qué consiste la corrección. Art. 142. — Para la rectificación, cambio o adición de nombres y apellidos u otras circunstancias personales, el interesado acompañará la información judicial pertinente y, en los demás casos, los elementos probatorios necesarios, pudiendo el organismo competente solicitar los que estime conveniente. Art. 145. — Si de las actuaciones originales resultare que el error es imputable a la repartición de origen, la corrección será exceptuada del pago de la tasa correspondiente. PARÁGRAFO 6 Marcación y señalada Art. 144. — Los obligatorio marcar el ganado mayor antes de cumplir el año y señalar el ganado menor antes de cumplir seis meses de edad. Está prohibido contramarcar. Art. 145. — El ganado vacuno deberá ser marcado solamente en la quijada o en la parte baja de la pierna, siempre del lado izquierdo. Art. 146.—La marca se impondrá en la posición que figure en el boleto y coincidente con la línea vertical. Art. 147. — Los sitios únicos e invariables en que se señalará al ganado menor serán ambas orejas. Queda prohibido señalar trozando ambas orejas, como así también la horqueta, punta de lanza o bayoneta hechas a la raíz. Art. 148. — Prohíbese marcar o señalar sin tener el respectivo boleto otorgado por el organismo competente, debidamente registrado en la municipalidad del lugar y sin que ésta haya otorgado el permiso respectivo. El Poder Ejecutivo reglamentará la forma y procedimiento que se aplicará, para efectuar las operaciones de marcación y señalada. PARÁGRAFO 7 Contralor municipal Art. 149. — Quedan facultadas todas las municipalidades de la provincia dentro de sus respectivos partidos, para ejercer el contralor determinado en este código y su reglamentación, en todo lo relativo a marcas y señales. Art. 150. — Toda marca o señal que se otorgue deberá ser registrada la municipalidad del

partido en que se usare. A ese efecto cada municipalidad llevará los registros encuadernados y foliados, uno para las marcas y otro para las señales. En ellos se irán asentando las marcas y señales a medida que se presenten para su inscripción, con su diseño, número inmutable y demás constancias del boleto respectivo. Art. 151 — En los libros a que se refiere el artículo anterior, a continuación de la anotación original, se dejarán espacios suficientes para registrar las sucesivas renovaciones, transferencias, rectificaciones y cualquier otra anotación que se efectúe en el organismo competente. En todos los casos la municipalidad asentará la debida constancia en el boleto respectivo y en los lugares a ella destinados. Art. 152. — Las municipalidades no expedirán guías de campaña, certificados o autorización de venta, ni autorizarán la marcación o señalamiento del ganado sin la previa comprobación de haberse registrado la marca o señal y de estar en vigencia de acuerdo con lo dispuesto por este código. Art. 155. — El organismo competente y las municipalidades se relacionarán directamente entre sí, a los efectos del cumplimiento del presente código. Cuando deba hacerse referencia a marcas o señales inscriptas se mencionará en todos los casos el número inmutable, el nombre y apellido del titular y el libro y folio de inscripción. CAPÍTULO II Vicios redhibitorios Art. 154. — Es un vicio redhibitorio en el semoviente cuyo dominio, uso o goce se transmitió por título oneroso, cualquier defecto oculto existente al tiempo de la adquisición, que le haga impropio para su destino, o si de tal modo disminuye su valor que el adquirente, de haberlo conocido, n0 10 hubiere adquirido o habría pagado menos por él. Art. 155. — En los animales puros de cualquier raza, adquiridos para reproducción, se considera vicio redhibitorio a toda enfermedad o defecto que se trasmita por herencia o que lo haga inútil para la reproducción Art. 156. — En los casos de los artículos anteriores el adquirente tendrá la acción redhibitoria de reducción del precio y la de daños y perjuicios. Art. 157. — Será considerada contravención rural la transmisión del dominio, uso o goce a título gratuito u oneroso de animales afectados de enfermedades contagiosas, con ocultamiento de ellas al adquirente. CAPÍTULO III Animales de raza

Art. 158. — El dueño de vientres finos que fueren servidos por reproductores ordinarios o de sangre distinta o inferior, que penetrasen en campo ajeno cercado, tendrá derecho a iniciar, contra el dueño del animal invasor, acción judicial por daños y perjuicios. Art. 159.— Para justificar el daño podrá usarse de todos los medios de prueba. El juez, en caso de duda, podrá decretar la suspensión del procedimiento hasta que la cría se encuentre en condiciones de ser apreciada por peritos. WARRANTS LEY n° 9643 Artículo 1° — Las operaciones de crédito mobiliario sobre frutos o productos agrícolas ganaderos, forestales, mineros o de manufacturas nacionales, depositados en almacenes fiscales o de terceros, serán hechas por medio de "certificados de depósito" y "warrants" expedidos de acuerdo con las disposiciones de esta ley y en la forma que reglamente el Poder Ejecutivo. Art. 2°.— Los almacenes o depósitos particulares sólo podrán emitir certificados de depósito y warrants a los efectos de esta ley, previa autorización del Poder Ejecutivo publicada en el Boletín Oficial, la cual no podrá ser otorgada sino después de haberse comprobado: a) El capital con que se establecen; b) Las condiciones de seguridad, previsiones contra incendios y causas de deterioro que ofrezcan las construcciones y el seguro de las mismas; c) La forma de administración y sistema de vigilancia, clasificación limpieza que se adoptará en los almacenes; d) Las tarifas máximas que se cobrarán por depósitos y demás operaciones anexas, como seguros, elevación de cereales, limpieza y desecación de granos; e) Las obligaciones de la administración respecto a la entrada y salida de mercaderías o productos, su conservación y responsabilidad en los casos de pérdida y averías; f) Los nombres y domicilios de los representantes de la sociedad o empresa de depósito; g) El Poder Ejecutivo podrá fijar las garantías que estime convenientes para asegurar, por parte de los depositantes autorizados a expedir certificados de depósito y warrants, el cumplimiento de sus obligaciones; cuando se trate de garantía de valores, ella será hecha efectiva con títulos nacionales de renta, depositados en el Banco de la Nación, y que representen hasta el 10 por ciento del capital empleado como máximo. Art. 3° — Está absolutamente prohibido a las empresas de depósito a que se refiere la presente ley, efectuar operaciones de compra-venta de frutos o productos de la misma

naturaleza de aquellos a que se refieren los certificados de depósito o warrants que emitan. El Poder Ejecutivo no otorgará la autorización exigida por el artículo anterior, a las que se hallen en tales condiciones o retirará la misma, en su caso, si la operación prohibida se efectúa con posterioridad a dicha autorización. Las empresas emisoras de warrants que quieran descontar o negociar con esta clase de papeles sólo podrán hacerlo con autorización del Poder Ejecutivo y en las condiciones que el mismo fijare. Art. 4° — Queda prohibido almacenar en un mismo local o en locales contiguos mercaderías susceptibles de alterarse recíprocamente. Art. 5° — Los depositarios asegurarán contra incendio y por cuenta de los depositantes, si éstos no lo hubiesen hecho, las mercaderías recibidas, con sujeción a las condiciones y en la forma que determine el decreto reglamentario, el que, a la vez, especificará las constancias relativas al seguro, que habrán de inscribirse o agregarse al certificado de depósito y al warrants. Art. 6° — Contra la entrega de los frutos o productos depositados, la administración del respectivo almacén expedirá a la orden del depositante un certificado de depósito y warrant referente a aquéllos, con expresión de la fecha de expedición, el nombre y domicilio del depositante, la designación del almacén y la firma del administrador, la clase de productos, su cantldad, peso, clase y número de envases, calidad y estado del mismo, su valor aproximado y toda otra indicación que sirva para individualizarlo con arreglo a las prácticas establecidas en el comercio de los productos respectivos, el monto del seguro, nombre y domicilio del asegurador, el tiempo por el cual se efectúa el depósito y el monto del almacenaje todo ello en formularios de tipo uniforme que el Poder Ejecutivo reglamentará, dejando consignadas las mismas circunstancias en los talonarios y en los libros rubricados especiales que deberá llevar, a fin de registrar diariamente y por orden todas las operaciones en que intervenga. Art. 7° — Para que puedan emitirse certificados de depósito y warrants, por frutos o productos depositados, es menester: 1) Que dichos efectos estén asegurados, ya sea directamente por el dueño o por intermedio de las empresas emisoras, de acuerdo al art. 2°. inciso d). 2) Que su valor no sea inferior a $ 500 moneda nacional. 3) Que estén libres de todo gravamen o embargo judicial notificado al administrador del depósito, sin cuyo requisito se reputarán no existentes. Art. 8" — El warrant será siempre nominativo. El primer endoso del certificado de depósito o, en su caso, del warrant, se extenderá al dorso del respectivo documento, debiendo, para su validez, ser registrado en los libros de la empresa emisora dentro del término de seis días. Los endosos subsiguientes, cuyo registro no es obligatorio, podrán hacerse en blanco

o a continuación del primero. Art. 9°— El efecto del endoso, tratándose de un certificado de depósito, es la transmisión de la propiedad de las cosas a que se refiere, con los gravámenes que tuvieren en caso de existir warrant negociado, y, tratándose del warrant, de los derechos creditorios del mismo. Art. 10.— El endoso deberá contener la fecha, nombre, domicilio y firma del endosante y endosatario, cantidad prestada, fecha del vencimiento y lugar convenido para el pago, y todos los que firmen un certificado de depósito o warrant son solidariamente responsables. El pago hecho a prestamista del importe del crédito extingue, junto con éste, su responsabilidad, quedando desligado de toda obligación en caso de negociarse nuevamente el warrant con un tercero. En el libro a que se refiere el art. 6° deberán registrarse las firmas de los depositantes y, en cuanto fuere posible, la de los nuevos endosantes de certificados de depósito o de warrants. Art. 11.— Negociado el warrant, se anotará al dorso el certificado de depósito respectivo el monto del crédito, nombre y domicilio del prestamista, fecha de vencimiento y lugar de pago, debiendo estos mismos consignarse en el libro de Registro de la empresa emisora al anotarse la primera transferencia del warrant, de acuerdo al art. 8°. Art. 12. — Todo adquirente de un certificado de depósito o tenedor warrant tendrá derecho a examinar los efectos depositados y detallados dichos documentos, pudiendo retirar muestras de los mismos si se prestan a ello por su naturaleza, en la proporción y forma que determine el decreto reglamentario. Art. 13. — Los efectos depositados por los cuales hayan sido expedidos warrants no serán entregados sin la presentación simultánea del certificado de depósito y del warrant. En caso de haber sido registrada la transferencia del warrant, éste debe ser presentado con la constancia de la cancelación del crédito. Art.14 — El propietario de un certificado de depósito con warrant tiene derecho a pedir que el depósito se consigne por bultos o lotes separados, y que por cada lote se le den nuevos certificados con los warrants respectivos, en substitución del certificado y warrant anterior, que será anulado, no pudiendo ser cada uno de valor menor de § 500 nacionales. Art. 15. — El propietario del certificado de depósito, separado del warrant respectivo negociado, podrá antes del vencimiento de préstamo, pagar el importe del warrant. Si el acreedor de éste no fuese conocido o, siéndolo, no estuviese de acuerdo con el deudor sobre las condiciones en que tendrá lugar la anticipación del pago, el dueño del certificado consignará judicialmente la suma adeudada. Las mercaderías depositadas serán entregadas a la presentación de la orden del juez ante quien se hubiere hecho la consignación, previo pago del almacenaje e impuesto del art. 25 que adeudaren, conforme a la disposición del art. 27. El acreedor del warrant tendrá derecho a exigir a su vencimiento, la entrega del valor

consignado con la sola presentación de aquél. Art. 16. — Si el warrant no fuere pagado al vencimiento de la obligación, el acreedor tendrá la acción que reglamenta esta ley para el cobro de su crédito y para hacer efectivo su privilegio sobre los efectos a que se refiere el warrant. y, en su caso, sobre las sumas del seguro. Art. 17. — El acreedor del warrant deberá pedir, dentro de diez días de la fecha de su vencimiento, la venta en público remate de la mercadería afectada al mismo; cuando no hubiere endoso, podrá usar de este derecho dentro del mismo término. El pedido de venta se hará ante el ad-I^lnlstrador del depósito, quien, una vez comprobada la autenticidad del warrant, por su conformidad con las constancias del registro, ordenará el remate por intermedio de los Mercados de Cereales o Bolsas de Comer-^0 donde existan: y donde no los hubiere por martilleros especiales designados por orden de nombramiento, dentro de una nómina que anualmente formarán los Tribunales Superiores de Comercio de la jurisdicción respectiva. Esta resolución será comunicada al deudor y a los endosantes cuyos domicilios consten en el registro, por carta certificada con recibo de retorno. La comunicación se hará dentro del segundo día, si los interesados estuviesen domiciliados en el lugar del depósito, y por el segundo correo si tuviesen el domicilio en otro punto. El remate tendrá lugar en la plaza comercial donde estuviese situado el depósito, y, en su defecto, en una de las más inmediatas, y se anunciará, durante diez días a lo menos, en dos periódicos del lugar donde debe efectuarse el remate o de la plaza comercial más próxima, debiendo especificarse en los avisos los productos materia de la venta, la fecha de la constitución y primera negociación del warrant y el nombre de su dueño primitivo. Para los casos en que la venta de las mercaderías deba realizarse por un warrant del que sea tenedor o endosante la misma empresa de depósitos, el Poder Ejecutivo determinará quién debe desempeñar las funciones que ese artículo encomienda al administrador del depósito. Art. 18. — La venta de los efectos por falta de pago del warrant no se suspenderá por quiebra, incapacidad o muerte del deudor, ni por otra causa que no sea orden judicial escrita, previa consignación del importe de la deuda, sus intereses y gastos calculados. Art. 19. — El producido del remate será distribuido por el administrador del depósito respectivo, siempre que no mediare oposición dentro del tercero día. En caso contrario, lo depositará a la orden del juez correspondiente, para su distribución dentro del orden de preferencias consignadas en el artículo 22. El sobrante, si lo hubiere, quedará a disposición del dueño del certificado de depósito respectivo. Art. 20. — Por el saldo que resultare, el acreedor del warrant tendrá acción ejecutiva contra los endosantes del mismo, siempre que se hubiese solicitado la venta de las mercaderías afectadas al mismo en los plazos con anterioridad establecidos y que la enajenación de

aquéllos se hubiere realizado, ajustándose a los procedimientos prescriptos por el art. 17. Art. 21. — Si la venta fuese suspendida, de conformidad a lo dispuesto en el art. 18, se entregará inmediatamente al acreedor del warrant la suma consignada, dando fianza para el caso de ser obligado a devolver su importe, y debiendo aquélla tenerse por extinguida, si no se dedujera la acción correspondiente a tal efecto, dentro de los treinta días subsiguientes a la entrega. Art. 22. — Sobre los efectos comprendidos en el warrant, sobre su importe una vez enajenados aquéllos o en los casos de consignación autorizados, y sobre el valor del seguro constituido, el acreedor de aquél goza de un privilegio superior con respecto a cualquier otro crédito, que no sean derechos del depósito especial, las comisiones y gastos de venta y el impuesto establecido por el art. 25. Art. 23. — El dueño o acreedor, respectivamente, de un certificado - depósito o de un warrant, en caso de pérdida o destrucción del mismo, dará aviso inmediato a la empresa emisora y podrá, mediante orden del juez justificando ante él la propiedad y dando fianza, obtener un duplicado del certificado o del warrant. La fianza será cancelada si a los seis meses del otorgamiento del duplicado no se hubiere formulado reclamo presentando el warrant o certificado originales, y en caso de deducirse acción a base de los últimos, deberá judicialmente declararse el derecho discutido. Art. 24. — El Poder Ejecutivo inspeccionará las empresas emisoras de warrants a fin de asegurar el cumplimiento de las obligaciones consignadas en esta ley o retirar, en su defecto, la autorización necesaria para continuar funcionando en dicho carácter. Art. 25. — Créase un impuesto de un cuarto por mil sobre el valor atribuido a las mercaderías depositadas, que será percibido por las mismas empresas emisoras, previamente a la entrega de los efectos, junto con los gastos y derechos por el depósito. Art. 26. — Sin perjuicio de su renovación total o parcial, el warrant sólo produce efectos a los fines de su negociación, durante los seis meses siguientes a la fecha de su emisión. Art. 27. —El ejercicio de las acciones para el cobro y ejecución del warrant corresponderá, a opción del acreedor, a la jurisdicción del domicilio de éste o del lugar donde se halle el depósito, en caso de no haberse estipulado el lugar del pago. Art. 28. — Exonéranse de todo impuesto de sellos las operaciones de crédito que se realicen sobre warrants emitidos por depósitos sitos en Jurisdicción nacional. Art. 29. — Exonéranse del impuesto de patentes a los depósitos autorizados a emitir warrants que se establezcan en jurisdicción nacional dentro de los dos años de promulgada esta ley. Art. 30. — El Poder Ejecutivo, al reglamentar esta ley, procurará fijar, en cuanto sea posible, los tipos de clasificación de los productos a depositarse en los almacenes, a efecto

de la emisión de warrants sobre los mismos. Art. 31. — Las personas o sociedades autorizadas para establecer almacenes que emitan certificados de depósito y warrants, se consideran conlerciantes y están obligados a llevar los libros exigidos por la ley. Art. 32. — No será indispensable el traslado a almacenes de terceros para la expedición de los certificados de depósito y warrants, en los productos de la industria vinícola, pudiendo el Poder Ejecutivo autorizar a los bodegueros que se constituyan en depositarios y, siempre que reúnan las condiciones establecidas en el art. 2°, a emitir los referidos documentos, los que, para ser negociables, deben previamente ser autorizados por la Dirección de Impuestos Internos de la Nación del distrito correspondiente. Formarán, además, parte integrante de aquéllos, los análisis correspondientes al producto sobre que se emiten. A la referida repartición competirán los actos que deben realizar las empresas de depósito, de acuerdo con los artículos 7 (inciso 3°), 8, 17, 19 y 25. Art. 35. — Quedan incorporadas al Código de Comercio las disposiciones de los artículos precedentes. Art. 54. — El depositario que abandone las cosas afectadas a un warrant, con perjuicio del dueño o acreedor, incurrirá en la pena de arresto o de prisión, según la importancia del daño, graduado a razón de dos meses de arresto o uno de prisión por cada $ 100 1. Art. 35. — El depositario a que se refiere el artículo anterior que enajene o retire del depósito gravando como propios los bienes depositados, incurrirá en pena de prisión hasta tres años si el perjuicio no excediese de S 10.000; pasando esta suma hasta 50.000 pesos, de tres a seis años de penitenciaria, y si fuese mayor, presidio de seis a diez años. Si el daño fuese inferior a 500 pesos, se aplicará la penalidad del artículo anterior. Art. 56. — Todo el que, con intención fraudulenta y en perjuicio de tercero, emita, use o ponga en circulación un warrant falso, será castigado con arreglo a las disposiciones de la ley No 3972, sobre falsificación de moneda. Art. 57. — Sin perjuicio de la pérdida de la autorización para continuar funcionando como empresa emisora de warrants y de los daños y perjuicios de que sean responsables ante los depositantes, incurrirán igualmente en las penas del Art. 55 los Directores o Gerentes de aquélla, que efectúen, por cuenta propia o ajena, las operaciones de compra-venta prohibidas por el art. 5°. Quedan exceptuadas las bodegas a que se refiere el art. 52. de la prohibición del art. 5° y la penalidad correlativa del presente. Art. 58.— Declárase incorporadas al Código Penal las disposiciones comprendidas en los arts. 54, 55, 56 y 57 de la presente ley. Art. 59. — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

PRENDA AGRARIA LEY n° 9644 Artículo 1° — El contrato de prenda agraria que para la garantía social de préstamos en dinero se instituye por la presente ley, queda sujeto a las disposiciones de los artículos siguientes y a las de la prenda en general, en cuanto no se opongan a la presente. ^^ 2°— La constitución de la prenda agraria puede recaer sobre: a) Las máquinas en general, aperos e instrumentos de labranza. b) Los animales de cualquier especie y sus productos, como las cosas muebles afectadas a la explotación rural. c) Los frutos de cualquier naturaleza, correspondientes al año agrícola en que el contrato se realice, sean pendientes, sean en pie o después de separados de la planta, así como las maderas, los productos de la minería y los de la industria nacional. Art. 5° — Los bienes afectados en prenda garantizarán al acreedor con privilegio especial el importe del préstamo, intereses y gastos, en los términos de los contratos y de las disposiciones de esta ley. Para la construcción de la prenda sobre cosas inmuebles por razón de su destino, por el propietario del bien a que están incorporadas, en caso de existir hipoteca sobre éste, será necesaria la conformidad del acreedor hipotecario. Art. 4" — El privilegio del tenedor del certificado de la prenda agraria, que durará dos años contados desde el día de la inscripción en los términos que en seguida se establecen, se extiende a la indemnización del seguro en caso de siniestro y a la que corresponda abonar a los responsables por pérdidas o deterioros de los bienes empeñados. Art. 5" — El deudor conservará la posesión de la cosa materia de la prenda agraria en nombre del acreedor. Sus deberes y responsabilidades civiles serán las del depositario regular y las penas, las que más adelante se establecen. Art. 6° — La prenda agraria no afectará al privilegio del propietario por un año de arrendamiento vencido o la cantidad pagadera en especie por el uso o goce de la cosa durante el mismo tiempo, adeudado con anterioridad a la constitución de la prenda, siempre que el contrato respectivo, en cualquier forma que fuera celebrado, se hubiera inscripto con anterioridad a1 contrato de prenda en el registro que por esta ley se crea. Art. 7°— El contrato de prenda agraria podrá constituirse por instrumento público o privado, pero en ambos casos sólo producirá efectos con relación a terceros desde el día de su inscripción en el registro público, que funcionará en las oficinas nacionales o provinciales que determine el Poder Ejecutivo y con arreglo a la reglamentación especial que el mismo fijará. Cuando el contrato sea privado, se hará en formularios que entregarán gratuitamente las oficinas del registro de prendas.

Art. 8° — Verificada la inscripción, el encargado del registro expedirá un certificado, en el que conste el nombre de los contratantes, importe v fecha del vencimiento del préstamo, especie, cantidad y ubicación de lo¿ objetos dados en prenda, fecha de inscripción y demás detalles que la reglamentación de esta ley determine. Art. 9° — Tratándose de ganados o de productos de la ganadería, el certificado especificará la clase del ganado, grado de mestización, número, edad, sexo, marca y señal, y en cuanto a los productos, su calidad, peso o número. El encargado del registro de prenda deberá comunicar, dentro de las veinticuatro horas de producidos los actos, por carta certificada, la inscripción del contrato, como la cancelación de éste, a la oficina local que expida certificados o guías, a fin de que ésta tome razón de aquél, gratuitamente, y, en su caso, no expida guía ni certificado de transferencia de los ganados o frutos gravados con prenda, sin la cancelación de ésta. Art. 10. — Queda prohibido al deudor que hubiere celebrado un contrato de prenda agraria celebrar otros sobre los mismos objetos, salvo ampliación que le acuerde el acreedor, o nuevo contrato consentido por éste. Art. 11.—Los encargados del registro podrán percibir los emolumentos que fije el decreto reglamentario, debiendo su importe ser abonado por quienes solicitan la inscripción. El registro es público y la expedición del certificado es gratuita. Art. 12. — Los ganados dados en prenda no podrán ser trasladados fuera del lugar de la explotación agrícola o pecuaria a que correspondían cuando se constituyó la prenda, ni menos salir del radio de la jurisdicción del registro en que está anotada la prenda, sin que el encargado del registro lo haga constar en el testimonio y notifique ese traslado al acreedor y endosante y encargado de la expedición de guías. La violación de esta cláusula, que deberá ser inserta en el testimonio, constituye la presunción de fraude o delito, según los casos, y sujeta a su autor y a quien con él comercie sobre ese ganado a las penas establecidas en esta ley. Art. 13. — Si se quiere asegurar los beneficios de la inscripción en bienes de diversas explotaciones agrícolas o ganaderas sitas en las distintas jurisdicciones o distritos, la inscripción deberá hacerse en cada uno de los registros locales respectivos de prenda y de guías. Art. 14. — La inscripción que, de acuerdo al art. 4°, conserva el privilegio de la prenda por dos años, caduca por el mero vencimiento del término. Sin perjuicio de los casos en que se proceda por orden judicial, la inscripción puede cancelarse en cualquier tiempo a solicitud del deudor con la presentación del certificado de la prenda, endosado por el último tenedor debiendo aquél ser archivado en la oficina respectiva, con anotación de la cancelación. Art. 15. — Los frutos y productos del ganado y de la agricultura podrán ser vendidos por el deudor en la época en que estén listos para dicha venta, pero no podrá hacer tradición de los mismos el comprador, sin previo pago al acreedor de los valores a cuyo reembolso se

encuentran aquellos afectados o de parte de los mismos, anotándose así al dorso del certificado de prenda. Art. 16.— El deudor de la prenda agraria podrá librar en cualquier momento el gravamen constituido sobre los bienes afectados al contrato, consignando en la institución bancaria oficial más próxima al lugar donde aquéllos se encuentran, a la orden del legítimo tenedor del certificado, el importe del préstamo y obligaciones accesorias que en él se consignan y presentando la nota de depósito al registro para su anotación y archivo. La cancelación de la inscripción la efectuará el encargado de aquél previa notificación que haga al acreedor por carta certificada en el domicilio fijado en el contrato, y siempre que el mismo manifestare conformidad o no formularé oposición en el término de diez días de la notificación referida. Art. 17.— El certificado de la prenda agraria es transmisible por endoso. Este deberá contener la fecha, nombre, domicilio y firma del endosante y endosatario. Todos los que firmen y endosen un certificado de prenda agraria son solidariamente responsables. El endosatario deberá hacer registrar el endoso en el registro de prenda. Art. 18. — El certificado de prenda agraria aparejará acción ejecutiva para hacer efectivo su privilegio sobre la prenda y, en su caso, sobre la suma del seguro, y para exigir del deudor y endosantes el pago de su importe, intereses, gastos y costas. La acción se promoverá ante el juez de comercio de la jurisdicción correspondiente al lugar convenido para el pago, o en su defecto, ante el del domicilio del deudor o de la situación de las cosas, a opción del acreedor. Art. 19. — En el caso de venta de los bienes afectados, ya sea por mutuo convenio o ejecución judicial, el producido de aquélla será liquidado en la forma y orden siguientes: 1) Pago de los gastos Judiciales por la venta, y de la administración, incluso los salarios y sueldos, de los ganados y de los frutos y productos, desde e1 día del contrato hasta el de la liquidación; 2) Pago de los impuestos fiscales que se adeudaren por el mismo con-^10 o por razón de los frutos o productos; 3) Pago del arrendamiento del campo si el deudor no fuera el propietario del mismo, en los términos del art. 6°. 4) Pago del capital e intereses del préstamo o préstamos en el orden de su inscripción; 5) Pago de los salarios, sueldos y gastos de recolección, trilla y desgranado, que se adeuden con anterioridad al contrato, siempre que gocen de privilegio según el Código Civil. El saldo pertenece y será entregado al deudor. Art. 20.— Para conservar los derechos contra los endosantes, el tenedor deberá iniciar la ejecución dentro de los quince días, a contar desde el vencimiento del certificado de prenda agraria, y una vez liquidada la prenda por el saldo, podrá dirigir su acción contra deudor y endosantes a la vez, o sucesivamente, en las condiciones establecidas para los obligados

solidarios, pero podrá pedirse embargo preventivo en caso de notoria desvalorización de la prenda. Entablada la acción, el juez deberá dar aviso al encargado del registro en que aparezca anotado el certificado, con transcripción del nombre y domicilio de los endosantes. El referido encargado dará a su vez aviso por carta certificada con recibo de retorno al deudor y endosantes. Art. 21. — No se admitirán tercerías de dominio ni de mejor derecho sobre los bienes afectados al contrato, con excepción de las que correspondan al privilegio consignado en el art. 6°. Art. 22. — La acción ejecutiva del certificado de prenda agraria y la venta de los bienes dados en prenda o embargados será sumarísima» verbal y actuada, no admitiéndose otra excepción que la de pago comprobado por escrito, y no se suspenderá por quiebra, muerte o incapacidad del deudor, ni por otra causa que no sea orden escrita del juez competente, dictada previa consignación del valor del certificado, sus intereses y costas calculados. En los casos de muerte, incapacidad, ausencia o concurso del deudor, la acción se iniciará o continuará con los respectivos representantes legales, y si éstos no se presentaren en el juicio después de ocho días de citados, el juez procederá, sin más trámite, a designar un defensor ad hoc. Art. 25. — Durante la vigencia del contrato podrá el acreedor inspeccionar el estado de los bienes objeto de la prenda y es permitido convenir en el primero que el deudor pasará al prestamista, periódicamente, un estado descriptivo de los mismos, como también la forma de venta de los ganados, frutos y productos en las épocas convenientes, bajo la base de que, en todo caso, su precio se aplicará al pago de la deuda, anotándose así en el certificado correspondiente. Art. 24. — Es nula toda convención que permita al acreedor apropiarse de la prenda fuera del remate judicial o que importe la renuncia del deudor a los trámites de ejecución en caso de falta de pago. Disposiciones penales Art. 25. —El deudor que abandone las cosas afectadas a la prenda agrario con daño del acreedor, y sin perjuicio de las responsabilidades en tales casos incumben al depositario, de acuerdo a las leyes comunes, incurrirá en la pena de dos meses de arresto hasta tres años de prisión. según la importancia del daño. Art. 26. —El deudor que disponga de las cosas empeñadas como si n reconocieran gravamen o que constituya prenda sobre bienes ajenos como propios, o sobre éstos como libres, estando gravados, incurrirá en pena prisión desde uno hasta tres años, si el perjuicio no excediese de diez mil pesos; pasando de esta suma, de 3 a 6 años de penitenciaría. Sí el daño fuere inferior a $ 500 se aplicará la pena de acuerdo a la graduación del artículo anterior. Art. 27. — Quedan derogadas las disposiciones del Código Civil sobre la prenda común

que se opongan a las disposiciones especiales de esta ley. Art. 28.— Las disposiciones de esta ley, hasta el art. 24 inclusive, quedan incorporadas al Código de Comercio, y las restantes al Código Penal. Art. 29. — Comuníquese al Poder Ejecutivo. DECRETO-LEY 6698/65 CAPÍTULO IX CERTIFICADOS Art. 54. — Los elevadores y demás instalaciones habilitadas al efecto otorgarán al depositante un certificado de depósito de los granos que reciban, en el cual conste nombre y domicilio del depositante, fecha, lugar, clasificación y peso. Art. 55. — La entrega de mercadería al elevador o a otra instalaron habilitada al efecto, sólo podrá ser efectuada por los productores agrados, cooperativas agrarias y acopladores, pudiendo los certificados ser adosados a exportadores e industriales. Para que el exportador o industrial pueda ingresar mercadería a elevador, o a instalación habilitada al efecto, deberá justificar en la forma que la Junta reglamente, haber pagado el precio de compra. Art. 56. — Cada cargamento destinado a la exportación, deberá ser inspeccionado a los efectos de extender Certificado Argentino de Calidad correspondiente, que será otorgado al propietario del grano y en el que constará: nombre del exportador, puerto de destino, tonelaje embarcado clasificación del grano y cualquiera otra indicación que la Junta establezca. Art. 57. — Cuando la mercadería entra al elevador, o instalación habilitada al efecto, dentro del régimen de pérdida de identidad, el titular del certificado de depósito —originario o por endoso— adquiere la calidad de acreedor por cantidad equivalente de igual grano y clasificación. En los puertos y otras localidades donde exista más de un elevador o instalación habilitada, la Junta podrá entregar el grano en el elevador o instalación que estime conveniente. Art. 58. — La Junta podrá establecer la obligatoriedad de otros certificados de calidad y de depósito por zonas y/o granos, a medida que los juzgue conveniente, teniendo en cuenta la organización de las condiciones de producción y comercialización. Art. 59. — Los certificados de depósito de los granos que reciban los elevadores o instalaciones habilitadas al efecto estarán constituidos por dos partes indispensables y separables: el "certificado" y el "talón", en las que se insertarán las constancias establecidas en el art. 54, sin perjuicio de las demás partes y constancias que establezca la Junta Nacional de Granos. Harán fe de las cantidades y clasificación a que se refieren, y serán legalmente transferibles por simple endoso.

El "certificado" acredita, en favor del último titular (originario o por endoso), la propiedad de cantidad de granos de la clasificación que especifique. El "talón" es un instrumento de crédito, referido a la propiedad de la cantidad de grano de la clasificación que especifica el "certificado", sobre la cual constituye un derecho crediticio con el privilegio establecido en el presente decreto. Al negociarse el "talón" se hará constar en el mismo (y en el certificado) el nombre y domicilio del acreedor, el importe que se garantiza, el lugar del pago y la fecha del vencimiento; debiendo esa constancia ser firmada por el prestatario y el prestamista. El crédito asentado en el "talón" es transmisible por simple endoso. Todos los que endosen un "certificado" o un "talón" son solidariamente responsables; pero el endoso del "certificado" o del "talón" -i favor del titular originario del "certificado (o del "talón" a favor del titular originario del crédito, en el caso del talón) extingue la responsabilidad de los endosantes anteriores. Art. 60. — La operación de crédito y los endosos del "certificado" y del "talón" deben ser registrados en la Junta Nacional de Granos, previo pago de los servicios adeudados hasta el momento de la inscripción y registro tendrá efecto contra terceros desde la fecha en que se efectúe La Junta Nacional de Granos reglamentará la forma de llevar los registros Y las reparticiones de la misma en que puedan efectuarse las inscripciones. El encargado del registro verificará la identidad del último endosante; no siendo la Junta responsable por la falsedad de firma en endosos anteriores, no registrados ni si la firma en el último endoso no es visiblemente falsificada. Art. 61. — Sin perjuicio de su renovación total o parcial, el "certificado" y el "talón" sólo producen efectos, a los fines de su negociación, durante los seis meses siguientes a la fecha de su emisión. Art. 62.—El pago hecho al prestamista por el titular del certificado o por el último endosatario del importe del crédito extingue, junto con éste, la responsabilidad del prestamista, quien queda desligado de toda obligación en caso de negociarse nuevamente el "talón" con un tercero Art. 63. — Si el "certificado" o el "talón" hubiere sido endosado y registrado el endoso, no podrá ser embargado ni afectada su disponibilidad por acción alguna contra quien no sea el último endosatario; pero esa inembargabilidad no tendrá efecto en relación a endosatarios con endoso no registrado. Art. 64. — La deuda por préstamos asentada en el "talón" tiene privilegio sobre la cantidad de mercadería que consta en el "certificado", con prelación a todo otro crédito que no sea por servicios prestados por el elevador o instalación con relación a dicha mercadería y a las comisiones y gastos de venta. Art. 65. — El titular del "certificado", o el último endosatario en caso de haber sido

transferido, podrá pagar el importe de la deuda que conste en el "talón" antes del vencimiento del plazo estipulado. Art. 66. — El acreedor originario del "talón" o el endosatario en su caso, deberá pedir, dentro de los 10 días posteriores el vencimiento de la respectiva obligación —salvo que ésta sea renovada, sin excederse el término previsto en el art. 61 y la renovación sea registrada— la venta de la cantidad de mercadería afectada a la deuda. El pedido de venta se hará ante el administrador o encargado del elevador o de la instalación que expidió el certificado o del elevador terminal si la mercadería hubiere sido transferida a éste o ante la delegación correspondiente o ante la Junta Nacional de Granos en su sede central. Estando en forma el respectivo documento, la Junta Nacional de Granos dispondrá la venta de la Mercadería al contado, como operación común de su oficina de ventas o por intermedio del corredor que la misma designe y como operación común en el mercado, cámara o bolsa que corresponda al lugar donde se deposito originariamente la mercadería o del elevador terminal si hubiere sldo transferida a éste. Con el producido de la venta se pagarán, en primer término, la deuda por servicios con relación a esa mercadería, y las comisiones y gastos de venta: con el remanente se pagará en cuanto alcanzare, al acreedor reclamante: y si cubiertas esas deudas quedara algún saldo, se acreditará al titular o último endosatario del "certificado". Art. 67. — Cesará el privilegio establecido en el art. 64 si el respectivo acreedor no pide la venta en el plazo y ante la autoridad determinados en el artículo anterior. Art. 68.— La venta de la mercadería dispuesta de conformidad con lo establecido en el art. 66 no se suspenderá por quiebra, concurso, incapacidad o muerte del deudor, ni por otra causa que no sea orden judicial escrita dictada previa consignación y entrega a la Junta del importe de la deuda que figure en el "talón", con más sus intereses y la suma calculados para cubrir los servicios adeudados al elevador o instalación. Art. 69. — Si el producido de la venta no alcanzare para pagar las deudas, conforme a lo establecido en el art. 66, el acreedor insoluto tendrá acción ejecutiva contra los endosantes del respectivo "talón" y contra el deudor originario, siempre que se hubiese solicitado la venta de la mercadería afectada en los plazos y formas establecidos en el artículo 66. Art. 70. — Si la venta fuese suspendida, de conformidad a lo dispuesto en el artículo 68, la suma consignada, previo pago de los servicios del elevador o instalación, se entregará inmediatamente al acreedor por deudas asentadas en el "talón"; debiendo dicho acreedor otorgar fianza a satisfacción de la Junta, para el caso de ser obligado a repetir su importe. Dicha fianza se extinguirá si no se dedujere y notificare la acción correspondiente dentro de los 15 días hábiles de la respectiva entrega. Art. 71.— En caso de embargarse judicialmente la cantidad de mercadería indicada en un certificado de depósito, la Junta podrá, en cualquier momento después de 3 días de notificada del embargo, o proceder a la venta de la mercadería en alguna de las formas establecidas en el artículo 66; distribuyendo el producido en la forma y con la fianza previstas en el artículo 70, y depositando el remanente, si lo hubiere, a la orden del juez

embargante. Art. 72. — Contra devolución del "certificado" junto con el "talón", endosado o éste a favor del titular del certificado o del último endosatario del mismo, la Junta entregará la mercadería, previo pago de los servicios adeudados al elevador o instalación. Si, por cualquier circunstancia, el titular o el último endosante del "talón" se negare a entregarlo, o no se conociere su domicilio, o el "talón" no pudiere ser presentado, se retendrá mercadería suficiente para cubrir el importe registrado de la deuda; salvo que el titular o último endosatario del "certificado" consigne dicho importe en la oficina pertinente de la junta. Art. 73. — El titular o endosatario de un "certificado" o de un "talón" en caso de pérdida o destrucción del mismo, dará aviso inmediato a la Junta Nacional de Granos y podrá, mediante orden judicial justificando la propiedad y dando fianza, obtener un duplicado del "cerdeado" o del respectivo "talón". La fianza será cancelada si a los 6 meses del otorgamiento del duplicado no se hubiere formulado reclamo presentando el "certificado" o el respectivo "talón” original; y en caso de deducirse acción en base de los mismos deberá decidirse Judicialmente el derecho discutido. Art. 74 — Las entidades explotadoras de elevadores de granos de servicio público o semipúblico (éstos, en el sector destinado a la prestación de servicio público) podrán expedir certificados de conformidad a lo establecido en el presente decreto, previa autorización de la Junta Nacional de Granos y de acuerdo a las reglamentaciones o formularios que la misma establezca. Art. 75 — Cuando la Junta Nacional de Granos venda mercadería de su propiedad con pérdida de identidad depositada en instalaciones de la misma o en los casos previstos en los artículos 66 y 71. sin que se efectúe la recepción inmediata, y el precio haya sido íntegramente pagado, se entregará al adquirente "certificado de depósito" original. Art. 76. — La |unta podrá hacer efectivo su privilegio establecido en cl artículo 81 sobre la mercadería amparada por un "certificado de depósito", siempre que anote la indisponibilidad mientras el "certificado" o el "talón" figure inscripto a nombre de su deudor y dé aviso a éste, por telegrama colacionado dirigido al domicilio registrado, dentro de los 5 días hábiles posteriores. La indisponibilidad impide el endoso, tanto del "certificado' como del "talón", mientras la deuda no sea satisfecha. CAPÍTULO X CONSERVACION DE LOS GRANOS Y SUS SUBPRODUCTOS Art. 77. — La Junta creará y organizará un servicio de conserva-clon de granos y sus subproductos, a cuyo cargo estará toda la actividad necesaria para la preservación y cura de los ataques de las plagas en todas las etapas de la comercialización.

A ese efecto, vigilará el estricto cumplimiento de los reglamentos vigentes, y realizará, además, las siguientes funciones: a) Intervendrá conjuntamente con las dependencias pertinentes de Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la Nación en la aprobación de los productos destinados a desinfestación de los granos y de sus subproductos; b) Controlará la aplicación correcta de los productos que se empleen en la lucha contra las plagas en todo el medio de transporte, depósito instalación y elevadores de granos; c) Vigilará el cumplimiento de las disposiciones de la ley 11.843; d) Impedirá, por los medios que la Junta establezca, el tránsito de todos los granos. LEY 21.288 Artículo 1°— Derógase la ley no 20.573. Art. 2°— Restablécese, a partir de la fecha, la vigencia del decreto-ley no 6698 del 9 de agosto de 1963 (ratificado por la ley no 16.478) modificatorios y complementarios, como así la de sus reglamentaciones. LEY 17.418 SECCIÓN IX SEGUROS DE LA AGRICULTURA Principio general Art. 90. — En los seguros de daños a la explotación agrícola la indemnización se puede limitar a los que sufra el asegurado en una determinada etapa o momento de la explotación, tales como la siembra, cosecha u otros análogos, con respecto a todos o algunos de los productos, y referirse a cualquier riesgo que los pueda dañar. GRANIZO Principio general Art. 91. — El asegurador responde por los daños causados exclusivamente por el granizo a los frutos y productos asegurados, aun cuando concurra con otros fenómenos meteorológicos. Cálculo de la indemnización Art. 92. — Para valuar el daño se calculará el valor que habrían tenido los frutos y productos al tiempo de la cosecha si no hubiera habido siniestro, así como el uso a que pueden aplicarse y el valor que tiene después del daño. El asegurador pagará la diferencia como indemnización. Denuncia de siniestro

Art. 93. — La denuncia del siniestro se remitirá al asegurador, en el termino de tres días, si las partes no acuerdan un plazo mayor. postergación de la liquidación Art. 94. — Cualquiera de las partes pueden solicitar la postergación de la liquidación del daño hasta la época de la cosecha, salvo pacto en contrario. Cambios en los productos afectados Art. 95.—El asegurado puede realizar antes de la determinación del daño y sin consentimiento del asegurador, sólo aquellos cambios sobre los frutos y productos afectados que no puedan postergarse según normas de adecuada explotación. Cambio del titular del interés Art. 96. — En caso de enajenación del inmueble en el que se encuentran los frutos y productos dañados, el asegurador puede rescindir el contrato sólo después de vencido el período en curso, durante el cual tomó conocimiento de la enajenación. La disposición se aplica también en los supuestos de locación y de negocios jurídicos por los que un tercero adquiere el derecho a retirar los frutos y productos asegurados. HELADA Helada. Régimen Art. 97. — Los artículos 90 a 96 se aplican al seguro de daños causados por helada. SECCIÓN X SEGURO DE ANIMALES principio general Art. 98. — Puede asegurarse cualquier riesgo que afecte la vida o salud de cualquier especie de animales. SEGURO DE MORTALIDAD Indemnización Art. 99.—En el seguro de mortalidad de animales, el asegurador indemnizará el daño causado por la muerte del animal o animales asegurados, o por su incapacidad total y permanente si así se conviene. Daños no comprendidos Art. 100. — El seguro no comprende los danos, salvo pacto en contrario: a) Derivados de epizootia o enfermedades por las que corresponda al asegurado un derecho a indemnización con recursos públicos, aun cuando el derecho se hubiera perdido a

consecuencia de una violación de normas sobre policía sanitaria; b) Causados por incendio, rayo, explosión, inundación o terremoto; c) Ocurridos durante o en ocasión del transporte, carga o descarga. Subrogación Art. 101. — En la aplicación del artículo 80, el asegurador se subrogará en los derechos del asegurado por los vicios redhibitorios que resulten resarcidos. Derecho de inspección Art. 102. — El asegurador tiene derecho a inspeccionar y examinar los animales asegurados en cualquier tiempo y a su costa. Denuncia del siniestro Art. 103. — El asegurado denunciará al asegurador dentro de las 24 horas, la muerte del animal y cualquier enfermedad o accidente que sufra, aunque no sea riesgo cubierto. Asistencia veterinaria Art. 104. — Cuando el animal asegurado enferme o sufra un accidente, el asegurado dará inmediata intervención a un veterinario, o donde éste no exista, a un práctico. Maltrato o descuido graves del animal Art. 105. — El asegurado pierde el derecho a ser indemnizado si maltrató o descuidó gravemente al animal, dolosamente o por culpa grave, especialmente si en caso de enfermedad o accidente no recurrió a la a presentación excepto que su conducta no haya influido en la producción del siniestro ni sobre la medida de la prestación del asegurador. Sacrificio del animal Art. 106. — El asegurado no puede sacrificar al animal sin consentimiento del asegurador, excepto que: a) Sea dispuesto por la autoridad; b) Según las circunstancias sea tan urgente que no pueda notificar al asegurador. Esta urgencia se establecerá por dictamen de un veterinario o, en su defecto, de dos prácticos. Si el asegurado no ha permitido el sacrificio ordenado por el asegurador pierde el derecho a la indemnización del mayor daño causado por esa negativa. Indemnización. Cálculo Art. 107. — La indemnización se determina por el valor del animal fijado en la póliza.

Muerte o incapacidad posterior al vencimiento Art. 108. — El asegurador responde por la muerte o incapacidad del animal ocurrida hasta un mes después de extinguida la relación contractual, cuando haya sido causada por enfermedad o lesión, producida durante la vigencia del seguro. El asegurado debe pagar la prima proporcional de tarifa. Rescisión en caso de enfermedad contagiosa El asegurador no tiene derecho a rescindir el contrato cuando alguno de los animales asegurados ha sido afectado por una enfermedad contagiosa cubierta. ORGANIZACION, JURISDICCION, COMPETENCIA Y PROCEDIMIENTO DE LOS TRIBUNALES RURALES Decreto-ley no 868 del 30 de enero de 1957 de acuerdo al texto establecido por el decretoley no 2Í.609 del 20 de noviembre de 1957 Artículo 1° — Apruébanse las modificaciones proyectadas al decreto-ley no 868/57, el que queda redactado de la siguiente forma: Créanse, como parte integrante del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, a los efectos del art. 149 de la Constitución de Buenos Aires los tribunales rurales, cuya organización, competencia y procedimiento se regirá por las normas que el presente decreto-ley establezca. CAPÍTULO I ORGANIZACION Y COMPETENCIA. Organización Organización Art. 2° — Sin perjuicio de la Jurisdicción atribuida por el art. 149 de la Constitución de Buenos Aires a la Suprema Corte de Justicia, extiéndese a las cámaras de apelaciones en lo Civil y Comercial de la provincia, la competencia necesaria para entender como tribunal de alzada del fuero rural, el que, además, estará integrado por los juzgados de primera instancia rurales y por el Ministerio Público. Art. 3° — Todas las disposiciones constitucionales de la provincia referentes a los jueces letrados de primera instancia, relativas a las calidades para ser Juez, a la designación, remoción, garantías y obligaciones son aplicables a los magistrados de los tribunales rurales, quienes deberán poseer, además, especial versación en la materia. Los secretarios deberán reunir las mismas calidades exigidas para serlo en la justicia ordinaria. Jurisdicción territorial

Art. 4° — Las cámaras de apelaciones en lo Civil y Comercial ejercerán la jurisdicción atribuida por el art. 2° del presente decreto-ley, dentro del departamento judicial en el cual tengan su asiento. La cámara de Bahía Blanca entenderá como tribunal de alzada en las cuestiones que se tramiten ante el Juzgado de Tres Arroyos. Art. 5° — Los jueces de primera instancia rural tendrán jurisdicción dentro de los límites territoriales que, de acuerdo a su asiento, se establece a continuación: a) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial Capital, con asiento en la ciudad de La Plata, tendrá jurisdicción sobre los distritos comprendidos dentro del referido departamento; b) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial de Mercedes, con asiento en la ciudad de Mercedes, tendrá jurisdicción sobre los distritos comprendidos dentro de dicho departamento; c) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial de San Nicolás, con asiento en la ciudad de San Nicolás, tendrá jurisdicción sobre los distritos comprendidos por ese departamento; d) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial de Azul, con asiento en la ciudad de Azul, ejercerá jurisdicción sobre los distritos comprendidos en dicho departamento; e) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial de n i res con asiento en la ciudad de Dolores, tendrá jurisdicción sobre los distritos comprendidos por ese departamento y además Mar Chiquita, Balcarce, General Pueyrredón y General Alvarado; f) Juzgado de Primera Instancia Rural de Tres Arroyos, con asiento en la ciudad de Tres Arroyos, tendrá Jurisdicción sobre los siguientes partidos: Tres Arroyos, González Chaves y Lobería. g) Juzgado de primera instancia rural del departamento judicial de Bahía Blanca; ejercerá jurisdicción sobre los distritos de: Patagones, Villarino, Bahía Blanca, Coronel Rosales, Coronel Pringles, Tornquist, Puán, Saavedra, Coronel Suárez, Adolfo Alsina, Guaminí, Caseros y Coronel Dorrego. Art. 6" — Cada juzgado de primera instancia rural tendrá dos secretarias. De las comisiones asesoras Art. 7° — Ante cada juzgado de primera instancia rural funcionará una comisión asesora integrada por un representante de los arrendadores y otro de los arrendatarios o aparceros y oportunamente por un ingeniero agrónomo. Art. 8° — Los integrantes de las comisiones referidas en el artículo anterior deberán reunir los requisitos que reglamentariamente se establezcan y serán designados por la Suprema

Corte de las ternas que anualmente le remita el Poder Ejecutivo y que se formarán de acuerdo a lo que determine las respectiva reglamentación. El ingeniero agrónomo será designado por el juez o las partes en los casos y forma que prevé el presente decreto-ley. Art. 9° — La comisión asesora asistirá al juez en cuanto así lo determine el presente decreto-ley. Integración Art. 10.° — Cuando por excusación, recusación, ausencia o impedimento debe remplazarse a un Juez de primera instancia rural, lo reemplazará el Juez de primera instancia en lo Civil y Comercial del departamento judicial a que pertenezca y que esté en turno. Si el excusado, recusado, ausente o impedido, fuera un miembro de la comisión asesora, los reemplazará el suplente designado. En su caso de las recusaciones o excusaciones cuestionadas, entenderá: a) El Juez de primera instancia en lo Civil y Comercial de turno del respectivo departamento Judicial, si se tratare de juez de primera instancia rural; b) El Juez de primera instancia rural respectivo si fuera un miembro de la comisión asesora. Art. 11. — Las integraciones que resulten con arreglo a lo dispuesta por el articulo anterior, en ningún caso deberán ser notificadas a las partes y el reemplazante entrará en funciones sin perjuicio del deber de excusar si correspondiere o del derecho de las partes de recusarlo dentro de las 2-horas de conocida su designación. Ministerios públicos Art. 12. — Los miembros de los ministerios públicos de cada departamento judicial, intervendrán en los juicios que se sustancien en los respectivos tribunales rurales, debiéndose designar al que deba actuar ante el tribunal de Tres Arroyos. Competencia Art. 15. — Compete a los tribunales conocer: I. En las cuestiones que versen sobre materia legislada por el Código rural, leyes que lo complementan o que legislan sobre materia rural, entre las que se enuncian: a) Cuestiones suscitadas con motivo de la prenda rural, del crédito rural y del seguro rural; b) Conflictos por obras nuevas y/o modificación del curso natural o artificial de las aguas en zonas rurales; c) Las cuestiones que se susciten con motivo de las leyes de sanidad animal y vegetal, seguridad rural y de conservación;

d)Comodatos, uso y habitación sobre predios rústicos: e) Caza, pesca, apicultura y forestación; f) Tránsito de productos forestales y agropecuarios en general: g) Marcas, contramarcas y señales; h) Concentración de frutos; i) Servidumbre de tránsito y caminos que afecten a predios rústicos; j) Alambrados, muros, cercos y fosos en predios rústicos; k) Cuestiones que se susciten entre las cooperativas, asociaciones -instituciones agropecuarias y sus componentes con motivo de las relaciones emergentes de las explotaciones agropecuarias y las que se susciten entre componentes de sociedades destinadas a la explotación agropecuaria cuando el litigio versare sobre dicha explotación: l) Juicios de desalojo de predio rústico, cualquiera sea el origen de la ocupación y en general toda causa sobre daños y perjuicios, contratación de trabajos y ejecución de obras vinculadas a la explotación agrícola, frutícola hortícola y forestal, siempre que no exista relación de dependencia entre las partes, ni se refiera a la comercialización de la producción. Considérase predio rústico o rural al ubicado fuera de la parte urbana de las ciudades o pueblos. Considérase planta urbana de las ciudades o pueblos el núcleo de población cuyo fraccionamiento se encuentre representado por manzanas y solares o lotes. II. En los juicios de expropiación que entable la provincia, de tierras destinadas a los fines de la ley orgánica de colonización. III. En las cuestiones originadas con motivo de la aplicación de la lev orgánica de colonización. IV. En tos conflictos suscitados entre arrendadores y arrendatarios v/o aparceros con motivo de los respectivos contratos de arrendamiento y/o aparcería; de las leyes sobre esa materia y de las leyes sobre transformación agraria y su reglamento. Art. 14. — Será tribunal competente el del lugar donde estuviese ubicado el inmueble objeto del litigio. Si se tratare de más de uno o de bien que se extienda sobre jurisdicciones distintas, la competencia corresponderá al tribunal correspondiente a la parte donde se encuentra la principal población o en su defecto al más cercano. Art. 15. — En los casos del art. 13, inc. 4°, las reglas del articulo anterior se aplicarán sin perjuicio del preferente derecho del arrendatario aparcero para elegir el tribunal de su domicilio en los casos en que fuese actor.

Art. 16. — El tribunal rural ante el que se hubiera promovido una demanda, deberá inhibirse de oficio si considera que el asunto no es de su competencia en razón de la materia; sin embargo, una vez contestada la demanda o tenida por contestada en rebeldía sin objetarse la competencia quedará ésta fijada definitivamente para el tribunal y las partes. CAPÍTULO II DISPOSICIONES GENERALES DE PROCEDIMIENTO Recusaciones Art. 17.— Los jueces de los tribunales rurales, sus secretarios y los miembros de las comisiones asesoras no podrán ser recusados sin causa y reglran para los mismos las causales de excusación y recusación establecidos en el Código de Procedimientos civil y comercial, en cuanto no sean contrarios a las disposiciones del presente decreto-ley. Art. 18. — La recusación deberá deducirse en el primer escrito que se Presente o audiencia a que se concurra. Cuando la causa fuere sobreviniente o desconocida por la parte, ésta podrá deducirla dentro del tercer día de saberla y bajo juramento de haber llegado recién a su conocimiento. Art. 19. — En la recusación se observarán las siguientes reglas: a) En el escrito que se presente o exposición verbal que se haga expresarán las causas de recusación que se invoquen, nombres, profesión y domicilio de los testigos que hayan de declarar y cuyo número no podrá exceder de tres, y las demás pruebas de que quiera valerse, acompañando los documentos en que constase la causal aducida. La recusación será desechada si no se llenaren los requisitos expresados, o si se propusiera fuera de término, imponiéndose las costas a la parte que la hubiera deducido; b) Deducida la recusación se le hará saber al recusado para que manifieste si son o no ciertos los hechos alegados. Si los reconociere se hará lugar a la recusación sin más trámite. Si los negare, conocerá del incidente el juez que corresponda de acuerdo con el art. 10; c) Si el tribunal que conoce en la recusación encuentra suficientes las probanzas presentadas al ser deducidas, decidirá sin más trámites. En caso contrario ordenará se practique las diligencias de prueba solicitadas, las que deberán producirse dentro de los 10 días de recibidas las actuaciones. Resuelto el incidente, si resultare fundada la recusación, se entregará al tribunal de acuerdo a lo previsto en el art. 10; d) Deducida la recusación, el recusado se expedirá sin otro trámite en ese mismo acto o dentro de las 24 horas. Si la admitiese, al hacerlo en la presencia de las partes, o en la audiencia inmediata decretada y notificada a ese fin, se procederá de acuerdo con el art. 10, según se trate. Si la negare, los autos serán remitidos de inmediato al tribunal competente para que ordene las diligencias de prueba y reciba las pertinentes, resolviendo en definitiva y sin recurso alguno, el incidente. Mientras dure la substanciación del incidente, que se tramitará por pieza separada, se suspenderán los procedimientos indispensables, no así los

términos para contestar la demanda, evacuar traslado, practicar diligencias que no exijan la intervención personal del recusado o celebrar la audiencia que estuviese designada. Art. 20. — En caso de que la recusación fuese deducida con notoria temeridad o maliciosamente con el propósito de dilatar u obstruir el curso del proceso, el juez, al desestimarla, aplicará las sanciones disciplinarias previstas en los arts. 15 y 16 del Código de Procedimientos civil y comercial, sin perjuicio de la condenación en costas. Impulso procesal Art. 21. — El procedimiento deberá ser impulsado de oficio aunque no medie requerimiento de parte. Los jueces rurales, sin perjuicio de los deberes a su cargo, tendrán la facultad de requerir a los litigantes para deberes a la de consejeros con el fin de que supriman sus diferencias y se concilien razonable y equitativamente; de investigar ex oficio, pudiendo ordenar las medidas probatorias que estimen necesarias tendientes a lograr el esclarecimiento de la verdad. Podrán, asimismo, ordenar las medidas necesarias o convenientes para evitar la nulidad del procedimiento y realizar a petición de parte y antes de trabada la litis las inspecciones m v realizar oculares que le fueran requeridas. Acumulación Art. 22. — Puede el demandante acumular todas las acciones que tenga contra una misma parte, siempre que sean de la competencia del mismo tribunal, no sean excluyentes y puedan sustanciarse por los mismos trámites A su turno los tribunales rurales tendrán facultades para disponer la acumulación de autos en razón de la identidad o analogía de las controversias siempre que medien causas de economía procesal y no se disminuyan las garantías esenciales de la bilateralidad del contradictorio y de la defensa en juicio. Sin embargo, el tribunal podrá ordenar la separación de los procesos cuando la acumulación resultare inconveniente, en cuyo caso los distintos procesos quedarán radicados en la misma secretaría. Representación Art. 23.— Sin perjuicio de la intervención de los representantes necesarios o promiscuos en cuanto al patrocinioy la representación de las partes, regirá lo dispuesto en la ley 5177. Notificaciones y traslados Art. 24. — Las providencias quedarán notificadas por ministerio de la ley. los días martes y viernes o el siguiente hábil si alguno de ellos no o fuere, posterior a aquel en que hubiere sido dictado, sin necesidad de nota, certificado u otra diligencia. Se notificarán Por cédula o telegrama colacionado bajo pena de nulidad, en el domicilio de los litigantes: a) El emplazamiento de la demanda;

b) La citación para absolver posiciones; c) La sentencia definitiva o interlocutoria que tengan fuerza de tales; Las resoluciones que en cada caso se indique. Excepciones Art. 25. — Las únicas excepciones admisibles como previas, son: a) Incompetencia de jurisdicción; b) Falta de personería de las partes o de sus representantes; c) Litis pendencia; d) Cosa juzgada. Art. 26. — Las excepciones del articulo 25 deberán interponerse dentro del tercer día contado desde la fecha de la notificación de la citación y el emplazamiento para contestar la demanda. Nulidades Art. 27. — Las nulidades del procedimiento sólo se declararán a petición de parte. Art. 28. — La parte que haya originado el vicio que produzca la nulidad o que hubiera renunciado expresa o tácitamente a diligencia o trámites instituidos en su interés, no podrá impugnar la validez del procedimiento. Costas Art. 29.—Las costas se impondrán al que resulte condenado. En caso de conciliación o cuando el que entendiere en autos encontrare mérito para ello, las impondrá en el orden causado. Art. 30. — Las partes responderán de los gastos efectuados por el juzgado en cumplimiento de las disposiciones de esta ley sobre notificaciones, peritajes, inspecciones oculares, en la medida en que sean impuestas las costas de acuerdo con el artículo anterior. La liquidación que resulte deberá abonarse dentro del quinto día de notificado, bajo apercibimiento de aplicarse el quíntuplo en concepto de multa y remitir los antecedentes a representante fiscal para su cobro por vía de apremio. Sin perjuicio, el Juez podrá ordenar el depósito previo, necesario para realizar la diligencia. Versiones de las audiencias Art. 31.—Durante las audiencias las partes, a costa de quien lo solicitare, podrán hacer tomar versiones taquidactilográficas de lo que se actúe. En este caso tales servicios serán

utilizados también en beneficio de la otra parte. Derecho supletorio Art. 32. — Cuando no fueren aplicables las normas del presente decreto-ley, regirá el procedimiento que determine el Código de Procedimientos civil y comercial o las leyes especiales según la naturaleza del juicio. CAPÍTULO III Procedimientos especiales TÍTULO I CUESTIONES ORIGINADAS POR ARRENDAMIENTOS Y POR APARCERÍAS RURALES, DEMANDA Y CONTESTACION Art. 33. — Con excepción de la demanda y contestación, el procedimiento será verbal y actuado. Art. 34.— La demanda se interpondrá por escrito. El demandante deberá mencionar su nombre, domicilio real, nacionalidad, estado civil y profesión u oficio; el nombre y el domicilio del demandado, los hechos en que se funda explicados claramente, la designación de lo que se demanda y el domicilio legal que constituya. También ofrecerá la prueba de que intente valerse y acompañará los documentos que obren en su poder. Si no los tuviese los individualizará, indicando el contenido, lugar, archivo, oficina o persona en cuyo poder se encuentran. Situación y emplazamiento Art. 35. — Presentada la demanda en legal forma, se correrá traslado de la misma con entrega de copias, citando y emplazando al demandado para que la conteste dentro del término de quince días, en la audiencia que se fijará a tal efecto, bajo apercibimiento de tenerla por contestada si no compareciere. También se citará a esa audiencia al actor. Contestación. Excepciones. Conciliación. Art. 36. — En el día y hora fijada se celebrará en presencia del juez y de la comisión asesora, la audiencia prevista en el artículo anterior. La misma se llevará a cabo con asistencia de las partes que concurran, labrándose acta de lo actuado. El demandado agregará la contestación de la demanda, deducirá reconvención, interpondrá sus excepciones y ofrecerá la prueba que haga a su derecho. En el mismo acto el actor contestará la reconvención y excepciones y podrá ampliar la prueba sobre la base de los nuevos hechos introducidos por el demandado. El Juez invitará a las pares a la conciliación. Si no lo lograse resolverá las excepciones previas y decretara en caso necesario la apertura a prueba de la causa por el término de 30 días o en su defecto declarará la cuestión de puro derecho y amará en este acto, autos para sentencia. De las pruebas

Art. 37. — Durante el período de prueba se producirán todas las que 'e hayan ofrecido con excepción de las de testigos, absolución de posiciones y reconocimiento de documentos, las que se recibirán en la audiencia que determina el artículo 39. Conclusión de la causa Art. 33. — Finalizado el período de prueba asi se declarará previa certificación del actuario y se fijará una audiencia para dentro del término de cinco días, que será notificada a las partes. Art. 39. — En el día y hora fijado se realizará la audiencia en presencia del Juez y de la comisión asesora con asistencia de las partes que concurran. Se producirán las pruebas de testigos, confesional y de reconocimiento de documentos. Se dará lectura del resultado de todas las pruebas producidas en la causa y se concederá la palabra a las partes, sucesivamente para que aleguen sobre el mérito de las mismas. Art. 40. — Las partes o sus apoderados no podrán hacer uso de la palabra en sus alegatos por más de 30 minutos, término que el Juez podrá ampliar si encontrare suficiente mérito para ello. Art. 41. — Pronunciado los alegatos se oirá a los miembros de la comisión asesora y se llamará autos para sentencia. Art. 42. — SÍ las partes se conciliaren en cualquier momento el acta que ante el juzgado se labre, para constancia tendrá oportunidad de cosa juzgada y será inapelable. Sentencias Art. 43. — La sentencia se dictará, dentro de los cinco días de efectuado el llamamiento de autos, por escrito y contendrá los requisitos exigidos por el Código de Procedimientos civil y comercial y será apelable. TÍTULO II CUESTIONES EMERGENTES DE LA LEY DE TRANSFORMACION AGRARIA Art. 44. — Cuando en los casos previstos por el decreto nacional 2187/ 57 y concordantes las partes recurrieran ante el Juez rural, se observará el procedimiento que determinan los artículos siguientes. Demanda. Contestación, Conciliación. Art. 45. — La demanda deberá ser interpuesta antes del 31 de marzo de 1953 por escrito, observándose en la misma forma que establece el artículo 34 y especificando además claramente: descripción del inmueble y mejoras existentes, estableciendo quién las ha introducido, ubicación del predio, linderos, distancia a estación, puerto y camino pavimentación opción topográfica del inmueble, con determinación de las superficies

aproximadas de los distintos tipos, si no fuera homogénea; calidad; tierra; profundidad y calidad del agua de primera y segunda napa; superficies inaptas para la explotación, existencia de malezas con especificación de la especie y grado de desinfección, derecho de riego; monte natural y artificial, precio del arrendamiento y fecha desde la cual está arrendado el predio al interesado en las compras; productividad por hectárea y por explotación con indicación del tipo de explotación que se realiza y elementos con que se trabaja en la misma; datos ilustrativos, fotografías, planos, etc., que permitan un mejor conocimiento del terreno y en su caso el propietario, planilla de revaluación de su predio, mención clara de los motivos de divergencia. Art. 46. — De esa demanda se dará traslado al demandado para que la conteste por escrito en la audiencia que a tal efecto se fijará dentro del término de 30 días. Art. 47. — La audiencia referida en el artículo anterior se realizará con asistencia de la comisión asesora y en ella se intentará conciliar los intereses de las partes. La parte que no concurra será tenida por desistida con las consecuencias previstas por el decreto-ley 2187. Si no existe el arrendatario oferente, en esa audiencia se lo tendrá por desistido, ordenando su desalojo dentro del término del artículo 6° del decreto-ley no 2187. Si no concurre el propietario en la audiencia se declarará que ha desistido y se prorrogará hasta el 31 de mayo de 1960 la vigencia del contrato de arrendamiento. Si no concurre ninguna de las partes, se tendrá por desistido al arrendatario. Si concurrieren ambas partes y se conciliaren, el acta que como constancia se labre tendrá el carácter de cosa juzgada. Si no se conciliaren, el demandado agregará la contestación de la demanda que reunirá los requisitos del artículo 45 en cuanto sea aplicable; opondrá las excepciones, siendo admisibles únicamente las establecidas en el artículo 25 El actor podrá contestarlas, luego de lo cual se invitará a las partes a designar un perito único a efectos de que determine el precio o la unidad económica, según sea el problema debatido. Si no concidieran en nombrar perito único, el Juez lo nombrará de oficio en ese acto, desinsaculándolo de la lista que se llevará a tal efecto. Art. 48. — Designado el perito, el mismo pasará a integrar la comilón asesora, que deberá expedirse dentro del término de 30 días de aceptado su mandato. Art. 49. — Del resultado de la pericia, se dará traslado a las partes r el termino de 10 días, para que aleguen sobre el mérito de la misma. Art. 50. — Transcurrido el término del artículo anterior aun cuando no se hubiera presentado los alegatos, el juez dictará sentencia dentro del término de cinco días. Para la fijación de precio tendrá en cuenta lo establecido por el artículo 20 del decreto no 10.179/57. Art. 51. — La sentencia se notificará a las partes, quienes dentro del término de 10 días, manifestarán su aceptación o rechazo. Art. 52.—El silencio de cualquiera de las partes se interpretará como aceptación de la decisión judicial, sin perjuicio del derecho de desistir de la operación que les asiste.

Art. 53. — Si alguna de las partes manifestara que desiste, el Juez ordenará lo que a tal desistimiento corresponde dentro del término de 10 días de manifestado. Art. 54. — La decisión judicial que fije el precio o determine la unidad económica por ser arbitral, no es apelable. Será apelable la decisión judicial que imponga las costas y que ordene el desalojo o la prórroga del contrato de arrendamiento como consecuencia del desistimiento de alguna de las partes, para ante la Cámara Civil del departamento judicial correspondiente. Art. 55. — Consentida la decisión judicial que determina el precio o la unidad económica, las partes serán intimadas a concurrir al juzgado para formalizar el boleto de compraventa, debiendo en la oportunidad el comprador cumplir con lo dispuesto por el artículo 14 del decreto-ley no 2187/57. A tal efecto se fijará una audiencia dentro de los 30 días de consentida la decisión. La parte que no concurra a ella, será tenida por desistida, debiéndose proveer lo que a tal desistimiento corresponda. Si no concurre ninguna de las partes se tendrá por desistido el arrendatario. Art. 56. — Cuando se solicitare la determinación judicial del monto de la amortización a que se refiere el artículo 7° del decreto n" 10.179/ 57, el Juez, previo informe de la Dirección de Arrendamiento y Aparcerías del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, fijará de acuerdo a los números índices que dicho organismo lo suministre, el monto amortizable, sin necesidad de sustanciación alguna. Esta decisión es apelable. TÍTULO III JUICIOS POR CONSIGNACION Art. 57. — En la demanda por consignación, además de los recaudos exigidos por el artículo 34, se expresará si se trata de cosas o frutos el lugar en que se encuentran y se pondrá a disposición del Juez competente. Cuando lo consignado fuere una suma de dinero, se agregará la boleta de depósito efectuado en el Banco de la Provincia, a la orden del Juez y secretario respectivo. Art. 58. — Si lo consignado fueran cosas o frutos, el Juez resolverá de inmediato lo concerniente al depósito, guarda o venta de los mismos, de acuerdo a su naturaleza y hasta tanto resuelva en definitiva el proceso. TÍTULO IV DISPOSICIONES COMUNES Ejecución de la sentencia Art. 59. — Pasada la sentencia o conciliación en autoridad de cosa juzgada, el Juez ordenará su ejecución en el plazo que la sentencia determine. Art. 60.—Transcurrido dicho plazo sin que se haya cumplido, intimará al que hubiera sido condenado mediante telegrama colacionado. Transcurridos cinco días, solicitará el auxilio de la fuerza pública para llevar a cabo la ejecución o mandará realizar las diligencias que

correspondan a tal efecto, teniendo en cuenta la naturaleza del litigio. CAPÍTULO IV Recursos TÍTULO I DE LOS RECURSOS EN GENERAL Art. 61. — Salvo los casos en que se resuelva expresamente lo contrario, las resoluciones de los Jueces de primera instancia rural, serán susceptibles de todos los recursos previstos por las leyes procesales mencionadas en el artículo 32 y en la forma que las mismas determinan. TÍTULO II REVOCATORIA Y APELACION Art. 62. — En los Juicios referidos en el Capítulo III, Título I, el recurso de revocatoria, procederá únicamente contra las providencias que resuelvan excepciones, o las que, con oposición de alguna de las partes, declaren la cuestión de puro derecho. Art. 63. — El recurso del artículo anterior deberá interponerse en el mismo acto en que fuera notificada la providencia y será resuelto de inmediato, sin más trámite. Art. 64. — El recurso de apelación procederá únicamente contra las providencias que resuelvan la revocatoria y contra la sentencia definitiva Art. 65. — Si después de interpuestos los recursos determinados en el presente título, las partes se conciliaren, dichos recursos se considerarán como no interpuestos. CAPÍTULO V Lista de peritos Art. 66. — La Suprema Corte confeccionará las listas de profesionales que podrán actuar como peritos ante los juzgados de primera instancia rural. En lo posible, confeccionará una lista por cada departamento rural, considerando tal el territorio sobre el cual ejerce jurisdicción cada juzgado de primera instancia rural. Art. 67. — Los profesionales deberán inscribirse a tal efecto, debiendo cumplir todos los recaudos que reglamentariamente se establezcan sobre inscripción y exclusión. Art. 68. — Sorteado un perito su nombre no figurará en los sorteos sucesivos, hasta tanto no haya recaído designación en todos los demás profesionales de la misma materia, que figuren en la lista pertinente. Art. 69. — Las causas que actualmente se tramitan en las comisiones paritarias nacionales, que en razón del lugar sean de competencia de los tribunales que crea el presente decretoley, serán transferidos de inmediato a la Suprema Corte y continuarán sustanciandose de acuerdo al procedimiento determinado en el presente, por ante los juzgados competentes.

Art. 70. — Los gastos que demande el cumplimiento del presente decreto-ley se tomarán de Rentas Generales, con imputación al mismo. Art. 71. — Oportunamente comuníquese a la Honorable Legislatura. Art. 72. — El presente decreto-ley será refrendado por todos los ministros en acuerdo general. Art. 73. — Queda derogada toda otra disposición que se oponga al presente. Art. 74. — Comuníquese, etc. COMPETENCIA DE LOS TRIBUNALES DEL TRABAJO EN CUESTIONES RELATIVAS AL FUERO RURAL. DEROGACION DEL ARTICULO 4 DEL DECRETO-LEY 25.036/57 Decreto-ley nº 3739 del 26 de marzo de 1958 Articulo 1° — Hasta tanto se constituyan los tribunales del fuero rural creados por el decreto-ley 868/57, con las modificaciones introducidas por el decreto-ley 21.209/57, acuérdase competencia a los tribunales de trabajo para entender en todas las cuestiones previstas en el artículo 13 del decreto-ley 21.209/57, planteadas o que se planteen dentro de sus respectivas jurisdicciones territoriales conforme a lo establecido en los artículos 3° y 5° de la ley 5178. Art. 2° — Dichos tribunales aplicarán en estos juicios el procedimiento establecido por los artículos 17 a 65 del decreto-ley 21.209/57. La ley 5178 y el Código de Procedimientos en lo Civil y Comercial se aplicarán supletoriamente en lo que no estuviere previsto y en cuanto fuere compatible con el procedimiento específico del fuero rural. Art. 3° — Hasta tanto se constituyan las comisiones asesoras establecidas en el artículo 7 del decreto-ley 21.209, las funciones de éstas serán cumplidas a pedido de parte y cuando el tribunal lo estime necesario, por un perito único que se desvinculará entre los que se inscriban, conforme a lo establecido en los artículos 66, 67 y 68 del decreto-ley 21.209/57 y 12, 13 y 14 del decreto 22.987/57. Art. 4° — Los tribunales de trabajo pasarán a los juzgados rurales que se constituyan, todas las causas correspondientes a la jurisdicción territorial de éstos a los efectos de la continuación del trámite. Se exceptúan aquellas en las que se hayan celebrado la audiencia del artículo 39 del decreto-ley 21.209/57, las cuales continuarán donde están radicadas hasta su terminación. Art. 5° — Déjase sin efecto el artículo 4° del decreto 23.036/57, así como toda otra disposición que se oponga al presente. Art. 6° — El presente decreto-ley será refrendado por todos los señores ministros en acuerdo general.

Art.7°— Oportunamente desecuenta a la Honorable Legislatura. Art. 8° — Comuníquese, etc. II) DERECHO PRACTICO DE LOS CONTRATOS AGRARIOS A) MODELOS DE TELEGRAMAS 1. Intimando el arrendatario o aparcero contribuir con gastos para combatir plagas y malezas. "Intimo su contribución gastos 50 º/o lucha plagas y malezas, conforme cláusula 3a, contrato arrendamiento, y artículo 18, inciso e) ley 13.246 suscripto 15-4-75, existentes esa fecha. Contrariamente compensaré gastos a su cargo con arrendamientos e iniciaré acción judicial. Colaciónese". 2. intimando devolución predio por vencimiento del plazo contractual. "Intimo devolución diez días predio arrendado mi propiedad 350 has. vencimiento plazo contractual. Contrariamente accionaré judicialmente. Colaciónese". 3. Notificando resolución contrato de arrendamiento por cesión predio en aparcería. "Rescindo contrato arrendamiento violación artículo 7°, ley 13.246 predio mi propiedad 350 has., Cuartel V, Partido Trenque Launquén, por cesión aparcería. Intimación restitución predio 30 días. Contrariamente iniciaré acción judicial. Colaciónese". 4. Intimando realizar al arrendatario explotación adecuada. "Intimo realice explotación adecuada predio arrendado 350 has. mi propiedad. Cuartel V° Partido Las Flores, conforme cláusula 6a contrato arrendamiento y artículo 8°, ley 13.246. Contrariamente rescindo contrato e inicio acción judicial. Colaciónese". 5. intimando el arrendatario inscripción del contrato en el Registro de la Propiedad Inmueble. "Intimo 10 días inscribir contrato arrendamiento, cláusula décima, suscripto el... predio Cuartel V, Partido Olavarría. Artículo 40, ley 13.246. Responsabilizo daños y perjuicios. Contrariamente procedo inscripción a su costa. Colaciónese". 6. Intimando rendición de cuentas en contrato de capitalización de hacienda. "Intimo diez días rendición cuentas cláusula octava contrato capitalización hacienda suscripto el... Contrariamente resuelvo contrato e inicio demanda judicial y querella penal. Colaciónese".

7. Opción de los herederos del arrendamiento o aparcero continuar con la explotación del predio. Art. 7°, ley 15.246. "En calidad herederos arrendatario fallecido el 22-7-76, notificamos . y explotación predio su propiedad Cuartel V Partido Olavarría con ^ suscripto con Héctor López el. . . Artículos 7° ley 13.246. Colaciónese". 8. Intimación del aparcero-dador comunicar fecha de comenzar levantamiento de la cosecha. " Intímole diez días comunique fecha iniciación levantamiento cosecha cláusula octava contrato aparcería firmado 30-5-75. Artículos 23, inciso d, ley 13.246 y 54 decreto 8330/63. Colaciónese". 9. Intimando arrendatario pago de las mejoras autorizadas e introducidas en el predio. Arrendador se obliga al pago. "Intimo treinta días pago indemnización mejoras, autorizadas e introducidas predio arrendado su propiedad. Contrariamente demandaré judicialmente. Colaciónese". "íntimo devolución predio totalmente desocupado por vencimiento contrato accidental por una cosecha, según cláusula... y artículo 39, ley 15.246-22.298 término 30 días. Contrariamente inicio desalojo, responsabilizándolo por daños y perjuicios. Colaciónese". 11. Arrendatario-accidental rechaza telegrama por considerar el contrato vigente. "Inexacto su colacionado no... Contrato arrendamiento-accidental vigente, pendiente recolección cosecha. Terminada, haré entrega predio cláusula... Colaciónese". 12. Arrendador o aparcero-dador intiman dar cumplimiento usos y costumbres locales. "Intimo 48 horas cumplir usos y costumbres locales, cláusula... por causar perjuicio mi propiedad. Responsabilizo daños y perjuicios. Iniciaré desalojo. Colaciónese". 13. Arrendatario o aparcero contestan telegrama anterior. "Rechazo su telegrama Cumplo cláusulas contractuales y usos y costumbres locales de acuerdo instrucciones recibidas autoridad agraria competente. Improcedente responsabilizarme perjuicios inmueble y accionar judicialmente. Colaciónese". 14- Arrendatario, aparcero, capitalizador, mediero, invocan vigencia ley 13.246. Tácita reconducción. "Ante sanción ley 21.452 invoco derechos artículo 20, ley 13.24o Amparado artículos 4°, 40 y 41 dicha ley. Colaciónese". 15. Arrendador y demás sujetos indicados punto 12, rechazan telegrama anterior.

"Ley 21.452 derogó tácita reconducción ley 15.246. Desconozco y rechazo su derecho invocado. Intimo desalojo predio vencimiento contrato... el.... Colaciónese". 16. Arrendador-accidental intima comunicar fecha levantamiento cosecha. "Intimo 48 horas comunicar época levantamiento cosecha 1977/78. Contrato vence el... Colaciónese". 17. Arrendador-accidental constituye en mora retención del predio. "Constitúyole mora vencimiento contrato... cláusula. .. Iniciaré desalojo. Responsabilizo perjuicios por retención indebida predio mi propiedad. Colaciónese". 18. Arrendatario-accidental invoca ley 15.514. "Invoco derecho que me asiste por artículo 1°, ley 15.514. Deberá abstenerse acción violatoria dicha ley. Contrariamente responsabilizo perjuicios ocasionados. Colaciónese". 19. Arrendatario intima recepción precio arrendamiento. Consignación. "Intimo percibir cinco días precio arrendamiento, cláusula... en. Iniciaré consignación judicial. Colaciónese". C) MODELOS DE CONTRATOS 1. Arrendamiento rural. En la localidad de... provincia de... a los. . . días del mes de mil novecientos setenta y nueve. Entre don.......(incluir datos personales, estado civil, no de documento, etc.), por una parte llamado en lo sucesivo el Arrendador, y por la otra don ......(datos personales, estado civil, etc.), llamado en lo sucesivo el Arrendatario, han convenido, de acuerdo con lo dispuesto por la ley 15.246-22.298, la celebración del presente contrato de arrendamiento, sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El arrendador cede en arrendamiento al arrendatario una fracción de campo de su propiedad de... has., as. y...cas., ubicado en el cuartel. . . partido (depto.), distante... kms. de la Estación Ferroviaria de... del FC. .. . siendo sus linderos:..... SEGUNDA. El precio del arrendamiento se fija en la suma de $... por año, pagadero por.. . (semestre, trimestre, etc.) por adelantado del 1 al 5 de cada. .., en el domicilio del arrendador o donde éste posteriormente indique al arrendatario, por telegrama colacionado, con antelación diez días al vencimiento de cada período. TERCERA. En el predio existen las siguientes mejoras: a) De propiedad del arrendador:. . . b) Introducidas por el arrendatario:.... CUARTA. queda prohibido al arrendatario realizar otras mejoras que las autorizadas por

escrito por el arrendador, con excepción de las de suma necesidad y de aquellas que no admitan dilación por su urgencia. QUINTA. El plazo del contrato será de tres años a partir del.... vencido el día... SEXTA: El predio será dedicado por el arrendatario a la actividad agrícola exclusivamente. SÉPTIMA. queda prohibido al arrendatario conforme con el artículo 8°' de la ley 15.246 realizar la explotación en forma inadecuada que origine 3a erosión, degradación o agotamiento del suelo y subarrendar o ceder el predio en aparcería o la cesión del contrato de acuerdo con el artículo' 7° de la ley 15.246-22.298. OCTAVA. se deja expresa constancia que el arrendatario detenta la tenencia del predio desde el día. . . NOVENA. El arrendatario se obliga al uso y goce del precio conforme-a derecho, manteniendo en buen estado de conservación las mejoras existentes en el inmueble durante todo el plazo contractual y hasta la devolución, al propietario totalmente desocupado, entregándolas en el estado en que las recibió, excepto los deterioros ocasionados por el uso normal; y el transcurso del tiempo. DÉCIMA. ambas partes convienen, de común acuerdo, la inscripción del presente contrato en el Registro de la Propiedad Inmueble, que corresponda a la ubicación del predio. El predio se (o no se) encuentra afectado por plagas y malezas, las que se indicarán, quedando obligado el arrendatario a combatirlas, realizando los trabajos pertinentes y ambas partes se obligan a contribuir cada una con el cincuenta (50 %) de los gastos. Plagas: existen las simientes:... Malezas: el predio se encuentra afectado por... UNDÉCIMA. El arrendatario podrá usar todas las poblaciones y demás elementos que existan en el inmueble para realizar el objeto del contrato. DÉCIMOSEGUNDA. Las partes convienen, de común acuerdo, que el pago del arrendamiento podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina - sucursal correspondiente a la ubicación del inmueble— y/o cualquier otra institución bancaria oficial o cooperativa agraria, etc., librada por el arrendatario a la orden del arrendador, quien se obliga a recibirla, para ser imputada a los correspondientes arrendamientos, debiendo el arrendador extender y entregar el recibo de pago al periodo correspondiente abonando a la otra contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMOTERCERA. El arrendatario abonará al arrendador en concepto de interés punitorio por cada día de demora en la devolución del inmueble, los que haya fijado el Banco Central de la República Argentina, estimado sobre el arrendamiento por hectárea y por año, al momento de la efectiva devolución del predio. DÉCIMOCUARTA. Las partes se someten a la jurisdicción Agraria competente del lugar

de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extra judiciales, constituyen domicilios especiales: el arrendador en calle..., no..., piso... depto..., de la ciudad de....... provincia de..... y el arrendatario en el predio materia del presente contrato (o en...). Se firman ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación, para cada una de las partes en el lugar y fecha indicado ut supra. 2. Aparcería agrícola. En la ciudad de....., provincia de...... a los .... días del mes de.... de mil novecientos ochenta y...... entre.... (datos personales, estado civil, etc.), domiciliado en ....... por una parte, llamado en 3o sucesivo "el aparcero-dador", y por la otra .... (datos personales, estado civil, etc.), llamado en lo sucesivo "el aparcero", han convenido ; celebración del presente contrato, de acuerdo con la ley 15.246, modificada por la ley 22.298 y sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El aparcero-dador cede en aparcería al aparcero una fracción de campo de su propiedad de .... hectáreas ..... áreas y ....centiáreas, sito en el cuartel ..... (distrito ..... pedanía ..... departamento) .... de la provincia de ....... distante .... kilómetros de la estación o embarque ferroviaria del ferrocarril....... siendo sus linderos: SEGUNDA. El plazo del contrato se fija en ..... a contar desde el . . . ., venciendo el ...... TERCERA. El aparcero-dador efectúa los aportes siguientes: ....Por su parte el aparcero aporta con: ........ CUARTA. En el predio existen las siguientes mejoras: a) De propiedad del aparcero-dador; b) Introducidas por aparcero: ......... QUINTA. El aparcero dedicará el predio a la explotación agrícola, derecho a cultivar. ...... estándole expresamente prohibido la siembra de papa en cualquier forma que la realice, por tratarse de un cultivo perjudicial para la conservación del recurso natural suelo, por tratarse una zona inapropiada para ello. SEXTA. El aparcero con posterioridad a cada siembra deberá informar aparcero-dador, en forma documentada, los cultivos que han sido realizados superficie destinada a cada uno y el año agrícola a que pertenecen. SÉPTIMA. El aparcero entregará al aparcero-dador el ...... por ciento del total producido de la explotación por cada ciclo (trillado a granel; trillado y convenientemente embolsado; en planta de silo ...... etcétera), el cual es el porcentaje convenido entre las partes. OCTAVA. El aparcero deberá notificar al aparcero-dador la fecha de la recolección de los frutos y de la distribución de los beneficios obtenidos. NOVENA. La distribución de los frutos se hará en la época en que sea comercializada la

producción y abonado su importe por el comprador, conforme con la calidad media, deducidos los gastos de semilla. DÉCIMA. El aparcero-dador tendrá amplio derecho de inspección de constatar la marcha de la explotación, como así también durante la recolección, comercialización y distribución de los beneficios obtenidos. UNDÉCIMA. Si el aparcero no abonara los frutos obtenidos de la explotación en las épocas convenidas, abonará al aparcero-dador un interés punitorio por cada día de demora, igual al que fije el Banco Central de la República Argentina en operaciones de descuento, estimado sobre el promedio anual de producción. DUODÉCIMA. Las partes convienen, de común acuerdo, que el pago de los frutos podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria, expedida por el Banco de la Nación Argentina, o cualquier otra institución bancaria. oficial o privada o por Cooperativa agraria, etc., librada por el aparcero a la orden del aparcerodador, quien se obliga a recibirla para ser imputada al pago de la distribución de los frutos, debiendo el aparcero-dador extender y entregar el recibo de pago correspondiente al período abonado, a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMOTERCERA. Hasta que se proceda a la distribución de los frutos, las partes no podrán disponer de ellos, salvo conformidad de la otra dada por escrito. Aprobada la distribución por ambos contratantes, éstas Pueden disponer libremente de los frutos obtenidos. DÉCIMOCUARTA. El aparcero deberá realizar la actividad agraria en forma directa y personal, bajo su dirección exclusiva. DÉCIMOQUINTA. El aparcero se obliga durante todo el plazo contractual y hasta la efectiva devolución del inmueble libre de ocupantes a mantener en buen estado de conservación y normal funcionamiento las mejoras y aportes efectuados por el aparcerodador, siendo por cuenta del aparcero los gastos y todas las reparaciones que fueren necesarias realizar para tal fin. DÉCIMOSEXTA. Sí los rindes de la producción son inferiores a: 1°) los normales en la zona; 2°) por debajo respecto de la calidad del predio, el aparcero-dador podrá rescindir el contrato, con más los daños y perjuicios, solicitando el desalojo del inmueble libre de ocupantes. DÉCIMOSEPTIMA. El aparcero podrá destinar hasta el treinta por ciento (30 %) de la extensión del predio a la actividad....., granjera o de cultivos mejoradores, con obligación de cercarla a fin de evitar daños o perjuicios a los cultivos, si se tratara de explotación ganadera, debiendo notificar por escrito al aparcero-dador. DÉCIMOCTAVA. El aparcero podrá destinar sin cargo hasta...... hectáreas para vivienda y huerta. DÉCIMONOVENA. queda prohibido al aparcero: a) realizar la explotación en forma

inadecuada que origine la erosión, degradación o el agotamiento del suelo, de acuerdo con el art. 8° de la ley 15.246; b) ceder el predio en aparcería o la cesión del contrato conforme con lo dispuesto por el art. 7° de la ley 15.246. VIGÉSIMA. queda prohibido al aparcero recibir o dar animales a pastoreo o pastaje (pasturaje), sin expresa autorización dada por escrito por el aparcero-dador. VIGÉSIMAPRIMERA. se deja expresa constancia que el aparcero detenta la tenencia del predio desde el día ...... VIGÉSIMASEGUNDA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extra judiciales, constituyen domicilios especiales: el ...... en calle ..... no ...., piso . . . ., depto. . ..., de la ciudad de . . . .. provincia de ..... y el .......... en el predio materia del presente contrato (o en ....) Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. 3.- Aparcería pecuaria. En la ciudad de....... provincia de....... del mes de .... de mil novecientos ochenta y ... entre....(datos personales, estado civil, etc.), domiciliado en ...., en lo sucesivo "el aparcerodador" y por la otra.... (datos personales, etcétera), con domicilio.... en lo sucesivo "el aparcero", han convenido senté contrato de ...... aparcería pecuaria de ley 13.246, modificada por la ley 22.298 y sujeto las siguientes cláusulas: PRIMERA. El aparcero-dador cede en aparcería al aparcero una fracción de campo de su propiedad de .... hectáreas ...., áreas y .....centiárias. sito en el cuartel...., distrito....... pedanía....... departamento...de la provincia de ..... distante .... kilómetros de la estación embarque ferroviaria de. ...... ferrocarril....... siendo sus linderos: SEGUNDA. El plazo del contrato se fija en ...., a contar desde el ... ., venciendo el ....... TERCERA. El aparcero-dador efectúa los aportes siguientes: ....... Por su parte el aparcero aporta con: ............... CUARTA. El aparcero dedicará el predio a la explotación pecuaria. QUINTA. En el predio existen las siguientes mejoras: a) De propiedad del aparcero-dador; b) Introducidas por el aparcero: ........ SEXTA. El aparcero entregará al aparcero-dador el .... por ciento del total producido de los frutos y productos de la explotación pecuaria que es el porcentaje convenido entre las partes. SÉPTIMA. El aparcero deberá realizar la actividad pecuaria en forma directa y personal, bajo su exclusiva dirección.

OCTAVA. El aparcero se obliga a realizar personalmente el cuidado de los animales, debiendo mantener el predio en perfectas condiciones con las aguadas necesarias, las pasturas apropiadas y los alambrados exteriores y principalmente los interiores en normal estado de conservación, siendo responsable por su incumplimiento, quedando facultado el aparcero-dador a solicitar la rescisión del contrato, con más los perjuicios ocasionados por su incumplimiento. NOVENA. Sí los rindes de la producción son inferiores a: 1°) los normales en la zona; 2°) por debajo de la calidad media del predio de la recepción de animales por el dador, podrá rescindir el contrato, con más los daños y perjuicios ocasionados, solicitando el desalojo del inmueble. libre de ocupantes. DÉCIMA. Las partes convienen en la inscripción de este contrato en el registro de la Propiedad Inmueble, por cualquiera de los contratantes que corresponda a la ubicación del predio, conforme con el art. 40 de la ley 13.246. texto según ley 22.298. UNDÉCIMA. El aparcero podrá destinar sin cargo hasta .... hectáreas para vivienda y huerta. DÉCIMASEGUNDA. El aparcero deberá comunicar al aparcero-dador los nacimientos de las crías, las enfermedades, el número de mortandad y en general cualquier novedad que se produzca respecto de los semovientes, Deberá asimismo darle cuenta al aparcero-dador, en caso de mortandad de los animales, del destino de los despojos aprovechables. DÉCIMATERCERA. queda prohibido al aparcero recibir o dar animales a pastoreo o pastaje o pasturaje, sin expresa autorización dada por escrito por el aparcero-dador. DÉCIMACUARTA. El aparcero se obliga durante todo el plazo contractual y hasta la efectiva devolución del inmueble libre de ocupantes, a mantener en buen estado de conservación y normal funcionamiento las mejoras y aportes efectuados por el aparcerodador, siendo por cuenta del aparcero los gastos y todas las reparaciones que fueren necesarias realizar para tal fin. DÉCIMAQUINTA. El aparcero deberá notificar al dador la fecha de la comercialización de los frutos y de la distribución de los beneficios obtenidos. DÉCIMASEXTA. La distribución de los frutos se hará en la época en que sea comercializada la producción y abonado su importe por el comprador, conforme con la calidad media, deducidos los gastos de explotación. DÉCIMASEPTIMA. El dador tendrá amplio derecho de inspección sobre la marcha de la explotación, como así también durante la recolección, comercialización y distribución de los beneficios obtenidos. DÉCIMAOCTAVA. Las partes convienen de común acuerdo que el pago de la distribución podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o cualquier otra institución bancaria oficial o

privada o por Cooperativa agraria, librada por el aparcero a la orden del aparcero-dador, quien se obliga a recibirla para ser imputada a la distribución de los frutos, quedando obligado el aparcero-dador a extender y entregar el recibo de pago correspondiente a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMAOCTAVA. Hasta que se proceda a la distribución de los frutos, las partes no podrán disponer de ellos, salvo conformidad de la otra dada por escrito. Aprobada la distribución por ambos contratantes, éstos pueden disponer libremente de los frutos obtenidos. VIGÉSIMA. se deja expresa constancia que el aparcero detenta la tenencia del predio desde el día ........ VIGÉSIMAPRIMERA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el .............. en calle ....... no . . . ., piso . . . ., depto. . ..., de la ciudad de ...., provincia de ........ y el .............. en el predio materia del presente contrato (o en... .). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra 4. Mediería. En la ciudad de. .. ., provincia de....... a los. ... días. ... del mes .... de mil novecientos ochenta y . . . ., entre .... (datos personales. estado civil, etc.). domiciliado en ...., por una parte, llamado en lo sucesivo "el mediero-dador" y por la otra .... (datos personales, estado civil. etc. ....), con domicilio en ....... llamado en lo sucesivo “el mediero-tomador o mediero", han convenido en la celebración del presente contrato de............. mediería agrícola (o pecuaria) de acuerdo con la ley 13.246, modificada por la ley 22.298 y sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El mediero-dador cede en mediería agrícola (o pecuaria) al mediero una fracción de campo de su propiedad de. ... hectáreas. .. ., áreas y. ... centiáreas, sito en el cuartel. . . ., distrito. . .., pedanía. .. ., departamento. ... de la provincia de... ., distante. .. . kilómetros de la estación o embarque ferroviaria de. ........ ferrocarril......... siendo sus linderos: ............ SEGUNDA. El plazo contractual se fija en ...., a contar desde el ....... venciendo el .......... TERCERA. El dador efectúa los aportes siguientes: ........ Por su parte el mediero efectúa los aportes siguientes: ..................... CUARTA. En el predio existen las siguientes mejoras: a) De propiedad del dador; b) Introducidas por el mediero: .................... QUINTA. El mediero destinará el predio a la explotación agrícola, con derecho a

cultivar..... estándole expresamente prohibido la siembra de papa en cualquiera de las formas que la realice, por tratarse de un cultivo perjudicial para la conservación del recurso natural suelo, por tratarse de una zona inapropiada para ello. SEXTA. El mediero con posterioridad a cada siembra deberá informar al dador, los cultivos que han sido realizados, su superficie destinada para cada cultivo y el año agrícola a que pertenecen, en forma documentada. SÉPTIMA. El mediero entregará al mediero-dador el .... por ciento del total producido de la explotación por cada ciclo (trillado a granel; trillado y convenientemente embolsado; en planta de silo ...... etc.), que es el porcentaje convenido entre las partes. OCTAVA. La distribución de los frutos se hará en la época en que sea comercializada la producción y abonado su importe por el compradorconforme con la calidad media, deducidos los gastos de explotación. NOVENA. El mediero deberá realizar la actividad agraria en forma personal y directa, estando la dirección, en forma compartida por las partes, como hayan convenido. DÉCIMA. El dador tendrá amplio derecho de inspección sobre la marcha de la explotación, como así también durante la recolección, comercialización y distribución de los beneficios obtenidos. DÉCIMAPRIMERA. Las partes convienen de común acuerdo que el pago de la distribución podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o cualquier otra institución bancaria oficial o privada o por cooperativa agraria, librada por el mediero a la orden del mediero-dador, quien se obliga a recibirla para ser imputada a los pagos previstos, quedando obligado el dador a extender y entregar el recibo de pago correspondiente a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DECIMASEGUNDA. Hasta que se proceda a la distribución de los frutos, las partes no podrán disponer de ellos, salvo conformidad de la otra dada por escrito. Aprobada la distribución por ambos contratantes, éstas pueden disponer libremente de los frutos obtenidos. DÉCIMATERCERA. El mediero se obliga, durante todo el plazo contractual y hasta la efectiva devolución del inmueble libre de ocupantes, a mantener en buen estado de conservación y normal funcionamiento las mejoras y aportes efectuados por el medierodador, siendo por cuenta de aquél los gastos y todas las reparaciones que fueren necesarias realizar para tal fin. DÉCIMACUARTA. si los rindes de la producción son inferiores a: 1°) los normales en la zona; 2°) por debajo de la calidad media del predio, el mediero-dador podrá rescindir el contrato, con más los daños y perjuicios ocasionados, solicitando judicialmente el desalojo del inmueble, libre de ocupantes. DÉCIMAQUINTA. El mediero podrá destinar sin cargo hasta .... hectáreas para vivienda y huerta.

DÉCIMASEXTA. queda prohibido al mediero: a) realizar la explotación en forma inadecuada que origine la erosión, degradación o el agotamiento del suelo, de acuerdo con el art. 8° de la ley 13.246, texto según ley 22.298; b) ceder el predio en aparcería o la cesión del contrato conforme con lo dispuesto por el art. 7° de las leyes 15.246-22.298. DÉCIMASEPTIMA. queda prohibido al mediero recibir o dar animales a pastoreo o pastaje o pasturaje, sin expresa autorización dada por escrito por el dador. DÉCIMAOCTAVA. se deja expresa constancia que el mediero detenta la tenencia del predio desde el día ........ DÉCIMANOVENA. Las partes se someten a la jurisdicción agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales. Judiciales o extrajudiciales constituyen domicilios especiales; el mediero-dador en calle. ........ no..., piso..... depto.. . ., de la ciudad de........ provincia de...... y el tomador en el predio materia de este contrato (o en...). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. 5. Capitalización de hacienda. En la ciudad de......... provincia de......... a los...... días, del mes de........ de mil novecientos ochenta y..... entre.............. (datos personales, estado civil, etc.), domiciliado en ............. por una parte, llamado en lo sucesivo "el dador capitalizador" y por la otra .................... (datos personales, estado civil, etc.), llamado en lo sucesivo "el capitalizador", han convenido la celebración del presente contrato, de acuerdo con la ley 13.246, modificada por la ley 22.298 y sujeto a las siguientes cláusulas: ... PRIMERA. El dador-capitalizador entrega al capitalizador.......... animales de raza................. de su propiedad, debidamente marcados (o señalados) para que sean cuidados y engordados por éste a fin de distribuirse en la época oportuna para la venta los beneficios que se obtengan provenientes de su comercialización. SEGUNDA. Los semovientes entregados por el dador permanecerán en el predio de........ hectáreas que detenta legalmente el capitalizador, ubicado en el cuartel................. del partido.......... (pedanía, depto., etc.) de la provincia de .............. distante........ kms. de la estación ferroviaria del ferrocarril........, siendo sus linderos:... TERCERA. El contrato se celebra por el plazo de........ años, debiendo el dadorcapitalizador hacer entrega de mayor número de animales, en forma anual o cada........ años, conviniéndose, de común acuerdo entre las partes, el número de semovientes que deberá suministrar el dador en las mencionadas épocas. CUARTA. El capitalizador entregará al dador el...... por ciento del total producido por cada venta que es el porcentaje convenido entre las partes.

QUINTA. Los animales entregados por el dador han sido previamente pesados en presencia de los contratantes el día........ lo que se consigna por separado instrumentado en el inventario realizado y que forma parte del presente contrato. SEXTA. Las crías que se produzcan durante el plazo contractual serán de propiedad del dador capitalizador, quien podrá o no entregarlas al capitalizador en cumplimiento de la cláusula. ..... o convenir con éste en celebrar un nuevo contrato de capitalización de hacienda. SÉPTIMA. Se deja constancia que el boleto de marca (o señal) ha sido inscripto en........ bajo el número inmutable........ a nombre del dador y en el registro de marcas (o señales) de la municipalidad de ................. partido de. .............. (pedanía, depto. etc.), de la provincia de................ el cual se encuentra vigente y que el capitalizador ha tenido a la vista en este acto, no pesando sobre el mismo medida cautelar alguna que impida el libre uso, de lo cual se responsabiliza el dador-capitalizador. Queda obligado el dador en caso de expirar el plazo de vigencia del boleto, a gestionar su renovación, teniendo a su cargo los gastos que ello implique de todo lo cual se responsabiliza por el perjuicio que su omisión pudiere causarle al capitalizador. OCTAVA. El dador-capitalizador presta conformidad para la enajenación de la hacienda, sin otra formalidad por parte del capitalizador de notificarle al dador-capitalizador con quince días de antelación a la fecha de la comercialización de los semovientes. NOVENA. Llegado el momento de la comercialización de la hacienda, el dador deberá hacer entrega al capitalizador del boleto de marca (o de señal), si ello fuera imprescindible para precederse a la venta de los animales, estando a cargo del tomador la obtención de las guías correspondientes. DÉCIMA. El dador-capitalizador responde por los vicios redhibitorios que pudieren existir en los semovientes materia del presente contrato, en cuyo caso deberá sustituirlos por otros de las mismas características, condiciones y raza. UNDÉCIMA. El capitalizador deberá comunicar al dador-capitalizador con quince días de anticipación, en forma documentada, el lugar, la fecha y las condiciones de venta de los animales. DECIMASEGUNDA. El capitalizador deberá realizar la actividad agraria en forma directa y personal, bajo su exclusiva dirección. Deberá cumplir con las leyes sanitarias animales vigentes, nacionales o provinciales DÉCIMATERCERA. La distribución de los beneficios se hará en la época en que sea comercializada la hacienda y abonado su importe por el comprador, conforme con la calidad media, deducidos los gastos de mantenimiento y cuidado de las semovientes, en forma proporcional. DÉCIMACUARTA. Las partes convienen de común acuerdo que el pago de los beneficios

podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o cualquier otra institución bancaria oficial o privada o por cooperativa agraria, librada por el tomador a la orden del dador, quien se obliga a recibirla para ser imputada al pago de los beneficios, quedando obligado el dador capitalizador a extender y entregar el recibo de pago correspondiente, a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMAQUINTA. El incumplimiento de las partes a cualquiera de 1º cláusulas del presente contrato, dará derecho a la contraria a considerarlo rescindido sin necesidad de notificación judicial o extrajudicial alguna y a demandar judicialmente los daños del perjuicio ocasionado. DÉCIMAQUINTA. La falta de pago en término de la distribución de los beneficios obtenidos, deberán ser abonados actualizados por el capitalizador, sobre la base de los índices de los precios mayoristas agropecuarios, conforme con los datos trimestralmente proporcionados por el INDEC. DÉCIMAQUINTA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el dador capitalizador en calle........... no....... piso....... depto.......... de la ciudad de ............ provincia de .............. y el capitalizador en el predio materia de este contrato (o en....). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. 6. Pastaje o Pasturaje. En la ciudad de............... provincia de.............. a los .... días.. .. del mes de.............. de mil novecientos ochenta y...., entre. ................. (datos personales, estado civil, etc.), domiciliado en. .............. por una parte, llamado en lo sucesivo "el dador a pastaje o pasturaje" y por la otra. .............. (datos personales, estado civil, etc.....), con domicilio en............... llamado en lo sucesivo "el tomador a pastaje o pasturaje", han convenido en la celebración del presente contrato de pastaje o pasturaje, de acuerdo con 1^ ley 13.246, modificada por la ley 22.298 y sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El "tomador a pastaje" concede al "dador a pastaje" el derecho de pastar semovientes (animales) de su propiedad en un número de..... en el predio de propiedad del "tomador a pastaje", sito en ,.... (partido, cuartel, distrito, etc.) de la provincia de. ........ de una superficie de........ hectáreas......... áreas y............. centiáreas SEGUNDA. El precio del presente contrato se fija en la suma de...... por cada semoviente y por día, debiendo ser abonado por el "dador a pastaje" en el domicilio del "tomador a pastaje", por trimestres (bimestres o semestres), por adelantado, del 1 al 5 del mes que corresponda a cada trimestre (bimestre o semestre) o donde éste posteriormente indicare en forma fehaciente, en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o expedida por cualquier institución bancaria oficial o

privada, librada por el "dador a pastaje" a la orden del "tomador a pastaje", intransferible, quedando obligado este último a extender el recibo de pago correspondiente. TERCERA. El plazo de esta convención agraria se establece en...... debiendo retirar el "tomador a pastaje" los semovientes como último plazo perentorio el día.... del mes........ de ........... de 198..... CUARTO. El "dador a pastaje" permitirá al "tomador a pastaje", la entrada al predio en donde permanezcan los semovientes al exclusivo efecto de su cuidado, control, suministro de agua, etc., sin que deba considerarse que ello signifique el uso y goce del predio. En el supuesto de impedimento al predio sin causa legítima, el "tomador a pastaje", podrá requerir orden judicial. QUINTA. El "dador a pastaje" se obliga a mantener al inmueble en las condiciones necesarias de destino que se ha convenido en el contrato, en buen estado de conservación los alambrados del predio y demás mejoras existentes, no siendo responsable por daños y perjuicios que puedan ocasionar los semovientes entrados a pastaje en el predio. SEXTA. El "tomador a pastaje" se obliga a retirar los semovientes del predio al vencimiento del contrato, o sea el día....... del mes de...... de 197. .. ., y si no lo hiciera, el "dador a pastaje" queda autorizado al retiro de los animales en el día indicado por cuenta del "tomador a pastaje", con el auxilio de la autoridad pública competente, si fuera necesario. SÉTIMA. Las partes se someten voluntariamente a la Jurisdicción agraria competente del lugar de la ubicación del inmueble rural renunciando a cualquier otra jurisdicción y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el "dador a pastaje", en calle............... no ....... piso...... depto........ de la ciudad de.......... de la provincia de................ y el "dador a pastaje", en la calle............... no ......... piso......... depto. ..... de la localidad de............... de la Provincia de............ Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y efecto para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados al comienzo del presente contrato. 7. pastoreo. En la localidad de.............. provincia de.................. a los ....días de 1 mes de................... de mil novecientos ochenta y....... entre don.......................... (datos personales, estado civil, número de documento, etc.), por una parte, en lo sucesivo el ^arrendador-accidental", y por la otra don. ....................... (datos personales, estado civil, etc.) llamado en lo sucesivo el "arrendatario-accidental", han convenido la celebración del presente Contrato Accidental de Pastoreo, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 39, inciso b) de la ley 13.246, texto sustituido por el artículo 1° de la ley 22.298 y decreto 8330/63, sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El "arrendador-accidental" cede en arrendamiento al "arrendatario accidental" una fracción de campo de su propiedad sita en. ..... (partido, cuartel, distrito, etc.) de la provincia de. .......... de una superficie de...... hectáreas. ..... áreas y. ..... centiáreas, siendo

sus linderos: al norte. .....; al sur......; al este:......; y al oeste. .... SEGUNDA. El objeto del contrato será: para Pastoreo Exclusivamente de Semovientes, comenzando a regir desde el día.... del mes de........ de mil novecientos ochenta y..... hasta el día.... del mes de........ de 19.... y sin tener el arrendatario-accidental para la devolución del predio plazo contractual suplementario alguno. TERCERA. El "arrendatario-accidental" deberá hacer entrega del predio rural desocupado y libre de ocupación por terceros, como plazo perentorio, el día...... del mes de.......... de 19..... CUARTA. El precio del Arrendamiento Accidental se fija en la suma de................ pesos por hectárea y por cosecha, o sea la suma total de........... pagaderos en la siguiente forma: a) el cincuenta por ciento (50 °/o) del total del arrendamiento-accidental o sea la suma de. ..... .............. pesos en este acto, en dinero efectivo, que recibe el arrendador-accidental a su satisfacción, sirviendo el presente de recibo eficaz y carta de pago en forma; b) el cincuenta por ciento restante (50 %), hasta completar el importe total de............ pesos, el día...... del mes de................ de 19...., en efectivo, en el domicilio que constituye en este convenio el "arrendador-accidental" o en el lugar que éste indicare posteriormente, haciéndoselo saber al "arrendatario-accidental" por cualquier medio fehaciente de notificación. El mero vencimiento del plazo hará incurrir en mora al arrendatario accidental sin necesidad de interpretación alguna judicial o extrajudicial. QUINTA. Las partes convienen de común acuerdo, y sin perjuicio de ^cláusula cuarta, que el pago del arrendamiento accidental podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo (el 50 °/o como saldo) o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o institución bancaria oficial o privada o por cooperativa agraria, etc., librada por el arrendatario-accidental, a la orden del arrendador-accidental, quien se obliga a recibirla para que sea imputada al cincuenta por ciento (50 °/o) restante del total del arrendamiento-accidental, quedando obligado el arrendador-accidental a extender y entregar el recibo de pago correspondiente a la otra parte contratante o a su representante legal. SEXTA. queda prohibido al arrendatario-accidental destinar el predio a otra actividad que no sea el establecido en la cláusula Segunda. SÉPTIMA. queda prohibido al arrendatario-accidental la cesión del contrato o el subarriendo del predio, o la cesión del predio en aparcería, salvo expresa autorización dada por escrito por el arrendador. OCTAVA. En el inmueble arrendado existen las siguientes mejoras de propiedad del arrendador-accidental, cuyo estado de conservación son las que se enuncian:.... NOVENA. El arrendatario-accidental se obliga al uso y goce del predio conforme a derecho, manteniendo en buen estado de conservación las mejoras existentes en el inmueble durante todo el plazo contractual y hasta la entrega totalmente desocupado al

propietario, devolviéndolas en el estado en que las recibió excepto los deterioros ocasionados por el uso normal. Queda obligado el arrendatario-accidental a su mantenimiento en buen estado de conservación. DÉCIMA. El predio se (o no se) encuentra afectado por plagas y malezas (las que se indicarán); quedando obligado el arrendatario-accidental a combatirlas realizando los trabajos pertinentes, y ambas partes se obligan a contribuir cada una con el cincuenta por ciento (50 °/o) de los gastos. ..... Plagas: Existen las siguientes:........ Malezas: El predio se encuentra afectado por:.......... UNDÉCIMA. El arrendatario-accidental podrá usar todas las poblaciones y demás elementos que existan en el inmueble para realizar el objeto materia del presente contrato. DUÓDECIMA. Si el arrendatario-accidental al vencimiento del contrato no hiciera entrega del inmueble rural al arrendador-accidental totalmente desocupado, libre de ocupación de terceros, de acuerdo con la cláusula tercera, queda notificado y constituido en mora de pleno derecho por el solo transcurso del tiempo y sin necesidad de otra comunicación, de que: a) deberá abonar al Arrendador-Accidental por cada día de demora en la devolución del predio, el cinco por cierto (5 %) diario del importe del arriendo-accidental de un año, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 59, última parte, penúltimo párrafo, de la ley 13.246, texto sustituido-derogatorio por el artículo 1 de la ley 21.452 y 1° de la ley 22.298, en concepto de multa; b) la suma de pesos. .... ($..........). por cada día de demora en la devolución del inmueble rural, libre de todo ocupante en concepto de cláusula penal de acuerdo con los artículos 652 concordantes del código civil; c) además, abonará el arrendatario-accidental al propietario del inmueble rural, en concepto de interés punitorio por cada día de demora en la devolución del predio, los que haya dispuesto el Banco Central de la República Argentina, estimados sobre el arrendamiento por hectárea y por año, al momento de la efectiva devolución del inmueble. DÉCIMOTERCERO. Las partes se obligan recíprocamente a suscribir toda clase de documentación a fin de que se proceda a la calificación de este contrato como Accidental para Pastoreo de Semovientes ante la Justicia Agraria Competente, trámite que queda autorizado a realizar cualquiera de los contratantes. La resolución calificante por la justicia competente, de considerar la presente relación agraria como accidental y debidamente homologada, tendrá los efectos que determina el artículo 39 de la ley 13.246-22.298, siendo título habilitante suficiente, para pedir la restitución del inmueble: disposiciones y efectos que ambas partes declaran conocer y aceptar. DÉCIMACUARTA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra, y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el Arrendador-Accidental en calle........... no....... piso..... depto.. ... de la ciudad de......... provincia de. ............... y del arrendamiento-accidental, en el predio materia del presente contrato (o en........). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y efecto, para cada una de las partes, previa lectura y rectificación, en el lugar y fecha indicados al comienzo del presente contrato.

8. Accidental por una cosecha. En la localidad de ....... provincia de ......... a los .... días del mes de .... de mil novecientos ochenta y ..... entre don .......... (datos personales, estado civil, no de documento, etc.), por una parte llamado en lo sucesivo el "arrendador-accidental", y por la otra don.... .......... (datos personales, estado civil, etc.), llamado en lo sucesivo el "arrendatario-accidental", de acuerdo con lo dispuesto por el art. 39, inc. a) de la ley 13.246, texto sustituido por el art. 1° de la ley 22.298 y decr. 8330/63, han convenido la celebración del presente Contrato Accidental por Cosecha, sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El "arrendador-accidental" cede en arrendamiento al "arrendatario-accidental" una fracción de campo de su propiedad sita en.............. (partido, cuartel, distrito, etc.) de la provincia de.......... de una superficie de .... hectáreas ...., áreas y .... centiáreas, siendo sus linderos: al norte ....; al sur ....; al este .... y al oeste .... SEGUNDA. El objeto del contrato será la Explotación Accidental de una Cosecha de ........ del ciclo agrícola de 19. .. ./19... . TERCERA. El arrendatario-accidental deberá hacer entrega del predio rural desocupado y libre de ocupación por terceros cuando esté levantada la cosecha y como plazo perentorio de desocupación el día ...... del mes de ........ de 19..... CUARTA. El precio del arrendamiento-accidental se fija en la suma de ...... pesos por hectárea y por cosecha, o sea la suma total de ....... pagaderos en la siguiente forma: a) el cincuenta por ciento (50 %) del total del arrendamiento-accidental o sea la suma de........ pesos en este acto, en dinero efectivo, que recibe el arrendador-accidental a su satisfacción sirviendo el presente de recibo eficaz y carta de pago en forma; b) el cincuenta por ciento restante (50%), hasta completar el importe total de ...... pesos, el día .... del mes de ...... de 19. . . ., en efectivo, en el domicilio que constituye en este convenio el arrendadoraccidental o en el lugar que éste indicare posteriormente, haciéndoselo saber al arrendatario-accidental, por cualquier medio fehaciente de notificación. El mero vencimiento del plazo hará incurrir en mora al arrendatario-accidental, sin necesidad de interpelación alguna judicial o extrajudicial. QUINTA. Las partes convienen de común acuerdo y sin perjuicio de la cláusula cuarta, que el pago del Arrendamiento Accidental podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo (el 50 % como saldo) o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o por institución bancaria oficial o privada, librada por el arrendatarioaccidental, a la orden del arrendador-accidental, quien se obliga a recibirla para ser imputada al cincuenta por ciento (50 %) restante del total del arrendamiento-accidental, quedando obligado el arrendador-accidental a extender y entregar el recibo de pago correspondiente a la otra parte contratante o a su representante legal. SEXTA. queda prohibido al arrendatario-accidental destinar el predio a otra explotación que no sea la establecida en la cláusula segunda, como asimismo la siembra de papa, salvo expresa conformidad del arrendador-accidental, dada por escrito y previa comunicación

fehaciente por parte del arrendador-accidental. Si el arrendador-accidental presta conformidad, las partes se comprometen a convenir nuevo precio de arrendamiento-accidental y, de no ponerse de acuerdo, el arrendatarioaccidental deberá realizar la explotación del cultivo previsto en la cláusula segunda o en su defecto desocupar el predio haciendo entrega del inmueble del arrendador-accidental libre de ocupantes, siendo responsable de los perjuicios ocasionados al arrendador-accidental. SÉPTIMA. queda prohibida al arrendatario-accidental la cesión del contrato, o el subarriendo del predio o la cesión del predio en aparcería, salvo expresa autorización dada por escrito por el propietario del inmueble. OCTAVA. En el inmueble arrendado existen las siguientes mejoras de propiedad del arrendador-accidental, cuyo estado de conservación son las que se enuncian: ............ NOVENA. El arrendatario-accidental se obliga al uso y goce del predio conforme a derecho, manteniendo en buen estado de conservación las mejoras existentes en el inmueble durante todo el plazo contractual v hasta la entrega de él totalmente desocupado al propietario, devolviéndolas en el estado en que las recibió, excepto los deterioros ocasionados por el uso normal. Queda obligado el arrendatario-accidental a su mantenimiento en buen estado de conservación. DÉCIMA. El predio se (o no se) encuentra afectado por plagas y malezas, las que se indicarán, quedando obligado el arrendatario-accidental a combatirlas, realizando los trabajos pertinentes, y ambas partes se obligan a contribuir cada una con el cincuenta (50 %) de los gastos. Plagas: Existen las siguientes: ......... Malezas: El predio se encuentra afectado por: ........... UNDÉCIMA. El arrendatario-accidental podrá usar todas las poblaciones y demás elementos que existan en el inmueble para realizar el objeto materia del presente contrato. DÚODECIMA. si al vencimiento del contrato el arrendatario-accidental no hiciera entrega del inmueble rural al arrendador-accidental totalmente desocupado, libre de ocupación por terceros, de acuerdo con la cláusula tercera, queda notificado y constituido en mora de pleno derecho por el solo transcurso del tiempo y sin necesidad de otra comunicación, de que: a) deberá abonar al arrendador-accidental por cada día de demora en la devolución del predio, el 5 % (cinco por ciento) diario del importe del arriendo-accidental de un año, de conformidad con lo dispuesto en el art. 39, última parte, penúltimo párrafo, de la ley 15.246, texto sustituido-derogatorio por el art. 1° de la ley 21.452, y 1° de la ley 22.298, en concepto de multa; b) la suma de pesos....... ($.......). por cada día de demora en la devolución del inmueble, libre de todo ocupante, en concepto de cláusula penal de acuerdo con los arts. 652 y concordantes del Cód. Civil; c) además, abonará el arrendatarioaccidental al propietario del inmueble rural, en concepto de interés punitorio por cada día de demora en la devolución del predio, los que haya dispuesto el Banco Central de la República Argentina, estimado sobre el arrendamiento por hectárea y por año, al momento de la efectiva devolución del inmueble.

DECIMATERCERA. Las partes se obligan recíprocamente a suscribir toda clase de documentación a fin de que se proceda a la calificación de este contrato como Accidental por Cosecha, ante la Justicia Agraria Competente, trámite que queda autorizado a realizar cualquiera de los contratantes. La resolución calificante por la justicia competente, de considerar la presente relación agraria como Accidental y debidamente homologada, tendrá los efectos que determina el art. 59 de la ley 13.246-22.298, y será suficiente titulo habilitante para pedir la restitución del inmueble: disposiciones y efectos que ambas parte declaran conocer y aceptar. DÉCIMACUARTA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra, y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales; el arrendador-accidental en calle ......... no ..... piso ..... depto. . ..., de la Ciudad de ......... provincia de............. y el arrendatario-accidental, en el predio materia del presente contrato (o en ....). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. 9. Accidental por dos cosechas. Estos contratos por dos cosechas se redactan lo mismo que el anterior, razón por la cual no lo repetimos. Solamente la variación existiría en la cláusula segunda. En las diversas cláusulas veremos otra modal del contrato accidental por una cosecha, tal como lo hemos explicado en el capítulo correspondiente. SEGUNDA. El objeto del contrato será la Explotación Accidental de una Cosecha de ...... del ciclo agrícola de 19../19.. y una cosecha del ciclo agrícola de 19. ./19...10. Contrato por una o dos cosechas y de pastoreo. Modalidad. En la localidad de....... provincia de......... a los. ..... días del mes de ......... de mil novecientos setenta y ..... entre don ..... (datos personales, estado civil, etc.), por una parte llamado en lo sucesivo el "arrendador-accidental", y por la otra don............ (datos personales, etc.), en lo sucesivo el "arrendatario-accidental", han convenido que de conformidad con lo dispuesto por el art. 39, incs. a) y b) de la ley 13.246, texto sustituido por el art. 1° de la ley 22.298 y decr. 8330/63, en la celebración del presente contrato Mixto Accidental por una (o dos) Cosecha y de Pastoreo, sujeto a las siguientes cláusulas: primera. El "arrendador-accidental" cede en arrendamiento accidental una fracción de campo de su propiedad sita en ...... (partido, cuartel, etc.) de la provincia de ....... de una superficie de .... hectáreas ..... áreas y ...... centiáreas, siendo sus linderos: al norte: ... .; al sur: . . . .; al oeste:........ y al este:........ segunda. El predio será destinado a: a) la explotación accidental de.... una cosecha de.... del ciclo agrícola 19 /19..; b) Pura Pastoreo accidental de semovientes. tercera. El "arrendatario-accidental" podrá destinar para la explotación accidental de cosecha una extensión de.... hectáreas como máximo en el lugar que fije el arrendador-accidental", dentro de los diez días de la fecha y para castóreo accidental de semovientes el resto del inmueble rural. cuarta. Las partes se obligan a confeccionar un plano del predio al solo efecto de la cláusula anterior, firmada por el arrendador y el

arrendatario accidentales, dentro de un plazo no mayor de diez días, fecha a partir de la cual comenzará a regir el presente contrato. quinta. El precio del Arrendamiento Mixto Accidental se fija en la siguiente forma y para cada una de las actividades agrarias: ü) Cosecha. La suma de $ ...... por hectárea y por cosecha o sea la suma de $ . .. ., pagaderos así: 1) el cincuenta por ciento (50 %) en este acto, en dinero efectivo, que recibe el "Arrendador-Accidental" a su entera satisfacción, sirviendo el presente de recibo eficaz y carta de pago en forma; 2) el cincuenta por ciento (50 %) restante, o sea, la suma de $ ....... en cuotas iguales y sucesivas bimestrales, a partir del primer pago del cincuenta por ciento, y de no hacerlo en las fechas indicadas, queda constituido en mora de pleno derecho por el mero vencimiento del plazo, sin necesidad de intimación. judicial o extrajudicial alguna; b) Pastoreo. La suma de $ ....... por hectárea y por año, o sea, la suma total de $ ....... pagaderos por trimestres adelantados en el domicilio del "arrendador-accidental", del 1 al 5 de cada trimestre, y de no hacerlo en la fecha indicada, queda constituido en mora de pleno derecho por el mero vencimiento del plazo, sin necesidad de intimación judicial o extrajudicial alguna. sexta. Las partes convienen de común acuerdo, sin perjuicio de la cláusula anterior, en que el pago del Arrendamiento Mixto Accidental, ya sea el correspondiente a la actividad agraria o pecuaria, ya sea en forma conjunta o indistintamente, podrá ser efectuado en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o institución bancaria oficial o privada o por la cooperativa agraria, librada por el arrendatario-accidental a la orden intransferible del arrendador-accidental, quien se obliga a recibirla e imputarla al pago del arrendamiento mixto accidental y otorgando el recibo correspondiente al arrendatarioaccidental o a su representante legal. séptima. En el inmueble arrendado existen las siguientes mejoras de propiedad del "arrendador-accidental", cuyo estado de conservación se indican; son las siguientes: .......... octava. queda prohibido al "arrendatario-accidental" la cesión del contrato, el subarriendo del predio o la cesión del inmueble en aparcería, salvo la expresa autorización del propietario del predio otorgada por escrito. novena. El "arrendatario-accidental" deberá hacer entrega de las distintas extensiones del predio, de acuerdo con las actividades agrarias que se han convenido, totalmente desocupado y libre de ocupación por terceros, en las siguientes fechas: a) Cosecha: Cuando esté totalmente levantada 1a cosecha y como plazo perentorio de entrega se fija el día ...., del mes ....... de 19..... b) Pastoreo: La fecha de entrega se fija el día ... ., del mes ....... de 19..... décima. El "arrendatario-accidental" se obliga al uso y goce del predio según derecho, manteniendo en buen estado de conservación las mejoras existentes en el inmueble, durante todo el plazo contractual y hasta la entrega de él, totalmente desocupado, al propietario, devolviéndoselas en el estado en que las recibió con excepción de los deterioros ocasionados por el uso normal, quedando obligado asimismo a su mantenimiento en buen estado de conservación. undécima. El predio se encuentra afectado por las plagas y malezas que se indicarán más adelante, quedando obligado el arrendatario-accidental a combatirlas, realizando los trabajos pertinentes y ambas partes se obligan a contribuir cada una con el cincuenta por ciento (50 %) de los gastos. Plagas: Existen las siguientes ....... Malezas: El predio se encuentra afectado por: ....... duodécima. Queda prohibido al "arrendatario-accidental" destinar el predio a otra actividad agraria que no sea la establecida en la Cláusula Segunda y su incumplimiento constituye causa de rescisión del contrato, siendo responsable el arrendatario-accidental de los daños y perjuicios ocasionados tanto al arrendador-accidental como a terceros. décimatercera. El "arrendatario-accidental" podrá usar de todas las posiciones y demás elementos que existan en el predio para la realización del objeto

materia de este contrato. décimacuarta. si el "arrendatario-accidental" al vencimiento del contrato no hiciera entrega del predio al "arrendador-accidental" totalmente desocupado y libre de ocupación de terceros, de conformidad con la Cláusula Segunda, queda notificado y constituido en mora de pleno derecho por el solo transcurso del tiempo y sin necesidad de intimación alguna u otra comunicación, de que: a) deberá abonar al arrendador-accidental por cada día de demora en la devolución del predio el cinco por ciento (5 °/o) diario del importe del arriendo-accidental, según fuera agrícola o pecuario, de un año, de conformidad con lo dispuesto en el art. 39, última parte, penúltimo párrafo, de la ley 13.246, texto sustituido-derogatorio por el art. 1° de la ley 21.452 y 1° de la ley 22.298, en concepto de multa; b) la suma de pesos. ..... (S......) por cada día de demora en la devolución de la parte del inmueble que corresponda, libre de todo ocupante, en concepto de cláusula penal de acuerdo con los arts. 652 y concordantes del Código Civil. décimaquinta. Las partes se obligan recíprocamente a suscribir toda clase de documentación a los efectos de precederse a su calificación como Contrato Mixto Accidental por Cosecha y Pastoreo ante la Justicia Agraria Competente, trámite que queda autorizado a realizar cualquiera de los contratantes. La resolución calificante de la justicia competente, de considerar la presente relación agraria como Accidental y debidamente homologada, tendrá los efectos que determine el art. 39 de la ley 13.246-22.298, y será suficiente título habilitante para pedir la inmediata restitución del inmueble: disposiciones y efectos que ambas partes declaran conocer y aceptar. décimasexta. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria Competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otro para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el "arrendador-accidental" en calle. .............n°........ y el "arrendatario-accidental" en el predio materia del presente contrato (o en. .......). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. 11. Compraventa de cereales y granos. Entre .... por una parte, llamado indistintamente en lo sucesivo el "vendedor", "el sujeto agrario" o el "productor agropecuario", y. ....... llamado en lo sucesivo "el comprador", han convenido de común acuerdo en la celebración del presente contrato de compraventa de cereales o granos, sujeto a las cláusulas siguientes y conforme con lo dispuesto por el decreto-ley 6698/63: PRIMERA. El sujeto agrario vende al comprador y éste compra: .... toneladas de .... (trigo, maíz, sorgo, etc.) de su propiedad, provenientes de la cosecha del año agrícola 19. . . ., cultivados en el predio que detenta legalmente de una extensión de...... has., ubicado en.......... (aquí se puede poner los datos de ubicación de los demás modelos). SEGUNDA. Las características del cereal vendido son: .... (indicar calidad, tipo, propiedades, grado de humedad si lo tuviera, etc.). TERCERA. El precio de venta se fija de común acuerdo en pesos ...... pagadero .... (indicar la forma de pago: contado, mitad contado y saldo al recibir el cereal, en cuotas, etc., según lo convengan las partes), en el domicilio del ....... o donde éste indicare posteriormente por

telegrama colacionado con anterioridad de .... días, a la fecha del pago. CUARTA. El producido íntegro de la cosecha referida en la cláusula ..... se encuentra depositada en .... lo que justifica el vendedor con el certificado de depósito y su correspondiente talón, que el comprador lo tiene a la vista, con fecha ..... registrado en los libros llevados en legal forma por el depositario, con domicilio en ......... bajo el (indicar los datos del registro de los libros). QUINTA. El vendedor se obliga dentro de los diez (10) días a comunicar al depositario la venta parcial del cereal depositado y solicitarle el asiento en los libros, de la venta instrumentada en este acto, previo al pago de los gastos de depósito, que ascienden a la suma de $........... SEXTA. La entrega de los granos vendidos al comprador se efectuaran dentro de los...... días de haberse anotado en los libros del depositario la presente enajenación. SÉPTIMA. En el supuesto que el vendedor debiera abonar por gastos de depósito una suma mayor a la indicada en la cláusula ..... podrá abonarla el comprador, importe que le será descontado del precio total de venta. OCTAVA. El vendedor declara bajo su responsabilidad que no pesa sobre el cereal depositado limitación alguna para proceder a su libre disposición. NOVENA. El vendedor responde por los vicios redhibitorios del cereal enajenado, debiendo, en su caso, sustituirlo, dentro de las cuarenta y ocho (48) horas de haberse producido, por los de la calidad y características previstas en la cláusula.... y contrariamente el comprador, de pleno derecho y sin necesidad de notificarle judicial o extrajudicialmente podrá rescindir el contrato, con más los daños ocasionados. DÉCIMA. Las partes convienen de común acuerdo que el pago del precio podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o por orden de pago certificada agraria librada a la orden del vendedor, quien se obliga a recibirla para ser imputada a los pagos del presente, quedando obligado éste a extender y entregar recibo de pago a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. UNDÉCIMA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, de donde proviene el cereal, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales y extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el comprador en calle ..... no ..., piso ..., depto....., de la ciudad de ......... provincia de ........ y el sujeto agrario en el predio, indicado en la cláusula. ... (o. .....) Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación de los contratantes, para cada una de las partes, en la ciudad de ....... provincia de ......... a los ... días del mes de ............ de 197... 12. Compraventa de hacienda

Entre ..... por una parte, llamado en lo sucesivo el Comprador y ..... llamado en lo sucesivo el Vendedor han convenido de común Contrato A7" 12: Compraventa de Hacienda "Las partes pueden celebrar el contrato del modelo, pero como lo decimos en una cláusula, deben suscribir el certificado de transferencia de hacienda (ver Apartado EL de este apéndice) ante el funcionario que lo autoriza, a fin de cumplimentar un requisito administrativo (art. 19.3, Cód. Rural), pero el contrato asi celebrado es válido. Al referirse a los datos de las partes debe indicarse también: nombre, apellido, número de documento y domicilio acuerdo en la celebración del presente contrato que se regirá por las siguientes cláusulas y conforme con lo dispuesto por ................... PRIMERA. El vendedor vende y el comprador compra, .... animales en pie de propiedad del primero, que se destinarán a la actividad agraria pecuaria que realiza el comprador en el predio que detenta en calidad de ....... SEGUNDA. conforme con lo dispuesto en el art. 194, inc. 5 del Código Rural, se discriminan los semovientes enajenados: a) .... vaquillonas; b) .... vacas secas; c) .... con cría al pie; d) .... vacas servidas; e) .... terneros destetados y descornados; f) .... toros de .... años de edad. TERCERA. Esta venta se realiza por el precio siguiente: a) la suma de $......, se fija para los semovientes que se indican: vaquillonas, vacas servidas, terneros (destetados y descornados), vacas secas, vacas con cría al pie; b) los toros en la suma de $ ...... cada uno, totalizando el importe de éstos $...... En consecuencia, el importe total de los semovientes que se enajenan asciende al importe de $ ....... CUARTA. El vendedor recibe en este acto del comprador la suma de $ ....... en dinero efectivo a su entera satisfacción, otorgando suficiente recibo y carta de pago en forma y el saldo, o sea la suma de $ ....... dentro de los ...... días de la fecha, fijándose como último plazo de entrega el día................ QUINTA. Las partes convienen de común acuerdo a que el pago de saldo de precio podrá hacerse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o por cualquier otra institución bancaria oficial privada o por cooperativa agraria, librada por el comprador a la orden del vendedor quien se obliga a recibirla, excluyéndose el día del vencimiento, para ser imputada a la cancelación del precio, quedando obligado éste a extender y entregar recibo de pago a la otra parte o a su representante legal que así lo acredite. SEXTA. El vendedor es titular del boleto de marca número inmutable ..... expedido por ...... e inscripto en el Libro de Marcas al Folio no...... de la municipalidad de. ........ partido de. ......... de esta provincia, habiendo obtenido la respectiva inscripción acreditando los extremos previstos en el art. 122 del Cód. Rural de la provincia de Buenos Aires, responsabilizándose el vendedor de la autenticidad del mencionado boleto y sobre el cumplimiento de los extremos legales. El diseño de la marca del titular es como sigue:

SÉPTIMA. El vendedor responde por los vicios redhibitorios en los semovientes vendidos y acreditado que sea el vicio, el comprador podrá: a) considerar rescindida de pleno derecho esta compraventa, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial, reclamando además indemnización por el perjuicio ocasionado, con valores actualizados por desvalorización monetaria; b) disminuir el precio de compra en forma proporcional al vicio redhibitorio existente. OCTAVA. En el acto que el comprador cancele el precio de venta, el vendedor deberá hacer entrega al adquirente de la guía correspondiente expedida por la municipalidad de........ a efectos del traslado de los semovientes. Si el vendedor no hiciera entrega de la guía en el momento de la cancelación del precio, el comprador podrá: a) retener el importe del saldo del precio hasta el momento de la entrega de la documentación referida; b) considerar de pleno derecho rescindido el contrato, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial, reclamando al vendedor la devolución de la suma abonada, con más su actualización por desvalorización monetaria e indemnización por el perjuicio ocasionado. NOVENA. El vendedor deberá hacer entrega al comprador de un certificado de salud de los semovientes enajenados, expedido por la autoridad sanitaria animal competente. DÉCIMA. Las partes se obligan a concurrir a la oficina correspondiente de la Municipalidad de......... a fin de suscribir el certificado de transferencia de acuerdo con el art. 195 del Cód. Rural, ratificando esta operación el día ..... a las .... horas. UNDÉCIMA. cualquiera de los contratantes que no diere cumplimiento con la cláusula anterior, dará derecho a la contraria a considerar rescindida la operación, de pleno derecho y sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna y reclamar indemnización por daños y perjuicios. DÉCIMASEGUNDA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el comprador en calle....... no .. ..... piso... ., depto........ de la ciudad de............ provincia de ................ y el vendedor en el predio materia de presente contrato (o en........). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, para cada una de las partes, previa lectura y ratificación de los contratantes, en la ciudad de ....... provincia de ....... a los ... días del mes de .... de mil novecientos ochenta y ..... 15. Compraventa de inmueble rural Entre ....... por una parte, llamado en lo sucesivo el vendedor y ....... llamado en lo sucesivo el comprador, han convenido de común cuerdo en la celebración del presente contrato de compraventa sujeto a las siguientes cláusulas y conforme con lo dispuesto por los principios del derecho agrario y el Código Civil: Contrato N° 13: Compraventa de inmueble rural PRIMERA. El vendedor vende al comprador y éste compra, un inmueble rural de su

propiedad ...... (indicar los datos del inmueble). SEGUNDA. La venta se realiza por el precio de $...., la hectárea, o sea la suma total de $ ....... pagadero en la siguiente forma: a) el diez por ciento (10 °/o) del precio total en este acto, sirviendo el presente como carta de pago y formal recibo de pago; b) el treinta por ciento del total del precio de venta el día ..... fecha en que el vendedor otorgará al comprador la posesión del inmueble rural vendido; o sea la suma de $ ......; c) y saldo del precio, o sea el total de $ ....... en el acto de suscribirse la escritura traslativa de dominio. TERCERA. El comprador, en su calidad de sujeto agrario, adquiere el inmueble rural obligándose a realizar en el mismo cualquier clase de actividad agraria, debiendo efectuar los trabajos culturales de tal manera, que no desnaturalice el suelo. CUARTA. El comprador declara que la adquisición del inmueble no tiene por objeto especular con el bien, comprometiéndose a realizar la explotación en forma directa o bajo su dirección y/o administración. QUINTA. otorgada que fuere la posesión del inmueble, estarán a cargo de la compradora todos los pagos de los impuestos con que estuviere gravado el predio, incluyendo los municipales, si lo hubiere. SEXTA. La escritura de venta será suscripta dentro de los noventa días (puede fijarse 120 días o más, según lo convengan las partes) libre de ocupantes, por ante el escribano ....... con oficinas en ....... que se designa por la parte vendedora (puede designarlo la compradora, como es de práctica, cuando se adquiere el inmueble al contado), quien deberá citar a las partes con no menos de .... días, para que concurran en el día y hora que fije el escribano interviniente para suscribirla. SÉPTIMA. El incumplimiento por cualquiera de las partes a la cláusula anterior dará derecho a la contraria a considerar rescindida de pleno derecho la operación, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial reclamando daños y perjuicios que se hubieren ocasionado, o exigir el cumplimiento, con más los daños que se hubieren ocasionado por culpa de la contraria. OCTAVA. Los gastos que demande la escrituración de esta operación de compraventa, serán soportadas por las partes, conforme a derecho. NOVENA. Las partes, de común acuerdo, convienen que los pagos podrán realizarse con órdenes de pago certificadas agrarias o en dinero efectivo conforme a derecho. DÉCIMA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el comprador en calle ....... no ...., piso . .. ., depto. . . . ., de la ciudad de .......... provincia de ......... y el vendedor en el predio materia del presente contrato (o en ......). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y efecto, para cada una de las partes contratantes, previa lectura y ratificación de los contratantes, en la ciudad de....... provincia de....... a los. ... días del mes

de ...... de mil novecientos setenta y ..... 14. Crédito agrario. Entre......... por una parte, llamado en lo sucesivo el otorgante o acreedor y ......... llamado en lo sucesivo el sujeto agrario, deudor o solicitante, han convenido, de común acuerdo, en la celebración del presente contrato que se regirá por las cláusulas siguientes y conforme con lo dispuesto por ................. PRIMERA. El otorgante concede al solicitante un préstamo en dinero por la suma de ......... comprometiéndose éste a devolver el capital en el plazo de .... años (o meses), a contar del día de la fecha en cuotas trimestrales sucesivas, pagaderas por adelantado del 1° al 5 de cada trimestre. SEGUNDA. El crédito acordado devengará un interés anual del ..... por ciento (...%) sobre el saldo del capital amortizable trimestralmente, el que se abonará juntamente con éste. TERCERA. El deudor destinará el capital dado en crédito a la actividad agraria que realiza en el predio que detenta legítimamente en ...... (indicar la ubicación del inmueble), quedando autorizado por el otorgante, a invertirlo en: a) trabajos de conservación del suelo; b) compra de semillas; c) adquisición de hacienda a fin de mejorarla e incrementar la existente; d) contratar locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola; e) adquisición de maquinaria agrícola, si la situación económica se lo permitiera. CUARTA. El sujeto agrario declara que la actividad agraria que realiza, consiste en: QUINTA. El deudor comenzará a amortizar el capital y el interés a partir del momento que obtenga beneficio de la explotación o tenga éste relación directa con el destino previsto en la cláusula ....... cuyo plazo no podrá ser superior a ........... SEXTA. El otorgante se reserva la más amplia facultad de inspección de la actividad que realice el sujeto agrario y asimismo proveerle en caso de solicitarlo de asesoramiento técnico adecuado a la marcha de la explotación agraria. SÉPTIMA. Si el solicitante destinara el capital del crédito para un uso distinto al indicado en la cláusula ....... el otorgante tendrá derecho a considerar el contrato rescindido de pleno derecho sin necesidad de notificarle Judicial o extrajudicialmente, quedando sin efecto el plazo convenido en la cláusula ..... y solicitar la devolución del capital, incrementado por desvalorización monetaria de acuerdo con los índices de precios mayoristas agrarios proporcionados por el INDEC, con más sus intereses al.... por ciento anual y los gastos, hasta la cancelación total de la deuda. OCTAVA. El pago efectuado por el sujeto agrario con posterioridad a las fechas indicadas en la cláusula ... ., facultará al otorgante a exigir el pago del capital que corresponda a la cuota impaga, con más el incremento por desvalorización monetaria, conforme a los precios mayoristas agrarios proporcionados por el INDEC en forma proporcional al tiempo transcurrido entre la fecha en que debió abonar el solicitante y la del pago efectivo de la

cuota correspondiente, la que no podrá ser mayor de quince (15) días. NOVENA. Las partes convienen, de común acuerdo, que el pago del crédito podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria librada a la orden del otorgante, quien se obliga a recibirla dentro del plazo de la certificación, para ser imputado a las cuotas de amortización, quedando obligado éste a extender y entregar recibo de pago a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMA. La única causa de rescisión del presente contrato de crédito será el cambio de destino del capital prestado, previsto en la cláusula ..... UNDÉCIMA. El sujeto agrario deberá informar al otorgante dentro de los diez (10) días, el destino dado al crédito. Si para su realización contratara con terceros, deberá comunicarle al otorgante, nombre, apellido, domicilio y profesión. DÉCIMASEGUNDA. Las partes se someten a la jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales y extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el otorgante en calle .....n°. .., piso ..., de la ciudad de ......... provincia de ........ Y el sujeto agrario en el predio que detenta legítimamente (o....). Se firman dos ejemplarse de un mismo tenor y a un cada uno de las partes, previa lectura y ratificación de en la ciudad de ......... provincia de ......... a los . de ...... solo efecto, para los contratantes, . . . días del mes de......de mil novecientos ochenta y.. ..... 15. Depósito agrario. Entre ....... por una parte, llamado en lo sucesivo el depositario y....... en adelante el depositante, han convenido, de común acuerdo, en la celebración del presente contrato que se regirá por las cláusulas siguientes y conforme con lo dispuesto por el decreto 6698/63: PRIMERA. El depositante entrega al depositario y éste acepta ...... toneladas de .... de calidad . . . ., con un porcentaje de humedad del .... por ciento y demás características que surgen de las muestras entregadas con anterioridad, las que han sido controladas por el depositario y que constan en instrumento por separado firmado por los contratantes y que forma parte del presente contrato, para que éste lo almacene, cuide y realice el proceso técnico de secado de humedad y del acondicionamiento que fuere necesario efectuarle al cereal depositado. SEGUNDA. El presente contrato se realiza por el plazo de ....... debiendo abonar el depositante en concepto de precio del depósito, la suma de pesos ...... (por mes, por bimestre, etc.) y por las tareas técnicas la suma de pesos .... pagaderos del 1° al 5 de cada mes, en el domicilio del depositario o donde éste posteriormente indique por telegrama colacionado, con diez días de anticipación al vencimiento de cada período de pago. TERCERA. Dentro de las cuarenta y ocho (48) horas y como plazo máximo, el depositario deberá extender a nombre del depositante un certificado con su correspondiente talón

separable, en el que se hará constar: a) Nombre, apellido y domicilio del depositante, b) Cantidad, calidad, tipo, grado de humedad si lo tuviere y demás características del cereal entregado y recibido por el depositario; c) Que el depositante es el titular del cereal recibido por el depositario; d) El plazo, el precio y la forma de pago del contrato; e) Constancias de inscripción del contrato en los libros debidamente autorizados que deberá llevar el depositario. Hasta la entrega del certificado definitivo, deberá suministrar al depositante un certificado provisorio. CUARTA. El depositario deberá hacer entrega del cereal depositado al depositante o a quien éste indique en forma documentada, al vencimiento del contrato. En el supuesto que el depositante adeude algún período de acuerdo con la cláusula . ..., el depositario tiene derecho a retener el cereal depositado, hasta que se le abonen las sumas adeudadas. quinta. El depositante, al solicitar la entrega del cereal, deberá presentar el certificado de depósito Juntamente con el talón separable. Si talón hubiera sido endosado a terceros acreedores, deberá justificar el e n de la deuda. Sin el cumplimiento del depositante de este último requisito, el depositario podrá negarse a la entrega del cereal. SEXTA. El depositario deberá anotar en sus registros el endoso del certificado o del talón, según corresponda, siendo solidariamente responsable, juntamente con el depositante, del perjuicio que pudiera ocasionar por la omisión del registro. SÉPTIMA. El incumplimiento total o parcial del presente contrato por parte del depositante, dará derecho al depositario a solicitar judicialmente la venta del cereal y con su producido cobrarse el importe de la deuda. El depositante no tiene derecho a la oposición de la venta si fuera autorizada judicialmente si hubiere ya tomado participación en los autos, quedándole únicamente la acción por el perjuicio ocasionado. OCTAVA. si el depositario no entregare el cereal al vencimiento del contrato, abonará al depositante en concepto de cláusula penal la suma de ..... pesos diarios por cada día de demora en la entrega de los granos depositados, además del perjuicio que pudiera haber ocasionado por su incumplimiento, de lo cual es responsable. NOVENA. Las partes convienen, de común acuerdo, que el pago del depósito podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria librada a la orden del depositario, quien se obliga a recibirla para ser imputada a los servicios adeudados, entregar recibo de pago a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el depositario en calle ........ no ... ., piso ....... depto. ....... de la ciudad de ......... provincia de ...... y el depositante en el predio materia del presente contrato (o........). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, para cada una de las partes, previa lectura y ratificación de los contratantes, en la ciudad de ......... provincia de ......... a los .... días del mes de .... de mil novecientos ochenta y .....

16. Seguro agrario. Entre ...... por una parte, llamado indistintamente en lo sucesivo el productor agropecuario, el sujeto agrario, o el asegurado y ........ llamado en lo sucesivo el asegurador, han convenido de común acuerdo en la celebración del presente contrato de seguro agrario, sujeto a las normas de derecho agrario y supletoriamente a la ley 17.418 y a las presentes cláusulas: PRIMERA. El sujeto agrario asegura 500 semovientes de su propiedad de raza ...... debidamente marcados con su marca, conforme con el boleto del cual es titular, inscripto ante ...... con fecha ...., número inmutable.... y habiéndose tomado razón en el Libro de Marcas de la Municipalidad de ....... provincia de Buenos Aires, contra todo riesgo propios de los semovientes. SEGUNDA. La prima (precio) se fija en $ . .. ., dividida en .... cuotas iguales y sucesivas de $ .... cada una, pagaderas en la siguiente forma: a) la primera entre el . . . . y el ....; b) la . . .. entre el .... y el . .. .; c) la .... entre el .... y el .... (etcétera), en el domicilio del asegurador o en donde éste indique posteriormente por cualquier forma de notificación documentada, con no menos de diez (10) días de antelación al vencimiento de cada cuota. TERCERA. El plazo contractual será de..., pudiendo renovarse por una sola vez, en las mismas condiciones y por igual término, siempre que el productor agropecuario así se lo notifique al asegurador, con treinta (30) días de anticipación al vencimiento de la .... cuota. CUARTA. ocurrido el siniestro materia del contrato, habiendo éste comunicado el evento dentro del plazo de .... por causas no imputables al asegurado, el asegurador deberá abonar la suma de $ ... ., en concepto del riesgo objeto de esta convención. QUINTA. quedan excluidas del presente contrato las enfermedades que pudieren tener o adquirir los semovientes a partir del día de la fecha, siendo las siguientes: (se incluyen aquí las enfermedades que están excluidas en la ley 17.418). SEXTA. En caso que algún semoviente adquiera alguna enfermedad que no estuviere contemplada en la cláusula .. . ., el sujeto agrario debela comunicárselo al asegurador en forma documentada, dentro de las veinticuatro (24) horas de tener conocimiento de la enfermedad. Su omisión tendrá los efectos de eximir al asegurador del pago del riesgo asegurado, en forma proporcional al o los animales afectados incluidos en la cláusula ....... SÉPTIMA. si algún semoviente se enfermara, además de la comunicación prevista en la última parte de la cláusula anterior, el productor agropecuario deberá solicitar los servicios profesionales de un médico veterinario y donde no lo hubiera de un técnico. El incumplimiento a esta cláusula, como a la anterior, hará perder al sujeto agrario el derecho al resarcimiento del riesgo asegurado por parte del asegurador. OCTAVA. si el asegurador no diera cumplimiento a la cláusula tercera, el productor agropecuario podrá considerar rescindido el contrato de pleno derecho sin necesidad de interpelación Judicial o extrajudicial alguna y solicitar judicialmente indemnización por el perjuicio ocasionado.

NOVENA. La falta de pago de las cuotas en las fechas convenidas dará derecho al asegurador a considerar rescindido el contrato de pleno derecho sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna y quedará facultado para iniciar demanda judicial v además a solicitar indemnización por el perjuicio ocasionado. DÉCIMA. Las partes convienen que el pago de la prima podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria librada a la orden del asegurador, quien se obliga a recibirla, para ser imputada a dicho pago, extendiendo y entregar recibo a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. UNDÉCIMA. si el sujeto agrario no abonara las cuotas de la prima en las fechas convenidas, lo hará con un interés punitorio por cada día de demora igual al que fije el Banco Central de la República Argentina en operaciones de descuento. DUODÉCIMA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de la ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el asegurador en calle ....... no...., piso....... depto........ de la ciudad de. ...... provincia de ........ y el productor agropecuario en el predio materia del presente contrato (o....). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto para cada una de las partes, previa lectura y ratificación de los contratantes, en la ciudad de ....... provincia de ....... a los .... días del mes de ...... de mil novecientos ochenta y ..... 17. Explotación de tambo. Entre .... (datos personales), con domicilio en ....... en lo sucesivo el "propietario", por una parte, y por la otra (datos personales), domiciliado en ....... denominado en lo sucesivo el "tambero" (o explotador de tambo), han convenido en celebrar el presente contrato de explotación de tambo, que se regirá de acuerdo con el decreto-ley 3750/46 y de las siguientes cláusulas: PRIMERA. El "propietario" entrega al "tambero" una fracción de campo de su propiedad de .... hectáreas, .... áreas y .... centiáreas. •sito en el cuartel ..... distrito . . . ., pedanía .. . ., departamento ...... de la provincia de ....... distante .... kilómetros de la estación de embarque ferroviaria del ferrocarril...., siendo sus linderos:....... con todos los animales en él existentes y las maquinarias, implementos y demás enseres, todo lo cual consta en el inventario realizado en la fecha por las partes, el cual forma parte del presente contrato y que las mismas suscriben. Se deja constancia que el "explotador del tambo" efectúa ^s siguientes aportes: ............. SEGUNDA. En el inmueble existen las siguientes mejoras de propiedad del titular del predio: ........... TERCERA. El predio entregado lo será para dedicarlo a la explotación de tanbo, en participación.

CUARTA. queda obligado el "tambero" a realizar la explotación en forma personal, teniendo a su cargo los peones o personas que contrate para colaborar en la actividad tambera, estando obligado a abonar las retribuciones y jornales y dar cumplimiento con las normas laborales y provisionales. QUINTA. Las partes convienen, de común acuerdo, que la distribución de los beneficios obtenidos por la comercialización de la leche con destino a ....... se practicará en la forma siguiente: a) Al "propietario" le corresponderá el .... (en letras) por ciento (%) del saldo líquido obtenido; b) El "explotador del tambo" obtendrá el .... (en letras) por ciento (%) de los referidos beneficios. SEXTA. El plazo del contrato se fija en .... arios, a contar del ..... SÉPTIMA. La distribución de los frutos se hará en la época en que sea comercializada la producción de la leche y abonado su importe por ei comprador, pudiéndose establecer que la venta pueda realizarse por pagos parciales, lo que deberán convenir las partes de común acuerdo. OCTAVA. El "explotador del tambo" tiene derecho a llevar un control respecto del análisis, volumen, valor, peso y el precio de la leche, en caso que la comercialización la realizara el "propietario", sin perjuicio de la dirección y administración compartida. NOVENTA. El "propietario" proveerá al "tambero" de una fracción de ...... hectáreas para la huerta familiar y cría de aves y de .... para cría y cuidado de cerdos para consumo, las que deberán ser alambradas a cargo del "tambero'', conforme a lo dispuesto por el art. 15 del decreto-ley 3750/46, fijando el "propietario" su ubicación. DÉCIMA. El "tambero" se obliga a mantener en buen estado de conservación las mejoras existentes en el inmueble, estando a su cargo los gastos de su mantención. Asimismo se obliga a poner en conocimiento de cualquier novedad dañosa al derecho de dominio del "propietario", sobre el inmueble recibido. UNDÉCIMA. El "explotador de tambo" se obliga a vigilar, cuidar y mantener en buen estado los semovientes recibidos, estando a su cargo la atención sanitaria de los mismos, quedándole expresamente prohibido a recibir otros animales que no sean los entregados por el "propietario" a su cuidado para el desenvolvimiento de la explotación del tambo. DÉCIMASEGUNDA. El "tambero" se obliga a entregar leche de primera calidad en donde indique el "propietario", la que deberá poseer un porcentaje de grasa butirométrica, igual al promedio general de la zona. DÉCIMOTERCERA. El incumplimiento a cualquiera de las cláusulas precedentes por cualquiera de las partes dará derecho a la contraria a considerar rescindido el contrato de pleno derecho, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna e iniciar la acción judicial.

DÉCIMOCUARTA. si el tambero no abonara los frutos obtenidos de la explotación en las épocas convenidas, abonará al propietario un interés punitorio por cada día de demora, igual al que fije el Banco Central de la República Argentina en operaciones de descuento, estimado sobre el promedio anual de producción. DÉCIMAQUINTA. Las partes contratantes convienen, de común acuerdo, que el pago de los beneficios obtenidos podrá efectuarse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria a la orden del propietario del predio, quien se obliga a recibirla, y a extender recibo de pago a la otra parte o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMASEXTA. se deja expresa constancia que en cumplimiento del art. 28 del decretoley 3750/46, se agrega una copia simple al presente contrato, firmada por las partes y que indistintamente éstas se obligan a proceder a su inscripción en el registro respectivo. DÉCIMASEPTIMA. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de la ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales & extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el propietario en calle ;......, no ...., piso ..... depto. ..... de la ciudad de .......... provincia ........ y el tambero en el predio materia de este contrato» (o......). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, para cada una de las partes, previa lectura y ratificación de los contratantes en la ciudad de ......... provincia de ......... los .... días del mes de...... de mil novecientos ochenta y ..... 18. Explotación de viñas, frutales, parrales, olivares, etcétera. Entre....... con domicilio en calle....... no...., depto. ....... de la ciudad de ......... provincia de ....... por una parte, en lo sucesivo el "viñatero-fruticultor" o "contratante dador" y por la otra ...... domiciliado en calle ........ no ..... depto. . .. ., de la ciudad de..., provincia de ......... llamado en lo sucesivo "el contratista o viñero o contratado tomador", han convenido de común acuerdo en celebrar el presente contrato de explotación de viña (y/o parras y/u olivares), el que se regirá de conformidad con la ley 22.165 y sus reglamentaciones, sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El contratista realizará en forma personal el cuidado, conservación y cultivo de la plantación de vid (o frutales, parras u olivares), como también nuevos cultivos si fuere necesario, en una extensión de....has. existente en el predio rural de propiedad del contratante dador, de.... has., ubicado en el cuartel (pedanía, depto., etc.) ...... partido de ...... de la provincia de ........ distante a .... kilómetros de la estación ferroviaria (...... paraje denominado......) del ferrocarril ....... Sus linderos son: ........... SEGUNDA. En el predio existen las siguientes mejoras: a) de propiedad del contratante ........; b) introducidas por el contratista ...... tercera. El plazo del presente contrato se fija en un año agrícola, a partir del .... venciendo en consecuencia el .... o a la época en que sea comercializada la totalidad de la plantación de vid. El plazo quedará automática y sucesivamente prorrogado por un año más, salvo que

cualquiera de las partes notifique a la otra en forma documentada, su voluntad de no renovarlo, con anterioridad de sesenta días (60). a la fecha del vencimiento del año agrícola. CUARTA. Las partes, de común acuerdo, fijan sobre el producido de la explotación, en virtud de lo previsto en el art. 5° de la ley 22.163, las siguientes participaciones: a) El .... °/b a favor del viñatero-fruticultor; b) El. ... % a favor del contratista (no debe olvidarse en la redacción del contrato que el artículo citado prevé como participación mínima el 38% del producido a favor del contratista), previa deducción de los gastos de cosecha, de acarreo o transporte y de todos los que sean indispensables y normales para la comercialización de los frutos obtenidos. La distribución de los porcentajes de la producción se hará durante la época de la cosecha. QUINTA. a los efectos del art. 5°, inc. b) de la ley 22.163, se establece la suma de $ ...... por hectárea o sean $ ....... la que el viñatero-fruticultor hará efectiva al contratista en 10 cuotas mensuales y consecutiva pagaderas a partir de la fecha de iniciación del año agrícola. SEXTA. a partir de la quinta cuota, si las condiciones económico-comerciales lo permitiera, podrá ser reajustable la suma total prevista en la cláusula anterior, si el beneficio obtenido en la comercialización superara el 120 por ciento, a lo previsto al celebrarse el contrato, de acuerdo a pautas de comercialización programadas. SÉPTIMA. La suma así reajustada será recibida por el contratista al vencimiento anual del contrato y en caso de sucesivas prórrogas al vencimiento de cada año agrícola. OCTAVA. El contratista deberá arar las plantaciones no menos de dos veces por año y abriendo surcos. Le será permitido el uso de arado desorillador. NOVENA. El contratista deberá limpiar las hojas, tijeretas y racimos (sarmientos) que provengan de las podas, para permitir el desplazamiento de los vehículos y animales, pudiendo hacer uso del sarmiento que le fuere necesario sin rendir cuentas y el resto se lo entregará al contratante. DÉCIMA. En el supuesto que el contratista requiera los servicios de personal que colabore en la explotación, estarán a su cargo las siguientes obligaciones: a) dar cumplimiento con las leyes provisionales y laborales vigentes; b) comunicárselo por escrito al viñaterofruticultor dentro del plazo mínimo de diez días a contar de la fecha de la iniciación de la relación laboral (la relación laboral es cuando el dependiente inicia realmente la tarea a las órdenes del empleador); c) poner a disposición del viñatero-fruticultor, mensualmente los comprobantes de pago al control de éste; d) asegurar a sus dependientes contra los riesgos de accidentes de trabajo, dentro del plazo máximo de diez días hábiles, a partir de la fecha de vigencia del contrato. UNDÉCIMA. Si el contratista no abonara la remuneración del personal a su cargo, las obligaciones provenientes de accidentes de trabajo y leyes provisionales, como así también si omitiere hacer lo propio con el seguro de su personal, deberá abonarlo el viñatero-

fruticultor, importe que será deducido de la participación que corresponda al contratista. DÉCIMASEGUNDA. El incumplimiento de cualquiera de las cláusula del presente contrato, dará derecho a la contraria a rescindir el contrato que vincula a las partes, lo que deberá ser notificado fehacientemente a la contraria. DÉCIMOTERCERA. El contratista deberá usar y aplicar los fungicidas que fueren necesarios para el desenvolvimiento de la explotación, cuantas veces fuere necesario, no pudiendo ser inferior a dos veces por año y en caso que el contratante-dador resuelva realizar la tarea más de dos veces por año y en número mayor al que se obliga al contratista, estarán éstas y los gastos que las demanden a su cargo. DÉCIMOCUARTA. Es obligación del contratante-dador: a) proveer al contratista de vivienda adecuada e higiénica, de acuerdo a las normas reglamentarias vigentes que manifiesta conocer; b) hacer entrega al contratista de las maquinarias necesarias para combatir las plagas y enfermedades de las plantas, de no dispondrías el contratista, de acuerdo a lo que convengan las partes con posterioridad a la fecha de la firma de este contrato: c) suministrar los elementos apropiados en caso de que los productos fitosanitarios fueren perjudiciales para la salud de las personas en general; d) entregar al contratista de una constancia de las plantaciones. El incumplimiento total o parcial en tiempo oportuno del contratante-dador de la presente cláusula, dará derecho al contratista a considerar rescindido el contrato, sin necesidad de interpelación Judicial o extrajudicial alguna, pudiendo solicitar judicialmente indemnización por el perjuicio ocasionado. DÉCIMOQUINTA. Ambas partes se obligan recíprocamente a inscribir el contrato ante la autoridad pública competente que corresponda a cada provincia. DÉCIMOSEXTA. Las partes constituyen los siguientes domicilios especiales, en donde deberán cursarse cualquier comunicación o notificación judicial o extrajudicial: a) el "viñatero-fruticultor" en .... y b) el "contratista", o "viñero" o "contratado-tomador", en ....... DÉCIMOSEPTIMA. Las partes se someten a la Justicia Agraria competente, renunciando a cualquier otra jurisdicción común, especial o federal. DÉCIMAOCTAVA. Se firman .... dos ejemplares de un mismo tenor y efecto, para cada una de las partes, en el lugar y fecha indicados ut supra. Entre ...... productor agropecuario (datos personales), con domicilio en..., en lo sucesivo el "sujeto pasivo", por una parte y por la otra .... (datos personales), domiciliado en....... llamado en lo sucesivo el ^sujeto activo" (o técnico agrario- profesional), han convenido en celebrar el presente contrato de Locación de obra agraria de utilización de maquinaria agrícola, comúnmente denominado de utilización de maquinaria agrícola, que se regirá por: 1°) Los principios de derecho agrario; 2°) Principios de los contratos agrarios; 5°) Las leyes análogas agrarias, con exclusión del art. 16 del código civil, y 4°) Las siguientes cláusulas que se convienen de común acuerdo: PRIMERA. El sujeto activo, en su carácter de profesional agrario y disponer legítimamente

de maquinaria agrícola y accesorios, realizará bajo su dirección personal y el sujeto pasivo acepta, la(s) labor (es) de (preparado del suelo para la siembra de .... o la siembra para cosechar .... o la recolección de la cosecha de ....). (nota: pueden contratarse las tres tareas conjuntamente o cada una en forma independiente), obligándose el sujeto pasivo a abonarle al sujeto activo la suma de...... pesos (o el .... % de la producción del predio en proporción a la extensión del campo sobre el cual realice la actividad convenida). SEGUNDA. La obra contratada se efectuará en el inmueble rural de ... .has., .... y ..... .centiáreas que detenta legalmente el sujeto pasivo ubicado en el cuartel..... partido (departamento, pedanía, etc.) de.... de la provincia de ....... que dista a .... kms. de la estación ferroviaria del ferrocarril....... siendo sus linderos: .......... TERCERA. El precio convenido será abonado por el sujeto pasivo al sujeto activo al finalizar la obra contratada, previa inspección que podrá efectuar el sujeto pasivo por sí o con el asesoramiento técnico de terceros. CUARTA. El sujeto pasivo deberá permitir al sujeto activo el acceso al predio, de las maquinarias empleadas, herramientas, al personal que intervenga en la obra y, en general, cualquier otro elemento que fuere necesario usar para la realización del trabajo convenido. QUINTA. El sujeto activo deberá realizar la obra de acuerdo con las prácticas y costumbres usadas en la zona, siempre teniendo en cuenta su calidad técnica, las disposiciones y reglamentos agrarios aplicables a la zona o que pudieren dictarse en lo sucesivo y especialmente que por la tarea a realizar no desnaturalice el recurso natural (suelo), por el uso de técnica cultural inadecuada. SEXTA. El sujeto pasivo deberá abstenerse de intervenir en la obra que debe efectuar el sujeto activo, siempre que éste realice las tareas de tal manera que no perjudique el suelo y cumpla con las obligaciones a su cargo. SÉTIMA. Si la obra que realiza el sujeto activo desnaturalizara el recurso natural suelo, tiene derecho el sujeto pasivo a impedir por sí continuación de la obra, previo asesoramiento técnico-agrario o denunciar el hecho a la Autoridad Administrativa Agraria competente. En este último caso deberá realizar la obra de acuerdo a lo que indicara la autoridad competente. OCTAVA. si el sujeto activo no ejecutara la obra o la hiciere parcial mente, tendrá derecho el sujeto pasivo a no abonarla si no fuera comenzada o al pago proporcional al trabajo realizado, si ésta hubiera sido comenzada. En ambos casos el sujeto pasivo podrá solicitar judicialmente la rescisión del contrato, con más los perjuicios ocasionados. NOVENA. El sujeto activo deberá realizar la obra en un plazo normal de acuerdo con las costumbres de la zona, la técnica cultural empleada, calidad del suelo, época de lluvias o sequías y teniendo en cuenta estas circunstancias especiales, se fija el plazo de la terminación de la obra en. ... debiendo estar terminada para el día. ....... DÉCIMA. El sujeto pasivo concede al sujeto activo una extensión máxima de.... has. en el

lugar que aquél fije, para depositar, ubicar, manipular y demás condiciones técnicas de la obra, debiendo ser delimitado por el sujeto activo el espacio otorgado, estando a su cargo los gastos que ello demande, sin derecho a indemnización alguna. DÉCIMAPRIMERA. En el supuesto que el pago de la obra se convenga en especie, con posterioridad a la fecha del presente contrato, el sujeto pasivo autoriza al técnico-agrario a retirar, previo control e inspección, los elementos que resulten de la conversión de pesos a especie, previa evaluación de estas últimas. DÉCIMASEGUNDA. al finalizar la obra, el sujeto pasivo procederá, si lo creyera conveniente, a inspeccionar por sí o con asesoramiento de terceros, a fin de otorgarle al sujeto activo, conformidad por escrito de lo realizado y abonar el precio de la obra de acuerdo con las cláusulas primera y tercera. DÉCIMATERCERA. Las partes convienen, de común acuerdo, que el pago de la obra podrá hacerse indistintamente en dinero efectivo o con orden de pago certificada agraria expedida por el Banco de la Nación Argentina o cualquier otra institución bancaria oficial o privada o cooperativa agraria librada por el sujeto pasivo a la orden del sujeto activo, quien se obliga a recibirla y a entregar recibo de pago a la otra parte contratante o a su representante legal que así lo acredite. DÉCIMACUARTA. La parte que no cumpla con todas o cada una de las cláusulas del presente contrato, quedará constituida en mora y dará derecho a la contraria considerarlo rescindido de pleno derecho y sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna, pudiendo reclamar indemnización por el perjuicio ocasionado. DÉCIMAQUINTA. El sujeto activo deberá proceder a desocupar el espacio con todos los elementos indicados en la cláusula décima, al terminar la obra, siendo personalmente responsable por el perjuicio que cause al sujeto pasivo, por su incumplimiento, debiendo establecer el monto indemnizatorio a favor del sujeto pasivo un tercero designado de común acuerdo por las partes, previamente a iniciar acción judicial. DÉCIMASEXTA. El sujeto activo declara conocer y aceptar las disposiciones agrarias vigentes, los usos y costumbres de la zona para tareas similares y demás circunstancias que hacen a la obra contratada. DÉCIMASEPTIMA. Para el caso que el sujeto pasivo solicite la homologación judicial del presente contrato, el sujeto activo se compromete y queda obligado a suscribir a su requerimiento toda la documentación que fuere necesaria. Las partes se someten a la Jurisdicción Agraria competente del lugar de ubicación del inmueble rural, renunciando expresamente a cualquier otra y para todos los efectos legales, judiciales o extrajudiciales, constituyen domicilios especiales: el sujeto activo en calle ....... no . .. ., piso . ..., depto. . .... de la ciudad de ....... provincia de ....... y el sujeto pasivo en el predio materia del presente contrato (o en ....). Se firman dos ejemplares de un mismo tenor y a un solo efecto, previa lectura y ratificación

de los contratantes, para cada una de las partes. en la ciudad de ....... provincia de ....... a los .... días del mes .... de mil novecientos setenta y ..... 20. Contrato de explotación forestal. Entre ....... mayor de edad, de estado civil en ...... de la ciudad de ....... provincia de . ., con domicilio (puede consignarse domicilio en Capital Federal), por una parte, llamado en lo sucesivo "el explotador forestal" y por la otra ....... mayor de edad, de estado civil ....... domiciliado en ...... de la localidad de ....... provincia de ....... en lo sucesivo "el propietario del inmueble rural" simplemente "el propietario", han convenido de común acuerdo la celebración del presente contrato de explotación forestal, de acuerdo con lo dispuesto por la ley 13.275, sus modificatorias y disposiciones reglamentarias, sujeto a las siguientes cláusulas: PRIMERA. El "propietario" del inmueble rural confiere la tenencia del predio al "productor forestal", de.... has., ubicado en/el...... cuartel (o pedanía) del partido (departamento, etc.) de la provincia ....... a los efectos de realizar su explotación forestal, consistente en: a) extracción de los árboles que integran el bosque; b) la industrialización para .... y c) su posterior comercialización en los mercados que las partes lo crean más conveniente. SEGUNDA. Los beneficios que se obtengan, se distribuirán en la siguiente forma: a) Al "productor forestal" le corresponderá el 60 °/o del producido: b) Al "propietario del inmueble rural", el 40 %. TERCERA. El plazo del contrato será de .... años, a contar de los 30 días de la fecha de la autorización de la autoridad forestal competente, autorizando la actividad agraria. CUARTA. La existencia de árboles a la fecha del presente contrato es de ...... unidades, de las siguientes especies:...... las que constan en el inventario practicado por las partes contratantes, el que forma parte de esta convención. QUINTA. Los elementos de trabajo y maquinarias necesarias, serán aportados por "el productor forestal", consistentes en: (enumerarlos). SEXTA. La dirección y administración de la actividad forestal será compartida por los contratantes, teniendo en cuenta que ambos aportan bienes de capital. El desenvolvimiento técnico de la actividad forestal convenida, estará a cargo del "productor forestal". SÉPTIMA. "El productor forestal" deberá realizar las labores culturales de la explotación, valiéndose (o usando) la técnica mínima común que evite la desnaturalización del recurso natural renovable, impidiendo el agotamiento, la erosión, degradación o decapitación del suelo y que por tal causa, el producido de la explotación forestal lo sea de un nivel inferior a la calidad media obtenida por tareas similares en la zona de ubicación del inmueble. OCTAVA. El incumplimiento por parte del "productor forestal" a su obligación prevista en la cláusula anterior, dará derecho al "propietario" a rescindir el contrato, con derecho a solicitar judicialmente indemnización por el perjuicio ocasionado, sin necesidad de

notificación judicial o extrajudicial, el cual se operará por la acreditación de las circunstancias previstas en la cláusula séptima, por intermedio de un perito profesional competente. El "propietario" deberá comunicar al "productor forestal" la designación del perito y fecha en la cual se realizará la constatación. NOVENA. La época de la extracción y comercialización de la producción será dispuesta por el "productor forestal", sin perjuicio de la inspección y asesoramiento a que tiene derecho el "propietario". DÉCIMA. ambas partes quedan obligadas a solicitar en forma conjunta ante la autoridad forestal competente, autorización a los efectos de iniciar y continuar la actividad forestal convenida. UNDÉCIMA. Los contratantes deberán inscribirse en el Registro de Productores Forestales, conforme con el art. 16 de la ley 13.275, dentro del plazo que fijare la autoridad forestal competente o en su defecto dentro de los treinta (30) días siguientes al otorgamiento de la autorización para la actividad agraria forestal, obligándose recíprocamente a llevar los libros mencionados en el referido art. 16 de la ley y sus posteriores modificaciones. DUODÉCIMA. El productor forestal se obliga a mantener en buen catado de conservación las mejoras existentes en el inmueble rural, estando a su cargo los gastos de su mantención. Asimismo se obliga a poner en conocimiento de cualquier novedad dañosa al derecho de dominio del "propietario", referente al inmueble. DÉCIMATERCERA. además de lo dispuesto en la cláusula octava, el incumplimiento a cualquiera de las cláusulas del presente contrato, por cualquiera de las partes, dará derecho a la contraria a considerarlo rescindido de pleno derecho, sin necesidad de interpelación judicial o extrajudicial alguna e iniciar acción judicial. DÉCIMACUARTA. El "productor forestal" tiene a su cargo la obligación de vigilar, cuidar y conservar los árboles materia del contrato y estando a su cargo la atención sanitaria de los mismos, dando cumplimiento con las disposiciones de la autoridad forestal competente en tal sentido. DÉCIMAQUINTA. Las partes contratantes convienen, de común acuerdo, que el pago de los beneficios obtenidos podrá efectuarse indistintamente en dinero ef