OLVIDO GARCÍA VALDÉS

NOTA BIOGRÁFICA

Olvido García Valdés nace en Santianes de Pravia, Asturias, el 2 de diciembre de 1950. Licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid, catedrática de Instituto, actualmente reside en Toledo. Es co-directora de la revista Los Infolios desde 1981 y miembro del consejo editor de la revista El signo del gorrión, creada en 1992. Ha publicado artículos críticos y teóricos en Un ángel más, El Crítico, Revista de Occidente, Espacio/Espaço escrito, El Urogallo,Ínsulay ABC Cultural, además de textos en algunos catálogos de pintura (Fernández Molina, Tàpies...). Sus poemas han sido recogidos en las antologías Todos de etiqueta. (Tomás Salvador González, Barrio de Maravillas, Salamanca, 1986), La prueba del nueve (Antonio Ortega, Cátedra, Madrid, 1994), Antología de poesía española (1975-1995)(JoséEnrique Martínez, Castalia, Madrid, 1997), Ellas tienen la palabra (Noni Benegas y Jesús Munárriz, Hiperión, 1997), Norte y Sur de la poesía iberoamericana (Consuelo Triviño, Verbum, Madrid, 1997) y El último tercio de siglo, 1968-1998. Antología consultada de la poesía española (Visor, Madrid, 1998). Ha sido traducida al francés, inglés y alemán. La revista francesa Noir et Blanche le dedicó un número monográfico en 1995, y la revista inglesa Agenda la incluyó en su número monográfico An anthology of Spanish Poetry.

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CRÍTICA

LO QUE PASA AL CORAZÓN
Creo que fue con Juan Abeleira, traductor de Rimbaud, Robert Desnos y excelente poeta en Identidades, con quien hablé en Madrid en una tarde infinita de algunas escritoras que nos gustaban, por su poesía y sus nombres: Esperanza López Parada, María Victoria Atencia, Guadalupa Grande. O Rosalía de Castro y Emily Dickinson, hermanas en la distancia y en los fantasmas errantes que pueblan su poesía. Y entre aquella nómina surgió una y otra vez el eufónico nombre de Olvido García Valdés, de quien yo sabía más bien poco. Había leído versos suyos en antologías y en revistas, pero no tenía un conocimiento exhaustivo de su obra; en ese instante, lo confieso, me gustaba sobre todo el nombre, lo que yo imaginaba que había detrás de él: la fábula sin rostro que yo había concebido. Quiso el azar que me llamase a los pocos días María Ángeles Naval para que escribiese de ella, «estoy seguro de que a ti te va a gustar mucho», y descubrí de inmediato que en mi insuficiente biblioteca de poetas —hubo una época en que sólo acumulaba libros de poesía— no tenía ninguno de sus libros, salvo la antología El último tercio del siglo (1968-1998), que ha prologado José-Carlos Mainer. María Ángeles me prestó Exposición y Caza nocturna. Tenía razón: me ha fascinado su obra, tan emparentada curiosamente con Emily Dickinson (y en cierto modo con Rosalía, en esa mirada de aproximación y de identificación con el paisaje), suspensa en el misterio y en la extremada voluntad de entender lo que se nos presenta como ajeno. Voluntad de entender y de amar, porque al fin y al cabo, y eso ocurre en poemas de Ella, los pájaros y Exposición, casi cuanto vemos en el fondo nos resulta extranjero, extraño y áspero, hasta que la mirada lo penetra, lo desvela y lo desnuda, y lo hace más nuestro, aunque nunca por completo. De entrada, en su obra, llama la atención la presencia de una voz propia que no teme desplazarse hacia la dulzura o hacia la compasión. Nadie se atreve a escribir el vocablo dulzura con tanta intención como ella. No teme aparentar ser blanda, que no lo es jamás, sí sutil, inteligente y descarnada cuando es preciso. Mediante un equilibrio formal asombroso, construido con la perfección del tiralíneas y la emoción sin estridencias, Olvido García Valdés construye instantáneas, estampas del crepúsculo y de una leve melancolía; a veces tiene la impresión el lector de asistir a un relato, a una película de secuencias

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Caza nocturna está poblado de poemas acerca de la enfermedad. poesía del cuerpo y del acabamiento. el autismo. matizada por el uso de la imaginación. gorriones. de ese hacernos melancólicos y extraños vigilantes de lo que está ahí. Veremos ecos de poemarios anteriores. el desdoblamiento del cuerpo y del alma. Una voz próxima. o a una pintura que adquiere de súbito vida y movimiento. Lo que pasa al corazón». Con la mirada un tanto compasiva. La madurez de la escritora es evidente: ha ganado en perfección formal. «El poema. rasgan la tarde y poseen una intimidad contigua a la nuestra: un corazón indómito que quizá se parezca al nuestro. al del paseante vespertino que gana los cerros. la amenaza del abismo.vertiginosas. Casa nocturna es hasta el momento su último libro. la locura. la meditación acerca del poema y de la palabra. cigüeñas. como determinada pintura. poesía del amor sugerido y de la coti4 . el centelleo de imágenes inesperadas. que a menudo retornan de la infancia o del recuerdo reciente. de lo que no somos y que por completo nos atrapa y nos ocupa. a la escritora le encantan los pájaros: son criaturas que están ahí. en registros. atrapa su enigma al vuelo y nos los devuelve con una voz casi siempre en segunda persona. golondrinas). y amplía el horizonte en un trayecto mucho más ambicioso. Egon Schiele y Giorgio di Chirico). Como Umberto Saba o Saint John-Perse. Poesía de búsqueda y de dolor. Persiste en la concepción de un universo coherente y particular. aletean. ha escrito la autora en una poética iluminadora. el suicidio. sin fluido la víscera. la noche con lluvia en los descampados. alguien dijo: cámaras torvas y yo pensé: calma y dulzura. melodiosa y con heridas. Paolo Ucello. si así pudiera decirse. en intensidad y hondura. parece resultar de una atención extrema. en esa percepción cercana que nos conmueve a cada instante. se adueña del campo y los pájaros (tordos. El color de la noche es sin fluido. levemente abstractas a veces. y la fuerza de la naturaleza. la insistencia en la pintura (ahora glosa y homenajea a Arshille Gorky. palomas. el cáncer (es emocionante esa composición donde un niño confiesa que su madre padece cáncer). el río en lo hondo. algunos son tan hermosos y concentrados como éste: La locura parece ser eléctrica y rae. mirlos. en su obra pintura y poesía se proyectan en el poema con todo el poder de invocación y de dinamismo del lenguaje. Olvido es una gran apasionada del arte. en amplitud de temas.

sentimientos que van y vienen como «chillidos veloces de vencejos en el atardecer». ANTÓN CASTRO 5 . / en el atardecer. Conquista del aire y de las estaciones: tránsito de una interioridad en atropellada desazón. de descripción externa y de personajes. / andando en bicicleta por un sendero». o «acodados en la barra / del bar / poseídos de su propia / importancia»). parece.dianidad («Yo pasaba. poesía de la luz contra el continuo asalto de la muerte.

ya que la autora sabe combinar muy bien las personas (gramaticales) para partir de un él o ella suficientemente lejanos como para verlos aproximarse hasta el tú lector a través del yo poeta. una incapacidad de sentir emoción». lo mismo le sucede al lector. / Sólo cuerpo. En El tercer jardín se lee: «Un lugar desconocido / y un cuerpo desconocido. Pero ese mundo que sale al encuentro de la autora se manifiesta de manera distinta en sus poemas. / No yo». sin perder esa perpleja línea roja que separa la realidad de la irrealidad. «Cada uno de mis libros deja atrás una época. efectivamente. son suficientemente representativos. sino una representación de la realidad. existe una evolución. los ejercicios de ékphrasis resultantes no van a ser. Es decir. un modo de estar. Exposición. Dolor. Cuerpo es no yo. / tu propio cuerpo. o desamparo. que en estos poemas la realidad ya llega asordinada hasta la autora por la elaboración estética de un artista anterior: no es la realidad. extasiadas descripciones de sensaciones saturadas. el siguiente libro de Olvido García Valdés. Pero este dolor por la extrañeza no se hace impersonal —Olvido García Valdés hace poesía lírica. un vehículo para la meditación frecuentemente grave. ya que muchos de los textos están inspirados en obras de arte. no moral—. del poema «La caída de Ícaro» —con el inmediato recuerdo de Villamediana—. si no más. y no a través del arte. Y precisamente es ése uno de los rasgos sobresalientes que tal vez puedan señalarse tras una primera y rápida aproximación a su obra poética: esa indefensión. como en el libro anterior. que padece al sentirse extraña con lo que le rodea. Versos como «Cuerpo es lo otro. la percepción de lo externo no se basa directamente en la naturaleza. dice Olvido García Valdés en la «Poética» que encabeza su parte en la reciente Antología consultada de la poesía española de Visor. aunque no sean del todo de fiar: Si «la mujer entra en el cuartito a oscuras». y de forma bien barroca. De nuevo la agresión de la extrañeza tiene un predominio en Ella. Sin embargo. ante los envites de lo convencionalmente llamado real.REALIDAD Y REALIDAD Olvido García Valdés se asoma a través de la ventana de su poesía a un mundo en el que los sentidos se convierten en la más sólida vinculación con la realidad. sino más bien. en la mayor parte de los casos. y después de cada uno viene un vacío. que en ningún momento va a gozar de la guía de una autora que se encuentra tan desconcertada como él. Pero lo más destacado es que en esta obra la realidad ya llega directamente. los pájaros. A qué otro sitio podría conducir esta sensación. Y. extraño / camino que conduce / directamente al miedo». En Exposición. / Irreconocible. como dice un poema de su segundo libro. si se quiere. Precisamente la naturaleza (esos pájaros que habitan desde 6 .

Los veo más / por la sensación de amenaza. Desde Ella. o esta otra: «luz / del atardecer. tal vez en una búsqueda de asir lo inasible con la menor cantidad de elementos posible. en Ella. pero poco más allá se lee: «Me da miedo la luz. escribe la autora: «Veo cada vez más ancianos. La poeta sigue en conflicto con la realidad que la rodea. / También los jóvenes son otros... Parece que se da una inversión de la tradicional dialéctica luz-oscuridad prefiriéndose a la última por lo que de nirvana tiene. otras implícitas. Me siento / en un café.el título en los poemas. comienza a hacerse evidente la imposibilidad siquiera de nombrar lo nombrable. que la vuelve insegura: «Hago gestos distintos. / una lengua. como aquélla que recuerda el famoso soneto de Quevedo: «Vi la casa y el deterioro / de la casa. toda llena de referencias fúnebres y de tránsito. El dolor existencial sigue allí. / me encojo. miran como si hablaran / otra lengua. Indiferencia / de todo. el mundo / poblándose de signos. / titubeo al cruzar / una calle. las plantas. observo los rostros / de otras mujeres. / lo quieto de la luz. y también / de vivir»). / son distintos entre la gente / de la calle. aunque se concreta en situaciones más próximas. / 7 . como si fueran a quedarse». los pájaros a Caza nocturna (con Mimosa de febrero. algunas explícitas («La muerte / siempre es de frío». En Exposición todavía es común un estilo enriquecedor de la descripción que —es evidente— predomina en los poemas. incluso las otras personas. los pájaros su escritura se hace más parca y más esencial. oscuros. De hecho. Tomé de ella / la piedra de afilar / que estaba sobre el mármol / antes de irme». / el hueso de tu sien / contra la mía». a su vez.) es sobre la que están construidos los versos. en el libro hay varias referencias a la muerte. Sólo es compacta / mi edad. dice la autora que «al caminar / apoyaba mi sien contra la tuya / y en la noche escuchaba / el ruiseñor y el graznido / del pavo. pero en algunos momentos se hace más coloquial. y ni siquiera el amor (viejo recurso) es balsámico: en uno de los poemas. En Caza nocturna continúa ese estilo más despojado. vehículos para la derrota ante el mundo: «Somos / sólo cautivos. / oscura mía. oscuridad». Hundida en el río de la existencia. los pasos. / pañuelo blanco». / como si alguien fuera / a tirarme una piedra». / tu lugar.. palidísima / uña. «Al fin somos culpables / de quien muere. aparecido en 1994.. Este sentimiento existencialista está también estrechamente entroncado con la incapacidad de la autora de entrar en armonía con lo que la rodea. pero en su expresión se vuelve más cotidiana. el río. Pero. nunca más. entre medio) es cuando se puede apreciar un desarrollo más evidente en la forma de escribir de Olvido García Valdés. Pero ni allí ni en la cotidianidad que algunos llamarían experiencia se consigue hallar la consonancia entre ser y estar. sin embargo. / oscura pulidora de huesos. como poniéndose bajo la advocación de los últimos poemas de Unamuno. / si los dedos. pero también las flores.

nada tan ajeno / a su música como él»). Un simbolismo de lo cercano que en el poema que comienza «Camina y conduce con una mano» hace aparecer la figura de un afilador («Lo veo y lo oigo / con frecuencia. que al mismo tiempo amplifica un aspecto que ya había hecho su aparición en libros anteriores. lo veo y lo oigo / irrealmente. junto a ella y los pájaros.presencias dentro de otros / que nos llevan. podemos recordar. entre nosotros. / Allá. nada hiera tanto / como su música. MIGUEL ÁNGEL ORDOVÁS 8 . y con muy parecido significado. en moralizador (en un buen y aún vigente sentido cernudiano) e incluso irónico. / al caer la tarde» de Juan Ramón. Y de ese intento de mostrar (de explicar) la realidad a sí misma y al lector. aunque no tan explícitamente: la precaria condición social de la mujer por ser tal. como dijo Saint John Perse. que invoca a la figura del mendigo «que rondaba mi jardín. / la ciudad es muy grande. De la «percepción escindida» de que hablaba en Exposición hasta la «condición de real / al margen de lo real» que otorga al poema en Caza nocturna. muy lejos. sólo / manejo por las orillas». algo del canto de la creación». Olvido García Valdés ha escrito una obra en la que la tensión entre dos mundos separados (el de la autora y el de fuera de la autora) ha puesto a prueba un arco lírico que dispara flechas hacia la noche. que. «las aves conservan. / el taxista le dijo: discúlpeme. Y si no hay caza más incierta que la nocturna. una denuncia que en Caza nocturna alcanza su expresión más conseguida. surge a su vez un tono que en ciertos poemas se convierte en didáctico.

Un ámbito privilegiado de lo real donde habita la autenticidad. en caza nocturna. 1990). dice del poema la lógica / del poema. y a pesar 9 . «se percibe lo que se es». en una combinación de familiaridad y extrañeza. un riesgo que advierte que la autenticidad. / Lo real dice yo siempre en el poema. una dificultad necesaria. un ámbito insoslayable a la hora de intentar ofrecer puntos de luz sobre lo que nos ocurre. La sinceridad entendida como una determinada calidad de compromiso con la realidad. sin duda. una subjetividad que reclama. tomaba cumplida cuenta. No es un azar la proximidad entre la poesía y la pintura desde el mismo momento que comparten valores y aprendizajes más allá de los géneros. si acaso. pero que no oculta su propia condición. de tomar intensa conciencia de lo que acontece y se opera en la realidad del poema. comienza a crecer una categoría que representa un orden distinto del sujeto. de lo que se construye. no tienen por qué equipararse con la falta de pudor o con la parca desnudez. en su particular modo de exponerse. correr un riesgo. quizá poniendo de manifiesto que el poema. Esa apuesta que se iniciaba en Exposición. como otra forma de arte. cada / palabra. como en aquéllos que en calidad de lectores se acercan a ella y son capaces.EL DESIGNIO DE LA FORMA Con una firmeza y decisión extremadas. un modo de relación entre lo externo y lo interno. lo hace bajo la particular y fascinante advocación de tres pintores. / miente nunca. ese apoyo expresivo es mucho más explícito: cada una de las tres secciones en que se estructura el libro. Paolo Ucello y Arshile Gorky. Lo verdadero no tiene por qué permanecer escondido en el reducto de lo particular. Ahora. es también. únicamente la expresiva intensidad de lo que se muestra. viene a plantear tanto en quien articula la propuesta. en su capacidad doble: mostrarse. Allí aparecía ya el apoyo material y concreto de la pintura. a la acción y a la comprensión del sentido que este modo de percepción. Condición / de real al margen de lo real. formas y temas ligados a la subjetividad. desde un yo que lo sostiene: «Es verdad lo que digo. Caza nocturna viene a establecer un paso más allá en una apuesta abierta que comenzó a resolverse en Exposición (Esquío. Desde este convencimiento. además de un objeto. por decirlo de alguna manera. además de en la propiedad de su título. el convencimiento que se expresa en el verso firme que en caza nocturna declara. Olvido García Valdés ha ido estableciendo una escritura poética marcada por la pervivencia de una serie de incursiones profundas en estados. y a la vez. Por eso. así la lógica». que la sinceridad. No estamos por tanto ante un intento encaminado a desvelar. un rostro más de lo externo. Kasimir Malevich. de lo público si se prefiere.

aparece la diversidad de una lectura enfrentada a la variedad de su origen discursivo. de la distancia. Cada frase. adelantarse a lo accesorio imponiendo su distancia. cada poema. no ir/sino desprenderse». la forma como intencionalidad en su sentido de autonomía interior. bruscamente aforístico o nominal. cada verso. pero sin caer nunca en la mecánica ejecución de unas fórmulas. un ejercicio al cual le hace falta la sombra de la lectura. en la memoria de un lector cada vez más entrenado y consciente: «Si falla / la memoria. cada acercamiento y su alivio. que al tiempo que intensa manifestación. que exige de cada lector su particular «tempo» subjetivo de lectura. toma distancia respecto de sus estrictas capacidades para poner de manifiesto un modo de reivindicar la propiedad del espacio. seca y austera. 10 . entrecortado. contraponer a lo inexcusable del decir su arisca expresividad. al descubrir en la «cabeza de insecto ojo / de insecto la interior / lectura la lectura / interior de quien lee en voz alta / y lee metido en sí / y entonces lee para otro / la barbilla metida / andante corazón». empero. su falta de ostentación alguna. Es aquí donde descubrimos un punto decisivo: lo que nos atrae es su renuncia a la exterioridad de lo atractivo. «mudar sin ligereza. en su último libro. a la intemperie. disciplinar los elementos por medio de formas que señalan direcciones y puntos de tensión en la superficie del poema.del yo que sostiene su escritura. Dar con el medio justo para acercarse a esta escritura significa. La forma como voluntad. la penumbra y la inteligencia recreadas: lo que se salva y lo que se juega es el sentido. sólo se cumplen en la lectura. todo quiebra. lo que es manifestación. / significa: aquel valle / tan dulce y tan sombrío». El poema casi como acto. Capacidad para hacer emerger de la escritura predicados profundos en el reflexivo movimiento de una idea. antes que de cualquier otra cosa. de un irrenunciable rigor ético de la escritura. aparecen marcados por una gran plenitud expresiva. es sin duda a la vez. una seducción que deriva de esa fuerza que tiene su origen en la mesura. Lejos entonces de una disposición unívoca. sino pensar también en lo que no aparece. la confianza en el movimiento de sus versos. Es como si quisiera de algún modo sujetar. sin el más débil asomo de efectismo. ni la luz quizá ni la sombra. como proyecto individual. se mantiene esencialmente austera. su voluntad propia de existencia. De ahí mismo su seducción formal. el ángulo. no sólo tener presente su realidad verbal. Cada sobresalto y su carga. / si es escasa. en su discurrir seco. en sus encabalgamientos. negación de lo falso. El poema lo dice ahora. de los fragmentos y de las series interrumpidas cuya función es la de templar lo emotivo. sin sujeción a estrictas puntuaciones. en la chispa que brota en el choque de las palabras. La densidad de estos versos se destaca tanto en sus secretas turbulencias como en su agilidad para elevarse y luego caer en el estricto marco de su meseta sostenida.

se lo coge como un fruto maduro. la «multiplicada / curva para el deslumbramiento». Es en ella donde aparece lo concreto. la tensión 11 . porque apenas colocado se lo obliga a significar lo invisible». El pensamiento se hace sensible en el escribir. y así es como ese pensar formal no sería un pensar vacío. que da respuesta a esa pregunta planteada: «¿Qué significa / intersubjetivamente? ¿Cuántos sujetos / hacen falta?». o entenderlo como único y entero. lo lingüístico entonces como algo esencial. en el habla. lo subjetivo. la precisión. Lo contrario habría sido el olvido. Es la materialidad de la escritura. el dominio frágil o efímero de la verdad. en lo imprevisto. Ahora. será nuestro. 1994). pero su peso es nulo. cuando crecen / imprimen o padecen movimientos / constantes. resolver lo escindido por el camino de la destrucción del sujeto. como «aquellos niños / cercanos al autismo. Por eso no extraña en modo alguno que el acierto y la certeza. su apoyo en las formas. hacer posible lo nuevo. sin contacto». por la intemperie. También. el objeto. Lo individual. Lo logrado podrá ser frágil. mostrar la dureza de su escisión. / circulatoria sangre propia. Sólo cuando el lenguaje habla con la voz propia del sujeto emerge el sentido. Tal intención reclama el máximo esfuerzo. como elemento capaz de articular nuestra naturaleza y alejarnos de un tiempo opaco. como escisión del pensamiento. Un pensamiento que intenta ir más allá de lo establecido. y esa poética es la que fue capaz de construir ella. y de ello seremos responsables. su apoyo en las huellas de lo sensible.su afilada y declarada intensidad. en caza nocturna. en las fracturas y en las fisuras. La superficie de su propiedad. esa escisión parece inscribirse en el mismo proceso de pensamiento. como sujeto escindido en el pensamiento. los pájaros (Diputación Provincial de Soria. Por eso el pensamiento busca su realización formal. sean una de las marcas esenciales de caza nocturna. que su fervor por lo abierto. latido. Su tiempo se dice precisamente en las interrupciones. su alternativa a la percepción inmediata de la existencia real de las cosas. nos recuerden la estirpe de Rilke cuando describe algunas de sus preocupaciones al referirse a algunos procesos del lenguaje y la pintura: «Se toma lo visible con mano firme. Ya hemos dicho que lo que se salva y se juega es el sentido. La memoria entonces como necesidad. otorga espacios antes impensables. tan difícil de encontrar entre la poesía más cercana y reciente. pero con todo. incluso hasta «la muerte es una forma». y sobre todo en la mediación que ofrece en su lectura. «lo frágil en lo duro». la exigencia moral del pensamiento de ese sujeto escindido. En Exposición se hacía referencia ya a la «percepción escindida». sin miedo a «escribir el miedo» en su renovada capacidad. un ritmo de hombros / ajeno a cualquier música. es ese universo «oculto» a los sentidos. Una escisión que fuga en la dirección del propio proceso de pensamiento. la subjetividad como absoluto.

la razón del sujeto. ésa que tiene su origen en la tradición del arte y del pensamiento. algo que hoy. en la poesía reciente. ANTONIO ORTEGA (Tomado de Revista LibroNet/El Crítico. Sólo desde aquí. Y esto no es posible sino por medio de la reflexión interior.. Su íntima distinción.° 4) 12 . n. La fuerza y la resolución expresiva de caza nocturna arranca precisamente de tal tensión interior: lo escindido ha ocupado el pensamiento. es posible pensar en un futuro donde «aún cabe la esperanza». desde el pensamiento que sabe que «. parecía perdido: la dimensión interior de la escritura. se recupera. y no esa especie de lugar de nadie. permanece constante más allá de los asaltos de la apariencia. el tenaz acento vital de su voz..bajo los ojos.no es transparente el llanto / es siempre reflexivo». aséptico. de su dimensión subjetiva e individual. Así se gana. que media entre la forma y la reflexión sobre la realidad.

. hace hincapié 13 . Olvido se da cuenta de todo el silencio que envuelve a estos cuerpos femeninos. Ella dice: mi hija tiene sabañones. sus personajes femeninos han tenido que imaginarse una realidad exterior. casi no puede calzarse. Prefiero sugerir que todo libro encierra en sí mismo un pedazo de la vida de sus autores y lectores. Pero antes era peor. da respuesta a las preguntas que este personaje barojiano se hacía a principios de siglo. lo que mejor conocemos y desconocemos. Frente a la materia poética que ofrece la urbe para algunos poetas.LOS PÁJAROS DE ELLA De toda trayectoria poética se ha convertido en reiterativo hablar de un antes y un después en torno a un momento clave determinado. y este mismo sentimiento se traslada al presente porque todo se vuelve un esfuerzo por reconstruir —crear— las voces. los pájaros es una referencia precisa de su poesía. desde el piso. ella. pero su poesía. Aunque en Olvido García Valdés se observa un desarrollo poético constante. pero se ha pasado por alto el tratamiento particular que hace de lo rural bajo una mirada significativamente femenina que a veces nos refleja parte del sufrimiento: Mera escarcha. (p. aunque en ocasiones se aplique directamente la regla en un intento de dejar sellado cualquier tiempo presente. 35) Cuando en El árbol de la ciencia Andrés llega a Alcolea. Es decir. desde un lugar y tiempo distintos. Pero en todo caso esto se ve tiempo después. ambientada en este marco esencialmente rural. los nombres. Sus mujeres tienen la sensación de aislamiento. construyen cada una. se imagina el mismo mundo exterior que trataron de crear sus personajes. qué piensan. yo me acuerdo de llevar una mano vendada todo el invierno. cómo pasan las horas estas mujeres. y ella. que es un acercamiento a este mundo que es el suyo propio. todo lo que rodeaba a la misma casa.. lo primero que se pregunta es sobre qué hacen. la poesía de Olvido. Se ha insistido acerca de la utilización que hace del lenguaje y en cómo nos da cuenta de experiencias de difícil comunicación. ya que se invierte la imagen del camino cuyos márgenes se juntan en la lejanía. Desde el espacio limitado de la casa al que frecuentemente se ha asociado a la mujer. de lejanía.

(p. Con una idea bastante paradisíaca la memoria se hace vida. como si fueran a quedarse. En la poesía de Olvido García Valdés. 95) ¿Por qué bucolismo urbano?. toda la casa es silenciosa. con frecuencia. entras. lejos de quedar aquí esta sugerencia que hago. entresaca. 103) Es consciente de que los cuerpos se van derrumbando como los lugares y de que dentro de ellos no imaginamos nada. son distintos entre la gente de la calle. riegas las plantas. Tienen un sentido que claramente nos remite al de la memoria. También los jóvenes son otros. cabría preguntarse ahora. como si soñáramos (p. Los veo más por la sensación de amenaza. básicamente. En ocasiones frecuentes acabamos visualizando plásticamente cualquier imagen como si su fin último fuera un estado irreversible: hace viento y oigo ruido de trenes. las imágenes familiares.en toda una sensación de bucolismo urbano (por aparentemente contradictorios que puedan parecer estos términos) representado en los pájaros. Olvido García Valdés cree reconocer una iconografía estática en nuestro alrededor representada en la imagen de los padres (siempre han desempeñado el mismo papel). lo que cree ser edénico: Veo cada vez más ancianos. el mundo poblándose de signos. a la oposición entre el niño y el hombre. miran como si hablaran otra lengua. un escenario campestre y otro urbano. con toda una lista 14 . A pesar de toda la simbología urbana que nos sugiere el gorrión. quitas las hojas secas. nos conduce al tema del doble. oscuros. Estéticamente. asociado. una lengua. entonces. Antes de que las leyes del olvido corroan a ella (y no hay por mi parte ninguna referencia a M. los pájaros —así el gorrión— poseen el valor de llevar de un espacio urbano a otro rural las palabras que fueron dichas y los hechos que ocurrieron en este marco campestre. Sólo es compacta mi edad. de la anciana. ella reconstruye la casa y los cuerpos con los sueños. Duras). por mi parte esperaría algunas reservas a las que voy a tratar de dar respuesta. Traen el mensaje del lugar derrumbado que es ahora la casa y vuelven con las imágenes —los recuerdos— con las que se reconstruye lo destruido por el tiempo.

son.». A veces: «Al fin somos culpables / de quien muere. de «nido vacío» con la presencia cercana del gato que ya no es el animal doméstico y burgués que aparece en Baudelaire.. lo que nos ocurre bajo la mirada de la fría. Olvido García Valdés en ella. / el amor es amor / y desamparo» (p. los pájaros tenemos una visión de desamparo. Porque los recuerdos son. VÍCTOR ANGULO LAS HERAS 15 . sino huraño como el olvido que ni se acuerda ni se apiada y menos de nosotros. en su libertad de recordarlos. 43).» Otras: «El amor es desamparo. Ahora son los nombres y las imágenes de las personas los que se alzan sobre lo destruido. a las horas punta de los transportes. con la metamorfosis que se produce entre lo urbano y lo rural. de las piedras —los cuerpos— que recorren sus páginas recordándonos el conocido poema de León Felipe aunque «algunas piedras / se vuelven transparentes / con el sol» —y añade—: «casi / transparentes» (p. 7). aunque en ocasiones con distinto tono y en distinto sentido. también aparece. en un intento de individualizar una serie de imágenes perdidas en el tiempo —y perdidas. al estrés y al insomnio. los pájaros da testimonio de un momento de su trayectoria poética precisa y cuidada transmitiéndonos la poesía de esa parte delicada de la verdad de las cosas que de dificultosa comunicación nos parece. Además de una preferencia por lo rural. unas envejecen y otras no—.. a que suene el teléfono. a lo que de repente nos enfrentamos. pues no están sometidos al ritmo mecánico de las ciudades esperando a que el semáforo se ponga en verde. Es. que parece convertirse en sustantivo inevitable en poesía.privilegiada de nombres que van muriendo. La experiencia. similares a los pájaros. Pero al final de ella. y también / de vivir. la idea esencial de este bucolismo urbano que nos queda. en nuestra actitud. en definitiva. Con la idea del cambio. permanente y presente presencia del olvido dentro del nido vacío. a los horarios prefijados de trabajo. García Valdés nos presenta una variedad de plantas y de colores que en algunos momentos nos remite a la Emily Dickinson de: «No emplea amarillo la naturaleza / como otros colores. O.

(De Exposición) * Selección de la autora. liebres hieráticas y planas. la curva anaranjada de un imposible sol. 16 . lo indiferente. Qué lejos de aquí los días que fueron como nidos. más allá de los montes. Líneas que nombran la extrañeza y la calma.ANTOLOGÍA* LOS GALGOS Amadeo de Souza-Cardoso El larguísimo lomo de los galgos sentados cruza la pintura como flecha en reposo cerca de las que han sido detenidas en el gesto alocado de la carrera. Atrás. Hay algo intemporal en la percepción escindida.

desafío. Irreconocible. También un gesto inexplicable. Es poco: polvo. hace frío y las casas de adobe en las afueras se reflejansobre charcos quietos. No yo. de los edificios. La quietud. Los anillos 17 . dos piedras azules me miran desde un anillo. previene Lucrecio.LA CAÍDA DE ÍCARO 1 Los atardeceres se suceden. alguna imagen tópica y restos de edificios. Cuerpo es lo otro. Como ojos. Lo quieto de las cosas en el atardecer. Vida es emoción. dice Kandinsky. El ensombrecimiento mudo y apagado. O tres fotografías quedan si alguien muere. Sólo cuerpo. Dolor. erizado. El alma muere con el cuerpo. Pero quedará de vosotros lo que ha quedado de los hombres que vivieron antes. por ejemplo. díscolo para los ojos. Cézanne elevó la nature morte a una altura en que las cosas exteriormente muertas cobran vida. El alma es el cuerpo. Tierra removida. Cuerpo es no yo.

Lo impenetrable. embarrado. en la mirada. Rostros y luces nítidamente se reflejan en él. 18 . lo enfermo en la piel. Es un niño pequeño. Un cuerpo caminando. En la noche corro por un campo que desciende. de encogerse. Todo mojado. en los ojos. Esta respiración honda y este nudo en la pelvis que se deshace y fluye. Es invierno. le pregunto quién es y contesta que nadie. Un cuerpo enfermo que avanza. La descompensación entre lo interno y lo externo. Un cuerpo solo. pálido rosa. Terminada la juventud se está a merced del miedo. Es perceptible en el silencio y en brillos como del aire. Como aquél de azabache y plata o este otro de un pálido. 2 Verde. El asombro. Verde. Yo soy muy pequeña. la dureza absoluta. Marrón. Esto soy yo y al mismo tiempo dolor en la nuca y en los ojos. corro por entre arbustos y choco con algo vivo que trata de ovillarse. Agua.cuidadosamente extraídos al final.

un movimiento silencioso de hojas y ramas. Y si yo hubiera muerto eso sería también así. Brisa verde. Lo verde que hiere o acaricia. Como algo desconocido y en suspenso.Desde un interior de cristales muy amplios contemplo los árboles. Como una luz sesgada y quieta. Hay un viento ligero. (De Exposición) 19 . Más allá.

nervadura de venas. las hojas de geranio en la luz gris de la tormenta. Indiferencia de todo. si los dedos fueran deliciosos.Verde. oscuridad. Al caminar apoyaba mi sien contra la tuya y en la noche escuchaba el ruiseñor y el graznido del pavo. (De ella. los pájaros) 20 . Me llamabas con voz muy baja. Sólo un día reíste. Te mirabas las manos. decías. tiemblan. tensión de nervadura verde oscuro.

A menudo en el cine me parece oír lluvia azotando el tejado. en esta garrafa hay agua limpia.Cuando voy a trabajar es de noche. por si toma moho la del corazón. Hoy alguien en un sueño dijo: ten. como si no hubiese lugar donde guarecerse. los pájaros) 21 . después amanece poco a poco. hace mucho frío aún. (De ella.

(De ella. y respira profundo.Tras el cristal. Al fin somos culpables de quien muere y también de vivir. como un hijo que crece. se desconoce el cuerpo. como si jugara y de pronto fuera desconocido. los pájaros) 22 . rostros cetrinos junto a fuegos. Barrios se hacen poblados peligrosos por la noche. hay humaredas. la palma abierta. Coloca entonces tu mano en el estómago.

levedad de materia. el hueso de tu sien contra la mía. los pájaros) 23 .Las flores de algunos árboles recién brotadas son como caracoles verdes. lo quieto de la luz. Me da miedo la luz. (De ella. árboles invadidos de infinitos gusanos.

acodados en la barra del bar poseídos de su propia importancia ellas juntas en la mesa de mármol ríen ríen ríen la que cierra lo ojos salvar economía y apariencias blanco mantel sólo lo hago por los hijos la noche mide las cosas (De caza nocturna) 24 .

la enfermedad mortal. lo contrario secciones de cerebro. cortes abismo de tráquea y laringe.la enfermedad mental. la niña de los ojos. corazón. errata. hacia afuera el mundo es plano las palabras tienen relieve. todo acaba cayendo del lado que se indica (Unica Zürn) (De caza nocturna) 25 . camina mirando al suelo. salvar a alguien. globos oculares.

Eran innumerables los huesos del cuerpo. (De caza nocturna) 26 . con este azul. contigua y exenta. adherido a la piel. incomprensibles sus nombres. aquel salto. se niega a entrar en casa. a pesar del buen sentido. Sincronizado estrictamente. Sólo me interesa el vacío. Ocurrió el mismo año en que frascos y líquidos se arrojaban contra la pared. su obstinación eficaz o. a pesar de la noche. Él le habla con paciencia o la empuja y golpea con el puño. olor de carbonilla. La insensata materia que el alma es. en aquella alcoba italiana.Muda y hosca. rápido y melancólico. esta vibración azul del azul luminoso y oscuro. a oscuras.

sangre roja. Contemplo las montañas de tu sueño. Yo pasaba. dijiste. circulatoria sangre propia. sostener. mirando las montañas. Yo lo llamo dulzura. Sólo a veces sus ojos buscan engañosamente. una buena esperanza nodriza de la vejez. Volver al corazón. Lo cuentas y quedo contemplándolo con esperanza. Nada hidrata. un ritmo de hombros ajeno a cualquier música. confortar: mirar la noche. Algunos niños cercanos al autismo. en el atardecer. parece. alimento para los ojos. el corazón. busco en ellas tus ojos. José-Miguel Ullán) (De caza nocturna) 27 . latido. las junturas y médula. Las horas últimas de la vigilia: sabia la disciplina monacal que impone levantarse a maitines.a Miguel Te habías quedado todo el día allí. andando en bicicleta por un sendero. y era. Enjugar. sin embargo. Nada amortigua. (Elvira Ríos. Y escruto. cuando crecen. corazón quebrantado. sin contacto. Entonces ya la música es azul. imprimen o padecen movimiento constante. un sonido interior los envuelve. no hay dulzura ni aspereza. Escrutar es áspero y no lame. los sentimientos y pensamientos del corazón. Pedir. la música dulzura que conforta o hidrata la aspereza. azul es la dulzura. de pie.

no mentir.Es raro que seamos tantos en el mundo. o que bien ese otro modo de no contarlascosas y contarlas que algunos hombres tienen si no son en exceso afirmativos o mercaderes. una mujer. Ayer leía fragmentos de literatura autobiográfica. alguien se describía salvaje o masoquista en un desierto africano y hablaba con un ojo puesto en su salvajez —así decía— y otro puesto en Europa. no llegar al decálogo. (De caza nocturna) 28 . no mirarse el ombligo. tantos en esta ciudad y que no haya nadie. ciertas mujeres cuyos nombres me vinieron a la cabeza. resultaba curioso que no hubiera manera de tomárselo en serio. no ser delicuescente. pensé. casi nadie a quien no mentir. Qué distinto hablaría.

Dorado pez. Aquella agua tan densa. estas pastillas te ayudarán. moteados. la transparencia. nos reúne. su densidad. dorada de los abismos. Pensé entonces en Klee. destellos en lo hondo. vosotros. me esperabais en casa.Nadaba por el agua transparente en lo hondo. y pescaba gozoso con un pequeño arpón peces brillantes. esa sensación de realidad es muy fuerte. Jerónimo Salvador) (De caza nocturna) 29 . amigos. mas se repite el sueño y queda el pez. Ahora leo: estás roto y tus sueños se cuelan en tu vida. (Antonio Gamoneda. nacemos y morimos. dijo. en la dorada. nadar como un gran pez. Un sueño subterráneo nos recorre.

así en los campos. (De caza nocturna) 30 . cae la oscuridad sobre la calle. limitados por el cielo y eras tú. en su verde cubierto de nubes. flores brotan recién abiertas.Traspasa el frío. silencio y frío animal. los miraba extendidos. Traspasa y une cielo y calle el frío y eres tú.

(De caza nocturna) 31 . Condición de real al margen de lo real. dice del poema la lógica del poema. así la lógica. Lo real dice yo siempre en el poema.Es verdad lo que digo. cada palabra. miente nunca.

hondo su sueño. (Inédito) 32 . Sentir el peso así en el cuerpo sin redes.Se dejaba caer sobre la cama con la ventana abierta. punzante como el sol en el armario oscuro. acompasaba todo el aire del huerto al respirar. el olivo. Era profunda y leve esa respiración. los nísperos y rosas. todo tenía un regusto de ropa que el azulete aclara. los naranjos y hortensias.

(Inédito) 33 . No fíes en la muerte. Si miente el aterido cuerpo. cuenco de amenaza y dulzura. él sabe quién eres tú. mira esos ojos. buche y cola de urraca: no es sabiduría. Cuando la sombra fulge. cuando se aprecia el musgo.Mujer hoz compañera del cíclope. en la encendida cola de milano. te propone la herrumbre. si se aman los líquenes. mas no difiere de la sabiduría. todo guarda batalla y empobrece el dolor. constata que uno está vacío.

Sin red el vuelo. Dormita. Respira. Que el agua aquiete la peregrina espuma. No llega ruido cuando rumia la roca. Mica y azul.Es del reino del ala. de lo que eleva y cae. Yace. de lo que horada agua o tierra en su caída. Son manos y son ojos y son peces. (Juan Soriano en Año Nuevo) (Inédito) 34 . quién maniata o espesa esta celeridad. cascarillas de grano o chispas en la muela. Que el viento amaine. contra fraude la fe. No sabe quién cruje cuando los huesos crujen. la desgarrada luz. logra. Alza.

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ÍNDICE NOTA BIOGRÁFICA CRÍTICA Antón Castro: Lo que pasa al corazón Miguel Ángel Ordovás: Realidad y realidad Antonio Ortega: El designio de la forma Víctor Angulo Las Heras: Los pájaros de ella ANTOLOGÍA BIBLIOGRAFÍA 2 3 3 6 9 13 16 35 39 .

L. 160-168 .POESÍA EN EL CAMPUS Coordinadora MARÍA-ÁNGELES NAVAL Este número 44 ha sido realizado bajo la dirección de MARÍA-ÁNGELES NAVAL Diseño e ilustraciones JOSÉ-LUIS CANO Impreso en Octavio y Félez. S.A.50. 646/99 .015 Zaragoza D. San Juan de la Peña.: Z.