DESPERTAR©
Basado en las novelas de Stephenie Meyer: Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.

Este libro está registrado en Save Creative para evitar posibles plagios. Todos los derechos están reservados a Tamara Gutiérrez Pardo, la mala utilización de los mismos por parte de otras personas podría ser objeto de sanción y/o delito. EN CASO DE COPIA O PLAGIO TOMARÉ LAS MEDIDAS LEGALES QUE SEAN NECESARIAS.

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NOTA DE LA AUTORA
Esta novela está basada en los libros de Stephenie Meyer: Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer. Los personajes de esta novela están asociados a los libros citados anteriormente, están creados y son propiedad de Stephenie Meyer, excepto otros personajes que solamente aparecen en este relato y que están creados por mí. La utilización en esta novela de los personajes propiedad de Stephenie Meyer es puramente gratuita y sin ánimo de lucro ninguno, solamente son usados con fines de entretenimiento. No soy escritora, ni pretendo serlo, a decir verdad, este es mi primer libro. Simplemente, quería plasmar y compartir todas esas ideas e inquietudes que tenía revoloteando en mi imaginación desde que terminé de leer Amanecer. Así que aquí está, esta es mi versión particular de lo que pudo haber ocurrido después. Gracias de antemano por leerlo, espero que a quien lo lea le guste y que lo disfrute lo mismo que lo he hecho yo escribiéndolo. Febrero - Diciembre de 2010.

TAMARA GUTIÉRREZ PARDO

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Aunque no se vaya a publicar, quiero dedicarle este libro a mi hermana Lucía. Gracias por aguantarme todos estos meses y tener tanta paciencia para leerlo, he estado muy pesada. Gracias también por darme ánimos, sin ti, no hubiera terminado esto. Te quiero mucho.

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= LIBRO UNO =

RENESMEE

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PREFACIO
Vi que estaba en brazos de Rosalie y que me elevaba por el aire. Me divertía, pero no era lo que buscaba, no era lo que quería. Levanté la vista nada más detectar su efluvio, lo reconocí al instante, y, por fin, le vi el rostro. Estaba agachado en las escaleras, preparado para saltar. Clavé la mirada en él, en sus ojos. Esos ojos antes desconocidos que había anhelado ver desde el primer día en que escuché su voz y noté su calor. Sus grandes ojos negros me parecieron preciosos, brillantes, penetrantes y dulces al mismo tiempo. Él también se quedó mirándome y ya no pude apartar la vista. Y entonces, pasó algo maravilloso.

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NIÑA DE CRISTAL
Era muy temprano. El sol me despertó cuando entró con sus primeros y débiles rayos por mi ventana, colándose con facilidad por la textura de esas cortinas. Eran unas cortinas ligeras de un color rosa pastel que dejaban traspasar la luz, pero nada sencillas, ya que estaban rematadas con unas caídas y unos bordados muy elaborados en un rosa más fuerte que les daba un aspecto elegante y antiguo, como de otro siglo. Por supuesto, las había escogido la tía Alice hacía cuatro años. Antes de que mis padres decidieran que la habitación que me había puesto Esme ya no era adecuada para mí porque yo ya no era tan pequeña y que había que cambiarla, aparecieron todos los muebles y complementos en el cuarto como por arte de magia, edredón y cortinas incluidas. A mamá y a mí no nos gustaba nada, y menos las cortinas y el edredón a juego, pero nunca le habíamos dicho nada, porque no queríamos herir sus sentimientos y, además, ella era muy buena haciéndote sentir culpable. Alice, en cambio, estaba muy orgullosa de su decoración y, para mi desgracia, decidió dejarla así todos estos años, cosa rara en ella. Pero hoy era la última mañana que me iban a despertar esas horribles cortinas. Seguía con los ojos cerrados y una pequeña sonrisilla curvó mis labios sólo de pensarlo. Ya no tendría que soportarlo más tiempo. Esa noche ya dormiría en mi nuevo cuarto: la que había sido la habitación de mi padre en la casa grande. No era una independencia total, pues el resto de mi familia vivía allí, pero por lo menos estaría a salvo del continuo escáner mental de mi padre y tendría algo más de intimidad. Ya sabía que papá no lo hacía adrede, que no lo podía evitar, que le resultaba duro que hubiera crecido tan rápido en sólo seis años, pero una vez que se metía en mi cabeza y se ponía en ese plan sobreprotector, ya no había nada que hacer. La sonrisa de mi cara desapareció cuando recordé el día en que le había dicho que iba a ir al instituto y que ya me había matriculado. Jake me había hablado de su instituto de la reserva muchas veces. Me había relatado todas aquellas divertidas historietas y anécdotas suyas junto con sus amigos Quil,

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Embry y el resto de los chicos de La Push, de las bromas, la camaradería, los profesores raros. Y claro, como siempre, mi padre tildaba a Jacob de bocazas, no con esas palabras, por supuesto, y le echaba la culpa de que yo me hubiera empeñado con tanto ahínco en ir al instituto. Quería seguir dándome él mismo las clases. No quería que me ocurriera nada malo, ni que nadie me hiciera daño. Según él, no había ninguna razón para que no diera las clases en casa hasta que dejara de crecer tan rápido, con esos cursos a distancia, bajo su vigilancia y protección, tanto académica, como personal. Pero mi crecimiento ya se había estancado mucho y él no quería verlo. Sabía que no tendría un profesor mejor que papá ―de hecho, iba muy adelantada en mis estudios―, que lo decía porque creía que era lo mejor para mí, pero él no me comprendía ni me entendía, como sí lo hacía Jake. No era que Jacob me hubiera hablado del instituto para convencerme, ni nada por el estilo. Lo había hecho porque yo se lo había pedido, y él se había dado cuenta de lo sola que me sentía en casa, sin compañeros, sin anécdotas ni historias. Me sentía un bicho raro, como uno de esos niños de cristal que no pueden salir de su burbuja para que no les afecte el mundo exterior. Quería vivir como una adolescente normal, sin perderme nada, con sus problemas de adolescentes, exámenes y todo. Y papá lo sabía, por supuesto, sólo tenía que meterse en mi cabeza, pero luego me daba uno de esos discursos suyos sobre mi seguridad y la de la familia y ya no se podía hablar con él. Y mamá estaba entre dos aguas. Por una parte, decía que me entendía, pero por otra, apoyaba a mi padre, como siempre. Me decía que papá lo hacía por mi bien y que a él nada le dolía más que el que yo estuviera así, pero que tarde o temprano me daría cuenta de que era lo mejor para mí y que se me pasaría. ¿Que se me pasaría? Como si esto fuera un simple capricho. No me entendían en absoluto. Por eso decidí matricularme sin decirles nada. Jacob me buscó varias opciones, pero al final me decanté por el instituto de Forks, el mismo al que habían ido mis padres. Jake se tronchó de la risa cuando le dije mi elección. ―¡Ya verás cuando se enteren tus padres! ―dijo entre risas― ¡No sé por qué me da que se van a cabrear! ―como siempre, todo lo que fuera enfadar a mi padre le encantaba. Pero yo lo tenía todo pensado. La gente de la misma promoción de mis padres ya ni siquiera vivía en Forks, a mí no me conocía nadie, podía decir que era sobrina de Carlisle, o incluso de mi propio padre, de ahí mi apellido; y Jacob no iba a ser un problema si lo veían por ahí. Él no tenía que esconderse, aunque aparentaba unos veinticinco años, tenía veintidós y

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quedaba totalmente natural; y la gente de Forks estaba acostumbrada a verle cuando iba a visitar a Charlie o pasaba por el pueblo. Nadie iba a sospechar nada. Era perfecto. Yo me matricularía en el segundo curso. En realidad, a mis seis años era como si ya tuviera unos dieciséis o diecisiete. Mi nivel académico era superior, pero quería disfrutar de mi vida en el instituto al menos dos años; lo de la universidad, ya se vería. Además, Charlie estaba cerca y así podría ir a visitarle de vez en cuando, eso sin mencionar lo mejor de todo y más importante: que La Push estaba a un paso y podría ir a ver a Jacob, a Billy y a los chicos cuando quisiera. Sólo me faltaba un detalle. No tenía vehículo ni carné, pero éste último ya me lo sacaría y el coche… bueno, seguro que Jake encontraría alguna solución. Podía arreglarme uno de segunda mano o algo. A papá casi le da un patatús cuando Jake y yo se lo dijimos, mejor dicho, cuando nos leyó la mente. Si no fuera porque ya es blanco de por sí, juraría que se había quedado pálido y todo. Cuando entramos por la puerta de la casa, donde estaban todos, y vi su rostro y su expresión severa, me aferré a la mano de Jake, como siempre hacía cuando estaba asustada, y tragué saliva. Era la primera vez que desobedecía a mi padre. Su mirada era una extraña mezcla de desilusión e ira, hasta creí escuchar un ligero gruñido de su garganta, y ni agarrando la mano de Jacob se me quitaba el miedo. No era miedo físico, por supuesto, sabía que papá nunca me haría daño. Era el típico temor que le tiene un hijo a su padre cuando le desobedece y le ha pillado, sólo que, en este caso, tu padre, aunque aparenta tu misma edad, es un vampiro y los ojos dorados le van cambiando de color conforme se va enfadando, cosa que da bastante terror. Tenía la garganta tan seca, que creí que mis cuerdas vocales no iban a poder emitir ni un sonido. Me planteé entonces no decirle nada. Total, para qué, si ya se había enterado, pero cuando miré a Jacob y vi su postura totalmente despreocupada y su sonrisa alegre, me relajé un poco. Si no fuera porque le sujetaba la mano, se hubiera sentado tan tranquilo en el sofá. Me apretó la mano una vez para darme ánimos y me lancé. Decidí que, aunque ya lo supiera, lo mejor era contárselo yo igualmente, dejar que las palabras salieran de mi boca. Además, mi madre y el resto de mi familia nos miraban con preocupación y seguro que también se querían enterar de qué iba el asunto. Mi madre nos miraba a papá y a mí con el rostro desconcertado y un tanto asustado, intentando leer nuestras expresiones. La verdad es que la de mi padre daba mucho miedo, sobre

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no tiene nada que ver con eso. en cambio éste estaba tan normal. Jasper estaba en alerta por si tenía que usar sus dotes de relajación. ¿vale? Nessie ya no es una niña. Llevaba muy mal el no poder vernos el futuro ni a Jacob ni a mí. En primer lugar. Mi padre debía de habérselo contado todo al resto de la familia. se limitaron a mirar con precaución a mi madre. expectantes. y Emmett se carcajeó. y le daba gracias a Dios de ser inmune por lo menos a uno de los poderes de mi familia. ya tenía bastante con tener que pensar en otras cosas cuando estaba cerca de mi padre. La tía Rosalie le dio un codazo. que seguía con cara de pocos amigos―. Me di cuenta de que el toque de ira de su mirada iba más bien dirigido a Jacob. sonriendo y guiñándole el ojo a Jake. Además… ―No. Los demás no dijeron nada. Si seguía hablando él. ―¡¿Qué está pasando?! ―bufó ella. Siempre me pregunté por qué yo había tenido tanta suerte. ―No. Alice tenía el ceño fruncido y se mordía el labio con desesperación. Jake. ―Renesmee se ha matriculado en el instituto ―la expresión en el rostro de mi padre mientras me miraba era indescriptible. es como si ya tuviera unos diecisiete años y ya es bastante mayorcita como para elegir su vida y vivirla como le dé la real gana ―le soltó a mi padre.todo cuando miraba a Jake. con un tono de preocupación en los ojos. miró a mi padre más serio―. le ponía de los nervios. ―¿Qué? ―mamá me miró también cabreada. iba a empeorar las cosas. deja que me explique yo ―le interrumpí. Luego. aunque había una nota de alivio que no comprendí en sus pupilas. ―¿Ya es oficial? ―espetó Em. que tenía una cara de espanto. quiero que te relajes. Era un alivio estar libre de ser vigilada las veinticuatro horas del día. 14 . Ahora oscilaba la mirada de Jake a mí y de mí a Jake. ¿Que si era oficial el qué? Me imaginé que se refería a mi matricula. Yo no entendía nada. como si hubiera visto un fantasma o algo parecido. Jacob miró a mi madre. enfadada. y además al peor de todos. Carlisle. Tragué saliva una vez más para proseguir… …pero mi padre alzó la mano para detenerme antes de que pudiera abrir la boca y mi madre le miró enfadada. El único que permanecía con la misma expresión era mi padre. Mi madre pareció relajarse un poco. puso los ojos en blanco y suspiró. sonriendo. Aún es pronto ―dijo. Esme y Rosalie permanecían a la espera. y Emmett estaba con los brazos cruzados y era el único junto con Jacob que sonreía de oreja a oreja.

desilusión. ―Y lo peor no es eso ―siguió mi padre―. ignorándole. Miré a mamá. casi como si estuviera dando las noticias. enfado. el resto de mi familia permanecía inmóvil. Me entendía. trataba de estudiar sus gestos mientras él mismo leía a la vez mi mente. Mientras le dejaba internarse en mi mente.Jake puso los ojos en blanco otra vez. Cogió mi mano y se la colocó en la mejilla. me solté de la mano de Jacob y me acerqué a mi madre con los ojos llenos de súplica. Me acarició la cara con su fría mano. ―Bella. le retiré la mano de la cara y me acerqué a Jake para cogerle la suya de nuevo. Carlisle? ―preguntó ella. en esta época. por supuesto que me entendía. Entonces. Yo creo que pasó del asombro a la perplejidad y del horror a la furia en una décima de segundo. Nos parecíamos demasiado. es peligroso ―gruñó papá. ―¿Qué opinas. a la espera. pero tampoco me apetecía ir uno por uno con la manita y pensar una y otra vez lo mismo. lo entendería. se giró para mirar al resto y lo explicó todo con un tono objetivo. Mi padre no le quitaba ojo a mi madre. 15 . exhaló y me sonrió. En ese momento. Eso me alivió un poco. ¡Lo peor es que se ha matriculado en el instituto de Forks! ¡Es lo más imprudente que podía haber hecho! Una paleta de emociones pareció dibujarse en el rostro de mamá. parecían estatuas de mármol. Mamá me miró todavía enfadada y suspiró. Una ráfaga de alivio recorrió mi estómago cuando mamá me miró a los ojos y vi en los suyos la comprensión. Aunque prefería no hacerlo porque me sentía más segura de mí misma. el resto estaba hecho. mi padre nunca le negaba nada. El semblante de mi padre era un collage de expresiones indescriptibles: incredulidad. mamá! ¡Por favor! Sabía que si convencía a mi madre. más enfado… Después de un rato. deseé no ser mitad vampiro para no darme cuenta de tales reacciones. pues así no tenía que contarlo todo con palabras. ―¡Escúchame. Les relató mis razones y mis planes. asintiendo. cosa que me resultaba más difícil que lo de la mano. y podía comprenderme mejor. Ella había sido humana hacía poco tiempo. pena. él era más duro de pelar. Además. ―¡Deja que te lo explique todo con detalle! ¡No es un simple capricho! ―alcé la mano para ponérsela en el rostro.

éramos demasiado parecidas. dijeran lo que dijeran. a ese instituto. Al que se le pasaría sería a él. Si no estaban de acuerdo. Sería un poco más difícil y me daría mucha pena. Me daba igual si no me apoyaban. sonriendo como quitándole importancia―. Quiero decir. en el que Carlisle adoptó un gesto pensativo. se hizo un pequeño silencio. En seis años ya es toda una mujercita y a todos nos cuesta asimilarlo algunas veces. a la espera de la decisión. pero no me detendría. Mi decisión estaba tomada. Como siempre me decía él. ¿Quién decía si yo tenía dieciséis o dieciocho años? Era imposible de verificar. que Nessie ha crecido muy rápido. si hubiera sido un chico normal. yo iba a ir al instituto. Ella había escogido esta vida. no una niña de cristal. Ahora ella era feliz. Durante ese intervalo. Quería empezar a vivir mi vida. había luchado por ella. eso no me detendría. Estaba decidida a ser una adolescente normal. Aquí no servía el típico argumento de que era menor de edad. Jake tenía razón. todos nos hemos dado cuenta. mi vida. así que no podrían detenerme con esa excusa. me daba igual. ―Carlisle… ―se lamentó papá. Carlisle levantó la vista y me miró. Me di cuenta de que mi padre ya sabía mi decisión en cuanto pensé todo esto. ¡Qué frustrante era no poder tener intimidad. ni siquiera mentalmente! De pronto. El rostro de mi padre era un poema. Alcé la cabeza con orgullo y determinación. me di cuenta de que no había ninguna decisión. Eran mis estudios. mi futuro. Y papá tendría que aceptarlo. que me apoyaba.Una vez que mi madre acabó su exposición. Jake rellenaba con creces cualquier hueco. ¿Qué hubiera pasado si ella se hubiera echado atrás? Yo ni siquiera habría nacido. se la hubiera roto. se giró hacia mis padres y habló con voz tranquila. Pero tienes que darte cuenta de que no la 16 . Creo que esto es lo más normal del mundo. mi madre me miró y me dedicó una ligera sonrisa cómplice. Papá seguía enfadado y yo apreté otro poco más la mano de Jake. Después de mirarme un minuto. Menos mal que era un hombre lobo y no le hacía daño. Y yo iba a serlo porque tampoco me iba a rendir. ―Creo que podría ser factible. a pesar de tener tantos problemas como había tenido. ―Escucha. Sabía que mamá me entendía perfectamente. se veía venir. Necesitaba ese apoyo para no acobardarme y echarme atrás. la última palabra la tenía yo. Tenía su ejemplo y lo iba a seguir. Edward ―le interrumpió él. Tenía el apoyo de mi mejor amigo y eso era mucho más que suficiente.

sin su compañía. Cualquier cambio en su cuerpo ya no es tan evidente y no creo que los humanos sospecharan nada. Imaginarme el estar sin él y él sin mí… Inconscientemente. Noté un ligero temblor en la mano de Jake y entrelacé nuestros dedos con fuerza. Estábamos tan unidos. y no me la quitaba ni para dormir. La notaba en la muñeca como si fuera de fuego. como dijo Jacob. se encariñe con ellos y empiece una vida en Forks. Es totalmente innecesario que haga amigos aquí.podemos encerrar en casa de por vida. Sólo pensar en estar separados. Más separaciones… ―dejó la frase inconclusa―. tenía que tranquilizarle. pero si lo hubiera. Si Jake me notaba preocupada. su calor. Edward. su sonrisa. ¡Unos pocos años de su larga vida! ¿Cómo vamos a quitarle eso? Además. Me encantaba. que no recordaba ni un minuto de mi vida sin estar a su lado. 17 . De hecho. ―Por eso mismo. cansado. Su crecimiento ya se ha estancado bastante. y cada vez que salía el tema. Intenté pensar en otra cosa. no nos quedan muchos más meses en este pueblo. él también lo estaría. ―¿Cómo? ―bufó papá―. Yo ya he tenido que cambiar de hospital para no levantar sospechas ―la voz de Carlisle se había tornado seria y le lanzó una mirada fugaz a Jacob con una nota de pena. Y sólo serán unos pocos años de estudios. nos hacía temblar a los dos. mientras miraba a mi padre sonriendo. ―Creo que Carlisle tiene razón ―espetó la tía Alice―. casi parecía que vibrara y me llamara. Éste suspiró. Éramos como dos hermanos gemelos que no se separan nunca. Yo también odiaba ese pensamiento y también temblaba. ―Como le dé la real gana ―ayudó Jake. Dentro de unos meses tendremos que marcharnos y dejarlo todo atrás ―papá me miró apenado―. no creo que haya ningún peligro. Es joven y. tiene que vivir su vida como le dé la… ¿cómo era…? ―Carlisle se giró hacia Jacob. Me concentré de nuevo en la conversación. No le gustaba nada la idea. y no soportaba verle angustiado ni triste. su alegría. con un tono un tanto chulesco. ¿Huyendo de Forks de repente y dejándolo todo atrás? ―Sabes de sobra que no vamos a estar aquí eternamente. estaríamos vigilando y actuaríamos al instante. aunque yo de pánico ante la idea de vivir sin mi mejor amigo. Ya encontraríamos alguna solución para vernos todos los días. miré la pulsera que me había regalado en Navidad cuando era pequeña. No quiero que tenga más sufrimientos añadidos.

―Por favor, papá ―supliqué―. No es por hacer amigos. Es sólo que… yo… bueno, quiero ser normal, o al menos parecerlo. Aunque fuera por unos años. Lo necesito. Sabes que voy a ir igual, pero sería mucho más feliz si tú y mamá me apoyarais y me ayudarais un poco. Mi madre, que se había quedado pensativa todo ese tiempo, se giró para quedar frente a mi padre. ―Edward ―le susurró, mirándole a los ojos―, creo que deberíamos dejar que Renesmee fuera al instituto ―mi cara se iluminó, pero la de mi padre pasó del enfado a la decepción, entrecerrando los párpados. Mi madre le cogió la mano y siguió hablando―. ¿Te acuerdas cuando yo era humana? Me decías que no me querías transformar tan pronto para que antes viviera todas las experiencias humanas posibles y así pudiera elegir si quería seguir siendo humana o vampiro. ―Nessie es medio vampiro ―alegó con voz suave, más relajado―. Es más complicado. ―Es medio humana ―le corrigió―, y no es tan complicado. Sólo hay que explicarle unas pautas a seguir. Es muy inteligente y las entenderá enseguida. ―Puedo controlar mi sed con los humanos ―alegué, un poco a la desesperada―. Ya tengo experiencia con Charlie, Sue, Billy y más gente de La Push que no son lobos. ―No es lo mismo ―replicó él―. Allí estarías continuamente rodeada de humanos, encerrada con ellos en sitios cerrados. ―Yo no soy como vosotros ―intervine, un poco molesta―. No me cuesta nada, puedo controlarme perfectamente y lo sabes. Mi padre iba a abrir la boca para refutármelo, pero no le quedó más remedio que cerrarla, sabía que era verdad. ―¿No crees que ella también tiene derecho a elegir si quiere vivir como un vampiro o como una humana? ―contraatacó mamá. ―Mírala ―dijo mi padre, señalándome con gesto de agonía―. ¡Es tan joven! ¿Cómo va a saber qué es lo que quiere? ―¿Acaso no sabía yo lo que quería a su edad? ―Bella, tú tenías diecisiete años reales, vividos. Ella, en cambio… ―se quedó mirándome, pensativo. ―Ella es más lista que yo y es muy madura. Sabes que, aunque sólo han pasado seis años desde que nació, su cuerpo y su mente, su cerebro, han madurado lo mismo que si hubieran pasado esos diecisiete años. Mi padre me miró durante otro rato, pensando.

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―Lo sé ―suspiró al fin. Miró a mi madre durante un instante con resignación, sabiendo que había perdido la batalla, y sonrió levemente―. Sois igual de cabezotas. ―Lo sé ―ella le sonrió y le dio un beso en los labios. Ya empezaban… Esa era otra de las razones por las que me quería trasladar a la casa grande. No soportaba todas estas ñoñerías. No se daban cuenta de lo incómodo que me resultaba. Antes no me importaba verlos besándose y abrazándose, hasta me gustaba, pero desde hacía un tiempo, me resultaba incómodo, como si yo estuviera fuera de lugar. ―Bueno, qué, entonces, ¿eso quiere decir que la apoyáis? ―intervino Jacob oportunamente. ¡Cómo me conocía! Menos mal. ―Sí ―dijo mi padre, mirándole con ganas de matarle por interrumpirlos. Los dos nos observamos sonrientes y triunfantes―. Pero ―prosiguió, sin darnos tiempo de abrazarnos, como una especie de venganza―, primero tenemos que hablar de ciertos detalles, ciertas pautas y reglas que tendrás que cumplir a rajatabla, eso sin mencionar los toques de queda, etcétera. No te creas que te va a ser tan fácil, jovencita. Uy, eso me recordaba el pequeño detalle de mi media independencia. Y ahora, ¿cómo se lo decía yo? ―Tendrás que esperar ―espetó mi padre de repente. Otra vez se había metido en mi cabeza―. Alice te preparará la habitación y tardará unos días hasta que esté lista, ya sabes cómo es tu tía ―Alice estaba entusiasmada, ya que había visto el futuro gracias a la decisión de papá y ya lo sabía todo―. Creo que a nosotros también nos vendrá bien un poco de intimidad ―mi madre y los demás le miraron sin comprender―. Ya os lo explicaré luego. Me quedé estupefacta. Mi padre había pasado de ser el muro inquebrantable a ser la pértiga para saltarlo. ―Sí, ya verás como va a quedar preciosa ―dijo Alice con voz cantarina, aunque luego le cambió el tono―. Bueno, no sé si te va a encantar, porque, claro, como no te veo… Frunció el ceño otra vez y Jake me elevó por el aire como signo de victoria mientras ambos nos reíamos… La sonrisilla volvió a mi rostro cuando recordé el final de la historia. Abrí los ojos y me levanté de la cama de un salto. Estaba muy nerviosa. Era mi primer día en el instituto y el primero también de mi nueva vida.

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Brinqué hacia la ventana, corrí las cortinas de un solo tirón y subí la hoja del marco con rapidez para asomarme, como hacía todos los días. Miré bajo mi ventana, el lugar donde siempre se echaba a esperarme mi gran lobo rojizo desde hacía seis años, pero no estaba. Tal vez se había ido a dar un paseo. Me apoyé en el marco con las manos y saqué más el cuerpo para mirar entre el bosque, a derecha e izquierda. Hice un recorrido en redondo con la vista, escudriñando las sombras de entre los árboles. Nada. Jacob no estaba por allí. Ni siquiera le olía cerca. Qué raro, pensé. Puede que tuviera que irse a hablar con su manada o algo. Seguro que viene después, me dije a mí misma. Me parecía raro, porque podía haberse comunicado con ellos como lobo, pero seguro que tenía una buena razón para eso. Intenté no darle más importancia. Volví a meterme dentro, cerré la ventana, corrí las cortinas de nuevo y me dirigí al armario, sonriendo ante la certeza de que sería la última vez que abriría ese horrible mueble. Sin embargo, me equivocaba. La última había sido ayer, porque la tía Alice ya me había preparado la ropa y me la había colocado sobre el baúl de madera, junto a la ventana. Seguramente, había entrado a hurtadillas por la noche sin que yo me diera cuenta y la había colocado allí. Normalmente, odiaba que hiciera eso. Me gustaba escoger mi propia ropa, muy a su pesar, puesto que mis gustos y los suyos eran totalmente diferentes. Pero cuando vi la blusa y la chaqueta de lana a juego de color azul cielo y los pantalones vaqueros, cambié el gesto inicial de desaprobación. La blusa era sencilla, tan sólo tenía unas coquetas puntillitas sobre el pecho, y los pantalones eran unos vaqueros pitillo un poco ajustados, pero no me disgustaban del todo. Alice había escogido un estilo medio entre el suyo y el mío, y había acertado. Además, yo estaba tan nerviosa, que no habría sido capaz ni de distinguir los colores. Ya me había duchado por la noche, así que coloqué la ropa encima de la cama y me quité el camisón de algodón gris, de tirantes, con ese dibujo de Snoopy. Cuando revolví entre los ropajes, me di cuenta de que Alice también me había preparado la ropa interior. ¡Ay, no!, grité en mi fuero interno. Eso me daba una vergüenza horrible. Cogí con dos dedos el sostén y lo levanté a la altura de los ojos con cara de desaprobación. Lo miré durante unos segundos.

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Era también de color azul cielo, de esos de lencería fina, con puntillas y todas esas cosas. Hice una mueca de dolor. ¿Es que no podía haberme buscado uno más normal? ¿De esos cómodos y prácticos? Tiré el sujetador encima de la cama, resoplando, y me dirigí a la cómoda para coger uno de los míos. Me quedaba pequeño. Lo tiré también sobre la colcha y volví a coger otro. Lo mismo. ¡No puede ser! ¡Otra vez no!, gritó una voz en mi interior. Cogí todo el montón del cajón, los puse encima de la cómoda y me los probé uno por uno, mirándome de refilón en el espejo. Terminaron todos en una pequeña montaña, encima de la cama. Los observé durante un rato mientras me mordía el labio y me giré poco a poco hacia el espejo para mirarme. Observé tímidamente lo que reflejaba. ¿Esa era yo? Mi crecimiento siempre había sido más rápido de lo normal, pero había sido constante y progresivo en todos estos años. Incluso mi temperatura corporal había descendido unos grados paulatinamente, aunque seguía siendo más alta que la de una humana. Sin embargo, este último mes había sido una especie de explosión. Mi vertiginoso desarrollo ni siquiera había esperado al 10 de septiembre, mi sexto cumpleaños. Había pasado de ser una niña de doce años a ser una mujer de diecisiete en apenas mes y medio. Y eso era muy confuso para mí. Todos los días me pasaba lo mismo, no me reconocía. Cerré los ojos ante el espejo, como venía siendo habitual en este mes, preparada para darme la vuelta y vestirme corriendo. Entonces, recordé la conversación que había tenido con Jacob el día anterior. La rememoré en mi mente como si estuviera viendo una película: Paseábamos por el bosque, cerca de la cabaña de mis padres. Habíamos estado de caza. Aunque ahora la comida humana me gustaba más y era la que solía comer, aún prefería la sangre y de vez en cuando nos íbamos a cazar. Jake se había vuelto a transformar en humano para poder charlar conmigo. Yo me había puesto mi sudadera y él llevaba sus vaqueros cortados y una camiseta gris, aunque seguía yendo descalzo. Mientras caminábamos y él me contaba anécdotas de la manada, gesticulando efusivamente, me quedé mirándole un rato, pensativa, y él se dio cuenta. Agaché la cabeza y me mordí el labio. ―¿Qué pasa? ―preguntó. ―¿Cómo lo haces? ―levanté la mirada y le miré de nuevo. Jacob entornó los ojos y sonrió. ―¿El qué?

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―Hace un momento eras un lobo y ahora eres humano. ¿No te resulta raro? ―No, estoy acostumbrado ―dijo, encogiéndose de hombros. Luego, de repente, se paró en seco y me miró con los ojos llenos de preocupación―. ¿Es que a ti sí? ―¿Cómo? ―de pronto, me di cuenta de que me estaba malinterpretando―. No, no, por supuesto que no, Jake. No me refiero a eso. Que seas un lobo, me gusta ―él sonrió, aliviado, y yo seguí hablando―. Es sólo que me gustaría saber cómo te sentiste cuando cambiaste tan de repente. Me refiero al… cambio físico... No pude terminar la frase. Por primera vez en mi vida, sentí un poco de vergüenza al hablar de algo con Jacob. Nunca antes me había parado a pensar en que él era un chico y yo, ahora, una chica, y hablar con él de un tema como ese, tan femenino, tan íntimo… Empecé a sentir mucho calor en las mejillas, cosa que jamás me había sucedido. Jake se percató de mi rubor y se quedó mirándome durante un minuto. Me miraba de forma extraña, fijamente, como embobado, maravillado. No era como cuando me miraba de pequeña. Había algo raro en sus ojos, era una mirada nueva. Sin saber por qué, mis mejillas se encendieron aún más ante su reacción. ―¡Ay, Jake, basta! ―le di un pequeño empujón en el brazo, molesta―. ¡No me mires así! ―¿Por qué no? ―me dijo, sonriendo. ―Porque es muy incómodo. ―¿Es que ahora te sientes incómoda cuando te miro? ―su sonrisa se ensanchó todavía más. ―Si me miras como un tonto, sí. Ladeé la cabeza al lado contrario al que estaba él y me crucé de brazos, enfadada. Se quedó callado un rato. ―Vale, perdona ―dijo finalmente. Giré la cabeza de nuevo en su dirección y vi que sonreía, pero que ya no estaba de broma. Cuando solté los brazos, me cogió de la mano y empezamos a caminar. ―No tienes de qué preocuparte, es algo natural. Te acostumbrarás enseguida ―al parecer, ya se había dado cuenta de lo que me tenía en vilo, y de que también me daba vergüenza, porque miró para otro lado mientras me hablaba para que no tuviera que mirarle y me pusiera colorada. No le

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veía bien la cara, pero parecía un poco más serio que antes―. Lo único que tienes que hacer es no pensar tanto en ello, ni darle tanta importancia. Sonreí. Jacob siempre daba en el clavo. A veces, parecía que también él podía leerme el pensamiento sin que le pusiera la mano en el rostro. ―¿Eso es lo que hiciste tú cuando empezaste las transformaciones? ―Bueno, mi caso es un poquito diferente al tuyo, ¿sabes? ―dijo en tono de broma―. Yo me transformé en un lobo y tú… ―me miró con su sonrisa burlona― te has transformado en la bonita Caperucita Roja ―y me puso la capucha que llevaba mi sudadera de ese mismo color. Le di un codazo mientras me la quitaba y nos echamos a reír. ―No te rías de mí ―me quejé entre risas―. Lo estoy pasando bastante mal. ―Pero, ¿por qué? Tú no te has convertido en un bicho raro como yo ―bromeó. Tan pronto como mencionó las últimas palabras, se me subió un nudo a la garganta y fui incapaz de hablar. Si lo hacía, se me saldrían las lágrimas de los ojos. Jake se dio cuenta enseguida. ¿Seguro que no podía leerme el pensamiento? ―Eh, eh… ―me susurró mientras se ponía frente a mí y me cogía de los hombros―. No irás a llorar, ¿no? Me caí sobre su pecho y empecé a sollozar como una tonta. Él me abrazó y nos quedamos así un rato. ―Oye ―me cuchicheó al oído, al final―. Me estás mojando la camiseta, y es la única que tengo aquí. Voy a tener que ir a buscar otra como sigas empapándomela de esa manera. Alcé la vista para ver su blanca y perfecta sonrisa. Respiré hondo y asentí. Me cogió la barbilla con su mano caliente, me enjugó las lágrimas y levantó mi rostro. ―Ahora, dime, ¿qué es lo que te preocupa tanto? Todavía estaba algo compungida y no podía hablar, así que le puse la mano en la mejilla… …y se la quité de inmediato. ¡Menos mal que me había dado cuenta a tiempo! Si le dejaba leer y, sobre todo, ver mis pensamientos, seguro que vería las imágenes que veía yo todas las mañanas reflejadas en el espejo. Otra vez el fastidioso asunto de chico – chica y otra vez el cambio de color de mi rostro. Jacob frunció el

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ceño y se quedó con la boca entreabierta, perplejo y confundido por mi extraña reacción. Nunca antes había hecho eso. ―Mejor te lo explico yo ―le dije antes de que le diera tiempo a hablar, mientras me separaba de él y paseaba de aquí para allá con el fin de disimular. Y de paso, para que me diera un poco el aire. Con el calor que desprendía su cuerpo, no se me quitaría el color en la vida. ―Vale, de acuerdo ―asintió, sonriendo de nuevo y levantando la mano hacia mí―. Te escucho. Ya no notaba el rubor en mi cara, así que sentí cierto alivio. Caminé hacia el rincón donde estaba el tronco en el que siempre nos sentábamos. Jacob me siguió en silencio. Era el tronco de la parte superior de un viejo árbol enorme que se había caído, grueso, envejecido por el tiempo y el sol. El gran árbol debía de haberse partido debido a una tormenta, ya que lo que quedaba de él todavía tenía las señales del rayo que lo había seccionado. Lo que antes había sido la copa se extendía en el suelo y ahora no tenía hojas, se perdía entre los helechos y la vegetación, y lo que sobresalía de las gruesas y torcidas ramas estaba cubierto de un musgo de color verde intenso, ya que siempre estaba en sombra. El resto del tronco reposaba sobre un montículo natural de tierra, rocas y vegetación y, aunque se encontraba rodeado de más árboles inmensos, el sol conseguía penetrar por un pequeño claro que quedaba entre las copas cuando se dignaba a salir, y lo hacía muy agradable. En primavera, la vegetación y la hierba de alrededor florecían, quedando bajo nuestros pies una alfombra de diferentes flores de color blanco, amarillo y malva. Solía cogerle flores silvestres allí a mi madre. Siempre me había parecido un lugar como de hadas, un rincón mágico dentro del bosque. Me senté en nuestro tronco y Jacob hizo lo mismo. ―Últimamente me siento rara ―suspiré y miré al frente para que me fuera más fácil hablar―. He cambiado tanto en un solo mes, que cuando me miro al espejo, no me reconozco, y… es difícil para mí ―conforme lo iba soltando, me sentía un poco más aliviada―. Yo sí que me siento como un bicho raro. Se está convirtiendo en una especie de trauma, ni siquiera quiero mirarme en el espejo. Cada poco hay algo nuevo. Cuando ya empiezo a asimilar algo, viene otro cambio. No sé cuándo parará esto. Jake apoyó el brazo en la rodilla, se inclinó, girándose hacia mí, y me echó una lenta mirada descarada de arriba abajo. Una sonrisa burlona curvó sus labios.

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―Pues, como sigas así, nena, voy a tener que acompañarte hasta la puerta de clase para abrirte paso en los pasillos del instituto. Puede que hasta tengamos que ir nadando entre las babas. Aunque tú no sabes nadar, ¿no? ―¡Jake, por favor! ―estaba que echaba humo. No me lo podía creer. Yo me estaba abriendo, contándole un asunto tan serio e íntimo, y él se limitaba a reírse de mí. Si este iba a ser su comportamiento (ahora se estaba carcajeando), no le iba a hablar de esto nunca más―. ¡No volveré a contarte nada jamás! ―¡Era una broma! ¡Sólo lo hice para quitarle un poco de hierro al asunto! ―se rió un poco más, pero al ver que yo no cambiaba el gesto, carraspeó y se puso un poco más serio―. Vale, vale ―me miró con los labios fruncidos, pensando―. Ahora voy a ser bueno, ¿vale? Lo que te voy a decir va en serio ―hizo una pausa antes de hablar de nuevo, como esperando a que yo dijera algo. Me limité a asentir―. Creo que deberías mirarte más en el espejo, enfrentarte a él. Tal vez si lo hicieras e intentaras mirarte con buenos ojos, siendo más positiva, te aceptarías y te acostumbrarías primero. Aunque tú no lo creas, te entiendo perfectamente. Por supuesto que me entendía. Él había tenido que pasar por algo parecido. Nunca me había hablado de ello con detalle, pero por lo que sabía, me imaginaba lo que había tenido que pasar. Me sentí un poco culpable por enfadarme algo con él, tan sólo intentaba animarme. Nos miramos a los ojos y me sonrió con dulzura al ver mi cara de arrepentimiento. Le correspondí la sonrisa y ambos agachamos la cabeza para mirar al suelo. Se hizo un pequeño silencio. ―¿Tú te enfrentaste al espejo? ―Bueno, sí ―se rió―. Una cosa así. Mi espejo fue tu madre. ―¿Mi madre? ―pregunté, extrañada. Jacob levantó la mirada del suelo y miró al horizonte. ―Cuando empecé con las transformaciones, me veía a mí mismo como un monstruo ―explicó con el tono de voz más bajo―, y no sabía si tu madre me vería del mismo modo. Sam me prohibió verla y también contarle nada porque decía que era peligroso, que podía hacerle daño. Luego, vi que así la hería más y decidí hacer todo lo posible para que supiera mi secreto. Cuando por fin lo adivinó, tuve que enfrentarme a su veredicto. Si me veía como a un monstruo, seguramente no volvería a verla en la vida y yo me odiaría a mí mismo para siempre, pero tenía que ser valiente, pasara lo que pasara. No hay nada peor que la incertidumbre. Y si,

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por el contrario, me aceptaba como era, ¿por qué no iba a hacerlo yo? ―giró la cabeza para mirarme―. Ya sabes cómo acabó la historia. Me mordí el labio y me quedé pensativa. ―¿Qué pasa si no me gusta mi veredicto? ―susurré, mirando a los helechos del terreno―. ¿Qué pasa si…? Jake interrumpió mi frase y me obligó a alzar la vista. ―Si no te miras, nunca lo sabrás ―me miró a los ojos y me habló con un susurro―. No seas tonta y mírate al espejo, Nessie. Mírate y verás que sigues siendo tú misma. La misma Nessie de siempre. La Nessie que yo adoro y que siempre adoraré, sólo que más mayor. ―¿Ese es tu veredicto? ―pregunté con una sonrisa. ―Por supuesto ―me respondió él con otra―. Nessie, la mujercita. La película se desvaneció en mi mente como si una ráfaga de aire se llevara un castillo de arena seca. Suspiré. Sabía que no podía seguir huyendo de mi misma. Había culpado a mi padre de tenerme en una especie de burbuja como si fuese una niña de cristal, sin darme cuenta de que yo misma estaba haciendo lo mismo en este tema. Me metía yo sola en la burbuja todas las mañanas. Si quería ser una adolescente normal, tenía que aceptar que ya no era una niña, enfrentarme a los cambios de mi cuerpo y asumirlos de la manera más natural posible. Las demás niñas tenían más tiempo para eso, pero yo tenía que ser fuerte y hacerlo en dos meses. ¿Cómo iba a hacer cosas tan normales como, por ejemplo, cambiarme en un vestuario con otras chicas, si me asustaba de mi propio cuerpo? Quería integrarme bien, y eso incluía esas cosas. Tenía que mirar mi cuerpo de forma positiva y reconocerlo como mío. Nessie, la mujercita, me repetí a mí misma, sonriendo. Respiré muy hondo, solté el aire poco a poco y abrí los ojos. Miré fijamente la imagen del espejo, mi imagen, sin apartar la vista. Me miré de arriba abajo, lentamente. Una, dos, tres veces. Empecé mi propio examen, intentando poner todo de mi parte en ser positiva. Observé que mi pecho había vuelto a crecer. Esos sujetadores me los había comprado la semana pasada y ya no me servían. ¿Es que esto no iba a parar nunca? Bueno, no es que me molestara especialmente, pero tendría que volver a comprar más. Era un poco molesto, sin embargo, y esforzándome en ser positiva, supuse que me acabaría acostumbrando y al final puede que hasta me gustase. También percibí que era un poco más alta, ahora medía más que mi madre, ya llegaría al 1,70. Pasé de medirme, tenía buen ojo para eso. Mis piernas eran largas y bien contorneadas, bonitas, mi cintura, estrecha,

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mis caderas eran un poco más anchas, en total consonancia con los hombros, y mi cara seguía siendo más o menos la misma, sólo que un poco más femenina y menos redondeada. Según me iba fijando, me fui dando cuenta de que había cosas en mí que no habían cambiado tanto. Eso era un alivio y me sentí un poquito mejor. Me acerqué un poco más al espejo y empecé a buscar esas cosas. Mi pelo seguía siendo casi igual. Era largo y de color bronce, como el de mi padre, lo único que había cambiado es que ya no lo tenía tan rizoso como de pequeña. Ahora el rizo empezaba a la altura de las mejillas, era mucho más abierto y el pelo parecía más suelto, con más movimiento. Hice una mueca de aceptación, eso me gustaba. Ahora entendía por qué la tía Rosalie se empeñaba siempre en hacerme peinados. Mi piel seguía siendo igual de impenetrable, si bien era muy suave al tacto y su temperatura había descendido hasta los 40º, y seguía teniendo esa luminosidad especial, aunque podía pasar por la de una humana perfectamente. Mis ojos también eran los mismos. Del mismo color marrón, igual de brillantes y expresivos. Hasta conservaban un pequeño matiz infantil que me gustó y me hizo sonreír. Incluso mi sonrisa era la misma de siempre. Había hecho bien en contárselo a Jake. Gracias a su consejo, ahora estaba más relajada. Me alejé unos pasos del espejo y eché una última ojeada para hacer mi veredicto: La misma Nessie de siempre, pensé. Sólo que más mayor.

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COMIENZO
Me sentía más animada. Y nerviosa. Me puse la ropa que Alice me había preparado ―la interior incluida, ya que ahora no tenía sujetadores―, ordené un poco aquel embrollo e hice la cama. Me asomé de nuevo a la ventana para ver si ya había vuelto Jacob, pero seguía sin aparecer por allí. Fruncí el ceño, preocupada. Salí de la habitación y llegué al saloncito, donde estaba mi madre. ―Buenos días, cielo ―me saludó mientras me besaba la frente. ―Buenos días ―le di un beso y me dirigí a la ventana del saloncito que daba al lado opuesto al que daba la de mi habitación―. ¿Sabes dónde está Jake? ―pregunté, echando un vistazo al exterior. ―Sí, te lo iba a decir ahora. Me giré hacia ella, impaciente. ―¡¿Le ha pasado algo a él o a la manada?! De repente, me asusté un poco. Era la primera vez que no venía a buscarme y me pareció muy raro. ―No, no, tranquila. Estuvo aquí anoche y se marchó con Carlisle a La Push. A Emily se le adelantó el parto y rompió aguas a las dos de la mañana. Él tuvo que sustituir a Sam, que le tocaba turno de noche, y Carlisle estuvo supervisando el parto ―empezó a pasarme los dedos por el pelo―. Nos pidió que no te despertáramos y que te lo dijéramos por la mañana. Sabía que estarías muy nerviosa por lo de hoy y que te iba a costar dormir. Suspiré, más relajada. ―¿Sabes cómo ha salido todo? ¿Emily y el bebé están bien? ―Sí, Carlisle llegó por la mañana temprano. Fue un parto natural, muy rápido, y todo salió a las mil maravillas. Los dos están estupendamente ―mi madre rió entre dientes―. Los niños de La Push son fuertes como robles. Era el segundo hijo de Emily y Sam, otro niño. Se habían casado hacía tres años y esos críos sólo se llevaban dos años de diferencia. Como

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siguieran así, esa casa se llenaría de lobos. Me reí hacia mis adentros al imaginarme la escena. Pero pronto la alegría fue barrida por los nervios. Jake era el que me iba a llevar al instituto y ahora tenía que ir sola. Sabía que el turno de noche de Sam era hasta las diez de la mañana y que Jacob no iba a poder llevarme. ―¿Por qué tuvo que ir Jake? ―inquirí, algo irritada―. ¿No podía ir cualquier otro? ―Es el otro Alfa ―se encogió de hombros―, tendría que ir. ―Pero son dos manadas. Sam es el Alfa de una y Jake el Alfa de la otra. ¿No podían buscarse la vida en la manada de Sam? Mamá se quedó algo pensativa y después se encogió de hombros otra vez. ―Supongo que alguien tiene que supervisar las dos manadas ―dijo. Algo no me encajaba. ―Pero, ¿Sam no tiene un segundo al mando? Jake no está a todas horas patrullando con su manada sólo para supervisar ―enfaticé esa palabra con rabia―, tiene a Leah como segundo al mando bajo sus órdenes que lo hace por él cuando no está. Ambas nos miramos, frunciendo los labios. Mi madre sabía que yo tenía razón. ―Bueno, le diré a tu padre que investigue cuando vea a Jacob. No me gustaba que papá le leyera los pensamientos a Jake, por mucho que gritara, como decía él. Además… ―Papá estaba aquí cuando Jacob vino a avisar, ¿no? ―Sí ―mamá se dio cuenta de mi intención en cuanto formulé la pregunta―, y no me contó nada, así que lo que nos dijo Jacob tiene que ser verdad. Seguía siendo raro, pero, aún así, seguro que Jake no había mentido. ¿Por qué iba a hacerlo? Él nunca mentía. No me encajaba, pero seguro que había alguna otra razón. ―Bueno, ya me lo contará Jake ―sentencié. Mamá asintió con una sonrisa. ―Por cierto, ¿dónde está papá ahora? ―Ha ido a la otra casa para hablar con Alice. ―¿Para hablar con Alice? ―repetí. ―Sí, como Jacob no puede llevarte al instituto, lo hará ella. Están discutiendo el tipo de coche adecuado. Genial. Ya no iba a ir sola. No iba a tener la mano de Jake, pero…

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―Vale ―señalé la puerta de la cabaña con el dedo―. Entonces, voy para allá, a desayunar y eso. ―Voy contigo. Salimos de la cabaña gastándonos bromas y riéndonos, sin embargo, se me hizo raro el caminar hacia la casa sin Jacob. Desde que era pequeña, venía todos los días de madrugada de La Push en su forma lobuna y se echaba a dormir un rato bajo mi ventana mientras me esperaba. Le resultaba más fácil dormir a la intemperie como lobo y, aunque no era necesario, ya que en caso de emergencia estaba con mis padres, se sentía más seguro en esa forma si tenía que protegerme. En los últimos años, después de nuestro encuentro con los Vulturis, nos visitaban de vez en cuando algunos vampiros curiosos que querían verme como si de un mono de feria me tratase, y no todos eran de fiar, por lo que mi familia y Jake siempre estaban en alerta. Esa era otra de las razones por las que mi familia se quería mudar. Cuando me levantaba, me asomaba a la ventana para avisarle y tirarle una de sus camisetas ―tenía unas cuantas guardadas en la cómoda de mi habitación para que pudiera cambiarse― y cuando salía por la puerta, ya me esperaba como humano, vestido y todo. Después, desayunábamos juntos en la otra casa y charlábamos animadamente. Cuando mi padre me daba las clases en la enorme mesa de cristal del salón, él se sentaba a mi lado y me ayudaba con los deberes, casi parecía mi compañero de pupitre. A mi padre no le hacía mucha gracia, porque decía que me distraía, pero Jake no le hacía ni caso. A menudo se enzarzaban en alguna discusión sobre algún punto de la lección que estuviese dando, sobre todo en Historia, sin embargo, mi progenitor enseguida lo solucionaba diciendo que mi padre era él y que era el que decidía mi educación y formación. A Jake no le quedaba otro remedio que aguantarse en este asunto, aunque seguía protestando e interviniendo, para desgracia de mi padre. Excepto en las clases de piano. Jake solía quedarse mudo e ensimismado cuando me veía tocar. La verdad es que siempre se me había dado muy bien, al parecer, había heredado esa habilidad de mi padre. Cuando era más pequeña, muchas veces tocábamos juntos en el enorme piano de cola blanco que había en la esquina del salón. Me encantaba sentarme a su lado y jugar a competir con él para ver quién tocaba más rápido, o a copiar la pieza que interpretaba, mejor dicho, intentar copiar, porque mi padre era insuperable. Otras veces, me sentaba al piano sola y les dedicaba canciones a mis padres, a mi familia y sobre todo a Jake; todos me

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observaban engatusados, sin embargo, con él era diferente, su sonrisa era especial, siempre me hacía sentir la persona más importante del mundo. Incluso le grabé un CD para uno de sus cumpleaños con temas clásicos populares tocados por mí. Lo guardaba como oro en paño y era la única música clásica que escuchaba. Ahora a mí también me gustaba más otra clase de música, aunque seguía tocando de vez en cuando. Los vampiros curiosos que nos visitaban no eran vegetarianos y algunos alargaban sus visitas hasta el punto que decidían quedarse una temporada. Eso implicaba que salían de caza, así que también afectaban a la tribu de Jake, por lo que a media mañana se transformaba de nuevo e iba a La Push con la manada y no regresaba hasta la tarde. Cuando lo hacía en su forma lobuna, yo salía en su busca, corriendo por el bosque; se transformaba y pasábamos el resto de las horas juntos, jugando o charlando entre los árboles o en nuestro rincón. En cambio, otras veces volvía en su Golf rojo y me llevaba a La Push para que viese a Billy y al resto de los chicos de las dos manadas. Muchas veces, nos quedábamos en su garaje y me enseñaba cosas de mecánica o jugábamos con las piezas. Me encantaba observarle trabajar, el sitio, la grasa, el olor. Otras, nos íbamos a la playa a jugar con la arena y con el agua. En verano, solía llevarme a hacer excursiones por los bosques y acantilados de los alrededores, a recorrer a pie las sendas que había en parte del cauce del caudaloso río Quillayute, a pescar, a pasear por las marismas cercanas a la playa para observar las charcas llenas de vida que se formaban con la bajamar, y a las fiestas tradicionales quileutes, en las que había juegos. Eran los únicos momentos de mi vida en los que jugaba con otros niños, aunque con mucho cuidado, claro, Jake y yo seguíamos las pautas de mis padres a rajatabla. También me llevaba a visitar a Charlie, que cada vez que me veía abría los ojos como platos, aunque prefería no hacer preguntas y se limitaba a hacer su papel de abuelo, a abrazarme y besarme. Pero hoy no estaba a mi lado y, mientras caminaba con mi madre, se me escapaba la vista para ver si lo veía… Alice conducía el Volkswagen marrón metálico de mi padre a toda velocidad por la carretera que conducía al pueblo. Papá la había convencido para que me llevase en este coche, y menos mal, porque ella quería hacerlo en el flamante y caro Ferrari rojo que Jasper le había regalado. Ya llamaba bastante la atención este coche de gama alta y yo quería pasar

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desapercibida como otra estudiante más, cosa que no casaba mucho con la tía Alice. La música estaba altísima y retumbaba en todo el vehículo, pero a ella no parecía importarle demasiado. Cantaba alegremente, igual de alto. Resoplé y bajé el volumen. ―¿Qué pasa? ―preguntó mientras cambiaba de marcha―. ¿No te gusta la ópera? ―Es que estoy un poco nerviosa y esta música me pone histérica ―le respondí, apoyándome en el reposacabezas a la vez que miraba por el parabrisas. ―Ya ―hizo una mueca―. Te falta Jacob. La verdad es que sí. Estaba nerviosa por mi primer día en el instituto, mi primer contacto real y continuado con humanos completos, y necesitaba su apoyo y su calor. Pero también estaba preocupada por él y por la manada. Esos vampiros… ¿y si le había pasado algo, o a los chicos? ¿O a alguien de la tribu? Rodeé la muñeca derecha, donde tenía la pulsera, con la otra mano. ―Espero que te guste tu habitación ―espetó Alice de repente, seguramente para cambiar de tema y relajarme―. Lo he decorado de acuerdo a tus gustos. Ah, y también te he llenado el armario ―dejó caer; yo puse los ojos en blanco y resoplé―. No empieces a poner caras raras antes de verlo ―me advirtió, antes de que yo pudiera acabar de resoplar―. He metido de todo un poco y creo que te gustará ―me miró y frunció los labios―. Bueno, y tu madre también me ha ayudado ―admitió. Si mamá la había vigilado, seguro que la ropa me gustaría un poco más. ―Gracias ―le dije con una sonrisa―, debió de costarte un triunfo no dejarte llevar. Suspiró. ―Tu madre también es muy cabezota y puede ser muy persuasiva algunas veces. Cuando empezamos a adentrarnos en el pueblo, aminoró la velocidad a una normal. Nos quedamos en silencio y, después de un rato, me miró, traviesa. ―¿Quieres que te coja la mano y te acompañe hasta tu clase? ―le puse cara como de no, gracias y se echó a reír con esa risa de duendecillo―. Creo que deberías dejar esa manía de aferrarte a la mano de ese perro ―empezó a hablar tan deprisa, que casi parecía que se iba a quedar sin aliento cuando empezaba la siguiente frase―. Eres como esos niños que

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Me apeé del coche y saqué la mochila del asiento de atrás. pero antes de que me diera tiempo. al aire libre. Aunque lo había dicho en tono de broma. escondía algo. sincera. por si tienes problemas. sólo era una broma ―me dijo con una inocencia sobreactuada. Asentí y la despedí con la mano. Cerré la puerta trasera con un suave portazo y suspiré. sobre todo lo de separarme de él. El olor de la sangre humana era bastante fuerte y mis oídos se veían rodeados por cientos de latidos de corazón más lentos que el mío que bombeaban a diferentes ritmos y que provenían de todas partes. Ahora sí que empezaba mi nueva vida. empiezas al instituto y tienes que separarte un poco de él. querrás que se te acerque la gente. Me percaté de que la gente me miraba mientras caminaba hacia el centro. Bueno. Estoy aquí. ―Ya hemos llegado ―su sonrisa delataba alivio. me aparté del reposacabezas para mirarla fijamente. no sé por qué había algo que no me gustaba nada en todo ese discursito. ¿no? Si él fuera pegado contigo a todas horas… Cuando me dio tiempo a asimilar todas las palabras que iba soltando por esa boca. ―De nada. 33 . ―Gracias por traerme ―dije. ―¿Qué quieres decir? ―le interrumpí. Ya sabes que no dejan llevar mascotas a clase. cuando quieras. Además.siempre se agarran a su peluche y no lo quieren soltar y van con él a todas partes. Ya la conocía bastante bien y cuando hablaba así de atropelladamente. Nada que no pudiera controlar. Me giré y le levanté el pulgar a Alice en señal de que todo iba bien. Me miró con esos ojos dorados abiertos de par en par y puso cara de niña buena. al menos. Era mi comienzo. ―Nada. pero no se movió de su sitio. pero me imaginé que. Fruncí el ceño y abrí la boca para hablar. ahora eres mayor. paró el coche. ―Salvada por la campana ―mascullé mientras abría la puerta para bajarme. siendo nueva y en un pueblo pequeño como Forks donde se conocen todos. era normal. Mi tía me sonrió. Respiré hondo y me adentré en el pabellón. me encaminé hacia el edificio. después.

Ignoré a los demás. los labios. 34 . y como yo había esperado. ¿no? ―me preguntó ella de repente. por vergüenza. Sin embargo. tampoco se diferenciaba mucho de lo que sentía cuando estaba con mi abuelo o el resto de humanos que conocía. luego me senté directamente. aunque otra cosa empezó a incomodarme. Iba entera de negro: la sombra de ojos. con lo cual ya sabía a dónde tenía que dirigirme. olía a humana. que era la de Literatura. Respiré aliviada y seguí caminando más tranquila.Jacob y yo habíamos recogido el horario con mis clases la mañana anterior y mis padres se habían empeñado en hacerme un plano a mano alzada del edificio que me había estudiado en casa. Los pasillos y las aulas eran tan cual me los habían descrito mis padres. ―Eres nueva. sólo que un poco más fuerte. de pelo más bien castaño oscuro. ya había muchos compañeros en sus asientos. Era la misma sensación. mientras masticaba un chicle. la ropa y hasta las uñas. El resto de alumnos se giraban a mi paso y se quedaban claramente boquiabiertos. Me di cuenta de que nadie se sentaba ahí en el momento en que me acerqué y todos se giraron para mirarnos. largo y cardado. Su camiseta negra tenía la foto de un grupo heavy que yo no conocía y llevaba unas botas con hebillas por encima de los pantalones. ―Me lo imaginaba ―suspiró. Tenía un piercing de aro en la nariz y era bastante pálida. Al girarse y mirarme me percaté de que tenía los ojos dorados y me llevé una sorpresa. Por el rabillo del ojo observé con más atención a la chica que se sentaba a mi lado. la línea dibujada bajo ellos. Era morena. Con mis ojos de medio vampiro enseguida vi una silla vacía al lado de una chica morena de estética gótica y me dirigí hacia ella para preguntarle si estaba libre. no era nada que no pudiera controlar perfectamente. Además. así que aceleré un poco hasta que llegué a mi primera clase. ―Sí ―asentí. Ahora el efluvio que emanaba de la sangre humana era más intenso y también estaba más concentrado. pero enseguida me di cuenta de que eran lentillas. justo donde se junta con la garganta. y. como me había pasado en el exterior. Comencé a notar la acidez caliente de la sed al final de mi paladar. así que eché una ojeada rápida para ver dónde me podía sentar. Cuando entré en el aula.

no conozco a nadie ―le correspondí la sonrisa de antes y ambas nos reímos por lo bajo. Si quieres. poniendo el papel en el medio de las dos. donde se iba a encontrar con sus tres amigas. Todo el mundo se quedó en silencio y prestó atención a su puesta en escena. ya que no conocía a nadie más y no quería comer sola. Cuando llegamos a la mesa donde se solían sentar. para que no notase mi temperatura. etc. Dos de ellas eran gemelas. Me extrañó que nadie se quisiera sentar con ella. A medida que escuchaba los discursos de las futuras lecciones. ―Nessie Cullen ―rodeé su muñeca con las dos manos por encima de su chaqueta a modo de saludo. A la hora del almuerzo fui con Helen a la cafetería. Las demás clases fueron más de lo mismo: sermones de bienvenida. ―Mi siguiente clase es la de Cálculo ―dije. Insistió en que comiera con ellas y yo acepté. incluso las manos. me fui dando cuenta de que este curso iba a ser muy fácil para mí académicamente. bueno. ―¿Qué horario tienes? ―me preguntó Helen en voz baja mientras el señor Berty seguía su disertación. aunque. ya que había dado la mayor parte del contenido del curso con mi padre. Me cayó bien. Saqué el papel del bolsillo de mi pantalón y lo extendí en el pupitre. no habían coincidido en ninguna clase. presentándonos las lecciones que íbamos a dar y los libros que tendríamos que leer. me sorprendió lo distintas que eran las unas de las otras. Me había contado que. Tenían la blanca piel llena de esos puntitos marrones.―Me llamo Helen Spencer ―y me extendió la mano. Eran las típicas pelirrojas de ojos marrones con pecas. Nos dio la bienvenida y empezó su discurso de primer día de clase. casi hasta demasiado dulce. El resto de la clase continuó con un poco más de discurso y concluyó con la introducción de la primera lección. cambió el semblante y bajó la mirada―. Me pareció un nombre muy normal para una chica como ella. Vestían muy 35 . cosas del destino. si no te apetece… ―Claro. esquemas de las lecciones. delgadas. me parecía una chica muy abierta y habladora. La única diferencia entre ellas era que una llevaba flequillo y la otra no. ―¡Anda! Es el mismo horario que el mío ―sonrió con entusiasmo―. puedes sentarte conmigo en las otras clases ―de pronto. El señor Berty entró por la puerta y posó su maleta encima de la mesa. de pelo liso que les llegaba hasta los hombros.

me di cuenta de que Brenda no dejaba de mirarme de arriba abajo. Estamos todas separadas en todas las clases. Le habría encantado a Alice. Estaba de pie. ―Hola ―dije tímidamente. ―Bueno. para ser una humana. pronto se le pasará y le caerás bien. os presento a Nessie Cullen ―Helen me señaló con la mano mientras hablaba. ―Y yo soy Brenda Miller ―ésta me sonrió con educación. y pude advertir que tenía muy buena figura. Era muy guapa y llevaba bastante maquillaje. ―Sólo te tiene envidia ―me dijo Helen cuando se dio cuenta y vio mi cara de extrañeza.diferente a Helen. la del flequillo es Jennifer y la otra Alison ―matizó Helen. vamos a por nuestra comida o nos quedaremos sin nada en un abrir y cerrar los ojos ―Helen me empujó suavemente hacia la cola―. ya lo verás. y se lo quitas. ―Hola. ―Menuda lata ―se quejó Brenda. Llenamos las bandejas de comida y nos sentamos a la mesa. posando la bandeja de comida. A ella le encanta ser el centro de atención. con tacones de aguja incluidos. Mientras esperábamos y avanzábamos lentamente. ahora que ya las conoces. No te preocupes. Es buena tía. No sabes cómo come aquí la gente. capeado y largo. chicas. pero me pareció que lo hacía sólo por eso. ―Bueno. La otra era una chica con el pelo teñido negro azabache. ―Claro. mujer ―se rió―. más bien era un estilo más parecido al que llevaba yo ese día. ―¡Nosotras no! ―exclamaron las gemelas al unísono. nosotras somos Jennifer y Alison Jonson ―dijeron las gemelas a la vez. ―¿Envidia? ¿A mí? ―ahora sí que estaba sorprendida. dirigiéndose a Helen―. excepto en Cálculo ―siguió Alison. ultra-liso. riéndose las tres. cosa que la hacía aparentar más edad. ―Nos ha tocado a las dos juntas en todas las asignaturas. Cogimos las bandejas y nos pusimos a la cola. ―Hola. Ésta vestía mucho más sotisficado que las demás chicas del instituto. pero tiene ese defecto ―se encogió de hombros―. Sus ojos eran de color marrón oscuro y su tez era normal. 36 . y ahora llegas tú.

en si me echaría tanto de menos como yo a él. ―Sí. Cuando terminé. nunca lo había oído ―me dijo. Me dio un poco de risa. Es un nombre rarísimo. ―Bueno. así que no era mentira. en realidad es una especie de diminutivo. Y eso que nos habíamos llamado todos los días y hablábamos durante horas. Por eso me llaman Nessie. ―¿De dónde eres? ―quiso saber Jennifer. Tenemos el mismo horario. cuando él ya me esperaba en el porche de la casa grande.. ―Renesmee ―repitió Alison. mientras me miraba con cara de espanto. 37 . y las otras tres seguían con la boca abierta. Se quedaron boquiabiertas durante unos segundos. tomate y poco más. sacándome de mis pensamientos. ―Pues yo me siento con Nessie en todas las clases ―contestó Helen. A Brenda se le cayó el trozo de tomate que había pinchado. Eso no estaba dentro del plan. Helen se quedó pensativa durante un rato. lo sé ―suspiré―. mirándome―. ―Bueno. Eso me hizo recordar a Jacob. puesto que había sido él el que me había puesto ese nombre. Había estado allí hacía dos semanas con mis padres para ver a Tanya y a su familia. ―De Renesmee. Yo tengo un compañero diferente en casi todas. pero no tardó en preguntarme.―¡Qué suerte! ―Brenda se acicalaba el pelo con la mano y hablaba a la vez―. Todavía recordaba el larguísimo abrazo que nos habíamos dado a mi regreso. es más sencillo y a mí me gusta. nací aquí en Forks. pinchando las hojas de lechuga con el tenedor.. ―Tienes un nombre bastante raro. Brenda me observó mientras se comía su ensalada de lechuga. Cogí el ketchup y empecé a echarlo lentamente encima de mis patatas para darme tiempo a pensar. en qué estaría haciendo en cada momento. No había dejado de pensar en él en toda esa semana. pero he llegado hace poco de Denali. en si estaría bien. en lo muchísimo que lo había echado de menos durante mi estancia en Denali. Otra vez recordé a Jake. ―¿Y de dónde viene? ―preguntó Jennifer. ―Mi madre tuvo la feliz idea ―maticé esa palabra con sarcasmo― de juntar los nombres de mis abuelas: Renée y Esme ―me encogí de hombros. ya tenía la respuesta.

¿Qué había querido decir Alice? ¿Es que me estaban ocultando algo? ¿Tendría algo que ver con que Jacob no me viniera a buscar esta mañana? 38 . De pronto. qué enredo más gracioso. ―No. Vivo con él y su mujer ―seguí contando mi historia para evitar el interrogatorio―. eran más de lo mismo. En lugar de eso. ¿no? Esto ya era otra cosa. Y él no lo dice nunca. ―¡Nadie nos puede separar! ―exclamaron las dos a la vez. a nosotros. ―Ni siquiera yo sé cuántos tiene en realidad ―eso era verdad―. ya no podía prestar atención al resto de disertaciones de bienvenida y presentaciones de las lecciones de las clases que me quedaban. excepto a estas dos ―y señaló a las gemelas. no podía dejar de hacerme preguntas y de pensar en Jake. aunque no me perdía nada. No sé cuántos años tiene. la palabra separar hizo que me acordara del atropellado discurso de Alice de esta mañana mientras me traía al instituto. Entonces. Ahora mis padres y mis tíos eran mis primos.―Tu apellido me suena mucho. Se me fue el apetito al instante. Su complicidad y sincronización me recordó una vez más a Jacob. en realidad es mi tío. no quería más preguntas―. levantando los tenedores al aire. Tu padre no será el famoso doctor Cullen que estaba en el hospital hacía unos meses. Así que os ha tocado separadas a todas. ―Eso parece ―suspiró Brenda―. y noté un pinchazo en el estómago. Seguí mi plan al pie de la letra. ―Pues sí ―se hizo un pequeño silencio y cambié de tema. ¿Por qué lo habría dicho? Durante el resto del día ―después del almuerzo―. pero aparenta unos treinta y poco. A todas. ¿Mis primos? No me había dado cuenta de ese detalle. pero yo me vine porque aquí tengo mis raíces y a mis amigos ―eso lo improvisé. tus primos son los Cullen que vinieron a este instituto. Las dos se miraron y se echaron a reír. ―Ese hombre se conserva muy bien ―me dijo Helen―. es muy coqueto y se cuida mucho. casi me los sabía de memoria. ―Nosotras siempre estamos juntas ―dijo Jennifer. ―Los famosos Cullen ―masculló Brenda―. ―Somos una ―continuó Alison. Mis padres se quedaron en Denali. y mis abuelos eran mis tíos.

cuando me levanté de sopetón del pupitre. cuando alguien descolgó el teléfono.Entonces. El tono del teléfono sonó cinco veces y nadie lo cogía. que la silla salió despedida hacia atrás y chocó con la mesa posterior. Siempre había odiado esos trastos. Todos siguieron mis pasos con las cabezas. ya desesperada. Doce. ―¿Señorita Cullen? ―preguntó la señora Smith con un tono claramente irritado en la voz. analizando mi rostro de súplica. y asintió. produciéndose un ruido metálico por el deslizamiento de las patas. Once. pero en ese momento me pareció el mejor invento del mundo. seguirían con la farsa y no me enteraría de la verdad. como lo haría una humana. Vaga. Toda la clase. Me enganché el pelo de raíz con la mano mientras daba cortos paseos de acá para allá con nerviosismo. dada la velocidad con que lo había hecho. hacia el pasillo. Seis. Me subió de los pies a la cabeza. Helen me miraba con el rostro aún más pálido de lo que lo tenía normalmente. rápido como el chispazo que sale al encender una cerilla. La señora Smith se quedó mirándome durante unos segundos. 39 . Si llamaba a mi casa y había pasado algo. porque incluso mi cerebro se negaba siquiera a insinuarlo. se giraron después del sobresalto inicial. La profesora de Historia seguía escribiendo las lecciones del curso en la pizarra. Una vez fuera de la clase. Me levanté tan deprisa. sólo que este era frío. cerré la puerta y marqué el teléfono de Jacob a la velocidad de un cohete. A… Jake… le… ha… pasado… algo. Intenté que mi voz pareciera lo más segura posible. El nudo de mi garganta me hacía daño. Nada. Trece… Estaba a punto de colgar. Siete. incluida la maestra. tuve que obligarme a pensar las palabras una por una. Ocho. ―Tengo que llamar por teléfono. helado. Cogí el móvil que mi padre me había metido en la mochila y salí disparada. Es urgente ―susurré al final. arrastrando conmigo la silla. un estremecimiento me recorrió el cuerpo cuando una vaga ocurrencia se me pasó por la cabeza. seguramente porque ni siquiera se había dado cuenta de que me había levantado.

¿Eres tú. tengo que ir a clase. La profesora asintió. ¿Qué te pasa? Pareces nerviosa. pensé. soy Billy. ―No. 40 . al día siguiente lo sería de todo el instituto. más calmada. La gente empezó a levantarse ruidosamente de su sitio. Nessie? ―Sí. Ahora ya no había razón para preocuparme ni para molestarle y. cuando sonó el timbre de la que era mi última hora. Genial. tenía que entrar en el aula. Mis compañeros de clase se giraron para mirarme. y apoyé la mano con el brazo estirado. entre dientes. ―¿Era algo grave? ―me preguntó la señora Smith desde la pizarra. Me di la vuelta y me apoyé. Nos despedimos y colgué el teléfono. no te preocupes. con la cabeza gacha. en el paramento. ahora era el centro de atención de toda la clase. Era una chorrada de las nuestras. gracias ―esta última palabra la dije bajito. además. ¿Te ha pasado algo? ¿Quieres que le llame para que se ponga? Cerré los ojos y respiré aliviada. ―No. Tenía que ser cauta y actuar con sutileza. ―No. Cuando entré en clase. me puse contra la pared. Habían pasado diez minutos desde que la señora Smith había terminado de escribir. no está aquí. Empecé a copiar lo que me había perdido y el resto de la clase transcurrió sin más problemas. Yo que quería pasar desapercibida. ¿está Jake? ―No. todos volvieron las miradas hacia mí hasta que me senté de nuevo. y se giró para seguir escribiendo su interminable lista de lecciones. bajando un poco sus gafas de pasta verdes. a excepción de algunos rezagados que seguían copiando. Seguramente. expectantes ante la perspectiva de un nuevo cotilleo para el almuerzo de mañana. Billy se rió entre dientes. ―No. Me temblaban las piernas. subiéndose las gafas de nuevo. ¿Sabes dónde está? ―Está en su garaje. era una falsa alarma. Tal vez Billy no supiera nada.―¡¿Jake?! ―de un brinco. nada ―intenté relajar el tono de mi voz―.

o con los humanos que ahora mismo me rodeaban. A medida que nos acercábamos a la puerta de salida mientras charlábamos sobre las clases. sonriéndome con esos dientes blancos suyos que resaltaban sobre su cobriza piel y mirándome con sus centelleantes y alegres ojos negros. mi olfato detectó enseguida un olor familiar que se mezclaba con el aire otoñal de fuera y con todos esos efluvios humanos. Jake había venido a buscarme. más que el de ningún otro ser.Helen y yo salimos al pasillo. y no podía dejar a mis nuevas amigas allí tiradas sin despedirme ni nada. Mañana nos vemos… 41 . Se habían portado muy bien conmigo. y su piel tenía algo aromático que me gustaba muchísimo. porque su olor me parecía realmente delicioso. se notaba una suave brisa que discurría por el pasillo y que se iba haciendo más y más intensa. o con los demás lobos. Seguimos caminando despacio ―a mí me pareció una eternidad― y al fin salimos al exterior. Jacob parecía estar en un lugar aislado y único. No me olía a perro mojado. a salvo. Giré la cabeza súbitamente en esa dirección y. Aunque volví el rostro para despedirme de mis compañeras. con las manos metidas en los bolsillos del pantalón. Una ola de alegría invadió mi cuerpo nada más verle. Aunque su sangre no era humana del todo y estaba mezclada con algo animal. a naturaleza. A mí me encantaba su olor. también olía a madera. olía extremadamente bien. desde siempre. donde el olor se hacía más intenso y me indicaba hacia dónde tenía que mirar para verle: a la izquierda. Después del susto de antes. como decía mi familia. donde nos fuimos encontrando primero con Brenda y después con Jennifer y Alison. pero no me daba sed. no pude evitar echar fugaces vistazos a Jacob a cada instante. Ese aroma que me encantaba y que tanto había echado de menos esa mañana. como sí me ocurría con los animales que cazábamos. incluso lobo. Su maravilloso efluvio. de un modo imposible de explicar. chicas ―comenzó a despedirse Helen―. Pero ahora ya sabía que estaba bien. estaba vinculado al bosque. Era extraño. ―Bueno. Aunque no habíamos salido todavía. le vi. era lo único que me apetecía hacer. Tuve que reprimir mis ganas de salir corriendo en su busca y tirarme a sus brazos. por fin. Estaba apoyado en su Harley Sprint. además. Su aroma me llamaba de otra forma. al menos de mis colmillos.

a él le quedaban algo ajustados.―¡Hey. al igual que le pasaba con la camiseta. ―¿Estás ciega? Es muy guapo ―mascullaron las gemelas al unísono entre risitas tontas. ―Nos está mirando ―por su tono de voz. ¿Es que tendrían prejuicios? Porque si era así. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Jacob guapo? ¿Mis nuevas amigas pensaban que Jake estaba como… como un tren? Me quedé observándole y por primera vez mis ojos miraron de una forma extraña. guapísimo. y hacía juego con sus expresivos y grandes ojos del mismo color. y unos oscuros vaqueros largos que no es que fueran ceñidos. de no ser porque yo no era agresiva. que era mi izquierda… Volteé mi cara y vi a varios chicos en el aparcamiento. La verdad. Bueno. junto a sus coches. a la moda. cosa que me molestó bastante. Su pelo negro lucía corto. 42 . ―El chico de la moto ―cuchicheó Brenda sin quitarle ojo. ¿Qué fue eso? Le hubiera dado un puñetazo allí mismo. me percaté de que para Brenda ese nos era como un me―. pero. Tiene una sonrisa preciosa. No me gustaba ese tipo de gente. ―¡Está como un tren! ―exclamó Brenda con entusiasmo. Brenda le lanzó un guiño de ojo descarado a Jacob y le sonrió. mirad a ese tío! ―exclamó Brenda en voz baja antes de que Helen terminara su frase. Llevaba una camiseta marrón de manga corta que marcaba sus músculos y dejaba al aire sus enormes y poderosos brazos. era bastante… ¿guapo? Yo diría más bien muy guapo. Tal vez sí que estaba un poco ciega. porque nunca me había fijado de ese modo. ―¿Cuál? ―pregunté con curiosidad. Brenda estaba frente a mí y su cabeza miraba hacia su derecha. Un chico con moto… Miré de nuevo y sólo estaba… ¿Jacob? Todas le estaban mirando a él… ―¿Qué le pasa? ―miré a Jake sin comprender. tendría que buscarme nuevas compañías. A las cuatro se les cayó la mandíbula y permanecieron así unos segundos mientras miraban a alguien. y porque le podría arrancar la cabeza de cuajo sin querer. Su piel rojiza era de aspecto suave y hacía resaltar aún más sus dientes blanquísimos y perfectos.

me arrojé a sus brazos para abrazarle y me elevó por el aire. ―Lo sé ―apreté mi abrazo―. ―¡Os veo mañana! ―grité. Jake. 43 . mucho ―hundí la cara en su pecho e inspiré para olerle. apretándolo. Estoy muy orgulloso. ¿no has intentado comerte a alguien? ―Muy gracioso ―le respondí con retintín. que ya estaba a puntito de decirlo para hacer la gracia―. Empecé a trotar de camino a Jacob y las dejé atrás con los ojos abiertos por la sorpresa y la boca colgando. Por el rabillo del ojo pude ver que Brenda parecía pálida por primera vez. alejándome trotando mientras me despedía con la mano. Tiré la mochila junto a la moto. Parece más mayor que nosotras. Me aparté un poco de él para mirarle. Gracias por todo. ―Qué efusiva. jugueteando con el pelo. mirándole boquiabierta. A él también le encantaba mi olor. Gracias. acercó su rostro a mi cabeza y me olió el pelo. su voz sonó más seria y muy cálida―. Rechiné los dientes. ―Sí. Apreté el puño con fuerza. ―Sí. dando una vuelta mientras nos reíamos. lo iba a hacer para darle una lección a esa descarada de Brenda. debe de ser de la reserva ―adivinó Helen―. es más. adelantándome a Brenda. sin apartar la vista de él. a mí ―intervine. De un salto. haciendo lo mismo. ―Me encanta la NBA ―siguió Brenda. Jake hizo lo mismo con los suyos. Me posó en el suelo. Veo que tú también me has echado de menos ―susurró.―No es de por aquí. Ahora ya no me importaba salir corriendo hacia Jake. ¿cuántos años tendrá? Aparenta unos veinticinco. apoyé mi mejilla en su cálido pecho y le rodeé el cuerpo con los brazos. ―Bueno. Solté una risilla maquiavélica. prueba superada ―entonces. ―Me gustan mayores ―espetó Brenda. chicas. aunque siempre he confiado en ti. ―Qué. ―Así que ya has hecho amigas ―cambió de tema. ―Me pregunto si vendrá a buscar a alguien ―dijo Alison. Así que tengo que irme. ―Parece un jugador de la NBA ―añadió Jennifer. Mi oportunidad. Jacob se rió.

―Veo que te fijaste poco en ella ―seguí con mi sarcasmo. enfadada. A mí no me hacía ni pizca de gracia. ―Pues bien que te diste cuenta de sus insinuaciones ―dije con sarcasmo. o mañana se me tirará al cuello a morderme. Es un poco… creída. ya. Para mi asombro. ―Mira ―siguió sonriendo. 44 . con la ceja levantada. Algo parecido a fuego me atravesó el cuerpo. Cualquiera se hubiera dado cuenta.―Sí. Bueno. Se carcajeó y me atrajo con fuerza contra su pecho. lo son de momento. no sé si te has fijado. ―Bueno ―Jacob me soltó para ponerse a mi lado y me pasó el brazo por los hombros. pero no hacía más que insinuárseme. ―Ah. es que la estoy viendo desde aquí ―me cogió la barbilla y giró mi cabeza en dirección a mis amigas. ¿No te caen bien? ―Sí ―hice una mueca―. ―No te preocupes. Giré la cabeza para mirarle―. La morena guapa ―maticé esa palabra con intención― no me cae muy bien. al menos. Fruncí el ceño de tal manera. ―Claro. echando un vistazo de vez en cuando. parecía muy satisfecho. que casi me hacía daño. Le aparté y me crucé de brazos. Se rió como si fuera lo más normal del mundo y le miré boquiabierta. Me miró con una mueca sonriente. Se quedó en silencio. y apreté tanto los dientes. Nos apoyamos en la moto y vi que ellas seguían en el mismo sitio. ―No me fijé. que había tenido doce años hacía un mes y medio. disfrutando―. no me gusta nada. ―A lo mejor es lo que quisieras tú ―le solté. si una chica guapa se te insinúa… ―No es tan guapa. A Jacob parecía encantarle mi reacción. lo había notado. ―Ah ―me empezó a dar un poco de vergüenza. Verás. casi todas. mordaz. lleva demasiado maquillaje. mirándome con su sonrisa torcida. ¿Que si no me había fijado? Hasta yo. una de esas sonrisas torcidas suyas. ―Soy un hombre. vas a tener que pararle los pies. ―¿De momento? ―me miró extrañado―. que me rechinaron. ―¿Cómo que ya? ―me aparté un paso de sus brazos para ver mejor su rostro.

haciendo que todos los que aún quedaban alrededor se giraran para mirarnos. ¿Pero a mí qué me importaba? ¿Por qué me tenía que dar explicaciones? Comencé a sentirme culpable. ―¿Qué? ¿Nos vamos? ―preguntó. Jake. encogiéndose de hombros. incluidas mis nuevas amigas. Le abracé de nuevo. El motor rugió con fuerza cuando la arrancó. no me importa. Sólo aparté la vista cuando me guiñó el ojo porque me hizo gracia. ―¡Agárrate fuerte! ―gritó a la vez que aceleraba. que la traía de adorno para apoyarnos en ella? Mi mejor amigo se subió a la moto y yo me monté detrás. Jake! ¡No sabía que me ibas a llevar en la moto! ―¿Y qué te creías. Me aparté de la máquina de un salto. ―Eso es lo que estoy haciendo ―sonrió. puedes hacer lo que quieras. después de ponerme la mochila a la espalda. Me aferré a su cintura y salimos disparados del aparcamiento en dirección a la carretera. pero ni siquiera Jake me dejaba porque era muy pequeña. eso es todo ―alegó. quiero compensarte por lo de esta mañana. No me tienes que explicar nada. dándole un golpecito a la moto con la mano.―Cuando estabas con ellas. ―¡Claro. ―¿En la moto? ―Sí. con una sonrisa de oreja a oreja. te estaba mirando a ti ―ahora hablaba más serio―. Se hizo un tímido silencio que rompió al cabo de un rato. ―Bueno. ¿Te parece bien? ¿Que si me parecía bien? Llevaba años queriendo subirme a la moto. 45 .

Recordé lo mal que lo había 46 . Cuando llegamos a la carretera que daba a La Push y ya no había peligro para los viandantes. ―¡Me encanta! ―exclamé entre risas. Se carcajeó y yo apoyé mi alegre mejilla en su espalda mientras observaba el paisaje de los acantilados de las islas y la playa. Jacob aumentó la velocidad. ―¡A la orden! ―exclamó. ―A La Push. que ya se extendían a nuestro lado. de donde salía la gente a nuestras espaldas para ver el por qué de ese ruido estrepitoso. ―¿Te gusta? ―me preguntó. Mientras caminábamos hacia casa de Emily y Sam. como ir por dónde iba. Jacob me contaba efusivamente la batalla de la noche anterior. ―¿A dónde quieres ir? ―me preguntó. Gesticulaba con las manos y la cara. Habían avistado a uno de esos vampiros curiosos y me hablaba de cómo lo habían acechado y arrinconado hasta partirlo en trocitos. Giró la cara medio segundo para observarme. Nos bajamos de la moto y la condujimos hasta el garaje. la sensación de libertad era enorme. pasando por delante de las tiendas. Me aferré a su cuerpo con más fuerza y él volvió a acelerar. haciendo el saludo militar. Quiero ver a Emily y al niño. Tal vez porque sólo tenía que centrar mi atención en el viento y no tenía que fijarme en otras cosas. Aunque la sensación térmica del aire era fresca cerca del mar. Seguimos por el pueblo. Siempre me sentía más libre a su lado. aunque yo podía correr tan rápido como la moto negra. imitando los movimientos de la pelea con real entusiasmo. arrastrando hacia atrás mi pelo. tiempo suficiente para que pudiera ver que sonreía con satisfacción. entusiasmado. O tal vez era el hecho de ir junto a Jake. yo no tenía ni pizca de frío pegada a Jacob.TAHA AKI El viento templado de finales de septiembre me golpeaba la cara con velocidad. Nos detuvimos al llegar frente a su casa. y.

hacia mí. ―¿Por eso llamaste a mi padre? ―sonrió de nuevo. sonriente. en realidad te llamaba a ti. Acababa de llegar de casa de Emily y Sam ―volvió la mirada al frente―. ―Bueno. Me pareció raro. que ya estaba histérica. habría un tercer al mando… 47 . La explicación no me convencía del todo. ya sabes que Emily se puso de parto y tuve que sustituir a Sam en su turno de noche. ―Pensé que te había pasado algo ―susurré. no quería contarle lo que Alice me había dicho en el coche―. Torcí el gesto. ¿Qué motivo tendría Sam para pedírselo a Jacob y no a Paul? ¿Es que tendría algún problema con este último? Bueno. Simplemente me lo pidió a mí y yo le hice el favor. por supuesto. A ver. pero Jake era sincero. Fue una emergencia. parecía encantarle todo eso. ahora serio. Cuando Billy cogió el teléfono. ―Lo cogió de milagro. en cambio.pasado hacía apenas unas horas. es Paul ―se encogió de hombros sin comprender. estaba a punto de colgar. ―¿Qué pasa? ―preguntó cuando se dio cuenta de mi gesto. ―Nada. pero dejé la frase ahí. ―¿Por qué? ―giró su semblante. ¿por qué tuviste que ir tú y no dejó a Paul al cargo? Jacob bajó la mirada al suelo y se quedó pensativo durante un rato. ¿y por qué iba a pasarme nada? ―Como hoy no viniste a buscarme por la mañana… ―no era sólo por eso. ―Ya. ¿sabes? Metió una mano en el bolsillo del pantalón y cogió la mía con la otra. ―La verdad es que sí ―dijo. bajando la mirada. ―Pues yo lo pasé fatal. ¿Por qué tuviste que sustituir tú a Sam? ¿No tiene un segundo al mando? ―Claro que lo tiene. ―Esa es otra de las razones por las que me pareció raro que no vinieras. Es la primera vez que me dejas sola y estaba preocupada. es que parece que te lo pasaste muy bien cazando a ese vampiro. con las cejas fruncidas. perdona ―me apretó la mano―. pensando. nada más. Tardó tanto. ―La verdad es que no lo sé ―contestó al fin―. ―Y entonces. A él. con ese carácter que tenía… ¿O acaso Paul no podría ir tampoco? En ese caso. y me preocupara ―le miré a la cara para ver su reacción―. Bueno.

con su ventana estrecha junto a la puerta de color azul intenso y las jardineras luciendo sus caléndulas naranjas y amarillas. ya que la habían pintado no hacía mucho. que no podía distinguir las voces de aquellos a los que más conocía: los chicos que componían las dos manadas. ―Sí. ―No. No habrían entrado en la pequeña casa. El barullo era tal. ya que las transformaciones lupinas habían aumentado con la aparición constante de vampiros y ahora. Ni siquiera había un hueco en la encimera para apoyarse. Jared con Kim. ―¿Quiénes están? ―preguntó Jacob. También había gente allí de la reserva de los makah. siguiendo su broma―. No tenemos todo el día ―Jake le dio un suave puñetazo en el brazo. eran ya veinticuatro. sólo que rejuvenecida. Nosotros hemos tenido que salir a tomar un poco el aire ―siguió Embry. La mayoría de los que allí estaban eran los metamorfos con sus respectivas familias.―Mira. charlando. La casita era la misma de siempre. peleándose por pasar. por supuesto. Probaremos a entrar. moviéndose apretadas de aquí para allá por el pequeño salón-cocina y subiendo y bajando la estrecha escalera que daba a las habitaciones del bajocubierta. Era imposible entrar. ahí están los chicos ―anunció Jake. a unos metros. tío. se encontraba la casa de Emily y Sam. Tan sólo en la puerta. de donde era Emily. paradas o sentadas. interrumpiendo mis cavilaciones. Saludé con la mano suelta a los chicos y a Kim. Conocía a todos los lobos de las dos manadas y no estaban al completo. al final del libro. juntando los dos grupos. 48 . Está abarrotada de gente. que me correspondió con una sonrisa tímida. otras. Resoplé al ver todo aquel lío. ―¿Tengo que decirte todos los nombres? ―Seth empezó a gesticular como contando con los dedos. ―¡Buf! ¡No sé si entraréis en esa casa! ―exclamó Seth cuando nos acercamos―. mientras Jake me conducía a la casa. Habían respetado los colores y seguía siendo de color gris ―ahora más alegre―. gracias. Frente a nosotros. Alfas incluidos1. y Embry. que nunca había visto. había dos de los chicos de espaldas que bloqueaban el paso con sus 1 Todos los nombres aparecen en el Índice de Lobos. El interior del hogar de Emily y Sam parecía un enjambre de personas: unas. y delante estaban Seth.

sin empujones. Jake le acarició la cara delicadamente con su dedo mientras le hacía carantoñas y el niño se lo atrapó con su pequeña manita. y nos condujo hasta Emily. No podría decir a quién se parecía de los dos. ―¡Este crío va a ser fuerte! ―exclamó Jacob cuando el niño le apretó el dedo. Se notaba que había tenido experiencia conmigo. La gente lo dejaba pasar. haciéndole un pasillo con suma amabilidad. Nos acercamos para darles un beso a los dos y ella insistió en que lo cogiera en brazos. cuando también me agarró el 49 . Era un bebé precioso. aunque clara. Jake consiguió traspasar el umbral cuando uno de los porteros le vio y le dejó entrar. Me acerqué a los dos para unirme a las carantoñas y a las caricias. pero todas le observaban a él con admiración y fascinación. y también como con sumisión. Me asombré de la habilidad de Jacob para conseguir progresar con tanta maestría. de manera que ahora ya caminaba mejor y podía levantar la vista. moreno y con bastante pelo. que yo no quitaba ojo al suelo para no tropezarme con sus pies― y logramos abrirnos paso entre la multitud. Parecían porteros de discoteca y sólo tenían catorce años. Por supuesto. se llama Ethan. mirando a Emily. Me quedé tan maravillada. Le estaba tocando la pequeña y chata nariz. Nos saludamos. donde ya habían despejado el pequeño vestíbulo y nos esperaba Sam en la puerta de la habitación. yo nunca había cogido a un bebé y me daba miedo que se me cayera al suelo. aunque fuera corta. era tan pequeño. la gente se fue acallando hasta que sólo se oyó un suave murmullo. que hasta yo empecé a sentirlo. Miré alrededor para saludar a las personas que conocía. que reposaba en la cama con el bebé en brazos. así que lo cogió Jake. Me arrastró con él sin soltarme de la mano ―me pegó tanto a su espalda. ―¿Cómo se llama? ¿Ya le habéis puesto nombre? ―pregunté. Aún así. de piel cobriza. Fue entonces cuando me percaté de que no avanzábamos por la destreza de Jacob. Jake aflojó un poco su amarre. no hubiera podido pasar ni una hormiga. Jake no pareció darle importancia. Le tenían respeto. Subimos las escaleras tranquilamente. ―Sí. Según adelantábamos. felicitándole. y llegamos al bajocubierta.enormes corpachones.

Me acordé de su otro retoño de dos años. parecía que no hubiese nadie alrededor. ¿puedo hablar contigo un momento? ―preguntó Sam. que el imprimado pasaba a pertenecer. que esas dos personas estaban hechas la una para la otra. los dos levantamos la mirada tímidamente y nos quedamos así. de algún modo. a la otra persona y que siempre estaría a su lado de buena gana. Seguro que ella estaba ansiosa de tener a su cachorrito a su lado. incluí en el término amiga a Brenda. de la forma que eligiera ella. Salieron al pequeño vestíbulo de la escalera y yo me quedé con Ethan en brazos. haciéndonos pegar un pequeño brinco. Sujétale bien la cabeza. No acababa de entender eso de la imprimación. en la playa. y separamos los dedos inmediatamente. ―Claro. ¿vale? ―dijo. ¿Qué se supone que iba a hacer con ese bebé? Miré a Emily y se lo di. Sólo por hacer eso. parecía que me llamaban… Un carraspeo nos espabiló. para hacerla feliz. pero en casos como el de Leah y Sam. Me había dicho que la imprimación sólo tenía lugar con tu alma gemela. con su profunda mirada. Me daba mucha pena de ella. me quedé mirándole embobada. Aquí había demasiado jaleo. fuera como fuera. Jacob estiró un poco su dedo y empezó a acariciar el mío. y que. que nuestros dedos se quedaron juntos. ―Genial. La eterna enamorada de un amor imposible. para encima de no poder tener hijos. cuida y trata como tales a los de ellos dos. ya alejándose junto a Sam. pero no me había contado mucho. cógelo un momento ―sin que me diera tiempo a abrir la boca. me parecía de lo más injusto. Toma. ―Con Leah. ―Ah ―fue lo único que se me ocurrió decir. Sonaba muy bonito. ―¿Dónde está Joshua? ―le pregunté. Entonces. Sin querer. Jake me había hablado de ello en alguna ocasión cuando era pequeña. con Ethan en medio.índice. Ahora recordaba lo que habían dicho mis nuevas amigas. con las yemas tocándose. Ethan nos tenía agarrados y acercó los puñitos de tal modo. como si nunca lo hubiera visto. Jake me lo colocó en mis vacilantes brazos―. ―Qué bien… 50 . Ya hice amigas y todo ―de momento. en los brazos de Jake. que fue abandonada por su amado al imprimarse de su prima. se merecía el cielo y el universo entero. Sus ojazos negros. ―¿Qué tal tu primer día de instituto? ―me preguntó Emily. ―Jake.

Sam no amaría a ninguna otra mujer durante el resto de su vida. cruzando los brazos y negando con la cabeza. Sólo había que ver la forma en que se miraban el uno al otro. Asentí y le cogí la mano para iniciar la marcha. Lo que había pasado en casa de Sam y Emily me había dejado impresionada. una vez más. que seguía hablando con Sam. Pero había algo más. ―Qué ―me preguntó. Tenía los brazos en jarra y asentía. ―Payaso ―bufó Jacob. ―Bueno. Según Jacob. se encaminaron hacia el dormitorio. Jared le dio una colleja cuando se incorporaba de una de ellas. ahora Sam estaría a su lado como un amigo o lo que ella quisiera. y estaba haciendo reverencias burlonas. Él era suyo. ¡Oh. realmente lo eran. donde seguían Jared con Kim. mientras éste hablaba. pasó lo mismo que cuando entramos y subimos. Jake se colocó a mi lado y Sam corrió con Emily. su majestad! Me giré un poco mientras lo decía. encogiéndose de hombros. Ahora. Éste se rió. La verdad es que parecían tan felices. Jacob se despidió de Emily y Sam levantando la mano y este último confirmó con la cabeza. ¿Cómo no iba a serlo? Tenía a su lado a ese hombre con su entrega total e incondicional. Al bajar por las escaleras. Había amor verdadero. así que me aparté hacia los pies de la cama. no todos tenemos los privilegios que tienes tú ―se oyó decir a Seth a nuestras espaldas―. mirando al suelo. Embry y Seth. Me quedé observándole durante un rato mientras caminábamos hacia la playa. Sam estaba imprimado. Nos quedamos mirando la estampa que teníamos enfrente. mordiéndose el labio. ―¿Nos vamos? ―me preguntó Jake. a través de la puerta de la habitación podía ver a Jake. Salimos al exterior. Sí. desde mi nueva posición. Él se dio cuenta. alguien llegó al lecho para hablar con ella y ver al niño. Eso sí. Y.Sin que terminara la frase. Jake no le dio importancia. ―¿Qué ha pasado ahí dentro? ―No sé a qué te refieres ―disimuló. sacándome de mi mundo. ―No era para tanto ―le murmuró Jake a Seth al pasar a su lado. riéndose. sin pararnos. Agucé el oído para ver si podía escuchar algo. si Emily no estuviera enamorada. 51 . pero ella había elegido amarle. pero cuando puse atención a la conversación. Sobre todo ella.

―No hay nada que contar. ya conoces toda la historia de nuestro antepasado Taha Aki. después de lo que había pasado con Utlapa. Cuéntamelo. un espíritu guerrero malvado que le había robado su cuerpo y fingía ser él. ―Veo que te sabes la lección. negando con la cabeza. Era el único que podía ocultar los pensamientos que no quería que los demás espíritus guerreros oyeran. ―¿Qué leyendas? ¿Es que formas parte de alguna de ellas? Jake me miró sonriendo. vale ―se rió. Sabes de sobra de qué estoy hablando. Nadie sabe cómo lo conseguía. No te creas ni una palabra de esas historias. Menos mal que no puedes leer la mente y todo eso ―se rió otro poco y siguió hablando―. ―Sí ―y comencé a vocalizar como si fuera la narradora de una obra de teatro―. Son cosas de viejos. soy hija de Edward Cullen ―bromeé. Bueno. para salvar a la tribu de la codicia de Utlapa. pero aún así… ―frunció los labios―. fue el primer Espíritu Jefe que usó su espíritu. metiéndolo en un lobo. él seguía oyendo los de los demás. ―Vale. exhalando el aire de repente. Me da un poco de vergüenza. ―Conmigo no tienes por qué. Jake! ¡Cuéntamelo ya. te lo voy a contar. nada más ―y me tocó la punta de la nariz con el dedo. Caminé normal de nuevo. ―Ya lo sé. pero bueno. Verás. ni nada. ―En eso salí a mi padre. riéndome y tirándole de la mano otra vez. ―Edward Cullen ―volví a bromear. Jake ―le azucé. Hizo una mueca y siguió contando todo de carrerilla. dándole tirones de la mano―. A veces la gente se creé cosas… ―¡Ay. Bah. no seas pesado! ―exclamé. porque nunca se vio algo 52 . bueno. Ya sabes. pues se dice que Taha Aki tenía una gran fuerza espiritual y que era capaz de dominar su mente y sus pensamientos como nunca antes había visto nadie. pero no estaba dispuesta a darme por vencida. Sin embargo. mientras hacía eso. Esa gente está un poco chiflada. venga.―Vamos. ―Ya veo. ―¡Eres demasiado rápida para mí! ¡No se te escapa nada! ―rió. ―Bueno. ―Creen demasiado en las leyendas ―suspiró. es una chorrada. Cogió aire y empezó a hablar un poco más serio―. ―¿Por qué dices eso? ―inquirí para intentar sonsacar.

y se quedó pensando. ¿Y qué tiene eso que ver contigo? Me observó. caminas por donde tienes que ir. todos se quedan como patidifusos. Miró hacia arriba y suspiró. a la vez. ―Espera. cuando no quiero que oigan algunas cosas. el Alfa de los Alfa. sólo algunas veces. y puedes hacer todo eso escuchando la canción que quieres tranquilamente. Luego. Esta vez fue Jacob el que me detuvo. como otro día más. no sé. puedo pensar en otras a la vez. ¿Y desde cuándo te pasa eso? ―Me vino hará unos tres meses. ―No sé por qué ocurre. Fue de repente. Si no me lo quieres contar… ―empecé a caminar de nuevo. ―¿Jake? ―¡Bah! Es que es tan absurdo… Sólo son bobadas ―intentó iniciar la marcha. Tampoco me pasa todo el tiempo. mordiéndose el labio con el rostro algo avergonzado. cruzas la calle. Mis ojos casi se salían de sus órbitas. ―¿Cómo es? ―estaba maravillada. ¿Que podía ocultar sus pensamientos? ―¿Cómo? ―me quedé boquiabierta. pero tiré de su brazo hacia atrás. ¿me sigues? ―me miró para ver si le entendía―. de pronto. ¿Te lo puedes creer? Esos viejos me hablan de técnicas cuando yo ni siquiera sé cómo se hace. más o menos. Escuchas la música. ―A mí me pasa lo mismo ―soltó de sopetón. porque llevas tus auriculares puestos. pero. ―No sé. ni cómo lo hago ―se encogió de hombros y empezamos a caminar de nuevo―. Fue el primer lobo de todos. miras que no vengan coches. espera ―me detuve y él hizo lo mismo―.igual. Es un rollo un poco raro y difícil de explicar. como si fuera una especie de… rey o algo así. como para tapar. me dijeron que no podían oír algunos de 53 . Bueno. Los demás no escuchan la música. ―Qué guay. ¿sabes? Como cuando vas por la calle escuchando música con el Mp3. Me uní a la manada para patrullar. y se considera como el mayor de los Espíritus Jefe. está bien. poniéndola atención. Simplemente. ―Está bien. Los ancianos dicen que terminaré perfeccionando la técnica y que lo haré cuando quiera ―se echó a reír―. Ya te digo que ni yo sé cómo lo hago. y.

Uno de esos genes es el que ocasiona lo de los pensamientos. Ahora los ancianos. nunca se le había activado a nadie más. y mi mejor amigo es un metamorfo u hombre lobo 54 . ―Sí. llevamos sus genes de metamorfo ―después de aquella visita de los Vulturis y de la aclaración que había hecho mi padre. cómo son esos viejos! ¡Y lo peor es que los demás se lo creen! ―exclamó.mis pensamientos. pero luego siguió con una mueca de escepticismo― reencarnación de Taha Aki. ―No te hagas ilusiones ―me pellizcó la mejilla con una sonrisita pícara―. Me quedé de piedra. En ese momento creí que me estaban tomando el pelo. ―Entonces. están convencidos de que yo soy una especie de copia o de… ―dudó. sí que puede. mitad vampiro. a lo mejor mi padre tampoco puede. ¿verdad? No me digas que tú crees en eso de la reencarnación. Solamente me funciona con la manada. esto es lo más fuerte de todo. Nessie. Él se dio cuenta. yo misma soy mitad humana. ―Mis padres y mi familia son unos vampiros. clavada en el suelo mientras miraba a mi mejor amigo deslumbrada. estupefacta. Dicen que sólo a mí se me activó ese gen y que lo hizo cuando alcancé la madurez necesaria ―empezó a carcajearse. Para tu padre sigo pensando muy alto. Yo no me reí nada. ―¿Y por qué dices lo de las leyendas? ¿Qué tienen que ver contigo? ―Ya sabes que nosotros somos descendientes de Taha Aki. No te lo irás a creer tú también. pero sólo lo tenía activo Taha Aki. Mis ojos se abrieron como platos otra vez. ―Vamos. créeme ―suspiró―. sin embargo. incluido mi padre. llevándose la mano a la cabeza―. que era como si hubiera interferencias o algo así. Resoplé. desilusionada. Y ahora agárrate. Hasta que llegué yo. toda emocionada. Ya se divisaba First Beach. ―Pero cuando eres un lobo. todos los quileute habían cambiado el término licántropo por el de metamorfo―. en el extremo norte. Es la mayor chorrada que he oído en mi vida ―hizo una pequeña pausa para darle emoción a la historia―. mi padre tampoco te podrá leer la mente ―solté. Esto sólo pasa con los otros lobos. Caminamos por la senda que conducía al espigón de madera de la playa. Este gen fue pasando de generación en generación. cuando estoy en mi forma lobuna. ¿Te imaginas? ¡Es ridículo! ¡Dios. gesticulando con el brazo mientras se reía.

―Pues yo. Son muchas coincidencias. Lo del gen del pensamiento. Seguro que hubo. vale. ¿contenta? ―Así está mejor ―le sonreí―. si fuera él. ¿por qué iba a reencarnarse Taha Aki en mí? Lo más seguro es que se hayan equivocado. pero esto sólo son suposiciones y conjeturas de los ancianos. como el que cree en Dios. ―Rojizo ―contestó él automáticamente. Nunca antes ha habido una reencarnación. suponiendo que fuera cierto. Alá o Buda. Esta gente siempre ha esperado a que algún día el espíritu de Taha Aki se reencarne. cansado. es la realidad ―refutó―. Me quedé pensando un rato. hay y habrá hombres mucho mejores que yo. Suspiró. eso tiene que ser por algo. pero lo otro… Y además. ¿sabes? A veces eres demasiado humilde. Puede que sea la reencarnación de Taha Aki. El que yo haga eso de los pensamientos. Eres… ―me quedé sin habla al volver la vista 55 . que tiene maña. por llamarlo de alguna manera. no quiere decir nada. No hubo. ―Taha Aki era un macho Alfa ―apunté. pero tú también lo tienes. ―A ti siempre te ha resultado más fácil transformarte en lobo que a los demás. No se conoce ningún caso. Es absurdo. es otra creencia más.cuyos antepasados eran personas que sacaban a su espíritu fuera para luchar. ni nada parecido. ¿por qué no? ¿Es que tú no te crees las leyendas de tu tribu? Le seguí mirando pasmada y él puso los ojos en blanco. ―Por supuesto que sí. Así que. ―No es humildad. ―Uno. hay ni habrá nadie tan bueno como tú. Tú ganas ―me pasó el brazo por el hombro y empezamos a caminar de nuevo hacia la playa―. ―Vale. ―¿De qué color era el pelaje de Taha Aki? ―le pregunté. ―También Sam lo es ―me recordó. puede que sea verdad. Dicen que era rojizo ―matizó. ―Hace un momento. Deberías creértelo más. ¿cómo no voy a creerlas? ―¿Entonces? ―Las leyendas son ciertas. No creo que Taha Aki se fijara en mí y me escogiera. creencias. Me transformo en lobo todos los días. lo haría sin pensarlo. dijiste que sólo Taha Aki tenía activo el gen del pensamiento. Le hice un gesto con la mano como de ahí lo tienes y se corrigió a sí mismo―.

―Pero. ya ―asentí. mirando al frente. ―Pues… es como magia ―de pronto. mirando al horizonte―.hacia él. como nervioso. confundida. Carraspeé para aclararme la voz. la… la persona… más… maravillosa… del… mundo. ―Ah. Empezó a acercar su rostro al mío y mi corazón metió la quinta. Pestañeé. con la cara tan roja. era como si me hipnotizaran. Pero. ―Va a tomarse un pequeño descanso estos días para ayudar a Emily y quería que yo me encargara un poco de su manada. podías contarme un poco más de eso. Jake ―dije cada palabra lentamente. Jake se puso rígido. retiró la mano de mi cabeza y comenzamos a caminar de nuevo. Colocó su mano suelta en mi nuca y… … me besó en la frente. pensando las palabras que tenía que decir. y tenía la cara tan cerca. esta vez. Su amigo. la imprimación y todo eso. Es como los movimientos gravitatorios de los planetas en el espacio. que era lo único que me salía―. como en aquella ocasión. pasa a ser lo que más te importa. y así está con ella y con los niños. Cuando la encuentras. su amante…. esos ojos profundos me llamaban. Apartó el rostro. que si hubiera habido un faro en la playa para guiar a los barcos. lo dejas absolutamente todo y empiezas a girar a su alrededor. me ruboricé. lo que ella quiera. me miraba fijamente. Pero a Sam le apetece. ¿no vino su familia de la reserva de los makah? Pensé que habían venido para ayudarla. Ya sabes. Ya no caminábamos. Nada. su hermano. sin dudarlo ni un segundo. Me pareció lógico. Tragué saliva y seguí la frase a trompicones y con un susurro. me acordé de otro tema que me interesaba bastante. Harías cualquier cosa y serías cualquier cosa por ella. ―Hablando de imprimaciones ―empecé―. Una vez que la ves. una semana o así. se quedó ensimismado. yo le habría hecho sombra. te 56 . ―¿Qué quieres saber? ―inquirió. De pronto. ―¿De qué hablaste con Sam? ―le pregunté para distraerme. ―Gracias ―susurró. como aquel día en el bosque cuando le iba a contar lo de mi desarrollo y. ―Sí. todo. ―¿Cómo es? Se quedó en silencio un rato. que sentía su caliente respiración en la mía.

y sobretodo a mi madre. no le hablaba en un mes o más. porque ella es parte de ti. Primero al color pálido y después al color sonrojado. gracias. En un segundo. ―Bien. ―¡Demonios. Joshua se escapó corriendo y Sue y Charlie se pusieron a jugar con él en la arena. la pieza perfecta que te complementa. Es genial. es que yo… ―¡Nessie! ―gritó una voz a lo lejos. con Leah y Joshua. ella es tu alma gemela. Si yo fuera tú. y ella se carcajeó. Creo que no me va a costar mucho adaptarme. ―¡Abuelo! ―exclamé. Jacob y yo nos miramos y nos sonreímos tímidamente. que estaba a su lado. Se limitó a abrazarme y a darme un beso en la frente. Agachó la cabeza y me miró tímidamente. y éste frunció el ceño―. aunque a mi familia. Ella es única. Nessie ―me saludó Leah―. Lo decía con tanto entusiasmo. como regañándola. ¿Qué tal tu primer día en el instituto? Leah era muy simpática y amable conmigo.sientes completo. ―¿Y cómo permites que este idiota te dejara tirada esta mañana en un día tan importante? ―señaló a Jacob. no sé… ―¿Tienes… tienes ganas de que te pase a ti? ―murmuré. como si le hubieran dado una buena noticia. Nunca lo había visto así y me chocó. tu espíritu está completo del todo y sientes una paz interior inmensa. que paseaban por la playa de arena gris y piedras lisas. A mí. siempre me trataba como a una más. en cambio. ―Hola. no los podía ni ver. riéndome. de entre todos los millones de personas del planeta. interrumpiendo su frase. ―¡¿Ya se lo has dicho?! ―le preguntó Leah a Jake después de observarnos. niña! ¡Cada vez estás más… más…! ―Charlie me miró de arriba abajo y parpadeó. la verdad ―admití. el semblante de Jacob cambió. Era Charlie junto a Sue. Parecía muy contenta. alejándome de Jacob para ir a abrazarle. no sé si aguantaría tanto sin hablarle. que. ―Verás ―tragó saliva―. y es como si tú hubieras nacido sólo para ella y ella para ti. ―Bueno. por eso cuando estás con ella. 57 . Jake le dio un pequeño empujón. Sue me dio otro abrazo.

―¿Decirme el qué? ―miré a Jake.Éste apartó la vista de mí rápidamente y le hizo una mueca mientras le daba un pisotón que pretendió disimulado. pero que yo vi perfectamente. 58 .

Me crucé de brazos y le miré con el ceño fruncido. quello. ―Tito Yei. pero no me tapes los ojos. ¿eh? Oye. ―¡Sííí! ¡Iante. El niño empezó a reírse solamente con ver la altura y se sujetó a su frente con entusiasmo―. con Joshua tronchándose de la risa. iante! ―chilló Joshua. Resoplé. junto a Leah. mientras me miraba a mí con una cara de evasión que no se tenía con ella. y se enganchó a la pierna de Jacob. saltando y levantando los brazos de nuevo. que había corrido detrás del crío y llegaba con la lengua fuera―. alzando los bracitos. ¡Menuda energía! Creo que ya no estoy para estos trotes… ―Ah. ya se lo sonsacaría más tarde. y comenzó a alejarse hasta la orilla. ―Yo creo que me voy a sentar un rato ―suspiró Charlie. Sue se rió entre dientes y le acompañó. sin desabrocharlas. ―Pues. Bueno. hundiendo sus diminutos pies en la arena torpemente. ―¡Qué niño! ―exclamó Charlie. todo emocionado. que no veo… Se quitó las deportivas con los mismos pies. Las olas rompían con tanto ímpetu.CONFESIÓN En ese momento. quello ―pidió. inclinándose un poco sobre él. ¡Aúpa! ―y lo cogió para sentarlo en su cuello. Agárrate fuerte. ¿eh. dirigiéndose a uno de los troncos blanquecinos de la playa. Metí las manos en los bolsillos de mi cazadora y me quedé observando a Jake. el pequeño Joshua llegó trotando. Cuando 59 . mientras éste se reía con esa voz chillona y se enganchaba a su cara para no caerse en el agua. Mi labio cambió su curvatura y se inclinó hacia arriba al ver cómo Jacob se metía en el agua y se doblaba hacia delante. venga. que sus pantalones vaqueros se mojaron hasta las rodillas. quieres ser un gigante. fingiendo querer tirar al niño. campeón? ―dijo Jake al niño. mirándome como antes.

―Pero te juro que eso se acabó. estaba enfrascada en sus pensamientos. ―Oh ―al igual que me había pasado con Emily. Y además. ―Quiero hablar contigo. Sí. fue lo único que se me ocurrió decir.volvía a incorporarse y Joshua estiraba las manitas hacia arriba. ¿Qué le pasaba? ―Bueno. 60 . se frotaba las manos sin parar. Y tampoco entendía por qué me lo contaba con esa preocupación y desahogo. Volví a girarme y la que se extrañó entonces fui yo. y parecía nerviosa. era como si se estuviese excusando conmigo. claro… Antes de que terminara de pronunciar la última vocal. ¿damos un paseo? ―espetó de pronto. ―Quiero que sepas que hubo un tiempo en el que sentía algo por Jacob ―me confesó con un tinte de remordimiento en la voz que no comprendí. ¿qué pasa? ―le pregunté al ver que ella no hablaba. su cara se quedó fija en la mía y se transformó en una extraña determinación. cuando terminé de digerir esas palabras. otra vez con decisión. y nos observaba con cierta extrañeza. me giré y le eché un vistazo a Jake. como me había pasado en el aparcamiento con Brenda. Pillé a Leah oscilando la mirada de Jake a mí. La quileute se paró de repente. Mientras mis piernas se movían junto a las suyas. ―¿Y por qué me lo cuentas a mí? ―critiqué. ―¿Eh? ―su tono decidido me sorprendió un poco―. no era de mi incumbencia. empecé a sentirme bastante incómoda y molesta. Tuve que dar una zancada bien grande para comenzar a caminar y poder ponerme a su altura. lejos de disimular o algo. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Que había sentido algo por Jake…? Sin saber por qué. pero. mordiéndose su labio inferior con preocupación. como pensando las palabras que quería decirme. sin poder evitar que mi voz delatara mi inexplicable molestia. Leah tenía la mirada clavada en la alfombra de rocas lisas que se extendía por la arena. te juro que ya no siento nada por él ―siguió en el mismo tono. intentando alcanzar las nubes. con el niño aún dando botes en su cuello. ¿por qué me decía esto a mí? Aunque él era mi mejor amigo. noté algo que me hizo girar el rostro. su pie ya estaba iniciando la andadura. y me miró a los ojos del mismo modo. Éste se había quedado quieto.

―¿Aclararme el qué. ¿no? ―por vez primera. A él le dolía mucho perder a la que entonces era su mejor amiga. en realidad. aunque lo dijo tan bajito… ―¿Qué? ―inquirí. Al principio. no impone sus reglas. La verdad es que yo y Jake no nos llevábamos demasiado bien. ni él era testigo directo de mi amargura. bueno. y. prefería decírtelo yo para aclararte bien las cosas. ―Cómo fue toda la historia. Así que. levantó la vista para mirarme. a la vez que sus piernas se movían de aquí para allá y sus manos se convertían en un revoltijo de dedos―. pero pronto descubrí que. Leah? No lo entiendo. él no es como Sam. eso era lo que me ponía más enferma. cansada. ¿a qué venía todo esto? Me quedé callada sólo para ver a dónde me llevaba todo este incómodo relato―. me sentía libre por primera vez en mi vida. además. Con Jake. empecé a sentir algo hacia él sin darme cuenta. lo reconozco. De esto hace seis años. ya no tenía que escuchar los pensamientos de Sam continuamente. ―Sí. vi el cielo abierto y me uní a esos dos idiotas. bueno. esperando a que yo dijera algo. Así que cuando Jacob dejó la manada de Sam y Seth se fue con él. Solamente lo hice para estar con mi hermano y para librarme de Sam por fin. justo antes de que nacieras. 61 . Aunque luego nací yo y decidió quedarse. Sí. ya sabes que él estaba totalmente en contra de que ella se convirtiera en un vampiro. siempre te da opción a elegir lo que quieres. Jacob tenía pensado vivir como lobo y largarse en cuanto tu madre diera a luz. claro. porque pensaba que ella ya no sería la misma. por mi parte. es que las noticias aquí corren como la pólvora y no quería que te enterases por boca de otra persona. ambos estábamos pasando por algo parecido. Con Jake. porque él estaba demasiado preocupado con el embarazo de tu madre y no veía más allá. Suspiré. empecé a sentirme libre.―Bueno. ya me lo contó ―le respondí―. pensé que sólo era una amistad que comenzaba a surgir entre nosotros. estaba amargada por lo de Sam. extrañada. nos entendíamos ―pero. Por mi parte. ―Ese idiota tampoco le ha contado eso ―me pareció que mascullaba para sí. iba más allá. Y resultó. yo no me llevaba bien con ninguno de los chicos. Por primera vez. Para que no haya malentendidos entre nosotras ―comenzó a explicarme. Sabía que ella no lo superaría y que mi padre la iba a transformar en cuanto yo naciera. no tenía que dar explicaciones.

Vale que me empezara a gustar Jake. haciéndose la tonta―. Nessie. no hacía más que repetirme eso. saliéndose por la tangente. cosas mías ―dijo―. ―Sí. pero lo que más me urgía era separarme de Sam para siempre y olvidarme de él. de acuerdo. aunque otra duda enseguida sustituyó ese sentimiento… ―¿Qué le pasó a Jake que fue tan importante? ―quise saber. tal vez esa amistad que empezaba a surgir. luego naciste tú y todo se quedó en agua de borrajas. que embauca a todo el mundo. pero tienes un aura. Charlie y Sue―. Me di cuenta de que él solamente me iba a ver como a una amiga toda la vida. nada. Lo único que quería entonces era alejarme de Sam. eso también influyó en mi decisión. yo ni siquiera podía odiarte. Sin embargo. Bueno. pero luego me dijo que se lo iba a pensar. pero. y yo sabía dónde me metía. escúchame ―se quedó frente a mí con las pupilas llenas de una redención que seguía sin comprender―. Jake se iba a marchar y yo le pedí que me dejara largarme con él. Jake se… ―su frase quedó colgando en el aire durante dos segundos―.―No. ››Fue entonces cuando todo dio un giro de ciento ochenta grados. No estaba muy de acuerdo al principio. pues eso. Anda. al crío. podía verlo en sus pensamientos. eso también ayudó a que me olvidase de él. tenía que reconocer que sentí cierto alivio por eso último. incluida a mí. ¿Pero por qué me decía esto como si se disculpase conmigo? No entendía nada. te lo juro. y yo no quería tropezar dos veces con la misma piedra. me lo dejó muy claro. Bueno. Además. eso mejor que te lo cuente él. 62 . mira. sabía que él no sentía nada hacia mí. muy molesta. tienes que creerme. creo que están esperando por nosotras ―dijo. A Jake le pasó una cosa muy importante que lo cambió todo. de verdad. era totalmente inútil luchar contra eso. no sé. Y Jake tenía pensado ir a su bola. ya no siento nada por él. no quería que yo le molestase ni que supusiera una carga para él. es que es tan largo de explicar… ―se excusó―. Además. sólo amistad. Siempre me has caído bien. Diablos. sin comprender. pero a ella pareció darle igual y siguió con su extensa explicación. ―¿Ibais a… marcharos… juntos? ―volví a sentirme molesta. así que desistí y me olvidé de él de ese modo. tengo que llevar a Joshua a casa. incluso mis propios sentimientos ―fruncí el ceño. algo. como has dicho. es verdad. ―¡Ah! ―exclamó. pero nada más. Te lo juro. señalando con el dedo en dirección a Jake. aunque esta vez lo hacía atropelladamente―. no sé qué es lo que tienes.

pero asintió después de un rato. no. ―Vale. ―¿Qué es eso que me tienes que decir? ―interrogué. A ver si me das la receta.Y empezó a deshacer el camino que habíamos hecho. mi mejor amigo volvió la vista hacia mí y su rostro cambió. Aunque vivían separados. voy a llevar a Joshua a casa. parecía que Charlie lo hiciera en La Push. ya se lo digo. Bueno. Gracias. tengo que irme. ―Oh. ―Yo también tengo que irme ―dijo mi abuelo―. cada vez estás más guapa y más mayor. ¿quieres que te lleve a casa? ―Ah. pasándome el brazo por los hombros. Charlie miró a Jacob y éste hizo lo mismo con una sonrisita. Ahora ya conocía toda la historia de los 63 . cielo ―aceptó. No te preocupes. y Leah y Seth lo habían aceptado muy bien. Resoplé. Me alegro de verte. no iban por ahí los tiros. se despidieron de nosotros y se alejaron. En cuanto salía de patrullar. Charlie parecía muy feliz al lado de Sue. ―¿De qué hablabais tan concentradas? ―le preguntó a su hermana de manada con un aire desconfiado y de enfado a la vez. y la seguí. con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón mojado. No le he dicho nada de eso. bastante irritada al percatarme de su intento de distracción―. ¿de acuerdo? ―Sí. gateando sobre la arena de la orilla al lado de Charlie y Sue. Su rostro seguía llevando la misma extrañeza que cuando me marché con Leah a pasear. a toda prisa. todavía sin entender nada. qué remedio. Dile a tu madre que ya iré por allí un día de estos. Jake lo hará. visiblemente molesta. Jake esperaba mi llegada. Sue me dio otro beso. se venía corriendo hacia aquí para estar con ella y con Billy. ―¿Cómo? ―su mirada se cruzó con la de Leah y en ella se podían ver sus ganas de matarla. ―De esa cosa tan importante que te pasó cuando nací ―le respondí yo. dándome un beso―. Joshua ya estaba en tierra. ¿eh? ―me guiñó el ojo y se marchó disparada a recoger al niño mientras Jacob seguía mirándola con cara de malas pulgas. Nessie. Charlie carraspeó y Jake retiró el brazo. ―Bueno. Entonces. Eso mejor se lo dices tú de una vez ―contestó ella nerviosamente―. ya se hace tarde. tranquilo. ¿Y qué es esa cosa tan importante que te pasó? ―repetí. Mi abuelo no pareció quedarse muy tranquilo. ¿nos vamos a mi casa a ver un poco la tele? ―propuso con una sonrisa forzada.

parecía aliviado. ―¿Tú lo sabías? ¿Sabías que ella…? ―Podemos vernos los pensamientos. ―No me pongo de ninguna manera ―me defendí. de noche ya hacía bastante frío para la moto. ―¿Qué es lo que te preocupa realmente? ―inquirió. Todavía me sentía un poco molesta por la confesión de Leah. Pero de eso hace mucho tiempo. Creo que tampoco quería saber demasiado. sí que le hubiera dado un ataque. sin dejar de observar por la ventana. y él no preguntaba más. Mientras él conducía. mis padres se lo tenían prohibido a Sue. Se hizo un pequeño silencio que pronto se rompió. iba a reventar. ―Claro. me entretenía con otras cosas y era imposible sonsacarle nada. ―Leah me ha confesado que hace tiempo le gustabas ―revelé de sopetón. no entendía por qué me había dicho eso a mí. charlando y bromeando con la arena y el agua hasta que empezó a anochecer. 64 . Jacob y yo nos quedamos en la playa el resto de la tarde. Sue le había explicado todo y le había llevado a alguna de esas fiestas en las que se cuentan las leyendas quileutes. echando vistazos cortos al trayecto. aunque mi ceño seguía clavado sobre los ojos. yo miraba por mi ventanilla. toda tu manada lo sabe. Giré el rostro para verle. pero aún se quedaba blanco cuando veía a los chicos como lobos. ensimismada en mi mundo.metamorfos. Leah ya no piensa en eso nunca. Cogimos su coche para la vuelta a mi casa. ―¿Qué? ―¿Por qué te pones así por algo que pasó hace tanto y que no tiene importancia? ―siguió. ¿recuerdas? ―me cortó. si no. Se alejaba un poco de ellos. no sabía que las transformaciones eran debidas a la verdadera existencia de vampiros. Ahora fue el rostro de Jake el que se giró hacia mí. como el que le tiene miedo a los perros y guarda una distancia de seguridad por si tiene que echar a correr. Por supuesto. Además. ―Así que era eso ―murmuró. Ella le decía que esa parte de las leyendas eran sólo eso. porque si no. leyendas. ―¿Y también saben que os ibais a marchar juntos como lobos? ―no pude evitar un timbre de retintín en mi voz. No me quiso contar eso que me tenía que decir. Era muy gracioso. ―Entonces. Hasta que llegó un momento en que sentí que tenía que soltarlo.

―No son secretitos ―se rió. no entiendo por qué ha tenido que contarme eso. claro. con esa cara de cordero degollado. por haberme preocupado sólo de mí durante todo ese tiempo. hasta hace sólo un mes y medio eras una niña ―empezó a alegar―. le das demasiada importancia ―y. es decir. bueno. toda tu manada lo sabía ―mi ironía iba creciendo por momentos. Sabe que te ibas a enterar tarde o temprano y querría darte su versión para quedarse más tranquila. no me había dado cuenta de eso. para mi asombro. ―Bueno. Mañana. llevando la vista al frente. Jake. ―Bueno. Tantos secretitos… ―otra vez ese retintín. es verdad. no? Ah. Es como si me estuviese pidiendo perdón o algo así. ―Sí. ―¿Una explicación? ¿A mí? ―ahora sí que no entendía nada. Ahora me sentía culpable. yo qué sé ―se encogió de hombros. Comencé a notar el calor en mis mejillas sin saber por qué. 65 . está claro que si me enteraba. ―Eso es porque Leah siempre ha creído que te debía una explicación ―declaró. Pero te la contaré. ―¿Ah. y egoísta.―Sí. Solamente he dicho que he tenido que adaptarme. Genial. Yo… ―Para. me encanta que hayas crecido por fin ―murmuró. Si te digo la verdad. nada más ―luego. ―Además. Es sólo que…. en serio. eras una niña y en apenas dos meses te has convertido en una mujercita. Y. ―No le doy importancia. ¿sabes? Para mí también ha sido un poco rara esta nueva situación. además. No comprendo por qué nunca me has hablado de esto. la verdad. volvió la vista hacia delante y habló más serio―. tú eres mi mejor amiga. claro. Nessie. ―Perdona. Tu crecimiento no te ha pillado desprevenida solamente a ti. ―Cosas suyas. ―Pues no sé de qué iba a tener que preocuparse. Yo no he dicho que fuera difícil ―me interrumpió con una sonrisa―. Bueno. Dame tiempo. Yo también he tenido que adaptarme y no me ha dado tiempo a contarte toda mi vida con detalles. No sabía que esto fuera tan difícil para ti. ―Iba a contártelo. le salió esa sonrisa torcida suya. no iba a ser por ti.

cuando una cosa alarmó a Jake. estoy bien ―Jake suspiró aliviado―. por favor ―le susurré. Jake sólo la había visto y la iba a ver como una amiga. y yo no me estampé en el parabrisas gracias al cinturón de seguridad. de verdad. Íbamos por la carretera de La Push. En realidad. ¿Qué ha pasado? ―No lo sé ―se giró y miró por la ventanilla―. ―Bueno. 66 . sí. ¿qué es esa cosa tan importante que te pasó? ―le pregunté por enésima vez. Puede que sea uno de esos vampiros curiosos. volví a preguntarme por qué tenía que aclararme nada. Me dio tal tirón. Y por enésima vez. escuchando la música y discutiendo sobre qué grupo de rock era el mejor. sólo ha sido el tirón. te lo aseguro. ella tenía razón. ―Entre Leah y yo nunca ha habido nada y nunca lo habrá ―empezó a explicarme―.Le sonreí. Voy a mirar. No te preocupes. si es lo que quieres. tampoco me lo reveló. Se limitó a darme largas en ese asunto en particular y a explicarme cada uno de los puntos y detalles de su relación recíproca de amistad y hermandad con Leah. Como en el aparcamiento del instituto. ―Bueno. inquieta―. ―Y yo te repito que es lo que estoy haciendo ―me sonrió. Fuera cual fuera la razón. También me contó que Leah seguía teniendo a Sam en su corazón. Jake. aunque ya no le guardaba ningún rencor. ya te dije que no tienes que darme explicaciones y que puedes hacer lo que quieras. mis mejillas se ruborizaron de nuevo y tuve que agachar el rostro y llevarlo hacia la ventanilla otra vez. casi llegando a Forks. alarmado. Frenó en seco. volví a sentir lástima por ella. nada más. agarrando mi rostro entre sus manos y mirando que no estuviera herida. entonces. ―Sí. de eso no me quedó ninguna duda. Sí. que casi me quedé sin respiración. ―¡¿Estás bien?! ―me preguntó. Toda la manada podía ver sus sentimientos cuando ella observaba a su primer y frustrado amor. Esta era la mía. Al final. Terminamos cambiando de conversación y encendiendo el estéreo para poner un CD de 30 seconds to mars. Y ella ya no siente nada por mí. dime. Quédate aquí y no salgas del coche. no era asunto mío. algo chocó y rodó por el capó. ―Ten cuidado. aunque cuando sus ojos se encontraron con los míos.

preparado por si se tenía que transformar en lobo. 67 . Me daba igual Taha Aki. enfrentándose a un posible ataque vampiro. que ya era una especie de amuleto para mí. no sabe con quién se las tiene que ver. Soy la reencarnación de Taha Aki. observando el suelo y los alrededores casi a la vez. si es un chupasangres de esos. mirando a su alrededor. nerviosa. ¿recuerdas? ―me sonrió y salió del coche. Jacob caminó con cautela. Mi mejor amigo estaba ahí afuera solo. Yo estaba asustada. Se pegó al coche y rodeó el capó. ―¡Jo-der! ―exclamó de repente. Alá o lo que fuera.―No te preocupes. Me mordí el labio. en su forma humana y sin su manada. Sólo de pensar que le pasara algo… Me agarré la pulsera.

Giré la manivela y bajé un poco la ventanilla para poder oírle. Déjame tu teléfono. Sí. se lo pasé a Jake por la rendija de la ventanilla. con las manos temblorosas. 68 . de hace unos minutos ―agachó la cara y exhaló todo el aire de repente. ahora que había bajado algo el cristal. aún pálido. ―Es una cabeza humana. tiró la cabeza justo cuando estábamos pasando nosotros con el coche. Me asusté al ver su reacción. Un vampiro había asesinado a alguien delante de nuestras narices. Habían matado a una persona y nosotros no habíamos podido hacer nada para evitarlo. Está totalmente desfigurada y la sección es reciente. todo lo que me dejó él. ya que él estaba acostumbrado a ver muchas cosas desagradables. Me quedé sin aliento. los lobos eran los guardianes contra los vampiros. seguro que tendremos que prestar declaración o algo. ―Esto no es obra de una sanguijuela ―ahora habló más concentrado―. lo tenía en mi puerta. Jake?! ―apoyé mis manos donde las suyas. ―¡¿Qué pasa. Tenía las palmas de las manos apoyadas en el cristal de la ventanilla. Luego llama a Edward y dile que vamos a llegar un poco tarde. como si así pudiera hacer algo para aliviarle. cuando. como desmembrar vampiros y cosas de esas. Cogí el móvil de mi mochila y. Ni siquiera se puede reconocer si es un hombre o una mujer. Volvió el rostro hacia mí. empujándola para que no la abriera. tengo que llamar a Charlie. ―¡No salgas.DORMIR ―¡¿Qué pasa?! ¡Jacob! ―me disponía a salir del coche. yo también podía oler la sangre. en un segundo. Quien quiera que fuese. Sabía que esto podía afectar mucho a Jacob. ―Yo… ni siquiera… olí al vampiro… ―me lamenté. Nessie! ¡Ni bajes la ventanilla! No puedes ver esto ―Jake miraba algo en el suelo con el semblante horrorizado. los vampiros no descuartizan a sus víctimas de este modo ―hizo una pausa y suspiró―.

―Ya he llamado yo a Edward ―estaba tan sumida en mis horribles pensamientos. Le faltaban los ojos y la nariz. al verme pálida y temblando. hablando por teléfono con Charlie.Cuando estaba a punto de girarse para llamar. rezando para que Jake no me hubiera visto. Bajé un poco más la ventana. Abrí la puerta de la que ahora era mi nueva casa. Me observó preocupado―. Y nunca me arrepentiría más de nada como de lo que hice entonces. Me pasó el brazo por el hombro y me acurrucó en su cálido pecho. Estaba seccionada. castaño oscuro. ―No se te ocurra mirar. pero no era un corte limpio. pero fue suficiente para aterrarme. y con los nervios de punta. Lo que quedaba de cara estaba morada y tenía algunos cabellos pegados por la sangre que la bañaba. vigilando a Jacob. pegué un bote en el asiento. Me acarició la cara con ansiedad. La imagen duró medio segundo. por lo que no se podía afirmar si era de un hombre o de una mujer. ¿vale? Negué con la cabeza y se dio la vuelta. me asomé y… …metí la cabeza ipso facto otra vez. alejándose dos pasos del coche. espantada. Subí la ventanilla. 69 . abrazándome con el otro brazo. Pero no hay nada peor que decirle a alguien como yo que no mire algo que no debe. a mí no se me ocurrió otra cosa que asomarme un poco a echar un vistazo. Cuando entramos en el salón. estudiando mi rostro con sus ojos ambarinos muy abiertos. no era ni corto ni largo. Había sido desgarrada y todavía le colgaban de lo que quedaba del cuello los tendones. La cabeza yacía junto al coche. cerca de la rueda delantera del lado derecho. Como había dicho Jacob. Ven aquí ―me susurró. arterias y trozos ensangrentados de carne y piel. El pelo. todos nos esperaban en el sofá blanco. el rostro estaba terriblemente desfigurado. Mientras Jake estaba abstraído. Nos quedamos así hasta que se oyeron las sirenas y la carretera se llenó de coches de la policía. que cuando Jacob se sentó a mi lado. la boca estaba partida y le faltaban la mayoría de los dientes. se paró y me miró. Era una media melena. intentando controlar el temblor de mis manos antes de que él llegara. ―¿Cómo estás? ―mamá se levantó y llegó hasta mí en una milésima de segundo.

idiota?! ¡Yo nunca haría eso y lo sabes! ―entonces. se quedó quieto. ―¡Si no eres capaz de cuidar de ella. Mi padre no pudo decir nada. ¡¿Qué dices. levantándose del sofá. Es que no lo pude evitar ―musité.―¡¿Cómo has permitido que ella lo viera?! ―le bramó mi padre a Jacob. ya no soy una niña. él no tiene que cuidarme. deshaciéndome de las cuatro manos heladas que tenía por la cara y poniéndome al lado de Jacob―. enfadado. mordiéndome el labio. furioso. ―Es un crimen horrible. Además. ―¿Por qué no os lleváis al chucho a jugar afuera? ―protestó Rosalie con los ojos en blanco―. con los brazos en jarra. Jake cogió una pelota de tenis que había en la mesita junto al sofá y empezó a jugar con ella. cogiéndome la cara también entre sus frías manos. Jake hizo rebotar la pelota en la frente de Rose y a mí me salió una risilla. ―¡¿Y qué quieres que haga?! ¡Estaba llamando por teléfono a Charlie! ¡Yo no tengo rayos x en la cabeza como tú! ―soltó. Se giró hacia mí lentamente y me miró con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido―. ―Nada de nada ―afirmó ella―. ―No os preocupéis. estoy bien ―suspiré. ―¿Qué? ―Jake estaba perplejo―. Alice no ha visto nada. Nessie. aunque mi madre seguía mirando a Jake con mala cara. ―Eso mismo pienso yo ―afirmó mientras tanto. fui yo. Genial. entonces…! ―¡Vale ya! ―interrumpí a papá. ya que sabía que la culpa era mía. Él no tuvo la culpa. murmuró algo ininteligible. Jake. Te dije que no miraras. Jacob! ¡Ahora está muy asustada! ―gritó mi padre. Ésta nos dedicó una mirada asesina a los dos. Me pone nerviosa. 70 . ―¡Tienes que tener más cuidado. ―Lo siento. lanzándola arriba y abajo. Fue una casualidad. comprendiendo lo que mi padre había visto en mi mente. Jake resopló. Mi padre se relajó un poco al verme un poco más alegre. ―No creo que haya sido el ataque de un vampiro ―intervino Carlisle. Luego. pero lo más seguro es que haya sido un asesinato… común ―Carlisle no encontró otra palabra para decir que había sido obra de uno o varios humanos―. Emmett aguantaba la sonrisa por si acaso.

―De todas formas. Empecé la disertación de mi primer día de clase con todos mirándome atentos en el salón. Al cabo de un rato. omití todo lo relacionado con el susto que me llevé con Jacob y el babeo de mis amigas por él. Alison y Brenda. ―Que sííííí ―alargué la última palabra. otra vez más. seguramente al acordarse de Renée. ―¡Uf! Ya empiezan. se hizo una pausa y nos quedamos todos en silencio. ―¿Seguro que estarás bien? ―me preguntó mamá. Ya nos enteraremos de lo que sea. También les conté que habíamos ido a La Push a ver a Emily y a Ethan ―Jake me dio un pisotón disimulado cuando iba a contar lo que pasó en la casa. cansada―. estaremos atentos ―apuntilló mi padre. alzando la vista hacia mi madre con una mirada llena de intenciones. Eso le afectaba bastante. Se llamaban por teléfono casi todos los días. Ésta se la correspondió y le cogió la mano. los compañeros de clase y los profesores. ―Cuéntamelo todo ―siguió ella. 71 . Luego. cómo habían sido las clases… y. Papá no dijo nada. Iros tranquilos. ―¿Qué te creías? Nessie no es tan sosa como lo eras tú ―afirmó Jake en tono burlón. con su pelota subiendo y bajando mientras Rosalie suspiraba cansada―. Les di a mis padres el mensaje del abuelo. Jennifer. hasta que mi padre lo rompió con un carraspeo. lo que hablamos en el almuerzo. aunque mi padre ya estaba al corriente. sabía que eso me lo quería guardar en el cajón de mi vida privada. acariciándome el pelo. Sí. Mi madre le dio un pequeño empujón y los dos se rieron. Leah y Joshua. ―Muy bien. a descansar ―resoplé yo. Sue. ―Por si acaso. mi familia se puso a hablar sobre el instituto. así que también me lo tuve que callar y. Ya tengo cuatro amigas ―volví a incluir en ese término a Brenda. la policía lo está investigando ―dijo Jake. ―¿De verdad? ―mi madre sonreía de oreja a oreja. mi padre lo respetó― y que en la playa habíamos estado con Charlie. Mamá se quedó un poco triste. Les hablé de Helen. ―¿Cómo ha ido tu primer día de clase? ―preguntó mamá para cambiar de tema. sí. pero no se habían vuelto a ver desde la boda de mis padres. entre risas. nosotros nos vamos a la cabaña a… descansar ―irrumpió. ―Bueno. por supuesto.

Alice ―le dije con sarcasmo. Jake puso los ojos en blanco y suspiró mientras mis padres ya salían como relámpagos de la casa. Ah. Jacob ―éste dejó de lanzar la pelota para mirarle―. Jacob iba rebotando la pelota en la pared.Sonrió y me besó la frente. Suspiré y la seguimos. seguro que era verdad que le había dedicado mucho tiempo a lo de mi nueva habitación. y. Alice comenzó a subir los peldaños. Me voy a mi habitación. que se ponga el casco. ensimismado en sus pensamientos. el estéreo de mi padre y muchos de sus CDs. un largo banco-arcón de 72 . a la vez que daba saltitos delante de nosotros hacia las escaleras. según se miraba. Jake? Alice saltó como un resorte del níveo sofá y se puso a nuestro lado en un abrir y cerrar de ojos. Me pregunté en qué estaría pensando. ¿Vienes. Ni siquiera vi la puerta moverse. me vino un ramalazo de piedad. ―Bueno ―exhalé―. A veces. me daba la sensación de que eran como fantasmas y que las podían traspasar. Mientras caminábamos por el pasillo de la tercera planta. con cristales de espejo que ocultaban la vista desde el exterior. había un enorme escritorio que ocupaba casi todo el paramento. hija ―papá también me dio un beso―. Alice era única haciéndote sentir culpable. En su lugar. ―Hasta mañana. Aún así. pero más alegre. Como siempre. pero yo no estaba de ánimos para dar elogios. he tenido que visitar a varios decoradores. no nos dio tiempo ni a levantar el pie del suelo. Seguía la colosal cama ―que ahora tenía otro edredón de tonos azulados y a la que le habían añadido dos mesillas con unas lamparitas y un corto cabecero de madera que iba a juego con los paneles de las paredes― y ya no había sofá en la pared norte. y a la izquierda. Era la misma habitación de siempre. ―Me ha llevado bastantes días encontrar la decoración adecuada a tus gustos. ―Me parece que sabemos llegar solos. La cara sur seguía siendo de vidrio. Sabía que le hacían mucha ilusión todas estas cosas. Habían colocado la cama contra la cristalera. ―Tu dormitorio ―mi tía había abierto la puerta y estaba esperando a que yo entrara. la próxima vez que la lleves en moto. frente al escritorio. ignorando mi indirecta. ―Creo que te va a gustar ―manifestó. Cuando lo hice. ¡No veas qué de vueltas he tenido que dar! El día había sido bastante largo y. junto con baldas llenas de libros. estaba cansada. con el broche final de la noche. me quedé asombrada.

las montañas y el río. ―Muchas gracias. ―De nada. para poder observar las vistas del bosque. Reparé en la puerta que antes no había en la pared este y la señalé con el dedo. mientras seguía jugando con la bola entre sus manos. Si no te gusta algo. Alice. Ya sabes que estoy a tu entera disposición ―hizo una reverencia. Alice le fulminó con la mirada. ¿no? ―dijo ella en tono falso. Alice! ―¿Te gusta? Dime la verdad. la cambiamos. armario. apoyándose en el marco de la puerta.madera clara ―de la misma tonalidad que el cabecero y las paredes paneladas― decorado con cojines a juego con la colcha. ―¿Jacob va a dormir en mi cama? A Jake se le cayó la pelota al suelo y se alejó rodando por el pasillo. ―¡No! Me encanta. ―¿Vestidor? ―pregunté. Las zonas de armarios se dividían a cada lado de las paredes más largas. quedando un pasillo en el medio. Todo estaba al detalle. Se había esforzado tanto por mí. sorprendida. ―Le añadimos una puerta que comunica con el pequeño cuarto de al lado para hacerte el vestidor. ¿recuerdas? ―Me hablaste de un armario ―me dirigí hacia la puerta. La oí botando escaleras abajo. En el resto de las paredes habían distribuido cuadros con dibujos actuales y vanguardistas a diferentes alturas. Sonreí del alivio. justo donde la puerta. Lo que me había dicho en el coche era verdad. aunque también estaba muy iluminado por óculos. El vestidor era un cuarto rectangular y tenía un pequeño lucernario en el techo. Al fondo del pasillo había un puf de estilo moderno con un pequeño tocador y un espejo. Antes era un trastero. aunque la que más predominaba era la del mío. ―Bueno. Me arrepentí de juzgar a Alice antes de tiempo. en serio ―le di un abrazo. Miré a mi alrededor. todo iluminado por el lucernario. te hablé de ello esta mañana en el coche. sonriendo con malicia. Todo me encanta ―la abracé de nuevo. ―Por fin tienes un dormitorio en condiciones ―dijo Jacob. ―Guau ―exclamó Jacob. ―¡Es genial. vestidor… Qué más da. La ropa era muy variada y de varios estilos. 73 . ―Sí.

―¿Puedes dormir conmigo esta noche? ―le pedí a Jake―. Es que lo que pasó en el coche me asustó un poco. aunque nos separara la pared. con él muy lejos. Era una tontería.Cuando volví la vista hacia Alice. ―No veo otro sitio ―volví a mirar en redondo―. ¡¿Pero qué rollo os traéis vosotros dos?! 74 . Cuando era pequeña. me sentía mucho más relajada. no y no! ―exclamó Alice. puesto que mis padres siempre habían estado en la casa para protegerme si algo malo pasaba. que no me había dado cuenta de este pequeño detalle. Puse los ojos en blanco. y por supuesto que lo haría. Tenía tantas ganas de tener mi media independencia. ―Si… si es lo que tú quieres ―susurró él. cielo? ―inquirió. me mataría! ―Creo que lo mejor es que a partir de ahora duerma en mi casa toda la noche ―declaró Jacob―. siempre duerme un par de horas. Cuando te levantes. pero cuando me viene a buscar de madrugada. ―Ya. ¿de acuerdo? Ya no hace falta que vigile tanto. le oía cuando se echaba en el suelo y eso me hacía sentir como si durmiera conmigo. ―¡No. Muchas veces. alzando los brazos al aire y agitándolos sin parar―. pensé que… ―¡De eso ni hablar! ―me interrumpió ella. como siempre ―miró a Jacob con cara de pocos amigos y éste se encogió de hombros con una mueca de desconocimiento. ésta estaba con la boca colgando. como es tan grande. Percatarme de eso tan de repente y recordar lo sucedido en el trayecto de vuelta a casa. El único sitio que veo es la cama y. Alice le dedicó una mueca de odio. ¿Dónde va a dormir. aquí estás muy protegida ―matizó con segundas. solía verle como mi ángel de la guarda. Éste tragó saliva audiblemente y por la boca de Alice se podían ver hasta las amígdalas. y aquí no veo ningún sitio para él ―señalé con la mano el interior del dormitorio―. ya me tendrás abajo para desayunar. Y ahora iba a tener que dormir sola. pestañeando sin parar. si no? ―Pues… en su casa. nerviosa―. no. ―¿Cómo has dicho. hizo que me diera un escalofrío de miedo. ¡Si tu padre se enterase. Ahora no dormiría tan tranquila como cuando sabía que Jacob iba a estar afuera bajo mi ventana a las cuatro de la mañana. pero con Jake me sentía más protegida. Me quedé pensando.

―Los perros duermen fuera de la habitación ―espetó―. enfadada. El semblante de Jake me pareció una mezcla de vergüenza y desilusión. Así que. Rosalie. Se dejó caer en la cama. Espero que te portes correctamente. las dos con los ojos abiertos como platos. Mi tía expulsó el aire por la nariz. fuera del dormitorio. pero yo. por tu bien ―le dijo con ojos de advertencia. con los brazos cruzados en la cabeza. ―Puede quedarse a dormir. Luego. además. tenía la cara tan roja como un tomate. pero enseguida lo cambió por una sonrisa pícara. Jasper y yo nos vamos de caza a las montañas. no parecía muy conforme. Reza para que tu padre no se entere de esto. ―Vale ―le sonreí para darle las gracias. boca arriba. ―Bueno ―suspiró ésta―. ¿no? ―De acuerdo ―asentí yo. Jasper me está esperando para marcharnos. con las cejas y los labios fruncidos. o me transformo dentro de la habitación. a Jacob le cambió la cara. Ya está. Cuando Alice salió. Más o menos es como hacíais antes. jovencita. como dijo antes. 75 . donde seguía Jake―. le dedicó una mirada con intención a Jacob―. Entró sonriente y cerró la puerta. Em tiene antojo de oso ―se encogió de hombros. debe de estar muy ocupado. con lo cual me tengo que desnudar para hacerlo. ―¿Os vais a algún sitio? ―quise saber. Emmett. ―Sí. Alice y yo nos quedamos tiesas en el sitio. ―Lo malo es que no entro por la puerta como lobo ―afirmó con su sonrisa torcida―. aunque la perspectiva que se abría ante ese mañana no me gustaba nada. Jake. Puede dormir al lado de la cama como lobo. A partir de mañana tendrá que dormir en su casa. Carlisle y Esme se quedan en casa ―me dio un beso en la mejilla y se dirigió a la puerta. Miraba a Alice con rabia. en cambio. una de dos: o duermo como humano. Dormirás como lobo ―acentuó― en la puerta. Me voy abajo.Escúchame bien. Me extraña que no esté aquí ya. porque si no… ―Me refiero a dormir como lobo ―mi rostro ya había empezado a cambiar de color al darme cuenta de que me había malinterpretado―. pero sólo por hoy.

―Me parece que por hoy ya hemos hablado bastante ―respondí. Se quedó mirándome otro rato y suspiró. Nessie. observándome. Caí en la cuenta de que Jake había estado patrullando con la manada durante toda la noche y no había dormido desde que se había tenido que marchar a casa de Emily y Sam. Por mi culpa tienes que dormir en el suelo. Es mejor que me quede fuera. no te preocupes. 76 . Y cerró la puerta. bostezando de nuevo mientras se incorporaba. ¿vale? ―Vale ―le sonreí. frente a mí. riéndome. ―Creo que lo mejor es que durmamos ya ―le dije al ver que se le cerraban los ojos. ―Hasta mañana.―¡Esta cama es comodísima! Es una pena que no me dejaran dormir aquí. estoy hecho polvo. Me sentí mal por hacerle dormir en el suelo del pasillo por mi estúpido y merecido miedo. ―Si quieres. ―Hasta mañana. sólo tienes que llamarme. que me estremecí un poco. Encendí una de las lámparas de las mesitas y apagué la luz del techo. Se quedó sentado a los pies del camastro. Si tienes miedo o algo. Esto no es nada para mí ―declaró entre bostezos. ―Creo que tu tía la médium tiene razón ―murmuró―. ―Estaré justo aquí. Ahora mi nueva vida ya había empezado a abrirse paso. Llevaba unas veinte horas en pie. puedo quedarme para charlar un rato ―abrió un ojo para mirarme. y me rozó la mejilla con el dorso de la mano. Él también se rió. ―Bah. Se levantó y salió por la puerta. pero. Observé la habitación durante unos minutos. ―Ojalá pudieras dormir en la cama. asomó la cabeza para mirarme. sacando el aire por la nariz y frunciendo los labios. Jake. ―Lo siento. entonces me marcho al pasillo ―anunció. Era tan caliente y suave. ―Bueno. antes de cerrarla del todo.

―Ya pasó ―me susurró. pequeña ―se sentó a mi lado y me acarició la cara con impaciencia. ―Sí ―asentí con la cabeza. Sólo podía escuchar sus escalofriantes gritos y rugidos. Me lo puse. sólo que era yo la que no podía entrar en él. Era como si lo hiciera por la cinta de una de esas máquinas de correr. Estuvimos abrazados unos minutos hasta que me calmé un poco. que tardé un rato en calentarla. No. como para moverme. La criatura le había clavado los colmillos. y si me movía de mi sitio. sujetándome por los hombros. Ya pasó todo. por eso Jacob no podía escucharme. ―¿Estás mejor? ―me preguntó mientras me separaba. Yacía como si estuviera dormida. Me incorporé rápidamente y le abracé con todas mis fuerzas. de esos cómodos que tanto me gustaban. encontré un camisón de algodón gris. ―Ya estoy aquí. Fue cuando me percaté de que no estaba en mi cuerpo. ¿ves? Estoy aquí. así que me quedé quieta en la misma zona. 77 . Me sentía como Taha Aki cuando Utlapa le había robado su cuerpo y se hallaba impotente.Después de rebuscar en el vestidor. hundiendo el rostro en su cuello. se oyó un aullido de dolor terrible. Todavía tenía el alarido metido en la cabeza. En mi sueño corría y corría. tenía que templarla de nuevo. que retumbaban en las montañas. Sólo ha sido una pesadilla. La luna llena iluminaba el claro nevado como si hubiera un foco encima de un escenario. Aunque era de noche. secándome las lágrimas―. Era a alguien. ―Ha sido horrible ―sollocé. Intenté alargar el brazo para llegar a él. Miré hacia abajo y me vi echada en la nieve. el alarido espantoso de un lobo malherido. ―¡Jacob! Jake estaba entrando casi volando en la habitación cuando abrí los ojos. De pronto. Pero él parecía no oírme. había bastante luz. ―¡Jacob! ―grité. Quería alcanzar algo. Era de tirantes y tenía un dibujo de Mafalda. Con lo friolera que era. Era tan grande. me metí en la enorme cama y apagué la luz. Aunque estaba bastante cansada. Mi colosal lobo rojizo estaba luchando con una bestia feroz y extraña que no conseguí ver bien. y me secaba la cara con una mano. pasó mucho tiempo hasta que se me empezaron a cerrar los ojos y me dormí. pero no me movía ni un centímetro.

Todo lo veían natural. ―Idiota ―le di un pequeño empujón en el brazo. no creo que pueda coger el sueño. pero no me dicen nada. Esta cama es enorme. si quieres. Y por mis abuelos no tengas miedo. La habitación estaba bastante iluminada. No creo que sea buena idea. ―Espera ―le cogí por el hombro para impedir que se levantara y entonces me di cuenta de que iba sin la camiseta. no como el resto. Le abracé con alegría. boca arriba. Carlisle y Esme. sólo hasta que me duerma ―le susurré. Jacob me miró pensativo durante un minuto y suspiró. a pesar de ser los más mayores. ¿no ves que ni siquiera han subido? Saben de sobra que estás aquí. sólo me faltaba ronronear. cogiéndole la mano a modo de súplica―. Había entrado tan deprisa. Es la primera vez que estoy en esta habitación. Carlisle y Esme están abajo. No quiero que te transformes. puedes dormir a mi lado y ni siquiera nos encontraríamos ―le dije en voz baja. Me gustó tanto. ―Por favor. ―Bueno. ―¡Uf! Si la bruja Doña Colmillos se entera. ¿Podrás aguantar la tentación y no mirarme? ―cuchicheó con su sonrisa burlona. ―Gracias ―le besé en la mejilla y me aparté a mi lado izquierdo para hacerle sitio. ahora ya puedes dormir ―murmuró. Además. ¿no? Va a pensar mal seguro ―me dijo con un cuchicheo. La pálida luz creaba sombras en las paredes. Me tapó y se echó encima de la colcha. ―Hoy hay luna llena. que me quedé mirándole embobada. que no le había dado tiempo a ponérsela. te puedes ir al pasillo. ¿puedes dormir aquí? ―Entonces tendré que transformarme dentro. ―Tu padre me va a matar por esto. como en mi sueño ―susurré. dibujando las formas de los árboles que había en el exterior. y me dio un beso en la mejilla. y después de lo del coche y la pesadilla. Fijé mi vista en su rostro para no prestar demasiada atención a esa parte de su anatomía―. Luego. eran los más permisivos de todos conmigo. solamente llevaba esos vaqueros largos. 78 . riéndome―. Se notaba que la vida había sido muy larga para ellos y ya no se asustaban por nada. lo sabes. soy hombre muerto. había luna llena.Me apartó el pelo que tenía en el rostro y después metió los dedos entre mi cabello para peinarme.

Sin embargo. pausadamente. 79 . Suspiré aliviada al comprobar que seguía durmiendo y no se había enterado de nada. quería comprobar cómo eran. En el sueño que tuve a continuación volvía a salir Jacob. solo que. Si Jacob se despertara y me pillara. hasta que por fin me dormí. qué guapo era Jacob. Yo también estaba agotada y los leves ronquidos de Jake me arrullaron como si me cantaran una nana. me moriría de la vergüenza. no me conformaba solamente con mirar. Se me fueron cerrando los ojos poco a poco. haciendo que se apreciaran mucho más todos sus músculos. Se movía al ritmo de la respiración. y no pude evitar echar un vistazo a su enorme pecho. con el corazón latiéndome a mil por hora. me moría de curiosidad. en cambio su piel era increíblemente sedosa y olía tan bien. Inspiraba profundamente. con dedos trémulos. Pero. Una voz en mi interior me incitaba. Tragué saliva y levanté la mano para tocarlos. La acerqué despacio y. a ver cómo se lo explicaba yo. Miré al rostro ahora angelical. rocé el pecho con precaución. Me mordí el labio. nunca me había fijado. no pareció notarlo. así que esta vez le acaricié con la palma de la mano. fue un sueño precioso: caminábamos felices de la mano por la playa de La Push.No me contestó. arriba y abajo. en esta ocasión. Me parecieron impresionantes. La luz de la luna también inventaba sombras en su torso. Me incorporé y me acerqué para verlo mejor. Mis nuevas amigas tenían razón. y estaba como un… Soltó un leve ronquido y me eché en la cama como una exhalación. Su pecho estaba muy caliente y los músculos eran fuertes y tersos. Giré la cabeza para verle y ya estaba completamente dormido. por alguna razón.

ya que tenía las extremidades atrapadas. que era imposible. sí. claro ―bostezó y se desperezó―. ¿Has dormido bien? ―Sí. brazo y espalda. mirando hacia los lados. 80 . Estás en mi habitación. Otra vez tuve que desviar la atención a su rostro―. despierta ―le empujé con mi cuerpo. Muchas gracias por quedarte. Por lo menos. Me acurruqué. y funcionó. pero me tenía tan abrazada. me liberó súbitamente y saltó de la cama. Hundí la cabeza en su pecho. Le empujé. Aunque.PRESENTACIONES Noté el calor en mi mejilla. pensándolo bien. en mi pecho. ―Jake. y le abrazaba por la cintura. me di cuenta y abrí los ojos de sopetón. Estaría a salvo del escáner y posterior juicio de mi padre. Muy bien ―la verdad es que había dormido genial entre sus brazos. Estábamos de lado. Jacob se despertó. sí. Ya no tenía frío. Levanté la cabeza para verle la cara y seguía durmiendo profundamente. Intenté desencarcelarme de sus brazos. arrimándome un poco más a la fuente de ese calor. probablemente para paliar mi frío nocturno. Yo estaba entre sus brazos. mi padre ya tenía que estar enterado. Jacob no se despertaba. aturdido y confundido. era el fin. esta vez un poco más fuerte. Jake. ―Buenos días. olía muy bien y se estaba tan a gusto… De repente. Te quedaste a dormir. mirando el uno hacia el otro. ¿recuerdas? ―Ah. él no había advertido la manera en que dormíamos. ―¿Qué? ¿Qué? ―preguntó en estado de alerta. Me percaté de que Jake no se había movido de su sitio y que había sido yo la que me había acercado a él. preparándome para lo peor. No me quedaba otra que despertarle. con la mejilla apoyada en su pecho. y como Alice nos descubriera así.

Jacob salió de la habitación y. salieron chorros helados con una fuerza increíble por el hidromasaje. La ropa interior era punto y aparte. vi que el botón del hidromasaje estaba conectado. Me queda el pelo. ¿vale? Te espero abajo. prácticamente. En cuanto salí del vestidor. muy del gusto de Alice. me levanté de la cama. Rosalie había puesto una silla giratoria enfrente del lavabo para que me viera en el espejo y la encimera se asemejaba a un puesto de venta de productos de belleza capilar. que estaba frente a mi habitación. Nessie. pude ducharme tranquilamente. una camiseta de tirantes blanca y una chaqueta con capucha de color verde pino. ―Vale. Al final. ―Soy yo. ―¡Pero si es mi peluquera! Pasa. pero pude elegir unos sencillos vaqueros. de nada ―me miró el camisón―. Salí al vestíbulo y entré en el baño. En vez de salir el agua por la ducha. ―No. Todo estaba decorado en un estilo actual. todo eran encajes y puntillas. una ducha cuadrada de un metro de lado con hidromasaje. un bidé e inodoro que colgaban de la pared y dos enormes lavabos encastrados en una meseta de mármol con un bajo mueble y un gran espejo. cogí unas toallas del mueble del lavabo. Lo desconecté y abrí el agua de nuevo. lo tengo todo preparado en el baño. Jake! ―exclamé mientras me desenredaba el cabello―. así que después de estrenar el inodoro. Cuando por fin fui capaz de abrirlos. casi me ahogo. cómo no. La cabeza de Rosalie asomó por la puerta. Tenía toda la equipación necesaria para relajarse allí un día entero. Esto… Me voy afuera para que te cambies y eso. Era un baño muy grande. Había un enorme jacuzzi. me desnudé. picaron a la puerta. El baño parecía un salón de peluquería. Y vengo precisamente a arreglártelo. Una de las ventajas de llevar genes de vampiro es que no te tienes que depilar. ¿Ya? Pero si acababa de salir de allí. Rose. cogiendo la ducha con la mano para no congelarme hasta que saliera caliente. 81 .―Nah. Al abrir el grifo. Me enrosqué la toalla al cuerpo y me dirigí a mi habitación otra vez para vestirme. en cuanto cerró la puerta. Bajé el monomando y me restregué el agua de los ojos con las manos. me metí en la ducha y cerré la mampara de cristal. ―¡Ya salgo. pero lo seco en un momento.

Jake ―le interrumpí. La mayoría de las veces no la dejaba improvisar mucho.Como siempre. Pero ya me conocía bien y sabía lo que me gustaba. por la cara que tenía. se emocionaba demasiado y salía de allí como Sissí Emperatriz. Ahora me tocaría a mí. visiblemente enfadado. demasiado sencilla para ella. 82 . ―¡Guau. ―¿Qué te parece? ―me preguntó cuando terminó. ―Vale. Ve a desayunar mientras yo recojo esto ―de pronto. con una suave cascada ondulada que por poco llegaba hasta mi cintura. ―Perdón. ―Está bien ―exhalé―. Se me ha escapado. ―No es ningún sermón. le cambió el rostro y suspiró―. y como no bajes. nos va a acabar con la despensa. Pero no funcionó. mirando con ojos acusadores a mi progenitor―. Ya sabes que me encanta peinarte. ―Gracias. casi no le veía las manos. Hoy me había dejado el pelo suelto. tan sólo me había puesto dos prendedores a ambos lados de la cabeza que despejaban mi rostro. Sólo estuvimos durmiendo. Te veo abajo. ―De nada. ―Buenos días ―fingí mi alegría dándoles un beso a los dos como si no pasase nada. lo único que notaba eran suaves tirones y que mi cabello se iba colocando en su sitio como por arte de magia. porque si no. está perfecto! Rosalie siempre me sorprendía con sus peinados. Ella tenía miedo y… ―No tienes por qué dar explicaciones. Jacob estaba sentado en la mesa y. de lo deprisa que lo hacía. Lo hacemos por tu bien ―me dijo mi padre. Salí del cuarto de baño y bajé las escaleras para dirigirme a desayunar. girando la silla y dándome un espejo de mano para que me mirase por detrás. pero no le llames idiota ―le regañé. mientras me secaba el pelo y me peinaba con el cepillo. sin embargo. cielo ―me dijo con una sonrisa―. Tomé aire y entré. Escuché las voces de mis padres en la cocina y cerré los ojos. pero ideal para mí. así que me solía peinar más o menos igual. muy a su pesar. Ese idiota te está esperando en la cocina. Es mi vida privada. Rose ―le abracé y le di un beso. lo siento ―se encogió de hombros. preparándome para lo que me esperaba. ―Ya os he dicho que no pasó nada ―se quejó Jacob―. adiviné que ya le habían echado el sermón a él.

―¡Nada! ―alegó éste. ¡Puede que nos rozáramos sin querer mientras dormíamos. ¡¿Qué le has hecho a mi niña?! ―ya empezaba a caminar hacia él y mi padre la sujetó. a la vez que bajaba la vista y me ponía colorada. ¡Oh. ―¡No hubo caricias! ―se defendió Jacob con la confusión dibujada en su cara. pero mi madre se quedó aún más pálida. Empezó a subirla hacia su rostro y la retiré bruscamente. rechinando los dientes.A mi padre no le pillé desprevenido. Edward ―le cortó mi madre. Jacob no sabía nada y lo estaba empeorando. levantándose y apoyándose con las manos en la mesa―. No me esperaba el chivatazo de mi padre y me quedé como una piedra. Sólo han sido unas inocentes… caricias ―la última palabra la vocalizó mirándome a mí. 83 . vería que le había tocado el pecho a Jake mientras éste dormía y me moriría de la vergüenza. encolerizada―. ―¡¿Cómo dices?! ¡No te hagas el inocente. enojada―. ―No ha sido él. Bella ―espetó mi padre con un tono monocorde para tranquilizarla. como un rayo. alejándose de mi madre―. apurada. De pronto. no me entero de nada ―se dirigió a mí y me cogió la muñeca―. ―¡¿Qué ha pasado ahí arriba?! ―le gruñó a Jacob. con los ojos casi saliéndose de las cuencas y la boca abierta. ―¡¿Qué?! ―mi madre giró el rostro súbitamente hacia Jacob. Si no. ―¡No! ―exclamé. Toda la sangre me subió a la cara. Lo sentía. no ha pasado nada. Si la dejaba entrar en mi mente. mamá y Jacob me miraron a la vez. Jacob! ―siseó mamá. Mi padre tendría que controlarse y no meterse tanto en nuestras mentes. ¡Ya os he dicho que no pasó nada! ¡Edward. Mamá comenzó a mirarnos a los dos con una cara de espanto. el otro con sorpresa. con un tono entre agonía y disgusto. pero las cosas tenían que cambiar. Una con decepción e incredulidad. díselo! ¡Tú lo sabes! ―Cálmate. Bella. pero si a eso lo llamáis caricias! ¡Uf! La cosa empezaba a ponerse fea. puedes contármelo con la mano. ―Sabes que no puedo… ―Deja que hable ella. O si lo prefieres. no! Hubo un momento de parálisis colectivo en la cocina.

Papá inspiró profundamente y soltó el aire. ―Aunque siempre habrá cosas que no podré pasar por alto ―esta vez miró sólo a Jacob con ojos de advertencia. Ya no tenía sangre. aunque no 84 . pero mi padre la interrumpió poniéndole el dedo en los labios. Así que respiré hondo. ―Me vine a vivir a esta casa para tener más intimidad y no hacéis otra cosa que meteros en mi vida. más inti…intimidad para qué? ―mamá oscilaba la mirada entre Jake y yo. ―Gracias ―suspiré. Intenté relajarme. ―Pues entonces tendrás que ignorar lo que veas. Papá se había pasado de la raya. por lo menos respetarlo ―me senté en la mesa y le di dos palmaditas a la silla de al lado para que se sentara Jake. le dio un pequeño beso a mi madre y salió de la cocina. Cogí dos cuencos y la caja de cereales del armario y los puse en la mesa. la tenía toda en la cabeza. Antes de que Carlisle le llamara. Mis padres se quedaron observando mientras Jacob y yo empezábamos a desayunar juntos. cansado. Edward ―mamá intentó quejarse. Esto es algo que no puedo evitar ―se lamentó él. ―Pero… pero. mientras sacaba la leche de la nevera―. y si no puedes. ―¿Cómo? ―preguntó Jake con el labio a punto de curvarse hacia arriba. ―Para lo que yo quiera ―contesté con determinación. No sé lo que vio papá.. Papá tiene que procurar no leernos tanto la mente ni a Jake ni a mí. Nos miraron mientras me echaba los cereales en el cuenco y luego se los pasaba a él para que hiciera lo mismo.―¿Qué? ―cuestionó ella. ―¡Basta! ―chillé. ―¿Más. Éste le devolvió la mirada y siguió comiendo los cereales. era imposible que me pusiera más roja. No serviría de nada discutir con ellos. lo único que conseguiría es que me pusieran más en evidencia. Ésta se quedó apoyada en la encimera y. ―De acuerdo ―exhaló al fin.. ―Pero sabes que no lo hago a propósito. Vertí la leche en los cuencos y la volví a guardar en el frigorífico.

Jacob me lanzó su cuenco como un frisbee y yo lo encesté en la parte superior del lavavajillas. Me acerqué a mi madre y le di un abrazo y un beso. ―Lo siento. con un matiz triste y algo melancólico en sus pupilas. Con lo del capó. No quería recordártelo. Patrullaré unas cuantas horas y luego me dedicaré a arreglar el abollón del capó ―al mencionar abollón puso una mueca de dolor. pero ya no estaba. ―Sabías que esto iba a pasar tarde o temprano.miraba para ella. cerrando los ojos y asintiendo con la cabeza. Terminé mi cuenco y me levanté de la mesa para meterlo en el lavavajillas. o llegaremos tarde ―me dijo Jake. ―Sí ―me volví de nuevo hacia mi madre. me acordé de la imagen de la cabeza que vi la noche anterior y me entró un escalofrío. ―No importa. ―Sí. Nunca la había visto así. Además. Algo me hizo sentir incómoda. Pero sabía el por qué de esa mirada. Un aire helado recorrió mi cuerpo cuando vi sus ojos. y no había reparado en que ella lo estaba pasando mal. que todavía me ves como a una niña. Además. ya me he dado cuenta ―me dijo con una sonrisita socarrona. ―Tengo que ocuparme de las dos manadas. ―Y yo a ti ―me abrazó con fuerza. Menudas palabras había encontrado mi padre. Jake se dio cuenta. 85 . como sin darse cuenta. mamá ―le susurré. estaba hablando de mis inocentes caricias. así que la miré de reojo. no sabía qué era. A veces soy demasiado curiosa. Nos observaba con la mirada perdida. La besé de nuevo y me acerqué al fregadero para recibir el pase de siempre. Me di cuenta de que yo había crecido tanto y tan deprisa. Me hizo sentir culpable. ―Te quiero. Nessie discutiendo sobre su intimidad y su vida privada. Ya sé que no es fácil. notaba su vista fija en nosotros mientras bromeábamos con los cereales. ―Nos tenemos que ir. ―¿Qué vas a hacer hoy? ―le pregunté a Jake mientras me disponía a cambiar de canción en el estéreo de su coche. su única hija. ―Lo sé ―suspiró. si te hubiera hecho caso y no hubiera mirado. Sin duda. no me pasaría esto. que sólo había tenido seis años para disfrutar de su niña. pero tienes que entenderlo ―me separé para mirarla. también estaba el tema de Renée.

Ahora atente a las consecuencias ―sonrió satisfecho. En ese momento me daban ganas de matar a mi padre. y al cabo de un rato estábamos en el aparcamiento del instituto. Seguramente. Yo… ―Tenías que haberme despertado. puedes hacerlo ahora mismo.Nos paramos en un semáforo en rojo. Nessie ―ahora hablaba serio―. no tenías que haber hecho eso. La sonrisa de Jacob se ensanchó. Jake! ―le agarré las manos. que parecía el reflejo de mis mejillas. ―¿Y ahora qué pasa? ―pregunté. ―Eres un idiota ―bufé. con la cara ya echando humo. Le solté con brusquedad y me crucé de brazos mientras se seguía riendo. escuchando la música. para. ―Bueno. ―Creo que esa gente de atrás te agradecería mucho que me soltaras las manos para que pudiera iniciar la marcha de nuevo ―me cuchicheó. Por fin. sólo tenías que habérmelo pedido ―susurró con su voz ronca. este era su castigo. cansada―. Se rió. tirando de ellas hacia abajo. Estaba durmiendo. ―Si querías tocarme. Seguimos en silencio ―para mi alivio―. Empezó a subirse la camiseta. ―¡No. empezamos a avanzar. pero yo lo estaba pasando fatal. Si quieres. pero por lo menos. ¿te gustó? ―Para nada ―mentí con un tono lo más creíble que pude. mordiéndose el labio y negando con la cabeza. la imagen de su torso bañado por la luna vino a mi mente―. para… para tanto. ―La verdad es que estoy un poco enfadado contigo. Los coches que nos seguían empezaron a tocar el claxon cuando el semáforo se puso en verde y no nos movíamos. ―Lo siento. con el coche estacionado. sarcástico. ―Eres tú la que te morías por acariciarme. así no me hubiera perdido la fiesta ―me interrumpió. ¿Vas a seguir riéndote de mí? 86 . mofándose―. Le dediqué una cara de odio y apreté los dientes. Jacob se carcajeó. Jacob se quedó mirándome. ―No te lo tengas tan creído. No eres… ―de repente. carcajeándose de nuevo.

que llegamos juntas a nuestra clase de Trigonometría. Ésta tenía la cara desencajada. casi con miedo a tocarme. señalándolas con la cabeza. así que traté de no agobiarla. Me acarició la mejilla como la noche anterior. rozándome el cuello hasta que se perdieron en mi pelo. Es que… tengo que reconocer que tu tía la Barbie no te ha dejado mal. sólo que. ―Sí ―aún estaba atontada. riéndome.―No. Los sentí deslizarse por mi rostro. En un abrir y cerrar de ojos. El profesor se puso a dar clase enseguida. Entramos en el pabellón y las chicas se fueron distribuyendo por el camino en sus diferentes aulas. esos que ahora me llamaban y me hipnotizaban―. Entonces. cambió la cara―. parecía más larga de lo normal. eres preciosa ―susurró. Pensé que igual estaba enferma o algo. estirándose para bajar la ventanilla del copiloto. Rosalie hace milagros ―dije. bajando la vista para no tener que encontrarme con sus ojos otra vez―. Me giré hacia atrás y vi a mis nuevas amigas esperándome a unos metros del coche. pero para el mío… Cuando el señor Varner entró por la puerta. con el dorso de la mano. Todo el vello de mi cuerpo se puso de punta. todas menos Helen y yo. así que me fui con mis amigas. Tengo… tengo que irme ―cogí la mochila del suelo de mi asiento y salí del coche. Te vendré a buscar. ―Vale ―y se la devolví. ―Gracias. ―No ―me atrapó con sus profundos ojos. Para un oído humano habrían pasado desapercibidos. la verdad. Jacob me sonrió y miró por mi ventanilla. ya tuve bastante por hoy ―me dijo con su sonrisa burlona. en esta ocasión. Esta vez. ¿vale? ―me recordó con su sonrisa. se hizo el silencio absoluto. Sabía que él no se iría hasta que no me viera entrar por la puerta del edificio. razones trigonométricas y 87 . sus dedos temblaban levemente. mientras me tocaba el pelo. Todas me saludaron efusivamente. la pizarra estaba llena de triángulos rectángulos. Abrí los ojos. Estás muy guapa. No me quedó otro remedio que mirarle―. alicaída. Me volví hacia Jacob. excepto Brenda. ―Tus amigas te están esperando ―anunció. al pasar por el pasillo de entre los pupitres escuché algún cuchicheo sobre mi casi huída del día anterior en la clase de Historia. todavía alelada. Por supuesto. no pude evitar cerrar los ojos cuando me estremecí. ―¡Hey! ―exclamó.

Se hizo un pequeño silencio que aprovechamos todas para meternos algo en la boca. Mientras hacía una línea temporal casi perfecta. Helen y yo habíamos quedado con el resto de las chicas en la misma mesa del día anterior. Aunque tomé algún apunte. Me limité a imitar lo mejor que pude las débiles fuerzas de mis compañeras. su bolígrafo iba a ponerse a soltar chispas de un momento a otro. volví a escuchar los cuchicheos de algunos de mis compañeros. sin embargo. al parecer. no le gustan nada esas cosas ―dijo Alison. Miré a Helen. ―Sí. me sumí en mis pensamientos. Seguía concentradísima en los triángulos. ―¡Madre mía! ―exclamó Helen―. comiéndome una patata. vino a mi mente irremediablemente. Parecía una especie de venganza por haberle mentido el día anterior. me aburría mucho. hubiera salido como un torpedo a través de la pared del gimnasio. ―¿Qué pasó? ―preguntaron las gemelas a la vez. En Historia la señora Smith me sacó a la pizarra para que le hiciera los esquemas del tiempo. Por fin llegó la hora del almuerzo. puesto que ya me lo sabía. Si lo lanzara con todas mis fuerzas. como me decía el profesor.circunferencias con sus radios y radianes. En Gimnasia lo pasé muy bien. ¡Menuda clase te ha dado la señora Smith! Se ha pasado un poco. a la luz de la luna. ¿no? ―Ya ves ―contesté. Hasta sus risas iban acompasadas. al igual que el resto de la clase. Me puse a copiar lo que había escrito de nuevo el señor Varner. Una curva tonta empezaba a elevarme el labio. Piensa que le ha mentido. Mientras fingía apuntar en mi cuaderno. aunque me tuve que controlar al lanzar el balón medicinal. que pinchaba su ensalada con el 88 . Y encima era el de tres kilos. ―Siempre piensa que se están riendo de ella ―siguió Jennifer. Las gemelas se rieron al unísono. Ya sabéis cómo es esa mujer. Todas excepto Brenda. siempre se sentaban ahí. ―Ayer Nessie tuvo que salir a hacer una llamada urgente en mitad de la clase y a la señora Smith le ha sentado fatal. semidesnudo. la imagen de Jake tumbado sobre mi cama. Me espabilé a mí misma e intenté prestar atención a la lección. Con tanto seno y coseno. Las otras clases fueron más amenas. ―Me ha tenido toda la clase en la pizarra dibujando esquemitas ―recalqué la última palabra con rabia. Helen no paraba de tomar notas.

Pues qué mal le quedaba a ella tan sólo el pronunciarlo. Es que estoy tan avergonzada por mi comportamiento de ayer al salir de clase… Bueno. 89 . Pestañeé. no creo que sea buena idea… ―¡Por favor! ―exclamaron las cuatro. Quiero decir. No sabíamos que el chico de la moto era tu novio. perdona. ―Bueno. ―¿Cómo se llama? ―siguió preguntando descaradamente. ―Pues… no ―mascullé. Se rió con una risa tonta mientras mordía el tenedor. ―Nos lo tienes que presentar ―al igual que el día anterior. ¿sale con alguien? ¿Salir… con alguien? Bueno. perdona. no es mi novio. confusa. Genial. ya me estaba arrepintiendo de haberla dicho. Empecé a sentirme rara. Brenda? ―le pregunté―. ¿está libre? ―interrumpió Brenda a Helen―. No encontraba lo que se me había olvidado. ―¡Sí. Jacob ―contesté al fin. Tal vez la había juzgado mal. Conforme iba diciendo la frase. interrumpiéndome. así que no tiene escapatoria ―dijo Helen. ¿Novio? ¿Cómo iba Jacob a ser mi novio? ―No. como cuando se te olvida una cosa y no te acuerdas de qué es. ―No. ―¿Eh? ―todas me miraron expectantes―. No me había equivocado con Brenda para nada..tenedor una y otra vez. Me daba un poco de pena. pero. Nos dio la sensación… ―Entonces. con el mismo rostro de primera hora de la mañana. lo reconocía. guiñándole el ojo a las gemelas. ―Oh. le pega. ―Nosotras también ―agregó Helen―. ¿No te encuentras bien? Ésta me contestó cabizbaja. ―Le hemos oído decir que te viene a buscar. porque ninguna parecía hacerle caso. Es un nombre precioso. Iba cogiendo color hasta que se le iluminaron los ojos. hoy mismo! ―exclamaron Jennifer y Alison al unísono. advertí que para ella ese nos significaba un me. el rostro de Brenda cambiaba radicalmente. por lo menos. ahora también las otras tres. que ahora le brillaban otra vez descarados. ―Jacob ―se quedó pensativa un segundo―. no era salir en ese sentido ni nada. aunque siempre estábamos juntos.. es mi mejor… amigo ―antes de pronunciar la última palabra. ―¿Qué te pasa. no es eso. Aquí faltaba algo.

En el exterior. Apreté los dientes y el paso. dijo una voz para mis adentros tan bajita y tímida. incluida Brenda. El final de las clases llegó antes de lo que a mí me hubiera gustado. Brenda tuvo que recular cuando Jacob estiró su brazo con el fin de atraerme hacia él para abrazarme. comiéndole con la mirada. os voy a presentar ―empecé a señalarlas con la mano. Por lo que vi. mis amigas aminoraron la marcha. Pero esa preciosa sonrisa se ensanchó nada más ver que yo ya había llegado. y en cuanto mis amigas lo vieron. ―Jacob ―dijo él. Ninguna. este es Jacob. Jacob. Vestía una camiseta negra sin mangas y unos vaqueros cortos. 90 . Me reí con malicia en mi fuero interno. ya había arreglado el abollón del capó. y se puso a dar palmitas toda emocionada. sonriendo y saludando con la cabeza. ya las tenía a todas en el pasillo arrastrándome hacia la puerta. aunque los cuatro pares de ojos enseguida volvieron a clavarse en Jake. Os lo presentaré al salir de clase. que casi no la oí. a Brenda ya la conoces. ―Hola. el ambiente era templado y una llovizna casi invisible caía del cielo como si de una cortina se tratase. Le cogí de la mano y empecé con las presentaciones. estas son Jennifer. hasta hubiera dudado de que eran humanas. ―Está bien ―suspiré―. ya me llegó el efluvio de Jacob. cómo no. ―Bueno. Ésta se acercó rauda y veloz para colocarse frente a él. que luego me limpié. Iban tan rápido. ―¡Gracias! ―Brenda me dio un beso. Éste se apoyaba en su Golf rojo. que si no fuese por su olor. ¿Por qué se había tenido que poner esa camiseta? A medida que nos acercábamos hacia Jake. Brenda parecía deslumbrada por sus blancos dientes al verlos tan de cerca. Sin apenas darme cuenta. Helen y…. tímidas. lo estaba tanto. con desgana―. con las manos en los bolsillos del pantalón y con su sonrisa de siempre puesta. Sin llegar a salir del pasillo. Mi Jacob. Alison. empezaron a babear de nuevo.No iba a tener más remedio que presentarles a Jacob. pudo evitar fijarse en nuestro amarre. me llamo Brenda ―se presentó. bueno. Chicas. Salvo Brenda. que ni siquiera se percató de mi temperatura. obligando al resto a seguirme casi corriendo. Las otras tres también se rieron con el mismo entusiasmo y yo intenté concentrarme en acabar mi comida.

Le estaba empezando a coger verdadera manía a esta chica. Me cambió el color del semblante en cuanto escuché la palabra en los labios de mi compañera. Ya os he dicho que sólo somos amigos. casi con autoridad. así que no pude vérselo. ¡¿Sería…?! Si yo lo había escuchado. te invito ―le propuso Brenda. seguro que Jake también. Porque estaba… ¿celosa? Celosa. guiñándole el ojo. asombrada. el entendimiento barrió mi cerebro como un huracán. ―¡Cómo estás tú! ―le cuchicheó Brenda a Helen al oído. mientras negaba con la cabeza. ―Hola. Que me venías a buscar y todo eso. Helen se sacudió la cabeza y carraspeó. Murmuró algo que no fui capaz de entender bien. tiene miedo a que le quiten el puesto y está un poco celosa ―volvió a apuntillar. ¿Y qué es lo que os ha contado? ―Nada ―interrumpí―. ¿no? ―¿Ah. ―Hola. volví a oír muy bajito en mi cabeza. me repetí. Brenda le clavaba la mirada con los ojos a punto de cerrarse y la boca y el ceño fruncidos. ¿Cómo le iba a explicar que no quería presentarle porque… porque…? De pronto. y eso que sólo la conocía de dos días.Mi Jacob. ―Me parece que tu mejor amiga ―matizó Helen con intención―. ―¿No? ―el rostro de Jacob se puso un poco más serio mientras giraba la cabeza para mirarme. ¡Menuda mentirosa! Todo valía para entablar conversación. ―No quería presentarte ―le soltó Brenda a la cara. aunque no de vergüenza precisamente. si te apuntas a tomar algo. Nessie nos ha hablado mucho de ti y teníamos ganas de conocerte ―dijo tímidamente. Jacob giró el rostro hacia el otro lado. nada más. Le solté la mano bruscamente y me volví hacia mis amigas―. 91 . La sujetaba con fuerza. ¿cómo estáis? ―saludó él. ―¿Estas celosa? ―me preguntó él con su media sonrisa. El resto de mis amigas se habían quedado mudas. sí? ―Jake sonrió aún más―. ―Hoy es jueves y trabajo esta noche. ¡Esto era el colmo! Mis dientes rechinaron y la cara se me encendió. Me encogí de hombros con una sonrisa tonta. ―Por supuesto que no ―mentí. Me fijé en cómo mi mano se había aferrado a la suya. mirándome con cara de saber más que yo. Fue lo único que se me ocurrió hacer. Me miré a mí misma.

sonriente. ―¿Qué pasa? Se sentó de nuevo en su asiento. Podía imaginármela súper sexy detrás de la barra. no sé ―Jake me miró para estudiar mi reacción y se mordió el labio. ―¿Nos podemos ir ya. ―Soy camarera en el Ocean ―contestó ella con una sonrisa de oreja a oreja. quiero irme a casa ―le apercibí. vamos ―dijo por fin―. ―Si no puedes venir hoy.―Ah. enfadada. Dios. Las demás se despidieron con la mano. adiós. Intenté fingir indiferencia. De pronto. confundida. El Ocean era el club de moda de Forks. ―Sí. Parecía preocupado y pensativo. como no nos marcháramos de allí. Jake? ―le pedí. El viaje de vuelta fue silencioso. y me pareció que un ligero sonrojo coloreaba sus mejillas. se incorporó sobre mí para cerrármela. ni siquiera me apetecía poner música. de hecho era el único que había en todo el pueblo. Bueno. Al verle así. y cuando abrí la puerta para salir. con todos los chicos amontonados. como solía hacer. 92 . pero me salió un cruce de brazos. La verdad es que no suelo salir nunca. ―Ya veré ―repitió él. se me pasó todo el cabreo. ―Hasta luego. Ha sido un placer ―contestó Brenda. también trabajo los viernes ―siguió Brenda. no pensé que esto fuera tan difícil ―masculló. Estaba a punto de estallar. esperando a que les sirviera la copa. ―Tengo… tengo que decirte algo ―su voz y su rostro denotaban nerviosismo. levantando la vista hacia el techo―. echando fuego por las pupilas. ya debían de tener bastante. empezó a reírse. ¿y dónde trabajas? ―le preguntó Jacob con un tono que no me gustó nada. con Jake. Alice me había hablado de él. No habían prestado atención a nada de la conversación. Genial. ―Espera. pero ya veré. y él tampoco habló. y ella trabajaba allí de camarera. con las manos y la mirada aferradas en el volante. Mi cabeza empezó a llenarse de insultos innombrables en honor a esa arpía. ―¿El qué? ―pregunté. como la noche anterior de camino a mi habitación. bueno. ―Jacob. con los dientes apretados―. ―Bueno. chicas. Aparcó el coche delante de la casa.

―Hola. si es lo que quieres saber ―le contestó Jake. ―¿No quieres entrar para ver de qué va todo esto? ―le pregunté. Jacob puso los ojos en blanco. mamá. ―Sólo he venido a saludar ―le replicó mi madre―. Mamá arrugó las cejas de su cara nívea y perfecta. Luego podéis seguir a lo vuestro. ―¿Un rastro extraño? No me habías dicho nada ―le eché un poco en cara. Respiró hondo y giró el rostro para clavar sus pupilas llenas de determinación en mí. ―No lo sabemos. estoy… Alguien picó en el cristal de la luna trasera y le interrumpió. Hizo una pausa y suspiró―. y mira que la vuestra es insoportable ―mi madre puso los ojos en blanco―. Miré hacia allí para ver quién era. ahora tengo que entrar para hablar con Carlisle. sin querer. resopló y volvió la cara hacia su ventanilla. Nunca habíamos encontrado una peste como esa. haciendo caso omiso. pero su enojo iba dirigido solamente a Jacob. mi madre me llamó. Ahora me apetece pasar un rato contigo. ―¿Qué hacéis? ―preguntó con una sonrisa. ¿O es que he interrumpido algo? ―Pues mira. Al darme la vuelta. ―No estábamos haciendo nada malo. enfadado. pero el repiqueteo se oyó en la mía. la vi y bajé el cristal. Por eso tengo que hablar con Carlisle. ―Ya me voy. Puede que él lo sepa. ―No me dio tiempo ―Jake miraba otra vez a mi madre con cara de pocos amigos. Corrí a su lado y él me pasó el brazo por el hombro. ―Demasiado tarde ―gruñó él. ―Sí. mi corazón empezó a acelerarse. ―Renesmee. esta mañana hemos encontrado un rastro extraño en el bosque. Jacob salió del coche y yo hice lo mismo. 93 . ―Nessie. ¿vienes a dar un paseo conmigo? Jake y yo nos miramos extrañados. ―¿De quién? ―siguió ésta. ―¿Con Carlisle? ―preguntó ella. De todos modos. ―No importa.Se hizo un silencio. Su mirada era tan penetrante. tu padre me lo contará después. sí ―le espetó Jacob con cara de malas pulgas. tranquilo. que. Cuando nos disponíamos a subir las escaleras del porche.

Me aparté de él y me fui con mi madre. ―Descuida.Me acordé de lo triste que había estado esa mañana y no me pude negar. 94 . ¿vale? ―le dije a Jake. ―Más te vale contármelo todo después ―le regañé en broma. ―De acuerdo. cogiéndola del brazo. ―Luego te veo. ―Te espero en nuestro tronco. Vamos a dar un paseo ―acepté.

pero él lo pasa fatal. ―¿Qué pasa con Jake? ―pregunté. él no pensaba que te fueras a matricular en el instituto y quería que tuvieras una buena formación académica. sólo quería comprobar cómo era. ―Bueno ―ahora hablaba más seria―. Mi madre se paró de repente y se quedó muda. ―No es eso. Fue algo totalmente natural. Aunque me imagino que si hubiera sido por vosotros. ―No sé por qué ―le repliqué. Quizá ella sí podía ver más allá de esa densa cortina. Apenas se podía ver nada. Se colaba entre los rojos árboles otoñales como si fuera un humo espeso y pesado y hacía del bosque un sitio tenebroso. ―Eres tan lista como tu padre. Mamá se quedó pensativa. y ellos hacían una montaña de un grano de arena. 95 . Mamá se rió con su voz musical. ―Bien. Es que todo esto de Jacob… ―dejó la oración en el aire. ―No. has crecido tan rápidamente. enfadada―. que nos has pillado un poco desprevenidos. extrañada. ―Tu padre puede verlo todo a través de vuestras mentes ―mamá hablaba de una forma un tanto irritada―. ―Deberíais cortaros más ―soltó finalmente. ―¿Qué tal te ha ido hoy en el instituto? ―me preguntó. ―¿Cómo? ―no entendía nada. ―Sabíais que lo iba a hacer pronto. Lo de anoche… No me lo podía creer. Es que papá me ha enseñado demasiado. parecía estar buscando las palabras adecuadas a lo que me tenía que decir. no habría crecido nunca ―suspiré. me parece que me va a ser más fácil aprobar de lo que creía. Sé que a mí no me lo cuenta para evitarme el mal trago. Lo único que había hecho era tocarle el pecho a Jacob por curiosidad. Además.REACCIONES La débil lluvia se había convertido en niebla sin darse cuenta. tuvo mucha prisa ―me reí. pero a mamá no parecía importarle.

espera. Le mostré que había salido a dormir al pasillo como lobo y luego pasé a mi pesadilla. ¡No hubo ningún… tocamiento! ―a mí también me costó decir el vocablo. Pero tu padre vio… Puse los ojos en blanco y le coloqué la mano derecha en la mejilla. no me mientas! ¡Ya te he hablado de eso y sabes de sobra que los… tocamientos forman parte del sexo! ¡Así que no disimules! ―¡Por Dios. No me apetecían más explicaciones verbales. ¿qué tocamientos?! ―mi cara de indignación disimuló algo mi terrible vergüenza―. Sólo le toqué… No me dejó terminar la frase. ―¡Tienes que tener cuidado con Jacob. Le dejé ver desde que Alice había salido de la habitación. Se abalanzó hacia mí. 96 . ya humano. que me hacía daño. ―¿Qué? ―mi cara fue fiel a toda la confusión que tenía en la cabeza―. Cómo intentaba no fijarme en su torso desnudo cuando le pedía que se quedara a dormir. Mi madre pareció calmarse un poco y su semblante volvió a su estado de piedra impoluta. parecía fría. Tenía una expresión muy extraña. ¿Hasta dónde llegasteis? ―interrogó con un tono que rozaba la histeria.―¿Comprobar… cómo era? ―se apartó con rudeza de mi lado y empezó a pasear de aquí para allá nerviosamente. sobre la colcha. mi madre me sujetó la muñeca con fuerza. ¡Ya deberías saberlo. Ella puso su mano sobre la mía y sonrió. hasta que quedó a un paso y me clavó sus ojos ya oscurecidos por el enfado. Empecé a mostrarle cómo le rozaba el pecho con los dedos… De pronto. así que se me escapó que Jacob me había acariciado la mejilla. de lo cansado que estaba. mi cara ya había aguantado demasiadas invasiones de sangre. ¡¿Que debería saber el qué?! ¡¿De qué me estás hablando?! Jake y yo no… ―me empecé a poner colorada sólo de pensarlo―. Vio cómo Jake entraba corriendo en mi dormitorio. ―¿En serio? ―ahora parecía avergonzada―. con las manos en la cabeza y mirando al suelo con los ojos perdidos―. puedes hacerle mucho daño! ¡Para él no es un juego. Renesmee. y si luego tú no le…! ―Espera. furiosa. espera… ―le corté―. a mi lado y que se había quedado dormido enseguida. No pude evitar recordarlo. La agarraba tan fuerte. Le enseñé que él se había echado boca arriba. y yo le abrazaba. ¡No hemos hecho nada! ―¡Renesmee Carlie Cullen. es algo muy serio. sobre todo en lo relativo al… sexo! ―le costó soltar la palabra―.

lo que me apetecía tocarlos. que se sumió en una especie de profunda inconsciencia. sus apetecibles labios.. quería perderme en ellos. Ella quería seguir viendo. pero que eso no me bastaba. pero no me dejó. cuando se clavaban en mí. casi en estado hipnótico. Mamá estranguló más mi muñeca. ignorando por completo la compañía que tenía. Tanto me interné en mis pensamientos. y lo tersos. Estaba harta de que mis padres quisieran saberlo todo. No. Continué mostrándole mis recuerdos. Rememoré sus músculos iluminados por la luz de la luna llena.. Sólo podía sentir las diapositivas que pasaban a toda prisa por mi subconsciente. sentirlos. quería seguir mirándolos. Le mostré cómo entonces subía hacia su pecho. pero lo iba a hacer de una forma un tanto vengativa y rebelde. Lo primero que apareció fueron los intensos ojos negros de Jacob. Accedí. Era yo la que no quería hacerlo. sumiéndome yo misma en mi mente. sin querer perderme ninguno. bajando hasta los abdominales. Me acordé de lo angelical que me parecía Jacob mientras dormía. no podía ni moverme. su aterciopelada piel cobriza. incluso mis pensamientos más íntimos. Ya casi no sentía su mano apresadora. si había pasado algo más. quería saber qué venía después. imágenes como diapositivas animadas. Le mostré cómo él me apartaba los cabellos del rostro y me pasaba los dedos entre la melena para peinarme mientras yo le miraba atontada. pero esta vez también dejé ver todo lo que sentía como si lo estuviese reviviendo intensamente en ese mismo momento. y de lo segura y protegida que me hacían sentir. Recordé los fuertes brazos de Jacob cuando me lancé a abrazarle después de la pesadilla. Cómo los rozaba con mis dedos temblorosos.Me asusté un poco e intenté quitar la mano. No se fiaba de mí. lo bien que olía su piel. lentamente. Pasé a revelarle lo mucho que me costaba apartar los ojos de su pecho desnudo cuando no le dejé que se marchara para que se quedase a dormir en mi cama. que me atrapaban y me llamaban. Cerré los ojos y me concentré. ¿Quería verlos? Pues se tendría que atener a las consecuencias. su pelo azabache. acariciando cada uno de los músculos con la palma de mi mano. de lo que eso me gustaba. su hermoso rostro. Pero mi mente no hizo ningún caso. sedosos y calientes que me habían parecido. La mano de mi madre ya casi me cortaba la sangre. de lo que apretaba ahora. que ni yo podía controlar. Me llevó a otros recuerdos. La imagen se fue deprisa y otra la sustituyó con la 97 .

sucedió algo repentino e inesperado que me hizo salir disparada de mi hipnosis. apenas lo había visto. La onda expansiva fue tan grande. Jacob acariciaba mi mejilla con el dorso de sus dedos suaves y calientes mientras me cautivaba con su penetrante mirada. Mamá se quedó paralizada y perpleja. justo en ese momento. Mi pulsera trenzada vibró y rechazó a mi madre. ―He dicho amiga ―escupió mi boca con furia retenida. enfadada―. ―No le llames chucho ―protesté. aturdida. con los dientes apretados. Su instinto le hizo ponerse a la defensiva y retirar el labio hacia atrás. haciendo que su mano se soltara con brusquedad. asustados. tanto. mirándome la pulsera. pero fue suficiente. y le ha puesto una pulsera mágica a la niña de su mejor amiga para que no la pueda tocar.misma rapidez. aunque esta vez más suave. subió por mi garganta y me obligó a hablar. que notaba su ardiente aliento. Algo estalló en mi subconsciente de repente y no pude pararlo. Estábamos parados de camino a la playa. La pulsera vibró de nuevo. Tú eres su amiga. se deslizaban rozando mi cuello hasta perderse en mi pelo. con los ojos muy abiertos. matizando el insulto con rabia. pero se controló al momento y sus labios volvieron a quedar en su estado perfecto. La diapositiva cambió otra vez hasta esta misma mañana. claro ―se rió con amargura―. a mí no me movió ni un centímetro. Cuando vi cómo lo acercaba. ―¡¿Qué clase de pulsera mágica te ha regalado ese chucho?! ―masculló. sin embargo. ―Sí. ―¿Qué… qué ha sido eso? ―preguntó con un hilo de voz. todo sucedió en una milésima de segundo. ahora hablaba con cautela. Entonces. ―Yo soy su mejor amiga ―puntualicé. Las palabras salieron de mi interior solas. no me hizo falta ni pensarlas. ―No lo sé ―susurré. Estábamos en el coche. mi corazón se volvió a acelerar sin poder evitarlo. lo hizo con tanto ímpetu. Jacob tenía su rostro muy cerca del mío. Me estremecí de nuevo y el vello se me puso de punta una vez más. como llamando mi atención. Produjo una especie de onda expansiva invisible en miniatura que se extendió vertiginosamente como si de una bomba atómica se tratase. ―¿Cómo? ―inquirió mi madre sin entender. Cuando abrí los ojos. La pulsera había convulsionado con fuerza una sola vez. 98 . que desató una energía increíble. que la obligó a retroceder un paso al empujar su brazo hacia atrás.

99 . ―Entonces. Además. ―¿Sabrás llegar con esta niebla? ―Ese sitio lo encontraría con los ojos cerrados. Su semblante se serenó al cabo de un minuto. me lo imagino ―me sonrió. estudiándome con sus ojos confusos. lo sé. y yo también lo estaba. aunque con lo atolondrada que me había quedado. yo también tengo mi parte de culpa. Yo también te quiero ―no me dejaba. he quedado con Jake en nuestro tronco. Las tenía en puños. No tenía derecho. os veo después. se quedó quieta. así que las metí en los bolsillos de la chaqueta. mirando la pulsera con recelo. ―Lo siento mucho ―me dijo con la voz pausada―. ―Bueno. En ese momento estaba hecha un lío. Bajó la mirada hacia mis manos. cuando vaya a cenar y eso. hasta que las manos me quedaron colgando de los brazos. Hasta luego. ¿Qué me había pasado? ¿Por qué había reaccionado de ese modo? ¿Y la pulsera? Nunca había hecho eso. ¿Es que ahora tenía poderes o algo así? ¿Por qué no podía recordar mis últimos pensamientos? ―No importa ―inspiré hondo y me tranquilicé―. ―Sabes que te quiero ―me susurró al oído. Eso me llamó la atención y yo hice lo mismo. La culpa ha sido mía. no te preocupes. Por fin se despegó y me dio un beso. tan apretados. por tener esa extraña reacción con ella.Se quedó como una piedra delante de mí. ―Ya no vibra ―le dije. ―Claro. mirándome. levantando la muñeca para que la viera. No sabía qué hacer con ellas. Los abrí poco a poco. que me hacía daño a mí misma con las uñas. es cierto ―susurró al fin. Se acercó con los brazos vacilantes y finalmente se atrevió a abrazarme. ―No hay nada que perdonar. de pronto. no sé lo que me salió. no pasó nada raro. ¿me perdonas? ―murmuró. ―Sí. ―Sí. Esta vez. Parecía realmente arrepentida. mamá ―le sonreí lo mejor que pude. Mi madre se aproximó para darme un abrazo. y yo quería estar un rato a solas para poner en orden mi destartalado cerebro―. Creo que te enseñé demasiado. Tengo que irme. no tenía que haberme metido tanto en tus recuerdos. pero. ―De acuerdo.

algo pasó a mi lado como una exhalación. se pondría histérica otra vez. Se presentaban de repente a medida que avanzaba y desaparecían de nuevo a mis espaldas. sólo olía a niebla y tierra mojada. ¿Por qué había reaccionado así la pulsera? ¿Por qué había rechazado a mi madre? La pulsera era quileute. Eso sin mencionar a mis padres. no lo entendería nunca? Me paré en seco al percatarme de que no iba por el camino correcto. la niebla también se había llevado los sonidos. pero lo único que conseguía era formularme más. El bosque no quería dejarme salir. Casi me chocaba con ellos. tenía que encontrar un recoveco. ya era casi de noche y Jacob estaría esperándome preocupado. Estaban mojadas por la débil llovizna de antes y la niebla de ahora. ¿por qué no lo había hecho conmigo? ¿Lo haría con más gente de mi familia? ¿De qué me había avisado y por qué respondí de ese modo? ¿Por qué me habían gustado tanto mis recuerdos? ¿Por qué no podía recordar los últimos? Mi madre sí podría. dejándola detrás de la espesa niebla. Reinaba un silencio absoluto. rozándome el brazo. Ni siquiera noté cuándo se marchó. No parecía el mismo bosque alegre y con vida de siempre. aparecían de pronto como si alguien los clavara justo cuando yo iba a pasar. una rama que me indicara la salida. no me di cuenta de que me había perdido. Le había dicho a mamá que iría a cenar. Era como si la niebla hubiera borrado todo rastro a su paso. Genial. Con ese revoltijo de preguntas en mi cerebro. El miedo me hizo correr para buscar la salida de ese laberinto de árboles. De repente. Comencé a buscar algún árbol o señal conocida. Seguí caminando por el bosque. 100 . este estaba muerto. No podía ver nada. los había visto. Los árboles iban apareciendo a mi lado como por arte de magia.Me despedí con la mano y me alejé de mi madre. Me paré y giré sobre mí misma para mirar alrededor. tan sólo oía mis pisadas sobre las hojas húmedas. Ni siquiera había olores. Nada. Empecé a ponerme nerviosa a medida que pasaba el tiempo y no encontraba ni la más mínima señal. yo era medio vampiro. El terreno estaba cubierto de las hojas bermejas que ya habían caído de los árboles. y me asusté. Empecé a darle vueltas a todo lo que había pasado e intenté contestar a las preguntas que yo misma me había hecho antes. no se podía ver nada. algo que me diera alguna pista de dónde estaba. si no aparecía. No podía oler nada. Para encima. ¿sería porque ella era vampiro? Bueno. ¿Y ella? ¿Por qué ese afán por saberlo todo? ¿Tanto me quería proteger? ¿Es que no podía entender que ya no era una niña.

separando los brazos del cuerpo. pero esta vez fue más fuerte. emitiendo un lamento desde la faringe. quizás Jacob o mis padres lo oyeran y vinieran a rescatarme. La respiración de un animal salvaje y las pisadas de cuatro patas al galope. Estaba muy cerca. ya bajando. salté. Estaba aterrada. se estaba riendo. y la respiración pasó a ser un olisqueo de rastreo. cuando la criatura empezó a distinguirse de entre la niebla. Jake! ―me crucé de brazos. Por lo menos. Abrí los brazos para abrazarle… … y me aparté de repente. enfadada―. Era mi precioso lobo de pelambrera rojiza. Si chillaba lo suficientemente alto. por fin pude oír algo. pero no se gana una pelea sólo con eso. empapándome con el agua que salía de su pelaje. se inclinó sobre sus patas delanteras y me arrimó el hocico para olerme y darme pequeños lametones en la cara. Éste se acercó al trote cuando aterricé en el suelo. ―¡Jacob! ―grité.―¿Jacob? ―apenas me salió un susurro. pude verle con claridad. Me acuclillé. ¡Menudo susto me has dado antes! Mi lobo se agachó y me acarició la cara con el hocico otra vez. ―Vale. Jake profirió un aullido ahogado entre dientes. 101 . Papá y Jasper me habían enseñado a defenderme. ni qué podía hacer. preparada para saltarle por encima a lo que fuera que venía. No sabía lo que me iba a encontrar. no tiene gracia ―mascullé con la voz temblorosa. Mientras le volaba por encima. ―Jake. Era una respiración que se acercaba a una velocidad de vértigo. Se alzó y asintió con la cabeza. Se incorporó y empezó a sacudirse justo a mi lado. ―¡Puaj. unos sonidos sordos y profundos. tenía que intentar mi huida. Ahora lo que salía de su enorme garganta era su inconfundible carcajada burlona. Tensé los músculos de mis piernas a la espera y. Me giré en esa dirección. ―¡Ya está bien de bromas. ―¡Jacob! ―protesté. Entonces. Las pisadas de las patas fueron reduciendo de velocidad hasta que se convirtieron en un suave trote. nada más tocarle. El roce volvió a repetirse. ¿Qué te parece si nos vamos a casa? ―suspiré―. vale. Estoy muy cansada. estás todo mojado! ―me quejé. Te perdono. Pude sentir algo peludo.

―Quería preguntarte algo ―empecé. Carlisle se había marchado al hospital en el que trabajaba. ―¿Qué… qué quieres saber? ―¿De dónde la sacaste? ―pregunté. ―Es sobre la pulsera. Ahora discutían y comentaban las jugadas dudosas entre risas. Una vez que el partido terminó. fregar la cocina y dar las buenas noches al resto de mi familia. Jake se fue a cambiar de fase detrás de los primeros árboles del bosque mientras yo le esperaba frente al porche.Él nunca se perdía. el bosque ya no me parecía tan tenebroso. pero también muy deprisa. apoyando mi cabeza en mi mano izquierda y reposando el peso en el codo. Se limitó a asentirle a Jake en gesto de agradecimiento. me lancé yo al tema de la pulsera. Se quedó boca arriba. ―Dime ―ya tenía los párpados cerrados. Incluso la niebla parecía menos densa. se iba poniendo la camiseta negra sin mangas por el camino para no tenerme demasiado tiempo sola. Emmett hasta le reía las bromas que Jacob solía hacerle a Rosalie. cosa que a ella no le hacía ni pizca de gracia. Estuvimos de acuerdo en no contar a mi familia que me había perdido. por una urgencia. mirando mi muñeca derecha. Jacob se echó en mi cama de un salto. No tan rápido. Jake me ayudó a cocinar y puso la encimera perdida. con los dedos cruzados en el estómago. nos fuimos a la cocina para hacer la cena. mi padre no dijo nada. mis padres vinieron para despedirse. Al entrar en la casa. Me dieron un beso en la coronilla y se marcharon a la velocidad de la luz. Antes de que se pusiera él a parlotear. Abrió los ojos de repente y se quedó con la vista fija en el techo. Jacob se sentó a ver un partido que echaban en la televisión con Emmett y yo hice lo mismo en el brazo del sofá. Cuando salió. Era preocuparles para nada y sólo había sido un pequeño susto que Jacob había solucionado fácilmente. Jacob y Emmett se llevaban increíblemente bien. Se iban a pasar el rato a su cabaña. 102 . subimos a mi dormitorio después de acabar la cena. parecía que habían sido amigos toda la vida. a su lado. y yo me coloqué de lado junto a él. era como llevar una brújula conmigo. Con Jacob. Ya cenando ―yo a toda prisa porque me moría de ganas de subir a mi habitación con Jake para preguntarle sobre la pulsera―. Alice vino a echar un vistazo al oír el jaleo que estábamos montando mientras nos hacíamos bromas.

Ahora sí que estaba asustada. al principio. Giró la cara hacia mí y me miró. Cuando se dio cuenta de que me fijaba en su rostro algo sonrojado. ―¿Ah. y ahora me enteraba de que también sabía trabajar el cuero. ―Bueno. ―No te asustes ni nada. ―¿Y de qué va la tradición? Se quedó en silencio mientras seguía mirando al techo. bien apretado y perfecto―. nunca me lo has preguntado. se incorporó de sopetón y se quedó sentado en la cama. ―Casi toda la tribu sabe hacerlas. puedes hacer lo que quieras con la pulsera. nervioso. ―Es una de las leyendas más bonitas ―volvió la vista al frente.―De ningún sitio ―se encogió de hombros―. Era el momento de saber si era para ahuyentar vampiros―. Primero tienes que escuchar toda la historia para que lo entiendas. ―Algo… algo así ―contestó. ―¿Tú? ―le miré asombrada―. de pequeña. sí? ―esta era la mía. Me senté del mismo modo. habla ―le azucé. La hice yo. pero te juro que tiene su explicación ―hablaba despacio. Nunca me lo habías dicho. ¿vale? ―dijo al fin. Verás. inspiró profundamente y empezó a hablar―. ―¿De qué me tendría que asustar? ―Esto que te voy a contar es un poco raro. junto a él. mordiéndose el labio. ―¿Qué pasa? ―quise saber. mi madre me había enseñado la pulsera con el lobito tallado que Jacob le había hecho para el día de su graduación. dejando atrás a sus esposas y amadas ―¿de qué iba esto? Dejé que continuara la historia para ver a dónde me llevaba―. ¿Es que es una especie de tradición o algo así? Jacob se puso rígido y sus manos se separaron para caer sobre la colcha. pensativo. como previéndome de lo que me tenía que aclarar―. Ya me había sorprendido cuando. No pensé que también supieras hacer pulseras. con las piernas entrelazadas. Miró para el otro lado. complejo. esperando a que yo dijera algo. ―Está muy bien hecha ―observé el intrincado trenzado del cuero marrón rojizo. si quieres. respiró hondo y soltó el aire impetuosamente. ¿Es que también me afectaría a mí? Jake se quedó en silencio de nuevo. ―Bueno. Me erguí para verle mejor. ¿de acuerdo? Luego. Ellas cuidaban de los 103 . como si estuviera enfadado consigo mismo. los espíritus guerreros abandonaban su cuerpo y se marchaban para proteger a la tribu.

todo cambió. Jacob? No entiendo nada ―protesté―. ―¿Mi pulsera… es una pulsera de…? Me quedé tan perpleja y sorprendida. siempre estuviéramos juntos ―murmuró. No sabía lo que tenía. lo recordara y no se sintiera sola. Si te sientes incómoda. mordiéndose el labio otra vez. por lo que ellas empezaban a sentirse solas y. nos perseguían aquellos viejos decrépitos. y ni siquiera sabíamos si sobreviviríamos. más todavía. en algunos casos. esas pulseras se convirtieron en un símbolo.cuerpos y notaban la presencia de sus hombres. ―Si la llevo…. ¿Qué tenía 104 . cuando la ausencia se hacía demasiado larga. de doble trenzado. Taha Aki observó que los metamorfos ya no podían dejar su cuerpo con las mujeres. Todos estábamos muy preocupados por lo de tu crecimiento. ―¿En qué. no sabíamos cuántos años podías vivir. y del mismo color que su pelaje. claro. los Vulturis esos. se sentían abandonadas. Así que se me ocurrió hacerte una pulsera de compromiso. No en ese sentido. yo no te la regalé en ese sentido. sino como algo que nos uniera de algún modo… ―se paró y se giró hacia la ventana―. para que. quiero decir. La hizo de cuero. bueno… ―bajó la mirada. ¿Cómo iba a regalarle a una niña algo así? ―se levantó de la cama. pasara lo que pasara. ni nada… Y para encima. que no pude articular más palabras. Los demás vieron que la idea funcionaba y crearon sus propias pulseras ―me miró de reojo una vez y volvió la vista al frente para seguir con su relato―. Antes de que me diera tiempo a sobreponerme. Bajé la mirada lentamente hacia la pulsera. puedes quitártela. que simbolizaba los lazos y el compromiso con la persona que amaba. Así que creó una pulsera que impregnó con su amor. Lo entenderé. Acaricié la pulsera con los dedos. ―Pero no te asustes. empezó a explicarse atropelladamente y con nerviosismo. si no quieres ―se sentó en la cama. Con los años. mirando al suelo y gesticulando con las manos mientras hablaba―. pero me gustaba tanto. dándome la espalda―. todos en La Push pensarán que estamos… ―No tienes por qué llevarla. para que su esposa siempre pudiera notarle con ella. Pero cuando las transformaciones empezaron. que era fuerte como su amor. que…. Y después de saber que me protegía. ¿Para qué sirven estas pulseras? ―Hoy en día son pulseras de compromiso ―espetó. la bordeó en mi dirección y comenzó a dar paseos frente a la cristalera.

seguro que él también quería mirar y luego se reiría de mí. es suficiente. Con que nosotros sepamos la verdad. que casi me deja sin respiración. seguro que se le subía a 105 . Todavía no me había aclarado lo que quería saber al principio. ―¿Esta pulsera es mágica? ―le pregunté sin rodeos. Jacob y yo teníamos una especie de compromiso. Ahora lo simbolizaría para mí también. ¿Mágica? ―Bueno. extrañado―. pero ahora veía algo nuevo. solamente es una pulsera. al ocre más claro que cubría sus patas y ciertas partes de su rostro lobuno. Los únicos protectores contra vampiros somos nosotros. Me acerqué para sentarme a su lado. No era la respuesta que yo esperaba. Iban del rojizo oscuro. ―Es que… ―de repente. y lo que pensaran los demás no me importaba. me di cuenta de que no podía contarle lo que había pasado con mi madre esa tarde en el bosque. los lobos. Además. si veía lo que ella había visto. riéndose―. Jacob me miró sorprendido. ―¿En serio? ¿No te importa que la gente piense…? ―Me da igual ―le corté―. Hubo un breve instante de silencio y me lancé a preguntar de nuevo. Se abalanzó hacia mí y me abrazó con tanta fuerza. ―Claro que no ―dijo. La había hecho con sus propias manos para mí. ―La voy a llevar siempre ―le dije. Él sería mi mejor amigo para siempre. Las finas tiras de cuero que conformaban el trenzado tenían cada uno de los matices de la gama cromática de su pelaje. ―Ah ―me quedé pensativa. y desde luego estaba completamente de acuerdo con lo que simbolizaba esa pulsera para Jacob. ya la había llevado todo este tiempo. ¿Cómo le iba a decir que le estaba mostrando esas inocentes caricias? Si lo hacía. así que. ―¿Qué? ―frunció el ceño. después no habría quién le aguantase. ―¿Por qué? ―Jacob había reconocido mi expresión y ahora hablaba más serio. casi marrón.de malo llevarla? Al fin y al cabo. O peor. ―Jake… me ahogas… Se rió y me liberó. ¿qué iba a cambiar si seguían viéndomela puesta? Observé el tramado de las fibras. si es una especie de amuleto o protector contra vampiros o algo. ya las había mirado muchas veces.

Giró el rostro tan deprisa para contestarme. que. pero juraría que sus labios se habían curvado un poco hacia arriba. con los brazos en jarra. ¿la vas a llevar? ―masculló en voz baja. de verdad. nervioso. creí que igual se había hecho ella solita. al ver que yo era incapaz de hablar. No creo que con estos dedazos pudieras hacerla tú ―me inventé sobre la marcha. ja. Pero lo que se escuchó entonces fue el repiqueteo de unos dedos tocando a la puerta. Por eso venía a hablar contigo. Sus ojos se encontraron con los míos. yo seguía parpadeando como una tonta. como es tan perfecta. puede que incluso lo oyera él. ―¿Ya sabe de qué es? ―preguntó. ―Entonces. que ya había llegado de la urgencia. otra vez la misma mirada. más seria. ―Ah. ―Quería hablar contigo sobre ese rastro que me comentaste esta tarde… ―Carlisle me miró―. observando la pulsera de la muñeca que tenía pegada a la suya. Me quedé embobada. ―Pasa ―dijo él al cabo de unos segundos. ―No me la quitaré nunca. entrelazando sus dedos con los míos y levantándolos para mirarlos. Doc. Sentí un intenso cosquilleo en mi estómago y mi corazón empezó a latir atropelladamente. Con todo lo que había pasado en el bosque y lo de la pulsera. casi lo pegó al mío.la cabeza―. de lo cerca que lo tenía. me había olvidado por completo del tema del rastro. mi frente ya rozaba la suya. Bueno. Me espabilé a mí misma pellizcándome la mano disimuladamente. ¿qué quiere? ―habló Jacob otra vez. La puerta se abrió y una cabeza se asomó entre la abertura. de lo fuerte que lo hacía. Se me escapó una risilla. murmurando algo incomprensible. que nos quedamos los dos paralizados. me parto de la risa ―vocalizó con sarcasmo. Me acerqué a su oreja y le susurré. Era Carlisle. ―No. Nos apartamos el uno del otro bruscamente y Jake se puso de pie. aún no. Fue tan inesperado. me encanta ―le dije. sin darse cuenta. ―No. Necesito que me traigas pruebas. claro. ―Ja. No sé lo que vio. si es que no estáis muy ocupados. bajando nuestras manos. atónito. ―¿Pruebas? 106 .

―¿Ya? ―pregunté. doctor? ―cuestionó Jake con una sonrisa un tanto burlona. ―No. así podré tener más pistas de por dónde tengo que empezar a buscar. ―Llevo unos pocos siglos investigando. poniéndome de pie―. No irás a ver a Brenda. del sitio donde encontrasteis el rastro. Gracias de todos modos. Es usted el que nos está ayudando a saber qué corre por nuestros bosques. más serio―. Hasta mañana. Un leve calambre empezó a revolverme el estómago―. ni nada de eso. Bueno. Jacob. no hace falta que nombre todas las plantas del bosque. ¿verdad? ―¿Qué Brenda? Ah. aunque le advierto que los lobos no nos ponemos guantes. Está bien. Si me trajeras helechos. se quedó encantado―. es que tengo cosas que hacer y he de prepararme. hojas. que descanséis.―Sí. ―Veremos qué pasa ―Carlisle me observó de nuevo y carraspeó―. claro ―Jake asintió con una mueca―. Jacob ―le contestó Carlisle con otra más ingenua. ―Hasta mañana ―me despedí mientras Carlisle salía por la puerta y la cerraba. Pero si todavía es temprano. gracias a usted ―dijo Jacob. extrañada. vale ―le interrumpió Jake―. ramas… ―Vale. ―¿Es que ahora también es forense. ―¿Qué cosas? ―de pronto. veré lo que podemos hacer. tal vez pueda encontrar una muestra de ADN que la pueda cotejar para ir descartando posibilidades. 107 . me acordé de Brenda y su invitación al Ocean. Pero con todas esas pruebas. tu amiga ―me dijo en tono burlón. sí. Igual se encuentra una baba de Paul o algo. mostrando su sonrisa torcida. ¿Tiene alguna sospecha de qué puede ser? ―La verdad es que no. ya os dejo solos ―nos miró con los labios curvados en una sonrisa que juraría que era un poco pícara y yo me puse colorada. ¿Vas a ir? ―¿Es que te importa mucho? ―Jake acercó su cara para mirarme de cerca. ―No es mi amiga ―le corregí―. ―Ya. ―Bueno. en cambio. ―Trataré de apartarla ―mi abuelo le dio una palmada en la espalda mientras Jake se reía de su propio chiste―. Jake bostezó y se desperezó. ―Creo que yo también me voy.

algo enfadado. reconócelo. Me empezó a cambiar el color de la cara una vez más―. que vaya a esa cita ―insistió. Yo no bebo alcohol ―siguió con su tono socarrón. imagínate si luego cambiara de fase otra vez y me quedase desnudo en mitad de toda esa gente. Un temor invadió mi mente como un meteorito. ―No le veo la gracia. Sin saber por qué. Empecé a notar las mejillas candentes. ―Tú. puedo entrar en fase de repente ―aclaró entre risas. ―¿Explotar? ¿Es que te pones demasiado meloso? ―inquirí de forma sarcástica. girando la cabeza hacia el otro lado. Yo no ―afirmó. enfadada. por eso no te preocupes. ―No. Le aparté la cara y me crucé de brazos otra vez. y la reacción que se produjo en mi cerebro fue el de ponerme a la defensiva. irritada. mordaz―.Se la aparté. que no podía explicarle. ―¿Y por qué iba a estarlo. O peor ―volvió a acercar su rostro y me cuchicheó en voz baja―. como los demás ―rebatí. ―Me refiero a que si bebo algo de alcohol. Mañana me tienes que llevar a clase y la resaca es muy mala para conducir. eso sería peor que lo primero ―le confirmé. ―No… no estoy celosa ―mentí. Es que no quiero que te emborraches. la verdad ―protesté. si hubiera sido humana del todo. me puse tan nerviosa. aunque sea un poco. Es más difícil controlarlo si bebemos. ¡No digas tonterías! ―Vamos. Jake ladeó su cuerpo hasta que tuvo mi cara a la vista. que me empezaron a temblar las manos. empujándola con una mano. puedo explotar. ―Puede que no lo bebas normalmente. ―Sí. sí que lo estás. también se hubieran puesto a sudar. pero en esa clase de sitios es muy fácil caer en la tentación ―observé. y me crucé de brazos. ―Lo mío es distinto. Mi mejor amigo se empezó a carcajear. ―Sí. Nessie. Jacob? ―le escupí. ―Lo que pasa es que no quieres que vaya porque estás celosa ―soltó sin cortarse un pelo. Imagínate la que se armaría si me transformara en medio del local. El temor a que sospechara algo que ni yo misma entendía. 108 . No me digas que no te molesta. ―Para nada ―mentí―. ―Ah.

y me rechinaron los dientes. Y salió. Pues no iba a ir. ¡No me importa lo más mínimo! ―¿Ah. enojada―. Llegarás tarde. De dos zancadas. ¿verdad? Mis palabras rabiosas hicieron que el rostro de Jacob se enojara aún más. ―¡De acuerdo. 109 . pero ahora puede que vaya. llegó hasta la puerta y la abrió. se paró. sí? ―ahora parecía cabreado―. ―Mañana no sé si te vendré a buscar. mirándole furiosa―. igual estoy durmiendo ―masculló sin mirarme.La palabra cita retumbó en mi cabeza. ―Si quieres. ―¿Por qué no te largas ya? ―le espeté. Sus cejas se arquearon tanto hacia abajo. me voy! ―gruñó. como si sales con todas las chicas de Forks ―le bufé. pero cuando estaba pasando. Por mí. puedes ir a tu cita tranquilamente. cerrando de un portazo. que produjeron una profunda sombra en sus ojos. produciendo eco. y no querrás que se te adelante otro y te la espante.

La cruda y horrible realidad: Jacob no podía estar conmigo para siempre. encima. lo estaba. Y para colmo. que tenía celos porque no quería que lo separaran de mi lado. agarrada a la barandilla. salí de mi dormitorio. Me apoyé en la barandilla. como yo quería. ¿Y si me contaba lo bien que se lo había pasado con Brenda? ¿Cómo se supone que tenía que reaccionar? ¿Me atrevería a decirle la verdad? Y lo peor iba a ser cuando ella me lo contara en el instituto.ATRACCIÓN Esa noche no pude pegar ojo. No podía quitármelo de la cabeza. Al fin y al cabo. cuando cerraba los ojos. algún día Jake encontraría a una chica que… El alma se me cayó al suelo sólo de pensarlo. Intenté pensar en otras cosas. en mitad de la escalera. Era la primera vez que dormía sin la compañía cercana de mi lobo y. Cuando me levanté de la cama. Pero tenía que asumir la realidad. hacía que el día se pareciese al bosque entre nieblas de la tarde anterior. comencé a bajar las escaleras. Después de ducharme y arreglarme. para ir a desayunar. Él nunca se había enfadado conmigo. seguro que me lo restregaría por la cara. Algún día se imprimaría o se enamoraría de alguien y me dejaría. podía ver la imagen de Jacob en la barra tonteando con Brenda mientras ésta se le insinuaba descaradamente. Con una alegría desbocada. Me dio un puntazo en el corazón tan grande. me sentía fatal. se me ocurrió pensar en qué le iba a decir. Pero eso era tan egoísta. No entendía por qué me molestaba tanto. que 110 . Tenía que haberle dicho la verdad. ¿Por qué no había podido simplemente reconocer que estaba celosa? Era evidente. pero todas terminaban en el mismo punto: Jacob. Me quedé quieta. me sentía culpable. porque claro que lo haría. desganada. Tan sólo pensar que no le iba a ver esa mañana. Mi corazón saltó como un resorte y empezó a latir a trompicones en cuanto le olí y escuché su voz en la cocina. y lo había provocado yo. porque era mi mejor amigo y quería que estuviera conmigo para siempre. pero cuando llegué al primer piso. vamos.

―Espera ―le agarré del brazo para que no lo hiciera. extrañada. no lo pude evitar. después de oír mi pensamiento. dándome palmaditas en la rodilla mientras se ponía de pie. mirándome las manos―. Dime si esa chica le gusta. pero no lo soporta. Y pensar en que esa chica pudiera ser Brenda. Mi padre se sentó a mi lado. Es que a veces tú también piensas un poquito alto. ―Sí. ―Cosas que tenéis que hablar vosotros dos y en las que yo no me debo meter ―atajó. ―Pues él piensa que se excedió. nerviosa. ―¿Qué cosas? ―le pregunté. Y esa Brenda… ¿por qué le gustaba a Jacob? No lo comprendía. Está muy arrepentido por haberse enfadado contigo. La verdad es que tenía que aclararle lo de mis celos. ―Pues baja ahí y arregla las cosas con él ―dijo. ―No estuvo con ella. Por lo menos. incorporándose para levantarse. hija. ―Acabo de llegar ―mintió. creo que deberíais hablar de todo esto. no te voy a reproducir sus palabras exactas. ―¿Y por qué no se lo preguntas tú? ―me instó con una sonrisa―. por favor ―le supliqué―. 111 . no por cómo está. ―¿No me dijiste que no me metiera en vuestras mentes? ―me recordó. Pegué un salto al oír la voz de mi padre. me ponía mala. ―¡Papá! ―protesté. ―¿Qué…? ¿Cuánto llevas ahí? ―inquirí. ahora sabía que no había ido a esa cita con ella. Nos quedamos un rato en silencio. solamente eso. ―Bueno. Él se merecía a alguien mejor. que ya estaba poniendo mala cara―. que le quisiera por cómo es. ―¿Cómo sabes que no fue? ―le pregunté con un susurro. ¿Te lo dijo él o le leíste la mente? ―Lleva pensando en que te lo iba a decir toda la mañana ―me pasó el brazo por el hombro―. Pero si fue por mi culpa. Resoplé y me repantigué en uno de los peldaños. Lo siento. ―Sólo por esta vez. vale ―dijo. una chica que le entendiera. ―¿Él? ―alcé la vista para mirarle―. Además. Bueno. En realidad. lo cual me sirvió para tranquilizarme. Me quedé sentada. hecha un lío.pensé que me había dejado de latir. asquerosidad ―rectifiqué. levantando las manos―. me parece que tendríais que aclarar… algunas cosas. tranquila. odia estar enfadado contigo. yo también pienso que es una… ―miré a mi padre.

esperando por mí. aunque esta vez fue como un cosquilleo suave que no me asustó. ya que me rodeó con sus brazos efusivamente. la pulsera vibró. Tal vez averiguara lo que querían de 112 . ¿no? ―bromeó con una sonrisa. que me atrapaban y me llamaban. Lo hice con tanto afán. Piensa que estás enfadada y que no quieres verle. ―No ―le correspondí con otra. Él también parecía estarlo. A medida que los miraba. He sido un idiota ―murmuró. la que quería perderme en ellos. que su espalda chocó con la pared que tenía detrás. Está empezando a ponerse nervioso por tu tardanza.Una repentina sensación de alivio y de alegría empezó a extenderse por todo mi cuerpo. ―Lo siento. ―Es mejor que bajes ya ―advirtió mi padre. me pregunté qué pasaría si seguía mirándolos. recordé que no eran ellos los que me apresaban. No pareció hacerle daño. Me levanté deprisa. por fin. clara como el agua cristalina. Los intensos ojos oscuros de Jacob. ―La culpa fue mía ―le corregí―. Me porté como una tonta. no me dejaban moverme. qué tenía de malo si me dejaba hipnotizar del todo. Era la primera que mi mente me había mostrado. me iba quedando más y más hechizada. ―Bueno. Cómo me gustaban esos ojos. Levantó su angustiada mirada y corrí a abrazarle sin pensármelo dos veces. De pronto. con los brazos en jarra. no empezaremos ahora con el rollo ese de culpa mía. ¿Que no quería verle? ¿Cómo podía pensar eso? No había cosa en el mundo que me apeteciera más. Me quedé mirando esos ojos negros que ahora eran brillantes y vivos. Cuando entré allí. y que cuando se clavaban en los míos. hipnotizándome como ya solía ser habitual. culpa mía. papá. le di un beso a mi padre y bajé las escaleras al trote hacia la cocina. interrumpiendo mis pensamientos―. Jacob también los clavó en los míos con esa mirada profunda. era yo la que no quería apartarme. ―Gracias. la que quería seguir mirándolos. Pero. Entonces. Me separé un poco de su cuello para mirarle. y una de las diapositivas que le había enseñado a mi madre apareció ante mí sin darme tiempo a reaccionar. le vi cabizbajo. La rememoré al mirar los ojos negros que me observaban.

siempre está en medio ―gruñó Jake. que ahora estaba más adosado al mío. me incitaba a acercarme a él. ―Maldito chupasangres. Me perdí en la inmensidad de sus ojos y me dejé guiar por ellos. casi se me salía del pecho. Ahora me guiaban ellos. adiviné a dónde me llevaban sus pupilas y bajé la mirada a sus labios. apretando los dientes y mirando hacia la puerta con cara de odio. Cerré los ojos. la verdad ―noté su mirada examinadora en mi espalda―. tengo hambre ―contestó Seth. ¿Es que no te podías esperar? ―Estaba cansado de esperarte en el sofá. Me aparté de Jacob del sobresalto. No sé qué me pasaba. otro cosquilleo. Seth. Y además. no necesitaba guía. Jacob le dio una colleja como reprimenda. se me ocurrió revolver con ellos. sin apartar la vista de ellos. Sí. todo mi cuerpo se estremeció y un suave jadeo se me escapó de los pulmones. y comencé a acercar mi rostro al de Jacob lentamente. No me dio tiempo ni a estar confusa. miles de mariposas empezaron a agitarse en mi estómago y mi corazón comenzó a latir cada vez con más fuerza. Me lo pidieron. Nessie. Podía notar el calor de todo su cuerpo. me puse a disimular. ―No. 113 . Al ver los cuencos del desayuno. le contesté para mis adentros. Como no sabía qué hacer con las manos y no quería que me vieran la cara. sentándose a la mesa―. enfadado. ―Maldita sea. nerviosa y avergonzada. tengo que saberlo. Sólo tenía que acercarme otro centímetro y tendría esos labios… De repente. como si los dos fuéramos dos imanes que se atraen. y cuanto más me perdía en su mirada. ―¡¿Quieres hacer el favor de largarte?! ―le espetó. Mientras él también se aproximaba. tengo un poco de hambre. un carraspeo inesperado irrumpió en la cocina y nos despertó de nuestro profundo sueño. La pulsera vibró de nuevo. Buenos días. murmurando algo entre dientes que no entendí del todo. ni siquiera vi quién había entrado en la cocina. Y Edward me dijo que podía venir ahora a desayunar con vosotros. Su frente tocó la mía. Cuando sus manos se deslizaron por mi espalda para aferrarse a mi cintura y su tórrido aliento acarició mis labios. mi cerebro ya sabía lo que quería y no me hacían falta. Él apoyó su cabeza en la pared. pero una fuerza maravillosa y mágica me llevaba a él irremediablemente. ¿qué haces aquí? ―bufó al final―. Hoy se te ve con un brillo especial en los ojos ―bromeó. aunque sí que distinguí un par de palabrotas.mí. abriendo y cerrando las puertas del armario. más sentía esa fuerza. haciendo que me quedara sin aire.

―¿Qué te trae por aquí? ―le pregunté a Seth. Hay que ver cómo te pones. ―Quítate de ahí. que mi pulsera de color marrón rojizo hacía contraste sobre la piel. te refieres a esto… No es nada. y menos delante de Seth. tío. ―Eso tiene arreglo. ―Se me acopló cuando iba a coger el coche ―protestó Jake. ―¿Qué te ha pasado? ―me preguntó. ―Vengo de visita ―se metió una enorme cucharada de cereales en la boca y siguió hablando―. ¿por qué será? ―le insinuó Jacob. Jacob puso los ojos en blanco y resopló cuando los vio. Me remangué las mangas de la chaqueta y alargué el brazo para coger los cereales.Genial. es que ayer me caí en el bosque cuando me perdí ―me encogí de hombros para restarle importancia. 114 . dándole un pequeño empujón en la espalda. y unos huevos con beicon tampoco estarían mal. El otro quileute se levantó y se sentó en la silla de enfrente sin rechistar. No me había fijado en mi muñeca hasta ese momento. ―¿Quieres cereales. Te puedo mandar a patrullar ahora mismo. está bien. ¿qué le iba a decir? ¿Que había sido mi madre la que me lo había hecho mientras le mostraba lo que le mostraba? No podía contarle la verdad. ―Sí. ―¡De eso nada. ―¡Menudo moratón! ―exclamó Seth. Jacob me lo agarró. ¿Qué más se podía pedir? Mi cara había recuperado su temperatura normal y mi corazón ya latía a la velocidad de siempre. ¡Seguro que ya has desayunado en tu casa! ―Está bien. así que respiré hondo y cogí tres cuencos para ponerlos en la mesa. Mentir a Jacob era lo que más odiaba del mundo. No tenía nada que hacer y se me ocurrió venir a veros. si quieres ―le dijo Jacob. me senté junto a Jake. Después de servir la leche y guardarla en la nevera. Seth? ―le ofrecí. chaval! ―le volvió a gruñir Jake―. La tenía tan morada. pero. ―Ah. Bueno. mirándome la muñeca más de cerca. sí. ―Sí. sorprendido. colocando los cuencos en la mesa. papá lo sabía todo y Seth nos había pillado. ese es mi sitio ―le exigió de malas formas. con cara de preocupación.

―¿Por qué tienes que venir con nosotros? ―le preguntó. mientras le miraba con ojos de súplica. Tendría que contarle la verdad más tarde. En ese momento. molesto. ¡Casi no tengo sitio ni para sentarme! ―Bueno. Estaba claro que quería saber lo que me había pasado con mamá y que intuía que. así que no te la juegues. 115 . mirando el asiento trasero en el que estaba―. En cuanto lo vio. clavando la vista en el cuenco de cereales. Ni siquiera la miró. con Seth presente. Yo me puse colorada y me giré hacia la ventanilla para disimularlo. Ahora ya sabía quién había sido. Jake suspiró. No quería que ella lo viera. tío! ¡Parece mentira que antes en la cocina casi…! Jake le echó una mirada fraticida por el espejo retrovisor y Seth se calló al instante. ―Por dar una vuelta ―le contestó éste. como si no se lo acabara de tragar. Respiró muy hondo y se metió una cucharada de cereales en la boca para concentrarse en otra cosa. pero Jacob no abrió la boca. a Seth. encogiéndose de hombros. mi madre entró por la puerta y yo me bajé las mangas de la chaqueta con rapidez. ―¡Pero si lo tienes todo tirado por aquí! ―exclamó Seth. Durante el resto del desayuno Seth y yo charlamos con mi madre. no iba a obtener la respuesta. ―Luego ponla en su sitio. ―¡Vaya un humor de perros que tienes hoy. yo sé dónde lo tengo todo. Hubo un instante de silencio en el que sólo se oían los limpiaparabrisas cuando pasaban por la luna delantera y el repiqueteo de la lluvia en el techo. ya en el coche. tampoco se despidió. y cuando los tres nos marchamos. Dibujó con su índice la marca que habían dejado los dedos de mi madre y levantó la vista para mirarme a los ojos. me conocía demasiado bien. Pero a Jake no le engañé. con la publicación en las manos. cansado. le rechinaron los dientes. ―Esta revista de coches mola ―dijo Seth de repente. ya se sentiría bastante culpable como para que encima descubriera lo que me había hecho su dura mano. Le cogí la mano y se la apreté una vez para avisarle de que no dijera nada. Tuve que bajar la mía y retirar poco a poco la muñeca de sus manos. ¿me oyes? Siempre andas en mis cosas y después no encuentro nada ―protestó Jacob. Se limitó a comer con cara de pocos amigos.Jake observaba mi muñeca extrañado.

―Casi. yo me empecé a poner pálida sólo de imaginarme la descripción. si no hubiera sido por eso. la verdad. ¿no estabas durmiendo? ―gruñó Jake. ―No me mires así. ―Sí. ¿sería estúpida? ―¿Ah. ―¿La policía? ―ahora esto llamaba un poquito más mi atención. pero se nos alargó más de la cuenta. ¿No ves que la estás asustando. ¿Qué hiciste? ―le pregunté. tienes cara de cansado. ―Sí. Le faltaban todos los órganos. ―Puede que lo haga. más bien desgarrado. Mientras Jacob empezaba a mascullar para sí. yo no tuve la culpa ―se defendió―. ―Sí. después de soltar un monumental bostezo. Y yo casi le había dado un beso. Por eso me dijo que teníamos que aclarar algunas cosas. ―¡Uf! Estoy cansadísimo ―dijo el Clearwater. estaba todo rajado ―volvió a hablar Seth―. Tuvo que venir la policía y todo se nos complicó. ―¿Por qué no te echas ahí y duermes un rato? ―le sugirió Jake de malos modos. pero él interpretó mal mi gesto. y las costillas… ―¡¿Te quieres callar de una… vez?! ―le cortó Jake―. ―Maldito niñato. bocazas? No hacía falta dar tantos detalles. ―Era sólo el torso ―le corrigió Seth. Casi no tenía ni sangre.¿Por qué había intentado besarle? Ahora la confusión que me había ahorrado en la cocina empezaba a salir de mi cabeza como la lava de un volcán. 116 . sí? ―me volví y miré a Jacob con cara de malas pulgas. girándome un poco para mirarle. es que encontramos un… cuerpo. iba a ser un momento. ―¿Un… un torso? ―mascullé. las vísceras y todo. tragando saliva. ―Ayer por la noche estuvimos buscando pruebas para Carlisle ―volvió a bostezar. Ahora lo veía todo claro. ―¿La cabeza del otro día pertenece a este torso? ―conseguí preguntar. Según Jake. habría ido a su cita con Brenda. Así que. Por eso papá no me había querido decir si ella le gustaba. tiempo suficiente para que la lava de mi cabeza fuera barrida de repente por un glaciar que se me clavó en el cerebro: Jacob no había ido al Ocean porque había tenido que salir con la manada―. Bueno.

Debía de ser así. ―Puede. Tardarán unos días hasta que lo averigüen. Tenía que saber la verdad. ―¿Qué? ―El… cadáver… El torso. Si me paraba a pensar en cómo preguntárselo.―No lo sabemos ―me contestó Jake. No me quedó otro remedio que llamar a la policía y tuvimos que salir por pies. mejor dicho. Lo que sí sabemos es que había el mismo rastro que encontramos ayer. y ya estábamos llegando al instituto. Charlie la mandó a los forenses de Seattle. bueno. ―¿Hubieras ido a la invitación de Brenda ―me negué a llamarla cita delante suyo― si no hubieses tenido que salir con la manada? ―le solté de sopetón. no sé. por patas. de paso. ―Es muy raro ―me quedé pensativa. porque aquí no tienen medios para este tipo de casos. que me cuente lo que han averiguado ―me miró para ver si había recuperado mi color. Aunque nosotros no hemos encontrado sangre ni rastro alguno del cuerpo por ningún sitio. ―¿Y la cabeza? ―No se sabe. ―¿Era un hombre o una mujer? ―interrogué con voz queda. ¿era de un hombre o de una mujer? ―De un hombre ―contestó. Pobre hombre. así que no saldremos de dudas hasta dentro de una o dos semanas. ―Bueno. aunque me doliera. ―A lo mejor es un asesino en serie que utiliza algún perfume raro o algo para tapar las pruebas. Esa peste estaba por todas partes. 117 . aparte de donde lo encontramos. Ya se verá. Mi atención se volvió a centrar irremediablemente en el tema de Brenda. Menos mal que Charlie nos tapa todo lo que puede. Ya me imagino cómo le sentaría esto otro. se me pasaría toda la mañana. más calmado―. porque volvió la vista a la carretera y siguió hablando―. Y me imagino que el torso también tendrán que enviarlo. tendremos que esperar al resultado de los forenses ―concluyó. el otro día ya vomitó lo suyo con lo de la cabeza. o como sello ―conjeturé―. claro. Ésta era la mía para aclarar si a Jacob le gustaba. Bajé mi parasol y miré por el espejo al asiento trasero. Nos quedamos callados un momento. Incluso puede que haya enterrado el resto del cadáver por el bosque. Seth parecía estar profundamente dormido. Igual le voy a hacer una visita más tarde y.

Era muy gracioso verlos así todo el día. Noté otro fuerte cosquilleo en el estómago. Jacob suspiró y se mordió el labio. haciendo que su amigo pegara los labios inmediatamente. las palabras se repetían en mi cabeza como si éste se hubiera metido dentro y las dijera una y otra vez. dándonos un susto a los dos―. 118 . pero cerró la boca igualmente. ―Ah. te juro que te voy a poner a patrullar durante tres días seguidos ―le gruñó con tono amenazador. No hizo falta llegar a tanto. Ella… ella te gusta. Jacob sacó el ambientador de la rejilla de ventilación y se lo lanzó a su hermano de manada a la boca para acallarle. con ellos no me aburriría nunca. ―¡Pues claro que no! ―exclamó. todavía parpadeando. Me despedí de los dos con la mano al salir del coche y ellos me correspondieron con lo mismo.―¿Cómo? ¿Todavía sigues dudándolo? ―O sea. Como está im… Con una velocidad increíble. así que no le di importancia. Empezaron otra pequeña discusión y no me quedó otro remedio que reírme. odiaba reconocerlo. Entramos en el aparcamiento y estacionó el coche en el primer sitio que encontró. Nessie ―espetó Seth de repente. Ya tenía asumido que mi cara había cambiado de color. ―¡Tú no te callas ni debajo del agua. que sí ―intenté que no se me notara el nudo que empezaba a formarse en mi garganta―. ―O puede que más. Seth consiguió cogerlo a tiempo. Como no cierres esa bocaza. Seth empezó a abrir la boca―. ¿no?! ―le bramó Jacob. sí ―respondí. ―¿Cómo me va a gustar? Es imposible ―afirmó. Además. ―¿No? ―mi voz sonó con una mezcla de sorpresa y alegría. aunque Jake también me sonrió. ―Vas a llegar tarde ―me avisó Jake. Me quedé paralizada por la frase de Seth. pero es bastante guapa ―sí. más serio. Desde luego. ―Hasta dentro de tres días ―se despidió Seth con pesadumbre. sonriendo. ―Porque sólo tiene ojos para ti. riéndose como si fuera lo más evidente del mundo. sacándome de mi estancamiento. podía escuchar hasta el timbre de voz que había usado. ―¿Y por qué iba a ser imposible? Odio reconocerlo. mira a ver ―le contestó Jacob.

Era tipo test. Mientras ponía la x en la quinta pregunta. Helen se dio cuenta y me quitó el papel para escribir algo más. Ya os he dicho que no es mi novio. ¿Por qué dices eso? A mí no me va a quitar nada. te lo quita. Como te descuides. Mis amigas ya estaban en sus aulas y tuve que trotar por el pasillo para alcanzar a Helen. Estás loquita por él. Los “mejores amigos” no se cogen de la mano. reconócelo. Lo abrí y lo leí.Me pareció que le echaba una bronca monumental a Seth en cuanto me alejé corriendo del coche para no mojarme. creo que tú también le gustas. Cuando acabé de leer la nota. Va a por todas con Jacob. ni se abrazan como lo hacéis vosotros. Pero apuesto lo que quieras a que te gustaría. me quedé estupefacta. Es imposible que no te guste. Helen me entregó un papelito doblado por la mitad. sólo hay que ver cómo te mira. No es el primer novio que le levanta a alguien. Entramos en clase de Historia y la señora Smith nos entregó unas hojas con unos ejercicios para tantear el nivel de los alumnos. así que me resultaba más fácil. Eso de “mejor amigo” no se lo cree nadie. Además. 119 . He visto cómo le miras y lo celosa que te pusiste cuando Brenda se le insinuó. Escribí en el mismo papel y se lo pasé. Me parece que él está esperando a que tú des el primer paso. Se me escapó otra risilla por el camino. Tienes que tener cuidado con Brenda. Helen puso los ojos en blanco y estuvo un rato escribiendo.

¿Perder el tiempo? ¿Estar juntos? La señora Smith empezó a sospechar y se levantó para dirigirse en nuestra dirección. Aún así. Helen sacó el papel de mi cajón y escribió de nuevo. Hasta yo. 120 . ¿Pero a ella qué le importaba? Aún así. se nota en el ambiente mucha tensión sexual. creo que te gustan demasiado. y se dio la vuelta silenciosamente para volver a sentarse. me he dado cuenta. creo que yo a él no le gusto del mismo modo. que sólo os he visto dos veces. Escondí la nota en el cajón del pupitre y puse la x en unas cuantas preguntas más con mi velocidad de medio vampiro. Por eso me parece una pena que perdáis el tiempo de esa manera. hasta que lo leí. Me volvió a quitar la nota. Helen se rió entre dientes. Pero en mi caso. ya tenía los ejercicios casi terminados. ¿Y las miraditas? Reconócelo. Bienvenida al club. Cuando llegó. pudiendo estar juntos. Bajó sus gafas de pasta verdes para examinarlos. me miró a mí y a mi compañera. te gusta tu mejor amigo.Me pasó la nota de nuevo y siguió haciendo los ejercicios tan tranquila. ¡¿Qué?! ¡¿Tensión… qué?! Me puse tan colorada. y lo de la mano y los abrazos siempre ha sido así entre nosotros. que la señora Smith volvió a bajar sus gafas para mirarme otra vez. Le miré sorprendida y ella asintió con la cabeza. saltan chispas. estoy loquita por mi mejor amigo. Se le escapó una risa muda que no entendí. Sí. Es mi mejor amigo desde que era pequeña. Cuando estáis juntos. le contesté.

¿lo diría en ese sentido? ¿O lo diría porque Jake siempre se preocupaba por mí como un hermano? Recordé la frase de Helen como si la estuviese leyendo en ese mismo momento. Pero. que me sorprendí a mí misma con el 121 . De pronto.¡¿Estás loca?! Jacob es como mi hermano mayor. Habíamos estado a punto de besarnos. ni le tocan el pecho por muy espectacular que éste sea. y yo tampoco lo veía como un hermano. Era verdad. Me parece que lees mucha novela rosa. Nessie. ¡Pero no sois hermanos! ¡Y Jacob te gusta! ¡Reconócelo de una vez! Y ahora voy a seguir con esto. Los hermanos no te abrazan. El vello de los brazos se me puso de punta sólo con evocarlo. Piensa en lo que te he dicho. ni le intentan besar.. No quería ser la primera en entregarlo. ni te miran como lo hacía él. Jacob no me veía como una hermana. así que disimulé mientras esperaba. Seth se volvió a meter en mi cabeza para repetirme sus palabras: sólo tiene ojos para ti. Terminé lo poco que me quedaba del test. ni te acarician. que no me va a dar tiempo. Miré a mi compañera. y bajé la vista a la mía. Helen se concentró como si nada en los ejercicios y yo me quedé mirando la nota. ¿Por qué me había gustado tanto? ¿Por qué sentía esas mariposas? ¿Qué hubiera pasado si lo hubiéramos hecho? ¿Por qué me estremecía cuando su mano me rozaba la mejilla y el cuello? ¿Por qué me parecía tan guapo? ¿Por qué me llamaban tanto sus ojos negros? ¿Y su cuerpo? La respuesta era tan obvia. Me quedé pensando en la nota. Mi estómago casi iba a explotar de mariposas al acordarme de lo que sentí en ese momento. Jacob no era mi hermano. que estaba concentradísima en la hoja que tenía delante. Me sentí como una idiota que tiene algo delante todo el tiempo y no lo ve hasta que se choca con ello. Lo cierto es que si Seth no hubiera entrado en la cocina… Noté las famosas mariposas en el estómago otra vez. Un flash saltó en mi cerebro. cuando sus labios estaban a un centímetro de los míos. La volví a leer con más atención y me la guardé en el bolsillo de la chaqueta. ¿En serio pensaba que me gustaba Jacob? También decía que yo le gustaba a él.. Y las hermanas no se ponen celosas.

Me dije a mí misma que lo mejor era esperar. Aunque ni siquiera quería pensar en eso por el momento. ―Hemos quedado ―le contesté con el mismo tono. Jake solía quedarse conmigo hasta bastante tarde. algo en mi interior me decía que no se lo pusiera tan fácil. él era un chico y yo una chica. En realidad. Para encima. Brenda iba a por todas. no era mentira. estaban entregando los ejercicios. Me atraía mucho físicamente. ésta última ya me estaba preguntando por Jacob. Helen me echó una mirada con intención. un tanto irritada. Todavía aturdida. 122 . Sí. el darme cuenta de eso también me hizo sentir muy confusa. antes de que me diera tiempo a sentarme y a rumiar todas mis conclusiones. Me pasé el resto de las clases pensando en mi revelación. llevaba razón. y que las cosas siguieran por su cauce de siempre. No pude evitarlo. ―No. eso era suficiente para pararle los pies. Jacob me gustaba. en que al final no lo había sido. después de todo. tajante. él podía haberme besado primero y no lo hizo. de lo ciega que había estado. solamente sentíamos una simple atracción. ya se vería. ―¿Cómo lo sabes? ¿Te lo dijo él? ―quiso saber. Alison y Brenda ya estaban en la mesa cuando llegamos.ceño fruncido y la boca abierta. en cómo me tenía que comportar con Jake a partir de este momento. incluida mi compañera de pupitre. Pero la hora del almuerzo llegó más deprisa que los dos días anteriores. darme tiempo. y funcionó. Jennifer. en que si de verdad yo le gustase. me di cuenta de que los demás. Esta mañana me había levantado pensando que estaba celosa porque no quería que me separaran de mi mejor amigo. Sin embargo. Helen tenía razón. ¿Por qué todo en mi vida pasaba tan deprisa? El timbre sonó y pegué un bote en el asiento. instándome a saltar a escena. y unas horas después me daba cuenta de que también lo estaba porque me gustaba. Ahora que ya sabía que me gustaba Jake. Me daba igual que sólo fuera atracción. Si ese cauce nos llevaba a algún sitio. Me levanté y me puse a la fila para entregar los míos. ¿Cambiarían las cosas entre nosotros? ¿Se lo debía decir? ¿Y si yo no le gustaba a él? Pensé en el casi beso. ―¿Sabes si va a venir esta noche al Ocean? ―me preguntó sin cortarse un pelo. no va a ir ―le dije. y. Tal vez.

Me reí para mis adentros y Helen me hizo el signo de la victoria mientras se disponía a beber su refresco de cola. 123 . con el gesto contrariado.Brenda se quedó pensativa.

me moriría.LA VISITA Las clases terminaron y seguía lloviendo a mares. Me chifla que me acaricies. Oye. Jake me esperaba dentro del coche. Casi le salía ese ronroneo lupino suyo―. ―Si te transformas. ―¿Por qué? 124 . había parado a unos pocos metros de la entrada del edificio. sólo que. No estaba en el aparcamiento. acariciándole la cabeza con los dedos. me puse la capucha de la chaqueta y salí corriendo hacia el vehículo. Tenía el tiempo justo para ir corriendo a casa y cambiarme de ropa ―cogió aire y siguió hablando―. Retiré la mano de su pelo en cuanto lo escuché. Jacob ya me había abierto la puerta desde el interior. ―¿Qué tal el día? ―me preguntó mientras arrancaba el coche. ―Puedo detener el coche aquí mismo ―sugirió con el mismo tono de imploración―. ¿no? ―bromeé. Si sospechara algo. ―Acabo de estar con la manada y no pude secarme. si me sigues haciendo eso. me encantaba. Brenda no tendría oportunidad de abordarle. El abrazo que nos dimos nos salió espontáneo a los dos. Así puedes acariciarme tranquilamente. obstaculizando el paso al resto de alumnos que se marchaban. sí. era tan habitual. ―Bueno. desde luego. Me despedí de mis amigas después de hablar con ellas un rato en el vestíbulo. empezaba a adquirir un matiz algo diferente. aunque nunca lo habías hecho en mi forma humana. ―¿Tanto te gusta? ―cuchicheé. no quería mojarse los zapatos. tenía que reconocerlo. ―Ya sabes que sí ―susurró. ―¿Por qué paras? ―protestó con una sonrisa y los ojos suplicantes. Cuando llegué. A mí. Nessie. ¿Y el tuyo? ¿Dónde has estado? Tienes el pelo empapado ―le dije. para mí. voy a quedarme dormido al volante ―murmuró con su sonrisa torcida. lo cual me alegró. querías conducir. ―Muy… clarificador ―contesté―.

desahogarme. Giré la manivela y abrí un poco la ventanilla para que me diera algo de aire en el rostro.. ¿quieres saber lo que pasó o no? ―protesté mientras bajaba el cristal hasta abajo. cuando… cuando… ―Cuando me toqueteaste ―agregó con una sonrisa de oreja a oreja. Ha sido tu madre. con su sonrisa torcida otra vez. intencionadamente alto. estás lleno de pelo y tengo más donde acariciar ―concluí. Ya notaba la sangre bombeándome la cara.. ¿Cómo iba a mentirle a Jacob? Odiaba hacerlo. ―Sólo un vampiro podría marcar sus dedos en tu piel de ese modo. ¿no? ―Sí ―murmuré. ―¡Jacob Black. ―Ay ―suspiró. Jacob respiró hondo y exhaló. ―Lo sé. Su cara pasó del alegre socarrón al cabreado en un segundo. No te imaginas cuánto ―me soltó en un tono vacilón. era mi mejor amigo y necesitaba hablar con él. Además. ―miré a Jake de reojo y tragué saliva―. dentro del coche no entro como lobo ―añadió. la desperdicias. ―Pero lo hizo sin querer ―continué. No puede ser.―Porque cuando eres lobo. ―No te… toqueteé ―le corregí―. Le dije la verdad. Bajé otro poco la ventanilla. ¿Qué pasó? Aquí venía la parte escabrosa que tenía que contar. mientras él se partía de la risa. ―Además. cuando estaba apartando la mano del reproductor. empujándole el brazo. Su sonrisa se ensanchó aún más. ―Pues por eso. no empieces con tus bromas! ―exclamé. por eso me pareció tan raro ―hizo una pausa―. así que le puse la mano en la mejilla para mostrarle. enfadada. Cogí el estuche de CDs del asiento trasero y saqué uno de esos de rock que nos gustaba a los dos. ―Y ahora que te doy la oportunidad. bajando la mirada. Fue una… inocente caricia ―lo único que se me ocurrió en ese momento fue el término con el que lo había bautizado mi padre. me fijé en que Jacob estaba mirando mi muñeca. Lo puse y. pero no se lo creía. 125 . ―Fue en el bosque. Me empezó a interrogar sobre lo que había pasado en mi habitación el día que te quedaste a dormir. Lo último que haría Bella sería hacerte daño. nena. ―Aquí hay mucho que acariciar. ―Bueno.

Por supuesto. A veces me puede mi temperamento. lo sé ―me reí. ―Por eso no quería que viera lo que me había hecho. No midió bien las fuerzas y apretó más de la cuenta. ―¿La pulsera? ―preguntó. me acordé de que también le tenía que contar otra cosa. ―Cuando le estaba mostrando todo eso a mamá. ¿Cómo que la pulsera? ―Vibró. desde luego. ―¿Ahora mi pulsera es un vibrador? ―se mofó finalmente. ―Se le fue un poco la mano. De repente. eso no hacía falta que lo supiera. esto es totalmente en serio! ¡No sé por qué te cuento nada! ―me giré hacia la ventanilla con el ceño clavado en los ojos. aunque no podía evitar una pequeña curva en sus labios. Nessie! ―¡No es broma! ―me quejé. No quería que se sintiera culpable. a la espera de que terminara de carcajearse de su propio y pésimo chiste. aunque sólo me acordaba de la primera diapositiva gracias a que la había visto esa mañana. Puse los ojos en blanco. ¡Muy bueno. así que me agarró por la muñeca para que le siguiera mostrando lo que pasó después. vale. cuando habíamos estado a punto de besarnos. ya tiene bastante. ―¡Jacob.. cuando me fijaba en su pecho desnudo o cuando le había acariciado. ―Le enseñé lo inocente que había sido ―maticé. Sigue. ―¿Y qué pasó después? ―espetó de pronto. ―Menos mal que no me dejaste decirle nada esta mañana. Al verme el rostro tan serio. también omití que yo me había rebelado un poco mostrándole todo lo que había sentido cuando estaba entre sus brazos. la pulsera hizo algo muy raro. Y. enfadada. extrañado―. ―¿Cómo? ―¿Qué hiciste cuando me sobaste? ―me miró sonriente. ―Sí.―Vale. pero fue sin querer ―ratificó. Le cuesta mucho reconocer que ya no eres una niña y quiere protegerte. Me crucé de brazos. ―¿Que vibró? ―soltó una carcajada―. sacándome de mi mundo―. si bien no era del todo cierto― y ella no se fiaba igualmente. Jacob cambió el suyo. 126 . tampoco le iba a contar la visión casi hipnótica que había tenido. Para ella es muy duro que hayas crecido tan rápido..

Jacob entendió mi mirada perfectamente. ―Pero. Fue tan fuerte. 127 . ―¿Me lo estás diciendo en serio? ―dijo. Dejó de reírse y se quedó callado unos segundos. En ese momento. ―Mamá me tenía agarrada por la muñeca derecha. ―Una pulsera mágica… ―repitió para sí―. por eso te lo preguntaba ayer ―le recordé. El coche tomó la salida que iniciaba el trayecto hasta mi casa. La pulsera vibró fuerte una sola vez. Yo no puedo… ―hizo una pausa en la que se quedó confuso y pensativo―. Me alejé de sus ojos para mirar por el parabrisas. ¿No me estás tomando el pelo? ¿La pulsera… vibró? Seguí mirando por la ventanilla sin decir ni una palabra. que le llevó el brazo y todo. ¿Y por qué ahora? ¿Por qué nunca había hecho eso? ―Jacob aún seguía con la confusión en los ojos. Es que es la primera vez que lo oigo. parecía una explosión. pero mi determinación se quebró por completo cuando metió la mano entre mi pelo y empezó a acariciarme la nuca con los dedos. ―Vamos. por fin sin un ápice de burla―. que produjo una especie de energía. ―Prométeme que no te vas a reír. Volví la cara para observarle. te lo prometo. Mi intención era no contarle nada más. ¿cómo…? Yo mismo la hice. Respiré hondo y me giré hacia él. Esto que te voy a contar te juro que pasó. ¿vale? ―me arriesgué a mirarle fijamente a los ojos para que viera que hablaba en serio―. como si le diera una convulsión o algo así ―empecé a gesticular con la mano sobre el aro de cuero para simular lo que había pasado―. mamá me hacía daño y la pulsera reaccionó. Nessie ―me presionó el hombro con la mano―. ―Sí. una onda expansiva que arrastró su mano y la empujó hacia atrás. Ahora no estoy riéndome. simplemente la apartó. pero me había creído. estaba que echaba humo.Si no llega a ser por el cinturón. pero sin fuego. A mí ni siquiera me rozó. aunque no la hizo daño. le hubiera dado completamente la espalda. Tengo que hablar con el Consejo. Jacob miraba a la carretera con un gesto de extrañeza en el rostro. Volví a recuperar el aire cuando la quitó para cambiar la marcha del coche. tal vez ellos lo sepan… ―Creo que me protege de los vampiros completos. ―Es una pulsera mágica.

―Lo cual me indica que esos dos se van a poner a tener críos enseguida ―dijo casi con amargura―. Ah. de todos modos. la pulsera se activó. ¿tan pronto? ―exhaló con agobio. Rachel y Paul me llamaron para que fuera por su casa. ―¿Qué tal con Charlie? ―interrogué para cambiar de tema―. pero si tú no quieres. Se hizo un mutismo en el que Jacob se quedó pensativo. nunca un vampiro me había tocado de ese modo. No tenía explicación para eso. Jacob tenía cara de resignación. casi se me olvida. Y a Paul no te lo ibas a quitar nunca de encima. ―¿Y cuándo es la boda? ―El seis de febrero. Seguía lloviendo. ―Sí. ―Bueno. ―¿Se casan? ―Sí. Es verdad. Lo cual quiere decir que voy a tener a un montón de bestiales Pauls en miniatura todos los días corriendo por mi casa. pero la mía se iluminó de la alegría. ―Jake. Por aquel entonces. y supongo que cuando pasó. ―¿Buena o mala? ―No sé qué decirte ―hizo una mueca de dolor y suspiró―. sonriendo. Rachel y Paul se casan. llevan cuatro años viviendo juntos. Tengo que darte una noticia. con esa expresión de confusión y perplejidad en el rostro. Puedes ir de invitada simplemente. Silencié también la otra vibración de aviso con mi madre que me hizo hablar y el cosquilleo de la pulsera en la cocina cuando me había recordado la visión. Había ido con Jacob a la boda de Sam y Emily hacía tres años y me había encantado. El coche pasó los últimos árboles del sendero y se detuvo frente al porche. yo ya tendría como unos nueve años. aunque había bajado de intensidad. ―Gracias por los ánimos ―me respondió con sarcasmo. no pasa nada. 128 . yo creo que no ha sido tan pronto ―le contesté con ironía.―Bueno. ya se sabía que tarde o temprano se iban a casar. ahora esa bestia va a ser mi cuñado ―destacó la última palabra con mal humor y resopló. Lo cual significa que jamás en mi vida me quitaré a Paul de encima. ―También puedes tener a pequeñas Rachels corriendo por tu casa ―le corregí―. no. Al final no pude. ¿Fuiste a verle? ―¿Qué? ―parpadeó como si le hubiese sacado de sus pensamientos―. pero. Rachel me ha pedido que seamos los padrinos.

pero se le ceñía al cuerpo y a mí me había parecido precioso. la cena y la fiesta se hacían en la arena. También iba descalza y llevaba una pulsera de plata en uno de los tobillos. y las llamas eternas de la hoguera. el mar. 129 . al igual que hace el fuego.por eso me acordaba perfectamente. En aquella boda. Con nueve años. y las mariposas de mi estómago volvieron a revolotear. que me parecían maravillosas. que permanecía en el centro de todo el meollo de la celebración y siempre la mantenían con las llamas en alto. siendo el elemento protagonista la enorme pira. formada por calas blancas. al atardecer. y las mujeres llevaban sus mejores vestidos. Todos iban descalzos. en la que más me había fijado era en Emily. pero muy elegantes. El fuego de la hoguera le daba un toque mágico y romántico a toda la ceremonia. o algo así. de lo bonita que me había parecido. No sabía qué tipo de tela era. también simbolizaban la pasión necesaria para la fertilidad. por supuesto. estilo quileute. Su vestido ―de escote recto. ―¿De verdad? ¿No te importa venir conmigo de madrina? ―preguntó. sin corbatas ni pajaritas. al abrigo de una enorme hoguera y con las islas. ―¡Pues claro que quiero! ―exclamé. Los hombres iban de camisa y pantalón largo. Todo en las bodas quileute era tan sencillo y mágico. casi me había parecido una princesa. ―¿Estás de broma? Una boda quileute no me la pierdo por nada del mundo ―le contesté. ni siquiera había reparado en la cicatriz de su cara. sin decir nada. sobre todo si estoy en el altar conti… Dejé la palabra colgada al darme cuenta de lo que estaba diciendo. de manga corta que cubría sólo el hombro y largo hasta los tobillos― era de un blanco roto que resaltaba sobre su piel india. justo en la puesta de sol. Se celebraban en la zona sur de la media luna de la playa que conformaba First Beach. Nos quedamos los dos inmóviles. Pero lo que más me había llamado la atención era su corona de flores. el bosque y los acantilados que la rodeaban como testigos. El astro rey que se ponía simbolizaba el fin de una vida para comenzar otra con la persona que se amaba. agarrándome a su brazo y apoyando la cabeza en su hombro―. el amor incombustible y poderoso que puede arrasar con todo lo que se pone por delante. Todavía la recordaba como si la estuviera viendo. La ceremonia. Las bodas quileute siempre me habían parecido más bonitas que los bodorrios tradicionales. que llevaba en la cabeza sobre su melena negra suelta. mirándome con sus centelleantes ojazos negros.

Era el chico semivampiro que nos había ayudado hacía casi seis años. ―Un poco más y le traéis el bosque entero ―bromeé. Jacob se envaró al instante. que le digas a Rachel que me encantará ser la madrina de… su boda ―murmuré. Jacob dejó la bolsa en el suelo y se puso a mi lado. mira. Ven. ―No. ―Nos hemos empleado a fondo ―me explicó. Todos. Estás realmente preciosa. cogí mi mochila del suelo. tenemos visita. cielo. Le liberé el brazo y me volví a mi asiento. estaban todos sentados a la mesa. ―Hola. la tiró al suelo y me cogió por los hombros. poniéndome en alerta. no es eso ―Alice me quitó la mochila. me puse la capucha y me bajé del coche. ―Ah. empujándome hacia la enorme mesa de cristal―. Me quedé al pie de las escaleras para esperarle. Si no fuera porque habían venido con Alice y Jasper desde Suramérica para dar su testimonio. Renesmee ―me saludó―. cuando los Vulturis habían venido para terminar con todos nosotros. 130 . bajó la puerta trasera del Golf y caminó hasta mí. Me quedé mirando sorprendida. No le gustaban nada esos vampiros curiosos que luego se iban a cenar a la reserva de La Push. ―¿Visita? ―pregunté. Mientras él rebuscaba algo en el maletero. Cuando alcé la vista. ―¡Nessie! ―saludó Alice mientras se acercaba hacia mí dando saltitos y me cogía de la mano―. Alguien muy especial ha venido a verte. Subimos las escaleras. mi familia estaría muerta y Jacob y yo estaríamos escondidos en algún lugar recóndito del mundo. cuánto has crecido. Sacó una enorme bolsa. retiré mi capucha y entramos en el salón de la gran casa. su tía. menos uno. Vaya. sí. Jacob también se quedó quieto en el suyo un par de segundos. ―Hola. hasta que abrió la puerta y salió. Mi familia le estaba muy agradecida a él y a Huilen. Esto… Tengo… tengo que entrar para darle a Carlisle las pruebas que recogimos anoche. ―Claro ―susurró―. encogiéndose de hombros. Seguía llevando su pelo moreno en una larga coleta y su semblante era tostado y bastante atractivo. ¿Te acuerdas de Nahuel? ―presentó mi madre.―Quiero… quiero decir….

Mamá se quedó mirando a Jacob. ―Creía que no podías verle. ―Bueno. pero pude distinguir una nota de repulsión en sus pupilas. ―¿Y a qué se debe tu visita? ―inquirió Jasper. aunque siguió con la misma actitud. Se quedó mirándome fijamente. sus ojos se movieron y fijaron su objetivo en Jacob. La sonrisa de Jacob se esfumó. dirigiéndose a Jacob con cara de pocos amigos. ―Nahuel se va a quedar una temporada con nosotros ―anunció mi madre. echándole una mirada de arriba abajo con una media sonrisa arrogante. Nahuel tiene una malla semitransparente que me permite visionar algo. sin embargo. opaco. ―Sí. como si estuviese buscando en él algún tipo de respuesta. de un modo que me hizo sentir muy incómoda. y Nahuel se sentó para centrar su atención en la mesa. Era casi imperceptible.―Hola ―contesté. Jake en cambio. que no me deja ver nada. he dejado a Huilen con mis hermanas. Algo saltó solo y me hizo agarrarme a la mano de Jake. serio. 131 . De momento. palmeando la mano del interpelado. pero no os dije nada porque él quería darnos una sorpresa ―manifestó Alice con una voz cantarina. Nunca le había visto así. Jacob? ―le preguntó Nahuel. apretaba los dientes con fuerza y sus intensos ojos negros estaban clavados en Nahuel con una mirada provocadora. Había levantado la cabeza con una actitud claramente chulesca. aunque muy poco. Miré a mi mejor amigo para ver su reacción y me quedé perpleja. Éste entrelazó los dedos y la aferró con más fuerza. no interrumpió su conducta. como a Renesmee ―dijo mamá. extrañada. sólo he podido ver esto ―y le sonrió. ―Yo ya lo sabía. Mi padre carraspeó. mientras los demás seguían con su conversación. De pronto. a Nessie no la veo nunca. pensativa. Nessie tiene un filtro tupido. aunque ya os digo que es muy poco. a lo que Nahuel le correspondió. pero parece ser que a Nahuel le puedo ver algo. ―¿Cómo te va. Su mirada cambió. Se había puesto de pie nada más verme y no apartaba sus ojos de color teca de mí. ―Genial ―le respondió él.

Rosalie sonreía abiertamente. nervioso. Jacob ―mi padre se levantó después de leerle la mente. escuchándole los pensamientos. preocupada. 132 . esperando su respuesta. extrañada―. Carlisle se levantó de la mesa con el semblante pacífico e instó a Nahuel con un gesto de la mano a que hiciera lo mismo. ―Jake. Mi madre también se puso de pie y se cogió al brazo de papá. ahora que ya ha crecido ―respondió sin cortarse un pelo. ―Quiere dormir en tu puerta. como si estuviera muy seguro de sí mismo. Acompáñame por aquí. ¿A mí? Automáticamente. Esme se había llevado la mano a la boca.―Quería conocer mejor a Renesmee. raro en él. ¿qué te pasa? ―le pregunté. A Jacob le dio un respingo y noté cómo el calor quería subirle por la espalda. pero. y después le sonrió de un modo extraño. ―Te enseñaré tu habitación. mi padre estaba en alerta. Edward? ―preguntó. ―Déjalo Em ―le paró Jacob. preocupada. Nahuel le dedicó una mirada despectiva y de hastío. todos llevaron la vista hacia Jacob con diversas caras. y Carlisle tenía el rostro sereno. Y nadie va a impedírmelo. ―¿En qué planta? ―exigió saber. Jasper se concentraba para influenciar en su ánimo. Alice ha habilitado mi despacho para hacerle el dormitorio ―y se perdió escaleras arriba. ―En la primera ―dijo Carlisle. tajante―. observando a Jake con provocación. Es nuestro invitado. ―¿Qué pasa. ―¡¿Es que va a dormir en esta casa?! ―protestó Jacob. ―Pues yo sí ―contestó éste. antes de que se intercambiaran una mirada de complicidad―. Debemos tratar bien a nuestro invitado ―soltó. sarcástico. mirándole por encima del hombro mientras acompañaba a Carlisle y a Nahuel. serio. ―Por supuesto que sí ―le replicó Alice. que era el último que subía―. alarmada. Mi madre se mordía el labio. no jugaría con fuego ―le espetó Emmett al invitado de repente. ¿Es que era yo la única que me preguntaba qué estaba pasando? ―Yo que tú. Emmett estaba de brazos cruzados. ―¿De qué estáis hablando? ―me dirigí a mi padre. Alice le miraba con aire petulante. ―No lo veo necesario.

Me estaba protegiendo. Me hubiera asustado de no ser porque enseguida distinguí algo más que me atravesó la cabeza como si fuese un balazo frío. ¿qué pasa? ―mamá ya estaba al borde de la histeria. ―¿Crees que yo pondría a mi propia hija en peligro si no estuviese completamente seguro? ―Edward. con las manos unidas. ―¿Por qué quieres dormir en mi puerta? Jacob ni siquiera me miró. Pero. no hay peligro ―le dijo papá. por favor ―discutió mi madre. Nahuel y Huilen nos salvaron la vida hace seis años.―¿En mi puerta? ¿Por qué quieres…? Intenté soltarme de su mano para ponerme frente a él. Me aferraba con fuerza. ―Jacob. Mi instinto me lo dice ―masculló Jake con la vista clavada en la escalera de nuevo. mírame. ―Sabes que si sospecho de algo. Una mota de tinta teñía de preocupación sus ojos negros y. ―Jacob. por favor. Edward no ha visto nada raro y yo me fío de él al cien por cien. ¿de qué? ―Jake… Jake. te lo aseguro. pero me fue imposible. por pequeño que sea. ―No se fía de él. ―Está tramando algo. ―Completamente ―afirmó mi padre. sino más bien defensiva. Dormiré arriba hasta que se vaya ―insistió Jake con los dientes apretados. confirmando mis pensamientos―. Su mirada se escapó otra vez. mirándola a los ojos. eso es imposible. Creo que esto tiene más que ver con el hecho de que ha venido a ver a Renesmee y con tu… 133 . así que me puse de frente igualmente. molesta―. Cree que me está engañando ―explicó―. Además. ―¿Estás totalmente seguro? ―quiso saber mamá. Estaba tenso. por favor ―le susurré mientras le acariciaba la cara con la otra mano. pero ahora para mirar a mi padre. entonces. aunque no me hacía daño. ¿cómo puedes dudar de él? Deberíamos estarle agradecidos. Jacob. Te estás equivocando. Mis escasas palabras parecieron surtir efecto y sus ojos se despegaron de la escalera para fijarse en los míos. pude ver con claridad que la agresividad no era amenazante ni ofensiva. mostrándose de nuevo cálidos y adorables. y tenía los ojos clavados en las escaleras con una mirada agresiva y amenazadora. tengo que protegerla. Puedo ver hasta sus recuerdos.

Edward! ―se quejó mamá. Él está decidido y va a dormir ahí queramos o no. y si no lo hay. Em. ―Créeme. Jacob. hasta son capaces de predecir tormentas y catástrofes mucho antes de que pasen. ¿qué peligro? ―protestó papá con incredulidad―. él estará ahí el primero. ¿qué estás diciendo?! ―exclamó Rosalie―. Aquí hay algo más. ―Por Dios. la idea de tener a mi lobo durmiendo cerca no me disgustaba nada de nada. irritada. Y Alice vio que sólo venía de visita. ―Yo no veo nada malo en que duerma arriba ―interrumpió Emmett en defensa de su amigo―. 134 . Aunque no entendía muy bien el por qué de este conflicto. aunque sé que no hay ningún peligro. No me puedo creer que estéis tan ciegos. si es que así vas a estar más tranquilo y no vas a montar jaleo. ¿Qué más pruebas necesitas? ―Los animales tienen un sexto sentido para el peligro ―afirmó éste. Carlisle y Alice están a punto de bajar con nuestro invitado ―matizó―. ―Hombre. Has sido muy maleducado y grosero con él. Está bien. ―¡Pero. ―Es todo lo que pido ―asintió Jacob con gesto serio. Te sorprenderías de lo que pueden hacer los animales ―Jacob puso los ojos en blanco al ver cómo Emmett lo volvía a señalar―. así que voy a dejarte que duermas en la puerta de Renesmee como lobo ―apuntilló de nuevo. Si hay peligro. Emmett le sonrió y siguió hablando. no quiero problemas mientras Nahuel esté en esta casa. Te podría contar muchas experiencias de cuando yo era cazador en mi vida humana. señalando a Jacob con el dedo. y no quiero que se sienta incómodo por este lío ―hizo una pequeña pausa en la que suspiró―. sobre todo para la convivencia de la casa. ―¡Pero. ya he dicho que no hay nada malo. ―Bella. creo que es lo mejor para todos. muchas gracias por el cumplido ―le dijo Jake con ironía. haciendo que se callara todo el mundo―.―No es sólo eso ―le cortó―. ¿qué molesta que duerma en la puerta? ―Pero. dirigiéndose a Jacob con cara de advertencia―. Hay algo en su mirada que no me gusta ni un pelo. lo sé. ¡Lo único que quiere este chucho es aprovechar la ocasión para dormir con Nessie! Se armó una algarabía terrible en la estancia a la vez que mi rostro era invadido por una oleada de sangre. ¿cómo quieres que te mire? ―le replicó ella. Edward. ―¡Basta! ―bramó mi padre.

idiota! ―exclamó Rosalie. El calor le recorrió la columna vertebral y un rugido empezó a vibrar desde su cavidad torácica hasta su garganta. enfadada. poniéndole el brazo por delante―. y yo escondí mi rostro del todo en el objeto de mi pecado. Se hizo un silencio incómodo y sepulcral en el que se notaba la influencia de Jasper. ―¿Y si me lo pide ella? ―soltó Jacob con chulería mientras levantaba la comisura de los labios. aunque extrañamente amenazadora y temible. perro. te juro que te arrancaré de cuajo las patas delanteras. ―Nunca podrás separarme de ella ―escupió con furia retenida. Si lo que quieres es dormir en su puerta. esperando a que la tierra se abriera o algo para poder colarme dentro. más te vale cambiar de actitud y cerrar el pico. acercando mi rostro rojo como un tomate a su pecho. ―No soy yo precisamente el que aprovecha para tocar mientras uno está dormido ―le estampó a la cara a mi padre―. ―Cálmate. sabes que no me puedo negar. Pero escúchame bien. Bella ―habló mi padre con voz serena. ―¡Qué calladito te lo tenías! ―aulló Emmett entre risas. perro! ―chilló mi madre. 135 . apretando los dientes. Jake puso su mano en mi espalda y me apretó un poco más contra su pecho. ―¿Cómo dices? ―preguntó mi madre. Si me provocas más. aunque no llegó a salir. ¿qué haces? Cállate ―le cuchicheé. Si ella quiere otra vez. Duró unos segundos. riéndose. ―¡Papá! ―voceé en protesta. ¿Por qué se había tenido que enterar Jacob? Ahora ya lo sabía todo el mundo. pero parecieron minutos. aferrando los dedos a su camiseta.Es mejor así. ―¡Ja! ¡Sigue soñando. ¿me has entendido? Mi corazón saltó en respuesta a esas horribles palabras e instintivamente le pasé el brazo suelto por la cintura para abrazarle. con la mandíbula colgando. que no por las malas ―mi madre no parecía muy conforme. no volverás a verla en tu vida. Ahora mi madre parecía más tranquila. Rosalie me miró totalmente decepcionada. envarándose. ―Jake. ―¡No juegues conmigo. así que mi padre se volvió a dirigir a Jake con la mirada amenazante―. Si se te ocurre entrar en su habitación por la noche como humano y tocarla un solo pelo.

Pero sigo sin fiarme ―sentenció. aunque no me soltó de la mano. Me comportaré lo mejor que pueda solamente porque me lo pides tú. Es nuestro invitado. Intenté convencerle con ese argumento. Jake. Y mamá tiene razón. pórtate bien ―le rogué―. sobretodo éste último. ni que se preocupara. llevándome con él de la mano. Jacob cogió la bolsa con las pruebas y se acercó a Carlisle ―que estaba parado al principio de la escalera. Mis padres. Jacob. sin duda. hazlo por mí ―le susurré―. Pero aún así. Ésta también se tranquilizó. deberíamos estarle agradecidos por habernos salvado la vida. ―Está bien.Escuché el suspiro nasal de rendición de mi padre. Apartó su mirada de Nahuel para mirarme a mí. ―Lo único que te pido es que te comportes. de todos modos ―afirmó. ―Dormiría arriba. Para mi desgracia ―dijo al fin. ―Lo sé. ―Gracias ―le sonreí y le di un beso en la mejilla. había escuchado cada uno de los pensamientos de los dos. ―Por favor. pero no quería que se enfadara otra vez. Esme y mis tíos se sentaron en el sofá con Nahuel para charlar con él. ―Ya lo sé ―reconoció a regañadientes―. seguido de Alice y Nahuel. no me fío. lo que me aterraba era que nos separaran. Me separé un poco de él para verle mejor el rostro. En realidad. ―Jacob ―imploré con ojos suplicantes. Cogió aire lentamente y lo exhaló del mismo modo. 136 . Carlisle asomó la pierna por las escaleras. Mis padres pusieron los ojos en blanco a la vez que negaban con la cabeza. aunque seguía abrazándome y aferrándome la mano con fuerza. no te dejará dormir conmigo. Mi padre respiró tranquilo al ver que no se habían enterado de la bronca. pero no parecía muy satisfecha. ―Por favor. Si papá se enfada. Jake se relajó un poco. Jacob no le quitó ojo a Nahuel mientras éste pasaba a nuestro lado. ―Haré lo que pueda ―respondió éste con insolencia. ―No me fío de él ―gruñó. a ver si así entraba al trapo. ―Ya has oído a mi padre. leyendo el correo―. Mi padre le pasó el brazo por el hombro a mi madre y le besó en la cabeza. En ese momento.

pero su cuerpo era tan terso. ¿Y cómo lo habéis hecho? Lo cierto es que no me imagino a unos enormes lobos haciendo eso. Puse los ojos en blanco. fue el rumor de todo el día en el hospital. ―Sí. Ahora resulta que hablaba como si fuera un detective. Sin embargo. gracias ―afirmó.―Tome. Le intenté pellizcar yo. Me pellizcó en broma en la cintura y pegué un bote. ―Las hemos separado y metido en bolsitas de plástico. riéndome―. ―Vaya. riéndome. que estaba muy entretenido conmigo. ―Unos como lobos. claro ―asintió Carlisle. ―¿Eh? Ah. la policía lo ha mandado todo a Seattle para que lo examinen los forenses de allí. estoy impresionado ―reconoció mi abuelo al ver el interior de la bolsa―. me dejé atrapar las muñecas y me las retuvo detrás de mi cinto para que no pudiera hacerle más. En la bolsa también hay pruebas del escenario del crimen ―contestó Jake. ―Ya. creo… que me servirán. Lo encontrasteis vosotros. Ahí tienes la prueba definitiva de que no soy su reencarnación ―afirmó con una sonrisa de oreja a oreja. que no podía. Carlisle se rindió y subió a su habitación ―ahora también despacho― cuando logré zafarme de las manos de Jake. ―Si lo vas diciendo por La Push. sujetándome las manos para que no le hiciera más cosquillas. sonriendo. como en las pelis ―le contó. ―No sabía que tuvieras cosquillas ―murmuré. le hice cosquillas y soltó una risilla sorda―. ―Pues claro que no. Mientras nos reíamos. ―Oh. ¿no? ―Sí. Tengo que ponerme ahora mismo a investigar esto. ―Ah. ¿Y se sabe si la cabeza pertenecía al torso? ―le preguntó a Jacob. Doc. te mato ―bromeó. Carlisle abrió los ojos como platos al ver la enorme mochila. qué interesante ―afirmó Carlisle con la mano en la barbilla. ―¿Sabe ya lo del torso? ―Sí. todo orgulloso. asiéndola. Espero que estas pruebas sean suficientes. ―¿Taha Aki también las tenía? ―cuchicheé. otros como humanos ―y se encogió de hombros como si fuera evidente. Encontramos el mismo rastro en la zona. 137 . Conseguí hacerle algunas cosquillas y éste se empezó a revolver y a carcajear sin control.

por supuesto que sé. ven aquí un momento. Di un pequeño bote al oír la voz de mi padre. En realidad. Renesmee? ―me preguntó Nahuel con su voz impoluta y celestial. Me di cuenta de que estábamos muy cerca el uno del otro. ―No pensé que tuviera tanta importancia. no quieres que se te vaya el tinte con el agua? Ésta le siseó y Emmett sonrió. Se me había olvidado por completo que estaban todos sentados en el sofá. ―¿Quieres dormir en el felpudo? ―amenazó Rosalie. ¿A qué hora? ―La tormenta empezará sobre las cinco de la tarde ―informó Alice. Ver feliz a Jacob producía mi propia felicidad. mirando a éste con su gesto arrogante. Jacob me soltó y nos acercamos a ellos. soy el más norteamericano de los que hay aquí. ―Pues yo creo que sí las tenía ―le rebatí. Alice dice que va a haber una fuerte tormenta ―me dijo. En Suramérica se lleva mucho el béisbol ―me respondió con una sonrisa blanca y brillante como la porcelana. hacía mucho que no organizábamos algo en familia. ―Jacob ―le advirtió mi padre entre dientes. incluido nuestro invitado. pero que no me importaría estarlo un poco más… ―Renesmee. ―No creo que sea tan difícil. ―¿Quieres venir? ―continuó mamá. La verdad es que la idea se presentaba apetecible para un sábado por la tarde y. pero su actitud de antes resurgió al instante. ¿Qué pasa. mi padre me enseñó todo lo que sé. ―Sí. además. ―Soy norteamericano. ―¿Sabes jugar. si sabe jugar cualquiera ―espetó. ―Claro. pero fue inevitable. ―Yo también voy ―soltó Jacob de repente. Esta vez no me cogió de la mano. ―¿Qué pasa? ―inquirí. ―Debí imaginarme que tú también querrías venir ―suspiró papá. ―¿Tú no lo notaste.Me quedé mirando su perfecta sonrisa. ¿y tú? ―Por supuesto. No quería mirarle a los ojos. ―Mañana vamos a ir a jugar al béisbol con Nahuel. 138 . rubita. por qué no ―respondí―. animal? ―le apuntó Rosalie con intención a Jacob. ―No es lo mismo si se juega con vampiros ―apostilló Nahuel. ―¿Tú? Pero si tú no sabes jugar ―le dijo Alice con aire crítico.

extrañada. Además. Mañana me tomaré el día libre. ¿No tenías que patrullar? ―Pues claro que voy. así que irá él en mi lugar. sonriéndome. observando con cara de malas pulgas a mi padre. tengo castigado a Seth.―¿De verdad vas a venir? ―exclamé. mirando hacia el otro lado mientras ponía el pelo por la cara y hacía como que lo acicalaba un poco. era la única que lo estaba―. ―Mejor no te lo digo ―murmuró Jacob. ―¿A Seth? ¿Qué ha hecho para que lo castigues? ―interrogó mamá. también yo era la única a la que le sonreía―. Yo disimulé. preciosa. contenta por la noticia. 139 . soy el Alfa de mi manada ―respondió. al parecer.

o sea. influyó bastante para que esa noche enseguida cogiera el sueño. Llamé a papá desde mi aborrecido móvil para avisarle y quedé con ellos en el claro donde solíamos jugar al béisbol. nuestro invitado había preferido desayunarse un puma y mis padres lo habían acompañado. Salió del baño silbando. Después de desayunar. 140 . Se puso a freír los huevos y el beicon. Lo metí a empujones en el vestidor para que hiciera lo propio allí dentro. Recé para que mi padre no hubiera llegado aún de la cabaña y le diera tiempo a leerme la mente. contenta también por la ausencia de mi progenitor. aunque antes no pude evitar echar un buen vistazo a su cuerpo todavía mojado. esos pensamientos revoloteaban a sus anchas por mi cabeza. también lo había puesto a hacer recados. Charlie insistió en que nos quedáramos a comer y accedí gustosa. sólo con la toalla enroscada a la cintura. Jacob sonrió de oreja a oreja. ya que no había traído demasiada. al parecer. el hecho de que mi lobo durmiera en la puerta de mi habitación a pocos metros de mí. Respiré tranquila cuando vi que mi padre no había llegado todavía. Jacob se repantingó en el sofá para ver la tele con mi abuelo y yo me senté al lado de Sue. silbando alegremente. tan sólo algunos pantalones cortos. la doblé bien y la coloqué en mi vestidor. Una vez que estábamos duchados y arreglados. y yo me dediqué a poner la mesa. Mientras Jake se duchaba. Seth apareció en casa con una mochila con ropa para Jacob. camisetas y un par de deportivas. Al parecer. libertad de pensamientos. Por supuesto. porque Nahuel tampoco estaba por allí. bajamos a la cocina para desayunar.HOMERUN La mañana de ese sábado pasó bastante rápido. Desde que me había dado cuenta de que Jacob me atraía tanto. No tuve que hacer mucho espacio. Mi familia me dejó dormir hasta bien entrada la mañana y me levanté completamente fresca y descansada. que también estaba allí. nos fuimos a casa de Charlie para hacerle una visita.

y nos marchamos. Jake y yo la ayudamos un poco en la cocina. Eso hizo que yo clavara la vista en Jake mientras éste conversaba. No era porque fuera mi mejor amigo. Jacob no quería verlo. aunque con dos lobos en su casa. ―Prefiero el tuyo ―le dije mientras salíamos de su Golf. 141 . nos despedimos de mi abuelo y de Sue. pero estaba claro que tenía que ser la reencarnación del Gran Lobo. ―Claro que me gusta. no tenía ninguna duda. ya te abrumaba. Taha Aki. metiéndome un bocado en la boca.Éramos cuatro. se nos iban echando encima los nubarrones negros que anunciaban la tormenta. no sin antes prometer que lo repetiríamos. pero a Charlie no le dejó ni pelar una patata. pero incluso como lobo había una majestuosidad en él que el resto no tenía. No pudo evitar la mirada de comparación entre el coche de ésta y el suyo. está buenísimo ―le contesté. cielo ―me propuso Sue con amabilidad. me fijé en cómo miraba Sue a Jacob cuando hablaba con él. Ya en el coche. le dije a Jacob que había quedado en el claro y nos dirigimos hacia allí. A medida que nos acercábamos al final del camino donde había que dejar el coche. ya que Jacob comía por tres. Durante la comida. Es que estaba esperando a que se enfriara ―me inventé. tal era su torpeza culinaria y con los utensilios de cocina. Hasta Sam le tenía respeto. Al menos. Terminé de comer y por fin nos pudimos levantar de la mesa para recoger la cocina. algo especial que no tenían los demás chicos quileute. ¿Cómo no iba a escoger a este hombre tan maravilloso y especial? Charlie carraspeó cuando me preguntó algo y yo seguía mirando a Jake absorta y fascinada. estaba más que acostumbrada. y también el más rápido. Era el más grande con diferencia y el más fuerte. Así que éste se dedicó a poner la mesa. ―Si no te gusta. yo. Sólo su presencia. Jacob aparcó al lado del brillante Ferrari rojo de Alice. Me di cuenta de que todos habían terminado su plato ―sus platos en el caso de Jacob― y yo acababa de empezar el mío. sincera―. Era la misma mirada de admiración y respeto con que le observaba toda aquella gente en casa de Sam y Emily. pero la pobre Sue tuvo que cocinar como para seis. cosa que le llevó bastante rato también. puedes dejarlo. Había una grandeza en él. Después de ver un poco la tele para que Jake reposara un poco toda la comida que se había tragado. y suspiró con resignación.

sin cansarse. como si estuviera cogiendo un relevo. ―¡Eh! ¡Eso es trampa! ―chillé mientras ya le perseguía. él era el Ferrari y yo el Golf. bueno. Ahora que había crecido. Me llevaba casi en volandas mientras esquivábamos todo a nuestro paso y la coleta de mi pelo se agitaba enérgicamente. ya que yo era mitad vampiro y tendría que correr más rápido que él. podía correr casi tan rápido como él. Seguimos corriendo cogidos de la mano. cerrando su puerta―. Agaché la cabeza para no darme con una rama y metí la quinta marcha. Sin pararse. nena! Sus piernas empezaron a moverse más rápido y. ―Pero el tuyo lo hiciste tú mismo. y pude seguir corriendo. 142 . Para mí tiene más valor. era más rápido que yo. dándome latigazos en el cuello y en la espalda. Además. Se empezó a reír mientras sorteaba los enormes pinos a toda mecha y yo aceleré el paso. tenía que reconocerlo. se parecen en el color. pero en su forma humana podía igualar a un coche que circulara por una carretera convencional perfectamente.―Sí. ―¡Ni en tus sueños. nunca te ha dado ni un solo problema. y se supone que tendría que correr más que un metamorfo en su forma humana. pero Jacob siempre había corrido más deprisa que yo. ―Te echo una carrera hasta el claro ―le reté. ―Visto así ―asintió con una sonrisa. por supuesto. en este caso. No tenía esa velocidad ultrasónica de mi familia vampiro. ya me tenía pegada a su espalda. por algo será. saltando un tronco del suelo. Tiró con la inercia de la carrera para incorporarme. al menos. con dos zancadas. se alejó de mí en un segundo. claro ―contestó con ironía. Bueno. ¿no? Con la distracción. En salto y agilidad le ganaba. Sí. Jacob extendió su brazo hacia atrás y me cogió de la mano justo en el momento en que se iniciaba mi descenso. ―¡Vale! Y comenzó a correr a toda velocidad sin esperarme. Le alcancé. de espaldas y sin ni siquiera mirar. Se notaba que solía galopar con más gente. pero a toda velocidad. mi pie se tropezó con la raíz de un árbol. Cuando se dio cuenta. lobos. ya que mis piernas no daban a más y él parecía tan tranquilo. Siempre me pregunté por qué era así. Empecé a sentirme algo frustrada. y que siempre estaba pendiente de todo. pero me quedé otra vez detrás de él. ―¡Ya eres mío! ―grité. ¿Por qué no podía correr más que él? Yo era un semivampiro.

―¿Dónde os habíais metido? ―nos regañó Alice al llegar. no juegas! ¡Tú verás! ―bufó mi tía. Jake me pasó el uniforme y se quitó su camiseta. ―Veo que tú estás en el equipo rojo ―le contestó con arrogancia. ¿no? ―Toma. 143 . ―¡Si no te la pones. ¿no? ―quiso saber mientras miraba la prenda con pesar. de sopetón. lanzándole la camisa a la cabeza. ―¿Qué es esto? ―gruñó Jake. donde ya nos esperaban todos. cogió la prenda de las manos de Alice. Pasamos la última fila de pinos y salimos al campo abierto. ¿qué va a ser? ―le explicó con un tono como si fuera lo más evidente del mundo. pero pude notar su mirada decepcionada y dolorida. Alice ―intervino Nahuel―. cuando lo vi mojado con la toalla. ―Ah. toda ofendida por el rechazo.Cuando divisamos el claro entre los árboles. algo sabemos. ¿pero los perros saben coger un bate? ―preguntó Nahuel con altanería. Por supuesto. ―Este uniforme es de Emmett. que ya había formado los dos equipos. hasta que nos quedamos en un simple trote. por eso pone la excusa de la camisa. ―Si te refieres a si sabemos conectar una bola. Aferró más fuerte mi mano y nos pusimos a caminar hacia mi familia. así que hemos llegado a tiempo. arrojándole una camisa de béisbol gris con rayas azules a la cara. ―La camiseta de nuestro equipo. ―No te preocupes. Le di la camisa de béisbol y la extendió para ponérsela. la tormenta empezará dentro de unos cinco minutos ―le contestó Jake―. ―¡Puaj! Yo paso de estas pijerías ―exclamó él. Jacob le clavó la vista con cara de pocos amigos y. No me gustaba nada el tono que estaba adquiriendo esta conversación. ―Tranquila. los ojos se me fueron solos sin necesidad de que mi cerebro les diera la orden y todos los pensamientos que había tenido por la mañana. Mi padre ya estaba en su puesto de exterior derecho y central. póntela ―le respondió ella. observando su camisa blanca de rayas rojas―. pues sí. empezó a aminorar la velocidad poco a poco. Es que tiene miedo a jugar porque no sabe. se plantaron sin pedir permiso en mi cabeza. Te voy a demostrar cómo juega un quileute. mirando la prenda con desagrado.

―Edward. ―Vaya ―hizo una pausa en la que fijó sus ojos en Jacob―. empieza a practicar ―le dijo ella. pero. daría el pego. Toma. ―¿Estás de coña? ¿También tengo que ponerme esto? ―Sí. Si me pusiera una gorra del revés y empezara a rapear. el béisbol se juega con gorra y queda muy bien estéticamente. como siempre. ―Por supuesto que no ―le aseguró éste con una media sonrisa chulesca―. Carlisle. ―¿Cómo están repartidos los equipos? ―le pregunté a Alice cuando me ponía mi gorra. ―En el azul ―le contesté. Ponte la tuya. Emmett está de catcher. Jasper y nosotros tres estamos en el azul. Bella está cubriendo la zona entre la segunda base y el 144 . Rosalie. todos la llevamos. Ella siempre estará en mi equipo.―Claro. En cuanto Jacob me vio con la camiseta de tirantes ajustada que llevaba debajo. porque tú tienes su camisa azul ―se giró hacia mí―. es la única talla que te vale ―le respondió Alice―. dándole una gorra. más te vale que te vaya quedando claro eso. un poco cansada. no pudo evitar que se le escapara una sonrisita de satisfacción. Nos giramos todos hacia la citada y ésta saludó con la mano mientras hablaba con Carlisle y Jasper en el otro extremo del claro. levantando mi camisa para mostrársela. Renesmee? ―me preguntó Nahuel. ―Genial. ―Pues. y me quité la chaqueta del chándal para ponerme la camisa del uniforme. ―¿Y los puestos? ―Como somos insuficientes. Jacob puso los ojos en blanco. Por eso juega en el otro equipo. Emmett y Nahuel están en el equipo rojo ―explicó―. ―¿En qué equipo juegas tú. Esme arbitra. algún día jugarás en mi equipo. ―Menudo calor que voy a pasar ―farfulló. Además. se colocó estratégicamente delante de Nahuel con los brazos en jarra para que éste no pudiera ver ni un ápice. hala. cielo. a la vez. ¿Pero de qué estaban discutiendo ahora? Suspiré. Bueno. me queda enorme ―protestó Jacob cuando terminó de abrochársela―. tenemos que cubrir dos puestos. pero se la puso. Aparte de que huele fatal. Se notaba que en ese momento estaba contentísimo de que su camisa le quedara grande. Rosalie es la lanzadora y cubre la zona entre el home y la segunda base. Bella.

pero sí más elevada que la mía. ¿Qué estaban haciendo? ―Pararé tu homerun y lo que me pongas por delante. interponiéndome entre los dos mientras ellos seguían mirándose fijamente―. soy imparable en todo ―matizó con segundas―. riéndose también con arrogancia. por si se tenía que acercar. Nuestro invitado también se percató de esto. aunque él no pareció darle más importancia. rapidez y muchos reflejos. Al coger mi mano. ¿no? ―Perdona. ―A mí me sobra de las tres cosas ―fanfarroneó él sin vacilar ni un momento. Su piel no llegaba a ser tan caliente como la de Jacob. Abre los ojos. a ti. Donde pongo el ojo. ―Yo quiero ese ―exigió Jacob. ―Apuesto a que no pararías uno de mis homeruns ―le retó Nahuel―. la verdad―. Jacob se acercó. vale. ―¿Quieres el mismo puesto que el mío? ―se rió éste. Has de saber que cuando fijo mi objetivo. Edward está de exterior derecho y central y Nahuel está de exterior izquierdo y central. ―No creo que puedas. Hay cosas que no son para los perros y que no pueden ser. Jacob. En cambio. La naturaleza es sabia ―declaró el invitado con una intención que no comprendí. no estoy tan seguro. Solamente les separaba la distancia que dejaban las viseras de las gorras. me di cuenta de que la temperatura de Nahuel era más alta que la mía. La tormenta ya ha empezado. que yo ya jugaré las mías ―murmuró éste. cogió mi mano y la besó. mientras Alice y yo estábamos confundidas por el matiz que había en la discusión. 145 . Yo tampoco lo dudaba. ―¡¿Qué quieres decir?! ―bufó Jake. No sé de qué va esto. pero ya está bien. encrespándose. ―Vale. Papá estaba en alerta.home. ―Requiere bastante potencia física. te lo aseguro ―afirmó Jacob. a la vez que sonaba el primer trueno. pongo la bala. barriendo mis pensamientos―. ―Juega tus cartas. al mismo tiempo que miraba a Jake con prepotencia. muy irritado. rechinando los dientes con furia. ―¿Por qué no? ―contestó Jake. maldita garrapata. Te pararé a ti. Renesmee ―Nahuel se dirigió a mí. ―Bueno. vale ―interrumpí. ¿podemos seguir? ―suspiró Alice. ¿Por qué? ¿Es que yo no era un semivampiro normal? Empecé a sentirme un bicho raro una vez más. poniéndose en un cara a cara. mirando a Nahuel con una mirada provocadora.

Alice era la primera en batear. Empezamos bateando nosotros. ―Guau ―exclamó Jacob―. pero a una velocidad de vértigo. ―Estas son las posiciones: Jasper juega de catcher. aunque gracias precisamente a eso. 146 . tan sólo se veía un borrón. ¿Está todo claro? ―Perfectamente ―afirmó Jake. El orden de bateo es el mismo que el de las bases. Comenzamos a caminar hacia el banquillo. guiñándome el ojo. ―¡Eliminada! Mi tía se acercó al banquillo con el rostro disgustado. ni siquiera Alice ha conseguido batear. Rosalie curvó la comisura de su labio hacia arriba de forma pretenciosa. ansioso por empezar el partido.Nahuel se marchó corriendo a su puesto de exterior izquierdo y central mientras Jacob le gruñía. estarás en el puesto que tiene tu madre y yo como Rosalie. Carlisle y Jasper se sentaron en una roca a modo de banquillo y Esme se colocó detrás del home para arbitrar. y eso que ya sabe cómo le va a lanzar ―añadí con un suspiro―. ―Sí. No sé si podré darle. Jacob se pondrá de exterior izquierdo y central. el beso ya había hecho efecto. casi de ballet. Éste corrió como si de un guepardo se tratara y atrapó la pelota en el aire de un enorme salto. parecía otra persona. ―Relájate y trata de pasártelo bien. ¿vale? ―le di un beso en la mejilla para que lo hiciera y me adelanté. ―La verdad es que se pone tan sexy. Se colocó en posición con una postura muy refinada. ―¡Strike! ―gritó Esme. Carlisle está de exterior derecho y central. La bola se dirigió rauda hacia la zona que cubría mi padre. sin duda. ―Vaya mierda. Nessie. tú. Alice salió disparada y Rosalie siseó a Jacob. murmurando algo por lo bajo. El bate parecía que flotaba en sus manos. pude distinguir algo la jugada. El estruendo del bate de aluminio sonó como si de un trueno se tratara. había oído el comentario de Jake. Me toca batear el último ―se quejó. justo cuando ésta lanzaba. que no sé si podré fijarme en la pelota ―cuchicheó. no creo que te mueras ―me reí. tu tía la Barbie lanza unos misiles increíbles. Es muy buena. Rosalie lanzó la bola estilo softball. Quién lo iba a decir. Cuando nos sentamos en la roca. Todo sucedió demasiado rápido incluso para mis ojos de medio vampiro. ―Sólo somos cinco. Se apoltronó a mi lado totalmente relajado.

sí que es rápida ―musité. El borrón que lanzó Rosalie fue interceptado por el bate de aluminio con otro estallido y salió disparado a ras del suelo hacia la tercera base. Agarré el bate con fuerza y tensé los músculos de los brazos y las piernas. ―Vaya. me pareció de repente una tarea más que imposible. El nuestro. soltó su segundo balazo. en una décima de segundo. ¡Tú puedes! ―¿Dónde se cree que está ese idiota? ¿En un estadio de verdad? ―criticó Rose desde el montículo. que se había puesto de pie sobre la roca―. Tienen mejor equipo. levantándome. pequeña ―me alentó él. ―Esto no es justo ―lloriqueó Alice―. Mi tía se colocó en posición para impulsarse y. Se quedó inmóvil como una estatua.Jasper se colocó en el puesto de bateo. ―¡Eliminado! ―chilló Esme. Darle a la bola de un vampiro que iba a la velocidad de la luz. Empecé a tener un sentimiento de desaliento. lo integran tres vampiros. ―¡Venga. ―No tenéis nada que hacer ―me advirtió Em con una sonrisa orgullosa de su novia. Me acerqué al trote a la zona de bateo y Jasper me chocó la mano al cruzarnos por el camino. Mi madre le oyó y le sacó la lengua. ―Ánimo. en cambio. Me coloqué en posición y observé a Rose con atención. ―¿Qué dices? ―protestó Jacob. Jake. ―Ya veremos ―gruñó Jacob. ―No le hagas caso. ―Rara Bella ―murmuró Jake. Rosalie se podía reír lo que quisiera. ―Su equipo está formado por cuatro vampiros y un semivampiro. ofendido. Bueno. a la espera del lanzamiento. Jasper ya estaba pasando la primera cuando mi madre atrapó el rebote de la pelota. ¿Cómo vamos a ganar así? ―explicó ella con pesadumbre. Nessie! ―bramó Jacob. Se la lanzó como un rayo a Rose. pero a mí me infundó algo de confianza. Pensó la jugada durante un segundo y lanzó. me toca ―dije. 147 . La bola chocó casi instantáneamente en la mascota de Emmett. un semivampiro y un chucho. que se había colocado para cubrir la segunda base. Su postura perfecta era mejor que la de un profesional.

y se acercó lentamente ―a su paso humano― hacia el home. pisándola con su pie. ―¡Base! ―escuché que gritaba Esme. mi bate golpeó la pelota y la empujó a ras del suelo hacia la zona que cubría mi madre. El siguiente en batear era Carlisle. por supuesto. Carlisle ya había conseguido la primera. Cuando se la lanzó a Rose. ―¡Base! ―¡Lo conseguí! ―exclamé con los brazos al aire. dirigiéndome a Jake. se pasará la tormenta. que Rosalie suspiró exasperada. Yo tenía que llegar a la segunda y la bola estaba a punto de llegar hasta mi madre. ―¡Genial. con los brazos en jarra. yo ya estaba en la primera base. ―¡Bravo. y requiere concentración. bateando al aire.Sin saber cómo. idiota? ―se quejó Rose. la pelota se quedó un poco corta y mamá tuvo que correr para atraparla. Rosalie puso los ojos en blanco de nuevo. Iba tan despacio. ―¿Tú también? ―se quejó Rose con los ojos en blanco. silbando. aplaudiendo y aullando desde el banquillo. Nessie! ―volvió a bramar Jake. Rosalie resopló. salí disparada hacia la segunda base. Se quedó a un metro de lo que se suponía que era el cajón de bateo e hizo unos cuantos swings. Mi bate y yo necesitamos conocernos mutuamente ―afirmó. ―¡Tú puedes. la bola se estampó casi a la vez contra el guante. Nahuel agarró la bola y la lanzó con velocidad hacia mi madre. ¿vale? ―le respondió él―. A este paso. En cuanto oí el estruendo. 148 . una forma de ver la vida. señalándose a él y al palo con la otra mano libre. Rose parecía un poco tocada y le lanzó una piedra ―en este caso meteorito― que. Nessie! ―se unió Carlisle. ya histérica―. mi abuelo no desaprovechó. Metí el pie a la desesperada. Jacob cogió su bate. Cuando pisé la almohadilla. Como mi fuerza no era igual que la de Jasper. Ésta ya estaba cubriendo la segunda base. pequeña! ―gritó Jake de nuevo. ―¿A qué esperas. mientras éste aullaba y se carcajeaba. Vi cómo la pelota volaba alta y chocaba contra un árbol. ―¡Base! ―gritó Esme. ―El béisbol es un arte.

Pero hasta así lo veía guapo. ―Ya puedes tirar ―dijo al fin. Se quedó inmóvil. chistándole enfadada. rubia ―le espetó sin moverse ni un milímetro de su postura. allanándolo. con los brazos cruzados. ahora que lo veía de lejos y de frente. con la vista clavada en Rosalie. lo llevamos claro ―me pareció que cuchicheaba ella. que apenas lo entendí. flexionó las rodillas y se inclinó hacia delante.―Como te lleve el mismo tiempo que con Nessie. Jacob no dijo nada. sólo que mucho más 149 . ―¡Strike! ―repitió Esme. ―Ya la has puesto de mal humor. aunque lo dijo tan bajito. Me salió una risilla al observarle. Rosalie empezó a dar golpecitos con el pie en el suelo. Jake chocó el bate con los pies como si se estuviese sacudiendo algo de las deportivas. ―¡Strike! ―cantó Esme. A saber qué podrían hacer tus mugrientas babas si se quedasen en la pelota y rozaran mi piel. como si estuviese midiendo algo. Ella levantó la pierna y la bola chocó casi instantáneamente con la mascota del catcher. ―Cuando termine el partido. dando pisotones en el suelo. Estaba muy gracioso con sus pantalones cortos. ―Te voy a eliminar ahora mismo ―amenazó Rosalie con la postura preparada―. agarrando el bate con las dos manos. Parecía un rapero de esos de la tele. fue un clinck bastante parecido al que hace un bate de aluminio con un humano cualquiera. esa enorme camisa de béisbol y la gorra que le hacía sombra en los ojos y apenas dejaba ver su cara. Emmett se rió por lo bajo y Rose puso cara de repugnancia. ―Aleluya ―escuché murmurar a mi madre. pero puedo oírla. Ahora sí que te va a ser imposible darle ―le avisó Emmett. me transformaré y te daré un buen lametón para que lo compruebes. separó las piernas tranquilamente. ―Puede que no la vea ―murmuró Jake mientras Rose levantaba la pierna y se impulsaba―. Ésta tomó impulso y lanzó una bola rapidísima que se estampó con estrépito en el guante de su novio. idiota. Esta vez no sonó un estruendo. no cogerla con la boca ―se mofó Rosalie―. con el brazo estirado. Se colocó en el supuesto cajón de bateo y puso el bate en vertical. ―Recuerda que le tienes que dar con el bate. se limitó a seguir mirando a Rose fijamente. Ni siquiera puedes ver la bola. estudiando sus movimientos al lanzar.

orgullosa. como un cohete. hasta que disminuyó de velocidad y se paró. ―He de reconocer que me has engañado ―admitió ésta―. Los tres strikes zumbaron en el aire y se estrellaron con rabia en el guante de Emmett. Cuando alzaba la pierna. 150 . mientras que Alice ya estaba preparada para batear de nuevo. estúpida garrapata ―escuché que murmuraba Jake. La bola salió disparada hacia arriba completamente en vertical. Mi madre se giró repentinamente hacia la tercera base. la estiraba completamente. Eliminó a ésta y a mi madre. ―¡Base! ―¡Genial! ¡Las bases llenas! ―aulló Jacob. Lanzaba rapidísimo. La pelota cayó y rodó por el suelo. Hubo un momento en el que casi parecía que se iba a quedar flotando en el aire. la exasperación acumulada de antes hizo que Rose se abalanzara ansiosa hacia la bola y tropezara con mi madre. parecía que estuviera siguiendo una coreografía de ballet.fuerte. Alice lanzaba con la elegancia de una bailarina. Rosalie se marchó con altanería a su montículo. dándole un codazo a Rosalie. Nahuel se colocó en el cajón de bateo y observó a Jacob. Mi tía le dedicó un mohín de odio. Acompañé a Jake hasta que me coloqué en la tercera base para cubrir mi zona. que también se dirigía a cogerla. Jake salió despedido del home. en vez de jugar al béisbol. esperando a que bajara. Alice ―reprochó Jasper a su novia. Carlisle y yo empezamos a correr. vampiros: cero ―le aguijoneó Jacob al pasar por su lado mientras se dirigía a su puesto de exterior izquierdo y central. muy alta. pero Emmett y mi padre consiguieron dos bases. pero yo ya llevaba un buen rato sobre la almohadilla. Se agitó el pelo y se marchó hacia el banquillo. Jacob ya esperaba sonriente con un pie sobre ésta y Carlisle ya estaba en la segunda. En el descenso. La próxima no será igual. Cuando mamá la atrapó y Rose voló hacia la primera base para cubrirla. ―¡Tres eliminados. cambio! ―gritó Esme. aunque no tanto como Rosalie. ―Estupendo. ―Chuchos: uno. ―Mándala aquí si te atreves. Pero esta vez has tenido mucha suerte. Mamá y Rosalie se quedaron mirando a la pelota con los guantes preparados.

A partir de ahí. pero que Nahuel era más veloz que Jacob ―aunque mi mejor amigo siempre se las ingeniaba para llegar a la tercera base―. el partido se convirtió en un continuo duelo entre Jacob y Nahuel. ¿Es que a mis piernas les pasaba algo raro o qué? Eso sin contar con la temperatura de mi piel. Atrapó la bola en el aire con una facilidad pasmosa. para disgusto de Jake. podía correr tan deprisa y yo no? No lo entendía. ―Ya te dije que te pararía los pies ―le recordó Jake con arrogancia. Hizo una pirueta en el aire para caer de pie y aterrizó en el suelo con suavidad. pero ninguno lo consiguió. parásito! ―exclamó Jake. lanzándose como una bala hacia la pelota. Me pasé casi todo el partido con el ceño fruncido. iniciando su carrera. ―Eso ya lo veremos ―le contestó Nahuel. Era tanta la competitividad. observando con vanagloria su homerun. Observé que en fuerza se igualaban. se notaban las chispas que salían de las miradas que se dedicaban el uno al otro al girarse. saltó hacia él. como si estuviese cazando una mosca. Voló con las piernas por delante y se impulsó con otro árbol. Cuando alguno de los dos conseguía llegar a la tercera base. ―¡Déjalo. que ya había comprobado que era más baja que la de nuestro invitado. ―¡Tres eliminados. Nahuel se quedó clavado en el sitio. que era un semivampiro como yo. ―¡No tan deprisa. La tormenta terminó pronto y tuvimos que dejarlo antes de lo previsto. Cada vez que les tocaba batear ―Jacob hacía el mismo ritual en cada turno al bate para poner de los nervios a Rosalie―. que parecía que jugábamos en partidos distintos. ―Parece un mono salido del circo ―masculló Rosalie. pensando. y volví a frustrarme. lanzaban la bola al mismo sitio para intentar hacer un homerun. 151 .Alice lanzó la bola y otro clinck la mandó altísima en dirección a Jake. Jake corrió hacia uno de los pinos que delimitaba el claro y. A una velocidad de vértigo. Y tampoco era tan fuerte como ellos dos. Jacob! ¡Es un homerun! ―gritó Jasper desde su puesto de catcher. cambio! ―gritó Esme. Jacob y Nahuel se cruzaron en el momento en que ambos se intercambiaban los puestos. colgándose de una rama con el brazo derecho. ¿Por qué Nahuel. con una habilidad increíble y acrobática. Jasper se quedó boquiabierto.

quitándole las manos―. Hay que ver ―suspiré. buscándola. Miré y solamente estaba la camiseta de Jacob. ¿no lo ves? La verdad es que a mí también me estaba costando lo suyo. ―Bueno ―empezó a desabrocharse los botones de la camisa y se entretuvo con uno―. tirando también su gorra al suelo y revolviéndose el pelo. El 152 . ―Ven. Me acerqué más para ver por dónde se había metido la fibra. ―¿Dónde está mi chaqueta? ―pregunté mientras miraba a mi alrededor. ―Estaba ahí. quitándome la gorra. Cuida de ella y pórtate bien. Nahuel y Jacob se dedicaron una última mirada de afecto mientras mi mejor amigo se interponía de nuevo cuando empezaba a quitarme la camisa de béisbol. a lo mejor te la cogió Alice o algo… ¡Arf! ¡Mierda! Puse los ojos en blanco ante tanta falta de pericia. Mientras me peleaba con el ojal y el botón. señalando con la mano. y nuestro invitado se perdió entre los árboles. ―Nosotros nos vamos ya ―me dijo mamá―.Después de charlar un rato. y tan torpe para desabrocharse un botón ―me burlé. Algo me hizo alzar la vista y la bajé al instante. ¿Qué vais a hacer vosotros? ―Pues. me percaté de que estaba muy cerca de su cuello y de su cara. hacia los coches. tan hábil haciendo pulseras y tallando figuritas de madera. que te lo desabrocho yo ―se acercó sin quitar ojo al botón mientras seguía intentándolo―. ―No sé cómo has abrochado esto para que se enrede de esta manera ―protesté a la vez que desenredaba el hilo. ¿vale? Aunque lo más seguro es que vayamos a casa ―le contesté. Mi madre suspiró y se alejó como el viento con mi padre. junto a mi camiseta ―me ayudó él. ―Yo siempre me porto bien ―le contestó éste con una sonrisa angelical. hasta que desaparecieron entre los árboles. ―Pues ahora no está. El botón se había atascado bien con un hilo en el ojal roto y la escasa visibilidad del anochecer no ayudaba nada. y su maravilloso olor era más fuerte que nunca. mi familia empezó a marcharse con rapidez por el bosque. Ya os llamo con lo que sea. ―De acuerdo ―me dio un beso en la frente―. no lo sé. Estaba sudado. Jacob. ―Se ha enredado con un hilo del ojal.

arrastrándola hacia atrás para acariciar sus hombros. pero ya estaba ocupado por las mías. conseguí desabrocharle el botón. y los fuertes latidos que hacían vibrar su yugular y que retumbaban en mi pecho en contacto con el suyo desnudo.efluvio de su cuerpo me llegaba con mucha intensidad y empecé a desconcentrarme. ―¡Uf! Gracias ―exclamó. Subió sus manos hacia el siguiente ojal. que en ese momento se dejaban llevar por un instinto extraño. rozándola con mi boca y respirando su fascinante esencia. lentamente. ―Ya… ya sigo yo. 153 . Pude notar cómo se estremecía. No hace falta que… Le quité la camisa despacio. casi lo necesitaba como una droga. mis labios rozaron su cuello y pude sentir la humedad y la textura de su ardiente piel. ―¿Me… me vas a morder? ―se atrevió a preguntarme con un hilo de voz. Recorrí toda su garganta. Aún así. Se quedó paralizado cuando mis manos se deslizaron hasta su nuca y su cuello y me pegué a él para olerle mejor. Al hacerlo. Quería inhalar bien esa fragancia que me engatusaba.

Se quedó un momento en silencio. Su sangre no me daba sed. ―¿Quieres… quieres morderme? ―preguntó. ―¿Es… mi… mi sangre? ―Tu sudor… Hueles muy bien ―musité mientras mis labios seguían rozando su garganta. besándole el cuello muy despacio. y por fin sus manos se movieron hasta mi espalda más baja para apretarme contra él. Estaba acostumbrada a cazar animales de gran tamaño que se movían y se resistían con mucha fuerza. permaneció inmóvil. ―¿Tanto… como para… comerme? ¿Comerle? La parte minúscula de mi cerebro que en ese momento todavía era capaz de pensar se dio cuenta de que podría hacerlo si quisiera.PERSECUCIÓN ¿Morder? ¿Era eso lo que quería? ―No lo sé ―susurré a duras penas―. te lo prometo ―le imploré con un susurro. Su respiración comenzó a agitarse conforme le mordía y le besaba y su aroma también se intensificó. Su hálito impetuoso y el aumento de su penetrante fragancia hicieron que el deseo que sentía por él se multiplicara por mil. recorriéndolo muy despacio de arriba abajo. Deseaba acariciarle y besarle. aunque continuó petrificado. Le deseaba. Metí mi mano entre su pelo mojado y empecé a acariciarle el cuello con delicados y sutiles mordiscos. bordeándolo entero. un tanto asustado. Tu olor… me vuelve loca. sin moverse ni un centímetro. quería comérmelo de otro modo. aún así. con voz temblorosa. ―No me… no me muerdas la yugular… ni me chupes sangre. Su corazón pegó un salto cuando rocé su piel con mis dientes. sí. ―Seré muy suave. Repté desenfrenadamente por su húmeda piel. Jacob se estremeció de nuevo. Le deseaba con ansia. Un sordo gemido se escapó por mi boca con ese contacto y todas las células de mi organismo se 154 . ―Quiero morderte… ―ronroneé. resollando con ansia. incluso morderle. sería muy fácil con una presa quieta e indefensa. ¿vale? ―accedió al fin. Pero no era eso lo que quería. pero.

para seguir la línea de su mandíbula. arrastrándome de la mano. Un gruñido ansioso y jadeante se oyó a unos metros de nuestras espaldas y después desapareció. sin darme tiempo a reaccionar. Mis piernas no conseguían moverse como deberían y mis pies casi se levantaban del suelo por su carrera. Atravesamos los últimos árboles que lo delimitaban y llegamos volando hasta el Golf. mis cinco sentidos estaban puestos en él y no podía parar. apartando las ramas con el brazo libre para que yo pudiera correr sin problemas. Escalé. ¿Que esperase? Ya era demasiado tarde para eso. Jacob me abrió la puerta del lado del conductor a toda prisa y me empujó hacia dentro para que me sentara en mi asiento. El efluvio de Jacob me había embaucado tanto. ―Espera ―dijo de repente. asustada.excitaron el doble. atisbamos el claro que daba al coche. Los árboles pasaban a nuestro lado a toda velocidad y Jake los esquivaba con facilidad. y acto seguido se giró para dar marcha atrás. No me dio tiempo a abrochármelo. Las ruedas derraparon con la 155 . Nessie! ―gritó mientras nos adentrábamos entre los árboles. con voz seca. cerrando de un portazo. Su ritmo era demasiado acelerado y yo todavía estaba aturdida. Arrancó el motor y bajó los pestillos con la mano. agarrando mis muñecas para separarlas de su cuello. ―¡¿Qué pasa?! ―pregunté. ―Abróchate el cinturón ―me ordenó con voz firme. que hasta ese momento no me había dado cuenta de lo que había anochecido y del extraño hedor que había por todo el bosque. ―¡Corre lo más rápido que puedas. Él también se estremeció y nuestros jadeos se volvieron más fuertes. Lo siguiente que iba a morder eran sus labios. echó a correr a toda velocidad hacia el bosque. Se despegó de mí bruscamente. Tardé un buen rato hasta que me despejé del todo. ―¡Tú sólo corre! ¡Tenemos que salir de aquí ya! Aseguró mi mano con fuerza y aceleré todo lo que mis piernas eran capaces para igualar mi ritmo al suyo. Mi cabeza chocó contra el borde de la ventanilla y él se subió al coche. besándole con avidez por el cuello. Entre la negrura del bosque. y. que me fui hacia delante y tuve que poner las manos en el salpicadero para no volver a golpearme. Era un olor parecido al amoniaco y me quemaba la nariz. El vehículo se movió con tanta velocidad.

―¿Estás mareada? ―me preguntó. ―Vaya. ―Se me fue un poco la mano empujándote. bueno.. Me abroché el cinturón cuando la fuerza de la inercia cesó. ¿qué pasó cuando… ―tragué saliva otra vez―. ya sabes… Recordar de repente lo que había estado a punto de hacer. El primer chichón de toda mi vida. Es un chichón pequeño. ―Mierda. no te preocupes. ¿Qué ha pasado? ¿Qué era ese olor y ese gruñido que nos perseguía? El coche se movía rapidísimo por el estrecho camino sin iluminar que daba a la carretera. alarmado.gravilla. aunque de ser así. Mi espalda se estampó contra el respaldo cuando Jacob metió primera y salimos disparados de frente. Sólo los faros del Golf nos ayudaban a abrirnos paso entre la negrura. eso? ―¿Tú no lo oliste ni lo escuchaste? Lo único que yo podía oler y escuchar en aquel momento era esa fragancia suya y su apasionada respiración. formándose una gran nube de polvo. Ahora su piel ya estaba seca y ese aroma había bajado bastante de intensidad. 156 . ¿te has hecho daño? Bajé el parasol y me miré en el espejo. ―Es la misma peste que el rastro que encontramos en el bosque. La cabeza me dolía y me llevé la mano al muy posible futuro chichón. hizo que la sangre que se concentraba en mi chichón bajase ipso facto para unirse a la del resto de mi cuerpo. Noté cómo empezaba a emerger un bultito y me lo toqué con los dedos para corroborarlo. en serio ―saqué un paquete de pañuelos de la guantera y presioné el chichón con uno doblado―. bueno. ―No. a saber qué nos hubiese ocurrido. ¿Por qué había hecho eso? Bajé la ventanilla del todo para que me diera el aire. acariciándome la nuca. Un minúsculo bulto sobresalía en el límite lateral del pelo de mi frente. Cuando tú y yo estábamos…. que ya estaba en mi rostro. pero algo me decía que si me acercaba a él. que me habían vuelto loca. me está saliendo un chichón ―mascullé. no es nada. no. ―No importa. Sigue. Tragué saliva para poder coger aire de nuevo. Casi me sentía ofendida porque a él no le hubiera pasado lo mismo. lo siento ―murmuró.. ―Bah. todavía olería demasiado bien. Jacob me miró de refilón con gesto preocupado.

Me dio muy mala espina. no me habría importado. La afianzó. y entrelacé mis dedos con los suyos. por eso no me transformé. no tengo ninguna duda. ―¡¿Un… mirón?! ―exclamé con repugnancia. apretándomela más fuerte. ―No era humano. pero corría como enloquecido. Tenía los ojos amarillos. ―¿Y por qué nos perseguiría? ―No lo sé. vi una sombra entre los árboles que nos estaba observando. Miré hacia atrás y vi cómo se acercaba un coche verde metalizado a toda velocidad. ¿qué es? ¿Un neófito? ―le pregunté para quitarme la idea de la cabeza. ya no hay peligro ―me alentó. Jake miró por el retrovisor. gruñía y era demasiado grande. Es mejor que dejes que te adelante. Me volvió a coger de la mano cuando ya no iba a meter más marchas. ―Ten cuidado con ese. esta vez con más calma. cogiéndome la mano. de repente. y se escuchó el rugido de un tubo de escape. parece que tiene demasiada prisa. ―No te preocupes. El cinturón hizo su trabajo y no me estampé contra el salpicadero. pero tenía que traerte al coche para ponerte a salvo. deslumbrándonos por el espejo retrovisor. 157 . ―Me vino ese olor asqueroso y cuando levanté la vista. se pegó al Golf y aceleró. y nos dedicamos alguna mirada en silencio. furioso. ―Entonces. y. aunque me dejó sin aliento un par de segundos. Y desde luego ese hedor es suyo. Jake. se quedó mudo. El aire venía de su dirección y traía su efluvio. escuché un gruñido en el otro extremo del claro. unas luces aparecieron de la nada. Entonces. ¿Que no le habría importado? Si le llegase a pasar algo. nunca era de ese modo. embistiéndonos por detrás. mi cuerpo ya temblaba. me moriría. echó a correr hacia nosotros. Jacob miró por el espejo y se apartó un poco hacia la derecha. Pero el coche no se movió hacia la izquierda de la carretera. Después. De pronto. ―Un neófito no. escupiendo toda clase de palabrotas y maldiciones. Si hubiera estado solo. Ya he luchado con unos cuantos y te aseguro que no son así.―No ―le contesté sin más. aunque tratándose de Jacob. Nos detuvimos en el stop y salimos a la carretera asfaltada. Suspiré y me mordí el labio con desasosiego. Sólo de pensarlo.

y su boca salivaba como si quisiera comerme. aunque se oía escupir el tubo de escape de nuestro opresor desde la ventana trasera sin cristal. vendrían en nuestra ayuda. Jacob también se dio cuenta al mirar por el espejo y un rugido retumbó en su pecho. ―¡Haz algo. Como había dicho Jacob. un olor a neumático quemado nos invadió al entrar por mi ventanilla. brillaban en la oscuridad como si fueran reflectantes. 158 . El estruendo fue ensordecedor y ahora el viento entraba por todas partes. El aire cesó al no haber corriente. Jake pisó a fondo el acelerador y las ruedas chirriaron en el asfalto. agarrándome con fuerza al asiento. impidiéndome ver bien el interior del vehículo que nos acosaba. pero el coche seguía persiguiéndonos. Me aparté el pelo y un escalofrío me atravesó los pulmones cuando por fin lo avisté. ―¡Mira hacia adelante. Cerré los ojos e intenté tranquilizarme haciendo ejercicios de respiración. Jake! ¡Sigue ahí! ―grité. Si llamara a mi padre. Me quedé petrificada cuando reparé en que los tenía clavados en mí con una mirada alocada. Entonces. pero no encontré nada. Miré de nuevo hacia atrás para ver si lo habíamos perdido. ―¡Cierra tu ventanilla! ―exclamó Jake. más incluso que Emmett. Palpé los bolsillos de mi pantalón de chándal. Nessie! ―me mandó cuando vio mi cara horrorizada. obsesiva. Me acordé de mi móvil. ―Tranquila. El coche se fue otra vez hacia delante bruscamente cuando el vehículo de atrás nos volvió a golpear. ―¡Ojalá tuviera ese Ferrari ahora! Mi pelo se mecía violentamente con el viento que entraba por la ventana y los cabellos de mi coleta se me pegaban en la cara. No era humano.―¡Mierda! ¡Es él! ―bramó. Mis manos temblorosas se aferraron como pudieron a la manivela y la giré a trompicones mientras hiperventilaba del susto. te lo prometo ―me dijo con voz firme. Te sacaré de aquí. Le hice caso inmediatamente y me pegué al respaldo. y sus ojos eran amarillos. y la luna de atrás saltó en mil pedazos. recordé que lo había dejado en la chaqueta para poder jugar más cómoda. El coche que nos perseguía nos embistió de nuevo. aterrada. era muy grande. levantando la parte trasera del Golf. atronaba al atravesar el coche.

―¡No! ¡Un coche! ―grité al ver que venía otro de frente. evitando el inminente choque con los árboles que limitaban con el asfalto. A lo lejos empezó a divisarse una montaña que cortaba la calzada y el coche 159 . Él era lo más importante para mí. Las lágrimas brotaron sin control por mis mejillas mientras negaba con la cabeza. que esto se va a menear un poco. nena. Yo no estaba tan segura. ―¡Mierda! ―gruñó Jake. ―¡Bien. El coche aceleró en dos segundos en la recta y vi por el espejo lateral que el coche verde continuaba siguiéndonos. derrapando en una curva. Salimos a otra recta y Jake se desvió por una carretera en construcción. ¿Y si era la última vez que le veía? El terror invadió mi cuerpo. ―¡Esta carretera está cortada! ―le advertí. Si a Jacob le pasaba algo. aunque estaba más lejos que antes. el coche nos empujó brutalmente hacia la derecha y el Golf se salió hacia el arcén. apretando los dientes―. Jake! ―Ahora se va a enterar ese hijo de puta ―murmuró. ―Ya lo sé. Redujo para seguir una curva muy abierta y las ruedas del coche volvieron a chirriar. El coche se apartó a su arcén justo cuando el otro se le echaba encima. No te preocupes. Mis ojos se movieron en su dirección inconscientemente. me atravesó el corazón como si fuese una estaca y me quedé sin respiración. Aunque Jake ya se había percatado y trató de esquivarlo. cortando mis lágrimas. las luces volvían a verse por el espejo. Una explosión en el tubo de escape del coche hostigador me asustó y me hizo salir de mis horribles pensamientos. y se dirigió furioso hacia la carretera para embestirlo. no podría superarlo nunca. ―¡Sujétate bien! Chocó su vehículo contra el lateral del verde y éste perdió la dirección por un momento. asustada. Vi cómo se movía hacia la izquierda y aceleraba hasta ponerse a nuestra altura. Jacob pudo controlarlo a tiempo. no podía vivir sin él. Prepárate. ―¡Cuidado! ―chillé. lo sabía. Me aferré a la asidera sobre mi ventanilla y Jacob metió la quinta marcha otra vez. sé lo que me hago ―dijo con determinación. Hizo sonar el claxon con ímpetu y le dio las luces largas.Abrí los ojos ante la clarividente imagen que se presentó en mi cabeza de repente y le miré. Pero ya era demasiado tarde.

verde se pegaba cada vez más a nosotros. giré mi níveo semblante y vi el coche verde estampado en la pared de roca. Me agarré a su brazo. ¿Qué le pasaba? ¿Era la adrenalina. con un humo gris oscuro saliendo por lo que quedaba del capó. ―¡Jacob! ―chillé. Se quedó con el rostro pegado al mío y me decidí a girarlo. pero él lo retiró antes de que me diera tiempo. Las lágrimas que antes habían rebosado de mis ojos ahora salían a borbotones. Siento haberte asustado. Jacob aumentó la velocidad y el perseguidor hizo lo mismo. Mi corazón empezó a acelerarse y el nudo de mi garganta saltó sin que pudiera evitarlo. Nos quedamos en silencio. que le gustaba? La montaña se acercó a nosotros vertiginosamente cuando Jake pegó un acelerón. junto a mí. que me rodearon con fuerza y seguridad. ―¿Estás bien? ―me susurró. Frenó repentinamente y tiró del freno de mano. 160 . respirando agitadamente. expirando con dificultad. El Golf giró sobre sí mismo varias veces. mirándome con sus penetrantes ojos negros. Asentí con la cabeza. embobada y confundida por todo lo que sentía con él. El estridente chirrido de los neumáticos produjo una humareda que olía a goma quemada e inmediatamente después se escuchó el violentísimo choque del coche verde contra la piedra. Con él a mi lado. y Jacob se puso en marcha otra vez. apoyando la cabeza en su hombro. Me apartó un poco para enjugarme las lágrimas con los dedos. Levanté la cabeza de mis manos temblorosas. preciosa. girando a la vez el volante para que el coche hiciera un trompo en el gran arcén que había en el lado izquierdo de la carretera. Confía en mí. ―Sí ―contesté entre sollozos. Me desabroché el cinturón y me lancé a sus brazos. ―Te llevaré a casa ―volvió a susurrar mientras me metía el pelo que se me había soltado detrás de las orejas. por supuesto que estaba más que bien. hasta que el lateral izquierdo del vehículo quedó mirando al paramento rocoso embestido. ―¡Jake. estaba feliz. y acercó sus cálidos labios a mi mejilla para darme un beso tierno y dulce. la montaña! ¡Nos vamos a estrellar! ―Calma. Cerré los ojos cuando mi cuerpo palpitó en respuesta. La parte delantera estaba completamente destrozada y su descomunal ocupante yacía sobre el volante. apretando su abrazo―. Él seguía ahí. y nos miramos.

―No estoy seguro. Mi padre y Carlisle se quedaron pensativos. ¿Por qué anda por nuestros bosques? 161 . dirigiéndose a Carlisle y a mi padre―. ―¿Y qué demonios quiere? ―gruñó Jacob. ¿qué opinas. Antes ya estaba muy asustada. ―Ojos amarillos. Él sabe mucho de licántropos. cansada. pero creo que podría ser un Hijo de la Luna. Me dio un escalofrío al recordarla. se-se parecía más a un humano gigante ―tartamudeé. miré por el espejo retrovisor. Jake se fijó también y nos alejamos a toda velocidad de la pesadilla. Con todo el ejercicio y la pesadilla vivida en el coche. ―Pero hoy no hay luna llena ―rebatió Jake. ―Lo investigaré ―habló este último. cuando encontrasteis la cabeza ―afirmó papá. El día había sido largo. ―¡¿Estás bien?! ¡¿Qué te ha pasado en la cabeza?! Nada más abrir la puerta de casa. Si no encuentro lo que busco en mis libros. lo único que me apetecía era irme a mi habitación y tumbarme en la cama. ―La hubo hace tres días. Ni siquiera me salían bien las palabras. Esme siguió a su marido por las escaleras.Sin saber por qué. ―Es el asesino del bosque ―dijo Jacob. ―No es nada. subiendo hacia su dormitorio―. ya lo había visto todo en nuestras mentes de la que llegábamos y mi familia estaba al tanto. ya que tuvo que enfrentarse a unos cuantos hace unos siglos. estoy bien ―murmuré. Tenía el mismo olor que el rastro que encontramos. grande y alocado. mirando a Alice para que le diera la respuesta―. Carlisle? ―reguntó mi padre. ―¿Un licántropo? ―matizó mamá. Papá miró a Jake y asintió en gesto de agradecimiento. pero este nuevo dato hizo que hasta me destemplara y tuviera frío. Alertado por mi reacción. Por supuesto. tal vez vaya a Francia a hacerle una visita a mi amigo Louis. aunque con el rostro serio. mi madre ya estaba tocándome la cara ansiosamente con sus heladas manos. ―No era muy peludo. y pegué un bote en el asiento al ver cómo el ocupante del coche verde abría la puerta.

ni se rigen por reglas. Se mueven por instintos muy primitivos y actúan alocadamente. ―Ese bicho es uno y nosotros veinticuatro. lo que dificulta el encontrar su paradero y cogerles ―mi mejor amigo apretó los dientes de la rabia―. no lo sé. Tendremos que estar en alerta. ―Alice tampoco puede ver a los licántropos ―intervino Jasper―. O tal vez sea un licántropo recién contagiado que acaba de llegar a la zona. es lo único que podemos hacer por ahora. ―Podría ser. no suelen salir de su territorio. y es el día de hoy que no los extinguió del todo. no creo que nos sea muy difícil pillarlo ―replicó Jake con un punto de sarcasmo. está el hecho de que sólo se transforman cuando hay luna llena y el resto del tiempo parecen humanos normales. no entiendo qué hace por estos bosques ahora. Además. enfadado―. Hasta Cayo tuvo problemas para acabar con ellos. ¿Cómo iba a conseguir dormirme en esa cama tan grande. hasta que Carlisle lo averigüe todo ―finalizó papá. si estaba aterrada y helada? Una luz iluminó mi cerebro cuando se me ocurrió la idea. Jacob ―le contestó papá―. no siguen un patrón determinado. Tendremos que permanecer en guardia.―Yo… no vi nada ―contestó ésta con los dedos en las sienes y el gesto contrariado. Parece ser que son tan inestables como vosotros ―dijo con un poco de sorna. Normalmente. como dijo Jasper. ¿Me estás diciendo que ese bicho quiere seguir por mis bosques matando excursionistas? ¡Lo liquidaremos en cuanto se nos ponga a tiro! ¡Yo me encargaré personalmente por lo que ha intentado hoy! ―No es tan fácil. aunque son bastante inteligentes. ―¡Y una mierda! ―exclamó Jake. señorita ―me cortó mi padre antes de que acabara de pensarlo. ―No es eso. Son muy inestables. 162 . Jacob le dedicó una mueca―. la consideran su territorio. Si Jake durmiera a mi lado… ―Ni se te ocurra. que estaba muerta de frío. Una vez que cazan en una zona. ―Los licántropos son muy territoriales ―explicó mi padre―. Si es cierto que es un licántropo. ―Puede que se le hayan acabado las presas y esté buscando nuevas reservas ―intervino Nahuel―. Se hizo un momento de silencio en el que hubo un suspiro general y todos nos quedamos inmóviles en el sitio. Tenía tanto miedo.

Seguramente. no. rechinando los dientes. mientras que Jake se cruzaba de brazos. Jacob puso los ojos en blanco y se metió las manos en los bolsillos. haciéndose ya media idea al buscar respuestas en el torso desnudo de Jake y en mi escasa camiseta de tirantes. me di cuenta de repente de que Jacob estaba semidesnudo. ―Dime que eso que gritas en tu cabeza todo el tiempo. no puedo tener intimidad ni para imaginar? Mi concentración se vino al traste cuando. ―Edward. todavía seguía oliendo igual de bien que en el claro y el recuerdo saltó como un resorte en mi mente. De lo asustada y confusa que había estado. Tengo derecho a saberlo. Mi padre se acercó como una exhalación y se puso a un palmo de Jacob. señalando a éste con su pálido rostro. ―Nada ―contesté. Sin duda. soy su madre ―le ordenó. oh… ―¿Qué pasa? ―quiso saber mamá. con las piernas cruzadas. no me había percatado hasta ese momento de que iba sin camiseta. Mis mejillas se encendieron. No. no… Me concentré en pensar en lo del licántropo. Mamá se quedó más nívea de lo que era y se giró hacia Jake. El resto de mi familia empezó a desalojar el salón. es producto de tu imaginación ―le exigió papá. 163 . Bordeó a mis padres y se dio un paseíllo por el salón hasta que se apoyó en la pared tan tranquilo. desde que entraste por esa puerta. ―Es mejor que no lo sepas ―suavizó con una mueca de auténtico dolor. ―Es que me acaba de recordar un tema que quiero hablar con Jacob ―le respondió. ¿Qué pasa. para que no viera lo que no tenía que ver. cuéntamelo. imperturbable. Mi madre se unió a él.Oh. al caminar por delante de mí. furiosa. cristalino y nítido. ―Pues sí. ―Entonces dime por qué ella está imaginando lo mismo que tú ―gruñó mi padre mientras giraba la cara lentamente para mirarme. enfadada y cansada. muy a mi pesar. ―¡¿Qué ha pasado?! ―bramó mi madre. estaba encontrando demasiadas. dejándonos solos con mis padres. Aunque era tan leve como en el coche. cabreada. no. era un gruñido de dolor y decepción. más que de enfado.

mordaz. tragando saliva para cortar el nudo―. sí. por supuesto. preocupado.―¡Jacob. ―¿Ah. cansada. No le gustaba nada que le recordaran ese dato. Todavía tenía su mirada clavada en mi cabeza. Te esperaré en tu habitación. ―Espera un momento. un juicio o algo así?! ¡Creo que ya somos todos mayorcitos! ―¡Por Dios. Aunque él también podía haberlo evitado ―el rostro de piedra pulida de mi padre era imperturbable y. ¡¿Qué es esto. Bells ―se chivó papá. Otro temblor recorrió mi cuerpo al recordar que podía haberle pasado algo a Jacob y el nudo se agarró a ni garganta otra vez. No me apetecía nada tener que dar explicaciones de mi vida privada. ¿vale? ―me susurró. censurador. ―¿Has… has empezado tú? ―me preguntó mi madre. ya está bien. Jacob. ―Claro ―se puso frente a mí para mirarme fijamente con esa profundidad suya―. por favor? ―le pidió mamá. es que estoy agotada ―medio mentí. con esos ojos reflectantes y obsesivos. Mi padre carraspeó y Jake soltó mis ojos para empezar a caminar hacia las escaleras. acariciándome la mejilla. ¿no?! ―bufó éste. 164 . Renesmee sólo tiene diecisiete años! ¡Es menor de edad! ―le reprochó ella. Además. ―Me voy a la cama ―dije. poniendo los ojos en blanco. Me acordé de ese posible licántropo y me dio un escalofrío. poniéndose a mi lado―. te recuerdo que tu marido también tiene diecisiete y tú prácticamente diecinueve ―le soltó. sí? ¿Y dónde pone eso? ¿En ese carné que te hizo ese tal J en el que escribió la edad que tú quisiste? ―le escupió Jake con ironía―. Se me puso el vello de punta sólo con ese roce y me quedé mirándole embobada. Mamá le siseó con rabia. ―¿Te encuentras bien? ―me preguntó Jake. Renesmee. ―Sí. Jacob colocó los brazos en jarra y suspiró. ¿qué has hecho?! ―le gritó. Aferré mi mano a la suya cuando empecé a marearme. ¿puedes dejarnos a solas. quiero hablar contigo. atónita y claramente decepcionada. Me voy a dormir. no te preocupes. Estaba rendida y muerta de miedo. al ver que mis piernas flaqueaban y mis ojos empezaban a lagrimar. ―¡Bueno. Entrecerré mis ojos para mirarle con cara de odio―. ―No ha empezado él.

No pensaba contar nada de lo que había pasado en el claro. Siempre estás con él. Mi mejor amigo frunció el ceño. ¿Que le gustaba mucho? Pero si me acababa de conocer y apenas habíamos hablado. eso me molestó un poco. pensativa. y ponte una camiseta. Pero. A Jacob le ves todos los días. pensé―. y siguió hablando―. ¿no te has parado a pensar que es el único semivampiro como tú? ―me azuzó ella. y mucho menos ponerle la mano en la cara para que lo viera. no sé. mosqueada y colorada. ―A Nahuel le gustas mucho ―me reveló él. El aludido se giró cuando ya había puesto un pie en el primer peldaño―. extrañada. Dúchate antes de entrar en su dormitorio ―le mandó. y eso tampoco es bueno.―Jacob ―le llamó papá. no era la conversación que yo pensaba. Por alguna razón. Renesmee. Se quedó mirándome. ¿A ti no te parece que es muy guapo? ―Bueno. Nahuel ha venido desde muy lejos para tener una oportunidad contigo ―me dijo mi padre. ―¿Qué pasa? ―pregunté. Tendrá que arreglar el coche y quería ayudarle. pero me gustaría que salieras con otros chicos. 165 . Me quedé cortada. Sólo digo que es una bonita coincidencia. con un tono muy amable. Además. así de repente… ―¿Por qué no le das una oportunidad? Puede que acabe gustándote. ―Nahuel quiere que salgas con él mañana ―me soltó mamá de sopetón. ―¿Por qué? A Nessie le encanta mi olor. ―Por eso mismo ―le contestó en tono de advertencia mientras dirigía hacia mí una mirada acusadora―. salir con él. es bastante atractivo… ―aunque al lado de Jake…. Jacob puso los ojos en blanco y suspiró antes de subir la escalera. ―Es que yo… tenía pensado ir con Jacob a La Push. hija. ―¿Y qué tiene que ver? ―Nada. ―Vamos. Sé que estás muy unida a Jacob. nada más ―corrigió. ―¿Una oportunidad? ―inquirí. ―Se ha quedado prendado contigo ―siguió mi madre con una sonrisa pícara―. ―¿Qué? ¿Salir… con él? ¿Como una…? ―Sólo para conoceros ―me cortó ella. estáis juntos a todas horas. Ah.

―Es que… os miráis de esa forma tan… ―se paró a pensar la palabra―. me pareció que se había puesto nerviosa. Mi padre ya estaba sonriendo antes de que yo hablara. si no le conocía. No entendía nada. ―¿Y por qué te asusta? ―quise saber. con esa adoración mutua. Por conoceros. extrañada.¿Y me lo decía ella. la verdad. Éste negó con la cabeza. que iba a estar pegada a mi padre por toda la eternidad y que se había vampirizado para ello? Intenté calmar mi mal humor. Pero me acordé de que Jacob tenía que irse con la manada a medio día. Podía salir con Nahuel durante ese intervalo y luego me reuniría con él. nada más ―me incitó papá―. ¿Adoración mutua? Nunca lo había pensado. ―¿Qué? ―por un momento. y tampoco entendía ese interés de mis padres por que saliera con Nahuel. se quedaba corta y todo. que. ya sabes que Jacob al estar… ―No sabe nada ―le paró papá con un cuchicheo casi inaudible. Lo que intenta decirte es que sólo será una cita. no estoy con él. Míralo como un paseo con un amigo para conoceros. ―Está bien ―suspiré―. Mi madre se quedó mirando al suelo. Bueno. más bien todo lo contrario. Lo pensé durante un rato. aunque se movieron tan deprisa. y yo más. pensativa. 166 . de ser así. Quedaré con él a mediodía. Así mis padres no me molestarían más y quedaría bien con nuestro invitado. pero ni siquiera yo era capaz de describir lo que me pasaba con él―. no sé. ―¿No se lo ha dicho? ―me pareció que decían sus labios cuando articulaban las palabras para mi padre. Pues. no pasa nada. Mamá se quedó estupefacta. pero enseguida cambió la actitud―. cuando se marche Jake. me asusta un poco. Cuando estoy en el instituto. a mí no me asustaba nada. ―Jake es muy especial para mí ―ahora esa palabra tenía una connotación muy distinta de la que tenía antes. Y no le veo a todas horas. ni siquiera eso. Empecé a sentirme molesta ante tanto secretismo que no comprendía. ―Tu madre se está liando ―ésta le dio un codazo en broma―. que apenas pude descifrarlas. Y ya me costaba bastante. No me gustaba nada la idea de estar casi un día entero sin Jake.

Dije adiós con la mano y subí las escaleras hacia la tercera planta. Entonces se lo diré a Nahuel. ―Me voy a mi habitación ―suspiré de nuevo. donde estaba mi dormitorio. dirigiéndome a la escalera. 167 . ―Y descansa ―siguió mi padre. ―Que duermas bien ―me despidió mamá.―De acuerdo ―mi madre también sonrió de oreja a oreja―.

―Ahora ya tengo una excusa para colarme en tu habitación por la noche ―bromeó con su sonrisa torcida. riéndome. mirándole con cara de cordero degollado. Jacob estaba sentado en el escritorio. ―¿Qué… qué hubiera pasado en el claro si no hubiese aparecido ese licántropo…? ―me preguntó de repente. ―Tú no necesitas excusas para eso ―se me escapó.CITA Cuando entré en mi cuarto. Es tu favorita. leyendo una vieja revista. sí ―me senté en la silla de al lado―. Jacob también se puso de pie y me giró con suavidad para que le mirase. Me ruboricé en cuanto me di cuenta. incómoda. dándome un golpecito con la revista en la cabeza. haciendo que la revista se cayera al suelo. ―Puedes quedártela. y miré hacia el ventanal. quitándosela de las manos―. no hace falta que me pongas esa cara ―me contestó. sujetándome por los hombros. si quieres. y se hizo un minuto de silencio en el que nos miramos tímidamente. Me levanté de sopetón de la silla con las mejillas coloradas. 168 . ―Esta revista es mía ―me recordó con una sonrisa. frotando mis manos con nerviosismo. la de los coches clásicos. Te la cogí el otro día en el garaje y se me olvidó devolvértela ―me mordí el labio. También es mi favorita. Se había duchado y tenía puesta una camiseta de manga corta marrón. levantándola. sorprendida―. con un susurro. si no la quieres… ―¡Claro que sí! ―exclamé. Seguramente lo era porque era la suya. con un dibujo amarillo de esos tribales raros. ―Ah. ―¿Me la das? ―pregunté. ―No… no habría pasado nada ―murmuré. ―Bueno.

La puerta se abrió y Nahuel apareció tras ella. Sé que te gusto. aunque se quedó a mi lado. sólo con rozarme. Empezaba a pensar que esto era más que una simple atracción. muy despacio. Tanto.―Pues yo creo que sí. cogiéndome de las caderas. Me quitó la goma del pelo con suavidad y mi larga melena cayó en cascada. 1 Que quowle (pronunciado cue cuoule): te amo. conseguía ponerme todo el vello de punta. ―No sabes lo que dices ―logré musitar. ―Pues sí ―Jacob me rodeó la cintura con su brazo―. Estamos muy ocupados ―contestó. Me gustas demasiado. y yo te… Tú también me gustas. y me clavó sus pupilas de nuevo. pero todo mi cuerpo se estremeció al escucharlo. de lo cerca que lo tenía. haciéndome cosquillas como aquel día en la cocina. Nessie. a ver si así podía seguir respirando. que no podía resistirme. rozándomelo con el dorso de su mano. en quileute. Ya sabía lo que me decía. ―Nessie… ―susurró mientras su rostro se pegaba al mío lentamente―. El corazón comenzó a latirme atolondradamente al oír esas palabras. Nessie ―me clavó su profunda mirada con determinación―. Mientras hiperventilaba. Esto era más intenso. Jacob se apartó de mí. y las mariposas aleteaban alocadas en mi estómago. Me la colocó al otro lado de mi cuello. irritado. ¿Estás ocupada? ―saludó con sus dientes de porcelana deslumbrando sobre su tostado rostro. Jacob me gustaba tanto. Cuando me empezó a faltar el aire. ―Lo sé muy bien… ―arrimó su frente a mi sien―. molesto. 169 . Se acercó a mí por detrás. Y él a mí. Me di la vuelta para evitar sus hipnotizadores ojos. ―Hola. me quedé paralizada sin poder reaccionar. la pulsera vibró. y me susurró al oído. Me giré levemente hacia él. se me iba a escapar por la boca de un momento a otro. y me la echó hacia delante. y al sentir esas abrasadoras palabras cerca de mi boca… Alguien picó en la puerta y los dos pegamos un bote. que quowle1… No sabía lo que significaba. Mi cuerpo tembló cuando le noté. No te imaginas cuánto. Jake gruñó. Me quedé atrapada en sus ojos y mi corazón y las mariposas se aceleraron otra vez. que me volvía loca. para que sus labios llegaran a los míos. Renesmee.

Él les dijo a mis padres que quería salir conmigo mañana y ellos estaban empeñados en que lo hiciera para conocerle. ―Sí. mirando al suelo. tú aceptaste ―me reprochó con un tinte de decepción en su mirada. después de lo que me había confesado antes. ―¿Y para qué quieres conocerle mejor? ―me preguntó. Se apartó. Cuando regreses. por favor? ―le pedí.―Sólo venía a hablar con ella para concretar a qué hora vamos a quedar mañana ―le replicó Nahuel con una sonrisa altanera. Me acerqué para abrazarle. Ahora entendía todas las reacciones que había tenido con Nahuel. La mano de Jacob se soltó de mi cintura y se giró para mirarme con los ojos llenos de preguntas. Apoyó el peso de su cuerpo inclinado sobre las manos. ―Sólo lo hice para que mis padres me dejaran en paz y no me insistieran más con este tema ―le expliqué―. te lo prometo ―mi mano se alzó sola para acariciarle la mejilla. 170 . ―Nahuel. ―¿Cómo que quedar mañana? ―preguntó Jake. un tanto descolocado. con los brazos estirados. me rompía el alma en mil pedazos. con los brazos en jarra. Sólo vamos a comer juntos para conocernos mejor. quedaré con él cuando tú estés con la manada. de lo mal que me sentía. con las manos en su cintura y la cabeza hacia abajo. Jake comenzó a pasear intranquilo por la habitación. Mis piernas y mis brazos no se atrevieron a moverse. ―Por supuesto ―dijo. tenemos una cita ―le respondió Nahuel con arrogancia. sin decir nada. Verle así. con el ceño fruncido. ―No es una cita ―le maticé después de unos segundos de silencio que se me hicieron eternos―. Se separó del paramento y se giró para mirarme. y se quedó inmóvil. pero cambió la expresión al dirigirse a mí. Me dieron unas punzadas en el estómago. exploraba el suelo como si estuviera buscando algo. extrañado. ―No soy yo. Jacob miró hacia la puerta con los ojos entrecerrados. sonriéndole a Jacob con aires triunfales antes de salir y cerrar la puerta. ya estaré en casa. ―Sin embargo. hasta que se paró frente a la pared del vestidor. paseando otra vez nervioso. ¿puedes dejarnos a solas un momento. pero me quedé anclada frente a él. Además. Frunció el ceño y los labios.

Vas a estar a solas con esa garrapata y yo no voy a estar para protegerte. Si mis padres se cabrean. pero que están ahí. De día no se ven. ―Te lo prometo. no significa que no existan ―afirmó con seguridad. todos sabemos que lo tenemos ―de pronto. por mucho que abras los ojos y te concentres. pero yo puedo sentirlo. cuando la noche llega y miras al cielo. ¿cómo me iba a poner mi padre en peligro? Eso era imposible. ―No sé. Ya he aceptado y no me queda otro remedio ―dije con resignación―. Jake. cambió el tono de su discurso―. mirando al suelo. apretando la mandíbula con rabia. aún así. sin embargo. Todo ser tiene espíritu. 171 . mis padres se enfadarán mucho.―No me gusta ―gruñó al fin. Se paró de repente y se quedó delante de mí. ―Hay cosas que no se pueden ver. Se quedó pensativo. Pero si se le ocurre hacerte el más mínimo daño. De igual modo ocurre con el alma. nunca las verás. aunque lo parecen. cuando vuelvas de patrullar. ―¿Por eso le llamas así? ―no pude evitar que se me escapara una risilla. se enganchará aquí todo el tiempo que pueda. Este ha venido para quedarse ―gruñó―. sin dejar de moverse―. De ser así. Por otro lado. hasta que mi mente reaccionó y pude pestañear. y hay otras que. aunque. si no. Hay cosas que no se ven porque son invisibles. Nessie ―farfulló con el rostro lleno de dudas. No me fío de él. Tienes que entenderlo. Es el ejemplo de la luna o las estrellas. ―Está bien ―aceptó a regañadientes―. Tu padre no lo puede ver. como el viento o el calor o el frío. se irá pronto y mis padres dejarán de molestarme. se sienten y actúan sobre ti. empezó a hablar con una grandeza que me dejó impresionada―. Además. Me quedé estupefacta. ―Tengo que ir. ―Jake. parecen invisibles. El no verlas. ―No lo creo. y luego levantó la cabeza para mirarme. te das cuenta de su impresionante existencia. le mataré con mis propias manos ―murmuró. Luego. las cosas que sí son invisibles. ―Eso no va a pasar. siempre están ahí. no te dejarán dormir en mi puerta. por favor ―le rogué―. Y ese asqueroso parásito tiene su alma negra. Es como una garrapata. no se puede tocar ni ver. estaré esperándote en nuestro tronco. no va a pasar nada. mi padre lo habría visto. Pero existen. No tienes de qué preocuparte. ¿Podía ser verdad lo que me decía Jake? Pero. ya lo verás ―me senté en el escritorio―.

Esta vez me desperté entre jadeos. Él sonrió por fin. con los brazos cruzados bajo su cabeza―. jugando con mi pelo. apoyándome sobre los brazos. A este no le echamos ni con ácido.Sabía que no debía reírme. Las cuatro y diez de la mañana. hubiera dado un brazo por tenerle junto a mí para abrazarle como el otro día. como si no hubiera tenido bastante viéndole todo el día. y después miré a mi lado. boca abajo. no sé ―me levanté de la silla y me dirigí al camastro―. me alegré de no haber gritado y haberle despertado. todavía podía verlas nítidas. Lo veremos con el tiempo ―le contesté. me había puesto una manta por encima y se había ido a dormir al pasillo. Me acosté a su lado. pero. alocados y obsesivos. Me sequé las lágrimas y. Eso me gustaba tanto y estaba tan cansada. Respiré hondo y me obligué a mí misma a tranquilizarme. pero un bostezo logró salir y sucumbieron sin poder remediarlo. ―Ya lo verás ―dijo. Mi cuerpo se relajó solo. La giré muy despacio hasta que hizo tope y tiré suavemente de la hoja. cogí el despertador para mirar la hora. Me levanté de la cama a oscuras. boca arriba. ―Sí ―reconoció. que me perseguían y que luego se lanzaban a Jake para atacarle y morderle. Lo posé en la mesilla y me tumbé boca arriba de nuevo. quería disfrutar un poco más de su compañía. diciéndome a mi misma que había sido una pesadilla. con las manos aún temblorosas. riéndose y mirando al techo―. por otra. Intenté pelearme con mis párpados para que no cayeran. si cerraba los ojos. contagiado por mi gesto. Me quedé observando el techo. acomodándome sobre su cómodo y calentito pecho―. Esos ojos amarillos reflectantes. pero los motes de Jacob siempre me hacían mucha gracia. Jacob bajó el brazo y empezó a acariciarme la cabeza. Nadie nos separará jamás. Por una parte. Podía escuchar los rítmicos y tranquilos latidos de su corazón mientras su pecho subía y bajaba. ¿A que le queda bien? ―Bueno. con la tenue luz que entraba por la cristalera se veía de sobra. que los ojos comenzaron a cerrárseme. Jacob no estaba. Se echó en mi cama. me dirigí a la puerta de puntillas y me quedé quieta con la mano en la manilla. ―Pues ya puede esperar ―afirmé. ha venido a por ti ―terminó con un rastro de amargura en la voz. Tenía las imágenes de la pesadilla grabadas en la cabeza. Saqué la cabeza por la abertura y entonces vi a 172 .

por lo menos una temporada. Me lo imaginé junto a mí como esa vez que había dormido conmigo. habríamos tenido algo más que unas inocentes caricias. Nessie. sólo recordar ese aroma suyo. Volví a meterme dentro y cerré la puerta con el mismo cuidado que para abrirla.. él había seguido el juego. me ponía colorada. en realidad. por lo que me había dicho antes y porque me había confesado que yo le gustaba mucho. Era porque no me atrevía. yo me habría entregado a él sin pensármelo dos veces. Me pregunté qué pensaría Jake de todo eso. Me acerqué a él y le di un beso en la cabeza. Después de ponerme el camisón de algodón. ¿Y si sólo era atracción física y nada más? No quería 173 . Se me escapó una risilla silenciosa. Dejé caer la almohada en su sitio para volver a respirar cuando mi corazón empezó a latir con fuerza. entre las orejas. No me atrevía porque eso suponía un cambio y yo quería que todo siguiera igual entre nosotros. ¿Es que el curso de mi vida tenía que ser siempre así de rápido? El viernes me había dicho a mí misma que me daría tiempo. y ayer. que dejaría que las cosas siguieran su cauce. sólo que dentro de la cama. Un gemido sordo de vergüenza salió por mi garganta mientras me llevaba el extremo de la almohada a la cara para tapármela. Pensé en lo calentita que estaría si Jake durmiera a mi lado. Las mariposas volvieron a hacer de las suyas al recordar su susurro en mi oído: me gustas demasiado. pero las mariposas de mi estómago revolotearon como locas cuando me lo imaginé como cuando nos habíamos despertado. pensé. si no hubiera sido por culpa de ese licántropo o lo que fuera.mi montaña de pelo rojizo frente a la puerta. ¿Por qué no era capaz de decírselo? Mi pregunta se respondió sola en mi cerebro. Y tú a mí. me metí en mi enorme y fría cama. Aun estando sola y a oscuras. y además de esa forma? ¿Y qué me había pasado en el claro? ¿Por qué ahora me atraía tanto. Me sorprendí yo misma de pensar en nosotros dos respecto a ese tema de esa manera tan natural. esa atracción crecía y crecía cada día más. Desde luego. Y tenía razón. ¿Qué iba a pensar Jacob? Bueno. aunque ya me hacía una idea. si le conocía desde que era niña? Debería estar acostumbrada a verle y a estar con él. sábado. ya me ponía el vello de punta.. ¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué no podía dejar de pensar en él. sin embargo. en el claro casi. Dormía con el hocico metido entre las patas delanteras y roncaba levemente. hasta que yo aclarara mis propios sentimientos.

―Sí. Hasta de lobo me gustaba. A pesar de circular con un Ferrari. Yo tampoco sabía de qué hablar con él. ―¿A dónde vamos? ―le pregunté para romper un poco el hielo. así que aguanté ese silencio incómodo. era tan impresionante. ya estaríamos volando por el asfalto. ―Sí. por el sendero. Cuando me di la vuelta. para patrullar con las dos manadas. Hace mucho que no voy a ver una película. se notaba que era muy prudente. claro. si te parece bien. ―Entonces. Con la imagen de mi lobo durmiendo en mi puerta. El cine está bien ―le contesté―. me echó una última mirada preocupada e intranquila y empezó a avanzar hasta que se perdió entre los árboles. perfecto. no te preocupes. Suspiré para mis adentros y me acerqué a ellos. pero lo único que deseaba era llegar lo antes posible a nuestro destino para bajarme de ese escaparate. Me acordé de Jake durmiendo con el hocico entre las patas y sonreí. Pensé en seguir el mismo plan que el viernes: darme tiempo e ir con calma. Por supuesto. Antes de salir por la puerta. Tuve que poner cara de contenta ―más por educación y cortesía hacia Nahuel. ―Había pensado en ir a Port Angeles a comer y después ir al cine o a dar un paseo por el puerto. Alice le había prestado su flamante Ferrari rojo. Le acompañé hasta el coche y me dio un intencionado abrazo y un beso en la mejilla como despedida. iba bastante despacio.hacerle daño. que por otra cosa― y despedirme de mis padres con la mano mientras les miraba por la ventanilla. Arrancó. Si ese coche lo llegara a coger Jake. nada contento. el sueño vino solo y al cabo de unos minutos conseguí dormirme otra vez. Nahuel no era tan hablador como Jacob y no dijo ni una palabra hasta que no salimos del camino que daba a la casa de mi familia y llegamos a la carretera asfaltada. Ese silencio me estaba poniendo de los nervios. ―Te veo en nuestro tronco a las cinco ―me recordó desde la ventanilla cuando se subió a su coche. Jacob se marchó a La Push en su destrozado Golf. Me giré y me aovillé para entrar en calor. allí estaré. 174 . le dedicó un sonoro gruñido de advertencia a Nahuel al pasar junto a él. Nahuel me esperaba en la puerta de casa con mis padres.

Nos sentaron en una de las mesas pegadas al ventanal que daba al puerto. y daba al puerto y al mar. pero no veo ninguno de rock. a lo largo de una de las paredes más cortas. luego se sentó enfrente. Nahuel se paró en el arcén para rebuscar entre los CDs que guardaba Alice en el departamento que había entre los dos asientos. la gente se quedó mirando al coche y yo tuve que salir con todas las miradas puestas en mí. pero era muy educado y cortés. me vi a mí misma hablando como Jacob. ¿Te gusta la música clásica? ―inquirió. ―Lo siento. a pesar de haberse criado en la selva. nos dirigimos a la derecha. Se rió con una risa elegante y musical y volvimos a iniciar la marcha. Nahuel pidió macarrones a la carbonara y yo lasaña. los mapuches.Se hizo otro momento de silencio y esta vez fue Nahuel el que lo rompió poniendo música. Desde luego. Dimos un corto paseo por el puerto y llegamos a un pequeño restaurante italiano con vistas al mar. ―Sí. El local era un saloncito rectangular y estaba lleno de gente. El trayecto hasta Port Angeles se hizo un poco más ameno cuando Nahuel se abrió un poco y me contó que vivía con su tía Huilen en una casita en la selva. Todo el frente izquierdo por donde entramos y la esquina siguiente era cristalera. Me apartó la silla para que me sentara y me ayudó a arrimarla. se distribuían metódicamente por toda la estancia. donde había una barra en la entrada. Cuando entramos. cerca de la que había sido la tribu de ella. Por supuesto. Jake no se hubiera parado. Aunque ahora prefiero el rock y todo eso. pero luego me confesó que no le gustaba el pescado. Nahuel habló con la encargada para que nos dieran la mesa que había reservado. Sí. También me explicó historias y anécdotas de su vida en Suramérica y todo lo que había sucedido cuando Alice y Jasper dieron con ellos hacía casi seis años. Me sorprendió un poco que no me llevara al típico restaurante de pescadores. Se notaba que Huilen le había enseñado muy 175 . ―No importa. era muy prudente. La camarera nos entregó las cartas y. Las mesas cuadradas. Podré soportarlo ―bromeé. toco de vez en cuando. bueno. en Chile. Nos adentramos en la ciudad y aparcó en el puerto. ya sabes ―de repente. después de mirarlas un rato. ―Tus padres me han dicho que tocas el piano. con sus manteles de cuadros verdes y blancos. El chico no hablaba mucho.

Bueno. ―¿Qué película tienes pensado que veamos? ―inquirí cuando tragué mi bocado. Asentí mientras masticaba mi lasaña. ―Bueno. Se esforzó mucho para conseguirme libros. me cuesta más comerme esto estando rodeados de tanta sangre fresca. ―¿No comes más? ―le pregunté. ya que yo estaba acostumbrada a comer con Jake todos los días y no nos andábamos con estos refinamientos. ―Sí. ―Ya. ―Estoy lleno ―se encogió de hombros. metiéndome el tenedor en la boca. ¿A ti no te pasa lo mismo? ¿No tienes sed? 176 . es verdad ―me reí otra vez. ―¿Y tú? ¿Has ido al instituto? ―Hace ciento cincuenta años era un poco difícil. Luego. Nahuel sonrió y se metió un pequeño bocado de macarrones en la boca. Bueno. solamente llevo tres días. bien. habló con una voz muy baja para que solamente pudiera escucharlo yo―. aunque prefiero las de acción. Claro. ―¿Qué tal en el instituto? ―me preguntó.buenos modales. Pero si quieres. ―Ah. sobre todo para un nativo como yo ―me sonrió de nuevo. en realidad. ―Me has pillado ―se rió. Le imité. ¿sería idiota? No me había acordado de su edad. como tú quieras ―soplé y me metí otro poco de lasaña. en aquella época era bastante complicado. ¿no? ―apunté. te gusta más la otra comida. ―Vale ―contesté. Cuando nos trajeron los platos. extrañada. De momento. ya veremos qué más ponen en la cartelera y lo decidimos allí. vamos a esa. creo que voy a terminar el instituto y luego ya se verá ―me reí. ―Sí. ―¿Y tienes pensado ir a la universidad? ―No sé. ―Todo lo que sé me lo enseñó mi tía. pero sólo para no quedar mal. se desplegó la servilleta en las piernas y se remangó las mangas de la camisa con un meticuloso cuidado. ―¿Te gustan las comedias románticas? Ponen una muy buena de Sandra Bullock ―propuso. así que ahora mismo no puedo contar mucho. Nahuel apartó un poco su plato cuando todavía le quedaban algunos macarrones.

―Yo no soy quién para juzgar a nadie ―sentencié finalmente en voz alta. Sin embargo. Su iris marrón oscuro estaba reducido por un pequeño aro escarlata que lo bordeaba―. Además.―No. Debo de parecerte un monstruo. Me sentía diferente a todo. no encajaba en ningún sitio y me sentía muy solo. me fijé en sus ojos. Aunque había una diferencia entre nosotros que podía salvarme. porque me di cuenta de que yo misma podría caer algún día en esa horrible tentación. Bueno. A ti. por tanto. pero. ―Me refiero caliente y fresca ―matizó en el mismo tono. diferente. Yo también me sentía un bicho raro. pero lo controlo perfectamente ―admití en su mismo tono. Yo no me sentía sola en absoluto. sí. ―¿Tú… has probado sangre humana? ―musité. ―No es algo de lo que me sienta orgulloso. El bocado de lasaña que me acababa de meter en la boca se me quedó atravesado en la garganta y tuve que beber un poco de agua. sí. Aunque tengo que reconocer que. Eso ayudaba bastante. matado a personas. fueran inocentes o no. aparte de que siempre me animaba y me hacía sentir como la mejor persona del mundo. al igual que me pasa con ellos. 177 . Nunca ―afirmé sin un atisbo de duda. y eso me horrorizó aún más. Fueron unos años un poco difíciles. ―Es difícil resistirse cuando ya la has probado y has comprobado lo deliciosa y extremadamente placentera que es. una parte de mí se identificaba un poco con él. Huilen fue la que me ayudó a salir de todo aquello y a darme cuenta de que no iba por el camino correcto ―observó mi rostro y sonrió―. ―¿Nunca te has planteado siquiera probarla para ver cómo sabe? ―espetó de pronto con una voz un tanto insinuante. ni les hago preguntas. un poco. Tenía a Jacob. Mi propia familia está como tú. ―Ya la he probado. parece que te cuesta mucho ―se me escapó. también para él―. y él también me comprendía. ¿no? Tenía que reconocer que el hecho de que Nahuel hubiese tomado sangre humana y. Entonces. la verdad. Por eso no suelo pensar en ello. No hay nada mejor. me choca un poco y no me siento cómoda con ese pasado. hubo una época en la que me alimenté de sangre humana. también estaba mi familia. justo cuando empecé a madurar. me alimentaba de las reservas de sangre que Carlisle conseguía del hospital. me horrorizaba profundamente. ―No. Cuando era pequeña. en cambio.

sean asesinos o no. tajante y ahora molesta―. ―No importa ―dije con una sonrisa para quitarle hierro al asunto. Bueno. no me hacia mucha gracia. de veras ―y me metí un enorme bocado en la boca. le haríamos un favor al mundo. me ha trastornado un poco. extrañada por su pregunta. Además. mi propio abuelo lo es. Eso no es lo que me han inculcado mis padres.―¿Y no te gustaría probarla? ―insistió―. pensativo. Se quedó mirándome un rato. ―Veo que a ti te gusta bastante esta comida ―sonrió. ―¿Como… como quién? ―aunque sabía de sobra a quién se refería. Solamente era una idea tonta que se me ocurrió. Está increíble. Tienes razón. yo no debería probar ni una gota ―de pronto. ya que. cuando era pequeña. Me parece que estar rodeado de tantos humanos. tuve que preguntarlo para darme tiempo a reaccionar. ―Sí. Perdona. ya sabes. lo decepcionado y horrorizado que se quedaría… ―Está bien. ―Nos convertiríamos en asesinos como ellos ―le repliqué con firmeza―. ―Esos humanos han asesinado a seres de su misma especie. te recuerdo que yo tengo amigos humanos. Ahora me sentía culpable y todo. ―¿Por qué haces eso? ―me preguntó de repente. No haríamos nada malo si los quitáramos del medio. Hay muchos asesinos que andan sueltos. no nos sería difícil encontrar alguno para… ―Jamás probaré sangre humana de ese modo ―le corté. se echó a reír―. También me vino a la mente la imagen de Jake. A decir verdad. aunque más bien por mí―. con los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas. sujetándole la barbilla. en realidad. que sangre un poco y todo eso. Jamás lo haría. ―¿El qué? ―Hablar como él. serio―. no quería ofenderte ni molestarte ―se disculpó con afabilidad―. 178 . Soy como un alcohólico. pero Jacob me fue metiendo el gusanillo de la comida sólida poco a poco y ahora me gusta mucho. sin darme cuenta. Genial. Aunque de vez en cuando prefiero un buen bistec poco hecho. ¿Sabes? Deberías probar esta lasaña. le había llamado asesino a la cara. no se merecen vivir ―alegó. Los colores se me subieron a la cara de sopetón y mi mano empezó a clavar el tenedor en la lasaña con nerviosismo. lo siento. Dejé de comer.

haciéndome cosquillas en la muñeca. Y yo tampoco lo comprendía. Bajé la mano al pecho para que no se me saliera el corazón y apoyé la espalda en la cristalera. apoyándose en el respaldo. ―¿No lo sabías? ―interrogó. pero hasta tienes gestos suyos. metiendo mi mano en el pelo que nacía de mi frente y clavando la vista llena de dudas en el suelo. La pulsera volvió a vibrar. Las mariposas iniciaron el vuelo sólo con oír su nombre.―Ya lo sabes. Algo me llamó la atención en esa frase y salí de mi nube. ―No sé…. que era sincero conmigo. que estaba imprimado de mí? ¿Es que me escondía algo? El primer sentimiento se empezó a transformar en enfado y decepción. Paseé inquieta entre mi silla y las de al lado con el fuerte presentimiento de que tenía que salir urgentemente de allí para verle. El tenedor se me resbaló de la mano. todavía desconcertada. como si éste fuera a darme una respuesta o algo. con el corazón a mil por hora. y un extraño sentimiento hizo que me levantara de la silla de repente. ―Pensé que no había secretos entre vosotros ―dijo Nahuel. ¿Por qué no me lo había dicho nunca? Creía que siempre me había dicho la verdad. Siempre nos lo habíamos contado todo. ―Bueno. Hablo de Jacob. ¿no te agobia? ―¿Agobiarme? ―le miré sin comprender. jugando con el tenedor. El ruido fue tal. ―Claro que sí. ―Yo… no… no hablo como él ―cogí mi vaso de agua y me metí un buen trago. Posé el vaso vacío en la mesa. confusa. 179 . tener un amigo imprimado de ti debe de ser un poquito agobiante ―respondió. ―¿Impri…? No pude terminar la palabra. su-supongo que es porque siempre estamos juntos y algo se me pegará de él ―murmuré. sorprendido. cayó sobre el plato de pie y luego rebotó de lado en la mesa. o eso pensaba yo. arrastrándola. ―¿Qué? ―conseguí murmurar al fin. ―No entiendo por qué no te lo ha contado. que toda la gente se giró para mirarnos. Me senté en la mesa. Los mirones hicieron de las suyas otra vez. ―¿Y eso te gusta? Quiero decir. La noche anterior me había dicho que le gustaba mucho. No te das cuenta. La pulsera me hizo cosquillas y todas las mariposas se multiplicaron por cien en mi estómago. ¿por qué no me había dicho la verdad. Pestañeé.

Ahora me daba cuenta y me acordaba. no me había gustado nada ver a Jake en peligro. porque. porque uno de ellos estaba imprimado de ti y eran aliados. 180 . Jacob se había imprimado de mí cuando yo era un bebé. pero mi cerebro proyectó aquella escena en la que mi madre se lanzaba hacia Jake para atacarle y era interceptada por Seth. indefenso y desprotegido. ¿Ya estaba imprimado de mí hace seis años? Me acordé de Quil y Claire. Y yo ni siquiera le había prestado atención. Esa cosa muy importante era su imprimación de mí. He metido la pata hasta el fondo ―se lamentó. La tenía en la cabeza grabada. con un hilo de voz. Entonces. y lo vi claro. Si Alice se lo había contado a Nahuel y Huilen… ―Lo sabían todos menos yo ―seguí mis pensamientos. supe que era él. Alice nos lo contó cuando vino a buscarnos por vuestro encuentro con los Vulturis. La verdad es que era tan pequeña. que no me había fijado en la discusión anterior. mi cabeza se llenó de recuerdos. En cuanto vi a Jacob. ―Espero no causarte muchas molestias. Luego. Me había dicho que ella había desistido cuando a Jacob le había pasado una cosa muy importante y se dio cuenta de que él sólo la iba a ver como una amiga toda la vida. ya en aquel entonces. Nos dijo que íbamos a estar rodeados de enormes lobos. cuando me había confesado que había habido un tiempo en el que había sentido algo por Jake. aún así. Yo sólo tenía tres días. ―Sí. ¿Cómo has osado imprimar a mi bebe?. Mamá le había atacado al enterarse de su imprimación. Esa frase salió de lo más recóndito de mis recuerdos para sonar alta y clara. ―Lo siento mucho.―¿Tú lo sabías? ―quise saber. No tenía ninguna gana. me di cuenta de otra cosa. Gracias a ti me he enterado. afortunadamente. le sonreí para que se sintiera mejor. También recordé las palabras de Leah. ―No. nos explicó un poco todo eso de la imprimación para que lo entendiéramos. por eso siempre había estado conmigo. eso es todo. tan sólo observaba con angustia a mi Jacob. y menos por culpa de mi propia madre. De pronto. pero que no nos asustáramos. pero. Renesmee. no pasa nada. Tendré que hablar con Jake. Y eso era lo que había hecho que yo centrara mi atención en el ataque y no reparara en el por qué de éste. le había gritado ella en ese altercado.

Nessie. no se lo merece. y tuve que tomar 181 . Después de dar un largo paseo por el puerto. siempre me había dado todo lo que yo quería. no había ninguna película de acción que mereciera la pena. encantado.―No te preocupes. me dije. ¿Qué te parece si damos un paseo antes de ir al cine? ―le propuse para cambiar de tema. con lo cual. Insistió en pagármelo. Se podía ver a Quil dándole todos los caprichos habidos y por haber que ésta le pedía. ya que a él no le gustaban. nada más ―eso se quedaba muy. con ese argumento era imposible no acordarme de Jacob. Me eché agua en el vaso y me lo bebí de unos pocos tragos―. Incluso una vez Claire se había empeñado en un helado rarísimo que salía en la tele y Quil tuvo que llevarla de noche a Seattle para comprárselo porque era el único sitio cercano que lo tenía. con una retahíla de ojos observándome curiosos. No dejaba de preguntarme por qué no me lo había contado. en el que me siguió contando historias de su país mientras yo le sonsacaba para que hablara de algo ―así me era más fácil no pensar en el tema de Jake―. fuimos al cine. no porque estuviera obligado a serlo por estar imprimado. en la segunda escena me perdí en mis pensamientos. Me había tenido engañada todos estos años. aunque apenas le presté atención. Yo creía que era por mí. diciéndome que era mi mejor amigo. La película no estaba mal. Era igual que con Quil y Claire. Agarré mis palomitas y mi agua y empecé a caminar por el pasillo hacia nuestra sala. Y lo mismo pasaba con Jacob. Cuando iba al cine con Jacob. de verdad. pero al final conseguí comprarme yo una de palomitas pequeña para mí. teníamos que comprar el combo grande y lo pagábamos a medias. Me invadió el desengaño cuando me di cuenta de que todo lo que había hecho por mí era sólo por esa razón. de la enorme desilusión. Se me clavó un nudo en la garganta. así que entramos a ver esa comedia romántica que me había comentado él. lo habría hecho. con Nahuel a mi lado. El tema iba sobre los líos que se formaban entre los protagonistas por una disparatada mentira de él. Para mi desgracia. por mentiroso. ―De acuerdo ―aceptó. Es que ha sido un poco de shock. con una sonrisa. ya que ésta enseguida me hizo recordar a mi mejor amigo. Me enfadé conmigo misma por caer en la tentación. Si yo le hubiera pedido que se tirara de un puente. Nahuel pagó la cuenta y nos marchamos. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Si hasta se iba a dejar morder en el claro y todo. muy corto. y un botellín de agua. Por supuesto. No pienses en él.

―¿Nos vamos a casa? ―le propuse a mi acompañante. Eran las cuatro y había quedado con Jake a las cinco en nuestro tronco. podía disimular mis ojos humedecidos. le echaba muchísimo de menos. sí. Volví a beber de mi botellín. pero no como yo quería. enfadada. me lo tiene que decir hoy. Necesitaba saberla. aún sabiendo eso. Inevitablemente. le gustaba porque no tenía más remedio. Me fijé en que había algunas personas emocionadas en la sala por la película.un trago de agua para no llorar. Y lo peor de todo era que. Le gustaba. miré el reloj. 182 . ¿Qué le iba a decir ahora? ¿O sería mejor hacer como que no sabía nada y esperar a que me lo contara él algún día? No. Eso hizo que me alegrara. ¿Sería tonta? Cuando me di cuenta. Ahora que se aguante y que me diga la verdad. ―Claro. me dije. te iba a llevar ahora ―me contestó con una sonrisa. las luces se encendieron y la gente empezó a levantarse de sus asientos.

Me dediqué a escuchar de fondo la agobiante ópera que Nahuel llevaba en el Ferrari. me llegó el efluvio de Jake. No pude decir ni una palabra en el coche. Yo hice lo mismo para adentrarme en el bosque. venía del bosque. ―¿Quedarás conmigo otro día? ―Claro. Al parecer. Al fin y al cabo. ―Muy bien. volví a rumiar todo el asunto y mi enfado aumentó. ―Entra. me había gustado su compañía. hasta luego. por supuesto. ya hablaremos entonces ―Nahuel sonrió satisfecho. El trayecto a casa duró menos de lo que me había esperado y llegamos más pronto de la cuenta. ―Ah. por qué no. si quieres ―le señalé la casa―. ―Me lo he pasado muy bien. No entendía por qué Jake decía eso de él. oteándolo para ver de dónde venía. Empecé a olisquear su efluvio. el olor venía de otro sitio. y ahora sabía que Jake hablaba mal de él influenciado por su estado. Parece ser que él también se había adelantado. ―Sí. todos los chicos que se me acercasen le caerían mal. de acuerdo. Mientras caminaba entre los enormes pinos y abetos. Nos vemos luego. Sin embargo. Me dirigí hacia allí. todavía no estaba en el tronco. gracias ―le dije a Nahuel. aunque. Ya me debía de estar esperando.DESNUDO Nahuel me parecía un chico muy educado y agradable. mientras miraba por la ventanilla. Lo único que me apetecía era agarrarle del pescuezo y hacerle hablar. estaba demasiado ensimismada pensando en el secreto de Jacob. Nahuel se giró y subió las escaleras del porche para meterse en casa. Nada más bajarme del vehículo. Me puse a correr para encontrármelo lo antes posible y pillarle desprevenido. Yo he quedado en el bosque con Jacob. estando imprimado. Me 183 . echando humo por la nariz. su olor no venía de la casa.

De repente. todo él era músculo. en su cara y en sus ojos negros. derrapando con las hojas caídas en el suelo. con los brazos en jarra. mis ojos se abrieron como platos cuando le vi a través de los dos últimos y gruesos abetos. hasta que el ruido del agua sonó de nuevo y respiré aliviada. Sí. aunque no tardé mucho en volver a ladearme para mirar. en los pájaros. ya que se escuchaba el sonido del agua. indecisa. mientras miraba algo a su derecha. Me mordí el labio. Me escondí de nuevo detrás del árbol. Ni siquiera le hice caso a las mariposas histéricas. a lo lejos. en el viento que mecía las hojas y… …en el chapoteo de Jake mientras se bañaba desnudo. jugando con la corriente. apoyada en el tronco en silencio para ver si me tranquilizaba y me podía ir de ahí sin que me oyera. ni a mi corazón a punto de estallar. ¿Qué tenía de malo si le echaba otro vistazo? Después de todo. Mis piernas se detuvieron en seco. ya le había visto… un poco. cuando observé lo que tenía delante. Su desnudez era hermosa y perfecta. Me quedé un rato quieta. 184 . hacia la orilla. tan tranquilo. Mi cabeza empezó a ladearse hasta que pude tener visión. Divisé el río entre la vegetación y aceleré. preparada para moverme hacia un lado.percaté de que estaba cerca del río. se fijó en el río y se arrastró hasta que se metió de un salto en el agua. ni a mis mejillas encendidas. De pronto. Estaba ahí. y me escondí detrás del gran árbol que estaba en primera línea. ¿Sería verdad lo que había visto? ¿Jacob estaba… desnudo? Mi estómago estaba invadido otra vez por esos insectos que ya empezaban a ser parte de mí. Me di cuenta de que tenía el viento a favor y que por eso no podía olerme. Lo tenía muy cerca. podía olerle. El sol hacía brillar su cobriza piel mojada y creaba destellos en el agua que se reflejaban en su cuerpo. y se oyó otro chapoteo. Mi cuerpo se giró solo y me encontré a mí misma tras el árbol. Se quedó quieto. Le pude ver de espaldas cuando llegó a la orilla y se dio la vuelta. fuerte y proporcionado. Jacob estaba sentado de frente. Cuando mi mandíbula se cayó. esperando para secarse a tres metros de mí. con el corazón retumbándome en la garganta. descansando el peso de su espalda sobre sus manos y con los pies metidos en el agua. El agua le llegaba por las rodillas y caminaba en mi dirección. casi no le había visto nada. Me concentré en el ruido de la corriente del agua. con la frente y las manos puestas en el tronco. apoyé mi boca en la mano y me arrimé bien al tronco para que no me descubriera. sacudiéndose el pelo con la mano. en una roca de la orilla más alejada. Casi parecía que lo hacía a cámara lenta. Recé para que no me hubiera visto.

mis pupilas no se podían alejar de él. Se volvió a revolver el pelo mientras se giraba para coger sus pantalones vaqueros cortos y su camiseta negra. me alcanzó y me envolvió con un abrazo. quería saber por qué me había mentido durante estos años. nerviosas. El aire bailó con mi largo pelo. Jake todavía no había llegado. Se hizo un placentero silencio en mi cabeza que me llenó de paz durante un instante. Ni siquiera me acordaba de lo que había ido a decirle. Su pelo mojado me recordó a la escena del río y mis mariposas se agitaron. y lo peor es que tenía que ir a nuestro tronco dentro de unos minutos. ―¡Nessie! ―exclamó Jake a mis espaldas. En cuanto me distancié lo suficiente para que no me oyera. en ese mismo momento no podía ni pensar. Me relajé un poco y empecé a recapacitar con más claridad. Empecé a pasear algo aturullada. Eso me daría tiempo para pensar en cómo se lo iba a soltar. por si acaso. me giré para esconderme. 185 . eché a correr entre el resto de los árboles. ideando las frases que le tenía que preguntar. mientras se reía. sino que necesitaba asimilar todo lo que habían visto mis ojos. Había venido para hablar con Jake de su imprimación. que estaban colgados de una rama del enorme abeto en el que yo me ocultaba. Me había quedado tan absorta y fascinada. que no me había dado cuenta de que me tenía que ir de allí ya. casi ni respiraba. Estampé mi espalda en un pino y apoyé mi liada cabeza. En cuanto empezó a vestirse. me olería y me descubriría. No era que estuviera cansada. me paré a descansar. De dos zancadas. Tomé aire y me separé del pino para caminar en dirección a nuestro rincón. elevándolo y haciendo que se meciera al son de las ramas y las hojas que observaba. haciéndome pegar un bote del susto. Cuando lo tuviera delante. Nada más girarme. Después de galopar un rato. Si Jacob pasaba la frontera del árbol.pero mi cuerpo no se podía mover del sitio. Toda mi determinación se había roto con la imagen de Jacob saliendo del agua. para alejarme del tronco lentamente. Me pilló tan desprevenida. Me cercioré de no pisar ninguna rama seca y de no hacer ningún ruido. Me apretó contra él y me olió el pelo. seguro que no podría ni respirar. Aproveché cuando se daba la vuelta y se ponía la camiseta. No tardé mucho en llegar y sentí cierto alivio. mirando a las copas de los árboles. El tronco estaba vacío. le vi trotando hacia mí para abrazarme.

le devolví el abrazo. Me quedé de brazos cruzados. cruzándome de brazos. ―¿Que te diga el qué? ―Jacob me miró sin comprender. ¿Es que te ha hecho algo esa garrapata? Se acercó a mí de nuevo y me cogió de la barbilla para examinarme la cara. inquieto. dándole la oportunidad de que me lo contara él mismo. ―Te he echado mucho de menos ―me susurró. Jacob ―mi tono se tiñó de indignación. ―¿Decirte el qué? No te entiendo. dejando caer los brazos a los lados. ―No. Ahora parecía que ya lo había pillado. claro que no. Nessie. Jacob se mordió el labio inferior y empezó a pasear nervioso. Le quité la mano y me alejé. extrañado por mi reacción. Se quedó en silencio. ¿Por qué no me dijiste que estabas imprimado de mí? ―le espeté. que parecía que estuvieran hechos para quedarse así para siempre. Tuve que luchar conmigo misma y obligarme a recordar que eso me lo decía porque estaba imprimado. Lo que importa de verdad es que me has mentido. enfadada. ―Lo sé ―le contesté mientras forzaba a mis obcecados brazos a despegarse de su cuerpo y me apartaba de los suyos. ―¿Qué te pasa? ―me preguntó. escudriñando el suelo. Como no te expliques… ―Tu secreto ―dejé caer. Es un chico muy educado y agradable ―le reproché. ―No sé. ―¿Mi… mi secreto? ―preguntó. mirándome pensativo y con el ceño fruncido. 186 . Nuestros cuerpos se amoldaban tan bien. ya sabes de qué secreto te hablo. sin poder evitarlo. esperando a que terminase la caminata. Mis brazos se engancharon a su espalda y mi mejilla descansó en su pecho. se me borraron de repente. ¿qué te pasa? Todas las preguntas y frases que me había dado tiempo a trazar en mi mente.que el instinto actuó solo y. ―Entonces. De pronto. ―¿No tienes nada que decirme? ―quise saber. ―Eso no importa. llevándose la mano a la nuca. posando sus labios en mi cabeza. cambió la expresión de su rostro―. señalándonos a los dos con la mano. dímelo tú ―fue lo único que se me ocurrió soltarle. Ajá. ―¿Cómo… cómo te has enterado? ¿Te lo ha dicho alguien? ―interrogó sin dejar de moverse de aquí para allá. ―Sí.

hundiendo el rostro en su pecho. No estoy obligado. Porque te he conocido y he elegido quedarme. ―¿Es eso todo lo que te preocupa? ―preguntó. Porque no tenías que haberte enterado de esta forma. no quiere decir nada. me siento el hombre más afortunado del universo cuando estoy a tu lado. Tú sigues siendo la persona más maravillosa del mundo para mí ―alcé mis ojos llorosos tímidamente para fijarlos en los suyos―. quería contártelo yo. que lo hagas porque lo tienes que hacer? Su rostro se puso serio y se acercó un paso para mirarme con los ojos llenos de decisión. como dices tú. ¿Ves? Ahora te cojo la mano porque yo quiero. ―¿Es que te parece poco? ―le contesté. estar junto a ti es lo mejor del mundo. Nessie. ¿Crees que no me duele que tus abrazos o cuando me coges de la mano no sea por mí. para los que estamos imprimados es como una especie de droga. ―Estuve a punto varias veces. pero parecía contento. 187 . siempre tendría elección. No estar junto a ti. en otra situación. no me lo ha mandado nadie. podría escoger no estar a tu lado. Claro que tengo la necesidad de estar contigo por mi imprimación. pero siempre me interrumpían ―me acordé entonces de todas esas veces en las que Jake me intentaba decir algo. ―¿Y por qué no lo hiciste? Me has tenido engañada todos estos años ―mi garganta volvió a anudarse como en el cine―. Creía que era tu mejor amiga porque te gustaba estar conmigo. Aunque eso me haría el ser más desgraciado del mundo. no porque estuvieras obligado ―sólo pude terminar la frase con la voz rota. Nos quedamos abrazados durante un par de minutos. ilusionado. sería casi imposible. No me lo podía creer. Le sonreí el chiste y me lancé a abrazarle mientras mis ojos se rendían y dejaban caer las lágrimas contenidas. si quisiera ―colocó mi mano en su corazón y me habló entre susurros―. El que yo esté imprimado. ―Todavía sigo enfadada porque no me lo hayas contado antes ―le susurré. Quería decírtelo de otra manera. sí que importa. Se paró en seco y se giró para ponerse frente a mí con el gesto extrañado. Pero estoy aquí contigo. casi sin voz―.―Sí. pero al final. ni siquiera tú. ―Por supuesto que es por ti ―me aseguró. Y doy gracias a Dios todos los días por haberme imprimado de ti y no de Rosalie ―terminó con una mueca burlona. agarrándome la mano―. me costaría muchísimo. enfadada.

ya te he dicho que me gustas demasiado. por eso se había enfadado tanto con ella―. Me obligué a mí misma a recordar lo que había decidido esa misma noche: darme tiempo. Nos quedamos sentados frente a frente y me volvió a coger la mano. me propuse contártelo más 188 . pensé que era mejor esperar y decírtelo más adelante. ―Ya sabes lo que significa que yo esté imprimado de ti. Jake me secó las lágrimas con el dedo y me miró durante un rato. pero mi cerebro me decía que me lo tomara con calma. ―Jake. Me soltó la mano para alzar el dedo y me lo puso en la boca para silenciarme. Noté otro cosquilleo en la muñeca a la vez que las mariposas de mi estómago se multiplicaban como en el restaurante cuando me había enterado de la noticia. ¿no? Quiere decir que somos almas gemelas. para que mi cabeza pudiera trabajar de nuevo. Mandé a mis ojos que se despegaran de los suyos y que miraran al suelo. Seguidamente. Después de pensarlo mucho. Estaba tan enfadada porque me lo había ocultado. ―¿Por qué? ―quise saber. Mi corazón imploraba que me lanzara a sus brazos y a sus labios.como aquella vez en el coche cuando mi madre nos había interrumpido picando en la luna trasera. Pasó la pierna por encima para sentarse y dio unas palmaditas en la madera para que yo hiciera lo mismo. Ahora más que nunca tenía que ser cauta. cuánto significado tenían en este momento. Se despegó de mí y me llevó de la mano hasta el tronco. apenas podía respirar cuando sus pupilas volvieron a sujetar las mías. Por supuesto. La pulsera comenzó a hacer de las suyas―. me clavó sus ojazos negros y me habló con entereza. Significa que yo estoy en este mundo para ti de la forma que tú quieras ―sus ojos me dieron un respiro y miraron hacia abajo―. que estamos hechos el uno para el otro. que hasta ahora no me había parado a pensar en lo que eso suponía para él. Separé mi frente de su pecho para mirarle. Me acordé de las palabras de mi madre en el bosque cuando me decía que para él no era un juego. sin saber qué decir. le haría mucho daño. Si hacía caso a mi corazón y luego sólo era atracción lo que sentía hacia él. no sé qué decir… Yo… No me dejó concluir la frase. Me quedé petrificada. yo querría que fuéramos algo más que mejores amigos. Luego. pensativo. ―Déjame terminar ―me levantó el rostro para que le mirase y me habló despacio―. que tu espíritu y el mío se complementan para que sean uno ―empecé a notar las palpitaciones en el pecho a medida que me daba cuenta de lo que me estaba diciendo.

Así que. Te prometo que nunca me iré de tu lado. No lo haría si no fuera así y viera que te agobiara. yo siempre estaré contigo. sonriente. ahora también había desnudado su alma. Además. Aún así. aunque esta vez lo hacía como loca. Tengo que reconocer que me atraes muchísimo ―le confesé en un susurro con las mejillas ruborizadas. Se alzaron solos para rodear su cuello y. Y yo me moría de ganas de que lo hiciera. La pulsera me hizo cosquillas de nuevo. Pero no sé si sólo es eso. Estar sin ti. ―Si haces esto muy a menudo. y no quiero hacerte daño si luego no surge nada más. su rostro cambió y me clavó su penetrante mirada―. lucharé hasta el final para que estés conmigo. Apreté mi muñeca para retener mis manos―. no tienes de qué preocuparte ―me acarició la mejilla y murmuró con voz firme―. Mi mundo estaría vacío si no estuvieras conmigo. pero no quiero perderte. Aunque tampoco soy tonto.tarde. ―Sí. Posteriormente. y sé que es muy egoísta por mi parte. ―Eso ya es un gran paso ―me dijo. 189 . porque no quería que esto influyera sobre nosotros. Jake parecía que también me podía leer la mente. me costará mucho tomarme las cosas con calma. Peleé con todas mis fuerzas. ¿entiendes? Quería que lo hicieras libremente. esperaré lo que haga falta hasta que tú estés preparada. No te imaginas lo especial que eres para mí. no tengo prisa. Ahora mismo sólo me apetece besarte. ¿qué sentido tenía ocultárselo? Él me había abierto su corazón y tenía derecho a que yo hiciera lo mismo. porque sé que por lo menos te gusto. no porque yo estuviera imprimado. quería que fuera por mí. pero sabía que tenía que ser fuerte y resistirme. No sólo le había visto desnudo en el río. Palpité cuando sus manos se colocaron en mi cintura. Si decidieras llegar a más y estar conmigo. Como siempre. sin querer. Sea lo que sea lo que elijas. mi cuerpo no hizo amago de apartarse de él. tú me… me gustas mucho. mis brazos actuaron por su cuenta. y empecé a quedarme sin aire. Cállate. pensé para mis adentros. Por eso necesito darme tiempo y que nos tomemos las cosas con calma ―aunque ahora mismo me lanzaría a tus brazos. pero fue imposible. La pulsera empezó a hacerme cosquillas otra vez y tuve que ponerle la mano encima para que parase―. mi frente se acercó demasiado y se quedó rozando la suya. me aterra. Empecé a respirar con dificultad al tener esos ojos y esos labios tan cerca. parecía que se iba a poner a dar vueltas en mi muñeca. Nessie ―me susurró con su sonrisa torcida―.

se oyó un fuerte chasquido y giramos levemente nuestras caras para mirar en esa dirección.no le puedo besar. Otra vez sentía esa fuerza hechizante que me llevaba a él sin remedio. ―¡Mamá. no… no voy a hacerlo ―intenté que la voz pareciera lo más creíble posible. haciendo que nuestros rostros ya se tocaran. Me quedé helada cuando vi de dónde venía el crujido. No me importa. Al ver que no me movía. Las mariposas casi no entraban en mi estómago―. pero yo no podía articular ni una palabra. y me separé de Jacob inmediatamente. observándonos con el semblante horrorizado. casi con urgencia. 190 . atrayendo con fuerza su cuello y pegando más su rostro al mío. las mariposas explotaban para extenderse por todo mi organismo. le contesté en mi mente. ―Entonces…. Empezaba a pensar que estaba chiflada. es más. la tentación es demasiado fuerte para mí. haciendo que por mi boca saliera un jadeo tan suave como un susurro. para que me besase de una vez. aunque ninguno tuvo intención de apartarse. De repente. y noté cómo toda mi voluntad se hacía añicos. Seguía vibrando. sus manos me empujaron hacia él y me arrimó a su cuerpo. lo deseaba con todas mis fuerzas. no me hacía ni caso. La había roto. enfadada a la vez que sorprendida y algo apurada―. ―Jake. estaría encantado. alertados. No me alejé de él ni un milímetro. Lo siento. ¡¿Es que… es que nos estabas espiando?! ¡¿Cuánto llevas aquí?! Mi cara se iba poniendo roja a medida que hacía las preguntas y yo misma me daba cuenta de la situación. ¿por qué hablaba con una pulsera? Para encima. Esperó a mi respuesta. Mi cuerpo se estremeció. empujándome hacia sus labios. ¿por qué sigues ahí? ―me rebatió. Mi madre estaba detrás de un árbol. puedes besarme y probar a ver qué pasa ―murmuró con la misma sonrisa―. y tenía una rama bastante gruesa en la mano. ―Si quieres. Ahora sólo quería que me besase. La pulsera dejó de vibrar al rendirme. ―Jake… ―le supliqué con un hilo de voz. Me apretó contra él con firmeza y noté su abrasadora respiración en mis labios. ―Te gusto más de lo que crees… ―me susurró en los labios. de ahí el chasquido. Si no quieres que te bese. acariciando el lateral de mi nariz con el suyo―. pero no puedo evitarlo ―me dijo entre susurros. tendrás que apartarte tú. ¿qué haces ahí?! ―le pregunté.

Mi madre movió sus ojos extrañados rápidamente hacia Jacob al oír esas palabras. pero… Jake se levantó y se acercó a ella. mamá ―le corté. aparentáis la misma edad. y luego se volvió hacia él. Nahuel me dijo que estabais aquí y vine para ver qué tal te había ido el día. 191 . No quieres ver que Nessie ya no es una niña. No me quedó otro remedio que corresponderle con una sonrisa tímida. mirándola con ojos acusadores―. mordiéndose el labio y frotándose las manos con nerviosismo―. Deberías tener cuidado. pero me apoyé demasiado en la rama y se rompió. pero tienes que aceptarlo. ―¿Ya… ya se lo has dicho? ―mi madre se puso nerviosa otra vez y empezó a pasear de aquí para allá. ―Puedes decirlo abiertamente. Bella ―se quejó Jake. Ya sabe que estoy imprimado de ella ―le contestó él. ya sabes. ―Vamos. Ya me iba a marchar. mirándola de frente. Bella. como si discutieran de temas diferentes. ―Por eso mismo. mírala ―me señaló con la mano y mi madre giró la cabeza para hacerlo―. mirándome con el labio curvado hacia arriba. Mamá se quedó un rato en silencio. Mamá pareció ponerse nerviosa con la recriminación y yo me puse como un tomate. mientras me ponía de pie. prácticamente. enfadada. mirándome pensativa. Jacob ―dijo con inflexibilidad―. ―¿Por… por qué iba a hacer yo eso? ―Está más claro que el agua ―siguió hablando Jacob mientras mamá me miraba con gesto preocupado. ―Eso ya lo veo. me quedé detrás del árbol para no molestaros. ¿Un vampiro que se apoya en una rama y la rompe? A mí me parece que lo has hecho adrede para que no la besara ―soltó sin cortarse un pelo. Ahora es una mujer.―Fue sin querer ―empezó a explicar ella mientras Jacob se cruzaba de brazos y miraba al otro lado con el ceño clavado en los ojos―. y más en lo referente a tu…. acabamos de hablar del tema. ―Sé que esto es difícil para ti. con las manos haciéndose un lío―. Cuando me acerqué y vi que estabais… ocupados. y luego se relajó un poco. Pero… pero os ibais a… ¿Eso significa que… ella y tú…? ―Eso no es asunto tuyo.

Es algo entre Jacob y yo. ya os veo en casa ―me dijo mamá. no hace falta que me des explicaciones. Jacob dio otras palmaditas en el tronco para que me sentara a su lado. delante de ellos? ―Tienes que confiar en mí. Lo siento. ―Sí. espera ―suspiré. Tomó aire. debe de ser todo un coñazo. ―Sí.Ya estaba más que harta de que mi vida privada pareciera un tablón de anuncios con mis padres. me voy. y así lo hice. me di cuenta de que tal vez me había pasado. pero tienes que entender que ya he crecido ―miré a Jake de reojo y cuchicheé―. ―Mamá. vidriados―. en sentido figurado. Tengo… tengo que irme. claro… ―me contestó con la voz temblorosa y sus dorados ojos. y empezó a hablar. Me levanté y me acerqué a ella―. punto ―agarré a mi imprimado de la mano y me dirigí al tronco―. hasta luego ―me despedí mientras mi madre se daba la vuelta y Jake decía adiós con la mano. y que hay cosas que no te puedo contar ahora mismo. Tienes razón. sabes que yo nunca le haré daño ―le respondió Jake―. Pero tú también tienes que entender que tener una hija de seis años que es adolescente. Cuando mi madre levantó el rostro. si nos disculpas… ―le sugerí mientras me sentaba y tiraba de él para que hiciera lo mismo. la verdad ―añadió Jake con otra burlona. Sabes que te quiero. Me quedé de pie hasta que se perdió entre la espesura del bosque. Le dediqué una mueca. 192 . ―No quiero hablar más de este tema ―sentencié―. Genial. dándome un beso en la frente―. Ahora. pero tienes que asimilarlo. más tranquila. en dirección a la gran casa. ―Vale. es un poco difícil ―le salió una sonrisa forzada. Mi madre deambulaba a toda velocidad. no te puedo decir más. Y también tienes que confiar en ella. Ahora me sentía culpable. ¿Es que también me tenía que desnudar yo. mañana tienes clase. Bells. ―Sí. No vengáis muy tarde. aunque sirvió para que yo le sonriera de verdad. a veces me da la sensación de que todavía eres mi pequeña y no me doy cuenta de que eres toda una mujercita. mirando al suelo como si hubiese perdido algo. ―En fin. ya es mayorcita.

Bueno. ya sabes. ―No me fastidies. enfadado. la imprimación y todo eso. Vamos a quedar otro día. ―Sí. Nessie ―protestó. ese parásito ha venido para llevarte con él a la selva. Sabes que ese tío no es de fiar. ¿Crees que no lo sé? No pienso permitírselo. tiene el alma negra ―murmuró. Quiere separarte de mí porque piensa… ―se llevó la mano a la nuca. ―¡Jake! ―me quejé. la verdad es que me lo pasé bastante bien ―le restregué un poco como venganza―. tu madre qué oportuna. ―Pues a mí me parece un chico muy agradable y educado. escéptica. ―Vale. pero tenía que intentarlo. Es que no lo puedo evitar.―Vaya. despegándole las manos mientras se reía. ¿por dónde íbamos? ―me insinuó con un tono pícaro. incrédulo. ¿No me digas que vas a quedar con él solamente por eso? ―Y porque me parece un buen chico. Eso te lo puedo hacer yo a partir de ahora. Hasta me apartó la silla para que me sentase… ―¡Por favor! ―se rió―. ―Yo no me voy a ir a ninguna selva ―afirmé. con esa cara de asco. si quieres. ―¿A la fuerza? ¿Qué estás diciendo. ―Piensa lo que quieras. Lo siento. 193 . riéndome. vale. pero a mí no me engaña. mirándome fijamente―. ¿Qué tal tu cita con esa garrapata? ―No estuvo mal. ―Lo que te pasa es que estás celoso. con los labios curvados hacia arriba sin poder evitarlo―. tiempo ―se recordó con su sonrisa torcida. ―¿Lo dices en serio? ¿Vas a volver a quedar con él? ―preguntó. perdona. ―Me parece que lo que a ti te pasa es que tienes mucho morro ―le acusé. Lo presiento. ―Por eso quiere hacerlo a la fuerza ―explicó. Veo cómo me mira. por eso no le puedes ver ―le achaqué. Suspiré. Pero. Se cruzó de brazos y miró al horizonte con las cejas hundidas sobre los ojos. ―Está bien. además. Jacob? ―interrogué. nervioso. ―Por supuesto que lo estoy ―admitió. ―Ese tío no me gusta ni un pelo. apretando los dientes con rabia. poniéndome de pie y quedándome frente a él. cogiéndome de la cintura. Tiempo. cruzándome de brazos con el ceño fruncido. visiblemente molesto―. sé que trama algo ―gruñó―.

Ya tengo ganas de que vuelva Sam. qué va! No puedo estar tranquilo. Tanto respeto me pone de los nervios. sentándome en su pantorrilla derecha y agarrándome a su cuello con un brazo. ¿qué pasa? ―inquirí. Imagínate a veintidós lobos mirándote con cara de alelaos. ―He ido a patrullar con las dos manadas. ―¿Y por qué no te gusta cómo te tratan? Que te respeten. ―Por supuesto ―afirmé sin pensármelo dos veces. ―Eso es porque una orden del Gran Lobo es un gran honor ―declaré con una risilla. Pero ya lo verás. 194 . no quiero que lo oigas ―dijo. Jake me cogió la mano derecha y entrelazó mis dedos con los de su mano izquierda. satisfecho. Sigo diciendo que te dejas llevar demasiado por tus celos. con cara de malas pulgas. al hilo de mis pensamientos. sin embargo. ―¿Y tú sí lo ves? ―murmuró. creo que a partir de ahora me empezará a molar ―me contestó. ―Entonces. de ser así. si no quieres. ―¡Uf. algún día toda la verdad saldrá a la luz. riñéndole―. ―¿Y qué te parece que el Gran Lobo se haya imprimado de ti? ¿También es un gran honor? ―me preguntó. De pronto. cansada. ―Ya te he dicho muchas veces que sí ―le correspondí la sonrisa a la vez que le acariciaba la nuca con los dedos. ―Qué tontería. lo sería si yo fuera el Gran Lobo. Levanto una pata y ya los tengo a todos detrás de mí esperando una orden o algo. mi padre lo sabría ―le sonreí para que se relajara―. ―Es asqueroso. mola. pensativo. ¿Por qué iba a pensar eso? Además. yo misma me di cuenta de que así era y me quedé mirándole embobada. flirteando. mi sonrisa pareció funcionar. ―¿Qué has hecho tú hoy? ―le pregunté para cambiar de tema. Nos miramos durante un instante y suspiré. sonriéndome. ahora preocupada. ―Sí. más o menos. Tardó un poco. sacudiendo la cabeza―. Me sujetó por la cintura y miró al suelo. El único que no lo ves eres tú. Es el mayor de todos ―susurré.―Jake. ―¿Cuándo va a volver? ―Dentro de tres días. no soporto cómo me tratan todos ―resopló―. como una tonta―. ―No me creas. Sólo te diré que piensa que somos especies diferentes. pero como no lo soy… ―¡Qué pesado! ―exclamé.

Otra vez me sentí un semivampiro raro. que ni lo moví. La pulsera me protegía de los vampiros completos. 195 . que me dejara llevar. pero también me unía a Jacob. que le besara. y si notaba peligro. Lo había hecho hacía un rato. pero él seguía siendo más fuerte que yo. con absoluto asombro. aunque todavía no entendía de qué. precisamente. soltándome la mano para acariciar el aro de cuero y darle vueltas con el dedo. mañana le preguntaré al Viejo Quil ―afirmó. Me cogió de la mano otra vez y suspiró―. apoyé el pie en el tronco para hacer más fuerza y. ¿Ha vuelto a vibrar o algo? ―quiso saber. no podía con él. me hizo caer en ello. soltaba esa especie de explosión. Me di cuenta. ―De todos modos. Me pregunté si sería porque era una pulsera de compromiso. Retiré mi frente de su cabeza para mirar la pulsera. un vampiro. Cuando había vibrado con mi madre. encogiéndome de hombros. siempre que vibraba muy suave. Me pasó el brazo por el hombro y nos dirigimos a mi casa dando un tranquilo paseo entre bromas. tenía que ver con Jacob. de que la pulsera producía dos tipos de vibraciones y que eran completamente diferentes. como un móvil. sosteniendo la palma en el aire―. ―Sí. aunque él no me la hubiera regalado exactamente en ese sentido. lo había hecho fuerte. y que fuera formulada por él. no me ha dado tiempo de preguntarle a los ancianos lo de tu pulsera ―me dijo. Sin embargo.Nos sonreímos y acerqué mi frente al pelo que nacía de la suya mientras él me daba una palmada en la cintura. Su pregunta. no me ha vuelto a tocar ningún vampiro ―le contesté. Al final. Nunca me había parado a pensarlo hasta ese momento. esa no era una de mis cualidades. ―Por cierto. la pulsera me pedía que me acercara a él. y podía sentirlo. además. Nuestras fuerzas eran equivalentes. me reí yo cuando me lancé a su costado para hacerle cosquillas y se levantó de un brinco. para evitar contarle lo que acababa de esclarecer mi mente y que me daba tanta vergüenza confesarle. aún así. es verdad. como un cosquilleo. era un aviso. Yo misma me quedé perpleja ante mi descubrimiento. ―Bueno. Tenemos que irnos a tu casa. Se empezó a carcajear cuando lo agarré de las dos manos. Me puse de pie y tiré de él para levantarle. la entendía perfectamente. pero pesaba tanto ―y encima él hacía fuerza para el contrapeso―. está oscureciendo.

en la pulsera… Al final. ya que tenía que reparar su coche. sabiendo que era su favorita. Después de cenar y recoger la cocina. subimos a mi habitación. se puede aguantar mucho sin comer otra cosa. Jacob le gruñó al pasar a su lado de camino a la cocina y yo tuve que regañarle un poco. por curiosidad más bien. Por la noche. Jake se puso a ver esa vieja revista de coches antiguos que ya había visto quinientas veces pero que le seguía encantando. así que no me extrañó. si se quitaba la ropa en pleno pasillo y se rió a carcajadas. Cuando Jake se quitó la camiseta para irse a dormir al pasillo. pero en cuanto traspasamos la puerta de la misma. me dormí por puro agotamiento. me costó mucho conciliar el sueño. No dejaba de pensar en la imagen de Jacob caminando desnudo por el río. Después de hacerme enfadar con sus típicas bromas. Me puse mi camisón de Snoopy y. Le pregunté tímidamente. Jake me llevó al instituto en la moto. mientras yo hacía unos deberes que había dejado para última hora. agarrándome a su cuerpo calentito y sintiendo la sensación de libertad. me percaté de que se tendría que desnudar para transformarse ―si no quería destrozar su ropa― y la imagen del río barrió cualquier otro pensamiento de mi mente. aunque en esta ocasión mi 196 . La había traído el día anterior. Le pregunté a Nahuel si quería cenar con nosotros. aunque volvió a sonreír en cuanto escuchó a nuestro invitado decir que prefería ir de caza por la mañana. Me encantaba ir en su Harley Sprint negra. mi mejor amigo se puso a silbar y empezamos a preparar la cena como si nada. aprovechando que había pocas nubes en el cielo. Por supuesto. ya en la cama. aunque él insistió en que lo hiciera. Me dio un poco de pena quedármela. en su imprimación.VÍNCULO La verdad es que Nahuel no puso muy buena cara cuando nos vio entrar en casa agarrados. me explicó que se quitaba los pantalones en el baño y que se transformaba saliendo por la puerta por si a mi tía la Barbie se le ocurría pasar por allí. Cuando uno prefiere la sangre fresca. con el correspondiente medio enfado de Jake.

Mientras paseábamos. ¿no? ¿O tenías algún plan? ―No ―me encogí de hombros―. como el partido de béisbol. me hubiera clavado el cuchillo. Por fin. A Brenda casi se le cerraban los ojos de la rabia cuando le dije que había pasado toda la tarde del domingo con Jacob a solas. Me reí con malicia en mi fuero interno.. pero de un reciente color rosado. el viaje se me había hecho demasiado corto. como la persecución de un posible licántropo. ―He hablado con el Viejo Quil sobre tu pulsera y quiere verte ―me anunció mientras me daba el casco. nada más. las clases terminaron. y además Jacob estaba disfrutando de lo lindo. El casco me tapaba el rostro enrojecido pero lleno de satisfacción. eso hizo que lo abrazara más fuerte. y cuando salí del centro con mis amigas y me despedí de ellas como era debido. Hasta que llegó la hora del almuerzo. quiere hacerte algunas preguntas. y omitir otras. ―¿A mí? ―pregunté. En realidad. Brenda no le quitó ojo hasta que entramos en el recinto. Brenda se moría de la envidia cuando me arrimé todo lo que pude a Jacob y le rodeé con mis brazos. Me despedí de él cuando vi a mis amigas y. me carcajeé con maldad en mi interior. por supuesto. No te importa. Me puse el casco y me subí a la moto después que él. para qué negarlo. para gusto de él ―y mío. Enseguida divisamos la casa de Jacob. me fijé en una cicatriz curada. extrañada.padre me obligó a ponerme el casco y ya no era lo mismo. 197 . ese día se me hicieron las clases larguísimas. ―Genial ―contestó él con una sonrisa. Esta vez no me reí. palpándole el pecho con las manos. ―Sí. Hablamos de lo que habíamos hecho el fin de semana. Podía sentir la mirada de odio de Brenda clavada en mi espalda. si le llegara a decir que le había visto desnudo y que estaba imprimado de mí. Llevamos la moto al garaje y nos dirigimos caminando a casa del Viejo Quil.. Me di cuenta de que eso era lo que había estado esperando durante todo el día. casi me parecía que ya había pasado una semana entera. para mi desgracia. Por alguna razón. aunque yo tuve que maquillar muchas cosas. ¿A quién le iba a amargar un dulce de vez en cuando? Salimos a toda velocidad del aparcamiento del instituto y nos encaminamos hacia La Push. así que. en el brazo de Jacob. me acerqué a Jake corriendo para abrazarle y olerle. me apetecía ir a La Push para ayudarte en tu garaje.

se me ocurrió engañarle y tenderle una emboscada. ―Está bien. ¿Jake? ―le azucé. ―Ya te digo que nunca lo hacemos. Un temblor empezó a recorrer mis piernas solamente con el flash de la imagen en mi cabeza. Son estrategias de lobos. así que me puse como cebo para que los demás le cogieran.―¿Qué te ha pasado aquí? ―le cogí el brazo y se la señalé. Yo me paré en seco y él tuvo que detenerse. bueno. me quería a mí. No me iba a dejar morder. ―¡No lo vuelvas a hacer nunca más. nada. Cuando creía que me tenía. Ese vampiro no hacía más que perseguirme. Me pasó el brazo por el hombro y me obligó a caminar. Me miró para ver si decía algo y volvió la vista al horizonte para seguir hablando―. si te llega a morder… te hubiera… envenenado… y habrías… ―mi boca se negaba a pronunciar la palabra. ―¿Qué quieres decir con gracias a eso? ―algo me decía que no era nada bueno. ¡No veas la cara que se le quedó a ese chupasangres! Y la mía en ese instante debía de ser todo un poema. tranquila ―se puso frente a mí y me sujetó por los hombros mientras yo seguía con la boca abierta y la cara horrorizada―. parándome de nuevo. encogiéndose de hombros mientras miraba su cicatriz. Jacob! ―le regañé. ―Sí. ―Nessie. gracias a eso le cogimos y acabamos con él. Al final no ha sido nada. ―¿Que te…? ¡¿Que te rozó?! ―mi voz empezaba a teñirse de miedo histérico. pero como me perseguía a mí y no ponía en peligro a nadie. deshaciéndome de su brazo y poniéndome frente a él―. ¿vale? ―sólo esa frase ya me daba miedo. pero no tuvimos otro remedio que hacerlo así. ¡Te has puesto en 198 . Jacob se mordió el labio. No te olvides de que tengo a veintidós lobos a mi disposición. ―¿Crees que soy idiota? ―me respondió con una sonrisa―. ―Ah. pero no te asustes ni nada. ―¿Como… como cebo? ―murmuré. sin dejar de mirar al frente―. Normalmente nunca llegamos tan lejos. sólo me rozó un poco ―dijo. ¡zaca! ―gesticuló con el brazo libre―. además. asustada. mis hermanos salieron y se lo ventilaron ―comenzó a reírse con malicia―. Hoy casi me muerde un vampiro ―me contestó tan tranquilo. ―¿Cómo que casi te muerde? ―le pregunté. ¿ves? ―Jake. pensativo.

199 . Te doy mi palabra ―me respondió. Jacob se quedó detrás de mí. Ya sé que cazar vampiros es peligroso y que arriesgas tu vida todos los días ―murmuré con voz queda―. ―Bien ―resoplé. ya que solamente contaba con el anciano Quil Ateara. y tuve que darme la vuelta para apoyarme en un árbol y ocultar mi rostro. me invadió la misma sensación que el sábado en el coche cuando nos perseguía ese licántropo. Los tres miembros del Consejo que podían caminar se levantaron nada más ver a Jacob. ―¡Jake! ―protesté. Pero no acepto que te arriesgues innecesariamente hasta ese punto. y albergaba la puerta de entrada y dos pequeñas ventanas a cada lado sin adorno alguno. Anduvimos un rato en silencio por el camino que daba a la casa del anciano. Tenía un pequeño porche que daba a la playa en una de las paredes menos cortas. ¿te parece poco?! ¡Podías haber muerto! ―al oír mis propias palabras. acercándose a mí. Me niego a perderte. y tenía un color verde apagado por los efectos del mar y el tiempo. El Viejo Quil vivía cerca de la playa y enseguida la divisamos al iniciar la senda que daba a la arena. y mucho menos por eso.peligro a ti. salvado por dos escalones. Sue y Sam. con una sonrisa. ―Lo… lo siento ―musitó. levantando la mano. donde nos esperaba el Viejo Quil sentado en una butaca tan vieja como él. girándome hacia él para mirarle a los ojos―. Era de una sola planta rectangular ―como la de Jacob―. vale. ―Te gusto más de lo que crees ―me soltó de sopetón. Jacob dio dos toques a la puerta y me llevó de la mano al interior de la casita sin pedir permiso al propietario. Me empecé a poner nerviosa al ver demasiada gente. ―Prométeme que nunca más lo volverás a hacer ―le pedí con firmeza. Después de pasar por un diminuto vestíbulo que sólo constaba de un estrecho taquillón de los años sesenta para dejar las llaves y un espejo. y Billy se quitó del medio para dejarle paso. Y sé que es algo que tienes que hacer. junto a Billy. La casita era la típica edificación quileute hecha de madera. en silencio―. me niego ―susurré con rabia. lo acepto. aunque acto seguido fue sustituido por el asombro. pasamos a la salita. que también se encontraban allí. bastante vieja. lo cual me sorprendió el doble. serio. tratándose de su padre. ―Vale. has nacido para eso. Le cogí de la misma y tiré de él para iniciar la marcha.

La pulsera vibra y me protege de los vampiros completos cuando siente que estoy en peligro. Me arrepentí enseguida de no pedir un vaso de agua o algo. ―Nah. Miré a Jake para ver si su rostro me explicaba algo y lo único que vi es que él estaba tan perplejo como yo. Billy sabía que me la había regalado cuando era pequeña y que no había sido en ese sentido. miembro del Consejo. haciendo lo mismo. nos habían dejado el sofá y habían cogido unas banquetas de la cocina para sentarse. Estaba alucinada. lo empeoraba. Tragué saliva y me concentré en el resto de la petición. Sólo escuchar compromiso de boca del Consejo. infundiéndome confianza. Jacob asintió y me llevó con él hasta el asiento. que levantaba tanta expectación entre el Consejo. ―¿Cuántas veces lo hizo y cómo? ―me preguntó con la misma tranquilidad. Me percaté de que los demás no tomaron asiento hasta que él lo hizo. Algo pasaba con mi pulsera. pronunciando las palabras lentamente. que todo lo demás. Al menos. ―¿Qué pasa? ―preguntó―. cuéntanos lo que puede hacer tu pulsera de compromiso. ―¿Quieres algo? ―me preguntó Jake. necesitaba tenerla aferrada para no salir corriendo. ―Nessie. y Sam. puesto que esa pulsera tenía un significado algo diferente para ellos que para nosotros. jefe de la tribu. Tomé aire y hablé―. 200 . el hecho de que yo estuviera sentada junto a Jacob con nuestras manos unidas. Para encima. gracias ―les contesté a los dos mientras me sentaba. ―La pulsera… ―miré a Jake y éste me acarició la mano. ―No. ¿Por qué estáis todos aquí? ―Sentaos ―nos invitó Billy. y eso no era nada habitual. El Viejo Quil me observó con sus arrugados ojos. por favor ―me pidió el Viejo Quil con suma amabilidad. ―¿Os apetece tomar algo? ―nos ofreció Sue. ya hizo que se me subiera la sangre a la cara y me latiera el corazón a mil por hora. pues yo tampoco ―le dijo Jacob. y no tenía fuerzas para soltar su mano. Sue. mientras los demás se miraban unos a otros un poco perdidos. Intenté no darle importancia. señalando el sofá.Me di cuenta de que esto no iban a ser unas simples preguntas. pensativo. Los cuatro estaban frente a nosotros con ojos intrigados y expectantes. Pero era más la curiosidad que tenía de saber qué les pasaba con la pulsera.

Ahora tendría que tragarme la vergüenza con Jacob y decirlo delante de toda esa gente. te hizo daño al apretarte la muñeca ―me repitió para ratificar lo que yo había dicho. con la mirada fija en mí. ¡uy! ―me tapé la boca con la mano inmediatamente al darme cuenta de que se me había escapado. ¿verdad? ―Ajá. ―¿Qué más hace la pulsera? ―preguntó el anciano a la vez que todo el mundo se callaba para prestar atención―. cielo. Se hizo un murmullo generalizado que no comprendí y miré a Jake. que produjo una especie de onda expansiva que le empujó la mano y el brazo hacia atrás. éste se encogió de hombros. casi parecía que le habían desaparecido las profundas patas de gallo. El Viejo Quil permanecía con su rostro imperturbable mientras asentía con entendimiento. ¿esas imágenes que le mostrabas a tu madre eran de Jacob? ―Sí… ―reconocí. con la mano en la barbilla. ―Sí ―volví a afirmar. yo me enteraría de por qué mi pulsera levantaba tanta curiosidad. después de todo. incluido Jake. ―Y dices que ella.Su manera de hablar lenta y pausada hizo que me sintiera más relajada. como un móvil. 201 . hasta que Sue volvió con el vaso de agua. Dices que vibra. El Viejo Quil se quedó pensativo. Se hizo un mutismo. así no me costaría tanto―. por favor? ―le pedí a Sue. Le di dos buenos tragos. se quedó en silencio. como un cosquilleo ―admití. Ayer me dijiste… ―¿Cómo que de dos maneras? ―le cortó el Viejo Quil con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa. Entonces. cuando las vio. de dos maneras diferentes. la pulsera reaccionó y vibró una sola vez. y otra muy suave. Ella me sujetó la muñeca demasiado fuerte sin darse cuenta y me hizo daño. un poco avergonzada y extrañada de que lo supiera. Todo el mundo. ―¿Me… me puedes traer un vaso de agua. de paso. sólo lo hizo una vez ―comencé a explicar―. Estaba en el bosque con mi madre. ―Vibra de dos formas: una fuerte. Pensé que. ―Dime. No me quedaba otro remedio que decir la verdad. mostrándole con la mano unas… ―dudé― imágenes ―lo mejor era soltarlo todo seguido. esperando a que yo hablase. ―Bueno. lo posé en la pequeña mesita de madera que había delante del sofá y respiré hondo para hablar. pero lo hizo con tanta energía. ―Eso no me lo habías dicho ―me recordó Jake―. solamente era una conversación entre amigos y. ―Claro.

Jacob dio un brinco en el sofá de la emoción y yo me tragué lo que quedaba de agua. Y nunca vibra literalmente ―le aclaré―. no ―contesté con una risa nerviosa. ―¿Ahora está vibrando? ―me preguntó Billy mientras todos se acercaban a la pulsera para mirarla. ¿cuándo lo hace? ―intervino el Viejo Quil. Me gustaría saber cuándo vibra suave ―dijo. Me… enfadé. Cuando… cuando está muy cerca. la pulsera vibró como un móvil. así no tendría que explicarlo todo yo. ¡Uf! Ahora venía la parte de la que no quería hablar mucho. Sin levantarse de la butaca. Nunca imaginé que iba a pensar esto. ―Dices que ahora no está vibrando. Me enfadé mucho. cuando rechazó a mi madre. no se podía creer que no le hubiera contado nada de esto―. Creo que es algo que solamente noto yo. Entonces. Luego. Mi madre estaba cabreada con Jake por haberme regalado una… pulsera mágica y dijo algo de él que me molestó. cuando estás con Jacob. ―Bien. no sé… ―contesté. ¿verdad? ―Puede ser. Aunque no estoy segura. el anciano Quil Ateara colocó el bastón entre sus frágiles piernas y apoyó sus manos en él. murmurando las palabras muy rápidamente. ―Es cuando te toca o te besa. ―¿Y te advierte de él o te acerca? 202 .―¿Cuándo vibra fuerte? ―preguntó al fin. ―¿Qué sentiste cuando lo hizo? Me empezaba a sentir como en un psicólogo o en un juicio de esos de la tele. sí que pegó un bote de verdad ―pensé en voz alta. simplemente puedo sentirla. Fue después de que la pulsera rechazara a mi madre empujando su mano ―Jacob me miraba alucinado. no sé. negando con las manos―. ―No. Cogí el vaso y bebí otro poco de agua. pero echaba de menos la lectura mental de mi padre. pero hay algo que no comprendo aún. esta parte la tengo clara. creo. ―No… no sé. ―Pues. con el gesto reflexivo otra vez. también fue en una sola ocasión. ―No sé… ―cogí el vaso de la mesa―. ―Cuando… cuando estoy con Jake ―murmuré con las mejillas ruborizadas.

sonriéndole con nerviosismo. incómodo―. Quil ―le interrumpió Billy con un cuchicheo. ―Esto… Es que yo no… ―Jacob se llevó la mano a la nuca. señalándome con el báculo. ―¿Ves? Esa es mi pulsera ―mi mejor amigo se puso a frotar el aro―. ahora entendía que me hubiera pisado el pie antes. 203 . Bien ―se volvió a acomodar en la butaca. Pasé del pálido al rojo absoluto en cuanto terminé de digerir esas palabras. ―Me… me acerca ―respondí con un susurro. Todavía… todavía no la he besado nunca ―soltó finalmente. es que nosotros no… ―intentó decir Jake. No tiene el mismo significado para ellos que para nosotros ―le explicó Billy.―¿Advertir de qué? ―preguntó Jake. ¡Me imagino que ahora ella sabe de sobra el significado que tiene esa pulsera. A Sam se le escapó una risa cortada mientras intentaba ponerse serio y Jake le sacó el dedo corazón. para ver si vibra y por qué. indignado. ―Todavía no son novios. para mi total agrado. bésala ―le dijo a mi mejor amigo. ―¿Lo ves? ―le reprochó Ateara a Billy. ¿no?! ¡Si la sigue llevando. Jacob me miró como si me fuera a matar. Jacob. ―Sí. será por algo! ¡¿Verdad?! ―me interrogó con los ojos furiosos. invitándole con la mano. más tranquilo―. ―Bueno. pero cualquiera le llevaba la contraria a ese anciano. Chica lista ―la dijo. pero Jake me pisó el pie con intención para que no abriera la boca. quiero hacer una prueba para comprobar una cosa ―propuso finalmente. ―¿Eh? Ah. tenía una voz de lo más potente―. éste puso los ojos en blanco―. ―Bueno. bésala ―le mandó el anciano. sí… Sí. con cara de malas pulgas. incrédulo. ahora. ―¿Cómo que no? Ella lleva la pulsera de compromiso ―contestó el Viejo Quil. Aunque estaba muy mayor. golpeando con el bastón en la mesa y haciéndonos saltar a todos en los asientos. pero ya sabes que se la regaló cuando era una niña pequeña. incluido a mi vaso. y lo peor es que no me quedaba ni una gota de agua en el vaso. ―Sí. ―¡Tonterías! ―bramó el anciano. ―¿Una prueba? ―repetí con ignorancia. Quil Ateara se quedó meditando un minuto en silencio. que estaba posado en el mismo mueble. ¿Todavía? Iba a hablar. claro ―le contesté.

―Vosotros haced como que no estamos ―azuzó Billy. Jake les echó una mirada asesina de reojo mientras colocaba la mano en mi mejilla. amenazándole con el cayado―. es muy importante! ―Venga. Dale tu primer beso. que empezaba a curvar la comisura de su labio hacia arriba. un poco ofendido por la duda. chico! ―exclamó Ateara. Qué bien. Tuvo que agachar la cabeza y taparse con la mano. ¡Si no la besas en condiciones. no podré comprobar lo de la pulsera. eso será aún mejor para lo que quiero comprobar. diantre! ―volvió a gritar el Viejo Quil. intimidado. ¡Hay que ver qué juventud. voy a por Emily y te enseño cómo se hace ―le sugirió Sam. No sabes cómo es este viejo cuando se cabrea. no tengo toda la tarde! ―le bufó Ateara. 204 . Sam no pudo aguantar más y se le escapó la risa. y ahora el otro. demonios. aunque no sabría decir si era más bien alegría de que su hijo tuviera la oportunidad tan a tiro. ―Tendrás morro ―murmuré entre dientes. ―A veces estás mejor calladita ―me cuchicheó al oído muy bajito mientras se arrimaba a mí y disimulaba que se ponía cómodo―. para estupor de los allí presentes y mío. mofándose. Un Black siempre cumple ―le pinchó Billy.―Bueno. hijo. ¡¿De verdad tú estás imprimado de ella?! ―Sí. y volvió a su posición en el sofá. pues aprovecha ahora para hacerlo ―le instó Quil Ateara―. Se giró hacia mí y carraspeó. me dio un pico en los labios rapidísimo que ni noté. Sue era la única que se comportaba como si fuera lo más normal del mundo. vale ―le contestó Jake. Le di un codazo a Jake para que hiciera algo. Antes de que me diera tiempo a abrir la boca para protestar. ―Si quieres. así que no puedo negarme y tengo que besarte. alzándole el bastón―. ―Es que aquí… delante de todo el mundo… ―¡Que la beses ya. por supuesto ―respondió Jake. ―¡Pues dale un beso como Dios manda. Ahora cree que estamos prometidos. al ver que tardaba. y tengo que hacerlo. Ahora no dejes mal el apellido. Sam ya casi no podía aguantar la risa y estaba contagiando a Billy. Jake resopló y se giró de nuevo hacia mí. guiñándonos el ojo. enfadado―. mientras negaba y se carcajeaba en voz baja. unos mucho y otros nada! ―Vale. ―¡Por el amor de Dios.

ya no pude sentir nada más que la llamada de sus pupilas y su mano tocando mi cara. levantándose con el semblante sobrecogido. me hechizaba y me dominaba por completo. Empezó a aproximar su rostro al mío y noté las taquicardias y las mariposas de siempre. así que me pude perder del todo en mis adorados ojos negros. El aro de cuero rojizo me hizo cosquillas de nuevo y las personas que nos rodeaban empezaron a desaparecer una por una. esto último es impresionante. Pestañeé. pero cuando su frente me rozó. sobre todo. molesto. Me aparté de Jacob instantáneamente. ―Podías haber esperado un poco más. ―Nunca he visto nada igual en toda mi vida ―murmuró el anciano Quil Ateara. Su repentina y alta voz hizo que los ocho pares de ojos aparecieran de pronto y con ellos sus propietarios. estupefacta a la vez que muerta de vergüenza. con toda la sangre en la cara. Iba a levantarme y salir corriendo de allí. Nuestro primer beso. observándonos con suma atención. ¿no? ―gruñó Jake. no vibra a ojos de los demás. seis. vacilé un poco y me aparté unos centímetros. me dije. ¿Ellos también habían notado esa fuerza. sin hacer caso de la queja―. Es cierto ―se dirigió a mí―. Podía notar los ocho pares de ojos puestos en nosotros. Es increíble. animándome a seguir. asombrada por mi propio pensamiento. Seguí el impulso de esa fuerza mágica y me dejé llevar. pero Jake me clavó su decidida y penetrante mirada y me quedé paralizada. pero todos hemos observado cómo tú sí la sientes y. que me empujaba hacia a él? 205 . Me daba demasiada vergüenza que nos tuviéramos que dar nuestro primer beso delante de todas esas personas. los dos solos. Rodeé su cuello con mis brazos y pegué mi rostro al suyo con vehemencia. ¿De verdad me iba a besar delante de toda esa gente? Dos. Jacob deslizó la mano hacia mi nuca y empezó a acercar sus labios a los míos… ―Bueno. hemos notado la energía que desprendéis ―se llevó la mano a su cabello blanco―. energía o lo que fuera. La pulsera comenzó a hacerme las cosquillas. ya es suficiente para ver lo que quería ver ―nos interrumpió el Viejo Quil. hasta que quedamos él y yo.¿Si rezaba mucho. Ya no había nadie con nosotros. ocho. nunca había percibido una energía igual. nosotros no la hemos visto. Entonces. se abriría la tierra para que pudiera meterme dentro y pudiera salir huyendo de allí? Seguro que el centro de la tierra estaba menos caliente que mi cara. cuatro. Era esa fuerza atrayente otra vez.

―La única pulsera que tenía poderes era la que Taha Aki le hizo a su esposa ―siguió el Viejo Quil―. ››La pulsera servía para que su esposa no se sintiera sola. ―¿Vais a empezar otra vez con eso? ―protestó Jacob. que simbolizaba los lazos y el compromiso con ella. de toda amenaza a su profundo amor ―Ateara giró su viejo rostro para mirarme―. Me quedé muda ante lo que estaba viendo. para que ésta no se sintiera sola cuando él se tenía que ir con los demás guerreros ―el anciano Quil Ateara empezó a explicar la historia que Jake me había contado hacía unos días―. casi nadie sabe esto último. de cuero. la protegía de todo aquel que quería separarlos. Los cuatro semblantes se giraron para mirar a Jake llenos de admiración y profundo respeto.―Ya sabes lo que significa todo esto ―le dijo Billy con el rostro sobrio. La pulsera vibraba fuerte para avisar a la esposa de que había algo o alguien que los 206 . quizás la más importante. yo mismo lo vi. ―Sí. Es asombroso. y del mismo color que su pelaje. Mis fascinados ojos estaban siendo testigos de parte de la Historia quileute y de sus leyendas. pero. que la impregnó de su amor y la dotó de magia. levantándose de su banqueta. ―Hijo. El Viejo Quil volvió a su semblante imperturbable del principio y habló pausadamente de nuevo. dando muestras de su gran sabiduría. lo recordara y no se sintiera sola. de la que estaba imprimado. Tal era su poder espiritual. maravillada. todo mi sofoco se vio sustituido por la misma sensación. Y esa energía es la prueba definitiva de tu gran poder espiritual ―le explicó Billy. para que su esposa siempre pudiera notarle con ella. ―Es Taha Aki. Ya son demasiadas coincidencias. sólo que esta tiene incluso más poder que la original. ―Tú llenaste esa pulsera de tu amor ―intervino Sue. es la prueba definitiva ―confirmó el Viejo Quil. La hizo de doble trenzado. y ahora la tuya también. Estaba viviendo una. ya no hay ninguna duda ―ratificó Sam. además. se quedó pensativo. De pronto. ―¿Cómo? Yo no… ―Jacob se puso de pie mientras se llevaba la mano a la cabeza y miraba al suelo. la pulsera la hiciste con tus propias manos. ―El Gran Lobo le hizo una pulsera a su tercera y última esposa. visiblemente impresionado. con una expresión de confusión y perplejidad en el rostro. que era fuerte y resistente como su amor.

y lo hacía impetuosamente. mientras que sus ojos hundidos me hablaban con seguridad. 207 . por lo tanto. pues está llena de él ―continuó el Viejo Quil―. La vibración suave es un poder único. Jacob levantó la vista súbitamente del suelo para fijarla en él. nunca se ha visto nada igual. Jacob ―le dijo Sam―. Tal vez por eso la pulsera le hace cosquillas. tan sólo en esas ocasiones especiales usa su poder como protección. Eso quiere decir que vuestro vínculo es increíblemente fuerte. pero todos hemos notado la energía que desprendéis cuando os miráis ―de repente. la verdad”―. Se verá con el tiempo. Ni siquiera quería ser el Alfa de ninguna manada. dando por zanjado el asunto. con esa adoración mutua. ni de nada más ―volvió a mirar a Jacob. Reprimí mis ganas de pegar un puñetazo en la mesa y decirle cuatro cosas. ―Es un deber y un honor. ¿por qué? ―Ante todo y sobre todo es una pulsera de amor. No sé por qué vibra de ese modo. cuando ya se convertía en un peligro claro. ―Sabes que lo es para mí. Pero no protege de vampiros. el Viejo Quil había sabido desde el principio que no estábamos prometidos ni nada y. que. ―Eres el heredero legítimo de Ephraim Black y el Gran Lobo. aunque no estoy seguro. no sé. me asusta un poco. ―No me estás quitando nada. pero el único al que le corresponde es a ti. de algo que afectara a la pareja. estás cogiendo lo que es tuyo ―insistió Sam. serás el jefe de la tribu a partir de ahora mismo ―decretó el Viejo Quil. No utiliza la violencia. tienes que aceptar ―le respondió su hermano con firmeza. con el fin de que ella pudiera responder o actuar. ¿Eso iba por mi madre? Pero. Ahora te corresponde a ti ser el jefe de la tribu. que seguía con el rostro contrariado―. si es que alguna vez sois novios y os besáis de una vez. para acercarla a ti. no pienso quitarle el puesto a nadie. Me quedé helada por lo que estaba escuchando. así que mucho menos esto. ―De eso ni hablar ―masculló. Estupendo. apretando los dientes con indignación. nos había engañado para que nos besáramos. aún así.quería alejar. ―Tienes que aceptarlo de una vez. me vino a la cabeza aquella frase de mi madre: “Es que… os miráis de esa forma tan…. descargando su energía.

Me aferró la mano con fuerza y echamos a andar hacia la puerta del vestíbulo. Se está muy a gusto. se supone que ahora soy yo quien da las órdenes aquí ―les dijo. te quedarás dormido. ―Te puedes quedar aquí a dormir ―murmuró. ―¡Es una orden! ―gritó Jake. se la cogí y me puse en pie de inmediato. ―¡Tienes que serlo tú. ―No hay camas ―repliqué. ―Por supuesto ―le contestó Ateara.Jake rechinó los dientes y observó al anciano con gesto disconforme. la verdad ―lo volvió a cerrar y se cruzó de brazos―. ―¿Qué te parece si le arreglamos algo a tu precioso Wolkswagen Rabbit del 86? ―le propuse. Cuando entramos en su garaje. me soltó la mano y se sentó en las cajas de refrescos vacías y apiladas que utilizábamos como banco. ¿quién me llevará a casa? ―le pregunté de broma. A Sam se le doblaron las piernas y cayó sentado en la banqueta. que estaban observando las planchas de chapa del tejado. metiendo mis dedos entre su corto pelo azabache. se movieron y se quedaron fijos en mí. 208 . hasta que por fin salimos. Curvé mis labios hacia arriba y empecé a acariciarle la cabeza con una mano. y yo estaba demasiado alucinada por todo lo que había pasado. Me acerqué con paso ligero y me quedé frente a él. Sus angustiados ojos. sonriendo. y luego. mirándole. Miró a Sam a los ojos y habló con tono de mando. Jacob! ―rebatió Sam a nuestras espaldas. No me gustaba nada verle así. ―Te ordeno que sigas siendo el jefe de la tribu. Cerró los ojos y por fin sonrió con una mueca. ―¡No puedes negarte! ―exclamó Billy. ―Bien. con el rostro impresionado por el poder de su voz de Alfa. dándose la vuelta para mirarles fijamente. parecía tan preocupado. Hicimos el camino de regreso a su casa en silencio. Jacob se dio la vuelta otra vez y seguimos la marcha hacia la puerta principal. furioso. Él estaba demasiado confuso y contrariado. ―Si te sigo acariciando. Me tendió la mano para que me levantara. ―Prefiero seguir así. apoyando la cabeza en la pared de bloque de hormigón. Abrió un ojo para mirarme.

Se puso de pie y se desperezó. ―Lo primero es limpiar el coche por dentro. por supuesto. gracias ―le respondí con sarcasmo. ―¿Y tú? Jacob abrió los ojos y sonrió abiertamente. ―Qué pena ―suspiró. ―Sí. Pero tengo que quitar los restos que quedaron en la ventana. sonriente―. ―Era para ver si colaba. apoyó las manos en el techo del Golf. se inclinó y asomó la cabeza por la puerta abierta del copiloto para mirarme. tú te lo pierdes. Los abrimos y les dimos unos buenos tragos. Arrastré unos cuantos cristales en su dirección para que se apartase. ―Jake. está lleno de cristales. Se fue hacia su arcón de metal y sacó una camiseta vieja que dobló muchas veces sobre sí misma para retirar los trozos de cristal que habían quedado enganchados en la ventana trasera. nena. ―Puedes usar ese recogedor y uno de esos cepillos ―me dijo. 209 . ―Dime una cosa. pero ya veo que no. Bueno. no empieces ―le advertí. ibas a hacerlo ―afirmó con su sonrisa torcida. Me empecé a poner colorada y le di más fuerte al cepillo. Este ritual me encantaba. corrí el asiento hacia delante y me metí en el coche para limpiar el asiento trasero y el suelo. Cogió dos refrescos tibios de la nevera portátil sin hielo y me pasó uno. pero no. espera ―y dejó su refresco junto al mío. ―¿Por dónde vamos a empezar? ―le pregunté. cosa que me alegró. Ya volvía a ser el de siempre. ―Muy tentador. pero sólo dio un saltito hacia atrás y luego volvió a su posición. ¿me habrías besado? ―me preguntó de repente. Cogí el recogedor de mano. ―En la mía. indicándomelos de lejos con el dedo. Le pasé a Jacob las alfombrillas traseras para que hiciera lo mismo con ellas y él sumó también las delanteras. Retiré la mano de su pelo y me eché hacia atrás. Abrí la puerta del conductor.―Puedes dormir en la mía ―sugirió. Las dejó en el capó. a la vez que sacudía las alfombras. sin pelos en la lengua. dos cepillos de la caja y le lancé uno que atrapó sin ningún esfuerzo. ―Tú también puedes usar uno ―le critiqué. posando mi lata en una de las estanterías y acercándome al vehículo para mirarlo.

―No. ―Qué va. inclinándose hacia delante para asomar la cabeza por el lateral del asiento. lo que quiere la pulsera es que me beses ―adivinó con un tono de flirteo. poniendo los codos sobre el respaldo. escondiéndome de su vista. ―O sea. y le di la espalda para seguir despejando la bandeja. le tiré el cepillo y se carcajeó. ―¿De verdad te hizo cosquillas? ―volvió a preguntar. ―Entonces. ―Eso sólo son conjeturas del Viejo Quil ―alegué. o tengo que hacerlo yo todo? ―le reproché. retirando los trozos de vidrio de la bandeja trasera por la ventana sin cristal. corrió el asiento del copiloto hacia delante y se sentó detrás. mirándole con los ojos entrecerrados. Se sentó en el asiento del copiloto y apoyó los brazos en el respaldo para mirar hacia atrás. no soy tonto. 210 . lo de Taha Aki también ―afirmó. lo demás igual ―me refutó con una sonrisita de autosuficiencia. ―Si eso es cierto. Me puse de rodillas en el asiento. para pasar el cepillo por el suelo y arrastrar los cristales que habían llegado a esa zona dentro del recogedor. Ahí me tenía pillada. porque nuestro vínculo es increíblemente fuerte ―insistió―. Corrí el del conductor a tope hacia atrás y me senté en el hueco. ya veo que eres demasiado listo ―le achaqué. A lo mejor. qué voy a sentir ―le contesté. eso es cierto ―le contradije. a mi lado. ―Yo creo que ya está bastante reluciente ―contestó con su también reluciente sonrisa. en serio. ―Pues ahora tienes que pasar la escoba ―le mandé mientras salíamos del coche. ―No. impasible. ―¿Vas a limpiar. cosquillas. ―A ti qué más te da. ¿sabes? ―se burló. Eres el Gran Lobo. ya limpio.―Sabías que el Viejo Quil conocía la verdad y te ibas a aprovechar de la ocasión ―le acusé. no lo sabía. ―El Viejo Quil dice que lo hace para acercarte a mí. pero por supuesto que iba a aprovecharla. Me bajé del asiento y salí por la puerta. ―Oye. creo que Taha Aki no era un calzonazos. Se levantó. ―¿Y qué sientes cuando te hace cosquillas? ―Pues. que sí. mirándole―.

211 . ―Pero… La voz de Billy a lo lejos nos interrumpió. ―Dime. riéndose―. No le di porque le dio tiempo de sobra a agacharse. ―¿Y por qué no lo quieres reconocer delante de ellos? ―le pregunté. observando los cristales con una mirada distinta. Jake se quedó en silencio. desconcertada. A sus órdenes. alrededor del Golf. Sabes que lo eres. Jake ―me separé del coche y me puse frente a él para mirarle a los ojos. ―Ahora me toca a mí preguntarte ―dije. ―Eso es lo que dicen ellos ―cogió el recogedor con palo que había en la esquina y empezó a amontonar los trocitos de cristal con la escoba. puede que lo sea ―admitió al fin. ―No lo entiendo. pasando la escoba otra vez. Me llamaba a mí desde su casa. ¿Cómo voy a quitárselo? No lo haré nunca ―concluyó. Salimos del garaje y nos dirigimos allí. ―Ya lo has visto ―se quejó. Yo conocía muy bien esa mirada. Y Quil Ateara tiene razón.Agarré una tuerca de la estantería y se la lancé a la cabeza. y a mí no me apetece nada. ―Lo sabes ―exhalé con asombro―. eres el heredero de Ephraim Black y… ―El jefe de la tribu es Sam ―me cortó. le encanta. el Alfa de todos los Alfa. disfruta con ese trabajo. señalando la puerta del garaje con la mano―. Quieren que sea el jefe de la tribu. Billy nos esperaba en el porche. aunque a regañadientes. ―¿Es que no has tenido suficientes pruebas todavía? ―le corregí. ―A Sam le gusta serlo. Jacob agarró la escoba y se puso a barrer el suelo del garaje. ―¿Por qué no quieres ser el jefe de la tribu? ―Porque ya lo es Sam ―contestó sin dejar de barrer. Dejó de barrer y me miró después de soltar un largo suspiro. reclinándome sobre el lateral del capó. ―Pero él dice que te corresponde a ti. ―Bueno. ―Tú eres el Gran Lobo. ―¿Querías algo? ―inquirí. vale. no creo que le estés quitando nada ―discutí. vale ―resopló. molesto. ―Sí.

Dijo que fuerais hasta tu casa. 212 . pero enseguida recordé que lo había perdido el sábado junto con la chaqueta del chándal―. quiere hablar con vosotros.―Acaba de llamar tu padre ―en un principio me extrañó que no me hubiera llamado al móvil. Jake y yo nos miramos sin comprender.

fogonazos que no tienen mucho sentido y que cambian de uno a otro sin control ni orden… ―Espera ―le corté―. ―¿Qué pasa? ―pregunté. ¿y qué es? ―la azucé. acariciándole la mejilla con dulzura. mirando a mi padre con los ojos llenos de reproche. ―Más o menos ―contestó mi padre. ¿visiones? ―Alice lleva una temporada viéndolas ―desveló mi padre. ―Alice ha tenido una… especie de visión ―me dijo papá. 213 . sin entender nada.LOBOS Toda mi familia y Nahuel nos estaban esperando en el salón de mi casa con gesto grave. es porque se trata de Renesmee ―soltó papá―. ―Ese es el problema. sorprendida. ―No son visiones completas ―empezó a explicar ésta―. Jake y yo nos quedamos mirándola para que siguiera. ―¿Y ahora ya lo sabéis? ―preguntó Jacob. ―Bueno. ―¿Y para qué nos llamáis entonces? ―se quejó Jake. ―Porque si Alice no puede ver bien las visiones. ―¿Y tú lo sabias? ¿Por qué no lo dijisteis antes? ―quise saber. Miré a Alice extrañada. ―Nosotros también acabamos de enterarnos de todo esto hace un momento ―declaró mamá. Recuerda que no puede verla. mordiéndose el labio. Alice no puede verlo ―siguió mi padre. Cerramos la puerta y nos quedamos frente a ellos. ―¿Qué quiere decir más o menos? ―protestó él―. al ver que no hablaba. ―No sabíamos lo que querían decir y no dijimos nada para no preocuparos ―se defendió él. ―¿Una especie de visión? No entiendo. preocupada. ¿Lo sabéis o no? ―He visto a Aro decidiendo algo ―respondió Alice. Son más bien como flashes en mi cabeza.

aunque yo también me había asustado. ―Alice ―susurró mi madre. Y tanto que estábamos vinculados. ―Creemos que quiere venir a ver a Nessie. Ni siquiera puedes ver la decisión que ha tomado. ―Llamaremos a nuestros aquelarres amigos. que permanecía callada. Miré a mi madre. haciendo que todos se giraran para mirarla―. con el semblante pensativo y preocupado. Éste se quedó boquiabierto. ―Sí. siempre estarán unidos. ―Los lobos ―contestó. Noté cómo a Jacob le subía el calor por la espalda y le cogí de la mano para tranquilizarle. increíblemente vinculados. ―Alice. ―¿Qué pasa si se la quieren llevar a Volterra para aprovecharse de su don? ―rebatió mi mejor amigo. Pero verán lo mismo que hace seis años y se marcharán. tú tampoco puedes ver a los lobos ―intervino mi madre. se quedó impresionado con ellos ―recordó Emmett.Se hizo un incómodo silencio lleno de alarma. no se la podrán llevar. ahora que ya ha alcanzado la madurez ―habló Alice. La otra vez se quedaron con las ganas y quieren venir a comprobarlo de nuevo. ―Nosotros también estaremos ―apuntó él. Ahora era yo la que mantenía la mano de Jake aferrada con fuerza para tranquilizarme a mí misma. severo. ―¿Para qué otra cosa iba a ser? ―le replicó Alice―. ―Lo más seguro es que solamente vengan a verla para verificar que no es peligrosa y después se marchen ―le dijo mi tía. 214 . ―Si vienen a por ella. ―¿Qué? ―Alice parecía confusa. Si eso es lo que quieren. con una expresión como si acabara de descubrir algo obvio. interrumpiendo el mutismo. A Renesmee no la puedes ver porque está muy vinculada a Jacob. Según el Viejo Quil. no se lo permitiré ―gruñó Jacob con los dientes apretados. ―¿Qué es lo que más le llamó la atención a Aro cuando vinieron hace seis años? ―preguntó mamá. ―¿Cómo lo sabéis? ―siguió Jake―. ―Alice ―repitió mamá. mirando a mi padre con intención. de un modo u otro.

Habrá que llamar a nuestros aliados de nuevo. van a tener una buena. ¿qué dices? ―desaprobó mamá.―¿Cómo? ―Jacob se quedó perplejo. ―Eso no lo sabes ―respondió él―. Jake se dio cuenta y me sujetó por la cintura. pero vale más que nos fiemos de lo poco que veo. aunque ya le advertí de que eran independientes y que actuaban por su cuenta ―ratificó papá. ―No podréis con ellos vosotros solos ―intervino Alice―. seguramente querrán convencerles para que les sirvan ―siguió ella. ―Jacob. sujetándola por los hombros―. no vienen para convencerles. No podrán con nosotros. una manada de enormes lobos leales a su servicio es algo muy tentador para Aro ―explicó mi madre. ―Bella ―mi padre se paró y la miró a los ojos con el rostro serio. En uno de mis fogonazos vi a su ejército. Pueden venir y esperar sentados. ―Tenemos que planearlo bien ―dijo Carlisle―. ¿Rosalie ayudando a Jacob y a los lobos? Ella se dio cuenta de mi expresión. ―Aún así. Sin embargo. Envolví mi estómago con el brazo al sentir un agudo pinchazo que me dejó sin respiración. secundando la decisión de su novio. ¿no te parece? ―replicó. No quiero que corra peligro nadie más. La miré extrañada. ―No hace falta que nos ayudéis ―interrumpió Jake con gesto serio―. ―Probablemente no se lo ha quitado de la cabeza. ―Lo sé. ―No se lo permitiremos ―afirmó Emmett. Rosalie le cogió de la mano. ―Sólo lo hago por ti ―me aclaró. levantando la cabeza con decisión―. enfadada. Si lo que quieren es pelea. Tú misma has dicho que tus visiones son muy confusas y que cambian sin orden ni control. ―El don de Renesmee no les es útil. 215 . como aquella vez en el claro. que no hacer caso de nada. Mis padres me observaban afligidos. y ya comprobaron que no había peligro en ella. Un relámpago gélido recorrió mi cuerpo de arriba abajo y las piernas me empezaron a temblar. cielo ―me susurró Jake en el pelo―. ―¿Servir? ―se rió Jake―. Creo que vendrán todos de nuevo. ―No te preocupes. ladeando la cara como quitándole importancia. Vienen para llevárselos a la fuerza. llevándose la mano al pelo de su frente mientras caminaba inquieto.

No menosprecies a los Vulturis. no vayáis solos ―le rogué con un hilo de voz―. Nos clavamos la mirada el uno al otro y deslizó sus manos hasta mi cintura. ―Nessie… ―protestó con un susurro. éste no era el momento―. Si vienen a por nosotros. Déjanos pagaros la deuda que tenemos con vosotros. Pero deja que mi familia os ayude. Sólo con el escudo de mamá ya estaríais muy protegidos. Tú no irás ―me contestó. ―¡Y yo no quiero que te pase nada a ti! ―vociferé. nos enfrentaremos a ellos solos. yo me… Yo no querría vivir… Las lágrimas volvieron a rodar por mis mejillas y Jacob quitó las manos de mi cintura para secármelas. No voy a poner a nadie más en peligro. al igual que los demás. Esto es lo mismo. angustiada. por favor ―murmuré. te lo suplico ―susurré con los ojos llorosos―. Creo que tienen razón. por eso no te pido que te quedes conmigo. tendréis más posibilidades de vencer. Si te pasara algo. poniéndome frente a él―. Ir solos es un suicidio. ―No. Noté esa energía hechizante y las cosquillas en la muñeca.―Déjanos ayudaros. con mi estómago a punto de salir volando de la revolución de alas revoloteando que tenía dentro. Es mejor que vayamos todos con vosotros. ―No hay ninguna deuda que pagar ―entrelazó sus dedos con los míos y apretó mi mano―. ―Me prometiste que no te ibas a poner en peligro a propósito nunca más. 216 . pero… ―Hazlo por mí. ―Lo sé. apretando los dientes―. ¿me oyes? ―me regañó en voz baja mientras me sujetaba la cara con sus calientes manos. no. ―Pues no lo pierdas por tu orgullo ―le criticó mi padre con su rostro de mármol más tenso. os atraparán o moriréis todos ―le advirtió Jasper―. Jacob ―le pidió papá―. pero no las hice caso. y mucho menos a ti. Nadie se atrevió a moverse cuando rodeé su cuello con mis brazos y pegué mi frente a la suya. ―Jake. ―Si Alice tiene razón. ―Eso no lo digas ni en broma. es como ponerse de cebo ―musité. Me dio otro escalofrío y un nudo se agarró a mi garganta al escuchar esas palabras. He ganado mucho más de lo que podía pedir. Nos quedamos así unos segundos. Si ellos están a vuestro lado. Por favor. Se quedó mudo cuando vio las lágrimas que ya se deslizaban por mis mejillas. Sé que tienes que ir por tu condición de Gran Lobo. nervioso.

y éste cambió de expresión al instante. Esperaba encontrar en el rostro de mi padre el reflejo de la decepción y el dolor de siempre por vernos tan juntos. No me dio tiempo a pensar en ello. suspirando. Tal vez Jacob se equivocaba con él por sus celos. sesgando el mutismo general. para mi sorpresa. Según él. Me aferré con fuerza a su cuello y él también apretó su abrazo. después de leerme la mente. pero entonces Jake la giró un poco para clavarme esos penetrantes ojazos suyos. Me aparté un poco y le di un beso en la mejilla. No me había dado cuenta hasta ese momento de que mi familia había estado ahí mirando y escuchando toda la conversación. Iba a separarme de su cara. Lo único que quería ahora era estar más cerca… Hasta que me dio por mirar de reojo a mi alrededor al percatarme de tanto silencio. Todos los colores se me subieron a la cara. ¿Sería eso verdad? ¿Por eso nos miraba con esa cara de aversión? Papá se giró para mirar a Nahuel. Aceptaré su ayuda. y ya no me pude separar de él. al tiempo que empujaba mi nuca y me arrimaba a él para abrazarme―. Me quedé helada cuando vi su mirada de repugnancia. Papá asintió. ¿cómo voy a vivir sin ti si te pasara algo? Me prometiste que nunca te irías de mi lado ―sollocé. no quiero que se convierta en uno que después os debamos nosotros ―siguió Jacob. De acuerdo ―accedió por fin―. haciendo que nuestras frentes volvieran a rozarse. estaba sonriendo. ―Nessie… ―susurró. ―Gracias ―le bisbiseé al oído. ―Pero lo haré como cobro de ese favor que dijiste antes. pero. y nos miraba con el mismo semblante deslumbrado que el resto de mi familia. Eso me hizo recordar lo que Jacob me había dicho la tarde anterior en nuestro rincón sobre lo que pensaba de nosotros. casi diría que con regocijo. al observar fugazmente a Nahuel. Tú también eres lo que más me importa y no puedo verte así. Nahuel pensaba que éramos especies diferentes. haciendo caso omiso de su comentario. mirándole fijamente a los ojos. En cambio mi madre tenía una cara de desencanto que me extrañó un poco. acepto vuestra ayuda ―dijo Jake. Mi padre se volvió de nuevo y me negó ligeramente con la cabeza con total seguridad. 217 . Me separé de Jacob y le cogí de la mano. ―Sí.―Eres lo que más me importa del mundo. ―Está bien. ya lo habíamos escuchado ―señaló papá en un tono un tanto burlón.

Lo único que sé es que no había nieve y los árboles tenían hojas. Al cabo de un momento.Mi familia al completo puso los ojos en blanco. a mí se me pasarían volando. Ambos se carcajearon al unísono. En las visiones nunca veo a los lobos. ¿ya es oficial? ―le preguntó de repente Emmett a Jacob con una sonrisa que casi se le salía de la cara. Aro se preparará bien ―declaró Carlisle. ―Por el flash que vi de su ejército. tan sólo un montón de encapuchados grises y negros y que. sabemos que como mínimo tenemos unos seis meses. La única que tengo clara es la del ejército. aunque no estoy segura. creo que podría ser en primavera o verano. pero tampoco se ve nada específico. ―Sí ―continuó Jake con idéntico gesto―. al estar junto a los metamorfos. ―¿Sabes cuándo tienen pensado venir. ¿no? ―dijo Jacob―. me parece el claro. No podemos planificar algo si no sabemos nada. Creo que pude ver que Aro había decidido algo porque nosotros también estamos implicados indirectamente. Les daremos una paliza. Se marcharán con el rabo entre las piernas. ¿Por qué le gustaba tanto la adrenalina y las sensaciones temerarias? Y yo muerta de miedo y de preocupación por él. ―Por supuesto ―respaldó Emmett con una sonrisa de oreja a oreja―. pasan de unas a otras descontroladamente y sin cronología ninguna. entonces. ―Más o menos ―contestó Jake con otra. ―Bueno. Nosotros también nos organizaremos. A Jacob seis meses le parecían suficientes. 218 . Con eso quedaremos en paz. ―Bien. por los árboles. Hubo asentimiento y un suspiro general. Carlisle se quedó pensativo. ―¿Qué más viste en tus visiones? ―quiso saber mamá. ―Por lo menos. ―No demasiado ―suspiró Alice con decepción―. ―¿Cómo que más o menos? ―protesté. de acuerdo ―contestó mi padre―. el ambiente se fue volviendo cada vez más distendido y mi familia se fue dispersando por las diferentes partes de la casa. esos fogonazos no son nada concretos y me complica mucho las cosas. seguro. ―Habrá que esperar a ver si Alice puede ver algo más en sus visiones ―concluyó mi abuelo―. ―Si es así como dices. Increíble. pero. Alice? ―preguntó Carlisle. Empecé a ponerme colorada al darme cuenta de a qué se refería.

sobre todo si era a alguno de mis padres. con todo el dolor de mi corazón. Rosalie se cruzó de brazos a la vez que negaba con la cabeza. mejor o peor. Ellos también iban a estar en peligro. Desde luego. pero no sin mi Jacob. Esto me convertía en una persona horrible y en una egoísta. literalmente. Sí. no me merecía una familia como la que tenía. pero mi cabeza no podía olvidar esos seis meses de plazo. ―No tienes que preocuparte por nosotros ―me cuchicheó muy bajito―. haciéndome volver de mi nube. tenía que admitir que. Adoraba su sonrisa. 219 . Eso hacía que me sintiera fatal. Papá me arrimó a él y me dio un beso en la cabeza. Nuestras vidas estaban entrelazadas para siempre. El anciano Quil Ateara tenía razón. hasta una mala hija. ¿qué otra cosa podía hacer? No podía dejar que Jake se fuera solo con su manada y se los llevaran o los mataran. Me lo decía una y otra vez. no entiendo por qué no quiere ser el jefe de su tribu ―le respondí sin quitarle ojo a Jake. y tampoco por tu Gran Lobo ―me echó una mirada llena de intención con una mueca a modo de sonrisa y yo empecé a notar cómo mis mejillas pasaban del color rosado al rojo―. hasta el punto de no poder vivir el uno sin el otro. como si fuese un secreto inconfesable: mi corazón se quedaría destrozado por algo tan terrible como la pérdida de alguien de mi familia. descansando mi espalda en la pared. Entonces. la verdad. me sorprendí yo misma de lo que mi mente no dejaba de repetir en lo más profundo de mi subconsciente. Mis ojos no podían apartarse de Jacob. muy bajito. aunque me costara casi la vida. Sin embargo… Mi Jacob. Se sentaron en el sofá y yo me quedé de pie. podría sobrevivir sin alguien de mi familia. verle feliz y contento. pero no podía vivir sin Jacob. Sin embargo. Sólo imaginarlo. Un brazo frío y duro como la piedra me envolvió el hombro. ―¡Jake! ―le di un manotazo en el brazo y se echó a reír. lo sabía. ahora podía sentir lo fuerte que era nuestro vínculo. y si les ocurriera algo. lo sentía. es más que menos ―aseguró con una sonrisa torcida. mi propio cuerpo se negaba a respirar si no era a su lado. ―Sí. He de reconocer que me tiene impresionado. mirando a Jacob mientras bromeaba y se reía con Emmett y Rose. sería como arrancarme el corazón. ¿Qué pasaba si las cosas salían mal? Me empecé a sentir un poco culpable por haber apoyado la intervención de mi familia. pero no podía separarse de Jacob jamás.―Tienes razón. ya hacía que me quedara sin aire. nunca pensé que fuera a encontrar esa grandeza en él.

―Es demasiado humilde ―suspiré. en la que Jacob me contaba lo que había pasado. Un lector de mentes era muy útil de vez en cuando. debió de quedarse sin batería… 220 . para que mi padre la viera. ―¿Puedo hacerte una pregunta? ―soltó de repente. Qué fácil era así. ―¿Por qué perseguiría sólo a Jacob? ―preguntó con gesto reflexivo. Desde que creciste. ―Supongo que querría el trofeo más grande. Estamos alucinados. ¿Él también habría notado esa energía de la que había hablado el Viejo Quil? ―La hemos notado todos ―dijo con agrado. Se hizo un silencio corto en el que los dos nos quedamos pensando. ―Por cierto. Se me había olvidado por completo el tema de la chaqueta.―Quiere estar contigo el mayor tiempo posible ―me reveló―. pero últimamente hay algo diferente y asombroso. si no. otra pregunta ―dijo de pronto. siempre os habéis mirado de una forma especial. ¿Por qué se tuvo que poner como cebo? Respiré con alivio en mi fuero interno y papá sonrió. ―Sólo es una cosa ―me calmó. ―Papá ―me quejé. ¿Por qué tienes el móvil apagado? ―me regañó. ―Puede ser ―asintió con un movimiento de cabeza. ―Ah. Se quedó callado unos segundos. Ser jefe de la tribu conlleva muchas responsabilidades y le quitaría horas. Menos mal que mi padre estaba helado y apagaba un poco el fuego de mi rostro. algún día me tendrás que explicar qué es eso de vuestro vínculo. hubiera salido volando como un cohete. cree que no se merece el puesto y que no lo haría tan bien como Sam. cansada―. aunque ya me lo imagino por cómo os miráis. sinceramente. Además. haciéndose eco de mis pensamientos―. Mi cara se volvió a encender. ―Le perseguía un vampiro y al muy idiota no se le ocurrió otra cosa que engañarle para tenderle una trampa. Saqué el aire. Volví a ponerme rígida ante la posibilidad de otra cuestión sobre Jacob y yo―. El sábado me lo dejé en la chaqueta del chándal. Rememoré la conversación de esa misma tarde. ―Es que no sé dónde está ―confesé con cara de remordimiento―.

―Bueno. ―Me parece muy bien ―me pellizcó la mía suavemente―. ―Veré lo que puedo hacer ―le contestó Carlisle con resignación. ¿cómo la iba a perder? ―Eres medio humana. enfadado―. ¿Sabe algo de la cosa esa que nos persiguió el otro día? ―En realidad. extrañada. dándole un beso en su mejilla pétrea. ―¡Buf! ¡Últimamente no paran de venir! ―exclamó Jake―. mejor ―exigió Jacob―. Estaba segura de que la había dejado junto a la camiseta de Jacob. no te extrañes de esos pequeños defectos ―me achacó con sarcasmo. ―Si ese tío sabe algo. ¿Es que no se cansaban nunca? Me senté en el brazo del sofá. He llamado a mi amigo Louis y va a investigarlo. Mamá se acercó a mí para darme un beso y salieron disparados por la puerta como meteoritos. ¡Corren como conejos! 221 . Todo lo que he leído de los licántropos es lo que ya sabíamos. ―¿Es que van muchos? ―le preguntó Emmett con curiosidad. Me mordí el labio. ya tenemos bastante con todos esos estúpidos chupasangres. cuanto antes nos lo diga. no mucho ―admitió―. No quiero a ese bicho rondando por nuestros bosques. se paró y se giró para mirarle―. después de leer mis recuerdos―. así que la debiste de perder en el claro ―exhaló. más o menos. tengo que hacer los deberes ―zanjé.―Alice no se llevó tu chaqueta ―se adelantó. Le hice una mueca. Creo que el fin de semana pediré permiso en el hospital y me iré a hacerle una visita para ver qué ha encontrado. ―Eh. y éste me abrazó por la cintura. Me desconcierta que no hubiera luna llena cuando os topasteis con él. Menos mal que mi abuelo ya estaba acostumbrado a sus maneras. Tendré que ir mañana a buscarla. Cada día aparecen más. que en ese momento estaba pasando por delante. al lado de Jake. Doc ―Carlisle. Nadie te la cogió. pero tendrías que ver la cara que se les queda cuando nos ven ―se empezó a reír con maldad y yo me puse a reflexionar―. ―Que lo paséis bien. Yo llevaré a tu madre a la cabaña para… Puse los ojos en blanco antes de que acabara la frase. Se marchó haciendo mutis hacia su habitación. hasta mañana ―y me alejé de él para ir junto a Jacob.

Imagínate lo que haríamos contigo ―Jake se quedó mirándole con una sonrisa maquiavélica. más serio. Los tres se giraron para mirarme―. ―¡Ja! ―se rió Em. ―Desde hace un mes o así ―me respondió tan tranquilo―. Te haríamos picadillo en un abrir y cerrar de ojos. Son grupos que se conocen de hace poco tiempo. Estamos muy organizados. ―Han venido grupos de hasta doce vampiros y los pulverizamos fácilmente. claro. está todo controlado ―aseveró. tío. nada más. ―Tranquila ―Jake apretó un poco su abrazo―. ―¿Y por qué quieren enfrentarse a vosotros? 222 . Enfrentarse a veinticuatro lobos tan grandes como caballos es muy tentador ―se quedó mirando al frente. confusa. ―¿Con cuántos? ―interrogó Emmett en el mismo tono socarrón. ―No son aquelarres ―matizó él―. ―¿Y por qué van aquelarres tan grandes sólo para pelearse con un ejército de lobos? ―pregunté. Emmett y Rosalie pusieron los ojos como platos. sí que despertáis expectación ―declaró mi tío. Lo más seguro es que coincidan en algún punto y decidan unirse para pelear. hay algunos a los que les gustan las emociones fuertes y quieren medir sus fuerzas con nosotros. Jacob se reía. No confían los unos en los otros. ―¡¿De doce?! ―espeté. ―En serio. siguiéndole la broma―. a excepción de Nahuel. ―Ni lo pienses ―le avisó Jake. Con unas cuantas estrategias. por eso no nos cuesta nada engañarlos. ¡Esos… esos son muchos! ―Vaya. asustada―. terminamos con ellos. ―¿Con varios? ―pregunté. Ya sabes. fingiendo que lo estaba considerando. ―¿Y desde… desde cuándo van tantos? ―quise saber. ―Seguramente ―afirmó Emmett―.―Hay algo que no me encaja ―intervine. Pero no te preocupes. dándome unas palmaditas en la cintura. pero a mí no me hacía ni pizca de gracia. Ya nos hemos enfrentado con varios a la vez y los destrozamos. somos como un ejército de lobos. Hace mucho que nadie viene a visitarnos. ¿cómo es que van tantos vampiros a vuestro bosque? ―Está claro que se ha corrido la voz ―respondió―. un poco alarmada. Creemos que son nómadas. y vienen de distintos sitios para enfrentarse a nosotros.

―Sí. Tengo que hacer los deberes. Jacob se cayó de nuevo en el asiento. Me daban ganas de arrancarle la cabeza. tirando de mí a propósito. ¿Pero qué pasaba en esta casa? ¿Ellos igual que mis padres? 223 . mi impulso no fue suficiente. no fui capaz de levantarlo. levantándose junto con Rosalie―. Sin embargo. para mirarle enfadada. cansada. mirándome fijamente sin cortarse un pelo por la compañía. Cuando se les presentan oportunidades como esta. también entre risas. ―Los nómadas suelen buscar ese tipo de emociones fuertes. Tiré con todas mis ganas y lo levanté un poco del sofá. Apoyé las manos sobre sus hombros y me aparté todo lo que me dejó. ―Te vas a enterar ―le respondí. No tienes nada de fuerza. por eso vagan por el mundo ―me explicó Rosalie―. Cualquier cosa vale para un chute de adrenalina. ―¿De verdad tienes sangre de vampiro? ―cuestionó él. ―¿Te has hecho daño? ―preguntó con su sonrisa burlona. y ese tipo de peleas les encanta. me voy a la habitación. él parecía que estaba encantado. mientras me levantaba―. supongo que debe de ser algo así como una medalla para ellos ―se encogió de hombros. Mi cuerpo se estampó contra el suyo y me encarceló con sus brazos. y él la cogió en brazos para subirla como una auténtica bala a su dormitorio. sí? Eso quiero verlo ahora ―insinuó con un murmullo. Mi tía le dio un manotazo. sonriéndole. Tu perro tiene razón ―Jacob le dedicó una mueca―. ―Bueno ―suspiré. Me puse colorada y Emmett carraspeó. últimamente la gente está muy encaprichada con los lobos ―opinó Emmett. Es lo malo de ser tan guay ―afirmó Jake con una enorme sonrisa. lo más seguro es que se haya corrido la voz.―Terminar con una manada tan grande de lobos que se dedica a acribillar vampiros. ya ves. riéndose―. Cogí a Jake de las manos y tiré de él para que se pusiera de pie. Nosotros también tenemos cosas que hacer ―anunció. ―Por lo que veo. no las desaprovechan. ―¿Ah. al igual que el día anterior en nuestro tronco. ―Os dejamos solos ―dijo. pero. ―Soy más dura de lo que piensas ―le contesté. Mientras yo estaba que me moría de los nervios.

―¿Por qué no? ―preguntó con una mirada penetrante―. Sólo pensar en la escena. conozco otra manera ―se mordió el labio. no estoy tan incómoda ―afirmé. Será imposible concentrarse. reteniendo toda la amargura que me quemaba por dentro al tener que perder tal ocasión―. ―Venga. ya no puedo ir a mi cuarto para hacer los deberes. No me veía encima de Jacob solamente charlando. ―¿Así mejor? ―Me siento como una niña pequeña ―objeté. pero estarías mucho más cómoda de la otra manera ―discutió. Tómate las cosas con calma. como las personas normales. ―Puedo quedarme así. Retiró de mi espalda uno de sus brazos y lo pasó por debajo de mis piernas con rapidez. bajándome de sus piernas. Caperucita. ―Ni lo sueñes ―le repliqué. Voy a mi habitación a por la mochila ―dije. 224 . Nessie. ―Pero yo no puedo charlar. ―Bueno. así. Solamente quiero charlar contigo y me gusta tenerte de frente. porque tengo que hacer los deberes ―le contesté. no voy a intentar nada ―imploró al ver que mi máscara empezaba a resquebrajarse―. ―Ahora estamos solos ―rebatió con una de sus mejores sonrisas torcidas. obligándome a sentarme en las suyas. Tiempo. ya me ponía mala. Demasiado tentador. sonriente―. ¿no te gusta estar cerca de mí? ―cuchicheó. ―Así estoy incómoda. intentando que mi voz sonara firme. las niñas grandes se sientan así. si lo intentaras. ―¿Entonces? ―Te recuerdo que esta casa está llena de gente. aunque mis mejillas ya me delataban. ―Eso ya lo sé. Con lo ruidosos que son esos dos. y a saber cómo terminaba la cosa. ―Vamos. ―Estaría mejor sentada en el sofá. Seguramente mi cuerpo se lanzaría sobre él cuando la pulsera se pusiera a hacerme cosquillas como una loca. Quiero sentarme. hasta que acaben ―sugirió Jacob.―Genial ―resoplé―. ―Podemos quedarnos aquí. me obligué a decirme a mí misma. Puedes ponerte mirándome de frente. Te daría un puñetazo. Podrían vernos y pensar lo que no es. ―Ya. ¿De qué tienes miedo? No te voy a comer. Ese era el problema. que me gustaba desmesuradamente.

mis ojos se quedaron aterrados con la escena que presenciaron. Cuando bajé de mi cuarto. De pronto. y temblaba de frío. enfrentándose al poderoso ejército de túnicas grises y negras. mejor ―asentí mientras empezaba a subir las escaleras. ―Nessie… ―empezó a objetar. ―Vale. me pondré a ver la tele. Entonces. por favor… Se quedó unos segundos en silencio y luego expulsó un suspiro de rendición. me incorporé y le cogí de la mano derecha. afiladas garras y enormes colmillos. Como la semana pasada. Inspiré su más que agradable efluvio y sonreí de felicidad. y yo tampoco. encima de la colcha. Tus padres van a terminar echándome de esta casa ―murmuró. Tiré de ella para que se girase hacia mí y me acomodé en su pecho desnudo. Soñé que te enfrentabas a esa criatura que nos persiguió el otro día. Me senté en la enorme mesa de cristal y saqué mis libros para hacer los deberes. Mi colosal lobo rojizo se enzarzaba en una pelea a muerte con un monstruo de ojos amarillos. sin poder moverme. Asentí con la cabeza y me separé un poco de él para tocarle el rostro. sí. ―Por favor ―imploré entre sollozos. ¿Podrás dormir? ―Si duermes conmigo. dándole un beso en la mejilla. pero no estaba mi Gran Lobo. paralizada. junto con mi familia. como no ha colado.―Ay ―suspiró con un tono deliberadamente elevado―. Me incorporé para abrazarle con fuerza y me desahogué llorando sobre su cuello. esa pesadilla ha sido horrible. Bien. repantigado en el sofá. me arropó y se echó boca arriba. me vi otra vez en el suelo. Esa noche no dormí mucho. ―Sí. así que me acerqué a él. Tuve una pesadilla en la que salían los Vulturis. abrazándole de nuevo―. ―¿Ya estás mejor? ―me preguntó con un susurro al cabo de un rato mientras seguía peinándome el pelo con los dedos. Pero esta vez yo no me conformaba con eso. Necesito tenerte cerca. 225 . él estaba viendo un partido. por favor. y me moví hacia mi izquierda para dejarle hueco―. Jake entró en mi dormitorio apresuradamente cuando grité su nombre. sobre la nieve. entre sus brazos. cerciorándome de que estaba allí conmigo de verdad―. hazme un sitio ―me separé con júbilo. Los lobos estaban en el claro.

―Vaya. esto no es nada para mí. ―Bueno. Luego. es verdad ―me reí―. no pensaba que te refirieras a esto ―cuchicheó con mi adorada sonrisa torcida―. miró a Jake―. cuando decías cerca. me he entretenido un poco con mis compañeras. Además. ¿En el sofá no querías. y a tu lado no creo que pase mucho frío ―le sonreí. achuchándole otro poco. Tengo el casco. iré ―maticé. Lo pasaremos bien. Lo que más rabia me da es que te tengas que mojar tú también. diciéndoles adiós con la mano. chicas. lo justo para mirarle y pasarle los dedos por el pelo. Hasta mañana. ―Sí. En el momento en que nos abrazamos. 226 . ya me había mojado viniendo en la moto. Lloviznaba levemente. y troté hacia Jake. ―Bueno. ―Vale. Venga. despegándose de mí para darme el casco. por lo menos el asunto del cristal. Nessie ―me paró Helen cuando ya tenía el pie preparado para salir disparada hacia Jake―. Me olió el pelo y también apretó su abrazo. ―No. ―Lo siento. Me parece que tendré que arreglar el coche lo antes posible. Jacob me esperaba apoyado en la moto. Será mejor que te vayas ya. ―Nah. ―No pasa nada. señalándole con la cabeza. ―Espera. todavía le faltaba la luna trasera. ―Estás empapado ―le dije. no importa. pero el coche aún no estaba en buen estado. eso seguro ―me ratificó con otra sonrisa―. y ahora sí? ―Cállate y duerme ―le contesté. ―Genial ―mi compañera de pupitre sonrió. Se me olvidó decirte que mañana después de clase vamos de compras a Port Angeles. así que no le quedó otro remedio que venir a buscarme en su Harley Sprint. vente ―me animó Jennifer―. Mañana nos vemos ―me despedí de mis amigas. aunque no me despegué de él. Se está cogiendo una buena mojadura ―me aconsejó. ―Puede venir Jacob. Me marché. si quiere ―Brenda le saludó con la mano y le guiñó el ojo. contenta. es que llevo un rato aquí esperándote ―me contestó con su adorable sonrisa. me di cuenta de que Helen tenía razón. ¿te apetece venir? ―Sí. será mejor que nos vayamos o sí que te mojarás ―dijo.

Seguramente sabrían que yo era un semivampiro. tendría con quien hablar. Jacob también sonrió y se subió a la moto después de secarme el asiento con la mano. Me acomodé en la alfombra al lado de Rachel. Emily estaba en el tresillo junto a Kim y otra de las chicas. Cuando entramos en casa de Sam y Emily. 227 . Tengo que hablar con las manadas sobre la visita de los Vulturis. haciendo una especie de corrillo. Cheran. Sam y Leah. es que no he tenido tiempo de hacerlo antes. adosándome bien a él para no pasar frío. Jacob se sentó en su silla y los demás le siguieron. seguramente para hacer de transistor con sus compañeros del bosque. Por lo menos. ―No. por si acaso. Me di cuenta de que. Nada más que pasamos la puerta. Perdona. se hizo un silencio y todos se pusieron en pie. Jake resopló y yo me quedé fascinada otra vez por esa sensación de profundo respeto que flotaba en la pequeña estancia.―¿A dónde vamos? ―le pregunté mientras me lo ponía. Todas tenían los ojos puestos en mí. se quedó mirándome con el rostro un tanto arrepentido―. preparada para que se sentara Jacob. El resto: diecisiete enormes chicos. Thomas e Ivah estarán vigilando el bosque. Arrancó con el estrepitoso estruendo de siempre y salimos a toda mecha hacia la reserva. sino que más bien me observaban con curiosidad. Rachel y otras cinco chicas que no conocía. además de Emily. apretujados. pero. sus miradas no eran de cautela o miedo. ya estaban las dos manadas esperando. se debía a que eran las parejas de los imprimados. en realidad. Si lo prefieres. también estaban Kim. La silla del anfitrión estaba vacía. Me monté y me agarré fuerte. entrelazando las piernas. ―¿Están todos ahí? ―Casi. Me acerqué a ellas en cuanto saludé a todo el mundo con un hola. Era la chica nueva. para mi asombro y agrado. Shubael ―el cuarto más joven junto con los otros tres que Jake había puesto de guardia― se encontraba en su forma lobuna. puedo llevarte a tu casa y después ya voy yo. He convocado una reunión para organizarnos ―de repente. Sabía que si podían estar aquí. ―A casa de Emily y Sam. Así veré a los chicos ―le contesté con alegría. vamos. Las otras cinco se encontraban en el suelo. se sentaban repartidos entre la mesa del comedor y la barra de la encimera. no parecía importarles mucho ese detalle. Parecían un equipo de baloncesto al completo.

y su pelo largo lucía un rizo de permanente. las cinco tenían algo que las hacía bellas. y su rostro era bastante agraciado. como poco. como yo. y era menuda. ―Hola. ni nada ―les contradije. lisa. mirando mi pulsera. ―Todas menos Kim ―matizó Jemima. por la barbilla. Martha era un poco más baja que Sarah. es ella ―le confirmó Rachel. No eran unas chicas extraordinariamente hermosas. novia de Jeremiah ―me dijo Emily. no… no soy su… chica ―desmentí. era bastante delgada. novia de Daniel y Jemima. También era bastante bonita. Nessie. riéndome. podía calcular la longitud de sus piernas perfectamente. Martha. era la única que tenía unas mechas ―de color caoba― y sus facciones eran perfectas. ―Bueno. Sarah mediría 1. sin embargo. novia de Canaan.―Mira. encantada ―les hice un gesto con la cabeza. pero proporcionada. novia de Aaron. llevaba un tupido flequillo que le tapaba hasta las cejas y sus pestañas sobresalían larguísimas. por tanto. Ruth era la más baja. Ésta se puso tan roja como yo y bajó la mirada tímidamente. señalándome a cada una con la mano. extrañada. ―Yo no estoy pasando ninguna… negación. Aunque estaban sentadas. y era muy alta. 228 . a la moda. Ruth. a mí ya me gustaba Jared en el instituto ―admitió. novia de Brady. Eve se sentaba al lado de Kim. Jemima mediría lo mismo que la anterior. mediría 1. Las demás asintieron con un aaaah generalizado. Todas eran chicas de la reserva y. tenían el pelo negro. ya me entendéis. mirándome de reojo con travesura―. ―Es la fase de la negación ―declaró Eve―. ―¿No eres la semivampiro que imprimó a Jacob? ―me preguntó Martha. Era una mujer ancha. ―Sí. ―Sí. Me fijé en que todas llevaban sus pulseras de compromiso. tenía el pelo liso. la tez cobriza y los ojos oscuros. por los hombros. ―Así que tú eres la chica del Gran Lobo ―me comentó Sarah con una blanca sonrisa y los ojos iluminados de la emoción. tenía una melena recta. Sarah. con los colores de sus correspondientes lobos. pero todavía está en la primera fase. Casi todas hemos pasado por eso. llena de vergüenza.70 más o menos. si bien no la afeaba para nada. Llevaba el pelo liso. tenía el pelo corto. te presento a Eve. ―¿Primera fase? ―quise saber.80.

ya lo creo que sí ―siguió Ruth―. Leah estaba en la mesa con ellos y se mordía el labio como con envidia. seguramente esos pensamientos no se los había ocultado a sus hermanos. toda emocionada. como todas. ―Con sus abuelos. Al parecer. ―¿Cómo? Yo.―Oh. Se notaba que le hubiera gustado más sentarse a cotillear con nosotras. Leah tenía razón. pero no me cambies de tema ―se incorporó hacia las que estábamos sentadas en el suelo. Empezaron a reírse. Un día estás tan tranquila y al día siguiente te enteras de todo esto de los lobos porque uno de ellos está imprimado de ti. en La Push las noticias corrían como la pólvora. ―Ya hemos oído lo que pasó en casa del Viejo Quil. así que no disimules ―cuchicheó Rachel. no sé… ―empecé a jugar con mi pelo con nerviosismo. Aunque también podía haberlo contado Sam o Billy. El círculo se cerró más. mirándose como tortolitos ―les explicó a las demás. todavía con las molestias por su reciente parto. me daba el triple de vergüenza. Hubo otra risotada y los chicos se volvieron a girar para mirarnos durante dos segundos. guiñándome el ojo y dándome un codazo. Que eso saliera de boca de la hermana de Jake. llamando por un momento la atención de los metamorfos. se quedaron atontados. que enseguida volvieron a su discusión. ―¿Dónde están Joshua y Ethan? ―le pregunté a Emily para iniciar otra conversación. yo daría un brazo por todo lo contrario. ―Mira. Kim y Eve hicieron lo mismo y se arrimaron a ella para escucharla. lo que no me quedaba claro era si había sido a propósito o no. La sangre volvió a invadir mi cara al acordarme de aquello. Cuando Jacob lo tenía en brazos. sonriendo con convicción―. que estar ahí hablando de emboscadas y estrategias. ruborizada otra vez. Miré a Jacob un tanto enfadada. En ese momento. Fenomenal. ―Yo ya me di cuenta el día que viniste a conocer a Ethan ―afirmó Emily. Ahora mi cara parecía un tomate. 229 . Aunque en tu caso es diferente. al principio cuesta asimilarlo ―bisbiseó muy bajito―. Pero al final caerás. ya que el chismorreo iba sobre mí. ―¿Qué sientes cuando te mira Jacob? ―me preguntó Martha. tú ya estabas al corriente de todo y le conoces de toda la vida.

Las demás asintieron al unísono. 230 . ―¿Tan fuerte es? ―exclamó Jemima. Me lo tomé como una especie de terapia de grupo de chicas de imprimados. además. Sus novios les debían de haber contado todos los pensamientos que Jacob les había dejado oír o que no había podido ocultar. sabían demasiadas cosas y. Miré a Rachel de soslayo y ésta me cogió del brazo. Como si me quedase hipnotizada ―reconocí tímidamente con un susurro bajísimo para que Jacob no lo oyera. Pensaba que a vosotras os pasaba lo mismo. ¿Cómo os va a pasar lo mismo? Jacob es el Gran Lobo y sólo él tiene ese poder espiritual. No saldrá de aquí. Oh. con los ojos muy abiertos del entusiasmo. ―¿Cómo es eso de la energía cuando os miráis? ―quiso saber Sarah. ―Yo me quedé alucinada cuando vi por primera vez a Canaan ―intervino Sarah. sonriendo al recordar―. fue para mirarme expectantes. me pareció una tontería disimular más. sus rostros cambiaron de expresión. Tragué saliva. ―Sí. ―¿Qué sientes? ―siguió Ruth. incluida Kim. no. no sé. ―Yo tampoco. Mi cara ya iba a explotar. esperando mi respuesta con fervor. sé que te gusta mi hermano. ―¿No? ―me sorprendí―. te lo prometo. aunque estaba muy ocupado hablando. cogí otro mechón y me lancé. ―No seáis tontas ―intervino Emily―. Vamos. me venía bien hablar de esto con gente que hubiera pasado por lo mismo. porque. De pronto. es mi media naranja. total. claro. la verdad ―admitió Eve. ―Pues… yo… noto una energía que me atrae hacia él. pero nunca me he quedado hipnotizada de esa forma al mirarle. echando un vistazo a Aaron.―Venga. eso. Me… me cuesta mucho apartar la vista de sus ojos y… despegarme de él. Llegados a este punto. ¿Cómo funciona? ―azuzó Eve. Pasaron de la alegría a la preocupación en dos latidos de corazón. con un plano enorme encima de la mesa―. y me enamoré de él. ―A mí nunca me ha pasado eso ―dijo Ruth con una mueca. que lo hizo como con encogimiento. observando a sus respectivas parejas. impresionada. sabían que eran ciertas. sonriéndome orgullosa por mi confesión. puedes decírnoslo ―me animó Rachel con un cuchicheo―. se quedaron mudas. No obstante. un hechizo. Por fin. Bueno. es más bien como… magia.

Si no hubierais tenido que enfrentaros a los Vulturis hace seis años… ―Jake se imprimó de ti y. Además. Me quedé mirándole fijamente. Nadie tiene la culpa. Entonces. ―Lo siento ―murmuré. por eso las comprendía tan bien. 231 . Asentí. ¿Por qué siempre le llamaba mi lobo? La pulsera empezó a hacerme cosquillas y me quedé de piedra. podía identificarme perfectamente con ellas. si fuera mi novio… En ese preciso instante. Todas se giraron para mirarme. Aunque yo no era la novia de Jacob. ya me temblaban las piernas solamente con imaginármelo enfrentándose al ejército de los Vulturis. Sentí las cosquillas de nuevo en mi muñeca. desde ese mismo momento. era porque ellos habían estado en el claro para defenderme a mí. excepto esos Vulturis. Yo con mirar al mío. mi corazón pegó un bote cuando me di cuenta de que si fuera mi novio. Por supuesto. ya que me las hacía ahora y no estaba pegada a Jacob. Ya estaba hablando con la pulsera una vez más. la contesté. ¿Qué me dices ahora? No te entiendo. Podía adivinar lo que sentían ellas al mirar a sus lobos. Rachel me acarició el brazo para animarme y darle la razón a Emily. le critiqué para mis adentros. pero sólo me salió una ligera curva hacia arriba. sentiría exactamente lo mismo. levantándome la cara con suavidad―. recordé que también me las había hecho en el restaurante cuando a Nahuel se le había escapado que Jake estaba imprimado de mí. otra vez adoptando el papel de madre de todas ellas―. pero lo cierto es que si Aro se había encaprichado con los lobos. hizo saltar las mariposas de mi estómago. formas parte de nuestra gran familia ―me cortó Emily. ¿Qué pasaría si fuéramos novios? Escuchar la palabra.―¿Saldrá todo bien? ―preguntó Jemima con el desasosiego pintado en sus ojos de color chocolate. ―No os preocupéis ―afirmó Emily. intentando sonreír. y eso que era mi mejor amigo. dicha por mí misma en mi mente. puesto que yo no tenía la culpa. Sabía de sobra que era una tontería. eres la pulsera de Jake. Me empecé a sentir un poco responsable por todo lo que estaba pasando. Le observé mientras debatía con Sam y el resto de sus compañeros. me estaba volviendo loca de verdad. ¿Es que me decía que fuera la novia de Jacob? Mi aro de cuero vibró suave otra vez para confirmármelo. agachando la cabeza―. qué me vas a decir. Sam y Jacob saben lo que hacen. contamos con la ayuda de los Cullen. ¿Qué me intentaba decir la pulsera? Ahora no me pedía que le besara.

todas sucumbieron finalmente. interrumpiendo mis chaladas cavilaciones. todas volvíamos la vista de vez en cuando hacia nuestros lobos. como habían mencionado antes. pensando en los seis meses que quedaban para la llegada de la batalla. 232 . ya lo verás ―me dijo Martha. Como había dicho Emily. Algunas historias y situaciones eran realmente divertidas.―Todo va a salir bien. Era muy cómodo y fácil no tener que esconder ni fingir nada. ―Sí ―le respondí. aunque. aunque yo no las tenía todas conmigo. Las chicas empezaron a contarme cómo se habían enterado de la imprimación de sus novios para cambiar un poco de tema. miré a mi alrededor y me sorprendí de lo integrada que me encontraba en ese grupo que acababa de conocer. Sin embargo. y aunque sí fingíamos estar tranquilas. Mientras charlábamos. es un poco fuerte descubrir que el chico del que te has enamorado se puede transformar en un enorme lobo. y eso que conocía el poder de mi familia y de sus aliados.

―¿Cómo de a gusto? ―quiso saber.ACORRALADA Se hizo tarde y Jacob me llevó a su casa para cenar allí. ―Vale. ―Sí. ―De nada. así que nos preparamos algo rápido y lo comimos en la cocina los dos solos. Mientras él suspiraba audiblemente y miraba al techo de nuevo. Jacob se echó boca arriba y levantó el brazo para que yo me acurrucase junto a él. 233 . colocando mi mano sobre su torso. ―Pues lo mismo que con mis amigas del instituto ―le señalé. puesto que no había otra cosa para sentarse. nos fuimos a su pequeño cuarto para tirarnos un rato encima de la cama. me acordé de algo. Me eché de lado y me acomodé en su costado de buena gana. ―Veo que te lo has pasado bien. Después de llamar a mi casa y recogerlo todo. Lo tenía tan pegado al mío. ―¿De qué os reíais todas? ―me preguntó mientras empezaba a pasar los dedos entre mi pelo. son todas muy simpáticas. así que me obligué a mirar hacia abajo. Ya sabía por dónde iba. mañana después de clase voy a ir de compras a Port Angeles con ellas. que empecé a notar las fuertes y aceleradas palpitaciones en mi caja torácica. Billy no contaba con nosotros y él ya lo había hecho. La verdad es que me sentí muy a gusto con ellas ―admití. me parece bien. Así podrás renovar tu pequeño vestuario ―me dijo con su sonrisa burlona. con una sonrisa. Jacob giró el rostro para mirarme. Cosas de chicas lobo ―le contesté con una risilla al recordar algunas de las anécdotas. y no quería arriesgarme a mantener mi mirada con la suya para no caer en la tentación. ―Por cierto.

podrías regalarme lo que quisieras. siempre y cuando no fuera muy caro. pero todavía queda mucho para el catorce de enero. bien pensado. Aunque. y mi rostro rotó ligeramente por sí solo para rozar la punta de sus dedos con mis labios. ―Tonta. Pues puede que me compre algo. si lo que quisieras fuera regalarme un Ferrari. era una broma ―miró al techo otra vez y habló más serio―. taponándole la boca con la mano―. de su dedo meñique al pulgar.―Ja. ―Claro. mientras no te costara mucho dinero ―la mano que acicalaba mi pelo se quedó en mi espalda y la otra la subió para acariciarme la mejilla con sus sedosos y cálidos dedos―. Mi respiración se agitó aún más cuando se abrieron paso por el escote de mi blusa. Me coloqué boca abajo y me apoyé en su torso para verle mejor la cara. Bueno. tú no sabes tallar figuritas. tampoco le haría ascos para nada. no sé. enganchándome con sus pupilas. sonriéndome abiertamente―. Se la destapé y nos reímos. haciéndome quedar sin el poco aire que mis pulmones se acordaban de inspirar. ―Podrías hacérmelo tú o regalarme algo más personal. me encantaría seguro ―susurró. Y si quisieras regalarme una Harley Davidson… ―Vale. pensándolo bien. ni nada de nada ―se mofó―. ja ―le respondí con sarcasmo―. Mi voluntad y mis ojos cedieron al notar cómo mi vello se levantaba. Veo que tendría muchas opciones. ni hacer pulseras. Viniendo de ti. sonriendo. estremeciéndome de punta a punta. claro ―afirmó. Todas sus ardientes yemas tomaron la iniciativa y tocaron mi boca. no tendrías por qué gastarte dinero en mí ―respondió. acariciando mi garganta lentamente. ―¿Y si te quisiera hacer un regalo? ―le pregunté por curiosidad. Nunca aceptaría el dinero de tus padres. ―Sí. vale ―le corté. no pudieron evitar cerrarse. Ese tipo de regalos me encantan. ―Ya me los haces en mi cumpleaños. ―En serio ―siguió. una por una. como tu familia es rica y eso… ―me propuso. ya sin reírse―. Alcé un poco la cabeza en el momento en que sus dedos comenzaron a deslizarse por mi mandíbula y bajaron. así que igual sería mejor que me lo compraras. ¿qué quieres? Volvió a girar el rostro para mirarme. ¿no? Ya sabes. sin dejar de peinarme la melena―. ―Podías comprarme algo a mí. hasta que 234 . ¿Y si quisiera regalarte algo antes? Sería con la paga que me dan mis padres.

―Como queráis. palpando todo su torso. apagando las luces a su paso. ―Vale ―aprobó. y la metí por debajo de su camiseta para acariciar sus músculos con los dedos. Se giró hacia mí. Hasta mañana. Pasaron por mi cuello y se quedaron en mi nuca. incorporándome hasta quedarme sentada. sintiendo su tórrida y tersa piel. Me voy a la cama ―voceó desde fuera. La pulsera ni siquiera tuvo que vibrar. ¿nos vamos? ―Sí ―le contesté. ―Hasta mañana ―le contestó Jacob. Billy picó a la puerta. ―Mañana estaré por aquí más tiempo ―le anunció Jake―. asomando la cabeza. Salimos al exterior y caminamos en silencio durante un rato. que también me miraban fijamente. ―Estoy pensando que mañana te puedo ir a buscar al instituto cuando vuelvas de Port Angeles ―me dijo.se detuvieron en la parte superior de mi pecho. me miró durante unos segundos y después suspiró con desilusión―. Rocé sus labios con las yemas de mis dedos. Volvieron a reptar. Así tus amigas no se tendrán que desviar tanto para llevarte a casa y yo me quedaré más tranquilo. Su respiración también se aceleró cuando bajé la mano. ―De acuerdo ―oí las ruedas de la silla de Billy alejándose―. cerrando la puerta. levantándome de la cama. ¿qué te parece? ―Es buena idea. Saqué la mano de allí inmediatamente y me tumbé boca arriba. con las mejillas más que ruborizadas. Nessie ―se despidió. un poco más lejos de Jacob. ―Hasta mañana. ―Hasta mañana. 235 . Me cogió de la mano y me llevó hasta la puerta de la entrada. del mismo modo que había hecho él. pero esta vez hacia arriba. ya llegando―. hijo. Eran muy suaves y calientes. Nessie se va de compras a Port Angeles con sus amigas después de clase. Bueno. en dirección al garaje. Hasta mañana. Billy ―le respondí. Te llamaré después del almuerzo para decirte una hora. ―Nosotros nos vamos ahora ―le oí decir con un cuchicheo. pasándome el casco. chicos. sobresaltándome. Abrí los párpados y clavé mis pupilas en sus intensos ojos negros. Jacob se puso de pie de un salto y se acercó para abrir la puerta.

Salió como un pincel del baño. taconeando hacia la entrada. para mi desgracia. Se había puesto mucho perfume y el olor era muy fuerte para mi sensible olfato. Qué vacío me parecía ese aparcamiento sin la presencia de Jacob. Si tardamos tanto. ―Tranquila. pero la sonrisa me desapareció de sopetón cuando me preguntó si Jacob iría ese jueves por allí. Salimos al aparcamiento y nos dirigimos al coche de Alison y Jennifer. Por su aspecto. demasiado tiempo. Finalmente. con su ropa ceñida y sus tacones de aguja. las tiendas no se van a mover ―le replicó Brenda. Brenda tardó un poco más en llegar. Las primeras que aparecieron de entre el bullicio fueron las gemelas. junto a la ventanilla. Ya le había echado de menos desde el mismo momento en que le dejé en su moto por la mañana y esto me recordaba que no le iba a ver hasta la noche. la muy descarada. detrás de Alison. ―Bueno. lo había hecho para cambiarse. pues íbamos a hacer el viaje en su coche. Brenda no dejó de hablar durante todo el viaje. 236 . Ahora me explicaba la bolsa que había traído. Abrí un poco la ventanilla para poder respirar. Helen consiguió la otra. no nos dará tiempo a nada. que también lo compartían. así que Brenda se sentó a mi lado. que estaban litigando para ver quién de ellas conducía en la ida y quién en la vuelta. ¿nos vamos ya? ―protestó Helen―. de segunda mano y con cinco puertas. Helen y yo pusimos los ojos en blanco y las gemelas resoplaron a la vez. Estaba en el servicio. la llevamos hasta la carretera y nos montamos para encaminarnos hacia mi casa. El vehículo era un Ford Explorer estilo Ranger verde metalizado. Jennifer tomó el mando y Alison se tuvo que conformar con ser el copiloto en el viaje de ida. y después de una pequeña discusión. parecía bien cuidado. Me senté la primera.Jake sacó la moto. se había retocado porque sabía que Jacob me vendría a buscar a nuestra llegada. Se la notaba emocionada por tener la oportunidad de saquear todas las tiendas que pudiera. Helen y yo salimos de la última clase y esperamos al resto en el pasillo. Acabó haciéndome gracia y todo cuando empezó a contar sus anécdotas con sus innumerables ex-novios y chicos que iban a verla al Ocean.

Me miré bien por delante y por detrás. el pico del escote se formaba al cruzarse en el pecho y se unía a la espalda por medio de unos gruesos tirantes que dejaban al descubierto los hombros. tenía que reconocerlo. ―Toma ―me dijo Helen. incluso me gustaba. 237 . alzando el montón de vestimentas que portaba. El cierre estaba por el lateral del vestido. definitivamente te quedará de lujo con ese cuerpazo. Ahora ya me había acostumbrado por completo a mi cuerpo. a los cinco minutos. pero he visto este vestido y creí que te quedaría bien ―me miró de arriba abajo y pestañeó―. ya que empezó a desfilar delante de nosotras meneando las caderas sin parar. y entramos en la primera tienda a la que nos llevó. Brenda localizó unas cuantas tiendas en las que quería echar un vistazo. así que no me hizo falta llamarla para que me ayudara. Sacó la cabeza y yo pude ponerme colorada tranquilamente. ―Luego iremos a otra tienda que te guste a ti ―le sugerí. Helen no ponía muy buena cara. ―¿Y tú? ―le pregunté. su brazo ya no podía aguantar más trapos. La seguimos. creo que te quedará guay. Pruébalo. llegamos a la ciudad y Jennifer consiguió aparcar el coche en una calle cercana a Webster Park. como si del despliegue de una tropa se tratase. Me alegré cuando probé los conjuntos que había elegido y me quedaban bien. ―Eso espero ―exhaló. y empezamos a buscar prendas. Pruébalo. ¿No te quieres probar nada? Metió la cabeza para hablar conmigo. chicas ―proclamó Brenda. metiendo la mano entre la cortina para pasarme un vestido cuando estaba a punto de vestirme―. y llevaba un cinturón ancho de color negro que resaltaba la figura. Me quedaba bastante bien. Iba ceñido hasta la cintura. Todas nos repartimos por el local. Cogí dos camisetas y dos pantalones a juego y entré en el probador de al lado.Por fin. agarrándolo―. Nada más salir del vehículo. su estilo era muy diferente al tipo de ropa que se vendía allí. ―Voy a probarme esto. desabroché la cremallera y me lo puse. cayendo después natural sobre los muslos. Sí. Extendí la prenda roja. Brenda lo hacía como loca. La tela era imitación a la gasa. ―Este tipo de ropa no me va.

―¿Tú crees? ―murmuré. Además. Además. En la primera tienda. como no es de temporada. los dos pantalones. Me lo voy a llevar. ¿no? ―No sé si me atreveré a ponérmelo ―reconocí. ya me había gastado más de la mitad del presupuesto que me había fijado. mirándome en el espejo y mordiéndome el labio. las que tenemos bastante pecho tenemos que lucirlo de vez en cuando. se me antojó más que apetecible. saliendo disparada del probador. mira. Me puse tan roja como el vestido. Piensa en la cara que pondría Jacob si te viera con este vestido ―me cuchicheó al oído―. puede que hasta te lo arranque ―me soltó en un tono pícaro. No me podía creer que me fuera a llevar el vestido sólo por ese argumento. Te lo llevarás. casi como un deseo imparable que inundó mi mente y barrió cualquier otro pensamiento. te queda de cine! ―exclamó―. empujándola suavemente mientras se reía con una risa traviesa que me contagió sin que lo pudiera evitar. ―Venga. ¿no te parece? Tendrías que ver algunos de los míos ―miró a su lado y se metió conmigo en el probador―. enseguida me encontró una chaqueta negra que combinaba perfectamente con mi vestido. ―Está bien ―suspiré con una risa―. ¿No es un poco atrevido? ―Por Dios. en estilo gótico. En realidad. sobre todo porque no quería hacerle daño. Pero la imagen de Jake rozándome con sus dedos mientras llevaba este vestido. ¿no crees? ―Voy a buscártelos ahora mismo ―se ofreció. el vestido y la chaqueta. pero tendré que comprarme una chaqueta y unos zapatos a juego. ¡Guau. Seguro que lo dejas boquiabierto y ya no se despega de ti. Helen era muy buena.―¿Te gusta? ―Helen volvió a introducir su cabeza por la ranura de la cortina para mirar cómo me quedaba―. pareces una top model. está rebajado. Empezó a recordarme a Alice. ―Si no tienes cuidado. Solamente enseñas un poco las piernas y casi no se te ve nada de canalillo. Nessie ―resopló―. No pude evitar sonreír ante esa idea. sino más bien todo lo contrario. Ahora tendría que reprimirme en el resto de los locales. ―Helen ―la regañé. Salí con las dos camisetas. yo no debería seducir a Jacob. y me reí. llévalo ―cogió la etiqueta y miró el precio―. indecisa―. Tía. 238 . había hecho bien en traer el dinero justo para no gastar demasiado.

no hace falta. para que me diera tiempo antes de que cerrasen. ―¿Estas segura? Ya es de noche. ―¡No te preocupes. de estilo gótico. me di cuenta de que me faltaba una bolsa. Mientras caminábamos. Gracias. Cuando nos marchamos de la última. no deberías ir tú sola ―me dijo mientras me alejaba. Llegué a la vacía calle de la tienda gótica. cogiéndola―. creo que me he dejado aquí una bolsa con unos zapatos hace cinco minutos. dándole mis otras bolsas―. que estaba a punto de cerrar. íbamos todas cargadas de bolsas. ―No. para que no me vieran hacer un trayecto de cinco minutos en uno― y avancé tranquilamente hasta que crucé la esquina.Hicimos una ruta con las tiendas que nos gustaban a todas. y entré. sí ―la chica se acercó al mostrador y sacó mi bolsa―. Salí contenta de la tienda y la dependienta cerró la puerta con llave a mis espaldas. La dependienta ya estaba con las llaves en la mano. lo alzaría con una sola mano y lo lanzaría a los cubos de la basura. seguimos con las que nos gustaban a Jennifer. Al final mi padre iba a tener razón con eso de mis pequeños defectos de medio humana. ya llegando al coche. ―¿Te acompaño? ―se brindó Helen. para exprimir lo que me quedaba de presupuesto. ―Disculpa. ―De nada. Inicié la vuelta caminando ―había llegado demasiado pronto a la tienda con mi velocidad de semivampiro. ¿Es esta? ―Sí ―suspiré. Tengo que ir a buscarla. Giré la esquina corriendo a velocidad humana y aceleré a lo semivampiro cuando no vi a nadie. Si a alguno se le ocurriera intentar algo. gracias ―le contesté. Alison y a mí y terminamos con las que le gustaban a Helen. sé defenderme! ―voceé sin mirar atrás. Me he dejado la bolsa de los zapatos en la última tienda. Pasé por delante de un grupo de chicos que me importunaron y me dijeron guarrerías de toda clase. pero ni me inmuté. ―Genial. Uno de ellos llegó a levantarse y me siguió durante 239 . Empezamos con las que le gustaban a Brenda. aliviada. y ahora tenía que hacer un poquito de tiempo. ―Ah. Terminé comprándome un par de sudaderas y unos zapatos de tacón negros a juego con el vestido. Vengo enseguida. esperadme en el coche.

Sus ojos amarillos reflectantes estaban clavados en mí. Seguí caminando sin alterar lo más mínimo mi paso y giré a la otra calle. aunque seguía teniendo el aspecto más parecido al de un humano peludo y descomunal. Brillaban como el iris de un gato en la oscuridad y me observaban obsesivos y depredadores. tenía que defenderme y luchar. La bolsa se me cayó al suelo de la impresión y un escalofrío se me incrustó en el estómago. pero. sin embargo. podía escuchar sus pasos muy cerca de los míos y sus gruñidos se me metían por el oído. Apreté los dientes y me giré para hacerle frente. dejándome paralizada. Abrió su boca y me enseñó sus enormes y puntiagudos dientes mientras salivaba hambriento. la que se quedó con los ojos como platos fui yo cuando le vi. Sin saber cómo. que lo hacía sin rumbo ni dirección. Sin embargo. ni siquiera sabía dónde me encontraba. sin un relieve ni saliente para poder escalar. horrorizándome más. Galopé lo más deprisa que pude. me encontré de frente con un callejón sin salida. Cuando volvió a pisar en mi dirección. resollando con ansia. La escapatoria en esta era casi imposible. Conseguí alejarme un poco de él y salir de esa calle. Su monstruoso cuerpo y su desfigurado semblante estaban bastante cubiertos de un vello largo y negro. No podía olerle por la brisa marina que él tenía a su favor. pude verlo a través de su camisa y sus pantalones rasgados. desde luego. Me giré con rapidez para pillarle por sorpresa. Le quitaría las ganas de meterse con nadie más haciéndole una llave que me había enseñado Jasper para este tipo de situaciones. Mis piernas decidieron solas y tomaron impulso para saltar por encima de él.unos metros mientras el resto se reía y seguían con sus piropos. Si quería sobrevivir. dejándole otra vez a mis espaldas. Esto ya pasaba de castaño a oscuro. Me di la vuelta y le vi acercándose a mí a toda velocidad. Eso le enfadó y me persiguió de nuevo. había esperado bien el momento para intentar atacarme por la espalda. Ya me empecé a irritar de verdad cuando escuché que los pasos continuaban detrás de mí. eché a correr por instinto. Avanzó un paso hacia mí con su gigantesco pie descalzo y yo retrocedí automáticamente. No tenía otro remedio. Las calles estaban vacías y algo oscuras. Estaba sola y muerta de miedo. todo se me vino abajo cuando me topé con otra cerrada. dada su estrechez y los altísimos muros lisos que la cercaban. Le iba a dar una lección a ese tipejo. 240 . de igual modo que en mis peores pesadillas. pero estaba tan aterrorizada. no tenía pensado ser el aperitivo de ningún licántropo o lo que fuera. Estaba acorralada.

desparramándose en el suelo trozos del enfoscado y la pintura blanca. en cierto modo. que no podía moverme. ―¡Déjame! ―le escupí con un gruñido agresivo. Quería separarme de mi lobo tomándome por la fuerza. toda de Jacob. creyendo que así me haría suya. El impacto fue tal. Lo hizo fuerte. cada célula de mi organismo. tiempo que él aprovechó para sostenerme por el cuello y deshacerse de mi cazadora de pana. era casi vampiro y apenas humana. que le bastó una para sujetarme las muñecas. Ese monstruo no me tocaría. Yo era solamente de Jacob. Me quedé sin respiración durante unos segundos. pero sobre todo iba a hacerlo por Jacob. mi pulsera vibró. Una explosión de fuego me atravesó entera de la cabeza a los pies y la lucidez se presentó en mi cerebro con absoluta certeza. Noté su asquerosa y agitada respiración en mi cuello mientras me arrancaba el primer botón de mi blusa. Por supuesto. de pronto. le pertenecía a Jacob. Lo hizo con tanta presión. Mi labio superior se retiró como un acto reflejo para mostrar mi implacable dentadura y un potente rugido retumbó en todas las paredes de alrededor cuando salió por mi garganta. quería abrirme el torso para comerse mis órganos y la prenda era un estorbo. incluso ahora me parecía olerle. 241 . lo que ese horrible monstruo quería en realidad. y me mareé. estampándome la espalda contra la pared. y entonces me espabilé como si me hubieran echado un cubo de agua helada. Mi fuerza vital respondió instintivamente a la llamada de mi aro de cuero de una forma salvaje y feroz. pero me apresó otra vez contra la pared. jamás. Por primera vez en mi vida. La rasgó con sus afiladas uñas con impaciencia. reduciéndola a unos retales que cayeron sobre la calzada. cada parte de mi cuerpo. que el estruendo hizo eco en los paramentos colindantes y el muro se agrietó. como un móvil. Mi corazón ralentizó al máximo el número de latidos y cada músculo de mi cuerpo se tensó hasta volverse duro como el mármol. Aunque luché para impedirlo. De repente. no tocaría lo que no era suyo. sus manos eran tan enormes. mi sangre de vampiro se hacía con mis venas y se volvía helada. siempre estaba dentro de mí. Sentí cómo el calor desaparecía de un ramalazo. La pulsera vibró de nuevo para avisarme y. horrorizada y asqueada.Se abalanzó sobre mí. lucharía por mí. No quería comerme. y empezó a olerme con voracidad mientras jadeaba como un animal. No sabía de qué forma ni por qué era así. Él me daría fuerzas. Comprendí. del golpe. me acordé de por qué lo hacía. pero todo mi ser. Intenté zafarme con todas mis fuerzas.

mirándome de una forma maníaca y neurótica. sin embargo. Se disponía a rasgar mi blusa. aunque no tenía tiempo para pensar en ello. Enganché mis manos a la suya y tiré de sus dedos hasta que oí el crujido de sus falanges. y caí de pie en la calzada. Era repulsivo. emitiendo unos sonidos profundamente guturales. Me puse en posición de ataque.Se paró en seco cuando iba a arrancarme el tercer botón. saltó enloquecido en mi dirección y. y me miró con sus ansiosos ojos amarillos. tomando impulso con el muro que tenía a mi izquierda. sin dejar de jadear. y se quedó frente a mí para esperarme. en vez de apartarse. Inicié la huida. de un manotazo. Esta vez se retorció con un rugido estremecedor cuando hinqué mi dentadura y le rompí el hueso del brazo. saltando a un lado. salí despedida de frente hacia la pared. Finté el ataque de sus fauces con un movimiento veloz y ágil y me arrojé hacia él de nuevo. Desplacé mi cuerpo unos pasos lateralmente y él hizo lo mismo para quedarse delante. Con un movimiento enérgico y enfurecido. aprovechar cada oportunidad. ya que lo arremetió contra mi cabeza. Me soltó súbitamente. Permaneció quieto. Ese monstruo no había contado con esta transformación que a mí también me había dejado perpleja. pero no le di opción. así que corrí hacia él y me lancé a su cuello con un salto más grácil y preciso de lo normal. Me incrustó contra el paramento. sujetándome por la garganta con una sola mano y me levantó del suelo. Aunque le asalté con toda mi potencia. sobre mí. Levanté mi pierna. sin embargo. Tenía que salir de allí como fuera. y lo lancé hacia el muro de enfrente. eso le entusiasmo más y se echó sobre mí. pero antes de que me diera tiempo a reaccionar. y consiguió agarrarme por el cuello. Se abalanzó. Estaba claro que no iba a dejarme marchar. Aulló de dolor cuando le clavé los dientes con saña. me aplastó contra el paramento 242 . agazapándome. Los observé fijamente con una mirada llena de odio y le enseñé mis dientes de forma amenazante para ver si se rendía. empujándolo con una inusitada fuerza. separé mis muñecas de su garra y conseguí apartarlo hacia atrás. gimiendo por el daño. era una presa demasiado grande para mí incluso como vampiro. No me dolió. colisionando estrepitosamente y produciendo un enorme boquete. Tuve que esquivar su gigantesco puño. furioso. Me alejé de un brinco y volví a intentarlo con extremada rapidez. girando con un movimiento vertiginoso para hacerle una de las llaves que mi padre me había enseñado. pero no pude engancharle la yugular.

haciéndole salir despedido de espaldas hasta que se estrelló en una de las paredes con otro ruido atronador. Cuando giré la esquina. encontré a mis amigas. acercándose a mí para tocarme la cara. me clavaba su mirada obsesiva y alocada mientras resollaba salvajemente. Se quedaron mirándome atónitas. En ese momento. ¿dónde estabas?! ―exclamó Helen―. ―¡Nessie. ¿te encuentras mal? ―Sí. ―Claro ―contestó Alison con el rostro todavía perplejo. ―¡NOOOOO! ―le chillé con todas mis ganas. Si no os importa. luchaba con mi otra mano para intentar rajarme los pantalones. Le separé un poco. Me atusé el pelo para que no lo hiciera y se detuvo a observarme―. ¡Estábamos buscándote preocupadas! ―Lo… lo siento ―murmuré. Un olor familiar se me metió por la nariz y lo seguí durante varios metros. en silencio. y le puse la mano derecha en la cara para que no se arrimara más y no me echara su aliento de amoniaco. ardiente como el fuego. ¿Dónde está tu bolsa con los zapatos? ¿Y tu cazadora? 243 . entendí por qué el poderoso Cayo no había podido exterminar a los licántropos. Ahora mis piernas no corrían. Entonces. volaban. Lo único que escuchaba era el zumbido de los edificios pasando a la velocidad del sonido a mi lado. Percibí el leve golpeteo de varios latidos de corazón y me dirigí hacia allí. yo seguía sin ser un vampiro completo y él estaba fuera de sí.y se pegó a mí por detrás. ―Espera ―dijo Helen. la pulsera reaccionó de nuevo. y estalló en su cara. me gustaría irme a casa. con las manos en su cara quemada. Mientras seguía en el suelo retorciéndose y gimiendo. obligándome a pararme para no tocarla―. Pero era imposible. En esta ocasión. estaba llena de restaurantes y locales. Seguí mi avance a un trote humano. haciendo fuerza con mi hombro y mi espalda. Llegué rápidamente a una calle más iluminada y con gente. ―¿Qué te ha pasado? ―me preguntó Helen. por favor. me… me he desmayado ―me inventé―. el aroma del perfume de Brenda era inconfundible. confundida y desorientada. Me apoyé en una farola con mis manos temblorosas e intenté relajarme respirando profundamente. la onda expansiva fue colosal. Vibró una sola vez con una energía extraordinaria e impresionante. yo eché a correr a toda velocidad. Estás muy pálida.

pero ni siquiera presté atención a su voz. podía oír y oler a la perfección los cuatro flujos de sangre que me rodeaban. así que mañana tendré que ir a poner la denuncia. y cuando me desperté. Y tanto que lo sabía. eran mis amigas. Todavía me temblaba el cuerpo entero. mi cuerpo no dejaba de temblar. Sin embargo. intrigada. ya no estaba ―abrí la puerta y me subí al coche―. por fin. Distinguía los ritmos cardíacos. Tan sólo podía escuchar el bombeo de la sangre que pasaba por su cercana yugular. mis amigas estarían en peligro. ―¿Cómo que la perdiste? ―quiso saber Brenda. A diferencia de mi madre. y cada vez me notaba más y más débil. si ese monstruo me había seguido.La esquivé y empecé a caminar hacia el coche. arrancó el coche para iniciar la marcha. anduvimos algunos kilómetros y comprobé que esa bestia no nos seguía en coche. Se clavó en mi cerebro como un cuchillo candente. No te imaginas la de depravados que hay por ahí sueltos. apagar toda mi sed. me la quité cuando me empezó el sofoco. tenía que entretener mi olfato con otros olores. No me quedé tranquila hasta que salimos de la ciudad. mis compañeras. tenía que beber. a mí se me debía de dar muy bien mentir. parecía que me la estuvieran raspando por dentro con un palo. Creo que me la han robado. no vayas tú sola ―me regañó Helen. así que se sentó en el asiento del conductor y. Pero la pequeñísima parte de mí que aún era humana consiguió hacerme ver y me di cuenta de que no las tenía que hacer daño. Y no solamente el de ella. ―¡Pues menudo susto nos has dado! ―se quejó Brenda. Luché con todas mis fuerzas contra ese deseo asesino que me atraía como un potente imán. los latidos. Alison conducía en el viaje de vuelta. incluso empezaba a sentirme débil. Mi cuerpo estaba muy debilitado y necesitaba sangre. quemándome la garganta. De pronto. 244 . la tensión arterial. y la cazadora la perdí cuando me desmayé ―volví a mentir. Bajé mi ventanilla y miré por ella para inhalar el aire del exterior. ―Sí. La boca se me hizo agua y la garganta me quemaba por la sed. ―La próxima vez. algo llamó mi atención. sentándose a mi lado. ―La tienda estaba cerrada. Brenda estaba hablando de algo. Has tenido suerte de que sólo te hayan robado la cazadora. cerrando su puerta―. porque todas se tragaron la sarta de mentiras.

Ya ni siquiera podía oír ni oler los flujos de sangre. Mi corazón seguía apagándose a cada minuto. tenía muchísimo. viendo su rostro por última vez. en que si me tenía que morir. eso añadiendo la energía perdida en la pelea con el licántropo y que llevaba mucho tiempo alimentándome de comida humana. Y lo estaba haciendo. la mejor de todas. Mi corazón pegó un salto y me espabilé un poco. igual que le había hecho a mi madre en su vientre. se iba parando como un reloj que se queda sin cuerda. no era un vampiro completo. mis sentidos se embotaron. Si no aliviaba mi sed pronto. pom. Estaba a punto de desfallecer. pom. el aire me hacía daño en los pulmones y el mareo aumentó. pom… Pom. Empecé a marearme y se me nubló la vista. Aguanté gracias a esa idea el resto del viaje. Mis manos temblaban de debilidad y de frío. si moría entre sus cálidos brazos. El esfuerzo de mi organismo al transformarme en casi vampiro había sido extremo. pom. por lo menos tenía que verle una vez más. Podría despedirme de él. Tragué saliva y cerré los ojos. pero ya era demasiado tarde. ―Déjala. Apoyé la cabeza contra el respaldo y vi cómo todo me daba vueltas. Pensé en él. por Dios! ¡Cierra esa ventanilla. ¿no ves que no se encuentra bien? ―escuché que decía Helen.. y mi alma dejaría este mundo en paz para velar por él desde el más allá para siempre. mi corazón acabaría sucumbiendo al quedarse sin sangre para bombear y me moriría sin remedio. Pom.. y también cómo mi propia sangre apenas fluía por mis venas. cuando mi mente proyectó la imagen de Jacob frente a mis párpados. decirle que fuera feliz por mí. podía sentirlo. apretando mis párpados. sería una muerte dulce. danzando la misma canción. … sonaban los cuatro órganos acompasados como si de cuatro bombos se tratasen. Respiraba con fatiga. besándole. Mi organismo ya no luchaba por sobrevivir. Mi corazón latía cada vez más y más lento. Tenía que aguantar hasta el aparcamiento del instituto. pom. Cuatro flujos bombeados.―¡Nessie. qué frío! ―me pareció que exclamaba Brenda. mi organismo no disponía de ponzoña para transformarme del todo y no viviría. Y parte de mí seguía siendo humana. 245 . Mi cerebro quería centrarse sólo en no morirse. lo justo para no desmayarme. cada vez más. pom. No tenía reservas de sangre y mi cuerpo estaba consumiendo la suya propia a un ritmo brutal.

tenía que intentar llegar a él. entonces ―dije con un hilo de voz. 246 . parecía mentira. ―Bueno. en este último día de septiembre. ya… me voy. abriendo la puerta del Ford. ―Nos vemos mañana ―se despidió Helen. nuestros padres nos van a matar ―se quejó Jennifer. Al escuchar su nombre. Se nos ha hecho muy tarde y nos tenemos que ir ya. todo mi cuerpo exprimió lo que le quedaba de energía. ―¿Es que ese chico nunca tiene frío? ―preguntó Alison. mis células y neuronas se llenaron de adrenalina para cumplir su última misión y pude incorporarme. ―Te acompaño ―se ofreció Brenda. ―Jacob te está esperando ―me dijo Helen. sorprendida de que sólo llevara sus pantalones negros cortos y su camiseta verde oscuro. le vi por la ventanilla de Helen y mi corazón saltó de nuevo. Me puse en pie como pude. ya las había cogido cariño. cerré la puerta y les dije adiós con la mano mientras se alejaban. No tenía fuerzas para despedirme. ―Sí ―murmuré con un nudo en la garganta ante esa imposible perspectiva. Nessie ―oí la voz lejana de Jennifer. ―No hay tiempo ―le avisó Alison―. acicalándose y mirándose en el espejo retrovisor de delante. ―La verdad es que no ―logré contestar con una sonrisa apagada.―Ya hemos llegado al aparcamiento. Entonces. pero en los pocos días que las conocía. ―Sí.

sosteniendo de nuevo mi cara entre sus manos. apartándome la cara de su pecho y sujetándomela entre sus suaves palmas para mirármela―. me alzó y me apoyó en su cuerpo. Eso hizo que pudiera moverme y caminar hacia él. Mierda. Frunció el ceño y empezó a mascullar con furia creciente―. Su mandíbula se cerró audiblemente y sus dientes rechinaron cuando comprendió el significado de mis botones arrancados. bajó la mirada y se fijó en mi blusa. a la vez que el calor le subía como un rayo por la espalda mientras estudiaba mi rostro. antes de que le diera tiempo a levantar un pie para ejecutarla. con las pupilas llenas de preocupación y ansiedad. Sin embargo. En cuanto llegó. mi corazón consiguió latir a trompicones muy lentos y torpes. Pude notar cómo su cuerpo se erguía para mirar al horizonte y empezaba a temblar. este otro efluvio… ¡es de esa cosa! ¡¿Te ha hecho algo?! ―escupió. Jacob me sujetó por la cintura. 247 . Su respiración se aceleró cada vez más hasta volverse en amenazantes gruñidos y sus ojos negros se llenaron de odio y agresividad. ―Jake… ―susurré a duras penas mientras me acariciaba el rostro impacientemente con sus cálidas manos y me metía el pelo detrás de las orejas. clamando venganza. Por supuesto. alarmado. Entonces. tus ojos… Y estás helada ―murmuró. mis piernas cedieron y se doblaron. ―¡Nessie. apretando la dentadura. impulsé mis brazos para rodear su cuello con mis pocas fuerzas y me sostuve en su cuerpo. Su semblante cambió y pasó de la furia a la ira incontrolada en una fracción de segundo. desprendiendo fuego por todos sus costados. ahora su tacto era más tórrido que nunca. ―Tu propio olor es diferente. se quedó paralizado. pero… ―de repente. Ya era feliz. enseguida notó que me pasaba algo y se acercó a mí corriendo. ¿qué te ha pasado?! ―exclamó.DONACIÓN Cuando me giré y lo vi de cerca.

alarmado y angustiado. podía morirme allí y sería muy dulce. Al cabo de un minuto. temblaba. 248 . como… hice… con mamá ―pude abrir mis párpados y las lágrimas rodaron por mis mejillas cuando por fin observé mis adorados ojos negros. tomándome en brazos. Los ojos se me cerraban y apenas podía respirar. Su cuerpo caliente y cómodo me reconfortó. que me miraban desesperados. Pero ahora… mi cuerpo… consume… mi sangre…. mi corazón… está… dejando… de latir… Me… estoy… muriendo ―jadeé. con mi cuerpo ya casi inconsciente colgando. podía oler la tierra húmeda y la vegetación mojada. Se quitó la camiseta y se alejó veloz entre los grandes pinos y abetos. sentada.―¡Nessie! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Qué te ha hecho?! ―exclamó. tenía muchísimo frío. me escurrí y no pude llegar a su boca para cumplir mi último deseo. Mi corazón apenas latía ya. Mis ojos se cerraban. Me la sujetó. Me quedé sola en el bosque. acompañada solamente por los sonidos típicos de la naturaleza en la noche. y aceleró. con la espalda y la cabeza descansando en un árbol. y acercó sus ardientes labios a los míos―. Pero Jacob era muy rápido. entre mi pelo. Deslizó sus manos hacia mi nuca. rindiéndose a lo inevitable. Sus palabras se clavaron en mi alma en el mismo momento en que mi organismo empezó a desvanecerse. ―¡No! ¡No lo permitiré! ―murmuró con rabia contenida. Me… transformé… en vampiro… y pude… escapar ―cogí aire y descansé un par de segundos para seguir hablando―. ―¡NO! ―gritó. mi cuerpo no podía moverse y estaba congelado. Te quiero. ―Sé feliz por mí ―fue lo único que conseguí exhalar con un hilo de voz mientras caía. ―No… no ha podido… tocarme ―murmuré a duras penas entre la fatiga―. y no me dio tiempo a contestarle. aproximando mi rostro al suyo para besarle. podía oír los silbidos de mis bronquios cuando intentaban coger oxígeno. Me levantó un poco para arrimarme a él y mi cabeza cayó sobre su hombro. ―Jake… ―le llamé sin apenas voz. Se adentró otro poco y me dejó con sumo cuidado en el suelo. ¿me oyes? ―me susurró―. estábamos en el bosque que había cerca del instituto. Arrastré mi mano de su nuca a su rostro para tocarlo―. Jake…. mezclado con la furia que aún había en su mirada. poniéndome la mano en la mejilla. Yo también me niego a perderte. Echó a correr a toda velocidad.

Era Jacob en su forma lobuna. Me quedé más helada de lo que estaba. son rojo escarlata. lo sabes. Jake… ―mis ojos volvieron a cerrarse. Pues bien. su expresión cambió. Cuando volvió a aparecer ante mi vista. pero de noche es muy difícil encontrarlas. angustiados. ―Jake… Levantó del terreno su enorme cabeza y se acercó a mí. De pronto. ―Mírame ―me ordenó. mirándome a los ojos fijamente―. con la mirada en el suelo. Estaba tan débil. Vas a chupar mi sangre. buscando algo con su nariz. giró el torso para agarrarme de la cintura y pasó mi pierna por encima suyo para ponerme de frente. Tienes que tomar sangre para que tu cuerpo no tenga que hacer eso. raudo. pero no tenía fuerzas para levantar la mano. afónica. emitiendo unos profundos y agudos gimoteos. vas a beber de la mía. esto es lo que vamos a hacer ―me habló con decisión. Sus expresivos y llorosos ojos negros se clavaron en los míos y me observaron durante un rato. No hay tiempo. Se paró frente a mí para mirarme de nuevo y dio un pisotón en el suelo con su inmensa zarpa para girarse y adentrarse una vez más entre los árboles a la velocidad del viento. Ya he buscado presas. se presentó ante mí a dos piernas. que parecía una muñeca de trapo. Nessie ―acarició mi rostro con vehemencia―. Yo estoy aquí.Un ruido de pisadas hizo que mis párpados se levantaran. meneando mi cara. le llamé de nuevo. Se sentó a mi lado. ―Jake… ―sollocé al ver que se había ido. ―Vale. Quería acariciarle. Necesitarías un animal considerable. sobre él. nervioso. Se incorporó y se puso a dar vueltas. Se paraba a rastrear y después sólo se veía un borrón marrón bermejo que se alejaba como una exhalación. ―Quédate… conmigo… hasta… el final ―jadeé. Me acarició la cara con su hocico y me dio varios lametones. Así lo hice―. y mi condición de 249 . y lo único que encuentro son alimañas y animales nocturnos. Corría de aquí para allá a toda velocidad. En unos segundos. Lo veo en tus ojos. ―No. Tuvo que sostenerme la cara con sus manos para que pudiera mantenerla erguida. soy grande y fuerte. Me lamió y me frotó con su cabeza. ―¿Qué…? ―Tu organismo está absorbiendo su propia sangre porque tu lado vampiro la necesita. moviendo la cola con ansiedad.

pero la idea de tomar el plasma de Jacob me asustaba.. pegó su frente a la mía y me habló con un susurro. Con un jadeo salvaje. Nunca… he tomado… sangre… humana… así de… fresca.. yo te lo he enseñado. haciendo que su cabeza chocara contra el tronco. sé que puedes ser muy cuidadosa y precisa. la mía es un poco animal ―bromeó. pero no pudo. borbotón y torrente mi instinto de vampiro se despertó de su agonía y empecé a oler su sangre. pero no se movió ni se quejó más. Seguro que mi sangre es muy caliente y apetitosa. Vamos. tú no eres venenosa. Podía escuchar el potente latido en su cuello. Al ver que no surtía efecto. emitió un gemido sordo. lo intentó. Sé que puedes hacerlo. nena. No… estaría… bien ―resollé ya con ansia. ―Pero… si empiezo…. Tómatelo como una donación de sangre para una transfusión ―Jacob observó mis ojos sedientos y acercó del todo mi rostro al suyo para susurrarme en los labios con seducción―. ya se me hacía la boca agua. no… no podré… parar… ―musité casi sin aire. Allí Carlisle te dará más sangre. Con tanto rajar. Confío en ti. en un intento de relajarme. ―No puedo… No puedo… hacerlo. Luego la tendrás que tapar con los dedos para que no salga la sangre a borbotones y pueda curarse pronto. De lo único que tienes que preocuparte es de no abrirme la yugular del todo y de parar a tiempo ―¿y le parecía poco? Mis manos empezaron a temblar y me acarició la cara otra vez―. ―Sí.metamorfo me permitirá recuperarme pronto. ―Bueno. ―Si… te muerdo… ―No pasará nada. 250 . Jacob apretó la mandíbula y se retorció un poco. me lancé a su cuello. Pero recuérdalo bien. agarrándose a las raíces del árbol con tensión. clavándome sus intensas pupilas con determinación―. olía demasiado bien. Puedes sacarme un par de litros tranquilamente. Demasiado―. Le hice una pequeña muesca en la yugular con mi colmillo y le clavé los dientes alrededor de la herida para fijarme y empezar a succionar. Te he visto atacar desde que eres pequeña. Con que la tapes un minuto. ni… beber… tu… sangre ―sólo con decirlo. con eso será suficiente para que te recuperes y pueda llevarte a casa. sí que puedes. Mi corazón quería latir con fuerza al tenerlas tan cerca. la herida no se cerrará si es un torrente continuo y me moriré desangrado. asustada―. servirá.

de lo hirviente que estaba su líquido. todo mi organismo entró en calor. recordé que era mi Jacob al que le estaba quitando la vida y me aparté de su cuello urgentemente. ardían. lo necesitaba como un drogadicto necesita su dosis. mezclado con el suyo. a la vez que un chorro de sangre salía disparado hacia mi blusa. medio humanos. Entonces. Cual fue mi sorpresa cuando vi que sólo tenía una pequeña cicatriz rosada. éste empezó a absorberla y su vida se mezcló con mi escasa sangre. La energía me subió como un chute de adrenalina y la excitación que su sangre me producía me dominó. Un minuto.Empecé a beber su sangre en sonoros tragos. latiendo con vigor y potencia. un minuto. noté cómo mi corazón renacía. por favor! 251 . llorando. Me arrimé todo lo que pude a él para sorber más. Mis vísceras y mi propio plasma. su sangre me volvía loca. por favor… ―supliqué entre lágrimas mientras le acariciaba la frente y la sien. Todo mi cuerpo se revitalizó al instante y sentí cómo cada célula de mi cuerpo se volvía vigorosa y fuerte. me indiqué nerviosamente a mí misma en mi mente. era lo mejor que había tomado en mi vida. presionando la raja bien para que no se escapara ni una gota de sangre más. Pero yo no podía parar. ―¡Jake! ¡Jake! ―le imploré. El corte se había cerrado completamente. acariciando su rostro ansiosamente con las dos manos―. estaba muy. aún no. y cómo mis músculos se volvían blandos y carnosos. Tan pronto como me llegó al estómago. Me apresuré a taparle la yugular con los dedos. por si acaso la herida no se había curado del todo. ¡Aguanta! ¡No me dejes. ―¡Jake! ―chillé. ―Nessie…. Me cercioré de que había pasado más de un minuto y retiré mis dedos con mucha prudencia. aferrando sus hombros con mis manos para que no se moviera ni un centímetro. Le levanté la cabeza con la otra mano y se la sostuve contra el árbol. me estoy… mareando… ―murmuró sin apenas voz. Tomé unos cuantos tragos más… … hasta que sus manos dejaron de sujetarse a las raíces y su cabeza cayó sobre mi clavícula. muy caliente y extremadamente deliciosa. un chispazo de discernimiento emergió en mi cerebro humano. angustiada. ―Jake. poniéndomela perdida. Tenía que tomar un poco más. incluso mi mordisco casi había desaparecido.

rezando para que no fuera demasiado tarde. ―Lo conseguiste. Seguí frotando su cara ansiosamente durante un buen rato. Abrí mi blusa de un tirón y me la quité para limpiarle la cara con la parte de tela que estaba limpia. sintiendo el pálpito de nuestros corazones en nuestros pechos y escuchando los sonidos del bosque nocturno. correspondiéndole la sonrisa y pegando mi frente a la suya. maravillado. Me eché sobre su pecho desnudo a llorar desconsoladamente. escapándoseme una sonrisilla. ―Eres tan preciosa… ―susurró a duras penas. ―Tengo… que… comer algo ―balbuceó casi mudo. Lo conseguimos ―le corregí. 252 . ―Lo siento ―sollocé cuando ya fui capaz de hablar. Levanté la cabeza súbitamente. me repasó de arriba abajo y después se quedó mirándome a los ojos. El nudo saltó y se escaparon las lágrimas que había intentado contener delante de Jacob. pequeña ―susurró apenas. aunque ya estaba limpia. Tenía un enorme nudo en la garganta que no se iba. Notar su tórrida y sedosa piel pegada a la mía me estremeció e hizo revivir a todas mis mariposas y mis taquicardias. ―Guau ―quiso exclamar. aunque sólo le salió un murmullo sin brío. por fin. casi había matado lo que más me importaba del mundo. pero esta vez para abrazarle. Rodeó mi espalda con sus debilitados brazos. me sujetó la muñeca y me quitó la blusa de la mano para que dejara de limpiarle. no hables ―le contesté en voz baja.Su cuerpo yacía en la tierra sin un atisbo de vida y su rostro estaba completamente pálido y manchado por la sangre que había en mis manos. sonriendo con una frágil sonrisa torcida. Me separé y le toqué la cara con inquietud. atestiguando que estaba bien de verdad. Nos quedamos así unos minutos. Tiró suavemente hacia él y mi pecho se unió al suyo. en silencio. fundiéndonos en un abrazo. las descargué sobre su hombro y él apretó frágilmente su abrazo. como si borrando su inexistente sangre también fuera a eximirme de mi culpa. ―Cállate ―murmuré. con el corazón latiéndome. ―¡Jake! ―me arrojé a su cuello. quedándome en sujetador. Mientras le limpiaba el rostro. ―No. a mil por hora. ―Shhhh. ―Sí ―aceptó. ya tenía algo de color. Después de observarme otro poco.

Sus brazos me estrecharon aún más y estuvimos así otros pocos minutos. sabía que lo conseguirías. extrañada. mordiéndose el labio. ―Eso ya lo sé. rodeándole el cuello con mis brazos frente a su pecho desnudo mientras él me sujetaba por la cintura. ―¿Ves cómo estás más cómoda así? ―espetó de repente. acariciando mi mejilla con el dorso de su mano―. Me despegué para mirarle. que es lo que realmente importa ―afirmó con un murmullo. Mi nueva sangre se me subió de golpe a la cara. Me fijé en nuestra postura. quejumbroso. Me eché sobre su hombro y le abracé de nuevo. Te has arriesgado demasiado. en sujetador. pero se quedó a las puertas―. ―Bueno.―Lo has hecho muy bien ―murmuró. ―Tengo que reconocer que tu sangre me vuelve loca ―admití con una sonrisa. sólo tu sangre ―entonces. Te dije un par de litros y tomaste mil por lo menos. Todo yo te vuelvo loca ―sonrió como pudo. No pude evitar sucumbir a su gran esfuerzo de quitarle hierro al asunto. ―Todavía estoy un poco mareado ―alegó. ―¿Te das cuenta de que me has salvado la vida? ―musité. apretando mi abrazo―. sin hablar. ―Y tú el mío ―murmuré finalmente. ―De momento. yo confiaba en ti. Además. tú salvaste la mía ―me respondió con un susurro. 253 . poniéndome de pie al instante. ―Cuando me imprimé de ti ―confesó―. sonriente. se estaba tan bien ahí. ―¿Así? ―me separé para mirarle sin comprender. ―¿Yo? ¿Cuándo? ―quise saber. ―Ya veo que te has recuperado del todo ―le reproché. ―Pero si casi te mato ―me lamenté. pero eso no tenía pensado reconocérselo. ―La verdad es que casi me dejas seco ―intentó bromear con entusiasmo. ―Sentada como las niñas grandes ―me contestó. Pues sí. Siempre has sido mi ángel de la guarda. Yo estaba despatarrada sobre Jacob. Mi garganta se vio bloqueada por un instante. ―Paraste a tiempo y tú estás bien. Tú eres mi ángel. mi rostro cambió y se puso serio―.

Agarré mi blusa y me limpié a fondo. ¿Cuántas? ―No sé. alarmado. Parecía que estuviera sosteniendo a un borracho. Caminábamos haciendo eses por el bosque. ―No…. ―Espérame aquí ―le dije. ¿cuántas quieres? ―¿Invitas tú? ―me preguntó con una sonrisa. junto al asfalto. ―Será mejor que te limpies ―me señaló el pecho con el dedo y me miré sorprendida. Se quedó mirándome y me echó otro repaso. preocupada. creo. Es lo menos que puedo hacer. alucinada. Me dirigí a ese sitio y las vi tiradas en la tierra. Diez o así ―propuso. encogiéndose de hombros. Aún así.―¿Puedes levantarte? ―le pregunté. Asintió y se despegó de mí para iniciar la marcha de nuevo. Si supiera que en ese momento estaba en el Cielo… Tuve que obligarme a respirar. podemos ir ahí. ―Claro. Me quedé de rodillas a su lado―. y él se apoyó en el tronco para no caerse. Se echó encima de mí. ―Lo siento. hasta que finalmente vimos la carretera. Luego puedes ponerte mi camiseta. Volví a poner su brazo sobre mis hombros y empezamos a andar. Le ayudé a levantarse. separándose un poco de mí para mirarme. Yo también tenía algo de sangre que había traspasado la tela―. agachándome en cuclillas. estampándome en el árbol que tenía detrás. Pero necesito comer algo para recuperarme. Voy a por las hamburguesas. Se las cogí y me acerqué a él para ponérselas. ―Por supuesto. poniendo su brazo por encima de mis hombros. ―Hay una hamburguesería por aquí cerca ―recordé―. acariciándole la cabeza con los dedos―. ―Sí. no te preocupes ―sólo me salió un susurro. ¿te he hecho daño? ―me preguntó. no tenía fuerzas ni para aguantarse en pie. se tambaleó y no me dio tiempo a sujetarle. ¿no te parece? ―le sonreí. Si entraba en mi casa llena de vampiros con la sangre de Jacob… Me froté bien hasta que me cercioré de que no quedaba ni un rastro y recogí su camiseta del suelo. ―¿Puedes traerme las deportivas? ―me pidió mientras me la estaba poniendo―. 254 . ―¡¿Diez?! ―exclamé. asistiéndole mientras se sentaba detrás del primer pino del bosque. Están detrás de aquel abeto de allí.

Cogí la bolsa. Estoy muerto de hambre ―me contestó a mis espaldas. Genial. Tiré la bolsa al suelo y me arrodillé a su lado otra vez. ―Vuelvo enseguida ―le calmé. si quisiera. no quería dejar a Jake tanto tiempo solo. me lo entregaron. A saber lo que estaban pensando. ―De acuerdo. come ―se la arrimé a la boca. ―Antes me diste de comer tú y ahora te doy de comer yo ―le susurré―. nerviosa. ya te echo de menos ―me dijo cuando estaba caminando hacia la carretera. Le dio un gran mordisco y apenas lo masticó. diez hamburguesas dobles ―le di un beso en la frente y me levanté. con lo que comía él. pagué y me fui por piernas de allí. El pobre no tenía fuerzas ni para cogerla por sí solo.―Dobles ―especificó con otra sonrisa. Además. tenía los pantalones manchados de tierra y estaba despeinada. mirándome atontado. Nada más entrar. un poco desilusionada. ―Sí. O sea. Abrió los párpados poco a poco y me miró con los ojos apagados. tenía los ojos cerrados y me asusté. tenía los brazos extendidos sobre sus piernas como si no tuvieran vida. a que prepararan mi enorme pedido. saqué una hamburguesa y le quité el papel que la envolvía. ―Toma. por favor. Pestañeé. con tal de verle esa sonrisa suya para siempre. Respiré aliviada. dándole palmadas en la cara para que se despertara. La camiseta de Jacob me quedaba muy grande. ―¡Jake! ¡Jake! ―voceé. ―Tengo mucho sueño y estoy muy cansado ―balbuceó casi sin aliento. Resoplé para mis adentros. sujetándola con las dos manos para que no se me desparramase ni un trozo de lechuga. perpleja. sería capaz de comprarle la hamburguesería entera. aunque no sé de qué me sorprendía. ―Eres una buena enfermera ―murmuró con un amago de sonrisa. Aunque también entendía que tuviera hambre. satisfecha de que ya me echara en falta. con la donación que me había hecho… Crucé la calle y entré en el establecimiento. Por fin. lo tragó casi entero. ―No tardes. 255 . Cuando llegué junto a él. que era sólo por las hamburguesas. Esperé. la gente ya se me quedó mirando. así que come y calla.

sacándola de la bolsa. ya levantó los brazos para sujetarla él mismo. ―¿Te hice daño? ―le pregunté con un hilo de voz. quiero decir. ya más reanimado. gracias. ―Es que estás muy rico. 256 . Estás loca por mí. bueno. palmeando mi barriga. Me senté a su lado. pero lo que más cosa da es la succión. ―Cállate y come ―le empujé la cara con la mano mientras yo también me reía. masticándolo muy poco―. siguiendo la broma. fue entonces cuando me desmayé ―se encogió de hombros como si fuera lo más normal del mundo y abrió la novena hamburguesa―.Se rió sin fuerzas y le dio otro mordisco a la comida. ya me produce escalofríos y todo ―comió otro bocado y siguió hablando―. A la cuarta hamburguesa. Mi cuerpo vibró de felicidad cuando le vi tan recuperado. dándole un bocado a su comida. lo sé. se la terminó de cuatro mordidas. ―No. Y luego está cuando tragabas mi sangre como si fuera agua. ¿Quieres? ―me ofreció. Se metió otro trozo de hamburguesa y lo tragó. ―Bueno. ¡Uf! Sólo de acordarme. me llegó tu olor de siempre y ya no me importó nada. con la que hizo exactamente lo mismo. Se carcajeó con satisfacción y se comió la última hamburguesa de dos mordiscos. mirándome con una gran sonrisa―. ―Qué bien. esta vez con más brío―. avergonzada. Te gusto más de lo que crees ―afirmó. Ya no tenía ni una señal de cicatriz. menos mal que tengo un buen estómago ―paró de comer para mirarme―. me dejaste el cuello machacado ―le dio un respingo―. casi parecía que me habían invadido unos fuegos artificiales. y le observé mientras comía una tras otra. la verdad ―me contestó. así que le saqué otra. En unos segundos. El mordisco duele lo suyo. Después. ―¿Ves? ―mordió otro trozo y se lo tragó―. La comida había funcionado. Lo has dicho. Estoy llena ―bromeé. Tú lo acabas de decir. también me has traído una botella de agua ―dijo. pero verle en esa situación por mi culpa me dolía como si me clavaran un cuchillo en el corazón y le dieran vueltas. que sabes muy bien ―admití con una sonrisa. ―No me extraña ―contestó. ¿no? ―Sí ―asentí con una risilla. no es agradable. más tranquila. ―No disimules ―se rió. estoy muy rico.

Una droga imposible de rechazar. ya no me podía controlar. ¿Te tocó? ―me preguntó de repente. que me caí de nuevo espatarrada sobre él. Alcé un poco la barbilla para que pudiera recorrerme el cuello más fácilmente. 257 . Entonces. Sabía que debía pararlo.La abrió y se bebió la botella entera de dos litros. me sujetó otra vez por la muñeca y tiró de mí de tal manera. Introdujo sus calientes manos por debajo de la camiseta y las deslizó por mi espalda para acariciarla. y así lo hizo. así es como tragabas tú ―me contestó. levantó el rostro para clavarme su mirada de nuevo. El aire se me escapó audiblemente de los pulmones y metí mis dedos entre su pelo para acercarle más a mí. me clavó su intensa mirada de siempre y la botella se me resbaló de la mano. rozando su boca con suavidad. Yo era una adicta y él era mi dulce y ferviente droga. Mi corazón ya no podía latir más deprisa. de su aliento. casi como un susurro. ―Así. Comencé a arrepentirme y a sentirme culpable por dejar que el ambiente se calentase―. Y ese era el problema. Me puse nerviosa. ―Me encanta tu olor de siempre ―susurró en mi cuello. Me puse de pie para quitársela y le arreé con ella en la cabeza. Una vez que había probado el roce de sus dedos. confusa. ―Hay que ver cómo engulles ―me mofé. Me arrimó tanto. entre risas. porque no podía ni quería hacerlo. todavía no estaba preparada para darle una respuesta respecto a mis confusos sentimientos. el deseo que sentía por él era demasiado irrefrenable. que nuestras frentes se rozaban. Empecé a hiperventilar cuando hundió su rostro en mi pecho y lo subió para olerme el cuello. su abrasadora boca y su ardiente piel sobre mi piel. Nunca me había imaginado lo mucho que me iba a costar no sucumbir a la tentación. de sus labios. Mi cuerpo y mi mente se negaban en rotundo. de unos pocos tragos. no quería. Mi alma entera se estremeció en el momento en que me apartó el pelo y sus calientes labios rozaron mi piel. Cuando le iba a dar otro golpe. que aunque sabía que tenía que dominarme. burlándose y gesticulando con la botella. ―Dime la verdad ―murmuró con el semblante serio. cuando ya iba a entregarme a mis deseos. las mariposas aleteaban como locas y las cosquillas ya estaban instaladas en mi muñeca derecha. Colocó mis brazos sobre sus hombros y desplazó sus manos hasta mi cintura. Todo mi ser se moría por sentir sus tórridas manos. Parpadeé. pero la atracción que sentía por Jacob era tanta o más que la que sentía por su sangre.

―Vamos. Se levantó. ―Tenemos que irnos ―advirtió con gesto grave. ―¡¿Viene… hacia aquí?! ―mis manos temblorosas se aferraron a él con más fuerza. ya sabía de sobra que nos intentaría seguir. ―Estalló. la pulsera estalló a tiempo y conseguí escapar ―le contesté con toda la tranquilidad que pude. ―Me transformé en vampiro y pude defenderme. El repugnante olor a amoniaco me llegó enseguida y después escuché los gruñidos a nuestras espaldas. le buscaré. ―Pero lo intentó. con un movimiento de cabeza. que tuve que sujetarme a su cuello para no caerme hacia atrás. Me agarré a su cuerpo lo más fuerte que pude y salimos a toda mecha de allí. mirando a un lado con ojos incisivos. ―Bien ―asintió finalmente. ―Tranquila. Sentí sus manos temblando en mi espalda y noté cómo le subía el calor por la columna vertebral―. estábamos junto a su moto. sosteniéndome en brazos. Luego. puedo olerle. sabía que saldría corriendo para ir tras ese monstruo. De pronto. Si le contestaba que sí directamente. Me dejó en el suelo y se montó. que mis piernas ni siquiera me respondían. Se quedó un rato pensativo. Estaba tan asustada. Porque si a esa cosa se le ocurrió rozarte un solo pelo. apretando los dientes con furia retenida. ―Sí. fue tan repentino y tan rápido. Tenía que suavizarle la verdad. Hundí mi aterrorizada cara en la 258 .―¿Qué? ―Quiero saber si ese hijo de puta te hizo algo ―masculló. intentando transmitírsela a él. le conocía demasiado bien. y echó a correr hacia el aparcamiento del instituto a toda velocidad mientras yo escondía el rostro en su hombro. Viene hacia aquí. ¿Como aquel día con tu madre? ―quiso saber. sube. Me negué a mí misma a mirar atrás. ¿no? ―farfulló con rabia. Primero te sacaré de aquí. pero esta vez lo hizo mucho más fuerte. Lo lanzó de espaldas y le quemó la cara y todo. Al minuto. Extendió su mano y me ayudó a sentarme tras él. se enderezó. le perseguiré y le torturaré arrancándole cada parte de su asqueroso cuerpo para que se lo trague él mismo. rechinando los dientes―. ―No. no me tocó ―contesté con un susurro.

Cuando la abrí y salí al exterior. En ese momento. No dijo nada. aún consternada―. alarmada. hasta que ya no pude oír ni oler nada. atormentada. Le dio una patada a la puerta para abrirla y mi madre vino tras nosotros inmediatamente. en dirección a la puerta. apretando mi abrazo con rabia. Durante el viaje por el sendero. Al llegar por fin. ansiosos y afligidos. pero yo ni siquiera escuché lo que decía. a pesar de la gran velocidad a la que nos desplazábamos. estudiándome con sus ojos dorados. Los bramidos y aullidos se fueron alejando cada vez más. La enorme mesa de cristal estaba hecha pedazos. se escuchó un portazo y mamá y yo nos volvimos a la vez. sobresaltadas. delante del porche. Mamá me sujetó justo en el momento en que salté para perseguirle. Salió en su busca 259 . Mi padre la había destrozado y la había reducido a miles de trocitos de vidrio. El trayecto hasta mi casa se me hizo largo. mientras ella me acariciaba el pelo para tranquilizarme. Estaba angustiada. Me había traído a casa para ponerme a salvo y ahora se había ido tras ese monstruo. ―¡No! ¡Jake! ―grité.espalda de Jacob y éste aceleró. Jacob me tomó en brazos otra vez y me llevó presuroso hasta el interior del edificio. Miré a mi alrededor. Giré la cabeza y vi el por qué de ese estruendo que me había asustado de camino. Me abrazó y me eché a llorar en su hombro. Al entrar de nuevo. No levanté el rostro de su cuello hasta que me dejó tendida en el sofá. y Jacob no estaba. vi sus pantalones negros y sus deportivas destrozados en el suelo. Mamá se puso delante de él y empezó a tocar mi cara frenéticamente con sus frías manos para verificar mi estado. ―¡No puede ir! ¡Todavía está débil por salvarme! ―sollocé. seguramente al ver las imágenes grabadas en mi mente de lo que había pasado. me di cuenta de que faltaban todos. ―Sí… De repente. ―Tu padre se puso como loco cuando vio lo que te había intentado hacer esa bestia ―explicó mamá. se escuchó un estruendo que me asustó y me hizo pegar un bote en el asiento. Intenté zafarme. recordé su frase y me di cuenta de su significado: primero te sacaré de aquí. me llevó dentro de la casa. levantándome para dirigirme a la puerta. ―¡¿Estás bien?! ―me preguntaba. papá ya le había contado lo que había pasado. pero sus pétreos brazos eran demasiado compactos y fuertes para mí.

mirando espantada a lo que quedaba de la mesa―. no podrá con ellos. porque esto se lo tomaría como algo personal. por si se le ocurriera buscarte por aquí ―me quedé muda. taciturna. Carlisle y Esme se han ido al aeropuerto para ver si pueden conseguir unos billetes a Paris y visitar a su amigo Louis. se guardaría sus pensamientos para que no se enteraran de nada o les daría una orden con su voz de máximo Alfa. 260 . ―Tranquila.para matarlo. Jasper y Nahuel le siguieron. pero a mí quien más me preocupaba era Jacob. Alice y Rose están de guardia en el bosque. Esas horribles pesadillas me vinieron a la cabeza y mis piernas empezaron a temblar. Tu padre y tus tíos son fuertes. Aún no se había recuperado del todo y él se había marchado en solitario. Eso lo sabía de sobra. Tuve que apoyarme en la pared cuando sentí en mi estómago el enorme pinchazo. Emmett. no querría poner en peligro a nadie más. ―Pero ahora… ―murmuré. todo va a salir bien ―me calmó con voz serena―. ¿Qué pasaba si se topaba con ese monstruo él solo? ¿Cómo iba a enfrentarse a él? Sabía que no llamaría a ninguno de sus hermanos. Carlisle quiere averiguarlo todo sobre los licántropos.

―¿No? Bueno. sentada en el banco-arcón de la ventana.ESPERA La lluvia que había empezado a caer repiqueteaba contra el cristal del ventanal de mi habitación. ―No. como si el negro cielo se uniera a mis sentimientos y quisiera reflejar lo que pasaba dentro de mí. puede que los semivampiros reaccionéis de esa manera tan extrema y excepcional al veros en serio peligro. y al cabo de un rato se acercó a mí para sentarse a mi lado. se notaba que para distraerme un poco―. y eso es bueno ―apartó mi pelo hacia atrás y me dio un beso en la mejilla―. Esta era la quinta vez que me lo había preguntado desde que mi familia había regresado con las manos vacías. cielo? ―me preguntó. no sé ―volví a exhalar. ―Puede ser. 261 . No habían encontrado rastro del licántropo. ―¿Quieres que te prepare algo. ―¿Sabes? Estamos muy sorprendidos por tu transformación ―dijo. Para encima. visiblemente preocupada. desganada. Lo azotaba casi con rabia y angustia. Mamá se quedó en silencio. Aún así. mamá picó a la puerta y la abrió. gracias ―murmuré sin ganas. la despegué de mi pecho para levantarla un poco e inhalé su maravilloso olor. Todavía llevaba puesta su camiseta. siempre he sido un bicho raro ―suspiré. Eres especial. papá y Emmett salieron a buscarle. Parecía que se los hubiese tragado la tierra. inspirando su aroma de nuevo y apretando el cojín que tenía en el estómago. Nahuel dice que a él y a sus hermanas nunca les ha pasado eso. Mientras esperaba al amparo de la oscuridad de la noche. Es increíble. ―No eres ningún bicho raro. mirándome. la lluvia había tapado cualquier pista de los dos. Ni de Jacob. Además. Seguramente la vida de Nahuel y sus hermanas nunca haya peligrado.

bajo la lluvia. puesto que nadie es propiedad de nadie. Me acordé de lo que había sentido cuando la pulsera había vibrado en mi horrible encuentro con ese engendro. el hecho de que lo intentara. lo había hecho ante todo por defender esa idea. escuchando los golpeteos de la lluvia en el vidrio y escrutando las sombras de los árboles para ver si veíamos algo bermejo que se moviera. había estallado. ni en nada. ―No es tan primario como decía papá. por descontado. ¿Sentiría él lo mismo. sin embargo. Hasta sabe conducir. ¿por qué tardaba tanto? Seguía fuera. Y Jacob estaba ahí fuera solo con ese licántropo. acariciándome la sien. Abracé más fuerte el cojín para que no saltara el nudo de mi garganta. Ni en eso. ―Lo sé. Creemos que el licántropo pudo haberla robado para tener tu olor y poder seguirte. Ya eran las cuatro menos veinte de la mañana. arrimando mi cabeza a su hombro para que la apoyara―. tal vez enfrentándose a esa cosa por mí. si pudo robarla rodeado de vampiros ―contesté sin dejar de mirar al exterior. No podía quitarme de la cabeza la ira que había experimentado cuando me encontré con él y se había fijado en mi blusa rota. Sus ojos clamaban venganza. Me dio otro agudo pinchazo en el estómago y apreté un poco más el cojín. Pero todavía estaba débil por darme su sangre ―sollocé. Jacob es más fuerte de lo que todos creen ―afirmó. Y por eso me había transformado en un vampiro. ni siquiera detectamos su asqueroso olor ―señalé―. Tu padre y yo le estaremos eternamente agradecidos por salvarte la vida. No en un sentido literal ni posesivo. de alguna manera que no lograba comprender. Tiene que ser más listo. pero siguió sin encontrar tu chaqueta. yo pertenecía a Jacob. Mi cabeza no estaba para otra cosa que no fuera esperar a Jake. Mi aro de cuero rojizo me había revelado que. pero la verdad es que en estos momentos no me apetecía pensar en ello. ―Ha sido muy valiente ―declaró con un murmullo―. le había vuelto loco. ya lo verás ―me susurró ella al darse cuenta. ―Volverá.No entendía por qué me había pasado eso. de algún modo. pero yo sentía que. como yo al darme cuenta de lo que quería ese licántropo. sólo era suya. que era mío? ¿O tal vez también sentiría que yo era suya? ¿Por eso había reaccionado así? Y si lo 262 . Mi cerebro no paraba de dar vueltas. ―Estábamos distraídos con el partido. ―Eso demuestra que ese monstruo es muy hábil. Yo le había dicho que no me había tocado. Nos quedamos mirando al exterior sin decir nada durante un rato. ―Esta mañana tu padre regresó por segunda vez al claro.

todo fue tan rápido… Ahora está tras ese licántropo y no lo sabe… ―un hilo de pánico dominó mi mente por un instante―. esa era la prueba definitiva―. Dios. La pulsera no paraba de hacerme cosquillas en mi muñeca. ―Me quiere ―me desvelé a mí misma con sorpresa. soy una estúpida ―pensé en alto―. con mi madre mirándome confusa. ¿sería únicamente porque estaba imprimado? ¿Por eso había ido tras él para matarle? Entonces. Es tu mejor amigo. La pulsera comenzó a hacerme cosquillas. 263 . no es sólo eso.sintiera. casi haciéndolo para mí misma. reparando en lo idiota que había sido todo el tiempo por no ver lo evidente. ―¿De qué estás hablando? Me levanté y me puse a pasear nerviosamente frente al largo arcón de madera. ¿Y si no le vuelvo a ver y no puedo decírselo? Tiene que saberlo… ―¿Decirle el qué? ―interrogó mamá con impaciencia. ya que Jacob no estaba allí. que mi madre probablemente también podía sentirlos reverberar. Todavía podía sentir su ardiente susurro en mis labios. aunque no sabía qué intentaba decirme en esta ocasión. haciéndome eco de mis propios pensamientos. No me había dado cuenta de mis verdaderos sentimientos hasta ese momento…. Mi aro dejó de vibrar. creía que sólo era atracción y no quería hacerle daño. mi corazón dio un vuelco cuando recordé lo que me había dicho justo antes de desvanecerme. Y yo… no le pude contestar… No me dio tiempo. Es algo mucho más fuerte ―afirmé con seguridad. No entendía lo que me pasaba ―admití entre susurros―. ―No. aferrando la almohadilla contra mi pecho para calmar la taquicardia. mirando al suelo. es normal que le quieras. Se hizo un silencio en la habitación en el que ambas sostuvimos nuestras pupilas. Empecé a sentir los fuertes latidos retumbando en mi pecho. ―Me… me lo dijo ―erguí la cabeza instantáneamente―. Me giré hacia la ventana y miré al bosque oscuro y lluvioso―. ―No se lo dije porque… yo no… ―me paré y metí mis dedos entre mi pelo. pero cuando me roza con sus dedos. lo hacían con tanto ímpetu. al tiempo que levantaba la vista para mirarla con ojos clarividentes. sin darme cuenta de la presencia de mi madre. Me senté a su lado de nuevo. ―Claro que le quieres ―murmuró mi madre al fin―. ―Que le quiero ―confesé. ―¿Qué? ―preguntó ésta sin comprender. y luego.

Por eso tienes que estar muy segura de tus sentimientos y. A él ―volví mi rostro y miré con determinación a mi madre. ―Pero yo le… ―Tienes que tener muy en cuenta que Jacob está imprimado de ti ―me cortó. en besarle… ―roté la cabeza otra vez para mirar por el cristal―. con sólo mirarme… todo mi cuerpo se vuelve loco.cuando siento sus labios cerca de los míos. eso sumado a que le quieres como tu mejor amigo y que ahora mismo estás muy preocupada. ―¿Estás segura de que es amor y que sería para siempre? ―me preguntó mamá de repente. Él no puede alejarse y olvidarse de ti para seguir su vida como los demás chicos. ¿entiendes? ―me acarició la cabeza y me metió el pelo detrás de las orejas―. Y eso tiene que ser muy duro. no me parece del todo fiable. cogiéndome la mano―. que a veces es muy fácil confundir los sentimientos. en morirme en sus brazos. ¿no? ―respondí. ¿Qué…? ―Eres muy impulsiva. ¿Y si se lo dices y luego todo se reduce a lo primero? Quiero decir. siempre estará contigo. Cuando me iba a morir. se lo diré para que por fin estemos juntos para siempre. Si empezarais una relación. siento las mariposas en mi estómago. es por amor. sufriría muchísimo. Le amo con toda mi alma y. dejar que la pruebe y después quitársela para que siga pasando hambre por el resto de su vida. y a lo mejor lo que te pasa es que te sientes muy atraída hacia él. mi corazón late a mil por hora. ¿acaso no me había escuchado? La vibración fuerte de mi pulsera me sobresaltó y me quedé perpleja. Todo el deseo que siento por él no es sólo por atracción física. Si luego te dieras cuenta de que no era lo que tú pensabas y cortaras con él. la verdad. No deseo solamente su cuerpo. en lo único que pensaba era en verle por última vez. ―¿Y todo lo que siento cuando estoy con él? Eso tiene que significar algo. no puedo apartar mis ojos de los suyos. que en ese momento estaba como atónita―. un tanto ofendida por sus dudas y por seguir notando la vibración de mi aro de cuero. cuando vuelva. despertarse pensando que te atrae y acostarse pensando que le amas. ―¿Cómo? ―volví el rostro hacia ella. me quedo sin respiración. Y ahora sé que la verdadera razón es porque le quiero. Es como ofrecerle comida a un hambriento. no sería como con otro chico cualquiera. 264 . No entendí su pregunta. a tu lado. Hace unas horas pensabas que sólo era… atracción ―le costó soltar el vocablo― y ahora dices que le amas. le deseo a él. le harías muchísimo daño.

claro. ―Cuando digo otros chicos. ¿no te parece? Levanté la mirada de mi pulsera para observarla a ella. Aunque preferiría que no me obligaras. y pienso decírselo en cuanto llegue. el mensaje de mi pulsera era claro. Le dijiste que saldrías otra vez con él y no has vuelto a mencionarle nada. ¿te refieres a Nahuel? ―quise saber. aparte de ser muy buena persona. ―Ese es el problema. pero en realidad es el único chico al que conoces y no te despegas de él. irritada. Pero Nahuel me parece una buena opción a considerar. Mamá me miró fijamente. si sólo saliste con él? Tú no probaste ni comparaste con nadie más. ―¿Ah.―Sí. Tengo que reconocer que. ¿y cómo sabes que no lo sentirías con otro chico? ―fruncí el ceño. supiste que era tu amor eterno ―le solté con ironía. Dejé que siguiera hablando para comprobarlo―. lo haré ―me advirtió en un tono monocorde―. ―Cuando dices otros chicos. ―¿Y en torno a quién gira el tuyo. Por eso te decía aquella vez que me gustaría que salieras con otros chicos. Puse los ojos en blanco ante tanto amor perfecto. Sería bueno que comprobaras si tus sentimientos son los correctos. Entonces. y si trataras con otros chicos. empezó a regañarme―. sí? ¿Y cómo vas a impedírmelo? 265 . no obstante. Nada más verle. No sabía a dónde quería llegar mi madre. quiero decir otros chicos ―me contestó con voz seca. podrías compararlos. Jacob es muy guapo y tiene un cuerpo de escándalo. ―He estado muy ocupada estos días ―le repliqué bruscamente. Amo a Jacob. ―Pues yo también lo sé ―le rebatí. ―Pues sí ―me respondió sin un ápice de duda en su semblante de porcelana. ¿cómo supiste tú que papá era el hombre de tu vida. que siempre estás muy ocupada cuando estás con Jacob. ―Si tengo que hacerlo. Lleva aquí varios días y no le has hecho ni caso. ―¿Es que me lo vas a prohibir? ―le pregunté. incrédula y cabreada. Dime una cosa. no lo harás ―me contestó con un aire imperativo. mamá? ―le critiqué de forma acerada―. Pero. Todo tu mundo gira en torno a él ―argumentó. desorientada. y es una pena que haya venido hasta aquí desde tan lejos para conocerte mejor y tú pases de él. me imagino que a ti no te hizo falta. y para mi total asombro. un poco enfadada. molesta―. ―No.

No quiero que sufra si luego es un mero capricho y cambias de opinión ―iba a abrir la boca. que te tomes tu tiempo y que compruebes bien esos sentimientos que tienes hacia él. No tenía fuerzas ni ganas para discutir con mi madre. ―Bueno. por favor? En lo único que podía pensar mi cerebro en ese momento era en esperar a Jake. ―No quieres que estemos juntos. ―¡No digas tonterías! ―exclamó. 266 . eso lo sé muy bien. Me quedé a cuadros. Los dos tenéis una vida muy larga por delante para tomar una decisión. vale. y menos de este tema. Piensa en lo que te he dicho. ―¿Qué problema tienes. Créeme. La pulsera vibraba sin parar. enfadada. pero ella alzó la mano para seguir hablando―. en el banco-arcón para seguir mirando por la ventana y agarré mi cojín. Me concentré en indagar entre las sombras de los árboles. poniéndose de pie frente a mí―. enfadada. buscando algún indicio de mi lobo pardo rojizo. poniendo la mano sobre mi aro de cuero. observando su rostro de mármol en el que sólo se reflejaba la sombra de las gotas de lluvia que rodaban por el cristal. ¿por qué? ―exigí saber. ―¿Cómo dices? ―al parecer. ¿Puedo estar sola. Por supuesto que me gustaría que terminarais juntos. Lo único que te pido es que esperes. No sé por qué tienes tanta prisa. clavándole la mirada con firmeza. La pulsera dejó de vibrar. Os quiero a los dos y deseo vuestra felicidad. está en desventaja. en este caso. hace sólo dos meses eras una niña. que salgas con otros chicos. igual que un móvil. Me dio un beso en la frente y se dirigió a la puerta―. aunque yo cerré el puño con fuerza. ―Claro ―suspiró. Aunque ahora eres una mujercita. ¿de acuerdo? ―y después cerró con un suave y casi imperceptible movimiento. pero Jacob es una de las personas más importantes para mí y. fingiendo hacer caso omiso a su discurso para zanjar el asunto de una vez―. ―Sabes que tú eres lo primero. lo que tú digas ―resoplé. no querrás oírlas ―amenazó con expresión fría.―Tengo varias opciones. Si después resulta que son verdaderos. Me levanté y me puse delante de ella. no hay nadie mejor para ti que él. ―¿Entonces? ―me crucé de brazos para escuchar su contestación. desde luego que me alegraré. ahora la incrédula era ella. mamá? ¿Por qué quieres separarnos? ―le acusé. Me senté.

y me abrazo de nuevo―. ―¡¿Lo habéis encontrado?! ―pregunté con inquietud. casi volaba escaleras abajo. ―¡Nessie! ―exclamó. en la otra mejilla. lanzándome a sus brazos. cuando le 267 . Salí disparada y salté las escaleras del porche para correr hacia Jacob. Apreté el cojín contra mi estómago para amortiguar los cortantes pinchazos. se produjo un movimiento en las hojas de la espesa vegetación y mi alma resucitó de su angustia cuando mi impresionante lobo rojizo emergió de ellas. Antes de que a mi padre le diera tiempo de subir para avisarme. Me levanté y salí de mi cuarto a toda velocidad para bajar al salón. Asentí. eran las cuatro y media. tic. Mi padre me miró con el rostro frustrado y negó con la cabeza. formando pequeños meandros. con las lágrimas ya rebosando de mis ojos. pero no tenía ni pizca de sueño. antes de pisar el último escalón. tic. Rosalie les dio unas toallas para que se secaran. y me subí de nuevo a mi cuarto. en la barbilla y. tac. llorando. ―Esta lluvia ha borrado todo el rastro ―se quejó Em. vapuleando el vidrio con desesperación. tac. sólo querían estudiar los árboles entre la oscuridad. con un enorme nudo en la faringe. Mis ojos no se despegaban del bosque. tac… Cuando miré el reloj de mi mesilla. que estaba detrás de un árbol bajo la densa capa de lluvia. Tic. ―¡Jake! ―chillé. Inspiré su maravilloso olor y empecé a darle efusivos besos en el cuello. Escuché la puerta de la entrada y las voces de mi familia hablando con mi padre y con Emmett. sacudiéndose el pelo empapado. Te estás mojando. Estaba agotada después de un día tan plagado de emociones. ―¿Estás bien? ―me despegué un poco para observarle y tocarle la cara. Me volví a sentar en el largo arcón a esperar. en la frente. en la mejilla. ―Sí ―asintió. De pronto. recibiéndome y abrazándome con fuerza. y me tapaba algo la visión. El agua arrollaba por la cristalera.Ahora la lluvia caía con más fuerza. ya estaba en el salón abriendo la puerta de la entrada.

No pensaba soltarlos jamás. Le he pedido a tu padre mentalmente que me traiga unos pantalones para que no tuvieras que subir tú a por ellos. ―Tienes que girarte. Carraspeó y le dio la prenda a Jacob. ―Te lo contaré mañana ―murmuró―. levantó su mano y me tapó los ojos. ―Oh ―mis mejillas se encendieron bajo su palma mojada. menudo susto nos has dado a todos ―declaró papá mientras subíamos las escaleras del porche. pensé. pero no me dejó.tocaba el turno a sus labios…. 268 . ―Oye. Ahora estoy hecho polvo y necesito dormir. estoy desnudo. encima no te quejes ―le respondió mi padre―. ―Buena idea ―suspiré. ―Gracias. qué va… …hoy no. tío. Mi padre llevaba unos pantalones de Jacob y se empezó a acercar con el gesto tenso. ―¿A buscarme? ―Jacob apareció y me agarró de la mano para encaminarnos hacia la casa. me detuve. ―Bien ―me giró y retiró su mano mientras me alejaba de su escondite. Papá llegó y me echó una mirada de esas que dicen tenemos que hablar. Yo también estoy pillando una buena mojadura por traértelos. Nos quedamos mirándonos a los ojos y. La sangre ya no me entraba en la cara. ¡Arg! Genial. Me iba a separar de él para que pudiéramos marcharnos a casa. Entonces. Sonreí de satisfacción para mis adentros. ¿verdad? Si él supiera… ―No. ―¿A ti también? ―se rió con incredulidad. jovencita. que ya estaba vacío. ―Sí. ―No me habrás visto nada. regañándole un poco. seguramente al ver mis pensamientos―. aparte de la que cogí antes junto con Em por ir a buscarte. le abracé otra vez. Aferré esos dedos como si fuese la primera vez que lo hubiera hecho en toda mi vida. antes de que me atraparan los suyos. están empapados ―protestó. ―¿Qué pasa? ―pregunté sin comprender nada mientras intentaba quitársela. Me apoyé en el lado opuesto del tronco en el que se ocultaba. Abrí los ojos y vi a toda mi familia en el porche. La imagen de Jacob en el río se proyectó en mis párpados cubiertos. ―¿Dónde has estado? Estaba muy preocupada por ti ―sollocé.

pero lo haré… ―masculló. ―¡Pobre angelito! ―se compadeció Emmett con una enorme sonrisa. Emmett y Rose. muchos años. ―¿Fuiste hasta las montañas de Olympic? ―le pregunté.Papá frenó en seco. no vamos a mandarle allí con lo mal que se llevan. Y sobre todo está Renesmee. como mascota. tan sólo quedaba mi madre. muchos. ―El muy idiota está poniendo el sofá perdido ―añadió Rosalie. ―¡Edward! ―desaprobó mamá. y no tenemos más que la de Renesmee. También está la de Nahuel. Se levantó de un brinco sin soltar mi mano y. No se despertará hasta mañana por la tarde. Justo cuando Jacob se iba a repantingar en el sofá. te tengo un poco de aprecio. ―Vamos a la cama ―le dije. está exhausto. yo también te quiero ―le contestó Jake con una sonrisa socarrona. ―Jake. aturdido y algo desorientado. sé que voy a tener que soportarte por muchos. Mi padre suspiró con resignación y entró en casa. ¿eh? ―Sí. me alzó a mí también. que es muy grande. sin querer. mírale. así que lo seguiste hasta las montañas de Olympic. sonriendo con intención a mi madre. seguro. ―Creo que. ―En fin. Me arrastró con él y me senté a su lado. ―¿Qué? ―murmuró. boquiabierta del regocijo. así que no me queda otro remedio que intentar que no me caigas tan mal ―sonrió con una mueca forzada. Rosalie extendió una toalla a la velocidad de la luz. Además. se merece dormir en una cama. ―No pude pillarle…. claro ―Jake puso los ojos en blanco―. En el salón. Apoyó la cabeza en el respaldo y cerró los ojos. después de todos estos años aguantándote. 269 . Jake ―le llamé para despertarle mientras le daba unos meneos en el brazo. pero. durmiéndose. Miró su amarre y entonces se dio cuenta de dónde estaba. obligándonos a parar a sus espaldas. por todo lo que ha hecho hoy. sorprendida y un tanto asustada. pero esa cosa es muy rápida. ―¿Puede? ―interrogué. para mi sorpresa. ―Aunque no lo creas. ―Sí. como comprenderás. ―Será mejor que duerma en tu cama ―sugirió mi padre. Se colgaba de los árboles y acabé perdiéndole. y se giró para mirar a Jacob. ―De acuerdo ―cedió mi madre a regañadientes.

Tenía los pies llenos de barro y había puesto la nívea alfombra del sofá perdida. Jacob frunció el ceño sin comprender la broma y Rosalie le dio un codazo a su novio para reñirle. gesticulando con las manos―. haciendo el saludo militar. enfadada. ―¿En la cama? ―preguntó. ―Toma ―le entregué el pantalón y una camiseta―. un momento ―me interrumpió. En realidad. y como mi cuarto es el único que la tiene… ―Un momento. Cogió las prendas y salió de la habitación. guay ―sonrió abiertamente―. cuando nos dirigíamos a la escalera. ―Vale. Piensa en lo que hemos hablado. Me volví y remolqué a Jacob. dejarte dormir en una cama es lo mínimo que puede hacer ―afirmé. entrando en mi dormitorio. ―A sus órdenes ―bromeó. ―Sí. metiéndome en el vestidor para cogerle otros pantalones secos. Después. ―Ah. ¿Edward me deja dormir en tu cama? ¿Seguro que se encuentra bien? ―Me has salvado la vida. La verdad es que me vendrá genial dormir en un colchón. Nos giramos los dos―. no quiero que me la manches de barro y tierra. Dúchate. ―Será mejor que te des una ducha antes de echarte en la cama ―le dije. Cuando llegamos al vestíbulo de la última planta. escuché las protestas de Rosalie y me fijé en que iba descalzo. 270 . Mientras Jacob se duchaba.Ésta se cruzó de brazos. Me quité la ropa empapada y me sequé el cuerpo y el pelo con una toalla. ―Hasta mañana. ―Renesmee ―me llamó ésta. ¿vale? No le dije nada. mi padre te deja dormir en mi cama porque ha visto que estabas muy cansado. sí ―contestó con un bostezo. yo entré en mi vestidor. Mi madre le miró cabreada. riéndose. Que lo paséis bien ―soltó Emmett. Jacob abrió los ojos de golpe. para ponerme el camisón. para subir las escaleras. estupefacto. todo él estaba bastante sucio. que ya se le cerraban los ojos otra vez. limpié con la misma las zonas del suelo de la habitación que estaban manchadas de barro y la tiré en el cesto de la ropa sucia.

me incorporé y verifiqué que ya lo estaba. Empecé a acicalar mi pelo húmedo. extrañado―. es que esta imagen la he soñado muchas veces y me preguntaba si no estaría durmiendo. seríamos novios. ¿En qué estaría yo pensando? ¿Por qué me había imaginado que iba a dormir dentro de mi cama? Jacob se tumbó boca arriba. con su profunda mirada clavada en mí. ―Buenas noches ―susurró. sobre la colcha. ―Jake. Cuando vi que se disponía a tumbarse sobre la colcha. Se acercó al lecho y colocó el edredón hacia arriba. inquieta. ―Buenas noches ―le contesté con un bisbiseo. podría aprovechar para decirle lo que sentía por él y todo sería muy fácil. Noté cómo mis pómulos se ruborizaban. ya había dormido con él dos veces. ―Sí. Al no recibir respuesta. Las mariposas empezaron a revolotear al evocar esa idea. claro. avergonzada. Me quedé clavada con el rostro arrimado a su cara. y solamente íbamos a hacer eso. Entró y se quedó pegado a la puerta cuando la cerró. dándole un beso en la mejilla. ―¿Puedo pasar? ―su voz salió de la fina rendija que había abierto. ¿Qué pasaba si me levantaba un poco y le daba un beso en los labios? En este momento estábamos solos. hacia atrás. ¿estás dormido? ―cuchicheé. Comencé a notar las taquicardias en mi pecho. Sólo que en esta ocasión… Pegué un pequeño bote cuando Jacob picó a la puerta. dormir. ―¿Qué pasa? ―pregunté. y me extendió el brazo para que me acurrucara junto a él. Jacob salió de su nube y se rió. esperándole. sí ―murmuré. ¿No habías dicho que dormía en tu cama? ―Ah… Sí. dándome un beso en la cabeza. ―Nada. 271 . Cuando nos levantáramos. otra vez hacia delante… No entendía por qué estaba tan nerviosa. luego lo cambiaba y ponía dos mechones hacia delante. profundamente. le interpuse mi mano.Me metí en la cama y me quedé sentada. Apagué la luz de la lamparita de mi mesilla y así lo hice. Lo ponía de lado. ―¿Qué haces? ―Echarme ―respondió.

confusa. aunque había intentado evitarlas. para siempre. ¿Qué pasaría si él se sacrificaba tanto por mí y luego yo no le correspondía como se merecía? Mi amor por él podía apagarse. Y también lo había hecho dándome de beber su sangre. ahora lo sabía. Lo quería ver feliz para siempre. la más segura para él: si fuera su mejor amiga para siempre. ¿cuántas veces más iba a arriesgarse por mí? Ya tenía bastante con las docenas de vampiros que iban por sus bosques. Tenía que alejarme algo de Jake para no hacerle sufrir en el futuro. tan vulnerable. poniendo su vida en peligro. sus palabras me habían hecho daño. tendría que enfrentarse a ellos dentro de seis meses. no sufriría. No había rastro de preocupación en él. yo 272 . No podía ser tan egoísta. se hizo un silencio en mi mente y la rabia se transformó. Si no le ponía el plato de comida. ¿y si yo no podía hacerle feliz? ¿Y si yo no era suficiente para él? ¿Era eso lo que mi madre había insinuado? Mirándole más detenidamente. Parecía tan relajado. No podía permitirlo. Una sensación helada me atravesó el pecho cuando mi mente vio la única salida. Comencé a sentirme rara. quería verle feliz. y con los Vulturis. no me lo perdonaría jamás. sí. a veces esas cosas ocurrían sin motivo. más que yo misma. él no sufriría nunca. ya estábamos rozando la frontera. ¿Y qué pasaría si no sabía quererle y mis sentimientos cambiaban. Mamá tenía razón. por lo que fuera. Podía ser el sueño de cualquier chica. con sus dudas y temores. Le amaba. Nos habíamos acercado demasiado el uno al otro. Sin embargo. de ninguna manera. le amaba con toda mi alma. Pero.Observé su rostro entre la oscuridad y sonreí. Todo seguiría como antes. y él era lo primero y más importante para mí. Entonces él sufriría muchísimo. sus sentimientos siempre serían los mismos. ya lo estaba siendo. imperfecta. y eso no era bueno para él. y eso no podría soportarlo. como ella había dicho? Jacob estaba imprimado. ¿Acaso me estaba diciendo que yo no sabría quererle? ¿Es que ella se creía la única que no quería que él sufriera? Por supuesto que yo tampoco quería que lo hiciera. me daba cuenta de que tal vez él era demasiado para mí. la sonrisa se me borró de sopetón cuando recordé el discurso de mi madre. Había ido tras el licántropo por mi culpa. Rechiné los dientes de la rabia. Yo no quería que ese semblante cambiara nunca. como ocurría en tantas parejas. Mientras seguía mirando su rostro. ¿Podía ser que acabase convirtiéndome en algo destructivo para él? En realidad. Sus palabras rebotaban en mi cabeza como una pelota de goma. no obstante. yo no dejaba de ser medio humana.

y sabía que iba a ser así. a tenerle de esa manera. aunque sólo fuera una vez. Pero tenía que decírselo. pero ya no podía hacerlo. a sus labios. Mi alma tendría que ser fuerte y sacrificarse por él. aunque me costara infinitamente. y lo haría de la misma forma que lo había hecho él antes de que me desvaneciera en el aparcamiento. pensé. Se me incrustó un nudo gigante en la garganta y un agudo pinchazo se asentó en mi corazón ante semejante sacrificio. Tendría que renunciar a sus caricias. tuve que obligar a mi boca a posarse en su mejilla y hundí el rostro sobre la almohada para llorar en silencio mientras mis puños se aferraban a ella con fuerza. a mis adorados e intensos ojos negros… Apreté la mano contra mi pecho cuando el dolor se intensificó y me dejó sin respiración. tengo que hacerlo por él. Acerqué mi rostro al suyo mientras las lágrimas ya se deslizaban por mis mejillas. Luego. Tendría que renunciar a Jacob.era demasiado impulsiva. ―Te quiero ―le susurré en los labios. 273 . Sería la única que mencionaría esas palabras en toda mi vida. porque toda mi alma me pedía a gritos que le despertara y le confesara mis sentimientos. tenía que controlarme. Tengo que ser fuerte. a sus suaves dedos rozándome.

señalándole el otro lado. aunque era cierto. después de pasarte toda la noche llorando en sueños… ―¿Llorando en sueños? ―repetí. 274 . Espero que te guste. Creí que te alegraría un poco. Nahuel entró portando una bandeja repleta de comida y la posó sobre mis piernas. Seguramente se había ido de patrulla. pues no tenía muchas ganas de sonreír. lo primero que hice fue tocar el otro lado de la cama. Tiene. ―Te he traído algo de comer. Huilen me enseñó a cocinar este plato. Me aovillé. ya que ayer no cenaste nada y hoy tampoco has desayunado. Su efluvio había impregnado mi almohada y me llegaba. Siéntate. ―Sí. pasa ―contesté. un poco sonrojado―. Pensé que quizás tendrías hambre. Cuando las lágrimas empezaban a salirme de nuevo. si quieres ―le dije. pero Jacob ya no estaba. ¿lo has hecho tú? ―le pregunté para distraerme. Me quedé mirando al techo con una enorme sensación de desazón en el pecho. pero mis ojos se dolieron cuando se sentó en el hueco de Jacob―. gracias.. ―Sí. Le di un bocado y lo saboreé. es lo único que sé cocinar ―reconoció. ―Un detalle. ―Está muy rico ―admití con una sonrisa un tanto desvaída. tiene muy buena pinta. Me incorporé para olerla mejor y hundí el rostro justo en ese sitio. En realidad. mis padres me habían dejado dormir y no asistir al instituto ese jueves. ¿Y esto? ―la alcé para olerla. secándome las mejillas y sentándome. Por lo visto. Me fijé en la rosa roja que había junto al plato―. ―¿Se puede pasar? ―preguntó Nahuel desde fuera.. mirando al hueco dejado por Jacob. Miré mi despertador. todavía tenía resaca por lo que había decidido de madrugada. alguien picó a la puerta.CORAZA Cuando me desperté. Era la una y diez de la tarde. sorprendida. ―Oh.

me levanté. ―Sí. después de que te acabes eso. gimotear el nombre de tu pe… de Jacob ―rectificó. me llevé la mano al pecho. iremos. me duché y me arreglé para salir. Tu padre estuvo a punto de subir un par de veces. Me olí el camisón. él lo habría oído. entonces. era porque él me había consolado abrazándome o algo. en bastantes ocasiones ―suspiró―. Inmediatamente. intentando sonreír―. me aferré a la bandeja y lo solté en contra de su voluntad. Estaba empapado del efluvio de Jacob y era bastante intenso. ―¿Qué? ¿Salir hoy? ―Así te animas un poco. por lo que deduje que si había dejado de llorar. bueno ―carraspeó. Empecé a comer impulsivamente el plato que me había preparado Nahuel. Se me subieron los colores a la cara. Lo hice 275 . visiblemente incómodo―. ―Vale ―acepté. avergonzada. Sin duda. ―Podíamos ir al Museo de Arte de Seattle. Volvería por la tarde de patrullar con las manadas. ¿Te gusta el arte? ―Bueno. no ―reconocí. He leído en el periódico que tienen una nueva exposición. es que en esta casa todos tenemos muy buen oído y desde el salón se te escuchaba…. y tenía tantas ganas de verle… Pero también recordé lo que me había propuesto de madrugada. encogiéndome de hombros. y del mismo modo en que me metí la comida. así no le haría daño. me había llegado su aroma hasta en sueños y eso me había calmado. si era así. ―¿Qué te parece si salimos hoy? ―me propuso de repente. Te espero abajo. Después. Termino esto tan rico y me arreglo. Cogí el vaso de agua de la bandeja y me lo bebí de unos pocos tragos. Aunque el pinchazo en mi corazón volvió. Pestañeé. pensé en Jacob. para que no me diera tiempo a pensar. ―De acuerdo ―él sí sonrió satisfecho mientras se levantaba y se dirigía a la puerta―.―Sí. saliendo de mis pensamientos. pero luego se quedaba quieto como esperando algo y al instante dejabas de llorar. ―¿Di-dije el nombre de Jacob mientras lloraba en sueños? ―murmuré. Entonces. En cuanto cerró la puerta. ¿Has estado alguna vez allí? ―Pues. mi padre me ha enseñado algo ―le respondí. Con eso ya se quedaba más tranquilo. ―Bien. por supuesto. y esta era una buena ocasión para alejarme un poco de él.

salí por la puerta con paso diligente y él me siguió. me sorprendió el matiz que había en el rostro de mi padre. había ganado en su discusión de anoche. ―Sí. no pensar. estilos. Detrás de su sonrisa. este disco no está mal ―le respondí. Me imaginé que se debía a que Seattle está más lejos y había que apretar el acelerador para perder el menor tiempo posible. Alice volvió a dejarle su Ferrari. Sabía muchísimo. Abrí el departamento de CDs de Alice y rebusqué entre los discos. me dije mentalmente. ―Claro. ―Ya estoy. aunque esta vez fuimos más rápido que la salida del domingo pasado. Después de dar un beso de despedida a mis padres. Bajé las escaleras a todo meter y llegué al salón. La imagen de Jacob conduciendo ese coche quería entrar en mi cabeza. Encontré uno de ópera y lo puse en el reproductor. ―¿Te gusta Pavarotti? ―me preguntó.todo con rapidez y sin dejar que mi cabeza rondase en nada más que en las simples acciones que estaba llevando a cabo. ―Como tú quieras. ―¿Te ha gustado la exposición? ―me preguntó Nahuel. Nuestro invitado no era el único que sonreía de felicidad. donde me esperaba Nahuel y mis padres. puesto que le encantaba. Pensaba que ahora te gustaba más el rock. ―¿Te importa si pongo música? ―solté de pronto. y en la selva tenía mucho tiempo libre para leerse montañas y montañas de libros sobre pintores. Nahuel me explicó muchas cosas de arte mientras observábamos las obras. ―Bueno. ¿Sería porque sabía lo que me dolía a mí mi propia decisión? No pensar. extrañado―. Subí el volumen y miré por la ventanilla para centrarme en el paisaje. En cambio. después de pedirle a la camarera nuestras bebidas. Una vez en el museo. mucho. Pero no sabía que tenían tantas cosas expuestas. ¿nos vamos? ―le dije a Nahuel con una sonrisa puesta. esculturas… Eso me sirvió para mantener mi cabeza ocupada. Nos pasamos toda la tarde en el museo y salimos para tomar algo a una cafetería cercana. había algo apenado y dolorido. Mamá estaba pletórica. 276 . Pavarotti tenía el suficiente chorro de voz para que mi cerebro no pudiera concentrarse ni pensar en nada más.

yo no voy a salir con nadie ―le respondí con educación. Quiero que sepas que quiero salir contigo. La camarera trajo las bebidas y las posó en la mesa. no tendría que estar a solas con él por la tarde. Dime una cosa. No quería ser tan brusca. Tienes que dejarme pagar algo. ―Vale.―No se puede ver todo en una tarde. ―De acuerdo ―su sonrisa se ensanchó―. después de todo. Renesmee ―me soltó de repente―. 277 . ―¿Puedo hacerte una pregunta? ―Claro ―me encogí de hombros. no quería ofenderte. No me apetecía nada hablar del tema. Le dio unos sorbos a su bebida tranquilamente. Así no le haría daño. ―¿Por qué lo dices? ―intenté disimular. Iremos este domingo. si es lo que quieres saber. si te apetece ―sugirió con una blanca sonrisa. Es decir. ayer llorabas… ―No me apetece hablar de eso ―le corté tajantemente―. Podíamos volver otro día. pero el domingo pago yo ―agité mi refresco con la pajita y le di un sorbo. ―No. había sido muy amable conmigo durante todo el día. mirándome―. El domingo era un día perfecto. Levanté la vista. No hemos discutido. las entradas eran bastante caras ―me quejé. ―Hoy invito yo ―contestó. si me pasaba todo el día con Nahuel. sintiéndome culpable por contestarle de esa manera. Me quedé un poco cortada. ni nada. ―Me parece raro que ahora accedas a salir conmigo sin tenerle en cuenta. poniéndome una pajita en mi vaso. ―Ok ―se quedó un rato en silencio. pero la camarera ya se había marchado―. ―No importa ―se hizo otro mutismo en el que yo miré por la ventana―. ―No. si tú quieres. ―Perdona. El dolor se aferró en mi pecho y tuve que volver a beber para mitigarlo un poco. ¿te ha pasado algo con Jacob? El último sorbo se me atragantó y me dio una pequeña tos. Jacob patrullaba por la mañana. Además. La verdad es que eso no estaba en mis planes. ―Verás. espera ―saqué la cartera de mi cazadora. Nahuel extendió el dinero para pagar la consumición. perdóname tú. ―El domingo ―propuse automáticamente.

Jacob me esperaba en el porche. Cuando llegamos a casa. pero frunció el ceño. ―Bien. pensativa. como si le vendase los ojos para que no tuviera que ver semejante agonía. entonces puedes salir con alguien. sacándose una rosa de la chaqueta y ofreciéndomela. ―No. Jasper. ―Hola. ―Algo así ―contestó con una sonrisa deslumbrante―. será solamente como amigos ―le aclaré. y parecía preocupado. no significa que no puedas quedar con otra gente. aunque los pinchazos en mi estómago eran brutales―. Es que a mí no me apetece salir con nadie ―le expliqué. ―Si salimos más veces.―¿Jacob y tú sois… novios? ―le costó decir la palabra. que se encontraban en el salón viendo la tele. Tuve que obligarme a mí misma a cubrirme el corazón para no caer en la tentación de seguir mi impulso de ir corriendo a abrazarle. ¿no? ―No es eso. ¿saldrás conmigo de vez en cuando? ―me preguntó. ―Entonces. así que no puede decir nada ―me dijo muy cortés. 278 . Él no tiene ningún derecho sobre ti. ¿Qué tal? Nahuel entró detrás de mí con una sonrisa triunfadora y Jacob le gruñó a su paso. ―Que él esté imprimado de ti. Jacob extendió su mano para que se la cogiera. no lo tiene… ―murmuré. cuando pasé a su lado sin hacerlo. La pregunta me pilló por sorpresa. casi era un lamento dirigido a mí misma por no poder cumplir ese deseo. halagada. ―Hola ―saludé a Alice. ―No ―reconocí con un hilo de voz. ¿Qué me dices? ¿Saldrás conmigo? Me quedé mirando la rosa. ―¿Es que también sabes de magia? ―cogí la flor y la olí. con las manos en los bolsillos. Tuve que beber para aplacar a mi pobre corazón. Emmett y Rosalie. Sólo escuchar su nombre mezclado con ese vocablo imposible de realizar. Me correspondieron saludándome con la mano. me helaba el alma. Jake ―le saludé como si nada. extrañado. Pestañeé. por si acaso. Crucé los brazos en el pecho para aliviarme. ―Por supuesto ―aceptó. Estaba apoyado en la pared. y sonreí. así tiraría de mí y me abrazaría. encantado. sorprendida.

―Oye. Bajé la mirada y busqué una salida rápida. irritado. 279 . ¿sabes? ―¿A ti qué más te da? ―le replicó Nahuel. Jacob no podía verlo así o no sería capaz de llevar a cabo mi misión. que le necesitaba. ―¿Cómo que qué tal? ―me preguntó. ¿Sabes cómo es ese bicho? ―Perdona. Me pedían a gritos que le dijera que le amaba. sorprendido. Tenía que hacerlo por él. enfadado―. algo que me aportara valor y entereza. que le acariciara. a decirme que le abrazara. no dejarlo al descubierto y que se viera vulnerable y débil. siguiéndome. nervioso. con la mano en la cabeza―. apretando los dientes―. Yo la hubiera protegido ―intervino nuestro invitado. Jacob traspasó la puerta como una exhalación y se colocó a mi lado. que siempre estaríamos juntos. cogiéndome por los hombros para forzarme a parar en la puerta de la cocina. que yo era suya. ―¿Sabes lo preocupado que estaba por ti? ―murmuró. al Museo de Arte. Empezaban a llamarme. algo que protegiera mi corazón para que estuviera resguardado y a salvo. Tenía que taparlo. Estoy acostumbrado a matar animales de gran tamaño en la selva y… Jacob le ignoró y se puso delante de mí. ¿Dónde has estado? Estaba muy preocupado por ti. ―¿En qué estabas pensando. parándose en seco―. para más señas ―apuntilló Nahuel con una sonrisita de autosuficiencia. Si terminaba haciéndole daño. ―Venga ya ―replicó Jacob. ―¿A Seattle? ―repitió. de camino a la cocina. Nessie? ―protestó. Puse los ojos en blanco―. tú no te metas en esto ―le contestó Jacob. Estoy hablando con ella. Sus ojos reflejaban y verificaban lo que estaba diciendo. No podía seguir mirando sus ojos. el corazón se me encogía en el pecho. ―Sí. que le besara. Tu madre parecía muy contenta hoy. Pero esto último no podía garantizarlo. detrás de nosotros. ―Estaba conmigo. ya que seguramente no era buena para él. ―He salido con Nahuel y hemos ido a Seattle ―le respondí lo más tranquila que pude. ¿Y si hubiera aparecido ese licántropo? Yo no estaba allí para protegerte. sonriendo con picardía.―¿Dónde están mis padres? ―En su cabaña ―respondió Alice. pero yo también sé pelear. sólo que para siempre. sus pupilas volverían a estar angustiadas. me dolía demasiado. Tenía que ser fuerte.

―¿Cómo? ―se giró hacia mí. otra vez nervioso―. ¿Te has inventado alguna mentira para que salga contigo hoy? ―No me ha hecho falta ―presumió éste con una sonrisa altiva―. Éste se incorporó y se puso en posición de ataque. en una fracción de segundo. Los paneles de madera que recubrían esa parte se quebraron con el choque. retirando el labio para enseñar los dientes. Nahuel salió disparado hacia atrás y se estampó contra la pared. ―Nessie. Hay muchas cosas que ver en el museo. rechinando los dientes.Entonces. Jacob se quedó mirándola y frunció los labios con rabia. Jasper se levantó y. ella me lo ha propuesto. sólo encontré una coraza para envolverlo. ¿Le… le has pedido que salga contigo el domingo? Cogí otro vaso y también lo llené de agua. Jacob se quedó parado en la puerta con la misma expresión que cuando entré por la de casa. Jacob me siguió y me agarró del brazo para detenerme. Y tampoco para que salga conmigo el domingo. ―Pues no tenías que estarlo ―le contesté con rudeza. 280 . cogiéndole del suyo. estaba entre los dos. Atrévete a tocarme otra vez. Dejé el vaso en la meseta y me dirigí al salón. gesticulando con los dedos para que se acercase―. algo descompuesto―. Saqué un vaso de tubo del armario y lo llené de agua para meter la rosa. soltándome para darle un empujón. ya hemos hablado de esto ―empezó a quejarse. como cansada―. Jake ―suspiré. No me imagino a un licántropo en el museo. ―Bueno. ―¿Por qué no la sueltas y la dejas en paz? ―protestó Nahuel. molesto. ―Quiero hablar contigo ―me pidió. ―Adelante. cabreado. ―¡Chucho asqueroso! ―masculló Nahuel. ―No estoy enfadada ―respondí sin mirarle. ―¿Por qué estás enfadada conmigo? ―me preguntó. pero enseguida se puso a mi altura. pero este para bebérmelo. ¿por qué no intentas morderme? ―le retó Jacob. ―¿Qué le has dicho? ―le gruñó a Nahuel. Ya te dije que este tío… ―Ay. No empieces con tus cosas. me apetecía ―me encogí de hombros―. utilizando su influencia mental para que se relajaran los ánimos. que estaba detrás de nosotros―. ―¡Ya te dije que no te metas! ―rugió Jacob. apartándole para que me dejara pasar―. maldita garrapata.

me voy a la cama ―le respondí con voz seca. y fueron víctimas del mismo asesino. Los dos fueron descuartizados con algo dentado. Nessie? ―escuché que me demandaba Jacob. ―¡Basta! ―ordenó Jasper. sonriente. riéndose con insolencia. ―Bueno. ―Eres igual que un crío ―le criticó Alice. Estaba persiguiendo a esa cosa. serrado. cuando iba tras él. ―Lo siento. ―Ni hablar ―contestó. garras como cuchillas. sentándome junto a él. ―La cabeza es de una mujer. y la del resto de mi familia también.―Eso es. vamos. ―¿Cómo que pudiste comprobarlo? ―no me gustaba nada esa frase. muestra tu verdadera personalidad ―siguió él. y con una fuerza bestial. Rosalie ya estaba 281 . pude comprobar sus cuchillas. Jacob se cruzó de brazos y no le hizo ni caso. enfadada. con chulería. Según los forenses. Todos se giraron hacia él y yo me dirigí con rapidez al sofá. provocándole. ―Dientes aserrados. y cogió el mando de la tele para poner un partido. ―¿Ya se sabe algo? ―quise saber. cansada. ya que fue rajado de un solo movimiento. así que eran dos personas ―empezó a explicar―. ¿te ha hecho daño? ―le pregunté a Nahuel. no te preocupes. ―¡Ha empezado él! ―protestó. ―¡Jacob. te has pasado! ―le di un pequeño codazo para apartarle y corrí hacia Nahuel. verás. ―Pídele disculpas ahora mismo ―le mandé. Eso coincide con… ―Sí. mientras caminaba hacia el sofá. Se repantingó tan tranquilo. verificando que no estuviese herido. Yo también estoy seguro de que fue ese asqueroso licántropo ―me cortó―. el torso fue abierto con un cuchillo o un bisturí muy afilado. Ayer. ―¿No quieres oír lo que me contó Charlie del torso y la cabeza? ―me pinchó. ―¿No vienes a sentarte conmigo. Eso había llamado mi atención. Nahuel se acomodó en el sillón de al lado y ambos se dedicaron unas miradas de advertencia. Suspiré. ¿no? ―comenzó a gesticular con las manos para montar mejor su película. ―No. ―No.

para fijar su radio. ¿no? ―Tenías que haber esperado por Edward y por mí ―expuso Emmett―. nah. pero. mientras le levantaba la camiseta para mirarle. tengo algo más ―continuó. Podía haber cambiado de fase y seguirle como humano ―dijo. no va en manada como los 282 . Actúa solo.poniendo los ojos en blanco. ―No lo entiendo ―dijo Alice. ―Eso es muy lejos ―afirmó Jasper―. lo sabes. Podía haberte matado. ―¿Ta-también en Seattle? ―tartamudeé. y menos tú solo. por lo que deduzco que su radio de acción es mucho más amplio de lo que pensábamos. han aparecido más cuerpos descuartizados en los alrededores de Port Angeles y de Seattle ―recalcó. Seguramente está catando el tipo y número de presas y valorando los posibles contrincantes que pueda tener. cambiando la vista hacia Nahuel. cambia de territorio muy deprisa. me raja en dos ―mi semblante se iba poniendo blanco a cada instante―. ―¿Dónde? ―inquirí. Jacob ―le regañó Alice―. Tres son mejor que uno. ―Eres un idiota. ―Aquí ―dijo. reprendiéndome con la mirada―. pensativo. Corríamos a toda velocidad entre los árboles. Además. y entonces. ¿ves? Ya no tengo nada. Pero luego se subió a los árboles como un mono y se me escapó ―resopló con chasco―. así que no te preocupes. ―Bueno. asustada. Si no llego a saltar a tiempo. desesperada por los rodeos que siempre daba Jake para contar algo―. de repente se gira hacia mí y ¡zas! ―hizo el gesto de un zarpazo―. un depredador ―aclaró él―. Acto seguido volvió a mirarme―. ―¡Ni se te ocurra! ―le reñí. como si lo estuviera teniendo en cuenta para futuras veces. ―Pues estuve a punto de pillarle ―se defendió él―. frotándose la zona con el dedo―. ―Está buscando una buena zona de caza ―declaró Emmett. ―Es un cazador. Menos mal que tengo buenos reflejos y sólo me tajó un poco. Jake puso los ojos en blanco y suspiró. Es raro. ―¿Te… te tajó? ―Sí. un poco aquí ―se señaló el costado con la mano. Al parecer. porque ya te digo que es muy rápido. ―¿Que no me preocupe? ―murmuré. inquieta―. no vas a volver a perseguirle.

metamorfos. ―Como quieras. Tú vete friendo eso. Ah. Mi respiración se contuvo automáticamente. ¿Quieres cenar algo. Nahuel? Jacob se levantó como una exhalación y se quedó a mi lado. Eso nos facilitará las cosas ―manifestó Jasper. lo mojé y lo escurrí. ―Exacto ―ratificó Jacob―. aparentando normalidad. 283 . Saqué un paño del armario bajo el fregadero. quitándome el paño―. Tiró los trozos de cáscara a la basura y empezó a pasar el suelo. ella se encargó de guardarlo todo y ya me lo dio. habrá que ir con cuidado. así que tiene que asegurarse un buen territorio sin enemigos potenciales a la vista. Después. y abrí la nevera. con Jake detrás de mí. ―Mierda ―mascullé. casi se me olvida. ―Espera. ―Sí. ―Aún no ha trascendido a la prensa. Me reservaré para cazar algo mañana. eso ―se acercó al fregadero para aclarar el paño―. ―No. posando el resto de los huevos en la meseta. Lo tienes en tu habitación. me voy a cenar ―dije. pasándome el brazo por los hombros. Por eso tenemos que estar en alerta hasta que se quede en un sitio. sacando el mantel del cajón de la mesa―. Uno de los huevos que llevaba en la mano se me cayó al suelo. ―Me dijo que se te había olvidado la mochila y las compras en el coche de… ¿cómo se llaman? ¿Por qué sólo se acordaba del nombre de Brenda? ―Alison y Jennifer ―le recordé. mirando a éste con desplante. Esta tarde me llamó Brenda. vertí aceite y encendí la vitrocerámica. retirando el brazo de Jake y levantándome para ir a la cocina―. pero tiene a la policía en jaque y están bastante mosqueados. ―Bueno. Entré en la cocina. gracias ―contestó el invitado―. ―Vale ―aprobó. podremos atraparle con más facilidad. Saqué la sartén. ya lo limpio yo ―me dijo. Mi tío asintió con gesto reflexivo. pero no tiene influencia en otros sitios ―expresó Jacob. ―¿Te apetece un plato combinado o algo así? ―le pregunté mientras ojeaba el interior del frigorífico. ―Sí. Charlie hace lo que puede aquí en Forks. Pero no te preocupes.

Me giré hacia la vitrocerámica. su cuarto es una pasada. la verdad. ―¿Quién? ―¿Quién va a ser? Mis amigas ―resoplé. ―¿Que la llevaste a casa? ―le pregunté. ―¡¿Entraste en su cuarto?! ―bufé. así que la llevé a casa en la moto ―comentó tan tranquilo. Ya me la imaginaba bien amarrada a él. Ya había logrado quedar con él a solas. Le dije que estabas enferma. ¿Cómo es que Brenda le había llamado? ¿Por qué tenía su teléfono? El aire se me salió sonoramente de los pulmones cuando caí en ello. y se quedó mirándome. ―¿Te preguntaron por mí? ―inquirí para intentar sonsacarle más información sin que se me notara. sin poder ocultar mi molestia. Empecé a repiquetear los dedos en la encimera. Mis muelas estaban a punto de romperse. Intenté no pensar en ello. Ahora tenía su número. Rechiné los dientes con rabia. seguro que le llamaba hasta la saciedad. aunque no me preguntó nada. ―Eres un idiota ―le recriminé. ¡Jacob. Jacob cogió una manzana del frutero y empezó a jugar con ella. lanzándola arriba y abajo. pero la imagen de Brenda tonteando con Jacob se instaló en mi cerebro sin poder evitarlo y todos mis celos estallaron. ―Como tú no estabas ―me echó en cara―. babeando. no se de qué te ríes! ¡A mí no me hace ni pizca de gracia! ―¡Era una broma! ―siguió carcajeándose. con las manos en los bolsillos. se rió con satisfacción―.―¿Cómo que ya te lo dio? ―mi voz empezó a sonar algo irritada. ―Estuvimos charlando hasta que se nos hizo tarde. ―Ese aceite creo que ya está caliente ―señaló la sartén con el dedo sin dejar de sonreír. Desvié la mirada. Esa descarada había rebuscado en mi mochila y había cotilleado en mi agenda. lo único que se calentaba era mi cabeza. Y encima. sobándolo entero. esperando a que se calentara el aceite de una vez. ―Ah. hasta que consiguiera su objetivo. Solamente vino Brenda ―se encogió de hombros―. ―Tiene una casa muy bonita. Sin embargo. airada. en la moto. Para mi asombro. quedamos en el instituto y me lo dio todo ―se apoyó de lado en la meseta. 284 . y bajé un poco la temperatura. mirándole con cara de odio. a saber qué le había dicho. no estaban allí. enfadada.

dejando la manzana en su sitio―. podía notar sus penetrantes ojos clavados en mí y empecé a ponerme nerviosa. si te quedas ahí. depositándolo en un plato. Estaba demasiado cerca. Tenía que cubrir mi corazón otra vez con la coraza para que me fuera más fácil no sucumbir. ―Perdona ―contestó con gesto contrariado. y mi cuerpo y la pulsera comenzaron a reaccionar como siempre. Colocó sus manos sobre el dorso de las mías. mi corazón ya empezaba a palpitar alocadamente. no puedo hacer la cena ―protesté. tenía que pararlo. rodándolo con delicadeza por mi palma. soltándome bruscamente de su abrazo. que se me rompió en la sartén. Cogí la espumadera y lo saqué para dejarlo en el plato―. al ver que seguía detrás de mí. Tu padre se la cargó. poniéndose a un lado. Tenía que pararlo. ¿no te acuerdas? 285 . ―Hoy te he echado mucho de menos ―me susurró en el oído a la vez que cruzaba nuestros brazos y me pegaba a él. Eché otros dos huevos. extrañado. ―Pero si no hay mesa ―me recordó―. quitándome la espumadera. ―Se me está pasando el huevo ―dije. Jacob cogió la espumadera y lo sacó. ―Antes voy a poner la mesa ―recogí el mantel y me dirigí a la puerta de la cocina. tenía que alejarle. Me cogió la mano izquierda y me lo pasó. ―Creo que será mejor que los fría yo y tu vayas haciendo el puré de patata ―señaló. Las dos cáscaras acabaron sobre la vitrocerámica. ―¿A dónde vas? ―preguntó. Aunque no le miraba. Agarré un huevo y lo eché tan deprisa. Brenda me dio las cosas y me fui. Cerré los ojos y apreté los párpados con fuerza. Si no.―Estaban todas tus amigas ―me explicó. le haría mucho daño. Se arrimó a mí por detrás y tomó otro huevo. huevos que también se me rompieron. hombre ―me quejé. ―Vaya. se me resbalaron de las manos cuando acercó su frente a mi sien y entrelazó sus dedos con los míos. y me hizo cascar el huevo dándole un golpecito con el borde de la sartén para abrirlo y dejarlo caer en el aceite. Todo el vello se me puso de punta al sentir su ardiente aliento. Jake. ―Me apetece cenar en el salón. a modo de marioneta. Respiré hondo y me obligué a no pensar.

Con el tiempo. hablar con él para decirle que no podíamos ser más que amigos. diciéndole que no le quería. él no se rendiría tan fácilmente. pero también me daba cuenta de que todavía no estaba preparada para enfrentarme a eso. mi coraza aún no era tan fuerte como para soportar semejante embiste. Es verdad ―me mordí el labio. Estaba por mi camisón. por mi edredón y por mi almohada. Sabía que tarde o temprano tendría que aclararle las cosas. no pensar. aunque no tenía ni pizca de sueño. Se me pasará. así que ni siquiera nos tocábamos. Le dije a Jake que estaba muy cansada y que quería dormir. él lo aceptaría. No me quedaba otro remedio que cenar a solas con él. si era necesario. 286 . Me invadió el dolor en el pecho cuando cerré la puerta y se quedó en el pasillo con el rostro insatisfecho y confuso. mi corazón sucumbiría sin dudarlo. Como siempre se sentaba junto a mí. Jacob corrió su silla un poco para acercarse más a mí y no me quedó otro remedio que aguantar mi sufrimiento toda la cena para evitar sus atrayentes roces mientras me contaba todo lo que había hecho en el día. Me metí en la cama y apagué la luz de mi mesilla. La mesa era grande. Me apoyé en la puerta. porque no le habría dado ningún plato a probar. ya me había encargado de poner los platos lo suficientemente separados. tan preocupado y confundido. No obstante. pero se abrieron de repente cuando percibí el efluvio de Jacob. Podríamos estar así toda la vida y entonces él no sufriría por mí jamás. Odiaba verle así. se me escapó pensar. Tendría que esperar un poco hasta fortalecerme y después se lo diría. Le mentiría.―Ah. Si se lo decía ahora. sí. gritó mi mente mientras me llevaba la mano al pecho. Acabamos de cenar y fregué los platos a toda prisa para subir a mi habitación de igual modo. no pensar. intentaría convencerme y lo conseguiría. para que no entrara en mi dormitorio. Obligué a mis ojos a cerrarse y a que se mantuvieran así. Un nudo se aferró brutalmente a mi garganta y mi corazón sufrió un intenso pinchazo. Eso era seguro. no le tenía enfrente y mis ojos no enfocaban a los suyos. Puse la mesa y terminamos de hacer la cena. pensativa. pensando que esto me iba a parecer imposible. Él se limitó a asentir con un movimiento de cabeza. a mí se me pasaría y seríamos mejores amigos como siempre. Toda la vida así. Me separé con rapidez de la puerta y me dirigí al vestidor para ponerme el camisón con el mismo impulso.

287 . aovillándome para cubrir mi dolorido corazón. No sirvió de nada. dejando escapar todas las lágrimas. me repetí.Mi cuerpo se giró solo para echarse en su hueco y mi rostro se hundió en la almohada para inhalar su olor con añoranza. Se me pasará. Mi mente pegó otro grito de rabia y el nudo reventó en mi faringe.

sino porque yo misma le necesitaba. Me separé disimuladamente para coger el casco. más bien se debía a que me había pasado las horas pensando en Jacob. que colgaba del manillar. Me pasé los días diciéndome eso. no pensar. ¿Habéis despedazado a muchos vampiros? 288 . Se me pasará. que me cogiera de la mano. Jacob. Las clases se me habían hecho eternas. Jacob. me repetía una y otra vez. No sabía cuánto tiempo me iba a llevar olvidarme de él en ese sentido. Tan sólo mantener las distancias. Pero sabía que si me rendía a todo eso. pero tenía que ser fuerte. en honor a la verdad. Por la tarde. cogiéndome la cintura con la mano. Cuando salí de clase. Ese era mi único pensamiento. Él sí que era guapo. Jacob era mi droga y no podía ni probarla. me despedí de mis amigas y me acerqué a él. y su sonrisa se desvaneció. que me acariciara… En la primera semana. o eso me pareció a mí. Jacob. ¿cómo te ha ido el día? ―le pregunté. preciosa ―me saludó. Jacob. Jacob. Por la noche. Tal vez se debía a que esas lecciones me las sabía bastante bien. como siempre. así que respiré hondo. Jacob. me lanzaría a sus labios sin pensarlo. y necesitaba ser de hierro. sonriéndole yo―. era tan difícil. no pensar. mi corazón también lo haría. aunque. ya echaba muchísimo de menos todas esas cosas. no solamente por él. Jake me esperaba apoyado en su moto. Por la mañana. ―Hola.AGONÍA El final de esa semana y las dos y media siguientes pasaron extremadamente lentas. sonriendo. Adoraba sus abrazos. o eso me parecía a mí. Jacob hasta en sueños. El corazón ya me daba tumbos. ya me parecía imposible. Tenía que hablar con Jake. ―Hola. Estaba guapísimo con esos vaqueros y esa camiseta negra. No podría resistir ni un roce de sus dedos. Sin embargo.

Jacob se bajó después que yo y empezó a encaminarse hacia el porche. ―¿Nos vamos? ―propuse. ―Espera ―le llamé. Durante el viaje a casa. Estuvimos caminando en silencio durante un rato. Se la veía contentísima con mi cambio de actitud hacia Jake. que las manos me temblaban. Jacob me notaba esquiva. me fijé en mis amigas para despedirme de ellas con la mano. Mientras él se subía a la moto. su sonrisa desvaída me hizo pensar en que se lo tenía que decir ya. ―Es sobre nosotros ―murmuré. ―¿Hablar? ―inquirió. reposando la espalda contra un árbol para tenerme de frente. Se acercó a mí y comenzamos a andar para adentrarnos en el bosque. solamente me sujetaba a su cintura. cuanto antes. ¿qué pasa? ―preguntó. mirándome con igual semblante. ―Sí. No podía dejar pasar más tiempo. y eso le tenía preocupado.―A unos cuantos ―volvió a sonreír. Ni siquiera podía agarrarme a él como a mí me gustaba. ―Bueno. Estaba tan nerviosa. ―¿Sobre nosotros? ―su rostro volvió a extrañarse. Se dio la vuelta para mirarme―. rara. frotándome las manos con nerviosismo. Vamos a dar un paseo. ¿vale? Se quedó un momento mudo. ―Claro. y eso me ponía más de los nervios. Todas las noches que había pasado en vela pensando en cómo decírselo. Las metí en los bolsillos de mi cazadora. ¡Cómo me apetecía lanzarme a sus brazos para que sonriera del todo! Me puse el casco para que no pudiera ver mi cara compungida. Me quedé en blanco al tenerle delante y tuve que improvisar sobre la marcha. ―De acuerdo ―contestó al fin. Pasamos los últimos árboles del sendero y aparcó la moto delante del edificio. 289 . aunque esta vez su sonrisa era más apagada. ¿Podemos dar un paseo? Sus cejas se fruncieron para adoptar una expresión de extrañeza. hasta que nos paramos en una zona menos arbolada. Apreté los dientes de la rabia y me monté. Quiero… quiero hablar contigo. Tenía que aclararle las cosas. por supuesto. porque la veía sonriendo con descarada satisfacción. Brenda estaba disfrutando con esto. mejor. no sirvieron de nada.

―¿Qué estás diciendo? ―cuestionó. El corazón se me iba a salir del pecho. Y la energía. sujetándome por los brazos―. ¿Eso quiere decir que… no quieres que seamos algo más? ―Sí ―susurré. dándome la vuelta por los hombros. Tenía que pararlo. evitando sus ojos. Le di la espalda. Jacob se quedó en silencio. Sus ojos estaban confusos. Creo que sientes lo mismo que yo cuando estamos a punto de besarnos. acercándose a mí por detrás―. tenía que usar mi coraza. 290 . no es eso ―le contesté―. no del modo que tú quieres ―me obligué a decir con un murmullo. ansioso. ―Sí. Lo… lo siento si te ha molestado alguna cosa. exigiéndome a mí misma que fuera fuerte. Tragué saliva para retener el nudo gigante de mi garganta. ¿Qué me estás intentando decir? ―preguntó. No estaremos juntos nunca. Obligué a mi boca a calumniar. ¿De qué? ¿De ser demasiado maravilloso? ―No. Se hizo otro incómodo silencio. Me tomaré las cosas con más calma. Creí que te gustaba. tú me lo dijiste. Yo quiero… que seamos amigos… para siempre. y me he dado cuenta de que sólo era eso ―mentí como pude. ¿recuerdas? ―Te dije que me atraías. o cuando nos acariciamos o nos rozamos con los dedos. perdidos. confuso―.―Yo no… ―agaché la cabeza para no ver sus ojos. sin moverse. ―Espera. espera. Su rostro se quedó pensativo durante unos segundos mientras me estudiaba con la mirada. Mi corazón ya empezaba a palpitar como un loco otra vez. lo sé. Él sentía lo mismo que yo con todas esas cosas. No me creo que todo eso no signifique nada para ti. Tuve que bajar la mirada para no echarme a llorar―. Ya somos amigos. Tú también sientes esa energía. pero… lo que quiero decir es que… quiero que seamos amigos para siempre… Sólo amigos. ―¿Sólo amigos? ―repitió. ―No te creo ―afirmó con seguridad. parecía que se negaba a que soltara las palabras―. no me importa esperar lo que sea. Yo no quiero que esperes por mí. ―¿Es que he hecho algo mal? ¿Te he agobiado o algo? ―interrogó. despegándose del tronco―. Lo que me faltaba es que él se sintiera culpable.

Tendrías que buscarte a una buena chica que te quiera. lo sé ―declaró. me agarró por la muñeca y me pegó a él. Te quiero como mi mejor amigo. noté los estremecimientos por todo mi cuerpo. Cuando avancé un poco. Mis buenos reflejos hicieron que sólo consiguiera besarme en la comisura. también lo sientes. pero cuando me disponía a girarme de nuevo. Acercó su rostro con rapidez e intentó ensamblar sus labios a los míos. ―No ―protestó. y no va a pasar nada jamás. y se volvió para echar a correr a toda velocidad entre la espesura del bosque. confusos. Jacob! ―le escupí. Me aparté de sus manos. con el semblante bañado en amargura y angustia. Aún así. mandando a mis ojos que se apartaran de los suyos. yo… Jacob se alejó lentamente hacia atrás. apretando mi muñeca con ansia. ―¡No. Pero los pinchazos regresaron y se volvieron más agudos cuando se giró otra vez y vi su rostro. Ya sabía lo que iba a hacer. Eso hizo que le empujara con rabia y él se apartó. sus ropas estaban hechas pedazos en el suelo. encarcelándome con su otro brazo para que no pudiera escaparme―. sin embargo. ¡Tienes que aceptar que no vamos a ser nada más nunca! ¡¿Me oyes?! ¡Nunca! Me llevé un sobresalto cuando se volteó hacia un árbol y le dio un fuerte puñetazo a una rama. heridos. furiosa. me haces daño ―le dije mientras intentaba zafarme. pero nada más. Fue inútil. yo no podía corresponderle. ―¡Te quiero solamente como un amigo. corriendo detrás de él. ―Estamos hechos el uno para el otro y tú también lo sabes. Algo se me clavó en el corazón cuando vi sus ojos llenos de dudas. Cada vista era una puñalada. por no poder hacer las cosas mejor. ―Jake. ―Suéltame. Mi pulsera me hacía cosquillas sin parar. mis labios se morían por girarse y unirse a los suyos. aunque el estómago empezó a llenárseme de pinchazos―. Me enfadé conmigo misma por no saber pararle. 291 . dolidos. Mientes. Ahora corría como lobo y ya no podía alcanzarle. Me miró con ojos resueltos y decididos. perdóname.―Yo no siento nada por ti de la forma que tú quieres. por favor… ―imploré con un murmullo. espera! ―grité. Ésta se rompió y salió despedida entre astillas. ―Jake.

sufriendo por mi culpa. en el fondo. alguien que supiera quererle. Papá no le respondió. Gemí de dolor y me llevé la mano al pecho. yo lo sería también. 292 . que llegó un punto en el que me hacía daño inspirar el aire. arrastrándome a unos brazos y a un torso conocidos pero no deseados. Los gemidos pronto se transformaron en llanto y eso me alivió un poco. Nuestro vínculo era tan fuerte. tendría que aguantarme y seguir con él. Unas manos me recogieron del suelo. Él tenía que volver. Eran tan insoportables. ni mi pecho caliente y cómodo. va a volver. que el separarnos de este modo parecía que me matara. Todo con tal de que Jacob no sufriera jamás. así que me eché en el suelo y me aovillé entre las húmedas hojas. Volví a gemir de dolor al sentir otro punzón y lloré desconsoladamente. ¿A dónde había ido? ¿Cuándo volvería? ¿Y si no regresaba nunca? No. con rabia y agonía. Edward. Mi respiración se agitó de tal modo. hundí el rostro en el pétreo hombro de mi padre. lo cual me pareció un buen detalle. No eran mis adoradas y cálidas manos. Lloré en voz alta. que fuera suficiente para él. Pero. Me tapé la cara con la almohada para seguir llorando sin control. ―Cielo. me dije. preocupada. ―Esto me recuerda a algo ―oí que murmuraba mi madre. ¿Por qué lo había hecho tan mal? Ahora estaba por ahí. Va a volver.Me apoyé en un pino. Precisamente lo que yo no quería. ¿qué le pasa? Sentí los fríos dedos de mamá acariciándome la cabeza. alguien que lo amase para siempre. En unos pocos minutos. ¿Cómo podía ser tan mala persona? Deberíamos estar juntos para siempre. ya estábamos en casa. Agarré un puñado de hojas y apreté el puño con furia. ―Sí. Acababa de quedar demostrado. sabía que eso tampoco era justo para él. los clavazos se retorcían con saña. El dolor era demasiado profundo―. Porque se merecía a alguien mejor que yo. que comencé a marearme. Si mis sentimientos cambiaran con el tiempo. aunque ya no le quisiera de esa forma. eso no podía pasar. ―¿Qué ha pasado. tenía que volver. a veces se parece tanto a ti ―le contestó papá. ¿qué ha pasado? ―insistía mamá. Si él era feliz. Y yo no lo era. Aún así. Mi padre me subió a mi habitación y me dejó aovillada en la cama. cielo? ¿Y Jacob? ―no dije ni una palabra. Me imaginé que lo hacía por respeto hacia mí. aunque sabía que se lo acabaría contando sin mi presencia.

Sólo recordar su rostro lleno de angustia y tristeza. Nessie ―escuché el cuchicheo de una voz ronca mientras una mano me daba suaves meneos. Lo hice sin pensar. No se oyó nada más. todas? Intenté consolarme a mí misma diciéndome que se le pasaría con el tiempo. sin pestañear. cuando la media noche pasó y él no apareció por allí. Eché un ojo para verificarlo y volví a hundirme en la almohada. Me aovillé en la cama de nuevo. Tenía que aferrarme a eso. Déjala que se desahogue. que si me hubiera caído un rayo encima. Esa frase que antes me repetía tanto en mi cabeza. Cogí uno de sus pantalones y se los dejé doblados en mi puerta. ¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué lo sentía tan real? Parecía que alguien me agarrara el corazón con la mano y lo estrujara hasta dejarlo seco. Me merecía esto y más. sentía a Jacob dentro de mí. ¿y si no volvía? El cuchillo que tenía clavado se hincó más profundamente y me encogí de los dolores. Por alguna razón. me impedía respirar. seguía notando mi enorme vínculo con él. ¿Tan extremadamente fuerte era nuestro vínculo? ¿Estaría Jacob pasando por lo mismo? Se me pasará. ―¡Jake! ―me incorporé llorando y le abracé con fuerza. Bella ―le cuchicheó él―. 293 . mis ojos se rindieron y desbordaron sus lágrimas otra vez. Esta agonía era poco castigo si él sufría por mi culpa. mejor. a mi lado. cuanto peor lo pasara. Tenía que significar algo. que era por su bien. y era verdad. ¿Es que tenía que hacerle daño de todas. Abrí los ojos de sopetón y le vi sentado en la cama. me dije. Volverá. ni siquiera sabía si iba a regresar. Sin embargo. Me quedé sin respiración durante un instante. Me sentía tan mal. pero. ahora me parecía tremendamente egoísta. así que supuse que mi madre había asentido y que habían salido del dormitorio. junto a mí. pero fue un acto reflejo de esperanza. sin dejar de mirar a la puerta ni un instante.―Es mejor que la dejemos sola. No sé cuántas horas estuve llorando sobre mi almohada. no me habría hecho ni cosquillas. algo me hizo levantarme de repente y me dirigí al vestidor. por si se movía la manilla y entraba en mi cuarto. ―Nessie. Era mi voz favorita. pero cuando me calmé un poco. Él volvería.

Te dije que yo estoy en este mundo para ti de la forma que tú quieras ―me recordó―. He estado pensando en la conversación que tuvimos en nuestro tronco el día que te enteraste de mi imprimación. Qué bien olía. El vello se me puso de punta. apretando su abrazo. no tenía que haber reaccionado así. aunque. podía permitirme una pequeña licencia. todos los dolores y la agonía de mi corazón desaparecieron como por arte de magia. ¿Te acuerdas de lo que te conté de Sam y Emily? ―asentí al recordarlo―. sabes que es lo último que haría. Me separó. ―No importa. Yo aproveché para tomar aire―. Cómo me apetecía besar esos labios que tan cerca estaban. Sé que has estado muy preocupada. sus palabras me distrajeron lo suficiente. ―Lo siento ―empezó a susurrar. No me lo merecía. ―Nessie ―murmuró. Casi me parecía un sueño tenerle conmigo y estar entre sus brazos.No pude remediar abrazarle. Estoy imprimado de ti. Inspiré su olor para asegurarme de que no estaba soñando. lo respetaré y seremos solamente amigos. pero jamás amaría a 294 . para secarme las lágrimas. mirándome fijamente a los ojos. Lo único que quiero es decirte una cosa ―cogió aire y siguió hablando―. fui un bruto. Podía ver los suyos perfectamente. Ya te dije… Me silenció poniéndome los dedos en la boca. fui muy brusca contigo. Si no fueran pareja. Aún así. Me marché y te dejé sola. Si te llega a pasar algo yo… ―No. perdóname tú ―le interrumpí―. Pude contenerme cuando empezó a hablar. No quería hacerte daño. Ese iris negro tenía un brillo especial con ese reflejo blanco. ¿verdad? Tampoco tenía que haberme ido de ese modo. Si lo que realmente quieres es que sea como tu amigo. Solamente tendría que estirarme un poco y podrían ser míos. En cuanto mis brazos rodearon su cuello y mi rostro se hundió en su hombro desnudo y caliente. dadas las circunstancias. puesto que esa noche había luna llena e iluminaba toda la habitación con su luz. Su rostro me pareció todavía más hermoso y tuve que obligarme a respirar y a reprimir todos mis deseos. mi cuerpo se lanzó a él automáticamente. él seguiría a su lado como su amigo. Ni qué decir tiene que la pulsera ya llevaba un rato vibrando suave―. ninguna otra podría sustituirte nunca. Jake. Perdóname por lo de esta tarde. Te prometí que siempre estaría a tu lado y lo voy a cumplir. sujetándome por los brazos. me fue imposible no llorar. Pero también te digo que voy a esperar por ti. y así será. ―Déjame terminar ―bajó la mano y suspiró. lo siento. ―No.

pero ya no me gustas ―le mentí con un susurro. Yo también quiero salir contigo. un tanto sorprendida. Suspiré. pero no soy idiota. ―Jake… ―intenté protestar. Jake ―le advertí―. sonriendo con esa sonrisa suya que a la luz de la luna todavía se veía más blanca. Lucharé por ti. ―Me gustabas. Por eso no me voy a rendir. Has salido con él los tres últimos fines de semana. soy una causa perdida para ti. Sería imposible. ―No me importa esperar. Tendría que resistirme y alejarme de él con todas mis fuerzas para que. Esto no iba bien. Sabía que él no se iba a rendir fácilmente. un poco apurada. En realidad. ―Sí. 295 . Sin embargo. mejor ―me contestó. con el tiempo. ―Pero no son citas. quiero que seas feliz ―le confesé. me encantan los retos difíciles. volviendo la vista hacia abajo. ―¿Quieres una cita? ―cuestioné. sonriendo a medias. después de observarme durante un par de segundos. sé que sí te gusto. ―Sí.ninguna otra mujer. ahora lo entiendo. Quiero que salgamos un día. sería un desgraciado. ―Yo no quiero que luches. ―No entiendo por qué haces esto. bajando la mirada. Además. ―Soy feliz luchando por ti. sí que te gusto ―refutó. lucharé hasta el final. ―¿Otra vez? ―resopló―. Él no tenía que sufrir. no podía permitirlo. O una noche. Mis pupilas no pudieron evitarlo. ¿Cuándo vas a quedar conmigo? ―A ti te veo todos los días. Colocó su mano en mi barbilla y me levantó la cara para que le mirase a los ojos. cansada. pero no pienso rendirme ―afirmó con ojos decididos―. no sé de qué me extrañaba. este fin de semana ―le contesté. ―Te pasarás la vida esperando. ―Sí. tengo mucha paciencia y nada que perder. siguiendo el hilo de mis pensamientos. Si no lo hiciera. No pierdas el tiempo conmigo. ya lo sabes ―aseguró. se diera por vencido. ―¿Vas a volver a salir con esa garrapata? ―me preguntó de repente. ¿entiendes? Tengo que hacerlo. Y eso es lo que haría yo si lo que me dijiste fuera cierto. No podía negar que en el fondo me moría de ganas de que lo hiciera. Era tan tentador y… peligroso.

¿cómo voy a salir contigo? No quiero que te hagas ilusiones en vano ―le respondí con convicción. Su rostro. sí? ―enarcó las cejas para que le diera una respuesta. Tres acciones que deseaba hacer con todas mis fuerzas. como intentar escalar una gigantesca cascada de agua. porque tenía esa ansiada opción. su cuello. observándole. sus brazos. Nada de citas conmigo ―aceptó a regañadientes. tan sólo tenía que levantarme. sentarme a su lado y besarle. Se sentó de lado. también? ¿O es que las suyas no van a ser en vano? ―me preguntó con acidez. creo que tú y yo también podemos tener una cita como amigos. con la pierna doblada encima del asiento. ¿O sí? Ese hombre estaba imprimado de mí. El blanco foco nocturno iluminaba su cuerpo sublime y lo llenaba de luces y sombras. Por eso te regala rosas y todo eso ―rebatió con ironía. ya lo veo. su piel suave y tersa. ¿no te parece? ―rebatió―. podía ser mío si quisiera. Ni siquiera la nívea luz conseguía endurecer su tez sedosa y lisa. como la fuerza de la gravedad atrae a cada uno de los elementos al centro de la Tierra. su torso. ―No. Estuvo un rato en silencio. Creo que yo me la merezco más que él. ―¿Ah. ―No creo que sea buena idea. me quedé mirándole embobada. Podría quedarme así para siempre. ―Entonces. algo irritado. ―¿Y ese parásito no se hace ilusiones en vano. no voy a salir contigo ―le avisé con tono serio. Ya se lo dejé claro ―le expliqué. vale. mirando el bosque por la ventana. y apoyó su antebrazo en la rodilla. ―Después de lo que me has dicho ahora. poniéndose en pie para dirigirse al banco-arcón. y no me cansaría jamás. hasta sus manos y sus pies. ―¿Por qué no? ―Contigo es diferente. 296 . Punto. Sin darme cuenta. Evitarle era algo contra natura. pero no podía escogerla. Mantener las distancias con Jacob iba a ser un calvario.―Jake. Y ahí estaba mi agonía. No voy a tener ninguna cita contigo. solamente somos amigos ―admití. ―¿Es que con ese tío sales en serio? ―quiso saber. ―Sólo salimos como amigos y él lo sabe. me da igual lo que pienses ―resoplé―. ―Sí. como nadar contra corriente un torrente potentísimo que me arrastraba hacia él. ―Vale. sus hombros. ―Bueno. sus piernas. todo me atraía hacia él. todo era perfecto y hermoso en él.

Doblé mis piernas y las rodeé con mis brazos. Sí. ―Bueno ―se levantó y se acercó a mi cama―. puede que un par de meses ―apagué la luz y salí del pequeño cuarto―. te dejo dormir. Rozó su frente en mi cabeza al incorporarse y salió de la habitación. ―Me pregunto si esa cosa será un licántropo de verdad ―murmuró―. Aparté un poco el mío antes de que sus labios la tocaran y se quedó quieto. ―Estaremos vigilando. Tendremos que esperar a que lleguen Carlisle y Esme de París ―dije. esto iba a ser toda una agonía. El corazón aún me latía a mil por hora y ni siquiera me había tocado.―Esta noche hay luna llena ―comentó sin dejar de mirar por el cristal. levantándome. ―Sí. Al parecer. ya… ya me he fijado ―le contesté. Entré en el vestidor y empecé a desnudarme. Jacob suspiró y volvió a mirar por la cristalera mientras me metía en la cama. me tumbé y me llevé la mano al pecho. En cuanto cerró la puerta. ―Espero que puedan averiguar algo. tienen mucho que investigar. apoyándose en el lecho con las manos. ―Hasta mañana. hasta que trasladó su beso a mi coronilla. ¿Sabes cuándo van a volver? ―escuché que me preguntaba desde fuera. ―Si no lo es. Se inclinó hacia mí. recuperándome de la visión que tenía delante. 297 . por si se le ocurre acercarse por aquí ―dijo con el semblante serio. Las veces que nos encontramos con él no había luna llena. Mi padre dice que se van a quedar una temporada larga con su amigo. rompiendo el mutismo y mis pensamientos. y acercó el rostro a mi mejilla. ―Ni idea ―me puse el camisón―. ―Hasta mañana ―me susurró en el pelo. se le parece bastante.

me dirigí al vehículo y. Como seguía poniéndome muy nerviosa cuando él se acercaba. en cambio. Este año la casa se había llenado. Ahora sabía los cotilleos de todos los miembros. Antes podía ponerle eso de excusa para no quedarme a solas con él. con Billy. como siempre. tenía que buscarme la vida. habían venido Tania. Brenda estaba encantada al percatarse de mi alejamiento de Jacob. Todos esos acontecimientos me habían tenido lo suficientemente distraída y había podido mantener las distancias con Jake. a visitar sitios paisajísticos. que habían insistido mucho. Nada más despedirme de mis amigas. pero desde que habían pasado. me llevaba a comer. podía mantener mejor las distancias agarrada a su espalda. Sonaba raro. aunque Carlisle y Esme se quedaron en París para pasarlas con Louis y su esposa. porque salía con Nahuel. A éste. Yo prefería la moto. ya los tenía ocupados. me subí al coche. como venía haciendo últimamente. a pesar de tener la parte trasera bastante destrozada. Sam. cualquier cosa servía para no pensar en Jacob. saludando a Jake sin abrazarle. Mis padres. Los fines de semana no me preocupaban. El último y más sonado 298 . Jacob y yo pasamos la nochebuena en casa de Charlie. Emily y sus niños. pues así me era más fácil evitarle. siempre me pasaba el viaje en coche acribillándole a preguntas sobre las manadas. Hacía dos meses que le había puesto la luna de atrás al coche. no le hacía ni pizca de gracia mi repentino cambio de actitud de estos tres meses y medio.GENES Ese viernes Jake me esperaba a la salida del instituto. Ya habíamos recorrido todos los museos de Seattle. Kate y Garrett a visitarnos. se suponía que tenía que estudiar y necesitaba concentrarme. fechas en las que siempre habíamos estado rodeados de gente. como todos los años. pero no me gustaba nada que la época de exámenes hubiera pasado. pero enero en Forks es de lo más lluvioso y frío. me traía y venía a recogerme casi todos los días en su Golf. También habían pasado El Día de Acción de Gracias y las Navidades. la familia Clearwater.

Nos trajeron ropa para todos. Hoy estaba muy contenta. ―Sí. Colocó las hojas extendidas encima de la mesa. ―¿Peculiar? ―pregunté. donde estábamos rodeados de gente. Nada más abrirla. Carlisle y Esme ya habían llegado. Mis padres se miraron y suspiraron. Me acerqué a ellos para escuchar mejor la conversación. y no le daba opción a acercarse a mí demasiado. sacando unos papeles de su maletín―. podías ser más educado y dar las gracias primero. Parecía que lo hubieran echado de menos y todo. junto con el resto de mi familia. Carlisle y Esme. mirando los folios― y ha descubierto que ese licántropo sufre una mutación. Posó la bolsa en la nueva mesa de cristal y se dirigió hacia Carlisle. señal de que lo había oído. en cambio. se rieron. ―Gracias. se subió volando a su habitación para probarse sus prendas. ¿Qué habéis averiguado? Mi madre puso los ojos en blanco. 299 . lo miró un poco por encima e hizo una mueca de aceptación. Llevaba un par de meses saliendo con un chico de la reserva de los makah. Esme me dio mi bolsa después de los saludos y efusivos abrazos. incluidos Jacob y Nahuel. que en ese momento hablaba con mis padres. pero primero tengo que explicar que esa criatura es un licántropo. sin embargo. ―Jacob. ―Mi amigo es científico ―explicó. Alice bajó por las escaleras como una bala. y se puso a nuestro lado. me dedicaba a contarle cada una de las cosas y detalles que había hecho yo en clase. tenían unos dibujos de hombres lobo. Venían repletos de regalos. ¿no te parece? ―le sugirió mamá. Mis abuelos volvían de París. pero este es peculiar ―contestó mi abuelo. eran modelos exclusivos de la última moda de Paris. que por supuesto. no sabía que estaba con una loba. por fin. Jacob. Así llegábamos al instituto o a casa. ―¿Qué habéis averiguado? ―preguntó sin rodeos. Ese era uno de los chistes malos que los chicos le hacían a la pobre. ―Hemos descubierto cosas muy interesantes ―dijo Carlisle―. por eso no nos encajaban algunas cosas. ―Eso ya lo sabíamos ―resopló Jake. Cuando ya no había novedades de mi particular prensa del corazón. Y tengo una sorpresa.era el enamoramiento de Leah. Cuando entramos en casa. A Alice casi se le salían los ojos de las órbitas cuando vio la suya.

jugando a ser Dios. ―¿Qué pasaría si me mordiera a mí uno de esos? ―preguntó Jake con demasiada curiosidad―. No se enrolle ―protestó Jacob. Yo ya soy un lobo. Jacob le gruñó y se arrimó más a mí. ―¿Y eso que quiere decir? ―quiso saber Jacob. pero la aparté y disimulé metiendo las mías en los bolsillos de mi chaqueta. haciéndome eco del horrible recuerdo que tenía de aquella bestia. ―Estos licántropos no se podrían considerar como Hijos de la Luna al pie de la letra. Ya sabéis que los humanos tienen 23 pares de cromosomas. pero siguen siendo hombres lobo el resto del tiempo. ―Hombres gigantes cubiertos de pelo. Todo para buscar criaturas perfectas que les fueran útiles. El estómago se me retorció cuando lo vi. ―Lo siento. con dientes afilados y garras como cuchillas ―comenté. ―Los Hijos de la Luna basan la continuidad de su especie en infectar a otros ―siguió mi abuelo―. 300 . Los humanos con los de su misma especie y los animales. los vampiros tenemos 25 y los metamorfos como vosotros ―señaló a Jake con la mano― 24.―¿Una mutación? ―Nahuel se unió a nosotros. ―¿A cuál de estos se parecía el que te atacó. Tanto de día como de noche son hombres lobo a medias. señalándolo con el dedo. o simplemente para experimentar o crear nuevas especies. Nessie? Me fijé en cada uno de los dibujos. se podría decir. los licántropos tienen 22 pares de cromosomas. Por eso nos despistaba que os hubiera perseguido aquel día sin haber luna llena ―confirmó Carlisle. Los seres como nosotros con los demás seres sobrenaturales. Sus mordiscos son extremadamente venenosos. por una mutación genética. ―A este… ―afirmé. Jacob intentó cogerme de la mano. recogiendo el resto de folios para dejar solamente el que yo había señalado―. pero este en concreto tiene 24. Pues bien. exacto. Se quedó con una expresión frustrada y yo miré a otro lado para no verle ese rostro que me rompía el alma. es que este tema me apasiona ―carraspeó y siguió hablando―. Doc. aunque no del todo. ―Sí. ―Venga. impaciente. ―A lo largo de la historia se han hecho muchas barbaridades con la genética ―empezó a exponer. La transformación completa se lleva a cabo las noches de luna llena.

Jacob se desprendió de mí de una sacudida y empezó a pasear nerviosamente. asintió y continuó su exposición. desde luego. ―¡Edward. ―Lo siento Edward. histérica. el veneno se mezclaría con tu sangre y se extendería por tu cuerpo rápidamente. pero te transmitiría la rabia y morirías sin remedio alguno ―empecé a temblar al recordar mis horripilantes pesadillas. ―Vale. Sin duda. Mi abuelo le observó como con cautela. ya se imaginaba por dónde iban los tiros. Doc.―En tu caso es diferente ―mi mejor amigo sonrió. apretando los dientes. Papá se lanzó como un rayo y se interpuso. estos. adelantándose a lo que Carlisle estaba a punto de decir. conteniéndose. ―Pues bien. Nessie es una hembra. pero tenía que contenerme―. ―¿Qué pasa? ―exigió saber Jake. Estas criaturas no son del todo racionales. ¡Lo mataré! ―bramó acto seguido. ―Explíquese ―pidió. dependiendo de lo fuerte que fuera tu organismo. ―Lo mataré ―gruñó―. Esta vez no pude evitar sacar la mano. pero enseguida le cambió la cara―. además… ―¡No! ―exclamó papá. logré controlarme un poco y me enganché a su brazo. sin embargo. ¿qué ocurre?! ―voceó mamá. pero tengo que explicarlo de este modo para que me entiendan todos ―papá asintió con el rostro grave y aferró la mano de mi madre con fuerza. Carlisle miró a Jacob―. horrorizada. No te transformarías. 301 . actúan movidos por sus instintos animales. y yo también. Esme se llevó la mano a la boca. Las manos de Jacob ya vibraban. horrorizado. Mi abuelo me miró. Mi mano reclamaba la suya. y. una candidata para aparearse. Esta rabia es enormemente mortal y dolorosa. ―¡¿Qué?! ―gritó mamá. La muerte llegaría más tarde o más temprano.. ―Estos licántropos son capaces de reproducirse y criar. dirigiéndose ya a la puerta con el cuerpo atacado de espasmos. sujetándole por los hombros. La continuidad de su especie no se basa únicamente en infectar a otros. Creo que ya me ha quedado claro ―interrumpió Jacob al ver mi cara de espanto.. Su saliva es muy tóxica. el licántropo del que hablamos también tiene otra peculiaridad que lo diferencia del resto. con las manos en la nuca. Para él.

por favor! ―le rogué. ―Y yo no quiero que mi hija se quede viuda antes de tiempo ―declaró mi padre. ¿Cómo que viuda? ¿Es que creía que Jake y yo…? ―Nosotros no… ―intenté decir. no me está permitido ―le volvió a responder. haciendo caso omiso a nuestra pregunta. Todo su cuerpo se relajó al instante. siguiendo con su conducta―. Tenía una mirada amenazadora clavada en la salida. ―¿De qué estáis hablando? ―inquirimos mamá y yo a la vez. ―Como ya he dicho. No quiero que se acerque a ella lo más mínimo. no pueden hacerlo con cualquier especie. Tienen que hacerlo con la suya o. en su defecto. respiraba aceleradamente y apretaba los puños con una fuerza brutal.―¡Jacob. Jacob ―le exhortó mi padre. Papá asintió. probablemente para no explotar delante de mi padre y no hacerle daño. ―¿Y por qué Nessie? ―preguntó Alice. Mi abuelo tosió para seguir su explicación. poniéndome junto a mi padre. es que se trataba de mí. Edward ―ordenó éste con furia contenida. 302 . ―Te tomo la palabra. no te olvides ―le advirtió Jacob sin apartar los ojos de los suyos. ―Tengo que acabar con él ―afirmó. Nessie también tiene 24 pares de cromosomas. poniendo un poco de orden después de la abrupta interrupción. estos licántropos también se pueden reproducir para perpetuar su existencia. Bien. ¿De qué iba todo esto? De lo que estaba segura. ―Sí ―mi padre contestó a la pregunta mental de Jake con la misma certeza―. mirándole fijamente con convicción. ―Vamos. Eso ya no te lo puedo decir. rechinando los dientes. Jacob trasladó inmediatamente su mirada a los dorados ojos de mi padre y su semblante cambió. contrólate! ¡Ya has oído qué pasará si te muerde! ―Déjame pasar. al parecer. No obstante. Regresamos junto al resto de mi familia para seguir escuchando a Carlisle. haciéndole un gesto con la mano. Nahuel tenía una expresión extraña. mirándome a mí. Fruncí el ceño. ―¡Jake. con otra lo más parecida posible. Los colores se me subieron a la cara de sopetón. no le había gustado nada el comentario de mi padre. genéticamente hablando. Ya lo ha intentado. pero no me dejaron.

y nos observó con el mismo semblante. ya que siempre estarían en desventaja por su menor porcentaje. En la genética. Carlisle? Ella es como yo. y comprobé sus genes. podrían tener cachorritos metamorfos. el semblante de antes le cambió de sopetón. con recelo. Tenía mucha curiosidad. por alguna razón que no logro comprender. saldrían perdiendo. Lo mismo sucedería con un metamorfo. ―Te aseguro que es así. pero éstas son mínimas ―le aclaró Carlisle―. sobre todo hablando de licántropos. al cincuenta por ciento ―dijo nuestro invitado. Si Jacob y ella se reprodujeran. en la mezcla genética con su pareja. una mezcla. sus genes de vampiro son… especiales ―ahora mi padre no era el único con ese semblante―. ―Con Nessie sí podría reproducirse ―qué palabra más fea me parecía. mirando a Nahuel con satisfacción y orgullo. No son compatibles ―censuró Nahuel con cara de repugnancia―. Me dio un escalofrío del asco. su organismo le daría preferencia a los de vampiro para la reproducción. De repente. estúpido ―le increpó Jacob. Después. en cambio. ¿Por qué había tenido que poner ese ejemplo? A Jake. mi querido Nahuel. son más fuertes.―Pero ella es mitad vampiro. por lo que podría nacer otro licántropo perfectamente. tendrían más posibilidades de ganar que sus genes humanos. en la mezcla con los que producen la licantropía. No obstante. tiene que ser mitad humana y mitad vampiro. Jacob le miró de reojo. porque. ―¿No lo has oído? Ella no es como tú. 303 . mirándole de arriba abajo con desprecio. osciló la cara hacia Jake y yo. hablando en términos coloquiales. Bien. porque me parecían fascinantes sus coincidencias y semejanzas con Jacob cuando estaba en el vientre de Bella ―la cara de Nahuel se puso pálida―. además. ella es más humana que vampiro. Pero es que. Ahora sonreía abiertamente. Nahuel parecía estar pensando lo mismo que yo―. mi padre se adelantó a los próximos pensamientos de mi abuelo y lo miró con los ojos como platos. Sin embargo. aunque sus genes humanos son más numerosos. prevalece el gen más fuerte. aunque en esto todo son probabilidades y siempre hay excepciones. ¿Qué pasaba? Mamá también se percató de esto. así se preserva la especie y se fortalece. ―¿No se puede equivocar. Yo mismo analicé su sangre cuando nació. La sangre se me volvió a subir a la cara. Saldría una aberración. no otro licántropo.

cerciorándonos. debido a su esterilidad. Esa respuesta que buscábamos para los genes de Nessie. como en el caso de Leah. Hay unas divergencias pequeñas. en el caso de Nessie es diferente. sonriendo abiertamente. así que me tomé la libertad de llevar las muestras de su sangre y las que tenía de Jacob a París para consultarlo con mi amigo Louis ―se dirigió a mi mejor amigo un tanto avergonzado―. siga ―contestó Jake. ya que era más urgente. ―Ahora viene la sorpresa de la que os hablaba al principio. estaba disfrutando con esto. cuando tú te 304 . Ella es una fémina. Como no tenía muestras de éste. con algunas excepciones.No obstante. sin embargo. que sonreía maravillado―. su cuerpo puede llegar a transformarse. Me di cuenta el día que se enfrentó a ese licántropo. cuando Edward me lo contó. Lo único que os diferencia es algún matiz. pero el resto de tus genes van ligados al mundo lupino. pero es igual que Jacob: sus genes también están activos. incluida yo. ellos se reproducen con humanas y su especie se mantiene sin ningún problema. los genes metamorfos solamente los tienen activos los varones. por decirlo así. utilicé las de Jacob para comparar. Y lo que nos llevamos fue una gran sorpresa con la que no contábamos. son casi idénticos a los suyos y es completamente fértil ―toda mi familia. ―¿Quiere decir que ella es una especie de metamorfo como yo? ―interrogó Jake con ojos centelleantes. y su transformación también me sorprendió. Y nos quedamos aún más maravillados cuando descubrimos que los genes de Nessie eran más parecidos a los de Jacob que a los de cualquier semivampiro ―todos nos quedamos de piedra. estábamos alucinando―. ―Para nada. Estuvimos investigándolo a fondo. pero claras. De hecho. ―Sin ninguna duda ―confirmó mi abuelo. A todos se nos quedó la mandíbula colgando. Espero que no te moleste. ››No obstante. para ver si eso nos daba alguna pista. ››Primera divergencia: vuestros genes tienen una parte humana bastante fuerte. como le pasa a él. mientras que los de ella lo están al mundo vampiro. del que obtuvimos pocas respuestas y muy confusas. Por eso. No sé cómo explicarlo ―mi abuelo se llevó la mano a la barbilla con gesto reflexivo y después siguió hablando―. Bien. nos pusimos a investigar lo del licántropo. consultando con otros amigos científicos especializados en el mundo de la genética. Después de un primer estudio de los genes de Nessie. Carlisle volvió a carraspear para seguir―. menos a Jacob. hasta Jake. me habían quedado pendientes cosas que no me cuadraban.

¿no es eso? ―adivinó Jake con una sonrisa de alegría enorme. no tenemos sangre. Si no bebe sangre. no respiramos. su organismo se estabiliza y vuelve a ser medio humana. ella sólo responde a estímulos muy fuertes. en un animal de verdad. En cambio Nessie no llega a transformarse del todo. Porque por fin entendía muchas cosas. debido a lo que acabo de comentar antes.transformas. tu organismo no soporta otro cambio que el de la transformación propiamente dicha. yo era más humana que vampiro. sigue respirando. Aunque su mecanismo de metamorfosis es prácticamente el mismo que el tuyo. Cuando se transforma. sigue llevando sangre en sus venas. De ahí que mi temperatura corporal fuera más baja que la de ellos. Su organismo no soportaría un cambio íntegro. ya que su cuerpo necesita de mucho esfuerzo para la transformación y gasta mucha energía en el proceso. como mi transformación. una parte de ella no deja de ser humana. Claro. Para que lo entendáis. permíteme que lo diga así. Su corazón no puede dejar de latir. su organismo demanda las necesidades características de un vampiro. en el momento en que se transforma. Esto produce cierto antagonismo. aunque es un poco más complejo. así que pronto ese sentimiento empezó a transformarse en un cierto alivio. ―Exacto ―ratificó Carlisle―. Se miraban confusos y atónitos. lo haces en un lobo y cuando ella lo hace. y puedes quedarte como tal el tiempo que quieras. 305 . puedes sobrevivir perfectamente viviendo como un lobo. ―Segunda divergencia: mientras que tú cambias de fase a tu antojo. su corazón vuelve a latir con fuerza y todo vuelve a la normalidad. ya tenía más que asumido que era un bicho raro. como bien sabes. Mis padres no daban crédito a lo que estaban escuchando. se convierte en vampiro. por eso no era tan rápida y fuerte como Nahuel o Jacob. la sangre le proporciona la energía necesaria para que su organismo produzca su propio plasma. porque. ―Y en cuanto toma sangre. porque no se transforma en otro ser vivo. El corazón de los vampiros no late. y según Carlisle. porque es otro ser vivo de sangre caliente. su cuerpo empieza a tomar la suya propia y podría morir. No me podía creer lo que estaba escuchando. ››Tercera divergencia: tú puedes transformarte en un…. en un lobo completo. ¿Yo era un metamorfo? Bueno.

que se iba poniendo verde por momentos. No le dio ni la más mínima importancia a mi gesto. siempre soy un semivampiro ―Nahuel no daba crédito a lo que estaba escuchando. a diferencia de nuestro invitado. Jacob se carcajeó y me elevó por el aire con un abrazo que me pilló completamente desprevenida y no pude evitar. si aplicáramos un término justo. En realidad. pestañeando sin parar. Nahuel ―le respondió Carlisle―. ―Como dijo Jacob. Puede que interviniera la magia. Si hablamos de perpetuar su especie. Eso seguro. Pero si tenemos que hablar de compatibilidad genética. está unida a Jacob de por vida. ella siempre será más compatible con un semivampiro que con un licántropo o un metamorfo ―debatió Nahuel. Solamente sabemos que sus genes sufrieron una metamorfosis cuando se formó el cigoto. y ya entonces era así. Es el único caso que se conoce en el mundo. única en su especie ―aclaró mi abuelo. 306 . sería un semivampiro metamorfo. como yo. ―No sé por qué es así. la naturaleza es sabia ―le recordó Jake con una sonrisa de revancha. de lo contento que estaba. Y yo no me transformo en vampiro. como en el caso de nuestros amigos de La Push ―mi abuelo sonrió a Jake. ―No lo sé ―dudó mi abuelo―. nuestro vínculo es increíblemente fuerte. ―¿Cómo es posible? Ella nació de una humana y un vampiro. Mis padres seguían observándose sin comprender nada. he de decir que sería más compatible con un metamorfo que con ningún otro. ―Es imposible ―discrepó Nahuel con el rostro desencajado. ―Ya lo dijiste tú una vez. ella es un metamorfo.―Pero aún así. Puede ser. ―¿Por eso no puedo verle el futuro? ―preguntó Alice. pude separarme de él. Ya lo dijo el Viejo Quil. aunque también puede ser porque. el más compatible para ella sería otro metamorfo. ―Se puede reproducir con los tres. Cuando por fin me dejó en el suelo. Jake no cabía en sí de gozo. Mi familia estaba muda de estupefacción―. que es cuando se hace el intercambio genético de los padres. ―Es por nuestro vínculo ―declaró Jacob con una enorme sonrisa―. Es lo que nos dejó a todos atónitos y desconcertados. de algún modo. Sus genes de vampiro son metamorfos. Nessie es especial.

¿qué tendríamos? ―preguntó Jacob. Tal vez tenga que ver con esa conexión vuestra. Me puse a pensar en ello un rato. En cambio. Me explico. siempre estaríamos juntos. y eso incluye la reproducción. Nahuel volvió a torcer el gesto. y si es una hembra. a él le hacía gracia. los de la madre. encantado de la vida. los genes paternos de metamorfo prevalecerían sobre los de metamorfo de vampiro. ―¿Sí? ―miré a mi madre. Ni siquiera había nacido y ya estábamos conectados. los genes metamorfos paternos no estarían activos. es que nunca surgió el tema. ya que eso era una verdad como un templo. Aunque fuera como amigos. ―Billy dice que la imprimación también tiene que ver con la reproducción y la genética ―siguió Jake. luego saldría otro cachorrito de lobo ―Jake sonrió satisfecho―. ―Puede que ese viejo tenga razón ―dijo Alice. Ella lleva los mejores genes para perpetuar mi linaje y fortalecerlo. Pero entrabas por la puerta y se me pasaban de inmediato. haciendo caso omiso al comentario de nuestro invitado. todo orgulloso―. En vuestro caso. Pues a mí sí que me lo parecía. que no pude evitar ponerme roja de nuevo―. al parecer. prevalecerán los genes paternos. ¿Por qué le daba ahora por preguntar algo como eso? La comisura del labio de mi padre se elevó un poco. ―Veamos. gratamente sorprendida―. Nunca me lo habías contado. me daban unos dolores de cabeza terribles. me miró con tanta intención. ya que estarían activos y serían más numerosos. mirando al techo. eras como un analgésico.No pude evitar corresponderle la sonrisa. con los brazos cruzados―. siempre ganan los más fuertes. si es un varón. Seguro que se partía de la risa por dentro al escuchar todos nuestros pensamientos. Cuando Bella estaba embarazada y tú no estabas cerca. así que prevalecerían los metamorfos maternos de vampiro y saldría otra semivampiro con las mismas características que 307 . y tampoco me parecía tan importante ―mi madre se encogió de hombros. ―Eso todavía está por ver ―intervino Nahuel con irritación. si tuvierais una niña. Mi cara sufrió otro colapso de sangre. ―Si Nessie y yo nos reprodujéramos y tuviéramos hijos. La chica de la que nos imprimamos es nuestra alma gemela en todo ―entonces. ―Bueno. Esto es como el color de ojos o las características que se heredan de los padres. Si tuvierais un niño. pensativa. Hoy tendría de qué cotillear con mi madre.

ya que esos genes tan especiales nunca tendrían preferencia al ser inferiores en número a los tuyos. ››Lo mismo sucedería con un humano. mirándome embobado.Nessie. ¿Por qué hablaban de reproducirse? Yo no tenía pensado reproducirme con nadie. así que nacería otro vampiro. y la metamorfosis se adaptó a su morfología y genética. ya que los genes de vampiro siempre serían más fuertes que los metamorfos maternos de vampiro. y si naciera un varón. fuera niño o niña. Podría nacer un semivampiro metamorfo. Podría asemejarse a una persona mulata que se reprodujera con una persona blanca. si se siguen reproduciendo con personas blancas. Me enganché a sus ojos durante un instante y tuve que obligarme a girar el rostro cuando las mariposas querían echar a volar en mi estómago y mis mejillas se encendían. ››En el intercambio genético con un vampiro. Su hijo podría nacer con la piel oscura. y nacería otro humano. pero la probabilidad sería muy pequeña y sería menos vampiro. que sólo se activaría en futuros descendientes varones. ―¿Y si se reprodujera conmigo? ―quiso saber Nahuel. ocurrió después. saldrían ganando los genes humanos. ganarían los genes vampiro por ser más numerosos y más fuertes. como lo es cualquier mujer vampiro. al ser mayores en número. ―Tendríamos una niña preciosa ―susurró Jacob para sí. ellos están adaptados para poder procrear con humanas y perpetuar su especie. se quedarían en un punto muerto y se perderían. éste podría 308 . En este caso. Aunque. con igual proporción de genes y conservando la mutación genética que ella tiene. Ella nació con esa mutación. pero esos casos son excepcionales. Pero su especie única no se perpetuaría. por lo que ya no habría posibilidad de línea sucesoria genética. es decir. tendríais solamente semivampiros. Pero no es ese el caso de Nessie. claro. Jacob le miró con mala cara. además. La posibilidad de que naciera un semivampiro metamorfo sería imposible. Ya me estaba cansando de tanta reproducción. No sería igual que con la especie de Jacob. nacería estéril. esa niña también sería portadora del gen paterno. ―En este caso. esos genes serían aún menos numerosos y se irían perdiendo con las futuras generaciones. porque el primer quileute que se transformó no nació como metamorfo. Si ella se reprodujera con un humano y se hiciera el intercambio genético. cada vez serían más débiles. si naciera una hembra. lo más normal es que saliera más blanco y que las futuras generaciones terminaran siendo blancas del todo.

con nuestro vínculo. Me he permitido hacer un esquema de todo esto para que lo comprendáis1. ―No es lo mismo que lo que hizo tu padre. por supuesto. Por eso digo que. tiene que ser por algo ―y sus ojos se escaparon por un instante hacia Jake. siempre y cuando se reprodujera con hembras que no fueran vampiro. pero ha sido una selección natural. la criatura nace estéril. Eso hizo que mis pupilas también me llevaran a Jacob irremediablemente y mi mente empezara a enlazar las razones de mi mutación con él. el más compatible es otro metamorfo ―Carlisle sacó otro folio de su maletín y carraspeó―. No voy a negar que todo esto es muy raro. pero esos genes metamorfo de vampiro también se perderían. Quiero decir. con su imprimación. tajante. 1 Ver Esquema Genético al final del libro. Aparté la mirada rápidamente cuando mi corazón tembló. No obstante. aunque cuando se produce una anomalía genética. un tanto ofendida―. Mamá tampoco parecía muy conforme. sus genes siempre perdurarían. sus genes cambiaron solos sin que nadie tomara parte. su sistema reproductivo está perfectamente ―explicó Carlisle. Lo he simplificado todo lo que he podido. si es eso a lo que te refieres ―intervino ella. ››Sin embargo. Jacob no fue el único al que no le gustó ese comentario. como si viera en él algún tipo de respuesta. ―¿Y de qué serviría perpetuar eso? ―cuestionó nuestro invitado cuando terminó de mirarlo―. La verdad es que parecía un jeroglífico. ―No está bien crear nuevas especies ―contestó Nahuel. Sus cejas bajaron con extrañeza al ver tanto símbolo y nos lo pasó a los demás. Todos estudiamos el folio con detenimiento y asombro. lo extraordinario en este es que ella se puede reproducir sin ningún problema. Si ha sido así.tener descendencia. con un metamorfo. como habéis escuchado. genéticamente y para conservar su especie. Ahora el molesto parecía Nahuel. que lo mejor sería encauzar las cosas a su estado normal. 309 . enfadado. Jacob agarró el papel y lo observó. ―¿Qué significa eso de normal? ―inquirió Jake. ―En la naturaleza a veces se producen este tipo de casos.

y descubrimos varios tipos de experimentos con licántropos. vale. Los licántropos son muy escurridizos. Jake puso los ojos en blanco y suspiró. ―De los licántropos que antes os he enseñado. me da igual. Todavía quería vengarse por lo que me había intentado hacer ese monstruo. alguien tuvo que manipular sus genes para variarlos. ―¿En Suramérica? ―interrogó Jacob. ―Ya he terminado ―dijo mi abuelo por fin―. La verdad es que ha sido muy aclarador. ―Y ha sido bastante ―le contestó Jacob con una amplia sonrisa―.―Volviendo al tema del licántropo ―interrumpió Alice. ―¿Ya está? ―se mofó Jake. estos son los más peligrosos ―continuó mi abuelo―. ¿A qué se debe su mutación genética? ¿También se produjo sola. sobre todo para algunas personas ―declaró. enarcando una ceja―. poniendo orden de nuevo―. lo que me indicaba que Jake no lo iba a dejar así por así. que sólo se les puede matar cortándoles la cabeza. mirando a Nahuel con provocación. por si acaso quiere acercarse a Nessie ―sentenció Jasper. esperando a que hablara Carlisle. irritado―. Tú no irás solo. Es todo lo que he averiguado. ―A mí no me mires ―contestó el aludido. que ya estaba recogiendo su bolsa de ropa del suelo. ―Sí. ―Bueno. son muy rápidos y agresivos. ¿Sólo tengo que arrancarle la cabeza? ―No es tan fácil. Acabaré con él en cuanto tenga oportunidad ―afirmó mi mejor amigo con seguridad. Todos menos papá. cosa que a mí me daba mucho miedo. como en el caso de Nessie? ―No. buscando información. mirando con sospecha a Nahuel. Tanto. enfadado. Todos nos quedamos expectantes. impredecibles. Éste le correspondió con hastío y cogió su bolsa para subirse a su habitación. Jamás he oído nada de estos licántropos. Mi padre no se quedó muy convencido. vale. 310 . ―Acabaremos con él ―le corrigió papá―. Louis y yo estuvimos mucho tiempo metidos en su biblioteca. ―Seguiremos vigilando la zona. Jacob ―le advirtió mi padre―. Estos en cuestión se crearon en Suramérica.

la verdad es que me apetecía bastante un poco de sangre. ―Hace mucho que no vamos de caza. ¿te apetece ir? ―me propuso Jacob. Cuando bajé al salón. Además. ―Sí ―acepté con una sonrisa. Aparté la vista de él y tragué saliva cuando empezaba a quedarme sin aire. 311 . ya que no había peligro si le abrazaba o le acariciaba en su forma lobuna. Cómo me gustaba esa sonrisa. Ir de caza con él no suponía un riesgo. esperándome. Subí a mi dormitorio y me puse el primer chándal que encontré. ―Genial ―respondió con otra. Me acerqué a mis padres y les dije lo que íbamos a hacer. ―Voy a mi habitación a ponerme algo más cómodo ―conseguí murmurar.Mi familia al completo asintió y empezaron a disgregarse por la casa. me dije. ―Vale. Unos subieron a sus dormitorios a probarse la ropa nueva y otros se quedaron charlando animadamente con Carlisle y Esme. Jake estaba a los pies de la escalera. No pensar. no pensar.

Antes de que le diera tiempo a cogerme de la mano. tengo hambre ―disimulé. mirándome extrañado.LIBERTAD ―¿Ya estás? ―me preguntó. ―Sí. espera. me adelanté y salí volando de la casa. Emitió un gañido a modo de pregunta. Fue lo primero que se me ocurrió. con su enorme cabeza ladeada. entonces voy a transformarme ya. Había estado agazapado. Jacob me alcanzó enseguida. loca? ―Había… una mosca y la estaba espantando ―mentí con el rostro algo enrojecido. Ahora se estaba riendo. De pronto. ―Sí. Cuando paré y los abrí. No sé por qué las imágenes de Jacob en el río me vinieron a la cabeza sin querer y no se querían marchar. Tuve que cerrar los ojos con fuerza y golpearme un poco con los puños para lograr que se fueran. Sólo fui capaz de ver un borrón rojizo que se alejaba de mí a toda velocidad. Nos paramos en una zona bien arbolada y se ocultó tras un enorme abeto para cambiar de fase. A ver quién pilla la pieza más grande. ―¿Es que tienes prisa? ―inquirió mientras corríamos. venga. Jacob profirió otros profundos gruñidos. Se levantó y me hizo una señal con la cabeza para que empezáramos la caza. pero ya había desaparecido. sabía de sobra lo que me quería preguntar: ¿qué estás haciendo. Me había criado con él. Aceleré el paso para ver si le alcanzaba. ―Bueno. así que entendía totalmente su lenguaje. ―Sí. vamos. salió de detrás de una roca. ni siquiera había entrado en el bosque. ―Bien. Jake estaba sentado delante de mí. esperando la ocasión para saltar delante de 312 . abalanzándose a mis pies.

sólo que. creo que ya está bien así. chapoteando con las patas para mojarme. Jake empezó a dar vueltas a mi alrededor. a la vez que le lanzaba el palo a la otra orilla. ¿no? ―concluí. Le di un manotazo en la cabeza y galopamos juntos. volvió a atravesar el río y me lo dejó en el suelo. Nos mirábamos. este. lo atrapó al vuelo con un grácil y elevado salto. esperando con ansia a que le lanzara el palo otra vez. ¡Tráemelo! ―grité. ―Está bien. tenía una cara de felicidad… ―Bueno. Se lo lancé y. para ver quién lo cruzaba primero y perseguía al otro. esperando a su premio. antes de que el palo tocara tierra. Metió la lengua en la boca con un gañido y acercó su enorme cabeza. ―¡Jake! ―protesté entre risas―. el muy… ―De acuerdo. pasándole por encima. Jacob se alejó hacia allí. Jacob se levantó y se echó sobre mí con tanta efusividad. Sólo le faltaba levantar las patas delanteras y ponerse a saltar. Pegué un brinco del susto. Regresó raudo a mi posición y me lo dejó en la mano. no habrá premio. y se puso a mi altura. y siguió por la otra orilla. Mi lobo se sentó. Se estaba quedando conmigo. El palo acabó en la otra orilla. y profirió un ladrido. Lo cogió. Por supuesto. Continuamos por el este y llegamos al río. él también era rapidísimo de reflejos y la esquivó sin ningún problema. ¡Ahora verás! Arranqué una rama corta y gruesa y se la lancé para darle en el lomo. Jacob lo atravesó. mi lobo se metió en el río de nuevo y se puso junto a mí. carcajeándose. dando saltos en el agua. Se sentó.mí. No me hice daño. Comencé a acariciársela entre las orejas y después seguí con los dedos para rascarle los laterales. Si no. moviendo la cola. sí? ¿Quieres jugar? ―le pregunté con provocación. El agua me salpicó por todos sitios cuando Jake salió despedido a por él. ―¿Ah. cogió la rama con la boca y me la trajo igual que si fuera un perro. riéndonos. te lo mereces. puesto que el terreno estaba lleno de hojas y era 313 . Como yo no cedí. que me caí en el suelo. Eso le encantaba. partiéndose de la risa. retirando mi mano. jadeando con la lengua fuera. avanzamos siguiendo su cauce. Solté una risilla cuando la levantó para que siguiera por su cuello. ―En la mano ―le ordené―. Empezó a prorrumpir su zumbido monocorde con la garganta y ladeó la cabeza para que le rascara más a fondo.

Jacob llegó con otro ciervo bastante más grande que el mío. Galopé lo más rápido que daban mis piernas para que no me cogiera. lo controlé sin problema y conseguí llevar a cabo mi objetivo sin hacerle sufrir más que lo justo. Divisé el grupo de ciervos de cola negra. Me empujó levemente con la cabeza hacia delante y se puso a trotar a mi lado. intentando interponer mis manos―. metiéndome entre los pinos y abetos. Jake! ―me quejé. No tuvo tanta suerte como el resto de sus compañeros. 314 . mi lucha era inútil. Abrió sus fauces para defenderse. era grande y parecía muy apetitoso. ―¡Aj. me alcanzó. Me arrastré como pude y conseguí escaparme para esconderme detrás de los árboles. La competición era la competición. Se levantó. cuando estaba a punto de hincarle los dientes de nuevo para beberme su sangre. Parecía que estaba jugando con un perro gigante. Sus expresivos ojos negros y los míos se encontraron durante un instante y los dos salimos despedidos hacia esa zona. sin embargo. Me alejé de Jacob y nos dispersamos. pero con igual fuerza. dándome suaves mordiscos. derribar cuatro poderosas patas es de lo más difícil. Jacob me perseguía y yo le esquivaba. En cuanto tuvo oportunidad. tirándome hacia atrás. hasta que detectamos otro efluvio y unos suculentos latidos de corazón. riéndome sin parar. rodeé lo que pude de su grueso cuello con mis brazos y le intenté hacer una llave estilo lobuno. Le eché el ojo a uno de ellos. sonriéndole. y volvió a los lametones. ―Me rindo. que consiguieron escapar. Me paré de la risa y él se quedó frente a mí con una sonrisa lobuna muy típica en él.bastante mullido. Jacob se carcajeó cuando me eché encima de su costado y le agarré la mandíbula con las manos. aunque al final lo conseguí porque se dejó ganar. barriendo sus patas con mis piernas para que se cayera. Sin embargo. Me lancé a él con mucho sigilo. cuando jugábamos. Le abracé por el cuello y apoyé mi mejilla en su frente. emitiendo su ronroneo lupino. Es imposible ganarte ―admití. El pobre animal se retorció cuando le clavé los dientes en la yugular para asfixiarlo. Me acarició la cara con el hocico. pero era imposible. Nos quedamos así un rato. ¡Te vas a enterar! Como era imposible zafarme de su lengua. aparte de su enorme tamaño y su peso. Me senté junto a un árbol con mi caza y. No obstante. Esto me traía recuerdos de mi corta infancia. Comenzó a darme lametones en la cara mientras me encarcelaba con sus patas delanteras.

―Te prometo que me agarraré tan fuerte. invitándome a montar con un sonido de su garganta. Jacob me ayudó. Me puse cómoda. ¿Te atreves? ―¡Sí! ―exclamé. Se echó delante de mí. regresó otra vez en su forma lupina. Le desgarró el abdomen con los dientes y empezó a comérselo. Jacob levantó su cabeza y se quedó mirándome un momento. sorprendida. se incorporó y se fue detrás de un árbol. pensativo. con que te sujetes y no te caigas. Jacob sonrió satisfecho al ver mi efusividad. ―Vale. podrías montar sobre mí. entusiasmada. Ojalá pudiera saber qué se siente. ―Tiene que ser genial correr a esa velocidad ―le dije al cabo de un rato―. Se me escapó un pequeño abrazo que enseguida solventé antes de que él pudiera rodearme con sus brazos. bastará. agarré dos puñados de pelo entre sus paletas y me aferré con fuerza a ellos. ―Si me prometes que te agarrarás muy bien y que no te vas a caer. pero era tan grande. y por fin pude sentarme sobre su lomo. claro. Se rió con sus gruñidos guturales y se echó a mi lado. asegurándome de que no se me resbalaban de las manos. 315 . poniéndome en pie. Coloqué mi pie en su hombro para subirme. Yo no me había manchado nada. Volvió a esconderse y. que mi otra pierna no me daba para alzarme. tampoco te pases ―se rió―. que igual te dejo sin pelo ―afirmé. él estaba hecho para poder perseguir vampiros. emocionada. Gañó para decirme que me amarrara bien. ―¿Quieres probarlo? ―me ofreció con una sonrisa. ―Bueno. pensando en lo rapidísimo que era. voy a cambiar de fase y te montas. Apoyé mi espalda en el tronco y me quedé observando a Jake. Regresó a los pocos segundos como humano.―¡No puede ser! ―me quejé con frustración. Aunque. ―¿Podría hacerlo? ―pregunté. Estuvimos en silencio hasta que nos quedamos saciados con nuestro plato y después él empezó a limpiarse la sangre. puesto que tenía mis trucos para sujetar bien a la presa y beberme su sangre sin que derramara una gota. Luego. No hace falta tanto. empujándome con su hocico. en menos de un minuto.

Había sido hacía ya seis años. quería volar más alto. a su lado. su marcha era tan suave. Si fuera una simple humana. se quedaba en un mero triciclo. 316 . tiraba de él hacia atrás sin darle opción de chocar contra mi espalda. porque pensaba que no íbamos a salir de aquella. Jake se carcajeó y aceleró aún más. El viento no le daba tregua a mi cara. con la visita de los Vulturis. Recordé la única vez que me había subido a su lomo. La altura. A pesar de la extremada velocidad. ergonómica. la sensación de altura también me había parecido extraordinaria. Mamá me había puesto sobre Jacob para que huyéramos juntos. con Jacob siempre sería libre. que el viento no azotaba mi pelo. eufórica. Los árboles se convirtieron en rayas marrones y bermejas. que estaba comodísima. Mi adrenalina corría por mis venas tan veloz como nosotros. La sensación fue impresionante cuando mi enorme lobo se alzó y se puso en pie. sólo que más grande e infinitamente e increíblemente más rápido. siguió al galope hasta que alcanzó muchísima velocidad. primero con un trote y. con él podía escaparme y volar muy. cuando comprobó que estaba bien asegurada. ―¡Más deprisa! ¡Más deprisa! ―grité. Sí. yo y el viento. En aquel entonces. No sé qué marcaría un velocímetro. las vertiginosas pisadas de sus patas y su respiración pausada y tranquila. constante. el vertiginoso aire. flexible. si estiraba mi brazo. no hubiera podido ni respirar. En ese momento. La libertad. era tanta. Me sentía libre.―Ya está. Ahora no corríamos. No parecía que estuviese haciendo esfuerzo alguno. la moto. No entendía cómo sus patas todavía tocaban la tierra. Tan sólo se escuchaba el zumbido de la vegetación a nuestro lado. como un pájaro que planea y. Me sentía como si fuera sobre un caballo con alas. o eso me parecía. Desde mis ojos al suelo. sólo estábamos Jacob. la velocidad. amortiguada y plácida. muy alto. Jake empezó a correr. dadas las horribles circunstancias. ni siquiera chocábamos con las ramas. Casi podía tocar el cielo. Estaba altísimo. pero Jacob los esquivaba con mucha habilidad y destreza. pero en un segundo íbamos tan deprisa. que me reía de felicidad. aunque ya lo estaba haciendo. Me incliné hacia delante para colocarme en una postura ecuestre. aunque no le había prestado mucha atención. debía de haber más de dos metros y medio. pero la sensación de libertad era enorme. casi volábamos de verdad.

Tampoco hice amago de apartarme. aunque yo no tenía ni gota de frío en el lomo de Jacob. si llego a saber que ibas a reaccionar así. lanzándome a sus brazos. El rojizo sol comenzó a esconderse en el horizonte marino. Era el de siempre. Las patas de Jake iniciaron el trote de nuevo. salió exultante. estaba tan excitada por la carrera. En un abrir y cerrar de ojos. En dos segundos. con tintes brillantes y naranjas. y en el agua los destellos jugaban con las ondas y las olas. había que regresar antes de que anocheciera del todo. no había sudado ni lo más mínimo. hasta que se sumergió del todo. Se incorporó y se dirigió al árbol para cambiar de fase. Y yo todavía no me había comprado un vestido. siendo los padrinos de boda. estábamos en el bosque volando otra vez y volvió a invadirme la adrenalina y la enorme sensación de libertad. Hasta que mi lobo empezó a aminorar la marcha gradualmente y llegamos de nuevo al punto de partida. La puesta de sol y la playa me recordaron la boda de Paul y Rachel. Jake disminuyó la velocidad y se paró frente a las vistas para que pudiéramos observarlas. pero su aroma me gustaba tanto y echaba tanto de menos olerle así de cerca… ―Vaya. El aire era una suave brisa helada. ―¡Ha sido increíble! ―exclamé.Llegamos a un acantilado desde donde se veía el mar y lo recorrimos durante un rato a un paso algo más lento. 317 . me abrazó con fuerza y no me pude escapar. lentamente. Jacob y yo estaríamos ahí abajo. como si el astro rey quisiera mostrarnos toda su belleza. Dentro de dos semanas. La puesta de sol se reflejaba en las nubes grises de alrededor. lo hubiéramos hecho antes ―murmuró. Se volvió a echar en el suelo y me bajé de su lomo. Ésta vez. Fue entonces cuando me percaté de que estábamos sobre la playa en forma de media luna de La Push. ―¿Te ha gustado? ―me preguntó con sus ojos relucientes y brillantes mientras se acercaba a mí. precioso. El mar se veía grisáceo. aún desbordada de alegría. Me aparté de él ipso facto. parecía que se hundiera en el agua. iluminándolas de distintas tonalidades azafranadas. que me dejé llevar un poco y no fui capaz de evitar arrimarme a su cuello para inhalar su fantástico efluvio. El cielo se había despejado un poco.

ni yo misma entendía el por qué. mientras se reía. ―Ahí detrás ―señaló con la cabeza el árbol donde había cambiado de fase. Pero no quería pensar en eso. ¿Y tu camiseta? ―le pregunté. Era mejor no hacerlo.Jacob apoyó su espalda contra un árbol. ―Son coincidencias. descansando en el tronco de enfrente―. ¿Ya estás más cómoda? ―Sí. enfadada. era increíble. me clavó su profunda mirada y su rostro se puso más serio. Sus carcajadas retumbaron en todos los árboles del bosque. me daba miedo escuchar esas conclusiones tan evidentes que mi mente ya había empezado a fraguar antes y que ponían en peligro mi coraza. No sé qué sería peor―. como si vas desnudo ―volví a mentir. ―Y eso que no corrí a tope. recogió la camiseta del suelo y se la puso. emocionada. ―¡Jake! ―protesté. ¿Por qué no te la pones? ―¿Es que te molesta que esté así? ―se rió. ―No sabía que me ibas a montar tan bien. Bueno. ―¡No te rías! ¡Y ponte la camiseta. con las manos en los bolsillos. sabía que no usaba ropa interior. por favor! ―le regañé. ya que lo dices… Sacó las manos de los bolsillos y se desabrochó el botón del pantalón. apartando también la mirada del imán de su pecho desnudo. La sensación de libertad es impresionante. ―¿Mejor así? ―me preguntó. ¿Pasaste miedo o algo? ―¿Estás de broma? Fue alucinante ―le confesé. ―Bueno. roja como un tomate. bajando mis pupilas para no tener que toparme con las suyas. lo sabía perfectamente. Por mí. ―Me da completamente igual ―mentí―. De pronto. Se rió de nuevo y reposó en el árbol otra vez. Mis ojos se abrieron como platos cuando comenzó a bajarse la cremallera. ―Vale. ―¿Qué opinas de lo que acaba de contarnos Carlisle? ¿No te parece increíble que tú y yo seamos…? Sí. 318 . Se acercó al árbol. nada más ―le corté con nerviosismo. así mejor. en realidad sí que lo sabía. dirigiéndose a mí con los brazos abiertos―. sin dejar de reírse. vale ―aceptó. ―¿Y qué hace ahí? ―le critiqué―.

―Descuida. ―Claro que no. ―¡No. no podrías agarrarte y te caerías ―aseguró con su sonrisa torcida. No me costó nada montarte. En dos segundos. ni nada por el estilo. a la vez que retrocedía. Te caerías seguro. ―¡Pues no corras! ―gritó detrás de mí―. ―Espero que la que no te rajes seas tú ―contraatacó con su sonrisa torcida. estaba corriendo entre risas con Jacob persiguiéndome en ese bosque ya nocturno. sujetándose con la mano para dar la vuelta al árbol de un sólo balanceo―. volví a girarme y me escondí tras el pino. No quiero que te pongas a chillar. Pasaría una vergüenza terrible. puede que lo haga. ¿crees que estoy loco? ―se despegó de su árbol y se encaminó hacia mí―. ―Eso no es nada comparado con lo que puedo hacer ―presumió. ¿No ves que te voy a coger? ―¡Ni lo sueñes! 319 . y eso que ibas rapidísimo. ―Cuando quieras ―aceptó con otra. ―Pero tendrás que correr todo lo que puedas ―le indiqué. fue dicho y hecho. Si veo que te manejas bien. ―Ya veremos cómo se te da la cosa ―contestó. avanzando hacia mí con una sonrisa pícara. girándome para ponerme detrás del tronco―. lo peor que puedes hacer es echar a correr? Pero yo no lo pude evitar. soltándome con suavidad mientras me alejaba unos pasos de él. Se acercó a mí y apoyó la mano en mi árbol. asomándome. aproximándose a mí. ―Tendrás que demostrármelo ―le reté con una sonrisa. rotando el tronco otra vez. girando el pino con rapidez para cogerme la mano―. ¿No sabes que si no quieres que te cace un lobo. Me alejé de él y me puse en otro árbol que había al lado de ese.―¿No? ―ahora sí que estaba alucinada. dando la vuelta al árbol para ponerse frente a mí―. ―¿Y tú qué sabes? ―cuestioné. Antes de que consiguiera cogerme la mano. acelerando sus pasos―. Si llego a correr a todo lo que dan mis patas. Jake! ―intenté protestar. ―Entonces. sonriente. ―¿Es que quieres jugar? ―me preguntó. eso no va a pasar ―le anuncié. ¿por qué no te quedas quieta? ―inquirió. ―Espero que luego no te rajes ―dije. ―No ―respondí. riéndome.

del empuje. nos caímos rodando sobre la mullida alfombra de hojas y terminé sobre él. ―Me soltarás y me dejarás ir ―le recomendé con voz firme. sin embargo. aunque mi cuerpo se negara… ―¿Qué estáis haciendo? ―preguntó de repente mi madre. no puedo hacer eso ―me susurró. ―Te atrapé. Por mucho que corrí. murmurando algo ininteligible. Tenía razón. ―Está conmigo. entrelazando sus dedos a los míos. ¿Qué pasa si hubiera venido ese licántropo. visiblemente molesta―. En un parpadeo. Jacob se incorporó inmediatamente de un salto y me ayudó a levantarme. 320 . ¿Y ahora.Me adentré en una zona más arbolada y oscura y me fui metiendo entre los árboles para que no pudiera alcanzarme. ―¿Qué haces aquí? ―protestó cuando terminó su listado de palabrotas y maldiciones―. Tenemos que volver a casa ―dije con un hilo de voz mientras mis dedos se aferraban a los suyos inconscientemente. La fuerza de mi carrera era tal. que. ―Sí. la pulsera empezó a hacer de las suyas. ¿no? Sabes que está a salvo. aunque él los esquivaba con facilidad. y yo tampoco lo hice con demasiado brío. La silueta de su rostro empezó a acercarse. Apenas le veía el rostro por la oscuridad. Antes de que me diera tiempo a levantarme. ya lo veo. pero él no me dejó. Jacob? ¿Te has parado a pensarlo? ―interrogó. con un tono de espanto. qué haré contigo? ¿Te comeré? Aunque mi coraza era de hierro después de estos tres meses y medio. me dio la vuelta y me sujetó por las muñecas. Ya es de noche y tardabais mucho. con cara de malas pulgas. ¡Imagínate lo que hubiera pasado! ―Tranquilízate. me atrapó. Tenía que detenerlo. se puso delante de mí para hacerme un placaje con uno de sus abrazos. ¿No tendrías que estar con tu marido en la cabaña o algo? ―He venido a buscaros ―contestó ella. ¿Crees que soy tonto? A ese bicho podría olerle a kilómetros de distancia y te aseguro que no está por aquí. Caperucita ―murmuró―. Se te veía muy atento ―replicó mamá con ironía―. no pude evitar ponerme algo nerviosa. Empujé sus manos hacia arriba para intentar que me soltara. nerviosa―. ―Ya es de noche. ¿vale? ―bufó Jake―. ―¿Tú crees? Pero yo soy el malo.

anhelo. No me gustaba nada la forma en que le miraba y le tocaba. ―¡No es eso lo que yo vi! ―censuró. él sorprendido. Solamente estábamos jugando. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se ponía así de histérica? ―¡No iba a pasar nada! ―exclamé. gracias ―volvió a rechazar él. que parecía que tenía la muñeca dormida del enérgico hormigueo. acercándose a él y agarrándole por el antebrazo. Ese gesto de autoridad tampoco me gustó en absoluto. ―No le toques ―escupí con rabia mientras apretaba los puños. algo que no sabía lo que era. La pulsera vibraba tan fuerte. No lo hacía con ese… anhelo. me pareció que escondía algo. pero que me chocó muchísimo. la pulsera vibraba y vibraba. intentando soltarse de sus frías manos. Estaba demasiado cerca de él. nada más. No me gustó nada su expresión. No sé lo que vio mi madre. demasiado. ―Eso ya lo sé. Jacob! ―gritó ella casi a la vez. furiosa. Me llevé un sobresalto cuando la pulsera empezó a vibrar fuerte. ―No tengo nada que hablar contigo ―rechazó Jacob. así que no. pero quiero hablar contigo igualmente ―le dijo. ―¿Por qué estás tan pesada? No tengo ganas de escuchar un sermón. ―¿Retozar? No estábamos retozando ―alegó él. Ella con confusión. Además. Mi madre y Jacob giraron los rostros para mirarme con expresiones diferentes. Tampoco creo que un bosque por la noche sea el sitio más adecuado para que retocéis. esta vez sujetándole por los hombros con ansiedad. Pero ella no las apartaba. Se apartó de Jake al instante y yo corrí para ponerme delante de él. ―Quiero hablar contigo a solas ―le pidió ella. moviéndose de aquí para allá. Tienes que aceptar que Nessie es mayor de edad y punto. cabreada. da igual. explotó en mi estómago y salió despedido por mi boca. 321 . la verdad ―espetó ella. enfadado―. No miraba de esa forma a Jasper o a Emmett. ―No estábamos haciendo nada ―protesté con mi rostro enrojecido. parándose en seco para mirarme. Una llama de fuego se clavó en mi columna vertebral. había algo raro. Por alguna razón.―Bueno. sí. ―Sólo será un momento ―imploró mi madre. ―¡Una cosa lleva a la otra. soltándose de un solo movimiento―.

me tranquilizó de algún modo. mírame ―pero yo no podía despegar los ojos de mi madre. ―Sí. Creo que ya sé qué estímulos son esos ―afirmó mamá con una especie de sonrisa de rendición. No te decía que no fuera verdad. Mírame ―me ordenó. extrañado. pero yo sí. ―Te equivocas ―me contestó ella con tono monocorde. ―¿Se… se iba a transformar? ―quiso saber mi madre. ―Sí ―me aparté de él. desconcertada. ―Yo no… ―Creo que has malinterpretado mi frase ―me cortó ella con tono conciliador―. ni la razón por la que lo había dicho. que en ese momento me miraba asustada y aturdida―. un poco desorientada y abochornada―. ―Carlisle dijo que respondías a estímulos muy fuertes. No. Jake se colocó entre nosotras y me sujetó la cara entre sus ardientes manos. ―Nessie. Ni siquiera yo sabía su significado. ―¿Qué estímulos. Eso ya lo sabía yo. dándome un suave meneo. ―Tú no los querías. todavía sobrecogida. desde luego que no. Mis pupilas se movieron hacia las suyas―. ¿verdad? ―contestó él. sin saber por qué. pero ya pasó todo. Tienes que tranquilizarte. ¡¿Que me equivocaba?! ―¿Qué está pasan…? Jacob se quedó sin habla cuando vio mis manos temblorosas. Hice lo que me mandó unas cuantas veces y los temblores cesaron. si no ha pasado nada? ―interrogó Jacob. te decía que te estás 322 . tan cerca del mío. acariciándome la mejilla.―No le voy a hacer daño ―murmuró ella. le chilló mi subconsciente sin que mi cerebro le diera orden alguna. Una enorme lengua de fuego recorrió mi espalda de abajo arriba y empecé a notar cómo mi sangre empezaba a enfriarse. ¿vale? ―murmuró―. Por eso los cogí ―soltó mi boca. Me acerqué un paso a ella y le pegué la mano a la cara. Yo no… no sé qué me ha pasado. ¡Es mío!. Inspira profundamente y suelta el aire muy despacio. Mi sangre volvió a fluir caliente. Me la apartó de un manotazo y las dos nos miramos desafiantes. El calor de sus manos y el que desprendía su cuerpo. ―¿Cómo? ―mamá parecía turbada por mi reacción y mis palabras.

pero ella se le insinuaba y todo eso. Pero es que. en relación a lo que me dijiste mentalmente. Y. seguro. nunca había estado celosa de Leah. Si te parabas a pensarlo. como hace Jacob. No obstante. Ella misma me había dicho que Jacob era una de las personas más importantes de su vida. aún un poco desconcertada―. 323 . como los demás chicos. no ha pasado nada. ―Bueno. besándole también en la frente. ―Te quiero ―me susurró―. ―¿De qué va esto? ―inquirió él. Jacob y ella eran amigos de siempre. ―Ah. mi madre… Por Dios. puede ser ―asentí. Y mi madre también lo era. Mamá se acercó a mí. aparte de eso. No sé cómo has podido pensar eso. ella era su hermana de manada. y eso que patrullaban juntos. Mi madre.equivocando sobre mí. perdóname tú ―le corregí. ¿eso quiere decir que lo sigo siendo? ―bromeé. Fantástico. pero no quiero que te pase nada. ―Lo sé ―suspiré―. Sé que a veces soy un poco pesada. él no era mío. esa forma de tocarle y mirarle… ―Perdóname si he hecho algo que te ha molestado ―se disculpó ella con el rostro lleno de arrepentimiento. tanto como para volverse enfermizo? Estar celosa de Brenda ya era algo normal. se pasaba más horas con ella que conmigo. ahora me sentía culpable. por ejemplo. Nunca había visto a nadie quererse de ese modo. en cierto modo. con Leah no me ponía nada celosa. Mamá fingió pensar y luego respondió. ¿Podía ser? Pues claro. No sé por qué hice eso. ―Siempre serás mi pequeña pateadora ―me sonrió y me acarició la cara con sus gélidas manos. era libre. A lo mejor tienes que aprender a controlarlo. rompiendo mi nube de reflexiones. Yo también te quiero ―admití. hasta el punto de casi transformarme? ¿Y si me pasaba algún día en el instituto con Brenda? Aunque. Sin embargo. molesto. aun habiéndome contado que Jacob le había gustado. Era mi madre. ¿no? ¿Por qué me ponía así. ¿Podía ser que fuera extremadamente celosa. ¿En qué estaba yo pensando? ¿Cómo podía haberme puesto celosa de mi propia madre? Me estaba volviendo loca. me dio un abrazo y se puso de puntillas para darme un beso en la frente. ―No. mamá estaba enamoradísima de mi padre. cielo ―dijo mamá con una sonrisa perfecta para quitarle hierro al asunto―. ―Sí.

Aunque. ―Mediré 1. no es para tanto. 324 . de pequeña no tienes nada ―se rió.75. alzando la mano para comparar su altura con la mía―. ―Desde luego. ―1. No entiendo nada.73. para ser exactos ―me corrigió. Os ponéis como fieras y a los cinco minutos sois las mejores amigas del mundo. sí ―la empujé en el brazo en broma y se rió con su risa celestial mientras empezábamos a caminar hacia casa―. ahora. Le dediqué una mueca a su perfeccionismo. las mujeres sois muy raras ―resopló Jacob a nuestras espaldas. Has vuelto a crecer otro poco.―Un poco. un tanto malhumorado―.

El aula se convirtió en un jaleo de voces y de sillas arrastrándose. aunque se veía que la gente iba a pasar de ir. Por la tarde no había clase. Me arrepentí al poco tiempo de estar allí. quién me mandaría a mí esperar tanto. excepto yo. Mi familia al completo y Nahuel se iban a ir de caza por los alrededores para vigilar por si venía el licántropo. Era un trabajo muy importante que puntuaba para nota y las cinco teníamos el mismo profesor. Rosalie insistió en 325 . que ya era ese sábado. y que no tuviera que estar pendiente del vestido toda la noche. Nos recorrimos casi todas las tiendas de la ciudad ―o eso me pareció a mí― y no encontraba nada.ÉL No sé por qué estaba tan nerviosa. ese viernes todo el mundo estaba contentísimo. y Jacob tenía patrulla con la manada. Quería algo bonito. Por mucho que le expliqué a la tía Alice cómo era una boda quileute. Miré el reloj por enésima vez y el timbre sonó. Lo malo es que. y tuve que hacerle un poco la pelota a mi familia para conseguir que se fueran. pero cómodo. Por eso habíamos quedado en ir a mi enorme y desproporcionada casa. a un par de días de la ceremonia. es muy difícil encontrar justo lo que te gusta. Alice y Rosalie que vinieran conmigo a Port Angeles. Pensaba que era más fácil encontrar algo sencillo para una boda en la playa. Me equivoqué. Contrastando con mi nerviosismo. que algo más elegante para una boda convencional. Lo malo era que ninguna tenía la casa disponible. Menos mal que mi madre salió en mi defensa. que me permitiera caminar bien por la arena. estaba empeñada en que me llevara un modelazo ajustado que requería de mucha maña para metérselo y pedía unos zapatos con un altísimo tacón de aguja. Tenía que comprarme el vestido para la boda de Paul y Rachel. Todo estaba bajo control. ya que todo se celebraba en ese medio. Este fue el plan: El jueves le pedí a mamá. Mis amigas y yo habíamos decidido quedar para hacer un trabajo de Lengua juntas. porque había una feria de libros.

observé por el rabillo del ojo que mi padre estaba escondido detrás de un árbol. Les dije que era mi primo Edward el que tocaba y omití que yo también. la verdad.marcharnos a Seattle. querrían que les tocara alguna pieza y. pensar en que me tenía que recorrer más tiendas. asintió y se perdió entre la espesura del bosque. No tuve problema en disimular algunas cosas. unos zapatos de tacón y un bolsito de mano. Mientras subíamos las escaleras del porche. estaban alucinadas por el extraño y angosto trayecto. Les pareció impresionante y les expliqué algunos de los cuadros. al pasar los últimos árboles. hasta que llegara a la playa. ―Sí. Todo esto sirvió para que matara dos pájaros de un tiro. Decía que. Helen se moría de curiosidad por ver el hogar del famoso y guapo Doctor Cullen. Me lo llevé también para rematar mi faena de peloteo. si me subía a la espalda de mamá. comprobando que todo iba bien. bajándose del coche. que era donde ahora dormía Nahuel. Llegamos a casa después de seguir mis indicaciones. Me llevé un vestido azul sin mangas. era imprescindible llevar estos dos últimos y que luego ya me los podía quitar. Alice no se quedó con las ganas de comprarme unas medias con sus correspondientes ligueros. omitiendo pequeños 326 . Se suponía que el despacho de Carlisle. nos dirigimos al aparcamiento para ir en el Ford Explorer de las gemelas. era el dormitorio de mis abuelos. con una manga afrancesada que tenía un botón para que la pudiera desabrochar y alargar por si tenía frío. Al final. Le dije mentalmente que era así cuando abrí la puerta de casa. cuando nos reunimos con ellas. y vi mi salvación. y una chaqueta de tela a juego. entramos en una pequeña boutique. en la que Alice ni siquiera había reparado. ya me ponía mala. y se quedaron aún más atónitas cuando la vieron. Eso sí. El enorme piano de cola blanco que destacaba en la esquina del salón les encantó. estaríamos allí en muy poco tiempo. Según ella. Sin embargo. demasiado ―suspiré. Conseguí mi vestido y me dejaron traer a mis amigas a casa sin que hubiera vampiros a la vista. Me vi obligada a enseñarles toda la casa para que me dejaran tranquila. que para ellas eran mis tíos. Helen y yo salimos en busca del resto de las chicas y. por encima de la rodilla y con un escote en pico. no tenía ganas de hacerlo. Entramos y mis amigas se quedaron boquiabiertas. de corte sencillo. ―¡Es genial! ―exclamó Helen. si les decía que yo sabía.

¿queréis tomar algo? ―les ofrecí. Debían de estar sedientas. pero cuando reparó en la ropa de Jacob. a trabajar se ha dicho ―exhaló Helen. por lo menos era agradecida. De lo que tengas. ¿Es que se creían que iba a dar una fiesta o algo? Aún así. pero no entrábamos todas. aunque no podía ser de otra manera. A ver cómo les explicaba yo a mis amigas que mis tíos y mis primos no habían envejecido en seis años. ―Bien. da igual ―contestó Helen. No sé lo que pensó. Alguien la había rellenado de refrescos. casi se le caen los ojos. como el cuadro de los Vulturis y todo eso. Para mi desgracia. ―Hay que guardar la línea. Parecíamos una comitiva o un jurado. sonriendo. claro. Mi escritorio era grande. ―Sí. Me senté en mi sitio y le quité la hebilla a mi lata para darle unos pocos tragos. Las demás habitaciones no tenían camas. A Brenda le fascinó mi surtido vestidor. Me levanté de mi silla y me dirigí a la cocina. sólo tiene que pedirlo ―les comenté mientras les ponía las latas en la mesa―. Mis abue… Mis tíos ―rectifiqué con rapidez― son unos exagerados y han llenado la nevera. chica ―suspiró Brenda―. abriendo su refresco. La verdad es que yo también tenía sed. y eso que el día era frío y húmedo. estirando los dedos hacia delante. Cogí cinco refrescos de limón y volví al salón. yo quiero otro. ―De momento no. ―Nosotras también ―dijeron las gemelas al unísono. así que dedujeron cual era mi dormitorio y estuvimos un buen rato en él. Abrí la nevera y parpadeé de la sorpresa. Salió del cuartito y se quedó observando mi colosal cama. Bueno. ―Si alguien quiere comer algo. así que las conduje de nuevo al salón y nos sentamos en la enorme mesa rectangular de cristal para empezar el trabajo. sonreí ante el esfuerzo y la dedicación de mi familia. Brenda se sentó a mi izquierda. pero me dio exactamente lo mismo. Pero gracias igualmente. Jennifer y Alison negaron con la cabeza. más bien me reí en mi fuero interno.detalles. sentadas en la misma hilera a lo largo de la mesa. 327 . ―Voy a por un refresco. cervezas sin alcohol y comida. porque ya estaban bebiendo. Me sentí un poco mal por haberles echado en cierto modo. gracias ―respondió Helen. ―Y yo ―asintió Brenda.

―Te… te lo había dicho. ya. Todas nos quedamos absortas al tener ese cuerpazo tan cerca. exigiendo a mi vista a bajar al libro para apartarse de su torso y de sus ojos. ―Sí. No llevaba ni medio párrafo. así que nos bajamos al salón ―cogí mi bolígrafo y me puse a garabatear para disimular. las gemelas dejaron de escribir a la vez y el chicle de Helen fue a parar encima de su folio. entrando por la puerta―. os dejo trabajar ―se despegó de la mesa y se encaminó hacia la cocina. sonriendo. Iba sin camiseta y entró tan tranquilo. hábilmente. ―Soy… mecánico ―respondió Jacob. qué sed tengo! ―se quejó. cuando la puerta de casa se abrió y Jacob pasó a la estancia. podía imaginármelo. ¡Arg. seguido por las miradas de mis amigas―. ―¿No tenías que… trabajar? ―le pregunté. Mis amigas levantaron la cabeza de sus libretas y sus mandíbulas colgaron hasta la mesa. ¿no te acuerdas? ―conseguí murmurar. No sabía que estabais aquí. aquí hay para un regimiento… 328 . Luego. y no le quitamos ojo. se acercó. A saber qué se estaba imaginando esa mente calenturienta. ―Hola. Me bebería el río de ahí fuera… Vaya. Jacob se paró en seco cuando se percató de nuestra presencia. que parecía que se aproximase a cámara lenta. ―¿En qué trabajas? ―inquirió Brenda. y apoyó sus manos en la mesa para inclinarse un poco hacia nosotras. mirando por la ventana distraído y caminando con las manos en los bolsillos de sus pantalones cortos.Abrí el libro por el capítulo dedicado al trabajo y empecé a escribir el borrador en mi cuaderno. ―Mecánico… ―repitió ella. Mis dientes rechinaron involuntariamente. A Brenda se le cayó el bolígrafo. ―No entrábamos. chicas. Ninguna pudo contestar. ¿Es que por muy visto que lo tuviera. Yo me quedé sin respiración. no me cansaría nunca de mirarle? En cambio. estaba tan guapo. ―Bueno. aún más fascinada. mirándole de arriba abajo. como uno de esos anuncios de la televisión. Ninguna de ellas pareció reparar en que también iba descalzo. ―Hoy he terminado pronto. Por el modo en que le miraba. pero yo creía que ibais a estudiar en tu cuarto. deslumbrada. ―Ah.

Mi mejor amigo salió de la cocina con un refresco y se sentó a mi derecha para mirar una revista de mecánica. ―¿Es que se pasea por aquí siempre de esta guisa. estaba loca. ―Claro que no ―le respondí. Todas estaban atentas a sus movimientos. Bajé la mirada hacia mi libro y volví al trabajo de Lengua. También le echaban un vistazo de vez en cuando. que intentaba concentrarme en hacer bien mis garabatos. aunque haga frío como hoy? ―me preguntó Brenda con ojos maravillados y expectantes. eso es todo ―me encogí de hombros. La muy idiota ignoraba que por muy bajo que lo dijera. sería capaz de venir a mi casa todos los días con alguna excusa con tal de ver así a Jacob. y entró en la cocina de nuevo. Y lo peor es que lo usaría para quedarse conmigo. Sin duda. ―¡¿Qué estás diciendo?! ―ahora era Helen la que exclamaba―. Después no habría quién le aguantase. salió de la cocina tranquilamente para subir por las escaleras. no está mal ―disimulé. escribiendo mi nombre en la libreta una y otra vez.Se oyó cómo abría una lata. eso seguro. ¿por qué dices que estás acostumbrada? ―quiso saber. O estás cegarata. Suspiré aliviada en mi mente al verle completamente vestido. Copié las frases y procuré concentrarme para empezar a analizarlas. Antes de que me diera tiempo a contestar. ¿no? ―No. sin embargo. ya la conocía bastante. ―No te molesto aquí. ―Sí. El resto de mis amigas volvieron al trabajo. simplemente estoy acostumbrada. o estás loca. Jacob la escucharía perfectamente desde mi cuarto. bueno. Las cabezas de mis amigas se giraron súbitamente de las escaleras hacia mí. ―¡Está como un cañón! ―exclamó Brenda en voz baja. Jacob bajó por las escaleras. extrañada. claro que no ―le dije con una sonrisa que él correspondió con otra. con camiseta y calzado. Intenté no darle importancia para seguir con mi tarea. Brenda no le quitaba el ojo de encima en ningún momento. aunque ni eso era capaz de hacer. pero por lo menos eran más discretas y se cortaban un poco. ―Entonces. pero mi aguda 329 . lo desnudaba con la mirada. una de dos. ―No. Poco después. excepto yo. Sí.

Se había reclinado hacia delante para observar mejor a Jacob y jugaba con su pluma. La muy descarada… Era el colmo. que mi bolígrafo se hundió en la hoja al ver a Brenda de reojo. una eternidad. mirándole con ojos suplicantes. Esta era la primera vez en cuatro meses que le veía el rostro tan próximo y con tanta luz. Apreté tanto. Hace tanto de esto… Se inclinó un poco para leer la frase con atención y yo acerqué mi cabeza a la suya. poniéndole mi libro delante. ¿Con esto? ―Sí. Tuve que hacer uso de toda la barrera de mi coraza de hierro para lograrlo. ―Bueno. había acertado. ―Por favor ―cuchicheé. Si te ha servido de algo ―declaró. Lengua se le daba bien. Podía notar cómo Brenda ya echaba humo. extrañado―. En este caso es se ―afirmó. ―¿Tú? ―cuestionó con una sonrisa de incredulidad. Lo que pasa es que no sé si me acordaré muy bien. ¿Y el complemento… ―me quedé sin respiración cuando alcé la vista y sus ojos negros se clavaron en los míos. fingiendo una insinuación inocente. después de tragar saliva. sobre su revista. En este momento. claro. ―Bueno…. ―Gracias ―le dije sin mirarle. señalando el vocablo con el dedo. levantando su revista para leerla. ―Ah. gracias ―reiteré. Ahora se iba a enterar. recogí mi libro y volví a mi posición. Él estaba más guapo que nunca. Vale que yo no fuera suficiente para él. ―Sí. Al parecer. ―Jake. esta es muy fácil. ―¿Ayudarte? ―miró el texto. vale ―murmuró―.vista periférica me lo impedía. Bajé la mirada ―esta vez con urgencia―. me alejé de su rostro. pero ella mucho menos. metiéndola en la boca. ―¿Cuál es el complemento indirecto? ―Veamos… Bah. 330 . arrimándome bien a él. me parecía que había pasado demasiado tiempo. ―¿Ya? ―preguntó. Él era más maravilloso que nunca. hasta en mi propia casa. ¿me puedes ayudar? ―le pedí. de nada. es que no lo entiendo ―le dije. sorprendido. ―Lo ―me contestó con un susurro. Vaya. Sus ojos eran más preciosos y penetrantes que nunca. Hacía cuatro meses que no los veía tan de cerca― …directo? ―conseguí musitar.

Helen la arrastró hacia el exterior. Brenda era la única que quería seguir allí. tenía que trabajar en el Ocean. Eso me venía de perlas. ―Sí. las gemelas tenían que estar temprano en casa. Los dos de pie. ―No te preocupes. sí que me había servido. puesto que el día siguiente lo tenía bastante ocupado con la boda y el domingo quería descansar. mis amigas decidieron que era hora de marcharse. Rachel me ha mandado hacer un montón de cosas ―resopló. por supuesto. ¿no? ―me preguntó. con el ceño fruncido. Ahora estaba a solas con él. Hoy invitaban a licores o algo así y no se marchó tranquila hasta que le propuso a Jacob que fuera a verla. el coche era de Jennifer y Alison. Miré a Brenda de soslayo. Cogí mi lata y bebí unos cuantos tragos. pero no le quedaba otro remedio que irse. Pudimos oír las protestas de Brenda desde el porche hasta el coche. Empecé a colocar las sillas. Jacob giró el rostro para mirarme. ―No creo que te vea hasta la ceremonia. Ahora estaba concentradísima en su libro. que ya estaban en su sitio. Mis torpes y medio humanas manos perdieron reflejos y todo se me cayó. pero noté su intensa mirada clavada en mí y mi nerviosismo aumentó.―Sí. así que no tardamos mucho en terminarlo. Cogí mi cuaderno y mis cosas. En un par de horas. ya lo teníamos pasado a limpio y todo. ―Espera. 331 . ―Genial ―me quejé. Caminó en mi dirección. me guiñó el ojo y cerró la puerta. Estaré con Charlie y los Clearwater. y se apoyó en la mesa. Aunque insistí en que se quedaran un poco más ―no quería quedarme a solas con Jacob―. Sonreí triunfante y me sumergí en mi cuaderno mucho más relajada. Además. nerviosamente. te ayudo. solos. despacio. Bajé mis pupilas al suelo y me dirigí a la mesa. No hizo falta que éste contestara. ―Mañana te lleva Charlie. frente a la puerta. El trabajo no era muy difícil. Sí. Los folios de mi trabajo se dispersaron en el suelo. Metí mi pelo detrás de las orejas y me acuclillé para recoger aquel desastre.

alejándome de él―. Jacob me miró enfadado y entró en la cocina. tristes. girándome. Intenté evitarlo con todas mis fuerzas. mirándome con sus dulces ojos dorados. Me zafé de él y me dirigí a ellos para saludarles efusivamente. Entonces. pero ya sólo pude concentrarme en eso. Antes de que me pusiera a ordenar mi trabajo. ―Me voy a dormir ―contestó. y me alejé de él. hacía mucho que no lo sentía. pero creo sinceramente que te estás equivocando ―me susurró muy bajito. En ese momento. sujetándome el hombro por detrás. ―Nessie. Mi padre se acercó a mí y me llevó detrás del piano. ―Está bien ―exhaló. mi coraza de hierro vaciló un poco y me asusté. ―Papá ―suspiré a modo de queja. dando la vuelta a la mesa para no pisar las hojas y ponerse frente a mí.Se agachó y empezó a ayudarme con las hojas. Mi mano buscaba las hojas como si lo hiciera a ciegas. aún enfadado. Jacob salió de la cocina en dirección a las escaleras. hasta que la suya se posó encima. ¿vale? ―protesté. dejando caer todos los folios que había recogido. Me levanté rápidamente. Aunque no apartaba la vista del suelo. por favor. ―¿Ya? Pero si no has cenado… ―No tengo hambre ―dijo. 332 . se engancharon con anhelo en los suyos. Ahora no. Mis ojos se alzaron sin pedirme permiso y. podía sentir mi sien muy cerca de la suya. Me aproximé a la zona de la mesa y recogí todos los folios del suelo. se rozaron accidentalmente y el vello se me puso de punta. ―No ―contesté con un murmullo. ―Yo pasé por algo parecido una vez y te digo… ―No tengo ganas de discursos. estudiándome con la mirada. por un instante. ―Sé que no es de mi incumbencia. subiendo los peldaños. Mi corazón se encogió bajo su coraza. Cuando Jacob se estiró un poco para alcanzar un folio. ―¿A dónde vas? ―le pregunté con curiosidad. Jacob se puso en pie con lentitud. ―Por favor ―imploró con impaciencia. mi familia entró por la puerta como una estampida de vampiros y vi el cielo abierto. quiero hablar contigo ―me pidió. dejando caer la mano.

con el día tan horrible y frío que había sido el anterior. mordiéndome el labio con inquietud. aquí en Forks. y. Jacob ya se había marchado. Mal. ―Ah. moviéndose nervioso. como todas las noches. Terminé tirando los papeles encima de la mesa. Buenas noches. pero se veía el sol. Rachel y Paul habían tenido mucha suerte. Casi me parecía un milagro. apretándome fuerte el pecho con la mano. no iba a llover en su boda. Sí. ya que por la tarde tenía que ayudar a Billy y a Rachel con los últimos preparativos de la boda. respiré tranquila cuando miré por la cristalera de mi dormitorio y vi el día soleado. esperándome. bajé a desayunar. subiendo las escaleras. Me apoyé en la puerta. con la vista pensativa clavada en el suelo. como yo. pero no daba pie con bola. Cuando llegué al vestíbulo de la tercera planta. unos pocos cereales. Se me hizo muy raro hacerlo yo sola y. ―¿Ya? ―interrogó mamá―. Se incorporó al verme y se quedó aguardando mi llegada con los brazos en jarra. no me preparé nada especial. Sí. Si no has cenado. Nahuel me esperaba sentado en el sofá. Hoy se iba de patrulla con su manada por la mañana. ¿qué tal has dormido? ―me preguntó. Asintió. me dirigí al vestidor apresuradamente y sin pensar para ponerme el camisón.Me quedé mirando un rato la escalera con cara de tonta para ver si bajaba. desesperada. eso era todo un prodigio. Él también odiaba estar enfadado. ―Yo… sólo… Sólo quería darte las buenas noches antes de transformarme ―murmuró. 333 . como todas estas ciento veintinueve noches. Jacob estaba apoyado en la pared. y cerré suavemente. ―Me voy a la cama ―comuniqué a mi familia. claro ―le sonreí mientras abría la puerta de mi dormitorio y la traspasaba hacia atrás―. suspirando por la nariz. Recogí lo poco que había ensuciado de la cocina y me dirigí al salón. así que no le vería hasta la ceremonia. ―Buenos días. Había alguna nube. Ya los ordenaría. no muy conforme. sonriente. Jake. Giré mi rostro y me centré en ordenar mi trabajo. A la mañana siguiente. como era para mí únicamente. ―No tengo hambre ―respondí. Respiré hondo y me acerqué a él. Después de ducharme y adecentarme un poco.

―¿Por qué te pone tan nerviosa esta boda? ―me preguntó de repente. ¿no? Además. ―¿Es la primera vez que vas a una boda quileute? ―No. aunque estaba un poco nerviosa. si llegan a tiempo. Siempre me han encantado estas bodas. Un paseo me vendrá bien para relajarme. ¿Dónde está todo el mundo? ―quise saber cuando me percaté de que no había nadie en el edificio.―Bien. me dijeron que vendrían a mediodía. levantándose de su asiento―. entonces. Son unas ceremonias preciosas. qué va. Nos adentramos en el bosque en silencio. ―¿Más que las convencionales? ―Sí. ―¿De excursión? Qué raro. ―¿Ahora? Vale ―acepté―. ―Bueno. extrañada. ―Ah. ―¿Te apetece hacer algo hoy? ―Hoy será imposible. Arranqué una ramita fina y larga y la usé para entretenerme un poco con ella. trayéndome de vuelta a la Tierra. Nahuel se rió. Tengo toda la tarde ocupada. ―De acuerdo ―dijo. Vamos. ―¿Cómo te gustaría que fuese la tuya? 334 . Supongo que también será por eso ―me encogí de hombros. tienen algo que me parece tan mágico ―confesé―. Me salió una risilla interna cuando recordé el juego del palo con Jacob de hacía dos semanas. ―¿Tanto te gustan? ―Pues sí. al atardecer. Nadie me había dicho nada. con paso tranquilo. Bueno. claro ―fruncí el ceño. Ya estuvimos en la de Sam y Emily hace tres años ―sonreí al evocarla―. Me hizo un gesto con la mano para que yo pasara delante de él y salimos de la casa. ―Se han ido… de excursión ―respondió. la verdad ―mentí y después reconocí―. ―¿Y qué te parece si damos un paseo ahora? ―me propuso. con la luz del sol… No sé. en esta Jacob y yo somos los padrinos. mucho más. Rosalie quiere hacerme un peinado especial para la boda y tengo que dejar que Alice experimente con mi cara para maquillarme ―resoplé―. en las bodas todo el mundo está un poco nervioso. ―Sí.

―Renesmee. Noté cómo me quedaba de piedra. Nahuel ―afirmé. espera ―le corté. ―Pero yo sólo te veo como un amigo. me gustaría que vinieras conmigo a Chile ―me espetó de sopetón. la verdad. ―Me gustas mucho. No sé por qué lo pregunté. cuando retrocedí. ―Quiero que seas mi esposa. Esto no me lo esperaba para nada. Después podríamos viajar y nos podríamos instalar donde tú quisieras… ―Espera. era solamente como amigos ―intenté soltarme de su mano con delicadeza. ¿Por qué me pedía esto? Nos conocíamos de muy poco tiempo. ya me la imaginaba y no me hacía ni pizca de gracia. Lo único que te pido es que te vengas conmigo una temporada para conocernos más a fondo. No quería oír la respuesta. Aunque. Renesmee – murmuró. pero no me dejó―. no era un simple amigo. Creí que había quedado claro. Podía ver nuestro tronco enfrente de mí. ¿Qué me intentas decir? No… no te entiendo. Renesmee. era mi mejor amigo. No sé qué decirte. ―Sí. 335 . allí podría enseñarte muchas cosas. acariciando mi mejilla. Hacía mucho que no venía aquí con Jacob. En su mirada había algo que me asustaba un poco. puedes volver cuando tú quieras. ―¿Irme contigo? ―murmuré. Ni siquiera sé si me casaré algún día… Me dio un vuelco al corazón cuando vi que habíamos llegado a mi rincón favorito. confusa―. y yo era una niña pequeña. claro. Mi cara reaccionó con retracción y la pulsera empezó a vibrar fuerte. cogiéndome de la mano.―¿Mi… mi boda? ―me quedé un poco sorprendida ante su pregunta―. ―Yo no… Te dije que si salíamos. en mi medio. Si no te gusto. veía a Jacob como un amigo. no quería herirle los sentimientos. lo empecé a ver de otro modo. ―Los sentimientos aparecen con el tiempo ―sostuvo con voz dulce―. En cuanto crecí. Nahuel se paró en seco frente a mí. La ramita se me cayó al suelo y me quedé sin habla. Nahuel se aproximó un paso hacia mí y. Ese tronco en el que Jacob y yo habíamos pasado tanto tiempo juntos. mi espalda se vio atrapada contra un árbol. ¿Podía ser? Al principio.

Apreté los puños con fuerza. con el semblante claramente decepcionado. sin querer y sin darme cuenta. ―Lo siento. como podría serlo cualquiera. Mi aro de cuero por fin me concedió una tregua y dejó de vibrar. No habían mariposas. ¿Qué traición? No. como me había pasado con Jacob? No. Nahuel se quedó quieto con su boca a un palmo y me escapé de sus brazos. Ese sitio era una especie de santuario para nosotros. Sólo Jacob. reparé en lo mal que lo había hecho todo. empezando a acercar su rostro al mío. Él era Jacob. ni latidos descontrolados. pero. preparada para aceptar su beso. no sé… ―Con el tiempo. tenía que olvidarme de él de una vez por todas. Jacob. ¿y si era verdad? ¿Podía ser que me gustase algún día. yo no estaba traicionando a nadie. mis ojos no podían apartarse de aquel tronco. ¿qué tenía de malo si lo intentaba con otra persona? Es más. Jacob.―Yo. No pasaba nada por probar. Jacob. nada. ―Es por él. Mi rostro se giró automáticamente antes de que esos labios extraños se arrimaran a los míos e interpuse mis manos en su torso para pararle. Sólo contrariedad y desasosiego. como si fuera el escenario de un teatro esperando a que sus verdaderos protagonistas entraran en escena. no sentía absolutamente nada. De repente. Infinitamente Jacob. El rostro de Nahuel cada vez estaba más cerca. Sí. Ahora mismo. había una traición. ¿Iba a besarme allí con otro? ¿Con nuestro tronco como testigo de mi traición? Me volví a reñir a mí misma. ni sus ojos negros que ayer me miraban tan de cerca. Estaba tan concentrada en olvidarme de Jacob. ese rincón tan mágico y especial. llevándome la mano al corazón. no puedo ―murmuré. Nahuel pegó su frente a la mía. tenía que intentarlo. y era conmigo misma. Puede que me gustase. te gustaré ―susurró. Nahuel no era él. sin hacer caso de la pulsera. me sentía muy incómoda. no era su rostro. él… Me regañé a mí misma. todo estaba oscuro y parecía que un foco iluminara ese rincón. Al ver su rostro. otra vez ese goteo en mi mente. ¿verdad? ―quiso saber. era otro. No obstante. ni energía. Mi primera reacción instintiva fue de rechazo. Jacob. pero no del modo que yo esperaba. Jacob. le 336 . Jacob era especial. Jacob. Me empecé a poner nerviosa. que. Esos labios no eran los suyos. ¿Por qué me tenía que acordar tanto de él en un momento como este? Él y yo nunca estaríamos juntos. y un engaño hacia el chico que tenía delante en este instante y que tampoco se lo merecía.

Pero. acercándose a mí otra vez. Esperaré hasta entonces. 337 . Yo misma sabía que era así. aún así. Soy yo la que no puedo estar sin él ―le expliqué. aparté el rostro para que no lo tocara y su mano quedo suspendida en el aire. cosa que ya me desconcertó un poco. mirándole a los ojos con convicción―. Nahuel se apoyó en el árbol y suspiró con frustración. De lo que sí estoy segura es que todavía no estoy preparada para estar con nadie ―le confesé.había utilizado durante estos cuatro meses. Tú no eres adecuada para él. ¿Es que te vas a quedar toda la vida sola porque no puedas estar con él? Mi mano se aferró con más fuerza a mi sudadera y mi pulsera comenzó a vibrar otra vez. serio―. ―Tú no tienes la culpa de que él esté imprimado de ti. ―No. no es eso. ―No me voy a marchar contigo. Nunca le dejaré. ―No… no lo sé. fue especialmente duro oírlo en boca de otra persona. alzando la mano para acariciarme la mejilla de nuevo. sin embargo. ―Eso solamente te hará daño. Es sólo que no lo entiendo ―declaró. que me apetecía que cayera un rayo y me fulminara de lleno. Nahuel ―murmuré. estaré a su lado como su mejor amiga para siempre. ―Sí – admití con un susurro. por lo menos. Ahora me sentía tan culpable y tan mala persona. ―Lo sé… ―reconocí con un nudo en la garganta―. Mi corazón se retorció al tener que escuchar tan amarga verdad. ―Sabes que nunca podréis estar juntos ―me dijo con sobriedad―. Tenía que haber sabido que algo así podía pasar. sabía dónde me metía. ―Lo siento. ―Perdóname ―intenté paliar. ―Mi oferta sigue en pie ―anunció con decisión. ―Piénsatelo. lo siento ―le aclaré―. Lo mejor es que te vengas conmigo ―repitió con obstinación. No quería que te hicieras ilusiones. avergonzada por mi sucesión de errores―. hasta que la bajó. No puedo estar lejos de Jacob. tienes que vivir tu vida ―afirmó. tienes que aceptarlo. ―Eso no me importa.

―No. ni la insistencia de mi pulsera. ―Está bien ―asentí. Nahuel. No voy a pensar nada. pero. Tengo que preparar algunas cosas para la boda. fue un alivio ver que mi familia ya había regresado de su excursión. le gustase o no. lo tengo decidido ―ratifiqué. Saludé a todo el mundo y me subí a mi cuarto para poner a punto mi vestuario. Mi decisión ya está tomada ―le aseguré. Me paré y me giré―. por alguna razón. Tendría que aceptar mi rechazo. No me voy a ir contigo. si me disculpas. y nos encaminamos hacia mi casa con paso ligero y en un incómodo silencio. 338 . ―Está bien. un poco molesta por su insistencia―. Te daré más tiempo. Cuando llegamos. entiendo que todavía es pronto ―insistió. Comencé a caminar. no me gustaba su tono de obcecado empecinamiento. ―Renesmee ―me llamó. Te acompaño. cansada. no quiero que vayas sola. me quiero ir a casa.Sabía que la culpa era mía. Esperé hasta que llegó a mi lado. terco. Y ahora. ―No tienes que esperar.

¿quieres? ―masculló―. Me giré y parpadeé. cariño ―declaró Esme. este maquillaje es muy suave. cansada de mis continuos movimientos faciales―. ―Yo también he terminado ―anunció Alice. ―Si no se nota. Alice suspiró. cielo ―le agradeció mi tía con una sonrisa de satisfacción perfecta. asombrada. dando un último retoque como si de un pintor se tratase. para encima. ―¿Ya? ―pregunté. A saber lo que me estaba haciendo. Ya verás cómo no pareces ningún cuadro. ―Ya está ―dijo Rosalie. casi no se nota. Ya la había avisado de que no quería recogidos ni nada complicado. ¿para qué me lo voy a echar? ―critiqué. señalando el espejo con la cabeza. pero no me eches mucho ―cedí a regañadientes. ya verás ―dijo mamá. ―Mírate. ―Ya verás cómo te deja. ―Estás maravillosa. eso no! ―protesté enérgicamente―. Y ahora relaja la cara para que pueda extendértelo bien. Hacer eso con mi tía Rosalie dándome tirones supersónicos en el pelo. no me dejaban verme en el espejo. ―Gracias. Mi rostro ya lo era. dejando ver sus hoyuelos al sonreír. ―Bueno. ―Que no… No seas pesadita. ¡No quiero parecer un cuadro! ―¿Te quieres callar y dejarme trabajar? ―resopló Alice. pero ahora parecía de porcelana fina. iba a ser un poco difícil. Vas a estar preciosa ―le apoyó mamá. frustrada. sorprendida. para qué nos íbamos a engañar. Si sólo habían pasado cinco minutos. Mi tía Alice no me había recargado para nada. dejándome hacer sin remedio. Me había maquillado los párpados con unos contrastes de azules que hacían resaltar 339 .CRISTAL ―¡No. Suspiré para mis adentros y cerré los ojos.

pensé que a Jacob le gustaría algo así. rematados solamente con un poquito de rimel. Mi pelo lucía liso. sonriendo abiertamente. lisísimo. y luego se inclinó. y en los labios me había puesto un sencillo brillo. ―Para nada ―afirmó―. mientras ambas nos reíamos―. ansiosa porque viera su creación. y ahora mírate el pelo ―me cortó Rosalie. sujetándome por los hombros. sin embargo. ―¿Te ha costado mucho alisarlo? ―quise saber para futuras veces. ―Me encanta. podía haberse puesto un panty ―criticó mi madre. pasándome los dedos entre el pelo. y estaba mucho más sedoso y suave que normalmente. Te eché mascarilla. Brillaba como nunca antes. ¿Ves qué bonitas hacen a tus piernas? ―Bueno. levantó un poco mi vestido―. ―No. Rose! ―exclamé―. Ahora se veía un poco más largo. ―Qué guay ―me sonreí ante el espejo. De pequeña lo tenías bastante rizado. pero eso no se lo va a ver nadie.el color café con leche de mis ojos. No te he recargado nada. dando palmaditas. Sí. ―¿Lo ves? ―ésta pegó un saltito. No sé por qué te has empeñado en que se lo pusiera. quitándome la toalla de los hombros y tomándome de las manos para ayudarme a ponerme de pie. ―Eso no… ―Bueno. por último. Me alzó un brazo y me hizo dar una vuelta como si fuera una bailarina para observarme. con el pelo liso se notan más. sólo te arreglé un poco las capas. 340 . Me pasó el espejo de mano y me miré por detrás. El maquillaje no fue suficiente para disimular el rojo súbito que coloreó mi cara. parecía bronce de verdad. Mi tía se rió con complacencia. ¿Qué le has echado? ¿Cuándo me lo has cortado? ―¿Te gusta así? Porque si no. para mirarme a través del espejo―. No. Tus rizos ya no son lo que eran. un líquido alisador y. ―¡Está genial. me llegaba hasta la cintura. Y las medias y los ligueros son lo más. un poquito de cera para un acabado perfecto. Y capeado. me encanta ―reiteré con alegría. Además. te cambio el peinado. ―Deja que te vea ―dijo Alice. Alice ―reconocí. ahora tu rizo es mucho más abierto. Podrías llevarlo liso cuando quisieras. estás preciosa ―entonces. ―No te corté mucho.

―Cuando quieras. Charlie ya está aquí. y me dio un beso en la mejilla―. como el director de una orquesta que espera quieto con la batuta hasta que da paso a 341 . ―Nada ―volvió a expirar―. así que puedes quedarte tranquilo. ―Gracias. estás impresionante! Se acercó y me dio otro beso a mí. como si me fuera a romper o algo. ―Hola. Espero que ese lobo sepa comportarse esta noche ―dijo con el rostro más serio. abuelo ―y le devolví el beso. Vamos abajo para recibirle. ―Vaya. preparado para su puesta en escena. Mamá fue a recibirle y le abrió la puerta. ¡Cariño. hija ―mi abuelo le dio un beso y se quedó mirándome boquiabierto―. cielo. ya verás cuando te vea. Mis tíos. ¿Nos vamos ya? Me agarré de su brazo y sonreí. ―No va a pasar nada. dándole un efusivo abrazo. ya veo que estás lista. porque los colores me traicionaban. ―Papá ―protesté con un cuchicheo entre dientes. otra vez colorada. entre otras cosas. Venga. aunque de poco me iba a servir.―Nunca se sabe. Oh. ―¿Qué quieres decir? ―pregunté. Acto seguido. papá ―le saludó. Casi parecía que tenía miedo a tocarme. El sol ya estaba bajo. Puedo oír su coche. es cierto ―confirmó mamá―. mi padre y Nahuel sonrieron al verme. ¿Por qué les daba a algunos por pensar que iba a pasar algo entre Jacob y yo? ―Seguro que aprovecha que yo no puedo ir hasta allí ―me contestó―. extrañada. así que no me hizo falta abrir el mío para protestar. A lo mejor Jacob… Alice cerró el pico en cuanto mamá le miró con cara de asesina. ―Hola. Menos mal que va Charlie. porque estaremos rodeados de gente. ―Charlie está a punto de llegar ―anunció Esme―. ―Bueno. se oyó el coche de mi abuelo pasando los árboles y aparcando frente al porche. ―Como si eso fuera un impedimento para él ―suspiró. ―Sí. Salimos las cinco del baño y bajamos las escaleras hasta el salón. Carlisle. estás realmente preciosa ―me susurró papá cuando llegué a su lado. Me atusé un poco el pelo y me eché un último vistazo.

Ella no había sabido de mi existencia hasta hoy. sin saber qué 342 . moviendo las manos sin parar. solamente venía una vez al año. Se balanceaba. pero me cayó bien. tenían guardia por el bosque. Algunos miembros de las manadas no estaban. me la había quitado. era Rebecca. seguramente estaba calculando el tiempo que tendría para dar su discurso nupcial. Jacob no estaba. El Viejo Quil también esperaba de pie. junto a Paul. Los escarpados acantilados de las islas. ya que se suponía que ella era un año mayor que mi madre y. Ahora que mi crecimiento se había estabilizado bastante y ya no había peligro. claro. que desprendía calor por los cuatro costados de lo nervioso que estaba. teniendo en cuenta que yo aparentaba casi veinte años y mi madre tendría que tener veinticinco. en verano. esperando a que llegara la novia. Billy me había presentado como una amiga de Jacob. apoyado sobre su bastón de castaño. contrastando con las zonas oscuras que quedaban en sombra. aunque se habían repartido los relevos para que ninguno faltara a la boda. frente a nosotros. Miré a mi lado para ver cómo estaba el novio. pues al lado de la enorme hoguera y del novio. Iba ataviado con un traje tradicional quileute y no hacía más que mirar al horizonte del mar y a la puesta de sol con preocupación. Paul rozaba el histerismo. Como estaba casada con un surfista samoano y vivía en Hawai. Yo estaba hecha un flan. encargadas de tirar pétalos ante el paso de la novia. Era un poco tímida. que se veían algo más pequeñas debido a la distancia que había desde el extremo sur de la medialuna de la playa en el que nos encontrábamos. Hasta que Rachel no llegara. Tampoco le pudo decir que era la nieta de Charlie. la otra hermana de Jacob y gemela de Rachel. impaciente. todos los ojos estaban puestos en nosotros y eso me hacía estar más intranquila. con su marido y sus tres críos ―según Jake. las cuentas no salían. ya que no sabía nada de lobos gigantes ni vampiros. Charlie tenía mi chaqueta. Había un murmullo generalizado de excitación. estaban bañados por los rayos naranjas del astro rey. monstruitos― a pasar un par de semanas a La Push para estar con su familia. me estaba asando.la obra. Una de las dos damas de honor. Estaba en mi puesto. porque era el encargado de empujar la silla de Billy por la pasarela de tablones de madera que habían colocado sobre la arena para que pudiera llevar a su hija hasta el altar.

y Jacob lo condujo hasta la fila de invitados para colocarse después en su puesto. Se quedó mirándome embobado. Paul y Rachel se cogieron de la mano sin dejar de mirarse y nosotros nos quedamos un paso por detrás. e iba descalzo. pero se me escapó una mirada que planeaba fugaz y que Jacob atrapó sin ningún problema con la suya. con su tono majestuoso―. sólo que su camisa era marrón oscuro y sus pantalones eran de color crudo. apartando mis ojos rápidamente hacia el suelo.hacer con ellas. que caía sobre unos pantalones a juego. Giré la cabeza para fijarme en la novia. como todos los presentes. Aferré mi bolsito de mano con fuerza. solamente sé que Rachel iba de blanco. como si así fuera a transmitírmela a mí. y mucho menos en sus damas de honor. tenía muy cerca a Jake como para fijarme en nada más. Los novios quileute también iban de blanco. Estaba elegante e informal al mismo tiempo. al igual que el resto de invitados. Iba igual que Paul. la pequeña orquesta empezó a tocar la marcha nupcial quileute ―una sencilla música tradicional india tocada con instrumentos típicos de viento y percusión― y el rostro de Paul se iluminó como si viera el sol por primera vez. Billy dejó a su hija con Paul. como yo a él. Llevaba una camisa de lino color hueso. junto a su hermana. estamos reunidos frente a esta hoguera y esta puesta de sol para dar paso al nacimiento de algo nuevo y maravilloso ―hizo una 343 . ruborizada. Me pareció que estaba guapísimo. Tuve que recordarme a mí misma que tomara aire para no ahogarme. sin poder hacer nada para evitarlo. Intenté dominarme. Quitando eso. Cuando llegaron al altar. y hubo un momento en que se paró con la silla en mitad de la pasarela. ―Queridos hermanos y amigos ―empezó el Viejo Quil. de manga larga. Mis pupilas no se apartaron en ningún momento de Jacob entre aquel reflujo de pétalos rojos y rosas. De repente. el oxígeno se me quedó en la mitad de la garganta en el momento en que Jacob me vio y clavó sus ojos en mí. Noté que mi cara reflejaba mi deslumbramiento. estaba muy guapo. Sin embargo. hasta que su hermana le dio un pisotón para que siguiera la marcha. pero mis ojos tropezaron en el camino con otro objetivo y se quedaron inamovibles en él. ni siquiera reparé en cómo iba Rachel. El Viejo Quil carraspeó para llamar la atención de los cuatro y bajé de mi nube. otra vez me quedé sin respiración.

Los reflejos naranjas de ambos se reflejaban en sus ojos negros y en su rostro perfecto. Rachel y Paul van a iniciar una vida juntos… van a forjar los cimientos de… que les dará… Sus palabras se iban apagando en mi cerebro conforme mis ojos se alzaban y miraban de reojo a Jacob. apagándose en su camino al oscuro cielo. todos los elementos de la tierra. parecían luciérnagas bailando a su alrededor. quedamos Jacob y yo. con Jacob haciendo el papel de Paul. Rachel estaba acabando de ponerle el anillo a Paul en el 344 . Los leños que formaban la pira pertenecían al bosque. incitándonos a que nos acercáramos. dos de los chicos de la manada de Sam.pequeña pausa en la que se oyó el chasquido del fuego―. que ya empezaba a ocultarse en el mar―. Era como si me mirase en un espejo y saliera él. Con cada chasquido de la hoguera. Giré mi rostro súbitamente y las palabras del Viejo Quil sonaron altas y claras. felices. me imaginé en el puesto de Rachel. El sol se hundió del todo en el agua y las llamas permanecieron para hacer las veces de una vela colosal. el aire y el agua han tenido y tienen un ciclo. Un golpe sordo me sobresaltó y regresé al planeta Tierra. Michael y Nathan. hasta que todo se quedó en silencio. y el níveo color de mi vestido y de mi corona de flores se reflejaba en la sedosa piel de su rostro y en sus ojos cuando me observaban. Cuando terminé de despejarme del todo y volví a prestar atención a los novios. Mi pequeño bolso se me cayó en la arena cuando adiviné que él estaba pensando lo mismo que yo. Mi mente solamente se centró en la imagen que mis pupilas le proyectaban. Jake iba entero de un blanco roto. Mi aro de cuero vibró suavemente. Jacob se percató de mi cara atontada y giró la suya para clavar sus ojos en los míos con una mirada nueva. habían echado más leña y estaban azuzando el fuego para que no se apagase. el color del lino resaltaba aún más su preciosa tez cobriza. Era la boda que yo quería. Las chispas y cenizas volaron hacia arriba. los dos solos. hoy se cierra uno para dar comienzo a otro más hermoso y prodigioso. con la danza de las luciérnagas de fuego rodeándonos. salía una explosión de chispas. Mi corazón pegó un salto al ver la película en mi cabeza y mi rostro se volvió hacia él para verla más nítida. Desde el principio de los tiempos. nuestra boda. Por un momento. Todo desapareció. así que las llamas eran rojas. Con el sol como testigo y símbolo ―alzó la mano para señalar el astro rey. El enorme fuego y la puesta de sol creaban un ambiente mágico y romántico.

Genial. Sin quererlo. ―Ya te digo ―suspiré. Todas las chicas salieron en estampida. ―Toma. ya fuera en una boda convencional o en una quileute. ―Ah. Menos mal que parecía el reflejo de la misma y podía disimular. me vi entre todas esas muchachas. empujándome hacia la muchedumbre. Ahora tendréis mucho de lo que hablar ―contestó Sarah con una risilla. ―Bueno. Rachel nos dio la espalda y lanzó su ramo hacia atrás. 345 . qué suerte. Puedes besar a tu esposa ―concluyó el Viejo Quil. Iban a salirme chispas. claro. Unos farolillos. las chicas solteras eran chicas solteras. se notaba su reciente enamoramiento. en una situación que no me interesaba para nada. Rachel se giró y me guiñó el ojo. Me lo había lanzado a propósito. gracias. Nessie! ―exclamó Leah cuando vio el ramo en mis manos. Al final. riéndose. en primer plano. Esas chicas y las prometidas de los componentes imprimados de la manada me rodearon para hacerme bromas y felicitarme. ―¡Venga. Ahí estaba yo. también. Estupendo. bueno. ahora estaba tan roja como la hoguera. ―Yo os declaro marido y mujer. tu bolso. Me moví un poco y me puse en el extremo más alejado del tumulto. ¿puedo hablar con ella? ―protestó Jake. ―¡Demonios. se encendieron y las chicas solteras empezaron a congregarse corriendo para el lanzamiento del ramo.dedo ―anillo que terminaría colgando de la cinta de cuero de su tobillo al día siguiente― y él hizo lo mismo con ella. Lo que faltaba. extendidos sobre nuestras cabezas como una tela de araña que se sujetaba con una serie de postes de madera. Los integrantes de las dos manadas también aullaban y se reían. como siguiera así. Paul y Rachel obedecieron encantados y todo el mundo aplaudió. Leah esperaba su momento con ansia. corre! ―me azuzó. Me quedé mirando cómo se peleaban las unas con las otras para coger el mejor sitio. ―Sí. haciéndose hueco entre la madeja de cuerpos. ¡Te vas a perder el lanzamiento! ¡Corre. Nessie! ―me instó el Viejo Quil―. Jacob me sonrió y mi rostro se encendió aún más.

que era muy buena cocinera. mirándome alelado. ―Vamos… vamos a cenar ―dije para cambiar de tema. Le fui doblando la manga para subírsela y repetí la acción con el otro brazo. ¡si supieras qué calor tengo! ―resopló. Billy no hacía más que reírse de las anécdotas que Jake y Paul contaban de sus peleas y luchas con vampiros. y Rachel tampoco. ni nada? ―Cariño. Agarré a Charlie del brazo y los tres nos dirigimos a la pequeña carpa instalada en la arena.Lo cogí. Yo no le veía tanta gracia. Escuché las risillas de las chicas al vernos y me separé de él. y le así una de las muñecas. La cena fue una sucesión de platos compuestos de salmón. levantándolo para mirarlo. cógeme esto ―le di el bolsito y el ramo. escapándoseme una sonrisa bobalicona. ―Sí. Yo junto a Paul y él junto a Rachel. poniendo los brazos en jarra. A ver. los novios ya se van a sentar para cenar. ―¿Ya? ¿No se sacan fotos. ¿te entra algo aquí? ―se rió. Después de que Billy diera unos golpecitos en su vaso y pronunciara un pequeño y emotivo discurso en el que no faltaron los típicos besos y 346 . ―No te lo he podido decir antes. Gemí para mis adentros cuando caí en la cuenta de que saldría mirando a Jacob con cara de atontada en todas las fotografías. ―Qué bolso más pequeño. ¿no lo has visto? ―me informó mi abuelo. La verdad es que ni me había dado cuenta. Tenéis que iros a la mesa. ―El móvil y las llaves de casa. Charlie le guiñaba el ojo. pero estás… Estás preciosa ―murmuró. orgulloso. otra vez ruborizada al recordar la razón por la que se me había caído. a su novia cuando ésta pasaba por su lado con algún plato. hechos por algunas mujeres de la tribu. ―Pues súbete un poco las mangas. chicos ―irrumpió Charlie―. ―Bueno. mariscos y otro tipo de pescados. han sacado fotos durante toda la ceremonia. entre las que destacaba Sue. Jacob y yo nos sentamos en la mesa junto al reciente matrimonio. ―Tú también estás muy guapo ―reconocí.

vosotros también. se lo dio a Jacob y me dirigió hacia la playa. forcejeando para que no se le pusiera delante―. La pequeña orquesta empezó a tocar y Paul y Rachel abrieron el primer baile alrededor de la hoguera. Jake frunció el ceño y resopló. estás guapísima! ―exclamó Seth con su sonrisa animosa de siempre―. Estáis todos muy guapos ―admití.abrazos paternos a su hija. empujándome suavemente con la mano en la espalda. Si fueras morena. Luego. tienes que bailar esta conmigo. se unió más gente. pero me negué en rotundo. intentando apartarlo. Éste agarró el vaso de cartón que me iba a pasar Shubael. Así que no le quedó otro remedio que aceptar. Sí. que te lo pido? ―se ofreció Isaac. ―¡Uno de limón! ―gritó la voz de Shubael. si es barra libre! ―le replicó su hermano de manada. Jake había insistido en que lo ponía todo él. que ya estábamos bailando. Jake miró a Thomas con cara de malas pulgas y le devolvió el vaso a Shubael para iniciar la marcha hacia nosotros. El momento del baile llegó pronto y la multitud salió a la verbena. 347 . Le llegué a decir que si no era así. ―Ah. claro. ―¡Eh. ―Nessie. los novios procedieron a cortar la enorme tarta de cinco pisos y se pasó a la entrega de regalos. ―¡Nessie. ―¡A ti qué más te da. Unos entregaron sobres con dinero. así que Jacob y yo nos acercamos para tomar algo. ¿qué quieres. ―Oye. ―Gracias. no iba a la boda. Había barra libre. ―Jacob. Jacob y yo no nos complicamos. que se lo iba a pedir yo! ―protestó éste. ¡Seguro que si lo tuvieras que pagar…! Jacob consiguió ponerse a mi lado. que estaba delante de Isaac. Rachel le interceptó. le dimos nuestro sobre con una suma de dinero que pusimos entre los dos por partes iguales. ―¡Eh! ―protestaron Jacob y Shubael a la vez. Estaba abarrotada. otros regalaron objetos artesanales y otras cosas. ―Un refresco de limón. Cada uno dio lo que pudo. ¿quieres… ―…bailar? ―le cortó Thomas. Los chicos que estaban allí se juntaron a nosotros y me rodearon. lo cual era genial para mantener mis distancias con él. ya serías perfecta.

Tenía que salir de allí ya. Mientras bailaba con Jared. pero tampoco estaba. ―¿Y para eso me traes aquí? ―suspiré y negué con la cabeza―. Nada más sonar la siguiente. ―Soy yo. Poco le duró el descanso. Me disponía a dar la vuelta. la noche era bastante fría. ―¡Jake. ―No estoy hablando de eso y lo sabes ―señaló. Cuando estaba a punto de comenzar otra canción. No me costó mucho mantenerme ocupada bailando. ―Nada. ―No huyo de ti ―afirmé con seguridad. me has asustado! ―grité en voz baja. soy la madrina de boda. frunciendo el ceño―. Le busqué con la mirada en la zona de la barra. Le he prometido un baile a Charlie. Aquí solos. el brazo que me aferraba me dio la vuelta para descubrirme la verdad.La canción terminó y Jake se encaminó hacia mí. Quil. retirándome su mano de la boca. ―¿Por qué huyes de mí. pero ahora no puedo. demasiado peligroso. Embry y Seth se asomaron para ver qué pasaba. La canción terminó y éste se marchó para bailar con Kim. Jacob se paró en seco y resopló. Rebecca lo agarró y le obligó a danzar por la pista de arena con ella. Jacob les saludó con la mano y los tres asintieron sonrientes para volver al baile. Llevas huyendo de mí desde que empezaste a salir con esa garrapata. sólo quería bailar contigo. Podemos bailar ahí fuera. tapándome la boca. los hermanos de Jake hacían cola para bailar con la madrina. Mientras intentaba proferir unos chillidos. deshaciéndome de su amarre―. vi que se me acercaba Cheran con los brazos extendidos y corrí hacia él para bailar. algo me sujetó por detrás. Me dio un escalofrío. ―¿Qué pasa? ―quise saber. y me arrastró a toda velocidad hacia los árboles que limitaban con la playa. Es que hay mucha gente con la que tengo que bailar. hubo un momento en que le perdí de vista. pero Jacob me agarró de la muñeca para impedírmelo. aunque las chicas también se peleaban por bailar con el padrino. 348 . enfadado. obligándome a quedarme frente a él. Ahora sí que se ponía peligroso. Nessie? ―protestó. Nessie ―cuchicheó Jacob. Bajé las mangas de mi chaqueta y me froté los brazos.

ni tocarte. ¿Eso lo hacen las amigas? ―¿Tú… tú me oyes llorar? ¿Entras… en mi habitación? ―interrogué. Se aproximó un paso y me sujetó por los hombros para ponerme otra vez delante de él―. ―¿Te gusta? ―repitió. No lo soporto. Tienes miedo de algo. girándome. impaciente. quitando sus manos de mis hombros. No me dejas abrazarte. En cambio. decidido. iniciando mi huida. ―Es un chico muy agradable ―contesté con voz segura. Susurras mi nombre todo el tiempo. ―Por supuesto que lo estoy ―reconoció. Entro. matizando la palabra con un rechinamiento de dientes―. y cuando entro en tu cuarto.―No es verdad. ¿Agradable? Ni siquiera te atrae ―llevé mis pasos hacia atrás. ―¿Te gusta ese tipo? ―me preguntó. zafándome de sus manos. abalanzándose hacia mí para cortarme el paso―. pero él no se detenía―. ―Oigo cómo lloras por mí todas las noches ―atestiguó―. ―Venga ya. algo agitado. ―Ah. antes lo era. me siento a tu lado y te seco las lágrimas. con paso firme―. Vamos hablar de esto de una vez por todas. ―Todas las noches. Se acercó otro poco más a mí y yo retrocedí. parece que te calmas y dejas de llorar. Por lo menos. Su actitud y su pregunta me pillaron por sorpresa. Me aferró por los brazos y tuve que poner mis manos en su torso para mantenerle lejos. cuando me llamas en sueños ―mi cara se iba quedando a cuadros a medida que hablaba―. ―No quiero hablar de esto ―le dije. siempre te veo agarrada a la almohada. yo sí te gusto. Miró a un lado. Luego. ¿verdad? ―Ya te dije que no ―le respondí. llorando en sueños. volvió el rostro hacia mí y se quedó mirándome fijamente. Me parece que lo que te pasa es que estás celoso ―le critiqué. Nessie ―empezó a acercarse a mí despacio. ni mirarte a los ojos. por eso no quieres estar a solas conmigo ―adivinó―. sorprendida y ruborizada. llevándose la mano a la nuca. no. Claro que sí ―exigió. así que me 349 . retrocediendo. ―Mientes. Cada vez que te veo con ese tipejo me muero de celos ―reconoció. De repente. ―Los amigos no hacen esas cosas ―alegué. enfadado.

―Jake. Ahora no tenía protección. Salieron de lo más profundo de mis entrañas y explotaron. Aparté la mirada y me fijé en la espesura del bosque―. Las mariposas que había enterrado todos estos meses resucitaron de repente al volver a ver mis adorados y profundos ojos negros tan decididos y tan cerca. haciendo que cada una de ellas se multiplicara por mil. No sabes lo impotente que me siento.vuelvo al pasillo para que tu padre no me mate. se notaba que había esperado este momento con ansia. Lo hacía a trompicones. ¿En serio quieres que seamos solamente amigos? ―Sí ―afirmé lo más segura que fui capaz. La pulsera cobró vida y empezó a hacerme cosquillas en la muñeca. que ya me había encarcelado con sus brazos al apoyar sus manos contra el ancho tronco. se veía débil y vulnerable. como si se hubiera olvidado de cómo tenía que palpitar y estuviera aprendiendo a hacerlo de nuevo. con la mano. Aún así. ―Dime la verdad. y clavó sus pupilas en las mías con determinación―. Mis pies se movían torpemente. Frunció el ceño más profundamente y caminó hacia mí con voluntad y apresuramiento. sabía que lloraba por él. Nessie ―se paró para mirarme a los ojos. Una fisura apareció en mi coraza y mi corazón sufrió un espasmo para latir alocadamente. de lo pasmada que estaba. Llevó sus dedos a mi mejilla para acariciarla y los bajó lentamente para rozarme el cuello. Seguramente el roce de sus dedos y su olor era lo que me calmaba. ya me he cansado ―murmuró con ansiedad. ―Llevas cuatro meses rehuyéndome. y me quedé atrapada entre éste y Jacob. ―¿Acaso no sientes nada cuando hago esto? ―me preguntó en voz baja. pero hoy no te dejaré ―me obligó a girar el rostro. pegando su frente a la mía. tuve que dar marcha atrás con rapidez. Mírame a los ojos y dime que no me quieres. Mis piernas se detuvieron cuando se toparon con un árbol. Todo el vello se me puso de punta con esa caricia. Había entrado todas las noches para consolarme. Toda mi coraza de hierro se resquebrajó en pedacitos como un simple cristal. ―Siempre evitas mi mirada. mi blando corazón estaba al descubierto. Amarré mis manos al tronco para obligarlas a no 350 . conseguí ladear un poco la cara. por favor… ―imploré con un hilo de voz para que se alejara.

todo se acabe. y a mí siempre me quedará eso. ¿no lo ves? Hemos nacido para estar juntos. Sí puede ―acarició mi sien con su frente y empecé a hiperventilar sin poder evitarlo―. La pulsera vibraba como loca. intentando parecer convincente―. me muero un poco. ―¿Por qué piensas eso? ―inquirió. ―Lo nuestro no puede ser… ―contesté. te haré mucho daño ―le dije. Además. lo pagaré con mucho gusto ―el calor de su aliento hizo que todo el vello se me pusiera de punta otra vez y mis ojos se 351 . ―¿Qué estás diciendo? Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. pero no fui capaz. No soy buena para ti. ¿no te parece? No es justo que tomes esa decisión por mí. No estaré toda la vida preguntándome qué habría pasado y qué podía haber hecho. Somos almas gemelas. Lo único que me hace daño es no estar contigo ―garantizó con ojos seguros. convenciéndome a mí misma.rendirse mientras Jacob seguía con las suyas apoyadas para no dejarme escapar. Acto seguido. ―Sí. incitándome a ceder. Yo no soy como tú. esto es algo que tenemos que decidir los dos. puede que cuando pase el tiempo. Quiero que seas mi chica. Me quedé muda. no eres tú. al final te haré daño. susurró―. Cada minuto que estoy sin ti. ―Dime que no me quieres y no te molestaré más ―murmuró al ver que yo no contestaba―. no puedo permitirlo. Intenté decírselo. aunque sea para estar contigo un solo día. Las mariposas volvieron a volar histéricas por mi estómago. Si ese es el precio que tengo que pagar. Soy destructiva. confuso―. O acabaré haciéndote vivir un infierno. Soy yo ―confesé―. Sus pupilas me llamaban. ―Si no sale bien. ―Si no sale bien. al menos lo habremos intentado ―me susurró. Lo aceptaré y seremos solamente amigos para siempre. ¿Es que crees que no te haría feliz? ―No. hipnotizada por sus resueltos ojos y por esa energía que ya empezaba a rodearnos y que tanto había echado de menos. ―No hagas esto… ―le supliqué a modo de advertencia―. Estamos hechos el uno para el otro. hasta eres un metamorfo como yo. Y entonces tú sufrirás. Y yo quiero intentarlo. Tengo derecho a intentarlo ―acercó su rostro a mi mejilla―. me reclamaban como nunca antes. ―Me da igual. ―Es mejor que no estemos juntos ―me forcé a decir con un murmullo. volviendo a mis pupilas con determinación―.

sus ojos. Sé que tú también me quieres. ahora todo mi cuerpo ardía junto con el suyo. Ahora lo quería todo para mí. a mi Jacob. Yo también le deseaba con toda mi alma. no te quiero… ―mentí con la poca voz que mi garganta me dejó proferir. Pero eso no va a pasar. En ese mismo momento. Podía hacer conmigo lo que quisiera. ―Te deseo. Nessie… ―susurró con anhelo. No tengas miedo.cerraron en respuesta―. retenerlo. que hice saltar unos trozos de corteza sin querer. en realidad. era muy tarde para echarse atrás y dejarlo otra vez. dime que pare y te dejaré ir ―susurró sin dejar de besármelo. me di cuenta de que yo sería suya hasta el fin de mis días y la mota que me quedaba de voluntad se derritió como un trozo de hielo en llamas. Había intentado taparlo con mi coraza. pero no podía. ―No. Yo siempre sería una adicta a mi droga. El aire ya se me salía de los pulmones con audibles suspiros. Toda mi alma se estremeció y aferré mis manos al tronco con tanto ímpetu. Reptó por todo mi cuello con pasión. Por fin estaba con él. ―Sí. lo necesitaba como el oxígeno. su aliento y su lengua siguieran y quemaran mi cuello del todo. La pulsera dejó de vibrar ante mi rendición. Mis manos también se aferraron con avidez en su pelo y en su espalda para acercarle más a mí y él colocó las suyas en mi cintura más 352 . El deseo que sentía por él seguía siendo inmenso e incontenible y había renacido fuerte. yo me entregaría a él sin dudarlo ni un segundo. Empezó a bajar para recorrer mi mandíbula y pasó a besarme el cuello. y esta recaída era más intensa y dulce que nunca como para poder resistirme. metiendo su mano entre mi pelo para amarrarlo. ―No… ―intenté negar. sus manos. y me quité la chaqueta. su ardor. Quería sentirlo por todo mi cuerpo. No quería que parase. Sabía que tenía que frenarle. dejándola caer al suelo. sí me quieres ―me contradijo con confianza a la vez que besaba mi mejilla con sus calientes labios. Quería que sus labios. lo había ansiado toda mi vida. ―Entonces. Me despegué del tronco. obligándole a retroceder un paso. La agitada respiración de ambos pasó a ser jadeante y mis uñas se clavaron en el árbol. Ahora que lo había vuelto a saborear. Mi cabeza se alzó sola cuando su boca siguió y se deslizó por mi garganta. nunca se había ido. con sus labios. El frío que había tenido antes pasó a ser fuego. todo saldrá bien. aunque ya me deshacía. pero todo había sido inútil.

lentamente. Nos clavamos la mirada el uno al otro. parándome a tocar cada músculo. Era su turno. para seguir por mi mandíbula y mi barbilla con besos cortos y dulces. Su respiración se aceleró aún más cuando deslicé mis palmas despacio. pero retiré mi cara un poco hacia atrás y no le dejé. apretándome contra su cuerpo. colocando sus manos en mi cintura. Su palma se arrastró segura por mi pecho y mi garganta. pero ahora fue él el que los apartó antes de que llegara a tocarlos. igual que si fueran su boca. jadeé al sentir su abrasador aliento y el tacto de su labio. Me estremecí y exhalé audiblemente al notarle tan adosado. Arrastré mis manos hacia su camisa. y llevó sus dedos hasta mis labios para rozarlos con las yemas. Dejó mi garganta y subió su rostro para volver a pegarlo al mío. Volví a palpitar cuando noté su tórrida lengua. Sí. acariciándosela con efusividad. yo sería suya para 353 . Intentó abalanzar su boca a la mía. sintiendo su ardiente y tersa piel. Lo hizo una sola vez. Escaló sin prisa. Lancé mis sedientos labios a los suyos. Las revolucionadas mariposas hicieron explotar mi estómago y mi corazón. Alcé mis insaciables pupilas para que se volvieran a enganchar con sus ojos y arrimé mi frente a la suya. Mis bronquios se excitaron y mi cuerpo se arqueó. Las besé y las lamí con furor. y me mordió el lóbulo de la oreja. se la desabroché con agilidad y la abrí para dejar su impresionante torso a la vista. Todo mi ser se estremeció. aunque con firmeza. quedando mi cabeza hacia atrás. que sentí sus caricias como si no lo llevara puesto. a la vez que mis manos se perdían por su pecho y su cuello. Su boca se movió hasta mi mejilla y me besó más despacio. Aflojó un poco su presa.baja. y nuestros rostros se unieron de nuevo. mientras él me sujetaba con la otra mano. hasta que por fin deslizó su labio inferior por los míos. Todavía no. ahora estaban en el Cielo. El tejido del sujetador era tan fino y su encaje tan transparente. era extremadamente suave y muy ardiente. de abajo arriba. deleitándose en ese primer contacto. Antes quería hacer una cosa que llevaba ansiando demasiado tiempo. elevando mi labio superior a su paso. ambos estábamos hambrientos y respirábamos agitadamente. empezando por abajo y subiendo con calma hasta su pecho. Bajó la corta cremallera de mi escote y comenzó a tocarme el pecho con su ferviente mano. La mano que tenía en mi espalda me empujó hacia él con suavidad.

nos hizo pegar un bote a los dos.siempre. Entreabrimos más nuestras bocas y nuestros labios empezaron a rozarse. Jake estaba apoyado de lado en el árbol. Nuestros ávidos alientos estaban mezclados y se tocaban. moviéndose juntos. Mis mariposas revolotearon con ahínco. ―Nessie ―me llamó. le sonreí tímidamente y volví la vista al frente. completamente ruborizada. como el flash de una cámara fotográfica que mostraba una serie de imágenes que pasaban a una velocidad vertiginosa y que no conseguía ver bien. ―¿Bailarás conmigo la próxima canción? ―Bailaré contigo todas las que quieras ―le contesté. más intensa. En cambio. y nos tuvimos que separar de inmediato. Las imágenes desaparecieron súbitamente. Algo centelleó en mi mente. estaban impacientes por rematar ese beso. me incitaban para que diera la vuelta y me lanzara a sus brazos. un conocido y fuerte carraspeo. Mientras caminábamos. rozándolos muy despacio. 354 . del sobresalto. Acerqué mi labio para que hiciera lo mismo que había hecho el suyo. me solté de Charlie para ponerme la chaqueta y miré hacia atrás. Lo deslicé por sus suaves labios. Me subí la cremallera de mi escote al instante y recogí mi chaqueta del suelo. con las manos en los bolsillos de su pantalón de lino color crudo. echándole una mirada asesina. Resopló y me tomó de la mano. ―¿Puedo bailar con mi nieta? ―preguntó al fin. me moría por sentir su boca otra vez. En cuanto terminó. y la energía que nos atraía hacia el otro cada vez era más fuerte. Mi corazón latía a mil por hora. sonriendo tan tranquilo. Charlie nos miraba visiblemente enfadado y murmuraba algo ininteligible. ―Dime. su camisa aún estaba abierta y me sonreía con esa sonrisa torcida suya que me volvía loca. tan inesperado como inoportuno. Charlie volvió a resoplar. ya se besaban con pasión. ya no tenía ninguna duda. anheloso. Mi rostro se giró de nuevo antes de que terminara de pronunciar mi nombre y me paré en seco. Mis manos se repartieron entre su nuca y su espalda y me pegué más a él. Mi abuelo se acercó y observó su camisa abierta con expresión malhumorada. de abajo arriba. ―Claro ―contestó Jacob.

completamente avergonzada. tú no. de paso. iba a ser misión imposible. bueno. Jacob no dormía en mi casa esta noche. Aquí era costumbre bailar con los padrinos para tener suerte en el amor o algo así. Suspiré para mis adentros y me centré en el baile con mi abuelo. Es sólo que antes… tú y Jacob…. por favor! ―exclamé. Todas querían bailar con el padrino de boda. ―¿Tu madre…? ¿Tu madre…? ―de repente. ¿alguna vez…? ―¡Abuelo! ―protesté. ―Claro ―contesté. Era gracioso ver cómo un chico tan alto y fuerte era dominado y reducido por unas cuantas muchachas sin poder hacer nada. Entre su fila de chicas y la mía de chicos para bailar. Charlie y yo nos adentramos un poco en la pista de arena y nos pusimos a bailar. y se apoyó en otro árbol para mirarme. así que ya se quedaba en su casa a dormir. 355 . Mi cara se llenó de chasco cuando vi que las otras chicas lo rodeaban y se lo llevaban a la fuerza a la arena para bailar con él. No dejé de mirarle hasta que salimos a la playa y le perdí de vista. le hacía compañía a Billy.Nos sonreímos. ―Está bien. mirándonos atontados durante unos segundos. ¿no iríais a…? ―Mamá ya me ha hablado de todo eso ―le atajé la frase y. Mi abuelo tuvo que cogerme de la mano otra vez para reanudar la marcha. roja como el fuego de la hoguera. ―Pero. de paso. a juzgar por su expresión crítica. solté una risilla. ¿Tu madre te ha hablado de sexo? ―¡Charlie. ¿ya habéis…? Quiero decir. que seguía encendida. Sin embargo. En cuanto terminara mi baile con Charlie. que últimamente siempre dormía solo. Para encima. Jacob salió de la arboleda. me ahorré la terrible vergüenza de escucharla al completo. Tenía que ayudar a desmontar todo y tenía patrulla por la mañana. ―¿Puedo preguntarte algo? ―soltó finalmente. iría corriendo a sus brazos para terminar ese beso. con la camisa ya abrochada. está bien ―refunfuñó―. y la más que posible vigilancia a partir de ahora de Charlie. Charlie se fijó en que no le quitaba ojo a Jacob y volvió a murmurar. aunque no estaba tan segura. Lo malo es que tenía toda la pinta de que ya no habría remate de beso. la cara de Charlie confirió un tono enrojecido que iba pasando al rojo chillón por momentos―.

Es un gran chico ―de pronto. no quiero saber nada de eso. porque me parecía que no iba a tener la suerte de poder terminar ese beso. para mí es como un sobrino. Mi abuelo se rió entre dientes. que correspondió mi mirada y me hizo un gesto con la mano para que me acercara. ―¿Y estáis juntos? Me quedé un poco pensativa. Pero aunque ahora eres toda una mujer hecha y derecha. me cuesta ―murmuró algo que no entendí y resopló―. Entonces. Tu padre tenía razón cuando me dijo que lo tuviera vigilado. ―Sí ―asentí con una sonrisa tonta mientras seguía mirando al suelo. después de ese corto beso. ―Jacob te gusta mucho. me pilló mirando a Jake otra vez y. atropellando las palabras―. Sue ya me ha explicado todo eso de la… imprimación. Sé que Jacob es un chico muy atractivo y también sé que está imprimado de ti. Me alegro ―declaró. ya relajado. Pero en cuanto di un paso. sonriente―. Suspiró. ¿no? ―me preguntó de repente. ¿Lo estábamos? Bueno. prefiero no pensar en tu crecimiento. indignada. ―Tenemos que irnos ―me anunció.―Lo único que quiero es que tengáis cuidado. Aunque un poco avispado. ―Bueno. por alguna razón. más serio. El aire se me salió audiblemente de los pulmones. ―¿Ya? Miré a Jake. su rostro cambió―. ―No hemos hecho nada ―confesé a regañadientes para que se quedara más tranquilo. siempre habéis sido inseparables. Mi cara sufrió otro baño de sangre. ―¿Papá te dijo que lo vigilaras? ―quise saber. La música dejó de sonar y Charlie me soltó. por lo que veo. Jacob es el hijo de mi mejor amigo. casi un hijo. otra vez fue rodeado por la masa de chicas desesperadas por tener suerte en el amor. Luego. no dejo de pensar que hace unos pocos meses eras una niña. aliviado. o como se diga. era una tontería negar la evidencia de mi rendición. 356 . En ese momento. la que resopló fui yo. ―Sí ―reconocí tímidamente. supongo que esto ya se veía venir. Bueno. Y yo también me quedé desesperada. y asintió. empezó a hablar con rapidez. mirando a nuestros pies. y me cuesta. Nessie. ―Y creo que hizo bien ―afirmó. eso es todo ―respondió con un tono pretendidamente tolerante. sonrió.

de tantos bailes que tenía que bailar con las chicas. Me negaba en rotundo. ¿Qué pasaba con las parejas de La Push? Mientras bailaba con los chicos y miraba a Jake para ver si tenía oportunidad de acercarme. desde mi cama. aunque tardé en hacerlo. me di cuenta de una cosa en la que no había reparado hasta ahora. Di la vuelta para ponerme boca arriba. 357 . todo mi cuerpo se estremecía de nuevo. Hoy no me hacía falta el sol para ser feliz. Emily. Hablamos lo justo para decirnos que nos veíamos esta tarde y poco más. Esta noche fue la primera en cuatro meses en la que dormí mejor. Eve o Jemima? Y ahora ya había probado el roce de sus labios. Estaba tan emocionada por lo que había pasado. vi el cielo cubierto a través de la cristalera. con el que había quedado esta misma tarde. el tacto de sus manos en mi piel… Sólo de pensarlo. ¿Por qué no iba a hacer yo lo mismo? Estaba harta de nadar contra esa potente corriente que me llevaba hacia Jacob. estaban con ellos sin importarles el qué pasará. Kim. casi no me pude despedir de Jake. Jacob y yo estaríamos juntos para siempre. pero aún así. Jake tenía razón. Estaba un poco muerta de miedo. Martha. Charlie me trajo a casa. Ruth. Además. también quería darme una oportunidad a mí misma. Estos meses habían sido una época de oscuridad y ahora por fin volvía a ver el sol. Una sonrisa tonta curvó mis labios. que no paré de darle vueltas a la cabeza. me fijé en las novias de los imprimados. Sarah. me estiré y me levanté de un brinco. las mariposas me invadían de vez en cuando y el sueño se iba. Era demasiado tarde para echarse atrás y renunciar a él. Al final. Lo necesitaba. ya tenía el mío personal. la verdad. Ellas estaban tan felices. ¿Qué tenía de malo si me dejaba llevar hasta él? ¿Por qué iba a ser peor que Rachel. harta de intentar escalar esa enorme cascada. teníamos que intentarlo.CELOS Me dio exactamente igual cuando. Hoy remataría ese beso y sería su chica de todas. sabían que estarían juntos toda la vida. todas. Él quería hacerlo y yo no podía quitarle ese derecho. puesto que seguía sin saber si yo podía ser buena para él.

Me di la vuelta y subí hasta mi dormitorio para hacer la cama. ¿Dos días seguidos de excursión? ¿Y por qué no me habían dicho nada. extrañada. ―Buenos días ―me saludó. me metí en el baño y empecé a secarme el pelo con el secador. me incorporé con un solo movimiento. Opté por secármelo agachando la cabeza. unos vaqueros ajustados y una chaqueta azul marino. ¿Has visto a Rosalie por algún sitio? ―le pregunté desde el primer peldaño de la escalera. Cuando me cansé y me parecía que estaba suficientemente seco. para dirigirme al baño. Resoplé al ver que no venía y me encaminé hacia las escaleras para bajar al salón. A medida que lo secaba. ―¿De excursión? ¿Otra vez? ―interrogué. Hoy también se han ido de excursión. ¡Rose! Quería que me peinara y me dejara el pelo perfecto para esta tarde. dejando que se secara y tomara forma libremente. y menos después de lo que me había dicho ayer y de su comportamiento obcecado. esa azul claro que le encantaba a Jacob. 358 .Dancé hacia el vestidor. Qué raro. iban apareciendo mis suaves rizos. Abrí el cajón de la ropa interior para tomar uno de mis conjuntos y salí del cuartito. Ya era el colmo. leyendo el periódico. Tenía demasiado pelo y no tenía la habilidad de Rose. La pulsera vibró fuerte casi a la vez. era más rápido. Ya lo entendía. Me doblé hacia delante y comencé a pasar el aire caliente del secador por todo el cabello. un tanto serio. El único que estaba allí era Nahuel. Esto debía de ser alguna treta para que me quedara a solas con él. ―¡Rosalie! ―voceé. ni se habían llevado a Nahuel? Suspiré audiblemente. me vestí y me desenredé el pelo. Pues yo no tenía ninguna intención de darle baza. que estaba sentado en el sofá. tardaría la mañana entera y no tenía tanta paciencia. ―Tu familia no está. asomando la cabeza por la puerta del baño―. qué me pongo hoy… ―murmuré con voz alegre. ―A ver…. llevando toda mi melena hacia atrás. ―¡Rose! ―volví a gritar. canturreando. ―Buenos días. Después de darme una relajante y cantarina ducha. enfadada. Cogí mi blusa favorita. si no lo hacía así. Después.

visto lo visto. mirándome. ―No me gusta que salgas con otro. Ya me estaba molestando de verdad su terquedad―. Y yo puedo salir con quien quiera. mi novio? ¿Cuándo le había dicho yo eso? Era increíble. Creí que ayer había quedado claro que no me voy a ir contigo. Me miré en el espejo para seguir peinándome. cabreada y con seguridad. ―Eso no es de tu incumbencia ―le respondí. para mi incrédulo asombro. El único otro que hay aquí eres tú. La pulsera seguía vibrando. Expiré con incredulidad por lo que mis oídos estaban escuchando. Cogí el peine y empecé a pasármelo por el pelo. Mi aro de cuero rojizo seguía vibrando. su semblante cambió. y mucho ―le reproché. ―Has quedado con él. confusa por su repentino cambio de humor.Pegué un bote del susto al ver a Nahuel apoyado en la puerta del baño. Es más. y menos con él ―soltó por esa boquita. creo que tú y yo no vamos a quedar más. Fruncí el ceño. No me voy a marchar contigo. no quería parecer impertinente ―dijo. enojada―. ¿no? ―me preguntó de repente. Tenía una mirada extraña. ¿te ha quedado claro? ―le reiteré. molesta por su actitud. ¿Qué le pasaba? ¿Estaba sordo o qué? ―No hay nada que ver ―le repliqué. enfadada. Incluso la pulsera dejó de vibrar. ―Perdona. ahora con voz arrepentida. y le miré fijamente a los ojos con contundencia―. No me gusta que mi futura esposa… ―Espera. indignado―. No me voy a casar contigo. y mucho menos casarme. ―Eso todavía está por ver ―afirmó. Le observé durante un instante. ―Pues lo has sido. parecía arrepentido de verdad. ―¿Qué haces ahí? Me has asustado. ―Está bien ―suspiré finalmente. ―Perdóname ―repitió. airada. ―Por supuesto que lo es ―me contradijo. De pronto. cosa que no me gustaba nada. 359 . ―¿Otro? ―me giré. ¿Quién se creía que era. Parecía irritado. espera ―le corté. Eso significaba que Nahuel iba a seguir insistiendo. matizando las negaciones.

La pulsera empezó a vibrar fuerte de nuevo. Y sí. yo sí. me dijo que tenía que ser un secreto.―¿Puedo hacerte una pregunta? ―inquirió con voz tranquila. por mucho que diga Carlisle ―empecé a quedarme atónita conforme hablaba―. Mi aro no me avisaba de nada y su rostro parecía pacífico y sosegado. Se emocionó y me levantó con los brazos mientras nos reíamos los dos y yo pataleaba entusiasmada en el aire. enfadada por ese comentario. creo que me gusta desde siempre. observando una. para que ella creyera que era mi primera palabra y no se disgustara. nuestro pequeño secreto. cambiando el ambiente por completo. ―Solamente te voy a contar una cosa ―me apoyé en la pared y comencé a hablar con calma―. Bajó el rostro y me miró sorprendido. además mi aro vibraba. en comparación con ayer. que tenía que aprender a decir mamá. Jake me había llevado al bosque para enseñarme las flores y las ardillas. llevaba mucho tiempo queriendo decirla. Jacob y yo… ―Jacob no es bueno para ti ―me interrumpió con brusquedad―. Jekyll y Mr. ―Depende ―señalé. le repetí. Jacob. he notado un cambio de actitud en ti con respecto a él. Así que se pasó toda la tarde repitiéndome mamá hasta que supe decirla bien ―me reí al evocar la escena―. en nuestro tronco. Yo creo que ya me parecía guapo en aquel entonces. ¿Qué era esto? Parecía el Dr. nervioso. Fue mi primera palabra. estoy muy contenta por ello. Sí. ―Bueno. bueno. harta de sus giros de humor―. ―¿Qué quieres decir? ―le pregunté. No me gustaba nada su tono. me preguntó. pero la pronuncié a la perfección. le dije. me encantaba verlas correteando por los árboles. confusa por su giro de conducta. Esta mañana te has levantado muy contenta ―me dijo con un aire crítico. pero lo recuerdo muy bien. Luego. Tú eres un semivampiro y él…. ―Pues sí ―le confesé. ―¿Cómo? ―entrecerré los ojos. Estaba sentada en su regazo. En cambio. ―Él y tú sois de especies diferentes. él es un perro ―dijo con cara de repulsión―. Hide. ¿Qué has dicho?. no se lo creía. ―¿Te gusta desde siempre? Me giré para observarle otra vez. ―¿Pasó algo esta noche? ―me preguntó. 360 . Jacob. me quedé mirándole fijamente y ya no le hice caso a la ardilla. Era muy pequeñita. todavía no hablaba. No sé por qué.

rebotaron en las paredes de mi cabeza y retumbaron para volver a repetirse con furia. apretando los dientes―. no pienso irme con las manos vacías! ―¡No me toques! ―le chillé. ―¡Retira lo que has dicho! ―espeté con rabia. ¿Por qué crees que estaba aquí el día en que naciste? ¿Quieres saber la verdad? Apuesto a que tu querido perro no te la ha contado...¿Cómo vas a…? ―hizo otra mueca de hastío―. ―Tu perro estaba enamorado de tu madre ―espetó con ferocidad. llevo muchos años esperando a una semivampiro que no fuera mi hermana! ¡Ahora que te he encontrado. ¡Nunca seré tuya! ¡Yo siempre seré de Jacob! ¡Solamente de Jacob! ―¿Ah. insensata! ―bufó. muy irritada. furioso. los dos estaban enamorados. Nahuel se dio cuenta de mi expresión horrorizada y siguió su cruel discurso. ―En realidad. ¡Eres como yo! ¡Tienes que ser mía. por si no le había quedado claro―. Las palabras hicieron eco en mi cerebro. lo preferiría mucho antes que a ti. ¡Pobre infeliz! ―¿Qué? ―exclamé sin entender. Estamos hechos el uno para el otro. No puedes estar con un animal. como puedes ver ―le indiqué. agarrándome por los brazos. ―¡¿Qué estás diciendo?! ―quise saber. Más bien todo lo contrario. Ya notaba el calor recorriendo mi espalda y mis manos temblorosas. empujándole contra la pared―. hay que seguir el curso de la naturaleza. pero si lo fuera. Y Jacob es un metamorfo. Mi corazón se quedó petrificado y me quedé paralizada en el sitio sin poder reaccionar. Me volvió a agarrar de los brazos y me arrimó a él―. negándolo con la cabeza. sí? ¿Y crees que Jacob es sólo tuyo? ―cuestionó con voz incisiva―. es asqueroso. clavándole mis ojos amenazadores en los suyos. ―¡Qué dices. Renesmee? ―siguió con la misma entonación―. ―Jacob no es un perro ―escupí. ―¡No! ―gritó. mordaz. ―¿Cómo? ¿Es que no quieres escuchar la verdad? ―soltó. no somos diferentes en absoluto. pero lo estaba más de tu padre y al final escogió a este 361 . Me soltó al percatarse de mi inminente y más que posible cambio de estado. ―Soy un semivampiro metamorfo. Lo natural es que estés con otro semivampiro. ―¡Suéltame! ―gruñí con cólera retenida. Tu madre también estaba enamorada de él. ―¿Por qué crees que Jacob se imprimó de ti.

y tu madre también lo está de él. Cuando naciste y te vio. había cosas que sí me encajaban y eso no hacía otra cosa que abrumarme más. 362 . inquieta. Cuando se casaron y Jacob se enteró de que tu madre estaba embarazada. Mis ojos bajaron al suelo. intentando convencerme a mí misma de que eso era una horrible mentira. En ese momento. ―Todos los perros son fieles a su primer amo ―apostilló con arrogancia―. Por eso Jacob está contigo. mi pulsera parecía que gritaba. ―¿Dónde está Alice? ―le pregunté con nerviosismo. ―Alice me lo dijo cuando vinieron a buscarnos hace seis años. Busqué a Alice con la mirada. Sin embargo. confusos y dolidos. él correrá a sus brazos. éste siempre estará por encima de él. incluida mi mente.último. buscando una respuesta. fue por proteger a tu madre de la otra manada. Todo mi cuerpo. pero no estaba. pero sólo lo hizo porque te parecías mucho a Bella. Renesmee. empujando con el codo a Nahuel para que me dejara pasar. Vino para acabar con todos. Siempre que Bella quiera. tajante. sin embargo. tu madre nunca dejará a tu padre. En cambio. Pregúntale a ella. ―Mientes ―murmuré. Tus ojos son iguales a los de ella cuando era humana. Él sigue enamorado de ella. Solamente se encontraba Emmett. le recuerdas a tu madre. Yo no entendía por qué se había imprimado de ti uno de los enormes lobos que iban a estar en el claro con nosotros y ella me lo contó todo. Puede que tú le gustes. si quieres ―explicó. se puso como loco. incluida tú ―mi semblante se iba tornando agónico conforme escuchaba su alocución y mi corazón se retorcía como si alguien intentara arrancármelo de cuajo―. una salida que no encontraban. y bajé hasta el salón. metiendo los dedos entre el pelo. No hubiera dudado nunca. Si no os mató. la puerta del salón se abrió y un jaleo de voces invadió la casa. que estaba sentado en el sofá. Abre los ojos de una vez. se imprimó de ti. pero ellos siguen enamorados. que querían acabar con ella por estar embarazada de ti. Empecé a pasear. es una forma de estar con ella. Mi cabeza y mi corazón ya no aguantaban más. ―¡Cállate! ―le grité a la vez que me llevaba las manos a los oídos. se quedó en estado de shock y mudo. completamente vacío. Salí del baño a toda velocidad.

Se quedó mirándome. Te equivocas. Rechiné los dientes con rabia al ver otra vez al Dr. Me había besado esa misma noche. Un anhelo oculto y de añoranza. ya me hacía daño―. Esme está en su habitación y tu madre se fue a la cabaña. ―Sí. obligándole a levantarse del sofá. No había sido un brote tonto de celos míos. se le había escapado. ―Se ha ido con Jasper… de compras ―me contestó. Él me quería. Ahora lo veía todo claro. No había otra explicación. no. salieron volando de la casa. todo cuadraba. ¿Te pasa algo? ―¿Eh? No. Nahuel se levantó para hablarme otra vez. sobre todo respecto a mi madre. Abrí la boca y Rosalie apareció de la nada para agarrar a su novio del brazo. mi cerebro seguía encajando cosas. siguen de excursión. tenía cosas que hacer. ―¿Te apetece un oso? ―le preguntó―. Jekyll. Se había arrimado demasiado a él. Con tanto ajetreo. Además. me contestó. Me di la vuelta con rapidez y subí las escaleras corriendo hacia mi dormitorio. No obstante. le había tocado y mirado con anhelo. 363 . Jacob no. no puede ser verdad. Quería creer que eran trucos sucios de Nahuel. ¿podía ser que siguieran estándolo? Me llevé la mano al pecho. y había sido tan mágico. oscuras argucias para que me olvidara de Jacob. como las piezas de un puzzle. Yo le había advertido que era mío y ella respondió con un arrebato. Si era cierto que habían estado enamorados ―tan sólo pensar en la palabra. Antes de que me diera tiempo a pestañear.Nahuel apareció por las escaleras y se dirigió hasta el sillón contiguo para sentarse tan tranquilo a leer el periódico. ¿Y mis padres? ―Tu padre está con Carlisle en… ―se paró a pensar durante una fracción de segundo―. Cerré la puerta de un portazo y caminé nerviosamente por la habitación. me repetía en mi mente una y otra vez. Me mordí el labio. pero no le di oportunidad. ella… Recordé la forma en que le había mirado aquella noche en el bosque y el calor empezó a subirme por la espalda. Menudo hipócrita. nunca le había visto mirando a mi madre de otra forma que no fuera como a una hermana. no había entendido mal su frase. ¿Y si se lo preguntaba a Emmett? Él tenía que saber algo. Sin embargo. No puede ser verdad. vamos ―contestó él todo sonriente. No. extrañado―. estoy muerta de hambre.

aunque me hubiera avisado de todo eso de la imprimación de Jacob y lo que suponía. furiosa. hacía que me doliera mucho más. quería separarnos porque no aguantaba que yo estuviera con él. Me había estado avisando todo este tiempo y yo no había entendido bien su mensaje. pero todavía seguía estándolo de Jacob también. O podía no haberse metido en nada y respetar el curso de las cosas. ¿Por qué me hacía esto mi madre? Era mi madre. y apoyé la espalda en el escritorio. Cómo me encajaba todo ahora. esparciéndolos por toda la habitación. rendida. estaba demasiado enamorada de él. Apreté los puños con fuerza. pero lo que no me gustaba nada era el trasfondo de sus palabras. ¿Cómo había sido tan tonta y no haberme dado cuenta antes? Me senté en el suelo. No estaba celosa de Jacob. Por eso mi pulsera había vibrado primero fuerte y explotado después. hundiendo mi rostro en los brazos. Podía haberse alegrado y ya estaba. pero no encontraba ninguna. Y el hecho de que fuera ella. podía entenderlo. mi propia madre. Por eso no soportaba verle conmigo. Agarré los folios y los lancé. exhalando enfadada. en los momentos más oportunos. Le había enseñado las imágenes de mi mente y eso la había vuelto loca. después de 364 . Por supuesto. No quería alejarnos porque no aceptara que ya no fuera una niña. era porque estaba celosa de mí. decirme que se alegraba por mí. No había podido olvidarse de él del todo. Podía haberme dado ánimos. El Viejo Quil lo había dicho muy claro. La que tenía celos era ella. igual que hacía mi padre. Me eché a llorar sin control. estaba celosa de mí. Mi aro de cuero también había vibrado la noche en que le confesé que quería a Jacob. Me llevé la mano a la cabeza. Rechiné los dientes con rabia. que pudiera tenerle. decirme que yo era buena para él. Y tanto que lo era. No era por casualidad. sabía que ella me quería. Tendría que haber otra explicación. y lo hacía impetuosamente. mi madre tenía razón en todo lo que me había dicho. lo quería para ella. ¡Qué estúpida había sido! Apoyé las manos en el escritorio y arrugué unos folios al recordar la conversación que habíamos tenido. No era porque le preocupara mi abrupto paso de niña a mujer. cuando ya se convertía en un peligro inminente. Por supuesto que no iba a dejar a mi padre. Me acordé además del episodio de la pulsera. Nos espiaba. La pulsera vibraba fuerte para avisar de que había algo o alguien que nos quería separar. Jacob es una de las personas más importantes para mí. descargando su energía.Sí. Podía soportar que hubieran estado enamorados. me había dicho. No soportaba que yo deseara a Jacob. Por eso aparecía continuamente. La pulsera nunca se equivocaba. que pudiera tocarle o besarle. el por qué me lo había dicho.

aunque aún me sentía dolida y un poco consternada. al recordar algo. Sí. pero al final siempre había ese matiz de sincero arrepentimiento en sus ojos dorados. seguro que lo pasaría por alto con tal de que ella fuera feliz. observando la foto de su interior en la que salía junto a mis padres. había una réplica de la Torre Eiffel en miniatura. ¿Qué quería de Jacob. sin embargo. por eso se sentía fatal después de hacer esas apariciones o discutir conmigo. mi madre nos espiaba y aparecía de repente. Esto era tan difícil y extraño… Le di otra vuelta a la bola y la puse al trasluz para mirar el contraste de reflejos que pasaban a través del cristal de la esfera. Dentro. ¿Sabría él algo de esto? Con lo bueno que era. La agité y las pequeñas bolitas blancas se revolvieron en el líquido. 365 . debía de estar muy confusa. También amaba a mi padre por encima de todas las cosas. Mi madre me quería. Jacob y yo íbamos a estar juntos y ella tendría que aceptarlo. no lo comprendía. si no se iba a separar de mi padre jamás? Y pobre papá. Jacob y yo teníamos que huir y me lo había dado para que tuviera un recuerdo de ellos. Y yo tendría que hacerlo con mucho tacto. tampoco quería hacerla daño. Entonces. ¿Se podía querer a dos personas a la vez? A mí me parecía imposible. Más que mi propia vida. además. de hecho. Aunque yo seguía sin comprender qué pretendía. Lo último que haría sería hacerme daño. Me puse en pie. más que a su propia vida.todo. sabía que me lo podía hacer si me alejaba de Jacob. Me quedé mirándolo un buen rato. ¿Qué iba a hacer a partir de ahora? ¿Debería hablar con mi madre? Eso sería lo mejor. Algo que ella me repetía hasta la saciedad. Sin embargo. un poco más tranquila. me di cuenta de una cosa. pero tampoco debía de ser fácil ni plato de buen gusto sentirse celosa de tu propia hija sin poder evitarlo. Esto era un shock para mí. Me acerqué a la cristalera para observar el frondoso bosque. la había sacrificado para estar con él toda la eternidad. eso era el pasado y ahora las cosas eran bien distintas. Cogí la bola de agua que Carlisle y Esme me habían traído de París. tal vez sus celos eran demasiado fuertes. Abrí el cajón del escritorio que tenía a mi lado y saqué el guardapelo dorado que mi madre me había regalado cuando era pequeña. no podía evitarlo. yo solamente tenía ojos para Jacob. Debía de estar pasándolo muy mal por esos sentimientos. rezaba en francés. yo era lo primero para ella. Ella tendría que olvidarse de Jacob para siempre. cayendo sobre la figurita como si fuera nieve. al cual no iba a dejar ni muerta. estándolo también de mi padre. y guardé el medallón en el cajón. que ella siguiera enamorada de él ahora y.

la mano de mi madre. que mi aliento empañaba el cristal. sin embargo. junto a la ventana. no muy lejos. no podía ser verdad. Estaba esperando por él. mi corazón sufrió la caída de un rayo y la bola se me resbaló al suelo cuando vi que él se quitaba la camiseta y se acercaba a ella. sin nieve. El agua de su interior y los cristales se desparramaron por la superficie del forjado y la figurita se quedó sobre la superficie. entonces. Me caí sentada en el suelo. pero. Allí. Sólo hojas. El coche de Jacob apareció y aparcó delante de la casa. llevándome la mano al estómago de los brutales pinchazos que me daban.Mientras miraba cómo caían las bolitas. vacía. Me pegué a la ventana para ver mejor. una pequeña brisa movió las copas de los árboles y conseguí ver algo. no se podía ver nada. sobre su hombro. Salió del vehículo y se dirigía veloz en dirección al porche. ¿Qué estaba pasando? No conseguía ver bien. Era parte de la espalda desnuda de Jacob y. ramas y más vegetación. vi a mi madre. mi corazón sufrió una descarga eléctrica. por culpa de esas dichosas hojas y ramas. No podía ver del todo. 366 . Paseaba nerviosamente de aquí para allá. Se paró al ver algo y caminó hacia atrás. un movimiento captó mi atención en el bosque. quedando oculta entre unos árboles que no me dejaban observar bien debido a sus copas. sola. El viento colocó de nuevo las hojas y la vista se tapó otra vez. Me desplacé con inquietud a la esquina de la cristalera para ver desde otro ángulo. Ella le había llamado. se detuvo y se giró a mirar a donde estaba mi madre. Mi respiración era tan agitada. De pronto. Jacob caminó hacia allí. En ese momento. Esto no podía estar pasando. El estruendo de la esfera al estrellarse y romperse en pedazos me pareció ensordecedor. Jacob no… El destino no podía ser tan cruel conmigo.

nerviosa. ―Hola. ―Na-nada ―tartamudeé. ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a reaccionar? ¿Qué había pasado? Ni siquiera sabía a ciencia cierta lo que había pasado. demasiado―.FRÍO Mi rostro se volvió a girar hacia la ventana. Paseé. 367 . Salí de mi cuarto y me encerré en el baño. Escuché su voz en el salón. No te preocupes. sólo era un souvenir. mi mente no quería ni pronunciar la palabra. ―Bueno. Se me cayó la bola al suelo y se rompió. no tiene importancia. cielo. algo extrañada. He oído un ruido ―sus ojos bajaron hasta el suelo―. Abrí para asegurarme de que se había ido. Jacob iba a subir y yo no sabía cómo iba a responder―. Cerré la puerta y resoplé. ¿Dónde estás? ―E-estoy en el baño ―tartamudeé otra vez. Esme tenía que salir de allí ya. Abrí el grifo y me lavé la cara. por la habitación. ¿Qué ha pasado? ―preguntó al ver los folios tirados y la bola de agua rota. ―Bueno. te lo recogeré en un momento. Estaba muy confusa y aturdida. empujándola lo más suave que pude hacia la salida―. de acuerdo ―contestó. ¿Qué había pasado? ¿Podía ser que Jacob también siguiera…? Mi estómago sufrió un pinchazo de nuevo. así era. ¡No! Podía escuchar a Jacob entrando por la puerta. Me levanté de sopetón cuando vi que Jacob se dirigía a la casa mientras se iba poniendo la camiseta por el camino. histérica. ―Déjalo. llevándome la mano al pelo. ―Nessie ―oí que me llamaba desde el pasillo. estaba hablando con Jacob. Ya lo hago yo luego. Esme asomó la cabeza por la abertura. Alguien picó a la puerta y pegué un bote del sobresalto. Necesitaba un poco de frescor en mi rostro para aclararme las ideas. abuela ―le dije. Parecía muy contento.

con tantos sentimientos embarullados. ―Sí. respiré hondo y salí del baño para bajar al salón. Parecía tan contento…. Es lo único que me queda para que mi Golf quede perfecto otra vez. sin dirigirle ni una palabra a Nahuel. ―Sí. del nudo que tenía en la tráquea. lo que había visto. Me condujo a donde tenía el Golf estacionado y nos subimos. nerviosa. El vehículo se movía con velocidad por el sendero. Escuché sus pasos por el pasillo y por las escaleras. poniendo el coche en marcha. Lo mejor era que hablara con él. ―Ah. seguía leyendo el periódico. lo había visto. vale. La verdad es que él parecía muy tranquilo. como si antes no hubiera pasado nada malo. seguro que había una explicación para todo. mientras que Jake me esperaba en la puerta de la entrada. Espérame en el salón. Esme se ha ido al despacho de Carlisle y no me apetece estar con esa garrapata a solas.Ni siquiera sé cómo pudo salirme la voz. que no sabía qué hacer. sonriéndome―. Jacob se conocía bien el trayecto. con las manos entre mi pelo una vez más―. que llegamos enseguida a la carretera asfaltada. salimos de la casa. ―Genial. ―Bueno. aún hecha un lío. confundida. Jake me dio un efusivo abrazo. Su maravillosa sonrisa también parecía sincera. Tengo una defensa nueva y se la quiero poner hoy al coche. Me miré en el espejo sin fijarme en nada en particular y me volví a lavar la cara. me cogió de la mano con una expresión triunfante y. Jake se había quitado la camiseta y la mano de mi madre… Cerré los ojos y miré por la ventanilla. ya bajo yo ahora. ―¿Te apetece que vayamos a La Push? ―me preguntó. ―¿Ya estás? ―me preguntó con sus ojos centelleantes. ¿Podía ser que me hubiera equivocado? Sin embargo. tan confusa. El 368 . Nahuel estaba en el sofá. Estaba desconcertada y confusa. vale ―acepté. no te preocupes. ¿Sería por mí o… por mi madre? ―Sí ―murmuré. Me sequé el rostro. Encendí el estéreo y puse algo de música mientras le miraba de reojo. Estaba tan desconcertada. tanto. así me ayudarás en el garaje ―dijo. aunque muy emocionado. te espero en tu habita… ¿Qué ha pasado aquí? ―¡No! ―exclamé. Pero no tardes mucho.

Parecíamos un equipo mecánico de Fórmula 1 en los boxes. Esto debería celebrarlo. ¿Qué debía hacer? Estaba tan nerviosa. activando los limpiaparabrisas. su rostro se iluminó―. Salí del Golf y me puse detrás de él mientras recogía la pieza del suelo. riéndose. casi decepcionado. todo lo hacíamos con 369 . Levantó la defensa y nos dirigimos a la parte trasera del coche. se nos daba muy bien hacer las cosas juntos. Pero tenías que haber visto lo de hace dos días. Sam y yo estábamos en el bosque con nuestras manadas y tuvimos que llamarlos a todos para emplearnos a fondo.parabrisas empezó a llenarse de gotitas que pronto se convirtieron en una avalancha de agua. Me quité la chaqueta y empezamos a trabajar. Sí. siempre nos compenetrábamos a la perfección. Esto no lo había hecho nunca. su historia me enganchó tanto. ―¿No te has encontrado con nadie? ―le pregunté con segundas para ver si lo pillaba. ―¿Te parece poco? ―se rió de nuevo―. ―Toma. ―¿Algo fuera de lo común? ―Jake se rió―. bueno. sino porque no queríamos correr riesgos. ―Sí. ―Bueno. Que esta mañana Rachel y Paul se han ido de luna de miel y por fin me quitaré a esa bestia de encima. hoy no han venido vampiros. ―Bueno. pasándome una caja de herramientas. ¿me ayudas a colocarle la defensa nueva al coche? ―me preguntó. Se la cogí y esperé. la verdad ―resopló. cerrando la puerta del vehículo. ¡Buf! Vinieron una docena de vampiros. no obstante. De pronto. aunque solamente sea una semana. ―¿Y nada más? ―azucé. sujétame esto un momento ―me dijo. ¡Menudo descanso! ―exclamó. ya sabes ―se encogió de hombros y siguió con su relato. ¡Una semana sin Paul a la vista! ―se carcajeó con satisfacción. llegamos a su casa y estábamos aparcando el coche en el garaje. que cuando me di cuenta. No por nada. ―¿Qué… qué tal el día? ¿Ha pasado algo… fuera de lo común? ―interrogué para ver cómo reaccionaba. Ni siquiera sabía por dónde empezar a preguntarle. ―¡Uf! ¡Cómo se ha puesto a llover! ―exclamó. claro. Ya no pude hablar. Ha sido una mañana bastante aburrida. No lo pilló.

Sin embargo. además de que nos lo pasábamos muy bien. Porque yo no he podido dormir. No tienes por qué. ha tenido celos de mí desde que naciste. Y yo me moría por besarle de nuevo. riéndome por su contagioso entusiasmo. todo saldría rodado por mi boca. 370 . he visto cómo nos mira cuando estamos juntos ―tragué saliva y seguí hablando―. Su risa me ofendió un poco. La pulsera empezó a hacer de las suyas. Venga ya ―se rió. algo confuso por mi comportamiento. Sé que…estabais… enamorados. aún confundido―. he pensado mucho ―aparté la cara ligeramente y me separé de él sin brusquedad―. acabará aceptándolo. yo no le veía la gracia. Por eso le encantaba trabajar conmigo. Me dejó en el suelo y me arrimó a él. en esta ocasión mi diversión se vio muy empañada. elevándome los pies del suelo con un abrazo de oso―. Está celosa de mí ―le aclaré. Mi corazón empezó a latir como loco cuando acercó su rostro al mío y me clavó sus intensos ojazos negros. Y quiero hablar contigo de una cosa. así que lo mejor era ir al principio. teníamos la defensa colocada. ―Creo que mi madre está celosa ―le solté de sopetón. sentándose en el banco formado por cajas de refrescos. Así. ―Hacemos un buen equipo. Estoy acostumbrado. ―¿Qué pasa? ―inquirió. por rematar ese beso. ¿no crees? ―murmuró. ya sabía lo que quería y cómo lo quería.rapidez y solvencia. ¡Somos unas máquinas! ―Sí ―contesté. No me había entendido. ―¡Ha quedado genial! ―exclamó. no sé ni cómo pude ayudarle. me moría por volver a verte… Sus labios comenzaron a buscar los míos. ―Es verdad. En poco tiempo. al origen de mis conclusiones. No sabía por dónde empezar. ―¿Has pensado en lo que pasó anoche? ―me susurró en los labios―. pero lo que tenía en mi cabeza reclamaba urgencia. ―Sí. Mi cabeza no hacía más que darme vueltas. ―¿Celosa… de ti? ―su expresión cambió de la confusión a la incredulidad―. ―No. Creo que todavía siente… algo por ti ―mi voz se fue quebrando a medida que pronunciaba esas palabras―. Con sólo mirarle. ―Sí ―admití con un murmullo. ―¿Es que te preocupa eso? ―preguntó.

clavándome la mirada para estudiarme el rostro. ―Eso ya no importa. produciéndome una enorme herida. Intentó que sus palabras sonaran dulces. ―Eso fue hace mucho tiempo ―me contestó con cautela. Después. ¿entiendes? ―No ―negué con la cabeza―. Tenía que ser así. ―¿Quién te ha contado eso? ―preguntó en tono monocorde. no lo entiendo ―apreté los dientes de nuevo. pero se clavaron en mi pecho una por una. pero la aparté con brusquedad. su semblante sonriente fue cambiando progresivamente hasta quedarse con una expresión seria. Un pinchazo agudo me atacó al estómago. ―Ella… estaba… enamorada de ti… ―casi me lo afirmaba a mí misma. ―Os… queríais ―le corté. El dolor era tan intenso. Un balazo helado atravesó mi corazón y éste se rompió en mil pedazos. ―Nessie. igual que le había pasado a mi bola de agua al estrellarse contra el suelo. me hacía daño. Los dos estabais… Y ahora… seguís… ―Estaba más enamorada de tu padre. como intentando convencerme de algo―. La imagen de detrás de los árboles empezaba a aparecer nítida y clara ante mis ojos. que me dejó sin respiración y no podía ni hablar. Me quedé tan pálida. como si cada una de ellas me hubiera dado una profunda puñalada en el corazón. que las playeras se quedaron por el camino. Lo escogió a él ―me habló nervioso. Ahora… ―intentó cogerme la mano. y las piernas me empezaron a temblar levemente. Así que era cierto. sin rumbo ni dirección. buscando respuestas desesperadamente otra vez. ―Y tú… también… lo estabas… de ella ―ni siquiera quería pronunciar la palabra enamorado. 371 . si no me hubiera enamorado de tu madre. no me habría imprimado de ti. Mis dolidos ojos bajaron al suelo. que Jacob se dio cuenta. Me di la vuelta y salí disparada del garaje hacia el bosque.Jake se quedó paralizado durante un momento. No quería ni mirarle. Lo hice tan deprisa. Apreté los dientes y mi voz empezó a adquirir una nota de rabia―. se levantó lentamente.

casi pinchaba. Oí sus pasos corriendo detrás de mí y aceleré. Odio por mi madre. Se había imprimado porque yo le recordaba a ella. Cuando tiraba de un extremo para aflojarlo. El nudo parecía normal. la imagen no se iba. abrazándose. Ya no había dudas. Ardía como si fuera de fuego y apretaba mi muñeca como si quisiera sujetarme. No quería ni llamarla así. Vibraba como nunca lo había hecho y ahora quemaba. ―¡Nessie! La ira sustituyó al dolor. como un latigazo. entraba frío por ella. aunque corría aún más rápido. fui incapaz de deshacerlo. Sí. me golpeaba. con cada latido de mi roto corazón. Todas las neuronas de mi cerebro lo sabían. Noté que la pulsera me llamaba. Un frío que congelaba mi corazón y empezaba a extenderse por los demás órganos. Podía sentir cómo mi parte de vampiro reclamaba su parte. Él también lo hizo. Pero el darme cuenta de eso sólo consiguió que el dolor resurgiera de nuevo. sin embargo. Ella lo tenía. en vez de eso. Se hacía cada vez más fuerte. estaba locamente enamorada de él. Cuando me miraba a mí. El frío se apoderó de un ramalazo de todo mi cuerpo. espera! ¡No lo has entendido! ¡Ya no siento nada por ella! ¡Escúchame. Jacob me había mentido todo el tiempo. Ya era demasiado tarde. Yo amaba a Jacob. Así podía soportarlo mejor.La lluvia caía con una fuerza brutal. pero yo sólo quería correr. Nunca lo sería. ardía. la miraba a ella. Mi sangre se volvía gélida a cada instante. lo había estado desde que era una niña y lo estaría mi vida entera. raspándome la faringe y la lengua a su paso. el otro se apretaba 372 . La herida era tan grande. tan helado. porque él seguía enamorado de ella. porque Jacob no podía ser mío. que hubiera salido la sangre a borbotones. No me quería a mí. desde mi tronco hasta mi cabeza y mis miembros. Lo único que veía era a mi madre y a Jacob juntos. que parecía que quemaba y. Sentía odio. besándose. pegándolo a mi rostro. Volvió la intensa ira y un rugido retumbó en mi garganta al pensar esta última palabra. y el viento de la carrera azotaba mi pelo. Mi mente había corrido una tupida cortina frente a mis ojos y ya no veía otra cosa. por favor! ¡Deja que te lo explique! ―gritó. pero. ahora lo sabía con certeza. Otra vez. ―¡Nessie! ¡Nessie. Quería correr para borrar esa imagen que ya había empezado a formarse en mi mente y que no se iba. Intenté quitármela. salió desde mi estómago hasta mi boca. Porque tenía lo que yo más quería en el mundo.

obligando a mi cuerpo a estamparse contra el suyo. Parecían sinceras. y pegó sus labios a los míos sin que me diera tiempo a reaccionar. muy lejos. que el frío ya formaba parte de mí. Jacob Black. ¿por qué te has detenido?! ―gritó. Estaba tan gélido. Sólo estaba fingiendo. te quiero! ¡Te quiero a ti. sola con mi dolor? La ira tomó mi mente y quería hablar por mí. Me sujetó la cintura con una mano y la espalda con la otra. No sabía a dónde iba. siempre has sido tú! ¡Estoy enamorado de ti! Las palabras fueron de un impacto tal. ―¡Nessie. me parecía un suelo lleno de brasas. ―¡Es verdad y lo sabes! ¡Si no. que ya empezaba a pisar. Huiría lejos. ―Te odio. pero tenía que huir. Me volví hacia él con rapidez y le siseé con rabia. Me iría corriendo para siempre y no le volvería a ver jamás. ―¡Nessie. me agarró de la muñeca y tiró hacia él. Cuando dio la segunda zancada. sólo a ti. ya que habían sonado cálidas cuando se metieron en mi oído. mis brazos se lanzaron 373 . no volverían a verme. Nadie sabría de mí jamás. Mi cuerpo se negaba a soltar aquellas palabras. espera! Empecé a divisar la playa y me dirigí hacia allí. las escupí con los dientes apretados. enfadado. que fui reduciendo la velocidad hasta pararme por completo en mitad de la húmeda y blanda playa. Sabía que no me las estaba diciendo a mí. pero no me deje engañar. Ya la cortaría o la arrancaría después. empecé a girarme. Sus labios eran tan ardientes. Él también se quedó quieto a mis espaldas. ni pensarlas podía. me estaba alcanzando. ―¡Mentiroso! ―gruñí entre dientes. Antes de que me diera tiempo a levantar el pie. Oí a Jacob a unos pasos detrás de mí. pero me obligué a decirlas aunque me arrancaran las cuerdas vocales a su paso y no pudiera volver a hablar en la vida. Ahora la lluvia la sentía caliente al contacto con mi helado cuerpo. Sin saber cómo. encarcelándome con sus enormes brazos para que no pudiera retroceder. además. Incluso la arena mojada. me quemaba los dedos. pero los míos no hicieron amago de apartarse de ellos. Lo dejé por imposible. En vez de eso. ¿Es que no iba a parar de mentirme? ¿Por qué no me dejaba en paz. ¡Te odio! Su rostro se llenó de furia y empezó a caminar hacia mí.solo. que me abrasaban.

Mi corazón empezó a calentarse lentamente mientras nos seguíamos besando. Él tenía que amarme a mí. Lo noté mezclándose con mi sangre. Metió sus manos bajo mi blusa y me estremecí cuando las deslizó con suavidad. Le obligaría. Me estremecí cuando lo sentí y. Nuestros labios se movían juntos con ferocidad e intensidad mientras jadeábamos con la misma fuerza. Se produjo un cambio en mi cuerpo cuando algo caliente empezó a correr por mis venas. Algo instintivo estalló celoso dentro de mí de repente. corriendo por mis venas. acariciando mi cintura y subiendo por mi espalda hasta que me apretó con fuerza contra él. quería besarla a ella. Sus labios ya no se movían con furia. La cortina comenzaba a desvanecerse un poco. mío!. las arrastré para tocar la piel de su espalda. Los suyos actuaban con furia. lo necesitaba. Volví a ver la imagen de la cortina. me aliviaba. sino que hizo lo mismo con la suya. Ya no había ni un milímetro entre nosotros. ¡Mío. descongelándola. Todo él estaba mojado. tuve la sensación de que en realidad tenía muchísimo frío. que era lo único que seguía helado. si hacía falta. No. La certeza de que él tenía que ser mío. Estaba imprimado de mí. los míos con ira. que le clavé las uñas sin darme cuenta. pero estaba muy caliente. de pronto. Sin embargo. Podía pertenecerme. Me pegué más a Jacob. lo quería. de ahí su enfado. Bajé las manos hasta su cintura y las metí por debajo de su camiseta empapada. ganando la batalla al frío. Seguí besándole con ira para llevar a cabo mi propósito. llegando hasta mi estómago. se repetía de manera enfermiza una y otra vez en mi cabeza. Los 374 . hasta que llegó al corazón. buscando con ansia algo más ardiente. pero yo seguía viendo la imagen de la cortina delante de mis ojos y solamente ese calor la hacía vacilar. apresándole con mis manos. lo deseaba. Un pensamiento. así que no lo dejaría para nadie. Pero no así. El calor fue extendiéndose poco a poco. y él no se opuso. Él era mío. porque no me besaba a mí. no se movió ni un centímetro. Aún así. Un gemido sordo salió de mi garganta al notar el placentero calor. Tenía que corresponderme el beso a mí. Ira. Podía tenerle. si quisiera. Empecé a notar la calidez de su cuerpo adosado al mío. ese calor no quemaba. una certeza. con tanto ímpetu. Metí mi fría lengua en su boca.para rodear su cuello con una violencia inusitada y mis dedos se agarraron con avidez a su pelo mojado para acercarle más a mí. no podíamos estar más juntos. mío. helada como era mi piel en ese instante. Su lengua calentó la cavidad de mi boca y su aliento abrasador se introdujo por mi laringe. Anhelaba ese calor.

Era yo. pero. y ahora mi corazón latía con tanto furor. Mi cuerpo estaba invadido por las mariposas. me di cuenta de que Jacob no era el que me correspondía el beso. sin errores ni dudas. ya lo era. Era para mí. El calor se clavó en mi corazón. No. En ese mismo instante. así que. El sentimiento era amor. retrocediendo en el tiempo. en cierto modo. y viceversa. Tenía que ser mía. 375 . La pulsera ya no me quemaba. como queriendo abrirse. algo muy cálido y extremadamente placentero. Parecía que mi boca estuviera hecha para la suya. Me vi oyendo una voz cálida y ronca y cómo me hacía sentir. lo que sentía por mí.labios de Jacob eran tan suaves como la noche anterior y se movían sin furia ninguna. La cortina de mis ojos se desvaneció y pude ver con suma claridad. aún con todo. Guardé el resto de sentimientos que aún era incapaz de comprender bajo llave en mi pequeño corazón. además. Jacob me amaba. No había rastro de ella. Era yo la que le correspondía el suyo. Amor verdadero. Un sentimiento que era lo único que podía curar a mi herido corazón. con una vista cristalina. Vi cómo los sentimientos que mi madre tenía hacia esa voz pasaban a mí a través del conducto umbilical para albergarse en mi pecho y unirse a los míos. Ya no tenía frío cuando esa voz estaba cerca. Mi corazón se aceleraba y se ponía como loco. que mi pecho palpitaba con cada acelerado latido. yo sentía frío. La amaba. y yo sí los quería. estaba enamorado de mí. un mensaje. Esa energía mágica y hechizante que nos envolvía era intensísima. Nuestros labios se movían muy juntos. porque había sido él el que lo había empezado. había escogido otros. El calor llevaba algo consigo. los hice míos también. se los arrebaté. Eran los sentimientos de Jacob. Ella me daba cariño y calor acariciando su barriga. De ti. entrelazados. Me vi a mí en el vientre de mi madre. Ahora era otra cosa. Las imágenes se abrieron ante mí. Ella parecía no quererlos. obligándole a sentir ese mensaje. Yo amaba a esa voz y era mía. lo sabía. Retiré mis manos de su espalda y las subí a su cuello para abrazarle y acariciarle con deseo. acompasados. Ahora nos besábamos con amor y pasión. pero. Hasta que se pararon en una escena. Llevaba un sentimiento. que volaban histéricas. como rebobinando hacia atrás a cámara rápida. dejó de vibrar y se aflojó. La fina capa de hielo que quedaba se quebró y estalló en miles de cristales gracias al entendimiento. repitió y recalcó el calor. la visión que mostraba al otro lado. Estaba imprimado. La cortina empezó a ondularse.

Y entonces. Intenté cogerle el brazo para tocarle. como un millón de cables de acero. Él también se quedó mirándome y ya no pude apartar la vista. tan sólo pude inhalar su maravilloso olor. haciéndole girar a mi alrededor como si yo fuera el centro de su universo. pero no era lo que buscaba. porque. su amor imposible me lo había quedado yo. Aunque escogió a este último y ahora fuera la mujer más feliz del mundo. Vi cómo un montón de fuerzas. La visión volvió a cambiar de escena. el odio hacia sus enemigos. por fin. en sus ojos. lo reconocí al instante. preparado para saltar. Sólo sentía amor hacia mi madre. lo sabía. Paradojas de la vida. le vi el rostro. el amor por Billy. me había regalado lo mejor que existía en el universo. Pena. vi cómo sucedía algo increíble. Jacob se había convertido en su amor imposible al amar más a mi padre. Esta vez. vi con los ojos de Jacob. Sus grandes ojos negros me parecieron preciosos. porque entendía que tuviera celos al ver lo que podía haber sido suyo y no cogió. Estaba agachado en las escaleras. sentí el calor y vi al chico de la voz de espaldas. Seguí mirando la visión. no era lo que quería. me vi fuera del vientre. Sentía su reclamo. Un clic se oyó en mi cabeza. él mismo― se cortaban y se elevaban por el aire como si fueran amarrados a muchos globos. Vi que estaba en brazos de Rosalie y que me elevaba por el aire. Vi cómo todas las cuerdas que lo ataban a este mundo ―el amor por mi madre. penetrantes y dulces al mismo tiempo. y quedaban flotando en el espacio. quería 376 . y. Clavé la mirada en él. desapareció todo odio hacia ella. y salieron todos esos sentimientos multiplicados infinitamente para mostrarse al fin ante mí. Me divertía. Mi padre me sujetaba para llevarme a los brazos de mi madre. sin darse cuenta. Esos ojos antes desconocidos que había anhelado ver desde el primer día en que escuché su voz y noté su calor. pero también pena. Lo pensé con todas mis fuerzas. Por el camino. pero no pude porque se apartó. Levanté la vista nada más detectar su efluvio.Al ver esta imagen. brillantes. De repente. como si este beso fuera la fuerza que girara la llave que abría lo que había guardado estos años en mi corazón. le amaba. Vi cómo mis cuerdas también se habían soltado en aquel mismo instante en que miré sus ojos por vez primera. de pronto. mágico y maravilloso. lo enganchaban a mí. la manada. Quería que fuera mío.

ya lo era incluso antes de que yo naciera. desde que le vi por primera vez. habíamos nacido para estar juntos. que esta vez no hizo falta el contacto de mi mano con su rostro. El uno había nacido para el otro. Esto era un despertar. Vi cómo mis cables de acero se lanzaban a él para engancharlo y yo también me ponía a girar a su alrededor. lo hacíamos los dos. En ese momento. Habíamos estado conectados toda la vida. Me perdí en sus profundos y brillantes ojos negros y él en los míos. Abrí mis ojos llenos de lágrimas cuando se fue la visión y. con las frentes unidas. terminó el beso. Había visto cada uno de mis pensamientos y visiones desde que posó sus labios en los míos. apretándonos con fuerza. literalmente. Ambos nos pertenecíamos y nos amábamos. bajo aquella intensa lluvia.hacerme suya. Yo había estado dormida todos estos años y ahora me había despertado. Por su mirada lo supe. Nos quedamos mirándonos en silencio. los grité tan alto. lo había visto todo con sólo rozarnos. Susurramos nuestros nombres. nadie nos separaría jamás. Mi despertar. Dos constelaciones moviéndose unidas en un baile armónico. había abierto los ojos y podía verlo todo con total lucidez. los dos estábamos imprimados y nuestro amor era para siempre. al mío. Yo también me había imprimado. Estábamos destinados. Él también era el centro de mi universo. Nuestro vínculo era infinitamente fuerte e irrompible. como si fueran una. Mis pensamientos fueron de tal intensidad. a su vez. 377 . maravillados por esta prodigiosa revelación. lo había estado toda mi vida. y nos abrazamos. a pesar de que mis labios no querían despegarse de los suyos. Yo giraba a su alrededor y él.

Te quiero. en el sofá de su casa. no podría haberme imprimado de ti. en realidad no lo escogió. Las cosas tenían que suceder de ese modo para que tú y yo termináramos juntos. yo no tenía nada que hacer. Jacob se había cambiado y me había dejado unos pantalones de chándal y una camiseta que me quedaban enormes. metiéndome el pelo. Ya no siento nada por tu madre. Mientras él me contaba y me explicaba todo lo que había pasado años atrás con mi madre. Los dos hemos visto la prueba hoy ―acercó su rostro al mío y me quedé sin respiración cuando clavó mis adorados y profundos ojos negros en los míos―. pero eran suyos y olían tan bien… ―Y eso es lo que pasó ―dijo para concluir su explicación. ―Me lo tenías que haber contado antes ―le regañé con un poso de reproche―. Para mí es como mi hermana. estoy locamente enamorado de ti. Sus labios y los míos se encontraron y se besaron con efusividad. se estaba comodísima. pero no era fácil. ¿sabes? ―me contestó con su tono burlón―. nuestras ropas se secaban en la secadora del pequeño cuarto de baño. pero tenía que separarme de su boca para que la mía hablara. todavía húmedo. Y muy calentita. sentada como las niñas grandes encima de Jacob. Pero tenía que ser así. No hubiera estado en tu casa para verte por primera vez y puede que nunca nos hubiéramos encontrado.NOTICIA Sí. Nos hubiéramos ahorrado esta mojadura ―bromeé al final. detrás de las orejas―. Por eso te dije que si no me hubiera enamorado de tu madre. por cierto. Tu madre escogió a tu padre e hizo bien. Todo lo que hice me llevó hasta ti. Ah. Estoy más que enamorado de ti y tú eres lo que más me importa del mundo ―me susurró. 378 . No es nada fácil coger a la chica que quieres que sea tu novia y decirle: “Hola. ―Ya lo sé. primero estuve enamorado de tu madre”. preciosa. ¿entiendes? Es el destino. Bueno. es el mismo sentimiento. porque tenía muy claro desde el principio con quién quería estar. Me costó mucho. la quiero igual que a Rachel o a Rebecca.

no. ―Dime una cosa ―murmuró. añadí en mi mente―. esa que me volvía loca. Tus padres están muy enamorados. ―Nessie. para acariciarle―. Tu madre está muy enamorada de tu padre. lo siento ―se rindió―. pero no encontraba el momento ni la forma de decírtelo ―entonces. ―Sí. sólo lo que te he dicho antes. ―¿Por qué te quitaste la camiseta? ―quise saber. ―No preocupes ―le sonreí―. ―¿Cómo? ―preguntó él sin comprender. ―Te acercaste a ella y te quitaste la camiseta. te vi desde la ventana ―declaré―. eso no… ―Mi pulsera vibra fuerte cuando ella se pone celosa ―le corté con tranquilidad―. desde luego ―me reí―. sí. ―Cuando llegaste a casa. 379 . Nos besamos durante un buen rato. hasta que los dos nos obligamos a separar nuestros labios cuando la cosa comenzó a subir de tono. Billy estaba al llegar. ―Ah. Los besos pasaron a ser más largos y las mariposas de mi estómago empezaron a agitarse de nuevo―. creo que te perdono… ―ronroneé en sus labios. ―No sé. Sé que me dices la verdad. también húmedo. Observó mi expresión molesta y me sonrió con su sonrisa torcida. Eso no te afectará. ¿verdad? Quiero decir. con el ceño un poco fruncido. sí ―recordó. ―Eso ya te digo que es imposible ―afirmó con seguridad―. Sé que ya no la quieres en ese sentido. que fue hace mucho tiempo y quiero que tengas muy. Mi pulsera nunca falla. ya sin aire. Ambos respiramos hondo para recomponernos. que es como una hermana para mí. Sí. metiendo mis dedos entre su pelo. muy claro que ya no siento nada por tu madre.―Dicho así. ¿Me perdonas? ―No sé… ―acerqué mi rostro al suyo y comencé a darle besos cortos que él correspondió de buena gana. Pero no se ha olvidado de ti del todo. Jacob se quedó pensativo. yo no he notado nada ―contestó con gesto extrañado. ―Sí. vale. y después te llamó para que te acercaras. sabía que eso era verdad. Mamá sí que siente algo por ti todavía ―suspiré. Ella te estaba esperando en el bosque ―muy nerviosa. Hay otras formas de decirlo. Pero ella está celosa ―le revelé. peinándome con los dedos―. Tenía que habértelo contado antes. me miró con preocupación―. ya lo sé.

―Pues sí. no tenía por qué habérselo pedido. además. a ella no le hacía falta medirle con un metro. ¿Por eso te enfadaste tanto antes? ¿De verdad pensaste que yo y tu madre…? ―Jake. Y. esto era el paraíso. perpleja. ―Así que se han ido a México ―rodeé su cuello con mis brazos y me arrimé bien a él. así que me llamó y me dijo que me quitara la camiseta para tomarme unas medidas. Bella lo va a encargar a un diseñador que conoce para mandárselo por correo urgente. Jake me correspondió con otra. Suspiré para mis adentros. ―Sí. ―Menos mal que soy un genio y creé una pulsera tan lista. y resulta que el inteligentísimo y cultísimo de tu padre conoce un restaurante muy lujoso y guay allí ―empezó a aclarar―. lo sé muy bien ―afirmé con una abierta sonrisa. por fin estábamos juntos y eso era lo importante. Le corría prisa y Paul no estaba. Para tomar medidas. ―Ya ves. no hacía falta que se quitara la camiseta. Me estaba haciendo señales para que te besara y así me diera cuenta de que estaba imprimada de ti. Suspiró con alegría. ya sabes. así que tus padres les han pagado una cena romántica a todo lujo para no sé qué día. Cuando acabó. porque si tengo que esperar a que tú te lances… ―bromeó. ―¿Medidas? ―inquirí. A Rachel le hacía mucha ilusión y Paul no le puede negar nada. No quería pensar más en el tema. Por eso la pulsera vibraba suave ―manifesté. Tu madre quería regalarles algo especial que ellos no se pudieran permitir. Fruncí los labios. Pero en ese restaurante no se puede entrar sin un traje de etiqueta y. la levantó de nuevo para mirarme sonriente―. 380 . ―Todavía estoy flipando por lo de tu imprimación.―¿Estás celosa? ―agachó la cabeza y se empezó a reír. el Viejo Quil tenía razón en eso de nuestro vínculo. acariciando su frente con la mía―. ―Me estaba tomando medidas ―respondió sin dejar de sonreír. quería hacerse una idea y mandárselas hoy al modisto ese ―se quedó mirándome con cierto aire triunfal. como Paul no tiene y es imposible que encuentre uno de su talla en ninguna tienda. eso ya no importaba. Lo mejor era cambiar de conversación. hablo en serio ―le corté. ahora enfadada. ―Rachel y Paul se han ido de luna de miel a México. pensativa. y tampoco estropear este momento tan dulce. Además.

sonriendo. Nahuel. ¿ya es oficial? ―preguntó con una sonrisa que se le iba a salir de la cara. pillándome totalmente desprevenida. pero era la primera vez que se lo decía. Al final. Eso era decir poco. junto a las mariposas. a la expectativa. que estaba sentado en el sillón contiguo a Jasper. pellizcándole la mejilla. se quedó mirando fijamente a Jacob. se encontraba Emmett y su mando a distancia. Después de habernos visto durante estos meses agónicos de alejamiento. y menos siendo vampiros. Todos mis sentidos estaban atontados por las sensaciones que me producían sus labios y esa hechizante energía que siempre notaba cuando nos mirábamos pero que ahora también sentía cuando nos besábamos. El primero en abrir la veda fue Emmett. cómo no. Mis manos se soltaron de las suyas para regresar a su cuello. Nos sentamos en el sofá. Alice y Jasper. donde. Jacob y yo entramos en la vivienda cogidos de la mano y saludamos como si nada. ―Te quiero. Me agarró por la cintura y. a pesar de que Jake no pisó nada el acelerador para prolongar el viaje y estar más tiempo a solas conmigo. ―Eso ya lo sabía ―murmuró. Otra vez estaba en el cielo. Su abrasador aliento ya se introducía por mi boca y mi respiración empezaba a acelerarse. aunque él sólo quería mostrárselo a Nahuel. empezó a besarme delante de todos. La vuelta a casa se me hizo demasiado rápida. Nessie ―me susurró también. besándome muy despacio. ―Estos cuatro meses casi me vuelvo loco ―me susurró en los labios―. Jake no dijo ni una palabra. ―Y yo a ti ―confesé con un hilo de voz. mis manos terminaron apresadas en la parte trasera de mi cintura y Jacob me pegó a él. rozando su boca con mis labios. Pero no escapó a los ojos de nadie. Hubo 381 . a ninguno de los allí presentes se le escapó nuestro repentino apego y resplandor de felicidad. claro.―Muy gracioso ―le contesté. Nuestros rostros se quedaron juntos y mis mariposas volvieron a volar emocionadas. ―Bueno. Rosalie. Ni siquiera pude ponerme colorada. Te he echado muchísimo de menos. ―Te quiero. Me quitó la mano y forcejeamos un poco en broma mientras nos reíamos. sólo que esta era todavía más intensa. Jake ―susurré.

Nos besamos ―contestó Jake sin cortarse un pelo. 382 . Papá suspiró.un carraspeo generalizado cuando el beso se prolongó demasiado y no se terminaba. Se me escapó una sonrisilla de felicidad. ―Lo que tenía que pasar. Ahora éramos la comidilla de la casa. Alice y Jasper me miraban sin entender. Ya te lo contaré. y éste le pasó el brazo por la cintura. riéndose. Después de cómo se había comportado conmigo y de todas las cosas horribles que me había dicho sobre Jacob. Jacob separó los labios de los míos y me miró. ¿Por fin? ¿Primero era que esperara y ahora era por fin? Mi padre me miró otra vez extrañado por mi pensamiento. Jekyll? ―inquirió con un aire algo jocoso. junto a mi padre. Todo lo contrario. No me preocupó nada que se fuera. qué bien sonaba. Éste se levantó airado y salió de la casa. ¡Ups! Tendría que tener cuidado delante de él con lo que pasaba por mi mente en relación al delicado tema de celos de mi madre. enfadado. Novio. donde antes se había sentado Nahuel. echándose sobre el respaldo con las manos en la nuca. y asintió. ―¿El Dr. un tanto intranquilo. ―Adiós a la garrapata ―soltó con regocijo. sonriendo con satisfacción. serio. Me reí para mis adentros con algo de malicia. ―Y a mí también ―intervino mi padre con el semblante extrañado por lo que había visto en lo poco que yo había recordado. riéndose. El tiro le había salido por la culata. Jekyll ―le dije a mi novio. Después le dedicó una mirada orgullosa a Nahuel. ―Ya veo que sí ―apuntó Emmett. mientras se sentaba. ―Así que por fin sois novios ―observó mi madre con una sonrisa. ―Sí ―reconocí abiertamente. debería de caerle la cara de vergüenza. ―Ya te lo explicaré ―le cuchicheé al oído. Jacob y yo nos miramos sonrientes. Mamá se sentó en uno de los brazos del sillón pegado a nosotros. pero ahora no. Carlisle y Esme hicieron lo mismo en el otro sillón. le contesté en mi mente. ―¿Qué ha pasado en esa boda? ―preguntó ella. ― Se ha ido el Dr. Me recliné sobre el costado de Jacob y él me pasó el brazo por el hombro.

―¡Ya era hora! ―exclamó Em. pero no me di cuenta hasta hoy de que era eso. Bueno. ―Pero lo fuerte ha pasado hoy ―siguió Jake. Tampoco quería restregárselo. ―¿En mi barriga ya le querías? ―mamá no daba crédito a lo que estaba escuchando. Estoy imprimada de él desde el día en que nací y le vi por primera vez ―revelé con algo de timidez―. Le pregunté por si acaso. era feliz por mí. ¿vale? No van por ahí los tiros ―le aclaró él. haciendo caso omiso a la burla de mi tío. Digo nos porque yo también las vi. Se hizo un corto silencio en el que todo el mundo parpadeó. El rostro de Jake era el vivo retrato de la satisfacción y la felicidad. Al ver que nadie preguntaba. ―Claro ―aceptó. Sabía que debía de tener un lío de sentimientos encontrados en la cabeza ―por un lado. y para mi asombro. Bueno. carcajeándose. estaba Emmett. ―¿Estás… estás imprimada de Jacob? Aferré la mano de éste ―cómo la había echado de menos―. lo tenía que estar pasando mal y me daba pena. entrelacé sus dedos con los míos y me lancé. y Nessie tuvo unas visiones que nos lo revelaron. perplejo y sorprendido. Lo fuerte es que ella también está imprimada de mí. estaba celosa―. sin embargo. ―Lo descubrimos con el beso de hoy. Jake siguió su explicación. parecía gratamente sorprendida. con una motita de orgullo personal. ¿Realmente era necesario contarlo delante de todos? Me sentía como si estuviéramos en uno de esos reality shows de la tele. antes de que empezara a ponerse histérica―. ya de tirados al río… ―Sí ―reconocí―. que fue mucho más… ―se paró a pensar dos segundos y me miró. Sabía que lo que sentía por él era muy fuerte. toda sonriente. ―¿Quieres que te lo muestre? No sé cómo explicarlo con palabras. ―¿Cómo que lo fuerte? ―la cara de mi madre cambió de repente. sólo faltaban los vítores y los aplausos. 383 . El mío iba a empezar a escupir lava de un momento a otro. en realidad. ya le quería cuando estaba en tu barriga.Mis mejillas se encendieron. mucho más… largo ―suavizó―. no dejaba de ser mi madre y la quería con locura. Le hice una mueca para que no se pasase―. ―No te asustes. casi parecía más pálida de lo normal. Mamá me miró atónita. y por otro.

hasta que terminé con la escena de la mía. Yo giraba a su alrededor y él. Me senté junto a Jacob otra vez y nos cogimos de la mano. Ahora lo entiendo todo ―suspiró esta última cuando retiré mi mano de su rostro―. Tuve que ir uno por uno. Y en nuestro caso es el doble. alucinado―. Puse los ojos en blanco. ―Esto ya me lo temía. dando palmaditas sin parar. que ver las imágenes y comprender los sentimientos.Me despegué de Jake y ambas nos incorporamos para que pudiera ponerle la mano en la cara. no quería que viese todo lo que sabía sobre su amor imposible hacia Jake y que se sintiese mal. ya no tenía frío y mi pequeño corazón latía a mil por hora cuando estaba cerca. fascinado―. acariciando mi mejilla. sonriendo con satisfacción―. pasando por Jasper. a su vez. ―No entendía muy bien cómo era esto de la imprimación. algo emocionada―. No era lo mismo contarlo con palabras. enseñándole el resto de mis visiones: cuando intenté tocar a Jacob y no pude. No sabía que ya sintieras todo eso ―me dijo. Es impresionante este nivel de conexión y adoración. Ya le amaba. mostrando el corto que mi mente ya había grabado. sabía que era mío. al mío. Seguí mi incursión mental. Qué pequeñita eras. Sonreí al verla tan feliz y le cogí de la mano. Y así fue. Mis padres sonrieron. Empecé con Alice. ―Sí. Le mostré cuando notaba que ella acariciaba su vientre para darme cariño y calor. oía la voz cálida de Jacob. al fin. ―Pues ahora ya lo sabes ―le respondió Jake. pero en movimiento. Carlisle. es la primera vez que la veo en mi vientre ―murmuró mamá. claro. ―Es increíble ―exclamó papá. ―¡Yo quiero. Entonces. con Rosalie. Omití ciertos detalles. 384 . Pero si tú no tienes ni idea de imprimaciones. cómo ocurría y qué se sentía ―admitió mi padre. con sentimientos y sensaciones. Es como ver una ecografía. Aparte de que mi padre también lo estaba viendo. Esme. sorprendidos y maravillados. Emmett y terminé. ―¿Tú? ―cuestionó Jake―. la imprimación de Jake. de la emoción. Yo ya sospechaba algo. cuando estaba en los brazos de Rosalie y vi sus grandes e intensos ojos negros por primera vez. yo quiero! ―pidió Alice. pero que yo seguía sintiendo frío. preparándome para las reposiciones que tendría que hacer.

No obstante. como si hubiera visto un diamante enorme y muy brillante. y para mi asombro. Pero el muy tonto también la miraba de la misma forma y eso me chocó. ››Entonces. Le debió de preguntar cómo se llamaba. créeme ―mamá asintió para tranquilizarla. la niña se quedó embobada mirando algo. Luego. ―Más o menos. más bien al revés ―miró a mi madre como defendiéndose―. Pensé que la reacción de Nessie se debía a la sed. me di cuenta de que había algo extraño. Se acercó a ella sin dejar de mirarla y yo la aparté. no lo hubiera hecho. ››Cuando Jacob la cogió. seguía sin fiarme. Además. idiota ―gruñó.―Ya lo sé. aunque no era malo. todavía no sabía lo del don de Nessie. No sé lo que le dijo después. Para mi asombro. No lo tomaba bien. 385 . no entendía nada. ―¿Por qué lo dices? ―quiso saber mi madre. se inclinó con sus pequeños brazos abiertos para que la cogiera. aparte de que el olor de tu sangre ya me estaba dominando otra vez y empecé a temer ser yo quien la hiciese daño. ―¿Tú viste la imprimación de Renesmee? ―le preguntó mamá. porque él contestó: Jacob. ››Pero lo peor vino cuando él también los extendió hacia la niña. ella le puso la manita en la cara y él se sorprendió. en una de las veces que la levanté. después se quedó más atontado todavía. la niña no paraba de llorar y yo no sabía qué hacer para que se callase. Después. Aún así. su rostro adquirió un tinte de petulancia―. tenía una de esas sonrisas tontas cuando se escucha una historia bonita―. Cuando le estaba dando el biberón de sangre a Nessie. sabía que había algo. la niña tragó como una loca y se lo terminó en poco tiempo. así que la levanté arriba y abajo varias veces para jugar un poco con ella. Se quedaron un rato mirándose atontados. desesperada. él le sonrió con su cara de idiota. En cambio. Yo no entendía nada. la niña dejó de llorar automáticamente. ―Yo fui la primera que lo vi todo ―desveló mi tía. no sabía si la quería hacer daño. Nessie se puso a llorar como una loca y empezó a agitar las piernecitas. que lo veía como un posible aperitivo. se sentó y empezó a darle el biberón. esa especie de amor a primera vista. parecía maravillada. pues él estaba manchado con tu sangre por todas partes. Me giré y vi que era él ―señaló a Jacob con desdén―. ella estaba bastante intranquila ―empezó a explicar con una nota de resignación―. Por eso se la pasé. si no hubiera visto esa conexión entre ellos. la mantuve alejada de él. ella extendió sus bracitos hacia él y se me revolvió un poco. En ese momento. a ver si así se relajaba un poco ―miró a Jacob y suspiró.

―Me gustas ―espetó Jacob. así que me quedé un poco más tranquila y me marché volando de allí hacia el bosque. qué lanzada era yo entonces. ya sabéis el resto. ―Billy nos dijo que era una imprimación mutua o algo así ―seguí yo. ―Sí. haciendo un gesto con los brazos―. ―Tú no. 386 . Bueno. Vuestro vínculo es tan fuerte. claro. no se oye ―protestó Jake. no con palabras. ―¡Tachán! ―exclamó Jacob. ―¡Ua! ¡Vaya tapón! ―gritó Emmett de repente. dirigiéndose a Jake―. Todavía tenía grabado en la retina lo contentísimo que se había puesto cuando nos había visto juntos y se lo habíamos contado hacía apenas un par de horas. ―¿Qué? ―bufó Rosalie con cara de asco. Jacob. Jake puso los ojos en blanco. que la magia actuó y lo cambió todo. No había forma de separarles. su nivel de atención hacia la conversación se había ido mermando a medida que avanzaba el juego. Tendremos que hacerle una visita al Viejo Quil para ver qué nos cuenta. que se hayan imprimado los dos. ››A partir de ahí. Según mi viejo. es la primera vez que se da un caso como el nuestro ―contestó él―.Vi que no había ningún peligro. mirándole sonriente. ―¿Cómo van? ―ahora Jacob se le había unido. para saciar mi sed. ―¿Te dije eso? ―le pregunté. Quiero decir. ¡Magia de La Push! ―¿Le ha pasado a alguien más? ―inquirió mamá―. Vaya. ―Ahora comprendo la metamorfosis que sufrió Nessie cuando se formó el cigoto ―habló Carlisle. Al parecer. Sólo le faltó saltar de la silla y ponerse a bailar. estúpida ―replicó él con el mismo gesto―. pero me lo hiciste saber ―me respondió con otra sonrisa. intentando cogerle el mando a distancia a mi tío. cosa que era imposible. ―No. ―57 a 60 ―le contestó Emmett sin quitar ojo a la tele. eso fue lo que me dijo. Me gustas. no sabías hablar. ―Ponlo más alto. Al final tenías razón. me era casi imposible estar con ella sin que él estuviera rondando alrededor ―le dedicó una mirada de resquemor a Jacob y después sonrió al resto del público. Em subió el volumen de la televisión para seguir viendo el partido de baloncesto.

―¿Qué dices? Este año jugaremos los Playoffs ―aseguró Jake. Me quedé mirándole embelesada durante su discusión de apuestas y baloncesto con Emmett. levantando los brazos en el aire. suspiros y más suspiros. he visto cómo os besabais en el coche. mamá seguía aferrando la mano de mi padre con fuerza. casi atormentada. mi rostro de felicidad cambió cuando lo giré y pillé a mis padres observándome con una expresión afligida. Sin embargo. ―¡Triple! ―voceó Emmett. me la puso delante para que la viera bien. Helen me pasó una de sus notitas. Helen tenía sus ojos dorados falsos clavados en mí. ―Acabaremos dándoos una paliza ―se mofó Em. La abrí y leí: Suspiros. Cuando lo giré para mirarla. expectantes. después de la agonía que había pasado. Ya lo verás. Emmett soltó una de esas carcajadas que retumbaban en toda la casa―.―¡Uf! Está muy ajustado. Mientras la señora Smith explicaba su larga y tediosa lección sobre la Guerra de la Independencia. Lo malo es que todavía estaba en la primera clase. y eso que acababa de estar con él. aunque ya me había percatado de sobra. venga ―animó Jacob. Y no me digas que nada. ―¿Quieres apostar? ―le provocó mi tío. Jacob se inclinó hacia delante sin soltar mi mano para ver mejor el partido. que pudiera coger su mano. yo pensaba en Jacob. abrazarle y besarle siempre que quisiera. Bueno. 387 . Suspiré y me dediqué a hacer garabatos en mi cuaderno. No obstante. Fue un instante. Tenía unas ganas horribles de que sonara el último timbre para salir y lanzarme a sus brazos. Mi rostro sufrió un tsunami de sangre. El que ríe el último. pero le pareció que estaba muy lejos de mí y volvió a apoyar la espalda en el respaldo. Venga. ríe mejor. No me podía creer que por fin estuviéramos juntos. ya que sus semblantes se transformaron inmediatamente y los dos me sonrieron con real regocijo. ya me estás contando lo que ha pasado con Jacob este fin de semana. ―Mierda. como si los que salían jugando en la televisión fueran a oírle.

ja. Bueno. para que no se les escapara. ¿Tienen algo de lo que reírse? Porque si es así. ¿contenta? ¡Quiero que me lo cuentes todo! ¿Cómo fue? ¿Cuándo? ¿Es que terminasteis enrollándoos en la boda? Nos miramos y a las dos se nos escapó una risilla tonta. Ya verás cuando se entere Brenda. Podías darle una “sorpresita” al salir de clase. Nos miramos otra vez. La señora Smith se dio cuenta y paró su explicación. me quedé 388 . pero después de todo lo que se había alegrado cuando Jake y yo nos habíamos alejado… Sí. El resto de clases pasaron excesivamente despacio. mordiéndonos el labio. Está bien. más o menos. Cuando por fin sonó el último timbre. sonrientes. ―Señorita Cullen y señorita Spencer ―escondí la nota en el bolsillo de mi chaqueta. ¿no les parece? ―No. Volvimos a reírnos. escribí en el mismo papel y se lo pasé. mirándonos con advertencia. En el almuerzo no le dijimos ni una palabra a Brenda. esta vez un poco más alto. El pase definitivo fue ayer. no ―respondimos a la vez. Me parecía un poco maquiavélico. y siguió su aburrida explicación en la pizarra. No le digas nada. puede que lo haga. y nos concentramos en la lección. y tampoco a las gemelas. Jacob y yo estamos juntos. En vez de eso. ―Bien ―se giró. ja. podían compartirlo con todos. De tanto ver baloncesto el día anterior. ya se me había pegado algo. tuve que reprimir mis enormes ganas de salir corriendo por el pasillo hacia Jacob. Toda la clase se giró para mirarnos―.Volví a suspirar.

habían pasado demasiadas horas sin vernos. Brenda ya se puso en acción. Estaba tan guapo… Nada más verme. Jacob me estaba esperando apoyado en su moto. Sus labios ya eran un afrodisíaco para mí. Sin despedirme de mis amigas.con Helen. Tiré mi mochila al suelo para abalanzar mis brazos a su cuello y él me abrazó con vigor. ya me hacía estremecer. Sólo sentir su tórrido aliento en mi boca. con su camiseta marrón y sus pantalones vaqueros cortos. Ya no aguantaba más. todo era cuestión de recuperarlos… 389 . me enseñó su espléndida sonrisa. era imposible soltarlos. Podía olerle a medida que llegábamos a la puerta. No podía creerme lo tonta que había sido todos estos meses al evitarlos. Quería ver la reacción de Brenda. Tuve que frenarme para no correr como un semivampiro. Nos empezamos a besar con entusiasmo. Se abrió la chaqueta. Mis mariposas ya no podían más. Bueno. salí disparada hacia él. Había desperdiciado mucho tiempo y me había perdido un montón de besos. Nada más traspasar el umbral. tonteó con el pelo y le echó unas cuantas miraditas. apretándome contra su cuerpo. esperando al resto de nuestras amigas para que saliéramos todas juntas. iban a salir volando de un momento a otro para llevarme junto a él.

besándole muy despacio. pero ahora el instituto estaba vacío y ya era casi de noche. Sabía que con él no iba a pasar ni una gota de frío. ¿Ya estaba anocheciendo? ¿Tanto tiempo había pasado? ―¿Cuánto llevamos aquí? ―pregunté. ―Bueno. A la porra tu padre ―espetó. sorprendida. ―¿Qué…? ―le contesté de igual modo. tu padre me va a matar… Pasé mis labios a su mandíbula y a su cuello. Allí estaremos a solas. sonriente. ―Podíamos ir a ese bosque… ―le propuse. más bien todo lo contrario. A mí me habían parecido minutos. ―Ya no hay nadie… ―murmuró. Apartó un poco su boca para hablar. 390 . me había olvidado de Brenda por completo y me había perdido su reacción. el mismo en el que había probado su suculenta sangre. Abrí los ojos y me despegué de su boca. ―Tenemos que irnos. lobo ―le reté con una risilla. volviendo a sus labios. ―Si llegamos tarde. ¿no? ―bisbiseé. Para encima. que era lo que yo quería. ―A ver si me coges. ―Espera un poco… ―ronroneé. Nos adentramos bastante. ni siquiera había oído los coches de los demás estudiantes. atontada. ahora ya no importa si nos quedamos un poco más. con el beso. descalzándome para ir más deprisa y tirándole las playeras en broma. ―No sé ―se encogió de hombros.PELEA ―Nessie… ―me avisó entre susurros. no queríamos que nadie pudiera molestarnos. susurrándole al oído―. Sonreí. sin dejar de besarme. Le cogí de la mano y tiré de él para echar a correr hacia el bosque que había junto al instituto. Pestañeé. ―Qué demonios. Mi boca se deslizó por su cuello de nuevo y él se estremeció otra vez.

dejándole atrás. pero no tan cerca. Mi encendida mirada se alzó para quedarse en sus intensos ojos y me arrimé más a él. Una de sus 391 . Los dos nos movíamos a toda velocidad por ese bosque frondoso y lleno de vegetación. Bajé mis manos a su cintura y nuestros labios se separaron cuando le quité la camiseta con calma. hermoso. arrimándome más a él. Deslicé mi boca por su piel muy despacio. reduje la velocidad y nos detuvimos del todo. Dejé su torso para observarle bien. aunque suspirando con desenfrenado deseo. suave y cálido tacto. a todo lo que daban mis piernas. eso hacía que yo sintiera lo mismo. Sus manos empujaron mi cintura. Se acercó a mí de igual modo y me cogió de las muñecas para ponerlas sobre sus hombros. Posó sus palmas en mi cintura y las subió para acariciar mi espalda. Arrimé mi frente y la rocé contra su pecho. Las separé con el fin de alzar mi camiseta y quitármela. arrastrándola para acariciar mis brazos hasta que la prenda cayó al suelo y sus manos llegaron a las mías. Él también me observó durante un rato. Arrastré mis palmas para desabrocharle el pantalón y se lo quité. perfecto. tirando del mismo hacia abajo. y empezó a besarme lentamente. ―¡Espera! ¡Eso es trampa! ―gritó a mis espaldas mientras se quitaba sus deportivas sin desatarlas. me pegó a su cuerpo. Su delicioso aliento se abría paso por mi boca. no de este modo. entrelazando sus labios y los míos con suavidad. Entonces. riéndonos y jugando.Salí disparada. todo su cuerpo era mío. Notaba cómo se estremecía a medida que mis labios y mis manos se deleitaban en su pecho. Acaricié todo su torso con meticulosidad. lo cual me provocaba taquicardias. podía saborearlo bien. Jacob dejó mis labios y clavó sus hambrientas pupilas en las mías. éste comenzó a moverse con más viveza. Solté su mano y me di la vuelta para mirarle a los ojos con determinación. Toda su ardiente piel era mía. quería aprendérmelo de memoria. todo el vello se me ponía de punta. Se lanzó como un bólido y se quedó detrás de mí para perseguirme. Bajó la cremallera de mi chaqueta y me la quitó. Palpité alocadamente al notar su tórrida piel pegada a la mía. pues era mío y podía tocarlo cuanto quisiera. Ya le había visto desnudo aquel día en el río. Otra vez todo su cuerpo me pareció fuerte y vigoroso. Todo mi cuerpo era suyo y él lo sabía. mi corazón latía como loco y las mariposas de mi estómago no paraban de volar. rozándome con sus dedos. quería sentir a fondo su terso. Le besé muy despacio. después. Hasta que se cansó de fingir que no me alcanzaba y me cogió de la mano.

Jacob se envaró y se irguió. Entonces. Si empiezo. Mis manos y mis brazos pasaron a su cuello y a sus hombros y le empujé hacia mí. Jacob dejó mis labios por un momento. respirando aceleradamente―. Mi corazón y mis mariposas palpitaban con furor y mis pulmones ya no daban a basto. Toda mi alma se volvió a estremecer cuando su ardiente boca y su tórrido aliento me rozaron sin prisa para besarme el cuello y la parte superior de mi pecho. era como si siempre hubiéramos sido novios. ―¿Estás segura de esto? ―me susurró en la boca. y nos conocíamos de toda la vida. casi con exigencia. Mi novio separó un poco su cuerpo del mío y nos miramos a los ojos. cubriéndome 392 . instando a mi cabeza a inclinarse hacia atrás con suavidad. Se echó hacia delante con rapidez. ―Lo que tú digas. entre jadeos. era un colosal y enfurecido lobo rojizo. muy lentamente. Me soltó el cabello y mi rostro se unió al suyo. ¿Que si estaba segura? Yo le deseaba con toda mi alma y él a mí. Estábamos imprimados y enamorados. eso sí. De pronto. entre gruñidos. y su cuerpo explotó en el acto. ya no podré parar. estirando los brazos. obligándole a caminar en mi dirección. Cuando se posó en el suelo. ―No quiero que pares ―le imploré con ansia. sentir su ardiente piel fundiéndose con la mía. Resollaba furiosamente y sus fauces mostraban sus afilados dientes aserrados. hasta que mi espalda topó con el árbol que tenía detrás. lleno de convulsiones y ya rugiendo. nuestros labios y sus manos se pararon en seco cuando percibimos algo raro. Me quedé paralizada cuando vi al licántropo entre los árboles. nena… ―murmuró mientras su boca regresaba a la mía y sus manos empezaban a desabrochar mi sujetador. Nos estaba observando con sus ojos amarillos reflectantes. fijando sus ojos obsesivos en mí. Aferré mis manos a su pelo con fervor. ―Es ese asqueroso olor a amoniaco ―observé por los dos con miedo. Jacob se despegó de mí súbitamente. sentirle dentro de mí. Lo único que quería era sentirle por todo mi cuerpo. su rostro se giró de repente y el mío hizo lo mismo.manos se aferró en el pelo de mi nuca. Nuestros labios se abalanzaron y nos besamos apasionadamente. Ya no podía frenarme. Nos clavamos los ojos con deseo. El licántropo tuvo la osadía de acercarse. expirando con impaciencia.

Entonces. Mis puños se cerraron con fuerza. y le enseñó su implacable y letal dentadura mientras le gruñía con agresividad y le clavaba una mirada enormemente amenazadora. Jacob sería infectado con la rabia y moriría. Siguió con la misma actitud y postura. Le mostró su despiadada y mortal dentadura de nuevo y profirió un potente rugido que salió de lo más profundo de su tórax y que cuando salió por su garganta. Para mi asombro. cuando decidió y avanzó un paso. Su voz sonaba extraña. tenía que hacer algo. alzando su grandioso pecho con autoridad. Se adelantó un paso y se puso en un cara a cara con mi lobo. Quil y Embry lo rodearon. Su tamaño se vio claramente incrementado. rabioso. La respuesta de Jacob no se hizo esperar. el licántropo se encaró con él. Los aullidos de veintidós lobos se escucharon a lo lejos. Dos enormes y cabreados lobos aparecieron de entre las sombras a ambos lados. me pareció gigantesco. El bosque se agitó y el cielo se llenó de aves y criaturas de diferentes especies y tamaños que escapaban a tal amenaza. oxidada. No mostraba ni un ápice de titubeo o temor. desconcertado. Al lobo lo miraba con recelo y desconfianza. se paró en seco con los ojos como platos. gruñendo y enseñándole sus no menos peligrosas dentaduras. el licántropo. no tenía ni idea de que pudiera hablar. a mí con obsesión y pretensión. Jacob no se movió ni un centímetro. Cuando el licántropo retiró su labio y le volvió a mostrar sus dientes. mis manos empezaron a temblar. ya que era más grande y alto que el monstruo. con un gañido profundamente gutural. oscilaba la vista entre Jacob y yo. juraría que se movieron hasta las hojas. enseñaba sus inmensos colmillos y tenía la cola erguida hacia arriba. me invadió una oleada de pánico. dio unos pasos hacia atrás y se quedó quieto. Ambos se quedaron a la espera de órdenes. Me sobresalté al oírle. Mi Gran Lobo mostró toda su majestuosidad y poderío al enderezarse.todo el tiempo. descomunal. No podía permitirlo. La mirada de mi Gran Lobo era de firmeza y supremacía. ―¡Es mía! ―espetó. ni traducción. gruñéndole y rugiendo con furia. clavándole los ojos desde arriba. con las colas hacia dentro. El licántropo comenzó a recular. como si no la hubiera usado en mil años. 393 . vigilante. Mientras ambos fintaban. no necesitaba hablar. Si ese monstruo le mordía. Se notaba que no sabía qué hacer. retumbó en todos los árboles y en mis oídos. Sin embargo. en señal de sumisión y respeto al Gran Lobo.

Estaba sola. Eso hizo que me quedara un poco más tranquila. me aferraba con tanta fuerza. No me dio tiempo a coger mi camiseta para vestirme. me tenía demasiado apretada contra el tronco y sus piernas obstaculizaban a las mías. ―¡Suéltame! ―le grité. Ni siquiera sé si ellos se fijaron en mí. Se abalanzó hacia mí y me sujetó por las muñecas. Después. Me quedé como una piedra al ver a Nahuel. Jacob me miró fugazmente para decirme que le esperase aquí y se impulsó con sus dos hermanos para irse tras él a la velocidad del sonido. alarmada. Estaban acostumbrados a luchar contra docenas de peligrosos y crueles vampiros. mirándome con reproche y condena. cuando la pulsera vibró fuerte. En un abrir y cerrar de ojos. ahora se oían más cerca. Pero no era capaz de conseguirlo. Los dos lobos se unieron a él y también se inclinaron hacia delante. Me disponía a agacharme para recoger mi camiseta y mi chaqueta del suelo. Un gran grupo de lobos aulló. pero me pareció contar hasta dieciséis manchas. Eran muchos contra esa bestia. algo nerviosa. una enorme manada de grandes lobos pasó a mis lados como una exhalación. haciendo que me incorporara automáticamente. sus ojos bajaron la vista hasta mi pecho y su rostro cambió. Yo sólo tenía que esperar a que Jake viniera a buscarme. estrellándome en el mismo árbol en el que había estado hacía un rato con Jacob. lo estaba por los lobos. ¿Podrían con él? De repente. ―Es inútil que chilles o que intentes nada ―resolló con ansia en mi mejilla―. que el bosque se volvió a conmocionar. Hoy serás mía de una vez por todas.Jacob dejó su pose y se agazapó para atacar. Yo ya no corría peligro. Me miraba del mismo modo que el licántropo y había un matiz de perversidad en sus pupilas. 394 . Tampoco podía darle un rodillazo en su entrepierna. los perdí de vista entre la espesura de la vegetación nocturna. No pude distinguir bien a ninguno. seguro que no tardaría mucho. mientras intentaba escaparme de su presa. Paseé. puesto que solamente conseguí ver unos borrones de distintos colores que se adentraron en la boscosidad. que me hacía daño. rugiendo con tanta cólera. El licántropo me echó una última ojeada y salió disparado hacia su huída. era muy difícil que le pasara algo a Jacob o a alguno de sus hermanos. Estaba frente a mí. pero no estaba asustada por mí. apretando los dientes. ansiosos por matarles. Todo ocurrió en una milésima de segundo.

Siempre vive pensando en el pasado. Noté cómo mi cuerpo se petrificaba. ―No lo creo. ―¿Tu padre manipuló sus genes? ―le pregunté para tenerle distraído. helada. no es mío del todo. pero yo lo crié y lo adiestré ―admitió con una serenidad que me espantó―. La aparté otro poco―. Deberías de ver la cantidad de humanos que puede cazar un licántropo en un par de horas. Tengo a todos esos lobos muy entretenidos con mi licántropo. Pero se equivoca ―volvió a llevar su asqueroso y agitado aliento a mi mejilla y ésta se apartó de nuevo―. es difícil resistirse cuando ya la has probado y has comprobado lo deliciosa y extremadamente placentera que es. Lo creó Joham. Intentó llevarme a su terreno. haciéndola creer que solamente me alimentaba de sangre animal. La engañé. pero no me dejé. ―En realidad. ―Como ya te dije una vez.Mi aro de cuero vibraba como loco bajo su mano. pero luego caí en la cuenta de que me podía ser de utilidad. Tragué saliva. así me dejaba tranquilo y podía actuar a gusto. Fue un regalo de cumpleaños ―me olió el pelo y comenzó a tocármelo con sus sucios labios―. Volvió a reírse. Cuando Joham apareció un día con el licántropo. vi el cielo abierto. no quería nada de ese degenerado. Es mi mascota. Es mucho más cómodo cazar humanos con un licántropo. piensa que así es mejor que los demás. ―Creía que ya no tomabas… sangre humana ―conseguí musitar. Mi cuerpo se quedó paralizado por un momento. ―¿Tu… tu licántropo? ―farfullé. apartando mi cara para no notar su aliento. sobre todo teniendo una ciudad como Seattle cerca ―mi 395 . Sigue aferrándose a esa idea absurda de la abstinencia. Al principio no lo quería. volviendo a mi mejilla. Lo adiestré para que cazara para mí. no quiere afrontar la realidad: que es un vampiro y que necesita sangre humana para vivir. mi perro. ―Pero Huilen… ―Huilen es una ingenua y una cobarde ―espetó con rabia―. ―Jacob va a llegar de un momento a otro ―le advertí. Jacob llegaría pronto. Estaba más loco de lo que yo creía. ―Ese científico chiflado lo creó para mí ―me contestó. Se rió entre dientes con maldad.

que ibas a mancillarte con uno? ―me acusó con un deseo rabioso en la voz. poniéndome el brazo en el cuello―. ¿Cuántos años habría estado encerrado? ¿A cuántos humanos le habría obligado a matar? Seguramente ese licántropo hubiera asesinado a otras personas si hubiera estado suelto. yo sólo me alimento de la sangre. Por supuesto. Ese licántropo era un monstruo. apretándose contra mi cuerpo. Su misión era cargarse a tu querido perro. ―Y… ―pensé en mi próxima pregunta con rapidez. ―¿Lo tenías encerrado en una cueva? ―inquirí. pero engañaste a todo el mundo: a Alice y Jasper. se apretó contra mí con violencia. es lo único bueno que me dejó. ¿Huilen nunca sospechó nada? ―Claro que no ―el dorso de su mano pasó a mi pómulo y mi rostro se separó instintivamente a la vez que mi mano liberada se ponía en su torso para apartarle de mí. Él se dio cuenta de mi repulsa. ―No. ¿Tanto te atraen los perros. ese licántropo estúpido se ha obsesionado contigo desde que te vio en vuestro bosque ―me quedé todavía más helada al recordar. irritado. el resto es para él. ―¡Eres repugnante! ―mascullé. Mi mente se llenó con las imágenes de la cabeza y el torso encontrados en el bosque de Jacob y con todas esas pobres víctimas que salían todos los días en el periódico. respirando agitadamente. ―No me digas que también vas a defender a ese animal ―me recriminó con acidez. para tenerlo entretenido hasta que llegara Jake―. Entonces. No sé cómo lo hiciste. separándome como podía―. sin éxito. Se quedó mirándome un rato. Se limpió y me miró furioso. pero él le había reforzado esa conducta asesina sólo para conseguir su propósito. Le escupí en la cara con odio. quieras o no ―afirmó con convicción.cerebro no daba crédito a lo que estaba escuchando. iracunda. incluso a mi padre… ―Fue muy fácil ―declaró con impaciencia―. solamente salía un par de horas para que me hiciera el trabajo. ―Utilizaste a tu licántropo para que fuera a por mí ―le acusé. y siguió hablando―. pero lo que había hecho Nahuel me parecía abominable. ―Lo tenías planeado desde el principio. espantada. He heredado algunos dones de mi padre. sin embargo. Sus palabras me dieron asco. ―Serás mi esposa. Todas esas veces que Nahuel salía de caza…―. Lo que me había rozado en el bosque el día que me perdí en la niebla no había sido mi 396 . lo cual me parecía peor. Lo tenía encerrado en una cueva para que ella no lo viera. Ahora caía. ¿no? ―argüí.

Nahuel salió disparado hacia atrás. a mi pecho. y se lanzó de cabeza contra él. jadeando salvajemente. rabioso. Mientras forcejeaba con él. Sin embargo. con una fuerza increíble. Embry avanzó un paso para echarle una mano a Jake. Consiguió ponerse encima de mí. Si tenía un dueño. Los dos volvieron la vista a la pugna con los semblantes severos. entonces. Jacob se quedó frente a él.lobo. pero fue bloqueado por el brazo de Quil y. colérico. ¡Yo jamás seré tuya! La pulsera reaccionó con ímpetu mientras le empujaba. haciendo que la espalda de Jacob se estrellara con un gran abeto. Sólo Jacob. encolerizado―. jamás. mi cuerpo no pasó de ahí. Nahuel se incorporó. estalló su onda expansiva de fuego. Mi sangre comenzó a volverse gélida y mi garganta prorrumpió un rugido. Yo no sería suya. Vibró sobre mi muñeca con un golpe enérgico e impetuoso y. pero no me dio tiempo a llegar muy lejos. Me puse en pie y me quedé contra el tronco de otro árbol. Lo que no entiende ese idiota es que eres mía. esperando a que se incorporase. levanta! ―bramó―. Antes prefería morirme. ―¡Déjame! ―chillé―. 397 . Quil giró el rostro para mirarme y el entendimiento le llegó cuando sostuve mi asustada mirada con él. colisionando de espaldas contra el árbol de enfrente. Posó sus labios en mi piel y mis manos consiguieron soltarse. y ambos caímos en el suelo. ¡NO LA TOQUES! Nahuel salió disparado de espaldas y se estrelló contra otro árbol. escurriéndose de rama en rama hasta que terminó en el terreno. empezó a atravesarme el fuego por mi espalda. ―¡Venga. ―¡SUÉLTALA. a que me tomara otro hombre. ¡Lucha conmigo. La parte superior del pino se cayó encima de otro y fue arrastrándose. ansioso―. HIJO DE PUTA! ―rugió Jacob. Ni siquiera se había puesto los pantalones. Eché a correr. El crujido fue estrepitoso cuando el tronco se partió en dos. Se lanzó sobre mí. él también se fijó en mí. Nahuel consiguió bajar su rostro a mi cuello y jadeó. si eres hombre! Lo levantó él mismo del suelo con las dos manos y lo volvió a lanzar contra otro pino. intentando llegar a mi cuello. mirándole con combatividad. ese era Jacob. Embry y Quil aparecieron de entre el follaje y se quedaron paralizados al ver la escena.

Mis piernas se aflojaron al ver cómo Nahuel se revolvía e intentaba morderle. lo levantaba por la solapa de su camisa para seguir su ataque. Jacob lo enganchó del cuello como si de una serpiente se tratase y lo estampó contra el tronco de un pino. Quil se dio cuenta de mi cara de espanto. ―Acepto. Lo levantó del suelo y Nahuel se quedó con las piernas colgando. si conseguía morderle… Nahuel se limpió la sangre con la mano y le clavó una mirada de odio a Jacob. ―¡Uf! Eso tiene que doler… ―murmuró Embry como si estuviera viendo una lucha de Pressing Catch tranquilamente en su casa. tenía la nariz rota y la cara ensangrentada. ¿Cómo podían estar tan tranquilos? Yo estaba temblando. Entonces. ―Y yo a que Jake acaba con él ―le respondió éste último. La piel de un semivampiro es impenetrable. Sin embargo. que estaba completamente cegado. limpiándose la sangre de la nariz con el dorso de la mano. El golpe fue tan fuerte. procurando soltarse de la guillotina de sus manos. Se movió hacia un lado y mi novio fintó hacia el otro. Jacob se recolocó la nariz y se oyó otro chasquido. ―Tranquila ―me dijo―.Jake empujó a Nahuel con un solo brazo y le propinó un puñetazo con el otro puño. Los dos quileute chocaron los puños para cerrar la apuesta. Todo su esfuerzo era en vano. dentro de dos minutos estará como una rosa. Con un movimiento veloz. ―Te apuesto cinco pavos a que la garrapata sale corriendo ―le cuchicheó Quil a Embry. La cólera de Jacob era tan grande. ya me he cansado de jugar ―masculló. ―¡Jo-der! ¡Le ha roto la nariz. que Nahuel emitió un alarido y se cayó en el suelo de espaldas. Sus dos hermanos pegaron un respingo con gestos de dolor y yo casi me desmayo. Cuando éste se caía al suelo. a no ser que se encuentre con el puño de un hombre lobo encolerizado. Nahuel era venenoso. llevándome las manos a la boca. ―Bueno. Nahuel serpenteó y se escuchó un crujido cuando consiguió golpear a Jake en la cara. furioso. con un movimiento rapidísimo. tío! ―exclamó Quil con una mueca de suplicio. se lanzó hacia Nahuel y empezó a asaltarle a puñetazos. 398 . ―¡Jake! ―chillé. Nahuel empezó a quedarse sin aire cuando Jake apretó su presa con ira. horrorizada. Cuando consiguió ponerse en pie.

Me acerqué a él corriendo y le abracé por detrás. ¿y tú? ―No tenía que haberte dejado sola. ―Tú lo has dicho. Ahora.―¡No lo hagas. La próxima vez que te vea. ―Sí. ya no le deberemos nada. estamos en deuda con él. Perdónasela tú ahora. le dejó escapar. Gruñó. Jake! ―grité a modo de súplica. ―Bueno. haciéndole un gesto con la mano para que le diera el dinero. ya puedes ir dándome los cinco pavos ―le dijo Quil a su hermano. ¿por qué estaría por aquí? Aparté mi mejilla de su pecho para mirarle. vete de aquí y no vuelvas más. en cierto modo. ―¡Iba a…! ―no terminó la frase. ¿no? ―¡Ni hablar. Se giró del todo y echó a correr sin mirar atrás. ―Ha huido. ―¿Qué dices? ―protestó Embry. pero él nos salvó la vida hace seis años. podían notar su enojada respiración. Al final salió corriendo. mirándole con firmeza y severidad―. ―¿Estás bien? ―me preguntó. Nahuel se levantó y se quedó frente a él. tío! ―exclamó Embry. con los dientes tan apretados. No huyó. Mis palmas. que es diferente. que le rechinaban. Sé que no se lo merece. ―¡Iba a matarle! ―se quejó su amigo―. enfurecido. apretando su abrazo. ―Tienes suerte de que ella me lo haya pedido ―aseveró. ―El licántropo es… 399 . Sus manos se fueron aflojando hasta que Nahuel cayó al suelo. mientras le clavaba una mirada que clamaba venganza. Deja que se vaya. ―Por favor ―le rogué con un murmullo―. te mataré ―le advirtió con igual tono. Mientras los dos quileute discutían sobre su apuesta. así que tú me tienes que dar los cinco pavos. Los cinco pavos ―solicitó de nuevo Quil. dando unos pasos de espaldas. Escuché otro rechinamiento de dientes y su torso comenzó a relajarse poco a poco. me puse frente a Jake para abrazarle con fuerza. que estaban sobre su pecho. Iba a matarle. ―No es culpa tuya ―le contesté―. ―Esto no quedará así ―afirmó. tosiendo y llevándose las manos a la garganta. pero no lo hizo ―le corrigió―. ¿Quién se iba a imaginar que Nahuel andaba por aquí? ―Sí. Así.

―Vemos que ya no nos necesitas. Suspiré. ―Tu sangre está tan rica… ―confesé con un murmullo―. Genial. Me la puse ipso facto y cogí mi chaqueta para hacer lo mismo. ―Pues me está gustando… demasiado ―admitió entre susurros―. ―Tienes que saber que Jake es el semental de las manadas ―me informó Embry. me quedé sin habla.Entonces. Me había olvidado de ellos por completo. Me aparté de Jake. así que nos piramos ―anunció Quil mientras los dos nos miraban. y mi cara sufrió un atracón de sangre. muy bien. saboreando ese delicioso e irresistible manjar. ―¿Qué estás haciendo…? ―murmuró. Jake todavía es virgen. Su nariz estaba perfecta. Al parecer. Los dos se empezaron a carcajear. Seguro que ya se imaginaban por dónde iban los tiros y dentro de un rato lo sabría toda la manada. Sólo un poquito más y ya paro. Muy. lo habían dejado en tablas. estúpido. interrumpiendo nuestra conversación. Me tapé con los brazos. casi serio―. me di cuenta de que Jacob seguía desnudo y que yo estaba en sujetador. La estás confundiendo ―le reprendió Quil. enfadado. Luego. puedes seguir haciendo eso…. Por mí. Jacob se percató enseguida de mi mal rato y se acercó corriendo a donde estaban nuestras ropas para recogerlas del suelo. resignada. totalmente ruborizada. como si ya no hubieran visto bastante. te lo prometo ―ronroneé. me estás poniendo a cien… Quil y Embry carraspearon y respingaron con cara de asco. se dirigió a mí―. ¡¿No os ibais a largar?! ―¿El… semental? ―inquirí. No te preocupes. Por eso tiene ese… ―¡¿Quieres callarte?! ―le regañó Jacob. Acerqué mi rostro al suyo y empecé a pasarle mi lengua por su mandíbula y sus labios lentamente. 400 . ya habían llegado a un acuerdo. De repente. ―No la asustes. Regresó a mi lado para pasarme mi camiseta y se empezó a vestir con agilidad. dándose codazos cómplices. ya me había fijado antes en ese detalle. un tanto confusa y roja como un tomate. aún estaba fresca y olía muy bien. pero sus labios y su barbilla estaban bañados con su sangre. Tendría que empezar a acostumbrarme a estas bromas quileute producidas por tanta testosterona junta. sonriendo con picardía. No pude contenerme. antes de que acabara la frase y terminara de señalar con el dedo―.

―No ―suspiró. pero. hiperventilando. entrelazando nuestros dedos. Ahora era él el que tenía una expresión de dolor―. ―Pues a mí me vuelve loca cuando me lo dices… ―admití entre susurros. ¿Cuántos años más tienes que esperar? El semblante de Quil cambió de repente. Los dos quileute se miraron con muecas de dolor y de arrepentimiento. Le dio otro codazo a Embry. ya notaba el ardor de su aliento en mis labios. ―Ya hablaremos de vuestros turnos ―amenazó Jake mientras me cogía de la mano. recriminándose el uno al otro. asintiendo con la cabeza―. Sonrió al captar mi intento de animarle y quitarle hierro al asunto. siguiendo mi broma. ―Nos encontraría. ―Vamos. Da gracias si salgo con vida de allí. a mí seguro que me rastrearía bien ―aseguró.―¿Y qué pasa contigo. Quil? ―le apuntó Jacob con sarcasmo ácido―. mirándome un poco afligido. acercando su rostro al mío. ―Hablando de persecuciones. te llevaré a casa ―me dijo. ―Sí ―me reí. ―Entonces te lo diré siempre… Su murmullo se apagó cuando sus labios por fin se encontraron con los míos. ―Nena aquí no pegaba. Se dieron la vuelta. Me pasó el brazo por el hombro y yo aferré su mano. riéndome. Tu padre sí que me va a matar cuando vea lo que ha pasado y por qué ha pasado ―resopló. Ambos nos obligamos a separar nuestras bocas 401 . ―Podíamos fugarnos juntos ―bromeé. enfurruñado. ―Nos piramos ―dijo Quil. dándose empujones. y desaparecieron entre el boscaje. ―Me gusta más nena ―declaré. sonriente. a la vez que empezábamos a caminar en dirección al instituto―. decepcionado―. Aunque lo de rastrear no es lo suyo… ―Tranquila. esta vez. Lo siento. seguro ―manifestó. molesto porque se riera de él. nena ―me respondió con su sonrisa torcida. Se colgó de los árboles como un mono y se nos escapó. cielo ―se excusó. Habíamos dejado de caminar y estábamos a mitad de camino hacia el aparcamiento del instituto. ¿habéis cogido al licántropo? La cara alegre de Jacob se puso seria.

El único culpable es él ―y me dio un beso en la mejilla. Jake se dio cuenta enseguida de mi malestar y. ―Jake tenía razón todo el tiempo ―señaló Emmett con el semblante serio―. Ahora iba a seguir asesinando por mi culpa. aunque esta vez corriendo. Ya no sabía si había hecho bien. Rosalie le dio un pellizco de reprimenda en el brazo mientras miraba a mi enfrascado padre. ―Tendré que llamar a Eleazar para saber cómo lo ha hecho… ―murmuró papá de repente. es el que puede adivinar los dones de la gente. por algún sitio encontrará su merecido. ―¡No puedo creerlo! ―exclamó Alice. no sé ―resopló―. ―Ese tío. por lo de escaparnos al bosque. Y entonces nosotros nos hubiéramos igualado a él. un poco arrepentida. pero hemos dejado escapar a un asesino. Yo no sabía si era por lo del licántropo. parecía que me hubiera leído la mente. Eleazar. parecía de piedra de verdad. con la mente sumida en sus pensamientos. Ya encontraremos alguna solución para pillarle. como siempre. ¿vale? No quiero que te sientas mal. ―¿Por qué no me dijiste que él estaba implicado en todas esas matanzas? ―me echó en cara Jake. ―¡Edward. Me mordí el labio. Eso era verdad. no me habrías escuchado y le habrías matado. Hicimos bien en dejarle dormir en la puerta de Nessie. nos estábamos retrasando bastante y la bronca ya iba a ser lo suficientemente grande como para complicarla más. horrorizada. no te preocupes ―ahora el arrepentido era él por decirme eso y me hablaba con voz dulce―. 402 . cuando terminé de contar todo lo ocurrido―. Yo… no vi nada… Mi padre seguía con el semblante grave. a saber qué se habría traído entre manos ese malnacido. palabras y gesto que agradecí sonriéndole.para seguir el trayecto. cariño! ―le voceó mi madre. ―Ya. No debemos de tomarnos la justicia por nuestra mano. ¿no? ―preguntó Jake. dándole unas palmaditas en la cara para ver si se espabilaba. o por todo junto. ―Si te lo hubiera dicho. enfadado. Ahora seguirá matando más gente inocente. intentando recordar. La vida misma ya le pondrá en su lugar. ―Bueno. Nessie. de no ser así. Recogimos nuestro calzado del suelo y emprendimos la marcha de nuevo. por lo de Nahuel.

asustada. sino de que siempre se pusiera de ese modo. ahora ni te cuento ―se mofó Jake. Ya no de eso. ―Si ya parecía un zombie. apuntando la puerta con su enorme dedo y mirando a mi padre. ya que mi padre seguía en estado de shock―. encarándose con él. tío. ―Tranquilo. que no entendían nada. ―¡Hay que ir tras él! ―bufó Emmett. Me refiero a lo del bosque ―le corrigió de la misma guisa. ―Edward. es por todas las veces que has salvado a mi hija ―espetó con los dientes apretados. Fue el que descubrió mi escudo. ¿qué te pasa? ―inquirió mamá. ―¡¿Te das cuenta de lo que ibais a hacer?! ―bramó mi padre. ―Yo le llamaré ―dijo Carlisle. sujetándole por el hombro. sin embargo. ―¿De qué estáis hablando? ―quiso saber mi madre. ―Lo sabemos de sobra. ―¿Qué ibas a hacer con él? ―me preguntó mi madre. ―¡Papá! ―protesté con energía. ―No es asunto tuyo ―le contestó Jake a mi padre en el mismo tono de antes. mirándonos nerviosa y visiblemente afectada. Jacob soltó los brazos y se puso tenso. ―¡Edward! ―volvió a gritar mamá. Mi pulsera comenzó a vibrar. Ni siquiera me ruboricé. aunque era mi madre. interponiéndome entre ellos. ya somos mayorcitos ―declaró con voz firme. mosqueada. por favor? Nuestra vida sexual es privada ―protesté. ―Nada malo ―respondí. ―No me refiero a eso. Papá se levantó del sofá de sopetón. furiosa. no dejábamos de 403 . cruzándose de brazos y mirando a otro lado. como si tuviera algún derecho sobre él. dirigiéndose a su despacho. cabreada―. Era una broma ―se defendió él.―Sí ―le respondió mi madre. ¿Y ahora podemos dejar este tema. ―Ya decía yo que tardabas mucho… ―resopló Jacob. ―¡Es mi hija! ―voceó él. para total asombro de los que estaban allí. ―¿Y no crees que vais un poco deprisa? ―criticó éste. Estaba empezando a hartarme de sus estúpidos y cada vez más evidentes celos. ―Si no te mato ahora mismo. Sabía que tenía que frenarme.

―No sabemos a dónde han ido ―respondió Carlisle con más mesura―. ―No es como el tuyo ―siguió Carlisle―. yo ya era mayorcita. Le miré enfadada. ―Bueno. Carlisle bajó como una exhalación por las escaleras. Tenía el alma negra como un tizón. cuando vio a Nahuel en nuestro peculiar encuentro con los Vulturis. excepto el de Jacob―. Y Jake tenía razón. sonriendo al pensar en una pelea. Papá también sostuvo la mirada con Jacob durante un rato y después la llevó hasta la mía. ―¿Un escudo? ―interrogó mamá. ¿y qué hacemos ahora? ―quiso saber mi padre―. desafiante. ―Al único que no pudo engañar fue a Jacob ―afirmé.ser dos mujeres. un encantador. eso si Nahuel le 404 . Mi aro de cuero dejó de actuar a la vez. Las pupilas de mi madre adquirieron un pequeño matiz oscuro. El sexto sentido de los animales ―bromeó Emmett. Es como un espejo. ―¿Qué te ha dicho? ―Al parecer. Muy gracioso ―le contestó Jake con retintín. aunque mi falso carné pusiera diecisiete. porque no creía que fuera en nuestra contra. por eso Edward veía otras imágenes y pensamientos y Alice solamente ve las partes de su futuro que él le deja ver. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados y ya está? ―Yo digo que vayamos a por él y a por su licántropo ―propuso Em. Lo mejor es esperar a que Alice tenga una visión. lucharía con cualquiera para que no nos separaran. no me amilané. Bueno. Y Jacob era mío. Ella se percató de mi mirada y apartó la suya al instante hacia el suelo. utiliza una especie de escudo ―empezó a explicar―. agarrando su mano. igual que su padre. sólo refleja lo que él quiere que los demás crean y deja ver lo que él quiere que vean ―nuestros rostros se quedaron perplejos a la vez. claro que no era asunto suyo. incluso con ella. En ese momento. Es un ilusionista. ―Por supuesto ―ratificó éste con una sonrisa―. ―He hablado con Eleazar y me ha contado cosas muy interesantes. ―Yo digo lo mismo ―le siguió mi novio. Él se dio cuenta hace seis años. claro. ―Sí. le clavé la vista. La atención de mi padre se centró en mi abuelo. No nos dijo nada. incluso mayor que mis progenitores. no obstante. ―Lo que yo decía. orgullosa.

entonces esperaremos ―decidió mi abuelo. tal vez se le escape alguna decisión y Alice pueda verla. ―Sí. Si tenemos suerte. 405 . ―Bien. si esperamos a que ella vea algo. Puede que él no haya decidido ni planeado nada todavía y esté con la alerta baja.deja ver. podremos actuar con más eficacia ―aprobó Jasper. ―Estaré muy atenta ―dijo Alice.

y ahí está el problema. ―No les hagas caso ―suspiré―. que ya no habrá dos manadas. pensando. ―¿Es que le ha pasado algo? ―No. Se estaba en la gloria sobre su pecho calentito mientras me atusaba la melena. ―¿Los demás? ―inquirí sin comprender. Sobre todo mi madre. pensé. pero me detuve al verle con el rostro preocupado. Tendrán que acostumbrarse. Me quedé a cuadros. Quiere seguir unos años más y luego envejecer junto a Emily. no del todo. ―¿Sam dejarlo? ―Bueno. Alcé un poco la cabeza para darle un beso. No estarás preocupado por eso. para charlar un rato antes de dormir. apoyándome en su torso para verle mejor la cara. pasándole los dedos por el pelo. ¿no? ―¿Por lo de tu padre? Qué va ―aseguró. Él se había echado boca arriba en mi cama y yo me acurruqué a su lado. peinándome el pelo con los dedos. como los demás. no es eso ―se quedó unos segundos mirando al techo y volvió a suspirar―. 406 . Habíamos subido a mi dormitorio después de cenar. con desazón. quiere pasarse a mi manada. ―¿Entonces? Cogió aire lentamente por la nariz y lo soltó de sopetón. Nos quedamos un rato en silencio. ―¿Qué te pasa? ―le pregunté―.LOCURA ―Es un milagro que siga vivo ―afirmó Jake. ―¿Y cuál es el problema? Ya sabías que eso tenía que pasar tarde o temprano ―le dije. ―Pues que no quiere seguir siendo un Alfa ―empezó a explicar―. Me incorporé un poco más y me eché boca abajo. ―Es por Sam. Quiere dejarlo ―soltó al fin.

Podía haber seguido unos años más de Alfa tranquilamente con su manada hasta que lo dejara. pero es por todo ese rollo del Gran Lobo ―protestó con una mueca de disgusto―. Michael y Nathan también piensan lo mismo. Leah no hacía más que quejarse y. Y no veas qué jaleo se montó cuando llegó el resto ―frunció el ceño al recordar―. la manada de Sam consta de cinco miembros. Paul… ―Michael y Nathan ―siguió él. pero siguen con él por lealtad. Estas dos últimas semanas han sido una locura ―se quejó―. eso le da igual. había contado hasta dieciséis borrones. ―Por lo visto. me vienen Jeremiah y Aaron diciéndome que también quieren estar en mi manada ―volvió a resoplar―. Thomas e Ivah. Después. ―¿Todos los demás se han pasado a la tuya? ―pregunté. En ese momento.―Mi manada ha crecido ―anunció con resignación. el lío de la boda de mi hermana a las puertas. ―Sam. Menudo marrón que me viene ―resopló por enésima vez―. Jared. Jared. ―Entonces. 407 . ¿entiendes? Cuando él se pase a mi manada. ya me dirás en qué puesto pongo a Sam. Me acordé de la gran manada que había pasado a mi lado en el bosque para perseguir al licántropo. ellos harán lo mismo encantados. Paul. que tengo que ser yo el jefe de la tribu y que sólo puede haber una manada. ¿puedes creértelo? ―suspiró con indignación―. ¿no? ―Sí. Vinieron en tropel y tuve que reorganizarlo todo. Un ensayo o algo así para ver si estaba preparado para llevar una manada tan grande. me di cuenta de la de cosas que me había perdido estos cuatro meses. porque Leah no está dispuesta a perder su posición de segundo al mando. sorprendida―. para encima. ¿Por eso Sam no quiere seguir siendo un Alfa? ¿No le basta una manada de cinco miembros? ―No. No me deja de dar la brasa con eso de que soy Taha Aki. El muy cretino habló con el Consejo y lo planearon todo. ―¿Cuántos sois ahora? ―Diecinueve ―resopló―. para colmo. Primero fueron los más jóvenes: Cheran. ¿Te acuerdas cuando Emily dio a luz y tuve que encargarme de las dos manadas? ―Sí. era una prueba. claro. Así que tendré que liderar a veintitrés lobos y.

Veo que a ti te gusta bastante mi asquerosa situación. Sólo con esa ardiente caricia y el roce de sus palabras. besándome con suavidad. ―Creo que podría hacer un hueco ―murmuró. Gran Lobo ―susurré en sus labios. Mi corazón metió la quinta. malhumorado. ―He estado pensando que podíamos tener esa cita que tanto querías ―cuchicheé sin dejar de rozar su labio inferior con los míos. ―Renesmee. ―Tiraría la agenda por la ventana. acercándome a su rostro―. sonriendo con orgullo. Creí que no ibas a tener una cita conmigo nunca.―Y. Le besé muy despacio y metí la mano bajo su camiseta para acariciar su impresionante torso. con la mitad del cuerpo sobre mí. pasaste la prueba ―declaré. Se giró e invirtió nuestra postura. ―Ya ves. es normal que todos quieran estar bajo tus órdenes. incluidas las mariposas. ―No es asquerosa. después de todo ―murmuró. tendré que mirar mi apretadísima agenda ―bromeó. Además ―bajé mi dedo por su pecho―. Alguien picó a la puerta cuando nuestros labios se mezclaron con más efusividad. Ahora yo estaba boca arriba y él boca abajo. ―Jake… ―suspiré. haciéndose el remolón. ―Tú y yo solos… ―seguí insinuando con un susurro. Bajó su caliente mano y empezó a arrastrarla por debajo de mi camiseta. ¿Qué te parece este sábado? ―No sé. ―Bueno. Yo estoy muy orgullosa de ti y sé que lo harás muy bien ―confesé. si a ti te gusta tanto. Luego. Jacob captó mi mensaje enseguida. deslizando sus labios por mi mandíbula. Es un honor para ellos. puede que no esté tan mal. Llevé mis manos a su nuca y a su espalda. todo mi cuerpo. ―Parece ser que sí ―exhaló. por supuesto. sin dejar de acariciarle la cabeza con los dedos. voy a entrar ―anunció mi padre. se quedó mirándome. 408 . he cambiado de opinión. sonriendo con esa sonrisa que me volvía loca―. se puso a hiperventilar. ―Menos mal ―sonrió―. provocando aún más a mi ya estremecida piel. Me muero por estar contigo… ―me susurró. es lo que tenía que pasar. ―Sería por la noche ―le señalé con intención.

―Pero a mí sí ―le respondió él. ―No estábamos haciendo nada ―resopló Jake. ―¡Papá! ―protesté. Me mordí el labio. esperando a que pasara. poniéndome en pie como un resorte y pegándome a Jake. ¿Es por eso? ¿Es porque yo sí puedo tocar a Nessie? ―Jacob. porque no podíais hacer nada ―rebatió mi novio. Entonces. Ahora que Nahuel no está en esta casa. que lleva durmiendo solo mucho tiempo. está bien ―le interrumpió él. Hoy no estoy para juegos. ―No te preocupes ―me susurró mientras me cogía por la cintura para arrimarme a él―. hasta que llegaste tú. Asentí con la cabeza y rodeé su cuello con mis brazos para besarle. ―Sí. ―Exacto. ―Por cierto. vale. tranquilo. También tiene allí a su padre. Jacob. ―¿Por qué? Te recuerdo que tú te quedabas todas las noches con Bella mientras ella dormía. no te pases conmigo ―le advirtió mi padre con su rostro de mármol todavía más tenso―. ―A Carlisle no le molesta ―replicó Jacob. Jacob tiene que irse a su casa. Eso era verdad. Me crucé de brazos y le miré con el ceño fruncido. pensativa. ―¡No! ―me quejé. Mi padre abrió la puerta y entró en el dormitorio con gesto serio. enfadado.Nos separamos a regañadientes y nos quedamos sentados en la cama. Mi padre sonrió con un poco de malicia. Renesmee ―me regañó papá―. ―Ya está bien. 409 . Ya me voy. dándome a entender que por eso había venido. Iba bien. ―¿Qué quieres? ―le pregunté. ―Solamente venía a comprobar cómo iba la cosa. levantándose de la cama―. ya no hay motivo para que te quedes a dormir ―le dijo mi padre. Escuché muy de fondo los irritados suspiros nasales de mi padre cuando nuestros efusivos labios no terminaban de despegarse. Estaré aquí todas las mañanas a primera hora. pensé. cuando te levantes. mientras dormía ―matizó mi padre. así que ya puedes largarte ahora mismo antes de que te… ―Vale. esbozó una enorme sonrisa―.

―¡Jacob! ―bufó papá de repente―. ¡Deja de pensar en eso! ¡Soy su padre, por el amor de Dios! ―Nadie te ha dicho que hurgues en mi mente ―le respondió éste, dejando mi boca para ello. ―¡No juegues conmigo, perro! ―voceó mi padre, exasperado―. ¡Vete de aquí ya, si no quieres que…! ―Vale, vale ―le cortó de nuevo, separándose de mí―. Bueno, preciosa, hasta mañana ―se despidió por el camino, a la vez que me daba besos cortos y me llevaba con él de la mano a medida que se acercaba de espaldas a la puerta. ―Hasta mañana ―le respondí, sonriente, entre beso y beso. ―¡Jacob! ―rugió mi padre. ―Vale, vale. Me dio un último beso y me soltó la mano para largarse por piernas de la habitación. Me asomé a la puerta para verle marchar por el pasillo y solté una risilla cuando le vi lanzándome besos al aire hasta que se perdió escaleras abajo. Le pedí a Rosalie que me peinara y a Alice que me maquillara un poco. No entendía por qué estaba tan nerviosa por esta cita, ya que veía a Jacob todos los días. Sin embargo, tenía la tonta intuición de que iba a pasar algo especial, aunque todo me parecía especial a su lado. Habíamos hablado de nuestra cita toda la semana, pero Jacob no me quiso decir a dónde me iba a llevar. Lo único que sabía es que era en Port Angeles, ya que mi padre no quería que fuéramos muy lejos después de todo lo que había pasado con Nahuel y el licántropo, y que era un restaurante muy guay. Intenté averiguar algo preguntándoles a mis amigas, a ver si ellas sabían de algún restaurante muy guay en Port Angeles, sin embargo, ninguna sabía nada. Helen solamente iba a locales de comida rápida, las gemelas no conocían mucho mundo debido a su estricto padre y Brenda llevaba toda la semana casi sin hablarme, del enorme disgusto que se había llevado con el beso del lunes, del martes, del miércoles... Me levanté y me eché un último vistazo en el espejo del baño después de mi sesión de maquillaje y peluquería. Mi pelo caía suelto con una cascada de suaves rizos y mi maquillaje era muy natural, tan sólo se notaba la sombra en tonos tostados y la línea negra bajo mis ojos.

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―Muchas gracias, sois las dos geniales ―felicité a mis tías, dándoles y beso en la mejilla y sonriendo abiertamente. ―Me encanta cómo te queda este vestido rojo ―me dijo Alice, toda emocionada. Entonces, lo alzó y sonrió al ver las medias y los ligueros―. Los encajes de las medias son preciosos. Y los zapatos son lo más. Deberías de ponerte tacones más veces. Los ligueros, las medias transparentes, el pequeño bolsito y los zapatos me los había comprado ella en cuanto vio que me iba a poner mi vestido rojo, no sé ni cómo le dio tiempo. ―Sí, claro ―suspiré con una risa―. Ni siquiera sé si sabré caminar con esto. ―Eres mitad vampiro, por supuesto que sabrás ―alegó ella en un tono petulante. De pronto, me pasó el brazo por los hombros y su voz musical se tornó, además, sugerente―. Bueno, cuéntale a tu tiíta, ¿a qué se debe esta indumentaria tan sexy? ¿Es que quieres provocar a Jacob? Mis mejillas se encendieron, aunque esa era la idea. ―No creo que necesite eso para provocar a ese animal ―exhaló Rosalie. ―¡Rose! ―le regañé. ―Perdona, era una broma ―se disculpó, al ver mi cara de enfado―. Quiero decir, que a él ya le gustas igual ―intentó arreglar. ―Bueno, bueno ―me animó Alice, empujándome hacia la puerta―. No le hagas esperar más. ―Sí, bajo ya. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Qué tontería. Cogí aire y salí del baño. Caminar con esos tacones no se me daba tan mal como yo pensaba, hasta bajé muy bien las escaleras de las dos plantas y todo. Los nervios se transformaron en una enorme revolución de sentimientos cuando vi a Jacob en el salón. Mis piernas se quedaron tiesas en el primer escalón y mis embobados ojos se clavaron en él. Me pareció que iba tan guapo como el día de la boda de Paul y Rachel. Estaba esperándome de pie, mirándome tan pasmado como yo a él. Me fijé en que los pantalones de vestir marrones y la camisa azul eran parte de la ropa que Carlisle y Esme le habían traído de París. Y era la primera vez en toda mi vida que le veía con zapatos. Me obligué a tomar aire y avancé hacia él.

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―Estás… estás… ―balbuceó, mirándome de arriba abajo como si no se lo creyese. ―Tú también estás muy guapo ―concluí yo con una sonrisa mientras rodeaba su cuello con mis brazos. ―Impresionante, esa es la palabra… ―me susurró en los labios. Me apretó contra él y empezamos a besarnos con intensa animosidad. Su ardiente aliento ya empezaba a calentar mi cuerpo. Un molesto carraspeo me hizo bajar del cielo y me forcé a separar mi boca de la suya. Mi padre nos miraba con una mezcolanza de angustia, disgusto y enfado en su rostro. Sin duda, estaba viendo nuestras mentes. ―Hice bien en no ponerle barra de labios ―le cuchicheó Alice a Rosalie. Entonces, me dio por mirar a mi alrededor y me percaté de que estaba allí toda mi familia. Mi madre miraba hacia otro lado y tenía los ojos fijos en el suelo. ―Estás preciosa ―dijo mi padre, sonriéndome. Luego, le cambió el semblante―. Demasiado, demasiado preciosa ―y miró a Jake con ojos disconformes. Mi novio despegó la vista de mí, movió sus pupilas hacia papá y bajó la curvatura bobalicona de su labio, carraspeando con disimulo. ―Gracias. Bueno, ¿nos vamos? ―le sugerí a Jake para salir de esa casa de una vez. ―Un momento ―nos interrumpió Alice, parecía indignada por algo―. No iréis en ese coche, ¿no? ―le preguntó a Jacob. ―¿Qué le pasa a mi coche? ―protestó él con el ceño fruncido. Mi tía levanto la mano y a Jake se le iluminó el rostro, como si el brillo de la llave que le mostraba ella se reflejara en él. ―Nada, pero es mejor mi Ferrari ―le contestó con un aire presuntuoso. ―¿Me vas a dejar tu Ferrari? ―inquirió él, sorprendidísimo. ―¡Muchas gracias, Alice! ―exclamé, lanzándome a ella para abrazarla. Era tan pequeña y menuda, que no apreté mucho, daba la sensación de que se fuera a romper, aunque sabía que si la abrazaba con fuerza, lo más seguro es que la que acabara rota fuera yo. ―Alice, si no fueras un vampiro quemanarices, te daría un beso ―declaró Jake entre risas. ―Doy gracias a eso, entonces. Pero, bueno, me lo tomaré como un cumplido ―suspiró ella con una sonrisa, alzando más la llave para que él la cogiera.

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Y así lo hizo. Me tomó de la mano y nos dirigimos hacia la puerta. ―Jacob ―le llamó mi padre. Puso los ojos en blanco y se dio la vuelta, resoplando. ―Ten cuidado con ese coche. Ah, y a las doce en casa ―le dijo en tono de advertencia. ―¡Papá! ―protesté. ―¿A las doce? Venga ya ―se quejó―. ¿Te crees que es Cenicienta? ―A las doce ―repitió mi padre con el semblante inflexible. Suspiramos y Jacob abrió la puerta para dejarme salir. El Ferrari no corrió por la carretera hacia Port Angeles, voló como un cohete. Yo ni me imaginaba que podía llegar a esas velocidades. Jacob disfrutó como un niño, al volante. Solamente disminuyó cuando empezamos a divisar la ciudad. Aparcó cerca del Erickson Play Field1 y nos dirigimos al restaurante donde había hecho la reserva, dando un paseo. No quedaba lejos de allí. Aunque fuimos a paso lento, llegamos en diez minutos. Cuando vi el establecimiento, me quedé boquiabierta. ―¿Es aquí? ―le pregunté, gratamente sorprendida. ―Sí ―me contestó, sonriente. Era un restaurante de estilo moderno, con un cartel en tonos negros y rojos con el dibujo de un lobo enorme que ponía: Wolf 2. ―El nombre es muy apropiado ―me reí―. Pero este sitio tiene pinta de ser un poco caro… ―opiné, más seria. ―Bah, un día es un día. Además, tengo enchufe ―admitió, sonriendo de oreja a oreja. ―¿Enchufe? ―Ya lo verás ―se rió―. Vamos ―tiró de mi mano y empujó la puerta con la otra. Pasamos y nos dirigimos a una pequeña barra que había en la entrada. El restaurante no era muy grande, pero parecía muy acogedor. Estaba todo decorado en tonos negros, rojos y plateados, y era muy chic, a Alice le hubiera encantado, si pudiese comer, claro. El tema central en todo el

Erickson Play Field es un parque de recreación donde existen canchas y pistas de diferentes deportes y zonas de juegos infantiles. 2 Wolf: lobo, en inglés.

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comedor eran los lobos, había algunos cuadros de estilo vanguardista de estos cánidos por las paredes. ―Buenas noches ―nos saludó el camarero de la barra. ―Hola, teníamos una mesa reservada ―le indicó Jake. El camarero abrió un pequeño cuadernillo por una hoja que tenía marcada con una cinta. ―¿A nombre de quién? ―preguntó, sin dejar de mirar a la libreta. ―De Jacob Black. El chico de pajarita levantó la vista al instante y miró a Jake con sorpresa. ―Esperen aquí un momento, por favor ―dijo mientras se marchaba de la barra apurado y se perdía por una puerta. ―¿Qué pasa? ―quise saber. ―¡Jacob! ―exclamó un hombre que salía como una exhalación de la misma puerta con los brazos extendidos. Parecía de la reserva. Era indio, y su pelo negro y liso estaba atado en una corta coleta. ―Hola, Joe ―le saludó él con una sonrisa. ―Te estaba esperando. ¿Cómo estás? ―le estrechó la mano con evidente respeto―. ¿Y tu padre? Sí, era de La Push. ―Bien, estamos todos bien, gracias. ―¡Oh! ―volvió a exclamar, mirándome a mí de arriba abajo, deslumbrado―. Esta debe de ser tu preciosa novia. Renesmee Cullen, ¿verdad? ―Sí ―contesté con timidez, a la vez que estrechaba mi mano también con deferencia, cosa que me pareció un poco embarazosa. ―Yo soy Joseph Luta, el padre de Cheran ―me aclaró―. Pero no os entretengo más. Seguidme por aquí, os sentaré en vuestra mesa. Ahora lo entendía todo. Por eso el nombre y tema del restaurante y su trato respetuoso, de ahí el enchufe de Jacob. Joseph se encaminó hacia el comedor y nos condujo hasta un pequeño rincón. Por el camino, me percaté de que la mayoría de los comensales eran gente joven acomodada. Nos miraban con cierto asombro. Yo no sabía si era por mi atuendo o por mi alto y espectacular novio. ―Es esa mesa de ahí ―nos anunció, señalándola con la mano―. Os traigo las cartas ahora mismo. Se marchó raudo y nosotros nos sentamos uno enfrente del otro.

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La mesa era para cuatro personas, aunque nos la habían preparado para dos con unos modernos manteles individuales de color rojo, al igual que las servilletas, sobre uno negro que la cubría entera. Los platos intercambiaban el negro y el rojo y tenían un ribeteo en plateado. Me volví para quitarme mi chaqueta negra y la dejé en el respaldo de la silla. Cuando me giré de nuevo y Jake me vio, se le resbaló el tenedor de las manos, el cual cayó sobre el plato y produjo un ruido estridente. La gente se dio la vuelta para mirarnos, pero él ni se dio cuenta, lo único que hacían sus pupilas era repasarme, fascinadas. Me sentí satisfecha de que mi vestido hubiera causado el efecto que yo esperaba, pero, aún así, se me subió el color a las mejillas. ―Estás… estás… ―balbuceó otra vez. ―Todo está al detalle ―le dije para cambiar de tema. Mi cara empezaba a estar tan roja como mi vestido. ―¿Te gusta? ―me preguntó con sus ojos negros, centelleantes. ―Me encanta ―admití con una sonrisa―. Sobre todo la compañía. Nos cogimos de las manos, entrelazando los dedos, y nos sonreímos. Estaba tan guapo… Si no hubiera sido porque nos separaba la mesa, me hubiese lanzado a sus brazos para besarle. ―Bueno, aquí tenéis las cartas ―intervino Joseph, interrumpiendo mis pensamientos―. Ahora os atenderá la camarera. ―Gracias ―contestamos los dos al mismo tiempo, cogiéndolas. El dueño se marchó de nuevo para dejarnos mirarlas a gusto. ―Ahora entiendo tu enchufe ―me reí―. ¿Cómo es que el padre de Cheran tiene este restaurante? ―Le tocó la lotería y lo puso hace poco ―cuchicheó. ―Vaya ―exclamé. ―El tipo llevaba currando mucho tiempo de camarero y su sueño era poner un negocio como este ―empezó a explicarme en voz baja―. Nunca había jugado, y el único día que juega, ¡toma! Va y le toca. Eso es tener suerte. Cuando Cheran me dijo que su padre acababa de abrir este restaurante, creí que era mejor venir aquí que no dejar dinero en otro, ¿no te parece? ―Sí ―asentí, totalmente de acuerdo. Miramos las cartas y, cuando decidimos lo que íbamos a cenar, apareció la camarera para tomarnos nota. Se puso roja como un tomate cuando Jacob empezó a hablarle, y se quedó atónita cuando vio todos los platos que él iba a comer.

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La cena fue deliciosa y la compañía mucho mejor. Me pasé toda la velada riéndome de las anécdotas de la ahora enorme manada de Jake, aunque había algún detalle peligroso que se le escapó que no me gustaba tanto. Cuando me percaté, ya lo habíamos terminado todo, postres incluidos, y Joseph le puso la cuenta a él. Alargué la mano para cogerla, sin embargo, él me la apartó, puso el dinero y se la dio a la camarera con rapidez. Ni siquiera me dio tiempo a mirar el importe. ―¡Jake! ―protesté―. Creía que íbamos a pagar a medias. ―De eso nada, a esto te invito yo ―me respondió, un tanto ofendido. ―Pero será caro ―me lamenté. ―No te preocupes ―se acercó a mí―. Además, ya te he dicho que tengo enchufe. Joe me lo ha dejado un poco más barato ―confesó con un bisbiseo―. Hace tiempo le arreglé el coche gratis. ―Ah. ―Bueno, ¿nos vamos? ―Sí ―le contesté, poniéndome la chaqueta. Nos levantamos de la mesa y Jake me cogió de la mano para dirigirnos a la zona de la barra. Joseph se despidió de nosotros efusivamente y nos fuimos. Empezamos a caminar hacia el coche, aunque íbamos sin rumbo. ―¿A dónde vamos? ―le pregunté, acurrucándome debajo del abrigo de su brazo. ―¿Qué hora es? ―quiso saber. ―No lo sé ―me encogí de hombros―. No llevo reloj. Se quedó pensativo durante unos segundos. ―Podíamos ir a la playa a dar un paseo por la arena, ¿qué te parece? ―propuso con una sonrisa. ―Vale ―acepté, encantada. Llegamos al coche en menos de diez minutos, nos subimos y Jake se puso a calibrar el espejo retrovisor. ―No puede ser ―exhaló de repente, mirando por el espejo con cara de malas pulgas. ―¿Qué pasa? ―me giré para mirar. ―Es tu padre ―resopló, enfadado―. Está detrás de aquel árbol. No podía creerlo. A lo lejos, mi padre nos observaba, escondido tras un árbol. Nos estaba espiando, increíble. Esto ya era el colmo.

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¿Es que no podía confiar en nosotros? ¿No podía respetar mis decisiones? Era mi intimidad, o eso creía yo. El aire empezó a salirme por las narices cuando mi padre comenzó a asomar de entre las sombras para acercarse, desde esa distancia ya podía escuchar nuestros pensamientos y ya sabía que lo habíamos pillado. Lo hacía a un paso humano, puesto que había gente por la calle. Rechiné los dientes. A mi padre le parecería una tontería, pero para nosotros era importante. Habíamos estado esperando esta cita toda la semana, en realidad, toda la vida, y ahora venía él para estropeárnosla. Una luz roja parpadeó en mi cerebro como si de una alarma se tratase y, de pronto, se presentó ante mí una idea tan disparatada e insensata, que se me antojó muy tentadora, tanto como la sangre de Jacob. Mi corazón bombeó la adrenalina de mis venas con fuertes latidos, haciendo que ésta se esparciera por todas las células de mi organismo, llenándolas de locura. Sí, era peligroso, y eso lo hacía excitante e irresistible, igual que el ardiente deseo que sentía en esos momentos por Jake. Jacob hizo amago de salir por la puerta para hablar con mi padre, pero le agarré del brazo y no le dejé. Teníamos que huir de allí. Huir juntos. ―¡Vámonos de aquí, Jake! ―clamé, entusiasmada ante la alocada idea. ―¿Qué? Ya nos ha visto, ¿estás loca? ―cuestionó, aunque podía advertir un matiz de excitación en sus ojos. ―Sí, estoy loca. Estoy loca por ti y por estar contigo ―admití, nerviosa e impaciente al ver que mi padre se acercaba. Lo hacía sigilosamente, como si estuviera esperando a la respuesta de Jacob. ―¡Huyamos juntos, Jake! ―le imploré con entusiasmo. Me pegué a él y le acaricié la sien con mi frente efusivamente―. Quiero estar entre tus brazos ya ―le susurré apasionadamente al oído. Mi padre se abalanzó hacia el Ferrari a la vez que Jake ponía el coche en marcha y metía marcha atrás. ―Vámonos de aquí, preciosa ―accedió, girándose y pisando el acelerador a fondo. Me agarré bien a Jacob para no estamparme en el salpicadero. El chirrido de los neumáticos fue ensordecedor cuando el coche salió despedido hacia atrás, y todas las personas que pasaban por allí se quedaron mirando. Mi padre se detuvo a un palmo de la parte trasera del vehículo y se marchó como una bala humana en la dirección opuesta.

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―¡Corre, se ha subido a su coche! ―le avisé. El Ferrari se movió rápidamente por las calles de Port Angeles, sin embargo, no podíamos ir más deprisa por culpa de los peatones y semáforos que no nos quedaba más remedio que respetar. Miré atrás varias veces, lo teníamos a dos coches de distancia. En cuanto salimos de la ciudad, Jacob pisó el acelerador y en un segundo estábamos volando por la carretera. El Volkswagen marrón metálico de mi padre apareció enseguida, aunque no conseguía ponerse a nuestra altura. ―Jake, está detrás de nosotros ―anuncié, preocupada. ―Tranquila, nena ―me calmó con una sonrisa maliciosa―. Su coche no puede competir con este. De repente, el vehículo marrón aceleró y se quedó casi pegado al nuestro. Se notaba que lo conducía un vampiro, dada la precisión para no colisionar. ―¡Jake! ―¡Mierda! ―gruñó. El pie de Jacob se clavó a fondo en el pedal y nuestro coche se separó del de mi padre a gran velocidad. Nos reímos mientras él observaba por el retrovisor y yo miraba hacia atrás, y luego nos dimos un beso, contentos. No obstante, la risa se nos apagó cuando mi padre se volvió a pegar a nosotros. El móvil sonó en mi bolso. ―Es él. ¡¿Es que no nos va a dejar en paz?! ―protesté. Miré hacia atrás otra vez, con el ceño fruncido. Mi padre estaba cabreadísimo, con su móvil pegado en la oreja. Alcé el mío para que lo viera bien y le colgué delante de sus narices, lo apagué y lo tiré al asiento trasero. El teléfono de mi padre quedó hecho añicos en su mano. Podía ver sus ojos enfurecidos, regañándome y censurándome. Me giré para no ver ese rostro que empezaba a darme miedo de verdad y me apreté a Jacob. ―¡RENESMEE, JACOB! ―se escuchó bramar a mi padre, tal era la potencia de su voz. Aún así, no me volví―. ¡SI NO PARAIS AHORA MISMO…! ―¡Se va a enterar! ―exclamó Jake, cortándole.

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Entonces, pulsó un botón rojo que había en el salpicadero y el Ferrari salió como un cohete hacia delante, dejando a mi padre con la palabra en la boca. ―¡Sí! ―grité, riéndome, mirando por la luna trasera. Los árboles de la carretera pasaban a toda mecha, sin embargo, el motor apenas emitía ruido alguno. Mi padre nos seguía, aunque de más lejos. Continuamos así hasta que llegamos a Forks. ―¡Nos va a perseguir hasta el fin del mundo! ―me quejé―. ¡No hay forma de quitárnoslo de encima! ―Hasta el fin del mundo, no ―afirmó Jacob, sonriendo con seguridad―. Hay un sitio en el que no puede entrar. ―¡La Push! ―adiviné entre risas. ―Exacto.

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IMPROVISACIÓN
En cuanto pasamos la frontera quileute, mi padre frenó en seco y nosotros nos reímos con satisfacción. Me pegué a Jake y comencé a darle besos cortos en la mejilla y la mandíbula. El coche avanzó rapidísimo por la carretera de La Push y se desvió por la carretera de Mora, hasta que llegamos al final de ésta y Jacob aparcó en el pequeño parking de Rialto Beach. La sensación de la adrenalina era tan fuerte, que nos bajamos del Ferrari, nos descalzamos por el camino, bajamos volando hacia la playa, saltando y sorteando los troncos blanquecinos de diferentes tamaños, y corrimos durante un rato por esa orilla de arena oscura y piedrecillas, carcajeándonos. ―¡Lo conseguimos! ―grité, emocionada, lanzándome a sus brazos. Jacob me elevó por el aire y dio unas cuantas vueltas mientras nos reíamos, hasta que me dejó en la arena. ―Estamos locos, ¿lo sabías? ―murmuró, acercando su rostro al mío con efusividad. ―Yo sólo estoy loca por ti ―susurré, ansiosa, estampando mis labios en los suyos para besarlos con avidez. Me pegué a él con tanto énfasis, que Jacob se vio obligado a retroceder un paso y terminamos cayéndonos en la blanda arena empapada de la orilla. Aún así, no despegamos nuestras hambrientas bocas. Mientras estaba encima de él y le besaba, aproveché para desabrocharle la camisa. El agua que le llegaba no parecía molestarle en absoluto cuando deslicé mi boca y mi lengua por su agitado pecho desnudo, ya mojado. La espuma de las olas bañaba su cobriza piel y la hacía más apetecible. Sus manos escalaron por la parte trasera de mis muslos, alzando la chorreante falda de mi vestido a su paso, y me estremecí. Volví a sus labios y me friccioné hacia delante con su ayuda, a los dos se nos escapó un gemido sordo. Pasé a recorrer todo su cuello con mi boca y nuestros labios acabaron encontrándose de nuevo entre los jadeos. Todo él sabía salado, su

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pecho, su cuello, su boca. Todo excepto su lengua, ésta era húmeda, suave, tórrida y dulce, lo mismo que su aliento. Sus manos subieron y desataron con facilidad el lazo de mi chaqueta, tirando de uno de los extremos. Me la quitó de un solo movimiento y yo le ayudé, sacando mis brazos de las mangas. Se giró y se colocó sobre mí, entre mis piernas. Ahora las olas bañaban mi cuerpo, sin embargo, y a pesar de que el agua estaba helada, no tenía ni una gota de frío. Yo ardía como una llama de fuego. Nuestras bocas se movían ardientes, intercambiando bravías expiraciones. Bajó los gruesos tirantes de mi vestido y dejó todo mi pecho al descubierto, tocándolo a su paso. Abandonó mis labios para deslizar su boca y su lengua por el mismo, eso me excitó tanto, que me aferré a su espalda y a su pelo y mi cuerpo se arqueó hacia atrás; mis piernas se abrieron más en respuesta. El agua consiguió llegar a toda mi cabeza y mi pelo se mezcló con la arena y la espuma de las olas que lo azotaban. Su palma reptó por mi pierna y volvió a arrastrar la falda hacia arriba, deslizándose por la media. Se topó con el liguero, pero eso no fue impedimento para él, metió la mano por debajo de la cinta roja y me acarició el muslo. Volví a estremecerme al notar su ardiente tacto sobre la parte de mi piel desnuda. Sus labios empezaron a subir más despacio, parándose un rato en mi cuello, hasta que regresaron a los míos. ―Espera ―me susurró. Me subió los tirantes del vestido, se incorporó, cogiendo mi chaqueta empapada, y me levantó para tomarme en brazos. ―No quiero que pases frío ―murmuró. ―No tengo nada de frío ―susurré, besándole a la vez que me asía bien a su cuello. Jacob comenzó a caminar hacia un rincón escondido que había entre todos aquellos enormes trozos de árboles blanquecinos, en una zona donde la arena todavía era fina y no había esos cantos de piedra más grandes, propios de Rialto Beach. Volvió a soltar mi boca. ―Espera aquí ―me dijo, dejándome de pie en el suelo, al borde de los pinos que delimitaban la playa―. Vengo enseguida. Me dio un beso corto y salió como una bala hacia el parking. Una pequeña brisa pasó a través del bosquecillo y me dio un respingo. Sí, la verdad es que ahora tenía frío. Me froté los brazos con las manos, aunque estaba tan empapada, que poco podía hacer. Reuní todo lo que pude

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de la falda de mi vestido y la retorcí para escurrirla. Lo mismo hice con mi pelo. Jake llegó con una enorme manta que había sacado del maletero y volvió hacia mí corriendo. ―Es mejor que te sientes aquí ―me aconsejó mientras extendía la tela de lana tratada en la arena seca―, así no tendrás tanto frío. Se adentró un poco entre el boscaje a toda velocidad y yo le hice caso. Me senté en la manta, sujetándome las rodillas con las manos. Regresó al poco con un montón de ramas secas y las apiló a nuestros pies para hacer una hoguera. ―Es una suerte que Alice tuviera una manta y un mechero en el coche, ¿no crees? ―declaró, sonriente, mientras encendía la madera. ―Sí, si no fuera porque sabemos que no puede, creería que nos ha visto el futuro ―me reí. Sopló un poco hasta que la hoguera prendió del todo, con una llama azul debido a la sal de los leños, se quitó la camisa mojada y se sentó a mi lado, descansando la espalda en uno de los troncos más grandes que había esparcidos por la arena y que configuraban aquel rincón tan íntimo. ―Aquí no tendrás frío ―me sugirió con una sonrisa, abriendo los brazos. Le correspondí la sonrisa y me senté sobre él, apoyando la cara en su amplio y cómodo hombro, con la frente pegada a su cuello, y fundiendo mi cuerpo con su pecho seco y calentito. Su acogedor abrazo ya empezaba a calentarme. ―¿Estás mejor? ―murmuró, frotándome la espalda. ―Sí, así se está en la gloria ―confesé, casi ronroneando―. Me quedaría aquí contigo para siempre. Giré mi rostro e inhalé su maravilloso olor, ahora estaba mezclado con el salitre del mar. Me despegué un poco de él, llevando mi cuerpo hacia atrás, y comencé a recorrer su increíble torso con mi boca y mi lengua para saborearlo. Pude notar cómo se estremecía con mis caricias y todo mi ser palpitó alocado. Escalé su pecho y su cuello y lancé mis labios a los suyos. ―Espera ―me paró de pronto, sujetándome con delicadeza por los hombros―. Tengo que decirte una cosa antes de que empecemos. ―¿Qué pasa? ―pregunté, extrañada. Entonces, me acordé de las palabras de sus amigos en el bosque―. Ah, ya sé. ¿Es porque eres virgen? ―aventuré, sonriendo―. No te preocupes, a mí no me importa ―afirmé, besándole otra vez―. Si te digo la verdad, me encanta

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que hayas esperado por mí ―ronroneé en sus labios―. Me encanta ser la primera y única para ti… Me despegó de nuevo con el mismo mimo. ―No. Bueno, quiero decir, que sí, soy virgen, pero eso no me preocupa nada. Te he esperado todos estos años porque quería que fueras tú y sólo tú, jamás podría entregarme a otra mujer, y esperaría otros cien, si tú quisieras. Quiero que esto sea muy especial para los dos. Pero no se trata de eso ―agachó la cabeza, parecía algo nervioso―. Lo que quiero… es decirte algo. Me separé un poco más para verle mejor el rostro. ―¿Decirme algo? ―No tenía pensado decírtelo todavía, esto no lo tenía planeado, es totalmente improvisado, ¿vale? No sé cómo me saldrá. Sé que sólo llevamos una semana como novios, pero es que si no te lo digo ya, reviento ―quitó mis brazos de su cuello y me cogió las manos―. No quiero que pienses que tengo prisa, ni nada de eso ―le dio la vuelta a mi muñeca derecha y empezó a desabrocharme la pulsera. Le miré sin comprender―, aunque tampoco quiero que pienses que lo hago a lo loco, sé muy bien lo que hago y quiero hacerlo, le he estado dando vueltas desde siempre ―deslizó el aro de cuero por mi mano y mi muñeca quedó desnuda, vacía, casi huérfana. ―¿Por… por qué me quitas la pulsera? ―inquirí, confusa. Jacob cogió mi mano derecha, se inclinó un poco hacia mí y me clavó su intensa mirada con resolución. Entonces, todas mis mariposas, más otras que creía que ni existían, se revolvieron por mi cuerpo cuando supe con certeza lo que iba a pedirme. Mi corazón empezó a saltar como nunca y me quedé sin aire. ―Renesmee Carlie Cullen, ¿quieres casarte conmigo? ―murmuró con voz firme. Mis pulmones no pudieron reaccionar y me quedé sin habla. Jacob siguió con su improvisado discurso, clavándome la misma mirada. ―Sé que yo no tengo dinero, ni nada. No puedo ofrecerte una casa grande, ni cochazos, ni vestidos caros. Lo único que puedo ofrecerte, lo tienes delante. Pero yo te quiero con toda mi alma, estoy imprimado y enamorado de ti, daría mi vida por ti sin pensármelo ni un segundo y sé que te haría feliz, Nessie ―abrí la boca para contestar, sin embargo, me puso el dedo en los labios y no me dejó―. Si aceptases, no digo que tuviéramos que casarnos ahora, podríamos esperar el tiempo que tú quisieras, somos

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muy jóvenes y tenemos muchos años por delante, ya te digo que no tengo prisa; podrías ir a la universidad, trabajar o lo que quisieras, yo te esperaría los años que hicieran falta. También sé que nuestro vínculo ya es increíblemente fuerte y que no necesitamos hacerlo, pero yo querría casarme contigo, si tú me aceptas. Y si no me aceptas, no pasa… Le corté, abrazándole con fuerza y lanzándome a sus labios para besarle con entusiasmo. Tuve que obligarme a despegarme, para darle mi respuesta. ―Sí ―exclamé, frotando su frente con la mía. ―¿Sí? ―preguntó sin creérselo―. ¿Te… te casarás conmigo? ―Sí, sí quiero ―contesté con la voz rota, abrazándole de nuevo. ―Nessie… ―susurró con alegría. Hundí mi rostro en su hombro y me puse a llorar de felicidad como una idiota cursi mientras él me rodeaba con sus impetuosos y cálidos brazos. Esto era algo que ni siquiera se me había pasado por la cabeza, al menos, no tan pronto. Sin embargo, no lo dudaba ni un momento, lo tenía tan claro. Quería casarme con él. ¿Cómo no iba a querer? Le amaba con toda mi alma, estaba locamente enamorada de él, desde el mismo día en que había nacido y le había visto por primera vez. Recordé la boda de Rachel y Paul y lo que sentí cuando me vi en el altar junto a Jake. Sí, nuestro vínculo era irrompible, pero, aún así, quería casarme con él, quería ser su mujer y que él fuera mi marido. Aunque eso ya fuera dentro de unos años, claro. Jacob me separó y me enjugó las lágrimas con los dedos. Metió la pulsera por mi mano y la volvió a anudar en mi muñeca derecha. El nudo se apretó él solo. ―Guau ―dijo, sorprendido. ―Es una pulsera mágica ―le recordé, sonriéndole. ―Ya, pero es que verlo tan directamente… Subí mis brazos a su cuello y me arrimé a él. ―Te quiero, Jacob Black. ―Y yo a ti, Nessie Cullen. ―Llámame Nessie Black ―le susurré en los labios. ―Eso suena muy, pero que muy bien ―murmuró, pasándome su labio inferior por los míos―. Vuélvelo a decir. ―Nessie Black… ―repetí, ya sin aire.

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―Sí, suena genial ―susurró, besándome despacio. Volvió a reposar su espalda en el tronco blanquecino, llevándome con él―. Bueno, ahora ya podemos seguir. ¿Por dónde íbamos…? Me separé de sus labios, me arrastré un poco hacia atrás y comencé a recorrer su pecho con mi boca y mi lengua de nuevo. ―Estaba saboreando tu piel… ―Ah, sí… Y eso me volvía loco… ―Luego, pasaba a tu cuello… ―Eso ya me ponía a cien… ―Y después, iba a hacer esto… Despegué mis labios de su cuello, me volví a arrimar bien a él y me bajé el vestido poco a poco hasta la cintura. Jacob me observó, maravillado. ―Eso ya son palabras mayores, preciosa… Por fin estábamos solos, y teníamos toda la noche por delante, puesto que ya habíamos infringido muchas leyes de mi padre y, llegados a este punto, era una tontería cumplir su horario. Solamente nos acompañaba el sonido de las olas rompiéndose en la orilla, la brisa marina agitando las hojas de los árboles, el chasquido de aquel mágico fuego azul verdoso y el calor, mucho calor. De repente, cuando Jake ya me estaba acariciando la espalda y estaba a punto de hundir su rostro en mi pecho, me asusté y me volví a pegar a su torso ipso facto. ―¿Qué pasa? ―preguntó, extrañado. ―¡Menos mal que te encuentro, tío! ―exclamó Seth, parándose a nuestro lado. No sé la cara que puso Jacob, puesto que yo la tenía fijada a su clavícula, tan roja, que hasta su piel me pareció fría en ese momento. Si lo del otro día en el bosque ya me había parecido vergonzoso, ahora esto. Otro cotilleo más para la manada. Jake me apretó contra su pecho y me tapó con sus brazos. ―¡Maldita sea, Seth! ―bueno, podía imaginarme su semblante perfectamente―. ¡¿Qué narices estás haciendo aquí?! ―gruñó, seguramente sustituyendo el vocablo que iba a utilizar por ese mucho más suave, ya que yo estaba delante―. ¡¿No ves que estamos muy ocupados?! ¡Mejor dicho, como hayas mirado algo, te juro que te despellejo vivo! ―le gritó, estrechándome aún más.

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Me subí el vestido como pude, sin despegarme de él, y reuní el suficiente valor para girar mi rostro rojo, pero enfadadísimo, con el fin de mirar al oportuno de Seth. ―No he visto nada, lo juro ―aseguró, un tanto amilanado, levantando las manos―. He venido porque tengo algo que decirte, y no veas cómo me ha costado encontrarte. He estado dando vueltas por toda la reserva, me he transformado para ver si habías cambiado de fase, me he vuelto a transformar, he ido hasta tu casa… ―¡Bueno, vale ya! ―bufó Jacob―. ¡Suéltalo pronto y ve al grano, estoy muy ocupado! ―No os interrumpiría si no fuera algo importante ―declaró Seth con el semblante serio. Jake también cambió el gesto y se incorporó un poco. ―¿Qué pasa? ¿Es algo de la manada? ¿Ha pasado algo? Me separé de él, mirando a Seth, ahora con preocupación. Entonces, éste bajó sus pupilas de chocolate hasta las mías. ―Es tu padre. Me ha llamado. Jacob y yo nos quedamos inmóviles, mirándole. ―Bah, piérdete Seth ―le exhortó Jake, apoyándose en el tronco otra vez. ―Quiere que vayáis a casa ya, palabras textuales ―siguió su hermano. ―¿Es que ahora eres su recadero? ―le criticó con sarcasmo―. Pues vete a llamarle y dile que en estos momentos no podemos atenderle. ―Alice ha tenido una visión. Nuestras miradas se encontraron con desasosiego y una mueca de pesar se apoderó de nuestros rostros mientras suspirábamos con resignación. Lo que iba a ser una noche perfecta, se había terminado. ―¿Una visión? ¿Te ha dicho de qué? ―interrogué, levantándome. Jacob también se puso en pie y echó arena sobre la hoguera para apagarla. ―No, sólo me ha dicho que vayáis a casa ya, palabras… ―Vale, vale, palabras textuales ―resopló Jake, recogiendo su camisa y mi chaqueta aún mojadas y rebozadas en esa arena gris. Hice lo mismo con la manta, la sacudí y la doblé lo mejor que pude. Jacob la cogió para llevarla y me tomó de la mano. Me percaté de que yo misma iba hecha unos zorros. Mi vestido rojo, al ser de gasa, estaba casi seco gracias al calor de Jacob y la hoguera, pero estaba completamente arrugado y lleno de arena, eso sin mencionar mi pelo. Mientras

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caminábamos hacia el parking, zarandeé mi vestido con brío y después agité mi enredado cabello. Lo dejé cuando vi que todo esfuerzo por mejorar eso era inútil. ―¿Qué habéis hecho? ―se rió Seth, mirándome de arriba abajo―. Parece que vengáis de la selva, como una de esas pelis de Indiana Jones ―luego, se dirigió a Jake―. A ti sólo te falta el sombrero y el látigo. ―Muy gracioso ―contestó éste en tono irónico mientras su amigo se reía. ―Bueno, ya me enteraré cuando patrullemos mañana. Mi rostro se giró súbitamente hacia Jake y le hice un gesto de advertencia. ―Tranquila, me pondré los auriculares ―me aseguró con un cuchicheo. ―¡Uah! ¡El Ferrari de Alice! ―exclamó Seth, acercándose al coche con entusiasmo. Éste abrió la puerta y echó mi asiento hacia delante. ―¿A dónde vas? ―quiso saber Jacob, mosqueado. ―Voy con vosotros ―respondió Seth con un pie ya metido dentro. ―No, no, no. Tu misión acaba aquí ―objetó él con reticencia, guardando la manta en el maletero. ―Y luego dices que no te gusta mandar ―se quejó Seth, saliendo del coche a regañadientes. ―Muérete de la envidia, chaval ―le respondió Jacob, sonriente, subiéndose al Ferrari. Cerré mi puerta y arrancó el coche, haciéndolo rugir un poco para ponerle los dientes largos a su hermano de manada. ―No seas malo, Jake ―le regañé con una risilla. ―Tengo que aprovechar mi momento ―se defendió con su sonrisa burlona, dando marcha atrás―. No creo que pueda volver a coger un Ferrari en mi vida. Me despedí de Seth con la mano mientras Jake pisaba a fondo y salíamos disparados por la carretera de La Push de regreso a mi casa. No me arrepentí de nada de lo que habíamos hecho hasta que pusimos los pies descalzos en mi casa. Me invadió un miedo terrible y apreté los dedos entrelazados de Jake. Mis padres apartaron la vista cuando me vieron, exhalando audiblemente con desaprobación y crítica. Jacob sólo llevaba

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puesto el pantalón y mi vestido era todo un cirio. Menos mal que el resto de mi familia no estaba. ―¿Qué habéis estado haciendo? ―quiso saber mi madre, mirándonos con unos ojos llenos de condena. ―Es mejor que no lo sepas ―suspiró mi padre, irritado, frotándose la frente con la mano. ―¿Dónde están todos? ―pregunté con aires de sospecha―. Alice ha tenido una visión, ¿no? ¿O era una trampa para que viniéramos? ―No, es cierto. Alice ha tenido una visión ―contestó mi padre con el rostro tenso―. Pero antes queríamos hablar con vosotros a solas. ―No tenemos nada de qué hablar ―contesté, enfadada, tirando de Jake para subir a mi habitación. Mi padre se puso frente a nosotros y nos cortó el paso. ―Os habéis comportado como críos ―criticó, cabreado. ―¡¿Cómo habéis podido huir de tu padre?! ―voceó mi madre, furiosa, poniéndose junto a él. ―¡No, ¿cómo ha podido él ir a espiarnos?! ―rebatí. ―No fui a espiaros ―afirmó, indignado―. Fui para protegeros. ―¿Protegernos? ―exhaló Jacob, riéndose con incredulidad mientras negaba con la cabeza. Entonces, se mordió el labio y se puso serio―. Me parece que lo que pasa es que la quieres proteger de mí, ¿no es eso? ―No, Jacob. Ya me he dado cuenta de que eso es imposible, sobre todo después de lo que ha pasado esta noche ―admitió, mirándome con acusación―. El licántropo sigue matando en Seattle y Port Angeles, no lo olvides, por lo que Nahuel también andará cerca. No me hizo falta ni quererlo para ver lo que gritabais en vuestras mentes cuando salíais de casa ―aseveró con desagrado―. Era evidente que tú no ibas a prestar atención a otra cosa. Mi madre se cruzó de brazos, enfadada, mirando hacia otro lado. ―Eso te crees tú ―se defendió Jake. ―Te aseguro que lo sé muy bien ―reiteró mi padre, enojado―. Sólo pensabas en eso, no lo niegues. Hasta ibas preparado. ―Por supuesto, yo siempre llevaré protección, por si acaso surge ―rebatió sin cortarse un pelo―. Así que puedes quedarte tranquilo en eso. Noté el rojo fuego llameando en mi rostro y el rechinamiento de dientes de mi madre.

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―Por lo menos, eres responsable en algo ―exhaló mi padre, rindiéndose a disgusto. ―Si venías para guardarnos las espaldas, ¿por qué no lo dijiste? ―cuestioné a modo de protesta, para cambiar de tema. ―Intenté hacerlo, ¿recuerdas? ―me recordó con tono inculpador―. Pero salisteis huyendo y después me colgaste el teléfono. Mi mente empezó a sufrir un ataque de arrepentimiento y culpabilidad. ―Bueno, fue un malentendido y lo sentimos mucho. ¿Podemos irnos ya? ―preguntó Jacob, cansado. ―No, hay otro tema que os queríamos comentar ―intervino mi madre, agarrando la mano de mi padre. De repente, sus rostros cambiaron. Me recordaron a esos semblantes afligidos y casi atormentados que había visto el otro día. ―¿Qué ocurre? ―interrogué con preocupación. Jacob frunció el ceño para estudiar sus expresiones y apretó mi mano. Mis padres se miraron y mamá le hizo un gesto con la cabeza para que hablara él. ―Nos mudamos ―anunció. Un glaciar gélido recorrió todo mi cuerpo―. Ya no podemos quedarnos aquí por más tiempo, nos han visto demasiado en este pueblo y Carlisle no puede seguir en ese hospital, la gente empieza a sospechar. Además, estamos llamando demasiado la atención de otros vampiros y ponemos en peligro a la gente de Forks y a los lobos, eso sin mencionar a los Vulturis. ―¿Cuándo? ―inquirí, con la mente embarullada de sensaciones y sentimientos. ―Cuando terminemos con el asunto de los Vulturis ―contestó mi madre―. Nos marcharemos a Alaska, quiero retomar mis estudios e ir a la universidad ―empezó a explicar, más relajada y alegre―. Bueno, tu padre también asistirá a las clases conmigo, y puede que tú coincidas con nosotros dentro de dos años, cuando también vayas a la universidad. A lo mejor nos toca en alguna clase juntos, ¿te imaginas? ―se rió―. Tendremos que decir que somos primos. Noté el temblor en la mano de Jacob. Nos apretamos los dedos con tanta fuerza, que nuestras manos se podrían fundir perfectamente. ―Pero yo… no voy a ir… ―Bueno, no importa. Lo que tú quieras ―siguió ella con el mismo tono―. Todavía tienes un año de instituto para pensar en la universidad. Ya

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verás cómo te gusta el instituto de allí, está muy bien. Enseguida harás amigos, estoy segura. La gente de allí… ―Bella ―le interrumpió mi padre, agachando la cabeza―. No la has entendido ―anticipó. ―Yo no voy a ir a Alaska ―afirmé con seguridad―. Me quedo con Jacob en La Push. Mamá levantó el rostro con un movimiento casi imperceptible para mirarme con desconcierto. ―¿Cómo? ¿No vas a venir? Pero nosotros somos tu familia. Mi padre se alzó con asombro, adelantándose a las palabras que mi mente estaba mezclando. No parecía disgustado del todo. ―Jacob me ha pedido que me case con él y he aceptado ―anuncié. ―¿Qué? ―murmuró ella, descompuesta. ―Aunque si no me lo hubiera pedido, me hubiese quedado con él igual ―reconocí abiertamente. ―Bueno, era evidente, al ritmo que vais… ―suspiró mi padre―. En fin, supongo que me pedirás su mano como es debido. ―¿Qué dices, tío? ―se rió Jacob, frunciendo el ceño, alucinado―. Ni que estuviéramos en la Edad Media. ―Está bien, no quiero menospreciar su elección. Pero al menos podías pedirme mi bendición, ¿no? ―le instó con educación. ―Yo no necesito la bendición de nadie ―le contestó, más serio―. Además, te recuerdo que ya me diste tu palabra. ―¿Cuándo? ―preguntamos mamá y yo a la vez, ella con enfado y yo con perplejidad. ―El día que Carlisle nos explicó todo ese rollo de los genes ―aclaró, sonriente―. Me acuerdo perfectamente de nuestra conversación mental. Yo iba a salir tras el licántropo y tú me dijiste que no querías que Nessie se quedara viuda antes de tiempo. Así que te pregunté: No es que me importe, pero, ¿dejarías que se casara conmigo, aunque eso supusiera que tuvierais que renunciar a ella para siempre?, así, con estas palabras ―mi padre suspiró con resignación―. Y tú contestaste que sí. Luego, te pregunté si creías que ella se casaría conmigo, que si creías que ella me quería, y me dijiste que eso no me lo podías decir, que no te estaba permitido. ¿No te acuerdas? Porque yo sí que me acuerdo, perfectamente. Lo tengo todo grabado aquí ―se señaló la cabeza con el dedo―. Después, me diste tu palabra. Como ves, no se me ha olvidado.

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―Siempre me ha asombrado tu increíble memoria, Jacob ―admitió a regañadientes. ―Tengo bastante coco, sí ―respondió él con una amplia sonrisa de satisfacción. ―Entonces, sólo me queda daros la enhorabuena ―nos felicitó, aunque percibí un matiz de amargura por la inminente pérdida de su hija―. Me alegro de que al menos hagas algo bien ―le dijo. ―Hombre, gracias ―le respondió Jacob con sarcasmo. Mi aro de cuero rojizo comenzó a vibrar. Por supuesto, no me fue difícil deducir el por qué. El rostro de mi madre reflejaba con claridad la decepción y la desesperación. Caminaba nerviosa, metiendo la mano entre el pelo. ―¿Cuándo… cuándo os vais a… casar? ―le costó decir la palabra. ―Todavía no tenemos fecha ―admitió mi novio, encogiéndose de hombros―. Puede que dentro de unos años, no sé. En realidad, todo ha sido improvisado. No tenía pensado… Sólo vi un borrón moverse y mamá ya estaba frente a Jake. ―O sea, que se lo has pedido y, ¿ya está? ―desaprobó ella enérgicamente, interrumpiéndole―. ¿No tienes nada planeado? ―No te sigo. ―¿Dónde vais a vivir, Jacob? ―le preguntó con acidez―. ¿Vais a ir a la pequeña casa de Billy? ―Bella ―intentó calmarla papá, cogiéndola del brazo. ―Ya nos buscaremos un sitio ―replicó él, frunciendo el ceño sin comprender. ―¿Y eso es lo que le vas a ofrecer a mi hija? ―le reprochó―. ¿Ese es el futuro que le vas a dar? ―¡Ese es el futuro que yo quiero! ―protesté, alzando la voz. ―¿Ah, sí? ¿Y vais a vivir del aire? ―continuó ella―. Porque para comprar cosas como una casa, hace falta dinero. ―Puedo trabajar en un taller hasta que ahorre lo suficiente para poner mi propio negocio ―alegó Jake, muy acertadamente―. Lo haría rápido, tengo muy buena reputación en La Push, y ya sabes que salimos muy económicos en comida y calefacción ―concluyó con una sonrisa triunfal. El golpe que asistió Jake la dejó un poco K.O. y mamá tuvo que pensar en su próxima embestida. ―¿Y qué pasa con Renesmee? ―siguió al fin―. ¿Va a estar esperándote en casa toda la vida a que llegues de patrullar o de trabajar?

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―Si quiere, trabajaría conmigo en mi taller ―empezó a exponer―. Le he enseñado todo lo que sabe de mecánica, además, se nos da muy bien trabajar juntos, nos compenetramos muy bien. ―¡Sí, me encantaría! ―le miré emocionada, como si ya lo estuviera viendo. ―¿Qué taller? Todavía no lo tienes, Jacob ―quiso hacernos recapitular. ―Estaremos juntos mucho tiempo, nena, será genial ―me dijo con sus ojos centelleantes mientras me agarraba por la cintura, haciendo caso omiso a las palabras de mi madre. ―Sí ―le sonreí, mirando mis adoradas pupilas negras, embobada. Mi cerebro se vació de todo y actuó por su cuenta cuando Jacob acercó su rostro y nuestros labios empezaron a moverse juntos, esa hechizante energía era demasiado fuerte, aunque no pude evitar escuchar el suspiro desesperado de mi madre y el carraspeo de incomodidad paternal. En el momento en que mi cuerpo se pegó al suyo y mi mano se aferró a su pelo, mi pulsera vibró con más insistencia y un brazo pétreo y frío se interpuso para apartarle de mi lado. Jake respingó por ese contacto helado. ―Jacob, ven con nosotros ―le imploró mi madre con impaciencia, arrebatándomelo por los hombros. Mi novio la miró, sin comprender su reacción. Mis pestañas no dejaban de moverse, atónitas. Esto ya me superaba. ―Bella, por favor ―le rogó mi padre, ahora interponiendo él su brazo para separarla de Jacob. ―Si él viene, ella vendrá y no la perderemos ―manifestó con un nudo en la garganta. Mi padre la abrazó y ella hundió el rostro en su torso. Jake volvió a mi lado, me cogió de la mano y nos quedamos mirando la estampa, desconcertados y contrariados. Yo sobre todo, porque mi pulsera vibraba intermitentemente, como con dudas. Los sentimientos encontrados de mi madre debían de estar haciéndola un lío a ella también. No pude evitar sentir lástima por mamá. ―Ya sabíamos que esto iba a pasar ―le recordó mi padre entre susurros―. Era de esperar, sobre todo después de ver que ella también está imprimada. ―Lo sé, pero si él se viene… ―Mamá, mi sitio está con él, y Jake tiene que estar con su manada ―le interrumpí―. Jamás le pediría que dejara a su tribu para irse conmigo. ―Yo lo dejaría todo por ti, tú eres lo primero ―afirmó Jacob.

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―Lo sé. Pero tú eres el Gran Lobo y no puedes abandonar a tu manada, no lo permitiría. Ellos te necesitan, y yo no seré tan feliz en ningún sitio como en La Push. Jacob me sonrió. ―No quiero perderte ―murmuró ella con un hilo de voz. Suspiré y puse los ojos en blanco. ―Venga ya. No hagas un drama de esto ―resoplé―. Podéis venir a vernos siempre que queráis. ¡Por Dios, sois ricos! ―exclamé, harta, alzando mi brazo libre―. Podéis coger un avión cuando se os antoje, nos llamáis y quedamos en algún sitio. No es tan grave, no os vais a Marte, ni nada de eso. Y a La Push también llega Internet, ¿sabéis? Hay una cosa que se llama Chat, Webcam y eso que está muy bien ―dije con ironía para bromear un poco. ―Tiene razón ―secundó mi padre, sonriéndola, mientras la sujetaba por la barbilla―. Podemos venir todos los fines de semana, si quieres. ―Tampoco os paséis, ¿vale? ―reclamó Jake―. Nosotros también queremos nuestros momentos, ¿sabéis? ―¿Era por eso? ¿Por eso teníais esas caras el otro día? ―interrogué con un poco de sorna. Mi madre sonrió un poco, y juraría que la vi algo ruborizada. ―Vaya unos blandengues ―me reí. ―¡Jacob, ¿puedes dejar de recordar eso, por favor?! ―protestó mi padre de repente―. ¡Soy su padre! ―Pues deja de meterte en mi mente ―se quejó éste―. Además, ahora ya no me puedes decir nada, voy a ser su marido. La verdad es que sonaba tan bien. ―¿Qué está pensando? ―quiso saber mi madre, molesta. ―Mejor no te lo digo ―le previno. Luego, se dirigió a Jake con voz áspera―. Todavía no estáis casados, así que por supuesto que puedo. ―Sí, sí, vale ―replicó con pasotismo―. Bueno, ¿podemos hablar de la visión de Alice de una vez? ―resopló para cambiar de tema. ―Primero creo que sería mejor que os ducharais y os cambiarais ―sugirió mi padre―. Tenéis un aspecto horrible. Mientras, yo llamaré a los demás. ―Sí, buena idea ―aprobé con las mejillas encendidas. ―Eso, vamos ―me dijo Jake, sonriente, tirando de mí para subir las escaleras. ―¡Jacob! ―bufó mi padre de nuevo―. ¡Para de una vez!

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CASTIGO
La ducha fue una maravilla. Parecía que me hubiera quitado un kilo de cemento de la cabeza y el cuerpo. Cuando me puse el chándal, me sentí limpia, calentita y cómoda. Salí de mi vestidor y Jacob entraba por la puerta de mi dormitorio con la toalla puesta. Mis ojos actuaron con descaro, ahora ya no había motivo para disimular. ―Se me olvidó coger la ropa ―dijo, pasando al cuartito―. Todavía tengo algo aquí, ¿no? ―Sí ―contesté, asomándome por el marco―. Tienes ahí tus… Mis cuerdas vocales se ahogaron cuando Jacob se quitó la toalla, se secó el pelo y la tiró en el cesto de la ropa sucia. ―¿Qué pasa? ―preguntó, riéndose, al ver mi cara de alelada―. Ya me has visto desnudo. Sí, y en varias ocasiones y situaciones. ―Es que me has pillado desprevenida ―admití, un poco ruborizada, aunque no le quité la vista de encima. ―Perdona, no me di cuenta de que te podías sentir incómoda ―declaró, poniéndose unos pantalones vaqueros cortos―. Estoy tan acostumbrado a que me vean desnudo, que ya ni lo noto. ―Sólo he dicho que me pillaste desprevenida, no que no me guste o me sienta incómoda ―confesé con una sonrisilla, apoyándome en el marco de la puerta. Jacob sonrió. Entonces, reparé en algo en lo que nunca me había parado a pensar. ―¿Y… Leah también te ha visto desnudo? ―quise saber, mordiéndome el labio. ―¿Es que te molesta eso? ―y me miró con su sonrisa torcida. ―Bueno, que otra mujer pueda ver a mi chico desnudo, no es que me haga mucha gracia, la verdad ―reconocí―. Y menos si a esa mujer le gustabas.

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―Hace años que ya no le gusto ―se rió―. Además, ahora tiene novio y te aseguro que está muy enamorada de él. ―Mejor ―se me escapó con una sonrisita un tanto maquiavélica. Su sonrisa se amplió. ―No te preocupes, Leah nos ha visto a todos, está curada de espanto. ―¿Y vosotros también la habéis visto a ella? ―Sí, claro ―se encogió de hombros―. Bueno, ella siempre se esconde, pero ya estamos muy acostumbrados. A estas alturas, ninguno se fija en que es una chica. Es uno más. Aunque procuramos mirar hacia otro lado cuando no le queda otro remedio que cambiar de fase delante nuestro. Por respetar un poco su intimidad y todo eso, ya sabes. ―Pobre Leah ―me compadecí―. No me gustaría estar en su pellejo. Debió de pasarlo fatal al principio. Encima de haber tenido que enfrentarse a la tortura de estar con su antiguo amor, escuchando y compartiendo los pensamientos de ambos, tuvo que soportar las miradas y, en consecuencia, inevitables juicios de los chicos. ―No te preocupes, ahora los tiene a todos a raya ―aseguró, riéndose, mientras se ponía la camiseta. Parecía que me hubiera leído el pensamiento, como siempre. ―¿Ya estás? ¿Podemos bajar? ―Sólo una cosa ―dijo, cogiéndome del brazo. Tiró hacia él, haciéndome entrar en el vestidor, cerró la puerta y me empujó con suavidad para acorralarme contra la misma. Empecé a hiperventilar cuando se pegó a mí―. Sólo quiero besarte antes de bajar ahí abajo ―me susurró con su voz ronca, pegando la frente a la mía. Los coloridos insectos de mi estómago aletearon con ímpetu cuando su abrasador aliento empezó a acariciar mi boca. Frotó su suave y ardiente labio inferior con mucha calma por los míos, cosa que me recordó a nuestro primer beso, y todo mi cuerpo se estremeció; mis pulmones no pudieron evitar soltar un estimulado suspiro. Deslicé la punta de mi lengua con la misma lentitud por sus labios, saboreando y palpando su sedoso tacto, y mis manos empezaron a escalar hasta su cuello para arrojarme a él. ―¡Renesmee, Jacob! ―se oyó bramar a mi padre desde el salón. ―Mierda, estamos vigilados ―se quejó Jake con un murmullo. Dejé sus labios y retiré la cabeza hacia atrás. ―Será mejor que bajemos ―exhalé con resignación.

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Me alegro mucho. ―Ya ves. diez o cincuenta años. cuando nos apetezca ―manifestó. ―Nunca pensé que acabaría emparentada con un perro ―dijo Rosalie. emocionadísima. encogiéndose de hombros. Me congratula que formes parte de nuestra familia. Aunque más bien ella formará parte de la mía ―su sonrisa se amplió aún más. Todavía no lo hemos pensado. secundando los vítores de mi tía. ya cansado de tantas preguntitas―. quien sabe. Vamos a esperar unos cuantos años. lo más seguro es que sea una boda quileute ―entonces. pegando saltitos hacia nosotros. aplaudiendo con entusiasmo. ―Bueno. Mis padres ya habían dado la noticia. de verdad. ―Cincuenta años pasan volando ―afirmó Alice. ―¿Cuántos? ―inquirió ella con expectación. eso sí. chicos ―nos felicitó Carlisle junto a Esme―. sonriendo―. no. ―¡Felicidades. sí. Puede que nos casemos dentro de cinco. ¿no? 436 . Pero. Vamos. creo que por hoy ya me la he jugado bastante ―suscribió en mi mismo tono―. ―Gracias ―contesté con timidez. Rose sonrió mientras negaba con la cabeza y miraba hacia otro lado. Mis padres se limitaron a poner los ojos en blanco. Oh. Jacob y yo nos miramos espantados. El murmullo de voces se hacía más fuerte a medida que bajábamos las escaleras. ¿No? ―me preguntó. pensativa―. ―Todavía no nos vamos a casar ―aclaró Jacob―. me miró inseguro―. La vida da muchas vueltas. ―Pues. ¿Y será una boda quileute en La Push? ―Ya te he dicho que no lo hemos pensado ―resopló Jacob. ―Por supuesto ―le sonreí.―Sí. Me tomó de la mano y salimos del vestidor para dirigirnos al salón. ―Enhorabuena. sonriendo. ―Tenemos que hacer una fiesta para celebrarlo antes de que nos marchemos ―declaró Alice. rubia ―le contestó Jacob con ironía. no sé. El resto de mi familia asintió sonriente. ―Gracias. aunque sea en La Push. Doc ―le respondió Jake. estaremos invitados. hasta que llegamos a la algarabía que se había montado. cielo! ―exclamó Alice.

―Nahuel va a ir a Volterra ―declaró ella―. ―Que estáis juntos ―empezó a explicar mi padre. ¿podemos pasar ya al tema de la visión? Mi familia empezó a ponerse más seria. eso sí lo sé ―siguió mi tía―. él juega con ventaja. Nahuel se lo pondrá en bandeja. mirándome con cautela―. nervioso. ―Quiere vengarse. ―Sí.―Veré lo que puedo hacer dentro de cincuenta años ―suspiró―. Además. apretando los dientes. Jacob puso los ojos en blanco. puesto que Alice no ve el motivo por el que va ni la conversación que mantiene con ellos. lo más seguro es que Aro te haga escoger entre esas dos opciones. Le he visto sacándose un billete de avión y conduciendo hasta allí. no tiene nada que perder ―opinó papá―. sí. ―¿Qué quieres decir? ―quiso saber Jacob. negociar. ―He tenido una visión ―anunció Alice. ―Sabe que hemos descubierto su verdadera personalidad. ―Nos harán chantaje ―afirmó con seguridad―. Conociendo lo cruel que puede llegar a ser. ―Maldito… ―masculló Jake. ―¿O Nessie o mi manada? ¿Es eso? ―Seguramente. No hemos hecho nada malo. Querrán hacer un cambio. enigmática. Jacob apretó mi mano. ―Tenía que haberle matado ―gruñó Jacob. 437 . Sabe todo lo que hablamos de la visita de éstos para llevarse a los lobos y lo más seguro es que lo utilice en nuestra contra. Creemos que quiere ir a hablar con ellos de vosotros. Mi padre cogió aire y lo soltó lentamente. te lo acabo de decir. ―Es raro que Nahuel dejara escapar esas partes de su futuro ―intervino Emmett. Además. Aro no querrá marcharse con las manos vacías y esta es una buena oportunidad para él. Bueno. Los Vulturis no aceptarán que un metamorfo esté con un semivampiro. ―¿A Volterra? Ahí están… ―Los Vulturis ―se me anticipó mi padre con un semblante impenetrable―. piensan igual que Nahuel. creo que lo está haciendo adrede para inquietarnos aún más. ¿qué más? ―azuzó. puedo percibir el sentimiento de venganza en su decisión. ―¿Y qué creéis que les va a decir? ―inquirí con preocupación―. ya lo sabía.

Quiero decir. Por eso tenemos que planear algo. desde luego. indirectamente. apretando más mi mano. Jacob escuchaba la conversación con mucha atención.Se hizo un silencio en la estancia que se prolongó más de lo que me hubiera gustado. ¿No crees que aprovecharán para cortar eso de raíz? ―interrogó Alice―. paseando pensativo. ―Eso no importa. Después de todo. mientras que yo le miraba de vez en cuando para ver la expresión de su rostro. y menos 438 . los dueños y jueces del universo? No pienso dejar ninguna de las dos cosas. ―Yo podría mostrarles lo que descubrí con mi amigo Louis sobre los genes de Nessie ―propuso Carlisle en su habitual tono comedido―. lo harán por los metamorfos ―replicó mi padre. no puedan oponerse a su relación. que a ellos tampoco les gustan las especies nuevas ni únicas. así no podrían alegar nada en contra ―empezó a bosquejar mi progenitor sin dejar de pasear―. así que. nosotros tampoco lo permitiremos. No voy a entregar a mi manada y. ―¿Pero los Vulturis no se opondrán a que Renesmee haya mutado? ―preguntó mi madre. Tal vez si demuestro que ella también es un metamorfo como Jacob. ―Lo sabemos ―asintió papá―. verán que con Jacob ella puede perpetuar su propia especie. ―Necesitaríamos testigos para que estuvieran presentes. ellos no son nadie ―aseguró Jacob finalmente con determinación―. preocupada―. Lo harán por Renesmee. nadie me separará de ella. ha sido algo de la naturaleza ―fundamentó papá―. ―Me remito a lo que he dicho antes ―reiteró mi padre―. Es algo de la naturaleza. Los ojos topacio de mi padre se iluminaron un poco más. Tendremos que llamar a todo el mundo. no pone en peligro nuestro mundo. eso lo juro por mi vida ―garantizó. no ha sido manipulado con ningún fin ni con malicia. Si Carlisle demuestra eso. ―Si Carlisle les enseña la peculiaridad genética de Nessie. Bella tiene razón. No pueden alegar nada en contra. y tendremos que hacerlo bien ―dijo. A los Vulturis les incomoda mucho las especies nuevas y desconocidas. tendríamos esperanzas. ―No creo que vengan para defender a los lobos ―dijo Jasper. Y estamos de acuerdo contigo. ―Ella no ha sido manipulada. ―¿Quién se creen que son. Y ellos siempre están aludiendo a lo natural y a lo antinatural.

asintiendo con la cabeza. como si no hubiera pasado nada. ya lo visto todo el mundo hace seis años. No me fio de la garrapata ni de los vejestorios esos. ―Es una pena que no la puedas ver ―suspiró Alice.delante de testigos. Hasta que Alice no vea algo más. Ahora entendía esas salidas que habían hecho el día de la boda y el domingo siguiente. ―Bueno. se dirigió a Rose―. sin decirme nada. ―Eso me gusta ―dijo Em. Es lo único que podemos hacer ahora. pues eso es todo ―concluyó mi padre―. seguiremos nuestro plan inicial ―aclaró papá―. Renesmee no es desconocida ni peligrosa. ―Estaré atenta ―ratificó ella. ―¿Y si no se rinden? ―preguntó mi madre. ―Llamaré a Louis para que me envíe algunos documentos y pruebas ―declaró mi abuelo. Luego. ―Bueno. ―¿Ya tenéis casa? ―inquirí. Además. Hasta podían haber ido en un vuelo privado. ver casas a su velocidad de vampiro y regresar a medio día. Podían haber ido a Alaska en avión tranquilamente de madrugada. Cayo no estará muy de acuerdo con Aro y podremos servirnos de eso. ―Habrá que tener los ojos bien abiertos ―observó Jasper―. No podrán hacernos nada con el escudo de Bella. ―Tendrías que ver nuestra nueva casa. claro ―caí. ―Nosotros estaremos preparados ―anunció Jacob―. sorprendida―. ¿Nos vamos de caza? Ésta asintió con la cabeza mientras sonreía y se marcharon como balas por la puerta. ―Entonces tendremos que luchar ―declaró mi padre con tensión. La he decorado de maravilla. No nos queda otro remedio que llamar a nuestros aliados para que estén alerta y esperar. 439 . a mí me ha entrado hambre. de las ganas que tengo de una buena lucha ―dijo Emmett con una sonrisa de oreja a oreja. ―Respecto a eso. me ha quedado estupenda. ―Todavía queda por arreglar el tema de los lobos ―manifestó Emmett. Seguramente. tendremos que tratar de convencer a Aro de que no puede ser. Hubo un asentimiento general y todo volvió a la normalidad en un abrir y cerrar de ojos. la única fecha que tenemos es primavera–verano. ¿Pero cuándo la habéis comprado? ―¿Te acuerdas de aquellas excursiones? ―Ah. sonriendo ante la idea. Nessie ―parloteó Alice―.

―Bueno. estaréis en el salón. ―A mi cuarto ―respondí sin comprender.―Puedes mandarme fotos por Internet ―propuse―. iba a ser imposible debatir nada con él. Que seguro que lo hacía. Los fines de semana también los pasaréis aquí. Y también iremos a veros alguna vez. ―De eso nada. y también salieron disparados. estás castigada hasta nuevo aviso ―decretó con dureza. no te preocupes. ―¿Qué es esto? ―protestó Jake. él se marchará a su casa. Cuando te vayas a la cama. ―¿Te vienes un rato a mi habitación antes de que me eche a dormir? ―le pregunté. Y nada de subiros a tu dormitorio los dos solos. ―Podíamos ir con Em y Rose ―intervino Jasper. ―Buena idea ―le respondió ella―. Papá se sentó en el sofá a ver la televisión junto a mi madre. ya habrá más ―aseguró. será estupendo! ―exclamó. Jacob me rodeó con los suyos. oliéndome el pelo. aunque estaba vigilándonos. poniéndose delante. ―Hoy os habéis pasado y no tengo el cuerpo para bromas ―aseguró mi padre con una firmeza que daba miedo. en ese estado. Sabía que. ―Pero… ―Jacob tendrá que traerte directamente a casa en cuanto terminen las clases ―siguió en el mismo tono. Le eché un repaso a Jacob con disimulo y carraspeé. con una cara de piedra que no me gustaba nada. ―Un momento. para estar a solas en un rincón lo más escondido posible. donde pueda veros. Se la correspondí y empezamos a caminar hacia las escaleras. ¿a dónde creéis que vais? ―nos paró mi padre. ―Creo que nuestra gran noche se ha terminado ―cuchicheé. que seguía con el ceño fruncido y boquiabierto. Tienes tiempo de enseñarme hasta el más mínimo detalle. ―Eso no hace falta ni que me lo pidas ―me sonrió. Nos vemos luego ―se despidió mientras ya traspasaban la puerta como fantasmas. silenciando mi protesta y dirigiéndose también a mi novio―. ―Vamos con ellos ―dijo Esme. y tiré de Jacob. hundiendo el rostro en su pecho mientras rodeaba su torso con mis brazos e inhalaba su maravilloso efluvio. Encontré uno bajo la escalera. ―¡Sí. Exhalé. 440 . tirando de mi abuelo para ir tras ellos. cabreada.

diecinueve o setenta? ―se quejó Jake―. riéndome. Ya no le oíamos ninguno de los dos. Además. Ven aquí ―me arrimó más a él y acercó su rostro al mío. ―¡Bueno. húmeda. 441 . Yo no podía sentir otra cosa que no fuera Jacob. ¿cuántos años tenéis. más viva. y movimos nuestras lenguas juntos. encantado. ¡¿Es que no podéis ser menos descarados?! La miré con rabia. esa energía que nos rodeaba y nos atraía el uno hacia el otro como si de un hechizo de hadas se tratase. y subió el volumen de la televisión. Entreabrí más mis labios y conseguí introducir mi lengua en su boca para que jugara con la suya. ―Eso no quiere decir que no te pueda besar ―afirmó. tan sólo vi un borrón que se acercó a nosotros como un tornado. ―El castigo durará siglos. ―Tendremos que hacer que se arrepienta de no dejarnos a solas ―me susurró en los labios. sonreí ante la idea. no obstante. En una milésima de segundo. recreándonos en cada beso. Mi padre se plantó a su lado con la misma rapidez. ―Jacob.Levanté el rostro para mirarle. empezamos a besarnos despacio. ya lo verás ―suspiré―. no va a servir para que le quite el castigo. Nuestros cerebros se habían desconectado de todo y solamente se centraban en los besos. mi aro de cuero vibró fuerte y abrí los ojos al instante. sin poder evitarlo. Jacob fue despegado de mí y mi madre estaba delante de él. dulce. ―¿Qué haces? ―bisbiseé. ¿me oyes? Exhaló. observándome airada. los dos sabíamos que nos estaba escuchando perfectamente y que nos estaba leyendo la mente. Y cada vez se sentía más fuerte. Mi padre no dijo nada. No vamos a poder estar a solas en mucho tiempo. caliente… De repente. más activa. muy despacio. Aún así. Sólo podía notar la energía que emanaba de nosotros y fluía a nuestro alrededor. cuando vio que no le hacíamos caso. cansado. Mi aguda vista ni siquiera pudo captar cómo sucedió. ―Por Dios. ¿No dice que quiere vernos? Pues nos va a ver. Me dejé llevar. ―Estábamos bajo la escalera ―me defendí. ya está bien! ―protestó con una octava más alta de la cuenta―. Sólo ha sido un beso. Él aceptó mi juego. Sabía deliciosa. miró a mi padre con provocación―. Después. no me hace gracia ―habló por fin papá―.

―Jacob. pero quería esperarle en el porche para. ―¡Jacob. Ya estábamos a mediados de marzo. Me duché y me arreglé lo más deprisa que pude. ¿vale? ―Sí. Mi prometido suspiró. y me quedé clavada en el primer escalón. a primera hora. como antes. Mi madre estaba sola. serio. Y tanto. es mejor que te marches ―le recomendó mi padre. y bordeó a mi madre para acercarse a mí. Acercó su rostro y… ―A ver lo que vas a hacer ―le advirtió mi padre con cara de pocos amigos. 442 . Sin embargo. Ya ves que me tengo que ir ―asentí con la cabeza. besándome en la frente. tirante. si no te marchas ahora mismo de esta casa…! Despegó sus labios de los míos para que mi padre no continuara con su amenazadora frase. Mi padre se cercioró de que el Golf ya estaba lo suficientemente lejos como para que Jake no pudiera escuchar nada y se dirigió a mí con su semblante de mármol impoluto. ―Bueno. acariciándolo con el dedo de vez en cuando. sentada en el níveo sofá. cogiéndome de la cintura―. vas a estar castigada mucho tiempo. …empezó a besarme despacio. jovencita. ―Y tú. y mi padre aún no me había levantado el castigo. al ver la imagen que tenía delante. preciosa ―dijo. ―Hasta mañana ―me susurró. fastidiada―. por lo menos. La sostenía con una mano y hacía girar el lobito de madera. mis piernas disminuyeron la velocidad hasta que se pararon en seco. mirando a mi padre―. mirando ensimismada la pulsera que Jacob le había regalado el día de su graduación. Jacob todavía no había llegado. llevaba un mes sin poder saborear bien sus labios. Salí del baño y bajé las escaleras corriendo. ―Hasta mañana ―le sonreí. poder darle un beso de verdad. cabreado. Ésta agachó la cabeza y miró para otro lado. le dedicó una mirada de enfado a mi padre y otra a mi madre. Cuando pasó por su lado. Mañana estaré esperándote aquí abajo ―matizó.

voy a ir haciendo el desayuno. ―Hola. Después. paseando nerviosa. ―Buenos días. Mi reacción fue la de subir unos peldaños y esconderme. teníamos que reprimirnos. ¿Nessie ya está lista? ―Pues. Bells ―saludó él con una sonrisa―. pero con el castigo. Vendrá dentro de un rato. ―¿Este? ―cuestionó Jacob. ―No. ―Vaya porquería de programación ―se quejó sin dejar de hacer zapping―. como aquella vez en el bosque. ―Buenos días ―le sonreí. No me digas que te gusta este concurso. Mi madre se quedó un momento mirando a Jake de reojo. Me sentía tan incómoda y estaba tan desconcertada. mamá guardó la pulsera en el bolsillo de su chaqueta.Estaba tan absorta y abstraída. sonriendo con cara de sorpresa―. ―¿Y Edward? Qué raro que no esté por aquí. espera un poco ―le dijo. todavía no ha bajado ―contestó ella sin dejar de mover las manos. era de anhelo. aunque no pudimos evitar mantener nuestros rostros unidos durante un rato. y se puso de pie. Nuestros labios se acariciaron con un corto beso. La puerta de casa se abrió y Jake entró en el salón. Un rayo de fuego me atravesó de la cabeza a los pies y salí de mi escondite ipso facto. Mamá lo sostuvo por los hombros y no dejó que se levantase. que ni siquiera se dio cuenta de mi presencia en la escalera. lo repasó de arriba abajo de igual modo. ―Tenía algunas cosas que hacer. preciosa ―me susurró en los labios. ―Está muy bien. No me gustaba su mirada. De repente. ―Vaya un rollo ―se burló Jake. Este concurso es bueno. Mi pulsera empezó a vibrar. que apenas se vio un movimiento. ya lo verás ―le contestó ella. lo hizo tan rápido. 443 . sentándose a su lado―. Su estimulante y agitado aliento incitaba a mi boca a que regresara a la suya. Bah. Jacob se sentó en el sofá y cogió el mando a distancia para encender la televisión. sus ojos me vieron y salió despedido del sofá para abrazarme con una sonrisa enorme. mientras se agarraba de su brazo. que no sabía qué hacer. dejando la mano de mi madre colgando en el aire. Mi mano se aferró con tensión en la barandilla. riéndose. Entonces.

―Podía venir con nosotros en el coche. 444 . ―Papá ya está ahí. Era mejor no pensar demasiado en eso. es una mierda ―murmuró. ―Ya casi es primavera ―le comenté. sólo le falta ponernos un cinturón de castidad. a cada cual más cruel y peligroso. ―No te preocupes. al ver el Volkswagen marrón metálico siguiéndonos. Jake aparcó donde solía hacerlo y el coche marrón lo hizo a su lado. Por el camino del sendero. no te enfades ―le calmé. como ya venía siendo habitual. Acabamos el ritual de cada mañana y nos marchamos con rapidez de la casa para subirnos al Golf e irnos al instituto. me fijé en el bosque que lo limitaba. porque esto de no poder darte un beso como es debido. si no hubiera estado sentada. como siempre ―suspiré. ―Tu padre está disfrutando con esto. mirando por mi ventanilla los árboles que ya habían florecido. ―Sí. Me quedé mirándole mientras conducía. mis piernas ya flaqueaban. ―Eso espero. ―Bueno. ya lo verás. ―No lo digas muy alto. que ya comenzaba a ser algo templado. arrimándome a él. pero yo estoy harto de esta chorrada. custodiados por mi padre. pegando su frente a la mía con vehemencia―. por si acaso ―me reí. Parecía tan tranquilo… ¿Cómo podía estarlo? Vale que las manadas fueran muy fuertes. Llevamos un mes con vigilancia.Mamá terminó carraspeando para recordárnoslo. puede que incluso me hubiese tenido que sujetar. y algunos de ellos con dotes que los confería de mucho más poder asesino. A los dos nos costó separarnos. Giré mi manivela y bajé la ventanilla un poco para que me diera el aire. echando una ojeada por el retrovisor―. me invadió una sensación de temor―. pero los Vulturis tenían un enorme ejército de vampiros. No tardamos mucho en llegar al aparcamiento del instituto. De pronto. por el espejo de mi puerta. total ―volvió a resoplar. ―Será mejor que nos pongamos a hacer el desayuno ―volvió a susurrarme en los labios. Jake me cogió de la mano y nos dirigimos a la cocina. Todo saldrá bien. Finalmente. Ya verás cómo me lo quita pronto. Se acerca la fecha… ―murmuré con inquietud. ―No puede tenerme castigada para siempre. ―¿Hasta cuándo piensa tenernos así? ―resopló.

ya es la hora ―respondió mi padre con la misma expresión. sosteniendo la puerta abierta para que yo saliera. tendiéndome la mano para que saliera del coche. cabreado―. ―Sí. pude escuchar y distinguir con total claridad el rugido del motor furioso de Jacob saliendo del instituto. Papá corrió a velocidad humana hasta mi puerta y la abrió. ya lo sabíamos. sí. ―Te estás pasando con este castigo ―le reproché al pasar a su lado. ―¿Qué te pasa ahora? ―protestó con cara de malas pulgas. ―Es que no te imaginas lo mucho que me cuesta ―susurró. y salí del Golf. Papá nos sonreía con malicia debajo de la capucha de su sudadera. cansada. Solamente nos estábamos despidiendo. ―Por supuesto. Caminé enrabietada por el aparcamiento hasta que me reuní con mis amigas y nos metimos en el centro. llevando mi mano a su nuca para acercarle más a mí. irritado. Me vuelves loco. Nessie… ―Jake… ―suspiré entre los besos. mientras empezaba a besarme con brío―. o no me levantará el castigo en la vida ―bisbiseé. sonriente. Desde el vestíbulo. ―Te veo al salir de clase ―exhalé. ―Mejor di que nos ves ―bufó. ¿vale? ―replicó Jacob. mirando a mi padre enfadada.¿No se da cuenta de que lo que está haciendo es contraproducente? Lo único que está consiguiendo es que te desee cada día más. ―Calla. ―Renesmee tiene que entrar en clase. El repiqueteo en el cristal no se hizo esperar nada. ―Ya os habéis despedido bastante ―declaró. Yo también estaré aquí ―afirmó mi padre con su sonrisa. Jacob bajó su ventanilla a regañadientes. Suspiré. 445 .

soy yo. ―Genial ―sonreí―. Libres para estar SOLOS. Tengo que hacer una llamada. Ahora tenía las dos últimas horas de clase libres. ―¿Vas a llamar a Jacob? ―quiso saber Helen con una voz pícara. me dirigí rauda hasta la puerta de la cafetería y salí de ese barullo para llamarle por mi móvil. ―Sí. ―¿Pasa algo? ―preguntó. la verdad. ―No. ―Vengo enseguida ―dije. Tengo las dos últimas clases libres y había pensado… ―Estaré allí ―se me adelantó. ojalá ―suspiré. él hizo lo mismo―. ya me elevaba por los cielos. Bueno. ―¿Diga? Sólo escuchar su voz. Brenda se limitó a mirar hacia otro lado mientras se comía su lechuga sin ganas. ―¿No te acordabas? Hoy es el examen de recuperación del señor Varner ―me empezó a recordar Helen―. sí. ―Jake. hasta luego. ―¿Tu padre te ha levantado el castigo? ―inquirió con entusiasmo.AVISO ―¡¿Lo dices en serio?! ―exclamé. Tampoco la hice mucho caso. levantándome de la mesa―. ―No. Últimamente parecía bastante decaída. Un imprevisto que a mí me venía que ni pintado. Entonces. No tardó mucho en cogerme el teléfono. y resulta que la señora Smith no puede venir. 446 . ya no habría podido evitarlo. Libres para estar con Jacob sin que mi padre pudiera estar al acecho. le ha surgido un imprevisto. ―¿Tú qué crees? ―le contesté con el mismo tono. te veo luego. alarmado. Me daba igual que después de regresar mi padre se enterase de todo. Pero es algo muy bueno ―le informé con alegría. gratamente sorprendida. Es algo un poco menos bueno.

―¿Le dirás que se pase esta noche por el Ocean? ―quiso saber. 447 . ya verás cómo se le pasa. La verdad es que había pasado más de un mes desde que Jacob y yo estábamos juntos. fue ella la que se encaprichó con él sabiendo que estaba loco por ti ―siguió su hermana. era su chico ideal ―afirmó Helen. ―Ha ido al baño ―me contestó Alison. Me senté en mi silla y me metí una patata en la boca. No te preocupes. Sonreí de nuevo y colgué el teléfono. Brenda apareció por la puerta que llevaba a los aseos y se sentó de nuevo en la mesa. ―Sí. ―Sí. toda sonriente. le dio un sorbo a su refresco tan tranquila. Ahora tenía el alma en los pies. aunque se me habían quitado todas las ganas de comer. Las demás se rieron. ―Y yo a ti. mientras que yo me sentía culpable y todo. ―Es por Jacob.―Te quiero ―le susurré muy bajito para que la gente de alrededor no pudiera oírme. ―Se la ve muy baja. pero yo sólo me limité a sonreír por educación. ―¿Ya quedaste con Jacob? ―me preguntó. Mis pies le dieron un puntapié a mi alma y la pusieron de nuevo en su sitio. ―Le pudo más su ego personal y ahora lo está pagando ―declaró Helen. y Brenda seguía decaída. Después. aún así… ―Una cura de humildad de vez en cuando. ―Sí ―le respondí con cautela. ―¿Su chico ideal? Yo… no lo sabía… Si lo llego a saber. ¿no? ―dijo Jennifer. no le viene mal a nadie ―intervino Jennifer―. no hubiera… ―Tú no tienes la culpa ―me interrumpió Alison. Al parecer. las mariposas ya ocupaban todo mi estómago. ¿Sería cierto eso de que era su chico ideal? Y yo restregándoselo en la cara. ―Bueno. Me dirigí casi danzando hasta la mesa para seguir almorzando. dentro de una semana la tendremos tonteando con otro y volverá a ser nuestra Brenda de siempre ―continuó Alison entre risas. ―¿Dónde está Brenda? ―pregunté al ver que no estaba. echándole ketchup a sus patatas fritas.

Finalmente. Entonces. por debajo de mi cazadora. Jacob me arrimó a él y empezó a besarme con entusiasmo. le deseé suerte a Helen y salí por piernas de la clase con las miradas de mis compañeros clavadas en la espalda. pero a mí sólo me quedaba esta hora. Cuando terminamos de almorzar. negando con la cabeza. Parecía que se hubieran liberado de alguna cadena y se movieran con más agilidad al sentirse libres. Nos dirigimos al vehículo y Jacob metió mi mochila en el maletero. Fui guardando las cosas en mi mochila mientras corría a velocidad humana por el pasillo. no me quedó otro remedio que despegar mis labios de los suyos. entre ellos. nos volvimos cada una a sus aulas.―Por supuesto… ―dejé la frase en el aire un segundo con intención― …que no. 448 . Una hora y estaría con Jacob. recogió mi mochila del suelo y me tomó de la mano para caminar juntos. pero él me desvió de ese camino. al oler ya el efluvio de mi chico―. ―¿No vamos en el Golf? ―Allí no se puede ir en coche. llegaremos más rápido si me transformo y me montas. Vamos. El timbre tardó en sonar. me levanté casi a la vez de mi silla. frotando nuestras frentes. Además. Me percaté de las atónitas miradas de los pocos estudiantes que andaban por las afueras del centro. buscando las caricias que habían perdido todo este tiempo de castigo. Sin embargo. Levanté el pie hacia mi puerta. me fijé en que iba descalzo. Helen tenía que hacer el examen de recuperación de Trigonometría después de esta clase. y por fin salí al exterior. ―Sólo tenemos dos horas ―le avisé. Una mano me agarró de la muñeca en la puerta y me llevó hacia un lado. en cuanto lo hizo. como no podía ser de otra manera. algunos de mis compañeros de clase. Tiré la mochila al suelo para rodear su cuello y su espalda con mis manos y lo pegué más a mí. El resto me miró y nos echamos a reír. Él también acarició mi espalda con efusividad. de camino a la calle ―lo cual me costó un triunfo. Se dedicó a poner una mueca mientras le daba un sorbo a su bebida. Mis palmas se movían ansiosas. Se separó de mi cuerpo. ―Conozco un sitio al que podemos ir ―murmuró―. aunque bastante me importaban en ese momento. con desgana.

No sé cuánto tiempo tardamos. Me bajé de su lomo y me quedé observando la estampa. Una vez que nos adentramos. Se anudó la ropa a la fina cinta de cuero de su tobillo y mi novio se convirtió en mi lobo. esto es precioso! ―exclamé al ver el paisaje. estábamos volando. delimitada por un gran lago que reflejaba las montañas de Olympic con el bosque que había en sus faldas y el cielo medio descubierto. ya como humano. y se podía escuchar el murmullo del agua de un riachuelo cercano. y me rodeó con sus brazos. por el bosque. cayéndome sentada en su lomo. Esta vez. En un latido de corazón. Jacob se colocó detrás de mí. a mí me pareció muy poco. Jacob redujo la velocidad y siguió al trote. ―¿Te gusta? ―murmuró en mi pelo. la pradera estaba envuelta por el sonido de los grillos y la dulce fragancia de las flores. donde predominaban más las rocas. boquiabierta.Salimos del instituto y de las vistas curiosas de la gente y nos encaminamos al bosque de las proximidades. ¿Cómo sabías de este sitio? 449 . Se sacudió un poco y se echó en el suelo para que me subiera. aunque tampoco le presté demasiada atención. El lago estaba lleno de vida. ―Me encanta ―admití―. Mis ojos se quedaron clavados en su cuerpo. di un paso atrás para coger impulso y brinqué sobre él. como si hiciera siglos que no lo hubieran ojeado. Me di la vuelta para mirarle y mis brazos se alzaron para envolver su cuello. Llegamos a una zona menos boscosa. Todo rebosaba paz y tranquilidad. Jacob empezó a desnudarse. Mi lobo se rió con satisfacción y se agachó para echarse sobre la hierba. Los pájaros cantaban alegremente desde los árboles que habíamos dejado atrás. Había bandadas de diferentes aves migratorias chapoteando sobre el agua. ―¡Jake. Jacob se rió con su risa lupina y se incorporó cuando terminé de aferrarme bien a su pelo. Tenía bastante con disfrutar de la enorme sensación de libertad que me invadía y de sentir la adrenalina quemándome las venas. Ni siquiera me daba tiempo a ver por dónde íbamos. explotando delante de mí. y salimos a una despejada pradera con una verde hierba llena de flores silvestres. casi literalmente. seguramente acababan de terminar su viaje hasta estas tierras con el fin de procrear en esta casi entrada primavera. dada la increíble velocidad.

―Lo encontré cuando volvía de perseguir al licántropo hasta las montañas aquella vez. ―Muy graciosa ―dijo con retintín. ―¿Y me lo dices tú? ―me susurró con una sonrisa. dejando que mis pupilas lo observaran bien. Hubo una temporada que no hacías otra cosa. A todas las crías siempre les llama la atención eso. Levanté la mirada para fijarla con determinación y deseo en sus ojos y mi palma ascendió por su pecho y su cuello para posarse en su mejilla. arrastrándosela hacia arriba. Anudé la corona y se la puse en la cabeza. me quité la cazadora de pana y me puse a trabajar con ellas. Cogí unas cuantas flores por el camino. ―Te queda mucho mejor a ti ―murmuró. caldeando todo mi cuerpo. lo mucho que ansiaba que me hiciera suya 450 . Lo que más me gustó fue la corona que llevaba ella. Solté su boca para quitarle la camiseta. cuando hacía coronas de flores? ―le pregunté mientras pasaba la corola de una flor por el fino y largo tallo de otra. ―Estás muy guapo ―me reí con una risilla. Le mostré lo mucho que le deseaba. Mis mariposas ya no podían dar más de sí. pasando las flores rápidamente por el tallo―. ―Ya me lo imaginaba yo ―sonrió―. clavándome sus intensos y brillantes ojos negros. Saciamos un poco nuestra sed y nos separamos para dar un paseo por la pradera bajo aquel inusitado sol que había que aprovechar. quitándosela. pasando mis dedos por su torso. Mi corazón empezó a bombear la sangre a toda mecha cuando acercó su rostro al mío lentamente y lo pegó para besarme con calma. Me la colocó en la mía y se quedó mirándome embobado. ―Eres tan perfecto ―revelé con un murmullo. y acaricié su pecho con las dos manos. ―Fue por la boda de Sam y Emily ―confesé. ―Vaya si me acuerdo ―contestó―. ―¿Te acuerdas hace unos años. nos sentamos sobre la hierba. ―Pues es un sitio precioso ―susurré. Su aliento era más tórrido que nunca y consiguió abrirse paso por mi faringe hasta que llegó hasta mi estómago. Casi dejas el bosque sin flores. llevando mis labios a los suyos para que bebieran un rato.

así como las del bosque a nuestras espaldas y el que descansaba en las faldas de las lejanas montañas. mientras mis ojos le reclamaban y los suyos ya me respondían. Teníamos que haber esperado un poco más. pero había diferencias entre ellos.completamente. ―Vaya. era delgado y nervudo. Tan sólo me dio tiempo a notar las primeras convulsiones de su cuerpo. era bastante fuerte y su rostro perfecto esbozaba una sonrisa arrogante. eso sí. Me retiré hacia atrás. y su mano se deslizó por mi torso para desabrochar los botones de mi blusa. vaya. ―Qué pena. No me hacía falta escucharlo. me quité la corona de flores y me puse en pie. El moreno tenía una media melena que le llegaba hasta la barbilla. y Jacob se giró para mirar. Su semblante no mostraba ningún tipo de expresión. asustada. Comenzó a besarme sin prisa. todo lo que le amaba. Jacob jadeó al sentir la fuerza de mis pensamientos y pegó su frente a la mía. entrelazando con ímpetu y empeño nuestros ansiosos labios. y arrugó el hocico para mostrar su implacable dentadura mientras su garganta soltaba un rugido estremecedor que hizo eco en la cordillera rocosa y provocó que las aves del lago salieran espantadas hacia el cielo. parecía una estatua. bajando los párpados. tras una explosión que dejó sus pantalones hechos jirones encima de mis piernas. aunque esta vez tocando por fin su ardiente y tersa piel. El pelirrojo llevaba el pelo muy corto y en punta. Retiré la mano de sus labios y me tumbé en el mantón de hierba y flores a esperarle. Nuestros labios pasaron a moverse con más pasión. que no apartaba de nosotros. jadeando con intensidad. sabía que él sentía exactamente lo mismo que yo. Uno era moreno y el otro pelirrojo. Enguerrand. No se hizo esperar y se inclinó sobre mí. Mi colosal lobo rojizo se agazapó hacia delante. Dejamos de besarnos. ¿qué te parece? ―intervino una voz desconocida. deslicé la mano y posé los dedos sobre su boca. tal vez hubiéramos tenido un buen espectáculo ―se lamentó el vampiro 451 . sin brillo alguno. Cuando tomó aire para hablar. Mis palmas se arrastraron por su espalda con avidez y continuaron lo que empezaron en la salida del instituto. al ver a los dos vampiros. la cual estaba rodeada por una cuidada perilla. y tenía una mirada fría. Los dos vampiros nos miraban con sus ojos color escarlata. en la retaguardia de mi Gran Lobo. sobresaltados. Jake se incorporó de un salto y se cayó a cuatro patas en su forma lobuna. protegiéndome.

―No me acuerdo. Su compañero ni siquiera le miró.moreno con su voz clara y perfecta de antes y un acento marcadamente francés. Me abroché con rapidez los botones que le había dado tiempo a desabrochar a Jake. han pasado muchas visitas por esa casa y yo era muy pequeña ―admití con sobriedad. El rugido de Jacob volvió a retumbar en las montañas y comenzó a moverse nerviosamente de lado a lado. Alice y mi padre tenían razón. Jacob volvió a rugir con rabia. Su rostro marmóreo. Le observé durante unos segundos. ―Renesmee. Eres realmente descomunal. ―Resulta que eras tú. la verdad. el más grande. ―Soy Moïse. Mi respiración quiso acelerarse. impoluto. Me da mucha pena. el chico que siempre estaba con la niña. ―No. aunque no lograba conectarlo en mi memoria. ―¿Quiénes sois? ¿Qué queréis? ―interrogué lo más firme que fui capaz. 452 . Nahuel ya había visitado a los Vulturis y les había hablado de nosotros dos. El movimiento de Jake terminó y se colocó en su posición inicial. fingiendo decepción. La mía se había quedado de piedra―. Es increíble lo bien que has madurado ―afirmó. bajando la mirada mientras tragaba saliva. simulando desconsuelo―. pero fui capaz de controlarla. me sonaba de algo. estuve en tu casa hace algunos años. los Cullen me acogisteis bien los días que estuve en vuestra casa ―suspiró intencionadamente alto. Un híbrido como tú con un metamorfo ―negó con la cabeza. ¿no te acuerdas de mí? ―me preguntó ese vampiro. Me habían dicho que el líder de los lobos como caballos era enorme. Aro va a estar muy decepcionado. Nunca comprendí vuestra filosofía de vida. sin moverse ni un ápice de su posición y actitud amenazadora. ahora entiendo que mi maestro esté tan interesado en ti. ―Bueno. emitiendo amenazantes gruñidos y resollando furioso. no obstante. en realidad. le tenía aprecio a tu familia. eso no importa. dirigiéndose a Jake―. Renesmee. pero he de reconocer que me he quedado impresionado ―dijo el mismo. Hemos venido a comprobar si lo que dice ese mediovampiro es verdad ―su sonrisa desapareció de repente y su cara adoptó una mueca de nostalgia.

pero Jacob volvía a cojear. ―Sí ―sonrió con unos dientes blancos como la cal―. fue tan rápido. horrorizada. No. Caí sobre la hierba y rodé dos vueltas sobre mí misma. mis pupilas cambiaron de posición para controlar al vampiro pelirrojo. estaba completamente quieto y observaba la pugna con suma atención. ―Ríndete. Acabaré llevándote ante Aro y después saciaré mi sed con ella ―sus ojos color escarlata me miraron sedientos―. llevándose la mano a su muñeca. El vampiro se retiró hacia atrás. se me hace la boca agua… Jacob prorrumpió otro rugido estremecedor y se envaró. aunque seguía fintando su ataque. Mi cara se levantó de sopetón. ¿Y yo? ¿Tenía que quedarme de brazos cruzados mientras atacaban a mi lobo? Jacob estaba herido y querían llevárselo delante de mis narices. los rugidos y los chasquidos de su mandíbula al cerrarse con furia chocaban con las montañas y eran ensordecedores. imperturbables. lobo ―le exhortó Moïse con una voz de ultratumba mientras echaba su labio hacia atrás―. Mi Gran Lobo se abalanzó hacia el vampiro y éste hizo lo mismo. sus ojos subieron para clavarse en los de Jacob con extremada agresividad― ¡mascota! Un borrón se lanzó sobre mi lobo. 453 .―¿Os… ha enviado Aro para verificarlo? ―inquirí. Aún así. Jacob caminaba cojo. Durante un fugaz segundo. No puedes hacer nada. que ni siquiera me dio tiempo a asustarme. agazapándose con sus cuatro patas ya perfectas. él seguía luchando. Me invadió el terror cuando. pelearía por mí hasta la muerte. con esos ojos fríos y secos. cuando escuché el crujido de un hueso y el lamento ahogado de mi lobo. Se enzarzaron en una enérgica pelea en la que el vampiro trataba de romperle otro hueso y Jacob intentaba clavarle sus fauces en algún miembro para arrancárselo del cuerpo. y para llevarnos a tu… ―chasqueó los dedos como pensando. De pronto. se movía a tres patas. protegiéndome en todo momento. Mi instinto me hizo levantarme de un salto para buscarle. No se movía de su sitio. entre ese caos. y esta vez era más pronunciadamente. Sólo con olerla. Jacob consiguió esquivarle y me empujó con su enorme cabeza para apartarme. escuché otros crujidos y un alarido mezclado con otro lamento lupino.

El vampiro volvió a quedarse frente a nosotros. Le di una patada con furia. mientras Jacob saltaba hacia él para derribarlo. en el que tuve que girar en el aire porque había calculado mal. Mis manos ya temblorosas se me cerraron en puños. Mi caja torácica sacó el aire con fuerza y el rugido que salió me raspó la garganta. Un sentimiento parecido a la cólera y a la ira se apoderó de mí y pude sentir con total claridad cómo mi espalda y todo mi cuerpo era arrasado por una lengua de candente lava. Por Dios. Nadie iba a separarnos jamás. Escuché un zumbido en mi cabeza que me extrañó. 454 . de lo potente que me salió. ¿Nessie?. nadie iba a tocarle otro pelo más. moviéndose hacia los lados. que lo sentí escaparse como una lija. Moïse giró el rostro con desconcierto para mirarme. Mis venas y arterias se quemaban de lo gélida que ya era mi sangre en un abrir y cerrar de ojos. gritó. Mi corazón apenas bombeaba y mis músculos se volvieron duros como el acero. que me restallaron las falanges de los dedos. Jake. antes tendrían que acabar conmigo. tan apretados. pero no le hice caso. Lucharía junto a Jacob con uñas y dientes. ¡No le quites ojo!. Mi rostro se giró repentinamente para mirar a Jacob boquiabierta. sin levantar siquiera un dedo. El pelirrojo seguía con su perdida mirada clavada en nosotros. El vampiro consiguió apartarse con rapidez y mi lobo aterrizó en el suelo sin problemas.La mano de Moïse yacía en el suelo a mi lado y continuaba moviéndose. No se lo llevarían nunca. buscando un hueco para atacar. A mi cerebro no le hizo falta dar ninguna orden para que mi labio superior dejara ver mi severa dentadura. De un salto. Me volví hacia Moïse y esquivé el puñetazo que tenía preparado para mí. escuché en mi mente. no se lo llevarían. pero a ellos también les costaría la vida. moviéndose lentamente hacia un lado. Algo saltó dentro de mi cerebro. ―¿Qué es esto? ―se burló Moïse. alejándola de su dueño. un interruptor que ponía en marcha mis sentimientos más sádicos. me planté al lado de mi lobo para protegerle mientras terminaba de curarse. curvando mi columna vertebral y mi cabeza hacia atrás con más elasticidad de la normal. a la vez que fintaba con mi labio retirado. tanto. pensé. cúrate pronto. No.

No tenemos tiempo de charlas ni de explicaciones. me volví a sobresaltar. No puedo evitarlo. contestó Jacob. Sí. todos alucinados. ¿Seth?. ¿por qué demonios te has transformado?. Estaremos por aquí. guapísima?. pregunté. vigilando a Moïse. le dijo Leah. Lo sé. De repente. creo que fue porque estabas en apuros. No hace falta que vengáis. ¿Cuándo vienes por la Push?. ―No tengo por qué darte explicaciones ―le contesté con un siseo. ¿Qué está pasando. inquirió Leah. me saludó Shubael. esto es muy raro. Jake. aunque enseguida comprendí que se debía a que mi olfato estaba todavía más desarrollado y que era mi falta de costumbre. ¿recuerdas? Además. ¿Nessie? ¿Eres tú? Podía imaginarme la cara de Seth con sus ojos tan abiertos como los míos. pero ahora no tenemos tiempo para pensar en ello. ¿Cómo estás. De momento. balbuceé. Entonces. ¿Ya estás bien?. Jake?. ya os aviso si os necesito. ¿me oyes? ¿Cómo va?. se sorprendió Embry.Jake. bien. Una algarabía de voces de diferentes miembros de la manada de Jacob empezó a mezclarse en mi cerebro. ¡Es Nessie!. nena. Voy a volver a desconectarme. puedo… puedo oírte…. exclamó Isaac. aunque estaría mejor si no te hubieras metido en esto. Buena respuesta. gruñó. Mi lobo protestó con un gañido en voz alta. arrugando la nariz. Aunque hueles diferente ―afirmó. le pregunté. como murmullos lejanos. Yo también arrugué la nariz ante su olor. ¿Era eso el zumbido que escuchaba en mi cabeza? 455 . Me extrañó. ―¿No eras un híbrido de vampiro y humana? ¿Por qué ahora pareces un vampiro? ―quiso saber Moïse―. perpleja. quiso saber Quil. escuché que preguntaba otra voz. Os lo contaré todo más tarde. las voces se oyeron más bajas. ¿Cómo es que podemos oírte?.

Tan pronto como escuché su último pensamiento. Solamente se limita a mirar. dedícate a protegerte y defenderte. Va a desplazarse en zigzag. y así lo hice. ¿Ves a la sanguijuela con el pelo de zanahoria?. ni siquiera te tocará. tranquila. Moïse hizo un movimiento en zigzag a una velocidad vertiginosa. ¡Salta!. ―Él no se va a mover de aquí. me ordenó Jacob con firmeza. Tendremos que estar muy alerta. El vampiro moreno fintó hacia su derecha y nosotros hicimos lo propio. jamás había saltado tan alto.―Es mejor que no os resistáis ―nos advirtió Moïse―. que aunque todo 456 . Todo saldrá bien. me señaló Jacob. a ti te falta una mano y yo estoy entero. Yo aprovecharé su distracción para quitártelo de encima. y se lanzó hacia mí como una bala. Sin saber por qué. parece un robot. que no hubiera podido ver si no fuera un vampiro casi completo. replicó Jacob mentalmente con enfado. te lo aseguro ―le garanticé. pero no tiene cabeza para la lucha. La percepción de mi visión en mi estado de vampiro era tal. Fíjate en la posición de sus pies. no sabemos a quién va a atacar. Sí. Aro nos pidió que le lleváramos al líder de los lobos en buenas condiciones. Sé que le has dado una buena sorpresa y está deseando medir sus fuerzas contigo. pero lo más seguro es que sea a ti. me indicó. apretando los dientes. Se limita a atacar sin control y sin miras. ¿Cómo lo sabes? Este chupasangres es fuerte. mi cuerpo lo sintió y respondió a su sobrecogedora voz de Alfa. Mis rodillas se doblaron y lanzaron a mi cuerpo hacia arriba como si de un muelle me tratase. no quiero hacer un escarnio. Moïse siseó y retiró su labio hacia atrás. Tragué saliva. No es como Jasper o tu padre. No se ha movido ni ha hablado en ningún momento. ¿Crees que es más peligroso que este? No lo sé. ¿Y si es al revés? Será a ti. ni siquiera se molesta en disimular. respondió con seguridad. no usa ninguna estrategia. Tú no te preocupes. Estate atenta. Puedo adivinar todos sus movimientos. ya me he dado cuenta. De momento.

Jake cayó tumbado en el terreno. Agarró el brazo del vampiro con la boca y lo lanzó al lago con un meneo de cabeza. le pegué una patada con una de las llaves que mi padre me había enseñado. ―¡Jake! ―chillé.ocurría a una velocidad de vértigo. podía apreciar cada movimiento con total claridad. Mi ira explotó como si de un volcán se tratase y mi garganta emitió otro rugido raspante y abrasador. bromeó. luego igual tienes que darme un masaje. Mi cuerpo comenzó a descender y. incorporándose de nuevo. llevándose su brazo a su paso. el vampiro se incorporó y saltó hacia Jacob. aunque consiguió esquivarlo un poco. desplazándose varios metros de donde yo estaba. lo pensé. Eso es “bastardo”. Corrí hacia el vampiro con cólera y. para apartarle de mi lobo. me dijo Jacob. 457 . Guau. quiso saber mi lobo. debí de heredarlo de mi padre. Mientras me parecía estar suspendida en el aire. esta vez en voz alta. Nessie. cuidado!. Me has dado miedo hasta mí. se llevó la mano a lo que quedaba de extremidad. acercándose a nosotros. el vampiro le propinó una durísima patada en el costado y. ¿Qué me ha llamado?. un poco aliviada por mi desahogo. Pero no le dio tiempo. Una vez que mis pies tocaron tierra. ¡Puaj!. un tanto ofendido. Jacob se colocó a mi lado y le miré por el rabillo del ojo para comprobar que eso era así. le contesté. Sí. solamente me fracturó una costilla. ―¡Bâtard! ―le chilló el vampiro. puesto que era más rápido que pronunciarlo. Por suerte. ¡Jacob. pero sí. Moïse no se lo esperaba y salió despedido hacia un lado. ¿Estás bien? Bueno. con un giro inusitadamente vertiginoso. en francés. El sentimiento de su dolor se me clavó en el pecho y casi me pongo a gemir como él. mientras su mente profería todo un rosario de palabrotas y maldiciones. estoy recuperado. que ya se estaba levantando. no sabía que peleabas tan bien. cuando estaba a punto de echarme a reír. exclamó con un respingo. El alarido del vampiro fue atronador. miré hacia abajo y vi cómo mi Gran Lobo se arrojaba con ferocidad sobre el distraído Moïse. aunque sin quitarle ojo al vampiro. encogiéndose de dolor. Ahora el que se cayó al suelo con la mano que le quedaba en las costillas era él. que todavía estaba aterrizando en el suelo.

No… no sé por qué lo he dicho. Me ha salido así. este era más peligroso que su compañero. vivos. Después. y nos miraban con una dureza. me dijo Jake. le hizo una señal con la cabeza y se retiró. 458 . el rostro de este vampiro se giró con precipitación hacia Moïse. confesé. inquirí. preguntó Jake. nena. sin duda. ―No te creas que se ha terminado. ha sido una respuesta instintiva. Esto sólo ha sido un aviso. a la espera. te daría un beso ahora mismo. Sí. sorprendida. con lo que teníamos encima? ―¡Tu macho! ―repitió el vampiro con desagrado―. que no te de vergüenza admitirlo. ¿Tu macho?. echando a correr por la pradera hasta que desapareció entre los árboles. Los gruñidos de Jacob se oyeron más altos. Renesmee! ―voceó Moïse mientras respiraba enfurecido―. que dejó mi cuerpo todavía más helado.Qué lista es mi chica. Mi Gran Lobo y yo nos agazapamos. Mi Gran Lobo se reclinó aún más y prorrumpió otro rugido de esos que hacía temblar hasta la nieve de las montañas. Estate atenta. Casi podía imaginarme su sonrisa torcida. emitiendo unos amenazantes gruñidos. me hubiera puesto roja como el fuego. lobo ―amenazó Moïse con resquemor― . De pronto. Eso le encantará a Aro. ¿Se van?. Si no fuera porque casi era un vampiro. ¡Es una pena que des la vida por tu mascota! ―¡Es mi macho! ―escupió mi boca con furia. De repente. los ojos del vampiro pelirrojo cambiaron totalmente. Eso parece. Claro que soy tu macho. Bueno. gratamente sorprendido. El vampiro pelirrojo por fin se movió. Volveremos a por ti y yo terminaré saciando mi sed con tu… hembra. ¿Cómo podía estar tan tranquilo. Jacob se inclinó de nuevo hacia delante y le mostró su poderosa y letal dentadura. ―¡Te vas a arrepentir de esto. Ahora eran brillantes. Si no fuera un lobo. rojos.

¿No vamos a seguirles?. De acuerdo. chicos.El vampiro nos echó una última mirada de odio y se escapó. 459 . El murmullo de voces se volvió a escuchar con total claridad. quise saber. Y las voces se apagaron de nuevo en un murmullo. Ya se ha terminado todo. metiéndose en el agua primero para recuperar su brazo y cogiendo después su mano. Seguid con lo vuestro. se marchó a la velocidad de la luz por donde su compañero. avisó Jacob. respondió Leah.

me la puse y Jacob se echó en el suelo. pero es mejor que guardes energías para la caza. ya. de un ligero y alto salto.GRITOS ¿Seguirles? Tú estás loca. ¿Y qué…? ―¿Y qué hacemos? ―terminé de preguntar en voz alta. Nessie! Esta vez sí que me vas a arrancar el pelo de verdad. ―Lo siento ―le contesté con pesadumbre. me senté sobre su lomo. alejándose de la floreada pradera del lago. ―Sólo es porque casi soy un vampiro. Recogí mi cazadora. Ya veo. Vaya. ¿no tienes sed? ―No. 460 . se rió. se rió. De momento. no pienso ponerte en más peligro. Se alzó y empezó a correr por el bosque. otra vez. En serio. Apoyé la mano en su hombro y. tienes razón ―asentí. pero dentro de un rato la tendrás y paso de ser tu comida otra vez. metiendo los dedos entre su pelambrera para frotarle y aliviarle el tirón―. Mi lobo me empujó con el hocico. sube. Dos horas que teníamos para estar solos. ―Sí. me acordé de que en este estado no me era necesario. Venga. ir a cazar. y nos las habían estropeado. ―Muy gracioso ―contesté con ironía mientras él se reía. ―Oh. Es que no mido bien las fuerzas. sin embargo. ¡Ay. es verdad ―dije al darme cuenta. la próxima vez tendré que coger impulso y brincar de nuevo. tienes que beber sangre para volver a transformarte. Ahora mismo puede que no. Miré hacia atrás para ver el hermoso paisaje por última vez y suspiré para mis adentros. vamos mejorando. Seguro que ahora corres más que yo. Iba a pegar un brinco otra vez.

Tu olor dice: “eh. además. afirmó. Bueno. ―¿Y con las demás chicas también pasa? Ellas no se transforman en nada. Estaba tan absorta luchando con ese licántropo. deslumbrada. Tú tienes mi efluvio porque eres mi hembra. Lo soltaste sin querer. No olía igual que Sam. el instinto lo hizo por ti. pequeña. no tienen el vínculo que tenemos nosotros. perpleja. Por supuesto. hasta el punto de que tienes conductas e instintos lupinos. aparte de que también olías a ese asqueroso licántropo y ya me cegué. Esta es la chica de Jake”. ¿No te das cuenta? ¿No viste cómo arrugó la nariz el chupasangres? Acerqué mi nariz a mi brazo y me olí. Y después. pero luego todo pasó muy rápido y no tuve tiempo de pensar en otra cosa que no fuera salvarte. A mí me pasó algo parecido. Parpadeé. podemos buscar o rastrear a uno de los nuestros casi en cualquier parte. ―Me encanta oler igual que tú ―reconocí. eso de “macho” y “hembra” es un lenguaje muy de lobos. No. ¿Por qué habrá ocurrido esto? Me imagino que será por nuestra conexión. me empecé a sentir tan agotada y tan mal. con sus imprimados. siempre son humanas. sonriente. cuidado. resopló al hilo de mi pensamiento. podía distinguirlos perfectamente. noté que tu olor era diferente. Pues hueles como nosotros. ―La primera vez que me transformé no me di cuenta de mi olor ―desvelé.. casi diciéndomelo a mí misma―. convino. Pues a mí. 461 . ―¿Instintos lupinos? Sí. que ni me enteré. imaginada por mí. La fascinación se hizo cargo de mi cerebro. Los lobos también nos distinguimos y nos identificamos por nuestro olor. ni te imaginas. afirmó con su sonrisa torcida.. abarcando todos los espectros que conformaban su fragancia. Es todavía más fuerte de lo que nos imaginábamos. ni que Seth o Quil. ―Pero si yo me transformo en un vampiro. Mi efluvio tenía exactamente los mismos matices que el de Jacob. claro. ―Huelo igual que tú ―le maticé. ―Se me hace raro que podamos oírnos ―confesé―. Todo es por nuestro vínculo.Ya te digo. Aunque me gusta más tu olor de siempre. Cuando me abrazaste.

te quedaste fuera. cuando me donaste tu sangre. cambiaste de fase para buscarme presas y yo no te escuché. En cambio. y es increíble. tú ya te habías transformado antes que yo. No pude evitar saltar ―mi rostro no podía ocultar la excitación que sentía por dentro―. y ahí va mi teoría: en aquella ocasión. Puedo meter a quien yo quiera. Bueno. así que. y te quedaste fuera. me preguntó. tu alma complementa a la mía y juntas hacen un solo ser. ¿Ves? Eso son instintos y conductas de lobo. mi efluvio tendría que disgustarme. Sonreí. no sabía que podías escuchar mis pensamientos. maravillada. Eres la única que puede hacer eso. recordé otra cosa―. Entonces. ―Lo que me quemaba la nariz era el olor del vampiro. satisfecha. mi olor me encantaba. ¿entiendes? Vale. no el mío ―me revelé a mí misma con sorpresa. Nadie 462 . Aquel día me desconecté automáticamente en cuanto cambié de fase. por eso no te metí conmigo. pero como ya te dije. Verás. tú también. no sabía que podías oírme. ―Sí. supongo que si puedes oírme. y mi círculo siempre estará abierto para ti. no te lo grité con esa intención. sin embargo. ―Claro. Podía haberte dejado entrar después. al crear mi círculo. reconoció. al desconectarme. Siendo casi un vampiro. ¿Cómo es que también funciona conmigo? No tengo ni idea. e inhalé mi propio olor unas cuantas veces más. es cierto. ¿También has sentido mi fuerza de mando?. ―Qué guay ―respondí con una risa. también te afecta mi voz de Alfa. ―¿Y cuando te desconectas? ¿Por qué los demás no pueden oírte y yo sí? Eso es porque yo te dejé conmigo. Era como tener un pañuelo impregnado de la colonia de tu chico. ahora. al transformarte después que yo. exultante. y solamente pasa el que yo quiero que pase. lo hiciste directamente dentro del círculo. Aquella vez en el bosque. como siempre me había encantado el de Jacob. por eso sentí tu voz de Alfa. Claro. Yo estoy dentro. ―¿Y puedes hacer eso? ―le pregunté. esto es como un círculo. Tú y yo estamos vinculados. ―¿Por qué crees que pude oír al resto de la manada? Es por lo mismo. porque estás unida a mí. y como yo estoy conectado con mi manada. siempre tienen que estar unidas.―Sí.

―¿También puedes hacer eso? Al principio no me salía muy bien. Lo peor fue sentir tu dolor. Aún así. ¿Tanto os hieren? Luchar con vampiros no es fácil. ya que no sabía cómo preguntárselo. Bueno. claro. Puedo distinguir sus voces perfectamente.más podría entrar así en mi círculo. Como un roble. aunque no muy convencida. aparte de más numerosos. A lo mejor a mí me pasa lo mismo. Lo bueno es que no se esperan que nosotros también somos muy estratégicos. ―¿Ya estás curado del todo? ―le pregunté. será ―contesté. Lo gradúo a mi gusto. nunca salió el tema. 463 . teniendo el volumen tan bajo? ―utilicé una metáfora. bueno. Menos mal que os curáis tan rápido. admití mentalmente con voz queda. A Jacob le hizo gracia. sólo pudiste quedarte conmigo porque yo te dejé. ―Pues yo no ―admití. Aunque nosotros ya estamos acostumbrados. alucinada. ―Es increíble ―murmuré. al recordar el horrible puntazo en mi pecho. me encantaba galopar en el lomo de Jacob. Eso es porque yo tengo mucha práctica y tú no. No está tan bajo. se excusó. se rió. El bosque pasaba rápidamente. Mi cara no dejaba de asombrarse. Lo más seguro es que fuera porque él era el Gran Lobo y yo no. Desgraciadamente. Sí. ―¿Siempre oyes ese murmullo tan bajo cuando te desconectas? ―quise saber por curiosidad. Me quedé pensando un rato en lo ocurrido y en las voces. ―Sí. pasmada. ¿Por qué lo dices? Bueno. la cosa se complica mucho. Me estoy dando cuenta de que eres un poco “bicho raro”. Es muy útil cuando quiero concentrarme en otras cosas. no lo creo. ―¿Y cómo sabes si te necesitan. la verdad es que eres como una loba en un cuerpo de vampiro. se volvió a reír. bromeó. pero ahora ya le tengo el tranquillo pillado. aunque. aunque ya no me parecía tanto como en mi estado normal. ―Nunca me lo habías contado ―le reproché un poco. eso es lo peor de todo. Son muy rápidos y cuando te toca uno estratégico como Jasper o tu padre.

me lamenté. claro. Ya voy. Qué manera de tragar. que se templaba poco a poco. me recuerda a algo. Empezaba a gustarme esto de pelear. cuestioné. huelo una manada de ciervos por aquí cerca. No esperé a que Jacob se detuviera. ¿entiendes? Ah. Mi extremado sentido del olfato localizó al grupo cérvico de inmediato. Tu cuerpo no está hecho como el nuestro. ya había desatado mis ganas de beber. pero mejor toma esa. lo maté en el acto al clavarle los dientes y partirle el cuello en dos. Nessie. Jake. le respondí con sarcasmo. ya voy. reconocí mientras seguía tragando. sorprendida. se burló. ¿Crees que soy una loba encerrada en un cuerpo de vampiro?. 464 . apresurando el paso. Espera. Pero lo de curarse rápido no funciona en ti porque eso es exclusivo de la morfología lupina. Qué pena. dijo. y tú no dejas de ser un vampiro cuando te transformas. De un acrobático salto. Yo prefiero que no te pongas en peligro. por eso lo decía. respingándose. Va en serio. Me senté para estar más cómoda y Jacob llegó enseguida. escuché en mi mente. Le eché el ojo a uno bien grande y me lancé sin contemplaciones a su yugular. Mi lobo se echó a mi lado a esperar a que terminase mi tentempié. Te sigo. ahora sí que tengo sed. Algo así. El animal ni se dio cuenta de mi ataque. Los demás ciervos se fueron en estampida. la boca ya se me hacía agua. Mis músculos se fueron ablandando paulatinamente y todo mi cuerpo recuperó su estado normal. Ya los veo. Quitando lo de “bicho raro”. Sentí cómo la sangre caldeaba mi estómago. Sí. Nunca se sabe. Sólo oler la sangre próxima. aunque no era tan caliente como la de Jacob y tuve que beber más para que mis células empezaran a llenarse de energía y mi corazón comenzase a bombear con brío mi plasma. aunque reconozco que está bien que sepas luchar. me bajé de su lomo y volé entre los árboles. Ya. Aunque olía muchísimo mejor la que tenía justo debajo.Muchas gracias. lo demás es cierto. Está más rica la tuya.

―Pues primero tendría que ir a tu casa a por ropa ―me avisó con una media sonrisa―. así que estamos pillados por todas partes. ¿recuerdas? Me abarcó con los suyos y me arrimó tanto a él. sentándose a mi lado. y tu familia o tu padre te verían. ¿no te parece? ―afirmó con una sonrisa. que nuestros rostros se unieron. sonriéndole. tu camiseta ―me mordí el labio―. ―Tenemos veinte minutos para llegar al instituto ―le confirmé después de mirar mi reloj. por lo que nos va a pillar seguro. ―Tranquila. ¿no? ―Vaya. Empecé a hiperventilar al notar su ardiente aliento. Para mi desgracia. Se me olvidó cogértela y se quedó en la pradera. ―Jake… ―le llamé con un susurro entre beso y beso. ―Ya no puedo oírte ―me lamenté. ―¿Nos dará tiempo a ir a casa y volver al instituto? ―Lo mejor sería que nos quedáramos en tu casa ―declaró―. tenía que cortar mi entusiasmo. Me dio una serie de besos cortos y dulces a la vez que mis mariposas y mi corazón se aceleraban y se ponían como locos. Yo no puedo entrar en tu casa desnudo. tampoco iba a arreglar nada con ella ―se rió. 465 . Mi lobo se levantó de repente y volvió a transformarse en mi novio delante de mí. Jacob arrimó el hocico para olerme y me lamió la cara con ternura para limpiarme los restos de sangre. No querrás que me plante en tu instituto de esta guisa. que irnos. ―Espera un poco… ―Se nos… hace tarde. Total. ―Mejor así. ―Sí. ―No importa. y seguramente todavía esté allí y no haya ido al instituto. pasando los dedos por la pelambrera de su cuello con el fin de acariciarle. tu padre ya se va a enterar de todo.Dejé caer el ciervo en el suelo y me apoyé en el tronco que tenía detrás. tendrías que hacerlo tú para cogerme la ropa. Por cierto. mientras le rodeaba el cuello con mis brazos―. ―Dime… ―Tenemos… ―otro beso―. llena y saciada. Jacob se despegó de mi boca para mirarme. mucho mejor ―le respondí. te daré muchos más ―murmuró en mis labios. me debes un beso por ser una chica lista. ―¿Qué hora es? ―me preguntó.

y le tiré la ropa. A ninguno de mis tíos les extrañó que Jake fuera descalzo. Salí de mi dormitorio y entré en el baño con sigilo. ―¿A que le queda bien? ―dijo. Se miraron el uno al otro con extrañeza. otra vez tuve que dar un paso atrás para coger impulso. ¿y si vamos a tu casa y te vistes allí? ―se me ocurrió. poniéndose de pie―. La cogió con rapidez y se escondió tras un árbol. ―Sí. tu padre se va a enterar en cuanto pase revista a nuestras mentes. Me paré en el tercer escalón y me giré para mirarla. ―Nessie ―me llamó Rose. y pegué un brinco. 466 . Ese Zanahorio me ha dejado un poco descolocado. abrí la puerta y entré en casa. tendremos que contarles lo de esos chupasangres ―manifestó. tienes razón ―suspiré. Entró tan tranquilo en la estancia y se puso a mi lado. Se quedaron un poco pensativos. ―Da lo mismo. Una vez dentro. riéndose―. ya lo veo ―admití. Tomé aire. me quité la cazadora y cogí unos pantalones y una camiseta de Jacob. Cerré la puerta. ―Hola ―me respondieron. me acerqué a la ventana y la abrí. ―Sí. ―¿Sí? ―¿Ha pasado algo? ¿Dónde está ese… Jacob? ―corrigió a tiempo. Me volví de nuevo y seguí mi trayecto hasta mi dormitorio.―Espera. Pude ver a Jake esperando abajo cuando me asomé. Él estaba viendo un partido en la televisión y ella se pintaba las uñas a su lado. Salí del baño y bajé al salón otra vez. Jake está fuera. ―No. ―Hola ―saludé rápidamente con disimulo mientras me dirigía a las escaleras. ―¿Zanahorio? ¿Ya le has puesto mote? ―me reí mientras cogía su mano y me levantaba. aunque ninguno dijo nada. En el salón solamente estaban Emmett y Rosalie. Jacob volvió a cambiar de fase delante de mí y se echó en el suelo para que le montara. ―Además. tenía libre esta última hora ―medio mentí―. me metí en el vestidor. pero viene ahora. Soy un hacha poniendo motes.

―Bueno. Bueno. expirando nuestros alientos con el mayor mutismo posible. Metí mis manos bajo su camiseta y abandoné su boca para alzarla y dejar su torso libre. cerré la puerta y lo aprisioné contra ella para besarle con efusividad. Me despegué de su boca para hacerle la señal de silencio con el dedo y lo comprendió perfectamente. Caí boca arriba y le ayudé a quitármelos del todo. tendríamos que ser muy silenciosos. ―Nessie… ―intentó llamarme. y subimos las escaleras hasta mi habitación. nosotros nos vamos arriba ―anuncié―. Se apartó de la puerta sin dejar de besarme. En cuanto él entró en el cuarto detrás de mí. Edward y Bella están en su cabaña ―nos desveló con una risilla tonta. pero. ―Sí. todos no. Nuestras bocas volvieron a jadear juntas en silencio cuando se recostó 467 . sacando mis piernas. Emmett estaba demasiado concentrado en el partido y Rosalie estaba muy ocupada con sus uñas. haciéndome caminar hacia atrás mientras llevaba sus manos al botón de mi pantalón para desabrochármelo. antes de que mis mejillas empezaran a traicionarme. aún así. a mí también… ―susurró con ansia. Nuestras bocas volvieron a moverse juntas con pasión. mirando alrededor. aunque sus manos ya se deslizaban por mi espalda con deseo. Me separé de su cuerpo sin dejar sus labios y comencé a desabrocharme la blusa apresuradamente. eso nos lo ponía un poco más fácil. Mi tía sonrió como si supiera más que yo. ―Se han ido todos de caza ―nos aclaró Rose―. sorprendido. me la quité de un bandazo y la tiré en el suelo. Me apreté contra él y seguí recorriendo fervientemente su cuello con mi boca y mi lengua. bajando sus manos hasta mi espalda más baja y atrapando después mis labios con los suyos.―¿Dónde está todo el mundo? ―preguntó mi novio. sus hombros y su nuca. Tengo deberes que hacer y con la tele no me concentro ―mentí. Tiré de Jacob. ―Me da igual… ―ronroneé mientras bajaba mis labios hasta su cuello y mis palmas se volvían locas acariciando su pecho. No teníamos mucho tiempo. ―Tus tíos están abajo ―consiguió musitar antes de que volviera a besarle. Me lo bajó un poco y me impelió hacia la cama.

puede que no fuera capaz de reprimir a mi garganta. y se le quedó una cara de impacto. Mi padre se giró. Pasé mis manos a su pecho y las bajé lentamente hasta el cierre de su pantalón para desabrochárselo. ―¡Jacob. Todo mi ser temblaba de excitación.encima de mí. ¡Voy a entrar! ―¡Sí. Acaricié su espalda con la misma avidez con la que él acarició mis muslos y mis caderas. Lo siento. cabreada e indignada. vístete! Aunque ya te he visto más de lo que quisiera ―refunfuñó con disgusto. Es mi habitación. furioso―. ―¡¿Por qué…?! ―papá enmudeció cuando bajó la mirada a la entrepierna de Jacob. Mi padre traspasó la puerta en cuanto terminé de vestirme. Me dio un beso corto y se incorporó para ponerse en pie. pasándosela por la barbilla. sí! ―protestó. Jake agarró un cojín de mi cama con celeridad y se tapó. Vamos a tener que esperar. y me crucé de brazos. aún respirando con agitación. Jacob y yo nos miramos extrañados. preciosa ―me susurró―. ¡Y Renesmee. y se volvió de nuevo. Se friccionó varias veces contra mí y nuestras bocas y mis manos enloquecieron. quítate ahora mismo de ahí! ―bramó mi padre. llevándose la mano a la cabeza. ―Esto es el colmo ―resoplé. su aliento abrasador y su ardiente lengua contribuían a subir más la temperatura de mi cuerpo ya c