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poesía de hector carreto
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  • El nacimiento de Venus
  • La cierva
  • Inscripción
  • La oveja descarriada
  • Vanidad de vanidades*
  • Las piernas de Hammelin
  • Instantánea
  • Alicia, carta de
  • El Caballo de Trojan
  • Coliseo
  • Nightmare
  • Santa Frígida, Confesión de
  • Honores a Baco
  • Delikatessen
  • Utopía
  • Dark Chocolate
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  • Tentaciones de san Héctor
  • Circus
  • Respuesta de Dios a la confesión de San Héctor
  • Ella
  • Pies
  • La comezón del séptimo año [tentaciones en el cine]
  • Mal de amor
  • La conquista del espacio
  • Miss Universo
  • En la tumba de Helena
  • Los dos Mecenas
  • La rata más vieja
  • Salón de belleza
  • El yerno de Calígula
  • El caballo de Calígula
  • Hombres de bolsillo
  • Relojes
  • Mi poema, esa bestia
  • El ciego
  • El poeta regañado por la musa
  • Palabra de corrector
  • Obras maestras
  • La torre
  • Broche de tinta negra
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  • Alcancía
  • El arca*
  • Cíclope
  • La casa de Allende número cinco
  • Poema del sueño interrumpido
  • Cetrería
  • Habitante de los parques públicos
  • Héctor Carreto / biografía

1

Héctor Carreto
El poeta regañado por la musa
-Antología Antología personal personalBIBLIOTECA DIGITAL DE

AQUILES JULIÁN

Un
Biblioteca Digital

Muestrario de Poesía 67

Coeditores:
MÉXICO
Fernando Ruiz Granados José Solórzano José Eugenio Sánchez

2

ARGENTINA
Mario Alberto Manuel Vásquez Francisco A. Chiroleu Patricia del Carmen Oroño Ángel Balzarino Fernando Sorrentino Claudia Martin Trazar

El poeta regañado por la musa.
Héctor Carreto, México Edición Digital Gratuita distribuida por Internet
Muestrario de Poesía

ESTADOS UNIDOS
José Acosta Aníbal Rosario José Alejandro Peña César Sánchez Beras

ESPAÑA
Henriette Wiese Giulia De Sarlo María Caballero Elena Guichot Teresa Sánchez Carmona Losu Moracho Rocío Parada

67

HONDURAS
Dardo Justino Rodríguez

VENEZUELA
Milagros Hernández Chiliberti Tony Rivera Chávez

URUGUAY
Marta de Arévalo APLA Uruguay

Editor: Aquiles Julián, República Dominicana. Primera edición: Marzo 2011 Santo Domingo, República Dominicana
Muestrario de Poesía es una colección digital gratuita que se envía por la Internet y se dedica a promocionar la obra poética de los grandes creadores, difundiéndola y fomentando nuevos lectores para ella. Los derechos de autor de cada libro pertenecen a quienes han escrito los textos publicados o sus herederos, así como a los traductores y quienes calzan con su firma los artículos. Agradecemos la benevolencia de permitirnos reproducir estos textos para promover e interesar a un mayor número de lectores en la riqueza de la obra del autor al que homenajeamos en la edición.

COLOMBIA
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PERU
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REPÚBLICA DOMINICANA
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Este e-libro es cortesía de:

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EL SALVADOR
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COSTA RICA
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3

Contenido
Héctor Carreto y la utopía de América / Aquiles Julián El nacimiento de Venus La cierva Inscripción La oveja descarriada Vanidad de vanidades Las piernas de Hammelin Instantánea Alicia, Carta de El caballo de Trojan Coliseo Nightmare San Frígida, Confesión de Honores a Baco Delikatessen Utopía Dark chocolate Ebriedad A un empleado Tentaciones de san Héctor Circus Respuesta de Dios a la confesión de san Héctor Ella Pies La comezón del séptimo año (tentaciones en el cine) Mal de amor La conquista del espacio Miss Universo En la tumba de Helena 5 10 11 12 13 15 16 18 19 20 21 22 23 24 25 27 28 29 30 31 32 33 35 36 37 39 40 42 43

4 Los dos Mecenas La rata más vieja Salón de belleza El yerno de Calígula El caballo de Calígula Hombres de bolsillo Relojes Mi poema. Carreto Héctor Carreto / Carmen Morán Rodríguez Coliseo. esa bestia El ciego ¿Volver a Ítaca? (fragmentos) El poeta regañado por la musa Palabra de corrector Obras maestras La torre La edad de oro (Renoir) Broche de tinta negra Mitología Café de chinos Alcancía El arca Cíclope La casa de Allende número cinco Poema del sueño interrumpido Cetrería Habitante de los parques públicos Decálogo y medio (consejos para un poeta que empieza) / H. una voz interior / Norma Salazar Héctor Carreto / biografía 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 61 63 64 65 67 69 71 72 73 74 75 76 78 83 85 88 91 105 110 .

Y disgustados por el mensaje. hondonadas.… En cada latitud hay tesoros aguardando. sobre la barbarie interior. A Fernando lo conocí vía ese surtidor esplendoroso de poesía y amistad que es nuestro Alexis Gómez Rosa. Alguien me hizo la anécdota de un bien pensante que dijo que él creía en la unidad latinoamericana hasta que viajó por varios de nuestros países y constató los profundos odios y animadversiones que separaban a cada país de sus vecinos. Y todo para vergüenza nuestra. Es increíble cuánto nos ignoramos.” Pedro Henríquez Ureña Nuestra ignorancia nos mantiene repitiendo los mismos nombres. Ensanchemos el campo espiritual: demos el alfabeto a todos los hombres. Y sin embargo. selvas. inútiles.5 Héctor Carreto y la utopía de América Por Aquiles Julián “Si el espíritu ha triunfado. en ambos renglones grande y generoso. el sano interés. Debo mucho a la amistad y a la generosidad de escritores escritores amigos. El espejo de los demás nos refleja y no nos gusta lo que vemos. Un cambio en la actitud. cuánto perdemos por no aceptarnos y valorarnos. epítetos. una fructífera colaboración. descalificaciones. y el asombro nos invade. y a veces a una región de la o otra tra en el mismo país. No nos deslumbre el poder ajeno: el poder es siempre efímero. y destaco hoy a uno en particular. demos a cada uno de los instrumentos mejores para trabajar en bien de todos. no cabe temer que lo rinda la barbarie de afuera. hacia nuestra utopía. . odios innecesarios. de México.… rgo. Y con él he mantenido en estos años en que Muestrario de Poesía ha ido engrosando su nómina de poetas publicados digitalmente digitalmente y compartidos gratuitamente con lectores de los cinco continentes. ign cuánto nos desconocemos. Motes. Y de él me llega el aporte de este libro del poeta mexicano Héctor Carreto. avancemos. voz mayor de la poesía dominicana y latinoamericana. en fin. No sólo las altas crestas. Fernando rnando Ruiz Granados. también están otros componentes del paisaje sin los que aquellas no serían ni explicables ni justificables. en nuestra América. matamos al mensajero. suicidas. tapiada la santa curiosidad. en asomarnos a las planicies. esforcémonos onos por acercarnos a la justicia social y a la libertad verdadera. montañas y valles de cualquier literatura nacional vecina. Es un apasionado poeta y promotor cultural.

lenguas y tiempos para instalar una bandera única: la cultura. bajo la máscaras del tiempo. El poeta nos recuerda que nada es perenne. ilesa. pero que la poesía permanece. poeta al igual que su padre David. Y bajo el ropaje greco-latino. respiran en sus versos (¡cómo hubiera disfrutado estos versos nuestro Antonio Fernández Spencer!). Aquí colaboramos. una lengua única: la poesía. talento. Ellos provienen de un poema fundacional. en que Salomón. como referencias y también como máscaras que generan un distanciamiento propicio. Héctor y Aquiles. Y el poeta los registra. piadosa. Y es autor de una poesía rica en resonancias. Nació en 1953. Los conflictos y tragedias. que les sirven como máscara que distancia. al igual que en el judeo-cristiano. la helénica-románica. Y sin embargo. Es una poesía que ríe. compasiva. los mismos de siempre. son. desacraliza. misma que compartimos todos los pueblos de origen latino. Poesía disfrutable como la que más. Catulo y Marcial. dice que “no hay nada nuevo bajo el sol” y que todo es “Vanidad de vanidades”.6 Héctor Carreto es mi contemporáneo. que en ocasiona burbujea en el sarcasmo. que se apoya en el andamiaje de una cultura. nos convida y convoca desde la inteligencia y desde el corazón. la sátira y el epigrama. el poeta canta su realidad. mucho antes de que fuesen posibles nuestras existencias. como siempre es el caso. Y en no pocos momentos alcanza en mí la gracia de la lograda alegoría de su poema “La Cierva”. pues el poema permanece más que la nombradía y la belleza de aquellas. sin cesar. en esa vida nimia e inútil que le consume la existencia. “inténtalo de nuevo”. goloso. un dejar la existencia en rutinas aplanadoras. ejemplar. intemporal. Allí contendimos. un retrato del burócrata de clase media hundido en sus minúsculos afanes de cada día. de las tribulaciones humanas. Un retrato del colapso de los sueños y la adecuación a la medianía.… Nunca mejor la frivolidad que en ese cambio de referentes de su poema “Vanidad de vanidades” en que tendremos periódicamente que sustituir a las divas del momento para que no envejezca. Ya nuestros nombres. un tiempo único: el tiempo del poema. que ironiza y que. Nos invita a una visión desangelada y. se habían encontrado antes. una mirada irreverente al mundo cotidiano. Apoyándose en ese sustrato cultural. o greco-romana. como el de esa Venus cuyo sexo “huele a sardina”. En cierto sentido propone una constatación de la verdad expresa en el Esclesiastés. un diálogo con la vida. a la vez. ¿No es esto acaso un símbolo? . en que esa dama elusiva que es la poesía no deja de retarnos. que parodia. Humor desacralizante. los dramas que los poemas aluden. Y lo hace con. Poesía que anula banderas. picardía y humor sobresalientes. Viajamos en sus poemas por esa ilusión que es el tiempo.

intelectual. Cómo enrostraron a sus propias comunidades la cegatería con que lo acogieron. de Fernando Ruiz Granados. los mismos rencores. a quien México acogió. Es tiempo de ser parte de esa utopía y de irla realizando en los hechos. Y en particular América Latina sigue siendo eso aún: una utopía. Más bien. Elevación de los elementos. Voluntad de luz. esa es la que quiero. Ernesto Sábato dedicaron a Pedro Henríquez Ureña. Esa que mora en nuestro interior. La comprometida con ideales de democracia. el 50. Seguimos de espaldas unos a otros. Jardín de Piedra. el perdón. en prosternarnos al tirano y cubrirnos de abyección. Y hasta que esa maldad apasionada no sea sustituida por la aceptación. de José Emilio Pacheco. donde se casó e hizo grandísimas amistades. Mientras el locus de control sea ajeno a nosotros. habló en una conferencia de La Utopía de América. todos posibles. La otra ni me interesa ni me enorgullece. el servicio y la tolerancia. estaremos renunciando a cambiar nuestras realidades. El espíritu tiene todavía la ardua tarea de vencer “la barbarie interior”. la de la hermandad y la fraternidad. sobre todo. aunque eso le enajenara afectos o le propiciara críticas y sarcasmos. Jorge Luis Borges. mientras la pasión nos obnubile y ciegue y lo peor de cada comunidad sea lo que esté al mando. completada. Cuando leí las páginas que Borges y. el número 67 de este Muestrario de Poesía se suma con fortuna y mérito a otros dedicados a la poesía mexicana contemporánea. el respeto. La América posible. cómo no lo aprovecharon. Sábato seleccionó la correcta. nos envilece. 28. La que se siente ampliada. Nuestro Pedro Henríquez Ureña. como el No. aireando las mismas maledicencias. El reconocimiento que dieron a su calidad humana. La que se apropia de lo mejor de toda la tradición universal. enriquecida con las vidas y otras de los demás. lo miserable que se mostraron ante el maestro indiscutible. tolerancia. materializarse. ventilando viejas inquinas. nos estaremos empobreciendo ridículamente y sólo veremos la calidad del vecino cuando en Europa y/o Norteamérica la reconozcan. el 59. concretarse. El estar acusando a pueblos vecinos de nuestras situaciones en nada nos hace mejores. un posible que no termina por enrumbarse. como lo hicieron prohombres como Pedro Henríquez Ureña. entendí que hay dos actitudes vigentes y uno selecciona la suya. Un rico ejemplo de la fuerza y maestría de la poesía mexicana contemporánea. de Luis Armenta Malpica. la discriminación de que fue víctima. La lengua de las cosas y otros poemas. libertad y justicia social. como tampoco lo hicimos los dominicanos empecinados.7 Este poemario de Héctor Carreto. . Alfonso Reyes. La que se regocija en poemas como los de Héctor Carreto. la humildad. de David Huerta. como estuvimos. y el 61.

8 .

9 A mi madre .

soy sólida como el pan que muerdes. me gustan los collares de perlas.10 El nacimiento de Venus Después de nacer de la espuma. imperfecta como la roca o el sueño. Venus confesó a su poeta: “No creo en milagros ni en dones divinos. ataviada con su vestido de gotas. mi sexo huele a sardina. los labios con sabor a marisco. la cerveza clara y amar sin quitarme las botas. (De Coliseo) .

” (De Habitante de los parques públicos) . Ilesa sobre la rama de un árbol pero con lágrimas en los ojos me suplicas: “inténtalo de nuevo. Una vez más mi palabra no alcanzó a la Poesía. inténtalo de nuevo. Nemen Ibn el Barud De pronto tú recostada en un claro del bosque manjar sereno ¿Intacto? Tensé el arco y disparé sobre ti rápidas palabras red para cazar lo inasible.11 La cierva Soñé que el ciervo ileso pedía perdón al cazador frustrado. Pero ninguna letra fue salpicada por tu sangre: entre un adjetivo y otro saltaste más veloz que la luz de la flecha.

(De Coliseo) .12 Inscripción Se entregó en cuerpo y alma a la poesía. fue inmortal mientras vivió.

Señor: El vino de consagrar es exquisito pero el que brota de sus intimidades me abre las puertas del cielo. Déjame besar los labios de esa joven romana. no olvido el ayuno ni repartir el pan entre los mendigos.13 La oveja descarriada Señor: Déjame besar los labios de esa joven romana. no soy tu daga más pulcra pero no falto a misa. dame la forma del áspid para enroscarme en su cuello senos vientre muslos tobillos bajo el manzano. Ella no habla la lengua de tu iglesia. . No soy tu cordero más blanco. Déjame ser Uno con ella. otorga placer sin culpa ni castigo. cultivada por Venus y Minerva.

Señor. Señor: No soy tu cordero más blanco. pero deja que ponga mi pez en esa boca. Señor: Déjame palpar su húmeda belleza.14 Déjame besar los labios de esa joven romana. no soy tu daga más pulcra. lamer los pies de esa criatura que triunfal ensaliva mi cuerpo. (Inédito en libro) . y por piedad déjame besar los labios de esa joven romana. Cierra los ojos.

del A. otros nombres que lo inquieten. actrices de los setenta ocuparon este espacio. Charlize Theron. e invito al lector a proponer. para su lectura personal. (N. prefiere cantarte a ti. *En la primera versión. la fiera de labios amenazantes.15 Vanidad de vanidades* Angelina Jolie.) (De La espada de san Jorge) . la del tatuaje en el empeine. modesta secretaria de banco. la novia de King Kong y todas las diosas de Hollywood están sumamente indignadas porque Héctor. Naomi Watts. Pienso que este poema se presta a la actualización constante. el poeta. oh dulce Lesbia.

Esto les produjo ceguera a los guardianes y júbilo a los pájaros. ¿lo hizo adrede? (Ella sonríe. que cantaron con fuerza. ¿por qué vino sin medias?. la falda de siempre. piel metida en otra piel. Entonces. qué decir del pie. . los tacones de siempre. ¿magia verde? La blusa de siempre.16 Las piernas de Hammelin I Cierto día la secretaria fue sin medias al trabajo. se volvieron fruta amarga y perdieron dientes. no volvió a salir del baño y las otras secretarias. labios masculinos. ¿Magia negra?. El intendente. ¿las olvidó?. espuma en los labios. II Ardió Roma: a la oficina la transformaron en un manojo de ratones alelados. boquiabiertas. El jefe enloqueció: no creyó tener enfrente un imperio de piel sobre dos zapatillas: qué decir del brillo que despierta ese paisaje.

) III En fin. (De La espada de san Jorge) .17 como no sabiendo del asunto. sin embargo. siguen frotando el aire hasta encender el edificio. perdón. sus piernas. sólo faltó en esta historia el príncipe azul que le pidiera la mano. el pie.

(Inédito) .18 Instantánea El mar lame tus pies con su lengua de plata. los calza con zapatillas de espuma.

¡qué va!. lo reconozco: A mí me dio placer antes de tiempo. Su nombre: Lewis Carroll. Señor mío Jesucristo. pero no tenía alternativa: en el jardín no afloraban mujeres sino yeguas y gallinas disfrazadas. Y es verdad. tan sólo busca la pureza (por eso también ama las matemáticas). (De La espada de san Jorge) . romperé mi catecismo y votaré por Freud en las siguientes elecciones.19 Alicia. sin intenciones de seducir a niñas de encaje blanco. Motivo: amar corazoncitos tiernos. Señor. si no le das su libertad. Señor: él es un tipo inteligente. Si no lo absuelves. Dios y hombre verdadero. carta de Para Agustín Contreras C. te ruego clemencia y libertad para un amigo muy querido juzgado y sentenciado por el Papa y su ejército de naipes.

(De Coliseo) . absorto. logré violar las puertas de Troya. envuelto en un disfraz de látex. mientras Paris.20 El Caballo de Trojan Esa noche. mientras Menelao soñaba con lienzos tibios detrás del muro. pulía su dardo. me escurrí hasta la pieza de Helena y.

dueña de la Alejandría que todos llevamos dentro –esa tierra propicia para el placer–. si en la Arena ambos soltáramos las túnicas. (De Coliseo) . que jamás te has rebajado a mirar a este esclavo. mi rígida lanza podría hacerte mi esclava. pero. que no encuentras par en el combate de las ideas ni en el combate de los besos. te obsequio estas pocas palabras: Soy incapaz de descifrar jeroglíficos y estoy ciego ante el latín de los conquistadores que entran y salen por el suntuoso palacio de tu cuerpo. Desconozco la grafía griega pero entiendo el lenguaje de las manos.21 Coliseo Oh sublime Cleopatra. tú. tú. Tampoco soy gladiador latino.

(De Coliseo) .22 Nightmare Es más hermosa que dos yeguas juntas. pero ni el diablo mismo se atrevería a montarla.

23 Santa Frígida. Yo sentí sabroso alivio en refrescar esos labios. te confieso un desliz: fue aquella noche muy oscura. Y me desnudó como a una fruta. ¿la recuerdas? Tenía mucho calor y me desvié hacia la fuente. Allí se apareció frente a mis ojos el demonio. esposo mío. (De La espada de san Jorge) . más parecido al minotauro Héctor que a un ángel caído. Pero no te enojes. Me mordió ¡ay! me mordió todo el cuerpo. amado mío. Confesión de Cristo. te traigo intactos el alma la cáscara y el hueso.

(De Coliseo) .24 Honores a Baco No volveré a descorchar una sola botella: para extraviarme bastará que me obsequies. apetecible Terapia. la dádiva de tus uvas gemelas.

Hef. y fugaz es el vientre sin grasa de Pam. ¿Pues qué creían esos tripulantes?. oh viejo macho cabrío.25 Delikatessen Lamento mucho. mi buen carnicero. hacia la playa donde arroja los desnudos cuerpos. Ya será en otra ocasión.3 Pero dime. ¿qué lenguas barnizaron sus plantas bajo los albos manteles? ¿Qué rosáceo cerdo se revolcó en el fango con Madonna? Seguramente fuiste tú. Tú tampoco eres inmortal.6 pues aunque las más jugosas hembras se ciñan al rigor de las calorías . Leí acerca de la cama para las grandes ocasiones. Cierro los ojos y veo surcar esa cama hacia el alba. a semejanza de madres virtuosas. donde racimos de uvas se humedecen y perfuman en las tiernas cavernas. desembarcarían en suelo impoluto? No son faraones. Hef. ¿sobre qué rodillas asentó la espiga de ojos tristes sus áureas nalgas?4 ¿Qué modelo de sandalias buscó elevar los tobillos de la Venus de Silicón?5. no son santos.1 no haber asistido al festín del conejo. en que pase la noche en El Grotto. ¿que acaso.2 Lamento no sumergirme en la espuma de tus fuentes romanas.

un día ni el menos agraciado de los amantes será su par en el lecho de tierra. Se trata a la hembra latina Jennifer López. 5. Se refiere a Cameron Díaz.. Hefner. (De Coliseo) . Recinto donde han retozado las conejas más apetecibles del mercado.26 y metódicas practiquen aeróbics y sexo oral. Se refiere a Hugh M.”) Citas 1. 2. 3.. 6. Se refiere al festejo de la revista en su 47 aniversario. (Después de hojear tu revista casi me convierto en lector de versos castos: “las hojas secas. famosa actriz de cine. Se refiere a la playmate Pamela Anderson Lee. creador y presidente de Playboy. la rosa intacta. 4.

directora del plantel. los brazos –pequeños y peludos– de su gato. ilustres licenciados. sin embargo.27 Utopía Afrodita Luna. Ella prefiere. (De La espada de san Jorge) . es amada y codiciada por nosotros. el intendente.

Soy un chocolate amargo y cuánto placer garantizo. Te sugiero no usar los dientes. embarro tus cavernas. apaga la luz. lo sé. pero no tiene por qué enterarse. (Inédito) .28 Dark Chocolate Quítame la envoltura. No seas tímida. ambos sentiremos mayor placer si tu lengua me disuelve sin prisa. No abras tus labios para hablar sino para el goce. líquido espeso. con una barra en la boca no podrás soltar palabras que delaten. ambos gozaremos si yo. con pulgar e índice sostén mi cuerpo y húndeme en tu pozo húmedo. Tienes esposo.

29 Ebriedad Bien entrada la noche puedo continuar. bebiendo el vino que inicio cuando la tarde nace. se turban. y testifico cómo se desploman aquellos que temprano chocaban sus vasos. Tus ojos son dos copas que se estrellan con las mías. mis piernas ceden y. sin una sola gota. un sudor blanco como el néctar me amortaja. mis sentidos. de pie. aun siendo el vencedor de Baco. soy el primero en besar el suelo. (De Coliseo) .

(De La espada de san Jorge) . le recuerdo. que me acueste con su esposa? Tenga lógica. empleado Vargas. soy más guapo –qué remedio. y soy su jefe. mi amigo.30 A un empleado ¿Le molesta.

Señor. ordena que me ahogue en el fondo de una copa. ¡Qué ardor sentí al beber con la mirada el vino de esas piernas! Por eso. no merezco tu paraíso. la secretaria de mi devoción. Castígame. (De La espada de san Jorge) .31 Tentaciones de san Héctor Señor: He pecado. La culpa la tiene Santa Dionisia. dejando el vivo cristal al alcance de la mano. Pero cierta vez Santa Dionisia llegó sin medias. Entonces las niñas de mis ojos –desobedeciendo la ley divina– tomaron una copa. quedando ebrias en el acto. quien día a día me exhibía sus piernas –la más fina cristalería– tras la vitrina de seda.

(De Coliseo) . cuando suplicaba al público cristiano que un gladiador pusiera fin a su vida.32 Circus Extraño despertar del César esa tarde en medio de la Arena. que soltaran a los leones y lo subieran a la cruz más alta.

hijo: tu pecado es grande pero no tan grave como el mío. Ayúdame. san Héctor. . y la culpa la tiene ese Freud. ahora en el infierno: me obligó a espiar por el ojo de la puerta: en su altar mi madre se ajustaba una media con lujo de detalles. ¿qué voy a hacer ahora si se enteran los discípulos? ¿Qué diría Juana Inés? Cuando lo sepa el diablo. san Héctor. qué delicia! Pero. ¿Qué voy a hacer ahora. san Héctor? Escucha: tú deseaste los labios de una hembra. ese Marx. te lo suplico. mal amigo. se morirá de la risa.33 Respuesta de Dios a la confesión de San Héctor San Héctor. hijo mío. reza por mí. ¡Qué espectáculo. y no te preocupes. la Virgen. pero mi pequeño cardenal deseó a mi madre.

(De La espada de san Jorge) .34 quedas absuelto.

(De Coliseo) . se llama Próspero. ahora. Pero aunque no es rapsoda ni académico sabe distinguir entre una mujer y una yegua: me halaga con las palabras cariñosas que tú me negaste.35 Ella Mi dueño. Tierno. de altos ideales. cepilla mi pelo y con orgullo me monta delante de todos. en verdad un hombre rudo: no entiende. su memoria jamás evocaría Las metamorfosis. me acaricia. como tú.

entre otras cosas. Mercurio se lo agradecerá. Los de Aldous Huxley cruzaron las puertas de la percepción y Karl Marx cubría sus pies con calcetines tejidos por las masas. si los lleva al paraíso. botas de bombero. exhibiendo las sonrientes uñas.36 Pies A Margo Glantz Pies: zapatos de piel humana Cuidemos nuestros pies: ellos son algo más que animales amaestrados: revelan nuestra casta. Los pies de Ulises calzaron. equivocadamente. por eso las chinas esconden sus pies al hacer el amor y yo me ahogo en un mar de baba al contemplar tu pie. señora o señorita. Por otro lado. Y habrá que recordar a Cenicienta: sus pies la rescataron de bosques grises. (De La espada de san Jorge) . trate con amor a sus pies: son de piel legítima. consiga coturnos. ¡Ah!. Marilyn calzaba zapatillas de labios abiertos. si va al infierno. durante diez años. sandalias de otro. vístalos con borceguíes y polainas. si usted los lleva de paseo al pasado. pero son también las armas secretas de las diosas: para hechizar manojos de falos. Pero señor. Acarícielos. nadando en peceras de charol.

Pero aunque el ángel era custodiado por arcángel de saco y sombrero. Dos gardenias (sentadas junto a mí) se marchitaron. La imagen que allí se apareció era más bella que la virgen: irradiaba tanta luz que causó la envidia de la copa –su vestido. Pavón de Venus es. cisne de Juno.37 La comezón del séptimo año [tentaciones en el cine] Señor: devuélveme la luz a cualquier precio. que levantó . ¿Por qué los pies brillaban más que el charol de los zapatos? Los subtítulos decían: Si roca de cristal no es de Neptuno. el Diablo –disfrazado de viento– metió sus dedos bajo la falda. Mira: una noche descendí a la noche de un cine.

entre carcajadas y aplausos. fue de ver cómo los lujuriosos no querían que los hallasen sus ojos..38 para mostrarme el incendio del templo. por no llevar al tribunal testigos contra sí. y yo a gatas buscaba. la salida del infierno... (De La espada de san Jorge) . Tanto ardían las desnudas columnas que el pequeño cardenal que siempre me acompaña se puso aún más rojo… .a noticia de todos llegó que era el día del Juicio..

(De Coliseo) .39 Mal de amor No me importa el contagio del herpes ni de otros daños incurables. es su mandato: beber en tu taza es. acaso. mi única oportunidad de poner mis labios sobre los tuyos. Es el riesgo del deseo.

las estrellas se parecen a tus ojos. que cante la guerra desatada por dos opuestos y a la belleza inédita de tan distantes paisajes? No importa: Homero fundó el mito de Occidente sin haber visto jamás las murallas de Troya. “Otra expedición al cielo.) Yo canto a las constelaciones sin saber leer los mapas y sin haberme envuelto .” anuncian sin emoción los medios. tan sólo son puntos donde puedan clavar un estandarte. los políticos del Espacio. Venus y Mercurio no son deidades –no influyen en nuestras emociones–. los ingenieros electrónicos.) Para ellos Júpiter. (No buscan tesoros sagrados sino una verdad menos candente. (Con ojos sellados presenció el descenso de los dioses. Los remos son teclas que oprimen los astronautas. Saturno. ¿Cuándo volará un poeta en una nave de la NASA. No son aventureros los tripulantes.40 La conquista del espacio Aun distantes.

41
en el manto de ninguna galaxia. He viajado más lejos, más allá de las ciencias exactas: ayer me acerqué al enigma de tus ojos abiertos.

(De Coliseo)

42

Miss Universo
Venus hurtó tus sandalias, Demetria, por lo cual ahora gana concursos de belleza.

(Inédito)

43

En la tumba de Helena
En vida no tuvo par su belleza; tampoco su crueldad. No permitas, sepulcro, la resurrección: por su culpa muchos regaron sus vidas. En nombre de ellos te suplico, Mnemosine, nos hagas olvidar sus vilezas y nos otorgues memoria suficiente para laudar sus ojos sin par, ya en ánforas, ya en epigramas desdichados.

(De Coliseo)

Eres mecenas de otros. Las dietas que repartes no saltan de tu bolsa sino de mis impuestos que te asignan un salario a la altura de tus caprichos. con los aduladores. no ostentes el pecho. yo soy el tuyo.44 Los dos Mecenas Eres generoso. (De Coliseo) . ese rico plumaje no es tuyo. Mecenas. Pavo real.

45 La rata más vieja A semejanza de la rata más vieja. antes que nadie. el nuevo alimento para saber si está envenenado. debo arriesgarme y ser el primero en probar el pubis de esa dama insinuante. (De Coliseo) . que come.

En la sala de espejos de mi poema descubrirías un cutis ya sin surcos. ingenua. ¿o que la Venus de Botticelli se ceñía a la dieta?. como aquellos que se hospedan en museos de Roma. Anda. ¿o que la piel de Diana era de mármol bruñido? Escucha: esos artistas retocaron a sus modelos porque con ellas compartieron mantel y sábanas. lo garantizo. ¿O acaso piensas. Madrid.46 Salón de belleza Podrías ser dueña de un cuerpo envidiable. Nueva York. (De Coliseo) . físicamente satisfecha. desnúdate y de aquí saldrás. que rostro y nalgas de La Maja pertenecían a una sola?.

ningún olfato como el suyo. llevaron las coronas de laurel a sus dueños. Se ve satisfecho el yerno de Calígula: para elegir juez.47 El yerno de Calígula Para jueces del concurso literario el yerno de Calígula nombró a los perros de la Corte. se entiende. Nada leyeron. (De Coliseo) . Hocicos fieles.

(De Coliseo) .48 El caballo de Calígula Cómo se indignó el Senado cuando irrumpió el caballo del césar y ocupó una curul. Tenían razón: un corcel no cabe en un establo de asnos.

Como buenos relojitos caminan por la calle. visten de oscuro y corren peligro de ser confundidos con ratones. son inofensivos y es débil su chillido. no más. Se limitan a cumplir. (De La espada de san Jorge) . No obstante. ¡Qué lindos muñequitos de cuerda.49 Hombres de bolsillo Los hombres de bolsillo son pequeños. qué monos! No sienten la cadena que va desde su cuello hasta el chaleco de los dioses ni la mano que tranquila los guarda en el bolsillo. no más.

Ramón Gómez de la Serna Entiendo que existen varias formas de relojes: el de Haydn. para volver a Ítaca. un calabozo de aire. (De La espada de san Jorge) .50 Relojes El reloj es el guardapelo del tiempo. como los muslos de Isadora Duncan. una cadena de rosas. Y hay. relojes perfectos. por qué no. el reloj de Ray Bradbury marca las horas del futuro. Hay también relojes secretos: el del doctor Freud se ocultaba en el bolsillo del deseo fijado. los burgueses descubrieron su perdición en el reloj de Marx. por ejemplo. una flor de metal. el de Gómez de la Serna. A la inversa. el de Proust. y a Cortázar le regalaron un pequeño infierno florido. Pero si usted no tiene reloj. recogerá cada instante sembrado en el viaje. es una cajita musical guardada en el estuche del oído. Los hay también un tanto fláccidos (Dalí les ha quitado el sostén). no se asuste: los relojes son espejos que nos degüellan de frente: así.

Olfatea la flor impura: humedece el clítoris. No importa si jadean o si yacen en lápidas. esa bestia Mi poema se alimenta de seres humanos. saldrá ileso. Cuando duermo hurga en el basurero de mis sueños. (De Coliseo) .51 Mi poema. Cuando queda satisfecho se convierte en palabra en verso en poema. Escucha el bullicio de los columpios y aunque beba del vaso envenenado. Y. Muerde el alto pezón. al abrir los párpados me tropiezo con algún hueso roído o con el cadáver intacto de mi padre. que tomará forma de elegía. lame la sangre del mártir. que después del contagio se volverá oda.

Victórico es analfabeta: no ha leído su epitafio. (De Coliseo) . Victórico ya es difunto y aún no lo sabe.52 El ciego Aunque redacta discursos.

mi regreso sería muy largo . V Mejor será no regresar a Ítaca y ser amado y recordado por mis barbas aún frescas y mi pueblo me levante monumentos y leyendas en las calles y mi vida (esa misma) la contemplen en los cines y en los libros de la escuela y mi rostro circule en las monedas de Ítaca y entre los dedos seniles de Penélope. Así. el otro yo de Penélope fue colocando obstáculos a mis espaldas. si ella –la de los negros cabellos– espera al otro. al que se fue.53 ¿Volver a Ítaca? (fragmentos) A Carlos Illescas III De qué manera llegar a las playas de Ítaca. de qué manera besarle sus piernas desnudas. VII Cuando partí de Ítaca.

me regresaba las fuerzas del guerrero. VIII b Mientras Penélope siga subiendo los impuestos. Pero en las noches huía de ella hasta llegar a las murallas frescas de una ciudad desconocida. mientras el precio del combustible se eleve hasta las nubes y el aumento de salario se oculte –astutamente en las palabras– no podré volver jamás a Ítaca. IX Mi amor por Penélope fue el más sereno de todos. exageradamente. . y entonces la incendiaba toda y entonces a mis labios los mojaban los labios cansados de Penélope.54 y ella podría esperar –sin prisa– desde las costas de Italia. la llegada de eneas. con su tersura. que. acariciando sus muslos cada atardecer en Ítaca.

cada firma y cada sello y cada puerta de oficinas y oficinas será el capricho de una loca. Así. tardé diez años en convencer a los dioses de que yo era Ulises.55 XI Cuando irremediablemente regrese a Ítaca. Entonces abrió la caja de Pandora. honesto empleadillo de banco. . cada obstáculo será la huella de Penélope. XIV Cuando llegué por fin a las piernas de mi Ítaca. ubicadas en la calle Homero. es decir. éstas. XII al acercarme a la calle Ítaca. ya habían caminado hacia la calle Carlomagno. al anochecer. enamorada del poder. Cuando llegué a Carlomagno. alguien me confundió con Prometeo. cada papeleo.

56 Ítaca se encontraba en Leibiz y así sucesivamente hasta llegar a la calle Freud. Entonces Penélope corrió hacia Penélope Pero al tocarse los dedos Ulises todavía estaba allí Sin poder pasar/ al otro lado del espejo. XV Cuando llegué a las costas de Ítaca Penélope abrió los ojos/ Cuando desperté Ulises todavía estaba allí. desconocidas calles de Ítaca. durante diez años. en las crecidas. esperándome con los brazos abiertos. Allí creí llegar. de repente. Muy quieta. Inmóvil. pero Ítaca se ubicaba –de nuevo– en Homero. sin poder llegar hasta mis brazos/ Entonces corrió Aquiles tras la tortuga Pero al llegar hasta sus bordes Ulises abrió los ojos/ Cuando desperté La tortuga estaba ahí. Entonces decidí no regresar jamás. XVI . Entonces aparecí.

57 Después de veinte años. . satisfecho. una llamada telefónica. XVII Si desembarco en Ítaca. cada brillo de cada mueble. y ya hacia el amanecer partiré. me jubilé por la gracia de los dioses. recobraré cada instante. cada gesto. le devolveré a Telémaco su infancia. hacia Troya. Ahora Penélope saldrá de Ítaca a identificar el cadáver. Teñiré el cabello de Penélope. XVIII Llegaré de nuevo a Ítaca Después de veinte años de aventuras Arrollaré a mis enemigos Besaré a Penélope Se apagarán las luces Nos quitaremos la ropa Todo volverá a la normalidad XXI Después de veinte años como agente viajero.

sea por justicia. XXV Cada vez estoy más y más cerca de la tranquila Ítaca. XXII Exiliado. cada día los compruebo en el espejo: el nacimiento de una arruga o una cana joven lo demuestran. la cual utilicé para quemar Ilión. ¿imaginas a Penélope rascándome la axila? XXIII Tendré que regresar a pie a Ítaca porque al caballo de Troya le quité la gasolina. XXVIII ¿El campo de juego? . Penélope saldrá a vender su cuerpo a los troyanos o a cortarle un pantalón a Polifemo o a limpiar las ventanas en el templo de Afrodita.58 Ahora. sea por la liberación femenina.

La silla. Adentro el piso era más frío. XXXIII Al desembarcar por fin en Ítaca. 20 de septiembre.59 El Mediterráneo ¿Los jugadores? Penélope y Circe ¿La pelota? Ulises ¿El trofeo? Un viaje a Troya en el caballo de madera XXX Ítaca. firmé documentos. la sedujo regalándole un caballito de palo. más sucio. quizás por arrugado. Mostré mi pasaporte. saqué algunas monedas. Le recordé banquetes.– Fue condenado a veinte años de prisión por haber violado a una niña de diez años. nombres. Fue inútil. Al parecer. la puerta no reconoció mi cutis. Al llegar al comedor saludé a la mesa: me miró confusa. fechas memorables. con pelo ya cansado. . me recordaba menos.

me reconoció inmediatamente. Mi fiel Penélope. tantas huellas. En fin. Volvió la cara: era otra. (De ¿Volver a Ítaca?) . la casa había cambiado. ¿Acaso había encogido?.60 en ella se posaron tantos cuerpos. Las paredes. no sonrieron. más pálidas que nunca. aun de espaldas. ¿acaso era más grande? Al llegar hasta Penélope –mi fiel Penélope– llevé una gran sorpresa: ella.

fueron los versos que escribí pensando en Ella. Tampoco ocultes que tenemos diferencias. . ¿Estás enfermo. cuyos frutos son tus epigramas. en el Colegio Nacional. Sólo la luz –camafeo– fijó el recuerdo”. Tampoco quieras que me asemeje a tu madre. no estoy muerta ni soy estatua. o paladeas dieta vitalicia? Escúchame: no escribas más como geómetra abstraído. Confía en el instinto: que tus labios refieran con orgullo mi talento en el baile. mi afición por el vino. Intactos. sus labios permanecen. el viento fue incapaz de enredarse. capaz de pintar una batalla como ramo de madreselvas.61 El poeta regañado por la musa “Ante sus cabellos. en un lenguaje de cristales que entrechocan. o qué sinrazones te obligaron a cambiar de poética? ¿Acaso aseguras un túmulo en la Rotonda de los Ilustres. Presume al lector de mis piernas en loca bicicleta. Después de leerlos. la Musa marcó mi número: “¿Por qué me describes con palabras de epitafio? Según mi espejo de mano. de los encuentros sudorosos.

no dudes: confía en el instinto.62 Entre la musa que riñe contigo y la que duerme en un lienzo.” (De Coliseo) .

(Inédito) . a los escritores sin ortografía. hiciste un mundo apresurado. saberlo. Por si decides corregir tu creación te dejo mi tarjeta. debes. Ninguna obra maestra. bendice. Señor.63 Palabra de corrector Señor: Bendice a los redactores improvisados. se escribe en siete días. especialmente. porque gracias a ellos existimos los correctores. bendice también los dedos de las tipógrafas que bailan sobre las teclas.

si logras que me ame. pondré tu firma al pie. y así sus nietos admiren en ella tu obra. diste luz a Terapia. Señor: Si logras que tan agraciada criatura me mire.64 Obras maestras Ante la soberbia de Melos. más graciosa en sus movimientos. Sin embargo. Señor. te prometo darle un soplo de eternidad en las odas que le escriba. Si la convences. a diferencia de esa famosa y quieta deidad. (De Coliseo) . que extrajo a Venus. no de la espuma sino de la intratable piedra. de mirada más viva y de brazos más cálidos. tú. Señor. un día el reloj de Terapia perderá el último grano de arena.

Inmóvil. La claridad de sus ojos se abre: plenitud. de tacón. Imaginas o sueñas lo siguiente. el cuerpo esbelto se ofrece como única prenda íntima que se entrega en sacrificio al puñal luminoso. sin premura. desabrocha su vestido negro por el frente: un camino de botones se abre desde el cuello a las rodillas. mujer y sol inician su extinción. arroja la melena hacia el vacío.65 La torre a Helena y Fernando M. lo sabes. sobre los peldaños. El día pisa la penumbra. la luz pule pezones. Bajo la ropa. El rostro. pisadas con filo. aunque de lejos: una joven sube. rodillas. se detiene en un descanso de la escalinata. de cara al cielo. dominas el cuadro desde una nube de piedra. Ahora logras ver. el botón más alto permanece sellado. descienden alas negras . vientre. tobillos. lo que no encierra el dibujo: fundidos. Como broche de capa. Son zapatos. Ángel impaciente y veloz. Díaz Escuchas. Las manos desplazan el traje hacia la espalda y se aferran al barandal. Tímidas. Entre la cima y la sima.

las altas zapatillas duermen. el yeso del querubín no alcanza a volar.66 que en breve cubrirán el espacio. Sobre un nicho. La capa flota. presencia el acto más cerca que tú. (De Incubus) .

En este jardín la dicha nos protege. la juventud. sólo una mirada. Son las cinco de la tarde y no llegará 1914. sólo la belleza. Si una bañista presume sus tetas al cielo. nadie se atreve a romper las copas del instante perfecto. ruiseñora muda sobre la rama del columpio inmóvil: la juventud. Nadie se agota. sólo la mirada perpetua de aquella muchacha. no. se destroce al chocar con la epidermis del paisaje. La voz no se filtra por la ventana ni la noche encuentra los zapatos apropiados. y la niña –cabellos de lino– no se asfixia. Desde el otro lado del espejo . aquí no pasa nada. no pasa nada. el aire no le clavará sus cuchillos. el muy necio. aunque el aire. porque no pasa nada aquí.67 La edad de oro [Renoir] aquí no pasa nada.

(De Naturaleza muerta) .68 las estrellas. extrañadas. nos descubren. parpadeando.

69 Broche de tinta negra Me raptó en el peor momento. epitafio. Si mi mujer. pero las palabras se diluyen cuando abre los ojos. Los lapidarios frustrarán su labor de cincelar una última línea. . podría dictarle ese pobre verso del que empiezo a perder algún detalle. Por más que cosquilleo sus pies dormidos. no responde. De haber asistido puntual a la lectura de mi palma o si hubiera revisado el horóscopo del día. lacre. pero ella nunca dio crédito a charlatanes. Obras completas. Mi viuda no cesa en su llanto. la Parca no me permitió ensamblar el último verso. Inflexible. Ahora sé por qué todos la odian. broche de tinta negra. Le escribo telegramas. ¿Qué opinarán mis lectores? Los críticos arrojarán proyectiles sobre esta pieza imperfecta. Cierta casa editorial estafará cuando anuncie: Anónimo. en vez de autorizar a los editores esta pieza coja –sin pie quebrado– consultara a un medium.

que no vale la pena: “a las palabras se las lleva el viento. incluso felices. y por él sí sería recordado. lo aseguro. no es muy largo y está corregido. (De Coliseo) .70 Piedad. Se entiende: ya son inmortales. Dios mío. Villaurrutia y otros colegas me aconsejan que lo olvide. Gorostiza. déjame sumar a mi obra ese verso.” Ellos se ven despreocupados. Juana Inés.

poco a poco me interné en un laberinto más ominoso. cíclopes. (De Coliseo) . madre. que aquellas fábulas que me contabas de niño –sobre arpías. y sin espada. no tengo retorno: ¿Mi espada? Tendría que rascar el suelo perdido de la infancia. donde aún no deletreo el rostro del Adversario. gorgonas– no eran sólo cuentos infantiles? ¿Por qué no me previniste? A ciegas. Ahora lo sé: no soy Perseo ni Hércules ni alguno de los argonautas. Adulto. En estos pasillos de oficina padezco picotazos.71 Mitología ¿Por qué nunca me dijiste. mi cerebro se trastorna con las órdenes lanzadas desde el acantilado. donde mis pies esquivan a Medusa.

el taxista y la billetera.72 Café de chinos La dinastía del centro sirve café con leche y pan dulce en vez de sopa de nido de golondrina. el alma –sin yin ni yang– de los últimos desvelados. el bolero alcanza toda oreja y a la hora de cerrar un espejo con las fauces abiertas se traga. Su mirada de rescoldos. Aquí hacen escala patrulleros. delincuentes. un muelle abierto a quienes temen las veredas del insomnio. (De Habitante de los parques públicos) . ¿a quién vigila? Es un simple café de chinos. la última función. Detrás de la caja. después de la pachanga. un escuálido dragón cuida el sueño de cada águila o sol. de golpe. Meto una moneda en la ranura. entre maderas descascaradas y virgencitas de Guadalupe. Por la noche aquí se refugian dioses retirados y boxeadores en el invierno de su gloria. Desde mi mesa observo cómo el carmín se deslava en el rostro de la rubia: desde la barra suelta sus perros al cincuentón relamido. el taloneo. De un salto.

como una red. La Tierra. (De Habitante de los parques públicos) . mis manos. El dinero jamás alcanzó para un viaje.73 Alcancía Cada domingo arrojaba al mar la moneda que recibía de la mano paterna. carabelas y tritones. con sus islas calcadas a mano. Y cuando aquellos peces de plata desbordaban su continente. era mi alcancía. Para surcar las aguas del globo que giraba dentro de cuatro paredes bastaba con lanzar al aire una moneda imaginaria. levantaban la pesca.

recorro Allende. . el barco hundido con los tesoros de la infancia. que escribí un año después. abro un ejemplar de Clásicos Ilustrados y reaparece el antifaz del héroe solitario. Entonces el escaparate se transfigura en el atrio de San Hipólito y el arcángel desciende y me devuelve la llave extraviada. Encontré.74 El arca* Al caer el ocaso. en verso y con otro nombre. En la penumbra de un bazar centellea la bayoneta de plomo. por fin. –No están a la venta –escapa una voz desde la oscuridad. 1993 (De Incubus) *Ésta es una versión de “El disfraz”.

Me torno invisible cuando me cruzo con Sófocles. obsesionado en mis actos más nimios? Escucha: no soy un héroe en lo alto de ningún atalaya ni encabezo bajeles con argonautas. (De Coliseo) . Sólo soy un editor sin firma. ojo sin párpado. leo y cuando me encorvo o cruzo la pierna? ¿Eres acaso un ente de mayor estatura. Anda. mientras escribo. Nadie me otorgó un papel en la tragedia. un número más en la nómina. retorna a tu isla: vigila tus cabras.75 Cíclope ¿Por qué me observas a toda hora.

Es la hora en que aparecen los dioses de la casa: mis abuelos. a media de Donceles. Aquí viví los primeros instantes: . Desde el cielo raso resbalan lentas gotas. Hora húmeda. La respiración es la espiral que el agua traza sobre la tina. ocre. a media cuadra de Tacuba. que solicite mis pasos en su caracol de madera o me obligue a escuchar un diálogo de ciertos fantasmas en lengua desconocida.76 La casa de Allende número cinco Han derribado una casa colonial en el centro del universo. Nada impide que ciertas noches esta casa se levante para sentirse habitada. Centellean sus garras y colmillos. nebulosos. La noche es el ángel negro que no acaba de bajar. Otras veces soy el centro del patio. Levanto los ojos: el sol es un reloj con grietas. me observan desde un retrato de familia.

llegará la noche y abriré de nuevo los mismos candados. No sé a qué regreso. no sé qué busco partiendo la penumbra. (De Naturaleza muerta) . y aunque derrumben y construyan un palacio de otro orden.77 invierno de 1953.

II Abro los ojos. al lado de contentos ciudadanos de la sombra. Peno mis días detrás de un escritorio. . ¿Escucharé de nuevo el canto de la joven que tiende las sábanas? Son las siete: me abrocho la camisa. son cargados por sonámbulos zapatos hacia el reino donde el tedio se contempla en aguas petrificadas. Estos pies.78 Poema del sueño interrumpido I Igual que siempre. nace el día. Abotono el pulcro sudario y congelo el río fúnebre de la corbata sobre el tórax. no sé si aún dormidos o ya difuntos.

mi hermana blasfema. un hombre sin rostro demanda los impuestos. Pero todos. Mi madre se acerca: “Son casi las siete. desde lo alto. de nuevo se hizo tarde. pala en mano. arrojan tierra. el jefe reprende. Se asoman como para descubrir quién cayó en el pozo.79 Acostado veo cómo. Mi madre llora. . IV Muerto el día me embarco a mi isla.” III Mi alma –hoja de otoño– cae entre el par de hojas blancas abiertas de un libro. me observan rostros conocidos.

el jardín con resbaladillas y columpios donde el niño que fui perdió las llaves. aún dormida. la puerta que solloza entre aldabas mustias. la escalera dormida entre sonámbulos peldaños.” V Con los ojos abiertos me pierdo al llegar a cada esquina. Mi mujer abre y dice: “Partió una mañana. No alcanzo a ver. baldíos donde ahora nace un rascacielos. a tocar esa voz que me llama. En la bolsa del pantalón palpo una llave entre despiertos cascabeles. cruzo puentes. Sonámbulo.80 Busco la calle inmóvil entre el viento que huye. mis piernas apuntan a la oficina . pero olvidó el alma. bajo el lecho. Ciegas.

Bajo los pies. después de un sueño intranquilo. Caigo. la piedra es humo. Llego al pico de un acantilado y las botas del águila se aferran a la roca. VI Quisiera encontrar la llave de esta jaula romper algún barrote volar de rama en rama sobre la copa de los árboles Pero al abrir la ventana el monóxido de carbono me lava los ojos VII Una mañana. eco.81 donde respiro la mayor parte del tiempo. En la sima el mar se pronuncia. desperté. . Son las siete: abrocho unos zapatos. como todos los días.

corrigiendo estilo. me comenta: “Usted siempre llega temprano. firmando cartas de banco. si soy un animal inconforme. El jefe. ejercicio. a la mitad de mi vida. menos poesía. Pero sufro y maldigo mis horas de trabajo. detrás de un escritorio. prácticos. redactando documentos útiles. tal vez merezca un aumento.82 en mi penumbra cotidiana. El médico me receta dietas.” (De Habitante de los parques públicos) . y me pregunté: ¿Finalmente qué hago aquí. mayor iniciativa. sonriendo. ¿Cuándo veré despierta a mi familia? Son las siete. neurótico? Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro sueño que soy un hombre anclado a un escritorio y cuando despierto soy un hombre anclado a un escritorio y entonces no sé.

abajo. Mi vista resbala. Afuera. Hincho las alas me impulso y de nuevo desciendo. Atenazo a la rubia. Mi plumaje la envuelve. Sus pies se liberan de las sandalias. la calle. las otras. Juntos giramos sobre escritorio lámpara lápices . Tres muchachas cruzan una esquina. Una es de oro.83 Cetrería Sentado deslizo la mirada sobre el paisaje del escritorio: montañas de libros lápices colinas de papel los rayos de una lámpara. bronce.

84 libros objetos que pierden peso y se elevan. (De Habitante de los parques públicos) . Siento un flechazo– otro una orden un oficio y uno que otro memorándum.

¡Encantado! Era el juego de la mano que toca y petrifica. Sólo las niñas de mis ojos tenían permiso de salir y columpiarse. El uniforme azul marino ostentaba galardones de guerra. Estas niñas sollozaron frente a la púber que estrenaba las primeras medias y al nagual que le rasgó aquel nailon. hasta que una mano –tu mano– rompiera el hechizo. me tocaste. que cada tarde nos perseguía entre los arbustos. o como la cariátide que imagina frente al mar el regreso de los navíos. Asistieron al entierro de un pepenador. de la mano. ¡Encantado!.85 Habitante de los parques públicos Era el ocaso de la infancia. ganaste la vanguardia. lodo en las rodillas y en la punta de cada zapato. permanecí muy quieto. ¿Volverás mañana?. como el amante que bajo el faro soporta la tempestad. La primera señal del neón silbó el final del juego. Aterido. . ala en vuelo. Tú. bajo un aguacero incapaz de apagar el dolor del incendio. Insectos de cristal resbalaban por el mármol de mi frente. Entonces mis colegas volaron a sus altos condominios. pensé. amiga. encantado. aguardando una señal en la ventana del cielo. En el bosque. sepultado por hojas y envolturas de plástico. ¡desencantado! Me tocaste. conversar entre el follaje y cantar bajo los kioscos.

casto como el ángel sobre la tumba. De un torso caliente brotaba el plumaje de acanto. Encantados. sonámbula.86 A la sombra de un roble desahuciado flameaban gargantas gemelas de hombres desiguales. abierto por un pistilo de acero. Al final de la noche. el matrimonio de volcanes poblaba el frío estanque del cielo. Y mientras las flores de la noche abrían sus capas y salpicaban a la luna con sus fragancias. imaginé una vez más el palacio sin archiduque con las luces prendidas. Bajo esa luna herida. . sólo dos brasas permanecieron insomnes. Con el adiós de las aves diurnas. Sobre mis hombros. pequeños seres con alas describieron tus juegos en otros parques. clamaba por su hijo perdido. mis niñas dieron la bienvenida a sus primos. los reptiles. el bosque se transformaba en algo como misterio en opulencia. Bajo esa luna que. Señora de la Noche. cuéntame de aquella que. Más allá. Por los agujeros brotaban inquilinos contagiosos. mis ojos te perseguían a través de sus voces. excitadas navajas y relámpagos negros. los oídos. quiso hacer del parque un mausoleo. con su nieve tibia. Señora.

¿o a observar cómo despiertan los niños?.87 Con los primeros vidrios que tímido dejaba caer un sol recién nacido. Llegaron mis amigos y. babeaban números. con el mismo nombre aunque con otro cuerpo. ¿Venías acaso a continuar el juego?. ya sin uniforme. La mañana navegó eterna. con el mismo rostro aunque con otros ojos. alguien barría la noche y sus desechos: El corazón esculpido en un tronco. tus labios sienten mi boca fría. también reías. un guante non de granito y la huella veloz de tu zapato. Cobijados por el árbol más anciano. paralizados por una orden. ¡Desencantado! (De Habitante de los parques públicos) . ¿o a practicar otro?. colgando. los filos de una mano alcanzan a su presa. con mujeres que empujaban carreolas y hombres atisbando letras de periódico. las flores del óxido. ¿o a cerrar el círculo con una tiza? Desafiando la mirada de los héroes sobre sus pedestales. Las bocas del ansia mordían naranjas con sal. ya sin tobilleras. los cuadernos.

Simplemente. y menos por la tradicional. No hay temas vedados a la poesía. 3. De otra manera. regresa de vez en cuando a visitar a tus padres. Es una afirmación a la ligera. natural. El trazo debe ser sencillo. Muchos principiantes creen que cambiando el orden de una frase. Sin embargo. a tu padre poético y. Escribe sólo sobre lo que conoces bien. cuando empezamos a escribir. No te preocupes mucho por la retórica. Todos. La utilización de palabras “elegantes” o en desuso causará un efecto artificial o cursi en el lector. Nada más falso. 2. ésta se convierte en verso. no en la elección de ciertas palabras. Todas las palabras que hay en el diccionario pueden ser útiles en un poema. En todo arte legítimo tiene que estar presente la belleza. Aun si escribes poesía hermética. 7. Imita al escritor que admiras. necesitamos modelos. Evita el hipérbaton. 4. el lector no entenderá el poema y abandonará la lectura. No busques palabras “poéticas” para escribir. como las artes visuales. 5. 6. La retórica puede servir de . Escribe sobre lo que te interese. Aplica el hipérbaton sólo si tiene alguna función en la rima. se abordan desde ángulos distintos. y viceversa. el lector lo sentirá falso. En la poesía la belleza está en el conjunto. independízate. No pierdas de vista el sujeto. Te recomiendo conocerla y olvidarla a la hora de escribir. No tengas miedo a las influencias. Hay diccionarios que señalan que la poesía busca la belleza. No existen temas exclusivos para la prosa ni exclusivos para la poesía. De otra manera. como en la prosa. cuando te sientas preparado para irte de casa. Donde termina la prosa empieza el poema. como ocurre con los estudiantes de otras disciplinas.88 Decálogo y medio (consejos para un poeta que empieza) (De su blog) 1. Todo depende de la naturaleza del texto. debe haber precisión en el discurso.

no elaboran metáforas. amorosos. No escribas una poesía explicativa. De otro modo. o una combinación de ambos. Es decir que. el lector opinará. puedes incluir diálogos. Quevedo o Sor Juana. Esto es. busca que éstos cambien de sentido en tu discurso. si los versos que robas no son muy conocidos. que lo valioso en tu texto son los versos del otro. pero jamás garantiza la buena y legítima escritura.89 ayuda. Hay muchos poemas de grandes autores que no contienen imágenes y otros que. debe localizarlos aunque no los descifre. por ejemplo. piensa que los maestros de otros siglos ya agotaron esas formas. político o social. Aunque te propongas escribir un poema oscuro. Esto es. En un poema. no es regla que el uso de las imágenes deba ser muy elaborado. rimada y medida. El poema debe tener tanta causalidad como la prosa. 10. al mismo tiempo. Si buscas escribir poesía de corte clásico. Además. corres el riesgo de que nadie entienda lo que escribiste. Asimismo. el verso puede ser corto o largo. 11. o por lo menos por los versos robados en cursivas. Si decides insertar en tu obra versos o incluso párrafos de otro poeta. que además de amoroso lo vuelvas. Hay poetas que incluyen sólo incluyen las imágenes que son necesarias al discurso. Éste ya fue explotado con éxito por los poetas de épocas pasadas. éstos deberán ser localizados por el lector. por lo que el tuyo tendrá que contener un plus. e incluso puedes escribir el poema en prosa. 12. personajes. aunque las tengan. integrados a un poema tuyo. Aunque todos estamos acostumbrados al saqueo. pero tampoco una tan oscura que nadie entienda. que seguramente será un autor importante. el lector siempre elegirá leer a los grandes poetas. lo enriquezcan. Los . 14. Los poemas no necesariamente deben tener metáforas ni muchas imágenes. nunca pierdas el sujeto ni la concordancia en los tiempos verbales. plegarias. el tema amoroso está prácticamente agotado si únicamente se aboca a expresar el sentimiento. En cambio. haz crecer el poema asociando el tema elegido con otro complementario. valdrá la pena si los tuyos pueden alcanzar la altura de los escritos por Shakespeare. Si los temas que elijas son políticos. o que tenga sentido del humor. Es decir. 13. Sobre la intertextualidad. igual que en la narrativa. te aconsejo que. por la fuente al pie de la página. 8. Si insistes en dedicar tu vida literaria. Y en la lectura de sonetos. lo cual es prácticamente imposible. al soneto. si lo único que haces es acomodarlos junto a los tuyos. no debes perder nunca la lógica del discurso. La poesía es tan flexible como las necesidades que requiere quien la escriba. 9. noticias de periódico. No es lo mismo un poema misterioso que una adivinanza. con justa razón. sociales o eróticos. Por ejemplo. Un poema muy explicativo aburre por lo obvio y uno oscuro difícilmente se le termina de leer. Si necesitas poner símbolos.

Sobre el tono. pues es casi imposible.90 epigramas de Ernesto Cardenal. 15. y también con el jazz. los de las poetas estadounidenses son eróticos pero también son políticos. y en algún momento llegan a caerse. Muchos poetas tienen la tendencia a escribir poemas largos sin cambiar ni el ritmo y ni el tono del discurso. mantener la nota alta (el éxtasis) siempre arriba. feministas. por ejemplo. Esto hace que los textos lleguen a ser pesados. o clásica. o sea. son amorosos y al mismo tiempo políticos. . Si escuchas con atención un concierto o una sinfonía. sobre todo si tu proyecto es escribir un poema extenso. por ejemplo. Cuestionan a la sociedad en la que viven. Te recomiendo familiarizarte con la música de concierto. aburridos. podrás observar los diversos matices y cambios de ritmo que tienen las obras.

Si este desconocimiento se produce en el terreno de la narrativa.91 Héctor Carreto Por Carmen Morán Rodríguez Lamentaba José Donoso. ha sido reeditado en 2005). que los jóvenes narradores chilenos del medio siglo no pudiesen conocer lo que se estaba publicando en Colombia. La posibilidad de encontrar tesoros como la poesía de Héctor Carreto hace que merezca la pena aventurarse y explorar más allá del finis terrae de la oferta más cercana. cuánto más podrá decirse de la poesía. Coliseo (Premio Nacional de . Héctor Carreto nació en 1953. F. etc. Habitante de los parques públicos (galardonado con el X Premio de Poesía “Luis Cernuda” 1991. Íncubus (1993). Antología desordenada (1996). en México D. Alberto Fuguet y Sergio Gómez revalidaban la queja en el prólogo a la antología de relato hispanoamericano McOndo. en 1979). recoge en él sus libros anteriores salvo Naturaleza muerta. Y se podrían ampliar los testimonios. dejándonos con la miel en los labios y la certeza de que existe una obra poética de la que apenas hemos vislumbrado los contornos. ni los colombianos lo que aparecía en Argentina. publicado en 1980). La espada de San Jorge (Premio Nacional de Poesía “Carlos Pellicer” para obra publicada en 1983. Los atisbos que suministran las antologías poéticas e Internet actúan como reclamo que a la vez incita y niega. Sus poemarios publicados hasta la fecha son: ¿Volver a Ítaca? (publicado en el libro colectivo Lejos de las naves. Naturaleza muerta (Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” de Guanajuato en 1979. género minoritario y en el que trascender los círculos restringidos de las pequeñas editoriales y la distribución limitada es casi milagroso. de la revista Punto de partida. aparecido en 1992). allá por los años setenta. Dos décadas más tarde. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM y en la década de los 70 comenzó a escribir poesía. ni los argentinos qué interesaba en Venezuela.

Casa del Tiempo. Cantera Verde. con un recital de su poesía. Panorama de la nueva poesía mexicana (México. 205). La poesía del siglo XX en México. En el estudio que precede a su antología de poesía reciente mexicana. Cuentistas de tierra adentro y la recopilación Vigencia del epigrama. Pauta. periódicos y suplementos. Poetas de tierra adentro. Ruido de sueños /Noise of Dreams. tanto en ámbito hispánico como en otras lenguas. han recogido poemas de Héctor Carreto. Gaceta del Fondo de Cultura Económica. conoce muy bien. profesor en la Academia de Creación Literaria de la UAM y director de Ediciones Fósforo. Carlos Oliva y –quizá de modo más laso—Ricardo Castillo: pese a las grandes diferencias que hay entre ellos. Antología personal (2007) y Poesía portátil (1997-2006) (2008). 85. Así. preparada por Yvonne Cansigno (1993). el Nacional. por ejemplo. como Tierra Adentro. Poétes mexicains contemporains (Écrits de Forges-PHI-UNAM. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2001-2007). Aldus. Yvonne Cansigno destaca la coincidencia de intereses temáticos entre Héctor Carreto. 1996). como La región menos transparente: antología poética de la ciudad de México. fall 1992). que él mismo. Periódico de Poesía. consumado epigramista. 2002). 1994). en la que recoge poemas en que autores hispanoamericanos contemporáneos recrean el género clásico (aunque proteico) del epigrama. el propio Carreto ha sido compilador de varias antologías. Nexos. “Quattordici poeti messicani d’oggi. Numerosas antologías. en 2010. los tres muestran una preferencia por los . Fairleigh Dickinson University Press. antología en forma de artículo doble publicada en la revista Poesia: mensile internazionale di cultura poetica al cuidado de Emilio Coco. Paralelamente. Anthology of Contemporary Latin American Literature (19601984) (Londres-Toronto.92 Poesía Aguascalientes. El Tucán de Virginia. Novedades. El poeta regañado por la musa. Quebéc. New Writing from Mexico (Número especial de la revista TriQuarterly. 1086). vol. y en la californiana El último vuelo (Cansigno. En noviembre de 2007 participó en la I Semana Latina de Salamanca. Seconda parte”. forma parte de La voz de la poesía en México. preparada por Marco Antonio Campos y editada en Madrid por Visor. Ha publicado en diversas revistas literarias. la Jornada.

que me permito reproducir y comentar antes de adentrarme en las “Tentaciones” seleccionadas para este número de Adarme: . “[El caballo de Trojan]” y “[Delikatessen]”. o dos textos que comentaré más adelante. además. incluidos los tres en Coliseo). Marco Antonio Campos vincula a Carreto con Juan Domingo Argüelles (Chetumal. el inevitable marco existencial del hombre. Lo confirma un poema incluido en Naturaleza muerta. en el que se revela como un maestro— y por el tema de la memoria. Es lo que encontramos en el poema “Odisea II”. El propio título de la composición revela que la ciudad es. Estos quedan sometidos al tributo de la posmodernidad. sí el espíritu que animaba este género (por ejemplo. “[El nacimiento de Venus]”. desde siempre. en opinión de Campos. dirección de la casa de su niñez. su interés por las formas clásicas – en especial por el epigrama. sino consustanciales. de La espada de San Jorge. sino por el logo de la posmodernidad. Así.93 ambientes urbanos. sino por el lugar exacto ocupado en el plano urbanístico: Allende. en el antiguo tiempo del mythos. la “[Inscripción]” que abre el poemario Coliseo). cuyo tema es el regreso a una infancia –esa única patria de la que hablase Rilke— perdida para siempre. Quintana Roo. bajo el título “La casa de Allende número 5”. si no textos concretos. Pero el mythos ha quedado definitivamente sepultado no por el logos. En el estudio introductorio a su antología de poesía mexicana actual. por la afición a la sátira y el epigrama que los tres tienen en común. en el Distrito Federal. Pero la imitatio que Carreto practica con respecto a los modelos clásicos es un complicado juego de lealtades y traiciones. la infancia) el individuo se define no por su nombre. en la poética de Carreto. da lugar a la mejor poesía de Carreto. mientras algunos de sus epigramas siguen muy de cerca. otros lo subvierten de manera muy explícita (por ejemplo. que les despoja de aquellas virtudes y características les habían sido no solo propias. hija de la tradición grecolatina y de la sátira española del Siglo de Oro (Campos. Precisamente esta veta epigramática es la que. Algo similar sucede con su tratamiento de los mitos clásicos. 1958) y José Ángel Leyva (Durango. 5. pues ya desde el origen (el nacimiento. Carreto sumaría. 43-44). 1958).

En verdad te lo digo. a la medida de las necesidades de nuestro nuevo mundo. dice Carreto. se titula el poema. El viejo Ulises ya no es alter ego del hombre contemporáneo. trasunto del homo urbanus. al viejo abuelo Ulises que se perfila como interlocutor y se resiste a comprender) ahora se trata de llegar rápido.94 ODISEA II En este viaje ya no importa conocer nuevos países. lo único importante es llegar muy rápido a la Cólquide y hacerse muy rico a costillas de quien sea: vestirse el traje de oro y dejar lustroso todo lo que toque nuestro guante. “Odisea II”. plagados de sorpresas ni besarle los pies a al desconocida que nos espera en cada puerto: Ni siquiera compartir con los amigos la flora y la fauna de Neptuno. Y su viaje no es ya una morosa Odisea de diez años en la que encontrar nuevas tierras. con cuyo mundo lento no tienen demasiado que ver ambiciones del hombre actual (aunque Ulises sea precisamente. alguien más completo. y requerimos una Odisea Redux o Reloaded. al regreso. remake de la Odisea homérica. cfr. Malos tiempos para la épica. El personaje del mito con quien este se identifica es bien distinto: Jasón. y encontrarse uno mismo para ser. en multitud de poemas contemporáneos en lengua española. Ahora. más un príncipe moderno –príncipe maquiavélico— que un antiguo rey. nuevos hombres. te lo vuelo a repetir. Conde Parrado). sino un “abuelo Ulises”. ¿Por qué? La respuesta está implícita: en nuestro mundo. es decir. Ahora (es necesario repetirlo. abuelo Ulises. lo . o bien segunda parte del clásico. las antiguas epopeyas están obsoletas. ahora ya no hay tiempo que perder en paladear la estúpida caída de la tarde.

Y hasta uno mismo importa solamente cuando se pone al fin el áureo traje que cubre incluso la mano. La única experiencia que vale es la de llegada (la meta. “El Caballo de Trojan” también ilustra el abismo generacional entre la Antigüedad y la Posmodernidad (abismo sin embargo sobre el que se tienden toda clase de puentes. a la vez. consumir). ni en amar a Calipsos ni Nausicaas. y por eso tiene tanta prisa en llegar hasta él y vestírselo. Así. La alteración de Troya por Trojan que produce la intriga inicial del título se desvela si visitamos mentalmente un drugstore de cualquier localidad o carretera de los Estados Unidos: Trojan es una marca comercial de preservativos muy conocida en el país americano. ser (i. a la Cólquide. En una clave más humorística. ni en paladear la amistad: “En este viaje ya no importa / conocer nuevos países. uno puede superponer (lo kitsch es cool) la figura de Jasón al tacto (literal) de Midas.. ni el paisaje. de los que con tan buen criterio desconfiaba Laocoonte. como este poema). ni en contemplar el paisaje. y forrarse. Los nietos de Ulises deben hacer su viaje sin perder tiempo en experiencias. importan por sí mismos en el viaje. porque todavía había sobre la tierra cosas nuevas a las que darles nombre— se pasea desnudo durante gran parte de su poema. literalmente): hacerse con el Vellocino de oro y.95 más rápido posible. el hombre posmoderno: no solo es Jasón. Los dones de los dánaos. Ni la fauna o la flora. el hombre nuevo. sino que es. aquí no son los que eran. posmoderno. ni el amor.e.”. Y aquí un se introduce un nuevo ingrediente en la configuración del nieto de Ulises. Ulises –aquel hombre para el que aún era posible la Modernidad. es más su traje que él mismo. ya puestos –el mito de la piel áurea se funde con el de Midas— “dejar lustroso / todo lo que toque nuestro guante”. en algunos . y por qué no a varios simultáneamente. el casus belli no es ya un caballo majestuoso. uno y otro a la vez. sino tan solo en tanto que puedan convertirse en oro. No es ya la mano (lo natural) sino el guante (la cobertura) lo que toca el mundo y lo transforma en oro. Jasón. La posmodernidad se sirve del pastiche: lo que antes eran mitos fundacionales de un mundo ahora vienen a ser como posters de famosos a los que parecerse. hacerse de oro (sic) hasta la punta de los dedos. por qué no. Midas. plagados de sorpresas / ni besarle los pies a al desconocida / que nos espera en cada puerto: / Ni siquiera compartir con los amigos / la flora y la fauna de Neptuno. sino un envoltorio anatómico de plástico (bien que pueda mantener.

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casos, la majestuosidad). El desenlace agudo del poema (requerido siempre en la poesía epigramática) viene dado por la anfibología del verbo violar, en el que conviven el sentido sexual y el bélico: “me escurrí hasta la pieza de Helena / y, envuelto en un disfraz de látex, / logré violar las puertas de Troya”. El conjunto de poemas que, bajo el título común “Tentaciones” presentamos en este número de Adarme, nos brinda la ocasión de aproximarnos a una obra poética que, a partir de sus raíces en la tradición –en diversas tradiciones, como veremos— innova mediante la ironía, la introducción de lecturas metaliterarias, el humor, etc. La tradición hispánica de los cancioneros, pasados por San Juan de la Cruz se hacen presentes en “La cierva”, poema encabezado por una cita del poeta argentino de origen libanés Nemer ibn el Barud. En este texto, a la correspondencia tradicional de la cierva con la amada, y la caza con la conquista amorosa o con el acto amoroso, se le añade una evidente lectura metapoética: la caza a la que se alude es también una caza de palabras, una persecución poética, y la amada–cierva es la Poesía, a la que se trata de dar alcance, infructuosamente aquí (“Una vez más / mi palabra no alcanzó a la poesía”). O tal vez no tan infructuosamente. Porque la escritura poética es –muy becquerianamente, por cierto, aunque el origen de estas ideas se remonte a Platón— una exigencia que va más allá de los resultados contingentes de cada poema. Aunque nunca logramos expresar ese himno gigante y extraño, aunque la Poesía, cierva huidiza, escape de un salto súbito, ella misma le suplicará al poeta: “Inténtalo de nuevo, inténtalo de nuevo”. Y ante nosotros, el poema, testimonio y fruto de esa caza que no es, por tanto, estéril: en ella (por fortuna) nunca se llega a apresar completamente a la presa (por eso la poesía no se acaba), pero se obtienen los galardones que ella misma concede en la batida. En repetidas ocasiones, Carreto se sirve de la tradición religiosa subvertida (y literalmente pervertida). La oración religiosa dedicada a motivos inusuales, y que frecuentemente se vuelve contra el Dios al que se dirige, ha conocido bastante desarrollo en la lírica hispánica reciente: desde la célebre “Oración por una muchacha muerta” de Ernesto Cardenal al “Padre Nuestro” de Nicanor Parra, pasando por ejemplos españoles como “Cordura de Dios” de Juan Bonilla. Héctor

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Carreto confiere al motivo una dimensión metaliteraria en el poema “[Alicia, carta de]” (cuyo título resulta, ya que se ha citado al gran artífice de la antipoesía, Parra, bastante antipoemático). La misiva resulta ser una oración que tiene por destinatario a Dios y por firmante a una tal Alicia. Y esta Alicia no es otra que la protagonista del célebre libro de Lewis Carroll. Como sabemos, Carroll se inspiró para escribir Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y una segunda parte, Alicia a través del espejo, en una niña real, Alice Lidell, que también le sirvió como modelo de fotografía en varias ocasiones. Que Charles Lutwidge Dodgson (verdadero nombre de Carroll) tenía debilidad por las niñas de aspecto delicado frágil, a las que gustaba de fotografiar, no es una novedad. La oración puesta en boca de Alicia se dirige a Jesucristo para argumentar en favor del escritor, justificando –sin negarla— la inclinación de Carroll por nínfulas como ella misma. En ese sentido, el poema-oración no contraviene la tradición devocional: la víctima (especialmente inocente, por ser una niña) es quien intercede por el pecador. Pero la prez queda pronto subvertida en sátira. Alicia no es tan inocente, ni tan víctima, pues admite haber gozado con lo que debería haber sido su ultraje (al que no se alude de manera explícita, pero que está implícito, y bastante evidente, en la acusación que la oración trata de contrarrestar): “Y es verdad, lo reconozco: a mí me dio placer antes de tiempo”. La justificación puesta en boca de Alicia es una invectiva contra la sociedad victoriana, y particularmente contra la pobreza de los roles femeninos, escasamente atractivos para el amor: “no tenía alternativa: / en el jardín no afloraban mujeres / sino yeguas y gallinas disfrazadas”: yeguas que tirasen del carro conyugal (que llevasen, literalmente, el mayor peso del yugo del matrimonio) o gallinas ponedoras, esas eran las opciones socialmente admitidas en la Inglaterra victoriana en que el escritor escribió, fotografió y amó. Alicia alude a Carroll “juzgado y sentenciado / por el Papa y su ejército de naipes”. La imagen, evidentemente, fusiona Carroll, pues es a Alicia a quien, en uno de los pasajes más conocidos del libro, la Reina de Corazones apresa con su ejército de naipes y somete a juicio. Un juicio, por cierto, muy falto de juicio, una grotesca parodia como lo sería la justicia de la sociedad victoriana (la misma que juzgó y condenó a Wilde, otro mártir de la época). Carroll, autor de Alicia (pero en el poema objeto enunciado por la voz de ella) queda identificado con la niña (personaje de Carroll,

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pero en el poema, en cierta forma, autora de él, pues es a ella a quien Carreto da voz para defender al escritor). Sin embargo, no por advertir lo que de crítica (social, religiosa) tiene el poema dejemos de ver lo que en este hay de pura broma, y que queda de manifiesto en ese “qué va” con que la propia Alicia ironiza sobre la exculpación de Carroll y, sobre todo, en la amenaza de los versos finales. La rabieta infantil (“romperé mi catecismo”) se une disparatada y lúcidamente a la sustitución de Dios por uno de los nuevos dioses (o santones) del mundo posmoderno, Freud (los otros, Steiner dixit, serían Marx, Freud, Lèvi-Strauss y la espiritualidad new age de “todo a zen”). Dios es un cargo electo, y hasta los votantes que creía seguros (las niñas con catecismo) pueden, si no se pliega a sus deseos, votar a algún otro candidato. Otra oración perversa es “[Santa Frígida, confesión de]”, cuyo tono anuncia ya el juego fónico del título, con la sustitución del esperable, admisible, Brígida por Frígida. El contenido de la confesión, revela, contra lo que el nombre parece declarar, que la santa se apartó, al menos una vez, de su virginal frigidez de esposa de Cristo: “fue en aquella noche muy oscura / ¿la recuerdas?”. Los conocimientos y la sinceridad de la santa al culpar de su caída al Maligno quedan muy en entredicho si atendemos a la manifiesta incoherencia de su descripción “el demonio / más parecido al Minotauro Héctor / que a un ángel caído”. Y la evocación del acto pecaminoso se demora demasiado, se detiene en los detalles con un regodeo non sancto. Al final, la gradación (también tipográfica) de lo que se entrega intacto al esposo: “el alma / la cáscara / y el hueso”; todo, menos la carne de la fruta, lo más fresco y apetitoso. Reliquias secas, muy a propósito para el culto de Santa Frígida. El verso confirma la filiación, ya notada por Campos, de Carreto con el barroco español, y en concreto, con el verso gongorino “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada” –un verso, además, especialmente arraigado en la tradición mexicana, por cuanto ya fue objeto de imitatio por Sor Juana Inés de la Cruz en el suyo “es cadáver, es polvo, es sombra, es nada”. La subversión a la que Carreto somete el motivo aurisecular del memento pulvis eris llega cuando nos damos cuenta de la felicidad que a duras penas Frígida intenta disfrazar de arrepentimiento, y de que la gradación negativa (que en Góngora y Sor Juana

claro). lo que se encuentra tras el vidrio que muestra y evita el tacto es más cristal: el de unas bellas copas. en Carreto enumera los dones que se entregan a Dios. seguido al “He pecado”. ortodoxamente. Pero al unir en la metáfora piernas y copas. la médula. que alude al dios griego del vino y la ebriedad. han gloriosamente ardido. entonces. “medias de cristal”. O. las piernas de la santa (“la más fina cristalería”). la pulpa. pues no parece una muestra de sincera contrición añadir. Quizá San Héctor haya pecado (con la mirada) más de lo que quiere confesar. quizá su subconsciente le traiciona al buscar las imágenes con las que suavizar la exposición de sus flaquezas carnales. De nuevo un juego conceptista entre tacto y mirada. sí. Son los ojos del santo los que tocan el cristal (“al alcance de la mano”) y se emborrachan con el tacto. descritos en la esfera semántica del cristal en que se sirve la bebida embriagadora. para advertir al humano del futuro que aguarda a sus vanidades). por decirlo de manera también barroca. manos y ojos. La subversión del motivo de la oración/confesión cristiana llega al extremo en el dístico de poemas formado por “[Tentaciones de San Héctor]” y “[Respuesta de Dios a la tentación de San Héctor]”. y que no son otra cosa que desperdicios (también el alma. que emborrachan a las niñas… de los ojos del poeta. porque a Frígida parece haberle reportado más felicidad el goce del cuerpo en una sola noche). Como en la “[Confesión de Santa Frígida]” el empleo de un lenguaje religioso da pie a la irreverencia humorística: la devoción es una actividad que requiere secretaria. Carreto sabe que siglos de tradición inducen al lector de esta confesión a recordar la identificación copas-pechos. Dionisa. aunque quevediana: lo que Frígida tan celosamente ha guardado para su Dios y le entrega como un tesoro son las cenizas que restan cuando la carne. Las medias que recubren las piernas de la secretaria son “vitrinas” que exhiben lo que recubren (serán. y quien ocupa estas funciones se dedica a distraer provocativamente al santo varón de su deber. Hasta la exclamación final de la culpa (“¡Qué ardor sentí / al beber / con la mirada . una acusación exculpatoria: “La culpa la tiene…” El poema se construye sobre un juego conceptista en torno al nombre de la santa provocadora. y sus encantos. que empieza con mal pie si nos atenemos al catecismo cristiano. O al menos esto es lo que él asegura en su confesión. Y como si de un mueble aparador se tratase.99 servía.

Pero Dios. pero no trataremos de resolver aquí la paradoja de la omnipotencia divina que tantos dolores de cabeza ha dado a sabios como Santo Tomás de Aquino). por tanto. que no es otro que Marx (al igual que Freud. a su vez. ofrece al santo pecador la absolución de los pecados confesados en el anterior poema. como San Héctor. Pero lo que más parece preocupar a Dios no es el pecado en sí mismo. sino la burla que pueda suscitar en el diablo. Dios quita yerro a la infracción libidinosa del santo. otro de los nuevos dioses que han firmado el acta de defunción de su predecesor). y he ahí la primera –y blasfematoria— sorpresa. La vuelta de tuerca llega cuando leemos la respuesta de Dios a esta confesión de San Héctor. sino que la confesión se mantiene en una gradación de menor a mayor intensidad. San Héctor parece encontrarse dispuesto a acatar uno de esos castigos mitológicos en que la misma transgresión que produjo el placer se convierte en agente de sufrimiento. La súplica final del pecador no puede ser más ambigua: “Castígame. . cristalina tentación. San Héctor. también busca a quién echar las culpas de su flaqueza: “la culpa la tiene ese Freud. A cambio (como si de una transacción se tratase). verdadero agente de la ebriedad y atributo asociado al nombre de la secretaria. lugar común del psicoanálisis freudiano. Una respuesta que es otra confesión. Contemplar la escena erótica prohibida agazapado tras la puerta. en tanto que omnipotente. El Ser Omnipotente necesita. gravísimo pecado de incesto. de la materia inerte a la materia viva y fluyente. ordena que me ahogue / en el fondo de una copa”.100 / el vino de esas piernas!”) no se menciona el vino. al final. por el ojo de la cerradura. / te lo suplico reza / por mí”). mal amigo”. O a beber hasta perder la razón y la vida (la terrenal y la eterna) en el vino de las piernas de su secretaria. de frío a calor. de la ayuda de su pecador (“Ayúdame. del cristal al licor. La concepción divina se explica como un complejo de Edipo llevado hasta sus últimas consecuencias. leve pecado si se compara con el que él mismo relata (el juego conceptista aquí parte de la Trinidad divina): él mismo ha deseado y yacido con su propia madre. y que comete. ya que Dios no puede pecar ni por tanto confesarse (podría aducirse que sí puede. en la que ha engendrado un hijo que no es otro que él.

busca la salida del infierno. que la cinta que narra los deseos prohibidos e hilarantes de un esposo y padre formal por su vecina sean fuente de tentaciones en el espectador. cinta dirigida por Billy Wilder y estrenada en 1955. Se eligen para encomiar la hermosura de la diva los versos con que Góngora ponderaba la de Galatea: “Si roca de cristal no es de Neptuno / pavón de Venus es. Esta metáfora para aludir al sexo masculino (que el poeta ya había usado en el poema anterior) juega con los dos sentidos del sintagma: es sexo asemeja a un eclesiástico de alto rango y vestimenta púrpura (aunque de pequeño tamaño).101 “Tentaciones en el cine [Mirando Seven Year Itch]” es una confesión nuevamente dirigida a Dios. La belleza que aparece en pantalla –como bien sabemos. el final es ambiguo: quizá huye del cine. y hace que se marchiten dos gardenias… no las del célebre bolero. quizá busca la salida (o la entrada…) del infierno que arde bajo la falda de Marilyn. los pechos de la acompañante del cinéfilo pecador). por tanto. Marilyn Monroe— es tal que supera la de la Virgen (ya no sorprende el que la confesión se deslice hacia la blasfemia…). columnas del templo incendiado (por el calor de Nueva York en verano. o un pajarito (el que se denomina comúnmente “pequeño cardenal”). The Seven Year Itch. La ocasión del pecado ha sido ver una película de cine. convertido en infierno oscuro y poblado de lúbricas visiones. cisne de Juno”. sino las de la butaca de al lado (tal vez. agachándose para mejor . y los versos gongorinos son subtítulos que el pecador confeso lee en la pantalla como traducción de la hermosura angloparlante de la dama. aunque el poema nada diga. Como en la confesión de San Héctor. De nuevo el cristal como término de comparación de la belleza femenina (y. Muy lógico. a gatas. por el fuego sulfuroso del infierno…) La impresión es tal que excita sobremanera al “pequeño cardenal”. Pero estamos en el mundo de hoy. ha mencionado la copa como metáfora de la copa del vestido de Marilyn. esta vez en una primera persona que se identifica con el poeta. Justamente la escena citada es la que el poema evoca. antes. La tentación es tan irresistible que el poeta. el célebre vestido que la corriente de la rejilla del metro hace volar en la asfixiante noche neoyorkina). envolviéndola de una imaginería cristiana puesta al día: un ángel trajeado y con sombrero (el pecaminoso protagonista) no acierta a evitar que el diablo meta sus dedos bajo la falda de Marilyn y nos muestre las piernas de la rubia. Su título en España no es otro que La tentación vive arriba.

18). Como en tantos epigramas. y da nombre a toda la primera parte del mismo (las otras tres partes son “Ocasión funeral”. La sátira dirigida a Hef aúna la descripción crítica del desorden rígidamente ordenado de las fiestas Playboy. como coartada. donde el erotismo no es igual a placer espontáneo. es en “Delikatessen” donde mejor vemos al Carreto seguidor de la tradición satírica y epigramática de la Antigüedad grecorromana. Tan pasajera era la beldad juvenil a la que advertía Garcilaso como Pam. ni Jesucristo. Pero la crítica social da paso a una lectura todavía más profunda: la reflexión sobre el destino mortal de los hombres y la vanitas vanitatis.102 hacerlo. “Satélites” y “Contagios”). Los festejos de la . una ocasión concreta suscita el poema. por ser una publicación cara. y en concreto a “El sueño del Juicio Final” o “de las calaveras”. sino mediante la alusión al vientre terso de Pamela Anderson Lee. el dirigirse a un tú concreto es una de las aportaciones marcialescas al género cambiante del epigrama (aunque con precedentes como Catulo) (Ortega Villaro. desde época clásica. El poema se incluye en Coliseo. Aunque la intención satírica es obvia en estas “oraciones” jocosamente blasfemas. sino a producto de consumo pasado por estudios de mercado. claro está. La fugacidad de la belleza y de la lozanía se expresan no mediante la rosa y la azucena que habrán de marchitarse. Precisamente. El tú al que se dirige el poema no es ya Dios. jerarquizado y exacto. Heffner (“coloquialmente conocido como Hef”. Lo es también. que alude a ella: en este caso se trata de la fiesta ofrecida en la mansión de Heffner en el 47 aniversario de la publicación. pero todo un mundo media entre la hermosura floral del primero y la siliconada belleza entronada por Hef en función de los datos de ventas de su revista. fundador y editor jefe de la revista Playboy. el dirigir la mirada sobre lo procaz revestido de aceptación social: Playboy es una revista erótica pero respetable y hasta prestigiosa. 16. una de las más célebres playmates de los años 90. La cita que entremedias se introduce pertenece a los Sueños de Quevedo. interesantísimos reportajes de actualidad. sino un tú concreto y de carne y hueso (bien que sea improbable que llegue jamás a leer los versos de Carreto): Hugh M. precisa Wikipedia). para un lector de alto standing al que las páginas satinadas del conejito le ofrecen. Como a un nuevo César se le recuerda a Hef “Tú tampoco eres inmortal”.

en Chicago. era un altar del sacrificio: terminada la ceremonia. los despojos se arrojan fuera. no por el sexo. en los años 60 (esa mansión y esa cama se encontraban. la Belleza. La poesía de Carreto demuestra la vigencia de las referencias clásicas. quedarán como náufragos sin comprender muy bien qué ha sucedido. Platónicos pensamientos de un lector ocasional de Playboy. en la fugacidad de la belleza. Pero no le conviene al satírico convertirse en pesado agorero. precisamente la que evoca el lecho principal de la mansión: una especie de paraíso fugaz. o en el mar. de dinero y poder: es una codiciada distinción ser invitado a la Playboy Mansion. Las suficientes. desde ella dirigía su imperio Heffner. . concretamente a Los Angeles). y sí cierta punta de autoironía que Carreto reserva para los versos finales. Apenas hemos acertado a ofrecer un atisbo de un puñado de tentaciones. entre paréntesis. en realidad. la rosa intacta…’”. rosa intacta. Y el precio es la inocencia: envilecidos. pero en 1974 se trasladó a la más soleada y turística California. queda aún. de los frescos racimos. porque permanecen vigentes en un mundo en que casi todo lo demás cambia. pero que se convertirá en una balsa que habrá de abandonar a sus ocupantes en la primera playa. para tentar al lector a conocer esta obra sorprendente. como cabría suponer. al llegar el alba. sino porque según cuenta la leyenda. De nuevo. y que las voluptuosas chicas que sirven de reclamo se hagan pensar en el paso del tiempo. donde gozar. ni que la cama. y en que si las beldades pasan y se secan (como las de las hojas secas de la revista). a mi juicio. donde introduce. grecolatinas o medievales –que son clásicas precisamente por eso. creo. una distanciada reflexión sobre su propio poema: “Después de hojear tu revista / casi me convierto en lector de versos castos: / ‘las hojas secas. El sancta sanctorum de ese templo es la cama. La imagen más potente del poema es. más que de carne (aunque naturalmente esta es un ingrediente obligado). entonces.103 casa del director de Playboy son célebres orgías. si se poseen la juventud y la belleza suficientes. y no resulta fácil alcanzarla. El poeta pone de manifiesto la paradoja de que Playboy inspire en él tan graves pensamientos.

en Orfeo XXI. 1993. Cansigno. Publicado en la revista electrónica Adarve Núm. Marco Antonio Campos. ed. Lila. Seconda parte: Antonio Deltoro. Pedro. Universidad de Tlascala-Universidad Metropolitana. revisiones y (per)versiones del epigrama en las últimas generaciones poéticas”. pp. pp. La Odisea en verso”. pp. 22-37. “Quattordici poeti messicani d’oggi.F. Llibros del Peixe-Cátedra Miguel Delibes. ed. Poesia: mensile Internazionale di cultura poetica. de Pedro Conde Parrado y Javier García Rodríguez. Ortega Villaro. vol. “Héctor Carreto: epigramas y hombres de bolsillo”. Poesía española contemporánea y tradición clásica. Gijón. Yvonne. 23. 124-128. pp. Tlascala-México D. Boletín y cuadernos de la Fundación Pablo Neruda 59 (2006). 79-100. 2005. 9-28. “Versiones. Coral Bracho”. Conde Parrado. 2005. . Héctor Carreto. “Ecos de Homero en el discurso poético contemporáneo. Emilio. La voz de la poesía en México. 5. en Orfeo XXI. Gijón. Poesía española contemporánea y tradición clásica. Coco. Llibros del Peixe-Cátedra Miguel Delibes.104 BIBLIOGRAFÍA Calderón.. nº 247 (2010). de Pedro Conde Parrado y Javier García Rodríguez.

Carreto es único. mi rígida lanza podría hacerte mi esclava”. Sus versos comparten un lenguaje sólo didáctico en grecolatino. . no expresa del Coliseo. vehemente de regresar a los orígenes y patrones culturales griegos. Tampoco soy gladiador latino. Su poesía erótica es culto a esos sentimientos de todo margen moral. lo expresa como tal. si en la Arena ambos soltáramos las túnicas. es entonces cuando la relectura domina la transgresión. donde afloran en una eclosión. esta en contra de toda (de)formación del deseo. ganador Premio Nacional Aguascalientes 2002. dueña de la Alejandría que todos llevamos dentro -esa tierra propicia para el placer-.” En primera persona escribe el pasado. él es quien tira del hilo y se domina adentro del poema. Pero. Héctor Carreto cuida la pulcritud de sus del poemas mundo libro amorosos. incluso con soltura enfrenta al lenguaje reprimido: “Desconozco la grafía griega pero entiendo el lenguaje de las manos. pero. Escritura rustica y elegante limpia al poema de todo adorno innecesario: Coliseo “Oh sublime Cleopatra. al perderse en el lenguaje metafórico. es justamente en su impotencia llamar por su nombre a la amada.105 Coliseo una voz interior Por Norma Salazar Desde el fondo de sus lentes y de su gran corazón.

Tampoco ocultes que tenemos diferencias. El aire de intimidad ante la presencia de esa primera persona enmascarada en la voz poética. desnúdate y de aquí saldrás. por la violencia o por la razón. confirma sus códigos grandilocuentes y sublimes. cualquier tipo de moralidad. Presume al lector de mis piernas en loca bicicleta. es un claro lenguaje poético que nace del conflicto que viven los . Sin embargo. como lo (d)escribe en el poema. ya que el erotismo se hallaba en todas partes y se desarrollaba en la espontaneidad y la evidencia. no dudes: confía en el instinto”. poco importa”. Esta visión de la poesía. Entre la musa que riñe contigo y la que duerme en un [lienzo. el libertinaje y la obscenidad. para mí. de los encuentros sudorosos. El poeta regañado por la musa: “Confía en el instinto: que tus labios refieran con orgullo mi talento en el baile. no debemos olvidar que la poesía erótica en la actualidad es un género literario noble. que va desde la emoción estética y sensual al grado de alcanzar la chocarrería. Anda. que es el personaje protagónico. donde corrompe. según las propias reglas que puedan advertirse en la inspiración y escritura del propio poeta. es no ocultar su propósito de abordar con enorme franqueza y sin gazmoñería lo 'real' de su musa. La Grecia clásica tuvo la ventaja de no tener que poner límites a una literatura erótica. Por otro lado. físicamente satisfecha”. cuyos frutos son tus epigramas. lo garantizo. Salón de belleza “Escucha: esos artistas retocaron a sus modelos porque con ellas compartieron mantel y sábanas. mi afición por el vino.106 como diría George Bataille “la prohibición y el tabú están ahí para ser transgredidos. esta transgresión no se llevaría a cabo de cualquier modo. lector.

insisto. para espejear la realidad en su libro Coliseo. ejemplo de ello: La rata más vieja: “A semejanza de la rata más vieja. como lo escribiera también. En la voz interior existe una imagen amorosa más abierta donde el razonamiento interior da ánimo en la vida del autor. mi única oportunidad de poner mis labios sobre los tuyos”. antes que nadie. el amor como acto de rebeldía. utiliza la forma de acomodar a las palabras en un cortejo totalmente literario. es el complemento de un discurso que el poeta configura con un lenguaje propio. Desnudez absoluta “No me beses. debo arriesgarme y ser el primero en probar el pubis de esa dama insinuante”. es su mandato: beber en tu taza es. Carreto tiene una apariencia de cristal. tu lengua envenenada es mi suicidio No hables de mí. apariciones de sonidos al irrumpir con su palabra una tradición binaria. la poeta turcochipriota Neshé Yashín en un fragmento de. este poeta citadino da pie a una dupla entre cuerpo y alma. en la más alta representación. Son las vertientes para encausar un colorido de ritmos. acaso. sin preocuparse por el activismo social. el amor como juego. lo hace crecer para aumentar lo que es: su realidad. La sintaxis de las cosas. el amor no sólo a la mujer sino el amor a él. . al mismo poeta.107 amantes y hablan desde la situación ambigua que les toca vivir. que come. el nuevo alimento para saber si está envenenado. la claridad por un lado y la oscuridad por el otro. esencias primordiales que cobran cierto frescor. tu voz es la venganza de las penas Qué loca danza fue aquélla de un amor sin gravedad perdiéndose en el espacio”. Tal es el caso de las tres últimas líneas del poema: Mal de amor “Es el riesgo del deseo.

a su vez nos libera de algo tan imaginario demasiado difícil de reprimir. cuando [suplicaba]/ al público cristiano que un gladiador [pusiera]/ fin a su vida. la ironía. . Nos regala una enseñanza en este mundo confundido. al verso. descubrimos a un autor en la más pura concepción del hombre. la paradoja. Circus “Extraño [despertar]/ del César esa tarde en medio de la Arena. el humor. Es algo completamente nuevo”. donde las imágenes suscitan deseos alocados. Cada ser humano es un espejo para el otro. sí. esta característica tan suya para cada fragmento expresa un crecimiento de voz propia. morales y sexuales.e Cummings. de la musa. La desmitificación de los tabúes y las prohibiciones se hacen en consecuencia posible. Otro aspecto interesante es la relación de su escritura. como una vía de escape donde el acto amoroso se intimida con la correspondencia de ellos para buscar el otro reflejo terminal: el goce. El espíritu del libro va más allá del beso. “Me gusta mi cuerpo cuando está en tu cuerpo. Así. Entre más releemos su premiado libro. donde se halla la espontaneidad y la evidencia que encontramos en la poética de Héctor Carreto. y la multiplicidad de los espejos suscita una emulación colectiva que decuplica las repeticiones conductuales y exageraciones en nuestros propios fantasmas afectivos.108 Lenguaje poético que interiorizara e. 'la brevedad'. la soledad. Llama la atención una intimidación en los verbos que hilvanan una acción en la expresión subjetiva que podemos claramente observar en. un ceremonial progreso que ayuda a desacralizar las pasiones de ilusión en beneficio de las pasiones de lucidez. al fragmento de cada poema en su conjunto literario la infinita variedad de niveles que conforma el erotismo va desde la emoción estética y sensual. leemos que dicha expresión enriquece a la palabra. Un poeta que enseña al hombre ha amar sin vincularse a la insatisfacción.

Enhorabuena Héctor Carreto. que adquieren para los lectores valor de figuras preciosas de la realidad. El significado de suplicar. que alude a “algo real” . Estudió las licenciaturas en Letras Hispánicas y Estudios Latinoamericanos. sino al contrario. por ejemplo. Cantos lejanos (1999) y Cuadro al óleo (2005) . Por último deseo comentar que la evocación de Coliseo es un mundo mítico pero reencuentra el camino del mundo fantástico a la realidad en la medida en que. radica en la ciudad de México. gracias a sus dones poéticos hace tomar a su musa y personajes reales. maestría en Literatura comparada. como si el poema “provocara” su propia verdad: Extraño del César/ (Yo) forma distinta de percepción del mundo cuando suplica/ acción imperativa del significante (suplicar). la furia del gladiador con determinados usos concretos de los signos verbales. que un gladiador pusiera fin a su vida/ (poner) significado distinto. ensayista y maestra de Teoría de la Crítica literaria Ha publicado dos poemas. subir a la cruz más alta/ la subordinación semántica 'soltaran a los leones' crea una nueva experiencia de las ya habituales en el saber cultural de la inefabilidad semántica hablante. como puede ser algo. haciendo que la realidad no se sienta como significado. soltar. posgrado en Literatura dramática por la UNAM Poeta. excepto despertar presente para la acción dentro del poema pero que cambia 'la visión' de las cosas. soltar a los leones. Norma Salazar.109 que [soltaran]/ a los leones y lo [subieran ]/ a la cruz más alta”. subieran son verbos pretéritos inmediatos.

para quienes la escribimos y la leemos es una compañía. Raúl Garduño (Chiapas. 1981). También ha sido traducido al italiano y al húngaro.110 Héctor Carreto / biografía (Ciudad de México. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM. 1953). Great River Review. el más prestigioso de México. New Writing from Mexico. Carlos Pellicer para obra publicada (1983). España. Recientemente publicó una antología sobre el epigrama contemporáneo en español: Vigencia del epigrama (2006). Naturaleza muerta (1980). dice. “el poeta es el que canta el canto de la tribu”. el X Premio Internacional de Poesía Luis Cernuda (Sevilla. para de esa manera hablar por los demás”. mi odio contra las instituciones. Ha traducido y divulgado la obra de autores de lengua portuguesa. Incubus (1993). Aldus. contra la autoridad. 1996). La espada de san Jorge (1982 y 2005). en este sentido. En este sentido. contra las tarjetas de checar. Este libro me ha ayudado a sobrellevar esta situación laboral. . También escribe cuento y dirige las Ediciones Fósforo. Para él. 1990) y en 2002 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. Noise of Dreams. como para otros artistas. Algunos de sus poemas. los horarios. International Quarterly. El último vuelo. nos ayuda a llevar la vida mejor”. “soy sincero conmigo en un primer momento. Ha publicado los siguientes volúmenes de poesía: ¿Volver a Ítaca? (1979). Su poesía ha sido publicada en antologías y revistas norteamericanas. La poesía. traducidos al francés. lo comenzó a escribir en la oficina donde trabaja todo el día. forman parte de una antología publicada en Canadá: Poétes mexicains contemporains (Écrits de Forges-PHI-UNAM. como Anthology of Contemporary Latin American Literature (1960-1984). Northwest Review. Habitante de los parques públicos (1992). Es un libro “donde comenzó a salir mi frustración. entre otras. Sobre su libro Coliseo. antología personal (2006). Es autor de diversas antologías de escritores mexicanos y extranjeros. Quebéc. Ha obtenido los premios nacionales: Efraín Huerta (1979).Coliseo(2002) y El poeta regañado por la musa. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (período 2001-2007) y es profesor-investigador de la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Antología desordenada (1996).

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Hablar desde la inseguridad / Rafael Cadenas 52. Los andamios del mundo y otros poemas / Ledo Ivo 37. El barco en llamas y otros poemas / Jaroslav Seifert 34. La tierra baldía y otros poemas / T. Poesía vertical (selección) / Roberto Juarroz 7. 8. Propiedad del recuerdo y otros poemas / Franklin Mieses Burgos 6. La imperfección es la c cima / Yves Bonnefoy 61. La eternidad y un día y otros poemas / Roberto Sosa 2. Bajo la alta luz inmerso y otros poemas / Mariano Brull 45. Antología de Spoon River / Edgar Lee Masters 23. Gente desarraigada y otros poemas / Cesare Pavese 65. Elegía sin nombre y otros poemas / Emilio Ballagas 11. El verbo nos ampare y otros poemas / Hugo Lindo 3. Unidos por las manos y otros poemas / Carlos Drummond de Andrade 13. La gruta de las palabras y otros poemas / Vladimir Holan 47. La tierra giró para acercar acercarnos y otros poemas / Eugenio Montejo 42. Quemaremos los días por venir / Radhamés ReyesVásquez 57. La vida nada más. Voy a nombrar las cosas y otros poemas / Eliseo Diego 16. Habitante del milagro y otros poemas / Eduardo Carranza 5. Las ventajas de aprender y otros ros poemas / Kenneth Rexroth 32. la sola vida y otros poemas / Gastón Baquero 48. La lengua de las cosas y otros poemas / José Emilio Pacheco 29. Beso para la Mujer de Lot y otros poemas / Carlos Martínez Rivas 24.S. Los errores necesarios y otros poemas / Joaquín Giannuzzi 50. Iniciación final / José Alejandro Peña 64. Las ocupaciones nocturnas / Jorge Enrique Adoum 46. Oda a nadie y otros poemas / Hans Magnus Enzersberger 14. La novia mecánica y otros poemas / Jerome Rothenberg 28. Epístola a los poetas que vendrán / Manuel Scorza 22. Eliot 30. Cuadernos de Voronezh / Osip Mandelstam 55. Antología esencial / Joseph Brodsky 25. Secreto de familia y otros poemas / Blanca Varela 43. 17. ciudad y otros poemas / Czeslaw Milosz 33. Elevación ón de los elementos / David Huerta 60. Muero de sed ante la fuente y otros po poemas / Tom Raworth 18. Uno escribe en el viento y otros poemas / Gonzalo Rojas 35. Ciudad en llamas y otros poemas / Oscar Hahn 63. Nunca de ti. Dominican can Style y otros poemas / Alexis Gómez Rosa 38. Desde la república de la conciencia y otros poemas / Seamus Heaney 41. Entender el rugido del tigre / Aimé Césaire 15. Días de Carne / César Sánchez Beras 59. Una raya larga y roja en el polvo de la historia / Pablo Antonio Cuadra 67. Canto de guerra de las cosas y otros poemas / Joaquín Pasos 4. . El hombre al margen y otros poemas / Heberto Padilla 26. El hombre acorralado y otros poemas / Luis Alfredo Torres 53. Sobre toda palabra / Rafael Guillén 58. Para vivir mañana y otros poemas / Washington Delgado. El futuro empezó ayer / Luis Cardoza y Aragón 49. Carta del exiliado y otros poemas / Ezra Pound 12. El animal que llora y otros poemas / Antonio Gamoneda 36. Señal de identidad y otros poemas / Norberto James Rawlings 20. Poesía árabe / Antología de 16 poetas árabes contemporáneos . Tal vez no era pensar y otros poemas / Idea Vilariño 44. Territorios Extraños /José Acosta 54. Bajo la noche enemiga y otros poemas / Ulises Varsovia 59ª. La luz interrumpida y otros poemas / Luis Rosales 66. El adivinador de hojas y otros poemas / Odysseas Elytis 31. Puedo sentirla viniendo de lejos / Derek Walcott 21. Haikus / Matsuo Basho 9. Réquiem y otros poemas / Ana Ajmátova 27. La última tarde en esta tierra y otros poemas / Mahmud Darwish 10. Número equivocado y otros poemas / Wislawa Szymborska 40. El poeta regañado por la musa / Héctor Carreto . Voluntad de la luz / Luis Armenta Malpica 62.112 Muestrario de Poesía 1. Poesía francesa actual / Muestra de 40 autores 39. . La traición de los sueños / Francisco de Asís Fernández 56. Estoy de pie en un sueño y otros poemas / Ana Istarú 19. Jardín de Piedra / Fernando Ruiz Granados 51.

113 Colección Muestrario de Poesía 2011 .

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