LA AUTOPOIÉSIS E LA ORGA IZACIÓ

FU DAME TO TEÓRICO PARA LA ADMI ISTRACIÓ PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBER ÉTICO Luis Eduardo Bastías A.
ESCUELA DE COMERCIO FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO

RESUME
Tradicionalmente, la administración se ha practicado fundamentándose mucho más en la experiencia de los administradores que en un bagaje de conocimientos científicamente establecidos. En la actualidad, dadas las altas exigencias impuestas a la empresa, esta tendencia se ha visto debilitada al percibirse la necesidad de contar con un marco teórico robusto y adecuado para orientar este quehacer. En este contexto, se ha aplicado con éxito elementos teóricos extraídos de las denominadas ciencias de la complejidad, así como otros elementos de la biología de vanguardia, en el ámbito de la administración. Una lectura crítica de este fenómeno nos puede indicar que, en general, se observa la carencia de un marco teórico suficientemente robusto y coherente en la teoría de la organización. Por otra parte, frente a esta carencia, existen propuestas teórico-prácticas que buscan ese fundamento en otras disciplinas, tales como la biología; ese es el caso que plantea Stuart Kauffman. El presente artículo intenta mostrar que la teoría de la organización propuesta durante los años ochenta por el profesor de administración chileno Aquiles Limone es, con propiedad, una Teoría Científica de la Organización, a la luz de las escuelas más avanzadas del pensamiento científico contemporáneo, y que, en consecuencia, es susceptible de servir como fundamento teórico para la formación de administradores, dadas las exigencias actuales y probables exigencias futuras del quehacer en nuestro campo de actividad profesional.

El hecho de que en esta teoría se postule que la empresa es un sistema autopoiético permite explicar el éxito que tienen las aplicaciones que se hacen en la actualidad de conocimientos extraídos de la biología en el ámbito de la empresa; en efecto, el término autopoiésis fue acuñado por Maturana y Varela para referirse a aquella característica propia y distintiva de lo vivo.

PALABRAS CLAVE
Teoría de la organización, autopoiésis, cibernética

I

TRODUCCIÓ

En la actualidad se puede constatar la tendencia a emplear las denominadas “ciencias de la complejidad” para aplicarlas en el mundo de la gestión de organizaciones, claro ejemplo de ello son los planteamientos recientes de Stuart Kauffman KAU99. Esta tendencia es síntoma de un fenómeno profundo que no debe sorprendernos. En efecto, hasta hace poco la administración se practicaba bajo la forma de un arte más que como una técnica, fundamentándose mucho más en la experiencia de los administradores que en un bagaje sólido de conocimientos científicamente establecidos. En las condiciones actuales de competitividad, en que las empresas deben adaptarse rápidamente a permanentes cambios extremadamente bruscos, esta situación ha empezado a ser insostenible. Tal vez sea la hora de “poner pantalones largos” a la administración y la única forma de hacerlo, en el contexto de

Artículo publicado en los Anales del XVII Encuentro Nacional de Escuelas y Facultades de Administración y Economía (ENEFA 2000)

1

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

nuestra civilización cosmopolita, es dotarla de un sustrato teórico sólido y pertinente. En la base de esta situación encontramos una confusión generalizada. En efecto, en la tradición administrativa es posible percibir una fuerte inclinación a confundir dos disciplinas que debieran conceptualizarse como diferentes: la administración y la teoría de la organización. Para nadie es un misterio que biología y medicina no son la misma cosa; poca gente confunde ingeniería con física o semiótica con periodismo; sin embargo la diferencia entre Teoría de la Organización y Administración no se ha perfilado con el rigor que ésta amerita. La Teoría de la Organización debería ser una disciplina científica que aborde el problema de la empresa y la organización, haciendo abstracción de los aspectos prácticos que la administración involucra. Una Teoría de la Organización no debería abordar la problemática inmediata y particular de cómo abaratar costos, incrementar la productividad o posicionarse en un mercado específico y puntual. Debería ser una disciplina rigurosa que responda preguntas fundamentales basándose en el planteamiento de hipótesis verificables empíricamente; preguntas como: ¿qué es la organización?, ¿cómo se constituye?, ¿cuál es su dinámica?, ¿se puede acaso decir que una empresa existe, como se dice que un electrón existe? y, de ser así, ¿en qué espacio existe? Este quehacer científico debiera sustentarse sobre la base del conocer por simple curiosidad, sujeto al rigor requerido, y libre de presiones o compromisos por obtener determinados usos o aplicaciones utilitarias. La administración, así como otras disciplinas afines, como el control de gestión o la ingeniería de procesos de negocios, son las disciplinas prácticas destinadas a resolver los problemas concretos en dichos campos. Estas disciplinas afines a la administración deberían tener un referente científico no sólo en ciencias como la sicología, la sociología o incluso en la biología, donde en la actualidad -en ocasiones- lo hayan, sino que principalmente en una teoría científica de la organización. En 1977, el cibernetista y profesor de administración chileno, Aquiles Limone formuló una teoría científica de la organización que satisface los requisitos ya mencionados.LIM77 La utilidad práctica que esta teoría pueda tener no radica tanto en su propio corpus sino en la aplicación indirecta que se puede hacer de ella

para enfrentar problemas concretos en administración de empresas y organizaciones. Esta teoría fundamenta la concepción de la empresa como un ente similar a un ser vivo y capaz de adquirir conocimiento, sentando así las bases teóricas para hacer posible, con rigurosidad, la aplicación que en la actualidad hacen algunos biólogos, como Stuart Kauffman, de las denominadas ciencias de la complejidad para el estudio y análisis de empresas.

LA REVOLUCIÓ SISTEMOCIBER ÉTICA
Los postulados de Limone aparecen hoy en día como científicos debido al advenimiento de un fenómeno histórico sin precedentes que tuvo lugar ante nuestros ojos y que, sin embargo, seguramente, pocos de nuestros contemporáneos han percibido. En efecto, el concepto de ciencia puede ser definido de manera sustancialmente diferente antes y después del siglo XX. Múltiples pensadores, de las más variadas especialidades confluyeron e influyeron para concretar esta revolución silenciosa. Nombres como Einstein, Piaget, Heisemberg, von Bertalanffy, Wiener, McCulloch, Bateson, von Foerster, Maturana y Varela, entre otros, hicieron su aporte, en ocasiones sin percibir del todo que formaban parte de un proceso mucho más amplio dentro del cual sus propios postulados aparecen hoy como planteamientos específicos o puntuales que es posible presentar desde una perspectiva más general. Este cambio radical en la forma de entender a la ciencia consiste en el denominado cuestionamiento epistemológico, es decir en la necesidad de introducir al observador explícitamente como elemento constituyente de las teorías científicas. Cabe señalar que esto último no fue considerado necesario o no estuvo en absoluto claro para la ciencia clásica que se desarrolló desde los tiempos de Descartes hasta la primera mitad del siglo XX. La física fue la primera rama de las ciencias tradicionales en introducir el factor epistemológico en la formulación tanto de la mecánica cuántica como en las teorías de la relatividad (restringida y generalizada). Cabe señalar que incluso antes de ello algunas teorías físicas, como la mecánica estadística, habían introducido implícitamente este factor al

2

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

demostrar, por ejemplo, que la temperatura no era una propiedad fundamental de la materia sino que una propiedad emergente. El fisicista Fritjof CapraCAP75 sostiene que el cambio de paradigma que se produjo en el transe de la física clásica a la física moderna forma parte de un cambio de paradigma general de las ciencias, caracterizado principalmente por la cuestión epistemológica y por un enfoque holístico y ecológico, que tuvo su comienzo en la Teoría General de Sistemas de von BertalanffyBER68 y que reforzó la Cibernética. En la actualidad, el aporte de la Teoría de Sistemas y de la Cibernética a diversas disciplinas científicas tradicionales ha redundado en la elaboración de novedosas teorías que se sustentan en el enfoque holístico. Cabe señalar a modo de ejemplo a la Programación Neurolingüística (P.N.L.), que manifiesta la fuerte influencia de los aportes de Gregory BatesonBAT75, o bien la Teoría del CaosPRI93, el Constructivismo RadicalGLA95 y el enfoque post-racionalista de las ciencias cognitivasWIN86, que se apoyan en la cibernética de segundo orden. Claro ejemplo de lo anterior es la Teoría de la Autopoiésis que fue desarrollada por los biólogos y cibernetistas chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela.MAT85 Según Capra la influencia que la teoría de sistemas y la cibernética han ejercido sobre el pensamiento contemporáneo occidental no se ha limitado al campo de las ciencias humanas y naturales sino que incluso se puede evidenciar en algunos planteamientos dentro de la Teología Católica ContemporáneaCAP91. Claro ejemplo de ello es el concepto de pecado social; es decir aquel tipo de pecado que no es cometido por individuo aislado alguno, sino por una sociedad, considerada ésta en su conjunto. Conceptos sistémicos como sinergia y propiedad emergente pueden ser los más apropiados para describir este tipo de doctrina religiosa. Llama la atención que este profundo cambio de paradigma, que trasciende el marco de las ciencias, llegando a casi todos los ámbitos del pensamiento contemporáneo, no se haya establecido aún con plenitud en el ámbito de la administración. Llama la atención porque el objeto de la administración: la empresa y, más en general, la organización es claramente un sistema. Algunos autores han hecho aportes aislados y parciales en este sentido al incorporar algunos 3

elementos del pensamiento sistemo-cibernético en el ámbito de la administración. Durante las décadas de los 60 y 70 tienen lugar las contribuciones de Stafford BeerBEE59, Jay ForesterFOR61 y Jacques MélèseMEL68; asimismo, Katz y Kahn desarrollan la idea de empresa como sistema de rolesKAT78. Durante los años 80 y 90 se desarrollan los trabajos de Peter SengeSEN90 y Fernando FloresFLO89. Sin embargo ninguno de ellos, hasta el momento propone una ontología de la empresa. Por otra parte, algunos psicólogos han aplicado conceptos de sistemas o cibernética a la administración, generalmente en el campo de la motivación, estados enriquecedores y liderazgo, pero en estos casos el objeto de disquisición no es propiamente el sistema de actividad humana sino que los individuos o grupos de individuos que forman parte de una comunidad determinada. No debiera resultar extraño que en el contexto de una confusión generalizada, como la que existe, que no diferencia con claridad administración de teoría organizacional, no se ponga de manifiesto, con el realce suficiente, que este tipo de aplicación del pensamiento sistémico necesariamente es parcial y, por lo tanto, no saca el máximo partido al potencial que realmente puede ser aprovechado cuando el objeto que se toma por sistema no es una persona o una comunidad de personas sino que es la empresa u organización, entendida ésta como una totalidad.

LA EMPRESA: ¿U

A FORMA DE VIDA ARTIFICIAL?

La pregunta fundamental que debe responder una teoría de la empresa es qué es la empresa. Este problema es demasiado amplio ya que amerita de una definición que puede ser antojadiza dependiendo de la perspectiva que la origina. Para acotar este problema resulta conveniente concentrarse en la empresa desde una perspectiva determinada. No nos interesa describirla, por ejemplo, desde la perspectiva gubernamental, ni desde la de sus empleados, ni desde la economía; ya que todos estos puntos de vista nos resultan demasiado específicos o estrechos. Nos interesa primeramente concentrarnos en una perspectiva empresarial de la empresa, una perspectiva desde la gestión, en que el quehacer cotidiano que tiene

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

lugar al interior de la empresa sea el foco de nuestra atención. Una vez que nuestra descripción pueda resultar desde esta perspectiva particular, podremos verificar de qué forma nos ilumina o nos oculta aspectos que pueden ser interesantes desde perspectivas diferentes. Al adoptar este punto de vista, la unidad a la que denominamos empresa no puede ser considerada como un inmueble, ni un conjunto de instalaciones, ya que esta descripción resulta ser demasiado incompleta. Similar cosa ocurre si intentamos describir a la empresa solamente como un sistema de personas. Esta segunda posibilidad es menos restringida que la primera, pero aún así resulta parcial. Un enfoque más acertado describe a la empresa como un sistema de interacciones complejas entre individuos y objetos, esto es: individuos que interactúan entre sí, individuos que manipulan objetos e, incluso, objetos que interactúan entre sí. Estas interacciones son transformaciones, acciones que tienen lugar en la empresa y los objetos que en ellas participan pueden clasificarse en: materia, energía y símbolos. De esta manera, se dice que la estructura de la empresa está conformada por personas, materia, energía y símbolos en interacción permanente. Esta interacción permanente se traduce en un sistema de actos que se concatenan recursivamente de tal forma que éste se encarga de generar más actos estableciéndose así una causalidad circular propia de los sistemas autopoiéticos; es decir, sistemas que se autodefinen y automantienen. En consecuencia, Aquiles Limone describe a la empresa como un sistema autopoiético de actos; estos actos tienen lugar debido a la interacción de personas, materia, energía y símbolos.LIM78 Resulta oportuno aclarar lo siguiente: según Maturana y Varela, un ser vivo es una máquina que se fabrica a sí misma permanentemente o, mejor dicho, una máquina cuyo funcionamiento permite la mantención de su propia organización en el tiempo.MAT85 La palabra autopoiésis (etimológicamente: creación de sí mismo) fue acuñada por Maturana para referirse a dicha característica que, según ellos, es distintiva y propia de los seres vivosMAT94; no obstante, posteriormente, Maturana y Varela han aclarado que, para que un sistema sea considerado un ser vivo, no basta con que éste sea un sistema autopoiético, sino que además es requisito que el observador lo distinga en el contexto de un

dominio de observación específico: el dominio de las moléculas, denominado dominio molecularMAT85. En consecuencia, cuando Aquiles Limone presenta a la empresa como un sistema autopoiético, él no está afirmando que ésta tenga vida, en un sentido biológico; ya que, como hemos visto, el dominio en el que la empresa tiene lugar no es el molecular sino el de la actividad humana. No obstante, a pesar de que la empresa no califica como ser vivo desde un punto de vista estrictamente biológico, sí es posible constatar grandes y múltiples semejanzas, desde un punto de vista cibernético, entre las empresas y los seres vivos moleculares. En ese sentido la empresa sería algo así como un símil de un ser vivo molecular, un ser vivo “artificial”. Hay quienes sostienen que se cae en una contradicción al describir algo como autopoiético y artificial; sin embargo, a mi juicio, esta contradicción es sólo aparente, ya que se produce cuando se confunden dos dominios de observación diferentes. Por una parte, en el dominio molecular, la empresa –evidentementees una máquina artificial o, en el lenguaje de Maturana y Varela, alopoiética. Lo anterior no invalida que en el dominio de los actos la empresa sí sea un sistema autopoiético y que, por lo tanto, desde este dominio de observación, no se la pueda calificar de artificial. Ambos dominios no deben ser confundidos, como principio de “contabilidad lógica”. En palabras de Maturana y Varela: Como observadores podemos ver una unidad en dominios diferentes, según sean las distinciones que realicemos. Así, por un lado, podemos considerar a un sistema en el dominio del operar de sus componentes (...) Por otro lado, también podemos considerar a una unidad en sus interacciones con el medio. (...) El problema comienza cuando nos cambiamos, sin notarlo, de un dominio al otro. (...) Al mantener limpia nuestra contabilidad lógica, esta complicación se disipa.MAT85 El hecho de que la empresa sea susceptible de un tratamiento cibernético similar al de un ser vivo, otorga luz al hecho que se hable de aprendizaje organizacional, como un proceso realizado por la empresa considerada como un todo, diferenciándolo así del aprendizaje de las personas que conforman la comunidad empresarialAHU98.

4

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

Por otra parte, brinda un soporte teórico robusto a la tendencia actual, claramente ejemplificada en los planteamientos de Stuart KauffmanKAU99, de emplear las ciencias de la complejidad, que se han desarrollado principalmente al alero de la biología, en el ámbito del análisis para la administración. Bajo este enfoque resulta natural contemplar la evolución de la administración cosmopolita en la historia de nuestra civilización como un proceso de características similares a la evolución de las especies biológicas. En palabras de Stuart Kauffman: Veo en los negocios una extensión de la naturaleza, con leyes no tan ajenas a aquellas que rigen la evolución. La naturaleza ha solucionado problemas por millones de años, tal vez sea hora de poner atención a cómo lo ha hecho.KAU99 En este sentido, en la actualidad se pueden distinguir cuatro estadios evolutivos que se encuentran representados por empresas que todavía hoy podemos encontrar (en la evolución de las empresas, al parecer, todavía no hay especies extintas): una primera etapa preindustrial caracterizada por la informalidad en el quehacer administrativo, una etapa industrial durante la cual las empresas líderes se diferenciaron por profesionalizar o mecanizar procesos productivos, una etapa post-industrial caracterizada por la relevancia de la administración financiera y la especulación y la etapa actual, que se puede denominar etapa cibernética, en que las empresas líderes, además de satisfacer los estándares anteriores, se diferencian por un énfasis en la administración de sus recursos informacionales (dato, información y conocimiento).1 A continuación conviene aclarar otro punto que podría llevar a confusión. Hasta ahora se ha señalado que la estructura de la empresa está conformada por la interacción de personas, materia, energía y símbolos. Para poder otorgar rigurosidad científica y compatibilidad con la teoría de Maturana y Varela a esta descripción de la empresa, es necesario cuestionar la existencia de esos objetos desde un punto de vista epistemológico. Al hacerlo, debemos reconocer

que los objetos no tienen en rigor una existencia completamente independiente del observador, por lo tanto, son meras construcciones hechas por los individuos. Lo anterior resulta particularmente claro en el caso de los símbolos, pero en rigor se extiende por igual a la energía, ya que ésta es intangible y, por lo tanto, se trata sólo de una explicación a un conjunto de fenómenos observables científicamente. Igual cosa sucede con la materia, ya que la física ha demostrado que ésta es sólo una forma particular de energía. Finalmente se debe reconocer que los propios individuos son meramente objetos construidos por algún observador sobre la base de una continuidad supuesta y observada que permite distinguirlos como unidad. En consecuencia, cuando se dice que la estructura de la empresa está conformada por personas, materia, energía y símbolos en interacción permanente, se está diciendo que la estructura de la empresa está constituida por construcciones que hacen estas mismas personas así como por cualquier otra persona que tenga conocimiento2 de esa empresa. Una vez que se adopta una perspectiva epistemológica constructivista3, se entiende que la empresa no se constituye en el espacio físico, que generalmente se denomina espacio real. En este sentido se puede decir que todas las empresas son virtuales. La empresa surge en un dominio de interacciones entre personas y construcciones que denominamos objetos. Cuando estas relaciones son interpersonales se dan bajo la forma de conversaciones. Estos actos conversacionales juegan un rol estructural fundamental ya que permiten especificar la estructura de la empresa así como posibilitar la generación y adopción de decisiones. En consecuencia, el desarrollo de una teoría de la empresa debe fundamentarse sobre una descripción del fenómeno conversacional que presente las características de rigurosidad propias del método científico. Esta rigurosidad se puede encontrar precisamente en la Teoría de la

2 Según Maturana y Varela, el conocimiento es una cualidad subjetiva que un observador atribuye a un ser vivo al aceptar sus acciones como válidas en un contexto determinado. Véase: MAT85. (N. del A.) 3 Ernst von Glasersfeld acuñó la denominación Constructivismo Radical para referirse a este tipo de epistemología en la que se reconoce que lo único accesible es la experiencia y esta es siempre subjetiva e intransferible. Véase GLA95.

1 Este párrafo está adaptado de un artículo de este autor que se encuentra aún en elaboración (N. del A.)

5

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

Autopoiésis. Desde esta perspectiva científica, la conversación se produce al interactuar lingüísticamente dos o más seres dotados de emociónMAT85. La emoción, a su vez, desde una perspectiva biológica, se define como una disposición estructural del ser vivo que especifica un dominio de acciones posibles para ese ser vivoMAT85. El lenguaje, por su parte, se define como la coordinación consensual y recursiva de conductas. Esta recursividad radica en el hecho que la coordinación puede operar sobre otras coordinaciones, produciéndose así el fenómeno, que descubrimos en los lenguajes humanos, de que el lenguaje nos permite hablar acerca del propio lenguajeMAT85. Según Maturana y Varela el lenguaje desempeña un rol fundamental como fundador de la sociedad humana, convirtiéndose así en la característica más propia y distintiva de lo humanoMAT85. En palabras de Francisco Varela: Hay algunas dimensiones del lenguaje a través de las cuales se hace emerger lo social. Se trata de los actos lingüísticos que realizamos constantemente: declaraciones, promesas, requerimientos y formulaciones. De hecho, dicha red de actos de habla, con sus condiciones de satisfacción, no constituye una mera herramienta para la comunicación sino la trama de nuestra identidad. Da cuenta de mucho de lo que ocurre en una oficina, y por tanto se relaciona mucho más con la comprensión de su dinámica que los clásicos organigramas administrativos.VAR88 Un dominio conversacional específico queda entonces especificado por aquellas emociones predominantes en la interacción de los individuos que participan en las conversaciones. En el caso de la empresa estas emociones principales son: la ganancia, el compromiso y el dominio. La emoción de ganancia se pone de manifiesto en las relaciones que denominamos económicas, en tanto las de compromiso en aquellas relaciones que se denominan laborales y las de dominio en relaciones tecnológicas. Como todo sistema autopoiético, la empresa continuamente está cambiando su estructura, acoplándose al medio en el que es posible distinguirla: un sector industrial, una economía, un mundo. Este acoplamiento estructural dinámico tiene un carácter persuasivo y no

coercitivo, de modo que, en rigor no se puede decir que una empresa esté obligada a actuar de una forma u de otra; dicho de otra forma: la historia de transformaciones de una empresa no está determinada por el medio sino sólo por su propia estructura. Desde esta perspectiva puede decirse que el único objetivo que persigue una empresa es la mantención de su propia organización. Resulta oportuno aclarar que en cibernética los conceptos de organización y estructura no son sinónimos. El primero se refiere al patrón de relaciones característico y permanente que, al conservarse, permite identificar o distinguir al sistema. El segundo, en cambio, se refiere a la forma específica y puntual en que esa organización se concreta. En consecuencia la organización es aquello que define al sistema y le confiere su identidad de clase, pero que no puede tener lugar sin un soporte estructural susceptible de ser percibido o, al menos, inteligido por un observador competente. Bajo este marco conceptual la empresa se parece a la ola que hacen los espectadores de un evento deportivo. La ola no podría existir sin el público que conforma su estructura, pero la ola no es el público. Cuando vemos una ola que se mueve de izquierda a derecha, el público no se está moviendo necesariamente en esa dirección, sino que predominantemente hacia arriba y hacia abajo. Lo que se mueve de izquierda a derecha no es la estructura propiamente tal sino que un patrón de interrelaciones que se conserva y nos permite decir que allí hay algo, aunque en rigor sabemos que la ola existe sólo como una construcción que hacemos legítimamente como observadores que percibimos un fenómeno interesante y le ponemos un nombre para coordinar nuestras acciones en relación con él. Cuando hablamos de ese patrón que hemos denominado “la ola” lo construimos como un objeto y podemos llegar a pensar que existe como algo independiente de nosotros, pero –evidentemente- no es así. Cuando concentramos nuestra atención en ese objeto denominado “la ola” podemos decir que hay gente que está entrando y saliendo de ella en cada momento, en el sentido que participan o no de la actividad que la define; pero el público, en rigor, no constituye un flujo ni de entrada ni de salida. En efecto, la ola no tiene entradas ni salidas, simplemente mantiene su organización a expensas de una incesante mutación estructural.

6

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

Algo similar ocurre con la empresa. La empresa no tiene entradas ni salidas porque es un sistema de actividad, como una ola. Las personas pueden decir que entran o salen de una empresa, así como la materia, energía o símbolos que se dice que fluye desde y hacia ésta, pero esta forma de expresarse es engañosa ya que se refiere solamente al grado diferente de participación que las personas, materia, energía y símbolos tienen en ese sistema de actividad, en ese complejo dinámico que es la empresa. En cualquier sistema autopoiético, su organización se manifiesta en el surgimiento espontáneo de tres tipos de relaciones: de especificidad, topológicas y de orden. Estas relaciones, a su vez, determinan en cada momento y contexto particular la estructura del propio sistema. De esta forma la estructura permite que la organización tenga lugar y la organización determina la estructura, cerrándose así el círculo causal. Las relaciones de especificidad determinan que los componentes producidos sean precisamente aquellos definidos por su participación en la autopoiésis del sistema, las relaciones constitutivas son aquellas que determinan la topología de la organización autopoiética y en consecuencia sus límites y, finalmente, las de orden determinan la dinámica de la organización autopoiética.

autores sostienen que, como en el caso de las interacciones celulares en los metacelulares, cuando un organismo entra a su vez en acoplamiento estructural con otros organismos, (...) el otro representa una fuente de perturbaciones que le son indistinguibles de aquellas que provienen del medio “inerte”. Sin embargo, es posible que estas interacciones entre organismos adquieran a lo largo de su existencia un carácter recurrente y, por lo tanto, se establezca un acoplamiento estructural que permita la mantención de la individualidad de ambos en el prolongado devenir de sus interacciones. Cuando se dan estos acoplamientos entre organismos con sistema nervioso, resulta una fenomenología peculiar (...) se trata de la fenomenología de acoplamientos de tercer orden.MAT85 En consecuencia, para Maturana y Varela, la autopoiésis se da en la empresa de una manera incidental, al entender a ésta como un sistema social, es decir, un acoplamiento de tercer orden. En efecto, en tal sentido, Maturana ha señalado que: (...) aunque es indudable que los sistemas sociales son sistemas autopoiéticos por el solo hecho de ser sistemas compuestos por organismos, lo que los define como lo que son en tanto sistemas sociales no es la autopoiésis de sus componentes, sino que la forma de relación entre los organismos que los componen (...) MAT94 Por su parte, Gareth Morgan ha sostenido que, aunque la teoría de la autopoiésis tuvo su origen en la biología y a pesar de que sus autores han tratado de mantener la aplicación de ésta circunscrita a ese ámbito específico, tiene aplicación circunstancial en la teoría de la organización. En efecto, Morgan señala en su libro “Imágenes de la Organización”: Maturana y Varela desarrollaron su teoría primeramente como una nueva interpretación de los fenómenos biológicos, manteniendo grandes reservas, sobre su aplicación al mundo social. Sin embargo, si se emplea como metáfora, la teoría de la autopoiésis tiene interesantes implicaciones para el

AUTOPOIÉSIS: DIFERE

CIAS E TOR O A U PLA TEAMIE TO COMÚ

Muchos autores han postulado que la autopoiésis se da en la empresa. En efecto, los principales autores que se refieren al tema de los sistemas autopoiéticos coinciden en este aspecto; no obstante, al contrastar sus ideas surgen ciertas discrepancias que resulta oportuno exponer. En primer término, Maturana y Varela, en su texto “El Árbol del Conocimiento”, distinguen entre los seres vivos sistemas autopoiéticos de distintos órdenes. Según ellos, las células son sistemas autopoiéticos de primer orden, en tanto ellas existen directamente como sistemas autopoiéticos moleculares, y los organismos metacelulares somos sistemas autopoiéticos de segundo orden, en tanto somos sistemas autopoiéticos como agregados celulares. De manera similar, ambos

7

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

entendimiento ciones.MOR90

de

las

organiza-

Un enfoque más radical se puede encontrar en los trabajos de Niklas Luhmann, quien elaboró una teoría de los sistemas sociales como sistemas autopoiéticos de comunicacionesROD90. Bajo esta formulación, la autopoiésis en un sistema social no radica fundamentalmente en la autopoiésis de sus componentes, como sucede en un acoplamiento de orden tres, ni se trata de una mera metáfora, como sostiene Morgan. Por su parte, Maturana ha manifestado su desacuerdo con Luhmann ya que, según sostiene el chileno, cuando en el lenguaje nos referimos a un sistema social no connotamos un sistema de comunicaciones. Según el chileno, bajo esta formulación, la estructura de un sistema social estaría conformado solamente por comunicaciones, no por personas, (...) y los fenómenos relacionales que implican el vivir de los seres vivos, que de hecho connotamos en la vida cotidiana al hablar de lo social, quedarían excluídos.MAT94 Sin perjuicio de lo anterior, Maturana deja abierta la posibilidad de que existan sistemas autopoiéticos de conversaciones; no obstante, para Maturana un sistema tal no correspondería a un sistema social sino que a una cultura. En efecto, según Maturana: Una cultura es una red de coordinaciones de emociones y acciones en el lenguaje que configura un modo particular de entrelazamiento del actuar y el emocionar de las personas que la viven.MAT90 Se desprende de los planteamientos de Maturana que él entiende a la empresa como un acoplamiento de orden tres; sin embargo, bajo este enfoque, la estructura de la empresa estaría conformada sólo por personas y los fenómenos relacionales que implican el interactuar de personas, materia, energía y símbolos, que de hecho connotamos en administración al hablar de una empresa, quedarían excluidos. En consecuencia, el sistema autopoiético de orden tres no se refiere a la empresa como una dinámica de actividad humana sino solamente a la comunidad empresarial que la propicia. Por otra parte, si uno se concentra sólo en la red cerrada de 8

conversaciones nos limitamos a describir la cultura de la empresa. La pregunta que surge en ambos casos es si estos enfoques son suficientemente adecuados, ¿satisfacen las necesidades teóricas de la administración y de la economía? Al parecer las respuestas a estas interrogantes no pueden ser afirmativas. Por su parte, la teoría de Limone se ha concentrado no sólo en la cultura o el proceso comunicacional que, como se ha visto, constituye un sistema autopoiético per se, ni en la comunidad de personas, que en efecto conforma un sistema distribuido de tercer orden, sino que en la empresa considerada ésta como un todo. Para Limone la estructura de la empresa no está conformada sólo por personas pero tampoco sólo por comunicaciones, su estructura se conforma por la interacción de personas y objetos. Este planteamiento tiene la ventaja de ser más pertinente a las necesidades de fundamento teórico para el análisis y el quehacer de un administrador, que no sólo se interesa en las conversaciones en las que participa el personal, sino que en todo tipo de actos que tienen lugar en la empresa. Lo anterior es muy relevante ya que al hablar de acto se involucra tanto a las conversaciones, que finalmente determinan decisiones, como las acciones concretas que los realizan, así como las consecuencias que resultan de ese llevar a cabo. Lo anterior no invalida aquello que ya se ha mencionado en este artículo, en el sentido que el rol del lenguaje es fundamental dentro de la estructura de la empresa, pero esa calidad de “fundamental” no debe ser confundida con la de “exclusiva”. Aquiles Limone distingue en su descripción de la empresa tres macroprocesos que en su conjunto realizan el trabajo de mantener la organización mediante la adaptación de la estructura de la empresa. Estos macroprocesos son: el proceso primario, el proceso decisional y el proceso de estructuración. El proceso primario es el conjunto de transformaciones realizadas en y por la empresa que permiten la regeneración de los fondos utilizados en la mantención de la estructura y de los fondos consumidos en dichas transacciones. El proceso decisional es una red conversacional cerrada, cuya actividad relativa va especificando, a cada instante y en toda la amplitud del sistema, las coherencias operacionales necesarias en la producción de relaciones tecnológicas, laborales y económicas

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

que constituyen al sistema en la red total de procesos. Finalmente, el proceso de estructuración es aquel que define en cada instante la estructura de la empresa mediante los dos mecanismos complementarios de diferenciación e integración; el primero fracciona o distribuye y el segundo cohesiona o integra. Estos tres procesos están acoplados fuertemente de manera que su distinción, como cualquier distinción, es subjetiva y, en consecuencia, las fronteras que los separan son difusas y, en última instancia, arbitrarias.LIM98

que se denomina metamodelo lingüísitico. Para una excelente introducción a la PNL, ver: OCO93. BEE59 Beer, S.; Cybernetics and management; New York: John Wiley, 1959. von Bertalanffy, L.; General Systems Theory: foundations, development, applications; George Braziller , Nueva York, 1968. Capra, F.; The Tao of Physics; 1975. Hay versión en Castellano: “El Tao de la Física”; Ed. Sirio S.A., Málaga; 1983. Capra, F.; Steindl-Rast, David; Belonging to the Universe; John Brockman Associates Inc., 1991. Flores, F.; Inventando la empresa del siglo XXI, Dolmen, Santiago, Chile, 1989. Para una revisión de los fundamentos en el pensamiento de Fernando Flores, véase: WIN86. Forrester, J.; Industrial Dynamics, Cambridge, MA: MIT Press, 1961. von Glasersfeld, E.; Radical Constructivism, Falmer Press, 1995. Katz, D.; Kahn, R. L.; The social psychology of organizations; New York: John Wiley, 1978. Kauffman, S. (entrevistado por Constanza Capdevila de la C.); Aplicando la biología a los negocios, “El Mercurio”, miércoles 17 de noviembre de 1999. Limone, A.; L’autopoiese dans les organisations, tesis doctoral, Université de Paris IX-Dauphine, París, Francia. Limone, A.; Hacia una teoría integral de la organización humana: la empresa como sistema autopoiético, IX jornadas de Cs. Económicas del Cono Sur, Santiago, Chile, 1978. Limone, A.; Cademártori, D.; La empresa: una red de transformaciones,

BER68

CAP75

CO

CLUSIO ES
CAP91

Lo que Aquiles Limone ha propuesto no pretende ser una sentencia última sobre qué cosa es en definitiva una empresa; como él mismo reconoce, se trata sólo de una ontología, es decir, es sólo una explicación. No obstante se debe reconocer a esta ontología el mérito de ser autoconsistente y, al mismo tiempo, acorde con los planteamientos más actuales y vanguardistas de disciplinas como la biología, la física y el enfoque post-racionalista, así como de las denominadas ciencias de la cognición, incluida la cibernética (de segundo orden). En otras palabras, la Teoría de Limone es legítimamente una teoría científica a la luz de las escuelas más avanzadas del pensamiento científico contemporáneo y por lo tanto se perfila como una base sólida para la formación de los administradores, bajo el contexto de las exigencias actuales y probables exigencias futuras del quehacer en este importante campo de la actividad humana.

FLO89

FOR61

GLA95

KAT78

KAU99

BIBLIOGRAFÍA
AHU98 Ahumada, L.; Estilos de Aprendizaje Organizacional y su Relación con los Criterios de Eficacia Organizacional; Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 1998. Bateson, G.; Introducción a “The Structure of Magic I” de Bandler, R. y Grinder, J. (“La Estructura de la Magia, volumen I”, Ed. Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1980). Se trata del texto seminal de la P.N.L. y desarrolla solamente un aspecto de ésta 9 LIM77

LIM78 BAT75

LIM98

LA AUTOPOIÉSIS EN LA ORGANIZACIÓN - FUNDAMENTO TEÓRICO PARA LA ADMINISTRACIÓN PROPUESTO DESDE EL PARADIGMA SISTEMO-CIBERNÉTICO Luis Eduardo Bastías A.

Ed. Jurídica ConoSur Ltda., 1998. MAT85 Maturana, H.; Varela, F.; El árbol del conocimiento, Ed. Universitaria, Chile, 1985. Maturana, H.; Prefacio a “El caliz y la espada” de Riane Eisler, Ed. Cuatro Vientos, Santiago, Chile, 1990. Maturana, H.; Prefacio a la segunda edición de “De máquinas y seres vivos”, Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1994, p. 17. Mélèse, J.; La gestion par les systèmes. Essai de praxéologie, hommes et techniques, París, 1968. Morgan, G.; Images of Organization, Sage Publications Inc., Beverly Hills, Ca., U.S.A., 1990. O’Connor, J.; Seymour, J.; Introducing euro-Linguistic Programming, The Aquarian Press, Londres, 1993.

PRI93

Prigogine, I.; Le leggi del caos, Laterza, 1993. Rodríguez, D.; Arnold, M.; Sociedad y Teoría de Sistemas, Ed. Universitaria, Santiago, Chile, 1991. Senge, P.; The fifth discipline, Doubleday a division of Bantam Doubleday Dell Publishing Group, Inc., 1990. Varela, F.; Connaître: Les Sciences Cognitives , tendences et perspectivess, Editions du Seuil, París, 1988. Winograd, T.; Flores, F.; Understanding computers and cognition, Ablex Corp, Norwood, NJ, 1986. Véase también VAR88.

ROD90

MAT90

SEN90

MAT94

VAR88

MEL68

WIN86

MOR90

OCO93

10