DANIEL

PEÑAILlLLD
ARÉVALO
Versión para
estudiantes

NII' g ll'J:t parte de esta publicación, incluido el dise - d l. ' .
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e otocopla, SIn pe rrllIso previ o del ed il o' ,
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© DANIEl , PCÑAIULLO ARÉVALO
El lfTORI.-\ L.J URÍDI CA OC CHILE
Ca rmCIl 8, 4" piso, Santiago
l{(' g i \ lJ'o (Iv Propi edad Intelectual
1""," ipricí " N" ]:';5.289, arl O 2006
Sa nti;)(ro - Chil e
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S" t ( ' ) I ti i r I() de i 11) pri mi r esta cuarta ed iejón
d, ' '11111 " ¡<'In" I;,, '(' s en el mes de junio de 2006
    Imprenta Sales ianos S. A.
1,\ 11'1   I':N CIII LE / PRINTED IN CHILE
ISI\ N 956-10-1702-4
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DANIEL PENAILILLO AREVALO
Pmf eSOT de Derecho Civil
(Universidad de ConcejJción y Universidad Católica de la Stma, Concepción)
LOS BIENES
LA PROPIEDAD Y OTROS DERECHOS REALES
Cuarta edición actualizada
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EDITORIAL
}URIDICA
DE CHILE

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ABREVIATURAS
art., arts. . ..... .... .. ..... . ... , . ..... .. . .. a rtícul o, a rtículos
CC. .. , ... . ...... ... .. . .. ,., . ..... . ......... . Código Civil
e. de A. ....... . ........ . . .. ..... . .. .. . , .. Códi go de Aguas
e. de e. ... . . . ' .... . , , , .... . ........... Código de Comercio
C. de M. . . . . .. ... . . ... . .. ', . ....... . .... Código de Minería
e. del T. . .. . .... . , .... ... . ... ............ Códi go del Trabajo
cons. . . . . . ....•..... , .... . .................. considerando
• COTo .. . . .................... Códi go Orgáni co de Tribunal es
CP, .... .. . . , • .... . .... . . ' ,' ......... , .. . , . .. . Cód igo Pe nal

CPe. . , .. .. ..... .. . .. .. ... . .. ... Código de Proccdin,i l' IIf() Civil
CP I
' ( ' . " 1' 1"
o o. ................. ..... .. . .. . . . . . \) ¡tl(.1

CPP. . ... ... ....... ....•.. ... Código de Procedimiellto 1'(' 11 :. 1
D .......... . ...... ... .•. .. ..... ........ . . ... . .. 1) (: 1"( ' ( ' 11()
DFL. .. .. ......... . . ...... . ..... . Decreto con Fuerza de Ley
D L. ,., ........................... , . . , . ...... , Decreto Ley
DO .... . .................. . • . ... ....... , . .. , Diario Oficial
D.S, . .... ..... .. , ........ . .. , . .. .... ..... Decreto Supremo

ed,·c. • d' . ..
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . .. e l Clon
Edit. ....... . .......... .. ... . ...... " . ..• , . .... . . Editorial
.,
Fac. . .. ,., ...... .... ... , .. . , . . .. . ..... . . .. .... . . . Facultad
F. del M, . . ...................... , ... . ' . . Revista Fallos del Mes
C.T. . . . . , .... . . ... .. .. . .. ... ' ... . . , . Caceta de los Tribunales
. . . . . .
1I1C., IDes. . .......•........... .• ..... .. ...... lnoso, InCI SOS
ob. cit. ... . . . ....... ..... ........... ..• .. . ..... obra citada
. .
p., pp. . .... . . .. . ........................... pagIna, paginas
R., Rev. . . . .... . ......... .... ......... . ... . . ....... Revista
RDJ. ... .. .... .. .... . .... Revista de Derecho y Jurisprudencia
."
RegL ............................ " . .. ..... .. Reglamento
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"B RE\ 'lA' 1'L' I{¡\S
RepcrI . , le-   J ..... RI.-'penorio de LcgislaLión y.J urisprudetlcia
chilenas
. . . . . . . . . . . . , ................ , .. .. ..... , . , . . . s<;cción
selll. . .... .........•........•.. .. • . . ..•. . .•..... SCll1t:Stre
SCIlI. .. . .. . • . •• ...•• •...• ••.•. .. .•....• ......... senletlC"i:l
sgt$ . ..............••..... . ..•. . ..... . . • ........
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Tíl Tí" T' 1 T ' 1 ' -. .. . . . . . . . . . • • . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .. HU O. !tll OS
trad. . ....... . •.. . •• .. . ' . • .. . . .•.. . . .. lradll{:l"ión, t raductor
L.. Lni\' .

. . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . , ' ... . :. Ull iversid¡HI
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CONCEPTOS FUNDAMENTALES
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Capítulo I
CONCEPTOS FUNDAMENTALES
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1. Referencia al plan: El Derecho de
los bienes trata de los principios de doc-
trina y preceptos legales que les son apli-
cables, tanto en su contemplación estática
como en ciertos aspectos de su dinámica,
al se r objeto de negociaciones j urídicas.
Impli ca, pues: determinar su concepto, cla-
sificarlos en base a su naturaleza material
y a otros fa cto res (que origi nan difere n-
ciados estatutos jurídicos), analizar el po-
der - pleno o parcial- que se puede tener
sobre ellos, establecer los modos de lo-
grar esa potestad y decidir la protección
que a ese pode r adquirido se confie re.
1 bis. Denominación. En el le nguaje
j urídi co, el tema así resei1ado es conoci-
do con varias denominaciones: Derecho
de los bi e n es, Derecho de cosas, Dere-
chos reales.
Las dos primeras parecen ser las más
difundidas e n el medio nacional Ü', so-
bre todo cuando se usan abreviadas: "bie-
nes", "cosas", lo que es frecuente, evocan
la distinción tripartita de Gayo: personas,
cosas y acciones). Pero 1\0 son muy des-
criptivas de la materia que incluyen. Más
bien al uden a la primera parte, en la cual
se tratan los conceptos de cosa y bien, y
se los cl asifica.
En la doctrina extranj era es bastante
empleada la "derechos reales"
que, aunque también parcial, es más com-
pre nsiva, y se centra precisamente en el
sector jurídicamente más relevante.
2. Límites. Pertenece al ámbito de las
ciencias de la natural eza (física, química,
biología, etc.) el examen de la estructura
material d e las cosas; empero, la separa-
,.
,

,
ción no impli ca en modo al guno ausen-
cia de relación; por el contrari o, como ya
se ha insinuado, la estructura fí sica con-
d iciona con frecuenci a los principios ju-
rídicos que las gobiernan, al punto que
muchas evoluciones d e la regul ación tie-
nen su explicación en los progresos del
conocimi ento y de las aplicaciones de las
cosas como materi alidades.
3. Flmción. En apreciación integral ,
externa, el rol que cumple la di sciplina de
los derechos reales puede resumirse en
los términos siguientes. Mienu-as el Dere-
cho de obligaciones regula el intercambio
de bienes y servicios para la satisfacción
de las necesidades de los individuos, la
materia jurídica de los derechos reales:
a) o radica los bie nes en el patrimo-
nio de cada individuo (regulando los pro-
cesos o mecanismos para que se produzca
esa radicación); y b) determina los pode-
res o facul tades que el ti ene sobre
.ellos (describiéndolos y regulando su ej e r-
cicio) .
Con lo dicho eS! fácil pe rcatarse de la
estrecha vinculación entre estos dos capí-
ttilos. Las dos fu nciones están rela-
cionadas: el intercambio se produce a
partir de bi enes radi cados en dos patri-
monios; y ll egaron una vez a radicarse en
cada uno, por un intercambi o anterior.
Esa relación de las funciones provoca la
vinculación entre las regulaciones res-
pectivas. Un ejemplo de esa relación lo
proporci ona el contrato más frecuente,
la compraventa, la cual , por una parte, es
el instrumento típico para la realización
del intercambio y, por otra, solo o con la
ayuda de un modo de adquirir (según el
13 WITORIAL JURJOI CA OE CHll,f
z
,
<
Los bit'llCS
sistema elegido por el legislador del
pcctiyo ordenamiento) , conduce a la ra-
dicación del objeto ycndido e n un nue\'()
patrimonio (el del comprador). Se idn
viendo muchas demostraciones de esta
vinculación, que termina conformando la
estructura del denominado Derecho
trimonia!.
La mencionada fijación de cosas en
patrimonios, con la determinación de
cleres sobl'e ellas, est,-l p r ecedi da por una
decisión fundamental: el campo de
cación de la propiedad privada (que ser"i
tratada más adelante; v. infra, NI.' 57).
3 bis. Relación con la Economía. La
advertencia precedente cond uce a
tar la estrecha vinculación que esta sección
jurídica presenta con la disciplina de la Eco-
nomía. Como es corriente también en ob"(lS
materias del Derecho, es e"idente la
dencia de las alternauY<1s económicas' la
,
úsión económica de los bienes, determi-
nada por su aprovechamiento o utilidad,
impone decisiones <lue afectan y
mente invaden el ambiente del Derecho
privado. Desde luego, se puede apuntar,
por ejemplo, que la consjcleración del rol
económico que a los distintos bienes
corresponde ha influido decisivamente en
el surgimiento de las llamadas "formas
peciales de propiedad", las cuajes, con sus
especiales estatutos jurídicos, continúan
perfilándose con incesante intensidad, has-
ta el extr emo de casi atomizar la uniyersaJ
noción del dominio. En tre otros rasgos
de esa vinculación pueden mencionarse:
a) las alternalivas económicas
Llles que se adopten en un momento de-
terminado en un país, como de economía
más libre o más dirigida, son las que a su
vez gradúan la apropiabi lidad de bienes,
de modo que el derecho de propiedad se
extenderá a un mayor número de bienes,
o se conlraerá , según aquell as decisiones;
b). las medidas económicas de control
bhco a la producción y comercialización
de .cienos (como los productos que
satIsfacen dIrectamenle necesidades
mentales de las personas), van
do la re,,!sión de la dogmática del Dere-

...... ! lll l (1)ZI \1 ILWJI )ICi\ 1'1 l lll ll
14
--- - - - - --- - ------ - - --
cho privado que, desde luego, ha de
c.er IUl?ar a nuevas clasificaciones y
slficaclOnes de los bienes; c) en fi n, reCÍ-
. proca influencia se observa entre la orga·
nización jurídica de la propiedad territ.orial
y el desarrollo del crédito, en el sector
que es cubierto por la garantía territorial
; (hipotecaria ). Es qt,!e al muchos
tores de la CCOnOl1l1a por textos
legales, las relaciones son ineyi l.ables (v.
adernás, infra, Níl 57, Y lo dicho sobre
culaciünes en infra, NI.! 220, nOla).
Esta constatación conduce también a
una frecuente r elación con el Derecho
administrati\"o, sei1.aladamente -como se
verá- en los capítulos de los
dos "rlomini o público" (incluyendo los
derechos reales administrativos), restric-
ciones a la propiedad privada y
bres.
4. Cosa y bien. La elaboración de los
conceptos de "cosa" y "bien" ha ocupado
la él tención de la doctrina, que ha
cido nutrida literatura sobre el tema y
(como es de suponerlo) , sin resultados
.. uniformes. Se describirán aquí las nocio-
nes primarias.
5. Como punto inicial, se puede
mar que "cosa" es !:Odo lo que ocupa un
lugar en el espacio; es decir, que tenga
corporeidad sensible (una mesa, un libro;
es el primitivo concepto romano
do en el término "corpora", más tarde
tendido en el de "r es"). Que aquello es
cosa parece evidente, pero las dificultades
surgen de inmediato si se pretende
pliar la noción de cosa a entidades que
carecen de corporeidad material.
Deben ser mencionados entonces los
bienes (o cosas) inmat eriales, como las
que nuestros textos denominan
ciones del talento o del ingenio (art. 584
del CG), cuya import.ancia no cesa de
aumentar por el desarrollo de las
ciones artísticas, científicas y tecnológi-
cas y, particularmente, con el
miento de la complllación.
Se incorporan también las energías
• •
(como la electricidad, los distintos gases,

ConceplOS   y clasificaciones
cada una con sus particularidades físicas),
cnyo enormc valor asimismo es
ble, aumentando los problemas jurídicos
a medida que la ciencia y la tecnología
mejoran las posibilidades humanas de
cubri miento, captura y control.
Utilizando la excl usión se ha
do precisar la noción de cosa mediante
una referencia a la persona,
dose que cosa es todo lo que no es
na; el postulado puedc servir como base,
pero puede verse que no determina. los
límites del concepto. En cambio confiere
motivo para observar otra dificultad, cual
es la de si habría posibilidad de califi car
de cosa a ciertas partes del cuerpo
no, sobre todo cuando en la práctica se
celebran relaciones jurídicas respecto de
ell as (por ej., respecto de la sangre, la piel,
etc.; generalmente esas relaciones se
bran Juego de la separación de tales
tes del cuerpo, con lo que -puede
ncrse- han dejado de integrarlo); el tema,
con actualidad desde hace ya algún
po, entre nosotros cuenta con vanos
tos legales y ha sido también analizado en
muchas de sus concomirancias .
5 bis. La patrimonialidad del conw
cepto de cosa. Constituye otro centro
de discordia. Se ha sostenido que una
va loració n patrimonial, c n el sentido de
apreciación económica, pecunlana, es
indispensable en la noción jurídi ca de
cosa, lo que justificaría las r elaciones
jurídicas privadas sobre ellas; pero se
ha refutado enfáticamente la exigencia,
extendiéndose el concepto a entidades
como el nombre, el domicilio, las cua-
les, teniendo naturaleza
nial, son gen eralme n te aceptadas como
objeto de relaciones jurídicas.
5 ter. La individualidad de la cosa.
Estrictamente, la individualidad no
ce ser indi spensabl e como elemento del
concepto jurídico de cosa; mas esa
individualidad resulta imprescindible al
pretenderse concluir relaciones jurídicas
sobre ellas (esa necesidad se observa
pecialmente en algu nas cosas, como los
1S
líquidos, los gases). La precisión es pedi-
da por las legislaciones, ent re otras mate-
rias, a propósito de la determinación del
objeto del acto (entre nosotros, en los
arts. 1460 y 1461; el problema también es
planteado al tratarse el más completo de
los derechos reales: el dominio; )' por eso
allí se volyerá sobre el punto) .
6. Los derechos como cosas. La
ficación de los derechos como cosas ha
sido también lat.amente rl iscutida (el tema
se relaciona con la noción de derecho
subje tivo y, en todo caso, se examinará a
través ele la clasificació n que se origina,
entre bienes corporales e incorporales,
cu)'a referencia es necesaria dada la
t.encia de nuestros textos que la contem-
plan; v. infra, NI! 12 Y sgts.) .
7. Cosa y objeto de derecho. La
trina no da por coincidentes los
tos de cosa y de derecho. El obj eto
del derecho puede recaer sobre cosas,
pero no sólo sobre ellas. Con referencia
a los derechos subjetivos patrimoniales,
puede observarse que, tratándose de los
derechos reales, éstos recaen sobre cosas;
el objeto del derecho real es una cosa
dete r minada y, como se observará más
adelante, tratándose del derecho de
minio se llega hasta la identificación del
derecho con la cosa sobre la que recae.
En cuanto a los derechos personales, su
objeto consiste en la prestación del
dor, y esa prestación supera el concepto
jurídico de cosa; si la prestación consiste
e n dar algo, se aprecia una vinculación
estrecha entre e l objeto del derecho y la
cosa (el objeto consiste, en cierto
to, en la cosa); pero si la prestación es de
hacer o no hacer algo, entonces ya no
recae sobre una cosa, sino e n una
ducta, positiva o negaliva, que ha de ado¡J-'
tar el deudor.
8. Bien. Por su pane, el concepto de
"bien" tampoco es descri to
te. Con frecuencia se 11:1 e ntcndiuo que
entre las cosas y los bienes exist e una re-
lación de género a especie; biell es son
l.!lll(lIUO\ I IUJUDICA PI (1 111.1'
Los bienes
las cosas que, prestando una utilidad para
el hombre, son susceptibles de apropia-
ción; también se ha exigido que estén
apropiadas. Estas expresiones obligan a
formular algunas dudas. Es previo preci-
sar el alcance de esa "utilidad"; si se asi-
mila a la valoración económica, seglin se
ha visto, es exigida por algunos ya en la
cosa; dicha utilidad también presenta ca-
racterísticas de subjetividad y de relativi-
dad que sería necesario determinar en
cada caso concreto. La llamada "cantidad
no inferior a las necesidades humanas"
como principio de medida de utilidad
puede contribuir a soluciones, pero siem-
pre que la utilidad sea exigida. En cuan-
to a la "apropiación": en ella influye la
naturaleza de ciertas entidades como apre-
hensibles O no por el ser humano y la
capacidad de aprehensión de éste; y debe
precisarse también la referencia a la cla-
se de apropiación de que se trata, ya que
puede exigi rse que sea apropiable por los
particulares o estimarse suficiente que
pueda ser apropiada por la colectividad
(por la Nación; por el Estado). En el re-
sultado influirá, una vez más, la natural e-
za del objeto (el alta mar, por ej., es
naturalmente inapropiable) y también la
reglamentación positiva que puede excluir
arbitrariamente cie rtas cosas del ámbito
del dominio privado.
9. Expansión de los conceptos. Si se
busca una tende ncia en la construcción
de estos conceptos (cosa y bien), se apre-
ciará su constante ampliación, cada vez
más comprensiva, estimulada por los nue-
vos elementos y circunstancias producto
d el desarrollo científico y tecnológico (se
crean cosas, tangibles o intangibles, aun
virtuales; aumenta la transformación; se
logra capturar y controlar cosas y ener-
gías que antes no era humanamente po-
sible; en fin, se inventan o descubren
m l TOKI ,\L ¡URIDJCA DECH!LE 16
,
nuevas aplicaciones °utilidades a cosas
ya existentes). No se le divisa pronto tér-
mino y, ciertamente, va complicando y
alejando la elaboración de conceptos de-
fi ni tivos.
El Código chileno no define lo que
es cosa, ni bien, y e n él queda entonces
abierta la discusión conceptual. Se ha en-
tendido que bien es una cosa que presta
util idad económica al hombre.
10. Los anteriores no son más que
puntos de partida o elementos de juicio
que pued en conducir a una noción
aproximada de las cosas y los bienes y
permiten, con mayores antecedentes,
adoptar criterios y posiciones en situacio-
nes de duda.
y es la ocasión de sentirse eximido
del deber de formular acabadamen te el
contenido de estos dos conceptos. Entre
quienes se dedi can al examen de la ela-
boración conceptual se tiene convenido
que, como al definir un término se recu-
rre siempre a otro y luego para definir
éste se utiliza otro y así sucesivamente,
para no hacer infinita la remisión es ne-
cesario dar por supuestos algunos con-
ceptos primarios, con una ace p ción
aproximada tácitamente aceptada. Los
conceptos aquÍ mencionados, sobre todo
el de cosa, pertenecen a esa categoría.
10 bis. Textos legales. Siendo el cen-
tro de la materia el derecho de propie-
dad, tal como ocurre en la generalidad
de las legislaciones, en Chile la base está
en la Constitución (art. 19 21 a 25,
destacadamente los N°s 23 y 24); el prin-
cipal conj unto de normas legales está en
el Libro 11 del CC. ("De los bi enes, y de
su dominio, posesión, uso y goce"); pero
también -como se irá viendo- hay mu-
chas otras normas a través de todo el Có-
digo y en leyes especiales.

Capítulo II
CLASIFICACIONES ,
11. Advertencia. Desde los tiempos
Derecho romano el Derecho de los .bIe-
nes ha sido obj eto de una intensa sIste-
matizaóón, que tiene como de
puntos de partida su agrupaCIOt1 en <:hs-
lintas clases, en base a diferentes cnte-
nos.
Con el transcurso del tiempo algunas
de esas clasificaciones pierden
cia, en tanto que aparecen otras, debido
a la influencia de distintos fa.ctore; . Se-
rán consignadas las de mayor 1t1teres, no
siempre formuladas directamente por el
Código.
1) BIENES CORPORALES E
INCORPORALES
12. Conceptos. El CC. esta
clasificación: "Los bienes consisten en co-
sas corporales o
CorjJorales son las llenen un ser
real y pueden ser por los sen-
tidos como una casa, un lIbro.
, .
Incorporales las .que en . me-
ros derechos, como los credItaS, y las ser-
\.idumbres activas" (art. 565). . .
Para completar el cuadro pOSItiVO
deben agregarse de in mediato l os
arts . 576: "La, s cosas incorporales son
derechos o personales", y 583:
"Sobre las cosas incorporal es hay tam-
bién una especie de propie.dad. Así, el
usufructuario tiene la propIedad de su
derecho de usufructo".
Después de permanecer mucho tiem-
po en la ley, esos textos a
gana r consagración constttuClOnal (e.
Po\., art. 19 N' 24).
-
13. Estos preceptos lo q:Ie
la doctrina suele denomll1ar cosIficaClon
de los derechos", decisión por la cual se
considera cosas a los derechos; al ser
si derados objeto de se ten11l-
na -como también se ha dlcho- en su
. . . . "
"propletanZaClon .
La clasificación fue formulada ya en
el Derecho romano Y mantuvO presencia
durante toda la época medieval; pel.·o se
debi litó ostensiblemente en
ciones europeas (el CC. franees la omI-
tió), au nque fue acogida en algunas
hispan oamerica nas. . .
La doctrina extranjera actual la conSI-
dera, pero sin gran preocupación (y, p.or
cierto, ha sido impugnada). Tal vez la pnn-
cipal objeción se refiere a que las cosas
corporales SOl: .el de los de rechos
(en una relaclOn vertical) y no
es procedente pretender luego estoS
a su vez son cosas, junto a los pnmeros
(en una relación <:on lo cual,
además, se posibilita la de
chos sobre derechos; en el mismo sen U-
do, consti tuyendo dos catego.rías
diferentes, no se trata de una claslficaclOn,
sino más bien de una arbitraria agrupa-
ción. Se ha reconocido aquella
lógi ca pero, con base en la dil atada
cíón se destaca su utilidad en el trafico
jurídico, en el que con se ob-
serva a los derechos funCI onando
objetos de derechos   l? que la ceSlOn
de créditoS es un notOno ej emplo). .,.
Así, aparte del parece dIfiCil
encontrar un ordenamIento en el que
haya logrado tan destacada
17
Conforme al texto, las cosas lIlcorpo-
rates son los derechos. Es claro entonces
EDlTORT,\l. JUR1DICA OECHtl1' ª
Los hienes
que donde no IMy derecho no hay cosa
incorporal. Pero aquí (como en el con-
cepto de "bi en") vuel\'c a surgir la in te-
rroga nte d e la patr imonialidad; es q ue
todos los derechos son cosas incorpo ra-
les, incluso los extrapatrimoniales (COIllO
los ll a mados "derechos de la persona") o
sólo los patrimoniales. En el sistema del
Códi go, una alternati\'a es concluir que
sólo lo son los patrimoniales; esta postu-
ra puede ser sostenida si en el concepto
de "bi en " ya se exige la patrimonialidad ,
puesto que el texto d ispone que son los
bienes los que contienen las cosas corpo-
rales e incorpo rales; en el mismo sentido
puede .ui adi rse q ue más adelante (en el
an.576) se dispone que se dividen en
reales y personales, y son los pcurimonia-
les los que son así clasifi cados. Pero tam-
bién se ha sos tenido q ue son cosas
incorpo rales, haciendo prevalecer el con·
cepto que el Código ti ene de las cosas
incorporales; aunque no son bienes, son
"derechos" y, por tanto, son cosas incor-
po ral es (todo lo cual tiene importancia
para la poster ior apl icación del art. 576,
conforme al cual sobre las cosas incorpo-
rales ha)' una "especie" de propiedad),
Po r su parte, cllando el texto constitu-
cional asegura a todas las personas el de-
recho de propiedad sobre toda cl ase de
bienes, corporales e incorporales, presen-
ta problemas (qué es bien y
qué es bien incorporal ); como la Consti-
tución ti e ne sus propios elementos de in-
terpre tación, lo antes dicho queda para
ella como una ahernatÍ\<l de comprensión,
14. Aplicación. La aplicaci ón prácti ca
de estOs textos presen ta en Chil e una evo·
lución no tabl e.
Durante mucho tiempo fue escasa-
me nte aplicado. Pero desde fines de la
década de los 60 del siglo recién pasado
ha ido en incremento, ta nto
e n el núme ro de casos a los q ue se trata
de aplica r, como en la naturaleza de los
derechos a los que se intenta extender.
En esa' época se ini ció su empleo fre-
cuente e n la materia de vigencia de la ley
en el tiempo (ret ro::lpiyidad), ¡-especto a

-.. IDI WI,r \ 1. JUR 1 nlCA 111 I tUl! 18
la legislació n de arre ndamiento rústico.
Se dictó un cuerpo legal que extendió la
duración mínima de esos ar ri endos (a un
plazo mínimo de d iez cualquiera
hubiera si do el plazo inrerior pactado) y
en sus disposiciones transilOrias se orde-
nó aplicable incluso a los contratos en
act ual vigenci a. Entonces,
afecwdos sostu\' ieron que aquellas nor-
lil as los pri\<.\ ba n del "der echo" a ped ir la
reslill1ción de sus inmuebles, lo que equi·
valía a privarl os de una "cosa" dc su do-
minio (con cila de los tres preceptos antes
transcritos: 565, 576 Y Y qtl e esa ley
no reunía los requisitos de llna ley ex·
propi ator ia; en estas circunstancias. esa
norma legal era inapli cable por inconsti·
tucional. Los tribunales acogieron el plan·
teal11¡ento.
Desde entonces, su aplicación ha ido
aumentando incesantemente. el que se ha
vistO fa,·orccido porque a aquell a consagra-
ción legal en los tres preceptos anotados se
han agregado dos textos concur rentes de
la Constiulción: a) el are 190.''2 24 que,junto
c.on procla!nar la protección de la propie-
dad, consagra la propiedad sobre los dere-
chos (sobre "toda clase de bienes, corporales
e incorporales"); b) el art. 20, qll e establ e-
ce -como se sabe- el llamado recurso de
protección, para proteger concre tamente
diversos derechos constit\lcionalcs, entre
ell os el de propi edad.
Una observación de los casos en que
se ha apli cado permité concluir que la
anudaci ón de estas dos decisiones: q ue
los derechos son cosas y que sobre estas
cosas (i ncorporales) 11<1 )' lambi é n tina es-
pecie de propiedad (si n mayor atenci ón
a la prevención de que se trata de una
"especie" de propi edad) , ha ori en tado su
aplicación en el sentido de conferir pro-
tección a la gene ralidad de los derechos
de los paniculares (y au n más all á, corno
lo diremos), lo que se traduce, por cier-
lO, en un intenso fortaleci mi ento de el los,
Esta protección se ha configurado,
e ntre otros. en dos impo n an tes campos,
caela uno con su propia \'ía: .
a) En Irl protección de derechos ante
agresiones kgislat i,·as, que se cometen a

Conceptos f\llrdamc ll ra les y clasifiGlcjones
través de la re troactividad. Si una ley d is-
pone que ella se apli cará incluso a si tua+
cio nes ya proclucirb s (por ej" una nueva
ley de ar rendamiento, qlle se dispone apli-
cable incl uso a k)s contratos en actual
ej ecuci 6n), y se detecta q ue vulnera un
der echo de un panicular (a rrendador o
arrendatario), ya adquirido, se aCllde CI
aquel r azonamienlO, se propone que esa
ley pri\'a de la propiedad de ese derecho
y que, por tan to, e-s \lila ley expropi ator ia
que, po r no reunir los requisi tos q\l e la
Constitución exige pa ra expropiar, es in-
constituci onal ; y se concluye pidiendo la
declaració n de inaplicabil idad de esa ley,
por inconstitucional.
b) En la prort'cci ón de derechos ante
agresiones de una autoridad o de parti+
culares, que se camelen mediant e aclOS
admini strati vos o materiales, de v;l,riada
natur aleza, q ue se estiman ilegales o ar·
bitrarios . Entonces se plantea que (a l
acto o hecho, ilegal O arbitrario, importa
privación, perturbación o amenaza de de-
terminado derecho del supuesto afec ta-
do, el cual acude al I'ecw:so el e prot ccción
(art. 20 de la C. Pol.); y cuando observa
que ese derecho no está directamente pro-
tegido por ese recurso, propone que, en
todo caso, es dueÍ1 0 de ese derecho y, al
agredírsele (en forma de pri\'ación, per-
turbación o amenaza), se le agredien.
do (en la misma fo rma) su derecho de
pro pi edad, derecho que sí es uno de los
que están pro tegidos po r ese recurso (in-
cl uso, cuando el derecho su puestamente
afectado está directamente protegido, sue·
le sostenerse que el acto o hecho ha vul-
nerado aq uel der echo y, además, el de
propiedad sobre él).
Puede aprecia rse que por esta vía ha
sido e no rme el fon aleci mienro de los de-
rechos individ ual es, de toda naturaleza.
Concr e tamente. en maleria de re lroacli\;-
dad, su pr otecció n , inicialmente estable-
cida sólo por ley (arlo 9" del CC), ha sido
por este cami no el c\'ada a rango consti-
tucional. Como la norma que impide la
re troactiyieb d de las leyes es sólo \lna ley
(el a rt. go::! del Cc.), y podría, por tanto,
dictarse una ley q ue, pri,·ando de II n de·
19
recho, expresamente se dispusiere rCl r o+
acti\'a (dejando inaplicable para esa
te ri a el arl. g!:! citado), ahora, con este
planteamie nto, mediante la protección
constitucional, se logra rechazar las leyes
r etroactivas cuanclo ,ulneren un derec ho
ad qui rido.
Por último, debe advertirse que en la
aplicación práctica de la materi a queda
pendiente la precisión de algunos temas
(di fícil es de abordar en abst rac to). En tre
ellos:
a) La di stinción enlre pri vación y res-
t ricción de ejercicio, apli cada a un de re·
cho; cuándo una le)', acto O hecho, priY<l
de un derecho y cuándo sólo restringe su
ejercicio. La respuesta es import an te por-
que las normas constitllcional es auto r i·
zan al legi slador disponer la privaci ón del
d omi nio (o de SLlS atri butos esenciales)
sólo mediante ley expropiator ia (co n  
d as exigencias), que no es necesari a para
int roducir rest r icciones a su eje rci cio
(para más exa men v. infra, Nº 57 bi s) ,
b) La cal ifi cación de de recho; qué
eleme nto (s) di stingue(n) a un de recho
de meras expectati vas, si mples facultad es,
prer rogativas, situaciones, opci ones, e tc.
La respuesta es importante porque son
los derechos los calificados de cosas in·
corporales y, por I,í-llHO, sobre los que hay
(una especie de ) propiedad.
c) La de Lerminación del ámbito p ro-
tegido; si lodos los (a utélllicos) de rechos
(patrimonial es y quc-
da n incluidos en la calificación de "cosas
incorporal es" , o sólo alguna categoría. con
la consecucncia ele que sobre ellos hay
(una especie de) propi edad y de que, por
tanto, quedan amparados (a t.ravés de
ella).
En las dos últimas precisio nes la ju-
risprudencia, por una parte, ha debido
p ronuncia rse sobre vari adas proposicio·
nes y, por Olla. ha resultado, al me nos
para decidir recursos de protección,
nerosa hasta el e;..;tremo.
d ) Aunque la ConsliLUción ha con ce·
bielo que hay, si1ll pl emen re, pro piedad
sobre los bienes i1lcorporales, para al g u·
nos particulares e rectos y aun, en alguna
11l1I0i:I\1 Il IR1DI C¡\ 111' H ! i l
" " ,
'.
L

Los bkll cs
medida pa ra la interpretaci ón de la nOr'-
Illa constitucional, c uál es el se nt id o de
la expresión "especie de propi edad"
pi cada e n el arto 583 del Código.
. _ 15. Con base e n la formulada califica-
clon c!eI (bienes incorporales) se
licuara a continuaci ón de los conceptos
eI,e derechos real y personal. Las clasifica-
posLCrio res se establecen con refe-
renCia fundamental a los bienes corporales.
. 16. incorporales. Corno se ha
diCho, segun el Código "son derechos rca-
Jes o personales" (an. 576).
17. A) Derechos reaJes. El Código d e-
fine el derecho real adoptando un Con-
ceplO que es consi derado el clásico
(art. 577). Se concibe Como una relación
persona-cosa, inmedia L: 1., absoluta; un de-
recho en la cosa (ius in Te)_ Puede e nte n-
derse .como un "pode r o señorío" que ti ene
un sobre una Cosa. Cuando ese po-
d.er es compl e to, total, se está en presen-
Cia d el d e recho real máxi mo, el dominio'
ser pa rcial, ,i ncompleto, lo
c1COntcce e n los dcmas derechos reaJes
(usufructo, pre nda, hipoteca). El titular
es persona, pero p ueden también ser
yanas (como en la copropiedad) . y, debi-
a ese poderío direcw, la cosa ha ele ser
sIempre determinada. Si debe necesaria-
ser corporal o podría ser incorpo-
I di, nos II c\'a nuevamente al problema d el
d e cosa, ya referido, y que esta-
Id sIempre presente en el estudio del De-
recho de los bie ncs.
Pcro esa concepción del derecho real
u na relación persona-cosa ha sido
se objeta que es
IInplOplO concebI r u na I-elación entre una
y una cosa, e.n q ue
en Del ccho las relacJOnes JlI ríd icas se es-
tablece n y es el obj eto d e
esa relaclOn e l que podrá recaer sobre
una cosa.
.P,ur la con aquella
han surg Ido numerosas proposi-
CIones para la concepción del derecho
real (que -corno es compre nsible_ t ratan
1'1)1101".\1 ¡UIU[)I CA 111 UIIII
20
en   el derecho real y el perso-
sIdo resumidas en n uestro texto
de .que luego será citado).
hara refe re ncIa aq uí sólo al pl a ntea-
ba::ante ?ifundido, d e la ll ama-
da .0bllgacJOIl pasIvamente uni versal". Se
en ti e nde que entre el d e recho r eal y el
d.er echo personal no existe u na di fere n-
Cia substancial. E último té r mino , el
d.e,f echo real importa una reJa-
clon entre sUJetos, pero mientras en el
derecho personal dicha relación se pro-
duce entre acreedor y deudor, recayendo
sobre la prestación, en el derecho real
esa relación tie ne lugar entre el titul ar y
e l resto de las pe rsonas, recayendo, des-
de luego, sobre la cosa ele que se trata'
este modo, el titular ti e ne el
d e que se r espete por todos el ej e rci cio
de sus sobre la cosa, y todos
los la obligación d e ese respeto,
abstenlendose de pertur-barlo.
. ClcLSificación. El contenido de los d is-
tin tos d e rechos r eales conduce a aO"I'U-
parlos e n derechos reales de goce yb de
garantía.
.. reales de goce per mite n la
uUhzaclO1l cilrecta de la cosa ( uso ._
.. I . , pel
cepclOn (e fru tos) . El primero d e ell os
.e l es el de dominio; junt¿
a el estan otros con facultades limi tadas:
usufru cto, liSO, servidumbre.
.. derechos de garantía permiten
utilIZa! la II1d¡rectamente, por su Ya-
lor de cambIO; Contienen la facultad d e
el auxil io de lajus ticia , su ena-
jenaclOn o.btener con el producto
una prestaClOl1 II1cumplida (prenda, hi -
poteca).
En otro sent ido,. carácter i ntegral
de r echo d e domllllO conduce a Co n-
  separadamente, for mando cate-
ante los d e más que, e n
de nominarse "d e rechos reales cn
cosa ajena".
La TeservCl legal en la creación de d.erechos
·reales. Por sus caracteres (como se verá lue-
go) los de rechos personales son infinitos'
tantos c Ll anto los particulares acuerden'
con .Ias   que les impriman
com CIlI OS. Es allt lgua la discrepancia acer-
,
-
COlln;ptos I"lIlld<llllclltaks y dasitic;<I(ione,;

ca de la acti tud que debe adoptarse res-
pectO de los derechos reales: si la crea-
ci ó n d e de r ec hos r eales ( tipos) debe
quedar e ntregada a la volu n wd de los par-
li culares (nwllenlS aperlus) o debe quedar
limitada por la ley, en términos de que
sólo la l e)' puede establecer cuáles son los
derechos reales admitidos (numerus clan-
5/15). En favor del n úmero abierto se adu-
ce, princi palmente, la autonomía de la
"oluntad y la mejor posibilidad de ade-
cuarse a las necesidades ele los negocios.
Para el núme ro cerrado hay fundamentos
de ord en políti co-económico; el carácte r
de ord en público que · tienen las normas
sobre la organización de la propiedad, en
esta materi a impide que se convengan v·,1.-
riadas vinculaciones que entrabarían la ci r-
de los bienes, conduci endo a un
trastorno del régi men económi co (lIe\"án-
dolo a caracte res feudales); en este mis-
mo sentido, y con componentes técni co y
práctico, se obse rva que ostentando el de-
recho real una respetabi lidad uni\"e rsal
(erga ollmes) para cumplir con ese respeto
es indispensable que esté bien delermina-
do, bien definido y conocido: su conteni-
do, alcance y I-est r icciones; difusos o
desconocidos estos caracteres, no es pro-
cedente exigir aquel respeto; y una liber-
tad de los parti culares para su constitución
conduce a una imposibilidad o, al menos,
a una inte nsa difICultad en aquella defini-
ción )" su conocimiento.
Los Códigos frecuente mente omiten
UII formal pronunciarniento sobre el di-
lema, circunsta nc ia q ue fa"orece la dis-
cusión. Actual mente, e n la doctrina)" en
las legislaci ones (con interpretación doc-
trinaria do nde los textos lo permiten) pa-
rece prevalece r la decisió n del número
cerrado.
Ent re nosotros, con un a nuncio no
del todo definitorio ("Son d e rec hos rea-
les")' el arto 577 menciona un conjunto
que no ha resultado taxativo. Desd e lue-
¡{n , casi a continuación de aquel precep-
to el Código agrega uno más (art. 579).
Deben considerarse también los denomi-
nados "derechos reales administrativos",
que consagran algu nos textos legales
. ':
nacionales (como el derecho ¡de aprm'e-
chal1lienlo de aguas, el d el conces iona-
ri o; s us pec ulia r idades rcql-l il're n u n
análi sis especial , que trata lél disciplina
corr espond ie n te). En al origt.·n
(sólo legal o también por particula-
res) e l Cód igo no fo rmula declaración;
atendidos los textos y los fupcl arne ntos
antes enunciados, predomina la conclu-
sión d e que sólo la ley puede crearlos; lo
compartimos (la opinión discrepante pos-
tula que son admisibles cienos d erechos
rcales no contemplados en la ley, con el
fundamento de que no hay norma que
expresame nte imponga reserva legal , y ll e-
gó con la proposición de admitir el de re-
cho de sujJnjicie, conocido en d octrina }'
legislaciones
Aunque puede haber quedado claro,
conviene precisar que la \"oI UI1lacl d e los
pa rt icul ares es gene ralmente la que o ri-
g ina los derechos reales en concretO. Así.
pa ra que se configure u n usufructO será
necesari o que un se l o conceda a
ot ro en un cOlwenio, e n Ull tes tamenl.U;
incluso e n casos como el lIs ufrucLO kgal
del padre o d el marido, hace fa lta q ue
para que tengan lugar,junto al precepto
legal que los establece se agreguen otros
supuestos (que haya matrimonio, por ej.)_
e n los que es decisi\'a la vol untad de los
pa rti culares. Pero el usufructo, como fi -
gura jurtc1 ica, está prc\'iament e di se l-laclo
e n la ley; de modo que cuando se pl an-
tea el proble ma de si los panic ul ares puc-
.den crear derechos reales, lo CiIlC se
d iscute es si citos podrían elaborar, e n
sus pactos, un derecho real no conteln-
piado e n abstracLO por los tex tos legales.
18. B) Derechos personales. Tambi én
lo define el Código (are 578) . En otros
té r millos, es el "ínculo obligatorio e n e l
extremo del acreedor; es la contraparti-
d a d e la obligación del deudor. Un <lcn'c-
d o r, un deudor )' u na prestación (dar,
hacer o no hacer) constituyen los elemen-
tos de la relación. El acreedor tiene el
derecho a exigir al d eudor la prestación
yel deudor la obligación de efectuarla al
acreedor (el tema tiene resen'ado un ca-
21 1 Illl ¡) Kl.., I ¡UR IDICA 1), VIlI U
=
hienes
pítuJo especial, el Derecho de oblig'-lCio.
!les).
19. Las acciones. Luego dc definir el
derecho real y el dt.' r echo personal, el
Código dcc:lara que de ellos nace n, n:s·
pectivamente, las acc iones reales)' las ac-
ciones personajes (ans. 577 y 578). En el
Derecho contempo ráneo es muy
di scutido, y más bien negado, que la ac-
ción elll;'me del derecho (en tocio caso,
<:l i\l1,-ilisis jurídico de la acción es nlatc·
ria propia del Derecho procesal),
20. Referencia a una clasifi cación. Des·
pllés ele enunc iar los conceptos
res, el Código aplica a los derechos y
acciolles la clasificaci ón de los bienes cor-
porales en lll\lchles e inmuebles (a rL 580);
son muebles e inmuebles según lo sea la
cosa en que han de ejercerse (derechos
reales) o que se debe (derechos persona·
les); y agrCf:-ra que los hechos que se de·
ben se reputl11 muebles (an , 581),
2) BIENES MUEBLES E IM ILEBLES
21. Advertencia. Según se ha dicho,
esta clasificación es apl icable lanto a los
bienes corpOl'ales como a los incorpora-
les (ans. 566 y 580); como ya se ha tr (lta-
do de éstos, lo que sigue est;.i refer ido
fundamentalmente a los corporales,
22. Formulación. "Las cosas corpora-
les se dividen en muebles e inmuebles"
(a rt. 566).
Nacida e n el De recho romano, pau-
latina mente esta cl asificac ión file adqui-
riendo ililponancia, hasta transformarse
en una de las funcla Jl1entales, si no en la
más importante, de las clasificaciones de
los bienes; la naturaleza y el rol económi·
co distintos imponen di\"crsidad de nor·
mas en llluchas lnaterias.
Po r largo tiempo, y hasta la llegada
del desaJ'rollo indusu'ial , los inmuebles (el
suelo) consli tuían el bien económico por
excelencia, representan tcs de podcr y prcs·
ligio; desde en ton ces ha quC'dac1o establ e·
ll'lh)IZf\ J jt'!Un!C\ J·I (lUll
cida para <:llos una espe(' ial protección)
recogida en la gene ralidad ele las codifica-
ciones. Sin embargo, el progreso de la in-
dustri a ha ol'iginado la producción de
muchos bienes muebles (instrumentos
electrónicos. medios de transporte, obje-
tos de propiedad inteleClll al, cte.), cuyo
yalor puede ll egar a superar el de los in·
llluebles. Por ot ra pan e, la producción en
gran escala, que necesi ta ele cU<1llt iosos re·
cursos económicos para sus instalaciones
industri ales, ha mo tivado el sllq,rimi ento
de ci ertas i nsli tuciones j urídicas. COIllO las
sociedadcs de capi tal, que a su vez ha de·
ri\'ado e ll una panicular "movi lización de
los inmuebles" , al existir cienos lítulos
( C01110 las acciones), representati \'os del
\'alor de una parle del haber social y que
puedell u'ansferirse mcilmeme, Siempre los
inmuebles -por llaLUraleza- se han traspa-
sado de un Sl UelO a o tro sólo en los títulos
(y con\'iene recordarlo) , pe ro con estas
sociedades tales trallsfe rencias, y parciales,
se lllulliplican notablemente.
f COll lo expuesto puede concluirse:
primero, q ue el aparecimiento de muchos
muebles de yalo r debe Il e\'ar, y ha lIe\'a·
clo, al legislador <1 proteger algunos de
ellos, dic l<l ndosc al efecto no rmas espe·
ciales; e Jllo nccs, la protección a los in·
muebles, como uno de los fundamenlos
de la di stinción ,   debilita (pero mantie-
ne su interés debido él que por su diversa
naluraleza y uti li dad estos bienes siguen
recibiendo distinto t ratamien (Q jurídico);
y segundo que, como puede verse carric n-
tcmeJ1 1e, el desarrollo de las áreas urba-
nas y específicamente del comercio, ha
ido tambi én ,incrementando el \'alor de
los inmuebles: por su utilidad mercantil,
en seC!Ol'es céntricos de las ciudades alean·
zan va lores excepcionales; y. concretados
en una edi fi cación habitacional, siguen
ostentando una dema nda basl31Hc segu·
ra y en gran can tidad. En este sentido es
fác il cons tatar que, en contrapartida del
aumento de muehl es valiosos, con el pro-
greso económico general los inmuebles
están reci biendo una constalllc mc:'jo ría
maleri al que incrementa 5\1 \'alor; en el
medio llrbano, en obras de urbanización
22
¡
I

,
• Conceptos runda m..:nl alcs y da¡;iricilcionc.:s
y nuevas edificaci ones habitacionales, co·
merciales e inclusuiales, y en el medio
rural, en plantacil1!1eS (de bosques y fr u-
tales) y en i nslaL1ciones indust ri ales,
agroindllstriales, mineras, hidráulicas.
23. Apli cación. En Derecho positivo
son in numerables bs d isposiciones que
establecen la dife rt'lll..'ia; se sc ilaJarán algu·
nas contenidas en c-l Código, la mayoría
de las cuales consüwyen prOlección para
los inmuebles:
a) La compra\'c' ll ta de Bienes Raíces
es solemne, reql1ic're escritura públi ca; la
de muebles es simplemente consensual
(arL 1801).
b) La tradición de los inmuebles se
efectlla por la inscripción de l título e n el
Registro del Const,'T\'ador de Bienes Raí-
ces (art. 686); la de los muebles se crec·
túa por la entrega mater ial O por diversas
formas simbólicas P rt , 684 ) .
c) Para ganar por prescripción o rdi·
naria el dominio de inmuebles es necesa·
r io poseerlos por un plazo mayor que el
exigido para los muebles (a rt. 2508),
el) Cuando se transmiten inmuebles
por sucesión por ClUsa ele muerte, para
que los herederos puedan disponer de
ellos es. necesario cumplir con ciertas di-
li gencias q ue no se exigen tratándose de
muebles (art. 688).
e) En las reglas de la sociedad conyu-
gal se establece que los in muebles que se
haya n aportado o que los cónyuges ad-
qui eren durante el matrimonio a título
gratuito, pertenecen al haber del respec-
tivo cónyuge; los muebles que los cónyu·
ges aportan o adquieren a cualquier título
durante el matrimonio, forma n parle del
haber social (ans. 1725 y sgts).
f) L'1 acción rescisoria por lesión enor·
me procede sólo en la compra\'enta y per·
muta de (art. 1891).
g) La enajenación de inmuebles del
pupIlo elebe efectua rse con ciertas forma·
lidades, como la públ ica subasta pre\'io
decrelojudicial (arts. 393 y 394) .
h) Tratándose de cauciones real es. se
establecen dos instituci ones diferentes, la
prenda y la hipoteca, seglln la garantía
23
sca un mueble o Ull inmueble (arts. 2384
y 2407) .
24. A) Bienes muebles. Los defi ne el
art. 567, A su vez, se subc1asifican en:
l !l) lHw>bles por naturaleza, que se '-Üus·
t.an al concepto del precepto ci tado; y
2!!) Muebles /J01' ml/ici/Jadón, Los con-
sagra el art. 57 1. Con eSla disposición , son
ciertos bi enes inmuebles por natllraleza.
po r adherencia o por destinac ión que,
para el efecto de consti tuir U Il derecho
sobre ellos e n fayor de otra perso na que
el duei'ío, se re putan muebles antes de su
.'ieparación del inmueble al que pertene·
ccn.
Yal repUlarse muebles, se les aplican
todas las normas de éstos, cuando Se tra·
la de constitui r derechos sobre ellos a
fayo r de terceros (de ahí, por la dis·
posición del are 1801, ine. 3º),
Con el fin de aclara r la acepción del
lámino "muebles", de frecuente uso, exis-
ten algunas disposiciones especial es, como
las de losarts. 574 y 11 21.
Para los documentos como cosas hay
varios textos especiales (para las energías.
que Códigos del siglo XX califican de co·
sas muebles, v, supra, NQ 4 Y nota).
25. B) Bienes inmuebles. El concepto
es consignado en el art. 568, Debido a
que el legi slador considera jurídLcamen·
te como inmuebles a cienos bienes que
nat.u ralmente no lo SOI1 , se ha formulado
una conocida distinción:
1 Q) in muebles por na! II raleza.,
den al contenido ele la disposición referi·
da (sobre los límites y las difi cultades en
su indivi dualización, v, in1'ra, 63 y 264),
2!!) fmmwbles jJor adherenria. Del art. 568
se desprende que son ciertos bi enes que,'
siendo muebles, se reputan inmuebles por
estar adheridos pennanentemente a un
inmueble. Y con esto se concluye que es
necesario que el bien esté adherido al in·
mueble, según el teno r del art. 568. y que
la adherencia sea pe rmanente,
COIwiene aclarar que mientras per-
manecen ad heridos a su fuenle de ori-
ge n, los productos de la tierra y los frulos
1
Il ¡I IOIZl\1 j URIDICA lH' ¡lltl
1
_ _______ _ _ _ _ ____ _ _ -"' ,, 0'- ' b "i::: c'-"":.: "'--___________ _ _ _ _ _ _ l
-
"
,.
-
d e los árboles son in muebles, pues fi)!"·
Illan con ella un solo todo; separados per-
manentemente, son muebles; y se reputan
muebl es, según ya se ha dicho, antes de
su separación, pa ra los efectos de consti-
tui r derechos sobre.. ellos en favor de otra
persona que el due ño.
Ha sido discutida la cali fic ación de
inmuebles por adherencia de cien as cons-
tr ucciones, como pue ntes, líneas telegrá-
ficas , eléctricas, etc. También la de edifi-
caciones constru idas e n terreno aj eno;
se las ha califi cado ya de inmue bles por
adhe rencia, ya de muebles por a nticipa-
ción. En las soluciones infl uyen, pri nci-
palmente, las características mate ri ales de
la adherencia, más o menos pe rmanente;
se ha pre tendido que también influye el
domin io de la construcción, de modo que
si fue un tercero el que const ruyó (no el
due iio del suelo), debería concluirse que
es mueble (con el art. 571) ; no parece
aceptable esa afirmación y el precepto
tado no se refiere a esta situación.
3º) Inmuebles por destinación.. Con el
art. 570, son cienos bienes muebles que
la ley reputa inmuebles por estar
ncntemente destinados al uso, cul tivo o
beneficio de un inmuebl e.
Para reputar inmuebles a estos bie-
nes la conside ración es eminen teme nte
práctica y fác il de percibir; se trata de
evitar el menoscabo de cienos bienes que
para su aprovechamiento
re n de otros elementos co mplemen tari os
(los ans, 111 8, 11 21 )' 2420 obedecen al
mismo objetivo). Como consecuencia,
lebrado un actoj urídico sobre un
bl e sin especirica r la s ue ne d e tales
objetos, ell os se en tienden inclu idos;
pero la \·oluntad de las partes puede
clui rl os.
Con las disposicio nes del Cód igo , se
e ntiende que el bien debe estar destina-
do al uso, cultivo o beneficio de l inmue-
ble (no del propietario del inmuebl e) y
el destino debe se r per manente. Se ha
exigido tambi én que debe estar en el in-
rnueble, debi do a que es éste el que
mu ni ca su carácter; pero habría que
aceptar, e n lOdo caso, que pueden estar
I'DITORI Al j URI DICJ\  
" - -
--------------
-- -
¡
transitoriamente al ejados de él. Se ha
tenido que es necesari o q ue este destino
sea confer ido al bien por el dueño del .
inmueble; algunos de los ejempl os que í.
menciona el ano 570 exige n este
to )" en tales si tuaciones no puede
tirse, pe r o la ley no lo establece e n j
términos general", por lo que es
ble la exigencia.
24
Debe reconocerse, e n fi n, que para
solucionar las múltiples situaciones que
pueden produci rse sobre la calificación de
bienes en estas categorías (y sobre lo cual
hay abundante jurisprudencia) deben
nerse e n cuenta las particularidades
teriales y circunstancias del caso. Se ha
resnelto que e n el proceso de esta
cación hay cuestiones de hecho y de De-
recho. Así, d eterminar si un bi en que no
es inmueble por naturaleza, está o no
tinado al uso, cultivo o beneficio de un
inmuebl e, es una cuestión de hecho, que
depende de la observación de
cias material es; e n tanto que, establecido
ese desti no, de terminar (califica r) si es o
no inmueble por desti nación, es una cues-
tión de Derecho.
26. Inmuebl es (predios) rústi cos y no
rústi cos; urbanos y r urales. Desde hace
ya varias décadas, e n el Derecho chileno
ha ido adquiriendo interés una
ficaciún de los inmue bl es, como
cuencia de la di ctación de estatutos dife-
renciados para la actividad agropecuaria
y el desar roll o urbano. Originariamente,
las diferencias su rge n: por las caracte rís-
ti cas físicas del suelo (que a veces con fo r-
ma, por ej. , una montaii.a de aptitud
restal y o tras una ll anu ra d e apti tud
agrícola) )' por la decisión de instalarse
u n asentamiento humano (con el que sur-
ge la ciudad ). La situación se torna más
compl eja a med ida que se torn an en
sideraci ón más fa ctores, que se
ran principalme nte por la inte racción de
condiciones o aptitudes naturales del sue-
. lo con la i ndustria humana. En el med io
rural surgen las acti vidades agrícola, ga-
nadera, forestal; más aún, aparece la
vidad minera y la neces idad de regular el
!
uso del agua; incluso generan activida·
des ostensiblemente mIxtaS, c?mo la
indusLrial (con el procesamI ento de a}¡-
men toS en el sector de origen) o la
(por ej. , con las
de celul osa). En el urbano c.omplcJ l-
dad es producida por el de
I
·uelad v las variadas activIdades que la
a «, , el , ( ,1
JoblaCÍón reunida deCide el e
requiere también de a.nalisls a p ro·
. ' ito del derecho ele propIedad , por lo
pos "'e
que más adelante se efectuaran otras I
ferencias). .
Explicablemente, la
ción ha sido frondosa y cambiante; y -como
se insinuó- seclOrlzac1a (aunque
necen normas comunes: las fu ndamenta-
les sobre propiedad, en
Constitución ; en gran medida las del
di go Civil; incl uso las de algunas leyes es-
peci ales, como el DL. sobre san ea-
miento de títulos de dom\l1IO).
A di ferencia de lo que acontece en
otros ordenami entos, entre nosotros; en
el medio rural, la legislación no .es.la
unida en un cuerpo orgánico y 111
ra es posibl e destacar textoS
califi cables de fundamentales;
te existe una multitud de
ciali zadas (si algu no debe menCionarse
en p,-i01er término ha de ser el DL. 3.516).
En el ámbito urbanístico los textos fun-
damentales son la Ley General de Urba-
nismo y Construcciones Y la
General de Edifi cación y Urba11lzac lo
n
.
El contenido de esta legislación es d e
suficiente compl ej idad y .C01110
para de di carl e estudi os espeCIali zados
(por eso es que aquí ha
do esa notable diferenClaclO
n
, con
nas explicaciones). Se hace SI ,
una precisión conceptual
que estamos for mulando claSI ficaCiones
de los bienes).
Los numerosos textos relati\'os a
materias h an incurrido en una confuslOll
terminológica que ha algun.os
conflictos; en al gunas ocaSIOnes h .lIl
dictado di sposi ciones para los prediOS ur·
ba nos y luego para predios  
contenido excl uyente, en Clrcunstancms
que por obedecer a distintos esos
pueden coexistir (un predIO
de ser urbano y rllstico): Así, se defin i-
do el pred io rústico como "todo lIlmueble
susceptible de uso agr.ícola, ganadero o
forestal , esté situado en sectores urbanos
o rurales" (art. }2, letra?) de .la derogada
le)' 16,640, ele Reforma Agran a) , Los que,
no sean susceptibles de ·aquellos lIS.OS, ha)
que considerarlos, en
di os no rústi cos. En cambiO. ha!, que
tender por predi o urbano todo
que se encuentre siu.lado dentro del
te urbano de las ciudades, y por predIO
rural el que se encuelítre ubicado .fue,:,
de ese límite (que es una línea imagmana
trazada en torno a cada en
formidacl a la legislación pertinente; v.
fra NI! 57 quáter). .
, Como puede apreciarse, la
clasi fICac ión de inmuebl es e.11 r.ustl cos. y
110 rús ticOS se basa en un cn teno !lLrl a o-
1l.al la di slinción entre urbanos y
se funda en un criterio geográfico. Ese di S-
ti nto criterio cl asifi cador trae como
secuencia que en un inmueble determi-
nado a mbas cla5irica c iones
coexistir, y hay inmuebles que son
cos y urbanos (porque
de uso agrícola ... )' están u?lcados denuo
del radio urbano de una Ciudad). .
Si se Lltilizara una sola de estaS
ciones al dictarse normas para el amblto
como opuestas a las pa ra
el de las ci udades, se evitarían
(en materia de subdivisiones de
por ej. , ha habido textos legales que pala
subdividi r predios "urbanos" ordell.L"\n ob-
tener autorización de cierta Y
para sllbdiyidir predios    
la autori7.aóón ele otra, un
confl icto cuando el predio es sllTIultanea-
25
mente urbano y rústico). .
El Códiao hace también referetl Cl a a
esta di sti nción (por ej., arts. 407, 749,
1756), pero al no en el un
concepto de predio rústiCO de o.rden
cional, parece aceptable ConclUl,r que
!i zó la base de ubicación geografica, que
ha sido la habitualmente empleada (Y.
" 5- . )
además, inrra, N ' quater.
fDlfORI ..\ 1 lURIDICA D , CH I II
=
,

- - ------------------------------------------------------------------------
------ --
__ ---' Los hi C "'CC 'cc:,,, " _ _ _____ _
BJEl\ES "EDI OS DE
PRODLCCION y BIENES DE

27. Conceptos. En términos genera-
les, med ios de producción son bienes des-
till ados a producir o tros bienes. Bi ellcs
ck consumo son desti nados c1i -
n . .: cta me nte a la sar isbcci<,' »)l de necesida-
des
COl1\'jell c aq uí destacar dos obsen";t-
.
nnl l CS:
a ) Por la final idad PI-oc! ucl i\"(I que los
clraCleriLa, los medios de producc ión son,
el e est ructu ra compleja y de
apreci able y¡ll or. Esa estructura )' ese \'a10r
\"a rÍan e nonnelll enlc; el incremento de: l
proceso produuiyo tan to en ca ntirlad
como en de bi enes producidos
explica fácilmente la complejidad y "ari e-
<bd que presen Lan estos bie nes, Es bas-
L;ln te común qlle cue nte n ell1re sus
pone ntes con llllO o más bienes ra íces que
les si n 'en de as ie nt o; la r;':lbri ca, medi o de
producción por excelencia, ex hi be co mo
uno oe S\1S elementos substanciales un
dio e n d ond e se inswlan los dern<is ck-
lllenlOS que la componen, Desde el punto
de , 'ista del Derecho Ci,il patri monial p Ul'-
de apreciarse que, consli turendo estos me-
dios d e producción una agrupación orga-
nizada y armónica de bienes -usualmente
siguiendo prin cipios científi cos y lécnicos-
cada Hno d e estos componentes es, a su
Yez, susceptibl e de clasifica rse en las cate-
godas tradicionales de bienes, especialmt'n-
te entre muebl es e in muebles. Pero ade-
más, con el concepto ampli o de inmuebles
ya examinado, que comprende tanto los
inmuebles por naturaleza como los por
d estino, un medio de pro-
ducóóJi (COIll O un sol o lodo) puede se r
Gllif¡ caa o C01110 un inmuebl e. partiendo
del asiento territori al a que hemos hecho
refeFencia. PLiede n tambi é n consti tu ir una
según se dirá lllás adela nte.
b) Con frecuencia la ca lificación de
un bien determinado es cl!.: pc-nd ieme de
Sli si·t mición respecto de otros; en ciertas
condiciones un bie n puede SCl' de
mo, en tamo que en otr as p\l ede ser (pa r-
26
le de un) medio de producción (por ej.,
se e ncuentra rormand o parte d e
una unidad económica mayo r) .
La irnpo rtancia de la clasificación es
eyidente ; e lla IXTmite constatar
te cómo la rllnción eco nó mica de los
ti n,tos. bic l1c.:s influye d ecisivamente e n su
trarall1ien to jur ídico. US;l ndo la, las doc-
tri li'as que una socialización o
en las cs tru Cll1ras cconó-
proponen la ill apropiabili d ad po r
los 'panic ul ares de los med ios de prod uc-
ción, los cuales - post uIan- de ben
nccer e n d o n1illio de la sociedad, r e pn.:-
se nt ada por t.:I Estado,
En lodo caso, la.s legislacio1lt.' s de los
países que no se incorporan al pla nt ea-
miento mencionado cont ienen normas
que excepcionalmente establecen la i l1-
apfopiabiJid;¡d de algu nos medios d e pro-
dlH;: ción de la economía clel país respec Li -
como las indust r ias O ac t ivi dades
de nominadas "estra tégicas", particularmen-
te para el eco-
nómi co nacional. -'!atiza ndo los principios
reré riclos, en algunas legislaciones se in-
t roducen las organizaciones de cooperaLi-
vas y de amogestión, en las que la propie-
dad de ciertos med ios de producción
queda entregada no a la colecLi\'idad sino
él f{uielles laboran en ellos.
Entre nosotros, la G PoL establece
unas normas q ue a este respecto resultan
trascendentales: las del a rt. 19 Nos 2] a
25 (v. además, inf"ra, N°s 45 y 57) .
Por úl timo, en los bienes de consumo
suele d isLi!lh.l"uirse en U-e esencial es y no
ciales, considerando su carácter de impres-
cindibles o il O para la normal subsistenci a
y desenvolYimiento de las personas (ali-
mentos básicos, co mo pa n, leche;
, 'estual;o de liSO ordi nari o; etc., penene-
cen a los bienes de consumo esenciales,
que entre nosotros han sido denominados
"artículos de pl"imera necesidad") . Por cier-
to, . la línea divisoria es d ifusa (quedándo
muchos en d udosa .cali ficación) .
Las no rmas legales sobre fijac ió n d e
precios máximos, de almace namiento )'
distribución, ha n iclo confi gurando· posi-
l i"amcnte 1;"\ subdistinción,
,
, Conn'pto$   ____ _
4) BIE1\ES eOi'éSUMI BLES y NO

28. Conceptos, Por su naturaleza, esta
clasifi cació n es aplicable sólo a los bienes
muebles. Se e ncue ntra con rusamellle COIl-
te nid a en el a rt o 575 del Ce.
Se ha llegado a precisar e n esta clasi-
ficac ión una distinción ent rc cu nsumibi -
lidad y
Son objl'livflmel/te cons1l1l1ib/rs los bie-
nes que atendida su natural runció n se
destruyen por el pr imer uso, Y se
ben una dest ru cción natllral )' una ciriL
Se destfllye n n;u uralmen te si
ce n físi camen te O sll rren IIna alteración
subsla ncial; se d estruye n ci\'i lmf.: llle si su
uso implica e naj e nación. Así, los ali men-
tos son naUl ral mente consumibles (pues
se altera n substancialmente o desapare-
cen con el primer uso); las monedas so n
ci vi lmente consumibles ( p ues su \.I SO
impli ca enaj e narlas) . Son objf'livomenle no
collswnibh:s los bienes q ue, consirle rando
su natu ral fun ció n , no se destruyen ni
natural ni civilmen te por el primer uso
(conw Ulla mesa, un automóvil).
SOll subjetivamente cOllswnibl/'.!i los bienes
que, atend ido el destino que les asigna su
actual ti tular, su plimer uso importa enaje-
narl os o desU"ui rl os, Son subjpfivamenfeno (01/-
swniúles los bi enes que, atendido es/.: destino,
su primer uso no importa en,-ue narl os,
Combinando ambas clas/.:s de conslI-
mibi lidad, puede haber bie nes que pe r-
tenecen .3 u na de las cons1I11libilidades )'
no a la otra. Po r ejemplo, los li bros de
una libre ría son consumibl es subjetiva-
,
me n te para e l ll brero, pe r o son no
consumibl es objeti\"ame n te; u na botella
de licor o un elaborad o producto alimen-
ticio son o bjetivamente consu mi bles, pe ro,
destinados a exposiciones o muestras, son
no consumi bles, En otr os
casos, el bi e n es consumible desde am-
bos pumos de , 'ista, co mo los alimentos
de un al macén , c¡ ue so n consumibles sub-
jeüvame nle para el almacenero, }' tam-
bién consumibles.
Por ci eno, el carácter no consumible
de un bien no se o pone al paubt.ino d e-
27
lc rioro ocasionado po r el uso, de te ri o r o
que e n determi n<1das siluaciones es con-
side rado por la ley para ciertos efectos.
Algu nos autores llegan a confi gurar una
categor ía espe cial , la de los bien es
deteriora bl es, inter med ia entre los COIl-
su mibl es y los no consumibles.
Esta cl asificación, en sus nociones obje-
tiva )' .subjetiva, aunque pri ncipal lllcnle en
la pl; mera, ti ene imporl.:."1ncia en la celebra-
ción y ej ecución de ciertos aClOS que utor'"
gan derechos sólo de uso y goce de una
co.sa, que posteriormente debe l"estituirse.
Así, por ejemplo, el usufructo no puede re-
caer sobr e una cosa consumi ble, que pre-
tende 11tilizarse en su natu ral destino.
Dentro d e los bienes consumibles hay
una categoría especial , la d e los bi e nes
llamados "corruptibles", que debe n co n·
sumi rse en brcye tiempo, pues p ro nto
pi erden su aptitud pa ra el cons umo; como
algunas frutas, ciertos medicamentos, CtC,
Considera ndo lales características, en oca-
siones la le)' los somete a un t ratamien to
especial (así, por ej ., arts. 488 del ce. y
-1 83 del e pc.) .
5) BIENES FUNGIBLES Y NO
FUNGIBLES
29. Conceptos. No obstante los di,"e r-
sos criteri,os existeIlles para abordar esta
clasiIi cadón, en genera l puede decirse que
so n fungibles las cosas que po r presentar
entre sí u na igual dad d e hecho, se les con-
sidera COmO de igual pode r liberato rio,
En o ri enwción exclusivamente física, son
bienes rungibles los que perte necen a un
mismo géne ro y se e ncuentran e n el mis·
1110 estado.
La noci ón es, en todo caso, o bjetiva,
é n o posic ión a ot ra subjetiva a que luego
se hará refe re nci a.
. Esta clasificación y sus aplicaci o nes se
han ido extendi e ndo d ebido al incremen-
to de la pr oducción ind usl rial masificada
que c rea , e n gl-andes canti d ades, bienes
de iguales característi cas y fun ciones.
Sin 'embargo, la noci(¡ n ele fungibil i-
dad sólo puede pbnlear."c en términos
15.
lPillln\I jURI DI CA n I t H!l1 -
z
<
-,
generales, que neces itan de adaptación a
las var iadas circunstancias en que se apli-
ca , esto es, cuando en una relación de-
termi nada se pretende reemplazar un
objeto por otro. Además, la si militud es
un califi cativo graduable y, entonces, casi
siempre la fungibi lidad va a depe nder del
grado con que esa semejanza se exija.
Desde otro punto de vista, el concep-
lO amplio inicial mente expuesto per mite
aplicarlo no sólo a las cosas, sino también
a los hechos. Así, habrá hechos que se
considerarán fungi bles (como aquellos
cuya e;jecución no requiere de condiciones
o destrezas especiales) , y otros no (como
la pintura de un cuadro, en que tiene im-
portancia la persona que lo ejecuta).
En Cuan [Q a la naturaleza mueble o
inmueble de los bienes, aunque habitual-
men te la fungibilidad objetiva es aplica-
da a los muebl es, en ciertas situaciones
es lambi é n apli ca ble a los inmuebles
(como e n los lotes de terrenos, sitios).
En el Ce. chileno parece aplicarse sólo a
los muebles (art. 575, inc. I Q) .
3D, Consumibilidad y f ungihilidad_ Ge-
ne ral.mente, las cosas consumibles son al
mi smo Li empo fungibles (así Ocurre, por
ej ., con la mayoría de los alimentos); pero
ambos caracteres no van necesariamente
unidos. Hay bi enes consumibles no fungi-
bl es (como una bebida exclusiva y cui da-
dosamen te preparada). Y hay bie nes fun-
gibles n o consumibles objetivamente
(COIll O los libros de una misma edi ción,
las varias reprod ucciones de una obra de
arte). Entonces, sólo puede afirlllarse que
a menudo concurren ambos caracteres,
pero son independientes.
Una ap reciación general permite con-
clui r que la fungi bilidad es más frecuen-
le que la consurnibili dad, ya que muy co-
rrie nle men te la fun gibi lidad concurre en
las cosas consumibles y además se pre-
serna sola; a'lí acontece en todos los artícu-
los de uso habitual , durables, generalmen_
te producidos e n se rie.
Lo anterior puede servir Como explica-
ción de la confusión en que incurre el
art. 575 del Código, según el cual las cosas
f.1l1T01U,\1 }URI OICA n[ eH1 1 r
28
biclles
consumibl es pertenecen a las f1.mgi b!es,
nificando que las cosas consumibles son una
especie de las fungibles, u n grupo de ellas.
A propósito de esta misma d isposición
conviene aclarar la situación d e las espe-
cies monetarias; sin duda son fu ngibles,
ya que las de igual valor tienen idéntico
poder liberatori o; son consu mi-
bles, pues empleacFas en su normal desti-
no, pe rece n, desaparecen, se d estruyen
civil menle con el primer uso. Cuando el
Código afi rma "en cuanto perecen para
e l que las emplea Como tales, son cosas
fungibles", debe enmendarse el último
té rmino y concluir "consumi bles".
En todo caso, son muchas las oportuni-
dades en que se hace referencia a las cosas
rungibles (arL., 764, 1656, 2196, 2198, etc.) ,
31. FWlgibilidad subj etiva. Si n que sea
aceptada unánimemente, se ha propues-
to una acepción subj etiva de la fu ngibili-
dad. Conforme a ell a, dos o más cosas
son subjetivamente fungibl es cuando el
in te resado les atribuye igual valor econó-
mico y de uso y, en todo caso, igual po-
der liberatorio, si n que intervenga el va-
lor de afección (tal ocurre, po r ej. , con
una persona que necesita ndo u n auto-
móvil y un cami ón, acepta reci bir uno,
luego de pagar el precio del otro).
Con es ta noción, hay cosas q ue, sien-
do objetivamente fungibles, subjetivamen-
te pueden no se rlo; Ocurre princ ipalmen_
te cuando es tá presente el llamado valor
de afección (así, un reloj corri ente, Como
muchos, por ser un antiguo recuerdo de
famili a puede no ser fungible para su ac-
tual propieta rio) ,
Acogida esta idea de fungibilidad sub-
jetiva adquiere impon ancia en instiLUcio-
nes como la dación en pago, las obl iga-
cio nes a llernativas, la compensació n
convencional.
6) Bl ENES PRINCIPALES y
ACCESORiOS
32. Conceptos. Bi enes principales son
aquellos que ti enen existencia indepen-
,
Conceptos fUl\d,I!HClltalcs y clasilkaci():¡es
l
' t ' sin nccesidad de otros. Bi enes ac-
c lell l" ,
, ,' ()S los que están subordlllados a
rc':.Dtl , , .
" s sin los cuales n o pueden subSistir
otl o. .
(el SllClo es u n ejempl o de la pnmera
clase; los árbol es, de la segunda). .
El Código no c1aslfi ca-
" - ,ero la reconoce lmphcltamenle en
(Ion I , .
llluchas de sus d isposi ci o nes ( por ej .,
"rts, 587, 1122, 1127, 1830), ,
La clasi fi cación no sólo se aplICa a los
bienes corporales; también. a los
rales o derechos (así, por,eJ, la
bre es accesoria del de recho d e dom1l11 o
sobre el predio en que la
(jerce, la hip?teca es acceso na del credl-
to que gara nti za, e tc) . ,
Son varios los factores que se <:onsl-
deran para decidir, entre dos o mas C?-
sas, cuál es accesoria d e la otra. El mas
fr ecuentemente considerado es el sub-
sislencia (por lo que tal factor se II1cor-
pora al concepto) , pero. son much.as .. las
silUaciones e n que se a tI ende a ouos. el
que eSlán destinadas al uso, cultivo o be-
neficio d e otro mueble o inmuebl e (la
vaina de una espada, los ele
labranza -llamados entre nosotros It1mue-
bi es por desti nación-, ete. ); . .
c) Cosas accesorias en sentzdo estncta:
gunos aUlores así a. cosas que SIl1
ser integrantes nI pertenenCIas de otra, por
voluntad de las panes se incluyen en
que se reputa princ.ipal, sin con esta
una unidad de destmo economlco. _
Sin formular estos conceptos, e l Co-
di go da reglas sobre el ele estas
clases de cosas u tilizando siempre e l
principio de que lo sigue la suer-
te de lo principal pero basandose. como
se ha dicho, en diversos cri terios
rá sobre el punto al tratar la acceslOn; v.
inrra, N' 90),
7) BIENES DIVISIBLES E
It\ DIVISI BLES
valor (como en la rel ación motor-com- 34. Conceptos. Desde un punto de
bustible); la finalidad (como en la visla físico, tocios los bienes corporales
C' ,o'" , va,·na-sable)', el volulJlen, etc. En I I
. I son divisibles, y es conocido e avance (e
<"l.cUunción , los ans. 659, 660 y. 661 ap 1- las ciencias naturales en la búsqueda de
ca n estos criterios I)ara de termlllar,l a, ac- ,
I l i la unidad mínima de matena. . c"soriedad y, en consecuencia, e eCJ c Ir " d I el
... Jurídicamente, hay concepLO,s (e ¡-
suerte ele los bienes acUuntos. visibi li dad, uno mate n al y otro lIltelec-
La clasificación ti ene imponanci <!
I,i do íl la existe ncia del principio •.• , .tual. , ' .bl I b'
a) Son materialmente dlVm es os le- lo accesorio si<oT ue la suerte el e lo pnncl- I el ' lll
I b a nes que al ser fraccion,ae os, c . a a panco m" - I,al,   u'c\spasado Ull derec 10 so re, llnL 1 , o
. . I tiene la estructura, [unclon y \'a 0 1 p i -
cosa princi lJal , ge neralmente se en ll ene e . . I d I todo o",' g" llal' ("o p,' erde la
I
PorClona e , ' , "
t,
-'"spasado el derecho sobl·e as _ I opor
., . hOlll oO"cneidad, funclon llL va 0 1 pi .-
'
,,'a· S', extinguido un ,derecho sO,ble una ti I )" ,1,
ci ona!). Un líquido (como e agua -
cosa principal, se extingue el de l echo so- \; sible; un animal es indivisible (al fracC!o-
brc las accesorias. . ' _ I • estructura
l l nad o, caela porclOll tene ra
I-I ay autores, e incluso ci ertas a- distinta a la del animal fraCCIonado y, aele-
ciones, que d istingue n tres especies de más, no cumpl irá --en proporción- su
cosas acceso n as, ción); un diamante se.ra in-
divisible, porque al fraccionarlo dlsllimuye
siCTnificati vamente su valor (las partes, e n
c;njullto, tendrán un. valor
mente infe rior a la pIedra pnmlt1\ a): De
lOdos modos, es difíci l efectuar la cahfi ca-
ción abstractamente; en cada caso o,bran
muchas circunstancias: ubicación,
substancia , destinación, cte., que inflult'an
33. a) Partes i ntegrantes: si n ostentar
una definición uni formemente aceptada,
son los componentes de una c.osa que,
estando incorporados a ella, pIerden o
carecen de individualidad (como las par-
lI ..:s de un reloj , la lana de un animal) ;
b) Pertenencias: son cosas muebles que
li enen una propi a individualidad, pero
29 11'1101([ \l I LJR.I O[ CA DI CHln
,
,
-
-
"
,
,
,
e
"
-

..
-
-
,
"
"
<
Los bienes
trina seJiala, discut ib lclTicnte, también
otras, C0l110 la sociedad conyugal, el patri-
monio del fallido, el patrimonio reserva-
do de la lll lucr casada y aun el patrimonio
general de lada pel"SOna.
39. Sin prete nde r que las diferencias
entre universalidad de hecho y de Dere-
cho sean fáciles de observar, e n úl tima
instancia, micluras la unidad en la uni-
versal idad de hecho es configurada por
el hombre, en la de la universali dad de
Derecho es impuesta por la le)'. Pero, más
al fondo, la d iferencia está a SLI vez basa-
da en una ci rcunstancia anterior: la uni-
versalidad de hecho se funda e n la real
unidad 0, al menos , cercanía, de los bie-
nes que la componen, característica que
trae consigo una natural unidad de desti-
no, que el titular vie ne a confirmar, O a
definir entre varios posibles; en lajurídi-
ca, inicialmente sólo hay u na masa de bie-
nes, heterogéneos, sin ningún vínculo real
entre ellos (o, al menos, no necesaria-
lTIente con uno), pero surge un interés
general , externo al cortiunto, que acon-
seja conferirles tratamiento úni co para
ciertos efectos y, entonces, sensible a ese
interés, es la ley ]a que viene a imponer
traLO único al conjunto, surgiendo así la
universal idad de Derecho.
Como la universalidad de hec ho pre-
se nta una real unidad de destino (gene-
ral n1ente económico) más que sólo jurí-
dica, frecuentemente las legi slaciones
positivas le aplican el régimen que co-
rresponde a los bienes singulares que la
componen. En cambio, la unive l"sali dad
de De recho es u'atada por la ley como
una unidad puramente jurídica, aplicán-
dole nor mas particul ares sin considerar
la obj etiva naturaleza de los bienes que
la integran. Eso explica que la mayoría
de los negocios juríd icos que pueden ce-
lebrarse sobre bi enes específicos pueden,
asimismo, celebrarse sobre la u niversali-
dad de hecho (venta, donación, aporte a
u na sociedad, ar riendo, e tc.); en cambio,
no siempre son admitidos respec to de la
unive rsalidad de Derecho (puede verse,
por ej., la restricción para la compraven-
I'!)rrt11\ 1.·\r IURIDI CA lli; O ll lr 32
ta, conforme al art. 181 1; la conocida e llta-
jt"llaciÓ"n de u na .herencia no implica, al
menos respecto de terceros, sino
so del activo hereditario).
Por lo mismo, suele afirmarse que sólo
la universalidad de hecho puede consi-
: derarse bien, en el sen tido jurídico
usual (porque etS'Jel se ntido real de cosa,
sólo lo son los bienes si ngulares que la
componen), de modo que la u niver-
sal idad de Derecho sería tan sólo una abs-
tracción jur ídica.
En Derecho posi tivo no exis-
te una reglamentación de las universali-
dades lo que, por lo demás, es común en
las legislaciones. Esta circunstancia ha pro-
vocado también entre nosotros discusio-
nes, especial mente a propósito de una
universalidad de creciente apli cación, ya
mencionada: el establecimiento de comer-
cio. La distinción entre bienes uni versa-
les y si ngulares tampoco está expresamen-
te formulada.
Sin embargo, tantO la distinción de
bi enes singulares y un iversales como la
de universal idad de hecho y de Derecho,
se suponen por el Código (pueden citar-
se los ans. 1317 y 2304 para la d istinción
ent re los bienes singulares y universales;
el a rt. 951 se refiere a la herencia como
universalidad de Derecho y el ano 788 im-
plica un caso de un iversalidad de hecho).
9) BIENES SIMPLES Y
COMPUESTOS
40. Conceptos. Según su estructura,
los bienes p ueden ser simples o compues-
tos. Bi en simple es el que tie ne una es-
truct ura uniforme y no admi te divisiones
en partes que adquieran propia indivi-
dualidad. Se ha d icho también que tal es
son sólo los bienes creados por la natura-
leza (un animal, una pl anta, un trozo de
madera) .
Bien compuesto o complejo es el for-
mado por dos o más cosas simples uni-
das, fusionadas o mezcladas, que pierden
su individualidad en la composición . Se
tiene entendido que estOs bienes son pro-
Conct:plOS fundame ntales r e!<lsificilÓUlleS
duelO sólo de la acción del hombre (como
Uil automóvil , un edificio).
Tratándose de las cosas compuestas o
complejas, la jurídica reca.e so-
bre el todo sin neceSidad de espeCl ficar
caela una de las partes. Asimismo, si tem-
poralmente .uno de los  
se parado, Sigue perteneci e ndo al bI e n
wcln (como cuando se ha separado la rue-
da de un carro); en tal caso, la relaci ón
jurídica sobre el todo sigue afectando a
di cha parte, temporalmente En
otro sentido, es posible que e n CIertos
casOS un componente recupere su indivi-
duali dad , en cuyo e\"ento puede también
ser objeto de una reiac iónjuríclica distin-
ta (C01110 si se separa defin itivame nte una
rueda del carro, que se enajena como tal,
luego de ser reemplazada) .
Formulada la disti nción entre cosas
simples y complejas, en estas últi mas se
ha llegado a subdistinguir entre: cosas
compuestas, aquell as formadas por una
unión fí sica de componentes; y cosas
colectivas, aquell as formadas por una
unión p uramente económi ca o de d esti-
no (como un rebaño o una explotación
industrial o comercial). Y a través de es-
tas clasificaciones se ha ll egado también
a la noción de universal idad de hecho
(como puede verse, la clasificación está
vi nculada con la accesoriedad , ya exami-
nada) .
10) B1ENES PRESENTES y
FUTUROS
4 1. Conceptos. Atendiendo a la exis-
tencia real de los bienes al momen to de
crearse ti na relación jurídica, pueden cla-
si!icarse e n presentes y futu ros. Es tam-
bi én , como se ve , una clasifi cación pura-
me nte jurídica, porque en la reali dad sólo
SOn bienes los aquí llamados presentes.
Presentes son los que a un momen to
determinado (al cel ebrarse una relación
jurídica) tienen una existencia real; futu-
ros, los que a esa época no existen y tan
sólo se espe ra que existan.
a) La future idad puede considerarse
desde un punto de vista objet i\·o o desde
el punto de vista de alguna de las partes:
en este úl ti mo sentido, la cosa es estima-
da futura cuando, existiendo real mente,
no perte nece al slUeto, pero se espera
que en el futuro la adqui e ra.
b) la futureiclael· admite graduacio-
nes, tratándose especialmente de cosas
compuestas (así por ej emplo, a la época
de la relación juríd ica un edilicio pucc\t;
encontrarse en una etapa inicial de cons-
trucción, y entonces puede resultar du-
doso su calificativo de bien aClUal o futu-
ro).
33
c) Asi mismo, existe una graduación
en relación con las probabi li dades el<.:
existencia de las cosas fu turas. En este
sentido se distinguen bie nes futuros d e
existencia esperada )' de existe ncia al ea-
toria, según haya más o menos probabi -
li dades de existencia (el fruto de u n ¡ü-
bol es ejemplo el e los primeros; e l pro-
ducto de una pesca, de los segundos).
Se trata de conceptos eminentemente re-
lativos (, .. arts. 1461 , 18( 3) .
1 J ) BIENES COMERCIABLES E
INCOMERCIABLES
42. Conceptos. Los bienes se clasi!i-
can en comerciables e incomerciables se-
gún puedan o no ser objeto de relaciu-
!les jurídicas por los particul ares.
. Bienes comerciabl es son los que pl H'-
den ser obj eto de relacio nes jurídicas pri-
vadas, de manera que sobre ell os puede
recaer un derecho real o puede consti·
tuirse a su respecto u n derecho pe rsonal
(v. ans. 146 1, ,2498) . Bienes incomercia-
bles (o no come rciabl es), son los que 110
pueden ser objeto de relaciones j urídicas
por los particulares; no puede existir a su
respecto un derecho real ni personal.
Entre estos bienes incomerciables puc-
den distinguirse:
a) Bienes income rciables en razón c!t:
su naturaleza (como la alta mar, el aire);
en realidad, estas cosas (llamadas "cosas
comunes a todos los hombres" confornH;
al art. 585), SOll las únicas que no son
I I' II O IU·\I jURIDICA 1'0 ( 1111 ;
-,
,
,
 
decisivrtmentc en la cal ificación del obje-
lO (\'. al respecto el ar t. 1337, Nº 1) .
b) Son intelectualmente divisibles las co-
sas que puedell fracc ionarse en partes
ideales, imaginari as, aunque no puedan
serlo materialmente.
Desde este pUI1 to de visla. todos los
bi e nes son divisibles. Lo interesante aquí
es deslacar que: por 511 naturaleza, a l no
te ner consisteJlcia física, los bienes incor-
porales, derechos, sólo son in telectual-
Illl:ntc diyisibles; y por disposición legal ,
h:ly cienos derechos q ue no pueden cl i\'i-
di rse ni siquiera intelectualmente (como
e l der ec ho de servidumbre, confor me a
los arts. 826 y 827).
En cuantO a los derechos reales, den-
tro de IllleS{ro Derecho posili\'o algunos
sun indi\'isib1es (como los derechos reales
d e se ryidumbre, arts, 826 y 827; de pr en-
da, an, 2 ..!O5; y de hipoteca, a rLo 2-108) , La
situación del dere<.: ho de dominio es espe-
cial. Frecuenrcl1l cllle se sosti ene que el de·
recho de dominio es lípicamentc di\'isibl e;
pero efccmar una aclaració n: dis-
tilHa eS la diyisibil idad del derecho de do-
minio de la del objeto sobre el q ue recae.
Di\'i dido el bien que se tiene en domi n io.
éste se sigue ejerci endo indi \'isiblemente
sobre cada una de las partes, El dominio
puede un derecho di\isibl e
en cllanto es el típico dcrecho real q ue
admi te desmembraciones, al ser posible
desprenderse de \lna ü más facultades de
las q ue ' concede, )' cons tituirlas en o tro;
así, es el derecho el que se divide, aunque
el objeto sobre el que recae no sea tocado
(en este sentido, la más usual de las divi-
siones que se imprimen al dominio es
aquell a en que el propietal'io mantiene la
nuda propiedad y confi ere a un tercero
las facul,tades de uso y goce, con lo q ue el
d erechO. real de dominio o r igina o tro de-
recho el de lIsufmclO) , Por o t ra par-
te, se tiéne general mellle entendido que
si sobre un mismo vari as perso nas
ejercen el derccho de dominio, co nficru-
. o
rán dose "una cOlllunidad sobre el objeto,
no hay diyisión del dominio; en [al caso,
d,da stüeto todo el derecho de domi-
nio, sólQ. que limi tado en su (jercicio por
,
11 ' I HfI'L\ 1 g rRID!CA PII III! 30
el derecho de cada uno de los otros (se
yoker;.í sobre e!':itc pllnlO al O'atar la copro-
pi edad, En cuanLO a los derechos perso-
nales, l'i tClll a es tratado en el capítulo del
Derecho de obligaciones; en todo caso,
está vinculado a la di\'isi bilidad de su con-
u-a parti da, la obli gación, con sus re-
gIas: clltrc noso tros, los arlS. 1524)' sgts,) ,
H) l\lENES SINGULARES y
UNIVERSALES
35, Conceptos_ Son bienes sing ula res
los que const.itllyc n ull a unidad , natural
() artilicial. Son bienes lI niyersales las agru-
pac io nes de bienes singul ares q ue no tie-
nen entre una conexión física pero que,
rclacionados por un deter minado \'íncu-
lo, for man una unidad funcional.
En la rea lidad, sólo existen los que
aquí se han llamado cosas si ngulares,
como puede desprenderse de los concep-
toS anotados,
36. Las llniversali dades. El tema de
las Il ni\'c rsalidades constituye en Derecho
un capítu lo arduo y de dilatadas contro-
\"ersias doct rinarias. Aquí se formu larán
tan sólo algll nos alcances fundamentales ,
1\11";'\ avallzar conceptos, se procederá a
establecer la difundida dis tinción ent re
universa lidades de hecho y uni\'ersali da-
des de Derecho oj uríclicas,
37, Universalidades de hecho (univer-
sitas Jact i). SUcJCil delini¡'se como el con-
j unto de bienes que, no obstante conservar
su indi\' jdualidacl , forma n UIl todo al estar
un idos por II n \' ínculo de igua l destino,
gcneralmcnte económico,
En la acwalidad la I-estr icción a los
bienes ll1uebl es parece estar superada, Ini-
ci almen te se impuso debido a textos le-
ga les (de o r denamientos que tenían
presenlc los autores) ya la influenci<l que
cn la gesl.(\ ció n de estos conceptos tuyo
la doct rina mercantil. Ella c1esen\'olYió la
noción de universalidad de hecho con
1110ti ,,0 de l an;Uisis del establecimie nlo ele
comcrcio )', por Olra panc, en esos ticm-
1-- -
I
1
!
--- -------------- - - - - ---- - --"' ,
COIH.:ep(os fllllc!alll(' llta1c, r clasifi cac i olles
pos se sustentaba el principio de que todo
lo inmueble es civil.
a) Los bienes que la componen pue-
de n ser de la misma natu raleza (como
los animales de un ganado, los libros de
una colección) o de naturaleza d iferente
(como el conj ull to de bienes corporales
e incorporales q ue compone n el llamacl o
"establecimiento de comercio" q ue, en
ciertas circu nstancias, puede estimarse
una de hecho, aunque e l
punto es discu tido) ,
b) Los bienes que la componen
tienen su propia indiyiclual idad, función
y v<l lo r, por lo que no se consideran uni ·
\'crsal idacles de hecho las meras partes o
fracciones de un bien si ngu lar (así, \I 1l
saco ele trigo no es una unjyersalidad de
hecho, porque los granos aislaclamente
considerados son sólo partes de un bie n
singula r que es el saco de cereal ) , Lo mis-
mo ocurre con cie n os objeLOs que ad-
q uie re n "alar sólo apareados (como u n
par de zapatos); se trata de cosas singu-
lares, pe ro indisol ublemente unidas. que
ai sladas pierden util idad ,
c) El \'í ncul o que une a las cosas sin·
guIa res para formar la uniye rsal idad de
hecho es el de un común destino o finali -
dad, que generalmen te es de carácter eco·
nómico, La precisió n del fin da lugar a
situaciones di scuti bl es, especialmenlc tra-
tándose de las ll amadas "destinaciones
genéricas" (como el de una habita-
ción , l<ls herramientas de un artesano).
el) La doctr ina entiende que la uni·
versalidad de hecho sólo comprende bie-
nes, es deci r, sóJo elementos activos y no
pasivos, deudas, que serían aceptables úni-
camen te en las universal idades jurídicas,
e) Dentro de las universali dades de
hecho se ha ll egado a disti ngui r dos cateo.
gorías: las colecci o nes y las ex plotaci o nes,
Las de obj etos están cons·
titui das por bienes singulares de natura ..
leza homogénea (como el rebai'lo, la
bibl io teca) .
Las explotaciones están constituidas
por bienes si ngul ares de diferente
raleza y muchas veces incluyen tambié n
bienes incorporales; en lales condiciones,

3l
la finalidad comun, como \'ínculo unifi-
cador, adqui ere una especi al relevancia
(el establecimiento de co mer cio es ci ta·
do COIllO un típico ejemplo de esta cate·
goría de un i\'ersali dades),
Finalmemc, para algunos autores lrt
uni\'ersalidad de hecho requ ier e que el
destino común del conjunto de bi enes sea
conferido por el propietar io de dichos bie ..
nes (así, por ej" IIn conjunto de vest uario
en un local de ropcwt:j ero no constituiría
uniyersali dad de hecho, porque su duei\o
no le ha impuesto un destino delermina-
do al conj unto )', por lo mismo, está dis·
puesw a enajena r se paradamen te cada
prenda específica, en tan to q ue en manos
ele un coleccionista podría constituirla).
Luego, impreso el desti no u nifi cantc, se
mantiene la uniyersalidael aunque algunas
ele las cosas sean objeto de negociación
separada, Y cesa la uni\'crsalidad por la
\'OIUn Lad cont raria, que la hace desapare·
cer, \'olu ntad que ha de manifestarse por
hechos exteriores que la con
c\'idencia, Así, para su existencia, la uni·
\'crsali dad depende en gra n medida de un
problema de interpretación de la volun-
tad del que la configura.
38. Universalidades de Derecho (llui-
ven'itas j uris). Están constituidas por un
de bienes y relaciones jurídicas
activas y pasivas, considerándose que ju-
rídicamente forman un todo indivisible,
a) En doctrina dominante, C0l110 ca·
racterística dist intiva estas uniyersalidades
contienen tanto elementos acti\'os como
paSl\'os.
b) Exi ste una correlación funcional
e nt re los el ementos activos y pasivos, de
modo que el activo está precisamente para
respo nder del pasivo existe nte o eventual.
c) Dentro del conjun to de bienes que
componen la uniyersalidad funciona talil ·
bién, como norma general, e l principio.
de la subrogación real, por el cual los
bienes que ingresan al continente unj ..
\'ersalidad a' costa el e otros que salen, pa-
san a ocupar la posición juríd ica de éstos.
En el Derecho chileno la universali-
dad jll rídica' rípica es la herencia; la doc ..
IPIIPIU\I JlirU[)I CA 1'1 (11 111
.
/.
.
Los bi!.:!lcS
---------""="'------_._-- - --
obje to reJaciones j uríd icas e n gene ral
y las úni cas a las que se puede aplicar la
expresió1l de cosas que están fuera del
comercio humano; más aún, si en el con-
cepto de bien se incorpora la apropi abili-
dad, estas cosas no son "bienes·' (\l. su-
pra, Ng
b) Bie nes incomerciables en razón de
su des/il/II. los que, siendo naturalmente
comerci ahles , se han substraído del co-
mercio jurídico para ded icarlos a un fi n
públic(); como las pbzas. calles y ot ros
bie nes ll :ICÍollales de uso público. Puede
obse rva rse que puede n ser objeto de cier-
tas relaci ones j urídicas, au nque de carác-
te r públi co, como las (o17(('sioncs que
otorga b autoridad ; sólo desde el punto
de ,·ista del Derecho p rivado puede n ser
considerados también incomerc iables (v.
i nfra, Ni! ·18).
Hay bienes respecto de los cuales exis-
te una prohibición de celebrar determi-
nadas re laciones jurídi cas, generalmente
prohibi(·ión de enaje na r o de cel ebrar ac-
tos y contratos. Es impuesta por la ley, el
juez o la yoluntad de los parti culares. Esas
prohibiciones son establecidas a \·eces con
caraClcn's absolutos, otras sólo en ciertas
. .
Clrcu ns ta llCJas; a veces per manentes y
otras temporales; por ral '   "
de intert's privado. Ta les bienes son co-
merciables y tienen solamente limitada
su conll.'rciabi lidad (así ocurre con cier-
tas obras decl aradas patrimonio nacional,
con cien os productos químicos explos i-
vos o tóxicos, con los bi en es embargados
jud icialmente o cuya propiedarl lit iga,
etc.).
Incl uso hay cien os derechos que no
sólo no pueden enaj enarse, si no que no
pueden en general traspasarse, como ocu-
r re con ll?s llamados de rechos personal ísi-
mas; cu;\ndo su contenido es patri monial
(como el derecho de uso y habitación) su
cali ficac ión como bienes comerci ables es
,
discuti ble.
En cuanto a las llamadas "cosas desti-
nadas al .culto di"ino", bie nes que están
destinados al cultivo d e la ac tividad rel i-
giosa (a , ellas se refieren , por ej ., los
arls. 586.',·587, 11 05), son hienes comer-
, "

!DlnlIU\1 IUR I DIC¡\ III \ 11III 34
cia bles; la ley ci"i l chilena no los excl uye
de las relaciones jurídicas privadas; los
preceptos citados que, por la época en
que fueron d ictados, se refieren a la Igle-
sia Católi ca, demuestran la comerciabil i-
dad de estOs bienes, en cuanto pueden
ser obj eto de relaciones j urídi cas pri va-
das.
12) BIEi'\ES APROPIABLES E
INAPROPIABLES
43. Conceptos. Relaci onada con la cl a-
sifi cación precedente, ahora en base ex-
clusiva mente al dominio, ést a distingue
ent re bienes apropiables e inapropiabl es,
según sean o no susceptibles de propie-
dad. Son inapropiables las cosas comu-
nes a todos los hombres (antes califica-
das de absol utamente incomerciabl es).
Dentro d e los apropiables pueden
distinguirse: apropi ados e inapropiados;
y apropiables po r los particulares e in-
apropiables por éstos.
44. 12. 1) Bienes alJropiados e inajJropia-
dos. Tnapropiados son los que si endo sus-
ceptibles de apropiación, carecen actual-
I
....       ,L • . 1' 1";;0 I) "[' clc · .. ·v·, .. .• "' ,. 11'1'"
" ... .. ........ ... ...... e h .. d... JL .......     ....
nunca hayan tenido propietario (yenton-
ces son ll amados n:s nullius), o pueden
haberl o ten ido, pero fueron abandona-
dos por el duc ii.o con intenci ón de des-
prenderse del dominio (en cuyo caso son
llamados res derelictae). En el Derecho chi-
k-no. la de bienes inaprooi a-
dos (ll amados "mostrencos" CU<l llliu SVIJ
muebles y "vaca ntes" cuando son inmue-
bles), queda limi tada sólo a los muebles
(por lo dispuesto en el are 590).
45. 12.2) Bienes susceptibles de ajJrupia-
ción por los IJorticularcs ) 1 no susceptibles de
aprojJiación I)ol" los particulares. La organi za-
ción de la sociedad ha impuesto siempre
la necesi dad de que cie rtos bienes, por
su naturaleza susceptibles de apropiaci ón,
no queden entregados al dominio de los
pan iculares, sino que han de pe rtenecer
a locla b cO.Jnuniebd , para la satisfacci ón
,
.'
I
I
,
I
I
I
¡
I
i
I
I
,
I
I
,
I
,COIlC!.:plOS y dasi litacioIles
de necesidades generales. Determinados
bienes, especialmen te inmuebl es, como
calles, caminos, ete., siempre se han con-
siderado indispensabl es pa ra la vi da so-
cial y, por tamo, se declaran inapropia-
bles po r los particulares. Sin embargo, la
inapropiabi lidad por parti culares de otras
categorías de bienes, con10 los ll amados
"medios de producción", origina una de
las diferencias más profundas entre di-
versas concepciones político-económicas
de orga ni zación de la comun idad, y las
consecuencias de las distintas alternati-
vas son fu ndame ntal es. De ahí que las
legislaciones consagren en textos la deci·
sión del poder gobernante. Así, en los
países en que ri ge un princi pio de li bre
apropia bilidad, el grado de inte r\'encio-
nismo del poder públi co se va reflejando
en la cantidad e importancia de los bie-
nes reservados a la propiedad colectiva.
Por otra parte, respecto de cienos bie-
nes que se esti man de importancia fun-
damental en la economía o en otras acti-
vidades de i nte rés nacional (como la
seguridad o la salubridad públicas), se
con fi gu ra u ll a propiedad compartida:
mediante la formaci ón de sociedades, per-
tenerP1l 17 Qado y a pani culares, distri-
buyéndose el dominio a través de las co-
rrespondientes "acciones" .
:rvl ás aún, respec to de esos bienes de
importancia trascendental, en ocasiones
el Estado decide reservarse excl usivamen-
te el dominio. Tambi én suelen quedar en
su dominio por imposi bilidad o extrema
difi cultad de los parti cul ares de apropiár-
, ..I'·d · ....1 . "
.. ,C!)!'" o ,·1 1<1 magr :; : ;'i", o úe J;)
inversión que signifi can .
Desde Olro pu nto de vista, no siem-
pre queda cl aro qué bien es pertenecen a
la comuni dad por reserva de maneJ·a que
no sea posi ble a los pa rticulares apropiár-
sel9S, y cuál(i; ot ros pen e nece n actual-
mente al Estado por diversas raz:ones, pero
que son susceptibles de apropiación por
los particulares, los cuales podrían e\"en-
tualmente adquirirlos del Estado O eb-
borarl os ell os mis mos. En el hecho, lo
que generalmente se fija, y tampoco siern-
pre de ma nera completa, son las (lrth,j ..
dadfJ a las que los particula res no pue-
den tener acceso. En una norma que re-
sulta fundame ntal para los ordcnamicn-
lOS j urídico )' económico del país el art. 19
Nº 23, la C. PoI. establece, C0l110 regla
genera l, la libre apropiabilidad; en su con-
j unto, los N°s 21 a 25 del art. 19 consig-
nan las bases y la ori entación sobre la
malen a (v. además, su pra, NI! 27 e ¡nfra,
NQ 57).
46. En el De recho chileno se acos-
tumbra de nominar a los bienes de domi-
nio de los pa ni culares "bienes pri vados"
(o ··bie nes parti culares") , y a los de la
nación toda, "bie nes públ icos" o "nacio-
na les", subdi stingui éndose e n éstos los
"bienes nacionales de uso público" (o
"bienes públicos") y los "bi enes del Esta-
do" (o "bienes fi scales") (el art. 589 del
Ce. establece también esta clasificación).
13) BIENES PRIVADOS Y PÚBLICOS
(O NACIONALES)
47. Bienes privados son los que perte-
necen a los parti cul ares. Bienes públicos
o nacionales son "aquellos cuyo dominio
pertenece a la naci ón toda" (art. 589) . El
estudio de la regulación de esta clase de
bienes corresponde a las dIsciplinas del
Derecho público. Se destacar,-ln aquí sólo
algunos conceptos, princi palmente a par-
ti r de las pocas disposiciones contenidas
en el Código.
48. A) Bienes nacionales de us o· pú-
blico. Son aquell os cuyo dominio perte-
nece a la nación toda y su uso a todos los
habitantes (ar t. 589) . El mis mo Código
se encarga de se ilalar algunos ej emplos
de estos bienes (plazas, ctl ll es, puentes,
cami nos, mar adyace nte). La tuición de
estos bienes qued a encargada a distintas
autoridades, según su nat uraleza: Munici-
palidades, re partici ones del Minis terio de
Obras Públicas, Fuerzas Armadas, Di \"isiún
de Bi enes Nacional es del ivlini sterio de
Bienes Nacion ales. Leyes especiales regla-
ment.an cada sector (v. él esl C respecto la
liltTOK1\t ]l HUnI C\ 1>1 (1111 1 ª
-,
,::;
-"<;
Los bkncs
imponante regla d e l art. de la Le}'
Cene ral de Urbanismo y COll sl rucciones).
Presentan caractcrísüC<lS como las si-
glllt'ntcs:
a) SU LI SO pe rtenece a rodos los habi-
lantes de la nación.
b) Aunque en el Código no se ex-
presa que estos bienes son incomercia-
bles, por SlI destino están fuera del co-
mercio. Así, se ha resuellO que sobre ellos
no es posibl e posesión exclusiva o domi -
nio privado; por lo mi snlO, los particula-
res no pueden ganarlos por prescri pción
(art. 2498); y son inalienabl es (e n SLI ca-
rácter de bi e nes públicos no pueden ena-
jenarse ni gravarsc).
e) Pero la autoridad puede otorgar a
paniculares "permisos" y "concesiones"
sobre ell os 0 , más usualmente, sobre par-
les de bi e nes nacionales de uso públi co,
para ser des tinados a fin es específicos de
los que se beneficie también, en últi mo
término, la comunirlad; en el Código, los
arts. 598. 599 Y 602 se refieren a estas
tOr izaciones. La natural eza y caracte res
etc los derechos que adquie ren los be ne-
ficiarios de estos permi sos y concesir)nes,
sobre todo en lo no preci sado en el acLO
de autorización, han sido di scutidos en
la doctrina, especialmente administ rati va
(se han pro puesto desde antiguas con-
ce pciones de de rechos rcales civil es has-
la la rormulación de toda una teoría ge-
neral d el derecho real administrat ivo,
manteni éndose, para ci enas si tuaciones,
1<1 califi cación de simples permisos de OCl¡-
pación: asimi smo, con rrecuencia los tr i-
bunales han te nido que emitir decisiones
al respecto) .
También puede ser necesa rio o con-
\'cniente para el Estado desprenderse del
dominio de a lgunos de estos bi enes; para
cllo es menester que se "desafcCle" de su
condición d e bi e n naci onal de uso públi-
co, el imin{indose le tal calidad y destino
(\'. ac1ern::í.s, lo di cho sobre \'inculaciones,
c n infra, N° 220, nota).
Pal"l el análi sis de los distintos
lOS legales de estos bienes, e n el Derecho
pri\'ac1o nacional se acostumbra distinguir
diferentes "dominios": dominio públi co
JllIlllIU·\L ¡URI OICA IH C/ IIII 36
mantllno, terresu'e, fluvial }' lacustre, y
aéreo. Se consignará un pano rama nor-
mati\'o de cada uno (s u estudio más de-
ten ido pe rtenece al Derecho admin istra-
tivo; más allll, algunos son la base de toda
u na disciplina especial ) .
1
2
. Dominio público marítimo. En este
ámbito, en el Código los texlOS principales
son los arls. 593 y (en la nueva re-
dacción, dispuesta ley 18.565);
bién los arts. 585, 604, 612,613,614.
Pero fuera de él , son muchos los lexlOS
legales alingen tes a eSle dominio, inclu-
yendo Tratados, Convenciones, Declara-
ciones, subscritos por Chile con otros paí-
ses (cuyo examen pertenece a la disciplina
del Derecho internaci onal).
2º. Dominio público lerres(re. Compren-
de rodas los bienes nacionales d e uso pli-
bUco de la superficie del territori o del
Estado (calles, plazas, ca minos, etc.; las
normas están en los arts. 589 y 592 d el
Ce. y en numerosos textOs especiales).
3
2
• Dominio público fluvial y lacustre.
Comprende todas las aguas del territorio
nacional. La materi a ya ha conformado
toda una disciplina (el Derecho de
Aguas), con su texto fundamental (el
digo de Aguas) (este dominio se refiere a
las aguas lerreSt res, porque las maríti mas
conforman el aquí llamado domin io pú-
blico marítimo; así lo expresa el art. 1"
dclC.deA.).
Con anterioridad a la vigencia d e la
le)' 16.640 (de 1967, sobre Reforma Agra-
ria), había aguas que e ran bienes
nales de uso Pllblico y otl<:lS que pertene-
cían a los particulares. Desde esa ley
(actualmente derogada), todas las aguas
existentes en el territorio nacional son bi e-
nes nacionales de uso público (art. 595 del
Ce., en el nue\'o texto que le dio la citada
ley; art. 5" del C. de A). Los particula res
pueden servirse de algunas aguas para
determinadas necesidades, medi ante el
denominado "derecho de aprovechamien-
to de aguas", el que es cal ificado de dere-
cho real (art. 6º del C. de A.) , con reglas
especiales en el Código. La Direc-
ción General de Aguas es el organismo
administrativo encargado de la materia.

tI!.! . Dominio jJúbUm aéreo. La doctrina
gene ralmente est ima que el espacio, con-
side rado entidad yacía en la que se mue-
\"c n los objetos corporales, no es un bien
ni una cosa. El aire que se encuentra en
él, si se estima una cosa , en estado natu-
ral pe rtenecería a la categoría de .... cosas
comunes a todos los hombres".
De lo ante rior reslllta que cuando se
expresa que el propietario el e un predio
es dueño del espacio existente sobre su
inmuebl e, lo que se qui ere expresar es
que tie ne derecho a ocuparlo (con cons-
trucciones, pl antaci ones, ete. ), con las res-
tricciones que la ley imponga. De la
ll1a manera, cuando se dispone que el
Estado tiene sobe ranía en el espacio ubi-
cado sobre su te rritorio (ar t. l !íl del C.
Aeronáutico), quiere mani festarse que él
es el facultado para regular la utilización
de di cho espacio. Sin embargo, especial-
Ill ente con el desarrollo de la aeronavega-
ción, se han discutido ampliamente las
facul tades que corresponden a cada Esta-
do sobre el espacio y los límites hasta don-
de se han de ejercer. Al erecto se han
formulado planteamientos, se han suscri-
to Tratados lnte rnaciohal es )' han surgi-
do disciplinas jurídi cas (el Derecho aé-
reo )'. Delec1),9 ,espac,i_al , o
enlre nosotros, con un texto
tal , el denominado Código Aerom\utico
(se volverá sobre el tema al tratar los lí·
miles material es del derecho de dominio;
\'. infra, N' 63) .
49. B) Bienes fiscales. El Estado pue-
de ser sujelO de d erechos priyados. Son
los llamados bi en es fiscales los que cons-
liw)'e n el patrimonio privado del Esta-
do; le pertenecen en cuan lO sujeto de
relaciones patrimoniales pri\·adas. Con
el ar t. 589 puede deci rse que eslOS bie-
11<.;S fiscales son los bienes nacionales
cuyo uso no pe rtenece a la naci ón toda.
Aquí la expresió n Estado ha de ellten-
derse en un a mplio se ntido, que incluye
<1 ci e rtos patrimonios separados, más o
menos autónomos, como los bienes mu-
nicipales y, en general, d e todos los esta-
blecimientos públicos; en último térmi-
37
no, es tos bi e nes perte necen al [ st"do le-
niend o prese llle que, según el Derecho
positi\'o, pueden formalmente perten e-
ce r a personas jurídicas d e Derecho pú-
blico distintas del Fi sco.
Teóri camente, el régill1C1l j urídi co
de es tos bienes sería el de las normas
de De recho pri\'ado. Si n embargo, sie m-
p re s-e han dictado leyes especi ales qu e
reglamentan la adquisición ,
ció n y di sposici ón de cstos .bienes (a c·
tualmente, DL. 1.939; Y deben tenerse
siempre presente las   dis po-
siciones d e los arts. 19 Ni.! 21 Y 60;\)!.! 10
el e la C. Pol. ).
Las decisiones que torna el propieta-
rio común para admin istrar su propiedad
se adoptan, respecto de estos bienes, me-
diante normas legales y reglamentarias. Dl:
esta mane ra , las disposiciones del De re-
cho pri\'adü común adqui eren s610 un \'<1-
101' supletorio (v. por ej., el art.. 2497).
La DiYisión de Bienes Nacionales del
Ministerio de Bienes i'\aciunales es la ins-
timción que princi palmente administra
los bienes fi scales.
Entre e ll os pucden menciunarse: bit.>
nes muebles e inmuebles afectos al run-
. cionamiento de los sen-jeias públi cos: bi e-
nes que componen las he rencias en que
sucede el Fi sco COIllO heredero intestado
(art. 995); nue\'as islas que se forman en
las ci rcunsta ncias que sd"lala el Códi go
(art. 5(7) ; la denominada capwra béli ca
(an. 6-10); las li erras que , ubicadas elPIl -
tro elel territorio nacional. carecell de olro
dueilo (an. 590) .
En relación con este último precep-
to. se estima que establece ulla
ra presunción de dOll1i nio a r"\'or del
Fi sco, de ma nera que quie n le d isput e
un inmueble de be acredita r do min io,
aunque tenga la posesión (COIl el lo, el
art. 590 constituye Ulla excepción al
arl. 700, que prCSlll1l t: dueilo al posee-
dor); la con clusión parece a propiada si
se ti e ne en Cuenta la di ficu ltad que sig-
ni fi ca para el fi sco probar el hecho II t'-
ga ri\'o de que el bi e n no t ie ne otro
dueiio. A es te res pecto se k\ resuellO
que lo que e n la cilacla d isposición se
IURIDI CA nllUIlt
·
·
"
·

 
· ,
.' ..
Los bienes
establece es una presunción de domin io
y no de posesión, por lo que si el Fi sco
pretende en tablar acci ón posesoria so-
b re un inmueble, debe probar la pose-
sión a t\ que esa acción protege, como
..
, .".
.

! I,l!O!! ü:: ¡ U RIDI CA 1' 1 (11 111
,

38
se exige a quien entabla acción poseso-
ria (l a si tuación de las minas 110 se rá
refe rida aq\l í; su estudio, con el Códi go
correspondiente, es tratado en di scipli-
na di stinta; en el Cc., v. are 59 1).

..
I
¡
,

1
I
I
I
I
I
L

..
S EGU N DA PARTE
..
LA PROPIEDAD Y LA POSESION
..
..
II JI H lft l-\ 1 IUIU ["'IIC/\ P I ' ti
,

Capítul o [
,
LA PROPIEDAD. CONCEPTO, EVOLUCION y CARACTERES
50. Advertencia. Antes de acometer
este tema conviene prevenir que, por su
naturaleza y trascendencia, dista mucho
de haber unanimidad en sus
nes fundamental es. Su concepto, sus mo-
dalidades en épocas primitivas, la clase
de bienes que han de ser suscepti bles de
propi edad privada, las facultades que de he
significar para el propietario, las restric-
ciones y cargas que debe soponar, moti-
van controversias interminabl es. La lite-
ratu ra sobre tales malcri as es abundante
y difundida, los postulados jurídicos se
relacionan y suele n confuncli,rsc con los
económicos, soc iológicos, políti cos y, en
defi niti va, la di scusión te rmina centrán-
dose en dife rentes conce pciones fdos ófi-
cas y de organización social.
Tomando en consideración las últ i-
mas décadas qu izás sólo una ge n e rali-
zación puede formula rse: de una con-
cepción muy liber al del dominio , que
otorga las   amplias facultades a l pro-
pieta rio para el ejercicio de su del-echo,
se ha evolucionado en el sen tido d e im-
pone rl e r estricc io nes y cargas a fin de
que de ese ejercicio pueda obtenerse
provech o n o sólo para e l propietario,
sino también para la colectivida d , ten-
dencia que culmina e n la d ecisió n de
reservar para el dominio de la comuni -
dad, represe ntada por el Estado. cier-
tos b ienes de importancia básica e n la
vida nacional. Pero tal tendencia nun-
ca ha estado exenta de o bjeciones, al
me nos e n e l grado de su int ensi dad.
A continuación se consignarán sólo
algunos alcances en los puntos a ludi dos,
antes de tratar una materia más técn ica
en el De rec ho nacio nal, como es la ati n-
,11
gente a los modos d e adquirir la p ropie-
dad.
51. Legislación. Con lo di cho se com-
prende tambi én que las bases estructura-
les se consagren siempre en la Consti tución
Políti ca, de manera que la reglament.:1.ción
legal se somete a esos textos, superi ores y
de mayor estabil idad (como ya se ha di-
cho, entre nosotros fun damentales son las
reglas eld arL 19 N°' 21 al25 ele la C. PoL) .
Por Q(ra parte, la natural eza de la ins-
titución conduce a que normas rdativas a
ella se encuentren - di spersas o agrllp:lcl:ts
en temas- a t ravés de todo el 01 den.l
mientojllrídi co; sobre tudo C()tl b CI (· ( ;1 ' 11
te i ntervcnción de l podcr p l'lId ;¡ 0 ,  
aprecia una creación conSl.lI1( t ' de llnll11.1\
legales a su respecto (agrari :l'i, 1111 1, 1111 ,> 11
cas, labora les, t ribut arias, Iwn: lI (' s), p , 1I . 1
t ransformarlo, reslI-i ngirl o o protC/{l'llft.
El ce. la trata en el Libl-o 11 (arl s. 5H'l
y sgts.) . Aunque normas relati vas a la pro-
pi edad se enc uentran a t r avés de todo
el Código, ahí están las fundamental es
en cuanto a los modos de adquirirla, sus
restri cciones por existe ncia de derechos
r cales limitados)' su protección. Su trans-
ferenc ia por la vía d e la contratación )'
su t ransmisión mortis causa, terminan po r
vincular al derecho de propiedad con
toda la regulación del Derec ho patrimo-
nial (v. tambié n supra, NI! 3).
52. Concepto. El Código decl ara que
"el dominio (que se ll ama también pro-
piedad) es el derecho real en una cosa
corporal, para gozar y disponer de ella
<lrhi l ra riarnc nl.e; no sie ndo contra ley o
  (h"I(' CIl0 :!i e no" (ar t. 582, i!le. JO).
I1 HI\II1I \1 I ll lUDI CA
::
, .
<
;f
.-

 
1,11 ddillil iún es de una
4 ,'II! ! ' Pl 1('11 1 (II/rJlílim del domini o, que lo
1 , , 11111 11' ,illl h) Ull conj u nto d e fac ultades
1 I l'I"ll lig,H i , ';¡'> idclHifica b1es r de cierta
.lItl o lllllll i. \ ), por tan l o. con un cri terio
(1I.II II il.lI;'O ..;c dedica a ('n \lll1 erar las fa-
11111,1( 1, · ... qllL' t'I c!Ol llill i o co n fi ere al pro-
) l it ' l. lli ll .,obre el nl:jelO de su d erecho.
,'"11' " l lOlll' a el la b cuncepción sinldim,
' pI(' 1,) (Ollci l){' como UIl .'>ei'lnrío lll onoJí-
Ilt l' ti ¡'Iltkr p h:nu sobre e l obj eto de 1<1
[1I 0I ,i t'd:l d , con prescindencia de bculta-
d , .... id" lI lili cabk.s que puedan d escribi rse
., t·p.lI ,uI.1I1W!lIC y COIl :\uwnomí a; gellc-
1, 1, 1" 11 (!l ' , lo, \1 11 : 1 (\ ,,:fi11 ición d is ti nta q lle ,
111 111 )\. 11 dI ' , ' l l ll llltT: l r E. lcldlades, c on di-
11' I ' '' 11 111. 11 11.11;',1 " l' redl lce a d escribir
¡'I' 1,11,11 II ·lt ' .... \ Il' . ,r ,. Ic .... t r iccion es a cse
" ,
¡
dI 111' 11.,,1,1 (. lIl nl l.' ''', 11 1;lndo se traten
lO d, I!' llit " H',dl" li ltlilados se pcrci bi-
1 111 , "" . ' ", 111 "1'" dt ' " ... 1:1" d irerel1 tcs con-
··I'· tHII . ... )
1',,, • 1 l . 1 111111 () " .11 I.i 1 ra r ied "d" que in-
,111 \", ...... 1 eI , ' 11I1I. Hlll b .1 "ido cali fi cada de
,1.1 ', 11 , l . d i 11 11 lit i.lI Hlu"' t' , ' 11 e !l;1 un COl1tc-
111, 1., ,d, ... ,.lll!'l . illtli\idl1a li .... l;t, desp roYi sto
11" 1""'" 1111.1' ¡ •• II so ci; d . Pero pued e ob-
... , ' 1 \ .1 1' " '1 llt· l'l (,o lll pkllH.'IlLO ("no sien-
,1, 1 t"IIII.\ In' o con tra de n:cbo
III' I llI itt ' , ol,r:l d alllc nle lIl origerar y aun
III '1 wd il 1: 1 :Irbilr;\riedad y el abuso; laju-
1 ' ''' 1!1Ildl' lI( i: t y, desd e IlIcgo, e l legislador
( . 'JlIlO "' (' vx plicl rá pr0l11 0 a l tratar la fu n-
, 1011 ... , '. ¡;tI ), 11 :111 qUl' d :\do Elcul Lc'1dos para
1 , 1111 1111 i 1 LI ¡ 11 ... 1 i 111("i,')I1 ll lcdian te est.as res-
lI " t 11 Hit' ... IIIH' jJ., ... ihili¡an e la bo raci unes
1', 11 . 1 ' 1' 11 ' t 11111 p l.l "dc("\ la da función; en
• ' .. ,', ,. 1111 1111\.... " "' lil ll ,IIt1 US q ue e l conce p-
io . j", ,d", 11" V Ikx ih k (v. ta mbi én infra,
\j'! ,,!)
1 II.III\>' III1IpOlll'll1CS SOll destacables
! II , ''1. 1 !ldllli l i" III : :1) l:l cal ifi cación de
",1 1' 11 '\ I H" ' , (11 11 LI dt'r i\'ada cal ificació n de
1) ) l., (,ollsign ;,ción d e los atr ibu-
¡" ... dI ' Il'U (i ln plícito en uno expresado ,
,, 1 de g Il( l'), goce y dis posición (se
111.1" ,HkL' lltc) , con la amp litud de la a r-
1)11 1. 11 c) las in mediatas rest riccio-
II('S g't: ll él'icas, ley)' derech o d ) un
1 :1I11 1)t) d,t: a p li caci ón, cosas cor po rales
11 11(' ,; 1 con ti n uación ('1 1" t. ;')83) . es alllpl ia-
,.
IPII.\I' \t Jl -!R10IC\ PI' ¡j,,! 42

do a las co,<;as incor po rales, pero Ina til.: \-
da mcnre (a l cali fica r <:1 pod e r sobre c1 l:ts
como u na ·' e sp ec ie" de p ropi edad ; al ITS-
peclO, \'. supra N'" 12, 13 )' 14; una p ro-
posición pani cu la r, e n la q ue el élrL 582
estaría defi n ie ndo ,<;ólo la calego ría de pro-
p iedad sobre cosa cor poral , y las de los
prcc<:¡nos sigu ie n tes serían ol ras es peci es
de un géner o n o d efinido, pero cuya ca-
racte r íst ica fu ndament al es la "excl usivi-
dad", en 14, fi nal , nOla),
Pero si b ie n cuando de d efi nició n se
t rata .... e !lOS p rese nla d e inmed iato el
to de; :i n. 082 c ilado, e l concepto
t e t iene o t r o p un to de p a rt ida, p o r
e xp lica c ión j e r tÍ rqui ca , la ConsLitu ción
(arl, 19 N°·' 23)' 24) . Est, \s no rmas se r¡'ln
prontO examinadas,
53. Evolución. Entre los investigado-
rt:s de las épocas p r i 111 i l¡vas es mater ia d e
d iscusión la for ma primaria ele propie-
d ad }' el sen t ido el e la cvol ució n . Con rre-
c ucllci a se qll e rue la propied ad
cokctiva la p r ed o mi na n te e n los ini cios,
yo de allí se hal, r ía llegado a las formas
comu n itarias o fa m iliares, hasta con fi gu-
rarse la indivi d u al; pero también se ha
afirmado la exis tencia de d ispersió n, a pa-
\"(;'cic n clo, e n d istin lOs lugarcs, a lte r nad a-
me nte di sti ntas for mas,
54. Evolución; conti nuación, En rela-
ción con los obj e tos de l dominio, tal COI1""IO
se ha dicho en oU"a ocasión , hasta los ti em-
pos de la revol ució n ind ustr ial era la p ro-
pi e d ad te r r i LOrial la funda me n ta lmente
importa n te; e l s uelo y sus edificaciones
consti tu ía n d e fin it i\'a me nte la r iq ueza
maler ial de mayor e nvergad ura; d e ahí
q ue los est udi os sobre la evolución d e la
institución e Slá n siempre refe r idos a la
pro pied ad inmue ble, Es a panir de aq uel
acontecimie nto que van a parecie ndo bi e-
nes muebl es e inmater iales de apr eciable
valo r y, po r lo m ismo, \'an influyendo tam-
bié n en la estr ucturació n y ca racteres ju-
r íd icos de! domin io.
55. Evolució n ; estructura,. Desde un
p u nto de \i sla más bic:: n técn ico, a t ravés
l
L.a propied.,d y la posesi ón
d e la hi sto r ia d el Derech o en dos épocas
se h a observado la existenci a de una es-
truclll ra de la prop iedad: en los
t ie mpos de l De rech o roma no clásico y
durante e l sis te ma fe uda l. La conce pció n
roma na primil iva se asentaba e n u na p ro-
p iedad simpl e, con caracte res sirn ila rcs a
los conocidos en la actua li d ad ; pero con
la extensió n de l Imperi o se produj e ron
d ifer e nc ias d e regímenes, pri nci pa lmc n-
te para los "fu ndos itáli cos" (p ropied ad
q ui ri la ri a) y para los "fund os provinciales",
La si tuación pe rsist ió hasta los lie mpos
de J usliniano, e n que ya se vol\'i6 a la
u n idad, Pero pro nto después de produc i-
d a esa sil11 plili caci() n , a la caíd a del Im-
p e ri o (e n Occide nte) se ini c ió Ol r o
sistema, altn más co mpl ej o , e n el fj ll C se
asen ló el re udalismo , y q ue se ll1a n l ll\'O
(a l menos rormal me n t e) h asla fi nes del
siglo XVI II. A pa rtir de a rre nc!;'lIn ientos
p erp elllos y numerosos otros cont ratos se
fue ron configu rando u nas a tri bucion es
semejantes a las concesiones, como e l
"fe llel o" y e l "censo" , e n cuya \"irtud se
fue descomponiend o el d o min io ent re u n
ti tul a r del o bj e to y el co ncesionario d e
é l; el "seli or" era el ti tular de! d omin io,
u-as e l "vasallo" o "tena nciero" que real-
mente ten ía, ocupaba la cosa, pe ro si n
tene r la propiedad; con e l ti e mpo, po r la
exte nsión de los derech os d e d isfru te del
vasallo y po r su perpet u idad , se le fue
considerando ta mbién C0111 0 una es pecie
de propie ta ri o; e l seilor ten ía entonces el
"do mini o d irecto", y e l vasall o el "do mi-
ni o ú ti l"; y q ueda así est r u ctu rado un sis-
tem a con d os prop ie tar ios sobre ll na
misma cosa, sin q ue h aya d ivisió n entr e
e llos, pe ro concebidos como d erechos el e
propi ed ad de distinla naturaleza. Esa d es-
composici ó n se ll egó a a m plia r, p rodu-
ci é ndose una esc a la j erarq uiza d a d e
ti lula res. Ya al [mal del pe ríodo se \'(1 acen-
tuando el de recho del vasall o .( d domi-
nio ú ti l) a quien se ll ega a tene r como el
,
p ropie lari o, co n wn sólo u na se ryi d ll rn-
bre o carga e n ravor primit ivo seii o r,
ca rga respect.o de la cual van " Ix\recie n-
d o inte n tos po r extin g uir b . Se co ncluye,
pu es, e n una es pecie d e cxpropia ci()I1 al
43
concede n te, obr,l n c! ose i mpercepliblc
mente u n d esplazamien to de la propic
ci ad hac ia e l te n anci ero; la evolll<:ió n
estaba ya con sumándose al tie mpo d e la
Rcvolución Fra ncesa. Con la Rc\'oll1 ci(',"
desa pa rece n definit ivame nte las C: tI'g,l 'I
feud a les; e l Código d e 1804 11 11 :1
pr o piedad libe rada , ú nica, pe ro Ctl lI 111 1"
regulación que la d ejaba con Ii SOnlJllt1.1
illdi vi d ualista, Corno Olros, e l Ojdi go {111
le no reci be esa co n cepción.
56. Evolución; final. Desde all í, ... 1111
pIe nuc, 'amentc en su estruct\l r; " 1)(' 1"
con escueta regu laci ón, con :-\ll) pli: l" l il e
rrogalivas d el t itular sobre el
inicia otra evoluci ó n in cesalll t· , Il·:"lI " I!!!. 1
en la exp resión "funci ó n soci:d",
57. Orie ntaciones actu;¡ les. El C'llIlI p "
de aplicación y los pt'incipi os lt' I ' IOII '''I1
equidad en el reparto y e n el :'PI'O\l('l " 11
miento. El t rata miento de (·:.. lt ' 11'1 11 ,\ d I l it
ini ciarse con lo que pllt:: (k dCII() llti n,II '.¡('
u na d ecisión fu nd;\ll H: llt: d . d t· ' .11 ,11 II I
político-econó mico: la ckl ((/1111'" di' 111"'1 ,1
ción de la. projJiedad jJrivada,
La naturaleza de las co .... ;\ ... )' 1.", J! .. ... tI"
Ii dad es racionales el e la vid :\ ' tI( i,d l " , IH
yen los dos eXlre m os, La pl opil' d ,ld
p r ivada no pue de ser el irnillad:1 (111111'1, '
ta me nte (teni endo prescn lc Io.s \d.j. ,lo' '''
d e li SO pe rsonal ) y no se Plll:dt.: ' ·.x ll ' ll d l' l
a la toralida d de las coS;) S (ll'tlit ,tl dl l 1"1 '
sente la necesidad de una c;¡ lk) .
Así, part ie nd o d el Sll p tL (· .... 10 dt ' '1'11"
sie mpre ha brán d e exisl ir hit: lu· ... 1\ ( ' 1I1 1I
piedad p rivada y b ienes de propit·d ,ul. "
le cl iva (formalmente pe rt Cl1 l'1 i(' u lt ·'! ,ti
E. stad o, O a la nación loda ). b dn i, ioll
re d uce a establ ece r el líll1i te , hit ' II I ''j
pe rma nece rán en pode r de 1:1 (' 0 11111111
dad y cuá les que dará n e ntrc!:'.' Hlp'I ,ti di'
mi nio de los pa rticul ares. En la lij, l( iOl '
de ese límite (o confección del "i " \'l'IlLI
rio") surge u na di \Trsidad po .... iriullt "
fi losófi co· políticas, q ue están siclll lH l' PI( '
sen tes en la vi da social. En esOs pl :lll t( ' ,1
mienLOs h a n a parecido tambi én lCITl' I,I"
posicio nes, como son las llamadas 1) 10
pi ed ad cooperativa, p ropiccLtd cOll1 \1 tL i
,
L
1 DI 11'''1,\1 IURH)lC¡\ 1'1 t Hltl ....
Los hicnes
1:11 ¡a, por las cuales se propone que cier-
los bi enes sean, no de propiedad colecti-
1,1:,\ ni privada, sino de grupos sociales (por
<':1·, los laborantes de una fábrica, que se-
1 Ítl n dueil0s de eIJ a) .
La decisión es di námica. Va adoptan-
do dive rsos matices y sufriendo cambios
(' 11 d istintos momentos históricos, por los
( :. mbios que experimentan muchos de
Ins fa clores influyentes y por la alternan-
( ;,. d e ideologías en la autoridad gob e¡"-
11 ,.nl ('.
Examinada la real idad de un país en
d l' l t" 1I1illado momento, considerando la
IÍll d:ll idad de los bienes conforme a las
,111( ' 1 n : lIi\':lS n.: feridas (que siempre coexis-
11I,I1I ),:-oC,' podrá apreciar que quedan con-
11 HI " ,u los "sectores" O "áreas" de propiedad
1111 (, l'Iiv:I, d t: propiedad privada y, aun, de
Illupi t'Clad inlt.: rmedia, que se van restrin-
gil' lldo () extendiendo, como resultado de
:lCjllcl :dlldido dinamismo, y lo hacen en
1011 (' l:! ción, como en reci pientes comuni-
t , 1111 c.::-. ,
( :II :lI1do cn casos concretos se adopta
1.1   i"it')11 de que cierto bien quede en
colt..:nivo y a la sazón está en
I j 1I partictliar, para lograr aq uella
111I ,tlld"c! hahrá de extraerse acudiend o
,11   jurídico disponible para
.' ferro: la expropiación por causa de
IlIillc l.. d públi ca (pero también la exp ro-
,,1 ,11 Inl l pII Cc\C utilizarse pa ra redistribuir
1.1 1Ill lpi t;' dad privada; en Chile, las leyes
!I(' !t'I()[ 1lI:l agrari a <lue se han dictado
1 OIlI t' 1l1pJ:¡h:tn la ex propiación de predios
(011 l. , li n:tlidacl posterior de ser asigna-
110'1:1 Clil l i,,; .dore.'\ e n dominio individual,
1' " 1II1i(l:td(:s de dime nsi oncs bmiliares).
1,: ... hil'ncs C¡ll e q uedan en dominio
11 (' 1 Jo: '1l. ldo ;1 vcces SOl! excluidos de toda
III ' g ll( i:l(.' i()1! COn los paniculares }' o t ras
'1 t1t1   dI' lirnir.aclas acwacio-
11(':-' ( ' I )tl t: ll ns, 1l1 edi alllt: fi guras jurídicas
¡ /)1110 1)(' l'Il1i sos y las concesio nes (tra-
1,1 11 ,1" ( ' 11 Ikl'l'dlO admin islrativo).
1'01' I:t t l' ,l"cl' ll clt'llcia qlle tienen para
1.1' 1IIlllllli ebd , :\qncl1:t rebtada decisión
1IIIHI.II11 l' III :11 )' v, ll'ios de SIIS ca rac teres
"1111 di setlado", ('11 SII S rasgos rl lnclarne n-
1.111' '1 , 1'01' b COII Sliltlf' it'1J1 11 (:1 respectivo
)14 11111, 11 \1 \1 IlJl l lnH:A 111 {IIIII
44
pais, III Chile, por cieno la Constitu-
ción dispo1le dc norll1as al efec to (se ve-
rán pron to),
Talllo en la que se ha llamado deci-
sión fundamental como en la regulación
específiGI de los di stintos temas de los
derechos reales intlu)'e n, en diversa me-
dida según la materi a, numerosos facto-
res de variada naturaleza: actitudes filosófi-
cas, ideales de justicia, individual y social,
necesidades económi cas y sociales con-
tingentes, experiencias e n el propio país
y en otras latitudes, la naturaleza de cier-
tos bienes, su fundón (principalmente
económica), sus características hi stóricas
artísticas, la trascendencia que algunos
Uenen en la economía nacional (que ha
conducido a llamar a algunos "bienes es-
tratégicos" ), la magnitud de las in versio-
nes que requieren, el riesgo de la empre-
sa de crearlos o desarrollarlos (v. además,
supnl , Nos 27 y 45 Y lo dicho sobre vincu-
laciones en infra , NQ 220, nota).
Al t ratarse aq uí de formular una des-
cripción de rasgos fundamentales de di-
versa natural eza, procede también con-
signar el postulado (ideológico más que
técnico) conforme al cual se concibe a la
propiedad como supuesto d e eficacia de
a lg unos otros derechos fundamen tales
(sólo los propietarios son libres; sin pro-
piedad no hay libertad); hay que supo-
ner que al blandirlo no se está, ciena-
mente,jerarquizando derechos o va lo res
sino, como recién se destacó, se trata de
advertir q ue la contracción excesiva del
campo de apli cación desvanece la efecti-
va vigencia de o tros derechos (y decimos
"contracción excesiva" porque la negación
absoluta de la propiedad no es razona-
blemente concebible),
En un proceso de síntesis se destacan
algunos jJrincijJios on"entadores, que también
p,ueden enunciados como preocupa-
CIOnes mas constantes, con parti cular én-
fasis en los ti empos recientes:
a ) Equidad en el reparto, Creados los
bienes para servir al hombre, a todos los
hombres, con ellos tambi én debe reali -
zarse aquel valor, Y esta realización se des-
ennlelve en una equidad ('1/ el 1"{'IN,rio, de

La propiedad y la posesión
, ,
nlOdo que todos tengamos acceso a ellos,
al menoS en lo más incli :;pensable para
lUla aceptable calidad de vida,
b ) Equidad en el a/JI'Ovecha1lliento. Pe r-
tenecie ndo las cosas a dueiios privados,
éstos debe n explotarlas, obtener de ell as
beneficio, no simplemente detentarlos
por ostentación de: poder u otras consi-
deraciones equivalentes, y esa explota-
ción, apro\'echando inicialmente al pro-
pietari o, reporte beneficios la
comuni dad. Se ha smteuzado en la blCn
conocida expresión "función social de
la propiedad" (sobre lá que se volverá
pronto) .
Est0S principios frecue ntemente están
presentes tanLO en la elaboración de lex-
tos legales como e n su in terpretación y
aplicación, d e modo que son verdaderas
constantes}' rasgos di stintivos del actual
Derecho de cosas.
Debe aiiadirse que la intensidad de
estas restricciones y deberes provoca tam-
bién pol émica, en términos semejantes a
la aludida al t ratar el tema de la decisión
fundamental (tambi én deben tenerse pre-
sentes las excepciones al carácte r exclusi-
vo, que se verán pronto, infra, NQ 59).
Finalmente, la infl uencia de aquellos
dos principios en la dictació n de normas
legales per mite concluir que, en la dog-
mática del derecho de propiedad, la. consi-
deración de la funci ón o ·utilidad (general-
men te económica) que tiene el objplo, es
un criterio que incide decisiyamelllC en
su reglamentación (y, supra, Nº 3 bi s),
Desde Otro punto de vista, y sobre
todo con las restricciones de ri vadas de la
funci ón social , puede apreciarse que la
propiedad ya ha superado el concepto
simple de "derecho". Para expresarla con
realismo, obse rvando cómo se prese nta
efectivamente, adopta la lisonomí,l de una
"situación jurídica", constituida por una
posición jllrídica que tiene un sujeto ante 'lUla
cosa. y compuesta po'· estos (res ele-
mentos: un poder dominador integral (en
el sentido de que cubre todo el
cienas restricciones; y ciertos deberes, En
la propiedad inmueble (el suelo), la ecua-
ción poder-restricci ones se va marcando
,
intensamente con la eco-
sistérnica y la ,.
Siendo tantas y tan distiqtas las fun-
ciones )' utilidades que prestah las cosas,
se han ido confi gu rando divers.os estatutos

legales para di stintas calegorías de bie-
nes, que van debilitando la noción unita-
ria del dominio, atomizándola. . Y por este
camino han ido apareciendo las llama-
das "formas de propiedad" (a las q ue se
har á referencia pronto).
57 bis. La base constitucional chile-
na; el campo de aplicación; la protección;
la función social, l a reserva legal, las res-
tricciones y privaciones y la afectación de
la esencia; la privación o afectación sin
indemnización y su consecuencia; la pre-
servación natural y cultural . Ya se ha ad-
verti do que, atendida su trascendencia en
la organización social y económica de una
comunidad, es universal la decisión de
incluir las normas básicas de la propie-
dad en el texto constitucional. Así acon-
tece también entre nosotros; y con noto-
ria dedi cación,
En primer luga r, y !lO obsl:-tntc \:.t :tIll o
. dida atención dispensada, inclu)'c lldo HlI,I
.afanosa prolección, la COI! Oj li lllli, ',,, 111,1.1
defini ó, En tal es ]>:11 ( ' (" 11 ,1
turalla re misión a la I' t:c i¡: n IlH'lI. 1'111.1 . 1.1
del Código, sobre I.Odu comidl ' I:IIU[O
aludida flexibilidad, que se a C(lII10(1:! ("111
obstáculo) a los subslanciosos prece plo,>
q ue impone la Const itución,
Las reglas constituci onales se r efieren
al campo de aplicación, a su función so-
cial, a su protecci ón, a los at ributos o b-
cultades esenciales y a cienos obje tos es-
peciales. Por cierlo, cuanto dispongan al
respecto las leyes ha de acomodarse a ell a.
En cuanto a los atributos o hlcultades
esenciales, se examinanin luego ( infra,
NQ 60; Y sobre la posibil idad de su priva-
ción, se \'olverá pronto, en este mi smo
párrafo) (reglas particulares para ciertos
obj etos: minas, aguas, propiedad intelec-
tual, son tratadas en di sci plinas especiali-
zadas) ,
45
El campo de aPlicación. El texto es el
art. 19 Ni! 23, que establece C0l110 princi-
tDI I OKI\ l JURI DI CA nI
-

,-
/
bicnes
__ o __
1110 1 11111 ) ' ge ll c ! :11 , "l a lihcrt;ld para adqui-
111 1'1 1I001Ii ll i,1 de toda clase d e bienes";
C' (. 1 111 11d all h' lI1al norma se traba "igor o-
", 1111( ' 111(' cnll (1 1 r:l , la del art o 19 N!l 2 1, que
11 ' ( (111l11'l' V 1m Ilcge "el ch.:n..:cl lO a desa-
1 1 1 ti 1,1" l" Il;¡ 1 (ji 1 il '1' acü ú d ¡Id econólll i ca. , , ";
1' 11 (1Ill jl lllll) , ,ielHan las bases del régi-
que sc consolida c(jn la
,1,...,( 1 ipe ló n (11 ' los caracteres fUlldamen-
1.1lt- 'i 'JIu;; se 1('("(l nOce n al dominio y la
jl l lI l( ' (ciún qul' se le. brinda, e n el art, 19
;\'" 1 ,\ \ 'i (' respa lda (j un io a otros)
t' " t' l :l ll ,
1 ,1 ,'11 1Jllil ll d r¡llcd ;..¡ deterrnill ada e n
' ¡·I!fido ... ; 1. 1 gl' lll" l";¡]iebd de las cosas
'01 ' 11 '111\ ' l' lllilll" " de propi edad pri\"ada
1\\I I' ) \Ju": \ ) , \' \t'illcJllyc n lascosascor-
1' 1 ti . d; "1 , 1 n t \ 11 lit \1 ,ti (" -; (\'. :-. u bre es le p u 11 -
111 1" clH I nl t 11 \\ 1111, 1 i\"" 12, 13 Y 14; e n el
1 \ I 11,11 ,11.1 1I1"l llific:H' ión d el dere-
IllI t 11 1111" , 1". 1 \, 1' " 11111:1. Si,; advi e rte la
11111111 1 ,J,I 1111 1' 11111\('1111', ele prescindir
dt 11 Idl 11 11111 ,1' 11111 ; P,lIo1 1:1 adquisi ción
11, 111 11 11 11 1111 " , ' 11 11111 :1' Iro ll h'rizas, y, in-
111 , i\ j 1.1 1, 1111 ,.1, \ II/il:I) . '
I f/ /11/1(, '/1/11 1/ . SI" ini cia (on la procla-
111 ,' eII' \1 1   (de la propi e-
,1. 111 ,11 IlJlli 1 id, I). Se di s pone reserva legal:
P,II ,1 1·1 , ·:·.I :lhkeill l it'nto de los modos de
,HIIJlli! ir d d pminio y pa ra imponer res-
11 11 1 itl ll t"\, ohligaciones)' pri\"aciones (se
\ ( ' 1,111 plOlllo, ("1) este mismo La
jll' \'.I ' 11)11 (ex\,i"opi:!ci6n) es dctcnidamen-
11' It' g lJl.ld:l \ '\, -; lrin gif ndnse así el cam-
1"1 f( ' g lll. ld l) po r b le)'), Se Yue l\"c a
",t gll' ,11 (1'"11,) ,1111\ d ("lll;ís derechos p ro-
It f',H 1I I'd 1 l' 11' ( lt 1 1 HH'dc :lf"cc tacla en su
111 11 11 ' 11111" 1" "111 i, tI " (;l rl. Ni! 26). Ves
1111 1, 11 .1., l' l lll " 111, d("l('chos prOlcgidos por
,11' '111 ',1, lit' \ 11 1 ¡J ("l "(" i 1'11 1 (:Ilt . la
11 1111111 1,11 11I" t l"(( ' ic 'lI \ h rindada por las le-
\ 1 "1 \ , 1 111 11 ,1, ¡ .. 11; 11 le. Nº 2!')S y sgts,) .
I ti I II I/f/tl '/ \/1/;(1(, 11/ /'(' .'iel'Va If'gal, las
11 \(III I /rl lln )' / ' !1to(";oI1('5)' la apetarión de la
'\I'/HIt/, l'ol l,;u Hlo base cn aquellos que
111 ' 111 11 ' 1I :1l11ad n pri ncipios orientadores,
' t' b,1 di l'UlI d :do a mpliamc l1lC la expre-
' 11111 jlllt rión \ .,/'ial di' la pmfJiedad, para ad-
\ ('l lir q u'l' el . lominiü (en torno al cual
).; il ,lIl de re chos r('ales) debe ser
, ' jl' l (i do C01l "," )Il s id c r(l ción ele los intere-
ses de la sociedad y no sólo de los parl i-
eliJares riel propietari o . Ya se observa su
in tl ut'nci a e n la deci sión sobre la titulari-
nan, para pr ese rvar un obje to en pode r
'del Est.ado o e nl regarl o al do minio de
los parti c ula res; pero se desenvuelve e n
' la regulación esjJec[fica de la p ropi edad p r i-
,. \"<.lda y en gen cr al de lOdos los derechos
:, reales, Y esa regulación e nt o nces implica
. ;1cometer tilla tarea que en la generali-
. dad d e las legislaciones se ha erigido en
e l cCllIro d e Ull a discordia social, política
y juríd ica: el hallazgo ne In salisfocloria ecua-
ción que (//"J/lOI1;re el infl'rt'J individual (f'llt-
jJ!rIZ(fr!o 1'1/ ('/ t/{'/"('("}¡o subJáivo) COI1 el colectivo
(ajil/({((Io ('I/ lo fUl7ción social ). Se man i1i es-
ta principalmente en la illlroducc ión de
"1 i 111 i lae 10 n es" (o, ,. res triccion es")
)' "obl igaciones" (o, mejor, "cargas" o "de-
beres") a la pro piedad pri\'ada; y llega a
su e xtremo con la "privación" del domi -
n io que, en la generalid ad de las legisla-
c iones, con ro nna la ex propiaci ón (que
". imp lica ind emn ización),
Entre I1nSOl ros, la Constitución ha d is-
puesto para esta. materia \lila "rese rva Ic-
;, ga l"; "sólo {(I. //')1 puede establecer el modo
de adquirir la propiedad, de usar, gozar y
d isponer ele ella y las li mitaciones }' oblif,ra-
ciones que dt::ri\'cn de su rUllción social"
(an. 19 NQ 24 inc, 2!:!; la cursiva es nuestra) ,
y agrega que la función social compre nde
cuatro objeliyos (el tercero descompuesto
a su "ez en dos) (concebidos, como es espe-
,. rabie en u n texto de esta natura leza, gené-
r icamen te), Por cieno, si es j ustificado exi-
gir ley par<t imponer reslricciones, lo
es para disponer la plivaci ó n d el domini o;
y la Constitución así tambié n lo establece
(en el inc, 3
11
del Nº 24 del art. 19), La pri-
vación t iene también mencionados sus 01:r
jetivos; dos (asimismo e nunciados gen é ri-
camente) . y confiere indemnización (que,
antes que en las normas de la ley ele expro-
piaciones, tiene un a -proljja- re6Tu lación
constitucional , en el mismo ille. 3º) . En
otros términos, en u"e nosotros la "reserva
legal" esrá disp\ll;sta para la p,ivación del
dominio y aun para la sola restricción o debm:
46
En la doctrina general la noción de reserva
legal h a sidu concl'bida con una intensi-
,
i
!
L

1..:\ propiedad y posesión
dad graduable y e n G:lda ordenamiento es
habitual la di scusió n acerca del rigor co n
el que los respecti,·os preceptos la han aco-
gido; ante nuestros textos constitucionales,
los autores n acio nales de Derecho público
man ti enen asimislll o la discusión para nues-
tro rég1 men (que rrecuentemente es redu-
cicla al dilema: resen ',l absoluta O relaLiva ,
para su rgir luego la proposición interme-
dia), En materi a de propiedad, entre noso-
tros parece adoptar estrictez, consideran-
do lo dispuesto e n los .1 9 N
9
24, 32
N' 8 Y 60.
Las restricciones y los deberes pue-
den estar d iri gi d os genéricamente al con-
tenido (respetando e l esencial ), a cie rto
a tr ibuto (sin que se configure la priva-
ció n d e uno esencia l) o a algunos de los
caraCteres del domi n io (en esta alte rnati-
va e l más alcanzado es el car;:íctcr absolu-
to, a l puntO que, habiendo sido, desde
que apareció incorporado e n las defini-
ciones de d ominio, el centro de l comba-
te, e n \"irtud d e la int en'e nción hemos d e
tene rl o p or su perado) . Por ot ra parte , se
vinculan a o tros principios (COIllO la doc-
trina del abuso del derecho).
Positiyamente, se concretan en normas
sobre \'ar iadas materias, Entre nosotros es-
tá n diseminadas por todo el Código CiYiI
y e n innumerables leyes especi ales, tanto
de sectores p roductivos C0l110 habi t.-'1cio-
na les; tanto industrial como agropecuario,
minero, urba nístico, ere.
COIwiene también p Ulll ualizar.los té r-
minos con que se consagró la pri\'ación
(en e l ¡ne. 3º), Notablemenl e, junto a la
!Jriva"ción total (exp,:op iaci ón, cn su signifi-
cado t radicional, ert la que es extra[c!a toda
la cosa), la regla concibe tambi én la priva.-
ción pmdal (que implica expropiación par-
cial ); y no se trata de u ll a pri\"Clción par-
cial de la cosa, sino d e l der(!cho. Si un
particular li ene, por UI1 predio, natu-
ralmente puede ser expropiada una sec-
ció n de él; esa sección es íntegramente
,. sustraída del domin io privado, que es
ladado a l expropian te, Pe ro el lexlo agre-
ga que asimismo nadie puede pri vado
"de alguno de Jos atributos o L!cu!1ac!<:s
esenciales del domini o" sin 1111:\ ley l'Xp ro-
-17
piaror ia, Esto Slgnili ca que el conslituyel1
le concibe la expropi ació n ele una !m,.(I'
del drrec/¡o, permaneciendo la cosa 1:: 11 d
IXlIrimonio del expropiado pero COIl t' l
derecho cercenado. En consecuencia, ddw
p rocede rse como en toela expropi ac it"I1I ,
c umpliéndose las exigencias que e l 1t.' Xlo
di spone para eHa; destacadamenlc, pOI
cierto, la inde mnización. Adoptada J:¡ :11
liwct de proteger intensamente el d Oll ti
n io, la decisió n de los redactOres (' x lIII 1/'
agudeza y real ismo, porque po ne <:1 deL"
c ho a ,'esguardo de ate nt ... dos CSCl1t i:d\"l
que adopten formas de res tri ccion es IJi ,III
tClliendo (formalmente) el d o minio l'll t"!
titular (y q ue, de penetrar, C\'it; L1'Í;111 111'1
reclamos, las diligencias y, sobre tod o , 1.1
indemni zación, a q ue da luga r -"i l1 dlltl.l
la expropiación integra l) .
La expresión o f:t( 111 1,1111' '1
esencial es" debe se r aplicl cJa <011 d ' PII
tenido que la clocuina civil le :Ill ilJlql ' (,
que p ro n to será refe ricJ:¡ ; iul l. " NU ¡il)) 1' 1\
Olros términos, estimamos (I tl l' :ul'lI ' II ,1 j "
presi ón empl eada e n el le xlll :tI,ld c' (, '" "
"inculada) a los atriblllOs Ctlll ll ' nitl t l'
sicamente) e n la defini ciólI cid Cotl iw 1 ( "
vil}' que son los reconocidos It,l tl iri l lll. d ,
secularmente por la doct ri na y la .. II n ll ,""
fue ntes (decimos "bás icanH.: n ll''' I)t'I( II,t' , 1
los emergenres de la dcfini c;6 11 dd ( :, ItIl
go debe agregarse Olros: 1: 1 ex<.:hl :-. i\'íll.lfl ,
la administración)' la reivincli cabili(J:,d '1 ,
menos formalmente, la pcrsl'cll('Í (1l1 , qll e
se mencion an lambié n e n infr:\ NI! (;0) (\
ta mbién el art. 6
2
de la Ley Org:íl1ic;1
tirucional sobre Consecion, ·s M i , . ... ) ,
Por otra parte, el prccc p lo , 11
monía con 10 di spuesto en el NIl ' I' H' ,
insistiendo en el resguardo de la gC lll' l,1
lidad de los derechos runcl;.lI1H..'11 1;t! c -;, .h \1
d e a la noción de cont cni do l' S(. ' IH 1. 11 ,
di spo niendo que se asegura (l si llli sll HJ (jll t'
las leyes no arectarán a los de rcc ho" l' "
su "esenc ia", Tratándose de l dcrn' ho d t'
dominio, aquí res ulta protegi do <... 011 d
otro método; ya no (co n la COnCt: P( iOIl
analí tica) med ia nte el recurso a 10:-' :tt 1 i
bUlOS esenciales, sino (en la ;tUl
cliendo a la "esencia", Estimamos q " (' ("'1 :,
esencia O cOlllcnido ese ncia l cncl lt...'1\ 1 1 , 1
11'11111;1\1 IlIIUIlIC/\ 111 ' 1\11 1 Ql,
o
• - "
Los bic llt:s
su significado básico en la ya citada
presión "auibulOs esenciales" pero, inclu·
yC:: ndolos, la supera, con una fórmula más
integradora, prescindente de atributos in·
dividualizables que la conforman por
SUlIla )' que pueden dejar intersticios; este
contenido esencial traduce un exclusivo
y di recto aprovechamiento in tegral de las
ro!>:\s e n sus posi bilidades actuales y po-
It: llcialidades futuras, con posibilidad de
intc.: rGlInbio y pode r de persecución,
En suma, la Constitución autoriza a
1.1 1(.:)' (y sólo él la ley): para imponer res-
II;rriofl"s y deberes, por cierto sin indemni-
I,U i(lIl (como que se imponen con base
(' 11 1:. fun ción social), y para privar del
dlllllillio, in tegral (expropiación e n su
· ... 1I11c!" lradi cional ) o parcialmente (por
1" i\.I<.i('n de un auibuto O facultad esen-
t í.d) , :Iquí nlcdiante ley expropiatoria y.
pOI 1;III! O, con la consecuente indemni-
"l("il; II , ¡\demás, vuelve a asegurar que la
k y 110 podrá afectar el derecho (en nucs-
11 u CI'\O el de propiedad) en su esencia,
En la confrontación de aquellos tex-
lo ... (011 detcrminadas que intervie-
1It' II 1'1 {krecho de dominio, pueden
l"t' WII1.II !>l: situaciones en las que será di-
111 d IU l'( isal' cuándo se estará e n presen-
41.1 tk 1111.1 n',\ ("'¡cción y cuándo de una
'"111(1(//11/ dí' /lit atribulo esencial; y si se ha
, Ikt 1,I( I n (1 11 0 el d Cl'echo d e dominio en
'W 1'\1' //(/(1 (que t: n términos de controver-
\1,1 lu\ p,'lti cldilrcs afectados podrán plan-
1( ' ,1 1 ) dl' hecho han plantcado- al
11 ¡hUIl ,.! ) , EII definitiva, éste \'iene a erigir-
... (' ( ' 11 d rOllll icLO fundamental qllc entre
1141\(111)\ pl ese nt a estt: ca pítulo. pero ya
110 t.llllü p O I imprccisi6n const itucional,
"' 1\111 111,1' hit'1I por los en que la
ley 11 ' >; 1)('4 li":1 :H'Ollll'h: la
¡':kl li\, 11I H' 1I1 <,', s Ul: k ' ocurrir que la le-
hl " !.\( 11111 Plu(' l,tk ,1 illlt'fvt'llir la propie-
d , HI dt, (11' 110' si1l e mpl ear la
nli "ln,1 dI' l0" ll'XlOS supe-
1 Itll I ' '! , ) ' ,1 VI ' I ( 'S t tlll t'l\ p rt' ... ionl's que más
1111 ' 11 " 1/;11' 11' 1111'11' M' 11: l! ,lIí:l s610 de res-
IIIt t 1 .. 11( ', 1IIIt ' II\,I'; ,\ 1 .. ... LIt'lIllades del ti-
Ild,ll , 1' 11 ,ti 4,11111.111 dI' " It " lri cciones",
qlll 'd,III .11I 1111 IIlId,l " "11 1.1 IlIll ción social
) 111) 4 "1111' 1111.111111111'1111111,1' i' "'l1. pe ro en
,) 11 01 1"" '4 II IH1PIl "111 ' 111 11 48
los hechos a veces -al menos según el
dUCllo- const ituyen verdaderas privacio-
nes (parciales) del dominio, el cual (for-
malme nte) es mantenido en manos del
o o
propl ctan o,
En doctrina y jurisprudencia extranje-
ras la materia ha sido bastante agitada, La
casuística, por los campos de donde sur-
ge. es muy similar a la que se está presen-
tando aquí, y las soluciones oscilan entre
las mismas alternativas nuestras, Pero con
dos diferencias técnicas respecto de nosotros.
que se manifiestan en el razonamien to;
prirnero: autores y textos (frecuentemen-
te menos explícitos que los nuestros), pres-
cinden de la expresión "atributos esencia- ,
l es" (que parece irse abandonando,
producto del decaimiento de la concep-
ción del dominio como suma de faculta- '
des) y la conuoversia es planteada pura-
mente como un atentado al "contenido
esencial" del derecho de propiedad; y, se·
gundo: no llegan a exigir expropiación
(que es reservada sólo para la privación
tolal de la cosa); así, frente a leyes agreso-
ras imprecisas, o se estiman restricciones
fundadas en la función social y. por tanto,
no indemni zables, o se considerd.n priva-
ciones d e contenido esencial, con6ri én-
dose la respectiva indemnización,
Entre nosotros los textos legal es han
recaído, hasta ahora -como en otras lati-
tudes- principalmente en los ámbitos ur-
banístico, ecológico e histórico y artístico;
y las controversias práClicas, sobre todo
en los dos últimos, Más específicamente.
un ejemplo de esta siluación lo propor·
ciona la legislación (pronto será consig·
nada) que ha afectado intensamente el
dominio d e predios forestales, llegando
a impedir la explotación de ciertas espe-
cies amenazadas o en peligro de exti n-
ción; si un predio determinado tiene
como valor exclusivo (o ampliamente do-
minante) esa especie, para el dueíio la
prohibici6n equivale (o se asemeja mu-
cho) a privarlo del dominio,
En primer lugar, conviene advenir
que en el reclamo no se csL<'i cont ra la
conveniencia de protege r e l bien a la
tegaría de bienes a los qtl<: se dirige la
o
-----
ri\'ación o pretendida restricción (la
P . e \'egctal amen¡'l'lada, el monurnento
peo . bO d '
hi stórico o artístico, Cle.); lo ,0 o e,s
uc esa protección o beneficIo persegUl-
para toda la se logre a
cosla de un solo particular o de un gru-
d
e dueños de predios con esos carac-
po 00 h o
o s De ahí clue la Ilnpugnaclon a)a
tetC, , '1
,o lo sustentada en las garanuas de 19ua
SIC o bl" d
repartición de las cargas pu lcas y e
igualdad ante la ley, " , .
Con sus textos, la Consu lUClo,n viene
a ofrecer dos métodOS para solUCionar el
conflicto; y e n ambos el ,problema es de
(alificllción, , ,
-Con los incs, 2º y 3!!, quc dl stll1guen
t
re res tricción )' pri\h<1ción de atributo
en , '
esencial y exigen ley para
esta última, se trata de calificar SI la 111lcr-
"cnción al dominio que la norma Icgal
impone constituye restricción (o deber)
o privación.
-Con el Nº 26. que protege la
cia del derecho, se trata de resolver SI la
ley agresora afecta o ,no al d e
propiedad e n su " ,
Por cieno. esa callfi caClon ha
prenderse objetivamente,
cia de los términos que la ley IIltervIllIente
emplee,
Es imponante destacar C)ue se traca
de métodos distintos para solUCIonar el con-
ni CLO cada uno con su texto. y. por tan-
to, deben se r (como ha o c urrido en
alO"unos casos) confundidos o mczclados
(sin peljuicio de que, en su aplicación
práctica, puedan plantearse en
si dio del otro); y ellos hacen
acudir a la equidad (como tambl e n ha
acontecido) ,
La !Jrivación o afectación
(iÓl1)' su consecuencia, Si la cahficaclOn es
de reproche, es decir. si
la le)" ha impuesto u na de aU 1-
buLO esen cial sin los reqUI SI toS de una
ley cxpropiatoria (sobre lOdo sin confe-
rir indemnización), o ha afect..1.do al d e·
fecho en su esencia, hay que detcrrninar
la consecuencia, En ambos caminos la
conclusión es la inconstitucionalidad ele
la le)' que impone la intervención (en el
primero, por contravenir los . i llCS, 2!.' y
3'1 elel N\! 24; en el segundo. por contr;.\-
venir el N9 26),
Pero en la práctica se ha intentado
ot ro remedio: la illdemnización,:que es de·
mandada en lugar de atacar la, norma k·
gal invasora, la cual qe
e ntonces, vigente, mantel11endose la P11-
\'ación d el atributo esencial o la afecta·
ción de la esencia, E.n cienas
(sobre todo en las llamadas se r"Idumbres
administrath-as), en algunas de  
hasta podría dudarse de Sil, cal,lficaClon
como de restricciones o privaCiones d e
atributo esencial, los respecti\'os texto.s le-
gales confieren indemnización. con
sos procedimientos, Pero . quedan
(que irán a ume ntando) SIl1 el remccho
expreso o
Con el Plimer métodO no parece POSI-
ble; aquí el planteamiento es que se tI;H<1
de una ley que expropia n<,'
las exigencias que la ConstltUC10n lmpolH,'
a toda lcy expropiatoria, d e modo que- ,lo
que procede es simplemcnte 111 -
constitucional (a menos que   111
elos los requisiLOs s .\\yq b 11111 ,
porque entonces, al   1.1 '> 1111.1
ción queda ;1 1.1 ( ,1111,>111114 14011)
Con el segundo l'S dll(\n,\u: d 1( ' ,>tl l ( 1'1
NI.' 26) garanlúa qU(' \;J o.; Ic.')'c, " "U pudl ,111
t , .. I
afectar los derechos en su l:SCIH. I;\ : .1 IH"
ma legal ha afectad,o el  
cial, quedando aSl, l,<t l11CtJlI:-\-
tituciollalidad; la ÍllclemlllzaclOn no es
contemplada; tampoco es negada; ,ento
n
.
ces, ¿es la indemni zación un remc:110
una ley que contra\i.ene la  
'Queda re mediada la contr3\'enClon a
de una indemnización al afectado? La
respuesta inmediata es negaü\'a; pero
dría postularse que como trata de
garantía a las personas, puche re se r un
medio aceptable, cuando el afectado, mIs-
mo lo ha pedido, Tamb.ién esUl11ar-
se que con la indeml1lZaClOn el
no ha sido "afectad o en su escnCIa ( p Ol-
que en el patrimonio del dueii.o se ha pro-
ducido ulla real. en la cual, el
dell'!"i4" () ha sido reemplazado por la 111-
dCIIll1 i,.\(" i (III),
/
'.
Los bknes
En la práctica, al me nos hasta ahora,
no se ha procedido siempre con claridad
en el empleo de estas alternativas. En
siones, con motivo de un recurso de pro-
tecci ó n , se ha pedido la declaración de
inaplicabilidad por inconstjtucionalidad,
y ha sido acogida. En otras, sin impugnar
la vigencia de la ley se ha demandado
puramente indemnizaci ó n, )' ha sido
cedida; pero mezcl ando - estimamos que
inde bidamente- los métodos aquÍ descri-
tos. En efecto, no se ha resuelto explíci-
tamente que se trate de una formal
¡ricción que implica una real privación
de atributo esencial; manteniéndose el
bunal en la sede del inc. 2
Q

lI ('S) se ha optado por esti mar que se
1: 1 ele restri cciones graves que atentan en
con lra del conteni do esencial del der e-
cho de dominio y, ante la ausencia de
norma que confiera indemnizaci ó n (las
restr icciones no la confi eren), se ha
ferido. Se ha acudido a varios
tos. Uno frecuente es la garantía de igual
repartición de las cargas públicas (a ve-
ces con el agregado de igualdad ante la
ley). Se añade que si bi en al referirse el
inc. 2" a las restricciones no confiere in-
demnización , mm poco la niega. Se ha
e mpleado también la regla de que en los
estados de excepción constitucional se
confiere indemnización por las limitacio-
nes a la propi edad (art. 41 N' 8 de la C.
Pol. ), deduci éndose que si en esos esta-
dos se confiere indemnización, con ma-
yo r razón procede por las restricciones
impucst;ls cn estado de normalidad (olvi-
d:llldn <lIl C a ll í se u-ata sólo de una ¡m-
propil'd;¡ c! d e lenguaje, porque el
t U)'l' llt C agrega quc se trata de limitaciones
qll t..: il'lIponcn pri vación de atributos esen-
ciaks, con lo que queda claro que se
la allí simpl emente de "privaciones" de
a tribulO esencial, si tuación en la que evi-
dentemente procede indemnización,
forme al inc. 3!l) . Se ha agr egado la equi-
dad (es· equitativo concederla). En fin, se
ha hecho expresa r eferencia a la
sabilidad del Estado y, dentro d e ella, a la
llamada "responsabilidad po r h echo
to" (en.: Chile afrontada principalme nte

IDll l1ft IAlIURI D ICA DI: CI!II.r
50
por la doctrina administrativa) con la cita
de preceptos como el art. 38 ¡nc. 2
Q
de la
Constitución y el art. 42 de la ley 18.575,
Org. Constit. de Bases Generales de la
Admi nistración del Esmdo.
Esta úllima referencia merece una
observación. Estimamos que el problema
no es de responsabilidad civil; al menos
atendidos nuestros textos (sobre todo el
inc. 3
2
) , no es necesario acudir a esa vía
(y, po r tan lO, no es necesaria - ni proce-
dente- la confrontaci ó n con todas las exi-
ge ncias o elementos propios de esa res-
ponsabil idad). Si la norma constituye
privación de atributo ese ncial (o afecta
el derecho en su ese ncia) y, prescindién-
dose de la ley expropiatoria y de la
constitucionalidad, la situació n va a ser
remediada con la indemnización, esta in-
demnizaci ó n pertenece al ámbito de la
indemnización expro piato ria, que
luye valor, y no en el sentido que tiene
en la materi a de responsabilidad civil. En
la respo nsabilidad civi l se trata de
rar un daño causado con dol o o culpa O
aun sin ellos (si se trata de
dad en la que el daii.o se pro-
d ujo como consecuencia de la actuación
del Estado dentro de su actividad, dai1 0
que no es el fin perseguido y es rnás bien no
deseado; por lo mi smo, el interés
ca no se be nefi cia con la exacta actividad
que provoca el daño. En cambio en la
indemnización expropiatoria la autoridad
agrede directamente al derecho de
minio, en ejercicio de sus potestades y
JJam obtener un fin de utilidad pública.
Nos parece que simplemente debe indem·
nizarse, con la justificaci ó n (remota) de
la igualdad ante la ley y del igual reparto
de las cargas públi cas y, en términos
medi atos, con la mi sma j ustificación que
explica la indemnización expopiatoria (in·
tegral), de protección a la propiedad, por-
que lo que se produce (conforme al ¡nc.
3
11
) es una privaci ó n parcial del dominio,
privación parcial del derecho, no de la
cosa, en la cual aquella privación \'iene
luego a proyectarse ; instalada en el dere-
cho, más preci samente la agresión se
c1ica (e n términos de la concepción do-

La propiedad y la posesión
mini cal tradicional) en los atributos esen-
ciales, o (en expre.siones de la concep-
ció n unitaria del dominio) en la po ten-
cia o magnitud fundamental (en e l
contenido esencial) del poder del pro-
pi etario.
La preservación natural y cu.ltuml. En
tiempos recientes, la función social ha re-
cibido una destacada Larea de preservación.
Aunque proviene desde antiguo, esta pre-
ocupación se ha impuesto últimamente
con gran persistenci a, por razones bi e n
conocidas, hasta llegar a entrar en con-
fli cto con el progreso material.
mente, se refi ere a dos ámbitos:
1
11
• La preservación de la natumleza, para
mantener el ambiente con caracteres be-
néfi.cos para la vida humana, amenazado
por la contaminación industrial y por ele-
mentos derivados del congesLionamiento
urbano (v. C. Pol. , art. ] 9 NO! 8 Y 24, inc.
2
Q
). Como se irá viendo, se refleja en
riadas materias. En términos genéricos, en
una multitud de res tri cciones y cargas al
derecho de propiedad; en términos más
específicos: en el uso de bienes muebles
(vehículos motorizados, insmlaciones
dustri ales, produclOs y residuos químicos,
agua); y en el uso de inmuebles, del suel o
(en las relaciones de vecindad, en las ser-
vidumbres, en las explotaciones mineras).
Entre nosotros, el Código ya conti ene al-
gunas normas (por cierto
mente) ; pero posteriormente el aumentO
legislativo no ha cesado (muchos de esos
textos se irán mencionando en capíullos
siguien tes). El t&:xto nacional que aparece
como uno de los centros de donde se
ten restricciones es la Ley de Bases del
Medio Ambiente. Las reuniones de Go-
biernos, que culminan en Tratados y Con-
venciones Internacional es, y la acció n de
Organizaciones no gubernamentales, han
influi do notabl emente en las legislaciones
internas (sólo por introducir un orde n en
la exposición y consulta, podemos
g uir una normativa restrictora con inme-
diato fundamento ambiental y otra con in-
mediato fu.ndamento sanilmio).
2
2
• La del patrimonio cultuml que la co-
muni dad va acumulando co n el tiempo,
51
que selvi rá para cimentar nuevos pl llgl e
sos y para el disfrute y enJiquecimit'lIh
del espíritu. La legislación ha ido rcJl (:i:1I1
do también la preocupació n . Enll·c !In, ,,
lros, falta aún. El pl;mer texto   d(
es la Ley de Monumentos Naci o n;-¡\t- '1 (\
C. Pol. , art. 19 NIl IO, ine. penúltimo) ,
57 ter. La planificación tcnilodal. " \
uso del suelo, la división predi".1 y In c' cll
ficación. Las diversas fun ciones <¡\lC (11 11 1
pie el suelo en la producció n 1. 1"
instalaciones industriales y COlll t' 1 (i :d, ', .
la vivienda y en ge neral e n la Gdid:ld dI'
vida de la comunidad, han COlldll ci d(. "
los legisladores a reg ular su uso y d l\'l
sión imponi endo así inte nsas ro ll il. 1< 1
nes a la propiedad (ge ncJ:Í.lld nM· ,Iljlll .
como en otros capítul os, ti n cnlljl 11 1111 11 \"
mativo posterior y para lelo al d e lo ... ( \1
di gas Civiles). En e l ámbi to 1111,:11 10, p,ll.-
proceder a regularl o se corni( ' II/:1 P I 11 lit 1,1
actividad previa , la planifi c:lCi(lIl .
En el diseii.o general y t.'11 1:1'.. d .. , 1' '',
nes específi cas surge n C() IIII ()\, l·l,i. I"', (' 11
las que confluyen fac to res lécni ( o" IIdl,'
nísticos, sociológicos y :lllll pOl íl1rOS, (¡JlI
destacada presencia de b i 111 efl n g, lI 11( ' " .
bre el grado de restriccioncs a l 4[11 1' '"
puede ll egar sin deSna \Ul-: di 7:1J" c-I 11( 11111
nio. Por o tra partc, frenl C :1 dClt·IIl .r II ,I(1. 1
realidad de una comarcn, CII )'O Ch' 'i. III O
lIo se planifi ca, entre los e xperto .. ' III W' II
variados objetivos a los q ue se (,fl ldi"I\ ' 1I
di stintas prioridades: la f"un cioll :did.ld \11
bana, la prese rvación de l ill1lhiClIl! ' y 1. 1
vinculación de la persona COII \:¡ 11 :111 11.1
leza, la conservación del p:1trilll ollio ( 111
tural ; se van refl ejando e n la ('ni" Il ·!.1
planifi cación y se impone a lg uno f) M' 1" 1
mina en soluciones de compromi so.
Debe tenerse prese nte q lll '
en el de las i"i d:lf\¡- '
que ahora serán reseii.adas sl.lrg(' COII 11(1·
toria frecuencia la regulaci ó n all1l>i l' IILd.
en cada una de ell as puede resll lt :u' 111 ' «( '
saria una evaluación de impacLO :lmhi t' ll
tal (entre nosotros, conforme :\ I:t k v
19.300 y su Reglamento).
1". La fJ lanifica.ción lel1itol'ial. Es e l ( ' ,It I
j unto de deci siones, instrume ntos )' 11 01
ID(IOIUM JURIOICA 1'1 (11111
Los bi cll cs
con las que el Estado regula e l uso
Il vl !'l uci o ubicado en el ter ritorio nacio-
11,11 .
Ell t rc nosotros, actua lmente esta acti-
\ tll.ld M: d esarrolla fu ndamentalme nte en
c' [ :-.t' lIO,. u l"bano. El t exto básico es la Ley
( : " I H: r : t1 d e Ur banismo y Construcciones
( 1,(:lJC.) . compl ementada po r la Orde-
ILII II. I Cl'lll.: ral de Urbanismo y Construc-
! 101lt·, (OGUC.).
Stguil' ndo t' n buena medida una ten-
d t" ' ( 1,\ gc..: 11 eral e n las legislaciones actua-
It''!, e 11 11 r O I'Il\ C a !os textos vigentes la
1.I , II It1I ( , I ( ¡(,II : ;t ) fija políticas (define ob-
JI 11\ 11'; i:tl l' s y económicos relativos al
11 1111111 io ) ; b) zonifica (fUa zon as; es de-
1 11 , ¡[l\lth' til la gran superficie -en base a
l. , de \ ¡, itlll adlllinistrativa d el territoria-
I 11 11 H I. t ... tl Sl't,:torcs; }' e) asigna 1/S0 a cada
"' C' C ( i Ji ( I'l'."iclcncial, actividades producti-
\''', ('q ll ip,lI ll ie nto, i:Íreas verdes, e tc.), en
111 1 g' .1(10 q IIC pode mos lla mar gené rico.
I 11 (, 11 1., pn.·di o, e l uso específico (d entro
.[1 ·1 i(' 1) irn pll esto} es determinado
111 .' , ,1 p,upic lar;o (si el predio está ubi-
1 , 11 1" ( ' 11 1111 .... c ('tO t' productivo, e l propie-
1,11 111 tlt"lill( ' la :lClividad produc ti ya
l"I I'e ' ( 1111 ,, :, 'lil e lo deslina rá ) .
1 ,1 1'l.llIilir:lci ólI se desenvuelve con dos
,cll " 1 111( ". 11 110 gcogní fi co y tino substan-
11\ ' . eJl cinco ámbitos con
/''' 111 o IJ" ul. ,(1 ([('creciente: nacional, regio-
lI .d , II lt(' l l1 Hllll ll íd, comunal y seccional.
\"/)\/11111"'0 1111' 11 11', med iante los ll a mados
"11 1 ... 11 11I1ll' II[OS de plan if icació n te rritorial"
( 1' 11' ' 1111 los lllCd; os O her ranl ientas con
1.1 " ([\11' St· t.j ('c llta esta plan;ficaci6(1); se-
1I11 1·, tIOS teXtos son: [a Políti ca Nacio-
lI ,d d,' I k :-. .lIlOlI o lJ rh;\ll/l, el Plan Regional
d (' 1)"".11 1,1111) Urhal\o, el Plan Regulador
111 11 ' 1. 0 11 Il 11 1.11 ti el Plan Rc-
  ( :Olllllll :d. l' l P1:1I 1 Sccc ional )' el
1,llIl itl' l h l,;1I1 0 (:11 1.... . :¿H dc 1;.¡ I .CUC y 2. 1.2
.1 .. l., ()( :Uc .).
1·' 11 t'I .ílid,it" 11 , 1( ;011 .- 11 . se lija una "Pla-
1' " ti . 11 1(111 1 h 1..111.1 N: u ;0 11 <1 1", '1"(", como
"' C' tillO J, dd 11 1(' ,,1 ,je t i\ 11'\ .... o ( ;:,[ cs )' (;conó-
lll1 e II '! 11 ' 1.11 i\ 1 J'" :tl l i " , il\ll ; 1) . Se 1Il ;t1 (; rializa
1' 11 ¡"II'I'HJ' (le 1:1 :lIl1 o"¡dad
1'1 ' 111111 ' 111 ( ' (1'1 ... II ·l io de Vivil..·nda y
1
1
11. , 1111" 1111 )(. 111 '.!qdl · I. I I .( : t l ( :. ).
... 11'111,,'1\1 )t l1tl l lh '\111 111111 52
En el ,ílll0ito reg ional, se confeccio-
na un "Plan Rt:gi(Jll a l d e Desa rrollo Ur-
bailO", aplicabl e ji los cent ros urbanos de
las regiones. Se mate r ia li za básicamente
e n un Plano )' tili a Memoria explicativa.
Lo elabora la Se re mi de Vivienda y Urba-
ni smo respectiva y existe un procedimien-
to al efecto (an s. 30 y sgts. de la LGUC. y
2.1.5. de la OGUG.).
En el ámbito in te rcomuna l o metro-
pol itano. se puede confeccion a r un "Plan
Regulador Inte rcomunal" (o "Metropoli-
tano") , apl icable a las á,'cas urbanas y ru-
rales de d ifere n tes comunas que por sus
relac iones se integran en una unidad ur-
ba na. Se ma terializa en u n Plano, una
MemOlia explicativa y una Orde nanza. Lo
e labora la Seremi de Vivienda )' Urbanis-
111 0 y existe un proced imiento a l e fecto
(a rts. 34 de la LGUC. y 2.l.8 de la
OGUC).
En el ámbito comunal , se confeccio-
na un "Plan Regulador Comunal", aplica-
ble a los centros poblados d e la Comuna.
Se materiali za básicame nte e n un Plano,
una rv1emoria ex pli cativa y una O rde nan-
za. Lo elabora la Mu nicipali dad y existe
un proced imiento al efecto (arts. 4 ] )' SglS.
de la LGUC. y 2. 1.1 0 Y sgts. de la OGUC.
Se dispone también qué Comunas y cen-
tros poblados debe n contar con Pla n Re-
gulador Comunal).
Delllro de la Comuna pue d e es table-
ce rse uno o \<1r ios "Planes seccionales",
apl icables a una porc ión d e la Comuna.
Cada plan secciona! se mate rializa en un
Plano, una Me mo ria explicath' a y u na Or-
denanza. Lo elJ bora la Municipalidad y
existe un procedi mienLO a l erecto (an s. 46
de la LGUC r 2. 1.1 4 y sgts. de la OGUC.).
El "l ímite urbano" (an tes ll amado "ra-
d io urbano") es una línea imaginaria, cur-
va, plana)' cerrada que, dibl!jada en un
p lano (si hay plan comunal será e n el Pia-
no Comunal ), defi ne el lími te de los cen-
tros poblados, d iferenci ándolos d el resto
de l á rea comuna! ( por cierto, es estable ci-
do considerando la r eal idad urbanística
existente al tiempo de conr(' cc io narsc y
sus proyecc iones) (ans.   }' Sg'I S. d e la
LGUC. y 2. 1. 16 de la OGUC.) .

,
L1 propiedad)' la

Ciertamente, cada plan se adecua al
del ni vel superior; cada UIlO detalla al su-
perior, d ent ro d e su ámb ito (art. 2.1 .3 de
!a OGUC.).
2{! . El uso del s'urlo. Actualmente la ge-
ne ralidad d el territorio nacional tiene uso
regulad o (para estos e fectos se incluye
un concepto de u so e n el art. 1. 1.2 de la
OGUC. ) : pero con normas diferenciadas
para el uso en áreas u rbanas y r u rales.
a) El 'uso del suelo urbano. Tal como )'a
se insinuó, la regulaci ón d el uso d el sue-
lo urbano se establece e n base a la zonifi-
cación (consig nada en e l Plan) más una
lista legal taxativa d e usos establecidos.
Así, se zon ifi ca (es deci r, el ter ritorio
comprendido e n el Pla n es divid id o e n
zonas, cada una con su nombre) ya cada
zona se asigna u n uso (o \'ar ios usos) de
entre los que la n o r ma establece (e l
ar t. 1.1.2 d e la OGUC. define lo que se
entiende por zona).
De las zonas, h ay algunas q ue más que
creadas p or el hombre (planificador), son
"respetadas" por é l , por d ive rsas conside-
raciones (como las "zonas d e protección
natural", "protecci ó n cos te ra" , en el ob-
jetivo de preserva ción de la natural eza a
la que recién se h izo referencia; v. supra,
N' 57 ter).
Los liSOS establecidos son : reside ncial;
equipamiento (q u e a su "ez incluye LISOS
científi co , comer cio , cultO )' cultura, de-
porte, educació n, esparcimiento. sal ud,
seguridad, serd c ios, social); ac tividades
productivas; infraestructura; espacio pú-
bli co; área \'erde.
El uso r esidencia l se e nti e nde si e mpre
admitido sako que el respecth'o instrumen-
to de pla n ifi cació n territorial lo prohíba
expresamente (are 2. 1.25 d e la OGUe.).
A una zona se pued en asignar dos O
más usos sirnultáneame nte (por ej., in-
dustrial-residencial ) (con lo que se am-
p lían a l p r o pietari o las alte r nativas
específicas) .
Si dentro d el lími te urbano hay pre-
dios que p o r su especial naturaleza y ubi-
cación no son edificables "no pod n'in
subdi ddirse y sólo se aceptará en ellos la
instalación d e actividades tra ns itOrias,
mant.C lli éndose las carac te r ísti cas rüsticao;
del predio" (art. 60 de la L.G UC) .
Cu ando se aprue ba e l Pl<l n que di stri-
buye e l uso por zonas, las construccioufs
existentes en cierta zona)' q ue
nen e l u so asi gnado a e ll a, se n'lantie ne n
(se "congelan", n o se destruyep, sal\'o si
se trata ele ciertas "industrias" molestas o
datiinas ) ; n o se pueden a umentar (a m-
pli ar) n i es posible <;. jecutar ll ue\"as co n<.,-
t ru ccion es contra el uso asignado (aunq ut.:
sí está admitido obras consen '(l-
tivas y aun introducir mejoras a lo exi s-
tente). En cuanto a las actividades que e n
esas const r ucci o nes se desa rr ollaban, s i
contravie n en la asignación d e uso conte-
n ida e n e l Pla n , cOlllinúa n , por el tiem·
po permitido según las habil itaciones
vigentes (permisos, patentes, autorizacio-
nes sanitarias, etc.) , pe ro por innue ncia
de estos y o tros me canismos admin istrati -
vos, se va tendiend o a adecua r el uso es-
pecHico a l genéri co dispuesto (por ej ..
no se r enue\'a la pat e nle del local) . ) ' en
el futuro, respecto de IHLc\'as aCli\·i(Lldl·.o;.
el predio sólo podní s(' !' (k SI;l lado :1 1111
uso es pecífico delltro di'l \1 " 0
asignado a la J'e s pl' CI i\':1 I C. l l. 1 ( . 111 , .. -, -¡ \
sgts. de la LGUC. ) .
.. Por cierto, la e x prcIpi: l(' i ¡'1I1 1111 11 1111 1
ye a consumar e l II S() pl ;tll if l! ·.I([ o
Puede ooscn·arse fjll l' 1·1
do "cambio de uso del sudo" ('tlll l O 111 l ' -
tensión partic ul a r e illlllediat;1 (!t- un
propietario, en el med io urbano 11 0 ('s
posible. La única posibilidad que UIl pro-
pi e ta r io tiene d e lograr el cambio d e uso
d e su predio es esp('ra r a que SI:: prod uz-
u n cambio en el Plan ( por el cual e l
uso as ignado a la zona e n la que es("i su
¡Jre dio cambi e al uso a nhelado) .
b) hJ uso de! suelo )'um[. En el ámbito
ru ral ([ue ra del lími lC urbano) se dispollt'
una regla general: el predio ru ral tien e
como d esti no genérico el uso nhtico, es
decir, agrícola, ganadero o foreslal (dentro
de ese uso genérico, el propiet<\Jio d ecide
el uso específico y, por cierto. puede cam-
biar librcrnentc de agrícola a ganadero <l
for estal o vice\'crsa) (art. 55 ine. I !:! el e la
I.C IJC. )"'I r! . 1" del DI.. 3.516).
'11111'111 11 IURI I"'r C¡\ 1': \1l1:1
Los
Ese uso puede ser cambi a
M
( Om o aquí no hay Pl an, el cambio no
IHl cdc referirse sino al que solicite el pro-
pi(" I:lrio respecto de su predi o (a di fe ren
M
l'ia de lo que acon tece - como se dijo- en
(' 1 :íllllJi tn urba no). y ese cambi o está reM
gll lado. El cambio de uso está vinculado a
b (rJ/I\ /I'/( tr;ón . Mientras nada se
r ,l, 110 Se requiere autorización para
hiar el li SO (por ej. , de estarse desarro-
lI :llIdo Illl a actividad agrícola, ganadera o
Inl l , ... t :! 1. puede cambial-se a la extracción
dI ' ,il ido .. ), Si .'w pretende edifi car es
11 ''1, 11 11 1 ohlt ' lH' r I;¡ autorización para el
I ,lI ldllO di ' 11 ... 11 ()/ I'.-. t :1 :IlHorización es
d i , . 1. 1 ' 11' " "' Igllt' .. i(' lIdo lI ecesaria: la
Itll lI . • , 1" 11 di ' 1. 1 \) (){\ 1. p:" .:\ la respectiva
11 111 11 It 11111) SI' " " pli n t' autori zaci ón de
11 '111 l' 1,11 1. 1 I{q;LOll. d l\ lillislcrial
nll l D. 'HI II II!! III ,' , ( 111llpl idos cienos
'1'1 1>. 11., "1, lli lll ' (' 11 11 "' 1., j>ll'st' lllación de un
1" 111111 (, 11 1'1, t,r, y rdi dc b LGUC. y reglas
d, l.. ()( , \ I( :, ). ( :011 los ill lú rmes favoI'-a-
1,1 ,'" 11, ' I ll ' ll.l '" (lIras la Sere-
11 11 I" lIlh' 1111 : \ tl'solll ci6n au to rizando el
I ,n llh io d I' liSO Y ce rti fica esa autorización
1' 11 el pl :lIl o. Con la resolución y el plano
t t' ll ilieado, c:1 propi etari o acude a la DOM,
)' , ...(¡] ici l;\ la autori zación para edificar. Hay
(i n 'las obras cuya <: jecuci ón no requi e-
1 l ' d l'l f :nnl; io de LI SO.
El ('; 1l 1l1 )Ío de uso puede ser parcial
( 11, 11,1 ( ;1' 11 :1 sll pc rf ici e ele un predio) ; y
1111 ' C' lH't (' ... il:l di vi d irlo (no hay norma que
1111 1"   l.. di visi611 y 1I0 !:i e \·c
lH 11. 11 , 1 ¡'\ igil l:l) , Pero IJlIcde pedirse
111 11 1.1 1111 ' 1111' t'I c ltllhio de uso co n la
d l\ l'llI n. (C' II !t llt · .... no inf'eri ores a 0,5
1,111', 1) COII IU ... , ' \'t' r:í , e n esta situación se
\ 1' 11 111.01: (:Llllhill dL: liSO, división yedifi-
1 , 11 L" II" Aqlll t'u l1 vit' I1 C fo rmular dos ad-
\1 ' 1 11 ' 11 1 \'1' : :1) :11 St.: 1' dividido el predio en
\, 11 '1 , '1 II 1Il'S, el c<.I ln hio puede ser parcial ,
1 '1 dc, ir, t'I propi t.: tario puede mantener el
11' '' ,lgI í( ola, ga nadero o forestal para uno
,) 1l 1:ís (It: los lot.es; y b) la autori zación
p,II ':1 ambas (cambio de uso y división) es
( ol1ccdjda por una sola autoridad (l a Se-
1{' llli de Agricul tura). La Seremi expi de
"Ila sola resolució n, que incluye las dos
para el cambi o de LI SO y
1111111" 111 IURIDICA Dltlllll 54
para la división, y certifica en el pl:tlLo,
Con la resolución y el plano certilicado el
propi etario puede ir de in media LO (sin
pera r a enaj enar) al Conse rvador, qui en
subinscribe la resolución al margen dc la
inscripci ón de domini o, y resolución y
no son agregados al fi nal del Registro de
propi edad; y con copia de esos mismos
instrumentos acude a la DOM. y soli cita la
autorización para edificar,
El ca mbi o es del genérico i ni cia l
(agrícol a, ganadero o forestal ), a otro, de
entre los genéricos que se establecen, tamM
bién en lista legal taxativa (art. 55 de la
LGUC. ) : constmcciones industrial es; equi-
pamiento (con las mi smas especifi cacio-
nes del concepto ya designadas respecto
del suelo urbano) ; tu rismo; pobl aciones.
Desde entonces (desde aquel p ri mer
cambi o), la autorización para cualquie r
nuevo cambio será de compe tencia de la
Mu ni ci pali dad respectiva (es decir, se pro-
ced e como si fue ra urbano) (ar ts. 55 y 56
de la LGUe según interp retación
lada por alglll' os comités insti tucionales
del área).
Cuando un predio rural obtie ne cam-
bio de uso (por ej ., a industri al) , en todo
10 relativo a las normas regul adoras de
ese nuevo uso queda some tido a la DOM.
Pero eso no significa que cambi e su cali-
fi caci ó n básica; sigue siendo pred io ru ral
(porque está ubi cado fuera del límite ur-
bano) y, por tanto, salvo norma expresa
en contrario, queda sometido al estatuto
de los predios rurales.
Debe tenerse presente que los pl anes
regul adores (comunales, intercomunales
y, evidentemente, regionales) pueden ex-
tenderse a sectores de suel o que estén
ubi cados fuera del límite urbano , asig-
nándoles usos deter minados, fundamen-
talmente de protección y riesgo y de uso
r ústico (por ej " "de interés silvoagropeM
cuario") (arlS. 30 y sglS. de la LGUe. y
2. 1.5 Y sglS. de la OGUe.). Estimamos
que la ci rcu nstancia de que un predio
ubicado fuera del lími te urbano qued e
incl ui do en un Pl an Regulador n o 10
vie rte en predio urbano y, por tan to, no
qued a someti do a las normas de éstos;

L'\ propiedad y la posesión
sigue siendo rural. Es el lími te urbano el
que deci de califi cació n y estatuto apli ca-
ble; por tanto, en cu anto a su (pri mer)
cambio de uso ese predio queda
do a las regl as mencionadas para el suelo
rural.
Por otra parte, de ntro del límite
bano puede haber predios r ústi cos. Esto
implica afirmar que un predio puede ser
al mismo ti empo u rbano y rústico; es lll-·
bano, porque está ubicado dentro del lí-
mite urbano; y es rústico porque está
ti nado a uso agrícola, ganadero o forestal ;
ya se ha di cho (v. supra, N' 26) que aquí
se está en presencia de dos
nes, cada una con su propio ractor: r ústi-
co y no rústi co (e n base a la función o
rol); urbano y rural (en base a su ubi ca-
ci ón geográfi ca resp ecto del límite urba-
no). Como el Plan Regul ador asigna uso
a todo el suelo urbano (y dentro de los
usos no está el r ústico ). entonces, si un
predi o urbano en el hecho (en la
dad) está desti nado a un uso rústico (está
destinado a una actividad agrícola, gana-
dera O forestal) , como está sometido a
todas las normas del suelo urbano,
tras su dueño en nada innove, puede
tinuar destinándolo al uso agrícola,
dero o forestal (y puede efectuar cambios
dentro de las alternativas rústicas: de agrí-
cola puede cambi arlo a ganadero, ete.);
pero si qui ere edifi car, ha de S0I11eterse al
uso que correspo nde a la zona en que
está ubicado, conforme al Plan.
3
2
• La división predi aL No corresponde
tratar aquí todo proceso de partición
de la comunidad (que es estudiado en la
denomi nada partici ón de bienes
rios, en el cap ítulo de la sucesión por cau-
sa de muerte, donde el Código dispone
normas que son de apli cación general a la
partición de comunidades de otro origen,
sin pelj uicio de n ormas especiales para
gu nas, como las de la parti ción de ganan·
ciales de la sociedad conyugal). De lo que
aquí se trata es de las restricci ones que se
imponen, precisamen te, a la división del
suelo, sea que se produzca porque un
di o se va a di stri buir entre SIIS vari os
muneros o que un único ti tular va a di \'idir
-
55
su predio para enajenarlo por par lCs. " ,
tratándose de una comunidad, sea qu . 10 '1
comuneros han llegado a serl o por SUt t '
sión por causa de muerte, por di solll Ó(11 1
de una sociedad conyugal, por disoluci oll
de una sociedad civil o comercial, o pOI
que 10 adquiri eron en común por COI"
pra, donación, etc.
En su gran mayoría, las normas
ladoras de la división del suelo SOI1 1. 1'1
mi smas, sea que se trate de di vi.si(¡ ll di '
un predio que se tiene en cOlTl ull id:H\ ti
de división de un predi o ele un solo pi I I
pi etario,
Los términos "división", "suhdi visio ll "
y "loteo" suelen usarse ind ist int.:IIlIt ' ll lI'
(en el lengu aj e corriente, y :ltlJl k g, d, f'I
térmi no "l oteo" ha conqui stado 1' 11 hl1 ( '
na medida la prefe rencia e n b s t 11 "1'111'
nes para fin habi tacional).
La regulación de la divi.s ión ( 'S 1 0 11 1 t'
bibl e aun sin planifi cación pn n, 1111 111 1('
existe, la regulaci ón divisoria ( 'S ill tt ll C' 1I
ciada por ell a; entre nosotros, :I'i í :11'111 11"
ce en el medio urbano; en elllll ,d, 1.1
regulación de la d ivisión está ckt e llll ill ,¡
da princi palmen te por la categoría t'¡ S;( ti
ambiental del suelo y por d ivc rsfls ¡)II I.S
faclores. En los dos ámbi tos Stl q .j(' , ('(1 11111
parti cular punto de con troversia, el dc ' 1. 1
superficie mínima permitida.
Como ya se ha sugeri do, se in'l HII1( ' 11
restricciones diferenciadas Sq.pí ll M' 11. 11( '
de suelo urbano o rural.
a) La división del suelo urlHII/O, 1':11 t I
suelo urbano las consideraci ones M' 1 (' llf'
ren al raci onal desarroll o de b s r hu !. 1
des, que i ncl uyan apropi ados CS p:l{ \ 11 '1
para la vivienda, el comercio, la indll '!
tria, el equipamiento, el esparcimic lll o )'
el contacto con la naturaleza,
Desde mucho tiempo en el pa ís SI'
han ido di ctando normas regul adoras d('
la división predial. Actualmente, se COII
signan e n la LGVe" con el compl Crll l' 1I
to de la a GUe. (deben tenerse e n CUt; lll ;1
tambié n: la ley 16,741 sobre
en situación ir regul ar y el DL. 2.695 so
bre saneamie nto de títulos de la pcque-
¡la propi edad , respecto de los cuales se
\'Oh'erá más adelan te) ,
InIToRI .... l IURIDICA
Los bienes
En el medi o urbano la di\'isi6n está
vi nculada al uso del predio y a una de
sus características, su urbani zación. Es
ci l percatarse de la justift cación de estas
\' inculaciones. Al uso, po rque e l dest ino
d el predio impone la necesidad de cier-
tas super ft cies que permi ten lograr satis-
ractoriamente la finali dad proyectada. A
la urbani zación, porque al aumentar los
predios (con menor tamaño) aumentan
las posibilidades de mayor densidad po-
blacional, con la secuel a de d ificultades
que trae consigo, y e ntonces la urbaniza-
ción contribuye él mejorar la calidad de
vida que la congestión tiende a deteri o-
rar (el concepto de "u rbanizar" se obtie-
ne relaci onando los arts. 134 de la LGUC
y 1.1.2 de la OGUe.).
Con la constatación de que el uso y
la urbani zación influyen en la regulaci ón
de la d ivisión, procede referirse a la su-
perficie míni ma de los lotes prod ucto de
una d iúsión. Nuestros textos (como acon-
tece en la gene rali dad d e las legisl acio-
nes en este punto) han optado por evitar
la imposici ón de una superficie mínima
ú ni ca naci onal y se entrega la limitación
a la autoridad local, con la instrucción
de mantenerl a vinculada a aquellos dos
fac tores. Así, se ha di spuesto que toda
subdivi sión debe al Pl an Regu-
lador respectivo (especialmente a su Or-
de nanza, art.71 de la LGUe.) . En la
Ordenanza de cada Pl an Regulador se fti a
la superfi cie mínima que ha de rener cada
lote de una di "isión; y esa supe rficie mÍ-
nima es fijada para cada zona de uso es-
tablecido e n el Plan.
Con estos antecedentes, para di"idir
un predio urbano es necesari o obtener
aUlOrización de la DOM. respectiva (que
se materializa e n una resolución)' una
constancia en el plano al que se hará re-
rerencia pron to, suscritas por el Director
de Obras Municipales).
Para obtenerl a, las exigencias están
d iferenciadas.
- División de jJredios urbanizados. Han
de tenerse por predios' urbanizados aque-
ll os cuya urba ni zación sea declarada suji·
rienle por la DO¡vl. Entonces, el propieta·
I nrrmu \1. JURI Ol e A m CH I ! 1: 56
rio que est.ima que su predio está en esas
condiciones solicita la declaración de su-
fi ciencia. Si la DOM. así la considera emite
una resol ución decl arando sufici ente la
urban ización (es conveniente conducir
esa resolución al Conse rvador
le que de ella tome nota al margen de la
inscripción d e domini o, y la agregue al
final del Registro). Deátti rada sufi ciente
la urbanización, debe presentarse a la
DOM. una sol icitud con un plano (y otras
especificaciones (am. 65 de la LGUe. y
3.1.2 de la OGUe.). La DOM. emite una
resolución autoriza¡1do la división y certi-
fica en el plano esa circunstancia. Reso-
lución y pl ano son p resentados al Con-
servador de Bienes Rafees; el Conserva-
dor subinscri be la resolución al ma rgen
de la inscripción de dominio y ambos ins-
trumentos son agregados al final del Re-
gistro de Propiedad (arLS. 3.4. 1 y sigui en-
tes OGUC). Ahora (el predio está di vidi-
do) el dueño tie ne "varios predi os" (y
puede e naje nar cada uno).
-División de predios no urbanizados. Para
subdividirlos es necesari o urbanizarl os.
Aquí es destacable el art. 136 de la LGUC.
que impide, con una gran amplitud, la
celebración de actos y contratos que cons-
ti tuyen títulos traslaticios de domi nio (y
aun otros que se les asemejan) sobre par-
tes de predi os, mientras no se cumplan
las exigencias de urbanización y las auto-
ri zaciones que dispone, sea que la parcia-
lidad e naj en at iva se refie ra a lo tes
desl indados o a cuotas del predio (por-
que, entre otros actos, impide expresa-
mente la "formación de comunidades").
Para obte ner la autorización de did-
si ón debe presentarse un proyecto de ur-
bani zación (que incluye, por ci eno, u n
plano) . Ahora vemos que, más concre ta-
mente, la divi sión está vinculada preci sa-
mente al p royecto de urbanización. Y las
características de la urbanización van a
depe nde r de las características y cantidad
de los lotes que se pretende formar, y del
uso que le corresponda al predio seglin
la zona en que esté ubicado (arts. ] 34 y
sgts. de la LGUe.) . En suma, tratándose
de pred ios no urbanizados el proyecto
,
La propiedad y la posesión
incluirá, integradarnente, la u rbanización
)' el diseii. o dell oteo (como es expli cable,
las actividades no se han concebido sepa-
radame nte: primero proyectar y ejecutar
la urbanización)' después proyectar y efec-
tuar la dhi sión) .
Aprobado el proyecto, se pueden ini-
ciar las obras de urbani zación. Ejecuta-
das las obras, la DOM. procede a su
';recepción" y emite dos resoluciones: e n
una reci be las obras (trámite que cumpl e
la función de controlar la coincidencia
entre lo p royectado y lo ej ecu tado); en la
otra autoriza la d ivisión y. certifi ca en el
plano esa circunstancia. Resolución y pl a-
no son presentados al Conservador de Bie-
nes Raíces; el Conservador subinscli be la
resolución al margen de la inscripción de
dominio y ambos instrumentos son agre-
gados al final del Registro de Propiedad
(art. 136 de la LGUe.). Ahora (el predio
está dividido) el dueii.o tiene "varios
dios" (y puede en<ti cnar cada uno).
Se contempla tambi én la "garantía de
la urbanización". Es posible obtener au-
torización para enaj enar lotes sin que el
predi o es té urbanizado si se garantiza la
posteri or ejecución de las obras (ans. 129
a J36 de la LGUe.). Es fá cil percibi r la
util idad de esta al te rnati\"a, que ayuda al
pro pietario en el financ iamie n to de las
obras; por lo mi smo, en la p ní.ctica es
frecuentemente uti lizada.
Reconociéndose realidades, se han des-
tinado normas para divisiones que - d e he-
cho- se han efectuado e n te rre nos no
urbani zados, sin cumpl ir la exigencia pre-
via de urbanizar (y sin garanti zar la eje-
cución de las obras) (art. 65, c. de la
LGUe.). En defi ni tiva, la LGUe. consta-
ta la situación y dispone que las obras
debe n ejecutarse. Como novedad, agrega
que el "proceso enaj enativo" no se podrá
efectuar mi entras no se ejecute n las obras.
Debe n tenerse presente ad emás dos tex-
l OS represores, que inducen poderosamen-
te a evitar que la situación se produzca:
el an o 138 de la LGUC. , que tipi fica un
de lito para quienes de hecho dividan y
e n;:úcnen sin urbaniza r; y la ley 16.741
(ll amada de "Poblaciones e n situación
irregular", también conocida po'pulannell-
te como la ley de "Ioteos bnti"os"), que
asi mismo establece un delito (art. 70).
Se impide a los ConservadoTes inscri-
bir toda transferencia o 3cljuclicación de
te rrenos sin un certificado de ·la DOM.
que acredite el cumplimi ento de las no r-
mas sobre urbanización (art. 136 de la
LGUe.).
b) l.a   deL suelo ruraL. En el suel o
rural los factores co nsiderados se refi e-
ren a la productividad agropecuari a, )' es
te ma polémico y complejo el determinar
la extensión míni ma aceptable bajo la cual
no debi era ser posible subdividir. Se han
ll egado a dise liar "unidades" mé tricas va-
ri abl es, que son aplicadas a las d istintas
regiones de un país según las caracterís-
ti cas productivas de su suelo,
El concepto de "mini fundio", exten-
sión de suelo que, como unidad aislada,
resulta antieconómico expl o tar, surge en
el debate como elemento destacable (aun-
que el progreso tecnológico, que amplía
• las posibilidades del cultivo intensi\'o, ha
ido alterando antiguas medidas mínimas
de n:ntabilidacl ) .
En Chil e, desde muchas décadas se
han ido dictando no rmas legales que im-
ponen rest ricción. Actualme nte el texto
rundame ntal es e l DL. 3.516. Es posi bl e
dividir un predio e n lotes d e hasta media
.. hec tárea física como supe rfi cie mínima,
nor ma que puede cal ifi carse de bastante
(y tal vez excesi\'amente) generosa (are } Q
del DL. 3.516).
5i
El texto legal declara que en lotes
iguales o superiores él 0,5 hectárea se pue-
de dividir Hlibremente" , pero luego se im-
ponen exigencias formales que conducen
a concl uir que ese adverbio debe ser ma-
tizado (aquella pr'ocl amada libertad no
es tan absoluta). Se puede dividir li bre-
mente en el sentido de que no es necesa-
rio cumpl ir requi sitos substantivos (pedir
autorización, con demostración de causa
j ust ificante); sie ndo los lotes resultantes
iguales o superiores a 0,5 hectárea no hay
discrecionalidad en la autoridad; hay re-
quisitos formales (objetivos), que la auto-
ridad sólo constata como cumplidos; y
H)l n'RI.\ L JURIOICA m O llu
L
,
..
<
-
.'
(' 1 1 10 11 n.:S debe..: cllli lir la certj [i cación res-

11(' ( 1 I V: ..
Ilecidido a dividir su predio, el dueño
4 ¡1 ' lll' .... 41Iil·ilar al Se rvicio Agrícola y Gana·
d( ' IH (SAC)(o a b DOM. cn cierras espe-
\ l,d4 ''1 ,, \111 ,14 1UIIC,S) lllla "cerLificación" de que
¡'I' ¡'I(( 'S tiene n una superficie
'Ii ' I,d 11 " '1'('1 iur a aq uel mínimo, acompa-
' 1. 11 H h, \J 1I pl:loo qut: grafique los lotes, con
I ¡('II,I'" C\I": lclerísti ccL<; , y \'arios otros doc\J-
1I It ' llt U,S. El SAG (o la DOM. e n su caso )
('IlI il e.: nna resolución certificando aquell a
\ IICl ltl slancia y hace otro tanto en el pla-
no, Resolución y plano son presen tados al
( :OH'C..'I''':ldor de l3i enes Raíces; el Conser-
\,:1(1411 "l lliI IM' l ibe la reso lución al margeli
41 (' 1. 1 11 1"'( 1 ipI i4'11I de dominio y ambos ins-
tltlllll'lI!i ... ,lglt 'g, Hlo,; al final del Regi s-
111 ' tll 1' 1111 ,1( '\ 1.,.1 no se presente
d t 1111'.\ 1\, ld' II , t ' lI 1, 1 el predio ·
1"111 '"'"41 111111 ... ,,141 ), 1\ ll ora (el predio
, I t dt \ hltdll) "101111' 1111 t1('111,; "vari os pre-
(\ 11\\ ' ,l. ,11,'1, ' 0 , 11 1. ld, III IIO).
11 It \ 11 ' dl\lulIH' 4111 l' c:lda lote está
, 1 ti' t. , 1 1.\ 1'" d 1 d !t l 1, n I dI ' el [1l bi a r su des-
tltlll (. L11 1
11
tl cl ll! " :\ .!) I( i) (porque un
"1 ,L111111" dI' '. "' 0" ,kIJl' St; r sol icitado yau-
H 11 11 ,111 u . UIIIIO )' " SI,; dUo) (arts. 55 y 56
di ' 1.1 1 ,CUC), Al Licmpo d e t ransferirse
\ , I\I;¡ IOl e, de ben presentarse al Notario
(' '1 'las d c :lQIl Cl1 os mismos instrumentos;
y ('11 1:1 t:scri tu ra d ebe expr esarse la pro-
hihi(' j(HI (qll c t; n lOdo caso es legal), baj o
1 de nu lidad abso luta (art. 1"
dl ' l DI .. :Uí Il i).
No tn(' Il'le los predios que durante
j' l 111 '1 11 " ") de l tex to actnal nunca se han
t 11\ ,III(I II, ... i !liell igualme nte no pueden
• ,111 d '1 ,11 (k ' l' O s: d\'o que 10 p idan y oh-
II ' II H, II ' (t t l lll O )/:1 :-o e d!jo) , no tienen sin
, n dt ' '' H') 11I 4, hihi ri{m (legal ) expresa
\, 11'" 14, 11\1 "11 111, l1ill gtlna en sus tít ulos
("oIh'l qlll ' 1'1 Ihu..' ilO la hubiere pactado
t 111 1 , II ).{ III ( · II ) , I)(.'sdc la d iclaci ón del DL.
\ 1, 11, 1·1 1" ('( lill <¡tiC se divide recibe la
1111 ' 11 1011 ,1(1.1 proh ibi ción (legal) expresa
()I 'pH' :1L!1: I1 I:IS queda estampada e n la
, .... ( , IIl lI a cOI1 que se inicia la enajenación).
1': 11 cic rt.:ls circunstancias está permiti-
d.1 I:t e n lotes de superficie infe-
1101' :1 O,:' l.i\:ct:hea.
,
. ,.
- Inll"I\I,\1 JlHUD]CA Df CJlILf
-
11'1" '1'1 \1 Il lrUDICA 1' 1(11111
58
La división de predios (rul'aks )' '"
banos), origina n uevos ro les d e :lv:dt'14IS
(para los lotes resultan tes), asig nados p Ul'
el Servicio de Impuestos I nternos a pe ti-
ción del propielario.
Se impide a los Nota rios autor izar es-
crituras públicas de enajenació n que no
se ajusten a las exigencias estableci das, y
a los Conservadores inscribir tales escri·
luras (DL. 3.516).
4
2
• La edificación. Luego de la inte nsa
regulación precedente, todavía se añaden
restricciones al d ominio e n la activi dad
constructiva (las justifi caciones son, e n
general, las mi smas que se ha n venido
mencionando par a las actividades prece-
dentes) .
Toda ed ifi cación, urba na o rural, debe
ser auto ri zada po r la DOM. respectiva (tí-
lulo 1II de la LGUe. y OGUe.); y requie-
re siempre de urbanizació n , sea el predio
urbano o rural (só lo que \'arían las exi-
gencias) (art. 116 de la LeUe. y OGUe).
La DOM. fija las caracte r ísticas de la
urbanización requerida según la edi fica-
ci ón de que se tr a te. Tr atándose de pre-
dios rústi cos, h ay cambio de uso
de suelo, como a hí se presenta un ante-
proyecto d e construcció n y la división es
autorizada por la Seremi de Agr icultura,
esa resoluci ón fIja las condiciones míni-
mas de u rbanización que la DOM. más
tarde sólo d e tall a,
Di spuesto a edifi ca l', el p ropie tario
pide a la DOM. que e mila un "certifica·
d o de informaciones p r evias" (art. 116
d e la LGUe.) . Gon tal información , pide
a la DOM. un "permiso de construcción",
adj untando los a nteced entes propios del
anteproyecto de que se trate. La DOM.
tiene un plazo d e 30 días para pronun-
cia rse. Concedido e l permiso puede ini-
ciarse la edifi cación. Deberá aj ustarse a
los pl anos, especificaciones y demás an-
tecede n tes apro bados po r la DOM. en
el per miso (toda modifi cació n debe ser
autori zada). Ejecutad as las obras, la
DOM. procede a su "r ecepci ó n", y si las
estima ajustadas al proyecto aprobado,
e mite el "certificado de recepción muni-
cipal" (arts. 142 de la LGUe. y 3.4.1. de
54
La propiedad)' la posesión
la OGUc.) (si se trala de copropiedad
i nmobil iaria, se debe obtener además el
certiti cado que acoge el inmuebl e a ese
r égime n y señala las unidades enajena-
bl es dentro d el condominio, conforme
al art. 10 ele la ley 19.537 sobre copro-
p ied ad i nmobili a ria) .
Además, se d isponen nor mas para: zo-
nas de remodelación; zonas de construc-
ción obligatoria; demolición de o bras
ej ecutad as en contravención a la norma ti-
va vigen te; terminación de construcciones
inconclusas; y repa ración de construccio-
nes mal conservad as (arts. 72 y SgL'i. y 148
Y sgts. de la LGUe) .
En la obtención de las diversas auto-
ri zaciones mencionadas y e n la a plicación
de sanciones por supuestas infracciones,
suele n presen tarse dificultades (especial-
mente d e inte rpre tación de textos y d e
calificación d e obras ya ejecutadas o que
se p retende acomete r ) que en ocasiones
han motivado r ecursos de protección.
Finalmente, téngase en cuenta que las
normas regul adoras de estas actividades
(pl anificación, uso , división y ed ificación),
están infl uenciadas directamente por la
realidad económica y de mográfica; como
ésta va cambi and o, aquéllas ti e ne n una
limi tada perma nencia; cada cierto ti e m-
po ha n de irse modifi ca ndo (v. además,
supra, N' 26).
En cuanto al subsuelo, se tratará pro n-
lO (v. infra, N' 63).

58. Las llamadas formas de propiedad.
La concepción t radi cional del dominio se
ha caracteri zado no sólo por imponer es-
casas restricciones a ·la propiedad, sino tam-
bién por oste ntar una regulación unifonne,
con normas aplicables a la generalidad de
los bi e nes, cualquiera que sea su naturalc-
7..3, abund ancia o calidad.
La insistencia en el be neficio COmún
. ha ido quedando r efl ejad a en la legi sla-
ción y fueron apareciendo preceptos le-
gales modificatorios a las reglas comunes
que justamente iban desti nados a una de-
terminada categoría de bienes. Las dife-
rencias d erivan , precisa men te. de la
di stinta función o rol (principalmente eco-
59
nómico) que corr esponde a las v;¡rias \ l.,
ses de bienes.
En un comienzo, esas normas dik
renc¡ad as eran escasas y no alcan'¡:d);I 11 .1
constitui r un estatuto rela tivame n te e q l ll
pleto. Entonces, la propi edad con tinu"
ba u na sola, con algunas reglas es pt..'cl. ¡J I·"
para cuando el obje to d el cl Oll llllio ('1.1
una habitació n, u n predi o rt'l slifo, 1111.'
mina, el producto d el talen to, e t(' . 1't' li'
con el tie mpo fueron aument:wL!o t.,I n
disposiciones especiales, al punto de 111 '
gar a constituir un verdadero est;) t lito p.1I
ti cular, regulad or de todos los ;1 "' 1)1 ' 1 to ..
fu ndamentales de la mate ria , rigiendo 1.1 '1
normas comunes tan sólo d e 11 1:\1 1(' 1.1 ""
pletoria. Paral elamente, la (\('tivid:ld d nl
trinaria desar roUa principi os )1  
normas, y luego comie nza :1 11:1((' 1 I¡- I( '
rencia a una ll ueva "forma c!t: Jl , opi¡ '(1.ul ",
se han ido confi gurando a ... í dC ' 11I II ld
nadas propiedad ag raria, r" i "n.I, Intl ' ll t
toal, e tc.
Como es tas di stintas fOI I":¡" d, ' 1" "
piedad se van de lineando p:lld:ltill .lIl1l ·"
te, son pocas la ... caract.e rísti cas ( 011 1111 1(' ''
que p ueden detectarse, ya qlle 1\0 ti ld,l"
se e ncuentran en un lIl isJl1 0 n l :l{!o dI '
d esenvolvimien to normativo, dcn t 1 11 1:\' il t
Y j u risprude ncial. Puede sí a ¡; rm: 1I ., ( . C 111 " ,
estando los. nuevos estatutos Il)uliv: ¡tlo",
fundamentalme n te, por la p(i rli clIl.lI 1/1/
turaleza y función del objeto regllbdo, \ ''1,, '"
criterios debe n consi d e rarst..' [,111111 11 ' 11
como un elemento importa ntt · 1' 11 1,1 1/1
l(.'Tprelación e integración el e ! ( I .. 1111 ' \" 1'1" "
legales y d e las negociacio ll es Ipll ' "1 01111
la materia pac ten los
59, Caracteres. Desde mucllo tlc" " I,q
la doctrina tiene asignados al ci t· , ('( 11\1 d I'
dominio estos caracteres: re;ll , :\hso lll tH,
exclusivo y pe r petuo. Pero, conlO \,('1 ,1,
deben ser mati zados ,
a) Real, Es el derecho rea l po r ('XC ( '
lencia; empleando los términos <Id Codl
go, se ej e rce sobre una cosa sin tll
de de te r minada persona 577 r !iR:.!:
v. supra, N' 17).
b) Absoluto. Confiere al titul a r la pos;
bilidad de ej e rcitar sobre el obj eto b s
m ITORL-\ 1 JUR1DICA \)I IIU"
".,,, .. ,, .. .. .
bienes
:lI npli as facultades, de manera soberana,
ilimitada e independiente. Siguiendo las
codificaciones de la época, el Código es-
tabl ece este carácter absoluto expresan-
do que su de recho lo ejercita "arbi traria-
Il H; ntc" (v. supra, Nº 52).
Esta es la característica que ha sido
pi ill ci palmc nte alte rada en los términos
que se han reseñado, in troduciéndosele
1 <--'<.j I ricciones de variada naturaleza y mag-
11;1 "(\ , a través de la genérica y ya r eferi-
lb ex presión "función social". Pero nues-
111) lexto soporta esta masiva incursión
( ,I .. i si" rese ntirse porque a aquella arbi-
11, 11 icdad aliadió de inmediato dos fron-
11' 1,1'" ( la h.;y Y el derecho ajeno) cuyas
11 ,IIIII :ll l:S rl10vi lidades dejan a ese arbi-
11 il) (' 11 1111 estado muy susceptible ele ser
IIIt1dd;lc1 o, con lo que el concepto del
dHlllillio queda bastante fl exible; y. por
11, II1 i'i ITlo, dej an adaptable la fór mula e m-
plc:IC!a pa ra definirl o y, entonces, con bas-
lallle ca pacidad de sobre\;\'encia (Y. su-
IHa, Ni! 52).
(:ollsiderando esas restricciones ya in-
" ' )4 1 ,ub .. al conceplO de propiedad, suele
1I ' (,llIpl:i /:\rsc e l nombre de esta caracte-
I I ... t It .1 por el de "generalidad" del domi-
'110, en cua nto el propietario puede ob-
1 ' 111 ·1 locla uLil idad o provecho que la cosa
proporcionar sin necesidad de tex-
10 n :llllOrización especial, salvo las res-
ti in   legales y las limitaciones
\' ,l d :lS de otros derechos reales sobl-e la
l1d'ill1:t cosa; y se le agrega que es un d e-
1 "independiente", en cuanto no pre-
supone la existencia de otro derecho r eaL
F. SIOS rasgos destacan al contrastar el do-
Ill inio con Olros derechos reales que ca-
I c.:Cc n de aquella generalidad, otorgan
s6lo a lg unas facultades especiales (como
1:1 de uso, o las de uso y goce), y son,
:ldemás, dependientes, pues presuponen
b existencia de un domini o radicado en
otro slUelO.
e) Exclusivo: Se r adica en un solo titu-
lar, y no puede haber dos o más propi e-
t:lri os, independientes uno d el otro, so-
bre una mi sma cosa con iguales poderes
.s obre ell a. Las actividades de de mar ca-
ci6n y ce rrami ento son manifestaciones
II)II OIU,\I JURIDICA I)fUtll1 60
de la exclusividad del dominio (arts. 842
y 844; v. "Imbi,'·" art\'. R7ti, 878, 942) (para
la trascendellcia rlllldamt.: llla l que la ex-
c1usiviebcl ti cne (; 11 la noción misma de
propiedad , v. supra, NSI 14. fina l, no ta).
Una importante furma de concreción
de esta característ ica es la ll amada facul-
tad de excluir; consiste en el poder o pre-
r rogativa que tiene el du eño de impedir
a los demás el uso o goce o disposición
de la cosa de q ue es pr opie tario. Como
puede verse, esta es una forma ostensible
de hacer valer el dominio en la vi da dia-
r ia; fundado en sola situación de ser
dueIio, puede impedir que cualquier otra
persona penetre en el objeto, se instale
en él, lo gobierne (o tan sólo lo toque,
con su cuerpo o con un obj eto conduci-
do por él; sólo que en la realidad las in-
vasiones míni mas, a veces producto del
congestiona mi ento humano, debe n ser
calificadas con prudencia). Por cierto,
comprende intromisio nes jurídi cas y ma-
teriales, pero es e n éstas en do nde con-
viene tenerla presente en cuanto terce-
ros pueden \-incularse a la cosa ajena, por
descuido o aun porque pretenden q ue es
admisible por la circunstancia de q ue no
la están daIiando.
Deben destacarse importantes excep-
ciones, que desde mucho ti empo se han
ycn ido elaborando:
l \l , EL derecho de uso inocuo. Es el q ue
se tiene en la cosa de otro para ob tener
un provecho sin causar al duelio peljui-
cio alguno O causándolo en medida in-
significante (para una actividad específi-
ca, v. el art.620). Ha}' Códigos q ue lo
establecen expresamente. En todo caso,
su ejercicio requie re de esp ecífi co con-
t rol y prudencia,
2°. El derecho de acceso forzoso (o coacti-
vo). Es el que se le reconoce al dueño o
administrador de una cosa para entrar,
transitoriamente, a una propiedad ajena,
a ejecutar algún acto relati\"o a la
ción de aquel obj eto (por para
ger frutos caídos en u n predio vecino,
para reparar un muro, etc.). En Chile hay
textos aislados a este respecto ( por ej.,
art.s, 620 y 943 del CC.).

La propiedad >' la
3
2
• El jJrincilJio del lila! /IIerlO!: En su
virtud, cualquie r persona puede aprove-
charse de una cosa para salva r una
cosa o un bie n jurídico de mayor valor
que el daño que pueda causar, an te un
pe ligro inmine nte (v. u n ejemplo en el
art. 36 inc. final de la ley de copropiedad
in mobiliaria) .
Estas proposiciones se vi ncul an esu-e-
chamente a la noción de función social
del dominio; en definitiva, constituyen al-
gunas aplicaciones concretas y, por cier·
to, contribuyen a confeór la verdader a
dimensión del derecho d"e propiedad. Por
otra parte, en Sll funcionamiento prácti-
co r equieren de crite ri o prudente y fir-
rne control.
d) Perj)etllo. Significa que el dominio
sobre una cosa persiste mientras subsiste
la cosa, No se exti ngue por el solo trans-
cursO del tiempo o por el no ejercicio del
derecho; por lo mismo, se tiene conclui-
do q ue su acción protectora, la rei\i ndi ca-
tOda, no se extingue por el solo t ranscur-
so del ti empo. lVl edi ante ti empo pueden
perderse cuando un tercero posee la cosa
y ll ega a ganarla por prescri pción (adqui-
sitiva), teni endo lugar lo dispuesto en el
arlo 2517: "Toda acción por la cual se re-
clama un derecho se extingue por la pres-
cripción adquisitiva del mismo derecho".
Debe tenerse presente, adem6.s, lo dispucs-
lO en la Constitución (art. 19, Nº 24, ine.
g!l, que pe rmite la privación del dominio
sólu llIediante expropiación, con la res-
pecth'll inde mni zación) (\'. L1.mbi én los pá·
rrafos sobre: extinción del dominio, infra,
N° 65 bi s, y prescripción de la acción rei·
\·indi catoria, con una di scusió n, ¡Ilfra,
N°268).
Los ordenamientos jurídicos suelen
con templar situaciones de domini o sin
perpetuidad o, al menos, sin perpetuidad
cierta; dicha esta última posi bil idad en
senti do inverso, con eventual termin<lción,
que impli ca un dominio temporal. Se trata
de un do minio revocable. Condene dis-
tinguir la n'Vocación de otro género de
causales de ext inci ón del dominio (q ue
se más adelante, inft-a, Ni! 65 bis).
La revocació n se produce por una causal
61
. ,
lI1tnnseca que, como genne'n in tcnlo,
puede llegar a provocar su extinción ; el!
tanto, se reservan para ser tratadas ((¡IlH 1
ca usales de exti nción del domin io, las V: I
. . .
nas Circunstancias que, como agcn tes ('"
ternos, 10 exti nguen_ El domin io l:S I nl.
cab le cua ndo se asume su l:\TIlII LlI
extinción y, por lo mismo, q ue e\ 1 CI. ' di ·
su vocació n de perpetuidad. l ,: IS (JI 1 , ... I ,111
sales lo destr uyen no obstant .. :lIl' w l l. l \11
cación de perpetuidad; nalllr:t!IIIt ' .III · 111 1
petuo (tenido por pe rpclllo) , 11 e l I rI' .11 H' '
lo extinguen. Entre Ilosot ros, J:¡ ... i 1 1 .. 11 11 H 1
más típica de dominio 1"('\'1)(,11,11 ' j '" 1. 1
propiedad fiduciaria (an. \'1 ' 1,1111.1"
adelante); en la expropi:t r i/ lll l'S ( I H H H 1
da la ll amada "ret rocesión", t¡lll ' 1.11111111 ' \1
implica una eventual exn.: pcitlll :1 C<' 1. 1 1.1
racterística del dominio (l's\.(,: (' ¡- lr,í Cl( '1 ( ' 'O
ca la sucesión por C<JUS;-l d(' IIHIt ' III ., qlll"
se presenta como un Ill cdio 1'.\1, . ni ¡ 1\·1
lO modo extender, si (''i po ... i l lk, 1.1 pl ·IIII '
tui dad del do minio llI,í 'i :tl l.l el l' 1.1 \ 111.,
del titular).
e) Abslmn-i ál/ \' ,.11/\1/1,,1111/ 1 11 1" \1,,,
trina 11.111 111,. 111.11111 ,' 111 1" , '1
tas dos C: Ir:I CI! ,.í ... li l. l ... d¡ 1 d"llI llI j" 'IIH
expl ican nwjlll d' \ ¡' I ... , I ... \ 1111011 " ltll '1111
cretas. F,s :11,,,, 11,11 111 , '11 I 1 II lId l. d I IPH
el poder <lt'! lilld,11 t'\ IIldl " " IId ll 1111 dI
sobrc) i. .... Llllilr , ldn '11\1 11'11 HI ,111
su contcl1idll : ele ,dll I/ lli . 011111'1'11 1111 1
facultad , ill CIII ... o ¡· ... l" llil ,rI , ', 1
n1cnlC) cXlra ig,l . 1111111 0111111
sin ll H 111 "' 11 , 11 .1 1 'di
mado que 1:1 ![llf'd,1 P'III lH i.tI
men te dentro del dCIl: l hll , 11 1, 1'" II W II <>\1. 1
inhibida y es sólo el t.;jl' rcicin d t' 1.1 1.11 Id
tad lo q ue ha pasado a 011"1) o , p , I ... , 1I , 1
ot ro, el tit ular queda inhibido ( .. .. 1 0111
rre, respecti vamente, en el ¡, ... ,dlll. tn )
e n la convención de no Rd.l
cionada con esacaraclerística cSl;í l;¡ (1It . l ,
la a partir de su b;,ísic;1 , .1)(.1
ción de pleni tud, el poder tiene 1:1 vi 1"1 lid
de contraerse y expandirse; al COIl C\l11 il
otros derechos reales d e inferior .il'I .11
. quía, se contrae, para expandirse (; 111( 1/
m;:íti camente) en cuanto cesa ese den' l 111'
que lo comprimía; este carácte r ex p li( ,1
la situación que se produce, por ej., e11 (·1
lPlJ(lI:lM )URIDI CA 1)1 ' 111 1'
t::.
" ' 111 111< 111: t 11:IIHlo 1..'1 ::.e cxLiIl-
)',1 11 ', el d ClIllinio se cxp: lIldc de inmcdia-
lel , ¡e( "lll' I,1 0,, \1 p!t:llillld, sin necesidad
ell ' I1I 1 1111(' \,1) an0 (rcsliwtorio),
(iO. Alribu(os (o bcultades). Uso, goce
(.' 1 ( ' 11101' 1\0), di s posición (las zonas froo-
Il' l·i/.llo.¡). Es'! concepc ión d e l d o minio
¡ll lt ltl 0,, 11111 :1 ele pre rrog-:llivas individuali-
a l p ropietario est as tres
1.11 ul t.ldt·s (1I :lI nadas la mbién "at ributos")
1IIIl dalll t' lIlal cs: li SO, goce y d isposición del
Id,jt ' 10 de SIL dominio. Pa ra efectos cons-
1IIIIt illll :d es, IJIIl..'d en ser conside r adas
"nl ' tU ,,!I n ": )' l·" im:¡nlos que (para los
1111 \ 1111 1\ "kl l ll ') . 1 (' lbs ha dc agrega rse: ·
1, 11 1\l l lcll l ,tl ld i¡ l.ld , 1.\ de admi-
111 ,t I . H 11 ' 11 r ,,1 ' 11 w f, 11 111 , ti tlle ni e cs el más
IIldollH \ ' 1111dll ,1111t' cit ' " \1 '" c ¡racte res, la
1 1 I IIIhl.l ,1I (\, 1'.11 ,1 (' 0,, 1:1 Itl tirna, su pra,
N 11 IIIt ,d , IH I !' I , r. 1' , 11 : 1 1'1 con le n ido
I 1 I H I ti , 11 1\ ' 111 1 ,d , \' NV [) 7 bis).
1) 1 " /II,/dll/ '/ ¡(" /tI O (jll\ IIlnuli)signi-
I h 1 11"1 ,1 111 '1 1111'1.11111 l)lw([t: uli li zar o
, It 1. 11 " " ... 1'.1 <:,",di go (como su
IIH lt11 l. , II . HU ( · ... l . 1111 1I1('I!C'itlll;J separada-
1IH 11(1' j ''1 11 ' ,.t l il llllo, lu q ue ha conduci-
dll . 1 (' l ll c llcll-r qu e lo incluye en la
Lll ltlt. HI dI ' gtllT. ,\Sí apa rece también en
l." dl'linil iOlles de II sufruc to (art. 764) y
.111 ( ' lI d :llll kIl I O (arl. 1915), en que la fa-
," II. HI ell' l ISO t.:s t.:vi d enle; con más cvj-
d l' llI 1,1 :11; 11 :Iparcce e n la defi ni ción d el
d l'II ' ( h"II':1I de li SO (;-Irt. 8 11 ) . La refiere
n pe" i,tl lllt'lIlC, sí. (' 11 Ol ras di sposiciones
( 1"\1 "l . ,·111"'.11 1 ... . :}i:" 1916, .1 9 16, 2174,
" '."10) 1'( ' lli ,., c!:tro (¡ Ile se Irala de dos
1, 11 ,tll.lo1l ''1 tll , II II1 :I" (:tI It I<I'IC en la reali-
tI ,ld , .. dtlH ti '111(' e l goce concurra sin el
• .) . \' 11 ,1\1 t"e·tl ·ptO'" qll e se refieren a
¡llI lh.l"I '1f' I',II ,III.ltllt' IItc ( ar L"i. 592, 595, 598,
/111 '1) I' , lj (111 ,1 p:1I11' . si la cosa se extin-
HIII ' 1' 111 t'I plillllT uso (obj e tivamente,
1 11""' 1111 ,di ,ll H·IIIO. (1 para el tilul ar, como
I I tllIlI ' lIl ) <'1 liSO pasa a convertirse en
111 11'1 1111111 . "
h) /.a fat I/lIad de goce Uus fruendi) sig-
1I!11( .1 Ijue t,:I duet·lO puede be nefi ciarse
(1111 los rr ulps y productos de la cosa. No
,tll' 1.I III C qd-c e l a rt. 643105 ll a ma
1" ... . 1;, d od.rina siempre ha distinguirlo
<
.
ni UIIt I
...
62
IIIS pnltlUCIOS el e tos EsLOS ,'tltllllP'1
sun los que la cosa da pe ri Ód ic:llll e llll ' .
ayudada O no de la induslri a htlll1: ltl : 1 y
sin detrimento de la cosa fn¡cl11 aria ; t:I
produclo carece de periodicidad y d isnli-
nuye la cosa (es claro, por 10 mismo, e l
a rt. 537).
Con lo anteri or no resulta justifi cado
re currir a la accesión -como lo hace e l
Códi go (arrs. 643 )' sgrs.)- par a conferir
al propie tario de una cosa los frutos y
prod uctos de e ll a; pertenecen al dueii.o
por la mencionada facultad d e goce (v.
inrra, Nos 81 y sgts.; v. ad e más, e l usufnl c·
to, infra, N' 228 Y sgrs. ).
Incluida en esta facultad, e n las últi-
mas d écadas se ha d esenvue lto la caracte-
ríst ica del enlomo.
Ante e l in tenso dcselwolvimienLO de
la protección ambiental,junto al estímu-
lo de situ(lciones concretas, se postula que
las características ambientales que rodea n
al o bj e to (señaladame n te al inmuebl e)
inlegran también e l derecho de d omin io
y quedan, por tanto, tambi é n p r olegidas,
como los at ributos.
1
2
. Estimamos que no alcanza a e ri gir-
se e n un au' ibuto d el derecho; si se ll ega
a califi car de atributo, por regla general
no h a de considerarse esencial; se trata
más bien de características de l obj e to que,
en consecuenci a, quedan cubiertas po r la
p ro lección que a él se le prodi gan.
2°. Entonces, al igual que las pa rtes
integrantes de la cosa sobre la que recae
e l derecho, ese entorno en p rincipio
da intangible ante illlenlOs de alteracio-
nes por la aut<?r id ad o por terceros.
Decimos "en principio" porque, al igual
que el objeto propiamente, puede ser al-
terado e n cie rt(lS circunstancias y con de-
terminadas exigencias; esas características
de e ntorno no podrían quedar más prote-
gidas que la cosa misma, Además, esa in-
t.angibilidad debe evaluarse ti'ente a o tros
factores ' y, sobre todo, debe cotejarse con
las necesidades de modificación fisica d el
ento rno motivadas por inle rés d e la co-
munidad (que se incluyen e n la función
soci al del d omini o); de no ser así, la in-
tangi bilidad absoluta del e ntorno, debido

La propiedad}' la posesión

a f]ue es parle del d o minio privado, lrae-
ría consigo la - insostenible- paralización
(o congelamiento) general del ambiente
del país y, eventualmente, del planeta, a l
menos e n las zonas en que está distribui-
do e n pro piedad privada. Debe consi de-
rarse asimismo el d e recho de los d emás
propi etarios privados cuyos res peclivos
rechos de d ominio d ebe n ser tambié n
petados. Entonces, las difi cultad es se
conectan con las "relaciones de vecindad "
(v. infra, N' 64).
3\l. Como resultado de la evaluaci ó n
compara tiva podrá concluirse si ese en-
torno merece se r protegido o debe ren-
dirse a la alte ración.
Para esos efectos, pue den conside-
rarse los siguie ntes e lementos d e juicio:
a) No todas las ca racte rísticas d el entor-
no han de quedar p rotegidas. Nótese que
se pretende que quedan incluidas e n el
a tributo d e l goce o disfrute; luego, ha de
tra tarse de car acterís ti cas posi tivas, bene-
fi ci osas para e l pre di o . Y esta califi cación,
efectuada por el tr ibunal, debe resultar
de una a p reciació n o bj e ti va, en lugar de
obedecer a la pretensió n proveniente del
pro pi etari o (que frecue nte mente eSl..: '1rá
impulsado a ]a intangibilidad po r vari a-
das motivaciones y no sólo por un objeti-
vo be n e ficio) . En eslas condici ones,
qued a rían fuera de la protección las ca-
racterísticas objetivamente peljudicialcs y
aun las inocuas. b ) Por otra parte, para
concluir si la alteracÍón de la que se está

quejando un propietario merece o no pro-
tecci ón, debe confro nla rse también con
la situació n d el r esto de los veci nos, por-
que pudiere ocu rrirlique ci e rta caracterís-
tica de l e ntor n o, que para el quejoso es
benefici osa, para e llos es peljudiciaL En
tales situaciones, la relatividad de los d e-
rechos y los principi os y reglas sobre las
relaciones de vecind ad deben también ser
conside rados. e) Por último, debe asimi s-
mo averiguarse si , a l adquirirse el objeto,
tenía ya legítima y definili-
vamente, la característica que ahora se
altera.
En tre n!Jsotros hay algunos preceden-
tes j urisprudenciales.
63
c) L a facultad de abuso o disposición (j1 1S
abutendi) d e riva de su carácter absoluto.
Significa que e l dueilo puede dispo n er
de la cosa seg (¡n su volun tad y arbilra ria-
me nte . Pero las limi taciones de la ley)'
d e l derecho ajeno surgen aquí en toeb
su fuerza y conlroversia, como ya se ha
r eferido.
En esta racultad de disposici ón pUl'-
den distinguirse d os categorías:
- El dueño p uede disponer l1wlnifll
mente de la cosa, modificándola, dCSlru
yéndola. Pe ro d eben tenerse p resen le la ..
limitaciones conten idas en la legisla ci 11
pro t ectora de obras de arte y mOnU1I1ClI
tos hi stó ricos, y de la naluraleza (ya men-
ci o nad as e n supra, N° 57 bis); Iíl mbi {' ll
leyes económi cas impide n una d eSIIIl'
ció n caprichosa de artículos de (011'1 11 11 11
esencial (po r ej. , alimentos).
- El due ñ o puede di spo ne r Jlllfr/UfI
mente d e la cosa, cele brando i. 1f 11I
nes con terceros respecto de e ll a: d ,1 IIdl d.1
en arriendo, comoda to , gravándol. l l (1 11
pre ndas, hipotecas u carg:l" y, ,' 11
fin, transfiriéndola (v. adcm;Í.s, die hit
sobre la d isposición mortis ralt.\a a l 11.11 ,11
el carácter pe rpe luo d e l d o minio (' 11
N° 59, Y lo que se dirá sobre la cXl illci{u l
d el dominio, especialme me sobrc l'I :IIX\l l -
dono, en infra, N{I 65 bi s) .
Las zonas fronterizas. Es frCCtl l' lll e (' 11
las legislaciones la imposición d c   ir
ci o nes para la negociació n inJi1o !)i ti , .. L.
en las d e nominadas zonas frOIl H' ! i/.1'1 )',
específicamente, para confe rir dl' I'I' \ hll"
reales o pe rsonales (dispo nc r, en 1111 ," ('11
tido a mpl io), a eXlranjeros o,.tI 11 u_· 11 o", . 1
naci o nal es de países limítro rcs y :1 10"1 1'"
tados limítrofes mismos. Enlre II l l"o ll ll "
hay var ias impor tantes (y se agl'qp 1I ,ti
gunas pa ra zonas cosle ras). Por Cil' l t ll ,
son dictadas por razones de segu r id:1f I 11 . 1
cional (v. el art o 57 de l ce.).
61. Estipulación limitativa de la fl\ (' lIl .
tad de disposición. Es la conve nció n ,.)(1I
la que el propietario de un obj elO se obli-
ga a no di sponer de él. Recordando ' la ..
categorías de disposi ci ón, teóri ca nl c lI ll'
puede r efer ir se a no di sponer mateJ'i ;¡\ ()
H" I'ORIAl J UR 1 DI CA 111 ( II!JI
-
"

-
<

jurídiGlmente. La est ipulación de no dis-
po ner materialmen te no presenta mayor
diHcul tad y, al menos entre nosotros, no
es frecuente. La de no disponer jurídica-
mente, no enaj e nar, es más aplicada y pre-
senta conflicto.
La doctrina ha mantenido discusión
acerca de la , 'alidez de esta estipulación.
En síntesis, los planteamientos antagóni-
cos son los sigui entes. Por una parte, se
est ima que la facultad de disposición en
últ imo término garantiza la libre circula-
ción de la riqueza y la libertad de comer-
cio, de modo que el establecimi ento de
trabas a la di sposición podría si gnifi car
una alteración substancial al sistema eco-
nómico, que podría adquirir caracteres
verdaderamente feudales; así, hay un in-
terés público comprometido en mante-
n er en los propi etarios la libertad de
dispone r de los objetos de su domi nio.
En contra, se o pta po r la libertad de los
particulares de contra tar los convenios
q ue estimen y. en lre e ll os, la de limitar la
mencio nada fa cultad dispositiva.
En el Derech o chileno, en algunas
materias específi cas se p roh íbe la estipu-
lación de no e naj e nar (ans. 1126, 1964,
203 1, 241 5) Y e n Ot r as se p ermite
(am. 751, 793, 1432) . Y no existe una nor-
ma que en términos expresos y gene rales
se pronuncie al respecto, circunstanci a
que posi bil ita tambié n aquí la discusión
para las materias restantes. En síntesis, el
pro bl ema se ha debat ido en los siguien-
tes términos.
a) Se ha sosten ido la validez de estas
est ipulaciones, con los siguientes fu nda-
mentos: 1 º. No hay una prohibición ex-
p r esa general d e es t os p ac tos, y es
princi pio ge neralmente aceptado el que
en Derecho pri vado se puede efectuar
todo lo que no expresamen te pro hi-
bido por la ley. 2
2
• Hay ocasiones en que
la ley prohíbe expresame nte esta chiusu-
la, de donde se desprende que por lo
general es posible conveni rla. 3º. Si el pro-
pi e tario puede desp renderse del uso, goce
y disposición, caso en el que enajena la
cosa, más bie n podría desprenderse de
sólo esta última facultad. 4
2
. Por último,
{DIIURI,\t. ) URIDI C¡\ mUllII 64
el Reglame nto del Registro Conservato-
rio permite precisame nte inscribir, en el
Registro correspondiente, "lOdo i mpedi-
mento o prohibición referente a inmue-
bles, sea convencional, legal o judicial, que
embarace O limite de cualquier modo el
lib re ejercicio del derecho de enajen ar"
(an. 53, N' 3) .
b) En contra, haft' sido rechazadas, es-
timándoselas nulas, porque: P. Atentarían
en contra de la libre circulaci ón de la ri-
queza. Esta libre circul ación y, por consi-
guiente, la proscripción de lrabas propias
de la época   establ ecida en dife-
rentes disposiciones del Código y en el
Mensaje, es uno de los principios funda-
mentales del o rdenamiento jur ídico y pue-
de tenerse como una no rma de orden pú-
blico. 2'1. Si en detenninadas si tuaciones
las cláusulas de no enaj enar están expre-
samente permi ti das, de allí se desprende
que generalmente no se ti enen por váli-
das. 3º. El arlo 1810, dando a entende r tam-
bién q ue sólo la ley puede prohibir enaje-
nar, dispone que pueden ve nderse todas
las cosas cuya enaj enación no esté prohi-
bida IJor h')'. 4º. En cuanto a la disposició n
del art. 53 del Regl. (citado), como se tra-
ta de una nOlma reglamentaria no puede
cL:í rsele efi cacia en lo que no se acomode
a la ley y, rechazándose estas cláusulas por
la ley (el Código), el Reglamento no po-
dría establ ecerl as (pero se ha soslenido
que habiéndose di ctado el Reglamento en
virtud de una d isposición del Código, el
art. 695 tendría fuerza de le}'). En eslt1. po-
sición, las convenciones de no enajenar
adolecerían de nulidad absoluta por fal ta
o ilicitud del objeto (arl.';. l O, 1461 , 1466 Y
1682) .
c) Finalmente, ha sido aceptada la va-
lidez en términos relativos; si se estable-
cen po r un tiempo no prolongado y existe
una justifi cación. Se aduce para este efecto
la norma del art. 1126 a contrario sensu (a
la q ue se confi ere una apl icación gene-
ral) .
Esta última parece ser la sol ució n más
aceptable. Con ella quedaría desvirtuado
el argumento del atcntado al pri ncipi o
de la libre circul ación de los bi enes quc ,
-
p OI' su naturaleza g·encral (y no de un
!l lerO part icularismo d isposi ti\'o), parecie-
r,-t ser la razón más contundente para ne-
vali dez a estos paclOs. En esta mi sma
  lajurisprudencia tie nde a ace p-
tar la validez de la estipulación por tiem-
po determi nado}' prudente, y conjusti fi-
cael o motivo. En al guna ocasión tambi én
se ha r echazado.
En cuanto al contenido de la esti pula-
ción , impone una obligación de no hace r
(no celebrar acto enaj enati\·o). Supuesta
su validez, si el deudor la infringe, es de-
cir, enajena el bien de que se trata, sería
apl icable el art. 1555 (en lo concerniente
a la inscripción de la prohibici ó n cuando
recae sobre inmuebles y los efecws de esa
inscripción, v. infra, NQ 128, final).
62. Algunas cla.,ificaóones
- En base a su titularidad, la propie-
dad puede ser individual, asociativa o co-
lec t i\"a, según el pro pi e tari o sea un
particular, un grupo de indi vi duos (for-
mando generalmente una pe rsona j urí-
cli ca, como es el caso de las coo peratÍ\'as)
o el Estado. .
- Desde el punto de vi sta de la natu-
ral eza del obj eto sobre el que el do mi nio
recae, puede ser pro piedad civil o común,
agraria, urbana. intelec tual, minera, ho-
ri zontal, etc.
- En cuanto a la integridad ele facul -
tades del derecho de propiedad, puede
haher propiedad plena O 'twda. La prime-
ra cstil provista de los at r ibutos ya men-
cionados de uso, goce y d isposic ión; la
segunda conticpe sólo el der echo ele dis-
posición jurídica el el obj e to e n el q ue re-
cae, perteneciendo a o tro las Llcultades
de liSO y goce, configurá ndose e n éste un
derecho de usufructo (a rt. 582, ¡nc. 2!l ).
- En cuanto a su duración, se distin-
gue entre propiedad absoluta, que no está
sometida a duració n o térmi no, )' flduria-
IÜt, que está sometida al evento de lras-
pasarse a olro si se cumpl e una condición
(art . 733).
63. Extensión material. El subsuelo.
Para cuanclo el dominio recae sobre co-
"
sas corporales, resulta necesario fo rmu-
lar algunos alcances sobre los lí mites has-
ta los que se exti e ncl e fí siCamente la
propiedad.
Tratándose de bie nes muebles, los
contornos material es d e la cosa constitu-
yen su lími te. La d ificultad la ofrecen los
fluidos (como el agua y otros líquidos,
los gases), en cuanto se necesita proce-
der a su indi\'idualizaci ón como cosa, con
el auxil io de el e mentos externos, como
un recipiente en que se cOIllengan o una
medida técnica (como el "gasto" r espec-
to del agua) . Individualizados así estOs
bienes, allí q ueda rán igualmente establ e-
cidos los límites de su dorni ni o.
65
Es en los inmuebles donde hacen fal-
ta mayores preCIsIOnes.
En el jJ{ano horizontal, los deslindes es-
wblecen la exte nsión de cada propi edad;
y si ellos no están claros, se recurre a la
operación de "demarcación", la que se pue-
de complementar con la de "cerrami en-
tO" (arts. 842 y sgrs., q ue se tratarán en el
capítulo de las scrvi d un1bres; las difi cult a-
des que suelen surgi r e n la indi\'idual iza-
ción de los predios serán consideradas al
tra tar la acción r e ivi ndicatoria , infra,
N!l v. también lo d icho en N!! 25).
En eljllano vertical se pl antean dificul-
tades, que se traduce n en la cxtensión
del dominio haci a el subsuelo y hacia e l
espacio (o "vuelo").
Es conocido e l antiguo poslulado:
'·por arriba hasta el ciclo, por abajo hasta
Cl in r¡crno". Con esta conce pció n no ha-
bría lími tes en este pl ano verti cal haci a
el espacio, y hacia el subsuelo ll egaría has-
[a el centro de la Tierra (las líneas y pla-
nos serían convcrgentes hasta el ccntro,
fo rmando una pirámide ilwert ida o ulla
figura geomé tr ica semej ante).
El o tro ext remo signifi ca la inocupa-
bi lidad de estos elementos, limitando al
p ropietario a eje rcer su derecho sola-
mente en la superficie del inmueble (ac-
ti tud que p rác ticamente impide o , al
l1l<:nos , restringe exccsi\'alnente la utili-
zación el e los inmuebl es) .
Por la ruerza de la r eali dad (en cuan-
to el efectivo e;. je rcicio ele! domini o impli-
IDllnKI-\1 j URIOICA llIt (Úlf
-,
Los bienes
1.1 J. , 11(' 1 (· ... ¡dad de emplear espacio y sub-
"' ,1( ' 1,1 \ " ' C Ul OS a la superficie) y el avan-
11' Ik 1.1 '; 11.:s tri cc iones al de r echo de
d'lI lI ill ip, !-o(' ha ido impo n iendo, en la
111>( '1 ill ,1 Y ( . ., !;¡ s legislaciones, la posición
11 11 1' llIll'di :) y (li le se nos presenta corno
111 ,1" 1.1I01l ¡"lhk, flmdada en la noción d e
1I/¡f/(JUtl. El propit..:tario del inmueble ex-
11 (' ll t h- den . .: dlO a l espacio que cubre
(' 1 illllllll· bk Y al subsuelo, e n la medida
1' 11 qll l' el il lt (' rú y provecho del ejercicio
.11- "' \1 dl llll illi o lo jllsti fi ca; y quedando
"' 11' 1111" l' .. s: lI vo las limitaciones en el in-
11 ' 1 l '" \ /111111 11. Este planteamie ntO (atribui-
.1'1 , 1 1III "i ll ).{) l'S seguido en muchos
t ..     el( ' ¡ ... iglo XX. Ge neralmen te, es-
1" " 1, \ 1" ... 111 11>11 )' 1'11 :11 due l-lo del sue lo la
1 ti ti!! Id d I 1111 11 /. 11 el l'sp:\cio y e l s ubsue-
111 11111111111' 1 d('1( ' II¡( ): \ excl uir la intro-
111111\11 dI 11 11 "H I"', 1' 11 la 'Hcd ida en que
• 1. 111 111 '1 111 I H I , ' I " '; " ¡Jl I I\' t..'c ho (salvo el
11 " 1111111111) 11I ,lIlI k"' l. llIdo, t..:x presamen-
11 11 11 (11/1/1//1/ 11 1/ ' 111 /1 . II II C nl ;''i s allá no '
1"1t d I ""I wll ll 1. 1 t lli li¡; \ci()ll po r ext ra-
1\0 , .. (1,lIId lll '!! g l · II C I. dIIlCIl( C d ljil n a sa lvo
1.1 1 111" ( " p n i:tI d e las aguas y las
111111. 1"1): ¡1t' (1) h"hilll;t!IlH.: nte no se pro-
111 11 11 1. 111 , ,,1111' la tilll lar idad de esas zo-
11." (1' 11 ddi ni(i vit qui é n es e l duei'io); ni
d. · 1. 1'; 1.1( ' u(i li¡ aciú n atr ibuida a l duei"io
111 de 1;1" Ilhirad:t s rmís allá. El r eferi do
1'( " ,"l. ldu p:lrl'cc acepta bl e para atribui r
( . ' I! 1.\ 111 11 :1 doncl e se d e muestre interés)
1111 ' 010 1. \ II li li/:l(' ión cxclusiva y exc1u-
\1 111 (' ( ... 11 \'11 (' 111"' '' ill0('1I0) , sino también
.1 ,IIHlll1l l1l , ,11 111(1'11' 'iC ubse rva más \'igo-
\I I'HI 11,11 ,1 .' 1 "' ''!. ''' \l e l, ) (en lo d o caso, tra-
1_111 ' 111't" 11.·1 \ 1\1 ' 1/1 11I IS Jeferi mos a l espacio,
IIp Id . 11 11') . 1\ 1. " :1I1:i, lucia la pro fundi -
, 1,, 1 \ 111'''' 11,1(1 ' ' :-. o hl(, I;¡ zo na utili zable
1'"' ,,1 .111 (' 110 primero, las alter-
11 ,, 11 \, 1'\ Ik /1' \ 111111;'0 u de propiedad d e l
1'''' 1,1,1,1 (1011 el conccpto de sobera nía) ;
\'. IIWg' l, (." I lI lI a s allll m¡-í s lt:ianas de la
'l 1l ¡H' III( it', b noción d e cosa común a
l'Id" .; lo'i hOl nbn..: s (y su examen integra
'¡¡I , I" di sriplillas, COIllO el Der echo aéreo
y cid <:\ p:\c io).
d Derecho chi leno, en cuanto a l
"I/U/( lO ,11 mosféri co no hay disposi ci ón ex-
I 111 · ... ; \ su domi n io e n favo r d e l pr o-
:> .
11'11"1'1 \1 lU}UDI CA I)! 66
pietario de la extensión de ti e rra corrl'S-
pondiente; pe r o h ay d isposiciones que así
lo dan a e nte nder, como los arLS, 93 1 y
942; con e ll as, interpretadas a la luz de l
postulado antes me ncionado (yadmitien-
do que es contr overtible) , bie n pued e
concl ui rse que le per tenece (el espacio,
no el a ire). en la medida de la utilidad
que puede obtener; en todo caso, con
limitaciones que se imponen en las nor-
mas urbanísticas y sobre aeronavegación
(v, supra, N9 48, 4
Q
). En cuanto al subsue-
lo, igualmente, no hay d isposición expre-
sa q ue lo a tri buya (e n domi nio) a l
propi e tario, El :ul. 942 lo d a por supues-
to; po r lo d e más, resulta indiscuti ble e n
a lguna medida, si se considera que para
pode r su d o mi n io el p ropieta rio
necesita siempre de la part e inmedia-
tamente infe rio r a la supe rficie (para cul-
tiYos, cimientos de construcción, etc,) .
A"imismo, interpr etado el texto con la
concepci ón d el inter és O provecho, pue-
de concl uirse q ue e l su bsuelo pe rtenece
al propietario, e n la me dida en que ten-
ga u n inte rés o le ' re porte una utilidad.
Las legislaciones minera y de aguas d is-
ponen limitaciones en este punto (v. t am-
bién los arl<¡. 625 y sglS. del ce. sobre
tesoros) . Más allá, e n la prorundidad, ya
no tie ne dominio, aunque puede él utili-
zarlo, pero sin impedir e l uso de otros; y
en cuan to a la titularidad de esa zona,
también las alterna tivas son: o es res nu-
Ilius o, como parece más aceptabl e, es
del Estado (con e l ano 590 y el concepto
de soberanía) .
Las necesidades de la vida actual, con-
cretamenLe las· derivadas del congestiona-
mi ento urbano, que incitan al aprovecha-
miento de los es pacios d e n t r o de las
ciudades, han confcl;do notable importan-
cia al subsuelo, que ofrece atrayentes posi-
bilidades para diversos usos, especialme n-
te e n estacionamien tos de \'eh ículos, líneas
de comunicación, vías de transporte (de
personas mediante trenes, de energías me-
djante duetos). Existen algunas normas re-
guladoras, pero se hace necesal;o un cuer-
po legal más compl e to y preferentemente
sistemati zado, que oriente las fu turas in-
. ,
,-

La propiedad y la posesión
versiones en obras su bterráneas (si se pre-
te nde estimula rl as). Asimismo, en los pla-
nes reguladores (especialmente en los co-
munales), ha de inclui rse el tratamiento
del subsuelo. Y en esa regulación tendrá
que distinguirse e ntre el subsuelo de in-
mue bles que son b ienes públ icos (nacio-
nales d e uso pt'lblico y fi scales) y el de
inmuebles que son bienes de dominio pri-
vado. En tocio caso, congruente con lo ya
manifestado sobre la utilidad, tratándose
de obras (como aquellas recién mencio-
nadas) que se ejecul.:-1n a gran profundi-
dad, n o parece necesario obtener la auto-
ri zación d e los titulares d e l suelo ni
imponer expropiación.
64. Las relaciones de vecindad. El uso
y goce de la propiedad, p rincipalment e
territorial, diariamente da lugar a varia-
das r e laciones en tre propi etarios. vecinos
°cercanos. Est as "r elaci ones" pueden
mantenCI"se en términos de armonía y,
más d eseable me nte, d e cooperación, para
la solución d e proble mas comunes del
vecindario o comarca, o puede n adquirir
caracteres d e coli sió n de pretendid os de-
rechos, con una sucesión imprevisible de
consecuencias. Los caracte res d e derech o
absoluto y exclusivo que e n términos ge-
ne rales se asignan al dominio, constitu-
yen e l punto de pa rtida en la solució n d e
tales confli ctos pero, además, habrá que
tener en cuenta las nuevas orientaciones

d e la p r opiedad hacia una uti lid ad colec-
tiva, así como otros pri ncipios generales,
especialmente el del re pudio al abuso d e l
d erecho, Y más espeoíficamente son con-
venien tes a lgunas normas que dispongan
a lo me nos a lgunas fórmulas gener ales y,
e n casos d e t er mi nados, incluso algunas
san CIones.
Entonces, normas sobre relaciones d e
vecindad son el conjunto de reglas que
se refi eren a los derechos y d eberes d e
las personas debido a que viven e n esta-
do de \'ecindad, proximidad o ce rcanía.
Los problemas y, por tanto, la necesi-
d ad d e soluciones, se presenta n en los
sectores rurales y urba nos, pero sin duel a
son más y agudos c n las aglo-
67
meraciones ciudadanas. Por cierto, la crc-
ciente aplicaci ó n de la propiedad hori-
zonta l contri buye a la aparición d e
desasosiegos vecinales (y cobr a mayo r
efectividad la se ntencia "no tendrás paz
si tu vecino no lo quiere").
Para regular la materia e n la gen e ra-
lidad de las legislaciones se contienen nOI"
mas di seminadas a través de todo t:I
ordenamientO jurídico, y habitualrnellll.'
no se destina un cuerpo o r gánico a l e rec-
to. Desde luego, es e l derecho de propit.: -
dad e l cent ro de estas re laciones y. por
tanto, d eben buscarse en primer l ugal'
las reglas del do minio, que (como se h;1
dicho) están contenidas, a su vez, e n lILl L·
ch os cue rpos legales. pero b;ísic::lnll'lIt t·
e n la Constitución y e n e l r especI ivo en
digo Civi l.
Entre nosotr os, de la Consl il ll l itl ll
puede seii.alarse, fundame ntalmc ntt', 1.1111
vio labilidad d e la propi e tbc1 PI i V, lIl.l
(art. 19 N° 24) Y el derech o a vivir (." 1111
ambiente libre de contamill ílCi lJl I (: 11 L 111
NI.' 8); en el Código Civi l h ay 1111 ('tUllid"
d e d isposiciones legales re la tivas ;¡ liI \,('
cindad; están ubicadas especiallll c l1h.: 1' 1\
los títulos de: la ocupación , la acct.:sir'l n,
las servidumbres}' las acciones poscsori a",
particularmente las especiales.
Deben consid erarse tambié n l ;ls 1111 -
mcrosas disposici ones d el Códi go P<,' l1 :d
(especialmente las r elativas a b s
de la Ley General de Urbani smo y COII I/
truccion es, de la Ley de Organi ¡:Ic ioll y
Atribuciones de las Municipali eb.dl' ,s y di '
la Ley de Copropiedad Inmobi li aria «'1\
gene ral , puede verse la ampli a refen' lI l i.1
a textos legales fo rmul ada en e l e p í141 :11 1'
"Las restricciones por justifi cacio ncs :\111
biental y sanitaria"; supra, N° 57 le r) .
Si n embargo, las fuentes de
son tantas que jall"lás podrán los textos le-
gales te ner respuesta para cada uno dc
ell os; de ahí que sea necesario  
alguna noción básica que pueda servir de:
di rectriz para olientar la innumerable ca-
suística (y que puede surgir del espíri tu de
la legislaci,ón, con base e n textos específi -
cos como'los señalados). Se ha propuesto,
acertadamente, que las colisiones han de
LJ)I IOHI AL jUfU DI CA nI' ( I tll!

L.os bicm:$
.. a pli cando Ull criterio de l1ormali-
dod C' II: l.'l I-jc..: rcicio de los derechos que a
,ul., \'l:tinu corresponde y en el destino
d t, bic..: ll c..:s que físicamen te o r iginan la
'illlligi'iclad; así, qu ien se aparte de ese
cj t' l ' ido () uso normal, en considc¡-ación a
l. ,,,, ("; II :II'ICI ís ti cas Inaleriales, ambientales ,
,,!lltlt, tl c:-, e tc , del wcindario, se pondrá,
.t lo tl1l ' nOS e ll principi o, al margen d e lo
4jllt ' de nominarse '; !ícita relación de
\ 1' ( IlI d:t (I", A lo anlerior puede agregarse ,
,1111111 1' !vIlH'!lIQ compleme ntario, la n ece-
''111 1.111 d t' I[ll l' e ntre todos a q u ienes
td"1 1.11 1 t','i: I' .. rt'laciones, lI na recíproca tole-
, . 1111 1.1 I le n (10 de ese concepto de nonnali-
d ,u t, fll l( ' ''s 11t- xihle y relati\'o,
( :0 11 do!' l'acLOrcs coincide n tes: el a u-
IlIt ' II[ O )' Ctlll Ce lllración de la población
\ t'I (\( · .. . \I'I'ullo in d ustrial (q ue pro\'oGt y
di .. t' llI in:1 :un pliamente la contaminació n
d, ' v: lri :lda n atu ral eza), en la actualidad
11:1 )' dn!' GlraCLc res destacabl es q ue a d o p-
1.111 n l:,s rebciones: a) por una parte se
( 11/1'1 I ir,h." 11 1, IS sltietos in\'o lucrados (agru-
Il.1dl )'i t'tl junt<ls ele \'eeinos, cornités de
.1l11lIilli 'i l r:H.- iún, asa mbleas d e copropie-
1.11111", ) . )' h ) po r otra, se extiende el (0111/)0
dI ' , H (¡ I'HI de' las agr esiones, d e las de-
j( ' I\\ " 'i )' li nalmcnte de las normas, aba n-
dllll.ll l(!tt la sol" interpre dialidad (col in-
11 ,1111 <,,). e xpandiéndose a zonas muy
(' :\ !t' II";: ";, ¡¡ llllq ue sigan siendo los cerca-
no'i \'t' cino!' los más inte nsamente afec-
t:I(\ II .... ( :on estos eleme ntos, e l te ma se
, i IlClll:1 a fa función socia! d e la propie-
1I,Id ( i nc luyen d o la plan iri cación terri LO-
1 Ld ) . i1 \¡.¡ H'gularión a/l/biental, y a la res-
IJOfl\ flu i!idad civil (y d isfnll a d e la ant igua
\' he r ramienta d e las "acc io-
,H: :- p opula r es").
Por ül t imo, ésta es (otra ) ocasi ón d e
11-' ( ore!;¡r el d e recho a \'i"ir e n u n ambi e n-
[t ' libre d e contaminació n (consagra do
l' l! la Constitución -art. 19 Nt! 8-}' clese n-
\' IIc1to e n textos especiales) .
65. La propiedad familiar. Para logTar
ql\l ..: a la pro pi edad tenga acceso la g ran
11I ;I )'oría d e la po bl ación, es fn: cue ntc en-
contrar, en di stintas legislacioll cs . b (e ll -
(il' ll cia al fomen to de la denolllinad;t pl 'O-
IPII\lRI/\1 JUIUD1CA I) nHll1 68
piedad Pue d e c lltc nderse po r
propieeb d f<uni liar (o d e di me nsiones fa-
mi liares), la que se afec ta a l fin d e man-
t enimiemo y p rogreso de una fa milia. La
casa habitaciól1, las peque lias y medianas
explo taci ones indust riales , artesanal es y
agrícolas, constituyen objetos en que se
concreta.
Ha si do en e l sector agrario e n do n-
de los imentos de difundi rla h a n conse·
guido mayores res ul tados, q u izás por la
naturaleza d e las explotaciones agrícolas.
En p ri me r lugar de)Je n m e nci onarse for-
mas familiares d e pro pi edad de origen
puramente consu etudinari o, en las q ue
la fue rza d e la costumbre ha ielo co nfi g u·
rando un patrimon io de familia que se-
cular me nte se ha ido tra nsm itie ndo d e
gene raci ó n en generación (como el case-
lio \'asco )' la casa aragon esa e n el norte
de Espacia, el masso chi usso e n e l n Orte ele
Itali a) .
La introducci ó n d e esta p ropi edad ha
reque rido, en much as ocasiones, de alte-
raciones a pr incipi os y legislación tradi-
cionales; d e ahí que se h a llegad o a esta-
blece r en leyes esp ecia les o medi ante
modifi caciones al Código Ci vi l r espec ti-
\ ' 0, Códigos Ci\'iles más recientes la es ta-
blecen d irectamente. En Esp aii a (/Jatri-
monio familiar), e n I ta l ia (patrimonio
familiare)' mínima wlilá coltura/e), en Esta-
dos Unidos (homestcad), se ha constituido
la propiedad fa milia r e n pe queñas em-
presas agrarias, con a lgltn éxito. En las
legislaciones lati no americanas, las leyes d e
refor ma agraria han sido una "ía por la
cua l se han ll egado a constituir, e n mu-
chos países, explotacio nes agrícolas de d i·
me nsiones familiares cuando, luego d e
las expropiaciones de predios mal exp lo-
tados o de excesi"<l exten sión , se asignan,
entre o tras fo rmas, e n medi anas exte n-
siones a cultivado res d irectos,
Una gran diricu ltad q ue enfrt.; nta la
instilll ción, )' q ue en buena parte Cllt ra-
ba su di fusión, es e l de la ti t ul aridad, Al
no consti tu ir la fami li a una pcrso na j urí-
dica, no es posibl e tenerla cuntO el s uj t.; to
ti tu lar de la propied ad fami li ;¡r. En ddi-
niti va, sob re todo para rcLl r illll l' S con

-wrceros, los bi e n es que componen ese
pa t rimonio deben quedar radicados con
certeza e n una persona natural , ge-
neralme n te el padre; de ahí que lo que
se ll ega a lograr es impone r determina-
das limitaciones a una propiedad, en ma-
nos d e lI l1 padre de fa mil ia, )' mediante
ellas se obtiene que quede , en la p rácti-
ca, a fect a al beneficio del grupo familiar,
Como limitaciones y características
más sobl-esali e ntcs , se contemplan las dc
inalienabilidad (mientras. se mantengan
ci e n os supuestos, como hijos menores ,
por ej. ), inembargauilidad e indivisibilidad.
Es ta ú ltima es la carac te rística imprescin-
dibl e para Sll su bsistencia, Se di spon e
como indivisible tanto por actos en t re vi-
vos como e n la tra nsmi sión por causa d e
muerte. En caso d e d el ti -
tular, si n o es posibl e mante ne rl a en co-
1111lllidad, se disp one su asignación a u n
solo h ered e r o, configura ndo Ull "derecho
de atribución pre ferencia!", mecl ia m c un
orden d e prelaci ó n que se establece, n o
sie mpre coi nci den te cun los ó rdenes suce-
so rios tradici o nal es. Con ' esta at ri bución
a un solo h e re dero se logra tambi é n c"i-
tal' los inconven ie ntes d e u na ilimi tad a
d i\' isión d e in rnuebles (que en la agricul-
t ura se t racl uce en la fo rmación de mini-
fundios) con variados pe tjui c jos e n la
prod ucc ió n, La indivisibi lidad gcneral-
mt.;nte se establece respecto del inmue-
ble q ue es base de la p ropi ed ad famili ar,
utilizá ndose lu ego los conce ptos d e in-
muebles p or adherencia }' por destina-
ci ó n ,
En Chile, igua lme nte ha sido la ac ti-
vidad agrar ia la que ha posi bilitado en
alguna me d ida la impl a ntación de la pro-
pi edad fa miliar; de todas for mas, su dcsa-
n'ollo ha s ido escaso. La Constiluci ón de
1925 conte nía la di sposició n n e que e l
Estado ha _cle p ro pender "a la cons ti tu-
ción ele la propie dad familia r" (art. 10
N'.1 4) , texLO que p o r much o ti e mpo pe r·
maneció c omo di sposición puramellte
programá tica.
Res pecto de inmuebles u rbanos, <-11-
gunos antiguos textos de la legislación
habitacio n a l introduj e ron dete rmi nados
."
.,
;"

••
'.' . ,
el e me ntos de propiedad ell ('1
d e nomi nado "hogar obrcro";/ se tJ-at.ah,1
d e estatutos que d esarroll aron p!;¡ncs d, '
construcción de \'i viendas C0l1 arucl:t di'
fondos p úblicos o semip ú blicos, qll e cl i'i
pusie ro n la inalienabi lidad , in c lllh:ll g,d ll
li dad e indivisi bilidad (con u n rt g illll'll
de dcljucli cació n preferentc) de !:Ik ... Ll1
muebles, a unque sólo en d ('lct IlIill ,ld .l"
condiciones (ley 1.838, d e 1901i , "' 0111 1' 11,1
bitaciones obreras; le)' es   di '
Y 7.600, d e 1943, orgá n ica li t' 1. 1 ( :: 11 .1 111'
la habitació n p o pular; pe ro IHl cdc ' 111"1' 1
. . .
\ 'a rse que esas car.:tCten stlG\ 'i 1)(' I 'i 1 'i 1 t' 11 1.1 11
sólo para inmuebl es consl ruido'i :1 11.1 \ I"i
.d e esos siste mas y su ;,I!Jli cICi l'lll 1111 1111 '
.. m u)' extendida).
En e l medio ag rario SI' 11:11 1 11 Ig L ,ltI "
ot ros a\'ances, aunque no di' gra o i 111 p' 11
!,tancia. Pri mero, la k gi..; 1:t ci l')1 1 fi li e ( 11' 11
. una Caja de Cololli ,acic'1I 1 :' gl ÍC'ol. , (,11 IIt .tI
men te fusioll <l(\ " {'Oll (JII.I 'i ill .. til ll' 1'1 11 1'"
d e l Estadu: ho" dI ' III"H, 1 " 11 111 1
-· n1crosas lIlodilil :1\ illlll ''' IU1'i H' ILil 1\ ''i \ 11 11
tarc! c slIstilllid:lllclll.lll '\ I, t ,tlt " ti 1'1 1,1
estab lcciú 1:1 ( 11 ' ,111011 d i "11, 11 1, 11 111\ 1
IlI lId,ull 'i 11 ' 111"111 11 " _1111 1
. colas d I..' 11 11111'1 1' 1'"11'" 1.111111111 ' ItI IIH )
p a llll l' llt l' c' 11 1""111 " " t l'l\ ,e l" 111i 1\ 1
parcelas , ;1'i igll .UI.I 'i ,. 11,1 111 , Id ,1I 1 1, 111 .111
caracte re .... d i' illlll\ l'il llI1111. 1, 1 1 H it 1111111
gahilirlad, Ilt' l ll 'i1)ltlllll' II t l .I\ .. ' , l lllI l dlll l
1',lIa 11111 1. 1 111\111 11 ' H. II .1
I
sistema, en lodo 1;1 'i(l , "'! 1I" 'i, III I, II "
-cua ntit.ui\·;JIllCIlIt' , t'll tl'lllllll' )'i .!j IlC 11.1
I bI es, ¡\,rUs tarde , la prilllt'l,l In' ti \'
, maagraria ilIlP!.IIII"
1. la llamada " pro pieebd f:lI llil i;ll' :\)!. 111 ,d,I ",
I
con caracteres si mila res;¡ lo;.; dc ' :'qlh' I1.I 'i
' parcelas; y. por úl timo, la segund,1 <!l-
.Re forma agraria (Nl! 16J:HO de I ! )! i 7) , t· ...
t ableció la "unidad agr ícola ¡; ull il iar", 11' 1t'
ll egó a t ener alguna \'¡gc ne ia p I'<Ínic ',1
Luego d e la expropiació n d e UIl p red io ,
-para incorporar lo al proceso de rdiH 1\1 ,1
e l siste ma cOllle mplaba la C(; lp:\ de ' 1" "
paración . tra ns itoria , el e ascnta lll in l( ll ,
po r lres a ci nco ailos; al li na l d e eS: 1 (' (.1
pa, e l o rga nisl1lo apl icado r de la rd o , 111. \
debía d ('s tina l' e l predi0, tc ni e ndp COIII' I
prinu"'\ a ll tTIl ;l li"a l:t de :lsig'na rl o, ('11 Inl
I I >1:1\1 1\1 IlI'l
_________ ..:'"..os hicl u'"
111 .1 eh- LIUid,l d cs fa mil iares, a
I , 1I11 ¡ )(,' s i IH IS, (' 11 do min io ind ivi dltal. Fue
1       id :l de..: los caracte res de inalienabi-
lid:lt l e ill t..' lI lbargabi lidad, tcrnporalmcn-
1(' , y de ind ivisibi lidad pcr pclUa, tanto por
.It 10s l'IlI rc vivos cumo por causa de mue r-
le , cOl1 lc rll pt í ndosc ta mbi é n el derecho
lI l' a l l ihll Cióll prefe re ncial a un solo he-
t {' dero. Con posle rioridad, esta legislación
111( ' :l nl!Jli:ull(.: ntc moditi cada y fi nalinen-
11' d CI og:t d a. .
1.:1 ley 19.:135 ha implantado lo que
d C II 0 11I ; 1I : 1 "bi e nes fa mili ares" (introdu-
I ¡l' lI do UII p:írr:lfo, el N2 2, con ese nOI11-
lltl' ( ' 11 1' \ 'l' ílldo VI del Libro 1 del CG,
\1 L'j 1 11 Y 'gl ".) ( .... 11 est udio corresponde
d ll l 11 ' 1 Il o .t e 1.11 11111: 1) . Aquí sólo se dcsta-
, 11 ,11 1 d l: IIIIII .. l'! (' III ('ll tCIS de SLI estruClll ra.
(11I eHI 11 . ' 1 111,1 I,. e ... h, t, se dispone que "el
1111111 111,1. d .. I'IlIl' i(' II ,1I1 dc ambos cón}'U+
H I " 1 i , It ,d Po lit H) (1 C' (' 11 os. q ti C si rva de resi-
d. 11. 1I 1' 111 1, 11 I,d I I!- b l:ull ili a, y los muebles
'P" H I I ,I I III"I' U d IlC ig: U', podrán ser de-
I 1.11. 111 • • 'i l il. · I I C· ... I.l1 tt ili :lJ·l·S y se regirán, en-
'''li t ' ''' . 1)"1 l., .... t H ll t ll a s de este párrafo,
t II • .I ' I' I H' I.\ tpl( ' :-O C :l d n : h'; !lK Il de bienes
!I d t l l. l ll i I Il Utli(i " (:In, 141 , ine. } l.l ) . Efec-
11 1. ld,1 1. 1 dcdar:lI..: iú lI (medianle un proce-
dilll it' lll o I,,¡ ¡pido que la ley establece) "no
...c pod r:ín o gravar \'oluntaria-
11I( ' llI l', ni prometer gravar o enajenar, los
1Ii ,' I1<' S Euniliarcs, sino concun;endo la \ '0-
11I 1I !:\( [ de altl bos cónyuges, Lo mismo re-
J,.il ,1 P,II ,1 I:t lT1cbr;lCión de contratos que
" 1111 ('(I.ltl dl't l'chos personales de uso o
d i' H'" e .... . dn (' bi e n fa mil ia r "
(, 11 1 ill (. IV), Los cónyuges, de co-
11 111 11 , 11 ItI ' Hltl , pllnlcll desarecta r un bien
1,IIII il I,II y 1,1 I ('nl }' lI gc propietari o puede
lti d ll ,d 1" 1' 1 1. \ dl ':-o af'l' Clación fu ndado en
' 1' 11' 1111 1· ... 1. 1 ,lllll :tlllI t: ntc desti nado a los
IHlt ·,( de l. , ¡1I ... tilll ci ún (art.. J45). Por otra
II,Hl t' , l., dl' ( la l:u.: ió n de bien fami liar pu-
I l u lI ' ,tl g' Ht :1 prutección respecto de los
. 11 !l'¡'dlll e ll cua nto los cónyuges pue-
dl' lI "¡' xigt r que an.tes de proceder contra
lo,> l,i l' nes bmiliares se persiga el crédito
( ' 11 (lI t os bienes del deudor" (art. 148), go-
I.Llldo así de lo que en materia de fi anza
M ' dell0tnl na benefici o de orden o excu-
.... i¡')l 1. Cornp puede verse, los caracteres que
.
.
1 III1111>1 'L jURrOrCA NCII II I 70
suden atribui rse a la propiedad
mencionados al comienzo (i nalienabi lidad ,
inembargabilidad y, sobre todo, indivi sibi-
lidad ), aquí no son acogidos, En todo caso,
en esta conSL:'ltación no debe verse u na
porque, en otro sentido, esas alu-
didas características pueden presentar se-
ri os inconve ni e ntes económicos por la
limitaci ón que ilTlplican a la fl uida ci rcul a-
ción de los bienes,
Finalmente, para nuestros efec tos debe
menciona rse la gran reforma introducida
al Código Civil e n materia de fili aci ón (con
repercusió n sucesoria) por la ley 19.585.
se sabe , el texto está dirigido pIin-
Cl palmen te a la igual ación (destacadamen-
te en materia hereditaria) de los derechos
de los hij os de fi liación matrimoni al con
los de Ii liaci ón no matrimonial y a faci li-
tar la inveslibración de la paternidad, Pero
ta mbi én én el texto, conti nuándose en una
tendencia (que se venía desenvolviendo
en textos precedentes), se consignaron re-
formas sucesorias a favor del cón}'Uge so-
brevivien te, Entre ell a<i , se la im-
pon ante institución de la atribució n
preferenci al de la vivi enda famili ar, que
implica, por lo que aquí impor ta, su indi-
visibilidad , caraClerística que, como se ha
di cho, es u'lll importante en la propi edad
familiar, Si al fallecer un cónyuge ha dej a-
do entre sus bienes la vivienda famil iar, el
cónyuge sobreviviente tiene derecho a
atribuírsela, con el mobiliario que la guar-
nece, con cargo a SlI CllOta heredi tari a,
con preferencia a los demás herederos, y
si el valor de ellos excede del valor de su
cuota, en el exceso puede pedir derecho
de habitación o liSO vitalici o y grat uito
(art. 1337 N' 10) . No se trata -como es
fáci l percatarse- de la consagración de una
propi edad familiar; simplemente se intro-
duce en la vivienda familiar un rasgo cer-
cano a la indivisi bil idad (tan importante
en la propi edad familiar): al fallecer el
titul ar, si estaba casado, el cónyuge sobre-
viviente (que, confor me a las nonnas de
esta misma ley, le hereda) queda como su
dueño .excl usivo o, al menos, como duei10
en parle y us ufr uctuario vitalicio en el res-
to, Cuando el valor de la vivi enda excede

• La propiedad y la posesi ón
a la cuota que le corresponde, es cieno
que en el exceso no es dueii o (la nuda
propiedad del pe rtenece a los de-
más herederos) pe ro , como queda como
usu fructuari o vitalicio , e n la realidad la
vivienda se manti e n e si n di vidirse (que
-C01110 se ha dicho- es la característi ca
que, j unt O a otras rol mencionadas y que
aquí no se presentan, conforman los rasgos
fundamentales de la propiedad familiar).
65 bis. La extinción del dominio. El
Código no contiene una regulación siste-
mática de la materia y la doctrina nacio-
nal no le ha dedicado mucha atención,
Puede terminar por va rias causas. Sue-
le d islinguirse entre modos absolutos y
relativos, Con los pr imeros desaparece el
derecho (si poste riormente la cosa ll ega
a adquirirse po r un nuevo titular, la ad-
quisición es ori gina ria. Con los segundos,
sólo cambia de titular (produciéndose un
traspaso) ,
a) Entre los absolutos, los hay con y
sin voluntad del dueii.o, Pueden mencio-
narse: la destnl cci ón de la cosa (puede
ser voluntari a o involuntari a) , la recupe-
ración de la libertad de los animales cau-
tivos o domesticados (es sin \'oluntad),
las especies al pa rece r perdidas (es sin
voluntad), la income rciabilidad (es sin
voluntad ), el abandono (por defi nición ,
es voluntari o).
Tratándose de la destr ucción material,
fr ecu entemente quedan reslos; residuos
o despoj os (que pueden ser valiosos, como
en el caso de la joya que se fu nde); aun-
que se ha que nacería un nue-
vo de recho de propiedad sobre ell os para
el nuevo dueño, parece preferibl e con-
cluir que es el mismo derecho que ahora
recae en el objeto reducido o transfor-
mado; así, frecuen temente lo que acon-
tece es una destrucción parcial (o una
transformación). En todo caso, ame el
concepto de destr ucción física, para el
ámbi lo de los de rechos reales lo que ha-
bitualmente más importa o ti ene mayor
interés es la pérdida de la función, o rol
económico de la cosa, que se percibe e
influye señaladame nte en la extinción de
los derech os reales limitados (v. SlIp",I,
N0s 3 bis y 57 bi s sobre la protección 11 .1
tural y cultural),
En cuanto a la recuperación de libl' l
tad de cie nos animales, entre noSOllo'>
hay reglas en el tílUlo de la
(arts . 608, 619, 620, 621).
Respecto a las especies al parece r Pl' l
di das, aunque también pudiere cOIl :-. i<l 1'
rarse una transferencia, esti mamos Cl " l' 11 1,1'"
bien es una extinción para el pCI ded o l.
de modo que, de producirse b suhas!:\, 1, 1
dominio es adqui ri do odginari aJl1Clltl' P' )I
el subastador (las reglas eSl,í ll l' \\ 1" ..
a rts. 632, 633, 637,642).
71
Sobre la incomerciabi lidacl , cUy: ls hl
pótesis más factibles se relaciona n ('011 1.1
transformación de una cos::' CII bi e ll 11 ,1
cional de uso público, enlrc 1I0 .... 0!1 O" Po'
neralmente tendrá luga r por 1:, Vi. I dc ' 1,1
expropiaci ón (que será alud ida pt (l H IH.
en la siguiente catcgorítl ), lby lo
nes que podrían queda .. il1l htid,l" ,\11
111
(en cuanto pérdida del (\Ol l1 ill io [II I\. L
do) , como son las que PUCt! l' ll PII' 1111111
se e n la f orma c ió n ck UII I. q!, 1I cl l '
domi nio público (v, supra, NU /IH, 11' 11. 1)
o río, o - algo más espcrablc- po r l·11 :1111
bio de cauce de un río, en pred io'> p:1111
culares, El dueii. o perdería el dOlll illi n !l d
sector del predio que ahora es In le n 1)
cauce (al menos res pecto dd C: IIII l ' d ¡'
ríos, se ha resuelto que es bie n ti : \{ iOll ,tI
de uso pú bli co) .
El abandono tiene interC$: llIH' lt i'l lll l l, l
y ha recibido atención de la (]I)(' II i " ,1. SIl( '
le menospreci arse su examell P t l1ll'l(' Il' O
dría escasa apli cación, pero p:¡rc( ('  
cobrando ' in terés con la abund:lll ( i,l í 1¡'
residuos (con distintas denOrTli,, :lt' i( II II'"
específi cas: basura, chatarra) <¡\le p :l1,1 ,11
gunas pe rsonas pueden carece r dt.' \ ' . dl ll
y, más aun, pueden ser indeseables y. P,II ,'
otras, pued en result ar valiosos; y Slll gl·ll.
además, los bien relevantes residuos "16xi
cos" (que llegan a trascender al DCI'l:cl ttl
Inte rnacional) . Desde luego, respecto dl'
estos últimos hay ya bastante rCg' ub cj () 11
que debe ten erse presente (v, algunos !t.'X
tos aplicabl es en supra, N2 57 bis, í tlt il1):L'>
n0las) .
10 1T<)R1M j URI DI CA 1l I I II ILI
Los hienes
En su aplicación surgen varias imeno-
WUII.CS, Desde luego, sobre su admisióll,
parece predominar ampliamente.
¿( :u;l ndo se pierde el dominio, al momen-
del abandono o cuando otro se apro-
pi :\ c!t: la cosa aban donada? ¿Puede retrac-
1.11 M' el aba nclonante?, ¿se puede abando-
11 : 11 ' ¡lila parte física?, ¿se puede abandonar
1111:1 CIl Ola ( por e l linico t itular o por el
nlllllll c ro) ? ¿Qué acontece con los de re-
\ ho.., rcalt' s y personales constituidos en la
' 11"' ,1 !J I ereridos a ella? ¿y con las obliga-
i ;nnn: jJfo/)!er 1111n que puedan estar gra-
\. 1111141 :11 til ula r abandonante? Si se trata
ti" 1111 biell registrado, ¿debe o no efec-
III .n .., (' : dg llll i1 gestión en el Registro?
I\qlt í Italaremos algunas.
¡':'l titll:lIIlOS que entre nosotros es ad-
tnt 'li hlt- . Puede acudirse a los arts. ]2 y
del C6r1igo, y al are 52 NQ 3 d el Regl.
Ikgi ... u'o Conservatorio (v, también los
, " 1< , Y 858 del Ce,),
S( ' trata d e un acto d e d isposición,
IlIdbt e t ;r1 )' no rece pticio, de modo que
('1 d Ollli n io C¡llcc1a extinguido por e l acto
dl ' l :,h;nldol\o.
( :II.uHln se trala de inmuebles, p .:)[ el
, 11 I t,ljO 1,1 Vbco adquiere el dominio ori-
Y de pl e no Derecho por el
111 01111 d c :lIlquirir ley; si se trata de mue·
I ,14 t"1 1' \ 1' 11 U 1;\1 posterior adquir ente ad-
qnll' lI ' {' I dOlllillio, asimismo, originatia-
111 "1111 ' (1'01 ocupación ),
1',111 " l' JI\) habe r incon ven ien te e n ad-
Il lI tll <¡li t' el C'Ül11une ro abandone su cuo-
l.1 , 111.1 'l tlil íci l es adlllilir el abandono por
1111 IIlI i ( o tilular. de una cuota o de una
P,lIlt ' lisic:l d e la cosa (por esta vía , sobre
hlel ll n i 1.1 (!ltilll;I, se pod ría pretender
"llI t' jOI, I\' '' la cos:! que se manti ene).
'l'1.¡1.íI Hl ost' di: d e rc<.: l! os reales en cosa
.lj CIl.I , telHlt' í: 11l <¡li t.: mallte ne rse no obs-
1.1I11 {' t"1 ;lb:ltldnII O; 1l1 ás tard e, e l nuevo
,lIlql lil('nl c lt.: llclría que respe tarlos, En
11.111111;1 los dt'l'\' c l los pc r!'i ollalc!'i, la d ifi-
1111 1. 111 lt' ndría (P IC .':i OlllCiollarse por e l ca·
",","" \1 jl JIU I ) 1, ' 1\ \1 1 ( 11111 72
mino del inc lIIIlpli lllil' Il10 contract ual;
algo scmej;'\IHc u'lldría qlle <lco ntecer res-
pect o d e las obliga<.: iollt·s IHojJ!ftr UflJl las
c ua les, e n LOdo Caso, gravarían a quien
ent re más tardc e n el do minio o pose-
sión de la cosa, con forme a los principios
y reglas de esas obl igaciones.
Como el Conse rvador sólo efectúa
cambios en .el Rc.-:gistro con la presellla-
ción de inst rume ntos públicos (el punto
se verá luego), si e l aban clonan te p reten-
de sin efecto su inscripción, sería
necesaria una d eclaración de abandono
por escritura públiq., con la cual reque-
rirá la cancelación. El Conservador po-
dría negarse a fundado en que
el art. 728 n o contempl a esta causal de
cese d e la posesión inscrita, pero parece
no jus tificarse; aquí se trata del abando-
no del domin io, n o de la posesió n inscri-
ta (además, la taxatividad d el citad o tex-
to está di scu Lid a , como se verá más
adelante),
b ) En los relativos puede distinguirse
entre la transferenc ia voluntaria y la que
se p rod uce con p rescindencia de la vo·
luntad del titular, E.n la primera se inclu·
ye la tradición con todos los títulos tras-
laticios. En la segunda habitualmente se
incl uye n diversas for mas de la accesió n,
la expropiación, la p rescripci ón adquis i-
tiva (pero es muy discutible e l car;:lcte r
relativo -en el selllido d e tra ll smis ivo con
el q ue aquí es empleado e l término- de
estas extinciones; es sostenible -y se ha
sosteni do específicamente respecto de la
expropiación y de la prescripci ó n adqui-
sitiva- que el adquirente adquier e el do-
minio originari amente; en tal posmra, que
es la que compartimos, e l exprop iado y
el anti guo duei"lo sufre n una pé rdida de
las aquí llamadas absolutas) (como e l
tema -según puedc verse- se relac iona
tambié n con la pe rpcmidad del domi nio,
v, además su pra, NQ 59, en que se trata la
revocac ión; también infra, Nº 268) .

Capítulo JI
". ,
LA COPROPIEDAD
66. Descripción general. En la doctri-
na y en los textos legales se observa fre-
cuente desorden en e l e mpl eo de varios
términos relaci onados con esta materia:
"indivisión", "comunidad", "condominio",
"copropiedad" .
El prime ro, "indivisión", pal-ece se r el
más comprensivo y puede ser utilizado
para referi rse a los otros; y en cuanto a
los dos últimos , "condomini o·' )' "copro-
piedad", se les tiene generalmen te como
. . '
Sl nonlmos,
Suele denominarse "comunidad" a la
indivisión sobre una un iversalidad jurídi-
ca (como la here nc ia) y copropi edad o
condominio a la que recae sobre espe-
cies o cue rpos ci e nos. Pero, e n otro sen-
tido, se propone que la comunidad es el
género: indivi sión d e c ualquier d e recho
que pertenece a dos o más sujetOs )' que
se eje rce sobre un mi smo objeto (comu-
nidad de propi edad, de usu fruc to, de ser-
vidumbre , et c,); y l a copropiedad o
condomin io es la especie: indivi sión del
derecho de dominio.
Se seguirá aquí la ü ltima nomcnclatu-
ra, Queda dicho, entonces, que hay co-
munidad cuando dos o más tienen
un derecho de idéntica naturalezajurLdi-
ca sobre la total idad d e un mismo objeto,
\' hay copropiedad o condominio cuando
dos O más sl.Uetos ti enen el dominio sobre
la totalidad de un mismo objeto.
Desde otro punto d e visla, se conocen
las comu nidades proindiviso y prodi\iso.
La primera es la auténtica cOllluni-
dad, e n los té r minos antes definidos, en
la que el derech o de cada COlllunero se
extiende a la totalidad del objeto común.
Pero también se ha con cebido la deno-
73
,
,
minada comunidad "prodh:i ... o" , "11 1. 1 IJlI!'
el derecho de cada StUClO ¡'('cal' ..,0111( ' 1111 ,1
parte físicamente d e terlllin;ld:1 <11-1 o ll )! '
to de que se trata, ejerci0ndnlo (' x. I " .., i
vamente sobre esa pane , y adt ' lll.í .., :-.c
extiende a otros sectores ele 1: 1 (' 0..,;1 ( ' 11
que hay efecti\"él cOlllu nión co n lo ... 01 I (1'"
comuneros; estas pa n es COI 1111 1 l!.:.'" I//U' /I 1. ",
distin tas secciones exc1u'ii":I'i de In ... illdl
visal-ios. Es el caso de la itl
mobiliar ia en la c ua!. j lllllr) ;1 i' ·II( ,..,
bienes comu nes (COIlIO d "' llc lo ). 11 .1\ 1111.1
comunidad pru di \·¡'i o d .· :tI );III I. I'" 1"lIl n
( por i\Heril )r¡ ·'" d ,' ( ,1(1.1 11
to de hahil ¡H.:i¡'lll ) :-. , .111 " 1...., ' 111' 1,111.1 1
llIunc r() t:jet'( l' dt - lf ' ( 11 1) .., 1111 ('\ 1 111'< 1\hll'\
(v. in rra, N
V
1\ 1. ", , ' \ Io !cIH, · I ,, 1 1 1
ción ell los hl( II I'I (· ... (1( , < ","'11111 111'11 .¡I
t inad os a e"'¡.\( i'lIl.l1 l1l1 ' lllp d. IIldllll ..
e n los tpl C (' 11 h ,I"'( ' . 1 ,I, ·"ht ld, " '1 11 1" 11 1·11
c<ldos e ll el "' 11 ¡IIIH '1 \ 1111
ca les, se d"II " 11 1 • .., 'H I l.tI .1I 1.1I11( IIH
por vari os tilllbl l"' .
67. A di ferc ll c ia dI.' .tl glllIll '" 1"( .( (
d e ntes legislíni\'0s, e l C6digo 1 ltikllll d, '
dica un títul o e sp ec ial a b lIJlll1lt1 id .l d .
a la que trata como Cllasicollll a lo. I( ' gl l
lándol a, en consecuencia, ('JI el lih n l di '
las obligaciones (ans. 230'1 )' sg"t'i., ¡¡I "' p i
r ados directamentc en cnsetl,lllZll S d('
Po thier; como se ve r á p ro n to, el c ll a ... i-
contrato no e!'i el úni co origen el e la (' o
municlad) y n o en el de los bi e nes ("(111111
acontece en otra s codifi caciones). ¡\ d t'
más, h¡'lY muchas otras clispos icioll t"i
  a través elel cuerpo k g:d ,
Deb e n tellerse presen te, asimi smo, 1:t ..,
reglas sobre la p anición ele bi e nes h t'l l'-
elitar ios (arls. 1317 y sgts.) las quc , I I( }
IPlhlRl,\1 jU1UOI CI\ 1'1 (11 111
Los bienés
n!)SI;\llI C su ubicación, tienen aplicación
g( ' II L'r:tl en. virlud de disposiciones ex-
1' '' ''''' ("rl.s. 1776,2115,2313) .
(iH. Las dos concepciones. Dos son las
1)1 i l1("i p:dcs conce pciones elaboradas para
(''' pli e n' 1:\ naturaleza de la comunidad y
tlll l' , ordinariamente, han inspirado las
di !'(' II'II ICS reglamentaciones.
I.(f do(lril/ fl romana la considera una
Il lC 11 1:11 idad del dominio, en la cual cada
( 0 111\11 1<':: 1'0 tiene una cuota-parte en la cosa
\ 01l H'111 , y, además, tiene derecho a la cosa
C' II tc, l:diebd. Cada comunero tiene una
, //1111/ , 'jll(' l'S ;I hslr<tcta o ideal puesto que
1,1 e e 1" . 1 !l O dividida materialmente,
' , l ' I ' lil e ihe ill lt:lcclualmente; es, pues,
ti 11 1 111 1 1' \( 1 111', i\'(, ek esa cuota o fracción
lt tl t le e 111. 11 ,11 ' 1.1 rosa y, en cuanto tal,
] H H d , ,11111 ,11 (c (' I("h l":l1" : H.': lOS) sobre ella.
t Il\ pd,I"I ,III. , 1.1 (,)sa ("n su totali dad, to-
tI, 111 ' 11111 ' 11 ' ( II P :\ ell a, pero el dere-
1 htl 111 ' 1,111. \ 11 110   limitado por el
I ' HlO 111 'I' l l k lll "¡ dl" lI l:ís, de modo que nin-
HIII I' I lll H'l k I,: j n t ilar aClOS materiales o
"' 0 1111' e lla sin el consentimiento
ele Il1dlJo.¡ los ot!·oS (es el derecho a veto,
,11 '1 111..' ItI L'go se hará particular referen-
1 ;:1) ( pt"l" Sl' ll1<1 lambién otras dos caracte-
I que se describi rán pronto).
En b co ncepción adq uiere primacía
(' 1 de rcc ho cid individuo (es, pues,
dl .:disl:\) }' ('slima a la comunidad nada
111 ,í" t¡1I l' como (lI'l ,l modal idad del domi-
Ido 1' " .. 111 1: 1 p:\lü' , permite a cada cual
,11 '1]1111 11' 1 tl l · .... n ("\101: 1 y, porolra, entrabar
, 11 111 'i d' ·III :í ... 1:1 lllili/;l ción de la cosa. Con
.Ul d, .I .. 1.11 1 11 1. Id("s disn¡jnuyc ostensiblemen-
11' 1,1 lit,,¡lllcli vi( bd de los bienes comu-
'H' 'I 1' .... 11·   ( a recta de trascenden-
, 1.\ 1' 11 1{111l1. 1, d(llldc siempre se estimó a
1.1 111 111111L id:H! C0ll1 0 un estado transitorio,
IJI" IIHI :I liqll id:lJ"sc y, por lo mismo, natu-
l,dI1H' I\! C pasi\'(). En el Derecho actual,
, 1, 111( le .... 1: obse rvan con frecuencia !llasas
ele hil'llL'$ en comunidad que se mantie-
Ill' ll 1..'n 1ll00"imiento productivo, esta con-
i..<: peió n resulta insuficiente. De ahí que
;lI(:luso c9"dificaciones que han adopL:1.do
b noción.: romana le introduzcan modifi-
c:lcio nes '{así, Códigos modernos conce-
' ..
11 111< J! UAI ¡U:RID1CA
.
74
den a la mayoría de los indi visari us la
cultad de tomar decisiones sobre la admi-
nistración de la cosa común, obli gatori as
para la minoría, lo que implica una
nución del poder indi\idual en benefi cio
del grupo, es decir, en beneficio de una
suerte de personalidad colectiva, que cons-
tituye una idea básica de la concepción
germánica) .
La doctrina germánica. abandona la
ción de propiedad exclusiva; adopta una
concepción colectivista o comunitaria, en
la que predomina el derecho del grupo
por sobre el del indi\'iduo; por otra
te, se entiende como una situación per-
manente, estable, beneficiosa para cier-
tas funciones económicas. Según ella, la
comunidad es una propiedad colecti va,
llamada también "de manos juntas" o "en
mano común" (gesamle hand), en la que
el objeto pertenece a todos los
ros considerados colectivamen te C0l110 un
solo titular. De esta manera, no se tienen
derechos sobre cuota; todos tienen un
derecho ele goce sobre el objeto,
tivamente igual; pero parcial , porque está
limi tado por el derecho de los demás; en
su funcionamiento se introduce el meca-
nismo de toma de decisiones por
ría (y, en ocasiones, incluso se ll ega a ne-
gar a los comuneros la acción para pedir
la partición de la cosa común).
La doctri na nacional estima que el
Código chileno adopta, fundamental-
mente, la doctrina romana. Se concluye
así por los antecedentes considerados
para la elaboración de estos textos y por
el contenido de varios preceptos, en vir-
tud de los cuales se reconoce la noción
de cuota (que -como se ha dicho- es
rasgo distintivo de la concepción
na) y se permite al comunero celebrar,
como dueiio de ella, diversos actos sin
el consentimiento de los otros (luego se
precisarán algunos de esos actos; v. in-
fra , Nº 70). Mas, hasta qué punto se ha
adoptado esa doctrina es un tema en el
cual se ha discrepado (y surge, particu-
larmente, en la comunidad sobre uni-
versalidades, a la que pronto se hará re-
ferencia) .
La propiedad y la posesión
L"l. materia relativ·J. a derechos, obliga-
ciones y responsabilidades de los comune-
ros, y extinción de la comunidad, se regula
fundamentalmente en el párrafo del cuasi-
contrato de comunidad (arts. 2304 y sgts.) .
Silenció el Código el importante tema
de la administración de la cosa común, pro-
bablemente por estimar a la comunidad
como una situación transitoria, a la que
se pondrá término tan pronto como se
subsane algún impedimento; textos pos-
teriores han remediado en parte la defi-
ciencia (c. de C. art. 852; CPC. arts. 651,
653, 654. 655) (sobre los frutos en la co-
munidad v. infra, Nº 87).
Aunque no corresponde tratar aquí
la administración (es estudiado en e l exa-
men particularizado de las fuentes de las
obligaciones), conviene formul ar una re-
ferencia a un importante elemento que
puede surgir en e lla, el llamado "dere-
cho a velO" ("derecho a prohibir", origi-
nariamente jus jJrohibendi), por constituir
una notoria concreción de la doctrina ro-
mana y que, por lo mismo, contribuye a
distinguirla. Consiste en la facultad que
cada comunero tiene de impedir las ac-
tuaciones de los otros en la cosa común.
Como aquella concepción de la comuni-
dad postula (según ya se dijo) que cada
comunero es dueño de su cuota, resulta
que ninguno, ni la mayoría, puede adop-
tar decisiones sobre la administración de
la cosa común (menos, por cierto, sobre
actos dispositivos), porque afec.tarían las
cuotas ajenas. En otros términos, cualquie-
ra puede oponerse a que en la cosa se
ejecuten actos jurídicos o materiales (cual-
quiera puede Puede obser-
varse que esa conclusión constituye un
serio inconveniente de esta concepción
de la comunidad, que llega a ser parali-
zante. En nuestros textos no aparece es-
tablecido expresamente, pero se tiene en-
tendido como vigente, considerando que.
entre nosotros se ha seguido la
ción romana (con su noción de cuota) .
La doctrina ha acudido a diversos me-
canismos para sortear el inconveniente
del jus prohibendi (que impone la unani-
midad). Así, se ha propues to considerar
75
que el comunero que actúa lo hace conl O
un agente oficioso de los demás. Más
fusión ha logrado la denominada doclri
na del mandato tácito y recíproco (s('
mejante al concebido en la solidaridad ) ;
se entiende que entre los comuneros exis
te un mandato que es tácito (no f"ontlll
lado expresamente) y que es recíproco
(cada uno Jo ha recibido de los dCIH:ís) ,
con el cual cualquiera puede efcclIl ,lr ,I (
tos de administración de la cosa COflll 'Ll1
(en las legi slaciones es frecu ente (' 11(' 1111
trar consagrado ese mandato e n 1:) $(11 il"
dad, cuando no se ha desi gnado :Idl lll
nistrador), Entre nosotros la vig'(;' lI cb Il c'
este mandato tácito y recíproco cst:í cl i..¡
cutida. Se ha sostenido que sí, con 1:1 1 11
ordinación de los siguientes ICXtOS: l" lI ,LL I
do en la sociedad no se ha COllrl.·1 ¡do 1. 1
administración a lino de los slwi n.'l, c' l
art. 2081 entiende que e ntre los .'l (¡i i' l'l
existe un mandato tácito y recíproco 11 ,11 ,1
administrar; el art. 2078 di spll l1 e ,el
administrador corresponde Clli cbl' ele l.,
conservación del objeto soc i:lI ; y 1' 1
art. 2305 dispone que el derecho d(' { , Ii 1.1
comunero sobre la cosa conlllll es 1111 "
mo que el de los socios e n el lt :dH' 1
cial. En contra, y no ohstan le el :11'1.
se ha negado la aplicaci ó n d c l 1l1 :lltd:II\I
a la comunidad; principalme nt c 1'01 1111\ '
en la sociedad existe un víncul o "Ohllll. l
rio en el origen y se manti e ne (1111 :111 1('
ella, que justifica ese mandat o, el 11.1111.\
do affeclio socielat.is, elemento qll l.,; 110 exi"
te en la comunidad; se controvÍ(' ,'1I' I.IlIi
bién el alcance de la remisi ó n del (' ¡I: .. lc,
2305; y se destaca la regla de l a,' 1,
texto que, respecto de las deudas qll l' t I \11
trae un comunero, incluso e n bc.: lI l'1l llo
de la comunidad, deja obli gado s(,111 ,d
respectivo comunero, solución C¡UI.; t' xlllI
ye el supuesto mandato. Específi c: \!!I (' 1I
te respecto de los actos de admilli t'o ll ,1
ción Uurídicos y materiales), se 11 :'1 l' t'o ll
mado que cualquier comunero pl1( ' ([ ("
ejecutarlos si tienden a proteger la r(l'l, 1
común (medidas conservativas) sin l1 e l\'
si dad de acudir a la doctrina del rn:\II<1 :1
to, sobre la base de que de ese modll
está protegiendo su (propio) de rccll i"l
I-OI TORIM jUR1DI CA 1)1 \ 1IIIt
Los bienes
( Il o ltl tivo; se ll ega a precisar que pued e
t' jccuwrl os cuando ese acto sea la única
I;l :tll c ra el e proteger su de recho
vo, y en esa medida,
E. n dive rsas oLasiones la
(ia nacional ha empleado la explicación
dd III :l l1da1o tácito y recíproco para con-
lil ln:. r aelOS de administración,
(11) rOI I \( ) soporte legal los arts, 2305 }' 2081,
Pu r cierto, para evitar esas d isputas
la altcrnati va de un administrador,
(11 )' 0 nombra miento puede pro\'cnir de
111\CI .. a..¡ fuc ntes,
1,; 1 doctrina suele advertir que e l lc-
f1, 1'I Lul ol (c hil cno) no favorece el es tado
dI ' Illd ivi .. i/m. fundame ntalmen te po rque:
I OIl\ II III )'t' fucnte per mane nte de
d ,.1 (' lIl rl' los comuneros en el apro\'ccha-
1111(' 11 10 de la cosa común; in hibe las
1
'
( ... jl ,i li(bdcs de inversiones}' mej oras, por
1. 1 ¡I\( t,: rtiel umbre sobre la suerte defi n iti-
\': 1 dc l obj eto; impide, en fi n, la libre cir-
(llbci6n de esos bienes comu nes, En el
IIl i .. nH) sentido el Código d ispone que la
1), lIli riún el e la cosa común "podrá sie m-
1"(' pedi rse" (ar t. 1317, de donde se ha
11('1 ¡\" do que la acción de part ición es
11 11 p 1 i plible),
Clases d e indivisión
.1) S" K1Í 1/ el objeto sobre el que recae,
1'lIt ' ll l' l! :dH.:r comun idad sobre una lI niver-
H'¡"I"rI u l oMe una cosa singulal: Es ésta la
1l1I1i.' clasiri cación que reconoce el Códi-
 
Desde luego, puede adve rtirse que
1.1 ( b ..; ili caciÓn trae consigo la d ific ul tad
¡lI hl' rc..: lI lc al concepto de uni\'ersalid ad
(\" SlIpra, Nm 36 y sgts,),
1':11 cuallto a la cl ase de uni \'c rsal ida-
des sobre las que puede haber cOllluni-
fI .ld, e n la doctrina nacional no habi do
111\Ir ll as precisiones, En todo caso, no exis-
le acue rdo,
1 la)' C]u ic ncs entie nde n que Pll ed e
I! :, be r comunidad tan to en Ull i\'c rsalida-
(ks de hecho como cn urú,'c rsalidadcs
de Derec ho (o j urídicas), y corno c; jc m-
plns de estas úl timas sCli :dall b herencia
( <¡ II C eS el eje mplo q lll' 11ICl\ci (IIl ,1 e l
: 11' 1. la que qlll'd" :d d i"oh'c\'se la
I¡)I I() IU\I JUR I DI CA PI {IIIII
sociedad cüll yll g;ll , I:t (j lle q ll cda al disol-
ve rse una socic.;dad civi l o comercial y, e n
gene ral, cada \ ' Cl. que la comuni dad re-
cae sobre UII patrimo lli o o nl asa de bi e-
nes con acti\'o }' pasivu pro pios, Pero esa
proposición ha sido ll egad a, Se ha soste-
ni do que sie ndo un rasgo d isti ntivo de
las uniyersal idadcs j uríd icas el que
gan un pasivo (v, su pra, 38), e n Chile
no puede habe r comunidad sobre
versalidac1es juríd icas, porque, e n virtud
de lo dis puesto en los arts, 1354 y 2306,
habiendo dos O más comune ros el pasivo
está siempre, por e l;óolo ministerio de la
ley, dividido entre los copartícipes, De este
modo, esas (ci tadas) unive rsalidades, que
quizás podrán ser j u ríd icas cuando perte-
necen a un solo ti tul ar (habría que anali-
zar cada caso con los conceplOs gene rales
sobre uni versalidades), cuando perte ne-
cen a dos o más sluetos son u ni versalida-
des de hecho, pues carecen de pasivo ( no
tie nen pasi \'o comú n)_
76
El pun LO se relacio na con el de la co-
municaci ón entre la cuota y los bie nes,
que se verá a continuación,
Cuando la comun idad recae sob re
una universalidad surge un probl ema que
merece una refere ncia especial, por el al-
ca nce prácti co que d e ri\'a de su solución:
el de si existe o no comunicación en tre la
CUOta y los bienes que integran la uni ver-
sal idad.
Para plantearl o y resolve rlo, convie-
ne formul ar algunas adverte ncias previ as,
Ya se ha dicho que la ge ne rali dad de
la doctri na nacional tie ne ace ptado que
el Código chi leno ha seguido la noci ón
romana de la comunidad, Pues bien, esa
conceJJóón, en lo que aquí interesa, exhi-
be estas dos características:
Ji, En la partició n de la comunidad,
asigna a la acüudicaciól1 un efecto atributivo,
L'l comunidad puede termi nar por
vari as causales (an, 23 12) , Una es la par-
ti ción, Ell a puede efectuarse por
do entre los comuneros, por juez partidor
o por decisión del ,causantc (cuando la
comunidad es de origen he redi ta ri o),
La partici ón es e l el e actos
te ndientes a distribu ir los bi(' ll cS COIl IU-
,
!les e n tre los CO!II Ullc roS ell pro porción
a sus cuotas, La es el acto
por el cual el comuncro recibc un bi en
dete rminado de la comunidad, en pago
de su cuota,
Con fe rir efecto atri bulivo a la adjud i-
cación significa rcsoh'c r que cuando a u n
comunero se le adjudi ca un bi en, él es
duc iio de ese objeto desde el día de la
adj udi cación, Constituye', pues, título tras-
lati cio de domini o ; al en tregarle la cosa
al comunero, se configura una e naj ena-
ción (la adj llclicaci óll"arribll)'c" dominio) ,
El efectO atribul i\'o se'opone al efec-
to declarativo de la acljudicación, por el
cual se consi dera que el adj udica Lar io es
d ueilo d el obj eto acUudi cado desde el día
en q ue se ori ginó la comunidad, Se le
confie re, pues, un e feClO retroact ivo; por
una \'erdac1era fi cci ón se consi de¡-a que
ha sido duei10 exclusi\'o de ese bi en
de el dLa e n que se originó la comHnidad
r. reCl procamen te, se asumc que nunca
tuvo de rechos e n los demás bienes,
dicados a Otros comun eros (l a aqjudica-
ción "decl ara" un duminio ya existe nlc),
La importancia de optar por u na II
otra alternativa se puede obse rva r en las
enaje nacio nes efectuadas o los gravá me-
nes consti tuidos por uno solo de los co-
muneros a favor de terceros dura nte la
indi\'isión , Po r u no de ell os (s in
acuerdo de los otros) constituye usufruc-
to sobre un obj eto de la comunidad; y
des pués, ese bi e n es adj udicado a él (a l
que constituyó el usufructo ), Con el erec-
lO atributi\'o, el usufructo fue constiw ido
por quie n no e ra dueño, porq ue lo es
sólo desde la part ición, Con el efecto dc-
c1a rati\'o lo constitu)'6 el cl UCI-\O, pues lo
es desde quc se origi nó la conlll l1 id,lcl ,
En este plinto el Código chi leno optó,
Se apartó aq uí de la concepción romana
}' consagró e l efecto declaraliro de la
judicaci ón (are 1344; el an , 7 18 seii ala el
mi smo efecto para la posesión, pero ti e-
ne un alcance discutido, corno se \'cr"Í,
más adelante; infra, N2 ] 66),
2il. , En cuan to a la relación e ntre la
cuota)' los bi e nes que integran la unive r-
sali dad (la concepci6n roma na) los COI1 -
77
"
sidera comunirados, Esta comitnicaclon
exisLe e n dos sentidos, Por un sign i-
fica que la cuota en la Se:
aplica o imprime c n cada uno ge los hi(>
nes q ue la illlegran y en cada pa rl e <1« ,
ell os (así, si en la comun idad existc lI 1111
aULOmó\'i l, una casa y un CId :, 1 tI
mune ro ti ene una cuota e n el ;l lll OItIIH d,
la casa)' el fundo), Y, por Olro, ,1
que la naturalcn de los bienes qlH'd" 1111
presa, o se refl ej a) en la Cll O\:!, dI ' 111 0,1, 1
que la naturaleza de ésta sc..:r:i 1. 1 qll l' l i ' lI
gan aquéll os (así, con rcfc n ' ll ( i,1 ,1 1. 1
tinción de bi enes en muebles c: ¡""111ellln,
si en la comunidad hay St'J!" nllwl,II' '', L.
Cllota es mueble; si sólo il1l1 l1 ll'hll ",
es inmueble, y si hay de ; lI llh, \ s cI .... n, 1'"
mixta) ,
En este punto el Códi go chi ll'llo " "
expresó alternali\'a, Y l u.: ah í el 1' 11.1 111 '
ma, Acogió o no la C0!l1lll1ic:lI'i "1 1I Cldll '
la cuota y los bienl:s, ESI:í d i,"t Illido,
Una opinión, al P:IlI ' It'l 11 ,.1. 1\ 1,'1 1,1
mi nante. aclmi lic" dl) Q ll1' «,1 ( : . .. 11 ,',,1 , 111
,leno seinspiraclll. , t ll ll( <<' 1111' H'I'II II,II' ,' ,
esti ma que esa (/)11 1 q 11 illtl 11 1' " 1 ", 'l '
'guido, sin Cnd l, lt gll, 11 ,..,(, 1 " .. Ir ¡II III " I
sosti ene qnc no .. c PltHIII ' t' 1. 1 1"'111 11111 l'
Ci ón en tl'l' 1" nH)(, \ ) 1" .. tI..,'I, ,!tI', Idl 111
e l derecho dc (:l d,1 (OIlHIIII '" H, , 11 H
bre el Lodu COII IIIII , ,.1",11 .11 (,11111 I1II • ,ljl
side rado, !l O SOI'I I' Ll <¡ .(1",1 '" ' 1 ¡l,ll ,.
'materiales dd miSllll) , <:111111' " ' gl lll l! I!I,, ',
de tal conclusit'J11 ,'1 ' Ilf,cII ' I •. 1"1 11' 1'1,.1
l!l e nte: el art. por el tjtl t ' t"I (1' 111'1111 '
del derecho de hen': lI cia ¡tl l I(" IHII III (' 111 '
la exislencia de bienes dCll.' t'Illi ll,1111 " , "'1 '"
sólo de su calidad de ]¡ crc..:c! crtl , qll<' ",, '
j ustifi ca precisame nLc porq ue SIl dl' ll' l 1" ,
recae nada más q ue sobre la lItli n ' r .. ,di
'ciad; el an , 686, que ol-dena la
ció n del domi nio y de o tros c1 cl'l.' c lll"
reales cuando recat: n sobre i nnltl cbk:-,
1.10 me nciona al derecho real de lt erc lI
ci a, lo que se ele be a que , por recaer so
brc una abstracci ón, no es inmue bk (lIi
mueble); el efeclO decl arati\'o d e la ¡¡<Utl
d icaci ón, establ ecido expresame nte Cll el
Código (arts. 718 y 1344), o p uesto a l ck,
to atributivo que ten ía en Roma, set'Í¡' 1
también contrario a la comu nicación,
fPlIOIU\l IURI01CA 1) ' (tlllI
Los hienes
l 'l ' IO I:nllhién se ha sosten ido que, ha-
hil ·I1(\o ..... e ;Iduptado e n n uest ro Derecho
1.1 {t)tl{ CIKiúlI ¡'omana, la comuni cación
{' IIIII ' 1:\ ('IIOl a y cada lino de los bienes
d (' la u)t1l11 llidad (característica de esa
(O IlC,Tpci {l ll ), 110 es tá exclu ida. Los
. 11 t 'i . 95 1, ine. 2
1l
y 580 demuest ran la
111 iCIlI :ICiólI COllcn:la del Código respec-
10 de la cumunidad e n cosa universal; lo
!j lle tiell e n los cOlTI uneros son bie nes )'
Jl O 1111; 1 me ra abstracción jurídica. Se agre- '
g:1 ¡¡lIe el efecto declarativo de la pani-
1 i{¡ 1I no puede tenerse como argumenlO
1011( ltl r l · t1Il ' para rechazar la comunica-
' 11111 , "' OIJll' lodo te ni endo presente que
1,1 1' ,11 11111'111 11 1) es d único medio de po-
n / . l." 01 1.1 1 IIlIlllnidad. Así, puede (am-
I!! . n 11 ' 1 "" 11. 11 pOI 1:1 reu ni ó n d e las cuo-
l ." , Ii 1",1,1, 1" ... 1 "I11\III t: ros en ITlanos de
IHI .,d" ' 11 11' 10, "' ¡'g lill t"! ano 23] 2, N2 1 y,
, 11 101 1 'd lll,ll "'11. I i1'l t:Ullcnle no hay efec-
110 dI , 1,11 ,111 \ 11 1111 (' omullero enaj ena
,ti, 11"101 1' 11 111 1 IUI ' 11 ( · .... pcdfico y después
I dl l 1" 1 '\11 ".1 . 10111 11l1l 'l'U o extraño, re-
Ilnl 111 ... 1 lll d ..... J.I " (\l OLaS, no se reputa
IIIH lito d('1 lod" dC 'scll' el o rige n de la co-
IItlllIid.ld . PIlC'S :l q llí 110 hubo d ivisión y
1'01 I CH1 ..... ig uiell l e no se aplica n los
.111 .... 7 1 Y 1 no hay nonna con la cual
di "' pOlltT la ineficacia de la enajenación
\', 1)(11 1:111[0, hay que concl ui r que subsis-
11 ' 1. 11 cII:!jl'l laci6n c uotativa y d eberá ser
1 n [H'I :ld:t por este posterior adquirente
lid lodo C·OI I1 (II1. Queda así demostrado
IJlJ( ' t .HI. I 11111111!)ITO li e ne, desde un co-
1111( ' 11 / 11 . 1111.1 11111[: 1 e ll cJ da obj eto. Por
1""11111 , ( 11 . 111410 ... ¡ . t, ... ,;í ell presencia de la
1 lOlIlI lIlId , ld ItCll'di l:lr i:l, d e be dis tinguir-
'H' f 11111 ' 1·1 411 ' 11 '1110 1'(';-11 d e herencia, que
.11(, , 14' ' 0111( ' 1. \ 11 11 i\'C,' rsa li(bdjurídica que
1 '1 1 .. 111' 11' 11 1 I,t, )1 1:\ comunidad ele domi-
111t, 'pU' '0 1' 41 1 igi n:\ c ntn:: lodos los here·
1I1 . ,,'t , ' 1Ibt l' los bit 'nes del causante (ca.
I lI l uud.ul q11t' l ecae sobre una universali-
d.tll d e h¿'dlo puesto que no tiene pasi\'o,
\. 1 '1"1' 1:1... deudas están di vi d idas, según
1' 1 , \1 1. I cn esa comu nidad sobre el
. 11 dvo lt el-,editario, la CUOla de cada co-
1111 1111.:"0, como se ha d icho, se comunica
. 1 (.l da hit:.A de que se compone la cOllluni-
d:I(1. En eJ mismo sentido p uede aii.adir-
11011! 1111 ,\1 ItlÚ.IDI CA nI {111 1 1
"
78
se también el a rto 1268; aparte de la ac-
ción que tiene para perseguir su herencia
(o cuota) poseída por otro (la acción pe-
tición de herencia), conforme a ese texto
el he redero (el (mico o cualquiera de los
varios) tiene la acción reivindicatori a so-
bre las cosas singulares; puede reivi ndi car
cosas específicas que sean poseídas por un
eXLraúo; esta regla revela que, al tiempo
q ue es heredero (titula r del derecho real
de herencia) es dueiio (si es único) O co-
ducilo, comunero, de [os bi e nes (porque
junto con el derecho de herencia se for-
mó u na cOlllunidad uni versal de domi nio
entre los va rios herederos), y si puede rei-
vindi car cosas, es porque en esa comuni-
dad (universal de dominio sobre el con-
j unto d e cosas) no sólo tie ne su cuota abs-
U' acta (se h a di c ho "Oo ta nte"), sin o
también der echo cuotativo en cada cosa.
Las consecue nci as ele cada alternati-
va son de evide nte importancia. Si no se
produce la comunicación, la c uot a no
participa del carácter de los bienes que
compone n la comuni dad. Con ell o, esca-
pa a la clasificación de los bi enes en mue-
bl es e inmuebles. Esto, a su vez, trae vari as
consecuencias; por ejemplo: si se
na la cuota, su tradición no requerirá de
inscripción conservatoria,)'a que ella está
establecida para la en'0enación de inmue-
bles y la cuota no lo es, por más que haya
inmuebles e n su cOl1lenido concreto, y
bastará, por lo mismo, cual qui e ra de las
formas d e tradi ción para los muebles d el
arto 684, que cons tituiría la regla gene ral;
si el indivisar io. es incapaz, para e najena r
Sll cuota no se requiere de las formalida-
d es habi litan tes prescritas para e naj ena r
bienes raíces suyos.
Si la comunicació n es admitida, las
consecuencias anotadas se transfo rman en
las inversas (v. infra, N2 147).
Si Ja comunidad recae sobre una
singul ar, no hay duda de que la cuota de
cada lino se radica en el único objeto de
la comunidad y, por tanto, participa de
su carácte r (art. 580). En consecuencia,
los actos sobre la cuota estarán someti-
d os a las reglas de los actos sobre el res-
pcctiyo objeto. Si es un inmue ble, la
,
La propiedad)' la posesión
tradición de la CUOla r equerirá inscrip·
ción, la de la cuo ta pertene-
ciente a un incapaz n ecesita rá de las
cor respo ndi en tes fo r mali d ades habi li tan-
tes, podrá rescindirse por lesión enorme
si se cumpl e n los demás supuestos, etc.
(aquí hay acuerdo).
b) Según su origen (o fuente) la comu-
nidad puede d eriva r d e un hecho (como
ocu rre con la comuni d ad hereditalia, que
nace con el hecho rn uerte del causante);
de la voluntad del titular (dos o más perso-
nas adqui eren e n común un bien deter-
mi nado, o un propietario una
cuola) , o de la ley (como en la mediane-
ría, las servidumbres, la copropied ad in-
mobi li aria) .
c) Según su duración pueden ser tem-
porales o peljJeluas. Las comunidad es tem-
porales, que por regla ge neral son inde-
terminadas e n el tiempo, pueden tener
duración determinad a e n vi rtud del de-
nominado "pacto de indivisión" el cual,
por la adversidad legal a la comunidad,
está sujeto a limitaciones (art. 1317) . De
este modo, si no se ha ce lebrado un pac-
to, la regla es que la partición se puede
pedir e n cualquier tiempo (an . 1317).
Las comunidades pe rpetuas las esta-
blece la ley, aunque en el fondo derivan
más bie n de la naturaleza mi sma de las
cosas (corno es el caso d e la comunidad
que tie ne lugar e n la copropiedad inmo-
biliaria, la medianería, e tc.).
d) Segú.n su fu.ncionamiento pue'd en ser
activas o pasivas. La frecuencia con que
se d esarro ll a n en la actual idad comuni -
dades que funciol'W1n como patrimoni os
d inámicos, en productiva actividad eco-
nómica, ha permi tido establece r esta dis-
tinción entre comunidades activas y pa-
sivas. Las p rímeras constituyen una masa
d e bienes que funcionan d esar rollando
una determinada actividad económica
(como es el caso d e la copropiedad de
las naves, que en el Derech o marítimo
es regulada integr almente, o de muchas
sucesio nes hereditar ias; e n las que hay
un establecimie n to come r cial o indus-
tri al que conti n úa indivi so yen produc-
ción en ma nos de los h erederos). Las
79
segundas no son más que un conjunt o
de bi e nes que está ti camente esperan I:t
remoci ó n de a lgún obstáculo pa r a Se l
di vididos e ntre los comuneros. De 1.\ In
tlIra d e las normas d el cuasicontrato di '
comunidad se coli ge que el Códi go l k
ne más bien la visió n de estas comlllli
dades pasivas,
70. La cuota_ Con la c0l1cepci611 I fI
mana, e n nuestros textos los de recho .... y
o bligaciones de los comuneros en la t u ... . t
común se preci san a t ravés de la 1l 0(.i611
de CUOta o cuota-parte. Es la porci ó n i(k.tI ,
determinada o determi nabl e, fi lie ('; 1(1 : 1
comu ne ro tiene e n el objeto d e la fOllH t
nidad. Estas cuotas pueden ser i¡;ll :dl' s !I
desigual es; a falta de prueb¡"l e n ('OHI1 ,1
rí o, han de e n tenderse iguales (:1 11 ". 1 0
1
11-1 .
2307) . Se expresan gene ral1l1c lI! (' <.' 11 11, 11
ciones o porcentajes (u n lerdo, 1111 111 .11
to, "ci nte por ciento, etc.).
El comune ro p uede di spOltl' l' ld ll "
mente de su CUOta po r   (' nl1 (' VI\ ' I' "
(por ej., am. 1320, 1812,2·117) " P'" , .",
sa de muer te (art. 1110); [)111..:dl· l' eivil1di
ca rl a (art. 892); p uede se r
(ar t. 524 d el CPC.) . Ell o sin pt.: l:jll i( j o d e.-
los actos materiales que los COlflll1H'IO'"
pueden ejecut a r en la cos a ( Oll1(lIt
(arts. 2305 y 2081), pudi e ndo cllalqnit ' l,J
ped ir el cese del goce gratuito qlle d c 1.1
cosa común hace otro comune ro (: 111. or,rl
del CPC.).
71. La coposesión. Se ha d icho <¡II(' 1.1
coposesión es a la posesió n, en los hl ' ( IlOS,
lo que la copropi edad es a la propk(b<l
en el De r echo. La coposesió n tie ne 11I K, II
cuando dos o más personas delcnl:ln r Oll
á nimo d e dueii.o, poseen, un mismo uhjl'
too El Cód i go a d mite la posib il id :td
(am. 718 y 687) .
los princi pios posesol ¡ti ... ,
el á nimo de dueño d ebe inspi rar a LOdos
los coposeed ores, aunque no todos (it'.
tenten materi almente la cosa que en co·
mú n se posee; basta con que u no d e ell os
la posea a nombre de todos.
Al igual que e n l a posesión, la copo-
ses;ón pued e o no ir acompaii.ada de l do-
EDI'IORliU JURID1CA 111 (ltlJ l
Los bit:nes
l!Linio; en otros términos, los coposccdü-
1 t.:S pucde n se r o no dueilos d e la cosa de
que Se..; lrala; cuando n o lo son, adq uiere
t' s pccial importancia, desde que en vir-
ud eh; clla podrán llegar al dominio me-
d i;U11 C l a prescripción (se e í'ectuarán
ll11l' \' 05 alcances sobre el punto al t ratar
10:-' p roble mas d e la prescripció n ent re
t 0111 11 1 1(': ros, v. inrra, Nº 267; de la rcivin-
di c lI 'i611, v, infra, NG 267; Y d e las accio-
l it · ., post'sorias e ntre ellos, v. infra, Ni,,> 273) .
72. La copropi edad inmobiliaria. Las
del d esarrollo urbano, la esca-
"I t' / !Id suc io, la necesidad d e li mi tar la
1'1\. 1 t.·xle nsión de las ciudades y mu-
,h(l'I (IIIOS f;lctores, ha n originado e incre-
1III'III.Ido la construcción d e edifi caciones
dt ' :111111' ;', en algunas urbes con caracteres
Itlll'i il :ldos. Ci e rtamente, tales construccio-
II( 'S illlplica n su propiedad entre di stintos
I¡III!:.I'(,'S, que utili zan panes d e ell as con
(' xc lllsivirbd. Pero, gestada así u na forma
d e propi edad, ha seguido
1I < ,11 :í'l( \OS(, con el de nue\'os facto-
I n , b han conducido ta mbién a su
'!jlll( :I( i<'.n a conjuntos urbanos de una sol a
pI.UIr.\ (dl' 1111 solo piso).
Imt ' lt a l.' ll el ámbito de lo que puede
d( ' llI nlli llarse "propiedad urbana", la ma-
1" 1 t,\ b,1 ll egado a ide ntifi carse mediante
1111 ,1 " XIII(' sió n reservada especialmente
1',11 .. e lla : 1:1 ll amada "propiedad horizon-
l,tI " 11 (an ualme n te e nlre nosotros)
pll lpicda cl inmobil ia ria".
Se le puede definir corno un régimen
dc pro piedad en e l cual se es titular del
d(Jlllinio exclusivo sobre dete rminada
tI ,ld dt, 1111 e difi cio o seCLOr d e suelo, y
I odueilO de modo pe rmanente y en
( ¡pio inTtlunciable de e lementos
III ' S, i IIdi s pensables a la exi s tenc ia y
di ..... rnll c d e aqué ll a.
1':11 Chile, los lcxlOS legales fundamc n-
I:d(' s SOIl 1,1 ley J 9.5:\7 Y su Reghllll c nto.
U tl a sílltesis d e es ta reglame ntación
(' 'i b siguiellte:
I'J . E.I Director el e Obras rVlullicipales
1 ('s pt:ctivo es q ui e n , c umpl idos los requi-
sitos It.: !.{: des, exti e nde e l c(" rlili n ldn q\le
:I( Ogl' e l COll dolllinio ¡Il de co-
IIHIIlII l.\ 1 JllR1D1 CA 111 \ 111 11 80
propi edad illlllUhi li:tt'ia ; allí Se fijan las
unidades de que !w ('onlpo lle ,
2'1 , Se d e be d icla r un rcglamen to de
copropi edad , con c l contc nido mínimo
que di sponc la It.:y; en lo no previsto por
él, rige el reglamc nto de la ley. El p rimero
debe ser otorgado por la persona ( natural
o jur ídica) q ue sca d ue li a del condominio
(con ci e rtas limitacio nes). Una vez otor-
gado debe reducirsc a escritura pública e
inscribirse en el Registro de Hipotecas y
Gravámenes del Conservador de Bienes
Raíces; y sólo entonces puede obtenerse
el certificado que aeoge el condominio a
este régimen d e copropiedad, y desde e n-
tonces es obl igatorio para los adqui rentes
y ocu pan tes d e cada u ni dad. En u na sec-
ción especial del Registro d e propiedad se
archivan los pl anos del condominio, que
deben estar aprobados por el Director de
Obras Mu nicipales y el al udido certifica-
do de acogimiento al régimen .
3
2
. La copropiedad inmobi liaria está
constituida por la unión de bienes (uni-
dades) de domini o excl usivo con bi e nes
d e d o minio cOlTIlin.
41: , Son bienf's (unidades) de dominio
exclusivo sectores de un edificio implanta-
d o en suelo común (que cons tituyen pi-
sos O pl a ntas, d e partamentos, oficinas,
locales come rcial es, bodegas, estaciona-
mientos); o viviendas d e una sola pl anta
en suelo común; y aun viviendas con una
s upe rfi cie de suelo (más extensa d e la
que cubre la conslrucción) unidas p o r
suelo común.
Bajo el impe r io de la origi nal ley
6.071, e l régimen e ra posible sólo e n edi-
ficaci o nes de varios pisos con suelo co-
m ún ; modi fi c a c i ones pos teriores l o
hi cieron a pli cable tambi é n a construccio-
nes de un solo p iso, con suelo común , y
en una nm'edad de n otable importancia
la n ueva ley p e rmite el dominio exclusivo
de lotes de S1.lelO e n el que se asienta la
constru cción (también de dominio exclu-
s ivo), unidos ent re sí por sucio COll1lln.
Son bienes comunes los necesarios para
la exisle ncia, seguridad y conservació n d el
edificio o conjunLo; los que permite n e l
u so y goce de la propi ed :\d ('xf'lus i\'a; )'
otros que, SlIl tell er esus caracteres, sean
declarados comunes (en el reglamentO de
copropiedad o por lo:) copropietarios}. La
ley seliala algunos (en edifi c ios: e l te rre-
no, muros exteri ores y soponantes, cte.).
Oc la enumeración legal se despre nde que
son tantOS que, en los e di fi cios, el propie-
tario más bien tie ne derecho a la exc1usi-
\'idad y privacidad del qso y goce ele lo
que encicr/'{t su piso o d epartamento.
La regla general es que los bienes co-
munes no pued e n d ej a r de se r comunes.
Bastante rígida e n la primera legislación,
en la a ctual se ha flexibil izado; e n ciertas
circunstancias y por acuerdo de la asam-
blea, p ueden envjenarse , darse e n arre n-
damie nto o gra\'arse (art. 14).
5
Q
• El d omini o exclusivo es ejercitado
con modalidades especiales derivadas de
la naturaleza y carac te res d e esta forma
d e copropiedad. Las controve rsias elllre
copropietarios)' e n tre éstos)' e l admini s-
trador rel ativas a la admi ni st ración del
condominio, son d e compete ncia c1eIJ uz-
gado d e Policía Local.
6
2
• El derech o d e l comunero sobre
los bienes comunes se determina por el
avalúo fi scal de cada unidad; y en la mis-
ma proporción debe contribuir en los gas-
tos comunes, sa lvo acuerdo di stinto; con
la mi sma base se dele rmina el \'oto en las
asambleas ele copropietarios; }' la cuota
que a cada uno corresponde en lo que
resta d e los bienes COlllunes (cuando e l
régime n le rmina por exti nción parcial ,
según se dirá).
7
2
. La unidad se puede lransferir,
transmitir, h ipotecar. g ravar con o tro
recho real o cOI1\'e nir c ua lquie r d erecho
personal , libremente, sin el consentimien-
to de los demás copropie tarios,
8
Q
• El derecho sob re 105 bi enes comu-
nes es inseparable d e l dominio, uso y goce
de la respectiva unidad; cualqui e r nego-
ciación sobre ésta z.l ca nza a aqué l.
  Se disponen no r mas sobre la ad-
ministrac ión d e l conjunto )' las relacio-
nes de vecindad. Para la admini stración
sc establecen órganos: la asambl ea de co-
propietarios, el comité de administración
)' el admin istrado r ( para las causas con-
81
,
' 1
cemientes a la adminislrac iól'i y conSl'r-
\'ación d el edilicio, el admi n isJrador lie-
ne la faculla d de represe nta'f' e n j uicio
activa y pasivamente a los copropi el ari o .... ,
confo rme al arto 23) . .'
lO!.' . Los copropietarios dchen ('01111 i
buir a los gaslos comunes (eu prol)'1I
ción al valor d e su uni d ad, como se dlj4' )
Si una unidad pe rtenece a dns 4) 111.1 .... 11
llIlarcs, son obli gados solidari:ltlH'1111 ' 1· 1
admini st rador pue de procnln ('j t'( .111 \ ,1
me nte contr a e l de udor; se (·fl ll .... . IIH
especial título para e l"k, 1" ( l.,
copia del acta d e la asalllhk:1 {' II Cjllt ' ..
hayan acordado las expclISas (' 011111111' .... ) .
En la totalidad de lo adl'ud:ldll n .14 ' 11
_dar quien sea e l titular de I:t IIlI id:ld .tI
ti empo d el cobro (es decir, el :ICIII :I1 lilll
lar responde d e los gastos COtllllll1'.'i :11 14 ' 11
d ados aun antes de adcJllirir 1;\ II lIid.lt l )
11
2
, Es posi ble cOllrt.'ril t'I 11 .... .. \' g r. , l '
exclusivo de cie rlos hicn(' 'i (01111111 <"': 1 III H'
o más copropi e l;'l rios (e t\ l i\ " li '
glamento o po r ,1('11('1,11. 11, · It, .... ' 1" \ 111 111 '
ros).
  En (' 11 :111 14. ,ti 11'11111 11 " ,I r 1 l ' 1', '
me n, b ley :1<'111,111111 ti 111 ' 11 1 ' 1'" '\. 1 \
. dircct,lIl lClllc :1 l.. tll ,III ' II .' 1'1 '1 1 1101 \ ," Hit
. nas nOI'l l\ :I ..... :tI 11 ' .... 111'11 .. ' \.... 1, 'd l . d HH ul
· dad orc!t- I1 :1 1.1 d (' IlI I.lti 111 11 , 14 I • o ll d, ,11 11 11 111
se di sponc qll t' 1,1 . . .... . 11111,1 ,·, 1 '.I! ",, !tu I ti
proceder 1\111(11) '. (. II! :\1) . \ tllt l> .1 ,
C!:ita cxprcsi(')lI ( :d>\' l.. dl 'II ,h.r 1'''1 .1, l.
comun idad. T:III1I.il ·11 .... 1· 1 • • lIl t ' l lIl' l. , 1, 1 11f '
sibilidacl de <1 111.', (1111 , ¡(' tttl .... 14 ·41'" '\ l! .. '\.
la asamblea pu('ci;( !:i oli cir: 11 ,1 1:1 1)11"( 4 11111
de Obras Muni cipaks q\l c p llJ( t ' {I. I .t 1111'
difi car o dejar si n efecto 1;1 dl't Llt ,11 11'1 1
q ue acoge e l condomin io:1 eSIL'
(art. 38); en tal situación, 101 (oprnpil'l l:ld
inmobil iaria qu(;da c01l\'cnirb e ll Si lllJlIc
comunidad, que h a de regirse por J:¡s 11 0 1'-
mas del Derecho común (que af] uí se h:111
rescliaclo); la comunidad proc1i\iso Sc C4 11 1
vierte en comunidad p roincliviso.
72 bis. Situaciones semejantes (tielll
po compartido y cementerios). Por p:111 1
eulares ractor es se han d esarrollado 1;\111
bién otras modali dades cercanas ;¡ 1:1
comunidad lradicional que merecc' u :.1
l Plloj{It\l IURIDICA I1 f ' 11 111
-
tlI( ' II(IS \lna rdcrcncia: el ti e mpo compar-
IIdn y los <': cllH.:ntcrios.
,1) '1't' IIIIJO rOlJl l)(lftido, La institución es
4 4HI\II ida c OIl diversos nombres: lllultipro-
1'14'41.111 , 1)l4q)iedad por turnos, derecho
,le ,1111 (1\'('( 1L :lIniCll lo por tu rnos, tiempo
1lI llpil " li l"l lLpo (omp<lnido ("time sha-
IllI g" c LI, el ,ín Ll, i[o :Ill glosajón ); lo propi-
41(1 dI ' b dt:lLoll1inaciú n se vincula a los ;
11 ' 1 ll1illOS t.' 1\ ('JIu,,: se establece y a la califi-
\ ,H iÚ11 qll e se l e atribuya (como se irá -,'
\ iell do), SIL origen es relativamente re-
I iellle: St: ha desarroll ado panicul ar men-
le \.'1\ illlll ut:bles, en el sector turístico o
dI ' 11 '( 1l': u' iúlI. ,
1.' 11 d. ·,.;(, ripriün inicial, consiste en el
.1, ... 1, HII ' 11 11 hi l ' lI ;t1t e rnadamente e n-
II I 1III1I.Il( ·S, (,ollvin iéndose el pe-
Ilod ,. 1I ( '\ I, · II ... i.'III )' IlTlJa de cada aii.o)
1 1111. 111. , t .. II· ... I .. IIlC I .' I ;í a cada uno.
1111 ,1111 ,11011 III! ' inl !tl )'e sectores d e uso
, . III ', II "jlIlIHI ,II '''' II.lIill ... nllnunes(como
  d. l •• HI" top,nl.lLl illlllobiliaria). Asi-
"ti 11 111 , 1" 111 ,1'1 11t ,( 111 ' 1111' es que incluye
l .l ll . III'IIII,,J'l l l. lIltl .
11., Ilnr la mutua conve-
1I11 ' lIt 1,1 1' .11 .1 ¡liS involucrados. El inve r-
"' '' 1111 ... 1.1 log ra 11l(jorar la rentabilidad del
/J1'¡l'I\l ; los llsua rios, evitando soportar el
c! n '.u!, 1 ('\,)Sla de u n inmueble en domi- '
" io logran disfrutarlo por cier-
tll período en la época que eligen (al
111('110'" d l' lItro d e sus posibil idades eco- .
11' IIlIi ( ;t .... y l' ll Sil perso nal percepción d e
1.1 , (' 1.1( jl"1I c:did: ld-prcc io).lncluso, como
"" ,d'I ' . «: l.. posihi li dad de in tercambios
I 11 (,1 (' 11 ' 1 I il io dd cll'l't'dlO (racilitado por
1,1'« ,1 " 11' 111 11 11 ,11 l. .... "", O( ' icd;¡<! cs d e in tercam-
1,14 ," ), ... , ' .11,,"le t'I al l ar th o de diversificar
1, ,,. h"'" II. ''1 )' ( ' I H 1I dI'
1',,, 4d' ,II',III",purEllta d e control su
1'1111'1 PIII 11 .1 (' lI gl' lLd l;¡do algunos abusos
('1111 '. ,11 " , IIt' I ' ('f st.: km ido salvando) y,
1';11 t 11 1111 , vacíos e interrogan-
.. '1, " , . 1" (· ... l'III :111 , aq uí como en otras ma-
11 ' 11 ,1'1, IHIl el J'rt:cuente ad elan to d e la
1 I ' . .tU LId ,1 la regulación j urídica, En otros
(1·11l1ilLOS. S il se encuentra
(' 11 gnl:ll'i,;n, con di"erso grado de avan-
(( ' CIl diferentes ordenami en tos, con-
... i ti l' I que en varios pa íses ya se

I ' ' 11I ll' I \ j J{J R ¡ DI CA ni 1'11 11 I 82
cuenta con textos legales y ( OI11l' l1[ ;lI lO'l
de doctrina.
Para la apropiada compre nsió n del
tema y, en parti cul ar, pa ra aborda r t:l
importante capítulo de la calificació n de
su naturaleza j urídica, estimamos
niente dar cuenta de estas dos cons tata-
ciones: a) Las normas q ue e n algunos
ordenamien tos se ha n d ictado suelen
contener ciertos rasgos substantivos que,
por ci e rto, inJluyen e n la fin al califica-
ciónjurídica, pe ro gene r al men te se han
dedicado a imponer con t roles, especial-
mente mediante exigencias fo rmales;
b) Ante la falta de estatuto r eg ulador,
e n la práctica e l negocio se ha dese n-
vueho con gran varied ad de modal ida-
des, tanto en las caracter ísti cas del obje-
to mate ri al (i n mueble) sobre e l que se
contra ta, como en el d isei10 jurídi co
pi cad o. En cuantO a las primeras, se ha
a pli cado a un inmuebl e (un edi ficio), a
"ar ios edi fici os interca mbiables dentro de
un conjunto, a ed ificios o conjuntos ubi-
cados en distintos lugares del mundo,
e lC. En cuanto al segund o, se h a n toma-
do C0 l110 modelo' o, al menos, como pun-
tO de refe re ncia: la pro pi ed ad, con mo-
dificacio nes (por ej., con excl usión de
su ca rácter perpemo); la propiedad con
su modalidad de comunid ad (a su \'ez
con diversos matices); otros derechos rea-
les limi tados (especial mente el usufruc-
to); la sociedad, el arre ndamiento, etc.
En suma, en la base, las opciones giran
e n torno a las, nociones de derecho r eal
o personal (la alte rnativa del d e r echo
real se relaciona con e l p robl ema d e si
los particulares pueden o n o c r ear dere-
chos reales no establ ecidos e n la ley, que
ya fue referido al comienzo). De be ' te-
ner en cuenta tambié n que las pos ibil i-
dades de éxito d e cad a una de estas pro-
pos icion es n o sOl o dependerán del
afinamiento conceptual si no de las nor-
mas que e n e l respecü\'o ordenamiento
rijan p<lra la correspondiente insti tución
y que se impongan como inmodificabl es
( po r ej., ent re noso tros, la alte r nati va de
la comunidad tro pezará con la impres·
crip übilidacl de la <1cción de partición y
. .

L1. propied:td )' la posesión
la limitación del pactO de indh'isión, con-
fo r me al art. 1317; la del usufructo tiene
el ÍncOlwenicllte' de que es Intra nsmISI-
ble, e tc. ) .
En las legislaci ones que han regula-
do la materia se ha optado po r dive rsas
soluciones (así, por ej., e n Franci a se
adopta la forma soci e tari a; en Grecia, se
le ha asimilado a un arrendamiento con
especial es caracte rísticas; e n Espa i1a se
confiere la opción de regularlo como d e-
recho real o pe rsonal ) .
En Chil e no se ha di ctado u n estatu-
to sobre la materia; no o bstante esa ca-
rencia, e n la práctica el negocio se ha
concr e tad o y hay varias instalacio nes con
esta forma de a provechami ento (aunque
su incremento se ha desatado al parecer
con r itmo irregular), Para el acue rdo e n-
tfe el inversioni sta y los us uarios se ha
acudido principa lmente a la constitución
de usu fr uc tos (incluso con varios usufruc-
tua ri os para un mismo período, ge ne r al-
mente pa ri entes e ntre ell os, con derecho
de acr ecer, pam sortear la dificultad de
la i ntr a nsmi sibilidad que -como se sabe-
por norma está impuesta para este d e re-
cho real).
Estimamos q ue en la d ecisión acerca
de la na tu raleza jurídica y sobre tod o
para e l cli se ilo del conveni o que d e be
suscribirse e n t r e el inversionista y los
usua ri os (mientras los textos legales no
impongan uno), debe consider a rse l a
substancia p revaleciente que se pel=sigue,
e n t r e la j)roPiedad de l objeto o el servicio
que se p resta con base e n él; el objeti\' o
predominante ency. e n tra en los esque-
mas jurídicos el instrume n to propicio:
el derecho r eal o e l derecho personal.
Por lo mismo, si -como parece ser- los
usuari os persigue n el obje tivo d e encon-
trar efi cientes y oportunos senri cios más
que adquirir u na cuota de las in,s taJacio-
nes mate rial es, con las cargas que siem-
pre traen consigo, el de recho pe rsonal ,
con la correl ativa obli gación (desc r itos
apropiadamente e n el contrato) se pre-
serlta como el instrumento más propicio.
b) Cemenle1ios. Corno se sa be, e n el
país el tema evoca inJl u)'e ntes e pi sod ios
83
d e la vida nacional, gestados sobr e 1:1 ¡11
mediata ci rcunstancia de que d esd e >; il 'l
comienzos y por mucho tiempo S il (J I
nización y funcionamiento se mall lll \ 11 '
r on "incul ad os a la Iglesi a Católi c l.
Por cierto, la refere ncia q ue aq 11 r '1 (' 1,1
for mulada está dirigida al capítulo ell ' 10'1
derechos que se tienen en el prtT¡ ... 1I 111
gar d e la sep ultaci ón.
Luego de un precepto del c( :. (.-1
art. 587 del ce" según el cual (' 1 11 "' (1 r
goce d e cementerios en predios d e p :lltl
cul ares pasarán con ell os a q u ielll's :111
quieran los predios, salvo que se di spllll )..:. 1
otra cosa po r testamento o acto e n tre ' "
vos), los principales textos son: el Códi go
Sanitario (Libro VI IJ, a r ts, 135 y Sg' l o.; . ) ; 1.1
ley 18.096, que di spone el traspaso de (1 '
me n terios de de Salud, :1 1:1" 111
nicipali dades; el DS, 357, Regl:
11 11 l
' lIltl
General de Cementerios; el 0171,. N" 1 11
111
'
determina las materias que rcc¡ni, " ( ' 11 , 111
, . ,.
tOnzaclOn S3l1l tana expres{\.
Conforme a estos textos:
1. Ce menterio es u n "cSl:1 hh' < ill1H' IH"
d esti nado a la in humación o a I:L illc 11 11 '
ración de cadáveres o d e restoS hlllll : \lII ....
y a la conservación de ce ni zas pro\'( ' lI i nl
tes de incineraciones" (Rcgl. Cl'lll'L':d dc '
Cementerios, art. 2
Q
),
2. Existen cemen terios (o
p ú bli cos) y par ticulares. Los p ri nll' l o 'l
son los que pe rtenecen a alguna i ll Sl ill1
ción del Estado (como los del Sl' l Vjl itl
Nacional de Salud -SNS,-, los de las 1\ 111
nicipalidades); los particulares Son 141 '1
d e cultos reli giosos, los de colo ni:t '¡ t ')t
trallj eras, e tc. ( Regl. Gene r al de CCll ll' l1
terios, ar t. 15).
3. La instal ación y funcionami e nHI d('
cementerios, públicos y pri vad os,
r e a u torización sani ta ria expresa (I)FI ..
N
Q
t , art. P , N
Q
26).
4. Sólo en cementerios legalll1c ll IC.·
a utorizados podrá efectuarse la in h uma·
ción d e cadáveres o r estos h uma nos (sa l-
vo autorización d el Director General ck
Salud) (Código Sani tari o, arto 135).
5. Sólo el S,N.S. podrá autonzar la
instalació n y fu ncionami ento de cemell-
teri os (Código Sani tari o, a r t. 136) .
WI!'(lIWd JUR1D1CA !I! (Hllt
Los bi enes
(l. Corresponde rá a las Municipalicla-
d e'i instalar ceme nterios, previa aproba-
(' ¡ ( JI I cid SNS., en los l llgares en que no
lo!'> hu bi e re o fueren insuficientes (pu-
dkllclo adquirir O expropiar terrenos para
l' 1 ..: f"l: c to) (Código Sanitario, art. 138).
7. Los terrc nos dedicados a cemente-
I jo..; ckhenín ser única, excl usiva e in'evo-
r: !1>klllclltc destinados a este objeto (Regl.
( :l ' ll (" r;d dc Ceme nter ios, arto 16) .
)-) . Se d islÍnguen dive rsas clases de se-
IHlIlllras ( mausoleos de famil ia, n ichos
1)1' 1 pl' HlOS y te mporales, sepu lturas en tie-
11 ,1 PI. ' ''I)('III<l S y temporales, etc.) (ar t. 29).
J ,: 1 silUac ión jurídica de la sepullll-
1,1 , 1. \ naturaleza del derecho sob re o
11" IH' Clo d e..: clla ha sido d isculÍda en la
dHj Id11:1 )' e..:n nuest ros textos n o gueda
m. IPIIORI·\I. IUR IDI CA DlLlII II 8-1
definida. Han si do .,ostc llidas las más va-
r iadas alternativas. La circunsta ncia de
exislÍr celllcnlcl-ios públicos }' privados,
con duce a di stillguir para ('sos efectos.
En los públ icos se ha propuesto la cali fi-
cació n de dert:cho re al , d e recho perso-
nal , derecho rea l admin istrali\'o, " permi-
so especial de..: liSO" . En los privados , e l
derecho que surge del contrato que se
celebra entre la sociedad q u e crea e l Ce-
men terio y el adquirente del der ech o de
sepultación asimism o h a sido objeto de
\'ariadas calificacio n es: d e derech o real
(dominio, de propiedad p rodiviso, de de-
recho real limitado) y d e derecho perso-
nal (y en esta última se ha aíiadido el
cOlnplemento de "derech o per sonal in-
nomi nado", in mueble).


Capít ulo 11l
LOS MODOS DE ADQUIRIR EL DOMI NI O
,
P¡íRRIFOI
D ESCR1PCló>: DEL SISTEMA
73, Conceptos y alternativas. Par a la
transfep-:ncia de bienes por acto e ntre \"i -
\'os, en la historia de l Derecho se han id o
configurando dive rsos sistemas.
Con precedentes romanos (a los q ue
p ronto se hará referencia), en muchas le-
gislac io n es, entre ellas en la n uest ra, para
la t ra nsferencia dcl dominio)' dem::ÍS de-
rechos reales, y aun personales, se exige
la concurrencia de d (JS d emen tos jur ídi-
cos: UIl título y un modo de adquirir.
Titulo es el hech o o ac to jurídi co que
sin'e de anlecec1e me para la adquisición
de l dominio. jHodo de adquirir es el hecho
o aeLO j uríd ico que produce e fe cü\'a me ll -
te la a d quisición del domin io.
Con e l solo t ílulo, pues, no se..:
re el dominio de las cosas: de él nace sola-
me nte un d e rec ho personal , el derech o
de exigir que poste riormente se transfiera
el dominio por e l obligado, mediante el
correspondiente modo de adquirir. El
ejemplo más claro lo proporciona la com-
pré:l\'enta: p e r fecc ionado el cOlll rato de
compra.\"emé1, el comprador aún no es dut;-
110 de la cosa comprada ni el "endedor \a
ha hech o ajena; con e l contrato, e l vende-
dor se ha obli gado a transfe rirl a al C0I11-
prador; poster iormente, el dominio se
transfie re cuando el \'encIcdor efectúa al
comprador la entrega o tradición de la
cosa \"endida. De ahí que suela expresarse
que son los modos d e adquirir las fuentes
de donde emanan los derechos rcales.
En la práClica, esta dualidad frecuen-
teme n te no se pe rcibe con ni tidez. As í
S5
acontece en e l tílll lo 111:1"; 1\, 111 1(' 1111 1 111
pleado, la compra"en! :L 10 11l'1 ,1!", 11111
es consensual; el modo SI H' lt , '! ' g I111 Ll 11
inmed iatameme al títu lu , <¡1I l" 1 ,l' . '1' • ' >11
fun d en: se produce acue rdo (' 111.1 •• ",1 \
en e l precio e ... . ' . ' llt l.
ga la cosa Yenclida. Pe ro se d i"' li ll g l l!' ll
claramente eH la compra\"t' 1I1 :1 de illllll ll '
bies, en la cual primero St· n ' ld,l'¡ (' l . 1!11
trato po r escrit \lr:l ¡J1'lbl ir: 1 ", 11t "IC' II" 1
mente, cumpli l' llcln ... 1 (llll!I ,IIII , I,d IHld"
sc inscribe e..:1l l·1 Reg i"' l lll ; 1111 1 l "" , 11 t, 1
d e inscripci t'Jl l - J\lllll. l •. "   1 1I I 111.1
la I.racli r iúll d. · iltll lll("I ,I , '., ., ,' 1111 11(1111 1 j
transft. ... ' ·Il! ,i.t d. ' I IJ" lll llll"
Lo", liHdll"' IIII . ' 11 , 11, 1111 . 11 ' 1'11' ('1 11'10
rior lr:ul , Jt' I. ' II . 1.1 d. ·1 d, '11111 111' '. 11" IItHI!
d os t í wlo, 11 .1,, 1.1 11. 1'1" .1, d .. ll l1nlo ",. n 111
J1Ulllcr;lh lt , ... , 1" g, d ulI n i. tl11 l it H+ H HH
l11írncl'Il n ' II ,HI. , \ 1111111 111 II \ r dll 11 1111
ma y caraclt ·l i' li.,I' .j IW , 11 111 tri, 1111 1 111111
cubres.   .1111 ' 1 11.111 1.1 l . ' 1 11 1 I • h
contratos:   '111.1 , 111' 1 111 11 1. 1, ji, 111. 1' h ,11
en propi cd:ld ;l 1111.1 "'1 U l. 01 ,11 1 1. 11 I ,
el sistema denominad,) Ij) lll ,111 '), ,1" 1 1111 1111
)" modo, o del efe..: clU JIl.·r ....oll:d (JI ,1 1. 11111 ,11, I
Además de l Iluest ro, sig lH"1l l'I "' 1( '
ma, por los Códigos l'Sp.ltll.t , ;1\ 1, t l l.l
co, S II izo, ruso y \'a rio.'; la 1 i 11 o: tlll l' I J( : 1111 l'
(incluido el nuevo Ce. brilsikúo d(' :!OO'2)
Fren te a él se conoce el sistnll ,1 1.11 1
sensual, o de l efecto rea l de l COlll!":IIII , . ' 11
cur a ,,¡ rlud el solo tiUllo es s u licit' ll l(' P,II , 1
p ,"oduci r la t ransfe rencia de l dOl1lilli ll, ' 11 1
necesidad de rccurrir al modo. FII (' (' '' 1.1
blecido se ii aladame n lc por el C6digll ( .1
\'il r de allí adoptad u plll . 111 11',
pUl' t; i., los d e al gunos países btioo:lllll ' ll
y poste riurme ntc e l ilalia no. ('1 1)1 1I
tll gll l' :-', el de Q\l é bcc.
IlllhlRl\1 JUR1J)1< ,\ I'III1L I '-o
Los bienes
oríge nes surgen en e l Derecho ro-
U L III O : 1 partir de la dualidad, yen su no-
1.t!lk \'\III II C;(II1, con setialad a infl uencia
1.1 ' !1 .ldi c;unes fieLas, va gestándose la
dl "' PI ' I"' ;I'111 (v. ;nfra, NQ 11 5)(debe adver-
111 ' 1' <¡lit' :11 11 0 se r termi nantes los
.Il1 lt ·( n!t-ntcs, los his LOriador es d iscuten
IInl( ap reciaciones) . A los inicios de
"' 11 ,l pli ClCit'Jtl en Roma (precedida, como
,, (' por la J/umci/Jatioy la injuTecessio)
L. II :LC li c;{1l1 estuvo orie ntada, fundamen-
l, dlll( ' lI tl', :l la posesió n , a l cambio poseso-
1111 (11 0 ;1 I;¡ d e derechos);
111 ' 11111( 1.1 .d :Idejlt irente e ntrar en la pose-
11 1   1. 1 1 n .... :\. I\w o t ra parte, y pued.e
111·.t, '" ' ''' 1' ' 111( ' P/I!" 1; 1 propia razón an te-
IHIt 1111111. 1 .11111.1 (ol! ct'pción sensi ble o
1111 11 lI .d d /·! 1)"1( '( 110, antes q ue todo se
1III I d l , '¡ III 111 11111 1I 11.lí In de e ntrega lnate-
1I ti 11>. 11 , 1 11 111 d 11( ' llI pO, la transforma-
11"11 1111 .111,lll ·t l( ' ll do , ' 11 ambas direccio-
111 " '¡1I1H) modo de transfe-
111 1.11111/ 11' 11 d dOlldl li o,)' desligándose de
'< 11 l .n ,1I It'I 111 :lIl' l i:l1i /; 1do. Por imposición
d\' 1.1 1 (·. lI id. lI1. <¡II C e ll lll uchas situaciones
Iln; 1 cllt l cga de la cosa de
111. lno :1 11I :II IU su peso y volu-
11 11 ' 11 y I:i C:l p:lCid:1d rísica humana) ya en
1.1 t' I)( ICI ¡lcl De l' cchojustinianeo se halla-
1,,, 11 1..'11 pll-no d('sa rroll o las tradiciones fic-
(l ... i1Hhúlicas, q ue fll eron reemplazando
1' 11 gt.11I IHcdida la e n trega real, incluso en
" l lit' I OS ('11 qt ll..' 6 ta era posibl e . Este des-
"II\III \ llIli(, II IO cOll stitll ye u na d esmme ri a-
h/. 11 1II1 1 dc · 1.1 1! ':l(li ci(1I 1 (tambi é n llamado
lit 1 11 1 ",1 J 111 ' "1' '' 1 Ji I ; 111:1 1 i";lciún "), que res ul·
111 11 .1"1 j · lI d ' ·III.t! : IHI ('t'sc') e n el futuro, ex-
11 "d .. 114111 '<. ' 1' 11 :tpli cación e inten sifi-
I ,i nd"'lI ' d l'IlIl' !('(I , lI \('d ia nte fórmulas pu-
1,11111 ' 1111 ' IJIII! I:I{ IUalcs. Con n uevos
IIn 11/ JI 'u ,'1, It" 111 Ol't.· ( k'o d a filosófi ca, el pro-
" . .,.. I 11111111111 :\ li!les cid siglo XVIlI en un
\ ( I t 1.1111'1 (1 d e( \O rea l de l co n trato, por el
1[111 ' (,1 ... ell l l U)11\'C ll io t ransfiere domin io,
I 11I, ,, .q.'; I:ldo, COlllO se ha dicho, e n el Có-
di go fl :U1Cés (art. 11 38 y de ahí seguido
1)( 11 \,: 1";05 otros).
Una observaci ó n de ambos sistemas
1 )(' Il llitt: que en su funcionamien-
lo COJlcreto ninguno mantiene su pureza
( ' 11 tod a ó rcunstancia. Así, e n las legisla-
..
1101101' 1\1 IUIUDICA mUIIII, 86
ciones d e e fecto real del contrato se d ebe
recurri r a la tradición o a un acto seme-
jante cua ndo el contrato se refi e re a obl i-
gaciones de género o alternativas, en que
con el solo título no queda individuali za-
da la cosa que se transfiere. Y entre noso-
tros -como se p odrá apre ciar más ade-
lan te- h ay situaciones e n las que se llega
a configura r u na especie de efecto real
del contrato, sobre todo en la transferen·
cia de bi e nes incorpo rales (el autor del
Código, apartá n dose del p recedellle ro-
ma no, exigió t radición no sólo para el
domini o, sino tambi é n p ara los d emás de-
rechos reales, y aun pe rsonales, originán-
dose e n ell os alg unos inconven ientes; con-
cretame nte , aunque la ley lo impo nga, es
difíci l efectuar una a uténti ca t radición
para transferi r los derech os d e usufructo
o liSO sobre mue bl es, o de un derec ho
pe rsonal no docume n tado; se \'olye rá so-
bre este pun LO).
Debe considera rse también la in tere-
sante alternativa adoptada por el Dere-
cho
En nuest ro Ce. configur-an el sistema,
rundamentalrn ente, los arts. 588, 670 Y 675;
pueden mencionarse ta.mbié n los textos que
definen los plincipales títulos tra51aticios de
dominio, como los ar15. 1793 y 1897, con-
forme a los cuales el vendedor, el pennu-
lante, se obligan a dar la cosa; tambié n es
claro para este efec to el arto 1824 (la defi-
nición de la donación del art. 1386, que es
otro destacado útulo t raslatici o de domi-
nio, es justamente objetada por la impro-
piedad de su redacció n a este respecto).
Los mod os d e adquirir están esta bl e-
ci dos en la ley y, po r e l ca rácter
cional de la materia de propiedad, no
pueden te n e rse como tales sino los que
el texto legal me l1 ciona (en tre nosotros
la C. Po I. así lo d ispone expresamen te el
art. ]9, N9 24). Los e n umera e l arL 588.
A ell os debe agregarse la propia ley (por
ej., se adquieren por ley el usufructo le-
gal d e l marido sobre los bienes de la mu-
jer, y e l del padre sobre los bien es del
hij o; la jurisprudencia h a resuelto que en
la expro piación la ley constituye títul o y
modo de adqui rir e l bien expro piado).
La propiedad }' la posesión
74. Clasifi caciones
a) Originarios y de,ivativos. El modo es
OIiginario si pe rmite adquiri r la propie-
dad ind ependientemen te d el derecho de
un antecesor; así ocurre e n la ocupación,
la accesión, la prescripción (aunque se ha
di scu tido, como se verá al lra tarl a ). El
modo es deriva tivo si por él se adqui e re e l
dominio que es tras pasado de Otro titu lar
(que, por tanto, es e l an tecesor ); pertene-
cen a esta clase la tradición y la sucesió n
por causa de mue n e. La di sti nción tiene
impo rtancia para determinar e l alcance y
caracte rís ti cas del derecho d el adquire n-
te. Si se adquirió el domini o po r un modo
o r igi na rio, bastará exami n ar e l acto o he-
ch o que con figu ra e l modo, y la cosa so-
b re la que recae. En cambio, si se ha ad·
quiri do por un mo do d e r iva tivo, será
preciso ade más examinar los derechos que
tenía el an tecesor, pues "nadie puede tr-a ns-
ferir más derechos que los que ti ene". As í
entonces, si el trade nte, por ejemplo, no
era dueii.o de la cosa cuya tradición efec-
túa , no adquiere dominio el adqui rente
(art. 682) ; igualme nte, si la cosa estaba gra-
vada, el adquire nte (o el hered ero, en la
sucesión por causa d e muerte) la adquie-
re con tales limi taciones.
b ) ¡\ título universal ya título singular.
Se clasil.ican así según se puedan adqui-
rir con ellos universalidades jurídi cas o
bienes determina dos. La ocupación y la
accesió n permite n adquirir sól0 4 bienes
esp ecífi cos; son modos d e adqu irir a títu-
lo singular. Por la sucesión por causa de
muerte se puede n .adquirir bienes deter-
minados (legados ·de e specie o cuerpo
cierto) y u niversalidades (h e rencias). La
tradi ció n y la prescripción son modos de
adquirir generalmen te a título singular,
p ero excepcionalmente lo son también a
títul o u niversal (así acontece cuando un
h eredero transfiere su d e recho de he ren-
cia, y cuando un heredero aparente ll ega
a adquirir por prescripción la herencia
que h a venido poseyendo).
c) Por aclo entre vivos y p or musa. d e
muerte. Según presuponga o no la llluerte
del titu la r del derecho para q ue el mod o
opere. La cl asi fi cación ti e ne lugar debido
87
precisamen te a la existenci a de un modo
de adquili r que se configura a la mue rt e
d el causante, la den omi n ada sucesión por
causa de mue rte; los d emás son modos d e
adquiri r por actos entre vivos.
d) La gratuidad y la onerosidad. Suele
apli carse a los modos de adquirir la cla;; il i-
cació n de actos en gratui tos y onerosos; St'
agrega que la di stinción se fo nnuhl Stp,t'11l
signifiquen o no una conlraprestaci6n pI.'
Clll1bria para el adquirente; y se COnChl }'l'
que pertenecen a la Plime ra clase la O( l '
pación, la accesión, la prescripci ón y la
cesión por causa de muerte, y que lIi Hl i
ción , por su especial naturaleza, tienc.: 1111
car¡k ter que lo determina el títu lo qut' le-
sirve de antecedente; si ese a ntecc..: de ll ll' (."
un aclO gratuito (como una dOll:l C;6tl ).
un modo a título gratuito, y si i,.''l 1111 .11 tll
oneroso (como una compr:.l Wnl:I) , 11 I '1( '1,1
a título oneroso (v. infra, y 1):1) , 1'\11
nuestra parte, estimamos qm' lo." II l1ldll'l
de adquirir son ajenos a la lll l· II Cioll . '1 1.1 d1"
tinción. Desde luego, clla se.; 1 d ic. ·1 (' .1 , te h ...
jurídicos, y ocurre que a lgun u", IIHldl.'1
(como la accesión) ni siquiera eq:l ll t 111, ... 11
tuidos por actos. En definitiva, y 1:\ 1 tl lllll)
se aprecia claramente en la t radit·¡ólI , t'''; d
t.ítulo el que tendrá una LI 011,1 G'lli li c u iOIl .
75, Aplicación. Hasla aquí se 11: 1 11('
cho referencia a los modos de atl qtLi, il
en re lación con la adquisi ci ó n cid dOlllÍ
n io, pe ro mediante e ll os se ;ldq nil'lt' 1I
tamb ié n los o tros derechos rc.::t k s y .111 11
d er echos personales (o crédiLOs) .
Según antes se h a di cho, las 1'11 (' 111( '",
d e los d e rec hos persona les son los ;u 111 "
y conLraLOS (la materi a se estud ia l. ,
de n ominaci ón de fuent es de las nhli g:,
ciones) y las fue ntes de los de rechos n ':1
les son los mo dos d e adquiri r; pe ro 1: \1 11
bién es posible la transferencia dc 1111
de recho personal ya existente, que 1c.: 1I -
drá lugar a t ravés de un modo de
rir. Así, un acre edor, que lo es porq\H;
prestó u na canti dad d e dinero, puede \'e n·
d e r su cr éd ito y en tal caso tendd q ue
efectuar la tradición de ese derech o pe ro
sonal al que se lo ha comprado, e l c ua l
entonces 10 adquie re .
Hlll OIU,\t j URIDICA DI CIIIII
Los bienes
76. Se puede adquirir por un 50]0
modo. resulta c\'identc. los tribu-
debido precis,lrlO: no es posible
:ldquu",II · IIn bien por dos o nús modos. ·
1,; 1 apho:.:ación de uno de ell os' hace inne-
n : sari o ( más aún, ineficaz) otro (así como
" V s<': pll cde hacer lo hecho, no se puede
l;nllpoco adqujrir lo ya adquirirlo; los fa-
",ns se k i li re fe rido a C¡¡SOS en qlle, allte e"l
de f]lI e se pueda discutir la existen-
\ 1:,1 () v: t1idt..: z de un modo de terminado, el
III' g: lIllt' :lduce otro, a IHavor abundamien-
lO: P(!!, l:i " se afirma adqllirido por
'\ 1I ,I I'S,lI,)I\ por causa de muerte y por pres-
I I IP( I()1l ) ,
77. La exigencia del título en todos
I lIodos de adquirir. No ha sido ddini-
1 1\' .111 1 <..' 1.11 l' rcsue]¡:l en (:hile la :1migu;¡ con-
111. Vl'rSI:1 sobrc Ll exige nci a de un título
• ' 11 Illd os los 1110dos clt' adquirir. Es claro
{Pll' Cl I:1I1 c1o d e la tradición se trata, se
l 'xig"t' 1111 título lr:ls1aticio de d omi nio para
tpl(' ope !"e «U·,lo (75). y precisamcntl' por
1' 11 0 >: !,nr la frecuencia de su apliClCió
n
p i , 11 IIC, l ' S qut' -como se ha di cho- im-
\ IIII H ' la c lraclcl-tst ica de la dualidad lítu-
In In: Hlo l' ll nuestro sistema de
1 t' th 1.1 Il c bient's, Pe ro cuando sc trata de
\ \1'1 dt ' llI: i:-; Ill udos de adquirir ¿es tamuién
. Wt CS: I! ' tl) un lindo precedente?
St' h,1 res polldido afirlllati\'<tIl1l'lltc.
'\ 111 1 CU:Hldo n n h;l)' preceptos Cjuc lo l'sta-
,p:\ra <lcn1<Í.s modos, es as! por
leg-ales que se con-
11
1
).1.<1 11 : pnnclJ?almCllle los arts, 703 y Y
... .l' ,ll 1. \ se dispone que ti nCll-
1', ll !O,ll, :\,(CCStOI! \. son tltlllos
\ OI ISllll tll\'OS ele dominio y, en la úllima,
Ij l ll' l' ll :Uldu se :tdquierc por sucesión por
\' ;II ISd dt' muerte, el títuln es e llCSlalll t'tltO
\) I:t ley, según si ti SUct' sión st'.!
I, nia En los modos OCUlx\ ción,
,1.CCCSIOH y preslTipci{)1l -se Cl)ncllln'- el
IIUtl O se confunde con d modo. .
L::n enlura, se ha Sl)slenidn q\le el lí-
l iti O. exige s()II) c \l ;\ l1do ¡1l[Crúell": la
  COIllO 10 expresa \. Cx-
t'!X IOILdmen tl' dan. 675. ( :Il;llld o el
.I n : 703 tll c nci on:"\ los t i tlll ns (' tl Il S[il\lli\'os,
\ .tllri candt) así a 10:0> I n' :, nlO(\\) s de adqui-
1!l1101,1o\1 1l 1RI DIC. \ ( )j I
88
rir set
7
1alados, los cst;i rt:liri e ndo no al do- ..
mLI1IO, sino <l la posesión; allí son tílulos
para poseer (ClI ¡:1I1do, por falta de requisi-
tos i.t otras circll ll stancias, n o funcionan
como modos de adquiri r el dominio). Si
se rechazara la existen cia de est ... lS dos fun-
ciones diferent es entendi é ndose que siem-
pre la ocupación, accesión y prescripción
son título y modo, se llegaría a la incon-
gruencia d e que q uie n comienza a po-
seer sería ya aueii.o.
Al parecer, la polémi ca no se ha tra-
ducido en prácticas de im-
portancia, y los tribunales no han t enido
apropiadas oportunidades para d irimirla
(como ya se dijo, al explicar la expropia-
ción por causa de utilidad públi ca, la ju-
rispru dencia ha p untualizado que en este
caso es la ley el título y el modo de ad-
quirir, de lo cual pudiere despre nde rse
que ya ha tomado partido por la exist e n-
cia del título en todos los modos de ad-
quirir; pe ro han sido declaraciones indi-
r ectas, e n que el centro d e la discusi ó n
n o ha sido el te ma aquí tratado).
PARRAFO 1I
LA OCUPACIÓN
78. Concepto, Es un modo de adqui-
rir e l dominio de las cosas que carecen
d e due i1 o, consiste n te en su aprehensión
material con la. intención d e adquiri r la
propiedad .
Es este e l modo d e adquirir más anti-
guo y n atural y, por lo mi smo, más inde-
pendiente ele un a consagraci ón legal; sin
embargo, e l Código le d edi ca minuciosas
disposiciones, para va rias clases de obje-
tos ocupabl es, según particulares caracte-
rísticas (Tít. IV del Libro ll , arts. 606 a
642; la prime ra disposición, redactada con
apariencia d e concepto, sólo me n ciona
los bienes susceptibles de adquirirse por
este modo).
79. Elementos. Son dos: aprehensión
material e intención d e adquirir el domi-
nio (preci sament e por no aparecer estos

,
La propiedad y la posesión " ,
e lementos en el arlo 606 es que esa di spo-
sición no proporciona una noción de es le
modo),
Ambos el e mentos, físico y psíquico ,
deben concurrir copulat ivalllcnte, De ahí
que no es posible que qui enes carecen
de voluntad, como los dementes y los in-
fantes, puedan adquirir por este modo
(del art. 723, ine. 2\2 se podría despre n-
der que los impúberes que dejaron de
ser infantes serían hábiles pa ra adq uirir
po r ocupación) .
Se tiene entendido que la aprehensión
material existe n o sólo con el apodera-
mi ento físico, sino también cuando ya es
inmine nte (como cuando el cazador J\'ctn-
za hacia la presa ya h er ida por él) . Pe ro
deben concurrir sufici e ntes elementos de
hecho para establecer esa inmin encia con
sufIcienle precisión (arrs. 617 Y 618) .
79 bis. Campo de aplicación. Funci o-
na como modo d e a dquirir el dominio
siempre que:
a) La cosa aprehendida carezca de
cluei10 (art, (06). Son , las denominadas
-re.\" nullius. Pued e tratarse de cosas que
nunca han teni do propietario (como los
llamados po r el Códi go ani males bravíos) ,
O que han te nido d ucrlO p ero dejaron de
tene rlo (como los animales domesti cados
que recobran su libertad n atural), o q ue
han sido abando n a das por su due íi.o al
primer ocupante ( ll amadas "/"('.\" (/rre{ic!ae,
como -en el ejempl o histórico- las
nedas que se arrojan a la lnultitud),
Establ ecida esta e xi gencia de cosa sin
dueño, con lo presc ri to e n el are 590 d el
Código resulta que este modo de adqui-
rir el dominio e n Chil e sólo se aplica a
los bienes muebles,
Si la a pre he nsió n con "í.n imo de ad-
quirir la cosa para sí recae sobre una cosa
qut: tiene d ueii.o, no operará la ocupa-
ción como modo de adquirir e l do min io,
pero permitirá al ocupante entrar en po-
sesión de la cosa, y podrá, después de un
ti empo, llegar a adquirir e l domi nio por
o t ro modo : la prescripción. La ocupació n
entonces funcionará como "título para
poseer" (la situación se aplica en estos
89
,.;.
términos a los muebles, pues respecto rll-
los inmuebles es n ecesario e fectuar ot
d istingos, que se verán más adelante).
b) La adquisi ciún no esté pro hibid :1
por las leyes o el Derecho internac io ll.d .
Esta advertencia no es exclusiva aqll í: c'"
más bi en un supuesto de toda ; IClII : 1« i. '11
jurídica. Pero se menciona p,lrél r(' t " 11,1. 11
que en ciertas actividades (COII II) 1.1 \ w ..
ca, la caza, la guerra) en !: \'; ql w I:t ¡ , \ 11
pac ión es aplicada am pli ;lllj(·t llt ', ' 111 )\ 1' 1 I
numerosas restricciones 11'.1. .;: 11 .. " (: 111111 ti 1,1
das en el are 622).
Se suele agregar qUl', 11111 1.11 1.1 d. ' 1
elemen to aprehen sión ntatl'ri :d, 111' ('" 111'
sib!e la aplicación de este l!lodo :1 11 ,... I.ie '
nes incorporales, derechos, CjIH' .... {,Ie'
abstracciones, Y quedaría así lilllil :lf ln :1
las cosas muebles corpor<l 1cs «(' 111)(1 :' IIt.l
sión se examinar,l la poscs i(-)ll   I)i ..
nes incorporales; si sc acepel 1:1 I' 0 ... ih ill
dad de posesión de I,des l .i( ' II1· ... , POIlI I, I
q uizás aceptarse 1:.t nCl Ip:II ·¡OII 1 , '1111 , IlIt " 1, ,
d e adq uiri r e l <!olllillio d l' t' II' I", 1' 111' '' 1\'
que la o cu p;1Ciúll illl11lH ,1, 1 '11111 , 1.11"1"1
sión, tencllci:\ (" 011 .1111 11 10.1. dl t( 11" \
infra, N !.! I
80. Reglas pal' l in daH''' , I 1I • \ 1 1 111 t j,
ria el Cúdi g l. Id l l'l l ' 1111 \, 111 ,,. 1,, \ 1111 1.111
ca C01ÜUII lu de 1. ,11 ,1 1"1 1".1, 1 . 1.
distinta n :ltll r;¡](' ¡;" t' )l ld.I! ', d. ,1.1 11' 11
rirse por o cup:lci( ) ll. I l.tlH!l l.dllH tll l
agrupadas así:
- Reglas rX1ra 1:1 (1(111)'(( 1.111 dt , i " ', t'l
animadas, que in clu}' l' II 1. 1 (.1/,1 \ 1.11 ,( " 1,1
(arts, 607 a ( 23);
- Reglas para la oCllpa c i(')11 dI' (' '''', 1'''
inanimadas, que incluye n Lt ill\'l'llf i' HI.,
ha ll ¡v:go (are 624), las cosas ;t!':III ([(HI.I
das al primer ocupante (are e l d I''''
cubrimi ento ele un tesoro, que \111.1
forma de hallazgo tiene normas p : l1 I i
culares (arts. 625 a 628 y 786) )" ht dellO
minada captura bélica (an s. 640 a
- Reglas par a la ocupación dI' (' s!,!'
des al parecer perdidas)' especies 11.111
fragas (arts. 629 a 639),
En to do caso, estas disposicione s d ('
ben complementarse con numerosos C1\('1
pos legales d e cadcter administratiyo.
j DITt)IU..\1 [UR!DI Ci\ 1'1 1 I1111
Los bienes
PAltRAFO 1II
LA ACCESiÓN
H l. Concepto. El arl. 643 del CC. de-
, 1. 11 ,1 qll c...: " la accesión es un modo de ad-
' pll lll pUl' t.:I cual el dueii.o de una Cosa
1'.1 ', 1.1 '(.' 110 el e lo que ella prod uce, o de
IlIlple" , (' jltl1ta a (.; lI a".
. :\\ .l:rl;t(b lll clltc, la doctrina objeta la
I Jl I 111 ' 1011 el e la accesión entre los modos
d (' ,ldqlli rir. Por ulla pane, como luego
poll d :'prcciarsc, ell las accesiones no se
.t til ' lIdl' a la \·ulullLad del supuesto adqui-
JI ' nll·. \f d I 1111:,d que aparece como fun-
,[ ,11111"111. 11 l' ll los demás modos de adqui -
i H, 1" . 11 ,11 ("\ 11 :11111":11. Por otra, se entiende
11'14 1.1... 01 1 1 t', i," u·s consliluye n general-
1111 111. 11 11 01 1II. III ik' I:lCióll del derecho de
dHIIHIII II , , ' iI " 1 I.It l!ll ad de goce, lo cual
' . , 1'10 ' 1,11. 11 11 1" ".· dc la denominada ac-
1" 41 '1 1I ,1,I II II 'I'(V. ' llp r: I, Ntl 60),Entodo
t ,"tI , 111 101 " ' h' lIl.llic \ del Código está'
1I 01 L .. I, 1 , I 11111 ' 111 1 I UI It 1 ti d e adq u i ri r el do-
Ud lll ll (. 11 1'   ¡i¡iQ) ,
I )1 I 1'1 ", Jl I 1 ,1 1 l . t ) se desp rcnden dos
11."'1· ... ,It ' .1I ( l', illll , .
Hl. ¡\) Ae..:csibn de frutos. Es denomi-
11 , .. 1.1 LlIllhi l- 1I "accesión discreta" o "' acce-
'* 1111 1'01 producció n". En \irtud de esta
.h ! n iúlI , el dncli o de una cosa lo es tam-
111 1' 11 Ik 11I que la cusa produce, Es claro
1 I1 ti' , If I111 1;1 COII SI n I(.: cio n teórica de la acce-
\1 , 11 1 t " i 1111 ("( t' ,,: n"ia: 1 (J quc una cosa produ-
' " /"1 111.1 lUI ' I) JII lodo con ella y no hay
11 1,1'\ ' /11(' 111 1,1 (·xl(,ll\ i' )1l f1sica del objeto del
tl ' llI ll !ll l l. 1, 11 111 111 ' 11 es fundamen-
Ip 11, 11 , 1 1,1 .I'''I"i , il i,"JI el c:jcrcicio de la fa-
li d t ,11 1 l it ' H' 11 e 1 IIIl' 1 I JI di ere el domin io.
H' I. 1"1 lit 0 '1 y productos. La doctrina
t I! 111 1' 0 1 lIi ' lilllOS l' SIOS concep LOs, em-
1,11 , HI ,, 'j C' II :dgllll :IS dis posiciones del CÓ-
III H" Se (' lltiende por fruto Jo que una
1, ,'1. 1 tl. l jJcrilJdic;llll cll le y sin detrimento
dI ' ' 11 (como los frutos y flores
dI' 1" ... ,í . boles); es jJroducto Jo que una
111\, 1 tb peri ocl ici dad o con detrimen-
to de .'. \1 est r uctura (como las piedras de
Iln:1 r: lIlI (,,: r;"\).
11' 11"1'1\1
90
El Código (a rl. 643) d ispone que ·· Ios
productos de las Cosas son fru tos ... ". El
precepto confunde los términos, hacién-
dolos si nó nimos; sin embargo, hay algu-
nas otras disposiciones que distinguen los
dos conceptos, en el sentido antes descri-
to (por ej ., arts. 537 y 784). La di stinci ón
entre frulO y producto r esulta de interés
práctico pues hay textos legales, y puede
haber acuerdo en lre parti cul ar es, por los
que se conceden a alguien "los frutos" de
u n determinado objeLO.
Los fr mos pucden ser natural es o ci-
,·il es (an. 643).
84.1) Frutos naturales, "Se ll aman fru-
tos naturales los que da la naturaleza, ayu-
ci ada o no d e la i n dus tria humana "
(an. 644). Para un adecuado concepto de
esta clase de frutos debe recordarse la
di stinción doctrinaria entre fr uto y pro-
referida. De acepta rse que
esa dt stJnCJon e ncuentr a cabi da en nues-
t ros textos, hay que tener pr ese nte que
los fr utos naturales (por ser frutos), de-
ben reunir los cara.cte res de periodicidad
y conservación de la substancia d e la cosa
de la que emanan.
o tro punto de \i sla, el p recep-
to Citado comprende a los frutos natura-
les pr o piamente tales, que da la cosa
espontáneamente. y a los deno minados
"frutos industri ales", que pro duce con la
ayuda de la industria humana (como el
vino, algunos aceites).
En cuanto al estado en que pueden en-
esto,s frutos naturales, el Código
dlsungue entre frutos pendi entes, percibi-
dos y consumidos (art. 645). La distinción
adquirir importancia cuando el pro-
pletano celebra negociaciones con terce-
ros sobre la cosa que los produce (tam-
bién en la de predios rústi-
en que, a la época de efectuarse hay
fl"lItos pendientes cuyo domini o e indem-
n! zación pueden discutirse entre el expro-
piado y la insti t ución expropian te). '
85., Frutos civiles. El concepto de
fruto CIVIl es una creación jurídica. Fruto
civil es la utilidad equivalente que el due-
.-
La propiedad y la posesión
¡i. o de una cosa obtiene al conferir a un
tercero el uso y goce de ella. El Código
no lo define; se limita a ofrecer ejemplos
(art. 647), de los que se puede despren-
der la noci ón. La renta de arrendamien-
to es el más típico de estos ejemplos. El
precepto me nciona también como fru-
to civil el interés ele capital es exigi bles;
sin embargo, co n la legislación ac tual ,
en muchos casos puede ocurrir que un
denomi nado inte rés no sea más que el
r eajuste de una suma clIyo valor hay que
actualizar debido a la depreciación mo-
netaria; fruto civi l, interés, habrá sólo en
lo que exceda de la cantidad primitiva
debidamente actualizada (v. ley 18.010,
so bre operaciones de crédito y o t ras
obligaciones de dinero).
En cuanto al estado e n que pueden
encontrarse estos frutos, el arL 647 dis-
pone que se llama n lJe1ulientes mientras
se deben, y fJercibidos, desde que se co-
bran (más bien debe entendcrse que es-
tán percibidos desde que efectivamen te
se pagan ).
86. El do minio de los frutos. Según
se ha dicho anteri ormente, los frulOs de
una cosa pertenecen a su due i10 (así lo
dispo nen pura y simplemente los ans. 646
y 648; v. tambi én e l arto 1816). Es así por
la facultad de goce que corresponde al
propietario y porque, tratándose de fru-
tos naturales, al fo rmar ell os un solo todo
con la cosa que los da, quedan cubiertos
por el domini o de ésta (y si el fruto es
separado, no h ay razón para que la titu-
laridad cambie), No es necesario recu-
rrir al concepto de "accesión.
Como se indica e n el mismo arto 646,
puede haber situaciones excepcionales en
las q ue los frutos no penenezcan al due-
¡i.o, ya sea por disposición de la ley o po r
voluntad del propietario. Ejemplos de la
primera posibilidad son los llamados usu-
fructos legales, el caso del poseedor de
buena fe que hace suyos los frutos de la
cosa que poseyó sin ser dueilo. De la se-
gunda, cada "ez que el chlclio 10 decida;
así, puede ocurrir que el chlclio entregue
la cosa a un tercero para que éS le obten-
91
ga graluitameI1lc los frutos que p roduz-
ca. En los casos de usufructo 0, más cla-
r amente, de arr endamie nto, citados por
el referido precepto, debe ad\lertirse que
si bi en es cierto que los frutos
pertenecenl. n a un tercero y no al dueíin,
él está obteniendo una suma de dine ro
en contraprestación, y entonces está
pre adquiriendo frutos, ahora civiles.
87. Reglas especiales. Aparte d e
no rmas contenidas en la accesión, h:ly
numerosas otras disposiciones relati vas :\
frutos, a propósito de di fe rentes materias:
en el usufructo, en la r eivindicación , 1.: 11
el a rrendamiento (especialmente d e P I l' -
dios rústicos) , en la anti cresis, en la .'.0
ciedad conyugal, etc. (hay tambi C:: n nOI
mas parti cu lares r elacionadas COII 1.1
materia en la regulación de las so('kd ,1
des por acciones, t ratadas por l' 1 D l ' li '
c ho comercial) .
La situación de los frul os 1'11 la ('()1II/1/11
dad merece una referencia cspcci:II , Si n
necesidad de textos, es evide nte Cjll l' "1 '1
fruto de la cosa común es comlt ll " (( (111
secuencia de que "las cosas producl' 1l p , ll . 1
su due¡i o") . Emre nosou·os, esa n.: gb 1." 1; 1
con signada para la comun idad hc rcdil ,'
ria en el art. 1338 N
2
3 (que l.,
proporción ); se desprende cJa raml.: lI ll' (. 1
contrario sensu) para la comunidad ( ' 11
general, del art. 2310 (que tambi é n pl C
cisa la proporción); y es aplict\eb e l¡ (J II II 'j
preceptos (por ej., en el arto 2308  
1'0 de un fruto civil). Pero ocurre (1' 11" .
por otra parle, el art. 655 del CPC. di ,' pl '
ne que "Para poner término al goct.: ).\ 1,1
tuito de alguno o al gunos de los COIIIII
n eros sobre la cosa común, bast31' :'Í b
re clamaci ón de cualquiera de los in tt.' 1 ('
sados; salvo que este goce se funde l' lI
algún título especial". Y ya se ha dicho
que "goce" significa, fundamentalmcilll',
pe rcepción de frutos. Entonces, mientnt s
los primeros textos dispo nen que los frll -
tos de las cosas comunes son comunes, e l,
ar t. 655 citado (a contrario sensu) es!;!
permitiendo que cualqui er comune ro
pueda "goz(lr" gratuitamente de la cosa
común (sólo que cualquier otro puede
lUlTllRIAl )URIDICA 1)[ (. 11111
Los bielles
{'11 cualquier momento pedir que ese goce
g l:ltuito cese). Podría pre tende rse que si
lI i ll ¡;lll1 comunero entra a gozar (a perci-
bi!' frut os) gratuitamente, regiría la r egla
d I' q ue los frutos son comunes, pero que
I lI aleplicr comunero puede gozar g ratui -
1:llll l' l1lc mi entras no haya r eclamación ;
1':-. 1.1 solución impl ica simplemente hacer
Ill l'\;¡ !ece r el art. 655. La otra alternati\'3
(1111t' preferimos), es que en el texto del
( :1' ( :. d término "goce" está tomado en
1' 1 ' (' III ;do de " LI SO")' que, de este modo,
1. 1 II ' gl. l <I d domini o común de los frutos
11(1 (' '1 ;t! lc nlda; mi entras no haya oposi -
11011 , 1 II.dqui era puede usar la cosa co-
11111 11 , PI ' IO Ivs frutOs (natural es O ci\'il es)
"11 HI IIH' vi u hlclllente comunes. En este
1111 ' 11111 ' (' Ini do milita el art. 208] (ubica-
d .. ( ' 11 1. 1 soci edad, pero apli cable a la co-
1lllI llid:ld por el art. 2305).
B) Accesión continua. Es la accc-
' 1111 1 1)lopi:un ente tal (o "por incorpora-
I ion "): t 'S la uni ón permanente de dos o
111 ," I ,,'a-: originOlriamen te separadas, que
11.".111 :1 fur ma!' un todo indivisibl e.
1.:1 lll1i{)1l puede ser obra de la natu-
I . tlf ' /.l 4) del hombre.
f\ 1.11( ' 1 ialmcnLc, la si tuació n es la mis-
111 ,1 ' ( ' ,1 Qll (' los objetos unidos penenez-
• ,11 1 ,1 di lcrelltcs propi etarios o sean de
1111 ,nlo dll c lio. Pero es en la p rimera si-
rll,l( illl\ en la que el acontec imi ento ad-
qll il ' ll' releva ncia j ur íd ica, pues precisa-
111( ' 1l1l' St: trata de decidir a qui é n ha de
Ih' 11I.·1l l'(cr t.:I todo formado. Para con-
I1 (' 1:11 ' I:t decisión el Código ha r ecurrido
. 1 1:1 \(': clli ca de calificar este hecho ele la
IIllil ',tl - quc llama accesión- como un
1111 ,dll de adquirir el domin io. Cuando
1111.\ (osa se u ll e a otra r, por disposición
d t' I:t Il')', el duei10 de ésta h a d e ser el
el e la primera, se di ce que ha ope-
1 .Ido 1:1 acccsión como modo d e adqui r ir. '
1,: \ PI inl cra ha accedi do a la segunda. El
Ihll'ilO dc la segunda ha adqui rido e l do-
111 111 10 de la pr imera por accesión .
F.s habitual agregar ,1(l'lí quc ;tI c;;ta-
hkn.: rsc cs le modo ele adqllil ir IIU se ha
Ilt' cll o sino aplicar t.:I ;-\lltigllO y 1{lgico prin-
I ijJio de que "lo accesori o 1:1 SlllTle
.j
... 111I11l1(1,\I )l Jl'UUI CA 111 (11 111 92
de lo principal". 1' 01' cit..: l'lo, en términos
gt..:ncralcs, parece diríci l discutir la vali-
dez del pri ncipio, pCI·O las dificul tades
apa recen con frccuencia en las situacio-
nes específicas, cuando se trata de deter-
minar qué es lo accesori o )' qué lo princi-
pal entre dos objetos que se unen. La
jitución, el valor y hasta el volumen son
criterios a los que se puede recurrir para
obtener las soluciones; el Código los
ge e n los \'a rios p receptos que dedica al
tcma.
Siguiendo a los textos, la doctrina na-
cional estudia este modo de adquirir a
lrayés de las siguie ntes situaciones:
89. 1) Accesión de inmueble a inmue-
ble (ans. 649 a 656, que fo r ma n el pár ra·
fo denominado "accesiones del suelo").
En esta forma de accesión, llamada tam·
bi én accesión natural, se pueden di stin-
gui r las modalidades de:
a) Al uvión (a n s. 649, 650 Y 65 ! ).
En cuanto al dominio del o cau-
ce, se ha resuelLO que forma parte del
río, de modo que si éste es bien naci onal
de li SO público, tiene la mi sma cal idad;
así se despre nde d e los a rts. 649 y 650
(\ .. tambi én los " rLS. 30 y 35 de l C. de A.).
b) AHI!sión (art. 652).
e) Mutación de álveo O cambio de
cauce (ans. 654 )' 655).
d ) Formación de nueva isla (art. 656) .
El ano 653 se re fi e r e a ulla situació n
especial de "inundació n" de un predio
que, por Sil conten ido, se ase meja más al
aluvión que a las otras formas de acce-
sión que se ha n seíialado: si las aguas se
retiran del predio den tro del término que
el precepto indica , sólo se estü en pre·
sencia de un caso de i nterrupción natu-
ral de la posesión , como lo dispone el
ar t. 2502; si el re tiro se produce después
de ese plazo, se siguen las r eglas de la
accesi ón para el dominio de los terrenos
descubiertos.
90. 2) Accesión de muebl e a mueble.
Se oligina cuando se une n dos cosas mue-
bl es pertenecientes a d istintos dueños
(arts. 657 a 667). A t ra\'és de estas reglas


La pnlpiedad y la posesión
se soluciona el problema principal que e n
estas situaciones se produce, para lo que
se utili za el principi o referido de que lo
accesOIi o sigue la suene de lo principal.
AJ darle a plicación concreta el Código va
fijando criterios para la determi nación de
lo princi pal, que es el problema que prác-
ti camente se presenta: el val or (\·enal o de
arecc ión), la función, el yolumen.
Con las reglas del Código)' la nomen-
clatura el e la doctrina se disti nguen, como
fo rmas e n que puede presentarse esta ac-
cesión de mueble a mueble:
a) Adjunción (arts. 657 a 66!);
b) Especificación (ar t. 662) (es obj e-
rabI<.: c0 nsiderarla como una forma de ac-
cesión ; no hay aquí una uni ón de dos
cosas, que caracteriza a la accesión, si ll a
simplemente agregación de trabaj o a una
materia prima, que la modifica; y
c) Mezcla (arl. 663).
Se agregan al gunas reglas COlllunes
a estas tres formas de accesió n (arts. 664
a667).
91 , 3) Accesión ele mueble a inmue-
ble. Es denominada también acces ión in-
dustrial (arLS. 668 )' 669) . En esta acce-
sión los preceptos hacen refe re ncia a las
modalidades de edijimrióll )' ¡){({l/tarión o
siembra q ue están, en todo caso, someti-
das a las mismas reglas. Los probl e nus se
plantean , y el modo de adquir ir accesión
ope ra, cuando se construye, planta o siem-
bra con mate riales o semillas que pe rte-
neCen a persona distinta del clUClio dd
suelo .
Incorporados dcfi niti\'ame me los ma-
teri a les al suelo o arraigadas las semill as,
por cieno sin la existencia el e un pacto o
" íncnlo cont ractual entre los pa rticipan-
tes, el Código apli ca una vez m<Ís e l prin-
cipio de que lo accesorio sigue la suene
de lo principal; y e n esta male ri a, por su
o ri entación ter ritor ial , entiende siem-
pre el suelo es el elemento pri ncipal. El
dUe¡-lO de l predi o adquiere po r accesión
lo edifi cado, plantado o sembrado.
92, Indenuúzaciones. Para eVlfar un
enriquecimiento injustificado, se clispo-
93
nen normas para indemnizar (l quie n en
d efi niti\'a nada adquirid. Se imponen
ferentes soluciones según sea el duciio
del suel o qui en ed iFica, siembra o p lanta
con materiales aje nos o sea el dut' li o d I'
los mate riales quien edifica. o
planta en terreno .. (arts. 66R y
Una tercera situación, la del qlH.' ('di li( :\ .
siembra o pl anta con materi:lln :\jl ' I H l'
en el suelo también C!jeno. nI) (01111 ' 111
piada expresamente , pu edt' di '
modo solucio narse con It)s 11 '\
tos. Estas reglas n:.' ];ll' i()n: lll." (\.11
las de las prestaciones 11lU I II; I 'i de 1. 1 1t'1
vindicación (como lo cxprt's;¡ (,1 :nl.  

PA Jl.R.MO 1\ '
L\ T R:\U!CIÓ:-.i
1. Desrri/HiólI ,I.!/III' ,."I
93. 1) Concepto)' It.'xlo .... ( :(111 ,1111'
cede n tes en l' 1 1) (' 1 l'\ h (1 1 ( '111.11 11 l . 1 1 (., .11 1 , ,
li ados en 1<1 Ed:H I p.II. 1 1.1 11 .111'11 1
rencia el e bi el1l' s 1'1 ( :otll
h
" I 1111 11 ,,' 111111 1+
se ha di cho- (. 1.1 d ll ,III,J ,11I 111111 "
)' modo eh: adqll il il (\ ' 1Ipl" . f\,:' 'i'\ . 111
fra, N\! 11,:)). F.' 1'111.1 .!JIII • . H 11' 11 di 11I1,\dll
t radición en dlllHk .11I11 111!!
cLllar claridad -> el 11111111 1,1', '1 • 1I '111.
tiene lugar, según ;t! gIIIH) ' (.". 11 HIIIII II
El ano 670 ti tll'lillt' (IIIIIH " 111. III ,H III
ele adquirir el do mini o dl' l." 11 "'." \ 1 ' 111
siste en la ent l'f'ga q llC el r! 1U'I H' 11.11 (. di '
ell as a otro, por Iln:l p dl1l ' 1.1
facultad e in tt: nción de (,1 di)
minio, )' por ot ra la capacidad l ' il1l('n
ción de adqui rirl o" (ine. ] \1) .
Las ¡'eglas se conti enen en los .. r b. ti 70
a 699, Además, deben considerarse:
- Las di sposi ciones del Reglame nto
del Registro Conser\'atori o ele Bi e nes Ra í-
ces, para la trad ición de i nmue bles;
- Arts. 1901 )' sgts., para la tradi ciúll
de derechos pe rsonales;
- Disposiciones del Código de COllll'l
cio, para la lradición de créditos mcrc'ln-
til cs (su estudio corresponde al Derecho
comercial).
liC
1lII!PItI\L ni (I!III
Los bienes
!14. 2) Cantctcres.
.1) 1/1/, modo de adqllirÍ'r derivativo. El
. LC ltlll in·IIIC deriva su domini o de otro su-
JI ' [n, el Il'aden tc, a diferencia de otros
Illod", (It.; adq u iri r, como la ocupación y
1.\ .1 l t (,·si<l tl . No d ebe olvidarse esta carac-
1( ' 11 ' 1 ica dc la t radición, para determinar
li IS   que el adquirente obti e ne
l u n dl a. Sit.' ndo derivativo, este modo n o
11. 1I1 , jit'l'c:t1 ;ldquircme más derechos que
lo, (II u: tcnía el t radente y, concretamen-
It ', , i {-Slt' 110 e ra ducil o d e la cosa tra di-
d ,l , 11(¡ lo M·r;¡ el que recibe ("nadie pue-
il, ' It, lIl\l j' li r m;is derechos que los que
111 ' 111' '': ,tI 1', ¡;H'2 )' GH:1) ,
1, ) jo.., 1111 11 WIIlII' I/(·iól1. De la d efi ni ción
, 11 1"[1 IIHlt l,) , t ' tll· ... prc nde s u carácter
I 1' II \t IIl li tll ,d , le 111' ldo d c \'olnntades que
1"O/ ,lu'l ' i     ias j ul' ídicas. Con ella
Hit '11 III ,111 i/lll CS - con lo que sc-
111 i ' 11 111 .,111   IlltTis;\tllente se extin-
P,1 1t Illdlhg. li Itn1c '" (llIl lraíd;-ts en e l títul o
' 1111 II .l111t ·ledl '. 10' 1 \'('l1ckdor, e l permu-
t,lut/ , / I 1111 11 ,11111 ', t'I a ponante e n socie-
eI ,u! , 11 .. lj,lm!it' I( ' 11 (' n el respectivo con-
II,!!' ) t., 10 .... 1 \'t'll tlj (b , pe nnutada, donada
11 ' lJII 11 l ad a, sino qlle se obligan a transfe-
r il 1.1 . Ihí, t 11: llI do el t rade n te efectúa la
l ' ,11 li{ it¡I I, ('un este ac LO voluntario y COI1-
\ 1' 11 1 illl1: d lo quc hace es extinguir su obli-
g. l( il ')11 t' ol\lr;,ída; o si se qui e re, cumplir-
1.1 : l' " Ikl i ll iliv; l, IH/grl/:
1 ) I':s I ulI .\I'( lIi'!1 ria de un título. Ha
'l"t·( l.ltl o di i /ltI 1' 11 la expli cac ión ante-
1II It 1' 11 ' / 1I1' ,II (' ll ll' lIl c se d ice que la tra-
tI !IIIIn t'" 11 11 IlIodo q ue p uede serlo a
IIltd'l I', I,lll1ilO 11 iIIl C I'OSO. Más propia-
'Hi ' IIU' , tll ' l l!' C'X IIII 's;ll 'se que e l t ítulo del
IlltI ' 1 " I     I H'I1( 1; \ puede se r gratuito
11 illlt 11""
t" •. :q Apli t:ilciún. Su vigencia en la
\ 11 1.1 ¡tll l dil : \ t'S ill1cns,1. La aplicación dia-
I I,! , 11-1 (01111':1 10 dc compraventa t r ae
11111111 ( tIlI M·C uCI I<.: ia directa la de la t radi-
l 11111 dt' los ubj e tos vendidos, en cumpl i-
111;1 '1110 de l contra to.
Por pane, mediante este modo
' l. ' ])II cc!t:n adquirir tanto el d omin io como
11 1:\ ni r os derechos reales (art. 670, inc.
y los ' dercchos personales (art. 699).

 
11'111' 1:1\ 1 ¡URI DICA Ilt l llll.! 94
En este sentido, la ocupación y la acce-
sión aparecen como modos de aplicació n
más limitada. Pero, aparle d e algunas di-
fi cultades quc presenta la tradición de las
cosas i ncorporales (como se irá viendo a l
tratar aquí d e a lgunos), e l tenor d e l
art. 670 inc. 2
9
termina sien do matizado
(porque lo que se di ce eJ el dominio no
puede extc nderse pura y simplemente a
las cosas incor porales, atendi da su natu-
raleza); ade más, su amplitud es meno r
d e lo que parece ( por el de recho d e
uso y habitaci ó n, por norma no puede
transferirse, art. 8 ] 9); por eso es que no
es correcto e l arto 686 inc. 2
Q
cuando se
refiere a la tradición d e l uso; se trata más
bi e n de una inscr ipció n pa ra su constitu-
ción. Tampoco pueden ser u'aclidos los
derechos de ser vidu mbre, prenda e hi-
poteca, porque son d e rech os accesorios;
se transfieren con los respectivos obj etos
sobre los que recae n . Pero, e n todo caso ,
esta di stinci ón e ntre constitución y trans-
rerencia (por t radición) ti ene su COnlI'Q-
\'ersi a, que se rá :-il udida más ad elante (v.
infra, N' 219, Y nota).
Por último, la tradición funciona ta m-
bién como modo d e adqui rir la posesión;
tal ocurre (según se expl ica rá más ade-
lante) cuando el tradente no es e l \'erda-
dero dUCll0: el adquirente no adqui e re,
por cierto, e l domini o , pero la tradición
le sir\'e pa ra e ntrar a posee r la cosa y
ll egar a adquirirla por prescripción (v. in-
fra, No' 109, 164 Y 169) .
Suele agregarse que, comúnmente, es
un modo de adquiri r a título singular,
se lialándose la excepción de la tradi ción
del derecho de her encia. Nuevamente
conviene puntual izar q ue ello es conse-
cuencia del cad c;: ter del tít ulo. Teórica-
mente, parece no haber inconveniente
en utili zar la tradición para la transferen-
cia de unive rsalidades; lo que ocurre es
que en nuestr o Derecho no sie mpre es-
tán ad mi Lidos los contra tos conducen tes
a l traspaso de universalidades (v., por ej. ,
los arts. 1811 , 2056); siendo posibl es
(como cuando se trata d e una herencia o
cuota heredita ria ) co bra de inmediato
"
,
La propiedad y la posesión
aplicación este modo de adquiri r (y sólo
se discute, como se dirá luego, la forma
como h a de efectuarse la tr adición de esa
universalidad) .
96. 4) Entrega y tradición. En la d e-
finición del art. 670 el Códi go prescribe
que la tradici ón consiste en la entrega ...
Efectivament e, e l e le me nto ce ntral, que
da consistencia a la tradici ó n, es la en-
tr ega del objeto tradido. Pero tambié n
pueden darse situaci on es de entrega ma-
teri al de una cosa sin que se ll egue a
confi gu rar la tradición. Cua ndo la e n-
trega se efectúa con intención de t rans-
fe rir el dominio (u otro d e recho r eal) ,
queda confi gurada la tradición. Esa in-
tención que concurre en la tradi ción , se
manifiesta til mbi é n e n el título del que
la t.radición es consecuencia; e l título es
ll a mado "títul o traslaticio de d o minio" ,
como la compraventa, la pe rmuta, la do-
nación, e l a po n e a una soci edad, ele. Si
lo que se ha pactado, por ej ., es un COI1-
trato de arrendamiento o un préstamo
de uso, la entrega se efectuará sin la in-
tención de t ransferir el domi nio, y e l tí-
tulo mi smo , llamado "título de me r a
tenencia", demuestra que la e ntrega, sim-
ple entrega mat eri al, se efec túa para con-
fe rir al que r ecibe sólo la mera t e nencia
de la cosa. En suma, con la inte n ci ón de
transfe ri r e l do minio, se está e n presen-
cia d e t radici ón; sin esa intención, la en-
trega es ta n sólo una si mpl e e n trega ma-
terial.
El Código no .si empre emplea estos
términos en e l se'ntido que a ntes se h a
a notado; a veces los es tima sin ónimos
(como en e l arl, 1824, e n el q ue expresa
"e n t rega o tradición"); o tras u tili za "en-
t r ega" siendo más preci so "tradición "
(art. 2196); otras expresa "tradición "
siendo más preciso "entrega" (art. 2174;
e l a rt. 1443 emplea la expresión "tradi-
ción", lo que a llí es parcialmen te ade-
c uado); fi n al me n te, hay ocasi o n es e n
que sí se aj usta a las acepc io nes expues-
tas (arts. 22 12,2174 ine. po" 2197; esta
última di sposición incurre sí e n una r e-
dundancia) .
95
11. Requisitos
97. 1) Presencia de dos personas, t l':l •
dente y adquirente. Siendo una conve n-
ción, requiere de dos personas. Empl e;ln-
do la técnica de la teoría gen eral d e
actos jurídicos, m,Ís propia menle se n I.:
cesila la concurrencia de dos partt:.'i (('1
arlo 671 hace referencia a ambas).
El lraden/e. Debe ser pl enamente t ,t
paz. El p recep to (art. 670) parece d i", 1 i
minar entre tradente y adquirent e e n 1· ... 1"
materia, ya que en el tI'ad e nte exig(,; "1,1
cultad" para transferir y en e l adqui1'l': III ('
"capacidad" para adquirir, con l o que p"
die ra e nte nderse que n o se le exige (,; Ip.l
cidad al p r imero. No es ese e l a!t; lI lt ( '
que ha de darse al texto; sie ndo ull a (011
venCÍón, e l trad ente d ebe ser pkll :1JtIt ' 1l
te capaz; si no lo es, la sanción ;11 :11 lO 1'"
la q ue ordinariamente se cSl:thln l' 1' ,11 ,1
los actos de los incapaces (dq Wll dit ' I!l 11,
de la clase de incapacidad) .
Se preci sa que debe tel1t: r 1;1( 1 tll ,Ii 1 (11 '
transferir el d ominio para <. h.:jar (·Sl.tldl '
cido que requiere el deno rnill adl) jlPtll "
de disposición (legitimaci ó n) (¡lIt..: illl [lll t
ta idoneidad de l SlUeto pa ra (t'le bl ,1 1 1'1
acto de que se trata. Así, si el Il"'adt·1I1 t· t·"1
u n representante legal que c nlll.' )!. :\ 111 1
bien del representado, debed Clllllpl il 1.1 '1
formalidades correspondi en1 es. I.I '!
cuales n o tiene pode r para en: \jt' ll :lI 11
bremente. Si no tiene esa r;lCull :ld , l., "1, 111
ción se en contrará e n los prc.; Ce!, I,, 'I (1'11 '
regulan los actos respectivos (Sl'g l'UI l., II,t
turaleza del objeto, e tc. ); i ll dll.,O (' 1 11 11 ',
1110 titul ar de l derecho (r¡ lI e ,ICl,b pUL
sí) , por norma legal espec ial qll c :\ll ' nd l
da su situación le es aplicabl e, Pllede ( , 1
recer de ese poder d e di sposición (v, ,11
respecto, ans . 1796, 1447 inc. lin;)l , I !'j 7:1) ,
En defini t. iva, tanto la capacidad COIIIO 1,1
[acuitad están ya exi gidas en rcgb s d i'
otras instituciones del Código, que cobran
precisa a pli cació n en la tradición. Oc ahl
que las sanciones se encuentran e n (lfJllt'
11 0s tex tos.
El tradente debe se r también ductli. l
de la cosa que transfiere. Si no lo es,
fiere los derechos que sobre la cosa tenía
ID1T01l IAL JURIDICA nt (ttll l t
Los biclles
al tie mpo de efec tuar la lradiciún (a rts. 682
y 683; al tratar los dec lUs de la tradi ció n
se examinará este punto) .
1:.'1 adquirente. Debe ser plenamente ca-
paz, por la razón indicada para el t raden-
te; está celebrando un acto j urídico. La
sa nción por falta de capacidad (como tam-
bién se d ij o para el tra dentc), se rá la or-
dinaria para e stos casos .
98. Se h a dicho q ue gene ralme n te la
u'adición constit uye un verdadero pago,
p llCS e ltradente la efectúa porque se obl i-
g-(l a e ll o en u n títul o precedente . Esto
conduce a relacionar las d ispos iciones de
t'SIc.:' 1Il odo de a dquiri r con las reglas del
P,lg'O (a n s, 1568 y sgts.). En ma teria de
Il·q ll isil. oS que de be n concurrir e n quie-
11(-, S cl'l<: bran la convenció n , debe n tenc r-
... , ' prese n te los a n s , 1575 y 1578 N2 lo
[.a primera de estas d isposiciones se-
1I :lIa q ue si paga quie n no es d ueiío d e la
(OS: I pagada, el pago no es vfÍfido, y an tes
'il' ha dicho que la tradició n hecha por
quil'n n o es due li o e s \'áli da, sól o q ue no
p rod uce su normal efecto d e transferir el
d Ollli 11 io, pero o rigina otros efectos jurí-
di cll'i, l lay qui e n es e n tien de n que lo co-
11 ('{ lO está en la regl a de la tradici óp y
""'1141 11 :1)' una impropi edad de  
('11 el :1I' lo 1575. Pero parece claro q ue
( Il.lllc1o e l arlo 1575 señala que el pago
111\ ('s vá lido, afi rma precisamente que es
1It1 10 )' e llo trae como resultado q ue e l
:Il'rccd or puede pedir la declaración d e
IIId idad el e ese pago )' continuar deman-
da ndo la p res taci ón que se le debe, Rela-
(' ionand o esta última afi rmación COIl lo
dich o e n base a los arts, 683, puede
(,() lIc1u irse q ue el a eLO por el que el deu-
dor e ntrega al acreedor una cosa
l' n pago de l a d e uda, es válido en cuan to
t radic ión )' al entrar en posesión de l ob-
jeto puede el acreedor llegar a ganarlo
por prescripció n; pero es nulo en cuanto
pago, p ud iendo por tanto pedir su nul i-
dad, restituir lo r ecibido y continua r de-
nlandando el pago al deudor.
99. 2) Consentimi ento de ambac; pal'-
tes. Nada n uevo se agrega aquí, desde que
1IlIIORIAL ¡ URI D ICA DI, 'HII I 96
se ha d icho qlll' 1.-1 Iradición es un acto
j ur íd ico bi lale ral. Ue bc.: sí precisarse que
ese consenti lllienl.o ha de impli car la i n-
te nci ón deter minada de ambas panes de
t ransfe rir y ¡¡dqui ri l', respectivamente, e l
domi nio (a rts.670, 672 Y 673) . Se verá
pronto la estrecha vinculación que e n tre
nOSOtros se dis po ne entre la tradición)' el
títul o que la j ustifi ca; esa re lación expl ica
que en la t radición el co nsentimiento d ebe
ye rsar sobre e l tílUlo, sobre la cosa objeto
del tíwlo y sobre la pe rsona a la que en el
t ítll lo se convino t ransfelir la cosa.

100. Reglas sobre el er ror. Como en
lodo acto jurídico, e l conse ntimiento de
que aquÍ se trata d ebe estar exe nto de
vici os. Los vi c ios de que el consentimien-
to puede adolecer y las normas a que se
somete su a nálisis, so n los comunes; p ero
el Código ha dispuesto para la tradición
algunas r eglas especiales relaLi\'as a l \; cio
d e error. Puede recaer en la cosa tradida
(an. G76, relacionado con e l art. 1452),
e n la pe rsona (a r t. 676) o en el tít u lo
(art. ( 77) .
a) El e r ror en la "identidad d e la espe-
c ie", Se recordad que el e rror llamado
esenci al pued e recaer en la natural eza del
a cto o en la ide ntidad de la cosa
ca (an. 1453): aquí se trata d e ese.l segun-
da \'ariedad de erro r ('sencial. Po r otra par-
te, aquí el elTor padecido en la t radición
(no en el título que le antecede): e n cum-
plimi e nto d el contrato, se entregó una cosa
creyéndose que Sl' entregaba otra. o se
cib ió \Ina cosa c rc)'(' ndose q ue se recibía
otra (t's especiallll l'11Ie fa ctible en las tra-
dici ones fl etas) , Para la p rue ba de que
hubo e rror (y no, po r <:j,. u n a inte nci ó n
compartida de dación en pago , d e la que
ahora se a r repiente una d e' las panes) , el
pumo de re fe rcncia cs la d esc¡ipció ll con-
tenida e n e l t ítu lo ,
b) El e rror e n "la persona a quien se
hace la entrega". Plle de acontecer q ue
qui e n efcCllla la tradición crea que en-
tr egaba la cosa a cie- rta p erso na. en cir-
cunstancias q ue se la ha e 111 regado a otra .
Como acto i nluilo !)!TSOll{/(', d e m ostrado
el error, la tradición es im-.ílida.

La prupiedad 1<1
c) El error "en el t ít ulo". Producién-
dose el e rror en el título, la consecuencia
ha de encont rarse en las rcglas respecti-
nlS: así, para e se efectO, el p recepto
(art. 677) no resulta n ecesario (si n embar-
go, corno \'eremos pronto, constituye otra
demost ració n -julllO al fundamental a rlo
675- del carácter causado ele la t radición) .
101. Tradición por represen tan tes.
Según es regla general en Derecho ci\'il
(art. 1448), la t radición tambi é n se pue-
de e fectua r a tra\'és d e represe n tantes,
legales o voluntarios; el Código lo confi r-
ma expresamente (ares, 67 1, 672, 673, 674,
67 ; para la trad ició n d e inmuebles v. ade-
más infra, NQ 137),
102, La tradición en las enaj enacio-
nes for zadas. Como e s sabido, confo rme
a las nor mas p r ocesales. si un deudor no
paga lo que debe, pued e e l acreedor (clis·
poniendo de un título c:: jccuti vo) c mba r-
garle bienes, rematarlos)' paga rse con e l
producto; entonces pue d e n su rgir dudas
ace rca de la lega lidad ck la tradición por
la c ual el subastador' adquiere el obj eto
que se aclj ud icó e n el re mate, )' a que el
deuclor p ropi e tari o está lejos de consen-
tir en cf'eclllar la t rad ición d e l o que se le
re n1 íHa. Para tal situación se di spo ne que
ell esas ventas furzadas e l j uez es el re-
presen tan tc legal d e la persona cuyo d o-
minio se t ra nsfi e r e. Así, e l consen lill1i e ll -
10 es otorgado po r e l juez en su nombre
(a rt. 671, inc. 3
Q
). Sie nd o u na si lUáción
excepcional, para que esta re presentación
legal proceda d ebe n darsc las condicio-
nes que deter minadamc ll te p rescribe el
precepto. Conc re La me n te, d e be t ratarse
de ven tas fo rzadas y no si mpl e me nte de
rentas de las que se e fect úan "por e l mi-
nisterio d e la jus ticia" (como las que se
hace n de b ienes de c ie rtos incapaces;
ano 394); en estos casos se siguen las r e-
gias gene ra les (lo confirma el arL 894 d el
ere.; y así se ha resuelto).
Se ha planteado que el p recepto refe-
rido no soluci on a defi n itivamente un pro-
bl e ma d e fondo e n estos casos el e ventas
fo rzadas. cual es el de ra ila de real con ..
97
¡:
se ntimi ento del deudor cuyo dOl1l i ll io
lranstlerc el j uez; éste el r C1,'n'(,st'III: 111
te legal, pero lo cierto es que e l 'ej ecl1 c ldc)
no está consi ntiend o, El p roblema S(' pi 11'
de solucionar acogiendo la doc[rill :l de ' l. ,
representación modalidad eh.: los :1{'1\ 1', jll
r ícl icos, q ue entie nde que 1" \'() h ll ll ;,,1 41111 '
contrata no es la d el represe nl ;u !o, l. ,
de l representante. Se ha ofrec ido Lllldlll 11
solución a este pun to (1l'6rinl) , ,11 , 1111111
do al ll amad o derecho de PI ('nd.1 ,',1 ' 111 1,11
de los acreedores (a rt. jllIl 1' [ 111 .-1
el deudo r, al con traer 1111:\ (1Ill lg,I! 11\11 , .... 11.1
que h a d e responde r el t' l' [I:t ( I 111 11 H [1 1'1 '. , 1'"
bi e nes, actuales y fUlu ro'i r. ('11 111111 l· .... ,ti
con trae rl a esta ría COll silll il' ll do , ' 11 111 1 ..
e \'entua l for/,:0 .1 pO'de ' l H '1
' para pagar su deuda. ESI:' l'xI )li t ,11 ¡11I1 .
aceptable pa ra ejecucio nes fl1l1d,td. t ... C' ll
obli gaci ones surgidas de CI )ll! 1.11/ <'" In
suficien te para las qUl' reslI lI :11I (k
,ciones no (('01 1111 1.1 ... d ,, "'¡1
nadas al pago de illr1Vllllli/,1I il \1 1 [11>1 Iltl
hecho il íci to), 1'01' 011 .1 IJ.I11C ·, dl ,I,I ' .I¡·,H
'g arse que si hi (, 1I cll)I I'I I' I' 111 1 1t .1i[ 11 " '. 11
blece la reprl' Sl' lll :11 iOJl [q .. !,.11.1 1.\ 1I , ldl
ció n , n o lo II :H( ' t1 111 ' ILlll l1 ll1, 1111' ,[
títul o, la \ ' ('11[ : 1; [II' HI t·1 ( .1'1 10 1 01 1'0 1'011 11
' e n fo rma e1: 1I :l .:11 111('111 1'1 11'1111111/1 11 ,1 1"
'pe cífi u lI lll'Il[(' ,1 1.1 ", "11,1'1 1,1 dI 111 HIIlI III,
> \ , 1. 1111111 111 , JI 1, 1/(" 1 41,
532yt:)\)i! cklll liqllll( :IIII! /', (I )
103. 3) Título I HI,, [ I1!1llu 111 .111/111
nio, " Pal ';l q ut' \·;l1 g.l 1.1 ILldH 11111 , '. 1 11
quiere u n t í n do U';I ... 1.lI it lel 011 ¡["111111I H
como el de \'(' nL1, 1H'1' 11 111I.I. dllll .1l 11111 ,
e lc." (arl. (75).
Luego d e lo dic ho 1I:1 'i I;I :lflill 1' 11 111
cien a que el e los cOll tra tos ... úln 11.1( 1'11
' d er echos personal es)' sólo ( 1111 el lll l Hltl
d e adquiri r se adquie ren los clere(' ho ... 1 (' .1
les, a h ora , descr ibiendo lI11i t<lri: l1l1 l·l1lt· , ,1
, sistema)' pani t'ndo del modo o d('1 ! 1111
·10, puede mani festarse qUl' ti t r,Hl i¡ j¡ Hl
requiere d e un título traslati cio IH'('('('de ' lI
le, o que el título t raslatici o de dlJllIi tl HI
re q u iere. para cumplir lo pacladn, 1[111 ' le
siga la tradición. Esta relación COI1(]IH f ' , 1
cons iderar al título como la caUS:1 (J¡. l. ,
t radición (como se d irá pronto),
'-
fIJ IIOl n.\1 jllRI D1 L A e'l' 11 11
Los bienes
1,, 1 L'X pn'S i() 1l "título" se utiliza usual-
111(' 11 (1.' l' lI d os a cepciones: una de carác-
1(' 1 ( · ... 11 il.c \lll e lltc jurídico y otra más bien
nl. l! t· 1 ;: 11 .
1.1:IIII :lse título al acto jU'lidico que sir-
\( ' 41(' :Ull t.:cc([ t: lll e más o menos próximo
,1 1.1 :ltl qll isic i6 n cid dominio o a la causa
111 II1 Cdi :ll jl de 1111 derecho. Pero también
{'''; II :ul! :ld o lítlll o el ducumento que contie-
11( ' 1) da <..: nnslall c ia de alguno de los ac-
IIIS jlll'Ítl icos d e n o minados títulos en la
.l( { ' IH iÚI\ ant e ri o r. El Código emplea la
('\ I JI (·., il'nl e ll a mbos sentidos (y lo llega a
I Io H 1' 1 (' 11 1111 mis mo precepto, como es e l
' ,1', 11 111' 1.111. El término se emplea
,"1111111 l.. pi ¡11l ,,-'!' a acepción.
( 0 111\1 \ ,1 , (' 11 :1 di cho, los títulos trasla-
Ild"'1 dI ' ,II' III .H ¡,'III m:l.s rrecuente son la
t 11111 111 ,1\1 ' 11 1.1, 1. 1 1lt' 1111III:I, la donación, el
'111111, 111 1"' lllj('l I. III :llIlla sücicdad, lano-
\ 11111 11 ( 11111' .1" .1I),l( lil.' t' [" dación en pago,
11111 1. 1 ,ll lI t' II " II, i.1 ( le que su naturaleza
I '111111 1111 11 , I 11.,, 1. 11 ¡('i n 11 :\ sido di scutida).
l o .1 11 l!1) .'qt1i so hre el título y el
In. 1, 111 .. (' 11 ., I · .... pl, ·,; \do ll1<is bien en rela-
11\111 I un (' 1 d , lIninio, pero es aplicable
1,1I111JII ' 1I . 1 los dt ' ll1,is de rechos reales. Mas,
t " 1I, 't (· ..... lI i" (:!'cc tl.lar, para cada uno de
t· lllIs. :lI g llII ,\S precisiones (que se verán
.,¡ I1 :11 :t r!oS, lIl,ís 'ldelante).
10·1. El títul o d ebe ser válido. Para que
1. 1 II.l d i, 'i, ')l 1 proc! II ZGl su efecto normal de
11,I 11, lt ' l i! d dUln illi o , el cbe lener como
0111 11'1 n l('lI lt' 1111 l íllll o v;iliclo (a rt. 675).
I( H h l.'l. l. .. en la tradición,
d .· 1" 111 11 11 11 IIl1lidad dd título. Tradición
• 11 11 "111 11, o t i h .... 1 n 11.: 1;1. Sie ndo una entrega
1 I'n jlll 1' 1 \( H 11 t l it- 1 ":lsbda r d dOlninio, na+
¡1 H,dIIIl' II1I " , .... ( ' Jl1 ccbicla con un título °
111 1\ ' " 111 ( ' 11 ('1 1'11 :11 Si..: promete la entrega,
t '1 11 ,11 )./, 111\ ,1 ( (llltr:IjJreSlación o sin ella
(, 111 111 1"(' (·.' ll ic I'Hlll.: nt e es concebible una
Ilt ll .1     Lr7ls1alicia sin título), Pues
1' '' ' 11 , C I1 lel ac ión con ese título, teórica-
11 11'111 1..' la tradi ción puede ser concebida
( (1 1110 c;ú¡ s ada o a b stracta. Imponerl a
(un l U     significa establ ecerla vincu-
1; 1(1: 1 :d lítul o , a l negocio, que es su causa
'1 :ltll cccden te ; por tanto, Sil "alidez y, en
11'1 1!1I11\ 1 I:U RI DJCA nI t:li ll l 98
general, su eficacia traslativa, dependen
de la validez y en general de la eficacia
del título, El título es vi nculado funcio-
nalmente a ella; el título es concebido
como un requisito de la tradi ción; por lo
mismo, las vicisitudes que acaezcan al tí-
tulo han de infl ui r en ella (aparte de la
nulidad, los albures a que está sometido
el título son los ha bituales en la
ción: resolución, revocación, incluso la dis-
cutida inexistencia) ; específicamente, la
fa lta o nulidad del título dejan inexisten-
te o nula la tradición (reducido el proble-
ma ,1 la nulidad: "nulo el título, nula la
tradición", sin peljuicio de que también
pueda ser nula por deJectos propios de
ella; en términos más comprensivos: in-
eficaz el título, ineficaz la tradición). En
cambio , imponerla como abstracta signifi-
ca establecer que transfiere el dominio
con la sola voluntad d e transferir, pres-
cindiéndose del negocio (causal); por tan+
to, para calificar su validez y, en general,
su eficacia, se prescinde del título; las \';ci-
situdes que le acaezcan al título no han
de influir en la validez y eficacia traslativa
de la tradición; el título es desplazado de
la tradición; la tradición se abstrae del tí-
tulo; en la realidad e! título existe y es
realmente su justificación, su causa, pero
jurídicamente se prescinde de él.
Puede apreciarse que en la opción in-
ciden, destacadamente, por una parte, la
preocupación por el titula r del dominio y,
por otra, la preocupación por la seguridad
de! tráfico, que implica la protección a los
terceros adquirentes (v, además lo dicho
en "Descripción del sistema", supra, Nº 73
Y notas). .
En el Derecha ch ileno el texto básico
es el ·art. 675, ya citado (al que puede
agregarse el también referido 677), Su
examen conduce a la conclusión de que
e n cuanto modo de adquirir el dominio
ha sido concebida como un acto causa-
do. Dispone que para que la tradición
valga, debe estar precedida de un título
traslaticio, y que éste debe ser válido, De
modo que si no lo hayo es nulo, la tradi-
ción es inválida; nula,
Pero el alcance de los efectos de esa
nulidad no queda bien definido. Esta in-
La propiedad)' la posesión
definición se advierte en relación al efec-
to posesOlio de la tradición, Pronto se dirá
que la tradición deja al adquirente en po-
sesión de la cosa tradida. Y si el tradente
era duei1o, el adquirente adquilirá tam-
bién el dominio, Ahora bien, cuando del
art. 675 se desprende que la falta de título
o la nulidad de éste anula la tradición, no
queda claro si esa nulidad la priva de todo
efecto, h asta el punto de estimar que no
sólo no transf-irió el dominio sino que, ade-
más, nunca el adquirente recibió la cosa
con ánimo de duei1o, es decir, que nunca
entró en posesión; o es que es nula en
cuanto rnecanismo que traslada el domi-
nio, pero que, en el hecho, sí dejó al
. . -
qUlrente en poseslOn .
La primera soluci ó n se apoyaría en el
categórico efecto retroactivo de la nuli+
dad, que e limina lOdo efecto o conse-
cuencia del acto declar ado nulo. Pero la
segunda parece ser la respuesta más con-
forme con el sistema general implantado
por el Código: a) Desde luego, la parle
final del art. 675 muestra que la regla pa-
rece estar dirigida más b ien al traslado
del dominio, sin referirse a la materia po-
sesoria; b) Por otra parte, como se dirá
más adelante, el art. 704 t iene por títulos
injustos para poseer al nulo (Nº 3) Y a l
a pare n te (Nº 4), de modo que allí se
conside ra que el que recibió por un títu-
lo nulo, o en virtud de una apariencia de
título, tiene título (sólo que injusto) "para
poseer"; es decir, se le está calificando de
poseedor (aunque irregular), puaiendo
llegar al dominio por la prescripción ex-
traordinaria; c) Además, como tamb.ién
se dirá, hay que r etordar que el Código
considera a la ocupación u n "título" para
poseer, lo que equivale a admitir la pose-
sión sin título, porque el que entra a po-
seer por ocupación no da verdadera jus-
tificación de su posesión; decir que se
posee por ocupación (poseo porque ocu-
po) es como afirmar que se posee por-
que sí , que no es justificación; entonces,
si está admitido poseer por ocupación
(que equivale a decir sin título), no pare-
ce coherente impedir la posesión si exis-
te título, pero nulo; d) Pero, con título o
sin él, y sobre todo concebida la pose-
99
sión como un hecho, lo cierto es que e l
que recibió la cosa inició su tenencia con
ánimo de señor; las vicisitudes que acae z-
can al suceso por el cual inició esa situ:l-
ción real no podrán eliminarla.
En suma, entre nosotros, si d espués
de efectuada la tradición se descubre qlll":
no hay título o que es nulo, no se tr:1 II S·
fiere e l dominio; en esa circunsl ;)!l (' i:. ,
nuestra tradición carece de efecLO
tivo (por ej" si la tradición se efcct1l 6 dc
bielo a una compraventa que después ('s
declarada nula, e l vendedor con tin \ 1:1I :\
siendo el duei1o); pero el adqui re nte 11 :,
brá entrado en posesión; el due i10 COIl-
tratante pedirá la restitución de la cosa
al adquirente contratante, ej e rcit.a ndo la
acción restitutoria que confi e re 1:1 l ililí
dad (art, 1687) y, ante terceros, plldl':í l l' ¡
\indicar (art. 1689) ; pero esto slll o 11: 10; 1.1
que el poseedor logre presc rihir ( pOI <¡ II ( '
hab ía entrado a posee r).
Con lo dicho puede cOr\ c!tli nw qlll ' ,
en Chile, en cuanto mecaniSlllQ <¡" (' 11 . 1'1
lada el dominio, la t radici ó n l.'1'I 1111 : 1( II!
causado; requiere de un títll1ojll St ifl t ' III
te, conectado a ella y, po r lo nli slll() , 'ji 1
eficacia traslativa depende d e b \'a li<l ("
de éste. Pero, en todo caso, CUII  
pendencia ele él, deja al adquire nLe (,' 11
posesión. La jurisprudencia no ha sido
explícita en el tema, aunr¡u e   t' lI
tenderlo en el mismo sentido.
Evaluando la opción, nos pkg: II11()S :1
la decisión de la tradición GIUS:U.b , IH' I' 1
atenuándola para proteger a CiCrl(JS 1( ' 1' ('
ros en aras de la seguridad dd 1 I :í li t 1 I
Sigui endo a la generalidad de los Cód iW 1'1
Civi les del siglo XX, mientras el OI: jt' IO .'H'
mantiene en poder del adquirent e p:1I   l '
apropiado aplicar su carácter caus:\do, dI'
modo que la ineficacia del lÍtulo traig:' 1:\
de la tradición y el objeto ha de \'01"l:1" :t1
enajenan te; pero respecto ele los lCJ' C<..: 1, 1"
debería diferenciarse: la ineficacia dt..:l 1
tulo por ciertas causales (nulidad, resoltla
ción, resciliación, declaración de falso he-
redero por acción de petición de he re n-
cia), no debería afectar al tercero q11 e
adquirió de buena fe a título oneroso. Con
todo, en lugar de intervenir las reglas el e
la tradición, parece preferible lograr <.:1
lDIWRI /\ 1. JUR1D!CA n f ("1 111 1
Los

l:Íl:cto imponiéndolo en las normas que
regulan aquellas agresiones al título (al
n:gu lar la nulidad, la resoluc ión, la acción
de peti ción de hercnc ia , ctc,), establec ie n-
do que ell as no confi ere n reivindicatoria
conlra terceros que hayan adquirido de
buena fe a título oneroso (se \'oh"erá so-
bre eSle punto al tratar el Regis tro; infra,
N'" 124 )' 125, Y su crítica, NI.! 144).
105, El conflicto teórico con la no-
('¡fi n de contrato real. L a técn ica del COI1-
11,110 rcal (<-lbanc1 onacla por a lgunas legis-
1.11 IOIH' S) , ocasiona ent re 110sotros un
( ( oIdl il'1lJ con el sistema antes descrito.
l' 11 ('/ t' I' IO, como estos contratos se per-
1, ,( (i/1I1:l l1 por la entrega de l a cosa
(, 111 , I,II :{) , y en a lgunos de ell os (COIll O
1' 11 e l 111111110), esa entrega es t rad ic ión
jlPllpl e Iransfiere el dominio d e 10 c n tre-
g, Hlp (arl. surge la interrogante de
.... d)('1" ctltíl es el título de esa t radi c ió n , ya
<[lIl' a ntes de la entrega no hay contraw.
1,; 1'" d os allCrnati\'as posibl es so n igual men-
Il ' iI IS;ll isractorias: O se entiende que luy
,Hlll í 1111a tradición que no requi e re de
III1 dn (C(lIIlO deste mplada excepción al
, i' lcllla) () q ue aquí el títul o y e l modo se
"llIllll1d c ll , nacen si multá neamente.
1 O(i. 4) Entrega. Más que nn requisi-
10 . 1,\ C'lll rcga es en realidad e l elemento
'1 l1h' !:llll i\'o de la tradición, alrededo r del
( 11 ,11 hall de cumplirse las demás exigen-
I LI '" anoladas.
El carácter más O me nos material y,
t"Oll c n: l.aIllCnle, las formas ele esta entr('-
g, l . n .: qui crcn de u n análi sis especial (que
... t' :lbord ar<Í pronto).
111. Efertos
l07. a) El efecto normal de la tradi-
(·ió n. Es transferir el dominio d e l lraden-
ti ' al adquirente (art'i. 670, 671 , 1575).
Siendo un modo de adquirir d eri\'C\ li -
\ ' ('1 . cste efeclo normal, en el que la Iradi-
r iún dcsempetia precisamente su fun c ió n
de I"nodo d e adquirir la propi edad, se pro-
(h ice siempre que el traclCllle haya sido
j 11111\IIIHl j URI DICA 1'1 Ul il! 100
duetio dc la cosa que transfiere; si no lo
e ra, se origi ll arj n otros que se Ye-
r<ln (l continuación. Por otra parte, si el
tradente te nía e l obj e to sometido a gravá-
ment' S reales, el adquirente lo adquirirá
con las mismas cargas; todo siguiendo el
ci tado principio de q ue nadie puede t rans-
ferir más derec hos q ue -los que ti ene.
Pero, adem.:is, produce el efec to de
nejar al adquirente e n posesión d e la cosa,
Esto porque , en la tradición, ambas par ...
tes tienen la intención de que el adqui-
rente quede como pueño. Así, éste la len ...
eI rá considerándosé dueño. Como con la
tradición quedará, gen e ralmente, con la
cosa a su disposición , a su merced (aun-
q ue no la a t rape físicamente), entonces
reunirá los ele mentos de la posesión, exi-
gidos en el art. 700; tiene una cosa, con
ánimo de duei'"lO. Será, e n consecuencia,
c1ue i1 o y poseed o r.
Se ha d icho que "gene ralmente" quc-
dar<Í con la cosa a su dis posición, porque
mediante las tradiciones simbólicas pudiera
darse el excepcional caso de q ue alguien
efectúe él otro la t radición de una cosa
que, además d e no perten ecerl e, nunca la
haya teni do a su di sposición (por ej ., erec-
tLla la t radición mostn.í.nclosela. conforme
al ano 684). En lal caso el adqui rente. si
bi e n tiene e l ánimo d e due lio (rwimus)
porque recibió e n tradición, no te ndrá po-
sesión, po rque le falta r"í e l e leme nto te ...
ne ncia (c0I1J/ls)(sería la situación de alguien
que vende una cosa nunca la ha
detclltado, e fectlia al comprador la tradi-
ció n simbólica mostnlndosela, )' luego ele
dos a li os el adquire nte pretendi e ra que la
ganó por prescripci ó n e intenta rei\'i ncli-
carla elel d uello, q uien a todo esLO no tie-
ne noticias de la maniobra, porque él Illlll-
ca ha sido turbado e n la posesión d e su
obj e LO; aquí el adqui rente n o ganó pose-
sión -por bita de tenen cia- ni la ha per-
dido e l verdadero dueilo),
Este efecto d e que la tradi ción dcj:t <11
adquirente e n posesión (sal\'o casos t'XI¡"a-
¡lOS, como el recién d escrito), tielle lugar
cuando el trademe es clue llo, cl la lHl o ('S
sólo poseedor y, aun, c ua ndo es llH'fI 1 le-
nedor; siempre el adquin.: nle (JllI'r1.l ('11

La propicebd r la poscsiúu
posesi ó n de la cosa (así, el arto 730 exp re-
samente resuch"e que el que recibe de l
mero tenedor queda en posesión; con ma-
yor razón si recibe de un poseedor). Por
esto es que bi en p uede decirse (como se
ha dicho) que e l primer e fecto de la t racli-
ción es dejar al adquircme e n posesión, y
que produce el otro,. el de transferir e l
d o minio, cuando e l tradente era duelio.
108. b) Si el tradente no era dueño y
tenía otros derechos. Si c; arecía del domi-
nio sobre la cosa que e ntrega, pero ten ía
sobre ell a o tro(s) derecho(s) transferi-
ble (s), por ej .. un usufructo, lo(s} trans-
fie r e con la tradici ó n (are 682; esta dis-
posición expresa derechos t ransmisibles,
debiendo decir transferibl es, como se ha
denunciaclo) .
Aq uí queda el adq uirente como po-
seed or d e 1;:'\ cosa, y dueilo y poseedor d e
los d erech os que el tradente te nía .
La solución que da la regla es d e cali-
dad discutible. La u' adición se e fectuó
para trasladar el dominio; ésa fue la in-
tenció n del u'ademe y, sobre tocio, d el
adquirente, qui en pudiera le ner sus I"a ...
zones para re pudiar esa parcial adqui si·
ción. En cie rta medida se le están incrus-
tando en su patrimon io derech os s in su
voluntad; él manifestó \'oluntad pa ra ad-
qui r ir e l d ominio, no derech os ek infe ...
rio r categoría o menor e nve rgadura.
109. c) Si el tradente no e ra ducilo;
el efecto posesorio. Si no era d uello, cier-
ta n1e¡He e l adquire nte no adquirirá e l do-
mini o. Pero entonces (como ya se h a di ...
cho) la trad ición descmpeJia Olra función:
confi e r e posesión al que recibe la cosa;
lo pone e n posesión de la cosa y, p o r lo
mismo, en \'ías d e ganar el dominio por
prescripción (art. 683) . Aquí queda sim-
p le me nte co mo poseedor.
A.I di spo n e r que da dere cho a ganar
por p rescripción, el p recepto ci tado pue-
de inducir a postula r q ue la t.r,tdición
se ría t ítulo para posee r. No es as í. En
mate ria posesoria -como SI..' \'erá- SC' 1ll C'Il '"
cion an C0 l11 0 título ütros modos de ild-
C]uirir e l dOllli ni o. Ill as no a b tradicit)11.
111 I
lo que es pro pi o, puesto que la 11";1(11
ci ó n es consecuencia de un tíLUlo. 1 k
rn a nc ra que el ro l consiste en POII l' l (' 11
posesión dc la cosa al que la r ccihl.'. (1)11
10 que llegar a ganarla pOI 1'1
cripción. Así, al examinar I:t II' :Hlil It H \
decimos que ella re qui ere cll' 1111 111111"
y, al e swdi ar la posesió n , dil'l'I\\l I" 1. \111
bi én que ella re qui ere ele UII ¡¡lId l l, 1'''' 41
mi smo (por ej. , la COlllpr:l\t ' III ,I, ,11 11 11
continuar el anál isi s sig-n illl ,\1 1.1 ,lll t 1111 ,1 (
se en el campo d e la  
110. d) Otras pal'tindarid;ul( · ... , 111 11
tro ele los efectos ck la Ir,Hl i( itlll , 1.1111
bi é n debe IMcc rse n: k'l"t'Flcja :\ :tl g lll H \ ...
pu n toS específi Gl 11l e 11 1e 1 1: \ (t 1 I'i .
111. Retroactividad. Si l'111:"l t' llI (" ni.
era eluc ll o de la cosa qllt' 11 ,1 1'111I q .', \d .. \
posterionnel1tt· a dqllicl l' d d"lllillll1 .1 1
e IL:\. la tr<lI1sl'en ' IH·i.\ :tI ,ld lJ1HI (' III I' ' l' (' 11
tiende producid,] 1' 1111 , 1.1111 1' 1 11 111 1'
se e f'ectll(') L, 11:\tli , iOI\ (, 111 1,1'\" 1111 '1
en concordall ( i:\ 111 11 1' 1 ,11 1 IHIt) l 1 11'\'
re ptu es 1 11 1\\ 1 \1(/ n , 1 1 1'1 It ti
ca, pero 11 0 1111 1\ ... .. II ... I. 1t 1"lll t 111 I Ill t l\
lógica pOIl11l 1', lid" tl ll I 1,111 111 I \
en el lil ·tl!P" H' "d!. t 'I IH '''II14t d lIt 1
t tla r L' ll r:II II 'III I' 1.1 11,lt l1. 1'"\ (1 \1 II11t h lll
C!tIClio no 1)('Hho "1 41 1111111\111 '111111' 1, ,1 1,1
  1110dlll t', 11 111 11 ,'11 11 IIIt 11111
d t" tltllllllllO' (" 1 11 1 dI
enero algui l."1l d(' ( 111.1 , 1 ,'111' 1.11 1,11111 11 111
de una cosa ajell ' \. \' ('1 :\( 1 lid 11 11 "1
el tradenlc adqui ere t"l dOIl I; \lill dI' ,11111\'
lIa especie, se c nl ie ndl.' qll<' (' \ .¡dqlllll·11
te es ductlO de e ll a clt' s(k el l ') (k (' 111 ' 1 It ,
pero como el pritllitin) ItI "i).: 111 11
siendo hasla el dI.' CIH'I"O, n ..... llILI !JI (\'
dura nte ese IllL'S dos   l/U"I ' II
ción}' aUlÓnOl1lame ll te , !J;lbrí:1I1 :-.i do Ihlt' ·
il0s del mi smo
Una d ificultad nOLOria (1101 11 :1\011111 ' 11
t. e agitada e ntre 1I0S0l1"OS) t 'S 1:, dI" ... i 111,
erectos de la tradiciún Se prodll("( ' 1l 1 ttll 11
sin rl' lroaCli \' idad al l1HJlllt'nlo (\(-1 111 Id! )
El :tI L in('. ::!H J"cci C: 1l Ci¡:ldo. 11:11 t' l t'
' \1])41111 '1 '111 l" 1\\' h:I )' 1l"lrt l;lrti\'id:l\l : (' 111. 1
,i lll.l\ Ii I tI '1 111 ' 1 eg l d:], 1:1 n III ,,: 1).: I ;1 ... ( d, I 11.1...
1.11.111 .11111 Hin; (\111 loclo. " ... d i ... 1 Hlilll¡ ',
..
\f'
bie ll cs
I 12, Época para exigir la tradición. Para
,!c!(·tltt in;lr desde cuándo se puede exigi r
J., 1I .l di ciútl de lo que se debe, hay que
I t' ( 111 ' il ;11 líl ll lo IVJjJecl ivo, d el cual -como
'H" 11 .• di( 110- la tradición es una conse-
"11' 111 ¡.I . All í constarán la o bli gación d e
1'1, ., ll l,n 1.\ )' I:t época en q ue el acreedo r
1",dl .1 exigir e:-.a tradició n; allí se dete r-
111111.11.1 d ndc clI J ndo la obligaci ó n d e
1' 1( '1111,11' la tradi ción es exigible. Así, si
1'11 t· 1 1111do se so me te la ent rega a una
1II IIdi<..i(¡n, que esperar que la COIl -
,Ii( jl lll "e n lll1pla; si se somete a un pla-
¡ ", Illego qll C el plazo se cumpl a (ar t.
j ,H 1 ) , Si 0:1< 1:1 se cunvino, se rá exi gible
,1, ' H 1/ ' 11 111" ,.., 1' 1' l" 1 fL-ccione e l título (se n-a-
11I ,I,J, 11I1.1'illlig,ICi (í n pu ra o simple, que
,, 111"1:1.1 1', (' 11( ' 1,11) .
1111 .11 11 111111 ', 1' 1H'(k ocurri r que, exigi-
Id, \ I 1.1 II,Idl. 1"11 . " '1llit" 1l debe efectuar-
j ,1 'H 111'1111'111(" 1111.1 1 ('M .Jlt<..: ióllj udicial por
I1 ' p" ', ( h , " d l' lU' 1.1 II.: tt"lIción, embargo
" I",dld l1 ( t'"1 111 ' ¡ .. Id)!,l !" ac tos y cont ra-
1'1'4 11 ' 1)(' l it dI ' 1" de hido, antes que e n-
t i ' 11" 1·1 , ,1 Ij( ' H I ,ti . 11. Icedor (ar t. 681) . En
1,11 'dl ll ,lIlIlIl, (' ll1hl ig: ld o debe abstenerse
01, ' 1'1 (" , 111.111.1 , ]1tOtl ll ciéndose, si la efec-
111.1, III O¡ d('( lOS ind icados en los ar ts. 1578

I I 'l'hldiciún sujeta a modalidades.
r-. 1. I.., pIOpi :tl lH"llle q ue la t radición, los eJec-
11/1 .1,, ' 1:1 Iladici(1I1 puedc ll someterse a m0-
d,did.leJe,o¡ ("'('gl',JI lo permite c..:l arto 680). Y
, '1 1,( 1111 u I dil ,j' j. '\l 1 dt' le lS e rectos -como e n
J,I "1I 11 .1l1'"1 .1 1I1 .. " iOl - ."' 1' establece en el
11111111 11 "' 111"' Ino; tk IIll1do que ha brá q ue
11 .1 d P,II,I (1I II On: r si hay o no
1111" J,tl ll l,IIh' o¡. 1 l. .... . pw '1 l1nle n sometidos.
1'''1 1" 1111 'UII II . IlId.1 1. 1 11'01 b de las condi-
I Hnlt''' (" II1t H. II 1'lIln c(l lldicionalcs) se ha
.1. ' II ,J¡ ',11 ,1 1.1   ¡{UI (t: 1l este e n te ndi-
nll, 111, ) I·J ,11 1, " HU.:1I IlIl' nos en su ¡ne. 1
2
,
11 lit Ig, tl
1 .1 11 ,I d it it)11 pl1t: d c someterse a u na
" 11 11 11111'11 101 1 ('kno suspensivo para el
  (A do na a B un automóvil ,
(j lll." "' l' lo desde l uego, para que
1\ lo 11 :lga dCCli v<llllcnt.e suyo si obti e ne
1111 li l,tlo Ill1 ivc rsi lario). En la especie se
11.1 1:, ([1: utla tradición an tici pada, d e
  102
modo que si la condició n se cumpl e, el
dominio se t raslad a d e ple no Derecho en
ese instante (en el insta nte e n el que la
condición se cumple).
El pacto mencio nad o co nstituye u na
apli cación de la deno minada "cláusula de
reserva. de do minio" (de a n tigua construc-
ción). Como su n o mbre lo ind ica, consis-
te e n el pacto por el que el u-ade nte man-
ti ene el domini o d e la cosa trad ida has ta
el cumplimielllo dc una condición o un
plazo; por cicno, prese n ta u na visible fu n-
ción de garant ía, Po r n uestros textos, la
regla es que la c1;:í.us ula puede ser acor-
dada v,lJ idamente y o r igina el efec to co-
rres pondiente e n cualquier tít ulo tJ'asla-
ti cio y b<ljo cualquier condición o término,
Pero u na si tuació n especial es con-
troven ida. El a rt. 680 inc. 2
2
la pe rmite
ex presamente, con su efecto normal de
rnantener el dominio en el tradente, cuan-
do se pacta bajo la cond ició n de que se
pague el precio; por los té rminos del pr e-
cepto, se concluye q ue está refe rida a la
compravema (sólo e n ella hay precio, \'en-
deda l' y cosa venditla, que son los té rmi-
nos utilizados all í ). Pe ro el arl. 1874, re-
guland o prec isamente la compraven ta,
d ispone que la cl<l. usula d e reserva d e d o-
minio hasta la paga del precio no produci-
rá olm eJerto que poder dema ndar el cum-
plimie nto o la resolució n d el contrato (el
efecto del a r to preceden te); es d eci r, nin-
gún efecto especial, e n todo caso no el
efec to literal de efectiva reserva de domi-
nio, y el adqui r ente recibirá el dominio
desde la en trega misma no obstan te el
pacto.
Se ha soste n id o q ue e n la pug na debe
prevalecer el último precepto por ser d e
ca rácler aplicable precisame nte
a la compraventa, El argume n to no es d e
valor decisivo po r 'c ua n to -como se ha
advertido- no obstante su u bi cació n el
precepto d el a rt. 680 está dad o para la
compraventa (ad e más d e los términos
empleados, así queda demostrado tam-
bi én por los orígenes de la cl áusula) . Con
todo, pa r ece ad ec uado sol ucionar el
confli cto a favo r del a rt. 1874 , por las d i-
ficultades q ue puede traer consigo la re-
' . La propiedad y la
ser va d e d omi nio, que podría establ ecer·
se con frecuencia e n las compra\'en t.:1.s con
pago a plazo, con .la consiguie n t.e confu-
sión de propie ta ri os, especi alme nte r es-
pecto d e terceros; ade más, r eservá ndose
el dominio, el vendedo r podr ía gravar la
cosa con d erechos reales, que afecta r ían
al comprador a un luego d e pagar tod o el
precio. Sin recurrir a la cláusul a, si el com-
pr ador no paga el preci o, el \'end ed or
e ncue n tra protección en el arto 1489 (y
respecto de terceros, se d ispone de los
ar ts. 1490 y 1491, que no correspo nde t ra-
ta r aquí) .
- Pued e some te rse asimi smo a tina
cond ició n con efecLO resolutorio pa r a el
adquiren te (A dona a B un au tomóvil y
se lo c nt rcga, establ ecié ndose e n el acto
d e la donación q ue lo resti tui rá si obtie-
ne u n tí tulo universitar io). En esta situa-
ción se ha plan lead o la co nt roversia d e si
el a rto 680 se apli ca tambié n cua ndo ope-
ra la ll a mada condición resolutoria tácita
(d e l a n o 1489), como cuando el compra-
dor de una cosa no paga posterior me n te
e l sald o de precio y por tal motivo la ven-
ta se r esuelve. La d ificultad , e n defin iti-
va, no me rece plantearse; es evide nte q ue
si a l incumplirse una obl igación de las
con ten idas e n el tí tulo se r ecurre al
a r to 1489 y se obti ene po r sente ncia j udi-
cial la resolución del con trato, po r apli-
cació n de los principios de la resolució n
q ued ará sin efecto la t radici ó n y d ebe res-
t itu irse lo que se recibió en virtud del
t í tul o resue lto; p rescind ié ndose d el
arto 680, al r esultado d e la restitució n
igualme n te se lI ega.por los efectos de la
r esolución (que son tra tados en el est u-
di o de las obli gaciones condicio nales).
- Tambi én pued e so me te rse a u n pla-
zo (aun cuando no lo expresa el ar t. 680).
De be re pe ti rse que tal modalidad y sus
particul a ridades habrá q ue b uscarl as en
el título, Con plazo suspensivo, la situa-
ció n será poco común; debe obse rvarse
q ue no se t rata aquÍ de q ue la obligación
d e efect uar la tradición se postergue, sino
q ue se conviene que la trad ició n q ue aho-
ra se efectúa comenza r;:í a producir sus
e fec los desde q ue ll egue u n cierto día.
103
Se lrata t.ambién aq u í d e una
anticipad a; vale lo dicho para la cláusnl:t
d e reserva de d omi nio. Te ndrá l ugar I:t
t.rad ición a plazo extinü\·o si se pacta C¡IH'
ll egad o cien o d ía se exti nguirá el dOltl i
nio para el adquire n te (aq uí, como l"1l 1'1
caso de u na co nd ición co n efecto resoli l
tor io pa ra el adquire n te, p uede cOllfi g ll
ra rse un usufructo o un fideicomiso , q lw
será n tra tados más ad e lan te).
IV. Form.as de qerluor la ImdiriólI
114. Distinción. Al consign:l r 11( 11 1)1 :1..,
ele muy d istinto conte n id o respecto de
fo nnas de efectua r la t radició1I , diJ"c 1 (" 11
ciad as especial men te p a r a 111llt 'l> k l- ( .
in muebles, la legislación naciona l  
a ded icar u n capítulo especial al tl.·lI l.1.
115. Referencia a la e \' oluci611 .
se ha dicho (supra, N2 73). los  
de nuestro sistema d e l tí hdo y l' l 1110<11'
surgen en el De recho romallO: 1,1I1t1IWII
se al; ad ió que e n la evoluci6n. q ll(' 'l tI
mi nó en un cambi o, infl uyó el I
d e las tradi ciones fi Clas, las cuales (il1<'\ I
tables) siempre h a n es tado prcst..: ll tt ·:-' , ' H
el funcionamiento d e l siste ma. As í. el ( :, I
digo chil e no (al igual que otros q U(.' :-.i
guen el mecanismo) p e r mite vari;¡t l:l:-i lill
mas d e efectuar la t radi ció n , q l l{' "t'
a partan de la fo rma fundamcn l:·tI de (' 11
t rega material (entr e las q ue dehe 11 1<' 11
cionarse la más inevi tabl e, la de ¡ll l1llll '
bies).
Puede a nti cipa rse q ue prccis:\l IH' III1 '
e n algunas d e estas t rad icio nes fi e t:' .. , t'
observa u n no table debili tamiento del ... i ..
te ma, que ll ega a acercarse mucho, ("( 111
ell as, al otro, d e transfere nci a por (: 1 solo
con u-ato. En otro senti d o , la desmatel ia
lización desvirtúa e n ci erto modo un:, j ll "
ti fi cación d e la t r adición, cual es la ,k
conceder publi cidad a las transferenci:l s
d el d ominio, Si con la e ntrega la
ción patenti za la mutación de do minio
ante los terce ros - l os que tomará n cono-
ci miento de ell a- y evita que el vend e-
dor, conservando el o bj eto en su poder
!' I)ITClItIAI, jUR1DICA
Los
    _.
d e "ende-r!o oste n te "m pat rimonio
rll :i<; v,d ioso q ue el real, la
r( ·tT () di smin uye cuanClo la tradic ión se
l.: kct ¡'Ja Ikticiamente, po r actOs que no
irtrportan lIIÚ inmediata entrega material.
. Pa ra est udia r las di stintas formas de
t'l l" CIUar la Iradici6n conviene proceder
:1 1:\<; Siglli t.: l1lcs d istinciones: A) tradición
d ... dt' n: chos reales sobre bie nes muebl es;
Ir ;ul ición d e derechos reales sobre bie-
l\l ':-' ill IIIUl'bl cs; e) t radición 'd el derecho
Il·. r! d v hlTc ncia; O) tradición d e d ere-
,11( , .. pn
I I H. A) Tr adició n d e derechos r c a-
INI :-, c)h .... • Hluebles. Regla me n tan esta
1I1 .l lr' l i:¡ los <t rts. 684 }' 685 d el ce.; d e-
111 ' 11 " 1 ;¡g l' l'g;lrse algunas normas d e l C.
dI ' ( :. )' le xtos especiales (como la leg is-
I.l t io n solHc almacenes ge ne rales ele d e-
pII .. iIO).
1'. u·;I trata rl a es necesario fo rmula r
111 1:1 d islinció n fu ndamental entre t radi-
I ¡,'III 1(': 11 y tradició n fi cta o simbólica (es-
lit" dll " ,¡ llimos tl: rminos se empleaní.n
"' 11" lotlH I "irH'ulil!lOS; hay quienes les asig-
11.111 drll ' H· II("Í :I<.i).
1 17. 1) T.·adición r eal. Esta forma es
1,1 1·' IIII' ... il)lI n;ll lI l'a l o a uténti ca de la t ra-
d I! ' 1111 . r llll la cllal se cumplen las justifi-
1.11 It 1l1l · ... dI' publicidad y posesión, origi-
.1. 11 1. 1" l it- modo de adq uirir.
Jo.. l., ti"e se efectúa por una e ntrega
11·.tI (o. COIllO ha solido ser ll amada por
1.1 d<H tI in;l. tradición "de mano a mano"),
1' 11 dl a la cosa tI-adida es mate rialmente
t' lll r t'gad;, por el tmdens al Qrcipiens, curn-
d e más requisitos, q ue antes
\/' 11 ;\11 nWll cionado.
1\ ' 1"0 p¡I(,:d e observarse que, por s u
1I. IIlIr;r k¡a. esta tradición mano a Ill ano
(' :-, ;lplica ble a las cosas que por su
"IlI Il IlI CII )' peso permi te n esta entrega
lu.IIL·ria l d e \l na pe rsona a ot ra.
r.sl;' \ tradi ción rea l no es clirt.:c La 0 , al
IIl l· IIOS. cl,lrame nlc me ncionad" pUl' el
C6c1i go, pt: ro , d esde la ckll nició n d el
II Uldo, e n tocla su estrucl.l1rfl léc ni c ¡ no
<¡ ¡l (' da dllda d e que es la prirnn:\ f"ortlla
dt · efecll1 ada.
Jl JlU DICI\ PI tllltl 104
Una btu.: na parl e <IL- h doctrina (na-
cional )" ext ra nj e ra) consi de ra también
como tradici ó n 1'(',11 la del N2 1 r aun la
d el NIl 2, }' hasta la dd NQ 3 del ' ano 684
(entre nosotros. sólo el Prof". Barros Errá-
zuriz niega cl ara me nte esta cali ficació n ,
estimando que todas las formas seii.ala-
das en el an . 684 son fi etas; compartimos
este e n tendimien to, sin olvi dar q ue a lgu-
nos grand es come ntadores d el De recho
romano no extienden tanto la calificación
de for ma simbólica) _

118. 2) Tradición fieta O simbólica.
Es la q ue, sin que el tradente e ntregue
físicamente la cosa al adquiren te d e mano
a mano, es efectuada mediante aClOS ju-
rídicos, hechos o gestos que rnanili estan
la \'oluntad d e Iransferirle el domin io.
El art. 684 contempla las siguientes
formas:
1 º. "Permiti é ndole la aprehe nsión ma-
o 1 d "
ten a e u na cosa p resente.
La doc trina exige aquí la presencia
simult<-tnea d e trad cnte y adqui r ente, la
presencia d e la cosa a la vista}' alca nce
de ambos y la aprehe nsión de e ll a por el
adquirente, sin oposi ción d el t r ade nte,
asiéndola físi camente (los té rminos e m-
picados, empe ro, inducen a pensa r q ue
bastaría que se "permita" la apre hensión).
2
Q
•• , i\ lostrán dosela". Su po ne tam b ié n
la pr ese ncia de ambos a nte la cosa t racli-
da. Es la forma también llamada "traeli-
ción d e larga mallO" (tollga lIIrt1l1l ), po r
suponerse q ue el adquiren te la a p rehen-
d e fictic ia mellle exte ndie nd o sobre ella
una larga mano suya (e ra tambi é n llama-
da occulis el aJJecli; por los qjos r la in ten-
ció n ).
3í! . '; Ent regánclol e las Ih\\"es del g ra-
ne ro, al macé n, cofre o lugar cualquiera
en que esté guardada la cosa".
Mientras pa ra algunos auto res es ésta
la fo r ma de t rad ición simbólica po r exce-
lencia, e n que las llaves constituyen e l
bol o de la e n trega, o t.ros, en cambio. han
e nte ndido q ue también es ésta u na for-
ma d e (rad ición real, al pe rmitir las ll a-
ves la posibil idad de la t0111 <1 inlll ed iata
de posesión por parte d el adquire nl e.

1.;1 propiedad r la
- .-
t\ uestro p recepto 11 0 exige que el al-
maCt ll , cofre, etc .. esté a la vista de las
panes. L'l e n t rega de las II m'es, p ropi a-
me.nte, d ebe ser real.
4\1 . ';Encargáncl ose el uno de poner la
cosa él disposición d el otro e n el lugar
convenido" .
Esta forma es particularmente intere-
san te (e igual rnerlle \'iene desd e anti guo).
Del teJl or del p recep to se obse rva q ue
aquí queda efectuada la ent rega por COI1-
\'cnirse el e nca rgo; se trata de u n
d ero manda to por el que el tradente se
encarga d e poner la cosa a d isposición
del adquire n te en cien o lugar. Como no
se exige- que se cumpla el encargo (lo
exigía un proyecto), la tr adició n queda
efectuada, d esde luego, sin esperar a q ue
efeclivamente el t radente ponga la cosa
donde se obligó. Puede 1l0tarse que e n
este caso hay u na especie de tr adi ción
por el solo contrato, convenida que sea
la cláusula en q ue se enca rga el tradente,
cl áusula que se po drá acordar en el mis-
mo títu lo (ve nta 1I o t ro). qlledando d es·
de entonces el tr ad e nlc con la cosa como
mero tenedor, e n calidad de mandatario.
En el fondo, la si l uación es similar a 1J
contemplada e n el NI.' 5 siguiente.
SQ. "' Por la \'enta, d onación u otro t í-
tulo de enajenación con fe ri do al que ti e-
ne la cosa muebl e como usufructuario,
aITe ne!at;lrio . comodatari o, ckpositario, O
a cualquier Ol ro lÍtulo !lü trasJaLicio d e
dOlni ni o" ( N!.! 5 , prime ra pa rle).
Es la ll amada u-adi ción por "b re\'e
ma ll o" (bwvi manll ; no se alcanza a
bi r ). Se ha concebido esta forllla para e\"i-
tal' un 1ll00-imicn to mat e rial , pll es normal-
mente e n estas situaciones el a rrendata ri o
ti otro te nedor d ebería restitui r la cosa al
ducii.o y luego éste l1 ue,'ame ntc ent regá r-
sela, ahora en t radición. Se entiend e que
la tradi ci ón aquí está represC"ntada por la
entrega q ue antes se efectuó por el d ue-
ño <11 mero tened or, cu mpliendo el con-
trato de ar re ndami e nto ( l! ot ro) . Esta
const r ucción e \"ita reconocer quC' slIn·
se está en p rese ncia d e una
transferencia de d o minio por el solo con·
trato .
6º. " ... )' recíprocamente por e l IllCIII
contraLO en q ue e l duci'to se  
usufructuario, comodatario, arrcncL.lI;lri ll .
c te." (NQ 5, 2'! parte) .
Esta forma, inversa de la ,m1l"riol , , ....
la de nomi nada "constilUW poo,;l''' Ot 11 1"
(cOtlsti tut wnjJ055I'SSOJ1wn). Como l' 111.1 "'( 11.1
ción precedente, se evita COII l' .. Ll 'I HIIC.I
una d oble entrega, en qm' el !1.ll lc· II II
p rimero e n tregara la cosa qlH' (1.1" .. 111 I1
Y l uego cl adquire nte st · .b (·JIII!'}.' .. II ., , 1 "'1
vez, ahora cu mpliendo t"I CI)lrt l. llIl .1 ,
arrend amiento u ot ru <[111' r " klll/ ' "
Asimismo, vale también la Oi)<; l' l ' ", il l' H I d (" 1
nl\ll1erO a nte r ior, d e quc. :11 1111' 1111'" 111.11
ti c<lmente, se est,l en prr 'St ' \H i. 1 d {' 11 11.1
transfere ncia d e domin io " 1)(11 1"1 11 11'1 11
con trato".
A las formas el e Ir;ldiri{)11 IHt " {'Ik"
tes deben aCTn"!lai"se 01 1'; 1<; di "l"lIl i l1. ld ..... (. "
..
la legislación, para ciert os nhi"I , ' " l' lI I It" I
las circu nstancia'i; pll l'dvlI HIt ' ll l ¡, 111 , 11 '"
las contenidas l'l1 1"1 ( :. dI ' ( :. (. 11 .... ll H \
149), e n la h:y .IItU.I' "11 ("0, 11 1 1 ,dI '1
d e dep6siw (: 11 1.   (' 11 ,\ dllll ., '" 11 ., \
cie n os biclll's 1l1 11t"l)I, · ... 1 11 \ .1 11'lll1,1 d. 11'
'dición es di :-. ( tl !i d.l. 1"1111 1 l., ., 11 1\ 1', \ 1I
aeron;\\'{' s ( p.II.1 \1 ' 111111 1,," 111'11' >lll Id l l
t c rresl.ro. ,'. ¡ldl .l. t\:" 1 lH)
119. Prim:ipio. 1·., .II I1 II1 ,ld.l'I 11 d!! 1
ren tes [u nua" d ...· 11.11 1111(011 111 1. 1 pll l .1 , 1" 1
cibirse la idc; \ ("011 .... 1.11 111 · ell ' 111 1 111 \ 11 11111
de e llas el adqllil {'I¡¡ l' Ijllt".1., / ' 11 1.1 /1/'\//11
lidad dedisjJOJ/er iIlIlI Cdi .I1.IIIlt'I III · di ' 1.1 l' ' •• 1
t I<:\dida. Aun el1 el CI !'o O d I' Ijl l(" Ijl l"tll
material me nte t: ll p'lder tkl !1.HII ·\ll t·,
como en el constitutu pIN':SOI io . tkhc 1 ('
cardarse que éste q ueda SI) lo ( Ulll11 1111' 111
tened or, y si el adqui re nte 110 ]Jtll'dl ' ;\11 11
d isponer d e la cosa lllaterial lll t: IlIl' , ¡11 11
'di calll e n te di spuso, en el acto 11Ii sll lr ¡ .. tI
ace p tar q ue q uedara la cosa e n pod .... r ti c-!
t rad e n te, por un acto \"ol untar io su}"o.
119 bis. Prueba. Consideralldo la illl
ponancia que tiene, en un caso COIU 11'
r.o, demost ral- que se efectuó la trad i( il lll
de cieno obj eto, y que -coma ba podic 111
obsenarse- este hecho no exige ro nn.\ ...
docume ntadas, cOIl\"iene dejar COll st;l\1l i.1
  IllR1DICA 1'1 111'1
Los bit' IWS
1· ... 1 I il;1 d t.: Sil reali zació n (po r ej. , en el
IIli ... III O l ítll lo , usualme n te comprave nta,
11 '11 \ (' II CII' :í :Ig n.: gar q ue "en este mismo
,1 111 1 ",. e rcC!(\:! I;¡ t radición de la cosa
\4 1 j¡ lit 1. 1 , el \'e ncleclor al ca m-
1" ,111 111 ") .
1' 11 tl .do caso, d e be record arse una
1 1 111 \ ("11 i(' 1 H (' pr<'SII nción de habel'se efec-
11 1. 111, ) 1;1 11' :I<l iciúll , consignada en las no1'-
111,\ '" de 1.1 posl.: sió n (a rt. 702, inc. final) ,
I :l O, TI'adición d e muebles por antid-
1' :11' ;611 . El :1 1' 1. tiR!j establece una regla ge-
IWI ,d p.II,1 I:! trad ic ión d e esta clase d e
IlIt 11t ',\ ( il ll ', 1
11
) . Es!;\ d isposición está eq
l' I ti 11 111 t , 11 1 (' 1 : 11 1. :17 1 , pe ro no hay co n-
111 ,1 .. ,,1111' 1'1] 11 \ «( 0 11 111 pa rece
dI di ' 1111 Ld ll' ). po rqll C Iratan mate-
111.111,11111 1", 1' 1 ,111. :)7 1 cali fi ca de
111111 I d¡ . , j¡ 1 ti 1'1 Ilit ' lI n, /jIU ..' so n llamados
11111' Id, ,, 11111 . 1111 11 II)!II i¡'n l; ,. " la ntO que
¡ I " ' , ,11', 111 1 I u 1· ... "l lI len.· la forma como
, / 111111,1 1. 1 11 .11 1111011 d t.: (' stos bienes. El
111 1 , 1 1 ,11 I I ¡J ,I 111 1:1 rumia d e tradición
1 ! ,d, , 1 1 I "! · .... 1 d li I q 11 t ' la II'ad i ció n se veri-
111,1 1' 11 1'1 111 011 11 ' 1110 de la se paraci ó n d e
1''1111 \ 1I IIil·tIIS. 1':11' :1 que valga co mo trad i-
1!t 111 l · ... Ilt·(t· ... :ll io q' le esa separación se
del t ll l' " lOIl pe rmi su del d ueii o", pues
.d l l n l :í , IJrt,.' ('i s:-trne nte, la \'oluntad del tra-
dnlr l'.
,' ,.; " 11:1 di .s nl l ido si la trad ición de es-
1,, \ I, ic ll cs se Pll cd c efectuar por alguna
d i' 1. 1 ... I IIJ 11 1. \ .... d e Ir:l d ici ón fic tas del
,111 (,H 1, " dnll ,í ... d t' la fo r llla real q ue in-
d ll ,l ,, 1 ,11 1, (iK!í, ( :11111 0 110 se viola clara-
111' I lIt ' II l1 lg UlI .1 11tH t ll:' , b con\'en ie ncia
1 " 11 1 1 h " , 11 1 11 ' ''' '1,1 b ;¡ li I lil a 1 i va,
1, 1 1111   dl ·1 . 11 1. ()H!j consigna lI na
"1\ 1111. ,1(1'''' •. 1 b Ill'opiedad iuena, d e
'd"I! 11 '1 pl " tt il tl ( 1111 :Icr{;{; dor prete nde
' 1111' " 1' 11 ' p.lglI l· l o 1[ 1Il': se le debe, pero
1," 111' 11 .... 111.1,11 la pnlpied ad ajena; si el
,It 1111 ,,, "' 1' IlI' g:lre pe rsistente mente. el
,1I1 1' 1'1 1IH Il'Ildt:í que ejercita r las acci o-
111" '1 tl l ·1 l íl ltll) respec tivo; si le de be n la ·
,·tll l cg:t d e esos o bjetos por un cOlll rato,
II, dll .\ intllmpli miento de lo pactado ) .
Co n lo d ic ho. la trad ición de u n bos-
I I' H" frecue nte y ha bitualmen-
h ' d e va lo r económico importante), se
",,,,,"j\1 JtJ1U DJC/\ !HUIII) 106
puede efecllla r ya por alguna d e las ro l'-
mas d el a r t. 684, ya por la indicada en e l
a rto 685 ine. 1 º (p uede sí obser varse una
d ife re ncia: acudie ndo al arto 684, u n solo
aclO, por ej e mplo la muestra del bosq ue,
efecllh la tradici ón del conjunto de ár-
boles, en tanto que empleando el a rto 685,
la tradición se va efectuando por cad a
árbo l, conforme se vayan co rtand o) .
121. Reser va legal de las fo rmas fi e-
taso Se ha discut ido si es o no posible
que la tradi ció n fi cla se pued a e fectua r
por fo r mas di stint as d e las se ii a la d as e n
el a rt o 684 (aparte, cie rtame nte, de las
situaciones en las que leyes especia les
d is pone n o t ras fo r mas) . Algunos a u to-
r es no ve n inconve nientes , así ta mbié n
se h a resue lto. O t ros niega n tal posi-
b ili dad ; se sosti ene que estas formas fic-
tas so n c reaciones de la le y, siempr e ex-
ce pcionales; y sobre todo por que d esd e
el p u n to de vista de la posesi ó n, que
tambi é n se adquie re -y qui zás es lo que
pr incipal me n te se adquie r e- con la t ra-
d ició n , el Có di go dispon e que la pose-
sió n se adquiere po r la a prehe nsión ma-
te ri a l o lega l (an. 723), y no pue d e
ha be r aprehensió n legal d o nde la ley n o
la esta bl ece; se hacen notar, asi mismo ,
los té r mi nos perentorios, l imi tati vos, d e l
a rto 684, antes de inici a r la e nume ra-
..
C1 on.
122. Val or comparativo. Se ha d isc u-
ti do e l igualo dife re nte valor que se les
ha de a t r ib ui r a estas dos posibil idad es
de efectuar la .tradi ción: real y simbólica.
La a use ncia de desplaz.amien to físico de
la cosa t radida en la fi cta d a mayo r oca-
sión para el confl icto, Puede ocur ri r que
un t raden te efectúe u na t radició n fi cta y
luego la real, de la 111isma cosa, a d ifer en-
tes personas (X ve nde a Y un mue ble, y
se acu e r d a que X lo conse n 'ará e n su
poder como a rr endata ri o; posterior men-
te lo vende nuevamente a Z y le efect úa
su tradici ó n real). Ent re nosotr os, e n
pri nci'pio, e l art, 1817 soluci o na el pro-
bl ema p a ra la venta; se d ispone allí que,
en tal simaci ón, el comprad or q ue pri-

La propiedad y la posesión
mero haya e n trado e n posesión de la cosa
será pr efer ido. En e l caso prop uesto,
como la posesión se adqui ere al cambiar
el á ni mo, aun co n la f1CU'1 , ha-
bría q ue concl ui r que Y, el primer adqui-
re nt e, es e l prefe r ido, teni e ndo el segun-
do só lo ull a acción de inde mni zación .
Pero sólo d eci mos q ue e n princi pio se
sol uci o na el pro bl ema po rque e n la doc-
t ri na se ha d isc utid o a rdua men te el pun-
to d e si e n caso de contl icto e ntre ambas
formas de tradición ti e ne n las d os igual
\'alo r. Con n uestro a rto ] 8 17 se sostiene
que, co mo el p rece pto no d isti ngue, ha
de pr efe rirse al p r imer o, aun cua ndo la
trad ición q ue se le haya efecmad o haya
si d o la ficta , lo que impli ca asignar a a m-
bas igual valo r (po d ría estimarse que e n
la coli sió n d ebe atr ib uirse mayo r valor a
la trad ición real, parti cula r mente por u n
pri ncipio pro tecto r d el te rcero: la trad i-
ción fi n a, al efectuarse por actos re pre-
se nta tivos, e n trega d e las ll aves por ejem-
plo, no da no ti cia a los te rceros d e l
cambi o de situaci ón de la cosa; ello es
más evidente e n la situació n del NQ :) d el
art. 684, e n que e l ca mbio d e posesió n
de la cosa al adquire n te se e rectúa tan
sólo po r un cambi o de ,1n iI11 0; esa publi-
ci dad sólo a par ece e n la trad ici ó n r eal,
en que los te rcer os pueden darse cuenta
de la mutació n ocu rrida; así, el segundo
adquirente, que respecto de la primera
adquisición e ra un tercero, no esta ba e n

condi ciones de sa ber que ya compraba
cosa aj ena y, p rotegiéndole. habría de
co nceder se más valo r a esta trad ición
real ) . Por ú ltimo, debe notarse que e n-
t re noso tros el pro blema p uede presen-
tarse con más dud as e n contratos di sti n tos
de la compr a\'en ta , e n que no se d ispo-
ne del citado art. 18 17.
123. B) Tradición de der echos r eales
sobre inmuebles. Segú n es nor ma e n la
o rganización d e la propied ad terriwrial
e n los tiempos mode rnos, con la dicta-
ción del Cód igo se estableció enlre noso-
tros un sistema d e transfere ncia pa ra los
de r echos sobre in muebles, en base a un
Regist ro. El ar t. 686 d el Código d is pone:
"Se efectua rá la trad ición del domi nio d e
los Bienes Raíces por la inscripción d el
título e n el Regist ro del Conse rvad o r,
De la misma mane ra se efectuará b
t radición de los derechos de usufructo O
d e uso co nsti tuidos e n Bi e nes Raíces, d e
los derechos d e habitación o de censo y
d el de recho de hipoteca.
Acerca d e la tradición d e las minas se
esta r á a lo preve nido e n el Cód igo de
Mine ría".
Relacionando est a d isposició n con
o t r os textos vigen tes, puede
C] lIC la t rad ición d el domi nio y o t ros
c hos real es sob re inmuebles se CrCCl lí :1
po r la inscr ipción del títu lo en e l Rq .!, is
tro d el Conservado r d e Bie nes R: I Ít" .-''l
(a n . 686) , con excepci ón de la I,rad ki(',,¡
d e l d e r echo r eal de servid u mbre, q ue '1 ('
efect úa e n l a forma prcsc ri l:t t' tI (' 1
a rt. 698 (salvo el caso de la st: \ \' id l ll ll l)l ('
de alcan tar ill ado e n predios 11 1 hal lo 'l, 1' 11
e l que se vuelve a la regla dt: 1 : ,1 ' 1. (I/'i O,
e fectuá ndose por inscripción ( ' 11 1' 1 R('
gist ro d el Conse rvad or) , En (' 11:1 11 10 .1 l. ,
t r adición d el de r echo r ea l d e h l.· l l' ll t 1,1,
entre noso tr os la forma de Ck CIJ1 :1I 1. 1 C'I
di scutid a (según se tr ata rá m;1s :Hkl :tI I
te; v. i ll fra, N° 152) .
Como resume n an ti cipado y cOl1sid e-
ra ndo d iversas di sposicioees del Códi go
y leyes especiales, la inscáPriólt, c n n lll · ...
t ro Regist ro inmobi liari o, cumpl e 1;1 ..
gu ien tes funci o nes:
a) Consti tuye tradición d el do tn ill io y
d e otr os derechos reales sobre i ll ITI IH,.: IJ!( ''',
107
b) Conforma la historia de las 111111 :1
cion es (o cambi os), graváme nes y n :SII ir·
d ones en la ti tularidad real de los iltl ll ut'
bI es.
c) Confi e re publicidad a esas l11u wcio
n es (o cambios), gravámenes y restri cc io-
nes d e titularidad (y aun a ci enos c;.uH-
bi os e n el estado d e ciertas pe r sonas,
como e n la inscri pción d e las in terdi ccio-
nes) .
d) Discutibl emen te, constituye -requi-
silo, prueba JI gamnlia de posesión de inmue-
bles.
e) Di scuti blcmen te, consti tuye SO(N II. -
nidad d e ci e rtos actos o contratos sobre
mm)!UAl j URI DI CA \)[(' 11111'
Los bienes

inmue b les (del us ufructo sobre inmue-
bl es por acto entre \'i\'os, arto 767; del liSO
sobre inmuebles, a rto 8 12; del fideicomi-
so sobre inmuebles, por a c to entre \ ' j\,OS
o por testamento, arto 73.7; d el censo:
:11" 1. 2027; d e la hi poteca, arts. 2409 y 24 lO;
d t' 1,1 donación irrevocable d e inmuebl es,
'''l. 1400) .
124, El Registro, Descripción teórica
(la naturaleza de la función registral). En-
la propi edad inmueble na-
I ¡oll :d incluida en un sistema registral , se
í (l ll ... algunos anteced entes básicos
I:1s d ist intas alte rnativas que se han
para estruc turar un
d I' I'ropil' d::¡d r-aíz, se mencionarán a lgu-
1111 ... de los más d if und idos)' lue-
1 'i.' d escribi rá el Registro chi len o, en
"' 11 OIg: 1I1i /.ación yen su funcionarnienlO.
En el De recho romano, y aun en el
:lllr i¡.p lO Derecho espai101 (vige nte en Chi-
1(' anLes d e l Código), la tradición d e l do-
Inil l io d e los inmuebles se e fectuaba,
((ln lO es la regla general, por alg una de I
la, f'OJ"lIl<l S simbóli cas que an tes h an sido
Ilt',(' ri l;ls (pe ro a ntecedentes registral es I
rk sde a n tiguo).
t JI1 Registro puede implan Ú"lrse para
\. 11 Lld:1S Cfl leg01ias de objetos; ele h echo, exi s-
11 ' 1\ bi enes tan diversos corno las aguas,
lo-. Vl'ltículos motorizados terrestres, las na-
vn, las ae ronaves, y hasta para actos sin
1 d l' n ' ll cia a cosas materiales, como el de
1. 1 propiedad intelectual o ciertos actos mef-
c lI lliles. Pero ha sido e l d e in muebles el
de mayor presencia y trayector ia (el p róxi-
n l O re lato teórico está d irig ido al Regist ro
inmubili ario, sin peljui cio d e que puede
se]' aplicabl e al registro de Ol.ros bienes),
La importancia d el terna y la comple-
ji d ad que ha llegado a prese ntar la orga-
ni 7ación del Registro con sus consecuen-
c ias jurídicas han tendido a confi gura r,
rd'crido a la propiedad ra íz, una verda-
d e ra discipl ina q ue aun no pa rece ser re-
conoci da, manteniéndose como u n capí-
lulo, bien identifi cable, d entro de l campo
de los derechos reales. Con cli\'e rsas d e-
lIo minaciones, parece predominar la de
"De recho registral inmobili a rio".
. nIIORI.\ 1 JURIDICA ni (llll t
108
Podemos í.:1l [{,llCl..:'!" po r re-
• •
inmobi li ario el d e p ri n-
cipios y n o rmas qll C rcg·ulan la organiza-
ción y fUllci o n <.í llli c lltü d e l Registro, la
determinac ió n de los o bj e tos y actos ins-
cribibles y la forma y e fectos de la i ns-
cripción.
Se conj u gan , pucs, lemas orgáni cos
(el fu nóo na rio y sus atribuciones), subs-
l:lnti\'os (determina ción de objetos, actos
)' de rechos inscribibles y efecLOs d e la ins-
cr ipción) y aclj eti\'os (formas: d e acceso
al sistema, d e las inscripcio nes, de las im-
• •
pugnaclOnes). .
A eSte propósitO cOl1\'iene r etener la
ci rcunstancia d e que' la solidez eco nómi-
ca que si empre ha implicado la propi e-
dad inmuebl e y, p o r tanto. la calidad que
OStCnta la garant ía territorial para la d i-
fusi ón d d c ré dito , h a generado la conse-
c uc,n ci a d e que siempre la hipoteca h<l
tcnldo Ull a pl·esencia d estacada en la es-
truc ll lrac ión d e l Regist r o. Así , algunas el e
las características el e esa caución han in-
fluido l'tl las que se inlpo n e n a l Registro;
po r Olra p ane, la hipoteca ll ega a con-
q u is tar ci e rtas excepciones res pecto el e
n:q u isiws o e fectos que se imponen como
ge ll erales. para la s el e m;.\ s ac t ua ci ones
(como acontcce, po r ej .. en los sistemas
es paliol suizo); y, en algunos o rel ené.l-
lI1 ic tllOS (¡imbi¡os dl,ctrinal v docC'nte in-
c luicl os). la mate ri a hipolC'caria ha llega-
do tl capt u rar en su sed e a la registral o,
al Ill c nos. h all ll egarlo a ;1 Jl u n"ciarse y
  :uad as \ De rec h o reci stra l e
1
. "
lIpOtl'cario o hipott'l'ar io y registral ) .
Dcsde o t ro pu nto ck \-is ta, cOll,'ie ne
que a es te c apítu lo j urídico le
lI11p01"I:1 (al m e n os t;'n princi pio ) . la di-
¡dmica de b const itución 1.) adqui sición ,
traspaso. lll odiricaci ó n \' extinción d e los
ckrechos y no. en co·ndicióll C' stática,
s u o cOIHc:"ni d o. ni las fa cul-
ttl? es, p o deres y d ebt''I"cs que confieren
O ltllpOnen t"s percepti ble una
re('Íproca intluenci:l t"iltl"t" ambos pla-
nos ) .
El términ ...'1 Registro es t" ll1ple.l d o en
di\·l..'rsos st' n t idos: Cl'lIll Q ins tituciólI (e l
Registro ) . comn cOlHt.lnc ia () ( mi

reg istro ), como acti\·idad (ro regist ro ).
Inst it ucional me nte, se c ,ú ic nc! c por Rl'-
gistr o 'e l conjunto   de
mentos en que se va d eJ<lIldo constanCIa
d e la titul aridad d e cienos bienes o dere-
ch os y d e las mutacionesjurídi cí:l s que se
,'an produciendo en o respecto d e e ll os.
Cuando es r e fe r ido a los bienes in m ue-
b les, se le denomina Registro inmobi li a-
r io (de la p ropie dad inmueble, territo-
r ia l, raíz, Cl C.).
El Registro da cuenta de la titulari-
dad d e l obj e to r egistrado p e ro, substan-
cialme nte, la titularidad se ges ta e n el n e-
goc io que le antecede; .de este
obe deci e ndo a ese negoclO, e l cambIO es
llevado a l Regis tro , e n donde la muta-
c ión se asie nla (sal\'o la inscrip-
c ión, e n la que no hay u na mutación ,
sino se t rata simpleme nte del ingreso, la
incorporación o la llamada "in rnatr icula-
ción"). Aho ra bie n, para la bcili dad d el
tráfico, e l negoc io puede celebrarse en
cualquier luu·a r, pero su registro es Cf>l1 tra-
/izado e n e l h lga r en donde está ubicado
el predio . Aquí, cnLOnces, apa rece su pri-
mera u tilidad: pa ra a\'eriguar la titu lari-
dad y, en ge nera.!, el eSlado juríd ico del
pred io, ya no se hace necesaria esa ,bús-
qued a universal que implica descubnr el
negocio, si no basla con ac udir al lugar
predio ("luga r" cu)'o nombre depc ndera
d e la norn e ncJatura que se ernpkc p ara la
sectori zación admin istrativa del territorio
en e l respcct i\'o pa ís, cntre nosotros, la
comuna); a llí estará e l Regislro que ha
de exhi bir el estado jur ídico de ese p re-
dio ( por ci erto, en e l futuro b computa-
ción supe ra r<.i esta característ ica).
La tiwbriclac1 (el dominiu d e l predio)
es e l da to básico ) pero habitualrnc nte el
Registro es aprovechado para exhi bi r l,un-
bi én otros acontecimien tos q uc con tribu-
yen a conforma r el estado j urídi co d el
obj e LO regist rado, que son impo rtantes
pa ra evaluar: la seguridad d e la t illlIari-
d ad, la libe rtad d e circulación d e l obje to ,
y su actual }' futllro aprovechami e nto
te rial· todo lo cual se t raduce, e n d e filll- ,
tiya en la aCtual "aloración econó mi ca

del bi e n inscrito. Así, se te rminan r egis-

, .'
l ranclo tambié n hipotecas, fi dc icomi ... ,)"
condiciones pendientes), usufruc!os. ll "( ¡"',
se rvidumbres , embargos , pro h ibi ciol1n \
hasta de rechos personales (COl1l0 : 111 ('11
d ami en tos).
Por otra parte, al irse praCli c , ndo 1" ...
asientos que d ejan consta ncia dI ' 1.1 '" 11111
taciones, los datos prec(' c! t'lll l· ... \ .111 '1 ' H
dando superados, p e ro - CO IIIII ( .... d ., ' "
pone r- se conse n 'an.
Así, con aquell a intcg l ;1\ i. , 11 \ ... [. , ""
sen'ación, el Registro puede Ikg.'1 ,1 1 I 1
girse e n u n retrato .illríd it n 1III IIIlI'
bl e : actual, histórico y ("I IIII
n OSOt ros -como se id "i"lltlo I H' II ,' j
tocio) .
En otro sentido, \'l' I"Sa !l(111 d ' 11C'
lo del país, e l Regi stro inmobi li :n i" ( ' 11 1\' 1
(Te como una institución (k il/II 'II " /IIIIII/(I)
b . • 1 I
po r referirse a l derec ho 1>:1 11 111111111.1 ' 11 1
damcn ta!, la propied ad : 1'111 ... 11 r 1, . "" 1' 11
denci a econ(lllli c\ (fJ11" ,"' " 1,1II ir" 1' 1\ l..
seguridad dc l lníflro il11110hill.'I II , \ • 11 1,1
recauc!ct CiÚl l ¡riblILl l i.I ), II'H "' 11 111. " II,n
con la sr:gllrid,l d Il :1! l' 111 .11 (. 1.111 , 1"
q ue l · ... el . ' ''' 14'111', 11 . 1", I1
respe(·ti \':l II :I ci. ,,, ),
Con lo 1· ;-" P1H·, lu 11 ,1 1I1!1 d Illdo d,
11 111 ' (' ... 1, 1 " 11' 1 1111 l' 1"11 111 IIH
Ill C!lt; d ]>1 I ' ... !. 1   , 11111 Ilh \, 111. 1 1111
i lidacles: Si ll (' lIrI),II ).', O, 1'" 1. 1 1/}://lldolrl d, 1
I tráfi co illll 101, ili :1I i'l , lIH' d' ,lI llt 1.1 ¡lIlId lt ¡
¡ - dad de blill din id,ld \ dI'! ... t.lt l., IUI . )1. 1.11
109
del predi o, el It llltl ,III14 Il I, tI d I
un Pl'cdi :d: (1I111 11n " ,ntd" .d }: I ti
. .,
po social (a los l1alllado ... '" " ' 1 11' 111 '" 1 1 " t
si tuación d e l p redio, lil'\ 1"111' 111 I.d( '" ,\11
quirc ll tes se animan ; 1 IIl')!,IHi,ll , Illg l ,lll
dos e Ilui clcz e n la c ircubci ">!l illllJ()hill ,t
r ia )' en e l crédito COII ga!',ll1Ií" Il'l i,rI
Ahora se est"l en cl111dl CIClIH' ...
d e enfrentar el lema (o - tal \ ' {'¡ 11I I'ilH
la contrm·ersia) de la nalumlr:. a di' /" jl/ /I
ciÓII registra!. Efecti,'anH.' lllc , <.' 11 I:t 111
na (extr' \l1j era) el p u n lo sc ha di:'I 11I idl '
la ta mente.
Una posición, al parecl' r y" "bolllll "
nada la acerca a la fun c ión  
, .
nal (destacando una vincul ac ión 1:111
t recha con ella que ll ega a se r c: tlil i( ,Id.l
de cuasUudicial ) . Incluso, se l..' s t ill 1.'
'-
fIlITl'I:'1\1 I URI 111CA 1'1,111 I
Los bient's

dc otros), )' de la congnU'lIria e ntre la ch:s-
ni peió n del pred io en el t íwlo )' sus r ea-
les c; ,ractcrísticas físicas
d I..' Sil superfi cie, deslindes )' co ntorno) .
1): 11": 1 este último obj etivo se requie re de
1.1 organi zación d e un catast ro coma rcal
) I I Il p la no por cada predio. Las transfe-
1 <.'l1e i:l " o g ra\lámenes futuros (que con
,Hjl l r l con trol inicial se ir,"i n r egist ra ndo
11 1. 1" l'x pccl itamenle), se rodearán también
d I' precauciones que sigan asegurando el
( , 11 ,11 I l']" ind ubitable del sistema. Este con-
11 111 p n('dl' t: ntregarse en una pri mera ins-
1. 1114 i :1 :d fu ncionario, con recurso a un
' 11IIf ' l iql .icr:írqui co nacional , o al j uez (or-
dlll ," 111 ) ,
11 ) / ," flbjl mcrión causal consiste aqaí
(1 H 11 q 11 l.' f k 11 t.' ot r as d iversas apl i cacion es)
(." ,111' 11.1<.'1' (se parar, desplazar) la inscrip-
t i OIl d l" su título j ustifi cante; es decir, im-
I Hl ll t' l 1:1 inscr ipción (o el acto de pedi rl a
,ti 1111I!.'iollario) como acto abstracto, des-
VI I1/ t d:ldn del LÍllI lo, impi diendo así q ue
1. ", vil i"i1lldes cid título repe rcutan en la
111 ' 11 ilH illll ( por t.;j ., si el contrat.o en base
,11 f 11 ,11 ... 1' II.'gi"l nl u n p redio a nomb:'c
dt ' Itl l 1I11{' \ ' t) ;ldquircnte resulta nulo o
I n lldll l , M' d c [e rmina que esa n ul idad o
11"" ,III! ¡(111 11 ( 1 ll egue a alterar la situació n
1' 11 1' 1   o la altere sólo mi en t ras
! I 111' 11 · 1!) lransl'erido permanezca en po-
el l ' ! th' l :1fl q \lirente, pero no si ha sido
11.111 ... 1(01 idu ;1 un terCero en ciertas si n la-
I ¡t lll t"" d e bue lla fe que haya adqui rido a
11111141 Ol\{' roso (que es lo que prefer illlos,
141111 \) S(" dirá I1l Lí.S adelante ) (v. también
"" l pla , N'J 104 bi s, sobre la tradiciólI ca u-
"', I ( I:I )f ahsl raCla) .
1)01' Ot ra pa rte, la invulnerabi lidad de
11 1 ... :I"il'ntos registrales puede ll egar a oca-
... ¡lIllar pCl:jui cios a titulares que, por \"a-
11: 1(\ :1" circu nstancias (po r e:: j" por un man-
lIollO :tpílrcnte) , ·en perdi dos sus derechos;
l ' III011 CCS se impone la indemnizaci ó n (en
d i 111. ' t·o) al pelj ucl icado (e,· jl"ánd ose em;-
<[1 11.'ciln ientos injustificados); pe ro lo ya
1 se mantiene (sal\'o situaciones
( 'X II Cll las, principalme nte de bido a fal si-
li( :Iciones).
Pued e pe rcibirse que un alto grado
de seguridad registral consti tuye ull a ca-
IIHIPI(II\I )URIOI CA PI·CflllL 112
rac te r ísti ca CII )"; \ illlplalll<t ción puede r e-
sultar cumph..:j ;l r Cost osa , y más intensas
se tornan estas difi c ull.<,c\ es e n un cambio
profundo Iltl sistcll\a de b-Ua segu-
r idad que ya t icnc cubic n a la general i-
dad de u n ter ritOrio (como ocurriría en-
tre nosotros, según se ir.á a precia ndo);
pe ro es de gran lIli1idad para un p aís, al
dar seguridad)' ceneza a los derech os
sobre inmuebles (c,·itanclo liti gios estéri-
les), facilitando y agilizando su negocia-
ció n y desarrollando el crédi to con ga-
ran tía terri torial. En defin itiva, es co n ulla
intensa seguridad como un Regist ro se
acerca más a cumplir las fin alidades q ue
j ustiru:an su instauración.
En los úil imos t ie mpos han alcanza-
do especial renombre dos sistemas regis-
trajes que parecen estar fu nciona ndo, por
,·arias décadas, con a pare nte éxito: e l lla-
mado sistema prusia no o ale má n (\'igen-
te en Alemania en sus características ac-
tuales desde 1936 y adoptado por varios
países como Aust ria, Hung ría , Suecia,
Noruega) )' el sistema denominado del
Acta Tor rens (en honor de su me nto r,
Roben Torrens, vigente en Austra lia des-
de 1858, con algunas enmiendas poste-
r io res, adoptado también, con modifi ca-
ciones, en otros países de Ocean ía, Ingla-
ter ra, Dinamarca, Canachi , va rios Es tados
de Estados Unidos ele N.A., Re plibli ca
Do minica na) . Estos sistemas se orga nizan
básicamente por predios (so n registros de
folio real) y la inscripción t iene u n al to
g rado de invulnerabi li dad; en todo caso,
no han estado exen tos de críticas (algu-
nos d e los caracteres dcscritos, especial-
me nte el foli o real, han sido recomenda-
d os en var ios Congresos rnternacio nales
d e Derecho Registral) .
126. El sistema registra1 chileno. El
Registro Conservatorio de Bi enes Raíces.
L1.s normas legales fu ndamentales sobre
la matelia está n conteni das en los an s. 6HG
)' sgts. del Ce. y, en virtud de lo  
e n el art. 695, e n un cuer po n'g"I :IIIl l" tl -
tar io, conocido como RegJ;.U ll l'lIl (1 d l' l Re-
g i st r o Cansen'atario de Bit"IH·S I{" í< ('''' , 1':'"
un DFL. d iCtado por 11l : W c]:¡ 1 o dl'l , 11 1,
.
La propiedad )' la posesión
,
Jasí se ha resucito) . El texto original ha
sufrido modifi caciones por leyes posterio-
res, \l il a d e las cuales se refi ere a una
espec ial organizaci ó n del Consen'ador de
Bienes Raíces de Santi ago. se han
dict.ado nume rosos textos legales que es-
tablecen normas r egistralcs espec iales
pa ra in muebles q ue se encuentran en si-
tuación registralmente irregular; se trala
dc leyes denominadas "de saneamiento
ele títu los", él las que se ha rá referencia
más adel ante (infra, NI! 143), Po r últi mo,
leyes especiales ha n·encomendado al Con-
sen'aclor o tras fun ci o nes a parte de las
o ri gi nar ias, para llevar e l registro de ac-
toS relativos a o tros bienes que los inmue-
bles, q ue también se me nciona rán luego
(infra, N' 148).
127. La organ ización y el funci o na-
miento del Registro están consignados en
el Reglame nto )' en el COT (ans.446 r
sgts.) .
a) Funciona C01110 una ofi ci ll a en cada
comuna o agrupació n de comunas que
constit uya el te r r itorio j urisdicciona l d e
j uzgado de le t ras, a ca rgo de un funcio-
nario de nominado Conse n '<\ dor de Bie-
nes R;'líces, cal ifi cado d e Auxiliar de la
Ad min istración de Justicia)' considerado
minis.t ro d e fe p ú blica (a n s.446 y sglS.
del COT. ) (e n Sant iago, el ofici o está a
cargo de tres funcionarios). En muchas
corllunas el Notar io, o uno de los va ri os,
es al mis mo tiempo el Conservador.
b) Los libros f undame ntales q ue allí
se lleva n son el Repertori o , el Registro \"
. . . .
el 1 ndl ce General. Pero es el Reglslro el
celltro del sistema; los otros dos constitu-
yen sus. (importantes) compleme ntos. Es
anual. Creado o r igltl ar iamelltc para los
intll uebles, leyes poste ri ores han ent rega-
do al Conser\'ador e l 11l<\nteni miento de
otros Regbtros pa ra ciertos bienes o ac-
tos, COIllO el ele comercio, el de prenda
agraria, el de p renda ind us t rial, el ele
prenda de cosa mue ble vendida a pl azo.
El Hl'jJf'l"lorio (an s. 2 1 )' sglS.) es el libro
de ingreso de la ofi cina; en él se debetl
allo{({r( odos los títulos que se preSe nl etl al
Cottscl"\"ador, por orden <..:ronolúgicu de
llegada, cualquiera que sca su l1<lturak /.l
Ca n s, 2 .1 y 27); es también anual · (<.lI b.
)' 38) . La anotación debe COntener ci e rto ...
d atos (q ue menciona el art. 24).
El Rfgislro, considerada la (; X\)I"I. . ."" i' -11 1
C01110 cuer po del sistema, est,í i 111 (.g 1, 11 1, 1
por tres Registros particul ares: (,: J ...
tro cle Propiedad, el Registro d I· 11 111' Ilf '
cas y Grm,imenes)' el Regislto d t· l1l h ' l
d icciones r Prohibici ones dI ' l· lI , q t ' I1 , 1I
(an. 31); tocios son atlll,t11..·S (: n l.
, t ' t
"Se inscribi rán en el pl"ill1t"IO 1." 11.1 '
laciones de domi nio (o J:¡ , 11 , 1I 1 ... 1(
rendas, transmi siones )' adqui "it 11 111( · ... 11111
prescri pció n) .
En el segundo, las hipotcc,I "', 1o, ( ·1 1
sos, los derech os de llSUl"r\l ("1 11 , 11 ' 0 ' 1,,1
bitación, los fidei comisos, 1:1 ... Sl' l ,"irlIt H I
br es y o t ros gra\'ámcll es
En el tercero, J:¡s illt e l di !" t illll (· ... \ 1)1' 1
h ibiciones de (" ilt'l Wc! 1I1 11'1I 111"
relacio nados e ll d ;Ufí(ltll l rl ' l , 111 11111 1'1
"9" ( 3") ;J _ art.. _ .
" E 11 ca(L! lIl ll 1 <1 (' 11 1 ... 11 11' 111 lO 111 , 1' 1, ,., H 1
gistros sc in'( 111111.111 1.1I1dlll 11 l." ti .\11.
ü , ·a .'i c;tttn' b ¡i l llll"" ... tl lIlI .. l IIf IlIIIIH ' 11 1
COll("('11I 11· 1I1 1· ... , 1 1. 1'1 1I1 l111111 101(11
h cc h "él'i t , tt (,l it 1..," (, ,11 \\1
Esto" Ik J.!. i"' II H' 1' , '111, .1' 1 Ihtll!l l!jl
dassu s c :l r,IIII ' I I ... II I,P' " I ,l l11Id¡ "' (1(1 1I
ysglS.) .
Se ha 11"t· 1.. 1I1 ' ¡ 11]'1 1"11 I l t . l l
t icaela e n U 11 ... ll(l ll' lI ' 1", I lltll " I!lIIH'1
es nula abs o l lllal ll l · II I\ · ("' 1,1 11 1' 1.1 111" 111 '. 11
da de esta l1ul ¡dad 1." 01\ d I 1 1111 ]11('1 111'1 I H , di '
absoluta, se \·o!vt::r;í ud ... : ldl' I.II1(" , 11111 , 1,
N' 141 ) .
Cada Registro parri;¡] (Oll l i( · " I· 1111 11/
diCl' por orden alfab¿.úc() ("Olt lu, IIPII1
bres d e los owrgalllcs (arl. 4 1 ): \, ,,, 11 ' 1111 11
ce eti de especial i lllpon:t l l ci; 1 PI ,in i\ ,1 11 , ! I ,!
la ubicación de las inscr ipciollt·S r ("(11111 1
buye a carac terizar t I Regi'il!"O, COlll0 IlI t '
go se did. Además, "en Utt ({!,,:/u!tu' d I '
cste índi c e se itlv(, ll tar iar:.i n d O("tllllt ' lI
tos agregados al !in dc c¡¡ d ; 1 Regi"" 1  
( ;Irl. tI2).
,,:/ íl/ rliu' (:"1/1-)'(11, junto COH lo" ílldll l"'"
tl l" I :Id :l l{q., i"lro p;lrl"i:t1, pl"l"llli!(' ('1 11111
( iOIl.lI l1il'llll1 dd ", i '¡I' I1 ' ;' 1.·11 ( 1' ; 11110 11 11 ·
d LI I1I (' dI! 1'" '-1 ' "hi ( .I11 1. 1" i l1"' ( 1 i p t i¡IIH" (, 1
lo"· " ,
3
Los bienes
di l qlll ' ... t' :¡"il nila ría a lajurísdicci ón vo-
1111 11 .11 i.l , Oll·a. dest.lcando la calidad d e
'.1 ' 1 \ 11 11 1 I'" bli c.: u de la actiyidad, la consi-
. lcl ,1 1111,1 1IIIlción administ rati va. En fi n,
P,II t' ( (' 11It'tloll li nar la concl usión de que
\ 1' 11 ,11 ,1 d (' UII:! fUll ción no asimil able a
11\1, 1:', 1 n Oll ucÍ'¿ndose semejanzas con
,llld ' ,I".
' ,' 1\ (' ''' le illtt: lllo por determinar la na-
IIII. lI l'/: 1 de la rllllción estimamos funda-
Ill t·1I1.1I (' ,\ 1:1 cOll sLa Lación: e n el estad o ju-
IH li , () :ICHl a l - (lt:bic1o e n buena medida a
1. 1 ... I h ... ti t ll :1''; opciones de o rgani zación del
1 t' F, I"' !!\! Y a los di stintos intereses a los
il 'H 1111I' d (' l/Iol gar primacía- exisLe una
\ 1Jl,l il " 'I. 1 ulfl Ht' ll( ia tk la legislación e n la
I 1I111 tlll ,11 11I I1 (k l' l· ... plTl iyo sistema; por
I 11 I 111 , l. . 11. '1111 .11 1\'.1 d(' 1 r(' s pccLiyO ordena-
IItI. 111.1 j '1 (' 11 1, 1 resultado califica-
111111, \ '1 1, 1. 1 l ,ddH .Hi ,i n ck penderá, en
,p.1I 1 111' t lid,., di ' 1.1 jlll\ ici{,tl que se asigne
,d Itllll l' ''I ,Pli'   otras insti tucio-
111 1" 11.1 14 d (' 1.1... 1:1( llilades que, en ex-
l' 11 '1 1t ' 11 ) 111. ,hlllll itl,ltl , :.c :uribll)'an al fun-
IIIJH.1 I1" P,II:' ( :dil iclr previamente la
I JlllI l ' d(' lIt i . 1 dt" la ill 'i tTipc ió n ; d e la na tu-
l ,tI' ·/ ,III JtI :-' lill lliv; l" decl arativa que se asig-
111 ' , 1 J. l ill \ ( ripciúll ; ci d objeto inmediato
1I1 \ 'l il,;1;1.; (si se inscr iben actos o contra-
It . .. 11 ... /',IIJ la llHII;1ció n rea l) . Entonces. en
1(/(111 f lld"II(lI l1 if'lllo se ll egará a un a particu-
1.11 ( ,tl il;1 :ll itJtl de la funci ón regis tral con
(' 1 1 ' 1Il jllllll1 tk c!CI1I<': ll tos incidentes (en
I",tl' ';" l)l idq, ( 1111 los Clr:ICl e r es del siste-
111 , 1 II.ti " ,",11 q lH' \ e i l ,1 11 dl'sCl"ibie ndo, llle-
H"I¡, l'IIIII .II '1I1IIil ti li a ".JIIl'lusión propia
" ,11 ,111 1), Itl 11'1 1 11111 ' 11 , ,).
1:': . I , 1 lt l', IIII HI' 1I1 del
IIHII III 1111111 111.11011' 1111' nlll un ó rgano y
Hlhl 11111111111 (1 ' 1 111111 iOIl :ll' io y su ac tua-
• It " 1 111 ' i • ," 11'11 I! III . n la (' onsta ncia o asien-
  t :tlll ' '1 "l1lcs d c ladoctri nay
1,, '1 1' '' I'' ' I'II ' lIt ;,1 ", del rllll ciona rn iento de
11 '141\ 111 ' " 1' 11 1:1 pl' :iclica, .se h a n ido d ise-
1I . llIC l o .ll lt ' I Il:lli vas e n varias características
t' ntl l' LI s cuales se puede opta r para la
(111I ... 1I 11l< i611 de \I n Regis tro Territo ri a l, y
"' l' 11 ,11 1 p f'npucsto ci ertos jnincijJios q ue ,
,1\ il1li \ 1l1 0 , pnt.:dcn () no se r acogidos (o
e ll ;l! g(m graclo) . Y escrlllando
TltlC,I I'1"1 Il JlU I)!( 1\ 11 1 \ ¡lI tl 1 10
con e ll os uno d e te rminado, se Jo puede
describir o rd e n adarne n te.
Entre las carac te rísticas (alternati vas)
se destacan las sigui ent es:
a) Registm personal o Registro, real, En
la organi zación d e u n Registro, esta es
una disyuntiva fundame ntal.
Registro pe rso nal es el que se o rgani-
za en base al n o mbre de las pe rsonas a
quienes afec tan las constancias que se
asi e n tan en é l. En este sist e ma, esas cons-
la nci as gen eralment e se van estampando
cronol ógica mente, según se vayan so li ci-
tando por los inte resados; se agrega el
import a nte comple mento d e los Índices
pa ra recons tituir la historia de un inmue-
ble, que se confeccion a n en base a los
nomb res de los inte resados ord enados al-
fabéti camente, cer rados por p e ríodos ti c
tie mpo (an ua les, semes Lrales, cte.).
Registro real es el que se organ iza
en base a los p redi o s, que se individuali-
za n con un núme ro de o r d e n u otro sig-
no y algunos otros datos mater ia les d e l
inmue bl e, en una carátula ini cial; a con-
tinuaci ó n, fo r mando un cue rpo indivi-
dual (fol io O carpe ta) p a ra cada predi o,
se van agrega ndo las cons tancias de las
mutaciones jurídicas que van teni endo
lugar en el bie n . U n catastro o plano
po r regiones del país, y u n plano o cro-
quis para cada predi o son de evidente
util idad en un Registro y pue d en esta-
bl ecerse como compl emento ya del pe r-
sonal, ya del real (p e r o , sobre t0do, e l
plano por predi os es más fac ti ble esta-
blecerlo en e l real; d e h echo, e n éste
h abitual mente está p r esente). Desde lue-
go, pued e o bse r va r se que e n esta fo rma
organizativa las as piraciones de seguri-
dad y sobre tod o de r apidez ti e ne n me-
jores posibili dades d e ser log radas.
b) Inscripciones o transcripciones. Las
consta ncias a que se h a hecho referencia
provien en de títulos en que están conte-
n idos los actos o contralOS celebrados por
los particul a res re lat ivos a la pro pi edad
regislrable, y son esos t ítulos los que se
presentan o e xhiben a l funcionario co-
rrespondie n te. Ahora bien, esas constan-
ci as pued en consistir en "inscri pciones",
La propiedad r la posesión
esto es, extractos o resúmenes de los t ítu-
los exhibidos, o en "transcripciones" , es
decir, copi a íntegra (fotocopia) de dichos
títulos.
c) Inscripción conslitutiva o declamtiva.
Es constitutiva si es ell a la actuación que
e fectiva mente produce la rnutación real;
es declarativa si sólo deja constancia de
(o publica) mu t.ación )'a producida
fuera del Registro.
En t r e los princiPios más di fu ndidos
puede n mencionarse:
a) La publicidad. Los regi stros)' de-
más instrumen tos de l sistema son de li-
bre acceso a los usuarios y el funcion a rio
debe extender las certi fi caciones que se
le so li cite n .
b) La rogación. El fu nciona rio sólo
actúa en virtud de pCLi ción d e los usua-
rios ( n o de oficio).
c) La leg--dlidad. Se confiere n al fun-
cionar io a tribuciones de control pr e\'enti-
vo sobre: I Q la existencia y estado jurídico
d e l d er echo inscribible (con d e te r mi n a-
ción de la validez y eficacia de los títulos
- actos- que consti tuyen los anteced entes
jurídicos para la inscri pción) , y 2° la con-
gn lencia entre la descri pci ón del predio
e n e l título y los caracte res que presenta
e n la realidad.
d) La prio ridad . Los confli ctos de ti-
tular idad so n di rimidos por el orde n e n
que se h a acudido a reque rir la actividad
registral (para lo cual se ha de dejar cons-
tancia del instante en q ue se presenta la
resp ec tiva soli citud) (prime ro e n e l ti e m-
po, primero en el de recho).
e) El tracto Las inscripcio-
nes re lativas a un pred io van vinculadas
e ntre sí, e n términos que , salvo la p ri me-
ra, cada una deriva d e la anterior (y es el
suste nto de la sigui ente).
f) La legitimación regi st ral. Es la se-
gurida d , even tu alme nte con garantía del
Estado, de que e l d erecho inco rpo rado
al Registr o efecti va me nte exist e y con los
caracteres de que da cuenta la inscrip-
ció n ; implica, pues, una presunción d e
exactitud de la conslancia registral (aquí
se centra el grado de invulne rabi lidad que
se d ecida in fundir a la inscr ipció n ) .
111
g) La fe pública regist ral (d e ri vada (k
la legiE.iJ11ación). En su \;rtud aq ue llos da
tOS, tal como a pa recen constan tes e ll (,1
Registro, se ti e nen por \'erdade ros rcsptc·
ro d e los Le reeros, de modo que cuandll
cont ratan fiándose de e llos, los
son amparados no obstante cualq uie r in
exactitud que posteriormente sea de lc..'( LI
da (para ellos su rge la inopon ibi li (l;¡d f I¡-
lo no inscri to, de lo no "publi cado") ,
Las dos últimas están indisolubl l' ll1l ' lI
l e \'inculadas (al punto que suel en 11:11.\1
se como dos face tas del con cepto II l'
gu ri d ad regist ral) ; la pri mera es ;1<1 11 ( ;/1 ,1
po r e l titul ar inscrito a nte u n S\lPll l'SIII
ti tular extrarregistral (real o matc.: ri:II ), )'
la segunda por el tercer o que adqu it,: 1 ¡ '
d e l titul ar inscrito, a nt e cUfllq uit: l;¡ qll t'
le dispute su derec ho po r d c f'eCl os d e l di '
su a n tecesor (frecuente me nt e St.: illllOtlll
cen excepci ones, e n las que.: e l ,, '1 ;1 ' 11 111
registral es d esobedecido, por f:d -: ili(. H 1.1
nes u ot ras circuns ta n cias CXI Il' II I,I") . 1' 111
d e verse que en la confecció n di ' 1111 'I1rt
te ma, ambas están a su \"el. vinl , 11 ,1 (1.1 -: 1 1111
la legali dad y, p o r o t r a parte, ( 'ti :11'11
cación los tres son con ceptos g: radll .dd¡ ·"1
Para el preciso obj e Li\'o de CÚII I, ' I ;I 1111
a lto grado d e seguridad (medi ante la
mación y la fe pública) h ay dos cl n l;ll.I
dos dispositivos que pue d e n c l11pka¡-:.e )'
que suele n actuar combinad os: d ( c)t111111
p revenLi\'o y la abstracción; e l prinll't'o dt '
n a tural eza e mine n tement e regisl ra l y 1. 1
segunda más bien de De recho
(y que, por lo mismo, suele eX¡\I llill :U'i!'
en el tema de los modos de adquir ir) ,
a) El control preventivo eSLá
por un conjunto de precauci o nes P;l1 :1 (' 1
ingreso de un d e rech o a l Registro y h l('
go para sus sucesivos traspasos (y qUl,': COIl
forman la ll a mada legalidad). Al incfll '-
po r arse po r prime ra vez un inmue ble :11
sistema (en la d e no minad a "inmatri c lll:!
ció n") ha d e procederse a un ri guro:-.tl
examen de sus antecedentes jurídicos ( PI('
d e muestren su p e rtene ncia y estado ,H·
tllal de l d erech o (con especial pro rllltl -
c ia miento sob re la validez y eficacia d e los
actos, po r substa n cia y forma, y con rcla·
ción a d erechos real es limita dos a favor
l)l( IIH I
________ •. ". '-',,· 'c: "cc" ________________ _
11.1 \'t .<; de SIlS titulares) y se puede rccons·
I ll1i l b h islOria de los inmuebles parti end o
di ' ,dglllltlS (kl tos eleme ntales. Se construye
pHI n i d el! al Elbú ico de los otorga ntes, )'
' .... C· j; 1111l ;lr:í :\ medida que se vayan hacien-
dc 1.1" Imil 1 ipciones e n los tres Registros.
l ' 114'1 .." :.1)1 las mismas partidas que e n
t'lill di, (' 1':llli cl1lar" (art. 43) . Es igual men-'
11· ,111I1,tI (: 111. liS). Tiene caracteres mate- '
11,11 (":- regulados (en el arto 46, en ,
i{111 ( 0 11 los arts. 22 y 23).
1 .. 1<; 111t.:lI c ioncs que contienen los ín- :
41 ;<\., .. n 1:íl l dt.:lcr mina das (en e l ar t. 44). '
,
l ) El es públi co, y e l
\, ldOI " .. I:í obli gado a da r las copias y ce r-
I d 11 ,Idll " cJlu· se le so li citen (arts. 49, 50 Y
, 1) 111111 l'" t"I quC' deja constancia d'e
"-ti" ljl o d l ílulo en el Registro;
,1 1 ', 1111 1\1,1 ( ' 11 101 I op;a del t ítulo que se
1,11 ' 11 111" .11 ( '\ 1I1 "\' l v: ldor para la inscrip-
111\11,1 11' 44" d ( :tHl :- l"rv:\(Jor de\1.1el\"e
d 1l1H 11 " ldc l, ,IIICH ,1 11111 e S:1 certi fi cación
ti 1111 d 1'1 Ht, " Hli ). SOl1 I:llnbién fre-
c l it n l l " 1" " d t'l lllLll i ll :,dos     de
, 1'01111 11 111 \ lg"l1lc". (·11 quc el Conserva-
,1 , ,1 d I 1,1 ' 1 '1 1 .. 1.11 IC i:1 de <¡ II C cie rta inscrip- ,
, 1111 1 dc ' tllI lll i ll io, a 1lombre de cie no ti-
Ild,ll , 1' .. 1.1 :t tlll ;¡]II H,: n te (a la fecha d el :'
c ' · 11 ti H :Ido) "¡ge n te ; de "gravámenes", en
IJlI!' (fltl sl;¡ 1:\ existencia O inexi stencia de
' ,11 g: l<; (pOI" ej .• h ipOleG1S, usufructos), y .'
di · "Jl lll hibi c io n es", e n que consta la exis-
I, ·IIC i, 1 (1 illl" xish; ncia de impedimentos al
Id 'l l· (" jt" n ·ici o de-! derecho de enajenar
I lf' llo 111t 1l1 l("bk ( por ej ., embargos) . Pue-
Ilc '   e l "n: r lifi cado de re perto- ·
11 " ", '1"" " 1' IL Il" l1 c in na r;·í l uego (i nfra,
N" 1' \")
1' 11, 1l, ' ll{c ' ILH" 1l 1t" :- t: piden todos y e l
( 1111 '11' 1'. 111,11 11,," ('ll1 il t: t: 1I 11\1 so lo instru-
1114 111"
1,' 1 C" ,lI IWII Ikl I{eg isl ro y, por tanto,
1. ' '1 1/'1 ¡dI( , H ¡I/ II CS, :-'(' n.: l rotraen en el tiem-
  11 " .. 1.1 1'1 1.1] """ d t..: la prescripci ón ex-
ti dUl.ll ¡'" 11' 1t..: cOll sol ida la situación
1I'p, I .. tr " d " . .. in <¡lit..: p ueda ser removida
I"Q .. illks defec tos anteriores.
( :í llll O e l Regist ro es públi co, esos cer"
11I i , .Idos pueden evi tarse, y el interesado
1' 11 adqu irir el dominio u otro derecho
1 (·, tI pncde e xaminar pe rsonalment.e los
  l UltlDICA D I Cl lIl !. 114
lihros (y. e n cierto sentido, podría ser lo
más segUl ·o y acwal). Pero, aparte d e la
como didad y de la pericia e n la
da, los certifi cados emitidos por el
servador d eslinda n responsabilida d . Si e l
asesor d e l interesado examina y comete
error, él le r esponderá. Si se pide e l certi-
fic aelo y contiene un e rror, la r esponsabi-
lidad es d e l funcionario.
Convienc precisar esta última conclu-
sión . Qué ocurrc si el ccrtificado resulta
erróneo; por ej ., dice que el predi o no
tiene h ipoteca, y e n e l Registro existe una.
Es claro q uc el Registro mantiene sus efec-
tos. Los a sientos e n e l Regist ro ti enen va-
lidez y efica cia con inde pe nde n ci a d e las
cenificacio nes que res pecto a e ll os e mi ta
e l Con se rvador. En tal caso, a l pe ljudi ca-
do sólo le q u ed aría el recurso d e p e r se-
guir la responsabilidad del funcionario,
intentand o i nde mnización.
Así, pues, en la práctica estOs certifi-
cados constituye n eleme n tOs indisp e n sa-
bles pa ra una negoci aci ón sobre inmue-
bles. En e llos e stá la formal comunicació n
al interesado e n adquirir e l d o minio u
o tro d e rech o real , sobre el estado jurí·
di co del inmueble . Y por lo mismo son
habitualmente exi gidos para el estudio de
los títul os, previ o al negocio (sobre est e
último punto, v. infra, N°s 215 Y sgts.).
el ) En cuanto a la responsabilidad del
Con servador, está dete rminada básica-
mente por las atribuciones de co ntrol que
le confier e el Reglame nto; éstas e me rgen
d e las causal es por las cuales debe n egar-
se a inscribir, contenidas en los arts. 13 y
14. que se examinarán pronLo (e n infr a,
NO;¡ 133) . Como se yerá al trata rl as, con-
ro rme a esa s causales sus atribuciones de
control de la va lidez y efi caci a d e los títu-
los no son muy a mplias; y e n cuanto a la
corresponde n cia entre la descripción del
predio e n el tíwlo .y sus reales caracte rís-
ti cas, simpl emente carece de poder con-
trolador. Po r lo mismo, é l no gara ntiza n i
esta congr uencia e ntre el título y los ca-
racteres materiales de los predios, ni la
cali dad de auténtico propi e tario que pue-
d e tener quie n aparece como dueii. o en
la inscripci ón (sa1\·o e n cuanto esté obli-

,
,
L1. propiedad )' la posesión

gado a negarse a inscribir, conforme a
los preceptos citados). Esta característica
es fundamen tal e n la o r ganización de
nuestro sistema regis tral y asimismo bási-
ca pa ra su califi caci ó n· (v. ad emás infra,
N' 133) . ,
Entonces, su responsabilidad funcio-
na ria se co nfigura e n e l conjun to norma-
tivo que r egul a sus funcion es, atribucio-
n es y discipli na. Básica mente, esas no rmas
son: el Regl ame nto (con esp eci al inOuen-
c ia de los arts. 13 y 14, Y 96 a 98), yel
COY. (ar1.S. 446 y sgts. más las no rmas d e
los Notari os, e n lo que les fueren
bies, conforme a l art, 452, y 530 Y sgts.);
y en cuanto a indemnizac ión por daii.os
causados a particulares en e l desempeii.o
d e sus fu nciones, deben aii.ad irse las re-
glas d e los arts. 2314 y sgts. del CC. La
respo nsabilidad pena l se ri ge por las nor-
mas del Código del r amo, especialmente
las relativas a d e litos come tid os po r fu n-
cionarios e n e l d esempeJio d e sus cargos.
e) En cuanto a la remune ración, no
percibe sue ldo fisca l sino der echos
celarios que cobra a los in te resados e n
las diligencias que allí se efectúan (con
ellos paga igualmente a los e mpleados que
le coltt bor an).
128. Títulos que deben inscribirse y
títulos que pueden inscribirse
a) El art.52 d e l Regl. e nume ra los
títulos que deben inscribirse e n el Regis-
tro .
- Primero se refiere a la "trasláción "
d el dominio y otros derechos reales y lue-
go a la "constitución" d e los mismos
re chos. Entre los "trasJaticios" el
texto inclu)'e e l refe rente al derecho de
uso y habitación, pero es un d erecho per'-
sonalísimo y, por tanto, intransferible e
intransmisible (conforme al art. 819) .
- En cua n to a la sentencia que decla-
ra la prescripció n adqui sitiva, deben con-
si derarse los arlS. 689 y 2513."
- La "constituc ió n " d e l fide icomiso
sobre inmuebl es está me nc ionada, pero
no la "transfere ncia"; es porque está in-
cluida en la primera pa rl e el e l NQ J (la
propiedad fiduciari a, como toda p ropi e-
da d , es tra n sferible y, si afecta a inmue-
bles, debe i nscribirse) .
- Sobre el supuesto de que e l dere-
ch o al que se renuncia está inscri to, la
ren uncia debe inscribirse (no basta-co rll O
pudiera estimarse- una mera subinscri p-
ción) .
- La disposici ón d ebe complemc nt :\r ..
se con varias del Códi go, que regulan b s
inst ituciones a q ue se refi ere ese prece p-
to. Además, d istintos textos legales ], ;111
dispuesto tambi é n la obl igación d e ill s
cribir ot ros t ítulos (como los re lati\'os ,\
la sucesión por cau sa de muert e , sctl:Il ,\
dos e n los an,. 55 del propio Regl. y
del Códi go , sobre los que se vo lved 11l :ís
ade lante; el que indica la ley (). 977 P:II ,I
adquisición de la   ele l :¡] CII1
tarilJado e n predios urbanos; el di s l)lIl' S
to e n la Ley de Quiebras, ar! . 5:l NI,) H f' ll
relación con el art. 72, :l.\lllQllc.: ('S .. , d.
para la o ponibilidad de la n.'solll( ¡\In qll c'
decl a ra la quiebra; el de l <¡l it" di '
clara a una pobl ación e n si lll ;\( 1011 Ill t'
guIar, confo rme a la Icy IG.7' 11 '1 ldIl C'
Poblaciones en situación irregul:u .. 11 1 P',
e l d e la ley 7.600 sobre indivisitJlI (' i ll" 11I
bargabilidad de l hogar obrero, :\11 ", (, H V
70; el d e la r esoluci ón que co nj it.;rc l íl l d(l
saneado de un inmuebl e, conrormc:1I 1) 1"
2.695 sobre sanea miento de tí tulos d e 1:.
p equei13 pro piedad ra íz).
- En cada una de las situaciunes (' 01 '
templadas e n el art. 52 y e n los dl ' LII ,I';
textos citados, la inscripci ó n cumpk 111 1.1
d etermi nada función (o una p ri1H ;!), d),
yen al gunas, debi do al cOlllc l1 idtl de 1,
textos resp ectivos, se discute el ro l d, ' di
cha in scripción. Como sea, la COl1 Sl.'( l1 t' IL
cia por la fal la de inscripci ón d c ptl1dt' L , L
del rol que en cada situació n le COl'! n
po nda desempeii.ar. Y cuando se CX; LLni
na cada una de las instituciones a que se
refi e r e el art. 52 se aborda el punto de b
fu nción que corresponde a la inscripc i()l l
(por ej ., cu and o se anali za la instituc ión
d e la hipoteca, se examina el r ol d e 1;1
inscripción h ipotecaria y la conseC\lcn c ;:\
d e su omisi ó n , ete.).
ll!\
b ) El a r t. 53 menci o na los títulos que
pueden inscr ibirse.
1.1)1 rOLlI ,\l JURI D! CA nI ( llIl l
Los biell es
- El N'i I se refiere a la inscripción
de la "condición"; d ebe q ll e
lel que se presc lltar,l a l Registro es e l tílll+
Jo t ' ll e l q ue la condi ción consta.
- El Nº 2 se refiere a g l<1\'á menes c1 is-
rinh l" de los menci onados en e l arto 52;
..,;; 11\'0 las servidumbres, los men cio nad os
;d li son los rcales, p o r lo que aquí que-
d :Ul incl uidos los graváme nes personales.
1.0 " rtx:t.os no proporcionan un concepLO
cll '     por lo que q ueda i ndefi-
nido d alcance del preceplo y, por ta m o,
[lllC' d t, :-' llrp; ir duda acerca de si cie rto tí-
Ildn ( fJIU' impone alguna obli gac ión res-
1' 1' 1 1t1 :t H it inlll ueble ) está incluido aqu í
tI 1111. 1
1
;11:1 estns efeclos (d e comprensi6n
de 1.1 podemos entender por gra-
\' llIH' 1I inmll e ble no real ( p e rso na l) toda
obligaciú n qnc se imponga a una perso-
11 :1 c.'ll ya prcstación signifique un lll e nos-
( , li J e) ele..: un inmueble suyo o restricción é'\
:- 11 d <: n:cho de d ominio. Pued e n mencio-
11 ;1l·"e. ( 0 11'10 ejempl os de éstos a q ue se
1 diere la nurma, la an ticresi s (arts. 2435
v también un derecho d e caza o
d t, pesca e ll cieno pre di o. Ha sido di scu-
I id;\ la cali fi cación d el arrie ndo como tl" r:l-

\',lllten; y más bi en negada p or consi d c-
1: 11 't' que el arre ndador o bti e ll e en COIl-
Il.tpartida la renta , de modo q ue lejos de
C1Jll st ilUir ptlra é l un gravame n puede
('(lll st iluir un be nefi ci o o , a l Illenos, u n
C() ll ll lutativo negocio ( pero la c il'cull slan-
c i:\ de que tenga cO!1lrapani e\;t no clt.'s-
I ru)"c la califi cación de g ranlme n para él;
un conceptO es el g rava me n r o tro e l tí-
1111 0 - g ratuito \1 oneroso- al que se cons-
t. ituye), En todo caso, para estos erectos
d e la inscripción no s urge p robl ema, p or-
que fue expresamentt' mencionado 2.
parte final) ,
- En Cllan lo a las sen'i dutnbrcs (como
se dirá al examinarl as ) e l Re gl. y el Códi -
go ad o ptaro n la lll Uy ill conve ni e n te d eci -
sión de dispone r su tradición por esc rilu-
ra pública ( no por inscripción) ,
a l título como de los que p ued e n inscri -
birse,
- El precep to también d e be cOlllple-
mentarse con var ios d el Código que regu-
lan las ins ti tuciones respectiYég , Asillli " IlH),
® ID1101\l\.! IURIPI CA l), 1 1
i
[
I I G
- ----
Olms textos It' gaks ]>erl1l i H; I\ la insc ripción
de cienos actos (como el de l art. 2438; el
elel ano de la Icy de: 1(\ C<Üa de Crédito
Hipoteca rio). En CSI¡¡S silUaciories la lIlili-
dad de la inscripci{Hl debe encontrarse asi-
mismo examinandQ los LCXlOS que regu-
lafl las correspondicme o; insti tuciones. Así,
en el título d e las o bl igaciones condicio-
nales se encolltrar<l la uti li dad d e la ins-
cripci ón ele la condición (are ]491); en el
líllllo del alTendamienw, la de la inscri p-
ci6n del a rriendo (art. 1962), etc.
El NQ 3 del .trt. 53 me rece una refe-
re nci a especial con rel ación a las prohi-
biciones judiciales; el CPC. h a di spuesto
que ciertas medidas, prohi biciones de ce-
le brar actos y contratos y emba rgo, cuan·
do recaen sobre inmuebles n o produce n
e fecto respecto de terceros si no se ins-
criben (arts. 296, 297 Y 453; Y debe recor-
d arse que se ha entendido que la ex pre-
sión embargo ti ene un alcance a mpl io,
comprensivo tambi én de otras medidas
judiciales que li mit.e n la disposic ión del
por el p ropie ta ri o , como el secues-
tro, elc. ) .
En c uanto a las prohibi ciones COI'l\'e n-
cionales, e l pli nto d e su \'alidez. )' d e su
c1icacia respecto de te rceros ya ha sido
tratado (supra, Nº 61) . Si la estipulación
recae so bre inmuebles, puede inscri birse
(an . 53 I\' 2 3 del Regl.) , Esta ci rcunstancia
no es d ecisiva e n la controycrsia sobre s u
validez (a unque es e mpl eada como argu-
mento), pero -supuesta su \'a lidez- influ-
)'e en su eficacia res pecto de tc rceros, se-
gún )'a se ha d ich o (por el ano 149 1) .
Inscr ita b pro hibición (co nvencional)
de se ha d iscuti d o la actitud que
debe adoplar el Consen:adol' c uand o el
obli gado a no enajenar - infringiendo su
obligación- y se pide al ru ncio-
nario q ue inscr iba ese título (para efec-
tuar así la tradi c ión). ¿Debe negarse o
debe insc ribir? discu tido.
Se ha sostenido que d ebe negarse, e n
base al ar t. 13 d e l Regl., po rque scría un
caso en qlle la insc r ipción es  
inadmi sible". Se configura -se ha d ic lto-
u n "impedi mento de regis lro": ;11 t.·xi"til·
una prohibición d e ill sn ira , vi-

gente, la coherenci a del Registro condu-
ce a considerar legalme n le inad mi sible
un títul o que cont radice aquella inscri p-
ció n. Y ese impedimento registral-se agre-
ga- es i ndependiente de la suerte que en
términos substan ti\'os, civiles, tenga la es-
tipul ació n,
Pero ta mbi é n puede sostenerse que el
Conservador d ebe inscribir la
En pri mer término, elebe recordarse que
la validez. de una ta l es d iscu-
tida (v. supra, (1). Luego. si se admite,
e lla genera una o bligaci ón de no
de modo que la no illlpona
sino Ulla infracción ele esa obl ig-.Icióll , q ue
el Conse r\'ador no es e l llamado a contro-
la r o j uzgar; a est.e respec to, se tie ne en
cllenta que el pri ncipio ge ne ral en Ch ile
es que el Conse r\'ador debe inscribir los
tít ul os que se le p resente n (sie ndo autén-
ticos y rtlati\'os a inmuebles), sal\'o limita-
das excepciones q ue deben in te rprela rse
reslri ctiv'¡unente , de manera que es escasa
la ;'legalidad" registra\. Por (¡ltiIllO, e l art. 13
se refi ere a las inscripciones que por ley
son inadmisibles, no por acu erdo e ntre
particulares, de modo que para fundar la
negat i\;-\ debería p recisarse el precepto le-
gal que declara inadmi sible la inscripción.
La jurisprude nci a parece inc li narse
por esta segunda alternaLi\'a (\'. a dclll á"i
inrra, N9 133) .
Fin alme nte, cOll \'ienc una aclaración
sobre e l e nunciado d e este tema. La ex-
presión "títulos que d e bul in scribirse"
debe e ntenderse no como u lla orden a
los in\'olucrados e n el título o a l funciona-
r io, sino como una e xi gencia pa ra Ull efec-
to; es decir, los in leresados sie mpre son
libres para pedil ' o no la inscripci6n; pe ro
si q uieren lograr el Pjertujwúiiro jl/I/domental
/JJwislo en el tilulo, han ele inscribir ( por
ej. , si se u-,ua d e u na compnn'c nta de in-
mue bl e, )' quieren \'er efccti \'amclltc t ras-
ladado el domin io conlO lo han conveni-
do en e l títul o , deben inscribir). Po r su
pa rle, la ex presión "títul os que pueclen ins-
cribirse" cstéi refe rida a LÍu tl os CUyo efectO
fundalllcntal no está somet ido a inscrip-
ción , pe ro resp ecto de los cuales, en lugar
de prohibirse la inscripción, se permite,
I I 7
--------
'de ri \, \1ldo con e ll a Sn lIt!
eb rias al efecto fundame ntal del '(' 011 (1.111 "
entre ell as, la uponibiliebd <l los tt·H.. l·IO'
en \'irwd d(' la publi c idad q Ut' CIlll' l gl ' .tI
regist rarse e l acto.
128 bis. Del modo d e proct:d, ' ,· n I:l't
inscripciones, de sus forma )' s olt ' ll1ll id.ld
Estas materias están rt ' g ll bd.1' IHIt\< IJI,tI
me nte en los Títs. \ ' 1 ,. \ ' 11 dI"! I{\
(ans . 54 y sglS.) .
129. Comuna (o ( ' 11 11111 '
debe practicarse. Es :1fltll· ll., dI ' 1. 1 11 1111 .1
ción del p"edio (an.;. [',1 d e l J\. cgl \ ¡,X,
del CC) . Si se p rac licl ('11 1111 .1 \ (Jlll llll.l
(o ag ru pación ) qlle lIU ('01'tl · ... ltllIld". t·11.1
será inútil , te ni e ndo ;\pli cal il·11I eI .1I L Iltlt ,
del Ce. (ya se c1Un -s llpr;l . 1\" 'Ill t' '1
es practicada ell 1111 I\ q !,'¡"11II 1[11\ ' 1\t l lt l
rresponde , se l! ;1 t'(' '' lwI1l 1 /j I1\" t" unl.l ,ti ,
solutame nt l·).
Se ha di sClllilltl 1.1 ' 11 11.11 11' 11 t 11 ' 1111
pcneneci c lldo \ ·1 illlll lwl! lt' .1 ti,, ·, lO 1111
CUIllllllas (o :Igll lp.U l"llt " 01, " tt '"111 1 j
se 01l1il l' b ill' t lil!1 1" 11 t 111111.1 ti, t 111
Se ]¡; I S() Slt'l lií lll tl l lC' t i, 111 1111' 1'11 lt+1\ lit
cri to e ll 1:\ p.Illt · , 1 11t>I' lt oH l . "111 ' 11 \, I I
jurisprll d (' IH i.l ' 1' 11.1 111' IIn.1>I ,. llllt 1\ 111
efi caci :1 de , "[. 1 1I 1' t 1'1" 11111 \ 11, 11' lltdll
el prt:dio 1"111 111 1 ill " l llt! 1 11 t ,lud.l!!
el t ítulo c ' l t·1:t l i\1 1 ,1 l it, ·, 11 IIt ,I' lHlIll lt
bies, illSl..:r ilo e ll 111 1. 1 t ti ll ll lll.l .q:l lllll
ci ÓIl) esa ill "<Ti pri l 111 l· ... 11t' 11t ' l 1.1 .11111'11 14
la ill sCripci<'Jl l p:lr,1 d 1/1 11 ' 111111l tll dl 111
su comuna (o ;1g'!' llp,H ¡t lt l ) 11 11 'l· 1 11 1 Hit
o quede c\ e fec l \lOS;!.
I-lar norlllas ¡,Il11bi l- l1 p.tl.1 1.1 111 " 1 q I
ción de los dC'üetns (Ito i 11 lcrd i( ( 11 JlI \ 1"1 .
h ibici ó n (ans. 56 )'
130, Qui é n puede requerir J:¡ ill 'l'I ip
ci ón. Necesidad de la p e li ciún , 1 .. 1, 111 /1
Illas son los <'Irt s, (iO til (\ . . 1t1t '
ll1 <:ls illrra, N\! 137) .
El Regl. no c Ollt ie lle ulIa 1 egl. l gl· 1l 1
ra l que expresame n te di spoll g-a (JIU· l., 111 "
cri pciólI debe se r !)L:di eb, sin <jllt ' l'! 11111
ciollario pueda actuar d e o lic ill (n l. ,
llamada "rogación" ) ; pe ro el e dill ·I,. I' dI '"
POSIC1(JI1 CS se d espre nde así (n d\.l ' 11 ,11
II11'IPlt \
Los bit' Il CS
11' 11     SlIpuesto); por ej . , de los
. 111 ... , J'2, 10, 24, 25, 27, 51, 57, 58,60,
Id , lir' :1 t>9, 7·1, 78, 79, 81, 85. Está
1.lft l) 1), 11 .1 de oficio en
    d t, errorcs, omisiones o cualquiera
IIll1d ilit: tci l')ll <; qui valente (art, 88). Y e n
1. 1'1 1,111( ebciones expresamente se le nie-
b :tUII:U,; ió ll de oficio (art. 92).
131 . Categoría de instrumentos COI1
11 ),-; t ill e se requiere la inscripción. Refe-
I'ellt' ia a las minutas. La inscripción debe
... , '1' ... \1l icil :\ (1:\ ex hibiendo copia auténti ca
del 11tt ¡]() o ci d d ecreto judicial en su caso
elel Ce. y 57 del Regl. ).
¡\II IHI III' 1: 1 Rcg1. no lo di spone ex-
1'II " .I1111 ' 1I 1l', ¡Jche co ncluirse que se ad-
IHIII H .1 111 ... 11 ip, ic'lI \ s610 instr umen tos
IItlllllln .. , \ "' 1 "' 1' I ')lldll )' <:: a) por la segu-
IId,pIIJIW 1llldwlI,: eq:¡ categoría de
1IIIIIu 111.1 '., '1'11' jln lllil <.: la mí nima esta-
1lllltI ,ld 1111 I '" LI I,I [I ,l la qll e el sistema
1111I'I d,1 '011 111 111 11111 ; 11) por yarios pre-
, ; 1,111" ti . 1 l{q:1 , q n\" lo d all a e ntend er
11 "1 1 ' 1 '" ) !, II I " , I , ' _, h. ' ,
11,,, tl' \ !O'" l el i("1I ri l;ldlh alude n a ins-
111 11 11 1' 11 111" ",n l1 t, tll ir os", Se sabe que el
( • Id ig' , t ' Ill plt-:1 esl t.: tért11 i no e n dos acep-
1111 11 (' .. : ( 11I n O sinónimo de "públi co"
(, \1 L 1 Y COIIlO opuesto a falsificado
(.11 lo 17), El conte xto de aquellas reglas
\, ( ' ti l· ... l't'cj: tI , d le nor del a r t. 62,
1(' 11 ,1 (1I Il ellt;!' que cmplean el adj e tivo
f' ll el ... i¡"Pl ilil':t dtJ de "pliblico",
1-'1 Rq.; 1. ,lgl q{:t f]\ IC "se e xhibirán tam-
I'U' II JI' ''' 111' 111.;" dO( lllllCIHOS necesarios,
'" .111 1' 1 d dI lO" 11 PI i\' ;I<!os" (arlo 57), Esta
tll ·' IHI .. H 11111 , Jll ltlq a tl ll ';\S, ha d esa rrolla-
d, 1 C 1 , 1 11 111 ' 11111 de "ll1i Il1l 1;\", que convie-
111 I1 ql1l 111, 11 ( :1111 1. : ISt' t'll va ri os precep-
tll " .11 I Ikgl , l' tI eJ   regist ral se
11 11 10 11 111' 1".1 "11Ill1l l1 ;¡ " un instrumento
111 !\ , 11 l." "L 1 .. 1 1 i tI 1 pOI' lus in te r esados y re-
1. 11 1\0, 1 l ml lip' ¡¡¡tl es l:1l el Registro. Alu-
dl ' l l , L 1'11. .... \' :lI ios text os (los a rts, 694 del
( ( :, )' ; ,7, 1'2, 10 1 d el RcgL). Conforme a
1' ... 10 "; pll 'ccplOS, su función es suplir de-
.. ig ll, Ll il)llt:s defectuosas o insufi cientes de
lo, tí t tdos, con el requi sito de eslar [ir-
ln:ula ... por qui e nes tengan interés e n su
1 tllll l' nido, Y es el mOlTlento d e reco rda r
[6 11'11 ')11 \1 IUIUDt CA ni Ctll!1 118
la regla del art. 82, ¡nc, 1!1, por la cua l la
falta absoluta en los títulos de las
naciones legales requi e r e escritura públ i-
ca. Pues bien, en la práctica (al parece r
ya no actual) se han come tido algunos
excesos al proced e rse a efectuar "inscrip-
ciones por minutas", que han originado
peljuicios a lerceros, der ivándose e nco-
nados li ti gios y demostrándose con ellas,
al mi smo tiempo, las deficie ncias del
gistro,
Fundamentalmente, es d el título de
donde se extraen las me nci o nes que, se-
gün cada clase, debe contener la insc rip-
ción, co n complementos d e otros instru-
mentos, seglll1 se ha adelantado recién
(v, infra, N' 137) ,
Leyes posteri ores al Regl. han ido exi-
giendo otros documentos para ciertas ins-
cri pciones; e ntre éstos, el muy conveniente
Plano (por ej " la ley de copropiedad in-
mobi liari a, las normas sobre saneami ento
de tíwlos de dominio, las que regulan la
subdi\'isión p redial).
'Hunbién hay normas pa ,'a la inscrip-
ción de instrume!llos otorgados e n país
ext ranj ero (am. 63 y 64 d el Regl. ) .
132. La anotación en el Repertorio.
Es el asiento o constancia que se d eja e n
este libro, de la presentació n )1 recepción
de un título para su inscripción, Esas ano-
taciones se van efectuando po r estricto
orden de presentación a l Conse rvad or y
contienen las mencio nes indicadas en el
arto 24 (ar15, 65 y 66) , Es, co rno se ha
apuntado, un libro d e ing reso.
Ya se ha dicho que el Conservador
no examina la legalidad d e los útulos,
puede sí rehusar inscribir en cie rtas si-
tuaci ones, pero "en ningún caso" dejará
de a notar e n el Repe rtori o el título pre-
sentado, salvo que el requirente se d esis·
ta de ell a (arts. 15 y 67), Parece sí acepta-
ble el rechazo del Conse rvador a a nOta r
e n el Repertorio si lo presentado no pue-
d e ser considerado, ni remotame nte, un
titulo referente a inm.uebles, a tendid a la na-
tu rale7..a de la d el Registro.
Si, anotado el título en Re pertorio,
el   a continuación se niega a
L. propiedad )' la posesión
,
inscribi r, por alguna de las causas por las
que puede hacerl o (ar15. 13 y 14) , el Reg!.
se iiala e l procedimiento a segui r (ar ts. 14
¡ne. final, 25, 18, 19 Y 20; v. además infra,
N' 133),
La anotación en el Re pe rtorio es pre-
suntiva y cad uca a los dos meses desde su
fec ha si no se convierte e n inscripci ó n , 10
que tiene importancia cuando el Conser-
vadO!- deyuelve el títul o sin inscribir para
que se subsanen defectos (ans , 15 y 16) .
COJwertida en inscripción, ésta surte efec-
tos desde la fecha d e la anotación; opera,
pues, retroactivamellte (art. 17). Se ha re-
suello que esa caducidad no se produce
a los dos meses, si la imposibi lidacl de
inscr ibir se debió a una prohibición j udi-
cial, de modo que alzad a la prohibición
se puede efectuar la inscripción aunque
hayan t ranscurrido más de dos mesc.::s, su r-
tie ndo efectos la inscripción, como siem-
pre, d esd e la anotación en el Re pertorio.
Se ha fall ado también que subsanados los
defectos d elLÍttl lo, debe requeti rse al Con-
se r vador nuevame n te para que inscriba ,
no pudi e ndo éste proceder de ofi cio.
Efectuada una anotación en el Reper-
torio. pa rece cl aro que se puede n efec-
tuar otras anotaciones, incompatibles con
la primera, relativas al mismo inmueble.
Pero, ¿se puede lambién inscri bir a n tes
que caduque la primera anotación? Y si
ell o es posible, la inscripción provenien-
te de la segunda anotación, ¿adquiere va-
lor c uando caduca la primera al cabo de
• •
los dos meses (parece ser 10 mas acepta-
ble) o incluso antes, cuando consta que
se subsanó el vicio del título pri me rame n-
te a notado sin qué se r equiriera la ins-
cripción? Son ,in terrogantes di scutidas,
Asimi smo, se ha discutido si es posibl e
inscribir un , título cuando, después d e
y mientras se su bsanaban los de-
fectos, se ha anotado una prohibición ju-
dicial. Se ha resuelto que es n ula la ins-
cripción, efectuada sin previa anotació n
e n el Re pe rtorio, por omitirse u n lrámi te
previo y necesario, establecido en consi-
deración a la naturaleza de la inscripción
(art. 1682), ell o sin peJ:iuicio de las san-
ciones que correspondan al Conservador,
Por lo mismo, se ha resuel to la n ulidad
de la inscripción efectuada después de..:
caducada la anotación en el Repertor io.
Algunos autores han propuesto la posibili-
dad de una "renovación" de la anotaci ó n;
pe r o no parece aceptable porque el Regl.
no contempla una tal dili genci a (así p:I
rece desprenderse de un fallo) .
Cualquier requi r ente puede solicil:1I
el de nominado "certi fi cado de Rc p(' I1(,
ri o" en el que consta la círcunstanci :l d e
existir o no anotaciones e n el Repc rt lH lO
respecto de un determi nado in ml lt: hk
(art. 69; este certificado ti e ne impo rl :1I 1
da por el efecto retroactiyo d e b s i 1L S
cri pciones a la época de la a no tació n ).
133. Obligación d e inscribiJ' y (;; 111-" 11-
les de negativa. La regla ge ne ral es !jll ('
el Conse rvador está obligado a ill ... f I ill ll
los títulos que se le prese n tc n (; 111 ",
13,14,25 Y 70). Y debe h:l Ct' t1o 1¡·1.LI
do (arts. 13 y 70),
Excepcionalmen te puede IWg, I1 'W, IIt .1
alguna de las causales SC'-l:II :ul;¡ '1 ( ' 11 1 .. "
a r15, 13 y 14,
En caso de negativa, 1,1 11111
tivo en el título (art. J4, inc. fin:.I ), t k j,LlI
do constancia en el Repe rtorio (: 11 t. :l:I) ,
El peljudicado pued e reclan1ar (: Irl s, IH y
sg15.).
1) En el ar t. 13 h ay só lo \I na C: HI S, tI
-genérica- ilustrada con vari os t.: jc tnplo .. ,
Puede rehusar inscribir "si la inscl' ipri oll
es en algú n sentido legalmente iu:tdltl i, i
ble". Es lamentable que la f(¡ rn llll;¡    
imprecisa en materia tan import:1I11 l',
La imprecisión consisLe e n qtlt' " "
queda definido el alcance d el textO l ' lI
cua n to a la naturaleza - fo rmal O subSl:1I1
cial- de los defectos por los cuales d 1'11 11
cionario puede rehusa r la inscripci 6
11

Está claro que defectos formales del tíllt
Jo constituyen fundamento; los ejcmpllls
se refi eren a defectos d e esta caLCgorb.
Pe ro es dudoso si se refi e r e sólo a estos 1)
tambié n a substancial es del acto o COII-
t rato contenido en el instrume nto. Si se
busca respuesta a través de los eje mplus.
sólo uno es de alcan ce dudoso sobre Sil
naturaleza (formal o substancial ): el pe-
119
LDITORt¡\!, ¡URIDICA
l4
Los bienes
•.

lIúltimo, "si es \·isiblc en el tít ul o aigün
vicio o defecto que lo <lIl UIt-
lI,; "; y su aclaración va a incidir e n el al-
cance general d e l precepw. Por un,l pa r-
l e. siguiendo la nawral eza de los otros,
!>od6a entenderse refer ido sól o a \·icios
lonnales del título q ue provoqucn n uli -
(bd y que no est¿n incluidos en los ante-
I iores; adem¡is, en el Regl. , como en ge-
Ilnal e n la materia rcgist ral, el término
"lÍtlllo" se emplea principaln1clltc en el
instrumental (formal ) . Por otra,
1'/)<11 b c.stimarse que se refiere a defec-
.. de roda. naturaleza, formales O subs-
1.111( cid acto, que proYoq uen nuli -
tI.1f 1 :1I )';ol1 l1 a, ya que la norma no distin-
HIII ': ¡ II( IlISO, re cordando que puede
pO'l l u l:II M' q ue la dhüión entre nulidad
,tI,.."IIII :1 y n: lati\t\ es sólo aplicable a los
.ll lo:-. s ubs t¡'lI1ü\'os y no a los for males (o
"101111;15") (\'. ¡nf ra, N
2
141), puede argll-
IlIellt:lrse q ue al referi rse el texto a nuli-
d:ld absoluta, se estaría refiriendo sólo al
:H lo :mbstanti\·o contenido e n el ill st ru-
1I1( ' lIto que se presenta al Regist ro.
F:d lo s que se han prollunciado ante
II ' { 1.11110S por negati\'as del Consen·ad or
p,llt ' U' 1I c.:l1lcnderlo e n II n semido arn-
Idlll , t IJlllpn': ll sivo de ambas categorías de
ddn In .... , aunque con mayor inclinación
, 1 111" dt'fl'CLOS formales.
1': 11 tocio caso, entendido este t:jemplu
(i 111 l tI:dquicr significado, ampl io o res-
11 illKido, presenta dos limi taciones:
.1) conforme a l texto, para poder negarse
dl'be tralarse de d efecto que conduzca a
1I1 dicl ad y, especí fi camcnte, absol uta;
11 ) ('on forrnc a di\'crsos que se hall
Inollllllciado sobre el sClllido de la expre-
sión '\ 'isible en el título" , debe U. Harse de
vicios o d efectos que puedan pc rcibi rse
con el solo exarnen d el t ítul o respecti\'o,
sin que sea necesario confrontarlo COIl
nt ros antecedentes o documentos (este sig-
nifi cado es equivalentc a la comprensión
de la causal por la cual el juez debe decla-
r: u' de oficio la nulidad absoluta, contem-
plada en el art. 1683 dd CC.).
2) En el art. 14 ha)' dos causales bien
eSlx:cífica<;. En todo CClSO, la segu nda es de
extrema impoltanci a para el f'uncionamicll-
\1. JU ¡ti Dl eA PI ( Hlll 120
.' .
, '
t6 del sistema (estrictamente, (QI)tiene a la

prilllera). Se trata de formales
( no de la su bstancia del negocio).
Una apreciació n d e conjunto pe rmi-
te concluir que las atribuciones de con-
trol conferi d as al funcionario son limilél-
das, )' principalmente, a las
formas de los t ítlllos, en relación con el
orden y func ionamiento del Registro (con
la e\·entual ·excepdón d el ejempl o -am-
pli o- penúltimo del an, 13, como se ha
él ckcrtido, y que se ría el que \·endría a
justificar el empico adyerbi o "prin ci-
palmente" en lugar de "exclusi\'amente" ).
Carece 'ele {'acultades amplias de control
sobre la substancia, sobre defectos de los
{[¡tos contenidos en los títulos, restricción
que es explicable porque esa es una la-
bor 11I ,\S compleja y que, habitualmente,
r equiere d e deba tc y prueba, acti\·idades
conducentes a UIl juez (y si bien hay sis-
temas el e alla legalidad q ue confieren al
registrad o r \'igorosas at ri buciones de \'e-
rificación pre\'ia, ella!> se compadece n con
todo el resLO de su organ ización).
El sistema \'igente no cOllt ro la, pues,
ni la yalidez >' eficaci a de los acLOs (sahu la
excepción }'a comentada), ni la con'ela-
c i6n ent re la descripción del predio con-
signada e n el títul o y sus reales caracterís-
ti cas; a este últ.imo res pectO es d estacable
la de exigencia de un plano o c ro-
quis d e cada predio (sah'o cn determina-
das situaci o ncs, debido a leres especiales,
como se ha di cho; \'. supra, l\' Q Por
cierto, esta bll ta ele control preycnti\·o im-
plica q ue se cfectúa cvcnwalmcnte a pos-
terio ri y ell !>cdc judicial ; es decir, impli ca
la c\'cntualidad de liligios poste riores (q ue
d e hecho [¡an surgido y numc rosos).
Porpl/Himer aS/Neto, surgen lit igios de
nuli dades (s ubstanc iales), resoluciones,
reyocacioncs, e tc., de los actos o contra-
tos inscritos, y de nulidades formales (de
los títulos, eu)'os defectos sortearon e l con-
t rol que pudo e fecl\la¡'se, y cle la!> inscrip-
ciones debido a e n'ore!> u omisiones que
dentro d e l ofi cio suelen producirse) . Por
el segllndo) surgc n con troversias ele deslin-
des y cabidas, median te acciones d e de-
marcación, rei\'indicación, etc.
,
Lo t rascendente para el sistema es
que el resultado p os itiyo de csos li t ig ios
re/wntle en el registro; si las accion es de
nul idad, r esolución, reyocación, d e mar-
cación, re i\·indicación, etc., son acogidas,
se procede a u na alteración e n las ins-
c ripciones (frecuentemen te se cancela la
hasLa entonces \' igente )' revive la ante-
rior; o se practica una nueva; o se corri -
ge mediante subinscripción). No hay una
norma que expresamente imponga esta
repe rcusión; pero es indiscutible (y no
está discut.ida, sal\'o en cienos efectos cs-
pt.:: cíl1cos, Clue son tratados en Derecho
de obligaciones) . Es así en virtud de va-
rios preceptos del Código: a) t.::l arL. 675,
que para la validez de la tradición exige
un título y v,í.Iido; esta norma (ya co-
mcntada en e l NI) 104 bis) es fundamen-
tal para la materia porque, siendo la ins-
cripción de domi n io d e inmuebl es la
fo rma d e efec lmu- s u tradición (art. 686),
al dispone r u n efecto directo de la suer-
te del tílulo en la tradición subsecuente
(y no imponer excepción relativa al Re-
g istro) la n ulidad del .título p rOYOGl la
nul idad de la inscripción-tradición; b) e l
art, 1687, quc como efecto d e la nuli-
dad entre las partes da el derecho ele
\'olver al estado a ntcrior a la celebración
del <1CI.O; c) el ano J 689, que comü efcc-
I.p de la nulidad respecw de te rceros COI1-
fiere acc ión rei vindi catoria en contra del
te rce ro poseedor: el) el arto 1491 en los
{'rcctos d e la resolución, etc. Al no dis-
pone rse excepción por lo obrado en e l
R<:gislro (sah'o en la resolución), los efec-
tos d e las se ntenc ias decJa rati yas dest ruc-
toras O reformadoras de los t íLUlos ll e-
ga n hasta é l (\'. lo dicho sobre b tradición
causada en supra, NI! 104 bi s),
Así. por las nor mas subSlanl i\·as de la
u'adició n y de las causales de ineficacia
d e los títulos, no excepcionadas en el Re-
gistro, se concreta la aludida falla de se-
guri dad de los asientos r egist ral es.
133 bis, Plazo para inscribir. El Reg l.
no trata expr esamen te los t emas desde
cuándo y hasta Cl4lndo se puede proce-
d er a la inscripción .
121
Algullos principios generales p ueckn
cnunciarse al respecto.
a) Como la inscr ipción es consecuen-
cia d e l t ítul o, es éste el que debe exami-
narse pa ra concluir desde y hasta cw.í.ndo
procede inscribir.
b ) En ese examen, la indagaci{Hl 11111
damclHal tendrá que orienta rse :\ :-' 11 1,1 I
cacia al t ie mpo en q ue se pn'Il'IICk il '"
cri bir. Así, se r¡.í aceptable la ill '" lilli 11111
desde que el título inicie 1,1" ,111. 1 \
mientras la consen·e, Esto ('11 1 (' 1. [( 11111 , 1
la func ión o funciones <[lit· 1:1 il"'llll)1 HIII
cumple en el caso de ([1 1\' se ti ,lit' .
Por ejemplo, s i s(' Lral: 1 di' 111!.1 (HIII
praventa de inllllll'ble, se podr:i il1 .... ( 1 il Jil
dfsr!e que sea exigible la dI'
cfectuar la tradición (lo cual (J( ·l lrll·,
ne ralmente, desdc que se pe rfen.: ioll ,1 l' l
cOlltrato). Y por eso es que , e n .... .... I\..' ca .... il ,
debe relacionarse el punto COIl III di. 1111
sobre la tradición (, .. sllpl-a, t"!l I
y es aceplable inso-ibir e ll ClI :dqllil ' l
t iempo (ese mismo título COIllPI.I \l· III , i)
mient ras esa obligación d e Cfl 'l 111,11 1.1 11.1
die ión esté yigentc (en lalltll 11(1 .... i· (, .. 1111
ga por otros medios).     ,1 • '01 1
punto, el tema se: \'incub :1I 41 4' 1.1', 1.1' 111
tades que el Conseryador ¡iVIIl' 11.11 ,1 1 ,1
Ininar la \·alidez y eficacia dl' !() '> 1111 1\11" \
por ende, las atribuciones p:lr;1 11I ·) ',.II ·,i· ,1
inscribir (que ya se han trat;.ulq ). \ ,11 Iti
la Llcllllad concedi da en el lilld" p.II .1
rC'lll c rir la inscri pc ión, que sc Yt:I .¡ pllHI
lO (infra, N!l 137) (puede ocurrir ([IH' 1.1
obligaci6n de efectuar la tradición e .... \, ·,
por ej. , prescrita, pero tal ci rcunst:uu·i.1
no consrar¡-Í, como para que el COIl "l' n ,1
dor repud ie la inscripción).
134. Inscripci ón por avisos, RCSPl·( 111
d e inmuebles quc no h an sido a nlt::-, il .....
critos, se establece un proceso espc ci :tI
para incorporarl os al sistema (arL'i, 69:"1 (kl
CC. y 58 del Regl.). Se ha di scutidu 1"
,'i,lI1ción que genera el incumplimicn!O dl'
las formalidades cstablecidas para esl;·1 111'>
cripción en el art. 58; se ha sostenido,
la nulidad absoluta, ya la inoponibilirhd
al tercero a quicn dicha inscripci ón p ll
d ivr(' pCljudicar.
WI"IOHl. \! IllRtDIC/\ 1'1, 1111
... ., .... " ... "
--
¡':sl :IS formali d ad es e xigidas en la ins-
( I ipciún por él\isos se establecen para la
Il .l ll "fi. ·r{· nci:1 por ac to entre \'i \'os o para
1.\, oll\ Iilnció n o t ransferencia de otros c1e-
1( ' ( lP ls I( '¡ des, pero no para una primera
111 '" I illt ion c..' n base a o lros a n teceden tes,
I • j I 111I t 11:llldo se adq uiere por prescrip-
'101 11 " "l' q llicrc inscribir la sen tencia que
..... 1 111 11, '( la nl, o pa ra las inscripciones o ri-
g llldd: IS l'tl la adquisición mediame succ-
, ioll por ca lisa de muerte (luego de apl i-
t :Il' iones impro pias de cste procedimie nto,
(', In pl,.; ljuicio especialmen te para el domi-
nio (11..: predi os fiscales, su vigencia ha si do
1c'\lri ngida).
135. Inscri pción d e títulos anteriores
11 In vip;t' lJcia del Reglamento. Se estable-
• t 11n jllo('cdimien to especial para esta
'11 111,1.111 11 (. 11 f. 10 1; deben tenerse presen-
1, 1" ... 11 h . :\q \. t;!j) .
,
I '111.   d e o rde n y forma en
1,1, .... I.·H iOH d e las inscripciones. El Regl.
,11"1" '111' \ ,1 1 jI " pormenor es de orden y
1" '11' ,1 l pll' d('he ll cumpli rse en la confec-
\ 11111 {I!- 1.1 ' in:.c r ipciones en el respect ivo
IZq.!, I"II" (a rl s. 73, 75, 76, 77).
I:n . Contenido de l a inscripci ón. Fun-
d;¡ Il ll'lltal mcn te, la inscripción es u n (' x-
I/MIo {) resll me n d el título d e que se tra-
1.1 . diri gi do (cua ndo se trata del domi n io
11 olloS derechos reales) , a su conte ni do
¡II I i<líen real. El ce. y el Regl. seJ;ala n e l
111l1 1t' lli do o menciones precisas que la
in\( 1 ipcill ll d e be incl uir y que varían se-
J:¡ 11:lll lralcz: \ d el título (arts.690 y
'g" , .1 ,, 1 Ce, y 7R Y 'gIS, del RegL),
1)11" 11 h'1 1Cion(' s merecen una refere n-
\ 1, 1 1'\1'('j j.-d.
( :II :lI ldo se tra la d e la inscripció n
d.· 111 1 111 111 0 Ir:lsLt ticio, deben fir marl a las
11. 11 te, o SII S repl-esentanlcs (art. 78; v. tam-
111( ' 11 los arL"i . 83, 60 Y 61) . La exigencia se
1l1\ lilil'a por cuanto lo q ue se está reali-
1. l lIdo es el acto j u ríd ico denominado tra-
di( 'íl'1I 1 d cual, siendo una convención (se-
f!, líll se lie ne ge neralme nte aceptado),
1 ('q ui e re el consentimiento de ambas par- :
les (: IIIS, 670 y sglS, del CG),
- 11111 " 1;1\ 1 JURI01CA nrCllll1 122
Pe r o tambié n está permitido actuar
po r apoderado, q ue p ued e qued a¡' fa-
cultado en el mismo título que h a de
inscribi rse (ar LS. 60, 61 y, especialme n te,
78). Con esta base, en la práctica es muy
habitual q ue e n el títul o se incor pore
una estipul ació n q ue pa ra inscri-
bir, con un a r ed acció n como la siguien-
te : "Se faculta a l portad or de copia a u to-
r izad a de esta escritura para req ue r ir y
fir mar las anotacio nes, inscripciones y su-
binscr ipcio n es q ue pr ocedan " (téngase
p resente que, t r a tándose d e la subasta
e n juicio ej e cuti vo, el a rt. 497 d el cre.
d eclara autor izado al subastador para re-
que r ir y fir mar, por sí solo, la inscrip-
ción conse rva to r ia).
Tal eSlipulación fa cilita la d ili ge ncia
registral, eviland o la concurrencia perso-
nal d e las partes. Por otro lado, al ut il i-
zarla pucd e n surgi r d ifi cul tades, sobre las
q ue se cie rne la posi bl e nulidad d e la
inscripción-t radición. Así, después de otor-
gado el t Ílulo y antes de practicarse la
inscr ipción , p uede fa ll ece r, inca pacilarse
o retrac ta rse de la concesión d el poder
una de las pa rtes o ambas; surge en ton-
ces la dud a sobre la valid ez de la inscrip-
ción (tr adi ción ) efectuada después, a pe-
tició n d e un porlador de copia d el título.
Pa ra las soluci ones es d ecisiva la de te r mi-
nació n de su na t u ral eza j u r ídica. Con fr e-
cue ncia se le ha cali ficado de u n manda-
to a persona indete rmi nada. Pero, dentro
d e esa técnica, pa rece más preciso d isti n-
gui r d os e ta pas: al confe r irse, surgiría sólo
una o ferta d e mandato a persona ind e-
te rminada (no puede ha ber mandato por-
que aú n no hay mand a tario); y más tar-
d e, cua ndo algui e n acepta el encargo,
expresa o ulcitamente (requiriendo la ins-
cripció n ) , quedar ía configurado el ma n·
dato. Hay ta mbién o tro plan teamiento,
e n Chil e con menos base legal, pero no
por eso desca rtabl e, p uede concebirse
como un acto de "apoderamiento", u ni-
lateral, que cobra vicia propia d esd e q ue
se emite, ind e pendi zá ndose d e lo que
acontezca a qui enes lo emitie ro n. Con
caela alte rnati va, los problemas advertidos
. tienen soluciones di \·c rsas.
La propicd:ld )' la posesión

- Con el fi n de ma n tener el encad e-
na miento d e las inscri pciones del in mue-
ble, y po r lo mismo su hi stor ia, se exige,
cuando procede,' la mención de la ins-
cripción preced e n te (con los datos de
foj a, N2, al;o y nombre del Registro en
que está) (arlS, 692 del Cc" 80 del RegL),
Como puede aprecia rse, la referencia es
muy importan le pa ra el fu ncionamiento
del Regist ro. No obstante, si dicha me n-
ció n no se incluye e n la i nscripción, no
parece j usti fi cad o est ima rl a nul a, y po-
dría ser del caso a pli ca r el ar t 696 del
Códi go (y la omisió n se podría salva r a
tr a\' és de lo dispuesto e n el art. 88).
Por Olra pa rte, en las inscri pciones an-
teriores "no canceladas", el Conservador
debe impla ntar una nota d e refe rencia a
las posteriores (a rlo 92). Esta nota (que
puede tenerse como la red proca de la re-
cién referida) es ta n importante como la
an te rior pa ra la utilidad d el Registro y, sin
embargo, el alcance d e exigibilidad al
funciona rio no está consignado con clari-
dad . Luego se \'er á que una inscripción se
cancela med ianle una su bi nscripción al
marge n; evidelllc menle , pa ra ese caso no
hace fa lta la nota d e re fe re ncia; pero tam-
bién la inscripción p uede quedar cancela-
da por la so la circ unstancia de practicarse
más adelante una nueva inscri pción, sin
necesidad de u na su binscripción e n la a n-
terior. Ah o ra bie n, puede e n tenderse que
e n tales casos no está o bli gado el Conser-
vador a poner la nota d e referencja (del
a rto 92), porque -confo rme al te nor de ese
texto- debe hacerl o e n las "no cancela-
d as" y ésta esta ría cancelad a por la poste·
r ior (está canceJad at "virtualmente"); dán-
dosele este alcance (restrictivo) , estaría
obligado a consigna r la nota sólo e n los
casos en que, por ejemplo, se inscri be una
transferencia de u na parte d el inmueble,
con la que la an terio r no q uedaría cance-
lada en su totalidad. En la p rácti ca, y para
benefi cio del Registro, frecuente mente se
entiende que la nota procede cada \'ez que
no haya subinscripció n, es decir, incl uso
e n los casos en que se cancela virtualmen-
te, de manera que al exami narse la ins-
cripción sea posible percatarse de que más
123
adela nte hay u na nuev'"J. inscri pción que la
ha cance lado, ya parcial, y"- totalme nte.
En cua n to a la é poca de las firmas, se
ha sostenido que las fi rmas del Conserva-
d o r, del traden te y del adquircn te (o de
q uien los r e presente), puede n
con inte rvalos de ti empo. Más aun, se ha
llegado a aceptar que siendo la firma dt.·
las pa rtes la d emostración de su cons<.:n li
miento, puede fa ltar la del adquiren te. ,i
por hechos posteriores muestra dicho (( 11 1
sentimiento (v, art. 673); pero se ha Ed1:J-
do también que si fal ta la fi rma del COI!
la inscr ipción carece de val o r.
El Regl. no contiene u na nor ma cla 1:.
que o bligue al Conservador a efectual' lln:1
inscr ipción po r cada inmueble. El pro
blema q ueda planteado cuando un l.iu do
se re fi e re a dos o más inmuebl es (por ej . .
e n una escritura se \'cnclen dos predi o>;) .
lo q ue es per fectamente posible. Ik 11 1'1
a rlS. 71 y 72, Y a un del 54 inc. 2"', p:11 (., ,.
desprende rse así (que debe pra('ti( , 11 M '
u na por cada predi o), solució n quc 1.-'''; 1.1
más con veniente para los fines dd  
l ro. En la pní.ctica no siempre se ha 1" 11
ced ido d e este modo.
Pa ra olros d e talles d e la inscripci()1I
se apli can al Conser\'ador reglas estabk
ci d as pa ra los nota r ios (ar t. 84) .
Efec tuad a la inscr ipci ón, el  
d o r certifi ca e n el tí wlo la constancia d e
ha berse inscrito, como se ha indicado e n
otra ocasión (arts. 85, 89 Y 87; V. SII P I , I ,
N' 127 e),
137 bis. Ause ncia d e menciones e n t'I
título. El Regl. d ispone también la f0111l ,1
como d e be su pli rse la falta, e n los títu lo ... ,
d e l as designacio nes q ue ha de corllt.:II(' 1
la inscripción : l a falta absoluta,
escr itura pública; los defectos e insuli ci ' 11-
cias, medi a nte minu tas (en a mbas silua·
cio n es, suscri las po r los con t rata n lcs;
are 82),
Dos merece n un come ntario especi;-tl
po rq ue, más que Olras, es probabl e quc
no a pa rezcan e n el título, o aparezcan
incolT1¡Jletas: los linderos (exigida en los
arlS. 78 N' 4 Y 8 1 N' 3) Y los datos d e la
inscri pción p recedente (exigid a e n el
I DITOIUAI IUR lOICA lJF. O III I. .®
.5
LtlS biencs
arl. 80).' Si 110 apa recen en e l t ítulo, ¿debe
n; llusarse la inscr ipc ió n?
a) En cuanto fl los linderos, su designa-
ción constituye un e lemen to importa me
de la su bstancia d e l aclO d e q ue s'e trata;
cs una fo rma de d e terminación d e l obj e-
lo; por ejempl o, si se trata d e una COITI -
p ra\'cllta, ese dato de te nnina qué es lo
ve ll dido, con la responsabilidad que se
dlTi\·a. No podría el fu ncio nario suplir el
d (' rl'CIO consultando el dato en las ins-
(·tipc.: iollcs precedentes (que él pod ría
n .. tttt ina r). Puede ocurrir q ue no exista
C' 1\ I.t " parles o e n una d e e ll as la volun-
Li d de tl t"g'ocia r hasta ese li ndero que el
( :1 '11 " ( ' 1 v: ld l)1' pre te nde suplir. Proced e la
Iwg.lli \' a d e l Conse rvador, por la causa l
IItoI :11 1. I :{, con el úl ti mo ejemplo q ue la
elll ... lr a lUl ido al arto 78 NQ 4.
1': lItOllCCS, si un lindero falta a bsolu-
LlI lI l' llte, será necesari a una escritura p ú-
hl ic;-t (su bscrita por las panes); si se men-
c iona, pero la me nción es defectuosa o
insu ficicnte, bas taría corregirl o o comple-
mcd iante minuta (subscrita por las
p.1! In,) (en la prácti ca, la exigencia d e l
IHHllh1'l: del predio se reemplaza, en los
", C· ( 101'(':. u rhanos, por la call e y el núme-
I\), ... o!rl , ión que no me rece
I¡) ¡';1/ wanto a los datos de la insrripción
11II'II'dl'//(", su función es mZln lc ne r el en-
t ,Hlc'lIarllicnto de las i nscripciones de
rntJdn que , por ulla pa rte, se faYOreZCZl el
Il 'slKtO al Registro al quedar palelllc que
I[ tl kn transfiere es quien t iene el cl ere-
{Iw ; j Sil nombre y. por otra, resulte fá ci l
I l' ll'ocedcr en el tiempo, reconstituye ndo
1. 1 h isLOri aj urícli ca d e l p redio.
Si e n el títul o n o se me n ciona la ins-
( r ipción precede nte, el Conseryador, q ue
lil'llc a su dis posició n los li bros, ¿POclrí,1
..... lp li 1' la, acudi endo a los índi ces has ta en-
(Olllrarla)' mencionarlíl en la inscripción,
(1 de be r ehusar la inscripció n mi e ntras
11 0 se supla el d efeclO medi ante escritura
pt'd)l ica, conforme a l citado arto 82?
Aq uí la respuesta es más dudosa. Lo
q lt e falta es u n dato, q ue est,. en el Regis-
11'0)' al cual el funcionario pued e accede r.
El punto va más al1<\ d e la simple bús-
q tH.: c1a (quié n lo busca: el interesado, pi -
11>11\ 11, 1 \ 1 JURI DI CA P I CHIlI
. ,
dicnclo los libros, o el propio funciuna-
: rí o). Porque si la exjgencia se en tie nde
. como CJue d e be conSlar en el títul o . es un
dato que btlta y, éon el art. 82, se le exigi-

ría, para supl ir la ausencia, escritl lrd. p(l-
bl ica o minuta, pero fi rmada por ambas
partes; )' podría oc urrir q ue al in te resado
le sea .mposible o difíci l lograr que la otra
parte subscriba la escritura o minuta, que-
dando así la inscri pción.
Admitiendo la duda, atendidos los tex-
tos, parece preferible co nciuir que el Con-
servador d e be d e mod o q ue e l
inte resado d e be r á s uplir e l defecto, como
lo indica el a rt. 82. Su n egati va encuen-
tra funda mento en e l art. 13, COll el ej e m-
plo final , en re lación con el a rl. 80. Ade-
más, la referenci a que las panes efectúan
en e l títu lo, sobre los datos de la inscrip-
c ió n , es lo q ue individua.lha al pred io en
,Jt Negislro, con la sufi cie n te ce rteza (como
c uand o dicen, por ej ., "inscr ito í.\ fs. 230,
NII 2 10 d el Regist ro d e Propiedad d e l
Conservador d e Bienes Raíces el e COll-
. , - ll) ")
ccpClon, ano .... .
138. Subinscripciones. Los e rro res,
omisiones y otras modificaciones que sea
necesario efectua r una \'cz prac Li cada la
illscripción se sa l\'an a su margc n d ere-
c ho, !lH,; diantc las Ibmaelas "subinsc ri p-
dones". LtS s ubinscripciones son, pues,
a notaciones escri tas al margen (d e recho)
ele la inscr ipc ió n , e n la forma }' para las
fi nalidades q ue el Rcgl. sc iiala (arts. R8,
89 Y 9 ] ). La j uri sprudencia ha insistido
que, por su naturaleza, 11 0 puede n en ma-
nera al guna descmpeiíar la fun ción d e la
. .. -
Inscl"lpcron .
Con lo di spuesto e n los arts. 88 )' 89,
si la rectifi cación se funda e n el mi smo
tílUlo inscrilo, sc efec lúa media nte subins-
cri pción. Pero si sc basa e n un n uevO t í-
t ulo, elebc practicarse nueva inscripción
(salvo q ue el antecedente sea una sen ten-
cia, porque en tonces siempre será subins-
c ripción lo que se p ra.cti car.'i , según el
ine. final eleI ano 89).
Se ha puntualiza do lo anterior po r-
q ue la redacción del a rt .89, in c. P! pe r-
mite tambi é n entender CJue Sl' l'S I,í refi -
,
e
..
,
propil'(Ltd )" 1,\ pllsc'siún
,
.'

ri endo;l vari;-I ciones en la subinsc ri pción ,
r ero·cstimCJl1l os más lógico inter pretar los
tcx tos en los términos anotados.
Lo que no precisa el Regl. es si cuando
se debe practicar nueva insCl;pció n (por-
q ue la en mienda se basa en nue\"o título),
lo que se inscribe es sólo un extracto del
título cor rector, quedando el inmueble con
dos inscripciones que se compleme ntan (la
p racticada antes y esta segunda , que Cll-
micnda a aqu61la) O queda sólo con una
(la segunda, la cual contendrá la pli mitiva
y la enmienda, 0, podría d eci rse, una sola
nueva enmendada).
Nos parece que la prime ra es la alte r-
nativa qlle se pretcndió establecer, por-
que la segunda signifi ca toda u na cancela-
ción de la anter io r y la pr:ktica de una
Ilue\"<l inscri pción, que e l Rcgl. h abr ía dis-
p uesto en términos más claros y cate-
góri cos. Por otra parte, la expresa exi-
genci a de notas de referencia ell ambas
conduce a la mi sma concl usión .
En todo caso, la duda es r azonable y
los dos métodos pued e n o perar sin tro-
pll'lO.
139. Cancelaciones. Can cel ar una ins-
cripción es d eja da sin e recto. El Regl. ha
di spuesto que las cancelacion es de ins-
cr ipciones se cfect(tcn me dian te slIbins-
cri pc iu nes. Pc ro c n esta llIalcria debe t.('-
!tcrse presenle el art. 72B d e l Código (se
analizará m;Í5 adcl;\11l e , infra, N'J 194) , se-
gún e l cual para que cese la posesión ins-
crita es necesario que la inscripción se
cancel e por "olu ntad de las partes, por
tina inscripción ell que el posec-
dor inscri tO transli e re Sil d erech o a otro.
o p or se ntellcia j ud icial. Ah o ra bien. en
el segundo caso se ha resuelLO fir memen-
I.e la subi nscripció n a q ue SC' re fi ere
e l arl. 9 1 no es indi spe nsable para la can-
celación; el duciio de un inlllucble ins-
crito a su nombre lo vende; el comp ra-
dor inscribe la ve n ta y e n \· irtllrl el e esa
inscripci ón se canceló la a n terio r (por el
solo hecho d e p racti carsc la llueva ins-
cripci ón); po r el art. 91 , e l Consen·aclor
subinscribe esta mutació n a l margen de
la ante riur (ya cancelada por la nuc\·a),
,
para la conveni e nc ia del RegisLrtlo
Se ha soste llido que la Ilue\·a inscripción
no cancelaría "vir tualmente" a la
)' sería necesaria la subi nscr ipción, pl'r( )
se ha rech azado tal e xigencia. .
Se ha resuelto q lI e cuando se pr e l 1'1 I
de cance lar una in scripción por b v;:, l' I
dici<\l , que afecte a terce ros, I!; , d ..: Plll\ l '
de rse medi an te un j ui cio, t'!lIpl :lI.í IHIII"' I'
<1 los interesados a quienes Lt (; tr ll 1' 1.11 1t 11 1
afect ,tría.
139 bis. La con exión d l' i1\ '-I('I JI'
dones y la historia d e la tilul aridad d, '
los inmuebl es. Con lo l' Xl)lIl' .... to b . I ... 1,1
aquí puede compre nderse (j lle l' l
ma \·a con figu rando IIna Gtdc ]l a d(' lit ...
cri pciones de dominio por ccHla pi nli, 1,
sólo que con eslabones di seminado ... 1'11
los dh'ersos yolúmencs a n wtl (·s cl l'1 \{( .
gisl1'o, segt'111 la fec h a en quc se t'krl lW
cada t ransferencia o transllli"iú ll . l Jl.i( :\
do el obsen'ador fre11le a 1111 : 1 in"' l I ijl
c ión , consta tará qlje ól'no plt'tllll ..... 1. 1
inscrito a n ombre de ril · I !.1 1" ' I"' ; II1 .t
Poco O muc h o t. iempo :l tlt n 1\ d[ ·" !IIII '"
(e n e l mi smo \·olllmcl1 o . 111 111 , .... 1",,[' ,1
blc, en otro antc rior ti 1)" ... tl ·ll ll1) \ ' 11
que aparece insc r ito a tUlIld ,ll ' d, ' d i '!
luego a n o mbre de o t ra . elt . ,\ P,II 111 01 ,
una d e te rminada insc ripci, "lI "' 1' IHI! , 1,
examina r la cade na. a\"<111 1.;11 1111 1 l. t i tt . .
cedi e ndo (tal es e l examcn ( ' lIt l ,1I d i I
dCll vrn i tl:1do "estudio el e t ítll lo'\ ", IlltI' ... ,
comple ta con las i nscripciOlles ('11 1" ...
otr os Regis tros - d e Hipotecas y (;r;I \.l
me nes y de Inte rdicciones y Pro hihic io
nes de t:n .. y con los d emá:-, ino.;lrtl
mentos cn que con stan los actos c) ("011
tratos rel acionad os con las inscripciol
ll
':' )
1
<) ;-
_.'
Se ha dicho que a partir de UIl;t im
Clipción se puede o rctroceck:r (sal
\'0 que se tome la p ri me ra o la úhin}" , 1:r
\"igente) . Estos, ,n·ance y retroceso: SOII
posibles gracias a d os d atos que se mco I
paran ()' deben sicmpre consi gnarsd :
a) n tllllero, foj a y ati o de b inscripcit )11
<lll terior, que se consign a e n el cue rpo dt ·
Ja inscr ipción,)' b ) número, foja y aiio lit-
la inscripción posterior, que se  
l'll vI lll:uW:n ch;recho, como Subll lscn¡>
, l'il t' I" \! JLlR! [)ICA I' f ( 11111
Los bienes
1 ¡l '1 1 (pI 'l. c", to es que el reconido de la
1 "dl·I¡ ;\ dl' insCli pciones -<Iicho resumida-
111( ·l1h'- :-. .... efcClúa hacia e l pretérito por
111 ·11111) )1 1 l:lCi<l el fu nlro por fuera). Lamen-
l.d ,lt ·l1l l· nl l·, los defectos de l sistema posibi-
111 .111 {!lIS :trcidl:ntes: la ruptura de la cacle·
11.1 )' l., 1() l"In:tció n de cadenas paralelas.
139 l e l ·. Las inscripciones paralelas.
I .a inscripción por minuta. Ah ora se pue-
d(' n ·l": \pi w la r sobre algunas vías por las
t 'I. des se llegan a formar las ll a mad as ins-
III"!)(·¡O/u's /Jarale[as. Se denomina así a la
, il ll :lCiúI I e n la cual en el Registro apare-
' 1" 11 clos (o más) inscripciones con apa-
111 11. 1.1 ' dc t'sl:1r \'igentes (sin nota de can-
• I 1.11 11111 ,11 l1l(lrgen) resp ecto de un
  tllllllll·h1c. Puede originarse, prin-
, 111 .1I11H"1I1(", pur LIs siguientes causas:
,1) 1 kllldo :11 a rt. í28, con definida
I! 1 '1 ,t. 1I ,1 1 1111 ¡'l'rtl(kncial de que por la sola
1111' \ ,' 111 ' 111111 il 'I1Il:1I que el poseedor ins-
'11111 11.1I1 ... lit·I\· su derecho a otro queda
'1 11 1 1'1(', lo 1:1 aunque no se lome
1II'!. l . 1I 11I :lrgl" 1l de que est;:i cancelada por
1.1 ptl:-' Il" ri ur: así, si un poseedor inscrito
1 r:II1 ... lil" re su de recho a otr o (por ej., vcnde
)' ... , . prac Li ca la insClipción a nombre del
(1II Ilpr:tdor), la nuC\'a inscripción deja can-
( d :I(l:i de pleno Derecho a la ClnlcIior; en-
11111("("S, si 11 0 se toma la precaución de efec·
111 :11 · 11 01:\ marginal en la anterior, la nueva
('" b \·ige llte, pe ro la antigua mantiene su
" [l , 11 ¡('Ile):¡ de estar también vigent.e (afor-
11l1l.\II.HItl"tlll' , es Illuy infrecuente que se
" 1111 1. \ l., lIoLl ll larginal).
1, ) 1l, ' ]¡ido a la insCI'ipción practicada
'1 1 \ llllitl tlt ' 1:\ k gisb ción de san e amien-
hl di · IllIdl , ... (qlle se \"crá prontO), según
1. 1 ,Ilod l., ¡nstTipción que se practique
(1 ' 11 \ IIHld de l p rocedimiento de sanea-
11111' 11(0) (k:ja sin efecto de pleno Dere-
1111' ill scripciones anteriores que existan
,,¡ lIr t.: el predio saneado (sin necesidad
dI." cancela rlas mediante nota al margen).
Enlonces, la del sanea miento es la  
Il: pero, si cxiste un a inscripción ante-
rior, tambié n tiene apariencia d e vigente.
c) Debido a la inscripción por avisos,
decluándose la diligen cia respecto de un
predio que ya esti illSClito (recuérdese que
f¡"¡ IIOr.I.\! IllUIIlI
126
actualmente está muy restring ida). Enton.
ces, la inscripción por avisos y la an terior
p resentan apal;encias el e estar vigentes.
el) Debido" .¡.} la insc ripci ón "por mi.
nuta". En el lenguaje d e la práctica regís·
tral , y con base en e l art:. 694 del Ce., en
II n sentido amplio se ha entendido por
"mi nuta" una presentaci ó n escrita que un
inte resado efect.lÍa al Conservador para
a lg¡'1Il efecto e n e l Regis tro. En un sent i.
do más restringido (y con la dire cta ele·
nomi nación de "i nscripción por minuta") ,
se trata de una prescI1I 3ció n escrita que
fo rmula un interesado a l re·
la tando su situación el e elueii o y usual-
mente respaldada con a lg unos a nteceden-
tes documentales, pa ra logra r que un
inmueble se inscriba a su n o mbre . En
ti empos ya pasados apareció como una
creación de la práctica, dis torsio nando la
inscripció n por avi sos, con base aparente
e n e l citado a rt. 694. Entonces, si el pre-
dio ya est.aba inscrito, se producía la mi s-
ma situación que posibi lita la inscripción
po r avisos impropiame nte usada (actual-
rne nt e esta inscripción po r minutas e n
gene ral no es aceptada e n el Registro).
Por cierto, es fácil percatarse de que es-
tas insClipciones para.le las,junto con sus res-
pectivos útulosjustificantes, han constitllido
en el país una fecunda fuente de litigios.
En presencia de inscripciones parale-
las, la controversia por la posesión y el
dominio (quién es e l quién es
el d ue ilo) se (Qrn3 parti c ul a rmente re il i-
ci a. Para d irimirla, sue le considera rse la
material , favo r eciendo al que la
ll e ne. Pero a l respecto debe procederse
con ca ute la y no parece apropiado consi-
derarla como úni co elemento para deci-
dir; se corre el ri esgo de sancionar e l
predominio de la fuerza. Po rque puede
revelar positiva conducla indusu;osa, pero
tambi én puede debe rse al u so de mayor
pode r (con el que se ha imp e dido al ad·
versar io ingresar al predio). Examinados
los títu los de be p revalecer quien exhiba
e l derecho; e l derecho de dominio o el
derecho a poseer (JI/S fJossidendi) (así se
despre nde tambi én de varios fallos, de
aquellos emi tidos e n la lucha e ntre pose-


• La propiedad y la posesi ón
sión material y posesión insclita). Po r ou-a
parte, establecido en la evaluación la que
debe preval ecer, la otra pi e rde efi cacia;
el otro (aparente) titular no es poseedor.
140. Reinscripciones (fusión de ins-
cripciones). Alguna práctica registral ha
llegado a configurar un mecani smo que
se ha denominado "reinscripción", con-
s iste nte, como lo indica su nombre, e n
volver a inscri bir un inmueble ya inscriro
en e l Registro, si n cambia r e l ti tu lar.
Se ha recurrido a ellas en siwaciones
como las sig uientes:
a) Cuando un heredero ha
do un inmuebl e sin cumpl ir con las ins-
cripciones prescritas en los arts. 688 d e l
Código y 55 del Regl. (v. inf'<I . N' 149); el
adquire nte logra inscribir a su no mb re )'
poste riorme nte e l heredero efecu.'¡a aque-
llas inscripc io nes, con lo que el adquiren-
te solici ta se "rei nscriba" el inmueble él su
nombre, a h ora debidamente e ncade nada
su inscripción a la del he redero.
b) En la ILlmada "formación d e fun-
dos" (o "fusión d e inscripciones", o "fu·
sión d e títulos"), en que u n propiet.ario
de dos inmuebl es contiguos, inscrito cada
uno a s u nombre, reinscribe ambos, fun-
diéndo los en una sola inscripció n. Cuan-
do (hace ya muchas décadas) se inició
es ta práctica , se procedía con la sola pre-
sentación d e una minuta al Conservador.
El procedimi e nto no está conte mplado
en el Regl . y ha sido frecuen te que los
Conservadores lo rechacen . Entre los co*
mcntarislas también se ha impugnado,
aunque hay qui enes lo acept.an.
Pero e n los tiempos la ges-
tión ha ido ganando legitimidad, al me·
nos para los sectores urbanos. La legisla-
ción urbanística (dando por supuesto que
está admitida) dispone reglas para su apli-
cación e n el ámbito al que se refiere.
141. Consecuencias por defectos de
la inscripción. Se ha ,isto que son .varias
las exigencias que debe reuni r una ins-
cripción. Se trata entonces de det.ermi-
nar la consecuencia que se d e ri va para la
inscripción, al practicarse con in fracc ión
a las normas respectivas.
127
Un primer examen conduce al razo-
namien to de que se trata de requ isitos cs·
ta blecidos en consideració n a la natural e-
za d e l acto de inscripción, p or lo que est;'
infracción importa la nulidad absolllla de
la misma (con los arts. 1681 y sglS. del CC.).
Pe ro wmbién puede sostenerse que esas
exigencias constituyen "forma" , de modu
que, en su conjunto, la inscripción pue de.'
ser cal ificada de forma compleja (COIl Sli
8
tuida por vari as formas específicas).
ra b ien, conside rando los textos naciull :\"
les, procede introducir una distinción entre
la inscripci ón que constituye tradici ó n )'
las d e rmis inscripc iones (que cllmpkll
otros roles, fundamentalme nte de publ ici-
dad). Cuando la inscripción constituye
clici ón, puede concluirse que es "la I"or ..
ma" (sole mnidad) de la tradición d e lo ..
inmuebles (del dominio o de otros del ('
chos reales; se está a nte una tradic i(;I \ '10
lemne); entonces se trata de un ;lrto ¡t I! f
clico (la tradición) substantivo, cu)' a rOl tll ,1
resultó defectuosa; si el defeclll t it ' llt' 1,1
suficiente el1\"ergadura como para ("01111,.
cir a nul idad (tenie ndo en cue nta 10:-'  
tos legales aplicables) entonces e l acto 11.'
dición será nulo por defecto el e rUI III :I
( recuérdese que se ha llegado a concl.: bil'
una "nulidad refleja") y, apli cando las I'l:-
glas de la nulidad (arlS.168] y '1$1>. d e l
CC.), puede concluirse que la nulic\;.¡ d l·S
absoluta porque se trata de requisitos es
tablecidos en considera ción a la
za del acto (de! acto tradi ció n ). Si l:t jl l'l
cripció n no constituye Urtdició n , 1.: 111 0111 (.,
aquÍ no hay acto substantivo, hay sedo 1(11
ma (o, si se prefie re, "acto formal "); t ' n I.d
situación no parece aplicabl e el títu lo dt,
Ja nulidad del Ce. (que está di spuesl.o P:Uol
actOs substan tivos civiles), de modo que
la infracción tiene la envergadura
te (considerando las normas legales apli.
cables), podría derivarse la pura nuli dad
(sin distinción e ntre absoluLa y relativa) y
hasta la inex.iste ncia. A su vez, esa nulidad
o inexistencia, de la inscripci ón, trd.erá b
consecuencia que corresponda al rol cs·
pecífico de la inscripción de que se trat e
(por ej., si se trataba de la inscripción de l
embargo de un inmueble, la nulidad O
e
fIJ110¡;I"L JUR IDICA Dl.C111 1t .-
Los hienes
-
inexiste ncia d e la in:;cripdún t raen:Í como
consec uencia la inoponibilidacl <kl cmbar-
.. go respeclO de wrceros) (por cierto, e l PUIl -
[ O se relacio na Con el de la naturaleza de
la' fu n ción registral, pá ra lo cua l v, sup ra,
NU 124; v, tamb ién slI p r,-l , NI' J33),
En   fi nal cunsecuen cia (ele
li\ nuli dad o inexistencia d e la imcri p-
cic'lI1) d e penderá d el rol que e n cada caso
l'IlI n ple la inscripción (en este punto debe
Il' lI<.:rse e n c u enta lo dispuesto e n el
:11 lo 696 d el Código; v, supra, N!.! 128 a),
142. Reconsti tución de inscripciones.
l· 11 (01"'0 de d estrucción to tal o parcial de
lo ... Ikgi'i l l'US del Consen'ador, tiene lu-
K, II 1. 1 ch.:nominacl a "reconstitución dc ins-
'1 ¡['ciones", El p roced imienlo para la rc-
'tltl s tiLUc ió n está señalado e n Ulla le)'
"'p<:cial (ley 16. 665, 0 .0. de 8 de sep-
rie mbre de 1967; es apli cable tambié n a
1:1 reconst itució n d e escritu ras p úblicas;
"1'1.< . . 18 de la ley)' 436 a 439 del COl'. ) .
143. Saneamiento de títulos , A t ra\'c:'s
dI' bt vigc ncia del regislral se ha
\ clmr:II; Ic!o la situación de n umerosos il t-
lll1H'hll's ( miles) cuyos antccecl e ntesj uríd i-
I t 1 ... 11\1 l'st;l n claros, por defec los en el tít u-
lo propiamente, o en la i nscripción, Parél
,11 dt'ldl la solución el e estas situaciones se
11, III ( 1 jClado n umerosa'i "Ie"es de saneallliel l- I
ro dI,..' títulos" , que fuan es-
peci al es para inscri bir en el Registro, r 01>-
1l' I I Cr así "tí tulo saneado", La sll(f>sióll /Jor
mI/3rt de muerte y la subdivisión dI'
p l l Cclcll me ncionarse C0 l11 0 dos ca usas de
itl1 ponancia e n la confi guración del pro-
hlt,;Il1 <1. Por Otra parte, la d iclaci(l!1 de le)'C's
de es u na demostración
dt.! las debil idades de nuestro sistema regis-
Actualmellle, los textos fu ndalll ema-
ks a los que se puede acudi r para obtener
el saneamien to son el DL. 2,695, sobre S(l-
II('fl llliento de titlllos de la pequeli a p ropie-
dad raíz, rural )' urbana y la ley 16.741.
sob re {J0blaciones en sitllación im'gIlICl/:
El p rime ro de esos texLQs se ha apli-
C; Ic!O masivamel1le, con una gran can t j-
d.le! d e predios be nef'iciados; pero tam-
bi L': 11 h a o rigi ll ado numerosos conflicto:;.
ItlI IORI\l ¡URIOICA DI (1111'
128

sobre todo por su iodebido empico, in-
cluyendo la con trm'ersia sobr e s us e\'en-

l:la,les: inconstituciónalíd ad )' derogac ión
tacita (o sobré'en ida) (por la Cons ti tu-,
ción, di ctada posteriormente),
En síl1lcsis, el procedimien to es e l si-
guiente: quien se consid era dUCJio d e u n
predio, con aval úo n o supclio]- a l límite
que se ind ica, q ue lo h aya poseído mate-
rialmente pacífi ca e inin te r rumpidalllen-
te por ai10s a lo menos y que carez-
ca de título inscril o a su n omb re e n e l
Registro, p uede e l saneamiento
a l l\ l in ister io de Bie nes Nac io nales ( Oi\'i-
sión d e consti tución d e la p ropiedad raíz).
Con la solicitud, decb ración jurada de po-
sesión ma terial por el mencionad o la pso y
an tecede ntes que p rese n ta el solici tante,
se proct;de por expe rtos a la ident ifica-
ció n precisa d el p red io r a la e laboració n
de un plano, Se p ubl ica la solicitu d. Si
transcu rrido el plazo legal nadie se o po-
ne, ordena p ract icar la inscri pción d el
,a nomb re d el soli cit a n le. Si ha)'
OposlclOn, los antecedentes se en\,Í;1n a l
juez ord inario para q ue, en j uicio su ma-
rio, d irima la con trm'crsia, Si se obtiene
inscripción , sea porq ue n adie se opuso o
porquc la oposici ó n se recha zó, d sol ici-
tante q ucda como poseedor r egul ar r a l
c!t: un alí.o Se le t iene por c1 ueJi o,
habiendo adq uirido el d omi n io por pres-
cripción De n t ro del aúo t ie ne
proh ibición lcgal de y gr a\'(I ]- y,
d entro de ese mis mo lapso. q u ien Se es ti-
rne c1uel-lO pl1ed e e jercer en su con tra la
acci ó n de domin io 'quc es time asisti rle; e l
juel resuelve si se mantien e el
to o debe rest ituirse el inlllueb le al actor,
Tran scurrido el a ]io se ext inguen para los
terceros las acciones de dominio (en pres-
extintiva, v, infra, I'\ \) 268), pero
perSlstc para e llos, por e l lapso de cinco
alios, la acci61\ pa ra q ue. si acr edita n do-
minio sobre el pred io, el sa neame les com-
pense e n di nero el valor de esos der echos,
Se d ispone tambié n q ue las inscripciones
at,1teriores que pudiere haber sobre (-> 1 p re-
eho saneado quedan cancelaebs por el solo
ministerio (k la le)' (sin que Sea necesa rio,
pu es, cancela rl as ma teri"IIl1(,]l l(: llll:'dian-


-
, La propkel;td y la jJus\:siúll
te subinsc ripción)'. También se tipifica un
delito par-a san cionar a quie n con este pro-
ced imiento ha obtenido maliciosamente
la calidad de poseedor regula r,
144. Calificaci ón. La descripción que
se ha fo rmulado de la organización )' fun-
cionamienLO d e n uest ro sis terna permile
cot ej a rl o con las p rincipales alternativas
y p r in cipios registr ales que se enuncia-
ron al comienzo (supra, N'2 125) ,
a) Es u n registro de carácter perso-
nal, no r eal. Las insc ripciones no se agru-
pan en torno a una ficha , car peta u o t ro
meca nismo q ue re p resente a cada inmue-
ble, sino q ue se yan efecLUa ndo, sin or-
den preestablec ido, a medida que ll egan
los títulos al Regist ro; las mutacio n es )'
esta d o actua l d e un predio se averiguan
median te los índices d e personas q ue han
in terve nido e n los rcs peni\'os actos,
b ) Es de "inscripciones" (extractos) )'
n o d e "transcr ipciones" d e títulos.
c) La califi cación de la natura leza d e
la i nscripción como declarativa o consl i-
w ti\'a requierc d e u ll a expl icaci ó n, Para
los modos de adquirir dist intos d e la tra-
d ic ión, es decl a rati\';., (la inscripción no
es la que proroca la mutación real; sólo
la publi ca; la a d qui sición se ha p roduci-
do fue ra de l Regist ro) , Cuando es p racti-
cad a COIl u n título traslaLicio de d omi-
n io, es decir, cuando clesclllpclia el rol
d e t radición, e l cambio de t itu laridad es
p rod ucido p or ella y, entonces, es consti-
tuti\'a ; pe ro no se le ha conferi do e l e rcc-
to d e p robar domin io; a l n o estar di s-
p uesto ese e fectO (y con las caractcri st icas
de nuest ro sistema no podría illlpünérse-
le), como n ad ie puede t ransfe ril- 111,15 de-
rech os que los que ti e ne, el ti tlll ar inscr i-
LO q lI ed a someti d o a la in tcr rogan le de si
su anteceso r h ab rá sido e fecti\'ame n te
d uc li o (si habrá teni do el d e recho que
apa rece tran sfi riéndole), con lo cual la
prueba d e su d ominio ha de encontra rla
rec ién e n la prescripc ión (la inscripción
lo deja e n posesión - incluso, como se dirá
más adel a nt e, d iscutiblemen te- y con ella
comie nza a prescribir, pudie ndo acoger-
se a la agl'egac ión el e posesiones, como
también se \'cr.í), Miemras, esrá somcLi-
I Ij, \
do a la cont ingencia d e una re ivi n di':1
ción por el vc rdadero d ue ]io, En 011'0'"
té rminos, cuando la inscripción e s trad i
ció n (cuando es practicada en virt ud di '
un t ítul u t raslat ic io d e d om i n io). es ( 1" 1'"
ti tu tiva e ll su función , pero no l'!l Sil ... dI ',
tos (esta calificación í]lI illl :l llWI)II ' 1,
bcionada con los caraClen' ''¡ (jlw ... i¡\lH' l¡)
el ) Ostenta una escas:1 "lq.:. did,lIl " .... (
ha \'iSlO q ue, conforlllt.: :11 l. ", ,111 d 111
ciones del Conser\'ac!lI] ;-oC )! I 1;1111 1. 1< 1. ", • 11
cuan to al examen de 10:-' t t!ldl ' ''' 'jl lt' , . ' 1I
presentan a inscriIKi{ll\ (\" 'oll pl .1, N'! I :n ),
y frec.uentement e hay     (' ]1[1 (' I!I '"
dalOS d el predio cOll sig lladl)'i 1'1] 1:1 ill ...
cripción y sus m;IIl,]i:¡](: ;-o ( p' !l
las ya mencio nadas   d e alrihlll iOlll· ...
de contrul preve llti\'o y dc exigclll ¡, ¡ di '
un plano; y, supra 13 1 )'
e) La inscri pción es bastallle \'1¡J1U' I,1
ble, bien suscept.ible d e ser alter(l(l: l ti dej ,.
da si n efectO; por tantO, su i"11 ,
su fe pública registra1es SOII fh"I,i ln , 1''' 1
u na parte, por la recié' n :t!lld id,1 , ..... ,' '', 1 11
gali dad; por Oll'a, por la fel :\( il ')11 , .\11 ... ,11 , "1 \
el lítulo, Lainscripciúll( 's 1. II' )lll 1.lll, ,1,.
tuar la tra d ición de illll llwl,ln \ " ,I!! "
se d ijo- el Código 1.1 11 ,1( lro l' '11 , 111
sacia, estrechamen te \'i II( I tI,1( 1.1 .11 1111 11 .. l'
supra, NQ 104 bis), en té nl1 il1t ,,,, I jlH 1.1 '> 11t 1
le de la trad ición (y por 1.111 H 1 I 11' l., 111 '0, 1 q I
ción) depende en gran l\1cdid,1 Ilc ' 1.1 ,Ir I
título,), así, 1 ..1 inefi cacia del [Illllo ( I u '1 1111
lidad , resolución, ctc, que ;U,k llLI '" "1 WI ,111
con re troanh'idad) repe rcllu.: CII Lt ill"( 1; 1'
ción; ind ica/o el título, inefi caz ti It'; Hlic illll
(1<\ inscri pción) (esa inefi cacia p ucde dI'
bc rse principalmente a la nulidad )' 1:1 I I
lución; v, los arts, 674 y sgts_, espcc ial llll'IlI"
arL 675; arL'i. 1687, 1689, 1491; \', lo dit 11 0
en sup ra Nos 104 bis, 124)' 125),
145, Crítica y proyecto de reforma_ 11.1
podido notarse que el grado de invu hl (·I.\
bilidad de la inscripci ón es, en gr<tll ll lt' d i
da, el que deter mina la estructura eh' 1111
Regislru )' el responsable d e su fU II Cio1 1.1
mi l'ntu, La escasa seglllidad (ya aquí lILIIII
resrad: l) ha constitui do el cen tro de a 1).:, 1 I
llas deficicllcias de 11llCSIl 'O SiSI(']11.1
(!\ ':-'l illlt1l1iado, (II[]\O ha d icho, p\lr \ .1
l i,I ... I, ')"", dc o.;,\!]l',llllÍeIlLO) y, por ta ll lll , dI'
Los biclH': s
1 1 ¡Iieas q ue se le han fonllulado. En ténni-
110:0; c:o; pecíficos, aparecen como objecür
111' \ (que C JI p¡.írrafos anteJiores se han ido
1II.I II ift:SClIldo): la falta de un catastro que
dl ' II ' lllIil1c con certeza la ubicación, cabida
y dl · ... l¡lIdl' s de los inmuebles y de un plano
11<11 ('ael a pn..:d io (v. sup ra, Nº 131); la falta
.1(' llhlig:;lloricd¡:ld de la inclusión en el Re-
gi ... 1111; b ausencia de un organismo central
qlll' , <: III I'C Otras pueda uniformar
1" I Iccdil1lienlOS; su carácter de foli o perso-
II,d, que como consecuencia inmediata pro-
\'(lCI su lentitud. Esas d eficiencias se con fa-
IHdan con lextos más específicos, pa ra
gl' llc I-a r olros efeclos pe rniciosos en el fun-
I iIJI I,lIllit: nlO prácti co: las inscri pciones por
11 11 11111. 1-,; b s llamadas "inscripciones de pa-
11/ 1" (qlll' 110 obedece n a una posesión ma-
l! 11. .1 111'1 111 1111 It'hle); las rci nscripcioncs; las
I 1, .! ,l. ' ''¡ 111 "' ( t i I H' i t "les (o inscri pciones para-
1. 1" ... ), 1.1 ' ¡II ...t. 1 ipcioncs parcialmente super-
pll n l,l" ( ... la inscripción de un inmuc-
1,ft' , c·1 líll liH ...: del predio está más allá de
dillH!c comienza el predio del yecino, se-
glil l la suya) .
En este entorno, que sea difícil rc-
(¡lI lst iluir la h istoria jurídica de un in-
II lIu: blc con la d ebida exacti tud no es una
... illl:\ ci6n d e rara ocurrencia, y es expli ca-
hle I;¡ co nsecuencia de innumerables liti-
gios, :1 ,"eces dilatados en el t iempo por
. .
gt.' 11t.' raCloncs y, en ocasIOnes, con consc-
(ll\' ll ei :ls lame ntables.
E:-. I:I sit tl :lción se agrava por o bra de
n l! .... tll f:lclon.: s: a) porque, como se irá
\ 11 ' lldl) , l.. in"nipció ll regislral cumpl e,
1111 11' 1It, ,,, I)II,)S (a parte de otras) , dos fun-
' 11111 ..... ... ill lld t:it Lf,: as, d e t radición y (a lo
1111 ' 111) '" 1' 11 Pl illCipio) de posesión de in-
1llllI' l, k s, du plic idad que obli ga a relacio-
11.'1 lo ... 1t.·" loS lega les , y e n esa ¡'e1ación e l
1' 1 1."' . 11 11 I)!c CS fl'ccuenterne nte impe rfecto;
11) porqlle ill lc rn a mente los textos lega-
les, pani cularmcnte los posesorios, son
I 1 ... ('\ I ros y hasta contr adictori os (pronto,
ll1:l ll do se traten la posesión y la pres-
n ipción, se tendrán más e lementos de
juicio pa ra evaluar estas apreciaciones) .
Ante csL-'1S objeciones, es convcniente
\lila importante refonna del sistema (se han
prcscn1.ado algunas proposicioncs de mc-
11)I IOI<IAI ¡UR!D1CA ni CHJlI
-
130
joramiento -i n c1u )'endo la herramienta
compuracional-, y un estudio integral con
pro posiciones d e reforma más profunda).
Es sorprende nte que, no obstante la
imporL.:'lll cia y valor económico de los in-
muebles, son muc hos los países que no
cuentan con un satisfactorio sistema re-
gistral; para paliar algunos inconvenien-
tes, se ha ll egado a desarrollar un "segu-
ro d e t ítulos".
146. Tradición de derechos reales so-
bre inmue bles. Como ya se dij o , la tradi-
ción del dominio)' demás derechos rea-
les sobre inmuebl es se efectúa por
inscripci ó n (art. 686), con las excepcio-
nes que también se han mencionado (v.
supra, NQ 123).
Aquí se está en p resencia de la ins-
C1;pción d esempeiiando e l rol de trad i-
ci ón. Ri gie ndo e n t re nosotros el régimen
de la dua lidad títul o-modo pa ra la lrans-
fe re n ci a del dominio por actos entre vi-
\'os, mient ras la inscripción de un título
t raslat icio de d omi nio sobre un inmue-
ble no se efectú<l" el dominio no se ha
tra nsferido. Así, en e l caso de compra-
ven la de inmuebles, perfeccionada la es-
critura públi ca, mie nt ras la inscripción n o
se efeclúa e l vendedor manti e ne e l in-
mue ble e n su dominio y e l comprador
n o lo ha adquirido.
Ent.rega maletial. Como la inscripci ón
no es más que una trad ición si mbólica,
cuando e l derecho lransfer ido se ejer ce
directamen te sobre u na cosa corporal, a
la inscripción debe seguir la entr ega ma-
te ri a l Ü' la obli gación contenida en e l ú-
tuJo no queda íntegramenle cumplida
mi e ntras esa e n t rega no se efectúe; así, si
se lrata d e una compraventa, el vend e-
dor no cumpl e íntegramente su obli ga-
ció n - de d a r- mi entras no e ntrega mate-
r ialmente la cosa vendida).
Como e n otra ocasión se ha dicho que
el dominio se puede adquirir por un solo
mod o, cuando opera uno distinto de la
tradición la inscripci ón es innecesalia para
el fin de t ransferir el dominio, aunque será
útil para otr os roles que lambién cumple.
Así se ha fallado respecto de la cxpro pia-

La propiedad y la posesión
ción, en la cua l el expropiante adquiere
el do minio por e l título y modo ley.
147. Tradición de cuotas. Los textos
nacionales no disponen la forma de efec-
tuar la tradici ón de la cuota de un obj eto.
a) Si se t r.na de una cuota e n cosa sin-
gular (expresada en fracciones O porcen-
taj es, según se ha dich o al examina r la
comunidad), doctrina y jurisprudencia en-
tie nden que la cuota participa del carcic-
ter mueble o in mueble d e la cosa. Enton-
ces, si se trata de la tradición de una cuOla
de un mueble, e ll a se efectuad por cual-
qui era de las formas estableci das para és-
tos (an . 684). y si se trata de la tradición
d e una cuota de un inmueble, ha el e efec-
tuarse por inscripci ón (art. 686) (como re-
gla fundamental, cobra aplicación aquí el
art. 580; v. sup ra, Nº 69 a. fina l).
Esta es la ocasión de h acer una refe-
re ncia a la discutida y frecuente,  
ció n de cuot..'l d e una universal idad, refe-
rida a un bi en dete rminado". Durante el
esmdo de indivisión (en comunidad here-
ditaria o ele otro origen ) el comunero de una
universalidad suele dispo ne r de su cuota,
pero m!m'da a un bien d e los que integran
la comunidad (gene ralmente un inmueble,
que es el que más interesará al adquiren-
te), d ispone usualme nte mediante una ven-
ta. En cuanto al título, no es materia que
corresponda tratar aquí; e n todo caso, pue-
de ad elantarse que los efectos defini tivos
se eSlablecerán al te rminar la indivisión,
sea por partición o por la re unión de todas
las CUOLaS en un solo sl ueto (comunero o
extraño). Desde lue.,go, si se tra ta de \'enta
y se lIeg'"d. a la partición , habrá d istin-
guir si se le adjudi ca o no al enajenante la
cosa cuya cuota (la situaci ón es la
misma sea que enajene una cuota e n cosa
determi nada o una cosa determinada en
su in tegridad). También puede ach'ertirse
que, si no se le adjudica, habrá yema de
cosa ajena (art. 1344). que es válida
(an . 18 15). Por eSlOS precarios efectos, en
suspenso hasta el término de la comuni-
dad, la negociación no es
En Olro se ntido puede observarse que,
en teoría, esta disposi ción de CUOLa en
131
cosa determinada de u na unive rsali(bd
a rmoni za mejor con la doclrina que S I) O¡
tiene la comunicación de la CllOla ron
los bienes específicos, que con la qut.· 1.1
rechaza (v. sup ra, Nº 69) .
En fin, lo que aquí corresponde es de
jar establecido que la forma de efeclual 1.1
lradición de esta ruo/a es la misma. ('.\'¡'gh/fI
¡Ja ra la tradición de cuota en cosa s;lIglIl""
recién mencionada, di stinguiéndose
la cosa sea muebl e o inmueble.
En sum:1. , cuando se transli c rc " 11 1(11
de cosa singular, aunque ésta pe rtc lw / l ,l ,)
una universalidad, la tradici ón se f' fCCl n .,
rá por e l art. 684 o por el a rt. 686 (ill ....
cripción conse rvatoria), según la cosa S(',I
mueble o inmueble.
En la pl-.íctica, podrá apreciarse (jllt'
e l adqu irente posiblemente dili( I d
lades para ej ercitar actos de comune l 111'11
la cosa y también para efeclUar la insfI ir>
ción conser vato r ia, que pudie re Ohjl·I.\I t'I
Conservador; todo lo cual redlln rJ:¡ en l o
poco conveniente de estos aclOS, COIIIO ... 1'
ha d icho. Más todavía, si se U-ala de 1111. 1
cosa singular que pertenece a COII III
n idad heredi tari a, el an .688 exige PI N '
sión efectiva, inscripción de ella e insCl
ción de l inmueble a nombre de lOdos los
he rede ros (especial de herencia) pa r<l q\l(,.'
se pueda dispone r de un inmueble (o d e
una cuota de un inmue ble) determill :Hl{) ;
y la ley 16.271 (de impuesto a las herell -
cias, asignaci ones y donaciones) exig-l' I 1
sesión efectiva y su inscripción pa ra d i"po
n er incluso de muebles (estas exigt'll( ¡. Io.¡
se verán pronto).
b ) Si se trata d e una cuo ta e n (1/ \(/
universa.l, la respuesta es de conlroversia,
En p r imer lugar, deben tenerse pre-
sente una vez más las varias
doctrinarias q ue han d e sonearse para 1I c.;-
gar a la etapa d e la tradición de la cuo!:)
de una unive rsali dad. Hay discusió n sobre
el concepto de universalidad y sobre los
de universalidad j urídica y de hecho (v.
supra, N°s 36 y sgls.). Luego aparece el
desacuerdo sobre la posibilidad de que en-
tre nosotr os h aya comunidad sobre un i-
versalidad jurídica (v. supra, NQ 69). Y, fi -
nalmente, surge el p roblema de la comu-
tl)ll"OllIAI JlJRI D1CA I)ftlt lll
Los bienes
ni cación de la cllota e n cosa unive rsal con
los bie nes contenidos e n e lla (v. supra,
NU 69). Las respuestas que se ha,n ofreci-
do a eSlOs d os últimos problemas influye ll
d irCCla mente e n el tema, d e modo q ue
deben ser consideradas para concluir cómo
se cf<':ctüa la tra d ición de una cuOla en
(' osa universal continuar, puede
l1ersc: presente la tradició n de u na CUOta
e n IIlIa comu nidad quedada al disolverse
IU 1:\ sociedad conyuga l, que, corno se ha
<lid io, según algunos, es un ej emplo de
4 1Jl11 11nidad en universalidad j urídica ,
Il lÍt ·lIlr:l .. st,:glin otros es comunidad en
\ 1'1" did:ld de hecho. Se excluye la
I IPII ti c 1.1 COlllllllidad h e reditaria, que se
\ 1' 1.1 I II :í .. adela nte; v, infra. , N2 152).
El1 Cllanto a la tradición d e cuota de
1111,1 ulli ve rsalidadjurídica, según se ha re·
It' l ido, u n seClOr d e la d OCltina co ncibe
perrcctamente la comunidad en
lidadjlLrídica r, n ega ndo la comu ni cación
ck b cuota )' los bi e n es de que se compo-
11(' (por lo que la universalidad no tie ne la
1I :lltll :dl'/Ck de esos bienes) , e lll ie nde n que
1.1 I t :tdir i(ltl sc ha d e efectuar po r cual-
tl"¡l ' l 101111:1 simbólica de las di spucstas en
tI ,111. Y no requiere de inscripción
4 t )11 ... , '1 v; ll t)ria aunque haya inmucbles e n
'1 11 I tJIII( ' " ido; se esti ma q ue se est,í en pre-
'i( ' llt ;' 1 de utla abstracción, unive rsal idad
11111( 11<;1, (Iue escapa a la cl as ifi cación d e
e n muebles e inmuebl es y, por ta ll -
ItI , para su tradición ha de segui rse la rc-
¡.; la general en mate ri a de formas d e tracli-
riÚll, que son -según esta opi ni ó n- las d c l
,1Il. 684, sie ndo la inscri pción una rOl'l n<l
cxcepcio nal de tradi ción" Esta sería la so-
lució n, según este p ostul ado, para e fec-
luar la trad ición , por ej", d e una cuota e n
la comunidad q ue dada al disolvcrse una
sociedad conyugal,
Pe ro, como igualmente se ha dicho, el
planteamicnto anterior h a sido obj e tado.
Se ha rechazado que haya comunidad en
nniversalidadjul'ídica y se estima que sólo
la ha)' en uni\'ersaliclades eh; hecho, y, afi r-
mando la comunicación en tre la Cuota y
los bienes, se concluye que la tradición d e
u na cuota en cosa universal se e fec túa si-
g-ui enclo Lt n<lwraleza de los bienes ele que
132
se compone; por el art. 684' para los mue-
bles y por 'i nscripción para los in mu e bles
(si los ha)' e n la uni\"ersalidad ) , De este
l"!l0do, siguiendo el ejemplo que se ha u ti-
Iizado, aquella comunidad quedada a¡' di-
solverse la soci edad conyugal es una uni-
versalidad d e hecho (no tiene pasi\"o co-
mún; está dividido, confo rme al are 1354)
y la tradi cjón de la cuota se efectuará como
se imponga según los bienes que la inte-
gren en concreto,
Respecto de unive rsalidades que sin
duda pue den ser <!al ifi cadas d e unive rsa-
lidades de hech o (colecciones, explota-
ciones), cobra ru e rza la solución recién
apUl1tada, Y la tradición de una c uota,
como de s u tota lidad , habr .. í d e efectuar-
se siguiendo la natural eza mueble o in-
mueble d e los b ienes que la constituyan
(d ebe recordarse u na vez más e l arto 580;
e l establ ecimienlo de comercio, s i se le
cali fi ca de u niversal idad de hecho, que·
daría i ncluido en esta situación).
148, Tradición de muebles registra-
bi es_ Los vehícul os motorizados, Muchas
legislaciones. elllre ellas la nuestra, con*
ti e n e n norlTlas espec iales res pecto d e al·
gUllos bi enes Illue bl es que , por n ecesida*
d es de o rgani zac ió n )' control d e l tráfico,
se some ten a l siste ma de registro, en con-
di ciones similares a los inmuebles" Así ocu-
rre , po r ej ", con las naves, las aeronaves,
los vehículos mOLOrizados te rres tres. Al
exi girse Sll inscripción en un Registro es-
pec ia l y d ejarse consta ncia e n dic ho Re-
gist ro d e cada tra nsfe rencia de su domi-
n io , ant e textos in s ufici entes se hJ
discutido si la inscri pción registral des-
empell a o no la func ió n de u' adición (la
condi ció n jurídica de las naves y ae rona-
\"es corresponde a disciplinas d is tintas) ,
En cuanto a los \ 'e hículos motor iza-
dos te rres tres, la legislación especial so-
mete la constitució n de su do minio, trans*
mi sió n , transrerencia y gravámenes, a las
n ormas que el De recho común es tablece
para los bi e n es muebles. Por ta nto, el tí-
tul o respcc ti\'o !lO eSlá somc tido a for-
mas espec ia les (si es cornpravelH'1 es con-
sensual, SJJ1 p etj u icio de 1:1 lilllit :lción

,
probatoria) )' la tr adici ó n se ri ge por el
arL 684 del Ce.
Pero existe un Registro d e vehículos
motorizados, que es ll evado por e l Se n 'i-
cio de Registro ehi.l e Identi ficación, Allí
se insc ribe el vehículo, con la individuali-
zación de su p["opi e tario )' las mutaci ones
de l do mini o , Para esta inscripción se exi-
gen sí ciertas formas al t ítulo, r odr.) re-
querirse también la inscri pción de grad.-
menes, prohibiciones, emba rgos)' rncdidas
p recautorias q ue le afecten:
Estas inscripcil)nes no son requisito
de los respectivos actos" Pero se p,.,mlllle
IJJvjJit'tnria d e un \ 'c hículo motorizado a
la p e rso na a cuyo nombre fl gure inscrito
en e l sal vo prue ba en cont rario,
149. lnscl-ipciones a que da lugar la su-
cesión por causa de muerte_ La inscripción
conservatoria cumple básicamente la fun*
ció n de t ra dición d e inmuebles (y d e de re-
chos reales limitados sobre ellos); pero adc-
rnás cumple a lTas, como el mantenimientO
de la historia de la p ropiedad raíz r de
publi cidad de los actos sobre inmuebles,
Para atender a estas ot ras fí na lidades se ha
exigido también la inscripci ón e n mutacio-
nes del dominio que se producen por otros
modos; así ocurre con las inscripciones q ue
se exigell cuando se adqui e re por los mo-
dos de adqllili r sucesión por G1Usa de muer-
te y presCt"ipción adquisitiva.
Dc varios preceptos del Código se d es-
p rende que la sucesió n por causa d e mue r-
te es un modo d e adquirir e l dominio, el
c ual o pe ra por e l solo fa llecimiento del
causante (arts, 588, 722, 955, 956, 1344),
Para la orde n ac ión de la transmi sión
pat rimonial )' su renej o en <:1 Regi stro se
establece un procedimi e nto cuyo trá mite
básico es la den o minada "posesión efec-
tira", que es una r esolución que d ecl ara
a u na pe rsona h e redera de o t ra que ha
rallecido.
Esta materia h a sido objeto de um\
reforma al Código y a Otros textos legales
mediante ley 19,903" Hasta e ntonces, la
p osesión e fectiva se obte nía lnedian te u n
proced imie nto j lldi c ial , no contencioso:
d esde entonces, e l proc edimi ento es, por
-------
. ,
regla general, admini stratl\·o; se :1
cabo an te e l Servicio de Rcgistr o ei\'il ('
Identificación; excepc ionalmenH: COlll i
núa siendo judicia l (para las sll cesioll n
tes tadas y las abi e rtas e n e l extranj cI () ,
"Las p osesiotles efccti\'as ele he n' ll l i."
originadas e n sucesiones intestad ;\..., ,lhit ' l
tas e n Chil e , serán trami tadas anle (.! .....1·1
\'ici o de Regis t ro Ci \"il t' Identil l l ,11 1"11 ,
de co nfo r midad a Lo dispul' :-. Io ( ' 11 1.1 l tll
sc nte \ey, Las Cklllás sc r:\Il ("I )lItH ¡tLI '> 1"1 1

e l tribu nal compe t ente de ;lI ll t' ll lt, .1 1,1
di spuesto en e l Códig"o ck Il lol ('dllllll ' ll
to Civil" (are 1\1, ille. IV (!t..:: b  
Ento nces, con el texto \'igt.'1I1(' , 1.1 pt,
sesión efectiva e s Ull a resol uci6 n ;l tlll lill i,
t rati va, y excepcional mell le jud ici,ll , 11 11t '
decl ara a una p ersona hered era de 1111 ,1
que ha fall ecid o, El proced ill1 ielll tl 1),11 .1
solicitarl a, obte nerla e )" b ..., I h
li gencias pa ra el pago elel impul' sto :1 1.1 '>
h e rencias, están d ispuestos e n la cil:lda It '\
(deben considera rse tam bién , eSI)(' (" i, I! I I H ' 11
te para las posesio nes efecü,";\s jlldi( i.d t·',
" los arts" 866)" sgts" d el ere. y 1:1 11'\ !II :' ", 1
sobre irnpuesto a las hercllc i:I..." ,1 "1)', II.lt )' I
nes y donaciones, ambus \(· :-.. It " \l1"tllll t I
" dos por la ley menc ionada)"
1
,\.,
. .'
La n:fonna crea UlI "Rvgi,> II" 1"
nal de Posesiones Efect i\";l '¡" \ 1111 ' I\ t )',1
tro Naci o nal d e Testamentos", IJlII '" 1\,
\', H) en la base central de dato.., cll '! ",,> 11 111 1
a utomat izado del Scni cio de R("gi ... ll t II 1
\"il e Ide ntifica ción; ambos son p,'r! ¡li, t "
Del l1ue\"o procedimien to (;l\lI l1illl ...,
tral ivo) cOl1\'ie ll e d estacar los si guil" IIII "
caracte res:
a) Se soli cita p or cual quie r:. , ( !lI t.· i lt
voque la ca lidad de h e rul e ro d e 1111 :1 PI'!
sona rall ecida, a n le cualq ulcr o li cin:1 d t'!
Registro e i\"i l d el pa ís, aCOmp<lll;il1 dll '>('
e l inve ntario de los b ienes (en 1"01'11 1111 ,1
rios dispo n ibl es );
b) La olOrga , me diante reS()!ucll
l
l1
rundada , el Dir ector Regio nal dc l' se SI ' I
"ido, para todos los que , según k,..., d, II" ...
del Ser vicio, son los he rede ros de! Ldlt '
ci ri o (a lll1 c uando no h ayan sidu illt hll
dos (,'\1 la  
l ) l ,a t"csolllción es public<L e!a \Htl j,l
St'l \ il ¡". t' n ext racto, en Ull d iario rq.;it,
11. d:
11111'>11111 11 11\ 11)1 ( . /\ 1'1 llt,I t
"
Los bie nes
d ) Luego la resolución e s inscrita en
el I' l' gislro Nacional de Posesiones Efe c-
ti " " "; ( anl es de la reforma, la resoluci ón
P Id i< i:d q lLc concedía la posesión efe ctiva
1' 1. 1 il ls{Tit:l en el Regis tro de Propiedad
dl·1 ( :I)lI sc rv;¡ dor de Bienes Raíces; para
1.1 " III ,scsioIH's efecti vas que excepcional-
' 11t ' llt l' son o to rgadas por el tri bunal se
Jll . lIl1i \,· l H": el régimen de inscribirl as e n
!l i dlu Co nse r\' ador, confor me al art. 688,
01\.1 I de l CC. en su nueva redacción).
Si e l heredero quiere disponer de un
/lll/f U l' /¡ emlilario, para a la ley de
¡III1H1CSIO de herencias debe obtener po-
,,<, ... i4·11I ('fcn i"a e inscri birla (art. 25); por
"' 1 I •. 1 1 11'. (,1 cr c. con tcm pl a el u'ám i te auri-
q41" 11< ,1 1. 1)': 1 irllllllcbl es (art. 883).
1' ,11 .1 di "' IJI )IItT de un inmueble heredila-
' /1', ( '", 114' 4 (· ... . tI io flI I C obtenga la posesión
• t/ , 11\ ,1 tic l.. here nci a y que practi que
11'\ 111',' 1 '1 " 14 111 (' S tt ll C sei1ala el art. 688 del
I " tlt F." h t"i .n l. :-,5 del Regl.). Son :
1) I 1/ 111 111 1/1( i ÓII de la resolución de pose-
1/0 / / //111111(/ . I)i ct;\c! a la resol ución admi-
111 'o! 1 d I iv. l, t) t:j<" ( lI toriada la resolución ju-
tlli I. d. q l l l' (ullccde la posesión efectiva y
I )I .I ( t il': \das ou-as di li gencias (especialmen·
le..' I I ihll lari as) que disponen los textos que
1. 1 I (,-'g' III ;¡ n, el Director Regional del Re-
  Ci\'il, o c1 juez en su caso, orde na
ill ;-. (' r ibir di cha resol ución, respectivamen-
1t .. l' l\ t..:I Registro Nacional de Posesiones
I,' t;' ·( li": l"'; (1 c..: n cl Conservador de Bi enes
It lll n (1' 11 esta t'tltima si tuación, una co-
JlI .1 .tll lOI i/ :ld:I de ell a es presentada al
l ', " 1"" \'.ul( Ir pidiéndose su inscripción ;
', 1 1. 1 ... 1 j( " ... i O Il l'''; testada , se inscribe al
11 11"1 11141 Ilt' IIIJ )() ('1 [esta mento; esta (s)
111"' .1 '1 >' 1< 111( / ';-') se practi ca( n ) e n el Re·
1 4' li t' 1'1 411 li('dad del Conser vador de
1. 1 1" 1111 111. 1 () :Igru pación de comunas e n
\ l' 1l' 1. 1 1 ti '''ni,')! } efectiva fue confe rida) .
'.!) ' (/ il/ \(r¡/Já óJ/. denominada "especial
,It' II t ' /I '(/ 1 ¡ti ", fili e se practi ca con el mérito
dt· l. . i ll . ..; n ipCión an te rior. Consiste en ins-
11111 ;1 ,':lC la inmueble heredi tario a nom-
11It' dl'l hen..: dero o, si hay dos o más, a
11 41J 1Ihrl' de todos ell os; de este modo, los
illll luebles, q ue antes aparecían en el Re-
gi ... lI'O : 1 Il orn bre el el causante, quedan aho-
1.1 i tl.$ n itos: a nombre del heredero, o de
lit 11' 1'1\1 JURI DfCA I)lUllH
- - ---
134
los herederos en comu nidad. Se p rac ll-
can tantas inscr ipciones de esta clase
co mo in muebl es haya (una por cada
uno), y se practicarán en el Registro de
la comuna o agru paci ón de comunas en
que los inmuebles se en cu en tren ub ica-
dos (cuando la posesión efectiva, como
ha de ser regla general, se inscribe en el
Registro Naci onal de Posesiones Efecti-
vas, para practi car esta inscripción espe-
cial de herenci a se ll eva rá al Conserva-
dor un cert.ificado del Registro Civil que
ac redita la inscripción de la posesión
tiva en aquel Registro Nacional , confor-
me al art. 8
2
de la ley; cuando, exce pcio-
nalmente, se trata de posesión efectiva
oLOrgada por el j uez, como es ta se debe
inscribi r -según se d ij o recié n- en el Re-
gistro del Conservador de la comuna en
que se haya pronunciado, si all í mi smo
está ubicado el inmuebl e, "con e l mérito
de la inscripción de la posesión efectiva"
se pracli ca esta segunda inscripción; si el
inmueble está ubicado e n otra comuna,
a este Conservador ha de ll evarse una co-
pia autori zada de la inscripción de la po-
sesión efectiva) .
Con esta inscripció n pued en los he-
rederos disponer de ca nsuno d e los in-
muebles heredit.arios (y -con los incon-
venientes que se han advenido- podría
un comunero dispone r de su cuota refe-
rida a un inmuebl e dete rminad o).
Debe recordarse que si el fa ll eci do
esta ba casado en sociedad conyugal y en
ell a había inmuebles, éstos han de ins-
cribirse a nombre del cónyu ge sobrevi-
viente y de los herederos (art. 30 de la
ley de impuesto de herenci as) (y aquí ha-
brá una comunidad de gananciales, jun-
to a la comunidad hered itaria) .
Si sólo hay un he redero, aquí concl u-
yen las actuaciones registral es.
3) l nscripáón de la adjudicación. Por
últi mo, habi endo dos O más herederos,
cuando se efectúa la pa rti ción de la co-
munidad heredi tari a, con el instrume nto
e n que consta la partición (segú n la for-
ma como se efect úe) se practi ca la ins-
cri pción de la í.\ clj udi cació n, por la cual
cada inmueble, que hasta e ntonces eSla-
,


La propi edad)' la posesión
ba inscri to a nombre de los herederos,
queda ah ora inscrito a nombre del res-
pectivo heredero .a quien se le adjudi có
en di ch a parti ción. Y desde ahora puede
ese heredero disponer por sí solo de ese
inmuebl e .
Con las inscripciones anteriores, se
puede seguir en el Registro la historia el e
u n inmueble, que antes per teneci ó a una
persona y luego a su heredero; o, si hay
dos o más, luego a sus herederos y, por
último, a u no de ell os (esto sin pClj ui cio
de la e naj enación de herencia o cuota
heredita ri a, C0l110 se dirá pronto) .
Se ha resuelto que corn o el texto exi-
ge las inscripciones para "di sponer" de
inmue bl es, entonces, sin practi carlas e n-
tre ell os, los comuneros pueden 3cljud i-
carse i nmuebles en pago de sus cuotas,
desd e que esas adj udicaciones no impli-
can "disposición", sino solameJ1l e ra di ca-
ción de los derechos cuotativos en bienes
de te rrninados.
150. Sanci ón por infracción. La sa n·
ción apli cable a la enajenación de inmue-
ble que se efectúa sin cumpli r con las
inscripcio nes que exige el art. 688 ha sido
extensame nte d iscutida.
Habi endo dispuesto el heredero de un
inmueble hereditati o sin practicar esas ins-
cripciones, en una ocasión se resol\'ió que
el acto o útulo respectivo es nulo absolu-
tamente, sobre todo porque se infringen
normas de organi zación del Registro, que
son de orden públi co. Luego se extendi ó
esa sanció n incluso a las enaj enaci ones for-
zadas efectuadas en. un j uicio ejecutivo, 10
cual pronto se enmendó, advirti éndose que
en tales situaciones no son los "herede-
ros" los que disponen del inmueble. Poste-
riormente, advirti endo que el Código exi-
ge esas inscripciones para que se pueda
"disponer" , lo que equivale a "enaj enar", y
reco rdando que la cosa se hace ajena al
operar el modo, se resolvió que es válido
el con t. rato por el cual el heredero vende
el inmueble sin efectuar esas inscripcio-
nes, ya que con él aú n no "di spone" (sin
embargo, aquí podría recordarse también
el are 1810 del Códi go; ademoís, debe agre-
garse que si "disponer" se estima equi va*
lente a     hay que en tender por
no sólo transferir el domini o, sino
también constitui r cualquier otro derecho
real , como si el herede ro pretende hipo-
t.ecar un inmueble heredi tario) . Después,
otro fa ll o relacionó el art o 688 con el 696,
el cual prescribe que mientras las
ciones indicadas en los textos que le
ceden no se efectúen, los títul os cuya ins-
cripción se prescri be "no darán o
rir;:l n la posesión efecti va del respecuvlI
derecho", lo que impl ica afirmar que :-; j
después se erectúan, se transfi ere el res-
pecIÍ\'o derecho; y esa solución desti erra
la posibil idad de nulidad absoluta del tíl"·
lo, que no puede sanearse por volun tad
de las pa rtes. Más tarde se ha contil111 :l do
insist.iendo que la sanción por dispone rs!'
de un inmueble sin esas inscri pciones 114 )
es la nulidad, ni del título (por .. COII I
pra\'enta), ni de la tradici ón , sino q ll l'
la que seli ala el arto 696; mientras 11 0 ... ( .
efectúan, no se da o transfi ere el re:-; I)( '\ l i
vo derecho. Anteri or mente se había 11( ')..; .1
do también a esa solución.
135
Pero la discusión ha continuado. Sc (CH
mul an dos observaciones a esa soluci ón
rispn.ldencial. Pli mero, que al negar la t.r: Ul ,·
fere ncia del respectivo derecho al terCero
mi entras la inscripción no se efeCLlIa, el
ar t. 696 no se refiere al art. 688; se está n: fi ·
li endo sólo a las inscripciones que
ren el dominio, a las que son u·adi ci{¡ II . y
éstas no ti enen por finalidad la U: \J1 SrCH'1I
cia del dominio (cumplen otras funciolll''¡
del Registro) . Y, segundo, que aquell a soln
ción asegura que mientras las inscri pci o
nes no se efectúen queda en suspenso 1. 1
transferencia del derecho; en otras
bras, que al comprar el inmuebl e el  
ro sin que el heredero practique las
cl-ipciones, el títul o y la inscri pción scr bll
v'álidos pero ineficaces, con lo que el tercc.,"-
ro no adquiIiría el dorni nio ni la posesión;
sin embargo -se agreg-a- el art. 696 dispo-
ne que no se dará o transferi rá "la
sión efectiw del respectivo derecho ... ". es
del derecho de dominio, pero no
excluye la posibilidad de que se adquiera
la posesión de la cosa; se concluye que bien
InI10IU,\ 1 IUR I DICA I) I. C. IIIII
)
. -,
, "
Los bienes ,
I)od ría SOstenerse q ue la inscli pción no es
del lOclo ineficaz, pues conferiría la po.se-
... h'Jl l del inmueble, con lo que podría ' así
I1 q;ar a ulquirir el domini o por prescri¡>
(¡6n si (J"lnscurre el tiempo y no se
1';1I( hts inscripciones. Como otra solución
1:lll1bién se proponc "quc confolme él las
Ii.'glas de la nulidad se puede ll egar a la
de que la sanción sería la nuli-
d:l d relativa de la enajenaci ón, 10 que trae
lo"> n.:rncclios de saneamiento por presClip-
(; ( 111 y raLificación de 1<.1S partes; se trataría
" j ' h:l de la omisión de requisi-
lo'! l",;t: d>lcciclos en consideración a la "cali-
d.ul" de hcredero (art. 1682). Pero el sa-
1Il ' , ltl d(, lll () ele la nulidad por prescripción
"'1 ' 10111.1, a su vez, en crítica, porque así el
I t ' t(To podría lleg-dr a adquilir sin las ins-
ti tpciorlcs, con transgresión del tenor del
:0 lo GHS, ya que, según él, "mientras" no se
dt'Clllc n, no se puede disponer (trauindo-
SI ' de legados de inmuebl es, la obl igación
dl.' insClibirlos preyiamente para que el 1c-
g, lIario pueda disponer, y el proccdimien-
I n para efectuar la inscripción, se verán m,-ts
:llkbnl.c; v. infra, Nº 152 bis),
15 1. La inscripción en la prescripción.
1 H .. . u IS. 689 y 2513 del Código y el ano 52
,I t, \ Ikgl. requieren que la sentencia que
d"1 1. ' 1';' la prescripción adqui siti va r elati-
\. 1 :1 illllluebles se inscriba en e l Regist ro
,kl Conser vador. Siendo la prescripción
11I1 modo de adquiri r, es evidente que la
no desempeña el rol de tradi -
ció n; funciona aquí pa ra mantener la hi s-
IOria de la propiedad raíz, dar publi ci-
d;,d y así hacer opon ibl e a terceros los
e!'cClOs del fallo y, en general, obtene r las
\ l' lll'-tiaS de la posesión inscri ta,
152. C) La tradición del del'echo real
de herencia, Se ha dicho en otra OpOrtu-
n idad que, fall ecido el causante, el here-
de ro puede disponer de la her encia O d e
1' 11 cuota hereditaria (no antes d el falleci-
mie nto, pues los pactos sobre sucesión
IllI ura están proscriLOs de Il uestro Dere-
cho, adolecen de nulidad absoluta por
;1 ;C;lUd del obj eto: arlS. 1463, 1466, 1204
Y 1(;82).
  JURI DICA  
Dentro de·1 lítul o " De la cesión de de-
rechos", el CPdigo. desLina uIT párrafo a
la cesión d é l derec h o d e h e rencia
(ans. 1909 y 1910). Empl ea el equívoco
'término cesió n que, por el conten ido de
los preceptós indicados, debe entende rse
equi valente a .tradición. Señala allí sola-
mente algunos efectos de esta cesi ón (en
. lo no previsl.0 rigen las estipulaciones de
las partes)' las normas que regulan el
título de la lransfe rencia: compraventa,
donación, ete.) , mas no la forma como
ha de efec tuarse la tr;1diciól1. Pero como
en nuest ro Derecho la t ransfere ncia por
aeLO entre vi\·os se efectúa por la C011-
c urrcnf ia de un título)' el modo, ellos
deben también aquí configurarse; tratán-
dose del títul o, el más rrecuente será la
comp,-avema (la venta de una sucesión
heredi tar ia requiere de escr itura públ ica
conforme al art. 1801).
136
A continuación procede efectuar la
tradi ción y, ante la ausencia de textos su-
ficientes, aquí a parece entre nosOlros otro
notabl e probh.:ma: cómo se efectúa la tra-
d ición del derecho de he rencia. Son
también conoci das dos alternativas el e so-
lución (cada una aco mpañada del nom-
bre el e un insigne sos tenedor).
Se ha soste nido, con fundame nto
princi palmenle en el art_ 580, que la he-
rencia es clasi fi cablc como mueble o in-
mueble , según los bienes que la integran.
Así, si la herencia de que se trata se com-
pOll e sólo de muehles, su tradición se so-
meterá a las regl as de éstos (art. 684); si
se compo ne de muebles e inmue bl es, se r ..l
mixta, }' si sólo de inmuebles será bien
inmuebl e, y, corno consecuencia, en es-
las dos úlLimas si t uaciones su lradi ció n se
somete rá a las reglas ele los inmue bles
requiriéndose, por tanto, d e inscripción
conserval.oria (arL. 686), En contra, se ha
postulado que la herencia es una univer-
salidad jurídica, di st inta de los bienes es-
pecíficos que la integran (vien e a conce-
birse corno entidad abstracta), ella escapa
a la clasificación de bienes en muebl es e
inmuebles, y si endo la insc ripción una
mane ra excepcional de efcctll<t r b tradi-
ción, establecida tan sólo los inmue-

La prop i<: dad y la pmesiún
,
bi es, y la regla general las formas del
arL. 684, la tradi ción del derecho de he-
. re ncía no r equiere de inscripción (aun-
que en su conten ido haya in muebl es), y
para efcctuarla basta cualquier man ifes-
tació n en q ue conste la intenci ón de U-dIlS-
fc¡;ir el dominio (como se ha visto, es la
solució n es la misma q ue se ha dad u para
la tradición de cuota de otras univc rsali ·
dades que se estiman uni\"ersal idades j urí-
d icas; V. supra, N 2 47).
La jurisp rudencia se ha incli nado ma-
yor itariamen te por esta (¡ Itima sol ución.
Fallos anti g uos se han pronunciado por
la contraria. La adopción de esta postura
se ha t raduci do Illuchas \'cces, en la prác-
ti ca, eu quc se entiende efectuada la tra-
dición por una declaración o C\ ;.lusula
agregada al final del título (escritura pú-
bli ca de compnwenta, por ej.), en q ue se
deja constancia que en ese acto se efe c-
túa la tradi ción , y. por tanto, es transferi-
da la herencia. La fa lla ele inscripción,
existi e ndo inmuebles, puede ocasionar
illconve ni e ntes en el o!:elen del Registro
respeclO de los Bi enes Raíces incl uidos
e n la he rencia, y sorpresas a los terce ros.
Sie ndo posible efectuar la inscripción ,
pa rece conveniente pract ica rl a.
Pe ro tlue\'ame nte surge aq uí aquel
planteami ento (ya mencionado) que para
la generalidad de las comunidades t:1l cosa
unive rsal sosti ene la c.: o ll1un ic<lci ón ent re
la L1ni \·c rsa lidacl (o cuo ta de ell a) y las
cosas que la integran, que en eSle lema
específico adopta l<\1llbi én parti cular po-
sid ón. Desde luego, re procha (a la últ i-
ma de las opiniones recién allldidas, el<;
la abstracci ón) una confusión e n q ue in-
curriría entre el derecho de herencia y e l
de do minio, y a con LÍ nuación rormula una
di stinción que provoca un ::l solución dife-
renciada. Se advie rte que para el Código
hay dos d e rechos reales distintos, el de
dominio }' e l de herencia (art. 577),)' que,
por otra parte, la sucesión por causa de
muert e es un modo de adquirir el domi-
nio (de cosas) (art. 588), Ahora bien,
Ileci do un sujeto, sus herederos tiene n el
derecho real de herencia, rel aci ó n del
he redero con el patrimonio del causante
que, por ta nto, recae sobre la uni\"ers<lli -
dad jurídica que es la herencia; y, ac!<.: ·
más, al operar la sucesión C0l110 l11odo
de adquirir el dominio, el her eden) :1(1
qui ere el dominio de las cosas de prnpi (,
dad del causante y, sie ndo \·a rios, S I ' 11 11
gina entre ellos Llna comun ieLHI "PI11' ·
cosa universal (que sería un in :r:-.a li d ,ld di
hecho; v, supra, NQ 69). Así, St· 11'1 111111 .1
concluyendo que si lo cedido P'" I'l 111
redero es el derecho d e l H'rCllI i. 1 ( ,1 1/ ,
q ue se estaría rdiri endo el ;1 11. 11/ 01
r ecaer éste sobre la lll!i \"(.: r:-.: did.ld ¡lll ld l
ca herencia (que es (lbSlr: l l l;¡ r, 11/11 1'1
mismo, ni muebl e ni inmucbk), Sil II ,HII
ción se efec w ará por las nl..>I'1I1 :,'" d c l
art. 684, aceptando ahí la soluci(jn plll
puesta por la doctrina precedeJlle; lH'11I
si lo cedido es (por el único hen.: (\ e ro) , ·1
conjunto de bienes o (si son 1. \
cuOta en la comunidad d e domillio qlll'
se originó sobre los bi enes del (;111 ";1 111 1',
teni endo presente la C0 Il111lli C: ICil '1I1 1' 11
tre la uni\'ersalidad y los hil'lw:-, 'lll l' 1.1
in teg ran (con los argUllll'l1 111... \" 1I " IH" 1,
gales que se nll.: ncinll :l r HII 1' \1 "11 1'1.1
N1l69), se debe exallLill :1I 1.1 11 .11111 ,d, J 1
de los bienes, neccSit;;l l1 ll' '''¡ ' 111" I 'HI
consen·alOri a si ha\" illll l11 t' 111, · .. . \ '" l .lH
,

los términos del título - pO! , ' 1, 1.1 '. '111
pra\"enta de 1,1 herencia t) di ' 1111.1 I tlll l.1
de ella- los qlle dClllostradll nl ,tI 11.1 "1' 1"
la in ten<.:Íón de los COllll'(\{;l111t· .. , ('11 I H
den a si lo cedido ha sido e l dVln d I '
here ncia o la cuota en la COIllUlli(\;¡d d,·
dominio. Pero es e\"idente que 10 q\1 l' gt'
ne ralme lllc interesan.i al adqui re nt e SCI.í
el conjunt.u de bi enes incluidos en ht l \{' -
re nci a (es di fícil concebir a un potenci . .!
adq\lirent.e interesado sólo en "el ele 1 ('
cho r eal el e herencia", con p resc inck ll t' i:l
de los bienes d(:;j ados por el O IUS<lI\ 1l.' ).
Compartimos la pro posici ón.
Por último, según se dispo ne en el pn,
pi o art. 1909, se puede t ransfer ir no súl"
el derecho a una herencia, sino tal1lhi(' 11
el derecho a un legado (por ej., el
río vende su "derecho a un l egado"); \ ,
entonces, debe responde rse tambi é n i\ 1.\
pregunta cómo se efectúa la tradicióll riel
derecho a un legado. Según una eloclrill :',
,
7\l '

I.os bkllt:s
.11 p;Ln: nT Ill íl)' orita¡-ia, al [ 1lIecimiento del
t el legatario de especie o cuerpo
• k ilO adq uie re el domin io de la cosa le-
g, Hb pllr sucesión por causa de muerte, y
. ' 1 (k; género adquiere por ese modo un
I Il 'clilO cont ra los herederos. Con esa dis-
lin( i{JI) se puede concluir que tratándose
dI' tU 1 "'godo de esj}('óP o cuerpo cierto, cuan-
du el legat.ari o pretende transrerir su "de-
Il'cho al It:gado" está transfiriendo el do-
11Iillio de la cosa legada, q ue ya h a
,l(j'¡rli rido, por lo que la tradición no tie-
lit' Il on.' cbd; se efectuará como 10 impon-
g: \ la ll :lur ralez3 mueble o inmueble de la
(an .... 684 y 686) " Si es "'gafario de géllt!-
1/1, ..¡ ¡ielle y, por lo tanto, puede trans·
t, 1 H , ' " "" t' rccho al legado"" Y para detcr-
III III ,U (1)1111) , {' cJ'cctúa la tradición, hay
' lIt ' It 1111111 ' t' , 1 L IS r(' glas de tradi ción de
,l . It. h .. , IWl son:l1 es o crédiLOs (que se
\ ' IUl llltg' I),
I t i ' Id 'l. I ,:1" para dispo-
ti •• d. , ¡UHlllt'hll-s heredi tari os, en rela-
. 1.,11 t HU l:I di:-;posición de los derechos
dt ' It.·) ( ' I H ' ja y legado_ Ahora se en
I IlIHl il iOllcs d e abordar la siguie11le ime-
IlOg , III1l': si en la herencia existen Bi enes
I{"í, eS, cllando el heredero pretende ena-
1"II., r ':> lI he rcncia, ¿deben pra cticarse pre-_
\ i,II IICllU.; hs inscripciones se l; aJadas en
d :111. t;R8? Si el legado es de inmueble,
I n:III <!O l"llcgat:l.rio pretende su
dt ' H'( ho :1I legado, ¿deben pr,Kticarse pre-
\1, (111( "111 (' :H¡rIt'lIas inscripciones?
1, ":/1 II/f/I/lo 1/ la /¡nnu:ia. Una "ez más
1, 111 1: .' .Up ll I. t (olllrm'crsia relatada al tra-
], 11 1.1 lt .ulit ¡, 'III dd derecho de herencia,
1',11,1 I. t lni ... dc la abstracci ón, que ve
1 11 1.1 11t ' 11' IH i, 1 súlo una universalidadju-
• IdH ,l. dl ' lIlll.l d e los bienes que la inte-
¡: 1,0 1, 1 H)( {ic I 1(1. (.' 1 heredero puede ena-
1. 11.11 '" lH' It..' llc ia (o cuota)_sin esas
" " "
111 "t t 11)( IOII CS, precisamente porqlle estan
I \ lgld,I' p :n";) disponer de un inm1U>bIe he-
11'1 111.11 io y aqué lla escapa a la clasi fica-
t ¡I JlI de hienes en muebles e inmuebles,
es Illll cble ni inmueble,
Fn Gunbio, con el {)tro planteamien-
It 1, lamhié n ya mencionado, que distingue
("IIIIl' 1..' 1 derecho real de herenci a y la co·
l,lI 1IWI\1 I UIUDICA ,lI U I'I) 138
munidad universal de dominio que se for-
entre los herederos, hay que exami-
nar qué es lo que se pretende enajenar. Si
lo que se transfiere es sólo el derecho real
de herencia, se concuerda con la opini ón
precedente; no son nccesal;as esas insClip-
ciones. Pero si lo enajenado es la cuota en
la comuni dad de dominio y en ella hay
inrl'luebles, por el art, 688 y su postulado
de la comunicación emre la cuota y los
bienes, es necesaria posesi ón efectiva y su
inscri pci ón , Incluso, por su planteamien-
to de la comuni caci ón, aunque en la he-
rencia no existan inmuebles, confo rme a
esta tesis es necesari a la posesión efectiva
y su inscripción (por el art. 25 de la ley de
impuesto a las herencias),
Aunque ya pueda deducirse de lo di-
cho, conviene expresar que si existe sólo
UIl heredero, el cual pretende disponer
del LOtal de la herencia O de una Cllota
de ella, igualmente surge la divergencia
e nt re ambas tesis; se aplica lo dicho, en
los mismos términos,
Respecto a la jurisprudencia, al igual
que en el terna de.la forma de erectuar la
tradi ción, preva lece aq uí la primera posi-
ción, que pa¡-a la herencia o C1.l0-
hereditaria no exige inscri pciones pre-
vIas.
Po r ot ra parte, ahora puede apre-
ci arse mejor la si tuación en que la pri-
mera opinión deja a los inmuebl es en
el Regis tro, Si el heredero su
here ncia, estima que no requiere prac-
ticar p reviamente las insc ripciones del
ano 688, y la tradición al adquirente la
erectúa, asimismo, sin necesidad de i ns-
cribir el título, Entonces, posteriormen-
te, en al guna etapa de las actuaci o n es
futuras su rgirá el que para el Registro
se rá un extrai1o, el adqui re nte de la he-
rencia, d isponiendo del inmucble , o ad-
judi cá ndose en la partici ó n un
bIe, sin apa rece r previamente e n el Re-
gistro, provocándose una ru ptura en la
conti nuidad d e las inscripciones, Podría
sa lvarse el d efecto con la posesión efec-
tiva: en la resolución que la o torga se
dej a constancia de que él es partícipe
de la herencia, e n calidad de
______ ______ " _ " __ ::: L>::.J ' p. ropicdad y la posesión
te (cesionario), conforme al con trato
celebrado con e l heredero originario
(con trato que rolará en el expediente),
y l uego se siguen practicando las ins-
cripciones resta n tes, Si la enajenación
se efectt¡a cuando ya exis te posesió n
e fectiva inscri ta, al no med iar inscrip-
ción como modo de e fectuar la tracli-
ció n de la herencia, la r uptura es más
difícil de salva r. Tendría que se r el Con-
servad or quien , para que e n las inscrip-
ciones posteriores quede justificada l a
inclusión del cesionario, en la siguien-
te inscripción habría de aludir a l con-
traLO en que el ces ionari o adquirió la
herencia, de l heredero o r iginario (con-
trato que, habi tual men te, es una com-
praventa de derechos he red itarios) (por
esto es que se reitera la conve n ie ncia
de inscri bir esa tra nsfe rencia),
JI. En cu.anto al legado. Como regla ge-
neral puede afi r marse que el legatari o
puede di sponer de su derecho al legado
o de la cosa legada (según el caso), pres-
cindiendo de las inscri pciones del arl, 688,
pues ellas están exigidas para que el "he-
redero" pueda disponer de inmuebles he-
rcdi tarios,
Pero conviene un análi sis más deteni-
do para conocer algunas implicanci as re-
gislrales que en esta mate ria pueden pre-
sentarse,
Se acudirá una vez más a la di sti n-
ción entre legatario de género y de espe-
cie, adoptando el criterio -ya enuncia-
do- que entiende que el de género Li enc
un crédito contra los herederos y el de
especie es duelio la cosa, por sucesión
por causa de muerte,
Debe ad"ertirse, asimismo, que es con-
cebi ble un legatario de género, de inmue-
bl e (puede tener lugar, por ejemplo. cuan-
do el causante asigna un lote de terreno,
de los varios que ti ene en una subdivisión
predial, sin precisar uno determinado; un
departamento de habitación, de los varios
que tiene en un edificio, ete.).
a) El legatari o de gé nero puede dis-
poner dc su crédito (de su "derecho al
legado" en las expresiones e1 el art. 1909)
sin espe rar a que se efectúe inscripción
alguna; aunque lo legado sca un inmue-
ble indeterrninado y, por tanto, confor-
me al art, 580 sea un crédito inmueble.
Como se ha dicho, las inscripci ones- de l
ar t, 688 se exigen al heredero.
Cuando esté determinado quiénes son
los herede ros y exigible que sea el crédi-
to (conforme a los tér minos del testa-
mento )' reglas de pago de los legados) ,
d legatario, o el adqui rente de su  
cho (si lo había ced ido), podrá exigi r :1
los herederos (o al que fue gravado COl l
esa ca rga) que lo cumplan, es decir, qllt'
se le entregue, en tradición, una cosa del
género respecti vo" Si es un inmueble, par:' 1
los herederos será necesario obtener l;¡
posesión efecti va, inscribirla y practi ca r
la insc ripción especial de herencia, ESla
última corresponde practicarla porqll(',
hasta ahora, ell os son los due¡;os de l
mueble (o lote), sólo que están oblig.1
dos a transferi rlo al legatar io_ Como        
entrega al legatario (o a su cesiollal itl )
constituye tradi ción, deberá t:fCCI II : II ' ( '
por inscripción. Y para practi carla, de he
rá exh ibirse al Conse rvador un t íHl I"
traslaticio de dominio (como es ncro:' ·
rio para toda tradición),
139
Remo tamente puede estimarse que el
títul o es el testamento, Pero all í nu SI;'
se¡; aló un inmueble determinado, En
ton ces, en términos inmediaLOs, el <1111(: -
cedente de esa tradición será el acuc rdo
entre h eredero y legatario en que aq\ld ,
en cumplimi ento de la obligación c!t: ( ' 11
tregar un inmueble, que asumi ó ('\1 : 1('(']1
ta r la h eren cia, propone al lega l:\( itl
(acreedor) la entrega de determinado in
mueble (lote) y éste acepta, Ese t.ítulo 110
tiene solemnidad exigida por la ley, Pero
como conduce a la transferencia de 1111
inmuebl e. a una tradición que debe c('tc-
tuarse por inscripción, y como el Regi .... -
tro no admite a inscripción si no tílUl o\¡
en instrumentos públi cos (arts, 13, 57 )'
62 del RegJ.), deberá constar e n escritu-
ra públi ca, y queda así confi gurada un:.)
escritura que suele llamarse "escritu ra de
e ntrega de legado". Si el acuerdo no sC
produjere, porque el heredero es renuen-
te, porque el legata rio no acepta el in-
wrh)lu ..ü IURIDICA 1>1 (1 11 11

mueble preciso que ofrece el herede ro o
por cualqu_ier otra causa, e l t ri bunal
solverá. En tal caso, con la sentencia se
proceden;Í.. a la insc ripci6n (\l. arLS.
del CC. y 532 del CPG.). ¿
Aunque el punto no pertenece exac-
lamen te al tema que aquí se está exami -
nando, puede agregarse que si se trata
de un legado de género de cosa mueble,
se apli ca también lo dicho, con la difc-
rencia de que en él la trad ición se cree-
Illar,í por alguna de las formas
e ll c::1 arlo 684 y, por lo mismo, no es lIe-
(n, ari; I una escritura pública de cmrcgél
IIl ' Icg-ado.
h) El legatario de especie (ya se dUo)
.Idql licrc el dominio d e la cosa po r Sl KC-
"¡ "n por causa de muerte.
Si la especie legada es inmueble, par,l
[t;tlar el tema con relació n a l art. 688 COI I-
vie ne distinguir e ntre la i nsc ri pción :1
lI o mbre del legatario y la di sposic ión a
E, vo r ele un tercero.
I º. Para adq uirir el domini o. este k -
g';'lario no requiere inscripción. Pero le
convi ene inscribir, por los be neficios q ue
k re portan las d emás fu nciones que Clllll -
pk la inscripción: pasa a se r poseedor
i ll -: (T i [o; mantiene la histOria jurídica d e
''' ' illlllll cble; queda expedito el camino
P,II:I que u n fururo adq ui rente inscriba a
' " "l'I., según se venllll ás adcbnte; }' por-
'l il e, según una opinión, que también se
IlH; llcionará, necesita inscribir para dis-
pone r del in mueble.
¿Cómo procede a i nscr ibir el inmue-
ble legado a su nombre ? Está d iscuti do.
Se ha sostenido que el legata ri o pw.'-
de requerir la inscripción comprobando
el del testador y el pago ch.' 1
impuesto que grava su asig nación, y exhi -
biendo copia del testamento judicialmen-
le reconocido. La exigencia el e q ue t:l tes-
la me n to esté j udicialme n te recOllOcido se
explica, según esta posición, porque ese
reconocimiento confiere \'erosi lll ilitud a las
pre tensiones d el legatario, teniendo pre-
Se ll te que está actuando con presci nden-
cia de los hered eros. Po r OlCd parte, los
arts. 866 y sgts. del epe. fa cullan all egata-
rio para solicitar esas d ilige ncias. Se agrl"-
4. 1Il llOfI,. IAI JURIDJCA   \ ·10
. -
,
,
ga que no hay texto expreso que exUa que
. para inscribir el su nombre el inmueble
legado esté primero inscrito el testame n-
to; pero que es má'i concordan te con el
espíritu elel Regi stro conservatorio inscri-
bir pre\i a mente el tesmÍll ento. Y se aliade
q ue si bi en es cierto que la ley d e impues-
to a las herencias obliga al heredero o
albacea a deducir pre\iamente la suma que
corresponda por impuesto an tes d e pro-
ced e r a entrega r la cosa legada (art. 59),
la ley no exige que esa entrega deba efec-
tua rse por escriwl'a p¡lbli ca.
Otra opi ni 6n estima que para inscri-
bir es necesar io exhibir al Conse rvador
una escritura p ú bli ca en que los herede-
ros o el albacea en treguen al legata r io el
in mueble legado (escritura d e entrega del
legado). Ese acto de e n t rega lo j ustifi can
porque: a) es fr ecuente que el testamen-
lO no contenga las necesa r ias p recisiones
respecto de l inmueble, corno para practi-
car la inscripción (por ej. , d ispone q ue
se lega a Ped ro la casa en la que el testa-
dor "i"e, sin indicar deslindes, datos de
su inscripci6n, etc); b) el testamen to no
es para el legatario título indisculible de
su derechu po rq ue está someti d o a diver-
sas C\Tllllla l ic1acles (por ej ., seglin e l
arl. 1119 las ed ificaciones no siempre se
incluyen en el legado y puede llegar se a
deber sólo el valor del predio; tambié n
puede sacrificarse el legado en favor de
b s leg íti mas, mejoras y d ellc\¡.¡s heredila-
ria s, conforme al ano l 362); c) los
arts. y 959 viencll a con firmar que
el legado no es inmediatame nle exig ibl e;
el ) t'n el mismo sentido, los ans. 1290 y
1292 Se" re fie ren al "pago" de los legados,
como un acto que d ebe efectuar el alba-
cea: e) fina lmen te, la le)' de impuesto a
las herencias (an.54 ) di spone que los
conser"aclores no podrán inscribir aclju-
c1icacio nes d e bi enes hereditarios sin que
se hubiere pagado el impuesto o asegu-
rado su pago. En cuanto a la for ma de
escritura públi ca, que esta segunda pos i-
ción exige para ese ano de entrega del
legadl) . se justifi ca -agr egan- por la cir-
cunstancia de q ue el Consen'aclor inscri -
be sólo instrume ntos auténticos.

....
La propiedad }' la poscsi ,')!I
Si se sigue e7ta segunda postura, para
otorgar esa escri tu ra' d e e n treg<l' d c lega-
do bastaría la inscripción de la
ció n de posesión efectiva (qne declara
, .
qui énes 56n los he rederos) y del testa-
mento (e n-el cual consta el legado); y no
se j usti fi ca practicar la inscripción espe-
cial de he rencia, porque ese bien no per-
tenece a los herederos, como para inscri-
birlo a su nombre. Por l o mismo, no están
"di sponi e ndo" juríd icamente de éL Sólo
son sus te nedores (segó n un fa ll o, el he-
r edero podría \legar a ser poseedor, pero
irregular, por lo que, para ga narlo po r
prescripción, requi e r e el e la prescr ipción
ex t raordi naria).
2!!. En cllanto a las exige ncias para
q ue el legata ri o pucela di sponer de la es-
pecie inmuebl e legada, tambi é n ha surgi-
d o d iscre pancia,
Se ha sostenido q ue el título del lega-
do es el testamento y la obli gación d e
inscribi r el legado como requi si to pre\'i o
para disponer de la especie, está implíci-
ta e n la siguie n te re lac ión de di sposici o-
nes: scgÍln los arls. 688 del CC. y 55 d el
Regl. , debe inscribirse la posesión efecti-
\'a, }' si la sucesió n es testada, se inscribirá
al mismo li empo el testamcnto; y,
forme a los arlS. 69 1 del Ce. )' 79 del Regl. ,
la inscripción ele l testamen to d e be incluir
la fecha d e otor gamie nto, indi\"i dua-
lización el el testador y ele los herederos ü
legatar ios q ue so li cit;:lITn la inscripci ón,
expresando sus cuotas O los respeniyos
legados.
En COntra, se estima que no es nece-
saria la inscripción ; no la exige el arlo 68R
(el cual se refi e re sólo al herede ro ) ni
algún otro precepto. Por ot ra parte, el
ano 691 - que es citado por la opini ó lI an-
terior- sólo dispone qué menciones ten-
d rá la inscri pción del testamento, pe ro
no exige que el legatario tenga que ins-
cri bir pa ra di sponer d e la cosa legada,
Por lo demás, los textos son claros en
orde n a que la inscri pció n d el testamen-
to sólo se prac tica en el Regi stro donde
se inscribe la posesión efectiva (an. 688),
la c ual se efecl úa en el Registro de la
comuna e n que fue concedida (esto es ,
1-11
en el último domicilio del c<!usa ntl")
no, además, en la comuna en.: q ue (" SI l:
silUado el inmueble; el e este modo. la in,
cri pción del inmuebl e legado, COnH) re
quisito previo para disponer eh: ( 1, ni 0.,1
quiera sirve para mantener la h'i"; "ll i:, d, ' 1
predio cuando el i nmuebl e lcg:Hlo I "U "
situado en lugar di stinto del d01 11 il illl ' 01 1 I
testado!".
En la pní.ctica, c uando 11.
la especie inmue ble qui l'l' l' "di ' JlI" II"I ",
e naj e nar, tendrá que cJt-C111: 11 1: , 11, 111'1 , •• 11 .
Y tendrá que hace rlo llwdi :lIl1l ' 111 ' 1 1 '! 1
ción . Si ya se ha d ic ho qul' - (" 11 "I"IIIHII
más fundada- no requie re iuse! ipI iOIl 111 1'
via a su no mbre, puede Il olar"<" fJlW .....
está practi cand o inscripción a nondll C' ¡J I '
otro sin que el t raclente tenga i!l sn ilJl ion
a nombre suyo. Entonces, d, ' 10d.1
aquell a di scusión, y no Obstlntl' b 1)1111
dad d e la a rgumen tación pa ra
que no rcquiere inscripció11 prn'i;I, 11 11
pieza con u n obstácul o rc.: g- i'i¡ r;d ;11 (!l11 0., .,
mar la enajenación; el 11 111"
de negarse a insc rihit , con lo .1 "' 1''' ,-0., 1' 1
en el ano 14 elel It,II.II1 ,1 tll 11 1',
c ribir un tí tul o qlll" 110 1' 111.1 11 , 1 d. IJl IIo ti
apa rece - en el Rl'gi' lll\ ¡ . III1I, Iltl lllll '1
actual poseed or. N/)[(''iC 1 1'11' t 11 t .. " • 1111
el legata r io es, SUhSl.llIli \,II IWI II • .1 ,1 . 1\11
(por suces ión por (: 111":1 11 1' 111111'111 ) lit 11.
registralmcnte, no :-lp; II \'1I ' 1 1111'" l , tI 111
como poseedor. Así plll' S, el ( i 1.111. 1,111 I I
del Regl., precepto impot ¡.I,,1( ' ( . " 1.1
organización d el Regi stro !>or(1'1(" t 0111 11
buye a l11:-tn te ner el e ncadCllalllil'll[ 1l d ('
las inscr ipciones, yiene a constilllir tlll :n
g UI1l C])ro Ill u r contu nclen te para COIH luit
e n la necesiclad de inscripci ón pn,: \'i;,;
inscripci6n p re\'ia no se justiliGI l'll l:t
substancia del d erecho (él es d u<.:il o ]lw
sucesión por causa el e muene). sino , ' 11
el factor formal de la organiza<.:i6n (1 (' 1
Registro.
153. D) Tradición de los derechos pe'"
sonales. Ya se ha dicho que en la sistl'llI ,1 li
ca d el Có di go los derechos person¡¡] cs 11
créditos son bi e nes incorporales; )' S il 'll
clo bienes, pueden transfer irse por ;I ct ' 1"
entn; \']YUS y lransll1itirse por C<lUS;i dI"
Ij)IIPIU\1 jlJlUI)ICi\ 1'1' 11111
. -
Los bienes
IlllllTIC, Su transferencia por actos en-
Ill' \'i\'os requiere, como es nuest ro r égi-
111('11, d e un tÍl ul o y la subsecuente t radi-
1   Pocld tratarse de una \'enta del cré-
d ilo. 'di do nación, su permuLa, etc., y a
\ (IIH i'11l :1c;ó n tendrá lugar la aplicación
11 1' 1 1110<10, Para efect\lar la tradici ón de
... H 1 ... \lt.-n.:c hos perso nales, el Códi go re-
... , ' 1 \1') !In precepto especial: pl 01".699;
..... 1.1 11:ldición se efect úa IJor la ent rega del
(1 /11/ 0 hec ha por el cede nte al cesiona-
1 Aquí ha de entenderse po r títul o e l
i llslrumento en que el crédito consta,
tlnnclt! se e ncuentra escriturado (nótese
q\lc el an , 190] , que en gene ral repite
lo di spucsto en el 699, emplea la expre-
... tílll lo en dos acepciones d isrintas:
111 110 .lI l1 ccedentcjl1rídico, quej l1 stifi ca
11 11 , H li, i{'JlI , Y luego como instrumento
  j ' l 111 .11 el c réd i to cons ta). Los
  I'H)I \' ... g' I .... regulan los efe ctos de
I Ii ' · ... 11 ' " ( 1.11 como ya se ha di cho rcs-
1'. 1 t;, d,, 1 de rec ho de herencia, la ex-
1"" "' 11 111 "1 n il')[I" pll ede inducir a equí-
\ 1" 1' .... 11111 lu que para mayor claridad
11 >1L \ H' Lll' Il.' f'cr irse al título y a la lradi-
111111 ; la jur isprudencia ha debido preci-
... . 11' qlt e por cesión hay que entender la
! L . 1   .. e n cia propiamen te tal, es decir,
1.1 lradi ción, y no es que la cesión sea un
IOll[l':ltO).
Para que la transferenci a produzca
I'Il ' C'!OS respecto del de udor y de terce ros
1' <; IlI' cl' sa r io notificar de la transferencia
.1 .HJlII' 1. (J r¡lH": él acepte (arts. 1902 y sgLS.).
1\ 1111"1 f[ILe aCeple o le sea notificada la
11 , 111 '" Ii' 1 ('IlCi: l . le es inoponi ble; el deudo r
l' I'1 1t1.1 prilllili\' o acreedor y pa-
1:,111.11111' 11.
.... , 11 ,1 11 · ... 11 .... 110 que la entrega del títu-
l., 1 " 11'1(' el Cl'l- dito consta, exigida en
,, ' .. 111 1'1)\( 'S 1ll (' 11 Cionados, puede ser real
. , 'dl1lhll lit :l, lo que es posi ble res pecto
d i ' 1. 1 ... I ()'i ;L S corporales muebles (y así, se
11. 1( 1)])( Il lido que la t radición de un cré-
d ll!> qlle cu nsta en una escritura pública
dI' 1I1111t10 se puede efectuar por otra es-
1 lilloa t: 1l que el dueÍl o del cr édito ex-
111(':-;: 1 su v(Jlu ntad de transferirlo y el ce-
... io n:lr io ,icepta tal trJllsferencia; co n esa
I"I ( I ill lra quedaría efectuada la tradici ón
,
11'111'1-1\1 IUR1 0 ICA 1'1 ( 101' 142
y no necesariamente con la e ntrega de
una copi a de la escritura de mutuo) ,
La afi rmación de que la entrega del
título en c¡ ue el crédito consta puede ser
no sólo real sino también simbólica, es
discutible, porque esta fo rma de tradición
por entrega del título se consignó en un
precepto especial, distin to de las normas
dispuestas para las cosas corporales mue-
bl es, de modo que su comprensión debe
ser estli cta; pero más discuLible es la am-
plitud con que aquí se ha admitido la
ció n de tradición simbólica , e n la cual se
ha aceptado una simple descripción del
líwlo transferido, efeclUacla e n la escri1Ura
en que se transfi ere (así cn albTtIl10s de los
fall os indicados), Para aceptar esta gene-
rosa acepción de lo que es entrega (del
título) se ha ofrecido e l sigui ente argu-
mento: no es necesaria la enlrega real pues-
to que, C01110 se verá luego, pueden transfe-
¡irse los créditos que no est.:ín escriturados
y, e n tal es casos, es evidente que no podní
exigirse la entrega del título
to) po rque no existe; ele este modo -se ha
di cho- así como cn tales situaci ones la tra-
di ció n se cfectuara sin e ntrega material ,
asimismo puede efectua rse acá, Pero po-
dría con tes tarse que la exigencia de la en-
trega material o limitadamente simbólica
se pide en lOdo caso en q ue el créditO
conste por escrito, y la exenció n de esa
entrega se reserva sólo para los casos de
créditos no escr iturados,
En cuanto a los créditos que no cons-
lan por eSClito, bi en podría concluirse que
no pueden transferi rse porque no habría
manera de cumpli r a su respeclo con el '
ar t. 190 1. Pero en la doctrina parece pre-
valecer la solución de que pueden transfe-
rirse considerando que si se mantiene a
todo trance la exigencia de la enu'ega del
título, al no ser posibl e e n ellos esa entre-
ga, quedarían como intransfe ribles, con-
clusió n que, por su trascende ncia (dejar
un bien en estado de incomercia bl e), re-
queriría de norma expresa. La jurispru-
dencia- ha resuelto o tro tanto. Admitido
q ue son cesi bles, como en lales ocasiones. '
no es posible ,cumpl ir con la exigencia dt
la entrega del ' título, habrá que entender
.' . '
,
,
• La propiedad }' la posesión
efecmada su u-adición por una especial
decl araci ó n en el sentido de que se trans-
fiere el dominio, del respectivo crédito,
declaraci ó n que podrá consignarse en el
mismo acto o contralQ (por ej., venta del
crédito; esa actitud implica, como en otras
situaciones de tradición efectuada en si-
milares términos, prácticamente conferi r
un efecto real al contrato) (para los crédi-
tos documentados a la orden y al porta-
cuya tradición se efectúa, respectiva-
mente, por endoso y por la sola entrega,
v. art. 164 del C. de C.).
154. Tradición de derechos litigiosos.
Al igual que en los dos ternas anteriores,
aquí se está trata ndo sólo la fo rma de
e fectuar la t radición , quedando pendi e n-
tcs ma te ri as como la natu ral eza j urídi ca
de estas transferencias, y sus efectos, con
las vdrias in terrogantes que pl antean (las
cuales corresponden al capítul o del De re-
cho de los con tratos).
El Código destina también un párra-
fo especial a la cesión de los derechos
litigiosos (arts. 1911 a 19 14 ) dentro de l
título "De la cesión de der echos" (como
se ha dicho, por cesión hemos de e nten-
der "tradici ó n"). Tal como en la cesió n
del derech o de herencia, en estas reglas
se establ ece n efectos de la transferencia ,
mas no se precisa la forma como ha de
efectuarse la t radi ció n.
En un conce pto bastan le discutido,
el Código declara que "se cede u n dere-
cho litigioso cuando el obj eto directo de
la cesió n es el evento incier t.o de la li tis,
del que no se hace responsable el ceden-
te" (art. 1911 ) . •
El tras paso del derecho litigioso no
escapa a la regla de nuestro sistema, que
impone la concurrencia del título y el
modo (así lo pone de manifiesto además
el a rto 1912, que demueslra también que
por "cesión" ha de e ntende rse pr eci-
samente "tradición" ), Por el deman-
dan te vende a un tercero su derecho liti-
gioso; procede que , a continuación, le
efe ctú e la tradici ón; en qué forma la r ea-
liza es lo, que debe examinarse aquí. Y
está di scutido.
143
a) Se ha propuesto que la cirCUnSI:111
cia de se r liti gioso el der echo no impi <k
cali fi carlo de derecho real o pcrsú n:d.
Entonces, ha de atenderse a esa
ción para tene r la respuesta, Si el d('· 1 C
cho litigioso es real, se apli can las 1 (" ¡.:t 1. ' 'i
tratadas para ell os; si es muebl e, r ige l1 1. 1 ...
Fo rmas indicadas en el art. 684, y I' i ( ....
inmuebl e, scnÍ necesaria la insc ri p{ iPII
conservatoria. Si el derecho litigio:-. o l· ...
persona l, se apl ican las reglas vislas P:II .1
la tradici ón de los derechos persoll ;dn,
las que estarían dadas para toda clasc (le
derechos de esta categoría, sin que St: Ila-
yan excl ui do expresamente los li li gio:-, o ...
(es decir, a rts, 190 1, 1902, 1903); COlll0
estos preceptos exigen entrega cl c lt ílldo,
sigui endo a la jurisprudencia se adl11 it e
que la actuación en el litigio, po r P;1I H'
del cesio nario, en reemplazo de l ( ' ( ' dl' l1
te, con su conse ntimi ento exprt:so (1 1.1( I
to, podría cons tituir tradición (kl d r l ('
cho li tigioso, equivalente a las simbo!11 .1'1
del ano 684.
b) Se ha objetado ese planlc:lI lli" IIII'
Se o bserva que trat.,"Índose de los dCl l'( I H1'l
reales la tradición sed a difícil de cI<.: t 111.11
cuando el cedente no ti ene la cosa 1l 11IChk
en su poder o no tiene inscri to a Sil l1VIII-
bre el inmueble. Se postula que aun CII : 1I 1
do en términos mediatos lo cedido plldie-
re ser un derecho real o personal, e ll [(- ]'
minos inmediatos lo cedido es siernpn.; "...1
evento incierto de la litis" (art. 19 11 ), )1 sil' 11
do siempre esa pretensión lo cedido. b ' 1 >1
rna de efectuar la tradición ha dt: SI ' I' (, 1111
bién una sola; como la ley no lo St'il :d.I,
tendrá que estar constilUida por una 111 :11 11
[estación de voluntad en tal sentido, n 1l1
cretamente \l il a actuación reali zada (..' n c l
litigio por el cesio nario, con consenti mi en-
to expreso o tácito del cedente y conoci-
mi ento de las demás partes del j ui cio, pOI'
la que el cesionario substi tuye al cedenle
en la posición que éste tenía en la conu'O-
verSla.
154 bis . Síntesis de funciones. Con lo
dicho puede resumirse q ue la inscripción
conse rvato ria cumple las siguientes fun-
CIOnes:
Ul II(IIUAl JURIDICA nl (111I1 @
Los bicnes
a) Es la de efec tuar la tradi-
ción del domi nio)' de ot ros derechos rea-
les sobre inmuebles;
b) Déj a constancia de la hi storiajurí-
dica de los inmuebles;
c) COnStilU}'e un medio de publici-
dad para dar a conoce r a los' terceros la
situación jurídica en que se e ncuen tran
los Bi enes Raíces, de modo que con e ll a
tienen la posibi lidad de enterarse d e su
estado antes ele entrar en relaciones jurídi-
G IS respecto de ellos;
d) Para un sector de la doctrina, es
!'('quisito, prueba y garantía de la pose-
" ¡( 11l de inmuebles, Para otro no ti ene ese
lId; nllÍ,s aun, ninguno de esos específi-
( os, Y para un te rcero, lo cumple sólo en
ciertas circunstancias, Pronto, al tratar la
:\dquisición de la posesión de i nmuebles
se comprenderá el alcance de esta con-
troversia (\', infra, N'x 189 r 192 )' sgts. ,
especial mente 195 y 195 bi s),
PÁIUMFO V
L\ POSESiÓN y LA PRESCRIPCIÓ?\
Secci ó n Primera
La !Josesión
155. Apreciaci ones generales. Dentro
del conj unto el e matc ri as integran tes del
Derecho civil pat ri monial, la posesión es
una de las <l ue m.ís contron.: rsias doctri-
nari as ha suscitado c¡tle lI cO'a n hasta la
,
ese ncia misma del conccpto, con impli-
ca ndas r consecuencias, aun más all ,1 de
las puramente jurídi cas, de naturaleza eco-
nómica, sociológica , política.
En tre los princi pales temas de di scor-
dia, por cien o LOdos ellos conectados, pue-
den mencio narse: a) la concepción de la
posesión fundame nt almente obj etiY<1 o
subj eti\cl. (y, infra, Nl.! 156); b) su autono-
mía o dependencia de la propiedad (\',
infra, 1\111 J57); c) su naturaleza jurídica
corno un hec ho o un derccho (y, in fra,
N!il: J57); d) ct fundamento de la protec-
ción posesoria (v, illrra, NIl 27 1),
1I)I I'tlIU\L I URI OI CA I H llI ll1

,
En d desarrollo doctri nal, las contri-
buciones de Sa\'ign)' }' l he ring ha n ll egado
a constituir lo clásico; pero los aportes han
sido innumera bles (por ejemplo, con Po-
lhicr antes, )' después con ,Olivart, Salei-
Hes, Perozzi ). Y su desarrollo procede de
la an udación de elementos de Derecho
romano, germánico y aun can6n ico,
En el ámbito positivo, a lo d icho en
nuestro Derecho debe agregarse una regla-
men tación complicada tanto en la pose*
sión propiamente como en sus necesarias
relaciones con la adquisitiva,
y un fu ncionamiento del sistema registral
en el que const.a [a denomi nada posesión
inscrita el e inmuebles. que han posi bilitado
situaciones ele riii.a ent re poseedores. Así,
la posesión entre nosotros se ha erigido
como uno de los símbolos de compleji-
dad j uríd ica en la leoría, y una fuente il1l-
porlante de lit igios apasionados en el de-
\'cni r de la
El Códi go la reglamenta fundamen-
tal mente en los ans . 700 y sgts. Se inspira
de manera especial e n Pothier y. e n me-
nOl" medida , en las Partidas)' aun e n 1101'-
, "
mas Jll sUnJl\neas.
156. Defini ción y elementos (estruc-
tura). Como el de bate es profllndo, ll e-
gando hasta el conce pto, la exposición
debe incorpora r desde el comi enzo las
cl i\'er.sas posiciones,
1. La conrf /)(' ión   Con base en
las fuentes romanas, desde Savigny la po-
sesión ha sido concebida con la concu-
rrell cia copulati\'a de dos e lementos: la
te nencia de la cosa ( coljJllS) )1 el <lnimo
de dueño (animus).
a) La tenencia (el C01jJll S) es el ele-
mento material ; la aprehensió n o contac-
to físico con la cosa, e n cu)' a vi rtud se
dispone maleri alme llle d e ella, La natu-
ral eza de ciertos bienes, especi al mente de
los inmuebles, en relación con la capaci-
dad física del hombre, ha conducido siem-
pre a estimar esta aprehensión o contac·
tú en términos no muy ma terial izados. Y
se ha ll egado a admitir que puede consis-
tir en la sola !JOsibilidac!. de dispone r de la
cosa (en tenerla a merced, d ispos ición o
,
"

,
La propicdad }' la posl'sión
gobierno), aunquc no se tenga el contac-
lo directo, corpóreo, aunque no se ejer-
ci le sobre la cosa un podelvrnan ual (como
cuando la cosa está en la resi dencia del
que está ausente), Esta Oexibili-
dad se re laciona con la aceptación de las
ll amadas formas si mbólicas de trdo d ición,
que siempre han sido necesa rias, po r la
misma razón (las restricciones humanas
e n la apre he nsión física de cosas) . En la
doct rina se han propuesto algullas di fe-
rencias de dirección o matices en la COI1*
fi guración del corpus: un poder de do·
minación mate ri al inmedi at o y directo
con exclusión de los dCI1l<.ís; un poder
exte ri orizado como el domini o, que per·
mi le al poseedor conducirse como lo ha*
ría e l d ucilÚ (un poder eminentemen te
j urídi co); un poder que revele una apro-
piac ión económica (que depende de la
natu raleza de la cosa}' del medio e n que
los acLOS se c;.: je rcen).
b) El án imo de dueño (l'l animus) es
un el eme n to intelectual , psíqui co. que
consiste e n tener la cosa como due li o,
como propieta rio de ciJa; pe ro convie ne
precisar que no se trata de la convicción
de titula ridad, es decir, de se r cICctiva-
mente el duelio (comicción que más bic..: n
cOllst ituye la buena fe), sillo simplt:men-
le d e comportarse corno dll CÚU.
Concebic!<t así, queda establt: cida una
defin ida distinc ió n entre poses ión)' sim-
ple detentación (me ra tenencia) ,
11 , La rollajJr i ólI objetiv(l, LUl.: gO ele
aq uel planteami ento, surgió el de l hering.
En esta concepción se considera suficie n-
te para la posesión el cor pus; y el corpus
sie rn pre Il C\ '<l consigo ciclta inte nción (de
poseer); admite la presencia d e un ele-
menlo inte ncional, pero no con la exi-
ge ncia de la concepción precede nte (áni -
mo de dueño); hay posesión cuando
exiSle la relación de hecho unida a la
voluntad de querer conservar esa relación,
porque su propósito es servirse de la cosa;
así, ese ele mento intencional no es cli s*
ti nto e indepe ndiente del corporal; está
insepa rablemente unido él él; el tlni/lllls
no es más que el propósito, la voluntad,
ele sen'irse de la cosa, y el cor!Jll s su extc-
,
I ..1;)
riorizaóúll , ( :nlno consecuencia in media-
ta puede pt' rcibirse que, e n esos térmi-
nos, una di sti nción entre posesión y de-
tent<!c i6n queda muy difuminada; más
bie n, la gc nt.;; ralidad de los que e n la no-
ción anterior son meros detentadores,
aquí son poseedores; en principio, el he-
cho de detentar signifi ca posee r; la prcci*
sa calificaci ón la dará no el ánimo (ani-
'mus domini) sino la expresa declaracióll
del legislador por la cual fij a situaciones
en que la relación con la cosa es mera
detentación ,
Aquella importante diferencia, centra·
da en el elemento intencional, trae cli\'cr-
sas consecue nci as (por ej" en la capaci-
d ad para poseer, en la prue ba ele Ll
posesión; en este último pun lO, por
confor me a la concepción obj e ti \'a, pa ra
lograr protección al dema ndante le basta
probar el cmjJli S, }' el demandado debe r;í
probar, si es del caso, q ue aquella deten-
taci6n ha sido privada por le)' d e la pro-
tección de los interdi ctos; e n ot ro sellti ·
do, di stinguiendo la posesión de la mer;l
tenencia, en la concepción subjetiva rl'"
sulta que cuando son agredidos en la h ' -
ncncia, tenedores como el arrenel ataric ),
el cO!llodatario, deben aClldi r al titul :lI ,
al clUClio o poseedor, en lanto con ill. Con-
ce pción obje tiva, en la que son conside-
rados poseedores, di sfrutan ell os mismos
de la respecti \'a protecció n),
En los Ctlcligos de l siglo XX - C011l0
es espcrab!t:- no se encuentran pron u1I -
ciamientos sobre terna eloClrinaria!ll ell "
te tan contro"ert ido; los tex tos tan s610
inducen a la primacía d e lll lO d e los el e-
mentos (que los au to res locales p ront o
di scuten) sin que pucda obte ne rse UIl ;l
conclusión categórica; en tod u caso, 110
parece haberse impues to Ulla de las COI1-
cepClones,
El Código chileno la define en los tl' l'
minos del are 700: "es la te nencia de u n :l
cnsa dete rmi nada con <í.nimo de seJi o l' (1
dUi..' I; O, sea que el due ll o o el que se d .1
por tal tenga la cosa por sr mismo, O P()I
otra pt.: rsona que la tenga en lugar )' ;1
Ilolnhn.: de él" (inc, 1 º) . Con este COl l
I'\ ' ]>I\) , }' considerando el conjunto de re
mlrOiU\ 1 I URIDICA (11111
L
Los bil·IH'S
glas posesori as. en la doctrina nacional
predomi na la conclusión de que entre
. .
nosotros se sigue una concepciOll mas
bien subj etiva (la planteada por Savigny).
En este mismo sen ti do debe agregarse el
art o 714, que distingue claramente a la po-
sesión de la mera tene ncia.
Adoptada aquell a noción subje tiva,
cOIl\·i ene insistir en que el ánimo de due-
110 consiste en la voluntad de tener la cosa
para sí, de comportarse como dueiio, de
t.:jcrcer los atributos del dominio; de que
quiera hacer con la cosa lo mismo que
]¡ ;Ice un propietario; no es la conc ie ncia o
("()II\·icción de serlo, lo cual -como se dUa-
I I fll <; tituye la buena fe; ambos son posee-
\ 1\ )1 ("s, de buena O de rnala fe, porque am-
11\ " :Icl úan C0l110 duelio, sólo que el de
IIIIC ·II :I re cree ser due ii o y el de mala fe
, .11 1(" '1 \ lC no lo es.
1!i7. La naturaleza de la posesión (he-
cho o derecho) y su relación con el domi-
nio. Otra de las controversias secula res
n.' fsa sobre el dil e ma de si la posesión es
111 1 hedw o un derecho, que viene desde
Roma (con diversos textos que los auto-
res posteriores han aducido según sus
pl;¡ Il tca 111 ien tos).
Se ha sosteni do que es un hecho; se
hasa e n circunstancias materiales; por con-
Ic: rírscJc protección)' detivarse de ella Olras
l ()lIsl'cuenciasjurídicas no se convi en e en
1111 derecho, protección que, por lo de-
111 :í .... sc confiere exista o no el derecho
. 11"1 CII: I1 es apariencia. Con el concepto
lit · (11 ·1 c(·ho como interés j urídicamente
l'l.fl q.:,i d() , se ha sostenido que es un dl-··re-
I !tO. 1 I Ill sidc rando que siempre la ley la ha
1'1 ('I I·gi do; más recienleme n te, suele aii a-
d i l Sl: que se trata de un derecho a seguir
pn:-.t:}' enuo, de carácte r provisional (en
( lI :lIlto puede decaer a nte el derecho de-
fi11iti vo, de un verdadero titular).
Luego de examinados los fundamen-
lOS de las rari as posiciones queda la per-
c("pción de que en la decisión influyen
otros conceptos relacionados, como el
concepto qe derecho subjetivo.
El específico tema de la transmisión
de la posesión añade compli cación al de-
IlflI!HII'\l I UB-IOICA 1lI.t:l1111 146
bate. En principio. es una consecuencia
de la concepción que se adopte (si se la
tiene por un hecho, no se transmite; si
por un derecho, es admisible su transmi-
si ón) . Pe ro en algunos Códigos Civiles se
contienen textos que imponen una solu-
ción expresa al respecto (que se transmi-
te, o que no se transmite) o, al menos,
que induce n a una; entonces, ante una
indefinición del respectivo Código sobre
la natural e7..a de la posesión, esos textos
son usados como argumentos en el deba-
le que se desata.
Por cieno, los Códigos de l siglo XX
no adoptan posición, al menos cl ara y
directamente; pero es notable la conSta-
tación respecto a la transmisión: muchos
disponen expresamente que la posesión
se transmite a los herederos.
Entre nosotros predomina amplia-
mente la conclusión de que, al menos en
el Código, está concebida como un he-
cho. No la define ni califi ca como dere-
cho; 11 0 se observan d isposici ones que
conduzcan a t:sa concl usión; el ar t. 700,
más coherente Gon una concepción fácti-
ca, directamente apunta a la tenencia con
ánimo. Si bien los arts. 91 9 Y 2500 ine. 2º
induce n a la transmi si bilidad (lo que po-
dría ll evar, a su \·ez, a una supuesta cal ifi-
cación de derecho), pueden ser expli ca-
dos en o tra dirección: el primero se
refi ere precisa mente a la protecci ón po-
sesoria , cuya admi sión no está discutida y
no su pone, al menos no necesariamente,
una calificación de derecho; el segundo
es más inductor a la transmisi ón, pero su
vigor puede ser neutralizado por las tam-
bién terminantes expresiones del arto 717
y, además, puede ser comprendido e n el
sentido de que no es que imponga una
transmisión de la posesi ón, sino una con-
ti nuidad, para evitar un vacío entre el cau-
sante y el heredero cuando ace pta. En la
actuali dad el debate parece disminuir, con
la confor midad de que es una situación
de hecho de la que surgen consecuen-
cias jurídi cas y a la que el Derecho prote-
ge (v. también infra, N" 176).
Su est recha vinculación con el domi-
nio siempre ha conducido a formular ob-
La propiedad }' la posesión
selvaciones sobre esta relaci ón. El domi-
nio otorga al propietario un conjunto de
facultades sobre Ja cosa, y para que pue-
da hacerl as efectivas necesi tará tener la
cosa a su di sposición, su depende n-
cia O seii.orío. De este modo, el dominio
trae como consecuencia necesaria el "de-
recho a poseer" (jus jJossidendi), que vie-
ne a ser el ejercicio mismo del dominio
(o, puede decirse, una mani festación de
l a titularidad del derecho). Pero, por otra
parte, es wmbién frecuente que una pe r-
sona tenga una cosa con el ánimo de se-
¡ior sin que sea su vcrdadero ducño; aquí
aparece la posesión como una figura au-
tónoma, independi ente ele la propiedad,
confi gurándose corno una situación de
hecho, a la que la ley le atribuye un con-
junto de vent.1jas (frutos, habili tación y
protección para seguir poseyendo, acce-
so al dominio mediante la prescripci ón)
(que conforma n el ll amado jus jJOssessio-
nis), como se irá perci biendo más ade-
lante. En la primera situaci ón se está ante
u n poseedor con derecho a poseer; y en
la segunda, ante un poseedor simplemen-
te, o si n derecho a posee r (por cierto,
este último se encontrará generalmente
e n vías de ganar el dominio mediante la
prescripción). Esta última si tuaci ón im-
plica además admitir la existencia de due-
lios que no tienen la posesión. Y así se
ll ega al frecuente juego de situaciones de
un poseedor no dueÍio y un dueiio no
poseedor. No obst.ante. 10 norma1 es que
arn bos, j lLS possidendi y jus jJosSeSSiol1is, va-
yan unidos; es decir, generalme nte el
propietario ti ene Ja posesión; el que tie-
ne derecho a poseer, posee. Y de ahí lo
justificado de la presunción de que el po-
seedor se reputa duetlo (art. 700, i ne.
2º) (sobre la regla de que en materia de
bi enes muebles la posesión equivale a
tul o, v. infra,"Nº 264, nota).
158. Mera tenencia. Constituye la
ma de las tres situaciones en que se puede
encontrar un ante la cosa; es c1ue-
lio , poseedor o mero tenedor. La define
el arto 714 (más adelante se ofrecerán más
antecedentes sobre ella; v. infra, N!! 174) .
159. Precedencia. Ha si do di scut id:I
la precedencia, en los ámbitos lógi co (..
histó rico, entre posesi ón y propk d:td .
Considera ndo que primero ti ene 11 11
seliorío efecLÍvo o actuación de hecho di '
los hombres sobre las cosas, y que resldl:I
esencial para la existencia humana , se 11 :1
soste nido que de la posesión se ha Ikg:1
do a la propiedad, y si se aboli era la pi ( 1
piedad , subsistiría aquélla. En los C(,d;
gos Civil es y en la doctrina se o h:-. r l va
amplia variedad , incluso denlro dl· I tU·'
pos de una misrna é poca o simi la r 01;( ' 1'
tación. Como puede obser varse,  
Códi go trata pri mero del domi nio y
nos modos de adquirirlo y luego dc 1.,
posesión, separada de la prescripción. Fil ·
cuentemente los autores naciollaks 11 .,11
tratado la posesión después eh; (k st I ¡ I H I
las bases del domi nio, al expoll l'r lo .. 11111
dos de adquirirl o, como Utl r(·<I,,; ,; lo di '
la prescripción adquisiti va, :1lI11q\lI" ,,111
mamente se aprecia la 1 CI1«("1 11 i. 1 , 1 , .'o{"
minada separadamente, p l' rtl   111 "1
pués de la propiedad.
147
160. Ventajas. Aparte lid Pf()\,(·t li t)
material que u n poseedor obtierH': dt· l.,
cosa que posee, e n Derecho la pos"'· ";' ·'1I
confiere varias vent.qjas. Entre ellas:
a) Habilita para llegar a :Idqllil j , 1"1
dominio de la cosa por prescripci(')II . hU"
go de ci erto tiempo (arts. 683, 2·19H)' 'g" .)
b) Otorga una presunció n Iq1,.1I dt'
dominio (art. 700, inc, 2!! ).
c) Está protegida con las aCCi(III(·" I'()
sesorias (arts. 916 y sgts.) )', en dCI!.' >! \ 1
waciones, con la rei\"indicatori a, 11 :1 11 1: 111.1
aquí "acción publiciana" (arl.
d) En ciertas situaciones puedl' 11 :1( (' .
suyos Jos fruLOs de la cosa poseída (<lrI.IJ07,
ine. 3°) (sobre la regla de que en rHil l{·1 i. .
de bienes muebles la posesión eql.1 iv:1 11 · ,.
LÍLUlo, v. infra, NIl 264, nota).
161. Cosas susceptibles de poscsibJl .
Tal como acontece con el dominio. por
su naturaleza y según queda claro del pro-
pio art. 700, la posesión ha de reGle,". :-.\.}w
bre cosas determinadas. No es conceblhk
la posesión sobre cosas inciertas, o
!J)11 0Il.J,\1 j URI DICA 111 (Hltl
Los
r;.[cl;.¡ s sólo por su género. Pe ro esa ex i-
gol' ocia no impide la posibi lidad de que
dos o más personas posean en común
1111 ,\ cosa si n9"ula r, tell iendo cada COIllU-
ne ro entonces la posesión de su Cuota, , v
I ,a exigencia cl,e que la cosa sea dcter-
Illinaeb no parece impedir q ue se pue-
d :ltl poseer cosas universale.s;,]á universa-
lid:ld de hecho, conjunto de cosas
", ¡." g ulares (\', supra, NI.!' 37). es u na cosa
411' 11 '1 Ininada; se enti e nde q ue los elemen-
I q ... d(' la posesión deben recaer sobre el
IIHIIUIl!O (la panicular posesión de la he-
11 ' 111 b , ... ,' vcd pronto, infra, NíJ 166),
I Cosas no s usceptibles de pose-
... 1011 , La posesión de los derechos
,1) I l a)' algunas cosas corporales no
"' 11 "' ( (: ]>1 ilJ lcs d e posesión: las que no pue-
dt ' lI :I pl"opiarse (como las cosas comunes
.• Illdl)" los hombres, los bienes nac iona-
It · ... ele uso público, etc.; pero los arts, 948
, 19 ('ollccde n ¡¡ estos bienes una es pe-
(H' de protección posesoria) , Tampoco
(401110 se dUo) las cosas inciertas o indl-
4 .1 41.. <; s(í lo por su género,
h) Pani cular interés re\iste el proble-
111.' di' la posesión en relación con el ca-
1. 1/ 1( ' 1 corpora l de las cosas, sohre lodo
I II ,IIHII) t..:I Código chileno -como se ha
tll! 1111 <: 11 o tra ocasión- califica de bi e nes,
r   ill co rporales, a los derechos,
(;tImo es comprensible, históricamente
1.1 posesión tiene su o ri gen)' se ha cl esen-
\ 11<'110 en relación Con las cosas corpora-
que son las efecti\'amentc aprehcn-
sd ¡les: pcro los propios rolllanos ll egaron
:1 :q) li car ulla especie de posesión a los
d(,l'<: cll 05 (reales, mediante la llamada "cua-
... il' osc: sión"); desde e nlOnces, con una for-
IllLllación frecue ntemente gené rica (refe-
I ida a 1<:1:; cosas incorporales) pero siempre
dirigid:\ especialmente a los cl e n:chos 1'(':1-
le:; , se...: mantm'o en el Der echo Illcdic\·:d \
:I ... illlisI110 fue recibida en los Cúdi glls (11 :1
sil-{Io XIX.
En la aCluali dad, la posibi lid:L d de po
M' sión de derech os (entre nOS01H, ... ", ()
5: 1'" incorporales") se manti ctH' di ... 4 Inid ...
II:II'I ..'C(O predorninar la cOllclll :-. illll dt , ,I d
11Iili r! a. Aceptada, prcdOlltitl .l ' 11 .1]1111 ,1
InIHII!!\ 1 IUIUn¡ CA 11)' 11111
I ·IX
Clon sólo a los d e rechos reales; y la con-
trm"ersia se exti e nde incluso a la natura-
leza, u ni taria o d ual, et e la posesión, a te n-
di d a la d iferencia de los objetos, poseídos
(corporales e incorporales). .
Anre las vicisitudes hi stór,kas y la con-
trO\·ersia doctrinaria, los Códigos d el si-,
glo XX tieriden a evitar una formal de-
claración sobre la posesión d e derech os,
pero incl uye n tex tos con los cuales pue-
de de rivarse su aplicación a los reales.
Entre nosotros, con el art. 715 qued a
claro que se admite l<f posesi6n sobre bie-
nes incorporales, Pero el texto no preci-
só en qué ha de consistir esa posesión
(preci;;i ón q ue hace fa lta considerando
la naturaleza in material o purdmCn te abs-
tracta d e los d e rechos, que los aleja de la
exigencia de l corpus), Se ha estimado que
consiste en el goce o disfrute d el dere-
c ho respecti,'O, También permanece aquí
la duda de si est<:\ admi tida la posesión de
a mbas categor ías de derechos. Los térmi -
nos amplios del art. 715 inducen a con-
cluir que pueden posee rse tanto los de-
rechos real es como los pe rsonales, pues
ambos son cosas incorporales e n la no-
menclatura de l Código (ans, 565 r 576) ;
puede ailadi rse el art. 565 en relación con
el art. 700; también así queda confirma-
do por el an.2456 ( ine. 3") )' por el
an, 1576 (inc. 2
Q
, que alude precisamen-
te al "poseedor del crédito"). Pero pare-
ce predomi na r la conclusió n de que se
aplica sólo a los derechos reales; se est i-
ma que el arL 1576 se está refiriendo no
propiamente a la poses ió n sino a un "!.i-
tillar" aparente del crédito; e l
en b sección respecli\'a, fonalece la afir-
mación, La sol ució n i mpona para diyer-
;jOS e fec tos; por ej., para resoh·er si pro-
cecl e respecto de dercchos pe rsonales la
acción rei\'indicatoria, la presc ripc ión ad-
quisili,"a (la doctrina d e los títulos de cré-
dito, t."n los que el d erecho se encuentra
incorporado en el documento, ofrece par-
l iclllaridades propias, que tratan en el
Derecho mercanti l),
En cuanto él los derechos reales, en
n uestros textos surge ade más una duela
:-; obl'e una exclusión, Luego el e la O'ell era-
'"

- ------ ----
La propinb d }" la po,>e.sión

lidad del arLo 7! 5, el arL 882 impide ga-
nar por prescripción las servidumbres dis-
continuas y f'as conti nuas inapare ntes, d e
donde podría concluirse que eso es debi-
do a que no p ued en poseerse (pero p ue-
de concebirse un objeto pose íble mas no
uSllcapible); en el título de las acciones
posesorias, después que el art, 9] ti las con-
cecle e n general a los derechos reales so-
bre inmuebles, el · ano 917 excluye ele la
protecció n posesoria a los q ue exclu}'c el
art. 882 )', posteriormente, el art. 922 pa-
rece li mitar esa protección al usufructua-
rio, al usuario y al habitador,
Por último, no d ebe conrundirse la
dualidad de situaciones q ue pueden pro-
ducirse por la conc ur re ncia dd de recho
de dominio con un derecho real
do en determinada cosa: se es poseedor
d el d e recho real , pero mero tenedor de
la cosa sobre la que se ej e rce (se es po-
seedor del d erecho d e usurructo, pero
sólo mero tenedor d e la cosa fr uctuar ia).
163. Cl ases de posesión. Sigui e ndo la
nomenclat ura m¡:Ís dirundicla, se distin-
gue n: posesió n regul ar o irregular; pose-
sión viciosa)' no yiciosa (úti l e in útil ).
Con los textos positiyos, posesión re-
gular es la definida e n el art. 702 }' pose-
sión irregular la d efinida en el arL 70S.
Cua ndo el poseedor carece del dominio,
ambas lo conducen a él medi ante la pres-
. . .
cn pclon,
Posesión viciosa es la que adolece de
un vicio de \'iolenc ia o clandes tinidad; no
viciosa, la exenta de tales d efectos, E.l Có-
di go conoce la clasificación, aunque no
define cad a categoría. Si mpl e me nte pres-
cribe que son posesiones viciosas, la \·io-
lenta)' la clandest ina (an. 709), )' define
cada una (arts, 710 y 713), Con frecuen-
cia se ha llamado posesión útil a la 110
vic iosa e inúti l a la viciosa, para significar
que la primera p resta la utilidad de COI1-
duci r a la prescri pción }' no la segunda;
pronto se ,"erá que esta equi valencia estc.1
discutida (Y. infra, Nº 173).
164. A) Posesión regular. Como se ha
d icho, está d efinida en el an, 702. Cons-
149
tituyc la síntesis del elel11ClltO técnico (el
título) cun el elemento.: ético (la buena
re). Del texto queda claro que son su",
elemelltos: el j usto título, la buena fe. \'
la t radició n cuando el dado es traslatici(' )
de dominio. A medida que se avance en
los conceptos podrá obse r\'arse que e10s
elementos,justo título y bue na fe, apare-
cen íntimamente relaci onados y con
frecucncia pueden cOllstilllir \lna sola si -
tuación,
165. 1) Justo título. El Código no d e-
fine lo que es título j usto; ni siquiera lo
que es títu lo.
En mate ria posesoria puede entender-
se po r "título" el hecho o acto e n el quc
se funda la posesi ón. Su antecedente jus-
tificante. Es la respuesta que ha d e dar el
poseedor cllando se le pregunta porqué
afirma ser duelio.
Sobre lodo ate ndidos nuestros te:xro .... ,
p uede entenderse por "título justO" el qlH'
por su nn.lum{nn. es apto para atribuir el
dominio, siendo (1l! lé nti co, real y \"LÍ.lido,
Esta defin ición merece dos (omenl:l-
nos:
a) Está orie n tada al dominio. Yeso se
expli ca porque la posesió n importa un;¡
cOll\'i cció n de dominio. El poseedor no
sc considera poseedor; Se considera o, ¡d
mcnos, se comporta con10 dueúo. De ahí
que el t ítu lo en que funda su posesión, el
antecedente con que la justifica, con d
que respollde a la pregunta porqué tienC'
esa cosa como un dueilo (porqué posee) ,
sea un título cuya función (;s atri bui r do-
minio" Por eso queda expliC<lclo tambi én
que luego, como se c1 iní., el Código los
di\"ide en dos g rupos, que llama "títul os
.constituti,·os d e dominio" )' "lraslaticios
de dominio", El rol natural ele ellos e,,,,
conreri r dominio; e ntonces, al operar. pro-
vocan en el adquircncc la cOllvicción ele
c1uc llo (lo dejan e n posesión) . En el caso
concreto conferirán , adem¡h, cfecti \"3men-
le el do mini o, si se reúnen los reqni silO"
correspondi e ntes (por <:j.. si es ocupación,
da domini o si la cosa carecía de dllet-w:
si es comprm'e nta, seguida ele tradici ón ,
da dominio si el \'encledor era (!tle llo; s i
-"
II)llnRI \l j LJR I01 CA 1))'1"11:11 .-"
LOs l)lClH.: S
110, simpl e mente dejan al ocupante, al
comprador adquiren te, en posesión). Así
pues, tratándose de los traslaticios, para
qll e sea justo no es necesario que el tÍtu·
lo e mane del verdade ro dueil o.
h) En la definición se dice que es jus·
lo (' lIando es auténti co, r eal y válido. Es·
1:1"; ca racterísticas se agregan teniendo pre·
Se l\l e las que según el a rt. 704 convier ten
:1 lus tíllll os en injustos: la falsificación, la
lIulidad, etc. Entonces, el jusLO ha ele oSw
¡CIlla r las opuestas.
166. Subclasificación. Según el arL 703,
"el jllslO título es constitutiyo o traslaticio
d( ' dominio". Doctrinarialllentc se agrega
d lindo declarativo (el precepto aplica la
Ili .... liIlCi()Il;¡ los títulosjuslOs, pero es apli·
t .dJ i(.; I:unbié n a los injustos; una venta nula
¡í¡lIlo y trasla tici o de dominio).
a ) Titlllos constitutivos de dominio. El
C{,d igo ILuna así a los modos originari os
de adquirir el d o mi ni o. Los enumera: oCUw
p:lcióll , accesión y prescripción (art. 703).
En otros términos, a cie rtos modos de
,ldc JI¡i¡ ·ir el d o minio el Código les atr ibu-
yc d rol d e títulos para poseer. Normalw
lll en le, cuando opera n permiten adqui-
1 ir el dominio y, por lo mismo, la pose-
pero puede ocurri r que no otorguen
el dOlllillio, e n cuyo caso sólo act uarán
COIllO tíu¡]us constitutivos de posesión
(por ej., si se ocupa u n bien que tiene
d ta: úo, la ocupación no funcionará como
lll odo, pero co nslituirá título pa ra poseer
1;1 (' OS: I ).
Re:-. pcclu a la ocupación como título
p""esol'io, hay confirmación en el art. 726.
1':' 1. \ decisió n legal d e tener a la o cupa-
l it ; ll cumo título para poseer provoca re·
Ih·xioll cs que conducen a enjuiciarla. Ya
. ..; (' ha dicho que el título posesori o cons·
[i [ll )'e la explicació n o justifi cación de por:..
q ll é se posee. Entonces, admit ir a la OCll-
1':lción como título significa aceptar como
ex pl icaci?n: poseo porque ocupo; lo que
eqnivale a responder : poseo porque sí; O, .'
pusco porque poseo. En defi nitiva, tener
a la ocupación como título constituye una
formalidad terminol ógica; en el fondo,
se está admiti e ndo prescindir del título.
I nl l\.Jl\.I '\ J. JVRI Or CA Dl. C I1 111 150
y así está reconocido en los a r ts. 726 y
729. Y en cuamo a la crítica que puede
provocar el admiLir o rechazar a la ocu-
pación corno título, conduce a evaluar
las mi smas ventajas y oqjeciones que pre·
senta la prescripció n y optar e ntre los mis·
mos valo res que está n en juego en ella.
La doctrina generalmente objeta que
se incl u ya a la prl'sm'jJción d e n t ro de los
títul os constitutivos, puesto que ella mis·
ma supone posesión ( no fi gura ba en el
Proyecto de 1853 ni en el inédi to); lo
q ue es efecto no puede consLiwir causa.
Aunque se ha intentado justifi car su in·
c1usión e n cuanto legitima la situación
futura d el poseedor irregular que ganó
el dominio po r prescripción.
En lo que respecta a la acceslO11
J
la
posesión de lo principal se extiende a las
accesiones de e ll a (la regla sufre parti cu-
lar idades e n el art. 652 y en la accesión
de mueble a mueble).
b) Títulos tras{oúcios de dominio. Son
"los que por su naturaleza sirven para
transrerirl o" (an.703, inc. 3
Q
) co mo la
venta, pe rmuta, donación e ntre vi\'os,
aporte e n propiedad a una sociedad. El
inc, 6
Q
de l arto 703 precisa la situación d e
la transacción, la cual es también de esta
clase d e títulos, cuando se refi e re a un
objeto no di scmi d o (es disputado un pre-
d io; a cambi o de su eventual derecho,
uno de los con tendores recibe del o tro
u n automóvil ).
Puede yerse q ue estos títulos, al mis-
mo tiempo que inicia n el proceso d e
transferencia del d ominio, son títulos para
poseer.
Nótese que el título es traslaticio de
domini o cuando si n 'e para transfe rirlo
a tendida su naturaleza (examinad o e n
abstracto), aun c ua ndo en el caso con-
creto de hecho no lo transfiera, debido a
que el que aparece tra nsfi rié ndo lo care-
ce de él. Así, la comprave nta es tíLUlo tras·
laticio porq ue, por su nat uraleza, es el
acto idón eo para conducir al traslado del
domi nio, a un cuando e n un caso espccí·
fico el \'endedor no sea el dueiio. En ton-
ces, e l compl"ador, al reci bir en tra dición,
quedaní como poseed or; y es poseedor
La IlIopi(·dad y la posesión

en \irtud de un título t raslaticio el e dOlni·
nio, la compraventa. Incluso, si esa COll1w
praventa no presenta ninguno de los de·
fectos aludidos el1" e l art. 704, será título
justo, con lo que se tend rá ya uno de los
requisitos para la posesión regular (re-
cuérdese que la venta de cosa ajena es
váli da -según el a r t. 1815-, de modo que
esa venta no queda incluida en el N
2
3
del art. 704, como pudiera pretende rse).
c) Títulos declamtivos de dominio. Atlll
w
que el Código no identi fi ca expresame n·
te esta tercera categoría, el art.. 703 }' otros
p receptos demuest ran que está n contem·
piados. En tod o caso, la doctrina los re-
conoce )' d istingue de los anteriores.
Son los que se limitan a reconocer
(decl arar O aclarar ) u na situación de do
w
m 111 10 preexistente. De modo que cuan-
do al poseedor se le interroga por qué
afi rma se r clueIio, no est¡i respondiendo
cuando aduce alguno de estos títulos; ellos
no fo rman lluevo título para justificar po·
sesión. Como sólo declaran o aclaran una
situación preexistente, para averigua r
cuá n legítima es la situación del posee-
dor, es necesa r io r etr oceder has ta donde
se encuentre el hecho o aeLO en virtud
del cual entró a posee r.
Por otra parte, como estos títulos nada
crean, esta característica puede res ul tar
favorable o ad\'ersa para el ti tular, para
quien tiene y aduce un título decl arativo.
Si el d er echo exist ía entre quie nes cele-
braron el acto declarativo, en cuanto a la
antigüedad le favorece, pues él acto cele-
brado nada interrumpe o ini cia, y tendrá
la posesión en todo el tiempo interme-
dio (e ntre el atito origi nario y el apareci-
miento de este título d ecl arativo) . Ad e-
más, la tendrá con la calidad originaria ,
regular, irregular, viciosa. Y si nada había
e ntr e ell os (ent re los autores del título) y
el derecho perte necía a un te rcero, por
ser declarativo, con ese título nada obtie·
ne el titular.
El art. 703 conce n tra a varios de estos
títulos declarativos.
A continuación se formularán algu·
nos comentarios e n torno a los q ue men·
ciona, advirtiendo que los dos que a pare-
cen pnmero presentan un problc n' :1 ti C'
calificación.
1) Las sentencias d e adj udicación CI .
juicios divisor ios y los actos legales el e P,II
tición.
15 1
Con "sentencia de adjudicación l' n ¡lit
cios divi sorios" se alude a la sente nci :1 (PU-
dicta el juez par tidor en la parLi ci6n dt "
tuada por él; y con "actos legales de 1' ,11
tición" se hace referenci a a la COII \"t'n
ción en la cua l los comuneros p:11 1nl l.,
comuni dad por acuerdo e n1 re dio .. (\'
su pra, N°69).
Ahora bien, como el inciso ;1111( ' , It 11
al que se comenta está regulando lo .. I!
tulos traslaticios d e d omini o, cll ando l' ... 11 ·
inc. 4º dispone que "pertenecell :t ,' ... 1.1
clase" está manifestando <¡lIe   ,H "1'"
recién mencionados PCrl Cl1l'C( ' ll :1 b ( I,t
se de los lraslaficios. Pe ro, por (1[1,' JI ,! ' H .
ya se ha di cho (v. supr:\, IItll ' .' 1
Código chi leno - a pan,í lltl ml..· eh' l., dHI
trina romana que cOfls idl' l :,J ):t ,t 1.1 ,ti !j"
d icación un título y (IHI 'l II1II1 ,I,
por tanto, un acLO el e ¡III. t"I I,.
bleció para la adjudic:l ci l) lI \ U I , ' 1(' , 111 d,
clamtivo (arts. 1344 y 71 H).
Para aislar el problema Cl III Vk,lt· 1
1I1
cisar que respecto del do minio el :111. 1 :\·1 1
no tie ne contradictor. cid I t, )
minio la adj udicación tien e sin dltd ,1 Ilt l
efecto dec1arJ. tivo (el (lcljudi c:l1 :n io ( ' s ( e H e
siderado d ueii.o de lo que rer irH' ( ' 11 ,ldi'l
dicación d esde el d ía e n que M' CJ " H II I"
la comunidad y no desde.:: ... 1 dí:! 1' 11 f¡tlt ' ','
le adj udicó). Pe ro respec10 dc l. , 1")'11
sión la calificación de :1( ItI" cJlu ' d "
como u n problema, al 1t1,· tI ( ' S ,q1d' I' Hlt ',
al enfrentarse el citado il1c . 'IV <1, '1011 1, '10' \
con el a rt. 7] 8. Segllll el 7(n, nao" 1111111) '1
pertenecen a los y 1' (' ).1, 1111 t' l
7] 8 son d eclararivos. En   , t' O¡
pecto de la posesión, la (l (ljllclic:u ¡( III ( '1 1' ••
provenient.e de la sen teneja del 1' :\1 1 id, 11
o del acue rdo d e los comune ros) .: li('11t'
un efecto traslaticio o dccb nui vo?
Se ha sostenido que si bien rI' Spl' ( 1 ..
del dominio el efecto d ecla rati vo es cI :n c,
(po r el art. 1344) . en materia post.:sOI j,t
se le considera título traslaticio. y ;1\ '
por el teno r del 703, que sil1l pi e 111 l' 11 t I..' 1. 1
I Dl fORI,\t IURIDI CA 11. I I mt
Los bi enes
asi mila a los trasla ticios. Y e n cuanto al
718, por los e rectos que serlala se estaría
refiriendo, igual que el art. 1344, al efec-
to declarativo respecto del dominio.
En co ntra se ha sostenido que en ma-
teria posesoria, igual que en el dominio,
la acljudi cación ti ene efe cto declarativo
(es título declarativo); es así por el tenor
del arto 718. Y cuando el arl. 703 la consi-
dera título traslaticio se estaría refirien-
do a las "acljudicaciones" efectuadas e n
el proceso pa rticional a extraiios. Esta úl-
ti ma afirmaci ón requiere una aclaraci ó n.
En la práctica -y a veces en los textos
legales- en e l proceso particional sue le
emplearse impropi amente el término "ad-
j udi cación" para designar a transfe rencias
de bienes comunes a terceros (por ejem-
pl o, por remate). Auténtica adjudicación
existe sólo entre comuneros. Entonces,
como e l término suel e usarse en ese sen-
tido impropi o, se estima que ese sería el
sentido empIcado en el 703 y se aplica-
ría, por tanto, sólo a esas "adjudi cacio-
" -
nes a extranos.
Por cierto, di rimi r la d isyuntiva trae
consecuencias prácticas. Puede verse en el
sigui ente ejemplo: en 1980 A, B Y C COl11-
pran un mueble en común y lo reciben en
tradición. En 1983 parten la comunidad y
A se adjudi ca el bien. OculTe que la cosa
no e ra del yendedor y, en 1984, el dueilo
la reivindica. El reivi ndicante sostiene que
la adjudicació n es titulo traslaticio para po-
seer; de modo que el acijudi catario sólo es
poseedor desde 1983, teniendo a la fecha
de la demanda sólo un mio de posesión. El
demandado A sostiene que la adjudicación
es título declaratiyo para poseer y, por L: 1.J1-
to, él es poseedor excl usivo desde 1980 y
que , por reunir los demás requisitos de la
posesión ya ha ganado la cosa por
prescri pción, de dos años, que cumpl ió en
1982.
2) Las sentencias judiciales sobre de-
rechos litigiosos.
Se trata de sentencias que resuelven
un confli cto entre partes que disputan
un derecho.
Estas sen tencias son, sin duda, t ítulos
decl arativos. Lo exp resa el ine. 5\1 : "no
• EDITORIAL JUR. I DI CA
---
-- - -
- --
152
fo rman nuevo título para legitimar pose-
. , "
SlOn .
Que estas sentencias sean d eclarati-
vas signifi ca que se limi tan a establecer
que una situación, discutida o dudosa, es
o existe en ciertos términos, desde antes,
desd e que se ori ginó.
Ejemplo: en 1990 A vende a B un pre-
dio. El mismo ailo A lo vende también a
C. Más tarde, e n 1993, B Y e litigan por
el p redio. Se dicta sentencia favorable a
C. En 1999 X, sostenie ndo que el predio
es suyo y que A Cosa aj ena, enla-
bia acción reivindicatori a contra C. C ale-
ga la prescripción ordi naria; aduce como
títul o la sentenci a, estimando que d esde
ese fallo ha poseído por más de 5 años,
d e modo que ha ganado por presc rip-
ción ordinari a. X le responderá, en pri-
mer lugar, que ese fallo no le empece,
por el arl. 3' del Cc.; y, en segundo lu-
gar, que las sentencias sobre derechos li-
tigiosos no forman nuevo título para le-
gitimar posesión (art. 703, inc. 52), de
modo que para conocer el título de C
hay que retroceder, y aparece su compra
a A. Si esa compra es válida y reúne los
tres requisitos de la posesión regular, en-
tonces e habrá ganado por prescripció n
ordina ri a de cinco años, contados desde
1990, Y la rei vindi catoria sería rechazada.
Pe ro si esa compra adoleciere de a lgún
vicio de nulidad o por alguna otra causa
ese t ítulo fue re injusto o, en ge neral, le
faltare uno cualquiera de los tres requi si-
tos d e la posesión regul ar (como la bue-
na fe al entrar e n ese tiempo a poseer),
en to nces su posesión será irregul ar y, por
tanto, sólo puede pretender la p rescrip-
ción ext raordi nar ia (10 años), que e n
1999 aún no se cumple, yen tal situación
la acción reivind icatoria sería acogida.
Es justifi cado que la sentencia no cons-
tituya nuevo título, porque lo normal es
que las sentencias no creen de rechos o
situaciones; sól o declaran derechos pre-
existentes, acl aran situaciones conflictiva.s.
Además, privándoseles de esa virtud d e
formar nuevo título, se evi ta que se fra-
giien li tigios (con una contraparte colu-
dida) por quienes carecen de título, o lo

,
.'
L" propiedad y la posesión
tienen inJusto, para conquistar con el fa-
,110 uno irreprochable,
3) La transacción.
Está defi nida e n el art. 2446 (para una
comprensión más compl eta de este acto,
debe agregarse que ella ha de contener
concesiones recíprocas).
Para califi carla en cuanto títul o pose-
sorio debe disti nguirse, como ya lo hace
el art. 703 (inc. final), entre el acuerdo
transaccional que decide la suerte de lo
disputado, y el que crea··efectos sobre co-
sas no di sputadas (y que se incl uyen por-
que contribuyeron a lograr el acuerdo que
puso fi n a la controve rsia) . Respecto ele
la cosa d isputada, la tra nsacción es tindo
declarativo; respecto de las no disputa-
das, es títul o trasla ti cio.
Ej emplo e n cuan to título declarati-
vo: A y B di sputan un predi o. Transi ge n.
Se acue rda que el predi o queda para A
(y se acordó así porque por su parle A
d io a B un camión ). Como el títul o es
declarativo, se entiende que el predi o es
de A no desde ahora,. sino desde antes ,
desde la fe cha que él mencionaba cuan-
do lo di scutían, y con base en el aclO
que él me nci onaba cuando lo d iscutían.
Por 10 mismo, si se quie re examinar su
posesión, no nos de tendre mos.en la tran-
sacción; seguire mos retroced Iendo has-
ta aquel ti e mpo que él y se examina-
rá el títul o que é l aducía en la discu:s ión:
Por 10 mismo, si a parece un te rce ro y
demuestra que e l predio era de él, quie-
re decir que nada tenían los contrincan-
tes, y como la transacción no forma nue-
vo títul o, A nada logra con aducirla para
justi ficar su posesió n ante este tercero
que ahora le d isputa el predio (mien-
tras se celebraba la transacción entre A
y B el derecho en ma nos del terce ro se
mantenía incólume).
Ejemplo en cuanto título traslaticio:
cuando se acordó que el predio quedaba
para A, éste di o a B un cami ón (presta-
ci ón que co ndlUo a B a acceder que el
predio quedare para A). Respecto de este
objeto (que no estaba en di sputa) la
transacción es título traslatici o; es nuevo
títul o; justifica posesión. Así, si el camión
no era de A, cuando más tarde el duello
..
,
pretenda reivindicarlo, B ppede aducir
la transacción como· título y •. a partir de
ell a, reunidos los requisitos .. :.de la pose-
sión regular, puede contar los dos a¡i.os
para gana r esa cosa muebl e p'or prescrip-
ción ord inari a. Si falta uno o'J!lás de esos
requisitos, a parti r de ell a contar
los 10 años para ganarla por prescripci ón
extraordinaria. Por Q[ra parte, no desde
antes (sin peljuicio de la posibilidad de
la agregación de posesiones) .
La su.cesión por causa de muerte como
título
Qué posee el heredero y d esd e cuán-
do, son interrogantes sumarriente discu-
tidas en la doctrina, con dilatada historia
y normas legales frecuenteme nte
vertibles. Entre nuestros textos (que CIer-
tamente no hace n excepción a aquel ca-
rácter) puede n mencionarse los a rts. 688,
704,717, 71 8, 722, 1264 Y sgt,., 2500, 2512.
Ade más, en las conclusiones influyen con-
ceptos posesorios y heredi tarios,  
generalmen te aceptados}' otrOS chscutl-
dos o de signifi cado difuso. Para noso-
tros, conviene tener presente las siguien-
tes circunstancias: el Código implanta un
de recho de herencia como derecho real
(distinto del dominio); la sucesión por
causa de muerte es un modo de adquiri r
el dominio de cosas; la posesión es con-
cebida (gene ralizadamente) como un he-
cho; y, derivada de esa calificació n, pre-
\;alece tambi én la conclusión de que no
se transmite (no obstante lo dispuesto en
el citado art. 2500; sobre la transmisión y
explicaciones de este precepto, v, lo di-
cho e n su pra, NI/ 157 y notas).
Con estos antecedentes, en nuestro
Derecho pueden formularse
nes diferenciadas. para la herencia y para
los bienes que tra nsmite el causan te.
a) En cuanto a la jJosesió1l de la herencia.
1<1 . Por la sola circunstancia de serlo,
al heredero se le tiene por poseedor le-
gal de la u niversali dad herencia (arts. 688
y 722); así, la posesión "legal" el e la he-
¡"encia es la que se confiere al h ered ero
por el solo ministe ri o de la ley (aunque
el heredero 10 ignore) .
• •• __ o • " ,,., ,r..r o
bienes
2
2
. Se implanLó también la noción de
posesión "efectiva" de la herenci a, con-
!'isren tc (como ya se dijo) en una decla-
ración -judicial o administrativa- por la
que a cierta persona se le tiene por here-
dero de otra (para certeza de los terceros
en .el cobro de deudas y, en gene ral , en
el, ejercido de sus derechos; para la con-
tinuidad del Registro inlllobiliario; para
bcilitar la aplicación de la prescripción
como medi o de dirimir dudas entre el
<1ue por derecho es heredero yel que se
C1'ee tal) (a rt. 688).
3º. Conforme a precedcntesjucliciales,
a esas clases de posesión se agrega la pose-
sión "real" (o "material ") de la herencia,
que corresponde al que en la realidad de-
tenta la herencia en calidad de heredero
(que puede ser o no el \'erdadero herede-
ro). Se ha entendido que se posee una
herencia (en este sent ido de posesión real)
poseyendo los bienes del causante (o, al
menos, los fundamentales) en calidad de
heredero.
Ciertamente, el yerdadero he redero
puede te ner las tres clases de posesión.
Si un fa lso heredero entra a posee r la
herencia, en posesión real (poseyendo
bienes en calid<1d de heredero), el verda-
dero puede inte ntar la acción de peti-
ción de herencia (arts. 1264 y sgts.); si
no la interpone, el falso puede terminar
ganándola por prescripción de diez aii. os;
y aun el e cinco, si ha obtenido la pose-
sión efectiva (y está de buena fe) . En esa
situación, estrictamente carece de título,
pero si existe una apariencia de él el Có-
d igo lo considera "título putativo" y una
especie . de los títulos injustos (art. 704,
N2 4); Y si logra posesión efectiva, ahí ten-
drá título justO.
b) E;n cuanto ft la jJosesión de los bienes.
Al fallecer, el causante pudo haber
tenido bienes en d iversas situaci ones ju-
rídicas: en dominio, sólo en posesión 0,
aun, en ·mera tenencia.
Cualquiera puede entrar a poseer un
bien   y, siendo podrá
llegar él ;' ganarlo por prescri pción, todo
a las reglas generales. Podrá
aducir cpmo tílUlo cualquiera de los que
5 '
- ml"roRI\1 j'URI OICA PI CIIIII 154
seúala el arl . 703, según sea su si tuación
(por cieno, si es inmueble, se planteará
el problema de la insc ripción conservato-
ria, como se verá pronto).
Si el que posee un bien lo posee en
calidad de heredero, aquí aparece la su-
cesión por causa de muerte C0l110 títul o.
y e nt onces procede examinar si es o no
heredero.
- Si es verdaderamente heredelO y el call-
. sall[e era due i'io de la cosa, él tiene el
dominio (adquirido por el modo suce-
sión por causa de muerte) y, por lo mi s-
mo, el derecho a poseerla. Aquí puede
recordarse el art. 7 17, conforme al cual
el heredero inicia la posesión y no le ha
sido transmitida por el causante (texto
que constituye un argumenro para con-
cluir que en Chile la posesión no se trans-
mite )' que, a su vez, eso se debe a que
entre Ilosotros se le conci be como un he-
cho, no corno un derecho). Como tiene
el dominio, en el título de la acción de
petición de hereqcia el Códi go dispone
que, además de esa acción, tie ne también
la reivindicatoria (para perseguir los bie-
nes específicos) (arl. 1268).
Si el causante poseía la cosa si n ser
d uelio, al entnlr el he redero en posesión
(si la tiene con ánimo de duei'io), posee
con el título del causante, unido a su con-
dición de heredero que lo deja como con-
tinuador de aquél (ese título del causan-
te tendrá importancia para calificar esta
posesión).
Por últ imo, si el causante e ra sólo te-
nedor, la aplicación de este títul o suce-
sión por causa de muerte para justificar
la posesión del heredero (teniendo la cosa
' con ánimo de dueño) , ha si do controver-
tida; actualmente en la doctrina parece
predomi nar que la sola circunstancia de
ser heredero no basta; es necesario un
elemento (nuevo) que explique este cam-
bio (porque el causante era mero tene-
dor),
Así, pues, con esta discutible poten-
cia según las situaciones, actÍla la suce-
sión por causa de muerte como título po-
sesorio, como j ustificación del hered e ro
de por qué posee (por qué se considera

La propiedad)' la posesión
duelio: porque he redó; pro herede, como
heredero) ,
- Si no es heredero, sea que el causante
haya tenido el dominio, o sólo la pose-
sión, o nada más que la mera tenencia, la
posesión que pueda lograr en los bienes
carecerá de título (al igual que carece de
título su posesión sobre la herencia, con-
forme se dijo antes); al menos no tendrá
el título sucesión por causa de muerte. Si
acude a él es porque creerá que es here-
dero y, por tanto, dirá que el título de su
posesión (su justi ficación de por qué po-
see cierto bien) es la por causa
de muerte (dirá: soy dueii. o -poseo- por-
que heredé) . Como objetivamente no es
heredero, estrictamente carece de título.
Pero -tal como se dijo respecto de la po-
sesión de la herenci a- si hay una aparien-
cia, un vestigio, podrá tenérseJe como tí-
tulo putativo sucesión por causa de muerte;
así, poseer-á el bien con ese lílUlo pUlali\'o
(art. 704 NQ 4 primera parte).
167. T¡tulos injustos. Se ha dicho que
el Código no ha definido el tÍlUlo, ni el
justo; tampoco el injusto. Se ha limitado
a enumerar Jos títulos que no son j ustos.
enumeración que, por su naturaleza, es
taxativa (a rt. 704; se ha resuelto que cali-
ficar un título de justo o injusto es una
cuestión de Derecho, no de hecho).
Sobre esLOS títulos pueden formul ar-
se las siguientes observaciones (en el or-
den en que están consignados):
PI. Por los té rminos de esta primera
situación, no se ctnnprende aquí la falta
de veracidad , de modo que si el título
fue real mente otorgado por quienes apa-
recen, aunque sus declaraciones no sean
verdaderas es siempre justo.
La adulteración puede referirse a las
personas que aparecen inten'iniendo, al
func ionari o autorizan te, él la substancia
del acto. Literalmente la norma limita la
falsificación a los sujetos, pero parece na-
tural, y tambi én más armónico con el
art. 17, entende rl a con· la selialada am-
plitud.
En cada caso tendrá que apreciarse
la envergadura y su consecuente influen-
cia en el conjunto. Porque puede haber
algunos cambios que se efec túen con in-
te nci ón de corregir un defecto ortográfi-
co o terminológico que en extremo rigor
constituye falsificación, pero que no afecta
la autenticidad del acto en su sentido y
en sus caracteres fundamentales.
Cuando un instrumento incluye ,·,u; os
actos jurídicos independientes, la falsifica-
ción de uno no justifica, necesariamente,
dar por falsificados todos. Recuérdese gue
aquí se está tratando la fa lsi fi cación del
título posesorio, es decir, del antecedente
(substantivo) que expl ica o j ustifi ca la po-
sesión; por tanto, si ese antecedente cons-
ta junto a otros actos en el mismo instru-
mento y la falsifi cación se refi ere a alguno
de esos otros, puede concluirse que aquél
no est.á falsificado y, por ende, que el títu-
lo es justo. Incluso, así como existe la nuli-
dad parcial pa ra actos que pueden des-
componerse en secciones independient.es,
en los que una parte puede adol ecer de un
vicio y no el resto (como el testamento),
así también podría ocurrir respecto de la
falsificación. Pero habrá situaciones en las
que cierta falsificación dejará a todos los
actos con título falsificado (como cuando
se refiere a la presencia, exigida por ley,
del funcionmio público amOlizan te).
Por otra parte, en ocasiones una falsi-
ficación de apari encia intrascendente pue-
de pro\'ocar un efecto decisivo, que altere
la naturaleza del antecedent.e posesorio;
entonces, el tílulo es fal sificado y, por tan-
to, II1JUSlO.
Deberá exami narse, pues, cada caso
en particular.
2
9
, Se ha entendido que se incluye
tambi én aquí el título emanado de un
representante, pero que actúa extralimi-
tándose en sus facultades . En otro sent i-
do no distingue la ley, de modo que el
título es injusLO sea que el que pasa por
representante sepa que no Jo es o crea
serlo cuando real mente no lo es, es de-
cir, esté de buena O de mala fe. Sí al-
guien ve nde una cosa ajena, pero
propia, actuando por sí, el título es JUs-
to ( no est,í inclui d o en e l N
9
2 del
art. 704; ni rampoco en el N'J 3, porque
155
e
1011\)11.1;\1 JURI I)ICA P I CII II I ,.....
Los bicno.::s

e l art o 1815 dispone expresamen te que
la ve n ta de cosa es yálida), en tan-
to que si la vende como ajena, dici é ndo-
se representante de l ducilo, el títul o es
injusto. La diferencia parece justifi carse
porque en est a última situación el
a dquirente d ebió examinar sufi ci e nte-
mente el poder que aduce quien le ha
manifestado se r representante, Esta ob-
servación demuestra la íntima relación
(ya anunci ada) en tre el anteceden te ju-
rídi co aducido y la conducta del slUe to;
entre e l título y la fe.
Por último, si el título emana de un
representante que verdaderame nte lo es,
para c; naJ enar una cosa que no pertene-
ce al p oderdante, es un títul o justo; no se
encuentra comprendido en el Nº 2; si el
acto celebrado es una venta, simplemen-
te se trata de Ull a venta de cosa aj ena,
3
2
• Si el título es nulo, es como si no
hubi ese título, segün las expresiones d e
Pothie r. Es injusto, bien que la nulidad d e
que adolece sea absoluta o relativa; no se
distingue; y si es relatiya, puede tener apli-
cación la confirmación (art. 705),
Un punto interesante aquí es deter-
minar si es necesari a la decl arClción judi-
cial de nulidad para considera r injusto e l
títul o. La respuesta afirmativa se ve apo-
yada por el principi o (entre nosotros con-
sagrado e n reglas, como los an s. 1687 y
1689) d e que la nulidad sólo p roduce
efectos una vez que ha sido declarada ju-
dici almen te; miemras ello no ocurre, e l
acto produce sus efectos, teniéndose por
vál ido, Sin e mbargo, esa postura tro pi eza
con la nuli dad relativa, Como ella no pue-
de ser alegada sino por aquell os en cuyo
be n efi cio la han establecido las leyes, po-
dría darse el caso que el interesado en
que se tenga por iruusto el títul o no tu-
viere la acción de nulidad relativa (A com-
pra a u n relativamente incapaz un objeto
perte neciente a B; B reivindica; A le opo-
ne prescripción ordinaria fundado en po-
sesión regular; B obsen1a que el título es
nulo relati vamente y, por tanto injusto,
lo que excl uye la posesión regular y por
e nde la prescripción ordinari a; pero esta
nulidad está establecida en fayor del con-
EDITORI AL ]URIDICA OI:CH!lF. 156
tratante incapaz y nu e n (;lVor dc B, por
lo que no podría obte ner la decla ración
de nulidad del ÚlUl a), Pa ra sa n ear la di-
ficultad se ha propuesto que se d ebe per-
mi tir a quien tenga inte rés e n que el títu-
lo sea injusto, que invoque la nulidad
rel ativa para el solo erecto de te ne rse por
injusto, manteniéndose el ac to respecti-
vo como válido para los demás efectos
legales, los cuales se ext inguirían sólo
cuando se anul e a petició n de quie n ten-
ga la acción de nulidad. Aunque algo ar-
tificiosa, la solución patece funcional.
Una relación con el arto 1815, el cual
declara que la venta de cosa aj ena vale
(no es nula) permite la siguiente observa-
ción, Es fre cuente la aparición de situa-
ciones en las cuales surge un confli cto
entre dos inte reses contrapuestos, a mbos
dignos de protección. La ven ta de cosa
ajena es destacadamente una e n la cual
los intereses en confli cto son el d e recho
de dominio y la seguridad del tráfico, Se
trata de proteger al dueño o a los terce-
ros, que diariamente adquie ren cosas, es-
pecialmente muebl es, sin que se les pue-
d a exigir u n exa me n acucioso d e la
titularidad del enajena n te, so pena de e n-
torpecer la ci rculació n de bi enes, Rela-
cionando el arL, 1815 con este 704 N° 3,
la conclusión es que el codificado r optó
por el de recho de dominio con atenua-
ción a favor del tráfi co, Protegió el domi-
ni o porque en el art. 1815 dispone que
la validez de la venta es sin peljuici o de
los derechos del due lio mien tras no pres-
criban; y protegió al terce ro po rque al
declarar válida la venta lo   con título
justo y, por tanto, ya con e l primero de
los requisi tos para la posesión regular, la
cnal le pcrmite adquirir el dominio por
la presc ripción más breve (la ordinaria),
4º . El Código no ha de fll1ido lo que
es título putativo, La doctrina suele con-
formarse con e ntender por títul o putati-
vo el que se invoca si n exi stir r ealmente.
Pero debemos añadir alguna mayor con-
creción, De la circunstancia de tratarse
de un "título" y de los ejempl os que el
texto ofrece, desprendemos que es un tí-
tulo apare nte; es decir, como todo títul o,

L" propiedad)' la
es un antecedcn tt: jurídico que por su
natural eza j ustifica posesión, pe ro
adolece de alglll1 dcrccto que lo ha deJa-
do e n el solo estado de apari encia. Como
no es "realmente" un títul o, podría p re-
tenderse que en la nada hay también un
título putativo (el suje to dice que posee
porque es h eredero de X, si n agregar ni n-
gún vestigio de antecedente que COn,dll Z-
ca a esa conclusión; ni parentesco, 111 tes-
tamento ni algo semejaj1tc a testamento.
Cuando se le reprocha esa ausencia d e
antecedentes, responde: preci samente,
como no soy realmente heredero, tengo
título putativo) , No es así. Debe exi stir
un efe ctivo antecedente que confi gure
apari encia; y e ntonces, por otros elemen-
tos de juicio, resulta que ese antecede ntc
es nada más que apariencia.
Generalmente, el poseedor tend rá el
erró neo convencimiento de que tiene tí-
tulo, así se observa en los ejempl os que
el Código señala; y aquí se aprecia nueva-
mente la íntima relación entre este ele-
mento, el título, y el sig.ui ente , la fe.
En cuanto a los ejemplos, hay rela-
ción con lo prescrito en el arto 1269. ,Ade-
más d e tales ejemplos, se han menCiona-
d o como tít ul os put a ti vos los actos
simulados (pero como entre nosotroS la
simulación es conducida a la nulidad, que-
daría e n el N° 3), los resucItas,
Si eljusto título es el acto testamcn(a-
ri o "legalmente ejecutado", se ha conclui-
do (pero Clntes de la reforma por ley
19.903, cuando la expresión era 'J udicial-
mente reconocido") que se aplica sólo al
legatario de especie o cuerpo cierto, no
al de género, ya que éste sól o tiene un
crédito contra la sucesión o contra el he-
redero gravado, El punto parece encon-
trar su decisión en la solución de otra
duda: si es posibl e la posesión de dere-
ch os personales, a la que ya se ha h echo
referencia (v. supra, N
2
162) .
Tratándose de la posesión efectiva, se
ha discutido el inicio del cómputo d el
plazo para la (desde que, se
d icta, desde que se notl hca); parece IlTI-
ponerse la decisión de que se cuenta des-
de q ue se di cta la resolución. Respecto
del acto tesl;lIllCI1 tari o, se cuenta desde
que se n.:conuce j udic ialme nte., Y sin
retroactividad; no es del caso aplicar el
a rt. 705,
Con la noción de título putativo que
sc ha dado )1 teniendo presente la fun ción
(ya consignada) que cumple el título, en
definitiva el título injusto es una aparien-
cia de títul o (para nosotros eso queda de-
mostrado con las situaciones específicas
que rncnciona). Por esto: a) ser
substi tuido por un concepto genenco re-
dactado en torno a la noción de antece-
dente que aparenta ser título: b) la
vi dad, que habitualmente ha Sido
al texto, con el NQ 4 queda deSVirtuada y
viene a dej ar en cierto grado prescindi-
bles a las situaciones anteriores (de los
otros numerales) ; y c) esa ti pificación le-
gal de situaciones todavía puede justificar·
se por la frecuencia y nitidez con .que sue-
len presentarse y la trascendenCIa de las
instituciones de donde emergen.
168. 2) Buena fe. Es uno de los con-
ceptos fundamentales en el
co y, ciertamente, en el Derecho CIVIL Pue-
de entenderse por buena fe la cOIl\;cción
de actuar lícitamente (rectamente) ; tal es
la noción corri ente y tradici onalmente
aceptada por el Derecho, y que ha llegCldo
a cal ificarse como acepción subjetiya. Pa-
ralelamente, se ha de'sarroll ado una no-
ción objeti\'a, en la que se tiene po r buena
fe el compon ami ento conforme a la con-
ducta n1edia de un slDeto corriente y que
es socialmente exigible a los particulares,
Considerada como convicción subj etiva, si-
cológica, se ha ele averiguar en cada caso
particular, examinándose "en concreto";
tanto que la segunda implica su aprecia-
ción "en abstracto", comparando lo que
normalmente se tiene por actuaci ón de
buena fe con las actuaciones del
esta úl tima noción ha cobra do desarroll o
pri ncipalmente en materia contractual.
No compartimos la decisión de escin-
dir, dividir la noción de buena fe ; ella es
sólo una, la denominada buena fe subj e-
tiva; la ll amada acepción objetiva alude
más bien a un método para determinarl a,
157
I.P¡ ¡O'-¡AL JURID1CA nF nua
Los hiclH:s
para evaluar la conducta de \lll slueto en
una situación delerminada. Ante la im-
posibilidad o extrema dificultad de de-
teClar la fe de un individuo (v no es facti-
,
ble guiarse por su sola pal abra) , hay que
acudir a elementos que conduz-
can a un resultado fiable; ese camino ha
conducido al método de definir lln com-
portamiento que se estirna el propio de
quien actúa de buena fe y luego se pro-
cede a comparar ese comportamiento con
el adoptado por el cuya conducta
se esUi juzganclo; de esa comparación sur-
girá la conclusión r especto ele su (bue-
na o mala).
Por cierto, en cada materia en la qu'e
la buena fe incide, adopta caracteres par-
liCldares. En apreciación genérica, se ha
estimado que en el campo de los dere-
chos reales la buena fe se manifi esta más
bien como conviaión o atenúa (por  
el comprador cree adquirir de quien es
due íi.o), en tanto que en el de las obliga-
ciones es m,ls bien un modo de collljJOrfa-
miento. La afirmación puede aceptarse sólo
como una generalización, porque depen-
derá de la situación específica de que se
trate y, más aün, parecen sólo diferentes
fisonomías. Siendo en el ámbito de las
obligaciones en donde se regula el in ter-
cambio de bienes y servicios, es natural
que ahí su forma de cornportamiento sea
más perceptible (por lo que all í se trala
con más detenimiento, en matices y con-
creciones), especialmente en etapas ele
actividades que se despliegan en el tiem-
po (como en las tratativas preliminares al
proyectarse un contrato y en la
de prestaciones duraderas).
Con fundamento subjetivo, y en la
noción de buena fe creencia, el Código
establece lo que en materia posesoria
significa la buena fe (art. 706), precepto
fácilmente explicable pOI-que el "proce-
so" de "adquisición" se inici a en el títu-
lo. Y aquí, en la mate ria posesoria, nue-
,·amente puede apreciarse la vinculación
estrecha entre el tíu¡]o y la fe (por ej em-
plo, un títul o, falsificl<Jo por quien lo
hace va ler, aUlOlll,íliC<1lllcnte impl ica
mala re) .
!loIH'PI\1 ItiRI I )ICA 111111111
Es comprensible el precepto citado, en
cuanto estima compatible con la buena fe
un error ele hecho que sea justo, es decir,
excusable, en el que las apariencias justifi-
quen el error padecido (aunque la excu-
sabilidad incide más propiamente en la
prueba de la buena fe que en su existen-
_f cia). En cambio, dispone que obsta a la
buena fe un error de Derecho (como si el
título emana de un menor y se pretende
aducir ignorancia de que los menores son
incapaces) (los arts. 8º y 1459 se relacio-
nan con esta presunción de mala fe).
L,S
Se ha sostenido que establecer la bue-
na o mala fe en un caso concreto es cues-
tión de hecho.
En cuanto a la época en la que la fe
tiene influencia en la posesión, siguien-
do los precedentes del Derecho romano,
el Código consagró la regla del art. 702,
¡ne. 2º (apartándose de la tradición ca-
nónica que exigía buena fe para la pose-
sión regula r durante el curso de la pose-
sión).
Pero entre 110sotros la pérdida de la
buena fe, aunque mantiene al poseedor
como regular, trae consecuencias de in-
terés (arts. 906, 907, 913) .
Prueba. Siguiendo un criterio de
normalidad, se ha establecido una pre-
sunción simplemente legal de buena fe
(art. 707) . No obstante su ubicación en
la materia posesoria, se tiene entendido
que la presunción es de general aplica-
ción. Por lo demás, la idea del art. 707 es
también confirmada en otros preceptos
(por ej., arts.94, N' 5; 25 10, Nº 2). Po-
thier concedía la presunción sólo cuan-
do se esgrimía título justo. Hay sí presun-
ciones contrarias (por ej., arts. 94 N
Q
6;
706 ine. final; 2510 Nº 3). En cambio, se
ha puntualizado que la presunción de
mala fe para quien aduce error de Dere-
cho es de aplicación exclusiva a la mate-
. .
na posesona.
Sin pel:juicio de las presunciones (en
cualqui e r sentido que se impongan) al
tener que probarse la fe (buena o mala)
tendrá lugar la comparación que antes se
ha aludido y, por tanto, tendrán que pro-
barse los hechos de los que se pueda des-
La propiedad y la posesión
prender la convicción o comportamiento
(la buena o mala fe) del   que en el
caso concrew se .está sosteniendo.
169. 3) Tradición. Si se invoca un tí-
tulo constitutivo, no se exige tradición;
esos títulos, que constituyen modos, de-
jan de inmediato al sujeto en posesión
de la cosa; la tradición en tonces no se
justitlca ni sería posible. Si se invoca títu-
lo traslaticio de dominio, la exigencia de
la tradición se explica; el solo título con-
cede un derecho personal para exigir la
entrega de la cosa; sólo cuando es entre-
gada, el que la recibe puede dominar,
gobernar, tener la cosa a su merced, co-
mienza a poseer (art. 702, ine. 2º).
Existiendo distintas maneraS de efec-
tuar la tradición de los muebles (v. supra,
N°s 117 y 118), muchas "eces de difícil
prueba, se ha establecido una presunción
de tradición (art. 702, inc. 49). Dicha pre-
sunción es inaplicable a las situaciones en
las que la tradición se efectúa por inscrip-
ción (puede agregarse que es también
inaplicable a la tradición del derecho de
servidumbre, que por ser igualmente so-
lemne -se requiere escritura pública se-
gún el art. 698- no podrá probarse SInO
por esa solemnidad).
170. Ventajas. Ciertamente, es conve-
niente para el poseedor la calificación de
regular; arribará al dominio mediante la
prescripción ordinaria, que implica un
plazo más breve (arts. 2507 y 250S); dis-
pone de la acción publiciana (art. 894) (en
cambio, la no influye en la pre-
sunción de dominio ni en la disposición
de acciones posesorias).
171. B) Posesión irregular. Es la que
carece de uno o más de los requisitos de
la posesión regular (art. 708).
El texto parece excesivamente gene-
roso. No puede extremarse su lenor; po-
drá faltar uno o más requisitos de la po-
sesión regular, pero han de concurrir los
elementos indispensabl es que signifiquen
tenencia y ánimo de seJl_o l" ; de no ser así,
simplemente no hay poses ión. En cada
Lj9
caso, pues, habl";l que analizar el elemen-
to o elementos que falten, para concluir
lo que proceda (por ej., si se exhibe títu-
lo traslaticio de dominio, la t radición será
indispensable, pues sin ella no habr;i te-
nencia y si n ella no hay posesión posible;
la buena fe sería allí la exigencia que po-
dría fa ltar).
172. Posesiones viciosas. Son posesio-
nes de esta clase la violenta y la clandesti-
na (art. 709).
a) Posesión violenta. Es la que se ad-
quiere por la fuerza (física o moral); el
Código contiene algunas reglas que la
caracterizan, con influencia de Pothier
(arts. 710, 711, 712).
Los car?cteres de relatividad y tem-
poralidad de la violencia han sido discu-
tidos en la doctri na nacional. Se ha
sostenido que se puede ser poseedor vÍo-
lento respecto de aquel contra quien se
ha utilizado la violencia, pero no respec-
to de otros que posteriorment.e disputa-
ren la posesión (sería un vicio relativo); y
que desde que cesa la violencia deja de
serviciosa (sería un vicio temporal).
En la docu'ina extranjera tampoco exis-
te acuerdo. Hay autores que, ante textos
semejantes a los nuestros, sostienen que
la posesión es violenta cuando se adquie-
re con violencia en las personas, no en las
cosas, sal,"o que se tipifique un delito.
b) Posesión clandestina. Es la que se
ejerce ocultándola a los que tienen dere-
cho para oponerse a ella (art. 713); nóte-
se, pues, que es clandestina aunque sea
pública respecto de la generalidad de las
personas, si se oculta al interesado.
Aquí es claro que se trata de un vici o
relativo; se puede ser poseedor clandesti-
no respecto de un interesado y no res-
pecto de otro, ante quien se posee osten-
siblemente. Y es temporal; se puede dejar
de ser poseedor clandestino cesando la·
clandestinidad, ya que se la define como
la que "se ejerce" ocultándola. Por lo mi s-
mo, no es decisiva la acti tud al momento
ele la adquisición; se puede haber
do la posesión sin ocultamiento y trans-
formarse en clandestina y viceversa.
11\ ll(\IU.\1. ¡UR I [)1CA 1') t IIIIt
Los bienes
173. Utilidad de la posesión viciosa.
Se ha difundido la si no nimia entre pose-
sión viciosa e inútil de modo que se tiene
entendido que las posesiones regular e
irregular (titiles) conduce n a la p rescrip-
ción, en tanto que las viciosas, es decir, la
violenta y la clandestina, no (imhiles),
Soportan esta conclusión fundamentos de
Derecho romano, éticos y de textos lega-
les (como los ans. 2510 regla 3' y 920).
Sin embargo, estas distinciones han
sido discutidas, sosteniéndose que los vi-
cios de la posesión son compatibles con
su utilidad, y es posible concebir una po-
sesión irregular, y aun regular, con clan-
destinidad y, en ciertos casos, con violen-
cia. Un ejemplo: si se vende una cosa ajena,
el comprador puede tener la posesión re-
gular ( tendrá justo título, pues la venta de
cosa ajena vale, puede estar de buena fe, y
se supone que se le efectuó la tradición).
Si luego de un tiempo ll ega a saber que la
cosa es ajena, empieza a poseerla ocultán-
dola al verdadero dueño; con ello será po-
seedor clandestino, pues la ejerce con clan-
destinidad y respecto de ello nada importa
que la haya iniciado ostensiblemente; y será
poseedor regular porque, si bien ha ter-
minado su buena fe, en este puntO lo de-
cisivo es que haya estad o de buena fe al
iniciar la posesión, y lo estuvo, Así, se 1I-a-
tarÍa -se ha propuesto- ele una posesión
regular (útil ) y clandestina.
174. La mera tenencia. Ya se ha dicho
que son fundamentalmente tres las situa-
ciones en que es posible enconu-arse fren-
te a una cosa; la última es la de mero
tenedor (v. supra, N' 158). La define el
arto 714, y de allí puede observarse que el
mero tenedor detenta la cosa (tiene el
corpus), pero reconociendo dominio aje-
no, lo que la separa nítidamente de la
posesión. No obsta nte, en casos concre-
tos puede no ser fáci l determinar si al-
guien posee o es mero tenedor, Yes im-
portante averiguarlo ( po r ej., por lo que
disponen los arts. 895 y sgt'J.).
Además de la situación de mero tene-
dor se pueden mencionar algunos otros
contactos con la cosa que ni si quiera Ile-
EDITORIAL JURIDICA DI:       160
gan a constituir Ille ra tenc ncia por su ca-
rácter irrelevante (COIllO el del mcnsaje-
ro que lleva un objeLO de una pe¡-sona
para entregarlo de inmediato a otra, el
del invitado que de tenla utensilios como
huésped, o el caso extremo del que man-
tiene pisada una moneda sin saberlo) .
Ordinariamente, el mero tenedor de-
te n tará la cosa ya porque tiene un dere-
cho real sobre ella, cuyo ejerci cio impli-
ca detentar la cosa (como un usufructo,
una prenda), o porque ti ene un derecho
personal respecto del dueño (como un
arrendamiento o un comodato). Puede
notarse que en la primera alternativa se
es mero tenedor (de la cosa), pero po-
seedor del respectivo derecho reaL
A propósito de la procedencia de las
acciones posesorias se ha sostenido que la
mera tenencia es un concepto absoluto: se
es mero tenedor no sólo respecto del due-
ño, sino respecto de todos; de manera que
si alguien lo priva de tal tenencia, carece
de las acciones posesorias. Es también in-
mutable (art. 716, confirmado por el
art. 719, inc. 2
2
, en criti cable redacción).
A esa inmutabilidad se le apuntan excep-
ciones (las de los arts. 716 parte final en
relación con el arto 2510 regla 3
a
, y la del
a rt. 730, a los que se hará referencia más
adelante; en mayor análisis, parece discu-
tible su carácter de excepciones).
175. Algunas consecuencias jurídicas.
Aparte de las relativas al derecho real O
personal en que puede fundarse la mera
tenenci a, de ell a se desprenden algunos
efectos a través de normas dispersas en el
Código (como las de los arts. 896, 1930,
928,2315).
176. Transmisión de la posesión.
Cuando se hizo referencia a la sucesión
por causa de muerte como uno de los
títulos posesorios, se advirtieron las difi-
cultades doctrinarias que esta materia
presenta (v. supra, Nº 166). En todo caso,
en el Derecho nacional parece haber
acuerdo en concluir que, según nuestros
textos, la posesión no se transmite. Se tra-
ta -se afirma- de un hecho, por lo que

La propiedad y la posesióll
no pasa del causante a su heredero. Para
tal conclusión se acude a varios precep-
tos del Código como el art. 688, según el
cual el heredero obt iene la posesión no
del causante sino por gracia de la ley: el
art. 722, que impli ca la misma idea (en
su redacción en el Proyecto de 1853 este
precepto se refería a la transmisión de la
posesión; posteriormente fue alterado);
el art. 717, cuyos términos son bastante
categóricos (y ampli os, aplicabl es a la
transferencia y a la transmisión) .
Pero no puede dejar de mencionarse
lo dispuesto en los arts. 2500 inc. 2º y 919,
que inducen a la u-ansmisibi lidad (y, como
se düo en otra ocasión, muchos Códigos
del siglo XX disponen expresamente que
se transmite a los herederos; con todo, la
denominada transmisión debe ser enten-
dida más bi en con referencia al "derecho
a poseer", al jus possiclendi, y aun a algunas
vel1l<'Üas -jurídicas- de la posesión, del jllS
possessionis; V. supra, Nº 157 Y nota).
177. Transferencia de la posesión. Asi-
mismo, se sostiene que la posesión no se
transfiere por acto entre vivos; los arts. 717
y 2500 inc. ]!I conducen a esa concl usión,
En todo caso, debe precisarse que lo
dicho no se opone a la transferencia o
transmisión del derecho a la posesión (o
jus possidendi); en los casos en que un tra-
dente es dueño de la cosa c ruregada, al
transfel;r el dominio transíi e re, por lo mis-
mo, el derecho a poseer (v. supra, NI.! 157).
Desde un punto de   teórico, la po-
sibilidad de transferencia y transmisión de
la posesión depende, en gran medida, de
la natumleza de la posesión concebida como
hecho o derecho (que mencionamos como
una de las cuestiones docuinarias básicas
sobre la materia; V. supra, Nº 155).
Finalmente, la doctrina conside lCl que
la negación de la u-ansmisión y u<'lIlsferen-
cia de la posesión contribuye al mejoramien-
to de los títulos de domini o, en cuanto evi-
ta que u n sucesor vea e nturbiada su
posesión, que puede h aber adqui rido
legítimamente, con vicios existentes en la
de su antecesor. Y los beneficios que puede
obtener sumando a la SU}Cl la posesión cxen-
151
..
la de vidos de su antecesor se pueden lo-
grar con la nlCu ltaLiva agregación de pose-
siones (que se verá a conunuación),
178. Agregación de la posesión. El
art. 717 permite al poseedor agregar a la
suya la posesión de su antecesor o ante-
cesores, La posibilidad es conocida con
distin tas d enominaciones ("unión", "ac-
cesión", "adj unción", "conjunción" de po-
sesi ones). Los arts. 920 y 2500 hacen tam-
bién referencia a esta si tuación.
La agregación aparece como un fac-
tor que contribuye eficazmente a una ma-
yor aplicaci ón d e la prescri pci ón para los
poseedores que carecen del dominio y
para el ejercicio de las acciones poseso-
rias, que exigen un plazo mínimo de pose-
sión (arl. 920 inc. 4') .
Como eslc:1. establecida tantO para el
sucesor a título singular como para el su-
cesor a título universal, el tema se vincula
también con el problema de la transferen-
cia y transmisión mortis causa de la pose-
sión, al que ya se ha hecho referencia.
179. Posesiones contiguas. Para que
proceda la agregación es necesario que
la posesión del poseedor que agrega sea
contigua con la anterior, y si son varias,
tódas ell as deben ser contiguas, si n solu-
ción de continuidad; así se desprende de
los términos del precepto (si tina cosa ha
si do poseída sucesivamente por A, B, e y
D, éste no podrá pretender agregar a la
suya la posesión d e e y la de A, excluyen-
do la de B). Tam poco procederá la agre-
gación si en la cadena de poseedores tuvo
lugar una interrupción de la posesión, ya
natural, ya civil. Se sabe que la natural
puede ocurrir por imposibi lidad de ejecu-
tar aclOS posesorios (art. 2[)02 Ni! 1) O por
haber pasado la posesión a otras manos
(a rt. 2502 N2 2); en este úl ti mo caso po-
drá tener lugar, no obstante, la agrega-
ción, si la posesión se recuperó por los
medios legales (arts. 2502 inc. final y 731).
Tratándose de la interrupción civil, debe
obse rvarse que podrá oponerse a la agre-
gación tan sólo el que procedió a inte-
lTumpirla (art. 2503).
wrrOR1,\l JURIDI CA DE CHIlf
.
e
Los bit'lles
Por otra parte, como lo dispone el
precepto, la agregación se erectlia con
las calidades y \' icios. De modo que si a
una posesió n d e buena calidad se agrega
una defectuosa (por   de mala fe) , ésta
inficiona a aquélla; a la inversa, no por
agregar u na posesión exenta de defectos,
se va a purificar la defectuosa del posee· .
dor que la agrega.
Se ha llegado a admi tir que si alguien
ti ene una posesión defectuosa ( por ej.,
de mala fe) y observa que la de su ante-
cesor era regular }' había completado el
plazo de prescripci ón ordinari a, puede
"di sociar" su posesi ón de la del
y utili zar sólo la de éste, alegando pres·
c .. ipción ordinaria basada en ella. En de·
fi nitiva, en esa actitud se está admi ti endo
al sucesor alegar la prescripción que (ya)
podía invocar el antecesor; el fu ndamen·
to es que si bi en (concebida como un
hecho) la posesión no se transfi ere ni se
transmite, sí pueden traspasarse las facul-
lades o prerroga tivas que tenía el antece-
sor (el jus posessiollis) (v. N°s precedentes
y supra, N' 157).
Como la generalidad de los textos po·
sitivos que contemplan la agregación se
refieren a un sucesor que lo sea a cual·
qui er título respecto de un antecesor
(como ocurre con nuestros arts. 717 y
2500), se rechaza la posibilidad de que el
ladrón o el usu rpador pudieren agregar
posesiones; no son sucesores por algún
título (l a han obtenido por un mero he·
cho) ; más aun, no son "sucesores".
180. La disolución del título. Cuando
por sentenci a judicial un título es decla-
rado n ulo O resuelto, se ha discutido la
pertenencia de la agregación. Como du·
rante un lapso (que puede se r extenso),
la cosa es tu\'o siendo poseída por el que
la recibió debido al contrato nulo o re-
sucIto, e incluso por terceros adquiren·
tes, puede res ultar conveniente cletermi·
nar qui én ha de be neficiarse con esa
posesión media n te la agregación (A ven-
de a B; luego de un aúo B ycnde a e, y
luego de otro año A obtiene la nulidad o
resolució n de su con trato con B; cuando
t() t IU!tI ,\ t rUR1D1CJ\ 11 1 t 11111 162
A intt:nta que e le restituya la cosa, el
plazo de posesión de B puede pretender
agregárselo e acudiendo al art. 717; y tam·
biéll lo pretende A, no tanto por ese pre·
ceplO, sino más bien por los arts. 1687 y
1487, que establ ecen un efecto restituto·
ri o con re troactividad ). Hay varias otras
si tuaciones en que es igualmente di scuti-
da la procedenci a de la agregación . Por
ejemplo, la del reivindicador triunfante
respecto del poseedor vencido, la del que
obtiene en la acción de petición de h e·
rencia, y la del que I·ecoge la herencia
por repudiación de Otro.
Respecto de la situación producida
luego de la división de una comun idad,
nuestro Derecho cont iene también un
precepto panicular, que constituye una
consecuencia del efecto decl arativo y, i)or
lo mi smo, retroact ivo de la partjci ón
(art. 71 8). Puede obse rvarse que es fac ul-
ta ti vo para el adj udicatario agregar el
tiempo de la   en ci rcunstanci as
de que en términos estric tos el efecto de-
clarativo impone forzosamen te esa exten-
sión (nótese que durante la indivisión no
poseyó un antecesor del adjudicatari o,
sino él junto a otros comune ros, por lo
que no es del todo claro que estemos
aquí ante una auténtica agregación de
posesiones).
181. La interversión de la posesión.
Es la transformación de la posesión en
mera te nencia o de ésta en aquélla.
Por las importantes consecuencias ju·
rídi cas que impl ica, es sorprendente la
insufi ciencia de los textos del Có<;ligo so·
bre esta materia. Para la transformación
de la posesión en mera tenencia, arts. 684
NQ 5 Y 2494; Y para la transformación de
la mera tenencia en posesión, arts. 716,
2510 regla 3', 730, 719 inc. 2
2
.
La iIHerversión encuentra su expli ca·
ción e n los cambi os que se producen en
la ca usa o titulo por el cual el sqj eto po·
see o de te nta la cosa; de ahí que en lugar
d e tra nsformaciones de la posesión o
mera lenencia el tema podría tratarse
como dI.; cambios en la causa o títul o,
con el cor respondiente efecto en la rela-
,.
La propiedad y la posesión
ción fren te a la cosa (pero -como se
suele admitirse que un cambio de acti·
tud junto a otros. elementos puede .
sufi ciente para el cambio de esa  
sin producirse objetivamente un cambiO
en el título),
182. Mutación de la mera tenencia en
posesión. De los preceptos aplicables a
esta situación (ya citados) , resul ta que el
puro lapso de tiempo es insuficiente para
la transformación de la meíd. tenenCia en
posesión. Suele n mencionarse como ex-
cepciones a esta regla los arts. 730 y 2510
regla 3
a
• No lo son; en ambos casos se
observa que es necesaria la ocurrencia de
otros antecede ntes que se sumen al trans-
o •• •
curso del ti empo. En la plllnera sltuaCl on,
es el que rec ibe del tenedor usurpador. el
que adqui ere posesión, siendo necesano,
pues, el acto de }' en el se·
gundo, las exi gencias de la regl a terce ra
demuestran un cambio evidente de la con-
ducta del p'ropi e tario y, sobre todo, del
que era mero tenedor (sobre esta norma
del art. 2510 regla 3
a
se voh·erá al tratar
la prescripción extraordinaria en infra ,
N' 210).
Desde otro punto de vista puede sí
observarse cierta contradicción entre los
arts. 730, inc. 1
2
y 2510: en términos ab-
solutos, el primero impide al mero tene-
dor transformarse en poseedor, mientras
el art. 2510 se lo permite, probando las
circunstancias que indica su regla 3
a
.
Finalmente, si el ten-edor adquiere el
dominio de la cosa de parte de qui en se
la había e ntregadQ;en mera tenencia (lra-
dilio brevi ma11u), O de un terce ro (due-
. . .
ño) , más que de Ill tervcrSlon se estan a
en presencia de una aclql1i sici6n de pose·
si ón por tradición.
183. Mutación de la posesión en mera
tenencia. En nuest ro De recho lal
dad se contempl a sel;a]¡.)c!all1c nte e n el
denominado "const ituto posesorio"
(art . 684 N
2
5; v. supra, N" 188). Se men·
Clona también la situación t'n que el po-
seedor efectúa, expresa o t;kil C\lllcnte, un
reconocimiento de propi etario al que ,·er·
daderamente lo es; en tal caso se trans-
formaría en mero tenedor; los efectos se-
rían los de una interrupción de la pres-
cripción. Es imposible desca rt.ar. es ta
posibili dad (con un tal reC?nOClllllento
el poseedor simplemente dej a de posee r;
se yerá nuevamente el punto al t ratar la
presCJ·¡ pción).
Adquisición, collsellJaGÍón y Pérdida de la
j)osesión
184. Observaciones generales. An tes
de tratar las particularidades de este te.ma
p rocede examinar dos capítulos .aplIca-
bies a la adquisición de la poseslon de
toda clase de bienes: la capacidad )' la
posi bilidad de adquirirl a por intermedio
de otro.
185, a) Capacidad para adquirir la po-
sesión. Requiri éndose tan sólo apre hen-
sión de una cosa unida a la voluntad de
hacerla suya, las reglas de capacidad en
esta m<-1lelia son algo menos exigentes que
las generales. .
Del contenido del arto 723 se mfi ere lo
sigui enle: la posesión de los muebles pue-
de ser adquirida por toda persona, la
sola excepción de los dementes y los mfan-
tes (carecen de ,'oluntad). Pero si bie n los
incapaces pueden adquirir la posesión de
estos bienes, no pueden ejercer los dere·
chos de poseedores (prestar la cosa, ?arla
en aniendo) sino con la correspondIente
autorización. La posesión de los inmuebles
no está someLida a nonna particular, por lo
que en su adquisición y ejercicio regula
por las nonnas generales; los relauvamente
incapaces podrán adquirirla y ejercerla sólo
mediante sus representan tes legal es o au·
tori zados por ellos.
186. b) Adquisición de la posesión por
intermedio de otro. Sin darse por sati sfe-
cho con el general precepto del arto 1448,
en materi a posesori a el Código consagra
no rmas especiales que permiten la adqui-
sición de la posesión a través de otro
(a rts. 720 y 721), posibil idad que merece
algunas observaciones. Para examina rlas,
163
tl)ll'OIUAI JURID1CJ\ !)fCtll lt

Los bienes
téngase en cuenta que el intermcdia. rio
ser un representante legal, un man-
datano y aun u n agente oficioso.
- Si se adquiere por represe ntante le-
galo mandatario, el art. 72 1 regul a la si-
tuación (si ese intermediario actúa fue ra
de .la esfera de sus atribuciones, quedará
ubICado en el ámbito del agente ofi cioso,
al que se hará referencia luego). Puede
apreciarse además que al regul ar cie rtos
capítulos posesorios, el Códiou hace una
. "
par ucular referencia a la intervención d e
como es el caso de la incapa-
Cldad d e mfa ntes o dementes (ar t. 723) y
d e la vi olencia en la adquisición de la po-
sesión (art. 712, inc. 2
2
).
Hay ciertas si tuaciones en las que la
posesión se puede adquiri r sólo a través
de ot ro . Así acontece - como ya ha que-
dado di cho- con los in fantes y deme ntes
(a rt. 723, inc. 22) y, suele agregarse. con
las personas j urídi cas, que han de adqui-
r irl a a través de qui enes las representa n.
- En cuanto a la adquisición por aoen-
te ofi cioso, la posibil idad se
permi tida expresamente, indicándose las
exi ge ncias y efectos (art. 72 1 inc. 2\] ).
187. Principio básico. Se tra ta de de-
terminar cómo se adquiere la posesión ;
para tal efecto es necesario rccordar una
regla fundamental que ha quedado con-
signada con lo estudiado hasta ahora: la
posesión se adquiere cuando se reúnen
sus d os elementos constitutivos: el (01PUS
y el animus; ti cne_ luga r cuando concu-
rren la aprehensión o tenenc ia de la cosa,
con e l ánimo de apropi ársela.
En cuan to a la posesión de las cosas
incorporales, el punto inicial es su admi-
sión o rechazo. En su oportuni dad (su-
pra, Nº 162) se d Uo que parece predomi-
na r la admisión en los de rechos reales.
Pe ro el texto que en tre nosot ros la admi-
te (el art o 71 5, y que predomi nantemen-
te es rnterpretado como apli cable a los
de rechos reales), no determina cómo se
adquiere.
La posesión del usufructo"y elel uso
sobre Illue bl es se adquiere al recibi rse la
cosa a ese título, luego de constituirse
• •
f.Ol rolUAL J U RI DI CA O( e l 11 u :
164
esos derechos lo mismo es apl icable res-
pecto del lISlI rrucLO sobre muebles al ce-
derse (si se est ima que el derecho de usu-
fructo propiamente es cesible). En cuanto
a la adquis ición de la posesión de esos
mismos derechos sobre i nmuebl es, al me-
nos e ntre nosot ros parece claro que,
go del título e n que se consti tuyen, es
necesaria la inscripción , por lo di spuesto
en el arL 696 (sin ell a la posesión no se
adquiere aunque se entregue la cosa so-
bre la que recae el derecho). Si se trata
de un usufructo inmueble, que se
cede (suponiendo que se admita la ce-
sión propiamente del usufr u cto), la posi-
bilidad de adquiri r la posesión d e tal de-
recho, supuesto el títul o y con la sola
entrega del inmuebl e, si n inscripción, es
discutibl e, conforme e l alca nce que se
confiera al ar t. 696. En cuanto a la adqui-
sición de la posesión del derecho real de
se rvidumbre, d ebe te nerse e n cu enta
(como se dirá) que ell as n o r equi eren
. .. . . .
lIlSCn pCIOIl para constl tllIrse (salvo la de
alcanta rill ado en pred ios urbanos); la po-
sesión de las continuas y aparentes se pue-
den adquirir por el solo ej ercicio de su
conte nido típico tolerado (aun sin títul o,
pues se pueden adquiri r por p rescripción,
lo cual impl ica una actuaci ón unilateral
del futuro prescri biente) (por ej. , constru-
yendo un acued ucto e n terre no ajeno
para regar el propio); tratándose de las
d iscontinuas o inaparcntes, con u n títu-
lo, la posesión se adquier e ta mbién
diante el eje rcicio del conten ido típi co
tolerado por el dueño del predio sirvien-
le (el art. 696 no es apli cable porque la
inscripción no es exigida) (en lOdo caso,
como se di rá, éstas no puede n ganarse
por prescripción); las se rvidumbres no
son tra nsferi bles autónoma me n te, de
modo que el adqui rente de un predio, al
en trar a poseerlo, asimismo posee la ser-
vidumbre que lo beneficia. En cuanto a
la muy particular "posesión de la
  la legal es adqui rida ( por el verda-
dero heredero) por el solo ministerio de
la ley; la material se adquiere poseyendo
los bi enes heredi tarios (o los p rinci pales,
como se ha resuel to) en calidad de here-
La propiedad}' la
dero; la efectiva, rnediante h\ resolución
administrativa ojudicial (v. supra, Nº 166).
Se continuará con la adquisición d e
la posesión de las cosas corporales.
Es fáci l compre nde r que en la dete r-
mi nación de cómo se adquiere, conserva
y pie rde la posesión, infl uye decisivamen-
te la naturaleza mueble o inmueble de la
cosa de que se trate.
188. Bi enes muebles
A) Adquisición. La posesión de estas
cosas se adquiere concu!Tiendo el corpus
y el animus. El corlJlls se configurará ya
por la aprehensión mate ri al, ya por un
acto q ue signifique que de hecho el
to queda con la cosa a su disposición; es
decir, q ue queda sometida a su potestad;
estos últimos actos se han al udido al tra-
tar las formas de tradición de las cosas
corporales muebles.
B) Conservación. Siendo corpus y animus
los elementos constitutivos de la posesión,
ella se conserv-a mienudS se mantengan am-
bos. Pe ro de los preceptos apli cables
(arlS. 725, 726, 727) se desprende que es el
animus el elemento fundamen tal para con-
seITarla. Desde luego, con voluntad del po-
seedor, un tercero puede detentar la cosa
por mucho tiempo, como mero tenedor,
sin que se pierda la posesión (como en el
arrendamiento, en el comodmo). Yaun ella,
puede temporalmente perderse el corpus sin
perderse la posesión.
No es necesaria la vigencia permanen-
te de l áni mo para la conservación de la
posesión (así, po r caer el poseedor en
d emencia o durante su sueño, no se pier-
de la posesión). Más bien el ánimo se
presume mientras no se manifi este una.
vol untad contraria. como cuando la ven-
de y la mantiene en su poder como ar ren-
datario, o la abandona para des prender-
se defi nitivamente de ell a (se volve rá
pronto sobre estas situaciones).
Por otra parte, si se tiene la posesió n
por intermed io de otro (que será mero
tenedor), sigui endo vari os postulados doc-
trinari os (formulados por Pothier) se en-
tie nde que si el mero tenedor cae en d e-
mencia o fall ece, el poseedor no p ie rde
,
su poscsiún; lampoco la pie rde si el mero
tenedor tie ne la cosa a su vez por otro
(como el subarriendo), y au nque este
último ignore quién es el poseedor. Asi-
mismo, no se pierde si el mero tenedor
cambia de propósito, como si la usurpa }'
se da por d uciloj a este respecto ya he-
mos refcrido nucstra norma (el art. 730
¡nc. Jº), y observamos su fri cción con la
del arlo 2510 regla 3"; pero si el me ro te-
nedor usur pador e naje na a su p ropio
nombre, está cl aro que se pierde la pose-
sión anterior (art. 730 inc. } 2).
C) Pérdida. Una vez más, siendo dos
los eleme ntos consti tutivos, la posesión
se pierde al perderse cual quiera de ellos
o ambos, si n perjuicio de lo d ich o prece-
dentemente.
- Se pierdcn el corpus y el animus cuan-
do el poseedor abandona la cosa o cuan-
do la enaj ena.
Se pierde la posesión al perderse el
corpw. Así acon tece cuando otro
se apodera de la cosa con áni l11 0. de ha-
cerl a suya (art. 726),.situación con la cual
se advierte la íntima relación en tre la ad-
quisición, conse rvación y pérdida de la
posesión, que generalmen te resultan co-
r relati vas. Ocurre también cuando, sin
entrar otro a poseer, se hace imposible la
ejecución de actos posesorios (como en
las hi pótesis de los arts. 619 y 608 ¡nc. 2º
·e n que, por ej., la cosa cae a un lago, al
ma r, etc.); esta situación queda incluida
en b fó rmula ge neral en unciada al p rin-
. cipio, que para los muebles e ntre n oso-
tros reci be consagracion legal no d irecta-
men te sino a contrario sensu (la cosa. se
-entiende perdida al no estar ya e n poder
del poseedor, art. 727) .
- Se pie rde la posesión al perde rse el
. animus. No sení de ordinaria ocu rrencia,
pero tiene lugar señaladamente e n el ll a-
mado constituto posesorio (me ncionado en
otra ocasión, art. 684 N2 5).
Con lo dicho conviene cotejar dos prc.:
ceptes legales para delimitar su ámbito
ele apli cación: los arts . 726. )' 730.
Si cOli áni mo de h acerlo suyo 13 se
apodera de un mueble d e A, B adqu ie re
posesión y A la pierde (ar t. 726).
165 [l)ITQRh\ 1. J U R lOICA D[ CHIL[
bienes
Si B e ntra a detentar un mueble de A
por un título de mera tene ncia (por ej"
...\. se lo presta), y en un momenLO deter-
minado B lo usurpa, desconoce el dere-
cho de A y se tiene él por dueilo, B no
adquiere la posesión ni la pierde A
(art. 730 ine. 1 º, primera parte),
El distinto tratamiento puede'justifi-
ca rsc por el abuso de confianza o áni mo
de aprQ\'echamiento, que fr ecuentemen-
te rc\'elará la segunda situación,
189. Bienes inmuebles. En los inmue-
bles este lema prescn ta diferencias respecto
de los mu.ebles, por obra de a lo menos
estas dos circunstancias: .
a) Porque, por su naLUraleza, el cor-
p us en los inmuebles se to rna más ficti-
cio °simbólico que en los muebles. En
muchos de éstos la aprehensió n o el abra-
zo posesorio es factible e n té rminos rea-
les, auténticos, lo que no es posible en
esos trozos del planeta que son los 111-
muebles.
b) Porque en la generalidad de los
países, como se ha dicho, la titularidad
de los in'muebles se incorpora a un Re-
gistro }', frecuentemenle, esa incorpo ra-
ción se vincula no sólo con el dominio,
sino también con la posesión. Así ocurre
en Chile. La vinculación con el dominio
se establece principalmente cuando se dis-
pone que el modo de adquirir tradición
se efectúa por la inscripci ó n (art. 686); y
la yinculación con la posesión surge con
la "posesión inscrita" y, por tanto, al con-
side rarse (al menos en alg una medida)
"poseedor" a quien tiene el predio inscri-
to a su nombre (con disposiciones como
los "ns. 702, 724, 728, 730 Y 924).
Por ot ra parte, en Chile esta materia
es conflictiva debido, fundamentalmente,
a estos dos factores:
a) La oscuridad y, a veces, contradic-
ción d e los textos, y
b) Las características del Registro con-
se rvatorio, que posibil itan errores en las
inscripciones, inscripci o nes paralelas, su-
perposición de inscripciones, falta de con-
gruencia entre los deslindes descritos y
los r eales, ete. , defectos que influyen tan-
11l11il1U\ 1 IUIUDI CJ\ ))1 (11111 166
10 en la titularidad del d o minio como en
la posesión de los inmue bles (al estar la
inscripción vi nculada a ambas materias).
Como siempre ocurre, la influencia
entre las normas y la realidad es recípro-
ca. Así, en este campo, los abundantes
liti gios que en materia de inmuebles se
han desatado en el país encuentran dos
de sus muchas causas en estos textos con-
fusos y defectos del Registr o; y, a su \'ez,
esa abundancia de liti gios influye en el
fl orecimiento del debate interpretativo.
En e-s te ambie nte, los pleitos ostentan
mLlltitud de argumentacio nes,
Finalmente, corresponde presenlar una
constatación: con estos ingredientes el can-
re/llode posesi ón se ha difuminado cuando
se aplica a los inmuebles. Entonces, los au-
tores se han empeñado en reconstituirlo, y
en esa tarea se han ll egado a confonnar
dos concepciones. U nos se aferran al con-
cepto originario. Otros le cambian su
naturaleza. En extrema síntesis, las dos con-
cepciones son éstas: en Chile la posesión de
inmuebles, o es la de siempre (la que defi-
ne el art. 700), o es la inscripción en el
Regisu'o. O es tener aprehendido un in-
mueble como propio, o es tenerlo inscrito
a nombre de uno en el Registro, O consis-
te en la efecti va tenencia con ánimo de
dueii.o, o consiste en la inscl; pción conser-
vatoria. Se expondrán más dilatadamente
después de examinar cómo se discuten di-
versas situaciones relativamente específicas,
debates que son expresiones de aquellas
posturas generales (l'. infra, N' 195).
Para entrar a este ú ltimo tema debe
recordarse que el Registro no cubre la
1.Ot alidad de los predios existentes en el
país, lo cual obli ga a distinguir entre in-
muebles inscritos y no inscritos. Y para
que no se desprecie la cantidad de estos
l'dtilll os debe tenerse en cuenta que si
bie n son muy pocos los predios que nun-
G l se han incorpo rado al Registro, a ellos
de be n ag regarse aquellos q ue alguna vez
lo estu\"icron, pero q ue actualmente hay
que Il'ncrl os también por no inscritos por-
que sus inscripciones son extremadamen-
te confusas o inubi cables (puede decirse
" h:1I 1 salido del Registro").

La propiedad y la posesiün
1. Inmuebles no inscritos
190. A) Adquisición. Para determinar
cómo se adqui ere la posesión de estos in-
muebles no regi slrados, debe considerar-
se el antecedente que el poseedor invoca.
1 Q , Se invoca un título constitutivo de
domini o
Recuérdese q ue son títulos de esta cia-
se la ocupación , la accesión y la prescr ip-
ción (art. 703).
a) Se invoca ocupación. En la doctri-
na se ha originado aquí una difer encia
terminológica. Hay autores que [onnu-
Ian una di stinci ón entre ocupaci ó n y lo
que denominan "simple apoderamiento
malerial". Descartan la apli cación de la
ocupación para adquirir posesión de in-
muebl es por el arto 590 ya que, como todo
in mueble ti ene dueiio, la ocupación que-
da restringida sólo a los muebles; y luego
admiten que se puede adquirir la pose-
sión de inmuebles por simple apodera-
miento material, sosteniendo que si el in-
mueble no est.á inscrito, no es necesaria
inscripción ; la inscripción no es necesa-
r ia - añadcn- por los arLS. 726 y 729 (el
art. 724 sería sólo aplicable a los inmue-
bles inscritos).
No parece justificada la distinción. Se
está en presencia de la situación en que
el sujeto simplemente "se instala" en el
inmueble, lo ocupa. Propi amente no in-
voca título (pero el Código 10 llama títu-
lo ocupación); como el inmueble tiene
dueilo (por el art o 590) , la ocupación no
funciona como modo de adquirir el do-
minio, pero sí C¡:)!l10 títul o para poseer;
como se dijo, pro piamente no invoca tí-
tulo alguno, pero el Código concibe a la
ocupaci ón como "tíwlo" para y
compartimos la conclusió n de que e n tal
situación la posesión de eSlc inrnueble
no inscrito se adquiere sin necesidad de
inscr ipción, conforme a los textoS antes
citados, Puede verse que en la realidad la
situación es una sola; la del sujeto que
ingresa al predio manifestando <¡lI e es de
él. No se justifica una c\isti nci6 n de tér-
minos (como para   e1 0s situacio-
nes: apoderami ento mate ri al y ocupa-
ción); se trata de oc upación , que actúa
como título posesQlio; el sl..Deto posee, con
títul o ocupació n (y, tal como se ha re-
suelto, debe recordarse que respecto de
los inmuebles que carecen de otro due-
ño el arl. 590 atribuye al Fisco de pleno
Derecho el dominio, pero no la posesión).
Hay opiniones que en esta
exigen inscri pción; el solo apoderamIen-
to material (ocupación) no bastaría; así
por los .rLS. 686, 724, 696, reafirmados
en los . rLS. 728)' 2505. Se ha ll egado tam-
bién a postular que el puro apoderamien-
to pondría fin a la posesió n del que la
tenía, per o no la adquiriría el usurpador.
En síntesis (sin olvidar que está dis-
cutido), concl ui mos que tratándose de
inmuebles no inscritos es posible adqui-
rir posesió n por simple apoderamiento
material (que bien puede de nominarse
ocupación que confier e posesión mas no
domini o), no es necesaria inscr ipción y
dicha posesión es irregular, puesto que
el poseedor estará de mala fe, ya que él
sabe que el inmueble tiene dueií.o (por
el art. 8
2
, se presume que conoce el 590).
167
b) Si se invoca accesión corno título
(constitutivo), igualmente no es necesa-
ria inscripció n. Si se reconoce la pose-
sión del bien principal sin inscripción,
no podría exigirse aquí la inscripción; al
poseerse el bien principal se posee el ac-
cesorio si n un acto especial, éste sigue la
suerte de aquél. Se entiende sí que para
tener posesión sobre lo accesorio, los ac-
lOS posesori os deben ejercitarse también
sobre lo q ue ha accedido (por ej., sobre
lo que llega por avulsión, segú n el
ar t. 652).
c) Respecto de la prescripción (tam-
bién calificada de títul o constitutivo),
como antes se ha indicado, no podría in-
vocarse C0l110 antecedente de posesión,
ya que a eJ10 se llega precisamente en
virtud de posesión (sin perjuicio de la
explicación que se ha dado para haberse
incluido como título; v. supra, N° 166).
Si se invoca la sucesión por causa de
muerte tampoco es necesaria la inscrip-
ción, suponiendo que el inmueble cuya
posesión pretende el heredero aducien-
,
HllTORI Al ¡URIDICA DI t 11111
Los bienes
do que lo recibi ó de l causante era un
inmueble no inscrito (debe tenerse p re-
sente lo dicho sobre la sucesi ón por cau-
sa d e mue rte , como título , en supra,
N' 166).
2'1 . Se II1 voca u n títul o traslati cio de
domin io
Po r el conte nido d e varios preceptos
legales, entre los a utores nacionales se
ha discutido la necesidad de practi car ins-
. . . .
cnpciOll conservatoria para que se pueda
adqui rir la posesión de inmuebles no ins-
critos invocando u n título traslatici o de
domi nio.
- Se ha sostenido que es indispensa-
bl e; sin inscripción no hay posesión de
inmuebles (arts. 702, 686, 696 Y 724). Es-
tos preceptos exige n inscripción para po-
seer inmuebles -se postula- sin distinción,
estén o no inscritos. Si el inmueble no
está inscrito, se inscri birá (con las nor-
mas de los a rts. 693 de l Cód igo y 58 del
Regl. ) Por otra parte, di chos preceptos
tampoco distinguen entre posesi ón regu-
lar e irregular, d e modo que aduciéndo-
se títul o traslati ci o, si no se inscribe no se
adqui ere ni siquiera la posesión irregu-
lar. Y cuando se d ispone que la posesión
irregul ar es aquell a a la que le falta uno
o más requisitos de la regular, esa regla
podrá aplicarse cuando es ot ro el título
que se aduce, no uno traslaticio, situa-
ci ón en la que la inscripción (tradición)
es indi spensabl e; o p udiera faltar la bue-
na fe, pe ro no la inscripción (tradici ón).
El art o 724 exige inscripci ón cuando hay
títul o traslaticio, sin alternativa posible.
Se agrega que el espíritu del sistema pa-
rece más conforme con tal solución, des-
de que así se progresa más segurarnente
en la incl usión de inmuebles e n el siste-
ma registral impla ntado.
- Con otros preceptos, se ha sosteni-
do que aun aduci endo título traslatici o
de dominio, tratándose de inmuebles no
inscritos, para adquirir posesi ón (irregu-
lar) no es necesaria inscripción (el art. 724
se estaría refi rie ndo sólo a los inscritos,
lo que se aprecia al relacionarlo con los
arts. 728 inc. 2' y 729) ; el arto 730 condu-
ce a la misma concl usión, pues se estaría
s
- EDITORIALJUR I D I CA OE CI-I IIE 168
refir iendo primero a los muebles y a los
in muebles no illsc ritos (jnc. PI) y luego
(i nc. 22) a los in muebles inscritos.
191. B) Conservación y pérdida. Tal
como se dijo a propósi to de los muebl es,
las situaciones dc adquisición, conserva-
ción y pérdida normalmente son corre-
lativas (as í, ya n O se conse'rva la posesión
cuando se pi erde, y generalmente se per-
derá al adquirirla otro) .
Se ha estimado que la si tuación de
los in rnuebl es no inscritos es similar a la
de los muebl es y se "'Plica 10 di cho para
ell os. Se pie rde su posesión desde que
fal ta al guno de los el ementos constituti-
vos, car/n.ls, animus, o ambos. Los arts. 726
y 729 son aplicables a la materia. Si el
inmuebl e no inscrito se enaj ena, cierta-
mente tem1inará tambi én la posesión para
el enaj enante.
Pero no puede dej ar de recordarse la
posici ón de qui enes sosti enen que para
adquiri r la posesión de inmuebl es, inclu-
so no insc ritos, es necesaria inscripción.
Entonces, en síntesis, el poseedor no
inscrito puede perder su posesión:
a) Cuando la abandona, si n impo rtar
que otro e ntre a poseer;
b) Cuando enaj ena el inmuebl e; su
contraparte la adquili rá previa inscripci ón
o sin ell a, según la posición que se adop-
te conforme a lo dicho an tes;
c) Cuando alguien ll ega y le usurpa
el inmueble no inscrito (art. 729), d ispo-
ne por un al; o de las acci ones posesori as,
de modo que si la recupera legalme nte
(por medios legal es) se enti ende que nun-
ca la ha perdido (an . 731). También aquÍ
tendrá interés la alternativa de exigir o
no inscripción, que se refiri ó al tratar de
la adquisición de la posesi ón de inmue-
bles por apode ramien lO, porque si se sos-
tiene que es necesaria inscripción, pod ría
sostenerse que mientras el usurpador no
inscriba , no adqui ere posesión (aunque
al tenor del a rl. 729 la ha perdido el po-
seedor; el art. 729 dispone que el posee-
dor pierde la posesió n ante un usurpa-
dor viol en to o cl andestino y nada mani-
fies ta para el usurpador pacífico; hay que
,
La propiedad y la poscsion _
concl uir quc c n tal si lUación con mayor
razón la pe rde rá).
el ) Cuando e l me ro te nedor de un
inmuebl e no inscrito (el poseedor en-
tonces estaba poseyc ndo a u'avés de otro)
la usurpa, se d a por d ucii.9 y la enaj ena.
Si simplemente se d a por dueño, el po-
seedor no la pierd e (éU t. 730 ine. 1'1 ,
mera par te, aunque aqu í a parece el con-
fli cto con el arto 25 10 regla 3
i
) . Pero si
luego de darse por d udio la enaje na, el
adquire nte adquie re la posesión y pone
fin a la posesión a n terio r (art. 730, inc.
1 '1 , segunda parte ) . Si este adqui rente
necesita o no inscripci ón, a l menos para
la irregula r, es discutido e n base a estos
mismos preceptos.
e) Cuando alguien simpl emente ob-
tiene un título traslaticio de domini o que
emana de un suj eto disti nto del que mate-
rialmente posee el inmueble no inscri to }'
luego inscri be dicho t ítulo, ¿qué ocurre
con la posesión del poseedor material?,
¿cesa la posesi ón de éste y la adquiere el
que inscribió? Los arts. 726 y 730 parecen
dar mayor apoyo a la solución negativa.
Pero el problema de fondo aparece u na
vez más en torno al val or que entre los
autores se asigna a la inscri pci ón conser-
vatoria. Al punto se hará una referencia al
fi nal, a manera de conclusión. Por ahora,
debe sí recordarse que se podría estar aquí
en presencia de una insClipción de las que
han sido llamadas "inscripciones de pa-
pel", que antes se han mencionado (v. su-
pra, NI! 145; para la conse rvación de la po-
sesión tienen impo rtancia las llamadas
acci ones posesorias, que se tratarán más
adelante).
Al igual que en los muebles, aquí tam-
bi én es oportuno cotej ar dos preceptos
para tratar de precisar su campo de  
cación: los arts. 729 y 730.
Si B se apode ra de un inmueble no
inscrito de A, ·B adquiere posesión y A la
pierde (art. 729; el texto confie re ese efec-
to al apoderami e n to violen to o cl andesti-
no; con mayor razón se producirá si no
hay violencia ni clandestinidad; recuér-
dese que tambi én se ha sostenido -aisla-
damente- que, por la redacci ón del pre-
cepto, A pc!'c!t:rí'l la posesión" pero no la
adqui riría 13).
Si B entra a detentar un inmuebl e no
insClito de A por un título de mera tene n-
cia (por ej. , A se lo presta), y en un mo-
mento determinado B lo usurpa, desco-
noce el derecho de A y se tiene él por
d ueño, no adqui ere B la posesión ni la
pierde A (art. 730 ¡ne. 12, primera parte).
Tal como se dUo respecto de los mue-
bles, el distinto tratamiento puede j usti fi-
carse por el abuso de confi anza o ánimo
de aprovechamiento que, generalmente,
revel ará la segunda si tuación.
Las soluciones anotadas son las q ue
fluyen de manera más natu ral o ele modo
más a paren te al observar los dos
tos citados, pero, como se trata d e 1l1-
muebles, en defi nitiva pueden d iscuti rse
con las tesis que dan predomini o ya a la
posesión material, ya a la inscrita, que
luego se resumirá n.
169
lI. Inmuebles
192. Advertencia. Los autores nacio-
nales han de nominado "teoría de la pose-
sión inscrita" a u n conj unto de princi pios
y textos diseminaclos él través del Código,
que se refi eren a la adquisición, conser,:'a-
ci ón y pérdida de la posesión de los 1I1-
muebles. Son preceptos fundamentales e n
la materi a los arts. 686, 696, 702, 724, 728,
730, 924, 925, 2505 Y 251 0. Ya pued e al>-
servarse que algunos de dichos textos son
aplicabl es no sólo a los inmuebles insc ri-
tos sino también a los no inscritos, o, por
lo menos, la apl icación de algunos de ell os
a los no inscritos es discutida, según se ha
\'isto (de ahí que no sea del todo p ropio
referir esta llamada teoría de la posesión
inscri ta sól o respecto de los inmuebl es ins-
critos, como pudiera desprenderse de la
circunstancia de ser siempre menci onada,
en los estudios de doctIina, en el capítul o
relativo a éstos).
193. A) Adquisición. a) Si para adqui-
rir la posesión de inmuebles inscriws
invoca un títul o no traslatici o de dom¡-
f !'lITORI.... t J U R. I Dr C¡\ DE ClI I l. ..
Los bi l'!l CS
ní o, es apl icabl e lo di cho respecto de los
inmuebl es no inscri LOs.
Tratéindose de la ocupación, además
de lo expr esado en <l q uell a ocasió n debe
tenerse prese nte que al gunos comenta-
ri stas estiman que en tal caso es posible
adquirir por a poderami e nto la posesión,
incl uso de inmuebl es inscritos; el art. 724
no esta si tuaci ón , porque se esta-
r ía refiri e ndo solame nte a los casos en
q ue se aduce un títul o tr aslaticio (debido
a su p<1 rticul ar y dilatada redacción, que
si se estuviere refiriendo en general a los
inmuebl es habría expresado, breve y di-
rectame nte: "si la cosa es inmueble" o
al go semejante; en cambio, expresó "si la
cosa es el e aquellas cuya t radición se efec-
túa po r inscripci ó n", lo que eswría re"e-
lando la inte nció n de r efe ri rse sólo a las
situacio nes e n que se aduce título u'asla-
ticio, q ue es cuando se exi ge tradición,
por in sc ripción); por ot ra parte, los
ans. 925, 926 Y 2502 permi tirían esta po-
sibilidad.
Los sostenedores d e esta últi ma posi-
ció n ll ega n - como se , 'e- hasta los textos,
pero están más bi en estimul ados por una
conce pció n realista u o bj e tiva de la pose-
sió n, en la cual el eleme nto ru ndamental
es la tenencia material , el aprovechamien-
to econó mico del bi en de que se trata,
de rn odo que debe prolegene a quien
realmente lo labora, aun en peljuicio de
qui en pudiera alinear sus pretensiones en
el solo Regis tro, el cual se debilita cuan-
do no es r eflej o de una situación real.
b) Si se invoca un ·título traslaticio de
dominio, para adquit;r la posesión regu-
lar del inmueble inscri to la necesidad de
inscripció n conservatoria parece evidente
(an s. 702,686,724 dest<l cacl amcnte, ete.).
¿Es posible adquirir al menos posesión
ir regular sin necesidad de inscri pción?
Nuevame llle aquí surge el antagonismo, y
en todo su ,·igor. Al gunos aUlores, valo-
.-ando inte nsamente la inscripción, defen-
diendo la seguri dad del Registro, esLÍman
q ue no es posible; en estos casos, sin ins-
cripción simplemente no se adquiere po-
sesió n; los art<;. 724, 728, 729 a contrario
Sf'l1SH, 730, 2!105, conducen a t.al conclu-
I I 1IH\I'J\1 IlJRJI1IC,\ PI I 1111 1 170
sión; el Mensaje en el capítulo pertinente
y el sistema regisu-al creado por el Código
ratificaría n la misma solución; si un in-
muebl e ya se ha incorporado al Registro
no resulta propio entender que el sistema
hubiera dejado la posibilidad de que lue-
go sali era de él mediante la pura posesión
material ; con ell o se entorpecería el pro-
greso e1el régime n r egist ra!. Pero quienes
co nceden mayor valor a las situaciones rea-
les, aun en detri mento de lo que conste
en las inscripci ones, esti man que no obs-
ra. n te las pretensio nes e1el sistema de lle-
gar con el tiempo a identificar dominio,
posesión e inscripci ón, no pudo evitar la
fuerza de los hechos y habría dejado abi e r--
ta e n los propios text.os la vía para que en
determinadas circunstancias triunfara la
posesión matel;al ; sin inscripción se alcan-
zar ía a adquirir posesión , al menos irregu-
lar; los arts. 702, 708, 729 Y 730 así lo de-
mostrarían (participantes en estas discu-
sio nes serán luego mencionados; v. infra,
N' 195).
194. B) Conservación y pérdida. Una
"ez más debe tenerse presente la conela-
ció n existente entre adq uisición, conser-
vació n y pérdida.
Aq uí debe me ncionarse destacada-
mente el arto 728: "Para que cese la pose-
sió n inscrita, es necesario que la inscrip-
ción se cancele", y se precisan las fuentes
de la cancelación.
a) Por volunta.d de las jJarles. Puede
acontece r cuando dos contratantes entre
los cuales se . ha transferido el dominio
(compr a\'e nra. co n la q ue el inmueble se
ha inscr ito a nombr e del comprador)
acuerdan dejar sin efecto la transferen-
ci<l ( rescili an el contrato). Habrá de ex-
hi birse al Conservador un instrumento
auté nti co en que conste la voluntad de
dej a .· sin efecto la inscripció n existente a
norn bl·c de lino de ellos (comprador),
con lo q ue cobrará vigencia la preceden-
te (del "e ndedor ): bastará una subinscrip-
ción al ma rge n en que se exprese que se
cancel" (<1rt. 91 del Reg1. ) y así el inmue-
bl e   a quedar sometido a la ins-
cri pci(JII :uucrior (v. supra, NQ 139) .

La propi edad y la posesión
Dicha cancelaci ón debe, pues, efec-
tuarse mat e ri a lrne nte e n e l Regi st ro
(como se dij o, la subi nscri p-
ció n ) .
b) Por decreto j udicial. Una sen tencia
puede tambi én disponer que se cancele
una inscripción, cesando así la posesió n
inscrita existente a nombre de una de las
partes litigantes. El juicio r eivindi cator io
puede concl uir con ese resultado. Exhi-
biéndosele copia del fallo, el Conserva-
dor cancelará la inscripción, y lo hará ma·
terialmente, medi ante una subinscripción
(art. 91 del Regl.) y así cobrará vigenci a
la precedent e, si la había; sin peljuicio
de que el mi smo fallo ordene practicar
una nueva inscr ipció n a no mbre del otro
litigante (puede ocurrir también en j ui-
cios sobre nulidad o resolución de con-
t rato) . Como principio general, se ha re-
sueIto que esta cancel aci ón requiere de
un juicio, con emplazamiento de qui e--
nes serían afectados.
c) Por u.na nueva insClipción en que el
poseedor inscrito lmnsfiere su derecho a. olm .. .Es
la sit uación de más frecuellle apli cación
(quien ti ene inscri to el inmueble a su nom-
bre lo vende; el comprador exhibe el títu-
lo al Conservador, con el q ue éste inscribe
el inmueble ahora a nombre del compra-
dor) ; la sola inscripción cancela de pleno
Derecho (auto máticamente) la ante rior
(por lo que se le ha deno minado "cance-
lación vi rtual") , sin que para que se le ten-
ga por cancelada sea necesari a una subins-
Clipci ón en la anteJ;or (v. supra, N" 139) .
En esta última inscripción debe hace rse
referencia a la aniel;Or, para reconstituir
la historia de las mutaciones del domi nio
(arts. 692 del CC. y 80 del Reg!.; debe in-
sistirse en la conveniencia el e que en estos
casos se dé amplia apli cación al a rl. 92 del
Regl., que evita nuevas transferencias q ue
a su vez motivan litigios po r inscripciones
paralelas) .
Cancelación en virtud de tílulo injusto. El
punto ha sido discutido. Supó ngase un tí-
tulo injusto (cualquiera de los qll e indi ca ·
el arto 704), en base al cual se inscri bi ó un
inmueble a nombre de quie n co rrespo n-
día según dicho títul o; postt; ri ulTllcnte se
establece que el título es inj usto; la ins-
cripción que él mOll\'Ó ¿tuvo el méri to d e
cancelar a la precedente? Algunos fa llos
han r esuelto que no, pues este título no
"transfiri ó el derecho", corno lo di spone
el arto 728. Pero también se ha aceptado,
po rque los ar ts. 728 y 2505 no disLinguen
la j usticia o injusticia del título y po rque
el 730 da por cancelada la inscr ipci ó!1 ba-
sada en un título particularmelHc injusto,
como es el del usurpador.
Cancelación de una inscripción por 11 /UL
nlll'Va¡ desrolIrctada de la anleri01: Ya se ha
dicho que si el mero tenedor de una cosa
simpl emen te se da por dueil o, no adquie-
re posesión ni cesa la ante ri o r; pe r o si
dándose por dueii.o la enajena, cesa aqué-
ll a y el adquire nte e ntra en posesión
(art. 730 inc. PI); y se sabe tambi é n que
d icha regla se apli ca a los muebles y a los
inmuebl es no inscritos (sobre todo por
el teno r d el inc. 2'2 ) .
Si el bien del que se da po r dueii.o y
enaj ena es un inmueble inscrito, el arto 730
ine. 2" pretende resolver el punto; para
que cese la posesión del poseedo r inscrito
.-
y el adquirente enU"e en poseslOn, es ne-
." . .. . "
cesana co mpetente lJ1scnpclOn .
Qué se enti ende por com.petente insclip-
ción es o tra persistente di scr epancia en
esta mate n a.
Se ha entendido que "competente ins-
cripción" es la que emana del poseed<;>r
insCl; to; se está refiriendo el texto a la mlS-
ma q ue ya menciona el arto 728; sólo
queda protegi da la continuidad del Regts-
LrO. La exigencia de que aun en el caso del
usurpador se exija que la inscripció n. ema-
ne del poseedor insCl;to puede apltcarse
en vali as hi pótesis: cuando el poseedor ins-
crito ratifi ca la venL:1. hecha por el usurpa-
dor (art. 1818) ; cuando el usurpador des-
pués adqui ere (art. 1819). Se acepta incluso
como competente inscripción la que ema-
na aparentemente del poseedor inscrito,
como acontece e n títulos inj ustos (como el
nulo o el owrgado por un mandatario que
no lo es); en tal es casos al menos se obser:..
varía una continuidad registra!.
En contra, se ha propuesto que es
aquella q ue se ha practi cado obse rvando
171
Z
f ll lTOItJ,\ 1 ¡URI DICA 1' 1 CH1 LJ -
___________________________________ ________ __
-- -
forma lmente la ri tualidad (respetando las
normas formal es) de las inscripciones COI1-
forme al Regl. (y que, por tanto, puede
estar desconectada de la anterior); los
ans. 2505 y 2513 apoyarían este significa-
do y e l art. 683 haría otro tanLO; no pue-
de concluirse que sea la que emana d el
poseedor inscli to porque a esa situación
ya se habría referido el arto 728. De se-
guirse esta solución estaríamos aquí en
u.na situación en que una inscripción des-
nll culada compl etamente de la anterior
la can celaría; por otra par te, esta sería
una cuarta forma de cancelación, agrega-
da a las tres que consigna el art. 728.
La jurispludcncia se ha inclinado ya
por una ya por otra alternativa, y el pun-
to permanece en discusión.
195. El fondo de la controversia.
Como se ha podido apreciar, basta aso-
marse a cualqui era de las posibi lidades
de adqui rir posesión de inmuebles (o de
?U coo.sen·ación o pérdida) y surgen de
ll1medlato contradictores para exigir o no
la inscripci ón conservatoria, distinguié n-
e ntre inscri tos y no inscritos, pose-
510n regular o irregular, tít ul o que se in-
voca, etc. Los argumentos giran en torno
a los mismos preceptos, que se armoni-
o contrapone n con variados razona-
mIentos.
Desde luego, el esfuerzo y la d iscre-
pancia constituyen demostración de una
insufi cie ncia de los textos legales perti-
nentes, q ue han posibili tado tanto an ta-
gonismo. También ha influido aquell a
prete nsión del codificador, expuesta en
e l "Mensaje. de que en materia de inmue-
bles con e l tiempo se llegarbn a identifi-
car e n la real idad los conceptos de domi-
nio, insc ri pción y posesión, la cLLal conti-
núa postergada no sólo por la falta de
de incorporación al Regis-
tro SinO, entre otras causas, por un siste-
con escasa legalidad registral y, por lo
Ilusmo, poco seguro.
Pe ro del examen de las di stin tas dis-
cusiones se observan unas posiciones cons-
tantes, que permiten del inear dos ten-
dencias centrales (ya resumidas; v. supra,
t"DnOR.lAl J U R lOICA [)( el mI- 172
Ni:! 189): O se concede pre ponderancia
fundamenta l a la illsc ripción, O se ati en-
de más bien a la posesión material; los
autores aelopl;!!l 1II1 0 de estos extremos o
lo acepta n COIl prevenciones.
a) J)orlrúw dI' 1ft inscrijJCiónficción. En
los innlll cb1cs, la inscripción es una fi c-
ción legal que representa la concurren-
cia el e los dos elementos que integran la
posesión (tent:ncia y ánimo de señor); es
e l símbolo de la tradición y de la pose-
sión. Tal fi cci(1I1 es invulnerabl e, si la ins-
cripción ha du rado un año compl eto (por
el ano 924); y, por lo luismo, en nuestro
De recho, sin inscripción no hay posesión
d e inmuebles.
b) Doctrina de la inscripción-garantía. La
calidad ele inmueble del objeto no altera
la naturaleza de la posesión, que es la
tenencia con áni mo de dueño; no se con-
cibe posesión ele inmuebles sin la concu-
rrencia de estos dos elementos. La ins-
cripción no es más que garantía de este
hecho posesión, que debe existir en la
realidad; la inscripción solemni za ese he-
cho, de modo que si éste no existe, que-
da transformada en forma vacía; los be-
ndicios de prueba y garantía d e posesión
que concede la inscr ipci ón sól o los al-
canza el que tiene la posesión material
del inmueble.
La jurisprudencia. Los fa ll os han osc i-
lado entre las posiciones me ncionadas, y
en ocasiones parece más bi en que si n pre-
tender sentar precedentes inte rpre tativos
sobre materia tan fácil men te con troveni-
ble, han sentenciado en favor de qui en
exhibía más razonabl es antecedentes para
sus pretensiones (numerosas sentencias
pueden encontrarse e n las obras de Cia-
ra Vial)' Herrera Silva y en el Repert. de
L. yJ CC., arts. pertine n tes).
No es fácil constatar un estado ac-
tual. Puede observarse una inclinaci ón
en favor de la inscripción; pero una po-
sesión material muy prolongada ha lle-
gado a prevalecer. Y, e n todo caso, sin
ll egarse al extremo de proteger "inscrip-
ciones de papel", en las que injust ifi ca-
d amente no hay ind icios de posesión
material.

La propiedad y la  

Por cieno. en sil Il aciones de hecho ex-
tremas, cada tcsis se t.:llcucntra en mejor
o peor posición. Así, cuando lo poseído es
un inmueble no inscrilO, en el que se adu-
ce título conSlil. lIli \'o dc domi nio y se pre-
tende solo poscsión irregular (porque se
tiene posesión por nds de diez aI10s), la
tesis que privi legia la poscsión material se
encuentra en su mejor situación )' con e ll a
se tiene la más al la prohabilidad de obte-
ner que el j uez res\ \clva que se adquirió
. . .... .
poseslOn aun SLll InscnpClon y, por tanto,
que se ha adquirido por prescripci ón. En
el otro extremo, cuando lo poseído es un
inmueble inscrito (inscrito a nombre de
otro, por ci erto), se aduce título traslati-
cio y se pretende posesión regular, la tesis
que privilegia a la insClipción se encuen-
tra en su mejor situación y se Li ene la más
alta probabilidad de obtener que el juez
resuelva que al no tenerse inscripción por
el que se pretende poseedor, no se ti ene
posesión y, por tanto, que no puede ganar
..
por preSCnpClOtl.
195 bis_ Desde otro puntO de vista,
ahora pued e comprenderse cuán di scu-
tidos han sido aquellos roles que se han
atribuido a la inscripción, de ser "requi-
sito, prueba y garantía de posesión de
inmuebles" (v. supra, NIl 154 bi s). Pron-
to, d espués de haberse postul ado, esa
afirmación fue recogida para negarl a. En
fin, la expresión, entre signos interroga-
tivos, ha terminado por constit uir o tra
forma - abreviada- de exponer la di scor-
dia, que permite, al mismo tiempo, per-
catarse de su profundidad (Y. tambi én
las noms del número anterior).
196. Prueba. Con lo expuesto, la prue-
ba de la posesión de muebles se reduce a
la demostración de los dos elementos: te-
nencia y áni mo de dueíio. Probar el pri-
mero implica demostrar que al obj eto res-
pectivo se lo tien,e aprehendido físicamente
o, al menos, que se le gobierna, controla
o se lo tiene a disposición. El segundo,
por su naturaleza sicológica, es de imposi-
ble pl-ueba directa; pero ha)' hechos que
permite n deducirlo; son los que normal-
173
mente cUldúnnan la conducta de un due-
ño: se lo utili za, se lo mantiene, se lo me-
jora, se lo transforma o refacciona, e te.,
sin esperar anuencia de nadie. El posee-
dor ha de demostrar que se comporta, res-
pecto de la cosa, como se comporta un
dueño.
Por cieno, el que alega posesión debe
probarla. Pero el Código establ ece algu-
nas presunciones (art.719) y hasta una
fi cción (art. 731, en relaci ón con el
arto 2502).
Como se trata de la prueba de he-
chos, están admitidos todos los medios
de pmeba de admisión general (arts. 1698
del CC. y 341 del CPC.; no hay inadmisi-
bilidad probatori a específica).
Respecto de los muebles registrabl es,
recuérdese que la inscripción de un vehí-
culo motorizado terrestre consti tuye pre-
sunción de dominio, pero no d e pose-
sión (v. supra, N2 148 Y ley del tránsito);
de ahí que se haya resuelto que para pro-
bar posesión no basta la sola prueba do-
cumental.
La prueba de la posesión de inmue-
bles se tratará al examinar las acciones
posesorias (v. infra, NIl 278).
Sección Segunda
La prescripción adquisitiva
197. Noción general; sistemáti ca; jllS·
tificación. Como se sabe, en el tratami ento
doctrinario habi tualmente se disti nguen
dos clases de prescripción: la adquisiti\'a
(o usucapión) )' la eXlintiva (o liberato-
ria), que el Códi go chil eno define COI1-
juntamente (art. 2492).
Se ha disc utido ampliamente la con-
veniencia de un t ratamiento conjunto o se-
parado. Por una parte, conti enen los mi s-
mos elementos fundamentales (lapso de
tiempo e inactividad del titular del dere-
cho) , y se les aplican -en cierta medida
por eso- algunas reglas comunes. Por
otra, al menos directamente, cumpl e n di s-
tintas funciones (modo de adquili r el do-
mini o)' modo de exti nguir acciones, res-
lornlll,I Al JURI DICA mCHIIF.
Los
pect ivamente); además, si bie n existe e n
ambas la inactividad (del acreedor y del
duei10), en la adquisitiva hay otro ele-
mento muy influyente: la act ividad del
poseedor, que explota la cosa man tenién-
dola incorporada al proceso económico.
En la dirección de la di stinción se acon-
sej a que la adquisiti va sea reglamentada
en tre los modos de adqui rir el dominio y
la extin ti va e ntre los modos de extinguir
las obligaciones. Códigos del sigl o XX,
e uropeos (corno el alem,"iI1, el suizo, el
ital iano) y lati noameri canos (como el bo-
livia nu, el peruano, el paraguayo, el bra-
sile li o), la tratan sepa radamente; el CG.
de Québec las trata en Pero la
conti güi dad (una junto a la otra, gene-
ra lmente al final de un Código) o sepa-
ració n (respectivamente en los libros de
derechos reales y de obligacio nes) no pa-
rece ser lo más importante; existiendo
mentos comunes y distintos, de lo que se
trata es del grado e n que las normas los
ref1 e:ja n. Suele ocurrir que en un trat.:'1-
miento separado los textos repi ten reglas
o acude n a la remi sión (así, por ej., en
las materias de suspensión e interrup-
ción); la decisión prefe rible es la de ex-
tender el traLamiento uni ficado en todo
cuanto sea posible, reduciendo las nor-
mas difere nci adas al mínimo indi spensa-
ble (allí donde inevitabl emente sejustifi-
ca); aparte de la repetición o remisión,
que ciertamente así son evitadas, de este
moclo disminuyen las posi bilidades de in-
cohe rencias y contliclOS que, no tenien-
do que produci rse necesariamente, la ex-
periencia ha demostrado que se producen
en las legislaciones que las tratan separa-
damente.
En cuanto a la ubicación del tema al
final del ·. Código, los autores nacionales
tienen dado como explicación el carác-
ter consoli dador de derechos que exhibe
la prescripción, como para concluir la
obl-a cod ifi cadora (a lo que suele agre-
garse la circunstanci a de haberse seguido -
el modelo francés).
No obstante que siempre se termina
impon iendo, su justijicación nunca ha sido
completamente pacífica. Ha sido repudia-
:s
-.. 1011"UIII..\1 JURI DICA DI  
174
da por consi deraci ones mo rales y,
ficame nte, e n cuanto re fre nda (la
sitiva) las usurpaciones y (la extintiva) la
indebida liberación de compromisos
traídos, sobre todo con prestaciones
vi amel1le recibidas. Desde luego, debe
pararse en que, tocante a reservas
les, eSL:in di rigidas a la instituci ón, porque
en las situaciones concretas los
dos están advenidos de su vigencia (con
la presunción de conocimiento de la ley)
de modo que unos han podido tomar las
precauciones y otros aducen lo que el
ordenamiento les ofrece, con lo cual en
los suj etos específicos e l reproche de
morali dad entra al menos a diluirse. Por
ot ra parte, en su fun cio nami e nto
co frecuentemenLe no se presenta como
fl agrante usurpación o desa prensiva
capada al curnplimienlo, si no como
mida ra de dudas ante discrepancias
dadas en elementos contrapuestos (con-
tratos controve rtibl es, autorizaciones o
pagos insufi cientement e de most rados,
etc. ). Posi tivamente, su universal implan-
tación descansa en fundamentos de di ve r-
sa nat uraleza, que han conducido a agru-
parl os en subjetivos y objeti vos.
Los ptimems giran en torno a la califica-
ción de la conducta de los sujetos involu-
crados. Se destaca la inactividad del titular
en el ej ercicio del derecho, por mera desi-
o negligencia, que conducen a presu-
mIr un abandono o renuncia tácita, y a
una sanción por esa aClitud. Pero tener por
abandono o renuncia la falta de ejercicio
de un derecho es una general ización exce-
siva; si así se presume (legalmente), enton-
ces una prueba en contrali o permitiría ex-
cluir la presqipción, lo que no parece estar
en el ánimo de quienes postulan este géne-
ro de fundamentos; y si la presunción es
de Derecho, ya implicada reconocer la de-
bilidad de la explicación y admitir que pue-
de haber fundamentos más
de ou-a naturaleza (objetivos). También se
aprecia la debilidad de estos fundame ntos
si se recuerdan los plazos breves de pres-
cripción (adquisitiva o exti ntiva), en los que
los supuestos abandono O renuncia resul-
tan explicaciones aruficiosas. En diversas
••
'.
••

La propiedad y la posesión
hipótesis la pretendida negl igencia u'l mbién
fracasa C0l110 explicación satisfactoJi a. Des-
de luego, hay una incoherencia cuando se
sanciona a un negligente que no reclama
por su derecho, y se es complaci ente (en la
adquisitiva) con un poseedor que (de mala
fe) sabe que la cosa es ajena o (en la extin-
tiva) persiste en incumplir. Por oll-a parte,
se dan situaciones en las que hay prescrip-
ción sin negligencia (como cuando el due-
ño o acreedor está impedido de actuar, o
en que la demanda fue imperfectamen te
notificada) y negligencia sin prescripción
(si el poseedor reconoce dominio ajeno o
abandona la finca o el deudor reconoce la
deuda).
Los segundos prescinden de las con-
ductas de los sujetos y se radican en la
noción de orden públ ico. Hay un inte rés
público, socioeconómico y jurídico, en
que se consoliden situaciones inciertas o
pendi entes; ell as obstaculi zan la fluidez y
seguridad de l tráfico, que influye en el
mejor aprovechamiento de los recursos
(bienes y servicios) yen la paz social.
bién e n benefi cio de la certeza es
da una presunción (de domi nio en la ad-
quisitiva, de pago en la extintiva) fundada
en el tra nscurso del tiempo sin aparecer
el ej e rci cio del derecho respectivo, cuya
conveniencia se ve reforzada por la os-
tensible circunstancia de que, con el tiem-
po, los diversos medios probatori os se van
diluyendo y exti nguiendo; más aun, los
sujetos tambi én desaparecen y los suce·
sores estarán e n más difícil si tuación de
defenderse adecuadamente por el desco-
nocimiento de hechos que
ron la situación controvertida; así, la pres-
cripción funciona como un respaldo a una
prueba que se ha to rnado difícil O impo-
si ble por la lej anía de la siLuaci ón en la
que d ebería incidir. En este mi smo sen ti-
do surge tambi én la protección a la apa-
rien cia, en cuanto (la cornunidad) los ter-
ceros deben ser protegidos cuando actúan
de buena fe fi ándose de lo que observan,
y la situación ostensibl e (el poseedor que
aparece como dueii.o, el deudor que apa-
rece liberado) es, precisame nt e, la que
termina siendo consolidada por la pl-es-
175
cripc¡ón; aquí -como e n la generalidad
d e las situaciones en q ue aCl(la este prin-
cipio protector el e la aparicncia- se pro-
duce el notabl e resultado de que el De-
recho termina adecuándose a los hechos .
Lajuri sprudencia chil ena ha acudido
a muchas de estas explicaciones indiscri-
minadameI1le, según la situ(lción de r¡ue
se u-ate, aunque pal-ecen predominar las
ll amadas objetivas (y deben ser empica-
das con cuidado porque en ocasiones pue-
den entrar ·en con flicto).
197 bis. La relación con la propiedad;
el conflicto constitucional. Al relacionar
la prescripción con e l derecho de pro-
piedad, puede llegar a plant earse un con-
flicto, en cuanto la primera afe cta a la
segunda; se pierde el dominio de la cosa
corporal o del crédi w, aunque con la di-
fe rencia de que en la adquisit iva el domi-
nio es adquirido por otro (que es preci-
sament.e por lo que el anterior lo pierde),
lo que no acontece en la li beratoria; por
otra parte, en la extintiva est rictamente
lo perdido es la acción , el derecho per-
manece (si n la acción de cobro), pero
esta es una constatación sólo teórica (la
ca rencia de la efi cacia que sign ifi ca la ac-
ción, en la práctica equi vale a la
da). Consagrada en el texto, en estado
inminente constituye una amen(lza de pri-
vaci ón y, cU(lndo se cumpl e n las exigen-
cias, la privación se consurna. El confli c-
to se agudiza teni endo prese nte, sobre
todo entre nosotros, la protección consti-
tucional de que disfruta la propi edad (de-
biendo destacarse para estos efec tos los
ya tratados textos del art. 19, NI:! 24 de la
Constitución, que consigna a la expro-
pi ación como único modo de privación
del domini o y del Nº 26, que impide a las
leyes afectar en su ese ncia los derechos
que la Constitución gal-antiza). Y la difi-
cult ad se intensifi ca cuando al regular la
prescripción el legislador adopta u na ac-
titud de ext re ma facilidad de aplicación,
especialmente a través de una excesiva
abreviación del plazo (deci sión que se ha
venido denunciando respecto del DL.
2.695 sobre saneamiento de títul os).
é.
I lJIH)RIAlJURI OICA nf<11I1I -
..

Los bienes
El problema fue acl\'c rtido en la Co-
misi ón de Estudios (sesión 148) pero no
se defi nió sol ución, y enfre ntados aque-
ll os textos protectores con la indiscuti ble
necesidad de la prescripción, el tratamien-
to constitucional aparece inconcluso.
En definitiva, la confrontación es más
bien fonnal , sobre todo si se ti ene en cuen-
ta la justificación de la prescripción. La
Constitución impi de la pura y si mpl e pri- .
\'ación (a cuya gestación el ti tular no ha
contribuido y, sobre todo, sin considerar
incertidumbres de titularidad), y la pres-
CJi. pción es aplicada en situación di stinta;
aquí (a veces con la contribuci ón de un
litular, que abandona el ejercicio de Stl
derecho) se está en p resencia de u na si-
tuaci ón de incertidumbre de penenencia (en
la adquisitiva) o de existencia (del crédi-
to, en la extintiva) que el interés social -al
que la Constitución también atiende- re-
quiere dirimi r. En cuanto a la aplicación
extremadamen te expedita y, específica-
mente, en la abreviaci ón desmedi da del
plazo, no es más que una fal ta de pruden-
cia o el ocultamiento de una improceden-
te privación del de recho con el de
la institución, que corresponderá resolver
al tribunal (incluyéndose aquí a los meca-
nismos de control de la constituci onali-
dad) con elementos de juicio como los
que aquí se han expuesto; por cierto, el
elemento nuevo ahí será la cali ficación de
la mesu ra de la norma legal (cuán despro-
porcionada es la abreviación del plazo
como para concl uir que se trata de una
verdadera privación) (por ej., así como por
un lado en la actualidad extender el plazo
de prescripción adquisi tiva a cientos de
años puede equivaler a excl uirla de su vi-
gencia práctica, por otro, abreviarlo a me-
ses o días puede equivale r en la real idad a
una efecti va privación; lo que se dice de la
dictación de leyes que fij an plazos, se rela-
ciona con el tema de los pactos entre par-
ticulares sobre plazos de prescri pción, que
son tratados en la prescripción extintiva).
198. Las llamadas reglas comunes a
toda prescripción. Tres reglas son bien
conocidas con esa denominación por se r
• fD!TORJAl IURI DICA nECHJ JF. 176
apli cables tanto a la prescripción adquisi-
tiva como a la extintiva.
199. a) Debe ser alegada (a rt. 2493).
Se trata de un bcncli cio que, por tan to,
es renunciable (actitud que pudiere adop-
tarse particularmente aquí, donde el be-
neficio suele se r agobiado CQ.f1 insid ias so-
bre su licitud, aunque es ta espe ranza
envuelva una dosis de ingenuidad); po r
otra parte, es necesario que se hagan cons-
tar los antecedentes o eleme ntos que e n
el caso concreto la configuran. Queda así
justi ficada la exigencia ·de su alegación y,
por lo mi smo, la veda al j uez para decla-
rarla de oficio.
Dados nuestro texto (art. 2513) y los
efectos que produce, se tiene entendido
que dicha alegación no pod ría pl a ntear-
se sino en un 'Juicio", y seguido contra
legítimo contradictor, que en la prescrip-
ción adquisitiva sería el dueño contra
quien se prescribe (yen la extintiva, el
acreedor contra el que se prescribe).
Entre nosotros hay situaciones excep-
cionales (que no se refieren a la adquisi-
ción de l domi nio) en que el juez debe
declararl a de ofi cio (como las de la pres-
cripción de la acción penal y de la p res-
cri pción de la pena, conforme a los
arts. 93 y sgts. del CP.; y de la prescrip·
ción d el carácter ejecutivo de una acción,
según el art. 442 del CPC.). Pero se ha
di scutido el carácter de prescripción o
de caducidad que revi sten esas situaci o-
nes (sobre todo la últi ma).
La alegación de la prescri pción adqui-
sitiva ha suscitado varias interrogantes.
Substantivamente, no existen términos
sacramentales para alegarla; basta una ma-
nifestación de voluntad inequívoca en tal
sentido. No basta una vaga referencia; debe
alegarse en términos concretos; aunque
puede aceptarse una alegación táci ta, si se
deduce claramente de los argumentos de
los planteamientos del prescribiente. En
todo caso, deben indicarse al juez los el e-
mentos esenciales que la configuran (como
ocurre con el inicio de la posesión, que
determina el inicio del pl azo, definición
necesaria para saber si está cumplido).


,

• •
En el ámbito procesal se ha planteado
una contrüyersia de evidente interés prác-
tico, acerca de la forma de alegarla (que
aquí se verá respecto de la adquisitiva).
Se ha sostenido que sólo procede ale-
garla como acción; es necesario obtener
una declaraci ón posit iva del tribunal en
orden a que habiéndose cumplido las exi-
gencias, la cosa es del dominio del pres-
cribientc, de modo que u na pura excep-
ción opuesta en base a la prescripción
se ría insufi ciente. Como el art. 310 del
CPC. se refiere a la "excepción de pres-
cripción", y di spone que ell a puede opo-
nerse en cualquier estado del juicio, se
estima que el precepto es sólo apli cable a
la prescripción exti ntiva (por lo demás la
adquisi tiva, por su naturaleza, vinculada
indisolublemente al dominio y, en la prác·
ti ca, a una disputa sobre é l, exige un jui-
cio de lato conocimie nto, lo que no sería
posibl e si se permi tiera oponerla como
excepción en cualquier estado del juicio).
De esta manera, si el prescribiente es de-
mandante, en su de manda accionará de
prescripción, en tanto que si es deman-
dado, al contestar deberá alegarla -como
acción- mediante u na reconvención.
También se ha sos te nido que puede
alegarse tanto en for ma de acción como
de excepción, advirtiendo que la acción
y la excepció n no son sino simples me-
dios o posiciones procesales que adoptan
los derechos O intereses contrm'crtidos;
en ambas hay un de recho o inte rés que
se hace valer y se rá la sentencia la que
declarará cuál merece la garantía legal. Y
se ha llegado a obj etar que sea correcto
procesal mente penn itir al de mandado re-
convenir, estimándose aceptable en tal
caso sólo la vía de la excepción.
y se ha postulado que tratándose de
la prescripción adquisi tiva del domi nio,
no exi ste la acción de prescripción, por-
que ésta es sólo un modo de adquiri rl o.
Así, lo que el prescribiente puede hacer
es, sosteniendo que es dueño, ej e rcer una
acción que derive de su dominio (como
la reivindicatoria) , mencionando la pres-
cripción como causa de pedir; se dirá clue-
lio porque adquirió el dominio por pres-
cripeión (de bi endo   probar di-
cha p rescr ipción). Y si se le{l emanda, sí
pod ría exce pcionarse la pres-
cripción, excepción que, se afirma, reco-
noce el art. 3 10 del cpe. , t(!xto q ue no
di stingue entre prescri pción adquisitiva y
extin tiva. Sólo existe, pues, l_a excepción
de prescripci ón.
Estimamos que la solución emerge de
la afirmación d e que la prescripción (ad-
quisitiva) es sólo un modo de adquirir el
dominio; así, no procede postular ni una
acción ni una exce pci ón de prescripción
(como no hay acci ón ni excepción de
tradición, de ocupación, etc.; son modos
de adquirir); la base sustantiva es e l do-
minio, que ha sido adquirido por este
modo. Cualqui era sea su posición proce-
sal, la afi rmación del invocante será que
es dueño; y la prescripción el modo como
adqui rió el dominio (debiendo p robar
los elementos que constituyen la prescrip-
ción): a) Puede ser demandante. Por ej.,
demanda inte rponie ndo acción re ivindi -
catoria; o intenta una acción declarati\·a
de dominio (contra alguien a quien
ga por legítimo contradictor) para per-
feccionar su ti tul ari dad, que no aparece
bien definida y pretende consoli darla
(como si tra tándose de un inmuebl e ca-
rece de inscripción); b) Puede ser de-
mandado. Por ej. , se le demanda de ac-
ción reivi ndicatoria contestará diciendo
que el d ueño es él (ahí está su excep-
ción), y que el domi nio lo adquir ió por
prescripci ón (este pl anteamiento debe
tenerse prese nte más adela nte, cuando
se trate la sentencia en que se reco noce
la prescripción y se formula una obse r-
vación respecto de su inscri pción si se
trata de un inmueble, en jnfra, NI! 2 13,
especialmente la nota al final). Lo que sí
parece necesario es que la invocación se
efectúe al inici o del debate: en la d e-
manda o e n la contestación, según el
caso, para evitar la sorpresa al ach'ersa-
rio, que pudiere quedar en la indefen-
sión y para el acopio y escrutinio ele la
prueba respectiva (de los el ementos que
confi guran la prescripción) , en la e tapa
procesal currespondi ente.
177 mITOR1AL JURIDIC/\ nF CI\1U
-
-
Lus bienes
La jurisprude ncia nacional no ha sido
uniforme, aunque parece inclinarse por
la necesidad de q lIC se accione de
cdpción. También se ha resucito quc
de ser alegada como acción o excepción.
Se ha admitido asimismo la excepción de
prescri pción, sin resolver si es o no
ble alegarla como acción (se ha resuelto
que el actor no puede, en segunda
taneia, pedir que se declare a su favor la
prescripción adq ui sitiva; debió solicitarlo
e n su demanda; y al mismo tiempo se
concl uyó que el demandado, por su
te, 110 puede oponer en segunda instan-
cia la excepción de prescripción
va, porque se trata de una materia de
JaLO conocimi ento, a la cl.lal no puede
estarse refi ri endo el ar t. 310 del CPG, que
cuando permi te oponer la excepción de
prescripción en cualqui er estado del
cio sólo se refiere a la extintiva).
Se ha planteado también la
dad de que un acreedor, inre resado en
enriquecerl o, alegue (oblicuamente) la
prescripción que favorece a su deudo r
(un fall o la ha rechazado).
200. b) No puede renuncial"se antici-
padamente (art. 2494): Siendo un bene-
ficio, en cada caso particular en que es-
lán cumplidas las exigencias para que
opere, puede re nullciarse (además, es
principio el que a nadie se le pueden
incorporar derechos sin su voluntad). El
precepto mismo indica que la renuncia
puede ser expresa o táci ta.
Pero como en la aplicación de la ins-
Litución hay un interés general compro-
metido, se impide renunciar a ella antici-
padamente (ar t. 12); de pe r miti rse, se
aJi ade, al celebrarse actos y contratos fre-
cuentemente se inlentaría obtener de la
contraparte la renuncia, con lo que su
vigencia prácti ca se iría inhibiendo (es
regla de adopción muy generalizada en
los Códigos Civiles, antiguos y recientes) .
Del examen del precepto fluye, como_
idea repetida en su inc.   q ue antes de
cumplirse las condiciones exigidas para
que opere, no puede renuncia rse. Pero
e n prescripción adquisitiva la fuerza de
178
los aconteci mi e n tos obliga a una preci-
sión. Ate ndi do el texto, antes de
se (que en es ta prescripción equival e a
antes de comenzar a posee r) no podría
renunciarse; p ero en la prescripción ad-
qui sitiva esta eventual renuncia es poco
concebible, porque es cont radictori o
imaginar a un futuro poseedor de la cosa
declarar que renuncia a ganarla por pres-
cripci ón, para pre tender luego posee r-
la, tenerl a con ánimo de due lio; con esa
acti tud estaría d eclarando que no la va a
poseer. Y por otra parte, ya ini ci ada, es
decir, cuando ya se está poseyendo, es
imposible impedir al poseedor que, l ue-
go de posee r una parte del lapso, deje
de poseer; cie rta mente, en cualqui er ins-
tante podrá reconocer al dueño como
talo simp lemente alejarse de la cosa,
dejando de poseer (v. supra, N' 188). As í,
tenida ge neralmente la irrenunciabilidad
anticipada C0l11 0 u na regla común, en la
prescripción adquisitiva resul ta muy poco
consislente. Pod r ía tener aplicación e n
situaciones inusuales -que podrían cali-
ficarse de r ebuscadas-, como la siguien-
te: A entrega a B un mueble en comoda-
to por seis meses; estipula n que B renun-
cia a la presc ripción; transcurren doce
aiios )' B no restituye; A demanda I" esti-
tuci ón; B opon e la prescripción adquisiti-
va fundado e n el art. 2510, regla 3ª (sos-
teniendo que prevalece sobre el art. 730) ;
A aduce el pacto de re nuncia; B contes-
ta con la nulidad del pacto, en vi rtud
del ar t. 2494.
En suma, lo que con la regla queda
repudiado es el pacto en que se estipule
la renuncia, e l cual , como ha quedado
dicho, es muy poco fa ctible en la pres-
cripción adquisiliva.
La estipul ación de renuncia anticipada
es nula absolutamente. Se estaría infii ngien-
do una ley prohibitiva (el are 2494) yen-
tonces el acto carece de objelO, con lo que
sería inexistente o, al menos, nulo absolu-
tamente, confolllle a los arts. 1461, ine. fi -
nal, 1444, 1445 Y 1682. Se llega wlllbién a
la conclusión, esta vez sólo de nulidad ab-
soluta, estimando que ti ene objeto pero ilí-
cito, con los arts. 1466 parte final, y 1682.
- La propiedad)' la posesión
El texto dispone un concepto de re-
nuncia tácita (inc. 2<:!).
Cumplidos los requi sitos de la pres-
cripción adquisi tiva, para que sea posi-
bl e renunciar a ella se exige poder de
disposición del derecho d e que se trata
(art. 2495); como se estad. actuando jurí-
dicamente, parece claro que se ha ele exi-
gir. además, plena capaci dad de
cio. Si se trata de dejar de poseer, según
antes se ha dicho, en este punto es e\i-
dente que son apli cables las reglas de ca-
pacidad para poseer, ya examinadas. El
precepto cobra importancia tratándose de
la renuncia efe ct uada por representantes
(legales o yolunu'lrios) por cuanto si cier-
tos bi enes (por ej., inmuebles) pueden
ser enajenados por el representan te sólo
previas ciertas formalidades. podría esti-
marse que ellas serían necesarias también
para renunci ar la prescripción adquisiti-
va cumplida a favor del representado, res-
pecto de esa clase de bienes.
201. e) Las reglas son iguales para to-
das las personas (art. 2497). El precepto
se explica en cuanto terminó con reglas
de privi legio a favol" de ciertas entidad?s
(como la Iglesia y el Fisco). en mate na
de prescripción.
Por otra parte, no se contempla tam-
poco la llamada "acción rescisoria del do-
minio", conforme a la cual el dueño al
que le habían ganado la cosa por pres-
cripción, podía pedir que se rescind iera
el domi nio (conforme a la expresión en
uso) ganado por el prescribiente, proban-
do que había et;tado imposibilitado de
impedir esa prescripción. Pero sí existe
el benefi cio de la "suspe nsión" de la pres-
cripción a favor de cie rtas personas, como
ya lo insinúa el propio art. 2497 al fi nal
(y que se tratará más aclebnte) .
202. Algunas características. Se desta-
carán algunas de la prcscripri ú n adqu isi-
tiva, vari as de las cuales so n llI;í s bicn de-
rivadas de la posesión , d e la qu e se
on gllla.
F . Predomina la caliri c lci(l1l de un
moclo de adquirir ori gimlri o. AUIl cuando
el objeto tenía un propi etario an terior, el
prescribiente no lo recibe de aquél; lo ad-
quiere indepe ndi entemente (pero
se ha sostenido que es derivaliyo).
Penni le adqui rir toda clase de bie-
nes que puedan poseerse.
Permite adquirir el dominio i [os de-
más derechos ludes, con excepción de las
se rvi dumbres discontinuas}' continuas
inaparentes. No será frecuente la adqui-
sición de los demás derechos reales (que
son más estrechos que el dominio) por
prescripción porque lo habitual será que
si un slDeto entra a poseer una cosa, la
posea como integral dueÍ10 de ella y no
con un án imo de adqui rirl a parcialmen-
te o de adqu iri r sólo alguno de los a tri-
butos del domi ni o. Pero es facti ble (como
se irá viendo) e n hipótesi s de derechos
reales consLituidos por quien no es due-
tio o constituidos imperfectamente (v.
también infra, 211 ).
En cuanto a la posi bil idad de adqui-
ri r por prescri pción derechos   la
interrogante depende en gran medIda de
otra: si hay posesión sobre esta clase de
derechos. Ya se ha dicho que es punto
discutido (v. supra, N2 162). Esa conU-o-
ycrsia es básica porque si se rechaza la
posesión de derechos personales, ten-
drá que rechazar, en consecuenCia, su
prescripción adquisitiva (otro tanto ocu-
rre con la reivindicación de derechos per-
sonales, como se dirá en su oportunidad).
Si se admilc la posesión de esos dere-
chos,-Ia conclusión normal será la de que
pueden ganarse por prescripción
presamos así porque también pocIna P OSM
tularse que aunque se admi ta su pose-
. .-
179
sión, no pueden ganarse por prescn pCJOn,
siendo entonces una de las siwaciones
de cosa poseíble, pero no prescriptibl e,
que luego se tratarán) .
En el CC. chileno hay dos precept.os
que, en lo concerni ente al objeto que se .
prescribe, aparecen dirigidos sólo a los
derechos reales (ar ts. 2498 y 2512). En-
tonces, esos textos constituyen argumcn-
tos para el rechazo de la prescripción
derechos personales, sea que se.
o se admita su posesión. En cambiO, qUl <:n
W I IOKIAL JURIDI CA 1' 1 (11
1
11
Los bienes
insista en que es posibk: gana dos por pres-
cripción, dirá que esas reglas no exclu-
yen expresamente la presc ri pc ió n de los
de rechos personales (que la circunstan-
ci a de diri girse a los reales no implica
necesariamente excl ui r a los pe rsonales).
Esta es ocasión de tener en cue nta
una importante regla del Código, con-
forme a la cual "toda acción por la cual
se recl ama un derecho se extingue po r la
prescripción adquisitiva del mi smo dere-
ch o" (3rt. 25 17); ell a es a pli cabl e, sin
duda, a los derechos y acciones reales,
por lo cual se mencionará nuevamente al
tratar la acción reivindicatoria (v. infra,
N° 268). Pues bien, si se estima que los
derechos personales no pueden ganarse
por prescripción, entonces esa regla se
está entendiendo como red ucida sólo a
los d e rechos y acciones reales; en cam-
bio, si se admite la prescripción adqui siti-
va de e llos, se le está considerando apli-
cabl e a toda clase de derechos y acciones,
ta nto reales como personales.
3º. Suele decirse que es un modo de
adquiri r a título singular, con la excep-
ción de su apl icación a la here ncia. Pero
esti mamos que aquí, una vez m<Ís, la deci-
sión está impuest...l por la aplicación de la
posesión ; y en su oportunidad (supra,
NQ 161) dijimos que es concebible la po-
sesión de universalidades de hecho. Por
tanto, aquí concl uimos que la prescripción
es un modo de adquirir cosas si ngulares y
universalidades de hecho; y también la he-
l-en cia (con sus normas especial es, que se
n: rá n p ronto) .
4º . Es un modo de adquirir a título
g ratu ito y por aClO entre vivos.
203. Elementos. De la propia defini-
ción (art. 2492) puede ya observarse que
h l ndamentalmen te consiste en posesión
duran te ci erto ti empo. Entonces, los ele-
mentos son: a) posesión y b) plazo. Pue-
de verse que en definitiva el elemenlo
constiluyente es la posesión (posesió n du-
l-a nle cierto lapso) .
A la posesión y pl azo se suele agre-
ga r, como otra exigencia, el que se trate
de una cosa suscepti ble de prescripción .

- IDII ORI ,\1 JURIDICA m O l ll f 180
Se trata bien de un supuesto para
que la prescripción opere.
Si la cosa no es susceptible de pose-
sión, no podrá adquirirse por prescrip-
ción, y la regla general es que todas las
cosas que pueden poseerse, pueden ga-
narse por prescripci ón. La duda surge si
se pretende tener ésta como regla abso-
luta; ¿es concebi ble la posesión, con la
imposibilidad de ganar por prescripción?
En otros términos, ¿puede habe r po-
sesión sin prescripción?, ¿cosa poseíble
que no pueda ganarse por prescripci ón?
Lógicamente, no se ve obstáculo. Y una
ley puede disponer que cierto objeto pue-
de poseerse, pero que es imprescri ptible.
La interrogante surgirá con especial in-
tensi dad cuando, guardando sil encio so-
bre la posibilidad de ser poseída, u na nor-
ma disponga que cierta cosa es impres-
criptibl e. Esta posibi lidad ha sido vista en
varias situaciones. Por ejemplo, en la po-
sesión viciosa, según generalmente se esLi-
ma (con la opinión di screpante de Bel-
mar, citada; supra, . NQ 173), que tendría
aplicación específi ca en e l arto 729. Tam-
bién en la posesión irregul ar de inmue-
bles inscri tos, que podrían -se ha sostcni-
do- poseerse sin i nscri pción, pero que no
podrían adquilirse por prescri pción sin ins-
cribirse, debi do a lo dispuesto e n el
art. 2505. Asimismo en las servi dumbres
discontinuas y conLÍ nuas inaparentes, las
cual es no pueden adq uirirse por prescrip-
ción confomle al art. 882, pero bien po-
dría concluirse que sí puede n poseerse.
En los derechos personales, como se ha
vistO, es discuti ble si pueden poseerse (pre-
valeciendo la negativa) y, supuesto que pue-
den poseerse, todavía podría sostenerse
que no pueden adquirirse por presCli p-
ción (supra, N2 202).
204. Prescripci ón entre comlUleros. Se
U-ata de un problema. Consiste e n deter-
minar si es posible que un comunero pue-
da llegar a convertirse e n d ueil o exclusi-
vo medi an te la prescri pción adquisitiva.
La controversia es anTi gua y la insufi-
ciencia de nuestros textos la mant iene vi-
ge llt e ta mbié n entre nosotros.

La p rop iedad )" la posesión
Se ha negado la prescripción ent re co-
muneros, plincipalmente con estos fun-
dame ntos: la imprescriptibi lidad de la ac-
ción de partición (art. 1317), la cua} puede
"sie mpre" pedirse; la falta de excJusi\·i dad
de la posesión, ya que cada uno posee
toda la cosa; antecedentes hi stólicos, ya
que en algunos proyectos se permitía ex-
presamente la posibilidad, que en defi n i-
tiva no permaneció; el principio que fluye
del art. 730 es contnuio a la p resCli pción
entre comuneros. En contra, se ha soste-
n ido que es posi ble: el art. ] 3 17 pelm i te
pedir la partici ón si empre que exi sta co-
munidad, lo que no impediría esta solu-
ción; sobre todo porque no hay por qué
rechazar el evento de que un comunero,
cambiando las circunstancias y con un cam-
bio de actitud, comience a poseer exclusi-
vamente, que es el principio que fluye d el
3rt. 2510 regla 3'; y se debe proteger al
comunero que efectiyamente labora por
lal-go liempo la cosa común mientras los
otros se h an desentendido de ella . Suele
añadirse que ese "cambio de actitud" pue-
de ser demostrado por hechos inequívo-
cos que lo demuestren (punto que se re-
duce a un probl ema de prueba) .
Se ha concebido una alternatiya in-
t e rmed ia: es rech azada en pri nci pio
(como regla general); pero es admisi-
ble con un cambio en el título; n o sería
sufi cien te u n cambi o de actitud (o de
sola voluntad , en orden a d ecidir q ue
desde cie rto i nstante, desconociend o el
de rec ho de los demás, se e rige en ex-
clus ivo); sería necesario un a nteced en-
t e objetivo justiflc<:tote , que explique esa
I1l1 eya actitud de cons iderarse desd e
ahora único dueii.o, que justifique su
poses ión exclusiva (sería el caso de un
comunero que vende como ú nico dlle-
lio; el adqu ire nte adquirirá sólo la cu o-
la de l e nfl: jenante, pasando a se r comu-
nero -en el dominio- con los demás,
pero comienza su posesión exclusi\·a res-
peclo de toda la cosa y adquirirá por
p rescripci6n las cuotas de los ot ros; o
el d el comunero que compra las cuo tas
de los otros ( 1 qui en no e ra efectivo man-
datari o de ell os).
La j urisprudencia naciorial fr cCllen-
temente ha negado l ugar a Ja presc rip-
ción entre comuneros (pero hay fallos
que la han admi tido; y de su exame n se
desprende que habitual me nte se u-ata de
situaciones, preci samente, con un título
que juslifi ca posesión exclusiva ) (de acep-
tarse, sobre todo si se admite sin un cam-
bio en el ütulo, generalmente se requeri-
rá sí de prescripción extraordinaria, ya
que general mente el comunero estará ele
mala fe y su posesión se rá, por tanto, irre-
gular) .
205. a) Posesión. Como se ha t ratado
autónomamente, ri ge lo que ya se ha di-
cho. Además, el Códi go d ispone ciertas
reglas posesorias al trata l· la prescripción,
que tambi én ya se han refe rido. Sólo res-
ta mencionar la que destina a los ll ama-
dos actos de "mera facultad" y de "mera
tolerancia" (arlo 2499). En ci e rtos casos
puede resul tar dudosa la cali ficación de
un acto como el e mera facultad o tol e-
rancia, en lugar de acto posesorio pro-
piamente; es cuestión de hecho que ha-
brá de examinarse en el contexto de la
siwación, considerando las conductas del
d ueño y de su contrincante, la magni t ud
objetiva de tales actos, su frecuencia, su
exclusiYidad, su publicidad, e tc.
181
206. b) Plazo. Para ll egar a ganar por
prescripción dehe poseerse durante u n
delerminado lapso, que depende de la
naturaleza de la cosa y de la cl ase de pres-
cripción de que se trate (pronto se indi-
ca rá ese ti empo) . Por cie rto, la regla es
que el plazo se cuenta desde que se co-
menzó a poseer (sin peljuicio de la agre-
gación de posesiones; Y. supra, N° 178).
      deben tenerse presente aquí las
normas sobre cómputo de los plazos
(arlS. '18)' sglS.).
207. Interrupción de la prescripción.
Es la pé rdida del tiempo corrido para ga-
nar por presc ripción , e n virtud de un he-
cho al fI li e la ley le a tribuye ese méri to,
acaecido antes que el lapso para prescri-
bi r se Cl ullpl a .
HllrORI.... \. JUR1D1 CA {)[ CHl l. f ª
Los bi t"lles
El Código disti ngue la interrupción
natura l y la civil (an s. 2502 y sgts.) .
a) l uter11lpción natural (art. 2502) . Es
de esta clase si el hecho interrupLOr, por
su na tura leza materi al, impide seguir po-
seyendo. Están dispuestas las situaciones
y sus efectos.
La primera: debe relacionarse con lo
prescrito en la accesión (a rt. 653) . Se ha
d iscutido e l problema de si tiene aplica-
ción tra tándose de los in muebles inscri-
tos; una vez m,-ls aqu í la solución es deci-
dida p o r la p osic ión que se a dopte
respecto del \'al or de la insc ripción como
símbolo de }Josesión.
La segunda: debe relaci onarse con la
recuperación de la posesión (are 731 y
título de las acciones posesori as). Y para
resoh'er si e n un caso determi nado se está
ante esta clase de interrupción, tratándo-
se de inmuebl es, el tcma se relaciona con
las controversias sobre adquisición y pé r-
dida de la posesión y los preceptos perti-
nentes.
b) Interrupción civil (art. 2503). Está
definida y significa la cesación de la pasi-
vidad del suj eto en contra de quien se
prescri be.
Los han ido precisando al-
gunas caracte rísticas. Se trata de! ejerci-
cio de una acción, de un j uicio, y no pro-
duce e! e recto de interr umpir una pura
gesti ón no contc nci osa o extrajudicial.
Ningún e recto produce una demanda in-
ten tada después que el plazo de prescrip-
ció n ya se ha cumplido. Si los demanda-
dos son vari os, deberá notifi carse a todos.
Inte rru mpe la prescripción la demanda
intentada ante tribunal incompetente. La
id ea más persiste nte en estas decisiones
parece se r la de que la interrupción im-
pli ca una actiwd del due l10, manifestada
con evid e nci a, de protestar en contra del
prescribien te para el ma lllenimie nto de
su de recho.
Po r o tra parte, pod rá notarse una di-
ferencia te rminológica entre dos concep-.
tos d e int erru pci ón civil. Mientras el
art. 25 J8, regulando la prescripción ex-
tinti va , d ecl ara que la imerrupción ci vil
es una "d emanda", el art. 2503, reguian-
s
.....   JUR! [)! CA P I UHI I
J82
d o ];., adqui sitiva , expresa que la interr up-
ción civil es un "recurso". Pero puede ad-
"c rt irse que el texto continúa sobrc el
supuesto de que se trata igualme nte de
una demanda; así se ha resuelto . Pel'o se
h a sostenido que aunque se e n t ie nda
C0 111 0 demanda, este término debe com-
prenderse en un senti do más ampli o CJ lle
e l técnico procesal, que incluye cualquier
p.etición, solicitud O reclamación (jud i-
Cial), para lo cual se destaca que el Códi-
go empl ea el término "todo" recurso
di cial , equivalente a "cualquier" recurso.
Aquí surge una c\i s,repancia (común
a ambas prescripciones) sobre la época
en que debe notificarse. Para que la inte·
lTupción prod uzca efectos es cl a¡'o que la
demanda debe ser notificada; la duda es
si para interrumpi r basta p resentar la de-
manda ante el tribunal dentro del plazo
o, adcmás, es necesario notificarla den-
lro de él. La primera solución se funda
en que las resoluciones j udi ciales sólo pro-
ducen efecto una vez notificadas' v sobre
. "
todo, en que conforme al arto 2503 no
hay interr upción si no hay notifi cación;
puede añadirse también que lo que que-
da interrumpida efectivame nte es la po-
sesión, la cual con la sola presentación
de la dema nda no es aún agredida. La
segunda se apoya en que la ley cxi ge sola-
mente "recursüjudici al" (o "demandaju-
di cial" si se trata de la extintiva, según el
art. 2518). idea reafirmada en el art. 2503,
al que basta que se haya "intentado" el
recurso j udicial. A esos argumen tos
de agregarse otro de efecto práctico: si
se exige que tambi én la notificación se
practique dentro del plazo, en la reali-
dad al que quíere inte rru mpir (dueño o
acreedor, seglll1 el caso) se le estaría res-
tando plazo; más aún, a algunos se les
estaría confiriendo me nos plazo que a
o tros; es así porque, como tiene que pre-
ocuparse de notifi car, tendría que sal ir
de su inactividad u n tiempo antes de ven-
ce rse el plazo, y si el demandado es de
difícil ubicación, el respectivo actor ten-
dría me nos plazo que otro cuyo deman-
dado es de muy fác il notificación (a lo
que puede agregarse la posi bilidad de que
La pl !l pi\'(bd )' la posesión

el demandado despliegue maniobras para
evadir o poste rgar la notificación) ; t..:sa
desigualdad no es aceptable y se evita co n
esta alte rnativa . Pe ro sobre estos argume n-
tos específi cos, el confl icto puede dirilll ir-
se e n base a unas apreciaciones instit ll-
cionales. Po r una parte, es (¡ ti l t. e ne r
presente una di sti nción entre los efect os
substantivos y procesal es de la denunci a.
Substantivall1ente, constituye la protesta
ante e l tribunal por custodi ar el derecho;
procesalmente, inicia el juicio respectivo;
con la notifi caci ón queda trabado e l j ui-
ci o y cobra eficacia al acto interrupti\"o,
pero que ya quedó configurado al pre-
se ntarse la demanda. Esta di stinci ón for-
talece la conclusión de que basta que la
demanda sea presentada dentro del pla-
zo, aunque la notifi cación se practique
después. Por otra parte, se trata de
ca l' como recepticio o no recepticio el
acto interruptivo ; e n prescripción adqui-
sitiva, el efecto interrupti\"o asignado a la
demanda se funda en la acti tud, exigi ble
al dueii.o de la cosa poseída por ot ro que,
sali endo de su inactivi dad (por desidia,
abandono o aceptación que otro expl ote
la cosa) , demuestre su interés en mante-
ner su derecho consecuencia de per·
derl o; pues bi en , esa actitud se ha mani-
festa do al acudir a l trib una l con su
protesta; pedir el conocimiento del po-
seedo r es aliadir una exigencia que, des-
de luego, nuestros textos no piden (en
todo caso, no con clari dad); así,
mos estimarl a no recepti cia.
La j urisprudenci a nacional (sin enlrar
en estas últimas consideraci ones) no ha
sido unifo rme, aunque parece preval ece r
la pri mera alternativa.
Final me nte, nótese que el Códi go res-
tringió la in terrupción a las mencionadas
situaci ones (natural de dos clases, y ci-
vil ), pero debe agregarse una que es im-
posible de excluir, con cualquier nombre
que se le asigne, que ha de produci r efec-
t.os semej antes (de pérdida del ti empo
transcurrido) : la del reconoci miento de
domini o aj e no por parte del poseedo r;
se trata de la actitud que siempre podrá
él adoptar, de dej ar de poseer (recono-
cie ndo el dominio en otro 0, simpl emen-
te , abandonando la cosa) . Es cierto sí que ,
a di fe renci a de las situaci ones califi cadas
de interrupüvas, aquí hay volun md de l
poseedor; por otra pal:te, adoptand,? esa
acLitud ya no hay propiamente una mte-
rrupción" (que implica la posibilidad de
reanudaci ón) sino la extinción de u n pro-
ceso e n curso (v., además, supra, N2 183).
Efectos. Tal como ha quedado en
el conce pto, por la interrupci ón se pierde
lodo el tiempo que se llevaba poseyendo,
COIl la notable excepción del art. 2502, NQ 1
(art. 2502). Se recuerda una "ez más que
en la situación del art. 2502, NQ 2 puede
lener aplicación el arto 731.
Respecto de la interrupción ch.ri l de? e
tenerse presente que en ciertas SituaCiO-
nes, aun cuando se actuó j udici almente ,
. .-
no queda interrumpida la presc npcJOn
(a rt. 2503) .
Debe considerarse tambi én la espe-
ci al regla del arto 2504 para los comune-
ros.
En cuanto al campo de aplicació n de
la interrupción, no hay duda de
ne vigencia no sólo para la prescnpclo?
ordinar ia sino también para la extraOrdl·
nari a; la ubi cación de estas reglas,
de la disti nci ón entre ambas, enunCiada
e n el art. 2506, y la misma norma d el
ar t. 2510, ll evan a esa conclusió n; pero,
por sobre todas esas no r-
mativas, no hay razón para restnngl rl a a
la prescripci ón ordinaria; más aun, con
refe rencia a la interrupci ón civil sería ab-
surdo impedir que el eventual pe ljudi ca·
do con la prescripción (dueño o acree-
dor ) actúe para mantener su derecho.
Por úl ti mo, luego de examinar las re·
glas citadas, puede apreciarse que más
pro pi amente que interrupción de la pres-
cri pción, la que queda inte rrumpida es
la posesión.
208. Distinción. Con base en las
racterísti cas de la posesión, se distingue
entre prescripción adquisitiva ordina ri a y
extraordinari a. Con posesión regu lar se
ll ega al dominio por la prescripción ordi-
nari a, que impone al prescribi ente un pl a-
l 83
z:
¡ ¡)¡¡\111. ... \l )UR! D1CA ! ) [ C H I .. [ -
Los bienes
,
zo de posesión infe ri or al necesa ri o para
prescribir si se ti e ne posesión irregular
(art. 2506).
209. 1) Prescripción adquisitiva ordi-
naria. Exige posesión regular durante dos
años para los muebles y cinco años para
los Bienes Raíces (arlS. 2507 y 2508) (la
ley 16.952, de l' de octubre de 1968, de-
rogó las reglas po r las cuales si la perso-
na contra la cual se prescribía residía en
el exu'anjero, cada dos días se contaban
por uno).
Suspensión de la presc1ipción. Es un be-
neficio que la ley establece a favor de per-
sonas que se encuentran en determi nada
si tuación, consistente en la detención del
cómputo del plazo para ganarles una cosa
por prescripción.
En substanci a, es la detención del cur-
so de la presClipción, en términos tales
que, cesando la ca usa, se inicia, o conti-
núa corriendo, sin perderse el ti empo
transcurrido antes del aparecimiento de
aquell a circunstancia. La especial pre-
ocupaci ón de la ley por esas pe rsonas im-
plica que no le es sufi cie nte la posibl e
diligencia de los representantes legales,
que podrían actuar en contra del prescri-
biente.
Si n defmir la suspensión, el Código
se ñala las personas a cuyo favor opera y
los efectos que p roduce (a rt. 2509).
.Conviene formular algu nas puntuali -
zaCio nes:
a) La suspensió n se aplica sólo a la
presc,;pción ordinaria (am. 2509 y 2511 ).
b) En cuanto a los menores, nada im-
porta que estén emancipados.
c) Respecto a los d ementes y sordo-
mudos, no se exige decl aración de inter-
dicción.
d) Puede verse que lo más probable
es que estos te ngan representante
legal; no importa, aun aSÍ, para mayor
seguridad (por si el representante no es
sufici entemen te dili gente en interrumpi r
la p rescripción) el texto opla por suspen-
der el cómputo d el plazo.
e) Luego de indicar que se suspende
a favor de ciertas personas, menciona la

... mITOI';Ii\l }URIDI CA DE 184
herencia yacente (arls. 1240 y SgLS., con
lo que se ha pretendi do sostene r que la
herencia yace nte se ría persona jurídica;
no hay base suficienle para esa califica-
ción. V. el art. 2346, que las disLingue).
f) Aunque actuahncnte la ll1luer casa-
da e n sociedad conyugal es pl enamente
capaz, se j ustifica mante nerl a suspensión
a su favor (N° 2) porque ella no adminis-
tra sus llamados "bi enes propi os" (sus bie-
nes, as í como los sociales, son admi-
nistrados por el marido).
La suspensión entre.cónyuges (ar t. 2509
inc. final) . Vari as explicaciones han con-
ducido a di sponer la suspensión de la
prescripción entre cónyuges (es nor ma
generalizada en las codificaciones civil es) :
mante ner la armonía en el matrimoni o,
el título de mera tenencia que signifi ca
para el mari do el usufructo legal que ti e-
ne sobre los bienes de la ffiluer, evitar
que se celebren donaciones irrevocabl es
encubiertas entre los cónyuges, y, en ge-
neral , velar por el adecuado funcion a-
mi en to de la sociedad conyugal.
Polémica persistente ha ll egado a ser
entre nosotros la de si esta suspe nsión ti e-
ne lugar sólo en la prescripción ordinari a
o tambi én en la extraordinari a. Se ha sos-
tenido lo pri mero: a) el precepto está ubi-
cado al tratar el Códi go la prescripción
ordinaria; b) el art. 2511 está insistiendo
en que la presclipción extraordinaria no
se suspende a favor de las personas enu-
meradas en el art. 2509, y se en tienden no
sólo las "enumeradas" (con números) sino
todas las "mencionadas" all í; c) la suspe n-
sión es un beneficio excepcional cuyos tex-
tos obligan a una interprcr..,1.ción resuicti-
va, y d) en fin , cuando se dispone que la
prescripción se suspende "siempre" en tre
cónyuges, no se refiere la ley a que la sus·
pensión rige en la ordinali a y en la ex-
traordinaria, si no a que - regulando la or-
dinaria- se suspende entre cónyuges sin
importar el régimen de bienes en que vi-
\'an, tema al que se estaba reci én refirie n-
do en el inciso anteri or. En cambio, se
afirma la vi gencia de la suspensión para
toda prescripción, ordinaria o extraordi-
naria, teniendo presente que: a) las razo-

La propiedad y la posesi(¡n
.,

nes para la suspt:nsióll se presentan en
ambas situacio nes; b) cuando el arto 2509
concluye que se suspende "siempre" entre
cónyuges, se entiende la expresión preci-
samente referi da ( 1 que se suspende sea
ordinaria o extraordinaria la prescripción;
y c) cuando el art. 25 I J, regulando la pres-
cripción extraordill aria, di spone que esta
prescripción no se suspende a favor de las
personas enumeradas e n el art. 2509 se
entiende la expresión "enumel'adas" li te-
ralmente, comprensiva sólo de las men-
cionadas en los   I Y 2.
Fuera de estas argumentaciones de
texto y más bien literales, permanece muy
vigorosa la razón de fondo de la suspen-
sión entre los cónyuges: la cOlllunidad de
vida que implica la unión maLri monial,
fundame n to que vale pal'a toda clase de
prescripción. Por estas consideraciones,
la úl tima alternativa parece ser la mayor-
mente seguida.
Por su carácter excepcional, el pre-
cepto que menciona las personas a cuyo
favor se suspende la prescripción es taxa-
tivo.
210.2) Prescripción adquisitiva extraor-
dinaria. Basta para ell a la posesión irregu-
lar y se exige posesión por diez años
(arrs. 2510 y 2511) (el lapso era p,imi tiva-
mente de treinta alias; se abrevió a quince
por ley 6.162 y, poslerionnente, a diez, por
ley 16.952). Corre contra lada persona y
no se suspende (an. 2511, recordándose la
duda sobre la suspensión e ntre cónyuges) .
Aquí interviene un debate ya expues-
to: el de la supuesta utilidad de las pose-
siones viciosas (v. supra, N2 173). Tam-
bién debe recordarse (ya se dij o) que
conforme al texto, posesión irregular es
aquella a la que fa lta uno o más de los
requisitos de la regular (art. 708» pe ro
(también se advi rtió) esta regla no pue-
el e extremarse, pues faltando cierto re-
quisito (la tradición cuando se invoca tí-
tul o trasla ticio) , menos que posesión
irregular puede ocurrir que simplemen-
te no haya posesión (v. supra, Nt! 171).
Por último, está presente aquí la co-
mentada regla d el art. 2510 NII 3, referi-
,
. -
da ya ell ot ra oGlsión (v. supra;, NQ 182).
La doctrina y los textos (art. 7) 6) esta-
blecen que la tn era tenencia es inmuta-
ble en el sentido ele que el simple lapso
no la muda en posesión; y no obstante
que el precepto ciLado pareciera anun-
ciar una excepción en el art. 2-!? 10 regl a
3<1 puede observarse que no lo es propia-
mente, pues para llegar a calificar al
to de poseedor aquí se exige que concu-
rran otras (dos) circunslan cias (ahí
preci sadas), ade más del puro lapso. Pe ro
desde otro punto de vista, también resul-
ta que esta misma regla viene a debilitar
el ri gor del principio de que el me ro te-
nedor nunca podría transformarse en po-
seedor (art. 730 inc. ¡O, primera parte) ;
conforme a la regla 3
a
, con los requisitos
que enuncia sí puede conveni rse en po-
seedor.
185
211. Prescripción adquisitiva de otros
derechos reales. Para otros derechos rea-
les (como los de hipoteca, usufructo) que
es posible ganar por presclipción (art. 2498
¡ne. 2°), se aplican las reglas del dominio,
con algunas excepciones (art. 2512). Tal
como se dirá al tratar pronto algunos de-
rechos reales, la siwaci ón es factible cuan-
do el constituyen te no es el due ño . Tra-
tándose del derecho real de herencia, apar-
te de los textos citados debe tenerse en
cuenta que también puede ganarse por
prescripción de cinco alias (arts.704 y
1269) (relacionada con este punto se ved.
pronto, además, la ll amada usucapión li-
beratoria).
Aunque el tema se trata con la debi-
da extensión en Derecho sucesorio, hay
un extremo que es útil referir aquÍ, por
su vinculación con el destacabl e art. 2517.
La prescripción que es posible en el d e-
recho de herencia es la adqui siti\'a. Re-
gulando la acció n de petición de heren-
cia, son los términos del art. 1269 -cuando
expresa que esta acción "expira" e n diez
años- los que han conducido a algu nos
intentos prácti cos de prescripción extin-
tiva. Pero la precisión técni ca obliga a
cali fi car esa expresión nada más que como
una redacción que pudo ser más c1arifi-
fOlTORlt\t JURIDICA N CHILF.
Los bienes
cadora. Recuérdese que se trata de un
derecho real (art. 577) , de modo que la
acción protectora pertenece a las llama-
das acciones propietarias. y, por lo mis-
mo, participa de aquella vocación de eter-
n idad q ue t iene e l d omi ni o. Dich o
directamente, no se extingue por su no
. uso o no ejercicio; sólo se extingue cuan-
do alguien posee la herencia hasta ga-
narla por prescr ipción adquisi tiva, resul-
tando aplicado así el art. 2517. La doctrina
nacional es ampli amente predominallle
en este sentido. Esta conclusión importa
diversas consecuencias prácti cas; así, al tra-
rarse de prescripción adquisitiva, deben
recordarse las normas legal es y discusio-
nes doctrinarias de esta clase de pres-
cripción para temas como su forma de
alegarl a, la oportunidad en que se puede
hacer valer en juicio, etc.
212. La adquisición del dominio por
la prescripción. Como se ha dicho, por
la prescIipción adquisitiva se adquiere el
dominio (y otros derechos reales).
Los textos generalmente no contie-
nen reglas sobre la adqui sici ó n del domi-
nio que, C0l110 se irá vie ndo, serían úti-
les. Pe ro en la doctrina se obsenra un
predomini o en las dos siguientes afirma-
Ciones.
El domini o es adquirido de pleno De-
recho al cumplirse el plazo (se ha llega-
do a empl ear el adverbio "auto máticamen-
te", lo que significa, a l me nos e n t r e
nosotros, a la medianoche del último día
de l pl azo); así - como se dirá pronto- , la
sente ncia que la declara sólo aparece
como req uisito de eficacia.
No obstante algunas objeciones, pre-
domina la conclusión de que la adquisi-
ción opera reln>activamente, al día en que
se inició (se expresa generalmente) la
prescripción o (nos parece mejor dicho)
la posesión. Se han ofr ecido vari os fun-
damentos a esta retroactividad, como la
presunción de que el anterior propieta-
rio abdicó de su dominio an tes de ini-
ciarse la posesió n, que debe protegerse a
terceros que ya durante la posesió n con-
t rataban con el poseedor teni é ndolo por
IDI I ORI ,\I JURI D1CA Of("!!It.[ 186
d ueño, etc. Entre nosot ros esa retroacti-
vidad no está expresamente dispuesta,
pero hay un precepto que armoniza os-
tensi blemente con ella (el arto 1736). Esta
retroactividad o rigi na var ias consecuen-
cias. Por ej ., el poseedo r queda dueño de
los fr\ltos producidos durante la posesión,
aunque haya estado de mala fe (el art. 907
es aplicable sólo al poseedor vencido);
quedan firmes los gravámenes o cargas
que haya constituido en ese tiempo; y,
estrictamente, le han de ser inoponibles
los que haya constituido el propietario
en la misma época. En la práctica, sí, es
difícil que tengan lugar relaciones jurídi-
cas eI1 lre el dueño y terceros, por cuan to
el tercero exigiría entr ar en contacto con
la cosa en cumplimi ento de dichas ¡"ela-
ciones, y quedará patente la existencia
de un poseedor de ell a. Po r otra parte,
es natural que la inactividad del dueIio
cesará, antes que contrate con terceros,
mediante un acto de interrupción al po-
seedor.
En estas relaciones ent re poseedor
prescri bi ente y anteri or propietario pue-
de observarse que la prescripción adqui-
sitiva lleva en cor relatividad el efec to ex-
t.inti\'o respecto del der echo del d uei"lo
COntra el que se ganó por prescripción
(de ahí los preceptos de los arL'l. 251 7 y
1815) (el tema de la prescripción de la
acción reivi ndi cato ria, relacionado con
éste, se trala r á más ade lan te; infra,
N" 268) .
212 bis. Efecto liberatorio (la usuca-
pión liberatoria). Es conocido el princi-
pio "cuanta posesión, tanta prescripción"
(Iantwn praescliptum, quantum f)ossessU11l);
la extensión de los efectos de la prescrip-
ción está determinada no por los dere-
chos del anterior dueii. o (del que el pres-
cr ibi ente no es sucesor) sino por 10 que
é l poseyó. Con esta base (ya en Roma, y
actua lmente con el apoyo de textos en
al gunos o rdenamientos) se ha planteado
que la prescripción adquisitiva provoca
un erec to extintivo de las cargas o dere-
chos real es constituidos sobre la cosa (por
e l ante rior dueii.o, antes de e ntrar a po-
-
La propiedad r la posesión
see rla el que ahora la adquirió por pr es-
cripción) . Se le concibe con diversos mé-
todos. Al poseerse la cosa -se ha sosteni-
do- se poseían asimismo esos der echos
reales, de modo que al adqui rirla, los ad-
quirió también y, si mul táneamente con
la adquisición, quedaron exti nguidos, por-
que esos derechos reales sólo se conci-
ben en cosa aquí se extinguieron
por confundirse con el dominio en un
solo titular. O bien : al poseerse la cosa,
se le poseyó como libre (de cargas) por lo
que e n esos misl110s términos se termina
adquiri éndosela. A tal efecto suelen lla-
marlo "usucapión liberatoria" , expresió n
que esti mamos prefer ible r eemplazar por
la de "efecto liberatorio de la usucapión".
Siendo frecuentemente aceptada, su \"i-
gencia es restrin gida o ti ende a serlo, por
di versos facto res: el contenido del título
(que la torna difíci l en la ordinar ia), la
publicidad que ostenten los gravámenes
de los que se pretende quedar libre; la
posi bilidad (cuan posible es) de poseer
la cosa con prescindencia de los gravá-
menes. La situación es concebibl e cuan-
do un tercero posee la cosa (es más con-
troverti bl e cuando pretende aduci rla el
d ueño para el específi co propósito de li-
berarl a del derecho real limitado).
Con aquellas prevencio nes, que ha-
brán de examinarse en el caso concreto,
no se ve obstáculo para aplicarla entre
nosotr os. Nuest r o (con trovenido) DL.
2. 695, sobre saneamiento de lÍtulos de la
pequeña propi edad raíz, contiene una re-
gia (el arlo 16) que evoca este efecto libe-
rato rio cuando sanean los títulos de
estos predios medi ante la prescr ipción
adq uisitiva de un alio q ue d icho texto
dispone.
213. La sentencia. Confo rme a 10 di-
cho recién (su pra, Nº 2 12) una senten-
cia no es r equi si to para adquirir el do-
minio por prescripció n . Y así, extraj ud i-
cial mente podría el p rcsc r ibic ll te se r
tenido por dueño sin neccsicJ¡:¡d de un
fallo. Pero en la práctica le se ní nccesa-
rio, porque sin ell a su dorninio le se rá
fáci lmente controveni ble. De ahí que los
textos suponen que se dictará una se n-
te ncia, la que, si se r e fi er e a inmuebles,
debe inscribirse para que produzca efec-
tos contr a terce ros. Entonces, si el do-
minio es controve rti do, o, si el prescri-
biente qui ere desde luego preparar su
r econocimi en to, surge la necesidad de
la se ntencia. Ahora bi en, ya se ha dicho
q ue (por diversas justificaciones) es re-
gia universal ( tamb ién entre  
la de que debe ser alegada (o debe lIWO-
carse como modo de adquirir el do mi-
nio cuya declaración se persigue); y para
obtener la declaraci ó n no sólo basta ale-
garl a, sino h ay que p robar la concurre n-
cia de sus elementos (atribución de car-
ga que es fáci l de demostrar confo rme a
cual q uiera de los vari os cri terios que se
han formulado para distribuir el peso
de la prueba) . Así se ll ega a la secuen-
cia: ha de alegarse, deberán probarse los
supuestos y se obtendrá la sentencia.
Así queda expl icada la afirmació n ,
aenerali zadament e compartida, de que
187
o . . •
la sentencia que d ecl ara la prescnpclOn
adqui si tiva (o que decl ara el domi?io
fundado e n e lla, según se dirá) constItu-
ye requi si to de eficacia de la prescrip-
ción (con su inscripción si se trata de
inmuebl es, conforme a lo di spuesto en
el arlo 25 13). Habiendo operado el modo
y, por tanto, habiéndose producido ya la
adquisición , los efectos se producen des-
de ento nces al punto que si se cel ebran
actos de dueilo antes del fallo, esos ac-
tos j urídi camente son váli dos y eficaces;
pero si esa validez y efi cacia son contr o-
vertidas (más bien será controvertida la
cali dad de dueño) , esos actos y el domi-
nio habrá n de ser respetados siempre
que, for mulada la o bj eción, un fallo pos-
terior declare el do minio mediante la
prescripción ; por lo demás, con la ..o-
actividad ya referida se mantendran m-
cl uso los ac tos celebrados antes de CUI11-
pli rse el plazo, d esde el inicio de la
. -
posesIOno
Pero aquí conviene obse rvar una ex-
presión . Ge neralmente se manifiesta que
deber á existi r "una sentencia que decla-
re la prescri pción" (y así lo expresa el
fDlTORl.o\l ¡URID1CA IH( 11111

Los bienes
ci tado 25 13). La fó rmula es obj c table (so-
bre todo confor me a lo que d ijimos e n
cuanto a la alegación ) . Las se nten cias
ge ne ral mente declara n "derechos"; y la
p rescripci ón no es u n derecho, es u n
mod o de adqui rir uno ( nótese, por ej.,
lo extraño que resulta expresar que "u na
sente nci a decl are la ocupaci ón" o "de-
cl a re una sucesión por causa de muer-
te") . Lo que el fallo fundament alme n te
d eclara no es la prescripció n, es el do-
minio , adquiri do por prescri pció n (es
cierto que allí el fall o, dando p or p roba-
dos los elementos, decl arará que h a ope-
rado la p rescripción, pe ro substanti\'a-
me n te lo d ecl a rado es el de recho de
d ominio, adquirido por ese modo) ; y que
fue adquirido all á, al cumplirse el plazo,
y co n re troacti vidad al i n icio de la pose-
si ón . En este sentido es cl aro e l ar t. 689,
que se refi ere precisame nte a la se nte n-
ci a que reconozca "el domini o" corno
adqu irido por prescripción.
Si se refi e re a i nmuebl es ( o de re-
chos reales constitllidos e n ell os), la se n-
te n cia (como se ha d icho e n otra o ca-
sión ) d ebe insc ri birse (arts. 689 y 25 13
d el CC. y 52, Nº 1 d el Regl. ) (e l "d ebe"
i nscribirse ha de e ntenderse: pa ra lo-
gra r efi caci a contra terceros). Corno e l
mod o es la p rescripción, la inscri pci ón
n o co nstituye tradición ; está di spuesta
(como publicidad) para la op onibi lidad
a t e r ceros, y si rve, si mul tá n eame n te ,
pa ra ob tene r los bene fi ci os de la pose-
si ó n i nscrita y man te ner la hi storia d e
la p ropi edad inmueble.
214. Prescripción contra título inscri-
to. El tema está regul ado en el a rt o 2505.
En contra de qui en tiene inscri to a su
n ombre un p redio se puede prescribir,
pe ro el prescri bientc debe también é l te-
n e r i nscripción a nombre suyo. La cir-
cunstancia de que sea posible que, estan-
do inscri to el predio a nombre de alguien,
otro (el p rescribi ente) logre también ins-
cribi r el mismo predio es -como ya se ha
d icho- manifestación de imperfecciones
d el Registro (v. supra, NlI 139 bis, inscrip-
cion es pa ralelas) .

- EDITORIAL JURIDICA 1J1. CHIIF 188
El precepto da a dos import an-
tes problcm<ls , a mbos )'a re feridos al tra-
tar la posesión.
El primero es el c!t..: si es O no necesario
que el tít ulo inscrito cid prcscribicnte esté
vi nculado al del poseedo r inscrilO a nte-
r ior. Este punto se anal izó al examinar la
cancelación de la posesi6 n insc rita y en
que se comentó lo q ue se ha de en tender
por "compete nte inscripción" (y, por lo
mi smo, en este as pecto el precepto está
relacionado con los an s. 728 y 730; v. su-
pra, N' 194). •
El segundo consiste en determinar si
el precepLO es a pli cable a toda prescri p-
ción o solamente a la ordi nati a. Esta mate-
ria fue exami nada a l t ra tar la adqui sición
y pérdida de la posesión de inmuebles
i nscri tos; y allí ha de e ncontrarse la solu-
ción; porque si se acepta que es posi ble
adquirir posesión de inmuebl es inscritos
si n inscripción (ir regular), se entiende
que el art. 2505 no es aplicabl e a la pres-
cripción extraord inari a y, a la inversa, si
para adqui rir posesi ón de inmuebl es i ns-
critos se exige sie mpre i nscripción, se e n-
ti ende que el prece pto es apl icable a toda
cl ase de prescdpció n .
Por lo dicho puede apreci arse que
tambi én aquí vale la posición básica que
se adopte, ya en favor de la inscripci ón
registral, ya de la posesión material (v.
supra N"' 193, 194 Y 195).
Una vez más se h ace presente que los
tribunales se incl inan mayormente por
proteger la i nscripci ón, de modo que re-
sulta muy difícil logra r p rescri pción con-
tra un títul o inscrito sin oste ntar i nscrip-
ción . Tal es la t enden cia , pe ro como
habi tualmente se han conside rado los ele-
mentos del caso, no es posible efectuar
afirmaciones pe rentorias, y no debe
darse tampoco que los tri bunales frecuen-
temente han restado mé rito a las ins-
cripciones ("de papel") que no exhiben
un antecedente de posesi ón material (v.
supra, N!l 195). Y recuérdese que por la
legislación de saneam ie nto de títulos (DL.
2.695) es posible insc ribi r inmuebles an-
tes inscri tos, con consecuencias muy con-
trovertidas (v. supra, N2 143).


,
. ,
"
,
La propiedad y la ,"
l 'iÍ lUul FQ VI
TiTULOS DE
215. Noción general. Cuando se pre-
tende adquirir una cosa de manos de otro
O que se consti tuya por él un derecho real.
resul ta necesario exami nar sus derech os
(si es o no d ue il o del objeto), siguiendo
el princi pio de que nadie traspasar
más derechos que los que ll ene.
Nuestro sistema de transrere ncia de
bie nes, que exige la conculTe ncia de dos
actos, el título y el modo, unido a la esca-
sa legalidad del régi men .e n que
la inscripción no prueba d0111111 10, . son
factores que contribuyen a la necesid ad
de tal exame n e inciden en que la tarea
frecue nterne nte no sea simpl e.
Al tene r el lema una inte nsa aplica-
ción e n la transferenci a de inmuebles, la
práctica p rofesional ha bas-
tan te algunos aspectos de este cap itul o .
En otro sentido, se trata de una conse-
cuencia de lo que hasta aquÍ se h a ex-
puesto. . _
Se ha dicho e n otra ocas Ion que la
expresi ón "título" ti ene una
ción: antecedente j urídico que Justifi ca
un d erecho, y documento en que ese an-
tecedente consta (v. supra, N2 103) . En
esta materia se empIca en ambos sen ti-
dos; cuando se requieren los "títul os" d e
un bi e n, se alude a los documentos res-
pectivos, pero prese ntados se exa-
mi na all í no sólo el aspecto I1lstrume ntal
o for mal, sino tambi én la juridicidad del
acto del que dan cuenta. Por otra parte,
en el lenO' uqje j urídico habi tua l de esta
materia, :n el tér mino "título" se incluye
no sólo el acto que recibe técni camente
ese n ombre , sino también lo que en De-
recho se de nomina modo (así, al exigi rse
los títulos de tal inmuebl e, se está pid ien-
do tanto la exhibi ción de la escritura de
compra, corno la constanci a la inscrip-
ci ón conservatOria corres pondien te) .
Con las observaciones formuladas, )'
para el solo efecto de este párrafo, pue-
den entenderse por títulos de dominio los
antecedentes jurídicos que j uslifican o [un-
.'
dan el den.: cho de domini o que  
persona sobre dctermi,nado ? bj e.lo. .
Para saber en que consisten )' conti -
nuar en el análisis formal, es ·menes ter
di sti nguir en tre bi enes e
muebles. La d isti nci ón es pnn-
cipal mente porque mientras los actos so-
bre muebles son consensual es, respecto
de inmuebl es son general mente sol em-
nes (así, por ej. , ocurre con la compra-
venta, la permuta, la donaci ón); y P? r. l,as
distintas formas de efe ctuar la tradlClon
(la de los muebles por alguna de las for-
mas indicadas en el ar t. 684, y la de los
inmuebles por inscripción conse rvatoria).
216. a) Títulos de dominio sobre bi e-
nes muebles. Al ser, por regla general,
consensuales los actos sobre bie nes mue-
bles, documentalmente o no. exis ten o
consisten en instrumentos pnvados (un
inst rumento p rivado fi r mad o por los
contratantes, a ,·eces con testigos, en que
se escritura el contrato, por ej ., la com-
praventa; u otros que
den consti t uir pri nCipiO de p rue ba escn-
ta del contrato, como bole tas, facturas) ..
Debe recordarse que en cuan to a la tradI-
ción, las varias formas en que puede efec-
tuarse (según el art. 684), no exi &en cons-
tancia documental. Si se adqUie re por
sucesión por causa de Illue rte, puede ha-
ber constancia en u n testame n to o e n un
inventario.
189
Respecto de los veh ículos 1l1.0toriza-
dos (terrestres) es aplicable lo dI ch o; ya
se ha consignado en otra ocasión en
cuanto a la transferencia de dorn llll o su
si tuación es la de los muebles (v. supra,
N12 148) . Es claro que si se h a cumplido
con las exigencias tri butarias y
les, se dispond rá a lo me nos de .Instru-
mentO privado an te notan ? y de
inscri pci ón en el Registro de ve hI culos
motorizados.
Esta fa lta de instn lmentos o rigina difi-
cultades, sobre todo teniendo presente
li mi taciones de prueba para los actos que
no constan por escri to (arts. 17?8 y sgts.);
en la práctica, entre oUa S si tuaCiOnes, esas
dificultades se aprecian en los embargos
JURIDICA nfCHI Lf .m
Los biclws
de bienes muebles que, supuestamente, no
pertenecen al deudor (para interponer ter-
cerías: de dominio, de posesión) .
217. b) Títulos de domirúo sobre in-
muebles. Desde un punto de vista docu-
mental, gener almente con sis ten en
instrumentos públicos. Como los actos·-
correspondientes consLan en matrices que
constitu)'en los protocolos }' registros, que
permanecen en las oficinas respectivas,
para el examen lo que circulan son co-,
pias, autorizadas o simples, de aquéllas
(por ej., copia de la escritura pública de
compraycnta y copia de la inscripción en
el Registro). .
Cuáles son los instrumentos que cons-
ti tu)"en los títulos de un illmueble, de-
penderá también del modo por el cual
se le ha adquirido. Si se ha adqui rido por
u·adición, estarán constituidos por copias
de la escritura públi ca del con trato (com-
praventa, permuta, donación) y copia de
la inscripción. Si ha operado la sucesión
por causa de muerte, estarán constitui-
dos por ull a copia del testamento, si la
sucesión fue testada; copia de la
ción q ue concedió la posesión efectiva, y
copia de las inscripciones exigidas por el
art. 688. Si se adquiri ó por prescri pción,
existirá una copia de la sentencia que la
acoge y de su inscripción en el Registro.
En la cadena de transferencias pueden
surgir antecedentes que justifiquen la pre-
sencia de otrOS instrumentos; por ej., si
hay sociedades o pe rsonas jurídi cas no
lucrativas, sus instrumentos de constitu-
ción y acuerdos pertinentes; si hay titula-
res casados, los instrumen tos relativos al
régimen económico matrimonial; si hay
aculaciones por representantes, volunta-
rios o legales, los instrumentos del apo-
derami ento (mandatos, discernimiento de
guardas, etc.).
:i
- 1111101'1 1\ ' JURIOICA n i llilll 190
Es usual tambié n que se requ ieran
certificados de dominio vigente, de hi-
pote cas y gravámenes y de    
nes }' p rohibicio nes d e e naj e nar, ex-
pedidos por el respectivo Conservador
(v. supra, NQ 127 c.; téngase present.e
ta mbién lo di spuesto en e l a rt. 439 d el
COT).
218. El estudio de títulos. Es el análi-
sis de los antecedentes jurídicos que se
han mencionado, para determi nar si es-
tán o no ajustados a Derecho .
Pa ra estimarlos o no conformes, ha-
brá que eS ta rse al modo por el que se
adquiri ó, a la cl ase de acto o título que
causó el modo y al estado de las panes
que intervinieron. Yen cuanto ayerigua-
ción , habitualme nte e l examen tiende
a detectar causales de nulidad, inopo-
nibilidad o resolución (esto ú ltimo de-
bido a obligaciones pendientes, como
saldos de precios), y a comprobar el
cumpl imiento de obligaciones tributa-
n as .
El examen aborda los aspectos forma-
les de los respectivos inslnlmcntos y los
substantivos del acto de que se trata. Re-
trospectivamente, se efectúa teniendo en
cuenta el más largo plazo de prescripción,
que en nuestl"O régimen patrimonial apa-
rece como el antecedente más seguro.
El resultado del estudio de los títulos
puede consignarse en un l11Jonne. El con·
tenido del informe depende de las exi-
gencias y del criterio del informante.
Usualmente se inicia con una sección ex·
positiva en que se descri ben los antece-
dentes, luego se formulan observaciones,
si es del caso, y se termina con una con-
clusión, en que se tienen o no por apro·
bados, agregándose, si procede, alguna
suge re ncia (para el saneamiento de títu-
los, v. supra, N° 143).


T ERCERA PARTE
DERECHOS REALES LIMITADOS

WltO"IALJURIDICA 1)1 CHll l ª

,
Capítulo I
GENERALIDADES
219. Relación con el dominio. Al exa-
minar las clasifi caciones de los bienes, en
un acápite especial se trató la noción de
derecho real, su concepto y los principa-
les problemas en torno a tal materia (su-
pra, N°' 16y 17).
Estudiado ya el más completo de los
derechos reales (el dominio), correspon-
de referirse a algunos menos completos,
limitados en relación a aquél. Se tratarán
la propiedad fiduciaria o fideicomiso, el
usufructo, el uso y habitación, las servi-
dumbres. Es el orden que emplea el Có-
digo (arts. 732, y sgts.; siguiendo la
didáctica más usual, el estudio del dere-
cho real de herencia 'queda entregado al
capítulo del Derecho sucesorio, y los de-
rechos de censo, prenda e hipoteca, al
de los contratos).
Las diferentes conce pciones elel do-
minio (v. supra, N
2
52) provocan conse-
cuencias (especialmente una técnica) al
enfrentarlo a los derechos reales limita-
dos. Concebido el dominio como una
suma de facultades separables: uso, goce,
disposición (noción que ha sido califica-
da de clásica), se entiende que los demás
derechos reales no son más que fraccio-
nes que surgen como desmembraciones
de aquél; por tanto, se "transfieren" (por
tradición) a otra persona. En cambio, si
se concibe como un poder o señorío (el
máximo) único, monolítico, sin que pue-
dan precisarse Íntimos fraccionamientos
de facultades, esos otros derechos no ema-
nan como desmembraciones del dominio,
ni existían, configurados, dentro del do-
minio, sino que se "constituyen" fuera de
él (sin perjuicio de que luego de consti-
tuidos se puedan -algunos- transferir) (la
.
,
noción ensambla con la llamada "elastici-
dad", a la que también se ha hecho refe-
rencia) .
En los arts. 698 y 1337, regla 6' el Có-
digo contiene normas que suponen más
bien el primer criterio (que se confirma
también en la sección pertinente del Men-
saje); en cambio, el Reglamento del Re-
gistro conservatorio supone la idea
contraria cuando distingue entre la tradi-
ción de un derecho real (ya constituido)
y la constitución (efectuada por el pro-
pietario) del mismo (art.52, Nos 1 Y 2,
respectivamen te).
En cuanto a denominaciones, están
influidas por las aludidas concepciones.
Se utilizan las expresiones, más o me-
nos convenientes, de desmembraciones
del dominio, limitaciones al dominio,
. derechos reales en cosa ajena, derechos
reales limitados. Aquí se emplea esta úl -
tima (haciendo presente que la propie-
dad fiduciaria, que se tratará en esta
' parte, no constituye un derecho real es-
p.ecial; se considera una modalidad del
dominio, un dominio especialmente li -
mitado, y resoluble) (la clasificación de
los derechos reales limitados, en dere-
chos de goce y de garantía, ya fue refe-
rida; supra, N' 17 a).
193
219 bis. El título y su importancia. Ya
se ha dicho que en la adquisición de de-
rechos reales el elemento título es mate-
ria que se examina en otro capítulo (obli-
gaciones y contratos). Pero aquí conviene
formular una referencia porque en la
práctica jurfdica, cuando se constituyen
de rechos reales limitados suele desaten-
derse o, al menos, no se le presta la cui-
o
WI r OlUAl ]URl [)ICA D [ CH IL f ....
Los bienes
dadosa ate nción que se le d edica cuando
se tra ta de la adquisición del dominio pro-
piamente (y con esa acti tud en ocasiones
se incurre en defec tos que podrían con-
duci r a la nul idad ).
Para estos efectos, es úti l te ne r presen-
te dos premisas (que aquí ya han sido tra-
tadas): a) que nuestro sistema de transfe- '
renda de bienes por acto entre vivos re-
qui e re d e la dua lidad ú tul o y modo;
b) que, entre nosotros, los derechos (rea-
les y personales) son cosas (incorporal es).
Cuando se regula cada derecho real
limitado, los textos se ocupan p rincipal-
men te de los efectos (derech os y obliga-
ciones) y modos de extingui rse; en cuan-
to al tí tu lo, a lo más es aludido para
imponer la forma precisa de constituirse.
Pero su natural eza debe ser descrita y ca-
lifi cada, particularmen te en cuanto acto -
gratuito u oneroso (con las importantes
consecuencias que se de rivan de esa cl a-
si fi cación) . Frecuentemen te se constitu- -
}'e un fideicomiso, un uso, un usufructo,
una servidumbre, po r acto entre vivos, y

1I · l rOIUAI ni t 11111 194
nada se expresa res pecto de si el consti-
tuyente, cuya prestación consiste en con-
ferir al adquirente el respectivo derecho
real, recibirá O no alguna prestación e n
contrapart ida. Debe adye n irse que el usu-
fructuario, el usuario, el dueiio del p re-
dio domi nan te, adquie ren "cosas" (i ncor-
porales) . Pues bien, si al adquirirl as a nada
se obli gan en cambio, entonces están re-
ci bi endo esas cosas gratuitamente, lo más
probable que en donaci ón; y si esas cosas
tienen un valor supe rior al mínimo exen-
to de la insi nuación, esa donaci ón debe
ser insinuada bajo consecuencia de nuli-
dad absoluta (art. 1401) (y deberá pagar-
se el impuesto a las do naciones). Tratán-
dose del fi deicomi so , la situación es más
evidente (si es posible) : el propietario fi -
duciario recibe el dominio (por lo que si
simplemente reci be y a n ada se obliga a
cambio, estará recibiendo la cosa en do-
nación); y lo mismo acontece con el fi -
deicomi sano si se cumple la condición
(se volve rá sobre el punto al u'atar cada
derecho real limitado).


Capí tulo II
LA PROPIEDAD FIDUCIARIA
220. Definición y origen. "Se ll ama
propiedad fiduciaria la que está slueta al
grava men de pasar a otra persona,  
h ec h o d e yc rific arse una co ndlclon
(ar l. 733, ine. 1' ) .
Está regulada en el Tit. VIII del Li-
bro 11 (am. 732 a 763).
Se gestó en el Derecho romano, pri n-
cipalmente para sortear
los que padecían algunas categon as de CIU-
dadanos en la adquisición y goce de cier-
tos derechos. En la Edad Media es utili za-
do, principalmente en la sucesión mortis
causa, para la conservación de fortunas, a
través de sus modalidades de fi deicomisos
perpetuos y sucesivos, integrando el cua-
d ro de instrumentos que organizaban el
régi men feudal. Los postulados
de fi nes del siglo XVI ll vuelven a modifi-
car su odentación, impidiendo quc sus ca-
racterísticas enlrabe n la denomi nada li bre
circulación de la riqueza. Acogiendo el
Código chileno esa orientación (c0t;I0 ya
se ha dicho a propósito de otras matc-
rias), en el Mensaj e es precisamente men-
ci onado a propósito de ese principio, que
es traducido en dis(Xlsiciones específicas
de su regulación (entre ell as las de los
arts. 739, 745, 747); pe ro con esas limi ta-
ci ones de aquell a inspiraci ón la institución
es mantenida, y suele ocuparse, con la efi-
caci a limitada que permite gobernar el des-
tin o de una for'fulla (o cierto bi en) al me-
n os en u na pri me ra lra ns fe re ncia o
transmisión (en una ge neración, si se des-
pliega entre parient es).
22 1. Constitución del I1deicomiso. La
co nstitución del fide icol11 iso es solemne.
La solemnidad específica depende del ori-
gen de la constiLUclon: si se constituye
por acto entre vivos. requiere
to público; si por testamento, queda 111-
cl uido en la solemni dad del acto testa-
mentario (art. 735, ine. 1
2
) . Además, todo
fideicomiso que afecte a inmuebl es debe
inscribi rse (arts. 735 del CC. Y 52 N' 2
del Regl. ; pron to se di rá en qué Regis-
tro). Pero el rol de la inscripción está
di scutido.
195
Cuando se constituye por lestamento,
es claro que la inscripción no signi fica
tradición de la propiedad fiduci ari a, por-
que el modo de adqui sición es allí la su-
cesión por causa de muerte. Pero enton-
ces, para algunos autores la inscripción
es en este caso solemnidad de la consti-
tución del fideicomiso; para otros, tiene
por fi nalidad mantener la continuidad de
las inscripciones (pues el inmueble, de
estar inscrito a nombre d el causante, ter-
minará, probablemente, inscrito a nom-
b re del fideicomisario ) y para conferir
publicidad a las mutaciones del domini o.
Cuando se consti tuye por acto entre vivos,
la inscripción ti ene rol de tradición de la
propiedad fi duciaria, d el al
propietario fi duciado. Se ha sostemdo que
es el único rol; en contra, que es, ade-
más, segunda solemni dad del acto cons-
titutivo, acto que no estaría pe rfecto en
tanto dicha inscripción no se efectúe. En
términos prácticos, esta última posici ón
implica afirmar que no se podría exigir
el cumpli miento de las obli gaciones deri-
vadas del acto, entre otras la e ntrega del
inmueble de que se trata, mienLras no se
inscriba; sin la inscripción el fideicomi so
no estaría constitui do (no habría fideico-
miso).
tDll'OHrAI. JURI DICA rH ( 1111 1. m
Los bienes

En todo caso, conviene precisar la si-
tuación registral : la propi edad fidu ciari a
(el inmueble fiducia rio) debe inscribirse
(a no mbre del propi etari o fiduciario) en
e l Registro de propiedad (am. 686 )' 735
del Ce., )' ar15. 32 inc. l ' y 52 N' 2 del
Regl. ); la condi ción (de la cual pende la
restitución) puede inscribirse en el Regis-
tro de hipotecas y gravámenes (arts. 32
inc. 2' y 53 N' 1 del Regl. ).
La posibilidad de adquirir la propi e-
dad fiduciaria por prescripción es también
discutida. Se ha rechazado, sosteni éndose
que no es concebi ble que alguien posea
un bi en determinado con la intenció n de
restituirlo a un tercero si se cumpl e una
condición; por lo demás, no se menciona
en el arto 735. Pero se ha estimado posi-
ble, con fundamento principalmente en
los ar15. 2498 y 2512, que no lo excluyen;
no se ve inconveniente -se agrega-, en-
te ndiendo que la adquisición de la pro-
pi edad fiduciari a por prescripci ón te ndrá
lugar e n casos en que hay un antecedente
d e la institución en base al cual se recibe
la propiedad, que implica aceptar la cosa
con el gravamen que signi fica el fide ico-
miso (de pasarla a otro si sc cumple una
condici ón), y en esas condiciones es po-
seída (por ej., si se ha constituido sobre
u na cosa ajena, por un instrumento públi-
co defectuoso, etc.) .
222. Elementos. Son tres:
1
Q
• Una cosa susceptible de darse e n
fide icomi so;
2
11
• Concurre nci a de tres personas:
constituyente, propi etari o fiduciario y fi -