Las ondas cerebrales, como todas las ondas, se miden de dos formas.

La primera es l frecuencia, o velocidad de pulsos eléctricos. La frecuencias se miden en ciclos por segundo (cps o Hz), variando de 0,5 cps a 38 cps. La segunda forma de medirlas es la amplitud, o cuán fuerte es la onda cerebral. Hay cuatro categorías de ondas cerebrales: Beta, Alfa, Theta y Delta. Cuando estamos accediendo a nuestro ser multidimensional somos capaces de usar una combinación de todas las cuatro ondas cerebrales. Las ondas Beta representan nuestra habilidad de procesar conscientemente nuestros pensamientos. Pasamos la mayoría de nuestro tiempo despiertos en ondas Beta, en el que nuestras ondas cerebrales pulsan entre los 13 y 39 ciclos por segundo. En ese estado, nuestra atención está enfocada en el mundo externo del día a día. Estamos mayormente focalizados en la actividad lógica y secuencial del hemisferio izquierdo del cerebro porque el cerebro está ocupado procesando una miríada de información que llega a través de los cinco sentidos. Si toda esta información no se pone en alguna clase de ordenamiento, nos confundimos y sobrecargamos. La voz de nuestro Ser interior puede apenas ser escuchada, pero es como tratar de hablarle a alguien en medio de un ruidoso salón lleno de gente. Puedes escuchar pero es difícil entender lo que se está diciendo. Las ondas cerebrales Beta son conducidas para el pensamiento estimulante y la acción. La mayor parte de nuestra educación actual está enganchada con las ondas Beta y se caracteriza por ser lógica, analítica, pensamiento intelectual y la comunicación escrita y oral. Las ondas Beta son las predominantes en nuestra vida diaria. Sin las ondas Beta no seríamos capaces de funcionar en el mundo exterior. Las ondas cerebrales Alfa tienen la capacidad de hacer de puente entre nuestras mentes consciente e inconsciente/supraconsciente, así como la imaginación vívida y la conciencia relajada y desapegada. Cuando estamos completamente relajados, cambiamos a ondas Alfa, que oscilan entre los 8 y 12 cps. Las ondas Alfa son más lentas en frecuencia que las Beta, pero más grandes en amplitud. La persona que se toma tiempo para reflexionar y meditar o tomar un descanso, por lo general está en un estado Alfa. Cuando nos concentramos intencionalmente en un pensamiento, emoción o actividad, tenemos menos estímulos que procesar y nuestros cerebros pueden entrar en ondas Alfa. Con la consciencia de ondas Alfa no estamos atados por el tiempo y el espacio como lo estamos en ondas Beta. Esto libera la organización lógica y secuencial del cerebro izquierdo y nos permite también acceder a nuestro cerebro derecho intuitivo y más creativo. Nuestro cerebro derecho piensa en imágenes y sonidos que no están atados al lenguaje humano. Debido a ello, nuestros pensamientos, sentimientos y/o actividades son usualmente creativas en naturaleza como bailar, escribir, ver una buena obra o escuchar música agradable. Hay menos distracciones ahora y es más fácil escuchar nuestra propia voz interior. Es en este estado que tenemos nuestros momentos de “aha!”. Muchos actores, artistas, científicos y atletas consciente o inconscientemente se ponen en estado Alfa para lograr su inspiración y mejor actuación. Las ondas alfa conducen a la solución creativa de los problemas, aprendizaje acelerado, elevación del ánimo y reducción del estrés. Introspecciones intuitivas, juicios creativos, inspiración, motivación y soñar despiertos, son todas actividades características de las ondas Alfa. Por eso, proveen de un puente entre nuestras mentes consciente, inconsciente y/o supraconsciente. En tercer lugar están las ondas Theta que son nuestra creatividad inconsciente, la inspiración y la conexión espiritual. Las ondas Theta van de 4 a 7 cps y están asociadas con las experiencias más profundas de meditación y creatividad. Las ondas Theta son incluso más lentas que las Beta o Alfa y son típicamente incluso de mayor amplitud. Cuando estrechamos nuestro foco principalmente hacia nuestro ser interior, podemos entra en ondas Theta. En este estado es difícil mantener un contacto consciente ente el cuerpo físico

y el mundo exterior. Para mantener este estado de consciencia debemos dejar nuestros cuerpos quietos porque estamos tan enfocados en nuestro mundo interior que no sería seguro moverse en el mundo físico. De hecho, el mero acto de abrir los ojos o de escuchar al mundo exterior podría traer demasiados estímulos y cambiar nuestra consciencia de vuelta a las ondas más rápidas. Lleva tiempo y un meditador experimentado para lograr este estado e incluso más práctica para traer la información que logramos en ese estado de regreso a nuestra mente consciente. Para alcanzar esto, debemos ser capaces de comunicar esta experiencia a nuestros centros del lenguaje para que podamos “guardarla” en nuestra corteza cerebral. Casi siempre este estado Theta se logra sólo cuando estamos dormidos y, como todos sabemos, se hace difícil traer la memoria de nuestros sueños a nuestra vida de alerta. Cuando lo hacemos, es en nuestro cerebro derecho, simbólico y de lenguaje imaginativo y no en el lógico, de lenguaje secuencial del lado izquierdo. Es el efecto enlazador de las ondas Alfa que permiten traer nuestras percepciones a la mente consciente. Tomarse el tiempo de relajarse al despertar, o dibujar o escribir después de una meditación profunda puede traer la memoria de nuestras experiencias Theta a nuestros pensamientos Beta. Las ondas cerebrales Theta conducen a una profunda paz interior, pensamientos místicos, transformación de las creencias limitantes sostenidas en el inconsciente, la creación de una mejor calidad de vida, la sanación física y emocional y el encontrar nuestro propósito y cualidad de vida. Están caracterizadas por una clase de saber que se siente como una sabiduría interior, fe, meditación, habilidades psíquicas y la recuperación de material inconsciente. Theta provee la experiencia cumbre de las experiencias cumbre. Finalmente, las ondas Delta son nuestra empatía supraconsciente, la interacción y conexión de radar con nuestra percepción multidimensional completa. Las ondas Delta son las de mayor amplitud y las más bajas en frecuencia. Su rango va desde los 0,5 a 4 cps. Nunca descienden a cero porque eso significaría que estamos muertos. En este estado de consciencia nuestros cuerpos están en modo de hibernación. De hecho, las ondas Delta están frecuentemente asociadas con estar en un coma. Yogas experimentados pueden conscientemente lograr este estado. Mientras que en estado Delta son capaces de regular su temperatura corporal y el ritmo cardíaco. También pueden parecer muertos, pero son capaces de revivirse a sí mismos. Las ondas Delta son el nivel más profundo del dormir sin sueños en las que nuestros cuerpos se apagan. En este estado nuestros cuerpos están completamente enfocados en la reparación y crecimiento. Las ondas cerebrales Delta conducen al tipo de sanación milagrosa, el conocimiento divino, crecimiento personal, renacimiento, recuperación de traumas, unidad con el universo (samadhi), y experiencias cercanas a la muerte. Delta provee de intuición, sintonización empática e insight intuitivo. Cuando nos dormimos nuestro cerebro cambia de marcha y nuestras ondas cerebrales empiezan a disminuir. Empezamos en Beta y después seguimos con Alfa, Theta y después Delta. Cuando nos despertamos, nuestras ondas cerebrales cambian en orden inverso de Delta a Beta. Así como inconscientemente cambiamos las ondas cerebrales al dormir, podemos aprender a conscientemente cambiarlas mientras estamos despiertos. 1. Para mantener a nuestro cerebro en un patrón Beta efectivo, podemos determinar estrechar nuestro foco a pocas cosas por vez, y elegir no dejarnos caer en la indulgencia de pensamiento obsesivo o temeroso. 2. Podemos dedicar tiempo a relajarnos, contemplar nuestras vidas y disfrutar de la creatividad para inducir a ondas Alfa.

3. Podemos meditar y/o rezar y colocar nuestro foco total sobre nuestro ser interior en una base regular rítmica para inducir el estado Theta. 4. Podemos dormir mucho, abandonarnos y dejarnos ir, y rendirnos a nuestra Alma para inducir las ondas Delta. Es importante dejar de lado un tiempo al menos tres a cinco días a la semana para pasarlo con el Si Mismo interior. Si podemos tomarnos ese tiempo especial, podemos aprender a adquirir una maestría consciente sobre nuestros pensamientos y emociones mientras vivimos nuestra vida diaria. Podemos entonces darnos cuenta que elegimos nuestra consciencia al elegir los pensamientos y emociones que permitimos entrar a nuestra mente. Si dejamos que el miedo dicte nuestro pensamiento y nos rendimos a los sentimientos de temor, nuestra consciencia estará sobrecargada por la cantidad de estímulos a nuestro alrededor, validando esa elección de miedo. Nuestras ondas Beta entonces se tornarían rápidas y erráticas mientras nuestra consciencia salta de enemigo en enemigo como un conejo asustado. Pero no somos conejos. Tenemos la habilidad de calmar nuestros pensamientos y liberar el miedo enfocándonos en el amor e invocando a nuestra guía superior para protección y sabiduría. Este foco interno instantáneamente reduce nuestras ondas cerebrales. Con la práctica, podemos aprender a respirar profundo y llamar a nuestro guía y visualizar o cantar nuestro mantra. Un mantra es una imagen visual interna o externa y/o una oración positiva que puede usarse para filtrar el miedo y los pensamientos negativos. Por ejemplo, un mantra visual puede ser una imagen simbólica de un lugar favorito o alguien querido, o una mascota que evoque un sentimiento positivo de paz y amor. Los mantras trabajan mejor si son en primera persona y en tiempo presente. Por ejemplo: Estoy logrando con éxito mi objetivo. Si el mantra está en tiempo futuro (voy a completar mi objetivo con éxito), sería como el burro que persigue la zanahoria en la punta de un palo y nunca la alcanza. El futuro siempre está adelante y nunca aquí. Un mantra se usa para “editar” los pensamientos y sentimientos negativos cambiando nuestro foco desde los pensamientos negativos y/o emociones hacia un mantra positivo. Cuando recibimos pensamientos y emociones temerosas, tanto desde afuera como desde adentro nuestro, podemos usar nuestro mantra para recuperar el equilibrio y el amor. Es mejor si elegimos un mantra que esté asociado con el miedo. Por ejemplo, si el miedo es que alcanzaremos nuestro objetivo, nuestro mantra visual sería una imagen mental alcanzándolo. Si podemos identificar el miedo antes de que se amplifique por nuestra atención consciente o inconsciente, podemos tomarnos un momento para cerrar los ojos (y limitar nuestro foco), respirar profundo (exhalando el miedo), y visualizar una imagen que sea un antídoto para nuestro miedo (elegir otro canal) mientras decimos el mantra verbal y dejamos que los sentimientos positivos de amor reemplacen el miedo. Una vez que hemos recuperado pié en el amor, podemos ver otra vez al miedo desde nuestro Sí Mismo objetivo. ¿Acaso este miedo conlleva una advertencia? Si es así, entonces podemos escuchar la advertencia, actuar apropiadamente y liberar el miedo. Nuestras distintas ondas cerebrales son similares a canales de radio. Nuestra mente es el transmisor que lleva el mensaje desde nuestro ser multidimensional que es el estudio de transmisión (altas dimensiones). Todas las estaciones (ondas cerebrales) mandan su mensaje TODO el tiempo y los recibimos acorde al canal al que estemos sintonizados. Cuando aprendemos a calibrar nuestra consciencia con las diferentes ondas cerebrales, disponemos nuestras expectativas y nuestras percepciones en la realidad que vibra o resuena con esa longitud de onda. Por ejemplo: nuestra “realidad Beta” sería una de muchas decisiones y acciones y nuestras percepciones estarían calibradas principalmente en la tercera dimensión. Nuestra “realidad Alfa” sería una de creatividad, foco artístico y relajación y nuestras percepciones incluirían la cuarta dimensión junto con la realidad de la tercera dimensión.

Nuestra “realidad Theta” sería profundamente espiritual e introspectiva y nuestras percepciones serían primariamente de la cuarta y quinta dimensión. Nuestra “realidad Delta” estaría enfocada en nuestra realidad no física y nuestras percepciones serían desde nuestros “cuerpos de luz”, nuestro Ser superior. Mientras recordamos nuestra consciencia multidimensional, podremos vivir todas las realidades de arriba al mismo tiempo. Aunque nuestros cerebros son la radio, es mejor dejar que nuestro chakra del Corazón elija el canal. Hay mucho miedo en el mundo y en nuestras psiquis. Uno de los aspectos más difíciles de aprender a usar nuestra percepción multidimensional es diferenciar el miedo que nos sirve de advertencia, del miedo que es paranoico. Si podemos aprender a percibir nuestra realidad a través de nuestro chakra del corazón, nuestro miedo estaría muy limitado a miedos de advertencia. Entonces podemos aprender a escuchar el Amor. Even though our brains are the radio, it is best to let our Heart Chakra choose the channel. There is much fear in the world and in our psyches. One of the most difficult aspects of learning to use our multidimensional perceptions is to differentiate the fear that is a warning from the fear that is paranoia. If we can learn to perceive our reality through our Heart Chakra, our fear will be greatly limited to warning fears. Then we can learn to listen for LOVE. BETA WAVES Beta waves, ranging from 13-40 cps or Hz, represent our everyday, normal state of consciousness, which is focused primarily on external stimuli. Nobel Prize Winner, Sir Francis Crick and other scientists believe that the 40 Hz Beta frequency may be the brainwave that represents the act of cognition because 40 cps or Hz corresponds with how long our neurons typically stay phase-locked on one stimulus. Dr. Rodolfo Llinas, professor of neuroscience at New York University, believes that the 40 cps waves serve to connect structures in the cortex where advanced information processing occurs with the thalamus in the lower brain region, at the location that complex relay and integration functions are carried out. However, all these stimuli are not accessible with our conscious awareness. Of the myriad stimuli that enter our brain, which information will be integrated in our conscious mind and which information will be stored in our unconscious and superconscious for future access? Beta wave information that is usually directed to our everyday conscious mind is: 1) Information that is important for survival 2) Information that is familiar 3) Information that is expected 4) Information that is desired The short, fast Beta brain waves are bound by the logical, sequential, “time-bound” rules of the third dimension. Information that cannot be placed into a sequential or cause-effect pattern will go into the Unconscious because the confusion this information causes would interfere with survival. However, if the stimuli become familiar, they can then be processed in the Beta waves and integrated into the information of our daily life. Information that is expected and/or desired may also be routed to the conscious mind even though it may not be “time-bound.” For example, if we are interested in the parapsychological or metaphysical, we not only believe that stimuli can be received from other dimensions, we expect and desire it. Therefore, we can integrate this information into our mundane reality. Beta wave information that is usually directed to the unconscious mind is: 1) Information about our physical body

2) Information about our emotions 3) Information about our ego/self 4) Information about others Most of this information will be “reactions” to our physical life. If we are a “conscious person,” meaning that we can maintain some degree of inner focus while we go about our daily life, we may be able to consciously perceive these “unconscious” reactions. The Western mind often focuses the concept of “self” in our minds rather than our bodies. Therefore, we tend to give more importance to information about our mental well-being than our physical well-being, that is until we become injured or sick. Then any information that we receive about our body becomes VERY important. It is the same with our emotions. Just as we do not perceive the information from our bodies until we get sick, we often are not aware of our emotions until they are out of our control. Beta wave information that is usually directed to the superconscious mind is: 1) Information about our higher SELF 2) Information about the Collective Consciousness of the world around us 3) Information about our personal “mission” (i.e. our reason for coming to Earth)4) Information about the higher dimensions Our ego/self is most likely to consciously perceive information regarding how we interact with others in our society. Although, if we believe that information from our superconscious mind is important to our survival, we will desire and expect to consciously receive information from it. As we habitually, consciously receive information from our SELF, it will become more familiar and easier to integrate into our conscious reality. However, most superconscious stimuli cannot be received by Beta waves as they resonate to a higher frequency carrier wave, such as Alpha, Theta, and Delta. We can perceive the carrier frequency of the superconscious only when we have expanded our consciousness to the extent that we can access information from both our Higher Self and our Unconscious Self while we are conscious to the external, physical world. Our challenge is to integrate that information into our daily life. INTEGRATION INTO DAILY LIFE Beta waves focus our perceptions and awareness towards our external third dimensional reality. These brainwaves must also organize all our conscious perceptions into the third dimensional construct of space/time. Concurrently, it is this sequential space/time processing which calibrates our perception to the third dimension. Beta waves must also constantly differentiate between “me” and “not me” in order to maintain the third dimensional illusion of separation. Then the Beta waves must also factor in the ever-increasing list of limitations that maintain our ego within the physical reality. Beta waves belong to our ego’s sensory mechanism. To perceive beyond the limitations of the ego, we must calibrate the frequency of our consciousness away from the separation and limitations of our ego. In Alpha wave consciousness, we limit the focus of our attention and therefore, our perception. If we simply close our eyes and attune to our emotions, body sensations and thoughts, we can sense our inner world. If we then learn to hear the inner music and see our inner pictures, we can create enough “nowness” of perception to slow our brain’s frenetic energy to the Alpha waves. The Alpha waves will then give us a glimpse of the ever-present fourth dimension. From the fourth dimension, time and space begin to blur, as in our dreams. One moment we are “here” and the next moment we are “there.” Shapes also morph so that we can experience third and fourth dimensional faces of our SELF within one vision.

In the brainwave patterns of Theta and Delta everything is experienced simultaneously in the NOW. Therefore our Delta and Theta experiences are “unconscious” to our third dimensional consciousness. In order to integrate into our “conscious” life information we receive in Theta and Delta waves, these perceptions must be formatted into the sequential function of our third dimensional brain. Otherwise, it will resonate only to the fourth dimension and the third dimensional brain will not be able to perceive or remember it. We can learn to use our focused Alpha brainwaves to transfer, or “download”, information from Theta and Delta waves. Once these “files” are downloaded into our Alpha consciousness, they can more easily be integrated into our everyday Beta consciousness. The 70-85% of our brain that is usually unused is only accessed while our attention is focused on a meditative and creative activity. When we learn to calibrate our consciousness through balancing our emotions, calming our minds and attuning to our inner reality, we can access information from other dimensions. As we consciously expand the full capacity of our personal computers—our brains—we will be surprised by how much better they can serve us. For example, with our multidimensional consciousness, we are able to use the Alpha Bridge to integrate the otherwise unconscious spiritual guidance of Theta waves and the superconscious higher dimensional information of Delta waves with our conscious, Beta wave thinking. It is within this balanced state of Conscious, Unconscious and Superconsscious that we can BE our SELF. A chakra is like a wheel that creates a vortex which can “download” energy from the higher dimensions. This higher dimensional energy, known as prana (or chi), is not physical. Prana is the life force or animating principle of our physical bodies. Our ego, emotions, intellect and mind, as well as the physical elements of earth, water, air, fire, and ether are creations of the life force within us. This “downloaded” prana is an aspect of our consciousness in the same way that our aura is, but it is denser than our aura and less dense than our physical body. Our chakras interact with our physical system via a connection with a specific endocrine gland and nerve plexus, which associates each chakra with a different area of our bodies. Chakras one through three, as well as an explanation of how the chakras work, is in the Unconscious Section of this site.

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