Napoleón Nació en 1769 en Córcega. Murió exiliado en la isla Santa Elena en 1821.

Marchó a Francia para cursar estudios militares. En 1785 fue nombrado teniente de un regimiento de artillería. Se distinguió en la acción militar durante la reconquista de Tolón, puerto militar que se había sublevado contra la República. En 1794 fue nombrado general de brigada y le fue confiado el mando de la artillería francesa en Italia. En octubre de 1795 sofocó una sublevación de los monárquicos en París. También fue el encargado de reprimir los clubs jacobinos. En 1796 le fue concedido por el Directorio el mando del ejército francés en Italia. Allí se desplegó todo su genio militar venciendo a los austríacos (batallas de Arcola, Lodi y Rívoli). Tras el Tratado de Campoformio (1797), Francia consiguió controlar Venecia, Génova y Lombardía (convertidas en las repúblicas Cisalpina, Ligur y Transalpina respectivamente). Acosado el Directorio por las potencias extranjeras encabezadas por Inglaterra, éste decidió en 1798 enviar a Napoleón con un ejército a Egipto. Vuelto a Francia, en noviembre de 1799 encabezó un golpe de estado contra el debilitado Directorio . El Directorio dio paso al Consulado. Napoleón fue nombrado Primer Cónsul por espacio de unos años, más tarde, en 1802 su cargo se convirtió en vitalicio. En 1804 se convierte en Emperador de todos los franceses. Concluía así el proceso revolucionario. Durante su imperio, Napoleón continuó e intensificó su política exterior agresiva hacia las potencias europeas absolutistas (Prusia, Austria, Rusia, España, etc) y contra Gran Bretaña. Derrotó a la 2ª y la 3ª coalición militar, alcanzando enormes éxitos militares: Marengo (1800) sobre Austria, Austerlitz (1805) sobre Austria y Rusia, Jena sobre los prusianos (1806), Friedland (1807) sobre los rusos, Wagram (1809) sobre Austria, etc. Fracasó contra España, Rusia y Gran Bretaña. A partir de 1812 problemas militares. En 1813 fue derrotado en Leipzig. En 1814 las tropas coaligadas entraron en París y Napoleón se vio obligado a abdicar y exiliarse a Elba. En Francia fue restaurada la monarquía en la persona de Luis XVIII. Sin embargo Napoleón abandonó la isla, se trasladó a París y tomó de nuevo el mando de Francia. Luis XVIII huyó a Bélgica y el Imperio fue reanudado. Transcurridos poco más de tres meses, fue derrotado en Waterloo por una coalición (la séptima) de potencias integrada por Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia. La derrota de Waterloo supuso el fin del imperio napoleónico y su destierro a Santa Elena. Por segunda vez regresaba Luis XVIII y en Francia era reinstaurada la monarquía. Plano interno Consolidación definitiva de la obra de la Revolución desde sus presupuestos más moderados. A nivel político-jurídico Afianzó las conquistas revolucionarias aunque eliminando sus aspectos más radicales y tendiendo a una cada vez mayor concentración de poder en su persona. Se apoyó para ello en la alta burguesía y el ejército. Creación de una administración local de estructura centralizada, la organización judicial (los jueces fueron convertidos en funcionarios) y la reestructuración del aparato burocrático. Código Civil (1804) que garantizaba la libertad individual, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la libertad económica. A nivel social

La alta burguesía se convirtió en la clase dirigente de Francia y el campesinado conservó las ventajas alcanzadas. A nivel ideológico. Dos aspectos contrapuestos: Por un lado, mantuvo muchos de los principios de la Revolución: liberalismo, soberanía nacional garantizada por sufragio universal, separación de poderes, subordinación del clero al Estado, fomento de la educación, etc. Por otro, desvirtuó el sufragio universal, entorpeció la acción del cuerpo legislativo, la educación fue utilizada como un medio de control moral y político, los tribunales sufrieron una depuración (imposición de magistrados afectos al régimen), la libertad de prensa y de palabra se recortaron y la etiqueta cortesana al estilo de las monarquías absolutas fue recuperada. En materia religiosa restableció las relaciones con el Vaticano (Concordato de 1801) y todos los obispos juramentados afectos a la Revolución fueron destituidos. Plano internacional Persiguió la idea de una Europa unida bajo un mismo orden, caracterizado por la abolición de la sociedad estamental. Para poner en práctica dicho proyecto se embarcó en una política imperialista que liquidó bruscamente los reductos del Antiguo Régimen. La política imperialista Se valió de un moderno ejército que utilizando tácticas revolucionarias. Venció a cuantas coaliciones se le enfrentaron, esencialmente las integradas por Austria, Rusia y Prusia bajo la dirección de Inglaterra. El resultado fue la formación de un extenso imperio bajo el liderazgo de Francia, organizado y regido personalmente, a través de familiares o militares de confianza, con la colaboración de las clases ilustradas de los países conquistados, en los que se promulgaron constituciones y códigos similares al francés. El legado napoleónico En el campo político-social y militar Supuso la extensión de las formas revolucionarias, del liberalismo (Código de 1804) y la quiebra de las estructuras feudales. Esa labor se concretó en: El nacimiento de una serie de constituciones de signo liberal moderado (Ej. el Estatuto de Bayona de España, 1808). El ascenso de la burguesía como nueva clase dominante frente a la nobleza y el clero. La puesta en práctica del Derecho moderno. La innovación de los ejércitos y las tácticas militares. En el campo económico Consolidó las reformas agrarias . Propició la formación de un campesinado de clase media que transmitió a Francia estabilidad política. Se sentaron las bases para que Francia iniciara su industrialización. En el aspecto ideológico Fomentó los nacionalismos, tanto el francés como el de los estados que fueron ocupados por sus ejércitos. Aseguró las bases de la enseñanza laica plasmada en la reforma de la Enseñanza Secundaria (Bachillerato) . Este legado perduró a pesar de los intentos de involucionismo de la Restauración.