LA OSTEOPATÍA CRANEAL

HISTORIA
El fundador de la Osteopatía craneal, William Gardner Sutherland, fue alumno directo de Andrew Taylor Still. Sutherland, descubrió un movimiento hasta entonces desconocido, y dio un considerable impulso a la Osteopatía. A este movimiento lo denominó mecanismo o movimiento respiratorio primario (MRP). El movimiento respiratorio primario (MRP). Fue denominado así por varias razones: El termino mecanismo o movimiento. Pretende expresar la combinación de partes óseas en contacto, articuladas de una manera determinada y para un fin en concreto. La palabra respiratorio. Se emplea porque asocia el movimiento a un ritmo regular de dos tiempos, análogo a la respiración pulmonar. Estas dos fases del ritmo respiratorio primario son: La fase de expansión. Denominada flexión en los huesos impares, y rotación externa en los huesos pares. La fase de contracción. Denominada extensión en los huesos impares, y rotación interna en los pares. La expresión primario. Fue concebida por Sutherland al considerar a la respiración pulmonar como secundaria, en el sentido de que aparece en el momento del nacimiento, mientras que el MRP aparece en el 4º-5º mes de vida uterina, con el reflejo de succión, y persiste después de la muerte, percibiéndose aún por un espacio de tiempo comprendido entre 15 minutos y 2 horas, mientras dura su inercia. Este trabajo sobre el cráneo. Comenzó en los años treinta, cuando cursaba sus estudios en la escuela de Osteopatía de Kirksville, Missouri. Sutherland estaba fascinado por la arquitectura ósea del cráneo humano y tenía la convicción de que sus huesos estaban concebidos de tal forma, que debían de permitir cierto movimiento, en contra de la teoría médica Anglosajona de la época, que postulaba que en el cráneo adulto normal los huesos estaban soldados, y por lo tanto sin movimiento, las únicas excepciones las constituían los huesecillos del oído, y la ATM. Empujado por la profunda convicción de que todas las obras de la naturaleza tienen un fm, Sutherland albergaba la idea de que los huesos del cráneo debían de moverse unos en relación con los otros, en condiciones normales, durante toda la vida. Sutherland se familiarizó con los movimientos craneales experimentando sobre sí mismo, y sobre otras personas, constatando unos movimientos uniformes y rítmicos en las cabezas de personas de-muy diferentes edades, sexos, o razas. La Osteopatía craneosacra. Se llama así, porque Sutherland también descubrió que el MRP se extendía al resto del cuerpo, y que el movimiento del sacro estaba sincronizado con el del cráneo. Sutherland postula la teoría de la sincronización del movimiento craneosacro en base a la relación que existe entre estas partes a través de la duramadre, porque las pocas inserciones óseas que en ella existen no pueden obstaculizar dicho movimiento. Deduciendo que el movimiento del occipital debía de influenciar al movimiento sacro, y viceversa. Sutherland postuló. Que la cabeza se mueve, a través de la suturas de sus huesos, y que estos movimientos, que son de muy poca amplitud, se suceden a un ritmo regular de dos tiempos, debido según él, a la fluctuación del liquido cefalorraquídeo que rodea al cerebro y a la

médula espinal. Cuando este ritmo se altera se producen unos estados patológicos que influencian al organismo entero. Sutherland desarrolló un completo método de técnicas diagnósticas y de tratamiento. El MRP. Existe en el hombre, primates, caninos, felinos, y probablemente en la mayoría de los vertebrados. Este movimiento es muy sutil y pequeño, varía entre 25-45 micras en cada sutura, dependiendo de la sutura que se trate. Pero hay que tener en cuenta que hay más de cien articulaciones en el cráneo, y que este gran número de articulaciones produce un movimiento relativamente amplio. Este movimiento es de suma importancia, Sutherland consideró al MRP como la más grande manifestación de vida. Algunos lo llaman el aliento de vida. Las comprobaciones. Científicas de la existencia de este movimiento, que los osteópatas vienen sintiendo y trabajando desde su descubrimiento, son múltiples. No obstante, hubo que esperar hasta mediados del siglo pasado, para que los avances tecnológicos permitieran la evidenciación científica del MRP. Sin embargo, la creencia de que el cráneo es una estructura rígida es relativamente nueva, y procede de los médicos Anglosajones. La literatura médica clásica latina contempla al cráneo como una estructura maleable, capaz de movimientos. Actualmente. La existencia del movimiento craneal está fuera de duda, gracias al microscopio electrónico, mediciones con sensibles captadores, experiencias quirúrgicas, y otros experimentos y estudios. El microscopio electrónico. Reveló la existencia de distintas capas de tejido conectivo en las suturas (tres en cada hueso), que permiten una cierta libertad de movimientos a los huesos de la cabeza. Los trabajos de Viola Frymann. Con experimentaciones por procedimiento interferométrico, y láser acoplado a ordenador, para tener imagen tridimensional, permiten la posibilidad de abordar analítica e instantáneamente el MRP en relación a otros ritmos orgánicos. Los estudios biomecánicos realizados por John Upledger. En la Michigan Estate University, en 1975, a partir de trabajos de la General Motors sobre la estructura ósea, han podido determinar los módulos de elasticidad (E de Young) y los coeficientes de deformabilídad (V de Poisson) de los huesos v las suturas del cráneo humano. E hueso = 534 Gpa. V hueso = 0.2. E sutura = 29,7 Gpa. V sutura = 0.42. Estos datos permiten estimar las deformaciones y el modo de reparto de las tensiones sobre los huesos y las suturas de la bóveda craneal. La amplitud del movimiento de una sutura depende del tipo de sutura que sea. En un hombre adulto de tamaño medio, al aplicar una fuerza de 50 N en el centro de las muestras óseas, el movimiento producido es de 45 micras para una sutura armónica, 25 micras para una sutura biselada y 20 micras para una dentada. Otro descubrimiento interesante. Fue el hallazgo de la existencia de unos receptores en el interior de las suturas, conectados con el seno recto y el cuarto ventrículo. Cuando se asusta a un individuo, las suturas craneales se cierran gracias a sus micromecanoreceptores, lo cual supone un sistema de autoprotección comparable con el de los moluscos marinos de concha dura. En caso de estrés la sutura se cierra. E.A. Bunt, M.D. Neurocirujano Sur africano, descubrió mediante tomografías en el estudio de hidrocefalias normotensivas idiopáticas, la existencia de dilataciones y contracciones de los ventrículos laterales a un ritmo de unos 6 ciclos por minuto.

GENERALIDADES
La Osteopatía craneal estudia la fisiopatología del MRP. Los huesos del cráneo poseen movimientos fisiológicos. Porque son maleables, por su osificación, y por la presencia de suturas. La osificación. De los huesos del cráneo se efectúa en membrana (bóveda), a partir de láminas o membranas del mesenquima situado en la dermis o subyacente a ella. También, en cartílago (base), que procede igualmente del mesenquima. Las suturas. Separan a los huesos mediante un tejido conjuntivo denominado ligamento o membrana sutural, que está compuesto por tres capas: cambial, capsular, y media. Contiene vasos sanguíneos (de paredes finas), cuyas venas comunican con las del diploe, y con venas externa como las del pericráneo. Los movimientos de los huesos de la cabeza. Están determinados por su artrología, porque las superficies articulares, los elementos motores, y los medios de unión, determinan los movimientos: sus ejes, sentidos, y amplitudes. Para comprender los movimientos craneales hay que conocer como se articulan los huesos, y las inserciones de la duramadre. Las superficies articulares. De los movimientos de los huesos del cráneo son las suturas, y son consecuencia del MRP. Tienen forma de biseles externos, biseles internos, engranajes, etc., según las funciones que desempeñan en los movimientos. Los huesos del cráneo. Se unen mediante suturas, y forman unas superficies articulares diseñadas para permitir movimiento. Esto es evidente, porque si no ¿para qué existen estas superficies articulares, si no es para favorecer o tolerar el movimiento? El único factor fisiológico capaz de mantener así las superficies articulares y protegerlas de la anquilosis es el movimiento. El crecimiento óseo. Se detiene a nivel de las suturas, si detienen las estimulaciones fasciales del MRP. Si cesa el movimiento, las células osteogénicas producen la transformación completa del ligamento en hueso. La unión de los huesos del cráneo por soldadura es llamada sinostosis, y cuando es prematura, produce una detención en el desarrollo craneal y del encéfalo. Los elementos motores. De estos movimientos son las membranas craneales, que traccionan de sus inserciones óseas cuando cambian de tensión durante la fluctuación del LCR. Los huesos se movilizan en cadena sobre unos ejes de movimientos, y unas superficies articulares, constituidas por las suturas. Los medios de unión. Que intervienen limitando este movimiento son la oposición de las partes óseas, y las tensiones membranosas intracraneales y sutúrales. El MRP Es un movimiento rítmico, y regular, que consta de dos fases o tiempos, con un período de descanso entre fases. La fase de flexión. Es la fase de expansión, o activa. La fase de extensión. Es la fase de contracción, o pasiva, de retorno a la posición de origen.

La zona neutra. Es una zona que existe entre las fases de flexoextensión, entre el final del movimiento de una fase, y el comienzo del movimiento de la otra fase, que se percibe como una pequeña pausa entre fases. El ritmo. Se mide en ciclos por minuto. El ritmo normal del MRP es de 6-12 ciclos por minuto. Un ciclo está formado por una fase de flexión, y una fase de extensión, con sus correspondientes zonas neutras. En condiciones normales, este ritmo es bastante estable, y no varía como el de los sistemas respiratorio y cardiovascular. Sólo se altera en circunstancias patológicas. Este ritmo puede coincidir con el ritmo respiratorio pulmonar, pero son diferentes. El MRP continúa, y se percibe aún cuando se interrumpe la respiración. Es independiente de la respiración diafragmática, del ritmo cardíaco, y de la actividad del individuo. Esta pulsación rítmica, que comprende al LCR, la linfa y los líquidos tisulares, puede ser percibida en cualquier parte del cuerpo. El ritmo alto. Se encuentra en caso de simpaticotonía. Cuando el ritmo es alto la amplitud puede disminuir. Esto sugiere restricciones membranosas con falta de acomodación del MRP, y cuando la amplitud se reduce el 50% el ritmo aumenta el doble. Esta condición compensa el recorrido necesario para efectuar su trabajo de bombeo. A menudo, se encuentra esta situación en procesos inflamatorios de las meninges o el SNC, y también en el autismo. Otros casos. El MRP se acelera: en la fiebre, con la presencia de oxígeno, y en la hiperquinesia. En caso de lesión medular, los músculos desnervados se mueven entre 2030 ciclos por minuto. Para determinar el nivel espinal de la lesión hay que apreciar el cambio del ritmo y delimitar los dos extremos del segmento afectado. El ritmo bajo. El ritmo bajo. Se encuentra en caso de vagotonía. Frecuentemente, el ritmo se reduce a 3-4 ciclos por minuto en casos severos de coma debido a anoxia y lesiones intracraneales. Unos pocos casos de coma, debido a sobredosis de drogas, producen un ritmo superior a 12 ciclos por minuto. Otros casos. El MRP se enlentece: en accidentes cerebrovasculares, del lado de la lesión, en el insomnio, la depresión y las perturbaciones psíquicas, y el dióxido de carbono. El miedo puede causar una interrupción de hasta 20 sg de duración. La amplitud. De este movimiento es muy sutil y pequeña, varía entre 25-45 micras en cada sutura, dependiendo de la sutura que se trate. Hay más de cien articulaciones en el cráneo. Este gran número de articulaciones produce un movimiento relativamente amplio. Este movimiento es de suma importancia. La amplitud baja. Cuando existen lesiones del MRP. Las lesiones articulares son restricciones de movimiento, por eso, la amplitud normal disminuye en casos de lesión. Indica una disminución de la vitalidad, que la inmunidad está deprimida, v la enfermedad tiene el terreno abonado para instalarse. El MRP está producido. Por la motilidad del sistema nervioso central, coordinada con la fluctuación del LCR, y es dinamitado o potenciado por los cambios de presión de los mecanismos respiratorio pulmonar y cardíaco, y los movimientos de succión, y de la ATM. Los movimientos óseos se producen por la tracción de las membranas craneales, debido a su cambio de tensión durante la fluctuación del LCR. Los huesos se movilizan en cadena sobre unas superficies articulares, constituidas por las suturas. El movimiento está limitado por la oposición de las partes óseas, y por las tensiones membranosas intracraneales y sutúrales. Las lesiones craneales. Son todas las posibilidades de desequilibrio articular en los distintos sentidos de los movimientos fisiológicos, y en otros movimientos no fisiológicos, como los strain,

y las lateroflexiones-rotaciones, que se producen por traumas. También, existen lesiones que no son desplazamientos, como las compresiones, de naturaleza traumática.

EL SISTEMA CRANEOSACRO
Está formado por todos los elementos que intervienen en el MRP. Los elementos constitutivos del sistema craneosacro. Son: los huesos de la cabeza, las suturas, las membranas meníngeas, y todas las estructuras de tejido conectivo relacionadas con las membranas meníngeas, el líquido cefalorraquídeo, y todas las estructuras relacionadas con la producción, absorción y contención del líquido cefalorraquídeo. Es un sistema hidráulico semicerrado. Porque el LCR que contiene, está en continúa producción y absorción. Sus límites son las membranas meníngeas, y en concreto la duramadre, que es impermeable al LCR que contiene. La fabricación y la absorción se efectúan por unas estructuras de tejido especial, que están bajo control homeostático: la producción por los plexos coroideos, la absorción por las vellosidades y las granulaciones aracnoideas. El control homeostático. Está constituido por los propioceptores de las suturas, que están conectados con centros de control de producción del LCR. No está bajo control voluntario. Cumple las leyes mecánicas de los fluidos. Porque el LCR llena el sistema hidráulico, se desplaza lentamente, y es incompresible. Si se aplica una fuerza en la superficie líquida, esta se transmite por igual en todas las direcciones. Por lo tanto, cuando se ejerce una presión o fuerza en una zona que está situada en los límites del sistema, la fuerza resultante se transmite por igual, mediante el LCR, a todo el resto del sistema. El sistema hidráulico contiene al encéfalo, que es más compresible que el LCR, por lo que si se efectúa una fuerte presión en el límite externo del sistema, dicha presión se transmite al encéfalo, por medio del LCR. Las relaciones del sistema craneosacro. Abarcan el cuerpo entero, pues de hecho, es la expresión de la actividad del sistema neuroendocrino. El sistema craneosacro está íntimamente interrelacionado con los sistemas: nervioso, musculoesquelético, vascular, linfático, endocrino, y respiratorio. Los trastornos en la estructura o función del sistema craneosacro pueden afectar a estos sistemas, y viceversa, especialmente el sistema nervioso, y en particular sobre el cerebro, porque el sistema craneosacro provee el medio interno para el desarrollo, crecimiento y eficiencia funcional del cerebro y la médula espinal, desde la embriogénesis, hasta la muerte. El MRP es fundamental para la fisiología de todos los sistemas. Las relaciones mecánicas del MRP. Se extienden al cuerpo entero, a través de las fascias, y controla el equilibrio corporal, porque todas las fascias tienen un origen craneal.

LOS HUESOS DE LA CABEZA
Están constituidos por 29 huesos, en el adulto, repartidos de la siguiente manera: En el cráneo. Ocho huesos: un occipital, un esfenoides, un etmoides, un frontal, dos parietales, y dos temporales. En la cara. Catorce huesos: una mandíbula, un vómer, dos maxilares, dos palatinos, dos cigomáticos, dos nasales, dos lagrimales, y dos cornetes inferiores. Otros. Siete huesos: el hioides, y seis huesecitos del oído interno: dos martillos, dos estribos, y dos yunques. La cabeza. Está compuesta por huesos pares e impares, que se articulan entre sí por medio de suturas. En el nacimiento, el cráneo está en el estado de "fontanelas". Más tarde, en el período osteosutural, los centros de osificación se desarrollan, desaparecen las fontanelas, y los huesos entran en contacto, uniéndose mediante suturas. Entre estas suturas persiste una capa de fibra membranosa sutural, que representa los vestigios de la capa media de las fontanelas. La forma del cráneo. Condiciona el desarrollo del encéfalo en volumen, forma y función. Esto quiere decir que las restricciones de movimientos, desde la más tierna infancia, pueden perturbar la forma general del cráneo, la postura, y el desarrollo cerebral. En la embriología craneal. Desde el segundo mes acontece una diferenciación: La mitad inferior del cráneo. La base, se desarrolla por la condrita, que proporciona el cartílago. Las placas de osificación se juntan poco a poco, extendiéndose sobre su contorno. La mitad superior. La bóveda, permanece en estado de membrana. La osificación se desarrolla desde el centro hacia la periferia. No hay invasión ósea a nivel de los ángulos, ni de los puntos más alejados del centro de osificación. Embriológicamente. El esqueleto de la cabeza se divide en dos partes: el neurocráneo, y el viscerocráneo. El neurocráneo. A su vez se divide en dos partes: El condrocráneo. En la base del cráneo, y parte de la cara, y el cuello. Es cartilaginoso. Está constituido por: el occipital (excepto la escama), el esfenoides (excepto las alas mayores, y las apófisis pterigoides), los temporales (salvo las escamas y el anillo timpánico), los cornetes inferiores, el hioides, el martillo, el yunque, el estribo (en casi su totalidad), y la apófisis estiloides. El desmocráneo. En la bóveda craneal. Es membranoso, y debido a ello, acomoda y adapta los movimientos y deformaciones de la base. Los huesos de la bóveda están formados por una simple capa de hueso reticular primario. Está constituido por: los parietales, y parte de los huesos de la base. El viscerocráneo. En la cara. Es cartilaginoso. Proviene de los dos primeros arcos bronquiales: El primer arco. Es el cartílago de Meckel o arco mandibular, da nacimiento a: la mandíbula, el martillo, y el yunque. El segundo arco. Es el cartílago de Richter o arco hioideo, da origen a: el estribo (cara externa de su platina), la apófisis estiloides, y el hioides.

Los huesos de la cabeza. Pueden considerarse que están formados por tres vértebras modificadas, que conservan las particularidades de estas vértebras en su ontogénesis. El atlas es, de hecho, la cuarta vértebra. La primera vértebra. Es el conjunto de los huesos de la cara. La segunda vértebra. Es la parte posterior de la silla turca, y los parietales son las prolongaciones costales. La tercera vértebra. Es el la apófisis basilar del occipital, la parte escamosa es la prolongación costal. Como conclusión. Se extrae que la arquitectura ósea craneal no está formada al azar. Si nos remitimos a la embriología, constatamos que en el cráneo existe una diferenciación importante: la base se transforma en cartílago, y la bóveda continúa en el estado de simple membrana conjuntiva. Por lo tanto, los huesos del cráneo en el ser vivo poseen un cierto grado de flexibilidad, son maleables. Los huesos craneales se forman, desarrollan, y articulan en armonía con el movimiento del sistema nervioso. Es la energía de partida la que estructura los huesos tal como son. Ellos están al servicio de las modificaciones de forma, y para la protección del sistema nervioso central.

LAS SUTURAS
Son las uniones de los huesos del cráneo. Los huesos del cráneo se articulan entre sí mediante suturas. En condiciones normales, los huesos en aposición no se sueldan entre sí. Entre ellos existe el ligamento o membrana sutural. Esto permite un cierto deslizamiento entre los huesos del cráneo, dotándolo de una maleabilidad en su posición y forma. El ligamento o membrana sutural. Es el tejido conectivo que separa los huesos del cráneo. Está compuesto por tres capas: cambial, capsular, y media. La capa cambial. Es una capa de células osteógenas, ligeramente aplanadas, que cubre a cada hueso. La capa capsular. Es una lámina de tejido fibroso que cubre la capa cambial. Estas dos capas se continúan con el periostio en los bordes de las superficies sutúrales, en el interior y en el exterior del cráneo. La capa media. Esta entre ambas capas capsulares. Es una capa de tejido conjuntivo fibroso, laxamente estructurada, cuyo espesor varía según la separación de los huesos. Contiene vasos sanguíneos de paredes finas, cuyas venas comunican con las de la diploe, con sinusoides venosos intracraneales, y con venas externas como las del pericráneo. La clasificación. De las articulaciones de la cabeza, mal denominadas sinartrosis, puede establecerse en suturas: aserradas, dentadas, escamosas, esquindélesis, sincondrosis, y gónfosis. Las aserradas. Son las que sus bordes tienen forma de diente de sierra. Ejemplo: la sutura sagital. Las dentadas. Son las que sus bordes tienen forma de diente. Ejemplo: la sutura lambdoidea. Las articulaciones aserradas y dentadas permiten un movimiento como de valvas, que se abren y cierran. Las escamosas o biseladas. Son las superficies articulares que están recíprocamente biseladas. Un bisel es un corte oblicuo en el borde de unión de dos huesos. Este tipo de articulación posee dos biseles: externo, e interno. El bisel externo. Está orientado externamente, el hueso está interno respecto al otro hueso correspondiente. El bisel interno. Está orientado internamente, el hueso está externamente respecto al otro hueso.

Las suturas limbosas. Son cuando las superficies están mutuamente rizadas o aserradas. Ejemplo: la sutura parietoescamosa. Las suturas planas. Son cuando las superficies, generalmente rugosas e irregulares, están en simple aposición. Ejemplo: la sutura cigomaticomaxilar superior. Las articulaciones biseladas permiten el deslizamiento de los huesos entre sí. Los biseles internos permiten la separación y los externos la penetración, hecho importante a tener en cuenta en la corrección de las suturas. Los puntos pivotes, cambios de bisel, forman puntos de apoyo, a modo de topes, que permiten movimientos de báscula y rotación, y se convierten en ejes de movimiento. Las esquindélesis. Están formadas por la cresta de un hueso, que encaja en la hendidura de otro hueso que le corresponde recíprocamente. Ejemplo: la sutura petrobasilar. Las esquindelesis transmiten el movimiento como un engranaje, de un mecanismo de ruedas dentadas. Las sincondrosis. Son uniones por cartílago. Ejemplo: la sincondrosis esfeno-basilar. Las gonfosis. Son las articulaciones que tienen forma de enchufe y clavija. Son las articulaciones de los dientes, con los maxilares superior e inferior. La forma de las suturas. Es consecuencia del MRP, siendo su forma en biseles externos, biseles internos, engranajes, etc. La sutura va a desarrollar una forma adaptativa en función de las presiones y tensiones que recibe. Las suturas son resistentes a las tracciones.

Las fontanelas.
Son espacios más extensos que las suturas, y permiten un cierto moldeamiento de la cabeza fetal a su paso por el canal del parto. La superposición de los huesos de la bóveda facilita el paso del móvil fetal. Las fontanelas son seis: La mayor, anterior, bregmática, o bregma. Une los ángulos anterointernos de ambos parietales. Y los ángulos superointernos de ambos frontales. Es la unión de las suturas sagital, y metópica, Tiene forma romboidal. Es la más grande. Sus diámetros varan según el grado de osificación: el anteroposterior es de unos 4 cm, y el transverso es de unos 3 cm. Se cierra entre los seis meses, y el año y medio de vida. La menor, o lambda. Une los parietales con el occipital. Es la unión de las suturas sagital, y lamboidea. Tiene forma triangular. Es La más pequeña. Sus dimensiones varían según el grado de osificación. Se cierra sobre. El segundo mes de vida. Las antero-laterales, ptéricás o pterión. Unen el frontal, el ala mayor del esfenoides, el parietal, y el temporal. Es la unión de las suturas esfeno-frontal, y parietoescamosa. Se cierra entre el tercer y sexto mes de vida. Las Postero-laterales, estéricas, o asterión. Unen el parietal, el occipital, y la región mastoides del temporal. Es La unión de las suturas lamboidea, parietoescamosa y occipitomastoidea. Se cierra al año de vida aproximadamente. Las funciones. De las suturas son muy importantes, porque actúan sobre: el crecimiento óseo y el aumento del volumen craneal, sirven para la unión y conexión entre las distintas estructuras

craneales, permiten la maleabilidad ósea craneal, porque se acomodan a la función del movimiento, adaptando su forma. Como conclusión. Se extrae que los huesos del cráneo están unidos por suturas, y que entre las suturas existen Capas de tejido conectivo, vasos, y receptores nerviosos, lo que permite un pequeño movimiento entre los huesos. Todo mal alineamiento o pérdida de movimiento en una o varias suturas, crea una lesión en el mecanismo respiratorio primario.

LAS MENINGES
Son las membranas que envuelven al encéfalo, y a la médula espinal. Protegen, nutren, y eliminan los productos metabólicos del SNC. Están formadas por tres membranas concéntricas y superpuestas, que de fuera a dentro son: la duramadre, la aracnoides y la piamadre. La duramadre. Es una membrana inelástica, gruesa y densa, por eso, es la membrana responsable del movimiento óseo. Transmite a sus inserciones óseas los cambios de tensión que ocurren durante la del LCR. También, es la responsable de la relación craneosacra del MRP por sus inserciones en cráneo, sacro y cóccix. Porque transmite cualquier alteración o tensión de uno de los extremos al otro. Y por continuidad, estas tensiones pueden ser transmitidas a regiones distantes. La aracnoides. Es una membrana fina, delicada y vascularizada. Está separada de La duramadre y de la piamadre por los espacios subdural y subaracnoideo, respectivamente. Las membranas aracnoides piamadre, y el interior de la duramadre, están llenas de líquido, lo que permite un cierto grado de movimiento o independencia entre las membranas meníngeas. La piamadre, Es la más interna. Delicada y vascularizada de las membranas meníngeas. Sigue todas las circunvalaciones del cerebro y de la médula espinal, y es la que suministra la sangre. Una de sus funciones es la de permitir que La columna vertebral gire y se doble sin que la médula espinal se mueva ni padezca presión. En casos de aracnoiditis, cuando esa facultad cesa, a causa de la inflamación y de la adherencia de la aracnoides a las otras membranas meníngeas, se produce un dolor intolerable en el transcurso de ciertos movimientos de la columna vertebral.

La duramadre craneal.
Tapiza el interior del cráneo y sirve de periostio interno, y como membrana de soporte del encéfalo. Está formada. Por dos hojas o capas: externa o endostial, e interna o meninge. La capa externa. Tapiza el periostio del endocraneo y se une en determinadas, partes del cráneo. La capa interna. Está prácticamente unida a la capa externa, excepto donde se separan para contener los senos venosos que drenan la sangre del encéfalo. Son espacios virtuales. La capa externa Se continúa a través de las suturas y de los .orificios del cráneo, con el pericráneo. Provee de vainas tubulares para los nervios craneales que pasan a través de los orificios de la base. Fuera del cráneo, estas vainas se unen con el epineuro de los nervios. A través de la hendidura esfenoidal se une con el periostio de la cavidad orbitaria, se une a la vaina del nervio óptico, y se continúa con la esclerótica del globo ocular. La capa interna. Se continúa, mediante unos repliegues, donde se separan Los hemisferios cerebrales, el cerebro y el cerebelo y donde tapizan el bulbo olfativo y la hipófisis, formando distintas hoces v tiendas: la hoz del cerebro, la tienda del cerebelo, la hoz del cerebelo, la tienda de la hipófisis, y la tienda del lóbulo olfativo.

La hoz del cerebro. Tiene forma de hoz. Es sagital y mediana, y divide al cerebro en dos hemisferios. Se extiende desde la protuberancia occipital interna, a ambos lados de la sutura sagital, hasta la apófisis cresta Galli del etmoides. Su borde superior. Es convexo y contiene el seno sagital superior.

Su borde inferior. Es libre y cóncavo, y contiene al seno sagital inferior, Contornea el cuerpo calloso.

La tienda del cerebelo. Es un repliegue transversal de la duramadre. Tiene la forma de un tejado de dos aguas. Separa el cerebro del cerebelo. Soporta los lóbulos occipitales y cubre el cerebelo. Su borde externo. Se une a los canales occipitales laterales, los ángulos postero-inferiores de los parietales, los temporales (donde contiene a los senos transversos), los bordes superiores de las porciones petrosas del temporal (donde contiene a los senos petrosos superiores), y en las apófisis clinoides posteriores del esfenoides. El seno recto está contenido a lo largo de la línea de unión de la hoz del cerebro con la tienda del cerebelo, y se orienta postero-inferiormente. Su borde interno. Es libre, para permitir el paso del tronco cerebral, las arterias, y las venas. Va desde el seno recto, hasta las apófisis clinoides anteriores del esfenoides. Este borde interno cruza el borde externo, delimitando un espacio para el paso de los 5Q v 6° nervios craneales. Limita con la lámina cuadrilátera del esfenoides el foramen oval de Pacchini, que es un orificio osteofibroso inextensible que relaciona la galería cerebral con la del cerebelo. Es interesante mencionar que todo lo superior a la tienda del cerebelo es de origen membranoso, mientras que lo inferior es de origen es cartilaginoso. La hoz del cerebelo. Es una prolongación, sagital y mediana, de la parte inferior de la hoz del cerebro. Se une en la cresta occipital interna (donde contiene al seno occipital anterior), y a ambos lados del agujero occipital. Se proyecta hacia el surco cerebeloso posterior. La tienda de la hipófisis. Es un repliegue circular y horizontal de la duramadre, que forma el techo de la silla turca, y recubre casi totalmente la hipófisis. Se extiende desde el tubérculo de la silla turca, hasta las apófisis clinoides posteriores, se continúa lateralmente para formar el techo del seno cavernoso. En su centro existe una abertura por donde pasa el infundíbulo. La tiende del lóbulo olfativo. Es un pequeño repliegue de la duramadre, que une el bulbo olfativo al plano óseo.

La duramadre espinal. Tiene la forma de un cilindro hueco, situado en el canal vertebral. Contiene a la médula espinal y el bulbo raquídeo, los cuales flotan libremente en el canal fibroso de la duramadre. La extremidad superior de la duramadre se inserta sólidamente sobre el perímetro del agujero occipital, a cuyo nivel se prolonga con la duramadre craneal, y sobre la superficie posterior del cuerpo del axis, del atlas, y según ciertos autores sobre C3. Se inserta firmemente sobre los ligamentos suboccipitales. Inferiormente, la duramadre raquídea se une en el fondo de saco dural, insertándose a nivel de la segunda vértebra sacra. Luego sale por el hiato sacro, y se funde, mediante una membrana endotelial, en la cara posterior de la primera y la segunda vértebras coccígeas. Las membranas de tensión reciproca (MTR). Son todas las membranas de la duramadre, descritas anteriormente. En condiciones normales, estas membranas están sometidas permanentemente a un estado de tensión equilibrada, como el resorte de una rueda de reloj, que controla y limita los movimientos de vaivén. Esto es necesario, porque las articulaciones craneales poseen un movimiento involuntario, que no está bajo la dependencia de ningún músculo. El cerebro está dotado de una motilidad propia, y según sus fases respiratorias cambia su morfología. Esto produce un cambio en los lechos líquidos, por simple fluctuación. El cráneo sigue estos movimientos, que están controlados y limitados por la acción de las membranas de tensión recíproca, principalmente la hoz del cerebro y la tienda del cerebelo, por las suturas, y la aposición ósea. El fulcro de Sutherland o punto de equilibrio. Está en la unión de la hoz del cerebro, y la tienda del cerebelo. También, se llama línea tranquila, y contiene el seno recto. Es el punto de apoyo central de todo el sistema de MTR, el punto de equilibrio. Este punto de apoyo puede cambiar automáticamente de lugar, para asegurar el equilibrio en todas las direcciones, adaptándose a los diferentes movimientos de los huesos del cráneo. Las funciones. Son varias: sirven para la reparación y soporte de los hemisferios del cerebro y del cerebelo, y se les concede una cierta acción de amortiguación y absorción en los traumatismos. Sin embargo, desde el concepto Osteopático craneal poseen una función mucho más importante, porque determinan el sentido de los movimientos, por tracción de sus inserciones óseas, y delimitan la amplitud normal de los huesos del cráneo, durante la fase de flexión del MRP, asegurando el equilibrio de todos los diámetros craneales. Por lo tanto, Mantienen los huesos en una posición y movimientos fisiológicos normales, con objeto de influenciar las circulaciones arterial y venolinfática, y estimular a los nervios. Las MTR guían y limitan los movimientos de los huesos del cráneo, actúan a partir del fulero de Sutherland, y mantienen una posición y movimientos equilibrados entre cráneo, sacro, y cóccix. Las MTR constituyen un nexo de unión entre cráneo, sacro, y cóccix.

EL LÍQUIDO CEFALORRAQUIDEO (LCR)
Es un liquido inorgánico, claro, e incoloro. Es alcalino. Su peso específico es 1.006-1008. Contiene glucosa, proteínas, ácido láctico, urea, e iones: sodio, potasio, calcio, magnesio, y cloruro. Está contenido. En las cavidades ventriculares encefálicas, es decir los ventrículos laterales, los 3º y 4º ventrículos, Las cisternas encefálicas, y en los espacios subaragnoideos del encéfalo y de la médula espinal, rodeando el sistema nervioso central. En el espacio subaracnoideo craneal forma lagos como los cerebelosos, silvianos, etc., cisternas como las cisternas magna, basilar, etc. El LCR se encuentra en el espacio subaracnoideo raquídeo, envuelve completamente a la médula y la cola de caballo. A este nivel forma el lago espinal en el que flotan los nervios de la cola de caballo. Todos estos espacios están comunicados, lo que permite el desplazamiento del líquido por los mismos. La comunicación entre LCR interno y LCR externo se hace en el 49 ventrículo por los agujeros de Magendie y de Luschka. La producción y la absorción. Hacen que el LCR se renueve constantemente. El volumen que ocupa el LCR es de unos 150 ml, casi un 10% del volumen total del encéfalo, que es de 1.600-1.700 ml. Se producen unos 500 ml diarios de LCR, por lo que es cambiado cada 6-7 horas. Este líquido está en constante renovación, de 3 a 4 veces por día. Se produce en los plexos coroideos, y se reabsorbe en las vellosidades aracnoideas. Los plexos coroideos. Son penachos de vasos capilares de la piamadre, en forma de coliflor. Están revestidos de una fina capa de células epiteliales, y se invaginan en las paredes ependimarias de los ventrículos. Los plexos coroideos permiten el paso del sistema vascular al sistema ventricular del cerebro. Los plexos coroideos seleccionan las soluciones de sangre que pasan al sistema craneosacro. El líquido, que está dializado a partir del plasma de los plexos coroideos, se llama LCR. Las vellosidades aracnoideas. Son prolongaciones digitiformes de la aracnoides, que se proyectan hacia los senos venosos de la duramadre. El LCR pasa al sistema venoso a través de las vellosidades aracnoideas. El conjunto de estas vellosidades forman las granulaciones aracnoideas. Las células endoteliales que revisten las vellosidades son las que permiten la reabsorción del LCR, moléculas proteicas, hematíes, y leucocitos. Las vellosidades aracnoideas se concentran principalmente en el seno sagital, pero también existen, y en gran número, en el sistema de drenaje intracraneal.

El recorrido. Que realiza el LCR es el siguiente: el LCR formado en los ventrículos laterales pasa al tercer ventrículo, a través del agujero interventricular de Monro. A este líquido se le suma el LCR formado en el tercer ventrículo, y pasa al cuarto ventrículo, por el acueducto de Silvio. Aquí, se aporta el LCR formado en el cuarto ventrículo, y pasa al espacio subaracnoideo, a través de tres orificios: uno posterior o de Magendie, y dos antero-laterales o de Luschka. Después, circula

por el espacio subaracnoideo, hacia la superficie posterior del encéfalo. También, desciende por el espacio subaracnoideo, hacia la superficie posterior de la médula espinal. Luego, se dirige superiormente, por la superficie anterior de la médula, y la parte anterior del encéfalo. Está en continuidad con todos los líquidos corporales. Por medio de la prolongación con el sistema linfático, y el tejido conjuntivo. De esa forma, alcanza todos los espacios intercelulares del cuerpo humano, por lo que su influencia no se limita al SNC. Múltiples experimentaciones realizadas en Francia, Rusia y Estados Unidos de América, han puesto en evidencia que una solución de contraste (tinta china, lipiodol, isótopos radioactivos etc.), inyectada en los espacios subaracnoideos del canal vertebral, poco después se encontraba en zonas tan diferentes como en las vainas de los nervios periféricos, el hígado, los riñones, el colon, la piel, etc. Trabajos de Speransky, en el instituto de Leningrado, en 1.924, han demostrado la presencia de LCR en las fibras del tejido conjuntivo de los espacios intermetatarsianos de un perro, después de la inyección de un colorante a nivel de los espacios subaracnoideos. Esto explica las repercusiones sobre todo el organismo, a nivel de los sistemas nervioso, sanguíneo, y linfático.

Las funciones. Son múltiples: mecánicas, fisicoquímicas, y energéticas. Tiene un papel importante en los equilibrios dinámico, bioquímico y bioeléctrico de todo el organismo. La protección mecánica. Que aporta al SNC, después de los huesos y de las membranas, es una protección flexible y continúa contra los choques, las presiones, y las depresiones en el interior de las cavidades. Como el encéfalo y el LCR tienen aproximadamente la misma densidad, el encéfalo flota en el LCR, y un golpe desplaza conjuntamente al cráneo y encéfalo. El LCR tiene también un papel de protección contra los golpes vasculares. Es preciso mantener la posibilidad de dilatación a nivel de las articulaciones craneales, y el complejo occipital-atlas-axis, para permitir la flexibilidad a nivel de las duramadres craneal y espinal. Las funciones fisicoquímicas. Son las funciones metabólica, inmunitaria, y endocrina. Porque es el encargado del intercambio de nutrientes y de productos de desecho, entre la sangre y el tejido nervioso. Además, contiene protección inmunológica, y transporta secreciones endocrinas del lóbulo posterior de la glándula hipofisaria, y algunas hormonas, como las P-endorfinas, sustancias que inhiben el dolor. La función energética. Es explicada por la medicina tradicional china. Su acción está asociada a la de la energía ancestral (heredada, o genética, o cromosómica), y a la de los vasos reguladores (maravillosos, o curiosos, que son espacios virtuales de energía), por donde circula. Su función es alimentar a las vísceras curiosas: el cerebro, la médula, los órganos reproductores, y los huesos. Es decir, los sistemas endocrino, nervioso, y óseo. Además, el LCR es el almacén de las memorias. Su fluctuación es dirigida para liberar las tensiones membranosas y articulares craneosacras, y también, traumas del pasado. La conclusión final. De este capítulo, una vez aceptados los conceptos, es que se pueden comprender y percibir los movimientos de expansión y contracción en la cabeza del ser vivo. Existen movimientos entre los huesos que forman el cráneo, la cara, la ATM, el sacro, el cóccix, y el resto del cuerpo. Este movimiento no podría existir si no estuviera asociado a un trabajo compensador expansivo y contráctil de la suturas, las meninges, y un cierto grado de flexibilidad de los huesos. Este movimiento es necesario para permitir la expansión y la retracción del encéfalo, lo que produce la circulación craneal, y los adecuados estímulos nerviosos.

LOS FENOMENOS ASOCIADOS AL MRP
Son: los movimientos propios del cerebro y de ¡a médula espinal (motilidad del SNC), la fluctuación del LCR, los movimientos de las MTR y los movimientos de los huesos del cráneo y por extensión, los movimientos involuntarios del sacro, el cóccix, y el resto de huesos del cuerpo, y la motilidad visceral. Los movimientos propios del cerebro y la médula espinal. No son una excepción, porque cada órgano del cuerpo presenta un fenómeno de pulsación rítmica. Durante las intervenciones quirúrgicas, se observa en los tejidos cerebrales movimientos de: abducción, aducción, rotación y circunducción. Con la apertura del cráneo se observan tres tipos de movimiento: un movimiento sincronizado con el ritmo cardíaco, un movimiento sincronizado con la respiración pulmonar, y dos pequeñas ondas canicas, independientes de los movimientos anteriormente mencionados, que es el MRP. Durante el desarrollo embrionario. Del tubo neural aparecen dos invaginaciones, que se enrollan como cuernos de carnero y se convierten en el córtex cerebral. La vida significa movimiento, tanto en el cerebro como en los otros órganos. Todas las actividades físicas, químicas, y eléctricas, están asociadas a este movimiento. Se puede admitir que la motilidad cerebral se manifiesta por un movimiento pulsátil, de enrollamiento y des enrollamiento de los cuernos de carnero, constituidos por el tejido cerebral, que rodea los ventrículos laterales. La hipótesis de la motilidad del SNC. Explica que nuestro sistema nervioso está constituido por miles de millones de células nerviosas, que están separadas, empaquetadas, y nutridas por 100 millones de células gliales. Estas células gliales, que se contraen de 6 a 12 veces por minuto, son quienes modifican continuamente los "llenos" y "vacíos" del sistema nervioso central, creando las fluctuaciones hidráulicas del LCR. Imaginar el movimiento de una medusa, que se contrae y relaja, el sistema nervioso central ejecuta el mismo movimiento que ella. Es decir, una sucesión de contracciones y dilataciones, muy débiles, pero de una considerable importancia.

La fluctuación del LCR.
Se considera que se debe a queda velocidad de absorción es menor que la velocidad de producción. La cantidad de LCR que se absorbe es menor que la que se produce. En la fase de flexión. Se produce el llenado, por eso, esta fase es expansiva, activa, de máxima presión. Al cabo de algún tiempo de producción, aumenta la presión, y las suturas se separan. Los propioceptores informan de la situación, y una vez alcanzado un umbral de máxima presión, se detiene o disminuye la producción de LCR. En la fase de extensión. Es la fase de vaciado, de mínima presión. Como la reabsorción del LCR es constante, incluyendo el período de producción, cuando la producción se detiene o disminuye, el LCR disminuye su volumen dentro del sistema, la presión se reduce, y las suturas se comprimen. Los propioceptores sutúrales informan de la situación, y cuando se alcanza un umbral mínimo de presión, la producción de LCR se reanuda. Por eso, la fase de extensión es pasiva. Estas fases, se repiten sucesiva y constantemente. Estos gradientes rítmicos de presión determinan la fluctuación del LCR dentro del sistema. La fluctuación del LCR es la responsable del ritmo del MRP.

La energía de la fluctuación del LCR. Fue estudiada por Sutherland, y encontró dos características: Una energía física. Que parece actuar, a través de todo el organismo, como un mecanismo hidrodinámico, que es el MRP. Una energía eléctrica. Que actúa alternando en fases positiva y negativa. La energía puede ser producida por una dinamo natural, por el enrollamiento y des enrollamiento del tubo neural. Estas dos actividades están íntimamente unidas con el movimiento del sistema nervioso central. La respiración tisular y MRP. Están interrelacionadas, porque la respiración tisular son los intercambios a nivel celular. Cada célula del cuerpo recibe oxígeno, alimento, enzimas, y todo lo que contribuye a su conservación. Esta respiración interna comprende también la eliminación de los residuos metabólicos. Se considera que el LCR tiene una acción fundamental en la respiración tisular, no solamente en el cráneo, sino también en todo el cuerpo, gracias al sistema linfático, y el tejido conectivo.

Los movimientos de las MTR en el MRP.
Son fundamentales, porque el cambio de tensión de las membranas, durante la fluctuación del LCR, produce la tracción sobre sus inserciones óseas, lo que provoca un movimiento óseo en cadena. En la fase de flexión. Con el llenado del LCR, aumenta el volumen de los ventrículos, y la masa nerviosa se contrae, desde los hemisferios cerebrales, hasta la extremidad de la médula. El encéfalo, que parece concentrarse a nivel del tercer ventrículo, y la masa nerviosa se vuelven más compactos. Esto provoca un cambio de forma y tensión de las MTR. En las MTR, existe una modificación sincrónica y coordinada, pequeña, pero muy importante. De estos cambios surge un movimiento en cadena. En la tienda de la hipófisis. El movimiento de elevación del tercer ventrículo tracciones superiormente la tienda de la hipófisis, y a la pituitaria, la hipófisis se eleva en la silla turca. Este movimiento es esencial para el buen funcionamiento de la glándula. El movimiento que se produce en la sincondrosis esfeno-basilar moviliza en cadena al resto de los huesos. La hoz del cerebro. Se mueve posteriormente. Su extremidad anterior, unida a la apófisis cresta Galli del etmoides, se mueve postero-superiormente. El Bregma, la sutura sagital, y el lambda, se mueven posteroinferiormente. La hoz del cerebelo. Se mueve en conjunto anteroinferiormente. Su extremidad postero-superior, en continuidad con la hoz del cerebro, se mueve antero-inferiormente. Su extremidad antero-inferior, en continuidad con la duramadre raquídea, se mueve antero-superiormente.

La tienda del cerebelo. Se mueve antero-inferior y externamente, y se aplana. Su parte posterior se mueve antero-inferior y externamente. Sus bordes periféricos se mueven anteroexternamente. La duramadre espinal. Tracciones antero-superiormente de las membranas raquídeas, porque el agujero occipital se eleva. El sacro. Realiza una rotación posterior, alrededor de un eje transversal, el eje transverso de Sutherland (ETS), constituido a nivel de la inserción de la duramadre espinal en el sacro, a la altura de S2. La base del sacro se desplaza postero-superiormente. El cóccix. Realiza una rotación posterior, alrededor de un eje transversal, que pasa por la articulación sacrococcígea, por la tracción que ejerce la inserción del filum terminal en el cóccix, a la altura de C 1 -C2. La punta se desplaza postero-inferiormente, y el periné se mueve en el mismo sentido, postero-inferiormente. Los senos venosos. Cambian de forma. Inicialmente en V, toman una forma más aplastada, expulsando la sangre que contienen, hacia las venas yugulares, para que retorne hacia el corazón. A nivel del cráneo, el progreso de la sangre venosa no es ayudado, como en el resto del cuerpo, por las contracciones musculares. Esta acción la cumple el MRP. La cabeza. Disminuye sus diámetros anteroposterior y superoinferior (en la línea media), y aumenta sus diámetros transversal, y oblicuos. Los hemisferios cerebrales disminuyen su dimensión anteroposterior y se extienden lateralmente, aumentando las concavidades de los lóbulos cerebrales. El cerebelo se extiende lateralmente, pero se acorta en el sentido anteroposterior. Los centros cerebrales, y en particular el importante centro fisiológico del cuerpo situado en el suelo del cuarto ventrículo, están íntimamente unidos al mecanismo respiratorio primario. El LCR. Se expande hacia la periferia. Esta fase es centrífuga.

En la fase de extensión. Sucede lo inverso.

Los movimientos de la cabeza. Se realizan de acuerdo con las leyes de la mecánica, donde todo movimiento de uno de los componentes de un mecanismo, moviliza, automáticamente, todas las otras partes de dicho mecanismo. Todas las partes del cráneo actúan como una unidad funcional, moviéndose fisiológicamente como un mecanismo de ruedas dentadas interdependientes, cuyo centro se sitúa en la sincondrosis esfeno-basilar. La sincondrosis esfeno-basilar (SEB). Está formada por la unión de la cara posterior del cuerpo del esfenoides, y la cara anterior de la apófisis basilar del occipital. Es la clave mecánica del mecanismo craneosacro, porque comunica el movimiento a todos los demás huesos de la cabeza. El occipital moviliza al temporal, y este a su vez a los parietales y a la mandíbula. El esfenoides moviliza al resto de los huesos. La denominación del movimiento. Depende de la fase y si el hueso es impar o par. Las partes laterales de los huesos impares se comportan como huesos pares, porque conservan cierta elasticidad en las sutura, que proceden de sus centros de osificación.

En la fase de flexión. Se producen: Los movimientos de flexión. Que realizan la parte central de los huesos impares: la apófisis basilar del occipital, el cuerpo del esfenoides, la lámina perpendicular del etmoides, y el vómer. Los movimientos de rotación externa. Que realizan las partes laterales de los huesos impares, y los huesos pares: las escamas del occipital, las alas y apófisis pterigoides del esfenoides, los temporales, los frontales, las masas laterales del etmoides, los parietales, los maxilares superiores, los palatinos, los cigomáticos, los nasales, los lagrimales, y las mandíbulas. Las partes laterales de los huesos impares reciben la influencia de la rotación del temporal, y se comportan como huesos pares, porque el cráneo es maleable. Por eso, su movimiento se denomina como el de los huesos pares, rotación externa o interna. En esta fase las bóvedas craneal, nasal, y palatina descienden. En la fase de extensión. Se producen: Los movimientos de extensión. Que realizan la parte central de los huesos impares. El movimiento de rotación interna. Que realizan la parte lateral de los huesos impares. En esta fase las bóvedas craneal, nasal, y palatina se elevan. Los movimientos son característicos para cada hueso. Porque los ejes de movimiento, a través de los cuales se desplazan por los distintos planos del espacio, son diferentes para cada hueso. Los diferentes huesos del cráneo humano se mueven con una amplitud, sentido, y ejes determinados para cada uno de ellos. El plano y el eje de los huesos impares. A través de los cuales realizan sus movimientos son el plano sagital, y el eje transversal. Los planos y los ejes de los huesos pares. A través de los cuales realizan sus movimientos, son los tres planos y ejes del espacio.

LA FISIOPATOLOGIA ARTICULAR CRANEAL
Los movimientos fisiológicos son los de flexoextensión. Se describen los movimientos en la fase de flexión, que corresponden a la expansión del LCR. Los movimientos de extensión son los opuestos.

Esfenoides.
El eje transversal. Pasa antero-ínferior a la silla turca. En flexión. Realiza una rotación anterior: la parte anterior al eje se desplaza anteroinferiormente, y la parte posterior se mueve antero-superiormente. La silla turca. Se mueve antero-inferiormente. El pico del esfenoides. Se mueve antero-inferiormente. Las alas del esfenoides. Se mueve antero-inferior y externamente. Las apófisis pterigoides. Se mueve postero-inferior y externamente. La lámina cuadrilátera. Se mueve antero-superiormente.

El occipital.
El eje transversal. Pasa algo posterior al agujero occipital, y es perpendicular y superior a los cóndilos del occipital. En flexión. Efectúa una rotación posterior. La parte anterior al eje se desplaza superiormente, y la parte posterior al eje se desplaza inferiormente. La parte basilar. Se mueve antero-superiormente. Las partes condilares. Se mueven antero-inferiormente. Las escamas del occipital. Se mueven antero-infero y externamente. El esfenoides y el occipital. Realizan rotaciones contrarias, alrededor de sus respectivos ejes, en los movimientos fisiológicos de flexoextensión.

La SEB. Forma un ángulo abierto antero-inferiormente.

En la fase de flexión. La SEB se eleva, se entreabre en su parte superior, se cierra en su parte inferior, el ángulo de la SEB disminuye. Por eso, a esta fase se la denomina flexión.

La lámina cuadrilátera del etmoides.
El etmoides es empujado por el pico del esfenoides y traccionado por la hoz del cerebro. El eje transversal. Pasa por la lámina perpendicular, algo inferior a la lámina horizontal. En flexión, Realiza una rotación posterior, igual que el occipital. Su parte posterior se mueve antero-inferiormente, como el pico del esfenoides. Su parte anterior se mueve posterosuperiormente, como la inserción de la hoz del cerebro. La articulación fronto-etmoidal. Se abre posteriormente. La articulación esfeno-etmoidal. Se abre inferiormente. El MRP. Facilita el drenaje de los senos esfenoidales, frontales, y etmoidales. Constituye un corazón periférico para la circulación arterial y venolinfática de las mucosas de estas regiones. Toda perturbación de movimiento altera el drenaje de senos.

El vómer.
Es empujado por el pico del esfenoides, y traccionado por la hoz del cerebro. El eje transversal. Pasa por el centro de sus caras. En flexión. Realiza una rotación posterior, igual que el occipital. La parte inferior de su borde posterior se mueve antero-inferiormente. La parte superior de su borde anterior se mueve postero-superiormente.

Los temporales.
El eje de movimiento. Es antero-superior e interno, casi horizontal con la cabeza recta. Pasa por los cambios de bisel, o puntos pivote, de la escama del temporal: esfeno-escamoso y occipito-mastoideo. La articulación de la parte petrosa del temporal con la apófisis basilar del occipital. Es una esquindélesis. Una cresta del occipital encaja en una hendidura formada por el temporal.

En la flexión. Con la elevación de la apófisis basilar, la cresta del occipital contacta y empuja el techo de la hendidura, y el temporal realiza una rotación antero-externa. La parte superior al eje se mueve antero-inferior y externamente, y la parte inferior al eje se desplaza postero-superior e internamente. El borde superior de la parte escamosa. Se mueve antero-superior y externamente. La apófisis cigomática. Se mueve antero-externamente y ligeramente inferior. La apófisis mastoides. Se mueve postero-internamente y ligeramente superior. La cavidad glenoidea. Se mueve ~postero-internamente y ligeramente superior. El movimiento del temporal. Puede ser representado y descrito sobre tres planos y ejes: El plano horizontal, y el eje vertical. Cada temporal realiza un movimiento alrededor de este eje y sobre este plano mediante el cual: la parte anterior se desplaza externamente, y la parte posterior se mueve internamente. El plano frontal, y el eje anteroposterior. Cada temporal realiza un movimiento alrededor de este eje y sobre este plano mediante el cual: la parte superior se desplaza externamente, y la parte inferior se mueve internamente. El plano sagital, y el eje transversal. Realiza una rotación anterior. La parte anterior se des~ inferiormente, y la parte posterior se mueve superiormente.

Las partes laterales de esfenoides.
Se mueven en sentido lateral porque son influenciadas por el temporal. La articulación esfeno-temporal. Es limbosa. Une la parte antero-inferior de la escama del temporal y el borde externo del ala mayor del esfenoides. Esta articulación se extiende verticalmente. En la parte inferior de esta articulación el temporal posee un bisel externo y el ala mayor posee un bisel interno. En esta parte el temporal es interno y el esfenoides es externo. En la parte superior sucede lo inverso. El punto donde esfenoides y temporal cambian de bisel es el pivote esfeno-escamoso. Por eso, en la flexión, la escama del temporal comunica su movimiento externo a las partes laterales del esfenoides. En flexión. Las partes laterales del esfenoides se mueven externamente: Las alas mayores y menores. Se mueven antero-externamente y ligeramente inferior: rotación externa. Las apófisis pterigoides. Se mueven postero-externamente y ligeramente inferior: rotación externa.

Las partes laterales de occipital.
Se mueven en sentido lateral porque también son influenciadas por el temporal. La articulación occipitomastoidea. Es limbosa. Une la parte infero-externa de la escama del occipital con la parte postero-inferior de la parte mastoides del temporal. El temporal posee un bisel externo y el occipital un bisel interno. Por eso, en la flexión, el temporal comunica su movimiento externo a la escama del occipital. Los movimientos de las escamas del occipital. Pueden ser descritos y representados por tres planos y ejes: En el plano horizontal y el eje vertical. Cada escama del occipital realiza un movimiento mediante el cual: la parte anterior se desplaza externamente, y la parte posterior se mueve internamente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Cada escama del occipital realiza un movimiento mediante el cual: la parte superior se desplaza externamente, y la parte inferior se mueve internamente. En el plano sagital y el eje transversal. Realiza una rotación posterior: la parte anterior se desplaza superiormente, y la parte posterior se mueve inferiormente. El movimiento completo. De las escamas del occipital es la suma de los movimientos producidos en sus planos y ejes: Las escamas del occipital. Se mueven antero-inferior y externamente: rotación externa.

Los frontales.
Deben de ser considerados como huesos pares, por su desarrollo embriológico. Inicialmente existen dos frontales que se osifican, pero persiste una cierta elasticidad en la sutura metópica, que permite a cada frontal comportarse individualmente. En el plano horizontal y el eje vertical. Que pasa por la eminencia frontal, y por el techo de la cavidad orbitaria, cada frontal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del frontal se desplaza anteriormente, y la parte interna se desplaza posteriormente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por la mitad de la distancia entre las articulaciones esfeno-frontal y fronto-etmoidal, cada frontal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del frontal se mueve inferiormente, y la parte interna del frontal se mueve superiormente. En el plano sagital y el eje transversal. Que pasa por el etmoides, realizan un movimiento de rotación posterior. La parte anterior se desplaza superiormente, y la parte posterior se mueve inferiormente. El movimiento completo. Del frontal es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: Las apófisis laterales. antero-externamente y inferiores. Se mueven ligeramente

La glabela. Se mueve postero-superior y externamente. El bregma. inferiormente. Se mueve postero-

La parte vertical del frontal. Se inclina posteriormente y se ensancha. La frente se vuelve más ancha e inclinada posteriormente. La escotadura etmoidal. Su parte posterior se mueve inferiormente. Su parte anterior se mueve superiormente. La escotadura etmoidal se ensancha posteriormente.

Las masas laterales y la lámina horizontal del etmoides.
Los frontales, y los maxilares superiores comunican su movimiento a las masas laterales del etmoides, e influencian sobre su lámina horizontal: En el plano horizontal y el eje vertical. Cada masa lateral y parte lateral de la lámina del etmoides realiza un movimiento mediante el cual: la parte anterior se desplaza posterointernamente, y la parte posterior se mueve antero-externamente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Cada masa lateral y parte lateral de la lámina del etmoides realiza un movimiento mediante el cual: la parte superior se desplaza internamente, y la parte inferior se mueve externamente. En el plano sagital y el eje transversal. Realiza una rotación posterior: la parte anterior se desplaza superiormente, y la parte posterior se mueve inferiormente. El movimiento completo. De las masas laterales y lámina horizontal del etmoides es la suma de los movimientos producidos en sus tres planos y ejes. Las masas laterales. Se mueven externamente. La lámina horizontal. Se desplaza inferiormente. Este movimiento tiene una importante acción fisiológica sobre el bulbo y los nervios olfativos. Los cornetes inferiores. Realizan movimientos de rotación, y pueden ser considerados, funcionalmente, como una extensión del etmoides. Durante la flexión de la SEB, el cornete inferior es arrastrado en rotación externa por el maxilar superior, el palatino, y el etmoides. Los cornetes se desenrollan ligeramente, aumentado el paso del aire en las fosas nasales.

Los parietales.
En el plano horizontal, y el eje vertical. Que pasa por la mitad de la distancia entre las articulaciones parietoescamosa y sagital, cada parietal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del parietal se mueve anteriormente, y la parte interna del parietal se mueve posteriormente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por los puntos pivotes, cambios de biseles, de las articulaciones coronal y lambdoidea, cada parietal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del parietal se desplaza supero-externamente, y la parte interna se desplaza infero-internamente. En el plano sagital y el eje transversal. Que pasa por la mitad de la distancia entre los ejes transversales del etmoides y occipital, realizan un movimiento de rotación posterior. El movimiento completo. Es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: El ángulo antero-inferior y externo del parietal. Está entre el esfenoides, que está externo, y el frontal, que está interno. Estas partes le comunican su movimiento. Se mueve antero-externamente y ligeramente inferior. El bregma, la sutura sagital y el lambda. Se mueven postero-ínferior y externamente.

Los maxilares superiores.
En el plano horizontal y el eje vertical. Que es la continuación del eje vertical del frontal, cada maxilar superior realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del maxilar superior se desplaza anteriormente, la parte interna se desplaza posteriormente.

En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por la mitad de la distancia entre las articulaciones maxilo-frontal y temporo-cigomática, cada maxilar realiza un movimiento mediante el cual la parte externa del maxilar superior se mueve inferiormente, y la parte interna del maxilar superior se mueve superiormente. En el plano sagital y el eje transversal. Que corresponde al eje transversal del vómer, realizan un movimiento de rotación posterior.

El movimiento completo. Del maxilar superior es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: La tuberosidad maxilar. Se mueve anteroexternamente y ligeramente inferior. La apófisis frontal del maxilar superior. Se mueve postero-superior y externamente. La sutura vertical intermaxilar. Se mueve postero-superior y externamente. El paladar duro. Se mueve antero-inferior y externamente en su parte posterior. La arcada dentaria. Se ensancha, sobretodo posteriormente.

Los palatinos.
En el plano horizontal y el eje vertical. Que es la continuación del eje vertical del frontal y maxilar superior, cada palatino realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del palatino se desplaza anteriormente, y la parte interna se desplaza posteriormente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa

por la mitad de la distancia entre sus articulaciones con esfenoides, maxilar superior, y vómer, cada palatino realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del palatino se mueve inferiormente, la parte interna del palatino se mueve superiormente. En el plano sagital y el eje transversal. Que corresponde al eje transversal del vómer, realizan un movimiento de rotación posterior. El movimiento completo. Del palatino es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: La parte posterior de la lámina horizontal. Se mueve antero-inferior y externamente. La lámina vertical. Se mueve antero-externamente y ligeramente inferior. Las apófisis pterigoides del esfenoides se mueven posteroinferior y externamente y frenan el avance del palatino. Se considera al palatino como un reductor del movimiento craneal, porque equilibra el movimiento del maxilar superior y las apófisis pterigoides. Los movimientos del esfenoides, el maxilar superior, y el palatino es fundamental para la adecuada fisiología del ganglio esfeno-palatino, y de las mucosas otorrinolaringólogas (ORL).

Los malares.
En el plano horizontal y el eje vertical. Constituido por el eje vertical del frontal y maxilar superior, cada malar realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del malar se desplaza anteriormente, y la parte interna se desplaza posteriormente.

En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por la mitad de la distancia entre las articulaciones temporo-malar, maxilo-malar, y fronto-malar, cada palatino realiza un movimiento mediante el cual: la parte interna del malar se desplaza superiormente, y la parte externa se desplaza inferiormente. En el plano sagital antero-interno y el eje transversal oblicuo antero-interno. Que pasa por las articulaciones temporo-malar y maxilo-malar, realizan un movimiento de rotación antero-externa, mediante el cual: la parte superior del eje se mueve antero-externamente, y la parte inferior del eje se mueve postero-internamente. El movimiento completo. Del cigomático es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: La parte articular con frontal y temporal. Se mueve antero-externamente y Ligeramente inferior. La parte articular con maxilar superior. Se mueve postero-superior externamente. El borde superior. Se mueve antero-externamente. El borde inferior. Se mueve postero-internamente. La concavidad cigomática. Aumenta.

Los nasales.
En el plano horizontal y el eje vertical. Que pasa por la mitad de las articulaciones fronto-nasal y naso-maxilar, cada nasal realiza un movimiento mediante el cual: el borde externo del nasal se desplaza anteriormente, y el borde interno del nasal se desplaza posteriormente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por la mitad de sus caras, cada nasal realiza un movimiento mediante el cual: el borde externo se desplaza inferiormente, el borde interno se desplaza superiormente. En el plano sagital y el eje transversal. Que corresponde al eje transversal del etmoides, realizan un movimiento de rotación posterior. El movimiento completo. Del nasal es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: La parte externa. Se mueve anteroexternamente y ligeramente inferior. La parte interna. Se mueve posterosuperior y externamente.

Los lagrimales.
En el plano horizontal y el eje vertical. Que pasa por la mitad de las articulaciones frontolagrimal y maxilo-lagrimal, cada lagrimal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa del lagrimal se desplaza anteriormente, y la parte interna del lagrimal se mueve posteriormente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. Que pasa por la mitad de sus caras, cada lagrimal realiza un movimiento mediante el cual: la parte externa se desplaza inferiormente, y la parte interna se desplaza superiormente. En el plano sagital y el eje transversal. Que corresponde al eje transversal del etmoides, realizan un movimiento de rotación posterior. El movimiento completo. Del lagrimal es la suma de los movimientos producidos en sus ejes y planos: La parte externa. Se mueve antero-externamente y ligeramente inferior. La parte interna. Se mueve postero-superior y externamente. El canal abre. naso-lagrimal. Se

Las mandíbulas.
Deben de ser considerados como huesos pares por su desarrollo embriológico. Inicialmente existen dos mandíbulas. Después del nacimiento, en el período de osificación, persiste una cierta elasticidad en la sutura mentoniana (sincondrosis). La mandíbula acompaña el movimiento de la cavidad glenoidea del temporal. Por lo que los cóndilos mandibulares se mueven postero-internamente y ligeramente superiores. Como existe una cierta elasticidad entre las mandíbulas, este movimiento provoca que cada mandíbula se mueva sobre tres planos y ejes. En el plano horizontal y el eje vertical. El cóndilo se desplaza internamente y el cuerpo se mueve externamente. En el plano frontal y el eje anteroposterior. El cóndilo se desplaza internamente, y el cuerpo externamente. En el plano sagital y el eje transversal. El cóndilo se desplaza superiormente y el cuerpo inferiormente.

El movimiento completo. Es la suma de los movimientos sobre los tres planos y ejes: El cuerpo mandibular. Se mueve postero-inferior y externamente, y se ensancha. La mandíbula. Retrocede. La boca. Se abre.

Otros movimientos.
A parte de los movimientos fisiológicos anteriormente citados, se producen otros movimientos compensatorios y lesiónales en la SEB, y en los maxilares superiores. En la SEB. Puede haber lateroflexiones, torsiones, lateroflexiones-rotaciones, desplazamientos laterales (strain laterales), y desplazamientos verticales (strain verticales). Además, pueden existir lesiones en compresión: anteroposterior y laterales (unilateral o bilateral). En los maxilares superiores. Pueden existir torsiones, cizallamientos, y compresiones esfenomaxilares. Los movimientos. De lateroflexiones y torsiones de la SEB, son compensatorios, el resto de los movimientos y lesiones se producen por traumas.

Las lateroflexiones de la SEB.
Se producen sobre dos ejes verticales:

El eje vertical del occipital. Pasa por el agujero occipital. El eje vertical del esfenoides. Pasa por la parte central del esfenoides. En estos movimientos, el esfenoides, y el occipital giran en sentidos opuestos sobre sus ejes. La distancia anteroposterior entre el ala mayor del esfenoides y la escama occipital homolateral aumenta en un lado (lado de la convexidad), y disminuye en el contrario (lado de la concavidad). Existen dos posibilidades de movimiento, que se denominan por el lado de la convexidad. En la latero-flexión derecha. El ala mayor del esfenoides del lado derecho está anterior, y la escama del occipital homolateral está posterior. En la latero-flexión izquierda. Sucede lo contrario.

Las torsiones de la SEB.
Se efectúan a través del eje anteroposterior.

El eje antero-posterior. Va desde la glabela hasta el inion, y pasa por la sincondrosis esfenobasilar. En estos movimientos, el esfenoides, y el occipital realizan una rotación contraria sobre el eje anteroposterior. El ala mayor del esfenoides se desplaza supero-externamente de un lado y el occipital homolateral se desplaza infero-internamente. En el lado contrario sucede el movimiento inverso. Existen dos posibilidades de movimiento que se denominan por el lado en que el ala mayor del esfenoides está supero-externa: En la torsión izquierda. El ala mayor del esfenoides del lado izquierdo está supero-externa, y la escama del occipital homolateral está infero-interna. En la torsión derecha. Sucede lo contrario.

Las lateroflexiones y torsiones de la SEB se asocian.
Porque fisiológicamente no es posible que el occipital pueda realizar movimientos de rotación (latero-flexión de la SERI) y latero-flexión (torsión de la SEB) aislados. Esto es debido a la orientación de las superficies articulares occipito-atloideas, y a los ligamentos suboccipitales. El occipital efectúa movimientos de rotación y latero-flexión opuestos. Por lo tanto, los movimientos de latero-flexión y torsión de la SEB se asocian en mayor o menor medida. La latero-flexión derecha de la SEB se asocia a una torsión izquierda. La latero-flexión izquierda de la SEB se asocia a una torsión derecha.

Las lateroflexiones-rotaciones de la SEB.
Se producen a través de los dos ejes verticales de la latero-flexión, y del eje antero-posterior de la torsión. En estos movimientos, el esfenoides y el occipital giran en sentidos opuestos sobre los ejes verticales, y en el mismo sentido sobre el eje anteroposterior. Existen dos posibilidades de movimiento, que se denominan por el lado en que el ala mayor del esfenoides está más inferior (lado de la rotación):

En la latero-flexión-rotación derecha. El esfenoides y el occipital se aproximan anteroposteriormente y se elevan en el lado izquierdo (concavidad izquierda), y se separan anteroposteriormente y descienden en el lado derecho (convexidad derecha) por compresiones en embarazo o parto que al exagerar la latero-flexión, deforman la base del cráneo, elevando al esfenoides y al occipital del lado en que se aproximan y comprimen. Crea una deformación craneal característica denominada "cara de plátano".

Los strain laterales de la SEB.
Se producen a través de los dos ejes verticales de la latero-flexión. En estos movimientos, el esfenoides y el occipital giran en el mismo sentido. La lámina cuadrilátera del esfenoides se desplaza antero-externamente, hacia un lado, y la apófisis basilar del occipital se desplaza postero-externamente, hacia el lado contrario, y viceversa. Existen dos posibilidades de movimiento que se denominan por el lado en que el esfenoides está anteroexterno:

En el strain lateral izquierdo. El esfenoides está antero-externo en el lado izquierdo, y el occipital está postero-externo en el lado contrario. En el lado derecho del esfenoides, e izquierdo del occipital sucede lo contrario. En el strain lateral derecho. Sucede lo contario. Este tipo de movimiento suele ocurrir como consecuencia de un traumatismo. Visto superiormente deforma el cráneo a modo de paralelogramo. Se mantiene el movimiento fisiológico normal del MRP.

Los strain verticales de la SEB.
Se producen a través de los dos ejes transversales de la flexoextensión. En estos movimientos, el esfenoides y el occipital giran en el mismo sentido. Existen dos posibilidades de movimiento:

En el strain vertical superior. La lámina cuadrilátera del esfenoides se desplaza anterosuperiormente y la apófisis basilar del occipital se desplaza postero-inferiormente. La parte anterior del cráneo es ancha, y la mandíbula está anterior y estrecha. La parte posterior del cráneo es ancha. En el strain vertical inferior. La lámina cuadrilátera del esfenoides se desplaza posteroinferiormente y la apófisis basilar del occipital se desplaza antero-superiormente. La parte anterior del cráneo es estrecha, y la mandíbula está posterior y ancha. La parte posterior del cráneo es estrecha.

Las compresiones de la SEB.
No son movimientos, sino como su nombre indica son compresiones, que dificultan enormemente el MRP. Pueden ser:

La compresión antero-posterior. Cuando la lámina cuadrilátera del esfenoides y la parte anterior de la apófisis basilar están comprimidas. La compresión lateral. Cuando el temporal fija y comprime internamente a la SEB. Puede ser unilateral o bilateral. Cuando es unilateral se denomina por el lado de la fijación. Las compresiones pueden asociarse entre sí. Varían en su intensidad, desde una simple lesión en compresión, hasta la fractura por compresión, en caso de traumatismo grave. Pueden producirse por: un golpe sobre la cabeza con compresión de los huesos y las suturas de la base, una compresión de los cóndilos del occipital, un trauma del parto por compresión de la cabeza fetal o por prácticas obstétricas, una meningitis, un cóccix en lesión anterior, una fijación lumbosacra, por tensión referida de las MTR, un trauma emocional, por cronicidad de lesiones craneales, porque muchas compresiones en el aduno son debidas a las distintas lesiones de la SEB, que por la cronicidad están cada vez más en tensión. Además, la perdida de piezas dentarias favorece la compresión.

La torsión esfeno-maxilar.
Se produce a través de un eje vertical que pasa por el bregma y el cuerpo del esfenoides (EV del esfenoides). Existen dos posibilidades de movimiento, que se denominan por el lado hacia el que se desplaza el maxilar superior: En la torsión esfeno-maxilar izquierda. El maxilar superior rota hacia la izquierda. En la torsión esfeno-maxilar derecha. El maxilar superior rota hacia la derecha. Se producen como consecuencia de un strain lateral, o producen un strain lateral.

El cizallamiento esfeno-maxilar.
Es cuando el maxilar superior se desplaza en sentido transversal, derecho o izquierdo, en relación con el esfenoides. En este movimiento, el maxilar superior se separa del palatino y el esfenoides. Existen dos posibilidades de movimiento: En el cizallamiento esfeno-maxilar izquierdo. El maxilar superior se desplaza transversalmente hacia la izquierda. En el cizallamiento esfeno-maxilar derecho. El maxilar superior se desplaza transversalmente hacia la derecha. Producen una desviación del tabique nasal por afectación del vómer.

Las compresiones o impactaciones esfeno-maxilares.
Se producen cuando el esfenoides y el maxilar superior se comprimen por una fuerza anormal. Pueden existir tres clases de compresión: La compresión horizontal. Es cuando el maxilar superior y el esfenoides se comprimen en sentido horizontal (anteroposterior). Implica la impactación entre sí del maxilar superior, el palatino, y la apófisis pterigoides del esfenoides. El vómer puede estar impactado entre ellos. La compresión vertical. Es cuando el maxilar superior, el frontal, y el esfenoides se comprimen en sentido vertical (superoinferior). Implica la impactación entre sí del maxilar superior, el frontal, y la parte inferior del esfenoides. El vómer puede estar impactado entre ellos. La compresión total. Es cuando se asocian las compresiones horizontal y vertical. Implica la impactación entre sí del maxilar superior, el palatino, el vómer, el frontal, y el esfenoides. Pueden existir compresiones unilaterales y bilaterales.

Las lesiones Osteopáticas craneales.
Las lesiones del MRP pueden ser clasificadas según: los tipos, y la etiología. Según los tipos. La lesión puede ser: Ósea. Que es cualquier alteración en la estructura, posición o libertad de movimiento, de uno o varios huesos. De tejidos blandos. Que es toda alteración en la estructura y función de: las meninges, las vías nerviosas, las aponeurosis, etc. Fluídica. Que es toda alteración en la producción, absorción, ritmo, circulación o volumen del LCR. Según la etiología. La restricción de movimiento, puede ser producida por causas: Internas o primarias. Que se producen por estrés, sobre las MTR, que son lo suficientemente elásticas para permitir determinados estiramientos, pero cuando sobrepasan el punto de equilibrio, se alteran Y se instala la lesión. A menudo, es traumática y repentina. Deteriorando todo el mecanismo. Externas o secundarias. Cuando las tensiones, de origen postura], traumático, ambiental, tóxico, y psíquico, producen una contractura brusca de los tejidos blandos. La tracción fascial, proveniente de cualquier parte del cuerpo, repercute sobre el sistema craneosacro. Es la compensación craneal de cualquier desarreglo estructural del cuerpo. Puede producirse por espina irritativa o foco proveniente de cualquier parte del cuerpo. Las lesiones craneales. Son las distintas posibilidades lesiónales del movimiento fisiológico. También, existen lesiones en sentido de movimientos no fisiológicos, como en traumas y trastornos crónicos. Respecto a la SEB se trata de lesiones en: flexión, extensión, lateroflexiones y torsiones, latero-flexión-rotaciones, strain verticales, strain laterales, compresiones anteroposterior y laterales. Respecto al resto de articulaciones se trata de las lesiones en rotación interna-externa. También, existen lesiones esfeno-maxilares en torsión, cizallamiento y compresión. Con la existencia de más de cien articulaciones en el cráneo, existen muchas posibilidades lesiónales por mala alineación o restricción de movimiento en cualquiera de sus articulaciones o suturas. Debido a la interrelación ósea, es posible imaginar las alteraciones del MRP, en caso de perturbación local. Las lesiones en flexión, extensión, latero-flexión, y torsión de la SEB. Frecuentemente son secundarias. Comúnmente tienen su origen en lesiones somáticas o desequilibrios extrínsecos del sistema craneosacro. Son acomodativas, por eso en estos movimientos el esfenoides y el occipital giran en sentidos contrarios. A menudo son transitorias, cambiantes. Por lo general se corrigen fácilmente. Pueden corregirse espontáneamente al restablecer la lesión primaria. Pueden asociarse a strain y compresiones. En este caso las lesiones son más severas. Las lesiones en latero-flexión y torsión pueden darse en flexión o extensión. Para su corrección en el adulto se emplean técnicas indirectas (sentido lesiona]). Las lesiones de latero-flexión-rotación, strain lateral, strain vertical y en compresión de la SEB. Son primarias. Tienen su origen dentro del propio sistema craneosacro por traumas. Para su corrección, en el adulto, se emplean técnicas directas (sentido corrector).

Las lesiones en flexión y extensión. Son una exageración del movimiento fisiológico, y es difícil considerarlas como lesiones. Se consideran como lesión cuando el movimiento está realmente restringido. En la lesión en flexión. Como la SEB está posicionalmente en flexión, no es un problema grave. No suelen existir muchas consecuencias patológicas. La lesión en flexión provoca inestabilidad pelviana y lumbo-sacra, problemas musculo-esqueléticos transitorios, cefaleas poco intensas, disfunciones endocrinas, sinusitis crónicas, fenómenos alérgicos y problemas del sistema de vida de relación. La flexión favorece la simpaticotonía. En la lesión en extensión. La SEB está en una posición anti fisiológica, por eso, es más severa que la lesión en flexión. Este tipo de lesión corresponde psicológicamente a una persona retraída, con tendencia a la hipersensibilidad defensiva , e instinto de conservación demasiado grande. Existen, a menudo, migrañas más severas que en la flexión. También, son comunes el asma, y la rinitis crónica. Las espiraciones forzadas, causadas por los espasmos bronquiales, tienden a producir una lesión en extensión. De igual modo, una lesión crónica en espiración tiende a favorecer la aparición del asma. Son características las alergias. Las patologías de extensión tienen más importancia que las de la flexión, sobre todo en los problemas de ORL, y en las disfunciones oclusales. Este tipo de lesión produce una tensión en la cadena fascial faringo-prevertebral y predispone al bruxismo. Las lesiones en latero-flexión y torsión. Son más graves cuando la SEB está en extensión. Existen frecuentes y recurrentes trastornos musculo-esqueléticos. Cefaleas, desórdenes endocrinos, perturbaciones de la agudeza y motricidad ocular, sinusitis, alergias nasales y respiratorias superiores, mal oclusiones, raramente inmovilizantes, pero a veces dolorosas. Las personas afectadas por esta lesión tienen tendencia al astigmatismo. La lesión en latero-flexión-rotación. Puede presentar las mismas alteraciones que la lateroflexión y torsión. No hay anomalías entre los arcos dentarios entre sí, pero existe un desvío lateral entre ellos, el espacio inter-incisivo no concuerda con la línea media del cuerpo. Los planos de oclusión quedan paralelos entre sí, pero orientados oblicuamente en el plano frontal. Las articulaciones craneo-mandibulares no trabajan simétricamente, presentando patologías. Para mantener la horizontalidad de la visión y el equilibrio del oído, este tipo de lesión obliga a realizar compensaciones en el complejo occipital-atlas-axis del lado del esfenoides alto, produciéndose una latero-flexión hacia el lado contrario de la latero-flexión-rotación. Las personas afectadas por esta lesión tienen tendencia al astigmatismo. La lesión en strain lateral. Puede producirse con el cráneo en flexión o extensión. Es más grave en extensión. Una parte de los nervios craneales pasan entre las capas de la tienda del cerebelo. El strain lateral produce una tensión anormal en la tienda del cerebelo, que a su vez perturba la función motriz del ojo y puede provocar estrabismo en los niños. Los nervios motores del ojo pasan a través de la cisura esfenoidal, que está formada por las alas mayores, las alas menores, el cuerpo del esfenoides y el frontal. Por lo expuesto puede suponerse que este tipo de lesión condiciona el libre paso de estos nervios y afecta su funcionalidad. La tensión producida en el ligamento de Grüber y la posibilidad de una neuropatía del VI par craneal. La fatiga de los músculos extrínsecos del ojo para volver a central el globo ocular, originan un estrabismo divergente. Puede existir un nistagmo como respuesta al conflicto y la necesidad de la visión frontal y por las tensiones membranosas intracraneales laterales. Un strain lateral producido en el parto, puede originar trastornos escolares en el niño, como por ejemplo a nivel de lectura. Frecuentemente causa severos dolores de cabeza, pudiendo provocar modificaciones del carácter. El strain lateral en la base del cráneo puede producir una presión sobre el nervio

petroso superficial mayor a su paso por el agujero rasgado anterior, que es una abertura fibrocartilaginosa entre el ala mayor y la parte petrosa del temporal. Este nervio influye sobre la circulación sanguínea del lóbulo occipital, encontrándose, en veces, en casos de parálisis cerebral. El maxilar superior en su conjunto está desplazado en relación con la mandíbula. No existe concordancia entre los puntos interincisivos en el plano medio. Esta lesión obliga a compensar en un esquema de rotación para encontrar una cierta función masticadora. Para mantener la frontalidad de la visión, C1-C2 efectúa una rotación posterior del lado del strain lateral. La lesión en strain vertical. Afecta a la tienda del cerebelo y a la hoz del cerebro, y tiene consecuencias sobre los senos venosos sagital, transversal, petroso superior, y recto. Las lesiones de las suturas esfeno-frontales y esfeno-petrosas, afectan la función de los nervios y vasos que pasan a ese nivel. Estos orificios son: el agujero rasgado anterior, por el que pasa el nervio petroso superficial, y la hendidura esfenoidal, por la que pasa el nervio oculomotor. Las inserciones anteriores de la tienda del cerebelo se realizan sobre las apófisis clinoides del esfenoides. En el espacio delimitado por las inserciones anteriores de los bordes externo e interno de la tienda del cerebelo pasan los nervios facial y oculomotor. La tensión de la tienda del cerebelo altera la función de estos nervios. La tienda de la hipófisis está muy influenciada por las tensiones de esta membrana. Este diafragma influye en los senos cavernosos y circulares. El orificio de la tienda de la hipófisis da paso al tronco pituitario que une la hipófisis al hipotálamo, pudiendo afectar al funcionamiento endocrino. Pueden encontrarse también severas migrañas, sinusitis, alergias, trastornos del carácter manifestados por estados de ira o actos antisociales. Los sujetos con strain vertical superior tienen tendencia a la miopía. Los sujetos con strain vertical inferior tienen tendencia a la hipermetropía. La lesión en compresión. Es la lesión más grave. Produce casi siempre depresión o es consecuencia de ella. Muchas cefaleas son debidas a este tipo de lesión. Pueden causar ciática, autismo, alergias severas, y retraso neurológico en el neonato. Desarrolla bruxismo. La compresión anteroposterior se suele asociar a impactación del occipital, y compresiones lumbosacra y sacrococcígea.

LAS RELACIONES CRANEALES
Se establecen a través de la SEB El movimiento de la SEB. Moviliza a todos los huesos del cráneo. La SEB condiciona la posición y movimientos de todos huesos del cráneo. Por lo tanto, sabiendo cómo están el esfenoides, y el occipital conocemos como está el resto del cráneo. El esfenoides. Influencia el movimiento y posición de: etmoides, frontales, vómer, maxilares superiores, palatinos, cigomáticos, nasales, y lagrimales. El occipital. Influencia el movimiento de: los temporales y estos influencian a su vez el movimiento de las escamas del occipital, parietales, mandíbula, hioides, y el movimiento de rotación externa-interna de los huesos pares.

Los cuadrantes. Se utilizan para representar estas
relaciones En una vista superior, se divide el cráneo en cuadrantes, mediante dos líneas, anteroposterior y transversal, que pasen por su parte media. De esta forma se divide el cráneo en cuatro cuadrantes. Los cuadrantes anteriores. Representan el área de influencia del esfenoides. Los cuadrantes posteriores. Representan el área de influencia del occipital.

Cuando la SEB está en flexión. Las alas mayores del
esfenoides están antero-inferior y externas: rotación externa. La apófisis basilar está antero-superior, y por lo tanto los temporales están en: rotación externa. Los cuadrantes anteriores. Están en rotación externa. Los cuadrantes posteriores. Están en rotación externa.

Cuando la SEB está en extensión. Las alas mayores
del esfenoides están postero-superior e internas: rotación interna. La apófisis basilar está postero-inferior, y los temporales están en: rotación interna. Los cuadrantes anteriores. Están en rotación interna. Los cuadrantes posteriores. Están en rotación interna.

Es el movimiento de torsión el que condiciona principalmente los desplazamientos externo- interno de las alas mayores del esfenoides y del occipital. Por lo tanto, es la torsión la que influencia a la relación de los cuadrantes. En la torsión, el esfenoides y el occipital giran en sentidos opuestos. Cuando el ala mayor del esfenoides está supero-externa de un lado (rotación externa), la escama del occipital está infero-interna (rotación interna) del mismo lado. Los cuadrantes están cruzados.

En la latero-flexión y en la torsión.

En latero-flexión derecha y torsión izquierda.
En el lado izquierdo el ala mayor del esfenoides está postero-superior y externa (rotación externa), y la escama del occipital está antero-inferior e interna (rotación interna). En el lado derecho sucede lo inverso. El cuadrante anterior izquierdo. Está en rotación externa. El cuadrante anterior derecho. Está en rotación interna. El cuadrante posterior izquierdo. Está en rotación interna. Cuadrante posterior derecho. Está en rotación externa.

En la latero-flexión izquierda y torsión derecha. Sucede lo contrario.

En la latero-flexión-rotación. El esfenoides y el occipital están elevados en un lado, y
descendidos del lado contrario. En el lado que el esfenoides y el occipital están elevados, la SEB está en flexión. En el lado que el esfenoides y el occipital están descendidos, la SEB está en extensión. Existe un hemicráneo en flexión, y un hemicráneo en extensión. En el lado de la latero-flexión-rotación el cráneo está en rotación interna. En el lado contrario de la latero-flexiónrotación el cráneo está en rotación externa.

En la latero-flexión-rotación izquierda. En el lado
izquierdo esfenoides y occipital están descendidos: extensión. En el lado derecho esfenoides y occipital están elevados: flexión. El cuadrante anterior izquierdo. Está en rotación interna. El cuadrante anterior derecho. Está en rotación externa. El cuadrante posterior izquierdo. Está en rotación interna. El cuadrante posterior derecho. Está en rotación externa.

En la latero-flexión-rotación derecha. Sucede lo contrario.

En el strain lateral. El esfenoides y el occipital se desplazan transversalmente, giran sobre
sus EV en el mismo sentido. Cuando el esfenoides se desplaza externamente de un lado, el occipital se desplaza externamente del lado contrario, y viceversa. El lado que se desplaza externamente está en rotación externa. Cuando el esfenoides se desplaza internamente de un lado, el occipital se desplaza internamente del lado contrario, y viceversa. El lado que se desplaza internamente está en rotación interna. Los cuadrantes están cruzados.

En el strain lateral izquierdo. En el lado izquierdo el ala mayor del esfenoides está antero-externa (rotación externa), y el occipital está antero-interno (rotación interna). En el lado derecho el ala mayor del esfenoides está postero-interna (rotación interna).
El cuadrante anterior izquierdo. Está en rotación externa. El cuadrante anterior derecho. Está en rotación interna. El cuadrante posterior izquierdo. Está en rotación interna. El cuadrante posterior derecho. Está en rotación externa.

En el strain lateral derecho. Sucede lo contrario.

En el strain vertical. El esfenoides y el occipital se desplazan supero-inferiormente, giran
sobre sus ET en el mismo sentido. Cuando el esfenoides se desplaza superiormente el occipital se desplaza inferiormente, y viceversa. El lado que se desplaza superiormente está en rotación externa. Cuando el esfenoides se desplaza inferiormente el occipital se desplaza superiormente, y viceversa. El lado que se desplaza inferiormente está en rotación interna.

En el strain vertical superior. El esfenoides está
superior (rotación externa), y el occipital está inferior (rotación interna). El cuadrante anterior izquierdo. Está en rotación externa. El cuadrante anterior derecho. Está en rotación externa. El cuadrante posterior izquierdo. Está en rotación interna. El cuadrante posterior derecho. Está en rotación interna.

En el strain vertical inferior. Sucede lo contrario.

LA RELACION SACROOCCIPITAL Y LA SEB
Estos dos huesos, que son curvaturas primarias, tienen, además, un nexo inelástico que les une entre sí: la duramadre espinal. Las tensiones inducidas por el sacro y el cóccix, tienen un efecto importante sobre la función y el movimiento del sistema craneosacro en su totalidad, debido a la inelasticidad de la duramadre, y viceversa. En el comportamiento fisiológico. Del MRP el sacro y el occipital se desplazan en sentidos inversos. Cuando el occipital se mueve antero-superiormente, la base del sacro se mueve postero-superiormente. Cuando el occipital se desplaza postero-inferiormente, la base del sacro se mueve antero-inferiormente., Y viceversa. En el comportamiento patológico. Del MRP el sacro y el occipital siguen efectuando estos movimientos opuestos, pero las tensiones membranosas y ligamentosas condicionan su posición y movimiento. La duramadre espinal se inserta firmemente en los ligamentos suboccipitales (occipito-odontoideo y occipito-atloideo lateral). La orientación de las superficies articulares occipito-atloideas, y los ligamentos suboccipitales hacen que la rotación y latero-flexión del occipital estén siempre asociados. La latero-flexión y rotación del occipital son opuestas. La tensión referida de la duramadre sobre estos ligamentos condiciona el comportamiento occipital. En el sacro bilateral anterior. Cuando el sacro está desplazado antero-inferiormente, la tensión anterior de la duramadre espinal transmitida al occipital lo desplaza antero-superiormente: flexión. Y viceversa. Cuando el sacro está bilateral anterior el occipital está en flexión. La SEB está en flexión. En el sacro bilateral posterior. Sucede lo contrario. En el sacro izquierdo-izquierdo o anterior derecho. La hemibase derecha, brazo corto derecho, se desplaza antero-inferior e internamente. La duramadre espinal se tensa en el lado derecho. La tensión de la duramadre espinal y los ligamentos suboccipitales sobre el occipital en el lado derecho, producen una rotación derecha, y latero-flexión izquierda del occipital. Como el sacro está anterior, el occipital está en flexión (según la primera ley de Fryette el occipital está en F Li Rd). Y viceversa. Cuando el sacro está izquierdo-izquierdo o anterior* derecho, el occipital está en flexión, latero-flexión izquierda (torsión izquierda de la SEB), y rotación derecha (lateroflexión derecha de la SEB). La SEB está en flexión, la latero-flexión derecha y torsión izquierda. En el sacro derecho-derecho o anterior izquierdo. Sucede lo inverso. En el sacro izquierdo-derecho o posterior derecho. La hemibase derecha, brazo corto derecho, se desplaza postero-superior y eternamente. La duramadre espinal se tensa en el lado izquierdo. La tensión de la duramadre espinal y los ligamentos suboccipitales sobre el occipital en el lado izquierdo, producen una rotación izquierda, y latero-flexión derecha del occipital. Como el sacro está posterior, el occipital está en extensión (según la segunda ley de Fryette el occipital está en E Ri Ld). Y viceversa. Cuando el sacro está izquierdo-derecho o posterior derecho, el occipital está en extensión, latero-flexión derecha (torsión derecha de la SEB), y rotación izquierda (latero-flexión izquierda de la SEB). La SEB está en extensión, latero-flexión izquierda y torsión derecha. En el sacro derecho-izquierdo o posterior izquierdo. Sucede lo inverso.

En el cóccix anterior. La tensión de las MTR producida por esta lesión puede provocar compresiones lumbo-sacras, impactación del occipital, y compresiones antero-posteriores de la SEB. En el sacro descendido traumático o sacro en depresión. Es una lesión grave. La tensión de las MTR producida por esta lesión provoca compresiones lumbo-sacras, impactación del occipital, y compresiones antero-posteriores, e incluso laterales de la SEB.

LAS RELACIONES DEL CINTURON ESCAPULAR, Y EL CRANEO
Se establecen a través de los músculos esternocleidomastoideo, y trapecio, y las fascias del cuello superficial, y media. La tensión del músculo esternocleidomastoideo. Puede producir: En la clavícula. Una tracción de su inserción en la cara inferior y borde superior de la clavícula, y como consecuencia un desplazamiento en sentido antero-superior y externo, es decir, rotación anterior. También puede causar una subluxación superior de la AEC. En el cráneo. Una tracción antero-inferior de su inserción en la apófisis mastoides, y como consecuencia una rotación postero-interna del temporal. La tensión del músculo trapecio. Puede producir: En la clavícula. Una tracción postero-interna de su inserción en el borde postero-superior de la clavícula, y como consecuencia produce una rotación posterior. También puede causar una subluxación superior de la AAC. En el cráneo. Una tracción antero-inferior y externa de su inserción en la escama del occipital, y un movimiento supero-externo del cóndilo del occipital sobre la cavidad glenoidea del atlas en ese lado, y como consecuencia una rotación externa. El desplazamiento superior de la sincondrosis esfeno-basilar de ese lado produce la rotación antero-externa del temporal. La tensión de la fáscia cervical superficial. Puede producir: En el cráneo. Una tracción antero-inferior y externa de la escama del temporal, causando una SEB en flexión, un bloqueo de la sutura occipitomastoidea, y por la elevación de la parte basilar del occipital una rotación antero-externa del temporal. Simultáneamente la tracción inferior de la aponeurosis maseterina también conduce al temporal a rotación externa. En la clavícula. Una tracción postero-interna de su inserción en el borde postero-superior de la clavícula, y como consecuencia una rotación posterior. También puede causar una subluxación superior de la AAC. La tensión de la fáscia cervical media. Puede producir: En el cráneo. Una tracción antero-inferior de la apófisis estiloides del temporal causando un temporal en rotación interna, una SEB en extensión por descenso de la parte basilar del occipital, y un bloqueo de la sutura occipitomastoidea. En la clavícula. Tracciones superiormente de su inserción en la cara inferior y borde posterosuperior de la clavícula, desplazándola en sentido antero-superior y externo, lo que produce una rotación anterior. También puede causar subluxación superior de la AEC. Las interrelaciones del cinturón escapular. Las subluxaciones inferior de la AAC y superior de la AEC. Se asocian, porque cuando la extremidad acromial de la clavícula se desplaza inferiormente, la extremidad esternal de la clavícula se mueve superiormente.

Las subluxaciones superior de la AAC e inferior de la AEC. Se asocian, porque cuando la extremidad acromial de la clavícula se desplaza superiormente, la extremidad esternal de la clavícula se mueve inferiormente. La lesión clavicular en rotación anterior y el desplazamiento superior de la AET. Se asocian, porque en la rotación clavicular anterior el borde postero-superior de la clavícula se desplaza antero-superior y externamente, y la articulación acromio-clavicular, que está en la parte postero-inferior y externa de la clavícula, mueve a la escápula en ese sentido de movimiento. La lesión clavicular en rotación posterior y el desplazamiento inferior de la AET. Se asocian, porque en la rotación clavicular posterior el borde postero-superior de la clavícula se desplaza postero-inferior e internamente, y la articulación acromio-clavicular, mueve a la escápula en ese sentido de movimiento. La lesión en abducción de la escapula, la subluxación anterior de la AAC, y la subluxación posterior de la AEC. Se asocian, porque cuando la escápula se desplaza antero-externamente, el ángulo del plano de la escápula con el plano frontal del cuerpo aumenta, y la escápula se sitúa más sagital, la extremidad acromial de la clavícula se desplaza antero-externamente, el ángulo escapulo-clavicular disminuye, la clavícula se sitúa más frontal, y la extremidad esternal se mueve posteriormente. La lesión de aducción de la AET, la subluxación posterior de la AAC, y la subluxación anterior de la AEC. Se asocian, porque cuando la escápula se desplaza postero-internamente, el ángulo del plano de la escápula con el plano frontal del cuerpo disminuye, la escápula se sitúa más frontal, la extremidad acromial de la clavícula se desplaza postero-internamente, el ángulo escapulo-clavicular aumenta, la clavícula se sitúa más sagital, y la extremidad esternal se mueve anteriormente. Otras asociaciones lesiónales. Pueden establecerse entre sí. Las rotaciones claviculares antero-posteriores pueden asociarse a las luxaciones supero-inferiores y antero-posteriores de la AAC y la AEC. La interrelación entre el cráneo y los cinturones pélvico y escapular. Se establece a través del m. dorsal ancho, de la duramadre craneal y espinal, y las fascias del cuello. Si se conoce como está una de estas tres partes, se puede determinar cómo están las otras dos. A través de cada una de estas tres partes se puede influenciar sobre las otras dos.

LA PRÁCTICA DE LA OSTEOPATIA CRANEOSACRA
EL DIAGNOSTICO
El anamnesis. Aparte de prestar atención a síntomas o a mecanismos lesiónales del sistema cráneo-sacro, es conveniente incidir en el embarazo y el parto. Para ello, es necesario estudiar, sucesivamente, la herencia, la salud de la madre durante el embarazo, y los posibles traumatismos. El estudio del parto es muy importante, su duración, la fuerza de las contracciones, la presentación normal o anormal (de nalgas, de cara, de occipital), la talla del feto, la pelvis de la madre, el cuello con espasmo, etc. También, el empleo de: la posición en decúbito supino, la rotura artificial de las membranas, la oxitocina sintética, el fórceps, la ventosa, maniobras bruscas por parte del obstetra o comadrona, y el pinzamiento temprano de cordón. El comportamiento del bebé puede sugerir lesiones craneales. Cuando adopta posiciones preferenciales, tiene el hábito de frotarse la cabeza, o realiza movimientos anormales de los brazos, de las piernas, de la cabeza, o de los ojos. Las enfermedades que pueden ser por lesiones craneales. Pueden localizarse y afectar a cualquier parte del cuerpo. Son comunes las que se localizan en el área de la cabeza: cefaleas, migrañas, sinusitis, neuralgia facial, rinitis crónica, depresión, etc. Hay que prestar atención especial a los traumas e intervenciones: la cirugía dentaria, las extracciones difíciles, y la cirugía de la cabeza y de la cara. También son frecuentes los trastornos nerviosos, endocrinos, y viscerales, con síntomas físicos como gastritis, gastralgias, trastornos hepáticos y vesiculares, del intestino, trastornos cardíacos y pulmonares, y manifestaciones mentales, como neurosis, psicosis, neurodermatosis.

La visualización.
Es importante observar el cráneo, en busca de asimetrías, y anomalías, que nos indiquen la presencia de lesiones Osteopáticas. La forma del cráneo y la cara está determinada por la posición ósea. El hombre en flexión craneal, está expandido, sus miembros están en rotación externa. El hombre en extensión craneal está retraído, sus miembros están en rotación interna.

Los signos de cráneo en flexión. Son: la cabeza está ancha transversalmente, corta antero-posteriormente, en la parte media, y los diámetros oblicuos están aumentados.

El cráneo es braquiocefálico. Forma en la base del cráneo un ángulo, abierto anteroinferiormente, de al menos 128º. El cráneo braquiocefálico es un cráneo poco alargado y casi redondo, su diámetro longitudinal es tan sólo 1/8 más grande que el transversal. Los cráneos en flexión están en relación con una actitud corporal de rotación externa. En la zona de influencia del esfenoides, cuadrantes anteriores: -La frente está más ancha e inclinada posteriormente. Las apófisis cigomáticas del frontal están más salientes -Los diámetros superointernos de las órbitas son más grandes. -Los globos oculares son más prominentes (salientes). -La sutura metópica está hundida. -Los pómulos están prominentes. -Los orificios nasales están ensanchados. -El surco naso-geniano está más marcado y profundo. -Los incisivos superiores están separados y ligeramente anterointernos. -El paladar duro está aplanado y ancho posteriormente. En la zona de influencia del occipital, cuadrantes posteriores: -La bóveda está más ancha y aplanada (horizontal).

-La sutura sagital separada, sobre todo posteriormente en el lambda. -Las orejas están más separadas e inferiores. -Las apófisis mastoides están postero-superior e internas. -La mandíbula está ancha y posterior.

Los signos de cráneo en extensión. Son: La cabeza es más larga antero-posteriormente, en la línea media, más corta transversalmente, y los diámetros oblicuos están disminuidos.

El cráneo es dolicocefálico. Forma en la base del cráneo un ángulo de 132°. El cráneo dolicocefálico es alargado en relación de 9 a 7. Alargado como óvalo. El diámetro longitudinal sobrepasa en 1/4 al diámetro transversal. La mayoría de los niños nacen dolicocéfalos con una fuerte prominencia occipital, posteriormente se vuelve frontal. En la lesión del cráneo en extensión, el cuerpo tendrá una actitud de rotación interna. En los cuadrantes anteriores (zonas de Influencia del esfenoides): -La frente está más vertical y estrecha. -El diámetro supero-interno, de las órbitas es menor. -Los globos oculares están más hundidos y las órbitas más cóncavas. -La sutura metópica está poco marcada, e incluso saliente. -Los pómulos están menos prominentes. -Los orificios nasales están más estrechos y cerrados. -El surco naso-geniano está poco marcado. -Los incisivas superiores están más próximos y ligeramente antero-externos. -El paladar duro está estrecho y superior en su parte posterior. El torus palatino es una deformación característica del cráneo en extensión. En los cuadrantes posteriores (zona de influencia del occipital):

-La bóveda está más estrecha y vertical. -La sutura sagital está estrechada, sobre todo posteriormente. Puede estar prominente en forma de cresta. -Las orejas están pegadas y superiores. -Las apófisis mastoides están antero-inferior e internas. -La mandíbula está estrecha y anterior.

Los signos del cráneo en latero-flexión y torsión. Son los de flexoextensión, teniendo en
cuenta que la torsión determina la rotación externa o interna, y que los cuadrantes están cruzados: En la torsión izquierda-latero-flexión derecha. El cuadrante anterior izquierdo está en rotación externa, el izquierdo en rotación interna, y en los cuadrantes posteriores sucede lo contrario. En la torsión derecha latero-flexión izquierda. El cuadrante anterior derecho está en rotación externa, el izquierdo en rotación interna, y en los cuadrantes posteriores sucede lo contrario.

Los signos de strain lateral. Visto superiormente el cráneo tiene forma de paralelogramo. La
frente está más abombada del lado donde el cuerpo del esfenoides ha sido desplazado en relación con el occipital. Para la interpretación de los signos en los cuadrantes se aplica lo correspondiente de la flexo-extensión.

Los signos de strain vertical. Una frente abombada simétricamente puede ser indicativa de
un strain superior. Por el contrario una frente hundida posteriormente es indicativa de una strain inferior. Los problemas entre los arcos dentarios son graves por la oposición entre los dos tipos de arcos. En el strain vertical superior. Visto el cráneo superiormente, la mitad anterior está aumentada, y la parte posterior está disminuida. Visto anteriormente la cara está ancha, excepto la mandíbula que está estrecha y anterior. Se aplican los signos correspondientes de los cuadrantes. Los dos cuadrantes anteriores están en rotación externa. Los dos cuadrantes posteriores están en rotación interna.

En el strain vertical inferior. Visto el cráneo superiormente la mitad anterior está disminuida, y la parte posterior está aumentada. Visto anteriormente la cara está estrecha, excepto la mandíbula que está ancha y posterior. Se aplican los signos correspondientes de los cuadrantes. Los dos cuadrantes anteriores están en rotación interna. Los dos cuadrantes posteriores están en rotación externa.

La palpación, y los test.
En la palpación. Se aprecian el tamaño, la forma, la posición, y el estado de los músculos y aponeurosis, los huesos, las suturas, y fontanelas. La percepción del MRP. Normal y alterado es fácil de percibir por manos entrenadas y mentes preparadas. El contacto ha de ser suave, no incomodar a la persona. Un contacto muy suave permite sentir los movimientos craneales. Un contacto brusco los hace imperceptibles. Se debe trabajar con los tejidos y no contra ellos. El Osteópata debe estar relajado, porque con tensión muscular, la transmisión de las informaciones táctiles se efectúa mal o no se reciben en absoluto. La posición adoptada debe de ser cómoda. Al principio puede ser conveniente trabajar con los ojos cerrados para concentrarse mejor. Una vez percibido el movimiento hay que evaluar la amplitud, el ritmo, sentido, y regularidad. Si no accedemos a la práctica en estas condiciones, nuestra respiración, mayor en amplitud y frecuencia al MRP, la tensión muscular, y nuestros pensamiento, nos impiden cualquier percepción de este movimiento sutil. En estado de relajación, la respiración es lenta y suave. Si se mantiene sólo la tensión justa para el contacto manual, mientras se mantiene el resto del cuerpo relajado, las informaciones recibidas por la mano son transmitidas al cerebro sin obstáculos. Cuando tenemos conciencia de nuestros propios ritmos corporales, el cerebro discrimina automáticamente las informaciones recibidas con las propias y se identifican los distintos ritmos corporales de la persona objeto de estudio. El MRP se percibe con total claridad como un movimiento vibratorio, ondulante, y fluídico. La visualización. Capa a capa, de la zona donde contacta la mano, y las relaciones que con ella contrae, facilita enormemente la percepción del MRP. Ejemplo, si la mano está en la bóveda craneal: pelo, cuero cabelludo, tejido celular subcutáneo, fáscia y m. occipito-frontal, periostio, huesos, articulaciones, meninges, repliegues, y lóbulos cerebrales. El desarrollo de cualidades personales. Es necesario para adquirir las cualidades fundamentales para percibir el MRP. Para sentir el MRP se necesita relajación y ampliación de conciencia, desarrollo del hemisferio cerebral derecho, toma de conciencia de la respiración, esquema corporal, y cierto control sobre funciones autónomas. La práctica del MRP a distancia. Puede hacerse porque los impulsos o ritmos del MRP generan unas ondas, que pueden ser percibidas a distancia. Los test. Se realizan para los huesos y las suturas, y permiten estudiar el MRP. Sabiendo cual es el comportamiento normal se puede interpretar, y actuar de la forma conveniente, para restablecer su valor normal, en caso de alteración. Los métodos de estudio del MRP. Son los métodos de: lanzamiento, posicional, y mixto. El método de lanzamiento. Consiste en lanzar, orientar, el movimiento correspondiente del hueso en las fases de flexoextensión con la respiración pulmonar. Evaluar el resultado obtenido. Se actúa y se siente la respiración pulmonar. El método posicional. Consiste en percibir y evaluar el MRP. No se actúa, se siente el MRP. El método mixto. Es un híbrido de los dos métodos anteriores. Consiste en realizar el movimiento correspondiente de extensión o rotación interna, durante la fase de extensión, para comprimir en varias fases del MRP, y obtener un movimiento más amplio. Después se libera la presión y se percibe y evalúa el MRP. Primero se actúa, luego no se actúa, se siente el MRP.

Los test de las suturas. Consisten en percibir la separación en la flexión, y la aproximación en la extensión. Cuando hay fijación, los huesos se mueven solidariamente, y la sutura no se separa lo suficiente. Para su realización se colocan los dedos a ambos lados de la sutura, también con el "V" spread, y otras posiciones.

EL TRATAMIENTO Consiste en un trabajo de diafragmas, suturas, membranas, y movimientos de huesos de la cabeza. Las técnicas para suturas. Se emplean para liberar las suturas. Para ello, se exagera la compresión, durante varias fases de extensión. Después, se separa, durante varias fases de flexión. Esto tiene las siguientes ventajas: relaja las tensiones membranosas, y los receptores sensitivos de la articulación emiten un mensaje que estimula la producción de LCR. De esta forma, se obtiene un movimiento más amplio que es utilizado para la corrección. Primero se comprime la sutura, realizando los movimientos correspondientes de extensión o rotación interna, durante sucesivas fases de extensión. Frenar suavemente en la fase de flexión. Se repite varias veces. Después se separa, realizando los movimientos correspondientes de flexión o rotación externa, durante sucesivas fases de flexión. Se mantiene suavemente en la fase de extensión. Se repite hasta la liberación. Para trabajar las suturas se pueden utilizar diferentes métodos: Con los dedos. Consiste en colocas un dedo, a cada lado, de la sutura. El V spread. Consiste en poner un dedo, a cada lado, de la sutura, y la otra mano, en el sitio diametralmente opuesto, dirige la presión del LCR, hacia la sutura. Las otras posiciones. Son con otros contactos de manos, entre los huesos adyacentes, que constituyen la sutura. Se actúa con los movimientos de los huesos. El desenganche. Se emplea en articulaciones biseladas. Se actúa igual que en las otras técnicas de suturas, pero se mantiene una suave y constante presión Interna en la parte correspondiente al bisel externo (parte de hueso que está interno). Es más potente. Es útil en casos crónicos, traumáticos, y graves. Las técnicas globales. Son técnicas, de corrección inespecíficas. No se tiene en cuenta el sentido de movimiento lesional. Siempre se actúa igual. Son muy interesantes porque dinamitan el LCR, y relajan las tensiones de membranas y suturas. Las técnicas de punto parado, Consisten en llevar un hueso en su movimiento de extensión o rotación interna, en la fase de extensión. Frenar suavemente en flexión. Repetir hasta que el movimiento se detenga. Hay que estar muy atentos en el momento en que el movimiento se para. Continuar con la compresión produce lesiones. Alcanzado el punto parado hay que liberar la presión y sentir como se recupera el movimiento. El movimiento será más normal. Puede repetirse la técnica varias veces. Alcanzar el punto parado puede llevar incluso bastantes minutos. Por eso se acepta realizar la técnica sin alcanzar el punto parado. La técnica del CV4 es la más característica de este grupo de manipulaciones. Las técnicas de spread. Consisten en llevar dos huesos adyacentes en sus movimientos de extensión o rotación interna, en la fase de extensión. Frenar suavemente en flexión. Se repite varias veces. Después se realizan sus movimientos de flexión o rotación externa, en la fase de flexión. En la fase de extensión se mantiene suavemente. Se repite hasta sentir la liberación.

Las técnicas de lift. Consisten en llevar un hueso en su movimiento de extensión o rotación interna, en la fase de extensión. Frenar suavemente en flexión. Se repite varias veces. Después se eleva, fraccionando tangencialmente al cráneo como si lo quisiéramos separar de él, en la fase de flexión. En la fase de extensión se mantiene suavemente. Se repite hasta sentir la liberación. Las técnicas específicas. Consisten en emplear los movimientos fisiológicos de los huesos para corregir las lesiones. Existen varios métodos: técnicas funcionales, técnicas directas, y técnicas de modelaje. Los principios de corrección. Como las estructuras que estabilizan la articulación son los elementos principalmente involucrados en el mantenimiento de la lesión, son utilizadas para la corrección. Por eso el elemento lesionado es desplazado en el sentido de la lesión, exagerando ésta lesión tanto como sea necesario. De esta forma la estructura debilitada alcanza una tensión igual o ligeramente superior a la que existía antes de la lesión. Este es el punto de tensión equilibrada, denominado punto de equilibrio. Ir más allá de este punto en el sentido lesional agrava la lesión existente. Ir en sentido contrario a la lesión puede lesionar las estructuras sanas. El punto de equilibrio de las MTR. Puede ser definido como el punto que permite una tensión igual de todos los componentes membranosos. Es pues un punto neutro. Encontrar este punto exige una cierta habilidad que se adquiere con la práctica. Fisiológicamente. En condiciones normales las membranas OX y OY son iguales en longitud, equilibrio, tensión, y poseen igual movimiento. X----------O----------Y Patológicamente. En caso lesional el punto de equilibrio (O), se mueve en el sentido lesional, es decir hacia Y. La membrana OX está distendida y debilitada. La membrana OY está acortada y limita el desplazamiento de O hacia X. X---------------O-----Y Las técnicas funcionales. Consisten en seguir el movimiento del sentido lesional. Dejarse llevar por el movimiento más ampliamente percibido en cada instante, hasta la corrección. Es el método más empleado, en adultos. Este método no debe ser utilizado antes de los 5-6 años de edad, porque las estructuras no están completamente desarrolladas. Tampoco debe ser usado en las lesiones en los movimientos no fisiológicos (strain, compresiones, etc.). En estos casos llevar el sentido lesional agrava la lesión. La técnica consiste desplazar el punto de equilibrio (O) hacia Y, en el sentido lesional. Con objeto de aumentar la tensión de la membrana OX debilitada. Cuando el nuevo equilibrio de tensión (punto de equilibrio) es percibido, mantener la posición y utilizar otras fuerzas corrección. X---------------O-----Y -----> Las Técnicas directas. Consiste en llevar el movimiento de corrección. Se emplea en niños hasta los 5-6 años de edad. También, se utilizan en las lesiones en los movimientos no fisiológicos. Los componentes articulares son llevados suavemente hacia la posición que deben ocupar normalmente. La técnica consiste en desplazar el punto de equilibrio (O) directamente hacia X. Cuando el nuevo equilibrio de tensión (punto de equilibrio) es percibido, mantener la posición y utilizar otras fuerzas corrección. <----- X------------O-----Y

Las técnicas de modelaje. Son empleadas en los bebés con deformación craneal, prominencias y concavidades. Las prominencias, como las de los cuernos frontales y parietales, pueden ser aplanadas, y al contrario, regiones aplanadas pueden ser perfiladas, después de la relajación de las suturas periféricas. Comúnmente, se emplea el V spread. En caso de prominencias presionar suavemente sobre las prominencias, para aplanarlas, en sucesivas fase de extensión. Se mantiene suavemente en flexión. Se dirige la fluctuación del LCR hacia el lado lesional con la otra mano que está situada en el sitio diametralmente opuesto. En caso de concavidades se aproximan sus bordes, para fraccionar y extraer esa parte del cráneo, en sucesivas fases de flexión. Se mantiene suavemente en extensión. Se dirige la fluctuación del LCR hacia el lado lesional con la otra mano, que está situada en el sitio diametralmente opuesto. El empleo de otras fuerzas de corrección. Puede ser interesante para las correcciones craneales. Para corregir una lesión craneal hay que alcanzar el punto de equilibrio. Cuando se obtiene el punto de equilibrio, la corrección se puede facilitar mediante la cooperación muscular y/o respiratoria de la persona, la fluctuación del LCR. La cooperación de otros Osteópatas, y la acción positiva. De este modo, se consigue una mayor eficacia en el tratamiento, y un movimiento más amplio y preciso. Esto ayuda a vencer los mecanismos de defensa corporales, y a relajar la tensión. La cooperación muscular. Consiste en solicitar a la persona que realice un movimiento determinado, coordinado con la respiración. El movimiento tiene que corresponder con el movimiento corrector realizado por el Osteópata. Comúnmente se emplean los pies. Por ejemplo: -Si lo que se pretende es realizar un movimiento de flexión o rotación externa se pide que en inspiración efectúe una eversión del pie homolateral o de ambos pies. -Si lo que se pretende es realizar un movimiento de extensión o rotación interna se pide que en espiración efectúe una inversión del pie homolateral o de ambos pies. La cooperación respiratoria. Consiste en solicitar a la persona que mantenga una apnea respiratoria en una fase determinada de la respiración. La fase de la apnea respiratoria tiene que corresponder con el movimiento corrector realizado por el Osteópata. Cuando para corregir se emplea un movimiento de flexión o rotación externa, se pide a la persona que efectúe una inspiración forzada y que mantengan una apnea inspiratoria el máximo tiempo posible. Cuando para corregir se emplea un movimiento de extensión o rotación interna, se pide a la persona que efectúe una espiración forzada y que mantenga una apnea espiratoria el máximo tiempo posible. La fluctuación del LCR. Consiste en dirigir la fluctuación del LCR hacia la lesión, a partir de un punto del cráneo diametralmente opuesto (V spread), y desde otras partes del cuerpo (pies, cinturón pélvico, diafragma, cinturón escapular, etc.). En caso normal la onda se percibe armónica. En caso lesional se siente una sensación de torbellino en el cráneo. Se considera que la fluctuación normal es longitudinal, es decir en el eje del cuerpo, con ondas iguales en longitud y en amplitud. Cuando la fluctuación está alterada hay que inhibir, estimular, o desplazar lateralmente dicha fluctuación: -Inhibir. Cuando el ritmo del MRP es rápido hay que frenarlo. Esto sucede en casos de simpaticotonía como traumatismo, edema local, inflamación, infección, congestión venosa, proceso febril, éxtasis de los fluidos corporales, hipertensión, etc. Favorece los intercambios en

los fluidos corporales y produce una relajación general. Consiste en llevar el movimiento de extensión o rotación interna, durante sucesivas fases de extensión. Frenar suavemente en flexión. Puede hacerse en cualquier parte del cuerpo. La maniobra más eficaz es la comprensión del cuarto ventrículo. CV4 -Estimular. Cuando el ritmo del MRP es lento hay que acelerarlo. Esto sucede en casos de vagotonía como depresión, estados letárgicos, mala eliminación, circulación defectuosa, hipotensión, y astenia. Permite estimular las funciones por medio del LCR. Consiste en desplazar dos huesos simétricos alternativamente en rotación interna y externa en las fases del MRP correspondiente. Se acelera el ritmo progresivamente. Se desplazan alternativa y lateralmente las MTR y el fulcro de Sutherland, para que la fluctuación vaya de un lado a otro. Puede hacerse en cualquier parte del cuerpo. Las maniobras más características de este tipo son la técnica del rodamiento del temporal, y la latero-flexión y torsión de la SEB. -La fluctuación lateral. Se provoca una fluctuación lateral del LCR, para estimular o inhibir su actividad. Acelerar o frenar, según el caso, hasta obtener el ritmo deseado. -Las fluctuaciones longitudinal y lateral combinadas. En casos en los que la corrección es difícil, como en las lesiones crónicas, puede ser conveniente utilizar las dos fluctuaciones para aumentar la acción. La fluctuación longitudinal se efectúa indicando a la persona que realice un movimiento determinado, coordinado con la respiración. El movimiento tiene que corresponder con el movimiento realizado por el Osteópata. Comúnmente se emplea los pies: eversión en la flexión, e inversión en la extensión. Simultáneamente el Osteópata provoca una fluctuación transversal como se mencionó anteriormente. La cooperación de otro/s Osteópata/s. Varias personas pueden colaborar realizando los movimientos coordinados desde cualquier parte del cuerpo. Las partes más empleadas son: los pies, el diafragma, y los cinturones pélvico y escapular. Los efectos conseguidos por este método son mucho mayores. La acción positiva. A parte de la acción mecánica, reguladora, que se realiza con las técnicas de Osteopatía craneal, se debe emplear la acción sobre la temperatura de la mano, la visualización creativa, y la acción positiva sobre el proceso curativo. La secuencia de trabajo. Completo de Osteopatía craneal es la siguiente: primero, se trabajan los diafragmas torácico, pélvico, y superiores del tórax (por este orden), después, se realiza la técnica de liberación del agujero occipital, luego se trabaja el cráneo, y por último, se termina con la técnica de balance craneosacro. El orden de trabajo en la cabeza. Es el siguiente: la base, la bóveda, la boca, la cara, y la ATM. Además, se trabajan el hioides, el cricoides, y la tiroides. Las técnicas de corrección. Que se emplean en un recién nacido son: globales, de suturas, directas, y de modelaje. En la base. Las técnicas globales. Son: el CV4, el occipital spread, las descompresiones anteroposterior y laterales, el spread y el W frontales. Las suturas. Son: las occipito-petrosas, las petro-basílares, las occipito-mastoideas, la metópica, etc.

Se corrigen. Los movimientos del occipital, el esfenoides, los temporales, los frontales, y el etmoides y se modelan, si procede, principalmente el occipital, los frontales, las alas mayores del esfenoides, y las escamas del temporal. En la bóveda. Las técnicas globales. Son: el spread y el lift parietales, y la técnica energética de la hoz del cerebro. Las suturas. Son: la sagital, la coronal, las parieto-escamosas, el bregma, el lambda, el pterión, el asterión, las esfeno-frontales, y las esfeno-temporales. Se corrigen. Los movimientos de los parietales, y se modelan, si es conveniente. En la boca, cara, y ATM. Las técnicas globales son. El spread, y el lift maxilares, la técnica global para los huesos de la cara, y la global de ATM. Las suturas. Son: la palatina, la cruciforme, la fronto-maxilar, la intermaxilar superior, la nasomaxilar la temporo-cigomática, la cigomatico-maxilar, la fronto-etmoidal, la fronto-cigomática, etc. Se corrigen. Por este orden: el vómer, los maxilares superiores, los palatinos, los cigomáticos, los lagrimales, los nasales, y las mandíbulas, y se modelan, si es necesario. Además, hay que trabajar el ganglio esfeno-palatino. Hay que testar el reflejo de succión. Introduciendo un dedo en el paladar duro, para sentir inmediatamente la succión del bebé, que moviliza antero-inferiormente la parte posterior del paladar duro, y a sus pilares (palatinos, y vómer), y moviliza en flexión a la SEB.

ARTROLOGÍA DE LA ATM
(Articulación Temporo-Mandibular).- Es una doble condílea.

SUPERFICIES ARTICULARES
CÓNDILO Y CAVIDAD GLENOIDEA DEL TEMPORAL.El cóndilo; es una eminencia aproximadamente transversal, un poco oblicua hacia adentro y atrás. Es convexa de delante hacia atrás, y ligeramente cóncava de afuera hacia adentro. La cavidad glenoidea; está situada por detrás del cóndilo, y por delante del conducto auditivo externo. También está orientada transversalmente. Está dividida por la cisura de Glasser en dos partes: Una anterior.- articular. Otra posterior.- no articular, que se confunde con la pared del conducto auditivo externo. El cóndilo del temporal, y la parte preglaseriana de la cavidad glenoidea, constituyen la superficie articular del temporal. Están recubiertos por fibrocartílago, que tiene potencial de regeneración. CÓNDILOS MANDIBULARES.- son cilíndricos, y están orientados transversalmente. Cada uno de los cóndilos, presenta dos vertientes, una anterior, y otra posterior, separadas entre sí por una cresta roma paralela al eje mayor del cóndilo. La vertiente anterior es convexa, la posterior es aplanada, y desciende casi verticalmente. La superficie articular del cóndilo de la mandíbula está formada por: la arista, la vertiente anterior, y la parte inmediata de la posterior. MENISCO INTERARTICULAR.- divide completamente a la articulación, su espesor disminuye desde la periferia al centro. Su cara superior, mira hacia arriba y un poco hacia delante. Es cóncava de adelante hacia atrás, menos en su borde posterior, que presenta una convexidad anteroposterior, relacionada con la concavidad de la parte preglaseriana de la cavidad glenoidea. La cara inferior, corresponde al cóndilo mandibular, y es cóncava en ambos sentidos. Los dos extremos de los meniscos, se incurvan hacia abajo, y están completamente adheridos a la cápsula. En su parte anterior, también se une al músculo pterigoideo lateral. MEDIOS DE UNIÓN: están unidos por una cápsula articular, reforzada por dos ligamentos laterales. CÁPSULA ARTICULAR.- es delgada, y muy laxa. Por arriba, se inserta en todo el contorno de la superficie temporal articular, por abajo, se inserta igualmente en todo el contorno de la superficie articular. La cara interna de la cápsula, se adhiere al contorno del menisco, por lo que la cavidad articular se divide en dos partes; temporo-meniscal, y menisco-maxilar. La cápsula se compone de dos tipos de fibras: Fibras largas superficiales; que van directamente desde el temporal al maxilar. Fibras cortas; que van desde ambos huesos a la periferia del menisco. Estas fibras, forman en la parte posterior de la cápsula, un haz fibroelástico grueso y corto, situado entre la cisura de Glasser, y el borde posterior del menisco, denominado freno meniscal posterior, o freno menisco-temporal posterior. LIGAMENTO LATERAL EXTERNO O TEMPOROMANDIBULAR.- está íntimamente relacionado con la cápsula. Se inserta en el tubérculo cigomático anterior, y parte vecina del

borde externo de la cavidad glenoidea, se dirige oblicuamente hacia abajo y atrás, para terminar en la parte externa y posterior del cuello del cóndilo. LIGAMENTO LATERAL INTERNO.- refuerza la parte interna de la cápsula. Se inserta en la extremidad interna de la cisura de Glasser y en la espina del esfenoides, y termina en la cara interna del cuello del cóndilo. LIGAMENTOS ACCESORIOS.- no son verdaderos ligamentos, sino simples cintas fibrosas que carecen de función en el mecanismo de la articulación. Ligamento esfeno-maxilar.- se sitúa medialmente a la articulación, y está separado claramente de la cápsula. Nace en la espina del esfenoides, y termina en la lingula (apófisis triangular) del orificio de entrada del conducto dentario inferior. Es una parte engrosada de la aponeurosis interpterigoidea. Ligamento estilo-maxilar.- es una banda de la aponeurosis cervical profunda. Se extiende desde el vértice de la apófisis estiloides, hasta el ángulo y el borde posterior de la rama mandibular. SINOVIAL.- existen dos sinoviales, una para la articulación temporo-meniscal, y otra para la maxilo-meniscal.

FISIOLOGÍA DE LA ATM.- los movimientos de la mandíbula pueden ser:
Descenso o apertura. Elevación o cierre. Protrusión o antepulsión. Retracción o retropulsión. Lateralidad o diducción. MOVIMIENTOS DE DESCENSO Y ELEVACIÓN.- son el resultado de la combinación de dos movimientos. En posición de reposo, los dientes no están en contacto, sino que están un poco separados. Al cerrar la boca, éstos entran en aposición, en la posición de oclusión. MOVIMIENTO DE DESCENSO.- en el movimiento de descenso, el cóndilo de la mandíbula se desplaza antero-inferiormente, arrastrando al menisco, que está fijo al cóndilo por sus dos extremidades. Este movimiento de proyección del menisco, es detenido por la tensión del freno meniscal posterior. Al mismo tiempo que se produce éste desplazamiento del menisco, los cóndilos del maxilar giran sobre un eje transversal que pasa por el centro de curvatura de los dos cóndilos. Éste movimiento de rotación, produce la apertura de la boca. Músculos motores: pterigoideos laterales (parte inferior), digástricos, genohioideos y milohioideos. Limitación: está limitado por la tensión de los ligamentos laterales externos, y por los músculos antagonistas. Amplitud:

Activa, unos 40-60 mm. Pasiva, mas 1-2 mm. MOVIMIENTO DE ELEVACIÓN: ocurre lo inverso. En la fase, cada cóndilo mandibular se desliza hacia atrás y rota sobre su disco, que está mantenido hacia delante por la tensión del pterigoideo lateral. Finalmente, éste se relaja poco a poco para dejar que el menisco se deslice postero-superiormente sobre el hueso temporal. Músculos motores: temporal, maseteros y pterigoideos internos. Limitación: por los músculos antagonistas. MOVIMIENTOS DE PROTRUSIÓN Y RETRACCIÓN: en la protrusión el maxilar inferior es llevado anteriormente, la retrusión es el movimiento inverso. Se realizan sobre todo en la articulación menisco-temporal. Músculos motores: Protrusión.- pterigoideos laterales y medios. Retrusión.- fibras posteriores de los temporales, digástricos y genohioideos. Amplitud: Protrusión.- 0-20 mm. Retrusión.- 7-10 mm. MOVIMIENTOS DE DIDUCCIÓN.- estos movimientos llevan el mentón a la derecha o a la izquierda. Cuando es dirigido a un lado, el cóndilo maxilar del mismo lado, pivota a través de un eje vertical que pasa por detrás del cóndilo, mientras que el del lado contrario avanza y se coloca bajo el cóndilo temporal junto con su disco. Músculos motores: pterigoideos lateral y medio de cada lado, actuando alternativamente. Amplitud: 10-15 mm.

BOCA, CARA, Y ATM
Hay que considerarlos como una unidad funcional que está unida a la base del cráneo. El paladar duro está unido al esfenoides mediante tres sostenes o pilares verticales, dos laterales, y uno vertical. Los dos pilares o sostenes verticales. Están constituidos por la unión de las partes verticales de los palatinos a las apófisis pterigoides del esfenoides. El pilar o sostén central. Está formado por el vómer, que se extiende entre el pico del esfenoides y la cresta maxilar del paladar duro.

Lesiones. La mayoría de los trastornos relacionados con esta región proceden de los huesos: temporales, maxilares superiores, y vómer. Estos problemas comúnmente afectan al, esfenoides, y por lo tanto a la base del cráneo. Orden corrector. Es conveniente corregir primero la base del cráneo, y después maxilar superior y vómer, porque de esta forma, se suelen autocorregir palatinos, cigomáticos, nasales y lagrimales. En ocasiones, estos huesos requieren atención específica, como consecuencia de trastornos primarios de estos huesos y sus suturas, frecuentemente como consecuencia de trauma directo. Usualmente, pero no siempre, producen disfunciones compensatorias. Método de corrección. Las técnicas directas son las más eficaces en esta región porque: -la ausencia de inserciones de la duramadre, y la falta de la influencia del sistema hidráulico craneosacro debilitan los mecanismos auto correctores. -Las interrelaciones de las estructuras óseas de boca, cara, y ATM, son extremadamente complejas.

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