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Emma Green

Cien Facetas del Sr. Diamonds

Volumen 4: Resplandeciente

Para él. Pobre niña. ¿No te bastaba con un «gracias»? Esa cruel vocecita de mi cabeza no deja de acosarme. ¿Por qué no me habla? ¿Por qué no da el primer paso? ¿Piensa en eso? ¿Le da igual? Sí. patética. pero tiene cosas más importantes que aguantar sus arrebatos sentimentales. ya está todo dicho. Rechazo categórico. Está bien divertirse de vez en cuando con el cuerpo de una jovencita parisina sin experiencia. la partida ya ha terminado. Gabriel puede tener a quien quiera cuando quiera. Por encima de todo Desde que lo fastidié todo soltándole esas dos horribles palabras. Se terminó la sesión de sexo bajo las estrellas en la terraza nevada del chalet. «Venga. Ciao. sentados uno al lado del otro. somos unos perfectos extraños. unas lágrimas empiezan a recorrer mis mejillas. el espíritu en ebullición. Era el límite infranqueable. Ayer estábamos más unidos que nunca y hoy. que ni siquiera estoy segura de sentir. Se acabaron los paseos románticos por las calles de Gstaad. fin de semana romántico en la montaña. tienes un orgasmo y ya le sueltas un «te quiero». Gabriel Diamonds está por encima de eso. sin embargo. ni le va ni le viene. Gabriel no me dirige la palabra. me mantengo en silencio. me siento totalmente fuera de lugar. El cuerpo inerte. Ha debido de verme grotesca. Una declaración de amor bobalicona y pueril que me avergüenza. inútil. Díselo. ni enfadado. estúpida. O gritar: «¡Pero di algo!». dócil.1. Me deshago en lágrimas mientras repito mentalmente la . sin poder evitarlo. ni frío. Y él ni siquiera parece molesto. Ojalá pudiera desaparecer. En este avión lujoso que nos trae de vuelta a París. dile que te sientes tonta. ¿Cómo consigue mostrarse tan indiferente en cualquier circunstancia? Tengo la impresión de que no le conozco. la única que él parece conocer. Una de sus reglas del juego. fue un mazazo para nuestra relación. ¡qué pase la siguiente!» Estas palabras retumban en mi cabeza y. sentada en mi asiento como una idiota. sólo pasa de todo. sin duda… Debe de ser consciente de mi malestar pero se la trae al fresco. Ese «te quiero» estúpido y espontáneo. Y.

pero no sé si debería.. Tiene la cara a unos centímetros de la mía pero no reacciona. Sobrepasar mis límites. Luchar contra él y contra mí misma. logro sentarme a su lado. me embriago de él como si fuera la última vez.. probar. tenía una mejor amiga formidable. su piel. Se me acelera el corazón.. La camisa . ¿Cómo ha podido ser tan beneficioso y tan dañino al mismo tiempo? Creo que lo que más echaré de menos serán los desafíos que me lanzaba. sus besos. intento controlar la respiración. No sé si duerme o si intenta evitar una conversación que podría terminar mal. Refrenarme. una buena relación con mis padres. Eso es lo que necesito. No puede ser tan malo. Está sentado a dos asientos del mío. O el muy capullo lo finge muy bien.escena. Debería estar prohibido ser tan guapo. Asumo mentalmente estos buenos (y forzados) propósitos. Aprovecho para contemplarle por última vez. me conformaba con poco y cualquier cosa me encantaba. No cabe duda: se encuentra profundamente dormido. el silencio es atronador. mi cuerpo parece pesar toneladas. era una persona tranquila. Finalmente. su sensualidad loca y salvaje. controlar mi genio. Voy a recuperar mi vida normal. Me seco las palmas de las manos en los vaqueros e intento controlar el miedo que me produce la inexorable etapa siguiente. poco pero bueno y verdadero. Simplicidad. me gustaba mi piso minúsculo y acogedor. atreverme. me tiemblan las piernas. Me iba muy bien antes de conocerle. Giro la cabeza hacia la ventanilla para esconderme de él y enjugarme rápidamente las lágrimas. No sé qué voy a echar más de menos: su indescriptible belleza. ¿Y si fuera este mi último desafío? ¿Y si fuera la mejor forma de pedirle perdón? ¿Mi única oportunidad de recuperarle? Intento levantarme discretamente. Estaba haciendo unas prácticas interesantes. Me gustaría tocarle. Lanzo una mirada furtiva a Gabriel. ¡Mala suerte! Inspiro profundamente para recuperarme. pasarle las manos por el pelo. Quizás me paso si digo que era feliz pero. lamentar y volver a empezar. Me vienen a la cabeza recuerdos de nuestros momentos de pasión. El vuelo se me hace interminable. inmóvil y con los ojos cerrados. con un esfuerzo sobrehumano. como poco. Respiro su perfume fundido con el olor de su piel. su implacable dureza.. acariciar su rostro con el índice. Este divino círculo vicioso me supera.

Con la mano temblando. me pongo de rodillas. Me muero de miedo. Y. Pero. y ese contacto me electriza. al que le gusta dominarme y castigarme. Con la yema de mis dedos trazo una línea desde su nuez hasta el ombligo. Intento no despertarle pero su cuerpo es un imán y soy incapaz de detenerme. Mi interior está que arde y reclama urgentemente que pase a la acción. Es la primera vez que veo el sexo de Gabriel tan cerca. la piel fresca y tensa de los abdominales.. su cuerpo se pone tenso. que no soporto su silencio ni su distancia? ¿Y si no entiende que. sé que debería parar. ¡¿Nunca descansa?! Esto ya es demasiado. sumido en un sueño inocente.. estoy dispuesta a hacer cualquier cosa que le satisfaga? Tras unos suaves vaivenes. Eso me facilita las cosas y el corazón se me pone a mil. para no perderle. no parece estar dormido.entreabierta deja ver la parte superior de su pecho. Sin dejar de mirarle. Lo que descubro me llena de deseo y de orgullo. se le acelera la respiración. ¡Es gigantesco! Y. cojo su sexo y lo acaricio. Veo cómo se le levanta el pecho.. estoy más que nunca a su merced. No lleva calzoncillos. sin embargo. Esos pectorales definidos. me deja redescubrir su cuerpo como nunca antes lo había hecho. el vientre plano y bronceado. me estremezco. sorprendida y casi avergonzada por esta peligrosa iniciativa. está a punto de despertarse. le desabrocho los vaqueros y le bajo con suavidad la bragueta. jamás mi deseo por satisfacerle había alcanzado tal intensidad. casi de forma involuntaria. Como siempre. Este hombre. Le acaricio lentamente. Está claro. La tímida Amandine de antes ya lo habría hecho hace un buen rato. entre sus piernas. me parece de repente inofensivo. ¿Y si reacciona mal? ¿Y si se levanta de golpe y me manda a freír espárragos por no haberle pedido permiso? ¿Y si no entiende que sólo quiero recuperarle. no me acostumbraré nunca. Pero mi razón libra una batalla salvaje contra mi deseo. Mi deseo se dispara. rozo con los dedos esos centímetros de piel. estas vistas me impresionan. Sigue sin reaccionar. Le desabrocho la camisa con cuidado. continúo con mi decisión falta de cordura. Estos roces sensuales no despiertan a mi bello durmiente y. Instintivamente. Pero mi . ¿qué estoy haciendo? ¿Por qué no paro ya mismo? Con toda la delicadeza posible.. los botones ceden uno a uno para dejarme vía libre.

Pero este diálogo irreal que tiene lugar en mi cabeza me desinhibe un poco más. «¿hasta qué punto llegará su temeridad?». hasta llegar casi a ahogarme. seguro que se ha despertado.. Su excitación manifiesta alimenta la mía. sigue adelante con tu iniciativa». «por una vez. de esos que te dejan sin aliento. sobre todo. «sorpréndeme». abre por fin los ojos. de repente. le cambia la expresión de la cara. ¿Eh? ¿Qué? ¿Qué ha dicho? ¿Hay alguien en este avión que haya escuchado lo mismo que yo? Me gustaría gritar: «Corten. hacer que lo repitiera. Me gustaría rebobinar. ¿el qué? ¿Qué él también? ¿Yo también me he corrido? ¿Yo también te quiero pero no he encontrado una forma más clara de decírtelo? ¿Yo . y el sexo creciente de Gabriel y esa ligera sonrisa en sus labios me invitan a continuar. Tengo hambre.desesperación es más fuerte... ¡repetimos!» al imbécil que dirige esta película incomprensible. Este hombre va a volverme loca. más fuerte. lo devoro. Lo chupo. lo aspiro. No me ha tocado pero siento cómo se fragua en mi interior un orgasmo envolvente. ¿Creerá que está soñando? Aumento la cadencia hasta que su miembro se pone duro y se le marcan las venas. En el mismo momento. Comienza a dibujar ondas con la cadera. le sorbo más lejos. Tras unos segundos de trance. Pero sigue impasible. Me dirige esa sonrisa disimulada que tan sólo él sabe esbozar y murmura: «Yo también…». como si me desafiara: «arréglatelas tú sola». Con una me basta. Me debato entre el deseo y el miedo. Los contornos calientes y suaves de mi boca parecen hechos a medida para acoger esa verga de un tamaño divino. Pero. aéreo. el placer de Gabriel explota en el fondo de mi garganta. reafirmándome en esta decisión loca. me gustaría tener treinta segundos para recuperarme del orgasmo y entender qué está pasando. Saboreo ese gusto sutil y delicioso que me encanta. Me acerco lentamente a su sexo y me lo meto en la boca. Tiene el cuerpo tenso y. «Yo también». Me gustaría que se despertara y me hiciera una señal.. Y. ¿Se le ha olvidado que le dije que le quería? ¿Es su forma de perdonarme? ¿El placer que le proporciono en este momento va a ser suficiente para borrar esas dos palabras de su memoria? Sigo planteándome miles de preguntas pero un movimiento casi imperceptible de mi cruel amante ha bastado para insuflarme valor y deseo. casi de forma involuntaria.

Me gustas pero te hago daño y no lo soporto. —Ah. Si no quieres estar conmigo. No al hombre de negocios al que todo el mundo teme. —No. Aléjate de mi vida. por favor. dímelo. Te odio. Ya soy lo suficientemente mayorcita como para defenderme del malvado Gabriel Diamonds. —No. y esperas a tener un orgasmo para decirme esto. No dices ni una palabra durante el vuelo.. de silencio e incomprensión antes de confesártelo? ¿Pero qué narices es esto? —Yo también podría enamorarme de ti.. No hace falta que tengas miedo ni que te preocupes por mí. —¿Qué podría pasarme peor que esto? ¿Qué podría descubrir? —Que no hay amor en mi vida. —Pero yo no te quiero.. Sólo a ti. ¿quieres hacerte la víctima? —No he sido nunca la víctima. ¡yo no te he pedido nada! De acuerdo. ahórrame tus frases hechas. —Amandine. lo sabes. Escúchate. Y tú no te mereces eso. no debí hacerlo. No te quiero en absoluto. Y tengo que detener esto antes de causar más daños. Y ni siquiera sé si de verdad lo pienso. tú no me conoces. estoy desquiciada. ¡para! ¿Por qué me haces esto? —Por ti. Amandine. —Pero. —No estoy jugando. No hace falta que me respondas. Créeme. —Eso es exactamente lo que te decía. ¿Qué? ¿Un último momento de placer antes de romper conmigo? Das asco. —¡¿El qué?! —Soy tóxico para ti. No al donjuán al que todo el mundo desea. .. sólo tristeza y violencia. Lo hago por ti. —¡Pues dame la oportunidad de hacerlo! No al millonario al que todo el mundo admira. —Ya. ¿En eso pensabas mientras te corrías? —Por favor. ¿A qué estás jugando? No te reconozco. siempre seré el verdugo. Amandine. —Ay. No soy lo que buscas. te dije que te quería.también te quiero pero soy un cabronazo de primera y sólo te quiero cuando me la chupas? ¿Yo también te quiero pero prefiero tener un vuelo frío. Pero no debo. Se me escapó. nada de por favor. no me vengas con tonterías. —Ya has visto y sufrido demasiado.

Ese trato de usted repentino me revuelve el estómago. —¡Qué te jodan! —No sabía que podía ser tan vulgar. Me agota. cuándo debo creerle. Podría servir para distanciarnos pero. Quiero todo eso. apoya la cabeza en el respaldo de cuero y cierra los ojos. —Volvemos al principio de esta discusión. como poco. sólo resulta enternecedor. Sus rasgos se dulcifican ligeramente y una leve sonrisa le ilumina la cara. me destruye.. Tenemos que terminar esto.—Miente muy mal. Soy yo el que debe hacerlo. Vuelta a empezar. parece que le gusta el efecto de su afirmación asesina. si lo prefiere. podemos decir que usted me ha dejado. dicho por Gabriel. El dominador monomaníaco ha regresado. —No veo nada divertido en esta realidad. —No querría alimentar su cólera pero ya sabe que yo también sé volverme amarga. su violencia. Aprovecho la situación y le digo delicadamente: —No le quiero. Amandine. Los ojos se me llenan de lágrimas. —Me temo que usted miente. qué debo entender. —¿Ya está? ¿Has terminado? ¡Me tomas por una estúpida! ¡Desde el principio! —He decidido hacerlo por su bien. Siento decírselo. su indiferencia. me vacía. Me doy la vuelta para llorar en silencio esperando a que el . La discusión ha terminado. Amande. me acurruco en mi asiento. —¿Tocada y hundida? No está a la altura del juego que ha empezado. su frialdad. —No me incite. cuándo bromea. Pero. Gabriel estira las piernas.. Y. Lo que quiero es su tristeza. Qué intenta decirme. —Si le divierte creer eso. Cuando el jet privado comienza a descender lentamente. tan mal como yo. volviendo a su postura inicial. —Yo le quiero mucho. Puñalada directa al corazón. ya estoy cansado de la almendra. a la vista de su forma odiosa de entusiasmarse. —Da igual dulce que amarga. se recuperará. No sé qué quiere. —Estoy cansada de jugar. Pero no es usted quien debe tomar esa decisión. Dejemos aquí esta historia.

casi a tumbos. se mantiene totalmente inmóvil. veo a lo lejos a un chofer haciéndome señales. Cuando pongo pie en la pista parisina. sorbiéndome los mocos. El gentleman dictador tenía todo previsto. Mi amante. está listo para volver a despegar. situado de pie delante de una berlina negra. Con los ojos enrojecidos y las piernas temblando. . extrañada. Cuando me levanto para salir. esa bella voz grave sólo ha sonado en mi cabeza. guiada por una azafata evidentemente incómoda.avión aterrice. —Adiós. incluso el coche que me llevaría de vuelta a casa. mi examante. Indiferencia en grado máximo. Me vuelvo. Me dirijo hacia él lentamente. Seguramente. salgo a duras penas del avión. le echo una última mirada. La pesada puerta del jet se ha cerrado ya. Amandine.

—Venga. Tienes que olvidarle. —Te ha dejado un tío al que querías. lo siento. Gracias de todas formas. No para sentirme guapa sino para que me dejen tranquila. tengo aquí a mi hermano de okupa en mi ordenador. —Eso se llama pena de amor. apártate el teléfono cuando te sorbes los mocos. Mientras espero a que conteste. Cuelgo. ¿Molesto? —No. Llora o habla. ¿Sigues escribiendo en esa página Web de vinos de tres al cuarto? . deja de llorar. —Cuando te pegues seis meses escuchando gritar a un niño noche y día. ojos inflados. Marion. da mala suerte. ¡es asqueroso! O suénate la nariz. –¿Sí? —Hola.2. Incluso Éric. algo no va bien. me peino rápidamente y respiro profundo prometiéndome que voy a cuidarme más. En serio. el típico jefe que nunca se entera de nada. todas hemos pasado por eso y te prometo que no te mueres. Eres la mejor hermana mayor del mundo. hermanita. veo mi reflejo en el espejo de la habitación. Odio esa cifra. ¿Cuánto hace ya? ¿Dos semanas? —Trece días. Amandine. pero ¡haz algo! —Si hubiera tenido ganas de llamar a mamá. —Ey. —Hola. parece que tengas 20 años más. me dice que tengo mala cara. Los ojos cerrados —¿Qué? No entiendo nada de lo que dices. Menudas pintas: pálida. voy a llamar a Marion. ¿Qué más quieres que te pase? —No entiendes nada. hablamos. me incorporo en la cama y encuentro el nombre de mi mejor amiga en la agenda. ¡pero no las dos cosas al mismo tiempo! —Gracias. —Bueno. Cam. lo habría hecho. nariz roja y un mechón de cabello pegado en la mejilla por una lágrima. —Blablabla. si no tienes más frases hechas que soltarme. En la oficina. periodista —me dice a lo lejos la voz burlona de Tristan—. Émilie no para de preguntarme qué me pasa. Tengo un presentimiento. Me seco la cara con la palma de la mano. el suyo se ha estropeado. desde que nació Oscar. haz lo que quieras. Doy pena.

Vas a pensar que estoy loca pero me estaba preguntando... ¿Cómo se escribe su apellido? —D. Tras algunas búsquedas infructuosas.. el corazón me va a mil y un torrente de lágrimas inunda de nuevo mis mejillas.. estoy segura de que has encontrado alguna historia sórdida para lectores de lágrima fácil. ¡Y tiene el móvil apagado! —¡Amandine! ¿Has intentado llamarle? —Sólo dos veces.. por ejemplo. ¿qué tal estás? —¡Mejor que nunca! ¡Llevo diez minutos por lo menos sin llorar! —No voy a repetirte que ya te lo había dicho.M. no la ha cancelado. se me hace un nudo en la garganta. ¡Pero el artículo es de hace dos semanas! Mientras va desgranando las noticias con voz monótona. Dicen que hubo dos muertos y tres heridos. llorando como una magdalena. Hace tiempo que tenían programada una reunión y Gabriel no ha dado señales. Tristan está poniendo cara rara. Seguro que cambia de línea de teléfono después de terminar con cada chica para que no le moleste. —¿Tu chico tiene un jetprivado? ¿Estaba en París a mediados de febrero? Pues.. —… —Tristan me pregunta si has buscado por Internet. encuentro el artículo y lo leo cuatro o cinco veces. gran reportero. tres.. —Gracias. No. o tiene un homónimo o su avión se ha estrellado. —Quizás le venga bien desaparecer. —Espera.S. no se ha disculpado...O..N. pongo el manos libres. Y con el número oculto. O está en la cárcel por malversación de fondos. ¿y si le ha pasado algo? —Sí. es probable.D. Hay tantas posibilidades. ¿encontrar a otra tía? ¿Olvidarte? ¿Seguir con su vida de millonario y pasar del resto? —Sí.A..I. Tú ocúpate de tu sección de sucesos. no es típico de él hacer eso. —¿Cómo has podido follarte a un tío que se apellida como una joya? —Este no es momento. —Bueno. Mi .. Pero Éric tampoco ha recibido noticias suyas. Cuelgo el teléfono sin despedirme y me voy directa al ordenador. Era sólo por curiosidad. O quizás se ha marchado a la Patagonia. tu sí que eres una amiga. ¿habéis terminado ya con vuestras bromitas de periodistas? — pregunta Marion con impaciencia—.—Hola.

Quizás un poco más delgado o menos musculoso (puede haber adelgazado…). aspecto relajado y una clase natural. parece un poco diferente de Gabriel. al borde de un ataque de nervios.. un par de deportivas y me meto en el primer taxi que pasa. A unos diez metros a mi izquierda veo una silueta que me resulta extrañamente familiar. Alto. En la quinta llamada. Incapaz de quedarme en casa. ¡le ves en todas partes! Mirándolo de más cerca. qué esperas…). uno atrae mi atención. ¡Pero seré estúpida! ¡A Gabriel Diamonds un hospital público se le queda corto! ¿Se te ha olvidado quién es? Al menos. aun mojada hasta los huesos. está cayendo un chaparrón y me deja calada. Pero no estoy segura de que sea él. demasiado estrés después del accidente…). Una nueva telefonista amargada me manda a paseo. En la larga lista de hospitales. Cuando llego al parking del hospital.cerebro se pone en piloto automático y entro en la Web de las Páginas Amarillas para llamar a todos los hospitales de París. estás loca. Miro a mi alrededor e intento encontrar la mejor estrategia. una telefonista con una pachorra insoportable me informa de que ingresó un paciente con ese apellido pero que fue trasladado rápidamente a una clínica privada. eso significa que forma parte de los supervivientes. Nadie me dice nada: secreto profesional. uno a uno. ¡estás peor de la cabeza de lo que creía! A pesar de todo. Tía. Corro para ponerme a cubierto y recuperarme. Si está vivo.. con la lluvia tienes una excusa. O formaba… Sólo con pensarlo el corazón me vuelve a latir desbocado. sólo puede estar ahí. Estoy que hiervo. no puedes estar más fea que hace media hora. siento el corazón latirme en las sienes cuando le observo y mis pies se echan a correr antes de que mi cerebro tome la . la ropa es más cool (no te pones de tiros largos en plena convalecencia… ). me pongo el trenchcolgado en el perchero de la entrada. ancho de espaldas. El hospital americano de París. lleva el pelo más largo (ha estado quince días hospitalizado. rubio. Ahora te preguntas y respondes tú sola. Al menos. tormentas de marzo! Nena. Sigo buscando pero esta vez me centro en los establecimientos más pijos de la capital. y lleva un cigarro en la mano (sin duda. ¡Gracias.

¡pero usted está realmente mojada! ¿Nos conocemos? —Ja. —¿Quién es? Tan sólo ha emitido un gruñido pero reconocería su voz viril entre mil otras. Mientras intento asimilar toda la información. pero puedo llevarle a verle si lo desea. Está irreconocible. ¡ya vale! He pasado tanto miedo. Me llamo Silas. El corazón se me vuelve a poner a mil.. sigue siendo impresionante. el clon de Gabriel toma la iniciativa y me lleva al interior del hospital explicándome que no es más que una copia. Esta imagen me rompe el corazón. Un poco mojada pero encantadora. Me devuelve el achuchón estrechándome entre sus brazos y después me suelta mirándome con asombro y una gran sonrisa sincera. si quieres mi opinión. Me dirijo hacia el desconocido. tienes visita.. Me habla también del accidente del avión hace trece días. de la muerte del piloto y de una de las azafatas. Me he quedado en el umbral de la puerta y Silas me hace una señal para que me acerque. Entro de puntillas en la lujosa habitación de hospital y descubro a Gabriel acostado. Como respuesta a mi asombro. —Venga. de su despertar y de su lenta recuperación. sin aliento y con lágrimas en los ojos. —Me gustan mucho los piropos pero me temo que se trata de un error. —¡Encantado! Me gustan mucho las mujeres atrevidas. No doy crédito a sus palabras y sigo estudiándole mientras hablamos. un gemelo malogrado que vive a la sombra de su hermano desde hace treinta y cinco años. Y muy calurosa. tenebroso y terriblemente sexy.iniciativa. las mejillas marcadas y la mandíbula crispada por el dolor. ¿En qué estado me lo voy a encontrar? ¿Tiene ganas de encontrarme en la cabecera de su cama? —Gab. no puedo evitar pensar que Gabriel no se ha dignado a llamarme en los diez días que lleva despierto. con heridas feas. ahora ya está más claro. sin decir ni una palabra. con el antebrazo escayolado y múltiples heridas en la cara y en el resto del cuerpo. muy gracioso. —De acuerdo. Gabriel. que salió vivo de milagro pero que estuvo en coma durante setenta y dos horas. Una visita de las buenas. . que empieza a serlo menos conforme me voy acercando a él. de las heridas de Gabriel. Pero. Cuando estoy segura de que realmente es él. me arrojo a sus brazos. incluso postrado en la cama.

—Bueno. la intrusa soy yo. Me muero de envidia. . Una joven enfermera rubia entra en la habitación e interrumpe esta conversación de besugos. patética. Esta escena es surrealista. su tono más suave y su mirada más profunda. —Gabriel. Mi voz ha sonado casi suplicante. la habitación se vuelve demasiado pequeña para nosotros tres. Tiene talento. nos encontramos a Gabriel profundamente dormido. ¿te invito a un café? Y quizás también a algo para secarte. vamos a dejar que cuiden a este gruñón y. Sin duda. No empieces. Se limita a reconfortarme. tras un nuevo intercambio de sonrisas y miradas explícitas. con sonrisitas. Todo lo contrario que su hermano. Casi me siento decepcionada de que no me reserve ese trato de favor. lo haré yo. con las vendas limpias y el rostro más sereno. Silas le echa un repaso de pies a cabeza y le lanza una mirada seductora y experta antes de girarse hacia mí. intentando suavizar la situación. No tiene el mismo atractivo que su hermano pero sus bellos y finos rasgos sumados a su carácter natural le hacen muy seductor. Silas intenta ligar conmigo sin cortarse un pelo. Estoy cansado. soy yo. que las ha pasado canutas. Podría decir que estoy celosa de la enfermera que debe de estar tocándole y a la que debe de reservar sus palabras más dulces. Mientras tanto. La guapa rubia se da cuenta y. ¿Por qué elijo siempre al equivocado? Aparto esa idea de la cabeza e trato de no ponerme a jugar a buscar las siete diferencias en el momento en el que me doy cuenta de dónde reside el encanto de Silas. Silas se divierte ligoteando con la enfermera. En lugar de eso. enamoradiza.—No la conozco. Sea como sea. es simpático y muy divertido. ¿Te importa que nos tuteemos? Ven. Es buena persona. un amante que me ha echado de su habitación tras un vistazo rápido y cruel. si él es lo suficientemente estúpido para no querer ocuparse de ti. Cuando volvemos a la habitación. a aconsejarme que sea paciente y a excusar a su hermano. dejadme tranquilo. guiños y bromas. Amande. Dudo entre echarme a llorar o marcharme corriendo. tiene la delicadeza de no preguntarme ni quién soy ni porqué estoy ahí. me encuentro en la mesa de una cafetería de cháchara con un desconocido que he confundido con mi amante unos minutos antes.

luché contra viento y marea para encontrarle. más bien medio abiertas. Me gustaría subirme lentamente a esa cama. Aparto la vista cuando le besa apasionadamente acercándola contra él. un imán me sigue atrayendo hacia él. con los ojos clavados en el accidentado.La apasionada parejita se marcha. Las persianas están medio cerradas. Me va a matar. me vienen a la cabeza recuerdos de las camas que hemos compartido. Sin poder evitarlo. No puedo evitar volver a mirar cuando esas manos con perfecta manicura se levantan la camiseta dejando a la vista una piel dorada que tan bien conozco. acurrucarme contra él y no moverme hasta que todo termine. Sus caricias le excitan y sonríe como . Me muero de ganas pero no creo que tenga derecho ni valor para tocarle. Cuando creí que había muerto. de ese silencio insoportable de trece días y de su respuesta odiosa cuando me ha visto en la habitación. así que puedo adivinar fácilmente su acercamiento.. El calor de su cuerpo me inunda. con unos músculos firmes y más alargados pero igual de definidos. en la misma posición. no es suficiente. Siempre me ha gustado verle dormir pero este sueño convaleciente es una tortura. Pero. Me levanto. Me quedo un buen rato inmóvil. Me invade un arrebato de ternura. A pesar de nuestra violenta ruptura. Y punto pelota. estás enamorada.. Acero mi cara a la suya para percibir su olor. decido moverme y rodeo la cama para sentarme a su lado. incapaz de moverme. Este hombre es un combate eterno. Cuando pensé que le había perdido. de nuestros cuerpos encajados en mil posturas. En la habitación de al lado. ¡Tienen buenos genes en la familia! La rubia se hace la interesante cuando Silas desliza sus largas y gráciles manos bajo la blusa blanca. y veo a través del cristal situado frente a mí a un Silas en plena demostración de seducción. me pegué días y noches preocupada. Por fin. para variar. con la esperanza de que no me haya oído. Sus labios carnosos pero pálidos y sus largas pestañas curvas me emocionan. Miro cómo se le levanta el pecho al ritmo de su lenta respiración y le murmuro al oído lo primero que me viene a la cabeza: —Te he echado tanto de menos. continúa su numerito con la guapa enfermera que finge resistirse. llevándose con ellos esa tensión sexual y dejándome sola con el sueño glacial y silencioso de Gabriel. Le veo sopesar el pecho redondo y pesado y morderle el cuello al mismo tiempo. ¿Tenías dudas? Pues ahora ya lo sabes.

les dejo que sigan con sus cosas y vuelvo a mirar a Gabriel. se ponen a hacer el amor de pie.una boba. Él se inclina para arremangarle el vestido y le baja un tanga negro hasta los tobillos. como dos adolescentes. Paseo mi mirada entre el bello rostro de Gabriel dormido. Turbada. qué calor hace. ¿no? Tras unas cuantas contorsiones y grandes carcajadas. en un rincón de la habitación. lo que me molesta todavía más. provocándole hasta que él la levanta del suelo y la rodea en torno a su cintura. Silas coge a su enfermera por las nalgas. tengo la impresión de asistir a un remakede nuestros momentos de pasión. Mirándolos. apoyados contra el borde una mesa. como si fuera lo más normal del mundo. dejando al descubierto unas nalgas espectaculares. Continúan sonriendo de oreja a oreja. Esta historia de gemelos es muy molesta. ella sube el muslo a lo largo de su pierna. ¿quién es usted? ¡Salga de aquí! . No puedo imaginar perderle. —¿Otra vez? Pero. La rubia le quita el cinturón y el pantalón de Silas cae ligeramente. pero sin mí. Sus gemidos divertidos llegan hasta la habitación de Gabriel. Nuestras miradas se encuentran. No sé porqué me castigo mirando ese espectáculo pero me puede la curiosidad. Uff. Sus grandes ojos azules están abiertos. no puedo evitar pensar en todas las cosas que el loco de mi amante no me hará nunca más. Tengo una desagradable sensación de déjà-vu. su cuerpo inerte y la escena rebosante de vida del otro lado del cristal.

es porque merece la pena. celosa. me voy hacia la derecha. Los pasos que me siguen se aceleran y el gemelo desaliñado se planta delante de mí..3. vuelve. dale un poco de tiempo. he reconocido en él esa mirada agresiva y su tono duro. ¡Pero si ni siquiera sabe quién soy! —Lo ha pasado muy mal. podrías arreglarlo quitándomela.. Desde hace meses. él no me reconoce. ya he hecho lo que tenía que hacer. —Ja. ¡me encantas! —Camelador. mirona.. Cuando me ha pedido que saliera. Sabes. pesado. —Pues entonces búscate otra. —Ya sé que mi hermano no es fácil. Y llevas la camiseta del revés. —De acuerdo. exhibicionista. gracias. ya he tenido una buena ración de Diamonds. a él no le gustaría.. claro. Y déjame marcharme. No era negociable.. me corta el camino con su enorme cuerpo. Eres la perfección hecha persona. esperarle. ¡espera! La voz grave de Silas resuena en los pasillos vacíos de la clínica mientras corro hacia la salida tras cerrar de golpe la puerta de la habitación. Sólo quiero que esto termine. —¿Después de todo lo que has hecho para encontrarle? No deberías tirar la toalla tan rápido. —Si. Yo también tengo piropos para ti. —Unos descarados. me sigue. Y tampoco verte llorar. No podía quedarme ni un segundo más al lado de Gabriel. Ha debido de hacerte pasarlo mal… Pero. El examen de acceso —Amandine. ¿Puedo marcharme? Doy un paso hacia un lado. Sin embargo. a cualquier sitio. —Es lo único que hago. —¿A dónde vas así? —No sé. si todavía estás aquí. Suspiro intentando . con una sonrisa enorme y un aspecto orgulloso de sí mismo. ja. No gracias. —Umm… Llorica. Gracias por intentarlo pero puedes volver con tu enfermera. hacia la izquierda. ¿no? —No sabes nada de mí. Pierdes toda la credibilidad con la etiqueta debajo de la barbilla.. Es más de lo que puedo soportar.

los mejores padres del mundo… Aunque siempre han preferido a mi hermano. Ella. —Nunca dejas de hacer el idiota. pero has sonreído. noto como levanta la cabeza y se dirige a alguien situado detrás de mí. Veo a una pareja muy chic acercándose. en absoluto. podría salir en un anuncio de un cosméticos anti-edad revolucionarios. es un pesado.contener una sonrisa. Como ligón empedernido. Me echo hacia detrás y le pego en el brazo. —No.. pero el papel de hermano mayor consolador se le da bastante bien. Unos cincuentones burgueses o sesenta y pocos bien conservados. Llámeme George. El hombre me responde amablemente con una sonrisa resplandeciente y un cálido apretón de manos al tiempo que me dice con un ligero acento americano: —Encantado. La mujer me tiende una mano suave. con un polo amarillo Ralph Lauren metido en un pantalón de pinzas beige y una chaqueta tweed cuidadosamente doblada en el antebrazo. Todavía acurrucada entre sus brazos. —Silas. . jersey fino azul claro y pantalón blanco. al final. ojos grises y patas de gallo risueñas. —Amandine. pero ya sabéis lo que es. —Buenas tardes. —Ah. estoy agotada. piel color melocotón y labios rosados. al estilo de Paul Newman.. señor. No sabría determinar su edad. Estamos encantados de conocerle. con una manicura impecable. —Sí. yo dejo de tocarte las narices y tú dejas de llorar. —Al menos ya no lloras. Resisto un poco pero. esbelta y con un rostro muy dulce. señorita. Buenas tardes. señora. cabello cano y tez bronceada.. ¡me desesperas! —Has hecho una rima. perlas en las orejas y en el cuello. ¡estáis aquí! Cuando me suelte. —Esta técnica para ligar es patética. y no puedo evitar ver el enorme anillo de oro y diamantes de su anular derecho. Venga. me pasa el brazo alrededor de los hombros y me frota suavemente la espalda para tranquilizarme. Él. Prudence y George Diamonds. Un par de seniors de revista. podré presentárosla. me dejo llevar. Se me acerca.. peinado rubio impecable.

Me derrito. Y. Al menos. —Muy bien. Nunca formarás parte del clan Diamonds. Ya he estado a punto de perder a un hijo. y tú tampoco has hecho mucho para sacarles de su error. Pero. que ha heredado el humor un tanto particular de papá y su torpeza. Iba a salir a fumar un cigarro. Tienen la escuela en casa. Impresionan pero son majos. sola.. Dan un largo abrazo a su hijo y veo el guiño del padre a Silas. en mi casa. a ver si vosotros tenéis suerte. A dos minutos andando. Y hay un montón de cuartos . —Me encantaría ducharme. —Me habías prometido que lo ibas a dejar. podéis intentarlo. —Venga. petrificada por tanta perfección. le coloca delicadamente una mano en la parte inferior de la espalda e invita a su esposa a ir delante de él. Me doy cuenta de que me toman por su nueva novia pero no tengo valor para desmentirlo. El marido. han tenido la deferencia de evitar evidenciar nuestras enormes diferencias. que no se habrían presentado en la vida con tanta seguridad. Amandine. Una razón más para huir: mira la brecha que separa a las dos familias. si te parece bien. tal astilla. lo ves. —Gabriel está medio dormido y medio borde. para complacerle del todo. ya paro. Mis padres han reservado toda la planta de un hotel que está aquí al lado. Silas y yo llegamos al patio de la clínica. Y. ¿no te parece suficiente? —Prudence. Silas rompe un silencio que ya empezaba a ser molesto. —Si. ¿qué quiere hacer esta fugitiva? —me suelta Silas mientras aplasta la colilla en el gran cenicero metálico. —No paras nunca. Hagámoslo. ¿eh? Me encantaría ducharme. soy una mancha en ese cuadro idílico.. —Mi madre se habría sentido decepcionada. ellos también piensan que deberíamos estar juntos. —Ya puedes respirar. Con mi ropa sport y el pelo chafado por la lluvia. modestos profesores como poco tan tímidos como yo. ¡déjalo! —Entonces. El aire fresco me sienta de maravilla. cautivada por su clase. No puedo evitar pensar en mis padres. volvemos ahora mismo. me parece perfecto. De tal palo. please. antes podemos entrenar un poco. también deberíamos tener un niño. —Ya paro. Ojalá pudiera desaparecer. Ahora sé de dónde sacan Gabriel y Silas su poder de seducción. Y en mi hermano Simon.

con la boca llena y aspecto cansado. Pero. el hijo vago y sin ambiciones que no hace nada en la vida más que disfrutar de la fortuna de sus padres. ¡Daría lo que fuera por un steak tartare! Tras un pequeño paseo. ¿Te apetece? —Sí. Daría lo que fuera por un par de calcetines secos y otro jersey calentito. —Casi. pido que lo suban a la habitación. te lo prometo. incluso para mí. ¿no? —¡Claro que sí! Tu color preferido es el azul. —Nunca te ha hablado de mí. tu cantante Britney Spears y conduces un Mini. y un tartare. un jersey XXL. Silvas me lleva a una lujosa habitación de hotel. ¿algo más? Ropa interior. blanca y con un ribete dorado. Yo voy entrando en calor gracias al par de calcetines nuevos y el jersey negro de lana de angora que no sé de dónde ha sacado. pero pírate —le grito desde la ducha mientras empieza a salir agua muy caliente. vente. Su lucidez y sus confesiones hacen que me sienta más confiada cuando me pide que hable de mí. todo lo que quieras. Termino que confesarle que Gabriel es muy importante para mí y que le mataría si se lo contara a cualquier persona. Le cierro la puerta en las narices y le escucho como me pregunta riéndose: —Unos calcetines del 44. todo el clan Diamonds .de baño libres. a veces. me tira a la cara una toalla de rizo blanda. La ducha de chorros está muy bien. el lujo le agobia pero que es práctico poder pedir lo que quieras. El rojo. como si fuera un crío. ¿me encargo yo también de eso? Ah. ¡date vida! Cenamos los dos sentados con las piernas cruzadas en la inmensa cama. Gabriel no habla nunca de nadie. También me cuenta que es el patito feo de la familia. prefiero Adele y no tengo carné de conducir. Que la vida en Los Ángeles está bien pero que te aburres deprisa cuando no tienes nada por lo que luchar. —Es tentador pero no tengo ropa para cambiarme. cuando quieras y tenerlo en un minuto. —Ok. Se echa a reír a carcajadas. me enseña donde está el baño y. —Si sólo es eso… Venga. Mi hermano es el mayor misterio. vamos a comer algo por el camino. Te espero en la de al lado. —Si te sirve de consuelo. ¿Volvemos? Para una vez que es Gabriel el que preocupa a mis padres. ¡no quiero perdérmelo! Cuando llegamos a la habitación del hospital. Me explica con toda la naturalidad del mundo que. Parece sorprendido. Te esperaré como un niño bueno en mi habitación. bien.

A veces se creen que pueden hacer lo que les venga en gana. sin mirarme. Pero. que se pregunta con un suspiro desesperado porqué sus hijos tienen tantos problemas con las mujeres. —Sí. Mañana verás las cosas más claras. no. Ya está. Pero tienen un corazón de oro. ¡ella está con Gabriel! Eh… ¿perdón? Traduzco mentalmente la última frase del señor Diamonds. —Gracias por defenderme. Zas. No. tengo la vaga impresión de que hablan de mí. como si no existiera.. desgraciadamente para mí. sí.. Silas le da un beso a su madre en la frente. el otro. Hablan en una mezcla de francés e inglés. Sólo hace falta rascar un poco la superficie. uno tranquilamente dormido y.está reunido. creo que deberías ir a descansar. añadiendo un toque de misterio y pesadez a la situación. —Sí. el ángel Gabriel y sus viejos demonios. un abrazo a su padre y la pareja Diamonds se retira en silencio. Antes no era así.. no. ella no es rara y. vuelve la paranoica. En un momento dado. entre los dos hermanos. que concluyó que se había tratado de un accidente mecánico y no de un sabotaje.. no es mi nueva novia. Gracias y adiós. Y quizás dejaréis de odiar al mundo entero en cuanto le pasa algo a vuestro hijo adorado. debería dejarnos en familia. bastante difícil de seguir. enfadado. no soy gay y. . de la investigación de la policía. —Mamá. —Sí. ella estaba en ese avión justo antes del accidente.. Mis sospechas se materializan cuando Silas se pone a defenderme subiendo el tono. ¿de qué me acusan…? ¿Son conscientes de que estoy en la misma habitación que ellos? Digo titubeando: —Creo que me voy a ir. Buenas noches. Prudence Diamonds es una madre sobreprotectora desagradable.. Me encuentro sola. Así es la vida. sí. señorita. No estabas obligado a hacerlo. —Sólo intento recordarles de vez en cuando que todo su dinero no les da el derecho a decir cualquier cosa. es normal que no entiendas nada. como ellos temían. mamá. Si «la prudencia es la madre de todas las virtudes». La noche ha caído en el hospital americano. —Me resulta familiar.

Y tú te quedas. —Por favor. Sus lágrimas se mezclan con nuestras risas ahogadas y me doy cuenta de que todavía tengo su cara entre mis manos. El silencio que sigue dura demasiado. mirándome la boca. dejándome sola frente al dragón con mal despertar. —Eres la única que lo piensa. No me atrevo a interrumpirle para preguntarle más cosas. al que no se le resiste nada. creo que tú eres un ángel. como un niño pequeño. siempre he esquivado los chaparrones. —¡FUERA! La voz atronadora de Gabriel nos sorprende a los dos. tranquilo. aligerarle el peso que carga. Quizás tú. Amandine. Mi padre dice que es el precio de la gloria. Es asqueroso.—¿Antes de qué? —Antes de que la vida le maltratara. parece hablar para sí mismo más que a mí. le aparto el brazo y le seco las lágrimas con las manos. que no he hecho prácticamente nada en la vida. trabajo mañana. No se lo merecía. ¡Y tanto! Hace más de diez años que no le hemos visto feliz. No sé quién lo hará. Yo. —Me marcho. Me acerco a él lentamente.. Me emociona muchísimo. El gemelo le obedece. —Si te interesa mi opinión. ¿ibas a echar . sal de la habitación. Sus ojos enrojecidos están llenos de una tristeza infinita. ¿a qué estás jugando? ¿Por qué te has callado hasta ahora? —¡Ya vale! No eres tú la que hace las preguntas. Y él. Silas. Mira con ternura a su hermano y pesadas lágrimas le caen por las mejillas. no te vayas. ¿Querías hacerlo tú también? —Gabriel. —¿Por qué susurramos? —Para no despertar a ese demonio de ahí. reacciona. Yo también daría todo por recuperar a mi hermano. ¿Me reconoces? —Pensaba conocerte. No sé porqué la mala suerte se ceba siempre con los mismos. Yo no he conseguido que volviera a recuperar el gusto por la vida. Quitarle un poco de sufrimiento. con los ojos empañados. Es así desde siempre. —Silas. —Mirarle follar no ha sido suficiente. Silas se inclina lentamente hacia mí.. —Pero. Se tapa la bella cara con el brazo. con los ojos como platos y aspecto avergonzado. te va a besar. transforma en oro todo lo que toca y lo paga caro. Entonces. Te va a besar. ¡TE VA A BESAR! Le dejo acercarse demasiado antes de echarme hacia atrás.

No digas «Te quiero». estaba consolando a tu hermano. pero el contacto de su lengua con la mía me hace claudicar. provocándome escalofríos desde la nuca. y me desabrocha el sujetador casi sin darme cuenta. en algo que se parece más a un mordisco que a un beso. otra vez. Con su única y hábil mano. vertiginosa. Con el brazo sano. Suspira. Consigo hacerme un sitio a su lado. Después. sin dejar ni un solo momento de ahogarme en sus besos. Su cuerpo magullado. —Ha estado a punto de caer. ¡sé fuerte! —La pobre estúpida que hace todo lo que puede para no quererte. Me gustaría abalanzarme sobre él pero no sé ni siquiera cómo tocarle sin hacerle daño. —¿Y qué mas eres tú? —Soy la pobre estúpida que te remueve cielo y tierra desde hace unos días para buscarte. ¿Cómo consigue estar tan sexy incluso con esta ropa? Meto la mano y le acaricio el sexo tenso. que te quiere más que a nada y que ayuda cuando tú me tratas como si fuera basura. La cagué. intacta. Que llega aquí e intenta sobrevivir ante el clan Diamonds. Paseo los dedos por su vientre y llego a la goma del pantalón de pijama de cuadros grises y azules. Que lucha contra viento y marea para no perderte. tanto de placer . me rodea la nuca con su potente mano y me inmoviliza la cara a unos centímetros de la suya. Gabriel me coge con violencia la muñeca y me atrae hacia él. intento forcejear y echarme hacia atrás. Y su piel también. Sorprendida por su brutalidad. Estoy aturdida. que no ha perdido ni un ápice de su vigor a pesar de la gravedad de las heridas y de la máscara de dolor que muestra en algunos momentos. ¿qué es esto? ¿Me estás poniendo a prueba? —¡Contesta! —No. Mis sentimientos más confusos no pueden luchar contra esta alquimia recuperada. el brazo escayolado y las costillas rotas forman una barrera entre nosotros. me recorre la columna vertebral.un polvo con mi hermano delante de mí? ¿Después de haberle contado a todo el mundo lo importante que soy para ti? —Pero. dulce Amande. La busco a tientas bajo su camiseta gris jaspeada. Alerta roja: ni se te ocurra decir las dos palabras prohibidas. Que ha llamado a todos los hospitales creyendo que estabas muerto. Amandine.. Gabriel me rodea la cintura y me sube lentamente a la cama de hospital. Había echado tanto de menos ese sabor.. Me besa furiosamente.

Gemimos al unísono. Déjeme que lo disfrute. que está a punto de explotar. enorme de deseo. en el lado opuesto de la cama. me doy la vuelta para subirme a la cama y sentarme a horcajadas encima de él. por los muslos.. sin apartar en ningún momento la mirada. ¿cómo se hace? En la penumbra de la habitación. Quiero ver cómo me ofrece esas preciosas y redondeadas nalgas. sin poder aguantar ni un instante más. —Quiero sentirle pegada a mi cuerpo. esta vez no voy a poder desnudarle. Mientras sus dedos dibujan círculos sobre mi pezón. empiezo a desnudarme. inclinándome hacia delante para dejarle entrever el plato fuerte del espectáculo. me bajo las bragas ya mojadas por la cadera. se coge su miembro duro para deslizarlo dentro de mí. Titubeo por unos segundos cuando sólo me quedan puestas las bragas. cuando mi amante acelera y sus movimientos de cadera se vuelven más fuertes. —Dese la vuelta. uno a uno. Me pongo de pie y me coloco frente a él. Dejo caer mi trenchal tiempo que me quito las deportivas. Intento sostenerle esa mirada hambrienta mientras voy soltando los botones de los vaqueros. Separo un poco más las piernas para recibirle en lo más profundo de mí y dibujo círculos lentamente con la cadera intentando controlar el fuego que arde en mi interior. y murmura: —Amande mía. y lo aprieto contra mi clítoris. llego al orgasmo. Me aplasta un pecho con la mano y lo masajea sin contemplaciones. Quiero sentirle sobre mi cuerpo. le libero el sexo.como de frustración. Se corre dentro de . Me quito sin prisa el jersey de angora que se lleva con él mi sujetador desabrochado. ¿De verdad me está pidiendo que le haga un strip-tease? ¿Aquí? ¿Ahora? Pero. Sin pronunciar ni una palabra.. me hundo completamente en él. —Despacio. En torno a mi cuerpo. Pero. febrilmente. ¿Podría hacerlo usted por mí? Su mirada febril y esa sonrisa pilla me derriten. De espaldas a él. Con un gesto brusco. Gabriel me coge una nalga y marca el ritmo de mis movimientos en torno a su sexo. arrancándome un largo alarido de placer y. haciendo tambalearse la cama del hospital bajo nuestros cuerpos impacientes. Parece haber olvidado todos sus dolores.

con unas sacudidas profundas. Me estrecha muy fuerte. abrazándome a la altura de las costillas. Meto la cara en el hueco de su cuello para disfrutar de este momento de ternura poco habitual y me envuelve con el brazo. y el suyo. dibujando un motivo improbable en mi piel. Me acaricia delicadamente la espalda. . por fin. casi demasiado. y me susurra: —Ahora tú no te vas a ninguna parte. Nos quedamos un buen rato encajados el uno en el otro. yo con el cuerpo extendido.mí. y yo me abandono a mi propio placer ahogando los gritos contra su pecho ardiente. saciado. relajado.

no sé cuándo volveré a verle. Esta noche tengo que quedarme en el hospital sí o sí. ¡no hay más que hablar! De: Amandine Baumann Para: Marion Aubrac Asunto: RE: Busco amiga desesperadamente ¡No puedo Marionnette! Gabriel tiene que salir del hospital este fin de semana. Competencia desleal De: Marion Aubrac Para: Amandine Baumann Asunto: Busco amiga desesperadamente Amandine. De: Marion Aubrac . Además. ¡no va escaparse! Hoy es viernes. En caso de que al final decida volver a su casa en Los Ángeles. me duele la tripa. ya has encontrado a tu millonario. ¿podrías dedicarme una a mí? Ya está. salimos. te has quedado en el hospital todas las noches de esta semana.4.

Es mi juego favorito para desestresarme. ¡Qué pases buena noche! Son las cinco. sin intentar disimular. vale. sobre todo. te escribo para hablar de nosotras y tú me hablas de él. me mira el escotazo con los ojos como platos. ¿Qué? ¿Me he arreglado demasiado? Me miro en el espejo del ascensor: americana negra entallada. Me encuentro a Silas fumando en la entrada. Lo dejo por imposible y me dedico a observar a la gente del vagón. que me divierta en la cita de esta noche. esperando no cruzarme con Éric. mirándome de arriba abajo con una sonrisa de complicidad. Llego al hospital alegre y con paso seguro. top gris claro muy escotado. y me suelta: —No hacía falta que te pusieras tan guapa para mí. mi compañera me desea un buen fin de semana y. ¡Me encanta! Ok. me coge por la mano para hacerme girar sobre mí misma.Para: Amandine Baumann Asunto: RE: RE: Busco amiga desesperadamente Eres lo peor. Creo que me gustaba más cuando estabais enfadados.. que debería seguir sumido en sus dossieres. cojo el abrigo. el bolso y me voy de la oficina de puntillas. parezco un estúpido . pitillos negros y escarpines a juego. cierro el correo personal. Me cruzo con Émilie en el pasillo y me pregunta si me he cogido la tarde. apago el ordenador. Me silba cuando llego a su lado. Aprovecho el trayecto para volver a arreglarme pero no consigo entender cómo algunas chicas pueden maquillarse todas las mañanas en un espejo minúsculo con el tren en pleno movimiento. y a imaginármelos en la cama con su pareja. ¡Qué divertido! Me encanta el trabajo de oficina… Un golpecito en la espalda y un guiño más tarde. parezco un poco disfrazada de working girl… ¡Pero lo necesito para enfrentarme a toda la familia Diamonds reunida! Me subo las mangas de la chaqueta en dobladillos anchos imprecisos para tener un aspecto más informal y me hago una coleta alta menos estirada al tiempo que corro para coger el metro. entonces al menos tenías ganas de verme y no necesitaba andar suplicándotelo..

Es tan difícil saber lo que piensa. en este momento. muy bien. Le saludo dándole un beso risueño en la mejilla y le levanto la barbilla para que me mire de una vez a los ojos. ¡mira que eres puritana a veces! Te pareces a mi madre. también lo pareces cuando no estoy aquí. mi madre está intentando convencerle para que vuelva con nosotros. aquí se aburre. son solo conjeturas mías. yo creo que algo más que cariño. ya lo sabes. ¿A ti también te hace tilín? —Como sigas así no me va a quedar más remedio que darte un cachete.a tu lado. Muy bien. Hace tiempo que no veía a mi hermano así. —Yo me pego horas intentando hacer bromas para animarle y. —Teniendo en cuenta tu sentido del humor. —¡Minh! ¿Gabriel no se marcha? —Dice que tiene asuntos pendientes aquí. Me pregunto si no tendrá algo que ver con una morenita vestida con un traje de chaqueta negro.. Por casualidad. —No me ha contado nada. Bueno... Además. ¿no te apetecería decirle que eres gay para animar un poco la situación? —Gab te tiene mucho cariño. —¿Quién «tenemos»? — Papá. —Creo que ya es hora de que vuelva a Los Ángeles.. —Ah. pero se llama Minh.. —¿Minh? ¡Es vietnamita! ¡Pensaba que estaba casada! —Amandine. en cuanto entras por la puerta. mamá. —La auxiliar china pequeñita que hace guardia por las noches creo que no diría lo mismo. Pero sé que hace mucho tiempo que no deja a . Silas. —No necesito que me digas cosas bonitas.. sonríe... pegado al móvil como un adolescente retrasado. —¿Cuándo te vas? —Tenemos un vuelo mañana por la tarde.. Guapa pero un poco pesada. —No lo dudo... no es tan raro. —¡Qué desagradecida! Yo te digo cosas bonitas y tu me sueltas borderías. —Tranquilo. —Sí. ¡Hasta yo lo sé! —Ah... Ching y yo.. Tiene que volver al trabajo. Sólo la verdad. Bueno. Se pasa la mañana dando vueltas. Y Linh es una persona muy abierta.

Y que me ha recibido en pijama de rallas. Yo voy a ver si encuentro a Bing por aquí. me sienta bien. George me recibe con un cálido saludo y Prudence me dirige un ligero movimiento con la cabeza antes de desaparecer. Ah. —Me gusta mucho esa ropa. algo es algo… —Muy elegante. ¿Será posible que mi enigmático millonario se esté abriendo? ¿Aunque sólo fuera un poquito? Cuando llamo a la puerta. que casi me da ganas de salir pitando. siempre listo para servirle. Te agradezco todo lo que me dices. —Silas. Demasiado posesivo.nadie ocuparse de él. Bueno. el buen samaritano. Pero Gabriel se incorpora para huir de mi beso y me mira fijamente. Le guiño el ojo y me marcho a grandes zancadas hacia la habitación de Gabriel. —Amande. Amande amarga. Y también estoy un poco celoso. Bueno. Deme un beso. —No vuelvas a empezar.. ya sé que me enrollo demasiado y que tienes ganas de verle así que acude en su ayuda antes de que mi madre le rapte. Me da un vuelco el corazón. No sé qué le haces pero me alegro por él. MINH se toma su primer café en la sala de descanso. esta tarde toca tratarnos de usted… Le hago caso y le beso suavemente en la boca colocando una mano en cada mejilla. sin cansarse. —A estas horas. El contacto con su piel caliente y sus labios dulces me impide levantarme. la voz de Prudence me invita a pasar con un tono frío y exasperado. .. Mis padres estaban a punto de marcharse. Menos elegante. Todos los días. ¿Tenía una cita importante hoy? —¿Celoso? —¿Con quién? —Con un hombre de negocios gruñón. Tengo una propuesta que hacerle. Podría pasarme horas en esta postura. —¿Qué tal estás? —Mal. He intentado que Silas no se diera cuenta de que sus confesiones me han hecho sentir mariposas en el estómago. sin salir corriendo. Paso discretamente la cabeza por el marco de la puerta y Gabriel me recibe con una sonrisa. Trato de usted + mirada agresiva: situación crítica. —No estoy para bromas.

¿Mis padres?. una asistente y una enfermera. Eres tú la causante de ese vacío a tu alrededor. Le necesito a usted. Conozco mis prioridades. —No son más que unas prácticas. puede pagar a quien usted desee. Estoy segura de que me sigue. «el estúpido de tu hermano acaba de despedirme. ¿No tiene nada que añadir? ¿Se rinde tan rápido? ¿Es la calma antes de la tempestad? Amandine. Y todos los pasajeros del tren parecen fijarse en mis ojos llenos de lágrimas. ¿Marion? Es la mejor en este tipo de situaciones. Le pagaré.. Todo por los .. —Es una respuesta excelente. Tan excelente como decepcionante. «me he marchado a las cinco de la oficina como una ladrona pero no sé qué hacer con mi vida hasta el lunes por la mañana…» ¿Camille?. —Comprendido. me siento grotesca en mi disfraz de mujer de negocios. pero creo que no va a gustarme… —Me voy de la clínica definitivamente mañana por la mañana. ¿Silas?. tengo ganas de arrancármelo. Amandine. Quiero que trabaje para mí. Diamonds. Pero. ¿qué le digo? «Te he dejado plantada esta noche pero me acaban de echar. ¡Tengo que salir de aquí! Me planteo llamar a alguien para que me salve. A partir de mañana por la mañana. suaviza el tono. Diez veces de lo que cobra ahora. «tienes un marido inútil. Necesito una secretaria. ¿Émilie?. —Le formaré. Pero no puede comprar mi libertad. un bebé inaguantable.No sé por qué. «no vengo mucho a veros pero ahora me gustaría tener cuatro años de nuevo. ¿te apetece también una hermana pequeña retrasada?». Puede retirarse. Tengo que quedarme en París por cuestiones de negocios pero llevo muchísimo retraso y tengo que recuperar el tiempo perdido. me humilla. de paso. Se me acaba la lista de la gente cercana y me siento terriblemente sola. ¿podemos vernos?». —Sr. Volvemos a las mismas: el señor hace alarde de su dinero y. —Prefiero no mezclar trabajo y vida privada. —Lamento informarle de que sólo tengo formación de periodismo. olvida a tu enfermera y ¡vamos a beber algo!». —Pero yo ya tengo un trabajo. que me deis mimos sin hacerme ninguna pregunta». De vuelta en el metro.

Tengo seis correos no leídos. Los leo en orden cronológico. a la que será su sustituta en este puesto. me hundo en la miseria: Solveig. piercings que insiste en su mente abierta. preparo mentalmente una respuesta asesina a la altura de su propuesta viciosa y abro por curiosidad los cinco correos siguientes. Todos de Gabriel. Eve. No le presto atención pero el sonido de voces humanas y las imágenes que iluminan el salón me hacen compañía. Cuando leo los CV. De: Gabriel Diamonds Para: Amandine Baumann Asunto: Misión Señorita Baumann: Ha rechazado mi oferta sin dudarlo ni un momento.D. Vuelvo a casa arrastrando los pies y me siento delante de la tele.bellos ojos de Gabriel. le envío el CV de las cinco candidatas que he elegido. «¿a primera hora?» ¡¿Este se está quedando conmigo o qué?! Enfadada. Abigael. Atentamente. Diane. una londinense cubierta de tatuajes. una francesita pija con montones de diplomas que les encantaría a sus padres. «¿Atentamente?». Para ello. está en disposición de cumplir esta última y única misión: le doy la oportunidad de escoger. una danesa rubia altísima que habla cinco idiomas. Mantenerme ocupada. eso es todo. grandes labios y mini-experiencia. una americana vulgar de grandes pechos. y Paloma. Enciendo por inercia el portátil tirado encima de la mesita sin saber qué voy a hacer. «¿última y única misión?». Necesito su decisión final mañana a primera hora. Y sólo tienes los tuyos para llorar. G. con la misma determinación. Por lo tanto. una bomba latina procedente de Uruguay que incluye los .

no se limita a militar. Debo de estar soñando. y a Diane. Me mata de celos la idea de haberle llevado a una presa en bandeja. sin ofrecer argumentación alguna. Me paso el fin de semana leyendo y releyendo su respuesta. Añade la dirección de un piso situado en el barrio del Marais. recomendándole a Eve Millier. si me apetece.«masajes» entre sus aficiones. más púdica. a la vista de las fotografías. pensando en él día y noche. observar la actitud de Gabriel respecto a ella. termino mi jornada laboral lo mejor posible y. Le odio. preparándome para ir ahí y rendirme en el umbral de la puerta. Me responde casi instantáneamente: no le sorprende mi elección. . una inglesa extravagante que. sobre todo. No puedo imaginar a una de esas depredadoras trabajando para Gabriel. a enseñarle sus tatuajes o piercings más ocultos. ¡Contratada! Es una trampa. su encantador acento british. Envío una respuesta sucinta por email a Gabriel. convertido en loft moderno cubierto por inmensas vidrieras. Sobre el papel. menos «abierta»… El lunes. Es una auténtica tortura.. Me abre la puerta la famosa Eve y me azota su sonrisa voraz. Amandine. imaginando cómo conoce a su nueva asistente. elimino a la sobona Paloma. al buscar su nombre en Google. al borde de un ataque de nervios. la primera parece más competente pero. Es más de lo que puedo soportar. creo). No me cabe duda alguna de que voy a odiar lo que voy a ver. Pero la curiosidad y la ignorancia me ahogan. que me parece demasiado buena. Y. no quiero ceder y caer rendida en sus brazos después de este golpe bajo. su camiseta de tirantes sin sujetador en la que se le transparentan los pezones. Para empezar. la segunda aparece como militante de la comunidad gay de Londres. que viene del mismo país que Gabriel. ¡Qué estúpida! La danesa habría sido más educada. dando vueltas de arriba a abajo. No quiero entrar en su juego. va a sucumbir a sus encantos y. veinticuatro horas al día. a Abigael. Tengo la impresión de precipitarme de cabeza en una encerrona. su cabello rojo brillante con un corte a lo garçon. sin duda. Lo ha alquilado para ocuparse de sus negocios y me precisa que. Me queda la fría belleza nórdica (sé que no le gustan las rubias) y la punk pelirroja (que le dejará indiferente. puedo pasarme para temas relativos a la «vida privada». Cuando llego al patio trasero del edificio.. quizás. ¡piénsalo bien! La suerte está echada. encuentro un antiguo taller renovado. me dirijo directamente al Marais para saciar mi curiosidad: conocer a mi rival y.

Con la cabeza inclinada hacia un lado. —Me alegra oírlo. Gabriel se me acerca lentamente. pequeña Amandine. Un último detalle me remata: va descalza en el suelo de hormigón encerado. —Ya lo veo. llena de buena voluntad y de gusto por la vida. relajado. Le hace una broma a Eve en inglés. entre el gran sofá de esquina y la mesita. finalmente. Gabriel me invita a enseñarme la casa. mete el dedo mojado en mi . ¡Mierda! —Tampoco he entendido lo que le has dicho tú en inglés. me empuja con un dedo entre mis pechos. Gabriel se me acerca y hace como si me mordiera la punta de la nariz y. después. me toca un buen rato el brazo sin dejar de reír. Al pronunciar estas últimas palabras. Me parece que saltaba a la vista. Mirándome a los ojos. se mete el dedo corazón en la boca y lo chupa lentamente. me abre el botón del pantalón y baja la bragueta. Me caigo al revés sobre la inmensa cama echada en el suelo. horripilante. Acaba de decir que estás muy buena. —Ah.. uno a uno. ella es. Después. que ibas a llegar enfadada y que estabas buenísima. sonriente. como si me recibiera en su casa y viviera ahí desde toda la vida. que no consigo entender. sin que yo entienda porqué y. ¿qué piensan tus manos sobre ella? ¿Están igual de satisfechas? —Tienes que mejorar tu inglés. según lo que me ha contado. una risa forzada y escandalosa. subimos al entresuelo y me dice: —Muy buena elección. Sin hablarme ni besarme. Se acuesta delicadamente a mi lado y empieza a desbrocharme los botones de la blusa. Estoy totalmente satisfecho. ¿Vive aquí? —Así es más fácil. Está guapísimo.y su laberinto de tatuajes rojos y negros que le cubren los brazos musculosos y la parte inferior del vientre que le queda al descubierto por encima de unos vaqueros de talle bajo. —Que no le había mentido. —Es una chica muy fresca. No opongo resistencia.. —Bisexual. con un pantalón de lino color topo y una camiseta blanca informal. Después. —Y. Necesito tenerla a mano en cualquier momento. descalzo también. vuelve a su trabajo con un ordenador portátil ultra moderno sentada en el suelo con las piernas cruzadas. Su sensualidad me deja petrificada. ella le responde y se marcha riendo a carcajadas.

a mí también me parece que está usted muy buena. La tranquiliza riendo. gracias Eve. Esos movimientos circulares son una pura delicia y mi cuerpo se arquea por el increíble placer que me produce. y le escucho rugir. sin darse cuenta de lo que estamos haciendo casi delante de sus narices. are you OK? Eve lo pregunta risueña. suspiro. Conforme el orgasmo se acerca. mientras su pulgar se centra de nuevo en mi clítoris hinchado. Eve me ayudará. Eve aparece en el umbral del entresuelo. como si lo estuviera esperando desde hace mucho tiempo. Me lanzo al cuello de Gabriel grito y giro en la cama abrazada a él. Agarro las sábanas con las manos pero eso no basta para contenerme. Gabriel me mete bruscamente un dedo en mi intimidad y otro entre mis labios. le clavo las uñas en la espalda pera evitar gritar mientras me corro. Tu jefe quiere un reportaje de los vinos de California. Salimos a las 8. Me para y me besa sin prisa. continúa. Intento recuperar el aliento y me meto en la conversación. A Los Ángeles. En el último momento. hace vibrar mi sexo ardiente. esta vez en francés: —He cogido los billetes de avión para mañana por la mañana. Te vienes con nosotros. con una sonrisa pícara dibujada . —¿A dónde vais? —A casa. —Eve está aquí abajo. mis suspiros son cada vez más ruidosos. Gabriel me tapa la boca con una mano y. Y mi hermano dice que te echa de menos. Lo muerdo ferozmente. llegamos a las 19. —Perfecto.braga. —Quiero verle gozar en silencio. que está en las mismas condiciones. justo en la entrada. —Dulce Amande. Se queda ahí. a punto de explotar. al no poder gemir por la presencia de la intrusa debajo de nosotros. —Gabriel. Mete de nuevo la mano en mi braga y desliza el dedo hasta la entrada de mi sexo. Gabriel vuelve a llevarse el corazón a los labios y saborea el fruto de mi deseo. Me acaricia el clítoris aprisionado y. Puede oírlo todo.30. Tengo un contrato importante pendiente ahí. —¿Me estás tomando el pelo? ¿Esto era mi regalo de despedida? —Es sólo un anticipo. con la otra. en el clímax de mi placer. Desde el piso de abajo.

en su bello rostro: —¿Puedo unirme a vosotros? .

tanto lujo. El techo de cuatro metros de alto hace resonar nuestros pasos y me marea... literalmente. —Ven. Gabriel. A eso de las 20. No imaginaba que pudiera existir tanta grandeza. Dios mío… Me enamoro instantáneamente de la indecente propiedad Diamonds. que debe de rondar los cien metros cuadrados. La suave luminosidad del principio de la noche ilumina las enormes paredes y las columnas esculpidas de la entrada. descubro con estupefacción la obra del famoso arquitecto Wallace Tutt. Incapaz de resistirme. —¡Es el ingeniero que construyó la casa de Gianni Versace! No sé cómo he podido vivir hasta ahora sin saberlo… ¡Gracias tattoo girl! Avanzo por el suelo de mármol claro y entro en el templo del refinamiento.00. Me da un besito detrás de la oreja y me lleva con él colocándome la mano en la cadera. Gabriel y Eve acceden a la entrada principal desde la inmensa terraza convertida en salón de verano. Esculturas y . Aspiro los efluvios divinos del agua cristalina y saboreo el viento tibio que me acaricia el rostro. Eve y yo entramos en la suntuosa propiedad. ya tendremos todo el tiempo del mundo para disfrutar del aire marino. Me quedo inmóvil. había investigado y no dudó en ponerme al corriente en el avión.. tanto esplendor. Unos minutos después. en Manhattan Beach.. un barrio pijo del condado de Los Ángeles. hasta el infinito. Estoy anonadada por la vista paradisíaca que se extiende frente a mí. Sigo avanzando gracias a la ayuda firme de mi Apolo. Estoy flipando. Eve. todavía abrumada por la intensidad y la suavidad que he percibido en su voz. le sigo dócilmente. Bajamos unos peldaños y nos encontramos en un salón enorme estilo art déco. Un aire de familia La casa familiar se encuentra a tan solo unos minutos de LA. lujosamente decorado. Amande. El océano. embriagada por la belleza de este espectáculo irreal.5. la asistente sabelotodo. Al otro lado de la impresionante doble puerta de bronce. mi amante se acurruca en mi cuello y me susurra palabras de una ternura infinita.

Pero. En la parte inferior de unos escalones que conducen a la suntuosa piscina de cascada. ¡suelta a la asistenta! ¡Soy yo la oficial! Sospecho que incluso le gusta este triángulo amoroso o la imagen que él transmite: llegada triunfante con una mujer hermosa a cada brazo. fuerza y sensualidad. versión alta gama. mi amante me conduce hasta un inmenso ventanal para mostrarme los jardines.pinturas contemporáneas comparten espacio con un mobiliario excepcional que me recuerda que la vulgaridad no tiene lugar en el clan Diamonds. musculosa. que ilumina su pecho y sus brazos. busco rostros familiares. Lleva el pelo corto y sofisticado. Nos encontramos frente a la multitud exaltada. Finalmente. abre una puerta acristalada que debe de pesar una tonelada y me acompaña hasta el exterior.. alta y esbelta. El vestido con una raja altísima muestra una pierna fina. unos cincuenta invitados celebran el regreso del héroe. Me apresuro a coger del brazo de Gabriel. Problema: al otro lado. sin ninguna joya.. más larga y definida de lo que nunca he visto. la . La elegante Prudence se dirige hacia su hijo y le abraza contra su pecho mientras Georges le da golpecitos paternales en la espalda. veo a Eve hacer exactamente lo mismo y Gabriel no se resiste en absoluto. Siempre a contracorriente… ¡Seguro que a mamá no le ha gustado el modelito! Levanta a su gemelo del suelo y le sacude como un juzgador de rugby celebrando la victoria de su compañero de equipo. plantas tropicales. Su porte altanero. lo veo en su mirada. alumbrado de diseño. Avanza después hacia nosotros una mujer negra sublime. Un bustier le realza los pechos y deja entrever una piel perfecta color caramelo. ¿A esto llamas tú un jardín? Sin hacer el más mínimo esfuerzo. Todavía le duelen las costillas rotas. vestida con un vestido largo blanco de alta costura. sobre todo. pero Gabriel muestra una enorme sonrisa serena. Silas también acude en su encuentro. de esos que te dejan sin aliento. Tengo la impresión de estar en el jardín del Edén. muchos vestidos de blanco (¿es una costumbre nocturna en Los Ángeles?). Unos gritos de alegría me sacan de mi ensueño. fuentes de piedra blanca. Un verdor resplandeciente. Entre los invitados. pero desborda feminidad. para sentirme más segura y. sinceramente feliz de estar con los suyos. para marcar territorio y no pasar por su empleada. elegancia. vestido con unas bermudas azul eléctrico y un polo verde.

Debe de tener entre 12 y 13 años. los ojos cerrados y la cara sumergida en el cuello del otro. comienza un monólogo en « franglés » sobre las virtudes afrodisíacas del jengibre y le doy ligeramente la espalda para volver a sumergirme en la música envolvente. —¿Qué haces? —Intento distraerme. rasgos finos y adorables pecas que contrastan con su aire rebelde. a la vista del tierno y largo abrazo que se dan. Eve no se da por vencida y se pone a dibujar los relieves de mi columna vertebral con la yema de su dedo índice. Tres músicos tocan el ukulele un poco alejados y me siento en un bonito banco de piedra para disfrutar del mini-concierto. pero maravillada. tardaré un rato en volver a verle… Decido dirigirme al apetecible bufet multicolor situado al lado de la casa de la piscina. Eve viene a unirse a mí. rubio. Se sienta a mi lado en el banco. Me acercan una bandeja de gambas riquísimas con piña y jengibre y picoteo un poco. Gabriel le pasa con ternura la mano por el pelo y el chaval refunfuña mirando hacia otro lado. con un corte de pelo tipo surfero que le cubre las orejas y la frente. Reina una atmósfera ligera. su ex… Eve también se ha dado cuenta de su complicidad y veo cómo se le crispa ese rostro jovial. cariño. Seguramente. Observo ese espectáculo conmovedor un poco apartada y veo a Gabriel desaparecer entre la multitud. OK. un sobrino o un primo pequeño en plena crisis de adolescencia. —¿Haciendo dibujos en mi espalda? —Tengo ideas mejores. Pensaba que estaba colada por mí. acaparado por otros invitados.seguridad en su forma de caminar y su mirada intensa me confirman que pertenece al mundo de Gabriel. debe de pertenecer a su círculo más cercano.. con un aspecto casi tan alegre como el adolescente de hace un momento. . y levanta la vista al cielo cuando sabe que le miro. Estoy en otra dimensión. ¿Ahora resulta que le gusta Halle Berry? George y Prudence invitan amablemente a un joven recalcitrante a saludar a Gabriel. quizás. Un poco sola. para dejarme claro que se aburre. Y. Unos camareros hawaianos me dan la bienvenida colocándome un collar de flores y ofreciéndome una especie de ponche de color naranja intenso muy refrescante. Lo que me faltaba.. una felicidad casi insolente.

Siento como decenas de miradas se centran en nosotras. no sé dónde meterme. Venga. Acerca la mano al primer botón susurrando. como una niña pequeña falsamente arrepentida de su desatino. cariño.. —Ayer por la tarde eras menos recatada. Eve ha pronunciado esa frase en un tono más alto. —No. con los ojos clavados en mis pechos y una sonrisa depredadora en los labios. Tengo ganas de divertirme. Cuando me suelto de ella. Se hace un silencio a nuestro alrededor. Esto es un peñazo. y no ha pasado desapercibida. —Puedes quitártela ahora. ¡Amandine! Esta vez. Sigue con sus provocaciones pasándome un brazo en torno al cuello y me besa en la mejilla para convertirme en su cómplice.. es una excelente idea. seguidos de cerca del adolescente enfurruñado. ¡está muy buena! Acaba de quitarse uno de los zapatos. Y no voy a ser tu coartada. sólo tengo ganas de divertirme. le ha dolido.—Deberías dejar de beber. chicas? —dice el primero. ¡cariño! —No estoy borracha.. Me levanto para alejarme de la pelirroja loca. sólo tienes ganas de llamar la atención. —¿Os divertís. Me apetece besarte. Ni tú ni yo tenemos bañador. me mira fríamente con un aire de perversa preparando su venganza. Este último comentario. ven. —Tengo ganas de sexo. —¿Para qué? Me muero de ganas de verte desnuda. ¿Y se queja esta ahora? —Ven. —Nadie va a desnudarse ni a bañarse. casi gritando. Algunos invitados nos miran asombrados y mi blusa azul cielo parcialmente mojada se me pega a la piel. poco segura de que sea muy bueno para mi imagen.. ¡Genial! Voy a ahogarla… Se vuelve hacia mí. Eve. marcando mi sujetador de topos. veo a Silas. quizás un poco seco. vamos a alegrar la fiesta a todos estos. Se tapa la boca con la mano. mete el pie en el agua de la piscina y me moja mientras ríe. a Gabriel y a su ex venir directamente hacia nosotras. ¡vamos a bañarnos! —Sí. La sublime liana negra nos dirige una mirada de recriminación mientras .

ni se te ocurra plantearte un plan a tres. Creo que su presencia entre nosotros ya no es necesaria. Aunque está anocheciendo en Los Ángeles. la ex sobona con una relación demasiado íntima. debe de haber todavía unos dieciocho grados. te presento a mi hermana. —Encantada de conocerle. —Amande.. Gabriel le pone la mano sobre la cabeza y este la esquiva y se marcha corriendo. yo soy negra. extrañamente silenciosa. Mi amante se da cuenta de mi incomodidad y decide venir por fin a salvarme. Diamonds. y a Amandine Baumann.. Se va a marchar . ¿Su QUÉ? —Y él es Virgile. mis hermanos son blancos. —Señorita Miller. Qué encanto de niño… Tras un silencio interminable.. Gabriel cambia de tema y se dirige directamente a Eve. No he encontrado nada mejor que contestar a tal muestra de desprecio y de agresividad. que le devora con la mirada. ¿Le he oído bien? ¿Le ha hablado de mí a su ex? Nos dirige su más bella sonrisa forzada deslizando su largo y grácil brazo en torno a la cintura de Gabriel y se acurruca contra su cuerpo fingiendo tener frío. —Llevamos la diplomacia en la sangre —dice Silas divertido. o sea. de la que te he hablado. Gabriel parece disfrutar con su jueguecito de seducción.. Pero este pequeño salvaje no deja que se le acerquen fácilmente. —Te presento a Eve Miller. —Tengamos la fiesta en paz.que la de Gabriel parece más bien curiosa e interesada por nuestra nueva complicidad. Esto no puede ser más retorcido. Mensaje captado: ¡coto privado de caza! Todo me parece muy confuso: Eve casi se me tira encima. Céleste considera útil explicarme la situación y toma el control de la conversación. Céleste. Sí. Silas se divierte con la situación y el chaval nos mira con aire extraño. mi asistenta. que soy su hermana adoptiva. Pero me parezco a ellos mucho más de lo que usted cree. —Excuse me? —Ha tenido un comportamiento totalmente inadecuado.

me desliza en la mano una polaroid que se saca del bolsillo de la camisa. vuelve a cogerme en brazos para recostarme sobre la arena. para quitarme la blusa mojada y. Mi vestido blanco vaporoso enciende una llama en los ojos de Gabriel. y me besa apasionadamente mientras nos hundimos en el agua salada. Me explica porqué los tres tienen unos nombres tan simbólicos y porqué Prudence es tan protectora. delante de mí. Me sumerge en las tibias olas. que ahora es transparente. de su tristeza por no poder tener niños. Estamos uno al lado del otro. Me sube por encima de las caderas el vestido blanco. donde su padre había hecho fortuna en los negocios. me lleva en brazos al mar y me anuncia que es la hora del baño de medianoche. de su larga espera antes de poder adoptar a esos dos pequeños gemelos flacuchos en una guardería de la América profunda. No sé cuando han hecho la foto. Estoy que ardo. y por el efecto de estas en mí. Cuando el deseo nos inunda. La guardo con muchísimo cuidado en el joyerito de madera grabado con mi nombre que siempre llevo conmigo desde que me lo regaló mi padre. sobre todo. Tras estas palabras. Sin duda un poco emocionado por sus propias confesiones. Es magnífica. y de la adopción de Celeste en un orfanato de Etiopía. De rodillas. No lo sabía pero Gabriel admira profundamente a sus padres y quiere muchísimo a su hermana y a su hermano. Gabriel me toma de la mano. mirándonos y sonriéndonos mutuamente. el chapoteo de las olas y el perfume del mar nos han apaciguado. Haré que le acompañen. sola. me levanta del suelo.esta noche. en la intimidad de una habitación. se quita la camiseta mojada de la forma más viril que pueda existir y se acuesta encima de mí. damos vueltas en un océano que parece haber sido reservado para nosotros esa noche. para respirar durante cinco minutos. Con su voz cálida y timbrada. Así que tiene corazón. Todo lo que acabo de oír me ha dejado atónita. Me propone que vayamos a dar un paseo por la playa y le pregunto si puedo cambiarme antes. muy cerca. No deja de mirarme mientras caminamos lentamente sobre la arena suave. de su instalación en Estados Unidos. La oscuridad. seguramente cuando hemos llegado al jardín. pegado contra mi piel y rasga mi tanga blanco de . me habla del flechazo de sus padres en París. besa con ternura a su hermana en la mejilla y me guía hacia el interior de la casa. Antes de dejarme marchar. Definitivamente. sin soltarme de su cuello. Gabriel se detiene. Abrazados.

saciada. que surge de la oscuridad: —Ella o yo.. se alza hacia mí y reclama mi atención. Por fin. Le desabrocho el botón y le bajo la bragueta al tiempo que él me baja los tirantes del vestido y toma mis pechos entre sus manos.. percibo en su bello rostro una sonrisa llena de orgullo. durante mis últimos suspiros de placer. amenazante. agitando todo mi cuerpo con temblores furiosos. Sorprendido por mi temeridad. lo que no pasa más que en contadas ocasiones así que tendré que aprovecharla. Pero me detengo al escuchar una voz femenina. llena. La luna ilumina el pecho mojado de Gabriel y. nos ondulamos al unísono en una sensualidad infinita. colocándome para acurrucarme en sus brazos. cada vez más desenfrenados. Disfruto dejándole entrar en mi intimidad y le arranco un rugido bestial. El éxtasis también me gana y dejo que mis gritos exaltados rompan el silencio de la negra noche. Sus dedos abandonan mis pezones duros por sus caricias tórridas para colocarse en la piel de mis caderas. Nuestro cuerpo a cuerpo se intensifica en la playa desierta. De repente. Mi amante sabe hacerme esperar hasta que se lo suplico pero tengo tal hambre de él que me giro de un salto para colocarme a horcajadas sobre el bulto enorme de su pantalón. Ahora él dirige el baile y me abandono al ritmo infernal de sus arrebatos apasionados. Aviva más mi deseo con largos besos mojados. por fin liberado. Su sexo magistral. me aprieta los pechos con más fuerza. levanto ligeramente las nalgas y siento cómo su erección me busca. Y mi interior quiere lo mismo. feroces y salados que me hacen perder la cabeza. Continuará.puntilla con un gesto violento. me los masajea mientras yo cabalgo a un ritmo demente. Yo sonrío también. ¡No se pierda el siguiente volumen! . se deja hacer. me conquista. Coloco una mano a cada lado de su cara. El orgasmo salvaje de Gabriel explota en lo más profundo de mí. Nunca he estado tan excitada.

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