EL CUERVO

REVISTA LITERARIA

Revista de Creación Y Actualidad Literaria En Español

© Revista Literaria El Cuervo Nº 2 Agosto 2009 Diseño y edición: Lucas M. Vallejo Web: http://revistaelcuervo.blogspot.com E-Mail: colaboracioneselcuervo@hotmaill.com Dirección postal: Sr. Lucas M. Vallejo Rca. Del Líbano 579 – Concepción del Uruguay, Entre Ríos-Argentina

Se autoriza la distribución y reproducción de esta publicación siempre y cuando se cite el autor y la fuente de la que proviene.

Entre Ríos, Argentina 2009

Revista Literaria El Cuervo Nº 1

Índice
EDITORIAL...................................................................................................................................................... 4 POESÍA ............................................................................................................................................................... 6
MARCELINO MENENDEZ ................................................................................................................. 7 INÈS MÜNNICH DE ARGENTINA ................................................................................................... 10 LUCEVAN VAGH OWEN BERG DE PERÚ .................................................................................... 12 RICARDO COSTA BRIZUELA DE ARGENTINA ......................................................................... 16 ALEJANDRA CRESPIN...................................................................................................................... 19 GUSTAVO MARCELO GALLIANO DE ARGENTINA ................................................................. 24 EDER HERNÁN SARAO DE MÉXICO ............................................................................................ 27 FERNANDO BEDOYA LONDOÑO DE COLOMBIA..................................................................... 30

NARRATIVA .................................................................................................................................................. 32
ROLANDO REVAGLIATTI DE ARGENTINA ............................................................................... 33 J. J. CAMERON.................................................................................................................................... 35 DELFINA ACOSTA DE PARAGUAY ............................................................................................... 41 CÉSAR VALDEBENITO DE CHILE ................................................................................................ 44 IVÁN MEDINA CASTRO DE MÉXICO ........................................................................................... 47

RESEÑAS ......................................................................................................................................................... 50
CUENTOS DIMENCIONALES de J. J. Cameron ............................................................................ 51 CONSTRUCCIÓN DEL VACIÓ de Juan Secaira............................................................................. 53

BIOGRAFÍAS................................................................................................................................................. 56
JORGE LUÍS BORGES ....................................................................................................................... 57

NOTICIAS ...............................................................................................................................60 COLABORA YA ........................................................................................................................................... 63

Editorial


Esta revista a logrado superar la tempestad, y aquí nos encontramos en un nuevo número que esperamos no sea el ultimo. Desde sus inicios, la hemos mantenido en sus altos y bajos, intentando evitar el naufragio al que están expuestas todas las revistas que no han superado los primeros 10 números y se mantienen irreconocibles para la mayoría de aquellas personas que habitan el ambiente cultural. Es por esto que no podemos dejar de dar gracias a todos aquellos escritores que se han mantenido en contacto con nosotros y nos han acercado sus textos luego del primer número. Tampoco podemos dejar afuera de este agradecimiento a quienes han enviado por primera vez sus textos y formalizado su debut en nuestra revista.

También queremos agradecer a quienes han enviado sus libros para que nuestros redactores realicen reseñas de ellos. Y queremos dejar en claro que si alguno de los libros recibidos no a sido reseñado, a sido por falta de tiempo y toda la responsabilidad recae sobre la revista. Es por esto que les informamos que todo lo que no es publicado en este número (en el caso de las reseñas), será publicado en el próximo.

Atentamente Desde la redacción

Poesía
“mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!”
Gustavo Adolfo Bécquer

Marcelino Menendez

MÁGICO EQUILIBRIO
Quiero ser optimista y grabar en las pupilas el nacer de las auroras y las caricias disfrutadas. Olvidar los caminos equivocados y no confundirme, creando la luz en la noche sin luna, con el brillo de las estrellas; imaginar cómo el sol ignora las sombras y olvidar que, en el andén de la soledad los viajes son interiores y los trenes se marchan... Quiero pues, generar mis propias vibraciones que estén en movimiento, con un flujo constante de energía vital y que me proyecte siempre hacia la realidad de un sano bienestar y un logro espiritual capaz de darme un sosiego interno, llenando los espacios vacíos de equilibrio, esencia, sentido y vida.

ABSORTO
Quiero dejarme llevar como luz que penetra de forma inesperada en la oscuridad y sorprender con su haz lo imprevisible, como un sueño repentino de espacios infinitos. Permanecer debajo de los alisos, donde canta la postrera luz de las cigarras y se guardan las sombras en un azul que ya no existe, ensimismado como estoy en un limbo sin fronteras…

Los árboles no se mueven,

sólo agitan sus ramas.

UN SEGUNDO DE VIDA
Ese instante en que el pasado huye y el futuro llega pronto; lo mágico del presente te sumerge en la corriente de la vida y el fluir de sus aguas, con la vivencia de un momento único. En ese laberinto del tiempo, cada segundo transcurrido cobra vida ignorando la existencia del siguiente, y mientras tanto los pensamientos se refugian en la memoria. E intentas descubrir lo que haces y lo que dejas de hacer, o saber quién eres y cómo eres. Sólo el presente no es suficiente por exiguo, y es, sin duda, el cómputo de los tres, con pasado y futuro, lo que hace posible lograrlo. Y no preguntas a qué segundo pertenece cada uno; eres entonces tu propio ser y lo que surja dentro de ti, su resultado y su consecuencia.

LAS COSAS MEJORES
Hace unos días sin saber cómo, fui capaz de ver espacios desconocidos y mirar las cosas con distancia, sembrando en cada abismo una incógnita; escuchaba la voz de la nada y percibía esos ocres otoñales y gorriones presos de un mismo viento y luces fatigadas. Pensaba que hay que saber lo que hay que callar, tratando de captar lo que los demás piensan. También sentía cómo una lluvia silenciosa, fina y suave, mojaba los árboles

y empapaba los pájaros, a pesar del cobijo y resguardo de las hojas. Y sabiendo que todo lo consume el tiempo y lo acaba la muerte, también advertía que las cosas mejores y más bellas que casi nunca pueden verse ni tocarse, sí vibran y viven en el propio corazón, haciéndonos ser y sentir distintos.

EL MISTERIO ESCONDIDO
Cuando la mente se detiene un apacible momento y permanece quieta para pensar, en ese resquicio es cuando más consciente soy de mi propia fragilidad y de mi palpable impaciencia... Y es quizá, con ese vacío de esencias y esos silencios que hablan sin palabras, cuando medito que siempre hay un misterio que nos rodea y envuelve; sólo falta encontrarlo, en un color, en una mirada, o una sonrisa, ya que siento que las mejores cosas que nos ocurren, son a su vez, las que nos sorprenden con lo inesperado... Como ese trébol de 4 hojas que tanto buscamos en el jardín de la vida, y entonces, al hallarlo, es su disfrute lo que nos hace felices.

© Marcelino Menendez


Marcelino Menendez. Publicaciones: Reflexiones y Pensamientos (México), Inquietud y Sentimientos (España), Semblanzas y Anhelos, Intimidad a Media Voz (España), Policromías, Los ojos del Camino (Editado), Carrusel de Poemas (Editado) y Vibraciones (Editado), entre otros.

Ines Munich

EL LEÑADOR
La jangada llegó muy temprano a trabes del rió manso, sus pasos cansados por los años se detuvieron al pie de la pila de troncos, sus manos rugosas empuñaron el hacha sin pensar, asestando en cada golpe su resignación. Hacha y golpe, hacha y hombre, el viejo leñador de piel curtida por los fríos o el sol abrasador, de ropas raídas por el tiempo se sentó de pronto dejando su mirada perdida en la lejanía. Las marcas de la vida surcaban su cara, una vida de trabajo, de carencias, de esperas. Mas allá de sus pensamientos la vida fluía en el ir y venir de las lanchas, las casas en la ribera se desperezaban en las chimeneas humeantes. Los árboles habían sido abatidos y llegaban a él en pedazos, sollozando por su corteza áspera su triste final. Día tras día en cada amanecer el viejo leñador repetia el mismo ritual blandiendo el filo del hacha, hiriendo los troncos, ganándose el pan. Y allí inerte, pensativo en un descanso del día sus sueños echa a volar. Y a ti

© Inés Münnich


Delfa Inès Münnich (Buenos Aires, Argentina). Directora de escuela primaria jubilada,me desempeño como administrativa en Escuela de Enseñanza Media. Con 32 años de servicioLiterariamente tengo algunas intervenciones en concursos y algunas publicaciones. Un poema de mi autoría ha sido elegido por la Editorial Dunken para integrar el libro Extraña Pertenencia que será presentado en la Feria del Libro en Buenos Aires. Participo activamente en concursos literarios en España. Recientemente tres poemas han sido preseleccionados entre 415 participantes por la editorial Raíz Alternativa de Temperley ,Pcia de Buenos Aires.El Centro poetico de Madrid me ha seleccionado el poema Camino a la nostalgia para su Antologia Dulce Primavera en el cual estoy como semifinalista. He enviado poemas a Cuba que han sido leídos en la Peña literaria del municipio de Colombia pcia. de Las Tunas y tambien remitido trabajos a Dubai a traves de un amigo. Participo activamente en la página Web Neurona( ahora Xing) relacionándome con el escritor español Josè Duràn y con el escritor y periodista mexicano Jorge Perez Uribe.He sido nombrada jurado de certàmenes en dicha pàgina. Poseo publicaciones en la página web Tu breve espacio.com

Lucevan vagh Owen Berg

ELLA ME TIENE
De: “NELE: La Princesa Once y Seis…”

Cuando el aire murmura en mi aliento… ella me tiene. Cuando zozobran estrellas restantes… ella me tiene. Cuando terriblemente ondula el pensamiento de no tenerla en las noches de los sobrevivientes… ella me tiene. Y cuando hay que mencionar todas las cosas simples de entre tantas naderías… de entre tantas naderías… de entre tantas naderías… nadie, indudablemente nadie, como ella, nadie. Ella, me tiene.

AUTO-EFIGIE: ALGO TE DESCRIBE…
De:”Lentamente Humano...”

De todo lo que se ha dicho, estas últimas verdades te describen: Que eres un ciudadano de alcantarilla con gustos diferentes; un vago con ética, un ser con rostro y sin nombre. Que tu armonía… escrupulosamente se halla en la sombra que cae al acantilado,

o en la sombra que duerme bajo los puentes, o en la sombra, que llora en la herida orillada del mar… Que tu alegría la cargas en los bolsillos… junto a tus manos y a la gran honda angustia que contrapone. Que eres sonido oscuro y volátil, o luz silenciosa y sórdida, como un heraldo de la muerte, o la sombra diáfana que emana de este. Que muerdes los sesos de idea a sueño y viceversa, y saltas lunecente y radiante y escarmentado. Que nada te complace a menos que sea nada y eso es suficiente. Que tus coetáneos… son los del tiempo infinito o como el viento o como la elegía que lo genera. Que tienes alma de nube y la orientación de ella. Que todo lo que tienes no es tuyo, pero llegó a ti para ser propio. Que la onírica afección, pulula en tus ojos divinamente ascendidos, diariamente transmutados, solo, circumplejo. De todo lo que se ha dicho, estas últimas verdades te describen.

Y un poco más… Que has nacido para ser un hombre íntimo y privado, inconmensurablemente detallado.

TRAS TRES LUCES…
De: “Cáustica ciudad”

Tras tres luces, salgo del refugio de los artistas limeños… con el cielo oscureciendo. Tras tres luces… voy a bordo de un bus a 20 Kilómetros por hora. Tras tres luces… sólo quedan 30 minutos para llegar a casa. Tras tres luces y por la ventana… los parpados recorren la ciudad entera. Tras tres luces… un poste, dos postes árboles casas… Tras tres luces… más postes más luces gentes árboles casas… Tras tres luces… luces luces luces.

Tras tres luces… el sueño me lleva a casa. Tras tres luces… despierto, llego; diez largos minutos a bota por un camino recto y oscuro. Bajo mil lucecitas… la puerta está cerrada. Y lo abre un arrebato desde adentro, ajeno a mi. Se apagan las luces.

© Lucevan Vagh Owen Berg


Lucevan vagh Owen Berg. (Perú - Sudamérica) Poeta que nació en Lima en el año 1978, fiel discípulo de las eximias obras de los Poetas de toda filiación. Es autor de los Poemarios “Lentamente Humano...”, “Nele: La Princesa Once y Seis…”, “Trágica y nocturna”, “Las Notas del Cielo o Sonatas Nocturnas”, “Vida Onírica”, y “Cáustica ciudad”. Ha publicado escritos en diversas Revistas de Literatura y sección Poesía, tanto impresa como en formato virtual. Actualmente radica en Piura, Perú.

Ricardo Costa Brizuela

SACRIFICIO I
El anciano silencia la espera, agudo el llanto se abre al cielo, el sacrificio reúne el celo de la tribu, las llamas vuelan, buscando en la carne tibia los ecos indóciles del sereno invierno que aguarda sabiéndose eterno con su fuerza de hambre, noche y desconsuelo. Habrá que prevenir la marea baja, no será el azar propietario de nuestros logros, porque el río baila sobre las piedras, porque se llena la luna para aparecer como la esperanza histérica, renovada, virgen, sobre la calma. Regada la tierra el anciano devuelve los vientos, el nogal y las asperezas de las raíces, las semillas cumplen su ciclo, la abundancia refresca la aldea, los miedos se duermen como una colmena bajo el humo custodio de la pena.

SACRIFICIO II
Con pasos de caléndula, el sacro oficio, de los relojes las agujas sueltan para la tarde. Con inocua vigilancia las astillas de la espiga

acomodan calurosamente la memoria del ciego en las huellas. Una madre a su niño cría con los labios semiabiertos de la mañana de sus senos su calor anida sueños y el destino espeso de su canto de gorrión con melodiosa compañía. El sol alteza de nuevo encierro, ya nada frena su enorme rueda, girando su temple en la cuna blanquesina, cuelgan estrellas de las paredes. Ahora es todo siesta, ningún teléfono irrumpe el encuentro que tiñe los horizontes de marmolados recuerdos.

ARROYO VEGA
Van calados senos dragando soledad, va la viuda a buscar en la arista su sol, su carne, su verdad, rompe el lecho eterno su nombre. Buscan afiebrados en el barro sus sueños al hijo abandonado. La inunda el tiempo de esperar y ahí debajo es la sangre de mi ciudad. Intransitable e insalubre, un beso del sapo dormido; un sueño que acaba conmigo, con mi sueño y mi albedrío. Arroyo Vega, compañero y vecino, ahora te escribo arcano y molido por la tinta y el sobrepeso que se antepone a mi mesura como tu corcovado cabeceo de hijo dormido en un colectivo. Arroyo Vega, como tus límites, se acaban

los espacios en blanco frente a mis lágrimas, arrastradas, desaparezco contigo… pero vuelvo (o volveré) como tu fuerza de dragón espartano bajo el mandato gimoteado, en la luz de la vela, o en el útero frondoso de mi lectura. Volveré como vuelves, mi amigo, húmedo y asesinado, un poco más viejo y menos clandestino. El último día de enero la sombra cayetana salió a llorar; asesinado su hijo dio a luz un barrio y un ciclo por lamentar. ¡Y qué va ser, si nunca fue criado... ahí abajo nunca nadie lo corrige, carajo! Se inunda el tiempo de esperar y ahí debajo sos la sangre de mi ciudad.

Ricardo Costa Brizuela (Buenos Aires - 25-06-79) 2001 -Fundó una comunidad virtual de escritores independientes con 164 miembros de distintos países de América Latina y Europa. 2003 – Publicación del análisis ético-psicoanalítico sobre la Película "La era de hielo" 2008 – Accésit por el Poemario “Sépalos” en el 1º certamen de Poesía "Revista Literaria Katharsis" (España) · 2009 – Participación en la Antología “Nueva Literatura de Habla Hispana 2009”. Editorial Nuevo Ser. (Argentina). 2009 – Participación en la Antología “Impresiones y recuerdos”. Editorial del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (España). 2009 – Participación en la Antología “Voces hispano-hablantes en el mundo”, concurso “Roberto Fontanarrosa”. Editorial Trazo Literario. (Argentina). 2009 – Participación en la Antología “Letras Vivas 2009”. Editorial Nuevo Ser. (Argentina). 2009 – Participación en la Antología “Dulce Primavera”. Editorial del Centro de Estudios Poéticos de Madrid (España). 2009- Participación en la “Revista Literaria El Cuervo Nº 1” (Argentina) http://revistaelcuervo.blogspot.com Contacto: papoelgitano@hotmail.com, http://www.delcangrejoalasopa.blogspot.com/

Alejandra Crespin

ARIADNA…
Te extraño, imperturbable Sobreviviente de mi naufragio Dios de nuestra isla, Habitante de lugares lejanos Teseo de regiones encantadas. A veces sueño que te verè a mi lado Que escucharè tu voz, dando aliento a mi pena. ¿Sabes que sufro mucho? ¿Sabes que este lugar se ha vuelto insoportable? Daria mi vida por sentirte, Por tener tu mirada sobre mi pelo, Tu voz acariciando mi dolor, Tu mano fuerte en mi mano solitaria. Estàs en mi recuerdo, No quiero años, sin ti No quiero este rio de minutos sin tus palabras, Tengo miedo de que me devore el minotauro, Miedo de ofrecerme en sacrificio, Miedo de que me abandones… Solo tù puedes llegar aquí, Solo tu calidez y tu deseo, Pueden darme esperanzas.

BELLEZA
La belleza està en todos lados, En el viento que agita las hojas, En la rama desnuda. En el musgo de las rocas, En la gota de rocìo Que estremece sus luces , En el campo aterciopelado De los pètalos de las flores. Està en los jardines En las sienes de plata, Y en los ojos que se pierden En el horizonte lejano del recuerdo....

Està en el suspiro que salta Las barreras del olvido, En el grito que desborda En el sollozo, En la mirada que acaricia suavemente, En el leve parpadeo de la estrella, En la mano que se tiende sin recelos, Y en la pàgina del libro Que espera El roce de los ojos Para darnos su mensaje.......

PROFUNDIDAD
Necesito que algo me impulse Como el viento al velero; Tus ojos, por ejemplo, Esos ojos que miran para dentro Y se hunden en la profundidad del sueño. O tu paso, Con algo de misterioso apuro, Paso sin huella, Con el eco sutil de los recuerdos. O tu risa, Cascabel sonoro, Juego de luces en tu rostro, Melódica cadencia, Donde navega tu alegria de vivir... O tu mano, La que pliega el con tenido de las horas Para que sirvan de señal al libro Donde el tiempo escribio nuestro destino. Algo, O todo me impulsarà mañana Como el viento al velero, Hasta el puerto Seguro de tus brazos O hasta el mar sin riberas del olvido....

CUENTO, POEMA, O…
No todo està tan mal, no. En medio de esta precipitación alocada de ires y venires, horarios, certidumbres, sueños, ausencias, extrañamientos, dolores, criticas, dudas, comidas, practicos, y transpiraciones, hay alguien que te ve. No todo està tan mal. Nervios, apuros, ansiedades, aclaraciones, preguntas, respuestas, Silencios, quejas, tiempos relojes, cronologías… Y alguien que se acerca y te regala un poema de Borges. No todo està tan mal. Apretujones, hacinamiento, olores, palabras toscas. Ojos perdidos, edades diferentes frenadas, semáforos , boletos, interrogaciones, valija, grabador y apuntes… Y alguien que te reclama y te dice: Quiere que le lleve sus cosas? No todo està tan mal. No No todo està tan mal, porque después de haber pasado tùneles, subterráneos, calles, asfalto, autos, màquinas, computadoras, vidrieras, mármoles y puertas, he llegado a mi casa y he mordido el primer fruto que hoy me regala el ciruelo de mu jardín, limpio, fresco, transparente, dulce.´´ ¡Què milagro! No todo està tan mal. No està verdaderamente del todo mal.

PRESENCIA
Dios, està presente en la vida tranquila o turbulenta. Su presencia, a veces, no se siente, solo al desatarse la tormenta levantamos los ojos hacia el cielo y aflora con su nombre la plegaria; el alma quiere abandonar el suelo y elevarse, alondra solitaria, hacia el reino soñado de la Paz. No solo la oración nos lleva a Dios si el Hombre, pese a todo es capaz de seguir su marcha y acallar la voz del constante infortunio de su vida, podrá encontrar al cabo del camino, sangrante o cerrada toda herida, la Estrella que le deparo el Destino.-

TIEMPO
Alguna vez hemos tenido Temor y sobresalto por el paso de las horas. La sentimos deshacerse sin ruido, algo asì como una sombra que se adhiere a las paredes de la piel. Como un brote de silencio que crece, Sin pausa y sin prisa, arbusto que teje en las entrañas los hilos de su trama, en ese instante sin tiempo que separa los días. No sabemos como fue que sus ramas apresaron nuestro ser, allì están… Es difícil expresar con palabras Ese miedo, secreta mordedura, Afán imposible de regreso, Sin partida, Deseo de saltar sobre los muros de la vida, Sin que nada nos pese o nos detenga. Ni pensar En un retorno a lo pasado ni en un trazo que nos libre de la vuelta Inevitable que revela la existencia. El tiempo, viejo libro Se impone y nos maneja Y a veces nos deja un respiro, Breve ventanal abierto hacia la Vida…

© Alejandra Crespin


Marìa Alejandra Crespin Argañaraz (n. 1º de enero de 1966). Profesora Superior de Castellano, Literatura y Latìn, egresada del Profesorado de Enseñanza Superior nª 2 “Mariano Acosta”, con Especialización en letras clàsicas, y literatura comparada-año 1989. Egresada del Instituto Privado “Guillermo Rawson” con el título de Bachiller Nacional.-año 1984-Asimismo colabora en con sus trabajos literarios en las revista , dirigido por la Dra. Suely Reis elec-trónicas: www.hispanista.com.br www.letralia.com dirigida por Jorge Gomez Jimenez, www.ariadna-rc.com.- por Antonio Polo www.revistadeletras.net,dirigida por Diego Jiménez, www.geocities.comrevistaremolinos/index por Paolo Astorga, www.lapequenagrecia.com por Sócrates por Manuel Adamantios Tsokonàs, www.casadeasterion.homestead.com.html Ortega.-Cursos, Jornadas y Simposios. Ah publicado numerosos trabajos literarios.

Gustavo Marcelo Galliano

LLUEVEN MARES 1
Llueven mares de crisis, reportan los augures, empolvando cerebros con mustias remembranzas. Soplan vientos de crisis sentencia del profeta, muérdago y laureles silentes disfrazando el albor. Queman soles de crisis anticipaba el cacique, y en tipis de miseria su extirpe se extinguió. Mutan eras de crisis murmuraron las nubes, y por necios mortales escogimos ignorar. Inundan crisis al tiempo recordaron los patriarcas, sentados junto a la hoguera del conveniente olvidar. Fue la crisis de Crisis, en capullos desbordantes, que ensangrentando la seda, optaron por odiar. Llueven mares de rencores, de semillas fermentadas, de árboles y pájaros agónicos, de seres obsesivos cegando hermandad.

BESARÁS UNA LÁGRIMA2
1

COMENTARIO SOBRE EL POEMA LLUEVEN MARES

Por ESTELA LO CELSO (Barcelona – ESPAÑA)- Gestora y crítica literaria. Gustavo M. Galliano nos pinta en su poema Llueven mares una realidad social insoslayable, desnudando la crisis que vive hoy el ser humano, su egoísmo, el útil olvido y la usurpación de las esperanzas. “Llueven mares de rencores, semillas fermentadas, árboles sin flores” Es la poesía del compromiso, de la verdad más abyecta, “Inundan crisis al tiempo recordaron los patriarcas sentados junto a la hoguera del conveniente olvidar”, dicha con sencillez pero con absoluta belleza. Una poesía que transmite su fuerza estética para llegar directo al alma.
2

COMENTARIOS SOBRE: BESARÁS UNA LAGRIMA –

He intentado adorarte pero mi mente ha blasfemado, huyes por la palma de mi mano, asilándote entre mis dedos. He intentado acariciarte pero los recuerdos muerden, girando cual esfera para controlarme, astuta. Te refugias cristalina en la salinidad de una lágrima, gota centellante en dolor, desecho invaluable de mareas. Ruedas desde la mejilla hasta la brutalidad de mi mano, convertida en sentencia de los espejos del alma. Gota que abruma y agota, que adormece y rebrota, que se hurta algunos sueños y naufraga en pesadillas. Gota sensible y poderosa recubierta de penas y silencios, la noche te bautiza, convirtiéndote en manto. He intentado deslumbrarte con sonrisa de diamantes, pero giras escapando, inconteniblemente pura. He intentado besarte y vano fue el esfuerzo, huyendo entre mis dedos, me conviertes en llanto.

“Es bonito tu poema, donde personalizas toda tu emoción en una gota que, como el amor, huye del encuentro y se diluye entre los llantos”. Por Ignacio Fajardo Portera (Zaragoza-España), Ganador del Premio Especial del Público, Certamen Poemas sin Rostro 2008. Canal Literatura, Murcia, ESPAÑA. “Hace mucho tiempo que no había visto fluir tanta emoción y sentimiento en un poema. Versos pausados y adornados en cada paso, con un ritmo ligero y musical, que nos transporta hacia una escena imaginaria de hechos relevantes. Felicidades.” Por Maestro Fábula. Participante del Certamen Poemas sin Rostro 2008 – Canal Literatura, Murcia, ESPAÑA. “Entre imágenes maravillosas has conseguido expresar todo lo que una lágrima es capaz de provocar: ternura, blasfemia, amargura, remordimiento…y llanto. Mi enhorabuena.” Por Cris Álida, participante del Certamen Poemas sin Rostro 2008 – Canal Literatura, Murcia, ESPAÑA.

DE CUMBRES Y GOCES 3
Irrumpo en la cima turgente de tus pechos, y me deslizo bañándote de luna. Por la planicie marfil, donde tu vientre, desemboca afiebrado en plena tundra. Y a paso de machete, embisto enceguecido, contra la húmeda oscuridad del Gran Deseo. Y en el vórtice fugaz de lava y fuego, inundo de semillas tu caverna, con vértigo ciclópeo, jadeos.

© Gustavo Marcelo Galliano


Gustavo Marcelo Galliano. Nacido en Gödeken. Reside en Rosario, Santa Fe, República Argentina. Escritor y poeta. Graduado de Bachiller Universitario en Derecho en la UNR, se desempeña en la docencia universitaria y tareas de investigación. Columnista Literario en RMC (Florida, USA) y Corresponsal Especial de la revista internacional de Arte y Literatura Cañ@santa (Toronto, Canadá). Sus escritos han sido seleccionados y publicados en prestigiosas revistas y antologías literarias internacionales, en más de 40 países; Sus poemas y cuentos se han traducido al inglés, italiano, búlgaro, rumano y portugués. Su primer libro de narrativa breve publicado titulado LA CITA (Editorial Aries, Buenos Aires, Argentina, 2008) ha obtenido excelentes críticas. Está trabajando para la pronta publicación de su poemario Ocultos tras la bruma, y de su libro de narrativa breve Un Dragón en el Acuario. Poema seleccionado finalista, integrando la III Edición Especial sobre Erotismo, de Revista Literaria “Groenlandia: Tierras Verdes”, edición Marzo de 2009. Córdoba, ESPAÑA.
3

Eder Hernán Sarao

INVITACIÓN A LA NADA
Difiero de la luz y la razón al estilo posmoderno, pero tampoco les creo a los excéntricos; mucho menos a los faranduleros.

No ejercen sobre mí, influencia alguna, las desbandadas de fieles tras las faldas del que ponen de cabeza. Nivel cero de atención, a los que llaman a la puerta con intenciones subversivas: ¿como confiar en una torre convertida en papel reciclable? Los rockeros estaban por convencerme: agitaba la cabeza, caminaba por allí con el ceño fruncido vomitaba con gusto después de la ingesta cervecera hasta que tiré algunas hilachas de hígado y me suspendieron la beca de niño bueno. Eslóganes más comerciales menos prefiero mantenerme sobrio. Ahora watcho programas culturales escucho al Mozart y al Ludwig Van me olvidé de los porros y las grupies de los buffers y las liras. No vaya a ser la de malas y me quede sin oficio ni oficina. No vaya a ser la de malas y me quede sin esposa y sin carrera. (¡No vaya usted A-SER!)

SABIDURÍA TIERNA
Los niños juegan y dicen, se ríen y burlan, nunca recuerdan. Los niños pasan el dedo por el pastel. Cuando dicen:

-si tú lo haces… ¿yo por qué no? No imitan, en realidad sólo abandonan su lado blanco para acreditarse en el club de los nuevos inquilinos de la gran curiosidad compartida.

SIN PROBLEMAS DE HORARIO
No hay reloj que lo detenga, no hay cifra que siga su ritmo, ni siquiera pueden hacerlo pasar como desgracia o signo de vida. Todo ceso tiene un retro o un pro: provengo de los sitios que se descubren después de la era para los fueron moldeados; de los cuerpos empolvados por la efervescencia de las espadas, de la demolición insistente que desapareció los rastros del dolor ajeno: construir el porvenir no es como sembrar un árbol: un hoyo no edifica un vacío cuando se trata de ocultar raíces deudoras. El para siempre ofrece tranquilidad a los inquilinos pero la fuga del agua crea un estado de ansiedad que no se detendrá a menos que sincronicen sus tic-tács.

PREMIER
Llego a la butaca me siento en primera fila de la primera función: parecería matinée si no te conociera. Las noches las confundes con el primer farol que te topas después de salir del after. Tú no dices algo que no quieras, pero sí besas a todo el que te halaga. Por lo primero no tengo reproches,

por lo segundo no existe reclamo ya que haces lo que te viene en gana sin el menor prejuicio. Menos mal que siempre te agarro a primeras horas y me hago la ilusión de que soy el que inaugura tus días.

© María Gabriela Abeal


Mi nombre es Eder Hernán Sarao. Porque no tenía otra cosa que hacer, por diligencia obligatoria, estudio la licenciatura en Sociología (ultimo año). A los 16 años tuve mi primer acercamiento a la literatura debido a los días de reposo en cama (debido a una operación) de mi exmejor amigo que me recomendaba libros. Aunque en la primaria por culpa de algunos descerebrados profesores- ya habían pasado por mis manos El Quijote y El Principito. Ahora escribo porque me nace y no por añadidura. Estudio en la Universidad Autónoma de Tabasco, México. Tengo una experiencia de intercambio académico (un semestre) en Salamanca, España. Actualmente tengo 24 años. He colaborado con la revista Remolinos, Nevando en la Guinea, Circulo de Poesía, Letralia.

Fernando Bedoya Londoño

FRENTE AL ESPEJO
LA LUNA
Oyendo la canción del viento en la ciudad, con su lomo cenizo por el humo, miro mi frágil cuerpo en el espejo roto, que me deparará según lo dicen las sibilas, unos dos mil quinientos días de infortunio. Su luna rota, en mi desesperación, captura la ventana detrás de mi presencia y allá, a lo lejos, al fondo del diáfano cristal, en el azogue plata, se ha quedado la otra que pasea solitaria en el cenit, con sus cuernos agudos y brillantes, que le dejó el beso enamorado de la sombra.

REFLEJOS
Poso mis ojos amorosos en la límpida luna y los de allá me miran angustiados reflejando, tu cuerpo de mujer que se ha metido en ellos y al que miro asombrado sin poder definir, si estás metida en mí o yo dentro de ti, o quién es el que mira de los dos, la luna quieta del espejo silencioso.

IMAGEN
Mis manos con el molde de tus senos se transforman en cuencos de ternura y se reflejan en él como una hoja de bordes desgarrados que modelan, en el cristal encantado tu figura.

BRUMAS
El beso de mi boca con su hálito lo empaña y esconde entre sus brumas la silueta, borrando en un instante los contornos, de las cumbres, los valles y oquedades de tu cuerpo, esculpidas con cincel en mi memoria.

OLVIDO
Y así empezaron mis días de infortunio

con no poderte recordar ni verte reflejada, en el claro cristal de mis recuerdos.

Ya se acabó el amor por ti y por mí; ya somos dos extraños que se miran, en otros ojos, otras lunas no quebradas, que reflejan otros cuerpos, otras manos, otros besos, después de haber botado a la corriente, los maléficos trozos del espejo.

© Fernando Bedoya Londoño

...
Fernando Bedoya Londoño. Nacido en Ibagué, departamento del Tolima, el 28 de noviembre de 1.950. Maestro titulado en la Normal Nacional de Florencia-CaquetáColombia; Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad de la Amazonía; integrante del Taller de Literatura Maniguaje…Caquetá también cuenta, adscrito al Ministerio de Educación Nacional, área de Literatura, red nacional de talleres de escritura creativa RENATA; músico empírico, ex integrante de varios grupos musicales Folclóricos; escribo poesía, cuento, ensayo y otras clases de textos. Me desempeño como docente de Lengua Castellana y Literatura en la Institución Educativa San Francisco de Asís delmunicipio de Florencia=Caquetá. FlorenciaCaquetá-Colombia E-mail: mariofbed@hotmail.com

Narrativa
"En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas" Julio Cortázar

Rolando Revagliatti

LINEAL Parido es el niño el día de su santo. Su tío materno, sólo él, lo duerme con facilidad. Ya camina. En un hotel de Santiago del Estero se escabulle por los corredores. Queda constancia fotográfica de su satisfacción montando burrito en Río Ceballos, sostenido por su papá. Se entretiene rompiendo papeles, arrojando monedas y jugando con un cesto de mimbre y broches para la ropa. Sigue costándole conciliar el sueño. Hace palotes un poco antes de cumplir cuatro años, guiado por una maestra jubilada. Lo operan de las amígdalas. La mamá cuenta en una postal gigante, con motivo ciudadano, enviada a una cuñada, que su hijo extraña cuando el micro del jardín de infantes, los días feriados, no lo viene a buscar tempranito. El hijo, en cambio, disfruta mórbidamente quedándose en la cama, en especial, durante esas mañanas de calamitoso invierno. Cursa el colegio primario salteándose primero inferior. Sufre cuando su padre abandona el hogar y la madre llora y maldice. Lo operan de un sobrehueso en una sien. Se alegra cuando el padre retorna. Persisten sus dificultades para descansar mientras duerme. Lee Robinson Crusoe. Recibe como regalo de reyes su primera bicicleta. Lo sorprende y emociona. Estrábico, acude a un oftalmólogo, quien detecta astigmatismo. Usa lentes. Estudia piano y flauta dulce. Pero, con intensidad, sólo prosigue el estudio del piano. Lee a Evaristo Carriego. Inicia el colegio secundario. El y su primita, en secreto, se imaginan casados y papis. Las pesadillas lo hostigan. Compone un tema musical. Colecciona estampillas. Aprueba materias con notas mínimas. Se corrige su estrabismo, operándose. Es desflorado sin contemplaciones por una amiga de su prima, mucho más práctica. Se reitera con la misma persona la experiencia genital. Vende su colección de estampillas. Lee el tomo uno de En busca del tiempo perdido. Fallece la madre. Anda por las calles durante la noche en que es velada. Amengua su interés por el piano. No atina a ocuparse de los trámites de internación de su padre en un sanatorio. Se aleja por completo de la música. Culmina con zozobra el colegio secundario. Intenta en vano concentrarse en la lectura del Quijote. Zafa del servicio militar. Trabaja en una empresa inmobiliaria. Mantiene contactos aislados con algunas chicas. Después de pasar un domingo de sol en el country donde su patrón había inaugurado una formidable casa de tejas azules, y percatarse de que cada miembro adulto de la familia del patrón dispone de su propio automóvil, queda perturbado. Segundo intento con el Quijote. Escribe, a un amigo radicado en Austria, frases que llaman su atención en la relectura de la carta. “Redacción elegante en ese breve tramo”, califica en la posdata. Este es el

tramo: “Oh, por cierto, dormirme no es muy sencillo para mí. Antes debo leer. Cansarme leyendo. Casi siempre. Ha ocurrido que me he quedado leyendo por horas, antes de deponer mi condición vigilante”. Trabaja en el Banco de Galicia: con sus respuestas al interrogatorio al que es sometido en el examen ideológico previo a su ingreso, logra que no se sospechen sus simpatías por el socialismo. Fallece su padre. Conoce a Beatriz. Se enamora. Pero no es debidamente correspondido. Concluye con la lectura del último tomo de la novela de Proust. Es operado por un cirujano odontólogo de abscesos en ambos lados de la base de la nariz. Se desmoraliza cuando se convence de su carencia de talento para ganar “dinero grande”. Fallece el tío materno que lo dormía con facilidad. Consigue un segundo empleo atendiendo un kiosco. Se angustia asistiendo a la proyección de un film en el que una camarilla de oligarcas escarnece a un hombre humilde. Recuerda a otro infeliz con el que también se había identificado: en una festichola de copetudos, Luis Sandrini era dejado en calzoncillos. Traspone los límites de Argentina: visita Asunción. Cuando supera, con inconvenientes, las quinientas páginas del Quijote en su tercer intento, y en franca rentrée con aquella Beatriz que parece ahora atraída por él, fallece, mientras es operado de peritonitis.

© Rolando Revagliatti


Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. LIBROS PUBLICADOS (entre 1988 y 2009): Obras completas en verso hasta acá, De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):, Trompifai, Fundido encadenado, Picado contrapicado, Tomavistas, Propaga, Ardua, Pictórica, Desecho e izquierdo, Sopita, Leo y escribo, Del franelero popular, Ripio, Corona de calor (poesía); Las piezas de un teatro (dramaturgia); Historietas del amor, Muestra en prosa (cuentos y relatos); El Revagliastés (antología poética personal), Revagliatti – Antología Poética (con selección y prólogo de Eduardo Dalter). Casi todos cuentan con ediciones electrónicas disponibles gratuitamente en bibliotecas digitales. SITIO WEB: http://www.revagliatti.com.ar o http://www.revagliatti.net. PRODUCCIONES EN VIDEO: http://www.youtube.com/rolandorevagliatti

J. J. Cameron

EL SEÑOR DE LOS PECADOS
El misterio que voy a revelar por vez primera, y resulta obvio que al develar un secreto no podría hacerlo dos veces, puesto que una vez dicho no hay retorno, se trata de aquello que aunque sea familiar se mantiene oculto, que aún viviendo allí, dónde sucedieron los hechos, nadie fue capaz de atravesar la inhibida puerta cerrada durante más de cuarenta años: ¡Qué fuera un secreto a viva voz, no cabía ninguna duda! ¿Pero, qué hacía que lo fuese? El misterio radicaba en la casa de Ariosto, mi abuelo paterno. Un caserón con doce habitaciones que daban al jardín posterior, un asoleado parque boscoso que le daba profundidad y verde a un paisaje rural. Su interior iluminado y de amplios espacios, eran símbolo de cortesía, buen gusto y conversaciones interminables, que Ariosto mantenía con parientes y amigos. Octogenario y demasiado sencillo y transparente para pensar que su corazón guardaba un extraño secreto. El altillo era el enigma más espectacular que mi conciencia atesoraba desde mi niñez, con intriga, ansiedad y ese cosquilleo que sienten los niños cuando buscan un tesoro perdido, que al final no pasa de ser una caja de fósforos, o una cadenita de alpaca. Se trataba de una escalera de cuatro metros de altura, en caracol, lo que hacía que en una vuelta observara la puerta y en la siguiente, de espaldas a ella, quisiera huir despavorido. El tema no pasaba por pensar que hallaría una fortuna, pues mis tíos, primos y padres, ya lo hubiesen intentado alguna vez, supongo, era factible que tratasen de ser ricos, si era riqueza aquello escondido en el altillo. Poder…, si se trataba de algún libro perdido en los anales del tiempo, y, que por equivocación, permaneciera allí. Un manuscrito revelador de verdades capaces de modificar la faz del planeta, en consecuencia, eran todas suposiciones, falsos argumentos, dichos al azahar, de algo que la imaginación nos traía sin tregua. Fama, dinero, poder, las alas para recorrer fronteras, y en el final la avaricia, la maldita avaricia. Eso me hacia desistir de mi obstinado interés de la puerta cerrada, que, por tradición familiar, órdenes y ciertas normas de conducta, impedían, y peor aun, prohibían terminantemente el acceso. Era de temer, algo inexpugnable, oculto al entendimiento, desafiaba detrás de la cerradura. Desde abajo, observaba minuciosamente y pensaba: estaría llena de telarañas, óxido, y las llaves, tantos años en un cajón, en las mismas condiciones. Cientos de no resultaban el sí más perfecto y codiciado de todos. Había una pregunta que carcomía mi mente, y era por qué aquellas llaves se encontraban en un cajón del escritorio de la planta baja, sin impedimento ni extraños artilugios. ¿Por qué si era tan prohibido, no se ocultaron con absoluto recelo, y bastó decir que no entraran, no buscaran, y respetaran la quietud en el altillo de Ariosto? Una llave pertenecía a la cerradura de la puerta, y la otra, supuestamente, al baúl, armario, caja, o sabe Dios cual intrigante objeto, y al parecer, nadie, pero nadie, vio jamás el interior del cuarto oscuro. Un día la curiosidad me colmo, pues siempre he creído que hay un tiempo para todo, hasta el más manso de la Tierra puede en algún momento, quién sabe como ni por qué, estallar como un geiser y cambiar la historia. Sobre el tema creo saber algo que me refirió un amigo de mi hermano, experto en neurolingüística. El cerebro acumula pensamientos, a diferencia de un almacén de alimentos, este, no se llenaría durante la vida, al menos no mientras las estructuras mentales del la raza humana sigan siendo primitivas y engañosas. Esperé encontrarme

solo. Me paseé varias veces por el pasillo. No meditaba, trataba de pensar como lo haría, cuándo terminaría de reunir las agallas para alcanzar el objetivo, de que forma me ayudaría la neurolingüística, si lo que más necesitaba era un impulso, pero no un impulso cualquiera, un impulso de coraje, un rapto de adrenalina, una confrontación espartana dónde al momento de abrir la puerta, un golpe de acero no me rebanara la cabeza como mantequilla, o tal vez colocarme un atuendo de gladiador y salir al circo y antes de subir las escalinatas ofrecer mi vida: ¡Caesar, Morituri te salutant! (1). Por qué debía morir siendo el mártir del descubrimiento, el Cristóbal Colón de la aldea familiar, mientras algunos con sorna dirían: Se lo advirtieron… No hizo caso… ¡La codicia lo mató! Esperaban eso, que lo hiciera, me inmolara. Tal vez Ariosto colocó una bomba que al girar la cerradura o la manija explotara, o bien, al entrar, una ráfaga de disparos acabaran conmigo, y dejaran mi carne con más agujeros que un queso gruyere. ¿Por qué siempre al tratar el tema recibía la misma respuesta? No te metas… No te pertenece… ¡No es de tu incumbencia! ¿Qué es lo que no me pertenece? Entonces en verdad hay algo oculto, algo qué según ellos, no me pertenece…, pero si pertenezco a la familia, llevo el mismo apellido y la misma sangre…, también me pertenece. No soy un imbécil si es lo que piensan, claro, el pequeño de una cuantiosa familia, debe, seguramente, ser el más estúpido. Era un plan astutamente calculado hasta el fin, dónde yo debía morir y detrás entrarían como majada, arrasando paredes, pisos y ventanas, desmantelando el cuarto, buscando ladrillos sueltos y en un hueco el tesoro escondido… Sentía el odio inflamar las venas de mi cuello; hipócritas, alabaron mi niñez como benjamín elegido, mimando mis intereses para congraciarse conmigo. Una blanda lagartija atada de una patita para valorar su destreza, pero sin moverse. Mis padres no querrían mi muerte, mis hermanos tampoco, pero habían muchos más, mis tres tíos, mis seis primos, el mismo Ariosto. Mi abuela Julia falleció cuando yo tenía seis años, apenas si la recuerdo, hoy con diecisiete puedo encarar la misión con criterio adulto. No soy un niño, pero sí irresponsable, desfachatado y temerario. A los doce años, mi padre me llevó a ver el film “Espartaco”: Magnífico, murió por sus ideales. Tenía un tigre en sus ojos, un poder casi invencible, no hubo espada capaz de rozarlo siquiera, un elegido, con temple y voz de líder para desplazar las masas que lo siguieron hasta el final. Dicen que la realidad supera la ficción. Eso quería ser…, invencible, capaz de atravesar la puerta sin tocarla. Sólo deseaba emular su esencia sin morir crucificado. Lo haría pronto, mañana o pasado, o el fin de semana… Quizás en vacaciones de verano, dónde casi todos parten a diferentes lugares. Debía organizarlo muy bien, planificarlo de manera tal qué fuera un plan perfecto. Sería de noche, entre las sombras se pierden las luces. Nadie me vería, silente, como un león siguiendo a su presa. Bien entrada la noche dónde todos hubiesen alcanzado el sueño profundo. Arriesgado, pero conveniente. No deseo ser gracioso ni patético, son los nervios que suben y bajan desde las uñas de los pies hasta la parte más alta del cráneo. Piernas temblorosas, cosquilleo en la vejiga parecido a un intento frustrado de micción, el ácido clorhídrico haciendo olas en el estómago, contracciones intestinales, caballos galopando en mi pecho anunciando el inicio de la guerra. Aún así no estoy vencido y tal vez mañana mi actitud sea otra, y el ánimo exacerbado. Necesitaría ayuda, un campana que avise haciendo un leve golpecito de taco, consensuando previamente una buena paga. De hallar algo considerable querría la mitad de lo contrario podría convertirse en delator, y si acepta una llamativa cantidad y el tesoro lo supera, comenzaría la extorsión, y un nunca acabar, lo que me obligaría a matarlo. ¡Lo tengo! Le taparía los ojos y sería con esa condición el trabajo, pero…, este no vería quién se acerca, y si soy yo, golpearía despertando a los durmientes. Pagarle
(1) Del latín: ¡César, los que han a morir te saludan! Usado por los gladiadores para ofrecer la vida al Emperador antes de la lucha en el Coliseo Romano.

antes de actuar y arriesgarme a no encontrar ni un gramo de polvo... ¡Imposible! ¡Pésima idea! Lo haría solo, no podía confiar ni en mi sombra. Una noche, el silencio era sepulcral, lo que no era bueno, hasta un ínfimo ruido se escucharía. Me saqué los zapatos y comencé a subir. Llegando a la mitad creí sentir un sonido: Ariosto se levantaba varias veces al baño. Continué la marcha y al llegar arriba me sentí el mayor de los estúpidos: había olvidado las llaves. No lo volvería a intentar, al menos esa noche. Por la mañana llegaron visitas, un matrimonio amigo de Ariosto. Se apoltronaron cómodamente en los sillones. Había algo extraño, algo que faltaba y nunca me di cuenta. Observando detrás de una puerta escuchaba, mientras Omilia, la criada, servía tres tacitas de te con una sola bolsita. Sí que era cuidadoso el abuelo, con el dinero, me refiero. Recuerdo a mi abuela cocinando en enormes ollas desde las nueve de la mañana, lavando y pelando toda clase de verduras para su hambrienta familia. Ella no tuvo criada para los quehaceres de la casa. Revoloteaba del cuello las gallinas, las introducía en agua hirviendo, le arrancaba plumas… ¡Qué triunfo, que odisea culinaria para comer un pollo! Cada jefe de familia traía su canasta de comida para almorzar. Tres varones con sus respectivas esposas e hijos, más los abuelos, en total doce, como en la última cena, sólo que en vez de la sabiduría del maestro, la mesa se transformaba en una maravillosa gama de gustos, aromas y colores diferentes, que duraba en tanto Ariosto dijera: ¡Buon appetito! Una mística transferencia del tablón al estómago, la invisibilidad de los alimentos se hacia notar en menos de veinte minutos, y, la infaltable ensalada de frutas, especialidad de la abuela. Una olla descomunal, de veinte litros al menos, la limpiaban con la lengua. Creo que la reunión era un pretexto para devorar, quizá lo que en la semana no comían ni bebían, y saciarse en una sola comida. Un banquete, una fiesta, un verdadero carnaval de bocas en movimiento, y el crujir de dientes como perros encadenados. Luego, cada familia a su casa a enroscarse como la víbora en el árbol. Yo participé de aquellos almuerzos domingueros, fue hasta que falleció Julia, luego la familia se dispersó, como se dispersan las hormigas al inundarse el hormiguero. Ella era el nexo, es lógico pensarlo, si al morir, la madriguera quedó vacía. Bondad, paciencia, su ternura en cada beso, su sonrisa en cada gesto, pues no la recuerdo triste, de labios apretados, no…, sólo su dentadura perfecta con el mismo blanco que irradiaba su alma. Fue un instante, el arrojo en el cuerpo cuando ya está listo. Subí, coloqué una llave y no abrió. Nervioso, confundido, tomé la otra y ni siquiera entró en la hendidura. La sorpresa fue mayúscula al advertir que la puerta estaba abierta. Alguien se adelanto, o bien el torpe olvidó cerrar. Pero…, qué sucedió con las llaves, ninguna era la que durante años estuvieron allí, a mano, para todos. Fue una farsa, una confabulación para generar un misterio, y que la casa adquiriera mayor valor. Al entrar, no pude más que encender mi pequeña linterna. Eran las cinco treinta de la mañana. La oscuridad era total. Una potente luz me encegueció, y una voz suave me dijo: –Pasa hijo…. Lo alumbré a los ojos. Ariosto, me hablaba sentado en la cama. –Abuelo… ¿Qué haces aquí? –Sabía que vendrías –murmuró–. Siéntate. –Aquí pasé los mejores años de mi vida, aquí, en esta cama –me confesó. (Tuve una extraña visión de treinta años atrás) –¡Ariosto…, ya estás listo! –La espalda…, la espalda. –La espalda qué…, mañoso –clamó cariñosamente. –Cuando me tocas me olvido de todo. –Sí, lo sé, lo sé.

–¿Quién fue abuelo?–. Puedes contarme, si quieres. –Eleonora Bernard, venía durante la semana para corregir mi lumbagia… Los dolores eran insoportables... Era la mejor masajista de la ciudad. Me enamoré Antón, fue sin querer…, me enamoré perdidamente, como un adolescente. Veía como tocaba las sábanas con nostalgia, hasta que su mano la arrugó con la pasión de los que nunca olvidan, y su rostro cambió: –Jamás dejé que lavaran estas sábanas…, llevan su aroma todavía. La amé, pero ella estaba casada…, y yo también. Me levante de la silla para irme y su voz me detuvo: –No he terminado. Sacó de un costado un álbum de fotos. Estaban todos, Julia, hijos, nietos, parientes, y Eleonora, en tantas y tantos lugares que su alegría de vivir parecía despertar entre las hojas de aquel álbum añoso. Miré nuevamente y sonreí por el gran descubrimiento… Dos generaciones buscando la respuesta, y la respuesta era una mujer, una hermosa mujer. Mi sonrisa se torno risa, estruendosa, con marco de satisfacción y felicidad, y pensé en todos aquellos que morían por saber. Ariosto leyó mis ojos cuando mi carcajada se mudó en reflexión. –Lo saben todo. –¿Quiénes? –La familia. Han entrado aquí muchas veces, han visto las fotos… Cada uno guarda una historia lujuriosa que no se animan a contar… ¿Crees qué no vinieron a buscar la respuesta antes que tú? Son personas muy respetables –sonreía–, ellos jamás podrían criticarme… Mis pecados son migajas comparados con los suyos, aún así soy el señor de los pecados, culpable de adulterio. Tenía un gran cariño por tu abuela, pero el amor pudo más, los sentimientos pudieron más que los contratos, y me dejé llevar por el corazón, sin culpa alguna, sin embargo me condenaron, hicieron de mí un indigno y donjuanesco fantoche, por lo mismo que ellos hicieron y peor aún, algunos no se animaron a cumplir las demandas de su corazón y sus vidas se marchitaron y deshojaron y muertos en vida criticaron, lo que hizo que envidiaran más mi relación con Eleonora. ¡Me ajusticiaron como un criminal! Ahora logras entender por qué todos odiaban este cuarto. No hubo uno solo que no subiera para mirarse en el espejo de sus propios defectos. Era una forma de estar en paz con ellos mismos, decir que los que pecan son los otros. Ahora entendía el mutismo, el no te metas, no sigas buscando, detente. Los pecados de Ariosto, eran los pecados de todos. Me senté en el piso, apoyado en una biblioteca. Doblé la cabeza entre mis piernas y me dormí. La mañana me sorprendió con un reflejo de luz, apenas, por los bordes de una ventana. Ariosto dormía, me acerqué lentamente y al verlo el pánico me hizo caer hacia atrás, con un grito ahogado de pavor, de angustia, que exuda nuestra piel cuando no comprendemos lo que vemos, o somos presa de una horrible pesadilla. Estupefacto, quedé mirándolo durante varios minutos. No me atrevía a moverme. La noche anterior fue real, estuve con él, hablé con él, fue un diálogo entre amigos. La figura era yo…, viejo, muy viejo y moribundo. –¿Te sorprendes? –me dijo. –¿Qué es esto? –Yo soy tú, antes de morir…, deseas preguntarme algo. –¿Quién eres? –Soy tu cuerpo, tu alma, tu conciencia. No malgastes tu vida, qué es la mía. Te juzgarán por lo que hayas hecho, y no por tus dichos. Tendrás una hija que se llamara Alexandra, cuyo temperamento no se fundirá con el tuyo. Es algo que les viene de otra vida.

–¿Cuándo ocurrirá? Antón… El tiempo no importa… Será tu pasión, pero también tu perdición. Despreocúpate, puedes cambiar el futuro. Será una mujer orgullosa, con el carácter de su madre. Quiérela, sin perderte. Búscala, sin quedar exhausto…, y si aún así te rechaza, devuélvele una sonrisa. Cuando hayan entrado al cielo, deberán exponer lo que hicieron por sus seres queridos. Lo que hablaron no es importante. –¿Qué es importante? –El amor… No le des la espalda. Se levantó con cierta dificultad, caminó hasta la puerta, y sentenció: –Ahora es tu secreto… Ahora eres tú el señor de los pecados. Carga pesada la tuya… Por favor déjame dormir, estoy cansado, muy cansado. Salí con más interrogantes que antes. Bajé las escaleras muy rápido. De pronto, me detuve. El cuarto comenzó a arder en llamas, y me lancé desesperado para salvar a ese hombre, quién quiera que sea. Una fuerte explosión hizo estallar los vidrios y no pude atravesar la puerta. Salí corriendo… El fuego consumía las escaleras y la casa se convirtió en una hoguera interminable. Corrí sin aliento buscando ayuda. Veía caer el caserón a pedazos, desgranándose como un trozo de arcilla. Tropecé, quemado y dolorido, me desmayé en una loma. Al despertar, un muchacho que pasaba con sus libros, apurado, detuvo su marcha para socorrerme. –¡El incendio, por favor, den aviso, salven a mi familia! –¿Qué incendio? –me dijo–. No veo ningún incendio. ¿Señor? Se siente bien. Estaba boca abajo. El olor de mi propio cabello chamuscado me hizo reaccionar súbitamente. Cuando miré, la casa estaba intacta. Me levanté avergonzado, no quise atención de ningún tipo. Me alejé de aquel lugar y de sus vidas para siempre. Al alejarme, pensé en aquel viejo moribundo, que era yo…, en Ariosto, y en todos aquellos que quedaron en la misma casa, sin cambiar su estilo de vida, sus ideas, sus falsos dogmas de sentirse puros, intachables… Me miré las manos y los brazos, me toqué la cara y no había un solo rasguño, una sola quemadura. Lloraba intensamente sin detenerme, amalgamando la fantasía de un sueño, porque eso fue, un sueño. Me dormí profundamente y un ángel habló conmigo en mi inconciente, y mi cuerpo aunque estropeado fue para que lo tomara en serio, para que mis propios dichos en la vejez sonaran más auténticos, pues narraba mi fututo, mi despedida de la casa, mi decisión de partir para cambiar de vida y lo hizo a través de un sueño… ¿De qué otra forma podía una casa extinguirse tan rápido? Eso podía significar solamente una transformación de conciencia, pasar de un estado a otro por el poder del fuego sagrado. A medida que me alejaba cientos de vivencias viajaron por mi mente, pero no hallaba arrepentimiento. Mi angustia traspasó el desconcierto y me sentí en paz por vez primera. Con ceñudo gesto recordé los tristes pasos en la casa, las intrigas, los banquetes, los susurros en la noche, y una sola palabra se estrelló en mi frente: hipocresía. La tarde fue consumiéndose y apareció la primera estrella. Los secretos de la familia quedaron en mi memoria. Tuve mujer e hijos y mi historia fue que escapé de un orfanato, así, simplemente. Mi gran pecado: el pecado del olvido. No tenían por qué saber, eran inocentes a las mentiras familiares. No me siento mejor, ni peor, me siento bien, eso es todo. No tuve una hija llamada Alexandra. El ángel tenía razón, se puede cambiar el destino, nuestro libre albedrío nos lleva por senderos misteriosos, y algo qué dijo el ser de luz no fue en vano: Al amor…, no le des la espalda.

© J. J. Cameron


J. J. Cameron. Primer premio certamen de poesía “día del escritor” del círculo de poetas, entre ríos, argentina. Tercer premio certamen de poesía “conservatorio literario de rosario”, santa fe, argentina. Mencion especial certamen de cuento corto “conservatorio literario de rosario”, santa fe, argentina. Tercer premio certamen de cuento de corto “homenaje a la poetisa rosalía de castro”, buenos aires, argentina. Quinto premio certamen de poesía “homenaje a la poetisa rosalía de castro”, buenos aires, argentina. Mención especial y publicación de poesía en libro “voces hispano-hablantes certamen isaac asimov”, buenos aires, argentina. Mención especial y publicación de cuento corto en libro “voces hispanohablantes certamen gustave flaubert”, buenos aires, argentina. Mención de honor y publicación en cuento, del sexto certamen nacional y primero internacional de cuento y poesía “junínpaís2007”. Mención especial y publicación en cuento homenaje 85 aniversario del abc del partido de corcubion, españa. Mención especial y publicación de poesía en revista “noticias de la musa”, buenos aires, argentina. Pºublicación libro “cuentos dimensionales”, promocionado en la 35ª feria internacional del libro en buenos aires, argentina (2.009). Primer premio cuento programa acompañando, décimo aniversario 1.998 - 2.008, certamen literario “rose mary chomali gomez”.

Delfina Acosta

OJALÁ QUE LLUEVA
Aquella mañana, cuando iba a comprar alpistes para mis canarios de la despensa de don Francisco, me encontré con Luisa; ella también se dirigía al mismo destino, de modo que nos largamos a conversar. Luisa nunca tuvo imaginación para hablar sobre cosa distinta, filosa y resbalosa. Todo en su decir, que no salía corrido de su boca, pues su dentadura postiza le movía las palabras, daba vueltas en torno al clima. El clima, el clima, siempre el clima. ¿Y qué se puede decir de lo que está raso, vale decir del cielo, sino lo mismo, o sea que el día se encuentra hermoso, con lo cual ya queda todo concluido? Pero ella se afanaba en dar estiramiento a la conversación y me preguntaba si cerca de mi casa habían caído algunas gotas. Cierto es que también preguntaba cómo se encontraban mis flores con lilium, mis hojas de esterlicia y mis gerberas, pero, para incomodidad mía, solía insistir en que me fuera hasta su depósito para darme abono y mantillos con un racimo enorme de lombrices. - Tus flores levantarán cabeza; mis gusanos son de primera materia y condición - me decía. Yo le respondía que mañana iría. La costumbre de prometer sin cumplir se fue convirtiendo en el pueblo en una cortesía. Al llegar al almacén, me atendió la esposa de don Francisco. Ella también era mujer de hablar sobre el conjunto atmosférico; le gustaba llevar la contraria a lo que era de conocimiento público. O sea que si soplaba un viento malo sobre los techos de las casas y un rayo caía sobre un árbol de eucaliptus, decía que tan buen tiempo no había habido nunca; largando un suspiro de satisfacción desaparecía por la puerta trasera del almacén y dejaba contrariados a quienes la escuchaban, que eran gente de tomar muy a pecho el clima. Me miró fijamente don Francisco cuando le pedí un quilo de alpistes. - ¿No siente frío, señora Mercedes? Mire que está girando el viento. Estos cambios de tiempo nos echan a descomponer los bronquios. Y usted, sin pañuelo, sin abrigo, sin botas... - No se preocupe - le dije, y ya no hablé más. Salí a la calle. Vi a la señora Manuela echar la llave a la cerradura de su puerta y echarse a andar por la vereda. Se acercó sonriendo a mí. En el pueblo resultaba común llevar conversación. En otras palabras, era la conversación misma, apurada o lenta, la que nos hacía llegar temprano o tarde a nuestras casas. La señora Manuela me contó que su cabra se había pasado el día anterior mirando fijamente hacia el galpón de la municipalidad; allí se solía desollar al ganado vacuno e iban las cuñadas de la gente pobre a recoger las vísceras y otros estropicios en canastos. Daba por seguro que iría a llover. Le tenía sin cuidado lo plano, liso y estable que estaba el cielo. A mí me iba cansando aquella fe que le tenía a su cabra.

Me descomponía que no me escuchara cuando le contaba lo armonioso que cantaban mis jilgueros cuando caía la tardecita, y dos, tres plumones - casi transparentes giraban en el aire durante un largo rato, para después depositarse sobre la baldosa del comedor. Al llegar a casa me senté impaciente en la silla, como si quisiera apurar al viento a quebrarse en dos para dar paso a la tormenta anunciada por la cabra. Pero no llovió. Sí vino corriendo hasta mí, la hija menor del afilador de cuchillos mangorreros para contarme que ya estaban echando lenguas su madre y dos vecinas sobre el tiempo. No se ponían de acuerdo. Juliana y Margarita daban por cocinado que el cielo pasaría a la llanura, pero su madre, la señora Lucero, que le tenía confianza ciega a sus huesos, comentaba que éstos estaban como traspasados por enormes alfileres y que la lluvia caería en cualquier momento. - En seguida se nos baja el cielo; vine a avisarle nomás - me dijo la niña. En fin, la cosa es que no llovió. Habiendo tanta casa que se venía abajo por obra de las hormigas, cientos de ratas que contagiaban la rabia a los perros callejeros, y el viejo vehículo azul que partía del puerto una sola vez al día con un retraso de dos horas, la gente se ponía a perder el tiempo, a profetizar sobre el conjunto de las condiciones climatológicas. Que sí, que la humedad estaba gorda. Que no, que el viento no giraba hacia el norte sino hacia el sur. Y mientras tanto el pillaje. Los muchachos de otros pueblos subidos a los árboles de duraznos y llevando delante de nuestras propias narices cajones tras cajones de nuestras mejores frutas para cambiarlas por bebidas alcohólicas en el mercado central. La radio local echaba a funcionar desde las ocho de la mañana. Pasaba al aire el programa llamado “El servicio del clima mundial”. No había posibilidad de escuchar alguna vidalita, el parlamento de un radio-teatro, cualquier noticia que destapara un escándalo político. Prendía la radio y salía al éter la voz neutra de un comentarista. Y él contaba que la marea en la costa de muchos puertos estaba alta por efecto de la luna, y que los vientos propiciaban el retorno de las aves marinas comedoras de los calamares de los océanos, y que al sol, por simple observación a través de anteojos obscuros, se le podían ver las escaras producidas por el desgaste ambiental. Era una locura escuchar la radio. Y sin embargo, la gente del pueblo, seguía la audición atentamente. Y se preguntaba qué iría a pasar si el sol avanzaba en su descompostura. El locutor profetizaba: “¿Se extinguirán las algas? Acaso las plantas del fondo del mar que poseen propiedades antimicrobianas y antifúngidas hallarán, aún dentro de la discordia del mundo marino, voluntad para sobrevivir”. Y la chusma calculaba que en el caso de que las escaras se multiplicaran y el sol ya no siguiera echando luz pareja sobre el pueblo, deberían arreglárselas con las velas, las alcuzas y las lámparas a gas. Un día dije basta. Dejé el pueblo para siempre. Me vine a la casa de rigor, en plena ciudad. Éste es un sitio enorme, rodeado de árboles. Las paredes del comedor están adornadas con cuadros que reflejan la madurez de las más diversas floras y faunas. Una mujer de cuello largo, toca un piano de tres pedales en la sala. Tiene un aire muy distinguido. No habla, si bien no es muda. David, vestido siempre de arlequín, parece

estar muy enamorado de ella. Ayer, al caer la tarde, Blanca, mi compañera de habitación, me contó que un duque aficionado a la colección de estampillas le envía rosas rojas todos los viernes.

Me hizo gracia su confesión. Ya me advirtió el arlequín que me guardara de hacerle caso a Blanca, pues desde su llegada a la casa de rigor no hablaba sino de lo mismo. ¡Lo mismo, lo mismo, siempre lo mismo! Por eso, esta mañana, cuando dos enfermeras le aplicaron una inyección de hipnótico y la dejaron encerrada en otra habitación, suspiré aliviada.
© Delfina Acosta


Delfina Acosta. Nació en Asunción (1956), pero su infancia y su juventud pertenecen a Villeta, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Su primer poemario Todas las voces, mujer... obtuvo el Primer Premio ‘Amigos del Arte‘. En relación con este libro cabe mencionar que el mismo figura entre las obras más consultadas de la Biblioteca Virtual de Cervantes. Integró durante mucho tiempo el Taller de Poesía ‘Manuel Ortiz Guerrero‘y dio a conocer algunas obras poéticas en publicaciones colectivas del citado Taller. Publicó el poemario La cruz del colibrí, que lleva prólogo de la poetisa Gladys Carmagnola. Reunió sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos literarios en el libro El viaje. Su obra Romancero de mi pueblo ganó el segundo premio ‘Federico García Lorca‘. Romancero de mi pueblo lleva prólogo del crítico y poeta Hugo RodríguezAlcalá. Dio a conocer un poemario llamado Versos esenciales, dedicado íntegramente a honrar la memoria del gran poeta chileno Pablo Neruda. Fue presentado al público paraguayo en 2001, en la embajada de Chile en Paraguay. Varios ejemplares del poemario se encuentran en exposición permanente en la casa museo Isla Negra. El PEN Club del Paraguay otorgó al libro el Primer Premio destacando su elevado vuelo lírico y su lenguaje universal. Su último libro, que ahora edita Portal de poesía, lleva el nombre de Querido mío: y es best sellers en Asunción, ha recibido el premio ‘Roque Gaona 2004‘.Sus obras (cuentos y poesías ) están incluidas dentro de numerosas antologías nacionales y extranjeras. Es columnista del diario ABC Color; hace comentarios literarios sobre los escritos de los poetas y narradores paraguayos en el Suplemento Cultural del mismo diario. Dirige el Taller de Poesía de la Manzana de la Rivera.

César Valdebenito

UNA ANÉCDOTA SABROSA
Los años 60 en la ciudad de Concepción fueron un espacio privilegiado dentro de la literatura chilena de aquel entonces. Así lo demuestran las novelas Túneles Morados y Ciudad brumosa de Daniel Belmar, la poesía de Gonzalo Rojas, la revista Arúspice, los Encuentros de escritores chilenos y latinoamericanos de 1958 y 1962, etc. Un amigo de Belmar en un cuaderno de apuntes nos relata una historia que contextualiza muy bien lo que sucedía tras bambalinas literarias en aquella época: Corrían los años 60 y en una pequeña oficina de un edificio no demasiado lejos de la plaza España, Julio Lamas supernumerario del Opus Dei esperaba detrás del deteriorado escritorio. La superficie del escritorio estaba llena de frases escritas; “odio la literatura”, “algunos hombres compran lo que otros odian”, “la poesía es una mierda”. El joven Nicanor Parra se acariciaba una pierna sentado en una silla. —Empecé a leer Ulises a las cuatro de la tarde y la terminé a las once de la nochemurmuró Parra. —A las 12:30 —dijo Lamas. El tiempo se detuvo. Pasaron veinticinco minutos. Cada uno tomó un buen vaso de vino. Sonó un golpe en la puerta. —Entra —dijo Lamas. Gonzalo Rojas muy delgado y ya algo calvo entró, hizo el signo de la victoria con los dedos y se sentó. Una espeluznante estrella del grupo mandrágora. Lamas se levantó de la silla y se inclinó por encima del escritorio, hizo un gesto de dolor al incorporarse y sin mediar aviso se lanzó con todo. —Eres un ignorante hijo de Perra. —He, espere, espere… —¿Quieres ser un héroe, he hijito? ¿Te excitas cuando niñitas del coro de la iglesia te escuchan leer? ¿Te gustan los helados de frutilla? ¡Huevas triste! —Espere, Lamas… espere… —Mira huevas triste, cuando te encontré en ese bar no tenías plata para publicar un poema en un miserable libro, no tenías un peso para un vaso de vino… comías rábanos, papas y cebollas… te saqué del agujero y puedo volver a meterte en él… entiendes… ¡en lo que a ti concierne yo soy Dios! ¡Y soy un Dios que no olvida tus estúpidas faltas!... Se sentó, escuchamos la lluvia que caía sobre la plaza España. Eso, al parecer, le gustaba a Lamas. Parra permanecía inmutable. —Nene, para mi la poesía es una mierda, pero con tu grupito insultaste a todos mis amigos poetas… ¿Me oyes? Lamas volvió a pararse y volvió a Sentarse. Gonzalo miró a Lamas. —Esto nene, es una banda de amigos, no es literatura. No creemos en la gente que haga daño. ¿Entiendes? Gonzalo estaba allí sentado. —Te he preguntado, nene, si me he expresado bien. —Sí, sí… —Insultaron a Neruda, insultaron a Parra… ¡es nuestro mejor amigo! —Espere… el juega en el equipo contrario…

—¡Imbécil… todos somos amigos… todos son mis amigos! —¿Qué son amigos? —¡Sí, lameculos! Neruda, el flaco Floridor, Quezada todo ese montón de lameculos son mis amigos. —¡Levántate!-dijo Lamas. Nicanor los observaba con una sonrisilla. Gonzalo se levantó y cuando Lamas estuvo a un paso de distancia, Lamas le metió una izquierda en la tripa y cuando la cabeza de Gonzalo bajó la enderezó con la derecha. Lamas volvió a sentarse. Nicanor se levantó, se acercó a Gonzalo y con su sonrisa le ofreció un cigarrillo. —¡Sabemos que Ciudad Brumosa de Belmar es una mierda, pero no podemos gritarlo a los cuatro vientos!, sabemos que muchos de los chistes de Nicanor son una mierda, pero no podemos gritarlo a los cuatro vientos, sabemos que Canto General es un buen panfleto y muy discutible estéticamente, pero no podemos gritarlo a los cuatro vientos… Millán, Floridor, Lara, Quezada son una mierda de poetas, pero no podemos gritarlo a los cuatro vientos… esta es la época de la utopía, estamos en la mistificación de un tiempo glorioso… y por eso debemos jugar roles admirables ante el fervor público… ¡Concepción es la única capital poética de un país! ¡Es difícil entender eso!... Así termina la anécdota inofensiva del honestísimo amigo de Belmar. Años más tarde de aquel incidente Belmar y su amigo se distanciaron y Belmar publicó una carta en un diario de la época en la cual acusó a su amigo de ambivalente, ambiguo, misterioso. En aquel entonces ya había pasado el encuentro de escritores latinoamericanos de 1962. Y una que otra revista literaria publicaba pura basura. Todas las historias de una época tienen algo en común. Ninguna es completamente satisfactoria, ninguna logra definir un momento de un tiempo con meticulosa exactitud, epigramática, indisputable, siempre hay un insistente y eterno sentido que se escapa entre las manos. Y estoy seguro que parte de ese supuesto pasado glorioso se tejió más tras bambalinas que sobre el escenario. Así recojo esta anécdota del amigo de Belmar, ella nos llega con un mensaje tan antiguo que las brillantes almas literarias de Concepción, impregnadas en sus nueve décimas partes de codicia y ceguera, hipocresía y mala conciencia, furia y miedo, comenzarán a dudar añorantes y movidas por el antiguo recuerdo.

© César Valdebenito


César Valdebenito. Nació en Concepción, Chile. Poeta, narrador, ensayista. Estudió matemáticas en la Universidad de Concepción y al egresar se dedicó por completo a la literatura. En 1997 fundó la revista Difusión. En 1998 publicó el libro de poemas El Jardín (Premio fondos concursables Municipalidad de Concepción). El 2000 fue publicado, su libro objeto, La Muerte de Bukowski. En el 2001 sale a luz su Antología de Poetas Chilenos Jóvenes (Premio a la reedición de las mejores obras publicadas en el año por el Fondo del Libro y la Lectura del Gobierno de Chile). En el 2002 apareció su segundo libro de poemas Urnas o Réquiem a la palabra (Ediciones Lar). Ha sido editor de la revista, Quiltro (Premiada con los fondos concursables Universidad de Concepción).Director del polémico y a contracorriente pasquín literario El Amante de la China del Norte. El 2004 es premiado por la autoría del CD interactivo Literatura de las Nuevas Fronteras. Ha sido jurado de distintos certámenes literarios a nivel nacional, también director y editor de distintas revistas de arte y literatura. El 2008 es publicada su novela Correcciones Elementales. Continuamente es llamado a dictar charlas y talleres en Instituciones y Fundaciones.

Iván Medina Castro

SAQUEADOR DE TUMBAS
A Cyrielle Rothé

¡Que pena tan insoslayable! Escuché cuchichear repetidamente como un eco lejano a la sarta de hipócritas reunidas con vulgar curiosidad, alrededor del austero ataúd que aprisionaba a mi amada. ¡Nadie!, fuera de mi lacerante corazón sabe la carga de este sufrir. -Me dije en silencio-. Al transcurrir la noche, al sonar las ruidosas esquilas anunciando la entrada de la madrugada, el último par de beatas a quienes no identifiqué -fastidiadas seguramente de recitar incontables rosarios- se despedían con una efusiva tristeza un tanto desusada. ¡Diantre de religiosas, qué bien saben aparentar! -Pensé con enojo-. Las acompañé a la salida de la casa y cerré prontamente la puerta con doble cerrojo, apagué las luces del portón con la idea de disuadir a algún inoportuno personaje dispuesto a venir a darme el pésame, y me quedé en la oscuridad meditando por pocos segundos. ¡Por fin sólo! -Exclamé en un susurro-. Mi estado anímico se debatía entre la fatiga y el desengaño, me opuse a ese malestar del espíritu como pude, y decidido me dirigí con pasos cortos y lentos como si tuviera cuidado en no despertarla a la antesala donde se encontraba la razón de mi desdicha. En el breve recorrido, la cruel nostalgia invadió mi ser haciendo flaquear mis piernas. Me detuve por un instante apoyando mi cuerpo en el respaldo de un sillón del corredor, al voltear a mi rededor cada mueble y espacio me recordaba a ella. Mis cansados ojos se cristalizaron por un momento pero ninguna gota logré derramar, pues ya había llorado bastante. Continué mi andar temeroso, y al cruzar el umbral de la habitación, cuatro cirios consumidos con sus diminutas y tristes flamitas aleteando al viento me dificultaron mirar. Encendí la luz y me acerqué al féretro ciñendo con fuerza el borde de un color oscuro aterciopelado. De frente a ella, no pude evitar emitir un profundo suspiro al contemplar su tersa piel y finas facciones brillar con coloridos reflejos, un perfecto arco iris producto de los candiles. Inicié un recorrido con una mirada alerta el cuerpo inerte de Cyrielle y sin causa aparente me detuve en su escotado pecho sintiendo una agradable excitación. Ignorando el tiempo observé deleitado, después, tomé con mi titubeante mano derecha el fondo de su vestido violeta de luengos pliegues, y al subir lentamente el atavío rozando mis dedos contra sus torneadas y suaves piernas, sentí un escalofrío singular. Súbitamente, ignorando mi conciencia tomé con mis brazos el flácido cuerpo sacándolo de su celda mortuoria. Corrí de prisa hasta lo que fue una vez nuestro jardín secreto y junto al viejo olmo ornado de flores, bajo la observación de las candentes estrellas, arranqué sus prendas sin vacilar. En mutua desnudez, incapaz de contener mi lujuria, sin fe ni temor de Dios, tomé el cadáver hasta sodomizarlo. Al terminar, no presenté ningún remordimiento, de lo contrario, me sentí totalmente liberado. Algo fuera de este mundo. A los pocos días del entierro, fuertes deseos de posesión carnal hacían turbulentas mis noches. Fui a recorrer varios prostíbulos fuera del pueblo para evitar rumores y lograr tranquilizarme, pero la sensación no era nada semejante a lo antes experimentado. Así que, con cierta desconfianza, al depurarse la mañana del rocío, me

dirigí al camposanto municipal y con un buen soborno en monedas de oro, logré llegar a un acuerdo con el muertero. El arreglo era simple, el velador me dejaría ver cada día en casa, el obituario del panteón en donde venía información detallada de las personas que serían enterradas. Toda esta novedad me producía una emoción estimulante. Mi vida transcurría apacible mientras lograra satisfacer mis excesos, seguí atendiendo el prospero negocio de medicamentos y cada domingo sin falta pasaba la tarde entera en los cafés de los portales del pueblo, observando a las joviales señoritas coquetear en el kiosco de la plaza. Pero cuando escaseaban las difuntas, siendo lo más común en un lugar con unos cuantos miles de habitantes, la ansiedad me desquiciaba. Para poner fin a ello, me aproveché de mi buen nombre y mis dotes de galán para acercarme a las indefensas jóvenes, seducirlas con palabrería absurda e invitarlas a tomar un agua fresca, o en su caso, a las más desenvueltas ofrecerles un aromático café con su respectivo vaso de leche. Avanzada nuestra agradable tertulia aguardaba el momento ideal para atacarlas a su vanidad. Las tomaba de las manos y con una voz cálida les aconsejaba ir al tocador a sonar su nariz. En el momento de su ausencia, sin perder ni un instante aprovechaba para vaciar dentro de la bebida un poderoso veneno a base de digitalina que gracias a mis profundos conocimientos de botánica y química había perfeccionado. Una vez ingerido el polvo de fácil disolución, a las cuarenta y ocho horas aproximadamente hacía efecto en la víctima, ocasionando un instantáneo cese brusco de la función del corazón y de la respiración, con ello la muerte. La pena me embargaba por desperdiciar la vida de futuras promesas pero mi obsesión mórbida era mayor. Varias mujeres perecieron en un corto periodo de tiempo, lo que despertó la preocupación de los habitantes de la ciudad. De ahora en adelante la prudencia y el cuidado imperarán -Me decía cada mañana al verme en el espejo-. Mi fausta situación no duraría por mucho tiempo, pues a pesar del cuidado sistemático en el proceder, la dependencia de un tercero causaría la desgracia. Mi última víctima, Victoria Kurse, hija de un acaudalado comerciante inglés, de acuerdo con la información escrita en el libro de entierros, sería sepultada un día después de la fecha en que yo regularmente exhumaba los cadáveres. Las cosas sucedieron así de simple, el muertero, un bruto bebedor empedernido, cometió la terrible falta de equivocar la fecha del sepelio de la joven en la bitácora en una de sus muchas borracheras. ¡Que fatalidad! Visité el cementerio esa madrugada lúgubre, escarbé la sólida tierra con total tranquilidad y logré rescatar de la penuria el cuerpo fresco y luminoso de Nana; la dulce Annabel. Vestida con un corpiño tan blanco como la pureza de la joven. Chorreando de sudor, jadeante, con los brazos ciñendo el esbelto cuerpo, la posé sobre el cálido césped. Mi respiración se oía entrecortada y anhelante. Con mis manos ardientes la desvestí, acaricié sus muslos y su torso, succioné sus tiernos y pálidos pechos con delicada sutileza y besé con frenesí su muy pequeña boca con su labio inferior saliente y bondadoso. En un paroxismo total, me entregué a la inconsciencia y con ello al profundo sueño. Un fuerte golpe en la cabeza me hizo despertar, al hacerlo, la alterada muchedumbre con trinches y palas en mano me cercaban el paso. Gracias a la presencia de la autoridad, me libré de ser linchado. Me encarcelaron, posteriormente, atando cabos entré en razón. La justicia junto a la ardida muchedumbre interrumpió en mi hogar en donde encontraron el pequeño diario donde narraba con detalle la selección de mis víctimas: el acercamiento, la exhumación y mí esperada consumación. El día de la audiencia, así terminaba la sentencia del juez:

“…por causar la muerte de más de una mujer y faltar a la memoria de los muertos, habiendo violado los sepulcros y profanar más de un cadáver abusando de ellos. Y por ofender el recato del alma y el pudor del cuerpo. Esta justa corte lo condena a la pena capital.” Después de reconocer ante Dios, la sofocante urbe se abría paso hacia la explanada. Mientras yo, inerte bajo los ásperos maderos, veía el mimbre verderón de los canastos. El murmullo ya se hacía una voz estruenda, la multitud había llegado al caos: maldiciones, befas, insultos y aullidos de la más pura barbarie. Guiados los presentes por la batuta de la muerte, al unísono se oía esta perenne petición: “¡guillotina, guillotina, su suerte!” De reojo vi un obeso hombre con un negro y puntiagudo capuchón jalonear de un mástil. Después…

© Iván Medina Castro


Iván Medina Castro. Mi breve autobiografía es la siguiente: soy mexicano de nacimiento. Radico en la Ciudad de México y tengo 34 años. Nací el 29 de noviembre de 1974. Tengo una hija llamada Saskia Ivana. Estudié la carrera de Relaciones Internacionales y estoy trabajando para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes como jefe del Departamento de Relaciones con América del Norte. Soy amante de las letras y es una de mis pasiones la creación de cuentos. Actualmente estoy tomando un Diplomado en Creación Literaria con la escritura mexicana Mónica Lavín. Correo: imc_grozny@yahoo.com

Reseñas

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta” André Maurois

Cuentos Dimensionales

Cuentos Dimensiónales
De J. J. Cameron

Aunque el no lo acepte (nada mas que por razones de humildad) no podemos negar que J. J. Cameron allá creado un nuevo genero, estamos ablando del Realismo Dimensional, rompiendo con los cánones para dar una visión distinta de lo que hasta ahora hemos creído y dejándonos con la intriga de preguntarnos ¿Quiénes han influido en esta persona para lograr lo que a logrado? Pero esta pregunta extendería este breve texto a un ensayo que prefiero dejar para alguien con mas capacidad. Pero la pregunta que si me atrevo a hacer es ¿Cómo cambiara al mundo esta nueva forma de narrativa que deja absortos a quienes arremeten contra sus paginas? O mejor dicho ¿Cómo a de reaccionar? Por ahora dejo en claro que esta lectura es una abrumadora aventura en donde todo puede pasar, donde todo es real y aceptable, en un marco de todas las realidades que a la ves se restringen en el átomo mas pequeño que allá nombrado Bécquer; sin poder separar los ojos de las palabras que como cadenas los sostienen. A la ves parece abarcar los viejos conceptos espirituales de los mundos y las energias, que se comparten, se unen, se aman; y se pierden por las montañas que no son montañas y que lo son; por los mares que son azules, que son rojos, que son nverdes, que son tierra y sangre y muerte… Todo esto en un calidoscopio de seres y mundos. Un mundo en el que la invocación o la conexión con otras fuerzas es mas que posible, en el Dios mantiene el equilibrio y la luz apaga la oscuridad, donde Dios no es un símbolo sino un actor que acaba con el mal, en el que el mal puede ser acabado sin problemas (de la misma manera que el con nosotros), donde la inocencia juega al

ajedrez con las bestias amarillas; un mundo donde la lagrima de la mujer mas lejana cambiarían el destino del mundo (y por que no del hombre, de un insignificante hombre perdido en la maleza de la vida).

La fuerza de extra escritura es la que aviva el alma, la que la hace viajar por lo religioso y lo lógico, y absurdo, lo esotérico y terrenal, lo totalitario y lo aceptable, lo que se olvida y lo que perdura por siempre… son estos algunos de los sentimientos que pasar por la mente de aquellos que lo han leído y gozado de sus textos de extravagante margen. Dejando en la sangre de sus lectores la marca de un nuevo genero que perdurar por las generaciones de quienes sean engendrados por ellos (una locura, pero en este genero es posible).

No creo que me queda mas por hablar de este libro (aunque en realidad parece que eh hablado mas del genero que del libro),y por ultimo les dejo un fragmento del Prologo al libro “Cuentos Dimensiónales”, en el cual se dan los cinco principios fundamentales de lo que es el “Realismo Dimensional”: 1) “La narración se desarrolla en cualquier lugar, en esta u otra dimensión. 2) El tiempo es un mero dato y absolutamente relativo, puede hacerse referencia o no. El futuro es presente y el presente es pasado. El tiempo es una ilusión. 3) Los personajes pueden ser corporales, incorpóreos, animales, vegetales, minerales, metamorfosis, elementales del Universo, combinados entre sí. 4) Vivencias de lo común y cotidiano que incluyen experiencias sobrenaturales o fantásticas. El fenómeno de la muerte es de vital importancia, los personajes pueden morir y luego volver a vivir, o dejar su cuerpo para ser parte de la narración. Todo es parte de una realidad espiritual. Hay presencia de lo onírico. 5) El autor puede encuadrarse dentro de la realidad representada”. Por: Fernando Verán

Construcción del Vació

Construcción del Vació
De Juan Secaira

Hablar de este libro es algo difícil, en primer lugar por el titulo que le a dado su autor: “Construcción del vació”. Siendo que el vació no puede ser construido ¿como es que podemos construirlo? ¿como hablar de algo imposible? Es en primer como querer atrapar las partículas de la niebla con palillos chinos o detener la vida sin causar la muerte. Y en segundo lugar por esa exquisita escritura, difícilmente criticada de la cual no se puede examinar otra cosa que no sea el volar del autor por cada línea, párrafo o texto, que a su ves es un hilo de entre hilos que entretejen una obra majestuosa. Eh resumido tanto libro en un pequeño párrafo, pues en la diminuta capacidad del vacio no e podido explicarme de otra forma que no sea de reducir a lo minimo lo que podemos decir de esta obra.

Nada más en los comienzos del libro podemos hallar ese no se que, que vuelve al autor el único e irrepetible ser que podría haber escrito una obra como esta: dura como el hueso y suave como la arena. Dejando al lector perderse entre las palabras, borrando su vos para que juntas sean el juglar que las reciten: La lejanía está tan cerca Que hasta resulta cómico nombrarla así. Está en los huecos que se abren a cada paso Cuando intentas hablar y la pared te lo impide. La lejanía te rodea, te ata los cordones Y se ríe de ti, a centímetros de tu rostro inmóvil.

(…) Al ir penetrando entre la maleza literaria de esta obra nos encontramos a su ves con un rico lenguaje que nos deja absortos en su manera de expresarse; un lenguaje que deja atrás la estética de la partícula adornada con guirnaldas, para buscar una nueva, sencilla y a su ves inundada de belleza, como podemos ver en estos versos: (…) Desde el fondo, digo, se oye un susurro O finjo escucharlo para no morir Y vestir de anhelo lo que solo es silencio, Y de sentido lo que es derrota y sumisión. No menos podemos dejar de hablar del ambiente, exquisitamente desarrollada por Juan Secaira, en una admoffera equibalkente a tener una soga al cuello. En donde no podemos decir adios sin caer en la desesperación del tiempo que nos tomara decir la palabra o los segundos que tardaremos en dar la mano al señor y un beso a la señora (o incluso en el desarrollo de este hipotético ejemplo). La soledad absoluta Es vivir contigo Y sentir que jamás seremos uno Trinar silencioso de pájaros cansados Rugido ausente abandonado en el sereno Grito estéril en la flema del hogar. (…)

Aparentemente toda lucha es negada, para encantarnos con la poesía sexual que derriaba al placer a un punto mínimo de la existencia, esterilizándolo no completamente. Que podemos observar en el poema Anónimo: (…) Miro tu rostro de efigie, cruel y concentrado, Los segundos se congelan El néctar líquido fluye en espasmos. Se apaga la lumbre, El duelo ha terminado. Eros ronda travieso, dichoso. El círculo se cierra Y aún no sé tu nombre. Volvemos a encontrar este estilo en Bailo sin voluntad: (...) Tragaluz de lo inconcreto, estás, aún sin estar Como la saliva, como el sudor, como la violencia diaria. ¿Para qué buscarte?, ¿para qué olvidarte? si una voz crepuscular me dice que tú mueves los hilos de este estrambótico baile

tan ululante y vació como la absurda penitencia de Sísifo, solo que la piedra soy yo. Negando a Dios como una certeza se plantea a la poesía como un método de escepticismo, llevando a la derrota de la fe. Esta destrucción de Dios que en un principio se recibe como angustia o impotencia, poco a poco se convierte en una blasfemia. Convirtiendo a Dios en uno más de las creencias inútiles del hombre, como se muestra en Solamente los nudillos: (…) Tampoco el hábito de Dios, a pesar de la fe, puede salvarnos, Ni siquiera tocarnos ni conmovernos. En la oscuridad y en esta engañosa luz: lo mismo, De pie sobre la nada y esperando un milagro impostor. Entonces como nómada de la existencia, Los dos mundos se grapan en la amplia frente Y sus ínfulas ametrallan los poros del tiempo. (…) Ya perdidas las palabras no hay nada más que decir. Seria muy exhaustivo la referencia a cada parte de este ‘vacio’ que se entreteje y se desaparece en un efecto casi interminable. Es por esto que dejamos al lector con la recomendación de que disfrute de esta obra de Juan Secaira, y poara esto su servidor les deja unos ultimos versos que en opinión propia resume toda la obra en pocas palabras. (…) Yo ya fui, tú perdurarás Cuando la tierra sea mi descanso Tu halo maternal me cobijará. (…) Por: Giovana Di Filipo

Sobre el autor:
Juan Secaira Velástegui (Quito, 1971) es poeta, narrador y ensayista. Licenciado en Comunicación y Literaqtura, título obtenido en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, trabaja como editor, profesor y articulista. Fue coeditor de “Letras, revista cultural”. Colabora en varias revistas literarias del país y del extranjero. Ha publicado un texto de redacción, 2005; el libro Obsesiones urbanas, ensayo crítico sobre la obra narrativa de Humberto Salvador, 2007, y este poemario, Construcción del vació, mención especial del premio de poesía Ángel Miguel Pozanco, 2008 (España). Un cuento suyo fue uno de los ganadores del Primer Concurso de Cuento y Relato 2008, organizado por el Taller Cultural Retorno, y se publicó en el libro El premio. En el 2008 se adjudicó un accésit en el concurso de poesía organizado por la revista española Catarsis, por su poemario Naturalmente preso. También a publicado Obsesiones urbanas. Su pagina personal es: www.juansecaira1.blogspot.com

Biografía

"Haz lo que ames, porque así amarás lo que haces"
Anónimo

Jorge Luís Borges
(1899-1986)

Jorge Luís Borges nació en Buenos Aires, el 24 de Agosto de 1899, en una casa de la calle Tucumán. Sus padres eran Guillermo Borges, argentino natural de Entre Ríos, fue abogado y profesor de psicología, y su madre, Leonor Acevedo Suárez, era uruguaya. En 1901 nace su hermana Norah, por esta razón la familia se muda a una casa más grande en el barrio de Palermo. A los cuatro años ya sabía leer y escribir. En 1905 comienza sus primeras lecciones con la maestra británica Miss Tink. Al año siguiente escribe su primer relato "La visera fatal", siguiendo páginas del Quijote. En 1908 hace su primera publicación, la traducción del inglés del cuento El PríncipeFeliz, de Oscar Wilde, que es publicado en el diario El País. A los 9 años ingresa a una escuela pública en el 4º grado. En 1914 el padre de Borges debe jubilarse de su trabajo de profesor, ya que su ceguera le impedía seguir. Por esta razón se trasladó junto con su familia a Europa donde se realizaría un tratamiento oftalmológico especial. Finalmente se instalarían en Ginebra, Suiza, donde Jorge y Norah irían a la escuela. En 1919, después del fallecimiento de la abuela materna, la familia Borges marchó a España. En un primer momento se instalaron en Barcelona y luego se trasladaron a Palma de Mallorca. En esta última ciudad Borges escribió dos libros que no publicó: Los ritmos rojos y Los naipes del tahúr. En 1921, Borges y su familia partieron desde Barcelona hacia Buenos Aires. Ya en esta ciudad fundó la revista mural Prisma (que sólo tuvo dos ediciones). En esa época conoció a su primer amor, una joven llamada Concepción Guerrero, de dieciséis años. Dos años más tarde publica su primer libro de poesía, Fervor de Buenos Aires. La edición fue muy sencilla, ya que la obra carecía de prólogo y la tapa la hizo su propia hermana. Sólo se imprimieron trescientos ejemplares. Ese mismo año, otra vez por la vista de su padre, vuelve a España, pero regresa a la Argentina al poco tiempo. A mediados de 1924 ya en Buenos Aires, se dedicó a escribir dos libros, que se publicarían un año más tarde, Luna de Enfrente e Inquisiciones, que nunca reeditaría.

En 1929 editó Cuaderno San Martín. Al año siguiente, en 1930, publicó el ensayo Evaristo Carriego. También este mismo año conoció a su amigo Adolfo Bioy Casares. Tres años más tarde, escribió el libro Discusión, una colección de ensayos, que hablaban de temas muy diversos como la Cábala, la poesía gauchesca, y alguna crítica sobre algunos clásicos del cine. En 1933, empezó a dirigir la Revista Multicolor de los Sábados, que salía impresa junto con el diario Crítica. Dos años más tarde escribió lo que sería uno de sus mejores libros, Historia Universal de la Infamia, que estaba compuesto por relatos breves, entre ellos: Hombre de la esquina rosada, El espejo de tinta y El brujo postergado. 1938 fue un año trágico para Borges, ya que muere su padre de un ataque de hemiplejía (una enfermedad motora), y también, él mismo, tiene un accidente, golpeándose la cabeza con una ventana, lo que lo llevó al borde de la muerte. Pero se pudo recuperar favorablemente. Bajo el título Poemas (1923-1943) reunió en el año 1943 la labor poética de tres libros más los poemas publicados en el diario La Nación y en la revista Sur. También, presentó, junto con Bioy Casares, la antología Los mejores cuentos policiales. Un año más tarde, recibe, por su obra Ficciones el Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) En el año 1946, Perón es el nuevo presidente de la República Argentina, venciendo en las elecciones a la Unión Democrática, partido al que apoyaba Borges. Su fama de antiperonista lo llevó a tener que trabajar para el gobierno, en el puesto de "Inspector de Mercados de Aves de Corral", por este motivo tuvo que dejar su empleo de bibliotecario. Su madre y su hermana, también antiperonistas, fueron arrestadas por la policía. En los inicios de la década de 1950, Borges empezó a ser distinguido dentro y fuera del país. Por esta época fue presidente de la SADE (1950-1953). También en 1950 se publicó, en París, la traducción francesa del libro Ficciones. Por otra parte, se publicó en Buenos Aires la serie de cuentos La muerte y la brújula. En 1953, apareció la segunda edición de El Aleph, con nuevos cuentos. Algunos de ellos fueron traducidos al francés. Tras el derrocamiento de Perón, en 1955, Borges ocupa el cargo de Director de la Biblioteca Nacional. Un tiempo después, tras varios accidentes y operaciones, el médico le prohibió leer y escribir. Este hecho cambió totalmente su práctica literaria. Borges se iba quedando ciego, al igual que su padre. Igualmente, la ceguera, no le impidió seguir con su carrera literaria.

En 1957, publicó Manual de Zoología Fantástica y el Hacedor, ambos dedicados a Leopoldo Lugones. Hacia 1961, compartió con Samuel Beckettel Premio Internacional de Literatura, editado por el congreso Internacional de Editores en Formentor, Mallorca. Unos años después, en 1966, se publicó un libro con sus milongas y tangos llamado Para las Seis Cuerdas. Un año después, el 21 de Septiembre de 1967, Borges se casa con Elsa Astete Millán. Este matrimonio duraría hasta 1970. También en este año viajó con su mujer a Estados Unidos, donde daría clases de poesía en la Universidad de Harvard, invitado por una fundación. En 1971, Borges publicó el cuentoEl Congreso. Un año más tarde viajó a Estados Unidos donde recibió diversos premios y distinciones. Cuando regresó a Buenos Aires publicó El Oro de Los Tigres, y el 24 de agosto recibió como regalo de cumpleaños la publicación privada de su cuento El Otro. Dos años más tarde, en 1973 es nombrado Ciudadano Ilustre de la ciudad de Buenos Aires. En 1975, tras dos años de dramática agonía, falleció Leonor Acevedo, su madre, a los 99 años de edad. Por esta razón, María Kodama, una ex-alumna, lo empieza a acompañar en sus viajes. Un tiempo después, en 1979, recibió lo que sería la mayor distinción de su carrera, el Premio Cervantes (máxima distinción de la lengua española). Sobre la mitad de la década del 80, a través de una biopsia le detectan un cáncer de hígado. Por esta razón, decide pasar sus últimos años, junto a María Kodama, en Ginebra, Suiza. Luego de un tiempo de convivencia, en 1986, Jorge Luis Borges, y María Kodama contraen matrimonio. El 14 de Junio de 1986, Muere en Ginebra, por consecuencia de un cáncer hepático. Sus restos yacen en el cementerio de Plainpalais. Su lápida fue tallada por el escultor argentino Eduardo Longato. Esta está compuesta por su nombre en la parte superior, un dibujo de siete guerreros en el centro, y en la parte inferior cuenta con los años 1899/1986, y una frase en anglosajón que significa "y que no temieran".

Noticias

“Agosto, frío en el rostro”

UN LIBRO REÚNE LA CORRESPONDENCIA ENTRE PABLO NERUDA Y GABRIELA MISTRAL Acaba de editarse en Chile Pablo Neruda: Cartas a Gabriela, que reúne veinticinco cartas que se enviaron los dos Nobel trasandinos entre 1934 y 1955. La recopilación de Abraham Quezada recoge la correspondencia de los dos premios Nobel y revela aspectos de una relación que comenzó en Chile, pero que se desarrolló principalmente en el exterior, con epístolas fechadas en Madrid, Petropólis (Brasil), México, Praga, Zurich y Capri, una isla localizada en el mar Mediterráneo. Según destacó hoy la editorial, se encuentran en esta correspondencia los aspectos íntimos, que conviven con un lenguaje honesto y sencillo, incluyen referencias a tópicos humanos y literarios, pasando por conversaciones sobre política interna e internacional, hasta tocar asuntos discretos y domésticos. Algunos párrafos permiten seguir la intensa actividad vital de cada uno y, en ciertos casos, fijar la fecha y lugar de composición de determinados trabajos, precisó la editorial Ril en un comunicado. En las misivas, Mistral fue testigo del deterioro de la relación entre Pablo Neruda y su mujer, la pintora argentina Delia del Carril, a tal punto que en 1951 el autor de "Canto General" hace cómplice de su adulterio a la escritora, por entonces a cargo del consulado chileno en Nápoles. Neruda pide a la autora de "Tala" que le busque un alojamiento en el que se reuniría con su nuevo amor, Matilde Urrutia. El libro también recoge correspondencia de Delia del Carril, como la carta que le envía a Mistral en la que muestra el desaire que esta última le hace a Neruda al negarse a aceptar de la Unión Soviética el "Premio Stalin para la consolidación de la paz entre los pueblos": "Es la tercera vez que te lo

propone", dice Del Carril, en referencia a Neruda, quien lo recibió en 1953 y luego se convirtió en jurado. El libro, que incluye una presentación de Sara Vial y un prólogo de Abraham Quezada Vergara, reproduce de forma exacta veinticinco misivas escritas por Pablo Neruda, Delia Del Carril y Gabriela Mistral que reflejan, según Ril Editores, los aspectos íntimos y la vida de sus autores con referencias.

Fuente: EFE

ISABEL ALLENDE LANZA UN LIBRO SOBRE EL HORROR ESCLAVO DE HAITÍ La escritora chilena Isabel Allende lanzará esta semana su última novela, La isla bajo el mar , un canto a la obsesión por la libertad que ha marcado su vida, plagada de abandonos, muertes y mundos laterales. "Toda forma de opresión e injusticia me toca en lo personal y la esclavitud es, por supuesto, la forma más extrema. Tenía que escribir este libro", dijo recientemente. La obra narra la vida de una esclava, Zarité, que sobrevive en el Santo Domingo (Haití) de finales del siglo XVII, cuando en ese territorio vivían 34.000 personas libres y medio millón de esclavos. La novela, que irrumpió en la mente de Allende cuando recorría Nueva Orleans, narra la vida de Zarité desde que es vendida a los nueve años a Toulouse Valmorain, un terrateniente casado y con hijo. El sabio Parmentier, el militar Relais, la cortesana mulata Violette y un apuesto esclavo rebelde conforman las fuerzas de una conflagración que arranca a Zarité de su tierra, pero la embarca en la libertad. El texto concluye con la aceptación contemplativa de Zarité de su historia, donde las experiencias de dolor y júbilo acrisolan una vida de "buena estrella". Lo anterior es quizás un retrato más que indirecto de la obra de la propia escritora, a quien la pérdida de su padre, su tierra y su país la lanzan a los mares de la literatura y su reinvención. Pero la aceptación de Zarité de su vida no es un llamado a la indiferencia, sólo un camino hacia la templanza que necesariamente requiere el rechazo al abuso, para Allende. "Todavía existe la esclavitud, aunque se procure ocultar. Todavía venden gente, especialmente mujeres y niños. Son seres invisibles", reclama. La obra, como sus mejores textos, es fiel al estilo literario que Isabel Allende confiesa, donde ella genera un lugar, una época y los personajes, para que la historia emerja libre y sin un plan. Isabel Allende, nacida en 1942, es la más popular novelista iberoamericana, con más de 51 millones de ejemplares vendidos, pese a los rechazos de una crítica que ella dice no entender.

Fuente: DPA

A LOS 87 AÑOS, MURIÓ EL ESCRITOR Y PERIODISTA TUCUMANO ARDILES GRAY El periodista y escritor tucumano Julio Ardiles Gray murió ayer, en la ciudad de Buenos Aires, a los 87 años. El Chivo, como se lo conocía, había trabajado en diarios como La Gaceta, La Opinión y Convicción y en el semanario Primera Plana. Formó parte, durante la década del cuarenta, del grupo literario La Carpa y era autor de la saga Los amigos lejanos, una serie de seis novelas publicadas entre 1948 y 1980, que tenían como trasfondo casi un siglo de historia tucumana. Su pasión por la literatura -y particularmente el teatro- nació cuando su padre lo llevaba a ver a elencos porteños de gira por Tucumán. Se inició en el periodismo en el diario La Unión, y entre 1946 y 1966 trabajó en la sección de Teatro y Cine de La Gaceta. Entre tanto, fue director de la Comisión Provincial de Cultura y presidió el Consejo provincial de difusión cultural. Más tarde se afincó en Buenos Aires, donde trabajó en Primera Plana y La Opinión. Más tarde dirigió el suplemento cultural del diario Convicción. Por esos años también publicó el Memorial de los infiernos, prohibido por la dictadura en 1976. Como la mayoría de sus compañeros en el grupo La Carpa, Ardiles formó parte de una generación de escritores norteños que buscaban un diálogo entre las tradiciones locales y la literatura universal. Durante sus años como maestro rural, Ardiles recopiló relatos orales que luego integrarían obras como Pícaro gallo. "En el Norte argentino -decía- quedan todavía todos los rastros del Siglo de Oro en la tradición oral. La llegada mía a Cervantes fue sólo la culminación de algo que he conocido desde chico". Ardiles también buscaría las huellas de una tradición oral porteña en cuentos como Historias de taximetreros, de 1977. Tras una primera etapa basada en la tradición oral norteña, a partir de los 60 escribirá obras teatrales como "Vecinos y parientes", "Visita de novios" o "Cambiemos los papeles", un ciclo que él bautizaría como un "neogrotesco" por la carga de humor, crueldad y absurdo. Mientras tanto, llevaría adelante la saga novelística "Los amigos lejanos", que arrancó con la novela homónima (publicada en 1948) y continuó en libros como Años de adolescencia de Santiago Rem (1950), Los médanos ciegos (1951), Las puertas del Paraíso (1960), El inocente (1964) y Como una sombra cada tarde (1980). Allí presentaba a una dinastía de personajes tucumanos, empezando por los sobrevivientes de la peste de cólera de 1875 y cerrando con un viaje de ida a Buenos Aires a fines de la década de 1970. Cuando le preguntaron por la extensión de esa obra, Ardiles Gray contaba que buena parte se la debía a haber sido soltero y vivir solo. "Eso me permitió convivir con mis personajes durante mucho tiempo. Ellos aparecían y desaparecían dejando en mí huellas profundas, como las de los seres queridos".

Fuente: Revista Ñ

Colabora Ya

COMO COLABORAR

En esta Revista se puede publicar casi cualquier tipo de colaboración: Poesía, Relatos, Crítica Literaria, Artículos y *Reseña de libros, siempre y cuando se ponga en claro el tipo de colaboración que se envía. La colaboración será mandada como datos adjuntos. Para la extensión de los trabajos se tendrá en cuenta las siguientes especificaciones: Para Poesía, un mínimo de 3 poemas y un máximo de 10. Para Narrativa, un máximo de un cuento o fragmento de novela que no excedan las 15 páginas. (en casos especiales se podrá pública una novela corta que no exceda las 40 páginas). Para Artículos y crítica literaria, un mínimo de una página. Los colaboradores deberán adjuntar también un pequeño resumen Biográfico de no más de 8 líneas, conteniendo lo más importante de sus datos. También pueden suministrarnos una foto suya o imagen artística para adjuntarla a su colaboración (La Foto o la imagen artística no son obligatorias). Los trabajos se pueden enviar a nuestro correo:

• •

colaboracioneselcuervo@hotmail.com

Esta Revista se reserva el derecho a publicar sólo las colaboraciones que se mantengan dentro de las especificaciones requeridas (Ortografía, calidad de los trabajos, Originalidad, formato sencillo, etc), en un buen estado y no contengan errores de envío. Se sugiere a los colaboradores enviarnos siempre una breve reseña biográfica para saber la procedencia y la trayectoria del mismo. Esta Revista no esta obligada a publicar toda colaboración que nos envíen. Pero se tratará en lo posible de atender la mayoría de los trabajos, teniendo en

cuenta, ciertos criterios de calidad y originalidad para satisfacer el interés de nuestros lectores.
• •

La revista se Edita Bimestralmente. Esta revista no infringe con los derechos de autor, cada colaborador es totalmente dueño de su autoría. Cada Número quedará archivado permanentemente en la sección: "Ediciones anteriores". Los colaboradores podrán mandarnos sus trabajos cuantas veces lo deseen.

Nota: Para aquellos que deseen que la revista haga una reseña de su obra sea poesía, narrativa, ensayo o Revista, le pedimos que se ponga en contacto con el director de la revista por medio del siguiente correo electrónico: http://lucasmvallejo@hotmail.com

Lucas M. Vallejo

Director de la Revista Literaria El Cuervo

La Revista Literaria El Cuervo Número 2 Se terminó de diagramar el 24 de Agosto de 2009 en la ciudad de Concepción del Uruguay, Argentina.