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Oración

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Published by: Isaac Alcántara Cabrera on Dec 14, 2013
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Oración – Adviento Semana del 09 al 13 de diciembre 2013 09 dic – Adviento II / San Juan Diego C.

Es la esperanza de la que profeta Isaías nos invita a vivir en la segunda semana de Adviento con la meditación de los capítulos 35, 40 y 48 en las primeras lecturas. En concreto, el capítulo 35 que la liturgia nos propone hoy es una riada de buenos augurios, buenas noticias para el pueblo que espera y mantiene su fe en el Señor. Todo florece bellamente de gozo y alegría, porque todo está llamado a restaurarse, por ello el versículo 4 nos recuerda: Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará. Es una lectura muy bonita para hacer una buena meditación con esta pregunta: Señor, ¿en qué aspecto de mi vida tengo que ser más fuerte? Dios nos bendice potenciando las cualidades que nos ha dado, las herramientas que cada uno tenemos a través de las cuales estamos llamados a realizar el bien. Eso es un don, el regalo que tu creador te otorgó y que has ido descubriendo, cultivando, poniendo en práctica. No tengas miedo de usar tu don. Si se ha debilitado, si está oxidado, el Señor lo arregla, como también dice el canto de bendición del profeta Isaías: se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como ciervo el tullido, la lengua del mudo cantará. Cada uno tenemos un don. No tenemos que envidiar los dones de los demás. Con el que Dios te ha bendecido, con ese te vale, sino mira al santo de hoy con cuya memoria libre propone orar la liturgia: San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un hombre muy sencillo y humilde, sin talentos espectaculares, pero de una gran fe, testigo de la aparición de Ntra. Sra. de Guadalupe. 10 dic – Adviento II – Ntra Sra. de Loreto - Aniv. de los derechos humanos Ser seguidor de Jesús, también tiene sus incomprensiones. Comprende que no te comprendan; acepta que no te reconozcan. No por ello pierdas la alegría de vivir y la fuerza y motivación para hacer lo que crees que tienes que hacer. Hay veces que encontrarás aceptación y reconocimiento y otras veces no. Mirar a esta realidad martirial nos ayuda a aceptar esos momentos en los que no somos reconocidos ni comprendidos, porque no somos los únicos y porque no por ello debemos de dejar de hacer lo que sentimos que Dios nos pide. Los que no son reconocidos son todos aquellos hermanos nuestros que sufren en propia persona los castigos del hambre, de la violencia en todas sus formas, de la injusticia en todas sus extorsiones… y por los que hoy te invito a hacer memoria en este 65 aniversario de la Declaración de los derechos humanos. Vamos a orar para que este aniversario que hoy se celebrará en muchas ciudades del mundo, sea un estímulo para seguir trabajando en la realidad de estos derechos, especialmente en aquellos lugares del planeta y entre aquellos hermanos/as que todavía no disfrutan de ellos, todos los excluidos del sistema. Hoy podíamos hacerle esta pregunta al Señor en nuestra oración personal: ¿dónde y a quién puedo y tengo que llevar palabras y gestos de consuelo y no lo estoy haciendo? 11 dic – Adviento Por un lado, uno de los protagonistas del Adviento, el profeta Isaías, nos dice: … Él da fuerza al cansado, acrecienta el vigor del inválido; se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse. Por otro, el Evangelio refuerza esta invitación con el imperativo que Mateo pone en boca de Jesús: Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. VENID A MÍ. 13 dic – Adviento Si hubieras atendido a mis mandatos…, dice hoy el Señor por boca del profeta Isaías en el capítulo 48. El pueblo -nosotros- con frecuencia caemos en la idolatría, en adorar otros dioses que no nos proporcionan felicidad, pero que nos seducen con sus “luces de colores”, como las que adornan l os escaparates de las tiendas desde el inicio del “adviento” comercial. ¿Cuáles son nuestros dioses a los que somos fieles, a los que rendimos culto? Son nuestros becerros de oro de los que nos tenemos que liberar para dejar a Dios ser Dios, es decir, ocupar el primer puesto en nuestro corazón desde la libertad de nuestro amor, porque yo quiero Señor que tú seas mi Dios. El tiempo de Adviento es un buen momento para este ejercicio de limpieza.

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