CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

Saber, Universidad de Oriente, Venezuela. Vol. 17. N" 1: 66-76. (2005)
VENTURAS Y DESVENTURAS DEL CONCEPTO POPULISMO
VENTURES AND MISAD VENTURES OF POPULISM
MARiA EuGENt -\ FrRNÁNDEZ S.
Politólogo. A bogado. Magíster en Derecho Laboral y Administración del Trabajo. LUZ. Profesora de Derecho
de la Seguridad Social. adscrira al Cenlro de f!ll'estigaciones y Estudios Laborales y Disciplinas Afines
(CIELDA) de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Unil'ersidad del Zulia.
Correo-e:   mfemand92@latillmail.colll
"El populismo vende fác il , ti ene su ca ldo de cultivo casi siempre
entre las zonas y clases marginada s que no esperan un moti vo.
un análisis o un razonamiento. Simplemente votan la más
factible - y en este caso atroz- de las opciones".
Luis Oliveros
RESUMEN
En el presente trabajo se anali zan diferenrcs ddinicioncs de populi smo, indicando sus características, para luego
compararl as con los procesos políticos que han tenido lugar durante los noventa y hasta el presente en América
Latina, concretamente en Ecuador durante el breve mandato deAbdal á Bucaram y en Venezuela, con Hugo Chá vez.
los que han si do catalogados como experiencias neopopulistas, dada la presencia de un líder fuerte, carismático,
identifi cado con el puebl o y además, antipolítico, por encontrarse apartado de los partidos tradicionales. Se establecen
diferencias y simili tudes entre el populi smo clásico y el neopopulismo, para concluir que aunque el pueblo siempre
es la excusa para la instalación de este tipo de regímenes, es al mismo tiempo, el más frustrado, pues al apostar por
opciones que parecían representarlo, los resultados son decepcionantes, dada la incapacidad de di chos gobiernos
para conseguir lo promet ido. La frustración colectiva hace que el apoyo que en su momento le prodigaron diferentes
sectores de la sociedad tanto al líder como a su " proyecto", por lo general se transforme en rechazo, ante lo cual, éste
para tratar de mantener su popularidad implementa políticas económicas que suelen desencadenar fuertes desequilibrios
que ponen en peli gro la gobcrnabilidad y la democracia, deviniendo en regímenes que lejos de atender demandas de
manera satis factori a, tienen como principal aspiración mantenerse en el poder, pudiendo incluso recurrir al uso de
la fuerza para ello.
PALABRAS CLAVE: Populi smo, Neopopulismo, Ecuador, Venezuela.
ABSTRACT
This monograph addresses the differcnt dctinit ions and charactcrist ics ofpopulism against the backdrop ofthe
politieal proccsses that have taken place in Latín America si n ce the nineties. lt focuscs on both thc hricf govcrnmcnt
of Abdalá Bucaram in Ecuador and the administration of Hugo Chávez in Venezuela, strong and charismutic lcaders
who have identiticd thcmsclves with thc populacc and strayed from the fold of mainstream political parties.
Differences and simi laritics are drawÍ1 bctween elassical popu lism and neopopuli sm to concludc that, although thc
masses are always the excuse for the instal lation ofthesc rcgimes, they are, in the last analysis, the most fru strated ,
bceausc in opting for political stands promising to represen! thcm, they faee disappointing result s, given thc
inability ofthcse governments to deli'vcr. Collective frustration turns fonncr support into rebuke, whieh in turn
prompts the leader to launch economie policies that trigger large imbalances that endanger governance and democracy.
These governments, far from satisfactDril y addressi ng the demands of their constituents, aim primarily at staying
in power even if thcy must rcsort to force.
K EY wotms: Populism, neopopul ism, Ecuador, Venezuela
' .
. J .
Recibido: mayo 2004. Aprobado: juli o 2004.
Versión fi nal: octubre 2004


Venturas y desventuras del concepto populismo
INTRODUCcrÓN
La aparición de ciertos líderes antipartido,
antiinstitucionales y movimientistas en América Latina,
resultado entre otras muchos factores del descontento
de la población, de su desencanto para con las
democracias de la región, y desinterés en los partidos
políticos y en general, en la política, así como la frustración
producida por el deterioro cada vez más marcado de los
niveles de vida, y las pocas posibilidades de mejoramiento
social, ha revivido el debate sobre el populismo.
En efecto, existen importantes paralelismos entre estas
experiencias recientes y el populismo clásico sobre todo
por la presencia de un líder fuerte, y el discurso cargado
de invocaciones a los valores tradicionales, la
reivindicación del pueblo y la descalificación de la
oligarquía, que ha "anebatado" a los pobres lo que a estos
les pertenece.
Sin embargo, también se observan puntos de
distanciamiento entre el populismo y esta nueva versión,
conocida como neopopulismo, pues junto a una ideología
ecléctica y al discurso maniqueo, se implementan políticas
económicas neoliberales, que agudizan la situación de
miseria y que excluyen cada vez más a los que se dice
pretender incluir, lo que produce una combinación
explosiva al intensificar la frustración de los sujetos,
pudiendo desencadenar acciones violentas de la
población y la consiguiente represión de gobiernos, que
tras su ineptitud para atender las demandas al sistema y
para conseguir apoyos, debe recurrir a la fuerza par&
mantenerse en el poder.
El presente trabajo constituye una breve investigación
documental en la que se analiza el concepto "populismo",
y sus implicaciones, así como su resurgimiento en fechas
recientes en diferentes países de América Latina,
conformando lo que se conoce como "neopopulismo'' .
Se estudian las definiciones de populismo, sus
detenninantes y características, así como el neopopulismo,
los factores que han provocado su aparición y los
elementos que lo identifican, haciendo especial referencia
a las experiencias ecuatoriana durante el breve mandato
de Abdalá Bucaram, y la experiencia venezolana, desde
1945 hasta el presente, insistiendo particularmente en el
período 1999-2004, en el que Hugo Chávez ha ejercido el
poder.
l. Aproximación a una Definición de Populismo
La palabra populismo evoca términos como
demagogia, inacionalidad, autoritarismo y personalismo
67
y aunque es usada con mucha frecuencia, por lo general ,
el significado que suele atribuírsele no es muy preciso.
Son variadas las definiciones de populismo que
pueden encontrarse en la literatura. Así, de manera sencilla
y también bastante f1exible y hasta ambi gua. puede
entenderse   ¡ Populismo como una doctrina política que
pretende defender los intereses y aspiraciones del pueblo.
De manera más profunda , Baino ( 1997: 128),
conceptualiza el populismo como,
"un régimen político que es funci onal a una modalidad de
acumulación de capital que emana de un a co nfiguración
determinada de la estructura producti va de la sociedad; sobre la
base de un proyecto político de conducción u e dicha sociedad a
través del Estado. En donde la posibili dad efecti va de una
estrategia de acumul aci ón es e l producto de con di ciones
sustantivas que son definidas en el ámbit o de los hechos
económicos. pero su cri stali zaci ón en un proyecto hegemónico,
y su efecti va implementaci ón, se determinan en el campo de la
lucha política, y por último, en su articulación en el Estado
ámhito en el cual la estrategia de acumul aci ón devi ene polí tica
económica".
En este sentido, García Montero (200 1: 53-54) sosti ene
que "la noción de populismo ha sido habitualment e
empleada para designar movimi ent os y regímenes
políticos que hacen una fuert e invocación al puebl o w mo
unidad homogénea y como sede exc lusiva de va lores
positivos y permanentes que deben ser rescatados y
sostenidos frente a poderes económicos y políti cos que
los amenazan", pudiendo identificarse cuatro perspectivas
princ_ipales desde las cuales se aborda el populismo en
latinoamericana, a saber:
l. La perspectiva históri co/sociológica, que enfatiza
las coaliciones sociopolí ti cas multiclasistas que
surgieron típicame nt e durant e las etapas
tempranas de la industrialización en América
Latina;
2. La perspectiva económica, que reduce e l
populismo a la indi sciplina fi scal y a un conj unto
de políticas expansionistas o redistributi vas;
3. La perspectiva ideo lógica, que asoc ia e l
populismo con un discurso ideol ógi co que
articula una contradi cción entre "pueblo" y
"bloque de poder";
4. La perspectiva política, que equipara el populi smo
con un patrón de movilizaci ón verti cali sta
aplicado por líderes personalistas y que omite o
FERNÁNDEZ
subordina las formas institucionales de la
mediación política.
Una definición que parece abarcar estas cuatro
perspectivas es la enunciada por Anibal Romero (1987:
31) para qui en el populismo " . . . se trata a la vez, de un
t ipo de movimi ent o político, de un conjunto de
concepciones sobre la política, y de un esti lo de ejercer el
liderazgo", que hi zo su aparición en América Latina
durante los años 40, en un intento (generalmente dirigido
por la clase media) de conjugar esfuerzos de varios
sectores sociales para crear un sistema político de amplia
participación y una economía industrializada capaz de
satisfacer las aspi raciones tanto del trabajo como del
capital.
Esa coali ción de clase surge tras la quiebra del modelo
primario exportador, asociado con el crecimiento hacia
fuera y el intento de buscar una nueva forma de inserción
en el sistema capitali sta internacional, así   ~ m o la puesta
en marcha, la aceleración o intensificación de un modelo
de crecimiento hacia adentro.
2. Características del Populismo.
Gómez y Arenas (200 1: 1 05), citando a Roberts,
presentan los cinco rasgos que permiten de alguna manera
distinguir el fenómeno populista, ellos son:
l. Un modelo persona lista y paternalista de liderazgo
que generalmente es carismático, aunque puede
no serlo.
2. La existencia de una coalición política poli clasista
concentrada en los sectores más deprimidos de
la población.
3. Un proceso de movilización política de arriba hacia
abajo que salta los mecanismos institucionales
de mediación o los sujeta a vínculos directos entre
el líder y el pueblo.
4. Una ideología ecléctica que es manifestada en
un discurso que enaltece los sectores subalternos
o sencillamente es anti elitista.
5. Un proyecto económico q ~ e utiliza métodos
redistributivos o clientelares con el objeto de
construir una base material para obtener respaldo
de los sectores populares.
En este senudo, No varo ( 1996: 92) agrega coincidiendo
con Juan Carlos Rey, que el "populismo ha sido
caracterizado más que por un determinado contenido
68
programático o ideológico, por una forma particular de
agregación política" ; lo que Juan Carlos Rey ha
denominado "sistema populista de conciliación de
intereses", pues a través de pactos entre grupos
representativos de los distintos sectores sociales, el
sistema logra armarse y mantenerse, tal y como ocurrió en
Venezuela entre 1958 y finales de los años 80.
3. Determinantes del Populismo
La mayoría de los estudiosos del populismo sostiene
que este fenómeno hace aparición durante la década de
los 40, en un momento en el que tras la crisis económica
iniciada en 1929, y precisamente, dadas las secuelas de la
misma en el mercado mundial , se crean condiciones
favo rables para el cambio del centro motor de las
economías latinoamericanas, que del sector primario
exportador pasan al sector industrial interior, marcando
un nuevo rumbo en el desarrollo del proceso capitalista
del subcontinente.
Los años posteriores a la segunda guerra mundial ,
caracterizados por el aumento en el consumo de materias
primas y productos terminados en general, fueron el
escenari o en el que se desarrollaron las primeras
experiencias populistas en América Latina, fenómeno
político acompañado por transformaciones en la
estructura económica y urbanización, por la movilidad
espacial de la población, es decir, las migraciones internas,
gracias a las cuales las crecientes masas urbanas
emergentes tuvieron la posibilidad de pasar de meros
actores sociales a conformar nuevos actores políticos
(Saino, 1997: 123).
Si bien es cierto que el populismo emergió en el
momento en que las economías latinoamericanas pasaban
de un esquema económico basado en la exportación de
materias primas, a otro basado en la sustitución de
importaciones, dirigido a crear un parque industrial y un
mercado interno, también es cierto como apunta lanni
(citado por Baino, 1997: 126) que la singularidad del
populismo proviene del vacío político resultante del
debilitamiento o colapso, según los casos, de la oligarquía
hegemónica en la etapa anterior, surgiendo como forma
de dominación en condiciones de vacío político en que
ninguna clase tiene la hegemonía, porque ninguna se
configura con capacidad para asumirla.
De ahí que se pretenda lograr la igualación ideológica
de los distintos grupos sociales que forman la coali ción
populista, como salida a la crisis del poder oligárquico
que manifi esta el deterioro de las relaciones de
dependencia organizadas con base a la economía primaria
exportadora; se trata pues del reacomodo de las "nuevas"
Venturas y desventuras del concepto populi smo
clases sociales urbanas, para a su vez reacomodar las
fuerzas sociales, políticas y económicas, para organizar y
hacer funcionar el poder, a nivel interno, ya que a nivel
externo, lo que está en j uego es la reformulación de las
relaciones y estructuras de dependencia.
De igual forma, es importante acotar que el populismo
en América Latina posibilitó las condiciones para la
conformación de un nuevo rol del Estado, quien asumió
la promoción del desarrollo en materia de salud, educación,
previsión social , infraestructura, transporte y
comuni caciones, interviniendo además en las diversas
actividades productivas vi nculadas al sector industrial,
dando lugar al agigantamiento de la función estatal.
4. El Populismo Moderno o Neopopulismo
Así como los cambios económicos a nivel mundial y el
vacío de la oligarquí a, su incapacidad para atender las
demandas de las clases subalternas, entre otros factores,
determinaron la aparición del populismo clásico, es decir,
de experiencias como el Varguismo en Brasil ( 1930-1945 y
1951-1954) y el Peronismo en Argentina (1946-1955), de
igual forma, la crisis económica de los ochenta y el
agotamiento de los modelos políticos "democráticos"
(crisis de representación y de los partidos políticos, apatía
política, desinterés) han dado lugar a la reaparición de
este fenómeno, al que Zenneño (citado por No varo, 1996:
90) denomina "el regreso del líder", planteando una directa
correlación entre la fragmentación y generalizada
inseguridad colectiva, y la confianza depositada en figuras
carismáticas, las que algunos llaman, "líderes antipartido",
a Jos que se considera capaces de poner remedio a la
situación de emergencia.
Apunta Zermeño (citado por Arenas, 2002: 49) que en
su sentido social más amplio el populismo se vincula con
el inicio de la modernización en el subcontinente, proceso
que dio lugar a un "desorden" en las sociedades
latinoamericanas, consecuencia de la salida del orden
tradicional y el notable crecimiento económico alcanzado
durante las primeras décadas de la industrialización con
base en el modelo de sustitución de importaciones, que a
su vez generó explosión demográfica, urbanización
caotizada y deterioro ecológico.
Por su parte, el regreso de formas populistas en los
últimos tiempos encarnadas en líderes mesiánicos y
autoritarios, estaría conectado en opinión de este autor
con otro " desorden", esta vez, producido por el
estancamiento de ese proceso de modernización y las
frustraciones sociales que ello provoca, así como con una
crisis de representación y de identidades.
69
En efecto, de acuerdo con Novaro (1996: 93) desde
finales de los anos 80 América Latina al igual que otras
regiones del mundo, asistió a una crisis de representación,
asociada a cambi os estructurales que se fueron
sucedi endo durante los años setenta , entre ellos la
fragmentación de los sectores de intereses organizados,
la extrema ine tabilidad y fluidez de las posiciones en el
mercado laboral , las dificultades crecientes de Jos Estados
para proveer bienes y servicios, además, del déficit de las
instituciones republi canas para dar respuestas oportunas
a estos problemas. Como consecuencia de esto, las
identidades y agrupamientos de intereses se debilitan,
los partidos de gobierno son incapaces de proporcionar
respuestas a los probl emas más urgentes de la ciudadanía,
lo que erosiona el sentido de pertenencia a Jos mi smos,
situación que también se repite con los de la oposición,
que muchas veces a los ojos de los electores tampoco
cumplen su función de freno o contrapeso a las políticas
del gobierno.
Se produce entonces una doble desarticulación, la
primera es la de las instituciones públicas que como se
dijo no alcanzan a responder a la población, y la de los
partidos que tampoco agregan intereses; y la segunda, la
de los actores organizados de la sociedad, que ya no
constituyen " .. . un campo soc ial movili zado y
medianamente estructu rado , res ist ent e a las
intervenciones políticas y demandante de la satisfacción
de intereses previamente agregados, como sucediera en
décadas anteriores' ' (Novaro, 1996: 93). En otras palabras,
los grupos organizados pierden peso en el conjunto social ,
se debilita su capacidad para representar intereses
generales y amplios segmentos de la sociedad, de los
trabajaoores, las clases medias e incluso los sectores
propietarios, ven degradadas sus condi ciones de vida y
sus instrumentos tradicionales para elevar reclamos a las
instituciones de gobierno.
Estas nuevas realidades han detenninado el regreso
de formas populistas, lo que se conoce como Populismo
Moderno o Neopopulismo, y aunque dista en algunos
aspectos del llamado populismo clásico, son muchos los
puntos en común.
Ciertamente existen notables diferenci as entre el
populismo clásico y lo que actualmente se conoce como
neopopulismo, no obstante, ha sido la presencia de líderes
fuertes, en algunos procesos en varios países de América
Latina, durante la última década del siglo XX y comienzos
del XXI, lo que ha hecho revivir el debate sobre el
populismo en la región (García Montero, 2001: 54).
¿Cuáles son entonces las características del nuevo
Populismo?:
FERI'ÁNDEZ
l. La presencia de un líder fuerte, carismático,
mesiánico (lo que también caracterizó al
populismo clásico), y al mismo tiempo un outsider,
un líder antipolítico, que solventará todos los
problemas y redimirá a su pueblo, quien además,
ejerce el poder de manera personalista.
2. El diseño de políticas hacia los sectores más
pobres de la población, concretamente, subsidios
directos o focal izados, pues a diferencia de los
populismos tradicionales, los nuevos populismos
no cuentan con recursos suficientes para
implementar medidas de corte universal.
3. La desintegrac ión de los sujetos políticos que
plenaron el territorio de los viejos populismos,
es dec ir, los sindicatos, los partidos y
organizaciones intermedias creadas por el estado
para asegurar la integración   Esta
desarticul ación social , la fragmentación de la
sociedad en sectores de intereses muy distintos
favorece a su vez, el control de la sociedad por
parte del jefe populista.
4. Los nuevos li derazgos se sintonizan con las
aspiraciones de las masas, se muestran como
recuperadores del imaginario redentorista,
devolviendo a los excluidos la ilusión de volver a
ser, de volver a pe1tenecer, o sencillamente de ser
y pertenecer a los que nunca antes ni han sido, ni
han pertenecido.
5. A diferencia del populismo clásico, cuyos
principios fundamentales no eran otros que la
del mercado interno, la provisión de
ciertos bienes y servicios públicos y sobre todo
el nacionalismo, el neopopulismo coexiste con el
liberalismo económico, lo cual es consecuencia
de los cambios en el contexto mundial y los
problemas económicos que experimentan la
mayoría o casi todos los países de la región. En
todo caso, sostiene Arenas (2002: 52), que la
puesta en ejercicio de políticas neo liberales exige
la presencia de liderazgos fuertes capaces de
aplicar la amarga medicina bajo el encantamiento
de un discurso que halaga ' a los pobres,
prometiéndoles el nuevo paraíso.
De igual forma, García Montero (200 1: 57), describe al
neopopulismo como una forma de decisionismo y
voluntarismo político que se ha desarrollado en un marco
de debilitamiento institucional y decadencia política, que
exacerba el estilo de po lítica pe rsonalista y
70
antiinstitucional, aunque se nutre del marco institucional
constituido por el sistema presidencialista de gobierno.
Además, maneja un discurso ambiguo y ecléctico desde
el punto de vista ideológico, apelando a las masas
populares, al pueblo oprimido, denunciando a los enemigos
internos y externos de la nación, al tiempo que se
compromete con valores neoliberales y estrategias de
transfonnación económica basadas en la economía de
mercado.
Estos rasgos que podrían llamarse definitorios, es
posible observarlos en la experiencias populistas que han
tenido lugar en Latinoamérica durante los últimos años,
concretamente, los casos de Perú con Fujimori, Argentina
con Menem, Ecuador con Bucaram y Venezuela con
Chávez, aunque aquí sólo son comentados los dos
últimos.
Así, en Ecuador, la población se decantó en las
elecciones de 1996 a favor de Abdalá Bucaram, miembro
de una familia de políticos quien en su tercera campaña
electoral (antes había participado en los procesos
electorales de 1988 y 1992, sin ninguna opción) elaboró
un discurso en tomo a los pobres, identificándose con
estos y apelando a las tradiciones y valores populares,
según él, amenazados por poderes políticos y económicos.
De esta manera vendió la imagen de caudillo carismático,
capaz de jugar un partido de fútbol o de cantar en una
plaza con un grupo musical; la del hombre sencillo que
recorría las calles de Quito a bordo de un vehículo rústico.
Su estilo retórico, a ratos violento, provocó una gran
movilización de masas, guiando a sus seguidores para
dar batalla, especialmente desde las tarimas (A costa, 1996:
7). Sin duda, Bucaram entendió e interpretó el sentido
popular, al tiempo, que transfonnó los insultos y críticas
de sus rivales en cualidades éticas.
En opinión deAcosta (1997: 8), al igual que Fujimori y
Menem, Bucaram llegó al poder "sin decir claramente
como iba a gobernar y apelando a la confianza de la gente
pobre", sin embargo, y a diferencia de estos, en ningún
momento negó sus intenciones neoliberales, o su apego
al sistema capitalista, por el contrario, manifestó estar de
acuerdo con las inversiones extranjeras, la privatización
de industrias, el debilitamiento de los monopolios y en
general la apertura externa, considerándolos
in1prescindibles para el país. En otras palabras, al combinar
su visión neo liberal con el discurso a favor de los pobres
y contra la oligarquía, Bucaram ofrecía darle carácter social
al neoliberalismo.
No obstante, tampoco estaba claro cual sería el
proyecto clasista a seguir para terminar con la oligarquía;
Venturas y desvent uras del concepto populis mo
al punto que confom1ó su gabinete económico rodeándose
de poderosos empresar ios, entre ell os, el presidente del
banco más importante de Ecuador y heredero de la mayor
fortuna nacional, así como el gerente general del Banco
Central y otras figuras relevantes del gobierno saliente,
quienes habían di señado el modelo macroeconómico
vigente a la fecha.
Su breve mandato, estuvo caracterizado por su
intención de abarcarlo todo, pues creía ser la encamación
de las aspiraciones de los pobres, al tiempo que el único
intérprete de los anhelos e intereses de la nación. C'on un
estilo frenético, atacó a sus enemigos políticos y las
organizaciones sociales que no aceptaban su discurso ni
sus prácticas, sencillamente fueron rebasadas, como
ocurrió con el movimiento indígena, cuyo campo de acción
fue intervenido por el Ministerio de Etnias y Cultura,
creado durante el gobierno bucaramista; simi lar situación
se presentó con los líderes de los sindicatos energéticos,
quienes fueron desacreditados al ser acusados de
mafiosos por negarse a seguir las directrices del gobierno.
La descalificación y la injuria a sus opositores políticos,
la práctica clientelar ampliada (el gobierno ofrecía desde
alimentos baratos hasta teléfonos, casas, entre otros
bienes), el nepotismo, pues su familia ocupó los puestos
importantes en la administración pública, bien como
ministros, embajadores o cónsules, mientras sus amigos
libaneses (mejor conocidos como "turcos") dominaron el
gabinete presidencial, así como su pretensión de
perpetuarse en el poder, hablando de una posible
reelccciÓ{1, caracterizaron su corto mandato.
Por suerte para los ecuatorianos, su gobierno terminó
más temprano que tarde, de alguna manera las
instituciones funcionaron, a pesar de su debilidad y tras
su destitución en 1997, no encontró apoyo internacional
para insistir en su retorno al poder. No obstante, dejó al
país sumido en una grave crisis política que dio lugar a
una sucesión de cuatro presidentes en menos de seis años,
hasta la elección del actual presidente, Lucio Gutiérrez,
un ex militar golpista.
Observar lo ocurrido en Ecuador, podría hacer pensar
a quienes han vivido en Venezuela durante los últimos
seis años, que cualquier parecido con la realidad
venezolana es mera coincidencia, pues así como Bucaram
capitalizó el descontento popular, Hugo Chávez, como se
verá en el apartado siguiente, hizo lo propio en Venezuela,
ante , una ,:,p,oblación que abiertamente decidió
desvincutarse de la política y rechazar todo lo que
sig11¡fi,\)aba identifkación con los partidos tradicionales,
como se evidenció en el elevado abstencionismo que
71
caracteri zó los procesos electorales de los años ochenta
y noventa.
5. El Populismo en Venezuela.
En Venezuela como en el resto de los países de
Améri ca Latina, el populismo hizo su aparición en los años
cuarenta, ) Oncretamente, entre 1945 y 1948, período
conocido como el Trieni o Adeco, que se inició con el
derrocami ento del presidente Jsaías Medina Angarita
(Revol ución de Octubre). Ciertamente, tras la muerte de
Juan Vicente Gómez, los gobiernos de López Contreras y
Med ina Angar i ta, enr umbaron al país hacia la
modernización y apertura política. "De hecho, se fue
pasando gradualmente de una dictadura unipersonal rodeada de
un ejército im:ondicional al caudillo, a un régimen autoritario
pero legitimado por un ejército institucional, y de allí a un
gobierno plural ista, que legal izó todos los partidos, permitió la
acción política y sindical , pero mantuvo restricciones a la
pilrticipación política" (Gómcz y Arenas, 2001: 89).
Con la "revolución" del 18 de octubre se inaugura el
populismo en Venezuela, pues este grupo de nuevos
actores centró su accionar en dos direcciones , la
reivindicación del "pueblo", entendi do como los más
pobres, los campesinos, Jos marginados en general ; y la
modernización basada en la industri ali zación, dirigida por
un Estado fuerte, dentro de un marco capitalista (Gómez y
Arenas, 2001: 89).
La articulación de todo el proceso estaría en manos
del partido y el Estado, encargados de agregar intereses
de diferentes estratos en torno a la oposición al
minoritario grupo de la oli garquí a, sin embargo, este
proyecto fracasó a sólo tres años de haberse iniciado,
con el derrocamiento de Rómul o Gall egos, el primer
presidente elegido en Venezuela medi ante sufragi o
universal, directo y secreto.
Con la caída del general Marcos Pérez Jiménez en 1958,
se inició un nuevo experimento democrático y también
populista, que debía tratar de sobrevivir en medio de una
gran heterogeneidad de intereses sociales y culturales, y
ante la continua amenaza de un nuevo golpe de estado;
para ello, era necesario evitar los errores cometidos en el
pasado durante el trienio 1945-1 948 de '' la democracia
frustrada" (Rey, 1991: 542) y superponer lo pragmático a
los aspectos ideológicos que hi cieron la diferencia en el
mencionado período. Es así como comi enza a gestarse lo
que Juan Carlos Rey denomina "sistema populista de
conciliación", que dio estabilidad a la democracia mediante
la generación de apoyos al sistema hasta comienzos de la
década de los ochenta cuando empezó a mostrar signos
de agotamiento.
FERNÁNDEZ
El sistema populista de conciliación "se basa en el
reconocimiento de una pluralidad de intereses
heterogéneos, tanto de las mayorías como de las minorías,
y en la creación de un complejo sistema de acomodación
y negociación entre ellos, que se expresaba en un conjunto
de mecanismos y reglas peculiares para la toma de
decisiones obl igatorias para el conj unto de la sociedad"
(Rey, 1991: 543).
Gracias al sistema populista de conci liación se logró
el consenso entre los principales actores políticos y
socia les , fundame nt a lmente partidos políticos,
empresa r ios y algunos otros grupos organi zados,
estableciéndose las nuevas reglas del juego político (Pacto
de Punto Fij o)
1
, en el que "los partidos polí ticos fungieron
como principales y casi únicos canal es de agregación de
intereses societales, y como agentes privilegiados de
mediación entre el Estado y la sociedad" (Kornblith, 1994,
11 0), otorgando legitimidad al sistema a t¡;avés de los
apoyos generados por una sociedad que más que
aceptarlo por razones normati vas o por la existencia de
una comunidad de valores, lo apoyaba por razones
utilitarias, porque veía en él, el medio idóneo y más sencillo
para sati sfacer rápidamente sus aspiraciones.
De acuerdo con Kornblith (1994 : 110) , e l
establecimiento de este sistema fue posible gracias a tres
factores fundamentales: l . El desarrollo de modernos
partidos de masa, más pragmáticos que ideológicos,
transformados casi en los únicos interlocutores entre la
población y el Estado; 2. El papel del Estado como
propulsor del desarroll o y distribuidor de beneficios
gracias a la inmensa renta petrolera; y 3. El bajo nivel de
demandas y su relativa simplicidad, lo que permitía
satisfacerlas con los recursos disponibles.
Este sistema funcionó sin mayores dificultades durante
los primeros veinte años de democracia, tiempo durante
el cual se configuró un poderosísimo capitalismo de
Estado, al impulsar éste la economía a través del gasto
público, y también mediante la generación de empleo estatal
que incidió en la estructura social del país; así como al
importantísi mo papel desempeñado por los partidos,
grandes y sólidas organizaciones "capaces de agregar y
articular intereses diversos y heterogéneos y de elaborar,
procesar y canalizar hasta los órganos     de las
decisiones públicas, las distintas demandas sociales ... "
(Rey, 1991: 547).
En efecto, los principales partidos políti cos, Acción
Democrática y COPE!, no sólo se "turnaban" en el ejercicio
del poder cada ci nco años, lo que hi zo que se considerara
al sistema político venezolano como bipartidista, sino que
además, fue tal su relevancia y el papel que cumplían como
intermediarios, como gestores para la sati sfacción de las
necesidades de la población que en opinión de muchos,
en Venezuela existía no una democracia si no una
partidocracia.
En estas circunstancias, la democracia venezolana se
erigió en una de las más estables en la región, en la que
por demás, buena parte de los países se encontraban bajo
el control de gobiernos militares y autoritari os. A
comienzos de los ochenta cuando empieza a revi tali zarse
la democracia en Améri ca Latina, también se inicia la crisis
económica más seve ra y prolongada que haya
experimentado el continente desde la década de 1930,
proceso al que no escapó Venezuela y que a su vez,
determinó el fin del nacionalismo económico y del modelo
de sustitución de importaciones, dando paso a fórmulas
neo liberales de las más radicales.
Como apunta Ellner (1996: 43) , "en Venezuela, el
contraste entre la prosperidad y el intervencionismo estatal
de los 70 y la recesión y el neoliberalismo posteriores fue
quizá más marcado que en cualquier otro lugar del
continente".
Ciertamente, el deteri oro general de las instituciones
sociopolíti cas, la caí da de los indicadores
macroeconómicos (PIB, inversión pri vada, inversi ón
extranjera en el país) y a su vez el incremento abrumador
de otros indicadores como desempleo, informalidad y
pobreza, sirvieron de caldo de cultivo para que a final es
de los ochenta, convergieran " ... las tensiones de las
diferent es esferas social es, adq ui riendo la forma de un
cuestionamiento creciente al sistema político predominante. La
articulación entre los diagnósticos críticos en lo económico, social
y político, produjo un model o ideológico de expli cación de la
crisis y proposiciones de cambio, que caracteri zaba a la sociedad
venezolana como un conj unto de víct imas pasivas de una clase
política corrupta" (Gómez y Arenas, 200 1: 94).
En este contexto, se inició el segundo gobierno de
Carlos Andrés Pérez, quien tras una campaña electoral en
la que prometía la vuelta a la "prosperidad" de su primer
mandato ( 1974-1979), haciendo crecer las expectativas de
1
En 1958. para mantener el s istema democrático era necesario " ... garanti zar a los sectores minoritari os poderosos que sus intereses fundamentales no se verí an
amenazados por la aplicación de la regla de la mayoría en la toma de decisiones gubernament ales. ( ... ) asegurar la confianza de la mayoría de la poblac ión en los
mecani smos de la democracia representativa. como medio idóneo para satisfa cer sus aspiraciones de libertad. j usticia y bienestar. Pues el proyecto democrático tuvo
que luchar simultáneamente en dos rrentes: inicialmente contra los peli gros de un golpe militar de derecha. pero pront o tambi én (como consecuencia de la influencia
de la revolución cubana) contra la amenaza de la acción insurrecciona! y de la guerri ll a de extrema izqui erda" (Rey. 199 1: 543-544) . ··
72
Vent uras y desventuras del concepto populismo
la población, a pocas semanas de instalarse nuevamente
en el poder, implementó un programa neo liberal de aj uste
estructural "El Gran Viraje", detonante de tres sacudidas
que hicieron tambalear el sistema político: los sucesos
violentos del27 y 28 de febrero de 1989, conocidos como
"el caracazo", seguidos de los golpes de estado frustrados
del4 de febrero y 27 de noviembre de 1992.
El golpe de estado frustrado del 4 de febrero de 1992,
mostró el descontento existente en el seno de las Fuerzas
Armadas, y también expuso a la luz pública un grupo que
desde hacía varios años venía tejiendo conspiraciones,
denominado "Movimiento Bolivariano Revol ucionario
200", uno de cuyos principales líderes era Hugo Chávez,
quien al momento de rendirse afirmó as umir la
responsabilidad de los hechos acaecidos y que sólo "por
ahora", había sido denotado, lo que lo dio a conocer e
hizo despertar enormes simpatías en amplios sectores de
la población.
Chávez, el golpista, se convirtió en leyenda, casi en
un mito viviente, gracias a aquella célebre frase "por
ahora", que le dio la vuelta al mundo a través de los medios
de comunicación que lo endiosaron, aunque hoy lo
satanizan, apareciendo como el hombre que asumió la
responsabilidad en un país en el que nadie respondía
entonces, y menos lo hace ahora por sus actos; que obraba
en nombre de la Constitución para hacerla respetar y sobre
todo, en defensa del pueblo, comenzando a ocupar el
espacio que el liderazgo político tradicional había dejado
vacío, es decir, "el del dirigente que se comunica directamente
con el pueblo, asume sus errores y no evade responsabilidades.
Al mismo tiempo, que se presentaba como un actor radicalmente
diferente de todos los que habían ocupado el centro de la escena
política en los años anteriores( ... ) convirtiéndose además en el
foco de esperanzas mesiánicas centradas en el regreso a un modelo
socio-político de distribución amplia e inclinado a la exaltación
de los sectores populares" (Gómez y Arenas, 2001: 95).
Tras el fracaso de febrero de 1992, los golpistas se
lanzaron en una nueva aventura conspirativa que culminó
el27 de noviembre del mismo año con otro golpe de estado
frustrado. Con la llegada de Rafael Caldera al poder en
1994, se sobreseyeron las causas de estos militares,
quienes abandonaron la vida castrense volcándose a la
actividad política, lanzando en 1997 la candidatura
presidencial de Hugo Chávez, a través del Movimiento
Quinta República (MVR) , con la promesa de recomponer
el sistema político" ... bajo el supuesto básico de que tal
recomposicit m sólo era posible con un desplazamiento
total de los liderazgos tradicionales, especialmente los de
Acción Democrática y COPE!" (Gómez y Arenas, 2001: 96).
Luego de resultar vencedor en las elecciones
presidenciales de 1998, Chávez inició un conjunto de
cambios, comenzando por la reducción de las carteras
ministeriales
2
mediante su fusión, o sencillamente
modificando su denominaci ón; de igual forma promovió
la realización de diferentes procesos comiciales, entre ellos,
uno para convocar una Asamblea Nacional Constituyente,
otro para la elección de sus mi embros y un tercero para
aprobar la nueva constitución, seguidos de las Mega
Elecciones de Julio de 2000 dirigidas a re legitimar todos
los poderes . En el ínterin, sin embargo, las frágiles
instituciones, Congreso Nacional y Corte Suprema de
Justicia, fueron prácticamente eliminadas, toda vez que
se atribuyeron poderes extraordinarios a la Asamblea
Nacional Constituyente en la que el MVR y los partidos
que conformaban el Polo Patri ótico que apoyaba al
presidente, banieron de manera abrumadora, lo que hizo
desaparecer la división de poderes, exacerbando el
presidencialismo que luego fue institucionalizado en la
Constitución vigente.
Junto a estos cambios políticos, el país ha debido
enfrentar la que ha sido catalogada como la peor crisis
económica de su historia, caracterizada por el desempleo
galopante que según fuentes extraoficiales supera el 20%
3
,
la creciente informalidad
4
, que ha colocado a más del 50% de
la población económicamente activa en este sector, el
estancamiento económico con aumento de la inflación
( estanflación) y por supuesto, el empobrecimiento de amplios
sectores de la población
5
y la depauperación de buena parte
de ellos (que aún continúan apoyando "el proyecto
chavista"), a pesar de los enormes ingresos petroleros.
1
Sin embargo. en la actual idad existen más Ministerios que los encontrados por Chávcz a 1 tomar el poder. pues tras las fusiones de las carteras tradicionales. que di eron
luga r a Mini sterios como los de Salud y Desarroll o Social. Educación. Cultura y Deportes. e Interior y Justicia. entre otros. han aparecido nuevos Mini steri os como
el de Comunicación e Información. el Mini sterio de Economía Popular y el Mini sterio de la Vivienda.
'El desempl eo para mayo de 2004 alcanzaba el 22.2% en contraposición al 11 % existente en 1998. cuando Hugo Chávez asumió el poder (Roj as. 2004: 5) .
4
Actualmente el único sector que genera empleo es el informal. al punto que según estadí sticas del IN E. 53% de la PEA se encuentra reali zando labores de subsistencia
en este. mientras que las empresas que se encuentran laborando en la mayoría de los casos al 50% de su capaci dad. no han procedido a realizar nuevos despidos debido
a la inamovilidad laboral existente desde mayo de 2002. la cual se ha mantenido hasta el presente.
' Según datos proporcionados por el Centro de Documentación y Análi sis de los Trabajadores (C'ENDA). 57.5% de los hogares venezolanos tiene dificultades para
acceder a la Canasta Alimentaria y sólo 6. 7% de los hogares puede adquirir la Canasta Básica (Rojas. 2004: 5). Además. 30.5% tiene necesidades básicas insatisfechas.
15% de hogares pobres extremos tienen todos sus integrantes desempleados. 28% hace menos de tres comidas al día y 71% ha reducido su consumo de aliment os. lo
que ha hecho que se incremente la desnutrici ón. que está afectando al 30% de los hogares ubicados en el estrato "V"' o " E"". de manera que 50% de los niños lactantes
(hasta los dos años de edad). sufren de hambre oculta. es decir, deficiencia de micronutrientes. mientras que entre los niños en edad preescolar (de tres a seis años)
de los estratos más bajos. el hambre oculta afecta a 30% del grupo. y la desnutrición grave se ubica en 14.5% (Barreiro. 2004: 2).
73
FERNÁNIJEZ
Ciertamente durante los primeros meses de gobierno,
este tuvo que enfrentar serias dificultades económicas
producto de la caída de los precios del petróleo, el
estancami ento de la economía y el grave déficit fiscal ,
pero desde finales de 1999, y hasta el presente, los precios
del petróleo no sólo se han incrementado sino que han
alcanzado niveles sin precedentes
6
, sólo en 1999 se
incrementó el valor de las exportaciones en 37% o lo que
es lo mismo, en 16.627 millones de dólares (Gómez y
Arenas, 200 1: lO 1 ), pero esto no se ha traducido en
bienestar para la población, sino que por el contrario, los
indicadores macroeconómicos revelan que desde esa
fecha hasta hoy, se ha producido un mayor deterioro de
las condiciones económicas y sociales generales del país,
al punto que la gesti ón del actual gobierno ha sido
cali ficada por a lgunos economistas como "el peor
desempeño económico de los últimos 50 años" (Silva
Michelena, citado por Rodríguez Pons, 2004: A6).
Sin duda alguna, el gobierno chavista ha generado
mayor pobreza y excl usión social, y lo que es peor aún, ha
sumido al paí s en una profunda división, violencia y
desesperanza, gracias a un discurso clasista, que entre
otros muchos factores, han intensificando los problemas
que dura nte los cuarenta años de democracia
" puntofijista" , incluso mucho antes , ha padecido
Venezuela.
En Chávez se hacen pres entes múltiples
contradicciones, al tiempo que resultan evidentes las
características de líder populista clásico, de hecho, se lo
considera como el populista más grande de América Latina
después de Perón. Así, aunque se manifiesta en contra
del neoliberalismo y la globalización, aplica políticas
neoliberales, rompiendo con las acciones estatales
proteccionistas, reguladoras e interventoras, conciliando
con el neo liberalismo; prueba de ello fue la promulgación
de la Ley de Inversiones, insistiendo además, en clamar
por inversiones extranj eras, despreciando al empresariado
nacional , así como el otorgamiento de concesiones a
empresas transnacionales para el explotación del Delta
del Orinoco y más recientemente, de las islas la Orchila, la
Blanquilla y los Monjes para que exploren posibles .
yacimientos petroleros (Rodríguez Pons, 2004: A6) . De
igual forn1a, ha implementado una política antinflacionaria
de corte neoliberal , a costa de una pronunciada recesión
económica, disminución del consumo y márgenes mínimos,
casi inexistentes de crecimiento económico
7

Al mismo tiempo, ha propiciado una enorme expansión
del gasto público mediante un conjunto de "Programas
Sociales" denominados "Misiones Sociales"
8
(Misión
Robinson I y II , Misión Ribas, Misión Sucre, Misión
Vuelvan Caras, Misión Piar, Misión Barrio Adentro, Misión
Mercal , Plan Zamora, Misión Guaicaipuro, Misión
Miranda, Misión fdentidad y Misión Vivienda), la mayoría
de las cuales, oficialmente, está dirigida a sustituir la
situación de pobreza y de exclusión social por un nivel y
calidad de vida acorde con la di gnidad humana, mediante
la democratización de la educación, la reivindicación, la
promoción y !ajusticia sociales, para saldar la deuda social
acumulada por el Estado durante los últimos cuarenta
años de democracia (desde 1958 hasta 1998).
Además, Chávez ha tratado con bastante éxito, de
lograr el control total por parte del Estado (de su partido
MVR y de él mismo) de todos los aspectos de la vida
nacional , lo que es característi co de los líderes populistas.
Esto quedó demostrado con las más de 40 leyes que
producto de una habilitación fueron aprobadas en tan
solo seis meses, entre ellas la Ley de Tierras con la que
pretende centralizar el sector agrario; la creación de una
Central de Trabajadores Bolivarianos, de una Universidad
Bolivariana y la proyectada conformación de una nueva
empresa pública de telecomunicaciones, paralela de la
Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela
(CANTV) , entre otras acciones.
Asimismo, en su afán por abarcarl o todo, ha frenado u
obstaculizado el proceso descentralizador que se inició
en el país desde mediados de los aíi.os ochenta, a través
del recorte de los recursos a las regiones y localidades,
especialmente, las gobernadas por partidos distintos al
MVR y los nombramientos a dedo desde la capital; todo
esto aderezado con el ataque continúo a los medios de
comunicación, a los partidos políticos y a los sectores
que lo adversan, mediante un discurso repetitivo y
agotado, exaltando el nacionalismo y la figura del
'' El precio promedio de la cesta pet rolera venezolana en al canzó los 20,2 1 US$ por barril. en 2002, 2 1. 95 US$. en 2003 , 25. 75 US$. y en lo que ha transcurrido
de 2004. en J2 .5S LI S$. Sin embargo, para e l 19.0H.2004. el precio del cn•do venezolano se ubi có en 39.52 US$ por barril (http:
1
/www.gobiemocnlinea.ve. fec ha de
la consult a: 30.08.2004), y a finales del mes de sept iembre llegó 41 .61 liS$ (Panoranw. 02.1 0.2004: 2- 1 ).
7
En el primer semestre de 2004. el PIIJ creció 2.1. 1% y se ca lcula que para final de año. el PIB total habní aumentado entre 10% y 12%. lo que colocaría a Venezuela
como el pais con el mayor crecimi ent o este año en América Latina. sin embargo. ese aumento que sin dudíl es elevado. es considerado por los economi sta s como
crecimient o no sostenible. porque no se trata de rec uperac ión. sino de un rebote   producto de la caida estrepitosa del PIB durante el paro cívico de
diciembre de 2002 y enero de 2003 (Rodríguez Pons. 2004: A6) .
8
Estas Mi siones se iniciaron a mediados de 200.1 . y para identificarlas se han uti lizado los nombres de próceres de la independencia nacional e incluso ameri cana.
asi como los de ciertos caudill os menos reconocidos por la hi storia. con la intención " . .. de exaltar los valores patrios y destacar las luchas de nuestro puebl o por
la independencia. la soberania y la autodetenninación" (http://www.mi sionribas.gov. ve, fecha de la consulta: 2 1.07.2004) . En todo caso. el grueso de los recursos
para su funcionamiento proviene de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que esta aporta ndo durant e el 2004 el 30% de su presupuesto de inversión. equiva lent e a 5000 ·
millones de dólares. y adicionalme nte. la mitad de los ingresos petroleros "excedcntarios". con los cuales se conformó el Fondo Especial Petrolero. ante el incremento
sostenido de los precios del petróleo (http:l/www.cnnespanol. com .. fec ha de la consulta 20.08.2004).
74
Venturas y desvent uras del concepto populismo
Libertador Simón Bolívar, e insistiendo en el papel que
debe jugar el pueblo en su gobierno, en la construcción
de una verdadera democracia, ya no representativa sino
participativa y en la lucha contra la corrupción, palabra
que ahora ha sido sustituida por la de golpistas ,
saboteadores, contrarrevolucionarios y traidores a la
patria, responsables de la destrucción del país y su
bancarrota, sobre todo tras el paro cívico de diciembre de
2002 a febrero de 2003.
A manera de Conclusión
Aunque no es posible encuadrar del todo las nuevas
experiencias populistas (Fujimori en el Perú, Menem en
Argentina, Abdalá Bucaram en Ecuador, y Chávez en
Venezuela) en el conjunto de características que identifican
al populismo clási co, es obvio que existen puntos de
contacto, lo que permite hablar de neopopulismo en estos
países.
Ciertamente, estos gobiernos aunque manejaron y aún
manejan un discurso nacionalista, en muchos casos
chauvinista y también antiglobalizador como ocurre en
Venezuela, se acercan al neoliberalismo y sus recetas
económicas ortodoxas, lo que hac e aparecer una
contradicción entre el populismo clásico y las nuevas
experiencias; no obstante, el hecho de que las máximas
neoliberales se contrapongan al modelo económico y
estatal del populismo clásico, no debe hacer olvidar la
ambigüedad y variabilidad con que este interpretaba y
ponía en práctica tales principios.
Como en el pasado, el nuevo populismo se apoya en
líderes fuertes, carismáticos que se identifican con el
pueblo, concretamente con los sectores menos
favorecidos. El problema es que si bien aprovechan la
esperanza generada de que el gobierno redistribuirá la
riqueza de los ricos entre los pobres, lo que les permite
obtener gran popularidad, la incapacidad de dichos
gobiernos para conseguir lo prometido, hace que el apoyo
que en su momento le prodigaron diferentes sectores, se
transforme en rechazo, ante lo cual el líder, para tratar de
mantener su popularidad implementa políticas económicas
que suelen desencadenar fuertes desequilibrios que
ponen en peligro la gobernabilidad y la democracia, tal y
como sucedió en Venezuela, durante los cuarenta años de
"puntofijismo" y sobre todo, desde que Hugo Chávez
asumió el poder.
De ahí que más allá de los discursos y la reivindicación
del pueblo (expresión en la que se aglutinan distintos
sectores sociales, en su mayoría los más necesitados
aunque no exclusivamente ellos), el torpe manejo de la
economía genera desajustes, contribuye a incrementar la
75
conupción y ampliar la brecha entre ricos y pobres, lo que
sirvió de base para el ascenso de estos líderes, generando
mayor descontento y frustración, conduciendo en muchos
casos a esperar un nuevo Mesías, una nueva opción, o
simplemente, las masas recurren a la violencia, a las salidas
populares que por lo general van de la mano del vacío de
ideas, del <¡l iscurso plagado de responsabl es pero carente
de opciones.
El pueblo siempre es la excusa más que el actor
principal. Ante el anhelo de cambio, los latinoamericanos
han apostado por opciones que parecían representarlo y
encontrarse en disposición y capac idad para realizarlo,
sin embargo, los resultados han sido decepcionantes y
sólo han conducido a la instalación de gobiernos que
lej os de atender demandas de manera satisfactoria, tienen
como principal aspiración mantenerse en el poder, de ahí
que la mayor crisis en estos países sea en la actualidad la
desesperanza ante la falta de confianza en las instituciones
y sus líderes o seudo líderes, pues parece que los primeros
ya no existen.
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