POSTESTRUCTURALISMO Y POSTMODERNIDAD Los estructuralistas no se habían mostrado tan conscientes de la diseminación tridimensional de las relaciones sígnicas, de la problemática profunda

que implicaba la noción de diferencia, de la relación del logos con su desplazamiento o el otro. Los postestructuralistas, en cambio, logran ver con mayor sintonía y precisión la dialéctica del signo, por lo que alcanzan la articulación de una metateoría. Muchos de los deconstruccionistas, sin embargo, no podrán salir del círculo vicioso que podría imponer esta metateoría, como tampoco serán tan capaces de distinguir el acontecer que se da más allá del signo en el campo de lo historico-social. Mientras los deconstruccionistas insisten en su pantextualismo, en el campo de la teoría que toma en consideración significativa la referencialidad del signo, cobra importancia la articulación de varios pensadores post-marxistas. Seguidores cercanos de la ideología marxista, como Fredric Jameson y Terry Eagleton, criticarán el que los deconstruccionistas, al igual que los estructuralistas, mediante muchas de las nociones del signo antes señaladas, rechacen la historia y la posibilidad de alcanzar en algún momento un referente significativo. Critican la ausencia de problemática y conflicto en las nociones de temporalidad y causalidad (o la toma implícita de ello) de los derridarianos, y denuncian, además, la apoliticidad de su proyecto. No obstante, tanto los marxistas como otros pensadores en general, interesados en la referencialidad, sí reconocen que los pensadores de la postmodernidad (incluidos los deconstruccionistas) han llegado a plantearse de una manera más problemática la relación entre la conciencia, la realidad y el signo a través de la filosofía y el psicoanálisis, y han llevado esa relación a mayores límites. No niegan que disciplinas como la economía, la antropología, la física y la psicología, entre otras, construyen su objeto de conocimiento básicamente mediante el lenguaje. Aceptan el que antes que descansar en un referente científico, estas disciplinas emplean construcciones simbólicas sujetas a las leyes del lenguaje (inclusive las leyes del lenguaje poético). Tampoco niegan que hayan sido los postestructuralistas quienes han podido reconocer con mayor profundidad cómo se puede ver mediante el lenguaje lo que está constituido con ese lenguaje mismo. Y en este aspecto encontrarán la respuesta en el ámbito del metalenguaje, es

Mas en este aspecto ha de tenerse en cuenta que mientras el estructuralismo. Bien entienden que una conciencia plena de la función del lenguaje lleva a un reconocimiento más agudo del sujeto que emite el discurso. Con esto presente se concibe ahora que las significaciones que entran en contradicción aparecen inmersas en la textualidad misma. en que del signo se pasa al texto. En este tipo de consideración. destacan el deseo del sujeto dentro de los procesos diacrónicos e históricos (Foucault. Si algo han entendido ya los postestructuralistas es que tanto el sujeto como el objeto se ven atrapados en una proliferación y diseminación de textos y discursos con una retórica y lógica ocultas que cargan dentro de sí su propia negatividad y deconstrucción. y no se presentan como procesos simplemente biológicos o reduccionistas como piensan muchos pensadores de la modernidad. el deseo y el cuerpo pasan a representar procesos humanos con significados pertinentes para el discurso y la conducta. Pero el sujeto o hablante del discurso no es ya considerado desde el individuo concreto o abstracto que se podría reconocer a partir del contexto histórico social. la subjetividad. es decir. Deleuze y Guattari). no hay biografismo o sociologismo tradicional en esta comprensión del sujeto. y de éste al sujeto de la enunciación (al deseo y la corporeidad como articulaciones significativas). que la realidad no es algo que esté allí en algún . el último alcance metodológico de la modernidad. que no pretenden aislar el texto. en un lenguaje que pueda rendir cuentas de los otros lenguajes y de las referencias a sus objetos de predicción. Mas en este aspecto no se debe olvidar que si algo comenzaron a descubrir los estructuralistas fue la idea de que no hay una verdad última o primera. del texto al discurso. muchos seguidores del postestructuralismo. Se trata de un proceso de cambio de un estadio a otro. Y ello resulta así cuando se considera que el deseo de afirmar y de valorar la realidad lleva a los textos a elaborar su otredad y negatividad dentro del signo o texto mismo en cuestión. En este nivel se está ya considerando el proceso mismo que lleva del estructuralismo al postestructuralismo. privilegia el proceder sincrónico y estructural del signo. De ahí que se señale que de la estructura del texto se deba inferir o extraer el sujeto que (des)organiza el sentido del texto mismo.decir.

recuperando el concepto del sujeto humano y la historia. Se trata de críticos que se colocan más allá de la propuesta del paradigma simple de la modernidad. y rescatan la acción intercomunicativa que propone Habermas. Tratan de escapar del limbo que les imponen las sincronías de la significación. en el discurso bajo investigación (ya Barthes lo había visto así). Reconocerán que incluso en la búsqueda de la reflexión misma el sujeto se enfrenta a una construcción condenada por la negatividad y la tautología. pensadores como Foucault reconocen la sub-consciencia invisible y subliminal y el poder del símbolo o los significantes que resaltan Lacan y Althusser. Con el escepticismo. y muchas veces el nihilismo que estas nociones comienzan a producir. La realidad se les presenta más bien cual construcciones del sujeto que aparecen atravesadas por los procesos. con la revolución industrial que ha culminado en la era de la cibernética y la . entre muchas otras cosas. que la libertad y la verdad no se alcanzan meramente a través del auto-reconocimiento y la reflexión (contra el señalamiento hegeliano). los postestructuralistas ciertamente llegarán a considerar.lugar. y de la cual no se han librado algunos de los postmodernos mismos al no poder salir del pantextualismo. Esto se les presenta así. y que se pueda aprehender directamente a través de la razón. Mas allá de los pensadores nihilistas y negativos. símbolos o signos de la cultura. Se supera de esa manera la estructura aislada e inmanentista que suele condenar al estructuralismo. se fijan en el deseo y la fuerza del cuerpo que señalan Deleuze. que tuvo su punto de partida más organizado en la Ilustración. Guattari y Baudrillard. Son muchos los pensadores de la postmodernidad que se han visto precisados a seguir las ideas postestructuralistas al ocuparse de aspectos psicoanalíticos y sociológicos que agencian al sujeto y el lenguaje contemporáneos. y en contra de los más esenciales principios de la modernidad. Mas algunos postestructuralistas se ocupan de salir del cerco nihilista y narcisista que les podría imponer el subjetivismo del discurso y la textualidad. y obtuvo su mayor despliegue durante el siglo XIX. pues entienden que el análisis último que se podría realizar ante un discurso no se puede efectuar porque el objeto en cuestión es el sujeto mismo constituido en el lenguaje.

la explotación de la naturaleza. la cada vez peor distribución de riquezas. Muchos de estos teóricos de lo social sostienen que la modernidad ingresó a la historia prometiendo a la humanidad la liberación de la ignorancia y la irracionalidad. la ingeniería tanto industrial como genética. el imperialismo capitalista. muchos postmodernos habrán de criticar todo lo que la modernidad pudo haber creado: la civilización occidental. y exigen que se aprenda a vivir sin explicaciones y respuestas que en el fondo les parecen ilusas. la familia burguesa. cristiandad. por ser míticas y por representar narrativas totalitarias que ocultan la contradicción y la opresión. el urbanismo. . en los espacios simulados de Disneylandia. Pero pese a esta disidencia. y en los amplios centros de consumo transnacional. el exterminio de los cuerpos humanos y las culturas en los países del tercer mundo. los desastres ecológicos. así como el nuevo deconstruccionismo filosofico. el cinismo y la guerra fría en los países más desarrollados. la idea de nación y transnación. Son firmemente escépticos ante las visiones del mundo totalizantes y englobantes. y por su incapacidad para proveer contestaciones validas a la humanidad. Para algunos postmodernos de visión psico-social específicamente. la pobreza. Lenin). de la modernidad (marxismo. la modernidad no es ya una fuerza liberadora sino opresiva y represiva. democracia liberal. Lo que sí desean sin lugar a dudas es rechazar la certeza que caracterizó tanto a la derecha como a la izquierda de la modernidad (Descartes. Como resultado de este tétrico panorama que termina ofreciendo el mundo industrial. Las rechazan por su logocentrismo y falocratismo.informática. no obstante. la invasión química dirigida hacia el cuerpo humano. y que lleven a actuar efectivamente sobre la problemática humana en el mundo actual de los clones y la informática (post)imperialista. la tecnología avanzada. la falsa información propagandistica de los medios masivos. humanismo secular). Pero ante esto destacan el que muchos de los resultados alcanzados por la modernidad en el siglo XX han surtido efectos muy adversos y contrarios a lo esperado: el genocidio del nazismo. y que se acepte la certidumbre de la incertidumbre. la imposibilidad de formular proyectos y discursos alternativos y maestros que puedan ofrecer prescripciones significativas. muchos críticos “psico-sociales” de la postmodernidad reconocen.

Estos críticos sociales consideran que las concepciones postmodernas que no se interesan por la ideología y la historia podrían ser a la larga resultado del lujo de una nueva generación para la cual la escasez y la lucha por la sobrevivencia ya no representa un problema. Al igual que los estructuralistas. ha alcanzado un alto grado de homogeneidad (significante de poder) al apropiarse de los procesos profundos de significación que constituyen a la cultura y la subjetividad mismas. las ataduras a ciertos principios materialistas llevan a los principales teóricos de la postmodernidad (Lyotard. No obstante. para presentar un simulacro de lo que podría ser la realidad más pertinente. cegada por el beneficio personal antes que ser consciente de la necesidad colectiva. Por esta razón insisten en una nueva necesidad: la de reconocer la explotación y enajenación que el lenguaje del post-capitalismo ejerce sobre sujetos inmersos en un mundo cada vez más arbitrario (simulado) y alejado de lo natural. al manipular y controlar los signos. en que la ciencia moderna es una ideología heredera de los sistemas totalitarios de la Ilustración. Consideran tambien que lo más cercano a la verdad y al . Baudrillard) a estar de acuerdo con los marxistas. del sujeto cartesiano y del concepto de autoría. las imágenes y los simulacros de la realidad de una manera más contradictoria y cínica a como lo había hecho la modernidad. muchos de estos teóricos también sospechan del humanismo. incluso ortodoxos. y en la convicción de que los términos opuestos. Son escépticos en cuanto a la posibilidad de encontrar una verdad. para quienes las concepciones de muchos de sus propios coetáneos no dejan de tener amplias faltas. como nunca antes.Importan también los críticos postmodernos de mayor conciencia social. Consideran que del abierto foro político se ha pasado a la secretividad del mensaje televisivo. una razón y una moral universal. En lo que sí coincidirán la mayoría de los críticos postmodernos de la cultura es en que el capitalismo contemporáneo se expresa como una fuerza englobante (un significante de violencia) que. son inapropiados y equívocamente jerarquizados o privilegiados por algún sujeto o por algún orden autoritario. para una generación ocupada en la libertad individual antes que preocupada por la solidaridad. como lo bueno y lo malo.

la destrucción nuclear y química. hay algunos postmodernos que. Cixous). los simulacros. al final del autor. Estos postmodernos se encuentran más en los Estados Unidos. Guattari). arbitrarias y no necesariamente objetivas. Lo que vislumbran en el horizonte de posibilidades humanas es la sobrepoblación. Sostienen que los significados que se puedan buscar en lo histórico-social pueden resultar sólo en construcciones humanas. el juego y la parodia de las palabras y de los significados (Baudrillard. Consideran que las nefastas consecuencias de la modernidad no permiten que ningún proyecto de reivindicación político-social en este momento histórico obtenga seria atención. la entropía y el fin del mundo. en su rechazo a la diferencia y al otro. No obstante. lo que queda a su entender es la ironía. sólo ha incrementado el deseo patológico y destructivo de lo mismo que niega. a la imposibilidad de alcanzar la verdad y a la anulación del orden de las representaciones y el mimetismo. Sobresale también el lado de preocupación metafísica y pesimista de muchos pensadores de la postmodernidad. el genocidio. Si algo dejan bien establecido es que la razón occidental ha suprimido la diferencia y la otredad para construirse alrededor de sí misma una falsa aureola de unidad y mismedad (Kristeva. el terrorismo. Advierten que la razón occidental. sin estar en desacuerdo con la postura crítica de éstos que se acaban de señalar. a la eliminación del sujeto. Estos postmodernos refieren a la inminencia de la muerte. Se distancian de la oficialidad y se identifican abiertamente con el populismo.entendimiento surge por medio de lo subjetivo. Creen en procesos democrático-liberales y están abiertos a la . Guattari). Aceptan sin temor el pesimismo nihilista que marca la incertidumbre ante el entendimiento de la condición humana y que sostiene que el conocimiento es inevitablemente prisionero de la paradoja. La felicidad y el placer se les presentan sólo como instantes que marcan la lenta espera por la catástrofe y el fin de la historia. Y en la ausencia de un paradigma válido y significativo que le dé sentido a la existencia. albergan siempre una visión de esperanza y optimismo ante la era postindustrial. y tienden a idealizar a los seres más marginados por su subrepticia y subliminal resistencia a los poderes simbólicos y oficiales de la modernidad (Deleuze. el antiintelectualismo. inspirados por las ideas de los filósofos europeos continentales como Heidegger y Nietzsche. la contradicción y la alteridad.

Y ello porque ese parque de diversiones y felicidad es consciente de ser ficticio. si se alcanzara. Para los postmodernos más escépticos.acción política “correcta”. Por razones éticas se oponen a los signos y símbolos que tanto valora la sociedad capitalista contemporánea a través de los medios masivos de comunicación. pero de manera irresponsable y enajenada.! . los signos de la cultura capitalista contemporánea no son representativos de realidad válida alguna. A Baudrillard. no pasaría de ser ficticia. Mientras que muchos estudiosos de las ciencias sociales insisten en descubrir y revelar los fundamentos y las leyes conceptuales que podrían referir al fenómeno de la realidad psico-social. le parecen más verídicos que la realidad social norteamericana misma. mientras que el mundo social pretende presentarse como lo que no es. muchos seguidores de la postmodernidad estipulan que no hay medio adecuado para representar esa realidad y que esa representación. son más bien productores y fabricadores de realidades. los simulacros e imágenes que se crean en el mundo llamado Disneylandia. son afirmativos ante la lucha y la resistencia e insisten en crear proyectos no dogmáticos en nuevas religions y nuevos estilos de vida (Rorty). por ejemplo.