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REVISTA PEDAGÓGICA DEL MAESTRO PERUANO

LIMA-PERÚ TELF: 539-5285 – E-mail: sanjeronimo@terra.com.pe

CUALIDADES Y VALORES

QUE DEBE CULTIVAR UN

MAESTRO LIDER

Wilfredo Rimari Arias

Publicado por la
ASOCIACIÓN CULTURAL “SAN JERÓNIMO”
Mz. Q – Lt. 21 – Coop. Primavera – Comas
Telf. 539-5285 e-mail: sanjeronimo@terra.com.pe
PRESENTACION

Las orugas procesionarias son insectos que caminan siempre en fila india, una
pegada a la otra. Dondequiera que vaya el líder, el resto lo seguirá automáticamente.
Hace algunos años, Henry Favre, un naturalista francés, experimentó forzando a
estos insectos a caminar formando un círculo, de tal forma que el líder estuviera
inmediatamente detrás del último insecto en la fila. Al centro puso un poco de
comida. Lo sorprendente del experimento es que las orugas, seguidoras por
naturaleza, ignoraron el alimento y continuaron dando vueltas en círculo hasta que
quedaron sin fuerzas para acercarse a su comida. Todas siguieron al líder sin salir
nunca de la formación, aún cuando éste estaba perdido.

Este ejemplo nos puede ayudar a reflexionar sobre nuestro liderazgo como
Maestros. ¿Estamos formando seguidores o líderes? ¿Queremos formar personas
que se limitan a seguir y cumplir órdenes sin cuestionarlas? ¿O queremos educar
personas con criterio propio, con sueños propios, responsables de sus actos, que
propongan con valentía rumbos alternativos, personas con un alto grado de
autonomía y de fe en sí mismos, en los demás y en Dios?

Perú necesita con urgencia Maestros Líderes que conviertan sus escuelas en
centros de formación de los líderes que nuestro país requiere para salir de la crisis
en la que se encuentra. Los Maestros Líderes que necesitamos deben poseer
ciertas cualidades y valores, deben desarrollar sus capacidades para forjar nuevos
líderes.

Esta publicación tiene el propósito de proponer algunas cualidades y valores que


debe cultivar todo Maestro Líder. Al término de cada sub-tema, proponemos algunas
preguntas que cada Maestro debe contestar y le pueden servir para mejorar su
misión como Maestro Líder.

“El ave canta aunque la rama cruje porque sabe lo que son sus alas”

Cualidades y Valores que debe cultivar un Maestro Líder – Wilfredo Rimari Arias. 2
1. LÍDERES CON VISIÓN DE FUTURO

¿Qué es un líder? Sara Meléndez, escritora norteamericana de renombre, contesta: “Los líderes
suelen ser personas de visión, comunicadores eficaces, eficaces en la toma de decisiones e
inteligentes. Respetan y valoran a los individuos y su dignidad, están comprometidos con el servicio y
con la obediencia hasta lo que no puede hacerse cumplir, son completamente sinceros e íntegros,
son amables y a menudo se consideran a sí mismos maestros”.

La cualidad más importante y la que define a un líder es su visión de futuro, es decir, su capacidad de
ver a través de la niebla, de despejar el velo de obscuridad, incertidumbre y desesperación que nos
cubre y proyectar a través de ella un haz de luz que nos permita reconocer el objetivo que queremos
lograr y el camino que nos conduzca a alcanzarlo.

Una metáfora nos lo puede explicar gráficamente. Dos picapedreros se encontraban realizando su
trabajo cuando un viajero pasó entre ellos y les preguntó: ”¿Qué hacen?”. “Picamos piedras, ¿no lo
ves?”, contestó uno. El otro dijo: “Yo construyo un edificio”. El hombre sencillo no ve más allá de lo
que está delante de sus ojos, las piedras en su camino le impiden ver el futuro. En cambio el líder ve
las potencialidades de lo que está delante de sus ojos, ve lo que puede llegar a ser la piedra gracias a
su imaginación, sus sueños, su habilidad y su perseverancia. El líder es aquel ser que tiene la
capacidad de ver lo que pueden llegar a ser las cosas y las personas a través de su trabajo
persistente y su compromiso. El maestro líder es aquel que ve en cada alumno, la maravillosa obra
que puede llegar a ser a través de la educación. El maestro líder es aquel que ve en su escuela, con
todas sus limitaciones y deficiencias, el magnífico centro de desarrollo humano en que puede
convertirse gracias a su dedicación, su entrega, su labor educativa.

Maestro líder es aquel docente o aquella docente que ve las capacidades y los talentos que posee
cada uno de sus alumnos y alumnas y que puede contribuir a desarrollar creando las condiciones de
aprendizaje apropiadas. Danilo De la Cruz, maestro de educación primaria, trabaja en el CE 2043-
Sangarará, ubicado en Año Nuevo-Comas, Lima. Allí realiza creativos trabajos con sus niños. Uno
de los retos que les planteó un día fue el siguiente. Les presentó dos hojas de papel bond dobladas
por la mitad y les preguntó: “¿qué ven aquí?”. Como era de esperarse, los niños contestaron: “dos
hojas dobladas”. Danilo dijo. “No”. Sus alumnos volvieron intentaron otras respuestas: “Son papeles
blancos”, “son rectángulos”, etc. A todo ello, Danilo denegaba con la cabeza. Luego explicó: “Es una
revista. Es su revista. Cada uno de ustedes la va a construir. Ustedes han visto el documental de
Alejandro Guerrero acerca del Manu. Van a hacer una revista para promover el Manu así como la
defensa de los animales que la habitan. Es su revista, así que ustedes pueden ponerle el nombre que
mejor les parezca, tienen que escribir la presentación, dibujar uno de los animales que debe ser
preservado y explicar por qué debemos defenderlos.”

Danilo no sólo consiguió que sus alumnos produjeran atractivas, interesantes y creativas revistas. Era
gratificante ver la fiesta de colores que revistieron esas páginas prestadas de nuestra riqueza natural
a través de los ojos de un niño. Danilo hizo algo grandioso con sus alumnos y alumnas: les hizo ver lo
que un par de hojas podían llegar a ser con su imaginación y con su trabajo transformador. Les hizo
pensar, organizar, dibujar, escribir y nombrar. En pocas palabras, les despertó la curiosidad, les abrió
las puertas a su imaginación y los puso a crear.

El maestro líder no sólo desarrolla una visión de futuro, sino que también aplica estrategias que
permiten que sus alumnos y alumnas desarrollen esta visión. El verdadero líder no es sólo el que
conduce acertadamente, sino y sobre todo, aquel que se compromete con la formación de nuevos
líderes.

Otro ejemplo nos puede ayudar a clarificar esto mejor. La profesora Rosa Mena, docente de Ciencias
Naturales del Colegio “Héctor Delgado”, de Comas, llegó al aula, les presentó a los alumnos un tacho
de basura y les preguntó: ¿Qué es esto? Como es obvio, todos respondieron: “un tacho de basura”.
“No”, dijo la profesora, “es un centro de reciclaje”. A partir de esta motivación, reflexionó con sus
estudiantes acerca del desperdicio de lo que consideramos basura y los organizó para convertir los

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tachos de basura de su colegio en atractivos “centros de acopio” para el reciclaje. Esta estrategia
usada por la Profesora Rosa, permitió a sus estudiantes ver el bosque a partir del árbol. Con ello no
sólo consiguió que sus alumnos y alumnas comprendieran el valor de generar una cultura de
recuperación de los materiales desechables, sino que les permitió ver con nuevos ojos los recursos
de su entorno y aprovecharlos productivamente. Como consecuencia se inició en su colegio el hábito
de reciclar papel para venderlo. Con el dinero recaudado por la venta de papeles se ha podido
comprar algunos útiles para el Laboratorio de Ciencias y también confeccionar vitrinas para la
protección de los equipos. Algunos padres de familia al ver el entusiasmo con que sus hijos e hijas se
involucraron en esta tarea comenzaron a proponer la posibilidad de dar un paso más: enseñar a
reciclar papel y dedicarse a esa tarea.

Pregunta para el diálogo:

¿Qué estrategias más usa usted o podría usar para desarrollar la visión de futuro de sus educandos?

2. IMAGINACIÓN Y CREATIVIDAD

La imaginación y la creatividad son dos elementos claves para desarrollar la visión de futuro de los
líderes. Si queremos convertir nuestras escuelas y colegios en centros de formación de alumnos
líderes tenemos que retarlos permanentemente para poner en juego estas dos capacidades.
Una de las funciones más bellas que tiene el hombre es precisamente la imaginación, función que de
pequeños tenemos muy desarrollada pero que a medida que vamos creciendo y se nos va
“educando” con los procesos tradicionales, poco a poco la vamos perdiendo.

En los años 60 los productos japoneses se impusieron en el mundo. Los norteamericanos


comenzaron a preocuparse porque perdían mercados que eran absorbidos por los productos del
Japón. Desesperados encargaron a un equipo de especialistas investigar la causa del despegue
japonés. La respuesta era sencilla: su sistema educativo. Mientras que el sistema educativo japonés
promovía desde temprana edad el desarrollo de la imaginación y la creatividad, el sistema educativo
norteamericano educaba en la lógica y la exactitud. Uno exaltaba la búsqueda de lo inalcanzable
mientras otro lo reducía todo al marco de lo racionalmente posible. En Norteamérica como en muchos
de nuestros países se despreciaban las ideas ilógicas. En Japón las ideas se clasifican en dos: las de
aplicación inmediata y las de aplicación posterior. No se desprecia ninguna idea. De modo que si un
estudiante tiene una idea poco “racional” no se le dice: “estás equivocado, tu idea no vale”. Se le dice:
“Por ahora tu idea no es posible llevarla a la práctica, requiere desarrollar otros aspectos antes”.

Si nuestras escuelas abrieran sus puertas a las maravillosas ideas que traen nuestros estudiantes
como producto de su diario aprendizaje y de su natural curiosidad, cuánto provecho le sacaríamos.

Miguel Angel Cornejo en su libro Liderazgo de excelencia sostiene que los adultos poseen una
bajísima capacidad de imaginación en comparación con los niños y que a los 40 años un adulto sólo
posee el 2% de la imaginación que poseía a los 5 años. ¿Qué pasó? Ha pasado que hemos pasado
por la escuela y la escuela se encargó de cercenarnos la imaginación y la creatividad.

Recordemos. La profesora tiene programada una clase de dibujo libre para despertar en sus alumnos
su creatividad e imaginación. La niña grafica la naturaleza, pinta el sol de color morado. Se acerca la
profesora y corrige: “el sol es amarillo”. Otro niño pinta el tronco de un árbol de color naranja. La
profesora corrige: “el tronco es marrón”. No se detiene a preguntar por qué el niño pintó el tronco del
árbol de color naranja o cómo haría para que un árbol obtuviera ese color, o cómo podríamos cambiar
el color del sol. !No!, lo que se hace es encuadrar al alumno dentro de sus paradigmas y sus
limitaciones. Con esa actitud, muchos docentes matamos la imaginación, la creatividad y la
posibilidad de buscar nuevas respuestas a nuevas preguntas que se plantean nuestros educandos.
Eliminamos su capacidad de raciocinio para transformar su mundo.

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En países desarrollados como Estados Unidos ya hay maestrías donde la primera tarea consiste en
desaprender lo aprendido y donde a los estudiantes se les exige presentar proyectos de cosas
aparentemente ilógicas e irrealizables y reflexionar sobre cómo hacerlas posibles.

Nuestro país es un país signado por una profunda crisis económica como muchos otros países. La
injusta distribución de la riqueza se ha profundizado más aún en las últimas décadas, ensanchándose
la brecha entre ricos y pobres. Tan es así que se calcula que sólo 315 personas en el mundo,
acumulan más de la mitad de la riqueza mundial. Obviamente se requiere un nuevo orden económico
internacional y de estructuras políticas y económicas que permitan una mejor distribución de la
riqueza y la globalización de la solidaridad.

¿Qué rol le cabe en este medio a la escuela? La escuela y el maestro tienen, en este contexto, la
difícil tarea de desarrollar en sus estudiantes su capacidad creativa para enfrentar con eficacia la
pobreza y la marginación. Una manera de salir de la pobreza es ayudando a ver a nuestros
estudiantes su realidad y las potencialidades que ésta encierra y que pueden aprovecharse en
beneficio propio y de la comunidad gracias a su imaginación y su creatividad.

El Dr. Antonio Brack, ecólogo peruano de reconocido prestigio, recordaba con razón que anualmente
ingresan al Lago Titicaca más de 165 mil turistas a quienes no se les cobra nada por su ingreso, y
que si tan sólo se les cobrara un sol, este dinero podría servir, por lo menos, para limpiar el Lago
Titicaca de la contaminación. Pero ¿por qué no se hace? Porque sencillamente no sabemos aplicar
CONOCIMIENTOS a nuestros RECURSOS NATURALES, y por lo tanto, perdemos CAPITAL, porque
no usamos nuestra creatividad e imaginación como aliados de nuestros recursos naturales. No
hemos sido educados para ver las potencialidades de nuestros recursos naturales. La escuela no se
ha constituido ni es pensada como un centro de desarrollo del pensamiento, de la imaginación, de la
creatividad, de las habilidades para el uso productivo de nuestra riqueza natural. La escuela sigue
siendo un centro de transmisión de información y acumulación de la reflexión de otros.
Pero, frente a la falta de visión de autoridades y docentes, respecto al uso productivo de sus recursos,
se levanta la imaginación de los niños. De allí que no llame la atención encontrarse, en el mismo
Lago Titicaca, en la comunidad de los Uros, a niños que venden tarjetas pequeñas con dibujos de
aves, totoras, etc., confeccionadas por ellos mismos. ¿Se lo enseñó la escuela, el municipio? No, lo
descubrieron ellos mismos y les da buenos resultados.

Los niños peruanos han desarrollado una y mil habilidades, forzados a veces por la pobreza, para
llevarse un pan a la boca, para compartir un pan con su familia. Ellos han generado –a veces con
mayor rapidez y con menos temor que los adultos- nuevas “fuentes” de trabajo, precarias y hasta
mendicantes –ciertamente- pero alternativas para sobrevivir, al fin y al cabo. De allí que no sea
extraño encontrar en todas las ciudades del Perú, a centenares y miles de niños dedicados al oficio
de lustrar botas, vender dulces, recuperar materiales deshechables, etc., etc.

¿Cuál es la principal fuente de riqueza en nuestra época? El año 2000, el Banco Mundial publicó un
interesante informe que sostenía que hay tres elementos generadores de riqueza: los recursos
naturales, el capital y el conocimiento. De éstos tres, el conocimiento es la principal fuente de riqueza.
Según el BM, la causa de la riqueza en los países desarrollados es la siguiente: conocimiento, 65%;
recursos naturales, 17%; y, capital, 18%.

Costa Rica, un país que ni siquiera llega al tamaño del Departamento de Loreto, ni mucho menos
cuenta con la riqueza ecológica que posee tan sólo este Departamento del Perú, recibe anualmente a
un millón 200 mil turistas, lo que les deja enormes ingresos. Perú, con todos los recursos turísticos
que posee, no recibe ni 600 mil turistas al año. ¿Por qué? ¿Será verdad que es sólo porque no
tenemos recursos económicos para crear una infraestructura turística atractiva? ¿Seguiremos,
entonces, cual “mendigos sentados en un banco de oro”?

El año 2001 tuve ocasión de viajar a Chiquián, Ancash. En este poblado el C.E. Bolognesi viene
desarrollando un interesante proyecto de producción integral que incluye la crianza de cuyes y la
gestión de un invernadero. Gracias al liderazgo del Director, el Profesor Victor Garro, los padres de
familia han construido un comedor donde diariamente sus más de 300 alumnos reciben un almuerzo.
Al conversar con un grupo de alumnos y alumnas de este plantel, me enteré que cerca al 90% de
ellos saben hacer manjar blanco y preparar queso. ¿Dónde lo aprendieron? En sus hogares. ¿La

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escuela enseña a preparar estos productos? No. ¿Acaso no sería apropiado que la escuela enseñe
cómo producir queso y manjar blanco de una manera más científica, higiénica, comercial y rentable
que como se viene haciendo actualmente?

Preguntas para el diálogo:

- Menciona actividades o actitudes en las que Docentes y/o Directivos de tu plantel impiden el
desarrollo de la creatividad de sus estudiantes y/o colegas.
- Cita algunas estrategias que usas o deberías usar para desarrollar la imaginación y la creatividad
de tus estudiantes.

3. HUMILDAD PARA APRENDER

El gran cúmulo de información actualmente existente con respecto a cualquier área del conocimiento
humano hacen materialmente imposible que algún ser humano pueda saber todo acerca de algo.
Nuevos descubrimientos producidos diariamente van dejando obsoletos nuestros conocimientos
antiguos. Cada vez son más quienes afirman que estamos ingresando a una nueva era, la era del
conocimiento. En esta nueva era el aprendizaje más importante será el de aprender a aprender.

“Una de las funciones de la educación futura debe ser promover la capacidad de los alumnos de
gestionar sus propios aprendizajes, adoptar una autonomía creciente en su carrera académica y
disponer de herramientas intelectuales y sociales que les permitan un aprendizaje continuo a lo largo
de toda su vida” (POZO y MONEREO, 1999: 11)

El maestro líder es consciente de que no lo sabe todo y no lo puede saber todo. Es consciente de que
su misión es ayudar a aprender. Y como aprender es construir conocimientos, es decir, manejar,
organizar, estructurar y comprender la información, o lo que es lo mismo, poner en contacto las
habilidades del pensamiento con los datos informativos, aprender es aplicar cada vez mejor las
habilidades intelectuales a los contenidos del aprendizaje. Aprender está relacionado con el pensar,
es pensar; y enseñar es ayudar al alumno a pensar, mejorando diariamente las estrategias o
habilidades de ese pensamiento. (Beltrán, 1999)

El maestro que quiere despertar la imaginación, la creatividad y la visión de futuro de sus alumnos
tiene que preguntar mucho y con mucha humildad a sus alumnos: cómo ven el mundo y cómo creen
que puede ser mejorado. Esta es la mayor cualidad que el Maestro Líder debe cultivar para convertir
su aula en un auténtico centro de aprendizaje. Tiene que aprender a preguntar con sencillez y
sinceridad, para saber lo que su interlocutor sabe, no como siempre hemos preguntado: para calificar,
para ver en qué medida aprendió la lección.

Un científico se enteró de la existencia de un hombre sumamente sabio en Oriente y se dijo a sí


mismo: “voy a conocerlo, voy a ver qué tanto sabe”. Viajó al Oriente y fue recibido por el sabio. El
sabio lo invitó a tomar té. Primero sirvió su taza y luego la de su visitante. Pero no se detenía al
hacerlo, seguía sirviendo y la taza rebalsaba el té sobre los pantalones del visitante. El científico
reclamó: “¿Qué le sucede?, me está quemando”. El sabio contestó: “Hijo mío, tú estás tan lleno como
esa taza. No aprenderás nada mientras no te vacíes, mientras no te abras”.

Sólo podremos aprender si reconocemos que no lo sabemos todo. Sólo podremos descubrir el
misterio de cada uno de nuestros alumnos si estamos dispuestos a conocerlos más y más cada día y
permitirles que se conozcan a sí mismos mejor, si descubrimos y les ayudamos a descubrir cuál es su
misión en la vida, cuál es la tarea específica que Dios les ha reservado. Sólo entonces lo pondremos
en la línea de forjar su visión de futuro y tender hacia ella por encima de todo obstáculo.

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Estamos en los inicios de la sociedad del conocimiento, donde el aprendizaje será una constante y
romperá los muros de la escuela. Hay que estar dispuestos a aprender de todas las oportunidades
que nos da la vida y de todas las personas con las que entramos en contacto. Hay que convertir
nuestras escuelas en centros de aprendizaje permanentes, abiertos a lo nuevo, pero críticos y
autocríticos. La revisión de vida, la autocrítica y la crítica constructiva deben ser favorecidas y
estimuladas permanentemente en el aula y en la escuela. Nadie es dueño de la verdad sino de una
parte de ella.

Con frecuencia directores y docentes son reacios a la crítica, a la evaluación dirigida hacia ellos. Con
frecuencia también, la crítica es destructiva, soterrada. No tenemos, en la mayoría de nuestras
escuelas, una cultura de participación, que permita la evaluación conjunta y la crítica.

Pregunta para el diálogo:

Menciona algo nuevo que hayas aprendido, la última semana, de tus educandos, colegas,
trabajadores administrativos, padres de familia... ¿Cómo reaccionaste frente a ello?

4. SU MAYOR RESPONSABILIDAD:
EL DESARROLLO DE SUS ESTUDIANTES

La más grave responsabilidad del Maestro Líder no es que los alumnos aprendan contenidos nuevos
e interesantes sino que se descubran a sí mismos, que descubran su misión, que forjen su visión de
futuro y que se lancen a conquistarlo. La gran misión del Maestro Líder es, en síntesis, promover el
desarrollo de las potencialidades de sus alumnos.

¿Cómo funciona esto? Muy sencillo. Una metáfora nos puede ayudar. Un día, un granjero caminaba
cerca de un riachuelo y se encontró con un bebé de cóndor abandonado. Lo recogió y lo puso en su
gallinero junto con las otras gallinas. El cóndor aprendió a comer como las gallinas, aprendió a picar
el grano y beber el agua, a comportarse como una gallina. Tiempo después pasó por allí un viajero y
quedó sorprendido de ver al cóndor comportarse como una gallina. Llamó la atención al granjero y
tomó al cóndor. Lo llevó al techo de la casa e intentó empujarlo para que volara pero éste se negaba
a hacerlo. El viajero no se dio por vencido. Al día siguiente llevó al cóndor a una alta montaña y desde
allí lo arrojó al vacío. Atemorizado el cóndor movió las alas torpemente primero, luego se soltó mejor.
Finalmente, con gran maestría y placer comenzó a desplazarse majestuosamente por los aires,
reconquistó su señorío.

Cada alumno nuestro es un ave majestuosa como el cóndor que la escuela ha convertido en una
simple gallina, cortándole las alas, obligándolo a comer trigo y arrastrarse por el suelo. Formar
alumnos líderes significa devolverles las alas a nuestros alumnos para que vuelen en libertad, para
que descubran las maravillas del mundo, para que su mirada trascienda las fronteras, ofreciéndoles
oportunidades para que prueben sus alas en la quebrada y contra la corriente del viento. Si la escuela
renuncia a esta maravillosa tarea de formar seres en libertad y para la libertad, renuncia a su más
preciosa tarea: desarrollar las cualidades y talentos más preciados de sus estudiantes.

Con frecuencia nuestras escuelas encasillan a sus estudiantes dentro del marco de lo conocido. Con
frecuencia hay reglamentos y normas que estructuran un modo de ser y de no ser que cada
estudiante debe observar. No se permite otro modo de ser ni se consulta al estudiante su opinión
respecto a cómo debe ser. No hay espacio para el diálogo ni la diversidad, menos para la
autenticidad.

¿Conoce las potencialidades, talentos y/o dones que posee cada uno de sus estudiantes? ¿Les ha
felicitado por ello? ¿Ellos son conscientes de esos dones? ¿Qué estrategias usa para desarrollarlos?

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Cierto día un niño se paseaba por el taller de un artista. Quedó asombrado al ver una
enorme mole de piedra en el taller. Unos meses después regresó y en vez de la mole de piedra
encontró una bellísima figura ecuestre: un espléndido caballo. El niño quedó maravillado por la
perfecta obra de arte y preguntó al artista: “¿Cómo sabías que dentro de esa enorme roca estaba ese
lindo caballo?”.

La pregunta del niño parece ingenua, pero es lícito preguntarse, ¿estaba el caballo dentro de la roca?
Por supuesto que sí, estaba, pero en potencia. Pudo ser un caballo, un busto o simplemente pudo
seguir siendo piedra. Lo que lo convirtió en una bella obra de arte fue la visión del artista, su
imaginación y su destreza. La labora del Maestro es como la del artista, reconocer la potencialidad
del objeto con el que va a trabajar y convertirlo en una obra de arte. Los niños llegan al aula como la
roca al taller del artista. Lo penoso es que muchas veces se van como han llegado, otras con algo de
figura y algunas veces como una bella obra de arte.

Y es que educar no es tanto llenar de conocimientos al alumno. Educar, como el artista de la figura
ecuestre, es quitar todo aquello que estorba el ser grandioso que hay en cada niño, para que pueda
expresarse en toda su esencia. No es poner sino extraer lo mejor que posee el ser humano hasta
convertirlo en lo que está llamado a ser, es resaltar los talentos que ya posee, hacerlos visibles,
admirables, es permitir que cada alumno adquiera su propia identidad, su propia personalidad y se
convierta en objeto de admiración.

La inocente pregunta del niño puede traducirse más o menos así para un Maestro Líder: “¿Cómo
sabes los maravillosos talentos que poseen tus estudiantes?, ¿te preocupas por conocerlos y
desarrollarlos?, ¿Qué actividades planificas para que se conviertan en la maravillosa obra de arte
que cada uno de ellos está llamado a ser?”.

Ezequiel Ander-Egg en su libro Puente entre la escuela y la vida afirmaba que educar no es formar,
es decir, hacer al alumno de acuerdo con un modelo o forma preestablecida que el maestro diseña,
sino liberar sus potencialidades. Miguel Angel, cuando alguien comentó lo maravilloso de sus tallados
en piedra contestaba: “yo sólo he liberado esta belleza que yacía dentro de la piedra”.

Preguntas para el diálogo:

- ¿Qué es educar para ti?


- ¿En qué se parece la labor de un docente a la de un artista?
- ¿Cómo potenciar las capacidades y valores de nuestros estudiantes al máximo?
-

5. EL MAESTRO, UN PIGMALEÓN

En la Antigua Grecia había un Príncipe de nombre Pigmaleón. Era un artista consumado. Decidió
hacer una estatua y conforme la iba haciendo le iba tomando un enorme cariño a su obra. El amor
que puso en ella dio como resultado una bella estatua de Venus que, acariciada por ese hermoso
sentimiento, cobró vida.

Esta leyenda es conocida como el Mito de Pigmaleón. En psicología se conoce como la psicología de
la realización personal. Múltiples experimentos se han realizado al respecto con excelentes
resultados. Les refiero uno. Cierto día, un grupo de psicólogos llega a una escuela y pide permiso al
profesor para evaluar a sus alumnos. Luego de evaluarlos los clasifican y comunican al profesor:
“Según la prueba, este grupo de alumnos son los de mayor rendimiento. Volveremos en unos meses
para aplicar una nueva prueba”. Pasan unos meses y efectivamente regresan los psicólogos. Toman
una nueva prueba y, en efecto, ese grupo resulta nuevamente ser el de mayor rendimiento, el que
goza de mayor reconocimiento por parte de sus condiscípulos y de una positiva evaluación por parte
del profesor. Este confirma: “Tenían ustedes razón, estos alumnos eran los mejores, lo que confirma

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la prueba que ustedes administraron hace meses atrás”. Los psicólogos confiesan la verdad: “No es
cierto, nosotros ni revisamos las pruebas. Escogimos unas pruebas al azar y le hicimos creer a usted
que eran los mejores. Usted los ha convertido en los mejores por las expectativas que puso en ellos y
porque ellos se lo creyeron”.

La psicología de la realización personal comienza con una verdad que en principio es falsa, pero que
con esfuerzo y dedicación se convierte en auténtica. El Maestro Líder es un Pigmaleón que transmite
a sus estudiantes un fuerte sentido de autoestima, confianza en sí mismos y en su capacidad para
enfrentar retos y superar dificultades. Los persuade de sus potencialidades y los impele a
desarrollarlas permanentemente.

Hace unos años atrás, una niña de 14 años se acercó a la Dirección del Colegio. Estaba muy abatida.
Pregunté por qué y me contestó: “Mis compañeros me insultan, me dicen negra, fea, mona. Ya no
quiero seguir estudiando aquí”. Le pregunté si se sentía así y no me contestó, sólo lloraba. Le dije:
“¿Sabes? Yo creo que eres muy linda. Lo que pasa es que no todos pueden verlo porque no
miramos con los mismos ojos. Hay que aprender a mirar con el corazón para conocer a alguien. Tú
tienes un corazón puro. Dios te ha hecho un ser muy especial. Hay quienes no pueden o no quieren
verlo. No te preocupes. Habrán quienes te digan cosas desagradables. Haz como el pato, deja que el
agua corra sin que penetre tu piel”.

Después de ese día siempre he visto sonreír y saltar con alegría a esa niña en el patio escolar.
Asombrado me digo: “Cuánto podemos hacer los maestros por nuestros estudiantes con tan poco
trabajo, con tan pocas palabras”

Pregunta para el diálogo:

¿Eres tu un Pigmaleón? ¿Qué actividades podrías desarrollar para ser un Pigmaleón en relación con
tus estudiantes?

6. EDUCAR PARA LA LIBERTAD Y LA AUTONOMÍA

Nuestras escuelas educan para la repetición, la memorización, la disciplina, el orden y la obediencia.


Tienen que cambiar, tienen que educar en libertad y para la libertad y la autonomía. Creo que en esto
la naturaleza animal ha sido más sabia que la humanidad y podemos aprender de ella.

Los pingüinos no son sólo hermosos ejemplares animales, también tienen una particularidad.
Después que mamá pingüino pone el huevo, es papá pingüino quien lo empolla hasta que nace el
bebé. Cuando éste ha nacido ambos padres se encargan de cuidarlo y alimentarlo. Cuando ya está
en edad lo llevan al kinder junto con los demás pingüinitos. Mamá y papá salen a pescar. Cada día
llevan el alimento a su pequeño y se lo dan. Cada vez más lejos del grupo y más cerca del mar.
Hasta que un día, tras los padres, el pequeño se echa a la mar y aprende a pescar. Al día siguiente,
papá y mamá pingüino lo dejan en libertad. La autoridad de los padres termina con la libertad de los
hijos.

La escuela y la familia tienen que reaprender la sabiduría de la naturaleza y aprovecharla en beneficio


de sus hijos y alumnos. La escuela y la familia tienen que ser ámbitos de seguridad, de vida y de
ejercicio de la libertad. La autoridad está al servicio de la libertad.

Autoridad tiene la misma raíz que auge. Ambas provienen del griego “ugeo”, que significa “hacer
crecer”. Autoridad sería entonces “hacer crecer al otro”. Sería entonces un poder para hacer crecer a
los demás y no tendría porque ser una facultad de uno o unos cuantos. El alumno, el profesor, el
padre de familia, el Director pueden ser autoridad en la medida en que ponen todos sus esfuerzos
para hacer crecer a otros.

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Hace unos años atrás tuvimos en el primer grado de secundaria un alumno muy especial. Era el típico
hiperactivo. Su presencia era evidente y hasta molestosa para sus compañeros y profesores.
Golpeaba a uno, garabateaba un cuaderno, interrumpía la clase, insultaba, etc., etc. Frecuentemente
era sacado del aula y llevado al biohuerto para hacer algo productivo o regar el jardín. Varios alumnos
y padres de familia me pidieron que lo expulsara. Había conversado en varias ocasiones con él y su
mamá. Cierto día, el psicólogo que lo trataba en primaria lo reconoció y me comentó su caso. Había
sido tratado por todos los psicólogos del Centro de Salud. Me dijo lo siguiente: “Profesor, este chico
ha sido un excelente alumno de 1º a 4º de primaria. Le invito a visitar su escuela, comprobará que era
el primer alumno. Pero cuando estuvo en 4º alguien le dijo que no era hijo de sus padres, que era
adoptado. Desde entonces es como usted lo conoce”. Alguien le cambió el programa totalmente.

Hicimos lo posible por tratar, a través del diálogo y sus propias promesas, que cambiara de actitud.
Nunca lo castigamos porque en el colegio hemos erradicado la práctica de castigos. Creemos que si
no es posible mejorar la conducta por medio de la persuasión y el diálogo es preferible que otros lo
intenten. Nada tuvo resultado, los cambios eran efímeros. Algunos padres insistieron que debía ser
retirado del plantel porque perjudicaba y agredía a sus hijos. La situación se agravó cuando agredió a
otro compañero golpeando su cabeza contra la pared y ocasionándole una herida. Entonces, hablé
con la mamá y le dije que debía llevar a su niño a otra escuela donde pudieran realizar un mejor
trabajo que el que nosotros habíamos logrado.

Dos semanas después un par de niñas de su salón me pidieron que le permitiera volver. Dije que no.
Al día siguiente vinieron con el Alcalde de su salón (En nuestro colegio no tenemos Policía Escolar
sino Municipio Escolar. En cada Aula hay un Consejo de Aula) e insistieron en que habían conversado
entre todo su salón y estaban de acuerdo en que su compañero regresara. Esta vez dije que lo
pensaría. La mañana siguiente vinieron los tres anteriores acompañados de la Regidora de Derechos
del Niño y el Adolescente de nuestro Municipio Escolar e insistieron en que repusiera a su
compañero. Bien, les dije, vamos a conversar con su clase.

Sus compañeros de aula dijeron que conocían la historia de Luis y que había sufrido mucho y querían
que regresara, que se le dé una oportunidad más. Se comprometieron a ayudarlo y a soportarlo. Y así
lo hicieron. Gracias a ellos este estudiante terminó su año escolar y pasó de grado.

Ese acontecimiento permitió que estos chicos (11 a 13 años) se convirtieran en autoridad, que
hicieran crecer al director. Crecieron ellos mismos en solidaridad, responsabilidad, compromiso,
libertad, autonomía y paciencia; y permitieron crecer al director. Se dieron cuenta del poder que tienen
para influir en la toma de decisiones con respecto a las decisiones que afectan la vida de los
alumnos..

Si queremos guiar a otros tenemos que estar dispuestos a ser guiados por quienes poseen la
sabiduría. La sabiduría no es propiedad privada de profesionales, técnicos, intelectuales o del líder.
La sabiduría es la síntesis de saber mirar con el corazón y la razón. El Maestro Líder tiene que hacer
el esfuerzo por desarrollarla y si no la posee escuchar a quienes la tienen.

Preguntas para el diálogo:

- ¿De qué manera se favorece -o debe favorecerse- el desarrollo de la autonomía en su IE?


- ¿Qué actividades y/o actitudes limitan el desarrollo de la autonomía en su IE?

Cualidades y Valores que debe cultivar un Maestro Líder – Wilfredo Rimari Arias. 10
7. EMPATÍA Y SOLIDARIDAD

La empatía es la capacidad para sentir lo que el otro siente, es la base para la solidaridad. Sin
empatía es imposible la solidaridad. El líder es esencialmente el ser con la capacidad de entrar en el
otro, sentir lo que siente y sacarlo de su dolor, guiarlo hacia la libertad.

Madre Teresa de Calcuta, religiosa dedicada al cuidado de los seres más abandonados de la tierra
nos dejó un brillante testimonio de empatía y solidaridad. Muchos la criticaron por su labor
acusándola de realizar una obra “asistencialista” en vez de preocuparse por el cambio de las
estructuras que generan la pobreza. Ella contestaba con sencillez: “Mis pobres no tienen tiempo para
esperar a que cambien las estructuras. Trabajen ustedes por el cambio de estructuras y dejen que yo
me ocupe de mis pobres”.

Ante sus ojos cada ser humano era un ser único, imagen viva del Dios de la Vida. Su misión consistía
en recoger a los moribundos, a los desahuciados, a aquellos que ya nadie quiere porque son una
carga. Los bañaba, los cuidaba, los trataba con gran ternura y con afecto maternal hasta su encuentro
final con el Señor. Fruto de ese amor puro y profundo, un tremendo cambio se operaba en cada uno
de sus hermanos atendidos. Uno de ellos, en su lecho de muerte, alcanzó a decirle un día: “Madre
Teresa, toda mi vida he vivido como un animal. Gracias por ayudarme a morir como un ser humano”.

El líder es aquel que posee el talento para hacer que cada uno de sus seguidores se sienta
importante, es el que otorga el más alto significado a cada persona. Los líderes son queridos no por
sus dotes excepcionales sino por la forma en que hacen sentir a sus seguidores, por el cambio que
logran en cada uno de ellos.

El maestro líder no es el que asombra con sus clases o con su talento de orador, sino el que hace que
cada uno de sus alumnos se sienta un ser especial, único, querido, aceptado. Es el que reconoce las
limitaciones personales, económicas o familiares de sus estudiantes y los recibe con todas sus
limitaciones y posibilidades para desde ahí construir una obra de arte. No es sólo el visionario que ve
lejos, sino también el que ve en profundidad, dentro de cada uno de sus alumnos.

8. EL OPTIMISMO Y LA ESPERANZA

Otra cualidad que distingue al líder es su inquebrantable optimismo. Cuentan que una empresa del
calzado decidió exportar su producto al África. Para abrir el mercado envió a dos de sus vendedores
estrella. Una semana después llamó uno de ellos y dijo al gerente: “Señor, es un fracaso, aquí nadie
usa zapatos”. Al rato llamó el otro y dijo: “Señor, mándeme todos los zapatos que tenga, aquí nadie
tiene zapatos”. El optimista piensa: aquí nadie tiene zapatos, yo voy a prestarles un gran servicio
haciendo que los usen. Ellos van a ganar, mi empresa va a ganar y yo voy a ganar. El optimista ve
delante de cada obstáculo una oportunidad, el pesimista ve delante de cada oportunidad un
obstáculo.

Nuestras escuelas están llenas de pesimismo, son fábricas de pesimistas. Pero hay también mentes
positivas, mentes creativas. El Hno. Bernardo Boulay, ex Director del CTE “Jesús Obrero” por
muchos años, me comentaba una vez: “El maestro peruano tiene mucha imaginación, mucha
creatividad, pero le falta iniciativa, tiene la mente agónica. Yo puedo distinguir una mente agónica

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cuando le falta iniciativa. Cada semana hablo con los profesores, el responsable de biblioteca, el jefe
de taller y les pregunto qué es lo nuevo que han hecho esa semana por propia iniciativa. Y me
contestan que han arreglado una carpeta, han conseguido un libro, han hecho un armario, etc.
Entonces sé que no están agonizando.”

Ser optimista significa tener grandes expectativas de que, en general, las cosas saldrán bien pese a
contratiempos y frustraciones. “El optimismo es una actitud que evita que la gente caiga en la apatía,
la desesperanza o la depresión ante la adversidad.”

El optimismo constituye un poderoso motor que empuja hacia la consecución de las metas trazadas y
junto a la esperanza, su prima hermana, constituye lo que los psicólogos llaman la autoeficacia.

Según la antigua leyenda, Pandora -princesa de la antigua Grecia- recibió una misteriosa caja que le
enviaron de regalos los dioses celosos de su belleza. Le dijeron que jamás debía abrir el regalo. Mas
un día, presa de la curiosidad, Pandora levantó la tapa para espiar, dejando en libertad las grandes
aflicciones del mundo: la enfermedad, los malestares y la locura. Pero un dios compasivo le permitió
cerrar la caja justo a tiempo para atrapar el único antídoto que hace soportables las desdichas de la
vida: la esperanza.

La esperanza, tal como lo define C.R. Snyder, psicólogo de la Universidad de Kansas, es: “creer que
uno tiene la voluntad y también los medios para alcanzar sus objetivos, sean estos cuales fueran”.

Uno de los grandes líderes del siglo XX, Gandhi, puede dar fiel testimonio de la esperanza. Su lucha
por la independencia de su pueblo le costó más de 40 años de lucha tenaz e inquebrantable. Gandhi
conquistó la libertad de su pueblo porque primero conquistó a cada uno de sus seguidores, porque
confiaba en la capacidad de su pueblo para cambiar su historia y de cada uno para cambiar su vida
en un proceso de mejoramiento permanente.

Pregunta para el diálogo:

¿Promueven nuestras escuelas el optimismo y la esperanza? ¿De qué manera?

9. EL TESTIMONIO ARRASTRA

Las palabras convencen y mueven, el testimonio arrastra. Sólo se sigue con auténtica pasión a quien
es coherente con lo que siente, lo que piensa, lo que dice y lo que hace. El enemigo mortal de un líder
es su propia incongruencia. Liderazgo es compromiso y congruencia con los valores. Los líderes se
hacen líderes porque promueven valores fundamentales que responden a las necesidades de sus
seguidores. Martin Luther King ordenó toda su vida en función de la igualdad, Gandhi en función de la
independencia, Nelson Mandela en función del respeto por la gente de su raza, Tupac Amaru en
función de la libertad, César Vallejo en función del humanismo, etc. Todos ellos eran capaces de
sacrificar su vida en función de esos valores.

Una escena muy conmovedora de la vida de Gandhi es cuando obtiene finalmente la independencia
de la India. Entonces comienzan las rivalidades internas entre hindúes y musulmanes, trayendo como
consecuencia muertes y enfrentamientos violentos. Gandhi, promotor de la No-Violencia se declara
en huelga de hambre mientras no cese el enfrentamiento entre hindúes y musulmanes. Su salud se
deteriora sensiblemente, órganos vitales de su cuerpo comienzan a fallarle, pero él continúa su
huelga, hasta que poco a poco, hindúes y musulmanes van dejando las armas al pie de su aposento.
Un hindúe con el rostro sudoroso y los ojos saltones llega junto al Mahatma, le arroja un pedazo de
pan y le dice: “Come, no quiero cargar el peso de tu muerte sobre mi conciencia. Sé que voy a ir al
infierno, pero no quiero que mueras por mi culpa. Maté un niño musulmán de 8 años porque los
musulmanes mataron primero a mi niño. Come, no quiero que mueras”. Gandhi, con voz frágil pero

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cariñosa contesta al hombre en su lecho de lucha: “Yo sé cómo puedes salir del infierno. Adopta un
niño pequeño, como de 8 años. Asegúrate que no tenga padres y que sea musulmán. Edúcalo
conforme a su religión. Te aseguro, saldrás del infierno”.

Preguntas para el diálogo:

- ¿Damos los Maestros testimonio de lo que predicamos en clase?


- Menciona casos de incongruencia entre palabra y acción de los líderes en tu IE. ¿Cuáles son las
consecuencias de ello?
- ¿Qué ventajas trae en los alumnos y alumnas la coherencia del Maestro Líder entre lo que
piensa, siente, dice y hace?

10.VOLVER SIEMPRE A LAS FUENTES

Ser líder significa estar siempre en búsqueda, en permanente renovación. La lucha del líder es un
compromiso con el tiempo, lo cual requiere de una gran energía. Con cuanta frecuencia
abandonamos nuestras metas porque nos parecen inalcanzables, porque nos cansamos de luchar.
Es normal.

El líder debe poseer una gran vitalidad y la capacidad de volver siempre a sus raíces. Cuando se
agota siempre debe preguntarse: ”¿por qué estoy en esto?, ¿cuál es mi misión, mi compromiso?”.

La Iglesia Católica ha creado una maravillosa experiencia de retorno a las fuentes llamada Encuentro
Matrimonial. Cuántas parejas van allí después de años de vida juntos que ha devenido, muchas
veces, en apatía, desgano, desilusión, peleas, rompimientos y agresiones mutuas. Al ingresar sus
rostros denotan el cansancio y el pesar de los años. Al salir recobran la lozanía que tenía cuando
fueron enamorados. Una nueva luz ilumina sus ojos y sus corazones. ¿Qué pasó? Algo muy sencillo.
Los dos días de encuentro han sido para volver a sus raíces, para recordar esos días maravillosos en
que eran enamorados, las promesas que se hacían, la ternura con que se tomaban, las caricias
amorosas y la ilusión de vivir juntos como un solo ser. Recuerdan por qué decidieron casarse con esa
mujer o con ese hombre y no con otro. Recuerdan y reviven ese compromiso de amor. Por eso brillan
de nuevos sus ojos y se funden de nuevo en un abrazo de amor.

El Maestro Líder es aquel que cuando se cansa, se desanima o se distrae, tiene la capacidad para
abstraerse de la realidad y volver a sus fuentes para salir más fortalecido y comprometido con su
misión.

Preguntas para el diálogo:

- ¿Qué estrategias usas para automotivarte cuando estás desanimado de tu profesión? ¿Te dan
resultado?
- ¿Crees que has elegido correctamente o estás insatisfecho con ser Maestro? ¿Por qué?

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11.UN HOMBRE DE FE

Un líder sin fe es como un ave sin alas: no puede volar. Es la confianza en que sus objetivos serán
alcanzados lo que lo impulsa permanentemente. El primer hombre que llegó a la cima del Monte
Everest tras su tercer intento dijo: “Llegaremos a la cima del Everest, con alas en los pies y con Dios
acompañándonos o con plomo en los pies y contra viento y marea”.

Toda acción conlleva posibilidades de éxito o fracaso. El líder es el que cree contra toda razón que
tendrá éxito su misión. Su fe lo convierte en un ser tenaz y perseverante. Tenacidad no es terquedad.
La tenacidad es visionaria, la terquedad es ciega. La terquedad obnubila la razón, la tenacidad la
aclara. La terquedad no se deja aconsejar ni criticar, la tenacidad está abierta al diálogo, a la crítica y
al cambio de rutas. La tenacidad se deja enseñar, la terquedad solo quiere enseñar y conducir, no
aprender. La tenacidad es sabia, la terquedad es necia. Por eso el libro de los Proverbios en la Biblia
dice: “Critica al sabio y se hará más sabio. Critica al necio y te lo echarás de enemigo”.

El Maestro Líder es un ser tenaz, posee una profunda fe en que las personas y los hechos pueden
cambiar si se entrega con pasión a lograrlo. Sabe que la fe por sí sóla no logrará cambio alguno, sabe
que debe rezar como si todo dependiera de Dios, pero que debe actuar como si todo dependiera sólo
de él. No se deja abatir por el desánimo pues su oración es ésta: “Señor, dame la fuerza para
cambiar todo lo que puedo cambiar, la paciencia para soportar lo que no puedo cambiar y la sabiduría
para diferenciar entre lo uno y lo otro”.

Preguntas para el diálogo:

- ¿Eres una persona de fe? ¿Cómo ha influido tu fe en tu vida?


- ¿Qué importancia tiene la fe para el logro de los objetivos personales e institucionales?
- ¿De qué manera incentivas –o incentivarías- la fe de tus estudiantes para lograr sus metas?

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