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Virginia Woolf La muerte de la polilla y otros ensayos - Traducción de Teresa Arijón La muerte de la polilla (interior).indd 5 06/02/12 00:41 .

Virginia La muerte de la polilla y otros ensayos. sin permiso previo del editor y/o autor.com ISBN 978-987-1739-16-5 Hecho el depósito que indica la Ley 11.L. Ensayo Literario. CDD A864 Diseño de interior: Ariana Jenik Título original: The Death Of the Moth and Other Essays © 2012 La Bestia Equilátera S. 2012. Buenos Aires : La Bestia Equilátera. La muerte de la polilla (interior). 272 pp.Woolf. 22x14 cm.indd 6 06/02/12 00:41 . Arijón.com www.723 Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra. por cualquier medio o procedimiento. I. Aguilar 2023 Buenos Aires.R. Traducido por: Teresa Arijón ISBN 978-987-1739-19-6 1. Teresa. Argentina info@labestiaequilatera. . trad.labestiaequilatera.1a ed. .

indd 7 06/02/12 00:41 .Índice Nota del editor La muerte de la polilla Atardecer sobre Sussex: reflexiones en un automóvil Tres pinturas La anciana señora Grey Merodeo callejero: una aventura londinense Jones y Wilkinson Noche de Reyes en el Old Vic Madame de Sévigné El arte humano Dos anticuarios: Walpole y Cole El reverendo William Cole El historiador y “el Gibbon” Reflexiones en Sheffield Place El hombre en el portón Sara Coleridge “No era uno de nosotros” 9 11 15 21 27 31 47 55 61 69 75 87 93 105 115 123 131 La muerte de la polilla (interior).

Forster Middlebrow El arte de la biografía Gajes del oficio Carta a un joven poeta ¿Por qué? Profesiones para mujeres Pensamientos de paz durante un ataque aéreo 141 169 175 189 201 213 223 243 251 259 La muerte de la polilla (interior).Henry James George Moore Las novelas de E.indd 8 06/02/12 00:41 .M.

The New Republic y Lysistrata. no caben dudas de que ella hubiera hecho grandes modificaciones y revisiones en casi todos los ensayos antes de permitir que aparecieran en formato de libro.Nota del editor Han pasado diez años desde que Virginia Woolf publicó el último volumen de su colección de ensayos. El lector común. Para este libro. Yo decidí hacerlo. Virginia Woolf dejó un considerable número de ensayos. ya estaba comprometida con la tarea de reunir ensayos para un volumen adicional. que se proponía publicar en el otoño de 1941 o en la primavera de 1942. Además. hice una selección. porque. primero. The Listener. otros han aparecido en The Times Literary Supplement. de todas maneras. Yale Review. En el momento de su muerte. uno vacila en el momento de publicarlos como quedaron. hay suficientes para llenar tres o cuatro volúmenes. segundo.indd 9 06/02/12 00:41 . los que ya han aparecido en otras 9 La muerte de la polilla (interior). Algunos se publican por primera vez. que hace tiempo está agotado. The Atlantic Monthly. porque me parecen dignos de ser publicados otra vez y. New Statesman and Nation. De haber vivido. tenía intenciones de publicar un nuevo libro de cuentos en el que se incluyera total o parcialmente Lunes o martes. A sabiendas. The New York Herald Tribune. borradores y cuentos. algunos sin publicar y otros publicados con anterioridad en periódicos.

Leonard Woolf 10 La muerte de la polilla (interior). con qué seriedad se tomaba el arte de escribir. tal vez. incluso para un periódico. Los he impreso como estaban. en especial de los primeros cuatro ensayos. con la salvedad de que coloqué los signos de puntuación y corregí los errores verbales evidentes.indd 10 06/02/12 00:41 . No creo que Virginia Woolf haya aportado a algún periódico o revista un artículo que no hubiera escrito y reescrito varias veces. El autor del libro escribió al editor y le dijo que el artículo era tan bueno que le gustaría tener la copia mecanografiada. dado que siempre revisé los manuscritos de sus libros y artículos de esta manera antes de que fueran publicados. Poco antes de su muerte. Fueron escritos a mano por ella. Sin embargo. no es así en el caso de los otros. Entre los papeles de mi esposa. si podía encontrarla. que ella misma había mecanografiado. y luego pasados a máquina sin mucho cuidado. La siguiente anécdota probará. El editor me envió la carta a mí. tal vez quisiera enviársela al autor. como de costumbre. escribió un artículo en el que hacía la crítica de un libro. si era posible que el editor se la diera. Casi todos los ensayos críticos más extensos incluidos en este volumen han sido sometidos a este mismo tipo de revisión antes de ser publicados originalmente. Me dijo que él no tenía la copia mecanografiada y me sugirió que.Virginia Woolf publicaciones habían sido escritos y revisados con inmenso cuidado. encontré el borrador original del artículo escrito de puño y letra y no menos de ocho o nueve revisiones completas. No dudé en hacerlo.

con sus alas angostas color heno. el espécimen al que aludo. después de unos instantes. y allí donde había pasado la reja la tierra estaba aplanada y reluciente de humedad. benigna y sin embargo con una brisa más insidiosa que la de los meses estivales. Luego. de improviso. templada. que era difícil mantener los ojos estrictamente clavados sobre el libro. El arado ya marcaba los campos que se veían por la ventana.La muerte de la polilla No es apropiado llamar polillas a las polillas que vuelan de día. ni alegres como las mariposas ni sombrías como su propia especie. ornadas con una borla del mismo color. sobrevolaban en círculos las copas de los árboles hasta dar la impresión de componer una vasta red con millares de nudos negros que había sido arrojada al aire y que. descendía lentamente sobre los árboles hasta que cada rama parecía tener un nudo en la punta. Las cornejas también celebraban una de sus festividades anuales. entre el clamor y la vocinglería más 11 La muerte de la polilla (interior). Era una mañana agradable de mediados de septiembre. Era tal la energía que llegaba de los campos y las cuestas lejanas. No obstante. esta vez formando un círculo más amplio. parecía estar contento con la vida. la red volvía a ser arrojada al aire.indd 11 06/02/12 00:41 . no suscitan esa placentera sensación de noches oscuras de otoño y brotes de hiedra que la más común Noctua Pronuba dormida en la penumbra de la cortina siempre despierta en nosotros. Son criaturas híbridas.

¿Qué le quedaba. muy delgada pero pura. impulsaba a revolotear a la polilla de un lado al otro de su cuadrado de vidrio de la ventana. al hacerlo se tomaba conciencia de una rara sensación de piedad hacia ella. del humo lejano de las casas y de la romántica voz. de la enorme energía del mundo en su cuerpo frágil y diminuto. y una forma tan simple de la energía que entraba por la ventana abierta y se abría paso a través de los numerosos corredores estrechos e intrincados de mi propio cerebro y de los de otros seres humanos. había algo a la vez maravilloso y patético en ella. de algún vapor en altamar. excepto volar a un tercer rincón y luego a un cuarto? Eso era todo lo que podía hacer. después de esperar allí un segundo. Esa mañana las posibilidades de placer parecían tan inmensas y tan variadas que desempeñar solo la parte de una polilla en la vida —y. Por cierto. como era tan pequeña. de tanto en tanto. Hacía lo que podía. No era ni más ni menos que la vida.Virginia Woolf extremos. parecía que hubieran metido una fibra. yo imaginaba que un filamento de luz vital se volvía visible. Voló vigorosamente hacia un rincón de su compartimiento y. por si fuera poco. cruzó volando al otro. parecía. como si ser lanzada al aire y descender despacio sobre las copas de los árboles fuera una experiencia tremendamente excitante. a los caballos e incluso.indd 12 06/02/12 00:41 . Observándola. y la hubiera puesto a danzar y zigzaguear para mostrarnos la verdadera naturaleza de 12 La muerte de la polilla (interior). a pesar del tamaño de los cerros. a los labradores. de la vastedad del cielo. No obstante. Era inevitable observarla. La misma energía que inspiraba a las cornejas. Era como si alguien hubiera tomado una partícula de vida pura y la hubiera adornado lo más levemente posible con plumón y plumas. la de una polilla diurna— parecía un duro destino. a las cuestas yermas y desnudas. y el fervor del insecto por disfrutar al máximo sus magras oportunidades resultaba conmovedor. Cada vez que cruzaba el vidrio.

ya no podía levantarse sola. De pronto comprendí que estaba en dificultades. pero parecía tan rígida —o tan torpe— que solo podía revolotear en la parte inferior del panel de vidrio.indd 13 06/02/12 00:41 . Miré hacia afuera. Después de un rato. como esperamos que una máquina que se ha detenido momentáneamente retome su actividad sin considerar las razones por las que falla. Somos hábiles para olvidarlo todo sobre la vida cuando la vemos encorvada y engalanada y ataviada y entorpecida de tal modo que debe moverse con la mayor circunspección y dignidad. se posó en el borde de la ventana. Intentaba retomar su danza. ¿Qué había ocurrido? Aparentemente ya era mediodía y el trabajo en los campos había cesado. esperando inconscientemente que retomara su vuelo. me olvidé de ella. comprendí que el fracaso y la torpeza eran la cercanía de la muerte. como buscando al enemigo contra el cual peleaba. y una vez finalizado aquel raro espectáculo. La indefensión de su actitud hizo que me despabilara. no podríamos pasar por alto su extrañeza. Después de quizás el séptimo intento resbaló por el borde de madera y cayó. agitando las alas.La muerte de la polilla la vida. de espaldas sobre el alféizar de la ventana. volvió a cautivar mis ojos. Luego. Dado que estaba concentrada en otros asuntos. y cuando trataba de cruzarlo volando. Una vez más. al sol. Los pájaros habían ido a buscar comida en los arroyos. Los caballos permanecían inmóviles. sus patas luchaban en vano. aparentemente cansada de su danza. la idea de todo lo que podría haber sido su vida si la polilla hubiera nacido bajo otra forma hizo que contempláramos sus simples actividades con una suerte de piedad. cuando levanté la vista. La quietud y el silencio habían reemplazado la anterior animación. el poder seguía 13 La muerte de la polilla (interior). observé durante un rato aquellos intentos inútiles sin pensar. Manifestada de ese modo. Miré a mi alrededor. Sin embargo. Bajé el lápiz. no podía. Las patas se agitaron una vez más. Pero cuando le acerqué un lápiz con el propósito de ayudarla a enderezarse.

sí. La batalla había terminado. aquel esfuerzo gigantesco de una pequeña polilla insignificante contra un poder de tamaña magnitud por retener algo que nadie más valoraba o deseaba conservar resultaba extrañamente conmovedor.Virginia Woolf acumulado allí afuera. Como había logrado enderezarse. Una vez más. Solo podían observarse los extraordinarios esfuerzos que hacían aquellas pequeñas patas contra una condena que se avecinaba y que. y tan frenética que al fin consiguió enderezarse. Mientras miraba la polilla muerta. que yo supiera. estaban a favor de la vida. La pequeña criatura insignificante ahora conocía la muerte. Pero. y no solo una ciudad sino también masas de seres humanos. puesto que no había nadie a quien le importara o que lo supiera. por supuesto. de haberlo querido. indiferente. Ay. impersonal. Volví a levantar el lápiz. No obstante. nada tenía ninguna oportunidad contra la muerte. El cuerpo se aflojó y de inmediato se puso rígido. podría haber sumergido una ciudad entera. aquel triunfo instantáneo de una fuerza tan grande sobre un antagonista tan ínfimo me llenó de asombro. las inconfundibles señales de la muerte hicieron su aparición. Era inútil intentar hacer algo. la muerte era ahora igualmente extraña. se veía la vida: una partícula pura.indd 14 06/02/12 00:41 . Esta última protesta fue soberbia. parecía decir. Así como la vida había sido extraña unos minutos atrás. después de una pausa exhausta. Nuestras simpatías. de algún modo. la muerte es más fuerte que yo. sin atender a nada en particular. aun sabiendo que sería inútil. las patas volvieron a agitarse. También. En cierto modo era lo opuesto a la pequeña polilla color heno. 14 La muerte de la polilla (interior). mientras lo hacía. la polilla yacía más decente e impecablemente compuesta.