BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA

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ONOMAZEIN 3 (1998): 85-110

BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA
Juan M. Garrido
Pontificia Universidad Católica de Chile

Resumen ¿Cuál es la relación entre la lectura y la semiología (de Barthes)? En el desarrollo de esta pregunta, intentamos, fundamentalmente: 1°, especificar la relación que mantienen la “escritura” y la “lectura”; 2°, dejar que asomen algunas notas esenciales para un concepto de lectura; 3°, iniciar una interpretación de la semiología (de Barthes) entendiendo que su objeto propio es la lectura. Abstract (What is the relation between the act of reading and (R. Barthes’s) semiology? By addressing this question, we attempt: first, to specify the relation between “reading” and “writing”; second, to suggest some essential characteristics of the concepts of reading; third, to undertake an interpretation of (Barthes’) semiology, departing from the idea of the act of reading as its proper object.)

La lectura, para Barthes, ¿un problema? O, aun, ¿por qué Barthes y el problema de la lectura?, ¿qué autoriza esa conjunción, qué autoriza la coincidencia entre Barthes y el problema de la lectura? Después de todo, podría decirse, nada es más ausente en su obra, nada es más ajeno a su interés inmediato, que una pregunta –y para qué decir una teoría– acerca de la lectura. De las aproximadamente 5.000 páginas que Seuil logró reunir para sus obras completas, no alcanzan a ser una docena las dedicadas a dicha pregunta1 . Pero nada es más presente también –naturalmente que con esa presencia solapada y sospechosa de lo “obvio”–: la cuestión de la

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Particularmente, nos referimos a dos textos, muy breves, y que leeremos más adelante: “Sur la lecture”, publicado en 1976 (en Œuvres complètes, tomo III, París: Seuil, 1995, pp. 377384) y “Pour une théorie de la lecture”, publicado en 1972 (Œuvres complètes, t. II, pp. 1455-1456).

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JUAN M. GARRIDO

lectura, en Barthes, siempre es implícita, y siempre está implicada; justo allí donde lo que sea la lectura va “de suyo”. Dicho con más precisión: es el mismo Barthes quien llena de sentido su silencio. Proponemos brevemente tres ejemplos: – es un hecho indiscutible que nadie, en ningún lugar, en ninguna tradición, podría desconocer que la Crítica literaria, o que el Análisis del relato, o que la Semiología, o, en suma: que la lectura misma, ha sufrido modificaciones irreversibles después de Barthes; o bien, desde una perspectiva más radical: “… ¿jamás os ha ocurrido leer levantando la cabeza?/ Es aquella lectura, a la vez irrespetuosa, porque corta el texto, y prendada, porque vuelve a él y de él se nutre, es aquella lectura la que intenté escribir”2 ; es decir, la lectura –su concepto–, nada menos, podría definir la Crítica, o el Placer, del Texto; en fin, un último ejemplo: ¿por qué eso que desde la mitad del siglo se ha venido desarrollando como una “teoría de la escritura”, y que intenta suplir la antigua pareja “obra/autor” por “escritura/lectura”, ha permanecido tanto tiempo privada de su correlato esencial, una “teoría de la lectura”3?

El silencio de Barthes no podría ser insignificante; este silencio es un verdadero problema. Pero, si hemos de tratar aquí la lectura como problema, se entiende que no nos propongamos “realizar” eso que podríamos llamar –y que llamaremos– el “deseo de Barthes”, a saber, una “teoría de la lectura”. Se trata, tan sólo, de asumir la lectura al interior del horizonte en que es problemática, al interior del horizonte en que debía ser cuidadosamente interrogada y en el que no lo fue. ¿Es, al interior de la “semiología barthesiana” (en toda la amplitud de este nombre), la “teoría de la lectura” una simple ausencia, explicable por contingencias empíricas y difíciles? ¿O esta ausencia es, antes bien, el síntoma de una fractura más profunda, la marca de una brecha inaudita en el horizonte mismo en cuestión, y, como tal, nos impone la necesidad de empujar este horizonte, y de desplazarlo, la necesidad de abrirlo a otro horizonte, acaso a su más propio y verdadero horizonte?
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Nos referiremos, en general, a un solo texto, “Sur la lecture”4 .
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“Écrire la lecture”, Œuvres Complètes, tomo II, París: Seuil, 1995, pág. 961. Cfr. “Pour une théorie de la lecture”. Cfr. nota 1.

al mismo tiempo en que establece una correspondencia (“mientras que”) entre la doctrina de la escritura y de la lectura. una correspondencia). la Metalectura. una doctrina de la escritura se bosqueja poco a poco. hasta subversivo). Esta desazón llega algunas veces hasta la duda: ni siquiera sé si debe haber una doctrina acerca de la lectura. no sé si la lectura no es. la no-autoridad o el noautoritarismo de esta comunidad.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 87 (Es una conferencia y vale la pena notar enseguida. a la cual él viene a ofrecer su lectura. de opresiones. que no es ni una comunidad de “expertos en lectura” (los une una pregunta). entre la (ausencia de) doctrina de la lectura y la doctrina de la escritura? Pero aquélla no es la pregunta rigurosamente formulada: ¿Por qué. la misma pregunta. segundo párrafo: “Me encuentro. la lectura de la lectura. más exactamente: ¿por qué Barthes supone un equilibrio o desequilibrio (en ambos casos. comunidad. de deseos. evidentemente. . en una gran desazón doctrinal: no poseo una doctrina acerca de la lectura: mientras que. y si. podamos entender por qué Barthes celebra la libertad. a equilibrar. de temores. es decir. Sin duda no es azaroso que su conferencia principie con esta consideración acerca de la comunidad convocada. del cual conviene hablar uno por uno. constitutivamente. Es una comunidad de voces particulares. por consiguiente. el gesto que la inaugura: Barthes menciona un punto en común y otro no en común que comparte con los concurrentes. ¿Por qué una doctrina de la escritura viene a enfrentar. Barthes duda de la necesidad de una doctrina de la lectura? ¿Por qué. a la imagen del plural de talleres que constituye este congreso. y. por otro. de goces. la pregunta por la lectura. entre paréntesis: “¿como toda lectura?”). particular (y no deja de preguntarse. nos dice. un campo plural de prácticas dispersas.”5 Nos interesa interrogar ese “mientras que” (alors que) de la segunda línea. al preguntarse por la lectura. la desazón doctrinal de Barthes? O. quizás. brevemente. un enfrentamiento. con respecto a la lectura. pone en entredicho la posibilidad y la necesidad de una doctrina de la lectura? ¿Por qué Barthes. hace de ella un problema. de efectos irreductibles. de prácticas particulares. por un lado. ella misma no es otra cosa que un estallido de ideas. la pregunta por la lectura parece ser acogida por la cuestión de la escritura. ni una comunidad herméticamente institucional (invitan a un “profesor” marginal. 5 Pág. también ella. Voz y lectura: es decir eco. El primero es. enfrente. 377.) Barthes escribe. Más adelante. el segundo se refiere a su “incompetencia” pedagógica.

la anágnosis. 1919). un olvido.88 JUAN M. y en ningún momento la pregunta por la lectura vino a confundirlo o a crear un problema6 . la historia misma. son perfectamente atribuibles a la (Meta)escritura (“estallido de ideas. de goces…”. La desazón –el problema– de Barthes es algo más que una prudencia pedagógica. la semiología. porque.). un verdadero síntoma. Barthes y aparece en “Sur la lecture”. una teoría de la escritura. pág. una nueva pareja: “escritura/lectura”. Después de todo. el otro texto mencionado. apenas. de deseos. la doctrina de la escritura? Después de todo. una “ausencia” de doctrina. diversamente trabajada. “Pour une théorie de la lecture”. porque. puesto en entredicho). Siguiendo el Dictionnaire Grec-Français de Bailly (París: Hachette.) “Pour une théorie de la lecture”.”7 Está claro por qué es necesario (hoy o dentro de poco) una “teoría”. porque el deseo que motiva. Tres razones: – porque debemos completar la pareja escritura/lectura. cuatro años antes. un vacío. etc. de temores. 1455. Pero esto lo hace una vez descritos los “niveles de análisis” para una teoría de la lectura (es decir. La teoría nueva. como dijimos. Barthes no vacilaba en convocar. literalmente. lectura. como aquí. Bachelard: el lector es el fantasma del escritor). (Es verdad que. o bien. a pensar una “teoría” de la lectura. es posible hoy día hacer converger ciencias nuevas: la sociología. “acto de reconocer” (del verbo anagnoríso. hoy. por último. GARRIDO mientras que sólo debiera haber. El neologismo es de R. iluminada desde una presencia. Barthes se refiere someramente a ciertos “desarreglos” que produce. “Desde hace unos veinte años. el sicoanálisis. en el fondo. los predicados que recibe la (Meta)lectura y que hacen que Barthes “dude” respecto de la posibilidad y necesidad de esta doctrina. sobre este problema de la lectura. “yo reconozco”). de la lectura –una Anagnoseología8 . postula una teoría de la lectura. Esta teoría intenta sustituir a la antigua pareja “obra/ autor”. al menos mutación de las condiciones técnicas y sociales de la lectura. luego. o un Análisis. que ha absorbido desde hace un siglo toda la energía de la crítica y de la Ciencia literarias. de hecho. mas hay que reconocer que esta segunda teoría está mucho menos elaborada que la primera. 6 7 8 . o un objeto-conflicto. existe. directamente. el hecho de que la lectura sea un objeto-desbordante. si no crisis. mi hermano”. o aun teórica: es. Es tiempo de trabajar en ella: primero. porque actualmente hay. un objet-ejeu. puede significar. para la “teoría”. enseguida. sin haberla. la única idea que se ha tenido hasta ahora del “lector” es vagamente proyectiva: el lector se “proyectaría” en la obra del escritor (“Hipócrita lector. nunca ha habido una teoría de la lectura. al final de ese texto. y como tal exige ser interpretado. una “teoría” de la lectura es el mismo deseo que ha motivado los diversos esfuerzos para elaborar una Cfr.

Examinemos la primera razón. . 21 y ss. hace ya más de 30 años. pp. fundamentalmente. del que se habla mucho. todos ellos derivados.” Idem. borrando el límite desde el cual se creyó poder regular la circulación de los signos. debemos abrir. no consiste en confrontar disciplinas ya constituidas (al cual. tras 25 siglos del logocentrismo y fonologismo que dominan la “racionalidad” occidental11 . el advenimiento de la escritura delimita. ella será excedida. pág. De la Grammatologie. que no le pertenezca a nadie”9 . Derrida. “El advenimiento de la escritura es el advenimiento del juego. por lo que pudo llamarse. Pero no lo es porque. no creemos menester discutirlo10 .BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 89 – – “teoría” de la escritura. París: Minuit. De todas formas. reduciendo todas las plazas fuertes. Esto significa no tanto que deberá ser trabajado en distintos niveles de análisis y a través de distintas disciplinas (todo esto no sería más que una consecuencia). Cfr. hoy –obedeciendo a los límites de su propio juego–. está sujeto a una multiplicidad de represiones y afirmaciones. en Œuvres Complètes. sino inscribirla en otra economía. también él.una época histórico-metafísica que determina como “lenguaje” su horizonte problemático12. porque –adivinémoslo– la escritura desea una lectura y una lectura desea escribirse: una misma textura. el juego hoy día se entrega a sí mismo. es decir. “Jeunes chercheurs”. 1420. ¿A qué “teoría de la escritura” se refiere Barthes? Es y no es pertinente formularnos esta pregunta. de la lingüística contemporánea. se modifica y modela con ellas. no basta con tomar un “tema” y convocar a su alrededor dos o tres ciencias. porque la lectura es un objeto que exige un trabajo interdisciplinario. arrastrando consigo todos los significados tranquilizadores. tomo II. R. todos los refugios del fuera-de-juego que vigilaban el campo del lenguaje. Luego. inmediatamente –y esto no significará abandonar nuestra lectura de Barthes. pp. de hecho. debemos abrir De la grammatologie. Derrida entiende que –todo esto es conocido–. 15 y ss. más general y más radical–. comunica escritura y lectura. porque la lectura es impresión y expresión de nuestras vidas. ninguna consiente a abandonarse). 1967. quedará claro a continuación. Barthes. Lo interdisciplinario consiste en crear un objeto nuevo. J. Para practicar lo interdisciplinario. de la Semiología.. Es pertinente porque sin duda Barthes alude a un contexto histórico relativamente determinable: el desarrollo de la Ciencia literaria. hecha de un mismo deseo. etc. Es esta de9 10 11 12 “Lo interdisciplinario. del Análisis estructural del relato. La “interdisciplina” significa la destrucción de estas disciplinas en provecho de un “objeto nuevo. el Deseo de lectura. cualquiera sea la “teoría” en que esté pensando Barthes. gramatología. que no le pertenezca a nadie”. necesariamente.

Es la escritura misma –su juego– la que hoy denuncia. Extraña “imagen”.” Y pág. pp. dibuja los límites de su campo excluyendo. Es la escritura la que hoy limita y libera a la lingüística general hacia una gramatología. único en su estilo.. “Lo que Saussure veía sin verlo. un sistema particular de escritura.). siempre suspendió. monema. 63: “(…) Una lingüística no es general mientras defina su afuera y su adentro a partir de modelos lingüísticos determinados. De la grammatologie. Cfr. Se sospecha ya que si la escritura es “imagen” y “figuración” exteriores.” . 51). siempre puso entre paréntesis. n’est rien moins que de simple extériorité. pp. Le dehors entretient avec le dedans un rapport qui. esta época del habla plena (parole pleine). técnica secundaria y mala copia de la phoné de la presencia a sí de cualquier unidad del “pensamiento-sonido” (palabra. y fuera de hecho universal? Sistema particular que tiene justamente por principio o por lo menos por proyecto declarado el ser exterior al sistema de la lengua hablada. etc. fue inclusive tan profundo que permitió pensar. “¿Por qué un proyecto de lingüística general. conceptos como el de signo. en la deconstrucción de conceptos críticos como el concepto de signo13.. Idem. Este logocentrismo. 65 y ss. comme toujours. pág. (. y recíprocamente» (Idem. es que un cierto modelo de escritura se impuso necesaria pero provisoriamente (…) como instrumento y técnica de representación de un sistema de lengua. pág. por muy importante que fuera. Idem. pp. «“La escritura [fonética] vela la vista de la lengua: ella no es una vestimenta sino un travestimiento” (Saussure: Cours de Linguistique Générale.)15 . que concierne al sistema interno en general de la lengua en general. Le sens du dehors a toujours été dans le dedans. 24 y ss. El afuera entretiene con el adentro una relación que. 46 y ss. Cfr. Sus proyectos reposan sobre el factum de una escritura como escritura “fonética”. no es nada menos que de simple exterioridad. pp. siguiendo en eso a toda la tradición de la metafísica. una violencia. de técnica. prisionero fuera del afuera. por razones esenciales.90 JUAN M. El sentido del afuera siempre ha estado en el adentro. Y que este movimiento. en la lengua. como siempre. 28-34. El sistema de lengua asociado a la escritura fonético-alfabética es aquel en que se produjo la metafísica logocéntrica que determina el sentido del ser como presencia. toda re13 14 15 16 17 Una explicación clara y sucinta al respecto puede encontrarse en Positions. 52). Cfr. los presupuestos logocéntricos en las pretensiones de cientificidad de la lingüística y de la semiología14 . 59 y ss. en la necesidad del encierro de la escritura fonética como sistema exterior a la lengua. pág. Véase particularmente cómo el autor demuestra que conceptos saussurianos tales como la arbitrariedad y diferencia del signo son impensables antes de la posibilidad misma de una escritura (Idem. de representación de un sistema de lengua. Es la escritura la que denuncia este encierro como presupuesto del proyecto saussuriano de una lingüística general17 . como exterioridad en general.) La escritura fonética no existe: ninguna práctica es alguna vez puramente fiel a su principio. reprimió. (…) el sistema de la escritura en general no es exterior al sistema de la lengua en general. GARRIDO limitación la que permite identificar. sabía sin poder tener cuenta de ello. transversión o transvaloración16 . esta “representación” no es inocente.

31 y ss. La gramatología sería sin duda menos otra ciencia más. Una disciplina “nueva” que transformará la relación que pueden sostener las distintas disciplinas. que “radicalizó” todos los motivos que no han dejado. se produjo esta “liberación” de la escritura? ¿Cómo. Cfr. (…) Entonces algo se escribe en el discurso saussuriano. Nietzsche21 habría “contribuido poderosamente” a liberarnos de la certeza sobre la cual se organiza la tradición occidental. pp. La lectura y por tanto la escritura. 63 y 64. pp. “Puede decirse a priori que en toda proposición o que en todo sistema de investigación semiótica (…) presuposiciones metafísicas cohabitan con motivos críticos. Es Nietzsche. de “atormentar” a la “filosofía”. pp. se produjo el quiebre definitivo. pues. que jamás había sido dicho y que no es nada otro que la escritura misma como origen del lenguaje. el “advenimiento de la escritura”? En suma: ¿cuál es la tradición de la gramatología? Derrida responde: es Nietzsche. en cualquiera de los sentidos en que lo entendamos. Pero antes de profundizar en algunos rasgos esenciales a su objeto. París: Minuit. 48-50. Nietzsche “habría contribuido poderosamente a liberar el significante de su dependencia o de su derivación con respecto al logos y al concepto conexo de verdad o de significado primero. nunca.”. sino que la dominaría y la comprendería en ella. la creencia en un “significado trascendental” como el respaldo último y primero en que descansa la “esencia formal” del significado: la presencia y su complicidad lógica con la phoné.”18 Se comprende. p. cuándo. y examinar en ellos su relación con la lectura. consolidando lo que en la práctica tradicional de las ciencias “ha siempre ya comenzado a exceder” las normas onto-teológicas del logocentrismo20 . de un nuevo campo bien determinado. otra disciplina nueva encargada de un nuevo contenido. .BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 91 flexión libre sobre el origen y el estatus de la escritura (…) / Es en el momento en que ya no trata expresamente de la escritura (…) que Saussure libera el campo de una gramatología general. preguntaremos: ¿dónde se inicia este proyecto –este deseo– de una gramatología? ¿Cómo. Que no sólo ya no sería excluida de la lingüística general. De la Grammatologie. Positions. 1972. cuándo. Y ello por el solo hecho de que habitan hasta un cierto punto el mismo lenguaje o más bien la misma lengua. que una “ciencia” como la gramatología (que una “teoría de la escritura”) debería buscar su objeto en la raíz misma de la cientificidad –el concepto de escritura dando la clave para entender el campo de las ciencias19 . el 18 19 20 21 Idem. Idem. la escritura. que la práctica vigilante de esta repartición (partage) textual. a saber. Cfr. 42 y ss. inscribiendo y de-limitando la ciencia.

Escribió que la escritura –y en primer lugar la suya– no está originariamente sujeta al logos y a la verdad. Para un estudio filosóficamente riguroso al respecto cfr. se trata de identificar un cierto “acontecer”. la escritura y el pensamiento “de” Nietzsche. sino al contrario ofrecerlo totalmente. Por tanto. la apropiación. algo así como un “efectoNietzsche”.92 JUAN M. sobre todo. “Tal vez no hay que sustraer a Nietzsche de la lectura heideggeriana. un fatum Nietzsche. Lacoue-Labarthe. deberá leer. que Nietzsche es su fatum. con el nombre de Nietzsche. De hecho. A nuestro entender. su forma encuentra su extrañeza absoluta. (Dejamos pasar esta última afirmación para mostrar. también. luego. Operará entonces una obliteración –una lectura– que no sólo borrará. La “tradición” de la gramatología la inaugura. será sublimada en y como el pensar. París: Aubier-Flammarion. inaugurando in nuce lo que deberá adquirir la forma de una gramatología. está perdido a favor de la cuestión del “pensar” (esencialmente diferente de la “filosofía”). una amenazante proximidad –fatalidad. existe. O Nietzsche. el testimonio de una nueva necesidad). en tanto que última víctima. Por ello Derrida. también. la Verwindung de lo impensado” (pág. el momento de un giro en la “conciencia” del lenguaje. suscribir sin reservas a esta interpretación. el destino de la propia gramatología. es una apropiación del pensar24 ). “L’oblitération”. Schicksal– que la estratagema de la Entfernung ya no puede conjurar. o ese nombre–. 1979. acaso el más importante de todos. para el pensar. una voluntad de tradición –un amor– con respecto al texto de Nietzsche. más fiel a su tipo de escritura: Nietzsche escribió lo que escribió. pérdida que “no es nada otro que la apropiación misma. el nombre de Heidegger –veremos en qué medida. la (de)constitución del pensar será pensada como lo impensado que da que pensar. Y la propia locura de Nietzsche –ese sujeto que es “Nietzsche”. perder su locura y obliterar su escritura. Esto es. en una cierta manera y hasta el punto en que el contenido del discurso nietzscheano está más o menos perdido en favor de la cuestión del ser. Nietzsche –su nombre–. 160). 32-33. Ph. pues la lectura. en las mismas páginas que estamos leyendo. una (nuestra) fatalidad: Heidegger23 . GARRIDO texto. “y por tanto”). si este nombre significa la lectura de Heidegger (del pensar. ” Idem. pp. Se responderá entonces al desideratum más profundo de Ecce Homo: perder a Nietzsche. sino que también sobreimprimirá. en tanto que (de)constitución del sujeto. el otro nombre de Nietzsche –la otra repetición de su “efecto”–. de “Nietzsche”. en Le sujet de la philosophie (Typographies I). esto es. . serían para Nietzsche operaciones ‘originarias’”22 . antes que de marcar. pese a todo. la soltura de ese et donc. aparece una “ambigüedad” en Nietzsche (es la última víctima de un largo error y. como ejemplo de lo que más tarde nos ocupará. Por ello no puede sernos indiferente lo que Heidegger (lo que el pensar) piensa como tradición. acaso el más decisivo de todos. 31-32. por cuanto es el destino o la fatalidad del pensar. ahí donde su texto al fin apela otro tipo de lectura. Comprender el destino de Nietzsche. hoy. En efecto. pp. pero sobre todo la escritura y 22 23 24 Idem. perdido a favor de la cuestión del ser. el destino de la propia escritura y de su relación con la lectura. es decir un nombre en virtud del cual podemos (es decir debemos) comprender. y.

“La traductividad tendría que alojarse en el alba misma. (…) esto significa que una traducción esencial corresponde en cada caso a una época del sino del ser (Seinsgeschickes). depende de que indaguemos el modo propio del “acontecer” de la escritura (de la escritura como la “escritura de Nietzsche”). del pensar que piensa su tradición. en su donación y reserva. y aunque lo hagamos de un modo grosero. 157. En cuanto a tradición. y ello en la misma medida en que lo 25 A 26 saber. F. en el sino (Geschick) del ser. se dona el pensamiento de la huida y retirada de la tradición histórica: el pensar piensa que no pensamos.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 93 la lectura como destino. y. de modo bastante brutal y grosero). La traducción es pensada como transmisión de tradición “que mueve la historia propiamente acontecida” del pensar: “(…) la traducción (die Übersetzung) no se limita a ser exégesis. en su destinación o envío (Geschick). para el pensar. Pérez de Tudela). el ser. y del ser del hombre. el lenguaje es el que habla. la Übersetzung. la historia acontecida del pensar es el pensamiento de lo “sido” del ser en su envío. Debemos tener en cuenta lo que significa “tradición” del pensar. se da en su retirada y se retira en su donación: éste es el modo de su acontecer apropiante (Ereignis). más concretamente –con una finalidad que sólo más tarde podrá ser apreciada25–. para el “pensar”. Barcelona: Odós (trad. es decir. y ello de manera que. Nos interesa ir directamente a subrayar (cierto que. (…) Es esta transmisión de tradición. y no –nunca– el hombre. pág. su lectura y su escritura. con el fin de vincular el concepto de traducción con el de lectura. despeja el espacio de juego del tiempo en que acontece: pensar piensa su historia acontecida (die Geschichte des Denkens). la que mueve la historia propiamente acontecida”26 . Porque ella es –lo veremos enseguida– nuestra condición de posibilidad para comprender el fatum Nietzsche. diferencia o dislocación “originarias” del ser –pero ningún “origen” podría estarse dis-locado. insistimos. Heidegger. historia distinta a la que se recoge y reúne en el cómputo historiográfico. M. aquí mentada. habla un lenguaje (ein Sprache spricht). lo memorable del pensar conmemorativo (Andenken). sino tradición (Überlieferung). porque en las palabras se retiene y se da la experiencia del ser. Nos interesa postular una traductividad en el origen. De allí la importancia que tiene para el “pensar” la experiencia poética: la palabra da el ser. Duque y J. El pensar. el concepto heideggeriano de “traducción”. Recordemos brevemente que. hoy. Pues el ser se da y se retira. La Proposición del Fundamento. nos interesa ir directamente a subrayar una traducción. pertenece al más íntimo movimiento de la historia acontecida (Geschichte). la lectura y la escritura. .

pág. o de traducir. y ni siquiera deseable. Pero no podemos detenernos aún. el ser. una Anagnoseología no sólo lleva unos veinte años (cincuenta a estas alturas) de retraso. 2° semestre de 1989. El “juego”. la única posibilidad del fatum Nietzsche. no nos tomaría mucho tiempo mostrar cómo el “juego” es en realidad una petición de la escritura de Nietzsche. el deseo de entregarla sin reservas a la gramatología. sería el último falso fracaso. en cuanto pensar de la escritura. Y. como la huella– es entrega y reserva. pensado en su retención y su destinación? De ser así. sería. diferimiento y diferencia. el ser como juego. Para Heidegger.. La gramatología. así. Y el problema de Barthes no sería más que una ilusión. o con la traductividad. “Heidegger: tono y traducción”. en revista Seminario de filosofía. esto es. en la medida en que es ella misma quien reclama la necesidad de pensar. el juego –el “pensar”– sería la repetición del exceso de Nietzsche: la petición como fatum –con el nombre de radicalización de los temas “tormentosos” para la filosofía. del ser. . P. Piensa la traductividad. el desprendimiento de todas las condiciones exteriores que amenacen reducir la destinación del ser. el último estertor de un proyecto ya presto a su muerte… 27 Leemos Pablo Oyarzún. el ser es “antes”. Santiago: ed. la conclusión es fácil y el caso está cerrado: si realmente es la “gramatología” la correspondencia con el juego. Esto. el juego de la traducción. que el ser mismo es el que (se) impone (como) la exigencia de una gramatología. ella es imposible. No hay lugar para ella en la “tradición” de la gramatología. en virtud del olvido originario del ser: ser no puede sino enviarse. Así. en cuanto pensar de la traductividad. es el abandono de lo dislocante a sí mismo. GARRIDO dis-locante germina en ella”27 . aquí. consolidando lo que en su práctica tradicional “ha siempre ya comenzado a exceder” las normas del logocentrismo.94 JUAN M. 98. el deseo de Barthes. la Anagnoseología. la única lectura posible de Nietzsche como fatalidad.U. si en verdad es la gramatología la que hoy puede y debe “pensar”. Y el envío –como el trazo. différance: ni identidad ni presencia es posible concebir en el “origen”. Pues. ¿acaso diremos que apenas vamos a traducir al vocabulario de Heidegger lo que ya sabíamos. siempre ya. o que la necesidad de la gramatología (cor)responde al propio sino del ser pensado como tal. (se) piensa (o conmemora) el (“propio”) envío (“originario”) del ser.Ch. que inscribe y delimita las fronteras onto-teológicas de la ciencia.C. no sería sino la represión del deseo de liberar la “teoría de la escritura” a eso que la excede poniendo en entredicho su propio estatuto.

. siempre ya. 93. Este traducir puede acontecer sin que se altere la expresión lingüística. es traducción. “Traducir y traducir no son lo mismo: todo el acento recae sobre el pasaje. sobre todo la decisión de traducir. pág. citado en P. se trata de la “decisión” como teoría de la traducción28 .BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 95 Pero aún nos queda un siglo antes de poder leer a Nietzsche. Este segundo nivel se relaciona con la constitución misma del “objeto” de la gramatología. Oyarzún. Idem. pues –es lo que vamos sostener–. Existe un segundo nivel. 30 P. 91 y ss. Es lo que intentaremos mostrar en seguida. acaso. el tratado de un pensador. El cambio en la elección de las palabras es ya secuela de que aquello que ha de ser dicho. Idem. en que el concepto de traducción es la condición de posibilidad de la gramatología (de la comprensión del fatum Nietzsche). la decisión. Hay un modo peculiar de entender la traducción en Heidegger. La poesía de un poeta. En cada conversación con otros o consigo mismo prima y se despliega un traducir originario. irrepetible (einmalige). Estos primerizos (Erstlinge) de la palabra nos transponen cada vez a una nueva orilla. pp. Con ello no mentamos primeramente el evento de reemplazar un giro lingüístico por la misma lengua y de que nos sirvamos de la ‘paráfrasis’. Si en verdad hay una traductividad “originaria”. el pulso e impulso mismos del “juego”.”29 La decisión de decir y de no decir. una decisión “del” ser: no podríamos imaginar –esto es dicho hasta cierto punto a despecho de Heidegger–. cuya esencia de ningún modo se resuelve en que la palabra traductora y la palabra traducida pertenezcan a lenguas diferentes. el trance de traducir. de incluso no decir cuando se dice y de decir cuando se calla. o. Específicamente. Oyarzún. única. más radical. se debe a que es la decisión la que disloca el “origen” –sin cese posible. Oyarzún. se nos ha traspuesto (übergesetzt) en una otra verdad y claridad. está en su palabra propia. “Hablar y decir es en sí un traducir. El llamado traducir y parafrasear sigue siempre y solamente al traducir nuestro ser (Wesen) total al dominio de una verdad cambiada (einer gewandelten Wahrheit). sobre el trans del traducir. El envío del ser es. Idem. cuestionabilidad. Heidegger: “Parménides”. como el aliento.”30 Cuestión de acento. la escritura. y exigirá que por lo menos reajustemos los predicados que Derrida le atribuye. no podríamos imaginar una “reserva” o una “fuente” de sentido que se despliegue en su transmisión: el sentido 28 29 P. 92. pág. El acento y la decisión. Nos urge escuchar esta palabra siempre de nuevo cual si la oyésemos por primera vez. decisión de traducir.

. París: Minuit: 1972. nos dice32 .33 . para qué ocultarlo. Y el sentido no es sino el producto del juego de diferencias. “para Heidegger. debe albergar. en suma. si no es absurdo insistir en esa palabra. pp. El juego de las diferencias supone en efecto síntesis y envíos que prohíban que en algún momento. 37-38. etc. ruptura del contexto. Los predicados de la escritura. él mismo. este acento. una “generalización” de los mismos predicados que posee la escritura en sentido “clásico”. por otra. Con esta “generalización”. que desde luego excede al “lenguaje”. la decisión como el aliento propio de la “escritura”. El texto sería el encadenamiento de estos elementos. también ella. en Marges – de la philosophie. lo que desde Nietzsche se libera en la radicalización de los temas “no filosóficos”. de la traducción. ningún elemento puede funcionar como signo sin enviar a algún otro elemento que no está. la traducción de otro texto. simplemente presente”. en medida esencial. fue pensar la huella como decisión. GARRIDO “sólo se despliega en la circulación de los mensajes. el juego mismo de las diferencias (la différance) volviendo imposible al significado trascendental. unos siendo la huella de otros. necesariamente –porque se trata de un mismo juego–. Positions. 96. la emancipación del signo con respecto a su “esencia formal” como presencia y la revaloración de su no-presencia. se produce un nuevo concepto de escritura. la escritura misma. . en la transmisión histórica”. en algún sentido. todo es traducción. un elemento simple esté presente en sí mismo y que no envíe más que a sí mismo. eso que hoy se “libera”. considerada bajo el modelo alfabético-fonético: espaciamiento. decisión. este trance. el “origen”. por una parte. unos borrando a los otros. En el “origen” mismo. el “sentido” se encuentra allí entre 31 32 33 Idem. o lo hace aparecer como escritura: “Puede llamarse grama o différance. iterabilidad. y. 377 y ss. La escritura debe ser ella misma. lo “acontecido del pensar”.96 JUAN M. en la decisión. en el fondo. en cuanto acontecimiento. Cfr. logra de-limitarse el fonologismo y logocentrismo que sustentaba al concepto tradicional de escritura. ¿Qué significa esto? Se recordará cómo Derrida construye su concepto de escritura. por ello. Se invita a confrontar directamente las argumentaciones del autor: nuestras citas las recortan y endurecen sobremanera. “Signature événement contexte”. pág. Por lo tanto. son. lo dislocante es la decisión. se anticipa. pp. acontece. De hecho. es ya una decisión. Sea en el orden del discurso hablado o del discurso escrito. el texto sólo puede ser la transformación. Es decir: la decisión.”31 En otras palabras. Texto cuyo “origen” estará siempre en otro texto. mérito de Derrida fue enseñarnos a pensar la decisión como huella.

. justamente eso que otra huella. decide la escritura? (Estamos preguntando por el trance. si no es en la lectura? La lectura “es” la escritura. necesariamente. no existe. indecidido.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 97 elementos diferidos. allí en ese juego insensato. es decir anticipa toda huella y todo texto en 34 Idem. pues. como la esencia (como la escena). Y si ahora preguntamos: ¿cómo. Conclusión: “El grama es entonces el concepto más general de la semiología –que se vuelve de este modo en gramatología”34 . el concepto de lectura que debiera ir perfilándose desde ahora poco o nada tiene que ver con la ana-gnosis. La decisión es incluso la posibilidad de cualquier escritura “originaria”: no puede haber una huella que no sea una decisión. Y si transcriben. No es posible una escritura que no sea ya una transcripción. entonces en la huella y en el texto permanece algo indeciso. Pues la lectura escribe. aparición que inscribe su desaparición. de la escritura. debemos responder: ¿qué otra cosa podría decidir la trans-cripción. decide en su inscripción. unas siendo la huella de las otras. es decir transcribe. es decir cómo podría transcribir. La huella es la decisión. la huella y el texto en realidad no escriben. ¿debía esta “generalización” producir en efecto un “nuevo” concepto de “escritura”? Sea la estructura de la “huella”: presencia que inscribe su ausencia. Pero. la lectura de un (de otro) texto… La lectura. en virtud del “juego” de sus diferencias. en cuanto decisión de la escritura. en qué otro “acto” podría la escritura anticiparse a su inscripción. en este sentido. como traducción. son esa inscripción en tanto decisión: la escritura es. la lectura de una (de otra) huella… El texto es la decisión. en este sentido. pues la decisión inscribe. Ninguna huella que no sea la huella de otra huella… Sea la estructura del “texto”: siempre la traducción. O la lectura. en qué “acto”. su esencia es transcribir y en eso consiste su (originario) dec(id)ir. que no repita o anticipe el tejido de otro texto… Entonces. otro texto. un trance. la decisión de la escritura. inscribe. está pensada aquí como el trance. la transformación de otro texto. la condición de posibilidad de la huella. por la esencia. y no sólo la escritura fonética. es decir la inscripción. la decisión de transcribir: toda escritura es una transcritura.) ¿Cuál es. escrito siempre desde más allá de sus límites. La escritura. esto es. Y si transcriben. no es posible una escritura que no decida su inscripción. Ningún texto que no sea un inter-texto. pág. 38. de su in-scripción? – Pues bien. por lo tanto.. la huella y el texto son esa decisión de la inscripción. transcriben. Ciertamente. de la escritura.

de la escritura. a la escritura. a fortiori. Porque comenzamos a leer. como si aquello que concierne a la lectura concerniera. caiga en el olvido. GARRIDO cuanto decisión. debemos reescribir de otro modo. Porque comenzamos a escribir. su fatalidad. p. hoy. allí donde se escribe: “comenzando a escribir sin línea. es en razón de este suspenso entre dos épocas de la lectura. es la Gramatología. la represión de otro 35 De la grammatologie. y no la Anagnoseología. La lectura no es un reconocimiento. entonces. debemos releer de otro modo”35 debiera simplemente leerse: “comenzando a leer sin línea. su propia y más próxima lectura –¡pero eso significa la destrucción de lo “propio” y de lo “próximo”! Luego. Porque si la escritura no existe. Y aquí habría que ver la primera necesidad de una “teoría” de la lectura: no para dominar la decisión –imaginar una decisión “objetiva” para olvidarnos de la responsabilidad de decidir–. por ejemplo. ¿qué pudo suceder. a leer de otro modo. una anticipación: diríamos. es la necesidad de impedir a toda costa que la continuidad de la decisión dislocante. y es ella quien practica. que sólo llegó a ver la luz la necesidad de una gramatología. a escribir de otro modo. es decir de la lectura. Pero este giro debía ser rigurosamente explicitado… Por eso. Es sólo (“sólo”) que Derrida forma parte de una tradición acostumbrada a ver la lectura como secundaria con respecto a la escritura. Si el problema de la escritura ocupa hoy día la avanzada de las ciencias.98 JUAN M. es ella quien marca su historia y la nuestra. Pero. la gramatología tampoco. y no la necesidad de la Anagnoseología? A decir verdad. Si el problema de la lectura ocupa hoy día la avanzada de las ciencias. 130. una cata-gnosis. se reescribe también la lectura pasada según otra organización del espacio. es en razón de este suspenso entre dos épocas de la escritura. . Lo revela. una (re)lectura.” Después de todo. La lectura como la condición. ese giro del que hicimos mención: “la lecture et donc l’écriture…”. nada. se relee también la escritura pasada según otra organización del espacio. o como el a priori. es una antelación. la lectura como anagnosis y no como catagnosis. esta es una cuestión de la escritura.

“reproche”. atroz. Esta suposición explica que en ningún momento de la “tradición” de la gramatología se haya planteado la necesidad radical de una anagnoseología. inscrita en la escritura de Nietzsche.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 99 deseo. un concepto de lectura. Barthes “cree” que es la “teoría de la escritura” la que premedita. la lectura como lo que verdaderamente escribe y decide de su inscripción –quiera o no dar(se) cuenta de ello. Por eso. desazonante. Ya podemos bosquejar una primera interpretación del “deseo de Barthes”. lectura. algo interrumpe mi trabajo. ha nacido de la intolerancia a esa voluntad de olvidarse de la responsabilidad de decidir. la necesidad de una anagnoseología (la gramatología. 32-33. Ella misma ha sido todo el tiempo la interpretación o traducción. solamente. por ello. que la pregunta por la lectura –ya olvidada y por poco impertinente– extrañe a Barthes. Luego. catágnosis significa “mala opinión de algo o alguien”. el deseo de una Catagnoseología36 . su escritura “es” la lectura al fin “liberada” de las constricciones logocéntricas y gramalogistas. que ha ido desarrollándose una gramatología. París: Seuil. la semiología. no puede dejar de provocar. lo que escribe su escritura es la lectura que desde siempre ha resistido. Y. O bien. la decisión de (por) una “teoría” de la lectura que nos permita seguir leyendo el texto de Nietzsche. Pero su inconsciente debe decir: como hemos comenzado a leer. produzca su desazón. “condena”. esta suposición también provoca. es decir un concepto de escritura que “es”. de una cierta decisión de sus efectos. al reunirnos aquí y preguntarnos por la lectura. y a leer de otro modo. “acto de reconocer”. dicho con más precisión: si desde Nietzsche la escritura consigue escribir. literalmente. si desde Nietzsche ha ido abriéndose el espacio de la posibilidad y necesidad de una “teoría” de la lectura. En efecto (sigo el Dictionnaire GrecFrançais de Bailly). deseo que no es. La pregunta que nos 36 Aunque este neologismo es mucho menos prudente. 37 Leçon. en verdad. plantearía la necesidad de desarrollar una anagnoseología). ha sido de un cierto tipo de lectura (de un cierto tipo de traducción) del texto de Nietzsche. mi semiología al menos. mientras la anágnosis. significaba. desde Nietzsche. es decir que nos permita afirmar la continuidad de la decisión dislocante. pp. el deseo de modificar la gramatología y de ir hacia una catagnoseología. una cierta desazón –una cierta decisión– sorprende mi trabajo: mi deseo de leer a Nietzsche. de leer la lectura de Nietzsche. que “ha nacido de una intolerancia a esta mezcla de mala fe y de buena conciencia que caracteriza a la moralidad general”37 . Porque el proyecto mismo de una gramatología supone a la lectura como catágnosis. 1978. .

al menos advertir. al menos una mutación en las condiciones técnicas y sociales de la lectura. Ya podemos retomar nuestra lectura (nuestra interpretación) del texto de Barthes. Las dos últimas razones que se evocaban para justificar la necesidad de una “teoría de la lectura” (por una parte. GARRIDO revela la imposibilidad de la Anagnoseología. plural de voces que también pregunta. revela otra imposibilidad: la de mi semiología. el límite –¡la verdad!– de lo nuestro: ¡una comunidad de lectores! –mi deseo. justo aquí. por ello la ha desprendido de su sentido y la ha volcado. tal como pudo desearlo alguna vez la semiología de Barthes. el nombre de mi deseo. significa pensarla como la voluntad de seguir leyendo. como si ella fuera el límite. esto es. por otra parte.100 JUAN M. decíamos. nuestro límite. una mutación en las vías del placer y de la represión de leer). un objeto que provocaba la destrucción de las distintas disciplinas en provecho de una disciplina “inaudita”38 . ambas razones. en el eco. debiéramos interrogarlas. y se le echa. que son la pregunta por la lectura. La desazón que (me) expone (en) mi trabajo. hacia ustedes. en la resonancia. Hasta ahora hemos podido explicar por qué no hubo ni habrá nunca una Anagnoseología. y al menos prevenir. de esta pregunta. para hacer soportable y audible la atrocidad de su voz. La irrupción de la lectura como lo olvidado de la escritura es desde ahora la voz de mi semiología. En efecto. queda que nos hagamos cargo de la semiología como fatalidad. expone su sentido insensato. la lectura. es decir. ella es mi voz desgarrada. Y pensar mi semiología en su imposibilidad –única vía desde ahora posible–. 1456. hoy existe. con ustedes. y. “Pour une théorie de la lecture”. Nos queda iniciar la reinterpretación de la semiología en relación a ese “objeto” que la excede. si no una crisis. debiéramos preguntarnos cuál es (cuál era) el sentido y el significado de una interdisci- 38 Cfr. queda que escuchemos este exceso inaudito que nos la entrega en su verdad. encima. La desazón que me provoca la pregunta por la lectura desgarra mi voz. pág. con respecto a la segunda razón. voluntad de pensar a Nieztsche como fatalidad (y así responder por fin a su exigencia más difícil). Aquí. la lectura sería un objeto que convoca a un trabajo interdisciplinario. como un brillo. . pues. cuánta tierra se le echará. nos queda intentar una relectura general de lo que Barthes pudo llamar “su semiología”. ahora. Nos queda ahora leer más a fondo esta imposibilidad. como un ruido. de la misma forma en que interrogamos la primera. de seguir amando el fatum Nietzsche.

pp. quizás por donde puede darse un comienzo: la noción de pertinencia. y. por último. particularmente. protocolos. en L’écriture et la différance. nos obligaría a cumplir con ciertas formalidades (referencias. Sin embargo. en lo que Derrida llamó la “escena de la escritura”. París: Seuil. Por otra parte. como la “represión” originaria en la estructura del inconsciente39. No es posible. ese algo es el Deseo. ¿Por dónde empezar? Quizás por donde la lingüística misma pudo hacerlo. es ella quien lo hace aunque deba incomodarnos. decía Lacan. la lectura no puede ser delimitada por ninguna “constricción estructural”. 377-378. no se la acomoda. Cfr. como a los presupuestos que las volvieron posibles.) que nos tomarían demasiado tiempo. Si pudiera decidirse una pertinencia cabría la posibilidad de desarrollar. particularmente. A una verdad nueva. tanto más cuanto que es la lectura el nombre de lo que desborda a Barthes. o decidir que en todo texto permanece un resto ilegible. aunque no nos alejaría de nuestra pregunta por el deseo de Barthes (y por ello mismo es necesaria). . sin duda esta comunidad no es sino la repetición de su fatalidad. son demasiado variados– por alguna categoría formal o sustancial. Conviene reabrir en seguida “Sur la lecture”. por una parte. esta tarea. los niveles de lectura son indescriptibles. dificulta una Anagnoseología.40 39 40 “Freud et la scène de l’écriture”. si esperáramos definirlos en la captación de sentido. piensa Barthes –y tiene mucha razón–. “Sur la lecture”. una Anagnoseología. se intensifica. en qué puntos se conjugan sus esfuerzos. Debiéramos referirnos. decidir una pertinencia. Y sin duda la práctica conjunta de estas ciencias es la práctica comunitaria de seguir leyendo Nietzsche. tanto a las revoluciones que la Ciencia de la literatura (en Barthes) y el Sicoanálisis –o la “semántica” sicoanalítica– (en Lacan) han provocado.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 101 plinariedad en el trabajo de las ciencias humanas. podríamos decidir que todo es legible. Sin duda la “disciplina inaudita” significa una cierta muerte de las “ciencias humanas”. Sin duda Barthes piensa en la lectura porque es ella –esto lo hemos visto– la escena de todo objeto –así. Además. etc. la lectura aparecería como la decisión. ya se podrá comprobar. pues si algo. y por qué la lectura revela ser un objeto “privilegiado” para este trabajo comunitario. ¿Por dónde empezar? Esta pregunta se justifica. Pero. explicitaciones. 1967. tendremos la suerte de estar obligados a examinar la tercera razón que fue evocada. los objetos de la lectura no podrían ser unificados más que por una intención de lectura (y derivarían entonces de una fenomenología) y no –sería imposible. Debiéramos especificar. bien organizadas las cosas. entonces.

en los últimos años de su trabajo.102 JUAN M. se compruebe la inasibilidad de la lectura. si aun la anágnosis no sabría ser espontánea. se atiborra de objetos que la alejan de su campo original: “en suma. que le da su nombre de “ciencia”. la noción misma de pertinencia? ¿Cómo la lectura. y que. Barthes dice que la semiología (su semiología) es la deconstrucción de la lingüística43. endeble. 41 Idem. que ella debe ser un “suplemento interior de perversión”. la lectura pervierte a la estructura. ella. “Lectura”. se formaliza cada vez más. es decir menos leído que nunca. sea por exceso de hambre. Barthes debe intuirlo. No en vano. a Barthes le hagan falta tan sólo unas cuantas comillas de prudencia teórica para lanzarse a describir los “niveles” en el acto de leer (así como las disciplinas a las que. Por allí. y. en uno y otro texto. pp. sea por exceso de ascesis. dice bien: la “impertinencia es de algún modo congenital a la lectura”41. a saber. quiere decir que la lectura interrumpe la cientificidad de las ciencias del lenguaje. 29 y ss. en el texto que se publica cuatro años antes. Idem. su traductividad. GARRIDO Y. 43 Leçon. 378-379. “Pour une…”. Pero que no parezca la lectura como “agente” de esta interrupción: su “advenimiento”. pág. Es legítimo pensar esta interrupción de la búsqueda de una pertinencia como una interrupción que provoca la lectura ya no como anágnosis. luego. es la interrupción de las ciencias del lenguaje. por ello. el sentido? ¿Cómo la lectura. no vendría a desbordar a la “estructura” misma –pues se le anticipa. una pertinencia que más la posee a ella que ella a la pertinencia. No es casual que. no deja de anotarse. sin duda. corresponde el análisis). si puede decirse. es decir. por otra. y su juego es la condición de posibilidad de las estructuras? Barthes. no desbordaría. extrañe. esto es. permite que leamos. Pues la lingüística. De ahí el alcance de esta interrupción: la impertinencia no sólo amenaza el desarrollo de una Anagnoseología. no significan lo mismo. permite que la lectura “desazone”. por una parte. en realidad. como rasgo esencial. Barthes dice que “la misma aventura parece en ocurrirle a la lingüística y a la narratología”42.. y que leamos “de otra manera”. si aun –dice– la lectura está sometida a la(s) estructura(s). “libre”. ¿cómo la lectura podría dejarse contener por el horizonte que domina y organiza a la lingüística. en cada caso. posibilidad misma de que en el mundo pueda trazarse algún sentido. 378. la deconstrucción de estas ciencias. pp. es decir el juego de sus decisiones. 42 .. su juego. ahora. La interrupción.

Desde luego. pp. las ternuras. ¿Una definición personal? –porque regional. La semiología. las intimidaciones. supra. es eminentemente político: “la lengua trabajada por el poder”.”44 La semiología de Barthes es el “trabajo que recoge lo impuro de la lengua [esto es. las pervierta o no. con que está hecha la lengua activa. Tanto porque la lectura es lo que desborda a y en la semiología. Idem. las desacralice o no. pues. 29-30. nos cegamos. ¿Definición engreída? –denunciamos. La impertinencia de la lectura. las músicas. los temores. de su servidumbre. pues éste ya ha excedido a la noción de “lengua”. el desecho de la lingüística. pp. que puede decidirse tanto una legibilidad como una ilegibilidad del texto. Es esta deconstrucción de la lingüística lo que llamo. o el Texto como “el índice mismo del despoder”46. las agresiones. infinito. Pero esta observación. todo residuo que ponga en peligro la “pureza” de su objeto]. porque se plantea la exigencia –política también– de interrumpir las nociones de “lengua” y de “Texto” (o sólo la de “Texto”. porque si no fuera una lectura. 33-35. su Deseo– es lectura. El texto. como todo lo que es esencial. porque es la interrupción de la lingüística. la voz particular de Barthes. todo lo “impuro” que la lingüística pretende depurar. es decir no habría interrupción. ningún poder tendría. todo lo plural. 33 y 34.. es en el texto donde se inscriben. de “lengua trabajada por el poder”47 ). los universitarios. A ella. es decir servil. su objeto. 12 y ss. de Barthes. nos permite comprender lo desbordante del lenguaje como lectura. ya que está 44 45 Idem.. es el tejido mismo del sentido. las protestas. 47 Cfr.. Es en virtud de esta “sensatez” del texto que se produce la “paradoja” que observa Barthes.”45 Así. 48 Cfr. en ningún caso– pregunta Barthes. entonces. Antes de explicar por qué la semiología es lectura. semiología. pp. su enjeu. las caras. debe poner en entredicho la noción de Texto. o escurridizo que se quiera. reposa sobre el factum de una lectura como anágnosis. preguntémonos un instante qué significa que la lectura exceda a la semiología. donde se diseminan. la “duda”. la semiología. por una parte. su Voz. agregaremos algunas breves consideraciones a lo ya referido48. los avances. la corrupción inmediata del mensaje: nada menos que los deseos. Es el “lugar” de las significaciones. por mi parte. ya se comprendió.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 103 la lingüística se deconstruye. 31-32. las excusas.. a saber. Idem. Mas debe ser una definición vital. Desborda “a y en” quiere decir: en ella. como porque la semiología misma –ésa que es de Barthes. pp. de ahí también la “desazón”. pp. Para explicar esto. . 46 Idem..

Lo primero que hará Barthes será reconocer las vías de represión de la lectura49. Justo en la medida en que el sentido de todo texto es incomunicable. no hay ninguna copia que no sea traducción. La lectura excede al texto en su afirmación. el acto de leer está determinado por una ley. debe ser. micro-leyes (por ejemplo. pero ese que uno lee cuando lee a Borges…). “un texto” es completamente ilegible. o no puede ser sensato: él es la decisión de sentido. y. o inscribe su sensatez exponiendo. lo ex-pone. algo provoca y expone esta impertinencia congenital a la lectura. No porque lo transforme. nada más. Es el Deseo. en ese gesto. introduce la insensatez en el seno mismo del “sentido”. lo expone en su indeterminación: es decir. La lectura. esto se explica porque es. se le ocurren. también. 379-380. es en el fondo una transcritura. el otro del mismo texto. malentender el “sentido” del texto. ¿quién podría 49 “Sur la lecture”.104 JUAN M. El “sentido” no existe. olvida el concepto de lectura como catágnosis: pues el texto. por otra. En verdad. “Algo”. una insensatez. Nos permitiremos postergar la explicación de esta idea fundamental. e irrecuperable. “Lectura” es el nombre de esta alteridad. una decisión de sentido: es decir. o decidiendo. transcribirlo. sino porque. Así. viene a confundir el análisis de los objetos y niveles de lectura. irreconocible. su insensatez. GARRIDO supuesto que la legibilidad o ilegibilidad no es una cuestión de la lectura. La primera deriva de las constricciones sociales que hacen de la lectura un deber. lo enloquece. dos. Por ello. y eso es escribir “otro” texto. Esta afirmación ya no podría inscribir significaciones: la lectura vuelca al sentido. Sólo una decisión de sentido podría (volver a) escribirlo. por otro lado. inscribiendo. y. no el sentido. el texto es. pp. la lectura es. Dijimos. reflexiona Barthes. una traducción. Reabramos otra vez “Sur la lecture”. la afirmación (insensata) de esa imposibilidad. únicamente. Como si ella quisiera siempre. la sensatez del texto. otro sentido. pervierte las estructuras. fuera del texto. o lo traduzca. allende la inscripción. El sentido sería algo que no puede simplemente –impunemente– ser. sino del texto. Si un texto es tejido de sentido. necesariamente fuera de él. Leyes de grupos. es decir no hay texto que no sea una lectura (véase el texto de Menard. la decisión de sentido. lo pervierte. ya. sino esa alteridad del sentido. que la semiología es ella misma una lectura. Son. El texto es ilegible (irreconocible) porque sería imposible “recopiarlo” sin traducirlo. . al exponer su no simplicidad de ser (no “es”). su sentido insensato. dice. exponiendo. y no lo ins-cribe. la catagnosis.

Uno podría preguntarse. y los libros. límite en que la lectura decide. digamos. etc. Y no debiéramos apresurarnos en invocar. mas la insensatez misma del deseo. tal vez. del mundo –de lo social. dice Barthes. sobre todo si éste trae olor a nuevo y nos costó plata. del deseo de fusión entre los amantes? ¿qué desgarra. Además. también. qué decide la pasión. como falta. esa brecha ya no como símbolo. como la escena. Por otra parte50 . es la Biblioteca. la verdad de una escritura. Pero. que comunica. por qué Barthes no insiste en este último aspecto.)? ¿Qué permanece más allá. como la comunicación literaria –qué horror ese nombre–. Comunicación que expone el sentido insensato del malentendido. transcritura) que es toda lectura. el espaciamiento. qué sorprende. por qué. la Muerte. se sustrae al mundo (se concentra en cuidar su relación dual con el libro. qué arrebata. la Muerte. la Nada. a la comunicación social. qué expone el deseo del místico y del enamorado en la insensatez de su sentido? Es necesario pensar ese deseo insensato. qué inscribe. como el límite que expone el deseo. pegado al libro). y decir que es ella quien provoca la heterogeneidad radical del sujeto místico o enamorado: la comunicación mística y la comunidad de los amantes. la Biblioteca es infinita. Y el beso del amante. a la luz de las cuales la “libertad” de lectura puede a veces ser la decisión de no leer. su demasía y escasez. 381 y ss. y la lectura es estar con el objeto del deseo. los tres representan un límite. procura estar a solas con su Imagen. La comunicación como pérdida. La muerte. el lector se asemeja a otros dos tipos de sujeto: el místico y el enamorado. la Biblioteca sólo puede ser visitada. ilimitadamente. Por estatuto. su facticidad. tal vez. la castración. ese sentido. locura de la existencia. De modo que sí puede hablarse de una “comunicación”. De esta manera. es el espacio de los sustitutos del deseo. una puesta en entredicho. 50 51 Idem. que es la comunicación. Comunicación (comunidad) que es el límite que expone la lectura. lo reprime. como heridas. su apertura ilimitada del límite. como el límite y la esencia. interrumpidas51. de la lectura o de la inscripción (escritura. y la inscripción de esa falta: la comunidad de lectores. A los tres caracteriza el deseo de sustraerse al mundo. la súplica sin respuesta de la pasión. de una voz.. hay también un erotismo de la lectura. ¿Qué ocure con la comunicación mística una vez interrumpido su sentido (Dios. siempre ofrece mucho más y mucho menos de lo que queremos. pero de una que consiste en la pura exposición de la imposibilidad de comunicar sentidos. lo real que llama al deseo a su orden. que no puede ser muy diferente al deseo de la lectura. Dos rasgos esenciales marcan la lectura deseante: primero. el lector se encierra. El libro que ella nos ofrece no reemplazará jamás al delicioso fetiche que conseguimos en alguna librería. Los tres sujetos se definen por un cierto tipo de comunicación: es ella en efecto lo que ha de poner en entredicho a lo social. y la mujer. Y el . o acá. no habitada. La segunda represión. si hay deseo en la lectura. aquí.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 105 considerarse un Militante Postmoderno sin haber leído a Bataille?). ya no como signo. ¿Cómo. se hallan. qué la decide? ¿Qué significa pensar la Muerte en su sentido insensato? La muerte como lectura. de la comunidad.

La comunicación es la resonancia y el eco de la escritura. la Escritura. el lector mantiene una relación fetichista con el texto. deseo el deseo de lectura de la escritura que leo. o existe. no comprenderemos que en nosotros escribe. el dolor. La tercera vía de placer es. enrolladas: la fascinación. ella reconvierte su consumo en producción. superficiales. “lectores”. (Al menos dejemos en claro que este ensayo. en rigor. debiéramos enviar a varios otros textos de este autor. la exposición de una voz insensata. “L’excrit”. por fin insoslayable. pág 383. es decir su insensatez. como producción. interiores. el sosiego. 55 Idem. entero. es decir su muerte. entonces. es el cuerpo. con Nancy. “mezcladas. más exactamente. es. 382 y ss. porque lectura. Produce escritura. en la comunidad. de Bataille a Nancy. El segundo rasgo esencial de la lectura deseante: en la lectura el cuerpo está presente. cada una desde su ilegibilidad. Pero. la singularización. un erotismo del relato. pág. 54 Idem. sentidos.). La comunicación es la lectura que expone el fuera del texto. la voz de la escritura que excede su inscripción. se trata de un tipo de lectura metafórico o poético. la excripción56 de su sentido. Institución que impone mil barreras al escritor (“los aficionados a la escritura se hallan dispersos. “escritores”. pág. la necesidad de este pensamiento. 56 Cfr. como trabajo: la lectura ya no está sometida a una economía consumista. la lectura produce un cuerpo conmovido. es decir vive. La comunicación es la definición. Mientras no nos liberemos de la idea pasiva y consumista de la lectura –como Institución socialmente admitida por “seres” socialmente admitidos (es decir por los “autores”. En la primera. con Bataille y con Nancy. en Une pensée finie. París: Galilée. Deseo escribir. como puede existir desnuda una existencia. por fin viable.. lenguaje. se ha vuelto. Acto seguido (estamos resumiendo)53. el cuerpo es lo que está en la lectura. pp. GARRIDO Pero Barthes prosigue. se trata de un erotismo de la palabra.. Es la lectura. agobiados por mil coerciones. Barthes se pregunta por una tipología de los placeres de lectura. de las voces que resuenan. irrecuperabilidad. Jean-Luc Nancy. La comunicación es la exposición insensata de las voces convocadas a la comunidad. no es más que una tentativa de comprender algunos escritos de este importante pensador. interioridades. no es ningún “medio” de comunicación (de trans-ferencia) –sólo se transfieren “contenidos”. incluso”55 )–. 53 Idem. si puede decirse. produce deseo de lectura. o. Pensar la comunidad. mas no parcelado”52. 1990.. 381. Todas sus emociones están allí. es un tipo de lectura metonímico. La lectura.106 JUAN M. La segunda vía es el placer en la “usura” del texto. la lectura: hasta (ser) su sentido insensato. 52 Idem. “tres vías por las cuales la Imagen de la lectura puede capturar al sujeto leyente”54.. si puede decirse. la voluptuosidad.) . Lo que lee (lo que escribe). La escritura de una vida no es la inscripción de su sentido. etc. Distingue tres tipos. 382. clandestinos. la transcritura ilegible.

pág 383. entonces. Para “colgar” a un lector de una teoría de la narración. el sujeto humano. como comúnmente se piensa. o por lo menos la imaginación de este lector. sino que produce. La communauté désœuvrée. De ahí la importantísima conclusión que extrae Barthes: porque ya no descifra. La lectura. no debe escucharse la palabra “sujeto” en sus sentidos clásicos. el lector está en la situación misma del sujeto humano. es sujeto en la medida en que lee. la 57 58 Idem. pág 383. Nancy. la lectura como anágnosis y como catágnosis. 59 Idem. un lector? Ante todo. pág 383. O bien. la lectura. J. La lectura. Cfr. como otra decisión: decisión de la voz. es sujeto en la medida en que amontona lenguajes. que considerarlo como un punto de vista más desde el cual el sujeto del enunciado se sitúa para relatar. “individual”. . el lector como personaje. el lector “es apresado en un vuelco dialéctico”. “Mi convicción profunda y constante. como catágnosis. Hay un último punto que Barthes quiere referir. dice Barthes.59 Tal vez en esta última parte que leemos se confunden. permite “entrever lo que podría llamarse la Paradoja del lector”. lo que los participantes del diálogo escuchan sólo una vez. sobrecodificación60. “totalmente múltiple”. el lector. cuando el lector comienza a producir los lenguajes amontonados que lo atraviesan. no conviene. en la Tragedia griega. Pero. sujeto que es en la lectura. singular. decodificar. no liberamos la escritura”57. 1990. por otra. Decisión que es esa singularidad –su verdad. con un mismo gesto. A decir verdad –quedará claro enseguida–. el lector está en escena y escucha doblemente. puede percibir “la multiplicidad espontánea de los sentidos. esta sobrecodificación no desbordaría la anágnosis si no estuviera pensada. como en ninguna otra.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 107 Eso es la lectura. su sentido es muy problemático. Es un sujeto desprendido de toda unidad.. Mejor es que hablemos sólo de “singularidad”. como una. Este lector. 61 Aunque esta última palabra.. de los puntos de vista. entonces. el lector. sostenido únicamente por un “carrusel de lenguajes”. Ese gesto.-L. decodificación. La lectura sería. pp. es decir.. por ejemplo. en la “acumulación” de estas decodificaciones (la lectura es infinita). Idem. y 70-ss. Así. Si leer es. una vez que la lectura es gatillada en “rueda libre”. de la escritura –doble genitivo en ambos casos–. habría. quizás. de las estructuras”58. París: Christian Bourgois. es que nunca será posible liberar la lectura si. individual61. 60 Pero esto no significa llanamente que “sobrecodificación” sea lo mismo que “catagnosis”. ella. 17-ss. múltiplemente. por una parte. por supuesto. ¿Qué significa esto. más exactamente.

. en definitiva. en suma. es eso que existe al sujeto. GARRIDO lectura sería la decisión de esa voz o escritura que resiste tras el “sentido” de un sujeto. Idem. a menos que se conciba que algún día sea posible –contradicción en los términos– una Ciencia del Inagotamiento. o neurótica –y desde luego también en su estructura histórica: alienado por la ideología. sin cesar. se abriría. pero tal vez ese equívoco sea connatural a la palabra–: “toda lectura proviene de un sujeto. . más allá de los cuales muy rápidamente es el sujeto el que se reencuentra en su estructura propia. la lectura sería. solamente. 107. descabelladamente. p.”65 Habíamos dicho que la Semiología de Barthes. tan sólo. o perversa. debía ser una lectura. en este libro. y no se separa de este sujeto más que por mediaciones raras y tenues.108 JUAN M. La lectura es la “existencia” de una singularidad porque el lector (es) la insensatez de su sentido. “Esto es para indicar que no puede esperarse razonablemente una Ciencia de la lectura. eso por lo cual el sujeto existe: su voz. del sujeto. del Desplazamiento infinito: la lectura es precisamente esta energía. por rutinas de códigos. París: Seuil (“Points Essais”). tan sólo. La lectura. justo eso “que no se deja agotar por las categorías de la Poética64 ”. el aprendizaje de las letras. la interrupción.. una lectura de Barthes –o. El lector es la sorpresa. individual: o deseante. también ella. A ello 62 63 Idem.”62 De este modo: “el lector es el sujeto entero. pág 384. Ahora se puede entender por qué Barthes escribe –citamos a pesar del equívoco que conlleva la palabra lectura. Dictionnaire encyclopédique des sciences du langages. es la idea que postergamos hace un rato. pág 384. El lector. nada puede cerrar –dejando intacto aquello que bien debe llamarse el movimiento del sujeto y de la historia: la lectura estaría allí donde la estructura enloquece. se perdería. que ella debía ser “Barthes”–. … el campo de la lectura es el campo de la subjetividad absoluta”63. esta acción que va a asir en este texto. algunos protocolos retóricos.. al “sentido de su ser”. en tal cosa conforme a todo sistema lógico que. tras el sentido que unifica al sujeto. 65 Idem. pág 384. 1972. la hemorragia permanente por donde la estructura –útil y pacientemente descrita por el Análisis estructural– se desplomaría. una Semiología de la lectura. o imaginaria. o de la subjetividad. o paranoica. está: él (es) la voz y la escritura que decide la locura de su existencia –cual aprobara su vida hasta en la muerte. es decir el sentido que se sustrae (y vuelca). 64 Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov.

pág 377. como Escritor. como escritura y como verdad –como la insensata verdad de nuestra existencia. 67 Idem. y es el deseo de hacer escuchable su voz como una pura resonancia de lecturas. asociaciones. Es el silencio. en la interrupción de la Institución. Su voz calla como pedagogo o como experto en el coloquio que lo recibe.. o que cree ser. un plural de voces. comunidad de la insensatez. la lectura del sujeto que soy. Advierte al inicio: “permaneceré en una lectura particular (¿como toda lectura?). allí donde ocurrimos como voz. pág. . Erotismo. porque la lectura es el deseo de la comunicación insensata que nos hace a cada uno ser en el límite. y harto paradójicamente. como Autor. El deseo de Barthes. su voz. su voz es ese silencio. es el deseo de una Voz que se reencuentra en la afirmación de la lectura. que creo ser. La voz del silencio de todos los comunismos y consumismos Institucionales. cierto es. así como la semiología es la interrupción de la lingüística. o todo comunismo de sentido. aquella que se busca y que ya se impone como ciencia positiva de los signos. que interrumpe los sentidos comunes y hace de esa interrupción su esencia. la voz que nace justo allí donde éstos callan. Su voz calla acerca de la semiología institucional66. porque sólo leemos en la Institución. sí. su semiología. 32. como Investigador. una entre un plural de voces. 66 “Sé lo que una tal definición posee de personal. en el Entendido. El deseo de Barthes: la semiología como la comunidad de voces. de todo nombre.”67 Su voz. haciendo de esa dislocación el espaciamiento de su comunidad. el objeto de la semiología. El deseo de Barthes. sí. calla. me obliga a callar acerca de toda la semiología. se escucha allí donde la pregunta por la lectura lo desazona. La misma voz que se deja escuchar como la lectura del sujeto particular que es “Barthes”. La voz que interrumpe todo sentido común.” Leçon. es decir todas huérfanas de un lugar.) Pero no calla por alguna voluntad: su voz es voz por ese silencio.BARTHES Y EL PROBLEMA DE LA LECTURA 109 sin duda responde la insistencia con que Barthes nos recuerda la particularidad de su voz. la lectura. de un sentido. cada una en su “propia alteridad”. El campo de la lectura es el campo de la subjetividad absoluta porque la lectura es el límite de la insensatez de toda existencia. Voz que es esa interrupción. de “Barthes”. o la imposibilidad de seguir hablando. precisamente. todas dis-locadas. porque aprobación del sentido hasta en la insensatez. y que se desarrolla en revistas. Sé lo que me obliga a callar: en cierto sentido. (Por eso ni siquiera ha sido leída. es el deseo de permitir a esa extrañeza convocar las otras voces. como Universitario. la voz del otro. Político. Una voz que se deja escuchar. universidades y centros de estudio. allende la legibilidad de su escucha. como Profesor.

la decisión y su juego afirmados en la desolación. “Nietzsche”. La semiología es esa interrupción. nada más que lectores. esa dislocación. La semiología es el límite en que adviene la comunidad de lectores. por fin. porque es lectura. La semiología es esa escucha en cuanto comunidad. nada menos. nada más. es.110 JUAN M. La semiología es la voz singular que adviene en un plural de voces que (es la) escucha (de) esa singularidad. La semiología es nuestro límite. La semiología es el fatum Nietzsche. es lo que puede llamarse “el advenimiento de la lectura”. GARRIDO La semiología de Barthes. digamos. que lectores. nosotros en el límite. .

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