LA RAZÓN DE LA FUERZA. Jesús Frare. Patterson, Charles. ¿Por quémaltratamos tanto a los animales?.

Un modelo para la masacre de personas en los campos de exterminio nazis. Lleida, Ed. Milenio, 2008. Xavier Bayle nos dice que ser una persona omnívora es ser fascista, porque se parte de un principio de jerarquía cometida unilateral y arbitrariamente contra el ser señalado como inferior o “a disposición de un trato adecuado”. Quien lee Fascismo1por primera vez, se siente señalado con el dedo de la conciencia, aunque sea una persona vegana. Todos los años que no lo ha sido… Eternal Treblinka2es la historia de aquel animal que capturó y sometió otros animales. Con sus nuevos esclavos, aprendió a imponer sus deseos por la fuerza, a justificarse con argumentos de superioridad, a trivializar el sufrimiento de los otros y a esconder el abuso tras eufemismos como el concepto de domesticación. Había plantado la semilla que germinaría en este Treblinka sin fin: hemos imbuido el tuétano de nuestra cultura con la crueldad, la indiferencia y la rabia, haciendo socialmente aceptable la violencia, y nos hemos aislado de un sentido de hermandad más amplia con el resto de habitantes de la Tierra3. Bayle resume el fascismo en un exceso de autoritarismo llevado a la práctica, y Patterson señala la esclavización y el exterminio de animales como el primer fundamento de todo abuso. Establecimos que los otros animales eran inferiores a nosotros i que, por eso, estaban a nuestro servicio. Esta fue la escuela de los que decidieron que los otros humanos eran inferiores a ellos, dando lugar a la tiranía y la esclavitud. Las personas esclavas de todos los tiempos han sido cazadas, enjauladas, encadenadas, encerradas, marcadas, adiestradas, esterilizadas y obligadas a criar, castigadas y matadas como se hace con los animales. El poder sobre los otros animales dio los conocimientos y los argumentos para dominar a personas, animales humanos. También sirvió para modelar la subyugación sexual de las mujeres: la domesticación de las mujeres siguió el inicio de la cría de animales, dice Elisabeth Fisher, y fue entonces cuando los hombres comenzaron a controlar la capacidad reproductora de las mujeres, decretando la castidad y la represión sexual4. Aviva Cantor, periodista socialista, sionista, feminista y animalista: en ningún otro lugar el puño de hierro del patriarcado se muestra con tanta desvergüenza como en la opresión de los animales, que sirve como modelo y campo de ensayo para todas las otras formas de opresión5. El matadero fue el laboratorio en el que se desarrolló la cadena de montaje del capitalismo. Una nueva y sofisticada forma de explotación de los seres humanos, hermanó a las víctimas con sus verdugos. En 1905, el periodista socialista Upton Sinclair entró en los Corrales Unionde Chicago donde, por primera vez, se había industrializado la matanza. Pasó siete semanas como matarife para escribir La Jungla, una novela que muestra la miseria de los animales humanos y no humanos que se encontraban en el matadero, unos frente a los otros, para enriquecer a sus explotadores. Estalló el escándalo, pero no por esta injusticia. Sinclair se lamentó de haber llegado al estómago de la gente, no a su corazón. Las salchichas que el pueblo americano se encontraba en sus platos, hechas con toda clase de asquerosos desechos, hicieron invisibles a los seres oprimidos. Se promulgaron las primeras leyes de inspección sobre la industria, que se organizó para librarse del su control mientras el negocio continuaba creciendo6. 1http://www.defensanimal.org/articulos/generales/fascismo.htm 2Título original del libro: Eternal Treblinka: Our treatment of Animals and the Holocaust. 3Pàgina 33 del llibre. 4Pàgines 34-35 5Pàgina 242. 6Pàgines 103-110.

La selección de los “mejores” animales, aquellos que más servían a los intereses de sus amos, no solo se aplicó a la selección de humanos para las fábricas. También dio lugar al concepto de eugenesia, la limpieza racial mediante la eliminación “humanitaria” de los enfermos y minusválidos psíquicos, los minusválidos físicos, los “degenerados” y delincuentes reincidentes… La modernidad, con los Estados Unidos al frente, abrió el camino hacia Auschwitz. Muchos de los genocidas nazis participaron en el exterminio judío aplicando sus conocimientos previos con los animales no humanos. El propio Himmler, el líder de las SS, era un agrónomo obsesionado con la “mejora” de los pollos para la carne. Las granjas y los mataderos fueron el punto de partida de muchos de los asesinos que participaron en la Solución Final, y el programa de eugenesia oficial del III Reich, conocido como el T4, fue su estación previa. De la oscuridad surgieron muchas personas que se identificaron con el sufrimiento de los otros animales, porque habían sufrido lo mismo que ellos sufren. Muchas personas judías, como el Nobel de literatura Isaac Bashevis Singer, con historias familiares de dolor y pérdida en los campos de la muerte, han impulsado el movimiento animalista, que también cuenta con gente de Alemania que vivió de cerca la guerra y quiere acabar con el Treblinka eterno. Se enfrentan con el mismo obstáculo que la lucha antifascista. La gente se esconde en casa mientras otra desaparece camino de Guantánamo, la Escuela Mecánica de la Armada, una estación policial de Pretoria, el fossar de Montjuïco Auschwitz. Es mejor no saber; negarse a escuchar la verdad para no sufrir. No participen directamente en el genocidio, pero miran hacia otro lado por miedo, por comodidad o por connivencia ideológica. Comonos explica Patterson, es la misma gente que no quiere saber lo que pasa en las granjas y los mataderos, lo que pasa con las vacas lecheras, las gallinas, los cerdos, lo que pasa con sus pieles, su lana o sus plumas. Abrir los ojos y ver el holocausto, llorar y renegar de la injusticia, es cerrar Treblinka.