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Yo No Fui, Yo Estaba Durmiendo

Yo No Fui, Yo Estaba Durmiendo

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Un señor con cambios de personalidad que a veces no sabe lo que hace su esposa.
Un señor con cambios de personalidad que a veces no sabe lo que hace su esposa.

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01/15/2014

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Yo no fui, yo estaba durmiendo

Y me encontraba yo, solo, como de costumbre sentado frente a esa parodia de chimenea que era eléctrica y no dejaba ese olor a humo que dejan las de leña, miraba fijamente como el perro se dormía frente a ella como atraído por el calor, que en noches tan frías como esta viene siendo tan necesario, la noche, fría noche, seguía avanzando y mi corazón tan olvidado, tan abandonado, recordando a la mujer que se llevó mis sueños, recordándola con la cabeza y odiándola con el corazón. A la mañana siguiente despierto, era ya tarde, lo sabía porque el sol ya estaba justo arriba de la vieja iglesia que se asomaba a mi ventana, que triste se veía, más con el recuerdo que me perseguía como el calor persigue al sol, pues fue ahí donde contraje nupcias con la despreciable mujer que me abandono; no obstante, le agradezco pues ahora realmente puedo disfrutar la vida, tal y como no pude cuando estaba ella. -¡Toc, toc! –Alguien toca la puerta, ¿Quién será?, yo no tengo familia, ni amigos ni ningún contacto con lo que esta después de mi cerca, -¡Toc, toc! – ¿Me permite pasar?, soy Marco Lara, trabajo para el periódico Ruta-. Abro la puerta a fin de asomar un ojo y veo a un típico citadino de traje, zapatos bien boleados y pañuelo en saco,-¿A quién busca?-Busco al dueño del rancho, me han dicho que aquí cría cerdos, ando haciendo una nota sobre las actividades de los campesinos y que tan sustentables son. -¿Está usted loco? yo no crio cerdos y esta es propiedad privada, lárguese de aquí.

El citadino se va murmurando, camina rumbo a la carretera que esta unos doscientos metros después de mi cerca, y se va en su carro, muy a prisa. Después de una siesta me levanto y voy a la cocina, donde hay una nota que dice: “Querido, saldré hasta tarde por el maíz para los cerdos, la cena está en el horno” -Mi mujer es muy amable, soy tan afortunado-, pero no tengo hambre aun, arrugo la nota y la aviento al rincón, -Pero que sucio rincón, tal vez le diré que haga el aseo cuando vuelva- ; el perro está muy extraño, quiere salir, mira asía donde está el chiquero y ladra mucho, que extraño me pregunto ¿porque lo ara? Ya es tarde, el perro sigue ladrando y mi mujer no regresa, no puedo concentrarme con los ladridos del perro y no entiendo porque mi mujer no llega, -Cállate- le grito al perro pero él no deja de ladrar-Me tienes arto ¿Qué es lo que quieres?-, decidí salir cerrando la puerta detrás de mí, el perro sigue ladrando tras la puerta, puedo escucharlo, -¡¿Pero qué carajos?, bandidos cabrones, ora sí, me lleva la chingada! Pero que disgusto, que injusticia, mi mujer se pondrá muy triste, nos han robado los puercos, ahora no sé qué me tiene peor, que mi mujer no llegue, o que nos hayan robado; yo estoy harto, me iré a dormir. -Me despierto en la madrugada, el perro está ladrando, hay mucho desastre en la casa y una ventana se azota con el viento, -Esto yo no lo deje así-, alguien se metió, -¡Pinches rateros!- grito y me dirijo asía la puerta y la tierra húmeda deja ver unas huellas, pero cosa interesante, las huellas vienen y van como si hubieran entrado y salido, o salido y entrado, tal vez salieron y entraron, eso quiere decir que el ladrón ya estaba aquí;

busco por toda la casa pero no encuentro nada, busque también fuera de ella y lo único que encontré fueron unas flores en el chiquero abandonado que era de esa detestable mujer, vuelvo a la casa y me acuesto en el sofá, el perro viene conmigo y se postra a mis pies. Es de mañana, y me gusta despertarme temprano, así me dura más el día, hay una nota en el buro. “Querido, llama al alguacil y dile lo de los cerdos, yo me voy al pueblo por la despensa” Hay, pero que malo fui, de seguro mi mujer lloro toda la noche y yo duerme y duerme. ¿Qué raro?, pienso, no hay línea, deberé salir a buscar un teléfono con algún vecino; eh caminado horas, yo lo sé, pero al fin llego. –Disculpe soy su vecino, ¿Me dejaría usar su teléfono?-Claro, esta al fondoMientras marco al alguacil el señor que me dejo pasar esta muy extraño, Sí, alguacil, quiero reportar el robo de mis puercos, del rancho Martínez Hernández señor-, mientras digo esto el señor hace una mueca muy extraña, -Pero señor-, tud, tud, tud… colgó el alguacil y dijo que no estaba para bromas, por alguna razón el señor de la casa me mira muy misterioso, para mí que él sabe algo de mis puercos, le doy las gracias mientras me precipito a la salida; se me hizo corto el camino por tanto correr, pero que tal y no le bastaba con mis puercos y me asalta ahora a mí. Estoy fatigado, le doy de comer al perro, pero él no tiene hambre, iré a dormir para cenar con mi mujer cuando llegue. De nuevo el perro me despertó, otra vez hay un reguero, me pongo de pie y pienso, se volvieron a meter, esta vez no encuentro al perro pero el

gruñe, esta vez me despertó con gruñidos no con ladridos, para mí que se dio un agarrón con el ladrón, salgo y el perro está en el chiquero, me le acerco y el sale corriendo con algo agarrado a su hocico, -¡ven acá!- lo sigo por todos lados, me canse esperare a que vuelva. Estaba sentado cuando escuche como entraban, me pare, tome el rifle y di un primer balazo para advertirle al ladrón que estaba armado, el respondió tirando y yo volví a disparar, esta vez dándole en el brazo, el ladrón corre asía los matorrales, y yo seguía disparando, si le di o no ya no me importo, apuesto que el ladrón aprendió su lección y no volverá a acercarse. Despierto y hay una nota a mi lado. “Querido, fui a ver a mi mamá, llego en tres días, cuídate” Me levanto y camino asía la cocina pero el sonido de la puerta me interrumpe; -¡Ya salga!-, los gritos me aterraron, pero apresure mi paso a la puerta y abrí, -Alguacil, ¿Qué sucede?-Los vecinos reportaron muchos disparos, y ayer desapareció un oficial, ¿usted escucho algo?-No señor, me la he pasado durmiendo y no he escuchado nada-, el alguacil mira asía la puerta, saca su arma y me apunta, -Al suelo, está usted detenido, control aquí Francisco, mande las unidades-. Eso paso, me llevaron como a un criminal en la patrulla vieja, me encerraron, me dieron un abogado y él dice que estoy frito, que saben todo, me dicen que mate a mi esposa, y yo les digo que no, ahí están sus notas, solo mueven la cabeza y me dicen, -Es su letra señor-, me sientan en una silla, y ya todo pelón me ponen una esponja mojada, nadie me

explica bien que pasa, yo solo grito mientras el dolor me invade, mi cuerpo tiembla, -¡Yo no fui, yo estaba durmiendo!-. El reporte indica, la sangre en el marco de la puerta pertenece al oficial desaparecido, su cuerpo bastante devorado por el perro se encuentra unos metros después de la casa, atrás de unos matorrales, la autopsia indica que el oficial seguía vivo mientras el perro le arranco el rostro, el oficial murió horas después por la lenta pérdida de sangre; el cuerpo de la esposa se encontró enterrado en el chiquero pero le faltaba una pierna y las manos, las cuales se encontraron en la casita del perro. El perro fue sacrificado. Una entrevista con los vecinos más cercanos indican locura en el acusado, -Él llamo al alguacil diciendo que le robaron sus puercos, pero todos saben que él no tiene puercos, él los mato después de que la señora desapareció.

Sí les gusto pueden visitar el blog para más. http://bit.ly/NoxiousAnxious

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