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Algo tendrá esto que ver…

(Canción protesta)

Harto ya de harto de sentir,


escrito o dicho, repetido
un pedante ‘Introducir’
cuando algo se ha metido,

no querría, en rebelión,
insertar pronto la pata
y, a modo de introducción,
meter la de dar la lata.

Invitar a repasar
(¿Concienciar será que quiero?)
crasos casos, a tratar
con pizca de gracia espero,

donde encuentran ocasión


palabros como el de marras
de introducir sumisión
dándonos, ay, la tabarra.

Habréis visto mil ranuras


con rotulito que veda
-¡cómo no!- la metedura:
‘Introduzca su moneda’.

Que automáticos cajeros


de pantalla ponen jeta
para soltar, lo primero,
‘Introduzca su tarjeta’.

Reparando en esos socios


que son Banca-Empresa-Estado,
más que meterse en negocios
se ‘Introducen en Mercado’.

Y el demócrata devoto,
con alevosía diurna,
la estampa del santo voto
¡no iba a meterla en la urna!

Que en el colmo ¡hasta en las vías


reza fórmula pazguata!:
‘No introduzca el pie en las guías’
por ‘No meta usted la pata’.
‘Introduzca’ o ‘Deposite’,
‘Inserte’..., tenga por meta
bien decir eso que omite
sin que usted se comprometa.

Permitidme que os insista,


no queden en el tintero,
introduciendo en la ristra
casos menos majaderos;

o ¿no sigo?, ¿paro, al punto,


no vayáis a echarme en cara
“Métete en tus asuntos,
no en camisas de once varas”?

Distinguidos delincuentes
‘Ingresando’ cumplen pena;
menos mal que a los corrientes
¡aún los meten en la trena!

Claro que... en Instituciones


se ‘Ingresa’ con preferencia:
¡Los cuerpos a oposiciones,
las almas por las urgencias!

“Yo te quito esa manía


-a la madre oyes que dice-
de estar todo el santo día
‘Hurgándote’ las narices”;

bien es cierto: lo compensa,


si ambos dos entran en liza,
escucharla chillar tensa
“¡Que te meto una paliza!”

Suponed supositorios…
Y ¿qué hacer, siendo normales,
con tantitos accesorios
que cursan vías rectales?

Y curioso, tomad nota:


En asuntos de bemoles,
por no decir de pelotas,
¡se meten hostias y goles!

Para rematar contemplo,


puestos ya a estas harturas,
el eximio, por ejemplo,
de los casos de censura;
a saber: el que perpetran
las mentes calenturientas
de parientos que ¡‘Penetran’
por sitios a sus parientas!

Pues con tal de no meter,


en fin, vale casi todo;
buenas maneras de ceder:
“¿ Meter?:Sí, ¡pero con modo!”

De seguir así las cosas


puede que pronto nos veamos
mis preciosos, mis preciosas,
¡depositándonos mano!

Algo tendrá esto que ver


con esas veces, hermana,
que te dejas tú querer
y a mí me entran las ganas

de pedirte lo que quiero


yo más, que me prometas
decirme “Yo me muero
por decir que me la…”;

y no me deja el orgullo
triste y vano de ser hombre
más que entonar, hecho arrullo
socorrido ya, tu nombre.

Algo tendrá esto que ver


con las veces, ¡ah hermana!,
que te dejas tú querer
y a mí me entran las ganas

de pedirte lo proscrito:
pedirte que me prometas
susurrarme despacito
“Yo quiero que me la…”;

y nunca deja el orgullo


de alumbrar sin que me asombre,
muerto ya, triste capullo,
al vuelo tu dulce nombre.

Constantino Pérez Oso