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JUEVES 16,30 HORAS

Eran las 16,30 horas del jueves, el sol entraba por la ventana y Mabel tomaba café con
un cigarrillo, dejándose acariciar por el sol y viajando mentalmente a su interior mas
remoto, la invadía un estado de bienestar tan profundo, que el tiempo se había detenido
permitiéndole contemplar la esencia. Así de extasiada y ensimismada estaba Mabel,
cuando sonó el teléfono, sin haberle provocado sobresalto alguno , abrió los ojos, miró
por la ventana y como relentizada en el tiempo contempló el tronco del olivo que había
enfrenta, sintiendo una invasión de felicidad sin causa, y volvió a sonar el teléfono,
cogió el auricular y contestó, si

Al otro lado se oía la voz de una mujer, que preguntaba por Marga.

Mabel le respondió:
Lo siento se ha equivocado.
La mujer insistió:
Perdone, no vive ahí Margarita Beladíez Escamilla.

Contestó Mabel:
No, le han debido dar mal el teléfono.

La Mujer:
Si no le importa le digo el número 93-882-03-84

Mabel respondió:
Pues si, ese es mi teléfono, pero aquí no vive ninguna Margarita, y la
única Margarita que yo conozco es una amiga que se llama Margarita Molina
Yuste.

Entonces la mujer, con voz muy entristecida, dijo:


Cuanto lo siento, la he molestado, pero es que Marga es la única
persona que conozco en este País, y demás de saludarla, quería intentar verla el
próximo mes que estaré en esa ciudad.

Con cierto grado de curiosidad, al haber escuchado que no era de este país,
Mabel, de forma muy natural le preguntó:
¿De donde es Usted? habla muy bien castellano.

La mujer contestó:
Soy australiana, mis padres eran españoles y conocí a Marga en mi país
hace unos años, normalmente llamaba a casa una o dos veces al año para hablar
con mis padres y de paso conmigo. En una ocasión le dije que algún día vendría a
España y ella me dio su número de teléfono, pero debí transcribirlo mal a la
agenda.

En la voz de la mujer había cierta dosis de frustración, y Mabel sin saber por
qué, se sintió muy cercana, le contestó con un tono cariñoso:
No se preocupe, conocerá aquí mas gente, ¿ Como se llama?
La mujer:
Me llamo Inés, y en tono de broma, continuó diciendo “para servir a dios y
a usted”.

Las dos se rieron, como si hubieran encontrado la clave “esas palabras rituales y
caducas, que habían oído o dicho en la niñez”.

Había aparecido la complicidad que existía entre ellas sin saberlo, con unas
palabras absurdas.

Pensó Mabel, este tipo de cosas, solo las puede decir una persona madura, por
muy joven que tenga la voz, pero había algo que le resultaba agradable, así que de
forma espontánea y sin pensarlo dijo:
Si viene a esta ciudad puede llamarme, yo le enseñaré algunos sitios curiosos
y le indicaré que cosas, museos o parques son los más emblemáticos y que merecen
la pena.

A Inés le cambió la voz fue como si hubiera encontrado a Marga y como si uno
hablara a diario con esa naturalidad con un desconocido y mas por teléfono dijo:
Ay! Me encantaría, muchas gracias, pero te voy a pedir dos cosas mas,
como verás abusando de tu paciencia y generosidad.

Y de forma seguida y en tono de broma afirmó: no hago nada mas que pedir.

Las dos rieron.

Hizo sus dos peticiones Inés, y dijo a Mabel:


Primero, ¿cómo te llamas?, estamos hablando sin conocernos, incluso
quedando para vernos y no sé tu nombre.

Mabel contesto: Me llamo Mabel.

Me gusta, dijo Inés.

La otra cosa que quería pedirte, es que si no te importa, hasta que vaya
para allá que algún día te llame, como no conozco a nadie, hay días enteros que
prácticamente los paso sin hablar, y eso es durillo.

No, contestó Mabel, me encantará, pero no es fácil localizarme, pero si me


llamas, hazlo sobre estas horas los jueves, Vale!

Vale, dijo Inés, hasta el jueves, un abrazo Mabel.

Un abrazo, hasta el jueves, contestó Mabel y colgó.

Había estado hablando mas de un cuarto de hora con una desconocida, de


nombre Inés y que tenía un voz muy personal y agradable, además tenía la sensación de
que era una persona interesante, y era de Australia. Se preguntaba Mabel, ¿ Como será
ella?, ¿Cómo será Australia?, era algo raro pero se sentía bien. Iba a buscar información
sobre Australia y entonces recordó una novela que había leído hacía muchos años de
Oriana Fallaci “UN HOMBRE”, describía el desierto de Australia y como los
aborígenes vivían en paz con la naturaleza, siendo conscientes que también ellos eran
naturaleza.

Recordó una película de esas de sesión de tarde “cocodrilo dandí”, era simpática
y tenía un toque infantil, también recordó los documentales de la 2, con los canguros y
los koalas. La verdad es que no sabía mucho de Australia, por no decir nada.

Iba a ducharse, a vestirse y a salir a comprar una guía de Australia, lo mismo


Inés la invitaba a conocer Australia, pensó ¡ sería un puntazo!, y al mismo tiempo
pensó, que rao es todo esto, pero bueno.

Mabel, pasó la semana bien, con su rutina y Australia, no había contado a nadie
la historia del teléfono, ni había hablado de Inés. Australia e Inés, pertenecían a su
intimidad mas absoluta, era su secreto, como cuando era pequeña, que siempre había un
pequeño secreto que le hacía la vida mas interesante.

Cada día sabía mas cosas de Australia, pero había pensado poco en Inés. Pero el
miércoles pensó con agrado que al día siguiente la llamaría Inés; de repente, sintió
miedo por si Inés no la llamaba y todo había quedado en nada. Para no sentirse al día
siguiente defraudada si Inés no la llamaba, empezó a pensar “bueno, si no llama, quizás
se le haya olvidado, quizás no encuentre el teléfono, o ha conocido al alguien y está
tomando un café a esas horas......en fin, muchas cosas, pero le jodería mucho que no
llamara”.

Pasó la nov inquieta, y la mañana con la ansiedad del que espera a alguien muy
puntual y que ya lleva una hora de retraso. Fue una mañana dura. Cuando llegó a casa
comió y se sentó a tomar café en la mesa baja, al lado de la ventana, entonces pensó en
el jueves anterior y recordó con placidez la luz y de nuevo se dejó acariciar por el sol y
su calorcito, justo a las 16,30 sonó el teléfono, con alegría lo cogió y dijo: si

Hola Mabel, soy Inés, que tal?

Muy bien, contestó Mabel: ¿Y tu que has hecho?

Respondió Inés: He estado tranquila, paseando y construyendo una historia


de este viaje. La próxima semana iré aun Monasterio y voy a estar toda la semana
recluída, y he pensado que en esos días, haré una lista de cosas y sitios que quiero
conocer, el jueves próximo te llamaré y te contaré mi lista. Te apetece hacer tu
otra lista de cosas y sitios que te gustaría enseñarme y aquellas cosas que irías a ver
a una ciudad?

A Mabel le encantó la idea, y de repente ya había colgado, con un beo de


despedida y un hasta el jueves.

Se paró a pensar y no daba crédito, estaba manteniendo una relación con Inés.
Estaba sorprendida por haber comprobado que una persona desconocida le resultaba
mas familiar, cercana y necesaria que casi todas las personas que en ese momento
estaban a su alrededor. Estaba entusiasmada con esa relación, que apuntaba a ser de
amistad, pero todavía sin clasificar.
Llegó el jueves y llegó mas tranquilo, con mas seguridad. Dieron las 16,30 y
Mabel estaba sentada en su butaca, mirando por la ventana, disfrutando de su café y su
cigarrillo, sonó el teléfono y al otro la Inés dijo:
Mabel, Hola!, soy Inés.

Y Mabel dijo: Hola Inés, que alegría, que tal?, que cuentas, como ha ido tu
semana monjil.

Muy bien, contestó Inés, ha sido muy agradable y fructífera, ya tengo mi


lista, y tu?

Yo también, empieza tu, la idea es tuya.

Cada una enumeró hasta doce sitios distintos y muchas cosas que a las dos les
parecían interesantes. Se sorprendieron de las muchas coincidencias, y las dos
recordaron a Marga, que era su nexo de unión, charlando confirmaron que ambas
habían tenido intuiciones desde la llamada y que se habían dejado llevar por
ellas, el tiempo les estaba confirmando que habían hecho bien.

Inés dijo a Mabel: No podré llamarte la próxima semana, pero tengo la


certeza de que a la siguiente recibirás noticias mías, pero esta vez recibirás
una carta, así que dame tu dirección. Será una carta sorprendente, ya lo
veras.

La verdad es que ha sido una forma peculiar nuestra forma de conocernos,


¿qué te parece, esto daría tema para contar una historia y publicarla?, peores
cosas se publican.

Las dos se rieron, y Mabel, en tono de coña dijo: Si consigues publicarla


recuerda los derechos de imagen y autor, yo también quiero, además me tendrás
que mandar un ejemplar y presentarme a la prensa.

Las dos rieron como crías que estuvieran jugando con lo incontable.

A las dos semanas, sonó el telefonillo, lo cogió y se oyó una voz que dijo: El
cartero, traigo un certificado para Mabel Rojo Collantes. Mabel abrió la puerta, subió el
cartero, firmó el recibí y le entregó un sobre del Ministerio de Asunto Exteriores en el
que se decía:

Muy Sra. Mia:

Mediante el presente escrito vengo a comunicarle, que hemos recibido


comunicación oficial del Ministerio de Cultura Australiano, en la que se nos solicita
requiramos su autorización para publicar una historia escrita por Doña Inés Leyva
Gonzalez, titulada “Mabel un viaje al otro lado del mundo”. La autorización es
necesaria dado que hace mención expresa a Usted y una hechos en los que Usted ha
participado, por lo que Usted es el personaje central la mentada historia.
Se le adjunta, documento de autorización que deberá ser firmado y
remitido a este Ministerio junto con copia de su carné de identidad.

Mabel no daba crédito a lo que estaba leyendo, pero adjunto a la carta


había otro escrito en el que le daba información de todo lo acontecido y decía
así:

Doña Inés Leyva González, escritora consagrada en Australia, ha


participado junto con otros diez escritores en un proceso de selección para
realizar un relato corto, obtenido de una historia vivida por ellos (siendo ellos
mismos personaje de su historia) y el personaje que hubieran elegido. Los
personajes que debían conocer cada escritor eran diez, y el sistema de
contactar con ellos era libre, así como el lugar del mundo en el que viviera el
personaje. Cada escritor debía contar una sola historia, a pesar de haber
contactado con diez personajes, por lo que sólo uno de ellos podría ser elegido.
Las diez historias escritas serán publicadas, pero solo el relata ganador,
obtendrá los siguientes premios:

Para el escritor: La publicación, en el idioma oficial del país del


personaje y en Ingles, además de le concederá un viaje al país del mundo
donde haya contactado con su personaje durante un mes, con todos los gastos
pagados y además dispondrán de tres años sabáticos, con remuneración de
catedrático universitario y residencia en el país del mundo que elijan, para
que sigan su creación literaria.

El personaje del relato premiado, será invitado por el Ministerio de


Cultura a residir durante un año en nuestro país, dispondrá de una vivienda
para dos personas, coche particular, y una asignación mensual de 1.500,00
euros.

La ganadora de este premio literario, ha sido DOÑA INES LEYVA


GONZALEZ, con su relato “Mabel un viaje al otro lado del mundo”.

Tenemos el placer de comunicarle a DOÑA MABEL ROJO


COLLANTES, que si autoriza la publicación de esta obra, será invitada
especial de este Ministerio en las fechas que elija dentro del plazo máximo de
10 años.
Le quedamos muy agradecidos, y enhorabuena, reciba un atento
saludo de

MINISTRO DE CULTURA.

Mabel no daba crédito a lo que acababa de leer, lo leyó numerosas veces,


y ante el nerviosismo, salió a dar una vuelta a caminar, al volver a casa, tenia un
mensaje en el contestador del teléfono.

Hola Mabel!, tanto si autorizas la publicación como si no, el próximo


jueves llegaré al aeropuerto de Madrid, a las 16,30. Ojalá y estés allí. Un beso.

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