COMPOSICIÓN CORPORAL ÓPTIMA PARA EL RENDIMIENTO DEPORTIVO Y LA APTITUD FÍSICA

Lic. José Luis Arcodia

RESUMEN
En el presente trabajo se desarrollan los conceptos básicos de antropometría y cineantropometría y cuales son sus implicancias en el ámbito de la actividad física de alto rendimiento y relativa a la salud. Se abordan los aspectos relevantes de la disciplina científica como son las técnicas de medición (de pliegues subcutáneos de tejido adiposo, perímetros musculares, diámetros óseos y longitudes segmentarias, como así también las variables antropométricas de base, estatura máxima, estatura sentada, peso y envergadura), los instrumentos necesarios para las mediciones, los puntos anatómicos de referencia y algunos aspectos de la anatomía básica para antropometristas. También se analizan los métodos derivados de mediciones antropométricas. Sus fundamentos, sus errores típicos (propios de cada modelo y los de interpretación y análisis). Por último se intenta explicar cómo los métodos antropométricos nos permiten elaborar perfiles típicos sobre estructura, (forma, composición y proporción humanas), y la influencia que la edad, el sexo, el desarrollo normal, la alimentación y el entrenamiento ejercen sobre aquella. Además se presenta evidencia sobre la optimización morfológica en diferentes disciplinas deportivas.

composición corporal humana en particular ha sido una de las áreas más estudiadas en las últimas décadas, por su inobjetable importancia social, y ha dado origen a una extensa gama de trabajos científicos. Esta disciplina, además, versa sobre cuestiones relativas a la forma, el tamaño, la composición y la proporcionalidad del cuerpo humano y sobre cómo aquellos parámetros son afectados por agentes internos (la genética en el desarrollo normal, la edad y el sexo), y externos (alimentación, entrenamiento). Podemos utilizarla para establecer, por ejemplo, estados nutricionales (bajo peso, sobrepeso, obesidad), ya sea por índices relativamente simples (en relación a su cálculo) o por modelos antropométricos complejos. De todos modos no es ese el propósito de este escrito. El objetivo primario se centra en establecer parámetros de crecimiento e influencias del entrenamiento y otros aspectos ligados a éste (como la alimentación), en la estructura y función humanas. La medición de variables antropométricas requiere de cierta pericia técnica en el uso de los instrumentos (en lenguaje específico precisión y exactitud). Resultan herramientas útiles el cálculo de la composición corporal (% de tejido adiposo y muscular deseables para el rendimiento óptimo en cada disciplina), la biotipología (que analiza la forma corporal), los índices de proporcionalidad y de salud. Cada uno de ellos persigue diferentes objetivos diagnósticos y de control que desarrollaremos a lo largo de este trabajo.

PUNTOS CLAVE
Antropometría. Cineantropometría. Composición corporal. Biotipología. Proporcionalidad. Deporte. Optimización morfológica.

CONCEPTO DE ANTROPOMETRÍA Y CINEANTROPOMETRÍA
La cineantropometría es la especialidad científica que se encarga de evaluar, entre otros, la composición corporal humana. Esta disciplina constituye uno de los campos de mayor auge en las ciencias aplicadas al deporte. La misma posee implicancias tanto para el alto rendimiento deportivo como para la salud. En este sentido, la

INSRTRUMENTOS NECESARIOS PARA LA MEDICIÓN DE VARIABLES ANTROPOMÉTRICAS (ERROR DEL EQUIPO Y DEL ANTROPOMETRISTA)
EL EQUIPO ANTROPOMÉTRICO Los instrumentos de medición forman parte fundamental del trabajo antropométrico. Los mismos deben estar

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construidos de forma tal que nos permitan obtener registros fiables de cada variable. Una fuente de error en la medición puede ser el equipo, de ahí la importancia que estos puedan medir con un error despreciable. El estadiómetro y la balanza

En los últimos años han aparecido balanzas más pequeñas y transportables, pero sólo aconsejamos aquellas que trabajen con células de carga o algún mecanismo electrónico probado. Una de estas puede apreciarse en la figura 2. Los calibres para diámetros óseos

Las variables básicas se miden con estos instrumentos. La estatura máxima y la de sentado se realizan en un estadiómetro. El mismo puede ser adosado a una pared (fijo o móvil), o asociado a una balanza (este último no es recomendable ya que el “piso” de la balanza no es fijo y puede provocar errores). A veces se utiliza una solución sencilla (sobre todo si se trabaja en el campo), que consiste en fijar adecuadamente una cinta o papel milimetrado a una pared con la ayuda de una plomada y se procede a tomar la medida con un plano de broca (especie de triángulo de material resistente, generalmente madera, que se apoya sobre la cabeza y sobre la pared medida). Cuando un mismo dispositivo va a usarse en la medida de la estatura total y la de sentado se aconseja que se trabaje con dos escalas (una desde el piso y otra desde la parte superior del asiento que se empleará para la altura sentada), con el fin de evitar confusiones o tener que realizar cálculos matemáticos que puedan convertirse en una fuente de error extra. Para el peso o masa corporal utilizamos una balanza. Se recomienda (por el nivel de precisión y la facilidad en la calibración), las balanzas de precisión o de pesas, el tipo de balanza que se muestra en la figura 1.

Estos instrumentos son similares a los calibres de precisión que se venden en las ferreterías, pero están diseñados especialmente para adaptarse a las formas del cuerpo humano. Existen dos tipos de calibres óseos, el llamado calibre para diámetros grandes y el calibre para diámetros pequeños.

Figura 2. Balanza electrónica digital. Calibre de diámetros óseos grandes Las características más relevantes son: — Una longitud aproximada de 50-60 cm; — Una longitud de ramas mayor a 25 cm; — Unas extensiones rebatibles en las puntas de las ramas para la medición del diámetro A-P de tórax. Este instrumento se usa en la medición de los diámetros biacromial, transverso de tórax, biiliocristal y antero posterior (A-P), de tórax. También para algunos sitios especiales para determinadas disciplinas deportivas como el ancho bideltoideo y el bitrocantéreo (sobre todo en aquellos deportes donde la hidro y la aerodinamia juegan un rol importante). Un calibre con estas características puede observarse en la figura 3.

Figura 1. Tomando el peso en una balanza de precisión.

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piso y la altura de la tibia lateral al piso y, por simple sustracción, se calculaba el segmento correspondiente al muslo (o longitud trocantérea-tibial lateral). Este método traía aparejado errores derivados de dichos cálculos y además el equipo (antropómetro), era demasiado pesado e incómodo de trasladar lo que restringía la toma de medidas al ámbito cerrado del laboratorio. En la actualidad dicho problema ha sido resuelto con el llamado segmómetro que, en lugar de valorar por sustracción (es decir de manera indirecta), la longitud de un segmento, lo hace de forma directa. Apoyando una rama del instrumento sobre la marca del trocánter y la otra sobre la marca de la tibia lateral se obtiene la medida directa deseada y el margen de error disminuye. Conocemos dos modelos de segmómetros. Uno flexible y otro rígido (figuras 5 y 6).

Figura 3. Calibre de diámetros óseos grandes. Calibre de diámetros óseos pequeños Las características de este calibre son: — Una longitud no mayor de 15 cm; — Unas longitud de ramas superior a 8 cm; — Unas terminaciones en las ramas tal que permitan “entran” en los ejes articulares que deben medirse. Esta herramienta se utiliza para los diámetros biepicondilar de húmero y fémur y para los de muñeca y tobillo. Tiene un formato similar al calibre grande (figura 4), pero de dimensiones más pequeñas para facilitar el trabajo del antropometrista.

Figura 4. Calibre de diámetros óseos pequeños. El segmómetro Antiguamente se utilizaban los antropómetros para medir las longitudes de cada segmento a partir de diferentes alturas, todas referenciadas a la línea cero (el piso donde se paraba el sujeto). Así se medían la altura del trocánter al

Figura 5. Segmómetro flexible (Imagen extraída de la página web de instrumentos Rosscraft).

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Figura 6. Segmómetro rígido (Fabricado en Argentina por la empresa Faga SRL). Tanto las alturas (medida de una variable desde el punto de referencia al piso), como las longitudes segmentarias (de punto de referencia a punto de referencia), se miden con estos instrumentos. Como puede apreciarse en la figura 5, el segmómetro flexible está fabricado en base a una cinta metálica común de las que se consiguen en ferreterías. Uno de los problemas que presenta es la constante posición de doblez de la cinta que limita su vida útil. Este problema no se presenta en el segmómetro rígido que, al estar construido en aluminio, le otorga una vida útil muy superior, a riesgo de perder flexibilidad. El plicómetro Este es el instrumento cuyas especificaciones resultan decisivas. Se trata de una serie de resortes que presionan sobre una doble capa de piel (pliegue o pellizco), y el tejido adiposo subyacente. En el lugar exacto de la medida y trabajando sólo, esto es cuando el antropometrista suelta los agarres del mismo, el plicómetro debe ejercer una presión de 10 gr/mm2. Esto se logra por la dureza de los resortes y el diseño del calibre (superficie de presión, ubicación del tornillo pivotante, longitud de las ramas). Existen varias marcas comerciales siendo Harpenden (figura 7) (British Indicators Ltd.), el calibre considerado de referencia.

Figura 7. Calibre de pliegues Harpenden. Este calibre es metálico, siendo su duración y precisión excelentes. Posee un cuadrante de lectura de escala indirecta con un nivel de apreciación de 0,1 mm. La ubicación de los pivotes que sostienen los resortes marcan una línea diagonal lo que permite que el resorte (pre estirado), mantenga una presión constante en un rango de apertura mayor, si lo comparamos con los plicómetros plásticos. Estos poseen una menor rigidez y por lo tanto están más expuestos a los golpes. Poseen escala de medición directa con una resolución máxima de 0,5 mm., siendo su rango de variabilidad de presión mayor al Harpenden por la ubicación de los resortes. Igualmente cualquier instrumento que cumpla con la premisa de mantener una presión promedio de 10 gr/mm2 devolverá resultados comparables. En la figura 8 puede apreciarse un modelo plástico fabricado en Argentina.

Figura 8. Plicómetro plástico Faga (origen: Argentina).

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La cinta antropométrica Es un elemento relativamente sencillo, pero posee una serie de características bien particulares. Estas son: — Material de la escala no-extensible; — Comienzo de la escala después de un espacio en blanco de aproximadamente 10 cm; — Si es de metal, un ancho no mayor a 7 mm. Existen de material acrílico (una especie de doble capa de plástico más una capa intermedia de fibra, para darle consistencia y cumplir con la primer característica mencionada más arriba), y de metal (figura 9), que son, obviamente, más durables.

tacos de goma espuma (Schmidt y Carter, 1990). (Figura 10).

Figura 10. Tacos de goma espuma de diferentes grosores para la calibración de los plicómetros. Error del antropometrista La fuente de error más frecuente y la que puede y debe minimizarse es la que involucra a quien mide. Sólo una práctica continua y consistente y la adhesión estricta a ciertas técnicas darán como resultado un nivel de precisión y de exactitud elevados. Cuando un antropometrista mide los pliegues cutáneos de forma reiterada en un mismo sujeto los valores, por lo general, serán diferentes. Si bien una parte de la variabilidad podría estar dada por cambios biológicos en el sujeto, la mayor parte podemos atribuirla a inconsistencias en la técnica del evaluador. Por ejemplo podría variar ligeramente la ubicación de los sitios a medir entre cada evaluación, o el equipo de herramientas podría estar descalibrado. Para un antropometrista es una ventaja minimizar la variabilidad en las mediciones resultantes de la técnica empleada. Generalmente cuando se habla sobre errores de medición aparecen cuatro temas: precisión, confiabilidad, exactitud y validez (Pederson y Gore, 2000). El antropometrista debe procurar precisión y exactitud. Es decir ser consistente cuando mide una variable determinada en un sujeto reiteradamente, con el mismo instrumento, en el mismo momento. Ya sea que se compare consigo mismo (precisión), o con un antropometrista de criterio (Nivel 3 o 4 de I.S.A.K.), lo que valorará su exactitud.

Figura 9. Cinta antropométrica metálica. ERROR DEL EQUIPO ANTROPOMETRISTA Error del equipo antropométrico Como dijimos una de las fuentes de error que se debe controlar en antropometría está referida a la capacidad de los instrumentos de medición. En realidad la construcción de los calibres en manos de expertos ingenieros (que sigan las normas nacionales e internacionales que rigen la manufactura de estos elementos), no debería acarrear mayores problemas. Una manera sencilla de comprobarlo antes de comprar un calibre (segmómetro, cinta acrílica, calibres de huesos), es realizar una comprobación de la lectura que arroja la escala contrastándola con un calibre de precisión (tipo Vernier). El plicómetro es, quizás, el instrumento más sensible, por lo que debe ponerse especial atención a su calibración. Un calibre plástico puede compararse directamente con un Harpenden o ser revisado periódicamente con algún método (escala dinámica descendente), como el de los Y DEL

DETERMINACIÓN DE SITIOS ANATÓMICOS Y APLICACIÓN DE TÉCNICAS DE MEDICIÓN
PROTOCOLO DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL PARA EL AVANCE DE LA CINEANTROPOMETRÍA (I.S.A.K.)

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En el año 2001 la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría presentó, por primera vez las bases internacionales para la valoración antropométrica, comúnmente llamado Manual ISAK (I.S.A.K., 2001). En él se describen detalladamente las técnicas de medición de cada grupo de variables antropométricas y los sitios de demarcación (landmarks), como así todas las variables incluidas en el protocolo ISAK. Vamos a presentar un resumen de las mismas. Sitios anatómicos para las variables antropométricas Sitio Acromiale Es un punto en el borde superior y lateral del proceso acromial alineado con el aspecto más lateral, en la mitad entre los bordes anterior y posterior del músculo deltoides, cuando se lo ve desde el lateral. El sujeto asume una posición relajada con los brazos colgando a los lados del cuerpo. Se lo ubica posicionándose el evaluador parado por detrás y del costado derecho del sujeto. El antropometrista palpa a lo largo de la espina del omóplato hasta la parte lateral del acromion, lo que representa el comienzo de este borde lateral, el cual normalmente corre hacia delante, levemente superior y medialmente. Aplicando el filo recto del lápiz sobre el aspecto lateral del acromion se puede confirmar la localización de la porción más lateral del borde. Marque esta porción más lateral. Palpe superiormente la parte más alta del borde del acromion en línea con el aspecto más lateral (Figura 11).

acromio-radial sobre la que se miden los pliegues del bíceps y del tríceps y el perímetro de brazo relajado. Sitio Subescapulare Es un punto que coincide con el ángulo inferior del omóplato. El sujeto asume una posición relajada con los brazos colgando a los lados. Se encuentra palpando el ángulo inferior de la escápula con el dedo pulgar izquierdo. Si existe dificultad para ubicar el ángulo inferior de la escápula se le pide al sujeto que lleve lentamente su brazo derecho hacia atrás de la espalda. En esa posición el ángulo inferior del omóplato debería observarse con facilidad, allí se lo palpa, pero se marca solo después que el evaluado ha regresado a la posición anatómica. Un chequeo final de este punto debe hacerse con el brazo colgando al costado en posición relajada. Como puede apreciarse en la figura 12, este sitio se utiliza exclusivamente para la toma del pliegue subcutáneo adyacente (también denominado Subescapulare). Como se puede observar algunos sitios marcados son de utilidad para varias mediciones, otros son exclusivos para algunas y una serie de variables antropométricas se miden por observación directa sin necesidad de marcas. Esto sucede, por ejemplo con el perímetro de brazo en contracción, el perímetro de cadera (o glúteos), y el de pierna, que se toman en el lugar de la máxima circunferencia.

Figura 12. Sitio Subescapulare. Figura 11. Sitio Acromiale. Este sitio se utiliza para medir el diámetro biacromial y también como referencia para marcar la línea media No vamos a detallar aquí todos los sitios de marcación para variables antropométricas, ya que no es el propósito de este escrito. Mostramos algunos a modo de ejemplo y

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agregamos que la forma correcta de marcar consta de cuatro momentos: a) buscar, palpar y localizar el sitio una vez; b) soltar y relocalizar el sitio para marcar; c) marcar el sitio con un lápiz dermosensible y; d) chequear que la marca esté realizada sobre el lugar correcto. Técnicas de medición Entre las recomendaciones importantes a la hora de efectuar mediciones antropométricas encontramos las referidas al sujeto, al antropometrista y a los instrumentos de medición. Con relación al sujeto debemos considerar que tiene que evaluarse con una cantidad de ropa mínima, que deje a la vista las regiones que vamos a medir, evitando también distorsiones en el peso corporal. La posición que éste debe adoptar para ser marcado y medido es la posición anatómica básica. Para efectuar palpaciones (en algunos sitios difíciles de encontrar) y para tomar ciertas variables (por una cuestión de comodidad para el antropometrista), suele pedírsele al sujeto que adopte ciertas posturas (sentado, o flexionando una pierna apoyada sobre una superficie elevada). Cuando la maniobra se realiza con el fin de encontrar un sitio para marcar hay que recordar que siempre la marca debe hacerse cuando el sujeto vuelve a la posición anatómica básica. Además todas las referencias (tanto de landmarks como de variables a medir), están siempre determinadas a partir de dicha posición. Existen, según el esquema de acreditaciones de ISAK, dos perfiles antropométricos, el llamado perfil restringido y el perfil completo. Para quienes comienzan con su formación está desarrollado el curso de Técnico Antropometrista de Nivel 1 (Perfil restringido), en el mismo se enseñan y evalúan los pasos básicos para adquirir destreza (precisión y exactitud), en un total de 17 variables antropométricas. Los estudiantes avanzados aspiran al curso de Técnico Antropometrista de Nivel 2 (Perfil completo), tras el cual adquieren la pericia necesaria para medir todas las variables antropométricas (39 en total). Con relación a los instrumentos el antropometrista debe aprender a “manejar” los calibres y la cinta. Si bien esto no trae aparejadas grandes dificultades aquel necesita practicar unas cuantas horas la técnica de cada herramienta. Se ha reportado que la desatención o falta de adhesión a los criterios técnicos es una de las fuentes de error más importante en antropometría.

Por ejemplo, al utilizar el plicómetro, el antropometrista debe tener en cuenta: — Ubicar el calibre en ángulo perpendicular al pliegue, para evitar deformaciones del mimo; — Sostener el calibre de tal forma que no necesite moverlo para leer su escala; — Realizar la lectura dos segundos después de haber liberado la presión sobre el calibre (al tener compresibilidad el tejido adiposo el calibre sigue presionando y la medida varía si se lee al segundo o a los diez segundos de liberado); — Pellizcar el pliegue y ubicar el plicómetro un centímetro por debajo del pellizco y a una profundidad aproximada a la que marca el dedo pulgar en el lugar; — Pellizcar, proceder a medir, sacar el plicómetro y recién al final soltar el pliegue; — Tomar el calibre siempre con la mano derecha y el pliegue siempre con la mano izquierda y entre los dedos pulgar e índice. — Asegurarse de no tomar una capa de tejido muscular cuando se pellizca el pliegue. Todas estas recomendaciones persiguen el objetivo de minimizar los errores en la técnica de obtención de variables antropométricas. Estas y algunas otras condiciones se persiguen en los cursos de certificación de la ISAK, con el objetivo de formar antropometristas a lo largo del mundo que cumplan con las condiciones necesarias para estandarizar el acopio de variables antropométricas, comparar resultados, realizar análisis de desarrollo y crecimiento, etc.

MEDICIÓN DE PLIEGUES SUBCUTÁNEOS, DIÁMETROS ÓSEOS, PERÍMETROS Y LONGITUDES SEGMENTARIAS. DERIVACIONES PARA EL ANÁLISIS.
MIDIENDO VARIABLES Existen cinco grupos definidos de antropométricas: — Básicas; — Pliegues subcutáneos; — Perímetros; — Diámetros y; — Longitudes segmentarias y alturas. variables

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Como hemos visto cada grupo se mide con diferentes instrumentos y cada uno de estos requiere de una técnica específica para obtener la variable. El protocolo ISAK contiene un total de 39 variables antropométricas que han sido elegidas, fundamentalmente, por su alto grado de aplicabilidad en el análisis de diferentes métodos, índices y ecuaciones de regresión. Ello no implica que se desconozcan otras variables susceptibles de ser evaluadas. Como ejemplo el pliegue adiposo subcutáneo denominado “axilar medio”, no está incluido en el protocolo, pero algunas fórmulas que calculan el porcentaje graso a partir de la densidad corporal promedio se valen de aquel en su fórmula. El protocolo ISAK (I.S.A.K., 2001), está compuesto por: — 3 medidas básicas; — 8 pliegues adiposos; — 13 perímetros; — 8 longitudes y alturas; — 7 diámetros. En las imágenes de las páginas siguientes (Figuras 13 a 22), se pueden apreciar algunas de estas variables.

Figura 15. Pliegue iliocristal.

Figura 16. Perímetro de cintura mínima.

Figura 13. Segmento trocanter-tibial lateral.

Figura 17. Perímetro de muslo máximo.

Figura 14. Pliegue del tríceps.

Figura 18. Perímetro de brazo relajado.

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DERIVACIÓN DE LAS VARIABLES OBTENIDAS Aunque algunos autores (Norton, K; 1996; Craig, et. al.; 1993; Telford, et. al.; 1984), ven con buenos ojos el uso directo de las variables antropométricas como una forma simple de evaluar los cambios estructurales en el ser humano, nosotros preferimos la derivación de las mediciones en bruto y su transformación cuali-cuantitava por medio de modelos geométricos o matemáticos, más o menos complejos. Figura 19. Diámetro de húmero. Estos últimos permiten realizar comparaciones, establecer parámetros y, en definitiva, indicarnos ciertos caminos, algunas especificidades y factores repetitivos que podemos encontrar en ciertas disciplinas deportivas y especialidades atléticas (ya sea por prueba o por puesto en el caso de los deportes de equipo), que nos indican ciertas potencialidades de rendimiento para diversos atletas. En este punto cabe aclarar que la cineantropometría aparece como una disciplina que permite acopiar información adicional en el campo del rendimiento deportivo, junto a otras que determinarán en su conjunto la capacidad futura o actual de un deportista en un momento determinado y nos ayudará a tomar decisiones sobre las estrategias de entrenamiento más adecuadas para lograr los objetivos propuestos. De ninguna manera debemos hablar en términos de ideal de forma o ideal de composición o proporcionalidad. Los datos con los que contamos en la actualidad (que son muy extensos y profusos), son derivados de diferentes poblaciones, con anclajes particulares (sociales, culturales, económicos, metodológicos, etc.), por lo cual hablar de ideal deportivo o de salud se parece mucho a aquel postulado de las ciencias naturales de pretender generalizar y transformar en ley un hecho particular. Muchos errores se han producido por interpretaciones falaces. Con el único objetivo de que un deportista en particular se parezca al supuesto ideal hemos producido múltiples transformaciones sin advertir … que estábamos fabricando una estructura tipo, (forma o composición), mientras el deportista perdía rendimiento!!! (fisiología).

Figura 20. Diámetro biacromial.

Figura 21. Diámetro A-P de tórax.

MODELOS DE ANÁLISIS BÁSICOS EN ANTROPOMETRÍA
Figura 22. Altura ilioespinal. ÍNDICE DE MASA CORPORAL Una forma sencilla y universalmente utilizada para valorar estados de salud relacionando dos variables antropométricas básicas, el peso y la estatura, es el índice

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de masa corporal (I.M.C. ó B.M.I., por sus siglas en inglés: body mass index). Este índice desarrollado por Adolf Quetelet (y por ello mismo denominado también índice de Quetelet), fue, en sus comienzos, ideado con la intención de establecer un patrón de relación entre estas dos variables antropométricas básicas. Con el correr de los años ha sido adoptado, tal como lo conocemos hoy, como un pretensioso predictor de bajo peso (por ejemplo los pilotos de aviación y las modelos publicitarias son sometidos a este índice), o sobrepeso u obesidad. En base a su sencillez y rápido resultado los médicos clínicos, deportólogos y nutricionistas lo han adoptado en sus prácticas cotidianas. En países desarrollados (como en EE.UU.), las compañías de seguro toman al IMC para evaluar a sus afiliados y reconocer o no patologías asociadas, por ejemplo, a la obesidad. Aunque se admite que el IMC mantiene una buena correlación con la cantidad de grasa total del organismo en adultos de países desarrollados, con coeficientes de correlación que varían entre 0,7 y 0,9 según los estudios, esta relación no es tan buena en niños, jóvenes, adolescentes ni en ancianos, ni tampoco en poblaciones de razas no blancas. Al menos entre blancos, la influencia de la edad y el sexo es determinante y así, para un IMC de 30 kg/m2, los varones disponen de un 30% de masa grasa a los 20 años y un 40% a los 60 años, en tanto que las mujeres contienen un 40% a los 20 años y un 50% a los 60 Así encontramos usos adecuados y peligrosas traspolaciones del IMC. Si el profesional utiliza este índice como único medio de análisis corre serios riesgos de errar en el diagnóstico. Garrido Chamorro, y cols. (2003) apuntan “De todos estos resultados que hemos expresado (…) podemos concluir que (…) en el caso de la medicina deportiva el tener que personalizar los resultados a cada individuo, así como el papel tan importante que la correcta valoración del mismo tiene para la práctica de su deporte nos hacen desechar esta medida; ya que a pesar de ser rápida y sencilla, es poco fiable en deportistas. Así en nuestro estudio encontramos deportistas que con el IMC se encuadran en grupos erróneos por lo que creemos que el índice de masa corporal no es un valor aceptable para la valoración de la composición corporal de un deportista. Puesto que el volumen de masa muscular es un valor importante de confusión y en esta población además este volumen es superior a la población general para la que se ha estandarizado el índice de masa corporal.”

“Giampietro nos demuestra como la composición corporal de los deportistas depende de su somatotipo y por tanto el índice de masa corporal no es a su entender el valor mas adecuado para valorar deportistas (karatecas en su caso).” “Por tanto creemos que para la correcta valoración de un deportista de elite se debe de realizar una antropometría para calcular el porcentaje graso y muscular (…) El peso aislado tampoco es una buena forma de manejar a nuestros deportistas ya que en multitud de ocasiones comprobamos cómo deportistas que ganan peso lo hacen de masa muscular y no de masa grasa. Por tanto la mala interpretación de esta estimación puede llevar a dar informaciones erróneas a nuestros deportistas y a sus preparadores físicos.” El IMC no discrimina entre masa magra y masa grasa, ya que sólo utiliza el peso total de balanza. Es típico que deportistas magros, con un elevado desarrollo músculo esquelético presenten valores elevados de IMC (por encima de 25 y aún por encima de 30), siendo incorrecto concluir que tienen un sobrepeso u obesidad. Recordemos que, más allá de los puntos de corte del IMC, tanto el sobrepeso como la obesidad se definen como un exceso de tejido adiposo y no como un exceso de peso per se. En el mejor de los casos podemos tomar este índice más como un indicador de masa magra que de masa grasa (recordemos que, en general, en el peso corporal total la contribución de la masa magra representa aproximadamente del 75 al 80% en varones y del 65 al 75% en mujeres). En conclusión el objetivo de pretender establecer la composición corporal a través del IMC es, cuanto menos, de un riesgo considerable. COCIENTE CINTURA-CADERA Es una forma sencilla y rápida de establecer la distribución del tejido adiposo en ambos sexos. La idea de este índice se basa en establecer la razón entre la circunferencia de la cintura y de la cadera. Índices elevados sugieren un abdomen prominente. En contraposición al IMC el cociente cintura-cadera sí discrimina por género, aunque no por edad. La lógica de esta diferencia se basa en el hecho que, por cuestiones hormonales ya conocidas, la distribución del tejido adiposo varía entre los sexos, reconociéndose una acumulación de tipo “ginoide” (en cadera y muslos), para las mujeres, y otra de tipo “androide” (básicamente a nivel abdominal), en los varones (Bray, 1992).

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Amplios estudios epidemiológicos corroboran el alto grado de correlación entre un elevado cociente cinturacadera (obesidad androide), y la ECV. Larsson (1991), encontró que el 20% de las enfermedades cardiocoronarias en EE.UU. se pueden atribuir a un exceso de grasa abdominal (androide). Contrariamente una excesiva obesidad ginoide no está asociada a ECC (Terry, et. al. 1991). Los valores de riesgo límites para varones y mujeres se muestran en la tabla 1.
Varones Valores deseables Valores excesivos 0.91 – 1.00 + 1.00 Mujeres 0.80 – 0.91 + 0.91

COMPOSICIÓN CORPORAL ANTROPOMETRÍA

POR

La composición corporal y su cálculo basado en métodos con márgenes de error mínimo ha sido una de las preocupaciones más ancestrales de la antropometría. La utilidad de establecer componentes o compartimentos titulares bien definidos puede encontrarse en el diagnóstico médico-nutricional acerca de peso ideal, sobrepeso, bajo peso u obesidad, síndromes relativos a trastornos de la alimentación o endocrinos y también en el área que nos ocupa, el del rendimiento físico humano para el deporte con el fin de establecer modelos o parámetros deseables de contenidos graso y muscular para diferentes disciplinas deportivas. Sea cual fuere su objetivo primario existen varios modelos antropométricos de composición corporal y a ellos nos referiremos detalladamente en las próximas líneas. MODELO DE GRASO-MAGRO DOBLE COMPARTIMIENTO

Tabla 1. Valores límites de riesgo para el cociente cinturacadera en varones y mujeres. ÍNDICE DE CONICIDAD Fue desarrollado por Valdez, Seidell, Ahn y Weiss en 1993, y su fin es el de valorar la distribución de la grasa (tal el objetivo del cociente cintura-cadera). El índice de conicidad considera la forma humana como un cilindro en el extremo más delgado (lo que sugiere un índice igual a 1.00), hasta dos conos perfectos con base común en la cintura, para el extremo más ancho sobre el abdomen (lo que indica un índice de 1.73). Para el cálculo del índice de conicidad se requiere medir el perímetro de cintura (en metros), sobre el nivel del ombligo, la estatura máxima (en metros), y el peso corporal (en kilos). Existe evidencia de una elevada correlación entre el Índice de conicidad y el Cociente cintura-cadera (r= 0.64 a 0.86), (Valdez, et. al. 1993). Por lo tanto podemos afirmar que el índice de conicidad y el cociente cintura-cadera aparecen como modelos intercambiables para valorar factores de riesgo asociados a la excesiva acumulación de grasa intraabdominal, destacando sus autores algunas ventajas de aquel: — Su puntuación está dentro de un rango teórico mínimo y máximo: 1.00 a 1.73; — Puede utilizarse comparativamente, ya que el perímetro de cintura utilizado en la fórmula está corregido para la altura y el peso.

El modelo antropométrico de dos componentes que divide el peso corporal total en contenido graso y libre de grasa o magro se basa en la idea del pesaje hidrostático, método relativamente sencillo que pretende valorar la densidad de un cuerpo sumergido en el agua, a través del volumen de líquido desplazado por el mismo, su peso en el aire y su peso sub acuático. Para que el lector se ubique estamos hablando ni más ni menos que del principio de Arquímedes. Concepto de densidad corporal y pesaje hidrostático Los primeros estudios en densitometría por inmersión datan de la década del 40. Albert Behnke, académico de las fuerzas armadas de Estados Unidos, tenía dos preocupaciones principales: 1) la selección de reclutas aptos para ingresar a las filas del ejército, ya que los individuos con grandes masas musculares eran rechazados por tener sobrepeso; y 2) la diferenciación de la composición del cuerpo, ya que los buzos de la marina con mucho tejido adiposo corrían el riesgo de padecer trastornos debido a que el nitrógeno es soluble en los lípidos del cuerpo. Behnke necesitaba un sistema para discriminar la composición corporal, por lo que se dedicó a investigar popularizando el modelo de dos componentes moleculares por medio de la determinación de la densidad corporal. El fundamento del uso de la densidad como factor predictivo

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de composición corporal es que los lípidos poseen una densidad menor que el tejido libre de contenido lipídico. Por esta razón, una persona con una mayor proporción de masa lipídica corporal, en comparación a una persona magra, tendrá una densidad corporal menor. La idea central de este método de dos componentes es medir la densidad corporal. El fundamento utilizado para ello fue el Principio de Arquímedes. Este principio establece que el volumen de un objeto es igual a la cantidad de agua que desplaza al ser sumergido. Debido a que la densidad de un objeto se define como su peso por unidad de volumen, entonces la densidad corporal (Dc) se puede determinar si se conoce el peso del sujeto en el aire y cuando está completamente sumergido en el agua. Ahora bien, si la flotabilidad de un individuo refleja su cantidad de masa lipídica en relación al peso total y a la masa libre de contenido lipídico, se hace evidente que existe una relación directa entre la densidad del cuerpo humano y su contenido de masa lipídica (siempre según el modelo de dos componentes). El valor de densidad de 0.9 g/ml para los lípidos fue obtenido a partir de estudios de Rathbum y Pace (1945) sobre el análisis químico de unos 50 cerdos de la India eviscerados y afeitados. Estudios posteriores realizados en el análisis químico de tres cadáveres masculinos de 25, 35 y 46 años de edad, arrojaron una densidad para la masa libre de contenido lipídico de 1.1g/cm-3 (Brozek y col. 1963). Si bien fue Behnke quien en 1942 introdujo el concepto de división corporal en dos componentes (masa magra y grasa), fueron Rathbum y Pace quienes desarrollaron la primera ecuación para determinar el porcentaje de contenido lipídico.

La fórmula más popular es la de William Siri de 1961, que supone que la densidad de la masa libre de contenido lipídico es de 0.901gr.cm-3 y la de la masa lipídica de 1.1. gr.cm-3. La ecuación de Brozek asigna a estos componentes los valores de 1.1033gr.cm-3 y de 0.88876gr.cm-3 respectivamente. Estas dos formulas de conversión, de densidad corporal a porcentaje de contenido lipídico, producen estimaciones similares (entre 0.5 y 1.0 en el porcentaje de contenido lipídico), en un rango de entre 1.0300 a 1.0900gr.cm-3. Los métodos que determinan la densidad corporal total han sido ampliamente utilizados en investigación para estimar la composición corporal humana de poblaciones sanas. Estos métodos se basan, como dijimos anteriormente, en el modelo bicompartimental según el cual el organismo está compuesto por masa grasa y masa libre de grasa, pudiendo conocerse la proporción de cada uno de ellos en función de su distinta densidad. Por tanto, la densiometría constituye el método indirecto de laboratorio más ampliamente utilizado. La variedad de métodos para valorar la GC es amplia. No obstante, la mayoría de estos métodos son costosos si consideramos el tiempo que insumen, el equipamiento que requieren, los evaluadores experimentados necesarios para llevarlos a cabo, etc. Por el contrario, la evaluación de sitios antropométricos es segura (no invasiva) e implica un número menor de recursos, gracias a lo cual puede utilizarse regularmente y en una gran cantidad de sujetos. La utilización de modelos matemáticos (generalmente de regresión simple ó múltiple), ha permitido la construcción de distintas ecuaciones de predicción a partir de variables antropométricas. Estas fórmulas fueron desarrolladas utilizando equipos más sofisticados (densitometría, pletismografía), como patrón de referencia. De esta manera, la Densidad corporal (Dc), obtenida por hidrodensitometría o por pletismografía (desplazamiento de aire), es entonces convertida en porcentaje de grasa corporal (% GC) usando diversas ecuaciones. Estas asumen una densidad constante de la masa corporal grasa y magra. Además, una vez que el porcentaje de GC es calculado, el de masa corporal magra (% MCM) puede ser derivado de la siguiente fórmula: % MCM = 100 - %GC. De esta forma, conociendo el peso del sujeto, pueden deducirse también los kilogramos de grasa y masa corporal magra. Sin duda, la simplicidad de esta estrategia de cálculo ha conducido a la proliferación de ecuaciones basadas en

Las dos ecuaciones más conocidas para el cálculo de contenido lipídico a partir de los valores de densidad corporal son las siguientes:

Donde: Dc  densidad corporal.

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mediciones antropométricas para estimar la grasa corporal total. Existen más de cien ecuaciones en la literatura especializada para la predicción de la densidad corporal y, consecuentemente, del porcentaje de GC, a partir de distintas mediciones antropométricas. Este hecho refleja hasta que punto cada ecuación resulta específica de la población que le dio origen. En este sentido, podemos decir que la especificidad de las fórmulas de predicción de GC a través de la medición de pliegues cutáneos es, en parte, el resultado de amplias variaciones en la comprensibilidad del tejido, de las relaciones entre adiposidad interna y subcutánea, y de la composición del tejido adiposo. Los parámetros antropométricos más usados son los pliegues cutáneos, los cuales constituyen la base para calcular el porcentaje de grasa corporal desde las ecuaciones de regresión antes mencionadas. Sin duda, la medición de pliegues cutáneos brinda una información relativamente precisa y directa del espesor de la piel y el tejido adiposo subyacente (predominantemente grasa), por lo que tiene una validez considerable. El fácil acceso al tejido adiposo subcutáneo, el hecho de que éste contiene una gran fracción del contenido lipídico total del organismo, y la difusión del uso de plicómetros, indican la valoración de los pliegues cutáneos como el método indirecto más razonable para la determinación de la GC. No obstante, lo que en realidad medimos con esta técnica, es el grosor de una doble capa de piel y tejido adiposo subcutáneo comprimido. Como veremos posteriormente, la determinación de la GC total a partir de estas mediciones implica una serie de suposiciones cuestionables. Además, todas las ecuaciones de predicción son validadas por técnicas cuyos errores indefectiblemente se suman a aquellos inherentes al uso del calibre. Estos pliegues, son indicadores por sí mismos del estado estructural, y pueden ser usados para monitorear cambios en el crecimiento, el ejercicio, la dieta, etc. Aun cuando tales ecuaciones puedan proveer estimaciones poblacionales útiles, parece claro que son poco confiables para predicciones individuales. Aplicación y limitaciones del modelo Los pliegues subcutáneos de tejido adiposo son las variables antropométricas más utilizadas en las ecuaciones de regresión para predecir el % GC, a partir de la estimación de la DC. Al utilizarse estas ecuaciones para predecir la DC se introduce el factor error debido a la violación de, al menos, 3 presunciones.

· En primer lugar se presume que existe una compresibilidad constante de la piel y el tejido adiposo subcutáneo y que el grosor de la piel en cualquier sitio no varía. Sin embargo, se ha observado que la compresibilidad de la piel varía hasta el doble, en análisis cadavéricos (Martín, Ross, Drinkwater, Clarys, 1985), y se sabe que el espesor de la piel varía entre la población, siendo mayor en los hombres que en las mujeres y que disminuye con la edad (Clarys, Martín, Drinkwater y Marfell-Jones, 1987). Estos factores son una fuente clara de error. · En segundo lugar, debido a que se miden solo unos pocos pliegues, no se consideran los patrones individuales de distribución de la grasa. Por lo tanto se presume que los pliegues seleccionados son representativos de la grasa subcutánea de todo el cuerpo. Entonces es aconsejable incluir una selección de pliegues en la ecuación para predecir la DC y el % GC, que incluyan la parte alta y baja del cuerpo, el tronco y las extremidades. · En tercer lugar la relación entre el espesor del pliegue y la grasa corporal total se presume como lineal. La grasa corporal total está siendo predicha en base a una proporción fija entre grasa externa y grasa interna, siendo la primera cuantificada a partir de un pequeño número de pliegues cutáneos. Esta relación entre la masa grasa interna y externa podría o no tener una relación lineal (Martín, 1985; Roche, 1987). Cuando fueron examinados cadáveres para investigar los patrones de distribución de la grasa, el % de grasa subcutánea en relación a la grasa total, varió de 20 a 70%, de acuerdo a variables como la edad, el grado de adiposidad, el sexo y la técnica de medición. El cociente entre grasa interna y externa aumenta con la edad, es mayor en las mujeres (Brodie, 1988 a y b), y puede disminuir (Allen, 1956), o permanecer igual (Martín, 1985), en función del nivel de adiposidad. Jackson y Pollock (1982) desarrollaron una ecuación generalizada para predecir el % GC en base a una relación no lineal entre los cambios en la sumatoria de pliegues y los cambios correspondientes en la DC medida. Su ecuación fue la de mejor ajuste y podría reflejar el efecto de una mayor cantidad relativa de grasa localizada externamente, a medida que aumenta la adiposidad (Allen, 1956). También podría indicar que las personas más obesas tienden a tener componentes más densos en la masa magra. Sin embargo hay un mayor contenido de grasa en el tejido adiposo con el aumento en la adiposidad corporal total (Martín, 1985), lo cual tendería a negar estos efectos. Cualquiera sea la causa una disminución en el espesor de los pliegues cutáneos resulta en un aumento de la DC, ya

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que la suma de los pliegues es menor. Por lo tanto una disminución en la grasa subcutánea no resulta en un aumento de la DC. Tratemos de mostrar este fenómeno, resumido en la figura 23. En la misma puede apreciarse como dos personas con distinta adiposidad, pierden ambas 10 milímetros en la suma de 4 pliegues cutáneos. El sujeto A comienza con un nivel más bajo de adiposidad en comparación con el sujeto B, por la tanto hay un mayor aumento estimado en la DC y consecuentemente, reducción en el % GC. Esto puede ser muy desconcertante para el individuo con sobrepeso al que, dada la misma disminución en el nivel absoluto de la sumatoria de 4 pliegues, se le informa que el % GC se alteró sólo en un 2 o 3%.

Error biológico en las ecuaciones de predicción El error biológico es debido a la variabilidad interindividual en la composición y densidad de la masa magra. Cualquier violación a las siguientes presunciones contribuye a ese error. a) En primer lugar se presume y se acepta que las densidades de la masa grasa y la masa magra es de 0.9 y 1.1 gr/cm3, respectivamente. b) Segundo, se presume que las contribuciones proporcionales de los componentes de la masa magra (agua, proteínas, minerales óseos y minerales no óseos), son invariables entre individuos. c) Tercero, dado que las contribuciones relativas de la masa magra se presume que son constantes, las densidades de estos componentes de la masa magra, individualmente o por separado, también deben ser constantes (para satisfacer el primer punto enunciado más arriba). Las presunciones que siguen a la derivación de las ecuaciones utilizadas en la predicción del %GC a partir de la DC son aplicables para cualquier población, independientemente de la edad, el sexo, el nivel de entrenamiento y el origen étnico. La investigación original utilizada para elaborar la fórmula que permite transformar la DC a %GC se basó en la disección de 3 cadáveres (Brozek, 1963), con una edad promedio de 65 años. La densidad de la masa grasa varía poco en las distintas poblaciones de seres humanos y otros mamíferos (Allen, Krzywicki y Roberts, 1959; Fidanza, Keys y Anderson, 1953). El tejido adiposo en los seres humanos tiene una densidad promedio de 0.9 gr/cm3 y un desvío estándar de 0.00103 gr/cm3, a 37° centígrados. Sin embargo existe considerable variabilidad interindividual en la densidad de la masa magra. Análisis de cadáveres más recientes han demostrado el grado de variación dentro de una población con respecto a las proporciones de masas óseas, muscular y residual (Clarys, Drinkwater y Martín, 1984; Martín, 1985). Basados en la disección de 25 cadáveres, Clarys y otros (1984), informaron que la proporción del peso magro, compuesto por músculos, estaba entre el 41.9 y 59.4%, mientras que para los huesos estaba entre el 16.3 y 25.7%. El coeficiente de variabilidad de la densidad muscular fue de 1%, pero la densidad de la masa ósea varió considerablemente en un mismo individuo y entre individuos (Ross, 1984). Esto llevó a la conclusión que la densidad de la masa magra varía con un desvío estándar de 0.02 gr/cm3 (Martín, Drinkwater, Clarys y Ross, 1986). En una de las investigaciones (Clarys), utilizó cadáveres de

1.08

1.07

Densidad corporal

1.06

A

1.05

1.04

1.03

B
10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
Sumatoria 4 plie gues

-30

-20

1.02 -10 0
% GC

Figura 23. Posibles errores de interpretación del % graso en el modelo de 2 componentes. Se ha observado que la varianza en la compresibilidad de los pliegues, el espesor de la piel, el contenido graso en el tejido adiposo, la proporción entre las reservas internas y externas de grasa, y los patrones de grasa externa dentro de la población, pueden causar grandes errores en la predicción de la DC a partir de la medición de pliegues cutáneos. A partir de las ecuaciones más precisas Whiters, Craig y otros (1987), y Whiters, Whittingham y otros (1987), reportaron, en deportistas, errores de estimación de la DC de 0.00533 y 0.00508 gr.cm3. Estos datos fueron equivalentes a un error entre 2.4 y 2.3% para el posterior cálculo del % GC. En grupos de sedentarios este error de estimación es mayor, variando el cálculo del % GC entre 2.6 y 5.9%.

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edades similares (76 años promedio, con un rango de 55 a 94 años), a las de la investigación de Brozek, lo que puede hacer inapropiadas las generalizaciones en poblaciones más jóvenes. Es probable que estas poblaciones sean mucho más homogéneas con respecto a las densidades y proporciones relativas de los tejidos que componen la masa magra, comparadas con poblaciones más viejas y enfermas. La transformación de la DC a %GC involucra algunos problemas serios. Por ejemplo, en promedio, los deportistas tienen huesos y músculos más densos, lo que puede llevar a una subestimación del %GC. Dicho error se repetirá si la proporción de hueso en el cuerpo se incrementa. Estos factores podrían ayudar a explicar los valores extremadamente bajos que se han informado, incluyendo valores negativos para el % GC en jugadores profesionales de fútbol americano (Adams, 1982), y en corredores de fondo (Behnke y Wilmore, 1974). Por el contrario, los individuos mayores que han disminuido la densidad ósea a causa de la desmineralización o pérdida de hueso (como en los casos de osteoporosis), tendrán una sobreestimación de su nivel de grasa corporal.

ecuación de Siri presupone ese valor en 1.1, entonces una DC medida de 1.06 gr/cm3, resultaría en un porcentaje real de GC del 5%, comparada con el 17% estimado por Siri. Obsérvese que una diferencia determinada entre las densidades real y supuesta de MM produce un error absoluto mayor para aquellas personas con una alta DC (o bajo %GC como son los deportistas o los adultos jóvenes magros), comparados con personas obesas, con baja DC. No puede sorprender entonces que se haya desafiado la precisión de la transformación de DC a %GC. Siri estimó que el error de transformación involucraba un desvío estándar de 0.0084 gr/cm3 en la población total, lo que da un error de aproximadamente un 3,7% en la predicción del %GC. Lohman (1981), formuló la hipótesis de que este desvío podría ser menor con muestras relativamente homogéneas, como atletas altamente entrenados (DS, 0.006). Por consiguiente la utilidad de predecir el %GC ha aumentado con el desarrollo de ecuaciones para deportes y para poblaciones específicas. Se desarrollaron fórmulas para diferentes grupos específicos como corredores de fondo (Pollock, 1977), gimnastas (Sinning, 1978), deportistas varones (Withers, Craig, 1987), deportistas mujeres (Withers, Whittinham, 1987), y una variedad de diferentes subgrupos. Aplicabilidad de las ecuaciones de predicción del % graso Supongamos que evaluamos a un sujeto y le tomamos varias medidas de sitios antropométricos involucrados en una importante cantidad de fórmulas de predicción de su %GC a partir del cálculo de su DC. Obviamente estas múltiples ecuaciones determinan el %GC a partir de determinadas variables como el sexo, nivel de actividad física y edad.

Figura 24. Rango de densidades de MM y su efecto sobre el cálculo del % de GC. Estos errores se observan en la figura 24, la que muestra el rango de densidades de masa magra normalmente encontrados en poblaciones generales y específicas y su efecto sobre los valores predictivos de grasa total. La figura sigue la lógica que, más que una sola línea que describe la relación entre DC y %GC (tal como está descrito en la ecuación de Siri), hay, muy probablemente, una familia de curvas como se muestra en el gráfico. Por lo tanto y de acuerdo a factores tales como el estado de entrenamiento, salud u otros, una persona podría estar ubicado en una curva cualquiera de las observadas. Por ejemplo si la relación real colocara a la persona en la curva de densidad de MM de 1.07, mientras que la

La figura 25 muestra el rango de puntuaciones obtenidas en %GC calculado por fórmulas predictivas diferentes. Se estimó que esta joven tenía en promedio, 22,7% +/- 3,7% de grasa corporal. Los niveles estimados variaron, según las ecuaciones, desde 16,3% hasta 26,2%. Cuando es expresado en términos relativos, ello representa un rango del 44% del valor medio estimado sobre todas las ecuaciones. Esto no tiene en cuenta el SEE (error de estimación estándar), alrededor de los niveles individuales del porcentaje estimado de GC. Supongamos que hay diferentes ecuaciones posibles para elegir, y que cualquier ecuación se elige al azar. En el peor de los casos podría resultar un posible rango de valores de %GC entre 7,9 y 34,4%. Por lo tanto, si se usa una ecuación de predicción, es aconsejable informar el nivel estimado de %GC +/- un rango de error.

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se calcula por sustracción. Es decir que se supone que todo lo que no sea adiposidad, hueso o vísceras, es masa muscular, no ingresando en la valoración de ésta ni una sola variable antropométrica. Claro que cuando toda esta información fue conocida otros autores habían investigado un modo mejor, más efectivo y con un margen de error considerablemente menor para calcular, indirectamente, la composición corporal. Es así como surge (como un trabajo de tesis de grado), el método de fraccionamiento corporal en cinco componentes de Kerr y Ross, (Ross, W; Kerr, D., 1993), subsanando con el mismo todos los problemas de los modelos de cuatro componentes. A diferencia de aquellos, el nuevo modelo presentaba el cálculo separado del tejido adiposo y de la piel como el quinto componente de las masas humanas. FRACCIONAMIENTO EN CINCO MASAS El modelo de fraccionamiento en cinco masas de Kerr y Ross es el estándar actual dentro de la antropometría para el cálculo de la composición corporal. El mismo se basa, en parte, en la estratagema Phantom y en la comparación con el estudio de cadáveres de Bruselas (Martin, et.al., 1986). Según sus propios autores el modelo se valida por: “1) la capacidad de la suma de las fracciones estimadas para determinar la masa corporal total en 1l subgrupos distintos de individuos de ambos sexos (n = 1,669); y 2) su capacidad para predecir valores medios de masas fraccionales, obtenidas por disección, y determinación del peso corporal total en 25 cadáveres humanos de ambos sexos”. Se puede decir que este modelo se autoevalúa permanentemente ya que de cada grupo de variables que se toman para calcular una masa (por ejemplo los pliegues subcutáneos para el cálculo del tejido adiposo) surge la contribución en bruto (es decir en kilos de masa adiposa), de dicha fracción al peso corporal total. La suma de los cinco grupos de variables da el denominado “peso estructurado”. Si este peso estructurado (que surge de la medición de variables antropométricas) resultara distinto al peso real (de balanza), entonces podríamos concluir que el modelo no es buen predictor de la composición corporal. Obviamente esto no ocurre ya que, generalmente, la diferencia entre el peso estructurado y el peso real es mínima. Ello varía individualmente y, especialmente en algunas poblaciones (ancianos y niños pequeños), por lo que los autores sugieren que el margen de error tolerable

Figura 25. Predicción del %GC en un mismo sujeto con distintas ecuaciones.

DESARROLLOS AVANZADOS PARA EL CÁLCULO DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL POR ANTROPOMETRÍA
MODELOS DE CUATRO COMPONENTES Más tarde en el tiempo aparecieron otros modelos de cálculo de la composición corporal por antropometría llamados modelos cineantropométricos de fraccionamiento corporal en cuatro masas. Estos discriminan el tejido magro en tejido muscular, tejido óseo y tejido visceral, lo que convirtió a estos en modelos de mayor complejidad que el de doble componente. Sin embargo resultaron tener errores importantes en los cálculos finales. Estudios cadavéricos confirmaron estos fallos que hicieron de los modelos de cuatro componentes una especie en extinción dentro de la Cineantropometría. Ambos modelos de cuatro componentes, el de Drinkwater y Ross y el de Rose y Guimaraes utilizaban los valores Phantom como medios para corregir y normalizar sus cálculos. Sin embargo, a la luz de las investigaciones cadavéricas (Martin, et. al, 1986), de la década del ochenta, los primeros autores pidieron que deje de utilizarse su método debido a las enormes diferencias entre los datos reales (disección), y los calculados. Por otro lado, el método ideado por Rose y Guimaraes posee un margen de error similar al anterior, pero las fórmulas de cálculo son aún más cuestionables. Por ejemplo, para averiguar el peso de la masa residual se utiliza una fórmula con un porcentaje fijo, por lo tanto supone que todos los seres humanos (un porcentaje fijo para mujeres y otro para varones), poseen el mismo valor de esa masa. El tejido adiposo y el óseo se calculan a partir de un número restringido de variables antropométricas, pero la masa muscular –tan importante a la hora de valorar deportistas-,

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entre ambos pesos no debe ser superior a 5%. Es decir que si la diferencia se mantiene en esos rangos el modelo puede utilizarse individualmente sin problemas, en tanto cuando ese porcentaje de diferencia es superado se sugiere no tomar en cuenta los datos finales. Por experiencia puedo decir que más del 90% de las personas que he evaluado con el método de fraccionamiento en cinco componentes (más de 2.500 casos), han mostrado un rango de diferencia entre pesos menor al 5%. Y este porcentaje aumenta si solo analizamos los resultados entre deportistas. Reproducimos a continuación la comparativa entre el modelo antropométrico y el estudio de cadáveres.

igual a la raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de resistencia y reactancia, no obstante, como esta última no supone más del 10 % de la impedancia, habitualmente se asume como sinónimos los términos impedancia y resistencia. La corriente eléctrica se transmite a través del agua y de los electrólitos del cuerpo, mientras que es frenada por la grasa. Por consiguiente, la resistencia al paso de la corriente variará en función del contenido de grasa corporal. Asimismo, la resistencia será proporcional al agua corporal total. Como el agua y los electrólitos se hallan principalmente en los tejidos libres de grasa, permiten relacionar la impedancia y la MLG mediante fórmulas matemáticas. A bajas frecuencias la corriente atraviesa mal las membranas celulares, por lo que esta técnica no valora correctamente el agua intracelular. De esta manera se obtienen los valores de masa libre de grasa y, por sustracción, de la masa grasa, además del agua total. En cambio, a altas frecuencias, si atraviesan las membranas celulares, pueden dar una mejor representación del agua corporal total en sus componentes intracelular y extracelular. Por esto, utilizando frecuencias a distintos niveles se puede tener una idea de estos dos compartimientos. La estimación de la resistencia corporal al paso de la corriente eléctrica debe transformarse para dar una indicación de la composición corporal. El principio básico es que la impedancia depende de las características geométricas del conductor. Para ello el cuerpo humano se considera como un cilindro. La hipótesis que la bioimpedancia eléctrica puede ser usada para determinar la masa grasa no ha sido probada, a pesar de la profusa pero confusa información que proveen los fabricantes de equipos. Martín (1989), señala que, si en los programas de cálculo de los equipos de bioimpedancia eléctrica se suprimen como información previa los datos de edad, peso, talla, diámetro de húmero, grado de entrenamiento de la persona, nutrición, etc., las determinaciones no son mejores predictoras de masa grasa que el índice de masa corporal que sólo requiere conocer el peso y la talla. Estas objeciones se añaden al inconveniente derivado del alto costo de los equipos. Por otro lado, algunas situaciones clínicas como deshidratación y edemas pueden invalidar sus resultados. Por otro lado, tienen el inconveniente que la reproductibilidad depende del aparato utilizado y de la definición de la ecuación que relaciona la impedancia o resistencia corporal total. Como hemos visto, se tratan de ecuaciones de regresión que pueden incluir distintas

Tabla 2. Exactitud en la predicción de masas tisulares por disección de cadáveres de 12 hombres y 13 mujeres, por el uso del método antropométrico de 5 masas fraccionales. Nota: Valores en Kg, excepto r y error standard de la estimación (SEE).

MODELOS NO ANTROPOMÉTRICOS PARA EL CÁLCULO DE LA COMPOSICIÓN CORPORAL
BIOIMPEDANCIA ELÉCTRICA Este método se basa en la determinación de las diferencias existentes en la conductibilidad eléctrica entre el tejido graso y el no graso, de la cual son responsables los fluidos y electrolitos que los componen. Para ello se mide la impedancia de una débil corriente eléctrica alterna (800 mcA; comúnmente a una frecuencia de 50 KHz), que pasa entre el tobillo derecho y la muñeca derecha de un individuo. La impedancia es directamente proporcional a la longitud del conductor (una distancia que es habitualmente una función de la altura del individuo), e indirectamente al área transversal. En otras palabras, la impedancia es proporcional al cuadrado de la longitud del conductor (individuo), dividido por su volumen. La medición de la caída del voltaje es la que permite estimar la resistencia o impedancia corporal. La impedancia es

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variables, como edad, sexo, peso y talla, y puede estar sometida a errores importantes y que se deba ser muy cuidadoso cuando a la hora de valorar los resultados obtenidos se aplica a individuos aislados. Además, hay que tener presente la muestra en la que se ha obtenido la fórmula a aplicar, tanto en individuos sanos como enfermos. La sencillez del método de bioimpedancia está haciendo que se emplee incluso en estudios epidemiológicos. Sin embargo, los errores en la determinación de grasa pueden ser importantes, dependiendo del equipo, el estado de hidratación y, sobre todo, de la distribución de la grasa (las extremidades superiores contribuyen casi a la mitad de la resistencia y el tronco sólo a la décima parte), y del contenido en glucógeno hidratado del músculo, pues se asume habitualmente que el 73% del músculo es agua, lo que no es una verdad absoluta. ABSORCIOMETRÍA FOTÓNICA DUAL (DEXA) Los tejidos difieren en su capacidad de atenuar rayos X de diferentes energías después de irradiar al sujeto. Las diferencias en la atenuación hística pueden servir para estimar el tamaño de los compartimientos graso y no graso, además del contenido de los minerales óseos. Divide, por tanto, al organismo en tres compartimientos. Es una técnica reciente, que se usa predominantemente en la medición del contenido mineral óseo. También se han realizado numerosas investigaciones que determinan el contenido mineral óseo y la masa corporal magra. Esta técnica está basada en la diferente atenuación que experimentan dos haces de rayos X de diferente energía al atravesar los distintos tejidos del organismo. El contenido de mineral óseo y la masa de tejidos blandos se calcula a partir de la atenuación de las dos energías fotónicas resolviendo un sistema de dos ecuaciones simultáneas. Posteriormente, los algoritmos incluidos en el software del aparato permiten dividir la masa de tejidos blandos en libre de grasa y grasa. Se trata de una técnica sencilla, que requiere mínima colaboración por parte del paciente. El sujeto se coloca en decúbito supino y debe permanecer sin moverse durante toda la exploración. La posición del paciente en el aparato es un factor muy importante en la realización de la técnica. La radiación a la que se somete al sujeto es muy pequeña (0,05-1,5 mrem), mucho menor que la asociada a la utilización de técnicas radiológicas convencionales (oscilan entre 25-270 mrem). Se diseñó inicialmente para el estudio de la masa ósea, pero permite valorar claramente la masa grasa y la masa libre de grasa. El tiempo variará según el tipo de aparato. Las nuevas

generaciones de aparatos reducen su tiempo hasta 5 minutos. Los equipos son costosos, no obstante es posible que se convierta con el tiempo en una de las técnicas de referencia. Su mayor inconveniente es que existen diferentes aparatos con varias versiones de software, por lo que no se obtienen resultados idénticos. Además, el método no puede discriminar la masa muscular. De cualquier modo, se trata de una tecnología de elevada precisión para la determinación de la masa ósea, que ofrece por esa razón la posibilidad de correlacionar los datos obtenidos con los de numerosas ecuaciones antropométricas para el mismo fin, con el objeto de validarlas. Esta técnica ha demostrado buenas correlaciones entre la medición de la grasa corporal y la densitometría, y además permite diferenciar entre distintas regiones corporales. Con el uso de DEXA se ha mostrado que existen personas no identificables como obesas según IMC o ecuaciones basadas en pliegues cutáneos pero que realmente contienen más de un 25% de grasa en varones y más de un 33% en mujeres, porcentajes considerados como definitorios de obesidad según la SEEDO y otras organizaciones científicas. TOMOGRAFÍA AXIAL COMPUTARIZADA (TAC) Es un método largamente difundido para el diagnóstico médico de imágenes. Su utilización para la composición corporal se remite a estudios anatómicos regionales, ya que para chequear el cuerpo en su totalidad deberían aplicarse muchos cortes horizontales, y el cuerpo recibiría mucha radiación. El método informa la densidad de los tejidos, construyendo una base bidimensional de la anatomía correspondiente a cada corte. Es decir, las áreas calculadas a partir de cada corte axial nos permiten estimar el tamaño de los diferentes órganos y tejidos. Como el grosor del corte es conocido el espacio ocupado por vísceras, grasa, músculos y hueso puede ser calculado mediante programas computarizados. Este método diferencia claramente la grasa del músculo. Es el método de referencia para valorar segmentos del organismo, volumen de órganos y, en especial la grasa abdominal, cuyas áreas (subcutánea, perirrenal, intraabdominal-visceral) se determinan a nivel L4-L5. Los factores limitantes de esta tecnología tienen relación con su elevado costo, el tiempo de exploración prolongada y el sometimiento del sujeto a radiaciones ionizantes.

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RESONANCIA MAGNÉTICA NUCLEAR Es un método seguro y preciso para evaluar la composición corporal y es capaz de discriminar el tejido adiposo con gran precisión, si bien la reproductibilidad de las determinaciones es inferior a la obtenida con la TAC. La RMN es muy precisa para valorar el tejido magro, especialmente en los miembros y tiene gran correlación con la densitometría. Se fundamenta en que los núcleos atómicos de las moléculas del cuerpo, muy especialmente los de H, pueden comportarse como pequeños imanes, y en consecuencia, alinearse según la dirección de un campo magnético aplicado externamente. Si, en esas condiciones, se hace pasar por el cuerpo una onda de radiofrecuencia, algunos núcleos absorben parte de su energía y cambian su orientación en el campo magnético. Cuándo la onda de radio se suprime, los núcleos se desactivan emitiendo la señal de radio previamente absorbida. Como cada clase de núcleo (de átomo), reacciona en forma característica, un detector adecuado capta una imagen global de la emisión de los distintos átomos del sector del cuerpo estudiado, y una computadora adecuadamente programada transfiere esa información en una imagen, cuyos matices de intensidad reflejarán la composición de los tejidos involucrados. Como el H del cuerpo está ubicado preponderantemente en las moléculas de agua, las zonas más hidratadas darán densidades más intensas, con alto contraste entre músculo y grasa, lo que ofrece excelentes perspectivas de aplicación para determinar niveles de hidratación (agua corporal), así como de contenido graso del cuerpo. Este método es seguro, no invasivo, no irradia al sujeto, y tiene una capacidad de resolución muy superior a la de la tomografía computada. Puede resultar de alta validez y confiabilidad para validar técnicas cineantropométricas. No existen todavía estudios importantes de RMN en composición corporal. El principal inconveniente es el costo del equipo y el prolongado tiempo de realización. PLESTIMOGRAFÍA Los pletismógrafos, tanto el acústico como el aéreo, evitan la inmersión en agua y permiten conocer el volumen corporal total, utilizando el desplazamiento de aire que establece un individuo colocado en una cámara. Con este método en 3-5 minutos de aplicación puede obtenerse el volumen y la densidad del individuo, no obstante resulta costoso (Brown, D.B., et. al., 2006).

MÉTODO DE PROPORCIONALIDAD: ESTRATAGEMA PHANTOM
El modelo de Proporcionalidad humana es uno de los más antiguos y, por ende, de los más estudiados por la ciencia del hombre. Desde el hombre de Vitruvio, de Leonardo Da Vinci hasta nuestros días, muchos estudios se han sucedido y muchas conclusiones parciales han sido dadas a conocer. En este escrito vamos a detenernos en el análisis del denominado Estratagema Phantom elaborado para comparar medidas antropométricas en cualquier tipo de poblaciones independientemente de su sexo, edad, estado físico, etnia, o cualquier otra característica. El modelo parte de un sujeto unisexuado, y sin edad específica. El Phantom es una referencia humana arbitraria con características antropométricas específicas como la altura (170,18 cm), el peso corporal (64,58 kg), el porcentaje de grasa (18,87%), o la masa muscular, los perímetros, los diámetros y los pliegues subcutáneos. Ross y Wilson, los autores del Phantom, se basaron en grandes estudios poblacionales para obtener variables promedio con su correspondiente desvío estandar. En un trabajo de Ross y Marfell-Jones (Ross, W; Marfell-Jones, M., 1991), se publican todas las medias y desvíos estandar de cada variable antropométrica. La idea del Phantom es analizar comparativamente cada variable estudiada con una media universal y determinar en qué proporción (en desvíos estandar), esa variable se aleja o se aproxima a dicha referencia. El modelo matemático empleado es el de los seis desvíos estandar que contiene, estadísticamente hablando, al 98% de la población en estudio. Cada variable es normalizada para una altura y establecido su puntuación z, entre -3 y +3 desvíos. El problema ha resolver es el siguiente: si un sujeto varón joven practica deporte y lo comparo con una media que incluye hombres y mujeres, activos y sedentarios, jóvenes y adultos, en qué proporción el deportista debe desviarse de ese promedio? Porque convengamos que si tiene pliegues adiposos similares a la media Phantom, estamos en problemas (porque los hombres poseen pliegues más pequeños que las mujeres y las personas activas tienen aún menos comparadas con las sedentarias). El tiempo nos ha enseñado a establecer gráficas de desvíos típicas de cada disciplina deportiva y así se han establecido unos

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parámetros esperables para los deportistas que las practican. Los resultados obtenidos mediante el análisis de la proporcionalidad por el método Phantom suelen representarse gráficamente, tal y como se observa en la figura 26 tomada del artículo de la Dra. Kerr publicado en el Asia Pacific J Clin Nutr (1995) 4: 25-29 y con el título: “The elite athlete - assessing body shape, size, proportion and composition”.

Garrido Chamorro y cols., presentaron un estudio sobre jugadoras y jugadores de balonmano en España aplicando simultáneamente el modelo Phantom y el modelo Combinado y compararon a cada deportista con el Phantom original, el modelo Combinado unisexuado (es decir utilizando el promedio de deportistas varones y mujeres), y el modelo Combinado por género (es decir compararon varones con la media de varones y mujeres con la media de mujeres). Estos autores encontraron importante información en esta comparación. Tal como puede apreciarse en la figura 27.

Figura 26. Proporcionalidad en atletas de élite. Diferencias entre hombres (cuadrados negros), y mujeres (cuadrados blancos). EL MÉTODO COMBINADO Su utilidad en el deporte Desarrollaremos ahora el Método Combinado propuesto por los argentinos Lentini y Verde (Fisiosport, Buenos Aires, Argentina, sitio web www.fisiosport.com.ar), que, sobre la base del Phantom pretende determinar parecidos partiendo de bases de datos bien definidas y clasificadas por sexo, edad y actividad deportiva. El modelo incluye al Phantom pero parte de un promedio para cada variable obtenido de poblaciones representativas. La utilidad del método es apreciable: la idea se basa en que un individuo se parezca a cero para optimizar su morfología, ya que cero es el promedio para cada variable antropométrica de un grupo de la misma población (sexo, raza, edad, actividad deportiva), y podría pensarse en desarrollos futuros más afinados (como la obtención de un promedio por actividad deportiva y por puesto o característica específica de la actividad, como por ejemplo fútbol, defensa central ó atletismo, de velocidad), tal como ocurre actualmente con las bases de datos del somatotipo. Figura 27. Desvíos Standard de un jugador de balonmano utilizando el Phantom (líneas azules, máximos desvíos), el modelo combinado asexuado (líneas rojas), y el modelo combinado para varones (líneas amarillas, mínimos desvíos).

BIOTIPOLOGÍA: EL SOMATOTIPO DE HEATH Y CARTER
DEFINICIÓN El Somatotipo es una clasificación de la forma del cuerpo y está basado en conceptos de forma corporal, o lo que es igual, la conformación exterior de la composición corporal, sin tomar como único dato básico la estatura. El

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método más completo es el denominado Somatotipo de Heath y Carter, muy utilizado en la valoración de deportistas de diferentes disciplinas. La técnica del Somatotipo se basa en la interpretación de tres componentes que muestran la dominancia relativa de un determinado tipo de físico, tal como se describe a continuación. · Endomorfismo, o predominancia adiposa relativa · Mesomorfismo, o predominancia músculo esquelética relativa, y · Ectomorfismo, o predominancia en linealidad relativa. Cada uno de los componentes es identificado en la secuencia endomorfismo-mesomorfismo-ectomorfismo y puede expresarse en valores que van desde el uno al doce. Si uno de los componentes tiene la calificación 1, es porque esa forma corporal es despreciable en ese sujeto, a medida que el valor aumenta y se aproxima a 6 o 7, se puede hablar de la predominancia de ese componente, siendo difícil encontrar un valor de 12 o cercano. Como ejemplo, un estudio somatotípico cuyo resultado es 1,46,0-3,2 se denomina mesoectomorfo. El método de Heath y Carter fue descrito en detalle por Carter en 1980. Los programas para ordenadores personales pueden adquirirse en una casa especializada para evitarse el trabajo de realizar cálculos manuales. Las especificaciones en cuanto al método y al análisis bi y tridimensional pueden encontrarse en Carter, Ross y Duquet (1983). El procedimiento usual para describir el Somatotipo de una muestra determinada es utilizar la media y la desviación estándar de cada componente y exponerlos en una distribución normal sobre la somatocarta, que es la representación gráfica del somatotipo, tal como se muestra en la figura 28. Un amplio informe de diversos estudios de Somatotipos en deportistas está disponible en la literatura especializada. Un particular interés despiertan las publicaciones sobre el Somatotipo en atletas varones y mujeres participantes de campeonatos del mundo de sus especialidades y de Juegos Olímpicos. El programa de la YMCA-LIFE contiene el resumen de normas para el Somatotipo en varones y mujeres canadienses entre 15 y 69 años, basado en 13.599 casos y en los informes de los Juegos Olímpicos de Montreal.

Figura 28. Somatocarta (o representación gráfica del Somatotipo), con las probables distribuciones. En el año 2005 un grupo de investigadores argentinos (Lentini, N. et. al), publicaron los Somatotipos argentinos de alto rendimiento deportivo, con una muestra de varones y mujeres de 1.336 atletas evaluados en el Ce.N.A.R.D. (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo). En la tabla 3 presentamos los resultados promedio en varones y mujeres.

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UTILIZACIÓN DE ECUACIONES PARA LA OBTENCIÓN DEL % DE GRASA CORPORAL VERSUS TRATAMIENTO DE LOS DATOS EN BRUTO
Un procedimiento simple y confiable para controlar los niveles de grasa se consigue al medir, de forma rutinaria, el grosor de los pliegues de tejido adiposo subcutáneo sin transformarlo a %GC. Esta metodología se ha usado durante años en deportes de alto rendimiento. El procedimiento elimina el error de transformación del grosor de pliegues (en mm) en una determinada DC (en gr.cm3), y luego a % GC. Para quienes adopten esta técnica se recomienda una serie de sitios para valorar, con el fin de reducir los errores debido a un patrón de distribución grasa individual durante los cambios de peso corporal. Se cree que los patrones individuales de reducción y aumento se relacionan con las hormonas lipolíticas y quizás sea esta la razón por la cual muchos individuos tienen dificultad en reducir depósitos grasos de lugares específicos. De todos modos el uso de datos en bruto, en este caso de pliegues subcutáneos de tejido adiposo, nos impide comparar entre sujetos. Como es fácil observar esta variable se mide en milímetros (es decir una medida de longitud, lineal), y por lo tanto es imposible normalizarla por un peso determinado (una medida de volumen). Es obvio decir que si un sujeto tiene en el pliegue equis o en la sumatoria de tantos pliegues un valor de 50mm y comparamos el contenido en mm de otro sujeto que coincide en 50, pero el primero pesa 15kg más que el segundo, es de rigor pensar que 50mm no representan la misma cantidad de grasa en cada uno de ellos. Para resolver este tipo de inconvenientes se han pensado los diferentes modelos antropométricos que, cada uno basado en un fundamento que le da origen y sustento, nos permite transformar las variables lineales en un resultado un tanto más complejo y, fundamentalmente, comparable. Es importante recordar en este punto que cada modelo es más o menos sensible contra sí mismo y que cometemos graves errores pretendiendo comparar resultados obtenidos con diferentes modelos de análisis. Como ejemplo cabe acotar que la mayor parte de los estudios de % graso en la literatura hacen referencia a fórmulas basadas en el pesaje hidrostático, es decir en un modelo de doble componente graso-magro. Éste, como ya hemos visto, conlleva un margen de error importante. En

Tabla 3. Somatotipos argentinos de alto rendimiento deportivo. Promedio en varones y mujeres.

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la literatura encontramos que los corredores de larga distancia (varones), poseen un % graso entre 5 y 7%. Nosotros valoramos % de tejido adiposo con el modelo de 5 masas y encontramos en un varón corredor de larga distancia un 21% de tejido adiposo… y todos corren desesperados. El entrenador para decirnos que hemos “medido mal”, el deportista para buscar explicaciones a su “exceso” de grasa… Nada de eso. El deportista está saludable, bien entrenado, con un % de tejido adiposo aceptable para su edad, sexo y tipo de actividad deportiva. El “único” factor de ruido está en el modelo antropométrico que hemos elegido para valorarlo. Definitivamente no se pueden comparar dos modelos disímiles aún cuando pretendan valorar cosas similares. De hecho el % graso no es lo mismo que el % de tejido adiposo. Igual si nos centráramos en medir el % graso y utilizáramos cada vez una fórmula distinta, el resultado final variará no por los cambios en el sujeto evaluado, sino porque las fórmulas no son iguales. Ante esto surge la duda: entonces cuál es el mejor modelo antropométrico? La respuesta es simple: el que mejor se adapte a lo que quiero y a lo que puedo medir. Siguiendo con el modelo de doble componente grasomagro reiteramos (como lo hiciéramos en el apartado sobre el cálculo de la densidad corporal), que existen más de cien fórmulas en la literatura especializada para calcular densidad corporal promedio y transformar dicho cálculo en % graso. Cada fórmula está elaborada para una población específica (sea por raza, sexo, grupo etario, nivel de actividad física o un deporte en particular), y contiene varios datos o grupos de datos como por ejemplo, tantos pliegues, la edad del sujeto, algún perímetro o diámetro óseo, la altura o algún otro dato anexo.

CONCEPTO DE PESO SALUDABLE En los últimos años, se han demostrado algunas relaciones entre la obesidad y la salud. Y las guías para la alimentación diaria toman esto en consideración cuando recomiendan "mantener un peso saludable". Este concepto de "peso saludable" sustituye al término de peso "ideal" que todavía se usa. Este peso saludable es el peso que una persona debe lograr y mantener a lo largo de toda la vida, ya que allí se comprueba un mínimo riesgo de padecer trastornos relativos a la obesidad. Demás está decir que cada persona tiene un peso saludable relativo a múltiples factores y ello no puede normalizarse como se intenta con el IMC. Ese peso saludable ha sido definido por tres criterios específicos: 1. ¿Cuánto del peso es peso de grasa? 2. ¿Dónde está localizada la grasa? y, 3. ¿Existen problemas de salud relacionados a la obesidad?

UTILIZACIÓN DE SOFTWARES
En las últimas décadas la computadora ha revolucionado nuestras vidas. Cotidianamente hacemos uso de ella para múltiples acciones. En ese sentido la ciencia ha encontrado en las máquinas una forma rápida de resolver cálculos que, de ser manuales, nos llevarían mucho tiempo resolver y una infinidad de posibilidades de error. La cineantropometría no es ajena a esto. Muchas personas al terminar de evaluarlas me preguntan: y? cómo estoy? Y yo agradezco tener a mi lado una PC para poder responder con celeridad. SOFTWARES ESPECÍFICOS Existen algunos softwares de pago exclusivos para cálculos antropométricos (Bodymetrix es uno), y otros que además de los modelos antropométricos más usuales sirven para establecer estados nutricionales y de salud (Equanthropos). También existen algunos softs en la web que se comercializan a bajo precio, pero se debe tener especial cuidado ya que poseen importantes restricciones o están cargados con modelos de composición corporal en desuso (como ocurre con el AntropoSoft que posee precargado un modelo de 4 componentes). También se debe mencionar que las planillas de cálculo (tipo Excel), que vienen con los paquetes de programas de

CONCEPTO DE PESO IDEAL
Durante algún tiempo se utilizó el concepto de peso ideal haciendo mención a un peso estandarizado según edad, sexo, altura y, a veces, etnia y capacidad física. También se utiliza la complexión corporal en algunas fórmulas. El cálculo más utilizado para valorar el peso ideal es el índice masa corporal (IMC, del que ya hemos hablado). Existen otras fórmulas para calcular el peso ideal, aunque ya cabe resaltar que este concepto está siendo dejado de lado a favor del de peso saludable.

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ofimática nos proveen de herramientas inestimables. Y con un poco de conocimientos básicos se pueden lograr sorprendentes resultados. Un simple cálculo (como el IMC), puede cargarse en una planilla. También podemos realizar cálculos más complejos (de hecho yo mismo he elaborado una planilla de cálculo en Excel a la que denominé Cine-Gim, con la que calculo el fraccionamiento en 5 masas, el somatotipo y la proporcionalidad Phantom, más algunos índices de proporcionalidad y de salud, sobre la base de unas 40 variables antropométricas), pero para ello se deberá tener conocimientos más avanzados sobre planillas de cálculo. Sin dudas, cualquiera sea el tipo de recurso con el que contemos, los programas para cineantropometría nos darán una ayuda indispensable en el trabajo diario.

cercanos a nuestra realidad y, consecuentemente, mucho más útiles. Algunos datos de fútbol profesional y amateur El fútbol es, sin dudas, el deporte más difundido en esta región del planeta y, por consiguiente, del que más datos disponemos para el análisis. El estudio “Somatotipos Argentinos de Alto Rendimiento Deportivo” (Lentini, et. al., 2005), presenta el promedio en varones y mujeres, de un amplio número de especialidades deportivas. Con relación al fútbol establece un somatotipo promedio de características “mesomorfo balanceado” (2.34.8-2.2), para varones y “meso-endomorfo” (3.0-3.8-2.1), para mujeres. Pero podemos afinar el análisis desmenuzando qué características se pueden identificar según los puestos en el campo de juego. Quienes hemos trabajado en el fútbol profesional tenemos en claro que las características morfológicas de estos deportistas están íntimamente ligadas a su accionar en el equipo. Por ejemplo es fácil observar que los arqueros, los defensas centrales, los mediocampistas defensivos y los delanteros de punta o centrales poseen, en promedio, una mayor altura que sus pares que se desempeñan sobre los laterales del campo. Un excelente análisis de dichas características asociadas además al rendimiento deportivo podemos encontrar en los resultados de las investigaciones de composición corporal, análisis del movimiento y análisis táctico, en la copa América 1995 (Rienzi y Mazza, 1998). Los resultados resumidos se presentan el la tabla 4.
POSICIÖN Arqueros Defensa central Defensa lateral Medio defensivo Medio ofensivo Delantero central Delantero lateral Promedio Total SOMATOTIPO 2.6-5.5-1.9 1.9-5.3-2.3 2.0-5.3-2.1 2.0-5.0-2.3 2.3-5.2-2.1 2.2-5.5-1.8 1.8-5.3-2.2 2.1-5.3-2.1 CALIFICACION Mesoendomorfo Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado

ANÁLISIS DE CARACTERÍSTICAS ANTROPOMÉTRICAS DE DEPORTISTAS RECREATIVOS Y COMPETITIVOS DE DIFERENTES ESPECIALIDADES
INTRODUCCIÓN A LA PROBLEMÁTICA Sin lugar a dudas es nuestro interés, como entrenadores, establecer las condiciones óptimas de rendimiento de los deportistas con los que trabajamos. Lo primero que vamos a tener en cuenta es un análisis típico de cada modalidad deportiva para poder establecer características especiales de la misma. Como ejemplo podemos mencionar la importancia del alcance de brazos para los nadadores o de la relación entre la altura total y la altura de piernas en velocistas de carreras pedestres. Una vez realizado este tipo de análisis procedemos a elegir la base de datos con la que vamos a comparar a esos deportistas. En este punto es bueno destacar que muchos de los datos que tenemos disponibles provienen de países ajenos al nuestro. De hecho una muestra de un país puede no ser representativa de todo el territorio, menos todavía si se usa en otros países y en poblaciones de características muy diferentes a la de referencia. También resulta muy loable que las evaluaciones que efectuemos a los deportistas con los que trabajamos engrosen las bases de datos locales. El trabajo solidario en este sentido nos ayudará a tener parámetros mucho más

Tabla 4. Resultados promedio de los somatotipos de la copa América 1995, analizado por puestos y promedio general. (Rienzi y Mazza). Como puede observarse en la tabla, si bien la mayoría de los puestos da una calificación de mesomorfos

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balanceados, diferentes.

los

resultados

matemáticos

son

bien

morfológicos aún dentro de la misma especialidad deportiva. Datos sobre vóleibol Retomando la idea inicial encontramos tanto en le voleibol como en el básquetbol la generalizada y más que obvia idea de la predominancia de la altura sobre otras variables antropométricas. En realidad tenemos que decir que en estos deportes la estatura es casi una condición más que podríamos burdamente comparar con la imposibilidad de remar o nadar de un sujeto que no tiene brazos. Quizás el ejemplo no sea muy feliz, pero pretendo que sea claro. La idea que subyace es que las características obvias muchas veces esconden otras tan importantes, pero que no están “tan a la vista”. Otra vez debemos considerar el análisis concienzudo y particular de cada especialidad deportiva para arribar a conclusiones un poco más profundas y efectivas. Según Bellendier (Bellendier, J; 1999), el biotipo para esta especialidad debe estar dentro de la calificación ecto mesomórfico, el tren inferior debe ser mayor en longitud que el tren superior. En resultados obtenidos en el Ce.N.A.R.D. (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo de la Argentina), utilizando un modelo de 5 masas (Kerr y Ross), los porcentajes de masa muscular y adiposa fueron 45,15-44,62 y 23,67-24,52, respectivamente. Todos los datos pertenecen a varones de categorías menores. El estudio Somatotípico (Lentini, et.al), muestra un somatotipo ecto mesomorfo (2.1-3.5-4.1), para varones y endomorfo-ectomorfo (3.4-2.9-3.2), para mujeres. Durante el campeonato Argentino de voleibol del año 2000 se evaluaron a los seleccionados de cada provincia, varones y mujeres encontrándose los siguientes valores (tabla 7):
VARONES Somatotipo promedio Calificación % adiposo (media) % muscular (media) Talla (media) Peso (media) 2.86-4.44-2.66 Meso balanceado 25.0 47.3 186.9 84.24 MUJERES 4.50-3.52-2.37 Endo mesomorfo 34.8 39.2 169.6 64.74

Un amplio estudio sobre futbolistas amateurs y profesionales tuve la oportunidad de realizar en México, en 1997. En el mismo se establecieron las características morfológicas de todos los planteles del Club Cruz Azul de México, D.F. (Arcodia, J. y Rodríguez, A; 1997). Según estos datos la composición corporal, según grupos de edad y en promedio (sin discriminar por puestos), se presentan en la tabla 5.
EDAD 12 13 14 15 16 17 18 % T. ADIPOSO 25.1 25.46 23.53 22.19 22.21 23.05 21.32 % T: MUSCULAR 43.19 43.38 44.26 45.52 46.86 46.49 48.13

Tabla 5. Resultados promedio de % adiposo y % muscular (modelo de 5 componentes de Kerr y Ross), según la edad. Club Cruz Azul, ciudad de México, 1997. También se presentan los somatotipos promedio (tabla 6).
EDAD 12 13 14 15 16 17 18 SOMATOTIPO 2.2-4.3-3.2 2.1-3.9-3.6 1.9-4.0-3.4 1.8-4.1-3.2 2.0-4.3-2.7 1.9-4.3-2.9 1.9-4.3-2.9 CALIFICACIÓN Meso ectomorfo Mesomorfo-ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo

Tabla 6. Somatotipos promedio según la edad, Club Cruz Azul, ciudad de México, 1997. Como puede apreciarse las calificaciones del somatotipo en este estudio se diferencian de las obtenidas en Argentina (Lentini, et. al., 2005), y de otros datos internacionales (Guimaraes, et.al, 1975; Withers, et.al, 1986; Rodríguez, et.al, 1986), quienes informan somatotipos promedio para el fútbol profesional mesomorfos balanceados. Estos son apenas unos pocos datos de los disponibles en la bibliografía, y los presentamos a modo ilustrativo para que el lector pueda tener una idea más o menos básica sobre este deporte. También perseguimos el objetivo de demostrar en estos ejemplos las diferencias en los estudios

Tabla 7. Promedios de somatotipo, % adiposo, % muscular, talla y peso de los participantes del Torneo Argentino de Voleibol, 2000.

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Otros datos deportivos En el hándol (o balonmano), se utilizan algunos parámetros antropométricos específicos para medir habilidades. Avila Moreno (1996), propone la talla, que condiciona el uso del espacio vertical, la envergadura, que determina la amplitud del espacio cercano que se puede dominar e incide en la potencia de los lanzamientos, el ancho de la mano, que tiene incidencia directa en la toma y manejo del balón, el diámetro biacromial, que posibilita la creación de la base estable de fuerza a nivel proximal, necesaria para la producción de potencia a nivel distal en el lanzamiento y el peso, como factor importante en situaciones de contacto. Ya hemos presentado un amplio rango de referencias (Lentini, et. al. 2005). Ahora vamos a resumir en la tabla 8 somatotipos de otras referencias.
DEPORTE (Varones) Fútbol australianoª Básquetbolª Gimnasiaª Hóckeyª Remo (peso pesado)ª Carrera (larga distancia)ª Atletismo (saltos)º Natación (libre)º Natación (Pecho)º Básquetbolº Ciclismo (velocidad)º Pesas (pluma)º Pesas (mediano)º Pesas (pesados)º DEPORTE (Mujeres) Básquetbolª Hóckeyª Fútbolª Voleibolª Lacrosseª Atletismo (400-800)º Atletismo (saltos)º Natación (libre)º Natación (pecho)º Gimnasiaº 3.7-4.0-2.9 3.7-4.5-2.2 4.2-4.6-2.2 3.0-3.5-3.5 4.1-4.5-2.4 2.0-3.3-3.7 2.2-3.3-3.7 3.1-3.6-2.9 3.2-4.2-2.7 2.7-4.2-2.8 Mesomorfo-endomorfo Meso endomorfo Mesomorfo-endomorfo Mesomorfo-ectomorfo Mesomorfo-endomorfo Mesomorfo balanceado Ectomorfo-mesomorfo Ectomorfo-mesomorfo Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado Mesomorfo balanceado SOMATOTIPO 2.1-5.7-2.5 2.1-4.5-3.5 1.9-6.1-2.5 2.4-5.4-2.6 2.0-5.2-3.0 1.8-4.4-3.7 1.7-4.4-3.4 2.2-4.7-2.9 2.2-5.3-2.8 2.0-4.3-3.5 1.8-5.2-2.4 1.5-6.8-1.1 2.1-6.8-1.2 3.5-7.7-0.7 CALIFICACIÓN Mesomorfo balanceado Meso ectomotfo Meso ectomorfo Mesomorfo balanceado Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Meso ectomorfo Mesomorfo balanceado Meso endomorfo Meso endomorfo

En la tabla 9 presentamos algunos datos de composición corporal de distintas fuentes. Todos los datos provienen de la conversión de las variables antropométricas al modelo de fraccionamiento de 5 masas de Kerr y Ross.
DEPORTE Fútbol (Haití) (2) Fútbol (México) (3) % MUSCULAR 52,42 48,13 % ADIPOSO 23,48 19,19 21,32 20,25 18,00

Rugby (Argentina) (1) 49,58

Fútbol (Argentina) (4) 51,00 Fútbol (Inglaterra) (5) 51,00

Tabla 9. Algunas referencias deportivas de composición corporal promedio valorada por el método de 5 masas de Kerr y Ross. Referencias: 1) Club Logaritmo Rosario, plantel de 1º división (Arcodia, J., 2002); 2) Selección Mayor (Arcodia, J., 2001); 3) Club Cruz Azul, México D.F., 2º división (Arcodia, J., 1997); 4) Club Belgrano de Córdoba, 1º división (Arcodia, J., 2001); Clubes ingleses de 1º división (Reilly, T., 1998). A modo de conclusión diremos que, siempre que vayamos a tomar una referencia determinada, es indispensable que revisemos la fuente, el año de producción del trabajo y la población que fue tomada como muestra. Además es imprescindible que conozcamos el modelo matemático utilizado o el método antropométrico de referencia. Tenemos infinidad de datos de composición corporal elaboradas en base al modelo de doble componente grasomagro. De hecho estos datos pueden ser, objetivamente hablando, muy distintos a los datos directos obtenidos por disección cadavérica o por DEXA (uno es y el otro puede ser en un futuro un método de referencia), pero las fórmulas (más de 100 en la literatura especializada), deben ser conocidas, sino la aplicación de la referencia estará viciada al no poder realizar comparaciones.

Ciclismo (persecución)º 1.8-5.1-2.6

COMPOSICIÓN CORPORAL, SALUD Y APTITUD FÍSICA
CUÁL ES LA COMPOSICIÓN CORPORAL MÁS ADECUADA PARA LA SALUD TANTO EN EL HOMBRE COMO LA MUJER A menudo utilizamos la sumatoria de pliegues cutáneos para estimar la adiposidad total. La densidad corporal, y por lo tanto, el porcentaje de grasa y la masa magra absoluta, pueden estimarse a partir de mediciones antropométricas de superficie (los perímetros y los pliegues cutáneos). Sin embargo, las ecuaciones de regresión son específicas para cada población y, por lo general, involucran considerables errores constantes de

Atletismo (velocidad)º 2.7-3.9-2.9

Tabla 8. Algunos somatotipos de referencia para varones y mujeres deportistas. ª Datos de la Comisión de Deportes de Australia (Norton y Olds, 1999). º Datos del MOGAP (Montreal, 1976).

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estimación. Las diferencias en la distribución grasa entre los distintos depósitos subcutáneos y entre los depósitos subcutáneos y viscerales, significan que las mediciones de pliegues son un índice imperfecto de la adiposidad general. La distribución de la grasa subcutánea difiere entre hombres y mujeres con los valores de pliegues en todos los sitios con tendencia a ser mayores en las mujeres que en los hombres. Los pliegues más gruesos tienden a localizarse en la región lumbar abdominal, en ambos sexos. La grasa contiene 37 kj.gr, las proteínas 17 kj.gr y los carbohidratos 16, pero no todos los kilojoules son metabolizados de la misma manera por el organismo. La grasa alimentaria es convertida más fácilmente a grasa corporal con un costo neto de alrededor del 3% del valor calórico de la grasa ingerida. Los CHO, necesitan el 23% del valor calórico del alimento ingerido para almacenarse como grasa corporal. Por lo tanto existe una ventaja evolutiva en almacenar la grasa alimentaria en los adipositos. Los estudios a gran escala muestran correlaciones elevadas positivas entre la ingesta de grasa alimentaria y el porcentaje de grasa corporal. Los datos sugieren que un cambio en la alimentación, aún manteniendo la misma ingesta calórica, puede afectar la composición corporal. Está bastante definida la cuestión acerca de los distintos fenotipos de la obesidad. Estos se caracterizan por la diferente distribución de la grasa en el cuerpo (Bouchard, 1991; Seidell, 1992). Algunos tipos de obesidad parecen afectar la salud más que otras. Bouchard ha identificado 4 tipos de obesidad (Tabla 10):
Tipo I II III IV Características Grasa y/o peso excesivo distribuido en todas las regiones corporales Excesiva grasa subcutánea en la región abdominal, o adiposidad androide Excesiva grasa abdominal profunda Exceso de grasa en las regiones glútea y femoral, o adiposidad ginecoide

mayores niveles de lipoproteínas de muy baja densidad VLDL y de baja densidad LDL, disminución en las concentraciones de HDL, hiperlipidemias, diabetes de tipo II y ECC). La correlación entre la obesidad de tipo II y las ECC es de una magnitud similar a las correlaciones entre las ECC y el tabaquismo, la hipertensión y la hiperlipidemia (Larsson, 1991). La grasa abdominal tanto subcutánea como profunda parece ser particularmente peligrosa con relación al riesgo de ECC, hipertensión, cálculos biliares y diabetes de tipo II. Los elevados valores de grasa abdominal profunda están correlacionados con la intolerancia a la glucosa, hiperinsulinemia, hipertensión, aumento en los niveles plasmáticos de triglicéridos y disminución en los niveles de lipoproteínas de alta densidad HDL. Este perfil metabólico es consistente con las ECC, diabetes de tipo II, y morbilidad por accidentes cerebrovasculares. Bergstrom y colaboradores (1990), informaron que aún cuando se tienen en cuenta los efectos de la tolerancia a la glucosa y el BMI, los hombres con ECC tienen más grasa abdominal profunda que sus pares subclínicos. Las reducciones en la obesidad de tipo III también correlacionan con cambios positivos en los niveles de triglicéridos (r, 0.67), y con la proporción HDL/LDL (r, 0.66). Estos datos sugieren que aquellas personas que padecen de una obesidad de tipo III tienen un aumentado riesgo de ECC. Se piensa que estas asociaciones tienen relación con eventos metabólicos a los que Bouchard (1994), denominó “síndrome metabólico”. No existe opinión común sobre la relación entre las obesidades de tipo II y III y el síndrome metabólico. Unos argumentan que estas obesidades desencadenan el síndrome. Más específicamente, dicen, los elevados índices de cortisol promueven el depósito de grasas en las regiones subcutánea y visceral del abdomen (Bray, 1992). Esto contrasta con los bajos niveles de cortisol que, junto a una elevada proporción estradiol-testosterona, promueven el depósito de grasas cerca de las regiones de glúteos y muslos. Las células grasas localizadas en la región del abdomen son más sensibles a la lipólisis que las encontradas en la región de glúteos y muslos. Los ácidos grasos libres (AGL) de la región abdominal son liberados directamente a la circulación portal. El aumento en los AGL plasmáticos lleva a una disminución en el consumo de insulina por el hígado. La obesidad abdominal está asociada con una mayor lipólisis y mayores niveles de AGL plasmáticos dentro de la circulación portal, lo que a cambio aumenta la posibilidad que el consumo de insulina sea inhibido, llevando a elevados niveles periféricos de insulina en sangre y mayor resistencia a la insulina (Ohlson, 1985). Por otro lado Barnard y Wen (1994), argumentan que el síndrome metabólico es un fenómeno

Tabla 10. Clasificación de los distintos tipos de obesidad, según la regionalización del tejido adiposo. Generalmente una persona obesa tendrá el tipo I asociado a otra forma de obesidad. Es común que las mujeres con sobrepeso tengan una combinación de obesidad tipo I y IV. Las implicancias para la salud parecen depender muy estrechamente del tipo de obesidad, tal como describiremos a continuación. La obesidad androide (II y III), está asociada a ciertas disfunciones metabólicas y morbilidad (hipertensión,

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del estilo de vida occidental, que consiste en un comportamiento sedentario, y el consumo de dietas ricas en grasas y azúcares refinados. Este estilo de vida provoca resistencia a la insulina en personas susceptibles. El desarrollo de las obesidades de tipo II y III sigue al desarrollo de esa resistencia a la insulina. Para ellos el síndrome parece tener un fuerte potencial para comprometer la salud, aumentando las posibilidades de sufrir diabetes de tipo II, ECC, y enfermedades cerebrovasculares. Sigue sin aclararse si las obesidades de tipo II y III son causa o consecuencia de la resistencia asociada a la insulina.
CORTISOL
Mayores niveles
Aumentos en los depósitos de grasa en el área abdominal Aumento de la lipólisis Aumento de AGL en la circulación portal Disminución en la captación de insulina por el hígado

Las obesidades de tipo II y III actuando a través del síndrome metabólico son antagonistas de la buena salud. Por lo tanto el especialista que las trate se enfrenta a un dilema. Por un lado la obesidad tipo III es difícil de evaluar en la clínica, por el otro la identificación y el tratamiento de la misma puede ser fundamental para restaurar los niveles de salud. Es evidente que el concepto de salud y de composición corporal saludable abarca algo más que un determinado % de tejido adiposo o de grasa corporal. El estado de salud refleja un equilibrio entre varios factores uno de los cuales está reflejado por la composición del cuerpo en función de la acumulación de grasa. De lo expuesto se desprende otro nivel de análisis. No sólo es importante el contenido de grasa en el peso corporal sino, fundamentalmente, el tipo de distribución. Está probado que la distribución de tipo androide (o acumulación de tejido adiposo a nivel abdominal), es más perjudicial para la salud que cualquier otro tipo de distribución. Aquí cabe la pregunta y, consecuentemente, la resolución práctica del problema. Si tomamos como punto de corte saludable (medido con el método de fraccionamiento antropométrico de 5 masas – de Kerr y Ross-), el porcentual 20, para varones y nos encontramos con dos sujetos de características similares que poseen un % de tejido adiposo de 32% a cuál calificamos de más saludable? A simple vista podríamos concluir que están en similares condiciones. Pero que pasa si calculamos el cociente cintura cadera y encontramos en uno de ellos un valor de 1.25 y en el otro un valor de 0.91? Entonces podremos decir que el primero está en peores condiciones ya que (por el análisis del índice cintura cadera), vemos que tiene una acumulación de grasa a nivel del abdomen. Como puede apreciarse el diagnóstico antropométrico no puede depender de un solo modelo de análisis. Aún así y pese a todas estas salvedades podemos establecer algunos parámetros relativos a estados saludables. Si por esto entendemos la capacidad de los sujetos de realizar actividad física sistemática con el fin de mejorar su calidad de vida. Los datos aquí expuestos fueron recogidos a lo largo de cinco años de trabajo (Arcodia, J; datos aún no publicados), sobre una población de más de 1.500 personas (varones y mujeres), asistentes regulares a una sala de musculación donde combinaron una rutina de fuerza con otra predominantemente aeróbica. La asistencia regular implica una estimulación de tres sesiones semanales cuya duración variaba entre 50 y 90’,

Menores niveles
Aumentos en los depósitos de grasa en cadera y muslos Disminución de la lipólisis

Mayores niveles de insulina sanguínea Menor sensibilidad y diabetes de tipo II

La reducción de la adiposidad abdominal a través de intervenciones sobre la salud puede atenuar la resistencia a la insulina asociada al síndrome metabólico. La disminución de la adiposidad abdominal reduce el nivel de AGL depositados en la circulación portal lo que mejora la captación de insulina por parte del hígado. El aumento en el lavado de insulina parece ser el mecanismo inicial de la mayor sensibilidad a la insulina. Las reducciones en la grasa abdominal interna son necesarias para provocar cambios positivos en el metabolismo de la glucosa, en los niveles de triglicéridos y en el cociente HDL/LDL. Ferland y colaboradores (1989), reportaron que el BMI y el cociente cintura cadera tuvieron una correlación moderada con la grasa abdominal interna y con la proporción entre esta y la grasa abdominal total. Se necesitan más investigaciones para determinar con certeza si cualquier índice antropométrico puede brindar una perspectiva de la obesidad de tipo III sobre la población general o en grupos poblacionales especiales.

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% óseo (total)

% muscular

La población de estudio estaba compuesta por varones y mujeres entre 18 y 50 años, todos con apto médico para la realización de actividades físicas que, además de las rutinas de ejercicios, estudiaban o trabajaban y llevaban una vida diaria con diversas ocupaciones. Todos los participantes fueron controlados, al menos, dos veces, siendo los más evaluados aquellos que se sometieron al estudio en 11 ocasiones a lo largo de los cinco años. El grupo de varones fue más propenso a ser evaluado que el grupo de mujeres. Todas las evaluaciones fueron realizadas antes de la actividad física y las mujeres, además, fuera de la semana premenstrual. Se tomaron 24 variables antropométricas entre pliegues subcutáneos de tejido adiposo, perímetros, diámetros y medidas básicas (peso, talla máxima y de sentado). A partir de estas variables se calcularon: — Fraccionamiento de la masa corporal en 5 componentes (modelo de Kerr y Ross); — Somatotipo matemático (de Heath y Carter); — Proporcionalidad para las 24 variables (modelo Phantom, de Ross y Wilson); — Índices de proporcionalidad e índices del estado de salud. En la tabla 11 se presentan los valores porcentuales de los componentes tisulares del peso corporal para varones y en la tabla 12 los valores para mujeres (en general). Se describen el número de casos analizados (n), el valor mínimo (mín), el valor máximo (máx), la media aritmética (media), y el desvío estándar (sd), para cada población de los porcentajes de tejido adiposo, masa muscular, óseo (total), piel y residual.
% tejido adiposo % óseo (total)

MUJERES N Min Max Media ds

768 22,36 52,70 36,08 5,44

768 22,47 48,25 36,49 4,43

768 8,52 15,73 11,63 1,23

768 4,11 8,34 5,88 0,63

768 6,35 13,86 9,92 1,22

Tabla 12. Análisis estadístico descriptivo del modelo de 5 componentes para la población de mujeres estudiada. Como puede observarse encontramos un % promedio de tejido adiposo de 26,49 y un mínimo de 14,67 en los varones. Pero cuál es el porcentaje saludable? Evidentemente el rango mínimo pertenece a un sujeto muy musculado y resulta difícil encontrar normalmente esos valores con el modelo de 5 masas. Por lo tanto no sería lógico tomar ese dato como meta. Si tomamos el promedio podríamos estar más cerca del valor deseable, pero en su cálculo intervienen valores elevados (de hecho el máximo en esta muestra, 49,84%). Y si tomamos el promedio entre el rango mínimo y la media total (20,58%), quizás estemos más cerca de los valores saludables. En la población de mujeres ocurre algo similar. El porcentaje promedio de tejido adiposo es de 36,08%, el rango mínimo es 22,36% (siendo el máximo de 52,7%). El promedio entre el valor mínimo y la media total es de 29,22%. Un fenómeno común en la población de mujeres es encontrar valores similares de tejido adiposo y masa muscular. Obsérvese que el promedio es 36,08% y 36,49%, respectivamente. Por otro lado se analizó a esta población en valores de índices. El índice de masa corporal promedio para mujeres fue de 22.75 contra un promedio de 24.56 en la población de varones. Esto muestra la escasa capacidad de discriminación del contenido graso que nos brinda el IMC, ya que las mujeres poseen los valores de tejido adiposo más elevado, sin embargo su IMC es menor, en promedio, que el de los varones. Además ambas poblaciones están dentro de la calificación “normal” (18,5 a 25, según la SEEDO). Buceando en otros trabajos de colegas encontramos algunos datos más que interesantes. Por ejemplo la investigación titulada “Evaluación morfofuncional psicosocial y nutricional de los alumnos de las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires” arroja resultados

% muscular

VARONES n min max media ds

759 14,67 49,84 26,49 5,24

759 26,70 55,23 45,08 4,23

759 8,65 15,39 11,61 1,30

759 3,86 7,92 5,19 0,61

759 7,76 15,86 11,62 1,09

Tabla 11. Análisis estadístico descriptivo del modelo de 5 componentes para la población de varones estudiada.

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% residual

% piel

% residual
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dependiendo del período de trabajo y de los objetivos de cada período.
% tejido adiposo

% piel

de composición corporal en niños y niñas divididos por grupos de edad, según las tablas 13 y 14.
Edad 6 7 9 10 11 12 13 14 15 16 % Adiposo promedio 31.66 32.69 34.62 36.33 35.40 35.61 34.57 35.10 35.30 34.60 % Muscular promedio 35.54 34.60 33.68 33.50 35.80 35.95 36.95 37.90 37.20 38.30

VARIABLE Peso (Kg) Talla (cm) IMC Pliegue subcutáneo bicipital Pliegue subcutáneo tricipital Pliegue subcutáneo subescapular Pliegue subcutáneo suprailíaco Circunferencia de cadera Circunferencia de cintura Cociente cintura-cadera

Mujeres (n 22) Varones (n 32) 66.3 155 27.2 14.1 21.6 17.8 21.7 101.6 98.3 0.97 71.9 167 25.5 5.1 11.1 15.4 8.4 96.2 95.1 0.98

Tabla 15. Valores promedio de variables antropométricas en una población mexicana mayor de 60 años.

Tabla 13. Valores medios de % de tejido adiposo y muscular en una población de escolares mujeres de la ciudad de Buenos Aires.
Edad 6 7 9 10 11 12 13 14 15 16 % Adiposo promedio 27.78 28.86 30.90 32.37 32.57 32.51 31.08 30.10 29.20 27.30 % Muscular promedio 37.30 36.44 35.80 35.00 35.30 36.31 38.29 38.60 40.30 41.40

ANÁLISIS DE RESULTADOS APLICACIONES PRÁCTICAS
COMO LEER ANTROPOMÉTRICOS LOS

Y

RESULTADOS

Para analizar adecuadamente distintos resultados antropométricos tenemos que tener en cuenta algunos puntos: 1) Qué perseguimos cuando aplicamos un modelo antropométrico determinado? Hay que tener muy claro el objetivo antes de elegir el modelo de análisis. Si nuestra intención es conocer la distribución del tejido adiposo podemos echar mano a un simple índice, el cociente cintura-cadera o al índice de conicidad. Estaríamos en un error si aplicáramos un modelo tisular de composición corporal (de 2, 4 o 5 componentes), ya que estos producen una cuantificación global de la grasa y nada nos dicen sobre su distribución. 2) Debemos aplicar modelos comparables. Siguiendo con el ejemplo anterior al tratar de calcular la distribución de la grasa podemos obtener un valor de 1,56 para el índice de conicidad (distribución androide) y otro valor de 0,99 para el cociente cintura-cadera. Estos modelos son imposibles de comparar, no son intercambiables si tomamos los valores absolutos. Utilizamos uno u otro. Lo mismo ocurre si pretendemos comparar el % graso utilizando un modelo de 2 masas y luego aplicando el de 5 componentes. Si bien todos los modelos que ejemplificamos persiguen los mismos objetivos, sus bases o fundamentos varían, son distintos, y sus resultados también los son porque obedecen a esas bases.

Tabla 14. Valores medios de % de tejido adiposo y muscular en una población de escolares varones de la ciudad de Buenos Aires. Como puede observarse los valores del % adiposo en mujeres (tabla 13), ascienden desde los 6 hasta los 10 años (pico máximo), para luego descender levemente culminando a los 16 años con un valor medio de 34,6%. Similar comportamiento aparece en el grupo de varones (tabla 14), donde los valores ascienden desde los 6 años hasta arribar al pico a los 10 (32,57%), luego la curva desciende de manera sostenida finalizando a los 16 años con un valor de 27,3%. En un estudio en personas mayores de 60 años AlemanMateo, et. al. (1999), relacionan valores antropométricos y parámetros relativos a la salud encontrando una asociación positiva entre la actividad física y dichos parámetros. La población del estudio es un grupo de personas de una región rural del noroeste de México, mayores de 60 años con valores antropométricos expresados en la tabla 15.

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3) Existen varios niveles de análisis de los resultados. La mayoría de los modelos antropométricos se basan en fórmulas matemáticas. Estos métodos son aplicados a un número de variables para obtener determinados datos que nos sugieren ciertas conclusiones. Pero la lectura de esas conclusiones puede ser interpretada. Un ejemplo muy común es obtener valores similares de porcentajes adiposo y muscular cuando valoramos en dos momentos distintos a un mismo sujeto para evaluar las diferencias en su composición corporal luego de un tratamiento de dieta, actividad física o un conjunto entre ambas. Qué pasó? La pregunta que surge es: estoy igual? Nada cambió? Probablemente este sujeto haya reducido su peso corporal (o lo haya aumentado, según sus objetivos), en 5 kilos. Pues dónde están esos 5 kilos si sus % están iguales. Pues el modelo de 5 componentes calcula, a partir de un grupo de variables para cada masa, los kilos de cada una. La sumatoria se denomina peso estructurado y debe ser similar al peso real de balanza. Seguramente este sujeto ha variado su peso adiposo y su peso magro (ahí está la diferencia), pero lo ha variado en la misma proporción por lo que los porcentajes de masa adiposa y muscular no se han modificado. Quizás la solución será profundizar el entrenamiento y evaluar nuevamente la dieta para obtener pérdidas mayores de adiposidad y menores de masa magra. 4) No es recomendable realizar un diagnóstico partiendo de un solo modelo de análisis. En este punto vamos a insistir. Ya hemos realizado un ejemplo. En un estudio ya mencionado (Arcodia, J., datos aún no publicados), sobre una población de más de 1.500 sujetos varones y mujeres el índice de masa corporal (IMC) fue incapaz de determinar los distintos grados de obesidad y sobrepeso. De hecho las mujeres obtuvieron valores más bajos de IMC (dentro del rango normal, 18,5 a 25), en el 79% de los casos individuales, en tanto los varones sólo fueron calificados como “normales”, en el 64% de los casos. Sin embargo todos los restantes modelos de análisis del contenido graso aplicados a dicha población mostraron valores mayores en mujeres que en varones (% tejido adiposo –Kerr y Ross-, % de grasa –fórmulas de doble componente, Lewis, Wimore, Whiters, y Katch, Sloan y Wilmore- y componente endomórfico del somatotipo – Heath y Carter-.

CONCLUSIÓN
Como hemos visto existen muchos puntos de análisis antes de emitir un juicio a partir de variables y modelos antropométricos. Debemos tener en cuenta que no podemos realizar un análisis simple en antropometría sin caer en errores graves de interpretación. Por último siempre hay que tener en cuenta que las herramientas que nos brinda la antropometría son solo parte de un arsenal más extenso de pruebas que nos permiten determinar, para unos, estados de salud y para otros, niveles óptimos de rendimiento para la alta competencia.

GLOSARIO
Cineantropometría: Disciplina que trata acerca de las modificaciones estructurales y funcionales que ocurren en el ser humano como consecuencia del desarrollo normal y de otros aspectos modificatorios externos (alimentación, actividad física, etc.). I.S.A.K.: Siglas que, en inglés, identifican a la Sociedad Internacional para el Avance de la Cineantropometría (Internacional Society for the Advancement in Kinanthropometry), cuya página web es www.isakonline.com.ar. Subcutáneo: Que se encuentra por debajo de la piel. Envergadura: Distancia medida entre los dedos medios de ambas manos, estando el sujeto con los brazos extendidos paralelos al piso, en posición de pie. Plano de broca: Pieza triangular de material rígido con un ángulo de 90º, que se usa para medir la estatura. Biepicondilar: Se refiere a la distancia entre cóndilos en algunas articulaciones de huesos largos. Landmarks: Se definen como los sitios de referencias anatómicas que se tienen en cuenta para marcar, antes de proceder a las mediciones. Porcentaje graso: Uno de los componentes primarios de la composición corporal humana definida por el modelo de doble componente graso-magro, y que se calcula a partir del pesaje hidrostático.

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Masa magra: En el modelo de doble componente representa la fracción de los elementos que no contienen grasa. Composición corporal: Distribución porcentual de los tejidos que forman el cuerpo humano. Modelo antropométrico que tiene por objetivo determinar las magnitudes de dicha distribución. Densidad corporal: Relación peso volumen de los componentes humanos desde el punto de vista químico. Plestimografía: Una de las formas de medir el volumen corporal por desplazamiento de aire. Estratagema Phantom: Modelo de proporcionalidad humana (Ross y Wilson), que intenta averiguar, dentro de la escala de 6 desvíos estandar, el alejamiento o acercamiento de una variable equis medida en un sujeto, con relación a un promedio amplio de datos. Estos incluyen sujetos de ambos sexos, diferentes edades y etnias y diversos hábitos (alimentación, actividad física, etc.). Bioimpedancia: Modelo de composición corporal que pretende predecir contenidos tisulares a partir de la medición de la velocidad de una corriente eléctrica que circula por distintas regiones del cuerpo. Reproductibilidad: Capacidad de un método o un equipo de producir valores similares aplicado bajo condiciones similares. DEXA: Método de análisis basado en la capacidad de los tejidos humanos de reflejar ante ciertos tipos de rayos X. TAC: Otro modelo de radiación que, por medio de softwares específicos, reconstruye diferentes cortes sobre el eje axial. RMN: Modelo de diagnóstico por imágenes basado en la aplicación de ondas de radiofrecuencia. Método combinado: Modelo de proporcionalidad basado en el Phantom, que utiliza como población de referencia a un grupo específico. Biotipología: Análisis del tipo de físico, que se basa en la forma exterior del cuerpo humano, según 3 direcciones relevantes. Somatocarta: Representación gráfica del Somatotipo de Heath y Carter.

Somatopunto: En un gráfico de coordenadas (Somatocarta), es la representación de un sujeto valorado por el Somatotipo de Heath y Carter.

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Grupo Sobre Entrenamiento (www.sobreentrenamiento.com)

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