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Luz Negra

INTRODUCCIÓN

Dios como concepto de Orden sobrenatural, aleja al ser humano de su condición natural, al convertirlo en un ser creado por Dios, lo aleja de la condición animal, por otro lado, la idea que representa Satanás, es precisamente la de redimir al ser humano a su condición de animal, pero un animal consciente de sí mismo. La idea de la creación divina, ha servido para crear un orden social, indiscutible, por ser de inspiración divina, y los reyes, siendo gobernantes por deseo de Dios, legitiman su poder en la existencia y autoridad de Dios, ¿nos sorprende que las revoluciones que han llevado a los países a sistemas republicanos, vayan acompañadas de ideas laicistas?. No manejo los conceptos de Dios o Satanás como si de seres reales se trataran, sino como modelos arquetípicos. En el universo encontramos una eterna lucha entre fuerzas que interactúan, procurando el equilibrio, un equilibrio que consiste en que la fuerza que actúa, encuentre una fuerza que se le oponga que no sea menor a la primera, este dualismo es eterno, y lo encontramos en toda la naturaleza representado, incluso dentro del sistema nervioso humano. Así, Dios y Satanás son fuerzas que actúan la una sobre la otra, arquetipos opuestos y que son ambos necesarios para mantener un equilibrio correcto en unas ocasiones, y precario y escaso en otras. Cuando una fuerza no encuentra una respuesta a su nivel, lo invade todo con su acción, ya sean elementos naturales o de tipo social. Pongamos por ejemplo una revolución política. Puede ser de tal intensidad, que logre un triunfo abrumador, revolución francesa, revolución socialista rusa y otras, acaban con su poder con cualquier fuerza opositora, y su energía se convierte en Caos, destruyendo todo elemento ajeno y opositor a la corriente de su fuerza, hasta que no quede fuerza contraria alguna, o por agotamiento de la energía que desarrolla, no logre aplastar con toda fuerza opositora, y acabe tolerándola.

Existen en la naturaleza, relaciones entre elementos de lo existente que aún no han sido descubiertos, intuidos quizá. La naturaleza establece leyes que imponen conductas, incluso de modo inconsciente, seguimos las pautas naturales que entre individuos tiene determinadas la naturaleza. Dios, el Dios que revela al Ser Humano la verdad, y le dota de conocimiento limitado, lo distingue y diferencia del resto de animales, ubica a los humanos en un estado superior de existencia, incluso en una condición diferente, no es animal, es creación divina, y responde directamente a su creador. Creador que impone al ser humano leyes divinas, a las que esta obligado a someterse, una limitación artificial para un ser dotado para asumir el conocimiento y poder del mismo Dios creador. Pero estas leyes divinas, no están en consonancia con la naturaleza general de las cosas, que establece otras normas diferentes, normas que los humanos no asumimos para nosotros, por nuestro convencimiento de ser algo más que una especie animal. Cuando el ser humano crea a los dioses, y los pone por encima de ellos mismos, busca respuestas que no encuentra, y seguridad. Y establece una relación de superioridad en relación al resto de animales, convencido de que es un ser con naturaleza divina. Se establecen dos tipos de seres sobre la tierra, los animales y los humanos. Si el criterio teísta, saca al ser humano de su condición de animal, y logra crear sistemas de organización social, la civilización es una creación del teísmo, porque establece leyes inspiradas por Dios, luego indiscutibles, y esa relación de dependencia con el creador, que dota de vida y normas, permite que se consolide el orden social, a través de gobernantes, también en el poder gracias a la voluntad divina, luego se crea una autoridad civil indiscutible. El Teísmo es la voluntad del ser humano de trascender su propia naturaleza, la animal.

Pero es en cualquier caso, un anhelo de trascendencia limitado en cuanto su capacidad de evolucionar. Ya convencidos de que la naturaleza humana es divina, nos creemos apartados de la suerte del resto de especies, y apartados de las leyes que rigen la suerte del resto de especies animales. Sin embargo, la naturaleza siempre se abre paso, y no renuncia a su fuero sobre los humanos, y las relaciones naturales entre individuos, se trasladan a los social y a lo económico, el sistema natural de relaciones, las leyes de selección natural, se manifiestan en otros ámbitos, en los mismos sistemas artificiales, creados por el ser humano, para organizarse al margen de la naturaleza. Las selección natural de las especies, se manifiesta en las estructuras culturales y económicas de la sociedad humana. El individuo que consigue más riqueza, más poder, consigue mejores condiciones de vida, y mejores condiciones sanitarias y educativas para sus hijos. La selección natural de las especies, esta presente en la vida cotidiana de los humanos, y aunque sofisticada, la sociedad humana reproduce los sistemas de selección y mejora de la especie, en los ámbitos económicos y culturales, que los propios seres humanos han creado para diferenciarse del propio orden natural. El capitalismo, sería el sistema económico que reproduce esa adaptación de las leyes naturales de selección, a los ojos humanos, las leyes naturales de selección son crueles, pero es que la naturaleza es cruel. Y su función es la de mejorar la especie con individuos mejor adaptados a sus condiciones de vida. Y en cuanto a las ideologías, quizá sea el nazismo la que más acerca a la humanidad al sistema regido por leyes naturales. Una de las virtudes de un sistema teosófico, o deísta, es su pretensión de aislarse del resto de especies animales, creando normas que organicen a los individuos, al margen de las leyes naturales, asegurando un sistema de relaciones entre individuos, y entre individuos y cuerpo social, más igualitaria y más justa, , poniendo limites al desarrollo del sistema capitalista, al menos en los países de mayor desarrollo social, en los que la sociedad civil esta mejor estructurada. Sin embargo también pone limites al desarrollo de la propia naturaleza humana.

-¿Por qué el pecado es esencialmente naturaleza?-. -Exacto. La santidad exige un esfuerzo igualmente grande, o poco menos; pero es un esfuerzo que se realiza por caminos que eran antaño naturales. Se trata de volver a encontrar el éxtasis que encontró el hombre antes de la caída. En cambio, el pecado es una tentativa de obtener un éxtasis y un saber que no existen y que jamás han sido dados al hombre, y el que lo intenta se convierte en demonio- (1)

El orden teísta (religioso o político), siempre pretende privar a la humanidad del conocimiento, El poder pretende abarcarlo todo, incluso en sistemas políticos democráticos, el poder se ejerce desde una aristocracia siempre separada del pueblo, una aristocracia que manipulará las mentes de los ciudadanos para acaparar y controlar el poder. Castigando a aquellos individuos que van demasiado lejos en el ataque al sistema establecido. El pecado existe también dentro del ámbito civil. Cualquier opción que combata el capitalismo, tiene una influencia enorme de la primitiva cultura teísta. El Marxismo, tiene una marcada raíz teísta, pues al contemplar la sociedad como una lucha de clases, aunque parece un acercamiento a las leyes naturales, a las luchas entre fuerzas por imponerse, y dominar el territorio, no es así, pretende la redención humana, pretende crear un sistema que se aleje del modelo que impone la ley natural de selección de especies. Es una ideología de naturaleza teísta. Y compite contra el capitalismo, pero para imponer un sistema artificial, alejado de la verdadera naturaleza humana y de las cosas, de hecho, el mayor fracaso del sistema marxista, fue el no tener en cuenta a la naturaleza humana. Es curioso observar como en los textos bíblicos, en el Génesis, observamos como el sistema Teísta aísla al ser humano, dándole una vida feliz, mientras no sea consciente de su propia naturaleza, la humanidad es feliz, pero una felicidad aislada, con límites al desarrollo de las personas, una felicidad esclavizante. Cuando según el mito bíblico, Adán y Eva toman conciencia de si mismos, es el momento en que se dan cuenta de su desnudez, ya no pueden permanecer en el Paraíso, la felicidad artificial depende de la sumisión humana al Ser Creador.

No me extraña que sean las religiones monoteístas, las que esclavicen a partir de entonces a la mujer, culpable de la perdida de la condición divina de la humanidad. En el mundo regido por las leyes naturales, las relaciones entre individuos, están regidas por relaciones de poder, de dominación y sumisión, tanto entre individuos como entre grupos, los grupos fuertes dominan a los débiles, que aceptan su condición y viven en la inconsciencia su condición de depredados, sin la mayor preocupación. Existe un paralelismo entre el mito bíblico del Génesis y esta situación. Adán y Eva viven sin conciencia de sí mismos en un mundo feliz, sumisos a las normas del dominador, es decir, de Dios. La mitología nos habla de dos mujeres que se rebelan, Lilith y Eva. Simbolizadoras en cierto modo de la inquietud humana por desarrollar su propia naturaleza, al margen de mundos felices, de proyectos de vida ideal. Inquietud y naturaleza rebelde, antagónica de sistemas perfectos pero cerrados, pero contradictoria a la vez, nostálgica de esa felicidad, de la Edad Dorada perdida. Nostálgica porque los seres humanos, anhelamos la felicidad, y sabemos que integrados en las leyes del mundo animal, esa felicidad es imposible, la naturaleza es cruel en su sistema de relación entre individuos, la impiedad y el dolor aseguran la injusticia. De modo que deseamos inconscientemente ese retorno, esa reintegración en el recinto del Edén mítico. Pero a la vez, sabemos que no seriamos capaces de ser felices allí. No hay redención para la especie humana, entre la sombra y la luz, en la penumbra, nos resistimos a ser sumisos servidores de sistemas que en cualquier caso, anulan nuestra libertad personal, nuestra naturaleza real. En el orden divino, orden que nos dota de naturaleza divina, y nos promete la felicidad, creando un sistema al margen del natural, mas justo, mas igualitario, en donde la piedad se ejerce como una actitud solidaria entre los individuos del grupo, se buscan modos que sean justos dentro de los limites de la autoridad divina, se pretende establecer relaciones de igualdad y amor, lo que no hay en el sistema natural o animal, y sin embargo, somos seres privados de nuestro potencial natural.

Y nos rebelamos, y creamos sistemas que sean una alternativa a ese orden divino, pero solo lo sustituye en parte, creamos alternativas tan agobiantes como el sistema basado en la teocracia, conceptos nuevos, que se convierten en Dioses nuevos que sustituyen a los viejos. Y esto en el mejor de los casos. Ideologías que repiten el modelo teocrático. También creamos sistemas que nos acercan al sistema natural de relaciones, sistemas Satánicos por definición, por ser oposición frontal al sistema divino. Un Satanismo inconsciente, del mismo modo que creamos sistemas que se elaboran modelos de Teismo inconsciente.

Espíritu y Materia Como oposición a Dios, está Satanás, (una definición que se puede establecer al revés, pues Dios es el Satanás del propio Satanás, y solo debido a los prejuicios cristianos, vemos como satánico tan solo a un aspecto de la cuestión). El nazismo, sería posiblemente la idea política que mas cerca sitúa al ser humano en la condición propia del animal, en relación directa con las leyes de la naturaleza. La cultura occidental, de base cristiana, generó su propio sistema opositor, su Satanás político, en donde se legitimaba al fuerte a someter al débil, algo que no es nuevo, ya los Espartanos ejercían el despotismo político como un derecho natural. En la naturaleza general de las cosas, se establecen relaciones de dominación y sumisión, en donde los depredadores son los amos de las vidas de los animales a depredar. El mas fuerte domina y destruye al más débil, una especie animal puede desaparecer de su ecosistema natural, si entra en él otra especie más fuerte, que elimine a la autóctona y reine en el territorio, sin que la naturaleza se vea afectada, salvo en periodos de readaptación del territorio afectado por la nueva variedad animal, periodo en que las otras especies secundarias sufrirán las consecuencias, naturalmente, para la naturaleza, esto forma parte de su ley más importante, la de la selección natural de las especies. En los sistemas políticos ideados por el ser humano, para alejarse definitivamente del modelo teocrático, está el nazismo, y como base

ideológica, esta el Satanismo, quizá un Satanismo inconsciente, pero que esta ahí, alimentando la acción política de la humanidad. La segunda guerra mundial, se podría decir que fue una guerra entre un modelo Teísta contra uno Satanista. Es fácil observar, sobre todo a través de Internet, como el movimiento satanista, tiene simpatías con las practicas sadomasoquistas. El satanismo , no pretende crear un sistema redentor, un mundo artificial, busca la relación más natural posible entre los individuos de la sociedad humana. Y el desarrollo de los instintos naturales con normalidad. Este acercamiento al sistema natural, no puede evitar contemplar como algo no detestable, las relaciones de dominación y sumisión, en el sistema teocrático, todo el mundo es sumiso de Dios, en el mundo satánico, todo el mundo sería libre de ser sumiso de quien deseé si es lo que desea. Y ejercer de depredador si es lo que desea. Es ese aspecto de perversión de la ley divina, lo que convierte a las practicas sadomasoquistas en Satánicas. Salvo el detalle, de que para ser perversas, habría de haber un ánimo de pervertir, de lo contrario serían otra cosa. La diferencia entre este tipo de relación de sumisión, y la que el mito del Génesis narra, esta en la ignorancia de Adán y Eva respecto a su situación real. Quien de modo consciente admite su condición de inferior, y se entrega voluntariamente a la voluntad de alguien, a quien considera superior, puede encontrar felicidad en ello. Y desarrollar su vida según su criterio personal. Pero esto no ocurre solo en el ámbito civil, en el religioso tan bien, el creyente se entrega a su Señor, el creyente en un Dios revelado, se entrega a su Dios, dejando su vida a la voluntad del mismo.

Liberándonos de conceptos cristianos, para ganar en perspectiva, pero sin abandonarlos del todo, para no dejar de ser comprensible, podemos verlo del siguiente modo: Por un lado Jehová, un Dios creador, de la materia y el espíritu, de la humanidad y del resto de especies, revelador de la verdad a la humanidad, pero que la encierra en un espacio acotado, simbolizando la espiritualidad, que dota a la humanidad de entidad divina, espiritual.

Por otro lado Satanás, Ángel que se rebela, y que incita a la humanidad a que tome conciencia de sí misma, como se narra en el mito del Génesis, simbolizando la materia, a la naturaleza y a sus impulsos espontáneos. Dos conceptos opuestos, el primero crea al segundo, y el ser humano pues, crea a ambos, Dios crea a su propia negación, y ésta vive a expensas de su creador, salvo que tome conciencia, de la posibilidad real de ser una concepción autónoma de ambos conceptos.

Es aquí a donde encuentro interesante incluir a un tercero en la discordia, el Luciferismo. La liberación real de la humanidad, pasa por su independencia de lo divino, mientras que el Satanismo esta muy ligado a aquello que niega, el Luciferismo crea un estado nuevo, acepta la oferta que aceptó Eva, pero a diferencia del Satanismo, no está ligado a aquello que niega. Son en cualquier caso, satanismo y luciferismo, conceptos que simbolizan la materia, las practicas mágicas de personas afectas al satanismo o al luciferismo, no entran necesariamente en una contradicción, a no ser que el objeto sobre el que trabajen, no sea un elemento de la naturaleza. Pues si es de orden espiritual, estarían entrando posiblemente en una practica de Teismo inconsciente.

No es el acotado recinto feliz y paradisíaco del Edén, en donde el ser humano hallará la felicidad. Su impulso natural a ir más allá de los límites impuestos, volverá a provocarle el deseo de escapar, ahora en cualquier caso ya es tarde para eso, la humanidad ya es consciente de su naturaleza, y aunque se resiste a abandonar modelos teocráticos, en los que se contemple un Dios concreto, o no, por su necesidad de buscar la felicidad, no puede volver al jardín del edén. Tampoco puede ser feliz entregándose a los impulsos naturales, organizándose socialmente dejando que sea la naturaleza la que determine el tipo de relaciones entre individuos.

La creación de modelos sociales, en los que se organiza la sociedad, con normas que limitan conductas, se hacen necesarios. A pesar de que se traten de modelos teocráticos, pero las limitaciones han de ser reciprocas, para que el sistema no destruya la libertad humana, y su necesidad de vivir acorde con su naturaleza, Dios ha de tener un poder limitado. La toma de conciencia de la humanidad, de su condición animal, ha ido reduciendo la presencia de Dios entre nosotros, y las religiones han ido perdiendo fuerza represora y ejecutiva sobre la sociedad. Sabemos que lo que es arriba es como lo que es abajo. De modo, que la ley natural que rige lo grande rige lo pequeño. El modelo de poder que refleja la teocracia es la Monarquía, y ésta ha pasado de ser un poder absoluto a ser un poder limitado por Constituciones, y desempeñar un poder más simbólico que de otro tipo. Una manifestación del cambio sin marcha hacia atrás de la humanidad. Esto tiene relación con la menor presencia de Dios en las mentes de las gentes. Lo espiritual, lo no tangible de la existencia humana, la creencia en entidades de tipo espiritual, no son menores ahora que hace cien años, pero las grandes religiones son sustituidas por religiones alternativas, y por una confusa red de entidades nuevas y creencias en cosas muy diversas y desconectadas las unas de las otras, de modo que hoy es posible creer sin problemas en cosas contradictorias, pero que las gentes le pueden gustar, como quien elige comprar un vehículo, y decorarlo con elementos a su gusto. No es difícil encontrar personas que dicen ser creyentes, y reconocer la condición de animal del ser humano. Y esto sin que suponga para esa persona un problema tal contradicción. La importancia que tiene Dios, en instituciones como la Masonería, (por poner un ejemplo), tiene que ver con esto que estoy comentando. La Masonería es una sociedad iniciatica, pero racionalista. Contempla la idea de Dios, que ella denomina Gran Arquitecto del Universo. Sin embargo, la idea que la Masonería tiene de Dios, puede ser la de un Dios revelado, existe una masonería cristiana que mantiene esa creencia,

pero la mayoría de la Orden Masónica, mantiene (o lo intenta), la creencia en un concepto, no en un Dios revelado. Pero la masonería no escapa a la confusión de los tiempos actuales, y puede darse el caso, de logias que no acepten el carácter de Concepto Arquetípico de Dios. Y renunciando a él, renuncian al carácter civilizador de la Orden, y que posee gracias a mantener vivo ese concepto entre las paredes de sus templos. Al abandonar toda idea de Dios, se acercan a modelos de raíz natural. En donde las conductas, al carecer de limites, conducen en todas direcciones a las personas. Y esto no es en principio malo, pero se renuncia a la construcción de un modelo concreto de conducta ética o moral, de modo que es imposible definir el objeto del trabajo, desarrollar un proyecto concreto, el templo moral que ha de construir la masonería, es imposible de llevarlo a cabo, por ser imposible proyectarlo. La Masonería gana en libertad personal de sus miembros, pero pierde sentido como institución.

Entonces, si la teocracia, manifestada en religión o ideología política, su principal virtud puede ser la de ser civilizadora, ¿es negativa?. Si la naturaleza y el deseo de reintegrarse en ella, proporciona libertad individual, pero destruye cualquier posibilidad de crear sistemas validados de organización social, ¿es negativa?. Como Dios es una invención humana, creado para justificar la creencia en la naturaleza divina de la humanidad, inventemos un modelo teocrático (político o religioso), que permita un orden justo de relaciones entre individuos, y que no niegue el derecho de vivir la libertad individual, como una exigencia natural. Se podría designar como Dios a Satanás, con el, la naturaleza humana esta no solo a salvo, sino que se potenciaría. Pero lo satánico, funciona como fuerza opositora y liberadora ante la presión del sistema teocrático, iniciaríamos una evolución hacia la integración total en el sistema natural, lo que nos llevaría a renunciar socialmente a los conceptos de solidaridad social. Porque la solidaridad social es una idea que nos aparta, por lo que tiene de comprensión del dolor ajeno, y de intento de reducir socialmente las injusticias y desigualdades, es algo que tiene que ver con la separación

de la humanidad del concepto de animal, tiene que ver con la base moral teocratica. Dejemos que el Satanismo siga siendo la fuerza liberadora y equilibradora, es necesario que exista una fuerza de este tipo, actuando como sistema parasimpático. La convivencia humana precisa de pautas, de normas de conducta, que garanticen un equilibrio, justicia e igualdad en las relaciones entre los individuos. Este tiene que ser el trabajo que se le ha de encomendar a Dios. Siendo Dios una invención humana, es él, el que ha de amoldarse a la humanidad y a sus características. Pero sin que el concepto Dios pierda su capacidad para civilizar.

Existe una consecuencia a tener en cuenta, si reconocemos los humanos que Dios es tan solo un concepto, una herramienta para legitimar un orden social y moral, todo lo que la idea de Dios legitima, es también materia conceptual, de modo que los mundos espirituales, las creencias en seres espirituales, etc, son también herramientas, invenciones humanas. Más allá de la materia no hay nada, salvo la capacidad humana de crear mundos en donde acomodar nuestras inquietudes y miedos.

Juegos florales Puesto que Dios es tan solo un modelo arquetípico, sobre el que desarrollar un sistema de relaciones, toda creencia en cuestiones de tipo espiritual son necesariamente revisables, pues se fundamentan no en realidades, sino en conceptos, en creencias y especulaciones de muy diverso tipo. No en realidades. Muchas creencias espirituales, crecen y se desarrollan siguiendo pautas de “mercado”, de este modo la humanidad sigue creando sistemas teocráticos, que están en relación con la evolución cultural y tecnológica de la sociedad. Reencarnaciones, planos espirituales, espiritismo, ocultismo, teosofía, Magia, (de todos los tamaños y colores), y también los ovnis, (¿porqué no?), y un largo etc . Son modos de desarrollar inquietudes espirituales, que las religiones tradicionales ya no tienen en sus catálogos.

La realidad es áspera y hostil, y fundamentamos nuestras creencias más profundas en lo que no son más que especulaciones, sin base racional alguna. Todavía no he conocido a un practicante de la Magia, que haya sido capaz de explicar la naturaleza del objeto sobre la que trabaja, los elementos naturales o espirituales con los que trabaja. Si la Magia pretende actuar sobre elementos de orden natural o espiritual, para hacer que estos elementos respondan a la voluntad del mago, se supone que el mago ha de conocer la naturaleza de aquello que manipula, sin embargo no parece que esto sea así. La Magia, y por extensión el ocultismo, fracasan. ¿Por qué fracasa la Magia y el ocultismo tradicional?. No se pueden mezclar conceptos antagónicos, cuando hablamos de espiritualidad, y queremos referirnos a cuestiones que van más allá del ánimo de la persona, del modo en que la persona siente o piensa en relación a las cosas. Estamos hiendo a cuestiones que van mas allá de la física. Terreno engañoso y pantanoso, en donde las especulaciones sin base racional, y discurso coherente, pueden llevar a la confusión mas absoluta. Es cierto que cuando hablamos de Esoterismo, no sirve el método empírico, pero si la coherencia y el sentido común, la racionalidad no debe estar reñida con el estudio de la materia esotérica. ¿Porqué?, porque si la pretensión es la de alcanzar algún tipo de conocimiento, éste debe estar fundamentado en criterios reales, y la espiritualidad de tipo místico se fundamenta en la creencia personal de algo, no en creencias objetivas. A través del estudio de la materia esotérica, desde la perspectiva espiritual, o mística, es posible alcanzar estado de conciencia elevados, una actitud concreta, y unos valores que nos guiarán a lo largo de nuestra vida, pero si queremos conocimiento, es decir, una información que nos permita conocer la realidad de manera objetiva, tenemos que hacerlo de modo racional, y lógico. Lo que nos obliga a prestar atención al mundo físico. Donde encontraremos un camino lógico y coherente de estudio.

René Guenón, que fue la persona posiblemente que mejor ha entendido lo que es el proceso de iniciación, era sin embargo contrario a la perspectiva física, pero sus planteamientos y convicciones eran de raíz teísta. De modo, que sus opiniones estaban mediatizadas por sus convicciones personales. Rene Guenón, estaba en contra de la filosofía, porque la consideraba que a través de un discurso racionalista, no se puede acceder a conocimientos inefables. -“Si el simbolismo es, como acabamos de explicarlo, esencialmente inherente a todo lo que presenta un carácter tradicional, es también, y al mismo tiempo, una de las características por las cuales las doctrinas tradicionales, en su conjunto (porque esto se aplica a la vez a los dos dominios: esotérico y exotérico), se distinguen, de alguna manera a primera vista, del pensamiento profano, al cual ese mismo simbolismo es totalmente extraño, (...) . Sin embargo los filósofos, que son los representantes por excelencia, si puede decirse, de ese pensamiento profano, pero, no por eso tienen menos la pretensión de ocuparse de las cosas más diversas, como si su competencia se extendiera a todo-“ (2) Guenon aquí se equivoca, porque son aspectos no incompatibles, la labor de estudio esotérico, de especulación simbólica, con la labor de especulación filosófica, pues el esoterismo sin base racional, puede llevar al interesado en estas cuestiones, a sumergirse en mundos fantásticos y bellísimos, pero irreales. La animadversión de Guenon, contra la filosofía, puede explicarse si consideramos que las creencias se oponen al examen racional. Las ideas de raíz teísta, como las ideas religiosas o espirituales, se oponen a ser juzgadas por el criterio físico de la racionalidad. El conocimiento, es lo que permite y posibilita el progreso en cualquier materia, la sociedad occidental actual, ha alcanzado un nivel de bienestar que nunca se había conocido, y un desarrollo de las tecnologías y las ciencias que nunca en la historia se han conocido, y esto, es fruto del pensamiento racional, de atender “lo físico”, y no lo espiritual. René Guenon, no parecía creer en la compatibilidad de ambas actitudes. Y es lógico si tenemos en cuenta que las afirmaciones que se sostienen en el mundo espiritualista, no soportan el análisis racional sin sufrir daños importantes.

Lo trascendente, aquello que nos lleva más allá de la condición animal, es de raíz teísta, y defiende la condición divina de la humanidad, mientras que la racionalidad nos acerca a la conciencia de animal a la humanidad. Es un error considerar que entre Dios y Satanás, hay una separación recta, como si de un segmento cortado se tratara, y en ambos extremos se situaran Dios, y en el otro extremo opuesto a Satanás. Esto no es real, alrededor de Dios y de Satanás, giran diversas formas de ver el modelo en principio arquetípico que ambos representan, no hay un centro claro. No puede haber un centro, porque si se establece un centro, le daríamos carácter real a uno de los modelos. Por lo tanto no hay porque ver incompatibilidad, la conciencia física, no tiene porque estar reñida con el animo de trascendencia, ahora más realista que antes y necesario. Porque sabemos de donde partimos y lo que somos, lo que nos ayudará a saber lo que queremos. El modelo teísta busca la reintegración, trascender la condición de “ser caído”, pero como su naturaleza no es divina, es imposible saber como producir esa reintegración, y en donde. Perdiéndose la persona en ideas extrañas, especulaciones que surgen de mentes que emiten juicios sin el menor rigor.

El ánimo de trascendencia, el estudio del símbolo, de lo esotérico, puede ser una herramienta magnifica, para el desarrollo personal del practicante, dotándole de una actitud personal que le dota de carácter, de “modo de estar” en la vida, pero no le dotará de mayor conocimiento. El trabajo especulativo racionalista, dota de conocimiento veraz al individuo, y no se opone a la que la persona, a través del simbolismo y el trabajo iniciatico, crezca en calidad moral, el dualismo se da a si en la persona, y de este modo se da también un mayor equilibrio emocional, y una conducta en la vida más armoniosa. Sin embargo, el criterio tradicional, es opuesto a esto:

-“...Es así que algunos han querido constituir una “psicología del simbolismo”, lo que se relaciona con el error específicamente moderno que se puede designar con el nombre de “psicologismo”, y que no es en sí mismo más que un caso particular de la tendencia a reducir todo a elementos exclusivamente humanos...-“. (2) Guenón, ve en la filosofía un obstáculo mas que una ventaja, para él, parece que lo que no forma parte de su visión de la Tradición, una visión muy correcta, pero vista de modo muy subjetivo, y necesariamente revisable en la actualidad. En este texto que abajo reproduzco, el mismo Guenon admite que la filosofía es un instrumento de la razón humana, de modo que su uso no es en absoluto un obstáculo, sino una ventaja, al ser vehículo adecuado al entendimiento de la realidad, parece Guenon querer mutilar una parte de la capacidad humana para la comprensión de la realidad. El criterio de raíz teísta de Guenon, quiere poseer todo el espacio, ser el único instrumento de formación del individuo. -“...una oposición entre simbolismo y filosofía, si se entiende el primero en la aceptación más restricta que se le da habitualmente y que es por otra parte también aquella donde nosotros la tomamos cuando lo consideramos como propiamente característico de las doctrinas tradicionales: esta oposición consiste en que la filosofía es, como todo lo que se expresa en las formas ordinarias del lenguaje, esencialmente analítica, mientras que el simbolismo propiamente dicho es esencialmente sintético. La forma del lenguaje es por su misma definición “discursiva” como la razón humana de la cual es el propio instrumento (...) al contrario, el simbolismo propiamente dicho es verdaderamente “intuitivo”, lo que, con toda naturalidad lo hace incomparablemente más apto que el lenguaje para servir de punto de apoyo a la intuición intelectual y suprarracional, y eso es precisamente porque él constituye el modo de expresión por excelencia de toda la enseñanza iniciatica...”- (2) Mantener la separación entre “intuición” y “análisis”, es un error, Guenón se equivoca al menospreciar el método analítico, es cierto que dentro de las sociedades tradicionales, es el símbolo el sistema preferente, pero sin el sistema analítico, es imposible alcanzar resultados de ningún tipo. El método exclusivamente simbólico, por poner un ejemplo, es como aprender a leer y escribir, aprendes a identificar las letras, su sonido, y aprendes a deletrear, pero no sabes leer ni escribir, de modo que falta el método que permita dar sentido a la unión de letras, de modo que el sonido nos diga cosas concretas.

Es imposible obtener información si no sabemos leer ni escribir, es necesario ir más allá del método intuitivo.

Por esto afirmo, que la Magia y el Ocultismo en general, fracasan. Porque trabajan sobre una premisa falsa y un sistema incompleto. Falsa porque trabaja sobre la hipótesis de la existencia de entidades espirituales, lo cual, no es más que una evolución de creencias teístas anteriores. Cuando Dios nace de mano del hombre, y es la humanidad la que les da forma y cualidades. Y además un sistema incompleto por lo expuesto antes, porque no puede ser capaz de interpretar la realidad, mas que de forma intuitiva. La Masonería, en este aspecto, tiene una gran ventaja en ese aspecto, siendo una sociedad iniciatica, innegablemente tradicional, hace posible la compatibilidad de ambos sistemas, el intuitivo, y el racionalista, aplicados de modo que en el inicio, el masón ciertamente no pasa de ese nivel de analfabetismo racional, pero de viva intuición simbólica, en que ciertamente no sabrá más que deletrear, pero más adelante, la Masonería lo sumergirá en el sistema analítico. De modo que sepa leer y escribir. Aunque las tendencias modernizante en su seno, parecen querer separar ambas cuestiones.

(1) Tomado del libro El Retorno de los Brujos, de Louis Pauwels y Jacques Bergier (2) Tomado del libro Apreciaciones sobre la Iniciación de René Guenón.

Cuestión de escalas
Entiendo que dos principios opuestos, se enfrentarán hasta que uno de ellos logre el poder absoluto, o bien, en el caso de que las fuerzas estén equilibradas,, se creará un equilibrio inestable entre ambas, dependiendo de la fuerza y actividad de cada una de ellas en según que momentos. Nada es tan homogéneo como para que al acercar nuestra vista, no se perciban las irregularidades. En ocasiones, consideramos que lo que se opone a una fuerza, es una fuerza contraria, pero no necesariamente es así, en lo relacionado con el mundo de las ideas, y de los conceptos en general, podemos ver, si acercamos la mirada lo suficiente a la superficie de los arquetipos, que sirven de referencias del objeto que anhelamos, o que vemos como guía, veremos como surgen divisiones, subdivisiones, dentro del área de influencia de ese arquetipo, modelos que siguiendo la idea central que manifiesta el modelo arquetípico, van diferenciándose y creando una diversidad que en ocasiones parecen opuestas entre sí. Aspectos diferentes de una misma idea central.

Por ejemplo, el cristianismo, es un aspecto de Dios, así como la fe judía, y la islámica, son aspectos diferentes del mismo Dios, las tres religiones monoteístas, poseen un tronco común, un mismo arquetipo que les sirve de guía. A pesar de ello, son tan diferentes que se oponen y combaten. Pero acerquemos aún más nuestra mirada, el cristianismo, no es homogéneo, posee aspectos o corrientes que diferencian credos, religiones católicas, evangelistas, etc. Que respondiendo al mismo modelo inicial, y contemplándolo, en ocasiones se combaten y oponen. Pero acerquemos aún mas la mirada, tomamos una religión cristiana, la religión católica romana, tampoco es homogénea. Le ocurre también, que posee aspectos o corrientes muy dispares, que en ocasiones se oponen parecen ser opuestos.

Todo posee elementos, que en ocasiones se oponen, es lo que se designa normalmente como diversidad, pero son fuerzas que actúan en el sentido que consideran mas oportuno, dentro de unos limites amplios, marcados por el arquetipo inicial. En este caso Dios. Si alzamos la mirada, en sentido contrario, alejándola, separándola del objeto que contemplamos, acabamos viendo el arquetipo inicial, a Dios, ¿pero se acaba ahí el objeto?. Al arquetipo opuesto, a Satanás, le ocurre lo mismo, encontramos que esta dividido en otros tantos aspectos. Aceptamos el dualismo del bien y del mal, de Dios y Satanás, ya sabemos la importancia del código binario, pero... ¿lo opuesto no es también lo establecido?, para que algo sea opuesto, es preciso que haya otro objeto al que oponerse, ambos objetos son opuestos entre sí. Y no todo lo opuesto es antagónico, aunque posea los elementos de oposición antagónica, pero el compartir elementos comunes con el arquetipo principal, son tan solo diversidad, aunque pueda haber momentos de fricción entre ellos.
Este es el principio guía del Satanismo: que la consecuencia definitiva del hombre yace no en la unidad sino en la dualidad. (Extracto de la Biblia Satánica).)

¿Dónde encontramos los elementos de oposición antagónica?. En la relación entre arquetipos. No en la relación entre aspectos diversos de un mismo modelo principal. Significa, que cuando llegamos a la visión del arquetipo, hemos alcanzado un nivel en donde las relaciones cambian. Vemos que los principios opuestos, al darse entre elementos de un mismo arquetipo, no son como el ejemplo simplista de principios enfrentados, no se trata de un segmento cortado, y en cada extremo opuesto un elemento opuesto. Sería mas bien como si ese segmento, fuera una cinta elástica, en la que a distancias irregulares, hubieran principios diferentes, unos se opondrían a otros y en relación a la distancia que estuvieran los unos de los otros. Y en esa mima cinta elástica, otras cintas estuvieran unidas,

Sería como un sistema de escalas, como si se tratara de ese tipo de muñequitas que son iguales, pero de diferente tamaño, y que se introducen unas dentro de otras. ¿Pero quien dice que al llegar a la visión del arquetipo principal, esto se detiene?. ¿Y si ese arquetipo Dios no es más que otro aspecto o corriente de otro arquetipo superior?. En tal caso, su aspecto opuesto y opositor, Satanás, no sería mas que un aspecto diferente de ese arquetipo superior, así como lo es Dios. Pero en principio, no sabemos de la existencia de ese otro arquetipo superior. Arquetipo superior que podríamos llamar “lo absoluto”. Y que otros lo encuentran en el Arquetipo Dios que todos barajamos, que vendrían a ser un “absoluto parcial”. Dios, y Satanás, poseen elementos demasiado diferenciados, y son por su naturaleza arquetipos, modelos puros de algo. Tenemos dos arquetipos pues, y en cada uno de ellos, se generan versiones distintas del modo de entender la idea que el arquetipo del que dependen expresa. Dios representa a la idea o actitud que ha vencido, y establecido su dominio en el pensamiento colectivo, el modelo que ha logrado establecer su sistema de organización social, y su sistema de valores morales. Satanás, o Lucifer, podrían haberse convertido en Dios, si hubieran vencido y tomado el poder. Y es el concepto que posee el poder, el dominante, el que establece lo que ha de considerarse como bueno, o como malo. Por eso, el modelo no basado en los principios cristianos, se considera malo, principios cristianos, que influyen en los criterios de los individuos que se consideran incluso ateos.

¿Como podemos establecer que cosa es buena o que cosa es mala?. Los seres humanos queremos algo, queremos muchas cosas, pero hay una cosa en que posiblemente coincidamos todos, la Felicidad.

La felicidad, la alegría, la vida pacifica. Coincidiremos todos en que estas cosas son buenas, nos agradan y las queremos. Por otro lado, el dolor, todo sufrimiento lo consideramos malo, nos hace infelices. Todo cuanto provoca dolor, lo consideramos malo, podemos establecer un dualismo entre felicidad y dolor. Y podemos establecer otro entre Dios y Satanás. ¿Encajan estos dos pares de dualismos entre si?. No, porque el arquetipo Dios, también contiene elementos que provocan infelicidad, y también felicidad. Ocurre lo mismo con el arquetipo Satanás, que dentro de el, se puede hallarse felicidad y también dolor. Lo bueno y lo malo, no dependen del arquetipo que elegimos, sino de las relaciones que tengamos con las diversidades de cada arquetipo, y de nuestra identificación con estas diversidades.

De Luces
Hablamos en muchas ocasiones de alcanzar la luz, de buscar la luz, la luz es una meta que todos los afectos a la Tradición pretendemos, pero ¿qué luz?, ¿qué cosa es la luz?, usamos esa expresión como una expresión “totémica”. Pocas veces nos planteamos su significado real y sus implicaciones. La luz, que nos ayuda a caminar con seguridad, en las cuestiones relacionadas con la Tradición, con lo iniciatico, no posee el mismo sentido para todos, existe una diferenciación importante entre dos conceptos de luz. Si consideramos la iniciación, ésta pretende transmitir una influencia de tipo espiritual, pero el espíritu, podemos entenderlo como una entidad

incorpórea, o como algo relacionado con el ánimo, con la actitud y la esencia de la persona. Así, esa luz tiene dos modos de entenderla, y es interesante definirla, para que cuando repitamos aquello de “buscar la luz”, sepamos a que luz nos referimos, y cada uno en su caso personal. También es posible acceder a esa “luz” sin necesidad de ser iniciado en ninguna tradición, se carecería entonces de la impronta que la tradición de la sociedad iniciadora pretende transmitir. Para desarrollar la vocación mística, tan solo es preciso entregarse al objeto amado, como hacían Teresa de Ávila o Juan de la Cruz, por poner un ejemplo. El místico pretende ser feliz tan solo en la observación de la deidad amada, su presencia es ya suficiente para él, desea regresar al Paraíso perdido, a los limites marcados por la deidad, considerando a esa deidad como la fuente de luz a la que acercarse. -“Y la propia y verdadera sabiduría del hombre es saber mucho de Cristo ; y a la verdad es la más alta y la más divina sabiduría de todas, porque entenderle a Él, es entender todos los tesoros de la sabiduría de Dios, que como dice San Pablo, están en él encerrados”(De los Nombres de Cristo, Fray Luis de León). En la vocación religiosa, se acepta como verdad inmutable las palabras que son reveladas por Dios, la Luz habla al iluminado, y éste acepta pasivo el discurso divino. Potencia el ascetismo como garantía de salvación. El místico sin embargo encuentra margen para ir más allá de los límites del dogma, (un margen estrecho en cualquier caso), aunque no puede ni quiere apartarse de ellos. No son pocos los místicos católicos que tuvieron problemas con la Inquisición, busca la naturaleza de Dios para integrarse a ella, como la máxima expresión de su evolución espiritual. El místico amaría a Dios por amor a lo que Dios significa para él, aunque Dios no existiera. Aunque el concepto que se haga el místico de su Dios, acabe variando de la imagen y concepto que tenga la propia religión a la que el místico pertenece, pues el misticismo es una reflexión personal y solitaria. No deja de ser un deseo de enajenarse de sí mismo, al ser su voluntad la integración en el Absoluto. En la interior bodega De mi Amado bebí, y cuando salía

Por toda aquesta vega Ya cosa no sabía Y el ganado perdí que antes seguía. Allí me dio su pecho Allí me enseñó ciencia muy sabrosa Y yo le di de hecho A mí, sin dejar cosa; Allí le prometí de ser su esposa. Mi alma se ha empleado Y todo mi caudal en su servicio; Ya no guardo ganado Ni ya tengo otro oficio, Que ya sólo en amar es mi ejercicio. ( Cántico Espiritual, de Juan de la Cruz )

Por otro lado, está el otro concepto de luz, el cognoscitivo, que pretende conocer la naturaleza de esa luz, la luz es el conocimiento en general, y sus pasos no se detienen ante la contemplación de la luz, siendo que ésta es un medio tan solo para la evolución personal de las personas, sin más limites que sus propias capacidades. La luz es así lo aprendido y por aprender, a través del Verbo o sabiduría creadora. Motivada por la voluntad de obrar, y que se realimenta a través del conocimiento adquirido y la voluntad constante.

El Luciferismo entronca con la Tradición Occidental, por su voluntad de acceder a ésta Luz, y para él el contenedor y generador de esa Luz, no es

Jehová, sino Lucifer, por ser el Ángel portador de la luz, y por ser el que facilitó al ser humano, el acceso al conocimiento, ya la conciencia de sí mismo como ser. Así la acción del verbo esta presente en el Luciferino, recogiendo las enseñanzas de los antiguos textos herméticos. -¿Has comprendido –me dijo Poimandres-, lo que significa esta visión?, voy a saberlo-le contesté-. Esta Luz-dijo-, soy Yo, la Inteligencia, tu Dios, que precede a la naturaleza húmeda surgida de las tinieblas. La palabra Luminosa (el Verbo) que emana de la Inteligencia, es el hijo de Dios. -¿Que quieres decir?, repite. –Entérate: lo que en ti ve y oye es el Verbo, la palabra del Señor; la inteligencia es el Dios Padre. No están separados uno del otro, porque su unión es vida. –Gracias- le contesté-. – Comprende entonces a la Luz –dijo-, y conócela. (Poimandres, del Corpus Hermeticum). Aunque el Luciferismo por otro lado, quiere desarrollar su propia Tradición, a partir del momento en que el Satanismo se intelectualiza, tomando como base teórica la Biblia Satánica de Lavey. La Luz como conocimiento, encaja dentro de la filosofía luciferina, también encaja dentro de otras filosofías, pero es el luciferino quien la representa con mayor identificación, pues su actitud tiene que ver directamente con la toma de conciencia de su naturaleza real, y esta toma de conciencia, es gracias a la acción de Lucifer. A partir de esa toma de conciencia, es cuando se esta en condiciones de forjar cada uno su propia personalidad, eso es lo que hace que el luciferismo sea un proceso parecido al iniciatico, El luciferino aspiraría, en el caso de que crea en la naturaleza divina del hombre, a que su condición de Dios, le sea reconocida por derecho propio, no como ocurre con un místico o un asceta, que espera la purificación o el perdón, para que esa naturaleza le sea devuelta, lo que revela un sentimiento de culpa que el luciferino no tiene. El Luciferino exige ese reconocimiento, pues esa condición divina le habría sido arrebatada.

Y esto es así, porque el carácter de independencia y libertad del luciferino, le impide las actitudes de sumisión a un Dios. Si la naturaleza humana fuera divina, por ser creación de Dioses, la relación entre el ser humano y Dios no podría ser de otro modo mas que de igualdad.

Pero especulaciones filosóficas o simbólicas aparte, los humanos somos animales, una especie animal que ha desarrollado sistemas complejos de organización social, y lo ha hecho creando estructuras ideológicas como las religiosas, o las políticas. Esta convicción, aleja al luciferino del “autoengaño” al que hace referencia Lavey en la Biblia Satánica. Es la humanidad, quien al crear a los dioses pierde su condición divina, delegando esa condición en la figura creada. Destronado y superado por su propia creación, los humanos sin embargo quizás respondamos con ello, a una necesidad de identificación con un principio inconsciente, el de unidad o síntesis. Al crear a los dioses, y en concreto al sistema de un solo Dios, pretende crear una entidad unificadora del conjunto de pequeños dioses. Este intento de síntesis, cobra importancia, y se convierte en la referencia ideológica obligada para los individuos que la han creado. Pero esa síntesis, siempre privará al individuo de sus valores personales, pues su carácter general no puede considerar todos los aspectos, todas las visiones de las cosas. Es entonces, cuando un individuo no desea sumergirse en la idea “globalizadora”, que para evitar renunciar a su propio carácter, es cuando se rebela contra el Dios aceptado. Esta actitud de rebeldía, esta relacionada con la conciencia de la propia naturaleza individual. El ser humano que asume su condición de Dios, no deja de considerar su condición animal. Es Dios porque su voluntad y su conocimiento, (verbo) constituyen su capacidad de crear, de crear sistemas ordenados, de entender el universo que le rodea, de conocer la naturaleza y utilizar ese conocimiento para su beneficio. Pero también es conciente de su condición animal, y no puede renunciar a esa conciencia de lo que es, sin someterse a un Dios global, como criatura del mismo, y a su servicio. El ser humano que cree en si mismo, tomando conciencia de su condición de animal, pero dotado de calidad divina, ya cree en Dios, por ser él mismo

un Dios, de modo que no cabe el ateismo como actitud correcta ante la cuestión de la divinidad. Ni siquiera en relación a él mismo. Negar en sí mismo la condición divina, es entregarse al imperio de la naturaleza, y los humanos, conscientes de lo que implican las relaciones naturales, necesita establecer entre la naturaleza y él, un distanciamiento que permita al ser humano crear su propio sistema, (cualidad divina), pero procurando mantener con la naturaleza, una relación que no dañe a ambos sistemas. Pero no hay que confundir, la naturaleza divina del Ser Humano consciente de si mismo y su propia naturaleza, de la naturaleza divina del creyente en un Dios ajeno al ser humano. En el primer caso, esa naturaleza es una cualidad no recibida de nadie, y que tiene mas que ver, con el modo en que destacamos y denominamos a nuestra diferenciación del resto de especies animales. En el segundo caso, es una idea fundamentada en una creencia, según la cual, una entidad divina crea a la humanidad, y los humanos poseemos naturaleza divina por transmisión del creador.

¿Cómo establecemos la conexión entre el ser humano y la naturaleza?. Llevamos siglos dándole vueltas al asunto, y hemos creado filosofías y escuelas que intentan explicar esa conexión:

“...Los pequeños misterios, comprenden todo lo que se relaciona con el desarrollo de las posibilidades del estado humano, encarado en toda su integralidad; culminan entonces en eso que hemos llamado la perfección de este estado, es decir, en lo que tradicionalmente hemos designado como la restauración del estado primordial. Los grandes misterios, conciernen propiamente a la realización de los estados suprahumanos; tomando al ser en el punto en que lo han dejado los pequeños misterios, y que es el centro del dominio de la individualidad humana, ellos los conducen más allá de esa zona, y a través de los estados supra-individuales, pero aun condicionados, hasta el estado incondicionado que es la única y verdadera meta, y que es designado como liberación final o como identidad suprema...”

René Guenón, (Apreciaciones sobre la iniciación).

Mircea Eliade y René Guenón, han sido quienes mejor han estudiado la cuestión iniciatica, el primero desde la antropología, y el segundo desde la perspectiva de la Tradición Occidental de los Misterios. Las sociedades iniciaticas, hoy en franca decadencia, y muy desorientadas y degeneradas, han sido las responsables de tutelar y llevar adelante el estudio y la progresión iniciatica en torno a estos dos tipos de misterios, el rito no solo ordena el proceso de una ceremonia, sino el propio sistema en que se fundamenta cualquier Orden de este tipo, así, las ceremonias son actos ritualizados, y también el sistema de enseñanza y progresión responde a un modo ritual. Guenón considera, que los pequeños misterios, tienen que ver con el desarrollo de las posibilidades del estado humano, a su juicio, el estado humano es un modo parcial de existencia, incompleto, y solo se perfecciona con la recuperación del “Estado Primordial”. Se manifiesta aquí la idea de retorno a la “Edad Dorada”, recuperar la naturaleza perdida, el estado humano que menciona, es el estado animal, la existencia a través de los sentidos. Considerando esa existencia como incompleta, como ajena a la naturaleza real del ser humano, que es divina por la acción creadora de un Dios. Así, el fin de toda labor en este sentido, es la integración en el absoluto, podemos encontrar cierto paralelismo en la creencia budista, de alcanzar el fin de las encarnaciones, para integrarse en ese mismo absoluto. Es la misma idea que gira entorno a la doctrina Martinista de la Reintegración de los Seres. Este concepto tradicional de lo que son los pequeños misterios, conduce inevitablemente a una búsqueda de tipo místico.

En coherencia con el perfil Luciferino, los pequeños misterios se habrían de ajustar al potencial que el individuo posee, a sus propias cualidades innatas. No se trataría de un estado incompleto, como considera Guenón, sino que ese estado ya esta en su totalidad en el individuo, y que cada individuo es un “todo completo”, con sus cualidades y defectos.

Y los grandes misterios, estarían en relación con las relaciones y efectos que se producen a nivel global, a partir de la interrelación entre individuos. No digo con esto que Guenón se equivoque, él estudiaba la tradición desde la perspectiva Deista, su visión del esoterismo es una visión “diestra”, y el luciferismo se corresponde con una tradición “siniestra”. Para Guenón, el método analítico es inaplicable al estudio esotérico, por haber en ello una voluntad divina. Para el luciferismo, más cercano al concepto de Luz cognoscitiva, el método analítico puede ser válido, al no considerar la existencia de mano divina alguna, todo cuanto existe es naturaleza, y relaciones entre elementos de la naturaleza. Así, Dios ya no es otra cosa que la manifestación idealizada de la energía creadora. ¿Significa que el luciferismo, en su labor de investigación de la realidad, solo se atiene a lo palpable?. No, el luciferismo contempla realidades o fuerzas de la Naturaleza que son aun desconocidas, que no conoce pero que sí intuye, unos las denominan Dios, otros Satán, el nombre importa poco realmente, lo importante, es que para el luciferino, le es mas fácil buscar y experimentar, sus manos están mas libres que las manos de los buscadores místicos.

pactum