Lazcano Vázquez Mellado María José Universidad Autónoma de Querétaro Dr.

Juan Pablo Navarrete

20 de mayo de 2013 Maestría en Ciencias Sociales Actores Políticos.

No son todos los que se cuentan ni se cuentan a todos los que son. Anónimo.

Introducción.

El presente ensayo busca retomar algunos de los aspectos más importantes del curso “Actores Políticos” en relación a mi tema de investigación titulado “Asentamientos

humanos irregulares ubicados en la periferia de la Ciudad de Querétaro. Promoción y ejercicio de los DESC de las poblaciones inmigrantes” con el fin de enriquecer y analizar desde otra perspectiva teórica mi temática. Así, lo central será conocer cómo las

poblaciones inmigrantes se han ido configurando como actores políticos, que en compañía de otras organizaciones (gubernamentales y no gubernamentales), han logrado generar procesos que les permiten una mayor integración a la sociedad civil con el propósito de hacer valer sus derechos y visibilizar las problemáticas que les acaecen.

Abstract. En las últimas décadas el fenómeno migratorio en el mundo se ha intensificado y diversificado en sus causas. Hoy en día las poblaciones conformadas por inmigrantes en países como México son sinónimo de exclusión social y violaciones de los Derechos Humanos fundamentales. Dichas violaciones han provocado que las poblaciones de inmigrantes permanezcan invisibles en los estadísticos oficiales; en este sentido, el

abordaje académico es fundamental para comprender y analizar las condiciones de vida en las que se hallan inmersos estos grupos.

Además, se busca evidenciar cómo y cuál es el nivel de participación política de estos sujetos en la sociedad, así como las respuestas del Estado ante ellos. Para esto, es necesario tomar en cuenta que los grupos son figuras fuera del marco de la legalidad y por tanto no cuentan con un respaldo jurídico que les facilite hacer exigibles sus Derechos Humanos de 2ª generación (conocidos también como Derechos Económicos Sociales y Culturales o DESC) los cuales se centran en defender el acceso a los servicios básicos como el agua, vivienda, educación, salud y trabajo. Así, nos encontramos en una constante tensión entre la responsabilidad jurídica del Estado (con la firma de los tratados internacionales en materia de DDHH) y las

necesidades reales y materiales de dichas poblaciones, las cuales se resuelven- en la mayoría de los casos- gracias a la auto organización y vinculación de los mismos grupos con organizaciones conformadas por la sociedad civil. Palabras claves. Asentamientos humanos irregulares Inmigrantes (Centroamericanos) Actores políticos Derechos Humanos Acción colectiva Estado

Para el desarrollo de este escrito resulta necesaria la contextualización sociopolítica y geográfica de nuestro tema de interés. En este sentido, el artículo se dividirá en secciones que nos irán aproximando a los aspectos básicos que comprenden la situación que se ha abordar. En un primer momento nos referiremos de manera general a los asentamientos humanos irregulares conformados por inmigrantes en la Ciudad de Querétaro, para después conocer cómo es que estos sujetos pueden ser considerados como actores políticos en tanto que generan una organización interna que les permite alcanzar cierto grado de visibilidad social y – aunque sea de manera informal- hacerse parte de un sistema político que responda a la falta de acceso de sus servicios básicos.

Primer acercamiento: Contextualización. Asentamientos humanos irregulares conformados por inmigrantes en la Ciudad de Querétaro. La ciudad de Querétaro, a partir del crecimiento de la industria y en respuesta a la necesidad de mano de obra de la iniciativa privada, ha sido receptora de un gran número de personas inmigrantes provenientes del interior de la República o de Centroamérica conformando así nuevas colonias y asentamientos humanos irregulares ubicados – en su mayoría- en la periferia de la ciudad. Los distintos destinos de quienes integran estos asentamientos han dificultado la organización y el acceso a las condiciones mínimas de vida tales como la atención a la salud, la educación y a los servicios básicos. Datos proporcionados por la COESPO señalan que el estado ha tenido un aumento poblacional importante. Entre el año 2000 y 2010 la población tuvo un incremento de 424 mil habitantes, no únicamente por el crecimiento natural (tasa de natalidad) sino debido también al aumento de la migración hacia el estado. Hoy la entidad ocupa el tercer lugar en crecimiento poblacional a nivel nacional, solo por debajo de Quintana Roo y Baja California.

Para el año 2010 según los indicadores censales proporcionados por esta misma dependencia1, en la capital el 31% de la población es originaria de otras entidades del país. Así, la segregación de los grupos inmigrantes en la periferia de las ciudades sobrelleva impactos urbanos y consecuencias sociales. Entre los primeros destacan los problemas de accesibilidad y la carencia de servicios y equipamientos de cierta calidad en sus lugares de residencia; y entre los segundos, los problemas de desintegración social que están escalando hoy; los primeros efectos, de tipo urbano, son conocidos. La segregación espacial hace que los grupos inmigrantes de nuestras ciudades sean aún más pobres. Pero los segundos efectos son relativamente nuevos, al menos la gran cobertura social que parecen estar cobrando.

Considerando que esta investigación se refiere principalmente a asentamientos que se originaron en gran parte con viviendas precarias, auto-producidas, sin atender las normas de planeación y edificación, con carencia de servicios, problemas en su tenencia, probablemente ubicados en áreas vulnerables a fenómenos físicos o tecnológicos2, habrá que analizar el papel que juega el Edo. De Querétaro en relación a estas colonias

irregulares- o ilegales- en cuanto a las condiciones de vida y acceso de las personas que les integran; ¿Cuáles son los límites de participación del Estado en estos asentamientos? ¿A qué instrumentos aluden sus instancias y organizaciones para desatender legítimamente a estos grupos? ¿Cómo estas poblaciones se han auto organizado para generarse mejores condiciones de vida (en cuanto a servicios básicos)?

Así, es trascendente señalar que si bien se pugna por considerar a Querétaro como un Estado con grandes índices de bienestar, existe un descontento por parte de la población en cuanto a las tareas del Estado en materia de planeación urbana y un decaimiento en los estándares de calidad de vida para los habitantes de la ciudad.

1

Hoja de datos, Indicadores Censales del Estado de Querétaro 2010. COESPO, estimación propia con base en INEGI 2011. 2 Con esto nos referimos a los asentamientos/colonias irregulares en las cuales se centrará la investigación.

En este sentido, retomando las aportaciones de María Amparo Casar (diciembre, 2009), muchos de los habitantes de la ciudad consideran que existe una brecha importante entre las demandas ciudadanas y las acciones llevadas a cabo por sus representantes. Resulta una práctica común entre los partidos políticos (PAN y PRI) atender de manera asistencialista a los grupos con mayor grado de marginación y pobreza en épocas pre electorales con el fin de posicionar a sus candidatos con una ventaja electoral. Así, las acciones emprendidas en estos asentamientos suelen ser de bajo impacto y de manera esporádica, lo que ha dejado a este sector de la población inconforme con los resultados obtenidos.

Sin embargo, se debe destacar que en el caso de los asentamientos irregulares, los habitantes han aceptado esta dinámica clientelar. En muchos casos, los sujetos se

politizan y votan por aquel candidato que les hace la promesa de regularizar sus tierras y llevarles servicios básicos cuando resulte ganador de la contienda electoral. Aún así, no se debe dejar de lado que esta relación (establecida entre inmigrantes nacionales y

contendientes políticos) tiene fines pragmáticos y suele fluctuar en el tiempo, es decir, no se genera una identificación ideológica real con algún partido político que sobrepase los beneficios que estos mismos les puedan proporcionar.

En el caso de la atención a los inmigrantes centroamericanos,

las estrategias

cambian drásticamente. Según los aportes de Daadler Hans (2007) debemos de tomar en cuenta que esto sujetos no son considerados como ciudadanos y por tanto no representan una fuerza electoral para los partidos. En este sentido –y desde la óptica del costobeneficio- atender las necesidades básicas de éstas poblaciones resulta más costoso que redituable en términos económicos y políticos. Las poblaciones inmigrantes

centroamericanas que residen en la ciudad de Querétaro tienen poca incidencia en las acciones emprendidas por un candidato político u otro debido a que no cuentan con el mecanismo democrático por excelencia: el voto.

Debido a que la población de interés para este estudio es la conformada por los inmigrantes irregulares provenientes de Centroamérica, resulta infértil hacer una discusión

en torno a su “derecho al voto” o su comportamiento electoral. Con ello se busca matizar que este derecho no se ejerce y que hay una ruptura entre lo empírico y las

argumentaciones teóricas que se podrían hacer en pos de los derechos humanos de los mismos.

Así pues, aunque los inmigrantes puedan ser un electorado potencial, el cual será muy sensible o maleable a las estrategias de movilización política y electoral que realicen los partidos políticos, los inmigrantes irregulares en México no tienen derecho de sufragio activo ni pasivo, siendo la adquisición de la nacionalidad la única vía de acceso a estos derechos políticos.

En este sentido, lo que se intenta rescatar en el siguiente apartado, es cómo estos sujetos se están convirtiendo en nuevos actores políticos informales (los he clasificado como informales debido a que no cuentan con un reconocimiento real por parte del Estado, además de no estar de manera legal residiendo dentro del país) en las dinámicas de los estados receptores. Lo anterior resulta más evidente al analizar su vínculo con

organizaciones no gubernamentales y aquellas acciones colectivas que llevan a cabo, con el fin de acceder a algunos de sus servicios básicos, trabajo, salud, educación, etc.

Los inmigrantes: Actores políticos y acción colectiva.

Para el desarrollo de este apartado, será necesario retomar algunas definiciones básicas que se revisaron durante el curso. Un actor político “es la persona o grupo que desempeña un papel políticamente relevante, es decir, que juega un rol que afecta directamente las operaciones de alguna estructura dentro del sistema político, sin importar lo pequeño que este efecto pueda ser” ( Diccionario Electoral, consultado en mayo 2013)

Sin embargo, se busca enfatizar la importancia de los grupos formados a través de lazos de solidaridad como protagonistas en los desarrollos políticos en la región, especialmente las redes basadas en el origen común de sus integrantes (Beshimov, 2006) En los últimos años, dichos estudios han gozado de amplio respaldo en el mundo

académico e incluso en los medios de información. La cuestión fundamental que surge en la inmensa mayoría de estos trabajos es que la importancia de las llamadas políticas informales es vital para comprender los procesos sociopolíticos que tienen lugar en la región.

Así, una de las principales características de la población inmigrante es que forman parte de un proceso más amplio: la desestabilización del poder -en el orden formaldel Estado. Esta desestabilización se debe, en parte, al surgimiento de nuevas instituciones globales, desde los mercados electrónicos financieros a los regímenes de derechos humanos y la nueva Corte Criminal Internacional. A su vez, esto ha permitido una multiplicación de dinámicas y actores políticos (todavía) informales. Sólo en parte a modo de provocación, diré que los inmigrantes son en efecto un factor crítico en esta dinámica amplia que genera nuevos tipos de políticas informales y de actores políticos informales. En última instancia, los inmigrantes son en parte ciudadanos desnacionalizados. El inmigrante, en tanto que ciudadano en parte desnacionalizado, pertenece a un mundo de actores políticos informales en expansión, junto con el ciudadano tradicional que, cada vez más, busca ser transnacional. En la actualidad, las prácticas ciudadanas tienen que ver con el hacer “presencia” por parte de aquellos que carecen de poder, incluyendo los indocumentados, y con políticas que reclaman derechos a la ciudad. Lo que comparten estas situaciones es la noción de que a través de estas prácticas a menudo informales se van constituyendo nuevas formalizaciones de pertenencia política. La ciudad es un lugar clave para este tipo de trabajo político que se constituye, a su vez, en parte a través de estas dinámicas. La ciudad es una vez más la escala donde se materializan las dinámicas estratégicas, tanto económicas como políticas. Es notable que conforme evolucionan los mecanismos de organización de los inmigrantes de primera generación, su acción colectiva rebasa el ámbito de su comunidad de origen para abocarse a trabajar por el mejoramiento de las condiciones de vida en la sociedad receptora. Hoy en día, los inmigrantes expresan su potencial organizativo con una su creciente presencia en los sindicatos de las industrias, en el comercio informal, en

las organizaciones no

gubernamentales que con apoyo de las Iglesias o fundaciones

privadas, han logrado constituir, para defender mejor sus derechoso en los espacios que ellos mismos han creado para interactuar entre sí de manera pública y autónoma.

En relación a lo anterior, podemos tomar en cuenta lo planteado por Esther del Campo (2002) sobre los grupos de presión, definidos como aquellos grupos de intereses organizados que no desean de forma directa el control del poder político sino sólo influir o presionar a los centros de toma de decisiones, ya sea en el ámbito del Legislativo o del Ejecutivo y de las diferentes organizaciones y administraciones públicas. Por tanto, se diferencian claramente de los partidos políticos, porque éstos buscan directamente el poder político. Así es como, algunas de las organizaciones que se vinculan con los grupos de inmigrantes, buscan hacer reconocer sus derechos ante el Estado y sus instituciones.

Sin embargo, la concepción de los migrantes como un actor político con capacidad de incidencia en las políticas públicas y las decisiones gubernamentales tanto en México es reciente. Las organizaciones de la sociedad civil han llevado a cabo acciones para acercarse al fenómeno migratorio y contribuir a la construcción del sujeto político migrante. En efecto, hay muchas organizaciones sociales y civiles que atienden los problemas de las remesas, desarrollo local y acceso a servicios en los países de destino.

Presuponer que existe una racionalidad en la participación de estos grupos constituye sin duda una de las aportaciones básicas de Olson en La lógica de la acción colectiva (2005). Las asociaciones de intereses se entienden como procesos de acción colectiva cuyos objetivos son la consecución de bienes públicos. Así, Olson supone que los individuos sólo están interesados en participar de asociaciones de intereses cuando los beneficios de participar en el grupo superan a los costes. El mantenimiento de la

participación, incluso en grandes organizaciones, que puede ser muy costoso, es posible gracias a los incentivos selectivos o beneficios que sólo perciben los individuos que son miembros de la organización.

En suma, el análisis de Olson toca tres aspectos fundamentales en la problemática de la participación política: las motivaciones de los individuos, la relación entre la acción individual y la acción de los grupos y la naturaleza y la importancia de los beneficios y de los incentivos, ya sean éstos individuales o colectivos. Sin embargo, este análisis desenfoca un aspecto clave de la participación, reiteradamente olvidado y pospuesto en las diferentes teorías de los grupos de presión, que es la función “expresiva” e “identitaria” que pueden desarrollar estos grupos.

En este sentido, las teorías de la acción colectiva está basado en el paradigma racionalista que considera al individuo como un ser racional capacitado para calcular las ganancias y las pérdidas de una elección, intentando obtener grandes logros a un coste personal bajo.

Además, Marcur Olson, nos dice que es más probable que las acciones colectivas sean exitosas en grupos pequeños debido a que la parte del bien colectivo que disfruta cada miembro del grupo será más significativa. En los grupos pequeños los miembros se

relacionan de manera cercana, por lo tanto se conoce el posicionamiento y actuación de cada miembro dentro de él. Las condiciones que se dan dentro de un grupo pequeño propician los incentivos de cooperación. Ésta condición propuesta por Olson (grupos pequeños) se da en los grupos conformados por inmigrantes en la Ciudad de Querétaro, ya que, al ser una población minoritaria y que normalmente comparte el mismo espacio físico se generan lazos y redes en donde la mayoría de sus miembros se reconocen entre sí.

Considerar el nivel individual de análisis conduce, por un lado, a predecir que los individuos sólo participarán de una acción colectiva cuando las expectativas de beneficios sean mayores que los costes de su participación; pero, por otro lado, tiene como efecto presuponer la existencia del “gorrón” - free-rider- (Olson, 2005). Es decir, dicha acción colectiva tiene como objetivo obtener unos bienes públicos —nacidos de metas, deseos o gustos individuales; los cuales, como vimos, pueden ser materiales o intereses “ideales”—. Ahora bien, dado que los bienes públicos se caracterizan —de acuerdo con Olson— por ser

indivisibles, inevitables y no rivales con respecto a su consumo, entonces un individuo puede disfrutar de estos bienes públicos sin haber participado en su producción.

En el caso de las poblaciones inmigrantes asentadas en la ciudad de Querétaro y su búsqueda de acceso a servicios, la acción colectiva es fundamental. Es necesario

considerar que la identificación que se da entre las personas que integran estos grupos, resulta de haber sido afectados – relativamente- por los mismos hechos. Es decir, al poseer características y vivencias comunes, los individuos podrán tener un interés compartido y será más viable el que se emprenda una acción colectiva. Por otro lado, se puede considerar que no todos los individuos inmigrantes pueden identificarse con su categoría social en función de unos intereses comunes concretos. Así, por ejemplo, un inmigrante se identifica con su colectivo de origen nacional pero no en función de que ello le beneficie con la obtención de bienes materiales y una mejor integración en la sociedad, ya que esto puede conseguirlo a través de su condición de pertenencia al colectivo con menores posibilidades económicas en la sociedad, así como, por ejemplo, una mejor integración se podría desarrollar a través de organizaciones no gubernamentales de ayuda al inmigrante y no a través de la asociación de inmigrantes. Aquí vislumbramos otra posibilidad de explicar la acción colectiva en estos asentamientos humanos irregulares. Las condiciones actuales de las ciudades urbanizadas están creando no sólo nuevas estructuras de poder, sino también marcos de acción para actores políticos invisibles o sin voz. Bajo estas condiciones, el creciente número y diversidad de personas en desventaja asume una “presencia” distintiva en estas ciudades. Para poner un ejemplo que capta esta participación política informal permitida por los complejos medio ambientes de las ciudades, se puede retomar el caso de las mujeres inmigrantes que emergen en el dominio público justamente a partir de sus responsabilidades en el hogar -no a partir de su mayor participación en el mercado del trabajo-. La extensión política informal que van

adquiriendo estas mujeres inmigrantes surge a partir de su rol como madre y esposa en el hogar. Sin embargo, es responsabilidad de las mujeres, como amas de casa, asegurar los servicios públicos y otros recursos públicos para sus familias lo que les da la oportunidad

de emerger como actores políticos informales. Es su rol como madres y esposas lo que las hace el intermediario clave con el Estado en sus múltiples instancias locales: las escuelas, las clínicas de salud, la policía. Esto va contra la noción prevalente de la mujer como madre y ama de casa en un ámbito privado que no encaja en las categorías e indicadores utilizados para captar la “participación” formal en la vida política. Consideraciones finales. Hacer presencia En las ciudades, el surgimiento de los nuevos actores políticos “informales” desata procesos económicos y políticos que permiten construir nuevos tipos de identidades y prácticas de ciudadanía informal que se pueden originar incluso sin el reconocimiento explícito del Estado o reformas de las normas legales. Sin embargo, no se puede perder de vista la distinción entre la falta de poder y las condiciones para ser un actor político no obstante la falta de poder. Esta distinción trae al debate la diferencia entre la falta de poder y la invisibilidad política. Las personas en desventaja en las ciudades pueden no tener poder pero pueden hacer política. Más aún, pueden ganar “presencia” en su interacción con el poder, pero también interactuando entre sí y emprendiendo acciones colectivas que mejoren sus condiciones de vida. En el contexto de un espacio estratégico como la ciudad, los desventajados no son simplemente marginales; adquieren presencia en un proceso político más amplio que escapa a los límites de la política formal. Las empresas globales y los inmigrantes, tengan documentos o no, son dos actores clave en la creación de la historia contemporánea. Mismo si parciales, estas condiciones marcan la posibilidad de una política. Lo que será esta política dependerá de las prácticas y proyectos específicos de grupos, comunidades y actores. En la medida en que el sentido de pertenencia de estas comunidades no se encuentre reducido a lo nacional, bien puede marcar la posibilidad de una política que aun si centrada en localidades concretas sea de hecho una política transnacional que articule a similares actores a través del mundo.

Además, al articular la acción colectiva con el surgimiento de nuevos actores políticos, permite vislumbrar a estos grupos como fuerzas dinámicas que buscan reconfigurar las dinámicas de las sociedades en las que se establecen. Frecuentemente las teorías realizadas desde la Ciencia Política son rígidas y dejan de lado éste último punto, es decir, no consideran que los actores políticos y la acción colectiva están fuertemente vinculados con un contexto social- histórico- económico y por tanto debemos de estar alertas a las problemáticas que la realidad nos arroja, con el fin de completar nuestras aportaciones científicas con lo empírico.

BIBLIOGRAFÍA. 1. CASAR, María Amparo (2009, diciembre). "Reformas en el aire" en Nexos, Núm. 384, México. 2. DAALDER, Hans (2007). "¿Partidos negados, obviados o redundantes? Una crítica" en Montero, José Ramón; Gunther, Richard y Linz, Juan (eds.). Partidos políticos. Viejos conceptos y nuevos retos, Fundación Alfonso Martín Escudero / Trotta, Madrid, pp. 49-62. 3. DEL CAMPO, Esther (2002). “Los grupos de presión”, en Marugan, Román. Sistema Político español, McGraw-Hill, Madrid. 4. OLSON, Mancur (2005) “La lógica de la acción colectiva]” en Battle,Albert. Diez
textos de ciencia política, Ariel, España, pp. 203-220.

5. SASSEN, Saskia. (2001). “The global city” (2° Ed.), Princeton: Princeton University. 6. VARGAS HERNÁNDEZ, José Guadalupe (2003). "Teoría de la acción colectiva, sociedad civil y los nuevos movimientos sociales en las nuevas formas de gobernabilidad en Latinoamérica" en Revista Latina de Comunicación Social, Núm. 54. Recuperado el 2 de enero de 2013 de:

http://www.ull.es/publicaciones/latina/200353vargas.htm 7. VILLASEÑOR G., Elio. “La sociedad civil y la migración”, Semana de relaciones Internacionales en el ITESO. Recuperado el 30 de de abril 2008, Guadalajara, Jalisco.

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