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DERRIDA, J. Una teoría de la escritura

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del olvido. Hegel cierra el movimiento del pensar (o así al menos parece) bajo la apelación de un absoluto solamente mentado. De otra parte podemos preguntarnos por el «quién» aludido en el wir de Hölderlin. que al fin de la circulación lógica se enlaza consigo mismo. . e incluso absurda. Es la resolución de haberse apropiado a la recepción de la herencia de Hölderlin. como resonancia de las palabras del poeta de la poesía. w. la seducción que ella encierra. lo cual estará siempre acompañado de dos figuras: Hegel. ¿Cómo es posible hablar de un signo que no apunta a nada. como debe ser. por ende. es decir como llanura inmediata e indeterminada de la lēthē. tal es su apariencia. Sería empero una opinión precipitada y unilateral el decir que este centro ha llegado  El constante recurso a terminología alemana no se debe aquí a una supuesta inopia e inepcia del castellano respecto al alemán (inepcia que redundaría más bien sobre el autor del discurso). Naturalmente. por su parte ingresa en la poesía de Hölderlin con el presentimiento de que el peligro anunciado por la estructura de emplazamiento (Gestelí) sea al mismo tiempo el destello previo de otro inicio. El último Heidegger dispersa en cambio cosa y palabra en una estructura referencial que penetra ambos extremos y los hiende por el signo de la cuadratura (Geviert). Pero con ello resulta una contradicción ínsita a la apariencia misma. S. con el solo fin de expedirse libremente como naturaleza. al mismo tiempo. Sin dolor existimos. Hollando con Derrida el solar heideggeriano Félix Duque Podría considerarse cuanto sigue como una suerte de variaciones sobre un tema de Hölderlin. 1-4. diástole y sístole coinciden así en el centro del pensar metafísico o. y el lenguaje Casi en la lejanía está perdido. y guarda por ello la huella de su proveniencia de lo extraño. que a nada apunta. horro de interpretación (deutungslos). después. al mismo tiempo la preservación necesaria de éste como apariencia y abismo. primero. como amigo y rival y Heidegger. 2: 195) Mas esto suena de forma verdaderamente extraña. El tema dice: Un signo somos. Pues la capacidad para ello requiere de hecho de una resolución. y como tal debe ser conservada. Explosión e implosión. sino al hecho de que esta contribución es.a vers. (Mnemosyne. ya que proviene de una conferencia impartida en alemán el 27 de octubre de 1987 en Wolfenbüttei. el malestar de existir sin dolor allí donde quede alcanzado el saber absoluto y. también ella un discurso diferido. en la ausencia de centro. de un desgajamiento de la clausura de lo acostumbrado (Entschluss). Heidegger. Hegel ha asumido esa herencia y.Tejido y resonancia. intentando así borrar las huellas de su propio malestar. A saber.W. más bien. cuando todo signo parece apuntar a algo? Pues ello se manifiesta aun en su definición tradicional: aliquis stat pro aliquo. el lenguaje no sea ya bueno para nada. 2. El pensamiento de Hegel y Heidegger nos indica el modo en que es soportable la pérdida de centro y. lejana.

sin este último. todo pensamiento se dispersa. llena de contenido. En cada uno de estos casos.a ser en la edad moderna. o bien el comienzo no es sino esta presuposición misma. sino . ni retorna al infinito. como aquello que acompaña. es decir. el movimiento de su interna constitución y determinación se halla solamente en su forma inicial. inevitablemente. Kant sabe muy bien que sin centro no es posible sistema alguno y que. Y esa dispersión debiera ser evitada. médium. expresiones directas de Hegel. tal ideal sería la cópula plenificada. la inicialidad se halla siempre diferida. Tal intento se hace visible en el recurso kantiano al juego del sensus communis —yendo de abajo a arriba— y a la fe racional —procediendo de arriba a abajo—. habría que conceder entonces. un sujeto-objeto que no sería ya la helénica noēsis noēseos. A lo más cabe rastrearlo como différance. Por último. en fin (sensu hegeliano). toda aparición (Erscheinung) y se despliega como donación de sentido en el desarrollo de toda cosa. por esa plenificación. y desde el nivel ontológico. en una contradicción. sin acabamiento posible. Se trata en este caso de una acción referencial que ya no es un recurso. como el hypokeimenon que. Kant ha extraído las consecuencias de ello y situado el centro como ideal —y sólo como tal— en el sentido de una identidad perfecta. Fue empero mérito inmortal de Kant —si queremos servirnos de las formulaciones entonces al uso— haber apuntado que la cumplimentación de un tal ideal desemboca necesariamente en la subrepción trascendental. Es Kant el que ha logrado desentrañar el ideal metafísico del centro como apariencia trascendental. Cabe con todo afirmar con razón que Kant ha vuelto a retroceder ante el abismo por él descubierto e intentado saltar por encima de ese hiato. que precisamente el centro es lo perennemente ausente del curso lógico. sin más. de la misma manera que sigue siendo de peso su afirmación de que tal apariencia pueda ser en todo caso reconducida a su origen necesario y que. puesto que conduciría a la dominación del hombre por el hombre o a su sujeción bajo la naturaleza. A su vez. en efecto. el ideal viene a ser representado como sustancia perfecta que se aprehende a sí misma como sujeto. sin embargo. sino la noēsis del noēma mismo. sin resto. en el movimiento reflexivo que va de nada a nada— la profundidad que. Al comienzo. Un término medio que. de modo tal que su propia subsistencia se halla ahora en su propia alteridad. desde luego. según creo. El centro funciona allí evidentemente como fundamento. como co-incidencia del sujeto y el predicado. para convertirse en centro cordial del movimiento de sístole y diástole. Pero si nosotros entendemos el centro como archē —tal como éste viene a darse en el libro quinto de la Metafísica aristotélica—. Se presupone en efecto que con el comienzo se debe iniciar algo. Tales son. Es libre en la medida en que depende de un contenido que ella misma es. se separa de aquello que él mismo ha fundado. sea imposible borrarla. el Yo. Este «debe» es la negación inmediata de la inmediatez presupuesta del inicio. el sujeto de inhesión. Mas a la vez se ve Kant forzado a expulsar dicho centro de la articulación misma del sistema. Por ello. En este respecto es mucho más radical el proceder hegeliano. deja de ser muerto elemento. la autonomía de la sustancia. el origen no existe más que como presuposición. En esta medida. como término medio. a saber: la identidad de la universalidad y de la singularidad. debe venir a la luz en la lógica del concepto. posteriormente. se trataría pues del ideal moderno de una significación trascendental. de un signo que produce su propia referencia a partir de él mismo y a través de sí mismo: epistemológicamente. Con Hegel. oculto. y lógicamente considerado. en cuanto que éste sondea —sobre todo en la lógica de la reflexión. podríamos decir que se encuentra allí la —imposible— premonición del universal concreto.

cada elemento del sistema. su valor de inmediatez. Así es también como pierde su supuesta consistencia.D. sino la cosa misma de su pensar. La transición propia de la lógica del ser se transforma con ello en una traducción. G. empero. una huella. puramente. es un pliegue. una transferencia del ser a la apariencia. Según dice el propio Hegel: «Sólo por diferenciación y determinación de sus (seiner) diferencias puede existir la necesidad de la misma [sc. solo en su mutua determinación se conserva y demora el sistema. está desplazado con respecto a sí mismo. 8: 60. Werke. el centro es una herida: la inasumible contraposición entre el mundo en y para sí esente y el mundo aparente). sin poder en cambio mirar a sí mismo. y aquí es donde reaparece la tentación. esencialmente. el sistema de la verdad pura o de lo Lógico se desvela como estructura. Ello quiere decir entonces que la determinación.) Por el contexto cabe apreciar que el único antecedente posible para seiner es: System. Así. Así es como el proceso de lo Lógico se hace difuso. Ya la interpretación de lo cósico dentro de la lógica del concepto deja ver per absentiam un resto o desecho (Abfalt) indisponible para el concepto. 12: 33. la pretensión de gozar de una vez por todas.l] y la libertad del todo». muy especialmente. Es el diferirse de la significación lo que anula las aspiraciones de las determinaciones del pensar a ser autónomas y a tener una significación lista y acabada. Recordando los versos iniciales de Hölderlin. con palabras de Adorno. diferida. podría decirse que cada significante tiene su significado propio exclusivamente en otro significante. no conduce a la aniquilación de los mismos. Ello no significa empero la supresión del sentido de la reflexión en Hegel. a su vez. O. materialmente entendida como discurso. el origen resulta objeto de promesa en cuanto resultado teleológico. (Enz. que se manifiesta como resultado de una represión y expulsión del . Con los términos de Saussure. podríamos decir que. dado que cada miembro. que se desarrolla como célula originaria de ella misma. La pérdida del origen es observable sólo cuando se salta más allá del inicio. Obviamente. y a la inversa (ver al respecto la inscripción del centro de la Ciencia de la lógica. Sólo como totalidad recurre el discurso a sí mismo. precisamente porque cada elemento no tiene otra consistencia que la de apuntar y la de darse a una interpretación. La referencia referida tiene en efecto la función de ser huella de un origen (Ursprung) perdido. § 14. bien podría decirse que nos hallamos aquí ante el punto ciego. Justamente a ello se debe que el curso lógico comience con la presuposición — siempre diferida— del inicio y finalice con una originariedad. que a pesar de las vacilaciones se halla claramente apuntada en los textos. los actos de negación de las diferencias de los elementos entre sí. mas cuya significación completa está siempre. en el interior de la circulación de éste. Muy al contrario. de un origen consistente de suyo. sólo como recurso es el discurso tal. Sólo que aquí no me interesa la intención última del individuo Hegel. Es precisamente lo contrario lo que aquí sale a escena.W. en el desarrollo del concepto y. es decir de un salto original (Ursprung). que obtiene sentido y significado exclusivamente como ser originario producido (hergestelltes: Wdl.. La nota lógica denota una marca. esto es. y se restaura como aquello que de antemano ya era: se convierte así. 12). F. Es esta diferencia del origen la que engendra todo el movimiento de lo Lógico. en y para sí. Este resto. la retina o punto de mira desde la que cada punto del sistema mira y al que tiende.que se obstina en el interior del sentido del inicio. existen numerosos pasajes en las obras de Hegel en los que se defiende expresamente esta dirección onto-teo-lógica. De esta manera. Ese movimiento constante de trascendencia inmanente marcado con el prefijo «trans» parece perderse. es por lo que resta siempre falto de interpretación de por sí mismo. de la totalidad. en el sentido de Dérrida.

12: 253. maduración (Wesung) del Todo. Lo Lógico se torna con ello en un tejido de diferencias. la llanura irrelevante de la no verdad. El final viene a ser así. de Kant: XXII. 3-4). 28. Por consiguiente. duración. Y cuando.inicio central a los márgenes.. esta preservación de la ilusión en cuanto tal y. 17. en cada caso exhibido como ser. Henning como adición al parágrafo 212. parece cerrarse y recortarse en su propia inmanencia el sistema entero. sólo interiormente es intuible. 10: 475). es el sí-mismo (Selbsi) de la reflexión siempre diferida: la subjetividad átoma. (Werke. también las Spino-zasbriefe de Jacobi y el O. 62). salvo al redentor mismo. Mas si seguimos leyendo. y siempre ya de antemano hundido en un centro sin fondo. gracias a la pietas de un discípulo del inmortal (Verewigten). y con mayor radicalidad. De esta manera hallamos como resultado la misma contradicción que al inicio. para sí misma. se hace a sí misma esa ilusión. diferido. no es filológicamente fiable pero. cuando. al absoluto mismo es. al final de la Lógica. por ende. ya que: «La idea. que por su parte.. la naturaleza y el espíritu. aparece sólo como promesa de la naturaleza y momento del espíritu. y viene expuesta mediante una inequívoca alusión al discurso paulino de Atenas (Act. Claro está que debemos dudar de que este hacer sea finalmente realizable.p. La redención salva y cura todo. Werke. el absoluto queda siempre diferido. 14-15). el lugar de dispersión de todos los lugares. 20) pero que. una vez más. en fin. impenetrable (WdL. lo que comprendemos es que lo único que podemos sacar en limpio de esa comprensión es justamente la libre expedición de la idea en la naturaleza y como naturaleza. G. en el famoso parágrafo último de la Enciclopedia. esencia o concepto. Este desenmascaramiento ha sido ejecutado con fría claridad por el propio Hegel. restauración (Herstellung) de una presuposición. también la idea misma se hundiría entonces en su propia inconsistencia. En el último Heidegger encontramos igualmente. El todo aparece solamente como elemento. el tiempo (Zeit) en que los tiempos diversos maduran y se abren (zeiti-gen). En cuanto tal aposición (Zusatz). para la cual resta el simple ser como algo perfectamente transparente (ib. paradójicamente. Con ello. el resto indisponible e inasumible para sí mismo. lo que leemos es que ésta consiste en la «protoparticipación de sí (Sich-Urtheilen) de la idea en sus dos apariciones fenoménicas» (Enz. todas las definiciones hasta el momento proferidas apuntaban tan sólo a un absoluto mentado: «que es mentado por no estar puesto ni ser comprendido» (12: 252. son apariciones de la razón misma. ya que la asunción [Aufhebung] implica siempre y al mismo tiempo la conservación). Es el propio Hegel el que reconoce que. Sólo que ahora aquello «en que vivimos» no es Dios sino la ilusión misma. Importante es añadir que estos llamados fenómenos. sin embargo. en su proceso. 12: 236. y ello explícitamente señalado en la contradicción entre acaecimiento propicio (Ereignis) y la . consistente en la pretensión de cumplimentación del bien como fin infinito. En este pasaje habla Hegel de la ilusión originaria. nos está permitido palpar la nuda verdad.V. ya que al exterior no es ella sino decadencia y desecho de sí misma: naturaleza. El pasaje nos ha sido transmitido por L. es decir como ilusión (Täuschung). tornada tradición. § 577. es en cambio filosóficamente relevante por ser incómodo testimonio de la fractura del sistema.W. a la periferia. regido por determinaciones de reflexión. Tal ilusión es imborrable. venga preservado como lugar de permutación (Austauschen). del ser como apariencia. Pues si la ilusión resultara en efecto borrada (y no sólo asumida. pone frente a sí un otro. 8:422). y en cuanto producción. tanto por el hombre como por un dios. y éste se esencia (west) como esenciación. en un bucle infinito. A ello se debe precisamente que este centro. Cf. a la vez. y su hacer consiste en asumir esa ilusión».

Verwindung significa en efecto. Que no pueda ser suprimida quiere decir para nosotros. sino como los mortales.cadencia de desapropiación (Enteignis). Pensar el ser como abismo y no ya como apariencia apunta al hecho. como réquiem por un Dios muerto. Sólo así obtenemos el lenguaje. ello no apunta entonces sino al hecho de que toda exégesis está afectada por el tiempo que le es propio. Dicho ideológicamente: Dios mismo ha muerto para que gocemos de una vida eterna. Vori. Ello significa entonces que nosotros nunca podremos liberarnos de la metafísica. en esa medida. sino que: «no existimos más que cuando moramos en la cercanía de la muerte. contradicción que permite ver al origen como falla o quiebra (Zwiefalt). Así también podríamos interpretar la doctrina de Heidegger sobre la Verwindung de la metafísica. 186 ss. dan el tono dominante en los últimos escritos dispersos de Heidegger. de aquéllos que están maduros para soportar su propio carácter temporal. en el sentido de que debemos llegar a ser lo suficientemente fuertes como para soportar nuestra existencia como continua enfermedad. como hendidura y falla. .) Morar en la cercanía de la muerte no quiere decir que seamos un «estar a la muerte» (según la fallida formulación de Ser y tiempo). que se da cuando nosotros dejamos resonar esa voz como convalescencia. un retorno al origen.). o más bien la maduración que da tiempo al tiempo (Zeitigung). esa ilusión jugaba el papel de un eterno retorno de lo igual. un paso atrás. su proferencia por parte de los mortales. que nosotros experimentamos el centro del tejido vivo como kéntron. en cuanto posibilidad extrema de estar. aun cuando debamos desenmascararla como constante tentación de borrar la cercanía de la muerte. sino la forma del aparecer en general. que madura al punto. es el término supremo por el que somos capaces de soportar el despejamiento del ser y de su verdad». de borrar el tiempo. al contrario. Ello no significa naturalmente que nosotros podamos tener per impossibile una vivencia de la muerte (en cuyo caso nos comportaríamos respecto a ella como respecto a un accidente de la sustancia-yo). a más de retorsión. como resonancia del texto hegeliano y. como si la muerte fuera un incidente futuro al que estuviéramos ideológicamente orientados. La esencia de cada cosa reside en la tensión. Ya Nietzsche había hablado de la gran enfermedad. Y las palabras que. desembocan en lo Mismo. capaces de soportar la muerte en cuanto muerte. es decir entre la referencia a sí sólo en otras señales y marcas. A partir de esa ilusión da Heidegger. Sólo por ello experimentamos el dolor infinito de soportar la finitud del ser mismo. (Der Satz vom Grund. en la cual tiene lugar toda interpretación de lo ente gracias al despejamiento del ser. La ilusión de la idea en Hegel significaba. Y si la cercanía es el tiempo. y para la idea misma. Este tiempo no es entonces una forma de aparición (como en Kant). sino también y sobre todo la muerte. sino que arriba al suelo de una comarca «sobre el cual vivimos y morimos cuando no nos hacemos ilusiones» (Was heisst Denken? Vorl. casi perdido bajo la dominación de la subjetividad (según las palabras de Hölderlin). una especie de seguro de vida. da que pensar el hecho de que no podemos considerarnos ya como pensadores. o sea. por una parte. Sólo que aquí surge algo notablemente nuevo: en la comarca del origen diferido (un origen que siempre está de paso) no tiene ya lugar la vida. que sin duda no acaba en el vacío. Esto vale empero explícitamente como ilusión proferida por los asesinos del Dios moderno. como animales racionales. Este es precisamente el dolor del recurso. Se nos dice en ellos en efecto que debemos saltar al abismo: un salto originario. entre la expulsión y retorsión de su subsistencia hacia los márgenes. 16 ss. por otra parte. por ende. que. ahora. y su donación de sentido. sino. también Genesung: proceso de reponerse de una enfermedad. hombres. un recurso infinito: en el fondo.

» . libera un estado gayo de ánimo: la gaya aptitud para soportar la propia caducidad. no la alegría procedente de la voluntad de poder. La alegría pues de poder soportar el discurso. es decir la licuefacción del mundo. que hoy es siempre todavía. no podía suponer: «Mas el doctor no sabía. según Bataille. Una correspondencia que.Las palabras quedan así implantadas en los tiempos apropiados a las cosas y se convierten con ello en una correspondencia mortal. Este es por así decir un misterio que el propio Hegel. el Doctor en Sabiduría Mundana.

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