La doctrina espuria de Naomi Klein

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n The Shock Doctrine, Naomi Klein escribe que el capitalismo ha adoptado su “forma más salvaje” desde 1990. Si ella tuviera razón acerca del ligamen entre el libre mercado y la pobreza, ésta última habría aumentado dramáticamente desde entonces. Sin embargo, ha ocurrido lo opuesto. Entre 1990 y 2004, la pobreza extrema en los países en vías de desarrollo se redujo del 29 al 18 por ciento de acuerdo al Banco Mundial. Esto significa que, bajo el “capitalismo salvaje” la pobreza extrema disminuyó en 54.000 personas por día. Además, la proporción de personas que vive en barrios pobres, lo cual, según Klein, es supuestamente otro resultado de la liberalización económica, ha caído del 47 al 37 por ciento durante el mismo período. Los promedios no cuentan la historia completa, así que es importante indicar que los avances más marcados se dieron en los lugares del mundo que más liberalizaron, mientras que ha habido retrocesos en los países menos liberalizados. Si Klein estuviera en lo correcto acerca de la conexión entre el libre mercado y la violencia política, deberíamos haber visto también más guerras y dictaduras durante la era del “capitalismo salvaje”. Klein insiste en que “el mundo se está volviendo menos pacífico”, sin documentarlo. Está equivocada. De acuerdo al Human Security Centre de la Universidad de Columbia Británica, el número de conflictos militares que involucran a por lo menos una nación se redujo de casi 50 en 1990 a 31 en el 2005. El número de muertes producto de guerras en el 2005 fue el más bajo en medio siglo. En 1990 hubo nueve genocidios simultáneos alrededor del mundo. En el 2005 sólo hubo uno, en Darfur. A pesar de algunas excepciones conspicuas, el mundo se está volviendo más pacífico en la era del “capitalismo salvaje”. El mundo también se ha vuelto más democrático, contrario a lo que implica la tesis de Klein. De hecho, conforme los mercados se han liberalizado, el mundo ha atravesado simultáneamente una revolución democrática. Entre 1990 y 2007, el número de democracias electorales aumentó de 76 a 121. En 1990 hubo más países definidos como “no libres” por Freedom House que los que hubo calificados como “libres”. En el 2007 los “libres” duplicaban a los países “no libres”. Así que a falta de argumentos serios en contra de las consecuencias del libre mercado, sólo nos queda la crítica razonable de Klein a la tortura, las dictaduras, la corrupción gubernamental y el mercantilismo corporativo. En el análisis final, The Shock Doctrine se resume en la curiosa aseveración de que Milton Friedman y libre mercado son malos porque los gobiernos son incompetentes, corruptos y crueles. Probablemente no es una coincidencia que los comentarios en la contraportada del libro son de cuatro escritores de ficción.

Johan Norberg
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