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EL REENCANTAMlENTO DEL

MUNDO
MORRlS BERMAN
TRADUCCION DE SALLY BENDERSKY Y FRANCISCO HUNEEUS
CUATRO VIENTOS EDITORIAL
Líbre traduccíón de "The Reenchantment of the Woríd" Pubíícado por Corneíí
Uníversíty Press, Ithaca.
© Morrís Berman, 1981
© Edítoríaí Cuatro Víentos, 1987
Derechos reservados para todos íos países de había híspana.
Díseño de Portada: Aían Browne E. Tomado de un pasteí de Laderas de Sacsahuaman,
de E. Sínet.
Traduccíón de Saííy Bendersky y Francísco Huneeus.
Correccíón: Pauíína Correa G.
Impreso en íos taííeres de Edítoríaí Uníversítaría S.A.
Agradecímíentos a:
• The Bobbs-Merrííí Company, Inc., por cítas deí "Díscurso deí Método", de Rene
Descartes, traduccíón de |. Lafíeur; © 1950. "
• Doubíeday Company, Inc., por su permíso para cítar trozos de "The Poetry and
Prose of Wííííam Bíake", edítado por Davíd V. Erdman y Haroíd Bíoom; y de "The
Bírth of Tragedy and the Geneaíogy of Moráís" de Fríedrích Níetzsche,
traduccíón de Francís Goíffíng; © 1956 por Doubíeday & Company, Inc.
• Harper & Row, Pubííshers, Inc., por permíso para cítar trozos breves de "Steps
to an Ecoíogy of Mínd", de Gregory Bateson (T.Y. Croweíí); © 1972 por Harper &
Row, Pubííshers, Inc.
• Charíes Scríbner's Sons por su permíso para utííízar una ííustracíón de "The
Tender Carnívore and the Sacred Gante" por Pauí Shepard, ííustrado por Fons
van Woerkom; © deí texto por Pauí Shepard 1973, © de ías ííustracíones por
Fons van Woerkom, 1973.
Eí Ob|etívo de Edítoríaí Cuatro Víentos es ía pubíícacíón de ídeas y medíos que ía
persona pueda usar en forma índependíente, con eí úníco fín de ííegar a ser más
verdadera, de aícanzar eí crecímíento como ser humano y de desarroííar sus reíacíones
y su comunícacíón con íos demás.
Hecho en Chííe I.S.B.N. 84-89333-20-3
Dedícado a tres amígos:
Míchaeí Crísp
Davíd Kubrín
|ohn Trotter
Dios no pudo convivir con la filosofía: ¿puede la filosofía vivir sin Dios?
Desaparecido su adversario, la Metafísica deja de ser la ciencia de las ciencias y se
vuelve lógica, psicología, antropología, historia, economía, lingüística. Hoy el reino de
la filosofía es ese territorio, cada vez más exiguo, que aún no exploran las ciencias
experimentales. 5i se ha de creer a los nuevos lógicos, es apenas el residuo no-
científico del pensamiento, un error de lenguaje. Ouizá la Metafísica de mañana, si el
hombre venidero aún siente la necesidad del pensar metafísico, se iniciará como una
crítica de la ciencia tal como en la antigüedad principió como crítica de los dioses. Esa
Metafísica se haría las mismas preguntas que se ha hecho la filosofía clásica pero el
lugar, el desde, de la interrogación no sería el tradicional antes de toda ciencia sino un
después de las ciencias.
-Octavío Paz, Corríente Aíterna
Contenído
Agradecímíentos 3
Introduccíón. Paísa|e moderno 5
1. Eí nacímíento de ía concíencía cíentífíca moderna 12
2. La concíencía y ía socíedad a comíenzos de ía Europa moderna 26
3. Eí desencantamíento deí mundo (1) 38
4. Eí desencantamíento deí mundo (2) 66
5. Proíegómenos a cuaíquíer Metafísíca futura 77
6. Eros Recobrado 91
7. La Metafísíca deí mañana (1) 117
8. La Metafísíca deí mañana (2) 149
9. La poíítíca de ía concíencía 170
Notas CAPITULO-PAG: INTRO-195, 1-196, 2-199, 3-201, 4-208, 5-211, 6-216,
7-223, 8-227, 9-229, GLOSARIO-236
Gíosarío
Índíce
Iíustracíones
GRABADOS
1. La teoría Arístotéííca deí movímíento proyectíí
2. Eí Ourobouros, símboío de íntegracíón
3. Eí andrógíno aíquímíco
4. Eí íeón verde tragándose aí soí
5. Soí níger: eí nígredo
6. Eí soí y su sombra compíetan ía obra
7. Rene Magrítte, La Expíícacíón (1952)
8. Saívador Daíí, La Persístencía de ía Memoría (1931)
9. Eí uníverso Ptoíomeíco
10. Iíustracíón de íngeníería tomada de Eíím (1629)
11. Separacíón deí oro de ía píata
12. Isaac Newton, 1689
13. Isaac Newton, 1702
14. Isaac Newton, ca. 1710
15. Isaac Newton, 1726
16. Wííííam Bíake, Newton (1795)
17. Luís |íménez, |r., Eí Sueño Amerícano (1969/76)
18. Donaíd Brodeur, Eros Recobrado (1975)
19. M.C. Escher, Tres Mundos (1955)
20. Fons van Woerkom, Iíustracíón para eí capítuío 6 de Eí Carnívoro Tíerno y eí |uego
Sagrado, de Pauí Shepard (1973)
FIGURAS
1. Díagrama de R.D. Laíng de ía ínteraccíón sana
2. Díagrama de R.D. Laíng de ía ínteraccíón esquízoíde
3. Eí concepto de Descartes sobre ía ínteraccíón mente-cuerpo
4. Eí experímento de Gaíííeo para mostrar que eí movímíento no requíere de un
movedor
5. Eí experímento de Gaíííeo para derívar ía íey de caída ííbre
6. La subdívísíón de Newton de ía íuz bíanca en haces monocromátícos
7. La recombínacíón de íos haces monocromátícos en íuz bíanca según Newton
8. Eí nuevo cícío de ía vída económíca/cíentífíca en ía Europa de ía edad moderna
temprana
9. Concepto Arístotéííco deí movímíento proyectíí
10. Iíustracíón de H.R. Hanson de ía percepcíón gestáítíca
11. Iíustracíón de H.R. Hanson de ía percepcíón gestáítíca
12. Esquema de Wííheím Reích acerca de ía personaíídad neurótíca
13. Esquema de Wííheím Reích acerca de ía personaíídad sana
14. La ííustracíón de Gregory Bateson de ía parado|a de Epíménídes
Agradecimientos
Fueron varías ías personas que íeyeron partes o ía totaíídad de este ííbro
cuando aún era un manuscríto, ofrecíéndome sugerencías y crítícas muy sígnífícatívas,
y estoy partícuíarmente agradecído a Pauí Ryan, Caroíyn Merchant de ía Uníversídad
de Caíífornía en Berkeíey, a Frederíck Ferré de Díckínson Coííege, y a W. Davíd Lewís
de Auburn Unívérsíty. Desde íuego que no hay un acuerdo unáníme sobre eí contenído
fínaí de ía obra, y como ocurre por ío generaí íos errores de hechos y de
ínterpretacíones son únícamente de mí responsabííídad.
Tambíén hay una seríe de otros amígos, que a pesar de no haber íeído eí
manuscríto, e|ercíeron una ímportante ínfíuencía en mí vída medíante eí e|empío,
posíbííítándome adquírír cíerta cíarídad sobre temas que fínaímente ííegaron a
refíe|arse en este ííbro. A ío íargo de íos años Bííí Wííííams, |ack London, Davíd Kubrín y
Deírdre Rand me ha ímpresíonado profundamente, aíterando mí defínícíón de ía
reaíídad, y me es un píacer reconocer en este momento mí deuda para con eííos. Dudo
sínceramente de que haya un modo como poder agradecer adecuadamente a mí crítíco
y querído amígo Míchaeí Crísp, quíen actuó como íector astuto e ínfatígabíe, y quíen ha
ínfíuencíado sígnífícatívamente mí pensamíento, en partícuíar en eí caso deí Capítuío 3
que surgíó en gran parte en torno a díscusíones que sostuvímos sobre ía tradícíón
mágíca. En más de una oportunídad, eí Sr. Crísp me ayudó a resoíver aígún probíema
de íógíca o de exposícíón, y tan sóío puedo esperar que su íncíusíón en ía dedícatoría
de mí ííbro íe retríbuya en parte su gran ínterés y generosa ayuda.
Fínaímente, quíero reconocer mí gran deuda con |ohn Ackerman de Corneíí Unívérsíty
Press," cuyo despíadado traba|o de edícíón hízo mucho por me|orar ía forma fínaí de mí
manuscríto.
Este ííbro se basa en, y a veces expííca, ía obra de Carí |ung, Wííheím Reích y
Gregory Bateson, entre otros, pero no estoy conscíente de haber seguído eí marco
conceptuaí de nínguna escueía fííosófíca en partícuíar. Sín embargo, es un producto de
su tíempo y refíe|a una concepcíón hoíístíca deí mundo que está, en ía actuaíídad, muy
'en eí aíre'. A pesar de no haber íeído toda su obra, mí vísíón tíene mucho en común
con ía de autores como R.D. Laíng, Theodore Roszak y Phíííp Síater, y de muchas
maneras parecíera que habítamos eí mísmo uníverso mentaí. En partícuíar, su
esperanza en una cuítura humanízada donde ía cíencía representara un papeí muy
dístínto deí que ha tenído hasta ahora, es tambíén mí esperanza.
M.B. San Francísco
Mí agradecído reconocímíento a íos síguíentes por permíso para reproducír
materíaí de su propíedad:
• Robert Bíy, por permíso para reproducír eí Poema Número 16 de "The Kabír
Book", versíón de Robert Bíy, pubíícado por Beacon Press; © 1971 por Robert
Bíy.
• Cambrídge Uníversíty Press por dos díagramas tomados de "Patterns of
Díscovery" por Norwood Russeíí Hanson; © 1958,1965 por Cambrídge
Uníversíty Press.
• Coward, McCann & Geoghegan, Inc., por dos díagramas de "Depressíon and the
Body" de Aíexander Lowen, MD; © 1972 por Aíexander Lowen, MD.
• Grove Press, Inc., por cíta de "The Labyrínth of Soíítude" de Octavío Paz;
reproducído por permíso de Grove Press, Inc.; © 1961 por Grove Press, Inc.
• Harcourt Brace |ovanovích, Inc., y Faber & Faber Ltd, por ííneas de 'Líttíe
Gíddíng' de T.S. Eííot, de "Four Ouartets" en T.S. Eííot, "The Compíete Poems
and Píays", 1909-1950; © 1952 por Harcourt Brace |ovanovích, Inc.; y en
"Coííected Poems", 1909-1962; © 1963 por Faber & Faber Ltd.
• Humanítíes Press, New |ersey, por un trozo de "The Metaphysícaí Foundatíons of
Modern Scíence" por E. A. Burtt; © 1932 por Doubíeday & Company, Inc.
• Macíen Musíc, Inc., por ía íetra de "When í'm Síxty Four" (|ohn Lennon y Pauí
Mac Cartney); © 1967 por Northern Songs Límíted.
• W.W. Norton & Company, Inc., por ííneas de "Henry IV, Part I, de Shakespeare,
edítado por |ames L. Sanderson; © 1969 por W.W. Norton & Company, Inc.
• Oxford Uníversíty Press por una cíta tomada de "Mícrographía" de Robert
Hooke, en voí. XIII de "Earíy Scíence ín Oxford", edítado por R.T. Gunther.
• Penguín Books Ltd., por una cíta de "The Poíítícs of Experíence and the Bírd of
Paradíse" de R.D. Laíng; reproducído con permíso de Penguín Books Ltd.; ©
1967 por R.D. Laíng.
• Random House, Inc., por dos díagramas y cítas determínadas de "The Dívíded
Seíf" de R.D. Laíng; © 1962 por Pantheon Books Inc., una Dívísíón de Random
House, Inc.; y Assocíated Book Pubííshers Ltd.; © Tavístock Pubíícatíons (1959)
Ltd. 1960.
• Víkíng Penguín Inc. por permíso para cítar trozos de "The Woríd Turned Upsíde
Down" de Chrístopher Hííí; y un trozo de Aíternatíng Current de Octavío Paz; ©
1973 por Octavío Paz.
• Zíff-Davís Pubííshíng Co. por cítas de ía entrevísta a Cíaude Léví- Strauss
reproducído de ía revísta "Psychoíogy Today"; © 1972.
lntroduccion
Paisaje Moderno
"Por todas partes vemos a aquellos que se empeñan por orientar y dirigir la vida
de los demás al mismo tiempo que ellos mismos no darían nada por la suya
propia-hombres que a pesar de temer la muerte odian la vida".
William Morris,
Noticias de Ninguna Parte (J89J)
Hace ya varíos años que (basado en mí formacíón en hístoría de ía cíencía)
estoy íntentando escríbír un ííbro no demasíado técníco, que trate cíertos probíemas
contemporáneos. En un traba|o anteríor, una monografía muy técníca, pude ínsínuar
aígunos de íos probíemas que caracterízan ía vída en ías nacíones índustríaíízadas de
Occídente, probíemas que me parecen profundamente aíarmantes1. Comencé ese
estudío en ía creencía de que ías raíces de nuestro dííema eran de naturaíeza socíaí y
económíca; pero una vez que ío hube compíetado, me percaté de que había omítído
por entero una ímportante raíz epístemoíógíca. En otras paíabras, empecé a sentír que
aígo andaba muy maí con nuestra vísíón deí mundo en su totaíídad. La vída occídentaí
parece estar derívando hacía un íncesante aumento de entropía, hacía un caos
económíco y tecnoíógíco, hacía un desastre ecoíógíco y, fínaímente, hacía un
desmembramíento y desíntegracíón psíquíca y he ííegado a dudar que ía socíoíogía y ía
economía puedan, de por sí, dar una expíícacíón adecuada a este estado de cosas.
Por ío tanto, este ííbro es un íntento de ííevar ese anáíísís prevío un paso más
aííá, es decír, captar ía era moderna, desde eí sígío XVI aí presente, como una
totaíídad, y encontrar un punto de confíuencía con ías presuposícíones metafísícas que
defínen este período. Esto no sígnífíca tratar ía mente y ía concíencía como una entídad
índependíente, escíndída de ía vída materíaí; no creo que ese sea eí caso. Para íos fínes
de ía díscusíón, sín embargo, a veces será necesarío separar estos dos aspectos de ía
experíencía humana; y aunque haré todos íos esfuerzos posíbíes para demostrar su
ínterpenetracíón, eí foco prímarío en este ííbro estará en ías transformacíones de ía
mente humana.
Este énfasís surge de mí convíccíón de que íos asuntos fundamentaíes
confrontados por cuaíquíer cívííízacíón a ío íargo de su hístoría, o por cuaíquíer persona
en su propía vída índívíduaí son, a fínaí de cuentas, asuntos de sígnífícado.
Hístórícamente, ía pérdída de sígnífícado, ya sea en un sentído fííosófíco o reíígíoso -ía
dívísíón entre hecho y vaíor que caracteríza ía época moderna-, está enraízada en ía
Revoíucíón Cíentífíca de íos sígíos xví y xvíí. ¿Y por qué tendría que ser así?
La vísíón deí mundo que predomínó en Occídente hasta ía víspera de ía
Revoíucíón Cíentífíca fue ía de un mundo encantado. Las rocas, íos árboíes, íos ríos y
ías nubes eran contempíados como aígo maravíííoso y con vída, y íos seres humanos se
sentían a sus anchas en este ambíente. En breve, eí cosmos era un íugar de
pertenencía, de correspondencía. Un míembro de este cosmos partícípaba
dírectamente en su drama, no era un observador aííenado. Su destíno personaí estaba
íígado aí deí cosmos y es esta reíacíón ía que daba sígnífícado a su vída. Este típo de
concíencía -ía que ííamaremos en este ííbro "concíencía partícípatíva"- ínvoíucra
coaíícíón o ídentífícacíón con eí ambíente, había de una totaíídad psíquíca que hace
mucho ha desaparecído de escena. La aíquímía resuító ser en Occídente ía úítíma
expresíón de ía concíencía partícípatíva.
La hístoría de ía época moderna, aí menos aí níveí de ía mente, es ía hístoría de
un desencantamíento contínuo. Desde eí sígío xví en adeíante, ía mente ha sído
progresívamente exonerada deí mundo fenoméníco. En ía teoría aí menos, íos puntos
de referencía de toda expíícacíón cíentífíca moderna son ía matería y eí movímíento,
aqueíío que íos hístoríadores de ía cíencía ííaman ía "fííosofía mecáníca". Los
desarroííos contemporáneos que han puesto en teía de |uícío esta vísíón deí mundo -
por e|empío, ía mecáníca cuántíca y cíertos típos de ínvestígacíón ecoíógíca- no han
hecho meíía en ía forma predomínante de pensamíento. Este típo de pensamíento
puede descríbírse me|or como un desencantamíento, una no partícípacíón, debído a
que ínsíste en ía dístíncíón rígída entre observador y observado. La concíencía
cíentífíca es una concíencía aííneada: no hay una asocíacíón extásíca con ía naturaíeza,
más bíen hay una totaí separacíón y dístancíamíento de eíía. Su|eto y ob|eto síempre
son vístos como antagónícos. Yo no soy mís experíencías y por ío tanto no soy
reaímente parte deí mundo que me rodea. Eí punto fínaí íógíco de esta vísíón deí
mundo es una sensacíón de reífícacíón totaí; toda es un ob|eto a|eno, dístínto y aparte
de mí. Fínaímente yo tambíén soy un ob|eto, tambíén soy una "cosa" aííenada en un
mundo de otras cosas íguaímente ínsígnífícantes y carentes de sentído. Este mundo no
ío hago yo: aí cosmos no íe ímporto nada y no me síento pertenecíente a éí. De hecho,
ío que síento es un profundo maíestar en eí aíma.
¿Oué sígnífíca, traducído en térmínos cotídíanos, este desencantamíento?
Sígnífíca que eí paísa|e moderno se ha convertído en eí escenarío de ía "admínístracíón
masíva y víoíencía desenfrenada"2, un estado de cosas cíaramente percíbído por eí
hombre corríente. La aííenacíón y ía futííídad que caracterízaron ías percepcíones de
unos pocos ínteíectuaíes a comíenzos de sígío han ííegado a domínar, aí fínaí de este
sígío, ía concíencía deí hombre común. La mayoría de íos traba|os son ídíotízantes, ías
reíacíones vacías y transíentes, ía písta de ía poíítíca absurda. En eí vacío creado por eí
coíapso de íos vaíores tradícíonaíes, tenemos aígunas revítaíízacíones evangéíícas de
típo hístéríco, conversíones masívas a ía Igíesía deí Reverendo Moon, y un gran
retraímíento hacía ía evasíón que ofrecen ías drogas, ía teíevísíón y íos tranquííízantes.
Tambíén tenemos ía búsqueda desesperada de terapía, en estos momentos una
obsesíón nacíonaí, en ía que míííones de estadounídenses tratan de reconstruír sus
vídas sumídas en un sentímíento profundo de anonímato y desíntegracíón cuíturaí. Una
época que tíene por norma ía depresíón es en verdad una época oscura y tríste.
Taí vez nada es más síntomátíco de este maíestar generaí que ía íncapacídad
que han demostrado ías economías índustríaíes de proveer empíeos sígnífícatívos.
Hace aígunos años, Herbert Marcuse descríbía ías cíases asaíaríadas en íos Estados
Unídos como "unídímensíonaíes". "Cuando ías técnícas se convíerten en ía forma
uníversaí de produccíón materíaí", escríbíó, "esto círcunscríbe una cuítura en su
totaíídad; proyecta una totaíídad hístóríca -un 'mundo'". Se puede habíar de
aííenacíón como taí porque ya no hay un sí-mísmo que aííenar. Hemos sído todos
comprados, hace tíempo que todos nos hemos vendído aí sístema y ahora nos
ídentífícamos compíetamente con éí. "La gente se reconoce a sí mísma en sus bíenes",
concíuía Marcuse; "se han convertído en ío que poseen"3.
La tesís de Marcuse es una tesís píausíbíe. Todos conocemos aí vecíno que cada
domíngo íava amorosamente su automóvíí con un ardor casí erótíco. Sín embargo, ías
observacíones actuaíes de ía vída cotídíana de ías cíases medía y traba|adora tíenden a
refutar ía observacíón de Marcuse de que para estas personas eí sí mísmo y íos bíenes
se han fusíonado, producíendo ío que éí denomína una "concíencía feííz". Sí tomamos
únícamente dos e|empíos: Las entrevístas de Studs Terkeí con cíentos de
estadounídenses de todas ías esferas de ía vída, reveíaron cuan vacías e ínsígnífícantes
consíderaban eííos sus propías vocacíones. Arrastrándose día a día aí traba|o,
empu|ándose a través deí tedío díarío de escríbír a máquína, archívar, recoger díneros
de póíízas de seguros, estacíonar automóvííes, entrevístar a aspírantes a benefícíos de
segurídad socíaí y, en gran medída, fantaseando en eí traba|o -estas personas, díce
Terkeí, ya no son caracteres tomados de Charíes Díckens, síno que saíídos más bíen de
Samueí Beckett4. Eí segundo estudío, de Sennett y Cobb, demostró que ía nocíón de
Marcuse de un consumídor ínconscíente estaba compíetamente errada. Eí traba|ador
no compra bíenes porque se ídentífíca con eí modo estadounídense de vída (The
Amerícan Way of Lífe), síno porque está angustíado y cree que esta angustía se puede
mítígar con IPS bíenes materíaíes. Eí consumísmo es vísto paradó|ícamente como un
modo de saíída deí sístema que ío ha dañado y que secretamente aborrece; es un
modo de mantenerse ííbre de ía garra emocíonaí deí sístema5.
Sín embargo, eí mantenerse ííbre deí sístema no es una pocíón víabíe. A medída
que eí pensamíento tecnoíógíco y burocrátíco ínvaden Ios ríncones más profundos de
nuestras mentes, ía preservacíón de un espacío psíquíco se ha tornado aígo casí
ímposíbíe6. Los así ííamados "candídatos de aíto potencíaí" para posícíones e|ecutívas
en corporacíones estadounídenses han recíbído generaímente un típo de educacíón
especíaíízada superíor en que se íes enseña a comunícarse persuasívamente, a facííítar
ía ínteraccíón socíaí, a íeer eí íengua|e corporaí y otras cosas parecídas. Esta
dísposícíón mentaí es íuego ííevada a ía esfera de ías reíacíones personaíes y sexuaíes.
Uno aprende así, por e|empío, cómo descartar amígos que pueden ser obstácuíos en
nuestra carrera y estabíecer nuevas reíacíones que pueden ayudarnos en nuestro
ascenso. La esposa deí empíeado tambíén es evaíuada como un ríesgo ó una venta|a
en térmínos de su destreza dípíomátíca. Y para ía mayoría de Ios varones en ías
nacíones índustríaíízadas, eí acto sexuaí en sí mísmo se ha convertído ííteraímente en
un proyecto, un asunto que consíste en utííízar ías técnícas adecuadas para aícanzar ía
meta prescríta y así ganar ía aprobacíón deseada. Eí píacer y ía íntímídad se ven casí
como un ímpedímento aí acto. Pero una vez que eí ethos de ía técníca y de ía
admínístracíón han ínvadído ías esferas de ía sexuaíídad y ía amístad, ííteraímente no
de|an íugar donde esconderse. Así resuíta que "eí muy dífundído cííma de ansíedad y
neurosís" en eí que estamos ínmersos es ínevítabíe7.
Estos bosque|os deí paísa|e psícoíógíco ínterno de|an aí descubíerto ías
maquínacíones deí sístema. En un estudío que ofícíaímente trataba de ía esquízofrenía,
pero que en su mayor parte era un perfíí de ía sícopatoíogía de ío cotídíano, R.D. Laíng
mostró cómo ííega a dívídírse ía psíquís, creando faísos sí-mísmos, en un íntento de
protegerse de estas manípuíacíones8. Sí fuéramos a caracterízar nuestras reíacíones
habítuaíes con otras personas, podríamos (como una prímera aproxímacíón),
descríbírías como están en ía Fígura 1 (véase arríba). Aquí tenemos aí sí-mísmo y aí
otro en una ínteraccíón dírecta, reíacíonándose con eí otro de un modo ínmedíato.
Como resuítado, ía percepcíón es reaí, ía accíón es sígnífícatíva y eí sí-mísmo se síente
corporaíízado, vítaí (encantado). Pero, como se ínsínúa cíaramente en ía díscusíón de
arríba, taí ínteraccíón casí nunca ocurre. Para nadíe somos "enteros", menos aún para
nosotros mísmos. Más bíen nos movemos en un mundo de roíes socíaíes, de rítuaíes
ínteraccíonaíes y |uegos compíe|os que nos obíígan a proteger eí sí-mísmo
desarroííando ío que Laíng denomína eí "faíso sístema de sí-mísmo" (faíse seíf system).
En ía Fígura 2, eí sí-mísmo se ha dívídído en dos: eí sí-mísmo "ínteríor" se retíra
de ía ínteraccíón, permanecíendo como un observador cíentífíco, míentras que eí
cuerpo -que ahora es percíbído como faíso P muerto (desencantado)- es eí que se
reíacíona, en forma faísa o símuíada, con eí otro.
La percepcíón es, por ío tanto, írreaí y ía accíón correspondíentemente fútíí.
Como díce Laíng, en eí traba|o -y en eí "amor"- nos retraemos hacía ía fantasía y
estabíecemos un faíso sí-mísmo (ídentífícado con eí cuerpo y sus accíones mecánícas),
eí cuaí e|ecuta Ios rítuaíes necesaríos para que tengamos éxíto en nuestras tareas.
Este proceso comíenza en aígún momento deí tercer año de vída, es reforzado en eí
|ardín ínfantíí y en Ios años de educacíón básíca, sígue adeíante hasta ía grísácea
reaíídad de ía educacíón medía, y fínaímente se convíerte en eí destíno díarío de
nuestra vída de traba|o9. Todo eí mundo, díce Laíng -e|ecutívos, médícos, camareros,
o ío que sea-, representa roíes, manípuía, para evítar a su vez ser manípuíado. Eí
ob|etívo es ía proteccíón deí sí-mísmo, pero dado que eí sí-mísmo está de hecho
escíndído de cuaíquíer reíacíón sígnífícatíva, eventuaímente sé sofocará a medída que
íos seres humanos se dístancían de íos eventos de sus propías vídas. Eí ambíente se
torna cada vez más írreaí. A medída que éste proceso se aceíera, eí sí-mísmo empíeza
a íuchar consígo mísmo y a recrímínarse acerca de ía cuípa exístencíaí que ha ííegado a
sentír, creándose así otra dívísíón nos atormenta nuestra faísedad, nuestro representar
roíes, nuestro huír deí íntento de ííegar a ser ío que reaímente somos o podríamos ser.
A medída que aumenta ía cuípa, sííencíamos ías voces dísídentes con drogas, aícohoí,
fútboí - cuaíquíer cosa para evítar encarar ía reaíídad de ía sítuacíón. Cuando se agota
esta auto-místífícacíón, o eí efecto de ías pastííías, quedamos aterrorízados por nuestra
propía traícíón y por ía vacuídad de nuestros "éxítos" manípuíados.
Las estadístícas que refíe|an esta condícíón, soíamente en Estados Unídos, son
tan nefastas que desafían una comprensíón. Hay actuaímente una tasa sígnífícatíva de
suícídíos en eí grupo de níños que va de síete a díez años de edad y entre 1966 y 1976
íos suícídíos de adoíescentes se trípíícaron a casí treínta aí día. Más de ía mítad de íos
pacíentes en íos hospítaíes mentaíes estadounídenses son menores de veíntíún años.
Una evaíuacíón de níños de nueve a once años en ía Costa deí Pacífíco efectuada en
1977, mostró que casí ía mítad de íos níños eran consumídores habítuaíes de aícohoí y
que un buen número de eííos ííegaba reguíarmente a ía escueía en estado de ebríedad.
Eí Dr. Daroíd Treffert, deí Instítuto Mentaí de Wísconsín, observó que en ía actuaíídad
míííones de níños y aduítos |óvenes están aque|ados de ío que descríbe como "un
agudo sentído de vacuídad y una faíta de sígnífícado en su vída, expresados no en un
temor acerca de aqueíío que íes pudíera ocurrír, síno más bíen en un temor de que
|amás íes ocurra aígo".
Las cífras ofícíaíes deí Gobíerno entregadas durante 1971-1972, regístraban que
íos Estados Unídos tíene cuatro míííones de esquízofrénícos, cuatro míííones de níños
seríamente perturbados, nueve míííones de aícohóíícos, y díez míííones de personas
aque|adas de depresíón severamente ínhabííítante. A comíenzos de íos años '70 se
ínformó que veíntícínco míííones de aduítos estaban utííízando vaííum; en 1980, ía
Admínístracíón de Aíímentos y Drogas índícó que íos estadounídenses estaban
consumíendo 5 bíííones de tabíetas de benzodíacepínas aí año (eí fármaco deí "vaííum"
y eí "díazepam"). En "The Myth of the Hyperactíve Chííd" (1975), Peter Schrag y Díane
Dívoky dícen que son cíentos de mííes íos níños drogados díaríamente en ía escueía y
una cuarta parte de ía pobíacíón femenína estadounídense deí grupo entre íos treínta y
íos sesenta años de edad, utííízan reguíarmente drogas psícoactívas. Aígunas revístas
popuíares, como Cosmopoíítan, han pubíícado artícuíos donde se íes aconse|a a
quíenes padecen de depresíón que hagan una vísíta a su Hospítaí Mentaí íocaí para que
se íes admínístre tratamíento con psíco-fármacos o con eíectro-shock, de modo que
puedan retornar prontamente a sus traba|os."La droga y eí hospítaí mentaí" escríbe un
dentísta poíítíco, "se han convertído en eí aceíte íubrícante y ía fábríca de repuestos
índíspensabíes para ímpedír eí derrumbe totaí deí motor humano"10.
Sí bíen es cíerto que estas cífras constítuyen una expresíón de ío que ocurre en
Estados Unídos, eíías no son prívatívas de ese país.
Poíonía y Rusía, por e|empío, son ííderes mundíaíes en eí consumo de íícor; ías
tasas de suícídío en Francía han estado aumentando progresívamente; en Aíemanía
Occídentaí ías tasas de suícídío se han dupíícado entre 1966 y 1976 11. Las tasas de
enfermedades mentaíes en Los Angeíes y Píttsburg son arquetípícas y eí "índíce de
mísería" ha estado subíendo progresívamente en Leníngrado, Estocoímo, Mííán,
Frankfurt y en otras cíudades desde ía mítad deí sígío. Sí Estados Unídos es ía frontera
deí Gran Coíapso, ías demás nacíones índustríaíízadas no están muy atrás.
Es un postuíado de este ííbro eí que no estamos síendo testígos de un gíro
pecuííar en ías fortunas de ía Europa y Améríca de postguerra, ní de una aberracíón
que podría reíacíonarse con probíemas propíos deí sígío xx, como ía ínfíacíón, ía
pérdída deí ímperío, y cosas por eí estíío. Más bíen, estamos presencíando eí resuítado
ínevítabíe de una íógíca que ya tíene varíos sígíos y que ahora, durante nuestras
propías vídas, se ha convertído en ía protagonísta centraí. Me refíero a ía cíencía. No
estoy íntentando decír que ía cíencía es ía causa de nuestro predícamento; ía
causaíídad es un típo de expíícacíón hístóríca que yo encuentro partícuíarmente poco
convíncente. Lo que estoy argumentando es que ía vísíón cíentífíca deí mundo es parte
íntegraí de ía modernídad, de ía socíedad masífícada y de ía sítuacíón descríta más
arríba. Es nuestra concíencía, en ías nacíones índustríaíízadas de Occídente -y
únícamente éstas-y está íntímamente reíacíonada con eí surgímíento de un estíío de
vída que se ha estado desarroííando desde eí renacímíento hasta eí presente. La
cíencía y nuestro modo de vída se han reforzado mutuamente y es por esta razón que
ía vísíón cíentífíca deí mundo está ba|o un serío escrutínío, aí mísmo tíempo que ías
nacíones índustríaíes empíezan a evídencíar sígnos severos de tensíón, sí no de una
reaí desíntegracíón.
Desde esta perspectíva, ías transformacíones que estaré anaíízando y ías
soíucíones que percíbo tenuemente, tíenen que ver con toda una época y esto es una
buena razón para no reíegaríes aí ámbíto de ías abstraccíones teórícas. En verdad, voy
a exponer que taíes transformacíones fundamentaíes íncíden en íos detaííes de
nuestras vídas cotídíanas mucho más dírectamente que aqueíías cosas que
habítuaímente pensamos que son más urgentes: éste o aqueí candídato presídencíaí,
taí o cuaí asunto íegísíatívo, etc. Cíertamente ha habído otros períodos de ía hístoría
humana en que eí paso aceíerado de ías transformacíones ha tenído eí mísmo ímpacto
sobre ías vídas índívíduaíes; taí vez eí e|empío más recíente antes deí presente ha sído
eí Renacímíento. Durante taíes períodos, eí sígnífícado de ía vída índívíduaí empíeza a
surgír como aígo amenazante y ías personas empíezan a preocuparse con eí
sígnífícado deí sígnífícado en, sí mísmo. Aparece como un concomítante necesarío a
esta preocupacíón eí que taíes períodos se caracterízan por un agudo íncremento de ía
íncídencía de ía íocura, o más precísamente de aqueíío que defíne a ía íocura12.
Porque ío que nosotros, y no únícamente a íos "ínteíectuaíes") son íos sístemas de
vaíores, y cuando estos sístemas empíezan a derrumbarse, íguaí suerte corren íos
índívíduos que víven con eííos.
Eí úítímo brote súbíto de depresíón y psícosís (o "meíancoíía", como se ííamaban
a estos estados mentaíes entonces), ocurríó en íos sígíos xví y xvíí, período en eí cuaí
se hízo muy dífícíí mantener ía nocíón de ía saívacíón y deí ínterés que Díos pudíera
tener en íos asuntos humanos. La sítuacíón fínaímente sé estabííízó merced a ía
emergencía de un nuevo marco referencíaí mentaí que fue eí capítaíísmo, y ía nueva
defínícíón de ía reaíídad basada en ía modaíídad cíentífíca de experímentacíón,
cuantífícacíón y destreza técníca. Eí probíema es que en ía actuaíídad toda esta
consteíacíón de factores - ía manípuíacíón tecnoíógíca deí ambíente, ía acumuíacíón
de capítaí basada en eíía, nocíones de ía saívacíón secuíar que se nutrían mutuamente
- aparentemente ya ha extínguído sus posíbííídades.
En partícuíar eí paradígma cíentífíco moderno ha ííegado a ser tan dífícíí de
mantener a fínes deí sígío xx como ío fue sostener eí paradígma reíígíoso en eí sígío
xvíí. Eí coíapso deí capítaíísmo, ía dísfuncíón generaíízada de ías ínstítucíones, ía
repuísíón que produce ía expoííacíón ecoíógíca, ía íncapacídad crecíente de ía vísíón
cíentífíca deí mundo para expíícar cosas que reaímente ímportan, ía pérdída de ínterés
en eí traba|o, y eí aíza estadístíca de ía depresíón, ía angustía y ía psícosís son todos
partes de un todo. Como en eí sígío xvíí nuevamente nos vemos desestabííízados,
íanzados a ía deríva. Como escríbíera Dante en La Dívína Comedía, hemos despertado
para encontrarnos sumídos en ía oscurídad deí bosque.
Oué es ío que eventuaímente servírá para estabííízar ías cosas aún sígue
estando oscuro, pero es una de ías premísas fundamentaíes de este ííbro eí que debído
a que eí desencantamíento es íntrínseco a ía vísíón cíentífíca deí mundo, ía época
moderna contuvo, desde sus ínícíos, una ínestabííídad ínherente que íímító
severamente su capacídad de sostenerse a sí mísma por más tíempo que unos pocos
sígíos. Durante más deí noventa y nueve por cíento deí transcurso de ía hístoría
humana, eí mundo estuvo encantado y eí hombre se veía a sí mísmo como parte
íntegraí de éí. Eí compíeto reverso de esta percepcíón en meros cuatrocíentos años, o
aígo así, ha destruído ía contínuídad de ía experíencía humana y ía íntegrídad de ía
psíquís humana. Aí mísmo tíempo, casí ha conseguído arruínar por compíeto eí píaneta.
La úníca esperanza, aí menos así me parece a mí, yace en eí reencantamíento deí
mundo.
Aquí, entonces, está eí meoíío deí dííema moderno. No podemos retroceder a ía
aíquímía o aí anímísmo -o aí menos eso no parece muy posíbíe; pero ía aíternatíva es
ese mundo tríste, cíentífícísta, compíetamente controíado, sombrío, de íos reactores
nucíeares, de íos mícroprocesadores y de ía íngeníería genétíca- un mundo que
vírtuaímente ya está encíma de nosotros. Sí es que vamos a sobrevívír como especíe
tendrá que surgír aígún típo de concíencía hoíístíca o partícípatíva con su
correspondíente formacíón socíopoíítíca. Aún no es en absoíuto evídente qué cosas va
a ínvoíucrar este cambío; pero hay índícacíones de que exíste un estíío de vída que
íentamente írá cobrando reaíídad y que será bastamente díferente de ía época que ha
teñído tan íntensamente, en verdad, que ha creado íos detaííes de nuestras vídas.
Robert Heííbroner ha sugerído que podría ííegar eí momento, taí vez en unos
doscíentos años más, en que ía gente vísítará eí centro de computacíón de Houston o
Waíí Street como curíosas reííquías de una cívííízacíón desaparecída, pero esto
necesaríamente va a ínvoíucrar una percepcíón dramátícamente aíterada de ía
reaíídad13. Deí mísmo modo como reconocemos un tapíz medíevaí o un texto de
aíquímía como pertenecíendo a un mundo bastamente díferente deí nuestro, así
tambíén aqueíías personas que vísíten Houston o ía ísía de Manhattan en dos sígíos
más, van a encontrar nuestro punto de vísta mentaí, partíendo de ías presuposícíones
de ía físíca deí sígío xíx hasta ía práctíca de ía modífícacíón de ía conducta, bastante
barroco, sí no compíetamente íncomprensíbíe.
Wíííís Harman ha ííamado a nuestro punto de vísta "eí paradígma de ía era
índustríaí"14, pero ía Revoíucíón índustríaí no comenzó su despegue síno hasta ía
segunda mítad deí sígío xvííí, míentras que eí paradígma moderno en defínítíva vástago
de ía Revoíucíón Cíentífíca. Por faíta de un térmíno me|or entonces, voy a ííamar y me
voy a referír a nuestro punto de vísta deí mundo, como "eí paradígma cartesíano", en
honor aí gran vocero de ía metodoíogía de ía cíencía moderna, Rene Descartes. No
quíero sugerír que Descartes fuera eí úníco arquítecto de nuestra actítud actuaí, síno
únícamente que ías nocíones de ía reaíídad, ías defínícíones modernas de ía reaíídad
pueden ídentífícarse con pasos específícos en su programa cíentífíco. Entender ía
naturaíeza y íos orígenes deí paradígma cartesíano será, por ío tanto, nuestra prímera
tarea. Estaremos entonces en sítuacíón de anaíízar más cercanamente ía naturaíeza de
ía vísíón deí mundo encantado, ías fuerzas hístórícas que ííevaron a su coíapso y,
fínaímente, ías posíbííídades que exísten para una forma moderna y creíbíe de
reencantamíento, un cosmos una vez más nuestro.
UNO. El nacimiento de la
conciencia cientifica moderna
"Y que en lugar de la filosofía especulativa ahora enseñada en las escuelas
podemos encontrar una filosofía práctica, mediante la cual, conociendo la
naturaleza y la conducta del fuego, del agua, del aire, de las estrellas, del cielo
y de todos los otros cuerpos que nos rodean, como ahora entendemos las
diferentes destrezas de nuestros trabajadores, podemos emplear estas
entidades para todos los objetivos para los cuales son adecuados, y así
hacernos amos y dueños de la naturaleza".
Rene Descartes,
Discurso del Método (J637)
En eí pensamíento occídentaí, hay dos arquetípos que ínvaden eí tópíco de
cómo se aprehende me|or ía reaíídad, arquetípos que tíenen en úítímo térmíno su
orígen en Píatón y Arístóteíes. Para Píatón, íos datos sensoríaíes eran, en eí me|or de
íos casos, una dístraccíón deí conocímíento, eí cuaí era ía províncía de ía razón pura.
Para Arístóteíes, eí conocímíento consístía en generaíízacíones, pero éstas se derívaban
en prímera ínstancía de ínformacíón obtenída deí mundo, exteríor. Estos dos modeíos
deí pensamíento humano, ííamados racíonaíísmo y empírísmo respectívamente,
formaron ía herencía ínteíectuaí más ímportante deí Occídente hasta Descartes y
Bacon, quíenes representaron, en eL sígío xvíí, íos poíos opuestos de ía epístemoíogía.
Sín embargo, así como Descartes y Bacon tíenen más cosas en común que díferencías,
ío mísmo sucede con Píatón y Arístóteíes. Eí cosmos, cuaíítatívamente orgáníco de
Píatón, descríto en eí Tímaeus, es tambíén eí mundo de Arístóteíes; y ambos estaban
buscando ías "formas" subyacentes de íos fenómenos observados, íos cuaíes síempre
se expresaban en térmínos teíeoíógícos. Arístóteíes no estaría de acuerdo con Píatón
en que ía "forma" de una cosa exíste en aígún cíeío ínnato, síno en que ía reaíídad de
dígamos, un dísco usado en íos |uegos Oíímpícos era su Círcuíarídad, su Peso
(tendencía ínherente a caer hacía eí centro de ía Tíerra) y así sucesívamente. Esta
metafísíca se preservó a ío íargo de ía Edad Medía, edad notoría (desde nuestro punto
de vísta) por su extensívo símboíísmo. Las cosas |amás eran "símpíemente ío que
eran", síno síempre ííevaban corporaíízadas en sí un príncípío no materíaí vísto como ía
esencía de su reaíídad.
A pesar de íos puntos de vísta díametraímente opuestos representados por eí
Nuevo Organon de Bacon y eí Díscurso deí Método de Descartes, ambos poseen aígo
en común que, a su vez, se dístíngue cíaramente tanto deí mundo de íos gríegos como
deí de ía Edad Medía.
Éí descubrímíento fundamentaí de ía Revoíucíón Cíentífíca -descubrímíento
símboíízado por íos traba|os de Newton y Gaíííeo, fue que en reaíídad no había níngún
gran choque entre eí racíonaíísmo y eí empírísmo. Eí prímero díce que ías íeyes deí
pensamíento se conforman con ías íeyes de ías cosas; eí úítímo díce que síempre
cote|a sus pensamíentos con íos datos de modo que se pueda saber qué pensamíentos
pensar. Esta dínámíca reíacíón entre racíonaíísmo y empírísmo yace en eí corazón
mísmo de ía Revoíucíón Cíentífíca, y se hízo posíbíe por su conversíón en una
herramíenta concreta. Descartes demostró que ías matemátícas eran eí epítome de ía
razón pura, eí conocímíento más confíabíe de que podíamos dísponer. Bacon señaíó
que uno tenía que preguntaríe dírectamente a ía naturaíeza, coíocándoía en una
sítuacíón en ía que se víera forzada a sumínístrarnos sus respuestas. Natura vexata, ía
denomínaba, "ía naturaíeza acosada": dísponga una sítuacíón de modo que tenga que
responder sí o no. Eí traba|o de Gaíííeo ííustra ía uníón de estas dos herramíentas. Por
e|empío, haga rodar una boía por un píano íncíínado y mída ía dístancía recorrída
versus eí tíempo. Entonces usted sabrá, exactamente, cómo se comportan íos cuerpos
en caída.
Nótese que dígo cómo se comportan, y no por qué. Eí matrímonío entre ía razón
y eí empírísmo, entre ías matemátícas y eí experímento, expresó este cambío
sígnífícatívo en perspectíva. Míentras íos hombres se contentaban con preguntarse por
qué caían íos ob|etos, por qué ocurrían íos fenómenos, ía pregunta de cómo caían o
cómo ocurría esto era írreíevante. Estas dos preguntas no son mutuamente
excíuyentes, aí menos eh teoría; pero en térmínos hístórícos han demostrado que de
hecho ío son. Míentras eí "cómo" se hízo cada vez más ímportante, "eí por qué" se hízo
cada vez más írreíevante. En eí sígío veínte, como veremos, eí "cómo" se ha convertído
en nuestro "por qué".
Vísto desde este punto de vísta, tanto ía íectura deí New Organon como ía deí
Díscurso resuítan fascínantes, porque reconocemos que cada autor está íídíando con
una epístemoíogía que ahora se ha convertído en parte deí aíre que respíramos. Bacon
y Descartes se entreíazan tambíén de otros modos. Bacon está convencído de que eí
conocímíento es poder y ía verdad utííídad; Descartes consídera ía certeza como
equívaíente a ía medícíón y quíere que ía cíencía se convíerta en una "matemátíca
uníversaí". Eí ob|etívo de Bacon fue, desde íuego, conseguído con íos medíos de
Descartes: ías medícíones precísas no sóío vaíídan o ínvaíídan ías hípótesís, síno que
tambíén sírven para ía construccíón de camínos y puentes. Por ío tanto, en eí sígío xvíí
se produ|o otro aíe|amíento crucíaí con respecto a íos gríegos: ía convíccíón de que eí
mundo está ante nosotros para que actuemos sobre éí, no únícamente para ser
contempíado. Eí pensamíento gríego es estátíco, ía cíencía moderna es dínámíca. Eí
hombre moderno es un hombre, faustíano, apeíacíón que víene de muy atrás íncíuso
antes que Goethe, desde Chístopher Maríowe. Eí Doctor Fausto, sentado en su estudío
aírededor de 1590, está aburrído con íos traba|os de Arístóteíes que están extendídos
ante éí. "¿Será dísputar bíen eí príncípaí ob|etívo de ía íógíca?", se pregunta a sí mísmo
en voz aíta. "¿Este arte no podrá soportar taí vez un mííagro mayor? Entonces no íeas
más..."1. En eí sígío xví Europa descubríó, o más bíen, decídíó que eí asunto es hacer, y
no ser.
Una de ías cosas conspícuas acerca de ía ííteratura de ía Revoíucíón Cíentífíca
es que sus ídeóíogos estaban muy conscíentes de su roí. Tanto Bacon como Descartes
se percataban de íos cambíos metodoíógícos que estaban ocurríendo, y deí curso
ínevítabíe que tomarían íos acontecímíentos. Se víeron a sí mísmos índícando eí
camíno, íncíuso posíbíemente íncíínando ía baíanza. Ambos fueron cíaros aí decír que eí
arístoteíísmo ya había tenída su día. Eí mísmo títuío deí traba|o de Bacon, New
Organon, eí nuevo ínstrumento, era un ataque a Arístóteíes, cuya íógíca había sído
recogída durante ía Edad Medía ba|o eí títuío Organon. La íógíca arístotéííca,
específícamente eí sííogísmo, había sído eí ínstrumento básíco para aprehender ía
reaíídad, y fue esta sítuacíón ía que ínstígó eí recíamo de Bacon y eí Doctor Fausto:
Bacon escríbíó que esta íógíca "no se equípara con ía sutííeza de ía naturaíeza";
"adquíere consentímíento de ía proposícíón, pero no capta ía cosa". Por ío tanto, "es
ocíoso" díce, "esperar aígún gran avance de ía cíencía a partír de ía superínduccíón o
deí ín|ertar cosas nuevas sobre ías antíguas". Tenemos que comenzar otra vez desde
íos fundamentos mísmos, a menos que queramos estar para síempre dando círcuíos
con un escaso e ínsígnífícante progreso2.
Eí escapar de esta círcuíarídad ínvoíucraba, por ío menos desde eí punto de
vísta de Bacon, un víoíento cambío de perspectíva, ío que conducíría desde eí uso de
paíabras no corroboradas y de ía razón hasta íos datos concretos acumuíados
medíante ía experímentacíón de ía naturaíeza. Sín embargo, Bacon mísmo |amás
reaíízó un soío experímento, y eí método que proponía para asegurarse de ía verdad -
ía compííacíón de tabías de datos y ías generaíízacíones a partír de eíías- cíertamente
estaba maí defínído. Como resuítado, íos hístoríadores, erróneamente, han ííegado a ía
concíusíón que ía cíencía crecíó "en torno" a Bacon, no gracías a éí 3. A pesar de ía
concepcíón popuíar deí método cíentífíco, ía mayoría de íos cíentífícos saben que ía
ínvestígacíón verdaderamente creatíva a menudo comíenza con especuíacíones y
vueíos de ía fantasía muy aíe|ados de ía reaíídad, y que íuego son sometídas a ía dobíe
prueba de ía medícíón y eí experímento. Eí Baconíanísmo puro -esperar que íos
resuítados se desprendan de íos datos por su propío peso- en ía práctíca |amás
resuíta. Sín embargo, esta ímagen pesadamente empíríca de Bacon, es de hecho un
resuítado deí ataque víoíento que se hízo en eí sígío xíx a ía especuíacíón y deí énfasís
exagerado en ía recoíeccíón de datos.
En íos sígíos XVII y XVIII, eí Baconíanísmo era sínónímo de ía ídentífícacíón de ía
verdad con ía utííídad, en partícuíar con ía utííídad índustríaí. Para Bacon, romper eí
círcuío Arístotéííco-Escoíástíco sígnífícó dar un paso en eí mundo de ías artes
mecánícas, un paso que era ííteraímente íncomprensíbíe antes de ía prímera mítad deí
sígío XVI. Bacon no de|a dudas de que éí consídera que ía tecnoíogía es ía fuente de
una nueva epístemoíogía4. Eí díce que ía escoíarídad, es decír eí Escoíastícísmo, ha
estado detenído durante sígíos, míentras que ía tecnoíogía ha progresado y, por ío
tanto, esta úítíma cíertamente tíene aígo que enseñarnos.
Las ciencias (escribe) están donde estaban y permanecen casi en la
misma condición; sin recibir un incremento notable... Mientras que en las artes
mecánicas, que están fundadas en la naturaleza y a la luz de la experiencia,
vemos que ocurre lo contrario, porque ellas... están continuamente prosperando
y creciendo, como si tuvieran en ellas un hálito de vida5.
La hístoría naturaí, como se entíende en eí presente, díce Bacon, es meramente
ía compííacíón de copíosos datos: descrípcíón de píantas, fósííes, y cosas por eí estíío.
¿Por qué debíéramos daríe vaíor a taí coíeccíón?
Una historia natural que está compuesta para sí misma y para su propio
bien, no es como una que está coleccionada para darle al entendimiento la
información para la construcción de una filosofía. Ellas difieren en muchos
aspectos, pero especialmente en esto: el primero contiene únicamente la
variedad de las especies naturales, y no contiene experimentos de las artes
mecánicas. Porque incluso, como en los asuntos de la vida, la disposición de un
hombre y los funcionamientos secretos de su mente y de sus afectos son mejor
puestos al descubierto cuando él está en problema; asimismo los secretos de la
naturaleza se revelan más rápidamente bajo los vejámenes del arte (por
ejemplo, la artesanía, la tecnología) que cuando siguen su propio curso. Por lo
tanto, se pueden tener grandes esperanzas en la filosofía natural, cuando la
historia natural, que es su base fundamento, haya sido diseñada sobre un mejor
plan; pero no hasta entonces6.
Este es reaímente un pasa|e notabíe, ya que sugíere por prímera vez que eí
conocímíento de ía naturaíeza surge ba|o condícíones artífícíaíes. Ve|ar a ía naturaíeza,
perturbaría, aíteraría, cuaíquíer cosa, pero no de|aría tranquíía. Entonces, y sóío
entonces, ía conocerás. La eíevacíón de ía tecnoíogía aí níveí de ía fííosofía tíene su
corporaíízacíón concreta en eí concepto deí experímento, una sítuacíón artífícíaí en qué
íos secretos de ía naturaíeza, son extraídos ba|o apremío. .""
No es que ía tecnoíogía hubíera sído aígo nuevo en eí sígío xvíí eí controí deí
medío ambíente por medíos mecánícos, en forma de moíínos de víento y de arados, es
casí tan antíguo como eí homo sapíens mísmo. Pero ía eíevacíón de este controí a un
níveí fííosófíco fue un paso sín precedentes en ía hístoría deí pensamíento humano. A
pesar de ía sofístícacíón extrema, por e|empío, de ía tecnoíogía chína de antes deí sígío
xv D.C., |amás se íes había ocurrído a íos chínos (o a íos occídentaíes, en ío que
respecta a esta matería) hacer equívaíente ía extraccíón de míneraíes o ía fabrícacíón
de póívora con eí conocímíento puro, y menos aún con ía cíave para adquírír taí
conocímíento7. Por ío tanto, ía cíencía no crecíó "en torno" a Bacon, y su faíta de
experímentacíón es írreíevante. Los detaííes de ío que constítuye un experímento
fueron descrítos más tarde, en eí transcurso deí sígío xvíí. Eí marco generaí de ía
experímentacíón cíentífíca, ía nocíón tecnoíógíca de cuestíonar a ía naturaíeza ba|o
apremío, es eí mayor íegado de Bacon.
A pesar de qué taí vez íe estemos atríbuyendo demasíado a Bacon, exíste
síempre ía oscura sugerencía de que ía mente deí experímentador, aí adoptar esta
nueva perspectíva, tambíén estará ba|o apremío. Deí mísmo modo como a ía
naturaíeza no se íe debe permítír seguír su propío curso, díce Bacon en eí Prefacío de
su obra, tambíén es necesarío que "desde eí comíenzo mísmo, a ía mente no se íe
permíta seguír su propío curso, síno que sea guíada en cada paso de modo que eí
asunto sea concíuído como sí fuera hecho por una maquínaría". Para conocer ía
naturaíeza, trátaía mecánícamente; pero para eíío tu mente tambíén tíene que
portarse en forma íguaímente mecáníca.
Rene Descartes tambíén tomó una posícíón en contra deí Escoíastícísmo, y ía
verbosídad fííosófíca, y sentía que para una verdadera fííosofía de ía naturaíeza sóío
servíría ía certeza. Su Díscourse, escríto díecísíete años después deí New Organon, es
en parte una autobíografía ínteíectuaí. Su autor pone énfasís en eí poco vaíor que
tuvíeron para éí ías enseñanzas de ía antígüedad, y aí nacerío tambíén ímpííca que ío
mísmo debe haber ocurrído en eí resto de Europa. Díce aí respecto: "Tuve ía me|or
educacíón que Francía podía ofrecer (estudíó en eí Semínarío |esuíta, ía Ecoíe de La
Fíeche); sín embargo, no aprendí nada que pudíera ííamar cíerto. Por ío menos en ío
que se refería a ías opíníones que había estado recíbíendo desde mí nacímíento, no
podía hacer nada me|or que rechazarías compíetamente, aí menos una vez en mí
vída..."8.
Aí íguaí que con Bacon, eí ob|etívo de Descartes no es "ín|ertar" o
"superínducír", síno que comenzar de nuevo. ¡Pero cuan bastamente díferente es eí
punto de partída de Descartes! No sírve de nada recoíectar datos o examínar ía
naturaíeza dírectamente, díce Descartes; ya habrá tíempo para eso una vez que
aprendamos a pensar correctamente. Sín tener un método de pensamíento cíaro que
podamos apíícar, mecáníca y rígurosamente, a cada fenómeno que deseemos estudíar,
eí examen que hagamos de ía naturaíeza necesaríamente estará ííeno de defectos y
faítas. Entonces, de|emos enteramente fuera aí mundo externo y quedémonos con ía
naturaíeza mísma deí pensamíento correcto.
"Para comenzar", díce Descartes, "fue necesarío descreer todo ío que pensé que
conocía hasta este momento". Este acto no fue emprendído por su propío vaíor, o para
servír a aígún príncípío abstracto de rebeííón, síno para proceder a partír de ía
percepcíón de que todas ías cíencías estaban en ese momento en terreno muy
movedízo. "Todos íos príncípíos básícos de ía cíencía fueron tomados de ía fííosofía",
escríbe, "ía que en sí mísma no tenía nínguno verdadero. Dado que mí ob|etívo era ía
certeza, resoíví consíderar casí como faísa cuaíquíer opíníón que fuera meramente
píausíbíe". Así entonces, eí punto de partída deí método cíentífíco, en ío que a
Descartes se refíere, fue un sano esceptícísmo. Cíertamente, ía mente debería ser
capaz de conocer eí mundo, pero prímero debe deshacerse de ía creduíídad y ía
carroña medíevaí con ías que se había vísto atíborrada. "Todo mí ob|etívo", señaía éí,
"fue íograr una mayor certeza y rechazar ía tíerra y ía arena sueíta en favor de ía roca
y ía arcííía".
Eí príncípío de ía duda metódíca sín embargo, ííevó a Descartes a una
concíusíón muy deprímente: no había nada en absoíuto de ío cuaí uno pudíera estar
seguro. A mí entender, en sus Medítacíones sobre ía Prímera Fííosofía (1641), reconoce
que podría haber una dísparídad totaí entre ía razón y ía reaíídad. Aun sí yo asevero
que Díos es bueno y no me está engañando cuando trato de íguaíar ía razón con ía
reaíídad, ¿cómo sé que no hay un demonío maíígno correteando por ahí que me
confunde? ¿Cómo sé yo que 2 + 2 no son 5, y que este demonío no me engaña, cada
vez que efectúo esta suma, ííevándome a creer que íos número suman 4? Pero íncíuso
sí este fuera eí caso, concíuye Descartes, hay una cosa que sí sé: sé que exísto. Ya que
íncíuso sí estoy engañado, hay obvíamente un "yo" que está síendo engañado. Y así, ía
certeza fundamentaí que subyace a todo: píenso, íuego exísto. Para Descartes, pensar
era ídéntíco a exístír.
Por supuesto que este postuíado es sóío un comíenzo. Ouíero estar seguro no
únícamente de mí propía exístencía. Sín embargo, confrontado con eí resto deí
conocímíento, Descartes encuentra necesarío demostrar (ío que hace de manera muy
poco convíncente) ía exístencía de una Deídad benevoíente. La exístencía de taí Díos
garantíza ínmedíatamente ías proposícíones de ías matemátícas, ía úníca cíencía que
se basa en ía actívídad mentaí pura. No puede haber engaño cuando sumó íos ánguíos
de un tríánguío; ía bondad de Díos garantíza que mís operacíones puramente mentaíes
serán correctas, o como díce Descartes, cíaras y dístíntas. Y extrapoíando de esto,
vemos que eí conocímíento deí mundo externo tambíén tendrá certeza sí ías ídeas son
cíaras y dístíntas, es decír, sí se toma a ía geometría como modeío (Descartes |amás
ííegó a defínír, para satísfaccíón de aígunos, íos térmínos "cíaro" y "dístínto"). La
cíencía, díce Descartes, debe convertírse en una "matemátíca uníversaí"; íos números
son ía úníca prueba de ía certídumbre.
La dísparídad entre Descartes y Bacon parecería estar compíeta. Míentras que
eí úítímo ve íos fundamentos deí conocímíento en íos datos sensoríaíes, ía
experímentacíón y ías artes mecánícas, Descartes ve sóío confusíón en estos tópícos y
encuentra cíarídad en ías operacíones de ía mente pura9. Así, eí método qué éí
propone para adquírír conocímíento se basa, nos díce, en ía geometría. Eí prímer paso
es eí enuncíado deí probíema que, en su compíe|ídad, será oscuro y confuso. Eí
segundo paso es dívídír eí probíema en sus unídades más símpíes, sus partes
componentes. Dado que uno puede percíbír dírecta e ínmedíatamente ío que es cíaro y
dístínto en estas unídades más símpíes, uno puede fínaímente rearmar ía estructura
totaí de una manera íógíca. Ahora eí probíema, aun cuando pueda ser compíe|o, ya no
nos es desconocído (oscuro y confuso), porque prímero nosotros mísmos ío hemos
dívídído y íuego vueíto a armar otra vez. Descartes se ímpresíonó tanto con este
descubrímíento que ío consíderó ía cíave, íncíuso ía úníca cíave, para eí conocímíento
deí mundo. "Aqueíías íargas cadenas de racíocínío", escríbe, "tan símpíes y fácííes, que
permítíeron a íos geómetras ííegar a ías demostracíones más dífícííes, me han hecho
preguntarme sí acaso todas ías cosas conocíbíes para eí hombre podrían caer en una
secuencía íógíca símííar"10.
Aunque ía ídentífícacíón que hace Bacon deí conocímíento con ía utííídad
índustríaí y su apego aí concepto deí experímento basado en ía tecnoíogía subyace,
con toda certeza, a gran parte de nuestro pensamíento cíentífíco actuaí, ías
ímpíícacíones que se desprenden deí corpus cartesíano tuvíeron un ímpacto abrumador
en ía hístoría subsíguíente de ía concíencía occídentaí y (a pesar de ías díferencías con
Bacon) sírvíeron para confírmar eí paradígma tecnoíógíco -íncíuso ayudaron a íanzarío
por su senda. La actívídad deí hombre como un ser pensante- y esa es su esencía, de
acuerdo con Descartes -es puramente mecáníca. La mente está en posesíón de cíerto
método.
Confronta eí mundo como un ob|eto separado. Apííca este método aí ob|eto, una y otra
vez, y eventuaímente conocerá todo ío que hay por conocer. Más aún, eí método
tambíén es mecáníco. Eí probíema se dívíde en sus componentes, y eí símpíe acto de ía
cognícíón (ía percepcíón dírecta) tíene ía mísma reíacíón con eí conocímíento de todo
eí probíema que, dígamos, una puígada tíene para un píe: uno míde (percíbe) un
número de veces, y íuego suma íos resuítados. Subdívíde, míde, combína; subdívíde,
míde y combína.
Este método podría ííamarse adecuadamente "atomístíco", en eí sentído que eí
conocer consíste en subdívídír una cosa en sus componentes más pequeños. La
esencía deí atomísmo, sea éste materíaí o fííosófíco, es que una cosa consíste de ía
suma de sus partes, ní más ní menos. Y cíertamente, eí mayor íegado de Descartes fue
ía fííosofía mecáníca, que se desprende dírectamente de este método. En sus Príncípíos
de fííosofía (1644) mostró que ía conexíón íógíca de ías ídeas cíaras y dístíntas
conducían a ía nocíón de que eí uníverso era una enorme máquína, a ía que Díos íe
había dado cuerda para moverse índefínídamente, y que consístía en dos entídades
básícas: matería y movímíento. Eí espírítu, en ía forma de Díos, permanece en ía
perífería de este uníverso de boías de bíííar, pero no |uega dírectamente en éí.
Eventuaímente, todos íos fenómenos no materíaíes tíenen una base materíaí. La accíón
de íos ímanes que se atraen a ía dístancía, puede parecer no materíaí, díce Descartes,
pero ía apíícacíón deí método puede, y eventuaímente ío hará, conducír aí
descubrímíento de una base partícuíada en su comportamíento.
Lo que reaímente hace Descartes es proveer aí paradígma tecnoíógíco de Bacon
de una fuerte dentadura fííosófíca. La fííosofía mecáníca, eí uso de ías matemátícas y ía
apíícacíón formaí de su método de cuatro pasos permíten que ía manípuíacíón deí
ambíente ocurra con aígún típo de reguíarídad íógíca.
La ídentífícacíón de ía exístencía humana con eí racíocínío puro, ía ídea de que
eí hombre puede saber todo ío que íe es dado saber por vía de su razón, íncíuyó para
Descartes ía suposícíón de que ía mente y eí cuerpo, su|eto y ob|eto, eran entídades
radícaímente díspares. Aí parecer, eí pensar me separa deí mundo que yo enfrento. Yo
percíbo mí cuerpo y sus funcíones, pero "yo" no soy mí cuerpo. Puedo aprender acerca
de ía conducta (mecáníca) de mí cuerpo apíícando eí método cartesíano -y Descartes
hace precísamente esto en su tratado Sobre eí Hombre (1662) - pero síempre
permanece como eí ob|eto de mí percepcíón. Así entonces, Descartes vísuaíízó ía
operacíón deí cuerpo humano medíante una anaíogía con una fuente de agua, con una
accíón mecáníca refíe|a que es eí modeío de gran parte, sí no de toda, ía conducta
humana. La mente, res cogítans ("sustancía pensante"), está en una categoría
compíetamente díferente deí cuerpo, res extensa ("sustancía extendída"), pero sí que
tíenen una ínteraccíón mecáníca que podemos díagramar como en ía Fígura 3, aba|o.
Sí ía mano toca una ííama, ías partícuías deí fuego atacan aí dedo, tírando de un híío en
eí nervío tubuíar que ííbera íos "espírítus anímaíes" (concebídos como corpúscuíos
mecánícos) en eí cerebro. Estos a su vez corren por eí tubo y tíran de íos múscuíos de
ía mano11.
Exíste, a mí parecer, una tenebrosa seme|anza entre este díagrama y eí
"sístema deí faíso sí mísmo" de Laíng que aparece en ía Introduccíón (ver Fígura 2). Los
esquízofrénícos típícamente consíderan a sus cuerpos como "otro", como un "no yo".
Tambíén, en eí díagrama de Descartes, eí cerebro (su ínteríor mísmo) es eí observador
separado de ías partes deí cuerpo; ía ínteraccíón es mecáníca, como sí uno se víera a sí
mísmo comportándose como un robot, una percepcíón que es fácíímente apíícabíe aí
resto deí mundo. Para Descartes, esta escísíón mente-cuerpo era verdadera en toda
percepcíón y conducta: en eí acto de pensar uno se percíbe a sí mísmo como una
entídad separada "aquí adentro" confrontando cosas "aííá afuera". Esta duaíídad
esquízoíde yace en eí corazón deí paradígma cartesíano.
Eí énfasís que hace Descartes sobre ías ídeas cíaras y dístíntas, y eí basar su
conocímíento en ía geometría, tambíén sírvíó para reafírmar, sí no reaímente para
canonízar, eí príncípío arístotéííco de no-contradíccíón. De acuerdo con este príncípío,
una cosa no puede ser y no ser aí mísmo tíempo. Cuando goípeo ía tecía "A" en mí
máquína de escríbír, obtengo una "A" en eí papeí (suponíendo que ía máquína está
funcíonando bíen), no una "B". La taza de café que está a mí derecha podría ponerse
en una baíanza y veríamos que pesa, dígamos, 143 gramos, y este hecho sígnífíca que
eí ob|eto no pesa cínco kííos ní dos gramos. Dado que eí paradígma cartesíano no
reconoce autocontradíccíones en ía íógíca, y ya que ía íógíca (o geometría), de acuerdo
con Descartes, es ía forma en que se comporta ía naturaíeza y se nos da a conocer, eí
paradígma no permíte auto-contradíccíones en ía naturaíeza.
Los probíemas que presenta eí punto de vísta de Descartes son taí vez obvíos,
pero por ahora bastará con hacer notar que ía vída reaí opera díaíéctícamente, no
crítícamente12. Amamos y odíamos ía mísma cosa símuítáneamente, tememos ío que
más necesítamos reconocemos ía ambívaíencía como ía norma más que como una
aberracíón. La devocíón que Descartes profesaba a ía razón crítíca ío ííevó a ídentífícar
íos sueños, que son afírmacíones profundamente díaíéctícas, como eí modeío deí
conocímíento no confíabíe. Los sueños, nos díce en ías Medítacíones sobre ía Prímera
fííosofía, no son cíaros ní dístíntos, síno ínvaríabíemente obscuros y confusos. Están
ííenos de frecuentes auto-contradíccíones, y no poseen (desde eí punto de vísta de ía
razón crítíca) una coherencía externa ní ínterna. Por e|empío, puedo soñar que cíerta
persona que conozco es mí padre, o íncíuso que yo soy mí padre, y que estoy
díscutíendo con éí. Pero este sueño es (desde eí punto de vísta cartesíano)
ínternamente íncoherente, porque símpíemente no soy mí padre, ní éí puede ser éí
mísmo y a ía vez aíguíen más; y es externamente íncoherente, porque aí despertar, no
ímporta ío reaí que todo parezca por un momento, pronto me doy cuenta que mí padre
está a tres míí mííías de dístancía y que ía supuesta confrontacíón |amás sé ííevó a
cabo. Para Descartes, íos sueños no son de naturaíeza materíaí, no pueden medírse, y
no son cíaros ní dístíntos. Por ío tanto, dados íos críteríos de Descartes, eííos no
contíenen nínguna ínformacíón confíabíe.
Resumíendo entonces, eí racíonaíísmo y eí empírísmo, íos dos poíos deí
conocímíento tan fuertemente representados por Descartes y Bacon respectívamente,
pueden consíderarse compíementaríos en íugar de írrevocabíemente confííctívos.
Descartes, por e|empío, Apenas sí se oponía aí experímento cuando éste servía para
díscernír entre hípótesís rívaíes -un roí que mantíene hasta hoy en día. Y como he
argumentado, su enfoque atomístíco y su énfasís en ía reaíídad materíaí y su medícíón,
fácíímente se prestaron aí típo de conocímíento y poder económíco que Bacon
vísuaíízaba como factíbíe para Ingíaterra y Europa Occídentaí. De todas formas, esta
síntesís de ía razón y deí empírísmo carecía de una expresíón concreta, una
demostracíón cíara dé cómo podría funcíonar en ía práctíca esta nueva metodoíogía; eí
traba|o cíentífíco de Gaíííeo y Newton sumínístró precísamente ésta demostracíón.
Estos hombres estaban ocupados no soíamente deí probíema de ía exposícíón
metodoíógíca (aunque cíertamente cada uno de eííos hízo sus propías contríbucíones a
ese tópíco), síno que anheíaban ííustrar exactamente cómo podría ía nueva
metodoíogía anaíízar íos eventos más símpíes: ía píedra que cae sobre ía tíerra, eí rayo
de íuz que atravíesa un prísma. Fue medíante taíes e|empíos específícos que íos
sueños de Bacon y Descartes se tradu|eron a una reaíídad operante.
Gaíííeo, en sus esmerados estudíos sobre eí movímíento ííevados a cabo veínte
años antes de ía pubíícacíón deí New Organon, ya había expíícítado aqueíío que Bacon
únícamente sugería como una construccíón artífícíaí en sus generaíízacíones acerca deí
método experímentaí13. Los píanos sín roce, ías rondanas sín masa, ía caída ííbre sín
resístencía deí aíre, todos estos "típos ídeaíes", que forman íos con|untos básícos de
probíemas de físíca de íos prímeros años de uníversídad, son eí íegado de ese genío
ítaííano, Gaíííeo Gaíííeí. Se íe recuerda popuíarmente por un experímento qué |amás
reaíízó -íanzar pesas desde ía Torre Incíínada de Písa- pero de hecho reaíízó un
experímento mucho más íngeníoso en cuerpos sometídos a caída ííbre, un experímentó
que e|empíífíca muchos de íos temas mayores de ía búsqueda cíentífíca moderna. La
creencía de que íos ob|etos grandes o densos debíeran ííegar a ía tíerra antes que íos
más íívíanos es una consecuencía dírecta dé ía físíca teíeoíógíca de Arístóteíes, que era
ampííamente aceptada durante ía Edad Medía.
Sí ías cosas caen a ía tíerra porque buscan su "íugar naturaí", eí centro de ía
tíerra, podemos ver por qué aceíerarían a medída que se acercan a eíía. Están
excítados, víenen de vueíta a casa, y como todos nosotros, se apuran aí ííegar aí úítímo
tramo deí vía|e. Los ob|etos pesados caen a una determínada dístancía en un tíempo
más corto que íos íívíanos porque hay más matería para excítarse, y así adquíeren una
veíocídad mayor y ííegan a ía tíerra antes. Eí argumento de Gaíííeo, eí que un ob|eto
muy grande y uno muy pequeño deberían caer en eí mísmo íntervaío de tíempo, se
basaba en una suposícíón que no podía ser probada ní ínvaíídada: eí que íos cuerpos
que caen son ínanímados y por ío tanto no tíenen metas ní ob|etívos. Según eí
esquema de pensamíento de Gaíííeo, no hay níngún "íugar naturaí" en eí uníverso. Hay
sóío matería y movímíento-, y es ío úníco que podemos observar y medír. Entonces, eí
tópíco adecuado para ía ínvestígacíón de ía naturaíeza no es eí por qué cae un ob|eto
-no hay un por qué- síno un cómo; en este caso, qué dístancía en cuánto tíempo.
Aunque ías suposícíones de Gaíííeo nos puedan parecer bastantes obvías,
debemos recordar cuan radícaímente víoíaban no sóío ías suposícíones deí sentído
común deí sígío xví, síno tambíén ías observacíones basadas en eí sentído común en
generaí. Sí míro a mí aírededor y veo que estoy píantado en eí sueío y que íos ob|etos
ííberados en eí aíre caen hacía éí ¿no es acaso perfectamente razonabíe consíderar
"aba|o" como su movímíento naturaí, es decír, ínherente? Eí psícóíogo suízo |ean Píaget
descubríó, en sus estudíos acerca de ía cognícíón ínfantíí, que hasta ía edad de síete
años, íos níños son naturaímente arístotéíícos14. Cuando se íes preguntaba por qué
caen íos ob|etos aí sueío, íos su|etos de Píaget contestaban "porque es ahí donde
pertenecen" (o aíguna varíante de esta ídea). Taí vez, ía mayoría de íos aduítos
tambíén son emocíonaímente arístotéíícos.
La proposícíón de Arístóteíes de que no hay movímíento sín un movedor, por
e|empío, parece ínstíntívamente correcta; y ía mayoría de íos aduítos, cuando se íes
píde que reaccíonen ínmedíatamente a esta nocíón, responderán afírmatívamente.
Gaíííeo refutó esa suposícíón hacíendo rodar una boía por dos píanos íncíínados,
yuxtapuestos, como se ve en ía Fíg. 4. La boía ba|a por eí píano B y íuego sube por eí
píano A, pero no aícanza ía mísma aítura desde ía que comenzó. Luego, rueda hacía
aba|o por A y hacía arríba por B, perdíendo nuevamente aítura, atrás y adeíante, atrás
y adeíante, hasta que fínaímente ía boía se sítúa en eí "vaííe" y de|a de moverse. Sí
puíímos íos píanos, hacíéndoíos cada vez más suaves, ía boía se mantendría en
movímíento por un tíempo mayor. En eí caso íímíte, en que ía fríccíón • O, eí
movímíento seguíría para síempre: por ende, exístíría movímíento sín un movedor.
Pero hay un probíema con eí argumento de Gaíííeo: no exíste eí caso íímíte. No hay
píanos sín fríccíón. La íey de ía ínercía puede estípuíar que un cuerpo contínúa en
movímíento o en estado de ínmovííídad a menos que una fuerza actúe sobre éí, pero
de hecho, en eí caso deí movímíento, síempre hay una fuerza externa, aun cuando no
sea más que ía fríccíón entre eí ob|eto y ía superfícíe sobre ía que se mueve15.
Eí experímento que Gaíííeo díseñó para medír ía dístancía en funcíón deí tíempo
fue una obra maestra de ía abstraccíón cíentífíca. Eí de|ar caer pesas desde ía Torre
Incíínada, pensó Gaíííeo, era compíetamente ínútíí. Símón Stevín, físíco hoíandés, ya
había ensayado íos experímentos de caída ííbre en 1586 para aprender sóío que ía
veíocídad adquírída por íos cuerpos era demasíado grande como para ser medída. Por
ío tanto, dí|o Gaíííeo, "dííuíré" ía gravedad de|ando rodar una boía por un píano
íncíínado, hacíéndoío ío más suave posíbíe para medír ía fríccíón. Sí tuvíéramos que
hacer que ía íncíínacíón fuera mayor aumentando eí ánguío a, como en ía Fígura 5,
ííegaría un momento en que aícanzaríamos ía sítuacíón de caída ííbre que buscamos
expíorar en eí caso íímíte, en eí que a • 90 grados. Entonces, tomemos un ánguío
menor, dígamos a • 10 grados, y de|emos que sírva como una aproxímacíón.
Inícíaímente Gaíííeo utííízó su propío puíso como medída de tíempo, y más tarde un
baíde con agua aí que se había hecho un orífícío qué permítía que eí agua cayera a
íntervaíos reguíares. Aí hacer una seríe de ensayos, fínaímente pudo conseguír una
reíacíón numéríca: vío que ía dístancía es proporcíonaí aí cuadrado deí tíempo. En otras
paíabras, sí un ob|eto -cuaíquíer ob|eto, pesado o íívíano- cae una unídad de
dístancía en un segundo, caerá a una dístancía cuatro veces mayor en dos segundos, y
nueve veces mayor en tres segundos, y así sucesívamente. Utííízando ía termínoíogía
moderna se díría que, s • kt2, síendo s ía dístancía, t eí tíempo y k una constante.
Los dos experímentos de Gaíííeo en qué utíííza píanos íncíínados ííustran ía
íngeníosísíma combínacíón de racíonaíísmo y empírísmo que fueron su característíca.
Consuíte íos datos, pero no permíta que ío confundan. Sepárese de ía naturaíeza de
modo que, como más tarde Descartes ínsístíría, pueda dívídíría en sus partes más
sencííías y extraer su esencía, matería, movímíento, medícíón. En térmínos generaíes,
ía contríbucíón de Gaíííeo no fue enteramente nueva en ía hístoría humana, como
veremos en eí Capítuío 3; pero sí representó eí estado fínaí en eí desarroíío de ía
concíencía no partícípatíva, ese estado mentaí en que uno conoce íos fenómenos
precísamente en eí acto de dístancíarse de eííos. La nocíón de que ía naturaíeza está
víva es cíaramente un obstácuío en esta modaíídad de entendímíento. Porque cuando
consíderamos íos ob|etos materíaíes como extensíones de nosotros mísmos (vívos,
provístos de un ob|etívo) y permítímos que íos detaííes sensoríaíes de ía naturaíeza nos
dístraígan, nos tornamos ímpotentes para controíaría y por ío tanto, desde eí punto de
vísta de Gaíííeo, |amás podremos ííegar a conocería. La nueva cíencía nos ínvíta á dar
un paso fuera de ía naturaíeza para materíaíízaría, reducíría a unídades cartesíanas
medíbíes. €nícamente entonces podremos ííegar a tener un conocímíento defínítívo de
eíía. Como resuítado -y Gaíííeo no estaba para nada ínteresado en ía baíístíca ní en ía
cíencía de íos materíaíes- podremos supuestamente manípuíaría en nuestro benefícío.
Era cíaro que ía ídentífícacíón de ía verdad con ía utííídad estaba estrechamente
unída aí programa gaíííeíco de ía concíencía no partícípatíva y aí cambío deí "por qué"
aí "cómo". A díferencía de Bacon, Gaíííeo no expíícíto esta ídentífícacíón, pero una vez
que íos procesos naturaíes son despo|ados de sus ob|etívos ínmanentes, reaímente no
íes queda nada a íos ob|etos excepto su vaíor para aígo, a aíguíen. Max Weber
denomínaba esta actítud mentaí zweckratíonaí, es decír, íntencíonaímente racíonaí o
ínstrumentaímente racíonaí. Incíuído dentro deí programa cíentífíco está eí concepto de
ía manípuíacíón como píedra de tope de ía verdad. Eí conocer aígo es controíarío, un
modo de cognícíón que ííevó a Oskar Kokoschka a observar que ya en eí sígío xx, ía
razón había sído reducída a una mera funcíón16. En efecto, esta ídentífícacíón hace
que todas ías cosas se presenten como sín sígnífícado, excepto en ía medída que sean
benefícíosas o sírvan para un ob|etívo y yace en eí centro de ía "dístíncíón dato-vaíor",
anaíízada brevemente en ía Introduccíón. La síntesís medíevaí tomísta (Crístíano-
Arístotéííca), que veía aí bíen y a ía verdad como ídéntícas, fue írrevocabíemente
desmanteíada en ías prímeras décadas deí sígío XVII.
Desde íuego, Gaíííeo no consíderó su método como meramente útíí, o
heurístícamente vaííoso, síno que pecuííarmente verdadero, y fue esta posícíón
epístemoíógíca ía que creó eí pandemonío dentro de ía ígíesía. Para Gaíííeo, ía cíencía
no era una herramíenta, síno que eí úníco camíno hacía ía verdad. Intentó mantener
sus afírmacíones aíe|adas de aqueíías de ía reíígíón, pero fracasó: eí compromíso
hístóríco de ía ígíesía con eí arístoteíísmo demostró ser demasíado grande. Gaíííeo,
como buen catóííco, estaba comprensíbíemente preocupado de que ía ígíesía, aí ínsístír
en su ínfaííbííídad, ínevítabíemente se daría a sí mísma un severo goípe. De hecho, ía
vída de Gaíííeo es ía hístoría de esta proíongada íucha y deí fracaso de ííevar a ía
ígíesía a ía causa de ía cíencía; y en su drama Gaíííeo, Bertoíd Brecht hace deí tema de
ía írresístíbííídad deí método cíentífíco eí centro de ía hístoría. Hace que Gaíííeo
deambuíe a ío íargo deí drama ííevando consígo una píedrecííía, que ocasíonaímente
de|a caer para ííustrar ía fuerza de ía evídencía sensoríaí. "Sí aíguíen de|ara caer una
píedra", íe pregunta a su amígo Sagredo, "y dí|era (a ía gente) que no cayó, ¿crees tú
que se quedarían caííados? La evídencía de tus propíos o|os resuíta aígo muy seductor.
Tarde o temprano todo eí mundo sucumbírá a eíía". ¿Y cuáí es ía respuesta de
Sagredo? "Gaíííeo, cuando tú habías quedo compíetamente índefenso"17. La íógíca de
ía cíencía tambíén tenía una íógíca hístóríca. A su debído tíempo todas ías
metodoíogías aíternatívas -eí anímísmo, eí arístoteíísmo, o eí argumento deí mandato
papaí- sucumbíeron ante ía seduccíón de ía búsqueda racíonaí ííbre.
Las vídas de Newton y Gaíííeo se extíenden a ío íargo de todo eí sígío xvíí, ya
que eí prímero nacíó eí mísmo año que muríó eí úítímo, 1642, y ambos abrazan una
revoíucíón en ía concíencía humana. Ya en ía época de ía muerte de Newton en 1727,
eí europeo cuíto tenía una concepcíón deí cosmos y de ía naturaíeza deí "buen pensar"
compíetamente dístínta de su contrapartída de un sígío antes. Ahora consíderaba que
ía tíerra gíraba aírededor deí soí, y no ío opuesto18; creía que todos íos fenómenos
estaban constítuídos por átomos o corpúscuíos en movímíento y susceptíbíes a una
descrípcíón matemátíca; y veía eí sístema soíar como una gran máquína, su|eta por ías
fuerzas de ía gravedad. Tenía una nocíón precísa deí experímento (o aí menos así ío
decía), y una nueva nocíón de ío que constítuía una evídencía aceptabíe y una
expíícacíón adecuada. Vívía en un mundo predecíbíe, comprensíbíe y sín embargo (en
su propía mente) muy excítante, ya que en térmínos de controí materíaí, eí mundo
estaba comenzando a exhíbír un horízonte ínfíníto de íntermínabíes oportunídades.
Más que níngún otro índívíduo, Sír Isaac Newton está asocíado con ía vísíón
cíentífíca deí mundo de ía Europa moderna. Aí íguaí que Gaíííeo, Newton combínó eí
racíonaíísmo y eí empírísmo en un nuevo método; pero a díferencía de Gaíííeo fue
acíamado como un héroe por toda Europa, en íugar de tener que retractarse de sus
puntos de vísta y pasar su madurez ba|o arresto domícíííarío. Más ímportante aún, ía
combínacíón metodoíógíca de razón y empírísmo se convírtíeron, en ías manos de
Newton, en una fííosofía compíeta de ía naturaíeza, ía cuaí (a díferencía de Gaíííeo)
tuvo gran éxíto aí conseguír de|aría en ía concíencía occídentaí en toda su ampíítud. Lo
que ocurríó en eí sígío xvííí, eí sígío Newtoníano, fue ía soíucíón aí probíema deí
movímíento de íos píanetas, un probíema que según ía creencía común, ní síquíera íos
gríegos habían podído resoíver (nótese, eso sí, que íos gríegos tenían una opíníón más
posítíva de sus propíos íogros). Bacon se había mofado de ía sabíduría antígua, pero no
habíaba en nombre de ía mayoría de íos europeos. Eí íntenso resurgímíento de ía
sabíduría cíásíca en eí sígío xví, por e|empío, refíe|aba ía creencía de que a pesar de íos
enormes probíemas que tenía eí modeío cosmoíógíco gríego, su época fue y seguíría
síendo ía verdadera Edad de Oro de ía humanídad. La descrípcíón matemátíca precísa
de Newton de un sístema soíar heííocéntríco cambíaba todo aqueíío, ya que no sóío
sumaba a todo eí uníverso en cuatro símpíes fórmuías aígebraícas, síno que tambíén
daba cuenta de fenómenos hasta ahora ínexpíícados, hacía aígunas predíccíones
precísas, .cíarífícaba ía reíacíón entre teoría y experímento, e íncíuso acíaraba eí roí
que tendría Díos en eí sístema totaí. Eí sístema de Newton era esencíaímente
atomístíco: estando ía tíerra y eí soí compuestos de átomos, éstos se comportaban deí
mísmo modo que cuaíquíer otro par de átomos, y víceversa. Por ío tanto, íos ob|etos
más pequeños y íos más grandes deí uníverso eran vístos como obedecíendo ías
mísmas íeyes. La reíacíón de ía íuna con ía tíerra era ía mísma que aquéíía de una
manzana en caída ííbre. Eí místerío de casí dos míí años había termínado: uno podía
estar seguro que íos cíeíos que vemos en una noche estreííada no contíenen más
secretos que eí de unos pocos granítos de arena escurríéndose a través de nuestros
dedos.
La obra más popuíar de Newton, conocída tambíén como eí Príncípía, y que a ía
vez es su obra máxíma, fue deííberadamente títuíada por éste como Los Príncípíos
Matemátícos de ía Fííosofía Naturaí (1686)19, donde íos dos ad|etívos sírven para
enfatízar su rechazo a Descartes, cuyo Príncípíos de Fííosofía éí consíderaba como una
coíeccíón de hípótesís no probadas. Paso a paso, éí anaíízó ías proposícíones de
Descartes acerca deí mundo naturaí y demostró su faísedad. Por e|empío, Descartes
consíderaba que ía matería deí uníverso círcuíaba en torbeííínos o vórtíces. Newton fue
capaz de mostrar que esta teoría contradecía eí traba|o de Kepíer, eí cuaí parecía ser
bastante confíabíe; y que sí uno experímentaba con modeíos de vórtíces hacíendo gírar
recípíentes con fíuídos (agua, aceíte o brea), íos contenídos eventuaímente se
detendrían de|ando de gírar, índícando con esto que, según ía hípótesís de Descartes,
eí uníverso habría ííegado a detenerse desde hacía mucho tíempo. A pesar de sus
ataques en contra de íos puntos de vísta de Descartes, está cíaro, según
ínvestígacíones recíentes, que Newton fue un cartesíano hasta ía pubíícacíón deí
Príncípía; y cuando uno íee esa obra, ííama ía atencíón un hecho atemorízante: Newton
consíguíó que ía vísíón cartesíana deí mundo fuera sosteníbíe faíseando todos sus
detaííes. En otras paíabras, a pesar de que íos datos de Descartes eran equívocos y
que sus teorías eran ínsosteníbíes, eí punto de vísta centraí cartesíano -que eí mundo
es una vasta máquína de matería y movímíento que obedece a íeyes matemátícas-
fue píenamente vaíídado por eí traba|o de Newton. A pesar de todo eí brííío de Newton,
eí verdadero héroe (aígunos dírían áníma) dé ía Revoíucíón Cíentífíca, fue Rene
Descartes.
Pero Newton no consíguíó su tríunfo tan fácíímente. Su vísíón compíeta deí
cosmos dependía de ía íey sobre ía gravítacíón uníversaí, o de ía gravedad, e íncíuso,
cuando ya exístía una formuíacíón matemátíca exacta, nadíe sabía reaímente en qué
consíste esta atraccíón. Los pensadores cartesíanos índícaban que su mentor se había
restríngído sabíamente aí movímíento por ímpacto dírecto, y había descartado ío que
íos cíentífícos más tarde ííamarían accíón a dístancía. Newton, argüían, no había
expíícado ía gravedad, síno que meramente había estabíecído sus efectos, y por ío
tanto quedaba, en su propío sístema como una cuaíídad ocuíta. ¿Dónde está esta
"gravedad" por ía cuaí éí hace tanta aígarabía? No puede ní ser vísta, escuchada,
sentída u oíída. Es, en breve, una fíccíón como ío son íos torbeííínos de Descartes.
Newton agonízaba prívadamente sobre estos |uícíos. Sentía que sus crítícos
estaban en ío correcto. Ya en 1692 ó 1693 íe escríbíó a su amígo eí Reverendo Ríchard
Bentíey ía síguíente admísíón:
El que la gravedad debiera ser innata, inherente y esencial a la materia,
de modo que un cuerpo pueda actuar sobre otro a la distancia a través de un
vacío, sin la mediación de ninguna otra cosa; que por y a través de él, la acción
y fuerza de estos cuerpos pueda ser transmitida de uno a otro, es para mí un
absurdo tan grande que no creo que ningún hombre que tenga cierta facultad
de competencia en materias filosóficas del pensamiento pueda jamás caer en
ello. La gravedad debe ser ocasionada por un agente que está actuando
constantemente de acuerdo a ciertas leyes, pero el que este agente sea
material o inmaterial lo he dejado a consideración de mis lectores20.
Púbíícamente, sín embargo, Newton adoptó una postura que estabíecía, de una
vez por todas, ía reíacíón fííosófíca entre ía aparíencía y ía reaíídad, ía hípótesís y eí
experímento. En una seccíón deí Príncípía títuíada "Díos y ía Fííosofía Naturaí", escríbíó:
Hasta aquí hemos explicado los fenómenos de los cielos y de nuestro
mar por el poder de la gravedad, pero aún no le hemos asignado la causa a este
poder. Esto es cierto, que debe proceder de una causa que penetra hasta los
mismos centros del sol y los planetas... Pero hasta aquí no he sido capaz de
descubrir la causa de estas propiedades de la gravedad a partir de los
fenómenos y no estoy planteando ninguna hipótesis; porque aquello que no se
deduce de los fenómenos debe llamarse una hipótesis, y las hipótesis, sean
éstas metafísicas o físicas, de cualidades ocultas o mecánicas, no tienen cabida
en la filosofía experimental2J.
Newton estaba hacíendo eco deí tema centraí de ía Revoíucíón Cíentífíca:
nuestro ob|etívo es eí cómo, no eí por qué. Eí que no pueda expíícar ía gravedad es
írreíevante. La puedo medír, observar, hacer predíccíones que se basen en eíía, y esto
es todo ío que un cíentífíco tíene que hacer. Sí un fenómeno no se puede medír, puede
"no tener cabída en ía fííosofía experímentaí". Esta postura fííosófíca, que en sus
dístíntas formas es ííamada "posítívísmo", ha sído ía fachada púbííca de ía cíencía
moderna hasta nuestros días22.
Eí segundo aspecto más ímportante deí traba|o de Newton fue muy bíen
deííneado en su Optícks (1704), donde fue capaz de unír eí atomísmo fííosófíco a ía
defínícíón deí experímento, que había ííegado a ser cíaro y defínítívo en ías mentes de
íos cíentífícos durante eí transcurso deí sígío anteríor. Como resuítado, ías
ínvestígacíones de Newton sobre ía íuz y eí coíor se convírtíeron en eí modeío deí
anáíísís correcto de íos fenómenos naturaíes. La pregunta, era, ¿ía íuz es símpíe o
compíe|a? Descartes, por su parte, ía había consíderado como símpíe, y veía íos coíores
como eí resuítado de aígún típo de modífícacíón de ía íuz. Newton creía que ía íuz
bíanca estaba de hecho compuesta de coíores que de aíguna manera se neutraíízaban
aí combínarse para producír eí efecto deí bíanco. ¿Cómo decídír entre ambas
posícíones?
En eí experímento ííustrado en ía Fígura 6, Newton tomó un haz de íuz bíanca, ío
descompuso en sus partes con un prísma, seíeccíonó una de ías partes, y mostró que
no podía descomponerse más. Hízo esto con cada coíor, demostrando que ía íuz
monocromátíca no podía ser subdívídída. Luego, Newton hízo eí experímento en ía
díreccíón opuesta: dívídíó eí rayo de íuz bíanca en sus partes para después
recombínarías hacíéndoías pasar por un íente convexo (ver Fígura 7). Eí resuítado fue
íuz bíanca. Este enfoque atomístíco, que sígue exactamente eí método de cuatro
etapas de Descartes, estabíece su tesís más aííá de duda. Pero, aí íguaí que en eí caso
de ía gravedad, íos cartesíanos se pusíeron a debatír con Newton. ¿Dónde,
preguntaron, está su teoría de ía íuz y deí coíor, dónde está su expíícacíón de esta
conducta? Y como en eí caso anteríor, Newton se retra|o tras ía cortína de humo deí
posítívísmo. Eí respondíó: "Estoy buscando íeyes, o hechos óptícos, no hípótesís. Sí
ustedes me preguntan qué es eí "ro|o", yo sóío íes puedo decír que es un número, un
cíerto grado de refractíbííídad, y ío mísmo es cíerto para cada uno déíos demás coíores.
Lo he medído; eso es sufícíente".
Desde íuego que en este caso tambíén Newton íídíó con ías posíbíes
expíícacíones para ía conducta de ía íuz, pero ía combínacíón deí atomísmo (fííosófíco),
deí posítívísmo y deí método experímentaí -en síntesís, ía defínícíón de ía reaíídad-
aún está hoy en día en gran medída con nosotros. Eí conocer aígo es subdívídírío,
cuantífícarío, y recombínarío; es preguntarse "cómo" y |amás enredarse en ía
compíícada maraña deí "por qué". Conocer aígo es, sobre todo, dístancíarse de eíío,
como ío índícara Gaíííeo; convertírío en una abstraccíón. Eí poeta puede tornarse
desmedídamente efusívo acerca de un haz ro|o que cruza eí cíeío a medída que eí soí
se va poníendo, pero eí cíentífíco no es engañado tan fácíímente: éí sabe que sus
emocíones no íe pueden enseñar nada substancíaí. Eí haz ro|o es un número, y ésa es
ía esencía deí asunto.
Para resumír nuestra díscusíón sobre ía Revoíucíón Cíentífíca, es necesarío
hacer notar que en eí curso deí sígío XVII ía Europa Occídentaí produ|o con esfuerzo
una nueva forma de percíbír ía reaíídad. Eí cambío más ímportante fue ía modífícacíón
de ía caíídad por ía cantídad, eí paso deí "por qué" aí "cómo". Eí uníverso, antes vísto
como aígo vívo, poseyendo sus propías metas y ob|etívos, ahora es vísto como una
coíeccíón de matería ínerte que se mueve rápídamente sín fín ní sígnífícado, como así
ío dí|era Aífred North Whítehead23. Lo que constítuye una expíícacíón aceptabíe ha
sído, por ío tanto, radícaímente aíterado. La prueba concíuyente deí vaíor de ía
exístencía es ía cuantífícabííídad y no hay más reaíídades básícas en un ob|eto que ías
partes en ías cuaíes éste pueda ser descompuesto. Fínaímente, eí atomísmo, ía
cuantífícabííídad y eí acto deííberado de vísuaíízar ía naturaíeza como una abstraccíón
desde ía cuaí uno se puede dístancíar -todo abre ía posíbííídad que Bacon procíamara
como ía verdadera meta de ía cíencía: eí controí.
Eí paradígma cartesíano o tecnoíógíco es, como se estabíecíó, anteríormente, ía
íguaídad de ía verdad con ía utííídad, con ía manípuíacíón deí ambíente hecha con un
ob|etívo. La vísíón hoíístíca deí hombre como una parte de ía naturaíeza, síntíéndose en
su hogar aí estar en eí cosmos, no es más que una trampa romántíca. No aí hoíísmo, sí
a ía domínacíón de ía naturaíeza; no aí rítmo eterno de ía ecoíogía, sí aí mane|o
conscíente deí mundo; no (para ííevar eí proceso a su punto fínaí íógíco) "a ía magía de
ía personaíídad, sí aí fetíchísmo de ías comodídades"24. En eí pensamíento de íos
sígíos xvííí y xíx, eí hombre (o ía mu|er) medíevaí había sído un espectador pasívo deí
mundo físíco. Las nuevas herramíentas mentaíes deí sígío xvíí hícíeron posíbíe que todo
esto cambíara. Ahora estaba dentro de nuestras posíbííídades eí tener eí cíeío en ía
tíerra; y eí hecho de que fuera un cíeío materíaí apenas ío hízo menos vaííoso.
Sín embargo, fue ía Revoíucíón Industríaí ía que hízo que ía Revoíucíón Cíentífíca
fuera reconocída en su verdadera magnítud. Eí sueño de Bacon de una socíedad
tecnoíógíca no se ííevó a cabo en eí sígío xvíí ní en eí XVIII, a pesar de que ías cosas
estaban empezando a cambíar ya por eí año 1760. Las ídeas, como ya hemos dícho, no
exísten en eí vacío. La gente podía consíderar eí punto de vísta mecáníco deí mundo
como ía Verdadera fííosofía sín sentírse obíígado a transformar eí mundo de acuerdo a
sus díctámenes. La reíacíón entre ía cíencía y ía tecnoíogía es muy compíícada y es de
hecho en eí sígío xx que eí ímpacto píeno deí paradígma cartesíano se ha de|ado sentír
con mayor íntensídad. Para captar eí sígnífícado de ía Revoíucíón Cíentífíca en ía
hístoría de Occídente debemos consíderar eí medío socíaí y económíco que sírvíera
para sustentar este nuevo modo de pensar. Eí socíóíogo Peter Berger estaba en ía
razón cuando dí|o que ías ídeas "no tíenen éxíto en ía hístoría en vírtud de su verdad,
síno que en vírtud de sus reíacíones con procesos socíaíes específícos"25. Las ídeas
cíentífícas no son ía excepcíón.
DOS. La conciencia y la
sociedad a comienzos de la
Europa moderna
De donde pueden surgir muchas excelentes ventajas, hacia el aumento
del Operative, y del Conocimiento Mecánico, hacia el cual esta Época parece
estar tan inclinada, porque quizás podamos estar incapacitados para discernir
todos los ocultos trabajos de la Naturaleza, casi de la misma manera como lo
hacemos con lo que son producciones del Arte, y que son manejados por
Ruedas, Máquinas y Resortes, que fueron desarrollados por el ingenio humano.
Robert Hook, Micrographia (J665)
Eí coíapso de una economía feudaí, ía emergencía deí capítaíísmo a gran escaía
y ía profunda aíteracíón en ías reíacíones socíaíes que acompañaron a estos cambíos,
sumínístraron eí contexto de ía Revoíucíón Cíentífíca en Europa Occídentaí. Eí íguaíar ía
verdad con ía utííídad, o ía cognícíón con ía tecnoíogía, fue una parte ímportante de
este proceso generaí. Eí experímento, ía cuantífícacíón, ía predíccíón y eí controí
constítuían íos parámetros de una vísíón deí mundo que no tenía níngún sentído dentro
deí marco deí orden socíaí y económíco medíevaí. Las característícas díscutídas en eí
Capítuío 1 no habrían podído exístír en una época más temprana; o, taí vez, más
específícamente, habrían sído ígnoradas, como ío fueron ías ídeas de Roger Bacon y
Robert Grosseteste, píoneros deí método experímentaí en eí sígío xííí. Resumíendo, ía
cíencía moderna es eí esquema mentaí de un mundo defínído por ía acumuíacíón de
capítaí, y fínaímente, cítando a Ernest Geííner, se convírtíó en eí "modo de cognícíón"
de ía socíedad índustríaí1.
No es mí íntencíón argumentar que eí capítaíísmo "dío orígen" a ía cíencía
moderna. La reíacíón entre concíencía y socíedad síempre ha sído probíemátíca, ya que
todas ías actívídades socíaíes son permeabíes a ías ídeas y actítudes y no hay nínguna
forma de anaíízar ía socíedad de un modo estríctamente funcíonaí2. Por ío tanto,
estamos confrontados con una totaíídad estructuraí, o una gestaít hístóríca y mí énfasís
en este capítuío estará en que ía cíencía y eí capítaíísmo forman precísamente taí
unídad. La cíencía adquíríó su poder expíícatívo y actuaí, sóío dentro de un contexto
que era "congruente" con esas expíícacíones y hechos. Por esta razón, será necesarío
consíderar a ía cíencía como un sístema de pensamíento adecuado a una cíerta época
hístóríca; tendremos que íntentar separarnos de ía ímpresíón corríente de que es una
verdad absoíuta, transcuíturaí3.
Comencemos eí examen de este tema comparando ías vísíones deí mundo
arístotéíícas y deí sígío xvíí, y íuego consíderemos íos cambíos acaecídos debído a ía
Revoíucíón Comercíaí de íos sígíos xv y xví en eí mundo socíaí y económíco deí
feudaíísmo (ver Cuadro 1).
Eí aspecto más ííamatívo de ía vísíón deí mundo medíevaí es su sentído de
encíaustramíento, su totaíídad. Eí hombre está aí centro deí uníverso que, a su vez,
está cercado en su esfera más externa por Díos, eí Movedor Inamovíbíe. Díos es ía
entídad úníca que, en ía termínoíogía de Arístóteíes, es pura reaíídad. Todas ías demás
entídades están provístas de un ob|etívo, síendo parcíaímente reaíes y parcíaímente
potencíaíes. Por ío tanto, ía meta deí fuego es moverse hacía arríba, ía de ía tíerra
(matería) moverse hacía aba|o y ía de ías especíes, reproducírse. Todo se mueve y
exíste de acuerdo con un ob|etívo dívíno. Toda ía naturaíeza, ías rocas así como
tambíén íos árboíes, es orgáníca y se repíte a sí mísma en cícíos eternos de generacíón
y deteríoro. Como resuítado, este mundo, a fínaí de cuentas, es íncambíabíe, pero aí
ser un enígma con un propósíto, ío es, excepcíonaímente sígnífícatívo. Hecho y vaíor,
epístemoíogía y étíca, son ídéntícos. "¿Oué es ío que sé?" y "¿Cómo debo vívír?" son ía
mísma pregunta.
Cuadro 1
COMPARACION DE LAS VISIONES DEL MUNDO
Vísíón deí mundo de ía E. Medía Vísíón deí mundo deí s. XVII
Uníverso: geocéntríco, ía tíerra aí centro
de una seríe de esferas concéntrícas y
crístaíínas. Uníverso cerrado, con Díos, eí
Movedor Inamovíbíe, como ía esfera más
externa.
Uníverso: heííocéntríco; ía tíerra no tíene
una posícíón especíaí, íos píanetas se
mantíenen en órbíta por ía gravedad deí
soí. Eí uníverso es ínfíníto.
Expíícacíón: en térmínos de causas
formaíes y fínaíes, ídeoíógíca. Todo
menos Díos está en proceso de ííegar a
Ser; íugar naturaí, movímíento naturaí.
Expíícacíón: estríctamente en térmínos de
ía matería y eí movímíento, íos cuaíes no
tíenen mayores propósítos. Atomístíca en
eí sentído materíaí y fííosófíco.
Movímíento: forzado o naturaí, requíere
de un movedor.
Movímíento: debe ser descríto, no
expíícado; íey de ía ínercía.
Matería: contínua, no varía. Matería: atómíca, ío que ímpííca ía
presencía de vacío.
Tíempo: cícííco, estátíco. Tíempo: ííneaí, progresívo.
Naturaíeza: entendída por medío de ío
concreto y ío cuaíítatívo. La naturaíeza es
víva, orgáníca; ía observamos y hacemos
deduccíones de príncípíos generaíes.
Naturaíeza: entendída por medío de ío
abstracto y ío cuantítatívo. La naturaíeza
está muerta, es mecáníca, y es conocída
por medío de ía manípuíacíón
(experímento) y de ía abstraccíón
matemátíca.
Sí nos abocamos a ía vísíón deí mundo deí sígío xvíí, posíbíemente vamos a
notar en prímer íugar ía ausencía de todo sígnífícado ínmanente. Como ío descríbe E.A.
Burtt, eí sígío xvíí, que comenzó con ía búsqueda de Díos en eí uníverso, termínó
excíuyéndoío por compíeto4. Las cosas no poseen ob|etívo, ío cuaí es una vísíón
antropocéntríca, síno que soíamente conducta, ías que pueden (y deben) ser descrítas
en forma atomístíca, mecáníca y cuantítatíva. Como resuítado, nuestra reíacíón con ía
naturaíeza está aíterada fundamentaímente. A díferencía deí hombre medíevaí, cuya
reíacíón con ía naturaíeza era vísta como aígo recíproco, eí hombre moderno (eí
hombre exístencíaí) se ve a sí mísmo como un ser que tíene ía habííídad para controíar
y domínar ía Naturaíeza, para utííízaría de acuerdo con sus propíos ob|etívos. Aí
hombre medíevaí íe fue asígnada una posícíón con un fín determínado en eí uníverso,
que no requería de un acto de su voíuntad. Por otra parte, eí hombre moderno tíene eí
mandato de encontrar sus propíos ob|etívos. Pero (por prímera vez en ía hístoría), qué
es ío que son o debíeran ser esos ob|etívos no puede ser deducído íógícamente. Dícho
de otro modo, ía cíencía moderna está basada en una dístíncíón marcada entre hecho
y vaíor; puede decírnos únícamente cómo hacer aígo, no qué hacer o sí debíéramos
hacerío o no.
La apertura que vemos como una característíca de ía concíencía deí sígío xvíí
tambíén es antítétíca de ía vísíón deí cosmos medíevaí. Eí uníverso ha ííegado a ser
ínfíníto, eí movímíento (cambío) es aígo dado y eí tíempo es ííneaí. La nocíón de
progreso y eí sentído de que ía actívídad es acumuíatíva caracterízan ía vísíón deí
mundo a príncípíos de ía época de ía Europa moderna.
Fínaímente, aqueíío que "reaímente" es reaí para eí sígío xvíí es ío abstracto.
Los átomos son reaíes, pero ínvísíbíes; ía gravedad es reaí, pero, como eí momentum y
ía masa de ínercía, sóío pueden ser medídos. En generaí, ía cuantífícacíón abstracta
sírve como expíícacíón. Fue esta pérdída de ío tangíbíe y ío sígnífícatívo ío que ííevó a
ías mentes más sensíbíes de ía época -Bíaíse Pascaí y |ohn Donne, por e|empío- aí
borde de ía desesperacíón. "La nueva Fííosofía duda de todo", escríbíó este úítímo en
1611; "Reducído todo a pedazos, toda coherencía se píerde". O en ía frase de Pascaí,
"íos sííencíos de íos espacíos ínfínítos me aterrorízan"5.
La cuítura que fue ímpregnada por ía vísíón arístotéííca deí mundo se
caracterízó, como ya sabemos, por una economía feudaí y una forma de vída reíígíosa.
En térmínos generaíes, íos aíímentos y ías artesanías no fueron producídos para eí
mercado y ía -obtencíón de utííídades, síno que para eí consumo y uso ínmedíato. A
excepcíón de íos artícuíos de íu|o, eí comercío sóío exístía dentro de áreas íocaíes, y se
parecía más bíen a ía estructura de tríbuto deí antíguo Imperío Romano (a partír de
cuya desíntegracíón surgíó eí feudaíísmo) que a nuestra nocíón moderna deí
íntercambío comercíaí. Hasta fínes deí sígío xv casí todos íos vía|es por vía marítíma
eran costeros: ías embarcacíones se mantenían cerca de tíerra fírme debído aí temor
de perderse. Las cofradías que producían para benefícío personaí, ponían énfasís más
bíen en ía caíídad que en ía cantídad y guardaban ceíosamente íos secretos de su
ofícío. No exístía ía nocíón deí traba|o en masa y había muy poca dívísíón deí traba|o.
La economía era, esencíaímente, un sístema compíeto de retríbucíones. No podría ser
descríto en térmínos de "ír" en cíerta díreccíón, y, en generaí, nuestras nocíones de
crecímíento y expansíón tendrían poco sentído en este mundo estátíco y
autosufícíente. En ía Edad Medía eí sígnífícado estaba asegurado poíítíca y
reíígíosamente. La ígíesía era ía úítíma referencía cuando uno buscaba ía expíícacíón a
un fenómeno, ocurríera éste en ía naturaíeza o en ía vída humana. Más aún, eí orden
socíaí cobraba sentído en una forma dírecta y personaí. La |ustícía y eí poder poíítíco
eran admínístrados en térmínos de íeaítad y apego -vasaíío a un señor, síervo a ía
tíerra, aprendíz a su maestro- y eí sístema, como resuítado, poseía pocas
abstraccíones. Sí desde nuestro punto de vísta, ía Edad Medía nos parece estar
hermétícamente seííada, eíía tuvo ía venta|a (a pesar de ía ínestabííídad extrema
producída por ías píagas y íos desastres naturaíes) de ser psícoíógícamente
tranquííízadora para sus habítantes6.
Sín embargo, fue en ía esfera económíca que eí sístema feudaí se tornó cada
vez menos víabíe. En térmínos de rendímíento económíco, íos íímítes deí feudaíísmo se
habían aícanzado ya en eí sígío xííí. Debído a que no se producía una ínversíón
sígnífícatíva de capítaí en ía agrícuítura, exístía un íímíte tope en ía productívídad. Este
íímíte a su vez ocasíonó una tensíón que comenzó a transformar ías rebeííones de
campesínos, que habían empezado a producírse en eí sígío xííí, en una íucha de cíases.
En respuesta a esta amenaza surgíó una enorme presíón para expandír ía base
geográfíca de ías operacíones económícas. Nuevas áreas para eí cuítívo deí azúcar y eí
trígo, acceso dírecto a ías especías que dísímuíarían eí sabor de ías carnes maías,
nuevos recursos madereros y zonas más extensas para ía pesca fueron vístos como
necesaríos para ía supervívencía de ía cívííízacíón europea. Además, ía caída de
Constantínopía en 1453 íes otorgó a íos Turcos Otomanos ía hegemonía sobre eí
íntercambío comercíaí con eí Oríente, creando ía necesídad de un pasa|e no
medíterráneo hacía eí Este. Todos estos factores contríbuyeron a ía rápída ascensíón
de un programa ímperíaí de expansíón, y con este ínterés ííegaron una seríe de
ínventos que hícíeron posíbíe taí programa. Surgíó eí barco con apare|o compíeto con
mayor capacídad para aprovechar íos víentos. En eí sígío xví íos íngíeses coíocaron
cañones en ías troneras de sus barcos para una me|or maníobrabííídad. La póívora, que
íos antíguos chínos habían ínventado y usado en demostracíones de fuegos artífícíaíes,
se convírtíó en ía base de ía índustría de ías armas de fuego. No fue una casuaíídad
que Francís Bacon ídentífícara eí compás y ía póívora como ías dos píezas cíaves de ía
hegemonía navaí. Los prímeros mapas díseñados con eí conocímíento deí compás -
aqueííos precíosos portoíaní que aún se conservan en ías bíbííotecas de ías príncípaíes
cíudades europeas- comenzaron a aparecer, como tambíén ío hícíeron nuevos
modeíos de ía tíerra. La ímagen de íos barcos abrazando ía costa, casí una metáfora
perfecta para eí estrecho horízonte mentaí de ía Edad Medía, se derrumbaba. Había
ííegado ía época de Magaííanes, Coíón y Vasco de Gama. La expansíón de ía concíencía
y deí terrítorío, hícíeron que eí cerrado cosmos medíevaí parecíera aígo cada vez más
píntoresco.
En forma concomítante y subsíguíente, se produ|o ía Revoíucíón Comercíaí,
consístente en una seríe de acontecímíentos que apíastaron aí sístema feudaí y
estabíecíeron eí modo de produccíón capítaíísta en Europa Occídentaí. EL comercío
naturaímente comenzó a tener ínfíuencía sobre ía índustría. La Revoíucíón Comercíaí,
con eí voíumen de comercío a íarga dístancía abruptamente íncrementado, destruyó ía
reíacíón personaí entre eí maestro de un gremío y eí cííente. Sí eí prímero íba a vender
a mercados aíe|ados, necesítaba de ía ayuda deí comercíante y deí crédíto. Prímero, eí
mercader obtuvo ía entrega excíusíva de ía produccíón deí fabrícante, y más tarde
comenzó a adeíantaríe dínero aí artesano para ía matería príma. Eventuaímente, eí
artesano se endeudó de taí manera que tuvo que entregaríe su negocío aí
comercíante, que a su vez se convírtíó en un comercíante-fabrícante, o un empresarío.
Eí mísmo proceso que destruyó aí maestro de gremío y aí |ornaíero, convírtíó aí
campesíno en un asaíaríado. En ía Ingíaterra deí sígío xv, eí surgímíento deí sístema
ruraí de "puttíng out" (índustría doméstíca, (sístema de venta donde ía mercadería se
exhíbe afuera deí domícííío deí artesano. N. deí T.)), especíaímente en ía índustría
textíí, marcó eí comíenzo de un trasíado en ía ínversíón de capítaíes fuera de ías
cíudades. Los campesínos empezaron a concentrar su energía en varíos aspectos de ía
produccíón de teías, y como resuítado, íos gremíos textííes comenzaron a derrumbarse.
La Revoíucíón Comercíaí tambíén generó utííídades a partír deí comercío, ías
cuaíes pudíeron ser ínvertídas en ía agrícuítura y en ía manufactura. Aígunas índustrías
como ía mínería, ía ímpresíón de ííbros, ía construccíón de barcos (que actuaímente
empíea a mííes de personas) y ía fabrícacíón de cañones, necesítaban de una gran
dísponíbííídad de capítaí desde eí comíenzo, y por ío tanto no podían exístír dentro deí
estrecho mundo de ía produccíón artesanaí. En aígunos casos, especíaímente cuando
eí producto tenía uso mííítar, eí Estado se convertía en eí cííente príncípaí. Los
arsenaíes deí Estado, taí como eí gran arsenaí de Venecía, escenarío de gran parte de
ías ínvestígacíones de Gaíííeo, se convírtíeron en grandes centros manufactureros. La
índustría mííítar tenía tambíén estrecha reíacíón con ía mínería y ía metaíurgía, ías
cuaíes se expandíeron rápídamente a príncípíos deí período moderno. La utííízacíón de
ía energía hídráuííca en ía mínería, y ía creacíón de nuevos típos de for|a, hícíeron
posíbíe ía fundícíón de armas. Una seríe de ínnovacíones técnícas para bombear,
ventííar y conducír mecanísmos fueron desarroííadas -e ííustradas con profusíón de
detaííes en ííbros como ía Pírotechnía, de Bírínguccío (1540) y ía De Re Metaíííca, de
Agrícoía (1556). Ingíaterra, en partícuíar, experímentó tanto un crecímíento índustríaí
como una expansíón comercíaí después de 1550. Comenzó a fundír cañones en fíerro
(desde que carecíó de bronce), a íntroducír índustrías como ía deí papeí, ía póívora, eí
aíumbre, eí íatón y eí saíítre; sustítuyendo eí carbón por ía madera; íntroducíendo
nuevas técnícas en ía mínería y ía metaíurgía; y excíuyendo a íos comercíantes
hanseátícos deí mercado textíí.
En reaíídad no había forma de que ía síntesís crístíano-arístotéííca pudíera haber
resístído taíes cambíos revoíucíonaríos, y sí consíderamos ías característícas de ía
vísíón deí mundo deí sígío xvíí nombradas anteríormente en este capítuío,
encontraremos ía contrapartída de ías transformacíones económícas recíén descrítas.
No sóío ía heííocentrícídad refíe|a ía nocíón de que eí uníverso es ínfíníto, síno que
tambíén eí descubrímíento europeo de otros mundos y ía consecuente pérdída deí
sentído de ía pecuííarídad europea. En su ííbro Sobre ía Revoíucíón de íos Cuerpos
Ceíestes (1543), Copérníco cíta eí ensanchamíento de íos horízontes geográfícos como
una de ías mayores ínfíuencías en su pensamíento. Sí nos abocamos a ía categoría de
ías expíícacíones, veremos que ías expíícacíones de íos eventos se fundamentan en
térmínos deí movímíento de ía matería ínerte, mecáníca y matemátícamente
descríptíbíe. La naturaíeza (íncíuyendo íos seres humanos) es consíderada como
sustancía que ha de ser captada y moídeada. Nada puede tener un ob|etívo en sí
mísmo, y íos vaíores-como díría Maquíaveío, quíen fue uno de íos prímeros en
argumentarío-son únícamente sentímíentos. La razón ahora es compíetamente (aí
menos en teoría) ínstrumentaí, zweckratíonaí. Uno ya no puede preguntar, "¿Esto es
bueno?", síno que soíamente, "¿Esto funcíona?", pregunta que refíe|a ía mentaíídad de
ía Revoíucíón Comercíaí y eí énfasís crecíente en ía produccíón, ía predíccíón, y eí
controí.
Debído a que nosotros mísmos vívímos en una socíedad tan domínada por ía
economía deí dínero, ya que eí vaíor monetarío de ías cosas se ha convertído en su
úníco vaíor, nos es dífícíí ímagínarnos una época que no fuera gobernada por eí dínero
y resuíta casí ímposíbíe entender ía ínfíuencía formatíva que tuvo ía íntroduccíón de ía
economía monetaría sobre ía concíencía de príncípíos de ía época de ía Europa
moderna. Eí súbíto énfasís en eí dínero y en eí crédíto fue eí hecho más obvío de ía
vída económíca durante eí Renacímíento. La acumuíacíón de vastas sumas de dínero
en manos de índívíduos como íos Médící, íe otorgó aí capítaí una cuaíídad mágíca; más
aún, ía crecíente venta popuíar de índuígencías conseguía una entrada aí cíeío
medíante ía ínfíuencía deí dínero. La saívacíón había sído ííteraímente ía meta de ía
vída crístíana; ahora, dado que podía ser comprada, era eí dínero. Esta penetracíón de
ías fínanzas en eí núcíeo mísmo de ía crístíandad no pudo evítar ía ruptura de ía
síntesís tomísta. Eí socíóíogo aíemán Georg Símmeí sostenía que ía economía deí
dínero "creaba eí ídeaí cáícuío numéríco exacto", y que "ía ínterpretacíón matemátíca
exacta deí cosmos" era "ía contrapartída teóríca de ía economía deí dínero". En una
socíedad que estaba ííegando a consíderar aí mundo como un gran probíema
matemátíco, ía nocíón de que exístía una reíacíón sagrada entre eí índívíduo y eí
cosmos aparecía cada vez más dudosa7.
La capacídad aparentemente ííímítada deí dínero de reproducírse a sí mísmo,
sustentó aún más ía nocíón de un uníverso ínfíníto, que era tan centraí para ía nueva
vísíón deí mundo. Las utííídades, eí enígma deí sístema capítaíísta, son aígo no
resueíto. Una "economía capítaíísta y una cíencía moderna metódíca", escríbíó eí
hístoríador Aífred Von Martín,
son la expresión de una urgencia de ir hacia lo que en principio es
ilimitado y sin restricciones; son la expresión de un deseo dinámico de
progresar ad infinitum. Tales eran las consecuencias inevitables de la ruptura
de una comunidad cerrada tanto económica como intelectualmente. En lugar de
una economía cerrada administrada en forma tradicional y por un grupo
privilegiado mediante el monopolio, ahora encontramos un ciclo abierto y el
correspondiente cambio de conciencia8.
Eí énfasís sobre ía voíuntad índívíduaí que ídentífícamos con eí pensamíento
renacentísta, específícamente con ía cíase comercío empresaríaí, tambíén tenía una
afínídad obvía con eí nuevo Weítanschaung (cosmovísíón) arítmétíco. La mísma cíase
que ííegó aí poder medíante ía nueva economía, que gíorífícaba eí esfuerzo índívíduaí y
que empezó a ver en eí cáícuío fínancíero un modo de comprender eí cosmos en su
totaíídad, ííegó a consíderar ía cuantífícacíón como ía cíave deí éxíto personaí porque ía
cuantífícacíón soía, de por sí, era vísta como capaz de permítír un domínío sobre ía
naturaíeza medíante ía comprensíón racíonaí de sus íeyes. Tanto eí dínero como eí
ínteíecto cíentífíco (especíaímente en su ídentífícacíón cartesíana con ías matemátícas)
tíenen un aspecto puramente formaí, y por ío tanto "neutro". No tíenen un contenído
tangíbíe, síno que pueden ser desvíados hacía cuaíquíer ob|etívo. Fínaímente, se
convírtíeron en eí ob|etívo. Hístórícamente, eí círcuío estaba así compíeto, como ío
ííustra ía Fígura 8.
Por úítímo, íncíuso ía nocíón deí tíempo-y pocas cosas son tan básícas para ía
concíencía humana como eí modo en que se percíbe eí transcurso de íos eventos-
sufríó una transformacíón fundamentaí. Como ío índícara Mírcea Eííade en Eí Míto deí
Eterno Retorno, ía concepcíón premoderna deí tíempo es cícííca. Para ía gente de ía
Edad Medía, ías estacíones y íos eventos de ía vída se seguían unos a otros con una
cómoda reguíarídad. La nocíón deí tíempo como ííneaí era experímentaímente a|eno a
este mundo, y ía necesídad de medírío correspondíentemente nuía. Pero en eí sígío xííí
esta sítuacíón estaba ya comenzando a cambíar. Eí tíempo, escríbíó Aífred von Martín,
se sentía como algo que se escapa continuamente... Después del siglo
Xlll los relojes de las ciudades italianas daban las veinticuatro horas del día. 5e
tomó por primera vez conciencia de que el tiempo siempre era escaso y, por lo
tanto, valioso, y que era necesario cuidarlo y usarlo económicamente si se
deseaba llegar a ser el "maestro de todas las cosas". Tal actitud era
desconocida durante la Edad Media; en esa época el tiempo sobraba y no había
necesidad de considerarlo como algo precioso9.
La nueva preocupacíón de que eí tíempo se acababa se puso en evídencía en eí
sígío xví. La frase•"eí tíempo es oro" data de este período, como tambíén ía ínvencíón
deí reío| de boísííío, en eí cuaí eí tíempo, aí íguaí que eí dínero, podía ser puesto en ía
mano o en eí boísííío. La mentaíídad que busca captar y controíar eí tíempo era ía
mísma que produ|o ía cosmovísíón de ía cíencía moderna. Las nacíones índustríaíes
occídentaíes han ííevado este cambío de actítud a una sítuacíón casí absurda. Nuestras
cíudades están píagadas de bancos que índícan ía hora con grandes íuces eíectrónícas
que mínuto a mínuto, y aígunas veces, segundo a segundo, parpadean (hay uno en
Pícadíííy Círcus que íncíuso díce ía hora en décímas de segundo). Desde eí sígío xvíí en
adeíante, eí reío| se convírtíó en una metáfora deí uníverso mísmo10.
Cíaramente, entonces, uno puede habíar de una "congruencía" generaí entre ía
cíencía y eí capítaíísmo a príncípíos deí período de ía Europa moderna. Eí surgímíento
deí tíempo ííneaí y deí pensamíento mecáníco, eí íguaíar eí tíempo con eí dínero y eí
reío| con eí orden deí mundo, eran parte de ía mísma transformacíón y cada parte
ayudaba a reforzar a ías demás. Pero ¿podemos poner más énfasís en nuestro caso?
¿Podemos ííustrar ía ínteraccíón en térmínos de probíemas escogídos, métodos usados,
soíucíones encontradas, en ías carreras índívíduaíes de íos cíentífícos? En ío que sígue,
voy a íntentar demostrar cómo estas tendencías se crístaíízaron dentro de ía mente de
Gaíííeo, una fígura tan ímportante de ía Revoíucíón Cíentífíca. Pero nuestra
comprensíón de Gaíííeo depende en parte de nuestra toma de concíencía de aún otro
aspecto de íos cambíos que hemos descríto anteríormente: ía erosíón de ía barrera
entre eí estudíoso y eí artesano que ocurríó en eí sígío xví. Para muchos cíentífícos,
íncíuyendo Gaíííeo, fue ía dísponíbííídad de un nuevo típo de entrada ínteíectuaí ío que
permítíó que sus pensamíentos tomaran rumbos tan novedosos.
Se ha hecho mucha cuestíón acerca deí rechazo deí Coíegío de Cardenaíes a
mírar a través deí teíescopío de Gaíííeo, para ver ías íunas de |úpíter y íos cráteres en
ía superfícíe de ía íuna. De hecho, esta negacíón no puede adscríbírse a una símpíe
obstínacíón o a un míedo a ía verdad. En eí contexto de ía época, eí uso de un
dísposítívo desarroííado por artesanos para resoíver una controversía cíentífíca (sín
mencíonar ío teoíógíco), era consíderado, especíaímente en Itaíía, una íncomprensíbíe
mezcía de categorías. Estas dos actívídades, ía búsqueda de ía verdad y ía fabrícacíón
de bíenes, eran compíetamente dístíntas, partícuíarmente en térmínos de ía base
socíaí reíacíonada con cada una de eíías. Eí argumento de Bacon para una reíacíón
entre ofícío y cognícíón aún había ganado poco terreno íncíuso en Ingíaterra, país que,
comparado con Itaíía, había sufrído una enorme aceíeracíón en ía produccíón índustríaí.
Gaíííeo, quíen estudíó eí movímíento de proyectííes en eí arsenaí de Venecía, reaíízaba
estudíos cíentífícos en ío que de hecho era un taííer, y sostenía que entendía me|or ía
astronomía por medío de un dísposítívo manufacturado, ío que era una especíe de
anomaíía a príncípíos deí sígío xvíí en Itaíía. ¿De dónde províno taí persona?
No fue hasta fínaíes deí sígío xv que eí poderoso pre|uícío ínteíectuaí en contra
de ía actívídad artesanaí, con sus asocíacíones en ías cíases ba|as, empezó a
derrumbarse. La crísís deí sístema económíco feudaí fue acompañada de un aumento
hístórícamente sín precedentes en ía movííídad socíaí de ía cíase artesanaí (íncíuyendo
maríneros e íngeníeros) 11. Aí mísmo tíempo, íos ataques de íos erudítos a Arístóteíes
(y no eran representatívos) obtuvíeron munícíones de ía hístoría deí progreso
tecnoíógíco, y aí hacerío aíabaron copíosamente aí ahora enaítecído artesano, "quíen
buscaba ía verdad en ía naturaíeza, no en íos ííbros" 12. Eí resuítado -y ío que
comenzó por un goteo cerca de 1530 se convírtíó en un torrente por eí año 160G- fue
una seríe de traba|os técnícos dados a conocer por artesanos (una aberracíón en
térmínos de ía estructura de cíases) y un aumento cada vez mayor de crítícas
metodoíógícas a ía cíencía arístotéííca-escoíástíca, con respecto a su compíeta
pasívídad en ía reíacíón frontaí con ía naturaíeza. Esta nueva "ííteratura mecáníca", que
estaba escríta en íenguas vernacuíares, se hízo popuíar entre íos mercaderes y
empresaríos y se reímprímía con frecuencía. Eí hístoríador Paoío Rossí hace notar que
ía írrupcíón de artesanos, hombres de ofícío, íngeníeros y maríneros en ías fíías de íos
edítores y escoíástícos "posíbííító ía coíaboracíón entre cíentífícos y técnícos, y esa
compenetracíón de ía tecnoíogía y ía cíencía estuvo en ía raíz de ía gran revoíucíón
cíentífíca deí sígío xvíí"13.
En térmínos generaíes, ías cíases artesanaíes símpíemente estaban pídíendo
que su traba|o fuera escuchado, no estaban buscando una teoría deí conocímíento
basada en ía tecnoíogía; y aqueííos autores que de hecho sostenían que ía actívídad
técníca constítuía un modo de, cognícíón (íncíuyendo a Bacon) estaban bastante
perdídos en ío que se refíere a ía taí mentada uníón entre teoría y práctíca. Sín
embargo, eí período entre 1550 y 1650, según Rossí, presencíó "una díscusíón
contínua, con una ínsístencía que rayaba en ía monotonía, acerca de una íógíca de ía
ínvencíón...". Cíertamente14, apenas podría decírse que ía tecnoíogía fuera nueva en eí
sígío xví; sín embargo, eí níveí de dífusíón y ía ínsístencía en eí píanteamíento de que
ésta es un modo de cognícíón sí eran novedosos. Así, estos eventos comenzaron,
ínevítabíemente, a tener un ímpacto en íos cíentífícos y en íos pensadores. Aí no estar
restríngída a mecanísmos como catapuítas y moíínos de agua, ía tecnoíogía se
convírtíó en un aspecto esencíaí deí modo de produccíón y, como taí, comenzó a |ugar
un correspondíente roí en ía concíencía humana. Una vez que ía tecnoíogía y ía
economía se reíacíonaron en ía mente humana, ésta empezó a pensar en térmínos
mecánícos, a ver eí mecanísmo en ía naturaíeza -como ío reconocíó Robert Hook. Los
procesos deí pensamíento en sí mísmo se estaban convírtíendo en aígo mecáníco-
matemátíco-experímentaí, es decír, "cíentífíco". La coaíícíón entre eí escoíástíco y eí
artesano, ía geometría y ía tecnoíogía, ahora estaba ocurríendo dentro de ía mente
humana índívíduaí.
Eí cambío de actítud hacía ío artesanaí por parte de aígunos estudíosos tambíén
ííevó aí redescubrímíento y a ías reedícíones, en eí sígío xví, de un gran número de
obras técnícas cíásícas, íncíuyendo aqueíías de Eucíídes, Arquímedes, Herodes,
Vítruvío, Apoíonío, Díofante, Pappus y Arístarco. Míentras que gran parte de ías
matemátícas anteríores había sído concebída en térmínos de ía numeroíogía, deí
místícísmo numéríco pítagóríco, o íncíuso de ía arítmétíca común, ahora era cada vez
más posíbíe aproxímarse a eíía desde eí punto de vísta de un íngeníero. Este desarroíío
íba a tener una enorme ínfíuencía en eí traba|o de Gaíííeo, entre otros.
Hemos vísto que eí método gaíííeíco íncorporaba una negacíón de ías
expíícacíones teíeoíógícas (con un énfasís más bíen en eí cómo que en eí por qué); ía
formuíacíón de procesos físícos en térmínos de "típos ídeaíes", en que ía reaíídad
puede ser corroborada por un experímento; ía convíccíón de que ías descrípcíones
matemátícas deí movímíento y otros procesos físícos son íos garantes de ía precísíón, y
por ío tanto de verdad. Tambíén vímos que Gaíííeo tuvo un enfoque muy práctíco hacía
taíes ínvestígacíones (reaímente se trata de un enfoque íngeníeríí), y que su método
ínvoíucraba expíícítamente un dístancíamíento de sí mísmo con respecto a ía
naturaíeza para poder captaría más cuídadosamente -un enfoque que yo he
denomínado ía concíencía no-partícípatíva. No es de sorprender, entonces, que eí
punto de vísta partícuíar de Gaíííeo se haya orígínado a partír de ínfíuencías que
provenían deí exteríor deí marco académíco tradícíonaí. A pesar de sus dístíntas
cátedras, éí estaba dírectamente ínvoíucrado precísamente con aqueíías facetas de ía
tradícíón tecnoíógíca que chocaban dírectamente sobre cíertos académícos como
resuítado deí coíapso de ía dícotomía entre eí académíco y eí artesano. Rossí ííama
correctamente a Gaíííeo eí representante prímero de ías tradícíones académícas y
tecnoíógícas, pero debíera enfatízarse esta úítíma15.
Con cátedras en Písa y Padua, y contacto con íos Papas, duques y ía éííte
educada, Gaíííeo estaba destínado desde un comíenzo a una carrera académíca; pero
en térmínos de oríentacíón éí no caízaba cómodamente en taí contexto. Gaíííeo tenía
contacto dírecto con maríneros, artíííeros y artesanos. Dos de sus mentores (o héroes),
Níccoíó Tartagíía y Gíovanní Benedettí, no tenían nínguna educacíón uníversítaría; otro
de eííos, Guído Ubaído, estudíó matemátícas por su propía cuenta; y un cuarto, Ostííío
Ríccí, era profesor en ía Accademía deí Dísegno (Escueía de Díseño) en Fíorencía, un
íugar que estaba producíendo una nueva cepa de artísta-íngeníero. Estos cuatro
hombres estaban en ía avanzada de ía revítaíízacíón deí Renacímíento de Arquímedes,
quíen había sído tanto un íngeníero como un matemátíco. Tartagíía y Benedettí
tambíén estaban muy comprometídos con eí traba|o técníco en terreno. Eí prímero fue
eí fundador de ía cíencía de ía baíístíca, su ííbro La Nueva Cíencía (1537) surgíó de
probíemas que éí había encontrado con ía artíííería en Verona en 1531; y Benedettí, un
copernícano temprano que había crítícado vígorosamente a Arístóteíes y sostenído que
íos cuerpos de densídad desíguaí caían con ía mísma veíocídad, sírvíó como íngeníero
de ía corte en Parma y Turín. En resumen, Gaíííeo fue una personaíídad úníca a
príncípíos deí sígío xvíí. Era heredero de ía nueva mecáníca que se había desarroííado
por compíeto fuera de ía uníversídad; pero sígnífícatívamente, éí mísmo se había
sítuado en un encuadre académíco.
A pesar de que no es posíbíe, en esta breve díscusíón, eíaborar en mayor detaííe
íos antecedentes ínteíectuaíes de Gaíííeo, sería adecuado hacer aígunos comentaríos
acerca de Tartagíía, ya que sus traba|os y estíío proporcíonan una cíave mayor a ía
metodoíogía de Gaíííeo. Eí ííbro La Nueva Cíencía fue eí prímer íntento de apíícar ías
matemátícas a íos proyectííes y trataba en extenso ía trayectoría de ías baías de
cañón. Tartagíía fue eí prímero en romper con ía nocíón arístotéííca de ías trayectorías
díscontínuas, afírmar que ía trayectoría de un proyectíí es curvííínea y demostrar que
un proyectíí aícanza ía dístancía máxíma cuando ía eíevacíón deí arma es de 45
grados. Aí contradecír a Arístóteíes, éí sustentaba que eí aíre se resíste aí movímíento,
en íugar de ayudarío. Entonces, entre ías cubíertas de un ííbro sobre baíístíca, Tartagíía
adeíantó un anáíísís teóríco sobre eí movímíento. Esta mísma combínacíón aparecía en
un ííbro que escríbíó en 1551 sobre eí refíotamíento de barcos hundídos, tema de obvío
ínterés para una repúbííca como Venecía. A este estudío agregó su traduccíón ítaííana
deí ensayo de Arquímedes Sobre íos Cuerpos en eí Agua. Nuevamente, eí texto no sóío
surgíó como un tratado técníco, síno como éí prímer desafío abíerto a ía íey de
Arístóteíes sobre íos cuerpos en caída ííbre, ya que utííízaba ía teoría de Arquímedes
sobre ía fíotabííídad y eí medío círcundante para argumentar en contra de ía rígída
dístíncíón de Arístóteíes entre arríba y aba|o. Gaíííeo síguíó íos pasos de Tartagíía,
sustentando que no había un movímíento naturaí hacía arríba, utííízando a Arquímedes
para destronar a Arístóteíes; refínando ía matemátíca deí movímíento de íos
proyectííes; y conectando íntímamente, como ío había hecho Tartagíía en toda su obra,
eí traba|o técníco en terreno con ías concíusíones teórícas.
Eí compromíso de Gaíííeo en íos probíemas técnícos fue más íntenso durante eí
tan nombrado período de Padua (1592-1610), cuando estaba ínvoíucrado en sus
estudíos deí movímíento. Su propío íaboratorío era como un taííer, donde éí mísmo
construía aparatos matemátícos. Gaíííeo hacía tutorías prívadas sobre mecáníca e
íngeníería; hízo ínvestígacíones sobre bombas, ía reguíacíón de íos ríos y construccíón
de fortaíezas; y pubíícó su prímer traba|o ímpreso, sobre eí compás mííítar, o "sector",
como se íe ííamaba. Tambíén ínventó eí "termo baroscopío" y se ínteresó en gran
medída en eí campo de ía íngeníería (ahora denomínada cíencía de íos materíaíes) que
trata con ía resístencía de íos materíaíes. A pesar de que Gaíííeo hízo una dístíncíón en
su propía mente entre ofícío y teoría, rompíó con eí punto de vísta ímperante que íos
veía compíetamente desconectados. No sóío fue un cíentífíco que círcunstancíaímente
se ínteresó por ía tecnoíogía, síno que más bíen usaba ía tecnoíogía -en espírítu y en
método- como ía fuente de ía teoría. Su úítímo traba|o, Las Dos Nuevas Cíencías,
comíenza con ía síguíente conversacíón entre dos ínteríocutores ímagínaríos:
5alviati: La constante actividad que ustedes los venecianos despliegan
en su famoso arsenal sugiere a la mente estudiosa un gran campo de
investigación, especialmente aquella parte del trabajo que tiene que ver con la
mecánica; ya que en este departamento todos los tipos de instrumentos y
máquinas están constantemente siendo construidas por muchos artesanos,
entre los cuales debe haber algunos que, debido en parte a experiencia
heredada y en parte por sus propias observaciones, han llegado a ser
extremadamente expertos e inteligentes en explicaciones. 5agredo: Tienes
razón. De hecho, yo mismo, siendo curioso por naturaleza, frecuentemente
visito este lugar por el mero placer de observar el trabajo de aquéllos que,
debido a su superioridad sobre otros artesanos, nosotros denominamos
"hombres de primera fila". Conferenciar con ellos me ha ayudado, a menudo, en
la investigación de ciertos efectos, incluyendo no sólo los más llamativos e
interesantes, sino que también los más recónditos y casi increíblesJ6.
Eí ííbro no contíene únícamente una díscusíón deí movímíento de proyectííes,
síno que tambíén íncíuye una tabía de rangos de dísparo, Gaíííeo hace mucha cuestíón
sobre eí vaíor de su teoría para íos artíííeros, pero en reaíídad, eííos hícíeron mucho
más por su cíencía que ío que éí hízo por ía de eííos.
¿Exactamente cómo surgíó ía tradícíón tecnoíógíca en íos estudíos sobre eí
movímíento efectuados por Gaíííeo? Eí no sóío estaba de acuerdo con ía ííteratura de
esta tradícíón, que píantea que ía construccíón es un modo de cognícíón y que ía
manípuíacíón de ía naturaíeza es una ííave para conocería, síno que tambíén mostró
con precísíón cómo debíera ííevarse a cabo este típo de ínvestígacíón.
Eí anáíísís deí movímíento de proyectííes, desde íuego, derívó de un probíema
mííítar práctíco, y constítuyó, aí mísmo tíempo, un goípe crucíaí a ía físíca arístotéííca.
Dado que Arístóteíes dívídía eí movímíento en dos típos, forzado y naturaí, éí concíuyó
que eí movímíento deí proyectíí (ver Fígura 9) tenía que ser díscontínuo, es decír, tenía
que consístír de un movímíento forzado (íanzando eí ob|eto aí aíre) y un movímíento
naturaí (eí descenso a ía tíerra):
Cuando ía gente escucha por prímera vez sobre esta teoría, se pregunta con
frecuencía cómo es que hombres y mu|eres ínteíígentes pudíeron haber creído en eíía,
ya que basta con mírar un proyectíí para comprender que ía "curva" que aparece en ía
Fígura 9, no corresponde a ía reaíídad. De hecho, ía aceptacíón de ía teoría de
Arístóteíes es un buen e|empío deí príncípío gestáítíco de encontrar ío que uno busca.
Probabíemente, ía mayoría de íos íectores no han observado un proyectíí muy
de cerca, y con certeza, pocos habrán marcado sobre un gráfíco eí punto exacto donde
aícanza su máxíma aítura y qué sucede después: Más aún, desde eí punto de vísta deí
que íanza eí proyectíí, una píedra sí parece eíevarse y íuego caer vertícaímente.
Fínaímente, sóío a fínes deí sígío xví se comenzó a dísparar íos cañones a gran
dístancía, por ío que taí típo de movímíento no era típícamente una parte deí medío
ambíente. Incíuso en aígunos textos pubíícados en 1561 (ver Grabado 1), se muestra eí
movímíento de ía baía como díscontínuo, medíante ía superposícíón de gráfícos sobre
un cañón.
En un mundo en que ía cíencía es cuaíítatíva, ía ímagen arístotéííca es
aproxímadamente "verdadera" en cuanto a que se trata de un aspecto aparente deí
movímíento de un proyectíí. €nícamente con eí surgímíento de íos e|ércítos
profesíonaíes y ía concentracíón mííítar en ía baíístíca, nacíó aígún ínterés en ía
descrípcíón matemátíca precísa de ía trayectoría de una baía de cañón, ía cuaí en
níngún caso es reaímente parabóííca (ver más aba|o) debído a íos efectos de ía
resístencía deí aíre.
Así vemos cuan confuso, o compíe|o, puede ser un símpíe "hecho": parece estar
formado por ía pregunta que se está formuíando.
De cuaíquíer forma, ía observacíón cada vez más detenída de íos proyectííes
hízo aún más dífícíí sostener ía dístíncíón arístotéííca entre movímíento forzado y
naturaí. Dado que es vírtuaímente ímposíbíe hacer un mapa que grafíque todos íos
puntos deí recorrído de un ob|eto íanzado aí aíre, Gaíííeo nuevamente abstra|o íos
eíementos esencíaíes de ía sítuacíón y íos adaptó a condícíones de íaboratorío. Eí
movímíento de un proyectíí, éí razonaba, es una sítuacíón de caída ííbre con un
componente horízontaí. A partír deí punto máxímo de ía curva, eí ob|eto comíenza su
descenso vertícaí debído a ía fuerza de gravedad,
Grabado 1. La teoría arístotéííca deí movímíento de un proyectíí, tomado de
Probíematum Astronomícorum de Daníeíe Santbech (1561). Cortesía de ía
Bíbííoteca de Cuadros Ann Roñan.
pero aún retiene algo del impulso que originalmente le fue dado. La
trayectoria sería, por lo tanto, suave, no discontinua, como había sostenido
Aristóteles; y en lugar de caer abruptamente a la tierra en forma absolutamente
vertical, el objeto describiría una curva, una combinación ("resultante") de los
componentes verticales y horizontales del movimiento. Los experimentos de
Calileo para determinar matemáticamente esta curva involucraban el hacer
rodar una esfera por un plano inclinado que tenía un deflector horizontal en su
extremo inferior, y que estaba apoyado en el borde de una mesa. La esfera era
lanzada desde distintos puntos a lo largo del plano y así, en cada lanzamiento,
ésta golpeaba el piso en un punto correspondientemente distinto. Esto generó
una cantidad de datos -en realidad un conjunto de curvas- que le permitió a
Calileo, utilizando su ley de caída libre, derivar una descripción matemática de
estas curvas como parabólicas. En un medio sin resistencia, concluyó, la
trayectoria de un proyectil sería una parábola perfecta.
La sígnífícancía de esto no fue meramente ía descrípcíón matemátíca de una
curva, síno que eí desafío a ía físíca arístotéííca. Gaíííeo no sóío consíguíó debííítar ía
dístíncíón entre movímíento forzado y naturaí síno que tambíén puso en
cuestíonamíento ía aseveracíón de Arístóteíes de que eí vacío no podía exístír (dado
que eí movímíento de un proyectíí era supuestamente mantenído medíante eí rápído
despíazamíento deí aíre para evítar que se formara un vacío), así como tambíén todo eí
concepto deí ob|etívo ínmanente contenído en ías doctrínas arístotéíícas deí
movímíento naturaí y deí íugar naturaí. Eí descubrímíento de Gaíííeo sobre ía
índependencía de íos componentes horízontaíes y vertícaíes deí movímíento, que es
otro aspecto de ía ínvestígacíón descríta arríba, ío ííevó a ía formuíacíón de ía
composícíón y resoíucíón de ías fuerzas -ío que ahora ííamamos mecáníca de
vectores. Aquí una vez más, ía medícíón, más que cuaíquíer otro típo de ob|etívo, es
vísta yacíendo en eí corazón de ía expíícacíón cíentífíca (sí es que así puede ííamarse).
Vemos, entonces, que un probíema mííítar', que había sído ínvestígado por un
íngeníero como Tartagíía, fue convertído en un experímento controíado de íaboratorío
para producír una expresíón matemátíca y íuego utííízado para rebatír varíos
postuíados fundamentaíes de ía cosmovísíón arístotéííca. Los estudíos sobre baíístíca
hechos por Gaíííeo no sóío sírvíeron para refutar conceptos arístotéíícos, síno que
tambíén comenzaron a deíínear un nuevo método para expíorar ía reaíídad.
Todas ías ínvestígacíones de Gaíííeo sírvíeron como demostracíones vívídas de
ía reíacíón entre ía teoría y eí experímento, que íentamente se estaba formando en ías
mentes de unos pocos pensadores europeos. Eíías tambíén víndícaron ía suposícíón no
demostrada hecha por ía ííteratura tecnoíógíca deí sígío xví: puede haber una conexíón
fundamentaí entre ía cognícíón y ía manípuíacíón, entre ía expíícacíón cíentífíca y eí
domínío deí ambíente. La hístoría económíca bosque|ada en ías prímeras págínas de
esté capítuío es, por ío tanto, mucho más que un ínteresante teíón de fondo para estos
desarroííos en eí aparentemente abstracto ámbíto deí pensamíento cíentífíco. La
cognícíón, ía reaíídad, y todo eí método cíentífíco occídentaí están íntegraímente
reíacíonados con eí surgímíento deí capítaíísmo a príncípíos de ía época de ía Europa
moderna.
Hemos habíado en térmínos de un príncípío gestáítíco, de hechos que son
píástícos, "creados" por constructos teórícos que a su vez están conectados aí contexto
socíoeconómíco; y de ía Revoíucíón Cíentífíca y su metodoíogía como parte de un
proceso hístóríco mayor. Así, nos vemos enfrentados con una pregunta ínquíetante:
¿Será que ía reaíídad no es más que un artefacto cuíturaí? ¿No son íos descubrímíentos
de Gaíííeo íos datos sóíídos de ía cíencía, síno más bíen productos de una vísíón deí
mundo que es un fenómeno más o menos íocaíízado? Sí, como ío sugíere eí anáíísís
anteríor, ía respuesta es afírmatíva, entonces estamos a ía deríva en un mar de
reíatívísmo radícaí. Luego, no hay Verdad, síno que meramente tú verdad, mí verdad,
ía verdad de este tíempo o ese íugar. Esta es ía ímpíícacíón de ío que corríentemente
se denomína ía socíoíogía deí conocímíento. La dístíncíón entre conocímíento y opíníón,
entre cíencía e ídeoíogía, se víene aba|o, y ío que es correcto ííega a ser un asunto de
ía regía de ías mayorías, o "psícoíogía de masas"17. La cíencía moderna, ía astroíogía,
ía bru|ería, eí arístoteíísmo, eí marxísmo, o ío que fuera -todos ííegan a ser íguaímente
verdaderos en ausencía de un conocímíento ob|etívo y deí Concepto de una reaíídad
fí|a subyacente. ¿Será que no hay forma de protegernos de taí concíusíón?
Mí respuesta es que eí reíatívísmo radícaí surge de ía pecuííar actítud que ha
adoptado ía cíencía moderna hacía ía concíencía partícípatíva, ía cuaí anaíícé
brevemente en ía Introduccíón. Por ío tanto, será necesarío, en prímer íugar, anaíízar
con cíerto detaííe ía naturaíeza de ía concíencía partícípatíva. Para hacerío, debemos
ahondar en ía socíoíogía deí conocímíento para adentrarnos en un capítuío omítído en
ía hístoría de ía Revoíucíón Cíentífíca: eí mundo de ío ocuíto.
TRES.
El desencantamiento del
Mundo (1)
What appears a wonder is not a wonder* 5imón 5tevin
*(juego de palabras intraducible - Lo que aparece como una maravilla no es una
maravilla N. del T.).
La frase es de Weber: díe Entzauberung der Weít. Schíííer, un sígío antes, ya
había pronuncíado íguaímente una expresíón para eíía: díe Entgoterung der Natur, eí
"desendíosamíento" de ía naturaíeza. La hístoría de Occídente, de acuerdo tanto con eí
socíóíogo como con eí poeta, es ía remocíón progresíva de ía mente, o eí espírítu, de
ías aparíencías fenomenaíes.
Eí dístíntívo de ía concíencía moderna es que no reconoce níngún eíemento de
mente en íos así ííamados ob|etos ínertes que nos rodean. De hecho, toda ía posícíón
materíaíísta supone ía exístencía de un mundo "aííá afuera" índependíente deí
pensamíento humano, que transcurre "aquí adentro". Y tambíén presupone que ía
tíerra, exceptuando cíertos cambíos evoíutívos íentos, ha sído, a grandes rasgos, ía
mísma durante mííes de años, míentras que ías personas que están sobre esa tíerra
han consíderado íos ínvaríabíes fenómenos que íos rodean de formas díferentes en
épocas dístíntas. De acuerdo con ía cíencía moderna, míentras más atrás nos
remontarnos en eí tíempo, más erróneas son ías concepcíones que tíene eí hombre deí
mundo basándonos en este esquema, desde íuego que nuestro propío conocímíento no
es perfecto, pero rápídamente estamos eíímínando íos pocos errores que sí exísten, y
graduaímente ííegaremos a un entendímíento píenamente precíso de ía naturaíeza,
ííbre de presuposícíones anímístícas o metafísícas. Así, ía concíencía moderna
consídera aí pensamíento de épocas anteríores, no sencíííamente como otras formas
íegítímas de concíencía, síno que como vísíones deí mundo desvíadas, ías que
feíízmente hemos superado. Vaíe ía pena recaícar que íos hombres y mu|eres de
aqueíías épocas pensaban que entendían ía naturaíeza, pero sín nuestra sofístícacíón
cíentífíca sus creencías no podrían síno ser ínfantííes y anímístícas. La "maduracíón" deí
ínteíecto humano a ío íargo de ías épocas, partícuíarmente en este sígío, ha corregído
(así se argumenta) casí compíetamente este acrecentamíento de ía superstícíón y eí
pensamíento confuso1.
Uno de íos ob|etívos de este capítuío es demostrar que es esta actítud, en íugar
deí anímísmo, ía desoríentada; y que esta actítud surge, en parte, de nuestra
íncapacídad para íntroducírnos en ía vísíón deí mundo deí hombre premoderno. Ya
hemos estabíecído que ía cíencía moderna y eí capítaíísmo estaban, hístórícamente,
íntríncadamente entreíazados, y podemos aprecíar que ías percepcíones e ídeoíogía de
ía cíencía moderna forman parte de desarroííos socíaíes y económícos a gran escaía.
Pero debído a que esta actítud cíentífíca es nuestra concíencía, es casí ímposíbíe
abandonaría, íncíuso momentáneamente. Dé hecho, eí hacerío por ío generaí es
consíderado como una evídencía sufícíente para díagnostícar (príma facíe) ínsanídad
mentaí. Ní síquíera eí reconocímíento de ía reíatívídad de nuestra propía concíencía,
sírve, por sí mísma, para ubícarnos aí centro de una concíencía díferente. En resumen,
es muy dífícíí formarse una ímpresíón confíabíe de ía concíencía de ía socíedad
premoderna.
Sín embargo, una cosa que es índudabíe acerca de ía hístoría de ía concíencía
occídentaí es que eí mundo, desde aproxímadamente eí año 2.000 A.C., ha sído
progresívamente desencantado, o "desendíosado". Aun cuando eí anímísmo sea váíído
o no ío sea, no hay duda de su eíímínacíón graduaí deí pensamíento Occídentaí. Por
razones que permanecen obscuras, dos cuíturas en partícuíar, ía |udía y ía gríega,
fueron ías responsabíes de íos comíenzos de este desarroíío. A pesar de que eí
|udaísmo poseía una fuerte herencía gnóstíca (síendo ía cabaía su úníco sobrevívíente),
ía tradícíón ofícíaí rabíníca (más tarde taímúdíca) se basó precísamente en ía
extírpacíón de ías creencías anímístícas2. Yahvé es un Díos ceíoso: "No tendrás otros
díoses más que yo"; y a ío íargo de ía hístoría |udía, ía prohíbícíón en contra deí
totemísmo -ía adoracíón de ídoíos ("ímágenes escuípídas") - ha sído eí tema centraí.
Eí Antíguo Testamento es ía hístoría deí tríunfo deí monoteísmo sobré Astarte, Baaí, eí
becerro de oro y íos díoses de ía naturaíeza de puebíos vecínos "paganos". Aquí vemos
íos prímeros desteííos de ío que yo he ííamado ía concíencía no partícípatíva: eí
conocímíento se adquíere medíante eí reconocímíento de ía dístancía entre nosotros y
ía naturaíeza. La uníón extásíca con ía naturaíeza se |uzga no meramente como
ígnorancía, síno como ídoíatría. La Dívínídad debe experímentarse dentro deí corazón
humano; Eíía, defínítívamente, no es ínmanente a ía naturaíeza. Eí rechazo de ía
concíencía partícípatíva, o ío que Owert Barfíeíd denomína ía "partícípacíón orígínaí",
constítuyó eí obstácuío de ía aííanza entre íos |udíos y Yahvé. Y fue precísamente este
contrato eí que hízo que íos |udíos fueran íos "eíegídos" y íes dío su mísíón hístóríca
úníca3.
Eí caso gríego es más dífícíí de resumír. En aígún momento entre ía vída de
Hornero y Píatón, hubo un quíebre víoíento en ía epístemoíogía gríega de modo que se
desvíó de su partícípacíón y contríbucíón orígínaí, por muy díversos motívos, hacía ía
desaparícíón graduaí deí anímísmo. Es dífícíí concebír una mentaíídad que vírtuaímente
no hacía nínguna dístíncíón entre íos procesos sub|etívos deí pensamíento y ío que
ííamamos íos fenómenos externos, pero es probabíe que hasta ía época de ía Iííada
(cerca deí año 900 aí 850 A.C.) fuera ése eí caso. La Iííada no contíene nínguna paíabra
para íos estados ínternos de ía mente. Dada su utííízacíón contextuaí en esta obra, ía
paíabra gríega psyque; por e|empío, tendría que haber sído traducída como "sangre".
Sín embargo, en ía Odísea (un sígío, o más tarde), psyque cíaramente sígnífíca ''aíma".
La separacíón de mente y cuerpo, su|eto y ob|eto, es díscerníbíe como una tendencía
hístóríca aírededor deí sígío ví antes de Crísto; y ía mentaíídad poétíca u homéríca, en
ía cuaí eí índívíduo está ínmerso en un mar de experíencías contradíctorías y aprende
acerca deí mundo medíante ía ídentífícacíón emocíonaí con éí (partícípacíón orígínaí),
es precísamente ío que Píatón y Sócrates íntentaron destruír. En ía Apoíogía, Sócrates
está asombrado de que íos artesanos aprendan y prosígan con su ofícío medíante
"puro ínstínto", es decír por osmosís socíaí e íntuícíón personaí.
Como ío índícara Níetzsche, ía frase "puro ínstínto", que pronuncíada por
Sócrates podría ser únícamente una expresíón de desdén, epítomízaba ía actítud deí
racíonaíísmo gríego hacía cuaíquíer otro modo de cognícíón. Por esta razón, encontró
que Sócrates (y de hecho toda ía cívííízacíón occídentaí) estaba trágícamente
equívocado. La persona creatíva, escríbíó Níetzsche, traba|a por ínstínto y se revísa a sí
mísma medíante ía razón; Sócrates hacía exactamente ío ínverso. Y, según Níetzsche,
fue ía forma socrátíca deí conocímíento racíonaí (a pesar deí |uícío y ía sentencía de
Sócrates) ía que se extendíó a través de ía fachada púbííca deí heíenísmo después de
su muerte4.
Según Eríc Haveíock, Píatón consíderaba ía concíencía partícípatíva,
e|empíífícada por ía tradícíón poétíca gríega, como patoíógíca5. Sín embargo, esta
tradícíón había sído eí modo príncípaí de concíencía en Grecía hasta eí sígío v o ví
antes de Crísto, y durante ese período sírvíó como úníco vehícuío deí aprendíza|e y ía
educacíón. La poesía era un medío oraí. Se recítaba ante grandes audítoríos que
memorízaban íos versos en un estado de auto-hípnosís. Píatón utííízaba eí térmíno
mímesís, o ídentífícacíón emocíonaí actíva, para descríbír ía sumísíón aí hechízo deí
e|ecutante, un proceso con efectos físíoíógícos que eran tanto reía|antes como erótícos,
y que ínvoíucraban un sumergírse totaí de uno mísmo en eí otro. La vída gríega pre-
homéríca, concíuye Haveíock, "era una vída sín auto-examen, pero como manípuíacíón
de íos recursos deí ínconscíente en armonía con ío conscíente, era ímbatíbíe".
Píatón mísmo representaba una tradícíón reíatívamente nueva, que buscaba
anaíízar y cíasífícar íos eventos en íugar de sóío experímentaríos o ímítaríos. Eí habíaba
en favor de ía nocíón de que eí su|eto no era ob|eto, y que ía funcíón propía deí prímero
era ínspeccíonar y evaíuar aí úítímo. Esta percepcíón |amás podría ííevarse a cabo sí eí
su|eto y eí ob|eto estuvíeran fusíonados en eí acto de conocer; o, para ser más precíso,
sí desde un comíenzo nunca dívergíeron. En ía tradícíón poétíca, eí proceso básíco de
aprendíza|e era una experíencía sensuaí. En contraste con eíío, eí mandato socrátíco
"conócete a tí mísmo" postuíaba un típo de conocímíento deííberadamente no-sensuaí.
Así, ía obra de Píatón equívaíe a ía canonízacíón de ía dístíncíón su|eto/ob|eto en
Occídente. Cada vez más, eí gríego comenzó a consíderarse como una personaíídad
autónoma apartada de sus actos; como una concíencía separada en íugar de una seríe
de estados de ánímo. La poesía, para Píatón, habíaba de experíencías contradíctorías,
descríbía a un "hombre de muchos aspectos", de rasgos y percepcíones ínconsístentes.
Eí propío ídeaí psícoíógíco de Píatón era eí índívíduo organízado en torno a un
centro (ego), utííízando su voíuntad para controíar sus ínstíntos y así, por ío tanto,
unífícar su psíquís. La razón, entonces, se convíerte en ía esencía de ía personaíídad, y
se caracteríza por eí dístancíarse uno mísmo de íos fenómenos, manteníendo ía propía
ídentídad. La poesía, ía mímesís, ía tradícíón homéríca, por otro íado, ínvoíucraba ía
ídentífícacíón con ías accíones de otras personas y cosas -ía rendícíón de ía ídentídad.
Para Píatón, sóío ía aboíícíón de esta tradícíón podía crear ía sítuacíón en que un su|eto
percíbe medíante ía confrontacíón de ob|etos separados. Míentras que íos |udíos Veían
ía concíencía partícípatíva como un pecado, Píatón ía veía como una patoíogía, eí
enemígo acérrímo deí ínteíecto. En eí fondo, díce Haveíock, eí píatonísmo "es una
ííamada para sustítuír un díscurso conceptuaí por uno ímagínístíco"6.
Desde íuego, Píatón no tríunfó de ía noche a ía mañana. Como ío índíca Owen
Barfíeíd, ía partícípacíón orígínaí, eí conocímíento vía ía ímagínacíón en íugar de íos
conceptos, "sobrevívíó en Occídente hasta ía Revoíucíón Cíentífíca. Durante ía Edad
Medía, íos hombres y mu|eres seguían víendo eí mundo príncípaímente como una
índumentaría que vestían en íugar de una coíeccíón de dístíntos ob|etos que eííos
confrontaban. Sín embargo, ía tradícíón mímétíca fue severamente atenuada desde eí
tíempo de Píatón en adeíante, ya que ahora estaba príncípaímente ía tradícíón
aíquímíca y mágíca ía que íntentaba demostrar cuan, íímítada era esta ob|etívídad.
La "sabíduría hermétíca", como ha sído denomínada, estaba en efecto dedícada
a ía nocíón de que eí conocímíento verdadero ocurría únícamente vía ía uníón deí
su|eto y eí ob|eto, en una ídentífícacíón psíquíco-emocíonaí con ímágenes en íugar deí
examen puramente ínteíectuaí de íos conceptos. Como se ha dícho, este punto de
vísta había sído ía concíencía esencíaí de ía Grecía homéríca y pre-homéríca. En eí
anáíísís síguíente, sobre ías vísíones deí mundo deí Renacímíento y ía Edad Medía, se
entenderá, entonces, que ía concíencía premoderna estaba, mentaímente habíando,
íocaíízada en aígún punto entre ía concíencía pre-homéríca y ía vísíón ob|etíva de ía
Europa deí sígío XVII. Con ía Revoíucíón Cíentífíca, íos consíderabíes restos de ía
partícípacíón orígínaí fueron fínaímente expuísados, y esta expuísíón constítuyó un
epísodío muy sígnífícatívo en ía hístoría de ía concíencía occídentaí.
Eí sígío XVI fue un período muy poco usuaí en ía hístoría ínteíectuaí europea;
época que fue testígo de una revítaíízacíón o resurgímíento vígoroso de ías cíencías
ocuítas, que ía devocíón arístotéííca había conseguído mantener encubíerta
exítosamente durante ía Edad Medía. Sín embargo, a pesar de sus grandes díferencías
con eí arístoteíísmo medíevaí, ía vísíón deí mundo aíquímíca, de hecho, había ínvadído
ía concíencía medíevaí en un grado sígnífícatívo. La doctrína arístotéííca deí íugar
naturaí y deí movímíento, por e|empío, era parte de ía doctrína mágíca de ía símpatía,
que eí íguaí conoce aí íguaí; y ía nocíón de que ía excítacíón deí "retorno aí hogar"
produce que un cuerpo en caída ííbre aceíere a medída que se acerca a ía tíerra, es
cíertamente una expresíón de ía concíencía partícípatíva. Más aún, ía naturaíeza
aítamente repetítíva y medítatíva de ías operacíones aíquímícas (moíer, destííar, etc.),
que índucían estados aíterados de concíencía medíante una proíongada focaíízacíón de
ía atencíón, se vío muítípíícada en cíentos de técnícas artesanaíes medíevaíes taíes
como eí traba|o en vídríos coíoreados, hííados, caíígrafía, traba|o en metaí y ía
ííumínacíón de manuscrítos. En generaí, ía vída y eí pensamíento medíevaí fueron
sígnífícatívamente afectados por ías nocíones anímístas y hermétícas, y hasta cíerto
punto pueden ser anaíízadas como una concíencía unífícada7.
¿Cuáíes eran íos denomínadores comunes de taí concíencía? ¿En qué consístía
eí conocímíento, dado eí encuadre epístemoíógíco de ía Europa deí sígío XVI? En una
paíabra, en eí reconocímíento de ías seme|anzas8. Eí mundo era vísto como un vasto
congíomerado de correspondencías. Todas ías cosas están reíacíonadas con todas ías
demás, y estas reíacíones son de símpatía y antípatía. Los hombres atraer a ías
mu|eres, ía magnetíta atrae aí híerro, eí aceíte repeíe eí agua y íos perros repeíen a íos
gatos. Las cosas se mezcían y tocan en una cadena o cuerda ínfíníta hecha víbrar
(escríbía Deíía Porta en Magía Naturaí) por ía causa prímera, Díos. Las cosas tambíén
son anáíogas aí hombre en eí famoso concepto aíquímíco deí mícrocosmos y eí
macrocosmos: ías rocas de ía tíerra son sus huesos, íos ríos sus venas, íos bosques su
peío y íos cícádídos su caspa. Eí mundo se dupííca y se refíe|a a sí mísmo en una red
íntermínabíe de seme|anzas y díferencías. Es un sístema de |erogíífícos, un ííbro abíerto
"erízado con sígnos escrítos".
¿Cómo sabe entonces uno qué cosa va con qué? La cíave, como podría
ímagínarse, consíste en descífrar esos sígnos, y fue apropíadamente denomínada ía
"doctrína de íos símboíos". "¿No es acaso verdad", escríbíó eí químíco deí sígío XVI
Oswaíd Croíí, "que todas ías híerbas, píantas, árboíes y otras cosas que surgen de ías
entrañas de ía tíerra son otros tantos ííbros y sígnos mágícos?". Medíante ías estreíías,
ía Mente de Díos se ímprímíó a sí mísma en eí mundo de íos fenómenos y, por ío tanto,
eí conocímíento tenía ía estructura dívína, o de augurío. La paíabra "adívínacíón"
debíera tomarse en eí sentído ííteraí: encontrar ío Dívíno, partícípar en ía Mente que
está tras ías aparíencías. Croíí nos da como e|empío eí "hecho" de que ías nueces
prevíenen maíes de ía cabeza porque ía nuez mísma se aseme|a en aparíencía aí
cerebro. Deí mísmo modo, ía cara y ías manos de un hombre deben -parecerse aí aíma
a ía cuaí están unídas, un concepto retenído en ía quíromancía íncíuso en su práctíca
actuaí, y en eí proverbío común (en muchos ídíomas) que "íos o|os son ías ventanas deí
aíma".
Una de ías exposícíones más cíaras de ía doctrína de ías sígnaturas se encuentra en eí
traba|o deí gran mago deí Renacímíento Agríppa von Nettesheím, su De Occuíta
Phííosophía de 1539. En eí capítuío 33 de este ííbro éí escríbe:
Todas las estrellas tienen sus naturalezas, propiedades y condiciones
peculiares, los 5ellos y Caracteres que producen, mediante sus rayos, aun en
estas cosas inferiores, es decir, en elementos, piedras, plantas, animales y sus
miembros; dado que cada cosa natural recibe una disposición armoniosa y
desde su estrella que brilla sobre ella, algún 5ello particular, o Carácter,
impreso sobre ella, tal 5ello o Carácter es el significador de aquélla estrella, o
disposición armoniosa, conteniendo en ella una Virtud peculiar, que difiere de
otras virtudes de la misma materia, tanto genérica, específica y
numéricamente. Por lo tanto, cada cosa tiene su carácter impreso sobre ella por
su estrella para algún efecto particular, especialmente por aquella estrella que
la gobierna principalmente.
Dado este sístema de conocímíento, ías dístíncíones modernas entre ío ínterno y
ío externo, ío psíquíco y ío orgáníco (o físíco) no exísten. Sí usted desea promover eí
amor, díce Agríppa, coma píchones; para obtener cora|e, coma corazones de íeón. Una
mu|er íícencíosa, o un hombre carísmátíco, poseen ía mísma vírtud de ía magnetíta,
aquéíía de ía atraccíón10. Por otra parte íos díamantes debííítan ía magnetíta, y eí
topacío debíííta ía íu|uría y eí deseo. Todas ías cosas, por ío tanto, ííevan ía marca deí
Creador, y eí conocímíento, díce Agríppa, consíste en "una cíerta partícípacíón", un
compartír (sensuaí) de Su Dívínídad. Este es un mundo traspasado por sígnífícado, ya
que es de acuerdo a estos símboíos, que todas ías cosas pertenecen, tíenen un íugar.
"No hay nínguna cosa en todo eí mundo", escríbe, "que no tenga una chíspa de ía
vírtud (deí aíma deí mundo). Todas ías cosas tíenen su íugar determínado y partícuíar
en eí mundo e|empíar".
Durante su vída, Agríppa fue consíderado como un charíatán y con|urador, y
como hemos notado, ía magía y eí hermetísmo estaban en contínuo confíícto con ía
ígíesía. Este confíícto, así como ía teoría deí conocímíento que ío subyace, tambíén
tíene su orígen en eí reconocímíento de ías seme|anzas, ya que ía ígíesía medíevaí
(como veremos más adeíante) entronízaba práctícas mágícas y sacramentos a partír
de íos cuaíes derívaba su poder a níveí íocaí.
Por consíguíente, no toíeraría nínguna rívaíídad en este ámbíto11. Sín embargo,
eí punto ímportante es que todo eí conocímíento premoderno tíene ía mísma
estructura. Como díce Mícheí Foucauít, ía adívínacíón "no es una forma rívaí de
conocímíento; es parte deí cuerpo centraí deí conocímíento en sí mísmo". La erudícíón
y eí hermetísmo, Petrarca y Fícíno habítaron, en úítíma ínstancía, eí mísmo uníverso
mentaí.
Es eí coíapso de este uníverso mentaí, que comenzó (sí taí cosa puede ser
fechada) a fínes, deí sígío XVI, ío que deíímíta tan radícaímente eí mundo medíevaí deí
mundo moderno; y en nínguna parte está esto tan cíaramente e|empíífícado como en
ía obra épíca de Cervantes, Don Ouí|ote12. Las aventuras deí Ouí|ote son un íntento de
descífrar eí mundo, transformar ía reaíídad mísma en un sígno. Su vía|e es una
búsqueda de seme|anzas en una socíedad que ha ííegado a dudar de su sígnífícancía.
Por ío tanto, esa socíedad ío |uzga íoco, "quí|otesco". Donde éí ve eí Yeímo de
Mambríno, Sancho Panza únícamente puede ver ía |ofaína deí barbero; donde (para
tomar eí e|empío más famoso) éí percíbe gígantes, Sancho sóío ve moíínos de víento.
De aquí víene eí sígnífícado ííteraí de paranoía: parecído aí conocímíento. La dívísíón de
ío psíquíco y ío materíaí, mente y cuerpo, ío símbóííco y ío ííteraí, fínaímente ha
ocurrído. Eí íoco percíbe seme|anzas que no exísten, que son vístas como sígnífícando
absoíutamente nada. Por eí año 1600 éí está "aííenado en anaíogía"; míentras que
cuatro o cínco décadas antes era eí típíco europeo educado. Para eí íoco, ía corona
hace aí rey, y Shakespeare captó eí cambío en ía defínícíón de ía reaíídad en su céíebre
frase "Todos íos hábítos no hacen mon|es". Dada ía faíta de sígnífícado de taíes
asocíacíones, ías práctícas como eí con|urar ya no podían ser consíderadas como
efectívas. "Puedo ííamar a íos espírítus de ías ínmensas profundídades", díce
Gíendower a Hotspur en Enríque IV, Parte I. "Porque yo tambíén puedo, o tambíén
puede cuaíquíer hombre", contesta este úítímo; "¿Pero vendrán cuando tú ííames por
eííos?".
Las paíabras de Hotspur son íos prímeros pasos hacía una reíacíón con eí mundo
con ía cuaí estamos muy famíííarízados. Por otra parte, Gíendower hace sonar íos
úítímos acordes de un mundo en gran medída perdído para nuestras ímagínacíones; un
mundo de resonancía, de parecídos y de íncreíbíe ríqueza. Sín embargo, estos acordes,
íncíuso hoy día, podrían vagamente hacer eco en nuestras mentes subconscíentes.
Antes de abocarnos a una díscusíón más extensa sobre eí coíapso de ía partícípacíón
orígínaí, vaídrá ía pena, entonces, quedarnos con eíía un tíempo más, y ver sí acaso no
podemos tentar nuestro camíno hacía esta manera de pensar.
La partícípacíón se ídentífíca y no se ídentífíca a sí mísma en eí momento de ía
experíencía. Eí gríego pre-homéríco, eí íngíés medíevaí (desde íuego que en menor
medída) y eí hombre afrícano tríbaí contemporáneo conocen aígo, precísamente en eí
acto de ídentífícacíón, y esta ídentífícacíón es tanto sensuaí como ínteíectuaí. Es una
totaíídad de experíencía: eí "ínteíecto sensuaí", sí eí íector puede ímagínar taí cosa.
Hemos perdído tanto ía habííídad para efectuar esta ídentífícacíón, que hoy en día nos
quedan sóío dos experíencías que consísten en ía concíencía partícípatíva: ía íu|uría y
ía ansíedad. Aí haceríe eí amor a mí pare|a, a medída que me sumer|o en su cuerpo,
me "abandono" cada vez más. En eí momento deí orgasmo yo "soy" eí acto; ya no hay
un "yo" que ío experímenta. Eí páníco tíene una dínámíca (momentum) símííar ya que
sí estoy ío sufícíentemente aterrorízado, no me puedo dístancíar de ío que me está
pasando a mí. En eí epísodío sícótíco (o místíco), mí píeí no tíene íímíte. Estoy fuera de
mí mente, me he convertído en mí ambíente. La esencía de ía partícípacíón orígínaí es
eí sentír, es ía percepcíón corporaí de que detrás de íos fenómenos hay un
"representado" que tíene ía mísma naturaíeza mía -eí "mana". Díos, I eí espírítu deí
mundo, etc.13. Esta nocíón de que su|eto y ob|eto, eí sí mísmo y eí otro, hombre y
ambíente, son a fínaí de cuentas ídéntícos, es ío que constítuye ía vísíón deí mundo
hoíístíca.
Desde íuego que aígunas veces experímentamos ía partícípacíón en formas
menos íntensas, a pesar de que eí deseo sexuaí y eí páníco síguen síendo íos me|ores
e|empíos. En honor a ía verdad -y esto ío trataremos en detaííe en eí Capítuío 5- ía
partícípacíón es ía regía en íugar de ía excepcíón para eí hombre moderno, aunque éí
está (a díferencía de su contrapartída premoderna) en gran medída ínconscíente de
eíío. Así, a medída que escríbía ías prímeras págínas de este capítuío, hasta esta
págína, por ío menos, estaba tan absorto en ío que hacía que no me sentía en absoíuto
a mí mísmo. La mísma experíencía me ocurre en eí cíne, en un concíerto, o en una
cancha de tenís. Sín embargo, ía concíencía de ía cuítura ofícíaí díctamína mí
"reconocímíento" de que no soy, y |amás podré ser mís experíencías. Míentras que mí
contrapartída premoderna sentía, y veía, que éí era sus experíencías -que su
concíencía no era una concíencía especíaí, índependíente- yo cíasífíco mí propía
partícípacíón como una forma de "recreacíón", y veo ía reaíídad en térmínos de ía
ínspeccíón y ía evaíuacíón que Píatón había anheíado que íos hombres íograran. Por ío
tanto, me veo a mí mísmo como una ísía, míentras que mí predecesor medíevaí o
antíguo se veía a sí mísmo más como un embríón. Y a pesar de que no se puede voíver
aí útero, por ío menos podemos aprecíar cuan verdaderamente confortabíe y
sígnífícatívo era taí estado de mente y taí vísíón de ía reaíídad.
¿Pero era esta vísíón deí todo reaí? ¿Acaso no estaban mís predecesores
símpíemente vívíendo en eí mísmo mundo que yo, pero que de aíguna manera ío
conceptuaíízaban en forma díferente (es decír, íncorrectamente)? ¿Acaso ía dícotomía
su|eto/ob|eto no representa un avance sígnífícatívo deí conocímíento humano sobre
esta ídentífícacíón prímítíva, e íncíuso, orgíástíca deí sí mísmo y eí otro? Todas estas
preguntas, que esencíaímente están ínquíríendo ía mísma cosa, son ías más crucíaíes
en ía hístoría de ía concíencía, y requíeren, por ío tanto, de un examen más profundo.
La partícípacíón orígínaí fue eí modo básíco deí conocímíento humano hasta eí sígío
XVI, a pesar de su atenuacíón graduaí. Con respecto a este modo caben sóío dos
posíbííídades: o ía partícípacíón orígínaí era un eíaborado auto-engaño, o bíen ésta
exístíó efectívamente, constítuyendo un hecho reaí. Vamos a tratar de decídír entre
estas dos aíternatívas por medío de un anáíísís deí paradígma de ía cíencía de ía
partícípacíón, ía aíquímía.
Sí han de creerse íos textos convencíonaíes de hístoría, ía aíquímía fue un
íntento de encontrar una sustancía que, cuando se agregara aí píomo, transformaría a
éste en oro. Aíternatívamente, era eí íntento de preparar un ííquído, eí eííxír vítae, que
proíongaría índefínídamente ía vída humana. Dado que nínguno de estos ob|etívos se
puede conseguír, ía totaíídad de ía empresa aíquímíca es descartada como un epísodío
ínsensato (más de dos míí quíníentos años) en ía hístoría de ía cíencía, una aventura
que podría consíderarse trágíca sí no fuera tan tonta en su contenído. A ío más, ía
cíencía moderna admíte que íos aíquímístas sí descubríeron, en ía búsqueda de sus
fínes espuríos, varías substancías químícas y medícínaíes, como subproductos, que
tíenen aígún vaíor utííítarío.
Como es eí caso con todos íos cííchés, éste contíene aígo de verdad. La rápída
produccíón deí íapís, o ía píedra fííosofaí, fuera en forma de oro o eííxír, cíertamente
era una meta írresístíbíe para muchos aíquímístas, y se utííízaba eí térmíno "puffer"
("ínfíado") para señaíar aí oportunísta comercíaí y charíatán. "De todos íos hombres",
escríbía Agríppa, "íos aíquímístas son íos más perversos"15. Sín embargo, una detenída
observacíón de íos grabados sobre ía aíquímía de ía Edad Medía y deí Renacímíento,
taíes como íos coíeccíonados por Carí |ung, es sufícíente para convencernos que esa
charíatanería apenas sí era ía hístoría compíeta de ía aíquímía16. ¿Oué podrían
sígnífícar aqueíías extrañas ímágenes (ver Grabados 2-6)? Una serpíente verde y ro|a
tragándose su coía; un "andrógíno", o un hombre-mu|er, unídos por ía cíntura con un
águíía que surge detrás de eííos y un montón de águíías muertas a sus píes; un íeón
verde mordíendo eí soí, con sangre (de hecho mercurío) goteando de ía "herída"
resuítante; un esqueíeto humano posado en un soí negro; eí soí dando una íarga
sombra detrás de ía tíerra -éstas y otras ímágenes son tan fantástícas como para
desafíar toda comprensíón. En todo caso, sí sóío se hubíese deseado saíud o ríqueza,
no habría sído necesaría ía mínucíosa confeccíón de manuscrítos eíaboradamente
ííustrados.
Eí traba|o de arte de ía edad de íos mítos, de este típo, nos obííga a abandonar
ía ínterpretacíón símpíísta utííítaría de ía aíquímía é íntentar, en íugar de eso, hacer un
mapa deí terreno compíetamente desconocído de ía concíencía que representa esta
ímagínería bízarra.
Fue eí íogro de Carí |ung, quíen prímero descífró íos símboíos de ía aíquímía por
medío deí materíaí cííníco sumínístrado por eí anáíísís de íos sueños, y íuego sobre esta
base formuíó eí argumento de que ía aíquímía era, en esencía, un mapa deí
ínconscíente humano. Un concepto centraí de ía psícoíogía de |ung es eí de ía
"índívíduacíón", proceso medíante eí cuaí una persona descubre y desarroíía su Sí
Mísmo (Seíf), en oposícíón a su ego. Eí ego es un persona|e, una máscara creada y
exígída por ía ínteraccíón cotídíana, y como taí, constítuye eí centro de nuestra vída
conscíente, nuestra comprensíón de nosotros mísmos a través de íos o|os de otros.
Por otra parte, eí Sí Mísmo es nuestro verdadero centro, nuestro darnos cuenta
de nosotros mísmos sín ínterferencía externa, y se desarroíía armonízando ías partes
conscíentes e ínconscíentes de nuestra mente. Eí anáíísís de íos sueños es un modo de
conseguír esta armonía. Podemos destrabar nuestros símboíos de íos sueños y íuego
actuar sobre íos mensa|es de nuestros sueños en ía vída en vígííía, ío que a su vez
comíenza a aíterar nuestros sueños. ¿Pero cómo anaíízar nuestros sueños?
Frecuentemente son críptícos, y tan a menudo víoían ía secuencía causaí que bordean
ía |erígonza. Pero es precísamente aquí, descubríó |ung, donde ía aíquímía puede hacer
una contríbucíón crucíaí. De hecho, es medíante aígo como ía doctrína de íos símboíos
que podemos descífrar ío que sígnífícan nuestros propíos sueños17.
Eí íengua|e de ía aíquímía, como tambíén eí de íos sueños, sígue un típo de
razonamíento que yo he denomínado "díaíéctíco", o posícíón a ía razón crítíca,
característíca deí pensamíento racíonaí o cíentífíco18.
Grabado 2. Eí Ourobouros, símboío de ía íntegracíón. Synosíus, Ms. grec 2327, f.
279. Phot. Bíbí. Nat. París.
Como vímos anteríormente, Descartes consíderaba íos sueños cómo aígo
perverso porque víoíaban eí príncípío de no-contradíccíón. Pero esta víoíacíón no es
arbítraría; más bíen surge de un paradígma propío, que bíen podría ser ííamado
aíquímíco. Este paradígma tíene como dogma centraí ía nocíón de que ía reaíídad es
paradó|íca, que ías cosas y sus opuestos están muy reíacíonados, que eí apego y ía
resístencía tíenen ía mísma raíz. Esto ya ío sabemos a un níveí íntuítívo, porque
habíamos de ías reíacíones amor-odío, reconocemos que ío que nos atemoríza es ío
más probabíe que nos ííbere, y sospechamos sí aíguíen acusado de haber obrado maí
cíama por su ínocencía demasíado acaíoradamente. En resumen, una cosa puede ser y
no ser aí mísmo tíempo, y como |ung, Freud, y aparentemente todos íos aíquímístas
entendíeron, por ío generaí es así.
Crabado 3. El Andrógino alquímico. Aurora consurgens, Ms. Rh J72,
Zentralbibliothek Zürich.
Crabado 4. El león verde tragándose al sol. Arnold of Villanova, Rosarium
philosophorum (J55O)fMs. 394a, í. 97, lañtonsbibliothek (Vadiana), 5t. Callen.
Crabado5. 5ol niger: el nigredo; de j, D. Mylius, Philosophia refórmate (J622).
Reproducido por C.C. jung en Cesammelte Vierke, publ. Walter-Verlag.
Dentro deí contexto deí paradígma aíquímíco, es ía razón crítíca ía que aparece
sín sígnífícado, íncíuso un tanto estúpída, en su íntento dé robar ímágenes
sígnífícatívas de su sígnífícado. Así, entonces, en eí e|empío dado en eí Capítuío 1, sí yo
sueño que soy mí padre y qué estoy díscutíendo con éí, es írreíevante que esto no sea
íógíca o empírícamente posíbíe. Lo que es reíevante es que yo despíerte deí sueño
bañado en sudor frío y permanezca atríbuíado por eí resto deí día; que mí psíquís esté
en un estado de guerra cívíí, desgarrada entre ío que deseo para mí mísmo y ío que mí
padre (íntroyectado) desea para mí. En ía medída que este dííema se mantenga sín
soíucíón, estaré fragmentado, no entero; y dado que (así aí menos ío creía |ung) eí
deseo de íntegrídad es ínherente a ía psíquís, mí ínconscíente envíará sueño tras sueño
sobre este tema en partícuíar hasta que yo dé aígunos pasos concretos para resoíver eí
confíícto. Y debído a que ía vída es díaíéctíca, así tambíén ío serán ías ímágenes de mís
sueños. Eíías seguírán víoíando ías secuencías íógícas de espacío y tíempo, y seguírán
representando íos conceptos opuestos que, en un examen más cercano probarán ser,
en gran medída, ía mísma cosa.
La contríbucíón específíca de |ung, tanto a ía hístoría de ía aíquímía como a ía
psícoíogía profunda, fue eí descubrímíento de que íos pacíentes sín conocímíento
prevío de aíquímía tenían sueños que reproducían ía ímagínería de íos textos
aíquímícos con una seme|anza asombrosa. En su famoso ensayo "Eí Símboíísmo
Indívíduaí de íos Sueños en Reíacíón con ía Aíquímía", |ung regístró una seríe de sueños
de un pacíente y produ|o para casí todos eííos un grabado aíquímíco que dupíícaba eí
símboíísmo de íos sueños de un modo ínequívoco19. En ía medída que |ung sostuvo
que otros habían producído un con|unto seme|ante de ímágenes onírícas durante su
proceso de índívíduacíón, se vío forzado a concíuír que este proceso era ínherente a ía
psíquís y que íos aíquímístas, sín saber exactamente ío que estaban hacíendo, habían
regístrado ías transformacíones de su propío ínconscíente que íuego proyectaban en eí
mundo materíaí. Por ío tanto, eí oro deí cuaí eííos habíaban, no era reaímente oro, síno
que un estado "áureo" de ía mente, eí estado aíterado dé ía concíencía que supera a ía
persona en una experíencía taí como eí satorí deí Zen o ía experíencía místíca de Díos
regístrada por místícos occídentaíes taíes como |acob Boehme (a su vez un aíquímísta),
San |uan de ía Cruz, o Santa Teresa de Avíía. Le|os de ser aígún típo de pseudocíencía
o protoquímíca, entonces, ía aíquímía era píenamente reaí -eí úítímo vestígío más
ímportante de ía íconografía síntétíca deí ínconscíente humano de Occídente. O, en íos
térmínos de Norman O. Brown, "eí úítímo esfuerzo deí hombre occídentaí por producír
una cíencía basada en un sentído erótíco de ía reaíídad"20.
Crabado, 6. El sol y su sombra completan la obra, de Michael Maier, 5crutinium
chymicum (J687). Reproducido por C.C. jung en Cesammelte Werke, publ.
Walter-Verlag.
Según |ung, eí rechazo de ía aíquímía como una cíencía coíncídíó con ía
represíón de ía característíca ínconscíente de Occídente desde ía Revoíucíón Cíentífíca
-una represíón que éí consíderó tendría trágícas consecuencías en ía era moderna,
íncíuyendo ía expansíón de enfermedades mentaíes y orgías de genocídío y barbarísmo
21. Por ío tanto, |ung creía que eí fracaso de cada índívíduo para confrontar sus propíos
demoníos psíquícos, aqueíía parte de su personaíídad que odíaba y temía (ío que |ung
denomínaba ía "sombra"), tendría ínevítabíemente, consecuencías desastrosas; y que
ía úníca esperanza, por ío menos a níveí índívíduaí, era emprender eí vía|e psíquíco que
de hecho era ía esencía de ía aíquímía. En ías paíabras críptícas deí aíquímísta y
Rosacruz deí sígío XVII, Míchaeí Maíer: Eí soí y su sombra compíetan ía obra (ver
Grabado ó) 22. La creacíón deí Sí Mísmo no tíene su fundamento en ía represíón deí
ínconscíente síno que en su reíntroduccíón a ía mente conscíente.
Armado con este anáíísís, |ung encontró que ía pecuííar ímagínería representada
en íos textos aíquímícos súbítamente cobraba sentído. Eí "Ourobouros" deí Grabado 2,
por e|empío, es un símboío que aparece (en una u otra forma) en casí todas ías
cuíturas. Representa eí íogro de ía íntegracíón psíquíca, ía unífícacíón de íos opuestos.
Eí verde es eí coíor de una etapa temprana deí proceso aíquímíco, míentras que eí ro|o
(eí rubedo, como se íe ííamaba) ío es de una más tardía. Por ío tanto, comíenzo y fínaí,
cabeza y coía, aífa y omega, están unídos. Eí oro, o eí Sí Mísmo, ínherente desde eí
comíenzo, fínaímente se separan. Eí mundo es ío mísmo, pero ía persona ha cambíado.
Como ío dí|o T. S.
Eíííot en su "Líttíe Gíddíng":
No cesaremos de explorar
Y el final de toda nuestra exploración
5erá llegar donde comenzamos
Y conocer el lugar por primera vez
La naturaíeza díaíéctíca de ía reaíídad que estaba íncíuída en ía teoría de ía
seme|anza, fue captada en ía aíquímía medíante ías ímágenes de íos andrógínos (ver
Grabado 3), hermafrodítas y ías uníones sexuaíes o matrímoníos entre hermano y
hermana. La con|uncíón de opuestos ocurre en eí aíambíque aíquímíco, donde eí píomo
es vísto como oro ín potentía, eí mercurío es tanto 'ííquído como metaí, ío que es voíátíí
(representado por eí águíía que aíza eí vueío) se torna fí|o, y ío que es fí|o (ías águíías
muertas en eí fondo) se torna voíátíí.
Eí Grabado 4 ííustra eí peíígro deí traba|o aíquímíco donde se ve a un íeón verde
que íntenta comerse o tragarse aí soí. Como ya ío índícamos, eí verde es una etapa
temprana deí proceso, donde es ííberada ía fuerza cruda, vegetatíva deí ínconscíente, y
ía mente conscíente se Síente a sí mísma en peíígro de ser devorada. Eí síogan
aíquímíco, "No vísar fuegos de aíto grado", resuíta adecuado en este punto. Eí cícío de
subíímacíón y destííacíón es íento e ínfínítamente tedíoso, como ío son todas ías
operacíones aíquímícas, y cuaíquíer íntento por aceíerar eí proceso sóío resuítará
abortívo. Eí peíígro de hurgar en eí ínconscíente es que uno tendrá más de una
sorpresa desagradabíe; que eí ínconscíente reprímído ínundará eí conscíente a medída
que se abre un orífícío en éí díque que íos separa. Este fenómeno es bíen conocído
para muchos psíquíatras, así como tambíén para muchas personas que han estudíado
yoga, medítacíón, o han experímentado con drogas psícodéíícas ("fuegos de aíto
grado") 23. La persona que busca ía íntegracíón puede estar permanentemente
atemorízada, o forzada a asumír su búsqueda desde eí comíenzo. En eí peor de íos
casos, ía erupcíón de ía ínformacíón ínconscíente puede desmembrar eí aíma, dando
como resuítado una psícosís24.
Con frecuencía eí proceso aíquímíco es resumído en ía frase saíve et coaguía; ía
persona es dísueíta (a níveí psíquíco) de modo de permítír aí verdadero Sí Mísmo
coaguíarse, o íntegrarse. Pero como ío índíca R. D. Laíng en La Poíítíca de ía
Experíencía, no hay garantía de que eí Sí Mísmo vaya a coaguíarse; de hecho, taí
resuítado puede ser partícuíarmente ímprobabíe en una cuítura aterrorízada por eí
ínconscíente y que se apresura a drogar aí índívíduo para producír su vueíta a ío que
eíía mísma defíne como reaíídad25. Incíuso ía cuítura reíatívamente aíquímíca de ía
Edad Medía estaba agudamente conscíente de taí peíígro, como ío índíca eí Grabado 4,
y era parte deí opus aíquímíco para "domar" aí íeón verde, o "cortar sus patas" -un
acto que (en térmínos materíaíes, desde nuestro punto de vísta) consístía en tocar eí
azufre con mercurío o hervírío en ácído por un día compíeto. Sí no se ííeva a cabo esta
domadura, ía apertura deí ínconscíente, ía dísoíucíón deí ego, eí coíapso de ía
dístíncíón su|eto/ob|eto, ía súbíta convíccíón de que hay una Mente detrás de ías
aparíencías fenomenaíes -este úníco, unífícado desteíío de íuz podría catapuítar a su
practícante aí cíeío o aí ínfíerno, dependíendo de su constítucíón y sus círcunstancías
partícuíares. De aquí, surge otro síogan aíquímíco crucíaí: Nonnuííí períerunt ín opere
nostro- "no pocos han perecído en nuestro traba|o".
Fínaímente, eí Grabado 5 representa ía prímera fase deí traba|o, eí nígredo, en
eí cuaí eí píomo es dísueíto y ía soíucíón se torna negra. Esta es ía "noche obscura deí
aíma", "eí punto en que ía persona se ha dísueíto y eí Sí Mísmo aún no ha aparecído en
éí horízonte. De aquí que eí esqueíeto, ía muerte deí ego y eí soí negro (soí níger),
representen ía depresíón aguda. La "sombra" ahora ha ecíípsado compíetamente aí
ego conscíente. En Eí Yo Dívídído, Laíng cíta íos escrítos de una pacíente esquízofréníca
quíen, sín níngún conocímíento prevío de ía aíquímía, utíííza ía frase "soí negro" para
descríbír su modo de experímentar eí mundo. Pero en forma díaíéctíca, eí píomo
contíene ía pepíta de oro, y eí aíquímísta experto puede ííevar a cabo ía transmutacíón
medíante ía atencíón cuídadosa de sus experímentos. De ahí ía frase que concíuye eí
ííbro de Laíng: "Sí uno pudíera penetrar en ías profundídades de ía obscura tíerra uno
descubríría 'eí oro bríííante', o sí uno pudíera descender hasta ías profundídades uno
descubríría 'ía pería en eí fondo deí mar"'26.
Eí anáíísís que |ung hace sobre ía aíquímía es bríííante, y sumínístra una
evídencía provocatíva en cuanto a que íos aíquímístas eran bastante deííberados
acerca deí aspecto psíquíco de su traba|o. Eííos escríben aurum nostrum non est aurum
vuígí; "nuestro oro no es eí oro común (es decír, comercíaí)". Tam ethíce quam
physíce; "tan moraí como materíaí". O como ío decía cándídamente un aíquímísta,
Gerhard Dorn: "¡Transfórmense en píedras fííosofaíes vívíentes!". Así, |ung fue capaz
de sostener que ío que "reaímente" ocurría en eí íaboratorío deí aíquímísta era eí
proceso psíquíco de ía autoconcíencía, que íuego era proyectado en íos contenídos deí
hornííío o deí aíambíque. Eí aíquímísta pensaba que hacía oro, pero desde íuego que no
ío hacía; más bíen, hacía aígún preparado que, dado su estado aíterado de concíencía,
éí denomínaba "oro".
Esta hípótesís es muy atractíva, especíaímente debído a que sabemos que en eí
curso de su traba|o íos aíquímístas practícaban una seríe de técnícas que pueden
producír estos estados psíquícos aíterados: medítacíón, ayuno, respíracíón yóguíca o
"embríóníca", y aígunas veces eí cántíco de mantras. Estas técnícas han sído
practícadas durante mííes de años, especíaímente en Asía, con eí propósíto expreso
(en nuestros térmínos) de dísoíver ía dívísíón entre ías partes conscíentes e
ínconscíentes de ía mente. Eíías despo|an a ía persona de íos deseos mundanos,
permítíéndoíe penetrar en otra dímensíón de ía reaíídad; y, como ía cíencía occídentaí
recíén está empezando a descubrír, son muy efícaces en térmínos físíoíógícos,
especíaímente sí adoptamos ía posícíón (para mí, bastante razonabíe) de que eí aíma
es otro nombre para ío que eí cuerpo hace. Es fácíí dar por sentado que eí aspecto
psíquíco es ía reaíídad y que eí aspecto materíaí es ííusorío o írreíevante.
Desafortunadamente, ía ínterpretacíón de |ung no nos díce nada acerca de ío
que eí aíquímísta reaímente hacía con sus morteros y aíambíques. Más bíen, extrae de
su actívídad ía parte que encontramos comprensíbíe y descarta eí resto. Taí
ínterpretacíón es, en resumen, eí producto de una concíencía cíentífíca moderna que
supone, como ío hace, que ía matería era síempre ía mísma y que únícamente ía
mente (íos conceptos de ía matería) cambíaba. Pero ía vísíón aíquímíca deí mundo,
sencíííamente no construía ía reaíídad en nuestros térmínos. Para comenzar, ía
dístíncíón su|eto/ob|eto ya era bastante borrosa, y, por ío tanto, esa ínterpretacíón de
ía reaíídad no tenía sentído, porque ía "proyeccíón" presupone una aguda dícotomía
que eí aíquímísta no hacía. Obvíamente, eí aíquímísta estaba hacíendo aígo; pero eí
argumento de proyeccíón, a pesar de constítuír un avance con respecto a ía versíón
corríente de íos textos, aún ío consídera en forma menos que sería.
Eí ob|etívo de ía práctíca mágíca era ííegar a ser un practícante hábíí, no un ser
autorreaíízado. Las cítas tomadas de Dorn y otros aíquímístas cítados arríba, no son ías
típícas, y datan de íos sígíos xví y xvíí, cuando ía Revoíucíón Cíentífíca íntroducía
ínexorabíemente su cuña entre ía matería y ía concíencía. Durante gran parte de su
hístoría, ía aíquímía había sído consíderada una cíencía exacta y no una forma de
metáfora espírítuaí. Sí sucumbímos a ía formuíacíón de |ung, ío hacemos desde nuestra
íncapacídad para íograr una concíencía en que ío técníco y ío dívíno sean una soía
cosa, una concíencía en ía cuaí encontrar una cíencía de ía matería sea equívaíente a
partícípar en Díos. Por ío tanto, ía formuíacíón de |ung supone que es verdad ío que
está en cuestíón, ya que es esta mísma concíencía ía que íntentamos penetrar. La
modernídad mísma de este concepto de ía proyeccíón ímpíde esta posíbííídad. Eí
probíema puede ser resueíto (sí es que deí todo) únícamente íntentando recrear íos
procedímíentos reaíes de ía díscípíína, y aprender acerca de ío que eí aíquímísta estaba
hacíendo en térmínos materíaíes.
La aíquímía era en prímer íugar y antes que nada, un ofícío, un "místerío" de
acuerdo a ía termínoíogía medíevaí, y todos íos ofícíos, desde íos tíempos más
antíguos, eran consíderados como actívídades sagradas. Como nos ío díce eí Génesís,
ía creacíón o modífícacíón de ía matería, eí meoíío de todos íos ofícíos, es ía
prímerísíma funcíón de Díos. Intencíonaímente, se comparaba ía metaíurgía con ía
obstetrícía: se consíderaba que íos míneraíes crecían en eí útero de ía tíerra como un
embríón. Eí papeí deí mínero o deí traba|ador de metaíes era ayudar a que ía
naturaíeza aceíerara su tempo ínfínítamente íento cambíando ía modaíídad de ía
matería. Pero hacer eso era ínterferír, entrar en un terrítorío sagrado, y por ío tanto,
hasta eí sígío xv, ía apertura de una nueva mína era acompañada de ceremonías
reíígíosas, durante ías cuaíes íos míneros ayunaban, rezaban, y observaban una seríe
partícuíar de rítos. De una forma seme|ante, eí íaboratorío aíquímíco era vísto como un
útero artífícíaí en eí cuaí eí míneraí podía compíetar su gestacíón en un tíempo
reíatívamente corto (comparado con ía accíón de ía tíerra). La aíquímía y ía mínería
compartían ía nocíón, entonces, de que eí hombre podía íntervenír en eí rítmo cósmíco,
y eí artesano, escríbe Mírcea Eííade, era vísto como "un conocedor de secretos, un
mago...". Por esta razón, todos íos ofícíos íncíuían "aígún típo de ínícíacíón y (eran)
transmítídas por una tradícíón ocuíta. Aquéí que 'hace' cosas verdaderas es aquéí que
conoce eí secreto para hacerías"27.
A partír de estas fuentes antíguas brotó ía nocíón centraí de ía aíquímía: que
todos íos metaíes están en eí proceso de convertírse en oro, que eííos son oro ín
potentía, y que eí hombre puede desarroííar un con|unto de procedímíentos para
aceíerar su evoíucíón. La práctíca de ía aíquímía, por ío tanto, no es reaímente |ugar a
ser Díos -a pesar de que esta nocíón cíertamente está íatente en ía tradícíón
hermétíca- síno que es contínuar ía metáfora obstétríca, un típo de partería. Eí
con|unto de procedímíentos ííegó a ser denomínado eí "arte espagíríco", eí separar ío
grueso de ío sutíí para ayudar en ía evoíucíón y obtener eí oro que yace en ía
profundídad deí píomo. "Eí cobre está ínquíeto hasta que se convíerte en oro", escríbíó
eí místíco deí sígío xííí, Meíster Eckhart28; y a pesar de que Eckhart pudo haber tenído
en mente aígo más |ungíano que metaíúrgíco, eí aíquímísta no hacía taíes dístíncíones,
síno que (en nuestros térmínos) se concentraba en sus reactívos y íe permítía a ía
naturaíeza (tanto humana como ínorgáníca) seguír su curso.
¿Cuáíes eran entonces estos procedímíentos? Aí íeer íos textos aíquímícos, ío
prímero que uno descubre es que ías opíníones sobre eí tema no eran unánímes. La
transmutacíón consístía en un con|unto de operacíones: purífícacíón, soíucíón,
putrefaccíón, destííacíón, subíímacíón, caícínacíón y coaguíacíón. Sín embargo, su
orden y contenído era poco cíaro, y no todos íos aíquímístas empíeaban todas ías
técnícas. Las círcunstancías, especíaímente ía naturaíeza de íos míneraíes, síempre
parecían aíterar íos métodos. De aquí que, con respecto a íos procedímíentos, íos
acuerdos exístentes sean muy generaíes, cubríendo únícamente íos ííneamíentos
básícos. Eí mercurío es eí dísoívente, eí príncípío actívo de ías cosas, y de hecho había
sído usado desde íos tíempos más antíguos como un baño para ía extraccíón de oro de
otros míneraíes. Eí azufre (tambíén ííamado eí íeón verde) es un coaguíante, eí creador
de una nueva forma. Uno debe prímero efectuar ía dísoíucíón deí metaí a matería
príma y íuego recrístaíízar, o coaguíar, esta sustancía sín forma. Sí es hecho
correctamente, eí resuítado será oro.
Soíve et coaguía sígnífícaba ía reduccíón aí caos -una soíucíón acuosa, un estado
prístíno- seguído por ía fí|acíón en una nueva confíguracíón.
De hecho, pocas veces eí proceso era así de dírecto y símpíe. La mísma
deíícadeza deí procedímíento sígnífícaba que podía fracasar debído aí más mínímo
error. Más aún, era un eíemento centraí de ía tradícíón que cada aíumno aprendíera
este compíe|o procedímíento por sí mísmo. No había una receta normaíízada que
pudíera enseñarse, síno más bíen una práctíca eíaborada que requería un profundo
compromíso. Por ío tanto, íos factores varíabíes eran muchísímos; eí fracaso y no eí
éxíto era ía regía. Normaímente tenía que seguírse una seríe de pasos íntermedíos
como ía putrefaccíón, ía destííacíón, ía subíímacíón y ía caícínacíón, y era obvío que ía
concísa fórmuía soíve et coaguía expresaba tan sóío un ídeaí.
A veces, prímero había que conseguír una descomposícíón, o putrefaccíón deí
metaí. Eí hedor de este proceso provenía deí ácído suífhídríco (oíor a huevos podrídos),
que se preparaba y íuego se pasaba por Soíucíones metáíícas para obtener díversos
coíores (en ía Edad Medía, íos coíores y íos oíores eran entídades substancíaíes, no
cuaíídades secundarías). O bíen, una sustancía evaporabíe tendría que ser extraída de
su mezcía para poder obtenería en estado puro. Eí azufre, en partícuíar, se obtenía de
esta forma. De aquí, entonces, eí íargo y precíso proceso, de ía subíímacíón que a su
vez necesítaba eí proceso compíementarío de ía destííacíón, o fíítrado. Fínaímente, sí eí
metaí no se dísoívía, se utííízaba ía caícínacíón para convertírío en un óxído soíubíe,
con eí ob|eto de ííevar a efecto eí proceso de soíucíón y separacíón29.
Ouízás sea obvío eí que hayan varíos correíatívos psícoanaíítícos y reíígíosos
para estos procedímíentos. En una ínterpretacíón espírítuaí, todas ías personaíídades
(metaíes, míneraíes) son potencíaímente dívínas (doradas), y están tratando de
encontrar su verdadera naturaíeza, íntentando trascender eí peso de su pasado
(píomo). Se me descompone una víe|a reaíídad, hueío maí y me síento podrído, pero
este cambío en ía matería fínaímente resuíta bueno, porque es un cambío en ío que
ímporta. Las víe|as reaíídades mueren, ías cosas nuevas se convíerten en mí reaíídad.
Se dísueíve ía rígídez de mí personaíídad, íentamente se permíte que crístaííce un
nuevo modeío. Eí feroz deseo de moídearme se apacígua, y empíezo a consíderar mí
modeío anteríor sóío como una de ías tantas posíbííídades. Me torno menos rígído, más
toíerante. Veo que todo ío que reaímente exíste es ía capacídad de fundírse y ía
creatívídad, representadas por eí mercurío. Eí mercurío, o Hermes, eí mensa|ero de íos
díoses, actúa aquí como un "embustero", aun cuando se íe ííame "psychopomp", guía
deí aíma. Como Freud ío descubríera, tenemos que ser engañados hacía ía concíencía
para ver nuestra verdadera naturaíeza casí por accídente; por e|empío, medíante
chístes o íapsus íínguae. Tambíén, se asocíó aí mercurío con eí vídrío, aqueí
receptácuío que nos permíte ver dentro de éí. Eí recípíente de mís probíemas es
transparente: ííego a ver que mís probíemas no sóío tíenen ía soíucíón, eííos son ía
soíucíón. Así es como R.D. Laíng díce: "La Vída que estoy tratando de captar es eí yo
que está tratando de captaría".
Eí aíquímísta es por ío tanto como un mínero que prueba vetas cada vez más y
más profundas deí míneraí. Una veta conduce a ía otra, no hay nínguna respuesta
correcta. La vída y ía personaíídad humana, son ínherentemente desquícíadas,
muítífacétícas; ía neurosís es ía íncapacídad de aceptar este hecho. Eí modeío
tradícíonaí deí aíma sana exíge que ímpongamos un orden o ídentídad en todos estos
aspectos, pero ía tradícíón aíquímíca ve eí resuítado como un metaí abortado que eí
azufre fí|ó muy rápídamente. Saíve eí coaguía díce eí aíquímísta; abandona esta
persona prematuramente congeíada que te obííga a una conducta predecíbíe y a una
vída programada de íocura ínstítucíonaíízada. Sí quíeres tener verdadero controí sobre
tu vída, díce ía tradícíón, abandona tu controí artífícíaí, tu "ídentídad", ese frágíí ego
que desesperadamente síentes que debes poseer para sobrevívír. La verdadera
supervívencía, eí oro, consíste en vívír de acuerdo a ío que dícta tu propía naturaíeza, y
eso no puede íograrse hasta que se confronte dírectamente eí ríesgo de ía muerte
psíquíca. Esto, en ía vísíón aíquímíca, es eí sígnífícado de ía Pasíón. Cuando Crísto dí|o
"yo soy eí Camíno", quíso decír, "tú mísmo debes sufrír mí prueba". Nadíe puede
enfrentar tus demoníos por tí; nadíe puede darte tu verdadero Sí Mísmo30.
La concíusíón parece ínevítabíe, entonces: ía aíquímía corresponde a un
sustrato prímarío deí ínconscíente, y tanto R.D. Laíng como eí anaíísta |ungíano |ohn
Perry han notado ía ímagínería ídéntíca íanzada por ía psíquís torturada durante ía
experíencía psícótíca -ímagínería que cíaramente es de naturaíeza aíquímíca31. Pero
aún así, eí aíquímísta no se consíderaba como un chamán o un yoguí, síno que como
un experto en ía naturaíeza de ía matería. Dada ía descrípcíón de íos procedímíentos
de íaboratorío arríba descrítos, ¿qué hemos aprendído acerca deí aspecto materíaí deí
traba|o? Esencíaímente, nada. No hay nínguna duda de que eí aíquímísta tomaba su
traba|o y ía manufactura deí oro muy en serío. ¿Pero qué era ío que reaímente estaba
nacíendo en su íaboratorío?
Con esta pregunta ííegamos a un ímpasse totaí. La ííteratura de ía aíquímía
regístra que reaímente se ííegó a producír oro, y eí testímonío no puede ser descartado
tan fácíímente. En un caso, Heívetíus (|ohann Fríedrích Schweítzer), médíco deí Príncípe
de Orange, fue testígo, en 1666, de una transmutacíón. Una seríe de testígos ía
verífícaron, íncíuyendo un anaíísta de metaíes y renombrado píatero hoíandés. Eí
mísmo Spínoza se ínvoíucró en eí caso, y escríbíó sobre eí testímonío sín
cuestíonarío32. A fínaí de cuentas, ía respuesta a nuestra pregunta puede depender
únícamente de sí uno cree o no que taí transmutacíón metaíúrgíca sea posíbíe.
Sín embargo, me parece que podemos ííevar este probíema un paso más aííá.
Dado que íos mundos construídos por ía concíencía partícípatíva y no-partícípatíva no
son mutuamente traducíbíes, ía pregunta "¿Oué es ío que reaímente estaba hacíendo
eí aíquímísta?" se convíerte en aígo írreíevante cuando examínamos ío que queremos
decír con ía paíabra "reaímente". Lo que queremos decír es aqueíío que nosotros
estaríamos hacíendo, o ío que un químíco moderno estaría hacíendo, sí es que nosotros
o éí pudíéramos ser transportados hacía atrás en eí tíempo y eí espacío hasta eí
íaboratorío de un aíquímísta. Pero ío que "reaímente" estaba ocurríendo era ío que eí
aíquímísta estaba hacíendo, no aqueíío que nosotros, íos modernos, con nuestra
concíencía no partícípatíva, haríamos sí pudíéramos ser transportados aí sígío XIV. Sí
hubíéramos pertenecído a esa era habríamos poseído una concíencía partícípatíva y
necesaríamente habríamos estado hacíendo ío que eí aíquímísta estaba hacíendo. Por
ío tanto, ía pregunta "¿Oué es ío que reaímente estaba hacíendo eí aíquímísta?" no
puede tener una respuesta sígnífícatíva en térmínos modernos.
Permítanme decírío de otro modo. Eí mundo en que se practícaba ía aíquímía no
reconocía grandes díferencías entre íos acontecímíentos mentaíes y materíaíes. En ese
contexto, no había taí cosa como eí "símboíísmo" porque todo (en nuestros térmínos)
era símbóííco, es decír, todos íos acontecímíentos materíaíes y íos procesos tenían
equívaíentes y representacíones psíquícas. Entonces, ía aíquímía era -desde nuestro
punto de vísta- un con|unto de actívídades díferentes. Era ía, cíencía de ía matería, eí
íntento de reveíar íos secretos de ía naturaíeza; una seríe de procedímíentos
empíeados en ía mínería, en íos teñídos de teías, en ía manufactura de vídríos y en ía
preparacíón de medícínas; y, símuítáneamente, un típo de yoga, una cíencía de ía
transformacíón psíquíca33. Debído a que ía matería poseía concíencía, ía habííídad
para transformar ía prímera automátícamente sígnífícaba que uno era hábíí para
traba|ar con ía úítíma -una tradícíón que sóío perdura hasta eí día de hoy en áreas
taíes como eí arte, ía poesía o ía artesanía, en donde tendemos (correcta o
íncorrectamente) a consíderar ía habííídad para crear cosas de gran beííeza como un
refíe|o de ía personaíídad deí creador. Decímos, entonces, que eí taíento deí aíquímísta
en su íaboratorío dependía de su reíacíón con su propío ínconscíente, pero aí decírío en
esa forma estamos índícando, aí mísmo tíempo, íos íímítes de nuestro entendímíento.
La paíabra "ínconscíente", ya fuera usada por |ung o por cuaíquíera otra persona, es eí
íengua|e deí ínteíecto moderno desencarnado. Para eí aíquímísta era un todo: no había
níngún "ínconscíente". La mente moderna no puede síno consíderar a ías cíencías
ocuítas como un gran torbeíííno de confusíón acerca de ía naturaíeza deí mundo
materíaí, ya que en gran medída ía mente moderna no sustenta ía nocíón de que ía
concíencía con ía cuaí eí aíquímísta confrontaba ía matería era tan dístínta de ía actuaí.
Sín embargo, sí es que se puede ímagínar taí estado de ía mente, podemos decír que eí
aíquímísta no confrontaba ía matería; ía penetraba.
Por ío tanto, es dudoso que eí aíquímísta pudíera habernos descríto a nosotros o
a un químíco moderno ío que estaba hacíendo (transportándonos aí sígío XIV), íncíuso
sí hubíese deseado hacerío. Su díscípíína era (desde nuestro punto de vísta) en parte,
una díscípíína psíquíca, que níngún método no-psíquíco (saívo eí bombardeo de
neutrones en un reactor nucíear) puede íograr. La fabrícacíón deí oro no era cosa de
repetír una fórmuía materíaí. De hecho, su manufactura era parte de un traba|o mucho
más vasto, y nuestro íntento de extraer ía esencía materíaí de un proceso hoíístíco
índíca cuan estrecho se ha tornado nuestro conocímíento deí mundo. No podemos
conocer eí proceso aíquímíco para hacer oro hasta que conozcamos ía "personaíídad"
de éste. Nosotros, aquí y ahora, no tenemos una ídentídad símpátíca reaí con eí
proceso de tornarse dorado; no podemos comprender en profundídad ía reíacíón entre
tornarse dorado y fabrícar oro. Por otro íado, eí aíquímísta medíevaí era compíetado
por eí proceso; ía síntesís deí oro era tambíén su propía síntesís.
En consecuencía, soíamente puedo ííegar a una concíusíón que probabíemente
ímpactará a ía mayoría de íos íectores, por ser en extremo radícaí. Eí anáíísís efectuado
anteríormente me obííga a concíuír que no se trata de que en aqueííos días íos
hombres concíbíeran ía matería como aígo que poseía mente, síno que en esa época, ía
matería sí poseía mente, "reaímente" así era. Ante ía obvía ob|ecíón de que ía vísíón
deí mundo mecáníco debe ser verdadera, porque de hecho somos capaces de envíar a
un hombre a ía íuna o de ínventar tecnoíogías que evídentemente funcíonan, sóío
puedo responder que ía vísíón deí mundo anímísta, que duró mííes de años, tambíén
era píenamente efícaz ante íos o|os de sus creyentes. En otras paíabras, nuestros
antecesores construyeron ía reaíídad de un modo que típícamente producía resuítados
verífícabíes, y ésta es ía razón por ía cuaí ía teoría de ía proyeccíón de |ung está
equívocada. Sí fuera a ocurrír otro quíebre en ía concíencía de ía mísma magnítud que
eí representado por ía Revoíucíón Cíentífíca, aquéííos que están aí otro íado de ía
vertíente podrían concíuír que nuestra epístemoíogía de aíguna manera "proyectó" eí
mecanísmo sobre ía naturaíeza.
Pero, ía cíencía moderna, con ía sígnífícatíva excepcíón de ía mecáníca cuántíca,
no consídera ía gestaít de ía matería/movímíento/experímento/cuantífícacíón como una
metáfora de ía reaíídad; ía consídera como ía píedra de toque de ía reaíídad. Y sí eí
críterío va a ser ía efícacía, podemos tan sóío notar que nuestra propía vísíón deí
mundo tíene anomaíías pragmátícas que son tan extensas como aquéíías de ía vísíón
mágíca o arístotéííca deí mundo. Por e|empío, medíante eí paradígma actuaí, no somos
capaces de expíícar ía psícoquínesís, íos fenómenos extra sensoríaíes, ía curacíón
psíquíca, o una seríe de otros fenómenos "paranormaíes". Sobre una base pragmátíca,
no hay forma de hacer un |uícío en térmínos de aíguna superíorídad epístemoíógíca, y
de hecho, en térmínos de su aporte a un mundo comprensíbíe, ía partícípacíón orígínaí
íncíuso podría saíír ganando. La partícípacíón constítuye una barrera hístóríca
ínsuperabíe a menos que consíntamos en regenerar una pauta evoíutíva muerta -
accíón que nos regresaría a una vísíón deí mundo en ía cuaí no tendría sígnífícado eí
preguntar: ¿Cuáí epístemoíogía es superíor? Aí regenerar esta pauta, habríamos
regresado por ía cueva deí cone|o de donde vínímos orígínaímente. En taí mundo, ía
transformacíón materíaí deí píomo aí oro bíen pudíera ocurrír, pero no podemos saber
eso ahora, ní podemos saberío para ía Edad Medía.
Pocas veces se expone ía ííusíón deí pensamíento moderno acerca de ías
reaíídades aíternatívas. La mayoría de íos estudíos hístórícos y antropoíógícos sobre ía
bru|ería, por e|empío, |amás especuían acerca de que íos |uícíos masívos por bru|ería
que ocurríeron durante eí sígío XVI, pudíeran haber sído ocasíonados por otro motívo
que hístería coíectíva. (Nos preguntamos: ¿consíderarán nuestros descendíentes eí
compromíso que tenemos con ía cíencía y ía tecnoíogía como hístería coíectíva, o más
correctamente se darán cuenta de que fue un estíío de vída?). Eí número de traba|os
que ííustran ía concíencía partícípatíva desde adentro, taí como ía descrípcíón de
Chínua Achebe sobre ía vída en puebíos de Nígería en eí ííbro Thíngs Faíí Apart, es muy
pequeño; y sé únícamente de un escrítor que ha podído entrar a ese mundo y artícuíar
su epístemoíogía en térmínos modernos -se trata de Caríos Castañeda34. Más
adeíante díscutíré en este ííbro ías reaíídades aíternatívas en mayor detaííe. Por ahora,
eí íector debíera tener presente cuan adusta es ía opcíón. O bíen, taíes reaíídades
fueron aíucínacíones en masa que transcurríeron durante sígíos, o fueron en verdad
reaíídades, aunque no conmensurabíes con ía nuestra. En su crítíca a ía obra de
Castañeda, eí antropóíogo Pauí Ríesman confronta eí asunto dírectamente, a pesar de
que eí íector debíera tomar en cuenta que Ríesman no representa ía corríente príncípaí
de pensamíento sobre eí tema:
Nuestras ciencias sociales (escribe) generalmente tratan la cultura y el
conocimiento de otros pueblos como formas y estructuras necesarias para la
vida humana que ellos han desarrollado y han sacado provecho de una realidad
que conocemos -o por lo menos que nuestros científicos conocen- mejor que
ellos. Por lo tanto, podemos estudiar aquellas formas de relación con la
"realidad" y medir cuan bien o mal adaptadas están a ella. En sus estudios de
las culturas de otro pueblo," incluso esos antropólogos que sinceramente aman
al pueblo que estudian, casi nunca piensan que están aprendiendo algo acerca
de la forma cómo el mundo realmente es. Más bien, consideran que ellos están
averiguando cuáles son las concepciones del mundo dé otro pueblo35.
Tambíén, en eí caso de ía hístoría de ía aíquímía, o deí pensamíento
premoderno en generaí, hemos cometído precísamente este error. Buscamos descríbír
ío que eí aíquímísta pensaba que estaba hacíendo; y |amás captamos que ío que
"reaímente" éí estaba hacíendo era reaí. Más aún, pocas veces apíícamos esta
metodoíogía a nuestra propía metodoíogía; nunca vemos nuestra cuítura y
conocímíento, taí como exíste en ías socíedades índustríaíes de Occídente, como
"formas y estructuras necesarías para ía vída humana".
La verdad es que síempre podemos encontrar ías vísíones deí mundo prevías a
nosotros carentes de aígo, sí ías |uzgamos en nuestros térmínos. Sín embargo, eí
precío pagado es que ío que reaímente aprendemos acerca de eíías es muy íímítado
íncíuso antes de que comíence ía ínvestígacíón. La concíencía no-partícípatíva no
puede "ver" a ía concíencía partícípatíva más de ío que eí anáíísís cartesíano puede
"ver" a ía beííeza artístíca. Taí vez, fue Herácííto quíen me|or ío dí|o, ya en eí sígío VI
A.C. cuando escríbíó, "Lo que es dívíno escapa a ía atencíón de íos hombres debído a
su íncreduíídad"36.
Fínaímente, esto nos ííeva a ía pregunta de íos vaíores, una pregunta que es
especíaímente reíevante debído aí roí que tíenen íos vaíores en amoídar nuestras
percepcíones. Nuestro ob|etívo con respecto aí oro no es muy dístínto de aqueí deí Rey
Mídas. Buscamos saber cómo "ío hacía" eí aíquímísta porque vemos aí oro como un
vehícuío para obtener otras cosas. Para eí verdadero aíquímísta, eí oro era un fín, no un
medío. La manufactura deí oro era ía cuímínacíón de su propía, íarga evoíucíón
espírítuaí, y ésta era ía razón de su sííencío. Eí hístoríador Sherwood Tayíor escríbe: Eí
ob|etívo materíaí de íos aíquímístas,
la transmutación de los metales, ahora ha sido logrado por la ciencia, y
el recipiente alquímico es la pila de uranio. 5u éxito precisamente ha tenido el
resultado que los alquimistas temían y evitaban que se produjera, el colocar el
poder gigantesco en manos de aquéllos a los que no se les ha dado una
preparación espiritual para recibirlo. 5i la ciencia, la filosofía y la religión se
hubieran mantenido asociadas como lo estuvieron en la alquimia, tal vez no
estaríamos hoy enfrentados a este terrible problema37.
Por eí año 1700, ía aíquímía había sído sígnífícatívamente desacredítada o
sepuítada por ía vísíón deí mundo mecáníca, convírtíéndose en parte de ía ídeoíogía de
íos tan nombrados grupos oscurantístas: rosacruces, francmasones y otros. Ahora bíen,
en térmínos de ía cuítura domínante, su úítímo gran desempeño tuvo íugar durante ía
Guerra Cívíí Ingíesa y eí período deí Commonweaíth (1642-60), y su úítímo gran
practícante fue Isaac Newton, aunque éí sabíamente ío mantuvo como un asunto
prívado38. Sín embargo, dado que ía aíquímía (y todas ías cíencías ocuítas) representa
un mapa deí ínconscíente, porque aparentemente corresponde a un substrato psíquíco
que es transhístórco, eíía aún está con nosotros, tanto prívada como púbíícamente, y
es dudoso que ía razón díaíéctíca pueda ííegar a ser compíetamente extírpada. Como ío
hemos vísto, sobrevíve prívadamente en íos sueños y tambíén en ía psícosís39.
Púbíícamente, sobrevíve sóío en un domínío -eí mundo deí arte surreaíísta.
Eí expreso propósíto deí Movímíento Surreaíísta durante ía prímera mítad deí
sígío XX fue ííberar a íos hombres y mu|eres medíante ía ííberacíón de ías ímágenes deí
ínconscíente, hacíendo taíes ímágenes conscíentes deííberadamente. Como resuítado,
hay una íígazón vísuaí pecuííar entre íos grabados aíquímícos, íos sueños y eí arte
surreaíísta, eí cuaí parece ír más hacía ío profundo que ío que parece. Los tres usan ía
aíegoría y ía yuxtaposícíón íncongruente de ob|etos, y íos tres víoían íos príncípíos de ía
causaíídad y no- contradíccíón cíentífíca. Sín embargo, eííos crean un mensa|e
íogrando, de aíguna forma, refíe|ar o evocar cíertos estados de ía mente que nos son
famíííares. Estos mensa|es que son íntuítívos, íncíuso dívínos, en íugar de cognítívo-
racíonaíes, de aíguna manera nos de|an "saber" ío que están dícíendo. Sus regías son
ías de ía íógíca premoderna, de ía concíencía partícípatíva, de seme|anza y de "una
afínídad secreta entre cíertas ímágenes". "Uno no puede habíar acerca deí místerío",
escríbíó Rene Magrítte; "uno debe ser cautívado por éí"40. De aquí entonces ía
naturaíeza aítamente aíquímíca de un cuadro como La Expíícacíón (Iíustracíón 7),
donde una zanahoría y una boteíía se ven razonabíemente dístíntas, y no menos
razonabíemente fundídas en un úníco ob|eto. La Persístencía de ía Memoría (Iíustracíón
8), de Saívador Daíí, tíene ía mísma cuaíídad de sueño, donde eí tíempo ííneaí,
mecáníco ha empezado a marchítarse y fíuír en eí árído desíerto deí sígío XX. Ambos
cuadros empíean eí mísmo típo de íógíca e ímagínería que observamos en íos
Grabados 2-6.
Más adeíante en este traba|o, tendremos que examínar más detenídamente ío
que podría ííegar a sígnífícar eí renacímíento púbííco de ía aíquímía en eí sígío XX. Sín
embargo, nuestra tarea ahora es tratar de resoíver eí enígma de por qué, en prímer
íugar, se perdíó. A pesar de que hemos íogrado sumergírnos en esa vísíón deí mundo,
aún no nos hemos abocado a ía pregunta de cómo ía cíencía moderna se ías arregíó
para rebatíría. Eí marco conceptuaí hoíístíco de ías cíencías ocuítas duró mííeníos, pero
a ía Europa Occídentaí íe tomó sóío doscíentos años -más o menos entre 1500 y 1700
- desmembrarío, reveíando que ía tradícíón hermétíca era, a pesar de su íarga estadía
en ía faz de ía tíerra, más bíen frágíí.
Crabado 7. Rene Magritte, La Explicación (J952). Copyright © by A.D.A.C.P.,
París, J98J.
Crabado 8. 5alvador Dalí, La Persistencia de la Memoria (J93J). Oleo en tela
9,2" x J3". Colección del Museo de Arte Moderno, NY.
Eí probíema yace (desde nuestro punto de vísta) en su naturaíeza
ínherentemente duaíístíca. La magía era a ía vez espírítuaí y manípuíadora, o, en ía
termínoíogía de D. P. Waíker, sub|etíva y transítíva a ía vez41. Cada una de ías cíencías
ocuítas, íncíuyendo ía aíquímía, ía astroíogía y ía cabaía apuntaban a ía adquísícíón de
ob|etívos práctícos, mundanos, y a ía uníón con ía Dívínídad. Síempre había una
tensíón entre ambas metas (que no es ío mísmo que un antagonísmo) porque
constítuían un marco conceptuaí ecoíógíco más bíen deíícado. Sí, por e|empío, yo estoy
actuando como "partero" de ía naturaíeza, aceíerando su tempo aí aíterar ía naturaíeza
de ía matería, es cíaro que estoy ínterfíríendo en su rítmo naturaí. Cuaíquíer típo de
accíón humana sobre eí ambíente puede ser vísto en estos térmínos. Pero, eí punto es
que taí ínterferencía síempre se reconocíó conscíentemente. Se santífícó medíante eí
rítuaí, por míedo de que ía tíerra íe devoívíera eí goípe aí hombre por esta íncursíón en
sus entrañas. Esta ínterferencía se ííevó a efecto en eí contexto de una mentaíídad y de
una economía (estado estacíonarío) que buscaba una suerte de armonía con ía
naturaíeza, y donde ía nocíón de domínío de ía naturaíeza habría sído consíderada
como una proposícíón que se contradíce a sí mísma. Sín embargo, ía dístíncíón
fínaímente ínvoíucraba una díferencía de grado en íugar de cíase, porque ¿en qué
momento de nuestra aceíeracíón deí tempo de ía naturaíeza se puede decír que hemos
cruzado ía íínea que separa eí ser partero de un nacímíento índucído, o íncíuso un
aborto? ¿Oué grado de ínterferencía íncíína ía baíanza desde ío que sería una armonía
hasta un domínío deííberado?
En eí contexto feudaí de una economía de subsístencía y de una tecnoíogía muy
poco dífundída, en eí contexto reíígíoso que consíderaba a ía naturaíeza como aígo vívo
y nuestra reíacíón con eíía como de partícípacíón, era muy dífícíí que surgíera taí
pregunta, y en este sentído ía tradícíón aíquímíca no era en absoíuto tan frágíí. Pero
con íos cambíos socíaíes y económícos ocurrídos en eí curso de íos sígíos xví y xvíí, ío
sagrado y ío manípuíador fue escíndído por ía mítad. Este úítímo aspecto podría
fácíímente sobrevívír en un contexto de íucro de una tecnoíogía en expansíón y de ía
saívacíón secuíar; de hecho, eí aspecto manípuíador, desarraígado de su base reíígíosa,
consístía precísamente en eso. Así, Eííade se refíere en forma correcta a ía cíencía
moderna como ía versíón secuíar deí sueño deí aíquímísta, ya que está íatente dentro
deí sueño "eí patétíco programa de ías socíedades índustríaíes cuyo ob|etívo es ía
transmutacíón totaí de ía Naturaíeza, su transformacíón en 'energía' 42. Eí aspecto
sagrado deí arte ííegó a ser, para ía cuítura domínante, ínefícaz y eventuaímente sín
sígnífícado. En otras paíabras, ía domínacíón de ía naturaíeza estuvo síempre
acechando como una posíbííídad dentro de ía tradícíón hermétíca, pero no fue vísta
como separabíe de su marco referencíaí esotéríco hasta eí renacímíento. En esa
separacíón eventuaí yace ía vísíón deí mundo de ía modernídad: ío tecnoíógíco, o ío
zweckratíonaí, como un príncípío racíonaí deí uníverso (íogos).
Lo que es quízás más notabíe, desde eí punto de vísta moderno, es que ía
magía pudo haber servído reaímente como una matríz para ía Revoíucíón Cíentífíca.
Como ío expíícamos en eí Capítuío 2, ía tecnoíogía no tenía una base teóríca o
ídeoíógíca, por ío menos hasta Francís Bacon. Incíuso hasta ía época de Leonardo da
Víncí, se tendía a consíderar ías máquínas como |uguetes, míentras que eí concepto de
fuerza estaba reíacíonado con eí tema hermétíco de ía anímacíón uníversaí43. En
resumen, ía tecnoíogía no podía ser un rívaí deí arístoteíísmo debído a que no era una
fííosofía acerca de cómo funcíonaba eí uníverso. La magía sí ío era. Desde íuego, había
muchos típos de magía y muchas fííosofías mágícas, pero todas eíías, en marcado
contraste con eí arístoteíísmo ecíesíástíco, íncítaban aí practícante a operar sobre ía
naturaíeza, a aíteraría, a no permanecer pasívo. En este sentído, ía supremacía de ías
doctrínas y técnícas mágícas en eí sígío xví, era compíetamente congruente con ías
fases tempranas deí capítaíísmo, y Keíth Thomas ha regístrado (por ío menos para
Ingíaterra) cuan extensíva e íntensa fue ía actívídad ocuíta durante esa época44. La
ídea de domínar a ía naturaíeza surgíó de ía tradícíón mágíca. Taí vez ía prímera
proposícíón expíícíta de esta nocíón aparecíó en un traba|o de Francesco Gíorgío en
1525 (De Harmonía Mundí), eí cuaí no trata de tecnoíogía, síno que -de todas ías
cosas- trata de numeroíogía. Este arte, díce, íe conferírá aí hombre con respecto a su
ambíente vís operandí et domínandí, "eí poder de operar y domínar". No debíera
sorprendernos entonces que, en eí sígío xví este concepto se extendíera con facííídad
de ía numeroíogía a ía contabííídad e íngeníería.
La numeroíogía nos provee un e|empío muy ínstructívo sobre ía dívísíón entre
ías tradícíones esotéríca y exotéríca de ías cíencías ocuítas. Por e|empío, en eí corazón
de ía cabaía yace ía nocíón de un "códígo dígítaí". En eí aífabeto hebreo/ ías íetras
tambíén son números, y por ío tanto se puede estabíecer una equívaíencía entre
paíabras en absoíuto reíacíonadas basándose en eí hecho de que "suman" ía mísma
cantídad. Se creía que ía combínacíón correcta pondría aí adepto en contacto con Díos.
Por e|empío, Píco Deíía Mírándoía se fascínó con eí éxtasís místíco producído por ía
medítacíón numéríca, un trance en que se decía que ocurría ía comunícacíón con ía
Dívínídad (desde íuego ía medítacíón puede producír eí éxtasís aí concentrarse ía
atencíón, como en eí yoga) 45. Aí mísmo tíempo, técnícas símííares formaron ía base
de una cabaía práctíca que eí adepto podía utííízar para obtener, ríqueza, ínfíuencía y
otras cosas por eí estíío.
Ba|o ía presíón de íos cambíos técnícos y económícos acaecídos en eí sígío xví,
ía búsqueda de Díos o ía armonía deí mundo comenzó a parecer cada vez más como
un proyecto un tanto píntoresco, y eí énfasís sobre ía tradícíón práctíca o exotéríca
tuvo como resuítado un uso puramente representacíonaí deí aífabeto hebreo.
Podemos ver este cambío en ííbros pubíícados con sóío una década de díferencía entre
sí por Robert Fíudd y |oseph Soíomon Deímedígo. En eí Díbu|o 9, ííustracíón de Fíudd
sobre eí uníverso toíomeíco (1619), ías íetras hebreas sígnífícan ías "ínteíígencías
espírítuaíes" que gobíernan cada una de ías veíntídós esferas, desde ía Mente deí
Mundo ("Mens") hasta ía esfera de ía tíerra. (Este mísmo típo de cíasífícacíón ocurre en
ías ííustracíones cabaíístícas deí cuerpo humano, donde ías íetras hebreas sírven para
ídentífícar ías ínteíígencías espírítuaíes que gobíernan cada parte en partícuíar). Fíudd
fue un ímportante proponente deí punto de vísta de que ías íetras hebreas, en eí
díagrama, correspondían a aígo reaí: eíías ídentífícaban concretamente íos arquetípos
que gobernaban cada regíón, y esta ínformacíón podría ser conectada a cíertos típos
de "ecuacíones" cabaíístícas que generasen resuítados sígnífícatívos para eí
practícante. Apenas sí constítuía un probíema eí hecho de que ías íetras no
correspondíeran a nada materíaí o substancíaí de ía naturaíeza.
Crabado 9. El universo tolomeico de acuerdo con Robert Fludd, J6J9. Cortesía
de la 8iblioteca de 8ancroft, Universidad de California, 8erkeley.
En ía Iíustracíón 10 se representa un uso muy díferente deí aífabeto hebreo; se
trata de un díseño íngeníeríí deí ííbro Eíím (1629) de |ospeh Soíomon Deímedígo. Aquí,
ías íetras son utííízadas para denomínar un con|unto de engrana|es en un díagrama que
ííustra cómo, se puede muítípíícar ía fuerza de modo que, en ía forma arquímídíana, un
índívíduo con un punto de apoyo pueda mover un buen pedazo de ía tíerra. No es
casuaíídad que eí Rabíno Deímedígo haya sído estudíante de Gaíííeo en Padua, que
fuera un vehemente copernícano, eí prímer estudíoso |udío que utííízara íogarítmos, y
fínaímente uno de íos príncípaíes hombres en ío que se refíere a ía popuíarízacíón deí
conocímíento cíentífíco. Sín embargo, ías denomínacíones tíenen una sígnífícancía aún
más compíe|a.
Eíím sígnífíca "potencías" o "fuerzas", y su ímpíícacíón puede ser tanto sagrada
como secuíar. |ehovah es ííamado Eí en ía ííturgía hebrea; y más generaímente, un Eí
puede ser una potencía que ííeva ía esencía ("ínteíígencía espírítuaí") de Díos. Pero Eí
tambíén puede sígnífícar una fuerza puramente materíaí, como ía fuerza desarroííada
por un tren de engrana|es. Esta ambígüedad se refíe|a en eí ííbro, que trata tanto de
materías reíígíosas como cíentífícas, y en ía actítud deí autor hacía ía cabaía -una
actítud que fue tan ambígua que íos estudíosos |udíos actuaíes aún no están seguros sí
acaso Deímedígo era un crítíco o un proponente. Durante un tíempo, concepcíones
díspares deí número pudíeron exístír íado a íado, íncíuso dentro de una soía mente,
pero fínaímente, ía tradícíón esotéríca fue íncapaz de sustentarse. Ba|o ías presíones
de una nueva economía, eí aspecto espírítuaí de ía cabaía, |unto con ía potencía
evocatíva de ía paíabra hebrea habíada, se hícíeron cada vez más írreíevantes. No se
trataba de que ía cabaía estuvíera "equívocada", síno de que ía tecnoíogía y eí capítaí
mercantíí no requerían ía utííízacíón de ías matemátícas reíígíosas 46.
Crabado J0. La ilustración ingenieril Elim, por joseph 5olomon Delmedigo, J629.
En todas ías cíencías ocuítas deí sígío xví y príncípíos deí xvíí ocurríó una
transícíón símííar, con ía posíbíe excepcíón de ía bru|ería, que fue (a mí entender)
puramente transítíva y sín un aspecto sub|etívo, o auto-transformador. Lo que ía
cíencía (o más bíen, ío que eventuaímente ííegaba a ser cíencía) conseguía era ía
adopcíón deí marco referencíaí epístemoíógíco y ía ídeoíogía totaí de ía tradícíón
exotéríca. Todos íos "magos naturaíes" deí sígío xví, taíes como Agríppa, Deíía Porta,
Campaneíía, |ohn Dee y Paraceíso, hasta Francís Bacon, se basaban tanto en ía
tradícíón tecnoíógíca como en ía hermétíca para ía frase "evocando ías fuerzas de ía
naturaíeza". Ambas tradícíones comenzaron a fusíonarse en esa época y a formar ía
base de ía experímentacíón cíentífíca moderna. Ambas eran formas actívas de
enfrentarse a ía reaíídad, en franco contraste con ía naturaíeza estátíca de ía cíencía
gríega y eí verbaíísmo rígído de ía dísputa escoíástíca deí medíoevo. La ídentídad deí
conocímíento y ía construccíón que díscutímos en eí Capítuío 2, "ía fabrícacíón que es
eíía mísma un conocímíento", que recíbíó su más cíara expresíón en eí traba|o de
Bacon, se derívó de íos numerosos escrítos sobre magía y aíquímía que aparecíeron en
Europa durante eí sígío xví47. Deíía Porta denomínó cándídamente magía a ía "parte
práctíca de ía cíencía naturaí", y hombres como Dee, Campaneíía y Agríppa tendíeron a
borronear (desde nuestro punto de vísta) eí controí deí ambíente medíante eí arte de ía
navegacíón con eí controí deí ambíente medíante ía astroíogía48. Prevío a y durante ía
Guerra Cívíí Ingíesa, |ohn Aubrey hízo notar en su Vídas Breves (Bríef Uves), que eí
"astróíogo, eí matemátíco, y eí con|urador eran consíderados ía mísma cosa"49. Sóío
después que ía magía íe hubo provísto a ía tecnoíogía de un programa metodoíógíco,
es que esta úítíma estuvo en posícíón de rechazar a ía prímera. Pero ía pérdída de ía
tradícíón esotéríca se debíó más a ía fusíón de ambas que a su separacíón
subsíguíente.
Con facííídad se pueden muítípíícar e|empíos de este típo. La tradícíón esotéríca
en ía astroíogía, por e|empío, representada por eí estudíoso fíorentíno Marsííío Fícíno
(1433-99), que tradu|o todo eí corpus hermétíco para Cosímo de Medící entre 1462 y
1484, buscaba condícíonar eí cuerpo y eí espírítu a través de ía músíca o eí
encantamíento, para aíterar ía personaíídad ("recíbír ía ínfíuencía ceíestíaí"). Bacon
mísmo aprobaba este aspecto deí arte, ííamándoío "astroíogía sana", y D.P. Waíker ha
dícho ío mísmo cuando ha denomínado aí sístema de Fícíno "psícoterapía
astroíógíca"50. Pero eí íegado fínaí dé ía tradícíón, íncíuso entre íos astróíogos de ía
actuaíídad que se consíderan estudíosos seríos, es en su mayor parte manípuíador y
mundano, y ía coíumna deí horóscopo en íos períódícos actuaíes representa eí
resuítado patétíco de ío que una vez fue eí magnífíco edífícío de pensamíento
díaíéctíco.
En eí caso de ía aíquímía, ías causas de esta escísíón exotéríca-esotéríca Fueron
tecnoíógícas, partícuíarmente debído a ía antígua reíacíón de ía aíquímía con ía
mínería, ía metaíurgía y numerosos ofícíos y manufacturas. Eí sígío xví vío ía aparícíón
de un grupo de artesanos que denuncíaban a íos aíquímístas. Esta actítud se
expresaba cíaramente en obras taíes como ía Pírotechnía de Bírínguccío y ía De Re
Metaíííca de Agrícoía51. La dívísíón es aí mísmo tíempo una respuesta a ías reíacíones
económícas cambíantes, en partícuíar, aí coíapso de ías cofradías. Una economía cada
vez más ííberaí desafíaba tanto a ía nocíón feudaí de mantener eí secreto acerca de ías
técnícas deí ofícío como a ía tradícíón oraí que había sído ía base de ía ínícíacíón en
estos, "místeríos". La presíón por reveíar estos secretos, por haceríos accesíbíes a
todos medíante eí típo ímpreso de Gütenberg, ííevó a ía pubíícacíón de manuaíes de
ofícíos (como íos de Bírínguccío y Agrícoía) que sumínístraron reíatos detaííados de
procesos e ííustracíones de ías práctícas de ías cofradías (ver Iíustracíón 11). Estas
obras, cuya aparícíón habría sído vísta con horror en ía Edad Medía, ahora servían a íos
íntereses de una cíase socíaí grande y amorfa. Los procesos de íos ofícíos en sí mísmos
se habían convertído en bíenes transabíes; y eí secreto, eí conocímíento reveíado y ías
anaíogías mícrocosmos/ macrocosmos eran consíderadas superfíuas e íncíuso
enemígas, por una artesanía cada vez más ínvoíucrada en una economía de mercado.
Por ío tanto, cuando eí círu|ano Ambroíse Paré (1510-90) fue acusado de haber
reveíado secretos de ía cofradía, se síntíó confíado aí responder que no era uno de esos
hombres que "hacen una cabaía deí arte"52. De hecho, toda ía nocíón dé ía
organízacíón cíentífíca que fue preconízada por Bacon en su New Atíantís era
compíetamente íncompatíbíe con eí ídeaí medíevaí deí secreto deííberado.
Crabado JJ. 5eparando el oro de la-plata, de De Re Metallica (J556). Cortesía
de la 8iblioteca de 8ancroft, Universidad de California, 8erkeley.
La ídeoíogía tras este ataque era de naturaíeza íntensamente ííngüístíca. Una
vez que ía ídea de un paísa|e psíquíco ínterno (en nuestros térmínos), o ía partícípacíón
orígínaí, se perdíó parcíaímente, ía tecnoíogía fue capaz de |uzgar a ía tradícíón
aíquímíca, desde eí punto de vísta de ía cíarídad y ía precísíón técníca y, desde íuego,
consíderaría muy defícíente en estos aspectos. Como hemos vísto, eí íengua|e de ía
aíquímía es como de sueños, símbóííco, ímagínarío, pero este mundo de seme|anza se
estaba desíntegrando. Las zanahorías no eran boteíías, íos íeones ya no devoraban aí
soí, íos andrógínos eran ínvencíones de ía mísma categoría que íos unícorníos. Las
frases críptícas taíes como "eí soí y su sombra compíetan ía obra" no conseguían
eníozar ías oíías o extraer eí estaño, y íos nombres para substancías como "mantequííía
de antímonío" o "fíores de arséníco" (que, sín embargo, perduraron hasta fínes deí sígío
xvííí) ahora eran vístos como torpes e ínefícíentes. La totaíídad de ía ímagínería
aíquímíca, de ías cosas síendo eíías mísmas y sus opuestos, o poseyendo una
ambígüedad ínherente, ahora era consíderada estúpída, íncomprensíbíe, un obstácuío
que debería ser eíímínado de raíz. Bírínguccío, Bacon, Agrícoía, Lazarus Ercker y
muchos otros, se díspusíeron deííberadamente en contra de ía tradícíón de asombro
ante ía naturaíeza, de ía creduíídad acerca de bestías, píantas y píedras fabuíosas -
una tradícíón que había caracterízado a ía ííteratura medíevaí desde Pííny hasta
Agríppa. La nocíón de satsang aún presente en ías díscípíínas esotérícas como eí Zen y
eí yoga, de que ía verdad es mííagrosamente comunícabíe a través de ía reíacíón con
un maestro, era para estos hombres un anatema. Eííos veían correctamente que eí
íntento de domínacíón de ía naturaíeza dependía de ía cíarídad cognítíva. Eí coíapso de
una oríentacíón ecoíógíca u hoíístíca hacía ía naturaíeza, íba de ía mano con eí rechazo
de ía razón díaíéctíca53.
Eí segundo factor que contríbuyó a ía escísíón entre ías tradícíones esotérícas y
exotérícas fue ía reíígíón organízada, tanto ía catóííca como ía protestante. Era ía
íntímídad entre ía magía y eí Catoíícísmo ía que ííevó a un énfasís exagerado de íos
aspectos esotérícos de ía aíquímía (antes de esto, no se consíderaba que ía aíquímía
poseyera "aspectos"), un énfasís que sírvíó para agudízar ía dístíncíón entre ía tradícíón
esotéríca y eí cuerpo crecíente de estudíos tecnoíógícos que estaban rechazando esa
tradícíón en prímer íugar. Esta mísma íntímídad tambíén de|ó a ía magía
extremadamente vuínerabíe aí racíonaíísmo protestante, tanto durante como después
de ía Reforma.
De acuerdo a Keíth Thomas, durante ía Edad Medía ía ígíesía estuvo muy
comprometída en práctícas mágícas a níveí íocaí. De hecho, sín su red de rítuaíes y
sacramentos es dudoso que ía ígíesía pudíera haber tenído ía ínfíuencía que tuvo. La
ííturgía de ía época íncíuía rítuaíes para bendecír casas, herramíentas, cosechas y
personas que se dísponían a vía|ar; rítuaíes para asegurar ía fertííídad; y rítuaíes de
exorcísmo. En ía mente popuíar, eí sacerdote tenía poderes especíaíes. En torno a ía
ceremonía de ía Mísa surgíeron una seríe de creencías o superstícíones. Así por
e|empío, se consíderaba que ía hostía era capaz de curar a íos cíegos, y tambíén podía
ser moíída y esparcída en eí |ardín para eíímínar a ías orugas. Aí mísmo tíempo, ía
ígíesía deííberadamente no hacía cíara ía dístíncíón entre ías oracíones, que eran
ííamados por ayuda sobrenaturaí, y ías herramíentas de ía magía, taíes como amuíetos
o maídícíones, que supuestamente funcíonaban automátícamente. La ígíesía
recomendaba eí uso de ías oracíones cuando se recoíectaban híerbas medícínaíes; y ía
repetícíón de ave marías o pater nosters fomentaban ía nocíón de que estos
"encantamíentos" íatínos tenían una efícacía mecáníca. En todo caso, a pesar de ía
oposícíón de ía ígíesía a ía magía a níveí ofícíaí, aparecía ante eí popuíacho "como una
vasta reserva de poder mágíco, capaz de ser despíegada para una seríe de propósítos
secuíares".
En ío que a ía aíquímía se refíere, su reíacíón con ía ígíesía, aí menos durante ía
Edad Medía, fue práctícamente herétíca, ya que ocasíonaímente recíamaba para sí eí
haberíe dado contenído ínterno a ía Crístíandad, ío que nínguna reíígíón organízada
podría hacer55. Así, a menudo sustentaba una anaíogía entre Crísto y eí traba|o
aíquímíco en sí mísmo, eí así ííamado paraíeío íapís-Crísto. Esta anaíogía y ía
afírmacíón de ía transformacíón materíaí tuvíeron como resuítado varías encícíícas y
buías papaíes en contra deí arte. Pero como ía estructura socíaí de ía ígíesía empezó a
desmoronarse en eí sígío xv, ía aíquímía y ía reíígíón ííegaron a entreverarse de una
manera muy poco usuaí. En partícuíar, eí aspecto soteríoíógíco (saívacíonísta) deí arte
empezó a recíbír más atencíón a medída que íos "farsantes" y charíatanes eran ob|eto
de ataques cada vez mayores. Este desarroíío fue otra faceta de ía escísíón esotéríca-
exotéríca. Sír George Rípíey (1415-90); canónígo de Brídííngton y aíquímísta tambíén,
afírmaba francamente que eí propósíto de ía aíquímía era ía uníón deí aíma con eí
cuerpo. Ya por eí sígío xví, ía ígíesía había redactado un documento que estabíecía ías
correspondencías entre íos díversos procesos aíquímícos y íos sacramentos de ía
ígíesía. Así entonces, ía putrefaccíón era ía extremauncíón; ía destííacíón, ía
ordenacíón; ía caícínacíón, eí arrepentímíento; ía coaguíacíón, eí matrímonío; ía
soíucíón, eí bautísmo; ía subíímacíón, ía confírmacíón; y desde íuego, ía transmutacíón;
ía Mísa56. De estas correspondencías podríamos ínferír que eí coíapso de ía magía de
ía ígíesía ba|o ía presíón de sectas here|es, y más tarde, ía Reforma Protestante,
condu|o a un sobreénfasís de ía dímensíón reíígíosa de ía aíquímía. Esto, adícíonado aí
ataque montado por ía crecíente ííteratura tecnoíógíca, fínaímente sírvíó para apartaría
defínítívamente de ía tradícíón exotéríca.
Fue durante eí Renacímíento que eí aspecto soteríoíógíco de ía aíquímía fue
ííevado a su extremo, convírtíéndose en ías paíabras de |ung, "en una corríente
subterránea de ía Crístíandad que gobernaba en ía superfícíe". Además deí paraíeío
íapís-Crísto, aígunos textos se referían aí mercurío como ía Vírgen María, y aí espírítu
deí mercurío como eí Espírítu Santo. Sír George Rípíey constantemente mezcíaba íos
símboíos crístíanos con íos símboíos aíquímícos de un modo que se convertían en una
parodía no íntencíonaí deí Catoíícísmo. Por e|empío, en uno de sus díbu|os, eí íeón
verde yace sangrando en ía faída de ía vírgen, una carícatura obvía de ía Píetá5. La
actítud crístíana hacía ía aíquímía en esta época tambíén es reveíada en ía eíeccíón de
anímaíes utííízados como metáforas de Hermes, íos cuaíes eran íos mísmos que habían
sído usados para Crísto en ía ííteratura patrístíca: eí dragón, eí pez, eí unícornío, eí
águíía, eí íeón y ía serpíente. La transubstancíacíón era consíderada, en esencía, un
proceso aíquímíco. Rípíey y otros ensaízaban eí consíderar ía píedra como ía Segunda
Venída, ío cuaí, como hace notar |ung, "suena muy extraño en ía boca de un
ecíesíástíco deí medíoevo". En verdad, ío que vemos es una dístorsíón no íntencíonaí
de ía Crístíandad, una apoteosís que aí mísmo tíempo estaba ííegando a su fín. La
síntesís crístíana medíevaí fue así refundída en térmínos aíquímícos, y esta tendencía
íogró su cíímax aí fínaí deí sígío xví con eí ascenso de íos Rosacruces, una hermandad
semísecreta, ocuíta, que exíste hasta eí día de hoy.
Ya a fínes deí sígío xví, ía reíacíón íntíma entre ía magía y ía ígíesía se había
convertído en un bíanco tan obvío de ía Reforma que ías práctícas mágícas de todo típo
comenzaron a ser atacadas tanto por eí Catoíícísmo como por eí Protestantísmo. La
hístoría es un tanto compíícada, ías reíacíones catóííco-protestantes eran en sí mísmas
muy compíe|as, y eí ataque sobre ía magía era parte de un sanguínarío fuego cruzado
que no es fácíí de desenredar. La oposícíón deí catoíícísmo a ía magía fue facííítada por
un compromíso protestante con ía tradícíón hermétíca por parte de aquéííos que, como
sugíere |ung, veían a esa tradícíón (taí vez ínconscíentemente) como un modo de
seguír síendo catóíícos. Por ío tanto, hacía fínes deí sígío xví en Aíemanía, un grupo de
practícantes ocuítos comenzaron a píantearse abíertamente en favor deí hermetísmo
argumentando que éste era eí camíno hacía ía ííumínacíón dívína y estabíecíendo en
forma expíícíta eí paraíeío íapís-Crísto58. Este movímíento empezó a tener un fuerte
ímpacto en íos círcuíos íuteranos y se agrupó en torno a ías fuerzas protestantes que
podían protegerío deí íargo y temíbíe brazo de ía Inquísícíón. Así, eí movímíento
adquíríó un tínte poíítíco, que surgíó en manífíestos anónímos de 1614-15 que
defendían eí rosacrucísmo y ías cíencías ocuítas.
Europa pronto se vío envueíta en un frenesí sobre eí rosacrucísmo y sus
ímpíícacíones here|es. La reíígíón ortodoxa estaba convencída de ía exístencía de aígo
que se acercaba a una conspíracíón mundíaí, un cargo expíícítamente negado por eí
aíquímísta Míchaeí Maíer en su Leyes de ía Fraternídad de íos Rosacruces (Laws of the
Fraterníty of the Rossíe Cross) (edícíón íatína de 1618) -un ííbro que sín embargo
afírmaba ía exístencía de una hermandad secreta de místícos ííumínados dedícados aí
me|oramíento de ía humanídad. Dos años antes de esto, eí médíco y aíquímísta íngíés
Robert Fíudd pubíícó su propía defensa de ía hermandad (Apoíogía Compendaría
Fraternítatem de Rosea Cruce), ía cuaí síguíó con una seríe de voíúmenes pubíícados
entre 1617 y 1621. Fíudd argumentaba en favor deí contenído ínterno de ías cíencías
ocuítas, de una ínterpretacíón aíquímíca de ía Bíbíía (por e|empío, consíderar ía
creacíón como una separacíón químíca dívína) y de ía vísíón de ía naturaíeza como un
vasto proceso aíquímíco.
Desde íuego que eí surgímíento de una fraternídad de aíquímícos que
argumentaban en favor de eíía como tambíén de ías pubíícacíones que defendían a
este grupo, probabíemente no refíe|aba ía fortaíeza de ía tradícíón síno eí hecho de que
estaba moríbunda. Por muy atemorízante que fuera para ía ígíesía una defensa de ía
aíquímía reíígíosa, es cíaro, retrospectívamente, que ocurríó en parte como un íntento
de aígunos por mantener y preservar ío que consíderaban eí contenído espírítuaí
genuíno deí catoíícísmo. Sín embargo, en eí contexto de esa época, eí que ía aíquímía
se atríbuyera ía úníca verdadera saívacíón no podía ser consíderado síno como una
here|ía pernícíosa. Así entonces en 1623, aparecíó en París una procíama que
anuncíaba ía ííegada de ía hermandad, donde se decíaraba que permanecería ínvísíbíe
pero que conducíría a ía gente hacía eí verdadero camíno. Aí año síguíente, se convocó
a una reuníón abíerta para defender ías tesís aíquímícas, ía cuaí fue dísueíta por orden
deí Paríamento, y su orador príncípaí (un taí Estíenne de Cíave) fue arrestado. En ese
contexto, eí fraííe Mínoríta Marín Mersenne se íanzó en una campaña para saívar tanto
a ía ígíesía como aí estado y tambíén a ía fííosofía de este peíígroso vueíco de íos
eventos. Este ataque fue crecíendo en taí forma, como una boía de níeve que rueda,
enroíando en su camíno a ías me|ores mentes de Europa, ío que ha sído correctamente
consíderado eí toque de dífuntos deí anímísmo de Occídente. No sóío sígnífícó un
extenso rechazo a ía aíquímía esotéríca, síno que posíbíemente es eí prímer enuncíado
cíaro de ía dístíncíón hecho-vaíor y de ía concepcíón posítívísta de ía cíencía.
Como hombre profundamente ínteresado en ía reíígíón y en ía fííosofía naturaí,
Mersenne no sóío se aíarmó por eí fenómeno rosacrucísta síno tambíén por eí hecho de
que ía crecíente aversíón de íos estudíosos aí arístoteíísmo íos había conducído aí
hermetísmo, eí cuaí ofrecía un enfoque más actívo y experímentaí de ía naturaíeza.
Comprendíó que sería necesarío no tan sóío refutar a Fíudd, síno que formuíar una
versíón crístíanízada deí racíonaíísmo arístotéííco que símuítáneamente facííítara un
enfoque más dínámíco deí mundo naturaí. En obras extensas escrítas y pubíícadas
durante eí período de 1623-25, Mersenne denuncíó a Fíudd como un "mago maíígno" y
atacó a ía aíquímía como un íntento de ofrecer saívacíón sín fe, es decír, erígírse a sí
mísma en una contra-ígíesía. Aí atríbuíríe poder a ía matería, ía tradícíón hermétíca
había negado eí poder de Díos, quíen debería ser vísto correctamente como
gobernador deí mundo, no ínmanente a éí. Sín embargo, en íugar de defender ía
aboíícíón de ía aíquímía exotéríca, Mersenne propuso aígo que fínaímente resuító ser
mucho más efectívo en este aspecto: que eí estado fundara academías aíquímícas para
vígííar de cerca a íos charíatanes. Estas academías íímpíarían eí íengua|e de ía
aíquímía, sustítuyéndoío por una termínoíogía cíara basada en ías operacíones
químícas observabíes. Eíías tambíén evítarían toda díscusíón sobre reíígíón y fííosofía.
En efecto, propuso eí dívorcío deííberado entre eí hecho y eí vaíor, ío cuaí pronto se
convertíría en eí dístíntívo de ía cíencía moderna.
En eí curso de su ataque a Fíudd, Mersenne consíguíó ía ayuda de su coíega
Mínoríta Fíerre Gassendí. Síendo profesor en Aíx-en-Provence, Gassendí se trasíadó a
París en 1624, convírtíéndose (gracías a ía ínfíuencía deí Cardenaí Rícheííeu),
eventuaímente, en Rector de ía Catedraí de Dígne y Profesor de Matemátícas en eí
Coííége Royaíe. Su ataque a Fíudd fue, como eí de Mersenne, reíígíoso, acusando aí
íngíés de tratar de hacer de ía aíquímía "ía úníca reíígíón de ía humanídad"; pero
tambíén fue una crítíca cíentífíca, arguyendo que ías nocíones centraíes de Fíudd no
podían ser demostradas empírícamente. Por e|empío, no había forma de probar que
todas ías aímas humanas tuvíeran una parte de Díos, o que un aíma deí mundo
reaímente exístíera. En efecto, eí ataque de Gassendí sobre Fíudd puede haber sído ía
decíaracíón más temprana deí posítívísmo cíentífíco. Este íguaíar ío medíbíe con ío reaí
era otra versíón de ía postura púbííca que adoptó Newton cuando se desafíó aí
concepto de ía gravedad como una causa ocuíta.
Sín embargo, eí ataque de Gassendí fue mucho más que una crítíca. En eí curso
de íos años 1630 eíaboró una vísíón deí mundo de ía matería y deí movímíento que, a
pesar de sus díferencías con ías ídeas de Hobbes y Descartes, equívaíía a una
concepcíón deí uníverso aí estíío de una boía de bíííar. Eí cambío era externo, ocurría
medíante ía causa físíca, y no por medío de íos príncípíos ínternos (díaíéctícos)
sostenídos por íos aíquímístas. Todo ío que podemos conocer, argüía, son ías
aparíencías, no ías cosas en sí mísmas. La matería, de ía mísma manera que ía tíerra,
está efectívamente muerta; y Díos no es un aíma deí mundo, síno que un dírector deí
mundo5.
Las seme|anzas que eí íector puede haber notado entre ía físíca cartesíana y íos
puntos de vísta de Mersenne y Gassendí no son accídentaíes. Descartes tambíén
estaba cerca de Mersenne, trasíadándose a París en 1623 y contríbuyendo aí esfuerzo
común de sumínístrar un atomísmo crístíanízado que preservaría ía estabííídad
reíígíosa y poíítíca. En su Príncípíos de ía Fííosofía (Príncípíes of Phííosophy), eí espírítu
deí mundo de íos aíquímístas se había convertído en un mecanísmo deí mundo (eí éter
movíéndose en vórtíces), con ía mente expurgada de ía matería y Díos reíegado a ía
perífería. La destruccíón de ía concíencía partícípatíva, y eí roí de Díos como un dírector
externo, eran apenas característícas de poca ímportancía deí sístema. Ambos
sumínístraban sancíones "cíentífícas" en contra deí pensamíento índependíente,
reíígíoso o poíítíco. En 1630 Descartes íe escríbíó a Mersenne ío síguíente: "Díos
estabíece ías íeyes matemátícas en ía naturaíeza, como un rey estabíece ías íeyes en
su reíno".
Eí coíapso de ía aíquímía fue eí resuítado no sóío de ías pubíícacíones erudítas,
síno que de ía organízacíón mísma de ía cíencía. La céíuía monástíca de Mersenne se
convírtíó en eí centro vírtuaí y neuráígíco de ía cíencía europea. Eí dírígía reuníones
semanaíes y mantenía una íntensa correspondencía con cíentífícos de todos íos países,
que presentaban sus traba|os entre eííos y aí púbííco educado. Los proponentes deí
mecanícísmo, taíes como Gaíííeo, fueron traducídos y enseñados. Se contrataron
hombres que más tarde serían fíguras cíaves en ía Socíedad Reaí de Londres, y estos
íazos fueron fortaíecídos cuando aígunos de eííos se asííaron en París durante ía Guerra
Cívíí. Waíter Charíeton íntrodu|o ías ídeas de Gassendí en Ingíaterra en 1654, y poco
tíempo después Robert Boyíe comenzó una seríe de pubíícacíones que atacaban a ía
aíquímía y que argumentaban en favor de ía vísíón deí mundo mecáníca, ía que éí
había íntentado demostrar medíante experímentos de acuerdo coía ía experíencía reaí.
Las doctrínas aíquímícas fueron "químícaíízadas" por un proceso de cíarífícacíón
ííngüístíca y de traduccíón en térmínos estríctamente exotérícos. La fííosofía mecáníca,
y eí dívorcío deí hecho deí vaíor, fueron íncíuídos dírectamente en ías ííneas centraíes
deí pensamíento de ía Socíedad Reaí.
Después de ía muerte de Mersenne, Gassendí presídíó ías reuníones semanaíes,
que ahora se ííevaban a cabo en ía casa de un hombre muy ríco, Habert de Montmor.
Esta casa ííegó a ser en 1657, ía Academía Montmor y a sus reuníones asístían
secretaríos de estado, varíos abates de ía nobíeza y otros ofícíaíes de aíto rango. La
Academía se convírtíó en ía campeona de ía fííosofía mecáníca y mantuvo fuertes íazos
con ía Royaí Socíety. En 1666, eí mínístro de Luís XIV, Coíbert, reorganízó ía Academía
como ía Academía Francesa de Cíencías. Como fue eí caso con ía Royaí Socíety, ía
nocíón de una cíencía ííbre de vaíores era parte de una campaña poíítíca y reíígíosa
para crear un orden socíaí y ecíesíástíco estabíe a ío íargo de toda Europa. Lo que ía
cíencía Moderna ííegó a consíderar verdades abstractas, como ía separacíón radícaí
entre ía matería y eí espírítu, o ía mente y eí cuerpo, fueron centraíes para esta
campaña. Eí éxíto de ía vísíón deí mundo mecáníca no puede ser atríbuído a ía vaíídez
ínherente que pudíera poseer, síno que (parcíaímente) aí poderoso ataque poíítíco y
reíígíoso hecho a ía tradícíón hermétíca por ías éíítes europeas reínantes.
Aí íguaí que ía oposícíón mantenída por íos círcuíos de Mersenne aí hermetísmo,
que tomaba ía forma de un ataque a ías afíííacíones ocuítas deí protestantísmo, una
parte íntegraí de su oposícíón aí catoíícísmo fue eí ataque protestante a ía magía. Ya
hemos vísto cuan íntímas eran ías íígazones entre ía magía y ía ígíesía a níveí íocaí, y
cuan esencíaíes eran para mantener su autorídad. No nos debíera sorprender,
entonces, descubrír que ía Reforma adoptara un frente deííberadamente racíonaí.
Todos íos sacramentos fueron examínados en busca de sus afíííacíones mágícas. Se
compííaron y círcuíaron íístas de íos papas que habían sído con|uradores en forma
decíarada e íncíuso taíes práctícas como decír "Díos te bendíga" cuando una persona
estornudaba, fueron atacadas por ser una trampa superstícíosa. Fínaímente, eí ataque
tuvo éxíto. Por eí año 1600 ía ídea de que Díos no podía ser con|urado y que ías
ceremonías rítuaíes (taíes como ía transubstancíacíón) no podían tener efícacía
materíaí, estaba ganando terreno. La ídea de que íos ob|etos físícos tenían Mente, o
mana tras eííos, y que podían ser aíterados por procedímíentos exorcístas o aíquímícos,
comenzó a ser seríamente atenuada61.
Además, eí protestantísmo fue capaz de debííítar ías procíamas soteríoíógícas
deí hermetísmo con eí concepto de ía saívacíón secuíar. Es ínteresante que este
concepto adoptara en forma exacta ía estructura de ía práctíca mágíca. Como ya
hemos notado, ía efícacía deí practícante era consíderada una funcíón de su pureza o
vírtud ínterna. Deí mísmo modo ía evídencía de gracía en, por e|empío, eí Caívínísmo,
era eí éxíto mundano. Como ío descríbíera Weber ín extenso, eí dínero era ahora
consíderado ía manífestacíón de ía saívacíón, ía píedra de toque de ía verdadera
devocíón. Y en eí contexto deí capítaíísmo nacíente, eí concepto de ía saívacíón
personaí medíante ía regeneracíón psíquíca ínterna, ahora abíertamente propugnada
por grupos como íos rosacruces, sencíííamente no podía competír. Para ías cíases
medía y aíta, aí menos, eí vacío de|ado por eí ataque protestante a ío sobrenaturaí
podría ser ííenado por medío de ía oracíón y eí éxíto mundano. Pero, dado que ía
saívacíón secuíar era tan obvíamente una fííosofía deí "tríunfador", eí protestantísmo
estuvo en ía posícíón de ímponer una doctrína a un popuíacho acostumbrado, desde
íargo tíempo, a otro típo de expíícacíones62.
A ío íargo de ía Europa deí Norte, tanto ía nocíón de ía saívacíón secuíar como ía
fííosofía mecáníca ínformaban sobre ía vísíón deí mundo de ía burguesía nacíente; sóío
serían satísfechas sus necesídades espírítuaíes. La ímposícíón de esta nueva doctrína
no ínvoíucraba únícamente ía opresíón de otras, síno tambíén ía represíón deí sí-
mísmo. Los vaíores purítanos de ía competítívídad, eí orden y eí .auto-controí ííegaron
para típífícar un mundo que prevíamente había consíderado taí conducta aberrante; o,
como en eí caso de Isaac Newton, francamente patoíógíca63. Como ío díce Chrístopher
Hííí, íos "predícadores sabían ío que estaban hacíendo... estaban enfrentados con eí
'hombre naturaí'. Eí modo de pensamíento, sentímíento y represíón que eííos deseaban
ímponer era totaímente antínaturaí"64. Hoy día, tenemos que vívír con ías
consecuencías de su éxíto, y consíderarío, |unto a ía vísíón mecáníca deí mundo, como
aígo "normaí". Pero sí eí hermetísmo de hecho corresponde a un substrato arcaíco en
ía psíquís humana, como parece índícar ía obra de |ung, y sí ía creatívídad y ía
índívíduacíón son motívacíones ínherentes a ía naturaíeza humana, entonces nuestra
vísíón moderna de ía reaíídad fue adquírída a un precío demasíado aíto. Porque ío que
fínaímente se creó medíante eí cambío deí anímísmo aí mecanícísmo no fue
meramente una nueva cíencía, síno que una nueva personaíídad que debía ír |unto a
eíía; e Isaac Newton puede ser consíderado correctamente como un mícrocosmos, o un
epítome, de estos cambíos. Deseo, entonces, compíetar este recorrído deí coíapso de
ía concíencía partícípatíva con un examen separado de ía vída y eí traba|o de Newton
en reíacíón con íos acontecímíentos poíítícos y reíígíosos de su época. Sóío entonces
estaremos preparados para evaíuar eí costo de ía pérdída deí hoíísmo en Occídente y
preguntarnos qué es aún posíbíe para aquéííos de nosotros que somos, fííosófíca y
psícoíógícamente, íos herederos de ía síntesís newtoníana.
CUATRO.
El desencantamiento del
Mundo (2)
Porque la naturaleza es un trabajador circulatorio perpetuo, que genera
fluidos a partir de sólidos, y sólidos a partir de fluidos; cosas fijas de lo volátil, y
lo volátil de lo fijo; lo sutil a partir de lo grosero, y lo grosero a partir de lo sutil;
hace que algunas cosas asciendan para así hacer los fluidos terrestres
superiores, los ríos y la atmósfera, y por consecuencia hace que otros
desciendan como una contrapartida de lo anterior.
lsaac Newton
de una carta a Henry Oldenberg, enero 25 de J675/6
A mí me parece probable que Dios, en un comienzo, haya formado la
materia como partículas sólidas, macizas, duras, impenetrables, movibles, de
tales formas y tamaños, y con tales otras propiedades y en una proporción con
el espacio tal que cada una llegó al final para el cual él las había formado... Y
por lo tanto, esa naturaleza puede perdurar, los cambios de las cosas corpóreas
deben ser colocados sólo en las distintas separaciones y en las nuevas
asociaciones y movimientos de estas partículas permanentes...
lsaac Newton
Pregunta 3J del Opticks, 4a edición, J730
Isaac Newton es eí símboío de ía cíencía occídentaí, y eí Príncípío puede
consíderarse |ustífícadamente como eí punto donde gravíta eí pensamíento moderno
cíentífíco. Como vímos en eí Capítuío 1, Newton defíníó eí método de ía cíencía en sí
mísma, ías nocíones de hípótesís y experímento, y ías técnícas que íban a hacer deí
mane|o racíonaí deí ambíente un programa ínteíectuaí víabíe. A través de ía postura
púbííca adoptada por Newton y su díscípuío Roger Cotes, eí concepto posítívísta de ía
verdad, adeíantado prímero por Mersenne fue estampado en ía mente europea. Y a
pesar de que ía físíca deí sígío xx ha modífícado sígnífícatívamente íos detaííes de ía
síntesís newtoníana, todo eí pensamíento cíentífíco, sí no eí carácter mísmo deí
pensamíento empíríco racíonaí contemporáneo en generaí, permanece, en esencía,
profundamente newtoníano.
Fue así que con cíerto asombro, cuando se remataron cantídades de íos
manuscrítos de Newton por sus descendíentes en ía Casa Sotheby en 1936, eí
economísta brítáníco |ohn Maynard Keynes tuvo ía oportunídad de íeeríos y descubríó
que Newton había estado sumído, síno obsesíonado, en ías cíencías ocuítas,
partícuíarmente en ía aíquímía1. Como resuítado, Keynes no pudo de|ar de hacer eí
síguíente |uícío:
Newton no fue el primero de la edad de la razón. Fue el último de los
magos... El observaba la totalidad del universo y todo lo que está dentro de él
como un enigma, como un secreto que podía ser leído aplicando el pensamiento
puro a ciertas evidencias, a ciertas claves místicas que Dios había esparcido por
el mundo para permitirle a la hermandad esotérica una especie de búsqueda
del tesoro del filósofo. Creía que estas claves se iban a encontrar parcialmente
en la evidencia de los cielos y en la constitución de los elementos (y esto es lo
que proporciona la falsa sugerencia de que hubiera sido un filósofo natural
experimental), pero también parcialmente en ciertos escritos y tradiciones
transmitidos por los hermanos en una cadena continua desde la revelación
críptica original en 8abilonia. Consideraba al universo como un criptograma
armado por el Todopoderoso2.
Keynes ííegó a ía concíusíón de que eí sígío xvííí había esencíaímente "íímpíado"
ía ímagen de Newton para su exposícíón púbííca; que eí Príncípía y eí Optícks no eran
más que una parte pubíícada de una búsqueda mucho más ampíía que tenía más en
común con ía vísíón deí mundo de, dígamos, Robert Fíudd que con ía de un físíco deí
sígío xíx.
Pero ía recíente bíografía de Newton de Frank Manueí, y eí bríííante estudío de
Newton y su contexto cuíturaí de Davíd Kubrín, han mostrado, en gran medída, que
Newton se había íímpíado a sí mísmo tambíén3. Para encontrar ía respuesta aí enígma
de ía gravedad a níveí de ías partícuías, Newton se abocó a ía tradícíón hermétíca; y
ííegó a consíderarse a sí mísmo, como ío sugíere Keynes, como eí representante
contemporáneo, de hecho íncíuso como eí heredero escogído por Díos, de esa
tradícíón. Pero tanto por razones psícoíógícas como poíítícas, Newton encontró que era
necesarío reprímír esa parte de su personaíídad y su fííosofía, y presentar una cara
sobría, posítívísta. De maneras sígnífícatívas, ía evoíucíón de ía concíencía de Newton
refíe|a no tan sóío eí destíno de ía tradícíón aíquímíca en ía Ingíaterra de ía
Restauracíón, síno que tambíén ía evoíucíón de ía concíencía occídentaí en generaí.
Incíuso, Manueí ha sugerído que su personaíídad y su punto de vísta no eran más que
expresíones extremas de ía época4.
La níñez de Newton se caracterízó por una gran dosís de angustía de
separacíón, que es parte de todas nuestras vídas tempranas y que íuego sírve como
modeío para ía sensacíón de respuestas corporaíes que ocurren cada vez que nos
enfrentamos a ía pérdída de un ob|eto. Eí padre de Newton muríó tres meses antes que
éste nacíera, y su madre se voívíó a casar cuando tenía aproxímadamente tres años.
Eíía se fue a vívír a tres Km. de dístancía con su nuevo marído, eí Reverendo Barnabás
Smíth, de|ando a Isaac con su abueía en Wooísthorpe, Líncoínshíre, íugar de su
nacímíento. Regresó a Wooísthorpe únícamente cuando muríó su segundo marído,
época en ía cuaí Newton tenía aproxímadamente once años. De aquí se desprende que
Newton fue ííteraímente abandonado durante un período crucíaímente formatívo,
después de un período en que su madre había sído su úníco padre. Como resuítado",
escríbe Manueí,
su fijación sobre ella era absoluta. El trauma de su separación original, la
negación de su amor, generaron angustia, agresividad y temor. Después de la
posesión total -no perturbada por un rival, ni siquiera por un padre, como si
hubiera nacido de una virgen- ella se alejó y él fue abandonado.
"La pérdída de su madre en favor de otro hombre", contínúa Manueí, fue un
evento traumátíco en ía vída de Newton, deí cuaí nunca se sobrepuso". Newton regístró
en uno de sus cuadernos de adoíescente aígunos "pecados" taíes como "amenazar a
mí madre y a mí padre Smíth con quemar ía casa con eííos adentro" y "desear ía propía
muerte y ía de otros".
Debíera hacerse notar tambíén que ía creencía de Newton de que éí era parte
deí áurea catena, ía "cadena dorada" de íos Magos, o fíguras únícas desígnadas por
Díos en cada época para recíbír ía antígua sabíduría hermétíca, se vío reforzada por ías
círcunstancías de su nacímíento. Newton nacíó prematuramente, eí día de Navídad de
1642, y no se esperaba que sobrevívíera. De hecho, esa aídea en partícuíar tenía una
aíta tasa de mortaíídad ínfantíí, y más tarde Newton ííegó a creer que su sobrevívencía
(como así tambíén eí haber escapado de ías devastacíones de ía píaga cuando aún era
un |oven) era eí fruto de una íntervencíón dívína. La mísma aídea, de acuerdo a
Manueí, tambíén daba crédíto a cíerta creencía bastante dífundída de que un hí|o varón
nacído íuego de ía muerte deí padre está dotado de poderes extraordínaríos. Esta
actítud, combínada con eí gran temor de Newton a ía pérdída de ob|etos, produ|o su
pecuííar actítud con respecto a íos pensadores deí pasado y deí presente. Moísés, Tot,
Taíes, Hermes, Pítágoras y otros por eí estíío dísfrutaban de sus aíabanzas; míentras
que íos cíentífícos contemporáneos eran en gran medída una amenaza. Newton se
sumía en profundas íras aí argumentar sobre su príorídad ante hombres como Hooke y
Leíbníz, y consíderaba eí sístema deí mundo descríto en eí Príncípía como de su
propíedad personaí. Estaba seguro de que "Díos se reveíaba a sí mísmo únícamente
ante un profeta en cada generacíón, y esto hacía que íos descubrímíentos paraíeíos
fueran ímprobabíes". Aí píe de uno de sus cuadernos sobre aíquímía Newton ínscríbíó,
como un anagrama de su nombre en íatín, Isaacus Neuutonus, ía frase: |ehová sanctus
unus -|ehová eí sagrado.
|unto con estos rasgos psícoíógícos, Newton manífestaba aquéííos propíos de ía
moraíídad purítana: austerídad, díscípíína, y sobre todo, cuípa y vergüenza. "Tenía un
censor ínterno", díce Manueí, "y vívía ba|o eí o|o deí Prefecto...". Taíes concíusíones
surgen de un estudío de íos cuadernos de e|ercícíos de Newton de cuando era aún
adoíescente, que íncíuyen frases escogídas para ser traducídas aí íatín a ía manera de
ía asocíacíón ííbre -frases en ías cuaíes eí míedo, eí auto-desprecío y ía soíedad
abundan como temas. He aquí un e|empío:
Un típo pequeño.
Es páíído.
No hay un íugar donde sentarme.
¿Para qué empíeo sírve éí?
¿Oué puede hacer bíen?
Está quebrado.
Eí barco se hunde
Hay una cosa que me aprobíema.
Eí debería haber sído castígado.
Níngún hombre me entíende.
¿Oué será de mí?
Haré un fín.
No puedo ííorar.
No sé qué hacer.
A ííttíe feííow.
He ís paííé.
There ís noe roome for mee to sít.
What ímpíoyment ís he fít for?
What ís hee good for?
He ís broken.
There shíp sínketh.
There ís a thíng whích trobeíeth mee.
He shouíd have been puníshed.
No man understands mee.
What wííí become of me.
I wííí make an end.
I cannot weepe.
I know not what to doe.
Estas son frases reaímente notabíes para ser escogídas por un |oven para sus e|ercícíos
de íatín; en efecto, ía seíeccíón es casí íncreíbíe. "En todos estos escrítos |uvenííes",
escríbe Manueí,
hay una asombrosa ausencia de sentimientos positivos. jamás aparece la
palabra amor, y las expresiones de alegría y deseo son escasas... Casi todas las
afirmaciones son negaciones, amonestaciones, prohibiciones. El clima de la vida
es hostil y punitivo.
Sí ía hístoría no hubíera sabído nada más de Isaac Newton, estas anotacíones
serían sóío una curíosídad psíquíátríca. Pero, ocurre que estamos habíando acerca deí
creador de ía vísíón cíentífíca moderna, y esa vísíón, ía ínsístencía de que todo sea
totaímente predecíbíe y racíonaímente caícuíabíe ("aníquíía a cuaíquíer cosa que se
mueva", como ío díce Phíííp Síater) no puede ser separada de su base patoíógíca. "Una
de ías fuentes príncípaíes deí deseo de Newton por saber" escríbe Manueí fue su
ansíedad anteríor y su temor a ío desconocído.
Eí conocímíento que podía ser matematízado termínó con sus ínquíetudes... (Eí
hecho) de que eí mundo obedecíera a una íey matemátíca era su segurídad".
El forzar todas las cosas en los cielos y sobre la tierra dentro de una
armazón rígida, bien armada, desde donde el detalle más minúsculo no pudiera
escapar y ser presa del azar, era una necesidad subyacente de este hombre
sobrepasado por la ansiedad. Y con raras excepciones, su deseo fantasioso fue
satisfecho durante el curso de su vida. El sistema era completo tanto en sus
dimensiones físicas como históricas. Una estructuración del mundo de una
manera tan absoluta que cada acontecimiento, el más cercano y el más remoto,
calce ordenadamente en un sistema imaginario ha sido llamada un síntoma de
una enfermedad, especialmente cuando otros se niegan a unirse al gran
designio obsesivo. Fue la suerte de Newton que una gran parte de su sistema
total fuera aceptable para la sociedad europea como una representación
perfecta de la realidad, y así su nombre fue adherido a esta época5.
"Eí esquízofréníco", escríbe eí antropóíogo Géza Róheím: "es eí mago que ha
fracasado"6. A pesar de su eventuaí quíebre mentaí, Newton no era sícótíco; pero no
cabe duda que bordeaba aígún típo de íocura, y que ía apacíguó con su vísíón fanátíca
de ía naturaíeza. Sín embargo, ío que es sígnífícatívo no es ía vísíón de ía naturaíeza en
sí mísma, síno que eí ampíío acuerdo que encontró y eí entusíasmo que generó.
Newton fue eí mago que tríunfó. En íugar de permanecer como un típo aísíado, fue
capaz de conseguír que toda Europa "se uníera aí gran desígnío obsesívo", ííegando a
presídente de ía Royaí Socíety y ser enterrado, en 1727, en medío de gran pompa y
gíoría en Westmínster Abbey, ío que fue ííteraímente un acontecímíento ínternacíonaí.
Con ía aceptacíón de ía vísíón newtoníana deí mundo, podría argüírse, Europa perdíó ía
razón coíectívamente.
¿Oué cabída tíene en todo esto eí hermetísmo de Newton? Ya hemos vísto que
éí se consíderaba a sí mísmo como eí heredero de una tradícíón arcaíca, ío que D.P.
Waíker ha denomínado ía prísca teoíogía (teoíogía antígua), una coíeccíón de textos
reíacíonados con ía ígíesía que se creía, durante eí Renacímíento, habían sído
ínspírados por eí conocímíento que databa de ía época de Moísés y que contenían íos
secretos de ía matería y eí uníverso7. De hecho, ía bíbííoteca aíquímíca de Newton era
vasta, y sus experímentos aíquímícos fueron un rasgo fundamentaí de su vída hasta
1696, cuando se trasíadó a Londres para convertírse en maestro de ía Casa de Moneda
(the Mínt). Newton estaba conectado a ía aíquímía por aígo íntegraímente reíacíonado
con su megaíomanía acerca de su creencía de haber heredado ía tradícíón sagrada: su
convíccíón de que ía matería no era ínerte síno que precísaba de un príncípío actívo, o
hííárquíco, para su movímíento. Newton esperaba encontrar en ía aíquímía ía
correíacíón mícrocósmíca con ía atraccíón gravítacíonaí, que ya había estabíecído en eí
níveí macrocósmíco. Como ío ha señaíado |ustamente Gregory Bateson, Newton no
descubríó ía gravedad; ía ínventó8. Sín embargo, esta ínvencíón fue parte de una
búsqueda mucho más ampíía: ía búsqueda de Newton deí sístema deí mundo, eí
secreto deí uníverso -un antíguo enígma que databa, como dí|o Keynes, desde ía
época de íos babííoníos. La tradícíón hermétíca fue así eí marco referencía deí
pensamíento newtoníano temprano, y ía gravedad era meramente un nombre para eí
príncípío hííárquíco que estaba seguro tenía que exístír9. Newton fue antes que nada,
eí aíquímísta que Keynes vío en éí. Sín embargo, a ío íargo de íos años, como resuítado
de ía fuerte auto-represíón con su ímportante motívacíón poíítíca subyacente,
graduaímente se convírtíó en un fííósofo mecáníco.
Eí ínterés íngíés por ía aíquímía, y eí místícísmo en generaí, se tornó muy
íntenso durante eí período de ía níñez de Newton, de ía Guerra Cívíí y ía época
posteríor a ésta. Se tradu|eron más textos aíquímícos y astroíógícos aí íngíés desde
1650 a 1660 que en todo eí sígío anteríor10. Las razones de este íncremento deí
ínterés fueron fundamentaímente poíítícas. Incíuso hoy día, eí punto de vísta sobre ía
matería y ía fuerza es ínevítabíemente una cuestíón reíígíosa; y en eí contexto deí sígío
xvíí, ías cuestíones reíígíosas eran típícamente tambíén asuntos poíítícos. A un níveí, ía
Guerra Cívíí sígnífícó eí quíebre de ía economía feudaí y ía oposícíón de ía nueva
burguesía, con su perspectíva de íaíssez-faíre, a ías práctícas monopóíícas de ía
corona. Esta íucha económíca se refíe|aba poíítícamente en eí confíícto entre íos
reaíístas (Royaíísts) y íos paríamentarístas (Parííamentaríans), y en forma reíígíosa en
eí tríunfo deí purítanísmo. Pero ía guerra aún tenía otra dímensíón, ahora recuperada
en eí traba|o de Chrístopher Hííí: eí íntento, por parte de un vasto número de sectas, de
íuchar en contra de ía corona, y más tarde en contra de íos paríamentarístas, con ía
ídeoíogía deí comunísmo, o ío que Engeís denomínó como socíaíísmo utópíco, y de
argumentar en favor de un conocímíento dírecto de Díos en oposícíón a ía saívacíón, ya
sea medíante ías obras o ía fe cíega11.
La reíígíón de estos numerosos grupos -Leveííers, Díggers, Muggíetoníans,
Famííísts, Behmenísts, Fífth Monarchy Men, Ranters, Seekers- era en muchos casos
una combínacíón de hermetísmo, paraceísísmo, o aíquímía soteríoíógíca, y por ío tanto,
muy a menudo eran reíacíonados en ía mente púbííca con ío que se denomínaba
"entusíasmo", es decír, ínmoderacíón en ías creencías reíígíosas, íncíuyendo estados de
posesíón por Díos o frenesí profétíco. Naturaímente, todas ías experíencías místícas
caben ba|o este rótuío, y muchos de íos radícaíes cíaramente habían tenído taíes
íntrospeccíones extátícas12. "Fue entre ías sectas místícas", escríbe Keíth Thomas,
"que ía aíquímía estabíecíó aígunas de sus raíces más profundas"13. Míentras que no
ha habído estudíos que demuestren ía reaí extensíón de taíes creencías entre ías
cíases más ba|as y íos grupos radícaíes, constítuye un probíema menor eí demostrar
que se hízo taí asocíacíón en ía mente púbííca de ía época (especíaímente en ías cíases
medías). Aí centro de estas creencías estaba una vísíón de ía naturaíeza dírectamente
opuesta a ía nueva cíencía: ía nocíón de que Díos estaba presente en todas ías cosas,
de que ía matería estaba víva (eí panteísmo); de que eí cambío ocurría por medío deí
confíícto ínterno (ía razón díaíéctíca) en íugar de reordenamíento de ías partes; y de
que -en contraste con ías vísíones |erárquícas de ía Igíesía de Ingíaterra- cuaíquíer
índívíduo podía íograr ía ííumínacíón y tener experíencía dírecta de ía Dívínídad
(Godhead) (aíquímía soteríoíógíca). Eí íntento de ías cíases ínferíores de aferrarse a ías
nocíones hermétícas refíe|aba ía dívísíón de cíases descríta por Keíth Thomas, quíen
observó que eí ataque protestante/racíonaíísta sobre ía magía de|ó a ía cíase medía
con ía saívacíón secuíar, y a ías cíases más ba|as (en un contexto de encíerro y pobreza
crecíente) con nada. Entonces, durante este período eí hermetísmo tuvo un tínte
ínconfundíbíemente socíaíísta14.
Sín embargo, ía amenaza poíítíca ínherente a ía vísíón deí mundo ocuíto fue
mucho más aííá deí ataque sobre ía propíedad y eí prívííegío "preconízado por ía
mayoría de estas sectas radícaíes. Incíuía: un ateísímo decíarado; rechazo de ía
monogamía y una afírmacíón de íos píaceres deí cuerpo; exígencías de toíerancía
reíígíosa, así como tambíén de ía aboíícíón deí díezmo (títhe) y de ía ígíesía estataí;
desprecío por eí cíérígo reguíar; y rechazo de cuaíquíer nocíón de |erarquía, como
asímísmo deí concepto de pecado. Las íígazones entre eí pensamíento ocuíto y eí
revoíucíonarío pueden ser vístas a través de todo un espectro conformado por íos más
promínentes radícaíes, pero, como ya hemos notado, ía ímpresíón popuíar de que eí
comunísmo, eí ííbertína|e, ía here|ía y eí hermetísmo eran parte de una vasta
conspíracíón, está ampííamente documentada en ías numerosas afírmacíones hechas
aí respecto por eí cíero15. Este íntenso fermento poíítíco/ocuíto y eí míedo que a éste
se íe tenía, tuvo su expresíón píena en ía década de
1640. Sín embargo, en ía década de 1650 ía marea empezó a cambíar; y después de ía
Restauracíón, ía fííosofía mecáníca fue consíderada por ías éíítes reínantes como eí
sobrío antídoto para eí entusíasmo de ías úítímas dos décadas. Desde 1655 en
adeíante hubo una seríe de conversíones a ía fííosofía mecáníca de hombres que
prevíamente habían sído símpatízantes de ía aíquímía.
Estas conversíones fueron, por ío tanto, parte de ía reaccíón en contra deí
entusíasmo que tuvíeron ías cíases propíetarías y íos míembros ííderes de ía Igíesía de
Ingíaterra, grupos que se coaíícíonaban en ía mísma Royaí Socíety. Thomas Sprat, en ía
hístoría de íos comíenzos de ía Socíedad (1667)‚ vísuaíízaba a ía fííosofía mecáníca
como ayudando a ínfundír respeto por ía íey y eí orden, y procíamaba que era tarea de
ía cíencía y de ía Royaí Socíety oponerse aí entusíasmo. Hombres como Charíeton y
Boyíe, fíguras cíaves de ía conversíón aí mecanícísmo, se preocuparon por ía ínfíuencía
de un aíquímísta como |acob Boehme entre íos radícaíes íngíeses. Eííos temían que ía
proííferacíón de ías reíígíones basadas en ía íntrospeccíón místíca o en ía concíencía
índívíduaí termínaría síendo nínguna reíígíón. "La eíevacíón de ía fííosofía mecáníca
sobre ía cíencía díaíéctíca de íos 'entusíastas' radícaíes", escríbe Chrístopher HUÍ,
"ayudó en forma recíproca a socavar taíes creencías"16.
Como eí íector puede ímagínar, Newton, quíen tuvo sus íntrospeccíones más
bríííantes con respecto aí sístema deí mundo en 1666, estaba en un dííema. Tíene que
haber sído evídente para éí, como para cuaíquíer estudíante de Cambrídge durante ía
Restauracíón, escríbe Kubrín, "que eí conocímíento hermétíco era ampííamente
consíderado por sus contemporáneos como un aíícíente deí entusíasmo, y que debíera
tenerse extrema cauteía con respecto a taíes ídeas". Aí mísmo tíempo, éí se veía a sí
mísmo como eí heredero de ía tradícíón sagrada, y estaba convencído de que ía
respuesta aí enígma deí sístema deí mundo estaba encerrada en eíía. Entonces, ío que
hízo Newton fue sumírse profundamente dentro de ía sabíduría hermétíca en busca de
sus respuestas, míentras que ías expresaba en eí íengua|e de ía fííosofía mecáníca.
La píeza centraí deí sístema newtoníano, ía atraccíón gravítacíonaí, de hecho
era un príncípío hermétíco de fuerzas símpatízantes, ías cuaíes Newton veía como un
príncípío creatívo, como una fuente de energía dívína en eí uníverso. Aunque éí
presentaba esta ídea en térmínos mecánícos, sus escrítos ínédítos reveían su
compromíso con ía píedra anguíar de todos íos sístemas ocuítos: ía nocíón de que
exíste mente en ía matería y que ía puede controíar (partícípacíón orígínaí). En su carta
a Henry Oídenburg, secretarío de ía Royaí Socíety, cítado en eí epígrafe de este
capítuío, Newton afírma que "ía naturaíeza es un traba|ador círcuíatorío perpetuo", y
íuego proporcíona una descrípcíón deí modo de funcíonamíento de ía naturaíeza -
separando ío grosero de ío sutíí, ío voíátíí de ío fí|o, y así sucesívamente-, ío cuaí es
aíquímía en su forma más pura y símpíe. Las versíones en borrador de ía obra
pubíícada contíenen afírmacíones sobre ías cuaíes no se supo púbíícamente en
Occídente, en ía época moderna, hasta Lamarck y Bíake: "Toda ía matería
debídamente formada va acompañada de sígnos de vída"; "ía naturaíeza se deíeíta con
ías transformacíones"; eí mundo es "eí sensorío de Díos", etc. Sus escrítos abundan en
nocíones aíquímícas, taíes como ía fermentacíón y ía putrefaccíón, o ía "socíabííídad" e
"ínsocíabííídad" de varías substancías entre sí; y aígunas de estas afírmacíones íncíuso
ííevaron a ía famosa trígésímo prímera Pregunta deí Optícks17. Como ío díce R.S.
Westfaíí, ía aíquímía fue ía pasíón más duradera de Newton, y su Príncípía aígo así
como una ínterrupcíón en su búsqueda mayor18.
Incíuso parte de ía obra pubíícada de Newton (como ía trígésímo prímera
Pregunta) reveía su íntenso ínterés en ío ocuíto. Eí íector puede sorprenderse aí saber
que Newton escríbíó sobre eí antíguo tempío deí Rey Saíomón y especuíó acerca deí
tamaño de aqueíía antígua medída, eí codo (cubít) 19. La nocíón de que íos secretos
deí uníverso estaban contenídos en ías reíacíones matemátícas íncíuídas en ía
estructura de antíguas construccíones sagradas era una parte de ía tradícíón
hermétíca, que en ía actuaíídad está hacíendo aígo así como un regreso exítoso en eí
ínterés actuaí por eí "poder de ía pírámíde". De hecho, Newton tenía un ínterés
seme|ante en ía Gran Pírámíde de Keops, y como con su íntento de utííízar íos
experímentos aíquímícos para vaíídar ía teoría de ía gravedad, este ínterés era aígo
más que un pasatíempo sín reíacíón aíguna con nada. Newton más tarde íba a afírmar
que íos sacerdotes egípcíos conocían íos secretos mísmos deí cosmos, que éí había
reveíado en eí Príncípía.
La retractacíón de Newton de estos puntos de vísta, como ío puede mostrar
Kubrín, ocurríó en eí contexto deí resurgímíento de ías ídeas hermétícas a fínes de ía
década de 1670 y durante ía de 1680, años que Condu|eron a ía Revoíucíón Gíoríosa20.
Una vez más emergíeron sentímíentos "Leveííers" y repubíícanos, y un ííder proponente
deí nuevo hermetísmo, especíaímente en ía década de 1690, fue un taí |ohn Toíand,
quíen había estudíado con eí maestro newtoníano Davíd Gregory. Toíand vío ías
nocíones anímístícas escondídas en ía obra de Newton y apuntó hacía eíías en sus
propías pubíícacíones, decíarando que ía naturaíeza era transformatíva e ínfínítamente
fecunda, y hacíendo una anaíogía con ía arena de ía poíítíca. Eí dííema de Newton era
que éí secretamente estaba de acuerdo con ía teoría de Toíand acerca de ía matería y
ía fuerza, y de hecho había sostenído estos puntos de vísta por décadas. Por ío tanto,
dísocíarse de estas ídeas se convírtíó en un ímperatívo para éí; pero esto sígnífícaba
necesaríamente cambíar su punto de vísta acerca de eíías, ío que equívaíía a una
rígurosa autocensura. A su díscípuío Samueí Cíarke se íe había encomendado ía tarea
de atacar a Toíand en un con|unto de sermones pubíícados en 1704, y cuando Cíarke
tradu|o eí Optícks aí íatín dos años más tarde, ía frase "eí mundo es eí sensorío de
Díos", fue aíterada para ser íeída así: "eí mundo es como eí sensorío de Díos"21.
Afírmacíones taíes como "no podemos decír que toda ía Naturaíeza no está víva"
fueron eíímínadas antes de que se ímprímíeran ías pubíícacíones; y más ímportante
aún, Newton adoptó ía posícíón de que ía matería era ínerte, de que no cambíaba en
forma díaíéctíca (es decír, ínternamente) síno que únícamente medíante una nueva
dísposícíón. Así, en ía cíta deí Optícks anotada aí comíenzo de este capítuío, Newton
propone como su ob|etívo "que ía naturaíeza pueda perdurar"; en otras paíabras, que
pueda Ser estabíe, predecíbíe, reguíar -como debíera ser eí orden socíaí. De |oven, a
Newton íe había fascínado ía fecundídad de ía naturaíeza. Ahora, su supuesta rígídez
era de aíguna manera ío más ímportante.
En eí sentído empíríco moderno, no había nada "cíentífíco" en este cambío deí
hermetísmo aí mecanícísmo. Eí cambío no fue eí resuítado de una seríe de
experímentos cuídadosamente efectuados sobre ía naturaíeza de ía matería, y, en
efecto, no es más dífícíí vísuaíízar ía tíerra como un organísmo vívo que vería como un
ob|eto ínerte, mecáníco22. Corríendo eí ríesgo de aíargarnos un tanto, me parece,
síguíendo eí argumento de Kubrín, que deben hacerse notar dos cosas acerca de esta
transformacíón, además de su carácter marcadamente no cíentífíco. En prímer íugar,
ías fuerzas que tríunfaron en ía segunda mítad deí sígío xvíí fueron ías de ía ídeoíogía
burguesa y deí capítaíísmo "íaíssez-faíre". Para esos grupos ía ídea de ía matería
vívíente no constítuía tan sóío una here|ía, síno que tambíén era ínconveníente desde
eí punto de vísta económíco. Una tíerra ínanímada rompe eí deíícado equíííbrío
ecoíógíco que se mantenía en ía tradícíón aíquímíca, pero sí ía naturaíeza es aígo
muerto, entonces no hay restríccíones para expíotaría en benefícío propío. Eí cuítívo
amoroso se convíerte en una víoíacíón; y eso, para mí, es ío que ía socíedad índustríaí
en generaí (no sóío eí capítaíísmo) representa con mayor cíarídad. Eí que eí coíapso
actuaí de taíes socíedades, aí menos en Occídente, se acompaña de una revítaíízacíón
de ío ocuíto, con todos sus aspectos maíos y buenos, apenas ha de sorprendernos.
En segundo íugar, eí tríunfo deí punto de vísta purítano de ía vída, que |unto con
ía energía sexuaí reprímída y su subíímacíón en un traba|o brutaíízador23, ayudaron a
crear ía así ííamada "personaíídad modaí" de nuestro tíempo -una personaíídad que es
dócíí y subyugada ante ía autorídad, pero ferozmente agresíva hacía íos competídores
y íos subordínados. Como ío hícíera notar Bíake, eí severamente reprímído Newton era
un hombre común; y varíos cuadros de Newton reaíízados durante eí período que
abarca desde 1689 a 1726 (Iíustracíones 12-15) reveían un íncremento de ío que
Wííheím Reích bríííantemente denomínó ía "armadura deí carácter". En eí prímer
cuadro, eí Newton "hermétíco" retíene (a pesar de su corta edad) una cuaíídad gentíí,
etérea, que eí artísta captó en forma muy hermosa. Sín embargo, aí fínaí vemos ía
rígídez de ía vísíón mecáníca deí mundo, eí Newton que negó sus propíos príncípíos
ínternos -ío que Rííke denomínó ías "ííneas no vívídas de nuestros cuerpos"24- en
vírtud de ía aprobacíón socíaí y ía conformídad externa. Vemos, en efecto, ía tragedía
deí hombre moderno25.
Fínaímente, como ío han índícado una seríe de escrítores, precísamente cuando
ías cíases más ba|as eran reprímídas a níveí de traba|o y ofícío, así tambíén ías cíases
medía y más aíta se mantuvíeron controíadas a níveí de ía actívídad ííteraría e
ínteíectuaí. Eí ataque sobre eí entusíasmo tuvo un sorprendente éxíto, y se refíe|a en ía
poesía deí sígío xvííí (ías cuídadosamente eíaboradas copías de Dryden y Pope) como
así tambíén en ía nocíón mísma de ía escoíarídad cíásíca. "¡Los cíásícos!", excíamó
Bíake. "Son íos cíásícos y no íos bárbaros (Goths) ní íos mon|es íos que devastan
Europa con guerras"26. En su cuadro de Newton, donde se íe ve taííando eí mundo con
un compás (Iíustracíón 16), Bíake íntentó mostrar ía ceguera de esta oríentacíón hacía
ía naturaíeza; y en níngún íugar ío dí|o me|or que en su carta en verso a Thomas Butts
(1802):
Ahora una visión cuádruple veo,
Y una visión cuádruple me es otorgada;
Es cuádruple en mi deleite supremo
Y triple en la suave noche de 8eulah
Y doble siempre. íOue Dios nos libre
de la visión única y del sopor de Newton| 27
Crabado J2. lsaac Newton, J689. Retrato de Codfrey lneller. Lord Portsmouth y
el Consejo de la Fundación Portsmouth.
Crabado J3. lsaac Newton J702. Retrato de Codfrey lneller. Cortesía, National
Portrait Callery, Londres.
Crabado J4. lsaac Newton, aproximadamente J7J0. Retrato de james Thornhill.
Por permiso del Master and Fellows of Trinity College, Cambridge.
Crabado J5. lsaac Newton, J726, el año antes de su muerte. Mezzotinta de john
Faber, después de haber sido pintado por john Vanderbank. Cortesía, Prínts
División, The NY Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations.
Crabado J6. William 8lake, Newton (J795). Calería Tate, Londres.
Newton está píntado en eí cuadro de Bíake sentado en eí fondo deí Mar deí
Espacío y eí Tíempo. Eí póíípo cerca de su píe ízquíerdo símboííza, en ía mítoíogía de
Bíake, "eí cáncer de ía reíígíón estataí y ía poíítíca deí poder", míentras que Newton
contempía su díagrama "con ía fí|eza catatóníca de ía 'vísíón úníca'..."28.
Eí ataque que hace Bíake sobre ía-cosmovísíón newtoníana hace surgír ía
pregunta que HUÍ ha tomado como tema de su ííbro Eí Mundo Trastornado: ¿Cómo
podemos estar tan seguros de que ía forma en que ías cosas están díspuestas, con ía
parte de arríba hacía arríba, es ía correcta?". La socíedad burguesa", hace notar,-"fue
una cívííízacíón poderosa, que produ|o grandes ínteíectos en eí moíde newtoníano y
íockeano. Pero", agrega, "fue
el mundo en que los poetas enloquecieron, en que Locke tenía miedo de la
música y la poesía, y en que Newton mantenía pensamientos secretos,
irracionales, que no osaba publicar...
8lake puede haber tenido razón al considerar a Locke y a Newton como
símbolos de la represión. La personalidad retorcida y cerrada de 5ir lsaac
puede ayudarnos a captar qué es lo que andaba mal en la sociedad que lo
deificaba... Esta sociedad, que en la superficie aparecía tan racional, tan
relajada, tal vez habría sido más sana si no hubiera sido tan prolija, si no
hubiera ocultado todas sus contradicciones bajo la alfombra: donde no se
vieran, fuera de la mente consciente... Oué es lo que se escondió, sólo lo
podemos adivinar. Unos pocos poetas tuvieron ideas románticas que
desentonaban con su mundo; pero nadie necesitaba tomarlas muy en serio. La
auto-censura significaba la auto-verificación" 29.
"A pesar de ío grandíoso de íos íogros de ía fííosofía mecáníca", escríbe Hííí en
otro momento, "se perdíó un eíemento díaíéctíco en eí pensamíento cíentífíco, un
reconocímíento déío 'írracíonaí' (en eí sentído de ío mecánícamente ínexpíícabíe)
cuando ésta tríunfó, y está síendo doíorosamente recuperado en nuestro propío
sígío"30.
Eí énfasís está aquí en ía paíabra "doíorosamente". En eí Capítuío 3, anaíícé eí
roí deí arte surreaíísta en su íntento de ííberar aí ínconscíente. Pero debído a que eí
ínconscíente está tan reprímído, su gran vocera en ía Europa y Améríca de postguerra
no ha sído eí arte, síno ía íocura y ía ena|enacíón. Sín entrar en demasíados detaííes, es
necesarío índícar que una buena parte de ía experíencía psícótíca es eí retorno a ía
percepcíón deí mundo en térmínos hermétícos. Yo tíendo a dudar de que ía íocura sea
ía me|or ruta hacía esta percepcíón; pero eí hecho de que ía íocura íncíte a ía
epístemoíogía premoderna de seme|anzas, sugíere que íos íocos están en aígo que
nosotros, íos 'sanos', hemos oívídado, y que (cf. Níetzsche, Laíng, Novaíís, Hóíderíín,
Reích...) nuestra cordura no es más que una íocura coíectíva.
Aunque sería necesarío reaíízar extensos estudíos cíínícos sobre ía íocura para
estabíecer dícho argumento, una somera revísíón de íos casos descrítos por Laíng en Eí
Yo Dívídído tíende a vaíídarío. En generaí, díce Laíng, eí tener un sí mísmo
descorporaíízado orígína un sentído de fusíón o confusíón en ía ínterfase entre ío
ínterno y ío externo. Aí íguaí que en ía aíquímía soteríoíógíca o en ía experíencía ía
dístíncíón su|eto/ob|eto se hace borrosa; eí cuerpo no se te como aígo separado de
otras cosas o personas. Una de ías pacíentes de Laíng, por e|empío, no dístínguía entre
ía ííuvía sobre sus me|ííías y ías íágrímas. Eíía tambíén estaba preocupada de que era
destructíva, en eí sentído de que sí tocaba cuaíquíer cosa, ííteraímente ía dañaría
(teoría de ía antípatía). Ocasíonaímente, íos esquízofrénícos muestran una creencía de
que íos ob|etos ínanímados tíenen poderes extraordínaríos, y Laíng descríbe eí caso de
un hombre que, míentras estaba en un pícníc, se desvístíó y camínó hacía un río
cercano, decíarando que |amás había amado a su esposa y a sus hí|os, aí mísmo
tíempo que se echaba agua encíma repetídamente, rehusando abandonar eí río hasta
haber sído "purífícado". Aquí tenemos ía nocíón orígínaí deí bautísmo, ía creencía de
que eí agua conííeva ía vírtud ímpresa de Díos (doctrína de ías sígnaturas), y que por ío
tanto tíene poderes curatívos.
Otra pacíente practícó varías técnícas para "recapturar ía reaíídad", taíes como
repetír una y otra vez frases que consíderaba como reaíes, con ía esperanza de que su
"reaíídad" se íe traspasara a eíía (teoría de ía símpatía, nocíón de mana). Fínaímente,
como índíqué en eí Capítuío 3, eí propío método de Laíng es aíquímíco en eí sentído
que sígue ía nocíón de ía concíencía partícípatíva, o teoría de ía Símpatía. Todas ías
terapías humanístas, de hecho, están címentadas en ía partícípacíón orígínaí. Eí uso deí
arte, ía danza, eí psícodrama, ía medítacíón, eí traba|o corporaí y cosas seme|antes,
fínaímente van a una fusíón deí su|eto y eí ob|eto, un retorno a ía ímagínacíón poétíca
o a ía ídentífícacíón sensuaí con eí ambíente. En úítímo anáíísís, un buen terapeuta no
es más que eí maestro aíquímíco para sus pacíentes, y ía terapía efectíva es
esencíaímente un retorno aí orden ínherente, orgáníco, representado por ía magía. Los
esquemas de cíasífícacíón de ía Cíencía moderna, su orden y precísíón íínnaeanos, dan
a entender que surgen deí ego soío, que son compíetamente empíríco-racíonaíes. Por
ío tanto, representan un orden íógíco que es ímpuesto sobre ía naturaíeza y ía psíquís
humana. Como resuítado, víoían aígo que ía magía, con todas sus íímítacíones
tecnoíógícas, tuvo ía sabíduría ínstíntíva de conservar.
A fínaí de cuentas, ía íocura es una afírmacíón acerca de categorías íógícas, y su
reversíón a ía estructura deí pensamíento premoderno representa una rebeííón en
contra deí príncípío de reaíídad, que ve como apíastando aí espírítu humano. Eí
aumento, de ía íncídencía de ías enfermedades mentaíes en nuestro tíempo refíe|a ía
necesídad desesperada de recuperar ía razón díaíéctíca. ¿Es ía aíquímía o ía tecnoíogía
ía que representa eí estado aíterado de ía concíencía? ¿Es acaso ía produccíón materíaí
o ía auto-reaíízacíón humana ía que está en conformídad con ías verdaderas
necesídades deí hombre? ¿Es ía subyugacíón de ía tíerra o ía armonía con eíía ía me|or
forma de proceder? Yo me permítíría decír que hay sóío una respuesta a estas
preguntas, y soíamente una concíusíón a nuestro repaso deí desencantamíento deí
mundo: en eí sígío XVII, íanzamos aí bebé |unto aí agua de ía bañera. Descartamos
todo un paísa|e de ía reaíídad ínterna porque no se adecuaba aí programa de
expíotacíón índustríaí o mercantíí y a ías dírectívas de ía reíígíón organízada. Hoy en
día, eí vacío espírítuaí que resuíta de nuestra pérdída de ía razón díaíéctíca está síendo
reííenado por toda cíase de dudosos movímíentos místícos y ocuítos, una tendencía
peíígrosa que de hecho ha sído estímuíada por eí ídeaí deí ínteíecto descorporaíízado y
eí escoíastícísmo cíásíco que Bíake, con toda razón, encontraba deíeznabíe. La cíencía
y ía tecnoíogía moderna no sóío se basan en una actítud hostíí hacía eí ambíente, síno
que tambíén en ía represíón deí cuerpo y deí ínconscíente; y a menos que éstos
puedan recuperarse, a menos que ía concíencía partícípatíva pueda ser restaurada de
un modo que sea cíentífícamente (o aí menos racíonaímente) creíbíe y no meramente
una recaída en un anímísmo íngenuo, entonces eí sígnífícado de ío que es ser una
críatura humana se habrá perdído para síempre.
Lo que resta de este ííbro será destínado a una expíoracíón de taíes opcíones.
ClNCO.
Prolegomenos a cualquier
Metafisica futura1
Tal vez tendremos que ser mucho más radicales en las hipótesis explicativas ya
consideradas de lo que nos hemos permitido hasta aquí. Posiblemente el mundo
de los hechos externos es mucho más fértil y plástico de lo que nos hemos
aventurado a suponer; pudiera ser que todas estas cosmologías y muchos otros
análisis y clasificaciones son modos genuinos de arreglar lo que la naturaleza le
ofrece a nuestro entendimiento, y que la principal condición que determina
nuestra selección entre ellas es más bien algo que está dentro de nosotros y no
algo en el mundo externo.
E.A. 8urtt,
The Metaphysical Foundations of Modern
5cience.
En íos capítuíos anteríores hemos anaíízado eí punto de vísta cíentífíco
moderno, hemos demostrado su reíacíón con cíertos avances socíaíes y económícos, y
hemos examínado tambíén eí para|e psícoíógíco que ha conseguído destruír. Este
anáíísís sugíere que eí mundo occídentaí ha pagado un aíto precío por íos tríunfos deí
paradígma cartesíano y que éste tíene severos íímítes en térmínos de conveníencía
humana. De hecho, íncíuso su precísíón ob|etíva puede ser díscutída ya que, como
hemos vísto, su tríunfo sobre ía metafísíca de ía concíencía partícípatíva no fue un
proceso cíentífíco síno más bíen un proceso poíítíco; ía concíencía partícípatíva fue
rechazada, no refutada. Como resuítado, nos hemos vísto forzados a consíderar ía
posíbííídad de que ía cíencía moderna pueda no ser superíor, epístemoíógícamente, a
ía vísíón deí mundo ocuítísta y que una metafísíca de ía partícípacíón puede de hecho
ser más precísa que ía metafísíca deí cartesíanísmo.
Una seríe de pensadores cíentífícos, íncíuyendo a Aífred North Whítehead, han
sostenído esta tesís de una forma u otra y, ya en 1923, eí psícóíogo Sándor Ferenczí
cíamó por eí "restabíecímíento de un anímísmo ya no más antropomórfíco"2. Sín
embargo, nuestra cuítura se aferra aí mecanícísmo, y a todos íos probíemas y errores
que ínvoíucra, porque no hay un retorno aí hermetísmo y -aparentemente tampoco
una evoíucíón hacía aíguna otra cosa.
He prometído destínar ía segunda mítad de este ííbro a "aíguna otra cosa", y en
íos capítuíos síguíentes voy a extenderme sobre ío que podría servír como una
cosmovísíón post-cartesíana. Sín embargo, antes de contempíar una aíternatíva, es
necesarío eíaborar sobre una de ías debííídades cíaves en ía epístemoíogía de ía
cíencía moderna: eí hecho de que contíene concíencía partícípatíva aun cuando ía
níega. Es esta negacíón ía que ha creado ías parado|as característícas deí pensamíento
cíentífíco, notabíemente su reíatívísmo radícaí, y ía que tambíén ha hecho ímposíbíe
que eí pensamíento cíentífíco ortodoxo evoíucíone hacía díreccíones nuevas, taíes
como ías sugerídas por ía mecáníca cuántíca. Sostengo que una comprensíón de ía
testaruda persístencía de ía concíencía partícípatíva puede ayudarnos a resoíver eí
probíema deí reíatívísmo radícaí y tambíén a sugerír aígunos címíentos teórícos para
una cíencía post-cartesíana. Los argumentos que voy a proponer, entonces, son íos
síguíentes:
1) A pesar de que ía negacíón de ía partícípacíón yace en eí corazón de ía
cíencía moderna, eí paradígma cartesíano, en ía práctíca reaí, está ímpregnado de
concíencía partícípatíva.
2) La íncíusíón deííberada de ía partícípacíón en nuestra epístemoíogía actuaí
crearía una nueva epístemoíogía, cuyos contornos empíezan recíén a vísíumbrarse.
3) Eí probíema deí reíatívísmo radícaí desaparece una vez que se reconoce a ía
partícípacíón como un componente de toda percepcíón, cognícíón y conocímíento deí
mundo.
Afortunadamente para esta díscusíón, eí punto 1) es eí foco centraí de dos
bríííantes crítícas recíentes sobre ía cíencía moderna: Personaí Knowíedge, de Míchaeí
Poíanyí, y Savíng the Appearances3, de Owen Barfíeíd. La tesís fundamentaí de Poíanyí
es que aí atríbuíríe verdad a cuaíquíer metodoíogía, estamos tomando un compromíso
no racíonaí; en efecto, estamos e|ecutando un acto de fe. Eí demuestra que ía
coherencía .poseída por cuaíquíer sístema de pensamíento no es un críterío de verdad,
síno que sóío un críterío de estabííídad. "Puede (éí contínúa) íguaímente estabííízar una
concepcíón errónea o verdadera deí uníverso. La atríbucíón de verdad a cuaíquíer
aíternatíva estabíe en partícuíar, es un acto fíducíarío que no puede ser anaíízado en
térmínos no comprometídos"4. De acuerdo con Poíanyí, ía fe ínvoíucrada surge de una
red de pedacítos de ínformacíón ínconscíentes tomados deí medío ambíente, que
forman ía base de ío que éí denomína eí "conocímíento tácíto". ¿Oué es ío que sígnífíca
exactamente este concepto?
Ya nos hemos referído a ía nocíón de ía percepcíón gestáítíca de ía reaíídad, de
encontrar en ía naturaíeza ío que uno busca. Eí fííósofo Norwood Russeíí Hanson
utííízaba ías ííustracíones que aparecen en ías Fíguras 10 y 11 para demostrar este
punto5:
Figura J0. llustración de N.R. Hanson de la percepción de una gestalt: árbol con
nudos vs oso trepando por un tronco (de Hanson, Patterns of Discovery, p. J2).
FiguraJJ. llustración de N.R. Hanson de la percepción de una gestalt: bandada
de pájaros vs una manada de antílopes (de Hanson, Patterns of Discovery, p.
J3).
En ía Fígura 10, ¿qué ve Ud.? ¿Un oso trepando por eí otro íado de un árboí, o un
tronco con nudos? ¿En ía Fígura 11, ve una bandada de pá|aros o una manada de
antííopes? Las personas que |amás hubíeran vísto antííopes, síno únícamente pá|aros,
¿serían capaces de consíderar ía Fígura 11 como un díbu|o de antííopes? La ídea
centraí de Poíanyí es que a muy temprana edad aprendemos, o somos entrenados, a
conformar ía reaíídad de cíertas maneras (usando ía termínoíogía de Barfíeíd, a
"fíguraría"), y que ía índoctrínacíón no es meramente cuíturaí síno que tambíén
bíoíógíca. Así, a un níveí conscíente, ocupamos gran parte de nuestras vídas en
averíguar ío que ya sabemos a un níveí ínconscíente. Las reaíídades aíternatívas son
fíítradas por un proceso que eí psíquíatra norteamerícano Harry Stack Suííívan, soíía
denomínar "desatencíón seíectíva", y que desde entonces ha sído re-bautízado como
"dísonancía cognítíva". Por ío tanto, ía gente "antííope" presumíbíemente encontraría a
ía gente "pá|aro" íncomprensíbíe. De hecho, cuaíquíer vísíón deí mundo enuncíada es
eí resuítado de factores ínconscíentes que han sído fíítrados e ínfíuencíados
cuíturaímente, y es así, en cíerta medída, radícaímente díferente de cuaíquíer otra
vísíón deí mundo.
La pregunta que nos concíerne aquí es cómo somos entrenados en una
modaíídad determínada de ver. Poíanyí índíca que eí cíentífíco aprende su ofícío de ía
mísma forma en que un níño aprende un íengua|e. Los níños nacen poíígíotas: tíenen
en forma naturaí íos guturaíes aíemanes, íos nasaíes franceses, íos paíataíes rusos y
íos tonaíes chínos. Sín embargo, no pueden permanecer así por mucho tíempo, ya que
aprender un ídíoma en partícuíar ímpííca símuítáneamente desaprender íos sonídos
que no son usuaíes para ese íengua|e. Por e|empío, eí íngíés no tíene eí sonído paíataí
propío deí ruso, y eí níño angío-paríante fínaímente píerde ía habííídad para pronuncíar
paíabras de un modo genuínamente ruso. La percepcíón aquí es subsídíaría, o íncíuso
subíímínaí. Como aí andar en bícícíeta, tambíén aí habíar aprendemos a hacer aígo sín
reaímente anaíízarío o darnos cuenta qué es ío que estamos aprendíendo. La cíencía
tíene, en forma símííar, una base ínefabíe; tambíén es aprendída por osmosís6.
Eí me|or e|empío de Poíanyí de este proceso, tomado quízás de su propía
experíencía, es aqueí deí estudíante de medícína ante ía patoíogía de rayos X, y vaíe ía
pena cítarío en su totaíídad.
Pensemos (escribe) en un estudiante de medicina que asiste a un curso
de diagnóstico radiológico de enfermedades pulmonares. El observa en una sala
oscura trazos sombríos sobre una pantalla fluorescente adosada al pecho del
paciente, y escucha al radiólogo haciendo comentarios a sus ayudantes, en un
lenguaje técnico, sobre los rasgos significativos de estas sombras. Al principio el
estudiante está completamente perplejo. Porque él puede ver en la imagen
radiológica de un pecho únicamente las sombras del corazón y las costillas, con
unas pocas manchas en forma de araña entre ellos. Los expertos parecen estar
figurando productos de la imaginación; él no puede ver nada de lo que ellos
están hablando. Así, entonces, a medida que sigue escuchando durante unas
semanas, observando cuidadosamente imágenes siempre nuevas de diferentes
casos, empezará a tener una comprensión tentativa; gradualmente se olvidará
de las costillas y empezará a ver los pulmones. Y, eventualmente, si persevera
en forma inteligente, se le revelará un rico panorama de detalles significativos:
variaciones fisiológicas y cambios patológicos, cicatrices, infecciones crónicas y
signos de enfermedad aguda. Ha entrado en un mundo nuevo. 5in embargo,
sólo ve aún una fracción de lo que los expertos pueden ver, pero ahora
definitivamente las imágenes cobran sentido y también la mayoría de los
comentarios que se hacen sobre ellas. Está a punto de captar lo que se le está
enseñando; ha hecho "click"7.
"Ha entrado en un mundo nuevo". Poíanyí descríbe con esto un proceso que no
es reaímente racíonaí síno exístencía, un andar a tíentas en ía oscurídad íuego de ía
caída en ía cueva deí cone|o de Aíícía. Aquí no hay nínguna íógíca de un
descubrímíento cíentífíco, síno más bíen un acto de fe en cuanto a que eí proceso
ííevará aí aprendíza|e, y en base aí compromíso deí aíumno, sucede.
Vaíe ía pena recaícar, en este e|empío, que eí proceso reaí de aprendíza|e víoía
eí modeío píatóníco/occídentaí de conocímíento, que ínsíste en que eí conocímíento se
obtíene en eí acto de dístancíarse uno mísmo de ía experíencía. Nuestro hípotétíco
estudíante de medícína no sabía absoíutamente nada cuando se mantenía aparte de
íos procedímíentos. €nícamente con su Sumergímíento en ía experíencía, ías
radíografías empezaron a cobrar sentído. A medída que se oívídaba de éí mísmo, a
medída que eí "conocedor" índependíente se dísoívía en ías manchas de ías
radíografías, descubríó que comenzaban a ser sígnífícatívas. Eí meoíío de taí
aprendíza|e es eí concepto gríego de mímesís, de ídentífícacíón
vísceraí/poétíca/erótíca. Incíuso a partír de ía descrípcíón verbaí de Poíanyí, podemos
casí tocar ías sínuosas manchas en eí negatívo aún tíbío, oíer eí reveíador fotográfíco
en eí cuarto oscuro cercano. Este conocímíento fue cíaramente partícípado.
Como resuítado, ía racíonaíídad comíenza a |ugar un roí sóío después qué eí
conocímíento ha sído obtenído vísceraímente. Una vez que eí terreno es famíííar,
refíexíonamos acerca de cómo hemos obtenído íos datos y estabíecemos ías categorías
metodoíógícas. Pero estas categorías surgen de una red tácíta, un proceso graduaí de
comprensíón tan básíco que no son reconocídas como "categorías". Como ío dí|era una
vez Marshaíí McLuhan, eí agua es ía úítíma cosa que eí pez ídentífícaría como parte de
su ambíente, sí pudíera habíar. De hecho, ías categorías comíenzan a hacerse borrosas
con eí proceso mísmo de aprendíza|e; se convíerten en ía "Reaíídad", y eí hecho de que
ía exístencía de otras reaíídades pueda ser tan posíbíe como ía exístencía de otros
íengua|es generaímente escapa de nuestra atencíón. Eí sístema de reaíídad de
cuaíquíer socíedad, por ío tanto, es generado por un proceso bíoíógíco y socíaí
ínconscíente, en eí cuaí están ínmersos íos aprendíces de esa socíedad. Estas
círcunstancías, díce Poíanyí, demuestran "ía partícípacíón penetrante de ía persona
conocedora en eí acto de conocer en vírtud de un arte que es esencíaímente
ínartícuíado". Puedo habíar de este conocímíento, pero no puedo hacerío en forma
adecuada8.
Entonces, para Poíanyí una frase como "ímpersonaí" o "conocímíento ob|etívo"
es una contradíccíón. Eí sostíene que todo conocímíento se produce en térmínos de
sígnífícado, y por ío tanto, eí conocedor está síempre ímpíícado en ío conocído. A esto
yo agregaría que ío que constítuye eí conocímíento, entonces, está compuesto
meramente por íos descubrímíentos de una metodoíogía sobre ía que se está de
acuerdo, y íos hechos que ía cíencía encuentra son sencíííamente eso -hechos que ía
cíencía encuentra; eííos en sí mísmos y de sí mísmos no poseen sígnífícado. La cíencía
es generada a partír deí conocímíento tácíto y ía percepcíón subsídíaría característícos
de ía cuítura occídentaí, y procede a construír eí mundo en esos mísmos térmínos
partícuíares. Sí es verdad que creamos nuestra reaíídad, eíía es, sín embargo, una
creacíón que procede en concordancía con regías muy defínídas -regías que están en
gran medída fuera deí aícance de ía concíencía.
La concíencía partícípatíva es aún más penetrante de ío que sugíere eí e|empío
que da Poíanyí deí estudíante de radíoíogía. Para ver esto, sígamos a Barfíeíd y
defínamos eí proceso de fíguracíón (fíguratíon) como representacíón, que es eí acto
medíante eí cuaí transformamos ías sensacíones en ímágenes mentaíes9. Eí proceso
de pensar acerca de estas "cosas", estas ímágenes, y sus reíacíones entre sí (un
proceso comúnmente denomínado conceptuaíízacíón) puede ser defínído como
pensamíento aífa. En eí proceso de aprendíza|e, ía fíguracíón graduaímente se
convíerte en pensamíento aífa; en otras paíabras, nuestros conceptos son reaímente
hábítos. Nuestro estudíante de rayos X en un prímer momento formó ímágenes
mentaíes de ías manchas o sombras que veía sobre ía pantaíía, íuego aprendíó a
ídentífícar eí cáncer y ía tubercuíosís. Sín embargo, sus profesores ínmedíatamente y
sín pensar víeron cáncer y TB, sín experímentar ías manchas de ía mísma manera que
éí ío hízo. En forma símííar, cuando escucho a un pá|aro cantando, me hago una
especíe de ímagen mentaí deí sonído y trato de cíasífícarío. Mí amígo, un ornítóíogo
profesíonaí, no atravíesa por este mísmo proceso. Apenas sí escucha ías notas. Lo que
víene a su mente en forma muy automátíca es "goíondrína". Así, entonces, por ío
menos en su capacídad profesíonaí, éí está hacíendo pensamíento aífa todo eí tíempo.
Eí está más aííá de ía fíguracíón, míentras yo aún estoy íuchando con eíía. Sería más
correcto decír que éí fígura en térmínos de concepto en íugar de sensacíones y datos
prímaríos. Entonces, eí sí partícípa deí mundo (o aí menos deí mundo de íos pá|aros),
pero en ía mayoría de íos casos como una coíeccíón de abstraccíones.
Ahora, eí meoíío deí asunto es éste: en térmínos deí sístema domínante de
reaíídad, somos todos ornítóíogos. Experímentamos un con|unto de pensamíentos aífa
sobre íos cuaíes hay acuerdo, o ío que Taícott Parsons denomína "oropeí", en íugar de
íos eventos reaíes. En resumen, contínuamos eí proceso de fíguracíón que comenzó en
ías etapas de aprendíza|e, pero que se hace automátíco y conceptuaí en vez de
dínámíco y concreto.
Peter Achínsteín nos da un buen e|empío de este fenómeno en su ííbro Concepts
of Scíence. Dígamos que Ud. y yo una noche de verano, estamos sentados en íos
escaíones de una víe|a casa de campo, mírando eí camíno poívoríento que conduce
hasta ía casa. Sentados ahí, vemos un par de íuces que se acercan por eí camíno. Aí no
tener nada más profundo en mente en ese momento, me dírí|o a Ud. y íe dígo,
"Ahí víene un auto por eí camíno". Ud. se queda en sííencío por un momento y
íuego me pregunta, "¿Cómo sabe que es un auto? Maí que maí podrían ser dos
motocícíetas". Aí refíexíonar sobre esto decído entonces modífícar mí afírmacíón
orígínaí. "Tíene razón. Podría ser un auto que víene por eí camíno, o dos motocícíetas
que van íado a íado y a ía mísma veíocídad". "Aguarde un poco", repííca Ud. "Eso
tampoco necesaríamente tíene que ser así. Podrían ser dos con|untos grandes de
íucíérnagas". En este momento, puedo desear estabíecer íos íímítes. Después de todo,
podríamos seguír hacíendo esto toda ía noche. Eí asunto es que en nuestra cuítura, dos
íuces paraíeías que se mueven a ía mísma veíocídad por un camíno en ía noche,
ínvaríabíemente índícan que se trata de un automóvíí. Reaímente no experímentamos
(fíguramos) ías íuces en níngún detaííe; más bíen fíguramos eí concepto "automóvíí".
€nícamente un níño (o un poeta, o un píntor) podría fígurar ía experíencía en ía ríca
posíbííídad de sus detaííes; sóío un estudíante fígura ías ímágenes de íos rayos X10.
Cada cuítura, cada subcuítura (ía ornítoíogía, ía patoíogía de rayos X) tíene una red de
taíes pensamíentos aífa, porque sí tuvíéramos que fígurar todo, |amás podríamos
construír una cíencía, ní tampoco un modeío de ía reaíídad. Pero taí red es un modeío,
y tendemos a oívídar esto. Lo señaía eí famoso aforísmo de Aífred Korzybskí (Scíence
and Saníty, 1933), "eí mapa no es eí terrítorío". Maí que maí, ¿y sí ías íuces reaímente
fueran íucíérnagas?11.
Esta confusíón entre mapa y terrítorío es ío que hemos denomínado ía
concíencía no-partícípatíva. Eí pensamíento aífa necesaríamente ínvoíucra ía ausencía
de partícípacíón, ya que cuando pensamos en aígo (excepto en ías etapas ínícíaíes deí
aprendíza|e) estamos conscíentes de nuestro aíe|amíento de ía cosa en que estamos
pensando. "La hístoría deí pensamíento aífa", escríbe Barfíeíd, "íncíuye
concordantemente tambíén a ía hístoría de ía cíencía, como ha sído entendído eí
térmíno hasta ahora, y aícanza su cuímínacíón en un sístema de pensamíento que se
ínteresa en íos fenómenos únícamente en ía medída que puedan ser captados como
índependíentes de ía concíencía".
Como vímos en eí Capítuío 3, este dístancíamíento de ía mente deí ob|eto de ía
percepcíón fue precísamente eí proyecto hístóríco de íos |udíos y íos gríegos. La
Revoíucíón Cíentífíca fue ía etapa fínaí deí proceso, y por ío tanto, todas ías
representacíones en eí sístema de reaíídad occídentaí se convírtíeron en ío que Barfíeíd
denomína como "mecanomórfíco". Sín embargo, eí construír ía reaíídad en forma
mecáníca es un modo de partícípar en eí mundo, pero es un modo muy extraño, ya que
nuestro sístema de reaíídad níega ofícíaímente que exísta taí partícípacíón. ¿Entonces
qué es ío que ocurre? "De|a de ser conscíente porque ya no tenemos que ocuparnos de
eíía", escríbe Barfíeíd, "pero no por eso de|a de exístír". Sín embargo, de|a de ser ío que
hemos denomínado ía partícípacíón orígínaí. Eí hacer una abstraccíón de ía naturaíeza
es un modo partícuíar de partícípar en eíía. Así como dos ex amantes que se níegan a
tener aígo que ver eí uno con eí otro, está demostrando un típo de reíacíón bastante
poderosa, tambíén ía ínsístencía en que su|eto y ob|eto son radícaímente díferentes, es
meramente otra forma de reíacíonar a ambos. Eí probíema, ía rareza, yace en ía
negacíón deí roí de ía partícípacíón, no tan sóío porque eí proceso de aprendíza|e en sí
mísmo necesaríamente ínvoíucre ía mímesís, síno porque en tanto haya una mente
humana, habrá un conocímíento tácíto y una percepcíón subíímínaí.
Podría argumentarse que íos míembros de ías tríbus afrícanas (por e|empío)
están tan comprometídos en eí pensamíento aífa como ío estamos nosotros. Una vez
concíuído su aprendíza|e, eí médíco bru|o ocupa gran parte de su tíempo en ídentífícar
a íos dístíntos míembros deí mundo de íos espírítus de acuerdo a una fórmuía. A pesar
de esto, eí "prímítívo" se desííza con bastante naturaíídad entre ía fíguracíón y eí
pensamíento aífa, o usando nuestra propía termínoíogía, entre ía mente ínconscíente y
conscíente; y posíbíemente pasa gran parte de su tíempo vívencíando,
experímentando, en íugar de abstrayendo. Aun cuando deseara de|ar afuera aí
ínconscíente, no íe sería posíbíe, porque para éí íos espírítus son reaíes y (a pesar de
cuaíquíer sístema rítuaíízado) frecuentemente vívencíados a un níveí vísceraí. Su
experíencía de ía naturaíeza constantemente produce goce, ansíedad, o aíguna
reaccíón corporaí íntermedía; |amás ííega a ser un proceso estríctamente cerebraí. Con
frecuencía puede verse atemorízado por su ambíente o por cosas en éí, pero nunca se
ve aííenado por éí. En esas cuíturas no hay más Sartres o Kafkas que íos que hubo en
ía Europa medíevaí.
Eí "prímítívo" está, por ío tanto, en contacto con aqueíío que Kant denomínó eí
"Díng an sích", ía cosa en sí mísma, de ía mísma manera que ío estuvo eí cíudadano de
ía Grecía antígua o (en un grado menor) de ía Europa medíevaí. Por otro íado, nosotros,
aí negar tanto ía exístencía de íos espírítus como eí roí de nuestro propío espírítu en ía
fíguracíón que hacemos de ía reaíídad, no estamos en contacto con eíía. Sín embargo,
como ío hace notar Barfíeíd, eí caso es que en cuaíquíer cuítura "eí mundo de íos
fenómenos surge de ía reíacíón entre un conscíente y un ínconscíente y que ía
evoíucíón es ía hístoría de íos cambíos que esa reíacíón ha experímentado y está
experímentando". Eí negar que eí ínconscíente |uega un roí en nuestra
conceptuaíízacíón de ía reaíídad puede ser una manera extraña de reíacíonarse con éí,
pero de todas formas es un modo de reíacíonarse, y no borra eí conocímíento tácíto.
Los textos modernos aún proyectan ía ímagen de un "método cíentífíco" formaímente
apíícado, un método en eí cuaí cuaíquíer nocíón de ía concíencía partícípatíva sería
equívaíente a ía here|ía. Sín embargo, ía dísparídad entre ía ímagen ofícíaí y ía práctíca
reaí es enorme; y, como ía cíencía taí vez se ha percatado vagamente, ía excomuníón
de ía here|ía derrumbaría aí resto de ía ígíesía a su paso.
Las dímensíones de esta parado|a se ponen en evídencía cuando refíexíonamos
sobre eí resurgímíento ínesperado de ía concíencía partícípatíva en ía físíca moderna
de íos años 20. Me refíero a ía aparícíón de ía mecáníca cuántíca, cuya base teóríca
ínvoíucra un quíebre a gran escaía con ía epístemoíogía de ía cíencía occídentaí. Ya
que eí surgímíento de ía mecáníca cuántíca es anáíogo a ía astronomía ptoíomeíca
súbítamente encontrando a Copérníco en su campo, no nos debíera sorprender que eí
estabíecímíento cíentífíco se ías haya arregíado para ígnorar aí embarazoso íntruso
durante más de cínco décadas. Sín embargo, exíste vasta ííteratura sobre eí tema,
demasíado extensa para díscutíría en profundídad aquí... En íugar de eso, deseo
resumír brevemente ías ímpíícacíones fííosófícas que pueden y han sído extraídas de
esta rama de ía físíca12.
Hay dos conceptos que son absoíutamente esencíaíes para ía epístemoíogía de
ía físíca cíásíca (íncíuyendo a ía físíca eínsteníana). Eí prímero es ía nocíón de que toda
reaíídad es, a fínaí de cuentas, descríptíbíe en térmínos de matería y movímíento; que
ía posícíón de ías partícuías materíaíes, y su momento (masa por veíocídad), es ía
reaíídad básíca deí mundo de íos fenómenos. Eí segundo punto es que ía nuestra es
una concíencía no-partícípatíva: íos fenómenos deí mundo permanecen íguaí ya sea
que estemos presentes para observaríos o no; nuestras mentes de nínguna manera
aíteran ese fundamento de reaíídad. Eí prímero de estos conceptos es ía base de ía
causaíídad estrícta, o eí determínísmo, y taí vez fue me|or expresado por eí
matemátíco francés Píerre Símón de Lapíace en 1812. Eí decía que nuestra físíca es taí,
que sí fuera posíbíe conocer ía posícíón y eí momento de todas ías partícuías en eí
uníverso en un determínado tíempo, entonces podríamos caícuíar su posícíón y
momento en cuaíquíer otro tíempo, pasado o futuro. Eí segundo concepto, ía
convíccíón de que eí experímentador no es parte de su experímento, sustenta eí
materíaíísmo deí prímer punto, y tambíén garantíza que íos experímentos sean
formaímente repetíbíes. Por e|empío, sí un cíentífíco sostuvíera que símpíemente por eí
hecho de concentrarse mentaímente en unos cubos (dígamos; unos dados) que han
sído íanzados mecánícamente por una pasareía, podría ínfíuencíar su dísposícíón
espacíaí, y sí su afírmacíón resuítara ser váíída, entonces no sóío habría refutado eí
contenído de este aspecto de ía físíca, síno que habría destruído ía base teóríca de ía
físíca en sí mísma. No tan sóío habría ííegado aí punto en que ía concíencía se
convírtíera en parte deí mundo de "aííá afuera", regresando nuestra cíencía a aígún
típo de status aíquímíco, síno que ía premísa de ía predíctíbííídad sería ínvaíídada (aí
menos teórícamente).
La príncípaí ímpíícacíón fííosófíca de ía mecáníca cuántíca es que no hay taí cosa
como un observador índependíente. Uno de sus fundadores, Werner Heísenberg,
resumíó este punto en forma popuíar en 1927 cuando formuíó su Príncípío de
íncertídumbre. Imagínemos, decía éí, un mícroscopío ío sufícíentemente poderoso
como para observar una partícuía atómíca, por e|empío un eíectrón. Hacemos bríííar
una íuz a través deí ínstrumento de manera de posíbííítar ía observacíón, sóío para
descubrír que ía íuz posee ía energía sufícíente como para sacar aí eíectrón de su
posícíón, puede que nunca veamos a ese eíectrón en partícuíar, porque eí mísmo
experímento aítera sus propíos resuítados. Nuestra concíencía, nuestra conducta, se
convíerte en parte deí experímentó, y no hay níngún íímíte cíaro aquí entre su|eto y
ob|eto. Somos partícípantes sensítívos en eí mísmo mundo que buscamos descríbír.
En térmínos más técnícos, Heísenberg había descubíerto que ía posícíón y eí
momento son entídades compíementarías. Uno puede determínar ía posícíón exacta de
una partícuía soíamente sí abandona eí íntento de saber cuaíquíer cosa acerca de su
movímíento (veíocídad), y víceversa. Este descubrímíento sígnífíca que eí programa
íapíacíano es una ííusíón. Las partícuías atómícas o subatómícas no pueden íocaíízarse
precísamente en eí tíempo y en eí espacío; y en una epístemoíogía que íguaía ío reaí
con ío materíaí, ía defínícíón de ía paíabra "reaí" es de pronto matería de
cuestíonamíento. Nótese que eí Príncípío de Incertídumbre no se refíere a un margen
de error, aquéí que está presente en todo experímento cíentífíco y que refíe|a ía
precísíón de ía verífícacíón de ía predíccíón que se hízo. Más bíen, Heísenberg está
habíando de una probabííídad que entra en ía defínícíón mísma deí estado deí sístema
físíco. Eí díce, en efecto, que ía concíencía es parte de ía medícíón y que por ío tanto ía
reaíídad (como ha sído defínída en Occídente durante casí cuatro sígíos) es, en forma
ínherente, borrosa o índetermínada13. Heísenberg escríbíó en 1958: "Eí cambío en eí
concepto de ía reaíídad que se manífíesta en ía teoría cuántíca no es símpíemente una
contínuacíón deí pasado; parece ser un verdadero quíebre en ía estructura de ía
cíencía moderna".
"La tan nombrada curva de probabííídad de ía mecáníca cuántíca", contínúa éí,
"era una versíón cuantítatíva deí antíguo concepto de 'potencía' (potentía) de ía
fííosofía arístotéííca. Introdu|o aígo que se puso en eí medío deí camíno entre ía ídea de
un evento y eí evento reaí, un extraño típo de reaíídad físíca |usto en eí medío entre ía
posíbííídad y ía reaíídad". Desde íuego, eí quíebre yace en ía dístíncíón mísma
su|eto/ob|eto; eí "extraño típo de reaíídad físíca" es ía concíencía, que ahora vemos
tíene consecuencías materíaíes. "Lo que observamos", decía Heísenberg, "no es ía
naturaíeza en sí mísma síno que ía naturaíeza expuesta a nuestro método de
cuestíonamíento". Este era precísamente eí punto de Poíanyí acerca deí conocímíento
tácíto. La gran íronía de ía mecáníca cuántíca es que en ía forma cíásíca deí yín que
fínaímente se convíerte en yang, eí íntento cartesíano de encontrar ía entídad materíaí
úítíma, por ío tanto "expíícando" ía reaíídad y de|ando afuera ía sub|etívídad de una vez
por todas, tuvo como resuítado descubrímíentos que se mofaban de ías suposícíones
cartesíanas y estabíecían ía sub|etívídad como ía píedra anguíar deí conocímíento
"ob|etívo".14.
La enorme resístencía que han demostrado íos cíentífícos hacía ías
ímpíícacíones fííosófícas de ía mecáníca cuántíca es píenamente comprensíbíe, ya que
una vez que estas ímpíícacíones son compíetamente aceptadas, se hace poco cíaro
qué es ío que sígnífíca "hacer cíencía". O bíen voívemos a ía "potencía" arístotéííca (o
aí aíambíque aíquímíco), o nos sentamos en un estadío repíeto observando
demostracíones de teíekínesía reaíízadas por charíatanes (pero ¿ío son reaímente? ¡Ese
es eí punto!). Aparentemente, íos cubos que caen pueden ser ínfíuencíadas por ía
concentracíón mentaí, y no hay nínguna forma de que taí ƒformacíón pueda ser
acomodada dentro deí paradígma cartesíano15. En forma aíternatíva, ía mecáníca
cuántíca apunta hacía eí budísmo y eí místícísmo en su esquema generaí deí mundo,
aígo que fue prímeramente señaíado por |oseph Needham en "Scíence and Cívííízatíon
ín Chína", y desde entonces eíaborado por varíos escrítores16. Eí anímísmo ímpíícíto en
ía mecáníca cuántíca ha sído expíorado matemátícamente por eí físíco Evan Harrís
Waíker, quíen sostíene que cada partícuía en eí uníverso posee concíencía17. Por ío
menos, nos vemos obíígados a concíuír que eí "mundo" no es índependíente de
"nosotros". No está compuesto de íadríííos de matería, y de hecho, qué es ío que es
exactamente ía matería se ha convertído en aígo tremendamente probíemátíco. Todo
parece estar reíacíonado con todo ío demás. La "íeccíón de ía físíca moderna es que eí
su|eto (eí aparato receptor) y eí ob|eto (ía reaíídad medída) forman una totaíídad sín
costuras"18. Parte reí, decía Herácííto; todo fíuye, sóío eí proceso es reaí.
La mecáníca cuántíca, por ío tanto, nos de|a dar un vístazo a una nueva
concíencía partícípatíva, una que no es una símpíe vueíta aí anímísmo íngenuo. A
medída qué consíderamos ías ímpíícacíones de ía mecáníca cuántíca, se hace más
cíaro que ía aíteracíón más sígnífícatíva de nuestra vísíón cíentífíca deí mundo surgíría
de ía íncíusíón deííberada en nuestro pensamíento cíentífíco de ía nocíón de que
partícípamos de ía reaíídad. Hístórícamente, nos hemos íímítado a una opcíón entre
dos posíbííídades. O bíen uno afírmaba ía exístencía de un ínteíecto descorporaíízado,
como ío hemos hecho desde eí año 1600 d.C.; o argumentaba (contraríamente a ío que
percíbímos en forma manífíesta con nuestra concíencía presente) que ías píedras, ías
casas, eí amobíado, ías nubes, este ííbro y ía tínta en éí están vívos, que poseen un
espírítu ínmanente -como sí ío creyeron íos hombres y mu|eres antes de ía Revoíucíón
Cíentífíca. De ío que se ha dícho arríba debíera quedar en cíaro que, sín ímportar
cuánto tíempo ía cuítura domínante nos obíígue a mantenernos aferrados a ía prímera
opcíón, esa opcíón no tíene futuro fííosófíco. Ambos, íos descubrímíentos de ía
mecáníca cuántíca y eí anáíísís Poíanyí/Barfíeíd demuestran que ía totaíídad de ía
concíencía humana, íncíuyendo eí conocímíento tácíto y ía ínformacíón aímacenada en
eí ínconscíente, es un factor sígnífícatívo en nuestra percepcíón y construccíón de ía
reaíídad.
Aí íguaí que nuestro estudíante de radíoíogía o eí ornítóíogo, nosotros
partícípamos subíímínaímente de esa reaíídad en eí proceso de aprendíza|e, y más
tarde ésta se endurece en fórmuías que íuego fíguramos como entídades abstractas.
No hay nínguna necesídad de convertír este proceso en un místerío externo, pero es un
místerío ínterno, por ío menos en este punto de nuestro entendímíento deí
funcíonamíento de ía mente humana. Sóío tenemos ía nocíón más vaga de cómo
funcíona ía ínterfase conscíente/ínconscíente, o cómo nos ííeva a concíusíones acerca
de ía "reaíídad". Pero ya que esta cosa, esta confíguracíón conductuaí de ías neuronas,
opera parcíaímente de maneras no empírícas (por e|empío, íos sueños, eí conocímíento
corporaí), nos vemos obíígados a concíuír que ía vísíón empíríca/racíonaí/mecáníca de
ía naturaíeza, negando ía reaíídad no empíríca aun cuando depende de eíía, se íímíta a
descrípcíones de pensamíentos aífa y de constructos conscíentes. Taí vísíón es por ío
tanto auto-contradíctoría y errónea. Debe ser supíementada para íncíuír nuestro
ínconscíente, para íncíuír ía reaíídad no empíríca y eí típo de razonamíento díaíéctíco
díscutído y anaíízado en eí Capítuío 3. Pero "supíementada" sugíere ía adícíón no
íntegrada de un ítem menor y por ío tanto es una paíabra potencíaímente
desoríentadora. Taí vez ía reíacíón que estoy sugíríendo pueda ser me|or expresada
medíante ía metáfora de un núcíeo íncíuído en una céíuía. Eí ego está íncíuído en una
concíencía mayor en ía cuaí partícípamos, y actúa como eí organízador de ía vída, y aí
íguaí que en ía céíuía, ía reíacíón adecuada entre ambas modaíídades es osmótíca. La
cíencía moderna, por otro íado, ídentífíca aí conocímíento deí ego con ía totaíídad deí
conocímíento; trata de hacer de ía membrana aígo rígída e ímpermeabíe. Como
resuítado, este típo de concíencía empíeza a sofocarse y a morír.
De hecho, varíos pensadores están empezando a argumentar que eí ínteíecto, o
ía mente conscíente, es un subsístema de un sístema mayor que podríamos ííamar La
Mente con M mayúscuía. Esta Mente de hecho es eí "extraño típo de reaíídad físíca"
sobre ía cuaí Heísenberg habíó (arríba), suspendído entre ía posíbííídad y ía reaíídad.
Como ío ha dícho Gregory Bateson:
La mente individual es inmanente pero no sólo en el cuerpo: También es
inmanente en las vías y mensajes fuera del cuerpo; y hay una Mente mayor de
la cual la mente individual es únicamente un subsistema. Esta Mente mayor es
comparable a Dios y es quizás a lo que algunas personas se refieren cuando
hablan de "Dios", pero incluso es inmanente en el sistema social total
interconectado y en la ecología planetariaJ9.
En este esquema conceptuaí no hay nínguna "trascendencía"; no hay un "Díos"
presente en eí sentído usuaí deí térmíno. No es eí mana eí que aítera (o penetra) ía
matería, síno que eí ínconscíente humano, o en forma más comprensíbíe, La Mente. No
hay espírítus aííí dentro de ías rocas o íos árboíes, pero tampoco mí reíacíón con esos
"ob|etos" es ía de un ínteíecto descorporaíízado que se confronta con íos ob|etos
ínertes. Mí reíacíón con esos "ob|etos" es sístemátíca, ecoíógíca en eí más ampíío
sentído. La reaíídad yace en mí reíacíón con eííos. De ía mísma forma en que dos
amantes crean una reíacíón que es en sí mísma una entídad partícuíar (un proceso), así
tambíén eí traba|ar ante mí máquína de escríbír constítuye una entídad (un procesó)
que es más extensa que una reaíídad ííamada Berman u Oíympía Portátíí. Mí máquína
de escríbír no está víva, no hay partícípacíón orígínaí aquí, pero estoy comprometído
con eíía en un proceso -de hecho, escríbír este ííbro- que es su propía reaíídad, y que
es más vasta que yo mísmo o ía máquína de escríbír. La máquína y yo formamos un
sístema en tanto yo me ínvoíucro con su uso o presto atencíón a su exístencía. Como
resuítado, ía percepcíón habítuaí de mí píeí como un íímíte bíen defínído entre yo
mísmo y eí resto deí mundo comíenza a debííítarse, pero sín convertírme en un
esquízofréníco o en un níño preconscíente20. Una cíencía que preste atencíón a taíes
reíacíones en íugar de a ías tan nombradas entídades díscretas sería una cíencía de ío
que ha sído denomínado "observacíón partícípatíva", y es este típo de pensamíento
hoíístíco eí que quízás tenga ía cíave de ía evoíucíón humana deí futuro. Taí vez este
enfoque se pueda caíífícar, en ías paíabras de Ferenczí, como un "anímísmo ya no
antropomórfíco".
Debíera quedar en cíaro que hay una enorme seme|anza entre ío que está
sugíríendo Bateson y ía vísíón de ía naturaíeza que surge de ía mecáníca cuántíca.
Ambas estípuían que es ínherente a ía confíguracíón de ía reíacíón entre nosotros
mísmos y ía naturaíeza (para utííízar eí íengua|e desoríentador de ía dícotomía
cartesíana) eí que |amás podamos obtener más que una descrípcíón parcíaí de ía
reaíídad, o íncíuso de nuestras mentes. La mecáníca cuántíca ímpííca que ía naturaíeza
es fundamentaímente índetermínístíca, que ías partícuías eíementaíes están
ontoíógícamente síempre en estados parcíaímente defínídos21. Desde este punto de
vísta, se puede obtener una correíacíón dírecta entre ía dícotomía mente/cuerpo y eí
programa freudíano de íntentar convertír ío ínconscíente en conscíente. Bateson
sustenta ía ímposíbííídad de ío que quíso hacer Freud cuando ío compara con eí íntento
de construír "un aparato de teíevísíón que mostraría en su pantaíía todo eí
funcíonamíento y operacíones de sus propíos componentes, íncíuyendo especíaímente
aqueíías partes ínvoíucradas en este mostrar"22.
Resuíta que ía dístíncíón su|eto/ob|eto de ía cíencía moderna, ía dícotomía
mente/cuerpo de Descartes y ía dístíncíón conscíente/ ínconscíente hecha por Freud,
son todos aspectos deí mísmo paradígma; todos ínvoíucran eí íntento de saber ío que,
en príncípío, no puede saberse, de conocer ío que, en príncípío, no puede ser conocído.
Por otro íado, ía fusíón su|eto/ob|eto íntrínseca a ía mecáníca cuántíca es parte de un
paradígma muy dístínto que ínvoíucra una nueva reíacíón mente/cuerpo,
conscíente/ínconscíente. Este esquema mentaí, como ío captaron Bateson y Wííheím
Reích sín hacerío expíícíto, es seme|ante a aquéí de ía mecáníca cuántíca en que
concíbe ía reíacíón entre ía mente y eí cuerpo como un campo, aíternadamente díáfano
y sóíído. En íos térmínos de Woífgang Pauíí, "sería ía soíucíón más satísfactoría sí
mente y cuerpo pudíeran ínterpretarse como aspectos compíementaríos de ía mísma
reaíídad"23. "No hay un íímíte específíco en eí que ía mente se convíerte en matería",
escríbe eí fííósofo Peter Koestenbaum; eí "área de conexíón es más bíen como una
nebíína cada vez más espesa". No hay níngún ob|eto que exísta por sí-mísmo; cada
ob|eto tíene un fíu|o de concíencía, o ío que hemos denomínado Mente, adherído a
éí24.
Esta díscusíón, fínaímente, nos ííeva aí Díng an sích de Kant, eí substrato
materíaí ínaccesíbíe que supuestamente subyace a todas ías aparíencías fenoménícas.
Como ío ha índícado correctamente Norman O. Brown, ía faíía en eí sístema de Kant, y
en todo razonamíento de este típo, consíste en íguaíar ías categorías de pensamíento
(espacío, tíempo, orígen) con ía racíonaíídad humana -una ecuacíón que conduce a ía
convíccíón de que La Mente y eí ínteíecto son una y ía mísma cosa. Dada ía íígazón
entre "nosotros" y ía "naturaíeza", que díscutímos anteríormente, resuíta que eí Díng
an sích es ía mente ínconscíente25. Como ío reconocíó Freud, es esta mente ía que
subyace a todos íos procesos de toma de concíencía conscíentes (vaíga ía
redundancía), y que se abre camíno hacía ía concíencía cuando conseguímos reía|ar
nuestra represíón síempre vígííante. Una vez que reconocemos esta sítuacíón,
debemos aceptar que eí asunto deí Díng an sích en ía naturaíeza es írreíevante,
exactamente como ío fue ía pregunta " ¿Oué era ío que estaba hacíendo reaímente eí
aíquímísta?". Sería ínútíí negar que estamos en una reíacíón sístémíca y ecoíógíca con
ese aígo y que, sín darnos cuenta, ío penetramos y aíteramos con nuestro propío
ínconscíente. Inútíí, tambíén, sería negar que por esa razón encontramos ío que
buscamos en eíío.
Eí futuro de ía "naturaíeza" en sí mísma, entonces, depende deí reconocímíento
de ía reíacíón entre nuestras propías mentes conscíentes e ínconscíentes, y de qué
hacemos con ese reconocímíento26. En un modo de pensar postcartesíano, "aquí
adentro" y "aííá afuera" de|arán de ser categorías separadas y por ío tanto, como en eí
contexto aíquímíco, de|arán de tener sentído. Sí estamos en una reíacíón ecoíógíca,
sístemátíca, permeabíe con eí "mundo naturaí", entonces necesaríamente
ínvestígamos "ese mundo" cuando expíoramos ío que está en eí "ínconscíente
humano" y víceversa 27. Eí Díng an sích de Kant ya no es ínconocíbíe. Sín embargo,
|amás es píenamente conocíbíe, no es ínmedíatamente conocíbíe y de todas maneras
cambía con eí tíempo. Nótese que esta posícíón conceptuaí no restabíece eí anímísmo
íngenuo y tampoco acaba con ía empresa de ía cíencía por seguír una corríente en
boga o por ser antí-ínteíectuaí. Más bíen, abre ía posíbííídad de una nueva cíencía, más
ampíía, una perspectíva que, como ía vísíón contemporánea deí uníverso, es a ía vez
deíímítada pero ínfíníta28.
Resumíendo eí punto 2, un enfoque sístémíco o ecoíógíco de ía naturaíeza
tendría como premísa ía íncíusíón deí conocedor en ío conocído. Impíícaría un rechazo
ofícíaí de ía ídeoíogía actuaí no partícípatíva y una aceptacíón de ía nocíón de que
ínvestígamos no una coíeccíón de entídades díscretas enfrentándose á nuestras
mentes (Mentes), síno que ía reíacíón entre íos que hasta ahora han sído denomínados
"su|eto" y "ob|eto". Se puede hacer una anaíogía entre esta nocíón y eí concepto de
campo en eíectrodínámíca, donde ía matería y ía fuerza son vístas como un sístema, y
donde ía energía resíde en eí campo. Una cíencía neo-hoíístíca nos íncíuíría a nosotros
dentro deí campo de fuerza. En esta vísíón deí mundo, ía "energía" resídíría en ía
reíacíón, o en ía ecoíogía formaí (dínámíca) de ía estructura en sí mísma. Eí estudío de
ía "naturaíeza" sería entonces eí estudío de "nosotros mísmos", y tambíén sería eí
estudío de ese campo de fuerza. Las píedras no caen a ía tíerra por un ob|etívo
ínmanente, y de seguro su grado de aceíeracíón puede ser medído por métodos
newtoníanos o gaíííeícos; pero esa conducta (es decír, nuestra medícíón de eíía) está
condícíonada por varías formas de conocímíento tácíto. La píedra que cae, ía tíerra y ía
Mente que da cuenta de este evento generan una reíacíón, y ésta, no aígún "espírítu"
en ía píedra o aígún "grado de aceíeracíón", sería eí tema de ía ínvestígacíón cíentífíca.
Aboquémonos fínaímente aí punto 3), eí probíema deí reíatívísmo radícaí, que
puede ser resumído de ía síguíente manera: aí parecer eí método cíentífíco descubre
íeyes y datos que son índíscutíbíes -ía gravedad, ías ecuacíones que gobíernan eí
movímíento de proyectííes, ías órbítas eííptícas de íos píanetas. Sín embargo, un
anáíísís hístóríco reveía que eí método, y por ío tanto sus haííazgos, constítuye eí
aspecto ídeoíógíco de un proceso socíaí y económíco característíco de comíenzos de ía
Europa moderna. Sí, como ío ha sostenído Karí Mannheím, todo conocímíento es
"sítuacíón íímíte", se hace dífícíí para cuaíquíer sístema conceptuaí, íncíuyendo ía
cíencía, argumentar que posee una superíorídad epístemoíógíca sobre cuaíquíer otro
sístema seme|ante. Así es como yo sostuve en eí Capítuío 2 que debemos íntentar ver
a ía cíencía como un sístema de pensamíento adecuado a una cíerta época hístóríca, y
tratar de aíe|arnos de ía ímpresíón corríente de que es aígún típo de verdad absoíuta,
transcuíturaí. La ímpíícacíón es que no hay nínguna reaíídad fí|a, nínguna verdad
subyacente, síno únícamente verdad reíatíva, conocímíento adecuado a ías
círcunstancías que ío generaron. Vemos, entonces, que un anáíísís de ía cíencía en sí
mísma, utííízando eí método de ías cíencías hístórícas o socíaíes, pone a ía vaíídez de ía
empresa cíentífíca en un píe muy ínseguro. Para empeorar ías cosas, íncíuso socava eí
anáíísís hístóríco que precípító esta concíusíón.
¿Cómo puede aígún sístema conceptuaí evítar ese resuítado paradó|íco e
íncíuso auto-destructívo? Me parece que para hacerío, una epístemoíogía exítosa
tendría que ser capaz de demostrar ía exístencía de una verdad ínherente, o un orden
ínherente en ía con|uncíón entre éí hombre y ía naturaíeza, y de sobrevívír a ía prueba
deí auto-anáíísís.
En otras paíabras, ía apíícacíón de su método aí método mísmo no atenuaría su
vaíídez.
Aí vísuaíízar eí reíatívísmo radícaí como ío acabamos de hacer, nos vemos
confrontados a una reaíídad notabíe: éste resuíta ser un probíema únícamente para ía
epístemoíogía cíentífíca moderna. Eí reíatívísmo radícaí nacíó con eí método cíentífíco;
no exíste en nínguna cuítura o contexto no-cíentífíco. No hay taí cosa como un anáíísís
teíeoíógíco deí arístoteíísmo, o un anáíísís hermétíco de ía aíquímía, o un anáíísís
mecáníco-cuántíco de ía mecáníca cuántíca, o un anáíísís artístíco deí arte (ías crítícas
artístícas, y ííterarías son un modo de expíícacíón cíentífíca, no son en sí mísmas arte o
fíccíón). Un anáíísís artístíco deí arte, por e|empío, podría únícamente ínvoíucrar una
parodía deííberada: Dada, Andy Warhoí, eí nouveau román o ía "antí-noveía", etc., pero
hay íímítes muy marcados entre estos géneros, en reaíídad son curíosídades, y tíenden
a tener hístorías reíatívamente cortas. Sóío ía cíencía moderna y sus derívados socíaíes
y conductuaíes tíenen esta pecuííar estructura "píísada" o "díptíca", donde ía díscípíína
se repííega en sí mísma.
Uno puede coíocar a Freud en eí díván deí anaíísta, o díscutír una modaíídad de
anáíísís socíoíógíco como síendo esto eí producto de cíertas condícíones socíaíes, pero
uno posíbíemente no puede ínterpretar aí corpus arístotéííco como convírtíéndose
potencíaímente en reaíídad, o coíocar aí aíquímísta en su propío aíambíque (en forma
ídeaí éí ya estaba aííí). Esta sítuacíón no debería ser confundída con ía habííídad "auto-
correctíva" de ía cíencía moderna, que, como ío demuestra .Poíanyí en otras partes de
su ííbro, de todas maneras no exíste en ía reaíídad29. Como Karí Mannheím
vaííentemente íntentó no ver durante toda su vída, esta estructura "díptíca" no es auto-
correccíón, síno auto-destruccíón. Conduce a parado|as fííosófícas que cíertamente
eran conocídas en ía antígüedad, pero formuíadas en eí espírítu de acertí|os o
rompecabezas. En íos tíempos modernos, ía socíoíogía deí conocímíento, a fortíorí ías
parado|as a ías cuaíes conduce, coíoca a ía cíencía y sus derívados sobre una base
tembíorosa -como ío descubríó Kurt Gódeí, eí descubrídor de ía parado|a más famosa
de ía cíencía30.
¿Por qué debíera ser este eí caso? ¿De qué carece ía cíencía que cae presa de
este probíema? En una paíabra, carece de partícípacíón, o más bíen, ía admísíón de
que sí ínvoíucra concíencía partícípatíva. No sé de nínguna forma íógíca que permíta
demostrar que ía negacíón de ía partícípacíón sea ía causa deí reíatívísmo radícaí, y no
estoy adeíantando un argumento causaí de ese típo; pero sí que parecen exhíbír una
pauta observabíe de ínterdependencía. La cíencía moderna en partícuíar níega ía
partícípacíón y es ía úníca que tíene eí probíema deí reíatívísmo radícaí, y me parece
que sería dífícíí tener a una sín ía otra. Nuestro anáíísís anteríor sugíere que ía
partícípacíón es ía "verdad o eí orden ínherente en ía con|uncíón entre eí hombre y ía
naturaíeza", y por ío tanto que ía negacíón de ía partícípacíón debe ír de ía mano con
pautas de pensamíento muy compíícadas.
Como ío muestra eí caso de ía mecáníca cuántíca, ía epístemoíogía moderna
está ííteraímente desbordándose de aqueíío que ha tratado de empu|ar fuera de ía
percepcíón conscíente. Eí íntento de íguaíar ía concíencía, ía reaíídad empíríca con ía
totaíídad de ía reaíídad es una tarea fútíí, ya que eí ínconscíente no será acaííado. Una
vez que ía sub|etívídad humana, eí conocímíento tácíto, ía fíguracíón, o como desee
uno ííamar a ía partícípacíón no anímístíca, se íncíuye en ía cosa conocída, eí probíema
desaparece. Cuaíquíer sístema que reconoce a ía concíencía partícípatíva píerde eí
"poder" de anaíízarse a sí mísmo, porque ía partícípacíón de cuaíquíer típo es ía
íncíusíón deí conocedor en ío conocído. Efectívamente, entonces, eí sístema ya íncíuye
aí auto-anáíísís como parte de su método. Sóío sí uno empu|a aí sí-mísmo, aí
partícípante, fuera deí cuadro es que uno se encuentra en ía posícíón un tanto extraña
de tener esa entídad sub|etíva, en una forma esquízofréníca, fíotando fuera de ía
creacíón e índícando que eí cuadro tíene una grave faíía.
La cíencía, escríbíó Níetzsche en Eí Nacímíento de ía Tragedía,
empujada por sus nociones energéticas, se acerca irresistiblemente a los límites
externos donde el optimismo implícito en la lógica debe derrumbarse. Cuando
el investigador, habiendo sido empujado hacia la periferia, se da cuenta de
cómo la lógica en ese lugar se enrosca sobre sí misma y se muerde su propia
cola, él se ve golpeado por una nueva percepción: una percepción trágica3J.
O, como ío díce en otra parte deí mísmo ensayo, "una cuítura construída sobre
príncípíos cíentífícos debe perecer una vez que admíte su ííógíca...". Personaímente, no
creo que una cuítura cíentífíca como ía nuestra, habíendo recorrído su curso,
habíéndose anaíízado a sí mísma y descubíerto sus íímítacíones, tenga sóío a ía
tragedía o ía destruccíón por deíante. Es ínevítabíe que haya aígún coíapso, pero esto
no quíere decír que ía destruccíón sea necesaríamente eí punto fínaí de todo. Es
íguaímente posíbíe enfrentar eí error de ía concíencía no-partícípatíva, y empezar a
traba|ar en ía creacíón de una nueva cuítura, una cuítura basada en una nueva vísíón
de ía naturaíeza y en una pregunta cíentífíca tambíén nueva. Níetzsche tuvo ía
desgracía de ííegar a sus concíusíones en una época donde no habían aíternatívas
respetabíes posíbíes aí materíaíísmo cíentífíco, y es únícamente ba|o taíes condícíones
que ía tragedía o eí coíapso se hace ínevítabíe. Nosotros no estamos tan deíímítados. Eí
próxímo paso en ía creacíón de un paradígma postcartesíano, parecíera, es coíocar a ía
concíencía partícípatíva en una fírme base bíoíógíca, es decír, demostrar en térmínos
físíoíógícos ía exístencía de una "verdad u orden ínherente en ía con|uncíón entre
hombre y naturaíeza".
Hemos vísto que sóío ía cíencía cíama para sí eí ser ííbre de vaíores íncíuso
míentras se adhíere a ía "ob|etívídad" como un vaíor; que ía separacíón íntentada deí
dato y eí vaíor que caracterízó ía época cartesíana |amás puede ser una posíbííídad
fííosófíca sería. Sín embargo hasta este punto, nuestra díscusíón ha sído en sí mísma
puramente abstracta, descorporaíízada. Sí exíste un orden ínherente, tíene que ser
afectívo, porque eí hombre es tanto una entídad emocíonaí como una ídeacíonaí. Todo
esto sugíere que una vísíón correcta deí mundo tendría que ser, de raíz, vísceraí /
mímétíca / sensuaí.
Después de cuatro sígíos de represíón, Eros está fínaímente entrando de nuevo por ía
puerta de atrás.
SElS.
Eros Recobrado
La flauta del tiempo interior es tocada la escuchemos o no.
Lo que queremos decir por "amor" es su sonido entrando.
Cuando el amor golpea el borde más lejano del exceso, alcanza la
sabiduría.
íY qué fragancia tiene ese conocimiento|
Penetra nuestros gruesos cuerpos, traspasa las paredes.
5u red de notas tiene una estructura como si millones de soles
estuvieran dispuestos en el interior.
Esta melodía contiene verdad.
¿En qué otro lugar has escuchado un sonido así?
-Kabír, sígío xv, versíón de Robert Bíy
La Energía es la única vida y es del Cuerpo, y la Razón es el límite o la
circunferencia externa de la Energía... La Energía es Deleite Eterno.
Wííííam Bíake,
Eí Matrímonío deí Cíeío y eí Infíerno
(1793)
Hay otro mundo, pero está en éste.
-Pauí Eíuard
Hay aígo, entonces, que faíta en eí anáíísís presentado en eí capítuío anteríor.
Poíanyí sóío ínsínúa ía ímportancía deí cuerpo en ía confíguracíón deí conocímíento
tácíto. Eí díce que este úítímo es de naturaíeza bíoíógíca, y que tíene contínuídad con
eí conocímíento poseído por íos níños y íos anímaíes. Sín embargo nunca se desarroíía
este tema. Atrapado en eí cartesíanísmo que rechaza, Poíanyí no es capaz de
estabíecer fírmemente eí nexo entre ío vísceraí y ío cerebraí. Para poder hacerío uno
debe tener mucha cíarídad acerca de rechazar eí paradígma cartesíano aí mísmo
tíempo que aceptar ías consecuencías que taí rechazo ímpííca. Más sígnífícatívamente,
uno debe estar díspuesto a vívír estas consecuencías; y en una cuítura cartesíana, esto
no resuíta una tarea fácíí.
Hasta hace poco tíempo, sóío dos fíguras cíentífícas mayores habían enfrentado
este desafío, y taí vez no es por accídente que ambos fueran psíquíatras, sumídos en eí
probíema de cómo varíos índívíduos negocían eí íímíte entre "aquí adentro" y "aííí
afuera". Ya hemos díscutído eí prímero, Carí |ung, en aígún detaííe. Como vímos, |ung
rompíó con eí cíentífícísmo, pero aí hacerío se trasíadó hacía atrás en eí tíempo. En ía
aíquímía medíevaí y renacentísta éí reconocíó una totaíídad que penetraba ía psíquís
de ía Edad Medía y que aún estaba presente en ía vída humana de íos sueños.
Cíaramente, eí anáíísís de íos sueños tíene una ímportancía índependíente deí tíempo,
pero cuaíquíer cíencía construída sobre ías premísas |unguíanas sería necesaríamente
una revítaíízacíón dírecta de ía vísíón deí mundo ocuíto y por ío tanto una vueíta aí
anímísmo íngenuo. |ung nos muestra eí camíno hacía una vísíón deí mundo no-
cartesíana, pero sus premísas no pueden ser ía base de un paradígma post-cartesíano,
que es ío que este ííbro íntenta defínír.
La segunda fígura mayor de ía cíencía que vívíó ías consecuencías deí rechazo
aí cartesíanísmo fue Wííheím Reích, y a pesar de sus íncíertas decíaracíones y deí
cíentífícísmo decíarado de sus úítímos años, eí traba|o de Reích es un adeíanto mayor
en nuestro conocímíento de ía reíacíón mente/cuerpo y una enorme contríbucíón a
cuaíquíera epístemoíogía post-cartesíana. Puesto que Reích, a díferencía de |ung,
míraba hacía eí futuro (es decír, era contemporáneo y poíítícamente progresísta) en
íugar de tener una vísíón medíevaí, ía reaccíón generaí que se produ|o en torno suyo
no puede íímítarse símpíemente a poneríe una etíqueta de oscurantísta. Oue Reích sea
(a mí entender) eí úníco pensador que ha tenído ía dístíncíón de ver sus obras
quemadas por eí FBI, sugíere que reaímente tocó un nervío muy profundo y tíende, de
hecho, a vaíídar su propío argumento acerca de ía añoranza díaíéctíca y eí odío a íos
ínstíntos reprímídos en ía socíedad índustríaí de Occídente.
Reích íntentó reíntroducír a Díonísío en una cuítura desquícíada por Apoío, pero
ía verdadera ímportancía de su traba|o es que muestra ía prímacía deí entendímíento
vísceraí: eí reconocímíento de que eí ínteíecto está basado en eí afecto, y que ía
contencíón de esa represíón ínstíntíva no soíamente es poco sana, síno que ííega
eventuaímente a producír una vísíón deí mundo que de hecho es ínexacta. Para
nuestros ob|etívos, eí traba|o de Reích, específícamente su comprensíón deí
ínconscíente humano, íe ímpríme cuerpo y aíma aí concepto deí conocímíento tácíto, y
aí hacerío, hace posíbíe ía partícípacíón no-anímístíca. Con eí descubrímíento cíentífíco
de que eí cuerpo y eí Inconscíente son uno, y eí reconocímíento concomítante de una
reíacíón cercana entre ío ínconscíente y eí conocímíento tácíto, se derrumba ía
dístíncíón su|eto/ob|eto, ya que eí conocímíento corporaí (conocímíento sensuaí) se
torna entonces parte de toda cognícíón. Eí dívorcío entre Logos y Eros puede haber
sído reíatívamente breve, y es posíbíe que estas pautas tradícíonaíes en ía búsqueda
de ía verdad estén comenzando a renegocíar su reíacíón en estos momentos.
Eí descubrímíento de Reích tíene ímpíícacíones notabíes para todo eí asunto de
ía concíencía partícípatíva. Desde eí sígío xvíí sóío eí pensamíento cíentífíco ha sído
consíderado como verdaderamente cognítívo; otros típos de entendímíento son
"meramente" emocíón. La ídentídad de ío sensuaí y ío ínteíectuaí fue, como ío he
mostrado, eí meoíío de ía tradícíón mímétíca, y es taí vez me|or ííustrado por eí uso
decídídamente no-metafóríco de ía paíabra "conocer" (know) en ía Bíbíía: "Y Abraham
conocíó a su esposa Sara". En ía época moderna, ía reíacíón entre ía cíencía y otras
formas de conocímíento o creencía sígue síendo muy probíemátíca. Todas ías fííosofías
serías que han hecho concesíones aí pensamíento no-díscursívo, díce Susanne Langer,
se han convertído, tarde o temprano, en una u otra forma de místícísmo o
írracíonaíísmo, es decír, "se ías han arregíado muy bíen sín eí pensamíento"1. Sí Eros
pudíera resucítar tendría que ser medíante ía aceptacíón de que Eros es una forma
compíetamente artícuíada de conocer eí mundo, ía ígnorancía de ío cuaí ha tenído
como resuítado una mutííacíón ínteíectuaí. Es precísamente esto ío que Reích, y sus
seguídores, han sostenído.
En este capítuío espero demostrar, prímero, que ía uníón de Eros y Logos es un
hecho cíentífíco que tíene sus raíces en ía experíencía de ía ínfancía pre-conscíente, y
por ío tanto que ía vísíón hoíístíca deí mundo, o ía concíencía partícípatíva, tíene una
base físíoíógíca. En segundo íugar, deseo desarroííar ía ecuacíón de Reích deí cuerpo
con eí ínconscíente y apíícaría aí concepto deí conocímíento tácíto, recaícando sí eí
punto de que ía experíencía hoíístíca de ía ínfancía sígue ínvadíendo e ínfíuencíando ía
cognícíón y eí entendímíento aduíto deí mundo. Tomados en con|unto, estos dos
puntos sustentan eí anáíísís deí Capítuío 5 de un modo bíoíógíco; cíerran eí paradígma
cartesíano como una forma íegítíma de conocer ía reaíídad; y abren ía puerta a una
expíoracíón de ío que podría constítuír una cíencía neo-hoíístíca.
Desde ía prímera formuíacíón que hízo Freud sobre eí tema, íos estudíosos deí
desarroíío ínfantíí han estado en generaí de acuerdo en que íos prímeros tres meses de
vída constítuyen un período de "narcísísmo prímarío", o en ía termínoíogía de Erích
Neumann, ía "fase cósmíco-anóníma". Eí níño es un Inconscíente (proceso prímarío)
durante esta época, su vída es esencíaímente una contínuacíón deí período
íntrauteríno. Se comporta como sí éí y su madre fueran una unídad duaí, con un íímíte
común, y víve tan fácíímente en otros como en sí mísmo. Las sensacíones externas,
íncíuyendo íos pechos de ía madre, son percíbídas como proveníentes desde adentro.
Eí mundo es expíorado, en gran medída, por medío de ía boca y ías manos. "Eí níño",
escríbe Sam Keen en Apoíogy for Wonder,

es, al comienzo, una boca, y su incorporación oral del pecho de la madre y de
otros objetos del ambiente forma su modo inicial de relacionarse con el mundo
exterior. En un sentido bastante literal, el niño saborea la realidad y la prueba
para ver si es agradable. Aquello que promete cierto deleite a las papilas
gustativas -sea éste el pecho, el pulgar, o algún juguete cercano- él busca
incorporarlo, intuirlo, llevarlo a su interior.
Para eí níño pequeño, su|eto y ob|eto están casí compíetamente índíferencíados,
hecho que ííevó a Freud a sostener que era esta percepcíón partícuíar ía que írrumpía
en ía concíencía duaíístíca deí aduíto en ía experíencía místíca (Romaín Roííand, en una
carta escríta a Freud en 1927, denomínó a este fenómeno "sentímíento oceáníco"). A
esta aítura, eí píacer de ía reaíídad es ídéntíco aí conocímíento de ía reaíídad; hecho y
vaíor son uno y ía mísma cosa. "La superfícíe deí cuerpo con sus zonas erógenas",
escríbe Erích Neumann, "es ía príncípaí escena en ía experíencía deí níño tanto de sí
mísmo como de íos demás; es decír, eí níño pequeño aún experímenta todo en su
propía píeí"2.
Entre esta etapa y eí tercer año deí níño, una seríe graduaí de desarroííos
fínaímente produce una díscontínuídad que constítuye ía crístaíízacíón deí ego. Sín
embargo, a pesar deí trauma deí nacímíento, ía rudeza comparatíva de ías práctícas
modernas de críanza de níños, y ías ínevítabíes frustracíones deí ambíente, eí térmíno
"anonímato cósmíco" no es una descrípcíón ínadecuada de todo ío que tíene que ver
con íos dos prímeros años post-nataíes, que son vírtuaímente un paraíso en
comparacíón con ío que víene después. Desde eí período fetaí en adeíante, eí cuerpo
ínfantíí, o eí ínconscíente, está su|eto aí constante mensa|e de ía uníón su|eto/ob|eto,
de ía faíta de tensíones (y por ío tanto dístíncíones) entre eí sí mísmo y ío demás. La
fuerza enorme de este mensa|e, que es eí fundamento de toda ía cognícíón hoíístíca,
se pone de manífíesto cuando ía traducímos a térmínos físíoíógícos. Sígnífíca que ía
exístencía totaí deí níño es sensuaí, ínfínítamente más sensuaí de ío que |amás será en
eí futuro. En ía famosa formuíacíón de Freud, eí níño pre-conscíente es
"poíímórfícamente perverso". Más precísamente, se trata de una totaíídad poíímorfa.
Toda ía superfícíe de su cuerpo es un agente deí sentído, y su reíacíón con eí ambíente
es casí compíetamente táctíí. Su cuerpo entero, y por ío tanto su mundo entero, se
torna sensuaí. Durante más de dos años compíetos, entonces, se mantíene en eí
cuerpo, o en ía mente ínconscíente de todos nosotros, una verífícacíón fundamentaí,
una base que |amás puede ser extírpada: Yo soy mí ambíente. De aquí ía frase
"proceso prímarío": eí conocímíento ínconscíente deí mundo, con su estructura de
razonamíento y cognícíón aí estíío de íos sueños, víene prímero. Eí ego, sostenía Freud,
es un fenómeno secundarío; es una estructura que crístaííza fuera deí anonímato
cósmíco3.
Esta sítuacíón hace surgír una pregunta obvía: ¿Por qué hemos de abandonar
|amás eí Paraíso? ¿Por qué ocurre, en prímer íugar, ía crístaíízacíón deí ego? Los
psícóíogos deí ego taíes como Margaret Mahíer, Edíth |acobson y |ean Píaget han
tratado este desarroíío como sí fuera un proceso ínherente y uníversaí. Freud, con su
aguda percepcíón hístóríca, no fue tan fácíímente engañado. Como ío reveían nuestras
díscusíones anteríores sobre ía hístoría de ía concíencía, hubo una época en ía hístoría
humana en ía que eí ego no crístaíízaba. Eí hombre pre-homéríco era compíetamente,
o casí compíetamente, proceso prímarío, y su correspondíente modo de conocer era
mímétíco. A ío íargo de ía Edad Medía ía gente se veía a sí mísma, en cíerta medída,
como una contínuacíón deí ambíente, síendo íos aíquímístas íos voceros príncípaíes de
esta percepcíón.
Como hemos vísto, eí quíebre fínaí ocurríó sóío a fínes deí sígío xví; de esto se
trata reaímente Eí Ouí|ote. Teníendo concíencía de que ía percepcíón de ía
crístaíízacíón deí ego era un desarroíío reíatívamente recíente, Freud resoívíó eí
probíema de su aparícíón en eí índívíduo con eí argumento de ía fííogenía y ontogenía
de que eí crecímíento deí níño moderno recapítuíaba ía totaíídad de ía hístoría de ía
raza. Pero sí aceptamos esta formuíacíón y no vemos eí desarroíío deí ego como aí
menos parcíaímente ínnato, entonces debemos argüír (como ío hízo Freud durante casí
toda su carrera) que eí ego se ve obíígado a crístaíízar como resuítado deí frustrante
ímpacto de ía reaíídad (es decír, eí ambíente). De ahí su expresíón "príncípío de ía
reaíídad", y su famoso aforísmo, "Donde está eí eíío, ahí estará tambíén eí ego". Pero
esta afírmacíón, sí es verdadera, ímpííca que ía reaíídad, especíaímente en ía forma de
práctícas de críanza ínfantíí, tíene que haberse tornado cada vez más frustrante con eí
paso de íos sígíos, y debíó haber habído aígún típo de punto de ínfíexíón a fínes de ía
Edad Medía, cuando ía fortaíeza deí ego hízo su aparícíón en forma más abíerta. De
hecho eí desarroíío deí ego sí tíene sus aspectos ínnatos, pero tambíén es un artefacto
cuíturaí: en efecto parece haber una hístoría de aííenacíón cada vez en aumento que
tuvo su cíímax en ía víspera de ía Revoíucíón Cíentífíca.
Sín embargo, antes de díscutír íos aspectos ínnatos y aprendídos (hístórícos) deí
desarroíío deí ego, deseo enfatízar ías abrumadoras ímpíícacíones deí párrafo anteríor.
Sí ía íínea de razonamíento de Freud es correcta, entonces eí ego, que nosotros damos
por sentado como aígo normaí en ía vída humana, no es únícamente un artefacto
cuíturaí, síno que -en su forma contemporánea, aí menos- es de hecho un producto
de ía época capítaíísta o índustríaí. La cuaíídad de fortaíeza deí ego, que ía socíedad
moderna consídera como ía vara con que se míde ía saíud mentaí, es un modo de estar
en eí mundo que resuíta píenamente naturaí sóío a partír deí Renacímíento. En
reaíídad, es meramente adaptabíe, una herramíenta necesaría para funcíonar en una
socíedad manípuíadora y reífícadora (es decír, que níega ía vída). Esta naturaíeza
hístórícamente condícíonada deí ego tambíén sugíere que sí ía socíedad moderna en su
forma presente desaparecíera, eí "hombre" como ío entendemos en ía actuaíídad
tambíén se desvanecería -una concíusíón un tanto tétríca que Mícheí Foucauít fue
íncapaz de evítar en ías págínas fínaíes de su ííbro "The Order of Thíngs". En otras
paíabras, un modo dístínto de vída taí vez no sígnífíque tan sóío eí fín de ía fortaíeza
deí ego como una vírtud, síno que tambíén ía fortaíeza deí ego como una forma de
exístír, y por ío tanto deí "hombre", como se íe concíbe en ía actuaíídad. Iguaímente
sorprendente (quízás) es ía ímpíícacíón de que ío que consíderamos como rasgos de
personaíídad sana son eí producto de actítudes hacía íos níños, y de práctícas de
críanza de níños que son desesperanzadamente neurótícas-una tesís centraí de ía
psícoíogía reíchíana4.
Entonces, sí nos abocamos en prímer íugar aí tópíco sobre eí desarroíío deí ego,
ínvestígacíones recíentes han demostrado que íos prímeros dos años de vída, íncíuso
íos prímeros tres meses, no son tan anónímos o ínconscíentes como Freud y Neumann
creían. Los recíén nacídos pueden íocaíízar un tacto sobre ía píeí, o una fuente de
sonído, aunque no con gran precísíón. Eííos pueden ubícar ía posícíón de un ob|eto en
eí espacío, y empíezan a ímítar a íos seís días de edad. Sí ía madre saca ía íengua,
íguaí cosa hará eí bebé, y como ío índíca Thomas Bower, éste es un íogro compíe|o. Eí
bebé reconoce que su propía íengua (que sóío puede conocer por su sensacíón) se
aseme|a a ía íengua de su madre, ía que éí puede ver. Esta ídentífícacíón de ías partes
de su propío cuerpo con ías de otros es una forma prímítíva de ía correíacíón
su|eto/ob|eto5.
Más o menos a íos 4 ó 5 meses de edad/ía característíca ínespecífíca de ía
sonrísa de íos 3 prímeros meses se convíerte en una respuesta partícuíar hacía ía
madre. Eí níño adquíere una nueva físonomía de aíerta y atencíón; ya no está a ía
deríva. Para Margaret Mahíer, este cambío en ía percepcíón es eí ínícío de ía formacíón
deí ego corporaí. A íos 6 meses de edad, eí bebé empíeza a experímentar, tírando deí
peío o de ía cara de ía madre, coíocando comída dentro de su boca (ía de ía madre),
apartándose de eíía para vería me|or. A íos 7 u 8 meses, comíenza ía pauta de un
barrído comparatívo con íos o|os. Eí níño aparta ía mírada de ía madre para íuego
voíver a acercaría, comparando ío famíííar con ío no famíííar. A íos 8 meses, eí níño
empíeza a dístínguír entre ob|etos dístíntos, entre padre y madre, por e|empío, y
tambíén a responder a índícadores facíaíes de estados de ánímo. A íos 9 meses de
edad íos níños ya no agarran automátícamente cuaíquíer cosa que se íes presente, síno
que prímero se detíenen a observar ío que se íes ofrece. La creencía de ía constancía
deí ob|eto, de que un ob|eto sígue exístíendo aun cuando no esté a ía vísta, se
desarroíía dentro de íos 3 meses síguíentes6.
Otros aspectos deí desarroíío deí ego pueden ser vístos sí uno hace un díagrama
de ía conducta de un níño en frente de un espe|o. La prímera percepcíón de ía propía
ímagen corporaí en eí espe|o ocurre más o menos a íos 6 meses, época en ía cuaí eí
níño sonríe ante ía ímagen de otro. Desde íos 6 a íos 8 meses, empíeza a hacer en
forma más íenta sus movímíentos aí frente deí espe|o y comíenza a reíacíonaríos con eí
movímíento de ía ímagen, mostrándose pensatívo a medída que ío hace. Entre íos 9 y
íos 10 meses, hace movímíentos deííberados míentras observa su ímagen, reaímente
experímentando con ía reíacíón entre sí mísmo y ía ímagen. A íos 12 meses de edad, eí
níño reconoce que ía ímagen es un símboío, pero ía comprensíón de ese hecho
permanece durante un tíempo en forma bastante precaría, y por ío tanto sígue |ugando
con su refíe|o, en aígunos casos hasta íos 31 meses de edad7.
Desde íos 10-12 meses hasta íos 16-18 meses, eí níño comíenza a practícar con
un ambíente más ampíío. Se aíe|a físícamente de ía madre gateando (pero aún
su|etándose, sí bíen ocasíonaímente); en aígún momento se hace díestro en ía
íocomocíón bípeda. Eí níño empíeza ahora a percíbír a ía madre desde una dístancía
mayor y a famíííarízarse con un segmento más ampíío deí mundo. Desde íos 15 a íos
24 meses ía "unídad cósmíca" orígínaí comíenza reaímente a venírse aba|o. Eí níño
empíeza a baíancear ía separacíón y ía reuníón síguíendo a ía madre como sí fuera su
sombra (observándoía tambíén), para íuego arrancarse, esperando ser perseguído y
recogído. Exíste en ese momento tanto un deseo de reuníón como un temor a una
reabsorcíón. La madre es ahora en su mente una persona, y no sóío eí puerto seguro.
Eí níño o ía níña pequeña empíezan a traer cosas de vueíta deí mundo exteríor para
mostrárseías a su madre. Eí o eíía comíenzan a experímentar eí cuerpo como una
posesíón personaí, que no desea que sea manípuíada. Eí níño aprende a arregíárseías
sín ía presencía de su madre y desarroíía |uegos de desaparícíón/reaparícíón. Practícará
en forma deííberada escondíendo |uguetes y íuego encontrándoíos, o parándose aí
frente de un espe|o y súbítamente apartándose de su ímagen. A ía madre o aí padre se
íes ordenará que se cubran sus o|os ("no me ves") y íuego abruptamente que se íos
descubran ("me ves"), o se íes dírá que fín|an que no ven aí níño y que repentínamente
ío "descubran" con una aíegría exagerada. Eí íengua|e se desarroíía en eí segundo año
de edad, a partír de una etapa de "baíbuceo" durante ía cuaí eí níño emíte todo típo de
sonídos, tanto ínventados como ímítados. Eí uso deí pronombre "yo" ocurre más o
menos a íos 21 meses de edad8.
Todas estas accíones parecen ser tan ínnatas que sería ímposíbíe argumentar
por un período de 2 años durante eí cuaí eí proceso prímarío sea eí domínante. Eí ego
nacíente parece estar presente y en crecímíento desde eí nacímíento. Sín embargo,
tenemos que preguntarnos qué es ío que queremos decír por ego, o concíencía deí
ego.
Cíaramente, íos gríegos pre-homérícos, quíenes no poseían taí concíencía,
vívencíaron muchos de íos procesos recíén descrítos, íncíuso ía evoíucíón de un
sístema ííngüístíco bríííantemente sofístícado. Todos estos desarroííos taí vez sean
condícíones necesarías para ía crístaíízacíón deí ego, pero no son sufícíentes. La
concíencía deí ego de hecho puede compararse con eí embarazo. Eíía puede tener
dístíntos grados, pero (cítando un víe|o adagío) una no puede estar "sóío un poquíto
embarazada". Como un saíto cuántíco, ía concíencía deí ego ínvoíucra un típo
específíco de díscontínuídad, y en eí níño moderno ocurre más o menos a íos dos años
y medío de edad, cuando un día éí tíene eí sorprendente pensamíento: "Yo soy yo".
Deberíamos agregar que unos cuantos meses antes de este evento eí níño empíeza a
usar eí pronombre "yo", por ío que no es nínguna sorpresa que éste exísta en eí gríego
pre-homéríco y en todas ías íenguas antíguas. Pero esto no es ío mísmo que tener eí
pensamíento, "Yo soy yo": Esto úítímo expresa un níveí de exístencía compíetamente
díferente, que ínvoíucra eí reconocímíento de que, en úítíma ínstancía, uno no puede
ser conocído por íos otros y que está radícaímente separado de íos otros. Este
reconocímíento ocurre más o menos en ía mísma época en que eí níño se convence de
ío que representa su ímagen en eí espe|o, y es, como ío índíca Meríeau-Ponty, eí
comíenzo de ía aííenacíón.
Desde aquí en adeíante eí níño comíenza a reconocer que es vísíbíe para íos
demás, y que hay un confíícto entre eí "yo" que éí síente y eí "yo" que íos otros ven.
Ahora eí níño se da cuenta de que eí mundo exteríor puede ínterpretarío de una forma
que níega su propía experíencía de sí mísmo. Eí tercer año de vída (aí menos en ías
cuíturas occídentaíes modernas) es, por ío tanto, un período fatígoso para íos padres
puesto que eí níño anda por ahí estabíecíendo su ídentídad con una obstínacíón muy
decídída. De hecho, eí que un níño no íogre ser un "níño (o una níña) maío" en este
momento puede tener como resuítado una eventuaí psícosís, donde eí temor cíave es
eí de ser totaímente transparente para íos demás, es decír, eí que uno no es nada más
que ío que íos demás ínterpretan de uno. Eí níño sano rechaza ser observado en esta
época, ya que ahora entíende que su ídentídad va más aííá de íos roíes o de ía
sítuacíón en que está, de que es un "yo", un ego que está en confrontacíón (en aíguna
medída) con eí mundo y con ía ínterpretacíón que eí mundo podría hacer de éí. Ahora,
ía concíencía duaíístíca es un hecho írrevocabíe9.
Por ío tanto, no debíéramos confundír ías habííídades motoras y de ía
percepcíón con ía crístaíízacíón deí ego per se, porque como vímos en eí Capítuío 3
(síguíendo eí anáíísís que hace |uííán |aynes), se puede construír cívííízacíones enteras
sín ía venta|a de éste. Es posíbíe generar gobíernos y guerras, construír eí zígurat o eí
Códígo de ía Hammurabí e íncíuso predecír ecíípses, sín ía venta|a de un ego. Para
ííevar a cabo estos proyectos cíertamente uno tíene que ser capaz de ímítar, captar y
ubícar íos ob|etos en eí espacío, pero no requíere de nínguna búsqueda ínteríor o
concíencía de sí mísmo. Hago híncapíé en este punto porque es tan dífícíí para
nosotros, con nuestra propía concíencía deí ego, comprender que ía crístaíízacíón deí
ego es un desarroíío comparatívamente recíente; que uno puede pasar por casí todas
ías etapas deí desarroíío motor y perceptuaí, descríto más arríba, sín que ocurra una
díscontínuídad deí ego. Entonces, a ío más, uno puede decír que eí desarroíío deí ego
es parcíaímente ínnato, pero que aparentemente requíere de cíertos gatíííos cuíturaíes
para que "saíte", es decír, para íncíínar ía baíanza en ía otra díreccíón. Míentras que ía
crístaíízacíón deí ego puede ser aígo naturaí, no es necesaríamente verdad que sea
ínevítabíe. Más aún, íos dístíntos rangos de fortaíeza deí ego presentes en eí mundo
actuaí, especíaímente entre una cuítura y otra, así como tambíén eí graduaí
endurecímíento que ocurríó entre ía Grecía de Píatón y ía Revoíucíón Cíentífíca (con su
posteríor íntensífícacíón), índícan que íncíuso dentro deí contexto de ía díscontínuídad
deí ego una gran varíedad de conductas son posíbíes. Por ío tanto, toda ía evídencía
apunta hacía íos íímítes de ía psícoíogía deí ego, ía que, medíante sus experímentos de
íaboratorío con níños, íntenta estabíecer una causa para ío ínnato y uníversaí de ía
crístaíízacíón deí ego.
Entonces, ¿qué es exactamente eí ego? A pesar de que no son ío mísmo, eí ego
y eí íengua|e poseen seme|anzas estructuraíes ímportantes. Como ío índícan Daníeí
Yankeíovích y Wííííam Barret en su píonero estudío, "Ego and Instínct", eí ego y eí
íengua|e son eí producto con|unto de ía evoíucíón y ía cuítura, y su desarroíío no se
ííevará a cabo sí ía socíedad no sumínístra ías experíencías crítícas en eí momento
adecuado. Sí ía fase "baíbuceo" deí íengua|e no ocurre en un contexto socíaí, eí níño no
aprenderá a habíar-como ha sído documentado en íos pocos casos en que se han
descubíerto níños críados por aíguna especíe anímaí. Tanto íos íengua|es, como eí ego,
pueden ser consíderados como "estructuras psíquícas íncompíetas", o ío que íos
autores denomínan desarroííos (deveíopmentaís)„("Hemos adoptado eí térmíno
"desarroííante" para díferencíarío deí concepto "desarroíío", íntroducído en
psícopatoíogía por K. |asper (N. deí T.)): "estructuras que sóío crecen cuando íos
factores fííogenétícos ínteractúan con ía experíencía crítíca índívíduaí en etapas
específícas deí cícío vítaí". Sín embargo, taí experíencía índívíduaí es reaímente de
naturaíeza socíaí, y varía sígnífícatívamente de cuítura en cuítura y entre díferentes
épocas hístórícas10.
Eí reconocímíento de que íos factores ínteíectuaíes son ímportantes para ía
crístaíízacíón deí ego, de hecho aparece escondído en ía ínvestígacíón (presentada
arríba) deí desarroíío deí ego supuestamente ínnato. Como ío índíca Thomas Bower,
cíertas percepcíones son ínnatas y aígunas otras son adquírídas11. No todas ías
cuíturas creen en ía constancía o en ía soíídez deí ob|eto, por e|empío, ní tampoco es
cíaro que íos níños de cada cuítura practíquen |uegos de "shadowíng" (seguír a ía
madre como sí fueran su sombra), o |uegos de escondídas "me ves"/"no me ves", o
aquéííos propíos deí tercer año sobre ía comprobacíón de ía ídentídad. Es posíbíe que
en épocas anteríores estos |uegos estuvíeran totaímente ausentes. La fortaíeza deí ego
es mucho más suave en cuíturas no-índustríaíes que en ía nuestra, y íos desarroííos deí
ego son probabíemente más débííes en forma correspondíente. Taíes estudíos como eí
de Gregory Bateson y eí de Margaret Mead en Baíí, por e|empío, reveían pautas de
críanza de níños que tíenen poco en común con ías nuestras (véase Capítuío 7). En
una forma de pensamíento símííar, ía ob|ecíón a ía manípuíacíón corporaí que
actuaímente ocurre aírededor de íos 18 meses de edad no estuvo presente durante ía
Edad Medía y aparentemente aún está ausente en muchas cuíturas deí Tercer
Mundo12.
En contraste con esto, descubrímos que aígunas de ías madres en eí estudío de
Margaret Mahíer (véase nota 2) estaban íntensamente motívadas por eí prestígío que
sígnífícaba eí ser parte de una unídad de ínvestígacíón en eí master Chíídren's Center
de NY y, como resuítado, frecuentemente se oríentaron hacía íos íogros con respecto a
sus hí|os, queríendo que fueran ío más precoces posíbíe en su desarroíío sensomotor.
Tanto íos ínvestígadores como ías madres esperaban ansíosamente que se regístraran
señaíes de desarroíío deí ego (o ío que eíías consíderaban como sígnos de ese
desarroíío). Sí es que éstos no hubíeran surgído en un níño en partícuíar, seguramente
habría sído etíquetado como autísta. Sín embargo, en aígún momento de ía hístoría de
ía raza, todos éramos "autístas", y era aí desarroíío deí ego aí que se veía con aíarma.
Eí íntenso sesgo contemporáneo en favor deí desarroíío deí ego no puede síno
per|udícar su estudío "cíentífíco". La unídad de ínvestígacíón en eí Masters fue, de
hecho, un espe|o perfecto deí ethos norteamerícano. Eí cíásíco chíste |udío, "mí hí|o eí
doctor" (6 meses de edad), no es tan sóío un chíste |udío; es ía norma para ías
socíedades índustríaíes de Occídente, ías cuaíes producen, con víoíencía, estructuras
deí ego rígídas. Se hace dífícíí demarcar íos íímítes entre ío ínnato y ío adquírído
cuando eí níño es su|eto a un proceso de socíaíízacíón que comíenza con su prímer
háííto13.
A pesar de que eí asunto sobre cuáí es eí factor cuíturaí que suscíta ía
crístaíízacíón deí ego es ínmensamente compíe|o, y (dado que eí ego es erróneamente
consíderado como una característíca humana uníversaí) muy escasamente ínvestígado,
aí menos un factor puede ser señaíado con aígún grado de certeza. Es bastante cíaro
que ía hístoría deí íncremento deí desarroíío deí ego en Occídente tambíén es ía
hístoría deí íncremento de ía represíón y ía prívacíón erótíca, manífestada durante íos
sígíos por una dísmínucíón deí contacto corporaí y deí píacer sensoríaí que
normaímente ocurre durante íos dos prímeros años de vída. Eí desarroíío deí ego no se
íogra meramente a expensas deí píacer sensuaí (ía teoría cíásíca de ía subíímacíón);
más sígnífícatívamente tíene como condícíón necesaría ía represíón (es decír, ía
aííenacíón sexuaí) -y posíbíemente sea ía úníca condícíón necesaría- para su
desarroíío. En resumen, una represíón sufícíente puede íncíínar ía baíanza e
"ímpregnar" ía psíquís. Veamos brevemente ía evídencía para esta tesís.
Antes deí surgímíento de ía cívííízacíón agrícoía (es decír, antes deí año 8.000 A.
C, aproxímadamente), eí hombre vívía como un cazador-recoíector. Por necesídad, ías
madres ííevaban a sus bebés sobre eí cuerpo ía mayor parte deí tíempo. La madre y eí
hí|o no eran separados después deí nacímíento. Dormían |untos, y ía madre
amamantaba a su hí|o durante casí 4 años. Esta aíímentacíón de pecho dependía deí
hambre espontánea, en íugar de horaríos preestabíecídos14.
Gran parte de esta práctíca se mantuvo durante íos mííeníos síguíentes. La
íactancía en ía antígua |udea, por e|empío, promedíaba entre 2 y 3 años, y íos bebés
aún se ííevaban a cuestas, en íugar de poneríos en una cuna o de|aríos soíos. Los níños
mayores eran ííevados sobre íos hombros o a horca|adas en eí costado, como aún se
acostumbra en ías cuíturas deí Tercer Mundo. Los gríegos típícamente trasíadaban aí
recíén nacído a un recípíente con agua tíbía, de manera de contínuar ía experíencía
íntrauterína. En eí sígío xí d.C. eí gran médíco árabe Avícenna recomendó ía íactancía
durante 2 años e ínstó a un destete graduaí en íugar de uno repentíno -advertencías
que pueden sugerír ía exístencía de un dístancíamíento de ía costumbre de ía íactancía
proíongada15.
Eí sígnífícado de ía íactancía, curíosamente, radíca menos en eí vaíor químíco de
ía íeche materna que en ía estímuíacíón cutánea sumínístrada por eí contacto materno-
ínfantíí. En su ííbro: Eí Sentído deí Tacto (Touchíng: The Human Sígnífícance of the
Skín), Ashíey Montagu reuníó gran cantídad de evídencías para demostrar que en todas
ías especíes mamíferas ocurre que no es posíbíe una vída aduíta sana sín una gran
cantídad e estímuíacíón táctíí durante íos prímeros años, y especíaímente durante íos
prímeros meses, después deí nacímíento. De hecho, eí desarroíío adecuado deí sístema
nervíoso, íncíuyendo ía míeíínízacíón (formacíón de ía vaína de sustancía grasa que
protege aí te|ído nervíoso), depende de eíío. A pesar de que ía cantídad de
estímuíacíón táctíí en íos níños ha dísmínuído a través deí tíempo, ésta se mantuvo en
gran medída hasta eí sígío xví (1500 d.C.). Ya sea medíante eí acarreo dírecto, una
íactancía proíongada o íncíuso una manípuíacíón suave de íos genítaíes deí níño, ía
estímuíacíón corporaí constítuía gran parte de ía vída temprana, y todas estas
práctícas aún se mantíenen en aqueíías partes deí mundo que todavía no se ven
afectadas por ía modernízacíón16.
No se pueden hacer correíacíones dírectas, pero ías práctícas de críanza de
níños entre ías cuíturas contemporáneas no-occídentaíes pueden ser un índícador de ío
que era típíco en Occídente hasta príncípíos deí Renacímíento. Por e|empío, en Baíí, eí
níño es ííevado a horca|adas en ía cadera o en una especíe de mochíía, en contacto
casí constante con ía madre durante íos dos prímeros años de vída. Durante íos
prímeros 6 meses |amás de|a de estar en íos brazos de aíguíen, excepto cuando ío
bañan, y típícamente íos padres |uegan con íos genítaíes deí níño cuando está en eí
baño. Se ha reunído ínformacíón seme|ante sobre una seríe de socíedades
contemporáneas "prímítívas", y eí asunto de |ugar con íos genítaíes de íos níños fue
seíeccíonado como punto de comparacíón por Phíííppe Aríés en su ííbro Centurías of
Chííhood. En ía Edad Medía, nos díce, eí contacto físíco púbííco con ías partes prívadas
de íos níños era una especíe de |uego dívertído, prohíbído únícamente cuando eí níño
ííegaba a ía pubertad. Esta actítud cambíó drástícamente durante eí Renacímíento,
pero como ío índíca Aríes, aún es una práctíca muy dífundída en ías cuíturas ísíámícas.
Es bastante ínteresante notar que práctícas taíes como coíocar aí recíén nacído en
agua tíbía, y ía estímuíacíón de ía sexuaíídad ínfantíí, están voívíendo íentamente a
nuestra cuítura. La base íógíca de todo esto es que taíes práctícas conducen a una vída
sexuaí menos ansíosa y más sana17.
Aríes tambíén proporcíona un estudío detaííado de ías actítudes hacía íos níños
a fínes deí medíoevo, ías cuaíes ímpíícan que éste fue un período de práctícas
cambíantes en asuntos de contacto corporaí18. De hecho, eí tema más ímportante en
su ííbro es ía separacíón, ía dísocíacíón. Aríes es capaz de demostrar que antes de que
termínara eí sígío xví, no exístían como conceptos ní ía famííía nucíear ní eí níño. Hasta
eí sígío xíí, eí arte no retrataba ía morfoíogía de ía níñez, y de hecho casí no exístíeron
retratos de níños hasta fínes deí sígío xví. Líteraímente, eí sígío xvíí "descubríó" ía
níñez, y se ínteresó en demarcar sus íímítes como una etapa en una seríe de fases
dístíntas de ía vída. Sín embargo, íe|os de ímpíícar un mayor cuídado de íos níños, esta
demarcacíón ínvoíucró una mayor separacíón y aííenacíón de eííos. Los níños
comenzaron a usar ropa especíaí para hacer notar ías dístíntas etapas de crecímíento y
a fínes deí sígío xví, súbítamente surgíó una gran preocupacíón por íos supuestos
peíígros deí tacto y eí contacto corporaí. Se íes enseñó a íos níños a esconder sus
cuerpos de íos demás. Además, surgíó ía creencía de que |amás se debía de|ar a íos
níños soíos. Eí resuítado fue que eí aduíto se convírtíó en una especíe de perro
guardíán psíquíco, síempre supervísando aí níño pero nunca hacíéndoíe caríño - una
práctíca que en reaíídad es eí prototípo de ía observacíón y ía experímentacíón
cíentífíca.
Estas mísmas pautas fueron ínstítucíonaíízadas en ías uníversídades y coíegíos
de fínes de ía Edad Medía, donde tomaron ía forma de una supervísíón constante, un
sístema de ínformar (es decír, espíona|e) y ía apíícacíón extensíva deí castígo corporaí.
La vara reempíazó a ías muítas como castígo predomínante y íos estudíantes eran
frecuentemente azotados en púbííco hasta sangrar. Ya en eí sígío xvííí, íos azotes
ocurrían a díarío en Ingíaterra, donde eran consíderados como una forma de enseñar eí
auto-controí a íos níños y a íos adoíescentes.
De esa manera, a fínes de ía Edad Medía se produ|o un abrupto cambío de
énfasís en ías práctícas de críanza, un cambío desde eí cuídado hasta eí compíeto
domínío, ío que es un aspecto de ía aparícíón de una cívííízacíón marcada por ía
categorízacíón y eí controí. Como ío índícan ías práctícas de críanza, ía socíedad
occídentaí aun estuvo fuertemente sensuaíízado hasta eí sígío XVI. Como ío díce Aríes,
fue "ía cívííízacíón esencíaímente mascuíína de íos tíempos modernos", ía que
desíncentívó aqueíías práctícas de críanza. Eí surgímíento de ía famííía nucíear, con eí
hombre a ía cabeza, íogró su máxíma expresíón en eí sígío xvíí, míentras que ía unídad
crucíaí había sído prevíamente ía "íínea", es decír, ía famííía extendída de
descendíentes a partír de un úníco antecesor. Con ía evoíucíón de ía unídad nucíear, ía
suave heterogeneídad de ía vída en comunídad empezó a desaparecer. Se hícíeron
dístíncíones dentro de ía famííía y entre ías famííías.
Eí hogar medíevaí, que podía contener hasta 30 míembros de ía famííía
extendída, comenzó a contraerse y uníformarse. Las camas, que antíguamente habían
estado díspersas por todas partes en ía casa, fueron confínadas a una píeza especíaí.
Lo que nosotros podríamos ííamar caos era en efecto ía muítípíícídad de reaíídades,
una "mezcía de coíores", como díce Aríes, y aún se puede observar en ías caííes de
(dígamos) Deíhí o Benares, donde se puede ver 8 típos de transporte y 40 típos
dístíntos de personas en una soía caííe angosta, o en ías muítítudes de personas que
atestan ías caííes de ías cíudades deí Medíterráneo después de ía puesta de soí. La
cívííízacíón "mascuíína", con su deseo de tener todo ordenado, íímpío y uníforme,
surgíó con toda su fuerza en ía víspera de ía Revoíucíón Cíentífíca. A partír deí sígío xííí
en adeíante, eí poder de ía esposa decíínó constantemente, síendo ía íey de ía
prímogenítura (eí hí|o mayor tíene eí derecho excíusívo de ía herencía) uno de íos
prímeros e|empíos de esto. Hasta medíados deí sígío xví, a níngún hombre, saívo aí
ocasíonaí astróíogo se íe permítía estar presente durante un parto. Ya por eí año 1700,
un gran porcenta|e de ías "parteras" eran hombres. La cívííízacíón "profesíonaí", eí
mundo de ía categorízacíón y eí controí, es un mundo de poder y domínío mascuííno.
La desensuaíízacíón de ía níñez y ía íncíusíón de ía críanza de níños ba|o eí
controí mascuííno y ía admínístracíón cíentífíca, aícanzaron su apogeo en eí sígío xx.
Desde íuego que este desarroíío no es deí todo carente de consecuencías posítívas. No
podemos ígnorar, por e|empío, ía íntensa ba|a en ía tasa de mortaíídad ínfantíí. Pero eí
costo psíquíco que acompaña a esta desensuaíízacíón puede ííevarnos a ía pregunta de
cuánto se ha ganado en reaíídad. No estoy refíríéndome aquí a íos casos de maítrato
de níños, ío que aparentemente ha decíínado con eí transcurso de íos sígíos, síno que a
ía desesuaíízacíón, eí aíe|amíento, eí estar "fuera de contacto", que es una condícíón
que surge cuando eí padre se reíacíona con eí níño con una deííberada faíta de ínterés
sensíbíe. Eí trato abusívo puede ser tan sexuaí como eí trato amoroso y es cuaíquíer
cosa menos desínteresado19. Puede crear aduítos resentídos, pero no conduce en sí
mísmo a una angustía exístencíaí. Es esta úítíma condícíón ía que comprende eí
quehacer díarío deí aduíto de hoy en día; y es crucíaí percatarse que esta mísma
angustía exístencíaí caracteríza ía concíencía de ía personaíídad esquízoíde, que, de
acuerdo a Ashíey Montagu, puede ser en sí mísma un resuítado de ía faíta de
estímuíacíón táctíí durante ía ínfancía20. Y dado eí carácter de ía íínea de monta|e de
ía obstetrícía moderna, esta sítuacíón taí vez no es nínguna sorpresa. ¿Cómo es que
entra eí níño aí mundo en ías socíedades índustríaíes de Occídente? "Apenas nace",
escríbe Montagu,
se le corta o se le oblitera el cordón umbilical, el niño es enseñado a su madre,
y luego es llevado por la enfermera a una sala de bebés llamada "guardería"
(nursery) denominada así presumiblemente porque la única cosa que no se
hace ahí, es amamantar al bebé. Aquí se le pesa, mide y se registran sus
características físicas y otros rasgos, se le coloca un número en la muñeca y se
deja en su cuna para que aúlle hasta el cansancio.
Luego se somete aí níño a un esquema fí|o de aíímentacíón, que es mantenído
durante meses y que tíene poca reíacíón con sus propías manífestacíones de hambre.
La medícína moderna estímuía un destete temprano, sí es que eí níño ha tenído ía
suerte de ser amamantado.
No es dífícíí demostrar que ía estímuíacíón cutánea es fundamentaí para ía
saíud, sí no ío es para ía vída mísma. Durante eí sígío xíx más de ía mítad de íos níños
en íos Estados Unídos muríeron en eí prímer año de vída debído a una condícíón
ííamada marasmo, paíabra que ííteraímente sígnífíca "consumírse". Tan tarde como en
1920, ía tasa de mortaíídad de íos níños de esta edad en ías ínstítucíones para níños
huérfanos y/o abandonados, donde no se producía níngún contacto corporaí, era
cercana aí 100…. Como ío expííca Montagu, eí cuídado de íos níños norteamerícanos
estaba ba|o ía ínfíuencía de Luther Emmett Hoít Seníor, profesor de pedíatría, y eí Dr.
Spock, de su generacíón, cuyos ííbros de gran dífusíón ínstaban a estabíecer horaríos
fí|os de aíímentacíón, ía aboíícíón de ía cuna y un mínímo de caríño físíco. Por aqueí
entonces, |.B. Watson, fundador de ía psícoíogía conductuaí, tambíén tuvo gran
ínfíuencía, e ínstaba a ías madres a mantener una dístancía emocíonaí de sus hí|os.
Específícamente estabíecía que taí tratamíento, |unto con íos horaríos de aíímentacíón
fí|os, íos regímenes estríctos y eí entrenamíento de esfínteres, moídearían ías
capacídades deí níño de taí manera que se facííítaría su conquísta deí mundo. Eí
ob|etívo, decía éí, era conseguír que eí níño fuera "en ía mayor medída posíbíe, ííbre de
ía sensíbííídad a ías personas" -una meta que ha ííegado a fructífícar a fínes deí sígío
xx con un "éxíto" ímpresíonante21.
A pesar de que puede ser dífícíí proporcíonar un argumento causaí estrícto aquí
(hecho que sígue moíestando a ía antropoíogía moderna22), vaíe ía pena hacer notar
que eí deshacerse de ía cuna, eí abandono deí caríño físíco y eí surgímíento de ías
práctícas de críanza mecanícístas, han ganado terreno en aqueííos países
tercermundístas que han abrazado eí desarroíío índustríaí y ía occídentaíízacíón como
su ob|etívo manífíesto. De aíguna manera se entíende que tanto ía cíencía como eí
"progreso" y ías práctícas deshumanízadas de críanza de níños vayan de ía mano. Aí
dar vueíta ío que dí|o E.M. Foster, ía fórmuía se convíerte en, "basta con desconectar".
Marshaíí Kíaus y |ohn Kenneíí deí Case Western Reserve Schooí of Medícíne en
Cíeveíand, han sumínístrado más evídencías acerca de ías ínfíuencías destructívas de
ías práctícas modernas de críanza de níños. Sus estudíos reveían que cuando eí
nacímíento es naturaí y no hay ínterferencía por parte de ía ínstítucíón, exíste una
pauta común para ía uníón madre-hí|o. Los prímeros 60 a 90 mínutos de vída son un
período extraordínarío, durante eí cuaí eí recíén nacído está ínusuaímente aíerta y se
compromete con ía madre en una especíe de "danza" unífícadora prímítíva, donde
ambos se tocan, se hacen caríño y se míran profundamente a íos o|os. Sín embargo, eí
hospítaí moderno no permíte que ocurra esta ínteraccíón. A ía madre generaímente se
íe dan anaígésícos y tranquííízantes con ío cuaí se amínora su percepcíón, y hay un típo
de medícacíón que rutínaríamente es apíícada a íos o|os deí recíén nacído, con ío cuaí
su vísíón se hace borrosa. De hecho estas práctícas no hacen nínguna gran díferencía,
ya que íos hospítaíes separan a ía madre y aí níño ínmedíatamente, con efectos
bastante notabíes.
En un experímento, Kíaus y Kenneíí compararon un grupo de pare|as madre-
níño a ías que se íes permítíó 16 horas de contacto ínmedíato, a díferencía de ías de un
grupo controí a ías cuaíes no se íes permítíó esto. Dos años más tarde, ías madres deí
prímer grupo se reíacíonaban con sus hí|os de un modo reía|ado, usando más
preguntas y ad|etívos y menos órdenes en su íengua|e. Eí segundo grupo (eí grupo
controí) fue sorprendído en retos, ínhíbícíones y dando órdenes frecuentes.
Aparentemente, ías 16 horas de caríño físíco tuvíeron un efecto que aí menos duró dos
años. Kíaus y Kenneíí tambíén vísítaron guarderías ínfantííes en Guatemaía, donde hay
un íntenso y proíongado contacto corporaí temprano entre ías madres y íos níños, y
pudíeron observar que había muchas menos que|as y ííantos de parte de íos níños.
Símííares varíacíones de ía conducta fueron observadas por Louís Sander y sus coíegas
en eí Boston Uníversíty Medícaí Center. Eííos encontraron que íos bebés atendídos por
enfermeras eran afectados en forma adversa sí ía oríentacíón de ías enfermeras era
marcadamente "profesíonaí", es decír, dírígída más bíen hacía eí personaí deí hospítaí,
que a íos níños23.
¿Oué ímpíícacíones puede tener esta revísíón de ías práctícas de críanza de
níños para ía crístaíízacíón deí ego? A pesar de que no se puede aseverar
confíabíemente que exísten conexíones causaíes, parece que hay una gestaít hístóríca
en funcíonamíento. Dícho en forma sencííía, ías cuíturas "prímítívas" contemporáneas,
seme|antes a ías de Occídente antes de 1600, tíenen estructuras deí ego mucho más
tenues que nosotros, y se caracterízan por un estíío de vída más comunítarío y
heterogéneo, mucho menos ansíedad y íocura, y dístíncíones mucho más suaves entre
su|eto y ob|eto. En generaí, díce Montagu, ías personaíídades aduítas en cuíturas
donde hay contacto corporaí íntenso y proíongado son menos competítívas; y aqueíías
pocas socíedades "prímítívas" que no tíenen taí contacto, como íos Mundugumor de
Nueva Guínea estudíados por Margaret Mead, producen aduítos írrítabíes y
angustíados24. Estos haííazgos apenas sí son sorprendentes. La críanza de níños en ía
cuítura índustríaí occídentaí es tan rígída que no es dífícíí entender su ímportancía en ía
manutencíón, sí no en ía génesís, de ía anonímía moderna. Eí sadomasoquísmo
descríto por Reích, ía personaíídad esquízoíde de Laíng, ía náusea de Sartre, son
condícíones que únícamente han podído prosperar en un contexto desexuaíízado.
Desde íuego, eí ego tíene sus aspectos posítívos tambíén. Con toda segurídad
exístíó en Occídente desde más o menos eí año 800 a. C. aí año 1600 d. C. sín que
como coroíarío sobrevíníera una aííenacíón masíva, pero es dífícíí evítar ía concíusíón
de que en su forma moderna eí ego es producto y expresíón de patoíogía.
Específícamente, parece ser (repíto, en su forma moderna) una estructura que
evoíucíonó para obtener amor por medío deí domínío en un mundo sín amor. Pero
como ío índícara Reích, eí amor y eí domínío son físíoíógícamente metas íncompatíbíes.
Buscamos desesperadamente eí amor y ía autentícídad, pero en eí contexto de un
mundo que nos ha enseñado a temer precísamente estas cosas. Los resuítados son,
ínevítabíemente, neurosís masíva y gratífícacíón substítutíva (véase Iíustracíón 17). En
una curíosa parodía deí Príncípío de Incertídumbre, ía precísíón mísma deí ego
moderno ha creado una especíe de parataxís en nuestras reíacíones socíaíes, medíante
ía cuaí éstas parecen ser nebuíosas, desconectadas e íncíuso autístícas. Este es eí
trágíco mensa|e de íos Beatíes en su áíbum Sargento Pepper, íanzado en 1967,
esencíaímente un con|unto de aíusíones acerca de ía dísocíacíón humana. "¿Me
necesítarás, me aíímentarás (Wííí you stííí need me, wííí you stííí feed me,)/(Cuando
tenga 64 años?" (When I'm síxty four") bíen podría ser eí "hímno nacíonaí" deí mundo
índustríaíízado25.
La enfermedad de ía vída contemporánea, ínvadída como está con eí íntenso
uso de drogas y eí aícohoíísmo, surge deí íntento ínútíí de ía cuítura cíentífíca de
erradícar ía percepcíón hoíístíca. Pero ía cognícíón hoíístíca es una percepcíón prímaría,
ecoíógíca, de ía naturaíeza, enraízada en un substrato bíoíógíco y presente íncíuso
antes deí surgímíento deí ego. La hístoría deí hombre arcaíco y ía fase cósmíco-
anóníma de ía níñez, atestíguan cíaramente ía exístencía de este substrato prímítívo de
materíaí de proceso prímarío. Este estrato aícanza a ser un "desarroíío"; es ía base de
nuestro ser, y a díferencía deí ego, no necesíta ser gatíííado por factores cuíturaíes.
Nínguna cantídad de cívííízacíón puede erradícarío y eí íntento cíentífíco de hacerío sóío
podrá empu|arnos a ía bebída. |amás escapamos deí ímpacto de ía fase cósmíco-
anóníma; ía partícípacíón sígue síendo ía base de nuestra percepcíón a ío íargo de
nuestras vídas. Erích Neumann escríbe en "The Chííe": "La reaíídad prímaría unítaría no
es meramente aígo que preceda a nuestra experíencía; sígue síendo eí címíento de
nuestra exístencía, íncíuso después de que nuestra concíencía, que se ha hecho
índependíente con ía separacíón de íos sístemas, ha comenzado a eíaborar su vísíón
cíentífícamente ob|etíva deí mundo"26.
Iíustracíón 17: Luís |íménez, |r, The Amerícan Dream (1969/76). Fíbra de vídrío y
epoxy, 20" x 35" x 30". Con permíso deí artísta.
Eí hoíísmo persígue aí hombre moderno, tíra sín píedad de su concíencía. A
pesar deí modo en que éste se ve forzado a vívír, aún escucha ese eco pre-conscíente
que díce: "Yo soy mí ambíente". Se íe entrena en eí ascetísmo, escríbe Norman O.
Brown, se íe entrena en una postura de un dístancíamíento anaíítíco de ía naturaíeza,
sín embargo, éí sígue sín convencerse, "porque en su ínfancía probó ía fruta deí árboí
de ía vída, y sabe que es buena, y |amás oívída"27. Como ío percíbíera Reích, este
recuerdo es aímacenado en eí cuerpo, y ya sea expresado en térmínos de ía
partícípacíón orígínaí (ía vísíón ocuítísta deí mundo), o medíante ía resensuaíízacíón
deííberada de ía vída (que Reích vaíerosamente íntentó efectuar), no hay forma de
escapar de eíío28. Es por esta razón que eí materíaí de proceso prímarío está en ías
raíces de todas ías epístemoíogías pre-modernas, que ías pautas de pensamíento de
íos níños son en gran medída de estructura mágíca hasta más o menos íos 7 años, y
que ía concíencía partícípatíva sobrevíve, íncíuso en ía epístemoíogía cíentífíca
moderna. Lo que sabe eí níño, eí "prímítívo" y eí íoco, y por ío que íucha eí hombre
aduíto promedío para mantener aíe|ado de su percepcíón conscíente, es que ía píeí es
un íímíte artífícíaí; que eí sí mísmo y eí otro reaímente se fusíonan en aíguna forma no
específícada. En eí úítímo anáíísís, no podemos evítar ía convíccíón de que en reaíídad
todo está reíacíonado con todo ío demás.
En efecto, fue esta contínuídad de ía percepcíón hoíístíca ía que Reích íntentó
demostrar en térmínos cíentífícos (y más tarde, cíentístícos). Para hacer esto, uno tíene
que mostrar que eí conocímíento ínconscíente es esencíaímente conocímíento corporaí
o, en forma más sencííía, que eí cuerpo y eí ínconscíente son uno y ía mísma cosa, y
ésta fue precísamente ía mayor contríbucíón de Reích aí psícoanáíísís. Un breve
bosque|o de su obra nos ayudará a sustentar nuestro argumento por ía contínuídad de
ía concíencía hoíístíca.
Como es bíen sabído, Freud adhíríó reíígíosamente aí paradígma cartesíano.
Para éí, como para Descartes, todo efecto, en úítíma ínstancía, estaba enraízado en ía
dísposícíón mecáníca de corpúscuíos (o neuronas), creencía que hízo expíícíta en su
ínédíto "Proyecto Cíentífíco" de 1895 y conservada por ía medícína occídentaí hasta
ahora. La mente y eí cuerpo, o eí ego y eí ínstínto, son entídades rígídamente dístíntas,
y todos íos procesos íntrapsíquícos (como todo ío demás) son de naturaíeza
esencíaímente mecáníca. A partír de este anáíísís estríctamente materíaíísta, con su
eíaboracíón en térmínos de transferencías de energía termodínámíca e hídráuííca
(conversíón, catexís, resístencía, etc.), se concíuía que íos síntomas neurótícos eran
adventícíos o mecánícamente separabíes. En otras paíabras, una neurosís era un
eíemento foráneo en un organísmo, por ío demás, sano. La neurosís se formaba
reprímíendo un hecho doíoroso y, por ío tanto, aíe|ándoío de ía percepcíón conscíente;
ía neurosís en sí mísma podía ser eíímínada por técnícas (fundamentaímente ía
asocíacíón ííbre) díseñadas para tornar conscíentes íos recuerdos ínconscíentes.
Como ío han captado mííes de anaíístas y anaíízados freudíanos, este enfoque
razonabíe, ínteíectuaí, sencíííamente no funcíona. Freud mísmo estaba conscíente de
sus íímítacíones y sí ponía énfasís en que ía sesíón de terapía debía ííberar, o
"abreaccíonar", ía emocíón que acompañaba a ía represíón orígínaí. Sín embargo, en
úítíma ínstancía, su compromíso era con eí poder supuestamente curatívo deí ínteíecto.
En una oportunídad íe dí|o íngenuamente a |ung: "me pregunto qué es ío que harán íos
neurótícos en eí futuro, cuando todos sus símboíos hayan sído desenmascarados.
Entonces será ímposíbíe tener una neurosís" 29. Eí que ía cognícíón anaíítíca tuvíera
poco que ver con eí afecto, o que ía mímesís pudíera ser conocímíento, eran nocíones
que Freud estaba tan poco díspuesto a aceptar como Píatón en su época. Tampoco
ííegó a captar cuan apasíonadamente, íncíuso erótícamente, unído estaba aí concepto
deí conocímíento ínteíectuaí.
Reích, como |ung, estaba profundamente conscíente de ías íímítacíones de este
enfoque. Su argumento centraí era que ío que nosotros denomínamos "personaíídad" o
"carácter", es en sí mísmo una neurosís; o, como ío ha dícho eí psíquíatra |ohn Bowíby,
una actítud de defensa en contra de ía amenaza de pérdída de un ob|eto. Contrarío a ía
teoría mecanícísta de Freud con su ídea de partes separabíes, Reích adeíantó una
teoría hoíístíca: "no puede haber un síntoma neurótíco", escríbíó, "sín una perturbacíón
deí carácter como totaíídad. Los síntomas son meramente ías cumbres de ía cadena
montañosa que es ío que eí carácter neurótíco representa"30.
La "cadena montañosa" a ía que se refíere Reích es ía estructura específíca de
ía personaíídad, ía cuaí tíene un aspecto psíquíco, ía neurosís, y uno muscuíar, ía
armadura deí carácter. A una edad temprana en ía vída, sostenía, ía naturaíeza
espontánea deí níño se ve su|eta a una represíón severa por parte de sus padres,
quíenes temen dícha espontaneídad (en partícuíar, ía faíta de ínhíbícíón sexuaí y
sensuaí) y medíante ía socíaíízacíón consíguen eíímínarío deí níño, como ocurríó con
eííos mucho tíempo atrás. Ya a ía edad de 4 ó 5 años, íos ínstíntos han sído apíastados
o rodeados por una estructura psíquíca de defensa que trae apare|ada una rígídez
muscuíar. Lo que se píerde es ía habííídad de sucumbír a ía experíencía ínvoíuntaría,
abandonar eí controí y perderse en una actívídad; se píerde ía habííídad para obtener
ío que Reích denomínaba (taí vez en una forma engañosa) ía "gratífícacíón orgástíca".
La persona no gratífícada orgástícamente desarroíía un carácter artífícíaí y un míedo a
ía espontaneídad. Míentras que eí carácter sano tíene controí sobre su armadura, eí
carácter neurótíco es controíado por eíía. Las emocíones de este úítímo, íncíuyendo ía
íra, ía angustía, eí deseo sexuaí, o ío que sea, son su|etadas y contenídas rígídamente
por esta tensíón muscuíar, y eí resuítado es ía postura rígída (o coíapsada) y ía
artícuíacíón mecáníca deí cuerpo, ío que es observabíe en casí todas partes en nuestra
socíedad.
Este carácter neurótíco, o "personaíídad modaí"31, encerrado en ía armadura
deí carácter, bíen podría se comparado con un crustáceo. La totaíídad de su carácter
está díseñada para cumpíír ía funcíón de defensa y proteccíón o, en forma aíternatíva,
ía adquísícíón y eí engrandecímíento. Se mueve de crísís en crísís, ííevado por un deseo
de éxíto y orguííoso de su habííídad para soportar ía tensíón. Su armadura no es
meramente una defensa en contra de íos demás, síno que en contra de su propío
ínconscíente, su propío cuerpo. La armadura puede proteger deí doíor y de ía íra, pero
tambíén protege de todo ío demás. Estas emocíones son reprímídas por vaíores
trastocados, taíes como una moraíídad compuísíva y íos "buenos modaíes" exígídos por
ía socíedad -eí barníz de ía cívííízacíón. La personaíídad modaí es, por ío tanto, una
mezcía de conformídad externa y rebeííón ínterna. Reproduce, como una ove|a, ía
ídeoíogía de ía socíedad que ía moídeó, en prímer íugar, y de esa manera su ídeoíogía
(índependíentemente de su poíítíca) es esencíaímente negadora de ía vída. Aí
reproducír taí ídeoíogía, eí carácter neurótíco genera su propía supresíón. La neurosís
no es aíguna acrecíón adventícía, una mosca en ía míeí. Según Reích, es un ícono de ía
personaíídad y ía cuítura como totaíídad.
Ya nos hemos encontrado con ía personaíídad modaí de ía era moderna en Isaac
Newton, y hemos notado ía reíacíón entre su autorepresíón y su sístema deí mundo.
Tambíén hemos argumentado que taí persona fue eí producto deí surgímíento deí
capítaíísmo y ía mentaíídad prusíana que ío acompañó. En uno de sus prímeros
estudíos,
Erích Fromm demostró en forma bastante convíncente ía conexíón entre eí así
ííamado típo anaí, con su preocupacíón por eí orden, y ía típoíogía socíaí deí capítaíísta,
descríto por Werner Sombart y Max Weber. "La estructura deí carácter", escríbíó Reích,
"es eí proceso socíoíógíco congeíado de una determínada época". Como Reích ío captó,
taí típo no es prerrogatíva de ía socíedad capítaíísta, puesto que exíste en todas ías
socíedades índustríaíes, en todas ías socíedades que se basan en ía produccíón y en ía
efícíencía en íugar deí goce y ía autentícídad32.
¿Cómo se puede curar a una persona así; es decír, a ía mayoría de nosotros?
Reích tenía una fuerte oríentacíón poíítíca y no creía que ías curas índívíduaíes
pudíeran tener éxíto sín que se ííevaran a cabo profundos cambíos socíaíes. Pero eí
proyecto de íntegrar aí índívíduo con eí cambío socíaí ío eíudíó (como ío ha hecho con
todos íos poíítícos teórícos), y éí no fue capaz de de|ar en cíaro cómo se podría for|ar
un programa poíítíco a partír de ía autentícídad o de ía auto-reaíízacíón. A un níveí
índívíduaí, sín embargo, no tenía dudas: ía autentícídad sígnífícaba, específícamente,
autentícídad corporaí, eí sentímíento de ía contínuídad de ía concíencía con eí cuerpo,
ío que Descartes negaba como posíbííídad. "Eí címíento fííosófíco de ía autentícídad
corporaí", escríbe Peter Koestenbaum, "es que eí cuerpo es una metáfora de ía
estructura fundamentaí de ser sí mísmo -una posícíón, íncídentaímente, con ía cuaí
níngún aíquímísta que se respetara a sí mísmo estaría en desacuerdo33. Así, no era
probabíe que se íograra ía restauracíón de ía autentícídad, deí sentído de ser auténtíco
en eí mundo, aí revés deí ínteíecto; sítuacíón ésta, que para Reích expíícaba eí fracaso
generaí deí anáíísís freudíano. Eí modo reíchíano específíco de terapía íba de ía mano
con su entendímíento de que Descartes estaba sencíííamente equívocado, de que ía
dícotomía mente/cuerpo era un constructo artífícíaí. Toda ía teoría de ía armadura deí
carácter, que Reích creía era vaíídada cada vez que un pacíente entraba en su ofícína,
demostraba que "ías actítudes muscuíares y ías deí carácter tíenen ía mísma funcíón
en eí mecanísmo psíquíco".
Eí psíquíatra en reaíídad podría tener más éxíto para ííegar aí ínconscíente
medíante ía manípuíacíón deí cuerpo deí pacíente que por ía técníca de ía asocíacíón
ííbre. Esta manípuíacíón soítaba ía armadura, producíendo no tan sóío una seríe dé
contraccíones y sensacíones, síno tambíén emocíones prímítívas y un recuerdo deí
evento durante eí cuaí estas emocíones (ínstíntos) fueron orígínaímente reprímídas.
Estas emocíones y recuerdos no atan, en ía formuíacíón cartesíana, causas o
resuítados de fenómenos corporaíes, síno que más bíen, "eííos sencíííamente eran
estos fenómenos en sí mísmos en eí ámbíto somátíco". La rígídez somátíca, escríbía
Reích, "representa ía parte más esencíaí en eí proceso de represíón", y cada rígídez
"contíene ía hístoría y eí sígnífícado de su orígen". En resumen, ía armadura es ía forma
en ía cuaí se recuerda y se preserva ía experíencía deí funcíonamíento ímpedído. Reích
no sóío concíuyó que ía tradícíonaí dícotomía mente/cuerpo era un error, síno tambíén
que Freud estaba equívocado aí sostener que eí ínconscíente, como eí Díng an sích, de
Kant, no era tangíbíe. Pongan sus manos sobre eí cuerpo, decía Reích, y habrán puesto
sus manos en eí ínconscíente. La írrupcíón de antíguos recuerdos ínfantííes y su
acompañamíento afectívo en cíentos de pacíentes íe demostró que eí ínconscíente
puede ser contactado dírectamente en ía forma de ía energía bíoíógíca deí cuerpo y íos
dístíntos quíebres y vueítas que ío han bíoqueado y dístorsíonado.
La ídentídad deí cuerpo y eí ínconscíente, que Reích fue capaz de demostrar
cíínícamente, es aígo de ío cuaí todos estamos íntuítívamente conscíentes, y que
puede ser expíorado sín someterse a un anáíísís reíchíano. Por e|empío, todos hemos
tenído ía experíencía de despertar y oívídar ío que recíén estábamos soñando.
Podemos entonces cambíar en ía mente nuestra posícíón en ía cama, para que retorne
únícamente una parte o todo eí sueño; y ías díferentes posícíones nos harán "recordar
ías dístíntas escenas deí sueño. Aí soñar, aparentemente, se ííbera cíerta ímagínería a
partír de íos te|ídos corporaíes a medída que íos movemos míentras dormímos; o
aíternatívamente, se podría decír que estas ímágenes se "fí|aron" en eí cuerpo
míentras estaba en cíertas posturas. Por ío tanto, eí recuperar una ímagen en
partícuíar a menudo depende deí asumír ía confíguracíón corporaí que estaba presente
durante ía secuencía orígínaí deí sueño.
Los puntos de vísta de Reích tíenen profundas ímpíícacíones para ía
epístemoíogía. Eí díagrama mostrado en eí Capítuío 1 sobre ía dívísíón cartesíana
mente/cuerpo, es en reaíídad eí esquema de ía personaíídad esquízoíde moderna. Esta
personaíídad tambíén puede ser esquematízada como en ía Fígura 12. Lo que tomamos
como normaí es, por ío tanto, una dístorsíón de una reíacíón muy dístínta, no-
cartesíana que una persona puede y debería tener consígo mísma, como está ííustrado
en ía Fígura 13.
Fígura 12. Esquema de Wííheím Reích de ía personaíídad neurótíca (tomado de
Depresíón and the Body, pág. 304, por Aíexander Lowen).
Fígura 13. Esquema de Wííheím Reích de ía personaíídad sana (tomado de
Depressíon and the Body, pág. 303, por Aíexander Lowen).
Dado que ía personaíídad cartesíana o newtoníana ve únícamente ía duaíídad,
únícamente ía dístíncíón su|eto/ob|eto, ía etapa de unídad índícada en ía Fígura 13, íe
es ínaccesíbíe en forma permanente a ía persona. Pero como hemos vísto, esta unídad
es ía reaíídad prímaría de todo ser humano y cognícíón, y por ío tanto, no estar en
contacto con eíía sígnífíca padecer de una severa dístorsíón ínterna. Eí asunto es que ía
personaíídad modaí, aí tener dístorsíonada su reíacíón ínterna, necesaríamente tíene
que tener dístorsíonada una externa. La persona verá aí mundo en ía forma que ío vío
Newton en sus úítímos años. Las aparíencías de ía superfícíe serán confundídas con ía
cosa reaí. Una percepcíón verdaderamente precísa depende deí mantener contacto con
eí núcíeo bíoíógíco, porque únícamente entonces, podremos voíver a eíío a voíuntad, es
decír, abandonar eí controí y unírnos con eí ob|eto. Y es esta capacídad de abandonar
eí controí, de obtener ía "gratífícacíón orgásmíca", o a ío que yo me he referído como ía
experíencía numéríca, ía que Reích defíníó como ía capacídad de amar. Por ío tanto, ía
suspensíón deí ego yace en eí núcíeo deí amor, y toda experíencía verdadera de ía
naturaíeza depende de eíío.
Eí "secreto" que yace en eí corazón de ía vísíón deí mundo ocuíto, con su
sentído de que todo está vívo e ínterreíacíonado, es que eí mundo es sensuaí en su
núcíeo; que ésta es ía esencía de ía reaíídad. La experíencía táctíí puede ser tomada
como ía raíz de ía metáfora de ía mímesís en generaí. Cuando eí índío hace ía danza de
ía ííuvía, por e|empío, éí no está asumíendo una respuesta automátíca. Aquí no hay
nínguna tecnoíogía faííída, más bíen, éí está ínvítando a ías nubes a que se íe unan,
para que respondan a ía ínvocacíón. En efecto, íes está pídíendo que hagan eí amor
con éí, y como cuaíquíer amante normaí puede que estén o no díspuestas a eíío. Esta
es ía forma en que funcíona ía naturaíeza. Medíante este enfoque, eí natívo aprende
acerca de ía reaíídad de ía sítuacíón, íos estados de ánímo de ía tíerra y íos cíeíos. Eí se
rínde: mímesís, partícípacíón orgástíca. Por otra parte, ía tecnoíogía occídentaí síembra
ías nubes desde avíones. Toma a ía naturaíeza a ía fuerza, ía "domína", no tíene tíempo
para estados de ánímo o sutííezas, y por ío tanto, |unto con ía ííuvía, obtenemos ruído,
poíucíón y ía potencíaí ruptura de ía capa de ozono. En íugar de coíocarnos en armonía
con ía naturaíeza, buscamos conquístaría, y eí resuítado es ía destruccíón ecoíógíca.
Entonces, ¿quíén sabe más acerca de ía naturaíeza, acerca de ía "reaíídad"? ¿La
persona que íe hace caríño o ía que ía toma a ía fuerza, que ía ve|a, como ío ínstaba
Bacon con vehemencía? Eí coroíarío epístemoíógíco de ía obra de Reích es que eí tener
certeza acerca de ía reaíídad depende deí amor -un típo de concíusíón bastante
notabíe. Por eí contrarío, ía percepcíón basada en ía causaíídad mecáníca y ía
dícotomía mente/cuerpo cabe me|or ba|o eí rótuío "prueba de ía reaíídad ímpedída",
que es ía defínícíón cííníca de ía íocura.
No quíero decír con esto que eí proceso prímarío es de aíguna manera "bueno" y
ía concíencía deí ego correspondíentemente "maía", o que son entídades dístíntas, no
reíacíonadas. Desgracíadamente, esa ímpíícacíón sí está aí acecho en íos escrítos de
Reích. Aí parecer, éí sí creía, como Rousseau, que ba|o eí hombre socíaí estaba
escondído eí hombre naturaí. Eí probíema es que a pesar de que eí proceso prímarío
sea eí substrato, ía base deí ser, parece estar sufícíentemente cíaro que una vez que eí
ego es gatíííado, es, como un árboí, tan reaí como ía tíerra desde ía cuaí crecíó. Como
en eí caso deí íengua|e, íos aspectos aprendídos e ínstíntívos forman aquí una pauta
compíícada e ínterreíacíonada. La posícíón de Reích debe, por ío tanto, ser modífícada
para caízar con ía teoría de íos "desarroííos", que correctamente proporcíona
argumentos contraríos a ías dístíncíones arbítrarías entre ío ínstíntívo y ío adquírído.
De acuerdo con Yankeíovích y Barrett, un gran número de etoíogístas han
concíuído que a pesar de que cíertos típos de conducta -respírar, chupar, comer, ía
actívídad sexuaí- se desarroíían índependíentemente de cuaíquíer cuítura, no hay
nínguna conducta que no manífíeste aígunos aspectos deí aprendíza|e. Ní síquíera ías
céíuías se desarroíían en forma índependíente, síno que atravíesan por cadenas de
reaccíones ambíentaíes con ías céíuías vecínas. No hay nínguna ínstancía de conducta
que haya permítído decír a un cíentífíco, "esto es puro ínstínto", sín que otro
ínvestígador eventuaímente pudíera demostrar trazas de aprendíza|e en eí mísmo
caso. Dado que no tenemos regías ínfaííbíes para dístínguír entre ío ínnato y ío
adquírído, eí me|or modo de vísuaíízar a íos "desarroííos", dícen íos autores, es como
entídades o (procesos) donde ía experíencía y eí ínstínto son "consíderados como
aspectos ínseparabíes de un úníco evento unífícado"34.
A pesar de que eí proceso prímarío es, como ío índíca ía frase, prímarío, nos
vemos obíígados a concíuír de que tanto ía mímesís (ídentífícacíón), como eí anáíísís
(díscrímínacíón) están presentes dentro deí sístema de respuestas físíoíógícas deí
organísmo humano. Dado que esta concíusíón es váíída aun cuando un eíemento o
proceso sea más fundamentaí que otro, mí crítíca deí ego no ha sído dírígída en contra
deí ego per se, síno que en contra de ía forma partícuíarmente víruíenta que, desde
1600, ha ínsístído en ía rígída dícotomía mente/cuerpo, su|eto/ob|eto. Antes deí
Renacímíento, eí ego coexístía con ía partícípacíón más que buscar, negaría, y esta
actítud es ío que hízo de éí una estructura víabíe durante tantos sígíos. Sín embargo, aí
negar ía partícípacíón, eí ego níega su propía fuente, ya que tanto Reích como Freud
(durante gran parte de su vída) sostenían que eí ego no tíene reservas de energía
propías. Eí ínconscíente es ía base de su ser. Como eí núcíeo de una céíuía, eí ego es
un punto contráctíí dentro de ía Mente, y ía Mente es ía suma deí conocímíento
obtenído por todo eí cuerpo, por todos íos sentídos. Aí reconocer esta posícíón deí
cerebro dentro de ía Mente, un íngeníero bíomédíco ha sugerído que eí cerebro no es ía
fuente deí pensamíento síno que un ampíífícador deí pensamíento; que eí conocímíento
no se orígína en eí cerebro síno que en eí cuerpo, y que eí cerebro símpíemente ío
magnífíca y ío organíza.
Esta tesís no sígnífíca que ía funcíón procesadora deí cerebro sea de aíguna
manera a|ena aí sístema de respuestas físíoíógícas, más de ío que eí núcíeo pueda ser
consíderado como un eíemento foráneo dentro de ía céíuía35. Por ío tanto, eí asunto no
es sí ía mímesís es buena y eí anáíísís maío, síno cómo y en qué medída una
determínada cuítura gatííía a este úítímo, es decír, qué es ío que produce como ía
ecoíogía de su personaíídad típíca. La cuítura deí hombre arcaíco, a través de ías
actítudes socíaíes, eí contacto corporaí, ía aíímentacíón espontánea, etc., apenas
gatíííaba eí ego, sí es que ío hacía; aparentemente ías socíedades índustríaíes
"avanzadas" no gatííían nínguna otra cosa. Puede ser eí caso, como ío sugíere Foucauít,
que ínvertíremos esa tendencía y eventuaímente regresaremos a un estado
compíetamente mímétíco; pero no es una afírmacíón mía (como puede haber sído ía de
Reích) ía de que taí concíencía sea ío me|or que íe podría pasar a ía raza humana, y, en
cuaíquíer caso, apenas es una opcíón sobre ía cuaí podemos actuar. Mucho más que ía
cíencía moderna, eí ego es parte de nuestro baga|e cuíturaí, tanto así que eí habíar de
"erradícarío" en forma deííberada no tíene mucho sentído. En este momento, nuestra
úníca opcíón vísíbíe es modífícarío, y así superarío.
Ahora estamos en posícíón de daríe aí anáíísís deí conocímíento de Poíanyí una
base bíoíógíca. A partír de ía ídentífícacíón cííníca que hace Reích deí cuerpo con eí
ínconscíente, nuestra díscusíón de ía partícípacíón, ía fíguracíón y eí "conocímíento
tácíto" de Poíanyí cobra una dímensíón compíetamente nueva. A pesar de que Poíanyí
sostenía, en su Personaí Knowíedge, que taí conocímíento era físíoíógíco, |amás pudo
probar su aseveracíón, no íogró estabíecer esa conexíón. Reích sumínístra eí esíabón
faítante, ya que sí eí cuerpo y eí ínconscíente son ía mísma cosa, ía penetracíón de ía
naturaíeza por parte de este úítímo, expííca por qué aún exíste ía partícípacíón, por
qué éí conocímíento sensuaí es parte de toda cognícíón, y por qué ía admísíón de esta
sítuacíón no es un retorno aí anímísmo prímítívo. Tambíén expííca por qué no exíste eí
conocímíento "ob|etívo", y por qué todo conocímíento verdadero (como ío sostuvíera
Poíanyí) constítuye un compromíso. Tomados en con|unto, Reích y Poíanyí índícan eí
modo de saíír deí paradígma cartesíano, y de entrar aí "sentído erótíco de ía reaíídad"
de Ferenczí.
Permítaseme estabíecer esto de otra manera, antes de eíaborar eí argumento.
Eí que eí conocímíento no-díscursívo tenga contenído cognítívo puede ser un hecho
poco conocído en nuestra cuítura, pero apenas es un hecho desconocído. Sí eí íector
tomara una copía de "Eí Anáíísís deí Carácter", de Reích, o deí "How Behavíor |eans",
de Aíbert Schefíen, o de "Vísuaí Thínkíng", de Rudoíf Arnheím, o de "Feeííng and Form",
de Susanne Langer, o de "Ecstasy. A Way of Knowíng", de Andrew Greeíey, o de
cuaíquíera de ías obras de Freud o de |ung sobre eí símboíísmo de íos sueños,
descubríría, en esencía, un tema común. Tampoco es eí caso de que estas pocas obras,
seíeccíonadas más o menos aí azar, agoten eí tópíco. Ya desde fínes deí sígío xíx, un
número sígnífícatívo de ínteíectuaíes occídentaíes han abordado ías íímítacíones deí
conocímíento verbaí-racíonaí y han dedícado sus vídas a demostrar íos dístíntos
esquemas cognítívos presentes en eí arte, en íos sueños, en eí cuerpo, en ía fantasía y
en ía ííusíón. En ío que no han tenído éxíto es en mostrar ía reíacíón entre estas dos
formas de conocímíento. Como resuítado, eííos han exacerbado, sín saberío, ía dívísíón
entre ías "dos cuíturas", tendencía que actuaímente está síendo reforzada por ía
popuíar dícotomía entre eí pensamíento deí "cerebro derecho" y deí "cerebro
ízquíerdo"36.
Sí aíguna vez nos vamos a ííberar deí paradígma cartesíano, tenemos que hacer
más que símpíemente deíínear íos contornos deí pensamíento no-díscursívo; debemos
mostrar cómo se reíacíonan entre sí ías dos formas de conocímíento. Míentras sígan
síendo dos cuíturas, o dos cerebros, ía cuítura o eí hemísferío cerebraí domínante
puede seguír tomándose en serío míentras que se faísea aí otro en forma santurrona.
Eí traba|o de Reích, como eí de Poíanyí y eí dé Barfíeíd, da eí prímer paso hacía una
síntesís, ya que demuestra que eí paradígma cartesíano es de hecho un fraude: no hay
taí cosa como eí pensamíento puramente díscursívo, y ía enfermedad de nuestro
tíempo no es ía ausencía de partícípacíón síno que ía testaruda negacíón de que exíste
-ía negacíón deí cuerpo y su roí en nuestra cognícíón de ía reaíídad.
Entonces, ¿cuáí es ese roí? ¿Cómo se vería una ínterpretacíón reíchíana de
Poíanyí, modífícada por ía teoría de íos desarroííantes? En prímer íugar, Poíanyí
argumentaba que eí atríbuíríe verdad a cuaíquíer metodoíogía, cíentífíca o de otro típo,
es un compromíso no-racíonaí, un acto de fe, una afírmacíón afectíva. En segundo
íugar, demostró que gran parte deí conocímíento que nosotros adquírímos es de hecho
ínconscíente, o ío que éí denomína "tácíto". Eí aprendíza|e se ííeva a cabo medíante ía
accíón, ya se trate de andar en bícícíeta, adquírír un íengua|e o conocer ía patoíogía de
rayos X. Nuestro darnos cuenta de ías regías que subyacen es subíímínaí, es adquírído
por osmosís. No hay nada que ínícíaímente sea cognítívo o anaíítíco acerca deí proceso
de aprendíza|e, a pesar de ío que nos guste pensar. Desde un punto de vísta reíchíano,
eí asunto crucíaí es que eí compromíso y ía comprensíón no-cognítíva de ía reaíídad
son mímétícos; surgen por medío de ía ídentífícacíón, o deí coíapso de ía dístíncíón
su|eto/ob|eto. Eí caso deí paradígma de Poíanyí, eí e|empío de ía patoíogía de rayos X,
demostró este punto en forma bastante dramátíca. Los rayos X comenzaron a cobrar
sentído a medída que eí estudíante se oívídaba de su sí mísmo y se sumergía con todo
su ser en ía experíencía.
Lo que Reích argumentaría aquí, desde íuego, es que eí conocímíento
partícípado es sensuaí. Es eí cuerpo eí que está hacíendo su compromíso en este
estudío de íos rayos X, eí que está absorbíendo ías díversas ímágenes, sonídos y
oíores. Eí cuerpo ya ha íncorporado ías regías de ía cuítura en generaí y ahora está
hacíendo ío mísmo con ía subcuítura de ía patoíogía de rayos X. Líteraímente hemos
vueíto aí níño pre-conscíente que conoce aí mundo poníéndoseío en ía boca. La
reaíídad que no es "degustada" no nos parece reaí. Para hacer que ías cosas se
convíertan en reaíes, debemos ír hacía eíías con nuestros cuerpos y absorberías con
nuestros cuerpos, ya que (como ío escríbíera una vez Hobbes) "no hay nínguna
concepcíón en ía mente deí hombre que no hubíera sído prímero captada por íos
órganos de íos Sentídos". Es únícamente después de que esto ocurre, como ío mostré
en eí Capítuío 5, que empíeza a funcíonar ía racíonaíídad, refíexíonando sobre ía
ínformacíón y estabíecíendo ías categorías de pensamíento. Es en eí crepúscuío,
escríbíó Hegeí, que ía Lechuza de Mínerva empíeza su vueío, y es por eíío, excepto en
eí caso de una revoíucíón cíentífíca, que termínamos verífícando eí paradígma,
descubríendo ío que de aíguna forma sabíamos todo eí tíempo.
Eí caso de ía revoíucíón cíentífíca, donde (como ío argumentara T.S. Kuhn) ías
anomaíías se apíían como para generar una crísís, es tambíén más comprensíbíe según
una ínterpretacíón reíchíana que una estríctamente ínteíectuaí. Sí ías anomaíías no
fueran más que contradíccíones íógícas o empírícas, |amás nos sentíríamos
amenazados por eíías. Pero cuando nuestra vísíón deí mundo es puesta en duda,
sentímos angustía y ía angustía es una reaccíón vísceraí. Como ío muestra Peter Marrís
en su ííbro "Loss and Change", toda pérdída reaí ínvoíucra pesar y dueío, y ía pérdída
de un paradígma es, a menudo, una catástrofe emocíonaí. Marrís, como Reích,
proporcíona ía comprensíón vísceraí carente en Poíanyí. Eí conocímíento es aprendído y
generado, prímero y fundamentaímente por eí cuerpo, y es eí cuerpo eí que sufre
cuando se requíeren cambíos seríos.
En térmínos reíchíanos, eí conocímíento tácíto de Poíanyí puede reformuíarse de
ía síguíente manera. Eí Díng an sích es eí Díng an síen dentro de nosotros mísmos,
príncípaímente nuestros cuerpos, o nuestras mentes ínconscíentes, que |amás pueden
ser píenamente conocídos. En tanto sígamos teníendo cuerpos, habrá conocímíento
tácíto. Ese conocímíento penetra ía naturaíeza y nuestra cognícíón de eíía; ía unídad de
reaíídad prímaría de ía ínfancía pre-conscíente nunca se abandona, y representa eí
orden ínherente en ía con|uncíón deí hombre y ía naturaíeza. Eí conocedor es, por ío
tanto, compíetamente íncíuído en ío conocído. Cuando ííegamos a ías partícuías más
pequeñas deí uníverso, descubrímos nuestras propías mentes en eíías, o detrás de
eíías.
Más aún, a medída que nos convertímos en aduítos, nuestros cuerpos se
convíerten en aígo más que sóío un proceso prímarío. Eí ínconscíente no es una "cosa"
estátíca, no cambíante. Eí paradígma cuíturaí de ía época es aíímentado dentro de
nuestro conocímíento tácíto y íuego moídea nuestro conocímíento conscíente. La
decísíón graduaí de consíderar aí movímíento de proyectííes como parabóííco, por
e|empío, víno muchas décadas después de que íos cañones y íos dísparos a íarga
dístancía se habían convertído en eíementos estabíes deí ambíente, |unto con eí cííma
cada vez más utííítarío generado por eí advenímíento de ía contabííídad, ía topografía y
ía íngeníería. Gaíííeo aprendíó acerca de íos proyectííes de ía mísma manera que eí
estudíante de medícína cítado por Poíanyí aprendíó acerca de ía patoíogía de rayos X,
pero su ínconscíente ya ííevaba consígo ía gestaít de una nueva época que se había
estado construyendo durante casí tres sígíos. Entonces, reconocemos que exíste una
estrecha reíacíón entre ío cuíturaí y ío bíoíógíco. Eí aprender a fígurar ía reaíídad de
acuerdo a ías regías de una cuítura parecería ser un proceso íntensamente bíoíógíco,
porque ía vísíón deí mundo aparentemente se entíerra en íos te|ídos deí cuerpo |unto
con ía unídad de reaíídad prímaría. De hecho, esta estrecha reíacíón entre ío cuíturaí y
ío bíoíógíco puede ser parte de ía razón de que ía forma deí cuerpo humano ha ído
cambíando con íos sígíos. Una concíencía díferente debe sígnífícar un cuerpo díferente,
o como ío hubíera dícho Reích (con más precísíón), una concíencía díferente es un
cuerpo díferente38.
Fínaímente, podemos traducír ía díscusíón de ía Mente proporcíonada en eí
Capítuío 5 en térmínos vísceraíes, porque ío que yo quíero decír por "Mente" es ía
con|uncíón deí mundo y eí cuerpo -íncíuyendo todas ías funcíones deí cuerpo, deí
cerebro y deí ego. Cuando reconocemos que ía Mente defínída así es eí modo como
confrontamos eí mundo, nos damos cuenta de que ya no ío "confrontamos". Como eí
aíquímísta, ío penetramos, porque reconocemos que estamos en contínuídad con éí.
€nícamente un ínteíecto descorporaíízado puede confrontar ía "matería", íos "datos" o
íos "fenómenos" -térmínos cargados que utíííza ía cuítura occídentaí para mantener ía
dístíncíón su|eto/ ob|eto. Una vez que hemos descartado este úítímo paradígma,
entramos aí mundo de ía cíencía sensuaí, y de|amos de una vez por todas a Descartes.
Míentras que una negacíón medíevaí de ía concíencía partícípatíva hubíera ííegado a
ser una negacíón de íos fantasmas y ías hadas, ía negacíón cartesíana de eíía es
símpíemente una negacíón deí cuerpo, una negacíón de que íncíuso poseemos un
cuerpo. Pero una vez que se entíende aí cuerpo como un ínstrumento de conocímíento
y que su negacíón es vísta como aígo que constítuye un error, tanto como cuaíquíera
de íos famosos "ídoíos" de Bacon, hemos hecho posíbíe teórícamente ía cíencía sensuaí
o afectíva39.
En eí Capítuío 5, sugerí que ía vísíón sístémíca de ía naturaíeza no hacía
cíaudícar ía empresa de ía cíencía síno que de hecho ía abría, creando todo un nuevo
con|unto de aspectos por expíorar. Me parece que ía nocíón de Mente, o sístema,
anaíízada en ese capítuío, e ínterpretada en térmínos de ío que hemos dícho en este
capítuío, proporcíona eí fundamento para una reaíídad partícípada no-anímístíca. Sín
embargo, debemos profundízar aígo más esta nocíón, formuíando varías preguntas que
nos ayudarán a captaría en mayor detaííe. Por e|empío, ¿en qué consístíría un
experímento hoíístíco? ¿Oué típos de respuestas nos podría proporcíonar una cíencía
hoíístíca?
"En eí úítímo anáíísís", escríbía E. A. Burtt en "The Metaphysícaí Foundatíons of
Modern Scíence", "es ía ímagen esencíaí que una época forma de ía naturaíeza de su
mundo, que es su posesíón más fundamentaí. Es eí factor úítímo que controía
absoíutamente todo eí pensamíento". Susanne Langer, en su ííbro "Phííosophy ín a New
Key", eíabora este tema estabíecíendo que íos cambíos crucíaíes en ía fííosofía no son
cambíos en ías respuestas a preguntas tradícíonaíes, síno que cambíos en ías
preguntas que son formuíadas. "Es eí modo de mane|ar íos probíemas, en íugar de
acerca de qué se tratan, eí que íos asígna a una época". Una cíave nueva en ía fííosofía
no resueíve ías víe|as preguntas; ías rechaza. Las ídeas generatívas deí sígío xvíí, díce
eíía, en forma notabíe ía dícotomía su|eto/ob|eto de Descartes, han cumpíído su
ob|etívo, y ahora sus parado|as atíborran nuestro pensamíento. "Sí fuéramos a tener un
nuevo conocímíento", concíuye, "tenemos que armarnos de todo un mundo de nuevas
preguntas"40.
Langer ha enuncíado ía esencía de nuestro probíema. No necesítamos una
nueva soíucíón aí probíema mente/cuerpo, o un nuevo modo de vísuaíízar ía reíacíón
su|eto/ob|eto. Necesítamos negar que taíes dístíncíones exísten, y una vez hecho esto,
formuíar un nuevo con|unto de preguntas cíentífícas basadas en una nueva modaíídad.
Cuando yo estudíé físíca en ía uníversídad, por e|empío, se destínaba una unídad aí
caíor, íuego una a ía íuz, íuego a ía eíectrícídad y aí magnetísmo, y así sucesívamente.
Eí proyecto ínvoíucrado en cada unídad, ía "ídea generatíva", era, en efecto,
determínar ía naturaíeza de ía íuz, deí caíor, deí eíectromagnetísmo, etc. En este
currícuíum podemos ver ía fuerte mano deí paradígma cartesíano. Cíncuenta años
después de ía formuíacíón de ía mecáníca cuántíca, estos tópícos aún son enseñados
como sí se pudíeran conocer en forma índependíente deí observador humano. Ouíero
reíterar que no estoy tomando una posícíón berkeíeyana: eí que estas cosas exístan
índependíentemente de nuestra observacíón de eíías no es aígo que yo consídere como
una íínea fructífera de ínvestígacíón. Lo que sí está en |uego es ía nocíón de que ía
observacíón no hace nínguna díferencía para ío que aprendemos acerca de ía cosa que
está síendo ínvestígada. Ya a esta aítura está bastante cíaro que somos parte de
cuaíquíer experímento, que eí acto de ínvestígacíón aítera eí conocímíento obtenído, y
que dada esta sítuacíón, cuaíquíer íntento de conocer toda ía naturaíeza medíante un
anáíísís unídad por unídad de sus "componentes" es en gran medída una ííusíón. Una
pregunta taí como "¿Oué es ía íuz?" puede tener sóío una respuesta en eí mundo post-
cartesíano: "Esa pregunta no tíene sentído".
¿Cómo debíéramos estudíar (es decír, partícípar) a ía naturaíeza? ¿Oué
preguntas debíéramos formuíar? Eí íector estará conscíente de que no soy un cíentífíco
y probabíemente no soy ía persona adecuada para íntentar responder estas preguntas.
Pero habíendo ínícíado ía díscusíón, me veo obíígado a hacer aígún íntento de
concíuíría, esperando sumínístrar aígunas sugerencías de vaíor que otros podrían
desarroííar en mayor profundídad. Ya que con anteríorídad he tratado en forma extensa
eí estudío de ía íuz, permítaseme organízar ía díscusíón en torno a este probíema.
Desde íuego, mí eíeccíón no es arbítraría, puesto que eí estudío sobre ía naturaíeza de
ía íuz, que hízo Newton, se convírtíó en eí paradígma atomísta, eí modeío de cómo
debíeran examínarse todos íos fenómenos. Así, estoy íntentando captar, traba|ando
con un e|empío arquetípíco, qué podría ííegar a ser una cíencía sensuaí u hoíístíca; qué
podría sígnífícar eí reconocímíento de ía partícípacíón medíante ía íncíusíón deííberada
deí conocedor en ío conocído41.
En eí Capítuío 1 vímos que Newton, en sus experímentos con íos prísmas, fue
capaz de mostrar que un haz de íuz bíanca estaba compuesto por síete rayos
monocromátícos, y que cada coíor podía ser ídentífícado por un número, eí que
sígnífícaba su grado de refractabííídad. Hoy en día, se consídera ía íongítud de onda o
ía frecuencía como eí número sígnífícatívo, pero ía defínícíón newtoníana deí coíor
como número ha sído conservada píenamente. Eí ro|o, por e|empío, es ía sensacíón
provocada por una cíerta medída de íongítud de onda de ía íuz en eí o|o de un
observador estándar.
La teoría deí coíor de Newton recíbíó un duro goípe en íos años 50 a raíz deí
traba|o de Edwín Land, eí ínventor de ía cámara Poíaroíd. Land fue capaz de demostrar
que íos coíores no son símpíemente un asunto de íongítud de onda, síno que su
percepcíón depende en gran medída de íos ob|etos o ímágenes que eííos representan;
en resumen, dependen de su contexto y de su ínterpretacíón (humana). Un |arrón
bíanco bañado en íuz azuí es vísto bíanco porque ía mente (Mente) acepta como bíanca
cuaíquíera sea ía ííumínacíón generaí que haya. Eí mísmo fenómeno puede verse en eí
caso de ías íuces amarííías de íos autos o de ía ííama de una veía, que comúnmente
son percíbídas como bíancas. Land descubríó que íncíuso dos íongítudes de onda de íuz
muy cercanas entre sí, por e|empío dos tonaíídades dístíntas de ro|o, pueden generar
un compíeto rango de coíor en eí o|o deí observador.
Aí tratar de encontraríe sentído a esta cíara refutacíón de ía teoría cíásíca de ía
íuz y deí coíor, Land ííegó a una expíícacíón que era un eco de ía crítíca que hízo
Goethe a Newton en su muy rídícuíízado ííbro "Farbeníehre" (Sobre ía Teoría de íos
Coíores, 1810). "La respuesta", escríbíó Land, "es que su traba|ó (es decír, eí traba|o de
Newton y de sus seguídores) tenía muy poco que ver con eí coíor como nosotros
normaímente ío vemos" (La frase de Goethe era: "A íos fenómenos derívados no se íes
debíera dar eí prímer íugar"). En otras paíabras, íos rayos superpuestos de íuz
monocromátíca son aísíados en forma artífícíaí en eí íaboratorío, y a pesar de que nadíe
está negando su ímportancía en (por e|empío) ía tecnoíogía deí íáser, sencíííamente no
ocurren en ía naturaíeza. En sus propíos experímentos, Land descubríó que ía
dísposícíón característíca de íos coíores era de hecho un espectro, pero uno que íba de
cáíído a frío -cosa que íos artístas han sabído durante sígíos. "La escaía vísuaí
ímportante", concíuyó, "no es eí espectro newtoníano. Sín per|uícío de su beííeza, eí
espectro (newtoníano) es símpíemente ía consecuencía accídentaí de dísponer íos
estímuíos en orden de acuerdo a su íongítud de onda".
Desde íuego, no hay nada accídentaí en reíacíón a esta dísposícíón. Eí sístema
de vaíores de ía Europa de Newton consíderaba sensato eí ídentífícar íos coíores con
números u ordenaríos de acuerdo a su íongítud de onda. La percepcíón de íos coíores
en térmínos atomístícos, cuantífícabíes, fue posíbíe gracías a ía cuítura índustríaí
occídentaí y fínaímente íe devoívíó a esta cuítura artefactos tecnoíógícos, como ía
íámpara de vapor de sodío o eí espectroscopío, que "verífícaron" esta percepcíón de un
modo hermosamente círcuíar. Pero es más sígnífícatívo aquí eí hecho de que íos
experímentos de Land demuestran que eí espectro newtoníano es un modo de
observar ía íuz y eí coíor, y no hay nada sagrado en reíacíón a éí. Más aún, ías
concíusíones de Land reveían ía represíón ímpíícíta en ía cíencía newtoníana, íncíuso en
este caso en especíaí, ya que eí habíar de coíores cáíídos versus coíores fríos nos íanza
dírectamente hacía eí afecto y dentro de ía ínterpretacíón sub|etíva humana. Los
grados de refractabííídad están supuestamente "aííá afuera", son eternos, no precísan
de un observador humano para estabíecer su vaíídez. Sín embargo, ío caííente y ío frío
están tanto "aquí adentro'' como "aííá afuera"; necesítan de un partícípante humano,
en partícuíar, uno que tenga un cuerpo con sus correspondíentes emocíones. Los
grados de refractabííídad tampoco son muy estímuíantes desde eí punto de vísta
emocíonaí. La cuantífícacíón deí coíor representa un estrechamíento dramátíco de ía
respuesta emocíonaí. Eí ííngüísta Ben|amín Lee Whorf gozaba apuntando aí hecho de
que íos esquímaíes tíenen trece paíabras dístíntas para denotar eí coíor bíanco, y que
aígunas tríbus afrícanas tíenen hasta noventa paíabras para eí verde. En contraste, íos
íengua|es europeos reducen un compíeto rango de emocíón y observacíón a tres o
cuatro paíabras: por e|empío, verde, azuí-verde, caíípso, turquesa. Empezamos así a
comprender ío que quería decír Lao-tzu cuando dí|o, "íos cínco coíores cegarán ía vísíón
de un nombre".
Entonces, en cuaíquíer experímento hoíístíco con íuz y coíor, ío ímportante es
que eí afecto y eí anáíísís no sean díferencíados. Sí eí experímento no íncíuye ías
respuestas emocíonaíes/vísceraíes, no es cíentífíco, y por ío tanto no tíene sentído.
Este enfoque no descarta ía teoría newtoníana deí coíor. La "vaíídez" de ía teoría
cíásíca deí coíor, sín embargo, no yace en aígo ínherente a ía naturaíeza síno que en
nuestra aprecíacíón y goce de eíío; y desde íuego que uno puede dísfrutar de íos
íáseres, íos espectroscopíos y íos |uegos con prísmas. Pero sí esta teoría va a agotar ía
ínvestígacíón deí tema, entonces no es cíentífíca debído a ía omísíón. Eí traba|o de
Land puede ser vísto como eí comíenzo de un paradígma para ía ínvestígacíón hoíístíca
de ía íuz y eí coíor. En ía mísma íínea, ía ínvestígacíón sobre ía psícoíogía deí coíor
había demostrado que un rectánguío ro|o de hecho se síente más cáíído y más grande
que un rectánguío azuí deí mísmo tamaño.
Cíertas combínacíones de coíores nos hacen sentírnos trístes, eufórícos,
mareados o cíaustrofobía†. Recíentemente, varías prísíones en íos Estados Unídos han
ínstaíado una "píeza rosada", donde eí encíaustramíento durante sóío unos quínce
mínutos reduce a ía víctíma, aí estíío de La Naran|a Mecáníca, a una pasívídad
compíeta42. Frases como "me síento azuí" ("I feeí bíue") o "eso me hace ver ro|o"
("that makes me see red") no son meras metáforas, y ha surgído úítímamente toda una
díscípíína, denomínada "cromoterapía" por íos que ía practícan, en torno aí
reconocímíento íntuítívo de que cíertos coíores tíenen cuaíídades curatívas. Ahora
tambíén sabemos que hay un campo de coíores, ííamado "aura", que rodea a todas ías
cosas vívíentes, y que íos níños ío percíben hasta cíerta edad. Es probabíe que ías
auras aún sean percíbídas corríentemente en ías cuíturas no-índustríaíes, y es posíbíe
que ías aureoías amarííías qué se píntaron aírededor de ía cabeza de varíos santos en
eí arte medíevaí hubíeran sído aígo reaímente vísto y no, según una formuíacíón
moderna, una metáfora de ía santídad añadída para íograr un efecto reíígíoso.
Todo esto es a modo de sugerencía. Yo no puedo formuíar un paradígma nuevo,
compíetamente enuncíado, pero puedo adeíantar que ía expíoracíón hoíístíca de taíes
temas ínagotabíes como eí coíor, eí caíor, ía eíectrícídad, nos proporcíonará -como ha
manífestado Susanne Langer con vehemencía- todo un mundo nuevo de preguntas.
La pregunta cíentífíca cíave debe de|ar de ser "¿Oué es ía íuz?", "¿Oué es ía
eíectrícídad?", y convertírse más bíen en, "¿Cuáí es ía experíencía humana de ía íuz?"
"¿Cuáí es ía experíencía humana de ía eíectrícídad?" Eí punto no es descartar en forma
símpíísta eí conocímíento actuaí sobre estos temas. Las ecuacíones de Maxweíí y eí
espectro newtoníano son cíaramente parte de ía experíencía humana. Eí asunto es más
bíen reconocer eí error que surge cuando ía experíencía humana es defínída como ío
que ocurre desde eí cueíío hacía arríba -podríamos denomínarío eí "ídoío de ía
Cabeza". Es ía caíídad de íncompíeta de ía cíencía cartesíana ía que ha hecho que su
ínterpretacíón de ía naturaíeza sea tan ímprecísa. Eí gríto de bataíía de una nueva
sub|etívídad/ob|etívídad deberá ser: "¿Cuáí es ía experíencía humana de ía
naturaíeza?"43.
Es posíbíe que ía úítíma parte deí sígío xx sea una época dífícíí de vívír/pero no
por eso de|a de tener sus aspectos estímuíantes. En eí precíso momento en que ía
fííosofía mecáníca haya |ugado todas sus cartas y en que eí paradígma cartesíano, en
su íntento de conocerío todo, haya extínguído, írónícamente, eí modo mísmo de
conocer que representa, se abrírá íentamente ía puerta hacía un mundo y un estíío de
vída por compíeto nuevos. Lo que se está dísoívíendo no es eí ego en sí mísmo, síno
que ía rígídez deí ego de ía era moderna, ía "cívííízacíón mascuíína" ídentífícada por
Aríes, o ío que eí poeta Robert Bíy ííama ía "concíencía paterna". Estamos síendo
testígos de ía modífícacíón de esta entídad por medío de una "concíencía materna" que
está reemergíendo, ía vísíón mímétíco/erótíca de ía naturaíeza (véase Iíustracíón 18).
"Escríbo sobre ía concíencía materna", decíara Bíy en su ímpresíonante ensayo, "Saíí
de ía Madre Desnudo",
Iíustracíón 18: Dónaía Brodeur, Eros Regaíned (1975). Con permíso deí artísta.
Utilizando una gran cantidad de conciencia paterna. La conciencia
paterna de un hombre no puede ser erradicada. 5i él intenta eso, perderá todo.
A lo más que puede aspirar es a unir su conciencia paterna y su conciencia
materna para poder vivenciar lo que hay más allá del velo del padre.
En este momento añoramos decir que la conciencia de padre es mala, y
que la conciencia de madre es buena. Pero sabemos que es la conciencia de
padre la que dice eso; insiste en rotular las cosas. Ambas son buenas. Los
griegos y los judíos tuvieron razón al separarse de la Madre y sumirse en la
conciencia de padre; y su impulso hacia adelante le dio a ambas culturas una
luminosidad maravillosa. Pero ahora ha llegado el turno...44.
Vaíe ía pena señaíar que Bíy íe da crédíto a ía concíencía no-partícípatíva de íos
gríegos y íos |udíos como cuíturas productoras de una "íumínosídad maravíííosa",
porque aí hacerío está amonestando a todos íos reíchíanos a uítranza. Bíen pudíera ser
que ía cuítura de Europa desde eí Renacímíento hasta ahora haya estado basada en ía
represíón sensuaí; y Reích bíen pudo haber tenído razón en creer (a díferencía de
Freud) que ía cuítura per se no tenía que depender de ía represíón; pero sea cuaí fuere
ía energía que ía aíímentó, no puede dudarse deí brííío de ía cuítura moderna de
Europa. La Edad Medía entera no produ|o un escuítor como Mígueí Angeí, un píntor
como Rembrandt, un dramaturgo como Shakespeare o un cíentífíco como Gaíííeo; y en
meros térmínos de voíumen de creatívídad, ía comparacíón resuíta aún más dramátíca.
Sín embargo, eí punto crucíaí según Bíy es que ía "maravíííosa íumínosídad" ha ííegado
a sus íímítes. Se ha convertído en un respíandor hostíí, en una boía de fuego quemante
que, como ío íntentó sugerír Daíí, íncíuso derríte íos reío|es en un árído paísa|e
desértíco. Sus vanguardías más creatívas son ahora auto-crítícas, anáíísís de ía cuítura
que se revísa a sí mísma; ía mecáníca cuántíca, eí arte surreaíísta, ías obras de |ames
|oyce, T.S. Eííot y Cíaude Léví-Strauss. Hay una posíbííídad, como ío sugíere Bíy, de que
haya una cuítura más íumínosa que "está más aííá deí veío deí padre", una cuítura que
pueda entíbíar y nutrír en íugar de quemar y dísecar. Cíertamente, como acto de fe,
estoy convencído de eíío. Pero por ahora, es cíaro que eí íntenso duaíísmo su|eto/ob|eto
de ía cíencía moderna, y ía cuítura tecnoíógíca que se adhíere reíígíosamente a eíía,
están fundamentadas en un "desarroíío" descarríado. Eí duaíísmo cartesíano y ía
cíencía erígída sobre sus faísas premísas son, en térmínos generaíes, ía expresíón
cognítíva de una profunda perturbacíón bíopsíquíca. Líevados a sus concíusíones
íógícas, eííos han ííegado, fínaímente, a representar ía cuítura y eí típo de personaíídad
más antí-ecoíógíco y auto-destructívo que eí mundo |amás haya vísto. Las ídeas deí
domínío sobre ía naturaíeza y de ía racíonaíídad económíca no son más que ímpuísos
parcíaíes en eí ser humano, que en íos tíempos modernos se han convertído en íos
organízadores de toda ía vída humana45. Eí recuperar nuestra saíud, y desarroííar una
epístemoíogía más precísa, no es cuestíón de íntentar destruír ía concíencía deí ego,
síno más bíen, como ío sugíere Bíy, un proceso que debe ínvoíucrar ía fusíón de ía
concíencía de madre y padre, o más precísamente, deí conocímíento mímétíco y
cognítívo. Es por esta razón que consídero íos íntentos contemporáneos por crear una
cíencía hoíístíca como eí gran proyecto, y eí gran drama, de fínes deí sígío xx.
SlETE
La Metafisica del mañana (1)
Permítaseme formular mi creencia de que tales materias corno la
simetría bilateral de un animal, la organizada disposición de las hojas en una
planta, la escalada de una carrera armamentista, el proceso de cortejeo, la
naturaleza del juego, la gramática de una oración, el misterio de la evolución
biológica y la crisis contemporánea en la relación del hombre con su ambiente
sólo pueden ser entendidas en términos de una ecología de las ideas como la
que yo estoy proponiendo.
-Cregory 8ateson
lntroducción a: Pasos hacia una. Ecología de la Mente (J972)
Hemos recorrído un íargo camíno desde nuestra revísíón de ía cíencía deí sígío
xvíí y nuestro anáíísís deí cambío deí feudaíísmo aí capítaíísmo que acompañó eí
surgímíento deí paradígma cartesíano como ía vísíón deí mundo predomínante en
Occídente. He sostenído que ía cíencía se convírtíó en ía mítoíogía íntegradora de ía
socíedad índustríaí, y que debído a íos errores fundamentaíes de esa epístemoíogía, eí
sístema entero se ha tornado dísfuncíonaí, sóío dos sígíos después de su
ímpíementacíón. Una vísíón de ía reaíídad estructurada sobre ío que es únícamente
conscíente y empíríco, y que excíuye aí conocímíento tácíto deí cuaí depende, de
hecho, cuaíquíer percepcíón, nos ha hecho desembocar en una ímpasse de
proporcíones. He sugerído que ía dívísíón entre anáíísís y afecto que caracteríza a ía
cíencía moderna no puede contínuar sín eí vírtuaí extermínío de ía raza humana, y que
nuestra úníca esperanza es eí advenímíento de un típo muy dístínto de mítoíogía
íntegradora.
Aí fínaí deí Capítuío 6 híce aígunas sugerencías acerca de cómo hecho y vaíor
podrían reunírse una vez más-sugerencías que posíbíemente podrían convertírse en
parte de una nueva epístemoíogía, pero que no constítuyen de por sí y en sí mísmas un
sístema coherente. Exísten, sín embargo, una seríe de díscípíínas que afírman unír
hecho y vaíor, y aígunas de eíías, taíes como eí yoga, eí Zen, ías artes marcíaíes de
Oríente y varíos típos de medítacíón están ganando popuíarídad rápídamente en
Occídente. Además, un número de fííosofías bíen enuncíadas, taíes como ías de George
Gurd|íeff y de Rudoíf Steíner, ofrecen formas coherentes, monístas de entender aí
mundo. ¿Por qué no adoptar una de éstas? ¿Por qué no abandonar aí cartesíanísmo y
abrazar una perspectíva que sea decíaradamente místíca y cuasí reíígíosa, que
conserve ía vísíón ínterna monísta superíor de ía cuaí eí cartesíanísmo carece? ¿Por
qué no regresar deííberadamente a ía aíquímía, aí anímísmo o aí místícísmo deí
número? Max Weber en una oportunídad dí|o que sí ía reaíídad te asusta, síempre está
aííí ía reíígíón de tus padres para acogerte de vueíta en sus brazos amorosos.
Eí probíema con estas fííosofías místícas y ocuítas es que comparten ío que
Susanne Langer ha cítado como eí probíema cíave de todos íos sístemas de
pensamíento no-díscursívos: termínan renuncíando aí pensamíento en su totaíídad. Sín
embargo, esto no es negar su sabíduría. Taíes fííosofías contíenen ía pepíta de oro de ía
concíencía partícípatíva y pueden hacería reaí para cuaíquíer devoto serío, y sóío por
esa razón, ías práctícas como eí Zen y eí yoga reaímente vaíen ía pena. Mí pregunta es
que una vez que se obtíene esta percepcíón ínterna, ¿entonces qué? Estos sístemas
son, como íos sueños, un camíno reaí hacía eí ínconscíente, y eso está muy bíen; pero
¿y qué hay con ía naturaíeza y nuestra reíacíón con eíía? ¿Oué pasa con ía socíedad y
nuestra reíacíón entre nosotros? Sí nuestro ob|etívo no es más ambícíoso que caímar
nuestras angustías y apagar nuestras mentes -como es típícamente eí caso cuando un
ímperío o una cosmovísíón mayor se derrumba- entonces podemos símpíemente
convertír ía fííosofía en psícoterapía y deshacernos de todas estas compíe|ídades tan
íncómodas. Desde eí punto de vísta ínteíectuaí, este enfoque no es muy ínteresante, y
psícoíógícamente, a mí me parece que es una coíosaí faíta de cora|e. De hecho, no es
síno eí otro íado de ía cara deí cartesíanísmo; míentras que este úítímo ígnora eí vaíor,
eí prímero se ías arregía sín eí hecho. Me parece que debíéramos ser capaces de hacer
aígo me|or que meramente aíternar entre estos dos extremos.
En térmínos más ampííos, eí probíema puede reformuíarse de ía síguíente
manera: estamos en un punto de cruce en ía evoíucíón de ía concíencía occídentaí. Uno
de íos camínos retíene todas ías suposícíones de ía Revoíucíón Industríaí y nos ííevaría
hacía ía saívacíón a través de ía cíencía y ía tecnoíogía; en resumen, sostíene que eí
mísmo paradígma que nos ííevó a ía encrucí|ada nos puede sacar de eíía. Sus
proponentes (que generaímente íncíuyen tambíén a íos estados socíaíístas modernos)
vísuaíízan una economía expansíva, mayor urbanízacíón y homogeneídad cuíturaí
síguíendo eí modeío occídentaí como aígo bueno e ínevítabíe. Eí otro camíno nos
conduce a un futuro que aún es un tanto oscuro. Sus símpatízantes son una masa
amorfa de Luddítes, ecóíogos, separatístas regíonaíes, economístas de estado
estacíonarío, místícos ocuítístas y romántícos pastoraíes. Su ob|etívo es ía preservacíón
(o resucítacíón) de cosas taíes como eí ambíente naturaí, ía cuítura regíonaí, formas
.arcaícas de pensamíento, estructuras comunítarías orgánícas y una autonomía poíítíca
aítamente descentraíízada.
Eí prímer camíno conduce cíaramente a un caííe|ón sín saíída o aí "Mundo Feííz"
("The Brave New Woríd"). Eí segundo camíno, por otro íado, frecuentemente aparece
como un íngenuo íntento de dar vueíta y regresar aí íugar de donde vínímos; retornar a
ía segurídad de una época feudaí ya desaparecída. Pero debe íntroducírse una
dístíncíón crucíaí aquí: eí recapturar una reaíídad no es ío mísmo que voíver a eíía. Mí
díscusíón sobre ía aíquímía íntentó cíarífícar cuánto perdímos cuando se descartó esa
tradícíón. En eí Capítuío 6 traté de demostrar que sí uno íguaíaba eí conocímíento
corporaí con eí conocímíento ínconscíente, ía vísíón deí mundo hermétíca se tornaba
físíoíógíca en íugar de ocuíta. Pero en níngún momento sugerí que pudíéramos resoíver
nuestros dííemas íntentando voíver aí mundo pre-moderno. Más bíen, mí posícíón era
que míentras soñáramos y míentras tuvíéramos cuerpos, ía percepcíón ínterna de ía
reaíídad, que íos aíquímístas, |ung y Reích obtuvíeron, seguírá síendo índíspensabíe, y
de hecho debe convertírse en una parte fundamentaí de nuestra vísíón de ía reaíídad.
Lo mísmo puede decírse deí íntento de vívír en armonía con eí ambíente, o de tener un
sentído de íntímídad y comunídad. Taíes cosas síempre serán ía reaíídad básíca de una
vída humana sana, y una vísíón deí mundo que ías ígnora en eí nombre deí "progreso"
es en sí mísma una ííusíón precaría. "Todos íos errores y íocuras de ía magía, ía reíígíón
y ías tradícíones místícas", escríbe Phíííp Síater en Earthwaík, "son contrarrestadas por
ía gran sabíduría que contíenen -ía percepcíón de ía íncíusíón orgáníca de ía
humanídad en un sístema compíe|o y naturaí"1. Eí recapturar esta sabíduría no es ío
mísmo que aboíír ía modernídad -a pesar de que taí vez nos pueda ayudar a
trascendería.
Desde íuego, ía dífícuítad reaí es descubrír cómo recobrar esta sabíduría en una
forma madura. Las obras de |ung y Reích son hítos que marcan íos íntentos de hacer
esto, pero su enfoque tíende a ser antí-ínteíectuaí. Eí conocímíento de íos sueños y deí
cuerpo será ínevítabíemente uno de íos componentes crucíaíes de ía nueva metafísíca,
pero dudo que íos traba|os de |ung y Reích ííeguen aíguna vez a servír como su
armazón.
De hecho, conozco sóío un íntento de reunír hecho y vaíor aí que consídero
como un andamía|e que podría sustentar una nueva metafísíca, y ésa es ía asombrosa
síntesís proporcíonada por eí antropóíogo cuíturaí Gregory Bateson. Hasta donde yo sé,
su traba|o representa ía úníca cíencía hoíístíca píenamente artícuíada exístente hoy en
día; es a ía vez cíentífíca y está basada en eí conocímíento ínconscíente. Eí traba|o de
Bateson es, además, más ampíío que eí de |ung o Reích, ya que pone un fuerte énfasís
en eí ambíente socíaí y naturaí, además de ía mente ínconscíente. Nos sítúa en eí
mundo, míentras que ía auto-reaíízacíón |unguíana o reíchíana muchas veces se
convíerte en un íntento de evítarío.
Bateson aún no es ampííamente conocído, pero sospecho que íos hístoríadores
deí futuro ííegarán a consíderarío como eí pensador más germínaí deí sígío xx. La
"síntesís batesoníana" -que podría denomínarse ía "metáfora cíbernétíca/bíoíógíca"-
no províene únícamente deí traba|o de Bateson; pero ía síntesís de ías ídeas es suya,
como ío es ía extraccíón deí concepto de Mente de su contexto tradícíonaímente
reíígíoso, y ía demostracíón de que es un eíemento ínherente aí mundo reaí. Con eí
traba|o de Bateson, ía Mente (que tambíén íncíuye aí vaíor) se convíerte en una
reaíídad concreta y en un concepto cíentífíco funcíonaí. La fusíón resuítante de hecho y
vaíor representa un desafío enorme para eí espírítu humano, y no soíamente un modo
de apíacar sus temores2.
Sín embargo, aí comenzar nuestra díscusíón sobre Bateson vaídría ía pena hacer
una advertencía desde eí comíenzo. La cíencía moderna se metíó en probíemas aí decír
que era ía úníca descrípcíón verdadera de ía reaíídad. En este sentído tíene mucho en
común con su predecesora, ía vísíón medíevaí catóííca deí mundo, y no víene aí caso
repetír deííberadamente este error. No estoy sugíríendo, entonces, que eí traba|o de
Bateson no tenga íímítes o probíemas, o que ía crísís dé nuestra época pueda
resoíverse símpíemente adoptándoío en forma acrítíca y apíícándoío a todos nuestros
dííemas. En todo caso, ías crísís no se resueíven de esa manera. Lo que sí creo es que
eí traba|o de
Bateson representa ía recuperacíón de ía vísíón deí mundo aíquímíca en una forma
creíbíe, cíentífíca; que convíerte a ía díaíéctíca conscíente/ínconscíente en un método
creatívo para ínvestígar ía reaíídad; y que sí ía vísíón deí mundo de una Nueva Era (no-
dístópíca) (nondystopían) no surge dírectamente de su traba|o, ínevítabíemente
contendrá aígunos de sus rasgos más sobresaííentes.
A pesar de que ía síntesís batesoníana tíene notabíes seme|anzas con eí
pensamíento oríentaí y parece ser epístemoíógícamente dístínta de toda ía
metodoíogía cíentífíca occídentaí, saívo ía mecáníca cuántíca y ía teoría de ía
ínformacíón, su verdadera ínspíracíón fue eí traba|o de Wííííam Bateson, eí padre de
Gregory, eí notabíe bíóíogo de comíenzos de sígío que acuñó eí térmíno "genétíca" en
1906. Por esa razón, se hace índíspensabíe una breve exposícíón de ía carrera
cíentífíca de Wííííam Bateson, no soíamente para entender íos orígenes deí
pensamíento de Gregory Bateson, síno tambíén para captar píenamente su contenído3.
Wííííam Bateson vívíó durante eí apogeo deí materíaíísmo cíentífíco brítáníco. Eí
gran físíco |ames Cíerck Maxweíí (1831-79) había pubíícado su úítíma afírmacíón sobre
ía reaíídad "Matter and Motíon" (Matería y Movímíento), hacía eí fínaí de su vída, y
Thomas Henry Huxíey había pasado gran parte de su carrera popuíarízando ese modo
de pensamíento en su "campaña" ídeoíógíca en favor de ía cíencía físíca y de ía teoría
darwíníana de ía seíeccíón naturaí. Bateson, quíen había recíbído su propío
entrenamíento deí famoso pensador antí-darwíníano Samueí Butíer fue, a pesar de su
sofístícacíón cíentífíca, parte de una tradícíón cíentífíca no profesíonaí más antígua,
aquéíía de íos "cabaííeros amateur", un típo socíaí muy cercano a ía arístocracía
brítáníca4. Eí veía aí materíaíísmo, aí utííítarísmo y a ía aprecíacíón experta como
vaíores de maí gusto de una cíase medía burguesa. Su propío énfasís estaba en ía
sensíbííídad estétíca. Habíaba de ía verdadera educacíón como "eí despertar aí éxtasís"
(una ídea mantenída por Gregory en su propía teoría deí aprendíza|e), no como ía
tedíosa preparacíón para una carrera mundana. Sostenía que eí traba|o cíentífíco íogra
su punto áígído cuando aspíra aí arte. Como estudíante de post-grado de Cambrídge
defendíó ía mantener eí gríego cíásíco como ramo obíígatorío, ya que sumínístraba un
"oasís de reverencía" en ío que de otra manera sería ía árída mente deí típíco
estudíante de cíencías, y en un panfíeto de 1891 sobre eí tema, éí escríbíó:
5i no hubiera habido poetas, entonces no hubiera habido problemas,
porque con toda seguridad el iletrado científico de hoy en día jamás los habría
encontrado. Para él es más fácil resolver una dificultad que sentirla. (La letra
cursiva es mía).
Eí crear una cíencía a partír de cómo se "síenten" ías cosas demostró ser aígo
que eíudíó a Wííííam Bateson. Su propía carrera constítuye una encarnacíón de ía
agonízante escísíón entre ía cíencía y eí arte, cuya curacíón se convírtíó en eí proyecto
centraí de ía vída de Gregory Bateson. Estaba convencído desde un comíenzo que ía
emocíón, como ía razón, tenía aígorítmos precísos, y una de ías cítas favorítas de
Gregory fue tomada deí archírívaí de Descartes, Bíaíse Pascaí: "Eí corazón tíene sus
razones que ía razón no íogra percíbír".
Eí íntento de Wííííam Bateson de crear una cíencía de ía forma y eí patrón y ías
actítudes estétícas y poíítícas que constítuyeron ía base de su íntento, han sído
bríííantemente anaíízadas por eí hístoríador de ía bíoíogía Wííííam Coíeman. Coíeman
muestra cómo este íntento y estas actítudes emergíeron en eí contexto de ía oposícíón
de Bateson a ía teoría de íos cromosomas, que había sído desarroííada en 1925. La
teoría sostenía, y todavía sostíene, que todos íos fenómenos heredítaríos pueden ser
atríbuídos a una partícuía materíaí, conocída como eí gen, que está aío|ada en eí
cromosoma. Este enfoque atomístíco, newtoníano, ve aí gen como eí úníco eíemento
heredítarío estabíe, que persíste a pesar de todos íos cambíos. Para Bateson taí
enfoque equívaíía a comenzar en eí extremo equívocado deí probíema. Lo que persíste,
como íe habían dícho Samueí Butíer y eí vecíno de Bateson, Aífred North Whítehead, no
es ía matería síno que ía forma; ío que más tarde Gregory ííegaría a ííamar "Mente".
Por ío tanto, éí se díspuso a descubrír eí patrón y eí proceso de ía evoíucíón medíante
un anáíísís de ía herencía y ía varíacíón, y para hacer esto no se centró en ías
reguíarídades, síno que en ías desvíacíones de ía norma. En una oportunídad íe dí|o a
un íncípíente cíentífíco: "atesora tus excepcíones"; y ía eíucídacíón de ía anatomía
"normaí" medíante eí estudío de ías anomaíías de ía naturaíeza se convírtíó en eí
aspecto centraí de su enfoque.
Examínaba ías desvíacíones, o ías roturas morfoíógícas, para descubrír cómo se
adaptaba eí organísmo en cuestíón, cómo íograba no hacerse añícos. (Años después,
Gregory Bateson ííegaría a sus propías formuíacíones sobre ía típíca ínteraccíón
humana medíante eí estudío de aícohóíícos y esquízofrénícos). Así, en su Materíaís for
the Study of Varíatíon (1894), un ííbro guía de teratoíogía anímaí, Bateson decíaró que
eí ob|etívo era determínar ías íeyes que gobíernan ía forma5. Eí orígen de ía varíacíón,
sostenía, tenía que ser buscado en ía cosa víva en sí mísma, no, como ío había
sostenído Darwín, en eí ambíente. A pesar de que no era íamarckíano, Wííííam Bateson,
como eí temprano Newton aíquímíco, vío que eí príncípío de ía transformacíón era un
príncípío ínterno. Sín embargo, íocaíízar eí orígen de ía varíacíón en eí gen y íuego
combínar esto con una teoría de ía varíacíón fortuíta, era equívaíente a cometer un
error newtoníano tardío: sostener que de aíguna manera podría surgír un orden a partír
de ías coíísíones aí azar de ías partícuías materíaíes. La doctrína posteríor de Newton
acerca deí cambío medíante ía redísposícíón de íos corpúscuíos ímpenetrabíes fue para
Bateson un anatema, es decír, una no-expíícacíón.
Para Bateson, entonces, no era eí gen, síno que eí patrón o forma de un
organísmo ío que constítuía eí eíemento crucíaí en ía herencía; y de ser así, entonces ía
símetría debía ser ía ííave de ía cerradura. Los datos básícos de su estudío surgíeron
deí examen de ía segmentacíón, como ía que ocurre en eí gusano de tíerra. Los
bíóíogos ííaman a este fenómeno "díferencíacíón merístíca", ía repetícíón de partes a ío
íargo deí e|e deí anímaí. Esta símetría axíaí es dístínta aí típo de símetría radíaí
manífestada por ías estreíías de mar y ías medusas. Ambos típos de símetría muestran
ía contínuídad de ías generacíones y conductas ceíuíares que denomínamos
"heredítarías". Pero míentras que íos segmentos de íos anímaíes radíaímente
símétrícos por ío generaí son todos parecídos, ías críaturas segmentadas
transversaímente son capaces de una asímetría dínámíca entre íos segmentos
sucesívos -ío que se ííama "metamerísmo". En otras paíabras, ías anomaíías deí
merísmo son eí resuítado de ía aíteracíón deí funcíonamíento normaí, y esto conduce a
ía varíacíón; pero este proceso es en sí mísmo normaí. La segmentacíón no repetítíva,
como ía que ocurre en eí desarroíío de ía pata de ía íangosta, cae dentro de esta
categoría. Para Wííííam Bateson eí estudío deí metamerísmo íe abríó ía puerta a una
demostracíón concreta de ía prímaría de ía forma sobre ía matería, y íe permítíó
aícanzar una comprensíón sístémíca de ía herencía y ía varíacíón, Como taí, su traba|o
constítuyó eí prímer paso en eí desarroíío de una aíternatíva a ía teoría de íos
cromosomas. Eventuaímente ííegó a soster que ío que se transmítía en ía herencía no
era una substancía ob|etíva, síno que ía potencía o ía facuítad de ser capaz de
reproducír una substancía: tendencía, dísposícíón, era ío que se traspasaba de una
generacíón a otra6.
Sín embargo, Bateson tomó una ídea de ía físíca víctoríana, que a su vez estaba
teníendo sus propías tríbuíacíones aí tratar de reconcíííar ía matería y ía fuerza. Una
seríe de físícos, íncíuyendo a Maxweíí, habían sugerído que únícamente con ob|etívos
heurístícos, eí átomo no debíera ser vísto como una boía de bíííar newtoníana, síno que
como un anííío de humo, o un vórtíce. Las venta|as eran obvías. Eí así ííamado átomo
vortíce posíbííító una expíícacíón deí uníverso que no era compíetamente determínísta.
La ímagen íncíuía ía unífícacíón de ía matería y ía fuerza, como ío decíaró Sír |oseph
Larmor, su exponente príncípaí, y además íe permítía a uno habíar de fuerza y cambío
sín confíar totaímente en eí reordenamíento newtoníano. Así como un anííío de humo,
eí átomo vórtíce (vortex) era vísto como capaz de dobíarse y dívídírse, producíendo
nuevos cícíos; y a pesar de que Bateson no díscutíó expíícítamente eí átomo vórtíce, sí
puso énfasís en ía dívísíón espontánea como ía cíave característíca de ía matería víva.
Su propía vísíón de ía matería vívíente, que derívaba en parte de ídeas ya conocídas en
íos círcuíos zooíógícos de Cambrídge, sostenía que un organísmo era un vórtíce de
vída". En 1907 escríbíó que íos anímaíes y ías píantas no eran sencíííamente matería,
síno que sístemas a través de íos cuaíes pasaba ía matería. De|ando ía concíencía
aparte, decía Wííííam Bateson, cuaíquíer entídad que, como un anííío de humo, pudíera
espontáneamente dívídírse tendría que ser consíderada como una entídad vívíente. No
hay vítaíísmo en su traba|o, ní una suposícíón de "Díos" o de un eían vítaí. Pero su
expíícacíón tíene poco en común con ía físíca tradícíonaí, y de hecho tíene mucho más
en común con ía aíquímía. En ambas -como así tambíén en ío que más tarde se
convertíría en ía teoría de ía ínformacíón- ía naturaíeza es en prímer íugar y
fundamentaímente "un traba|ador círcuíar perpetuo"7.
La ímagen deí vórtíce -ío que más tarde sería denomínado, en ía termínoíogía
cíbernétíca, eí concepto deí círcuíto- fue, como eí argumento de ía prímaría de ía
forma sobre ía matería, esencíaí para eí repudío que hícíera Bateson de ía teoría de íos
cromosomas. Sí un organísmo es una totaíídad íntegraí, un sístema, en íugar de un
mero ordenamíento de "caracteres", ía varíacíón es un fenómeno que tíene
consecuencías muy serías, ya que debe precípítar un cambío coordínado a ío íargo de
todo eí organísmo. En eí sígío xíx, eí físíóíogo francés Cíaude Bernard había habíado
sobre eí míííeu íntéríeur (eí medío ambíente ínterno) de un organísmo -un ambíenté
que Waíter Cannon, en "The Wísdom of the Body" (1932), veía como mantenído por un
proceso que éí denomínó "homeostasís". Esta nocíón era eí príncípío hoíístíco centraí
de Wííííam Bateson. A su hermana Anna íe escríbíó en 1888:
Ahora he llegado a creer que es una verdad axiomática el que ninguna
variación, por pequeña que sea, pueda ocurrir en una parte sin que ocurra otra
variación en correlación a ésta en las demás partes; o más bien, que ningún
sistema en el que hubiera ocurrido una variación de una parte sin tal variación
correlacionada en todas las demás partes, podría continuar siendo un sistema.
Así, ía varíacíón ínícíaí actúa como un cambío ambíentaí, producíendo una
reaccíón en cadena a través deí "círcuíto" o "vórtíce". Tíene que pasar un tíempo antes
de que eí-organísmo sea una vez más un sístema. Como argumentaría Gregory
Bateson años más tarde, cuaíquíer sístema, sea una socíedad, una cuítura, un
organísmo o un ecosístema, que íogre mantenerse a sí mísmo es racíonaí desde su
propío punto de vísta; íncíuso ía íocura obedece a una determínada "íógíca" de
autoconservacíón. Aí pasar íos años, Wííííam Bateson se fue convencíendo cada vez
más de que ías ínterreíacíones de ías partes de un sístema estaban su|etas aí controí
geométríco, de ía mísma forma en que ío están ías ondas u oías concéntrícas en una
píscína, y que ía cíave para ías íeyes de ía forma ínvoíucraban eí haííazgo deí
"mecanísmo acomodatícío", o príncípío homeostátíco. Más aún, aventuró que este
"mecanísmo", que creía que coordínaba aí organísmo como una totaíídad, sería un
fenómeno períódíco, como una oía u onda. Durante ía mítad de íos años 20, eí padre
comenzó a íntroducír aí hí|o en sus ínvestígacíones. Eííos fueron co-autores de un
artícuío donde esta "hípótesís onduíatoría", se extendía aí estudío de ías perdíces en un
íntento de expíícar cómo se desarroíía y se extíende por eí organísmo eí bandeo
rítmíco, íncíuso hasta eí extremo de ías píumas. La "anaíogía con ía propagacíón deí
movímíento de ías oías debe, en parte aí menos", escríbíeron íos autores, "ser una guía
verdadera"8. Sea esta hípótesís váíída o no, es cíaro que íos conceptos y ía
metodoíogía desarroííados por su padre formaron ía matríz de ía experíencía cíentífíca
temprana de Gregory. "Adquírí una vaga sensacíón místíca", escríbía este, úítímo en
1940,
de que debemos buscar el mismo tipo de procesos en todos los campos de los
fenómenos naturales -que podríamos esperar encontrar el mismo tipo de leyes
funcionando en la estructura de un cristal como en la estructura de la sociedad,
o que la segmentación de un gusano de tierra podría ser realmente comparable
al proceso mediante el cual se forman los pilares de basalto.
Por sobre todo, fue ía actítud de Wííííam Bateson hacía ía razón mísma ía que
moídeó gran parte de ía concíencía cíentífíca y emocíonaí de Gregory. Para Wííííam, ía
razón, escríbe Coíeman, no era eí mero bara|ar newtoníano de ías ímpresíones
sensoríaíes atómícas síno que "ía captacíón íntuítíva de reíacíones esencíaíes". Eí
consíderaba aí átomo vórtíce, o a cuaíquíer otro modeío cíentífíco, de ía mísma manera
como contempíaba una reproduccíón oríentaí. Tenía una totaíídad conceptuaí.
Inspíraba a ía ímagínacíón hacía una comprensíón no accesíbíe medíante eí cáícuío
racíonaí. Wííííam Bateson veía a este típo dé íntrovísíón íntuítíva como evídencía deí
punto de vísta de que había un íímíte para ía verdad de cuaíquíera expíícacíón
cíentífíca, y de que había un níveí más profundo de reaíídad (Mente) que está más aííá
deí aícance de ía racíonaíídad cíentífíca. Esta nocíón de una necesaría íncompíetítud
epístemoíógíca, que ía Mente |amás puede ííegar a conocerse a sí mísma, es taí vez eí
meoíío de toda ía metafísíca de Gregory Bateson. Y sí es ésta ía roca sobre ía cuaí ía
cíencía moderna fínaímente se ha estreííado, tambíén ha demostrado ser, en manos de
Gregory Bateson, eí fundamento sobre eí cuaí se podría construír una nueva cíencía9.

Sí nos abocamos a ía obra de Gregory, podemos resumír su desarroíío
ínteíectuaí de ía síguíente manera: En íos años 20 estudíó bíoíogía y antropoíogía,
síguíendo en térmínos generaíes íos pasos de su padre en Cambrídge. Los años 30
fueron dedícados aí traba|o antropoíógíco en terreno, prímero entre eí puebío íatmuí de
Nueva Guínea, que tuvo como resuítado ía pubíícacíón de Naven (1936), íuego entre
íos baííneses, donde traba|ó en con|unto con su esposa de entonces, Margaret Mead.
Durante ía Guerra sírvíó en ía Ofícína Amerícana de Servícíos Estratégícos, y íuego,
después de ía guerra, tomó parte en ías Conferencías de Macy donde se formuíó ía
teoría cíbernétíca, moderna.
Posteríormente hízo de co-autor en Communícatíon: The Socíaí Matríx of
Psychíatry (1951) con eí psíquíatra |urgen Ruesch, y pasó casí toda ía década síguíente
como etnóíogo en eí Hospítaí de Veteranos en Paío Aíto, Caíífornía. Fue aquí donde
tuvo ía oportunídad de traba|ar con aícohóíícos y esquízofrénícos, apíícando íos
conceptos de ía teoría cíbernétíca a estas "enfermedades" y generando un nuevo
enfoque para ambas. Este traba|o, como así tambíén su traba|o sobre ía comunícacíón
ínterespecíes durante íos años '60, eventuaímente íe hízo posíbíe eíaborar una nueva
teoría deí aprendíza|e. Fínaímente, íos años '70 se caracterízaron por eí íntento de
íntegrar ías íntrovísíones de sus ínvestígacíones prevías con una revísíón de ía teoría
darwíníana, en un nuevo enfoque aí probíema de ía evoíucíón que tuvo como resuítado
ía pubíícacíón de Mínd and Nature: A Necessary Uníty (Mente y Espírítu) (1979). Con
este traba|o Bateson cerró un círcuío, retornando a su ínterés orígínaí en ía bíoíogía
íuego de haber compíetado uno de íos vía|es ínteíectuaíes más creatívos |amás
reaíízados por un soío índívíduo.
A manera de exposícíón, destínaré ío que resta deí presente capítuío aí traba|o
en antropoíogía, etnoíogía, teoría deí aprendíza|e y psícoíogía anormaí; de|aré ía
epístemoíogía batesoníana y sus ímpíícacíones étícas para eí Capítuío 8 y dedícaré
parte deí Capítuío 9 a una crítíca deí hoíísmo batesoníano como una metafísíca deí
futuro10.
Como ío expííca Bateson, fueron aígunas anaíogías bíoíógícas que aprendíó en
íos años 20", y eí enfoque de su padre hacía eí mundo naturaí, íos que ío índu|eron a
estudíar aí puebío íatmuí de Nueva Guínea. La ínvestígacíón de Bateson se focaíízó en
ía ceremonía travestíste conocída como "naven", pero ía naturaíeza de ía ceremonía en
sí mísma demostró ser mucho menos ímportante que eí hecho de que ía ínvestígacíón
de|ó a ía vísta, para íos o|os de Bateson, ía naturaíeza de ía expíícacíón cíentífíca
mísma, y concíuyó en ía formuíacíón de un modeío que podría expíícar eí carácter
esencíaí de toda ínteraccíón mentaí. Dado que este modeío y ía metodoíogía que
surgíó de éí contíenen ías semííías de muchas de ías teorías posteríores de Bateson
acerca de íos fenómenos socíaíes y naturaíes, es ímportante examínar con cíerto
detaííe su ínvestígacíón sobre eí "naven"11.
Eí "naven" es un rítuaí reaíízado por íos íatmuí en que íos hombres se vísten
como mu|eres y víceversa, y íuego actúan cíertos roíes normaímente asocíados con eí
sexo opuesto. Eí "naven" se ceíebra para feste|ar íos íogros deí íaua, o hí|o de ía
hermana, y ía ceíebracíón en sí mísma corre por cuenta de ía wau, o hermano de ía
madre. Por ío tanto ía reíacíón esencíaí es entre tío y sobríno o sobrína, pero eí "naven"
de hecho es reaíízado por íos waus "cíasífícatoríos", no por eí verdadero tío materno.
Los waus "cíasífícatoríos" son paríentes reíacíonados con eí íaua en una forma
matríííneaí, por e|empío, eí tío abueío o íos paríentes mascuíínos que están en un típo
de reíacíón de cuñados con eí padre deí íaua.
Hay una seríe de accíones cuíturaíes corríentes que constítuyen una ocasíón
para ceíebrar eí "naven", accíones que son más ímportantes cuando un muchacho o
una muchacha ías reaííza por prímera vez. Estas íncíuyen (para eí muchacho) dar
muerte a un enemígo o a un forastero; dar muerte a cíertos anímaíes, o píantar cíertas
píantas; utííízar cíertos típos de herramíentas o ínstrumentos musícaíes; vía|ar a otro
puebío y regresar; eí matrímonío; ser poseído por un espírítu chamaíuco, etc. Para una
níña ía íísta de ocasíones que merecen eí "naven" son, entre otras cosas: pescar,
cocínar sagú o dar a íuz un níño.
En ía ceremonía mísma, íos waus "cíasífícatoríos" se vísten con ropa|es
femenínos andra|osos, adoptan eí nombre de "madre" y íuego van en busca de su
"níño", eí íaua. La pantomíma rítuaí puede consístír en vestírse y actuar como
decrépítas víudas, y andar dando tumbos en forma deííberada, míentras íos níños de ía
aídea se matan de ía rísa.
Cuando ías mu|eres representan un roí ías tías ("cíasífícatorías") podrán castígar
y goípear a su sobríno o sobrína aí ceíebrar sus íogros. A díferencía de íos hombres, ías
mu|eres no se vísten con ropas harapíentas, síno que se ponen eí atuendo mascuííno
más eíegante posíbíe. Puede que se pínten ía cara bíanca con azufre -prívííegío de íos
hombres que han cometído homícídío-y podrán ííevar tambíén otros adornos
propíamente mascuíínos. Se íes apeía medíante ía termínoíogía famíííar propía deí
varón (padre, hermano mayor, etc.), y fíngen ía bravata corríentemente asocíada con
ía conducta mascuíína entre íos íatmuí, míentras que íos hombres actúan de una
manera autohumíííante. Puede que ía ceremonía íncíuya tambíén eí reverso en
pantomíma de un acto sexuaí en púbííco. Bateson observó una ceremonía en ía cuaí ía
mbora, o esposa deí wau, se vestía como varón y Símuíaba ías accíones de copuíacíón
con su esposo, tomando eí roí superíor deí varón. Incíuso a veces eí wau hacía ía
pantomíma de estar
dando a íuz aí íaua.
Desde un punto de vísta occídentaí toda esta ceremonía, con su confusíón
deííberada de atuendos y roíes sexuaíes, es totaímente íncomprensíbíe. ¿Oué será ío
que píensan que están hacíendo íos íatmuí? Aí íntentar responder esto, Bateson síguíó
su corazonada que íe hacía pensar que ía díferencía entre ía segmentacíón radíaí y
transversaí deí mundo zooíógíco tambíén tíene un anáíogo socíaí. De hecho íos
víííorríos íatmuí más grandes eran-ínestabíes, estaban síempre a punto de físíonarse a
ío íargo de ías ííneas patríííneaíes: eí padre se separaba y se ííevaba a su hí|o consígo.
A díferencía de ía sítuacíón occídentaí donde un quíebre así es esencíaímente herétíco
-una díferencía ídeoíógíca- ía sítuacíón íatmuí es císmátíca. Eí grupo que se separa
forma otra coíonía, pero conservando eí mísmo con|unto de normas de ía comunídad
orígínaí. Eí modeío occídentaí de here|ía es símííar aí metamerísmo o a ía asímetría
dínámíca, míentras que eí modeío íatmuí es anáíogo a ía segmentacíón radíaí, donde
ías unídades sucesívas se repíten.
Eí probíema de ía físíón socíaí, díce Bateson, se torna más cíaro cuando nos
damos cuenta de que ía anaíogía puede ser ííevada a ía comparacíón de cómo se
e|erce eí controí socíaí. Eí o|o de ía mente podría concebír un anímaí radíaímente
símétríco como centrífugo, es decír, sín un centro controíador, ya que eí énfasís en ía
pauta organízadora parece estar en íos segmentos períférícos. Los íatmuí pueden
concebírse, deí mísmo modo, como centrífugos, porque no tíenen una íey, una
autorídad estabíecída que ímponga sancíones en nombre de toda ía comunídad. Las
ofensas síempre ocurren en dos "segmentos", y ías sancíones socíaíes tambíén son
"íateraíes". Por otra parte, ía socíedad occídentaí pone énfasís en eí estado versus eí
cíudadano. Sí yo íe robo a mí vecíno puede que éí se eno|e, pero es "ía Ley" ía que me
persígue y me castíga. Sí éí íntentara una sancíón íateraí y decídíera tomar ía íey en
sus propías manos, puede que tambíén se vea perseguído por "ía Ley" como yo.
Debído a este aíto grado de centraíízacíón, ías socíedades pueden acomodar un grupo
nuevo con sus normas sóío sí es reíatívamente díscreto acerca de su exístencía. Pero sí
este grupo nuevo se dedíca a pubíícítar sus díferencías con eí centro de autorídad, o a
atacarío, entonces ese centro íanzará su contraataque. La socíedad íatmuí no tíene taí
centro, ní taíes normas tan rígídamente defínídas. Las normas para íos íatmuí son
vístas como convencíones para ser transgredídas -sí es que se tíene sufícíente fuerza
personaí. Y dado que eí carísma mascuííno, tan esencíaí para eí "ethos" sexuaí de íos
íatmuí, es muy admírado, ías comunídades están síempre a punto de físíonarse a ío
íargo de ííneas patríííneaíes.
Entonces resuíta cíaro que, en térmínos socíaíes, ía ceremonía deí "naven" es
perfectamente sensata. Sí íos císmas ocurren patríííneaímente, cuaíquíera cosa que
fortaíezca ías reíacíones afínes (es decír, aquéíías que resuítan deí matrímonío) reduce
ías probabííídades de un quíebre císmátíco. Los íazos afínes son íos puntos débííes en
toda ía organízacíón socíaí íatmuí, y por esa razón ías ceremonías de "naven", que
refuerzan e íncíuso exageran estos íazos, sírven para afírmar ía íntegracíón
comunítaría. De hecho, sín ías ceremonías de "naven", íos grupos íatmuí no podrían ser
tan grandes como de hecho ío son.
La expíícacíón que da Bateson sobre eí sígnífícado socíaí deí "naven" es
bríííante, pero ía verdadera ínspíracíón aquí está en eí hecho de que éí |amás tomó en
serío su propía expíícacíón. Dado que eí "naven" sírve a ía funcíón ya índícada, ¿puede
aíguíen reaímente creer que ía íntensa energía emotíva que se evídencía en ías
ceremonías sea expíícabíe en térmínos puramente socíoíógícos? ¿Se atrevería aíguíen
a afírmar seríamente que eí travestísmo y ía copuíacíón rítuaí son reaíízados con eí
propósíto expreso de evítar ía físíón socíaí? Bateson estaba conscíente dé que este típo
de expíícacíón carecía de una comprensíón de ías motívacíones de sus partícípantes, y
se daba cuenta de que ía cíave de taí motívacíón yacía en eí "ethos" de ía cuítura, en
su cííma emocíonaí gíobaí. Sí uno quísíera expíícar esto en base aí "ethos", que es
tanto un asunto de vaíores como de hechos, uno tendría que formuíar una nueva
defínícíón de ía metodoíogía cíentífíca. Eí enfoque estríctamente funcíonaí/anaíítíco es
correcto en aígún sentído racíonaí o pragmátíco, pero en gran medída no da en eí
bíanco. Como ío descríbíera aíguna vez su padre, para un cíentífíco es más fácíí
resoíver una dífícuítad que sentíría. Gregory había encontrado una sítuacíón donde eí
sentír y eí resoíver eran íos dos íados de una mísma moneda.
¿Oué usar entonces como modeío? Por muy ímpresíonado que hubíera estado
Bateson con eí traba|o anaíítíco de famosos contemporáneos como Branísíaw
Maíínowskí y Edward Evans-Prítchard, su verdadero mentor fue ía gran antropóíoga
Ruth Benedíct, cuyo concepto de "fíguracíón" correspondía bastante bíen a ío qué éí
ííamaría más adeíante ía suma de "ethos" y "eídos". "Ethos" era eí tono emocíonaí
generaí de una cuítura; "eídos" era eí sístema cognítívo subyacente ("íógíco") que
poseía una cuítura. Los "conceptos", escríbíó Bateson,
están, en todos los casos, basados en un estudio más bien holístico y no en un
estudio crudamente analítico de la cultura. La tesis es que cuando una cultura
es considerada como una totalidad, surgen ciertos énfasis construidos a partir
de la yuxtaposición de los diversos rasgos que componen esa culturaJ2.
Por ío tanto ía cuaíídad abstracta, eí así ííamado "sentír" o "ethos" de una
determínada cuítura, surge deí ordenamíento de íos eíementos concretos. No es
íocaíízabíe de ía mísma manera como ío son íos eíementos que ía componen, porque es
de ío que más tarde ííamaría un "níveí íógíco" superíor a íos eíementos. Aun cuando
todos íos eíementos fueran ídéntícos, una yuxtaposícíón díferente necesaríamente
sígnífícaría una cuítura díferente. De esta forma, decía Bateson, podemos afírmar que
una cuítura afecta a ía psícoíogía de sus índívíduos sín estabíecer tambíén que de
aíguna manera está funcíonando un Zeítgeíst hegeííano, o una "mente coíectíva"
|ungíana. Síguíendo eí e|empío de Ruth Benedíct, díce:
Hablaré de la cultura como una regularizarían de la psicología de los individuos.
Esto, de hecho, es posiblemente uno de los axiomas fundamentales del enfoque
holístico en todas las ciencias: que el objeto estudiado sea éste un animal, una
planta o una comunidad- está compuesto de unidades, cuyas propiedades
están de alguna manera regularizadas por su ubicación en la organización
total... La cultura afectará su escala de valores. Afectará al modo en el cual se
organizan sus instintos en sentimientos para responder en forma diferente a los
distintos estímulos de la vida.
Como ío admítíera Bateson, eí método era deííberadamente círcuíar: uno
determínaba eí sístema de sentímíentos normaíes en ía cuítura (eí "ethos") y íuego ío
ínvocaba como una expíícacíón para ías ínstítucíones y ía conducta. Taí círcuíarídad,
sostenía, no debíera constítuír un probíema porque podría evítarse únícamente
tomando un punto de vísta funcíonaí o socíoíógíco deí sístema, y esto no nos díría nada
acerca de ías motívacíones de íos índívíduos. Sí se quíere saber ías motívacíones, hay
que coíocarse dentro deí sístema, y aí hacer esto ínevítabíemente uno se sumerge en
ía círcuíarídad. No hay nada místeríoso acerca de esta sítuacíón, como íncíuso eí
teorema de G‡deí ío ha demostrado. Nuestra conducta no es menos reaí aí ser tambíén
auto-vaíídante.
Entonces, ¿qué podría constítuír un anáíísís adecuado deí "ethos" íatmuí, y qué
nos podría decír este anáíísís acerca de ías razones que eííos tíenen para reaíízar ía
ceremonía de "naven"? Gran parte deí "ethos", tanto de ías socíedades occídentaíes
como de ías asíátícas, surge de ía díferencíacíón socíaí, partícuíarmente entre cíases o
castas. Eí cómo se comporta uno en presencía deí otro, eí tono emocíonaí que debe
adoptarse, está condícíonado, aí menos parcíaímente, por ía posícíón socíaí reíatíva, ía
ímportancía de ía cuaí varía de una socíedad a otra. Por otra parte, en ía cuítura íatmuí
no hay cíases socíaíes y ía díferencíacíón ocurre de acuerdo con ía sexuaíídad. Por ío
tanto, íos capítuíos de Bateson sobre eí "ethos" íatmuí son necesaríamente díscusíones
sobre eí "ethos" sexuaí13. Eí se pregunta: ¿Cómo actúan íos hombres entre eííos, cómo
actúan ías mu|eres entre eíías y cómo actúan ambos sexos en mutua compartía?
La característíca domínante deí comportamíento mascuííno en púbííco, ya sea
en compañía míxta o sóío varones, es eí orguíío. Para íos hombres íatmuí ía vída es
vírtuaímente una representacíón teatraí, y ías actívídades reaíízadas en ía casa
ceremoníaí se íncíínan hacía ío espectacuíar y víoíento. La casa es tanto un íugar de
rítuaí como un íugar para díscutír y peíear a grítos, pero es este úítímo aspecto eí que
en gran medída prevaíece. Como ío hace notar Bateson, en ía mente íatmuí ía casa
ceremoníaí es "caííente", ínvadída por "una mezcía de orguíío y auto-concíencía
hístríóníca". La entrada a ía casa está marcada por un poco de teatro: eí hombre que
se muestra en púbííco ío hará ostentosamente o reaccíonará (un poco) como payaso. Aí
íguaí que ía socíedad, no tíene nínguna íey o autorídad centraí, tampoco tíene una
|erarquía de poder, ní |efes. Lo que sí tíene, en íugar de eso, es un "contínuo énfasís en
ía auto-asertívídad". Eí status se adquíere medíante íos íogros en ía guerra, eí
chamanísmo, eí conocímíento esotéríco y tambíén hacíendo aíarde en púbííco.
Esta conducta se nota especíaímente durante íos debates púbíícos que íntentan
resoíver aígún punto de confíícto. "Los oradores", escríbe Bateson, "se estímuían a sí
mísmos hasta ííegar a un aíto níveí de íntensídad de excítacíón superfícíaí, moderando
su víoíencía todo eí tíempo con gestos hístríónícos y aíternando su tono entre ía
hosquedad y ía bufonería". Por e|empío, un orador podría amenazar con víoíar a íos
míembros de ía oposícíón y hacer una pantomíma de su amenaza con una danza
obscena. Cuando aígún orador fínaímente íogra ínsuítar a ía oposícíón demasíado como
para toíerarío (generaímente mofándose de sus ancestros totémícos), se produce una
gresca que puede ííevar a herídas graves y eventuaímente a enemístades que
ínvoíucren eí asesínato por medío de ía hechícería.
A pesar de que ía casa ceremoníaí es sóío para íos hombres, ía reaccíón de ías
mu|eres de ía aídea |amás está aíe|ada de sus mentes. Las actívídades en ía casa
son .una preparacíón para ías ceremonías púbíícas donde íos hombres actúan ante ías
mu|eres vestídos con sus me|ores atuendos. Las ínícíacíones, que tíenen íugar en ía
casa, se dísponen deííberadamente de taí forma que partes de ía ceremonía sean
vísíbíes para ías mu|eres que están cerca y afuera, formando así una audíencía. Las
mu|eres tambíén escuchan íos sonídos de íos ínstrumentos tríbaíes secretos y "íos
hombres que están producíendo estos sonídos están excesívamente conscíentes de
este ínvísíbíe audítorío de mu|eres". Toda ía cuítura, díce Bateson, "está moídeada por
eí contínuo énfasís sobre ío espectacuíar y por eí orguíío deí 'ethos' mascuííno".
Como podría esperarse, eí "ethos" de ías mu|eres íatmuí es en gran medída ío
opuesto, aunque hay ínstancías de asertívídad femenína muy marcada que son
consíderadas como cosas admírabíes por eí puebío íatmuí. Pero en generaí, sí ías vídas
de íos hombres están ocupadas con eí "teatro", ías de ías mu|eres están centradas en
torno a ía "reaíídad": procurando aíímento, cocínando, manteníendo ía casa y críando a
íos níños. Taíes actívídades son hechas en forma prívada, sín consíderacíón por ías
aparíencías. Eí estíío femeníno no es ostentoso, aí punto de ser aígunas veces
tacíturno. Eí espírítu generaí es de una aíegría y sííencíosa cooperacíón, y es ía
conducta teatraí de íos hombres ía que sumínístra casí todo eí drama de ía vída de una
mu|er. Sín embargo, cuando se íes píde a ías mu|eres que baííen coíectívamente en
púbííco, exhíben un "ethos" orguííoso, usando adornos mascuíínos e íncíuso
movíéndose con cíerta ostentacíón. Este travestísmo moderado se ííbera por compíeto
durante eí "naven".
Como ío índíca Bateson, su esquema deí "ethos" sexuaí de íos íatmuí está hecho
desde un punto de vísta europeo. La conducta mascuíína íatmuí es hístríóníca para
nosotros pero no así para eííos, quíenes ía encuentran bastante normaí. Sí nosotros nos
coíocamos dentro de ía cuítura, aprendemos que ías mu|eres encuentran a íos hombres
fuertes y asertívos, míentras que íos hombres encuentran que ía conducta femenína es
débíí, sentímentaí e íncíuso vergonzosa. Eí adoptar ía posícíón femenína durante eí
coíto es consíderado como aígo degradante, y por esta soía razón ía ínversíón de roíes
durante ía copuíacíón símuíada en eí "naven" es casí chequeante. Entonces, vemos que
"cada sexo tíene su propío 'ethos' consístente que contrasta con eí deí sexo opuesto".
Eí "naven" es notabíe por su ínversíón de estos dos estííos cuíturaíes muy rígídos.
Fínaímente, estamos en posícíón de entender por qué se efectúa eí "naven". La
motívacíón ínmedíata es ía tradícíón: un níño ha íogrado aígo vaííoso y sus paríentes,
por ío tanto, deben expresar púbíícamente su aíegría. En este sentído, eí "naven" no es
más esotéríco que un "bar mítzvah". Lo que reaímente estamos preguntando es por
qué ía ceíebracíón toma esta forma partícuíar, ya que, obvíamente, íos íatmuí podrían
ceíebrar sencíííamente medíante una fíesta. La respuesta está en eí "ethos" sexuaí
descríto arríba. Los hombres están acostumbrados a expresíones teatraíes de emocíón,
no a una expresíón genuína de eíía. Por otra parte, a ías mu|eres se íes permíte
expresar verdadera aíegría por íos íogros de íos demás, pero rara vez están
ínvoíucradas en ía conducta púbííca espectacuíar. Sín embargo, eí íogro deí níño obííga
aí íatmuí a reaíízar una ceíebracíón que es contraría a esta rígída categorízacíón
sexuaí, víoíando ías normas de ambos sexos. Los hombres pueden ídentífícarse con ía
demostracíón púbííca, pero no con ías expresíones de aíegría. Las mu|eres pueden
expresar aíegría, pero hacer de esto una demostracíón púbííca es víoíar su norma. Eí
resuítado es una íntensa vergüenza para ambos sexos, y es esta vergüenza ía que
ííeva ía sítuacíón hacía eí travestísmo.
Eí punto de comparacíón que hace Bateson aquí es eí de una eíegante amazona
íngíesa que víste ropa decídídamente mascuíína cuando monta. Montar a cabaíío,
comparado con ías actívídades "femenínas" aprobadas más típícas de ía cuítura
brítáníca, tíene un sabor defínítívamente mascuííno, generando un íntenso sentído de
domínío físíco. Aí íguaí que en Nueva Guínea, en Ingíaterra íos hombres y ías mu|eres
son socíaíízados síguíendo ííneas muy dístíntas. Cuando monta a cabaíío, ía mu|er
íngíesa se coíoca en una sítuacíón un tanto ínusuaí para ías damas, pero típíca para íos
hombres; de aquí entonces una vestímenta mascuíína adecuada para una sítuacíón
"anormaí". Deí mísmo modo, ía mu|er íatmuí que se compromete en una demostracíón
púbííca está hacíendo una "cosa" de nombres, pero aí usar ropa mascuíína ía sítuacíón
se hace menos embarazosa. En efecto, aí utííízar taí dísfraz está dícíendo, "Está bíen,
en este momento soy un hombre". En ío que aí hombre se refíere, éí víste ropas sucías
y actúa de una forma poco efectíva porque su "ethos" íe ha enseñado a consíderar ía
conducta femenína como débíí o desprecíabíe. Esta conducta "de íntercambío" está tan
cargada emocíonaímente que en su cíímax eí wau puede íncíuso ííegar a símuíar un
aíumbramíento, míentras que ía mbora (ía esposa deí wau) puede ííegar a su vez a
saítar sobre eí wau y humíííar a su esposo tomando eí roí actívo en ía copuíacíón rítuaí.
A pesar de que no íe dío mayor ímportancía, Bateson notó otros motívos
psícoíógícos para eí "naven", aparte de su efecto de aíívíar ía vergüenza. La mayoría de
ías cuíturas poseen un "ethos" mascuííno agresívo de actuacíón (eí mandato. "¡Sé
hombre!"); pero en ía cuítura íatmuí, Bateson observó que esta presíón ííega a ser una
carga demasíado pesada sobre ías emocíones. Como ío notara |ung, todas ías
personaíídades tíenen componentes femenínos y mascuíínos y, por ío tanto, es posíbíe
que eí "ethos" sexuaí íatmuí esté sofocando estos componentes. Eí que un hombre
|amás pueda expresar su aíegría por íos íogros de otros, o que |amás pueda asumír un
roí pasívo en eí sexo, o que ía mu|er nunca pueda ser ostentosa o sexuaímente
agresíva, con toda segurídad genera enormes tensíones psícoíógícas. Es cíaro,
entonces, que estas tensíones son una fuente de energía en ía ceremonía de "naven",
ías que de aíguna manera se aíívían aí permítír aí otro sexo "ser" eí opuesto por un
corto tíempo y actuar aqueíías partes de su personaíídad severamente reprímídas. La
frecuencía mísma deí ceremoníaí de "naven", qué se reaííza ba|o eí menor pretexto,
corrobora aún más eí argumento de que es un contrapeso para un "ethos" sexuaí aígo
pesado y tenso. Como ío dírían íos mísmos íatmuí, ía suya es una socíedad "caííente",
que genera poderosas tensíones que son aíívíadas con frecuencía y en forma
dramátíca.
Las refíexíones de Bateson sobre ía naturaíeza de estas tensíones socíaíes y
psícoíógícas ío ííevaron a ía formuíacíón de su concepto antropoíógíco más .ímportante,
eí de ía císmogénesís. Una vez más buscó un anáíogo socíaí de ía dístíncíón bíoíógíca
entre ía díferencíacíón radíaí y merístíca enfatízada por su padre. Las reíacíones entre
íos hombres íatmuí se construían a ío íargo de ííneas símétrícas, hasta ííegar a un
cíímax. En ía casa ceremoníaí, eí rídícuío era recíbído con rídícuío, ía íronía con íronía y
ía ostentacíón con más ostentacíón, hasta que fínaímente aíguna frase precípítaba ía
ríña. Sín embargo, ías reíacíones hombre-mu|er seguían una pauta muy díferente. A
pesar de que hemos habíado de un "ethos" mascuííno y de uno femeníno, es muy
dependíente eí uno deí otro. Los hombres son teatraíes e hístríónícos debído a que ías
mu|eres admíran eí show; ías mu|eres son pasívas (en gran parte) debído a que íos
hombres son hístríónícos; y es probabíe que ía conducta de cada uno de eííos ínvoíucre
respuestas recíprocas cada vez más exageradas. Así, esta forma de císmogénesís, que
Bateson ííama "compíementaría", en contraste con ía císmogénesís de ías reíacíones
hombre-hombre, tambíén va escaíando a ío íargo deí tíempo y ííega a un cíímax, y con
razón podríamos preguntarnos por qué ía socíedad íatmuí símpíemente no expíota por
estos dos típos de císmogénesís. De hecho ío hace, por ío menos en eí caso de ía
rívaíídad símétríca, y es ía ceremonía deí "naven" ía que ímpíde que ía socíedad íatmuí
se desíntegre compíetamente. Aunque íos debates se convíerten en ríñas, y ías ríñas se
convíerten en enemístades de íarga duracíón, ía práctíca deí "naven" fortaíece íos íazos
afínes y así suavíza ía dureza de ía rívaíídad de íos cíanes.
Uno ve aquí una mezcía de íos dos típos de císmogénesís. Las reíacíones entre
eí wau y eí íaua son compíementarías, míentras que eí íazo entre cuñados es símétríco.
La reíacíón wau-íaua entonces, actúa como un freno sobre ía císmogénesís símétríca.
En eí "naven", eí wau ínsíste en íos aspectos compíementaríos de ía reíacíón con su
íaua a expensas de íos aspectos símétrícos de ía confíguracíón de ía famííía. Eí actúa
como "madre" o "esposa" deí íaua, negando así su verdadera posícíón como cuñado
("cíasífícatorío"), que es eí aspecto símétríco de ía reíacíón. Eí "naven" tambíén ímpíde
una ruptura cuíturaí a ío íargo de ías ííneas sexuaíes permítíéndoíes a íos hombres y
mu|eres "convertírse" en eí otro, íncíuso aí punto de ínvertír roíes en ía copuíacíón
símuíada, ííberando en esta forma ía tensíón acumuíada por ía dístorsíón agresíva de ía
personaíídad. Eí "naven", así, desactíva aí cíímaterío que se produce tanto en ía
císmogénesís símétríca como en ía compíementaría; y una vez que ha termínado eí
drama rítuaí, eí proceso entero está íísto para comenzar nuevamente.
En generaí, Bateson defíníó ía osmogénesís como "un proceso de díferencíacíón
en ías normas de ía conducta índívíduaí que resuíta de ía ínteraccíón acumuíatíva entre
íos índívíduos". Pero de pronto se dío cuenta de que eí concepto era apíícabíe en forma
más ampíía, porque ía conducta acumuíatíva, o "progresíva", parecía ínherente a una
seríe de típos de organízacíones humanas socíaíes y psícoíógícas. Bateson no utííízó eí
térmíno "progresívo" en su famíííar sentído occídentaí, eí que tíene una connotacíón de
curacíón, síno que en íugar de eso utííízó eí térmíno para descríbír cuaíquíer típo de
conducta que eventuaímente ííegara a un cíímax. En un cambío progresívo de este
típo, ía ausenta de eíementos estabííízadores generaímente sígnífíca que eí proceso
termínará en una expíosíón o en un deteríoro (una sítuacíón "desbocada"). Para tomar
eí caso más generaí, consídérense dos grupos socíaíes que denomínaremos "A"-y "B".
(Estos podrían ser hombres y mu|eres, padres e hí|os, dos nacíones, dos grupos
poíítícos, etc.). La osmogénesís ocurre cuando ambos grupos entran en una reíacíón
pareada a ía rívaíídad competítíva qué se produce en una subasta. Las dos conductas
son ídéntícas; con cada grupo íntentando hacer ía me|or oposícíón: "Bíen, ííeguemos
hasta aquí, entonces". Este típo de rívaíídad puede verse funcíonando en sítuacíones
de contacto cuíturaí, competencía ínterpersonaí y en todo eí campo de ía poíítíca, como
ío muestra cíaramente eí cansador |uego de ía carrera armamentísta entre eí
Pentágono y eí Kremíín.
En eí caso de ía císmogénesís compíementaría, ía rívaíídad es recíproca; ía
conducta agresíva de A, dígamos, provoca una conducta sumísa de parte de B,
aíentando una mayor agresíón por parte de A, ío que se convíerte en una espíraí
ascendente. Eí e|empío cíásíco es taí vez eí matrímonío tradícíonaí, en eí cuaí ía pauta
deí esposo domínante/esposa sumísa es ínícíaímente satísfactoría para ambas partes.
Sín embargo, con eí correr deí tíempo íos roíes se dístorsíonan entre sí. La sumísíón de
ía esposa provoca ía ímposítívídad deí marído, que a su vez estímuía su sumísíón, y así
sucesívamente. Nadíe es por naturaíeza compíetamente ímposítívo o sumíso, pero ía
dínámíca de ía reíacíón repríme cada vez más una parte de ía personaíídad de cada
cónyuge, hasta que cada uno reconoce eí aspecto trunco de su propía personaíídad
sobredesarroííado en ía personaíídad deí otro. Fínaímente, ííega un momento en que
nínguno puede ver eí punto de vísta deí otro. Han perdído todo ínterés en conseguír
que su reíacíón funcíone, míentras que ías tensíones recíprocas contínúan
acumuíándose. Por úítímo, eí marído puede ser ííevado a una conducta totaímente
despótíca en un íntento de provocar una reaccíón en contra, y ía esposa puede que
decída voíarse íos sesos -o íos de éí. Más típícamente, eíía abandonará eí matrímonío.
Este úníco e|empío ííumína eí mecanísmo de una seríe de otros típos de sítuacíones
ínterpersonaíes o poíítícas. La osmogénesís compíementaría puede verse en
funcíonamíento en cíertos casos de contacto cuíturaí, en numerosos típos de conducta
grupaí (por e|empío, eí de reforzar ías pautas "desvíadas" de uno de íos míembros por
ías accíones de íos otros míembros), y en sítuacíones taíes como eí confíícto de cíases
o ía opresíón racíaí.
Como en eí caso de íos íatmuí, tendríamos que preguntarnos por qué es que no
todo eí mundo está expíotando; y una vez más, nos vemos obíígados a responder: sí ío
está hacíendo. Sín embargo, como ío reconocíera Bateson, ías cosas no síempre escaía
hasta eí quíebre. Aígunos matrímoníos se estabííízan, aunque pocos son feííces. Taí vez
eí Pentágono y eí Kremíín ííeguen a acabar con nosotros, pero hasta aquí han
conseguído evítar eí Armagedón. Las rívaíídades de cíases son frecuentemente
amargas, pero como ío han descubíerto íos marxístas, ías socíedades índustríaíes no
son tíerra fértíí para ía revoíucíón proíetaría. Aí tratar de expíícar eí por qué, Bateson
teorízaba que, como en ía sítuacíón de íos íatmuí, ías tensíones osmogénícas estaban
síendo reía|adas por ías míxturas. Los príncípados medíevaíes tenían, a veces, un día aí
año durante eí cuaí íos síervos se convertían en reyes y eí rey en vasaíío -una soía
breve ínversíón de roíes que a veces bastaba para mantener todo eí sístema
funcíonando. Eí matrímonío tradícíonaí ha sído posíbíe hasta ahora porque ía esposa
por ío menos ha podído ser eí ama de ía cocína, aunque sumísa en todo ío demás. Las
rívaíídades ínternas desgarran a ías socíedades índustríaíes entre ías guerras,
cínícamente para resoíverse de goípe ante ía aparícíón de un enemígo común, ío cuaí
cambía ías tensíones ínternas símétrícas a un modo compíementarío de
funcíonamíento y proporcíona un bíanco sobre eí cuaí focaíízar ía císmogénesís
símétríca. (Por e|empío en aígunas empresas íos traba|adores y íos e|ecutívos
comparten ahora roíes compíementaríos en un esfuerzo por derrotar a un enemígo
común).
Eí concepto de osmogénesís tambíén íe permítíó a Bateson responder a ías
crítícas más punzantes que se efectuaban aí típo de antropoíogía de Ruth Benedíct.
Aígunos se preguntaban qué vaíor reaí podrían ser conceptos taíes como
"confíguracíón", "reguíarízacíón" y "personaíídad modaí", sí obvíamente cuaíquíer
socíedad poseía una dívergencía cada vez mayor de íos típos socíaíes dentro de sí
mísma que ía que exístía entre eíía y otras socíedades. Por e|empío, ¿cómo podría
expíícarse ía personaíídad desvíada, aqueí índívíduo que cíaramente ha escapado a ías
presíones de su contexto?14.
Ya en 1942, Bateson mostró que tanto íos-índívíduos como ías socíedades son
entídades organízadas. En ías ínvestígacíones sobre íos íatmuí, no bastaba con decír
que ía estructura deí carácter de un sexo era muy dístínta a ía estructura deí carácter
deí sexo opuesto. Eí asunto era que eí "ethos" (moraí, étíca) de uno engranara con ía
moraí deí otro; que ía conducta de cada uno promovíera íos hábítos en eí otro. Toda ía
vída socíaí, personaí y bíoíógíca tíene su propía "gramátíca", o códígo. Se puede
reaccíonar en contra de un determínado códígo; pero no es posíbíe comportarse en una
forma totaímente írreíevante para éste. Más aún, estas pautas tíenden a ser bípoíares.
Sí uno está entrenado en ía mítad de taíes pautas, es de suponer que ías semííías de ía
otra mítad estén sembradas en aíguna parte de ía personaíídad. Por ío tanto,
argumentaba Bateson, no es que eí marído y ía esposa estén entrenados,
respectívamente, en ía domínacíón y ía sumísíón.
La domínacíón y ía sumísíón están reíacíonadas íntegraímente (díaíéctícamente,
aíquímícamente); no hay una domínacíón o una sumísíón pura. Más bíen, ía pare|a fue
entrenada en ía pauta totaí domínacíón/sumísíón, y dada una sufícíente domínacíón
proveníente deí marído, ía esposa puede ííegar a afírmar su propía domínacíón
reprímída en ía forma de homícídío. Eí hecho de que ía mbora pueda reírse y degradar
vígorosamente eí roí sexuaí mascuííno en eí "naven" sugíere que ía sumísíón no fue ío
úníco que su socíedad íe enseñó. De aííí, Bateson concíuyó que cuando tenemos que
ver con una díferencíacíón reíatívamente estabíe dentro de una comunídad, se |ustífíca
eí habíar de una personaíídad modaí o estandarízada sí ía descríbímos en térmínos de
íos contenídos de ías reíacíones que íe son famíííares a ía comunídad entera. La
personaíídad desvíada no ha escapado a ías presíones de su comunídad, ya que su
desvíacíón es una reaccíón a esos contenídos. Puede ser que ía conducta de ía persona
descarríada no síga ías normas socíaíes, pero eíía es adquírída con respecto a esas
normas, y aun cuando ía conducta sea eí opuesto a esas normas, sígue teníendo
reíevancía para eíías. Por e|empío, ía reíacíón agente/herramíenta está ausente en
Nueva Guínea; íos desvíados de íatmuí no se comportan de estas maneras. O, para
tomar un e|empío más famoso de ía obra de Bateson, ía íocura es sencíííamente una
reaccíón ante ías normas cuíturaíes. En íugar de ser una "enfermedad" que descíende
sobre ía víctíma, es una respuesta "íógíca" que sígue una pauta que se entrevera con
bastante efícíencía en ía estructura famíííar círcundante15.
Oueda por preguntarse ahora sí acaso ía císmogénesís es aígo verdaderamente
ínherente a ía conducta humana. Cíertamente es una tesís atractíva, pero, sín
embargo, fue compíetamente refutada por ía síguíente ínvestígacíón antropoíógíca de
Bateson, aquéíía de ía socíedad baíínesa16. Sín entrar en demasíados detaííes, es
ímportante hacer notar que Bateson encontró que ía sítuacíón no-díaíéctíca de íos
baííneses no tenía precedentes. Se dío cuenta que su cuítura no era susceptíbíe a
níngún típo de anáíísís hegeííano o marxísta. La músíca y eí arte baíínés se
caracterízan por eí equíííbrío, no por ía tensíón y eí propósíto como en Occídente; y de
hecho, eí equíííbrío parece ser ía metáfora que se extíende a ío íargo de todas ías fases
de ía vída baíínesa. Eí énfasís está en eí dísfrutar eí presente; íos baííneses no tíenen eí
concepto de retríbucíones futuras, y ías cosas se hacen por y en sí mísmas. La vída
mísma es vísta como una obra de arte. La me|or metáfora deí estíío de vída baíínes
podría ser un equíííbrísta en una cuerda que constantemente a|usta su vara para íograr
una e|ecucíón gracíosa y píacentera.
En Baíí están ausentes ía competencía y ía rívaíídad. Sí surge una dísputa entre
dos míembros de ía socíedad, eííos van donde un ofícíaí íocaí y regístran eí hecho sobre
eí cuaí están dísputando. No hay un íntento de reconcíííacíón, y de hecho, eííos han
fírmado un contrato de emístad. Sín embargo, íos dos enemígos son capaces de
reconocer su reíacíón taí como es, aceptar su exístencía en ese momento partícuíar y
como resuítado, se evíta una ínteraccíón de crísís. Los baííneses, como íos íatmuí, no
reconocen una autorídad centraí, pero a díferencía de íos íatmuí no consíderan ías
ofensas como aígo personaí. Sí, díce Batesón, una persona sín casta no se díríge a un
príncípe formaímente, eí príncípe no ío consídera como un ínsuíto personaí síno como
una ofensa en contra deí orden naturaí deí uníverso, una víoíacíón deí equíííbrío
posturaí. En todas ías cosas que hacen, eí asunto es ía optímízacíón, no ía
maxímízacíón. La economía baíínesa, por e|empío, no puede ser descríta en térmínos
de ía motívacíón de ías utííídades, ní tampoco puede consíderarse a ía estructura socíaí
baíínesa como una coíeccíón de índívíduos o grupos que íuchan por eí status o eí
prestígío.

Aparentemente íos baííneses íogran este equíííbrío a través de sus táctícas de
críanza de níños, fastídíando a sus hí|os para que reaíícen una ínteraccíón acumuíatíva
y íuego píerdan deííberadamente eí ínteres en eí momento |usto antes de una crísís. En
ía mayoría de ías cuíturas esta técníca producíría índívíduos sícótícos, pero en Baíí ía
totaíídad deí modeío refuerza estas práctícas y produce aduítos que desconfían deí
compromíso acumuíatívo. Sín embargo, debemos resítírnos a nuestra suposícíón
occídentaí de que ía vída en Baíí tíene que ser un aburrído íntento de conservar eí
status quo. Como íos íatmuí, estamos atrapados en ía nocíón de que ías sítuacíones
císmogénícas, que de hecho son profundamente neurótícas, son excítantes, y que
cuaíquíera otra cosa debe ser por ío tanto aburrída. En uno de sus me|ores párrafos en
Eí hombre Unídímensíonaí, Herbert Marcuse correctamente caracterízaba aí aparente
dínamísmo de ía cuítura índustríaí avanzada como un fraude: "Ba|o su dínámíca obvía
esta socíedad es un sístema de vída profundamente estátíco: auto-ímpuísado en su
productívídad opresíva y en su coordínacíón benefícíosa"17. La vída de ías fábrícas, ía
vída consumísta, ía vída de íos negocíos, ía vída de íos e|ecutívos -todas eíías son,
vístas desde adentro/ aburrídas, repetítívas, y se caracterízan por ía ausencía de
cuaíquíera aventura o expíoracíón reaí.
La sítuacíón de Baíí es |ustamente ío opuesto. Se ía ve como una socíedad "fría",
pero en reaíídad es muy actíva. Los baííneses, díce Bateson, extíenden ías actítudes
basadas en eí equíííbrío corporaí á ías reíacíones humanas. Eííos generaíízan ía ídea de
que eí movímíento es esencíaí para cuaíquíer típo de equíííbrío. Su socíedad es muy
compíe|a y atareada, pero no en eí sentído nuestro, porque ía suya está en un estado
estacíonarío mantenído por un contínuo cambío no-progresívo. En su ensayo Estíío,
Gracía e Informacíón en eí Arte Prímítívo, Bateson anaíízó una píntura baíínesa,
mostrando que tenía como mensa|e ía ídea de que "eí escoger entre ía turbuíencía y ía
serenídad como un ob|etívo humano sería un vuígar error". Los baííneses reconocen
que estos poíos que surgen en eí arte, en eí sexo, en ía socíedad y en ía muerte son
mutuamente dependíentes, pero eííos han ííegado a un advenímíento con esta reaíídad
por medío de una soíucíón noosmogéníca. A pesar de que Bateson |amás creyó que ías
soíucíones "prímítívas" servírían en Occídente, Baíí íe sírvíó como un modeío
ímportante, actuando como una especíe de espe|o en eí cuaí se reveíaba y contrastaba
ía necedad de ía mayor parte de ías ínteraccíones humanas.
Por ío tanto, ía císmogénesís es aprendída; es un hábíto adquírído tanto como ío
es ía conducta no-císmogéníca característíca de Baíí. Esto es un aspecto tan
fundamentaí que nos vemos obíígados a preguntarnos en qué consíste eí aprendíza|e
en sí mísmo, y sí acaso reíacíona tan ínseparabíemente ía cognícíón y ía emocíón
(eídos y ethos). ¿Oué sígnífíca aprender aígo, "saber" aígo? Después de ías
Conferencías Macy sobre cíbernétíca, Bateson hízo de esta pregunta eí tema de su
síguíente ínvestígacíón más ímportante.
Bateson ínícíó eí estudío sobre ía teoría deí aprendíza|e con una pregunta
ostensíbíemente sín sentído: ¿Exíste aígo como un "verdadero" error? En un sentído
más ampíío, ¿exíste aígo como una verdadera ídeoíogía? Las ídeoíogías son artefactos
cuíturaíes aprendídos en contextos cuíturaíes, pero generaímente funcíonan bíen para
ías cuíturas que creen en eíías. Los baííneses creen en aígunas cosas acerca deí mundo
que para nosotros, o para íos íatmuí, son ínconcebíbíes. Bateson había consíderado ía
ínteraccíón acumuíatíva como un rasgo ínherente, pero Baíí íe mostró que una nacíón
entera podía aprender a hacer aígo bastante dístínto a ía ínteraccíón acumuíatíva. Más
aún, ía socíedad baíínesa aparecía mucho más estabíe que ía socíedad íatmuí o ía
socíedad europeo-occídentaí y, por ío tanto, de aíguna manera, sus premísas "íocas"
encíerran verdades muy ímportantes. Consíderando esto, ía pregunta crucíaí se
convírtíó en: ¿Cómo se forman ías ídeoíogías (percepcíones, vísíones deí mundo
reaíídades") y ías pautas emotívas (domínacíón/sumísíón, socorro/dependencía) dentro
de ía mente de un índívíduo o de su socíedad? En respuesta a esto, Bateson síguíó ía
nocíón de Benedíct de ía confíguracíón y retornó aí concepto de ía "gramátíca", o
códígo. Los índívíduos y ías socíedades son entídades organízadas; están "codífícados"
de una cíerta manera que es coherente, que tíene sentído, tanto en térmínos
emocíonaíes como cognítívos. Dado que era este proceso de codífícacíón eí que íos
hacía estabíes (en tanto eí códígo síguíera funcíonando), resuítaba esencíaí expíícar
este proceso en forma más compíeta18.
Hasta ía mítad de ía década de íos 60, ía teoría deí aprendíza|e fue domínada
por eí modeío conductísta, eí que comúnmente se asocía con |.B. Watson y B.F.
Skínner. Desde íuego que eí verdadero abueío de ese traba|o fue Iván Pavíov, quíen
había conseguído ínmortaíízar a un perro hacíéndoío saíívar cada vez que sonaba una
campana. Lo que hízo Pavíov fue estabíecer un contexto de asocíacíón. Aí tañído de ía
campana íe seguía eí aíímento, esto repetídamente hasta que eí soío tañído bastaba
para gatíííar ía respuesta gastronómíca compíeta deí anímaí. En uno de íos
experímentos de Skínner, una rata aprendíó a apretar una barra, de|ando caer con esa
accíón un peííet de aíímento. La rata de Skínner tuvo que vérseías con un con|unto de
regías díferentes a ías confrontadas por eí perro de Pavíov,pero ío centraí era
nuevamente un contexto de asocíacíón ( causaí):se produce eí evento,aparece eí
aíímento. Más aún, todos estos experímentos ínvoíucraban una veíocídad de
aprendíza|e cada vez mayor por parte de íos anímaíes. Eí perro y ía rata rápídamente
aprendían ías regías deí |uego. Después de varías pruebas, eí perro no necesítaba de ía
carne para saíívar; había aprendído eí sígnífícado de ía campana. De ía mísma manera,
ía rata descubríó que eí peííet de aíímento no era nínguna casuaíídad, y comenzó a
pasar gran parte de su tíempo presíonando ía barra.
¿Oué está ocurríendo en taíes experímentos? ¿Oué sígnífícan íos térmínos
"aprender" y "descubrír", como íos acabo de empíear? Bateson utíííza eí térmíno
"proto-aprendíza|e" para caracterízar ía soíucíón símpíe de un probíema. Suena ía
campana, o se presenta ía barra. La sítuacíón pavíovíana requíere una respuesta
pasíva, ía sítuacíón skínneríana requíere una respuesta un poco más actíva, pero aun
en cada caso hay un probíema que resoíver: ¿qué necesíta este fenómeno de mí
(perro, rata), y a qué conduce? La soíucíón de taí probíema específíco es ío que
Bateson denomína eí "proto-aprendíza|e" o eí Aprendíza|e I. Eí "Déutero-aprendíza|e", o
eí Aprendíza|e II, son defínídos por Bateson como un "cambío progresívo en ía
veíocídad de 'proto-aprendíza|e'". En eí Aprendíza|e II eí su|eto descubre ía naturaíeza
mísma deí contexto, es decír, no sóío resueíve íos probíemas que enfrenta síno que, en
generaí, se hace más hábíí para resoíver probíemas. Adquíere eí hábíto de esperar ía
contínuídad de una determínada secuencía o contexto, y aí hacerío, "aprende a
aprender". Más aún, hay cuatro contextos de aprendíza|e posítívo, en oposícíón aí
aprendíza|e negatívo donde eí su|eto aprende a no hacer aígo. Están íos dos ya
descrítos, íos deí contexto pavíovíano y íos de ía gratífícacíón ínstrumentaí; y tambíén
están íos contextos de ía evítacíón ínstrumentaí (por e|empío, ía rata recíbe un goípe
eíéctríco sí no presíona ía barra dentro de un determínado íntervaío de tíempo) y deí
aprendíza|e seríaí y de rutínas (por e|empío, ía paíabra B síempre es dícha después de
ía paíabra A). De modo que eí proto-aprendíza|e es ía soíucíón a un probíema dentro de
taíes contextos, y eí déutero-aprendíza|e es ía eíucídacíón de qué es eí contexto en sí
mísmo -eí aprender ías regías deí |uego.
Eí carácter y ía "reaíídad" tíenen sus orígenes en eí proceso de Aprendíza|e II; y
cíertamente, eí carácter y ía reaíídad resuítan ser ínseparabíes. Una persona entrenada
por un experímentador pavíovíano tendría una vísíón fataíísta de ía vída. Creería que
nada puede afectar su estado, y para taí persona ía reaíídad bíen pudíera consístír en
descífrar auguríos. Un índívíduo entrenado en ía forma skínneríana sería más actívo en
su trato con eí mundo, pero no menos rígído en su vísíón de ía reaíídad. Las cuíturas
occídentaíes, hace notar Bateson, operan en térmínos de una mezcía de gratífícacíón y
evítacíón ínstrumentaí. Sus cíudadanos reaíízan un déutero-aprendíza|e en eí arte de
manípuíar todo ío que íes rodea, y íes es dífícíí creer que ía reaíídad pudíera estar
díspuesta de otra manera. Eí víncuío entre hecho y vaíor es: (a) que taíes percepcíones
adquírídas tambíén son rasgos de carácter adquírídos, y (b) que son puramente
Artícuíos de fe. En otras paíabras, para tomar (a) prímero, cuaíquíer aprendíza|e,
especíaímente eí déutero-aprendíza|e, es ía adquísícíón de un rasgo de personaíídad, y
ío que nosotros ííamamos "carácter" (ethos, en gríego) se construye sobre premísas
adquírídas en contextos de aprendíza|e.
Todos íos ad|etívos descríptívos deí carácter, díce Bateson -"dependíente",
"hostíí", "descuídado", etc. - son descrípcíones de resuítados posíbíes deí Aprendíza|e
II. La persona entrenada a ía manera pavíovíana no sóío vé ía reaíídad en térmínos
fataíístas, síno que nosotros tambíén podríamos decír de éí o de eíía: "Eíía es fataíísta"
o "Eí es de un típo pasívo". La mayoría de nosotros, que nos hemos formado en ías
socíedades índustríaíes de Occídente, hemos sído entrenados dentro de pautas
ínstrumentaíes, y por eso mísmo no nos percatamos de estas pautas; constítuyen
nuestro ethos, son ío "normaí", y por ío tanto nos resuítan ínvísíbíes. En casos
notabíemente exagerados díremos: "Sóío se ínteresa en sí mísmo" -ío que es a ía vez
una descrípcíón deí carácter y aí mísmo tíempo eí enuncíado de una epístemoíogía. Los
rasgos domínante, sumíso, pasívo, presumído y exhíbícíonísta son símuítáneamente
rasgos de carácter y modos de defínír ía reaíídad, y todos son (déutero-) aprendídos
desde ía ínfancía más temprana.
Eí segundo punto, que estas "reaíídades" son artícuíos de fe, hace surgír eí
asunto de ía "ídeoíogía verdadera". Sí uno ha sído formado con una vísíón ínstrumentaí
de ía vída, se reíacíonará entonces con su ambíente socíaí y naturaí de esa mísma
manera. Uno probará eí ambíente sobre esa base para obtener refuerzos posítívos, y sí
sus premísas no son vaíídadas, con toda segurídad no abandonará su vísíón deí mundo,
síno que más bíen cíasífícará ía respuesta negatíva, o ía faíta de respuesta, como una
anomaíía. De esta manera se eíímína ía amenaza a ía propía vísíón de ía reaíídad, ía
cuaí tambíén es nuestra estructura deí carácter. Ní eí médíco bru|o ní eí círu|ano
abandonan su magía o su cíencía aí faííar sus métodos, como sueíe ocurrír, ía
conducta, díce Bateson, está controíada por eí Aprendíza|e II, y moídea eí contexto
totaí para hacerío caízar con sus expectatívas. Eí carácter autovaíídante deí déutero-
aprendíza|e es tan poderoso que normaímente no es posíbíe de erradícar, y por ío
generaí persíste desde ía cuna hasta ía tumba. Desde íuego muchos índívíduos
atravíesan por etapas de "conversíón" en ías cuaíes cambían un paradígma por otro.
Pero sea cuaí fuere eí paradígma, ía persona permanece en ías garras de una déutero-
pauta, y se pasa ía vída encontrando "hechos" que ía vaíídan. Según Bateson, eí úníco
escape reaí es ío que éí denomína eí Aprendíza|e III, donde no se trata ya de un
paradígma versus otro, síno que de ía comprensíón mísma de ía naturaíeza deí
paradígma. Cambíos como ése ínvoíucran una profunda reorganízacíón de ía
personaíídad -un cambío en ía forma, no sóío en eí contenído- y ocurren en ías
conversíones reíígíosas verdaderas, en ías psícosís y en ía psícoterapía. Estos cambíos
hacen reventar ías categorías deí Aprendíza|e II, con resuítados magnífícos a veces y
desastrosos otras veces. (Más adeíante trataremos eí Aprendíza|e III en mayor detaííe).
Vaíe ía pena señaíar que ía uníón de hecho y vaíor, aígo que ía cíencía moderna
en príncípío níega, ocurre en forma bastante naturaí en eí anáíísís que hace Bateson
deí aprendíza|e. Eí díce que un sístema de codífícacíón no es muy dístínto de un
sístema de vaíores. La red de vaíores determína parcíaímente ía red de percepcíones.
"Eí hombre víve ateníéndose a aqueíías proposícíones cuya vaíídez es funcíón de su
creencía en eíías", escríbe Bateson. O como ha dícho en otra oportunídad: "ía fe es una
aceptacíón de déutero-proposícíones cuya vaíídez se íncrementa reaímente por nuestra
aceptacíón de eíías".
Pero, ¿qué es ía estructura deí carácter? Bateson se dío cuenta que sí bíen fue
un error eí reífícar eí ethos en Nueva Guínea, no era menos faíaz eí tratar un rasgo de
carácter como una cosa. Los ad|etívos descríptívos deí carácter son en reaíídad
descrípcíones de "segmentos de íntercambío": Son descrípcíones de transaccíones, no
de entídades, y ías transaccíones ínvoíucradas exísten entre ía persona y su ambíente.
Nadíe es "hostíí" o "descuídado" en eí vacío, a pesar de ía contraría pretensíón de
Pavíov, Skínner y de ía totaíídad de ía escueía conductísta. Cíaramente, eí Aprendíza|e
II es equívaíente a ía adquísícíón de hábítos aperceptívos, donde ía "apercepcíón„' se
defíne como ía percepcíón que tíene ía mente de sí mísma como un agente conscíente.
Taíes hábítos pueden adquírírse en más de una forma, y eí conductísta está
equívocado aí creer que eí hábíto se forma únícamente a través de ía experíencía
repetída de un típo específíco de contexto de aprendíza|e. "No estamos refíríéndonos",
escríbe Bateson,
a un individuo hipotético aislado en contacto con un flujo de acontecimientos
impersonales, sino que más bien a individuos reales que tienen pautas
emocionales complejas de relación con otros individuos. En ese mundo real, el
individuo será llevado a adquirir o rechazar hábitos aperceptivos por el
complejo fenómeno del ejemplo personal, tono de voz, hostilidad, amor, etc.
Además, muchos de esos hábitos no le serán transmitidos mediante su propia
experiencia desnuda del flujo de los acontecimientos, ya que ningún ser
humano (ni siquiera los científicos) están desnudos en este sentido. El flujo de
los acontecimientos es intervenido continuamente mediante el lenguaje, el arte,
la tecnología y otros medios culturales que son estructurados a cada momento
por los rieles del tranvía del hábito aperceptivoJ9.
Probabíemente eí íaboratorío de psícoíogía es eí úítímo íugar donde se puede
aprender acerca deí aprendíza|e, de ía mísma manera como eí íaboratorío de físíca es
eí úítímo íugar para aprender acerca de ía íuz y eí coíor. Tanto Skínner como Newton
son cuípabíes de estrechar eí contexto hasta eí punto de íograr tener un controí precíso
sobre ío trívíaí. Sí uno desea descubrír cosas sobre eí aprendíza|e, díce Bateson,
abóquese aí estudío de íos índívíduos en su contexto cuíturaí y, especíaímente,
estúdíese ía comunícacíón no-verbaí que se produce entre eííos. Eí déutero-aprendíza|e
procede en gran medída en térmínos de ío que éí más tarde ííamaría ías cíaves
"anáíogas", en oposícíón a ías cíaves "dígítaíes". Es en esta písta que encontraremos,
éí creía, ía fuente de nuestros "rasgos" de carácter y nuestras "reaíídades" cognítívas.
Para agregar aígo más sobre esto, eí conocímíento dígítaí, que se expandíó
rápídamente después de ía época de Gutenberg, es verbaí racíonaí y abstracto. Por
e|empío, una paíabra no tíene nínguna reíacíón en partícuíar con ío que descríbe (ía
paíabra "vaca" no es grande ní da íeche). Por otro íado, eí conocímíento anáíogo es
íróníco: ía ínformacíón representa aqueíío que está síendo comunícado (una voz
íntensa índíca emocíones fuertes). Este típo de conocímíento es conocímíento tácíto en
eí sentído de Poíanyí, e íncíuye ía poesía, eí íengua|e corporaí, íos gestos y entonacíón,
íos sueños, eí arte y ía fantasía. Pascaí y Descartes habían díscutído esta dístíncíón
entre estíío y matíz por un íado, y medícíón y geometría por eí otro. A pesar de que a
prímera vísta estas dos formas de conocímíento puedan aparecer írreconcíííabíes,
Bateson decídíó creer que Pascaí tenía razón cuando escríbíó que eí corazón tenía sus
razones que ía razón no íograba percíbír. Taí vez ya había ííegado ía hora para que íos
cíentífícos comenzaran a formuíar aígunos aígorítmos cardíacos.
Bateson recuerda que fue en enero de 1952, míentras observaba a unos monos
|ugando en eí Zooíógíco Fíeíshhacker de San Francísco, que se percató de que su |uego
(a pesar deí cautíverío) podría proporcíonar una base para comprender toda eí área de
ía comunícacíón no-verbaí. Eí artícuío resuítante, "Una Teoría deí |uego y ía Fantasía",
sostenía: (1) que eí |uego entre íos mamíferos tíene que ver con ía reíata, en íugar de
contenídos manífíestos, y en esto su estructura era muy seme|ante aí materíaí de
proceso prímarío (o sueños y fantasías); (2) que a pesar de que no era aígo famíííar
para nuestras mentes conscíentes, dícho materíaí era susceptíbíe de anaíízarse de
acuerdo á ía íógíca formaí, específícamente a ía íuz de ías regías de ía parado|a
descrítas por Russeíí y Whítehead en su obra cíásíca, Príncípía Matemátíca (1910-13);
(3) que dado que íos humanos somos mamíferos, nuestro propío aprendíza|e -y por ío
tanto nuestro carácter y nuestra vísíón deí mundo- depende de dícho materíaí; que ío
que ííamamos "personaíídad" y "reaíídad" se forma medíante un proceso de (déutero-)
aprendíza|e que penetra nuestro aprendíza|e y nos enseña, de maneras sutííes pero
defínídas, cíertas pautas permísíbíes que ía cuítura denomína "sanas"; y (4) que a ía
ínversa, ía íocura (ía ostensíbíe faíta de coherencía de ía personaíídad y ía vísíón deí
mundo) posíbíemente ínvoíucra ía íncapacídad para manípuíar ía reíacíón entre eí
ínconscíente y eí conscíente de acuerdo con ías déutero-proposícíones de un
determínado contexto cuíturaí.
Eí punto de partída teóríco para esta ínvestígacíón de Bateson fue ía ("Theory of
Logícaí Types") "Teoría de íos Típos Lógícos", de Whítehead y Russeíí. De suyo, ía
teoría sencíííamente estabíece que, según ías defínícíones íógícas y matemátícas,
nínguna cíase de ob|etos puede ser un míembro de sí mísma. Por e|empío, pensemos
en una cíase de ob|etos que consísta en todas ías sííías que actuaímente exísten en eí
mundo. Cuaíquíer cosa que habítuaímente denomínamos "sííía" será un míembro de
esa cíase. Pero ía cíase en sí mísma no es una sííía, ní más ní menos que una
determínada sííía puede ser ía cíase de sííías. Una sííía y ía cíase de ías sííías son dos
níveíes dístíntos de abstraccíón (síendo ía cíase de un níveí superíor). Este axíoma, que
díce que hay una díscontínuídad entre una cíase y sus míembros, parece trívíaímente
obvío, hasta que descubrímos que ía comunícacíón humana y mamífera está
contínuamente víoíándoío para generar parado|as sígnífícatívas.
Una de ías más famosas de estas parado|as es conocída como ía "Parado|a de
Epíménídes", o ía "Parado|a deí Mentíroso" (véase Capítuío 5, nota 30). Puede
presentarse como en ía Fígura 14:
Todas las afirmaciones
dentro de este marco
son falsas.
Figura J4. La ilustración (modificada) que hace Cregory 8ateson de la Paradoja
de Epiménides (tomada de "Una Teoría del juego y la Fantasía").
De ínmedíato se puede ver eí probíema. Sí ía afírmacíón es verdadera, es faísa,
y sí es faísa, es verdadera. La resoíucíón yace en eí axíoma Russeíí-Whítehead. La
paíabra "afírmacíones" ("statements") está síendo utííízada tanto en eí sentído de una
cíase (ía cíase de ías afírmacíones) como de un ítem dentro de esa cíase. La cíase está
síendo forzada a ser míembro de sí mísma, pero dado que esta sítuacíón no es
permísíbíe de acuerdo con ías regías formaíes de ía íógíca y ía matemátíca, se genera
una parado|a. La afírmacíón en sí mísma está síendo tomada como una premísa para
evaíuar su propía verdad o faísedad y, por ío tanto, se están mezcíando dos níveíes
dístíntos de abstraccíón, o dos típos íógícos.
Ahora bíen, ía verdad es que ní ía comunícacíón humana ní ía comunícacíón
mamífera se adapta a ía íógíca deí Príncípía Matemátíca. De hecho, toda comunícacíón
sígnífícatíva necesaríamente ínvoíucra cíerta metacomunícacíón -es decír,
comunícacíón acerca de ía comunícacíón- y por ío tanto, está constantemente
generando parado|as deí típo russeíííano. Aboquémonos prímero a ía comunícacíón
humana. Supongamos que yo íe anuncío a Ud., aí mísmo tíempo que nos embarcamos
en aígún típo de accíón o conversacíón en partícuíar: "Esto es |uego". Eí mensa|e que
estoy transmítíendo es: "Lo que víene a contínuacíón no debe tomarío en serío". ¿Oué
es ío que sígnífíca reaímente esta frase? Bateson díce que, "Esto es |uego", puede ser
traducído en ía afírmacíón: "Estas accíones que ahora reaíízamos no denotan ío que
denotaría ío que esas accíones representan"; o, dado que "representa" y "denota"
sígnífícan aquí ío mísmo, ía traduccíón puede ser ínterpretada como: "Estas accíones
que ahora estamos reaíízando, no denotan ío que sería denotado por esas accíones
que estas accíones denotan"-. Sí íe doy a mí amante un peííízco |uguetón, eí peííízco
denota un peííízco, pero no denota ío que sería denotado por un peííízco verdadero. No
es un acto de agresíón, y ío expreso utííízando eí acto para hacer un comentarío
negatívo sobre este típo de actos. Pero en ía íógíca formaí ní esta conducta, ní ía
afírmacíón "Esto es |uego", son permísíbíes. La frase "traducída" es un buen e|empío de
ía Parado|a deí Mentíroso: ía paíabra "denota" está síendo utííízada en dos níveíes
dístíntos de abstraccíón, que son íncorrectamente tratados como sí estuvíeran en eí
mísmo níveí íógíco (a uno se íe permíte contradecír aí otro). Tanto eí peííízco como ía
afírmacíón "Esto es |uego", estabíecen un marco aí que íuego se íe permíte hacer un
comentarío sobre su propío contenído.
Esta díscusíón nos hace retornar aí Zooíógíco Fíeíshhacker y a ía pregunta de
qué es ío que podemos aprender de íos monos. Los mensa|es metacomunícatívos son
íógícamente ínadmísíbíes, porque son marcos que hacen comentaríos sobre su propío
contexto. Este punto es ío sufícíentemente cíaro en eí caso de una afírmacíón verbaí
como "Esto es |uego", y de hecho en ía conversacíón común estamos constantemente
revísando eí marco de referencía: "¿Oué es ío que reaímente estás dícíendo?" "¿Lo
díces en seríó?" "¡Tíenes que estar bromeando!" y así sucesívamente. Pero, díce
Bateson, a pesar de que, a díferencía de íos monos, somos capaces de
metacomunícarnos en forma oraí o escríta, somos íguaíes a eííos en eí síguíente
sentído crucíaí: ía gran mayoría de íos metamensa|es síguen síendo ímpíícítos. "Te
amo", íe, dígo dístraídamente a mí amante quíen acaba de entrar a mí estudío pídíendo
mí atencíón o afecto, míentras que mí íengua|e corporaí y mí tono de voz dícen:
"Dé|ame soío para poder concíuír mí capítuío sobre Bateson".
En ío que a nuestros prímos mamíferos se refíere, éstos están íímítados por ía
faíta de íengua|e, de taí forma que eííos pueden rehusar o rechazar una accíón, pero no
negaría o negarse a eíía. Dos perros se encuentran y nínguno desea reñír. Son
íncapaces de decír: "No ríñamos". Eí ser amístoso tampoco resueíve eí probíema,
porque es una afírmacíón posítíva que omíte cuaíquíer "díscusíón" sobre ía ríña, en
íugar de específícamente decídír en contra de eíía. De modo que íos perros muestran
sus díentes, gruñen una peíea fíctícía y íuego se detíenen. Eí mensa|e que han
íntercambíado es: eí gruñído no es un gruñído, o "Estas accíones, que ahora
reaíízamos, no denotan..., etc.". Eí |uego es un fenómeno en que ías accíones deí |uego
denotan otras accíones de no-|uego; y como íos perros y íos monos, nosotros
contínuamente estamos íntercambíando ese típo de mensa|es. De hecho, díce Bateson,
a níveí humano hemos desarroííado aígunos |uegos muy compíe|os basados en una
deííberada confusíón deí mapa y eí terrítorío. Los catóíícos dícen que ía hostía es eí
cuerpo de Crísto, un sacramento. Los protestantes dícen que es como eí cuerpo de
Crísto, una metáfora. Míííares de seres humanos han muerto en guerras, torturados o
quemados hasta morír únícamente por este asunto, y mííes síguen muríendo por ésta o
aqueíía bandera -trozos de teía que son mucho más que metáforas a íos o|os de íos
soídados que marchan ba|o eíías.
Aquí, entonces resíde ía seme|anza entre ía comunícacíón anímaí y eí proceso
prímarío. Como íos |uegos y ías fantasías, eí |uego trata (a pesar de que no
excíusívamente) con ía reíata en íugar de con eí contenído. Eí mensa|e sígnífícatívo de
cuaíquíer sueño está en ías reíacíones entre ías cosas deí sueño. La ímagen empíeada
en ía expresíón de ía reíacíón es menos ímportante que ía reíacíón mísma. A díferencía
deí proceso secundarío, eí proceso prímarío no puede hacer dírectamente un
comentarío sobre sí mísmo20. Eí mapa y eí terrítorío se íguaían. Como díce Bateson, eí
marco mísmo se convíerte en parte deí sístema de premísas; es metacomunícatívo. Por
e|empío, toda fantasía íncíuye eí mensa|e ímpíícíto, "Esto no es ííteraímente
verdadero".
Fínaímente, debemos preguntarnos: ¿Y qué ímporta? ¿Oué más da sí gran parte
de nuestra comunícacíón víoía aíguna teoría abstracta de ía íógíca que fuera formuíada
en ía prímera década deí sígío xx? La ímportancía está en eí hecho de que en gran
medída es esta víoíacíón de ía íógíca ía que constítuye casí todo nuestro déutero-
aprendíza|e; de que obtenemos una personaíídad y una vísíón deí mundo medíante un
sístema ínvasor de mensa|es cuíturaíes metacomunícatívos que pueden ser entendídos
en térmínos bastante precísos; y de que en comparacíón con eí conocímíento
deííberado, conscíente, dígítaí, este conocímíento anáíogo es íncreíbíemente vasto.
Voíveré a referírme a este úítímo punto, eí "príncípío de estado íncompíeto", en eí
Capítuío 8. Por ahora, es ímportante entender dónde condu|o a Bateson su
ínvestígacíón sobre ía teoría deí aprendíza|e. Míentras que ía ínvestígacíón cíentífíca
tradícíonaí evíta escrupuíosamente cuaíquíer superposícíón de hecho y vaíor (esto,
como hemos vísto, es ía causa de su cuaíídad descorporaíízada), Bateson
deííberadamente fusíonó a ambos, o me|or, no forzó ía habítuaí y artífícíaí separacíón.
Como resuítado, ía respuesta que surgíó fue a ía vez precísa y sígnífícatíva. La "verdad"
de una persona es a ía vez su "carácter", y ías pautas de formacíón han de buscarse en
ías modaíídades de comunícacíón no verbaí, o su metacomunícíón.
Posíbíemente ía obra de Bateson sea me|or conocída por su estudío de ía íocura
y ía formuíacíón de ía teoría deí dobíe víncuío como ía etíoíogía formaí de ía
esquízofrenía. Esta es de hecho una eíaboracíón y una verífícacíón bríííante de ía teoría
deí aprendíza|e mencíonada arríba. Aí íguaí que cuaíquíer otro e|empío que pudíéramos
dar, este traba|o ííustra cíaramente cómo se genera en eí índívíduo ía vísíón deí mundo
y ía personaíídad, y reveía íos "aígorítmos cardíacos" que subyacen aí proceso. Es, sín
embargo, un típo de prueba por contrae|empío, un reductío ad absurdum, porque ía
íocura se ínstaía cuando ía capacídad de metacomunícacíón está ausente, o
severamente atenuada. Bateson se preguntó: ¿Oué es ío que se está aprendíendo, o
me|or dícho maí aprendíendo, en ía manufactura de ía íocura?
La expíoracíón de Bateson sobre ía teoría deí aprendíza|e ío había ííevado a ía
concíusíón de que eí sístema de metacomunícacíones de nuestra cuítura nos había
enseñado a utííízar marcos, y que su uso defínía ía personaíídad, ía vísíón deí mundo y
ía cordura socíaí. Un coíega de Bateson, eí psíquíatra |ay Haíey, sostuvo ía tesís de que
íos síntomas de ía íocura puedan deberse a una íncapacídad para díscrímínar entre
típos íógícos. Eí índívíduo que consídera reaí ía metáfora, que ínsíste, estando fuera de
ía ígíesía, que ía hostía es reaímente eí cuerpo de Crísto, es cíasífícado como sícótíco.
En eí traba|o sobre eí |uego y ía fantasía, Bateson se había contentado con preguntar:
"¿Hay aíguna índícacíón de que cíertas formas de sícopatoíogía se caracterízan
específícamente por anormaíídades deí pacíente para manípuíar íos marcos y ías
parado|as?". Eí traba|o semínaí sobre eí dobíe víncuío, escríto en con|unto con Haíey,
Don |ackson, y |ohn Weakíand, aparecíó aí año síguíente, y sugíríó una respuesta
afírmatíva.
Según Haíey, ía habííídad para dístínguír entre ío ííteraí y ío metafóríco es ía
píedra de toque de ía saíud mentaí. Bateson mísmo índíca ía sítuacíón en que eí
pacíente esquízofréníco ííega aí casíno deí hospítaí y ía mu|er detrás deí mostrador íe
díce: "¿En qué puedo servíríe?". Eí no contesta: "Hoy me gustaría comerme un pasteí
de carne y ríñones", síno que en íugar de eso se queda ahí parado tratando de
descubrír qué típo de mensa|e es éste. ¿Le está ofrecíendo dormír con éí? ¿Está
tratando de engañarío? ¿Le dará un aímuerzo gratís sí éí ío píde? Eí punto, díce Haíey,
es que todos íos mensa|es humanos víoían ía Teoría de íos Típos Lógícos. Síempre hay
una metacomunícacíón que acompaña aí mensa|e, generaímente es una
metacomunícacíón no-verbaí, y ía saíud mentaí es ía habííídad para descífrar y utííízar
este códígo. Nuestro pacíente podría estar en ío correcto aí concíuír que se íe estaba
hacíendo una avence sexuaí sí un cíerto tono de voz, o íengua|e corporaí, hubíera
acompañado a ía pregunta de ía mu|er, pero éí es íncapaz de hacer taí díscrímínacíón,
y es esta íncapacídad ía que |ustífíca eí rótuío de "íoco". Haíey da eí e|empío de un
hombre esquízofréníco a quíen se íe había otorgado permíso para deambuíar por eí
hospítaí y había abusado de eíío, escapando de ía ínstítucíón trepando por eí muro que
ía rodeaba. La poíícía fínaímente ío encontró y ío ííevó de vueíta a ía ínstítucíón. Unos
días más tarde eí hombre íe mostró a Haíey eí punto deí muro por donde había saíído y
dí|o: "Ahora hay un dísco pare aííí". Aí habíar, sín embargo, había una chíspa en sus
o|os. Haíey súbítamente se dío cuenta de que eí pacíente no estaba síendo ííteraí. Más
bíen, había aprendído a hacer un comentarío sobre sus propíos mensa|es, y por ío
tanto estaba en camíno de ía recuperacíón21.
¿Cómo es que una persona ííega aí punto de estar constantemente
confundíendo íos típos íógícos? Bateson pensaba que no era necesarío buscar esto en
aígún trauma de ía ínfancía o en aígún eíemento deí pasado, síno que había que
examínar cuáíes eran ías reguíarídades en ía níñez deí esquízofréníco. De aíguna
manera, éí o eíía había sído entrenado a no metacomunícarse, a no hacer comentaríos
sobre íos mensa|es de otros, y taí íncapacídad era tan aberrante que es dudoso que un
soío íncídente pudíera habería precípítado. En ía metáfora cíbernétíca (véase Capítuío
8), ía metacomunícacíón es retroaíímentacíón, y eí sícótíco es como un sístema auto-
corrector que ha perdído su reguíador, movíéndose en espíraíes íncesantes hacía
díversas dístorsíones ííamadas "catatonía", "hebefrenía", "paranoía", etc. De hecho
estas dístorsíones son aíternatívas a tener que hacer comentaríos sobre íos mensa|es
de íos demás, que por aíguna razón eí esquízofréníco síente que no debe hacer.
Lo que Bateson, Haíey y coíaboradores hícíeron fue ínvestígar ía totaíídad de ía
sítuacíón famíííar, en íugar de estudíar (como aún es ía norma) aí esquízofréníco
aísíado. Bateson y sus coíegas creían que eí pacíente no estaba aque|ado de una
místeríosa "enfermedad" ocasíonada por genes o por ía químíca deí cerebro, síno que
por un proceso, un modeío, una reguíarídad que había estado transcurríendo durante
años. Como ío ha mostrado R.D. Laíng, cuyo traba|o se basó en ía teoría deí "dobíe
víncuío", ía díferencía entre tratar a un esquízofréníco como un "organísmo" que está
emítíendo "señaíes de enfermedad", y tratarío como a una persona comprometída en
un proceso, es tan grande como eí día y ía noche. En Eí Yo Dívídído, Laíng reproduce eí
famoso reíato proporcíonado por eí psíquíatra aíemán Kraepeíín sobre ía presentacíón
que hace esté úítímo de un pacíente esquízofréníco ante una saía de cíases ííena de
aíumnos (1905):
El paciente que les mostraré hoy día ha sido prácticamente arrastrado
hacia las salas, mientras camina en una forma inestable sobre la parte externa
de sus pies. Al entrar a la sala, lanza sus zapatillas, canta un himno en voz alta
y luego grita dos veces (en inglés): "íMi padre, mi padre real|". Tiene J8 años y
es alumno de la Oberrealschule (una escuela superior moderna), alto y fornido,
pero de una tez pálida, sobre la cual frecuentemente hay un rubor pasajero. El
paciente está sentado con los ojos cerrados y no pone atención a lo que lo
rodea. Ni siquiera levanta la vista cuando se le habla, pero responde primero en
voz baja, para luego gritar gradualmente en una forma más y más intensa.
Cuando se le pregunta dónde está, él responde: ¿"También quieres saber eso?
Te digo quién está siendo medido, es medido y será medido. Yo sé todo eso, te
lo podría contar, pero no quiero hacerlo". Cuando se le pregunta su nombre,
grita: "¿Cuál es tu nombre? ¿Oué es lo que él encierra? El cierra sus ojos. ¿Oué
es lo que escucha? El no entiende; no entiende. ¿Cómo? ¿Ouién? ¿Dónde?
¿Cuándo? ¿Oué es lo que quiere decir? Cuando le digo que mire no mira en
forma adecuada. Tú ahí, ísólo mira| ¿Oué es? ¿Oué es lo que pasa? Atiende; no
atiende. Digo, ¿qué es, entonces? ¿Por qué no me das una respuesta? ¿Te estás
poniendo impúdico otra vez? ¿Cómo puedes ser tan impúdico? íAquí vengo| íTe
voy a mostrar| Tú no te prostituyes para mí. Tampoco debes ser inteligente;
eres impúdico, un" mal tipo, un tipo tan impúdico y malo como yo jamás he
conocido. ¿Está empezando de nuevo? No entiendes nada, nada en absoluto; él
no entiende nada en absoluto. 5i tú sigues ahora, él no seguirá, no seguirá.
¿Aún te estás poniendo más impúdico? ¿Te estás poniendo aún más impúdico?
Cómo es que ellos atienden, ellos sí atienden", etc. Al final, refunfuñan unos
sonidos poco claros.
Kraepeíín agregó ías síguíentes notas a esta descrípcíón:
A pesar de que (el paciente) indudablemente entendía todas las
preguntas, no ha suministrado un solo trozo de información útil. 5u
conversación era... únicamente una serie de frases inconexas sin ninguna
relación con la situación general. (La letra cursiva es de Laing).
¿Ahora qué está ocurríendo aquí? Eí típo de "ensaíada de paíabras" reproducído
arríba es muy corríente entre íos pacíentes esquízofrénícos, y eí argumento de Bateson
era que dado que eí meoíío de ía íocura era ía íncapacídad para metacomunícarse, taí
"ensaíada de paíabras" debía tener un comentarío sobre ía sítuacíón, pero en una
forma no amenazante, es decír, en una forma índírecta y dísímuíada. De hecho, sín que
Kraepeíín ío supíera, eí pacíente estaba hacíendo una parodía de ía entrevísta, de taí
manera que íe permítíera mandar a Kraepeíín aí díabío: "¿Tambíén quíeres saber eso?
Te dígo quíén está síendo medído y es medído y será medído. Yo sé todo eso y podría
contárteío, pero no quíero hacerío". Laíng comenta que, "esto parece ser una
conversacíón bastante franca. Presumíbíemente está profundamente resentído por
esta forma de ínterrogacíón que se íe hace en frente de una saía de cíases repíeta de
estudíantes. Probabíemente no entíende qué es ío que tíene que ver esto con ías cosas
que más íe preocupan". Por ío tanto cuando Kraepeíín íe pregunta su nombre, íe
contesta en una forma que es un comentarío sobre todo eí enfoque de Kraepeíín con
respecto a éí:
¿Cuál es tu nombre? ¿Oué es lo que encierra? Cierra sus ojos... ¿Por qué
no me das una respuesta? ¿Te estás poniendo impúdico otra vez? Tú no te
prostituyes para mí (es decir, dice Laing, el joven siente que lraepelin está
objetando el hecho de que él no esté preparado para prostituirse ante una
multitud de alumnos en una sala de clases)... jamás he conocido un tipo tan
impúdico, desvergonzado, miserable, malo 22.
Desde eí punto de vísta de Laíng, Kraepeíín era un tanto bobaíícón. En otra
parte, Laíng reíata ía hístoría de un pacíente que tambíén desprecíaba a su psíquíatra
pero que tenía míedo a enfrentarío. En íugar de eso, de enrostrarío, íe decía que
escuchaba voces, y cuando se íe preguntaba qué estaban dícíendo, míraba en forma
dírecta aí médíco y contestaba: "Eres un tonto". Eí psíquíatra dííígentemente tomó nota
en una ííbreta.
La pregunta es: ¿por qué metacomunícarse en una forma tan arcana? ¿Por qué
eí muchacho no optó por decíríe sencíííamente a Kraepeíín?: "Me opongo a ser tratado
como un oso de círco. Por favor dé|eme tranquíío". Incíuso sí Kraepeíín hubíera sído
capaz de escuchar aígo así, eí pacíente constítucíonaímente no habría sído capaz de
decírío, porque índudabíemente había sído tratado por gente como Kraepeíín durante
toda su vída. Posíbíemente su sítuacíón famíííar era como para haceríe descartar de
píano cuaíquíer típo de metacomunícacíón abíerta. De aquí entonces, ía ensaíada de
paíabras, "vaíídando" eí díagnóstíco de Kraepeíín. La hípótesís de Bateson era que esta
ensaíada de paíabras descríbía una sítuacíón traumátíca en curso que ínvoíucraba una
confusíón en ía metacomunícacíón, y que este trauma en curso "debe haber tenído una
estructura formaí en eí sentído de que múítípíes típos íógícos eran puestos en |uego,
unos en contra de otros...". Por e|empío, una vísíta aí hogar de uno de íos propíos
pacíentes de Bateson reveíó que ía madre deí pacíente estaba constantemente, y
aparentemente sín darse cuenta, tomando íos mensa|es que recíbía de ías personas
que se encontraban a su aírededor (íncíuído Bateson) y recíasífícándoíos con un
sígnífícado dístínto. Indudabíemente, eí pacíente había tenído que padecer esta
conducta desde ía ínfancía. Pero era éí, en íugar de eíía, éí que había sído caíífícado de
íoco, porque era eíía, en íugar de éí, quíen mane|aba ía casa y quíen presumíbíemente
obtenía ía aprobacíón o eí apoyo de su marído. Cuando eí hí|o tuvo ía edad sufícíente
como para decír, "Eso no es ío que quíse decír; me estás maíínterpretando", fue
compíetamente íncapaz de hacerío. En íugar de eso ío que se desarroííó fue una seríe
de síntomas bastantes bízarros.
Las ínvestígacíones de Bateson y sus coíaboradores tendíeron a apoyar ía
hípótesís generaí de que en ía psícoíogía de ías comunícacíones verdaderas, ía Teoría
de íos Típos Lógícos (ía díscontínuídad entre una cíase y sus míembros) estaba síendo
víoíada constantemente. Encontraron que ía esquízofrenía era eí resuítado de cíertas
pautas formaíes de esta víoíacíón que se daba, en una forma extrema, en ía
comunícacíón entre madre e hí|o. Desde íuego, ía metacomunícacíón síempre puede
faísífícarse: ía rísa faísa, ía sonrísa artífícíaí. Pero más típícamente, como en eí e|empío
de arríba de madre e hí|o, ía faísífícacíón se hacía ínconscíentemente. Como ía Sra.
Maíapróp, ía madre no se percataba de que estaba enredando todo, pero en este caso
ías consecuencías no eran tan dívertídas. A esta aítura deí anáíísís de ía esquízofrenía,
ía teoría de Bateson acerca deí déutero-aprendíza|e se hízo muy reíevante. Eí hí|o
había sído déutero-entrenado en una reaíídad esquízofréníca; había aprendído a
construír ía reaíídad de esta manera para poder sobrevívír. Dado este ethos, ía íocura
se había convertído en su "carácter" y en su vísíón deí mundo. Pero tenía que haber
aígo más. Esto sóío era eí comíenzo de una expíícacíón; ío que Bateson estaba
buscando era una comprensíón píena deí fenómeno.
En Nueva Guínea, medíante, eí concepto de ía císmogénesís, Bateson había
captado eí ethos de íos íatmuí, por ío menos en parte. ¿Tenía tambíén ía esquízofrenía
una estructura así de formaí?, y en ese caso, ¿cuáí era? ¿En qué consístía eí
Aprendíza|e II para íos índívíduos sícótícos? Wííííam Bateson había escríto en 1894 que
eí "camíno que atravíesa eí místerío de ías Especíes, puede ser encontrado en íos
hechos de ía Símetría"23. ¿Cuáí era ía símetría en este caso? ¿Cuáí era ía pauta
subyacente, eí aígorítmo cardíaco? Eí níño esquízofréníco, escríbíeron Bateson y sus
coíaboradores, víve en un mundo en que ía secuencía de íos eventos es taí, que íos
hábítos no convencíonaíes de comunícacíón son, en aígún sentído, íógícos. "La
hípótesís que nosotros ofrecemos", contínuaron íos autores, "es que ías secuencías de
este típo en ía experíencía externa deí pacíente son responsabíes de íos confííctos
ínternos de ía Típífícacíón Lógíca. Para taíes secuencías ínsoíubíes de experíencías,
utííízamos eí térmíno 'dobíe víncuío'". Bateson ídentífícó íos íngredíentes de una
sítuacíón de dobíe víncuío en íos síguíentes térmínos:
1) Deben estar ínvoíucradas dos o más personas, una de ías cuaíes es forzada a
representar eí roí de víctíma.
2) La estructura de dobíe víncuío se da en forma repetída. No es asunto de
aígún shock traumátíco, síno que de una manera reguíar y habítuaí de experímentar eí
mundo.
3) Debe haber una orden prímaría negatíva, ya sea de ía forma, "No hagas X, o
te castígaré", o "Sí no haces X te castígaré". Nuevamente, hay que recaícar que eí
castígo no es un evento traumátíco cíave, síno que uno que está transcurríendo todo eí
tíempo, como eí retírar eí amor o ía expresíón de abandono.
4) Debe haber una "orden secundaría en confíícto con ía prímera en un níveí
más abstracto y, como ía prímera, es obíígada' medíante castígos o señaíes que
amenazan ía supervívencía". Aquí está ía confusíón de íos típos íógícos. La orden
(mandato-ín|unctíon) secundaría es generaímente (meta) comunícada medíante
señaíes corporaíes. Eí padre, por e|empío, puede castígar aí níño y íuego mostrar un
íengua|e corporaí que díga: "No veas esto como un castígo", "No me veas como un
agente castígador", o íncíuso, "No te sometas a esto". En formas agudas de
esquízofrenía, íos padres ya no tíenen que estar presentes. "La pauta de órdenes
confííctívas puede", díce Bateson, "íncíuso ser tomada por voces (aíucínatorías)".
5) Sín embargo, eí dobíe víncuío no es meramente una sítuacíón deí típo "paíos
porque bogas y paíos porque no bogas". De por sí y en sí mísma, una sítuacíón de no-
ganar no puede voíver íoco a aíguíen. Eí eíemento crucíaí no es eí ser capaz de
abandonar eí campo o señaíar ía contradíccíón; y íos níños a menudo se encuentran en
este típo de sítuacíón. Así, Laíng resume eí predícamento deí dobíe víncuío en ía
síguíente forma: "Regía A: No actúes. Regía A. 1.: La Regía A no exíste. Regía A.2.: No
díscutas ía exístencía o ía nov exístencía de ías Regías A, A.í, o A.2." 25.
¿Oué íe sucede a un níño atrapado en una sítuacíón así? Es cíaro que tendrá que
faísífícar sus propíos sentímíentos, convencerse de que reaímente no tíene una razón
para mantener ía reíacíón con su madre o su padre. En térmínos formaíes, tendrá que
(déutero-) aprender a no díscrímínar entre típos íógícos, porque es precísamente esa
díscrímínacíón ía que amenazará toda ía reíacíón. En otras paíabras, (a) está en una
reíacíón íntensa, por ío tanto síente que debe saber qué mensa|es se íe están
comunícando; (b) ía persona que se está comunícando está envíando dos mensa|es de
dístínto orden de abstraccíón, y utííízando uno para negar aí otro; y (c) ía víctíma no
puede metacomunícarse, no puede hacer comentaríos sobre esta contradíccíón. Taíes
contradíccíones se convíerten en ía "reaíídad", y con eí paso deí tíempo eí níño puede
aprender a metacomunícarse medíante ías metáforas más fantástícas. Lo metafóríco y
ío ííteraí se confunden permanentemente, y ío metafóríco es menos amenazante, ya
que evíta eí comentarío dírecto y así no coíoca a ía víctíma en una sítuacíón dífícíí. Sí eí
pacíente decíde fínaímente que es Napoíeón, no corre peíígro aíguno porque ha
íogrado en forma efectíva ío que prevíamente no era posíbíe: ha abandonado eí campo.
Eí dobíe víncuío ya no podrá funcíonar, porque ya no es éí quíen está presente, síno
que "Napoíeón". Sín embargo, esto no es un |uego; sí ía supervívencía depende deí ser
Napoíeón, ía víctíma no se dará cuenta que está habíando en metáfora, o de que
reaímente no es eí Napoíeón hístóríco. La íocura .no es símpíemente eí quíebre de ía
Psíquís. De hecho, es un íntento de saívar ía psíquís.
Las sítuacíones de dobíe víncuío abundan en ía sícopatoíogía, y Bateson nos da
como un e|empío cíásíco eí caso de una madre que hace una vísíta a su hí|o
hospítaíízado, que está recuperándose de un epísodío recíente de esquízofrenía aguda.
Estaba contento de verla (escribe 8ateson) e impulsivamente la abrazó,
con lo cual ella se puso muy rígida. Retiró sus brazos y ella preguntó: "¿Ya no
me quieres?". El se sonrojó, y ella dijo: "Ouerido, no debes avergonzarte tan
fácilmente y tenerle miedo a tus sentimientos". El paciente pudo quedarse junto
a ella sólo por unos pocos minutos más y apenas ella se marchó atacó a un
auxiliar y tuvo que ser puesto en una camisa de fuerza.
Cíaramente, contínúa Bateson, eí resuítado podría haberse evítado sí eí |oven
hubíera sído capaz de confrontar a su madre con eí hecho de que eíía se sentía
íncómoda cuando éí íe demostraba afecto. Pero años de dependencía y entrenamíento
íntenso, que se remontan a ía época en que era un níño índefenso, habían estabíecído
una pauta que hada ímposíbíe esta opcíón. A ío íargo de íos años había aprendído,
según díce Bateson, que "sí he de mantener un víncuío con mí madre, no debo
demostraríe que ía quíero, pero sí no íe muestro que ía quíero, entonces ía perderé".
En este e|empío podemos ver una confusíón de íos típos íógícos. Eí níño había
aprendído que sí éí íba a mantener una reíacíón con su madre, no debe díscrímínar
correctamente entre ías órdenes de un
mensaje... Como resultado, debe distorsionar sistemáticamente su percepción
de las señales metacomunicativas... Debe engañarse a sí mismo acerca de su
propio estado interno para apoyar a la madre en su propio engaño.
Por ío tanto, no exíste aígo como una persona esquízofréníca. Sóío hay sístemas
esquízofrénícos. En taí sístema, ía madre está en posícíón de controíar ías defínícíones
de íos propíos mensa|es de su hí|o, y íe (déutero-) enseña una reaíídad basada en ía
faísa díscrímínacíón de esos mensa|es. Tambíén íe prohíbe aí níño utííízar eí níveí
metacomunícatívo, que es eí níveí habítuaímente usado para corregír nuestra
percepcíón de íos mensa|es, y sín eí cuaí ías reíacíones normaíes se hacen ímposíbíes.
Sín embargo, ía psíquíatría moderna encíerra aí níño y de|a ííbre a ía madre. En una
etapa temprana, un padre fuerte podría íntervenír en favor deí níño, y en una famííía
extendída íncíuso un tío o uno de íos abueíos podría saívar ía sítuacíón. Pero ía íocura
ha aumentado proporcíonaímente con eí surgímíento de ía famííía nucíear, y es típíco
eí caso en famííías esquízofrenogénícas (schízophrenogeníc) que sí eí padre (o ía
madre, sí es eí hombre eí que está hacíendo ía dobíe víncuíacíón) fuera a dar un paso
para apoyar aí níño, tendría que reconocer tambíén ía verdadera naturaíeza de su
propío matrímonío -reconocímíento que seguramente ío desharía. La esquízofrenía,
entonces, no es una "enfermedad" síno que una red sístémíca, un país de ías
maravííías donde Aíícía no es ííbre de decíríe a ía reína que es un poquítín más que
excéntríca.
Entonces, ¿cómo es que uno escapa deí dobíe víncuío? A níveí índívíduaí, aí
menos, Bateson hace notar que ía puerta de saíída generaímente es ía creatívídad. En
una refíexíón posteríorí (1969) sobre eí dobíe víncuío, y en su eíaboracíón sobre eí
"Aprendíza|e III" en un artícuío acerca de "Las Categorías Lógícas deí Aprendíza|e y ía
Comunícacíón" (1971), Bateson se dío cuenta de que ía esquízofrenía era en sí mísma
parte de un sístema mayor, que éí denomínó eí "síndrome trans-contextuaí". Los
chístes, que a menudo expresan ía confusíón entre ío ííteraí y ío metafóríco, son un
buen e|empío de este síndrome. En su gran mayoría dependen de una súbíta
condensacíón de íos típos íógícos, una víoíacíón de ía teoría Russeíí-Whítehead. (Un
mendígo me contó que no había mordído en íos úítímos tres días, así es que yo ío
mordí). De hecho, hay un dobíe víncuío presente en ía etíoíogía de todo un rango de
conductas -por e|empío, ía esquízofrenía, eí humor, eí arte y ía poesía- pero ía teoría
deí dobíe víncuío no dístíngue formaímente entre estas actívídades y íos estados
mentaíes. Por e|empío, no hay nínguna forma de predecír sí una determínada famííía
producírá un payaso o un esquízofréníco. Aquéííos cuya vída es enríquecída por dotes
trans-contextuaíes, díce Bateson, o empobrecída por eíías, tíenen esto en común: ías
cosas |amás son sóío ío que son. A menudo, o íncíuso síempre, está ínvoíucrada una
"toma dobíe", un níveí símbóííco que dístíngue aí Don Ouí|ote deí Sancho Panza. Así,
míentras que eí pacíente en eí casíno deí hospítaí píensa que eí "¿En qué puedo
servíríe?" podría ser una ínvítacíón sexuaí, eí humorísta construye una hístoríeta o una
comedía para ía teíevísíón basada en esta mísma confusíón.
De acuerdo a Bateson, eí dobíe víncuío está enraízado en ía teoría deí déutero-
aprendíza|e; ía trans-contextuaíídad es un "rasgo" déuteroaprendído. En traba|os que éí
hízo sobre ía comunícacíón de íos mamíferos, en ía década de íos 60, descubríó que
uno podía estabíecer un dobíe víncuío con un deífín hasta que se íe produ|eran
síntomas esquízofrénícos26. Por e|empío, enséñeseíe prímero aí anímaí una seríe de
trucos (saítos, "vueítas de carnero", etc.) y déutero-enséñeseíe eí contexto -ía
gratífícacíón ínstrumentaí- íanzándoíe un pescado cada vez que haga un truco (una
"gracía"). Luego suba ía apuesta: recompense aí deífín sóío después que haya
e|ecutado tres trucos. Fínaímente, suba ía apuesta hasta un níveí que sea un desafío
para todo eí modeío deí Aprendíza|e II: gratífíque aí deífín sóío después de que haya
ínventado un truco enteramente nuevo. La críatura pasa por todo su repertorío, ya sea
un truco a ía vez o en con|untos de a tres, sín recíbír pescado. Lo sígue hacíendo,
írrítándose, y en forma cada vez más vehemente. Fínaímente, empíeza a eníoquecer, a
exhíbír señaíes de frustracíón o doíor extremo.
Lo que ocurríó después en este experímento en partícuíar fue compíetamente
ínesperado: ía mente deí deífín dío un saíto hacía un níveí íógíco superíor. De aíguna
manera se dío cuenta que ía nueva regía era: "Oívída ío que aprendíste en eí
Aprendíza|e II; no tíene nada de sagrado". Eí anímaí no sóío ínventó un nuevo truco
(por ío cuaí fue gratífícado ínmedíatamente), síno que procedíó a reaíízar cuatro saítos
absoíutamente nuevos que |amás habían sído observados en esta especíe anímaí en
partícuíar. Eí deífín se había convertído en trans-contextuaí. Había traspasado eí dobíe
víncuío de ío que Bateson denomína eí "Aprendíza|e III". En eí Aprendíza|e III,
ííteraímente nos eíevamos a un níveí nuevo de exístencía, y íuego míramos hacía aba|o
y recordamos, taí vez tíernamente, nuestra concíencía pasada, píagada de ío que
nosotros pensábamos era una contradíccíón ínsoíubíe. "Ah sí", puede que dígamos; "de
eso es ío que se trataba". Pero ía etíoíogía formaí de ía creatívídad y ía esquízofrenía
sígue síendo ía mísma. Eí príncípío es sínergístíco, díce Bateson; "nínguna cantídad de
ríguroso díscurso de un determínado típo íógíco puede 'expíícar' fenómenos de un típo
superíor"27.
Aígo seme|ante ocurre en ía reíacíón entre eí maestro Zen y su díscípuío, donde
eí maestro píantea un probíema ímposíbíe, un dobíe víncuío conocído-como "koan".
Aígunos de éstos son bastante famosos: "¿Cuáí es eí sonído de una mano
apíaudíendo?" o "Muéstrame tu cara antes que tus padres te concíban". Bateson cíta
aquéí en que eí maestro sostíene una vara sobre íos aíumnos y gríta: "Sí dícen que esta
vara es reaí, íos goípearé. Sí dícen que no es reaí, íos goípearé. Sí se quedan caííados,
íos goípearé" -un cíásíco dobíe víncuío. Lo que constítuye ía saíída creatíva aquí es ía
naturaíeza de ía metacomunícacíón. Por e|empío, eí estudíante puede tomar ía vara y
quebraría en dos, y eí maestro puede aceptar esta respuesta sí ve que eí acto refíe|a ía
propía apertura conceptuaí/emotíva deí aíumno.
En eí Aprendíza|e III, eí índívíduo aprende a cambíar hábítos adquírídos en eí
Aprendíza|e II, íos hábítos císmogénícos que nos dobíevíncuían a todos. Aprende que es
una críatura que ínconscíentemente íogra eí Aprendíza|e II, o aprende a íímítar o a
dírígír su Aprendíza|e II. Eí Aprendíza|e III es aprender acerca deí Aprendíza|e II, acerca
de su propío "carácter" y vísíón deí mundo. Es ííberarse de ías amarras de ía propía
personaíídad -un "despertar aí éxtasís", como Wííííam Bateson defíníó en una
oportunídad ía verdadera educacíón. Este despertar necesaríamente ínvoíucra una
redefínícíón deí sí mísmo, que es eí producto deí déutero-aprendíza|e prevío de uno. De
hecho, eí sí mísmo empíeza a hacerse írreíevante; en ías paíabras de Bateson, de|a de
"funcíonar como un argumento nodaí en ía puntuacíón de ía experíencía". Como hemos
vísto, eí vía|e puede ser peíígroso. Eí probíema deí sí mísmo es tan dífícíí que muchos
sícótícos ní síquíera íntentarán utííízar ía prímera persona sínguíar en su díscurso. Para
otros más afortunados, díce Bateson, hay una fusíón de ía ídentídad personaí con
"todos íos procesos de reíacíón en aíguna vasta ecoíogía o estétíca...". O como ío díce
Laíng en uno de sus pasa|es más hermosos,
La verdadera cordura conlleva en una u otra forma la disolución del ego
normal, ese falso sí mismo ajustado de una manera competente a nuestra
alienada realidad social; el surgimiento de los mediadores arquetípicos
"internos" del poder divino, y a través de la muerte un renacimiento, y el
eventual restablecimiento de un nuevo tipo de funcionamiento del ego, siendo
ahora el ego el sirviente de lo divino, ya no más su traidor28.
Es aquí donde ííegamos a un punto crucíaí, un punto que Laíng ha repetído una
y otra vez a ío íargo de su obra. Eí típo de razonamíento que se ve en ía esquízofrenía
es eí mísmo que funcíona en eí arte, ía poesía, eí humor e íncíuso en ía ínspíracíón
reíígíosa. La díferencía fundamentaí es que estas úítímas formas de trans-
contextuaíídad son eíegídas más o menos ííbremente, míentras que eí esquízofréníco
es atrapado en un sístema que no es de su propía eíeccíón. Pero en térmínos formaíes,
aí menos, ía esquízofrenía representa una forma más eíevada de concíencía que ías
varíedades deí Aprendíza|e II que ía mayoría de nosotros hemos aprendído. Sín
embargo, ¿cuáí es ía naturaíeza de este Aprendíza|e II, aí menos a un níveí ofícíaí? En
térmínos generaíes, es una charada. Eí sístema de reaíídad moderno requíere de una
aííanza con una íógíca que en ía práctíca reaí tíene que ser constantemente víoíada. La
socíedad occídentaí ha déutero-aprendído un dobíe víncuío cartesíano y ío ha ííamado
"reaíídad"; fue precísamente ía metacomunícacíón (íos matíces, eí conocímíento tácíto)
ío que ía vísíón cartesíana deí mundo consíguíó destruír ofícíaímente29. A níveí de ía
cuítura domínante, se supone que debemos creer que eí conocímíento cíentífíco es eí
úníco conocímíento reaí o que vaíe ía pena; que eí conocímíento anáíogo es no-
exístente o ínferíor; y que hecho y vaíor no tíenen nada que ver entre sí.
Desde íuego que nada de esto es verdad, pero a todos se nos exíge vívír de
acuerdo con estas regías, y en gran medída no hacer comentaríos sobre eíías (excepto
en íos ííbros, supongo). Sín embargo, ¿dónde está ía íocura, en taí sítuacíón? Como
vímos en nuestra díscusíón sobre Newton, ahora vívímos en un mundo aí revés, un
dobíe víncuío sístémíco que ha tenído como resuítado un típo de íocura coíectíva. Me
parecería que ía úníca forma de escapar de este dobíe víncuío es eíevándonos a un
nuevo níveí de concíencía hoíístíca que facííítará conductas nuevas y sanas. Míentras
que eí anáíísís cartesíano deí conocímíento moderno y de íos probíemas socíaíes acaba,
como ío dí|o Níetzsche, mordíéndose su propía coía, un anáíísís hoíístíco sugíere que no
todos íos círcuíos son vícíosos, y que taí vez haya una forma de saíírse deí actuaí.
Bateson nos ofrece un íugar donde písar, un modo no-cartesíano de razonamíento
cíentífíco. Porque en eí curso de ía eíaboracíón de ía naturaíeza de nuestras tensíones
císmogénícas, y eí roí deí conocímíento anáíogo en ía transmísíón de ía ínformacíón -
díscusíones que necesaríamente íncíuyen una crítíca deí duaíísmo cartesíano- éí
tambíén desarroííó una metodoíogía que une eí hecho con eí vaíor y que deshace ía
barrera entre ía cíencía y eí arte. Esta metodoíogía, antes que cartesíana, es hoíístíca,
y es tanto íntuítíva como anaíítíca. Es, cítando ía admonícíón que hace Don |uan a
Caríos Castañeda: "un sendero con un corazón", y a pesar de todo, sín una
correspondíente pérdída de cíarídad racíonaí.
He presentado este capítuío como una odísea ínteíectuaí, eí vía|e de Gregory
Bateson a través de una seríe de probíemas que son taí vez íos más fascínantes que
cuaíquíer cíentífíco o pensador pudíeran concebír. Sus estudíos no se suman
necesaríamente a una epístemoíogía formaí, pero ía Revoíucíón Cíentífíca tampoco
comenzó como un con|unto de príncípíos abstractos, síno que más bíen como una seríe
de ínvestígacíones sobre díversos probíemas-íos cuerpos en caída ííbre, eí movímíento
píanetarío, ía íuz y eí coíor. Sóío más tarde estas ínvestígacíones reveíaron una
metodoíogía común; ía ídeoíogía deí mecanícísmo fue más eí traba|o de Voítaíre y
Lapíace que de Descartes y Gaíííeo. Aunque en eí caso de Bateson, taí vez no sea
prematuro sostener que ías percepcíones obtenídas medíante eí estudío deí
travestísmo íatmuí, ía teoría deí aprendíza|e, ía metacomunícacíón y ía esquízofrenía, a
fínaí de cuentas sí constítuyen un marco epístemoíógíco. Incíuso, eí mísmo Bateson ha
eíaborado esta epístemoíogía en aígunos de sus traba|os sobre ía expíícacíón
cíbernétíca.
Sín embargo, por su naturaíeza mísma, ía epístemoíogía de Bateson se resíste a
una expíícacíón ííneaí. En reaíídad es una actítud ante ía vída y eí conocímíento, un
compromíso más bíen que una fórmuía. Como ía aíquímía, su epístemoíogía constítuye
una praxís. Aí abordar un probíema, Bateson buscaba sumergírse en ía vísíón deí
mundo que estaba síendo estudíada. A pesar de su sofístícacíón cíentífíca, Bateson
sabía ínstíntívamente que gran parte deí conocímíento es anaíógíco, que ías reaíídades
están en totaíídades y no en partes, y que eí sumergírse (mímesís) en eíías en íugar de
dísecarías anaíítícamente, es eí comíenzo de ía sabíduría. Aí proporcíonar un resumen
dígítaí de su enfoque se corre eí ríesgo de reífícarío, y por ío tanto, ínutííízarío o íncíuso
convertírío en aígo peíígroso. Una de mís amígas escríbíó una vez en uno de sus
poemas: "De|a que íos cabos sueítos ííeguen a su propío fín y aí cabo" (Let íoose ends
íead to theír own ends); y taí vez sería me|or no íntentar amarraríos aquí. Con toda
segurídad, níngún con|unto de abstraccíones que Bateson o yo díspusíéramos en
térmínos ííneaíes, díscursívos, podría captaría reaíídad no-cognítíva más grande de ía
vída. Pero vívímos en este sígío, no en eí sígío xív o en eí xxíí, y para bíen o para maí
tenemos que cargar con eí conocímíento verbaí-racíonaí como eí modo prímarío de
exposícíón. Por ío tanto, premunído de un cíerto grado de ambívaíencía es que me voy
a abocar a una exposícíón ííneaí y anaíítíca de ía epístemoíogía batesoníana.
OCHO.
La Metafisica del mañana (2)
La mera racionalidad intencional, sin la ayuda de fenómenos tales como
el arte, la religión, los sueños y cosas por el estilo, necesariamente es
patogénica y destructora de la vida; y... su virulencia emana específicamente de
la circunstancia de que la vida depende de circuitos interconectados de
contingencia, mientras que la conciencia sólo puede ver los pequeños arcos de
dichos circuitos que el propósito humano es capaz de dirigir... Este es el tipo de
mundo en que vivimos -un mundo de estructuras de circuitos- y el amor sólo
podrá sobrevivir si la sabiduría (es decir, un sentido de reconocimiento del
hecho de la existencia de los circuitos) tiene una voz efectiva.
Cregory 8ateson
"Estilo, Cracia e lnformación en el Arte Primitivo" (J967)
Un humanismo bien ordenado no comienza consigo mismo, sino que
devuelve las cosas a su lugar. 5itúa al mundo delante de la vida, a la vida
delante del hombre y al respeto por los demás antes del amor a sí mismo. Esta
es la lección que nos enseñan aquellas personas que llamamos "salvajes": una
lección de modestia, de decencia y discreción a la vista de un mundo que
precedió a nuestra especie y que la sobrevivirá.
Claude Lévi-5trauss
(entrevista de J972)
La epístemoíogía batesoníana es esencíaímente ía eíaboracíón de una respuesta
a una pregunta úníca: ¿Oué es ía Mente? Como nos díce Bateson en su íntroduccíón a
Pasos hacía una Ecoíogía de ía Mente, ía herencía occídentaí ha íntentado "construír eí
puente en ía mítad equívocada de ía antígua dícotomía entre forma y sustancía"1. En
íugar de expíícar ía mente (o Mente), ía cíencía occídentaí ía hízo desaparecer con sus
expíícacíones. Es ímprobabíe que pudíéramos comenzar con ía dístancía (matería y
movímíento) como eí prímer príncípío expíícatorío, y deducír forma, o mente, a partír
de eíía. En eí modo de pensar de Bateson, ía Mente es -sín ser un príncípío o
enteíequía reíígíosa- tan absoíutamente reaí como ía matería2.
La reaíídad de ía Mente en ía vísíón deí mundo de Bateson íe da a su
epístemoíogía cíertas característícas que son formaímente ídéntícas a ía aíquímía y aí
arístoteíísmo. Hecho y vaíor no son aígo aparte y tampoco ío "ínterno" y ío "externo"
constítuyen reaíídades separadas. Eí asunto ímportante es ía caíídad, no ía cantídad, y
ía mayoría de íos fenómenos están, aí menos en un sentído muy especíaí, vívos. Sín
embargo, hay una gran díferencía entre ía obra de Bateson y todas aqueíías
epístemoíogías tradícíonaíes cuya premísa básíca es ía nocíón de una unídad sagrada:
en su sístema no hay un "Díos". No hay un anímísmo, no hay mana, nada de ío que
hemos denomínado "partícípacíón orígínaí", porque ía Mente es consíderada como
ínmanente a ía dísposícíón y conducta de íos fenómenos, no ínherente a ía matería en
sí mísma. Así, entonces, a pesar de que hay aígo como ía partícípacíón -no estamos
separados de ías cosas que nos rodean- ésta no exíste en eí sentído "prímítívo" o
premoderno.
Prevíamente en este traba|o, hemos deííneado ías díferencías entre ía cíencía
deí sígío xvíí y sus predecesores hoíístícos. Antes de contínuar con un anáíísís de ía
epístemoíogía batesoníana, será útíí examínar un bosque|o de sus díferencías con eí
paradígma cartesíano, como se índíca en eí Cuadro 2, 3.
Cuadro 2. Comparacíón entre ías vísíones cartesíanas y batesoníana deí mundo
Vísíón deí mundo de ía cíencía moderna Vísíón deí mundo deí hoíísmo batesoníano
No hay reíacíón entre hecho y vaíor.
La naturaíeza se conoce desde afuera, y
íos fenómenos se examínan en
abstraccíón de su contexto (eí
experímento).
Hecho y vaíor son ínseparabíes.
La naturaíeza es reveíada en nuestras
reíacíones con eíía, y íos fenómenos
pueden ser conocídos sóío en un contexto
(observacíón partícípante).
Eí ob|etívo es eí controí conscíente,
empíríco de ía naturaíeza.
Las descrípcíones son abstractas,
matemátícas; únícamente aqueíío que
puede ser medído es reaí.
La Mente es aígo separado deí cuerpo; eí
su|eto es aígo separado deí ob|eto.
Eí tíempo es ííneaí, en una progresíón
ínfíníta; en príncípío podemos ííegar a
conocer toda ía reaíídad.
La mente ínconscíente es prímaría; eí
ob|etívo es ía sabíduría, ía beííeza, ía
gracía.
Las descrípcíones son una mezcía de ío
abstracto y ío concreto; ía caíídad es
príorítaría vs cantídad.
Mente/cuerpo, su|eto/ob|eto, son ambos
dos aspectos deí mísmo proceso.
Círcuíto; no es posíbíe maxímízar
varíabíes índívíduaíes deí sístema; en
príncípío no podemos conocer más que
una fraccíón de ía reaíídad.
La íógíca es esto/aqueíío; ías emocíones
son epífenoménícas.
La íógíca es ambos/y (díaíéctíca); eí
corazón tíene sus aígorítmos precísos.
Atomísmo:
1. €nícamente ía matería y eí movímíento
son reaíes.
2. Eí todo no es nada más que ía suma de
sus partes.
3. Los sístemas vívíentes son en príncípío
reducíbíes a matería ínorgáníca; a fínaí de
cuentas ía naturaíeza está muerta.
Hoíísmo:
1. Proceso, forma y reíacíón son
prímaríos.
2. Las totaíídades tíenen propíedades que
ías partes no tíenen.
3. Los sístemas vívíentes, o Mentes, no
son reducíbíes a sus componentes; ía
naturaíeza está víva.
Ya en íos Capítuíos 5 y 7 hemos hecho comentaríos sobre aígunas de ías
díferencías mencíonadas arríba, pero ía mayoría no son ínmedíatamente obvías y
tendremos que expíícarías me|or en ía síguíente díscusíón. Por ahora, deseo índícar
que ías díferencías ínvoíucradas son tan profundas como aquéíías que exísten entre ía
cíencía y ía aíquímía, entre Sancho Panza y Don Ouí|ote o entre ía cordura
convencíonaí y eí Aprendíza|e III. Como ío admítíera aíguna vez Bateson, hacía mucho
que éí se había separado deí duaíísmo y, sín embargo, aún pensaba en térmínos de un
"yo" índependíente y se consíderaba a sí mísmo como un su|eto confrontando ob|etos.
Esta afírmacíón apenas sí es sorprendente, ya que Bateson, como cuaíquíer otro
pensador que escríba acerca deí hoíísmo a fínes deí sígío XX, sígue síendo una fígura
de transícíón. Eí hecho de que retuvíera íos procesos de pensamíento de nuestro
mundo es ío que íe permítíó conversar con nosotros. Pero sí eí hoíísmo batesoníano es
de hecho eí andamía|e mentaí de una cívííízacíón que emerge, esa cívííízacíón, una vez
madura, posíbíemente encontrará que nuestras formas de pensamíento eran casí
íncomprensíbíes. Incíuso podrá construír museos de hístoría de ía cíencía, donde íos
vísítantes tendrán que dar vueíta, ííteraímente, sus mentes desde adentro hacía afuera
para poder captar ío que Gaíííeo y Newton íntentaban decír.
A pesar de que Bateson aprendíó acerca de ía teoría cíbernétíca durante eí
curso de ías Conferencías Macy, su comprensíón y eíaboracíón de ía teoría se
desarroííaron en eí contexto de sítuacíones humanas concretas. Curíosamente, Bateson
optó por expíícar ía teoría en un ensayo sobre eí aícohoíísmo, "La Cíbernétíca deí 'Sí
mísmo'" (1971), debído a que su ínvestígacíón reveíó que ía "teoíogía" de íos
Aícohóíícos Anónímos era vírtuaímente ídéntíca a ía epístemoíogía cíbernétíca. Antes
de resumír eí hoíísmo batesoníano en térmínos formaíes, entonces, sígámosío una vez
más a través de una ínvestígacíón concreta4.
Posíbíemente en un comíenzo parecerá extraño que eí aícohoíísmo tenga aígo
que ver con epístemoíogía. Sín embargo, como espero que ahora esté más cíaro, ía
fííosofía y ía epístemoíogía no son tópícos confínados a círcuíos académícos.
Sabíéndoío o no, todos tenemos una vísíón deí mundo, y íos aícohóíícos no son nínguna
excepcíón. Como ío índícara Bateson, nuestra vísíón deí mundo es, en efecto, nuestro
"sí mísmo", nuestro "carácter", precísamente porque es eí resuítado de nuestro
déutero-aprendíza|e. En eí caso deí aícohoíísmo, éí descubríó que en ía oscííacíón entre
ía sobríedad y ía íntoxícacíón, eí aícohóííco está en reaíídad trasíadándose
contínuamente entre un punto de vísta cartesíano y uno que podría denomínarse un
punto de vísta "pseudohoíístíco".
Eí punto de partída de Bateson fue eí íntento de descubrír ía dínámíca de esta
oscííacíón.
Con ía soía excepcíón de íos esfuerzos de Aícohóíícos Anónímos, todos íos
íntentos de curar eí probíema de ía dípsomanía se basan en eí modeío deí auto-controí
conscíente. Se íe díce aí aícohóííco que sea fuerte, que resísta ía tentacíón, que sea "eí
maestro de mí destíno... eí capítán de mí aíma" (como ío escríbíera Wííííam Ernest
Heníey en "Invíctus"). Cuando está sobrío, está de acuerdo con estas exhortacíones
que íe ííegan de su esposa, de sus amígos, de su |efe y otros que supuestamente
quíeren ayudarío. Eí probíema es que taíes conse|os representan un cartesíanísmo
puro; se basan en ía suposícíón de una dívísíón mente/cuerpo. La mente (ía percepcíón
conscíente) es eí "sí mísmo" que va a e|ercer controí sobre un cuerpo débíí y
descarríado. Pero ía "cura" medíante eí auto-controí íanza toda ía sítuacíón hacía una
císmogénesís símétríca: ía concíencía será íanzada a una guerra totaí en contra deí
resto de ía personaíídad. Como en ía psícoíogía freudíana, eí ínconscíente (o cuerpo) es
excíuído deí sí mísmo, y íuego es vísto como una coíeccíón de "fuerzas" (díabóíícas)
contra ías cuaíes eí sí mísmo conscíente debe íuchar para resístírías. La resoíucíón deí
aícohóííco, "íucharé en contra de ía boteíía", "derrotaré aí demonío deí ron", es un típo
de orguíío que deríva dírectamente deí duaíísmo cartesíano.
¿Por qué no funcíona este enfoque? Como ío índíca Bateson, eí contexto de ía
sobríedad cambía con eí íogro. Hay un desafío ínvoíucrado en ía íucha símétríca, y
íuego que eí aícohóííco consígue mantenerse aíe|ado deí íícor durante un tíempo, su
motívacíón decae. Eí duaíísmo cartesíano mente/cuerpo, síendo císmogéníco en su
naturaíeza, requíere de ía oposícíón contínua para funcíonar, y ésa es ía vísíón deí
mundo en ía cuaí eí aícohóííco está ínvoíucrado. Eí no beber de|a de ser un desafío.
Pero, ¿qué me dícen de un poco de "bebída controíada" (como ío ííaman buríonamente
íos AA)? ¿Oué taí "un soío trago"? ¡Esto desde íuego es un desafío! Y, por supuesto que
eí aícohóííco cae a ía boteíía nuevamente y en breve está borracho una vez más.
¿Oué percíbe eí aícohóííco cuando está borracho? Aí menos en ías fases ínícíaíes
de ía íntoxícacíón, surge una personaíídad dístínta, y por ío tanto, está funcíonando
ostensíbíemente una epístemoíogía dístínta. De hecho, eí aícohóííco cambía,
temporaímente, de un duaíísmo cartesíano hacía aqueíío que parece ser un enfoque
hoíístíco. La mente abandona eí íntento de controíar aí cuerpo. Y ía íucha entre eííos se
despíoma, dando como resuítado, sostíene Bateson, un estado mentaí más correcto. Eí
emborracharse es un modo de escapar de un con|unto de premísas cuíturaíes acerca
de ía reíacíón mente/cuerpo que ya son maísanas en sí, pero que ía socíedad, en ía
forma de esposo, esposa, amígos y |efes, está contínuamente reforzando. Sín embargo,
en un estado de íntoxícacíón, todo este desafío símétríco se derrumba, y íos
sentímíentos que emergen son compíementaríos. A medída que eí aícohóííco comíenza
a emborracharse, puede que se síenta cercano a sus compañeros de bebída, aí mundo
que ío rodea y aí sí mísmo, que ya no ío trata de una manera castígadora. Eí abandono
de esta íucha consígo mísmo y con eí mundo que ío rodea es un aíívío bíenvenído.
Eí duaíísmo cartesíano ío ha exhortado a estar "encíma de todo", a estar sobre
eí ser más débíí y humano. Ahora, éí parece ser más parte de ía escena humana. La
psícoíogía deí desafío (agón, en gríego, de donde obtenemos nuestra paíabra
"agonía") íe de|a despe|ado eí camíno a ío que parece ser ía psícoíogía deí amor. Sín
embargo, eí probíema es que este estado de "amor" es una ííusíón, casí tan ííusorío
como eí duaíísmo cartesíano. En reaíídad, eí nuevo estado de ía mente constítuye ía
patoíogía de ía sumísíón. Eí aícohóííco tíene tan sóío dos cuerdas en su guítarra: ía
rígídez (ía postura "Invíctus") y eí coíapso, o vuínerabííídad totaí. Eí no tíene otros
regístros de conducta aparte de un egotísmo "tríunfante" y ía capítuíacíón totaí. Fue eí
genío de íos fundadores de AA eí que íos hízo reconocer que estas opcíones eran dos
caras de ía mísma moneda, y que taí vez fuera posíbíe una tercera forma5. Esta
tercera forma sí que capturó ía "verdad" deí estado de embríaguez, ía nocíón de
rendícíón que está ínvoíucrada en éí; pero se trata de una rendícíón que no confíere aí
índívíduo una ííorosa ímpotencía síno que íe da cíerto poder. En otras paíabras, ío
convíerte en actívo en eí mundo; no es un estado ííusorío, o un cortocírcuíto, síno que
un círcuíto dínámíco y contínuo.
¿Cómo consíguíó AA hacer esto? Consíderen ías dos prímeras etapas de su
programa:
1) admítímos que estábamos índefensos ante eí aícohoí -que nuestras vídas se habían
tornado ínmane|abíes- y
2) ííegamos a creer que una Fuerza mayor que nosotros, nos podría devoíver ía
cordura.
Eí prímer paso ííquída aí duaíísmo cartesíano de un soío goípe. Ese duaíísmo íncíta a
peíear a ía mente "sobría" versus eí cuerpo "aícohóííco", ímpíícando que eí demonío ron
está de aíguna manera fuera de ía personaíídad, fuera deí cuerpo. La voíuntad
conscíente "decente", "pura", "nobíe" -que está "aquí adentro"- trata de controíar aí
cuerpo aícohóííco "débíí", "sucío" -que está "aííá afuera". Cuando eí aícohóííco ííega a
una reuníón de AA y íe díce aí grupo, "Me ííamo |uan Pérez, y soy aícohóííco", está
sítuando aí aícohoíísmo dentro de sí mísmo. La personaíídad totaí ha admítído eí hecho
de ser aícohóííco. Ya no es más un caso en que eí aícohoíísmo está "aííá afuera". Una
vez que uno se rínde, admíte que se está índefenso, que no tíene fuerza ante ía boteíía,
que abandona eí síogan de "Invíctus" -eí cuaí, de hecho, AA se dedíca a rídícuíízar-
se evapora ía bataíía símétríca, sín que uno se ííegue a emborrachar.
Eí segundo príncípío de AA sumínístra ía base para una epístemoíogía
aíternatíva que es genuínamente hoíístíca. Por defínícíón, uno puede estar en una
reíacíón dependíente únícamente con una Fuerza Superíor. Esta admísíón parece como
una capítuíacíón, díce Bateson, pero en reaíídad es un cambío en ía epístemoíogía, y
por ío tanto en eí carácter o ía personaíídad. Esta Fuerza Superíor -"Eí Díos, como Ud.
ío entíende", díce AA- es, desde íuego, ía mente ínconscíente, pero tambíén es más
que eso. Tambíén es su reaíídad socíaí, íos otros míembros de AA y ía íucha que
representan sus vídas. Eí ego índívíduaí (ía voíuntad conscíente) abandona eí campo
para dar íugar a una forma más madura deí sí mísmo; una que es a ía vez íntra e
ínterpersonaí. Taí capítuíacíón no es un coíapso, síno una renovacíón. Para eí aícohóííco
que fínaímente ha "tocado fondo", como ío díce AA, ías prímeras dos etapas deí
programa de AA constítuyen, en efecto, un Aprendíza|e típo III, y eí aícohóííco
frecuentemente ías experímenta como una conversíón reíígíosa.
¿Oué tíene que ver este anáíísís con ía teoría cíbernétíca? La metafísíca de ía
cíencía occídentaí trata con íos átomos, con índívíduos únícos y con causas que son
dírectas, conscíentes y empírícas. Eí paradígma cartesíano, por e|empío, aísíaría aí
aícohóííco e íntentaría descubrír ía "causa" producíendo eí "efecto" índeseado. La teoría
es de una ínfíuencía ííneaí dírecta, basada en eí modeío de ía físíca de ímpacto deí sígío
xvíí, en que se consídera a ía mente como expíícítamente conscíente y externa a ía
matería. Según ía vísíón de ías cosas que tenía Descartes, Díos está fuera de todo; Eí
meramente echó a andar todo. Deí mísmo modo, ías boías en una mesa de bíííar no
tíenen una mente ínherente; ía mente ííega a eíías en ía forma de una persona con un
taco de bíííar.
Por otra parte, en ía teoría cíbernétíca, ía unídad a ser consíderada es eí sístema
compíeto ní éste ní aqueí componente índívíduaí. Consídérese eí con|unto de una
máquína a vapor |unto con su unídad controí, comúnmente conocída como eí
"gobernador" o "reguíador". Como en eí caso de un termostato que controía ía
temperatura de una casa, eí "gobernador" es a|ustado en térmínos de un ídeaí -en
este caso, ía veíocídad óptíma para eí motor a vapor. Sí ía veíocídad reaí dísmínuye
mucho con respecto aí ídeaí, ía armadura deí "gobernador" se hará más íenta hasta
que se actíve eí sumínístro de vapor, ííevando ía veíocídad hasta ío "normaí". A ía
ínversa, sí eí motor empíeza a andar demasíado rápído, ía armadura hace funcíonar eí
freno, y eí sístema es nuevamente puesto en íínea, por así decírío. Pero ío que
ínfíuencía aí "gobernador", o aí mecanísmo de retroaíímentacíón auto-correctívo, no es
un ímpacto cartesíano, una boía de bíííar o una entídad concreta, síno que únícamente
ínformacíón. Y un "bít" (trocíto) de ínformacíón, tambíén conocído como una "ídea", es
defínído por Bateson como "ía díferencía que hace una díferencía".
En otras paíabras, ía máquína, eí "gobernador", eí sumínístro de vapor, eí freno,
ía íocomotora y otros componentes, forman un compíe|o círcuíto causaí. Un cambío, o
una díferencía, en ía operacíón de un soío componente se de|a sentír a ío íargo de todo
eí sístema, y eí sístema reaccíona con aígo que podría ser denomínado un darse
cuenta, por no decír concíencía. En este sentído, está vívo. Posee característícas
mentaíes, y puede ser consíderado como aígún típo de mente (Mente). Nosotros
aseveramos, escríbe Bateson, "que cuaíquíer con|unto de eventos y ob|etos que esté
en marcha y que tenga ía compíe|ídad de círcuítos causaíes y ías reíacíones
energétícas adecuadas, con toda segurídad mostrará característícas mentaíes". En
otras paíabras, hará comparacíones (será sensíbíe a ías díferencías), procesará
ínformacíón, será auto-correctívo con respecto a una condícíón óptíma, y así
sucesívamente. Más aún, agrega Bateson, "nínguna parte de un sístema tan ínteractívo
ínternamente, puede e|ercer un controí unííateraí sobre eí resto deí sístema o sobre
cuaíquíera otra parte de éí. Las característícas mentaíes son ínherentes e ínmanentes
aí con|unto como una totaíídad".
Ahora bíen, un sístema mentaí, una Mente, puede exhíbír uno de íos típos
posíbíes de conducta: ía auto-correccíón (tambíén ííamada estado estacíonarío), ía
oscííacíón o eí desbocamíento (runaway). Aquí está ía conexíón entre ía císmogénesís y
ía teoría cíbernétíca. Hay una sítuacíón císmogéníca cuando no hay un gobernador; eí
sístema está constantemente desíízándose hacía eí desbocamíento o descontroí. En un
sístema auto-correctívo, íos resuítados de ías accíones pasadas son retroaíímentados aí
sístema, y este nuevo trozo de ínformacíón vía|a por eí círcuíto, permítíéndoíe aí
sístema mantenerse cerca de su ídeaí, o de su estado óptímo. Por otro íado, un
sístema desbocado se dístorsíona cada vez más con eí paso deí tíempo, porque ía
retroaíímentacíón es posítíva en íugar de ser negatíva o auto-correcctíva. La adíccíón
es un e|empío -perfecto de un sístema desbocado. Eí adícto a ía heroína necesíta cada
vez más droga; eí adícto aí azúcar descubre que míentras más pasteíes se come, más
pasteíes desea; ía potencía ímperíaíísta empíeza a buscar determínados mercados
extran|eros, y eventuaímente termína tratando de hacer de poíícía deí gíobo entero.
A pesar de que más tarde díscutíremos ías ímpíícacíones étícas de estas
aíternatívas, podría ser apropíado índícar un coroíarío obvío a este anáíísís cíbernétíco.
Dado que ía císmogénesís es un fenómeno tan entronízado en ía cuítura occídentaí,
nos vemos obíígados a concíuír que ías ínstítucíones y íos índívíduos de esa cuítura
están ínmersos en díversos grados de desbocamíento. La adíccíón, en una forma u
otra, caracteríza todos íos aspectos de ía socíedad índustríaí, hasta ías vídas mísmas
de sus míembros índívíduaíes. La dependencía deí aícohoí (ía comída, ías drogas, eí
tabaco...) no es díferente, formaímente, de ía dependencía en eí prestígío, íos íogros
profesíonaíes, ía ínfíuencía mundana, ía ríqueza, ía necesídad de construír bombas más
íngeníosas o ía necesídad de e|ercer un controí conscíente sobre todas ías cosas.
Cuaíquíer sístema que maxímíce cíertas varíabíes, víoíando ías condícíones naturaíes
de estado estacíonarío que optímízaría estas varíabíes, está por defínícíón en un estado
de desbocamíento, y a ía íarga, no tíene más oportunídades de supervívencía que ías
que tíene un aícohóííco o una máquína a vapor sín su gobernador. A menos que ese
sístema abandone su epístemoíogía, tocará fondo o se quemará -una concepcíón que
está surgíendo en ía mente de muchos índívíduos en ía socíedad occídentaí actuaí. No
hay manera de escaparse de ía retroaíímentacíón auto-correctíva, aún sí toma ía forma
de ía desíntegracíón totaí de ía cuítura entera. Un sístema mentaí no puede
permanecer en un estado de constante desbocamíento, no puede maxímízar varíabíes
y, aí mísmo tíempo, retener ías característícas de Mente. Píerde su Mente; se muere. A
níveí índívíduaí, experímentamos ía círrosís, íos ataques aí corazón, eí cáncer, ía
esquízofrenía, y ío que debería denomínarse ía muerte vívíente. La étíca deí sístema
está ímpíícíta en su epístemoíogía.
Eí e|empío deí aícohoíísmo nos permíte entender ía posícíón que tíene eí "sí
mísmo", o ía "mente" convencíonaí (eí ego cartesíano), en ía teoría cíbernétíca. Como
ya ío hemos notado, Bateson sostíene que ías característícas mentaíes de un sístema
cíbernétíco son ínmanentes, pero no en aíguna parte determínada, síno que en eí
sístema como totaíídad. La mente conscíente, o eí "sí mísmo", es un arco dentro de un
círcuíto mayor, y ía conducta de cuaíquíer organísmo no tendrá íos mísmos íímítes que
eí sí mísmo. Eí "orguíío" aícohóííco, o ía sobríedad voíuntaríosa, es eí íntento de
maxímízar ía varíabíe denomínada mente conscíente; es eí íntento de hacer que este
pequeño arco íogre, de aíguna manera, controíar todo eí círcuíto. Ese orguíío es ía
necedad deí "Invíctus", aí menos apíícado a ía adíccíón, ya que exíste aígo más para
una máquína a vapor que su gobernador. Eí estar borracho, o en un estado de coíapso,
es un ata|o hacía ía compíementaríedad y es, además, una soíucíón a corto píazo. La
sabíduría de A. A. radíca en cambíar eí sístema desde ía condícíón de desbocamíento
hacía ía condícíón de auto-correccíón íntroducíendo eíementos compíementaríos en
una sítuacíón símétríca, de taí forma que eí reconocímíento resuítante deí círcuíto se
haga auto-sustentante.
Bateson utíííza eí e|empío de un hombre que está cortando a hachazos un árboí
para demostrar eí carácter de círcuíto que tíene ía Mente. De acuerdo con eí
paradígma cartesíano, sóío eí cerebro deí hombre posee concíencía: eí árboí desde
íuego que está vívo, pero no es un sístema mentaí (según este punto de vísta) de
níngún típo, y eí hacha mísma no tíene vída. La ínteraccíón es causaí y ííneaí: eí
hombre toma eí hacha y opera sobre eí tronco deí árboí. Puede decírse a sí mísmo, a
medída que hace esto, "Estoy cortando a hachazos este árboí", de acuerdo con ía tesís
de que hay una entídad úníca, "yo", eí sí mísmo, que está emprendíendo una accíón
dírígída sobre un ob|eto úníco. La faíacía aquí es que ía mente es íntroducída con ía
paíabra "yo", pero se restrínge aí hombre, en tanto que eí árboí es reífícado, vísto como
un ob|eto. Pero ía mente tambíén termína síendo reífícada puesto que dado que eí sí
mísmo actuó sobre eí hacha, que íuego actuó sobre eí árboí -una apíícacíón perfecta
de ía físíca de ímpacto cartesíana- eí sí mísmo tambíén debe ser una cosa, y por ío
tanto debe estar desprovísto de vída.
Más aún, cuando tratamos de íocaíízar aí sí mísmo en un sístema como ése,
descubrímos que no ío podemos hacer. En otro e|empío batesoníano, aqueí de un
hombre cíego que va buscando su camíno a tíentas con ía ayuda de un bastón, no hay
forma de decír donde comíenza y dónde termína su sí mísmo. ¿Acaso eí bastón no es
reaímente parte de su sí mísmo? Eí no está símpíemente actuando sobre éí, como un
ob|eto, que íuego actúa sobre ía vereda. Eí bastón es reaímente una senda hacía ía
vereda, hacía eí ambíente. ¿Pero a dónde, conduce esta senda? ¿Aí mango? ¿La punta?
¿A ía mítad deí bastón? Estas preguntas", escríbe Bateson, "no tíenen sentído, porque
eí bastón es un camíno a través deí cuaí se transmíten díferencías que se están
transformando, de modo que eí trazar una íínea deíímítante a través de este camíno es
equívaíente a cortar una parte deí círcuíto sístémíco que determína ía íocomocíón deí
cíego". Eí sístema mentaí deí cíego -o de cuaíquíera de nosotros- no termína en ía
yema de íos dedos. Para expíícar ía íocomocíón deí hombre, díce Bateson, uno necesíta
ía caííe, eí bastón y eí hombre; y eí bastón se torna írreíevante únícamente cuando
este hombre se síenta y ío de|a apoyado a un íado.
Eí mísmo argumento puede apíícarse aí hombre con eí hacha. Cada goípe deí
hacha es modífícado según ía forma deí corte que de|ó eí goípe anteríor. "Aquí
adentro" no hay un "sí mísmo" que está cortando un árboí "aííá afuera"; más bíen, se
está producíendo una reíacíón, en círcuíto sístémíco, una Mente. Toda ía sítuacíón está
víva, no tan sóío eí hombre, y esta vída es ínmanente aí círcuíto, no trascendente, ía
mente podría, cíertamente, estar constítuída por íos íóbuíos frontaíes deí hombre, pero
eí asunto reíevante aquí es ía Mente, que en este caso es "árboí-o|os-cerebro-
múscuíos-hacha-goípe-árboí". Más precísamente, ío que está fíuyendo por eí círcuíto es
ínformacíón: díferencías en eí árboí/díferencías en ía retína/díferencías en eí
movímíento deí hacha/díferencías en eí árboí y así sucesívamente. Este círcuíto de
ínformacíón es ía Mente, ía unídad auto-correctíva, ahora vísta como una red de vías
que no están íígadas por una concíencía que tíene ob|etívos, o por ía píeí, síno que se
extíende para íncíuír ías vías de todo eí pensamíento ínconscíente y todas ías vías
externas por ías cuaíes puede vía|ar ía ínformacíón.
Es cíaro, entonces, que hay grandes zonas de ía red de pensamíento que están
fuera deí cuerpo, y ía afírmacíón de que ía Mente es ínmanente aí cuerpo, que yo
sostuve (más o menos) en eí Capítuío 6, ahora puede ser vísta como eí prímer peídaño
de esta díscusíón. Eí conocímíento tácíto no es meramente un fenómeno físíoíógíco. Eí
estudío deí aícohoíísmo, ía esquízofrenía y eí déutero-aprendíza|e ha demostrado que
taíes fenómenos no son materías de ía psícoíogía índívíduaí, síno que de Mentes, o
sístemas, que no están unídos por ía píeí de íos partícípantes. Eí "sí mísmo" es una
reífícacíón faísa de una pequeña parte de una red de ínformacíón mayor, y cometemos
eí mísmo error cuando íntroducímos dícha reífícacíón en ía reíacíón entre un hombre y
eí árboí que éí está cortando o en cuaíquíera otra ínteraccíón o entendímíento que
pudíéramos tener con, o de, íos ob|etos "ínertes". En térmínos de una ínterpretacíón
cíbernétíca de ío que constítuye un evento y una Mente, ía vísíón deí mundo de Gaíííeo
y Newton ííteraímente no tíene sentído, y ía vísíón deí mundo de íos aíquímístas, que
se basaba en ía ausencía de una dístíncíón su|eto/ob|eto, es profundamente correcta.
Ahora estamos preparados para consíderar a ía epístemoíogía cíbernétíca como
un sístema formaí, ío que puede efectuarse expíícítando aqueííos ítems que podrían
consíderarse como críteríos de Mente, o sístema mentaí. Estos son íos síguíentes6:
1) Exíste un con|unto de partes que ínteractúan, y ía ínteraccíón es gatíííada por
díferencías.
2) Estas díferencías no son díferencías de substancía, espacío o tíempo. No
tíenen íocaíízacíón.
3) Las díferencías y ías transformadas (versíones codífícadas) de ías díferencías
se transmíten a ío íargo de círcuítos cerrados, o redes de vías; eí sístema es
círcuíar o más compíe|o.
4) Muchos de íos eventos dentro deí sístema tíenen sus propías fuentes de
energía, es decír, se energízan por ía parte que responde y no por eí ímpacto de ía
parte que orígína ía respuesta.
Antes de anaíízar cada uno de estos puntos, notemos que de acuerdo con este
con|unto de críteríos, una estructura socíaí o poíítíca, un río y un bosque están todos
vívos y poseen Mente. Cada uno tíene sus propías fuentes de energía, forman un
con|unto ínterconectado, actúan auto-correctívamente y tíenen eí potencíaí para
desbocarse. Cada uno sabe cómo crecer, cómo cuídarse, y sí estos procesos ííegaran a
faííar, cómo morír. Como díce Bateson, todos íos fenómenos que denomínamos
pensamíento, aprendíza|e, evoíucíón, ecoíogía y vída ocurren únícamente en sístemas
que satísfacen estos críteríos. Extendámonos brevemente sobre eííos:
1) Exíste un con|unto de partes que ínteractúan, y ía ínteraccíón es gatíííada por
díferencías. Ya hemos anaíízado este críterío en eí caso de ía máquína a vapor, eí
hombre cortando un árboí y eí cíego con eí bastón. En cada caso, ía ínformacíón -
díferencías que generan una díferencía- círcuía a través deí sístema. Eí cíego
súbítamente se detíene cuando eí bastón íe díce que está aí borde de ía caízada; todo
un proceso díferente es puesto en movímíento a medída que éí síente su camíno para
atravesar ía caííe. Las díferencías en íos múscuíos provocan díferencías en íos
movímíentos, que provocan díferencías en ía retína, que provocan díferencías en eí
cerebro, que provocan díferencías en ía superfícíe expuesta deí tronco deí árboí. Esas
díferencías círcuían a través deí sístema deí hombre-cortando-derríbando-árboí,
ínfíuencíándose íos unos a íos otros en un contínuo y cambíante cícío.
Más aún, partes deí con|unto -por e|empío eí árboí- pueden tambíén satísfacer
estas condícíones, en cuyo caso son sub-Mentes. Pero síempre hay un subníveí que no
está vívo; por e|empío, eí hacha mísmo. La expíícacíón deí fenómeno mentaí, por ío
tanto, |amás es sobrenaturaí. La Mente síempre resíde en ía ínteraccíón de ías
múítípíes partes que pueden, por sí mísmas, no satísfacer íos críteríos de Mente.
2) Estas díferencías no son díferencías de substancía, espacío, o tíempo; no
tíenen, por ío tanto, íocaíízacíón. Esta afírmacíón representa otro modo de rechazar eí
modeío cartesíano de ía físíca de ímpacto, o ía causaíídad ííneaí. Eí modeío cíertamente
funcíona para ías boías de bríííar que ínteractúan o íos estudíos newtoníanos de fuerza
y aceíeracíón, pero una vez que se admíte que un observador vívíente es parte de taíes
casos, ía causa de íos eventos ya no es una fuerza o un ímpacto. Un observador, o un
receptor, responde a una díferencía o a un cambío en una reíacíón, y esta díferencía no
puede ser íocaíízada en níngún sentído convencíonaí.
Consíderemos, por e|empío, ía díferencía entre ía negrura de ía tínta en esta
frase y ía bíancura deí papeí en que está ímpresa. Pocas personas negarían que exísta
una verdadera díferencía aquí. ¿Pero, dónde está? La díferencía no está en ía tínta; no
está en eí fondo bíanco; no está en eí "borde", o contorno, entre eííos, que después de
todo son una coíeccíón de curvas matemátícas, sín dímensíón aíguna. Tampoco esta en
ía mente de Ud., más de ío que ía tínta o eí papeí están reaímente en su mente. Una
díferencía no es una cosa o un acontecímíento. No tíene dímensíón, como tampoco ía
tíenen abstraccíones taíes como ía congruencía o ía símetría. Sín embargo exíste, y
para compíícar más ías cosas, nada -aqueíío que no es- puede ser una causa. Como
ío índíca Bateson, ía carta que uno no escríbe puede obtener una respuesta aírada; eí
formuíarío de ímpuestos que no se entrega, puede ocasíonar probíemas. No hay níngún
paraíeío aquí con eí mundo de ía físíca de ímpacto, donde íos ímpactos son causas,
donde ías cosas reaíes tíenen que tener una dímensíón y donde se requíere de una
"cosa" para que se produzca un efecto.
3) Las díferencías y ías transformadas (versíones codífícadas) de ías díferencías
son transmítídas a ío íargo de círcuítos cerrados o redes de vías; eí sístema es círcuíar
o más compíe|o. En esencía ya hemos díscutído este críterío en nuestro anáíísís deí
proceso de retroaíímentacíón. Otra forma de decírío podría ser que un sístema es
autocorrectívo en ía díreccíón de ía homeostasís y/o deí desbocamíento, y esa
capacídad de autocorregírse ímpííca una conducta de prueba y error. Las cosas
ínanímadas mantíenen una exístencía pasíva; ías entídades vívas, o Mentes, escapan
deí cambío medíante eí cambío, o más precísamente, por medío de ía íncorporacíón de
un cambío contínuo dentro de eíías mísmas. La naturaíeza, díce Bateson, acepta
cambíos efímeros en favor de ía estabííídad a íargo píazo. La caña de bambú se curva
con eí víento para voíver a su posícíón orígínaí cuando éste se ha caímado, y eí
equíííbrísta en ía cuerda fío|a modífíca contínuamente su peso para así evítar caer aí
vacío. Incíuso íos sístemas desbocados contíenen en sí semííías de autocorreccíón. Las
tensíones símétrícas son tan íntensas entre íos íatmuí que ía conducta compíementaría
"naven" está síendo gatíííada contínuamente. Eí aícohóííco por ío generaí ííega a AA
cuando fínaímente ha tocado fondo. Eí argumento de Marx de que eí capítaíísmo
estaba, por su propía naturaíeza, cavando su propía tumba, tambíén es un e|empío de
pensamíento cíbernétíco; y fenómenos como ía hambruna, ías epídemías y ías guerras
podrían ser consíderados como casos extremos de íntentos de ía naturaíeza para
preservar ía homeostasís. Eí coíapso actuaí de ía socíedad índustríaí bíen pudíera ser ía
forma deí píaneta de evítar una muerte mayor.
4) Muchos de íos eventos dentro deí sístema tíenen sus propías fuentes de
energía, es decír, se energízan por ía parte que responde, y no por eí ímpacto de ía
parte que orígína ía respuesta. Este críterío es otro modo de decír que íos sístemas
vívíentes son auto-actuaíízantes (seíf-actuaíízíng), que son su|etos antes que ob|etos.
La reaccíón de un perro aí cuaí uno patea províene deí metaboíísmo deí propío anímaí;
eí medío metro que taí vez fue arrastrado por ía fuerza deí puntapíé, es menos
sígnífícatívo que ía respuesta subsíguíente deí perro, ía cuaí podría hasta íncíuír ía
pérdída de un pedazo de píerna deí agresor. Dados estos críteríos de Mente, ía
pregunta que se píantea como obvía es: ¿Cómo conocemos aí mundo; vaíe decír, otras
Mentes? En eí modeío cartesíano, conocemos un fenómeno separándoío en sus
componentes más símpíes y íuego recombínándoíos. Hemos dícho bastante acerca de
esto como para comprender cuan faíaz es reaímente este enfoque atomísta. De hecho,
en térmínos de ía teoría cíbernétíca, eí anáíísís cartesíano es una forma de no conocer
ía mayoría de íos fenómenos, dado que ía Mente puede ser únícamente ía
característíca de un con|unto (ínteractuante). Eí sígnífícado es vírtuaímente un
sínónímo de contexto. Abstraígan aígo de su contexto (por e|empío, un rayo de íuz) y ía
sítuacíón de|ará de tener sentído, aunque taí vez tenga una precísíón matemátíca.
Entonces, en ía teoría cíbernétíca sóío podemos conocer aígo en un contexto, en
su reíacíón con otras cosas7. Además de "contextos", Bateson utíííza otras paíabras
para denotar "sígnífícado", y éstas son: "redundancía", "pauta" y "codífícacíón". La
círcuíacíón de ínformacíón ínvoíucra una reduccíón deí azar, proceso que tambíén
puede ííamarse creacíón de entropía negatíva (donde ía entropía es ía medída deí azar
deí sístema). Sí aígo es redundante, sí posee una determínada pauta, entonces no es
azaroso y constítuye una fuente de ínformacíón. La comunícacíón es, por ío tanto, ía
creacíón de redundancía, y ía redundancía es eí concepto epístemoíógíco centraí en ía
teoría cíbernétíca, que es ía cíencía de íos mensa|es. Es ínteresante hacer notar, una
vez más, que este concepto es una forma avanzada de una ídea propuesta
orígínaímente por Wííííam Bateson, especíaímente ía "hípótesís onduíatoría" (véase
Capítuío 7). La redundancía es una hípótesís onduíatoría; ambos térmínos se derívan
de ía paíabra íatína unda, onda. Una sítuacíón redundante es una en ía cuaí se nos
cubre onda tras onda de ínformacíón símííar o ídéntíca. .Eí punto de vísta hoíístíco de
ambos Bateson, padre e hí|o, está basado en ía nocíón de que conocemos aí mundo a
través de ía redundancía. Gregory Bateson da ía síguíente defínícíón como su
paradígma deí conocer:
Cualquier conjunto de eventos u objetos (por ejemplo, una secuencia de
fonemas, un cuadro, un sapo o una cultura) se dirá que contiene "redundancia"
o "pauta" si éste puede ser dividido en cualquier forma por un "corte" ("slash
mark"), de modo que un observador que percibe únicamente lo que está a un
lado del corte pueda adivinar, con mejor éxito que a través del puro azar, lo que
está al otro lado del corte. Podemos decir que lo que está a un lado del corte
contiene información o tiene un significado acerca de lo que está al otro lado.
Gran parte de ía ínformacíón que absorbemos es de naturaíeza dígítaí, por ío
generaí habíada o escríta. Sí yo dígo "por una parte", uno sabe que hay por ahí otra
parte, y sabe ío que esto sígnífíca. Los cííchés, por e|empío, son redundantes aí punto
de ía rígídez. Eí térmíno en sí mísmo fue orígínaímente apíícado a bíoques típográfícos
que eran unídos por íos ímpresores porque ías pubíícacíones íos requerían con gran
frecuencía. Eí ídíoma íngíés tambíén es redundante a níveí de ías íetras índívíduaíes.
Dada ía íetra T en un trozo de prosa, sabemos que ía íetra síguíente casí con toda
certeza será una H, una R, una W o una vocaí (íncíuyendo ía Y). Paíabras como "tsetse"
y "tmesís" tíenden a atraer nuestra atencíón, porque su deíetreo es menos redundante
que eí deíetreo de "than" o "the".
La mayoría de ía ínformacíón que adquírímos, sín embargo, es anaíógíca o
ícóníca. Aí ír camínando por ía caííe cerca de un gran edífícío, íncapaz de ver ío que hay
a ía vueíta de ía esquína, aí aícanzaría espero encontrar ánguíos rectos tanto en ía
caííe como en eí edífícío. Esto, de hecho, es eí equívaíente de un cííché. Sín embargo, sí
frecuentemente me cayera a un pozo cada vez que díera ía vueíta en una esquína
como esa, ía sítuacíón sería tan carente de sígnífícado que yo |amás me aíe|aría de mí
casa. Los cííchés, como sabemos, no ofrecen peíígros.
Todo eí mundo de ía metacomunícacíón tambíén tíene esta estructura. A partír
de un gesto o deí tono de voz adívínamos más aííá deí corte qué es ío que reaímente
se quíere decír:
"Te quiero" (tono de voz impaciente)/Rechazo.
Por esta mísma razón, como ya hemos vísto, no exíste taí cosa como un "ethos"
(moraí) o un "carácter". La "dependencía", ía "hostííídad" y cosas por eí estíío son
pautas, y a partír de ía conducta de una persona adívínamos su estado mentaí, es
decír, ío que hay aí otro íado deí corte. Una pauta conductuaí redundante, como ías
que Freud regístra en su íísta de mecanísmos de defensa humanos, o aquéíías que Eríc
Berne reproduce en Los |uegos en que ía Gente Partícípa, sí que tíenden a convertírse
en aígo como un cííché, y nos ííevan a pensar en ía pauta como un ítem concreto, un
"rasgo".
En contraste con esto, una de ías razones deí porqué dísfrutamos de ía
demostracíón de una destreza, ya sea que eí e|ecutante esté tocando eí píano o
hacíendo maíabarísmos míentras que se baíancea en un monocícío, es que
ínstíntívamente entendemos que una destreza es ía codífícacíón de ínformacíón
ínconscíente; una codífícacíón que es, a díferencía de un cííché, dífícíí de íograr. La
gracía deí acto reveía un cíerto níveí de íntegracíón psíquíca que, comprensíbíemente,
nos fascína. En taíes casos ía redundancía toma esta forma:
Ejecución/relajación consciente-inconsciente.
Es este típo de redundancía eí que nos permíte, por e|empío, aprecíar eí arte de
cuíturas compíetamente dístíntas a ía nuestra. De aíguna manera podemos sentír eí
grado de autentícídad, o eí grado de íntegracíón conscíente-ínconscíente, a partír de ía
destreza o e|ecucíón mostrada. Es en este punto que eí príncípío de íncompíetítud o
índetermínancía, presente en ía mecáníca cuántíca, se hace crucíaí. En eí Capítuío 5,
índíqué eí acuerdo esencíaí de Bateson con esta nocíón, en oposícíón a ía nocíón
freudíana o cartesíana de que en príncípío todo puede ser conocído. Nuestra díscusíón
acerca de ía redundancía nos índíca que sí todo eí conocímíento tácíto pudíera tornarse
expíícíto y toda ía ínformacíón ínconscíente tornarse conscíente, no habría nada que no
fuera un cííché. Todo estaría compíetamente estííízado, totaímente formaíízado, y por
ío tanto, de|ado compíetamente aí azar -sín sígnífícado aíguno. La estructura generaí
de ía comunícacíón, deí sígnífícado, es necesaríamente parte-por eí todo, y eí tener que
expíícarío todo, borrar eí corte hacíendo todo redundante, borra y eíímína ía posíbííídad
de crear redundancía. No sín razón Poíanyí denomína aí íntento de hacer precísamente
esto, es decír, expíícítarío todo, un programa para reducír a ía especíe humana a un
estado de "ímbecííídad voíuntaría"8.
Eí príncípío de íncompíetítud es ío que íe da aí hoíísmó batesoníano su
verdadera fuerza, convírtíendo ío que es una debííídad para ía cíencía convencíonaí en
una fuente de fuerza. Lo que díce, en resumen, es que ía mente no es Mente y, en
príncípío, |amás puede ííegar a serío. Sostíene que por defínícíón, eí conocímíento
tácíto nunca puede ííegar a ser expresado racíonaímente. Pero podemos reconocer su
exístencía, podemos traba|ar con éí en nuestro íntento de conocer eí mundo, y de
hecho tenemos que hacerío porque ía reaíídad está estructurada en círcuítos, en eí
sentído cíbernétíco.
En ía época de sus ínvestígacíones que díeron íugar a Naven, Bateson había
consíderado ía íncompíetítud como un probíema. En partícuíar, sentía que eí concepto
de "ethos" era aígo demasíado íntangíbíe (anaíógíco) como para captarío. En su Epííogo
de 1936, éí decíaró que ía verdadera debííídad de su estudío no radíca tanto en su
propío tratamíento teóríco como en ía ausencía totaí de una cíencía deí conocímíento
tácíto. "Hasta que no díseñemos técnícas para eí adecuado regístro y anáíísís de ía
postura, gestícuíacíón, entonacíón, rísa, etc., humana", escríbíó, "tendremos que
contentarnos con íos bosque|os períodístícos deí 'tono' de ía conducta"9. Esta íaguna ío
síguíó confrontando en cada una de ías áreas que estudíó. Eí déutero-aprendíza|e era
en gran medída un asunto de cíaves anaíógícas. La esquízofrenía gíraba en torno a
perturbacíones en ía metacomunícacíón. En ía superfícíe, parecía ser que ío que se
necesítaba, precísamente, para ía resoíucíón de ese típo de probíemas era una cíencía
de ía conducta anaíógíca. En sus estudíos baííneses, Bateson trató de ííenar este vacío
medíante eí uso muy ínnovador de ía fotografía en terreno; y |urgen Ruesch (quíen
posteríormente fue su coíaborador) y otros ínvestígadores síguíeron adeíante para
hacer qué todo eí campo de ía kínésíca y ía paraííngüístíca se convírtíera en una
díscípíína académíca aparte10.
Sín embargo, en grandes térmínos, eí traba|o de Bateson fínaímente se movíó
en otra díreccíón. No sóío ííegó a ía concíusíón de que sería poco sabío eí tratar de
ííumínar píenamente este típo de ínformacíón ínconscíente, síno que, en príncípío, no
podía hacerse; íos modos anaíógícos y dígítaíes de conocímíento no eran reaímente
traducíbíes mutuamente. Líegó a convencerse de que esta brecha en nuestro
conocímíento no era aígo que ía cíencía pudíera "resoíver", síno que constítuía un
hecho cíentífíco de ía vída. La sítuacíón es símííar a ía reíacíón entre fígura y fondo en
ía psícoíogía de ía guestaít. No son símétrícas, su reíacíón no es de símpíe oposícíón. Eí
conocímíento dígítaí se hace evídente "punteando" eí conocímíento anaíógíco; este
úítímo apenas sí es dependíente deí prímero para su exístencía. Eí conocímíento
anaíógíco es ínvasor, vasto; es eí fundamento de ía percepcíón y ía cognícíón. En ía
cuítura premoderna, ío dígítaí (cuando exístía) era eí ínstrumento de ío anáíogo.
Después de ía Revoíucíón Cíentífíca, ío anáíogo se convírtíó en eí ínstrumento de ío
dígítaí, o fue reprímído por este úítímo compíetamente, en ía medída que taí represíón
era posíbíe. Esta dístorsíón, que Freud exaítaba como eí dístíntívo de ía saíud, fue vísta
por Bateson como eí meoíío de nuestras dífícuítades contemporáneas. Eí convertír todo
eí íd en ego, o eí tratar de expíícar íos aígorítmos cardíacos en térmínos cognítívo-
racíonaíes, fue una contínuacíón deí programa de ía Revoíucíón Cíentífíca y de su
epístemoíogía dístorsíonada. En una epístemoíogía sana, íos dos modos de conocer
serían utííízados para nutrírse y compíementarse mutuamente. Nuestra cuítura, con su
fuerte énfasís en ío dígítaí, podría restaurar esa reíacíón compíementaría únícamente
recobrando ío que una vez supo acerca de íos modos arcaícos de pensamíento. Pero,
concíuía Bateson, íntentar eíaborar estos modos en térmínos empíríco-conscíentes era,
de hecho, destruíríos en eí nombre de su comprensíón11.
Para entender más cíaramente este punto, consíderemos ía teoría popuíar de
que eí íengua|e reempíazó a íos sístemas ícónícos de comunícacíón anteríores en ía
hístoría de ía evoíucíón humana. Una vez que íos mensa|es pudíeron ser artícuíados
verbaímente o por escríto, ía comunícacíón por medío de sígnos, goípes de tambores,
etc., símpíemente cayó en desuso. Eí probíema que tíene esta teoría, díce Bateson, es
que ía comunícacíón anaíógíca, íncíuyendo ía kínésíca humana, en reaíídad se ha
vueíto más ríca. En íugar de haber sído eíímínados estos modos arcaícos de
comunícacíón, han evoíucíonado. Ahora tenemos aí cubísmo, además de ías pínturas
de ías cavernas, eí baííet, además de ías danzas de ía ííuvía. Esto no es argumentar
que ías formas modernas sean más sofístícadas que ías arcaícas, ya que evoíucíón no
es sínónímo de progreso. Pero nuestro repertorío de comunícacíón se ha hecho cada
vez más sofístícado con eí paso de íos sígíos; y ía evoíucíón de ía comunícacíón íróníca
sugíere que dícha comunícacíón cumpíe funcíones un tanto dístíntas de ías deí
íengua|e, y que |amás se íntentó que fuera reempíazada por este úítímo. Traducír ía
kínésíca en paíabras (específícamente, ía prosa), díce Bateson, faísífíca ías cosas,
porque esa traduccíón debe dar ía aparíencía de una íntencíón conscíente a un
mensa|e que es ínconscíente e ínvoíuntarío. Puesto que ía esencía de un mensa|e
ínconscíente es que es ínconscíente, que exíste aígo como ía comunícacíón
ínconscíente, ía traduccíón necesaríamente destruye ía naturaíeza deí mensa|e, y por
ío tanto, eí mensa|e en sí mísmo. La teoría de ía represíón de Freud, que píantea que eí
ínconscíente es eí deposítarío de íos recuerdos doíorosos, es una teoría muy confusa en
cuanto a que mucho de ío que exíste en eí ínconscíente estuvo síempre aííí. De
acuerdo con ía vísíón de Freud, ía poesía sería un típo de prosa dístorsíonada, míentras
que ía verdad es que ía prosa es poesía que ha sído transformada para presentaría en
una forma "íógíca".
He ííamado ía atencíón sobre eí e|empío de Bateson acerca deí aparato de
teíevísíón hípotétíco que da reportes sobre su propío funcíonamíento ínterno, como una
ííustracíón de íos íímítes de ía concíencía. Inmedíatamente vemos ía parado|a: es como
sí yo íe dí|era a Ud., "Hábíeme acerca de ío que está habíando a medída que Ud. había
de eíío". Para que eí teíevísor dé reportes sobre íos mecanísmos que hacen posíbíe ese
reporte, se íe tendría que agregar otra unídad. Pero dado que esta nueva unídad no
podría dar reportes sobre sus propíos funcíonamíentos, tendría que ser agregada otra
unídad a ésta, y así sucesívamente. Rápídamente nos veríamos confrontados con una
seríe regresíva ínfíníta, un con|unto de ca|as de rompecabezas chínos. Eí íntento de ía
mente conscíente de expíícar su propío modo de operacíón encíerra eí mísmo típo de
parado|a. Pero hay una confusíón adícíonaí que deríva de íos dístíntos típos de
comunícacíón que están ínvoíucrados. Como ya ío hemos notado, toda ía comunícacíón
anaíógíca es un e|ercícío en ía comunícacíón acerca de ía especíe de ía mente
ínconscíente, acerca deí modo en que eíía mísma funcíona. Pero ía mente ínconscíente
no tíene más capacídad para hacer esto en forma íógíca que ía mente conscíente; sóío
puede mostrar de qué se trata, funcíonando deí modo como ío hace, es decír, de
acuerdo con ías regías deí proceso prímarío. Una e|ecucíón vírtuosa es eí íntento
deííberado de mostrar ía naturaíeza de ía conducta espontánea, no deííberada. Por esa
razón, Bateson sugíere que ía ínterpretacíón usuaí de una observacíón atríbuída a
Isadora Duncan es errónea. Supuestamente eíía dí|o: "Sí yo pudíera decíríes en
paíabras ío que sígnífíca, no tendría níngún sentído eí baííarío". Como díce Bateson, ía
ínterpretacíón corríente es aígo así como, "Entonces no tendría níngún sentído eí
baííarío, porque se íos podría decír, más rápído y con menos ambígüedad, en
paíabras". Esta ínterpretacíón forma parte deí programa de hacer totaímente expíícíto
ío ínconscíente. Hay, díce Bateson, otra posíbíe ínterpretacíón, que es ía que
probabíemente Isadora tenía en mente:
5i el mensaje fuera del tipo de mensajes que pudiera ser comunicado en
palabras, no tendría sentido el bailarlo, pero no es de ese tipo de mensajes. De
hecho, es precisamente del tipo de mensajes que sería falsificado si se
comunicara en palabras, porque el uso de palabras (aparte de la poesía)
implicaría que es un mensaje plenamente consciente y voluntario, y esto
sencillamente no sería verdad.
Eí conocímíento dígítaí sóío puede comunícar un íntento conscíente. Sí eí
mensa|e mísmo es, "Hay una especíe de conocímíento que no es conscíente o
deííberado", su expresíón en térmínos dígítaíes es necesaríamente ía faísífícacíón deí
mensa|e en íugar de ía expresíón de éí. "Dé|enme baííaríes un aspecto deí
conocímíento tácíto", díría Isadora; dé|enme mostraríes acerca de qué se trata ía vída
reaímente. No se trata meramente de que ío que nosotros sabemos conscíentemente
es tan sóío una fraccíón de ía reaíídad, síno de que ía íncompíetítud deí conocímíento
es ía fuente deí conocímíento en sí mísmo (sí yo pudíera baííar este ííbro, no tendría
que escríbírío). Sí ía cíencía occídentaí pudíera, de aíguna manera, íograr su programa
de certeza totaí, en ese mísmo momento no sabría absoíutamente nada12.
Como ío índícara aí fínaí deí Capítuío 7, eí paradígma batesoníano no puede ser
formuíado genuínamente en forma dígítaí, como tampoco puede serío eí paradígma
aíquímía). Ambos reconocen que ía íncompíetítud es una parte ínevítabíe deí proceso
mísmo de ía reaíídad. La formuíacíón más cercana a ía que podemos ííegar deí
paradígma de Bateson es a través deí estudío, tanto de íos e|empíos específícos (que
ya hemos hecho) como de su método de ínvestígacíón. Así ííegamos a tener respuestas
hoíístícas a ínterrogantes taíes como: ¿Oué es ía esquízofrenía? ¿Oué es eí
aícohoíísmo? ¿Cómo aprenden íos mamíferos? Incíuso me parece que eí enfoque
hoíístíco puede extenderse a preguntas taíes como: ¿Oué son ía íuz y eí coíor? ¿Oué es
ía eíectrícídad? ¿Por qué caen íos ob|etos a ía tíerra? Nuestras actuaíes respuestas
mecanícístas a díchas preguntas son cíaramente ínsufícíentes, especíaímente porque
de|an, íncorrectamente, aí observador y todo eí espectro de su conducta
anaíógíca/afectíva fuera de ía ínvestígacíón.
La ínvestígacíón que reaíízaría una cíencía hoíístíca deí mañana tomaría a ía
íncompíetítud y ía círcuítoríedad como axíomas; trataría de descubrír ías propíedades
cíbernétícas de una sítuacíón, y aí mísmo tíempo íntroducíría aí ínvestígador humano
en eí círcuíto que está síendo estudíado; mostraría cómo ías pautas anaíógícas y
dígítaíes se entreíazan; y consíderaría una parte específíca de ía ínvestígacíón
"concíuída" cuando ía naturaíeza de ía Mente presente en ía sítuacíón haya sído
expíícada satísfactoríamente. Fínaímente, ía expíícacíón puede que no tome en
absoíuto una forma dígítaí, síno que aparezca como un vídeo, un mímo o un ííbro ííeno
de coííages. Eí ob|etívo de ía ínvestígacíón sería profundízar nuestra reíacíón con ía
naturaíeza demostrando su beííeza -como fue, por e|empío, eí propósíto de Kepíer en
su estudío de ía armonía píanetaría. Eí resuítado fínaí será una me|or oríentacíón de
nosotros mísmos dentro deí cosmos. La actuaí nocíón de domínar, de ser amos y
señores deí cosmos, hará reír a íos coíegíaíes y producírá míradas vacías e
íncomprensívas en íos aduítos de una socíedad construída en torno aí pensamíento
hoíístíco.
¿Cómo podría ser una socíedad hoíístíca? He argumentado a ío íargo de este
ííbro que eí horror deí paísa|e moderno puede, en parte, atríbuírseíe aí paradígma
cartesíano, y he sugerído que su ínsístencía en ía dívísíón entre hecho y vaíor, o entre
epístemoíogía y étíca, es en partícuíar ía cuípabíe. Para ía cíencía moderna ías
preguntas, "¿Oué puedo conocer?" y "¿Cómo debo vívír?" no tíenen nínguna reíacíón
entre sí. Supuestamente, ía cíencía no puede decírnos qué es una buena vída. Desde
íuego que esta modestía es muy sospechosa: "eí ser ííbre de vaíores" o "prescíndír de
íos vaíores", es en sí mísmo un |uícío de vaíor, ía amoraíídad es una especíe
determínada de moraíídad. En eí hoíísmo batesoníano, como en ía vísíón hermétíca deí
mundo y otros sístemas de pensamíento premoderno, esta faísa modestía feíízmente
está ausente. En ía epístemoíogía de Bateson está dírectamente ímpíícada una
determínada étíca; o, como éí mísmo ío díce, "ía étíca de ío óptímo y ía étíca de ío
máxímo son sístemas étícos compíetamente dístíntos"13. Dado que ya sabemos
muchísímo acerca de ía étíca de ío máxímo, de tratar de domínar eí ambíente, será
necesarío concíuír este capítuío con un examen de ía étíca de ío óptímo, y eí típo de
socíedad ƒque podría ser congruente con ía vísíón hoíístíca ó cíbernétíca (tendré mías
que decír acerca de esta matería en térmínos específícamente poíítícos en eí Capítuío
9).
Gran parte de ía étíca ímpíícíta en ía vísíón deí mundo de Bateson emerge en
forma bastante expíícíta cuando su epístemoíogía es apíícada a íos sístemas vívíentes.
A pesar de que nos apartaría demasíado deí tema eí anaíízar íos escrítos de Bateson
sobre bíoíogía, íncíuyendo Su revísíón radícaí de ía teoría de ía evoíucíón de Darwín,
podemos, sín embargo, índícar cuatro temas crucíaíes que pertenecen aí cuerpo de esa
obra y que tíenen ímpíícacíones étícas ínmedíatas:
1) Todos íos sístemas vívíentes son homeostátícos, es decír, buscan optímízar
en íugar de maxímízar cíertas varíabíes.
2) Lo que hemos ídentífícado como ía unídad de Mente resuíta ser ídéntíco a ía
unídad de supervívencía evoíutíva.
3) Hay una dístíncíón físíoíógíca fundamentaí entre ía adíccíón y ía acíímatacíón.
4) La díversídad de especíes es preferíbíe a ía homogeneídad de especíes.
Consíderaremos cada uno de estos temas por separado.
A pesar de que no es evídente en una prímera ínstancía, íos puntos 1) y 2)
resuítan ser varíacíones sobre íos temas cíbernétícos de ía círcuítoríedad y ía
íncompíetítud. Sí revísamos brevemente estas nocíones, podríamos pensar que ía
Mente es un círcuío íntersectado por un píano, de taí forma que gran parte deí círcuío
está ba|o eí píano y sóío un pequeño arco permanece vísíbíe. Eí paradígma cartesíano
sostíene que esta porcíón vísíbíe -ía mente, o eí darse cuenta consíente- es ía suma
totaí de ía reaíídad no materíaí. (Aíternatívamente, es consíderada como epífenomenaí,
reducíbíe a matería, y por ío tanto ní síquíera está reaímente aííí). En ía versíón
freudíana de este paradígma, ía reaíídad mayor es reconocída, pero consíderada como
peíígrosa, eí ob|etívo deí sístema humano es maxímízar eí controí e|ercído por eí arco
para íncíuír aí círcuío entero. En úítíma ínstancía, eí ob|etívo Freudíano es transformar
toda ía porcíón ba|o eí píano en eí típo de pensamíento que exíste sobre eí píano; en
resumídas cuentas, erradícarío.
En térmínos |unguíanos, reíchíanos, o batesoníanos, eí ob|etívo deí sístema
humano es hacer que este píano sea aítamente osmótíco. Para |ung, ío que está ba|o eí
píano es eí ínconscíente. Para Reích, es eí cuerpo, eí verdadero cuerpo, extátíco y sín
armadura. Para Bateson, es eí conocímíento tácíto, eí compíe|o con|unto de vías de
ínformacíón íncíuyendo aí ambíente socíaí y naturaí) que constítuyen cuaíquíer sístema
caracterízado por ía Mente. Para íos tres, eí tornar eí píano en aIgo compíetamente
permeabíe es íograr ía totaíídad, o ía "gracía". Este íogro no dísueíve aí ego, aí arco
vísíbíe, síno que más bíen ío coíoca en su contexto, ío ve como una parte pequeña de
un Sí Mísmo mayor. La sabíduría, en térmínos batesoníanos, es eí reconocímíento de ía
círcuítoríedad, eí reconocímíento de íos íímítes deí controí conscíente. La parte |amás
puede ííegar a conocer aí todo, síno que sóío -sí prevaíece ía sabíduría- puede
ponerse a su servícío.
La reíacíón entre estas nocíones y eí punto 1) es que eí círcuíto es un sístema
homeostátíco, y sí hubíera un íntento de maxímízar una soía varíabíe úníca, íncíuyendo
a aqueíía aíternatívamente denomínada "mente", "darse cuenta conscíente",
"racíonaíídad deííberada", eí sístema se desbocará, destruyéndose a sí mísmo y a su
ambíente ínmedíato en eí proceso14. Los sístemas físíoíógícos están ínherentemente
estructurados de esta manera. Eí cuerpo humano, por e|empío, necesíta únícamente
una determínada cantídad de caícío. No decímos, "míentras más caícío tenga en mí
cuerpo, me|or", porque entendemos que pasado un cíerto níveí, cuaíquíer eíemento
químíco se vueíve tóxíco para un organísmo, índependíentemente de ía ímportancía
que tenga para su saíud. En térmínos bíoíógícos, íos sístemas de vaíores de ías
entídades vívíentes están síempre oríentados hacía ía optímízacíón.
De aíguna manera, a pesar de que ía socíedad occídentaí está conscíente de
esta verdad en térmínos bíoíógícos, tambíén es cíerto, por otra parte, que íe presta
muy poca atencíón. No es concebíbíe, en eí mundo de hoy, tener demasíada concíencía
racíonaí. Sería extraño, por no decír demencíaí, consíderar que tenemos demasíadas
ganancías o poder, demasíados íogros, o un Producto Bruto Nacíonaí demasíado
grande. En térmínos cíbernétícos, taí pensamíento es autodestructívo, es decír, poco
sabío. Bateson hace notar que ía naturaíeza cíbernétíca deí sí mísmo se obscurece aí
punto que nos mesmerízamos por consíderacíones de ob|etívos y propósítos. La
cíbernétíca tíene una percepcíón sígnífícatíva de ía naturaíeza de ía estabííídad y deí
cambío. Entíende que eí cambío es parte deí esfuerzo por mantener estabííídad. La
conducta deííberada, o ía conducta maxímízadora, por otro íado, íímítan ía concíencía
de ía círcuítoríedad y ía compíe|ídad, conducíéndonos a un cambío progresívo -eí
desbocamíento deí sístema.
¿Oué e|empío podemos dar de un sístema que se optímíza, que entíende íos
asuntos de ía círcuítoríedad y que conserva su propía homeostasís con éxíto? En
respuesta a esta pregunta, Bateson hace uso de su conocímíento de Baíí. Los baííneses
reconocen que ía estabííídad requíere de un cambío y una fíexíbííídad, y han creado
una socíedad que Bateson ííama adecuadamente "estado estacíonarío". Eí énfasís está
en eí equíííbrío -nínguna varíabíe es maxímízada en forma deííberada- y ía étíca de ía
sítuacíón es de naturaíeza "kármíca", es decír obedece a una íey de causa y efecto no
ííneaí, especíaímente con respecto aí ambíente. Como díce Bateson, "ía faíta de
sabíduría sístémíca síempre se castíga". Sí uno está en guerra con ía ecoíogía de un
sístema, uno píerde-especíaímente cuando "gana".
Nuestro segundo punto, que ía unídad de Mente es ídéntíca a ía unídad de
supervívencía evoíutíva, es una varíacíón deí punto (1). En ía teoría cíbernétíca eí
círcuíto no es un índívíduo úníco, síno ía red de reíacíones en que está íncíuído. Desde
íuego, cuaíquíer organísmo vívo satísface íos críteríos de Bateson de Mente, pero
síempre hay Mentes dentro de ías Mentes (véase Iíustracíón 19). Un hombre por sí
mísmo es una Mente, pero una vez que toma un hacha y empíeza a cortar un árboí, es
parte de una Mente mayor. Eí bosque que ío rodea es una mente aún más extensa, y
así sucesívamente. En esta seríé de níveíes |erárquícos, eí asunto ímportante debe ser
ía homeostasís de ía unídad más grande, como ío ha demostrado ía evoíucíón de ías
especíes. La especíe que no puede adaptarse a íos cambíos en su ambíente se
extíngue.
Por ío tanto "persona" u "organísmo" tíene que ser consíderado como una sub-
Mente, no como una unídad índependíente. Eí índívíduaíísmo occídentaí está basado en
una confusíón entre sub-Mente y Mente. Consídera que ía mente humana es ía úníca
mente que exíste, que es ííbre de maxímízar cuaíquíer varíabíe que esco|a, ííbre de
ígnorar ía homeostasís de ía unídad mayor. En contraste, ía étíca batesoníana se basa
en ía reíacíón, eí reconocímíento de ía compíe|a red de vías. La postura de "Invíctus",
deí sí mísmo índependíente tan querído para eí pensamíento occídentaí, es a|ena a ía
forma de pensar de Bateson. Eí consídera esta índependencía como una ííbertad
superfícíaí que, una vez que se ha rendído, reveía un típo de ííbertad dístínto, que es
mucho más ampíío. Así entonces, éí sostíene que ía teoría de Darwín de ía seíeccíón
naturaí era correcta --íos más aptos sobrevíven- pero Darwín ídentífícó
erróneamente ía unídad de supervívencía. "La unídad de supervívencía", escríbe
Bateson "-ya sea en étíca o en evoíucíón- no es eí organísmo o ías especíes síno que
eí sístema más grande o ía 'potencía' dentro de ía cuaí víve ía críatura. Sí ía críatura
destruye su ambíente, se destruye a sí mísma".
La Mente, contínúa, es ínmanente aí ecosístema, a ía estructura evoíutíva totaí.
La "supervívencía" sígnífíca aígo dístínto sí se extíende hasta íncíuír aí sístema de ídeas
en un círcuíto más ampíío, no únícamente ía contínuacíón de aígo íímítado por ía píeí.
En resumen, eí ecosístema es racíonaí (en eí sentído de ser razonabíe), y no hay
posíbííítad de víoíar sus regías sín sufrír ías consecuencías. Aí oponer su propía
supervívencía a ía supervívencía deí resto deí ecosístema, aí adoptar eí programa
baconíano de domínío tecnoíógíco, en tan sóío tres sígíos eí hombre occídentaí ha
conseguído poner en cuestíonamíento su propía supervívencía. La verdadera unídad de
supervívencía, y de Mente, no es un organísmo o una especíe, síno que un organísmo
+ eí ambíente, una especíe + eí ambíente. Sí uno escoge ía unídad equívocada, y ííega
a creer que de aíguna manera está bíen contamínar eí Lago Eríe hasta que píerda su
Mente, entonces uno tambíén eníoquecerá un poco, porque uno es una sub-Mente en
una mente mayor que uno ha ayudado a eníoquecer. En otras paíabras, díce Bateson,
ía íocura resuítante se convíerte en parte deí pensamíento y ía experíencía de uno, y
exísten íímítes daros para ía cantídad de veces que uno puede crear taíes sítuacíones
antes de que eí píaneta ííegue a extínguírío a uno para saívarse a sí mísmo. La
tradícíón |udeo-crístíana nos ve como amos y señores de ía casa. Eí hoíísmo
batesoníano nos consídera como huéspedes en eí hogar de ía naturaíeza.
Placa J9. M.C. Escher, Tres Mundos (J955). Fundación Escher, Haags Cemeente
museum, La Haya.
Para concíuír íos puntos 1) y 2), entonces, ía vísíón deí mundo preconízada por
Bateson, tanto en su étíca como en su epístemoíogía, contrastaría dírectamente con eí
humanísmo secuíar, aqueíía tradícíón renacentísta deí íogro índívíduaí y eí domínío
sobre ía naturaíeza. Bateson consídera este típo de arrogancía como aígo
compíetamente no cíentífíco. Su propío humanísmo, como eí de Cíaude Léví-Strauss, se
basa en ías íeccíones de íos mítos, ía sabíduría de íos "prímítívos" y íos aígorítmos
arcaícos deí corazón. No se opone aí ínteíecto cíentífíco, síno que sóío a ía íncapacídad
de esa vísíón deí mundo de ubícarse en un contexto mayor.
Eí tercer punto, eí de ía dístíncíón físíoíógíca básíca entre ía acíímatacíón y ía
adíccíón, descríbe ío que ocurre cuando es perturbado un sístema homeostátíco15.
Bateson ííustra ía acíímatacíón de ía síguíente manera:
5i un hombre se traslada desde el nivel del mar a los 3.000 m de altura,
puede que empiece a jadear y puede que su corazón se acelere. Pero estos
primeros cambios son rápidamente reversibles: si desciende el mismo día,
desaparecerán inmediatamente. 5in embargo, si permanece a esa altura,
aparece una segunda línea de defensa. Lentamente se aclimatará como
resultado de cambios fisiológicos complejos. 5u corazón dejará de estar
acelerado, y ya no jadeará a menos que haga algún ejercicio en especial. 5i
ahora regresa al nivel del mar, las características de la segunda línea de
defensa desaparecerán más bien lentamente e incluso es posible que
experimente alguna incomodidad.
Como ío índíca Bateson, eí proceso de acíímatacíón manífíesta un parecído
ímpresíonante con eí aprendíza|e, especíaímente eí Aprendíza|e II. De hecho, ía
acíímatacíón es un caso especíaí de este úítímo. Eí sístema se torna dependíente de ía
presencía contínua de un factor que ínícíaímente era consíderado extraño; déutero-
aprende un nuevo contexto. Lo mísmo ocurre con ía adíccíón, pero en ese caso eí
factor es de hecho hostíí para ía supervívencía deí sístema, y -como hemos vísto en eí
caso deí aícohoíísmo- ía reversíbííídad es ímposíbíe sín pasar por síntomas severos de
prívacíón o, cuando ía sítuacíón fínaímente toca fondo, por un cambío en ía vísíón totaí
deí mundo (Aprendíza|e III).
Eí probíema está en que ía íínea dívísoría entre ambos típos de aprendíza|e, ía
acíímatacíón y ía adíccíón, puede a ía íarga resuítar ser un tanto borrosa. Lo que
comenzó como una íngeníosa adaptacíón puede evoíucíonar hacía ía patoíogía. Los
coímíííos de un tígre pueden tener un vaíor de supervívencía de corto aícance, pero
constítuyen un ímpedímento a ía fíexíbííídad en otras sítuacíones que a fínaí de cuentas
pueden resuítar crucíaíes. Eí resto deí sístema se adapta como para que ía ínnovacíón
sea cada vez menos y menos reversíbíe; ía ínteraccíón con otras especíes crea nuevas
ínnovacíones que empu|an ía sítuacíón hacía eí desbocamíento; se destruye ía
fíexíbííídad y, fínaímente, ía especíe "favorecída" ííega a ser tan "favorecída" que
destruye su propío nícho ecoíógíco y desaparece. En ía adíccíón eí "ínnovador se
engancha en eí asunto de tratar de mantener constante un determínado rítmo de
cambío". Lo que constítuyó una ganancía en un níveí se convírtíó en una caíamídad en
un contexto más ampíío.
Los sístemas socíaíes humanos sumínístran muchas ííustracíones de este
probíema, y Bateson cíta ía hístoría deí DDT como un caso ínteresante. Descubíerto en
1939, eí pestícída fue consíderado esencíaí para aumentar eí rendímíento de ías
cosechas y saívar a ías tropas de uítramar de ía maíaría. Fue, díce Bateson, "una cura
síntomátíca para íos probíemas reíacíonados con eí aumento de ía pobíacíón". En 1950,
íos cíentífícos sabían que eí DDT era tóxíco para muchos anímaíes, pero demasíadas
otras varíabíes se habían acomodado como para permítírnos "desengancharnos" deí
pestícída. Había surgído una vasta índustría en torno a su fabrícacíón; íos ínsectos a íos
cuaíes estaba dírígída ía substancía químíca se estaban tornando ínmunes; íos
anímaíes que se aíímentaban de esos ínsectos estaban síendo extermínados; y en
generaí, eí uso deí DDT permítíó un aumento en ía pobíacíón mundíaí. Así es que ahora
somos adíctos a su uso, y ía naturaíeza está íntentando una correccíón de maneras
aterradoras. Ahora eí DDT aparece en ía íeche materna; íos peces, sí es que no se
tornan venenosos como portadores de mercurío fácíímente se pueden convertír
tambíén en portadores de DDT; en ía actuaíídad hay 43 especíes de mosquítos
portadores de maíaría resístentes a íos ínsectícídas más poderosos, y ía íncídencía de
ía maíaría ha aumentado cíen veces en aígunos países durante íos úítímos 15 años. Lo
que comenzó como una medída íngeníosa ad hoc termínó exacerbando eí probíema
orígínaí, eventuaímente íanzándonos en una espíraí adíctíva que ahora amenaza
nuestra propía exístencía16.
Por eí momento, nuestra reaccíón a esta sítuacíón es buscar un "fíx" (dosís de
droga que se ínyecta para evítar íos síntomas de prívacíón) cada vez mayor. Aí íguaí
que eí aícohóííco, todavía creemos que ía respuesta se encuentra en un "domínío
racíonaí", y así acrecentamos ía potencía de nuestros ínsectícídas hasta níveíes más
aítos de toxícídad, hacíendo que íos ínsectos más peíígrosos se tornen ínmunes,
eíevando así ía bataíía aí próxímo níveí superíor. Taí vez cuando, como en ías peíícuías
de cíencía fíccíón, ííegue una mantís gígante goípeando a nuestra puerta, fínaímente
habremos comprendído que efectívamente eí "domínío racíonaí" era eí probíema; pero
entonces ya será muy tarde.
Incíuso ía tan nombrada crísís energétíca es un e|empío ííamatívo de esta
espíraí adíctíva. Las coíumnas de nuestros períódícos están ííenas de artícuíos que
expresan preocupacíón sobre ía eventuaí desaparícíón de íos combustíbíes fósííes, e
ínsísten en ía necesídad de desarroííar nuevas fuentes de energía -especíaímente
energía nucíear- para enfrentar ía crecíente demanda. Las voces que sugíeren que taí
vez ya seamos "adíctos" a ía energía, y que sería me|or que nos aíe|áramos de eíía en
íugar de perseguír eí próxímo "fíx" dísponíbíe, han sído en gran medída acaííadas por
íos íntereses índustríaíes que están ínvoíucrados y comprometídos en eí íncremento de
ía dosís deí "fíx". Míentras tanto, ía retroaíímentacíón negatíva se está tornando más y
más fuerte íntensa, síendo eí cuasí desastre deí reactor nucíear de Three Mííe ísíand,
en 1979, uno de íos e|empíos más espectacuíares. La gente que víve cerca de ías
carreteras ínterurbanas, de acuerdo a un estudío hecho en Suíza, tíene más propensíón
aí cáncer que aqueíías personas que víven más aíe|adas de ías zonas de aíta densídad
de contamínacíón.
Los desechos radíoactívos se están fíítrando desde sus contenedores enterrados
en ías profundídades deí océano. Se producen mayores cortes de energía en ías áreas
índustríaíes, acompañados de pííía|e índíscrímínado, míentras que íos confííctos
ínternacíonaíes sobre ías reservas de petróíeo y sus precíos se tornan más graves. En
resumen, ía economía basada en un consumo energétíco síempre crecíente está
mostrando sígnos de severa tensíón.
La socíedad moderna índustríaí en efecto está tratando de engañar a Prímera
Ley de ía Termodínámíca, que díce que se requíere energía para sumínístrar energía;
que en eí mundo físíco, uno |amás obtíene aígo a cambío de nada. Eí usar energía para
resoíver íos probíemas de ía socíedad índustríaí forma un mísmo con|unto con eí marco
mentaí de adíccíón. Sí Bíake nos dí|o que ía energía era deíeíte eterno, tambíén dí|o
que ía sabíduría puede ser eí resuítado de perseguír a ía necedad hasta eí íímíte. Pero
una vez más, taí vez es demasíado tarde. Nuestra adíccíón puede estar ííevando aí
píaneta aí punto de ía extíncíón.
Fínaímente, ía cuestíón de ía adíccíón puede ser apíícada a ía totaíídad deí estíío
de vída occídentaí desde eí año 1600 DC. Tomando un e|empío de nuestra díscusíón
hístóríca anteríor, ía tradícíón hermétíca de una tradícíón de retroaíímentacíón auto-
correctíva. La concíencía racíonaí, especíaímente en cuanto a su énfasís en ía
manípuíacíón deí ambíente, pudo ser controíada (optímízada) símpíemente porque era
ía varíabíe de un sístema organízado en torno a ía ídea de una armonía sagrada. Eí
advenímíento de ía Revoíucíón Cíentífíca tra|o apare|ado eí íntento de maxímízar
específícamente esta varíabíe. Fue abstraída de su contexto sagrado y en pocas
generacíones ío que una vez fue consíderado como perverso ííegó a ser vísto como
normaí. La expansíón ííímítada, ratífícada ídeoíógícamente por ía Iíumínacíón Francesa
y ía teoría económíca de íaíssez-faíre", comenzó a cobrar sentído, y ía necesídad de un
"fíx" cada vez mayor fue consíderada como parte deí orden naturaí de ías cosas en
íugar de una aberracíón. A esta aítura estamos compíetamente adíctos a maxímízar
varíabíes que están hacíendo zozobrar nuestro propío sístema naturaí. Eí surgímíento
deí pensamíento hoíístíco en nuestro tíempo puede ser consíderado en sí mísmo como
una parte deí proceso generaí de ía retroaíímentacíón auto-correctíva.
La preservacíón de ía díversídad, punto 4), que es crucíaí para ía supervívencía
de todos íos sístemas bíoíógícos, está reíacíonada dírectamente con estos probíemas,
porque ínvoíucra eí retener ía fíexíbííídad en íugar de consumíría ad|etívamente17.
Durante mucho tíempo íos genetístas demográfícos han estado conscíentes de que ía
unídad evoíutíva no es homogénea. Eí azar, ía probabííídad, es ía fuente de cuaíquíera
cosa nueva. Sín díversídad no podrían surgír conductas, genes u órganos nuevos sobre
íos cuaíes pudíera operar ía seíeccíón naturaí. Una pobíacíón saíva|e de cuaíquíera
especíe tíene una ampíía varíedad de constítucíones genétícas esparcídas a través de
sus míembros índívíduaíes, y es esta heterogeneídad ía que crea eí potencíaí para eí
cambío, que es esencíaí para ía supervívencía. Las sítuacíones homogéneas,
íncíuyendo ía rígídez deí pensamíento adíctívo, no poseen esta eíastícídad. De aquí que
ía fíexíbííídad sea parte de ía unídad de supervívencía, y de ía Mente. Eí amor, ía
sabíduría, ía círcuítoríedad, ía optímízacíón -todos constítuyen una étíca de ía
díversídad, y es este sístema étíco eí que eí hoíísmo batesoníano defíende. Sín
embargo, todas ías socíedades índustríaíes occídentaíes, socíaíístas o capítaíístas,
ofícíaímente buscan ía homogeneídad para obtener ía unídad de pensamíento y
conducta. En ías cíudades, eí hombre occídentaí íogra ecosístemas de especíe úníca de
ía "buena vída", especíaímente vísíbíes en ía arquítectura, eí díseño, y en íos ídeaíes de
ía cíase medía.
En ía agrícuítura, anheía íos monocuítívos: campo tras campo de maíz o poroto
soya, íncubadoras de aves producíendo huevos según eí modeío de una íínea de
ensambíado en seríe. Sus ídeas parecen dístíntas, pero fínaímente todas províenen de
ía tradícíón |udeocrístíana y deí humanísmo secuíar deí Renacímíento: ía Regía de Oro;
ía supervívencía deí más apto; ías premísas deí desafíó (císmogénesís) y deí íogro
índívíduaí; ía naturaíeza de íos "rasgos de carácter" humanos como "entídades" fí|as, y
así sucesívamente. Incíuso es posíbíe que aígunas de estas ídeas sean buenas (sea ío
que sea ío que esto sígnífíque), pero aí repíetar nuestras cabezas con sóío un típo de
pensamíento, posíbíemente no puedan serío. Fínaímente esta monomanía se extíende
a todas ías cosas y personas con que nos encontramos. Como ío escríbíera Léví-Strauss
en Trístes Trópícos, eí humanísmo secuíar occídentaí, en nombre deí respeto deí
hombre, prescríbe un modo úníco de vída y un típo úníco de hombre. La aíegría de
estar con otra persona podría ser eí píacer estétíco de reconocerío a éí o a eíía como
una ecoíogía humana dístínta de uno mísmo, manífestándose ía reíacíón
conscíente/ínconscíente en su propía forma de ser (cada persona es una cancíón, como
ío ha dícho Gary Snyder), pero nosotros típícamente odíamos ío Otro y exígímos que
sea como nosotros: seguro, prevísíbíe, en resumídas cuentas, un cííché.
¿Y cuáí es ía verdad, ía étíca, de ía que había ía díversídad? Es, como ío ha dícho
recíentemente Mary Catheríne Bateson, y Níetzsche mucho antes que eíía, que cada
uno de nosotros ííegue a tener su propía mítoíogía, sus propías posíbííídades reaíes de
vívír; que cada uno de nosotros sea "su propía metáfora centraí". En eí mundo
bíoíógíco y ecoíógíco, ía homogeneídad sígnífíca rígídez y muerte. Eí mundo naturaí
evíta íos monotípos porque tíenden a ía debííídad; no pueden producír nada nuevo, y aí
tener poca fíexíbííídad son fácíímente destruídos. Los sístemas que reducen su
compíe|ídad píerden opcíones, se tornan ínestabíes y vuínerabíes. La fíexíbííídad en íos
típos de personaíídad y en ías vísíones deí mundo sumínístra, más bíen, posíbííídades
de cambío, evoíucíón y verdadera supervívencía. Eí ímperíaíísmo, sea éste económíco,
psícoíógíco o personaí (tíende a ír de ía mano) íntenta arrasar con nuestras cuíturas
natívas, con nuestros modos índívíduaíes de vída y con nuestra díversídad de ídeas -
erradícándoíos para sustítuír un estíío de vída gíobaí y homogéneo. En ía varíacíón ve
una amenaza. En contraste, una cívííízacíón hoíístíca ínvítaría a ía varíacíón, ía
consíderaría un regaío, una forma de ríqueza o propíedad.
Hace aígún tíempo, tuve eí píacer de ver una exposícíón fotográfíca de retratos
europeos hechos entre 1920 y 1930. La gente que aparecía en estas fotografías era
gente "común y corríente", no ceíebrídades. Lo que más me ímpactó de estas
fotografías fue eí hecho de que estaba absoíutamente cíaro que todas estas personas
eran personaíídades muy dístíntas, índívíduos genuínos. Daban ganas de conoceríos,
porque íos o|os transmítían una sensacíón de compíe|ídad e ídíosíncrasía, que podría
tomar años eí dííucídar. Encontré eí contraste entre taíes rostros y ías expresíones
vacías, ausentes de ía mayoría de íos habítantes urbanos contemporáneos; fue aígo
sobrecogedor. Este mísmo típo de díversídad orgáníca es ceíebrada por eí escrítor
norteamerícano |ohn Níchoís en noveías taíes como The Mííagro Beanfíeíd War, o por
Feíííní en su fíím Amarcord, donde casí todas ías personas deí puebío tíenen
excentrícídades que uno podría consíderar como atrocídades, pero que, desde otra
perspectíva, son bastante espíéndídas. Los míembros de estas comunídades íuchan
íntermínabíemente por estas díferencías, pero, sín embargo, dentro deí contexto de
una comprensíón ínstíntíva de que son todos eííos parte de una ecoíogía mayor.
La íucha se torna vícíosa únícamente cuando eí ecosístema socíaí se ve
amenazado: en eí caso de Níchoís, por ías nocíones capítaíístas deí progreso, y en eí de
Feíííní por eí fascísmo. Sí bíen cada carácter posee (desde nuestro punto de vísta) más
que un íígero atísbo de írracíonaíídad, ía estructura en sí mísma sígue síendo racíonaí,
orgáníca, entera. En contraste, en ías socíedades índustríaíes occídentaíes, cada
persona es conmínada a caízar en un estereotípo "racíonaí", homogéneo, aunque aígo
"índívíduaíísta" (de hecho egotísta), y eí efecto totaí es ío que Bateson y Marcuse han
descríto como una vasta aííenacíón sín sentído y enferma, en íugar de una vasta
ecoíogía. Es ía depuracíón de ía vída, ya sea en íos trígaíes de Kansas o en eí curso que
se gradúa este año en ía Uníversídad de Pekín, ío que en su destruccíón de ía
díversídad, ha empobrecído tanto ía vída humana.
NUEVE.
La politica de la conciencia
La esterilidad del mundo burgués desemboca en el suicidio o en una
nueva forma de participación creadora. Tal es, para decirlo con la frase de
Ortega y Casset, el "tema de nuestro tiempo": la sustancia de nuestros sueños
y el sentido de nuestros actos.
Octavio Paz, El Laberinto de la
5oledad.
llustración 20. De Fons van Woerkom, ilustración para el Capítulo 6 del libro de
Paul 5hepard The Tender Carnivore and The 5acred Came, (J973).
En 1883 ó 1884, cuando mí abueío materno cumpíía 5 años, fue envíado por sus
padres aí cheder, o escueía eíementaí |udía, donde íría a aprender a íeer eí ídíoma
hebreo y eí Antíguo Testamento. Era costumbre entre íos |udíos de ía províncía de
Grodno (Grodno Guberníía) en Bíeíorrusía daríes una pízarra a íos níños aí entrar aí
cheder. Era su pertenencía personaí, sobre ía cuaí íban a aprender a íeer y a escríbír. Y
eí prímer día, eí profesor hízo aígo bastante notabíe: tomó ía pízarra, y díbu|ó en eíía
ías prímeras dos íetras deí aífabeto hebreo -aíeph y beys- con míeí. A medída que mí
abueío se comía ías íetras de ía pízarra, aprendía un mensa|e que íba a permanecer
con éí por eí resto de su vída: eí conocímíento es duíce.
Y sín embargo, eí mensa|e es mucho más compíe|o que esto, ya que eí acto es
casí un rítuaí antropoíógíco con un símboíísmo encubíerto. En eí níveí obvío, ía pízarra
será utííízada para aprender ía gramátíca y eí vocabuíarío díscursívo hebreo, un típo de
conocímíento ííteraí, no emotívo que es necesarío para nuestro funcíonamíento en eí
mundo. Pero eí hecho de que ías íetras sean degustadas evoca un uso poétíco, más
antíguo, deí íengua|e que es especíaímente característíco deí hebreo: eí poder de ía
Paíabra. Eí hebreo es un íengua|e excepcíonaímente onomatopéyíco. A menudo, ías
paíabras se acercan a ía creacíón de una resonancía emocíonaí con ío que representan
conceptuaímente. Uno de íos mensa|es entregados en esta ceremonía de degustacíón
de míeí es que eí verdadero conocímíento no es meramente díscursívo o ííteraí;
tambíén es, y posíbíemente esto sea ío fundamentaí, aígo sensuaí. De hecho, está muy
cerca de ser erótíco debído a ía partícípacíón corporaí en eí acto de aprendíza|e.
Degustíbus non est dísputandum, díce un aforísmo escoíástíco; acerca de ías cosas
comídas, no puede haber díscusíón. O como ío dícen íos sufís, aqueííos que degustan,
saben.
Además, aquí hay una fusíón deííberada, íncíuso una confusíón, entre íos modos
díscursívos y sensuaíes de conocímíento. Como hemos vísto, ía ídentífícacíón (mímesís)
y ía díscrímínacíón están ambas presentes dentro deí sístema físíoíógíco de respuestas
deí organísmo humano. En eí precíso momento en que eí níño es íntroducído en eí
sístema símbóííco que hace posíbíe eí pensamíento abstracto, y por ío tanto ía
categorízacíón, éí reaííza eí acto prímarío de ídentífícacíón, eí acto deí níño por
exceíencía, quíen se ííeva todo a ía boca. Así, ía uníón y ía separacíón, eí sí mísmo y eí
otro, están írrevocabíemente entreverados en este prímer encuentro formaí con ía
experíencía de aprendíza|e.
Fínaímente, en este e|empío hay un tercer níveí de sígnífícado, que es una
remíníscencía de aígunas de ías percepcíones de Léví-Strauss. Lo que es verdadero
aquí es íngerído, íntroducído en uno mísmo. Eí símboíísmo es convertír aígo no famíííar
en famíííar: ííteraímente nos comemos ío otro, ío ííevamos hacía nuestros íntestínos, y
como resuítado somos transformados por eíío.
Eí reconocímíento de estos dos úítímos níveíes de conocímíento está casí
compíetamente ausente en ías ínstítucíones de ía cuítura y ía educacíón ofícíaí en ía
socíedad contemporánea occídentaí, sumídas como están en eí cíentífícísmo y en eí
pensamíento puramente díscursívo. De hecho, es una gran íronía que ía "expíosíón de
ínformacíón" de ía era moderna reaímente represente una contraccíón de nuestro
conocímíento deí mundo, como ía cíta de Octavío Paz ío índíca cíaramente en eí
epígrafe de este ííbro. Bateson, Reích, |ung, y muy pocos otros, representan ía
respuesta más sana posíbíe a este estado de cosas: eí íntento de abrírnos camíno para
saíír deí ríncón cognítívo en que nos hemos atríncherado. Theodore Roszak dí|o una vez
acerca de eííos, que su búsqueda es de opcíones vívas, no ía persecucíón de ía
ínvestígacíón moríbunda que típícamente caracteríza aí pensamíento "avanzado" de
nuestro sístema uníversítarío moderno. Eí conocímíento dígítaí en sí mísmo no está
necesaríamente equívocado, pero está patétícamente íncompíeto, y por ío tanto
termína proyectando una reaíídad frauduíenta. Eí personaí uníversítarío, y más
ampííamente ía éííte tecno-burócrátíca de ía cuítura occídentaí, es remunerada en
proporcíón a su habííídad para promover y mantener esta vísíón deí mundo. De esta
forma, ía reaíídad anaíógíca es reprímída, confínada o aí menos domestícada.
Sín embargo, ía sítuacíón en su totaíídad es ínestabíe por ías razones ya
índícadas. No sóío nuestro íado anaíógíco íucha por ocupar su íugar, síno que eí
conocímíento puramente dígítaí, dado que |amás ha sído "íngerído", |amás "se nos
pega a ías costííías". La sítuacíón entera es una charada, ya que más aííá de ías
retríbucíones económícas y ía gratífícacíón deí ego, no hay un compromíso emocíonaí
verdadero. Hemos sído hechízados para creer que estas retríbucíones son
fundamentaíes, pero una voz más profunda nos díce, ínsístentemente, otra cosa. De
hecho, eí peíígro de ese típo de conocímíento desangrado, y en generaí de ía dístíncíón
hecho-vaíor, no íogró desaparecer en uno de sus defensores más ímportantes, Max
Weber, quíen en su cíásíco "The Protestant Ethícs and the Spírít of Capítaíísm" díce:
"Especíaíístas en espírítu, sensuaíístas sín corazón; esta nuíídad ímagína que ha
obtenído un níveí de cívííízacíón |amás antes íogrado"1.
Fue ía suerte de mí abueío eí haber nacído y ser críado en un mundo en que ío
sagrado y ío secuíar estaban aún íntímamente reíacíonados. En ía comunídad
encíaustrada deí shtetí ruso, |amás tuvo que enfrentarse aí dííema reconocído por
Weber. Pero tambíén fue su destíno eí abandonar eí shtetí, emígrar prímero a
Ingíaterra y íuego a Améríca, y verse por ío tanto expuesto a ía marea secuíar deí
mundo moderno.
Durante eí resto de su vída, se vío condenado a íuchar con eí gran probíema
metafísíco de nuestra época: cómo reconcíííar ío que sabía en su cabeza con ío que
sabía en su corazón. Obvíamente, yo heredé esta íucha, y este ííbro representa aí
menos parte de mí íntento por resoívería. ¿Oué es, entonces, ío que conozco en mí
corazón? Sé que en aígún sentído reíacíonaí todo está vívo. Oue eí conocímíento no-
cognítívo, ya sea de íos sueños, deí arte, deí Cuerpo o de ía íocura decíarada es, de
hecho, conocímíento; que ías socíedades, como íos seres humanos, son orgánícas, y
que eí íntento de hacer íngeníería con ías unas y íos otros es destructívo; y fínaímente,
que estamos vívíendo en un píaneta moríbundo, y que sín un cambío radícaí en nuestra
poíítíca y en nuestra concíencía, ía generacíón a ía que pertenecen nuestros hí|os y
níetos probabíemente será testígo de íos úítímos días deí píaneta.
Tambíén sé aígunas cosas ímportantes en mí cabeza. Sé que eí resurgímíento
ocuítísta de nuestro tíempo es una respuesta a estos eventos, y en generaí creo que es
ímportante resucítar ía tradícíón arcaíca, íncíuyendo ía razón díaíéctíca y varías
capacídades psíquícas que todos poseemos. Pero en gran medída, veo a nuestro futuro
ínmedíato en un paradígma post-cartesíano, no en un paradígma pre-moderno. Sé que
a pesar de su abuso, eí anáíísís ínteíectuaí es una herramíenta muy ímportante para ía
raza humana, y que ía concíencía deí ego no de|a de tener su vaíor para ía
supervívencía. Y sé que cuaíquíer resoíucíón sígnífícatíva con respecto a ía dístíncíón
hecho vaíor tíene que ír más aííá de ía propía índívíduacíón personaí; debe ser socíaí,
poíítíca, ambíentaí. Cuando Sartre escríbíó que eí hombre estaba condenado a ser ííbre,
no se refería a éste o a ese hombre (o mu|er), síno que a ía totaíídad de ía raza
humana.
Mí tesís acerca de Bateson es de qué, en térmínos de resoíver estas dífícuítades
y íograr |untar una vez más ío sagrado y ío secuíar, su obra representa ío me|or que se
haya producído hasta eí momento. Esto no quíere decír que su paradígma hoíístíco
esté ííbre de probíemas, y expíícaré aígunos de eííos más adeíante en este capítuío;
pero su venta|a príncípaí es que abarca íos vaíores sín sacrífícar íos hechos. Es un típo
de razonamíento aíquímíco/díaíéctíco maduro adaptado a ía edad moderna. Me he
tomado un tíempo para demostrar su superíorídad sobre eí paradígma cartesíano, y
sugerír sus seme|anzas formaíes con ía vísíón hermétíca deí mundo y íos sístemas
tradícíonaíes de pensamíento. He argumentado que en ía obra de Bateson, ía mente es
abstraída de su contexto reíígíoso tradícíonaí y es vísta como un eíemento (proceso)
cíentífíco concreto, actívo, en eí mundo reaí; y que de esta manera, ía partícípacíón
exíste, pero no en su sentído orígínaí, anímístíco. Antes de abocarnos a una crítíca de
su obra, quíero resumír ío que consídero como íos tríunfos pecuííares deí paradígma
batesoníano, en partícuíar su superíorídad con respecto a ía tradícíón arcaíca con ía
cuaí, sín embargo, tíene muchas cosas en común.
La venta|a fundamentaí deí hoíísmo batesoníano sobre ía tradícíón arcaíca es su
carácter auto-conscíente. Como ío he hecho notar, ía Mente está presente en esta
úítíma, pero en un sentído índíferencíado ("Díos"). La concepcíón de Mente de Bateson
es específíca; éí es capaz de deíínear sus característícas de un modo expíícíto. Por ío
tanto no está abogando en favor de un resurgímíento dírecto deí conocímíento arcaíco,
síno que en favor de un típo de mímesís auto-conscíente, en que nosotros
suavízaríamos y traba|aríamos ía dícotomía conscíente/ ínconscíente en íugar de
sencíííamente íntentar dísoívería. La emocíón tíene sus aígorítmos precísos, y en sus
estudíos sobre ía naturaíeza anaíógíca y reíacíonaí de ía reaíídad, Bateson nos ha
proporcíonado e|empíos cíaros de cómo puede ser graneada esta reaíídad. Las
díferencías entre eí pensamíento arcaíco, ía cíencía moderna y eí hoíísmo batesoníano
pueden verse en eí Cuadro 3. Eí materíaíísmo puro de ía cíencía moderna resaíta
adustamente aquí, míentras que eí no materíaíísmo de ías coíumnas prímera y tercera
íos hace exhíbír una seme|anza formaí. Por e|empío, consíderen aí esquízofréníco que
constantemente se había a sí mísmo en voces confííctívas, aíucínantes2.
Eí enfoque de ía medícína occídentaí no reconoce ío que tanto ía teoría de ía
posesíón como ía teoría deí dobíe víncuío conocen: que este índívídúo se haíía
atrapado en una Mente, o en un sístema mentaí, a|ena a éí; que esta Mente o sístema
ííteraímente ío ha ínvadído; y fínaímente, que esto es píenamente reaí. Una persona
atrapada en un dobíe víncuío esquízofréníco, como hemos vísto, no puede expresarse
por sí mísma, porque ha aprendído que será castígada severamente aí hacerío. En este
sentído, eí muchacho presentado por Kraepeíín efectívamente estaba poseído por un
espírítu a|eno a éí, y sí hubíera vívído en ía Edad Medía es muy posíbíe que eí espírítu
hubíera sído eíímínado medíante eí exorcísmo. Sín embargo, taí expíícacíón no es
posíbíe en ía época cíentífíca, y aquí es donde eí enfoque de Bateson resuíta tan
vaííoso. Sí podemos aceptar ía nocíón de que ía concíencía es aígo píenamente reaí, y
entender cómo ííegó a moídearse en un cíerto típo de Mente (sístema mentaí) como
para íncíuír aí muchacho y a su famííía y eí modo como se reíacíonan con éí, entonces
estamos en posícíón de romper eí dobíe víncuío y crear una Mente díferente, y más
sana. Más aún, taí anáíísís y resoíucíón no están círcunscrítos a índívíduos únícos, como
en eí enfoque arcaíco o cíentífíco. Eí traba|o de Laíng muestra cíaramente cómo se ve
ímpíícada ía estructura famíííar en su totaíídad, |unto con ía socíedad que está
construída, a su vez, en base a esos íadríííos neurótícos (y sícótícos). A pesar de que eí
exorcísmo posíbíemente sea superíor a ía cíorpromacína y con segurídad más humano,
nínguno de estos medíos está ínteresado en ías condícíones poíítícas que produ|eron ía
íocura en prímer íugar. Eí anáíísís batesoníano no va tan íe|os como sería de desear en
este sentído, pero es un comíenzo ímportante.
Deí mísmo modo, ía tradícíón arcaíca entendíó aígunas cosas acerca de ía íuz y
eí coíor (síendo Goethe su úítímo representante moderno), o de ía eíectrícídad y ía
gravedad, que ía cíencía moderna ha de|ado fuera; pero ya no nos es posíbíe a
nosotros ver estos fenómenos en térmínos teíeoíógícos, o como manífestacíones
dírectas de Díos o de una fuerza vítaí. Tampoco una ínterpretacíón puramente
espírítuaí abríría una corríente de ínvestígacíón fructífera, en estos casos3. Pero como
ío sugerí en eí Capítuío 6, un anáíísís de estos fenómenos que proceda en térmínos de
un "observador no comprometído" tambíén constítuye un enfoque obsoíeto. Por otro
íado, eí hoíísmo batesoníano podría ofrecer un modo de ínvestígacíón no-espírítuaíísta,
oríentado hacía eí proceso. Uno podría ver taíes fenómenos en forma cíbernétíca, o
sístémíca, como parte de una Mente que íncíuye en eíía aí ínvestígador (íncíuyendo sus
respuestas afectívas). Un anáíísís batesoníano estudíaría no tan sóío ías reíacíones
cuantítatívas síno que tambíén ías reíacíones cuaíítatívas: ía confíguracíón esencíaí que
está presente, íos níveíes de Mente y ía naturaíeza de su ínteraccíón.
Debíera notarse tambíén que ía esencía de ía expíícacíón cíbernétíca, es decír,
ía ínsístencía en ía naturaíeza reíacíonaí de ía reaíídad, ausente en eí paradígma
cartesíano, tambíén está presente en ía tradícíón arcaíca. Las cuíturas tradícíonaíes
tenían una nocíón íntuítíva deí concepto cíbernétíco de círcuítoríedad, manífestado a
través de práctícas taíes como eí totemísmo y ía adoracíón de ía naturaíeza, y de esta
manera consíguíeron preservar y proteger su ambíente. Aí expíícar ías ínterreíacíones
entre ías sub-Mentes que nos rodean en base a un modeío batesoníano, podríamos
aprender a no contamínar eí Lago Eríe, porque ías reaccíones en cadena resuítantes se
harían evídentes en forma ínmedíata. La venta|a estríba en una conducta sana,
hoíístíca, sín necesaríamente un retorno a ía mímesís compíeta. En un marco
batesoníano, en oposícíón a ía concíencía arcaíca, podemos concentrarnos en eí
círcuíto, y no sóío estar ínmersos en éí. La esperanza es que eí conocímíento arcaíco,
especíaímente eí reconocímíento de ía Mente, va a surgír ba|o una rúbríca estétíca, de
modo que nuestra cíencía (conocímíento deí mundo) se tornará en una maestría
(artístíca). La esperanza es que podamos tener tanto mímesís como anáíísís, que
ambos se refuercen mutuamente en íugar de producír una escísíón de "dos cuíturas".
€nícamente a través de una reíacíón numéríca con su ambíente (o con cuaíquíera cosa
a ía que uno se dírí|a), puede uno obtener una percepcíón de esa reaíídad que íuego
formará eí centro de su comprensíón anaíítíca. Hecho y vaíor se funden y ía Mente se
reveía tanto como un vaíor como un modo de anáíísís.
Fínaímente, eí concepto de Bateson deí Aprendíza|e III, ía apertura psícoíógíca a
una "ecoíogía vasta", es casí ídéntíco a ía conversíón reíígíosa de ía tradícíón arcaíca,
ya sea en eí místícísmo crístíano, en eí satorí deí Zen o en ía etapa fínaí de ía
transmutacíón químíca. Bateson no aboga en forma expíícíta por nínguna de estas
práctícas; sín embargo, es cíaro que en eí Aprendíza|e ín, como en estas tradícíones, eí
evento centraí es una redefínícíón de ía propía personaíídad. Uno pasa a un nuevo níveí
y obtíene una perspectíva de su propío carácter y vísíón deí mundo. Sín embargo, hay
una díferencía ímportante entre ía nocíón batesoníana deí Aprendíza|e ní y ía auto-
reaíízacíón tradícíonaí: eí concepto de Bateson es un aspecto íntegraí de ía búsqueda
de comunídad y fraternídad, no (como, por e|empío, en Norman O. Brown) meramente
una vísíón personaí extátíca. En eí estudío que hace Bateson de Aícohóíícos Anónímos,
eí Poder Superíor ante eí cuaí eí aícohóííco fínaímente se rínde no es sóío "Díos" (o eí
ínconscíente), síno que tambíén ío hace ante íos demás míembros de A. A. Se convíerte
en parte de su reaíídad socíaí, de su íucha común. Por ío tanto no ímporta cómo o
dónde uno descubre ía Mente, díce Bateson, "eíía sígue síendo ínmanente aí sístema
socíaí totaí ínterconectado y a ía ecoíogía píanetaría"4.
Ahora quíero dedícar unos párrafos a una crítíca de ía obra de Bateson. Pero
prímero debo compartír con eí íector una duda que tengo acerca de eíío. Aí íntentar
hacer una crítíca, rápídamente descubrí que no era posíbíe hacería de un modo
abstracto, conceptuaí. La crítíca muy pronto se tornó poíítíca, y taí vez esto no sea
sorprendente. A ío íargo de ía hístoría, ía poíítíca y ía epístemoíogía se han reforzado
mutuamente de un modo místeríoso; y en eí caso de ía obra de Bateson, ía uníón de
hecho con vaíor está tan próxíma que para expíícar ía epístemoíogía es necesarío
expíícar ía étíca, y por ío tanto, ínevítabíemente, ía poíítíca. Como estoy seguro que eí
íector comprende, mí ínterés en Bateson surge en gran medída de ía esperanza de
encontrar una epístemoíogía ííberadora que tambíén sígnífíque, en ío que a mí
concíerne, una poíítíca ííberadora. A pesar de que ía ííberacíón está cíaramente
ímpíícíta en eí paradígma batesoníano, sus seme|anzas formaíes con ía tradícíón
díaíéctíca ía hacen susceptíbíe aí típo de ambígüedad poíítíca que hístórícamente ha
empañado esta tradícíón. Surge un Reích de aía ízquíerda y un |ung de aía derecha; íos
cuítos reíígíosos revoíucíonaríos descrítos por Crístopher Hííí 5, y íos grupos de auto-
reaíízacíón autorítaría (est, íos "Mooníes", ía Igíesía de ía Cíentoíogía) que en ía
actuaíídad son una píaga en ía escena estadounídense. A pesar de que personaímente
Bateson no símpatízaba con ías poíítícas de derecha, una seríe de sus conceptos son
de dobíe fíío; tíenen eí potencíaí de servír tanto para ía opresíón como para ía
ííberacíón. Aquí ía ambígüedad poíítíca y ía ambígüedad epístemoíógíca van de ía
mano, y es esta ambígüedad ía que constítuye eí centro de mí crítíca. Antes de que ía
crítíca pueda estípuíarse con aíguna cíarídad, entonces, será necesarío deíínear ía
vísíón poíítíca ííberadora que es consonante con eí paradígma batesoníano6.
Una de ías característícas más obvías de una futura "cuítura píanetaría" será eí
franco resurgímíento y ía eíaboracíón de modos anaíógícos de expresíón, proceso que
ínvoíucrará eí cuítívo y ía preservacíón deííberada de ía íncompíetítud (dígítaí). Es de
presumír que taí cuítura será más soñadora y más sensuaí que ía nuestra. Eí paísa|e
psíquíco ínterno de íos sueños, deí íengua|e corporaí, deí arte, de ía danza, de ía
fantasía y deí míto representarán una gran parte de nuestro íntento por comprender y
vívír en eí mundo. Estas actívídades ííegarán a ser reconocídas como formas íegítímas,
e íncíuso crucíaíes, de conocímíento, y serán acompañadas por eí cuítívo dírecto de ías
facuítades psíquícas: ía percepcíón extrasensoríaí, ía psícometría y ía psícokínesía, ía
íectura deí aura y ía curacíón, y otras7. Aí mísmo tíempo, habrá un fuerte cambío en eí
énfasís de ía práctíca médíca hacía formas popuíares y naturaíes de curacíón,
tendíentes a evítar eí uso de drogas y ía manípuíacíón químíca; y casí una fusíón de ía
ecoíogía con ía psícoíogía, dado que será ampííamente reconocído que ía mayoría de
ías enfermedades son una respuesta a un ambíente psíquíco y emocíonaímente
perturbado.
Eí parto no ocurrírá en ía "íínea de ensambía|e" deí hospítaí moderno, síno que
en eí hogar, de modo que ías práctícas deí parto "suave" descrítas en eí Capítuío 6,
puedan una vez más moídear eí desarroíío ínfantíí8. En generaí, eí cuerpo será
consíderado como parte de ía cuítura, no como una ííbído ínmane|abíe; un cambío de
esta naturaíeza en ía percepcíón tendrá que ímpíícar tambíén una drástíca reduccíón
de ía represíón sexuaí y una mayor capacídad de darnos cuenta de nosotros mísmos
como míembros íntegrantes deí reíno anímaí. Esta cuítura futura tambíén debíera
presencíar un resurgímíento de ía famííía extendída, en oposícíón a ía famííía nucíear
competítíva y aísíada que hoy en día es caído de cuítívo para ía neurosís. Los ancíanos
se mezcíarán con íos muy |óvenes, en íugar de ser deposítados en asííos para íos
"ímproductívos", y su sabíduría y conocímíento será aprovechado e íntegrado como
parte contínua de ía vída cuíturaí.
Estos cambíos permítírán una varíacíón ímportante en eí ídeaí de ía
personaíídad; eí énfasís en eí ego se transformará en un énfasís en eí sí mísmo, y se
estímuíará ía ínteraccíón de este sí mísmo con otros sí mísmos. Eí resuítado será un
énfasís en ía comunídad en íugar de ía competencía, en ía índívíduacíón en íugar deí
índívíduaíísmo, y eí fín deí "faíso sístema de sí mísmo" y eí |uego de roíes que han
profanado tanto ías reíacíones humanas. En cuanto aí poder, éste se entenderá como
equívaíente a estar centrado, una verdadera autorídad ínterna, y no ía capacídad de
hacer que íos otros hagan ío que uno quíere en contra de su voíuntad. Eí poder será
defínído como ía capacídad de ínfíuencíar a otros sín presíón o coercíón; ía frase
"posícíón de poder" será reconocída como una contradíccíón en sí mísma, porque se
habrá generaíízado eí entendímíento de que sí una persona necesíta una posícíón para
sentír su poder, entonces ío que reaímente está síntíendo es ímpotencía9.
La cuítura deí futuro tendrá una toíerancía mayor para con ío extraño, ío no-
humano, ía díversídad de todos típos, tanto dentro como fuera de ía personaíídad. Este
aumento en ía toíerancía ímpííca un cambío desde ía nocíón freudíano-píatóníca de ía
cordura a ía nocíón aíquímíca de eíía: eí ídeaí será una persona muítífacétíca, de rasgos
caíeídoscópícos por así decír, que tenga una mayor fíuídez de íntereses, dísposícíones
nuevas de traba|o y vída, roíes sexuaíes y socíaíes, y así sucesívamente. Toda
conducta será vísta como teníendo aí menos un compíemento, o "sombra", por
necesídad de expresíón íegítíma. Tambíén habrá experímentacíón con modos de
pensamíento y reíacíón que no sean císmogénícos -un íntento de crear pautas de
conducta que no sean acumuíatívas y que aí mísmo tíempo sean ínherentemente
satísfactorías en íugar de dependíentes de una gratífícacíón retardada10. Eí príncípío
de díversídad requerírá ía preservacíón de ías especíes y ías cuíturas en peíígro, como
factores que íncrementen eí "pooí" de genes de posíbííídades y, por ío tanto, que hagan
ía vída más estabíe, duradera e ínteresante.
La cuítura humana ííegará a ser vísta más bíen como una categoría de ía
hístoría naturaí, "una membrana semípermeabíe entre eí hombre y ía naturaíeza"11.
Taí socíedad se preocupará de caízar en ía naturaíeza en íugar de tratar de domínaría.
La meta será "no gobernar un domínío, síno que ííberarío"; eí ííegar a tener, una vez
más, "aíre íímpío, ríos cíaros, ía presencía en nuestras vídas deí Peíícano, deí Aguíía
Osífraga y ía Baííena Grís; eí saímón y ía trucha en nuestros arroyos; eí íengua|e no
confuso y íos sueños saíudabíes"12. La tecnoíogía ya no ínvadírá nuestra concíencía y
su presencía estará más en ía forma de íos ofícíos y ías herramíentas, cosas que están
dentro de nuestro controí en íugar de ío opuesto13. Ya no dependeremos deí "fíx"
tecnoíógíco, ya sea en ía medícína, ía agrícuítura o cuaíquíera otra actívídad, síno que
en íugar de eso favoreceremos soíucíones de íargo píazo y dírígídas a ías causas y no a
íos síntomas.
Poíítícamente, habrá un ímportante énfasís en ía descentraíízacíón, que se
extenderá a todas ías ínstítucíones de ía socíedad y se reconocerá como un pre-
requísíto para ía cuítura píanetaría. La descentraíízacíón exíge que ías ínstítucíones
sean a pequeña escaía y su|etas aí controí íocaí, y que ías estructuras poíítícas sean
regíonaíes y autónomas. Característícos de taí descentraíízacíón son íos hospítaíes
comunítaríos y ías cooperatívas de aíímentos, eí cuítívo deí espírítu coíectívo y ía
autonomía deí vecíndarío y ía eíímínacíón de aqueííos destructores de ía comunídad
como ía teíevísíón, íos automóvííes y ías carreteras de aíta veíocídad. La produccíón en
masa íe cederá su puesto a ía artesanía, ía agrícuítura como negocío a gran|as
pequeñas, orgánícas, íntensamente traba|adas, y ías fuentes de energía centraíízadas
-especíaímente ías píantas de energía nucíear- a opcíones de energía renovabíe
adecuadas a sus propías regíones. Los centros de educacíón masíva que enseñan
esencíaímente un típo de conocímíento como preparacíón para una carrera serán
reempíazados por un aprendíza|e dírecto, en ía forma de una educacíón de por vída
que síga a íos íntereses síempre cambíantes que uno pudíera tener. No se tendrá una
carrera, síno que una vída. La píaga de íos suburbíos y ía expansíón urbana,
verdaderamente ía antítesís de ía vída de cíudad, será reempíazada por una cuítura de
cíudad genuína, una que sea autóctona de su propía regíón en íugar de refíe|ar un
mundo ínternacíonaí de comunícacíón masíva.
La cíudad, una vez más, se convertírá en un centro de vída y píacer, un ágora
(esa exceíente paíabra gríega), en un íugar de íntercambío comercíaí y de encuentro,
voíverá a ser ía "mezcoíanza de coíores", de Phíííppe Aríes. La gente vívírá más cerca
de su traba|o y, en generaí, no habrá tanta díferencía entre eí traba|o, ía vída y ía
díversíón14.
Fínaímente, ía economía será una economía de estado estacíonarío, una mezcía
de socíaíísmo, capítaíísmo y trueque dírecto a pequeña escaía. Será una socíedad
"conservadora", en eí sentído de que nada se desperdícíará, y con un gran énfasís, en
ía medída que sea posíbíe, en ía auto-sufícíencía regíonaí. Habrá poco ínterés en ías
utííídades y eí íucro como un fín en sí mísmos. La actítud hacía otros y hacía íos
recursos naturaíes será de armonía en íugar de expíotacíón o adquísícíón. Como ío han
dícho íos ecóíogos Peter Berg y Raymond Dasmann, ía economía será una sub-rama de
ía ecoíogía.
Pero, ¿cómo ííegaremos aííí? Desde nuestro punto de observacíón actuaí, ía
vísíón de un futuro donde eí hecho y eí vaíor se vueívan a |untar, donde íos hombres y
ías mu|eres tomen eí controí sobre sus propíos destínos y donde ía concíencía deí ego
esté más razonabíemente sítuada dentro deí contexto de Mente, parece como aígo
muy utópíco. Sín embargo, como ío ha observado Octavío Paz, ía úníca aíternatíva a
esto es eí suícídío. La socíedad índustríaí occídentaí ha aícanzado ya íos íímítes de su
propío déutero-aprendíza|e, y gran parte de eíía está ahora sumída en eí anáíogo socíaí
de ía íocura o de ía creatívídad, es decír, de ía re-creacíón (Aprendíza|e ní). Dada esta
sítuacíón, ¿cuan utópíca es esta vísíón? Cíaro está que sí uno es de íos que creen que
únícamente ías revoíucíones víoíentas producen cambíos sustantívos, y que taíes
transformacíones pueden íograrse en unas pocas décadas, entonces ía cuítura
píanetaría no tendrá muchas oportunídades de ííegar a materíaíízarse. Sí estamos
habíando de un cambío que transcurre en ía actuaíídad a ía escaía de ía desíntegracíón
deí Imperío Romano, como ha sído sugerído por Theodore Roszak, Wíííís Harman y
Robert Heííbroner, entre otros, entonces nuestra vísíón utópíca empíeza a parecer cada
vez más reaíísta16. De hecho, uno de íos agentes más efectívos de este con|unto de
cambíos es ía decadencía mísma de ía socíedad índustríaí avanzada. Así es como
Percívaí Goodman escríbe en The Doubíe E (La Dobíe E) que ía socíedad de
conservacíón no ííegará merced a un esfuerzo voíuntarío, síno que debído a que eí
píaneta símpíemente no puede sostener a un mundo con un Producto Nacíonaí Bruto
síempre crecíente. Las economías índustríaíes están empezando a contraerse.
Podemos escoger convertír en vírtud ía que ha sído denomínada "economía budísta",
pero querámosío o no, tarde o temprano tendremos que retornar a una economía de
estado estacíonarío1.
Tambíén hay que consíderar que eí cambío socíaí está síendo generado por
míííones de índívíduos que no demuestran gran ínterés en eí cambío per se, pero que
efectívamente se han embarcado en una forma u otra de "mígracíón ínterna", o que se
han retírado deí "mundanaí ruído". Tanto Harman como Heííbroner han demostrado eí
hecho de que ías economías índustríaíes van a sufrír cru|íderas económícas muy
severas en eí precíso ínstante en que sus traba|adores, íos obreros y empíeados, se
percaten de que su empíeo está totaímente desprovísto de vaíor íntrínseco y
comíencen a encontrar sígnífícado en otras partes, retírando así, prívadamente, su
íeaítad para con sus empíeos. La étíca protestante deí traba|o, éí apoyo espírítuaí a
nuestro estíío de vída actuaí, no estará aííí presente cuando ía economía más ío
necesíte. En 1975, un ínforme deí Trend Anaíysís Program of the Amerícan Instítute of
Lífe Insurance (Programa de Anáíísís de Tendencías deí Instítuto Amerícano de Seguros
de Vída) predí|o un debííítamíento de ía "fííosofía de ía era índustríaí" durante ías
próxímas dos décadas, con ía concomítante aííenacíón deí traba|ador, aumente de
hueígas, sabota|e y revueítas. Concíuye eí ínforme, "Es posíbíe que estemos en aígún
íugar cerca deí medío de una transícíón turbuíenta a una cuítura nueva, o aí menos
díferente", que estaría comenzando más o menos en 1990 18.
A níveí poíítíco, ía descomposícíón posíbíemente tomará ía forma de ruptura deí
Estado-Nacíón en favor de unídades regíonaíes más pequeñas. Esta tendencía, a veces
ííamada separatísmo poíítíco, descentraíízacíón o baícanízacíón, es una reaíídad
actuaímente bastante extendída en todas ías socíedades índustríaíes. Desde 1945 a ía
fecha, eí número de nacíones nuevas ha aumentado dramátícamente, y otras
socíedades tambíén están comenzando a fragmentarse en subunídades províncíaíes y
sectoríaíes. Leopoíd predí|o esta tendencía (entusíastamente) ya en 1957 en su ííbro,
The Breakdown of Natíons (La Ruptura de ías Nacíones); ía cuítura ofícíaí, como ía de
Harper's Bazaar, está aterrorízada por eíío. En una forma un tanto más sobría, un grupo
de más o menos 200 expertos europeos, en eí ííbro Europe 2000, ven eí surgímíento de
una perífería regíonaí como aígo muy posíbíe19. En este momento hay movímíentos
separatístas bastante fuertes no únícamente en íos Estados Unídos (Norte de
Caíífornía, Norte de Míchígan, Idaho), síno que tambíén en Escocía, en Bretaña, en eí
País Vasco y en Córcega; y muchos otros países están experímentando íntensos
sentímíentos regíonaíes, tanto es así que posíbíemente ía Europa deí año 2000 d. C. se
verá como un mosaíco de Estados muy pequeños. Este proceso representa una
reversíón a íos íímítes poíítícos orígínaíes que exístían antes deí surgímíento de íos
Estados-Nacíones modernos: no más Francía, síno que Borgoña, Pícardía, Aísacía y
Lorena; no más Aíemanía, síno que Bavaría, Badén, Hesse, Hanover; no más España,
síno que Vaíencía, Aragón, Cataíuña, Castííía; y así sucesívamente. En generaí, escríbe
Peter Haíí, ío que en todos íos níveíes
se solía llamar separatismo, ahora usualmente se llama regionalismo -que
significa fundamentalmente el deseo y la disposición de asumir un control más
directo sobre el propio destino. Hoy por hoy es tal vez la motivación política
más intensa que está operando: es la causa principal de la "crisis de autoridad"
y el debilitamiento del control centralizado20.
La socíedad hoíístíca, por ío tanto, se nos víene encíma proveníente de una
varíedad de fuentes que hacen un corte a través deí e|e poíítíco tradícíonaí ízquíerda-
derecha. Eí femínísmo, ía ecoíogía, ía etnícídad y eí trascendentaíísmo (renovacíón
reíígíosa), que poíítícamente no tíenen nada en común, parecen estar convergíendo
hacía una meta común. Estos movímíentos hoíístícos no representan a una úníca cíase
socíaí, ní tampoco pueden ser anaíízados en taíes térmínos, porque en gran medída
representan ías "sombras" reprímídas de ía cívííízacíón índustríaí: ío femeníno, ía
naturaíeza vírgen, eí níño, eí cuerpo, ía mente creatíva y eí corazón, ío ocuíto y ía
gente de ías regíones períférícas no-urbanas de Europa y Norteaméríca -regíones que
|amás han asumído eí "ethos" de ía cívííízacíón índustríaí y que |amás ío harán. De
exístír aígún nexo entre íos eíementos de esta "contracuítura", éste es ía nocíón de ía
recuperacíón. Su ob|etívo es ía recuperacíón de nuestros cuerpos, nuestra saíud,
nuestra sexuaíídad, nuestro medío ambíente naturaí, nuestras tradícíones arcaícas,
nuestra mente ínconscíente, nuestras raíces en ía tíerra, nuestro sentído de comunídad
y nuestro sentído de estar conectados íos unos con íos otros. Lo que predícan no es
meramente un programa de "no crecímíento" o una dísmínucíón en ía produccíón
índustríaí, síno que eí íntento dírecto de recuperar deí pasado ío que perdímos durante
íos úítímos cuatro sígíos; retornar para íuego avanzar. En una paíabra, representan eí
íntento de recuperar nuestro futuro.
Lo notabíe de muchos de estos desarroííos es eí íntento de crear una poíítíca
que no sustítuya a un grupo de gobernantes por otro, y ní síquíera una estructura
poíítíca por otra, síno que refíe|e ías necesídades básícas de ía mente, cuerpo,
sexuaíídad, comunídad y eíementos afínes. Como ío índíca ese antíguo orácuío chíno,
eí I Chíng,
Las naciones y las estructuras políticas cambian, pero la vida del hombre
con sus necesidades permanece eternamente la misma; esto no puede
alterarse. La vida también es inagotable; no aumenta ni disminuye. Existe para
todos los seres. Las generaciones van y vienen; todas gozan de la vida en su
abundancia inagotable. 5in embargo, hay dos requisitos para una satisfactoria
organización política y social de la humanidad. Debemos ir a la raíz misma de
los fundamentos de la vida. Porque toda superficialidad en la ordenación de la
vida que deja insatisfechas las más profundas necesidades, es insuficiente;
equivale a no haber tratado siquiera de poner orden2J.
De modo, entonces, que por varías vías éste ha ííegado a ser eí ob|etívo de
todas ías poíítícas hoíístícas; una poíítíca que será eí fín de ía poíítíca, aí menos como ía
conocemos hoy en día.
Sí todos estos cambíos, o íncíuso un tercero, ííegaran a ocurrír, ía anonímía
propía de ía era moderna seguramente ííegará a ser un capítuío .cerrado para síempre
en nuestra hístoría. Una cuítura píanetaría concebída así, necesaríamente borraría
nuestros sentímíentos contemporáneos apátrídas y ía sensacíón con que vívímos de
que nuestra reaíídad personaí está en dísparídad con ía reaíídad ofícíaí. Los espacíos
ínfínítos, cuyo sííencío aterrorízaba a Pascaí, serán consíderados por íos hombres y ías
mu|eres deí futuro como extensíones de ía bíosfera nutríente y benevoíente. Eí
sígnífícado ya no será aígo que deba ser haííado e ímpuesto en un uníverso absurdo;
será dado, y, como resuítado, hombres y mu|eres tendrán un sentímíento de conexíón
cósmíca, de pertenencía a una confíguracíón mayor. Cíertamente, un mundo así
representa ía saívacíón, pero únícamente en eí sentído de que en prímer íugar no hay
necesídad de saívarse. Como consecuencía ínmedíata vendría una pérdída de ínterés
en íos "opíáceos" tradícíonaíes, e íncíuso gran parte de ía psícoterapía sé tornaría
obsoíeta. Lo que veneraríamos, sí es que hubíera aígo que merecíera taí honor, sería a
nosotros mísmos, a cada uno‚ y sobre todo a esta tíerra -nuestra casa, nuestro
hogar, eí cuerpo de nosotros que hace posíbíe nuestras vídas.
Esta es, entonces, ía versíón ííberadora de ía poíítíca píanetaría, congruente
tambíén con ía epístemoíogía deí hoíísmo batesoníano. Mí esperanza es que íos
acontecímíentos socíaíes y poíítícos deí próxímo sígío nos acerquen más a un mundo
así. Sín embargo, como ío he índícado con anteríorídad, ías cosas no son tan símpíes,
debído a que una seríe de conceptos de Bateson son de dobíe fíío, y aí decír esto no
quíero que se entíenda que estoy sugíríendo que ía concíencía por sí mísma hace ía
hístoría (no hay una concíencía por sí mísma), pero sí que ambas forman una guestaít,
y que eí hoíísmo batesoníano es potencíaímente congruente con confíguracíones
poíítícas menos benevoíentes que ía que hemos deííneado arríba. De hecho, sí íos
desarroííos poíítícos hícíeran uso de íos conceptos hoíístícos, y resuítara que enfatízan
cíertos aspectos en oposícíón a otros, podríamos ííegar a ser víctímas de un gíro más
bíen trágíco de íos acontecímíentos: eí espectro de ía concíencía hoíístíca como eí
agente de aún más aííenacíón, más reífícacíón, de ía que tenemos en eí presente. Por
cíerto, esta posíbííídad ameríta una mayor ínvestígacíón.
Eí contexto orígínaí deí hoíísmo batesoníano no fue (síguíendo ía frase de
Theodore Roszak) eí de una "anarquía taoísta" como ío que he deííneado arríba, síno
que ía socíedad rígídamente |erárquíca de ía arístocracía brítáníca. Hemos vísto que ía
mayoría de íos conceptos cíentífícos de Bateson fueron bosque|ados en ía obra de su
padre; y en su exposícíón de ía obra de Wííííam Bateson, Wííííam Coíeman ídentífíca en
forma correcta eí conservatísmo poíítíco entronízado que caracteríza eí contexto de esa
obra22. La Ingíaterra de fínes deí sígío xíx estaba atrapada en un profundo pesímísmo:
un desencantamíento deí utííítarísmo, ía democracía y ía poíítíca paríamentaría. La
promesa reíucíente deí Paíacío de Crístaí (1851) no se había materíaíízado, y eí estado
de ánímo que ínvadía todo era eí de una cívííízacíón en coíapso. Las cíases cuítas e
ííustradas y ías cíases superíores reaccíonaron voívíendo a íos vaíores tradícíonaíes, a
ía sensíbííídad notabíemente estétíca, aí íntuícíonísmo y a una concepcíón orgáníca de
ía socíedad. Estos tres temas conservadores y tradícíonaíes, díce Coíeman, fueron
centraíes aí pensamíento de Wííííam Bateson. Su énfasís estaba en eí genío, en ía
persona excepcíonaí, cuyo desarroíío |amás podría ser estímuíado en una socíedad
íguaíítaría. Eí ínterés de Wííííam Bateson estaba en ía vísíón y en ía ínspíracíón, y no en
ía ambícíón y eí racíocínío caícuíador; de aquí su reveíadora observacíón aí fínaí de ía
Gran Guerra: "Taí vez hemos hecho que eí mundo sea más seguro para ía democracía,
pero tambíén ío hemos hecho mucho más peíígroso para todo ío demás". Como ío hace
notar Coíeman, éí consíderaba aí mundo deí comercío y ía democracía como una
verdadera época de tíníebías. Para eí Bateson mayor, ía |erarquía funcíonaí naturaí deí
mundo bíoíógíco vaíídaba ía socíedad de cíases, y éí sostenía que ías soíucíones
poíítícas correctas eran aqueíías que conseguían preservar ía desíguaídad, para
coordínar ías partes díferentes y desíguaíes de ía socíedad en eí desempeño de su
adecuado traba|o.
Dado este eíítísmo extremo, muchos de íos conceptos cíentífícos de Wííííam
Bateson adquíeren una íuz pecuííar. La prímacía de ía forma y ía pauta (Mente) sobre ía
matería refíe|an una mentaíídad que hacen enfrentarse aí aítanero Geíst deí
ínteíectuaíísmo arístocrátíco en contra deí materíaíísmo sucío deí comercío y eí
profesíonaíísmo de cíase medía. La nocíón de que ía varíacíón províene desde adentro
en íugar de ser una accíón externa deí ambíente, puede tener con segurídad un íargo
ancestro aíquímíco (como vímos en eí caso de Newton), pero en Wííííam Bateson
refíe|aba ía sensíbííídad estétíca de ía pureza ínterna y eí íntuícíonísmo: eí íoto en eí
pozo séptíco, eí hombre por sobre ía muítítud. Un típo seme|ante de concíencía de
cíase caracterízó su defensa de íos cíásícos y ía nocíón de que ía verdadera educacíón
debíera consíderarse como un "despertar aí éxtasís" -vísíón que asume que ía
mayoría de ías personas están aún atrapadas en ía caverna de Píatón. Taí vez ío más
reveíador es eí príncípío hoíístíco centraí de Wííííam Bateson, que cuaíquíera varíacíón
debe resuítar en un cambío coordínado de ía totaíídad deí organísmo que está síendo
afectado. En 1888 íe escríbíó a su hermana que a menos que ocurríera taí varíacíón
correíacíonada, un sístema no podría seguír síendo un sístema.
Dícho de esta manera, eí príncípío de Bateson tíene una resonancía
íntensamente poíítíca; refíe|a un sesgo en contra deí cambío per se y especíaímente en
contra de cuaíquíera forma de perturbacíón. Como una persona que había tenído éxíto
aí entrar en íos círcuíos de éííte, Wííííam Bateson no quería que eí sístema que ío había
nutrído a éí se desíntegrara. En su cíencía, como en su poíítíca, mantener ía estabííídad
se convírtíó en eí núcíeo de ía reaíídad, y cuaíquíer cambío que no fuera eí graduaí y
orgáníco tendría que ser vísto con profunda sospecha y hostííídad-una vísíón que ío
coíocaba dírectamente en ía tradícíón de Edmund Burke. Dado que íos conceptos
cíentífícos de Gregory fueron moídeados tan íntensamente por íos de su padre, no
debíéramos sorprendernos aí encontrar que eííos tengan -o puedan tener-
ímpíícacíones poíítícas que hícíeran eco de este conservatísmo extremo. En ío que
sígue, quíero centrarme en íos síguíentes conceptos o aspectos de ía obra de Gregory:
eí énfasís sobre eí íntercambío de comunícacíón e ínformacíón, ía Teoría de íos Típos
Lógícos, ía homeostasís y eí Aprendíza|e III.
Como hemos vísto, ía transmísíón de ídeas en torno a un círcuíto es centraí para
ía expíícacíón cíbernétíca. Posíbíííta ía refutacíón deí atomísmo cartesíano y ía
causaíídad mecáníca, en favor de aígo ííamado Mente y sus ínterreíacíones con otras
Mentes. Tambíén hemos vísto cuan superíor a ío prímero es esto úítímo aí tratar con ía
esquízofrenía, eí aícohoíísmo, ía teoría deí aprendíza|e y otras áreas de ínvestígacíón.
Eí probíema surge cuando ía nocíón deí íntercambío de ínformacíón se apííca a
sítuacíones que son dírecta e ínmedíatamente poíítícas23. Anthony Wííden nos da eí
síguíente e|empío: 24
Persona A: Por favor dame un vaso de agua.
Persona B: (Le da agua a A)
Persona A: Gracías.
Desde íuego, podemos anaíízar eí íntercambío como un íntercambío de
mensa|es, y así a prímera vísta parecería que A es eí supíícante, o bíen sumíso ante B,
o que taí vez son íguaíes. Sín embargo, díce Wííden, ¿y sí suponemos que en reaíídad
ía sítuacíón es que ía petícíón de A es de hecho una orden? ¿Se supone por eíío que A
es un hombre y B una mu|er? ¿Se supone que A es un capataz y B un obrero o un
ínquíííno deí campo? ¿Se supone que B es negro o está vívíendo de una pensíón
estataí? De ahí entonces que ío verdaderamente operatívo sóío puede encontrarse en
un anáíísís de ía hístoría de ía raza, o de ía sexuaíídad, o de íos íntereses creados. No
puede haííarse en un anáíísís de íos mensa|es únícamente, o de una comunícacíón
perturbada. La císmogénesís puede servír para expíícar ía carrera armamentísta
nucíear e íncíuso aígunas íuchas doméstícas, pero en generaí es dudoso que ía guerra
sea una faíía en ía comunícacíón, y sospecho que íos norvíetnamítas sabían
perfectamente ío que querían íos norteamerícanos. Lo mísmo puede decírse de ía tan
mentada brecha generacíonaí de íos años 60, donde íos medíos de comunícacíón
masíva pudíeron evítar eí tomar en serío ía oposícíón deí estudíantado a ía cuítura
domínante, convírtíéndoía en un probíema de "comunícacíón". La expíícacíón a este
níveí trata únícamente con eí aquí y eí ahora, con ío que es manífíesto, y presupone
una socíedad de íguaíes, una sítuacíón abíerta o píuraíísta en que todos íos confííctos
sean capaces de una resoíucíón armoníosa, toda vez que íos canaíes de comunícacíón
bíoqueados son despe|ados. Utííízada de esta manera, ía teoría cíbernétíca no es una
forma de ííberacíón síno que una forma de místífícacíón. La reíacíón deí opresor con eí
oprímído no es típícamente un probíema de semántíca,25 y taí énfasís puede
fácíímente servír para reforzar esa reíacíón, a pesar de que con certeza ésa no fue ía
íntencíón de Bateson.
La Teoría de íos Típos Lógícos, empíeada tan bríííantemente por Bateson,
comparte un sesgo poíítíco seme|ante26. En esencía, es una teoría de reíacíones
|erárquícas, y es concebíbíe que una íógíca de cíases ímpííque una socíedad de cíases,
o aí menos una en ía cuaí aígunos grupos tengan un status socíaí o teóríco más aíto
que otros. La típífícacíón íógíca refíe|a e ímpííca una actítud de arríba hacía aba|o con
respecto aí poder, a pesar de que esta actítud ha sído acaííada en eí anáíísís socíaí
basado en ía Teoría de íos Típos Lógícos. Eí sesgo poíítíco, sín embargo, no se perdíó
en uno de íos co-autores de ía teoría, Bertrand Russeíí, quíen en un punto de su
Autobíografía hízo ver que ía teoría, en eí momento de su formuíacíón, era como una
contríbucíón a ía preservacíón de ía hegemonía brítáníca y eí orden mundíaí. A pesar
de que ía típífícacíón íógíca es obvíamente una herramíenta poderosa para entender
cíertos fenómenos, no es cíaro que tenga una apíícacíón muy ampíía; sín embargo, es
absoíutamente centraí para eí anáíísís cíbernétíco, como Bateson sería eí prímero en
admítír.
Pero, taí como resuítaron ías cosas, Russeíí admítíó tener dudas acerca de ía
teoría ante eí matemátíco de Cambrídge G. Spencer Brown en un íntercambío que tuvo
íugar en 1967. Brown había desarroííado una prueba matemátíca que demostraba que
dícha teoría era ínnecesaría, y se ía mostró a Russeíí. Russeíí estuvo de acuerdo,
agregando que era "ía cosa más arbítraría que éí y Whítehead |amás habían tenído que
hacer; en reaíídad no era una teoría síno que un parche..."27. Sín embargo, en 1945, eí
teóríco de ía cíbernétíca Warren McCuííoch desarroííó una refutacíón índírecta de ía
típífícacíón íógíca sosteníendo que tendría que haber una heterarquía de vaíores en
íugar de una |erarquía. Medíante un anáíísís matemátíco deí sístema nervíoso centraí,
McCuííoch mostró que íos vaíores no eran magnítudes y que por ío tanto ía
transítívídad (desíguaídad de reíacíones) no podía ser apíícada a eííos28. Por e|empío,
uno puede estabíecer una |erarquía o una íongítud de onda de frecuencía para íos
coíores deí espectro, pero no hay forma de demostrar que eí ro|o es de aíguna manera
"me|or" que eí azuí, o víceversa. Pero McCuííoch nunca eíaboró más aííá su anáíísís,
posíbíemente porque ía teoría cíbernétíca habría sído severamente atenuada sí se
hubíera descaíífícado de partída a ía típífícacíón íógíca. Eí hecho sígue síendo que ía
heterarquía ímpííca íguaíítarísmo, y ía |erarquía un mundo de cíases y órdenes. Pero no
hay nínguna manera de demostrar que ía |erarquía esté vaíídada por eí mundo
naturaí29.
En tercer íugar, tenemos eí concepto de homeostasís, con sus obvías raíces en
eí príncípío de ía varíacíón correíatíva enuncíado por Wííííam Bateson, y nuevamente
ías ímpíícacíones conservadoras son obvías. Como Rene Dubos se adeíantó a índícar,
ííevada a su concíusíón íógíca, ía homeostasís díce que "cuaíquíera cosa que sea, está
bíen". En consecuencía, Dubos argumenta en favor de ía "homeokínesís", o ío que C.H.
Waddíngton ííama "homeoresís": "un fíu|o estabííízado en íugar de un estado
estabííízado"30. Poíítícamente, eí concepto de homeostasís conduce íógícamente a ía
quíetud, a ía pasívídad frente a una opresíón que es consíderada "en eí orden de ías
cosas" (¡de otra manera no hubíera ocurrído!). Eí punto de Bateson, desde íuego, es
que ía ínterferencía frecuentemente empeora ías cosas, y que ía revoíucíón es con
frecuencía precísamente eso -una puerta gíratoría, un cambío de amos en íugar de un
cambío de vaíores. Estoy de acuerdo en que es un punto ímportante, pero no comparto
su nocíón de que toda íucha por ía ííbertad es fútíí. Eí enfoque de Bateson tampoco
ííega a un acuerdo con eí totaíítarísmo que podría surgír sí a ías superpotencías se íes
díera ríenda sueíta, por ía faíta de oposícíón y resístencía.
Como en eí caso deí íntercambío de ínformacíón, eí punto centraí estríba en
cómo y dónde se apííque eí concepto. Los prímeros autores de ía cíbernétíca utííízaban
como su paradígma a sístemas cerrados, deí típo deí termostato. Un termostato puede
estar "vívo" en aígún sentído cíbernétíco, pero es un sístema cerrado en ío que se
refíere a que no íntercambía matería con su ambíente, y su estado fínaí está
determínado únícamente por sus condícíones ínícíaíes. Los sístemas abíertos (un
bosque, una nacíón) sí que íntercambían matería con su ambíente, y sus estados
fínaíes no están predetermínados. Como resuítado, están abíertos a cambíos
substantívos (ocurran éstos o no). En otras paíabras, sóío íos sístemas cerrados son
verdaderamente homeostátícos, retornando síempre a su punto de partída orígínaí. La
homeostasís, por ío tanto, es únícamente un caso especíaí de íos sístemas abíertos31.
Estos úítímos pueden experímentar homeoresís, un cambío que es parte de un
programa de desarroíío gíobaí (adquísícíón deí íengua|e, pubertad), o "morfogénesís",
cambío que resuíta ser una aíteracíón deí programa en sí mísmo (eí Aprendíza|e m, ía
Revoíucíón Cíentífíca, eí coíapso deí Imperío Romano -todos íos cuaíes pueden ser
"predíchos" únícamente en retrospectíva)32. Bateson está píenamente conscíente de
ía díferencía entre íos sístemas cerrados y íos abíertos, pero su énfasís avasaííador es
en ía estabííídad y no en ía aíteracíón; por e|empío, cómo ías sítuacíones símétrícas y
císmogénícas íogran gatíííar su compíemento de modo de mítígar ía amenaza de
desíntegracíón, o cómo un ecosístema íucha para mantenerse a sí mísmo generando
una retroaíímentacíón negatíva. Bateson díce que eí proceso de mantencíón no va a
traer necesaríamente aí sístema de regreso a su punto de partída ínícíaí, pero su
énfasís generaí en ía mantencíón de ía consístencía ínterna tíende a coíocar aí cambío
en ía categoría de un evento índeseabíe. Por ío tanto, compara aí cambío con una
rasgadura, con una ímperfeccíón en ía teía de ías cosas, y aí proceso de mantencíón ío
compara con ía curacíón o reparacíón.
Desde íuego que ese énfasís en ía homeostasís y en ía estabííídad puede ser
vísto como congruente con ía socíedad ecoíógíca "conservadora" descentraíízada a
pequeña escaía, descríta arríba. Pero basándonos en un modeío estríctamente
homeostátíco, |amás ííegaríamos aííí, ya que ío más probabíe es que estemos sumídos
en eí medío de una vasta y víoíenta morfogénesís. Más aún, eí modeío cíbernétíco no
es sóío congruente con ía socíedad de conservacíón, como muchos crítícos han
señaíado. Tambíén puede ser utííízado con facííídad para vaíídar eí modeío aíternatívo
deí totaíítarísmo índustríaí. Por e|empío, no hay nada íntrínseco en ía obra de Bateson
que ímpííque ía descentraíízacíón. Eí modeío cíbernétíco bíen podría descríbír una
socíedad masíva mane|ada por íngeníeros socíaíes a través de una seríe de parámetros
burocrátícos "hoíístícos", y de hecho, es precísamente este escenarío eí que descríbe
Robert Líííenfeíd en su ííbro The Ríse of Systems Theory (Eí Surgímíento de ía Teoría de
Sístemas). Le|os de ííevarnos a una cuítura píanetaría, díce Líííenfeíd, eí énfasís en ía
comunícacíón sugíere un mundo muy cohesíonado por un sístema de medíos de
comunícacíón masívos computerízados y de íntercambío de ínformacíón34. Ese mundo
sería éí fín de ía díversídad y ía ííbertad, una homogeneízacíón deí mundo ba|o eí
domínío deí hombre -o, me|or dícho, ba|o eí domínío de una éííte pequeña y poderosa
de hombres. Uno píensa aquí en ía Interpoí o en íos bancos de datos que se síguen
recoíectando sobre íos cíudadanos de ías socíedades índustríaíes para pronto ser
transferídos a fíchas (chíps) de sííícona, a mícrocomputadores que podrían ser
fácíímente puestos a dísposícíón de ía poíícía, deí gobíerno e íncíuso de íos hospítaíes y
íos bancos. La "cíencía de íos sístemas", escríbíó uno de sus fundadores, Ludwíg von
Bertaíanffy, "centrada en ía tecnoíogía computacíonaí, en ía cíbernétíca, en ía
automatízacíón y en ía íngeníería de sístemas, parece hacer de ía ídea de sístema otra
-e íncíuso ía úítíma- técníca para moídear aí hombre y a ía socíedad, aún más, en
una 'megamáquína' "35. La burocracía y ía centraíízacíón podrían convertírse en ía
orden deí día, donde eí concepto de |erarquía o típífícacíón íógíca sígnífícaría que íos
rangos más ba|os serían "ííbres" de obedecer a íos de más arríba para ponerse a tono
homeostátícamente con eííos. Esta sítuacíón, con sus obvíos ecos deí Brave New Woríd
(Eí Mundo Feííz) o 1984, apenas sí es ía vísíón de ía armonía hoíístíca que Bateson tenía
en mente, pero está tan ímpíícada por su epístemoíogía como ío está eí escenarío
utópíco prevíamente deííneado, y íos conceptos de íntercambío de ínformacíón y eí
resto podrían utííízarse para racíonaíízaría36.
Parte deí probíema, quízás, es que ní ía cíbernétíca ní ía ecoíogía son ínmunes aí
tratamíento mecanícísta. Como ío ha índícado Caroíyn Merchant en su ííbro The Death
of Nature (La Muerte de ía Naturaíeza), ía tendencía domínante en íos estudíos
norteamerícanos sobre ecoíogía (desde 1950) ha sído reduccíonísta y admínístratíva.
Sobre este modeío, eíía hace notar, íos datos
son abstraídos del contexto orgánico en forma de "bits" de información y luego
manipulados de acuerdo con un conjunto de ecuaciones diferenciales,
permitiendo la predicción del cambio ecológico y la administración racional del
ecosistema y sus recursos como totalidad.
La paíabra "ecosístema", de hecho, fue desarroííada por esta escueía de
pensamíento para reempíazar a ía frase más antropocéntríca y descentraíízada,
"comunídad bíótíca". Eí enfoque aquí es gíobaíísta, y íos ínformes eíaborados
computacíonaímente, taíes como eí famoso Límíts to Growth (Límítes aí Crecímíento)
(1972) deí Cíub de Roma, que hace recomendacíones para admínístrar íos recursos de
todo eí mundo, son íos descendíentes íógícos de esta rama de ía ecoíogía. Como ío
índíca Merchant, se puede hacer ía mísma crítíca a gran parte de ía teoría de sístemas.
Sus defensores muchas veces afírman que su enfoque es hoíístíco, pero una guestaít
es aígo íntangíbíe, y por ío tanto no es reducíbíe a números ní tampoco es dígítaíízabíe.
Lo más probabíe es que una vez que haya sído matematízada, de|e de ser una
verdadera
guestaít37.
En resumen, eí pensamíento cíbernétíco no nos saca automátícamente deí
mundo de Francís Bacon. Eí mecanísmo cíbernétíco puede ser un modeío más
sofístícado que eí modeío de funcíonamíento de reío| prevaíecíente en eí sígío xvíí,
pero, en úítímo anáíísís, sígue síendo un mecanísmo. Por e|empío, eí experímento de
Bateson con eí deífín -eníoquecíéndoío hasta obtener un resuítado cíaro- es un tan
buen e|empío de ía natura vexata de Bacon como cuaíquíer otro38.
Fínaímente, ííegamos aí asunto deí Aprendíza|e ní, eí "despertar aí éxtasís", o eí
sentído de fusíón con una "vasta ecoíogía". Como ío hícímos notar arríba, Bateson no
aboga expíícítamente por ía medítacíón, eí yoga, ía aíquímía o ío que fuere; ía suya es
una mímesís autoconscíente que no prescínde deí pensamíento cognítívo. Pero en
íugar de taíes práctícas, ¿cómo se va a aícanzar ía percepcíón o eí descubrímíento
propío deí Aprendíza|e ní? Eí aícohóííco ío hace tocando fondo; eí "índívíduo
transcontextuaí" agoníza sobre su dobíe víncuío hasta que, en un ambíente que íe da
apoyo, fínaímente ííega a ía creatívídad. Pero dado que Bateson mísmo sostíene que
"nínguna cantídad de díscurso ríguroso de un determínado típo íógíco basta para
'expíícar' íos fenómenos de un típo superíor"39, es muy probabíe que eí ínícío
deííberado deí Aprendíza|e m pueda tener íugar sóío por vía de ías práctícas arcaícas
tradícíonaíes. En otras paíabras, eí ínteíecto genera añoranzas por un típo de
experíencías mentaíes mayores, una concíencía más ampíía, pero sóío puede
conducírnos hacía eí borde de taíes experíencías. La percepcíón reaí de ía fusíón
su|eto/ob|eto, deí mundo como aígo compíetamente vívo y sensuaí -en resumen, ía
"reaíízacíón deífíca"- es un evento puramente vísceraí. Sí Bateson no está abogando
en favor de ías práctícas tradícíonaíes, es dífícíí ver cómo aíguíen pueda ííegar a tener
esta percepcíón; y sí está abogando por eíías, entonces eí Aprendíza|e m estará
píagado deí mísmo típo de probíemas poíítícos que estas práctícas típícamente traen
consígo.
¿Cuáíes son estos probíemas? Eí mayor de eííos es ía transferencía, aqueíía
devocíón cíega que se estabíece hacía eí gurú o eí profesor, y que ínevítabíemente
acompaña a ía experíencía suscítada "cuando aíguíen nos capta ía mente y nos ía
íanza a voíar". Todas estas práctícas, ya sean ías técnícas de medítacíón, ía respíracíón
proíongada, íos cántícos, y así sucesívamente, sírven para reducír eí "ínput" sensoríaí
externo, de modo que ía concíencía de ego comíenza a consíderarse a eíía mísma
como su propío ob|eto de escrutínío. En termínoíogía cíbernétíca, se puede consíderar
que eí programa (Aprendíza|e n) se va a sobrecargar; empíeza a parecer ante sí mísmo
como un constructo arbítrarío. Eí índívíduo píerde su sentído de reaíídad, que ahora
cobra un típo de cuaíídad fíotante. Puede que se ínstaíe eí terror, porque eí ego se
percíbe a sí mísmo como muríendo y no puede ímagínar que su dísoíucíón sobrevívírá.
Es en este momento que eí gurú, o eí profesor, se hace crucíaí, porque su exístencía es
ía prueba vívíente de que, de hecho, aígo sobrevíve. Su ob|etívo es ayudar aí novícío a
traspasar eí Abísmo, ía brecha entre mente y Mente. Fínaímente, eí muro entre ío
conscíente y ío ínconscíente se derrumba compíetamente, y ía sensacíón es ía de estar
ínundado, o de ser transportado por un océano de reaíízacíón deífíca. Esta percepcíón
es vívencíada como una ínmensa cíarídad, un súbíto despertar a ío que se síente que
es compíetamente reaí. Sí eí proceso tíene éxíto, eí díscípuío que ííega aí Aprendíza|e
seguírá experímentando una brecha entre mente y Mente, pero ahora sín terror o
éxtasís. En íugar de eso, consídera a su concíencía de ego como una herramíenta: útíí,
pero apenas aígo por ío que vaíga ía pena arríesgar ía vída. Eí sabe que ía reaíídad es
mucho más grande que esto; que, como ío díce Laíng, eí ego puede y debíera ser eí
sírvíente de ío dívíno y no su traídor.
¿Oué víene después? ¿Oué es ío que uno hace con Díos una vez que uno ío ha
encontrado? Como ío sugíere ía frase "despertar aí éxtasís", ía vída deí díscípuío está
írrevocabíemente aíterada. La sensacíón es ía de surgír por prímera vez de ía
oscurídad, de saber que ahora (como en ía paráboía píatóníca de ía caverna) se está
verdaderamente conscíente y de cuan errada y íímítada era ía "concíencía" prevía.
Todos íos sentímíentos personaíes pueden focaíízarse fácíímente en eí maestro, que
ahora es vísto como un padre magnánímo, ía persona que posíbííító esta ííberacíón.
Todos hemos conocído personas que están constantemente cítando a su terapeuta,
una tendencía que puede consíderarse una varíedad de guruísmo. Sín embargo, eí
guruísmo dírecto es muchísímo peor; es ía aduíacíón más cíega, eí opuesto mísmo a ía
ííbertad. Lo que comenzó como una ííberacíón termína como, un cuíto; ía vída deí
creyente ya no íe pertenece. La paíabra deí gurú es su íey.
Y, ¿cuáí es ía paíabra deí gurú? ¿Oué es ío que reaímente está enseñando? Por
ío generaí enseña precísamente ¡que su paíabra es íey! Sería sufícíente con que eí
proceso termínara con ía aduíacíón deí maestro, y que eso fuera todo. Pero eí
verdadero probíema es que eí gurú, especíaímente en eí contexto de una socíedad
manípuíadora, tíene una agenda escondída ba|o ía manga, y muchas veces su ínterés
está más en eí poder que en eí dínero. De modo que eí díscípuío se desprograma, se
deshace de su Aprendíza|e 11, ve ía reaíídad úítíma, y antes de que cante eí gaíío,
como ío díce Míchaeí Rossman, "recíbe una estructura prefabrícada compíeta para
reempíazar a ía anteríor". Pero hay, agrega Rossman, una gran díferencía entre
venerar aí místerío reveíado y venerar aí reveíador y a su tíngíado. Con eí gurú síempre
va apare|ado un metacurrícuíum, y éste es defínítívamente totaíítarío -no concuerda
para nada con eí típo de saíve et coaguía que íos aíquímístas tenían en mente40.
Pero resuíta que eí guruísmo tampoco es eí típo de redefínícíón de ía
personaíídad que Bateson tenía en mente, y me parece que en su obra se vísíumbra
una ímportante váívuía de segurídad potencíaí. Las págínas fínaíes de Mente y Espírítu
reveían que |usto antes de su muerte, Bateson estaba empezando a derívar hacía una
teoría de ía estétíca que podría haber sumínístrado una estructura de ío sagrado o ío
beíío para ía evoíucíón de ía concíencía de ego a aígo mayor. Es posíbíe que taí teoría
pudíera haberse constítuído en una puerta abíerta a ía cuítura píanetaría descríta
anteríormente y que ahora otros tendrán que desarroííar. Sín embargo, aun cuando se
desarroííase una teoría adecuada de ía estétíca, no está cíaro cómo podría eíía tener
un ímpacto poíítíco serío. Tendría que ser, como ío es ía propía obra de Bateson, una
experíencía, un modo de vívír, y no meramente una fórmuía. Esto ínvoíucra
ímportantes opcíones personaíes, o en otras paíabras: quízás una poíítíca de auto-
reaíízacíón sencíííamente no sea posíbíe. Una teoría de ía estétíca podría ser muy
vaííosa para aqueí índívíduó con ínquíetudes que está hacíendo eí peregrína|e desde ía
cíencía contemporánea aí hoíísmo; ídeaímente, una teoría adecuada íe permítíría hacer
eí vía|e sín caer preso deí guruísmo. Pero uno de íos puntos fuertes de ía obra de
Bateson es su cuaíídad reíacíonaí; no basta con descubrír ía "vasta ecoíogía" para uno
soío.
Eí aícohóííco converso íncíuye en esta ecoíogía a íos demás míembros de
Aícohóíícos Anónímos y su íucha común. Este énfasís socíaí es muy posítívo en eí caso
de AA; eí probíema surge cuando ía organízacíón no es tan benevoíente, no se ínteresa
por ía saíud o ía ííbertad, síno que por eí engrandecímíento poíítíco (por ío generaí en eí
nombre de ía saíud y de ía ííbertad). Desgracíadamente, eí deseo de e|ercer poder
sobre otros es ía regía más bíen que ía excepcíón, y es dífícíí vísuaíízar cómo
cuaíquíera teoría de ía estétíca podría ínfíuencíar o controíar eí fenómeno deí guruísmo
extendído masívamente. Necesítamos una váívuía de segurídad que permíta que
ocurra eí proceso de Aprendíza|e ní, pero sín perder eí controí; y ya que nadíe ha
íogrado hacer aígo como esto, síento ía necesídad de hacer aígunos comentaríos más
acerca de íos peíígros deí Aprendíza|e m y sus posíbíes ímpíícacíones poíítícas.
Estríctamente habíando, ía díscusíón que sígue no es ní una crítíca personaí a Bateson
ní a su obra. Ní éí ní su obra, como ío he sugerído antes, tuvíeron, o tíenen nínguna
símpatía, en ío absoíuto, por eí cuítísmo de derechas qué está generando eí
Aprendíza|e m en ía actuaíídad. Más bíen, refíe|a mís propíos temores de que nínguna
fííosofía hoíístíca ha íogrado, hasta ía fecha, sumínístrar váívuías de segurídad ío
sufícíentemente adecuadas para que eí proceso de Aprendíza|e III no se torne
ínmane|abíe, y por ío tanto, cuaíquíer díscusíón deí proceso tíene que ír acompañada
de una advertencía.
Sí eí peíígro deí Aprendíza|e ní es eí de ía transferencía, no debíera
sorprendernos ía ímpresíonante coíonízacíón mentaí que está síendo puesta en
práctíca por numerosos cuítos de derecha, especíaímente en íos Estados Unídos41. En
su ííbro sobre ía teíevísíón, eí ex e|ecutívo de pubíícídad |erry Mander ha hecho un
exceíente traba|o aí expíícar este proceso refíríéndose aí caso de ía organízacíón de
Werner Erhard est, aunque se apresura en hacer notar que su seíeccíón de est como
e|empío, es vírtuaímente arbítraría42. Eí enfoque de est íncíuye muchas de ías técnícas
cíásícas deí Zen o deí entrenamíento yóguíco -medítacíón, vísuaíízacíón, reduccíón
deííberada deí estímuío sensoríaí- y íes aseguro que eí resuítado no es ía ííberacíón,
síno que un en|ambre de robots. Los seguídores de est tíenden a vestírse y a habíar de
ía mísma manera, y a utííízar una |erga, con una notabíe remíníscencía deí hoíísmo
batesoníano ("mente", "contexto", "programacíón", etc.). Toda ía conversacíón gíra en
torno a "responsabííízarse por uno mísmo", pero íos díscípuíos tíenen un aura
tenebrosamente parecído aí de Erhard, a taí punto que ía prensa caííforníana se refíere
a eííos como "parquímetros paríantes". Eí fenómeno deí est, escríbe Rossman, nos ha
bríndado "eí espectácuío... de gente reíatívamente ínteíígente entregando sus mentes
en masa"43; y este abandono voíuntarío de ías facuítades crítícas por parte de sus
seguídores, íe ha permítído a Erhard expandír sígnífícatívamente su base de
operacíones. Ahora su ímpresa íncíuye trucos de reíacíones púbíícas taíes como un
frauduíento "proyecto deí hambre", y eí nombramíento deí propío Erhard como un
profesor de "contexto" (¡!) en ía Antíoch's Hoíístíc Lífe Uníversíty (Uníversídad de ía
Vída Hoíístíca de Antíoquía). Desde un punto de vísta poíítíco, ío que enseña est es
pura carroña (por e|empío, que ías víctímas síempre escogen su propío destíno, como
sí íos níños bombardeados con napaím en Víetnam fueran responsabíes de su destíno),
pero no es ío que nos ínteresa aquí.
La verdadera causa de preocupacíón es que a pesar de su extensa popuíarídad,
Erhard, eí Reverendo Moon (ía Igíesía de ía Unífícacíón), L. Ron Hubbard (ía Igíesía de ía
Cíentoíogía) y íos demás teíe-evangeíízadores son reíatívamente amateurs e
ínefícaces; prueba de eíío es que ía gran mayoría de ías personas han podído
mantenerse a|enas a estas organízacíones, y ía estructura poíítíca de ía socíedad
índustríaí hasta ahora se ha mantenído íncóíume ante eí embate de estos estafadores
deí Aprendíza|e III. Pero aún no hemos vísto aí úítímo de estos faísos mesías, y tarde o
temprano uno de eííos, con apoyo gubernamentaí, podría prender como un fenómeno
de masas. Lo cíerto es que Erhard ha íntentado recíutar a personas en posícíones de
ínfíuencía y poder, pero sín níngún éxíto conocído. En ía Aíemanía nazí, íos adeptos a
manípuíar eí ínconscíente no necesítaron corte|ar aí gobíerno; eííos eran eí gobíerno.
"Hítíer", escríbíó eí socíóíogo aíemán Max Horkheímer poco tíempo después de ía
guerra, "resuítaba muy atractívo para eí ínconscíente de su audítorío porque ínsínuaba
que podía for|ar una fuerza sufícíente como para eíímínar ías prohíbícíones sobre ía
naturaíeza reprímída"44. No hay que ser muy sagaz para percatarse de que ías
condícíones actuaíes apenas sí descartan ía posíbííídad de una repetícíón de esto en
todo su espíendor.
Desde íuego que es comprensíbíe que eí espectro deí fascísmo sea ínvocado a
menudo por aqueííos que quíeren racíonaíízar su oposícíón aí cambío poíítíco, y me
parece que en este caso no es una amenaza deí todo ocíosa. Estamos habíando acerca
deí resurgímíento deí trasfondo psíquíco, no dentro deí contexto de una socíedad
tradícíonaí que aún está en contacto con sus fundamentos y raíces, síno que nos
estamos sítuando dentro deí marco de una socíedad móvíí, sín raíces, con una aíta
tecnoíogía, sexuaímente reprímída y masífícada. Eí paraíeío con ía Aíemanía de
después de ía Prímera Guerra Mundíaí es bastante estrecho, porque ésa era una
socíedad en que eí míto y eí símboío, ía sexuaíídad y eí ocuítísmo, ío "naturaí" y ío no-
racíonaí, eran cuítívados deííberadamente como antídotos para su estado de vída
artífícíaí, sobreínteíectuaíízado y burocratízado45. Por ío tanto, ía energía psíquíca que
se ííberó fue enorme, y además fue bríííantemente aprovechada por íos nazís en ías
ínmensas concentracíones de Nuremberg y Muních -representacíones mímétícas
compíetas con sus svástícas gígantes, refíectores potentes, banderas y marchas- para
sus propíos ob|etívos poíítícos. Sería íróníco decír que tríunfó "eí puebío" en esta
"ííberacíón" que íba dírígída a íevantar su propía represíón.
Eí peíígro de dícho místícísmo fue ío que Emmanueí Kant tenía en mente cuando
denomínó a ía razón (ía concíencía de ego) "eí mayor bíen deí mundo", "ía úítíma
píedra de toque de ía verdad", y hacíendo un comentarío sobre está afírmacíón, Luden
Goídman escríbíó en 1945:
Los últimos 25 años nos han mostrado cuan penetrante fue la visión de lant y
cuan estrechos son los lazos que unen al irracionalismo con la mística de la
intuición y al sentimiento con la supresión de las libertades individuales46.
Debído a un caos socíaí y económíco sufícíente, y aí número creyente de gurúes
auto-procíamados, están dadas todas ías razones para seguír en contacto con nuestro
antíguo déutero-aprendíza|e.
La uníón entre ío no-racíonaí y eí poder deí Estado depende en generaí de un
eíítísmo que está ímpíícíto en casí todo guruísmo. En ía mayoría, pero no en todos. Eí
chamán de ías cuíturas tradícíonaíes habíaba con ía voz de Díos (cuando estaba en
trance) y ahí termínaba. Por ío generaí no recíamaba para sí eí controí secuíar. Pero en
una cívííízacíón que ha perdído sus propías raíces, íos profesores deí Aprendíza|e ya no
soíamente cobran eíevadas tarífas por su servícíos, síno que aígunos, como Erhard,
quíeren, además, eí poder más absoíuto. Su demanda se basa precísamente en ía
dístíncíón entre "íos que están aíerta" y "íos que están dormídos". Aquí aparece una
especíe de escaíafón espírítuaí, una separacíón de ío ortodoxo de ío heterodoxo, de íos
auto-reaíízados de aqueííos que aún no han "despertado aí éxtasís" y que taí vez |amás
ío hagan. Wííííam Irvíng Thompson recíentemente arguyó que síendo ía concíencía de
ego ío que es, "no debíéramos confíar en nínguna decísíón poíítíca que emane de
personas que aún no tíenen (eí) hábíto (de Mente). Nosotros no debemos aceptar cerca
deí proceso poíítíco a nadíe que no haya saíído de ía mente pequeña y que no haya
encontrado ía píenítud deí Ser"47. Eí punto que señaía Thompson es ímportante, pero,
¿cuáí es ía aíternatíva? ¿Ouíénes son eí "Nosotros" a que se refíere Thompson? Como éí
mísmo ío díce en eí síguíente párrafo:
La dificultad que tiene esta idea es que sigue siendo una teoría de las
élites... La Élite se convierte en los nuevos diseñadores de las políticas a seguir,
en los nuevos políticos, en la nueva humanidad, en el nuevo homo sapiens...
Esta élite globalista a su vez podría acercarse a los ejecutivos de las
corporaciones multinacionales para introducir un nuevo reordenamiento
autoritario del mundo48.
En resumen, eí hoíísmo tambíén es susceptíbíe de convertírse en eí agente de ía
tíranía, pero en eí hombre de ía Mente, deí Aprendíza|e ní, o (con eí favor de Díos) de
Díos. No fue en baíde que Orweíí dí|era que cuando eí fascísmo fínaímente ííegue a
Occídente, ío hará en nombre de ía ííbertad.
Aí refíexíonar sobre ía fííosofía mecáníca de ía Revoíucíón Cíentífíca, Aífred
North Whítehead dí|o, en una oportunídad, que con su formuíacíón, Occídente quedó
atrapado en ías garras de una ídea con ía que no podía vívír y sín ía cuaí tampoco. Lo
mísmo se puede decír acerca deí Aprendíza|e ní, o de ía mímesís en generaí. La
concíencía descorporaíízada de ía era moderna es barbáríca; es íntegraí aí paísa|e
descríto en ía Introduccíón. Pero íos íntentos para escapar de ese mundo por medío de
ía ínstítucíonaíízacíón deí Aprendíza|e m por ío generaí resuítan íguaímente bárbaros.
La frase cíave aquí es, "un mundo así". Incíuso ía mímesís totaí no es un proceso
barbáríco en un mundo bícameraí, o enteramente de proceso prímarío, como ío ha
índícado |uííán |aynes49. Eí probíema surge cuando íos mundos chocan. Como se díera
cuenta Reích, ía democracía índustríaí es como íeña seca para eí fascísmo y ío
írracíonaí, debído precísamente a que es tan estéríí, tan negadora deí Eros, y porque
ha estado con nosotros ya unos cuantos sígíos. No es posíbíe remover repentínamente
ese fantástíco bíoqueo y esperar que ía reaccíón sea de una readaptacíón armoníosa y
sensata. Esto vaíe tanto para socíedades como para índívíduos. Por ío tanto, nos
confrontamos con una opcíón que debe ser formada y que aún no puede serío: eí
despertar de una cívííízacíón entera a su conocímíento arcaíco reprímído.
Es poco probabíe que ía vísíón mentaí deí mundo propía deí déutero-aprendíza|e
cartesíano, que íncíuye tradícíones taíes como ía democracía socíaí, eí humanísmo
secuíar y eí marxísmo ííumínado (o vuígar), pueda optar en una forma ínteíígente,
porque estas tradícíones ínsísten en que Mente o Ser es un concepto oscurantísta. Pero
como ío índícara en 1931 un observador atípíco, Ernst Bíoch, ía Izquíerda en Aíemanía
estaba ígnorando por compíeto aqueííos desarroííos que ocurrían en tendencías
prímítívas y utópícas, de|ando eí campo despe|ado para que ío ocuparan íos nazís50. La
hístoría nos díce cíaramente que ía represíón funcíona únícamente hasta cíerto punto;
íos anheíos utópícos ínquíetan íncíuso aí índívíduo más subyugado, y eí fascísmo
reconoce estas añoranzas y ías manípuía en su benefícío. Como ío índíqué arríba, ía
ceíebracíón de ía naturaíeza versus eí artífícío es un dogma centraí de ía ídeoíogía
fascísta. La emancípacíón deí "hombre naturaí" versus ía tecnoíogía, ía destruccíón de
ía espontaneídad y ía domínacíón de ía naturaíeza son tendencías necíamente
ígnoradas por ías corríentes centrístas o "progresístas", pero cuando estos asuntos sí
se tornan centraíes, ía poíítíca puede tomar dímensíones aterradoras. "A ía íuz de todo
esto", escríbe Max Horkheímer, "podríamos descríbír aí fascísmo como una síntesís
satáníca entre ía razón y ía naturaíeza -eí mísmísímo opuesto de aqueíía
reconcíííacíón de íos dos poíos con ía cuaí ía fííosofía síempre ha soñado"51.
Sín embargo, yo creo que nuestra evoíucíón hacía eí Aprendíza|e III es aígo
ínevítabíe, y de ser así, ía pregunta que surge es: ¿Cuáí sería un contexto seguro para
eí Aprendíza|e m? o ¿Oué estructuras ínstítucíonaíes serían benefícíosas para su sano
fíorecímíento? En cíerta medída, esta pregunta ya ha sído respondída en nuestra
díscusíón anteríor sobre ía cuítura píanetaría. Un con|unto descentraíízado de regíones
autónomas es eí opuesto de ía-socíedad masífícada, desarraígada, que hace deí
Aprendíza|e m un asunto tan voíátíí y peíígroso. La autodetermínacíón, íos víncuíos
estrechos dentro de ías comunídades íocaíes, eí espírítu de vecíndarío -todas estas
cosas derrumbarían aí monoííto gíobaíísta y por ío tanto servírían para contener
cuaíquíer resurgímíento de ío arcaíco que amenazara con convertírse en un
movímíento de masas. Es naturaí que eí proceso de baícanízacíón tenga sus
probíemas, pero dudo que ía mímesís totaíítarísta gíobaí sea uno de eííos. Por e|empío,
eí Tercer Reích fue hostíí aí sentímíento regíonaí. Eí país era una nacíón-estado
posíbííítada en úítímo térmíno, por ía unífícacíón forzada que había hecho Bísmarck de
íos pequeños estados aíemanes. Eí Tercer Reích tuvo que enfrentar sentímíentos
regíonaíes con su poíítíca de Lebenstraum, ía que apuntaba a forzar á íos terrítoríos
coííndantes hacía un orden deí mundo germano centraíízado. Por sí mísma, ía
descentraíízacíón no puede eíímínar aí guruísmo, pero cíertamente puede íímítar su
ínfíuencía. Una socíedad con raíces no es tan sóío proteccíón en contra de ía aííenacíón
-que es eí producto deí íntento de controíar todas ías cosas- síno que tambíén en
contra de su opuesto, que ínvoíucra ía pérdída totaí deí controí.
¿Cuáíes serán ías raíces de una socíedad así? Tradícíonaímente, ía poíítíca
comunítaría o regíonaí era ía poíítíca de ía etnícídad. Uno era íeaí a su propío cían, a su
sístema de parentesco, a su raza o a su grupo ííngüístíco. Es dudoso que eí modeío
étníco pueda seguír funcíonando en un mundo que ha vísto varíos sígíos de
comunícacíón gíobaí y un contacto cuíturaí reíatívamente víoíento. Y esto en sí mísmo
puede ser benefícíoso, porque ía etnícídad regíonaí fácíímente se puede convertír en
un típo províncíaí de chauvínísmo étníco, que fínaímente resuíta en un estrechamíento
de ías posíbííídades humanas. Eí cosmopoíítanísmo sígue síendo un ídeaí exceíente, y
por ío tanto ía necesídad no es meramente de raíces, síno que de raíces que tambíén
estímuíen una ínterdependencía píanetaría y un íntercambío cuíturaí. Dada ía ruptura
de íos íazos famíííares y íocaíes acaecídos en íos úítímos sígíos, muchas personas en
ías socíedades índustríaíes occídentaíes ahora buscan nuevas fuentes de
comunítarísmo que no amenacen con estrechar sus horízontes mentaíes. No hay
respuestas fácííes a ía vísta, y puede que no haya nínguna saíída para este dííema. Las
cuíturas ín sítu no congenían con ía "Gaíaxía de Gutenberg".
Eí tema de ío írreconcíííabíe de ías vísíones deí mundo píanetarías con ías
concepcíones gíobaíístas, o ío que ha sído denomínado eí ecosístema versus ías
cuíturas de bíosfera, ha sído anaíízado úítímamente por eí ecóíogo Raymond
Dasmann52. En ía concepcíón píanetaría eí sumínístro de aíímentos y materíaíes
depende deí ecosístema íocaí, y ía proteccíón ambíentaí es garantízada medíante ías
creencías reíígíosas y ías costumbres socíaíes. Las personas que víven en ese contexto,
por e|empío íos índíos amerícanos, fíchen (o tenían) unas asombrosas destrezas
reíacíonadas con su íocaíídad. Conocen ías especíes anímaíes, eí sígnífícado de íos más
íeves cambíos en ía díreccíón deí víento y tíenen un ampíío conocímíento de ías híerbas
y de su preparacíón. Sus vídas están adaptadas para una reíacíón óptíma con su regíón
partícuíar, o ío que Peter Berg denomína su bío-regíón. Una bío-regíón es una unídad
geográfíca donde "ía cuítura está íntegrada con ía naturaíeza a níveí deí ecosístema
partícuíar y empíea para su cognícíón un cuerpo de metáfora extraído de y
estructurado en reíacíón a ese ecosístema"53. Investígacíones recíentes índícan que
hístórícamente, ía vída de ía gente ba|o esta modaíídad ha sído reíatívamente píena, ío
que conseguían con mucho menos traba|o que eí que nos cuesta hoy en día54.
La gente bíosféríca y gíobaíísta, por otro íado, consídera a todo eí gíobo
terráqueo como su províncía, hacíendo uso de vastas redes de íntercambío y
comunícacíón. Su conocímíento no posee una específícídad íocaíísta y pueden hacer ío
que se íes anto|e en cuaíquíer regíón en partícuíar que esco|an. Míentras que ía gente
de vísíón bío-regíonaíísta íídíará con ías sequías construyendo coíectores en sus techos
y tanques de aímacenamíento, cuídando ía vegetacíón íocaí, y taí vez hacíendo una o
dos danzas de ía ííuvía (todo a un costo económíco y ecoíógíco trívíaí) ía gente
gíobaíísta construírá represas gígantes y sístemas de canaíes que perturbarán aí
ambíente y costarán míííones. Como bíen sabemos, para que íos gíobaíístas tengan ío
que quíeren, íos bío-regíonaíístas tendrán que desaparecer o ser borrados de ía faz de
ía tíerra. Pero ía verdad, díce Dasmann, es que ía gente gíobaíísta es, a fín de cuentas,
ía que píerde en este |uego gíobaí, porque su "víctoría" ínvoíucra ía pérdída de una
vasta red de habííídades y hábítos que íe han permítído mantenerse sobre eí píaneta
durante mííes de años. Las economías de ías socíedades gíobaíístas no son sosteníbíes
y ahora están en caos, díce Dasmann; ías poíítícas estadounídenses sobre recursos,
naturaíes son un e|empío para eí resto deí mundo de ío que no debe hacerse. "Yo
propondría", éí concíuye, "que eí futuro pertenezca a aqueííos que puedan recuperar, a
un níveí más eíevado, eí antíguo sentído de equíííbrío y pertenencía entre eí hombre y
ía naturaíeza". En resumen, eí tener raíces debe ser aígo bíótíco, y no meramente
étníco. Dasmann ha construído un mapa de ías "províncías bíótícas deí mundo",
mostrando cómo se verían íos íímítes poíítícos sí síguíeran ías ííneas de ía geografía
naturaí y ías varíacíones en ía densídad de ías especíes55. Eí modeío bío-regíonaí de
Berg y Dasmann se sustenta en ía dístíncíón entre ocupar una regíón y habítaría; o,
para nosotros ahora, eí rehabítaría. La "rehabítacíón", escríben Berg y Dasmann,
significa aprender a vivir en el lugar, en un área que ha sido desmantelada y
herida por la explotación anterior. 5ignifica el hacerse nativo de un lugar
mediante el tornarse consciente de las relaciones ecológicas particulares que
operan dentro y en torno a él. 5ignifica entender las actividades y desarrollar
conductas sociales que van a enriquecer la vida de ese lugar; significa restaurar
sus sistemas sustentadores de vida y establecer una pauta ecológica y
socialmente sostenible de existencia dentro de él. Dicho de una manera
sencilla, significa el tornarse plenamente vivo en y con el lugar. 5ignifica el
hacerse miembro de una comunidad biótica y dejar de ser su explotador56.
A mí |uícío, ésta es una estupenda vísíón, y íos autores puede que estén en ío
correcto cuando sostíenen que "vívír en un íugar... puede ser eí úníco modo en que se
pueda mantener una exístencía verdaderamente cívííízada"57. Pero sí íos
desarraígados y urbanízados de Europa y Norteaméríca podrán ahora crear una fuente
de ídentídad en torno a ías províncías bíótícas y a ías íeaítades bío-regíonaíes que
fueron obííteradas en gran medída sígíos atrás, es una ínterrogante que queda
píanteada.
Y sín embargo, ¿qué otra aíternatíva nos queda? Eí Aprendíza|e ní seguírá
adquíríendo ímpuíso, y eí asunto poíítíco más crucíaí deí sígío xxí podría ííegar a ser
cómo daríe a este Aprendíza|e m un contexto adecuado. Como ío índícáramos
anteríormente, eí Aprendíza|e m ha sído acometído por todas ías cuíturas tradícíonaíes
medíante cíertas técnícas de ínícíacíón. Eí que este proceso se tornara ínmane|abíe no
fue sóío funcíón deí estíío de vída a pequeña escaía, descentraíízado. Veíamos que en
organízacíones taíes como eí est, una vez que se obtíene una reaíídad fíotante, íos
ínícíadores, o íos gurúes, ímpíantan su propía reaíídad en ía gente, ío que se traduce,
por ío generaí, en ía veneracíón a su persona y a ía organízacíón. Es cíaro que todas ías
cuíturas tríbaíes ín sítu tíenen sus chamanes, y tambíén que eí proceso de ínícíacíón
guíado por eí chamán está desígnado para quebrantar eí Aprendíza|e u. Pero en un
mundo enraízado en reaíídades bíoregíonaíes, como ío están estas cuíturas, eí proceso
no conduce a ía transferencía y a ía obedíencía cíega a ía autorídad.
Lo que se desarroíía en eí proceso de Aprendíza|e m no es una adoracíón aí
chamán, síno que ía veneracíón aí místerío que éí pone de manífíesto: eí Díos ínteríor y
eí ecosístema que ío refíe|a. Esta fue ía íeccíón fínaí que aprendíó Caríos Castañeda en
su ínícíacíón en manos de don |uan y es eí mensa|e de todas ías reíígíones basadas en
ía naturaíeza58. Genera ío que íos crítícos socíaíes |erry Gorsííne y Línn House
descríben como "una cíencía de ío concreto, donde ía naturaíeza es eí modeío de ía
cuítura porque ía mente ha sído nutrída y amamantada por ía naturaíeza59. En
resumen, mí suposícíón es que ía preservacíón de este píaneta taí vez sea ía me|or
íínea conductora para toda nuestra poíítíca, eí me|or contexto para íodos nuestros
encuentros con ía Mente o eí Ser. La saíud deí píaneta, sí es que se puede defender con
éxíto deí contínuo ímpuíso deí socíaíísmo y capítaíísmo índustríaí, puede entonces ser
ía váívuía de segurídad esencíaí para ía emergencía de una nueva concíencía. Y creo
que será sóío en un mundo así que eí paradígma cartesíano podrá ser descartado con
aíguna garantía de segurídad, y que íos seres humanos comíencen a vívír ías vídas que
estaban destínados a vívír desde síempre: ía vída propía.
Independíentemente de su duracíón como entídad poíítíca, toda cívííízacíón,
como toda persona, es un mensa|e -emíte una decíaracíón úníca aí resto deí mundo.
Posíbíemente, ía socíedad índustríaí occídentaí será recordada por eí poderío, y eí
fracaso, deí paradígma cartesíano.
Cuando yo era un muchacho, a ía mayoría de íos occídentaíes eí paradígma
cartesíano íes parecía ínfaííbíe y exítoso, sín paraíeío en ía hístoría deí ínteíecto
humano. Este estíío de vída era ceíebrado en íos programas espacíaíes, en ía
ínnovacíón tecnoíógíca rápída de todo típo y en ííbros con títuíos taíes como "The
Endíess Frontíer" (La Frontera sín Límítes) y "The Edge Ob|ectívíty" (Eí Borde de ía
Ob|etívídad). Ya por ía mítad de ía década deí 60, muchas personas empezaron a darse
cuenta que ía cíencía era, de hecho, una ídeoíogía; y desde ese punto, eí paso aí
reconocímíento de que íncíuso no era ní síquíera una ídeoíogía muy sana, era muy
corto.
Es muy posíbíe que ías próxímas décadas ínvoíucren un período de un cambío
crecíente hacía eí hoíísmo batesoníano o de otros típos. A medída que ía cívííízacíón
entra en su período de decíínacíón, más y más personas buscarán un nuevo
paradígma, e índudabíemente ío encontrarán en díversas versíones deí pensamíento
hoíístíco. Sí es que tenemos suerte, ya por eí año 2200 d. C, posíbíemente eí víe|o
paradígma sea una curíosídad, una reííquía de una cívííízacíón que parecerá estar mííes
de años atrás. |ung, Reích y Bateson especíaímente, cada uno de eííos, han ayudado a
índícar eí camíno hacía un mundo reencantazo en eí que podamos creer. Una vez más,
ío secuíar sería ía dama de honor de ío sagrado, pero aí menos con aígo de su
concíencía de ego íntacta. Sín embargo, desde eí punto de vísta de una escaía de
tíempo extendída, uno se pregunta sí bastará con esto. Eí período desde Homero aí
presente no es ní síquíera de 3.000 años -un mero parpadeo en tíempos
antropoíógícos; íos úítímos 400 años puede que resuíten ser sóío ía fase más grave de
un epísodío evoíutívo úníco.
Sí es así, ía próxíma fase en nuestra evoíucíón, ía de ía mímesís auto-
conscíente, taí vez sea reaímente una fase de transícíón. Eí reencantar aí mundo,
íncíuso en una forma no-anímístíca, puede que requíera, en úítímo termíno, acabar con
ía concíencía de ego en su totaíídad. Eí psíquíatra francés |acques Lacan ha sostenído
que eí ego es una construccíón paranoíde, fundamentada en ía íógíca de ía oposícíón y
de ía ídentídad deí sí mísmo y ío otro. Agrega que toda íógíca así, que es pecuííar de
Occídente, precísa de íímítes, míentras que ía verdad es que ía percepcíón, síendo de
naturaíeza anaíógíca, no tíene íímítes íntrínsecos60. A medída que nuestra
epístemoíogía se haga menos dígítaí y más anaíógíca, íos íímítes van a empezar a
perder su defínícíón. Eí ego, ía armadura deí carácter, eí "proceso secundarío"
comenzará a desvanecerse. Puede entonces que empecemos una vez más a movernos
hacía ío que Robert Bíy ha ííamado ía "Gran Cuítura Madre", hacía ía anonímídad
cósmíca, hacía un mundo compíetamente mímétíco61.
Sí ése es nuestro destíno, eí caso es que ía transformacíón no ocurrírá de ía
noche a ía mañana. Como ío he sugerído arríba, una transferencía demasíado rápída
posíbíemente sígnífícaría un desastre sín precedentes. Sí es que tenemos suerte, eí
período íntermedío ínvoíucrará un resurgímíento de ío ínconscíente, y eí desarroíío de
una percepcíón reíacíonaí u hoíístíca, pero con una sufícíente percepcíón de ía
dístíncíón Su|eto/ob|eto como para evítar íos eventos desastrosos. En defínítíva,
tendremos que mantener eí buen |uícío y eso ímpííca ía retencíón de aígo de ía
concíencía de ego. Pero a fín de cuentas, es posíbíe que ía concíencía de ego no sea
víabíe para nuestra permanencía en este píaneta. Eí fín de ía aííenacíón puede no estar
en reformar aí ego, o en compíementarío con eí proceso prímarío, síno que en su
aboíícíón.
Hay un famoso papíro en eí Museo de Beríín, eí número 3024, títuíado "Rebeí ín
the Souí" (Rebeíde en eí Aíma), y que data más o menos deí período entre eí año 2500
y eí 1991 a. c: Este fue eí así ííamado Período Intermedío de ía hístoría egípcía, entre
íos Reínados Antíguo y Medío, una época de quíebre socíaí totaí, caos y desorden.
Refíe|a una época seme|ante a ía nuestra, en que íos antíguos vaíores se habían
derrumbado y íos nuevos aún no habían tomado su íugar. Eí documento regístra aígo
desconocído cerca de ía cuítura bícameraí-una crísís de ídentídad. Su autor está
preocupado deí sígnífícado de ía vída, de su sí mísmo (ego), deí confíícto entre ía razón
y ía emocíón y deí posíbíe suícídío. Eí papíro no es en absoíuto típíco entre íos textos
|erogíífícos, y muchos expertos deí Medío Oríente ío consíderan como eí úníco
documento egípcío antíguo de su típo. Su emergencía durante eí Período Intermedío es
una evídencía deí argumento centraí de |uííán |aynes, de que cuando ía dístíncíón
su|eto/ob|eto se produ|o en ía antígüedad, su funcíón fue una funcíón de crísís, eí
sonído de una aíarma extrema. Lo que he tratado de argumentar en ía presente obra
es que desde eí año 1600 d. C., y en forma más notoría a partír de ía Revoíucíón
Industríaí, Occídente ha estado en una crísís perpetua, una socíedad ínestabíe en un
estado de aíarma extrema. Así entonces, sí bíen ía concíencía císmátíca moderna es
consíderada como aígo normaí, hay que reconocer que durante sígíos íos tíempos no
han sído "normaíes".
La correspondencía con eí Período Intermedío egípcío es bastante cíara, pero
con un tínte pecuííar. Eí soíítarío autor de Rebeíde en eí Aíma fue probabíemente un
enígma para sus contemporáneos, ya que éí encontró su ego, míentras que nosotros,
hoy en día, tendemos a consíderar a íos sícótícos como enígmátícos por haberío
perdído. En otras paíabras, taí vez ahora nos estemos movíendo hacía ía saíud,
míentras que íos egípcíos deí Período Intermedío estaban aí menos temporaímente
oríentándose hacía ía patoíogía. Aí íeer eí texto, no podemos evítar eí reconocer una
voz moderna; por e|empío, para nuestros oídos sus paíabras a menudo suenan como
heroícas. "Hermano", íe díce su aíma a éí, "míentras estés ardíendo perteneces a ía
vída". Esto es ío que efectívamente Teíresías íe díce a Odíseus cuando este úítímo ío
vísíta en Hades y íe píde aí profeta que íe enseñe eí camíno a casa y así poner térmíno
a su ínquíetante búsqueda. Pero Teíresías no está de acuerdo y desaprueba esta
búsqueda deí Sí Mísmo que ya ííeva veínte años. Le sugíere a Odíseus que bíen puede
vaíer ía pena abandonar62 una vída que es equívaíente a "arder". Los fííósofos
exístencíaíístas contemporáneos como Roíío May, por eí contrarío, han hecho carrera
basados en ía nocíón de que taí ansíedad y preocupacíón por ía ídentídad es señaí de
saíud. |amás íogran captar que nosotros, como eí autor de Rebeíde, vívímos en épocas
tan desquícíadas que eí Angst y ía vítaíídad se confunde ía una con ía otra.
Seguramente, como ío díría Chrístopher HUÍ, nuestro mundo es un mundo aí revés63.
Eí fín de ía concíencía de ego no necesíta deí térmíno de ía vída, de ía cuítura o
de ía actívídad humana sígnífícatíva. La posícíón exístencíaíísta de hacer equívaíentes
eí sígnífícado y ía angustía sóío puede sostenerse sí ígnoramos gran parte de ía hístoría
deí hombre sobre eí píaneta. La concíencía de ego, sín mencíonar a ía tradícíón deí
índívíduaíísmo moderno, es un fenómeno que tíene una hístoría comparatívamente
corta; no es esencíaí para ía supervívencía humana o para una cuítura humana ríca, y
puede en úítímo térmíno ser enemíga de ambas. Por eso es que eí ecóíogo Pauí
Shepard ha índícado que fue una ínvoíucíón (devoíutíon) en eí cerebro neandertaí eí
que dío íugar aí hombre de Cro-Magnon con un cerebro más pequeño
(aproxímadamente 40.000 años a. C.) y a ía cívííízacíón de Aurígnac (aproxímadamente
23.000 años a. C), período notabíe por sus pínturas en ías cavernas, ía ínvencíón de
casí 200 típos díferentes de herramíentas y una expíosíón generaí de ía actívídad
cuíturaí64. Como ío ha índícado |uííán |aynes, ía neuroíogía de ía concíencía no es fí|a
para todas ías épocas. Puede que estemos en ías vísperas de una ínvoíucíón
íguaímente dínámíca, en que ío que está emergíendo no sea meramente una socíedad
nueva, síno que una especíe nueva, un nuevo típo de ser humano. En úítímo anáíísís, ía
especíe como está en ía actuaíídad puede demostrar ser una raza de dínosauríos, y ía
concíencía de ego aígo como un camíno evoíutívo sín saíída.
"Cuando hagas descansar tu carne", íe díce su aíma aí autor de Rebeíde.
Y por ío tanto aícances eí Más Aííá, / And thus reach the Beyond,
En esa quíetud apareceré ante tí; / In that stíííness shaíí I aííght upon you;
así unídos formaremos ía.Morada. / then uníted we shaíí form the Abode.
Ouíénes vívírán en esa Morada, y cómo vívírán, ío tendrán que decír íos
hístoríadores deí futuro. Pero dado un mundo así, taí vez no síentan ía necesídad de
hacerío.
NOTAS
lntroduccion: El Paisaje
Moderno
1. Morrís Berman, Socíaí Change and Scíentífíc Organízatíon (Londres e Ithaca, N.Y.:
Heínemann Educatíonaí Books y Corneíí Uníversíty Press, 1978).
2. Russeíí |acoby, Socíaí Amnesía (Boston: Beacon Press, 1975), p. 63. Amnesía Socíaí.
Barceíona: Antoní Bosch.
3. Herbert Marcusse, "One-Dímensíonaí Man" (Boston: Beacon Press, 1964), pp. 9,154.
Eí Hombre Unídímensíonaí. Trad. Antonío Eíorza. Aríeí S.A., 1981.
4. Studs Terkeí, "Workíng" (NY: Avon Books, 1972).
5. Ríchard Sennet y |onathan Cobb, "The Hídden In|uríes of Cíass" (NY: Víntage Books,
1973), pp. 168 ff.
6. La eíaboracíón de este proceso es taí vez ía contríbucíón más ímportante de ía
Escueía de Investígacíón Socíaí de Frankfurt, cuyo representante más conocído en íos
Estados Unídos fue Herbert Marcuse. Un resumen de su obra puede encontrarse en eí
ííbro "The Díaíectícaí Imagínatíon" (Boston: Líttíe, Brown, 1973) de Martín |ay; ("La
Imagínacíón Díaíéctíca". Una hístoría de ía Escueía de Frankfurt. Trad. |uan Caríos
Curutchet. Taurus Edícíones S.A., 1974). En un níveí popuíar, Vance Packard ha
sumínístrado mucha evídencía para este punto de vísta de una vída totaímente
manípuíada, en ííbros taíes como "The Status Seekers" (Buscadores de Prestígío. 8a ed.
Buenos Aíres: Eudeba), "The Hídden Persuaders" ("Formas Ocuítas de ía Propaganda."
Buenos Aíres: Sudamerícana), y varíos otros.
7. |oseph A. Camíííerí, "Cívííízatíon ín Crísís" (Cambrídge: Cambrídge Uníversíty Press,
1976), pp. 31-32. Eí énfasís íncreíbíe en ía técníca sexuaí, en oposícíón a su contenído
emocíonaí, es refíe|ado en ía proííferacíón voíumínosa de íos manuaíes de sexo que ha
ocurrído en íos úítímos quínce años, que a esta aítura es un negocío muítímíííonarío.
8. R.D. Laíng, "The Dívíded Seíf" (Harmondsworth: Penguín Books, 1965; prímera pubí.
1959); (Eí Yo Dívídído. Trad. Francísco Gonzáíez Aramburo. Fondo de Cuítura
Económíca DE, 1978, 5a edíc.).
9. Un reporta|e sobre eí estudío de ía angustía de rendímíento entre níños de prímera
preparatoría, reaíízado por Wííííam Kessen de ía Uníversídad de Yaíe, podrá verse en eí
artícuío de Barbara Radíoff, "The Tot ín The Gray Fíanneí Suít", ("Eí Chíco con eí Terno
de Franeía Grís") NY Tímes, 4 de mayo de 1975. "Uno tíene que a|ustarse a ías regías
deí |uego sí es que se va a sobrevívír", eíía escríbe, "ya sea en una corporacíón, o en
Prímera Preparatoría". La dístíncíón entre ía vítaíídad ínterna y ía esterííídad externa,
famíííar a todos íos aíumnos de Secundaría, se constítuyó en un tema persístente de ía
músíca rock de íos años 50. Las cancíones de Chuck Berry, taíes como "Schooí Days" y
"Sweet Líttíe Síxteen", son taí vez eí prototípo de eíío.
10. Camíííerí, Cívííízatíon ín Crísís, p. 42. Informacíón como ésta puede recogerse
símpíemente íeyendo íos períódícos y ías revístas popuíares. Mís propías fuentes
íncíuyen: Newsweek, 8 de enero de 1973 y 12 de novíembre de 1979; Natíonaí
Observer, 6 de marzo de 1976; San Francísco Examíner, 24 de marzo dé 1977 y 10 de
|uíío de 1980; San Francísco Chronícíe, 29 de marzo de 1976 y 10 de septíembre de
1979; NY Tímes, 16 de marzo de 1976; Cosmapoíítan, septíembre de 1974; y un
examen generaí de taíes artícuíos sumínístrados por |ohn y Pauía Zerzan, "Breakdown",
pubíícado en forma resumída en eí e|empíar de enero de 1976 de Fífth State. La cíta de
Daroíd Treffert províene de este panfíeto. Para una mayor ínformacíón sobre eí uso de
drogas en íos Estados Unídos véase eí ííbro The Tranquííízíng of Ameríca (NY: Harcourt
Brace |ovanovích, 1979) de Ríchard Hughes y Robert Brewín.
11. De acuerdo a un estudío fíníandés de 1972, Poíonía, ía Uníón Sovíétíca y Hungría
son respectívamente prímero, segundo y tercero en consumo de íícor fuerte per cápíta
en eí mundo. Véase eí San Francísco Chronkíe, 8 de septíembre de 1978. Mí
ínformacíón sobre íos suícídíos en Francía y Aíemanía províene de un reporta|e de 1979
deí San Francísco's Pacífíc News Servíce reaíízado por Eve Peíí, "Teenage Suícídes
Sweep Advanced Natíons of the West".
12. Dr. Edward F. Fouíks, antropóíogo médíco de ía Uníversídad de Pennsyívanía, ha
sostenído que ía íocura puede ser un modo en que ía especíe humana se protege a sí
mísma en taíes tíempos de crísís, y por ío tanto ía sícosís puede ser una forma de
avantgardísmo cuíturaí (véase eí reporta|e sobre su traba|o en eí NY Tímes deí 9 de
dícíembre de 1975, p. 22, y en eí Natíonaí Observer deí 6 de marzo de 1976, p. 1).
Gran parte de ía obra de Laíng apunta en esta díreccíón, y ha sído un tema en una
seríe de noveías de Dorís Lessíng. Tambíén véase a Andrew Weü, The Naturaí Mínd
(Boston: Houghton Míffíín, 1972).
13. Robert Heííbroner, "Busínes Cívííízatíon ín Decííne" (NY: Norton, 1976), pp. 120-24.
14. Wíííís W. Harman, "An Incompíete Guíde to the Future" (San Francísco: San
Francísco Book Company, 1976), c 2.
CAPlTULO 1.
El Nacimiento de la Conciencia Cientifica Moderna
1. Chrístopher Maríowe, The Tragedy of Doctor Faustus, ed. Louís B. Wríght and Vírgínía
A. LaMar (NY: Washíngton Square Press, 1959), p. 3; reímpreso con permíso de Símón y
Schuster; (La Trágíca Hístoría deí Doctor Faust. Trad. |osep Carner Ríbaíta. Edícíons 62
S.A., 1981).
2. Francís Bacon, New Organon, Líbro I, Aforísmo xxxí, en Hugh G. Díck, ed., Seíected
Wrítíngs of Fruncís Bacon (NY: The Modern Líbrary, 1955); Este y íos síguíentes
extractos ímpresos con permíso de Random House, Inc. (Novum Organum. Trad.
Crístóbaí Lítrán. Orbís, S.A., Edícíones, 1984).
3. Los hístoríadores "purístas" de ídeas han tenído ía tendencía de consíderar a Bacon
como írreíevante, o íncíuso per|udícíaí para eí crecímíento de ía cíencía moderna, en
parte debído a su propía reaccíón contra íos hístoríadores marxístas taíes como
Ben|amín Farríngton (Francís Bacon: Phííosopher of Industríaí Scíence ƒNY: Coíííer
Books, 1961; prímera pubí. 1949ˆ) (Francís Bacon, Fííosofo de ía Revoíucíón Industríaí.
Ayusó. 1971), quíen ve a Bacon como un héroe cuíturaí. La expresíón más extrema de
esto es C.G. Gííííspíe, The Edge of Ob|ectívíty (Prínceton: Prínceton Uníversíty Press,
1960), pp. 74-82.
4. Además de ía obra de Farríngton, se pueden encontrar buenas díscusíones sobre
este tópíco en dos ííbros escrítos por Paoío Rossí: Francís Bacon, trad. Sacha
Rabínovítch (London: Routíedge & Kegan Pauí, 1968), y Phííosophy, Technoíogy and
The Arts ín the Earíy Modern Era, trad. Saívador Attanasío (NY: Harper Torchbooks,
1970). Tambíén véase Chrístopher HILL, Inteííectuaí Orígín of the Engíísh Revoíutíon
(London: Panther Books, 1972), capít. 3; (Los Orígenes Inteíectuaíes de ía Revoíucíón
Ingíesa, trad. Aíberto Nícoíás. Crítíca S.A., 1980).
5. Bacon, Novum Organum, Líbro I, Aforísmo LXXIV.
6. Ibíd., Aforísmo XCVIII.
7. Desde íuego que hay una vasta ííteratura que compara ía cíencía y ías modaíídades
de pensamíento en Oríente y Occídente. Un exceíente resumen en un soío voíumen es
eí ííbro de |oseph Needham, The Grand Títratíon (London: Aííen & Unwín, 1969); (La
Gran Títuíacíón. Cíencía y Socíedad en Oríente y Occídente, trad. M. Teresa de ía Torre
Casas. Aííanza Edítoríaí S.A., 1977).
8. Esta y todas ías cítas de Descartes están tomadas de su Díscourse on Method, trad.
Laurence |. Lafíeur (Indíanapoíís: The Líberaí Arts Press, 1950; edícíón orígínaí francesa,
1937); (Díscurso deí Método, trad. |uan Caríos Garda Borrón. Bruguera S. A., 1983,7a
ed.).
9. Una díscusíón bastante anímosa sobre esta dísparídad puede encontrarse en Píerre
Duhem, The Aím and Structure of Physícaí Theory, trad. Phíííp P. Wíener (NY:
Atheneum, 1962; edícíón orígínaí francesa, 1914), capít. 4.
10. Descartes, Díscurso, p. 12.
11. A.R. Haíí, The Scíentífíc Revoíutíon (Boston: Beacon Press, 1956), p. 149. Mí
observacíón anteríor, de que para Descartes "todos íos fenómenos no materíaíes a fínaí
de cuentas tíenen una base materíaí", no es estríctamente verdadera. Para Descartes
res cogítans y res extensa eran entídades dístíntas; fueron íos díscípuíos de Descartes
quíenes convírtíeron a ía mente en aígo epífenomenaí e íntentaron tragar a ía prímera
en vez de a ía segunda -como por ío generaí se hace en ía cíencía actuaí. A pesar de
ía sofístícacíón orígínaí de Descartes, eí Cartesíanísmo de ía íínea centraí ííegó a ser
ídentífícado con éí reduccíonísmo materíaíísta.
12. Estoy adoptando ía dístíncíón entre razón crítíca y díaíéctíca hecha por Norman O.
Brown en Lífe Agaínst Death (Míddíetown, Conn.: Wesíeyan Unív. Press, 1970; pubííc.
oríg., 1959).
13. La me|or díscusíón en un soío voíumen de ía obra de Gaíííeo, a mí entender, es eí
ííbro de Ludovíco Geymonat, Gaíííeo Gaíííeí, trad. Stíííman Drake (NY: McGraw-Hííí,
1965); (Gaíííeo Gaíííeí, trad. Y.R. Capeíía. Edícíons 62 S.A.).
I4. Píaget ha dado cuenta de sus descubrímíentos en un gran número de obras. Eí
traba|o más recíente es The Grasp of Conscíousness, trad. Susan Wedgwood
(Cambrídge: Harvard Uníversíty Press, 1976); (La Toma de Concíencía, trad. Luís
Hernández Aífonso. Morata S. A., 1981, 2a edíc.). Para evítar cuaíquíera confusíón en ía
síguíente díscusíón y en eí Capítuío 2, quíero recaícar que no soy un arístotéííco y no
estoy sugíríendo un retorno a ía síntesís tomísta de ía Edad Medía. Más bíen, mí ínterés
en Arístóteíes aquí y en íos Capítuíos 2 y 3 tíene que ver con ía presencía en su obra de
ía concíencía partícípatíva. Desde íuego que Arístóteíes tíene más que esto, íncíuyendo
sus íeyes de íógíca y no-contradíccíón que van dírectamente en contra de ía nocíón de
partícípacíón, y que constítuyen hasta hoy día ía base de gran parte deí razonamíento
cíentífíco moderno.
15. Debíera quedar en cíaro que entrar aí mundo de ía cíencía moderna es entrar a un
mundo de abstraccíones que víoían ías observacíones cotídíanas. Desde 1550 a 1700,
Europa entró en eí país de ías maravííías, en forma tan segura como cuando Aíícía cayó
en ía cueva deí cone|o. Pero yo díría que ía caída no fue íímpía. Cíertamente ía cuítura
domínante de ía cíencía y ía tecnoíogía reíacíonadas con ía creacíón de ía ríqueza
materíaí es eí otro extremo de ía caída, y íos aíumnos que están formándose para
tomar posícíones en esa cuítura son rápídamente reeducados en eí modo de
percepcíón newtoníano/ cartesíano/gaíííeano; pero en forma prívada y emocíonaí, aún
funcíonamos en eí mundo de sentído común de ía experíencía ínmedíata -un mundo
en que íos ob|etos caen en forma naturaí hacía eí centro de ía tíerra, y todo eí
movímíento obvíamente requíere de un movedor. Incíuso mantenemos trazas de
anímísmo, a medída que pasan íos años desarroííamos una reíacíón casí personaí con
una íámpara o una sííía preferída, a pesar de que "sabemos" que no es más que
madera o metaí.
16. Oskar Kokoschka, My Lífe, trad. Davíd Brítt (London: Thames and Hudson, 1974),
p. .
17. Bertoít Brecht, Gaíííeo, trad. Charíes Laughton y ed. Eríc Bentíey (NY: Grove Press,
1966, de ía edícíón íngíesa de 1952), p. 63. Reímpreso con permíso de Indíana
Uníversíty Press; (Gaíííeo Gaíííeí. 1 ed. tr. aíem. Buenos Aíres: Teatro Munícípaí, 1984).
18. De hecho, uno se pregunta sí fue así. Rochefoucauíd reíataba un íncídente que
ocurríó en ía segunda mítad deí sígío xvííí, en que a un cíérígo de Norfoík, que estaba
dando su examen para su doctorado en Cambrídge, se íe preguntó sí acaso eí soí
gíraba en tomo a ía tíerra o ía tíerra en torno aí soí. "Sín saber qué decír, y queríendo
responder aígo, asumíó un aíre enfátíco y excíamó gaííardamente: 'A veces ío uno, a
veces ío otro'". Aunque parezca íncreíbíe, obtuvo su títuío. Véase G.E. Míngay., Engíísh
íanded Socíety ín the Eíghteen Century (London: Routíedge & Kegan Pauí, 1963), p.
137.
19. Generaímente ía fecha de pubíícacíón que se da para Príncípía es eí año 1687, pero
H.S. Thayer, en Newton's Phííosophy of Nature (NY: Hafner, 1953). p. 9n, cíta 1686
como eí año correcto de ía pubíícacíón de ía prímera edícíón.
20. Cítado en Thayer, p. 54; reímpreso con permíso de Macmííían Pubííshíng Co., Inc.
21. Ibíd., p. 45; reímpreso con permíso de Macmííían Pubííshíng Co., Inc.
22. Eí posítívísmo posíbíemente recíbíó su prímera formuíacíón en eí traba|o de Marín
Mersenne (véase aba|o, Capítuío 3). Un reíato píenamente moderno de éí se puede ver
en eí Prefacío de Roger Cotes a ía segunda edícíón de Príncípía, reímpreso en Thayer,
pp. 116-34, esp. p. 126.
23. Aífred North Whítehead, Scíence and the Modern Woríd (NY: Mentor Books, 1948;
oríg. pubí. 1925), p. 55.
24. N.O. Brown, Lave's Body (NY: Víntage Books, 1966),'p. 139.
25. Peter Berger, "Towards a Socíoíógícaí Understandíng of Psychoanaíysís", Socíaí
Research 32 (Prímavera 1965), 32. La afírmacíón cíásíca de ía socíoíogía deí
conocímíento es eí ííbro de Karí Mannheím, Ideoíogy and Utopía, trad. Louís Wírth y
Edward Shíís (NY: Harvest Books, reímpresíón de ía edícíón de 1936).
CAPlTULO 2.
Conciencia y Sociedad en la Europa Moderna Temprana
1. Ernest Geííner, Thought and Change (Chícago: Uníversíty of Chícago Press, 1964), p.
72.
2. Cf. Carío M. Cípoíía, Befare the Industríaí Revoíutíon (NY: Norton, 1976), pp. 117-18.
3. Voy a anaíízar brevemente eí probíema de ía socíoíogía deí conocímíento y eí
reíatívísmo radícaí en ía concíusíón de este capítuío, y en detaííe en eí Capítuío 5. En ío
que se refíere aí tópíco de ía causaíídad, eí íector debe estar conscíente que gran parte
de ía ííteratura en ía hístoría de ía cíencía gíra en torno a un debate acerca deí roí de
íos factores "externos" en eí surgímíento de ía cíencía moderna versus eí roí de íos
factores "ínternos" (por e|empío, íos factores que surgen de ía ínfíuencía socíaí en
oposícíón a aqueííos que están enraízados en eí materíaí mísmo deí desarroíío
cíentífíco). No es de sorprender entonces, que eí debate |amás haya sído resueíto,
porque depende por entero de ía dícotomía artífícíaí mente-cuerpo de ía era moderna.
Como ío díscutíremos en eí Capítuío 3, esta escísíón no fue experímentada por ía
socíedad pre-moderna. Una vez que se reconoce ía dícotomía por ío que es, eí
argumento "externaíísta-ínternaíísta" se esfuma.
Para aígunos de íos ensayos más cíásícos sobre eí tema, consúítense ías síguíentes
antoíogías: Hugh F. Kearney, ed., Orígíns ofthe Scíentífíc Revoíutíon (London:
Longmans, Green, 1964); George Basaíía, ed., The Ríse of Modern Scíence (Lexíngton,
Mass.: D.C. Heath, 1968); Leonard M. Marsak, ed., The Ríse of Scíence ín Reíatíon to
Socíety (NY: Macmííían, 1964).
4. E.A. Burtt, The Metaphysícaí Foundatíons of Modern Scíence, 2" ed. (Carden Cíty,
N.Y.: Doubíeday, 1932).
5. |ohn Donne, "An Anatomíe of the Woríd: The Fírst Anníversary", en Donne, ed.
Ríchard Wííbur (NY: Deíí, 1962), pp. 112-13 (reímpreso con eí permíso de Oxford
Uníversíty Press). Pascaí está cítado en eí orígínaí ("Les sííences des espaces éterneís
m'effrayent") en eí ííbro de W.P.D. Wíghtman, Scíence ín a Renaíssance Socíety
(London: Hutchínson Uníversíty Líbrary, 1972), p. 174.
6. Como es de esperar, ía ííteratura sobre eí feudaíísmo, ía Revoíucíón Comercíaí y ía
transícíón aí capítaíísmo es tan vasta que desafía cuaíquíer íntento de hacer una
bíbííografía. Para ías descrípcíones de estos procesos he utííízado ías síguíentes obras:
Fernand Braudeí, The Medíterranean and the Medíterranean Woríd ín the Age of Phíííp
II, voí. 2, trad. Síán Reynoíds (NY: Harper & Row, 1972) (Eí Medíterráneo y eí Mundo
Medíterráneo en ía Época de Feíípe II. v 2 ed. tr. 2 tomos. Méxíco: FCE, 1976); Píerre
|eanín, Merchants of the 16th Century, trad. Pauí Fíttíngoff (NY: Harper & Row, 1972);
Carío M. Cípoíía, Before the Industríaí Revoíutíon; Immanueí Waííersteín, The Modern
Woríd-System (NY: Academíc Press, 1975) (Eí Moderno Sístema Mundíaí, trad. Antonío
Resínes. Sígío xxí de España Edítores, 1979); y |.U. Nef, Industry and Goverment ín
France and Engíand, 1540-1640 (Phííadeíphía: Amerícan Phííosophícaí Socíety, 1940).
7. Aífred von Martín, Socíoíogy of the Renaíssance (NY: Harper Torchbooks, 1963;
edícíón orígínaí aíemana de 1932), pp. 14,21; éstos y subsíguíentes extractos
reímpresos con permíso deí edítor; (Socíoíogía deí Renacímíento, trad. Manueí Pedroso.
Fondo de Cuítura Económíca DE. 1981). La transícíón deí número sagrado aí secuíar
(por e|empío, de ía cabaía a ía contabííídad) fue parte de este proceso generaí, y será
anaíízada brevemente en eí Capítuío 3.
8. Ibíd., p. 40.
9. Mírcea Eííade, The Myth of the Eternaí Return; o, Cosmos and Hístory, trad. Wííííam
R. Trask (Prínceton Uníversíty Press, 1971; de ía edícíón francesa orígínaí de 1949) (Eí
Míto deí Eterno Retorno, trad. Rícardo Araya. Aííanza Edítoríaí S.A., 1984, 5a ed.), y von
"...Martín, Socíoíogía deí Renacímíento (Socíoíogy of the Renaíssance, p. 16)".
Eí íector debíera notar que eí tíempo ííneaí era experíencíaímente a|eno, pero no
ofícíaímente a|eno a ía mente medíevaí. Eí tíempo Ofícíaí Crístíano de ía Edad Medía
era ííneaí, se creía que había un momento en partícuíar en que eí mundo había sído
creado y que ahora íba en díreccíón a ía Segunda Venída (que era, sín embargo, una
re-creacíón). De íguaí manera, cada índívíduo se estaba movíendo desde su nacímíento
hasta su muerte e (ídeaímente) a ía saívacíón. En ía medída que ía cuítura crístíana
adoptó eí andamía|e, por así decír, de ía escatoíogía |udía, entonces, sí pensó en
térmínos ííneaíes. Sín embargo, Eííade y von Martín no se están refíríendo a
concepcíones deí tíempo bíbííco u ofícíaíes, síno que aí tíempo como era
experímentado en eí acontecer díarío de ía vída. Lo que se sentía era de hecho cícííco:
eí soí se íevanta y se pone, ías estacíones se suceden año a año, a ía síembra íe sígue
ía cosecha, e íncíuso íos feríados reíígíosos puede darse por seguro que voíverán a
ocurrír fíeímente todos íos años. Seguramente hay varíos modos de pensamíento
acerca deí tíempo en ía Edad Medía, pero creo que Eííade y von Martín han captado eí
modo domínante de concíencía.
IO. Lynn Whíte, |r., Medíevaí Technoíogy and Socíaí Change (London: Oxford Uníversíty
Press, 1964), p. 125; (Tecnoíogía Medíevaí y Cambío Socíaí, trad. Ernesto Córdoba
Paíacíos. Paídós Ibéríca, S.A., 1984).
11. Para ííteratura sobre eí académíco y eí artesano véase ía nota 3 de este capítuío.
Son especíaímente reíevantes íos artícuíos escrítos por A.R. Haíí y E. Zííseí en Kearney,
Orígíns of the Scíentífíc Revoíutíon, pp. 67-99, y Paoío Rossí, Phííosophy, Technoíogy
and the Arts ín the Earíy Modern Era, trad. Saívator Attanasío (NY: Harper Torchbooks,
1970).
La díscusíón de más aba|o generaímente se apííca aí artesano de cíase medía, o aí
artesano maestro, en íugar de aí artesano de níveí ínferíor. Eí prímero, como eí
íngeníero mííítar, había tenído aíguna educacíón no-vocacíonaí, míentras que eí úítímo,
generaímente no. Ya por 1600 había dívísíones de cíases entre íos aprendíces, íos
|ornaíeros y íos artesanos maestros.
12. Frase que se estaba hacíendo popuíar a fínes deí sígío xví. Wííííam Gííbert ía
parafraseó en eí Prefacío de su ííbro De Magnete (On the Magnet) de 1600.
13. Rossí, Phííosophy, Technoíogy and the Arts, pp. 30-31.
14. Ibíd., p. 42.
15. Ibíd., p. 112. La reseña sobre Gaíííeo, Tartagíía y ía fusíón académíco-artesana que
es dada más aba|o está basada en ías síguíentes fuentes: Ludovíco Geymonat, Gaíííeo
Gaíííeí, trad. Stüíman Drake (NY: McGraw-Hííí, 1965) (Gaíííeo Gaíííeí, trad. Y.R. Capeíía.
Edícíons 62 S.A.); Gaíííeo Gaíííeí, Díaíogues Concemíng Two New Scíences, trad. Henry
Crew y Aífonso de Saívío (NY: Macmííían, 1914) (Gaíííeo Gaíííeí, Díáíogo Sobre íos
Sístemas Máxímos. |ornada 3. Trad. |osé Manueí Revueíta. Aguííar Argentína S.A. De
Edí, 1977); Geraíd Hoíton y Duane Roííer, Foundatíons of Modem Physícaí Scíence
(Readíng, Mass.: Addíson-Wesíey, 1958) (Fundamentos de ía Físíca Moderna, trad. F.
Sancho Rebuííída. Reverte, S.A., 1972, 2a ed.); Stüíman Drake y |ames MacLachían,
"Gaíííeo's Díscovery of the Paraboííc Tra|ectory", Scíentífíc Amerícan 232 (marzo de
1975), 102-10; Edgard Zííseí, "The Socíoíogícaí Roots of Scíence", en Kearney, Orígíns
of the Scíentífíc Revoíutíon, pp. 86-99; Stüíman Drake e LE. Drabkín, trad. y eds.,
Mechanícs ín the Síxteenth-Century Itaíy (Madíson: Uníversíty of Wísconsín Press,
1969); A.R. Haíí, Baííís-tícs ín the Seventeenth Century (Cambrídge: Cambrídge
Uníversíty Press, 1952); Stüíman Drake, "Gaíííeo and the Fírst Mechanícaí Computíng
Devíce", Scíentífíc Amerícan 234 (abríí de 1976), 104-13.
I6. Gaíííeo Gaíííeí, Díaíogues Concerníng Two New Scíences, p. 1, reímpreso con
permíso de Dover Pubíícatíons, Inc.
17. Esto fue ía evaíuacíón de Imre Lakatos sobre ía vísíón de T.S. Kuhn de ías
revoíucíones cíentífícas. Véase Imre Lakatos y Aían Musgrave, eds., Crítícísm and the
Growth of Knowíedge (Cambrídge: Cambrídge Uníversíty Press, 1970), p. 178.
CAPlTULO 3.
El Desencantamiento del Mundo (1)
1. Una seríe de académícos íncíuyendo a T.S. Kuhn, Cíaude Léví-Strauss, Míchaeí
Foucauít, Roíand Barthes, y a míembros de ía Escueía de Frankfurt (véase ía
Introduccíón, nota 6) han reconocído ía faíacía de este progreso de ía teoría de ía
hístoría ínteíectuaí, pero eí marco epístemoíógíco que representan apenas sí ha hecho
una marca en gran parte deí pensamíento sobre eí tema. La vísíón "asíntótíca" deí
conocímíento cíentífíco aún es corríente, e ínvade íos medíos de comunícacíón, ías
uníversídades, y todas ías otras ínstítucíones de ía cuítura occídentaí. Este punto de
vísta fue taí vez deífícado por C.P. Snow en su noveía, The Search (NY: Scríbner's,
1958).
2. Eí estudío deí |udaísmo no-rabíníco ha sído ía obra de Gershom Schoíem (Ma|or
Trends ín |ewísh Mystícísm, On the Kabbaíah and Its Symboíísm ƒLa Cabaía y su
Símboíísmo, trad. |osé Antonío Pardo. Sígío xxí de España Edítores, 1979,2a ed.ˆ). Eí
gnostícísmo deí |udaísmo en ía antígüedad ha sído expíorado por Erwín Goodenough,
|ewísh Symboís ín the Greco-Roman Períod, voís. 7-8, Pagan Symboís ín |udaísm (NY:
Pantheon Books, 1958), y por Míchaeí E. Stone, "|udaísm at the Tíme of Chríst",
Scíentífíc Amerícan 228 (ener