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El

Un sacro florilegio de cantigas escritas por Los Profetas del Etero recopiladas por don Eleuterio Medina, gaucho payador.

Libro de Poezio

El

Libro de Poezio
Versión de Roberto Velasco (2012) revisada por Angelo Di Constanzo. Revisada y cotejada con los textos en italiano, inglés, francés, portugués y español. Con notas y referencias correlacionadas con reflexiones e investigaciones acerca del Éxodo Místico.

El

Libro de Poezio
Macondo Editores www.gcmacondo.com 55 52521616

Primera edición: marzo, 2014 D.R. ® 2014 Roberto Velasco

¡Poetas!
Que vibren las voces de los poetas y con ellas los delirios humanos, que quiebren los hastíos cotidianos y encaminen las sonrisas inquietas. Levanten las voces niños y ancianos que retiemble su canto en los planetas su cargo inevitable es de profetas acojan a su pueblo, a sus hermanos. ¡Hoy es el día!, poetas guerreros; de batirse en el campo de batalla donde a veces caen los caballeros. No habrá condecoración ni medalla; habrá comida para los viajeros y cripta a los que mate la metralla.

Poezio Compagnucci

l Libro de Poezio es una compilación de sacrosantos textos poéticos y filosóficos, forjados por los santísimos Profetas del Etero bajo inspiración divina. Las composiciones literarias que en este libro se aprecian, son esfuerzos espirituales de sus autores por la profusa difusión de la palabra celestial que les fue dada por el milagro de la revelación. Según el relato de Eleuterio Medina, una lluviosa mañana de principios del siglo XIX, Poezio Compagnucci, ladrón y asesino condenado a muerte durante el Regno delle Due Sicilie mientras la ocupación napoleónica en Italia tenía lugar, fue exonerado y liberado unos momentos antes de su cita con la horca por motivos desconocidos. Cuenta Medina:

“Se dice que en el patíbulo parló con fina destreza, dispuso bien la cabeza, y se salvó de la soga sin ensuciarse la toga salió bebiendo cerveza” 1
Después del incidente con la horca, Compagnucci se hizo miembro de la sociedad secreta italiana de los carbonari que fue fundada en Nápoles basada en marcados valores liberales y nacionalistas. Años después, exiliado de su país, su vida dio un drástico giro. Mientras viajaba por los pirineos hispanos, fue testigo de una revelación mística por parte de uno de los arcángeles guardianes del todopoderoso. Eruviel, principal comisionado del altísimo, se presentó ante los ojos del profeta viajero mientras se encontraba meditando acerca de la exploración espiritual en los
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MEDINA, Eleuterio; La sagrada palabra de Poezio Compagnucci; Macondo Editores; Buenos Aires, 1995; p. 88.

niveles de iluminación humana. En medio de una cortina de humo blanco se apareció un hermoso cuerpo humano portando una espléndida armadura dorada que contrastaba con el albugíneo esplendor de las dos alas que se alzaban majestuosas en su espalda, entre la espesura de la humareda. Ante la mirada estupefacta de Poezio, Eruviel tomó su cetro entre sus manos y con una fuerza descomunal lo golpeó contra el suelo produciendo inmediatamente un leve temblor y un estruendoso relámpago. Se escuchó de pronto una voz humana que no provenía de la boca del arcángel:

- Eruviel: ¡Explícale la verdad a este hombre!
El distanciamiento de cuestiones supraterrenales que Compagnucci había ejercido durante toda su vida, ahora se tambaleaba en la cuerda floja. Frente a él, se encontraba el mismo Eruviel en persona, el arcángel mensajero. Las palabras que la divinidad pronunció se prestan a diferentes conjeturas basadas en discrepantes teorías. Según el reverendo Samuel Valladares, pastor e historiador mexicano, Eruviel, por el poder que Dios le concedió, dotó a Poezio de sabiduría infinita e iluminación inmediata que le dio la fuerza necesaria para emprender el Éxodo Místico que lo llevó a conocer a sus próximos discípulos. 2 En los relatos espirituales de Angelo di Constanzo, Eruviel sólo instiga a Compagnucci a iniciar el Éxodo Místico sin dotarlo de ningún poder divino. Angelo atribuye la templanza de Poezio al continuo peregrinar y reflexionar por los senderos del alma mientras iba, a paso firme, recorriendo la superficie terrestre.3
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VALLADARES, Samuel; La Mística Revelación; Ediciones Spoq ; México, 2006. DI CONSTANZO, Angelo; I Primi Cinque Adagi; Strezza; Roma, 1997.

El punto en el cual convergen todas las versiones de la revelación mística a Compagnucci, es la enseñanza de los “Cinco Ilustres Adagios”. Eleuterio Medina, en su poema, nos relata así las palabras del arcángel:

“Escuchá la verdad íntegra de las razones del cielo para que acabe tu duelo. Cuando padezcas naufragios los Cinco Ilustres Adagios te levantarán del suelo.” 4
Los Cinco Ilustres Adagios son moradas celestiales. Cinco lugares excelentes y sublimes en los que el alma se desperdiga en dirección del mundo inconmesurable de los seres vivos, envolviéndolos a cada uno de ellos. Los Cinco Ilustres Adagios son: 1. Suferi: El dolor ineludible. La existencia toda es sufrimiento. 2. Plezuro: El deleite infinito. Apreciación del placer en todas sus vertientes. 3. Freneza: La lunática rebeldía. Rechazar y desafiar las normas establecidas. 4. Scii: La sabiduría indomable. El conocimiento como punto de partida de la construcción de la realidad. 5. Amoro: El amor omnipotente. Amor es la medida de todas las cosas.

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MEDINA, Eleuterio; La sagrada palabra de Poezio Compagnucci; Macondo Editores; Buenos Aires, 1995; p. 194.

Una vez explicados los cinco conceptos, Eruviel instó a Compagnucci a realizar un viaje denominado el “Éxodo Místico” en el que le serían revelados de forma progresiva los destinos que debía visitar para designar a los doce profetas que fungirían como apóstoles de la palabra de Dios. Dicho esto, desapareció en medio de la nube de humo. Después de lo sucedido, pasó cuatro meses en Madrid preparándose espiritualmente, ausente de cualquier contacto humano y alimentándose sólo de viandas de pan duro, agua y alucinógenos. Sin razón aparente, decidió empezar su peregrinaje en el continente americano y se embarcó hacia Buenos Aires. Argentina acababa de lograr la lucha por su independencia y habían surgido fuertes conflictos ante la hegemonía de los unitarios, a la cual se oponían tajantemente los federalistas. Las sangrientas guerras civiles entre facciones y provincias que atormentaban la América del sur, le dieron la clave al profeta Poezio acerca de su destino y emprendió una larga caminata hacia las pampas. Eleuterio Medina había sido parte del ejército del caudillo José Gervasio Artigas quien llevó a cabo la sublevación de su provincia y de toda la Banda Oriental contra la corona española. Derrotaron al ejército realista y pusieron sitio a la ciudad de Montevideo. Al llegar Poezio a las extendidas llanuras sudamericanas, tomó asiento en una piedra para reposar un poco y mitigar su cansancio, sacaba su cantimplora, cuando un gaucho alto y barbado se le acercó. Al sólo sentir la mirada del gaucho, Compagnucci le preguntó: - Stai sete?

Ante el silencio del gaucho, Poezio extendió su cantimplora. - Estoy seco como parto e'gallina. Respondió con una sonrisa el gaucho, arrancándole el bidón de las manos. Así inició la amistad de dos profetas. Compagnucci le contó la revelación mística que tuvo en España pero Eleuterio no estaba del todo convencido de la veracidad de sus palabras, así que oró a Dios por una respuesta. Una lóbrega noche en que a Eleuterio le fue difícil conciliar el sueño, Dios todopoderoso le habló en medio del festín onírico del que el gaucho era protagonista. En palabras del propio Medina, Dios le dijo:

“Debes hacer reverencia al poeta que te ha encontrado tu Dios bardo lo ha encargado a que ilumine a tu frente, y a tu espíritu doliente le dé fuerzas de agraciado.” 5
Después de aquel sueño, don Eleuterio Medina decidió acompañar a Poezio Compagnucci en su peregrinación espiritual en busca de los cuatro apóstoles restantes. El viaje por los confines del planeta fue un banquete de aventuras y empresas cargado de dificultades. Durante la búsqueda de los cinco elegidos, el Éxodo Místico dotó a los peregrinos de fuerza descomunal, prudencia eminente y sabiduría monumental. Adoptaron el nombre de los Profetas del Etero, que era el
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MEDINA, Eleuterio; La sagrada palabra de Poezio Compagnucci; Macondo Editores; Buenos Aires, 1995; p. 204

nombre que les habían dado los habitantes de una pequeña comunidad en Noruega. Poezio estaba contento con el resultado y con la elección de los nuevos profetas, hasta que una noche Dios le habló de nuevo. Poezio se separó tajantemente de sus cinco acompañantes. Según cuenta el poema de Medina, Compagnucci tuvo una revelación mística más, en la que se le dio instrucciones de decretar la Verdadera y Única Iglesia de Dios Nuestro Señor, mandando a los cinco apóstoles de la fe a regresar a sus tierras natales y esparcir la palabra. La despedida de los seis amigos fue memorable. Las lágrimas hicieron su aparición estelar en medio del vino y de las hierbas que fumaban. Juraron encontrarse de nuevo, promesa que ninguno pudo cumplir. Regresando a Italia, pasando por la ciudad de Lyon, en Francia, nuestro profeta entró a una taberna a disfrutar de un vaso de vino tinto. Nuevamente, las versiones de lo acontecido el 7 de junio de 1873, en la taberna de Lyon, no coinciden en lo absoluto. La versión más aceptada por la Escuela de Altos Estudios Clericales de Poezio es la del pastor Samuel Valladares en la que nos dice: “[...] se hallaba Poezio Compagnucci deleitando sus santos sentidos con la magnífica gracia del fermentado de uva, cuando un truhán, cegado por tentaciones inicuas y poseído por la maldad absoluta, enterrole una daga en la córnea de su divino ojo izquierdo. [...] Los pajarillos interrumpieron su fascinante canto y las nubes aparecieron en el luminoso cielo. Una tempestiva lluvia se dejó caer sobre la faz de la tierra, signo de la ira y la furia de Dios al perder a su predilecto profeta.” 6

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VALLADARES, Samuel; La Mística Revelación; Spoq ; México, 2006; pp. 165, 166.

La noticia fue recibida por los Profetas del Etero al llegar a sus ciudades de origen. La aflicción los abrumó sobremanera, hasta que el mismo Poezio les habló en un sueño, a cada uno por separado. Los profetas nunca quisieron hablar sobre las palabras pronunciadas por su líder; sin embargo, Itzcóatl Jiménez comentó en un texto que publicó años después: “Nunca pregunten acerca del mensaje. No iba dirigido hacia ustedes. La buena nueva de la que deben de ser partícipes, es que Dios protege a sus criaturas y está al tanto de la hipocresía terrestre. Hay sólo una manera de redimirse: escuchen, propaguen y practiquen la palabra.” 7 Mientras la cofradía de profetas recorría las orillas del río Genil en Granada, poco antes de la triste separación, Poezio entregó a Eleuterio Medina la libreta en la que los profetas anotaban los pensamientos que les inundaban durante el largo peregrinaje. Los textos encontrados en este libro, son la elección particular de Eleuterio Medina sobre las coplas, poemas, canciones y textos que se iban escribiendo durante el viaje. Contienen la reflexión personal de Poezio Compagnucci y los Profetas del Etero acerca de los Cinco Ilustres Adagios y de la palabra divina.

7

VILLALPANDO, Francisco; Las Palabras de Itzcóatl Jiménez; Casteria; Barcelona, 1989; p. 234.