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La historia que no quisieron contarnos (I

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Publicado por Alfonso Vila Francés

Parte primera: la emancipación de las mujeres. ¿Es necesario un nuevo feminismo? Monica Bellucci decía hace poco en una entrevista en el suplemento de moda de El País que conocía «lo que es ser mujer en un mundo en el que primero perteneces a tu padre y después a tu marido». Esas palabras las podía haber pronunciado una mujer del siglo XIX, o una mujer del siglo XX, pero las pronuncia una mujer del siglo XXI. No se refiere a los años 60, donde se cuestionaron profundamente las relaciones hombre-mujer, se refiere al 2013. Esas palabras pueden parecer un anacronismo, pero son la más rabiosa actualidad. ¿Es necesario un nuevo feminismo? Últimamente he visto esta pregunta planteada en diversos periódicos y revistas. Yo voy a añadir mi granito de arena. Pero esto no es artículo de opinión sino un artículo de historia, aunque todos los artículos de historia en el fondo sean artículos de opinión. Pero dejen que me explique… Hace poco releía un libro de texto para bachillerato de la editorial Castellnou (el libro es para alumnos catalanes y está en catalán) y me topé con estos párrafos, que me permito traducir:

hermanas o hijas es fácil ver desde luego su orgullo y predominio con respecto a sus padres. los dictados de gandules y vagos contra personas que en otro caso amarían y respetarían.. sino que estas mujeres se vuelven orgullosas y arrogantes y se atreven a llamar vagos y gandules a sus maridos. que insensiblemente se hará trascendental a las demás de esta población. sobre todo durante el sexenio revolucionario. Ese mismo año el movimiento anarquista se mostró contrario al trabajo de las mujeres en el congreso que tuvo lugar en Barcelona. aunque dos años más tarde.Josep A. es el texto que viene a continuación y que complementa las palabras de los autores. maridos o hermanos. porque es un documento histórico. para no ser sustituidos por ellas. 1988). las injurias. imposibilitando a estos en tan triste situación de poder reprender a aquellas [sic] sus defectos y deslices y dado este inconveniente la precisa consecuencia de las discordia o inmoralidad de las familias de operarios. ¡Cómo demonios podemos tolerar algo así! . y en 1870 los obreros de una fábrica en la ribera del río Balsareny se negaron a enseñar el funcionamiento de las selfactinas a las mujeres. Fue entonces cuando los trabajadores se movilizaron: en 1868. Barcelona.Las organizaciones obreras también se mostraron contrarias al trabajo femenino. etc. Lo que no se puede discutir. en Igualada consiguieron el despido en masa de las mujeres de las fábricas. Serra y Rosa Serra). ya que es el texto de los autores del libro (justo es nombrarlos: Francesc Comas. Vamos… que el problema de que las mujeres trabaje n en las fábricas no son los sueldos ínfimos. Generalitat Catalana. reconoció el derecho de las mujeres al trabajo asalariado. Les dones a la història de Catalunya. los desprecios. y de aquí los insultos. cuando la modernización de la maquinaria (selfactinas y continuas) se generalizó por todas partes y los fabricantes sustituyeron a los hombres por la mano de obra barata femenina e infantil. la absoluta falta de derechos laborales. en el congreso de Zaragoza. parte del cual dice: (…) es que estas mujeres puestas y preferidas en el lugar de los operarios bien se las considere esposas. Este texto se puede discutir. Me refiero a un escrito de queja recogido por la historiadora Mary Nash en su estudio La dona obrera a la Catalunya contemporània (Més enllà del silenci. el trabajo extenuante y las malas condiciones higiénicas y sanitarias.

pero desde luego la historia pone sobre la mesa unas señales de alarma. Eso es una ilusión muy hermosa. Y lo peor es que ahora nos puede entrar la risa. siempre avanzan muy lentamente. heredada de la Ilustración. civilizado. y la experiencia me dice que no siempre (bueno. de una sociedad que siempre avanza hacia delante. tal vez el más terrible de todos los errores. Los hombres de los siglos anteriores tenían mucha fe en el futuro. pero en realidad ese salto es solo la subida a un último peldaño de una escalera que se ha ido subiendo muy poco a poco. en realidad casi nunca) las sabemos ver. hacia un progreso racional y lógico. La humanidad. No es broma. en este mundo nuestro educado. con derechos escritos y reconocidos… Sí. o incluso se retrocede. algo que ya no sucede hoy en día. Pero nosotros vivimos en el siglo XXI. Y se retrocede mucho. en una palabra. algo muy lejano. Es muy serio. . pero es porque esto nos parece algo muy pasado. Tendemos a tener una visión. Pensamos que venimos de un mundo de tinieblas e ignorancia y vamos hacia un mundo de luz y racionalidad. casi sin darse cuenta). o nos podemos permitir bromear (aunque sea un poco) sobre ello. Pero a veces este avance se frena en seco.No. incluso cuando de pronto sobreviene una revolución (entonces parece que se da un gran salto. las sociedades. Ya he dicho antes que tal vez recordar la historia no sirva de mucho. Eso es un error terrible. y ya deberíamos estar vacunados de utopías e ilusiones fáciles. algo de otros tiempos oscuros y terribles. pensamos que esto no se va a volver a repetir.

También con lo que no hacemos.Hoy las alarmas están por todas partes. la sociedad cambia. para mal? Eso es otro tema. el trabajo de las mujeres en las fábricas fue uno de los primeros pasos hacia la emancipación definitiva de la mujer. Y lo estamos diciendo hoy. eso es otra cosa que ya hemos olvidado…). Nos hemos olvidado lo que costó lograr los derechos laborales. pero independientemente de los intereses y las penurias del momento. Feminismo y capitalismo van unidos. Y con lo que no hacemos. no lo olvidemos. y los patronos que contrataban mujeres y niños en lugar de hombres no pensaban en otra cosa que en su beneficio económico (bueno. Con lo que hacemos. Otra cosa que solemos olvidar… Parte segunda: Henry Ford. insultos. se trata de reducir los gastos y aumentar las ganancias. Derechos civiles y capitalismo van unidos. tuvieron que aguantar muchas humillaciones. y todo vale mientras no se diga lo contrario: de ahí la necesidad de las huelgas o los sindicatos. violencias verbales o físicas hasta poder trabajar como cualquier compañero masculino. que presionen para conseguir unas leyes que regulen el trabajo y luego velen para que se cumplan… sí. ¿Para bien. Empresario antijudío . Lo diremos nosotros. Los sistemas de producción cambian. nos estamos olvidando de lo que costó lograr los derechos sociales. Las fábricas de la época no eran unos sitios maravillosos. las mujeres del siglo XX. ¿he dicho emancipación «definitiva»? A lo mejor estoy siendo demasiado optimista… Y no. negativas. es el capitalismo. El tiempo no lo dirá. Las mujeres del siglo XIX. Por cierto. es una fábrica.

pues implicaba una nueva mentalidad empresarial). estoy de acuerdo en reducir la jornada a ocho horas. Lo defiendo no solo por los coches que fabricaba (y cómo los fabricaba: el trabajo en cadena. Porque. la mayoría de la población?». Henry Ford. por su astucia con relación a sus trabajadores. Decía lo que pensaba. sobre todo. No me he vuelto un comunista peligroso. gran empresario. no lo olvidemos. tenía «cierto problema» . ¿cómo vamos a producir más si no aumentamos la demanda? ¿Y cómo vamos a aumentar la demanda si no subimos el nivel de vida de los pobres. el de los coches? ¿Antijudío? No les suena. hombre muy inteligente y astuto. algo que ahora nos parece un sistema muy lógico pero en su momento era radicalmente distinto a todo lo anterior. En una época en la que la respuesta más habitual de la patronal ante las huelgas y reivindicaciones de los obreros era llamar a la policía o contratar a una pandilla de matones. Lo defiendo. que son. nada de eso. estoy de acuerdo con ellos. la idea del gran complot mundial judío. ¡Y ojo! Defiendo a muerte a Henry Ford. estoy de acuerdo en pagarles mejores sueldos. porque como fabricante de coches necesito que los obreros tengan más tiempo libre y más dinero para poder comprar mis coches. Porque fue uno de los propagadores de una idea que aHitler le gustó mucho (y de hecho Hitler lo condecoró: Henry Ford fue el único americano condecorado por el régimen nazi). Ya sea para apoyar a los trabajadores o para criticar a los judíos. como empresario. Ford fue de los pocos suficientemente inteligentes para plantarse frente a su compañeros y decirles: «Sí. Henry Ford tenía las cosas muy claras y no se mordía la lengua. Lo digo porque es bueno para mí.¿Henry Ford. Y lo digo no porque sea justo. Porque era uno de los mayores antijudíos de su época. verdad.

me enteré de la existencia de una nueva ley rusa contra la homosexualidad. me vinieron a la cabeza dos libros. ¿Culpa? Esa palabra es muy fuerte. por cierto. Quizá convenga sustituirla por otra. y le recordó al lector que antes de «discapacitados» a estas personas se las había llamado entre otras cosas «deficientes». bastante antes de la Segunda Guerra Mundial. muy poco después de leer el artículo de Marías. Y ese problema tenía la forma de un libro. Eso supone una mayor parte de culpa. yo mismo he usado muchas veces sin pensar que estaba incurriendo en un error o una discriminación no intencionada. rápidamente. ¿Por qué podemos sustituir el término «maricón»?. No está claro que Henry Ford escribiera ese libro de su puño y letra (y desde luego. viendo El Intermedio. Admito que yo tardé un poco en digerir todo el asunto. evidentemente) y que expresara sus ideas antijudías en público (en ese momento. pero ya se iba preparando el terreno. Por desgracia no era el único. luego esa risa deja un poso muy muy amargo. Ya digo que yo defiendo a muerte a Henry Ford. o cosas peores. Y se les ocurrió algo absolutamente brillante: «Relaciones sexuales no tradicionales». el libro que Hitler leyó con gran placer… ¡Te lo estás inventando todo! ¡No me lo creo! Vale. como empresario… Y sí. que es lo que se ha hecho toda la vida). sin ir más lejos. pero como ocurre siempre. Pero era un hombre importante. Empezaremos por el primero… . Así. «subnormales» y «tullidos» y que todos estos términos se habían ido sustituyendo paulatinamente por otros que se consideraban menos «ofensivos». Pero eso no quita para que lo financiara. Bien. que. Muy importante. pensaron (no nos engañemos. esto es. Eso no quita que se llevara bien con Hitler (algo que luego «se olvidó». Resulta que esta ley es fantástica. les llaman maricones. no interesa que esté claro). eso de sustituir unas palabras más fuertes por otras que suenan menos fuertes se nos da muy bien últimamente. y me reí mucho con los chistes deWyoming y su equipo. Con mucho dinero y poder. los que atacan a los homosexuales no se molestan en llamarlos homosexuales. Javier Marías se negó educadamente. Tan bien que creo que merece la pena disertar un poco sobre este asunto… Tercera parte: La escala de la cobardía en el léxico habitual Hace meses leía en un artículo de Javier Marías en El País que un lector le había reprochado que usara en sus artículos el término «discapacitados» y que el lector le proponía como sustitutivo la expresión «personas con discapacidad». Es fantástica para empezar porque no se atreve ni a nombrar lo que pretende combatir. porque denota una increíble imaginación por parte de sus redactores. El judío internacional. poco a poco…). los años 20. y segundo. Eso no quita para que permitiera que lo publicara su secretario personal. A mí me llamó la atención que un lector se atreviera a reprochar a un autor el uso de un término que hasta hace poco era de lo más común. Sobre todo porque. Pero eso me dio que pensar.que luego sus biógrafos y hombres de confianza se encargaron de borrar de la historia. Estos dos libros son Una mujer en Berlín (Anónimo) yAnábasis del griego clásico Jenofonte. Algo que cualquier tonto puede entender… De la existencia de esta ley me enteré.

es un diario escrito por una mujer que vivió el final de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Berlín por los rusos. Pese a todo. se encargaría del problema. de lo que sucedió en la zona ocupada por los americanos. ingleses y franceses no se habla en este libro) tuvieron que aceptar la existencia de este problema. Pero la importancia del libro no radica en quién lo escribe. No es una novela. que es mujer y que tal vez. No sabemos quién es esa mujer. En el libro se habla de muchas cosas. la doctora. Cuando la autora del libro.Una mujer en Berlín es un libro con valor histórico. no lo sabremos nunca. obviamente a la parte rusa de Berlín. el problema era tan grande que las nuevas autoridades de la ciudad. y a no ser que Hans Magnus Enzensberger. se atreve a preguntarle si. sino en lo que cuenta. que se sabía vencida y a merced del vencedor. que eran prorusas y que no querían por nada del mundo llevarse mal con sus salvadores (me refiero. después de repetidas violaciones. nos lo quiera revelar algún día. La respuesta natural de la población alemana. pero a mí me interesa destacar ahora una. Y la verdad que es una pena porque después de leer el libro uno se queda con ganas de saber algo más de la autora. no lo sabemos. ha pasado por lo mismo. hubo miles de casos de violaciones por parte de estos soldados. Y la respuesta de la doctora. ¿Y qué hicieron entonces? Pues lo que hacen siempre los políticos: o negar el problema o tratar . es tajante: «De eso no hablo». en caso afirmativo. ella. va a visitar a una médico alemana porque piensa que puede estar embarazada. Después de la llegada de los rusos a Berlín. que contactó con la autora (como explica él mismo en el prólogo). Y lo que cuenta le podía pasar a cualquiera que viviera ese momento (y de hecho les pasó). fue aceptar este hecho como mejor pudo y mirar para otro lado.

Y así las violaciones. Y más de 2000 años han pasado sobre él sin quitarle ni un ápice de interés y de frescura. a algunas personas. pero podría molestarme). ya sabemos. Conozco el caso de personas que se llaman a sí mismas democráticas y tolerantes pero que están un poco molestas porque los homosexuales se exhiben demasiado. «Si mencionamos Esparta olvidemos decir que los jóvenes espartanos tenían que matar a un ilota para demostrar su hombría. no sabemos si con permiso o no de su familia) de un muchacho bárbaro (con lo de bárbaro me refiero a indígena. Jenofonte cuenta de propia mano cómo fue la expedición de un ejercito de mercenarios griegos por las tierras de Persia. Una bonita manera de quitar hierro al asunto. a «no griego». mucha gente «nada tradicional» ha venido después de ellos. la ciencia. no digamos eso que queda muy feo». porque se han vuelto demasiado visibles. preferirían que esta personas «ejercieran su derecho de una manera un poco más discreta». Este es solo un ejemplo de los muchos que figuran en el libro. creo que no. Así se ha ido haciendo la historia y así se han ido creando las mentalidades colectivas. ¿Acaso piensan que una sociedad que no tolera la menor desviación de lo que se considera «normal» puede ser realmente una sociedad democrática? Yo.de suavizarlo. En la Anábasis. Sin embargo. a muchas personas. a un nativo de una de las tribus. los grandes hechos históricos que vivió. todo eso… Pero de su vida privada mejor no hablar… Eso conviene siempre pasarlo por alto. Jenofonte no tiene reparos en hablar de esas cosas que a nosotros hoy nos resultan tan… ¿cómo decirlo?. Pero pasemos ya al segundo libro… La Anábasis. Esas personas. pero jamás se me pasaría por la cabeza prohibirlo. Esto es un gran error. sin mala intención tal vez. como buen griego. A mí me puede molestar o no ver a dos hombres besándose en público (no me molesta. que habitaban la península de Anatolia en esa época). no tiene ningún apuro en hablar de cosas como homosexualidad y eso que hoy llamamos pederastia. Y no. Sí. Y ahí están los detalles que ahora nos interesan. creo que. Se puede leer como se lee una novela. les da por no ser «nada tradicionales». Es más. pero ignoramos todo lo demás». porque. desde luego. no ya como documento histórico (fue escrito alrededor del 400 antes de Cristo) sino como libro de aventuras. «Si algo no te gusta. el mal truco) de los eufemismos no es nuevo. Porque no creo tener ningún derecho a hacerlo y porque democracia y tolerancia van unidas. también conocido como La marcha de los diez mil o La retirada de los diez mil es un libro fantástico. Y no solo cuenta las batallas. «Quería tanto a ese muchacho que murió de pena». a millones de personas. sino también como era el día a día de los soldados. ¿tan inquietantes? ¿tan chocantes? Y es que por lo visto los griegos no eran nada «tradicionales». resulta que el vicio (o el truco. «Nos quedamos con esto. . y no solo en privado sino incluso en público. los griegos nos legaron muchas cosas: la democracia. el arte. eso de lo que nadie hablaba en público pero que todo el mundo conocía se convirtieron en «relaciones sexuales coercitivas». Si últimamente hay más es porque cada vez las cosas van peor. más o menos bajo dominio persa. dice refiriéndose a un viejo mercenario que se había enamorado (y se lo había llevado con él. ese es el lema habitual de los rebuscadores del pasado. ignóralo». porque Jenofonte. Como podemos ver en Alemania en 1945 ya sabían bien que el peligro del lenguaje es dejar que las palabras adecuadas expresen con fidelidad unos hechos o unas ideas concretas. Ya digo. pese a todas las leyes represivas que ha habido y hay en el mundo.

¿verdad? No. porque yo no era judío»… ¿Les suena la historia? Siempre se empieza igual. (Continúa) . aunque simplemente sea porque nuestra salud democrática peligra a la larga. ¿O sí lo hay? Pero volviendo a lo que nos ocupa… ¿Qué hacer cuando oyes cosas como: «¿Yo? No. porque aún queda mucho donde morder. Pero por si acaso. solo para quedarnos más tranquilos aún. salgan corriendo). Pero que se queden en casita… ¿Por qué tienen que provocar con eso delorgullo gay?». callé. Ahora ya no hay racismo. porque yo no era comunista. «Cuando se llevaron a los comunistas. Y eso solo es la punta del iceberg. Cuando se llevaron a los judíos callé. Yo no tengo nada contra los homosexuales. vamos cambiando el enunciado. Los bordes se van corroyendo pero nosotros vivimos tranquilos. Porque a nadie se le ocurre llamar «persona de color» a un blanco. como ciudadanos deberíamos defender los derechos de otros ciudadanos que se encuentran cuestionados y amenazados. No queda feo llamar negro a un negro. Empezamos a no llamar a las cosas por su nombre. (Yo por si acaso les doy un consejo: si escuchan a alguien usar más de tres veces seguidas el verbo «provocar» o el sustantivo «provocación». vamos modificando el lenguaje. lo que queda feo es no reconocer que tenemos un problema que aún no hemos solucionado. Se ataca a las minorías. Empezamos a estar más preocupados por utilizar un lenguaje aséptico que por tratar de ver de dónde viene esa suciedad. Se promulgan leyes represivas que no nos afectan y que nos dan risa.independientemente de una posible simpatía o antipatía personal por los homosexuales.